<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/browse?collection=142&amp;output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T11:26:44-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>1</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>50</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="1536" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="425">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1536/Periodico_militar._1881._Tomo._3._No._2._Enero._0002011928.ocr.pdf</src>
        <authentication>9d843f9b7fee781321d253665ae246e1</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73718">
                    <text>To1rn IJI.

'

MÉXICO, ENEllO 8 DE 1881.

--

NúMERO

2.

TERCER ANO.
Condiciones de esla publicacion.
lle publlealOII dlM 1, 8, 18 J 24 de cada mee.

'Vllor de la. auscrlcion: UN PESO mensual den-

tro Jfuerade la capital. Debe pagarse adelantado.

1

Loe pedld0111demacrl.clone1 yla correspondencfa, debe11 dirigirte i la Secclon Bibliotecaria 4t
la Bacretarla de Guerra.

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Octubre 30 de 1880.

DEMOSTRACION NAVAL.
(CO•&lt;JLVD) •

•

E buque de aviso sirve un vapor todo nuevo, "Mareo
Antonio Colonna" construido el año próximo pasado;
con el costo de 1.082,000 lims (fran,c08), J haciendo
16 millna por hom. Tiene 670 toneladas y su m,.
quina es de una fuerza de 1,800 caballos. Su arma,.
mento conata de lí piezu de á 7i centlmetr08 y de
doa ametralladoraa, 1n tripulacion de 76 hombres.
Por la Rúaia: la fragata á b61ice "SvjetlaH" coutruida en 1858, de 3,202 tonelada■, con una tripulacion de 513 hom)res, una fuerza de 1,(50 ca}lall01 y armada de doa piezu de á 9i
tonelada• J 16 de á '-

�10

11

_El clipper 6. hélice 11SchemtscbiDg'' (La Perla), construido en 1861
con 1,725 toneladas; UD&amp; fuerza de 1,483 caballos, 186 hombres de
tripulacion y con r piesu el• á 4 toneladu¡ liace por hora 12 dlillas.
La corbeta á hélice "Aáóljd" construida.en 1863 con 9,402 toneladas, una fuerza de 910 catallos, 320 hombres de tripulacion y
14 piezas de á 4 toneladas.

• Buque de aviso: e \ ~ ele rutilat "Elj1'1,iat1 construido en 1848
ele 801 toneladas, con una fuerza de 900 caballos, tripulacion de
105 hombres y dos piezawde á 4 toneladas.
•
Por la Alemania;
solo
la
corb~ta
6.
hélice
"Victoria"
coni,truida
en
.
}
1864, con un costo de L.702,000 maTCOB, (1) ea de l,S25 tonelad&amp;B,:i
hice co~ una fuerza c\e 1,300 ca.hallo, 13,9 millas por hora, tiene·
una tripulacion de 230 hombrel y está. armada de 4 piezas de il 4 y
6 de l. 2 toneladas.'
•
•
·
La carí~nera "lltis" construida en 1878, de 489 °toñeladall, con ,
2 tone~, J más de á 8
una fuerza dt ~ ~1Joi 2\&gt;ie~
centímetros y 2 ae f t, hacienao 9 m1Tias por Tiora y teniendo una
tripula,J:ion de rr hombres, sirve de buque de avi,m.
Finalmente, por el Austria-H11ogria: los buques acorazados "Cnatozza." y "Príncipe Eitgeaio." ~~• acWMDente el más grande'de los buques acora.?d~s .de lo. marina austn,ca, fué botado al·
agua en 1872 y costó 4. 144,000 hrioet. (2) Es de ~,060 tctneladae,
tiene una tripulacion de 579 hombres y hace con ~a fuerza de 4,821
caballos 13,5 millas por hora. Su armamento consiste'~ ~ ~ ,· .
de á 22 toneladae\ repartidas en dos bat~rfas sobrep'!es~•.lt,~l~
~ dé'~neraque ~ .~\Hetat-p~tl ~ - ~ .
&amp;,~ &amp;t)ietk ~ 8 ~tiM98 m69' de¡ 8. La~ ...

a•~

w - · flfff#JIIO* •• ~ . , ~inbftohee íi.wl "I» •

aiffloll~ M f lf.

·

.
D*Pin.~it81i,a.tMtaui,eq•lti\ 11'ne ~
~

-~¡u_,---JWb.,iildll.. 2 9881..wtil 18 ..W.p Jar,1r.iW . . _ •lhagql)• ~~

biera tener ahora 15 buquea acorazados construidos· segun el sistema m,s moderno, pero solo tiene 8, de los cuales 3, entre ellos el
"Prfncipe Eugenio," fueron reconstruidoe. Lleva 8 piezas de , 9i
ton,eladaa en la batería, revestida de una coraza de 6 pulgadas, y 4
de á 8 sobre cubierta. El cinturon acorazado ea de 8 pulgadas en la
parte media del buque.
-De buques de aviso sirv,n: la cdonera recompuest~ "Samsego" y
á veces el scbooner á hélice "Move" (Gavi(!ta), de 360 y 370 toneladas, armadaa de 2 piezas de , 4 tonelada, y cada .una con una tripula.cion de 71 hombres.
·
Laa se~ escuadras reunidas se eomponen,.-pnes, de 10 bÚques acorazadoa, entre ellos un monitor. Segun un cá1cnlo heébo poi' bn
11
ameritado oficial de ]a marina austriaca, la 11Cu11tozza representa
40, el "Principe Eugenio~ 22 por, ciento de la fuerza, para el combate del buq11i1 .i. "loiuibl41-~
. El v i ~ • t e . . . Sir Fedtlict BeRcbaq, SeyJDOW, )tin
i!fe de la eao-.dra iing1-, titnt al Jaiamo tiempo .el ~ o peral de tQda la demoatracion naval¡ la escuadra trance-. eatá madada. r.,&gt;r el con&amp;~ -el~in¡te ~~ la italiana por el contr&amp;--61mi- ,
rante Fincati, que estuvo basta 1859 al servicio del AnatM,¡ la l1LII&amp;
por el oontl'IHUmirante de Xremer¡ ~ alemana por el eapitan de
oorbe&amp;a de Valoia. J la aumia por el capitan de nano Nauta.

•

q; • o

' . .n:u.

fl"I

• ' f,1

IH~;man~-1

H'í. &amp; J

- ,,11u,,·

&gt;,I oL .• rif •

111 El miao qae !ª 1817 Ti■o á Múico por el cdám llel A. b

l!)

.

•

..

. 1--

.. a.Ñíilltit.,. 1cWilif:Wtt►e)nil=lntFl-•ll,1(3) el t~

.

..

:.•

•
i

tnt t1is1&amp;i►+rfo1ot

••

�13
'Seccion t!'

Coronel de infant~ría, Francisco A. Rojo.-De planta.-Jefe de
seccion.
Comandante de batallon, Ignacio Marquina.-De planta.
Idem ídem, Juan Castro de la Torre.-Auxiliar.
Capitan 1~ de caballería, Gerardo F. Castillo.-De planta.
Subteniente, Tomás Guerrero Rivera.-De planta.
Idem, Vicente de P. Velá.zquez.-Auxiliar.
Idem, Angel S. D!az.-.Auxiliar.
Sargento 1~ de caballería, Manuel Tel10 de Meneses.-Auxiliar.

. RELACION
DEL PERSONAL DE LA SECRETARÍA' D~ GUERRA y MARINA, EN LA FECIU.

:i 1

~

lt

1

t

Seccion 3!'

••

General de division, Gerónimo·Treviño.-Secretario.
General de brigada~ José !dontesinos.-Oficial Mayor...
Teniente coronel de caballería, Juan B. _A costa.-Aux1har,-E!1_.

la oficialía mayor.

1
•

•

,

• •

•

ñ

. Sargento 1º de caballería, Ignacio Hijar.-Aux1har.-En la o cialía mayor.

•

. SECllETARiA ..

Cor~nel de caballería, Rafael Ecbenique.-De planta.-Jefe d~
la seecion.
.
D 1 t
Comandante de esctni.dron, Pedro J. Ramirez.-~ e p an a.
Teniente de infantería, Rodolfo Pacheco.-De pla~1~a.
Sargen t o 1º. de caballeri¡i.,. Franci'$co Flóres.-Aux1liar.
Id 'd m Cayetano Bravo.-Auxiliar.
·
~.ede, idem, Ignacio Sarabia.-Auxiliar.--;En el teléfono de

u::

la Secretaria.
..
Sargento 2~ de caballeria, José G. Casa.s.-Aux1har.

Coronel de caballería, José Ramon Villavicencio.-De planta.Jefe de la seccion.
•
Comandante de escuadron, Juan Villalbazo.-Auxiliar.
Capitan 1~ de infantería, José Rafael Mendoza.-De pfanta.
ldem de·caballería, Antonio Peralta.-Auxiliar.
ldem idem, Jacobo Goozález.-Auxiliar.
Idem 2~ de idem, Joaquín Palomino.-Auxiliar.
., Teniente de infantería, Luis Curro,....,..De planta.
f
Idem de caballería, Vicente H. Duhart.....:....Auxiliar.
Idem idem, Martín Espino Barros.-Auxiliar;
- Subteniente de infaoter!a, Agustin Cisnerds.-De planta.
, ldem idem, Alfredo Benavente.-Auxiliar.
Ide'ftl ídem, Manuel Alegría.-Auxiliar.
Sargento 1~ de caballería, Pablo Madrid.-Auxiliar..
lderu ídem, Juan Vilchis.-Auxiliar.
Itlem 2~ de ídem, Ricardo Dominguez.-Auxiliar.
ldem idem, Enrique Yillavicenoto.-Auxjliar.
Pagadona.

1

...

.,

Comandante de escuadron, Antonio Gutiérrez.-De plantá.....:.Habilitaio· de la Secretaría.
. ~
Alférez, Gustavo Ortiz González.-Auxiliar.

�u

Capitan 1~ de artillería, Ramon A. Arturo.-De planta.
ldern 2~ de idem, Manuel M. Blásquez.-Auxiliar.
Teniente de artillería, Edmundo de la Peza.-Auxiliar.
Guarda-parque, Francisco Alva.-De planta.
Idem, Octavio Farfan.-De_planta.
ldem, German E. Prantl.-De planta.
Idem, Antonio Orellana.-De planta.
Guarda-almacen, Mariano Gómez García.-Auxiliar. 1
Sargento l~ de caballería, Cárlos Ayala.-Auxiliar.

Oficialía 4le partes.

Comandante de batallan, Félix Vidal.-De planta.-Oficial de
partes.
T
Capitan 1~ de caballería, Francisco Espinosa.-Aux1 iar.
Teniente de idem, Bernardo J. L6pez.-De planta.
Alférez, José Sanmartin.-Auxiliar.
..
Sargento 1~ de caballer1a, Alberto Valle.-Aux1har.

)

..
Secclon Biblloteearta.
1

M' uel Badillo.-AuxiCoronel Teniente coronel de caba11eriª• ig
liar.-Jefe.de la seccion.
.
Teniente de infantería, Julio Martinez.-De planta.
5ubteniente, José Peiía.-Au,xiliar.
..
Sargento 1~ de caballería, Enrique Vill~~--Auxihar.
ldem idem, Adalberto' Hermosa.-At~~1har.
ldem idem, Francisco Banuet.-Au:x.ihar.

•

,

del Departamento.
•
1 ad
-.· ·
Teniente coronel de·caballería, ca.pitan lº, Marcelmo De g o.-

.

.

.

De planta.
.
·.
R
1-De }anta.
Comandante de ingemeros, Francisco de P.. ~nge ·
ldem de bat&amp;llon, Aguetin Escalante.-Aux1har.
Subteniente, Cárlos Chavarria.-De pl8ilta.

»

-

Jeíe del Departamento.
•
Teniente coronel de artilleria, Eugenio Raecon.-De planta.
Jefe de contabilidad del material, José Mari&amp; lturraldt.-De
planta.

'

de ,:re-

aepartalmento ele artmerfa.

General coronel de artillerí~, I~acio de la Pe~.-De planta.....!.

., r

Coronel de Estado :lfayor Especial, Franci11eo &amp;. Troncoso.-De
pla.nta.-Jefe del Departamento. .
,
Coronel de caballería, Rafael Fran~o.-Auxiliar.
Teniente coronel de infantería, Ismael Terán.-Auxiliar.
Idem idem de caballerfa, Agustin l\fartfnez.-Auxiliar.
Comandante de Estado M~yor Especial; Rodrigo Valdés.-De
planta.-En comisionen la Secretaría de Foment¿ para el levantamiento de 19- Carta militar de la República.
•.
Comandante de batallan, Manuel Gortari.-Auxiliar. ~
ldem ídem, Miguel Ricoy.-Auxi1iar.
ldem de escuadran, Rafael Salinas.-Auxiliar.
.
.fa
Qapitan 1º de Estado Mayor Especial, Vfotoriano H~erta.-De
p1anta.
Capitan 1" de Estado ~ayo~ Especial, .Joaqo~b Beltran.-Dé
planta,;-:-En comisio~ _para, e! _rec~obimiento del . fatmo
hu~~tepec. ·
.
..~
,t
· Otpitnt1 l! dé Es~db' Mly~r ];spe~ia-l; Angel Garéi~ Petíá;..__m,
planta.-En comision en la St!cretarts'1dé 'Fomento para. el 1é,antamien~ .d:e Ia Carta militar de la Rep11blica.
Capitan 1~ de Estado Mayor Especial, Félix B. Estrada.-De
planta. .
- ·-·. - .
•
Capitan l! de Estado Mayor Especial, Gustavo Aleman.-De

Departamento de ln1enleros.

General de brigada, Gaspar Sánchez Ochoa.-De planta.-Jefe

1

Depar$amente del toerpo Especial de Estado Mayor.

,

�16

planta.-En comision en la Secretaria de Fomento pam el levantamiento de la Carta militar de la Rep'tlblica.
·
Capitan 1• de Estado Mayor Especial, Simon Aleman.-De planta.
ldem idem, Alejandro 1_1. Armendáriz.-De planta.
ldem idem, Emiliano Corena:-De planta._
Jdem idem 1 José González Moreno.-De planta.-En éomision
en
••
la Secretarfa de Fomento para el levantamiento de la Carta militar
de la Rerñblica.
Capitan 1~ de caballerfa, Fiacro.Bnstamante.-De planta. .
Idem idem, Melcbor Alvarez...:...Auxiliar.
Jdem 1º de infariterfa, Luis G. ~mova....:Auxiliar.
•
ldem 2~ de Estado Mayor Especial, Márcos G6mez.-De planta.
-En comision en la Secretarfa de Fomento para el levantamiento
de la Carta militar de la Rep'tlblica.
•
Capitan 2'! de Eetaclo Mayor Especial, Rodolfo Palomares.-De
planta.-En comision en la Sécretarf• de Fomen~ para e\ levantamiento de Ja Carta militar ru, la República. .
Capitan 2~. de Enado Mayor' .Especial, Antonio R. ~6res.-De
plauta.-En comilion para el reconocimiento del Istmo de Te•
•
•
huantepec.
eapitan 2~ de Estado Mayor Especial, Franci~ Ga~fa Morale&amp;.
-De planta.
.
Capitan ~ -de Estado Mayor~Especial, Juan B. Laurencio.-~_
planta.-En comiaion en la Secretada de Fomento para el levantamiento de la Carta miti!ar de 1á República. •
•
Capitan te de Estado Mayor Especial, Enrique Olinree:-Dt
planta.-En el JWado Ma:,9? del general Faero.
•
Oa~n ~ ele iafanteda, Juan ':ltaminn?-~Auxiliara
•
Teniente de Eataclo Mayor Eapecial, Maunc10 Beltran.-I7e planta.-=-En comi&amp;ion en la Secretarla de Fo•en.to pua el le'f&amp;lltamien•
to ele la CanaJDiliat de la lltpllbli~
..

ro-••J.

1

• J

Teniente le J:itado-,Mt.yót -Especial, Fra~ D1u Rir,~ ,-··
De plaota.--:-Ba ·cotniaioo pus el reoooocimiento del 111\mo d,.,,►
.
huantt-pec• · , ·
·
n·
Teniente de Eatado Mayor ~ial, Enriq• Ibdez.--De pi,...
ta.-En comisionen la Secretai:ti.de FQJDe11to pu:a el-levq~
to de la Carta mifüar de la Beptbli&lt;..
Ttmieute de Uado Mayor: Eapeeial, Ennque TorroelJai.-J.le
planta.
.
Teniente de Eata4o l(ayor ~ial, José Reyes.-l)o ~~ .
lde111 idem, Eduardo Oamargo,-De pliinta.
. . ,· 1'
1
ldem idem, Antonio F. T6r.ree.-De planta.
ldem ídem, Cárloa Nev&amp;.-De plan~.
lde1u idem1 PedN Garza.-D.e plauta.
Teniente de infamterfll, Flor11ucio Ca6tilla.-J.uiliar.
ldem ideini; 'feedilo Gullll&amp;D.-Auxiliar.
Sargento l ~ de caba.llena~ Aianasio .Ramfrez.-Auiliu,
' 1

\

,;.

1

:• 1

De~---• w...., ealNIDerfa.
'

General coronel de ~ballerJ•, Paustino .V,zque1 Aldana.~Í.
planta.-Jefe de loa Depanament011,
•
·· •
General coronel de cabRllerfl\, Rafael Barron.-De planbl ..:..,.
interino de los Dt-partamentos por enfermedad del anterior.· · .
Coronel de infanterla, Ramon Quiiones..-De planta.-En ~
lion fuera de Ja capital.
Teniente ooronel lle iofanterfa, Luia G. Ortep.-De ¡ilanta. :
Idem i1lem de caballera, Miguel G. Mario.-De plama.
J.le111 idem, Domingo Loaesa.-.Aaxiliar.
•
ldem idem, Juá.N. L6pu.--Aioxiliar.
Comandunte de escuadron, 1lamQp, 4e ~ld«&gt;..-De plapta.
...
ldem idem, Vicente GIIQU.~oxiliar. ,
.
Idem idem, Francisco .Molioa.-Au1ili1tr.
Idem de batallon, Juan M. Servin.-Auxiliar.
ldem idem, .Fraaciaco Roju.-Auiliar•

�.'

.

'

.
.,

t

.

'

• '

u, . ·•

•

~ Felll'&amp;~

Coroael m~ '·

ttW

-:-

Departamento. ~ ·•

.· ·

ComandanteJ~'re e •

,·

.

Pt~.-Dé pfa

,.~.~))e
~.

' ldem, idtm, de co11tt1blltha, iten-it.o Mtirin.---Dé·
CapitaU '2"1 ·oficiif,•JüÚ
planta.

SubteoieDte/ escribientef'L¼i, ó!·~
Idem ide~, · r ·

··

· •·

.,
,
,

i : ... .

.

. "
~ $ 1i.e•~

'

f/
1 -,
e
1
)
Jefe dei Departamento, .AD~l Ortii Monastério.-De plá•
Maqniniata in•~tor, Fláviano P•liza.-Auiliar.
1

Capit.a~ d,fen::bria, ~~1'-9. Spio~y1-~uxilia~.
:l11m~, Jgn~ A~ja.-~ ·r.JAn~. , .. · ,: , t

Jdem, Au"$ooio S.borfo.-De planta~
. ,'
Marinero-~ ~ éla,e1 E!ffemi'\R~rfgaa.7 Aiixiliar.
l~em • ~ IA,u~.,-:~-;4axaliar. . ', .
Jdom ídem, Valentin ~~-Attiliar.
•

.,, ~

...

.' '

'

t

'f

'
1

•

�Teniente coronel de cnballerfa, Joaquin E. Vallejo.-Au:xiliar••
ldem idem de infanterfa, Luis Muñoz.-Auxili1\r.
Comandante dt, batallon~ 1A1t1ador •Arce.~uxitiar.
,~I. • l4em de eRCuadron, l 0'nacio
Oiorio.-Auxiliar.
f ,. 1 ' a
0
ldem de b1\tu.1\Ón, Gemno R. Chá\'ei.-Au1ilíar. ·
,. : ·' \
Idem de.escuadron, Efreen PéfeZ Trejo.-Auxiliar.
ldem itÍem, Ml\nuel Torrea:---;-Auxili;\T.
• I•
. Capitan 1~ de infanterfa: Gregorio N. Carrion.-Au:xiliar.
l
J
i
ldem iJem, Julio Zenteno.-~uxiliar.
Jdem i• de'caballerfa, Pedro A. H~rrera.-Auxiliar;'
. ldem ídem, •.\ntonio Rivera y Rio,...!_Auxili1\r,
' • · ·•
Teniente de infanterlo., J nan Sali\Zt\r.-De planta.
Idem ídem, Julio Montoyu..-Auxiliar.
f

,_

~

.,,.•

,{1!1.i

!

1

.

1

'

~\.·,c:1ri

México, Enero 1~ de 1881.
!·¡ ,Cl
, ,·
. '
l

,.; &lt;1

Coronel de caballerla, Joaquín Valdés y Cano.-Campeche.Cnmpeche.
Coronel &lt;le cabnllerfa, Agn~tin Cbapoy.-Coahuila.-Saltillo.
ldem de infnnterfa, Cu.tarino Armen1láriz.-Dnrango -Dumogo.
Corom•l, teniente coronel de iufünterfa, José Marf!I. Lopetegui.Guerrero.-Chilpapruo~.
r· .l t. r¡ 1f••l ' . •,• '
;¡
• l
Teniente coronel"de infü.nt¿rfa, Antonio P. Cálderon.-Guanajuato.-Leon. , ~ . ·, 1 • , ,•• _,. •, , , , :
Coronel de infa.nterln, Antonio Lej;i.razu.-Hidalgo.-Pachuca.
I,lcm idem, Gregorio Mén•lez.-Yucatan.-Mérid1,•
l&lt;le":1 de cnballcrfa, ~riscili!LDO B11pituz.0 !al\s~.-Guadalajara.
Ten1e9te co~oel de •~f~nte~ll\1 lgqu.cio ~oa.-)lorelos.-Cuer1 •
• I
navaca.
1
, . Tenie·n.t~ ~ronel de iifa~~rfá, Bérnard~ C~richi.-lféxic~'.~
;¡'ol uca.
·
'
· ' · '
·· ·
~
~
l J
•
.~or~nel
de
,cahallerfa,
Je~us
Qaribay.-:-Micqoacan.-Morelia.:
1
l1ler~ iclep;i, Bias ~~,rh~ Za;119~no.-;-Nuevo-Leon.-Mo1{terey••
•l!
lclc,m,4~ in.(11.nterla,. Manuel, Ló~z~.o~~~ca,-:-0!\xa~. , .. ·
• ltlerp,de, ~l,allerír, M1u1i1el .M~rqtte~,-;-Pue~)a.-Pue?ll', 1 ....
I«lem de mfunterla, Luis G. Garcfa.-Qnerétaro.-Querétaro.
• , , Nem i,l~~, 9abriel Co~lla.-Sonora.-Gu!Lfmas.
~ '• '.' t'
1
,,, I&lt;l,er~ d_e.cauallerÍa, Je~ual FigÚ~i-oo...:San ·L~i~1 p~~~i.~
1
1
1
•
Luis P~tost
' ·
• '
,
•
·•
•
Corpnel ele infanter,fa, J1ian Óamberos.-Sinaloa.:__Maz°aÚnn. "
Tenic11Jc cor~ner.de infa~t~rla, juan Eokiog...:....T~maulipas'."' Matl\moros.
· ', · '
r
•
f
; Comn.~l (!e caballería; José Luciano Vázque;:-Tabasco:~san
Juan Ho.utii:ta. , • , "' r , , '
l•
,
,S
•
,
Coronel de _caballería, . Fr~ncisco Fernl1ndez.-'rlaxcala.-Tla;i:.•
'
•
•
, ' '
•
, ••
cala. i
i -' •

••

· .,•.•

1

f

,

••

,,J'
~

( r

, 1• 1

l, t't

l

\

1

tl'•

l

• l,j)

!

•

,~.

l

DI LOS 1BHS DI REEMPLAZOS EN LOS ESTADOS,

J

't•

'

l

! .,,,,

Coronel de caballerfa, Secundino Gómez.-Aguascalientes.,;~~liente&amp; l '. . • ,-, l •• 1 . '·• • , '
, . ,, , 1,•
Comandante de bato.Bon, Encarnacion Contrerae.-Baj~ C~lifyrIIÜa.-La P~. .
~
. , ,•
,, ,.. ,
Coronel de infant.erfa, Mateoa ~~s.-9h'4M8-:--San Cria~ba~
Las Cosas. . . . , J
•
• t
.
. 1 , • , ••
Coronel de infanterla, ~~nislao G. Porras...-ChiJl~ah113.~hihuahua.
,. , ,
,· ,
,. .
. . 1 , &lt;1
r~miente ~el de caba,Jlerta, .c~ispin ~9&lt;\ioa. -~~~ -

,r {

~U.-1.{ ,J\

.. ,.:•

l.l :.,,, 1: j,-

:t

.J.~•

1'!/ !!1J

¡;,, ,,(.,1 ...,J1l' ,11 tJ

•

1

•

R.

'

.,

'

,,

'

t.

,,~1~·,.111i . . .~\

1 •

.,

1

,,

,

'

,

•

'

'

,

1

,.. Qoro_~~\~e ~b1;1-ller~a, .~iry~f1,Melga~jÓ:_:_~
Idem ele mfanterfa, Teodos10 Pérez.-Zacatecaí.-Zaca~
,1
t

•

O

l

I

i

1

•

f

,

f

f

~~ruz.--fe;ote:
1

1

.·l

1

.f

�. - ,.
~

ti

.

'

,

.

.f

, Una cajita de 30 centímetros de l~rgo, cargada con 5 kilógmmos
de diMmitat se ·aplicó contra el" muro que sostenía. la11 ca&lt;lenas del
puente levadizo, ; ]!:i;te m~ro, cons~rui&lt;lo con piedras du~~ unidas
oon ·cimento, tenia tin espeRor de c~ncuenta -centímetros; era por oonsecuericia muy 1.ólido y l!_abt~. resistido al choque de las granadas
pru.i-illnu. Se adap~ó ·~1- cartucho de dinámita. una. mecha ingl~sa
llamada ele Bri~kfo!d, que, despnes de ellCendida, tarda cinco minutos ~ consumi~se. Este intervalo de tiempo era muy suficiente
para que·Io~ oficiales y los art.ificieros pudiei,eu alejarse y abrig1me.
Cuando el fttego llegó á la cápsula de la dinaruita, ésta hizo exploaion, J por efocto de ella el muro tembló sus cimiento11, se AACU·
dió, se dislocó y. se pudo notar en él una ancha brecha.' La fuerza
de proye~cion·1fué ~ufiéiente ·pnra'echai hacia a~ra, cierta cantidad
de escorubfoe. Esta experiencia demuestra' que una carga de dinamita, aunque 1~ wediana, aplicada contra una muralla, es s~ficiente para destrúirla. ' ·
:
· .Los accesos á l~s platas están: comun~ente guarnecido~ ydefen~·
didt&gt;s .por· füedi&lt;&gt; de en1palizudas hechas con madera ·blanca 6 de
niadera-..'de
~ profÚada.ruente hundidas en ' tierra¡ a.pretu.das
una contrá ótr~ y ligadas entro st fuertement~: Tres cartuchos de
din¡~ita, colocados al pié de ·1ae empaliza.das ~el frierte· Issy, de dos
en dós me!1;os, coml!uicando entre sf 'por ,fo hilo eléctrico, é inflamll.dos: ~r. medio:de'i:m aparato Bré.guet; al hacer exploaion, cortaron, rompieron,~!lrriµicaron las estacas, y abrieron en la empalizada.
una brecha Rl•fieíe11te para dar paso á una columna. de aéalto.
'Lse han lie.chootráúxperi~n·o¡;_,.; que ha-q tenido buen. éxito, cuán~
do ~ há tra~b de 'destruir murallas entel'll.11, o cuando se ha q~
Tido·ahrir pM&lt;&gt; 8'1 tmvés' de inuros yá, m~ltratados. Ensa~'ol de este.
clruie•se b&amp;n \férificado en Estrasburgo, para.demoler los antiguos
bai;t'ion~s, con ob,ieto de constmirloe má~ avanmctos.
_Opi!l~n Jos ~Hitares que en el dia, un~ nueva guerra entre 001
pótericia11'e11ropeae,- ee 'haría"'más ri.pidame~te
lo que podo·ha.
berse hecho hace algunos e.ñeK, y se calcula, que si los franceses, sitiando Sel,,aátópol; liubiesen tenido á'eu disposiéion la dinamita, para a~ri~ Bll8 obras de sitio, aquella'. piaza1 en ve~ de sostenerse por
casi ·un·a~o entero, habría. sucumbido én tres dias.

en

Leemos en un ~riódico extranjero:
. "La sustancia explosiva, de que con frecuencia hemos teni&lt;lo ocasion de l1ablar á nuestros lectores, es ~oy el agente tná51 podero~ con
que cueuttln el minero, el cantero y el metahirgico. No hay otro má.s
seguro en sus efectos, ya se trate de abrir un túnel como el del
Saint-Gotbard en Suiza, 6 el de Epine, -en la nueva línea férre111-~e
Lyon á Chamb~ry; ya se quiera sac.-tr de las canteras enorrñ~s,b~s,
ó ya se desee romper, en la11 fragnás, p~'Z&amp;S de hierro fundido 6 de
acero, baiita!!te resistentes ¡,ara opone~se á las mts·poderosas maqninaril\8. ~ ·
·
·
•. · · . . 1
Pero en estos diferentM
efectos1 lo. dinamita
es 8610 un agente in.
..
.
dustrial; de boy ~n adelante se convertitit ta.rabien en un arma., qM
11erá terrible en mano!! de loll ingenieros :militares. No 11abemos basta qué ponto '86 han llevado en Francia los estudios wbre la aplicacion de la dinanüta á las necesidades d~ )a guerra; pero e11tomo8
informados de que en Alemania, en Austria y en Italia, ~~hace.u
experiencias frecuentes sobre este asunto. Se han car_glldo proy~ti-.
les huecos con d'iuamlta, se han hecho hornillos de mina, Ueoá.ndoloa con dinamita. El reenitado de estas e:x:periencias se ha ocul~do ·
en parte; pero nosotros sabemos qu~ aunque se han s~ñala~o algunos accident,e gr&amp;ves, en tés!s general, los ofioial08 de 1~gemeroa 11e
mue&amp;tran satisfechoe.
. .
.
. ..
~
Estiia experiencias, continuadas e11 el c~i:anjero, han tenido ~
orígen en Jos ensayos hechos durante el liltimo sitio de P~ris, Y re- .
petidos despues en el fuerte de hry I CB&amp;ndo fué d~molida .~ta oh~;
por considerársela inútil para la defensa de fa capital.

oocih;,

,

.

que

�E1i'"lo'°de1 ddé1Ant-J,"e1· iniüdo~ 'que únp cftte i\~m afíre'nte' de
uná' ¡,l11za' lái panilelae con toda én•red-de'ram11leit, caminos 111la- 1
w de arnlas,: no 'emplean ya lá pólv&lt;&gt;N común ·eino que recu~ri ·
al UKO de la dinkmita· y esta n:risma 11uataocia, llevad&amp; por'hómlires
iutré¡tiilos,haRta. pan~rlll al pi6 de laR ólltas mo~ibles '1 fijas &lt;le laé '
fortil.le:WI,' en 'laa pá!lzád11s'ó talode$ del enem;go, &amp;en. s?tic~ente pa-ra librir camino 1i la col1íuinas:de Mi\ltó.
· ., '•
'•P~ede decirse que el cartu'chi de diiiami~ esU.'llainado' reptesentar · en los eiércitos de .tierra 'íin p·~pel ~etnejiuite al de loe tor•':
1
'
J
' ,
•
í
'
'
pedos l'Q 198 combaées de mar."' ¡,'
..
•
. ' '
•
'PermttasenOR agregiir t lo\qui á11tcl''hemos copiado que,' nuestro :
juicio, en la11 guerms futuras, la dinamita figunuá COI\IO un élemen- ,
to import1d,tMino,' que· sén. em¡,leádo; 1io 11010 eb el' ataque Ydefen• ··
sa de 11111 pl11za11 sirio en tooa's füs opel'llciones de 111 guerm.
' '
En efécl.o lá facilidad que et1&amp; 1Kidcroso a~nte presentar&amp; pnt&amp;
destruir, ó e;1t11rpecar á lo rué11ol', la11 ,·ius Je comuuiCKciM, uf ~&amp;
mauera casi:i.oatant.inea,·i 1~·.iasta'y tnn baijo1os piéK del eoem•~i.
pata Cll'tlsatle pérdiüa en~rniet ~t med~ d~ euiboicad~ ,,~i11taí
de a,¡uelli .au11tancia uplósiri¡ 'ptra mtrtur con J&gt;fODt1tod loa ••·
m~cene~ y 'dep6tlilói1 d,e 'toá :gráu&lt;fui ·ej~~•• ·en fin, 1~m ~~it1uiliwr ·
tál vez lás tni1núú JfbeRI da combate, M el 'CHO de la dmam&amp;ta lt~
á ¡ier.fecciónárlle y edtiodel'lle en los't•jéreit-0'8. ·
•. · ' · ·
iIDtnrá 'destinadó e1tJ agértie, 611\g 11b~taociaR 'que -en el ponenit'
vtng11U ' reempl1&amp;zarlo v~ntiljóeanie)ite, 'á TtmHZlll' el ideal, witu •
vcce11 11oñadó, de ~ ce1111r-lái guerru en nuestro globéi?
'
~No llegar!\ lf. ser impotente c:l vRlor y áun el her11i11mo, cnsndo el
perfeccionamiento de ros medios de deKtruccion llegue 11. un grado
tál, que no pteliénte mu aoltrci&lt;m'6' lat1 lucb1,11 entre loe Juuubre11,
que la 'de dllr la victo~a al ejé-rei~ c¡ne sea el ~,rill!cro en adelun~•
se á su enemigo en el mip1eo de aqueUbii medlOllT
00 porveriir, ~ no ~uy lejanó, " encargan ae mol,er estu

cúe"ionea. · · ·

·

L.
,.
I '

lnt GÚBRBA DE OHltffiTE.·

,

-

, LA PBUlBRA OPIIACION DI LOS BUSOS IN LOS JIALXA.?tÍS. (1)

r.
En' u_o a~tc~lo precedente hemos estudiado el paso del Danubio
J&gt;?r el eJérc1to ruso. Inmediatamente el Gran.Duque Niéol'8 pretendió salvar la ~sunda línea turca (la de los Balkanes), directamente! ~e un salto, por decirlo así. Es ese un nuevo período de hechos
mih~, que comienzan con aquella operaoion y terminan con ¡~·
•~1&gt;4:d1cioq del general Gourko. Capitulo ea.de un libro que, por desgracia, ::onteodnl. muchas página&amp; sangrientas. Pero sin saltar ,;
1118 óltunas páginas, ya nos muestra. la manera cóm~ respondieron
t~s Yrusos á la idea que se tenía en Europa de sus fuerzas re,pec~1vaa.
~e la 84nia al mar Negro, los Balkanes corren paralelamente con
el
•
d Danubio, en una.linea de 600
• kilómetro&amp;• El.terreno· -•• 11ubº1eno, deecl~ el D~nub10, por gradas ~ceaivaa hasta la últQD&amp; cresta:
e~ Nglllcla baJa ~r. el l_ado del la Rumel~ por pendientes m,1
br:u~ y DU.I np1das: eata diepoeicion favorece 1~ invaeiolÍ de lá
0

Bulgaria.
• •
• Sé V! ID el mapa que los B&amp;lbnu H . diriden en d01 eeoéionei
~ e , poco mú 6 ménot. En la prime~ aecoioo; entre SofJa ·
1
~ 1u ~ 1!,0n ~ elendu y loi cuellos 6 demláda~
~ raros 1 ~ dütcila: ~1 doa clNfiladéroi~qc¡j,.t~i-qüe d•'
IUOCUl •~" Sof1a, p11 Wrua 7 por órGbani6: bajó el ~io

~e,tt;"••••~·'

(lllf.Co,.¡114/'eot.-;: f iÑI~ ~ " ' ~l ~
~~~~'.lañlid•~~~...._ ..1a a.iaacl iii0&amp;ciái.•llil· . -:~
•~.Rt;Wili.-.l'íd•• eié:•
.,
•
• , .,

P.JI.-C..

�91

26
de vista estratégico, presentan un(considemble ventaja; el camino
de Orchanié es el que atraviesa toda)~ Bulgaria desde Roub;houk.
Desembocando en Softa. por este camino, el invasor se apoderar~a de
la principal comunicacion entre la patt(oriental y la parte ~cc1dental del imperio otomano; podría, por ejemplo, cerrar el cammo áloe
refuerzos de Bosnia' de Tesalia, etc. Aquellos pasos son. poco prac.
ticables. Recordamos que, durante la guerra de ~rv1a1 quisieron
transportar los turcos, ya que no_por los mismos desfiladeros al ménos muy cerca de ellos, por otro camino relativamente mu~ho más
fácil (el de Pirot), algunas piezas de artillería gru~sa destmadas á
batir las defensas de Alexinatz: fué ~un trabajo de gigantes; ~ara recorrer un trayecto de cosa de 100 kilómetros, fueron necesarios 800
bueyes para cada cañoDI En la misma seccioo, el desfiladero de Troja.o á Tekké, arriba de Plewna, es mis á.rduo todavía.
Casi precisamente en el medio_de la cadena de los_ Balkanes, ~e
abre el desfiladero, célebre de hoy en adelante, de Sch1pka. De T.1rnowa se desprenden dos caminos, uno por Drenowa, Ga~row~ YSch1pka hacia Kesanlik, y el otro por Eltma y'_Behrown hacia Shvno. El
nombre de Schipka (encaje), es una verJadero. imágen; en el desfiladero propia.mente dicho, de una longitud de_10 kilómetros, el caino traza numerosas cintas·, en 18361 cuando el Sultan Mahmoud
.
m
hizo un viaje, se ñizo á este camino accesible á l~s carruaJes; e~
1854, los ingenieros ingleses lo habían hecho practi~ab~e para artl·
Hería. Es el paso m6.s cómodo, la verdadera comu01cac1oa estmt~gica, en aquella region de los Balkanes.
En la segunda seccion, los Balkanes, que alli se acercan al mar,
,e subdividen en tres ramific!!,ciones: la primera, por Schumta Y
Prawady, se prolonga, muy cerca del Danubio, basta la Dobroutscha; la segunda la más elevada, que forma el valle del Kamtscbyk,
va á desembocará las cercanías tlo Varna; la tercera se desprende
en la direccion del Sur y &amp;.vanza, en una sucesion de colinas, hasta la
península do Con~tantinopla. Tenemos aquí !,In maciso complexo;
laa moutafi~s se _e:1.tienden· á Jo anc~o-y 11e- cruzan unas. con otras;
pero en ·general:son de menor altura média que-en la pnftiera aec,.
cion· y lli ¡011 (\eíftla&lt;fcros son mis largo•, tam~ien eon ~ú r,c~les J
n~U:ero~. El primero se dirige de Omian:-Ba~ á Slivno ~dfa-.
... ,~
.
, .--,;

.

.

san; Je llaman Demir-Kapou Oa puerta de fierro); IL pesar de este
nombre que recb&amp;.za, la altura del cuello no excede de 1,000 metros;
los gufas cuentan, para el trayecto de un simple turista, 20 horas
de viaje. Luego siguen los dos desfiladeros de Schumla en Karnabad y de Prawady en Aidos, por los fondos del valleoque costea la
mar. Todos desembocan directamente en Andrinópolis. El general
Diebitsch los anduvo en 1829; desembocó por el valle de Karutscbyk á la Rumelia; pero ántes había tomado l. Varna y estaba apoyado por el lado de la mar por una. e~cuadra duetía de todos loe
puertos búlgaros, desde Kustenje hasta Zizebolu.
La c1omparacion de las ventajas entre las dos seociones de los
Balkanes, para una invasion que procedR. del Danubio, se mide con
estos dos gu:irismos: de Roustehouk, el camino directo á Constantinopla, por Prawady y Andrinópolis, es de 500 kilómetros, miéntras
que por Softa la distancia sube á 900 kilómetros. El 'buadrilá.tero
que corta y cierra el espacio comprendido entre los Balkanes, el Danubio Y el mar Negro, ha sido cteado precisamente para cerrar esas
comunicaciones más abiertas y más accesibles, á las que hay que
agregar las dos vfas férreas de Routschouk-Varna y de Tchernaiowa-Kustendje.
El cuadrilátero, en¡ tanto que sistema defens~vo de conjunto, data del afío de 1821. He aqul como lo describía Moltke, en 1828:
"S
. eguo 1M 1c
· 1eas europeas, esas fortalezas son del más miserable
8!'pecto; una muralla de recinto con bastiones, pero sin obras exteriores; un foso r::eco, estrecho y poco profundo; lineas enfiladas, :i menudo dominadas por las alturas vecinas; ausencia completa de casamatas; un recinto obstruido con constrncciones de runclera y de barro,
pero abuncfontemente provisto de nrmas, de municiones y de artillerta; tal es el estado de una plaza turca.~ 'J'ales como son, esas fortalezas ya han representado un papel notable contra los rusos.
,.
Sch11mla, desde el sitio de 1828, se intitula org,1llosamente "la
tu1?~ de los infieles." Si 11Varna sucumbió, sabido es que fué por la
tra1C1on de un pachá; este recuerdo explica ciertas medicla11 que
tomó ~a Puerta ret1pecto 1de los gobernadores de RoutscLouk y de
ko~h. En cuanto á Silistria, ¿quién ha olvidado su gloriorn resistencia, con tropas turco-egipci111, en 18551

�J8

19

Á dar crédito , los informes1:ecibido~ por la Revi,ta de Edim,hurgo, las defensas del cuadrilátero fueron perfeceionadas en la última guerra, bajo lt ,,lliteccion de un eminente ingeniero pru11iano.
He aquf un detalle que no cuadra con la benévola neutralidad de
Bismark para-..con Rusia. En Silistria no pare~e que se hi~ieran
nuevos trabajos; las antiguas fortificaciones se juzgaron suficientes.
En Varna, las alturas que dominan la ciudad fueron guarnecidas de
tabias (reductos), c~n cañones Krupp. Lo mism.o se hizo en Roustchouk. En cuanto á Schumla, es más bien un campamento atrincherado que una plaza fuerte; está situada en una ancha meseta
cuyas pendientes descubiertas pueden ser batidas en todos tentidos
por la artillería. La parte débil estaba de] lado del Este; los turcos
levantaron en aquel lado algunas obras avanzadas.
En la otra seccion de loa Ba.lkanes, la del O., no se encuentfa un
sistema de nefensas tan compacto; la razon de ello consiste (como
ya lo hemos indicado), en qu·e, por aquella direccion, un ataque sobre Constantinopla es ménos de temerse; ya djbido á obstáculos
naturales, Y?- á causa d&amp; ]a distancia. A lo largo del curso del Danubio, entre Routschouk y Widin, no vemos más que fortalezas de órden inferior: Sistowa y Nikopoli, Rachowa y Lom-Palanka. Sía
embargo, Widin misma se encuentra en condiciones relativamente
excelentes; 110 está ·dominada por ningun lado, Yf'l perfil de sus fortificaciones ha sido concebido con habilidad suma. La plaza penetra
como una cuña entre la Rumania y la Sérvia, lo miomo que en lá
extremidad de los Balkanes füsch cierra el camino de Sofía al enemigo que desemboque por el valle del Morawa ó por el de Timock.

ban empejiándose en medio de los ejércitos turcos, con monta!ías
por delant.e, con un rio por detras, y con el cuadrild.tero á retaguardia. Pero no ea justo condenar una operacion militar solo porque
presente dificultades y peligros, No puede acriminarse al Gran Duque Nicolás por haber adoptado un plan demasiado audaz: la11 con&lt;:epciones de Turenne en 1675, en la campaña de Alsacia, de Bonaparte en 1796, en la campaiia de Italia, de Molke en 1866, en la •
campaña de Bohemia, taml,ien fueron por demas atrevidas. Es pre&lt;:iso no juzgar de 1i1na idea únicamente por el buen éxito qqe pueda
alcanzar; debemos distinguir con equidad entre la concepcion y la
ejecucion; de lo contrario, tal plan que pasa por ser una obra maestra, la campail.a de Marengo, por ejemplo, segun eso, no seria más
que una insigne locura, si Desax no se liubiera encontrado oportunamente para arrancará los auBtriacos la victoria vacilante. Á pesar
de todas las críticas que hoy se pronuncian (despues de consumados
los hechos), creemos que el plan tlel Estado Mayor ruso fué el que,
en suma, se ada.ptaba mejor á las necesitades militares y políticas
de la situacion.
.
No hay duda que se presentaba la combinacion clásica (la de
1828-29), proceder metódicamente por el cerco de las plazas del
&lt;:uadrilátero; pero no debemos olvidar que, diferenciándose de Diebitch, el Gran Duque Nicolás no disponía del mar Negro. En San
Petersburgo, los Estados de la marina contaban con 11 fra"'atas
0
acorazadas, con 10 navíos de torres y con 4 baterlas flotantes; pero
esa magnífica escuadra se paseaba inútilmente por el Báltico y el
Atlántico, y no prestó el menor servicio en la costa bnlgara; miéntras que fa Turquía tenía sus 8 acorazados y sus 8 cañoneras ó monitor~, todos reunidos en las aguas del mar Negro. Esta primera
diferencia aumentaba en notable proporcion las prohabiliclades de
tenaz resistencia. del cuadrilátero; ya la guerra de sitios habla hecho
gastar á Diebitch todo un larguísimo año. Cuando el ejemplo de la
última guerra franco-alemana demostraba el axioma de guerra formulado así: "Para dar un golpe mortal al enemigo, .para anonadarlo
apoderándose de su capital, preciso es temar el camino más rápido
Y pronto;" cuando los alema¡¡es habían enseñado con brillante resulte.do el medio de no dejarse detener por las plazas fuertes y por los

II.

Esta exposiciQn suscinta del régimen defensivo de la línea de los
Ba.lkanes explica cómo los rusos, queriendo tomar el en.mino má.a
corto sin detenerse en el sitio del cuadrilátero, prnnunciaron su ataque sobre Timowa y Schipka; pero demuestra igualmente las gra•
ves dificultades, los peligros serios de semejante empresa. Desde
que pasaron los rusos el Danubio, YI} indicamos todo lo que arriesga•

•

•

'

�30

31

campamentos atrincherados, el Estado Mayor ruso debió preguntarse (y con mucha razon), si no era posible evitar los largott sitios, economizando una campaña de invierno y termi:iando 111. guerra con un
solo golpe.
Sabíase en Rusia que, con el acrecentamiento de los ejércitos modernos, una campaña no puede prolongarse sin arruinar al vencedor
tanto, y algunas veces más que al vencido. Prusia salió bastante
bien de Sadowa; aquel duelo no duró más que ocho clias; pero los
seis meses de la guerra de Francia, á pesnr do la indemnizacion ne
los 5 mil millones, le causaron una crisis económica de la que se resiente todavía. Rusia es, de seguro, ménos rica que Alemania, y la
guerra turca amenaza.ha ser mucho más onerosa. Efectivamente,
aunque la Bulgaria sea opulenta en trigos y en ganado, no posee
(muy léjos de ello), los recurs~s enormes que encontró en Francia el
ejército prusiano. Ademas, los turcos, al retirarse, ¿no producirían
, el vacío ante el invasor? ¿No era necesario contar en gran parte con
sus propios fondos, con los recursos llevados del interior de Rusia?
El coronel inglés Wood ha calculado que paro. hacer subsistirá un
ejército ruso de 250,000 hombres, la comisaría ó intendencia tenclrfa.
que organizar un tren, cuando ménos, de 20 mil carros. Y los hechos confirmaron esas previsiones; ¡qué enormes gastos! y al mismo
tiempo, qué alea en el funcionamiento de una 11.dministracion improvis:.i.da para una tan gigantesca empresa! En cuanto á la pérdida
de gente, ya vieron los rusos, por experiencia propia, lo qµe cuestan
las largas campañas en Turquüi. iSabeis cuantos rusos volvieron en
1829, de los que habían pasado el Pruth? Apénas 12,000! El libro
del Feld-Mariscal Multke nos da á conocer que por término meJio,
cada soldado ruso, entró dos veces al ho~pital en los dos años que
duró la guerra; que 82,000 hombres murieron de disenteria ó de tifo; y esto sin contar los muertos y heridos de los campos de batalla.
Asf, pue;;, ino era muy natural que el Gmn Duque Nicolác; rechazara el ruinoso y mortífero plan de 1829, y que haya tratado de
obtener una victoria rápida y mucho ménos costosa?
Fuera del cu:ldrilátero, pedía operarse todavfa por la region occidental de Bulgaria, por la primera .seco¿on de los Ba.lkanes, que hemos descrito. Tomando el camino ele Soffa era cierto que se resig-

naba á dar un gran r,&gt;deo; pero no exponía inmediatamente su :flaGCO
á 1011 lttaques de las fuerzas t11rca¡, ó cuando ménos, podía apoyar uno
de sus flancos en la frontera. sérvia, Asi es que aquella maniobra, si
bien era más lenta, era más segura. ¡Por qué no la adoptó? Los rusos dan un motivo concluyeute: al principio de la. guerra hubieron
de tenerse en cuenta "las susceptibilidades de la Austria." Era ya
mucho haber obtenido, con la inte.l'vencion de la Alemania, -que el
gobierno de Viena dejara ocupar la Rumania al ejército ruso. A
no dudarlo, en aquellos momentos, Austria no se hubiera mostrado
de tan buena composicion como se ha mostrado despues del triunfo
de las armas rusa!!; y no olvidemos que era general la creencia, sin
embargo, de que los rusos obtendrían trimifos iltmediatos. Pero
tY si surgían acontecimie~tos inesperados é imprevistos? ...• Austria, al exigir que la guerra no se llevarp á la zonn de sus inmediatos intereses; es decir, á la frontera sérvia, no exigía, en suma, más
que lo estrictamente necesario. Pero aquel veto bastó para impedir
al Gran Duque Nicolás el que utilizara, en su primera operacion, el
camino de Sofía. Con posterioridad, la prensa rusa no dejó de echarlo en cara á Austria en términos muy acres.
Pésense estas diver11as consideraciones de fuerza mayor, y i;e'comprenderá que, entre la inabordable region del cuadrilátero y la zona
prohibida de Widin-Soffa, no quedaba al Gran Duque Nicolás mts
que-i.tn solo camino para los Balkanes: el de Tirnowa. Agreguemos
que el Estado Mayor obraba en virtud de noticias particuhres de la
diplomacia rusa en Oriente. El ge11eral Ignatieff que, por espacio
de diez años, había practicado en todos sentidos al munrlo oficial de
Constantinopla, ciertamente que había)proporcionado, sobre la activida.d del serdar-ekrem Abdul-Kerim, sobre la habilidad del Ministro de la Guerra Redif-Pacbá, sobre los talentos y el carácter de
otros muchos, detalles valiosísimos que indujeron al cuartel general
, atreverse á muchas cosa.'!. Sabía perfectamente que una. parte del
ejército turco, con sus más vigorosos .generales: Suleiman-Pachai. y
Mchemet-Ali, estaba.ocupado en Montenegro, que otra parte dormia en Schumla oon toda confianz_a, al mando,de jeíes apáticos.
Con tod111 estas premisas, "teniendo en cuenta la superioridad.numérica del ·ejército -r\180, supel'ioridad-incpnteatable·al principio, pre:

�3Ui

33

gnntamos, 1ten1a algo de disparatado la operacion rusaf tNo presentaba mlls que cualquiera otra, todas.las probabilidadefde éxit~, ent
las condiciones especiales, necesarias~,en qtie debia1btiscar la victoria el Gran Duque Nicolts?
.Asentado éato,·vdamos cómo se ejecutó el plan. •

r~os~mente necesario para el buen ~xito de su empresa; y por cons1gmente, tenía que reducir, ó bien las fuerzas destinadas á dar el
gran golpe en los Balkanes, ó bien fas que deberían rechazar todo
a.taque por los flancos.
Otra_ observacion preliminar: el plan adoptado exigía, ántes que
cualquiera otra cosa, un .esfuerzo rápido y de conjunto; era impor•
tan~e e~lrn.r _en masa al ejército del otro lado del Danubio, y no solo
el eJérc~to smo fambien el material y las provisiones, etc. Así es
q~e se neG~sitaban muchos puentes, el mayor número posible. Pues
bien, tamhien on esto, tqué es lo que vcmos1 Un sólo y único puente se construye entre Simnitza y Sistowa; ese puente se rompe dos
veces ~wr el mal tiempo (en la noche del 29 al 30 Je Julio, y el 10
d.e Juho), de tal manera, que los 200,000 rusos no podían marchar
srno con una lentitud desesperante. Es cierto que pocas tropas
fueron pasadas en el acto al camino de Tirnowa; pero á fuerza ten~an ~u~ ser poco numerosas, pues de otra suerte no habrían podido vmr. Cuando estuvo reunido el grueso del ejército en fa otra
orilla, el Gran Duque Nicolás debió pensar, ya no en reforzar la
vanguardia, sino en proteger la base de operaciones así como las comunicaciones del general Gourko; porque el enemigo ya estaba alerta, Y tnmbien él había concentrado sus fuerzas. Con posterioridad
es verdad, que establecieron un segundo puente (nunca es demasía~
do tar,le para obrar bien), pero ipor qué no haber comenzado por
~so? ~Se objetará la dificult:i.d? .... Pero, si en el mes de Junio, los
mgc~1eros habían logrado transportar los 180 pontones y las 734
balsas por camino de fierro basta Slatina, despues por el Alusta hasta Turn-1\fagurelli, y desde allí por el Dant.Wio hasta Simnitza no
creemos que le habría si_do más difícil seguir llevando (sin pa1~ar);
un cargamento doble ó triple. En todo caso, ¿no habría sido más
P:ud~ute, á~tcs de. comenzar el paso del Danubio, esperar que el
eJérc1to tuviera sahJas en número suficiente?
Así es que, en vez de obrar con seguridad, con el conjunto de sus
fuerzas ya constituidas, el Gran Duque se encontró atado, enclavado eu la orilla del rio. Emplea el tiempo en conferir al Príncipe
Tcherskasky el gobierno de Bulgaria, en organizar una burocracia
completa, que debe hacer la felicidad de la Provincia .... una vez
P. ll.-5.

ii

111.
Una vez que el ejército ruso hubo pasado el Danubio, se compónia de 7 Cuerpós, sinJcontar 4!divisiones de caballería independiente. Aquel total de 220,000 hombres (pongamos solo 200,000, en
números redondos), ·aseguraba de una ma¡¡era suficiente la superioridad del número, coodicion esencial que debía realizar el invasor
para compensar los riesgos estratégicos de la operacion. Las fuerzas
de los turcos, entónces, estaban dispersas. Antes de que se concentraran; podía el Gran] Duque, descansadamente 6 con violenta (segun quisiera), formar dos ejércitos de 11. 100,000 hombres; es decir,
capaces, uno, de abrirse paso por los Balkanes, y'el otro, de contener, bien en el cuadrilátero, bien por el lado de Widin, á las tropas
enemigas que trataran de amenazar á retaguardia el movimiento
de} primero.
Ahora bien, tqué es lo que vemos, áun ántes de que el ejército"s&amp;-·
llera de Rumaniaf El Gran Duque se debilita de antemano, desta'.-·
cando á la Dobroutscha, á. las óMenes del general Zimmermann,' al
11~ Cuerpo y a\ la mitad del 7~ ¡De qué podíauservir aqnellos
.(5,000 hombres en aquel rincon perdido de la Dol&gt;routscha, sin salida, sin aire, encerrados entre el mar Negro y el cuadrilátero1 Si"
mia escuadra hub_iera dádo, al ménos, al mar Negro una base de ope-·
rieiones movible; el caso habría sido diferente; quiñ habrfan ~ata!'
do en aptitud de concurrir útilmente al conjunto de la opéracion,
nrlmdoae eamino'para ·Varna. Pero dorninando los turcoa aquel

en

mar, el genen1l Zimmermmm eitaba cóndenado li dar vuelti.1"sol&gt;r•"
,,,.

11 mi1mo. · A.81 eíJ que, .aomo ·si ve, desde luege nmiftc6 el Oto J)u..

qu1·lá·étiarta·-parte'de'.111•efectiTÓj diiminu,6, d m prá¡,iudispbaioronei, ll"lllpérioridacl·oon ! que oont&amp;lnr.,nllmeto·de'ftiem ~

.,

�35

34
cGnquistada. El Emperador Alejandro lanza una proclama muy lihral, muy generosa, pero que tiene el gravísimo defecto de dii;pontr de la. piel del oso que dejaba vivir tranquilamente.
Por ejemplo, la ocupacion de Nikopoli habría debido llevarse á.
cabo en el instante, sin la menor demora; y el general Krüdner no
la ejecutó sino hasta el 16 ele Julio. Duraate quince dias, los msos
no contaron con una sola plnza fuerte para proteger su base de ope•
raciones del Danubio. tNo era aquello abusar de la indolencia de
Abdul-Kerim? aNo era proporcionará los turcos todo el tiempo ne- ...
cesario para corregir y reparar sus primeras faltas? Por no dejar, el
general Krüdner se olvida de apoderurrn de Plewna, á pocas leguas
de Nikopoli, en el camino principnl de la Bulgaria, en el valle del
Wid, que corre paralelo al del fantra, adonde se lanzaba á todo escape el general Gourko. Este último hn.bia 8alitlo para los Balkanes
con algunos miles de hombres; tras de él salió el general Krüdner
con el 9''. Cuerpo; finalmente, pasan los Cuerpos 12''. y 13" con los
que el Gran Duque forma un ejército de ohservricion contra Routscbouk, á las órdenes del Czarewitch. No hay Juua que era prudente vigilará Eyoub-Pachá, cu el Lom, &lt;le donde acababa tlc bajar al
Danubio, para contemplar, por lo dema$, con miracfa llena de filosofía y como viejo turco fatafüta, el ¡,aso del Danubio. ¡Cuán útiles
habrían sido alli las tropas del general Zimmermann, que entretanto maniobraba en el vacío en la DoLroutsclm!
Pero ¿había necesidad de dos Cuerpos de ejército para contener á
los 30 6 40 mil hombres de Eyoub-Pachá? 8No era más urgente, en
vez de amenazar inútilmente á Routschouk, salir al encuentro de
Osman-Bajá que, desd1! el 13 de Julio, acudía á marchas forzU1las,
desde Widin, llamando, para· que se jncorporaran, á los refuerzos de
Sofía? Sf, sin duda; pero la preocupacion de continuar un gran mando independiente, para el Czarewitch, dominó todas las exigencias
estratégicas, é impuso una mala distribucion á las fuerzas, ya atrasadas y mal situadas.
Asf es que, d&amp; los siete Cuerpos de ejército de que disponfa el
Gran Duque, no vemos más que una fnfima parte consagrada á la
operacion esencial (á. la marcha contra los Balkane!!). El 11~ Cuerpo y la mitad del r. s&amp; enferman de calenturas y de disenteria en fa

Dobroutscha; el 4~ no ha pasado todavía el Danubio; quedan cuatro
Cuerpos y medio: el 12~ y el 13'! estáu inmovilizados en Routschouk.
El general Krüdner, con el 9º Cuerpo, y la mitad del 7~, se mantiene quieto en las cercanías de Nikopoli. Quedan, como tropas dispOT
nil,les, en aquel ejército de 200,000 hombres, un Cuerpo (el 6~ Radetzky), y la vanguardia del general Gourko.
He ahí todo lo que representa la fuerza útil, de accion, para el
paso de los Balkanes; la gran mayoría del ejército no es por decirlo así mas que peso muerto; lo accesorio domina con mucho á lo
principal.

IV.

•

Ha,y que reconocerlo, fuera de estas faltas generales, el ataque
contra los Balkancs, reducido á las proporcioneR de una rcad (1)
americana, de un gran reconocimiento de vanguardia, fué pronta y
hábilmente dirigido. El general Gourko es uno de los comandantes
de la. caballería de la guardia. Como en Rusia1 desde hace alO'unoa
O
años, la caballería forma divisiones independientes, siempre en pié
de guerra y provistas de artillerla, el general Gourko se hiibfa adieir
trado, por decirlo así, en la clase de ejercicio que iba á ejecutar en
los Balkanes con tan buen resultado como talento. Compone su columna, principalmente, con t~opas á caballo: una brigada do dragones (regimientos de Astrakan y de Kazan), el regimiento de húsares
de Kiew, dos escuadrones de cosacos del Don, dos sotnias (centenas), de comeos de Ura]. La artillería consistía de tres baterías á
caballo Je 6 piezas y 4 obuses de montaña. En cuanto á la infantería, no contamos más que una brigada (la 5.• ligera), mandada por
el general Dorojinski (el mismo que fué muerto en los combates de
Schipka), los cuatro batallones de la legion búlgara, y dos plastounas 6 compañías á pié de cosacos. El total no excedía de diez mil
hombres. Pero el destacamento así compuesto, merece quedar como
modelo do lo que se denomina una columna volante. Así, una parte
de la caballería, los dragones, están acostumbrados á batirse á pié;
(1) Incursion.

�36

gr

constituyen una excelente infantería que monta á. caballo para salvar grandes distancias y caer de improviso, con la bayoneta armada,
sobre el enemigo. Lo mismo los cosacos, que tomaron en esta guerra una importancia múltiple y que desempeñaron perfectamente,
con el general Gourko, el oficio de exploradores. Leemos en la relacion de un oficial inglés, relacion citada por el Bulletin de la Rl:tttiion des officiers, que el camino que atraviesa los Balkancs fué
puesto en estado de andarse por los dos escuadrones de cosacos del
Don (soldados para todo).
Para ponerse en marcha, el general Gourko esperó á que el camino de Tirnowa estuviera libre. Eyoub-Pachá había. destacado algunas tropas á Biela, sobre el puente de Jantra, en el crnzamiento de
los dos cami11os de Routschouk-Plewna y de Sistowa-Tirnowa. La
posicion era importantísima, era ele esperarse que el general otomano la defendiera seriamente; mas no fué así. Los dragones de Starodou b no tuvieron trabajo para desalojarlo del puente de Biela.
Gourko lo cruza el dia 5; el 7, se presenta delante de Tirnowa; la
jornada es de cosa de 80 kilómetros. Said Pachá ocupaba con 4 batallones la antigua capital histórica de la Bulgaria; no era bastante
para contener á los rusos. Telegrafió al cuartel general de Schnmla; pero si existían postes telegráficos entre las dos ciudades, áun no
habían pensado en colocat los alambres, así es que los mensajes tenían que dar una enprrne vuelta por Constantinopla. El serdar.,.ekrem acabó por enviar á Snvfet Pachá con diez bat:illones; éste
avanzó con prudente lentitud, encontró á los cuatro batallones de
Said P,1chá por Osman-Bazar, pues había tenido este último que
replegarse para no verse cercado. Tal fué fo. toma de Tirnowa,
adon&lt;le llegaron sin tardanza el Gran Duqúe Nicolás y el Príncipe
Tchcrki1sky. El primero hizo una entrada triunfal; el ~egnmlo instaló solemnemente á un sub-prefecto bnlgaro, á un señor B.ifo.hanof.
Gourko partió de nuevo el 10 de Julio. Los turcos guanlahan los
dos pasos oficiales de los Balkanes, que, como ya lo hemos dicho,
van á desembocar á Tirnowa, uno por Schipka y el otro por Elena.
Los rusos tomaron por en medio de los dos, aprovechándose de una.
vereda. desconocida, que no está marcada en . los map~ts. Conduce
esa vereda á la otra. vertiente, á Hain-Kioi, entre Kesalik y Slivno.

Aquello fué un verdadero hallaz6o; el coronel Roniker, de los exploradores, qne debía ser muerto en la expedicion, trabajó con el mayor misterio, con el auxilio ele los ct·sacus, en hacer practicable aquel
-camino para los cañones, cuando hasta entónces lo habfa siclo solo
para cabras. El clia 12, las tropas atravesaron el cuello. El 14, un
batallan turco, que hacia tranquilamente su mocho en el pueblo de
Hain-Kioi, recibió súbitamente ~ranadas en sus marmitas. El dia
161 la columna se encontró en la llanura con 9 batallones turcos que
,acuclían ele Kedaolik; fueron arrollados. El caimakan de Kesanlik
quedó prisionero en poder de los rusos. El dia 17, la columna atacó
al resto de lns tropas enemigas, en Kesanlik, las desalojó y se apo·
deró de la ciudad.
Así es qne el general Gourko había. tomado por retaguardia (por
la vertiente Sur), el desfiladero de Scbipka, que, como es sabido, es
-en extremo difícil tle poder abordarse de frente. Encontrábase al
pié del desfiladero, pronto á dar lo. mano á lo.s tropas que, segun el
J?lan convenido, debían presentarse por la vertiente Norte. En efecto, el Gran Duque Nicolás hab(a acabado de disponer el 8~ Cuerpo;
lo mandó al encuentro de Gourko. El general Radctzky llegó á Tirnowa el din. 12. Una de las dos divisiones (la del Príncipe l\iin,ky),
tomó el camino de Drenowa, i;e apoderó fácilmente de Gabrowa, y,
el dia 17, llegó á la entrada del desfiladero. El doble ataque contra.
los turcoi::, ai¡f cercn.dos, careció de precision; el día 17, el regimiento &lt;le Orel fué rechazado con pérdidas. Los turcos, atacados de nuevo el dia 18, lograron al ménos escaparse. Dejaron en sus campamentos los restos mutilados de cosa ·de cincuenta desgraciados soldado:; rusos. Ya había tomado la guerra un carácter de barbarie; los
búlgaros insurgentes se entregaban á las violencias más extremas
contra i::us opresores; eran alentados á ellas por loH cosacos que, ope- .
mndo léjo~, como exploracloreR, no podían ser vigilados por los jefos.
Las familias nnumlmanas huían en masa, esparciendo en el campamento turco un fanático ardor de represálias.

�38

v.
La toma de Schipka es el punto culminante de ese periodo. Desde el 18 de Julio, las faltas cometidas producen sus consecuencias,
y la fortuna cambia. La Europa casi entera creyó por un momento
que Constantinopla no tenía salvacion; Inglaterra y Austria se conmovieron 1,úbitamente; amlios tomaron medidas militares. Pero,
principalmente (y dichosamente para la Turquía), en el serrallo fué
donde el pánico fué mayor; fué necesario aquella violenta alarma·
para despertar al Sultan. Creyendo oir ya los ¡hurrahsl de los rusos,
tuvo la energía necesaria para destituir á Abdul-Kerim y á Eyoub
-Pachá, para llamar á Suleiman Pachá y para crear apresuradamente nuevos ejércitos con jefes nuevos.
En realidad, como es fácil comprobarlo, el peligro era mucho
menor que lo que de léjos parecía .... Major e longiquo. No está
probado que el 11aso de los Balkanes, áun con fuerzas mucho más
considerables que las de Gourko, hubiera debido producir necesariamente la caida de Constantinopla, sobre todo si el invasor no contaba con el mar. Sin duda que el castillo de las Siete Torres no habría
sido, á pesar de su sombría fama, sino probrfsima defensa contra los
cañones Krupp; pero, al N. de Constantinopla, la península formada por el mar de Mármara y por el mar Negro está cerrada por una.
barrera natural d~ escarpadas colinas, por corrieutes de agua y por
pantanos, barrera que corre sin interrupcion desde una orilla á la
otra. Desde mucho tiempo hacía, el difunto general Burgoyne había
reconocido -lo fuerte de las posiciones de Kara-sou; con algunos trabnjos, áun muy sumarios, declaraba que podía hacerse inexpugnable. Supongamos en esas líneas un núcleo de tropas sólidas á las que
la escuadra llevara. pro\·isioncs y refuerzos: el vencedor podría ser
contenido indefinida.mente á diez leguas de Constantinopla. Los ingleses no Jo ignoraban, cuando se apresuraron á aumentar su guarnicion de Malta.
En todo caso, el peligro (áun exagerado), no hizo más que aumentar la actividad de resistencia de los turcos, precipitando para
los rusos las consecuencias de las faltas cometidas con anterioridad.

39
El dia 2 de Julio, Radif Pachá. y Namijk Pachá fueron al campamento de Schumla; Reouf Pachá, circasiano en~rgico á. quien Midhat había hecho venir de Creta para colocarlo t!. la caheza de la
marina, fué enviado á Andrinópolis. El 5, Suleiman P1tcM recibió
órdcn de avanzar con su ejército del Montenegro sobre los Il:Llkn.nes.
Suleiman, antiguo sojta, despues profesor de la escuela.militar de
Pn"ncaldi, jóven muchir de 4.5 años, había hecho ln guerra en el lerneo y en el Montenegro; el año antrrior, había derrotado al Príncipe Nicolás en Ostrog y en Douga; aquel mismo año acababa de darle una. ruda leccion. Disponf11. de 30,000 hombres acostumbrados á
las marchas rápidas, habituados á la guerra de montaña, y que tenían confianza suma· en su jóven jefe, Éste, en efecto, de maneras
muy sencillas, conservando en las cosas militares la. austeri&lt;lacl y la
fé de su primem profe~ion de sojta, poseía las cualidades que e,iercen principalmente sobre el solJado musulman una accion decisiva,
y nadie mejor que él sabía comprenderá sus soldados. Un co1'responsa.l del Times cuenta cómo transportó el mucltir á su ejército
con una rapidez sorprendente y con una sencillez de medios no ménos admiraLle, sin intendentes, ni ayudantes, ni comisarios. Á sus
órdenes, los soldaclos se metürn tranquilamente en los trenes. Así
fué como, el din. 17 de Julio, sus primeras columnas desembocaron
en Andrinópofü: el dia 22 era completa la conéentracion; Jnego, llevando en 24 horas todas sus fuerzas, de Audrinópolis á Karnbounar,
hizo frente al general Gourk~.
Entre tanto Reouf Pachá había recogido en Rumclia, 6 babia recibiclo de Constantinopla unos 15 ó 20,000 hombres para atender á
lo más urgente que era proteger el ferrocarril de Andrinópolis á Bello\va por Sofía, y defender el tramo de Iamboli-Slivno y conservar
las salidas de los caminos de Schurula. Allí, en ·el cuartel general,
el vieJo serdar Abdul-Kherim era no ménos felizmente reemplazado
por un jóven general de la misma escuela Suleiman Pachá, pero de
temperamento más frio, que parecía más apto para mñltiples combinaciones. El nuevo generalísimo se apresuró á hacer Yenir de
Rontschouk el Cuerpo de Eyoub-Pnchá¡ no era culpa de este último que el gran Duque Nicolás no hubiera tomado con suficientes
fuerzas la linea de los 'Balkanes. Eyoub, el general favorito de los

�4.0

41

turcos viejos (de lo que en Francia se llamaría partido clerical), había dejado pasar con la más absoluta indiferencia al gcneml Gourko;
con igual indiferencia dejaba que las patrullas de co~acos penetraran hasta las estaciones del fenocarril de Routschouk á Varna. Mehemet-Ali comenzó por barrer el terreno con la division de caballerfa
de Fuad Pachá; en seguida, las tropas fueron escalonadas delante
de Schurnla, desde Rasgrad hasta Djonma, formando punta contra
el flanco izquierdo de los rusos, á la a1tura de Biela y de Tirnowa.
Forzosamente, el Gran Duque, amenazado por el lado del onadrilútero, dehfa (volviéndose del otro Indo), procurar robustecerse sobre
su flanco tlerecho. Ya el día 13 do Julio, había hecho un reconocimiento por el lado de Plewna; se lmbíll cerciorado de qne los turcos
se mantenían firmes; pero no habla visto las cosas bastante cerca; no
había notado que Osman Pachá in~tulaha allí, :t dos jornadas de marcha del Jantrn., un sólido campamento atrincherado. Había reunido
apresmatlamente todas las tropas diseminadas en Widin, Nisch, Pirot, Sofía, cte., cosa de 45,000 hombres. La mayor parte de estas
tropas habfnn hecho la, guetrn &lt;le Sérvia; tenían, pues, cierta solidez. Osm:rn mismo era un general de experiencia; había dirigido las
oporacioues contra Zaitchar, y ya en Veliki-lz,·or había demostrndo
gran habilidad para fortificar y defender posiciones. Por lo mismo
tcómo no sorprenderse al ver al general Krüuner (riuc no le habrían
bastado todas sus tropas para atacar á Plewna), cómo no sorprenderse, repetimos, al verlé despachar á u3 simple brigadier, el generar
Schilder, con 8 cañones, como si no se tratarn más que de una escaramuza ele vanguardia? El día 20 de Julio el general Schilder vió
por tierra la tcrcern parte de su efecti,•o: dos mil hombres, de ocho
mil. En aquel descalabro, no solo existía una falta imputable á la
direccion general; h\1bo en el empleo de las tropas, en d terreno,
ciertas imperfecciones tácticas notables. Así la vanguardia, compuesta de cosacos, atravesó la ciudad sin apercibirse de que el enemigo la espial)a desde las cercanías; la iufautería, que no tenia explorn.&lt;lores, cayó inopinadamente sobre las posiciones turcas y recibió,
á 300 metros, un fuego de fusilería mortifero. La batalla del 31 debía poner áun más de relieve esos mismos defectos.
En el período del 20 al 31 de Julio, comenzaban ya á descompo-

nerse las cosas. El Gran Duque Nicolá.s había gastado casi estérilmente todas sus ventajas; no Je quedaban ya más que los inconvenientett de la empresa; encontrábase en• presencia de tres generales
singularmente más activos y más bál,iles que Abdul-Kherim. Finalmen.te, en aquella fecha, reconcentrándose y dando una vigorosa
embestida, tno habría podido desenredarse de aquella situacion é
impedir la concentra,ion amenazadora de aquellos tres ejércitos
bre la linea de sus operaciones? tNo tenfa el general en jefe, á la
mano, allf cerca, á los dos Cuerpos disponibles del Gzarewitcb? Si
este tiltimo, por una de aquella¡¡ maniobras tan comunes en la guerra, hubiera avanzado violentament~ sobre Plewna con uno de aquellos Cuerpos, completo, incorporándose á Krü&lt;luer al paso, Osman
Pachá, teniendo que habérselas con 60 6 70,000 rusos, corrí• mucho
riesgo de ser arrollado sobre Widin, Pero el Gran Duque se contentó con llamará una sola divi8ion (á. la del Príncipe Schakoffsky), la
cual se encontraba basta el otro extremo, al pié de los Balkanes, en
Djonma. Como el camino del Jantra estaba muy lleno de obstrucciones, el Príncipe Scbakofüky perdió ocho días ántes de llegar en
frente de Plewna. ¡Ocho días para un refuerzo de 12,000 hombres!
Á buen seguro que de aquella manera no era posible sorprender á
los turcos.
Conocid~ es la relacion de la batalla, publicada por el Daily
News. Nada hay que decir del valor de los soldados. Fuera de este
punto, que no admite la menor duda, se sorprende uno de ver ]os
defectos que ya hemos notado en el Orden estratégico, la falta' de Jigazon, la ausencia de &lt;lireccion, todo lo volvemos á encontrar en el
mismo _grado, en los movimientos del campo de batallo.. Schakofüky
ataca
. sm concertarse con su general en jefe (el general Krüdner) ,
quien, por su parte, no parece preocU}&gt;arse en Jo más mínimo de Jo
que h¡ce su subordinado. Cada cual obra á su antojo, á rie¡;go de
comprometer el éxito de su vecino, á riesgo de atraerse un desastre
completo. Schakoffsky ignora si será sostenido, y hasta qué grado,
por Krüdner; lánzase de frente contra posiciones atrincherada1.1· más
áun, á su izquierda, compromete á una brigl,\da contra Plewn;, entre los reductos turcos del Wid, en un callejon sin salida, tal 1 qae es
imposible que la brigada salga de él.

;o-

•

P. M.-6.

�42
Bien se ve, en la relacion del Daily News, que la infantería' hizo
prodigios de valor; pero tambieu se ve, muy claro, que fué dirigida
contra todas las reglas adoptadas en el ejército ruso mismo. Precisamente el sub-jefe de Estado Mayor del general en jefe, el coronel
Lewitsky es quien ha reuactado el nuevo Reglamento para el combate en 6rden disperso, para el uso de las escuelas Junkers. Prescribe que se reserven para las marchas las forllljlciones de 6rden profundo, y que en el combate se proceda por cadenas de tiradores. La
unidad de esa cadena es el swe1ijen, grupo de cuatro hombres que
siempre deben evolucionar juntos: es una formacion especial de la
infantería rusa. De todas esas prescripciones, ninguna subsiste en
Plewna; para subir al asalto de los reductos turcos, la infantería
(dice u~testigo ocular), "se extiende en !!nea y, sin destacar á sus
tiradores por delante, comienza á bajar." Más léjos, agrega el mismo testigo: "E8a larga columna no tarda en retorcerse; los sostenes,
demasiado impacientes, corren y se confunden con la línea de batalla." Notemos que no se trata aquí de la derrota, sino de un ataque
ejecutado con ímpetu. Estos hechos confirman el juicio del militar
inglés que ya hemos citado: "En el oficial mso no se encuentra ese
hábito de la táctica local y de detalle que forma un rasgo tan característico en la instruccion militar alemaua."
Nótase tambien la falta de combinacion entre las tres a.rmas; apénas sondea la artillería los reductos enemigos al principio de la batalla; no se ve la accion simultánea completa del cañon, del infant~,
del jinete, que, en el combate, es el principal talento del general
Finalmente, y siempre en Plewna, n6tase el efecto mortífero del
tiro de los turcQs: más de 5,000 rusos caen. ¡Serla mayor habilidad1
No lo creemos; pero el armamento era materialmente superior al de
los rusos. Sabido es que en el-ejército otomano el infante estaba armado con el fusil Henri-Martini, y el jinete con la carabina ¡le repeticion de Winchester. En el ejército ruso, solamente los batallJ
nes de qazadores eran los que estaban armados con el fusil Bcrdan,
de modelo perfeccionado; el resto de la infantería estaba armado
con f~siles viejos transformados segun el sistema Krink. .Ademas,
el Ministerio de la Guerra compró en .Alemania cierta cantidad de
nuestros Chasaepots, que sirvieron para armar la legion búlgara;

43
La comparacion del armamento daba, pues, toda la ventaja á los
turcos; y este punto tiene grandísima importancia, si recordamos
el papel que representarw nuestras piezas rayadas en Magenta Yel
fusil de aguja ·en Sadowa.
El armamento entra más y más como coeficiente considerable en
el total de las superioridades materiales y morales que deciden la
ganancia de las batallas.
A consecuencia del descalabro de Plewna, el cuartel general volviese súbitamente de Tirnowa sobre Biela; aquel simple cambio de
lugar indicaba por si solo el cambio que habla sufrido la situacion
militar. El Gran Duque Nicolás ya no podía pensar en la conquista
de los Balkanes; le era indispensable atenderá au propia defensa en
el Jantra;

VI.
Desde el paso del Danubio, hasta la vuelta del general Gourko,
preténdese que el ejército ruso perdió más de 60,000 hombres, tanto
en los combates como por las enfermedades.
En comprobacion de aquel guarismo, no hay más que recordar los
numerosos encuentros que tuvieron verificativo en el mes de Agosto. .Ademas, los fuertes calores son siempre malsanos para las gran-_
des aglomeraciones de tropas.
Segun el Times, 700 enfermos, p0r término medio, entraron diariamente en las ambulancias y hospitales.
Ademas¡ las precaudones sanitarias brillaban generalmente por
su ausencia. Un corresponsal cita este detalle: en el cuartel impe•
rial de Biela, en donde tomó la fiebre el general Jgnatieff, el jardin
estabr. lleno de misances (para emplear la palabra inglesa); un caballo en plena putrefaccion yacfa en un rincon.
Agreguemos que el ejército tuvo que sufrir mucho debiclo á la defectuosa organazacion de la comirnría. La experiencia ha conrlenado el modo d~ transportes y de abastecimientos por la industriá
privada. Las tropas del Czarewitch, que estaban, sin embargo, tan
cerca del Danubio, llegaron á carecer de víveres. Y, cosa irritante,·

�•

44

45

inmensas cantidades de subsistencias, hacinadas en las estaciones y
en los convoyes, se podrí11.n entre tanto inútilmente!
Resulta de todos estos hechos u11a ·doble conclusion: l.ª, que el
general en jefe supo reconocer bien cuál era la operacion impuesta
por las circunstancias; pero que en su ejecucion cometió una serie
de faltas que forzo!nmente comprometieron el resultado; 2.•, que esa
primera campaña reveló en la direccion general de los movimientos,
en la instruccion táctica y en el armamento de las tropas, así como
en la organizacion de los servicios administrativoR, un conjunto de
imperfecciones cuya importancia sobrepuja á la del fracaso propiamente dicho, y modifica en· una medida seria las condiciones primitivas de la guerra..

rendíamos homenaje, no ha sido acogida en Alemania como lo fu6
por nosotros, porque á medida que van sucediéndose los fascículos,
esas observaciones respecto de nosotros, tan concluyentes y tan instructi vas, se resúmen y desapnrecen.
Wissembourg apénas inspira algunas reflexiones al redactor aleman; cuenta friamente (como contaría una verdadera batalla), aquella lastimosa sorpresa seguida. de un heroismo impotente. De la
misma manera las dos últimas entregas que comprenden, una, la
exposicion de la batalla de Forbach, y la otra, la relacion del combate de Borny, son sóbrias por demas respecto de lo que podríamos
llamar "circunstancias atenuantes de nuestras derrotas." Pero por
restringidos que se hayan hecho esos comentarios sobre la imprevision ó la mediocridad de los que nos mandaban, y por más que sea
fácil ver que la relacion procura evitarlos, no puede ménos, de vez
en cuando (tal es la fuerza de la evidencia), que interrumpir la relacion, abriendo un paréntE&gt;sis para juzgar de la inop(ll-tunidad ó de
la lentitud de los movimientos ordenados á nuestras tropas, ó que
deslizarse, al fin de un episodio cruel para nuestras armas, en algunas conl!ideraciones generales sobre la!i! faltas cometidas por nosotros,
faltas que comprometieron el éxito de la jornada. Así es como, llegados al término de las dus batallas que citaba hace poco (la de Forbach y la de Borny), nos encontramos en esta obra, de aspecto seco
y militar, con algunas apreciaciones rápidas sobre las cualeR se tiene
especial cuidado en no insistir. No hay para qué decir cuánto interes pueden ofrecer esas reflexiones concisas y que no son, por cierto,
sospechas contra. el mariscal B.aza.ine, cuando se les comparan con
los pasajes del parte del general De Riviere que se refieren á los
mismos acontecimientos.

L. Jezierski.

LAS JORNADAS DE FORBACH YDE BORNY.
SEGUN EL PARTE

Y LA RELACION

DU GENERAL DE RIVIERB

OFICUL DEL GRAN ESTADO MAYOR PRUSIANO.

(1)

El primer fascículo de la relacion de las operaciones militares,
redactada por el gran Estado Mayor prusiano, daba pruebas de gran
imparcialidad. Con motivo do la entrada en campaña, reconocía el
narrador, sin la menor reserva, todas las faltas, todos los errores cometidos por nuestra estrategia, por más que tul'iera que disminuir
el mérito de la táctica prmiana y que empeñar el brillo de las victorias alemanas. Era, al mismo tiempo, una luminosa exposicio~ de
los acontecimientos, una historia crítica de nuestros errores. Pero
hay que creer que esa amplitud 4e espíritu, á la _que, no ha mucho,
(1) Der deuts-franz5sische Kricg.

l.
FORBACH1 SEGUN EL GENERAL

DI RIVIERE,

A las nueve y diez minutos de la mañana, el general Frossard telegrafía al mariscal Bazaine: "Oigo cañonazos en mis avanzadas;
voy á dirigirme allá.. ¡No serta bueno que la division Montaudon

�'
46
enviase de Sarreguemines una brigada rumbo á Groubliederstroffl"
Y el Mariscal le responde que envía allá á la brigada de Jemac ...
Comprendiendo que el general Frossard estaba muy comprometido, comprendiendo la necesidad de tomar precauciones y de acercar
las divisiones &lt;lel 3.'r Cuerpo al lugar del combate, el Mariscal Bazaine envfa,-·á las once y cuarto, al capitan de Locmaria á transmitir al general l\fetmann la órden de que abandone á Marienthal y de
que avance sobre Merlebach, dejando una parte de sus tropas ,en
Macheren, á. 1a derecha de Saint-Avolu. Cosa digna de notarse: no
se trata, en las órdenes dictadas al ca.pitan de Locmaria (q_uien así
lo ha declarado), ni del general Frossard, ni de las eventualidades
del combate que en aquellos momentos tiene verificativo. Otras dos
cartas dirigidas al general Metmann precisan su papel; debe situarse sólidamente en sus posiciones y defender el terreno comprendido
entre la vía férrea y la frontera.
Su mision..es, pues, cubrir al Mariscal mismo en su posicion de
Saint-Avold. El general ejecuta aquella órden y llega á Bening á
las tres de Ja tarde: si hubiera continuado su marcha sobre Forbacb,
habría llegado allá á 1:.ts cuatro y media.
Despues de haber transmiticlo las órdenes de que era poriador para el general Metmann, el ca.pitan de Locmaria se dirige al general
de Castagny, quien, al oir los cañonazos por el lado de Spickeren, se
había puesto en marcha para Guebenhausen. Le da la órdeu de que
avance con una brigada á Froeschwi11er y que despache otra á Theneng, á la izquierda de Cadenbronn. El general debe, pues, aproximarse al lugar del combate; pero no recibe órden de ponerse á disposicion del general Frossarcl.
Era la una en aquel momento, y la segunda bi1gada habría poclido,
si se hubieran ejecutado las órdenes del Mariscal, entrar en linea
entre las cuatro y las cinco.
En lugar de ajustarse á ellas, el general prosigue su marcha; pero
no oyendo ya nada en el valle rodeado de bosques adonde habfa llevado su division, regresa á Puttelange, de donde (oyendo de nuevo
un fuerte cañoneo), pwte á la una de la tarde, en la direccion indicada por el Mariscal. En el camino recibe del comandante Castex,
del Estado Mayor del Mariscal, órden de ponerse á la disposicion del

47
general Frossard; pero ya tarde para poderle auxiliar ni servirle en
lo más mínimo.
En cuanto á la division Montaudon, que se comunicaba por medio de un alambre telegráfico con el cuartel general y que era la que
más cerca estaba del 2~ Cuerpo, no recibió ni instruccione~ ni órdenes en los momentos en que se comunicaban á las otras divisiones
del 3.er Cuerpo.
Si como todo lo exigía, como el mismo general Frossard lo había
pedido, hubiera sido dirigida, desde las nueve de la mañana, al mismo tiempo que las otras divisiones sobre el 2~ Cuerpo, si hubiera
recibido la órden de apoyarlo, aq11ella division habría llegado á muy
buena hora para entrar en líu·ea de batalla, y las cosas habrían pasado de muy diferente manera.
Pero la órden no llegó al general 1,fontaudon sino á las tres de la
tarde.
ARi, pues, en el momento en que el Mariscal, apreciandQ la gravedau de la situacion de la vanguarclia. de su ejército, da órdenes á,
· sus divisiones, no dirige hacia el general Frossard más que la division más lejana (la di\'ision Castagny), absorbe para cubrirse él mismo el apoyo de la divbion l\letmann, y deja en sus campamentos á
la division Montauuon, que, sin embargo, es la que más cerca está.
del campo de batalla y aquella á la que pueden llegar sus órdenes
de una manera instántanea.

FORDACH, SEGUN EL ESTADO l\IAYOR PRUSIANO.

Antes de terminar, no carecerá de interes examinar la actitud de
aquellas fuerzas francesas que, en esta jornada del 6 de Agosto, habrían estado en posibiliclad de llevar al campo de batalla el auxilio
que de ellas se esperaba. Desde por la mañana, en efecto, cuando
la 14~ drvision avanzaba sobre Sarrebruck, el general Frossard telegrafia~ al Mariscal Bazaine, á SainkAvold, participándole sus apreciaciones sobre la situacion·y pidiéndole que le mandara refuerzos
para el caso de cualquiera eventualidad. El Mariscal se los prome-

�48
tió y libró órdenes en ese sentido á las tres divisiones de su Cuerpo
que estaban en Sarreguemioes, en Puttelange y en 'Marienthal; es
decir, á una distancia media del campo de batalla que no excedía
de 15 kilómetros. En cuanto á las tropas de Saint-Avold, el Mariscal parece haber considerado su manteuimiento en aquel punto como indispensable para cuidar del camino real, porque, á consecuenci1, de un despacho telegráfico recibido del cuartel imperial, esperaba
ver qne el enemigo pronunciara, por Carling, un ataque sobre Saint
-Avolcl. Cuando más tarde, en el curso del dia, por la tarde, concibió B:,zaine temores sobre el éxito de la jornada, es cierto que dirigió, por camino de fierro, un regimiento de infantería sobre Forbnch;
pero no lo es ménos que ya no pudo llegar, pues la vía estaba dominado. por el fuego de la 13~ division, y tuvo que retroceder siu logrnr su intento.
Debe notarse que la superioridad del enemigo habría sido mucho
mayor, s¡ en lugar de aquel verdadero cltas.~é-croisé de tres divisiones á r&lt;:tnguardia del campo de batalla, hubiera contado con el concurso de todas las fuerzas que potlían apoyarlo oportunamente. Esa
tendencia, siempre predominante entre los alemanes, tle alcnnzar al
adver~ario, ese espíritu de camaradería., de solidarida·l de los jefes,
y su costumbre de tomar la iniciatiffi en tiempo oportuno, son cosas
que parece no han existido, en el menor grado, en el ejército frances.

II.
COMBATE DE BoRNY, SEGUN EL GEXER.AL

DE Rrn~:RE.

Paso del Mosela.-El primer movimiento de r!!tirada bahía. sido
deci!lido el dia 7¡ aquel mismo dia, el general Coffinicres fué nombrrulo gobernador do l\fetz. Desde el dia 8 se emprenclió, bajo su
direccion, tanto rio arriba como rio aJ.mjo &lt;le la. plaza, la construccion do tres series de puentes sob,e el Seille y sobre los diversos brazos del Mosela, para facilitar (con los dos pueutes ele piedra de la.
ciudad), el paso rápido del ejército. Aquellos puentes estuvieron
terminados el 12 por la tarde, y ya algunos regimientos bab1an po-

dido pnsa_r el Mosela, cuando en la :coche llcl 12 al 13, sobrevino
un_a ~reciente que sumergió los tableros de los puentes del brazo
pnnc1pal y, las rompas de acceso, llevándose nlgunas partes. No se
logró restnblecer la com\micacion 6ino habta la mañana del 14 y sol~ en_ la tarde de dicho dia fuo cuando pudo comenzar el de~file del
eJ6:c1t:. Hay que decir que nquellos puentes no ('ran ahrnlutamente rnd1spensables, y que el ejército (aprcsurnndo su mo\'iruie11to)
muy bien habría podido contcutarse con lo; dos puentes de la ciudad
1 con el dd ferrocarril.
·
Adenm!l, ~¡ en lugar de construir río arriba ó río ab:ijo tres l!éries
de 1mentcs que apéuas se leva11taban un poco del ni\'el del OO'\H\
',
se hub'icran contentado con establecer 1,i quiera dos, ó cuando ºmonos uno con buc11as co11diciones de ~olidez y de altura, la crecic11te
d~l. 12 al 13 no hahr!n. podido entorpecer el paso. Esas disposicio11es
nciosas _no pueden c~ruprometer en lo absoluto 1n rei-pon~ahili,lad
del Mnmcal; pero la mstruccion le hace cargo de no haber ntiliz:ld~, el 13 por la mañana, los. tres puentes de In. ciudad y &lt;ll'l fcrrocan1l, Y ele haber e11pern.do, sin la menor necesidad, hasta la tarde
del 14 para poner en movimiento á su ejórcito.
.
Retar~lánclose nsf en la márgcn derecha, dejó al enemigo (rpie hn.~fa segnHlo hast~ aquel &lt;lit\ nul'i;trn. retirada deHlc bastar,tc lójos y ·
IIIl m~lc~tnrla), tiempo para concentrar 6US fuerzas y venir á atacarnos en el momento en que la mayor parte del ejército habla pnmdo
el 1rfosela.
La i11accion ~el ~!arisca! _es ~anto mlnos explicable cun11to q\18
el Empern&lt;lor, ~nqmct.o con Jns.ticia con fo situacion, y hien inspirado eitl Yez, le rnstó vmtmente á qne activara su ruHrcha.
."Mi6ntr1ls máR pienso en la. poi;icion que ocupa el ejórcito (le cscr1b!a cl 12 ele A¡;o~to), má~ cr!lica fa encuentro, porque· ~i una Jl"lrte tic 61 ful•ra forzada y tunera que retirarE=e en dcsórdcn los fneites
no podrfat\ in~peclir la más e~pnntosn confmion. Ved lo ~ne comen~ l1ncl'r, '!J si ntJ somos atacados maflana, tomemos una •rcsolue1011."

El Emp&lt;'rndor le eitcribe de nuevo el &lt;lia 13: 111.'fo hny un moruc,nto que penler pnra hacer el rnoYimiento con'l"enido."
El Mnriecal 1(contesta: "El general Coffinieres, que está conmiP. .M,-7.

�11

50
·go en este momento, me afirma que, á pesar de toda la diligencia
posible, apéoas estarán listos los puentes ma~nua por la mañana.~
En aquel momento, el Mariscal parece vacilar sobre la oportum
d'd de pasar :l. la márgen izquierda. Escribe_ ~1 Empe~dor aqu~
mismo dia á las nueve y media de la noche, d1c1éndole: El enem1•
1
go parece aproximarse á nosotros y querer vigilar _nue~tros movimientos de una manera tal, que el paso á la márgen izquierda puede
traer un combate desfavorable para nosotros; es preferible, ora espe•
rarlo en nuestr:i.s líneas, 6 bien avnnzt\r sobre él con un movimiento
general de ofensiva. Voy á ~rocurarmc ~otici~s; ordenaré eutóncet
los movimientos que deban eJecutarse, é mmed1atamente daré cuen•
ta con ellos :l. V.

M.11

El Emperador le contesta á las once tle la noche: "El dc:pacho
de la Emperatriz que os remito, demuestra p{'rfcctamente_la i1;11portancia que el enemigo da á que no pasemos á la márgen izq~ierd~;
es preciso, pues, arreglarlo tod~ v~olentamen_te con tal fin. Si c~eeus
que es necesario hacer un mov1m1ento ofens1Yo 1 que no nos compro.,
11
meta de manera que el paso no pueua operarse.
El Mariscal nbandona su proyecto y da la 6rdcn para que ec pase
el río;' pero en el momento en que la may0r parte de sus f~erzas han
pasado el Mosela, el enemigo, que hnb!a npr~Yechado el tiempo per;
dido por nosotros, atacó nuestra retaguardia. Fu6 rechazado con
mucho vigor.
·
.
. El combate de Borny inauguró do una manera brillante (fuerza
es reconocerlo), el mando del Mariscal Baz::i.ine. Levantó fa moral
de nuestro ejército, pero retardó nuestra mr.rcba, Y, en_ a.4uel momento, ya 4.ue so quería abandonar á Metz, mucho más imp~rtante
era ganar tiempo que no librar una bato.llll., porque el enemigo, secundado por todos nuestros retardos, emprendía apresuradame~te el
movimiento tornante que debía llevarlo á nuestra línea de retirada,
quitándo~os toda comunicacion con el interior.
CoLOMBiY-POUILLY (BORNY), SEGUN EL EsTADO MAYOR PRUSIANO.
En el combate de ('.,olombey-Pouilly, el ejército alcman no bab!a
podido _llegar al campo de batalla sino por Cuerpos separados J IILD

direccion uniforme; las circunstancias no he.bían permitido que fue-

ra de ot~ manera; pero se pregunta uno sin comprenderlo por qd
no opusieron
loe franceses, desde un principio1 una resistencia mu
•
los esfnerzos de los prusianos. El paso del Mosela habfa
llll duda, comenzado ya en las ale.e del ejército franceti, pero en
centro, Robre el que se dirigió el primer ataque del general von
Goltz, el 3." Cuerpo de cjérc~to se encontraba listo para marchnr y
completamente concentrado en posiciones excelentes para la defenaiYa. A su i:etaguardia estaba la guardia de reserva. Para cubrir la
retirada, habría sido preciso ocupar, con retaguardias considerables,
el entro~earuiento'de Colombey. En lugar de eso, los puntos de pa·
10 más importantes (Colombey, la Planchette1 Lauvallier1 Pouilly) 1
•?n ocupados desde luego por los prusianos, que los consetvan largo
tiempo ~in recibir refuerzos.
.
.
Los e~fuerzos aisla~os de los franceses po.ra recobrar las posiciones penl1das1 no les dieron más que rcsultallos secundario!-; Colombey, la P!anchctte y Lauvnllier no volvieron á ser recobrados por
ellos; Pomlly no cayó de nuevo en su poder sino por un momento.
Por la noche, el ad\·ersnrio, victorioso y continuando su camino
había tomado pié en la vertiente occidental del vulle de Colombe;
1 en las alturas de ~ley. El enemigo eonservab:l (es cierto}, el cent~o de sus posiciones en las alturas de Borny y &lt;le Bellecroix, posic1oncs que no desocupó sino en la noche, sin que nndie lo forzara,
ello y Rolo por consideraciones de iuteres general. Quiz:l. á. causa de
este detalle fué por lo que el Mariscal B.izaine se declaró "no vencido" en su l&gt;oletin; por est91 seguramente, obtuvo del Emperador
oata frase &lt;le folicitacion: "!Ifobeis roto el cnc:i.ntamionto!11
Pero claramente se reconoce el ,_}, jlllor du&lt;loso do aquel triunfo
c~ando i;e comi1lera que, por parto cTe los prusianos, no se deseaba
_ni se po&lt;lla más. Apoyados eu una fortaleza considerable los franceses no por ern hablan dejado &lt;le perder todo el terreno ~ue se encontraba fucra)lcl nlcalco de sus fuertes; bajo los fue¡;os tlo 6stos
~~lb:rn, cou1O era i:atnrnl, en h más absolu~ liberta·,1 cfo movimientos.
La ver&lt;lildera significacion del triunfo obtenido en In márgen derecha, clcbfa hacerse patente en la. izquicrJa. El pensamiento, quo
1116rgica '

ei

�H
en cierta manera nos había guiado instintivamente al combate, fu6,
desde el dia siguiente, netamente comprendido en el cuartel general
o.lemnn: "Las circunstandas en que los Cuerpos 1~ y 7u, asl como
la 18~ division' c1~ infonteria, alcanzaron la victoria de ayer, excluyen toua posibilidad clc'per~ecucion. No se recogerán los frutos de
la victorin sino con una ofensiva cn6rgica del segundo ejército contra
los cnmino'l de Metz á Verdun."
Eu efecto, la batalla de Colombcy-Pouilly no hizo más que retardar la marcha del enemigo hácia Vcrdun, de tal mancm que fué ~
eihlc estorbar por completo ese mo,·imiento cou la batalla, de Vtou. ville-1\lar~-la-Tour, emprendiendo en seguida un ataque general 7
dccisi\'o en la batalla de Gra~clottc S,iint-Privat.
-No 110 nos acusará de invocar c·ontra el acusado de Trianon 101
• argumentos que proporporcionn el enemigo, si tomamos de esa misma relacion fo cxposicion de muchas circunstancias atenuantes en
su favor, que el informe prusiano })resenta con complacencia suma:
queremos habl .. r ele la ¡msencin del Emperador en el ejército y de
su influencia fatal.
·
"L~s vneilacioucs del comand:rntc superior del ejército francos, su
incertidumbre tan fatal para ' los intcrereses de su patria, parecen
haber concluido el 12 'de Agosto. En efocto, en aquella fecha, el
Emperador Napoleon entregaba el mando, hacía del Mariscal Bazainc el verdn&lt;lero comandante en jefe elel ejército del Rhin, y pensaba en alejar del ejército su cuartel general.
1 ·El Emper~Jor no podía voh-er á Paris sin hnber alcanzado una
victoria. Por eso había perlllanecido hasta cntónces cerca del ejército y había dispuesto ele 11!, guardia como de soldaelos exclusivamente de~tina&lt;los á la defcnS1\ de s¡persona. Presa de crueles sufrimientos, el rnberano que, desde entónccs, ya uo reinaba _en Francia ni
mandaba ya el ej6rcito, vela que su suerte dependía de las luchu
del parla1aento tanto como de las del campo ele batalla.
11E1 monarca, á cuya disposicion pouc sus recursos el EstacÍo, n•
debe tomar el ma.ndo del ejército sino cuando él mismo puede ser el
jefo do sus sold.mlos y asumir por completo la responsabiliJad de todos los acontecimientos militares. De otra manera, s.u preaencia ea
el ejército no servirá mis que para para.lizar sus esfuerzos.

"El lfariscal Bazaine tenia áun que preocuparse siempre del Em.
perador, de las opinionee de loa que le rocleaban, de los consejo• d,
101 que no querían retroceder, pero que tampoco tenían que re¡;ponder de las consecuencias de una inmovilid~d prolongada. Pam poder
tomar resoluciones independientes, el :Mariscal debía de~ear que el
Emperador con sn numerosa comitiva de consejeros, muy incompetentes por cierto, abandonara, al ejército. Porque es necesario que
una voluntad tinica dirija las operaciones: influenciada por consejos
diversoR, por generosa que sea su intencion, esa voluntad perderl!. ell
claridad y decision, y la direccion de !as operaciones se resentirá. de
ello. La continuidad de un pensamiento, por poco que responda 4
las circunstancias, á. las necesielades del momento, conducirá mejor
, un fin que la varietlad de los planes¡ porque no hay nada que afeote tanto la moral de un 'ejército como frecuentes contra-órdenes.
"Todos los hombres competentes del ejército f ronces estahan con•
vencidos, hacia. ya mucho tiempo, de b necepidacl que había de continuar el movimiento de retirada, y ele llegar hasta Chalone. Pert
desde el momento en que la retirada parecía ser necesaria, indiepensable, todo retardo en los alrededores de Metz debla ser fatal, taa
pronto como las vanguardias de los ejércitos ~lernanes hubieran~
l&amp;do el Mosela, rio arriba de aquella plaza."
•

D, Yiffl»ille.
1

(Traducido del Journal de la réunion de, ojiciere,).

. ,.
'

�~EVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, NoYiembre 2S de 1891,

RUSIA.
Cuando en la primavera del año de 1877; el gabinete de San Po,.
tersburgo creyó conveniente á los intereses del imperio moscovita
emprender una nueva guerra contra su antiguo y tantas veces batido enemigo, el imperio otomano, la reorganizacion del ejército ruso
emprendida unos cuantos años ántes sobre la base, ahom general~
m~nte adoptada en_ Europa, del servicio obligatorio, estaba muy
léJOS de estar termin~a. Este importan~e trabajo quedó, pues, interrumpido por dicha campaña y suspemlido hasta despues de la
conclusion de la misma. Habiendo sido recomenzado entónces hoy
día puede considerarse como acab:i.do, por lo ménos, en sus p~rtes
principales, aunque siempre pasarán años, ántes de que la nueva
organizncion de las fuerzas militares de la Rusia y lns variadas re•
formas que se ha tratado de introducir en los diferentes rnmos del
servicio, puedl!-n producir los resultados que de ellos so esperan, á fin
de poner el reforido ejército en aptitud de competir con los de Ale'.
manía, del Austria-Hungría y de la Frnñcia.
Conforme á los ~ltimos datos que he podido procurarme, la com•
posicion del ejército ruso es actualmente como t.igne:
Todas lns fuerzas del imperio del Czar se dividen en 4 cnte:;orfas:
tropas regulares; cosacos; tropas extranjera"; &lt;lcft:11'-a 6 g11:1r1lia del
imperio, cuya úHima cnt('gorf:l correspondo á lo que cu Alemania 7
11
11
tn Austria se llama 11Landwehr¡" en Hungría Honvéd; en Francia '.~ejército territorinl.11 Las cuatro últimas anualidaues de )a

"guardia del imperio" pueden ser empleadas segun la ley1 , compljtar 1aa tropas de campalía.
l. Las tropas regulares ae dividen en: •
1. Tropas de campafía. 2. Idem de fortalezas. 3. Idem de luga•
rea (guarniciones). 4. Idem de reserva. 5. Idem suplementarias. &amp;.
ldem auxiliares.
•
Las tropas de campa!íá ~ activas existen todas tambien en tiem•
po de paz, siendo en tiempo de guerra solo reforzadas en su estado.
A.-La infanterfa está dividida en divisiones de infantena 1 bri•
gadas de cazadores y batallones de linea.
Hay por todo 48 divisiones de infantería, de las cuales 3 de la
guardia; 4 de granaderos¡ entre éstas una, 1~ cuarta, compuesta
tropas del Cáucaso, y 4.1 más segun la numeracion desde 1 basta 41,
Cada division tiene 2 brigadas de , 2 regimientos; cada regi•
miento 4 batallones de á 4 compaiífa~. Los regimientos de las divi•
aiones de infonterfa del ejército llevan la numeracion desde 1 hasta
164
.
,
,
Hay por todo 8 brigadas de cazadores: 1 de la guardia¡ 1 del Clf.ueaso; 1 del Turkestan y 5 más según la numeracion de 1 hasta 5.
Cada brigada tiene 4 batallones de á 4 compnñfas, numerando como sigue: 1-4 de la guardia; 1-4 del Cá.ucaso; 1-1 del Turkcstan¡
1-20 batallones de cazadores.
Los batallones de linea se encuentran en las fronteras asiáticas¡
hay por todo 36, de los cuales 7°del Cáucaso; 2 de Orcmburg; 11
del Turkestan¡ 4 de la Siberia Occidental, y 6 de la Siberia Oriental. Los del Cáucaso y Oremburg, d. 4 compañfas cada uno; los demas, 5.
La compañia tiene en tiempo de paz, 96 soldo.dos con arma¡ en
tiempo de guerra, 216 soldados con arma, fuera de los sargentos,
cornetas, tambores y no-combatientes de diferentes clases. La fuerza. de un batallon en tiempo de guerra, puede, pues, ser avaluada
en 800 combatientes poco m,s ó ménos, d~uciendo los que ae hallen
enfermos ó ausentes en asul!-tos de servicio.
B.-La caballería está dividida en regimientos de coracet'OI, d,
iragones, dé hulanos y de hósare1.
~ Loa regimientos regulares forman con loe de 101 coeaco11 diY'iaio-

de

.

�87

65
nes, á saber: l'. diTision de la guardia (4 regimientos de coraceros)¡
2' de la guardia (2 regimientos de dragones, incluso el de granaderos á caballo¡°2 de hulanos¡ 2 de húsares y el regimiento combinado
de cosacos de la escolta del Cz11r, compuesto 'de 2 escuadrones del
regimiento_de cosácos de la guardia y 2 del regimiento de la guardia ataman: en tiempo de guerra, 2 regimientos de cosacos más)¡
l'. y 14'. division de caballería, teniendo cada cual 1 regimiento de
dragones; 1 idem•,tle hulanos¡ 1 idem de húsares¡ 1 i,lem do cosacos del rio Don. Ademas: la 1· division cáucasa, con1puesta !le 5
regimientos; (2 de dragones y 3 de cosacos); 2• division cáucasa,
compuesta tambien de 5 regimientos; (1 de dragones y 4 de cosacos): 3• division cáucasa, de 4 regimientos¡ (1 de dragones y 3 de
cosacos). Division de lus cosacos del Don: por todo: 20 divisiones de
caballería¡ en tiempo de guerra 23, teniendo 56 regimientos permanentes 6 regulares; (4 de coraceros; 20 ele dragones; 16 de hulanos; 16 de húsares), y 2~ regimientos de cosac0s. Los regulares tienen 4 escuadrones cada uno; los de los cosacos del Don y la mayor
parte de los regimientos de los del Cáucaso; Gsotnias, teniendo una
sotnia .poco:más 6 ménos, la fuerza ele un escuadran. En tiempo de
guerra, los escu(\drones sólo son reforzados por unos cnantos nocombatientes y caballo(de tiro, de suerte que pocos dias dcspues
el.e haber recibido la órden de movilizacion, pueden emprender la
marcha.
'
Un regimiento ele caballería permanente tiene en tiempo de paz,
609 combatientes:monta&lt;los, inclusos los trompetas; en tiempo de
guerra, 593; un regimiento de cosacos de á 16 filas en tiempo de
paz, 873; en tiempo de_guerra, 886, ele á 14 filas; en tiempo de paz,
777; cu de guerra, 790.
C.-La artillería se divide: en artillería á pió, en artillería á caballo y en tropas del, parque.
La artillería á pié está formada en 49 brigadas, correspondientes
en su número al de las divisiones de infantería. Cada brigada tiene
6 baterías (3 de posicion y 3 ligeras; en el Cáucaso hay en varias
brigadas baterías de montaña, 8 por todo).
· Fuera do estas.,rn.brig~das hay 2 del Turkestan (por todo con 7
baterías), 1 de la Siberia Oriental (3 baterías), 1 baterla de la Sibe-

ria Occidental. Total, 299 baterías de á 8 piezas, en tiempo de
guerra.
La artillerla á éaballo (montada), se divide en 1 brigada de la
guardia, con 5 baterlae y en 21 más; cada batería de á 6 piezas.
Existen ademas en lae divisiones de caballerla, 8 baterlas de loe
cosacos del Don y 5 de los del Cáucaso.
Las tropas del parque están destinadas al trasporte de las municiones, de cañones y fusiles. Existen en tiempo de guerra: 1 parqne volante para cada divieion de infantería y 56 secciones del parque móvil. Ademas para cada una de lae 23 divieionee de caballería,
nna seccion montada del parque volante, y para cada una de las
brigadas de cazadores, una seccion de cazadores del mismo.
D.-Lae tropas de ingeniero~ se divideu en 15 batallones de zapadores (1 de la guardia; l de granaderos; 3 del Cáucaso y 1-10
más); 8 de pontoneros; 1 compalíía de pontoneros del Cáucaso; 9
parques de telégrafos de campalía; 4 batallones de ferrocarriles; 5
parques de campaña.
Todas estas tropas forman 5 brigadas de zapadores, á saber: 1•t• permanente y 1 del Cáucaeo. Esta última se compone de 3 batallones de zapadores de la compañia de pontoneros; 1 parque de telégrafo y 1 de compañia. Las demas brigadas constan de 3 batallones
de zapadores; 2 idem de pontoneros; 1 idem del ferrocarril; 2 parqnes de telégrafos y 1 de campaña.
Un batallon de zapadores tiene en tiempo de paz, 5 compalíías¡
en de gnerra, 4. S11 estado de fuerza es poco más ó ménos ignal al
de un be.tallon de infantería. Un batallon de pontoneros consta de
2 compalííae, llevando consigo material para la conetruccion de
puentes en una extension de 100 saschens (1 saschens= 3 arschin¡
7 piés=2, 1,335 metros). Un parque de telégrafos de campaña lleva consigo material para 100 werstas y 6 estaciones (l wersta, conforme al ukas de 23 de Octubre de 1835, fijado en 500 saschens=
1,067 kilómetros). Un parque de campaña lleva consigo útiles da
zapa de reserva para 12 divisiones de infantería. Fuera de las tropas
mencionadas hay un medio batallou de zapadores del Tnrkestan, 2
compalílas de!mineros y 2 parques de ingenieros de sitio.
2. Las tropas de plazas fuertes ó fortalezas constan de batallones
P. 11,-8.

�68
de artillería de plaza, de los cuales existen 41, y de compañías de
artillería de plaza, de los cuales hay 10. El batallon tiene 4. compaííías de á 1,200 plazas en pié de guerra. Exist~ademas por abo=
ra 1 bu.tallon de infantería de plaza en Alexandropol.
3. Las tropas de lugares, guarniciones, están destinadas al servicio de las guardias, y tienen 6 un todo de fuerza variable ó fijo. En
la Rusia europea la!! tropa:s de lugares con estado de fuerza variable
(estallo de cuadro), han sido trasformadas despues de la reorganizacion del ejército en batallones de reserva, habiendo quedado de
las primeras basta ahora sólo 12 secciones en el Cáucaso. Las tropas ele lugares con un estado de fuerza fijo, se hallan por lo comun
en aquellas ca~ceras de gobiernos (provincias, departamentos), en
las cuales en tiempo de paz suele no haber guarniciones de tropas
permanentes ó de reserva, aat mismo en todas ]as cabeceras de distrito (Uj~esdnnech). La fuerza de los batallones de las de lugares
de1)enden de sus atenciones de servicio; tienen de 400 á 1,200 plazas. Hay ademas tropas ele escolta para las cuerdas de presos. Por
todo existen de tropas de lugares con nn e~tado de fuerza fijo, 17
batallonE&gt;s y cosa de 620 destacamentos; de las de estado de fuerza
variable hay cosa de 12 destacamentos y 62 de escolta, de las cuales 47 en Siberia.
4. Las tropas de reserva para reforzar y completar las de campaña (del ejército permanente), principalmente en las operacion~s de
segunda línea en el teatro de la g\1erra, v. g. 1 para servir de guarnicion en puntos fortificados á la retaguardia del e~rcito para el sitio
de plazas, etc., se componen de infantería, artillería ti. pié y tropas
dé ingenieros.
• La infantería sirve para reforzar las tropas de campaña, para dar
guarniciones en las plazas fuertes y para el servicio de las guardias
en ciudades, etc. De elJas se forman loe cuadros para los batallones
de reserva. En tiempo de paz, la infantería de reserva consta de
un batallon de la guardia y 96 más de linea, el primero á 4, los
demas á 5 compañías. En tiempo de guerra cada compañía es ensanchada basta un batallon. Las 4 compañías de la guardia, trasformadas así en batallonet1, forman el regimiento de reserva de la
guardia del Cuerpo; de los 5 batallolleS formados de las 5 compa-

19

'lfas de reserva de cada batallon de linea en tiempo de paz, cada 4
forman un regimiento de reserra, y el 5~ un batallon de reserva más,
destinado á guarnecer las plazas fuertes, , hacer el servicio de las
guardias, y eventualmente tambien al servicio en campa!ía. En el
último caso, estos quintos batallones de reserva son reemplazados
por la Landwehr 6 mejor dicho, Reicbswehr. En completo desarrollo
pueden formarse 97 regimieatos de reserra y 97 batallones de reserva m,s; por todo 485 batallones. Los regimientos de reserva del
ejército llevan la numeracion de 165 , 260. Cuatro regimientos forman siempre una division con la numeracion de 42 á 65.
La artillería de reserva se compone en tiempo de paz, de 6 brigadas ósea 36 batería~ de reserva de á 4 mitades; por todo 144 mitades. En tiempo de guerra cada mitad sirve de cuadro para una
batería de reserva 6 suplementaria. Por todo han de formarse 96
baterías de re~rva, reunidas en 24 brigadas de artillería y 48 bateriaa suplementarias.

Las tropas de ingenieros de reserva se componen de 20 compañías

de zapadores de reserva. De cuadro sirven 10 compañías escogidas
de los batallones de zapadores..:_ Hay tambien en tiempo de paz un
batallon de ferrocarriles de reserva.
6. Las tropas suplementarias 6 complementarias sirven pnra la
instruccion de los reclutas, principalmente en tiempo de guerra y
para cubrir las bajas de las tropas ocasionadas por la misma guerra.
En tiempo de paz no hay infantería complementaria. Al pasar del
pié de paz al de guerra, cada regimiento y cada brigada de cazadores (excepto las:del Turkestan), forma un batallon complementario
para el cual se sacan de los batallones de campaiia 6 de reserva cierto número de oficiales y de individuos de la clase de tropa. Los batallones no guardan, sin embargo, por esto, relacion alguna con sus
regimientos respectivos. El estado de fuerza completo de tal batallon es de cosa de 1,100 hombres, de los cuales cerca de 100 forman
el estado fijo; loe demas el estado variable. De los últimos se forman, segun las exigencias, destacamentos de marcha y batallones.
Por todo han de formarse 199 batallones complementarios para 192
regimientos y 7 brigadas de cazadores.De la caballería hay en tiempo de paz por cada regimiento, un

�•

60

61

escnadron que instruye los reclutas y amaestra los caballos. En
tiempo de guerra se forman destacamentos de marcha para ser enviados á los regimientos. El número total de los escuadrones complementarios es de 56, los que se han de reunir enjbrigadas complementarias.
De la artillería complementaria hay 48 baterías á pié y. 3 mon~
das. En tiempo de paz los cuadros t,ara las baterfas á pié, corresponden al estado de las baterfas de reserva;fl baterías montadas
existen ya en tiempo de paz; la tercera es formada de la batería
montada de instmccion.
En cuanto á tropas de ingenieros hay 5 batallones complementarios, uno por cada brigada de zapadores. De cuadro sirven 5 compa!llas, sacadas de los batallones de zapadores.
6. Las tropas para destinos auxiliares se dividen en: a. Tropas
de instruccion; batallon y compañia de infanterfa; escuadron de caballcrfa; batería á pié y montada; compañia de instruccion galvánica.
Su objeto es formar instructores eu todos los¡ ramos de la instruccion
militar. h. Cuerpo de gendarmes, que consta de 6 destacamentos en
cuadro en tiempo de paz, y en de guerra de;6 escuadrones y destacamentos en los ferrocarriles y en las cabeceras de provincias (gobierno).
c. Destacamentos de artillería de lugares y de talleres de ingenieros
para los trabajos en los depósitos, arsenales, etc,!d, Destacam·entos
de hospitales; en tiempo de paz sirven en ellos, y son reforzados en
el de guerra, por destacamentos en los hospitales provisionales de
campaña, y por las compañfas de enfermeros en cada division. e. Batallones y compañías disciplinarios, compuestos de presidiarios. J. De
destacamentos especiales formados en tiempo de guerra para los
trasportes, establecimientos, etc., v. g., en los almaneces y dep0sito·s de artillería, en los trasportes de la intendencia, etc.

de á 6 piezas con un estado de fuerza casi ignal á las del ejército
permanente.
Las tropas de los cosacos tienen, con excepciones poco esenciales,
la misma fuerza en tiempo de paz que en de guerra, careciendo casi
en lo absoluto del treo. Pertenecen 6 á las tropas de campalia, 6 á las
de los lugares, 6 á las complementarias, 6 á las destinadas á servicios auxiliares. Algunas de ellas están constantemente unidas á las
regulares, como los regimientos y baterlas de los cosacos del Don y
del Cáucaso, segun lo hemos dicho más arriba. Los regimientos, las
4otnias y las baterías de los demas ejércitos de cosacos no forman
entidades mayores; eventualmente se han de formar de ellos divisiones y brigadas.
De estos ejércitos se hallan en servicio en tiempo de paz, 2 batallones de Kuban; 2 idem de Sabaikal; ½idem del Amur. Total 4J.
21 regimientos de caballería del Don; 10 de Kuban; 1 de Sabaikal;
5 de Ter. Total 46. 124 soh,ias separadas del Don; 63 de Knban;
30 de Oremburg; 6 de Sabaikal; 21 de Ter; 25 de Ural; 18 de Siberia; 4 de Astrakan; 6 del Amur; 4 de Semiraetschenski. Total 301
4otnias 6 escuadrones. 8 baterías á caballo del Don; 5 de Kuban; 4
de Oremburg; 3 de Sabaikal; 2 de Ter. 'l'otal 22. Co~ 'ts, piezas la1
del Don; 20 las de Kuban; 20 las de Oremburg; 18 l111iáe Sabaikal;
8 las de Ter. Total de piezas, 1a.
El número completo de estas tropas es de 6 batallones de Kuban;
de 6 idem de Sabaikal; de 4 ídem del Amur. Total 16. De 62 regimientos de caballería del Don; 30 de Knban; 17 de Oremburg; 3 de
Sabaikal; 15 de Ter; 9 del Ural; 9 de Sibetia; 3 de Astr11kan; 1 del
Amur; 3 de Semiraetschenski. Total 152 sotnias separadas. 372 del
Don; 184 de Knban; 102 de Oremburg; 18 de Sabaikal; 61 de Ter¡
55 del Ural; 54 de Siberia; 12 de Astrakan; 6 del Amur; 12 de Semiraetschenski. Total 876. Baterfas moot11das, 22 del Don; 5 de Kuban; S de Oremburg; 3 de Sabaikal; 2 de Ter. Total 40 provistas con
132 piezaH las del Don; 30 las de Kuban; 4.8 las de Oremburg¡ 18
las de Sabaikal; 12 las de Ter. Total de piezas, 240.
Hay ademas tropas de reserva y complementarias, que sólo son
formadas en tiempo de guerra; tropas de instruccion, y destacamentos á pié y á caballo. En caso necesario, toda la poblacion cosaoa

11.-Los COIIIICOB se dividen en Cuerpos de infantería, caballería
y artillerla. Los de infaoterla 6 son batallones especiales con el mis·
mo est..do de fuerza que los regulares, 6 destacamentos de fuerza ft·
riada. Los de caballerla son regimientos de &amp; 6 6 4 aotnias de coea
de 145 plazas 6 divi~iones especi,des de á 2 sotoias 6 escuadrones, 6
tambien de sotnias solas. La artillerla montada se forma de baterlu

�63

62
puede ser llamada al servicio. En la guerra de 1853-56 (en la Crimea), los cosacos del Don enviaron á la campaña coaa de 80 regimientos; en la 11ltima guerra contra la Turqufa 52. Los de Kuban
enviaron mll.s de 20 regimientos.
111.-Las tropas extranjeras se componen de voluntarios de diversas tribus extranjeras¡ forman Cuerpos asf de infanterfa como decaballerfa. En tiempo de paz existen una drusohina (batallon), de
Grusia; 1 aotnia (á pié), de la milicia de Giena; 5 idem de Kars y
Batum¡ 1 regimiento á pié en la ciudad de Takut&amp;k¡ ademas varias
aotniaa ·, caballo en Dagestan, Kuban, Ter, Kamtsohatka, por
Kutsk, etc. En tiempo de guerra estos Cuerpos son aumentados
segun las exigencias, pensánd~ tambien en formar mayor n11mero
de Cuerpos de t4rtaros y basohkiros, de los cuales existen 4 sotnia,,
IV.-La Reiohswehr (Landwehr 6 ejército territorial), debe conatar segun la dispoaicion del año de 1876, de druaohinas (batallones), y de sotnias (escuadrones). Las primeras se formarll.n en 4
compa1ifas con una fuerza de 600 á 1,000 plazas. Eu tiempo de paz
no hay Reiohsewehr. Sólo se forma en virtud de una 6rden especial
con oficia!fjacados de los que ántes estaban en servicio activo.
Á la JfJJ,ewehr pertenecen 11 hombres que por cualquier motivo no han servido en el ejército, pero que sf son aptos para el servicio, 6 de soldados, que han servido por el tiempo prescrito en el ejército permamente y en la reserva, debiendo entrar hasta la edad de
4.0 alíos cumplidos. El n11mero de druaohitiaa y ,otniaa llamadaa al
aervicio, se fija en cada caso por un manifiesto. En la guerra de la
Crimea fueron llamados al servicio 339 druaohinaa.
Remmen de l&lt;U diferentes partea que componen el ejército ru,o en tiempo de paz.
·
INrANTElltA.
,

1~-41 ~ division de infantería de á 4 regimientos de á 4 batallones:
~56 batallones; brigadas de cazadores de la guardia del Cáucaao
'
del Turkestan y la 1•-5• de á 4 batallones: 32 batallones;
batallo-'
nes de línea 36. Total 836 batallones.
•rropaa de plazas: 1 batallon en Alexandropol.
Idem de lugares: 17 batallones y 694 destacamentos.
Idem de reserva: 97 batallones. Total 115 batallones y 694 desta.camentos.

11. Oo1aro•.
Ejército de Kuban: 2 batallones; el ·de Sabaikal, 2 idem; el del
Amur, medio idem. Total 4! batallones.
III. Tropa, e:ttranjeras.

1 Dru.,ohina de Grusia; ¼batallon d&amp; la milicia de Giena, etc.
Total 3¼ batallones.
Suma total de la infantería, 959 batallones y cosa de 694 desta.camentos.
CABALLBRfA.

Tropas de campa!ia: 1• division de la guardia á 4 regimientos de
á 4 escuadrones: 16 escuadrones; 2• idem de idem 'á ..6 regimientoe
de á 4 escuadrone»: 24 escuadrones; 14 divisiones de f..3 regimientos regulares de 11. 4 escuadrones: 16S escuadrones; 1• divii;ion del
C4ucaso 11. 2 regimientos regulares de á 4 escuadrones: 8 escuadrones; 2• y 3• idem de idem de á 1 regitoiento de regulares de á 4 e,cuadrones: 8 escuadrones. Total 224 escuadrones.
Tropas de reeerva: 56 escuadrones.
Suma total 280 escuadrones.
ll Cosacos.

l. Regulares.

Tropas de campafta: la, 2• y 3~ division de la guardia de 4 regimientos de , 4 batallones: 4.8 batallones¡ 1! , 2•, 3~ y la division
del c,ucaao de á 4 regimientos de , 4 batallones: 64. batallones;

20 regimientos de) Don de á 6 escuadrones; 120 escuadrones; 1
regimiento de oosacoe de la guardia d 4 escuadrones; 4: idem. Ade-

�mas otros regimientos de cosacos, segun los he enumerado más a.rri•
ba: 177 escuadronea. 'Total, 301 escuadrones.

.

,1b&amp;Wloaes710 com~u.

111. Tropa, eztranjeru,

Por todo: 54. elClladl'onel.
•
La caballerfa maa en tiempe de- pu ae compone, pues, de 631 e,-,
cuadrones 6 aotnia,.
ABTIUDb DB OAIIP Af A,

7Npa, tle ing,niero,.
ló batallones de zapad.orea; 8 de pontoneros; 1 compallfa de pontonta ul °'ueuo, ¾batallon; ( bat&amp;llone1 de t'errooarrilea con 1
de reaena mú; 5 búe\lQnee; me&amp; batallan de zapadonl del Turbltan; med4o id. de miDeroe. Total 29¾ batallone&amp;

L Rtgulare,.
Ártillerfa á pié: (8 brigadas de , 6 baterfas de á ( piezas¡ 288 baterfas con 1,152 piezas¡ 2 ídem del Turkestan¡ 7 baterfas, 4. pier.as;
f idem con 28 pier.as¡ 1 ídem de la Siberia Oriental con 3 baterfal
, 4. piezas¡ 3 baterfas con 12 piezas¡ 1 ídem de la Siberia Occidental¡ 1 baterfa cen 4. piezas. Total 299 baterfas con 1,196 ca!íones.
Artillerfa á caballo: 1 brigada de la guardia á 6 baterfas de á 6
iezas·, 5 baterías con 30 piezas; 21 idem, 6 piezas¡ 21 baterfaa con
P
126 piezas. Total 26 baterfaa con 156 p1er.as.
·
Artillerfa de reserva: 6 brigadas de , 6 baterfas de , -i piezas¡ 36
baterfas oon 14.4. piezas.
Artillerfa complementaria: 2 baterfas á caballo , 6 piezas¡ ~ hatenas con 12 piezu. Total 38 baterfas con li6 piezu.

.

JI. Co,aco,.

8 baterfal del Don de, 6 pier.as; 8 ídem con 48 pieza•¡ otraa 14
~ ' segun la explieacion anterior1 con 66 piezas. Total 22 bater1al con 114. piezu.
.
Suma total de la. artillerfa en tiem~ de pu, 385 baterfaa con
1,622 calones.
ParfU"• tl, artillma.

48i paique1. Para las brigadaa de cazadores y diviaiones de cab. •
llena
9 secoionee. Ademu 15 09mpa!tas y deatacamentoe
clel rpa• t
•
te de la artillri.

Part¡1111 de i~i,ro,.

· P1aq-. 4e teMptdl de campda, 9; idem de campal&amp;, s; tdem •
'la litlb, t. Tota~ 16 ¡,arquee. Ademu 11 compalllu 1 a.tacatnwlntoe del retorte de ingenieroe.
En tiempo de guerra la infantería se com'pOne de 836 ti&amp;CiJlonés
de tro~ de campalia; de 30 idem de tropas de plaza; de 4.85 de tropas de reserva; de 199 4e tropas complementarias¡ de 16 de coaacos.
Total, 1,566 batallonea, sin contar las tropas extranjeraa aniba
mencionadaa.
La caballería se compone de 224. escuadrones de tropas de campda; de 5G de tropu complementarias¡ de 876 eacuadrones 6 sotnias de coeacoa. Total, 1,156 escuadrones, sin contar lu tropas
utranjeraa.
La artillería de campalia se compone de 299 batenu OOD 2 392
piezas de tropas de campalia regulares 1 ' pié; de 26 ~ cou
156 (á caballo); de 96 baterías con 768 piezu de reserva; de 61 baterfaa con 210 piezas de la artillería complementaria, y de 40 baterfaa con 24.0 piezas de los cosacos. Total, 612 batenu con 3 766
piezas. Hay ademas 4.8 parques de division Tolantes· 56 aecci~nes
clel parque móvil¡ 30 eeccioiiee del parque volante ~ Ju diriaiolltl de oaballma y las brigadu de cazadores; 60 batallones de artillena de plaza; 29i batallones de tropa, de ingenieros regu]area· 6
de la reaerva; 5 oomplemenarioe. Total, 40¡ ba&amp;alJoDee de inplrle-

P. 11.--9.

�67

66
ros: 9 parques de tel~grafo1 d• campal&amp;; 5 parques de campalía¡ 2
de sitio. Total, 16 parques.
,
El afamado escritor militar prusiano, coronel retiraáo de Locbell, calculaba ll principios de 1879 el ejército ruso en tiempo de
paz en 888,135 hombres, 130,310 caballos y 276 camellos¡ el 25 de
Noviembre del mismo alío tenia cosa de 947,061 hombres con •••••
•34,559 oiloialee.
r Las tropas de campal&amp; iiel ejército ruao e,tlln divididas en iiem. po de paz, en los siguieoieá Ooerpoa de ejército: 1 de la guardia¡ 1
de granaderos¡ 15 de la Hnea; 2 del c,ucaao: por.'todo, :19 Cuerpos
con 44 divisiones de infantería, 1 brigada de cazadores y 19 diñsiones de caballerfa, 6 sea. 708 batallones, 380 escuadrones y 2,328
piezas. Fuera del cónjunto de estos Cuerpos de ejército hay 4 diri·
• sione11 de infantería¡ 1 idem de caballería y 6 bripdatJ ~e ~res.
·• ltJr,a,n.tan de vel'IUl estos guarismos y BOn m~y , pr0(&gt;6~ ~
reducír al ab.mfdtcm tl sistema del 11t:rv1eio obliptorio ~ todo
habitante ,aron de un pata.
CÁJLLOS DI 0AGDS1
eo,-1;

T

LA GUERRA FRANCO-ALEfi~A EN 1~71•
LAS BATALLAS DE VILLIER~UR-MARNE Y DE CHAMPIGNY.
Billll~J DBL GBil ESTADO lll?OB ·D UBiilO, (1)

Miéntrai que Wo ae orgañuaba ea Pana eon el objm de tomper
ºefwitib por el O!IN, recibióee en aquella capitál (el día 14 de No-· •
·fllDlbre), la primeia noticia del reM11tado del encuentro-de Ooulomien. La opinien p4blica deducta de ella (lle loe alemiiMr 'i lán ,
debilitar·de tlna manera sensible el sitio por el lado Sur, y que, por!
coneipiente, esta 'llltim&amp; direccion ofrecfa el medio m•• riplilo para·auilw al ej«cito del Loira. El 18 de Noviembre, , las '8itera• inat.anciaa -de la delegacion de Toore, la empreM quedó fifi..
ntttvament'e decidida, y el general Ducrot qaed6 encaÍpdó ile su
ejecuoion. El Estado Mayor francee se fijaba en el ~ecw de cmzar primerb .el llame, entre Joinv.ille y Neuilly-mr-Mame-,. para ooróñar en eegoidaIta meseta íritllada al Ee""', ·miéntrae ttue'• fallOII
ataquee 11e lla'matta la a\,!ncion de 101 alemanes sobte l!}pinái, na:.
senY&amp;l y L'Hay. Los vastos preparativos e:zigidóá ~ li einpM• •
proyectada, uba 'N terminicloe, el áf'gOndo ejéfeilo; detliñiidij it
operar la ialida, lle eoticentraba_en n mayor parte ft 1a proneW
de 'tmcennea. Lá aoche eiguiente, lá ilirieion D'H11g1181, tlel tei'eer
ejilcito, iba it tomar poaioiODII el 29. Un retardo -'ele~ aeoitll 11La ~ ~ • Jm-Tl," reclutada por la aeccion hiat6~ de\ Gran
Balado Va1or práliut; tiadaecloa del eo'mudule cÍe aeaadrOB i:. O.C.11é 9Ma, del
W.Ma~r---- ....-ia.....-11Kiatoáadelapenaoalldt,.~'.Wi..!f-~,•

.._...
"o.i.•~--•l
~ 4• •a.~,~ la ~si• ~lm "-"' reca,era•
•lle Prl,eul
~ b,iJemun." eoa loi plüoa'B, li. M.•t~akta ~~-~

~-....pciJMGClll!fllll'~--- ............,....i~-

A:~~-~

- -. . . . . .1rl)efewdtl'aril.

r

�69
68

11

oa que se tomara de nuevo la estacion á la bayoneta; pero ántes de
que aquella órden pudiera ser ejecutada, el general Vinoy, informado de la demora que babia rnfrido la salida, replegab" 1n1 tropaa
sobre Vitry, y sólo las piezas de las fortificaciones continuaron dis-

do en la construccion de los puentes para cruzar el Marne, obligaba
á. aplazar para el día siguiente, el ataque proyectado contra Cbamp1gny Y Bay; pero los generales encargado11 de las falsas demostracione~ habf~n quedado en libertad para obrar, ora procediendo á
ellas mmed,atamenta, ora aplazándolas igualmente para el 30 de
Noviembre.

Hacia poco que habían dado las seis de la mañana cuando unos
tiradores franceses, deslizándose por entre los viñedos á favor de la
oscuridad, penetraron en L'Hay y en el molino de la Bievre. Los
fusileros de Silesia, cayendo sobre el asaltante á culatazos y á bayonetazos, logran, es cierto, desalojarlos del pt1eblo y hacerles numer1&gt;sos prisioneros; pero algunas casas del ángulo N.O., asf como el molino, permanecen en su poder. Emboscándose entónces los franceses
en los viñedos vecinos, rompen el fuego contra los fusileros desplegados en la ceja Norte del bosque de L'Hay. A las ocho y media
atacan de n~ev? el parque y el cementerio de L'Hay; pero, recibidos por un vivís1mo y mortífero fuego, se abrigan de nuevo los viñedos. Los defensores del pueblo se lanzan resueltamente contra
e~los; despues de un combate sangriento, cuerpo á cuerpo, los pnisianos logran rehacerse de-sus puestos avanzados; el enemigo serapiega entónoos á Villejuif, y, á eso de las diez, el fuego de la artillerfa es apagado á su vez.
Durante ese tiempo, cerca de Choisy-le-Roy, el 10~ regimiento
de granaderos había entrado en lucha con la columna del almirante
Potlwau, de la cual cuatro compañías de marinos, agrupadas detras
del ferrocarril, hablan sorprendido, á las seis y media, la Gare-aux
-Breufs, \levándose una gran parte de la guardia que la ocupaba.
Una baterla de campalla, que había venido á lo largo del Sena, algunas piezas de grueso calibre, en posícion cerca de Vítry, y dos ca.ñoneras que crnzaban en el rio, diriglan un fuerte cañoneo sobre
Cboisy y todo el terreno que se encuentra á su espalda. Como el enemigo parecfa querer establecerse permanentemente en la Gare--alll
-Breufs, el comandante, que babia acudido cerca de Cboisy, ordena-

parando basta el me,lio día.
Aquel mismo día (29 de Noviembre), delante del frente del 5~
Cuerpo, despues de un prolongac\o y vivlsimo ca!loneo, cargaban loa
franceses, á las ocho de la mallana, fuertes contingentes de infanteTía contra las alturas de Garches y la Malmaison. En el 11la izquierda, tres batallones, lanzándose de improviso, arrollan las grandes
alas prusianas; pero la 4' compa1ifa del 5': batallan de cazadores,
acudió en el acto y logró recuperar el terreno perdido. En cuanto á
las tropas dirigidas sobre la Malmaíson, tres batallones alemanes las
recibtan con un fuego de fusílerla tau vigoroso que, á eso de medio
uía, se batfan en retirada bácia el Mont-Valérien.
El gran cuartel general, que estaba en Versailles, recibió el 29
por la mal\una, la noticia del ataque dirigido por el ejército del Loira contra Beaune-la-Rolande. Esta operacion daba más verosimilitud á un esfuerzo del ejército de Paria en la direccion del Snd-este;
desde por la mañana, se mandaba un telégrama al comandante en
jefe del ejército del Mense, invitándole á hacer sostener la division
de Wnrtembnrgo por todas sus fuerzas disponibles; aún por las tropas de la guardia, si fuere necesario.

11.
El día 30 de Noviembre, á las tres de la mañana, el general Suebie\le había avanzado sobre Rosny, al Sur de la primera dívísion del
2~ Cuerpo, con el fin de impedir el envio de socorros de la orilla¡..
quier.la del Sena t\ las tropas alemanas qne estaban en posicíon cerca de Villiers. La di vision había pasado el Mame por la noche, en
un puente de barcas echado en las cercan fas de Port-Créteil, y, pocos instantes despues de las seis, dos baterlas apostada• en Criteil
romplan, contra el sector de la linea de sitio colocada al Sur de aquel
punto, un vigoroso calloneo, que apoyaban las piezas de grueao calibre de Saint-Maur y de Cbarenton.

1
1

•.

•

�71

16·
Como loe movimient.oi t,ie,m,doe por loa sitiados durante los diu
~ " ' clej&amp;'bu aclbJ11ar: !la intencion de UD ~ue contra las
p11;1iDbelli4le .,_....,17¡ ,l gepem) ~ i • habfa ~ o aua dis-.
poaiciooea para tener listas todas laa tropas disponibles entre el
Mame y el Sena.
Á las nueve, loll ta.Doe~e au,pendea el fuego de 1t1 artillerCa y
halen marcbat • regimiento contra Bonneuil, por el camino real
. Yotro contra hly, E~e dlti~ pueblo ea evacuado sin combat;
por la pooá fuena que 19 ocupa.J,a, J loa. tiradores franceses se esta•
blecen e~ él; pero el peloton de infanteria apostado en Montmesly
se inabtiene :16li4a1Pente con el auilio de una compalifa que acude
violentamente ~- S.nneuil. Solamente cuando íaerzae más sérias
Ollll__,. ' ..-bi~ la euuta Oeste'.' del mamelon, fué cuando ios
wm.mburgataee se deciclieron, deapuea de una tenaz reeisteucia, ,
abandonar aquella poaicioJJ. El enemigo loa sigue; pero se encueu-detenido :pqr•l:fueg9 de tres batenae alemanaa s i ~ , derec1a 6 hsctuierda de{ Valenton:
Loe progrtlOI del ala derecha francea amenuaban el flaoco de .
la ,-ioion ff &amp;.Dellil, victorioeamellte BOltenicla hasta eut6ncea
oaatra reiteniot .ataciu.-; el general mayor von Starklof avanza ent - . de ~-en-Brie con ua parfe de la segnnda brigada, de la .
qu _ . , fJ,111- ,..ipiar, cuatio OOJit~1aa contra MoJJtmealy.,
Estas eompa!Hae, apoyadas por 1a cauta ba~a de ', d~ Wuriem-'
burgo, logran Uegar al pi6 del mamelon¡ pero una 'fUelta ofensiva
pronunciada por fuerzas mperioree, las Ueva en eegoida hasta el Sur
de er.vannea. Un nuevo eñuertb intentado por loe defenl!Ol'el de
&amp;qllll ,-ble
tambien 1 trae la ~Mida de todo el litoral
i,-. del JIIM"IQtj la iafantena m.ncea penetn en el acto¡ pero no
PM
mM al1', porque 1aa fraaciouee di&amp;P9mblee todam
hrp wurtemborgaeea entraban , au Tn en l1nea.
Un peeo ~ u lu onae, loa continpotea 4' infauterfa ~e~ ......_ JIIIMO
del camiao c1e Qu,iq • Boialy,
...... ',....tar
poco bl.eja Mwmeat_r, ant, •I fbe- ~ttl .-to.alema. 8'Jt ~ ~ to&amp;.na

r...

rao••

de•...-

.-..aD,
'°'°"

,~~,'11• ~ ._ftllu•ttJP.r
el boef¡ae t1e Brtvannes; pero, NO de ~ • clia. ~ ·e1 ~

du Troaeel hace a.,.uar de V&amp;leoten n iátallolie1 y meclioaé tropas ~DIII, Ja retaguardia fraooiela . . . . . 4ltial~•el
boa¡ue qft bü1a •ta'&gt;IIIOlll ll&amp;bfá ~ . ltiéci•
eí1M1o
pelotones de los regimientoa 1~ y 31! de c,u11llena-nit.emhuJ8-.
caen sobre los tiradores, macheteando ' UDOI y llevándote la mayor
parte, la infanterta penetra i Meely. Entre tanto, alpnoa corltingentes wurtembmgneses, deaembocab de, Brevanoea y de BoDIUlllil
y logran volYer , tomar , Mon~meely. El enemigo procura &amp;0ateoer·
ee todavfa en las tnncheru-abrigoe levantadaa en squel punto; pero ea arrojado de ellas con el auxilio de IMa tropas que caea 119bre
Mesly, y la 5º batena wurtemburgueaa de-4, que ha ac,dido ea•
~iempo, puélle mar toda'ffa algunü gmoadaa • • el adniíario
4ne i\, \ietin Íilimbo IOnteil. Á iei&amp;de la una f paecli&amp;, ~
de lái fott\lélcionerlfraneesas, ,~ halM wtlto , nmpei el f~,
ponfa fln , 1.. p,1-.cion.
Lu P'rdldía de lot,ltmaoet tu el oéiB'baM de¡Moot.mnlpluerqa
de 11008 350 hbmbres¡ las de loa fraaoe• IIGbierooi• maJ ~ de
1,200.
J
Ante las poeWow clel 6~ ~ loe titiadel babaan--permneoi•
do completamente i--'ivOI toda 1&amp; maMa ll-p¡eral Vinoflao
babia recibido avia&amp; de la dtlDOIV&amp;Oioa op•a'p I&amp; .&amp;iviaioa6ilbietttt11 . . éllllNlo el metlmieaw ,.....,_ ..,8M)•1'i:uM fú

,u

lldalado, fn6 cende wa6 ~ p u a ~ a e r ,

laa..,.

alema'HI 4- la orilla ilq1li4Rda W,&amp;ena.
LM b&amp;ter1aa del brte de lvry y de 1-1 obru adJM1Ptljl celllÍlll·
san ent6DOel ti láegO vi'f1eime ecaa Choiey-le-Boi yTlaiail,faego apoyado, en.el lea, por lu 4llloD8'a8i ,-en el eemiPe .i,. a.o
de OrleMit;1'0II loocaoNlu lllillafndu. Á • • la IIQA,f ---.••
diriaion Potheau • paAeten ■otiarieote a o a t n , ~ a
brigada Blaiae .JWIIOba aoln 'l'laiaia. L&amp;aiauo. - 111 ~ lu
trópU de
eábea de i....,_N..._ 1111¡,u
la ~.......4jW..,.-ojnd0;, ~
siaDlifJiéiD-líliá fatldM..,... _.
dlai,J' lt a..-tlene Die_JW l'téil1flU 9-tiAlilllloMlwo-la. . . . . .
i•fM'f&amp;b plW~*•IM rb,-llillmn•
i4lel ~ . . . ,
niáfilMII.........

...-.-wn,la

de.-,
1a...-. a\l•• •

�72

I'

1

Cuando hubo termine.do la accion en Montmesly, el general Vinoy replega su ala izquierda sobre Vitry y su ala derecha detras del
molino Saquet y de Villejuif. A su vez cesa sus fuegos la artillerle.
de la orilla ir.quierda del Sena.
Un encuentro más sério tenla verificativo aquel mismo dia, por el
lado Norte de Paria. A eso del medio dia, el fuerte de la Briche, una
baterla flotante y varias piezas de campaña en posicion á orillas del
Sena, diriglan uu fuego muy intenso contra Epinai. Finalmente, á
las dos el vice-Almirante de la Ronciere-le-Moury daba órden á la
brigada' Hanrion, agrupada al abrigo del fuerte, para que atacara,
protegida por aquel ca!ioneo.
Miéntras que los t_ire.dores franceses se desplegan eu tomo del saliente Este de Epinai, dos compalllas de marinos siguen, sin ser vistas el camino de tiro que costea el Sena, y penetran al pueblo por
el Sur, sin encontrar resistencia. Las dos compañlas prusianas de
puestos avanzados, amenazadas asl por el flanco y por la retaguardia, no pueden sostener ya su posicion por el lado Este de Epinai;
la 6~ compañia del 71', que defendla el cuartel Sur, retrocede en
parte háciá la salida S. O. del pueblo; en parte hácia el N., detras
del foso de )os molinos¡ la 5' compañia se habla arrojado alll, Yestaba en algunas habitaciones aisladas, resistiendo victoriosamente
el esfuerzo de los asaltantes¡ pero la 9' compe.!ile., batida á poco por
la espalda, fué obliga.da á replegarse sobre Ormesson. Otras t'.es
compañías de los puestos avanzados intentan un regreso ofensivo
que uo proporc!ona más que una ventaia pl\~je~; los tiradores pru•
sianos logran, es cierto, volverá entrar á Ep1na1, pero atacados por
fu;rzaa superiores, ceden de nuevo¡ de manera que, á eso de las tres
de la tarde, el pueblo entero estaba en poder de los franceses, exceptuando las habitaciones situadas en la orilla opuesta del foso, en
donde continuaba con vigor la resistencia.
En esto, los otros grupos del 6' Cuerpo hablan dispuesto siete baierlaa en la altura de en frente. 'l'res compalllas desembocan de
Enghien, protegidas por los fuegos de aquellas 42 piezas y se incorporan parle de las tropas arrojadu de Epinai. Otras dos compañlas
avanzan por el calllÍllo de Sannois¡ en el ala izquierda, ñn.almente,
dos compalilas de la sétima division avanzan contra el frente N. de

73

Epinai. Los tiradores prnsianos se precipitan por todos lados al pueblo gritando ¡hurrah! en seguida, trábase nn combate encarnizado en
el interior, combate que se prolonga, de oasa en oasa. Sin embargo,
á las cuatro, el terreno perdido se habla relluperado.
III.

Durante estos combates al Sur, al Oeste y al Norte de Paris, tmbábaee al Este de la capital una luoha de más vasta• prol)Orcione~.
.Ánles de amanecer, los cañones del moute Avron, del fuerte de Nogent, del reducto de la Faisanderie, asl como numerosas baterlas
llevadas á la penlnsula de Saint Maur, hablan cubiarto de granadas
las posicione• alemanas que tenían en frente. .Á las seis y media,
do, Cuerpos franceses comenz11ban á pasar el Mame, en puentea
construidos durante la noche, cerca de Joinville y de Nogent; á las
ocho y media, todos h~blan pasado á la márgen izquienla. En pri•
mera línea se encontraban, á la derecha, la divi,ion Fnrou, entre el
rio y el camino de Champigny¡ á la izquierda, las divisiones de Malroy y de Máussion. A retaguardia de estas tropas, la division Berthnud se habla formado al Norte del parque de Poulangis. En la
orilla deyecha del Marne, el 3." Cuerpo había marchado sobre Neuilly-sur-Marne para operar en seguida contra Noisy-le-Grand por
medio de puentes que debían establecerse frente á aquel punto.
Sin esperar que la reserva de artillerla hubiera cruzado el Mame
el general Ducrot da órden á las tropas reunidas al E. del rio para'
que avancen. La division de Mauasion desaloja á los puestos avanzados sajones del Plant¡ luego, dirigiéndose á Villiers, trepa, á eso
de las diez, el mamelon situado al S. E. de Bry: las compañlas sajonas a~tadas en aquel punto, encontrándose amenazadas al mismo tiempo por el movimiento del 3." Cuerpo, se ven obligadas á replegarse á Noisy-le--Grand.
En ese momento, la division Berthaud'
'
que llega en primera linea, alcanza con 1u derecha al bosquecillo de
la Lande; la division de Malroy llega haata los hornos de cal, en el
camino de Bry , Champigoy. Éstos son ocupe.do■ despuee de un 16rio combate¡ pero en el ala derecha, la division Faron, que 11111roha
contra Champigny, tiene que 1ufrir mucho con loa fuegos de-la priP. M.-10.

�76

74
mera baterta de 6 wurtemburguesa, que fué hasta la orilla de la
eminencia cerca de Bel--dir, á recoger las tropas de los puestos avan•
zados. Dos baterlas francesas, tomando posicion en el valle del Marne, cañonean en vano á las piezas wurtemburgue!IB•j éstas esperan,
para abandonar el lugar, que llegue el asaltante hasta ellas y que
los puestos avanzados sajones hayan evacuado á Champiguy en pre•
sencia de las fuerzas superiores que les cargan. La primera linea
de la division Faron avanza entónces hasta¡,. altura al E. de Champigny, miéntras que uu regimiento de infantel'la se pone en aptitud
de organizar la defensa de aquel pueblo.
A eso de las diez, los tiradores de la division de Maussion procuran tomar el parque de Yilliers¡ el fuego de fusilerla y la metralla
de los wurtemburgueses los rechazan bi&lt;sta los viñedos del Oeste.
Dos compañlas alemanas intentan en seguida volverá la ofensiva¡
rechazadas á su vez con grandes pérdidas, y los franceses des8011
plegan tambicn e_ntónces su artillerla, á corto alcance de las posiciones alemanas. En el principio, el general Dncrot h,.bfn temdo el
proyecto de entretener el combate tleh1nte ele Villiers hasta el momento en que el 3." Cuerpo entrase en linea por Noi•y-le-Grnnd¡
sin embargo, á eso de las once, 6&amp;bicmlo que aquel Cuerpo no había.
comenzado á pasar el M,une todavla, y por otra parte, vi~ndo
. que
sus tropas, inmóviles bajo los fuegos de los alemanes, expern11en~ban g,¡andes pérdidas, el general se decidió á ordenar el ataque BlU

.

esperar más.
En esto, una parte de la 48' brigada babia ido á reforzará los defensores de Villiers¡ una baterla sajona habla tomado posicional Sur
de Noia7. Aquellos fuegos combinados logran parar los avances del
enemigo; pero no pueden hacerlo desalojar de la eminencia. El comandante de la 48' brigada, coronel Abendrotb, hace deeembocar
entónoes de Villier al 3." batallon del 106º, de Noisy-le-Grand las
comp~l&amp;a ií' y 6' del mi.amo regimiento, y ae lanza con ellas ~n\ra
la diviaion de Mallll8ÍOD- Anie aquel IIIOYimieoto envolvedor, -eJeoll'$ado con vigor 111mo, la diyiaion mrocede basta el limite OetM de la
me~ abuldoll&amp;lldo do, callones yana caja de parque tL IC&gt;8 11&amp;jonet,
que OODWI~ la pe-ucion haata aa allá del c&amp;lllÍllO 4e VillierB

aBq.

Pero loa francesea refuerzan laa tres batertas que se hao quedado
en la cresta de la eminencia de Villiers, haciendo entmr en línea la
reserva
3"C de artillerla del 2" Cuerpo. En el otro lado de1 Mame,e1
. . uerpo, al ~ue se mandó ónlen de apresurar ao marcha, pone
eu Juego su art1llerla con tan buen éxito, que los contingentes del
106''. que se baten en el ala Norte de la linea de batalla, se ven obligados á retroceder hasta los viñedos de Bry. Una parte del 104º se
fonila en. .la brecha abierta·, el 3"
·
· batallon del )07º. apoya ]o mismo
~bre Y1lhers, en donde la cuarta baterla ligera sajona habla tamb1en llegado de Chelles, con un escuadron.
Durante esos comb&amp;tes en la meseta de Villiers al pié de su .
º
ld
· · Berthaud babia avanzado por
' ambos ]ad ver
ienteSnr,
a ·1~1s1on
d1
it
- d
os e
errocam 1 e Mnlhouse; á poco llegaba al alcance de algunas com·
pañlas wurtemburguesas que estaban emboscadas en unas canteras
cerca de la vía férrea. Gracias á la cooperacion de las baterlas qo~ •
hablan llegRdo entre Villiers y Creuilly, asl como al de una compafi!a lle~ada á este último punto, aquella pequelía tropa contiene por
Cierto tiempo los avances de los asaltantes¡ pero las descargas de las
a~etralladorae la obligan á retroceder hasta lOfl edificios de la· eetac1on.' en donde es recogida por la baterla wurtemhnrgoesa, que 88
808bene ~suelta.mente en el limite Snr de Villiers; y por ]a cuarta
baterla l1ge~ BBJona, que babia tomado posicion en aquel lado. El
fuego comb1Dado de aquellas dos baterlas causa horribles destrozos
en las filas _enemigas, y cuando, en seguida, el 104• pronuncia 80
vuelta ofensiva, los franceses 11bandonan las canieras.
E_n el ala derec~ francesa, tan pronto como lae \'Jas babian estad-O !1~res en CbamJ)lgny, la pri,oera brigada (de la Mariouse), de la
dirunou Faron
edº
,__ se babia puesoo en moTimiento á las diez y mm
para au bir ,... cuestas al Oeate de Creuilly. Dos baterfas de•pue~
&lt;l. haberse abierto ptlBO penosamente al través de 1118 calle~ del pueblo, obetrnidae coa carros, etc., lleg&amp;ban á las once , la meeeta.
Apénu tienen tiempo para disparar unOfl cuao&amp;oe tiroe· agobiadas
bajo el fnego de la fusilerla 1 de•la metralla.de loe atem:.oes se ven
obligadas , retirarse.
'
El movimiento ofensivo de la divi•ion Fe.ron encontrándore 118¡
lllODIIIDÜlN8me11le panliado, el colll8lldao~ de la primera brigada-

�76
wurtemburgueea, quiere aprovecharse de ello, inteñtando la reouperacion de la meseta de Champigny. Las comp&amp;tlfas reunidas en
tomo de Camilly bajan el barranco situado delan~ de ellas, y ya
comenzaban ll trepar. la vertiente opuesta, cuando chocan con e1 enemigo, que tambien avanzaba con fuerzas superiores. Las compaftfaa
alemanas, ya muy fatiglldas aquel dia, se baten en retirada, perseguidas por los tiradores franceses. Pero éstos llegaron á poco al Alcanoe de la baterfa wurtemburguesa que está en posicion por el lado
Norte de Creuilly, y de la tercera baterfa ligera sajona, llamada Villiers¡ la infantería, por su parte, se pflra en el parque de Cceuilly,
y loe france11e11 no pueden avanzar más. En esto, una p&amp;rt-e de la i~fanterta wurtemburguesa babia avanzado basta la Casa-Blanca, en
donde babia hecho cosa de 200 prisioneros. A eso de las doce, siete
compañfas se lanzan , la vez de aquellos dos éltimos puntos y caen
sobre el flanco del enemigo, ya bRstante débil. Sorprendida con
aquel ataque, caftoneada al mismo tiempo por dos piezas que fueron
, colocarse atrevidamente en batei1a al frente de la. batalla, el ala
derecha de los franceses tuvo qua retroc~er basta Cbampigny. El
resto de la division Faron imita aquel 1.Dovimiento; tan 8610 alguno1
aislados permanecen en la meseta y en Bel-dir, desde donde
continúan un fuego indeciso. La infantería wurtemburguesa, por
su parte, no estaba ménos agotada por aquellas luchas en':"miZ&amp;!ias,
y no se encontraba en estado de llevar adelante sus ventaJas, de m•
nera que la arti11eria alemana era la única que quedaba en accion
en aquella -parte del campo de batalla.
Entre tanto, el general Duorot babia decidido dejar para el dia.
siguiente la continua.cion de sn operacion, y babia desplegatlo 18 b&amp;terfaa 11obre la meseta de Villiers, 881 como en la vertiente Norte del
arroyo de la Lande para OODBervar eólidamente el terreno que babia
caido en R1l poder. Tambien los alemanes se limitaban 'CODl!8ff&amp;r
BUS poidcionee actuales. En las primeras horas de la tarde el com•
bate comenzaba, pues, á ceder grMlnalmente, cuando repentinamente el enemigo pronunció, por-Íl Norte, un nuevo morimieoto

grupos

ofen11ivo.
El 3.er Cuerpo, mandado por el general d'Exea, habfa hecho OCll·
par , Neailly~e, muy ele malána, por nnoa bl.tallone1 de

71

guardias móviles, y cuatro de 8UI liaMB'fu baeu roto 1111 fuegol
contra el asilo de Yille-Evrard, situado á poca diatauciá.
Cubiertos por el fuego de seis baterfas clispuestaa en la orilla derecha del Mame, los franceses habfan comenzado, echar puentea
entre Bry y Neuilly; 11. eso de las doct, el trabRjo eRta.bR terminado
«rea del último punto. Pero en aquel momento, 1a divieion de
Mansllion perdfa terreno en la meseta de VillierA y el alR derecha
&lt;le los ~ajones se Rproximaba , Bry. Sólo cuando la batalla se hubo
restablecido en la márgen izquierda del Mame, fué cuando el general de Bellemare se decidió,, las dos;"., hacer pasar, so divieion loa
puentes de Neuilly; luego, una vez en la orilla izquierda, comenzó
por dirigirse eobre Bry para dar la mano A la division de Mnm111ion.
Debido á este movimiento, el teniente general Nehrhoff de Holderberg tuvo tiempo de llevar el ala sajona, ya amenazada por su retaguardia, i las trincheras y al cementerio del Norte de Villiers, y de
mandar ref'uerzoit sério1 á. las tropas de Noisy-le-Grand y d. la arti•
Ueria de la eminencia de Villiers. Las dos baterfas ligeras 88jonas
~ue se encontraban al Sur de este pueblo van á formarse al frente
de su lado Norte, en donde no tardan en ser alcalzadaR por tres baterfas del 1~ Cuerpo, que llegan de la márgen derecha del Mame.
Con el fin de reemplazar al las dos baterfas ligeras sajonas, la sexta
baterfa de 6 wurtemburguesa va á establecerse al N. de · Creuilly,
al lado de la tercera de 4 que, habiendo casi consumido sus municiones, ya no podfa contestar sino muy débilme'dte al fuego del
enemigo. La quinta baterfa de 4 wurtemburguesa, llevada de Bonneuil, se coloca en posicion detras del muro del parque de Creuilly,
practica apresuradamente troneras en él y domina con 111 fuego la
cafiada situada á BU frente.
A las tres y media, la. division Bellemare habiendo acabado de
agruparse en la márgen izquierda del Marne, el 4! l't'giwiento de
zuavos comienza á subir el cami~o hondo que conduce de Bry, la.
eminencia¡ pero diezmado por un fuego graneado de Cu11illerta, ea
ar,ollado abajo de la coesta. El general Ducrot baoe apoylU' enUID•
ces á la diviaioo Bellemare por cutio batallonea del 1.• Coerpo, f
14 l ~ al ~ue de Villiera. mi6,Qwa qu 1u ilirilionea Benbaud.

�°'

Y F.arm aY&amp;nlBll Pff él camiao de fierro de M'ulheuae y por 111 ~
da de Mon-lclée.
Doa baterfas de la diÑion BeUemare que han ido, tomar posiciones en la eminencia, se esfoenao en vano por derribar el muro
del parque de Villiers¡ cui inmediatamente la infantena se lanza ,
B~ vez á•un n11evo asalto; fracasa en su intento contra el terrible
!uego del 7~ regimiento wurtemburgués, asi como de las tropas ...
Jone.s que eRtán apos,adas en el Norte del parque, fuegos que apoya enérgicamente la cuarta ba~ia pesada del 12'! Cuerpo, llamad&amp;
de su posicion cerca de Noisy. De1pues de muchos esfuerzos infructuosoe de loa tiradores franceses para tomar el saliente N. O. del
muro, el ualtante S&amp; retira hácia el valle del Marne oubriéndoee por
un&amp; rehgll&amp;rdia que deja en la eminencia.
El movimiento ofensivo de la divi,iioo Berthaud no babia tardado en encootrarae parcialmente contenido p,or un coot~ue de
la.a compaíúas alemaoaa reuoidas , lo largo de la vfa férrea, y Re babia tFa11formlMio on combate , pié firme en el que tomaban parte,
con muy buen é.1.ito, 1aa baterfas apostadas cerca de Creuilly y al
Sur de Villiers. Al mismo tiempo loa wurtemburgueaet-habiao hecho retrocederá loa contiugentes de 111 division Faron, y cuando los
francesee se hubieron reple~do 11. Champigny, una de sus compafifa1
fué, ocupará jW-dir. A consecuencia del combate de Montmettly,
el comandan'8 de la diviaion wunemburguesa._ el general Oberoils, •
habfa ido en auilio .-le an derecha con \res batallones- de las brigadas a• y 3"¡ lleg6 en aquel óltimo periodo de la lucha-, y dej6 en aquel
pUMO al primer bat,illen de car.adores para que relevara al segundo,
laazando á los otros dos b&amp;ta.llones sobre Creuilly y Villiers.
Con la noche que llegf'ba, fueron cesando los fuegos graduabneDte en toda la Jmea de batalla.

IT.

Wit la neelie, alemllliet 'f frnoeteS ref'tierm11 Ml8 poaicionee. Al
aaaaneoer del tlia lipieilte, t ~ de-nwe9&amp; el ooabate por un la(Yf• s. •· de- ~ , ..... de a OrenouillM, eonua la

24ª diviaion y cuatro batallones de la 23ª, y por otro lado por Noisyle-Grand contra tres batallones de la 24ª division. Al mismo tiempo los sajones llegan á Bry. Los franceses son rechazados de11pues
de varia11 peripecias. El general Ducrot, que se babia traRportado á
Champil(ny desde el principio de la accion, tomó á las ocho y media
de nuevo la ofensh, en toda la linea con las divisiones Bellemare y
Susbielle. A las nueve, los fnmce"eR se desplegaban en las cercanías de los hornos de cal, al Sur del arroyo de la Lande, con un" potente artillerla apoyada por las divisiones Faron y M1droy. En vista
de aquel esfnerzo amenazador, las baterías alemanas redoblan su
fuego¡ el segundo ba.tallon y los fusileros del regimiento de granaderos de K11lberg, apuy,odoae en el bosque de la Lande, arremeten
contra los infantes franceses que los fu11ilaban deade el ferrocarril.
Al miBJUo tiempo los batallones del 49~ Cuerpo, carpo contra la division Malroy y le quitan 1aa can'8raa en que 118 apoyaba.
Loa alemantis refuerzan su centro y au derecha, 1 seis bate1ia8
sajonas y.una prusiana al N. de Creuilly, redoblan su fuego cou,ra
las divii;iones Bellemare y Suabielle que volvian á la mlirgvu ilquienla del Marne.
El general Hart.mann llama cnatro bateny más, del 2~ Cuerpo
que avanzan á galope y rompen el fuego sobre loa franooees á 2,000
pasos aol~meute. Los frnnce8C8 intentan un DOPO movimien'8 ofensivo contra Villiera y aon de nuevo rechazados. Llega la uoolw, 1 el
enemigo la aprovecha para paaar el rio y vol'8ne á Pari..
Aqnell4&gt;1 dos diM de lucha coakroD , los alemanea 6,200 hombrea y 12,000 , los fawMMIB8L

�80

ARTE MILITAR -SUB-ACUATICO.
LOS TORPEDOS. [IJ

El maryor H. de Sarrepont, bien conocido por diverBSs obras históricas, militares y cientfficas, ha publicado ya, en el Journal des
Scienres Militaires, un primer estudio su11,ario_sobre los tor~edos.
Pero los progresos inmensos alcan,,ados eu este ramo, l_os c~penwentos ·teóricos y prácticos á que hadado lugar, las inveshgnc1ones Y(ns
numero,as invenciones que sobre el particular se han hecho, han lD·
ducido al autor á creer llegado el momento oportuno de exponer el
estado uctnal de ese arte, y de proourar someterlo á reglas y conclusiones bajo la forma de tratado. La importancia del asunto, la mane1'8 nueva como está expuesto, despiertan nuestro interes y nos lle,·an,
11, fin de dar una idea exacta de la obra, á entrar en ciertos detalles.
E,te tratado sobre torpedos se divide en dos partes: UD!\ histórica.

y la otra didáctica,
En su parte histórica, el antor se remonta basta los or!genes de
la navegacion, y bosquPja á grandes rasgos las trasforma0tones que
ha sufrido este arte desde los primeros tiempos hasta la época contemporánea desde la balsa fluvial basta el navlo acorazado, de torrecillas y de esp0lon. Hace reBSltar que los antig~os tenlan ya
buques de torrecillas, corazas y espolones, todo apropiado á los i_n~dios de ataque y de defensa de aquella. época. Fueron, pues, lo~ 101ciadores, y puede decirse (con el Almirante Jurien de La Grav1ere),
"que la marina del porvenir será probablemente, por poco que los
progresos de ciencia continúen ayudando, un regreso bastante raro
hácia la marina de los antiguos."
(l) Por el mayor H. de Sarrepont, 1 vol. en 8. • de 574 págs. con 183 figura, en el tuto,-

Pari1, l.S8),

81
Da en seguida la historia suscinta de los piróforos y de los brulote•, as! como de los flotadores explosibles llamados tambien máquinas infernales.
Entra despues en los mismos detalles respecto de las embarcaciones sumergible•, y describe los diferentes tipos que se h11n venido
sucediendo hast1l nuestros dia,, principalmente los famosos bu~ues-puros de los americanos; luego saca conclusiones sobre el porvenir
probable de In navegacion sub-acuática. Dos bandos se encuentran
en presencia la una de la otra: por una parte, los optimistas que
creen en la posibilidad completa de esta uavegacion, empleando como motor el aire comprimido; por otra parte, los pesimistas, y particularmente los ingenieros americanos, que pretenden que es imposible dirigir uua embarcacion debajo del agua por las siguientes
razones: 1º, porque no puede pensarse en emplear la maniobra ó
brazos; 2º, porque el vapor exige demasiado aire para conservar el
fuego; 3°, porque no puede hacerse uso del aire comprimido por más
de una milla sin tener que subir á la superficie.
El mayor de Sarrepont estima que la naTegacion únicamente submarina es imposible; pero que podrán obtenerse excelentes resultados empleando embarcaciones sumergibles, que habitualmente andarán sobre el agua, pero que podrán desaparecer bajo la superficie
de ésta en un momento dado y por un tiempo muy corto, "Cuando
sn puente roce el nivel del agua, dice, lo que generalmente tiene lugar, queman petróleo; desde luego su pequeña chimenea acorazada
no deja escapar sino un humo imperceptible. Cuando se eclipsan
totalmente debajo del agua, el aire comprimido se convierte en su
fuerza motriz y provee á las necesidades y li los órganos respiratorios de la tripulacion." En estas condiciones, cree el autor que las
embarcaciones sumergibles están destinadas á un gran porvenir.
Signe despues la historia de la artillerla sub-acuática, ea decir,
del tiro bajo del agna,
Los ensayos hechos hasta aquf no han dado reeultadoe sati1fac~
rios; recientemente se ha comprobado que basta uu eapeaor de agua
de l ª50 para matar toda rapidez, y por consiguiente toda ellcacia li
la bala del fusil de infanterla; en cuanto li 101 proyectile1 de loe ca.
lionee, en eee medio 865 veces mlill denlO que el aire, eufren un Ín•

P. H.-11.

�83

82
menso desperilicio de rapidez y son de muy dificil direccion. Ademas, las portas abiertas para las necesidades ·del tiro á dos metros
arriba de la linea de flotacion, se consideran c¿mo peligrosas por los
ingenieros. Semejante tiro no podrla ser eficaz sino en un abordaje;
ahora bien, como el autor estima que ese género;de combate (qne basta
hoy no ha sido más qne una excepcion), será de regla en el porvenir,
resulta que, en esas condiciones, un tiro sub-acu:Hico bien ejecutado, serla capaz de representar un papel decisivo. Un Eólo proyectil
lanzado á las obras vims de un buque, abajo de su coraza, podrla
comprometer singularmente su sucrto.
El capítulo Ill iD&lt;lica los orlgenes del hornillo sumergido, desde
los sifones sub-acuáticos que se usaban en la antigüedad, liasta los
torpedos fijos actuales. Fnrncia fué una de las primeras naciones
que imaginó usar torpedos fijos con iuceudio por medio d~ la electricidad.
El titulo III es relati1·0 :\ la historia ,'. e ;,w torpedos propiamente
dichos. El ingeniero Bushnell, cu 1796, fuó el primero que intentó
dirigirlos contra el buque enemigo: los ingleses hicieron mo de ellos,
más tarde, contra la flotilla france,a de Boulogne; pero principalJl}cnto desde la invcncion de hacerlos reventar por medio de la electricidad, es decir, desde hace cosa de 30 años, ha sido cuando esta
cuestion ha hecho rápidos progresos. Los torpedos han sido empleados en todas las guerrns contemporáneas. Los rusos hicieron uso de
ellos en 1855-56, parn la defensa submarina del mnr Negro y del
Báltico; los auRtriacos en 1859 y en 1866, para poner cll estado de
defensa á Venecia, á las costas de la Istria y de la Dalmacia; los
americanos so sirvieron eficazmente de ellos durante la guerra Separatista, ora para la defensa de las costas y de los pasos, ora para
la ofensiva; los daneses emplearon los torpedos parn defender las
aguas del Sund en 1864; Paraguay hizo uso de ellos en su guerra
contra el Brasil en 1866; igualmente por medio de torpedos defendieron los alemane11 sus costas, impidiendo la intervencion de la escuadra france11a en 1870-71¡ finalmente, los torpedos han representado un papel muy importllnte en lá última guerra turco-rusa de

1877.:.78.
·Esta parte biBtórica ea de lae m'8 interesantes; los hechos están

nivrados bre~em_ento, pero de una manera clara y precisa, de manera que es fac1lls1mo hacerse cargo de las trasformaciones sucesivas
que han sufrido los torpedos, y de las condiciones en las que podrá
dar buen resultado sn empleo.
La segnnda parte de la obra es enteramente didáctica como ya
lo dijimos.
'
En su titulo I, el autor estudia las leyes de la accion de.los hornillos _sub-acuáticos, en seguida se ocupa de sn organizil.cion, comprendiendo tres paites.integrantes: la carga, la cubierta y la manera de darles fuego.
El titulo II, que es, en nuestro concepto, el mis interesante de la
-0b:"• _trata de los torpedos, que están clasificados en siete categorlas
principales: 1", torpedos fijos; 2', torpedos móviles; 3', torpedos llevados; ~•: torpedos remolcados; 5', torpedos automóviles; 6', torpedos d1ng1bles; y 7', torpedos lanzados, ó proyectiles-torpedos.
Cada una de estas cotegoría, se subdivi(le !ns más de las veces en
diversos tipos de los que el autor da la descripcion las condiciones
de organizacion, la carga, etc., etc.; en una palabr~ todas las noti.
.
'
cms necesarias para que pueda hacerse uno cargo exacto de la máquina en cnestion y de su mo y empleo. Ningun detalle esencial se
ha omitirlo; as! es como, á propósito de los torpe(los llevados encontramo~ la descripcion de los buques y de los botes porta-tor~edos; t
propósito de los torpedos remolcados, el autor da la teorla del remolque, así como la descripcion de los flotadores porta-torpe&lt;los· en lo
.
'
que concierne
á 1os torpedos automóviles, indica el modo de lanzarlos, el grado de precision de tiro, las dificultades de hacer-puntería
con un torpedo Whitebead, etc., etc.
Consngra igualmente un capitulo á la descripcion de los medios
de defensa de los _b_uques contra los torpedos, y á la µianera de
ner fuera de serv1c10 á los torpedos del enemigo.
El_ titulo III es relativo á los principios de la guerra subacu:\t1ca.
El mayor de Sarrepont hace primero resaltar la importancia de
las plazas marltimas y fluviales en la defensa de un Estado luego
asienta los principios generales de la defensa de un pe.so, de' la embocadura de un rio, .de nna plaza me.rftima ó fluvial; indica en se-

po-

•

�•

84
guida la manera de establecer esas defensas, consistentes en obstrucciones y en torpedos -en linea simple, doble ó triple.
Establece despues los principios de la táctica del combate subacuático.
Examina qué servicios tiene uno derecho de esperar (en el curso
de las operaciones de la guerra), de cada una de las categorías de
torpedos efensivos, porque es casi seguro que todas las escuadras estarán provistas, en el porvenir, de esta terrible máquina de destruccion. Traza entónces reglas tácticas para los diferentes combates;
con torpedos remolcados y con torpedos automóviles.
El último capitulo está consagrado á lae operaciones de la guerra
marltima. Este capitulo está subdividido en tres párrafos; el primero trata del ataque y de la defensa de las costas, el segundo de las
operaciones fluviales, y el tercero de los combates en alta mar.
_No seguirémos al autor en su desarrollo; sentimos únicamente no
poder reproducir !ntegramente sn descripcion del combate en alta
mar, del que hace una pintura soberbia, ni las conclusiones que
asienta bajo forma interrogativa.
En un apéndice, el mayor de Sarrepont da la situacion del armamento torpédico de las principales potencias, como Alemania, Inglaterra, Austria, Rusia, Italia, Turquía, Estados-Unidos de América,
·
etc. Á propósito guarda silencio en lo relativo á Francia.
Por el bosquejo que acabamos de hacer, puede juzgarse que el autor ha compulsado todo lo que se ha escrito sobre la cuestion de los
torpedos, que ha estudiado con inteligencia y que ha_ expuesto con
suma competencia, en un estilo lleno de colorido y de imágenes, que
denota el militar y el hombre de letras, cuanto podla exponerse sobre la materia; finalmente, numerosos grabados eomplet_an Y facilitan la inteligencia del texto; en una palabra, todo contribuye á _hacer la lectura de este libro mucho más atractiva que lo que pudiera
creerse á juzgar por el titulo de la obra y por la naturaleza del
asunto.
Por lo demas en nuestro sentir, serla completamente falso creer
que esta cuesti~n no concierne más que á los º?°ia!es de ~arina 6
á alguuos especialistas, y que los oficiales del eJér-01to no tienen pa·
ra qué preocuparse de ella. Sin dnda, bajo el punto de vista de la

85
manipulacion y de la fabricacion, se necesitarán siempre especialistas; pero el ejemplo de las últimas campañas prueba que es necesario, para los Estados Mayores, tener de esta cuestion un conocimiento profundo con el fin de saber sacar de ella todo el partido posible.
Otras circunstancias aún, como el ataque ó la defensa de un puesto
militar, en los que las tropas de tierra tendrán que tomar parte, exigirían, cuando ménos, de parte de éstas, conocimientos generales.
Hay más todavla: los ejércitos de operaciones se verán á menudo
obligados, en el porvenir, á recurrir á ese medio de defensa para estorbar la navegacion de algnn río en el interior de un país, y creemos que bien pudiera organizarse ese servicio desde ahora. Esto no
han dejado de hacerlo Alemania., Inglaterra y Rusia, en cuyos paf.
ses el servicio de ingenieros tiene á su cargo todo lo concernient-e á
torpedos fijos, es decir, á toda clase de torpedos colocados en otras
partes que no sean puertos de mar ó en la embocadura de los ríos.
No hay duda de que este arte está todav!a en su infancia, y el autor
declara no tener fa pretension de dictar las reglas indiscutibles de
'él. Pero tal como.se encuentra hoy, preciso es conocerlo, tiene un
pasado, ba hecho sus pruebas, y debemos agradecer al mayor de
Sarrepont que haya querido consagrar sus ocios á dar á conocer este
ramo curioso é interesante y á ponerlo al alcance de todos.
Su tarea, tal como la ha comprendido, era tan árdua como ingrata, porque si hasta ahora se hablan expuesto hechos más ó niénos
completos, si se hablan sacado conclusiones más ó ménos bien deducidas, no existla aún cuerpo alguno de doctrina, ni tratado alguno
didáctico. Ahora bien, no hay que olvidarse de que es siempre·muy
dificil abrir un camino, sobre todo cuundo (como en el presente caso), el asunto, bastante complexo, poco fácil de experimentarse, está rodeado de misterios que impiden y estorban las investigaciones.
Pero el autor ha sabido vencer con felicidad suma todas dificultades, y ha hech'o una obra que tiene marcado su puesto en todas las
bibliotecas militares.
'

J. B.
(Journal des Scie11Ges Militaires).

�86

•

PROYECTO DE JNgfBUCCTON
IOB:&amp;■ m. JIIIPL'IO DI LA OABALLDÍ-', LIO.lD.l 001' L.ll J&gt;■Jül J.UIAI (l)

Hasta prueba de lo contrario, permanecerémoa oonnncidos de qae
UD&amp; comision ea incapu de redactar un buen Reglamento. Un oicial penetrado del asunto que se trata de reglamentar, producir,
liempre una obra•• perfeo&amp;a q11e una oomiaioD, por uoeleD• 4ae
1881l 1111 elementoe. Eeto no impide reconocer que ":teDitad• todo
el muodo mu talento que Voltaire," aquel oicial pod1', y &amp;4D .deben, obligatoriameate, iluevant con 1u luoea de tlldo .1l . . . . .
J:I el 10edio de mm el inoonTeniente del eeptmQ. de
-.at
oomo el de llevar huta el extremo lu conaecuenoiu ele loe prilltipioe qne ainen de bese al trabajo emprendido. El mejcK Reglamen•
to ■obre el aemcio en campal&amp; que liemoe tenido era el de 1832,
obra de UD B6lo 'hombre, del general Pr6val. El mu mediano (por
no darle otra cali8cacion), ee la baltruceion.de 1876, obra de ua.
C0111mOD, cuyos mieJJibroe ne tOD CODOCidoe.
ln1p1ranoe eetae reflexione■ la lectara del folleto clel general De

ai..,.,

O.llilet-.

Loe principioe que contiene 10D muy bueD01; pero 111 ~ o •
deja que deaear. Sin embargo, vat. mocho mM que • IIIIRUIQIDD
c4cia1 ae 'ZT-de Julio de 187'6, que aspira, nemplalar.
.
Began loil Uirminol e la lonl'lloeion, 1UU1, cli'fiaioa .de uta briga4't' debe cubrir 11D frente de 30i 35 kiMÍM'IGI, -1ope•el.4is'üt0 lipieate:

.

S,..b~d• reeena; (1u om c\ol ~ r e ~ ~

retimiento de IOlteD Yavaman el otro); eee-.p--~
• eecuadroDe■ de nfueno y a'f&amp;llsa 1111 otro■ cloe eecuadronea que
poparcioun lol uploruoiee. El aiatema • completa óon papos •

· UD

•

6 m6DOI

nilbi--, .-.a. ae~JowCNDü&gt;OI iaurme-

01 •'Pra;et a"autnction 1111? l'tmploi4e la eanlerie en liailOll am: leí OCft!I .,_.,• por
el ,-mi Dt CWild- Folleto en 18.• de ■ ......-Paria, 18,

clioe y de ligar;entre 1f) loe'. eecuadronee:de exploradoree, y de ele■- ·
tacar recooocimientoe de oficialee.
:late sistema ha sido atacado vivamente. V11mo1, poner, la vil• del lector una critica de UD oficial aleman, que se encuentra en
loe Métodoa de gum-• del coronel PifflOIJ, libro admirable, cuya
oontinoacion ealde cleaea'r que el autor nos dé cuanto ,nte1:
"S6lo ea verdadero eiatema. de la eoncmtrocion en la .eqloraewn. La lnatmccion \francesa de 27 de Julio de 1876, se extnvfa.
Qnetiendo eetar en todas 'partea, no pedreia ettar en ningnoa¡ y1
en eee vasto de,grauamiettte en e1 que vueetroe grupos quedan aubclitididoB halta le ininko1 ya DO IOB }OI eaoudrone■, escaaclrouw,
lbt ñginiieatoa, "POientee, 11i 111 lwiplaa, brigadu. Creeit ~er
ftlboilditutr't"'9~ lati'filien ,ud\abeil fraoeioudoen uu ~
6lote39, SO lri16&amp;lé9ttUI y en_....,..... tle-16 &amp; 20. Pero-ano
tlr1l'lll BÑotl, 't loa ritllf)I qwe eomi• eeta--,e..aoe coll • ·
tajal realeet Vuemu fracciones IOD demasiado grandes ñ 110 • tiatw'm61 q1Wit'1t111111"1t atieiu; to114emaeieéd&amp;' ~ lll se trata
ae fllliateoeii. &amp; ae ofenel'ftl.n .
El 1ietema del general De Oa11iM • todo 1o eontrario del siitema olml. Deteanaa élMIGiabMDfle en eetol 4e1 prlbcipioe:
P. la aecealdad de uaa eeeoentraaiaa dpida¡
r. La eepan.cion (tan ablohlta eomo faeí'I ,-ble}, enbe él ser..
tÍeió d e ~ r el• esplOlldon.
Aclemu, ti4,1é la fflit.jffe ep1iOU'l8, tante l la di'filion intepé'll.n.te e mWlerfal, 1'9IIIO' 6 la baipla ie _ . _ de OUeff(&gt; le
~ , . ~ - eaballel'la4lmaiobaria.
'De . . . . .,,.. . . . . c,&amp;1,alleita, . . . . . . . . . ~
tiempcJi,bliéja NmiO, • pOlhf ___.,......, 1• tltroyec,to del general comandante clel r Ooerpo, ~t.j01eli,bll·

todefllta~~,---·~
......
~
)a....,

• - NJMli4f·•

..&amp;cial.

'(Jhl'nll"lir~ ..,,.,..

L. R.

�EL JUEGO DE GUERRA;
El j ~ de guerra es el mejor medio que ~ hl\ podido imaginar
JIB~ edud1ar prácticamente loe oaaoa particulares relativoa á la di..
recc1on de las tropas, en las diversas operaciones de la campafia.
Dicho ju~ conaiate ea eimular comb&amp;iea sobre canas~~
CU, por medio de figuraa conv'tocioualea
repreaentaa , laa tn&gt;pas. Hay eo él \'loa partidoe opa~ que operan. realmeDW um coa,
tra otr~¡ YUD&amp; pe,1'80011\ en calillad de á,l&gt;itro, diuge 1 critic&amp; l11
operac1ouea.
.
~ juego ~ guerra tiene la ventaja, sobre las maniobras de aplicac1on que e,J8Cutan las tropas, de que, mi4Dtl'l.8 en éataa todo•*
subordinado á la hipOteai• que lea airve de baae, en ~uel hay-un
com~~e verdadwe, en qae todaa las deoiaionee que ae toman y lol
~ov1m1entos qu~ ~ 111 conaeouenoia, aon prpvocadoa llW' las «leciilone, Ylaa med11laa de &amp;D adver•rio real y poaitivo,
Todas lllB peripecias de un comiate, como laa maruaa de minio,.
bra, 1" utililliCÜ&gt;n 4~ wrrepo,_las ooqabiDacionea dt laa tres &amp;nflBls 88
preaeatan de 110&amp; ~ pcQ,-ltle , lotjug'IMiores y, l o a ~
res, siendo para el~ UQ ♦~1-&amp;e JllediG'4• f911D&amp;l' y cleaam&gt;Ülr el
. aealido W.ti«», que 6cNl ~il 1- eem en lo, ffrdaderQ&amp; eomhat-. ,
:il t1,..-.to . . jJa9. de perra·• eo-,oae de lo aiguieow:

'°'

Carta.e~

J,&lt;'~ooa~que ~ ' • ~ •
Escalas y compu.
.
.
Flechas.
Un dado que
el ~ y la q.Wa ~ dp4rition.
Tablu de loa efectoa del fuego.
LI• carta• deben repreaeotlNHeneno de tal manera, que 1M
pendientes y la altura de cada punto ae puedan n.laar prontamente

~i¡e-.

y tin necesidad de C11lculoe. Loa demae accidentes del terreno colJlO
corrientes de apa, bosque.a, abrigos que presenten, las tropas, etc.,
88 eelíalan tambien de modo qne loe vados, los eektderos mf.s 6 ménoe practicables, la naturaleza de loa bqsques y la de los caminos 118
marquen bien y puedan distinguirse con facilidad y prontitud.
Las figuras que representan , laa tropas aon pequefias piezas de
plomo, de forma rectangular y de colores diversas. Para b~rlaa
manejables, las dimensiones de estas iiguras no son proporcic.nalet,
generalmente, con la escala de las cartas, y sólo la dimension que
representa el frente es la que se procura aseme~r, en lo posible, al
frenw que realmente ocuparían en el t~rreno, segun la escala de bi
carti,
· Las e,caltu r el compcu sirven para determinar sobre la carta¡
188 diatanciaa reeorriciu poa: las tropas etJ un tiempo dado, 00b obje• 41¡ colocar 1aa ipraa cou la ~potcion debida, lllgDD lói

mm•

miento&amp; que se 'ejecutctn.
La•,-W afialao dilUJl9Ía8 -fijas .é in'ltanaltleB..
Bl dado está destinado , cleoiciir de lli ~ 6 mak foriuna de
los combatientes, en lu operacionls que ejecatao, puea aUDqne ..por
la-jíreooioo Jpl16 m68oS inleligente que loa jugadorea den , aus tnovimientoa se podrá apreciar el resultado final, como en la guima;
apañe de 1• bueua oombinacion u IN Ull&gt;III f de loa eleulelltoa
con qae N cueDMI, hay que t.caat ~ contideraoioR 10$ lanO&amp;B de la
fqrtuaa, q• damayen Ju mejo• .cqmbmaoidnea J anulan los iu'8
~rOIOI eafllenoey el dado y a taiJ,&amp; de deaiaion .Qlll8ll #, ,»pl'QfeD·
- ~ e&amp;M HeD\uali~,¡at
• r ~ loa mejores
~ &amp;i la . . .~ -.&lt;&gt;nkfi~4JI" e6('.ape.P 4 laa p~
yjiie11•:1D41 Mbiloa: la ¡llrii~ u • .;.fe ii~te, el ~~
. eaaaad&amp; per J,. e¡pltaioa ele un pnyeciU ttn un .»JlUW crijice&gt;. ~

pu-

~-~,..ll
---,
..
•.--ya

,-iioo ,.,. i..-"1,d,MPllOIIP1ltlll&amp;d._-~Q~•

mú ,ali,aw ~AA Y»
torit.4110
ooequiaiada.
·
.(M efecto, "111./liüF N1l i . i .·~ PNf' lt,4-,,P W
eoabMe. • • ~ ~••
~~• •lffJ,,•P'-

..-..wa

._.,~ ,1...a_..,••-.... ~i~~~tlPM
a. n.1-.r Ju p6r4lidu aufridu 1 cauaadu.

i-. 11.-¡~
'll.

�90

Los procedimientos que se emplean en el juego de guerra; el uso
de los aparatos que~lo componen y los curiosos y variados pormenores que lo constituyen, se hallan detallados en diversas obras más ó
ménos extensM, escritas para servir de gufa á los jugadores y á los
árbitros,
En.un artfculo como el presente, no puede darse una completa
idea de todos los"detalles del juego d(gucrrn; pero para hacer conocer la importancia que ~e le ha dado, en el ejército aleman principalmente, copiamos en seguida las conclusiones que de&lt;luce el autor
que tenemos á la vista, conclusiones que se hallan bien demostradas
en su obra (Gula del juego de '.guerra simplificado y perfeccionado,
por Meckel).
l.' El juego de guerra representa la imágen de ·un combate.
2.' Es un ejercicio;contfnuo para los que están llamados al alto
puesto del mando de las tropas.
3.' Engendra la costumbre de comprender las órdenes dadas y de
subordinar las ideas propias á las del superior.
4.' Constituye un continuo estudio del terreno.
5.' Es una série;no interrumpida de razonamientos y deducciones
tácticas.
6.' No solamente es un ejercicio importante de la actividad humana en la direccion de las tropas,'sino tambien una fuente abstracta de conocimientos teóricos que se deducen de casos concretos.
7.' Su práctica desarrolla el gusto de los estudios teóricos.
Nos parece conveniente llamar la atencion de los jefes del ejército sobre las ventajas que resultan del juego de guerra, para facilitar el estudio de las aplicaciones de la táctica, y sería de desear que
los Cuerpos se procurasen los aparatos necesarios, que serían muy
11tiles en las academias y que, á la vez que procurarían un agradable entretenimiento á los oficiales, los irlan iniciando, insemiblemente, en la práctica de la guerra, de la que es imposible formarse una
idea exacta con sólo el estudio 'de los libros militares.
Ponemos á continuacion una noticia de los precios á que se venden en Ilerlin (Librería Vossische, calle Schoneberg), los diversos
aparatos y cartas.

•

91
Aparato del juego de guerra Meckel: una caja con 1,050 peones

todos los demas 11tiles, 84 franc . 37 centfm.
.!.y Planos para el juego de guerra de destacamento, en escala á:"i
A4 secciones 50 franc .-Uua seccion sola, l. 25 fr.-Cartas e
en
'
•
2· f El plano enEstado Mayor escala de ±,.o cada secc10n, 1. o r.'
t' de cuatro hoJ· as 3 75 fr.-Cartas, en eFcala de ~•
· ·
tero compues o
, ·
.
fr.-Todo el material de cartas, 56. 25 fr.
.
.
87
1
cada 1JOJ•, .
3 15·0 . zas y los utens1El juego de g"erra de fortalezas, con ,
pie
Iios necesarios, 243. 75 fr.
(ESCRITO POR EL GENERAL J. LÓPEZ).

EL FUSIL DE REPETICION.

-

Apénas han acabado los ejércitos europeos de trasformar su armamento sustituyendo al fusil de percusion el que se carga por la recámara ~uando un nuevo fusil, ó por mejor decir, numerosáoshper•
'
·1
.d van tal vez acer
feccionamientos hechos á un fus1 ya conoc1 o,
. .
reemplazar el fusil Gras del ejército frances, el Ma~se~ del ejército
aleman, el Vetterli del ejército italiano, etc., por el lus1l llamado de

repcticion ó co11 a/macen.
.
d
•
Se da este nombre á un fusil cuya culata hu~ca sirve d~ _epós1to
tuchos A medida que se dispara, los cattuchos,
á una reserva de Car
·
·
¡d
sí mismos vienen á colocarse en la recámara, y' m1éntras e _e~~:ito de la c.~lata no se agote, el fuego de esta arma, puede decir-

se que es un fuego continuo.
.
rí"en de las armas de repeticion es americano, y los °;1eJohres
El O .,
·t
Spe cer y Wmc esmodelos que de él se conocían eran los sis emas
n
1ºd (d
ter pero, si con dichas armas se puede obtener un_ fuego rá:P to d:
20 ,á 30 tiros por minuto), tienen, no obstante, el mconvemen e

�que. ~u _solidez oo es su.ftcieote como arma de guerra, y au peso 1
equibbr~o son defecto~. Ademae, el eJJJpleq de cartuchna m ~.e,:
cos en •dichas $l1JlU bace neoesano
· · perder alg"n tiempo, deapuea
""' fNaF.
de
cada disparo, ~o echar ~uera el cápsul del cartucho quemado.
P~ra remediar eaios mcoavenientes se haa:easayado varias modi,.
fica_caooes_ entre las 4!118 solo meociooarémos las efectuadas en loa
f?sdes ~l'llsiaoo • italiano, de las cuales se hao] Jieobo aér;ioa eY.nAnmentós.
·
~r
Los alemanes han sido los primeros en dar una soluoion pnlcti-.
al empleo del fusil de repeticion, y no pudiendo hacer del conocido
actual~ente una arma B6lida y de ftcil manejo, han resuelto el problema mventapdo el cargador rdpido.
Este mecanismo,·de origen americano tambieo había sufrido ya
algunas t':8:8formaciones, cuando un armero de(B;r)in, llamado Loewe, lo mod1fic0 hasta hacer de él un accesorio del fusil Mauser1 usa.
do en el ejército prusiano.
El c_argador rápido es un tubo do hierro, de unos 350 gramos de .
peso, eu el que lle almaoenan, 'llM ~ lado de otro once cartuchos.
Este. tubo que roe,le adaptarse 6 desprenderse, segun se quiera, de
la e&amp;Ja ~e la culata del fusil, obra por la accion de la palanca, que
abro. 6 cwr.ra ~ rooá.~ El movJmieQto de abrir Ja recámara hace
entrar _al l~. q,~e de~ oc~par en eJla el primer ~rtucho del ~macen, el mov1m1e•~ e~111e~te, ea decir, el de cenar la rec4~
prepara..al eartu.cbo tip1eimi pam nncer la resistencia de un J.t
quelo 11810ap 4..- ~rra el alqiacen. En méDO,S ,de veintidoa &amp;eP,D·
do.s ptteden ~......~ les once cartuohoe, "( euando el allJltlOE!n 11
~~ ae puede cargar de nuevo con otros o~~hoit en ménoa
de ~WD~ aepp4oa. Si AO es 11ecesario hacer uo fue¡o tan ~ido, ae
qwta e l ; ~ ' y el fuail ~aeda ~o fusil~.
~ +ao~dt)l '1mMen al {uaU e1 peco co¡Qpl~ 1.. pooo ~
sa; DQ .ii~Ol o.~tro.- dt Pl'V~ y el meoa..,_o h a ~
do woer la 10lide1 suficiente, despues de un
prqJ~Q. .
el earp4qr ~we 411 ebjeto • ~perie~a&amp;f la
~.. ..-.i~ do SJ)aqj~ 1,n el batallon de ~eree éle la p.~ ITI'Ñ-P•4; 'ba ~,Wi&lt;lo • pn Q80 prolongi4lo· qalia 1- Mifriao
-OO~MI~ c»JI 1.. hurp~ QGO e1 poll'04 ,'eam.wproW,le

~f'~te

fu•

.

1

que el gobierno pntsiano emprenda. la tra11fortnllcion del fusil Ma:ueer en fusil mi:r.to1 afiadiendo á la oulata un ap6ndíce destinado 6
BOStener el tubo-almaoen.
En Italia se esludta t11mbien una arma inventá&lt;la por el capitau
de ingenieros Bertholdo. En este fusil, la caja-lilmacen no eétA independiente del arma, sino que forma parte integrante de ella. Despues de experiencias comparativas lteohas con los fosi1es i!e repeticíon, conoéidos actualmente, la comision de arti11etfa italiana, sin
resolver atln l!i el fusil Bertboldo debe 6 no adoptarse, ha reconocido
que dicha anna es igual, cuando ménos, , las mejores armas ae repeticion. El mecanismo del capitan Bertholdo pennite disparar en
once segundos los nueve cartuchos que contiene el almacen; y como
el fusil Vetterli, usado hoy en el ejército italiano, 1610 ptrede cHspar&amp;r Teinte cartuchos por minuto, aq~el ofrece una velooid~ en et ti•
ro dos veces mayor que la de éste.
Para su enaayo, el fusil Bertholdo ha sido enm,pdo 411n regimiento de infantería de la guámicion de Tarín, , un tegim1ento de
bersagliéri, de guarnicion en Placencia y ai 10! batafü,n alpino.
Cada uno de estos Cuerpos, provisto de cincuenta fusiles del nuevo
sistema, debe estudiarlo bajo el punto de vista de su aolideZ: precisioil 1 rapidez del tiro, peso del arma y cantidad de cartuchoi, que
~ 110ldado deberá tener y poder lleflll.
Elfuñl Btrtholtlo pue&amp;t 1111&amp;rse como vma ordinaria 6 como arma ele repeticion. Su calon y 111 cartucho aon tg,ia~ al fusil l'•
ttetli, qtte, considerado como arma aoelente en el concmwo oelebraclo en Tlell&amp; el ano 'llttfmo, pod1' tnaformarae,. con un COltO de dies
t\'ancoe por &amp;Jma, o tu.n mitte -ciue ae emple&amp;ri,•i .ot~tld, como ·
el actual fusil 6 co.-Ml de repretiaion.
·

6e~q-U._...'Cle~6aon~1itln•·

íl"

pWclM itll e\ ~ 4e 1ol ~ iDtéll ill ID'ClM tiatw,
pero DO poañ ieoine a.le abaM
d&gt;M . . .ft~II • .,..
~ M .~ '1t*·de~~ 8ba ~ • • lo~ híJ,4ecierto 11, qúe 1a priDlipafcliWltacl qte 18 ptellll•..... ~ fl fillit 4• zepeticñon, no• • la de oblens la eolidea 1 prealaioa del
~ 1ll upoco Ja a. llaoer pooo . . , .·111 ~ , . - . .
lonwion, Do la ú poder cowgair que el ao1dtcJo tenga eouip

�una reserva suficiente de cartuchoa. Si el soldado, abandonado , si
mismo, consume en un corto espacio de tiempo su rese"'' de cartuchos (100 tiros mi.a 6 méoos que son los que puede cmrgar) 1 ¿cómo
se podrá proveer de nuevas muoicionesf En laa nltimas guerras se
- ha reconocido que los soldados armados con fusil de ti~o rápi•lo son
muy propensos , tirar sin interrupcion 1 agotan sus municionea y
quedan impotentes para rechazar un brusco y enérgico ataque.
Se ha dicho que los suizos están armados con fusil Wincbester.
Es verdad¡ pero los suizos están preparados más bien para una guerra defensiva, y en caso de ser atacados, sus mootalías serian otras
· tantl\8 fortalezas, en cuyos ,más importantes puntos tendrían reservas de municiones.
Se ha recordado tnmbien que los turcos, en Plewna, bao rechaza:
do á los rusos, cauñndoles enormes pérdidas •con el fusil ~e repeticioo. Este hecho es tambien ·muy cierto¡ pero los turcos armados
con fusil-almacen, estaban detras de las fortificaciones de Plewna,
y teofan á, su lado depósitos de municiones continuamente renovados¡ si les hubiese sido pr~oiso traer consigo sus cartuchos, no ha·brian podido hacer un fuego tan nutrirlo y tan morttfero.
En Francia, la oueation de las arma~ con nlwacen ha comenzado
á resolverse en la marina, coosidemdolaa como armas de defensa
contra el abordaje: en esta circunstancia el trasporte de las municione• ea una cueation muy aecundaria¡ pero respecto del ejército de
tierra, ninguna reaolucion se ha dado. La comisioo de artillerfa tiene eµ oatudio, baoe mucho tiempo, las armas de repeticion fabricadas en Suiza, ep Alemania, en Italia, en Austria, en Jnglatem, y
dentro de poco, aegun se dice, se experimentará un fu~il de esta clase en varios Cuerpos de infanterfa y de 4'oballer1a.
Se dice tamhieo que algunos o6cialea de autilleria QOnlideraa el
fueil de r,,peµcioij como una arui.a excelente oon que dotar á 19' artilleXOt pawa },. ~f..,. de 1'8 p\e-.a.

(n-acfúciclo, t6lrad~ ,ar el R.e~fál J1tan U,e~).

..

CUEBRA DE Ll SER~A CONTRA LA TURQUIA
En 1877-1878. Cl&gt;

El Estado Mayor sérvio acaba de publicar la narracion sumaria
de los principales hechos de armas &lt;le la segunda ca(T,)paña que Sérvia emprendió contra fo. Turqufa en 1877-78. La traduccion de esta ohm al trances ha sido hecha:por Orden del referido Estado Mayor, con el fin "de impadir la ·circulacion en el pdblico de relaciones
inexactas."
Comienzn el libro con una proclama del Príncipe Milano á su pue:
blo, al comenzar de nuevo las hostilidades el 13 de Diciembre de
UJ77. 'l'u&lt;los sabemos que el ,·enladero motivo era que la Sé"ia,
viendo á la Turqufo. \'encidu y en tierra, querfa ocupar la ?lªYºr ex. tensiou posible de territorio, de ~ancra que pudiera hacer valer mejor sus pretensiones cuo.ndo llegara la discusion del tratado de paz.
L~ movilizacion y la concentracion del ejército sérvio (de que no
se trata en este voldmen), se habían hecho con mucha anterioridad¡
ese ejército se oomponta de cinco Cuerpos, formando jnntoa 14 divisiones¡ ademae, de un Cuerpo de ,-oluntarioa y de insurgentes.
Los s~mos se eneootraron, pues, en aptitud de invadir en el acto
el territorió eDemigo y de J.eOhazar por todas parte• t loe turcoe, muy
inferiores en nomero. No podemoa resumir aquf la• operacion• PU• .
meroeas y algo confasa'I que se nrifloaroo. en toda la. frontera. meridional 7 oriental de la 8énia; oeneigoarélDOI ónicamenie 4¡U4lí ,por
una parte '1 otra p lalláeron coa J11Ucbe uler y .eDOBroilatnHtMo~
Ü)I COIIINNI - - • d ~ MMi Rl'008 DO 'eecitaa el kffUO UM
ipahno, yftlfl&amp;a•t.cnnar la olemita B81Df!111U,:Bl:le&amp;pa,!
. sentaba a m4lllOl' OOJUDtllr. , - &amp;ci. JM..prioaipu,- - - oomielOII WrfrtMt • Piiro'; Ko11JDhoudia qu fllit - - - . pdli4- 1' ftlliá¡4 '°81U; !filhi.tj! l&amp;lf poaú,icmida -clel
dGM6
loe turcoe eataban
1lem1e DO pa&amp;roa•...ao;
jadoe. El armi,licio de 31 de Enero de 1878, Tino , poner UD tér-

,.._:á

~'!J•

[1] Pablicacioa del Ealaillo Maror
(

-

S._._, •

...- •ol. ea 4.•, de °}BIJ "8a, coa cl111 IIIIU.
""'º·-J

�97

96
mino II las hostilidade~. La mayor pmte del territorio conquistado
por los sérvios les fué concedido por el tratado do Berlin.
Dos cartas y diferentes cuadros 6 estados acompañan á esta obra
y la completan.
Como lo dice sn Prefacio, este libro no tiene la pretension ele ser
la l1istoria técnica y detallada de la guerra sérvio-turca de 1877-78.
Tal cual es permite hacerse uno cargo, suficientemente, de aquella
campaña de 50 dias, que costó á los sérvios más de 5,000 hombres,
y á los turcos pérdidas considerables, tanto en personal como en
material.
La historia ele fa primern campaña ofrecerla tambien (tal es nues•
tra opinion), un interes tanto mayor cuanto que es muy poco conocida.
De esperarse es que el Estado Mayor sérvio se decida á publicarla.
J. B.

,

ALOS LECTORES DEL "PERIOOICO MILITAR."
Desde el_ pr~sente número nos hemos hecho cargo de la direccion
de este per1~1co en el q~e procuraremos introducir las mejoras que
nos sean posibles, con obJeto de hacerlo útil á la benemérita clase á
que está destinado.
Concluida la pnblicacion de las obras que están pendientes tendrémos especial cuidado de que las qne sigan publicándose' sean
d~ ~arcada ~tilidad pera la instruccion de los jefes y oficiales del
eJérc1to; Y cwdarémos tambien de que las traducciones que se Jia.
gan sean de lo más exacto y correcto.
M~cho estimaremos á los jefes y oficiales amantes de los estndios
pr?~1os de la profesion militar, que se sirvan remitirnos los escritos
or1gmales 6 las traducciones que hagan sobre asuntos de intere •
1 · •
s pa
ra e eJérc1to, y tendrémos verdadera complacencia en pnblicar para e~~mulo y satisfaocion de sus autores, los que llenen aqu~llos
requ1B1tos.
México, Marzo 24 de 1881.

EL NUEVO ACORAZADO 11 L'ITALIA"
El 29 de Setiembre último fué botado al agua, en el arsenal de
Caslellamare, el nuevo buque acorazado "L'Italia" qne con el 'IDui•
lo" y el "Dandolo," tambien de enormes proporciones, constituirán
la principal fuerza de la marina úe guerra italiana, muy importante
ya por su calidad y por su número.
"L'Italia" mide 122 metros de eslora, 23 de manga, máximum, y
14 de puntal. Para poner en movimiento esta formidable mole, el
bnqne estará provisto de cuatro grandes máquio'!l' de vapor, de tres
cilindros verticales cada una, con diez y seis calderas. La fuerza de
estas cuatro máquinas reunidas es de 8,000 caballos, que se calcula
dar4n al buque una velocidad de más de diez millas por hora.
La artiller1a·c1e1 nuevo acorazado se compondrá de cuatro callones
de 100 tcnel~ y 46.centtmetroe de diámetro, construido&amp; en loa
talleres nacionales, y de otroe de menor calibre.
·

,

GENERAL JUAN LóPIIZ,

•

P, M,-13.

�99

98

lliéntrae mu permitan loa progreaot de la Umica acercane , 61

mu 18 aumentad la eficacia del fusil de guerra.
·
La Uaea de mua. en efecto, 18 coofundin mu y.mu coD el eje

PEL EMPLEO DE LOS FUEGOS DE INFANTEBÍA.

.

111

El fuego constituye hoy el modo único del combate de la infantena. Ea el agente de la pr,parm;ion.,· sólo él hace poeible la ,Jecvcion; 1 él sólo trae la deci,rion, porque el asalto, ea d~r, la amena• del combate cuerpo , cuerpo, no airve mf.a que para registrar un
resultado preparado, desde cierto tiempo ya, por el fuego. Cuando
se produce el asalto, la poeicion (objeto de la lucha), casi siempre ha
sido evacuada butante tiempo atea.
Una fuerza que produce reaultados semejantes debe ser exactamente conocida, debiendo hacerse su estudio bajo tres puntoe de vilta diferentes, sea que se considere:
1! El instrumento que crea la faena (~il y cartucho)¡
2! El tirador que la pone en movimiento¡
_
3~ El oñoial que la dirige.
•
.
.
El estudio del fusil y del cartucho no ea del resorte de la üdica.
Ésta no conserva de ellos m'8 que cios elementol que 'mU talde eervinn para determinar el limite y el empleo de loa diferentea t'degoe:
la lenat0n y la precimn,
Eatoa dos elementos no tienen m'8 que dos valorea relativos¡ no
ni tenaion ni preciaion al,,olutai. La tenaion abaoluta sena, en
efecto, la conse!f&amp;Cion constante del proyectil sobre la prolongacion
del e1e
" del calon·,la precirion abaoluta serla la conaenacion
. conatante del proyectil sobre la misma ~yectoria.
. •
Las influencias exteriores, loa detectoa de conatrucc1on mherentea
, toda arma y , todo cartucho, la imposibilidad de llevar , la per•
feccion mecl.nica la inatruccion del tirador, se opondrin siempre á
la realizacion del ideal de la tenaion y de la preciaion a~lutaa.

hay

(1) CJeemOI muy dipu de estudio lu ideas expuestas en eate •~culo, aoltre ~ones
tan importantes como la buena direccion de los fuegos J la econo~• de lu m~10Det1, J

ncilamonn recomendarw á la conaideracion de 1odos los oficiale• ~ espec~almen~e á
00
la de lo• jefe■ de C11erpo que deseen, uaa
llegado el ca■o, ,acar el meJor part·d? po11ble
de ta i.nltnCCÍOD de 1111 soldados y de 1-■ Ytntaju de 1u amwnento.-(lJJ JWa«iolt).

,n

del.CIIIOD, J ~ dirigir ' 6-e, paralelo coa el terreno, pua al~~~• lae m4B COD8iderablea diataociu. Las rtKltu de
fin 18 lllDplifioann de una manera conaiderable, y la apreciacion•
de 1M _,,,,,_,. podn borraneiie nueatrol métodos de
lfl ~ n 18 mide con.el auxilio de laJda de la trayectoria 6
,or medio l1l .:OH peligroaa; la preciaion se mide por el radio
-"" w..Z. c¡u oontiene la mejor mitad de loa tiros, y que a)gaDOB

inatru.

u

hu JJ,,medo ~ probal&gt;l,.
Miéatru 411ae ,1 Talor de la ftecba, agregado , la altura de la 1'uea de mira arriba del aaelo, go excede de la elevacion del objetivo ·
la tlaJ:~ ea peligroea en iodo au trayecto, Disminuyendo la
~ de la ltaea da mira arriba del auelo, 18 disminuye al miamo
tlllllpo el fflor lolal de la 8eoba, y 18 aumenta la zona peligrola
adelante del bÍ&amp;nqo. El tiro ejecutado, eataodo pecho , tierra, con
ahaa de 300 y de 400 mtu:oa del f'util, modelo de 1814, tiene puea
~ gran ventaja aobre el tiro en pié, ~ las rniarnaa -.lzaa. Con ~
pnm~ da eataa doa alae, el terreno de adeJante del blanco se ha~ pelip)IQ en ~ au profODdidad, contra infantes en pié 6 andando¡ ~ el ala de 400 ID8U08, ea peligroso en todo su trayecto, eontra Jine&amp;el. (Veue la tabla de las flechas del Manual de tiro)
Pwe ~uirae todavía la altura de la lfnea de mira
del
••Jo, ~candQ la punter,~ al f'ié del blanco en lugar de la punlt•
na á la es~vra. La _e~evao1on de la linea de mira ea ent6ncee igqal·
' oero, ~ 18 ~ede. utililar la trayectoria entera miéntraa que BU fle.
clta aea wenor 6 igual á la altura del infante 6 del jinete. Ademu,
1- ~ al p6 del blanco, ofrece un punto neto, wrfeotamme
~ · Qa.e • ~ 6 ~ ~'Odille el hombre aa1 apmtado, no pcr
IIO ~ • de eatar "la pro;mmdad del guion del que le ba apuntado;
Sabido ea que esta ventaJ• no existe en la punter1a , la cintun
k pun~ a1 pié del blanco se emplea exo)uaiTQaente eQ la in- ·
fantena prus.iana. SupriQie, ea oieñe, la' zona peligrosa hecia amu·
PIQ a111Denta en un&amp; proporoion mucho nw conaidera'ble la ~
. _ . .1-oia delante. veny que penaite no cambiar rn•a el ala,

al:

anibl

�100

101

desde el momento en que la infantería ha llegado á 350 metros y la

drá sensiblemente la forma de una circunferencia {l) que tuviera al

caballería á 400 metros.
El aumento de la distancia del blanco, que acarrea un aumento
del alza, tiene por consecuencia el aumento de la flecha y la disminucion de la zona peligrosa. Desde 400 metros, ya no puede tratarse de utilizar la trayectoria completa; hay que contentarse con utilizar la rama descendente en los ~!rededores del blanco, y como la
inclinacion de la rama descendente, esto es, el ángulo de caída, crece con mayor rapidez que las distancias cuando la altura clel suelo
se mantiene constante, sfguese de aquí que la porcion de la trayectoria utilizable se hace más y más pequeña. A 600 metros, la zona
peligrosa total es apén!l.8 de 40 metros, la mitad adelante y la mitad
atras del blanco. Un error de apreciacion de distancia, de 20 metros,
pone, pues, al blanco fuera de la zona peligrosa. Por otra parte, las
probabilidades de error en la apreciacion de las distancias, como son
tanto m~s considerables cuanto más lejano se encuentra el blanco á
que se desea herir, esto eB, como la porcion utilizable de la trayectoria es mtls corta, resulta que el tiro individual, más allá de 400
metros, no encuentra ya auxilio alguno en la teneion de la trayectoria, y no tiene probabilidad de éxito sino en tanto que la distancia
sea perfectamente conocida. Un error de apreciacion de un décimo,
ti 500 metros ya, hace al tiro ineficaz, y no puede contarse más que
con las desviaciones inherentes ti toda arma, y con los rebotes.
Así poseemos uno de los elementos ele apreciacion de la eficacia
del tiro; el otro elemento nos lo va á proporcionar el estudio de la
precision.
Ésta, como es sabido, se mide por medio de la desviacion probable, tal como acaba de definirse. Cuando un tirador, convenientemente adiestrado, tira 100 balas, con la misma arma, contra un
blanco (un tablon) vertical, sus tiros van ti agruparse, más 6 ménos
regularmente, en torno del punto central, llamado punto medio, que
es el centro del agrupamiento.
Con los métodos actuales, este tiro se llama arreglado, cuando el
punto medio y el centro del blanco se confunden.
Si se tienen en cuenta los 50 tiros solamente que estén más cerca del punto medio, la linea curva que cincunda esos 50 tiros, ten-

punto medio por centro. El radio de esta circunferencia, determinada asl, ha tomado el nombre de desviacion probable.
Inútil es demostrar q11e miéntras más precision tenga uno. arma,
más concentrado será su ggrupamiento y más pequeña será su desviacion.
Las desviaciones probables de las ar.mas de caei todas las infanterías europeas, difieren entre sí.
Son por término medio:
A 200 metros.... .de om33,
A 300 ,, ...... de om47,
A 400 ,, ...... do om65.
A 500
,, ...... de omsz.
M_iéntras que lo.s_ dimensiones del blanco al que so quiero herir
son iguales 6 eupenores á las de la desviaciou probable el tirador
tiene probabilidades de pegar al blanco. Cuando las dim~nsiones de
éste son menores que la desviacion probable la probabilidad de pe~r _al ?bjetiv? disminuye de una manera n~table. En la práctica,
m s1qmera existe.
Ba~ta, pues, ac(,r~ar los valores de la desviacion probable á. ]as dimensiones de los obJetos que con más frecuencia se presentan en ]a
guerra, para determinar los ]Imites más acá de los cuales deba mantenerse el fuego individual, con el fin de producir algun efecto.
Se sacará de aquí la conclusion de que el tirador acostado no puedo ser alcanzado m:\s allá de 200 metros· que el tirador aislado
d? _rodillas, es c~si invulnerable desde 300 'metros, y que las proba'.
b1hd_ades de hwr á un hombre aislado y en pié no pasan de ]a distancia de 400 metros.
Estas reglas son las mismas, de una manera sensible, que las que
bemos dado en el párrafo 406 de nuestra Eswela del Soldado.
C~an~o am_nentan las dimensiones del blanco (lo que equivale á dis!Illnmr los mtervalos entre los tiradores), las probabilidades de pegar al blanco aumentan igualmente. Contra lineas 6 contra cadenas
plenas, se podrá, pues, tirar, con buen resultado, más allá de 400
[l] Ó ~ás bitn de una elip!le, cuyo tje vertical estuviera ligeramente más alarvado q
el eJe bom:ontal.
·:.ue

�102
metros; pero desde 800 metros, la diferencia e~tre el valor de la desviacion probable y la media-altura del hombre parado (respectivamente 1m70 y 1mso)1 es de tal manera considerable, que ya no quedan más que pocas probabilidades de aprovechar sus tiros en una
formacion poco gruesa de infantería, alin cuando sea nna cadena espesa de tiradores.
El fuego á. voluntad de los tiradores se limitará, pues, á las distancias inferiores á 800 metros, y estas distancias de tiro serán tanto más pequeñas cuanto los objetos presentados por el adversario
tengan dimensiones más reducidas.
Pero los efectos del fusil de infantería son mortíferos todavía ba~ta el límite de su alcance extremo; esto es, hasta 2,800 metros poco
más 6 ménos. No se renunciará, pues, á. las ventajas que pueden obtenerse, en un momento dado, pero se suplirá la falta de precision
del tiro individual, poniendo en linea simultánea un gran número de
fusiles dirigidos contra un sólo y linica objeto. Así llegamos á. los
Juegos de salva.
Es evidente que miéntras mayor sea el número de pr~yectiles lánzados á la vez sobre un mismo objeto, mayores son las probabilidades de herirle.
Los fuegos de salva, para ser eficaces, exigen, pues, que se ponga
en línea una gran cantidad de fusiles¡ y éstos no pueden obrar sino
en tanto que se sitúen en una 6 dos filas. Pero las largas lfneas son
difícilmente manejables á la voz, y no se presta el terreno sino raras
veces á sus movimientos. La compafiía.sero, pues, por lo generalt
una unidad demasiado consider11ble para ejecutar fuegos de salva al
mando de su jefe. La seccion de 50 fusiles y excepcionalmente el
peloton de 100 hombres, 6 la media seccion de 25 fut1iles 1 se encuentran en condiciones más favorables. Recurriendo á. los grupos de menor extension (escuadras), se aumentarían las probabilidades de invulnerabilidad de los grupos, pero se reduciria en una proporcion
demasiado fuerte el número de los fusiles puestos·en juego á. la vez;
se porr~ría el riesgo de no producir ya, sobre el mismo punto, esos
efectos abrumadores que son el fin que se proponen los fuegos de
masas; y se abandonaría la direccion ~el fuego ámanos inhábiles las
más de las veces.

103
El fuego de salva que debe recomendarse més, es, pues, elfvego
de ,eccion.
La ,alt,a constituye neceaariamente el medio más seguro de dirigir ·el fuego sobre el objeto escogido por el jefe. Be.eta una palabra
para indicarlo , los tiradores; por otra parte, no cargando ni tirando
los solda.dos más que á la voz de mando, el consumo de las municiones se encuentra arreglado estrictamente y todo desperdicio se hace
imposible. Pero el fuego de salva exige mucha sangre fria en el jefe que lo manda así como en ]os tiradores que lo ejecutan; no puede,
pues, practicarse sino á cierta distancia del enemigo, á ménos que
la tropa esté á cubierto y se encuentre sustraida á )a vista y al fuego del adversario.
La salva exige tambien la proximidad de los tiradores, unos á
otros, ora en cadena oasi plena, ora en una 6 en dos filas, codo con
codo. Ahora bien, mantener , una tropa en filas cerradas, en la linea de combate, como por lo general no es posible más que desde la
distancia de 800 metros y, mayores distancias, si no se quiere que
esa tropa sea desorganizáda prontamente por el. fuego del enemigo,
resulta que los fuegos de salva, en hileras cerradas, serán necesariamente fuegos , grandes distancias: la distancia de 600 á 800 metros
(término de la eficacia de los fuegos individuales).,:puede considerarse como el Jfmite máximo de ]as pequenas distancias y como lf!Dite
mfnimo de las grandes distancias.
Las ventajas del fuego de salva sobre el fuego , voluntad, bajo
· el punto de vista de la economia de las municiones y de la direccion,
son de tal manera evidentes, que existe el mayor interes, en el com- •
bate, en servine del primero de estos fuegos durante el más largo
tiempo posible. Pero como ya se ha dicho, las formaciones y los movimieDtos en Alas cerradas, en la linea de combate, se hacen imposibles á lo~ 600 1i 800 m.etros. Se ha procurado, pues, en ciertas infanter1ae, que los tiradores colocados en la cadena, hagan el fuego
de salva, con la condicion, sin embargo, de que esos tiradores no est6n demasiado apaciados. Este fuego, que ha recibido el nombre de
enjambre (SchfDarmaalt1e}, está reglamentado en Prusia y en Austria. El apuntar y el disparar ya no se hacen , la voz de mando¡ los
jet'ee que dirigen el fuego, no hacen más que prevenir y estas pre-

�104

1

J

venciones se alargan lo suficiente paro que los soldados tengan tiempo de apuntar y de disparar á su entera satisfaccion.
·
Este fuego podría se1· introducido ventajosamente en el Reglamento
frauces. Pero sería menesterl de antemanol reducir b. separa•
c1on de un tirador ñ. otro eu cada seccion, y proscribir la mezcla de
los grupos que, tan prematuramente, se produce en nuestras maniobras.
El límite máximo del e·mpleo de los fuegos de salva es ménos fácil de determinarse que su límite mínimo. Muchos militares, maravillados con los resultados obtenidos durante la guerra de 1877 con
el fusil turco, á distancias á las que, hasta entónces, pasaba por unpotente la infantería; y seducidos principalmente por los experimentos hechos en el polígon~,· no han vacilado en vroclamar la decadenci~ de la artillería, reivindicando para la infa~tería la superioridad
en el campo de batalla hasta el límite del alcance extremo de su
arma, y proponiendo que se dote al infante tan cargado ya y tan
dispuesto á tirar inútilmente, con una alza para alargar, que pesa '
varios cientos de gramos, y destinada á permitirle hacer llegar las
parábolas de sus proyectiles hasta la distancia de 2,400 metros.
. Este entusiasmo por los fuegos de infantería á grandes distancias,
· JUBto es decirlo, Ilf&gt; ha sido de larga duracion. Ejecutados en polígonos _sobre masas profundas y complacientemente inmóviles, daban
tantos por cientos fantásticos, que ee desvanecían tan luego como
las distancias eran desconocidas y en el momento en que los objetos
pasaban á un órden ménos espeso, y no presentaban ya sino cadenas •
de tiradores seguidas de sus sostenes.
Este hecho se explica fácilmente, luego que se conoce la forma
que afecta la parábola de los fuegos; esto es, la haz formada por el
, conjunto de las trayectorias de un grupo de fusiles, disparando á la
vez contra un mismo objetivo.
Los defectos inherentes á la fübricacion de las armas y de las municiones, lo que se estorban los aoldados unos á otros en las filas, la
enseñanza insuficiente, 6 la falta de sangre fria de ciertos tiradores,
· hacen que unas armas tiren inuy alto y otras muy bajo.
Para las primeras, el alcance so encuentra aumentado, miéntras
que se disminuye para las segundas. El terreno batido por la pant,.,

105

bola, gana en profundidad, miéntras que su anchura es poco variable y raras vece_s más considerable que el frente ocupado por los
tiradores.
El espacio batido se divide en 40s partes: una mit~d poco más 6
ménos adelante del obieto y la otra mitad detrae. S1 el alza em'
J
'
•
á
pleada corresponde á la distancia del blanco, el agrupamiento m s
denso (el núcleo del haz), se encuentra en las cer~anías de ~se
blanco, y esa densidad disminÚyc á. medida que los tiros se aleJan
de él.
Se ha, determinado, por experimentos hechos, la profundidad del
terreno batido de una manera eficaz por cada alza. Desde 500 metros, esa profundidad es invariablemente de 100 á 120 metros poco
más ó ménosl es decirl que el alza de 500 metros (en los fuegos• de
salva), bate el terreno desdo 4.4.0 basta. 560 metros. De 1~ misma
manera, el alza de 1,000 metros domina el terreno desde 9o0 hasta
1,050 metros. Ahora bien, las tablas de tiro hacen ver que todo proyectil que pega en el suelo á la distancia de 1,050 metros, posee, á
1 000 metros una elevacion de 4m50, Para una tropa colocada en
l
l
una fila 6 en dos á. esta distancia de 1,000 metros, el proyectil pa'
l
sa, pues, á unos 3 metros por encima de la cabeza de los soldados,
y éstos no son tocados. Pero ese mismo proyectil, á 1,030 metros, ya
no dista del suelo más que 1m60 6 1mro, esto es, la altura de un
hombre·l sil pues t á esta distancia encuentra una segunda línea, los
soldados que formen esta línea, serán tocados en la cabeza, lo mismo que una tercera línea, colocada á 1,04.0 metros, seria todavía tocada en la cintura, etc. Á grandes distancias, las columnas cerradas,
en razon de la inclinacion de las trayectorias, son pues mucho m:is
vulnerables que las formaciones en línea.
Los mismos ex.periruentos han demostrado que el fuego de salva
perderá. toda eficacia entre 1,000 y 11200 metros, cuando se dirija
sobre tropas en linea, y que contra las columnas de pequeña dimen,:.ion (compañías ó pelotones), su eficacia cesa desde 1,400 á 1,500
metros. Desde esta distancia, el esparcimiento de los fuegos aumenta sensiblemente y, á ménos de un consumo enorme de municiones, ya no puede ser batido el terreno de una manera eficaz. Lo
oiert.o es que, contra caballería ó artillería, ó contra batallones en
P. M.-14.

�106

107

columna doble, no habrá que vacilar en utilizar el alcance extremo
del arma. Pero[esas ocasiones serán más y más raras y en todo caso denotarán una incuria profunda-por parte del enemigo, incuria con la
que nunca debe contarse. Por lo demag, desde 1,500 metros, y aún
ántes, si el terreno fuere poco consistente, ya no se podrá contar con
el beneficio de los rebotes, y la eficacia del tiro disminuirá en proporcion. La distancia de 1,500 metros puede, pues, ser considerada
como el limite de los fuegos de infanterfa. Este principio parece
haber pasado á ser regla en el ejército prusiano y en el ejército austriaco. Los nuevos Manuales de tiro de ambos ejércitos, uno que data del año 1S77 y el otro del año 1879 ' no dan indicacio'n a],,una
.,
para el tiro á. distancias máximas.
Dijerentes~especies de fuegos.-De que la infanterfa obra, en el
combate, exclusivamente por el fuego, resulta que no adquiere la
superioridad sobre el adversario sino por la ,ntperioridad del fuego.
Esta expresion ha sido empleada á menudo en nuestros días sin que
haya sido (asf lo creemos), objeto de una definicion bien clara. Algunas explicaciones y aolamciones pueden parecer necesarias.
La superioridad del fuego se obtiene, necesariamente, por medio
de la superioridad numérica apoyada en un gran consumo de municiones. La superioridad numérica tiene su limite en el terreno de
que puede disponer la tropa; el consumo de municiones tiene su lfmite en el número de cartuchos que consigo lleva el soldado y, quizá, en el ntlmero de los que hayan podido tomarse &lt;le! repuesto que
lleven los carros de municiones de batallon. Así es que, cuando se
hayan colocado en la línea dos füas de infantes, y aún tal vez tres,
suponiendo que lii primera tire en la posicion pecho á tierra, y que
las otras dos tiren por encima; cuando se haya municionado á cada
tirador con cien ó ciento veinte cartuchos, se habrá obtenido el máximum en los dos sentidos; pero ¡se habrá conseguido con eso la superioridad del fuego1 Semejante formacion no ser:\ manejable; no se
hará sentir en ella la direccion; las pérdidas que sufrirá serán considerables, y fuern del alcance de los jefes, los tiradores tirsrán al acaso, delante de sl, y consumirán todas sus miniciones sin resultados
apreciables.
Se ve, pues, que la superioridad numérica y el gran consumo de

municiones no bastan para obtener la superiori&lt;la,d &lt;le] fuego. Hemos dicho con anterioridad que el fuego de la infanterfa, para ser
· eficaz, debe dirigirse sobre un sólo y único objeto, y que debe ejecutarse por un gran número de fusiles disparados á la vez. En una
palabra ª"rupamiento de tiradores y concentracion del fuego.
El giande alcance del nuevo fusil permite la concentracion _sobre
un mismo objeto, no sólo del fuego lle las tropas que le es~án mmediatamente opuestas, sino aún del de las fracciones vecmas; Yel
agrupamiento de los tiradores (poniendo á é_s!os al ~lcan_ce de su_s
jefes naturales, esto es, de sus oficiales), facilita la d1recc10n del tirlliJ permite precisamente esa concentracion que es la prenda de 1~
eficacia del fuego. Ademas, el oficial es el rtnico que ~stá en aptitud de apreciar el momento oportuno en que es convemente romp~r
el fuego; sólo él puede hacerse cargo de los resulta~o.s que es permitido esperar, juzgando si el consumo de las mumc1ones será 6 no

.

remunerativo.
De todas las especies de fuegos, la que más facilita la di:eccion
del tiro es, sin contradiccion, el fuego de salva. Sus venta¡~s son
considerables. Ni una sola bala se llispara sin Orden ele] oficial; todos los proyectiles van á dar sobre el punto esco~ido y desig~~do; el
humo que se produce delante del frente tiene tiempo de d1S1parse
durante ]as pausas que separan las descargas, y estas pausas ¡meden alargarse 6 acortarse, li voluntad del jefe. El fuego ce~a, inmediatamente, á su orden, á una señal; asf como puede cambiarse con
]a rapidez del relámpago, de un objeto á otro (pues u~ contra-~taque 6 una carga de caballería se producen de improviso); _permite,
ademas, en cualquier momento, á cada mstante, los cambios de alza· finalmente sólo á esta clase de fuego es clado asegurar prontam~nte el arre~lo 6 regulacion del tiro, cuando falta todo medio para
poder calcular una distancia. El polvo levantado por la masa de los
proyectiles, al golpear el suelo en los alrededores del blanco, representa el papel de la espoleta de percusion ele la granada, cuyo estallido en el punto ele caida permite determinar el alza que debe ser
empleada. Únicamente en el f'.iego de salva de infanter!ª• siendo
considerable la longitud del con¡unto de la parábola, es importante que el blanco esté sensiblemente en el centro del haz; esto

�109
108

es, que haya el mismo mimoro de proyectiles golpeando el 8Uelo por
delante que por detras.
'
Las propiedades que poseen los fuegos de salea son de tal manera seductoras, que (en los ejercicios de tiempo de paz) se ha hecho
uso de ellos con frecuencia. Alin se ha multiplicado s~ empleo hasta ~¡ grado de practicarlos en la zona eficaz del fuego individual· es
d_ecir, á distancias menores que 400 6 500 metros. Semejante p:áct,ca no debe ser aconsejada. En efecto, los ejercicios en tiempo de
paz, no deben dar á la tropa Yá sus jefes falsas ideas sobre Jo que
pasa realmen~e en la_ guerra. Ahora bien, los fuegos de salva son abs?lutamente impracticables á cortas distancias. El ruido y la eUWJ•
c1on de la !~cha turban á los tiradores; las voces de mando ya no
pueden ser o1das con claridad; cada uno de los tioldados trata de saca~ del suelo un abrigo, un lugar á cubierto contra el fuego del ene·
migo; las filas _se dislocan, los vacíos y los intervalos aumentan; la
tropa s~ convierte en cadena y el fuego á voluntad suplanta al de
salva, sm que haya fuerza capaz de oponerse á ello. Toca á los jefes
prever ese momento. Reconocido á tiempo, prescribirán por si mismos el fuego _á vo'.untad ántes de que comience por si sólo; así cons~r:1nán ~1recc1on, pudiendo limitar quizá el consumo de las muruc10nes, md1can~o el número de cartuchos que deba quemarse entre
ca.da pausa, y deJando entre e11as pausas un intervalo suficiente
~ que desaparezca el humo y para poder rectificar las alzas. Lo
cierto es que es mecerse en grandes ilusiones el lisonjearse de obtener (e~ la guerra), ~od~s estos resultados; pero no es ménos cierto
q_ue m1éntras más eJerc1tada y adiestrada haya estado una tropa en
tiempo ~e ~az, _á estar _pendiente y atenta á la menor señal, al ~enor movtmiento de su Jefe, más manejable y obediente será esa misma. ~ropa en _la hora del combate verdadero. Todo es cuestion de
hábito y de mcesantes ejercicios. La tropa que no se haya acostumbrado, no poseerá la disciplina del Juego, por muy disciplinada que
esté en todos los demas ramos del servicio.
fuego de tiradores, 6 el fuego á voluntad, reina, pues, com~
dueno y señor absoluto en las pequeñas distancias; todos los esfuerzos deben propenderá que no se desvíe de la direccion primitiva en
que no degenere en desarreglado castillito, cosa que tan perjudi~ial

'.ª

pa•

E:

es bajo el punto de vista del consumo de municiones. En este fuego
tambien son necesarias las pausas. En la ofensiva ocurrirán, como
es natural, a. cada avance 6 asalto sucesivo. El grito de ¡avancwl
repetido por todas las clases, (1) será siempre la señal de unri momentánea interrupcion del fuego. En la defensiva, la limitacion del
número de cartuchos que hayan de quemarse en cada pausa, esto
es, el tiro por cartuchos contados, encontrará (en la práctica), con
insuperables dificultades. Un vigoroso silbido, repetido eu toda la.
cadena, deben\ ser para todos la señal de una iuterrupcion en el fuego, con la condicion de que '!as clases y los soldados habrán sido preparados á esto, desde en tiempo de paz. En esto consistirá la disciplina del fuego, preparada de antemano por los ejercicios y por las
maniobras, pues no es posible improvisarla en el campo de batalla.
Una tercera especie de fuego, pero que no es más que una variedad del fuego á voluntad, 6 del fuego &lt;le tiradores, consiste en el
Juego rápido. Permiti1lo es que nos preguntemos si la adopcion de
este género de fuego, probablemente sacada del Reglamento aleman,
ha sido una buena adopcion. Efectivamente, el fnego á voluntad da
al soldado (cuando está bien adiestrado), el medio de sacar da su arma un máximum de efecto. Querer ir todavía más allá de su máxi·
mum, es prescribir al soldado que suprima algunos de los movimientos indispensables en el tiro, como el de apoyar el arma contra el
hombro 6 el de apuntar. El tirador, en el fuego, tiene ya una tendencia marcadísima á suprimir por sí mismo esos movimientos, par~
que sea inútil impulsarlo á ello con prescripoiones reglamentarias.
El fuego rápido, tal como se practica, no es otra cosa que un escan·
daloso y desarreglado tiroteo, que produce un enorme consumo de
municiones, qua en un abrir y cerrar de ojos priva á los soldados de
toda sangre fria., y que los hace incapaces de obedecer, ulteriormente, é. toda orden, I!. todo impulso superior.
Esta clase de fuego jamas está justificada; debería dejar de ser
nna prescripcion reglamentaria.
En resúmen, la infantería no puede emplear más que dos espe·
cies de fuegos: eljuego de salva y el/uego de tiradores. El prime•
Da.moa aquí á la ralabra das:s la acepcion.que generalmente
Cuerpos, deoOdlinando con ella :í lo~ nrp:entoll y cabo!'.

Ee

acostumhra darle en loa

�110
ro, por la disciplina quo permite conservar, constituye el fuego por
excelencia; pero exige de parte de los tiradores mnchísima calma
que no puede obtenerse luego que se entra á la zona del combate'
aproximado y luego que las pérdidas comienzan á hacerse sensibles.
El fuego de salva, aún cuando sea ejecutado por tiradores (Sc/1warmaalve), llegará á ser impracticable á eso de los 600 metros. Podrán
continuarlo tropas particularmente bien dirigidas y ejercitadas hasta distancias menores, pero eso será siempre una excepcion.
Al fuego de salva sucederá el fuego de tiradores ó el fuego á voluntad, que permite al tirador hacer fuego cou más desembarazo,
tomando la posicion que le parezca más cómoda y aprovechándose
de los abrigos que le proporcione el terreno. Todos los esfuerzos de
los jefes deben propender á limitar el consumo de las municiones y
á sostener el fuego en la direccion fijada. La accion de los jefes debe poder hacerse sentir en todo momento; aún en el fuego llamado
rápido, no debe dejar de existir. No se obtiene este resultado más
que adiestr11ndo minnciosamante á los tiradores con repetidos ejercicios en tiempo de paz.
Apreciacion de las diatancias.-En el combate (acabamos de verlo), no debe ejecutarse el tiro sino á--la voz de mando. Los soldados
hacen fnego sobre los objetos que se les indican y emplean el alza
que les fijan los oficiales. No es su mision apreciar las distanoias.
No sucede lo mismo en el servicio de seguridad, en el que un grupo
de exploradores ó de centinelas podrá llegar á encontrarse en la necesidad de hacer fuego contra tiradores enemigos. Sabemos igualmente que 111 eficacia del tiro individual cesa desde 400 y, cuando
más, desde 500 metros. Conviene, pues, que el soldado sepa apreciar toda distancia más acá y más allá de ese límite. Ejercitándolo
á que calcule distancias superiores, no se puede ménos que falsear
sus ideas, excitándole á hacer 'fuego en condiciones desfavorables de
la manera más absoluta.
En In instruccion del soldado no debe exigirs~, pues, más que el
conocimiento exacto de dos distancias: la de 250 metro&amp; y la de 350
metros. Cuando un objeto está colocado á un!' distancia igual á, 6
inferior de 250 metros, el tirador empleará el alza de 200 metros,
cuyo alcance total es de 273 metros; cuando ese mismo objeto seco-

111

loque á una distancia menor de 350 metros y mayor de 250 metros,
el soldado empleará el alza de 300 metros, cuyo alcance total es de
252 metros. A distancias mayores de 400 metros, el soldado aislado
ya no debe tirar.
La instruccion, dirigida en este sentido, se simplificaría de una
manera notabilísima, pudiendo llevar á resultados ciertos.
Para los oficiales, nunca es bastante completa la instruccion. Deben saber apreciar toda distancia comprendida en el alcance efi~z
del arma, es decir, inferior á 1,500 metros. La infantería, en razon
de sus frecuentes cambios de lugar y de la necesidad en que siem•
pre se encuentra de comenzar el fuego prontamente, no podr¡I sino
raras ocasiones recurrir á los telémetros: hemos visto, por otra parte, que In apreciacion de las distancias á la simple vista es cosa delicada y asaz dificil, sobre todo en las grandes distancias. Por lo general, no quedará otro medio . (para procurarse algunos resultados
ciertos), que recurrir al empleo de varias alzas. Cierto es que el empleo de la carta ó plano dará excelentes resultados; pero ¡podráu tenerse siempre á la mano cartas en una escala suficientemente pe·
quella para calcular distancias de unos cuantos centenares de pasoef
. Empleo de varias alzas combinadas.-Este empleo descansa sobre el conocimiento de la profundidad del terreno batido por cada
alza. Sabido es que cuando se dirigen todas las armas de un grupo
de tiradores sobre el mismo blanco, el terreno batido por el fuego de
esas armas tiene una profundidad de 100 á 120 metros. Así, pues,
cuando no se emplea más que una sola alza, basta apreciar la distancia entónces á 50 ó á 60 metros más ó ménos, para que el tiro
sea todavía eficaz. A grandes distancias, se cometeu con frecuencia
errores de apreciacion de 100 metres y aún de más; ya no basta en1-ónces apreciar la distancia 'á 50 metros mas ó ménos; la latitud debe ser inucho mayor. A ese fin, se recurrirá al empleo de dos, de
tres y hasta de cuatro alzas, que se designarán entre la tropa destinada á ejecutar los fuegos. Ejemplo; primera fila, alza de 600 metros; segunda fila, alza de 700 metros; ó bien, tal seccion, alza de
800 m~tros; tal seccion, alza de 900 metros; tal seccion, alza de
1,000 metros. En el caso de qu~ se crea deber recurrir al empleo de
cuatro alzas, se las dividirá en dos secciones; luego, entre las filas

�113
112

~e seccio?, ~on la co_ndicion _de que á todas las armas puestas en
Juego se md1que el llllBmo ob¡eto. En el primer ejemplo el terreno
batido tiene una profundidad de 200 metros (desde 550, hasta 750
metros); basta apreciar la distancia con diferenr.ia de 100 metros
más ó ménos. En el segundo ejemplo, la zona batida tendrá una
profundidad de 300 metros (de 750 á l ,0l&gt;0 metros)· la distancia
deberá estimarse con diferencie. de 150 metl'!)s más ó :Uénos. En el
tercer ce.so, la zona _batida comienza á 750 metros y llega basta
1,150 metros; el Hm1te de error es de 200 metros. Es cierto que este pr.~edimiento trae consigo el consumo de nna gran cantidad de
mumc1ones, pero no lo es ménos que siempre di\ resultados positivos.
Asl, una tropa á la defensiva ve al enemigo, colocado frente ¡¡ ella
ponerse en movimiento para el ataque y formar su cadena de com~
bate, sus re!uerzos y sus sostenes. La distancia no ha. podido ser
calculada; sm embargo, la cadena enemiga está á cosa de 700 metros, el jefe de la tropa que está á la defensiva manda: &amp;br. la cadena! primera seccion, primera fila, alza de 700 metros; segunda
fila, alza de 800 metros; seg,,nda seccion, primera fila, alza de
000 metros: seg11nda fila, alza de 1,000 metros.-¡A¡runten!¡Fmgo! etc, O bien mandará: ;Fu~ao á wlumad! 3. Cart1tckos.
i Rompan el fu.ego! Todos tiran sobre la cadena. El terreno batido
es de 4.00 metros por lo bajo; la cadena, el refuerzo y el 808ten podrá~, pu~, enco~trarse simultáneamente dentro del haz de fuego si
la d1stanc1a ba sido apreciada exactamente. Si la distancia de )a
ce.de~a es ~ás considerable que la que ha sido calculada, no es neceaano modificar las alzas; el fuego continuará. Al principio, sólo la
ce.d~na será alcanzada; pero la formacion enemiga, que se mueve
hácm adelante, con movimiento incesante, no tardara en entrar oon
su refoerzo en la zona peligrosa, en donde el 808ten la seguirá á 811
vez pocos momentos más tarde. Como la profundidad de eéta zona
es de 400 metros,~ll8d&amp; uno de los escalones de la formacion enemipermanecerá expuesto durante cuatro ó cinco minutos, por lobaJo, al fuego de la defensa; habrá siempre un momento en que dos
eace.l?nes (de trea), y atln quizá todos los tres escalones, se edcontrarán simultáneamente expuestos. Dif!cil ea predecir los resnltad011
que un procedimiento semejante darla en la guerra. Cierto ea que

•

r

costará muchas municiones; pero es incontestable que suprime toda
vacilacion y el andar á tientas en la eleccion del alza; ademas, en
un momento dado, producirá necesariamente cierto tanto por ciento. Sea de ello lo que fuere, este procedimiento está. reglamentado
en la infanterla prusiana, austriaca y rusa.
De la i1ylue11cia del terreno sobre el tiro.-Todo lo que se ha dicho hasta aqul se aplica al tiro en terreno horizontal ó en terreno
sensiblemente paralelo á la linea de mira. Cuando á cierta distanci"
delante de los tiradores, el terreno desciende más e.bajo de la linea
de mira, la zona batida se encuentra aumentada, y llegará á su
máximum cuando la inclinacion del terreno sea igual á la incline.cion de la tmyectoria, Cuando el terreno delante de los tiradores suba en vez de bajar, la zona batida se encuentra, por el contrario,
reducida; y tanto más reducida cuanto más considerable sea la pendiente del terreno.
Si, pues, una tropa quisiese batir eficazmente una pendiente, deberla colocarse á unu distancia tal de la cresta, que el ángulo de
caída del haz de las trayectorias, detras de la cresta de la pendiente, fuese igual al ángulo de la pendiente del terreno. En las batallas
campales será genemlmente dificil llenar esta condicion, por no conocerse el grado de inclinacion de las pendientes, y ademas no siempre se podrá elegir el punto desde donde convendrla hacer fuego: Si
este punto está cerca del enemigo, no siempre se podrá ocupar desde luego; si está en terreno descubierto y no ofrece el menor abrigo,
será prudente, las más de las veces, no colocar alll á las tropas. Pero en la guerra de sitio no sucede lo mismo: las pendientes de los diversos terrenos so~ conocidas por las tropas de la defensa, y las distancias y las alzas han podido calcularse de antemano. Desde una
avanzada 6 desde 'un parapeto situado convenientemente, será posible batir el fondo de una cañada, que por su configuracion se sustrae
de la vista de la plaza. El tiro indirecto 6 el tiro por elevacion encontrar:!. ti veces s11 aplicacion en la defensa de las plazas.
.Tehiendo la forma del terreno una influencia más 6 ménos grande sobre los efectos del tiro, preciso es que el oficial encargado de
dirigir el fuego conozca esta influen~ia, á fin de que la baga redun·
dar en su ventaja siempre que pueda ser provechosa, y que la neu-

P. Jrl,-15,

•

�114

115

tralice cuando, por el contrario, pueda ser desfa1•orable. Este estudio es de la competencia de los tratados sobre el tiro. No darémos,
aquí más que unas cuantas indicaciones, que pueden ser de utilidad
en la guerra.
Los pliegues ligeros del terreno protegen contra la vista, pero no
contra los tiros del adversario. Una vez arreglada una a,lza, puede
continuarse tirando con muy buenos resultados, atln cuando el enemigo desaparezca momentáneamente eo un pliegnc del terreno.
El tiro de arriba á abajo es siempre más 6 ménos fijan!é, y la longitud del terreno batido se disminuye consiguientemente; pero permite marcar bien la posicion del enemigo, apreciar las distancias,
observar los efectos producidos, romper 6 suspender el fuego en el
momento oportuno; ademas, la posicion dominante da á la tropa que
la ocupa un sentimiento de superioridad que ejerce una magnífica
influencia sobre la moral.
Todas estas ventajas faltan al tiro de ahajo á arriba. En este tiro, por lo.demas, raras veces tienen los tira,lores la opcion de ifl distancia y raras veces están en aptitud de conocer 6 de apreciar el
valor de las pendientes que se proponen batir. Sin embargo, siempre podrán contar con algunos result11dos cuando estén colocados á
la di,tancia de la cresta que procure 6 proporcione el tiro más rasan.
te. Esta distancia debe ser mayor que la mitad del alcance á qui!
corresponda la ;'lecha, cuyo vfllor se aproxime mds d la aitura de
la cresta arriba de los tiradores. Así, por ejemplo, una cresta de
30 metros poco más 6 méno, de elevacion, es ocupacla por unos tiradores, y el terreno de atras (pendiente 6 meseta), cubre á los sostenes y á las reeervas. Para que el terreno de atr~s de la cresta sea
batido por los fuegos destinados á los tiradores, bastará conocer á
qué alcance corresponde una flecha de cosa de 30 metros. Las tablas de tiro nos demuestran que la trayectoria de I,3U0 matros tiene una flecha de 30 metros. El medio alcance es de 650 metros.
Cada vez que los tiradores se coloquen á una distancia de la cresta,
superior á 650 metros, es decir, en los alrededores de 700 11 800, podrán estar seguros de que los fuegos dirigidos sobre los tiradores
barrerán igualmente una parte del terreno situado detras (mel!eta
o pendiente), y esto en una profundidad tanto más considerable

cuanto la forma del terreno se aproxime más á la del haz de los
fuegos.
En este caso, no se trata, en efecto, más que de '.traer sobre el
terreno la rama descendente de los fnego_s. Ahora bien, ésta no comienza á bajar hácia el suelo sino de•pues· de haber pasa/lo la dis. tancia marcada por la flecha; colocándose á menor distanci&gt;l, no podría utilizarse más que la rama ascendente de la trayectoria, que
pasaría entónces por encina del terreBO que &amp;e proponía batir, produciendo asl un ángulo muerto (á menudo considerable), en el que los
sostenes y las reservas podrían encontrarse perfectamente á cubi~rto,
En restlmen, en la batalla, la, infantería tira sobre lo que ve y no
sobre blancos imaginarios. Ya tiene b~stante que hacer con arreglar
su tiro directo y obtener algunos resultados; para no tener qne andar buscando las probabilidades más que dudosas del fuego indirecto. En la batalla, no hay ni fuegos de escuadra, ni apreciacion de
las dista)Jcias, ni voz de mando .dada por los cabos 6 por los sargentos. Sólo el oficial da las indicaciones necesarias y m•,nda. La seccion, y quizá de una manera excepcional la media_seccion, es el más
pequeño grupo de tiradores.
Los cabos y sargentos cuidan de que los tiradores se conformen y
se ajusten á las indicaciones y á las órdenes dadas por el oficial; en
caso necesario, aseguran su trasmision. El fuego de salva debe practicarse en los ejercicios del tiempo de P\'Z, en filas cerradas y en
tiradores. Cuando llega :\ ser impracticable, da lngar al fuego volunt~rio 6 de tiradores. Exigir de los tiradores que cuenten los cartuchos que queman, es poco prácticó¡ pero exigirles que suspendan
el fuego á la señal del jefe, debe ser el objeto ele los esfuerzos de todos. En este sentido conviene dirigir la educacion del tirador. En
este órden de ideas (y no con el objeto de obtener mi tanto por
cientot, es como deberían quemarse los 40 cartuchos que todos los
alíos se destinan para los fuegos de conjunto.

..

•

(TRAD,IJCIDO Y ARREGLADO PARA EL "PERIÓDICO AiILITAll, 11)

•

�.

•

n•

ilT

una paz hoorota y duradera, el mejor partido que en lo-militar debe ~ de la paz, e, el de preparar ó crear durante ella
todoe }OI elementoe, tanto ffaicoa como moralea, que se ponen aotualmente en juego para.hacer una guerra cientlficamente dinpa..
cdh objeto de que,_en el cuo de teaer que 10Btendrla, eu término aea
fe1ia 1 eu duracioD lt.111'8 ~ucida.
La guerra, para que dé JJ.!1 reeultado que ia justifique, debe pzocluoir,uua paz·s6lida y duradera.
..IA ·pu, para 110 eoenar á lol puebloe que tieDlll la félicidad de
disfrutarla, y tt.mbieo para que aet. duradera-y ad.n eetable, debe
ocuparse de p ~ la guerra.
E,toa doe probleDl81 eon oorrelativoa y deben reaolverae de manen. que el uno sea coD1000encia del otro. ~
~ A~ora bien, los elementos que se hacen jagar en la guerra aon,
como ántea bemoa dioho, fJaiooe 7 moralea. Lo, primel'OI eetán en
proporcion con lt. rique,,a y proeperidad de las naciones, pues e&lt;&gt;lo
se obtienen I fuerza de grandee gastos. El debet de creár eat.oa el-►.
mentos es de lt. exclusiva incumbencia de loa gobiernos, que sou lol
que disponen de loa recur808 peouoiarioa de 108 pueblos¡ 7 este deber lea im.J&gt;Olle grandee responsabilidad.ea, 7 lee reaerva un logt.r no
envidiable en la historia, cuando no saben ó no quieren crear y conservar loa elementoa de fuerza, en relacion con loa recul'808 del paf&amp;;
y principalmente en razón de loa peligros, que éste puede eatt.r

·~

EL EraRCITO DURANTE LA PAZ..

•

[Elcñlo para el "Peñ6dico Mili&amp;ar."]

Parece que al fin a1canzamol el término de nuestras luchas fra,,
tricidas. El, deaeo de una paz comple!a y duradera puede decirse , •
hoy que ea la 'lloica aspiracion de todos los mexicanos; y como fru.
toe benéficos y como consecuencias forzosas de ella, ae esperan: la·. •
aicion·al trabajo y au desarrollo; el incremento de'la industria y del
comercio; la riqueza, en fin, d~ nuestro pata, tan trabajado por· mu•
choe alíos de guerras intestinas. ·
.
·
Fervientes votos hacemos porque tan riaueftas esperanzas 88 :realioen, y quiñ por el amor que tenemos , la patria, no quéremoa id
pebsar aiqnie~ en qu_e un nuevo desengaño venga 4 ma~r cruel•
mepte nuestras ilusiones. . No: tengamos fé en· el po"eoir. Lu
naciones, una vez lanzadas en la via del progreso no retroceden f4oiloiente, y si. alguno iotentá detenerlas corre el peligro de llér
apll\lltado,
.
Admitamos, pues, que l" paz llega , aclimatarse en nuestros
bulentos climas, lo cual depende 'lloica y exclusinmente de noeotros; que, por cooaecneocia, nuestras montaba no repjten ya loe
eooe eatruendOBOS de loa calíones, ni nuestros campos 88 riegan mu
oon la sangre de nuestros hermanos; sino que sólo 88 e1CUoha11 los
apdoe eilbi~oa del vapor y el.mooótoJio, pero ben6ftco· ruido·de los
talleres; y que, en Tez del odio uterminadar que divide , loe ban~ee po11tiooa, y del cual hacen alarde loe beli~te•, la fráternidad, el espfritu de ailociacion y el de progreeo te ap6deran ~ la
gran mayorfa de loa mexioanoe¡ y admitamoe taml&gt;ien que nta lisonge,a .ituacion se prolonga por muoboa afiOI. ¡Odl m en'6Dcee
la mieion del ejércitot La m4a· noble, la mu satisfactoria para el
solde&amp; que ame, 111 patria y que quiera con88narla libre, poderosa, rica y reepetada por las demas naoioilea.
·
·
Si el mejor reaultado que dede alcanr.ane con la gu~ ea el de

tur-

IR)U88to.

o

•

.

Confiamos en que la act-a,11 administracion, un·poco mu libre qut
1aa anteriores de las agitaciones polfticaa producidas por nuestro&amp;
dieturbioe, conocedora del estado que~ nuestra fuerza pablica, y animada, como lo ha prohado ya, ae 1111 mejore• ideas eobre
engrandeoiJDiento -:, re,petabilidad de nuAtro pafa, dedicar4 uu
preferente atencion 4 auotoe t.en i~ntea como IOD: el ahnu,.
miento de uueatra aotonomfa, el decoro internacional de nueetra i-tna,. la traaquiliclad interitr 7 u eereoa marcht. de nueatrae ~tüa.oiDDII, objetói te4011ue no • podno alcanar ei no ee cuenta coa
u ej6rcito, u ju,ta proporcion COD .loa, recul'IOI de nutttro Erario 6
un•ttko endito¡ pero tam.'-1 niciente p poderafroatar·lu

.......-.q11eel~paeclakMr, 'I'ua11..,,q11euop¡e.

�•

118
d~ desempetlane en un °atio, ni en diez, mquizá en v.einte; P8!0 qtte
ea urgente comenzar, y que será un tftulo de honra.para la adminiltracion que dé el primer paso en
senda que sepa perseverar
en ella.
•
•
.
Pero las humildes columnas de este périódioo DO pueden Íer Iai
que indiquen á las muy aptas personas.que forman nuestra !M)tual
administracion, las mejores ideas l!obrei&amp;n elevado asunto. Nuestra
modesta mision, tal como la comprendemos, es la de dirigitnoa ,
nuestros compalleros del ejército, sin ta pretension de dogmatizar., y
11 con el objeto de exponerles nuestras propias ideas 6 las agenas,
que más convenientes nos parezcan, sobre le mejor1ttianera de cumplir h4cia nuestra patria_ los mny nobles debeJ'!'8 que la profesion
militar nos impone, aprovechando para este.estudio la pacifica sitnacion en que vamos ~ntrando.
..
Aparte de los eleinentos ftsicos con que se hace la guerra hay otros
elemeQtos que dirigen y emplean á lot primeros, de la mejor manera posible para alcanzar los más provechosos resultados~ Cuéntanse
en éstos el valor, la disciplina, la instruccion militar, la cohesion
moral todas las partee inteligentes que entran en la composiciorl •
de un ejército, el espíritu militar que enaltece á los oficiales y ~ loa
BOldados y 1011 hace dar ejemplos de abnegacion Ode heroismo, el sentido táctico de loe jefe11 que nace y se deearrolla con el estudio ycon
la práctica de la guerra, el genio, en fin, d~ los generales, qne no na-ce del estudio, pero que st saca de,él mucho partido, y que viene,,
lormar esas grande11 personalidades militares que se han llamado
Alejandro, Céear: Federico; Napoleon.
Eatos importantfeimos elpentos de guerra que son los que generalmente decid'en de la suerte de las naciones, no se forman con
1610 ]ns ttk'amentos y 01-denanzas que expiden loe gobiernos, ni se
pueden improviear con el dinero. El celo de la administracion, 1i
. . mayor 6 menor perfeccion de 1ms,eyee y disposiciones militares, pu~
den dar, en verdad, un grande impnleo á la disciplina, , la inatraccion, 6 infundir en todu lu clases del ej~rcito el .eentimien~ dél
deber; pero si etlt88 mi81D81 claees no toman un decidido empello en
hacer froctuOIIIIS las disposiciones det gobierno, coadyunndo l n
deearrollo con la,.mejor Toluntad y con la acm'riclad y energfa MCié-

y

esa

de

'ª

•rias, las mejores leyes serán letra muerta, loa mejores reglamentos se relegará.o al olvido, y el ejército carecerá en graÍt parte de la
fuerza que le podfan infundir los elementos de que hemos hablado,
J que solo 'Rueden formane~con el estudio de todos los ramos de la
ciencia militar.
El valor es una cualidad innata que no se crea COI! el e11tudio1 pero
11 se fortifica con él y se aviva con los grand~&amp; ejemplos que nea presenta la historia.
La disciplina lee 'adquiere y se arraiga con la práctica escrupulosa del cumplimiento de nuestros deberes. Para ei;to se necesita que
toda.e las clases conozcan perfectamente basta ·donde alcanzan sus
facultades y sus deberes y en qué limite deben contener el ejercicio
de los deberes.Yde las facultades ele sus inferiores.
La instruccion en todos loe ramos que se relacionan con la guerra
es hoy una necesidad do que no puede -prescindirse. La guerra ha
tomado y seguirá tomando un aspecto enteramente cienttfico, y el
militar que con~prenda el espirito de su profesion, y aliente el deseo
de servir noblemente á su patria y la delicada ambicion de distinguirse, tiene que llamar en su ayuda un caudal extenso de conocimientos profundos¡ y ya que no sea posible, porque no 1~ ea en el
estado actual de los progresos militareR, po11eer una vasta instruccion BObre t~os loe ramos de la ciencia de la guerra, cada oficial, y
si posible fuere cada individuo del ejercito, debe e11forzane en adquirir todas aquellas nociones que, en el grado que tiene y en el ar•
maque ha elegido, le faciliten cumplir con sus deberes de·la manera más conveniente al buen servicio de su patria.
Un ejétcito en el que cada una de las partea inteligentes que lo
forman cono~ á fondo 811 mision asf como los medios de cumplirla,
será casi invencible. Por el contrario, si el ejército no tiene de tal
más que la forma; si á'los elementos ffsicoe fülta la direccion de los
elementos morales; si no' hay el sentimiento del deber y no se cono~ loa medios de llenarlo, fulta1' el alma qua anime á la füerr.a
~ y la11 masu inconcientee, por numerosas qde puedan ser, al
WIW en campafta, lo harán á ciegas, marcharán á su ruina y se estrellarán contra las resistencias y loe obstáculos que no supi~n
prever y , los que no tendrán medio de arrollar.

�121
120

'

. El mejor fruto que puede sacar el ejército de la tranquilidad que
le proporciona la paz, es el de aumentar su instruccion. Con ella se
preparará para la guerra, y al iniciarse una campaña, no todo sen!.
nuevo para él, pues conocerá ya en la teorta todo lo que se le va á
pedir en la práctica.
La cohesion moral del ejército se obtendrá con el frecuente trato
entre los militares de las distintas armas y de los diversos Cuerpos.
La formacion de círculos militares en los Cuerpos, en las brigadas
6 en las divisiones, sería el mejor medio de alcanzar este resultado.
Estos círculos tendrán por objeto las distracciones nobles y varoniles como la gimnástica, la esgrima, etc., y la instruccion por medio
de la lectura y de la discusion. La amistad y comunidad de sentimientos que vendrán á producir hará nacer la union entre los Cuerpos, la que, sin destruir la emulacion en cada uno, impedirá que
nazca, como alguna vez ha sucedido, esa especie de antagonismo y
de ~mor propio mal entendido, que nunca debe surgir entre personas
que tienen un deber comun, el de servir á la patria, y en quienes
no deben germinar pasiones innobles y rastreras.
Que México cuente con un ejército instruido, unido en ideas y
aspiraciones y noblemente educado, y no tendrá ya motivos para iemer por su independencia, por su decoro y por su tranquilidad.
La realizacion de estas ideas, como ántes dijimos, no depende
dnicamente del gobierno, ella debe ser el fruto del empeño decidido
de todas las clases del ejército. Con ella darán á su patria todos los
elementos de fuerza y respetabilidad, que tiene mucho derecho á
esperar de aquellos de sus hijos á. quienes ha confiado sus armas, es
decir, su suerte.
Que el ejército actual estudie y comprenda su mision; que se esfuerce empeñosamente en ponerse en estado de desempeñarla debidamente; en una palabra, que durante la paz se prepare dignamente
á la guerra; así ayudará con eficacia al cumplimiento de las aspiraciones del pl\ls; se hará apreciar de la sociedad entera, y si la suerte
reserva nnevos días de prueba para México, su ejército, prevenido
para toda eventualidad, sabrá cumplir con sus deberes patriótica y
cient lficamente.

LAS TORRECILLAS ACORAZADAS.

Se está construyendo en Francia, en los grandes talleres del Creusot, una torrecilla dé hierro destinad!\ á formar parte de uno de 101
fuertes que cubren la frontera, por el lado del Este.
Estas nuevas máquinas de defensa tienen grande analogía con
las torrecillas de los buques acorazados; y sólo se diferencian de éstas, en que aquellas tienen una cdpula de hierro forjado y en que
descansán en un cubo de mampostería rodeado de tierra, que las protege muy eficazmente, miéntras que las torrecillas de los buques están formadas enteramente con placas de blindaje.
La cópula aplastada de la torrecilla es la segunda parte del apa•
rato y sólo ella es la que sobresale del nivel del suelo que la rodea;
su seccion parabólica está dispuesta de manera que ningun proyectil pueda herirla en las condiciones normales necesarias para que
pueda causar un daño sério.
La torrecilla tiene dos troneras, colocadas una cerca de la otra,
por las que asoman las bocas de dos calíones de 150, que tienen un
alcance de 12 kilómetros. Estos cañones que constituyen el armamento de la torrecilla pueden batir en todas direcciones, pues el aparato gira sobre su eje apoyado en un camino circular, establecido en
el fondo del cubo de mampostería, com0 en las placas giratorias pa·
ralas locomotoras de los caminos de fierro.
El movimiento de rotacion se obtiene por medio de un motor hidráulico.
Las torrecillas que se construyen en el Creusot son una reprodnccion exacta de las que los alemanes han instalado ya en Alsacia y
en las costas del Báltico.

-

P. M.-16.

�122

ALGUNAS OBSERVACIONES
SOBRB

I

LA TACTICA DEL PORVENIR.
(TRADUCIDO DEL FRANCES).

Los progresos de la táctica son rapidísimos en la aétualidad y están ligados con los de otras muchas ciencias. Ya habla dicho Napoleon "qne es preciso cambiar la táctica de la guerra cada diez años,
si se quiere conservar alguna superioridad."
La formacion de combate actualmente adoptada consiste, para la
infantería, en una cadena de tiradores sucesivamente reforzada por
escalones colocados atras; evidente es, por lo demas, que el espesor
de esa cadena no es el mismo en todos los momentos de la accion y
en todos los puntos. La línea de fuego debe contener, para que cada cuál pueda tirar cómodamente, en el momento decisivo, tantos
hombres cuantos no se estorben entre sí; entónces produce ese fuego nutrido que es necesario en ciertos períodos críticos del combate,
6 en la preparacion del ataque. El Reglamento sobre las maniobras
de la infantería da un espesor demasiado débil á la cadena cuando
ésta debe intentar los mayores esfuerzos,(!) dice: "Es preciso, en
el momento decisivo, hecha la deduccion de las pérdidas y cuadros
no comprendidos, colocar un hombre por metro en la línea de fuego.
Es el máximum de densidad admitido generalmente para esta linea.
Combatientes colocados más cerca unos de otros se estorbarían, no
producirfan efecto útil y presentarían un blanco muy considerable
á los fuegos del enemigo." Ahora bien, no es con un hombre por
metro con lo que podrá tomarse una posicion; posible serta acercar
fl] Téngase presente que el autor se refiere al Reglamento frances de 1875. El Rtglamtnto forma:lo para nuestra infantería, aunque- tomado en s11 mayor parte del frances, procuró remediar éste y otros de los inconvenientes que dicho Reglamento presentaba y á.. loS
que se refiere el autor de est.e arúculo.-[N. del traductor].

123
todavía más á los tiradores, y bien podrfa ponerse un hoIJ1bre por
paso; esto es, por cada om75 de línea de combate. Recordemos, por
lo demas, i¡ue en la última guerra turco--rusa, los rusos tenlan una
. cad~na más fuerte que lo que serla la nuestra segun nuestro Reglamento .de 12 de Junio de 1875, y que los alemanes, teniendo una
cadena más espesa, se preocupan por asegurarse desde un principio
la superioridad del fuego para su infanterfa, como ya en 1870 procuraron tenerla.
Síendo más fuerte la cadena, podría suprimirse el refuerzo cuando• se modifique nuestro Reglamento, que, de _todos modos, en un
porvenir ,que no está muy lejano, preciso será reformar completame1&gt;te á consecuencia de la adopcion de armas todavfa más perfeccionadas 1¡ue las ,que actualmente poseemos.
Ahora bien, toda modificacion importante en el armamento exige
modificaciones en la táctica, y es preciso preguntarnos, desde ahora,
1o que será ésta en el porvenir.
.
Desde luego, creemos inútil hacer notar la necesidad de armar á
nuestra infanterfa con fusiles de tiro continuo y de reserva de éstos,
es decir, con armas pnivistas de un depósito de cartuchos Y que puedan hacerse funcioqar como armas que no lo tengan y que deban
cargarse de nuevo despues de cada tiro. Sin embargo, algunos oficiales notables se han pronunciado contra su adopcion; pero muchas
de las objeciones que han hecho han sido refutadas victoriosamente;
y si hay aón aigo que reprochar á estos fusiles, es seguro que perfeccionamientos sucesivos harán que esas observaciones carezcan de
fundamento. ¡No se hicieron objeciones análogas cont-ra la adopcion
del fusil de aguja1 Por.lo demas, ya se ha surtido con estas armas á
nnestra infanterfa de marina (fusil modelo 1878); ¡por qué no se
han de dar iambien al ejército de tierra? Al fin, nos verémos obligados á tener fusiles de \iro contfnuo y de tiros de reserva, porque
otras naciones ya los han adoptado, y porque hoy todo progreso realizado por un ejército se impone necesariamente á todos los demas.
tCuál será entónces la fisonomía del combate?
Desde lueao
el tiro á grandes distancias, preconizado ya pDr el
n ,
Reglamento prusiano, desempeñará un papel considerable; será del
mlis elevado interes saber apreciar las distancias. El conocimiento

�1211

124
de las diferentes zonas del nuevo f11Sil tendrá grandlsima importancia, tanto bajo el punto de vista del ataque como de\ de la defensa¡
segun esas zonas será menester bosquejar á grandes rasgos, en el
momento de una acciou, cuál ha de ser la marcha del combate, arreglando el empleo del fuego.
Será menester .. igilar, más que nunca, que nadie se vea_prematuramente privado de municiones; su reemplazo en tiempo oportuno
será más difícil todavla que ántes.
Para reRguardarse de un fuego, que tendrá unn ".iolencia inaudita, deberá la infantería (más pronto que lo que lo prescribe nuestlo
}leglamento) formarse en órden disperso. Se correrá, pues, el riesgo
'
.
más aún que ántes, de que, al cabo de cierto tiempo, se acumµlen ·
los soldados en un punto de la línea de combate,,l)liéntras que en
otros puntos se producirán vacíos.
.
Habrá que tener cuidado de no reforzar la cadena prematuramente, para no exponerse á pérdidas considerables; J habrá que exigir
de las tropas empeñadas todo el esfuerzo de que sean capaces. .
Otra consecuencia de un fuego que habrá llegádo á ser de una
extremada violer.cia, será obligar á los infan!,lls, y aún á los jinetes,
11 buscar proteccion en las armas defensivas. No queremos volver,
sin embargo, á las, armaduras de la Edad Média.
La fortificacion del campo de batalla tomará una importancia enteramente nueva. Cada soldado deberá poder abrigarse, removiendo
una poca de tierra, contra la lluvia de balas á que e•tará expuesto.
Ya los americanos nos han demostrado todo el partido que puede sacarse de los atrincheramientos rápidos, y los turcos, en su guerra
contra los rusos, los han empleado tambien con éxito.
La infantería, tirando á grandes distancias, deberá concentrar
sufuega sobre ciertos puntos escogidos para el ataque.
Todo ataque que fracase sera en extremo mortlfero, porque habrá que retiral'lle bajo el fuego, no sólo rápido, sino continuo, hasta
una gran distancia.
'l'odo punto algo favorable, defendido por infantería, sera inat&amp;cable si la artillería no prepara bien el ataque.
La artillerla no podrá tomar posicion sino mucho máll léjos qae
ántes de los tiradores enemigos, pero deberá romper_sus fuegos lo

mlla pronto posible y batirá primero á la artillerfa enemiga para apagar sus fuegos, ó cuando ménos para paralizar su efecto.
Como la infanterfa, deberá á menudo la artillería ponerse á cnbierto de los proyectiles del enemigo por medio de una masa que la

cubra.
Si nos aconteciese, finalmente, tener en una guerra próxima, fu.
siles ó cafiones inferiores en alcance á los del enemigo, serla menester' esforzarse por acercarse á éste rápidamente, (pues sin duda procurará aprovecharse de la superioridad de sus armas), con el fin de
restablecer el equilibrio hasta donde sea posible.
Algunos militares han pensado que, á consecuencia del empleo de
fnsiles que st carguen por la culata, el papel de la caballería sería
secundario en el porvenir. En cuanto á nosotros, no participamos de
tal opinion, y ano creemos que, cuando haya arm~s m~s perfeccionadas, su papel sera de los más brillantes é importantes.
La caballería abrirá la campaña; las divisiones de caballería independientes, prontas desde luego, serán las primeras tropas que
tendrán el honor de medirse con el enemigo, y esos primeros combates no dejarán de tenet-influencia sobre las operaciones siguientes.
Habrá más de un sablazo qué cambiar con la caballería contraria,
más de una palma que recoger para una tropa valiente y bien dirigida. La caballería enemign (supongamos que sea la caballería alemana), tendrá por mision rechazar vivamente á la nuestra, esparcirse con rapidez por nuestros departamentos limítrofes para recoger
noticias y datos, para impedir que los reservistas se incorporen á sus
Cuerpo~, para apoderarse de las vlas férreas y destruirJ.is asl como
11. las lineas telegráficas, para impedir toda concentracion posible de
nuestras fuerzas, etc. En tal hipótesis, nuestra caballería, situada
en nuestros departamento8 fronterizos, sin duda no hará más que
echar sus expediciones por el lado de Metz y por el de Avricourt, y
se verá en seguida obligada á replegarse Mcia Toul. Tendrá que
habérselas con nna caballerla maniobrista, emprendedora, habituada
11 su papel.
Todos los militares están de acuerdo en decir que, durante toda
la campaila, la caballerfa cubrirá al ejército con una especie de cor•
tina tras d~ la que podrá obrar con seguridad y en secreto. Cada

'

�127

126
una de las dos !!neas que formen la cortina procurará atravesar
aquella que se le oponga, y penetrar hasta las twpas que estén detras de ella, con el fin de conocer, hasta donde sea posible, la posicion del enemi¡;o, sus proyectos, el número de sus tropas, y descubrir sus movimientos. Para eso, sería meue·ster que el que quiera
atravesar ésta (como lo recomienda un precepto ya antiguo y muy
sencillo), sea en un momento y en un punto dado, el más fuerte,
numéricamente hablanclo. Esto supone que la caballería podrá concentrarse con rapidez; nuestras instrncciones dejan, en este concepto,'mncho que desei.r, porque fijan para una division, un frente de
exploracion demasiado extendido. Los alemanes, que tendrían una
caballería mucho más numerosa que la nuestra, pourlMl tener, para cada division,.un frente mucho ménos extenso que el nuestro, de
manera que su caballería se concentrarla mucho más fácilmente.
En todo caso, cuando se modifiquen nuestras instrucciones, siempre se deberá tener por gula el precepto siguiente: parn explorar
basta ser poco numeroso; pero para batirse es preciso vrocurar ser
lo más numeroso posible.
Cuando se esté en vísperas de librarse una batalla, la caballería será la que principie la luchi.; el combate que libre á la caballería enemiga será el preludio del drama que deberá desarrollarse. La caballería enemiga procural'á impedir el recoQocimiento que la nuestra
querrá hacer, y si ésta sale victoriosa, sus exploradores traerán indicaciones preciosas sobre las disposiciones tomadas por el enemigo
(la extension de su frente, etc.)
Durante el combate, no deberá atacará la infantería enemiga,
aún cuando sea rechazada ésta; preciso será que esté ya en derrota
para cargar sobre ellá con éxito; basta recordar á Lagensalza para
convencerse de la verdad de nuestro aserto. Un puñado de infantes
resueltos puede, con las armas actuales, contener á una masa de caballería. La imposibilidad de la caballería de cargará una infantería que ha sufrido un descalabro, pero que hace frente todavía, sera
mayor aún cuando dicha infantería se encuentre armada con ~n fu.
sil de tiro continuo y de tiros de reserYa. Será menester primero
alejarla mucho del lugar en que deba operar (suponemos tambien
que el alcance de las piezas de artillería aumentará), para sustraer-

•

la ~e'. fnego de la fusilería y de cañon; y cuando deba ·cargar será
acribillada á balazos todo el tiempo que emplee en recorrer de 700
á 800 metros, ~ galope, para llegar sobre el enemigo, que podrá, á
buen alcance, tirar sobre ella agotando sus cartuchos, esto es, los
que contenga el depósito de su arma.
Un oficial que se ha ocupado mucho de los perfeccionamientos
q?e deben introducirse en nuestro armamento, ha emitido la opimon de que la caballería podría atacar con ventaja á la infantería
si_ la pri_mera estuviera armada, como lo propone, con una especie
pistola mventada por él, arma de reserva de tiros, que puede alcanzar á 600 metros. Parécenos inútil demostrar el error en que ese
oficial ha caido. Ningun militar dudará det resultado de una luoha
en la que jinetes que hagan uso de esa pistola; quisieran llegar sobre infantes provistos de fusiles perfeccionados tambien tirando á
pié firme, con el hábito de tirar, y pudiendo resguardars~ ¡¡ menudo
para ejecutarlo.
Cuando el combate ha tenido un buen resultado, tn.mbien es la
caballería (y la artillería), la que completa el triunfo· persiceue· al
•
1
"
enemigo y pro~ur~ recobrar el contacto, que nunca debe perder,
pero que tan chfl01l es restablecer cuando el enemigo se retira despues de haber sufrido una derrota.
En una próxima guerra, el combate de la caballería, pié á tierra,
tendrá, creemos, gran importancia, sobre todo cuando esté armada,
como la infantería, de fusiles muy perfeccionados. Preciso es que la
caballería sepa que hay circunstancias en las que se verá privada
del auxilio de la infantería y que no deberá contar con ella ateniéndose á si misma. Verdy du Vernois ha dicho con mucl;a razon:
~•Una division de caballería provista de una buena arma de fuego
debe buscar y encontrar en ella sola, fuerza suficiente para llevar á
buen fin todas las empresas que su mision le impone."
Ve:dad es tambien "que una caballería que no sabe batirse á pié
lo. ~1smo que á caballo, es una caballería retrógrada, inferior á la
m1s10n y fatalmente condenada á los reveses."
No creemos, sin embargo, que se pueda tener•una tropa igualmente apta para batirse á pié y á caballo; y el jinete, cuya verdadera arma es el sable, jamas valdrá lo que un infante en el combate •

d;

�128
.
.
del infante¡ no está tan ejercitado cop ié• su arma es mfenor á la
· t más que de un pe·
,
.
bate· no está prov1s o
1
mo éste último en e com
t
mismo equipo no se presta á
queño número de cartucbo\!b1:•d: :odificar, con razon, el equipó
ese género de combate. Se
. í . 0 ¡cuándo lo baránl
de nuestra cabn11 er a, per .
l orvenir será menester haAlgunos oficiales han cre1d? que en e_ p do tenga qne combatir
¡)ería por mfantería, cuan
.
t os de acuerdo con esa opl·
cer sostener 1a caba
·ga Nosotros es am
contra caballería enem1 .
des resultados de la comodrán alcanzarse gran
. á tanto á la caballería adversa
nion y creernos que P
.
ta Nada para1izar
¡
binac1on propues .
. , t !a colocada de manera que e
- tropa de m,an er
d á
como una pequcna
.
en el caso en que hubiera llega o
impida prosegmr sus tnunfos, A
emos que la infantería deberá
aregu
be.
b nosotros
tener veota¡a s_o re
~ion: la caballería, y ella misma de
dejar toda su hbertad de ~c
ece,ario es que ambas armas
rá obrar librem~nte; lo úm:: ~~;e:sd: concierto, para lo cual es preconcurran al mismo fin y q
t amente de acuerdo.
.
· fes se pongan en er
.
b
c1Bo que sus ¡e
edio de su artillería, acer
La caballería podrá igualmente, ~~-=mente en un punto en que
emiao Aparecer Bu I
d
roncho roal al en º .
. . 1.mportante y romper e recupar
una
pos1c10n
0
d las tareas de la caballería en una
aquel no la espere,
pente él fuego, (tal será una e
.

129

h

guerra futura). .
oco que más de una ocasion estará en
No hay que olvidar, tampb 11' rfa á derrotas 6 fracasos parciales;
el porvenir expuesta la ca a _e
.
.d l Os de consecuencia.
h
s dicho sobre la táctica de
Pero no deberá consi erar
palabras que emo
1
Se ve, por as pocas resulta de las lecciones y enseñanzas de las
la caba.llerla, tal como d á
desempeñar un hermoso papel; peúltimas guerras, que ten r que. . preciso es que trabaje mucho.
á 1 altura de su m1B1on,
ro para estar ª
. h"zo más que batirse; ahora sn
En 1870 nuestra caballería casi no ' .
'
b'
plorar que combatir.
mision es mils ien _ex
e siem re será. difícil dirigir bien una caDigamos al termmar qu l p mismos la han hecho operar lf.
l8TO los a emanes
ballerla, Y que en
d ben presidir al empleo de esta arma;
veces contra las reglas que e
.
. 10
Spickeren y en Flangny.
por eJemp , en
R. de Schauenóurg.

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Diciembre 15 de 1880,

AUSTRIA-HUNGRÍA.
En todos los países europeos, en unos en mayor en otros en menor grndo, se ha hecho la triste observacion que la aptitud corporal
de los hombres para el servicio militar está disminuyendo constantemente, lo que indica una degeneracion de la raza humana.
Acaban de publicarse los resultados obtenidos en el año de 1879
rnspecto á los jóvenes, que conforme á la ley militar, hablan de presentarse para la conscripcion en Austria-Hungría y á los que realmente pudieron sentar plaza.
El nómero total de los jóvenes que en 1879 habían de presentarse para la conscripcion en Austria-Hungrla era de 875,713, nacidos
en los años de 1857, 1858 y 1859. De éstos correspondlan 490,451
á la Cisteithania, el resto de 385,262 á la Fransecitb&amp;nia, 6, para
emplear los términos oficiales, en lugar de Cisteithania á los reinos
y países representaclos en la Dieta (Reichsrath), de Austria, y en
lugar de Fransecithania á los países de la corona húngara (Htmgria),
inclusas la Fransilvania, la Croacia y la llamada frontera militar.
De aquel número total quedaron exentos temporalmente, segun
dispensa legal, 62,641; y 80,00i individuos dejaron de presentarse,
parte con excusas fundadas, parte sin ellas. Es comparativamente
mayor el número de tales faltistas en Hungría que en Austria. En
-el territorio del puerto de Fiume, perteneciente á la Croacia, de cada 1,000 que debían presentarse faltaban 210; en el resto de la
Croacia 107 y en Hungría Transilvania 126, miéntras que en los
países austriacos dicha proporcion era de sólo 65 por 1,000 en término medio, resultando en la Provincia de Galitzia 83 faltistas por

P. M.-17.

�131

130
.
1 Austria alta 23; en Stiria, 24; en Ti1,000; en Salsburgo 16,;n _et' 33· en el Austria baja 41 j en las
rol y Voralberg 25; en arm~a k ! 57· en Carniola 61· en Dal•
provincias litorales 51; en la S~lo:rn;l y' en Moravia 12.' El nú. 63
Bobemia 68· en I esia ,
b
mama j e~ . .
'.
la conscri cion sufrió así una re amero de los rndmduos su¡etos á
p t
En la tabla que
t de llegar á presen arse.
ja consitl:ra~le, áun an e:ente las diferencias que resultaron entre
• · debían presensigue he rnd1cado exacta
los individuos que conforme á la ley_de conscripmon,
tarse y los que efectivamenre cumplieron con ella.

'

¡Provincias.

Austria baja• • • · · .. ·
Austria alta, .. · .. "·
Salzburgo . • • • · · ·
Carintia.,. • • · · · · ·"
Carniola .. ••····· ...
Stiria ... • • · · · · · · · ..
Países·litomles • · · · ..
Tirol-Voralbcrg .. • ...

..

Bohemia .. • ... ····"
Moravia ..... · · .. · · ·
Silesia ... • • .. · · · · · ·
Galitiia ... • .... · · · ·
Bukovina .. • • • · · · · · ·
Dalmacia, • • • • · · · · ..
Total ..•. • •

Temporalmente N.ª efccti\"O.
dispemadoa.

Así el número prescrito por la ley, de 875,713 aparece reducido
por los folti,tas y temporalmente dispensados á 733,065, es decir,
142,648 hombres ménos.
Dichos 733,065 individuos fueron sujetos á la inspeccion medica!,
resultando que en 1879, de cacla 1,000 individuos examinados por
los métlicos sólo 170 fueron reconocidos aptos para el servicio militar, sentando de consiguiente plaza, ó en el ejército permanente (activo), ó en la reserva, 6 en la Landocltr (milicia). En el año ante.
rior de 1878, de cada 1,000 fueron reconocidos útiles 180. En lo
general hay mayor número ele útiles en Hungría que en Austria.
En Austria fueron reconocidos útiles de cada 1,000 individuos en
1870, 264; en 1872, 253; en 1874, 185; en 1876, 184; en 1878, 166
1
y en 1879, 156, miéntras que en Hungría, en los mismos años, de
igual número de individuos ernn ,eptos para el servicio de las armas,
341, 362, 232, 207, 200 y 192. El mayor nómero de útiles se encuentra en Austria en Salzburgo de 1,000, 244; despues sigue Austria alta con 228 de 1,000; en Croacia Eslavonia hubo 211 de 1,000;
en los países litorales 207; en Tirol-Voralberg 193; en Hungría
Fransilvania y en Fiume con su territorio 189; en Austria baja 183¡
en Dalmacia 183; en Carintia 160; en Bohemia 155; en la Bukovina 153; en Moravia 149; en Stiria 148; en Carniola 14.6; en Silesia
140, y en Galitzia 138.
La tabla que sigue indica, segun las Provincias del imperio austro-hóngaro, el nómero de los ótiles, de los inútiles y de los que fueron remitidos á un hospital, con el objeto de ser sometidos á otro
exárueu más exacto despues de haber trascurrido cierto tiempo, refiriéndose estos números, como acabo de decirlo más arriba, al afio
próximo pasado.

N. 0 legal.

Fa!tistas.

30,510
12,656
2,468
7,782
11,672
22,,117
13,615
18,930
127,8S1
49,505
13,708
154,176
13,982
11,119

1,429
292
41
258
716
532
702
483
8,769
3,583
976
12,837
797
702

1,542
917
325
260
1,483
1,068
2,105
2,128
7,314
2,270
389
6,584
832
2,276

27,539
11,477
2,102
7,264
9,473
20,817
10,808
H\,319
111,798
43,652
12,343
134,755
12,353
8,141

490,451

32,117

29,493

428,841

342,295
42,629
338

43,261
4,558
71

23,882
4,200

66

270,152
33,871
201

47,890

33,148

304,224

Stiria , ............

733,065

A 111 rnelta ....

Prol'incias.

Hungría Transilvania.
Croacia Eslavonia, , • •
Finme y territorio.•••
Total.,, , • •

.Austria-Hnngríaentera

385,262
875,713

80,007

--62,641

Utile1.

Inútiles.

Remitldoe i un
bOIJ)kaL

Austria baja .......
Austria alta .........
Salzburgo...........

5,052
2,620
514
3,086

---

11,272

22,487
8,857
1,588
17,731

81
56

50,663

139

2

---

�132

133

De la vuelto. ..•.
Carintia ..... ; .....
Carniola ...........
Patses litorales .....
Tirol y Voralberg ...
Bohemia., .••......
Moravin............
Silesia ..... , ......
Galitzia ............
Bulrn\'ina ...........
Dalmacia...........

11,272
1,160
1,383
2,237
3,148
17,347
6,492
1,729
18,634
1,890
1,493

50,663
6,104
8,090
8,571
13,171
94,451
37,160
10,614
116,121
10,163
6,648

139
7
12
26
9
252
211
10
1,164

•rotal. .••.•.•

66,785

362,056

1,940

1-Inngrfa Tra.nsilvania
Croacia E1,lavonia..•
Fiume y teiritorio ...

51,178
7,141
3S

218,'J74
26,730
163

2,378
51
1

Total. .•....

58,357

245,867

2,430

125,142

607,923

4,370

Austria-Hungría ....

---

---

---

54
56

Es de veras tristísima esta proporcion entre los jóvenes útiles 6
inútiles para el servicio ele las armas.
La inutilidud resulta en parte de una constitucion positivamente
enfermiza, o de tales 6 cuales enfermedades declaradas 6 de ciertos
defectos corporales, entre los cuales la miopía es harto comnn; en
parte tambien de la estatura demasiado baja. Uu individuo para poder entrar en el ejército austro-húugaro debe, segun la ley, tener
por lo ménos una estatura de 59 pulgadas vienesas, 6 sea 1 metro
554 milímetros.
Por lo general, es mayor en Hungría el nnrnero de los individuos
que, por su estatura demasiado baja, no pudieron entrar en el ejército, que en Austria, encontrtndose allí de cada 1,000,178 inútiles por
el indicado motivo, miéntraa que en Austria de cada l,óOO solo 135.
Los hombres mu bajos de estatura se hallan en Galitzia.
Á pesar de que de&amp;de haoe muchos aloa la gimnáalica se está cul-

tivando _much? en Austria-Hungría, aunque siempre ménos que en •
Alemnma, los bueno~ resnltado~ que ésta tiene para el desarrollo do
la constitucion corporal de )0,1 jóveneR, todnvfa son poco vi~ibles.
Antes al contrario, segun lo he in1licado más arriba el número de
los imHiles para el servicio de las nrmn~, va aume11~nclo ele año en
afí~, Y no es fácil im·cstignr todas las causas que contribuyen á semeJante degenemcion . . Exi~ten en cliversos pnfsr:s compaídas que
con buen éxito ~e ocupan del mrjommiento de lus razas caballuna,
vacun,1, o,·ejnna y porcuna; s&lt;ilo pnrn la de la raza humana no las
hay por con~itlernrse o¡mesta!l, y no sin mzon, á la libertad individual.
l\Ic parece, sin embargo, de absoluta necesill:\11, que los parlamentos se ocupen tnmbien de estn. importante materia, buscando medios
para poner coto al mencionado decremento del género humano.
ÜÁRLOS DE 0AGERN1
f'oroncL

EL CONDE DE MOLTKg YLA GUERRA.
Hay en lnglate~ra nn l1is~il11to de derer.ho internacional, que se
ocupa de las cuestiones suscitadas por la práctica de la guerr.i.1 de
una manera ~emejnnte ~ la del congrern de los amigos de la paz, pe.
ro en un senhdo tal vez más práctico. ·Este Instituto en su última
1esion, h" adoptado un Manuol de la., leyes de la ~erra com•
puesto por un profesor de derecho de Berlín, .M. Bluribchli. 'Á su
ve~, _este profesor, ha ~mitido 11u Manual al Mariscal de Moltke,
aolic1tando su aprobac1on. El Mariscal de Moltke ha contestn&lt;lo á
M. Bhmtschli, con la curioM carta que en lM&gt;anida iosertamo~
Ia cna1 rehab'l·
--e'' en
1 ita t ]a guerra, y la defiende contra los que la consi•

�134

135

deran como una monstruosidad que tendrá que desaparecer por los
progresos de la civilizacion.

fieguido realmente á la moderacion y suavidad de las costumbres.
Para convencerse de esto basta comparar los horrores de la guerra
de Treinta Años con las luchas de Jog tiempos modernos.
En nuestros dias se ha dado un gran paso con el establecimiento
del servicio militar obligatorio, que hace entrar en los ejércitos á las
dases instruidas. Es verdad que los elementos groseros y violentos
hacen siempre parte de ellos; pero ya no están solos como en otro
tiempo.
Ademas, los gobiernos tienen dos poderosos medios de prevenir
los mayores excesos: la disciplina rigurosa, mantenida en tiempo de
paz y á la que el soldado se ha acostumbrado, y la vigilancia de la
administracion que provee á la subsistencia de las tropas en cam-

lierlin. 11 de Diciembre de 1880.

"Habeis tenido la bondad de remitirme el Manual que publica
el Instituto de derecho internacional, y deseais que Je dé mi apro•
bacion. Ante todo debo deciros que estimo debidamente los esfuerzos fifantrópicos que se hacen con el objeto de suavizar los males
que trae consigo la guerra.
La paz perpétua es una ilusion y no tiene ni el mérito de ser una
ilusion hermosa. La guerra es un elemento del órden que Dios ha
establecido en el mundo. Las virtudes más nobles del hombre se
desarrollan en ella: el valor y la abnegacion, la fidelidad al deber y
la resolucion de sacrificarse parn cumplirlo; el soldado da su vida.
Sin la guerra el mundo se corrompería y se perderla en el materialismo.
Estoy absolutamente de acuerdo con la proposicion enunciada en
el prólogo: que la moderacion gradual de las costumbres debe refle•
jarse taro bien en la manera de hacer la guerra. Pero yo voy más léjos, y creo qne la moderacion de las costumbres es la única que puede conducir al resultado, el cual no puede alcanzarse por medio de
un derecho de la guerra codificado. Toda ley supone una autoridad
que vigile y dirija su ejecucion, y este poder es el que falta cuando
se trata de la observancia de las convenciones internacionales ¡cnáJes Estados, terciando en la cuestion, tomarían alguna vez las arruas
por el sólo motivo de que, estando dos potencias en guerra, una de
ellas 6 las dos á la vez violasen las leyes de la misma1 Para esta
clase de infracciones no hay juez en este mundo.
El progreso sólo puede venir de la educacion religiosa y moral de
los individuos y del ffeentimiento del honor, del espíritu de justicia
de los jefes que les haga imponerse á sí mismos la ley y ajustarse
á ella, en cuanto Jo permitan las circunstancias anormales de la
guerra.
Siendo esto así, es necesario reconocer debidamente tambien que
el progreso de la humanidad, en la manera de hacer la guerra, ha

paña.
Si esta vigilancia llega á faltar, la misma disciplina no podría
mantenerse sino imperfectamente. El soldado que afronta los sufrimientos, las privaciones, las fatigas, y que se expone á los peligros, no puede tomar "en proporcion á los recursos del país;" es preciso que tome todo aquello que es necesario para su subsistencia.
No hay derecho para pedirle lo que sobrepuja á las fuerzas del
hombre.
Lo más benéfico, en la guerra, es que ésta termine prontamente.
Para alcanzar este resultado debe permitirse el usar de todos los
medios, con excepcion de aquellos que son conde11ables positivamente. Yo no puedo de ninguna manera estar de acuerdo con la
declaracion de San Petersburgo, cuando dicha declaracion pret.ende
que "la debilitacion de las fuerzas militares del enemigo" constituye el único modo legitimo de proceder en la guerra. No, es necesario atacar todos los recursos del gobierno enemigo, sus finanzas,
sus caminos de hierro, sus abastecimientos y aún su prestigio.
Con esta energfa, y sin embargo, con más moderacion que la que
en otro tiempo se había observado, fué como se condujo la última
guerra contra la Francia. La suerte de la campaña estaba decidida
al cabo de dos meses, y los combates no tomaron un carácter de encarnizamiento, sino cuando un gobierno revolucionario prolongo todavía la guerra durante cuatro meses, para desgracia del pafs.
Yo reconozco que el Manual, eu w:tlculos clw:os y preeiaoa, COll·

�136

137

sidcra más las necesidades de la guerra que lo que se ha hecho en
ensayos anteriores. Sin embargo, el reconocimiento, aún por los gobiernos, de las reglas que allf se encuentran formuladas no será su.
'
fic1ente para asegurar la ejccucion. Es un uso de la guerra reconocido universalmente desde hace mucho tiempo, que uo se debe hacer
fuego á un parlamentario; sin embargo, hemos visto que esta regla
ha siclo violada en varias ocasiones en la última campaña.
Nunca un artículo aprendido ,le memoria persuadirá á los soldados de que deban considerar corno uu enemigo regular á la poblacion no organizada, que toma las armas '~expontáneamente,n de su
movimiento propio, y que pone en peligro la vida de aquellos á todo
instante del dia y de la noche. Ciertas exigencias del Manual podrían ser irrealizables, por ejemplo, la identificaciou de los mucrtosdespues de una gran batalla.
Otras exigencias se prestarfan á la crítica si la intercalacion ele
las palabras: ''si las circunstancias lo permiten," "si se puede," "si
es posible," "si hay necesidad," no les diesen una elasticidad sin la
que la inexorable realidad rompería los lazos que aquellas imponen.
Yo creo que en la guerra, los únicos artículos que serán eficaces,
son aquellos que se dirigen esencialmente á los jefes. Tales son las
prescripciones del -Mauual en lo relativo á los heridos, á los enfermos, á los médicos y al material sanitario. El reconocimiento general de estos principios, así como de los concernientes á los prisioneros, será ya un progreso esencial hácia el fin que el Instituto de
derecho internacional trata de alcanzar con una tan honrosa perse-

por los que ignoran 6 finjen ignorar lo que pasa y ha pasado siempre
en la guerra, segun el carácter que el tiempo y las circunstancias
hacen tomar á ésta.
La gnerra es la guerra. Inútil sería buscar en ella otro carácter
que el que le impone su natunilez~ misma. El fin de la gnerrn no
puede ser otro que el de destruir al enemigo ó obligarlo á ceder, y
este fin no puede alr.anzarse sino poniendo en juego todos los medios
posibles para destruir la fuerz,1 y los recursos del adversario.
Por mucho que se declame contra los horrores de la guerra, y por
justa, que parezcan estas declamaciones, cuando se las juzga tranquilameute en el gabinete de los filósofos, en el terreno de los hechos, por humanitarios que sean los jefos de los ejércitos contendientes y por disciplinadas que sean las tropas, cuando las circunstancias,
la época, el motivo de la guerra misma, y otra multitud de influencias dan un carácter particular á la lucha, se repetirán las mismas
atrocidades que se vieron en la guerra ele invasion de la España por
Napoleon I; en]~ conquista de Argel; en la guerra de Francia contra
México y en la de Alemania contra Francia.
,
Cuando una guerra ha terminado se comentan los hechos por cada partido y tambien por los neutrales; se condenan los excesos cometidos; se afea la conducta de sus autores; se anatematiza el sistema que ha parecido más cruel; y sin embargo, vuelve á encenderse
la guerra, y los mismos excesos, los mismos horrores se repiten, sin
m:\s Je1,itivo que aquel que la suavidad y moderacion de las costumbres y la edncacion moral tlc los contendientes pueda pruducir,
como dice el Conde tle Moltke.

verancia.,,
CONDE DE MoLTKE,
Feld •l\lariscal general.

J. L.

Las ideas que el Conde de Moltke expone en la carta preinserto
han provocado violentas contestaciones de la prensa francesa. Sin
embargo, por duras que parezcan las verdades que el feld-marisca]
asienta, son verdades efectivamente, que sólo podrán desconocerse
P. M,-18,

�138

OBSERVACIONES
SOBRE LAS GRANDES MANIOBRAS. (1)
(TilADUCIDO DEL FRANCES).

l.
Observaciones generales snbrc el fin y la eficacia de nuestras
grandes maniobras.
Las últimas maniobras de una divi~ion de infantería d. las que
nos fué darlo asistir nos han snuerido aluunas
observaciones1 de las
r,
que quizá i:ea útil presentar los puntos más nott1.bles.
Todos esos ejercicios de guerra, nún cuando el fin que en ellos se ·
lleva no sea alcanzaclo sino de una manera imperfecta, no por el!O
~

fl] Pareciéndonos muy digna de atencion la crítica que el autor de este artículo hace de
las maniobras eJecutadas por una dívi~ion francr,a, hemos creido muy intPresante poblic:irla para que bien meditadas por los Jefes de nuestro e;ército las observaciones cnntenid&lt;lS en
el artículo, se p:iedan evitar los defectos que el autor enumera, y se dé á las maniobras de
nuestras tropas un carácter de verosimilitud, que no pueda dar motivo á qae los oficiJles y
los so!da,Io, ~e fonmn, en los ejercicios de aplicacion, ideas erróneas sobre lo que pasa ea
los verdaderos combates.
Ademas de la crítica que el autor del artículo hace de los defectos que notó en las maniobras de la division á que ~e refiel'f', expone sus ideas sobre la manera de remediar aquellos.
Ln mision que señ,,la á los :írbitros es en nueHro concepto muy convenientP, Eúlo que
habrá que estudiar la manera mejor de desempeñarla, pues no carece de dificult..des. Algo
de lo que el antor propone, nos parece ~umam•nte dificil de practicar, por ejemple: que el
árbitro designe individualmente :í los soldados que se suponen fuera de combate. CrPemo1
que sería esto una operaciou muy penosa é imposible de ejecutu, con alguM verdad, en las
ultimu faces del combate, y opmamos que urí I tal vu más practicable que el :írbitro, e11
semejante~ momentos, se limitara á ordenar el nú.mero de hombres que, segun su aprecia.
cion y en visra de las circunstancias en que se representaba la lucha, debieran considerar1e
fuera de comh., t ! y ponerse pecho á. tierra, designando la escuadra, seccion ó peloton ell
gue esta pérdida debiera representarse.
Por lo dema~, y como dijimos al principio, el artículo nos parece muy digno de estudiane.

139
dejan de dar resultados incontestablemente útiles: para la tropa son
una buena escuela de marchas y de acantonamientos, muy d. propósito para formar unidades tácticas. Efectivamente, se ha podido notar, despnes de nueve dias de maniobra!!, cohesion y gran solidez en
esas unidades. Nuestras compafüas de infantería, por ejemplo: han
vuelto á sus cuarteles en el estado de buenas uni&lt;lades, bien manejables, hechas á la fatiga y disciplinadas. Ad&lt;:mas, las marchas y
los simulacros de combate, bien dirigidos en su conjunto, han podido dar á los Eoldados y á los jefes que aún no habían estado en ac-0ioncs de guerra, nociones é ideas generales, útiles ya, pero demasiado superficiales y falsas, por desgracia, en materia de detalles.
En nuestro concepto, no basta lleg!\r á este resultado tan mínimo
y tan por abajo de lo que se pretende alcanzar en esos considerables
movimientos de tropas.
En una palabra, las marchas, los acantonamientos y los abaste-OimientoR, han sido tan perfectos como era posible.
Pero no ha sido lo mismo con los ejercicios de combate; y sobre
este punto hemos notado muchas cosas que hay que rectificar. Esos
ejercicios, sin estar mal hechos (en ciertos limites), son demasiado
incompletos y á. menuclo falsos. Conténtanse con bosquejarlos sin
estudiarlos á fondo. Hácense movimientos dispuestos á priori, sin
resolver las dificult~des de ejecucion de esos movimientos. Y de
ello resulta, tanto en el conjunto como en los detalles, gmn número
de imposibilidades y de anomalfas por las que no :se puede pasar
más que en un ejPrcicio ele parada. Todo eso dista mucho de ser
una imágen real del combate.
Creemos que ese método no es bueno.
Y que no se nos dig11: ''En la guerra nuestras tropas sabrán salir
de a1mros y encontrar la solucion de un ataque cualquie_m." Es un
error. Y aún cuando as! sucecliera, siempre están expuestas á comenzar mal nna. campaña, con jefes novicios. No es entóncee el momento para hacer el aprendizaje del oficio.
¿Qué hacemos en esos ejercicios, simulacros de batallas y de
combates?
Un plan de conjunto bien concebido, siempre posible en principio
al comenzar, que debe conducirá tal resultado marcado de anteIWv

�140
no. Y es todo. Las tropas marchan, simulan el combate, cada cual
se ajusta al programa, cueste lo que costare y á todo trance las m:i&amp;
de las veces.
En cuanto á los cambios y á las modificaciones que impondría la
dificultad de la accion, para nada se tienen en cuenta en el curso
de la maniobra.
Sobre la mudanza en la situacion de las fuerzas, modificadas sin
cesar, orn por las pérdidas, ora por el terreno, ora por ,us reparticiones recíprocas en un momento dado, ningun cálculo se basa. Preciso es que todo se verifique segun el plan concebido y prescrito. Y
los jefes no adquieren ei men or hábito de gol pe de vista, de oportunidad, ni se form an método alguno de conducta, de trnsmision de
órdenes y de maniobras de guerra.
Todo eso dista mucho de ser la imágen verdadera de la guerra.
Torio el mundo está de acuerdo; y hemos oido deplorar á muchos
oficiales de mérito que no pudiera llevarse más léjos un ejercicio tan
indispensable.
Detiénense ante esto problema: ¡cómo hacer resaltar los cambios
y modificaciones que intervienen en la ejecucion! ¡cómo establecer
en una maniobra, esas variaciones de fuerza, etc.!
No es insoluble este problema. Indicarémos 'más adelante de qué
manera puede llegarse, casi completamente, á su ,olncion. Y bien
sentado este punto, creernos que nada impedirá ejecutar verdaderos
combates.
Antes de abordar esta cncstion, harémos algunas breves observaciones ménos importantes que la precedente.
Nuestrn ca hallerfa parece haber renunciado á cargar á la infante.
ria. Esto parece en ella una resolucion yn tomarla.
Oreemos, por el contrario, que la caballería debe aprender á maniobrar, teniendo en mira esas cargas que una campaña nos demostrará que pueden ser frecuc-ntes.
Sin querer entmr-en una controversia, que sin embargo estarla·
mos prontos á sostener, he aquí un punto que sentamos como principio: debe corresponder al papel de la caballería, en las batallas,
ªcabar con todas las llr.ens de infanterll_\ en retirada, faltas de com-

141
pactibilidad 6 mal dirigidas, cuando, no relevadas, se encuentran en
una posicion critica entre el enemigo y sus reservas.
En pocos minutos, la caballería destruirá así á las fnerz,1s enemigas cuando la infantería no lo lograrla Rino despues de mucho tiempo y de mayor gasto de fuerza.
En muchos casos, una infant ería mal conducida, dej(l entre sus
escalones distancias tan desproporcionadas que el campo es bastante vasto para la caballería, que puede entónces cargar sin peligro;
pues el enemigo no puede tirar sin dañar á los suyos.
Tambien hemos tenido ht ocasion de convencernos de la exactitud ¡Je esta observacion en las últimas maniobras, al mismo tiempo
que comprobamos h posibilidad de esta maniobra para la caballería.
Una observacion que concierne á la artillería:
La comarca en que maniobró la division que seguimos está muy
cubierta. Ofrece pocas posiciones propiamente dich(ls. Es, casi, un
bosque extenso sembrado de gmndes claros.
Hemos oido decir que el papel de la artilleríll, en ese caso, se encuentra muy reducido á falta de esas posiciones y en razon de la carencia de campo de tiro descubierto. Sobre esto, ¡no puede decirse
que es formarse una idea muy incompleta del papel de esa arma?
La artiller!!l desmoraliza é inmoviliza á la infanterla más ele lo
que la rlestrnye. Y creemos que, en comarcas semejantes, hácese
particnlarmente útil aquella arma para apoyar á una infantería vigorosa y hábilmente dirigida.
Por lo que concierne á la infantería, hemos creido notar, por una
parte, que las primeras lineas no tenían bastante extension en sus
frentes, esto es, suficientes unidades en linea; por otra parte, que
había demasiado espacio entre los escalones; y en general, cierta falta de cohesion en la direccion de los batallones.
Habría, quizá, que completar y hasta que modificar, en ciertas
partes, el Reglamento de estll arma, y que basar todo el mecariismo
del órden de combate del batallon sobre la marcha real y ordinariamente invariable del combate de esta unidad.
U na operacion de infantería bien dirigida debe comprender siempre una preparacwn larga, metódica, arreglada sin cesar, que lleve
/¡ una crisis final densa, cerrada, rápida, sostenida sin interrupcion,

�1'2
Esta crfsis final, en l(que el batallon, por ejemplo1 emplea toda su
fuerza, es á menudo muy corta, y no puede ser de otra manera; es el
choque, el asalto, 6 el fuego abrumador de toda la masa cuando ha
llegado á encontrar su verdadero punto de ata·que.
La preparacion dura en tanto que no ha llegado ese momento
final.
Hemos podido ver en las maniobras que esta idea del combate de
la infanterfa no se comprendía por lo general. Hasta nos pareció
que muchos oficiales consideraban el Orden disperso de sus grupos
como fin, y no sencillamente como medio de llegar, en el fin del
comba.te, á agruparse en masa contra su objetivo, muy lejano al
principio.
Esta ausencia de la idea precisa de la accion de una unidad de
infantería, unida á la estricta observacion de la letra del Reglamento concerniente á la distancia de los escalones, produjo en la ma- .
niobra, en la comarca cubierta en donde operó la division, una dislocacion continua en el combate de esta arma.
En un terreno aaf, sembrado de obstáculos muy cerca unos de
otros, y formando muy buenos abrigos para la infanterfa, los escalones debfan estar cerca unos de otros, amontonados, durante la preparacion, tras de aquellos abrigos, listos para desembocar en el :momento preciso de la crisis final. Aai es que, en muchos casos, el
batallon no tenia más que ocupar una profundidad de 200 metros,
J podía mantenerse en ese estado sin peligro.
Convendría, pues, (así lo creemos al ménos), suprimir la prescripcion relativa á las distanciaa de profundidad del batallon, y sentar
en principio que todo escalon debe acercarse á aquel que le precede
tanto cuanto pueda hacerlo ain comprometene.
Eato parecen, quizá, una heregfa, cuando deede loe esperimentoa
comenzados aobre loe fuegos de guerra en el campamento de ChAlons, parece que todavfa quieren aumentane m6s las distancia, en
profundidad. Pero peniatimoe en ello, a11n cuando no fuera m4a que
para ponerae en guardia coatra lu conclusiones algo forzada,, f(Ue
ae quieren aacar de timplta eatdioe aobre la eticaoia de lee fuegoa

de la infanterfa.

U3
Á pesar de todo, la infanterfa debe mMiobmr sin cesar para llegar á su crfsis final, qne es abordar al enemigo.
Los frentes, hemos dicho tambien, no son bastante extensos. El
:aeglamento que :fija 300 metros para el batallon, probable1rente no
ha querido prescribirlo más que para el 11ltimo momento del choque
6 de la entrada en linea de toda la masa. Parecenos deber alcanzar
mayor desarrollo durante la preparacion, sin perjuicio de hacer marchar, durante esa preparacion, como simple reserva y de no hacer
entrar sino mi\s tarde en linea, á los batallones necesarios para el fin.
Es e11te un punto importante en que hay que fijaree.
Llegamos ahora á una critica más eeYera por lo que respecta al
empleo que del terreno hace la infanteria. No se preocupan casi nada de esto. Asf, he visto desembocar por puntos en los que las compañías que, bien entenditlo, continuaban siempre sus maniobra■
completas, habrian sido destruidas casi enteramente. Para guarnecer con uniformidad todo un frente, colocábase á los soldados donde
no debia mandarse ni uno s6lo. He visto que permanecian estacionados bajo el fuego, en frente de obstáculos que, ántes que todo, era
preciso abordar 6 voltear, etc.
En suma, de una manera general hemos podido notar que se comprendia de una manera imperfecta el arte de utilizar el terreno, lo
mismo que las posiciones y los caminos. Para no citar más que un
ejemplo, la defensiva y la retirada se entienden muy mal. Hemos
visto compalíias y hasta batallones contentarse con una sola linea
de defensa, y parecer considerar como que hablan perdi,lo la partida, porque babian teaido que abandonar aquella linea. Esto es fu.
nestfirimo en la guerra. Serla, pues, importante formular bien que
la accion de la infanteria siempre tiene lugar en una zona de terreno, en donde varias lineas sucesivas de defensa, de ataque 6 de retirada tienen su valor; que se debe preverlo todo para el combate,
11 p&amp;81\r de una de esae lfneae , otra; que el enemigo, habiendo penetrado en la zona, 110 por eso es vencedor, en -tanto que quede una
eola de eaas lfneas en poder de su adversario, etc.
Instruir int'anterfa fuera de esta idea, ea exponerae , no teiaer aiDO tropa■ mal dispueataa, muy inclinadu , aftojar y , creme aiem.
pre perdidas, al menor cambio de posicion.

�145

144
¡Qué debe hacer, por ejemplo, una compañía 6 un batallan que
defienda un bosque 6 un conjunto de obstáculos que se Je parezcan1
Debe, en primer Jugar, extenderse á su frente, en tod~ la zo_na en
medio de la cual se encuentre el bosque, hallando 6 1m~rov1sando
más allá del lindero del bosque, una primera dc_fens~. V1en: en segm'd a Ja ocupa c·,on del mismo lindero . En .el rntenor,
.. abngos de
frente do 11 inarán el claro de monte; una nlt1ma pos'.c,on desde donde se amenazará volverá tomar Jo que se haya perdi~o.
Entre cada una &lt;l~ esas líneas, caminos para la retirada, para volver á tomar la ofensiva, etc., etc.
.
Una tropa que entienda así el utiHzar Sil terreno, neces,t_ará ~ucho tiempo para ceder su posicion. No se confesará vencula smo
cuando se encuentre en la imposibilidad de vol ver á tomar lo que
haya perdido.
y en lngar de esto, ¡r¡ué es Jo que se hace? Se amontonan en el
límite del monte, y Juego que se les desaloja de al\!, se abandona el
punto tiroteándose, y esto ~in plan ni concierto.
Limitarémus á esto los eJemplos.

De los medios de llegar á la verosimilitlld en las maniobras.
Árbitros jurados.-Su papel.
Es, pues, muy importante hacer sensibles todas las ~al~as coi:1etidas. Es de toda necesidad hacer evidentes á todos los Jefos las imposibilidades y las anomal!as de los movimientos, y prod~c,r en las
fuerzas empeñadas esta variacion que el fuego del enemigo Y otras
causas hacen nacer en la guerri.
Sin eso, no hay medio alguno de operar como en un ve'.dadero
combate, y por consiguiente, de ulcanzar_el fin que busca la mstruccion en las maniobras.
..
.
Este problema no puede resolverse sino con el auxilio_ de ár~itros. Ya se ha hecho uso de ellos. Si el resultado no ha ~ido s&gt;1t1sfactorio, es porque se les ha asignado un papel en la direcc10n, papel

que no siempN pueden ejercer, y porque, en todo cuso estorban á.
los jefes, á quienes toman una parte de iniciativa.
El árbitro, por el contrario, no debe ser sencillarncnte, por decirlo asf, más qne el proyectil que pone al hombre [llera de combate,
Sin decir nada, en su accion absolutamente muda, designa á ta¡
6 cual hombre, y lo pone fuera de combate. El jefe que dirige la
tropa puede, en completa libertad, detenerse, retroceder, perseguir
por su cuenta y riesgo. Si este último desemboc:i bajo un fuego
mortífero, el árbitro decide sobre la pérdida que haya sufrido. y esto, segnn um1 base sencilla y fácil de establecerse. No obligará á
ninguna tropa á rendirse ó á abandonar su puesto. No pronunciará
sobre nada más que sobre las pérdidas experimentadas. Al jefe que
ve diezmar su gente toca juzgar de la oportunidad de la decision
que deba tomarse. Conscn·a toda su iniciativa. Si dirige mal á su
tropa, la pierde. Todas sus faltas se pagan. Si se sostiene más que
lo que sea razonable, si se rrcg•,~rda mal, si ejecuta un movimiento
en falso, á cada instante el árbitrn decide implacablemente como
las balas enemigas.
Jamas se ha puesto en duela el fruto que puede sacarse de un método semejante. Nuestras maniobras se convertirán en verdaderas
acciones de guerra. Los jefes se instruirán. Ya no habrá más movimientos ejecutados en falso con fuerzas eternamente las mismas, y
contra todo lo verosímil. Las modificaciones, las fases del combate
á hacerse reales, presentándose y ejecutándose se.,un datos
llegarán
•
0
ciertos, etc.
Examinémos la aplicncion de semejante método.
Desde luego, fácil es establecer las bases conforme á las cuales
deberán pronunciar los árbitros. Tablas de los efectos otiles del tiro de todas clases, en las distintas formaciones, etc., á todas distancias, se pueden formar. Ann pueden ser algo convencionales. Bastará que se impongan como regla para todos.
En cuanto á la operacion de los árbitros, he aquí cómo la entenderíamos:
En la zona de combate de dos batallones opuestos dos árbitros
'
,
secundados por uno 6 dos jinetes bastarán, Estos árbitros, yendo de
un lado á otro, al corriente de las fuerzas de cada contend~nte anoP. M.- •19. '

�ar

14.6
tando los fuegos, etc,, estará~ siempre en aptitud de pronunciar su
fallo segun las base~ establecidas.
bate recibirá del árCada soldado deSignado :ro~/:::ª~:::: visible de fiU uniforb'1tro un ticket que seco1ga
.
t rá dejará de ser combatiente.
me. En el acto se acos a y
t tóa sin palabras ni contestaE
peracion rápida que se e ec
d
. s, unEalo
ndante de la tropa no tiene para qué ser avisa o, y
Clones.
coma
.
puede por si sólo reconocer su~-~érdid:~rales operarlan de la misEntre las grandes l!neasl, tlr l ros rente á destrucciones que proma manera, sobre todo en o concern
• 1 de otras grandes masas.
vengan de la art111 a y
.d d de ser de un grado elevado. TeLo á b" tros no tienen neces1 a
s r 1 .
á er árbitro! entre los bataJlones.
nientes ó capitanes podr n ~
t por su honor de ser imparciaEstos oficiales prestarán JUramen o

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Diciembre 20 de 1880.

ESTADOS-UNIDOS DE Al\IÉRICA.

e:

les en sus fallos.
..
cisiones esto no será m~s que un
En cuan~o ~ 1~ sum1s1o~e~1::~ d:I ue n'aclie se atreverá á faltar.
punto de d1sciplrna Y de
' ; á intervenir la elevada san•
Finalmente, siempre estará pron a
cion de los generales.
, infalibles Se equivoca·t
videntemente no scr~n
·
b
h' á más que parecerse más á lo que
Estos ár 1 ros, e
ces· pero esto no ar
d'
rán a1gunas ve '
a
de á menudo las cosas pasan al reYes e
sucede en la guerra, en on .
de los combatientes.
.
••
las prev1s1ones
d as hacer funcionar práctlEntrando en esta vía, podríamos, a ero . '
camente á nuestros servicios de ambulancia.

,

Aunque por el titulo que se ha dado á estas Revistas, de rigor no
me corresponde tratar asuntos militares que no sean europeos, creo
deber hacer por esta vez una excepcion, para ocuparme del interesante informe presentado por el general Sherman al Secretario de
Guerra americano, relativo al año que terminó el 1~ del mes de la
fecha y acompañado de los diversos partes de les generales que le
están subordinados, cuyo informe acaba de llegar á mis manos.
Segun él mi smo, la division militar de los Estados-Unidos de
América, ha quedado la misma que en el año anterior. La fuerza total
del ejército americnno era de 25,000 hombres y 2,555 oficiales, inclusos 11 generales; en servicio activo sólo se hallaban, sin embargo, 23,250 hombres, pero hasta de este nómero debía deducirse cerca
de un 10 por ciento más por haber sido empleados varios soldados
en ocupaciones agenas al servicio militar y por otras causas, de suerte quo la fuerza efectiva del mencionado ejército no pasaba do .. , ,
20,000 hombres. El general Sherman insiste en vista de esta circunstancia, nuevamente, en que el Congreso tome las medidas neuesarias á fin de que la fuerza efectiva nunca baje de 25,000 hombres,
habiendo sido decretada por el estatuto de 1878 111 fuerza de 30,000
hombres como má:1:imum.
La organizacion del ejército federal es la misma que en el afio
anterior.
Éste se compone de 25 regimientos de jnfanterla, de 1Ode caballería y de 5 do 11rtillerla; pero siendo tan limitada la fuerza total,
el general Sherman juzga las compañías, escuadrones y baterías de-

�14.8
masiado pequetíoe para poder obtenerse una instruccion regular ast
como una buena administracion económica.
Refiriénclose 11. los mencionados infor~es de los generales Sheri, . dan, Hancok y demas, el general Sherman se expresa como sigue:
Existen ahora en ~uestro pafs ranchos de agricultura y de ganaderfa en estado flor1:ciente donde hace diez arios habla terrenos abso-lutammte incultos. Esto se debe en alto grndo al valor del ejército,
y en grado tal vez aún superior, á los colonos que atrevidamente
van en adelante, asl como á la nueva y más eficaz palanca de la civilizacion, á los ferrocarriles. El ferrocarril del Pacífico de Ornaha
á San Francisco forma hoy tlia parte del gmn camino que rodea el
globo; diariamente es frecuentado por viajeros procedentes ele todas
partes del mundo, los que en él viajan con la mi11ma ~eguricfad y comodidacl que las que se di~frutan al caminar de Nueva York á'
Chicago. El camino de hierro meridional del Pacffico---Southern Pacijic R11ilroarl-cstá. próximo á ser terminaclo; pasa por Kansas, Nuevo---M~xico, Arizona y la parte meridional de la Culifornia y pronto
abrazará. tarobien Texas y Luisirina.
Tnmbien se adelanta con rapidez el ferrocarril i;eptcotrionnl clel
Pacifico, Nortlicm Pacific Railroad, desde el pnnt{l de Bi11mnrk en
dircccion hácia el Oeste, atmvesnndo el Distrito y todo el territorio
que parecen prometer vcnt.njas de cualquiera clase é la colonizacion.
Durante los últimos años, la construccion de tales y tantos ferroca- ·
rriles no sólo ba prodnciclo en toda ln Union un cambio rndical desu modo de ser, sino que ha dado tarnbien orfgen á la introduccion
de otra táctica militar. La comuoicacion rápida con los Distritos y
Estados fronterizos, facilitada por los fcrrocarrile11 1 hace supérflua la
conservacion de muchos pcqueflos puestos militares que allí se hallan estl\blecidos, por cuyo motfvo debieran ser suprimidos.
El general Sherman enumera en seguida diferentes lugares en
Kansas, Nuevo---México, Arizona y á. las orillas del rio de Yellosostone que hace cosa de cuatro a.Tíos fueron establecidos como puestos
militares, pero que indudablemente en el cnrso del tiempo se trasformarán en emporios comerciales. Lo mismo el general Sherman
considera supérflua la mayor parte de las fortificaciones que existen
en las r.ostas de los Estadosa.-Unidos, aconsejando igualmente su

149
eupresion¡ en cambio debieran ser
.
.
puertos importantes como Po t1 meJor fortificados y armado11 los
Filadelfia Hampton Road rp and, Boston, Newport, New-York
'
,
s, ort Royal1 e
H
,
.
ayo- ueao, Panzacola
New-Orleane1 San D"1ego, San Francisco
yp t y
,
. d' b
or ousen. Respecto ,
los.combates contra los in
10s árbaros
fi
á1timos cuatro afios habían
rcl'd se re ere que, . durante los
1 0
hombres.
'
pe
en ellos 27 oficiales y 433

PAÍSES BAJOS.
Desde la llltima guerra franco-alema
.
ocupa con mayor afan que ánles de la na ta~b~n la Holanda se
El pre11upuesto de guerra para 1881 reorgan1zac1on de su ejército.
segunda Cámara de la repre t . , que a~ba de ser sometido á la
21 93~
sen ac1on nacional .
t
. :,,000 florines austriacos (un flo .
. , impor a por todo
lo he dicho ya en otras oca .
r1n austriaco equivale, segun
s1ones á cosa d ·
esta suma están comprendidos 700 000 fl e ~mcucnta centavos). En
de camparía con sus cureñas 400
on~es para nuevas piezas
para las cureñas respectivas,' 1.063
piezas de pla~, 299,000
vos cuarteles y otros e tabl . . '
~
~
la construcc1on de nue•
ti
ec1m1entos militare8
c1on de los existentes y 1 90• 0
Y para la restaura000
fortificaciones.
'
' '
para completar el sistema de

000
ooÓ:

Segun la opinion de] Ministro de la G
tal del ejército de los Pafses Ba' d b' uerra Reuther, In fuerza tobres. .Á fin de tener este núme Jos e ;ra constar de 61,000 homnecesario hacer subir la co ~o ~n ca a momento disponible es
nscn¡,c1on anual d l l 000
'
e1utas, de los cuales 600 quedarán del4tinad e '
11. l~,600 renúcleo de cada ejército la . fi t
d . os para la marma. El
truida de tal manera q' ue s1e:uan lerfa,_ eb1era ser organizada é ins'
r- n as c1rcunstan ·
l
..
ser empleada para el servicio de las
. . cias o ex1Jan, pueda
Su objeto principal ha de co . t' guarn1c1ones y de las fortalezas
ns1s 1r en opone á
.
.
·
.
enemigo, impidiendo á éste avanzar h .
rse una mvas1on del
g4ndole á perder tiempo en ataca 1 ~•a el centro del pafs y oblidebieran estar disponibles para r t~s neas fortificadaa. Ademas,
rosos, bien organizados y perfec~n':r _la def~nsa del pafs., numen instruidos Caerpoa de la

�151
150

Schntherg (especie de milicia nacional). Corresponde, pues, al gobierno tomar las medidas conducentes para formar lo más pronto
posibl~ la mencionada milicia nacional, á fin de que pueda servir de
reserva al ejército permanente,
Fuera del aumento numérico del ejército, el Ministro se propone
emplear mejor el tiempo del servicio activo, ll~mando á_los reclutas
á las banderas, no como sucede ahora en la primera m1t~d de ~layo, sino en la primera mitad de Octubre: Mucha atenmon qmere
fijar en la movilizacion de las fuerzas namonales, ~ fin de q~e ~e verifique con el órden y la rapidez que para tal obJe~o son md:spensables. La composieion de los Cuerpos y la proporc10n numérica de
las diferentes armas, se arreglará conforme á los principio~ modernos de la táctica y organizacion militar. Igualmente se cmdará de
reorganizar y completar el servicio auxili~r _del ejército en todos sus
ramos el del material de guerra y mumc10n, el de los víveres Y
abast~s el de los trasportes, el de sanidad, etc,, etc, El sistema de
alimen~acion será reformado y la administracion militar simplificada,
Segun el proyecto del Ministro ~e 1~ G_uerra, el ejérc(to holandés
ha de constar en pié de guerm y d1stnbmdo segun las diferentes armas, éomo sigue:
Infantería ...• ,.,., , , •
Caballería , .. , ... , , .. •
Artillería de campaña,.
Artillería de plaza,. , ...
Pontoneros ........... .
Torpedistas ••• , . , .... .
Zapadores y minadores ..
Soldados de ambulancia.
Soldados del tren ...••.

41,000 hombres.
2,300
,,
con 120 pie~as.
4,000
,,
8,000
,,
580
"
480

1,450
750
2,800

"

"
"
"

Total. ..•.... 61,360 hombres,
Estas tropas han de quedar distribuidas y organizadas de_ la manera siguiente: Infantería 3 divisiones en pié de paz, compom~n~ose
una del regimiento de granaderos y cazadores y de dos reg'.m'.en·

tos de infantería de linea; las otras dos se componen de 3 reg1mien-

•

tos de linea cada una. C11da regimiento de infantería ha de tener
5 batallones de á 4 compañías; cada compañia constará de 4 oficiales y 221 sargentos y soldados sin incluir á los voluntarios, cuyo número es ilimitado. El regimiento de granaderos y cazadores tendrá
3 batallones de granaderos y 2 de cazadores. En el caso de una movilizacion, cada regimiento formará otro batallon más de reserva de
á 4 compañías, cuyo objeto será cubrir las bajas que haya habido
en la caro paña,
Caballería: 3 regimientos de húsares do á 5 escuadrones de campaña; cada escuadron de á. 5 oficiales, 234 individuos de la clase de
tropa y 130 caballos. Ademas, un escuadron de depósito, Uno de
dichos regimientos recibirá otro escuadron más de ordenanzas.
Artillería de campaña: 3 regimientos de artillería de campaña
con 6 baterías de á 6 piezas, cada uno, formado en una division de
á 4 baterías, una de ~ 2 y 2 compañías del tren; un Cuerpo de artillería montada con 2 baterías de á 6 piezas, y ademas, en tiempo de
paz, otra baterfa de instruccion para formar é instruir los cuadros
para la artillería de campaña.
Artillería de plaza: 4 regimientos, de los cuales uno quedará destinado para la artillería de las costas; cada regimiento de á 10 compañfas.
Pontoneros: un Cuerpo de 4 compañías.
Cuerpo de torpedistas: dividido en 2 compañías,
Minadores y zapadores: 8 compañías.
Soldados de ambulancia: 3 compañías.
En lo que toca á los grandes ejércitos, el Ministro se propone
reunir, en el año de 1881, uno 6 dos regimientos de infantería, durante cuatro semanas, en un campamento de instruccion; hacer maniobrar una division, compuesta de todas las armas y hacer practicar
el servicio de exploracion y seguridad por 2 regimientos de húsares
y, una batería montada en un terreno, en el cual, en tiempo de guerra, tal servicio será necesario, Fuera del 1,950,000 florines presupuestados para completar las fortificaciones, quedan disponibles para
el mismo objeto cosa de 1.550,400 más, de suerte que podrán gastarse en 1881 para tales fortificaciones 3.500,400 florines, Para la
fortificacion de la capital, Amsterdan, no se h,i presupuestado áun

�152

153

suma alguna, pero está avaluada eu 11.000,000 de florines. A fin de
poder completar todo el sistema de fortificaciones de la Holanda se
. .
'
n~ces,tarán, segun el cálculo del Ministro, fuera de la suma dispomble para 1881, cosa de 19.550,000 florines más. Segun se ve por
1~ exposicion que antecede, el objeto de la reorganizacion del ejército holandés, es puramente defensivo, como corresponde á un país
que no piensa ni puede pensar en hacer conquistas.

campañas futuras no serán de la calidad de las que otras veces ha
tenido, este inconveniente será compensado con el mayor número de
que podrá disponer en virtud del servicio obligatorio.
De todas maneras, se cree que el término de 40 meses, señalado
para el servicio activo, no admitirá ya una nueva reduccion, sin que
resulten graves perjuicios en la instruccion, calidad y disciplina de
las tropas.

ÜÁRLOS DE GAGERN,
Coronel.

EL SOLDADO MEXICANO.
DISMINUCION DEL TIEMPO DE SERVICIO
EN' E:r.. EóJ"E:E'I.C:J:TO FH..A.NCES.

Desde el 1? de Enero de este año, el soldado frances no pasará
mas de 40 meses en el servicio activo, en vez de los 5 años á que
estaba ántes obligado.
Esta medida, tomada en virtud de los perjuicios que resienten la.
industria y la agricultura, con retener más tiempo en el ejército los
brazos consagrados á aquellos dos ramos de la riqueza pública, perjuicios que se han hecho más sensibles desde que, haciendo el servicio obligatorio, se suµrimió todo medio de reemplazarse, ha merecido los elogios de unos y la reprobacion de otros.
Se dice: que un soldado no puede aprender el oficio ni formarse
en 40 meses, y que la Francia no podrá ya tener tropas de la calidad de las que hicieron las campañas ele Crimea y de Italia, pues
para contar con soldados semejantes, no basta retenerlos bajo las
banderas por un tiempo tan corto como 40 meses.
Opinan otros, que si las tropas que presente la Francia en las

Ya muchas veces se ha dicho, y por voces autorizadas, que el soldado mexicano es uno ele los mejores del mundo, y no ha faltado
quien lo haya calificado tnmbien como el primero. Esta última caIificacion, tomada en un sentido absoluto, no es tal vez rigurosamente exacta, puesto que para merecerla, ademas de las buenas
disposiciones naturales para la carrera de las armas, se necesita tener un perfecto conocimiento del oficio, es decir, una sólida instruccion y una disciplina bien establecida, cualidades que no da la naturaleza, y que sólo pueden forro.rae con una metódica enseñanza
y con una organizacion perfecta en las instituciones militares, cosas
á que no ha podido hasta hoy atenderse en nuestro país, por el estado de agitacion constante en que hemos vivido.
Pero si calificamos al soldado mexicano en vista solamente de sus
cualidades naturales y de su disposicion para la carrera de las armas,
nada tiene de exagerado señalarle uno de los mejores lugares y quizá el primero entre las distintas nacionalidades de nuestro globo.
Para que no se crea que nos ciega el patriotismo al calificar de
una manera tan ventajosa á nuestros soldados, vamos á insertar en
P. M,-20,

�154
seguida el juicio que uu ilustrado escritor frances hizo sobre las cualidades de los soldados europeos, en una época en que todos ellos se
habían probado suficientemente, pues acababan de pasar las grandes gnerras;del Imperio, que Napoleon I babia ilustrado con su genio. En esas colosales y prolongadas luchas, en que todas las naciones europeas pusieron en juego sus más pouerosos elementos, fué
sin duda donde pudo apreciarse mejor la calidad de sus tropas. He
aquí el juicio á:que nos,'referimos, y que en seguida aplicarémos á
nuestros soldados:
"Las naciones europeas son naciones guerreras, y sus soldados se
distinguen por cualidades más ó ménos preciosas, tanto naturales
como adquiridas.
"El soldado inglés, adicto á sus jefes, es sumiso, disciplinado, fácil de conducir. Sabe soportar las fatigas siempre que esté fuerte '!I
abundantemente nutrido.• Es, ademas, aseado y de buen aspecto.
Su valor carece de impetuosidad, pero es firme en medio del peligro, En fin, aunque reclutado á gran costo, se muestra sensible al
honor nacional.
"El ruso, que de siervo pasa :\ ser libre al convertirse en soldado,
si es que puede decirse· que obtiene su libertad, porque cambia la
servidumbre á su amo por un engal\che perpétuo en el servicio militar, tiene cualidades preciosas. Obedece, sin vacilacion, á la más
rigurosa de las disciplinas, ejecuta, con extrema prontitud y empetio, las órdenes de sus~oficialea, afronta ios peligros con una brutal
indiferencia,'guarda con tenacidad su formacion en fa fila y sabe morir en su puesto. Sóbrio, infatigable, indiferente á las privaciones
como á las intemperies, da~muestras tambien, cuando se excita su
fanatismo, de abnegacion, de valor y de una tenacidad en el combate, que no se abate con: ningun re,.es. El soldado ruso es tal vez la
más perfecta de las máquinas militares.
"El soldado prusiano reune á un gran valor natural y á una viva
impetuosidad, una!grande instruccion práctica y una inteligencia en
las maniobras muy desarrollada, Aprende con facilidad y retiene y
ejecuta bien lo que se le ha ensefiado. Se contenta con poco; pero
las privaciones continuas alteran su moral y abiten su ánimo. Su

155
disciplina es perfeda; pero el hábito que tiene de obedecer hace que
tenga siempre necesidad de ser mandado. (!)
"El austriaco y el húngaro son muy valientes; si el austriaco es
más sólido, el húngaro tiene más fmpetu; pero uno y otro, aunque
adictos á su país y á su soberano, aceptan fácilmente los azares de
la fortuna, y se someten sin gran resistencia á la suerte de las batallas. Son tropas excelentes cuando están bien mandadas y cuando
h~n salido victoriosas; pero en los descalabros carecen de nervio y de
vigor.
"El soldado sueco es valiente hasta la temeridad, instruido y disciplinado; pero cede tambien muy fácilmente á la fortuna.
"El polaco, bullicioso, de Jmpetu, lleno de firmeza, de ánimo yde
valor, alimenta en su alma vivos sentimientos de nacionalidad que
no se abaten con los reveses, Adora todavía á un Dios, ama todavia
á una patria y conserva siempre una esperanza, porque su fé le hace
creer en una justicia divina,
"Los soldados suizos, hace mucho tiempo que no han tenido que
combatir por su patria; pero es probable que, llegado el caso de tener que &lt;l.efenderla, se ballarfan todavía entre ellos muchos Winckelried, Los suizos son soldados firmes, valientes, disciplinados, fieles
á sus juramentos, y ménos ávidos de dinero que lo que generalmente se cree. Desde hace treinta y cinco años han comhatido con frecuencia á nuestro lado y han sufrido con nosotros, sin murmurar, las
fatigas y las privaciones.
"Los holandeses se han mostrado siempre valientes y resueltos,
ya sea combatiendo con nosotros ó cont,a nosotros; tienen toda la
firmeza que su carácter flemático anuncia, y á veces muestran una
impetuosida&lt;l. que no se esperaría de ellos.
"Los belgas, los piamonteses, las saboyanos, los milaneses han
servido, confundidos en nuestras filas, durante las largas guerras de
la Revolucion y del Imperio. Eran buenos soldados, sólo qire algunos Cuerpos italianos no tenían disciplina,
"Los portugueses, sin someterse nunca á la disciplina inglesa, se
mostraro n va,ias veces valientes y dignos de sostener en linea el
[1] F.n el &lt;l ia esta asercion no es rigurosamente exacta. La grande instruccion del soldado ¡1rusiauo y las exi•rencias de la táctica moderna han permitido concederle una grande
iniciativa, qtte no ha l ardado en sn imitada tambien por los soldados de las demas naciones.

�156
choque de nuestros regimientos. Los españoles por el contrario, parecla que habían renunciado á hacernos frente; su temible infouter1a, esas torres vivas como la habla llamado Bossuet, no existla ya
ni en sus recuerdos; pero eran rudos partidarios; animados de un vivo sentimiento de fanatismo religioso y patriótico, eran activos, infatigables, tenaces, pacientes y firmes, llenos de valor y de prudencia, de resiguacion y de audacia. La defensa de Zaragoza dejó muy
atras á las de Numancia y de Mnrviedro.
"Los franceses han tenido que combatir contra todos los soldados
de la Europa, y en igualdad de número, han salido siempre vencedores. Es que, á la disciplina, lazo único de los ejércitos poderosos,
unen la paciencia y el buen humor, que hace dominar la fatiga¡ la
firmeza, que hace permanecer en las filas hasta morir, y que convierte en muralla impenetrable una linea flotante de infantería¡ es
que á la obstinacion de los n1sos, á la audacia de los mame\ ucos, al
valor de los inglese&amp;, de los austriacos y de los prusianos, unen los
franceses esa impetuosidad que les es propia, y que se ha llamado
furia francesa; es que al valor, á la disciplina y á la instruccion,
cualidades con las que un hombre armado es ya un excelente combatiente, unen los sentimientos que aseguran siempre la victoria: la
afeccion á su general y el amor á la patria; en fin, las cualidades
que hacen de nuestros soldados hombres únicos para la guerra; estas cualidades son: la comprension fácil y pronta, el conocimiento
superior de las dificultades del momento y de los medios de sobrepujarlas. Es de notarse que los soldados franceses son los únicos
que, en caso de necesidad, pueden pasársela sin oficiales. Dejad á
una tropa delante del enemigo, ein órdenes y sin jefes: los ingleses
huirán, los rusos se harán matar, los franceses, por su s6\o genio natural y por el instinto militar que los anima, se constituirán en
Cuerpo arreglado, y en las mismas filas de soldados, hallarán bien
pronto un general y oficiales. La obediencia será voluntaria y absoluta, la eleccion expontánea y sin contradicciGnj cada uno no pensará sino en marchar adelante, en combatir y eu triunfar. Se concibe
que tales soldados producirán, en todo tiempo, ilustres generales."
Veamos ahora cuáles son las cualidades naturales del soldado
mexicano y comparándolo con los de otras naciones, nos convenceré-

mos de que, si en las cualidades fictichs ó que se adquieren por la
organizacion y la disciplina, puede serles inferior algunas veces, en
las primeras, con que la naturaleza lo ha dotado, deja muy atras á
unos é iguah. cuando ménos á los &lt;lemas.
El soldado mexicano es s6brio por naturaleza; el "limento más
sencillo y frugal le basta para conservar su salud y su vigor. En
este respecto supera á todos los demas. Aunque no puede compararse por su talla con la mayor parte de los soldados de Europa, ni con
los americanos del Norte, es infatigable hasta el grado de que sus
marchas y el esfuerzo que se le pide no tienen, por lo general, más
límite que la voluntad de sus jefes. El soldado mexicano soporta,
sin quejarse y aún sin murmurar, las mayores fatigas; desgraciadamente se abusa con frecuencia de esta preciosa cualidad de nuestras
tropas. Es lo más comun ver á nuestros soldaclos hacer por muchos
días seguidos marchas de catorce, diez y seis y aún más leguas, Y
esto siu tomar alimento muchas veces más de una vez al dia.
Como resistente á la fatiga, nuestro soldado es superior á los de
Europa y Norte-América.
Siendo dócil por temperamento, el soldado mexicano, sin esfuerzo, se presta á las mayores exigencias, y no se ha necesitado para
contenerlo y someterlo á la obediencia de sus jefes, de esa severa y
aún crnel disciplina á que están sujetos los soldados de Europa.
Los motines, las deserciones en grupo 6 con armas son hechos aislados, que no forman el carácter especial de nuestros soldados, pues
tales desórdenes se cometen, generalmente, por la gente avezada al
crJmen, que se hace ingresará los Cuerpos, sacándola de las cárceles.
La desercion simple que es la más comun, reconoce como principal
causa el vicioso sistema de reclutamiento.
Sin embargo, aún los defectos que tienen por origen el mal sistema de reclutamiento, desaparecen ante la adhesion que el soldado
mexicano tiene por sus jefes, cuando es trataclo por ellos con justicia y con cierta dulzura y cariño, al que nuestros soldaclos se mue~tran tan agradecidos, que ya ent6nces, para ellos, no hay más móvil
,J. qtie la voluntad de sus jefes, constituyéndose asJ, de hecho, la verdadera disciplina de nuestras tropas. Ent6nccs se ve á nuestros soldados ir hasta donde sus jefes los llevan, mostrarse valientes y te-

�158

159

merarios, hasta igualar la decantadafuria francesa si sus oficiales
saben conmoverlos, y morir con esa estoica resignacion, que es un
distintivo del carácter del soldado mexicano, y en el cual no reconoce igual. Muchas veces hemos visto en el campo de batalla á algunos soldados mirando sin pestañear sus miembros destrozados y vertiendo sangre, con una frialdad, con una serenidad en el semblante,
que se creerla que nada sufrían.
Respecto de su mayor 6 menor impetuosidad en el ataque y de su
firmeza en la resistencia, dirémos que el soldado mexicano se conduce en el combate segun la direcciou y el ejemplo que le dan sns
oficiales. La historia de nuestras guerras, tanto civiles como extranjeras, ofrece numerosos ejemplos de Cuerpos que, bien dirigido~,
entusiasmados y arrastrados con el ejemplo de sus jefes, se han cubierto de gloria y han igualado 6 superado con sus hazañas á los regimientos extranjeros de más fama.
Es verdad que tambien, en medio de nuestros desastres y de la
desorganizacion que ha sido su consecuencia, hemos presenciado graves desórdenes y fJScenas vergonzosas. ¡Pero no ha suqedido lo mismo en el ejército inglés, cuando al ocupar por primefá vez el Norte
de España en 1808, fué arrojado de ali! por las huestes de Napoleon7 (1) ¡No fué humillante para la Prusia la conducta obserrada
por su ejército en 1806, cuando irritado el ¡nismo Napoleon por la doblez del gobierno de aquella nacion volvió sus armas contra ella! (2)
¡No están en la memoria de todos las vergonzosas derrotas de las
tropas francesas en 1B70 y las huruillantes capitulaciones de Sedan
y de Metz!
Estas grandes desventuras, que muchas veces hacen llorar de rabia á los soldados, no dependen generalmente de ellos, sino que son
el resultado de una mala direccion, del poco ánimo de algun jefe 6
del estado de confusion y de desmoralizacion política en que llega
á verse envuelto un pala.

Los jefes del ejército mexicano que hayan conocido de cerca lo
que valen nue8tras tropas en campaña, no creerán exagerada la
apreciacion que hemos hecho de las excelentes cualidades del soldado mexicano, y comprenderán que los vicios y defectos que se le
echan en cara no nacen de su !ndole 6 carácter, sino que son efecto
de las anormales circunstancias en que se ha formado y en que vive nuestro ejército.
Algunos años de paz y la decidida intencion de reorganizar al
ejército como conviene ~ nn país civilizado, serán bastantes para
quitar las sombras que oscurecen el mérito y valla de nuestras tropus, poniendo en relieve sus brillantes cualidades.
Entre tanto, los jefes q"e estudien el carácter de nuestro soldado, que lo traten con equidad, que se esfuercen en atender y remediar sus necesidades y que sepan exaltar sus sentimientos el dia de
una batalla, lo verán mostrarse tan valiente y digno como el que
más lo fnere.
Importa mocho tambien que no se abuse, sin necesidad, de las
buenas cualidades de nuestros soldados, porque si bien la sobriedad
y la resistencia á las fatigas son sus cualidades más distintivas, y si
soportan generalmente, 8in mut'mnrar y sin insolentarse, las mayores exigencias, esto es con gran detrimento de su salud y de sus
fnerzas. Las largas marchas y la escasa 6 mala alimentacion so1¡ el
orfgeu de las enfermedades que diezman á nuestras tropas en campaña, y para evitarlas, siempre que las exigencias del servicio no lo
hagan absolutamente necesario, es muy importante limitar prudentemente la longitud de las jornadas, atendiendo á la conservacion de
las fuerzas del soldado, para lo cual tnmbien es indispensable que,
en campaña, las tropas reciban mayor cantidad de alimento y de
mejor calidad que en guarnicion. Solamente de esta manera se harán disminuir las considerables bajas que la fatiga y las enfermedadeli causan en nuestros batallones en unos cuantos dias de marcha,
ues lo re"etimos si el soldado mexicano es sóbrio y resistente á la
P ,
l'
'
.
fatiga importa conservar y no destruir estas cualidades tan apreciable~, que deberán utilizarse cuando el servicio lo E1Xija imperiosamente; pero que no deben gartarse sin provecho.

[11 El ejército del general M1:tore, per~eguido aunque m~y flojamente po~ el. ll'!ariscal

Squft entró en tal estado de desmornhzac1on 1 que la caballeru francesa r~co_gia d1anamen•
te mJltilud de prisioneros que abandonabiyi ,,._us filas para entregarse al pillaJe y que queda•
bao tirados en el camino completamente ebrios.

(2) El ejército prusiano baüdo en un mismo ~ia en los carueos. de Jena Yde _Auerstaedt se
retiró en la mayor confusion, dejando los ,camrn~;1 ll_enos de fusile~ y de Uag1;ts abandonados. Los restos del dlsbandtumento de. dicho eJerc1to fueron _sap1tulando uno tras otro, y
Napoleon se hizo dueno de toda la Prusia en Wl mes de campana.

,

�160
161

Las experiencias durarán doce dias, en cuyo tiempo los caballos,
sometidos á este nuevo régimen, serán ejercitados segun una progresion de trabajo particular y uniforme. Estas experiencias se extenderán á dos pelotones para la eabnllerla, á una baterla para la artillerfo y á un peloton para el tren.
Lna eali:1llos serán pesados y medidos durante y despues del per1odo de experiencia, á fin de que se puedan reconocer exactamente
las diferencias en peso y en volñmen.
En cada Cuerpo de tropa donde se haga la experiencia, una fraccion de la misma fuerz11 que la que está sometida al ensayo recibirá,
para sus cnbnllos, la mcion de guerr11, y ejecutará el mismo trabajo,
de modo que se puedan apreciM, contradictoriamente, los resultados
obtenidos. En fin, para comprobar los resultados, un11 comision compuesta del teniente coronel, de un oficial superior, de dos capitanes
y de un veterinario, seguirá la marcha de fa experiencia y extenderá un informe, con los comprobantes necesarios, luego que termine
la experiencia, y otro un mes despnes. Este informe deberá contener todas las observaciones hechas sobre tl valor alimenticio de la
galleta-forraje, sobre su influencia higiénica ó mórbida y sobre su

NUEVO PAN DE SOPA PARA LAS TROPAS.

Desde la última guerra, la cuestion de las subsistencias militare&amp;
ha siclo una de ]ns precauciones constantes de la administracion de
v1veres en Francia. Se quisiera, al ménos pnra los periodos de gr~~des marchas, poder dar á las tropas un alimento sano, muy nutritivo y muy rápido de preparar. M. Schcurer-Kestner ha ~:esentnd?
á la acndemia un pan e~pecial, que le parece de las cond1c10nes exigidas. Este pan está formado de porciones, iguale~ en peso, de harina y de carne picada, que ,e amasan juntas, añadiéndoles un poco
de tocino.
La pasta fermenta como la pasta del pan ordinario, y se cuece
fácilmente en el horno.
Cuando el cocimiento está completo, se nota que la carne se ha
descompuesto por decirlo asr; las partículas musculares han siJo absorbidas, digeridas, y se han hecho sol ubres. El pan queda en un estado avanzado de disecacion como la gnllcta, y cuando se le cuece
en agua añadiendo la sal conveniente, se obtiene una excelente
sopa.
.
En Argelia, por órdcn del general Cbanzy, estepa~ ha sido en~ayado en varios Cuerpos de tropas y el resultado ha stdo muy satis•
factorio.

1

conservacion.

L.l .UREOSTÁTIC.l lllLIT.U.

Se han hecho recientemente en Inglaterra, nueva, experienciaa

LA. GlLLETA.-FORR.lJE,

En Francia por órden del Ministerio de la Guerra, se vnn á co1
•
•
•
menzar, dentro de a] 6unos dia~, muy rnteresantes ?xpenenctas sobre 1:1 •liment,icion del c,ballo con la galletu-forra¡c. Se hará uso
de galletas fabricalas bajo la direccion de la intendencia militar.

•

sobre el empleo de los globoa en tiempo de guerra, con el objeto de
investigar d qntl peligros pueden estar e:i:pueatoe loa aeróatatos por
parte del enemigo. Para esto, la Comision de operaciones de sitio ha
hecho aaceoder,, una altura de 800 pitls, un globo cauTivo del servj.
oio onlinario, es decir, pudiendo contener doa observadores. Á 2,000
metros de di1tanoia se situó uuo de loe nueYoa callones Howitr.er, de
12, que tiró sobre este globo. El primer proyectil no hizo efecto;

P. K.-21.

�162

. 1 arti\\eros modificaron su puntería, y lo
pero en el seg~nrlo t1r~, º:onaefo estalló delante del globo, y la mehicieron tan bien, que adg
11 se esparció en fonu:-1 de cono, bi11 11 e estaba contem a en e a ,
,1
tra " ct
· •
b , rod ujo su pronta ca11 a.
1
zo varios ag11Jeros en el g o o i_ p ·, que sería neJi.-,roso servirse de
de e,t·i exp~nenc1a,
. ' e b
1
Resn1t.a, puee,
. ' ,
. . f ,. . á 2_ U00 metros de las 1,., ti una &lt;lti-tancia. rn e1101
'
globos en campana,, '
t'I • ,u\ro los casos ,le extrema ne. , ' que no serán ú i es, º
. d l
neas enemigas, i
.
. á una gran distaucm e
..
,
d
p"ra
hacer
observacwnes,
smo
'
ce~1ua , ....

enemigo.

163
{:erse la utilidacl del uso adoptado en el ejército aleman. En efecto;
si bien el uso de las compresas no sería bastante, en todos casos, para detener la hemorragia, muchos hombres, cuyas heridas no fuesen
de extrema gravedad, podrJan procurarse por F1 mismos un auxilio,
que les permitirla espemr la curacion de los médicos.
Nos permitimos llnmnr la nte11cion del Cuerpo Mé&lt;lico-l\Iilitnr sobre este asunto, no durlaudo de que si, como nosotros, crfyese útil
la pr.lctica á que nos hemos referido, iniciará lo conducente, ¡,ara
que en campaña se proporcione á nuesicroB soldados el auxilio de las
&lt;JOmpresas usadas en el ejército aleman .

•

COMPRESAS SALICILADAS QUE USA EL EJERCITO ALEMAN,

-

ESTUDIOS
SOBlm OTIGANIZACIO~ DEL EJEUCITO,•

ro"nia en caso ele movilizacion del ej(rcito, cada ~oldado
r~!bºe ;~: ~:m~~;::d:e :¡~1\!:1:li~:~~id1;~::~~:i.~:s:nd:1Letb;~:=~
ndas, é mism
nen de un ed,1z0 cuaun1do de gasa, que tiene
compresns se corupo
P l cual se enrolh,, segun el tamaño
15 ó lti centímetros de lado, ~n el ó" gnmos &lt;le ouute ( 1) salicila. dar á la compresa
"' '
d
1 .. d'·• do uua solucion ele 1 lll gramo• e
que se quiere
. ara éste con
do. Se ¡nep
, u ª) u " h • g·o y se añaden 40 gramos
.
\' ¡· . en 4 litros de a1co o1 • J ,
áctdo "ª ,ci ico,
¡· .
En esta mezcla se sumerge algo. d, · · ó de o 1cerma.
de aceite e rtcll10
"
, \mente irupre"uauo en
.
b· 'la que que&lt;1e J"Uª
º
don cardado, bien beco, ''",
á b•ar ensartánelolo eu hilos,
en seou1di&gt; se pone bec '
t
todas sus ¡,ar es, Y
"
. t · . á la vez bien ventilados.
.é d ¡ en lugares ca11en es Y
y suspen d1 n O
a batalla \os heridos no
Si se considera que, genem\mente, e~ un . do ~quella ha cond•
¡O8 méihcos smo cuan
pueden ser aten II1os por
d
h bres que quedan tendidos
na gnm parte e Ios om
.
clu1do, Y que u
I ravedad de sus heridas, como
en el campo mueren, no ~aut~ pord.\g no puede ménos que reconopor l a falta de
. una curacwn inme ia a,

°

(I] Borra de algo~••·

Creemos que las cuestiones refatims al reclutamiento, organizadon y administrncion del ejército, son de tan vital importancia para el porvenir de México, qne sn resolucion tiene que ser uno de los
asuntos de qne tendrán que ocuparse el Poder Ejecnt.i,·o, las Cámaras y la prensa, Verdad es que, tanto cuanto son importantes estas
cuestiones, son tambien clificiles de resolverse, no porque en teoría
haya grandes obstácnlos que vencer, siuo porque en la pr~ciica habrá qne colocarse frente á frente de antiguas preocupaciones, y chocar contra la indiferencia con que ciertas clases han visto el •erl'icio
militar, al cual nunca se han creído obligadas, por esa añej&gt;1 cuanto
viciosa práctica de hacer pesar, sobro la clase más iufeliz de nuestro
pueblo, la más tenible de las cargas que la sociedad impone: el con•
tingente de sangre,
Por poco que nos preocupemos hoy dia de estas cuestiones, ellos,
por su propio peso, deberán imponerse quizá muy pronto, haciéndo-

�•

~ll

16i

165

se sentir como se hacen sentir las necesidades de una sociedad, tan
lue"o c;mo la tranquilidad que proporciona la paz, permite á los
ciudadanos y á las autoridades, ocuparse de estudiar y buscar todolo que hace falta para la seguridad y bienestar comunes. .
Mióntras mayores intereses nazcan en nuestro pafs en vntud del
desarrollo de nuestm agricultura, de nuestra industria minera Y
fübril de nuestro comercio, y de la inmigracion, que no tardará en
tomar' incremento, mas se hará sentir fa necesidad imperiosa, imprescindible, ele dar garantfas de estabilidad y seguridad :\ aquellos
intereses, y esto no podr:\ hacerse si no se cuenta con una fuerza pública perfectamente organizada.
Convencidos de esta verdad, y creyendo que no est:\ lejano el dia
en que las cuestiones que hemos indicado exijan una solncion, nos
proponemos publicar, bajo el tftnlo que c~cabeza _este articulo, los
escritos que á nuestro juicio puedan servir para ,lustrar aquello~
asuntos aei como los que expliquen la solucion que en otros pafses
se ha d~do á la cuestion de que nos ocupamos, en los distintos ramo&amp;
que ella braza.
Como hase y principio de estos estudios publicamos desde luego
el siguiente articulo:

Buenas razon_e~ militan en favor de esos cambios¡ no hay para qué
negarlo. Hay v1c10s en la construccion¡ se quiere hacerlos desapare-cer. Nada más natnral ni más justo.
Pero esos vicios ¡de dónde provienen? Indispensable es saberlo.
De otra ~uerte, nos exponemos, queriendo con·egirlos, á incurrir en
-otros qmzá tan graves como ellos.

COMO COIIYlEIIE PROCEDER Ell EL ESTUDIO
DI LAI

LEYES DE ORGA~IZACION MILITAR.

•

{TIUDOCID0 D■L l'Ul!CU),

Diferentes proyectos de ley, que ya hace mucho tiempo están•
la 6rden del dia eu la c,mara, y cuya discuaion no puad.e tardar,
van , poner de nuevo en tela de juicio las bases mismae de nuestra
organizacion militar. Y he aqul c6mo, qnizé, van , cambiane loe
cimientoe de este edi6cio que no hemoe logndo acabar todavla.

Se ha dicho muy á menudo, y, sin embargo, no es inútil repetirlegislacion militar se hn formado al dia y
s,_n un plan general. Ha habido prisa por asentar ciertos princip10s, en que unos han consentido, que otros han votado con cierto
-e?tusiasmo, y que la mayor parte han aceptado¡ sin comprender ,
bien_ todas su_s co.nsecuencias, y sobre todo, sin haber investigado los
motivos que 3usJ1ficaban su adopcion.

¡? una vez más: nuestra

Las circustancias explican y hasta pueden excusar, en cierta medida, las faltas, los errores cometidos. El tiempo urgfa¡ faltaba ]a
-experiencia. La constitucion politica del pala se discutfa al mismo
tiempo que su reorganizacion militar.

Nos encontrábamos en el dia siguiente de inauditos desastres· y
desgraciadamente, la más elevada personalidad del momento, el jefe del Estado, el que tan valerosamente habla emprendido la inmensa tarea de reconstituir á la Francia, se mostraba ardiente defensor de sistemas anticuados, y ele doctrinas que ya se hablan hecho
viejas, en materia de organizacion militar,
No debemos sorprendernos de que, en condiciones tales, fuera ne-cesnrio transigir en más de un punto; tampoco debe llamarnos )a
atencion que nos contentáramos con introducir en la ley los principios esenciales, empleando todos los argumentos que ent6nces podian aducirse para hacerlos prevalecer.
Hemos podido decirnos, entónces, que era preciso romperá todo
trance con la rutina y con las preocupaciones tradicionales; que todo era preferible á la conserrncion de lo que exi6tfa; que una vez
rotas las trabas existentes, acaharfa la lógica por recuperar sus derechos¡ y que lintes de formar el plan del edificio, era menester primero acopiar los materiales necesario, para su construccion.
Pero por excusable que haya podido aer esta manera de proceder,

'

�166

167

no por eso era ménos irracional y mala, y sns consecncncias fatales-

En una palabra ¡sobre q é
t
. .
á In vez la primer~ ley mTut pun os es rnd,spensable que recaiga
1 1 ar que se establezca1
t
E soesoq
·· yo determinar en este estudio.
1 ne quisiera

no tardaron en mani füstarse.
El sistema está en vigor desde hace apénns unos cuantos años, y
por todo• Indos se levantan las críticas contm los resultados que ha
producirlo. Siéntese la necesidnd de wodificar la máquina aún ántesde que baya recibido sus últimas piezas.
En efecto, necesita modificaciones¡ pero no serían bastantes.
Cambi•r, nqní y alll, una pieza del mecanismo, serla tan difícil como peligroso. Estamos en presencia de un edificio mal ordenado¡ no
es trnsportanclo algunas piedras como podemos espernr hncer su ordenamiento perfecto. Es preciso que nos decidamos, virilmente, á
rehacerlo por completo.
Obrar de otro modo sería volver á incurrir en los mismos errores
que los que Jo construyeron; y esos errores, hoy, no tendrían excusa
alguna.
Francia está á cubierto de un golpe do mano. Se puede trabajar

'

con toda calma.
Por lo demas, no se trnta de derribar desde Juego lo que existe.
El edificio provisional debe subsistir hasta la conclusion del que ha
de rcemplnznrlo, y para cuya construccion pueden servir muchos de
sus materiales.
Lo esencial es que, sin vacilacion, así como sin una irreflexiva.
preci¡,itacion, en todn. calma, con espíritu de órden principalmente,
se emprenda de nuevo y por completo, todo el trabajo mal hecho,
tmz11ndo primero el plan del conjunto, plan que se hizo mal en no
formar bnce diez años.
Importa, pues, buscar aquí cómo conviene proceder en la elo.boracion de un plan gcnaral de legislacion militar¡ cómo, primeramente, deben fijarse lo.s bases¡ y en qué (mlen deben irse levantando sobre ellas las otrn.s partes del monumento.
tCuáles son las· diferentes cuestiones que deben resolverse y eu •
qué consideraciones es preciso apoyarse para encontrar In ,olncionf
tCómo se ligan entre sí esas cuestiones? ¡Cuáles son aquellas que
es permitido examinar aisladamente, y las que, por el contrario, deben estudiarse simultáneamente, porque están en conexion y no
pueden resolverse independientemente unas de otras?

•
l.
Antes de emprender nna tarea cual . . 1 .
b~cer es fijar con bastante clarid,ul ~1qt01a, o primero que lrny que
eJecntarlu Conocido ese fi
n que se desea alcanzar al
1
perder ele ~ista por dec;rl0 \Y ~ aramente marcado, no ,e deberá
cia él' bnscnndo siempre I n, . . erá menester tender sin cesar háos meJores medios p
,
.
.
ara conseguufo, sin
deJarse desviar por motivo al"uno
s·,, de paso, se pueden utilizar
" esos
. m'
.
ne•, igualmente buenos y
t .
ismos medios para otros fi.
ven aJosos no está p ¡11'b'd
1 11
pero con la expresa cond·ic10n
. de que· ' uo se t dro . o e iacerlo·'
el alcanzar el fiu principal y definitivo.
re ar e m comprometa
Estas recomeudnciones pa
á
. .
dencia. No creo inó.t'l . 'recer n can&lt;l,das en fuerza de su evi1 , sin e,nbargo hace la
• . . .
porque ~ menn&lt;lo
d
'd
' ' r ' ', m ms1st1r en ellas
60 escu1 an estos sabios
t
'
de 1n discusion de las cuest·
· ..'
prccep os en el estudio
iones m,1,tares como t d é
•
'
d
'
en r ocas1on de
h acerlo observar m's
" e una vez.
Procurémos·' pues·, ª¡ prmcqnnr
• .. este trab ·
·t
.
la misma falta. y ra q
t
·
ªJº, evi ar e1 rncurrir en
1
.
' • uc se ruta de buscar 1
eegmrse para organizar el 'é ·1 el
.
a marc in que l1aya de
.
eJ re, 0 e un país
d ¡
as mstituciones militares .
, paro otar o de sólidgunta:
1
' p antémonos ántes que nada esta prc-

¿Con r¡uéfin organiza

Slt

ejh·cilo 1111 pats?

La respuesta es muy sencilla ' Y Iª f;ormularó de la manero siguiente:
Un país organiza su ejército ó más
1
nes militares, para estar en a ;it d d genera mente Re da iustitnciopaíses.
p u e har,cr la g-,ierra á los dema8
No digo: atacar¡ tampoco di : de'ende . . .
Y no lo digo sin razon.
go "'
rie, digo. hacer la guerra;

�168

"

lt

11

Una nacion debe estar tan en aptitud de atacar á sus vecinos como de rechazar sus ataques. Es una facultad que le es indispensable poseer, sin que implique por su parte veleidad alguna, ó tendencias belicosas. El uso que haga será bueno ó malo: esta cuestiou es
del resorte de la pol!tica y no toca al legislador militar discutirla.
Tampoco tiene por qué preguntarse si la guerra es un bien ó un
mal; si puede esperarse que desaparezca de este mundo en un plazo
más ó ménos cercano, ó si, por el contrario, es preciso resignarse á
verla subsistir hasta el fin de los siglos. la guerra es un hecho,
cuya existencia no puede negarse. Si, políticamente hablando, un
país debe esforzarse siempre por evitarla, debe tambien, bajo el punto de vista militar, no pensar más que en una sola cosa, en darse los
medios para hacerla con éxito, una vez llegado el caso. Y el éxito
en la guerra consiste, no sólo en no ser batido por los demas, sino
en batirlos. No olvidemos esto.
Tal es el fin, y el fin único, en vista del cual debe organizarse un
ejército.
Una vez que exista, permitido será exigirle, en tiempo de paz,
otros servicios accesorios; co11 la condicion, sin embargo, de qtie pueda prestarlos, sin exponerse á perder lo más mínino de las cualidades que le son indispensables para hacer la guerra.
Pero cuando se trata de organizacion, cuando se debe crear el
instrumento, es preciso, de la manera más absoluta, no pensar más
qué en el fin esencial.
Es preciso descartar, implacablemente, todas las consideraciones
extrañas. Si se pueden, en rigor, tener en cuenta hasta cierto punto, las costumbres, los hábitos, el temperamento nacional, el r&amp;gimen
político, no debe hacerse sino con la mayor réserva. Cuanta más im·
portaucia tienen estos diversos puntos cuando se trata de cuestiones
de gobierno interior, tanto así debe temerse darles dema.iada cuando se trate de la organizacion militar.
La razon de esto es sencilllsima. Una nacion se da un gobierno
para sf misma y no parn las demas. Cuando un pueblo quiere, por
ejemplo, adoptar instituciones republicanas, no debe preocuparse de
si tal ó cual otra nacion prefiere la forma monárquica. Las instituciones polfticas de nn país son completamente independientes de las

169
de los pafses vecinos .. No puede ser lo mismo con las instituciones
militares.
Éstas en efecto están deotinadas ante todo, á. ser puestas en opo'
&gt;
•
!icion, en un momento dado, con las de las naciones vecmas, Y por
~:onsiguiente, la organizacion militar de cualquiera de bllas, debe
influir necesariamente sobre la organizacion militar de todas las
demas.
.
De aquí resulta la necesidad, para las diversas po~encia~, _de observarse sin cesar, mútuamente, bajo el punto de vista_mil_itar; la
.obligacion, para cada una ele ellas, de arreglar su orgam~ac1nn por
la de las potencias rivales, adoptar :l. menudo una medi~a que les
parezca desagradable en sí, que puede tener par~ ella, baJO el punto de vista social ó político, inconvenientes particulares, pero que
sin embarao se impone porque otra potencia, al adoptarla, se ha
" un aumento
' de fuerza agresiva, que la prunera
·
debe
proporcionado
ponerse en aptitud de poder contrarestar.
.
No quiere decir esto que la organizacion militar d~ los diferentes
países deba ser completamente idéntica. Una multitud ~e razones
se oponen á. ello, de las que la primera es que no todos disponen de
los mismos recursos en hombres y en dinero.
Ademas, por la naturaleza y por la configuracion ~an di vers~s de
sus territorios, por ]a extension variable de sus poses10nes contmentales 6 marítimas, las naciones tienen necesidades militares que no
son las mismas, y á veces son diametralmente opuestas.
No es ménos cierto que todas están sometidas á esta regla comun:
que deben poder luchar, y luchar ofensiva ó defensivamente, unas
contra otras.
Es esta una verdad incontestable, que, por lo demas, se sient~
instintivamente, aún cuando no ~e la enuncie de una manera explícita, y que se encuentra en el fondo de esta fórm_ula de ~ue se hace
por todos los países tan frecuente uso: Es preciso orgamzar nuestro
ejército "conforme :l. las exigencias de la guerra moderna."..
Las "exigencias ele la guerra" no eon otra cosa, en defimt1va, que
las obliaaciones impuestas á cada ejército por la necesidau de poner- ,
se en e;tado de luchar con los ejércitos vecinos. Precisamente ese
P. M.-22.

�liO

171

es el resultado de ln influencia mútua
.
sobre otros.
qne eJercen esos ejórcitos unos

seculares; lo es, sobre todo, imponerse cargas á. las 4110 se babia creído, hasta entónces, poder sustraerse. Los gobiernos, los legisladores
de un pueblo, no pueden resolverse sino difícilmente á la adopcion
de medidas que, al mismo tiempo que hacen más fuerte al pafs, les
parece que deben ha~erlo más difícil ele gobarnar. Lns dificultades
interiores son para ellos de todos los instantes; por eso las temen más
que los peligros exteriores, que son relativamente raros y que, sobre

'l'oclo perfeccionamiento todo
naciones, toda máqui11a '
d prog.reso realizado por una ele las
.
nueva e guerra
l d
miento de fuerza y de p d t d
. que e a un acrecentaO er, 0 a mod1ficac·
¡
. d
ion en a organizacion
d.e sns tropas ' en h' instr ucc10n
e sus •old ,d
l
. ' os, en a manera debat irse que se les enseña d b t
.
' ' e e ener por consecu .
encrn, un perfecciona.
miento, un pro"reso Unº m d'fi .
•
b
l
n
O l Cil.ClOll
• •
rivales.
consigm
euto en los ejércitos

todo, parecen ménos inminentes .
Sin embargo, por funestas q,ie sean parn una nacion las agitaciones políticas que se produzcan en su seno, sus consecuencias serán
siempre infinitamente ménos graves que las de los golpes que pue·
dan asestarles sus rivales, sus enemigos, sus competidores naturales,

. La guerra es h forma bajo fa cual s
srn du&lt;la, por mucho tiempo tod l z' e presenta hoy y presentará,
av a a luc!ta po l
.
.
no es ménos eterna ent 1·el
bl '
r a ,·.r.istenr,1a, que·
•
os pue os que ent • 1 • ¡· •
nac1on so pena de d
i e os me iv1duos. Cada
'
esaparecer está en el e d d
ce, los meclios ele sostener . t' .
aso e arse, á todo trande estos medios para cad v1cíonosamente esta lucha. El conjuntC&gt;
pa s son sus · n ·
·
Cuando se trata ¡rnes de 't bl
,ns • uciones militares.
. .
'
,'
es a ecm· de refo
6d
sus mst1tuciones hay que
.
'
rmar
e refundir
'
exammar no sólo el
.
sobre torio, los que lo rod
R
propto país, sino
ean. echazar un s t
. . '
ra un detnllo de orn-anizacio b .
. is ema 6 s1qmem
0 '
'
n, ªJº pretexto ele
poco compatible con las cost b
·
que serla estorboso
· ' um res con las id
'
6
1
'
· . eas con os hábito&amp;
6 1a organizacion política de1 pn1s es
grare l
d .
cegued,vl; porque ese sistema 6 ese' d~tall~ ad mpru encia, es funesta
puede d•rle la superioridad
1 l h ' ~ptado por otrn nacion,
l b
en a uc a que siempr d b
que la rá c¡ue sostener eontrn ella.
.
e e e esperarse

'

'ª

.
Las costumbres, los hábitos las ideas
ben, si fuere necesario tras~ '. '
' Dac1onnles, son las que de' ' or,narse ple"arse a1 t l
.
o ' , ' l e as exigencias de
la guerra. Eu la lucha· entre las ªO'.1,omcraciones
I
ea a lucha entre las espec'1e
."1
rnmanas, así como
d l
·
s amma es el po
•
otaclos, de los que poseen las más ú¡¡'I
r~e1,m es do los mejor
seyéndolas al principio, llegun á dársela:~ cual1d.1des, 6 que, no po. Sól~ las razas que saben trasformarse u l
vrntorrn en esa lucha im ¡ bl
P e, en esperar alcanzar la
d
. .
p aca e, en la que la d
t
.
e amquilamiento de nul'fi .
' erro a es srnónima
.
'
i cac1on. Las que rebeld á t l
maCion, permanecen por el contrario . . ' .
es' oc a trasforá ilesa parecer.
'
cstacwnarias, están condenadas
Siempre es penoso renunciará
•
sus costumbres, á sus trad'1c10nes
.

1-

en la lucha por la existencia.
Esta existencia misma se encuentra entónces en juego y puede
llegará ver,e comprometida. Ahorn bien, ántes de pensar en vivir
con más 6 ménos comodidades, preciso es preocuparse de no morir,
La primera preocupacion de una nacion debe, pues, ser la ele su defensa contra sus enemigos exteriores. Cualquiera otra considerncion
debe ceder ante ésta, 6 cuando ménos pasará ocupar un lugar se·
cundario. No son las exigencias de la defensa y del ataque (nunca
va una sin otra), las exigencias de la guerra, en una palabra, las que
es preciso hacer plegarse ante las necesidades ele la administrncion
y ele la política interior; por el contrario, son estas últimas las que
deben acomodarse, lo mejor que sea posible, á las primeras.
No está prohibido, sin eluda, y aún es útil y necesario, buscar los
meclios de conciliar las demas consideraciones con la consideracion
suprenm ele la seguriclad del país; pero ésta debe ser siempre cuidadosamente mantenida en primera línea. Cuando es indispensable
una medida para la defensa ele la patria, jamas debe hacérsela :1 un
lado, nunca debe ser aplazada ni siquiera restringida en su aplica•
cion, por el sólo hecho de que presentarla inconvenientes bajo el
punto de vista gubernamental 6 administrativo.
Así, pues, cuando una nacion quiere organizar 6 reorganizar su
ejército, necesita, sobre todo, hacerse cargo exacto y preciso de esas
"exigencias de la guerra moderna," que se trata de satisfacer.
Ensayémoslo. Procurarémos deducir, en seguida, los verdaderos

•

�li2

173

principios que hoy deben servir de base á las instituciones militarea
de un país como el nuestro.

ra el medio de tener todavía soldados suficientemente buenos, aumentando al mismo tiempo su número, para que sus vecinos se hayan visto compelidos á imitarla.
Puede verse en esto un síntoma de decadencia de la ciencia militar, que nunca brilló con más vivo esplendor que en tiempo de los
pequeños ejércitos, formados de veteranos avezados en el oficio. No
es imposihle, sin embargo, que en ello haya habido, en definitiva,
trasformacion más bien que disminucion, como mlls adelante lo
verémos.
Sea de ello lo que fuere, paréceme permitido afirmar: que los principios que deben servir de base á la organizacioo de las fnerzns ar•
madas de un país, se haa modificado profundamente en nuestros
dias, y YI\ que no son, en lo absolnto, los mismos que en otro tiem•
po; que la guerra moderna, ó por mejor decir, contempor:\nea, tiene
realmente •·exigencias" nuevas, que es absolutamente necesario sa•
tisfocer por completo¡ que presenta una série de caractéres perfectamente definidos, cnyo exámen nos permitirá determinar esas exigencias y satisfacerlas.

II.
Pero en primer lugar ¡es bien cierto que estos principios ya no
sean en la actualidad los mismos q11e en otro tiempo, y que la guerra presenta caractéres nuevos qu'e no siempre ha tenido?
"Los principios fundamentales de la ciencia de las armas, inmu•
tables por su naturaleza, no pueden modificarse," ha dicho con mu•
cha razon el general Lewal. "Los principios de Polibio y de Xenofonte son tan excelentes como hace veinte siglos. Napoleon procedió
como Anlbal y César." Sin embargo, al lado de los "principios ah•
soluto,," el eminente autor de los Estudios de guerra admite que
existeu "preceptos rnriables relativos á las épocas y á. las máquinas
de guerra."
Esta última observacion, que se aplica á la ejecucion misma de
la guerra, esto es, á la manern de poner en accion ese instrumento
terrible que se llama un ejército, me parece cierta, sobre todo, cuan•
do se trata de la organizacion de ese ejército, de la creacion del instrumento mismo, Si las desiderata que debe uno esforzarse en rea•
!izar son, en el fondo, siempre las mismas que en otro tiempo, bien
seguro es que la importancia relativa de algunas de ellas se hamodificado de una manera considerable.
Asl, por ejemplo, siempre ha sido ventajoso tener á la vez para si
el mayor número y la mejor calidad de las tropas. Pero en otro tiem•
po se sacrificaba de buena gana el número á la calidad, miéutras que
hoy la tendencia es muy ruauifiesta de sacrific&amp;.r la calidad al náme•
ro. Puede tenerae á mal esta tendencia, pero es imposible desconQcerla, y serfa una soberana imprudencia no contar con ella.
Como ya lo dije m~s ántes, las organizaciones militares de las
diversa• naciones deben influir necesariameute unas en otrns. Man•
tenerse apartado y persistir á pesar de t0&lt;lo en las preocupacionea
del pasado, serla para un pueblo exponerse benévolamente á los más
graves peligros. Ha bastado que una potencia encontrara y aplica-

111.
Examinemos en primer lugar esa cuestion del número y las con•
secuencias que se desprenden de la adopcion, que forzosamente ha
llegado &amp; hacerse general hoy, de los grandeR efectivos.
En su origen y por eRpacio de muchos siglos, los ejércitos permanentes se reclutaron casi únicamente por medio de los enganches
llamados voluntarios, como se practican todavía hoy en Inglaterra,
Con 11emejante ,istema, cuyos resultados eran naturalmente muy
aleatorios, no habla libertad para aumentar 11. voluntad los efectivos,
6 al ménos, si á toda costa se quería anmentarlos, era con la condicion de no mo,tl'llrse dificil respecto 11. la calidad de los elementos
que para completarlos se aceptaban.
E•o erll, por lo demas, lo qne acontecía generalmente. Los en•
ganches voluntarios, daban ejércitos relativamente poco numerosos
y muy mal compueAtos, tanto mlLs mal compueetoa cuanto mds nu•
merosos eran; y quim es esta una de las razones que hactan prefe-

�174

rir, por muchos generales de aquel tiempo, los ¡1cquei,os ejércitos á
los grnnues.
La introuuccion, mis tarde, del servicio obligatorio parn todos,
en principio, fué un progreso real. El gobierno pocl!a "llamar" el
número ,le hombres que juzgaba necesario y posible, con sus recursos financieros, mantener ~obre las armas. !'\o tenla que preocuparse de l1\ bnern, voluntad de los indivi,luos. El sorteo designabaá. los
que deh!.rn servir. Se tenla el número.
Por desgr,1cia no se tenla, al mismo tiempo, la caliJad, porque la
obligacion de servir uo era personal y cada cual era libre de hacerse
"reemplnz,,r," El hombre designado por b suerte podfa liacer servir en sn lngar á alguno de los que no hablan salido en el sorteo.
J'famrnlmeute, ern á costa de dinero cómo se obteu!nn aquellos reemplazos. Los cindndnuos acomo,hdos rehac!an por su cuenta lo que
el gobierno, con el antiguo sistema, hacia por la suy,;: engiinchaban
á. pobres diablos para hacer su servicio, y á poco se organiz.1ron
agencias parn ejecutar en grande aquellos enganches.
Con exce~cion ele los pobres designados por la suerte, la composicion del ejército habla permanecido siendo poco más&lt;, ménos la misma; y udeums, aunque se hubiesen realizado sérios progresos bajo
el punto de ,·i,ta del número, todal'fa se estaba bastante estrecha1

1

mente limitado bajo este concepto.
Era menester, en efocto, mantener en tiempo de paz sobre las arma•, á t.,dos los solcla,los de que qnerla disponerse en tiempo de
guerra. Cuan,lo más se podía, por medio de algunas licencias, nliviar 11lgo las cargas del E,tiulo, cargas que lo gravaban pennanentemcnte. La má,1uina militar, or~anizada así, carec!a absolutamente
ele elastici,lnd. No prúporcionaba :1 un pa!s sino una fuerza constante, cuando sus necesidades, bajo este punto de vista, son esencialmente variables.
Cada gnerra necesita, en efecto, de parte de una nacion, un esfuerzo que debe ser m:lximo; pero que, por eso mismo, serla im¡,osible sostener largo tiempo. Los intfrvalos de paz deben ser periodos
de reposo relativo, durante los cuale~, al mismo tiempo que se debe
tratar cuidadol'llmente de estar siempre li•t-0 para ,•al ver II tomar las
armas, se pueda descargar al ménos de una parte de su peso.
'

li5
'
Bajo este punto de vista, la constit .
. .
nente•" presenta al"o de ·10 .
. uc,on do los eJérc1tos "perma1 "lCO Cierta
º
t f
por una multitud de razone; .. ·t't . men e ué un gran adelanto
,
, rns ' mr con esos ·, ·
. eJarc,tos las handus
d e l" E• ua,l i\fr&lt;lia ' fonua·'·
u,1s n¡,resurndam t
1
guerra y licenciarlas irrn·c,l1'·1t·t
.
t
d
en
e
en
e
momc11to do la
• &lt; , mc11 e c~pt .
1iaL!a concluido.
o
méuos
i11c011testablo
.
ies
que
N
" es qut•, eu teurfa e,t-1 ~
. .
t' l· , 1 d
'
.
'
urmac1on wtcrmit1en t e t"
1 los c'frcito.
J
::; en "1. .i (ro e m·ts rn.c.
l ,
ocomotora que sería ll'e1·e ·t.º .. - • .. wna . Claro es qne una
.
• ' a cr &lt;,,usc~n·ar ce n ·t t
s10n, scrfrl una mdc¡uiua 11111 1.,
, s úli cmcnte bajo pre.
'
Y &lt; lle~! uo~n..
L o.. cuestton es , pues, encontrar m1·\ or n . .
reunir hs ,·entajas de l&lt;Js do . ·t
'
g, mzac,on que permita
s fil&gt; emas ap·irt ¡ 1 .
.
, • amo os 1uconrt111ient es de catlo. uuo de dlo:-1· · E s preciso
constit ·.
• .
,\
llegar
á
un
md.rimwn
de
.
. un un eJérc1to que pued
po 1eucia en t,em¡ d
es unafucrza ,, b·1J··1r' tt
' .
,o e guerra, cuando
' ' ' ' ~ u m,111mu1n de pes
·
cuando es una carga.
1 o en tiempo do paz,

IV.
Ta\ es el problema que se trnta el
'
los ejércitos &lt;le hov· es cxtl' {· .e resolver en la ol'ganizacion de
Los ejércitos co~·'te~ . _;or, 111nr1amcnte complexo.
•
i
IJ10I ullCOS no SOn a
J
' • '
este swlo ruáqnin•• d
Y , como os de pnnc, 1,108 de
•
'
~..,
e guerra ,1ue se
.
0
h~tos para
funcionar ~
,
.
conse1vnn 11crn,anc11teme11te
· r..;;On Iliáqmuo.s que
t'
montan, y curas ¡,iez·1s se di
en tempo ele ¡,az fie ,les·
·
sper,an cntúuces
¡
por eso dc1. d . l
. por os cuatro l'Ícntos
d el pnfs.. No
.
uen
eJnr
&lt;e ser su•
·¡ 1
en ruovumento • la P . .
. ce¡,t, les de Sel' puestas
,. ' nmcrn scn-1! nñn :1 •
en lo ¡,as,«lo.
' •
m s rnstantánrnmentc que
Prtrn
obtener
. endentemente'
.
lº Que
1 .este resultado
l
'se necesita,
·
as ¡nezas, e tu máquina d .
. ·
es:nonta,1,1 se cln,1fiouen con
el mn,·or órden·
•

'

'1

2~ Que este órden sen, en lo posible a uel
á la hora de volverá arma¡.
·t
' q
en que deba colocarse
.
.
.r a, es o es que las ¡1i
h
Juntarse no estén deposit·ul·
. 1·.'
ezas que ayan de
"Q
' ,is lllll) éJos unas de otras·
3·¡. ¡ ue
. sea de la , '
d la construccion de la rn·'.qurna
.
post ' e, e modo que su montadura
m~yor scnc,llez
ficultad.
se opere con rapidez y sin di-

�176

Hny otra cosa todavfa. Las piezas de esta máquiM son de naturaleza tal, qne tienen no sólo necesidad de ser conservadas ó mantenidas con regularidad, sino renovadas con frecuencia. Es preciso
trab;,jllr, sin descanso, en confeccionar nuevns. Para eso es necesaria una máquinri especial.
El füncionnmiento de esta Fegunda máquina debe ser continuo.
Su c,,p·•~i,hd de produccion debe ser proporciona&lt;la con la can!idad
de mriteria prim;, qne haya de ponerse en obm, y esta cantidad debe serlo, á su vez, con la potencia que se quiera dar á la m6quina.

,,,

definitiva.
E,ta potencia, es decir, el efectivo totnl del ejército en pié d!t
guerrn, representa el fin que debe alcanzarse. Es, por consiguiente,
el ,hto fuu,hmentnl del problema, que es necesario fijar ántes que
t0&lt;lo, y de donde se deducirán todos lo3 ,lemas, haciendo intervenir
las diversas condiciones que deben llenarse, condiciones ,lo las que
la más esenci,1\ es la rapidez que importa obtener en la constitucion
de la máquina y su instalacion en el punto en que debe obrar.
Parece evidente, d priori, que una nncion tiene el mayor interes
en procurarse un ejército tan numeroso como sea posible, en pié de
guerra. Ni siquiera hay, por decirlo asf, que tener en cuenta lo que
costará, porque su existencia no será m,s que intermitente y temporal, tanto más rara y tanto más corta cuanto más poleroso sea
ese ejército. Y tales intereses están en juego cuando se le pone en
movimiento, 'lºe ante ellos desaparece toda otra consideracion. Una
nacion no debe, en caso semejante, pensar sino en desplegar á todo
costo su máximum do potencia.
El efectivo de un ejército en pié de guerra no deberá, pues, depender, en principio, sino de la poblacion destinada á snmini•trarlo.
Pero en realidad, depende tambien, y muy estrechamente, del efectivo del ejército en pié de paz, qne debe producir sus elementos. Y
como éste es permanente, como representa una carga que pesa en todo tiempo sobre la nacion, la cuestion de gasto adquiere aqn! una
importancia capital.
Débeae contar, necesariamente, con ella, en la organizacion del
ej6n:ito de tiempo de paz, de meera qne en el ejército de tiempo
de guerra se haga sentir forzosamente la influencia del primero.

177

~:¡

A este ejército de tiem de
.
se _puede dar indiferente:ente
mái?tª para hacer soldados no
fuera'. es decir, de hombres para t ca; I ad de materia prima c~altee~_s1ado débil, habría trabajo
º";:1ar. Si esta cantidad es
.' I esta cantidad es demasiado , I ot, uerza gastada inútilmen
d rnnos
H ' y su número no compensará10er e' Jos p_rod uctos serán me-·
emos procedido pu
su mnla cnhdad
te il6gi 1
' es, en Francia de u
·
qne de::' n elaborar separadamente la le nabmanera perfectamena procurarnos la
t .
Y so re el recluta ·
de~a constituir la mllqui:a d::~::!ma, Yla ley de los cuad::~::;
os hemos apresurado á t
a á ponerla en obra
debf a el serv1c10
• . militar vo ar' en 1872' no sólo que todo
· .f.
dos los jóvenes lut' ·¡ ¡personal, lo cual estabe bien . rances
"' es , e cada I
' srno que t
::;o:;'~::•~~d;3dé incorporadosc ::~~sn~u:1·rpospesnsadyos, etc., debía:
ic a o esta medid
·
nuestros lea·
y la composiciou de los Cu n aún llntes de haber fijado el nú º1sJóvenes.
erpos que debían recibirá •
. meEsos m.
e.os mismos
años
ismos legisladores habrían
.
mi más t~rde llegó la discusion de Ipodido, es cierto, cuando tres
b nar las dimensiones de éstos
a ley sobre los cuadros det
la que incorporar cada año ~:gun e_I número de reclutas ~ne::·
parse. entónces en safisiucer
,
.tantassgrac1adamente
t
' deb.ieron prcocu .
es~:1al se encontró descuidada.
o ras condiciones, que la má~

pe:~

~

erza es reconocer por lo d
emns, que les habrla sido d'f¡ il
obrar de otra manera. '
Al p
'b'
1 e
ir, por la ley d e rec Iuta · t
&lt;ÚJ ¡ rescn
h
.
• a os ombrcs válidos del contin m1en o, In rncorporacion de loimprudentemente en el
.
gente, hablase introduc'd
b•
organismo T
I o muy
cam iaule; de manera que cnand llll ,tar un elemento aleatorio
á querer f,jar el efectivo del opi:e¿legó, por la ley de los cu[
rente con este
bl
e paz se ene t
constante con la ale~ edma casi insoluble: 'obtenerººu raron fr~nte
E
100 e un nóm
d
na cantidad
ste número dado no era ot
ero ado de cantidades variab
e_ncodntrarse simultáneame~J:;b el los contingentes que~::
. ecu, e los años de se..,; .
re as armas en tiempo d
en 1 'é •
• uCIO que hay
. .
e paz
e e; rc1to activo. No podio
que _exigir de todo hombr'
.
e
•
' pues, determmarse arb't
1 ranamente

:~s,

::s:

fº

P. ll.-23.

'

�179

178
porque debía representar el tiemPo mínimo necesario para la educacion militar de los reclutas, con objeto de trasformar á un borobre
en Todavía
soldado. se recuerdan las largas discusiones que se empellaron con
tal motivo. Como una falla de lógica trae necesariamente otra,
aquellas discusiones dieron por resultado una conclusion más irracional que todo el resto: la adopcion de dos cifras diferentes. Una
asamblea de legisladores declaró sin pestañear 1 el mismo dia, que se
necesitaban cinco años para formar un soldado, y que, sin embargo, se
deberla Poder llegar al mismo resultado en un año y basta en 6 meses.
Por esta deplorable medida de la division del contingente en dos
"porciones," llevóse á su colmo la complicacion, y poco despnes
otras disposiciones vinieron á aumentarla todavía. En donde todo
debería haber sido sencillez, fijeza, precision, se introducían como
po'r gusto elementos complexos, variables, mal definidos.
Nuestra legislacion militar se ba convertido en un dédalo en el
que es casi imPosible reconocerse. Nuestro ejército, la máquina creada Por esta legislacion, no es más que un hacinamiento enorme y confuso de piezas mal hechas. En tiempo de paz, todavía puede hacerse funcionar á algunas asi, á foerza de circulares ministeriales;
pero los hombres que refte¡¡.ionan no pueden pensar, sin extreme•
cerse, en lo que sucedería el dia en que se 4uisiera violentamente,
en caso de moviliz~cion, Poner en movimiento á ese monstruoso me·
canismo
todo
entero.serla pensar en mejorarlo; preciso es decidirse
Trabajo
perdido
virilmente á rehacerlo por completo. Pero para evitar el voher á
caer en los mismos errores, es indispensable señafar claramente su
causa primera. La verdadera, la que ba engendrado á todas las damas, ha sido la mezcla constante de consideraciones de órden social
6 político, con cuestiones que era preciso considerar únicamente bajo el punto de vista militar.
Fácil es demostrarlo con un ejemplo, que encontramos desde el
primer articulo, desde la primera linea, de nuestra primera ley militar, la del 27 de Julio de 1872, sobre el reclutamiento del ejérci·
to. Este articulo está concebido as!: "todo frances debe el semcio

Jllilitar person&amp;l,"

La disposicion es e
.e.l espíritu del le isla¡celente en sí, pero habría
.
faltal'Jan para m!tivart por razones puramente de?1.do imponerse
sable para poner á di a.. ~sta prescripcion era m~1tares, que no
~entos que podla spos,_c1on de la autorida '~~ e ecto, indispenJeto y no habla u~ropo.rc1onarle la nacion ;om1litar todos los elelo que ha sucedi1o. pedirle otra cosa, Ah~ra b'debía
1en es tener
p . otro oba mayoría de 1 A
'
rec1samente
L
tJculo de ley, un :inc:a~blea Nacional vi6 sobre
mente justo· pero pq
p10 de igualdad y de d todo, en este arQ
'
ue aquí n d
emocrac·
_í • ué ha resultado de II a a tenla que hacer
ia, perfecta01
Mtmstro
·
. de la Guerra eled d' Que en luga r de dflr
seg'.11da deberían traz'ar e !Sponer, dentro de I un .derecho al
ha impuesto un deber se, de todos los ciudada os límites que en
1J?e que todo france~
obligacion asaz moles~os, más bien se le
.e u1do que el ejército d e e el servicio militar a.
franceses (válidos
ebe á su vez aceptar
personal, háse con
·
, se enti d )
en sus fil
•
~1endo el reemplazo
ben e ' sea cual fuere
as á todos los
-ejército que la ab li '. se a tenido ménos á I su. nt1mero. Suprihb
. .
a mira 1 ·
O c10n de
a rl~ parecido compl
t . un prrnlegio social E e interes del
matenalmente el d e ha s1 la autoridad m1·1·t . sta abolicion no
N
erec
1arnoh b'
o era bastante que el M'O ~ue 1e daba sobre tod I u t~ra ejercido
.á todos; preciso era
m1stro tuviese faculta os os cmdadanos
terialmente · Ahora que,
degradado
ó por f:uerza d1para
incorporar! os.
b'
•
~dagio. y hemos vistn, 1o que abunda dafia •, os mcorporara mamcorporaQjon forzada ;e ~~les han sido las cons veces, .' pesar del
y &amp;ñn así, no se ha obt ?s los ciudadanos ecuencias de esta
. ¡t .
htrato que á tod os quería ·emdo todavfa esa com
ás~ vuelto á presentar b !:°ponerse. Apénas ab pr~ a igualdad de
S1 se ha llegado á 1 ªJº otra forma.
o I o el privilegio

~n~

.ograr
hacer entrar á todos al e'é •
'
dha sido
. tambien prec1so
adm'f
umc1on del tiem o
t ir una grandlsi
.u rc1to activo
ha complicado á lp que en ella deben pasar mS~1 desigualdad en 1~
a máqui
· n utTdad
nar. Por haber querid na, comprometiendo
i i ' pue,, se
ni á uno ni á otro.
o apuntar á dos bl IIDCOS ásula modo de fon CIO.
Ea urgente renunciar de
vez, no se pegó
una manera absolula ' elOII funeat
01

�180

s·1 nos decidimos á refundir nuestras institucione_s militares,

. . . h sta el fin de ese trahaJo, no tener
errores.
preciso es, desódlefiel pur:n;~itob,:to y no apartarse de él por ningumás que un s o n,
, '
na otra consideracion, por ~espe~able qu~:e\ue satisfacer, estando
Las necesidades, las exigen~ms que y t d los medios de
,d b' d termmadas y encon ra os
bien estableci as, ien e .d ·
se deberá procurar conci0
satisfacerlas, se podrá ~~ segm a, ª :e la vida pol!tica y social.
liar esas necesidades m1htare~con .:s do de no sacrificar nunca las

i

Pe~o será ~::e:!egru~~na:~ ;::t~c~~~r~ente ser:i menester no pedir
..
de y debe prestar.
pnmeras ~
nunca al ejército más scrv1c1os que los que pt~e
hacer la guerra

1::

El papel del ejérc_ito, digá~o~::t~:n:e;o:t:
~taques de la~
es defender ~ la na~10n 4:e~e oba' o ningun )Jretexto, absolutamente
naciones vecrnas. No se . ' J • á disminuir por poco que sea,
. .
exponer nac1on a1gun ... ,
,
baJo nmgu_n?, d
t "" de ,encer en ceas luchas raras, pero
las probab1hda es que enº,
s como en otro tiempo la gloria
terribles, de hoy, ~n laslqdue/a ºº.:modelos pueblos el que puedede los soberanos, smo e es mo m1
encontrarse en juego.

v.
que la cuestion debe tomarse al&gt;-ovo, procuréUna vez adm1't'do
l
mos ver cómo conviene proceder. de~rminar es la poten&lt;;ja de quo
La primera cos~ q~e liay que t'
de g;ierm es el efectivo tose juzsroe neces~no disponer en i~mp0
'
º
t
¡ ejército en pié de guerra.
tal que debe ener e
t !mente tan elevado como sea posiEste efectivo debe ser, na ura á . ;m de fuerza para el dia en
ble. Debe procurarse tener un m x1m
que surja la lucha.
. . io que todos los ciudadanos
Se asentará desde luego, en pnnc1p '
· · T ta personal
hábiles deben el semc10
~ tiempo durante el cual lo deben
En segundo lugar, se JIU e

;;i ;

prestar. .
t l ente e,tá limitado entre dos épocas, sien•
Este tiempo, na ura m
'

181

,do la primera y mejor definida aquella en que el désarrollo flsico
del hombre es completo en la gran mayorla de los individuos. Por
lo mismo, es poco más ó ménos igual en todos loe palses de Europa,
sólo un poco más elevada, á veces, en los del Norte, en donde el
.crecimiento del hombre es más lento.
·
El segundo limite es más variable. Podrlase, en rigor, alargarle
hasta la edad en que, en la mayor parte de los individuos, el vigor
flsico ya no es suficiente para permitirles soportar las fatigas de la
vida del soldado en campaña, Seria imprudente, á no ser que las
.circunstancias ó la suerte del pafs estén en juego, llegar hasta ese
limite. Lo mejor es detenerse lmsta donde las fuerzas humanas comienzan á declinar. Hasta resultarán mayores ventajas ateniéndose,
lo más que se pueda, á un limite inferior, que será prudente considerar como extremo en tiempos normales.
Tanto mejor podrá hacerse asl, cuando la poblaeion total del pala
fuese más numerosa, con relacion á la de la las naciones vecinas con
las que es necesario estar siempre en estado de sostener la lucha.
Ademas, conviene repartir el conjunto de las "clases," ó contingentes anuales destinados al servicio, en varias categor1as, sometidas á las mismas leyes y á las mismas obligaciones se entiende, pero á las cuales se afectará, ni ménos en principio, un papel distinto
en campaña.
Esta reparticion no se justifica solamente por consideraciones de
órden civil y social. Su fin no es únicamente repartir desigualmente las fatigas y los peligros, de oilllanem que se haga pesar una parte
más fuerte sobre los jóvenes, célibes todavta, que sobre los jefes de
familia.
Tampoco se trata, en nombre de la equidad, de hacer pasará todos sucesivamente por el puesto más peligroso.
Debemos ver, ante todo, en ésta como en otras cosas, el lado militar de la cuestion.
Ahora bien, bajo este punto de vista, la d,ivision, admitida caai
en todas partes hoy bajo nombres diversos, del conjunto de las fuerzas de un pala en dos ó hasta en tres séries distintas, es perfectamente j uatifioable.
Permite, en efecto, por una parte, la formacion de grupos m,1

�183

182
homogéneos por la edad y por las cualidades ftsicas y morales qut?
son su consecuencia.
.
Por otra parte, facilita la movilizacion, que
se encu.entra dividida, naturalmente, en varias operaciones sucesivas, pudiendo verificarse en un órden que corresponde precisamente á su grado dt?
urgencia respectivo. La division del trabajo es ahí, como en todo,

ªª!

excelente cosa.
..
Se deberá pues en una ley fundamental de organizacion m1htar,
inmediatam~ute d~spnes de haber asentado el principio del servicio
obligatorio, determinar la extension de los diversos periodos entre
los cuales debe repartirse su duracion total.
.
Sin embargo, preciso es precaverse, en &lt;Jste mo~e~t.o, de ir demasiado léjos en esta subdivision y fijar_, desde el pr1~c1_p10, como se ha
hecho en nuestra Ley de 1872, el tiempo de serv1c10 sobre las armas, y luego en la reserva del ejército activo_. .
.
No debe tratarse aqut más que de una div1S1on más ~m~ba, d~ la
tmica que deba subsistir en caso de guerra, en que el eJérc1to activo
de en tiempo de paz, el ejército llamado permane~te, Y ~u r~serva,
no constituyen en realidad más que un sólo y mismo eJército, un
sólo y mismo grupo.
.
.
La "duracion del servicio activo" no está todavta á d1scus10n
aqut. No se trata sino de repartir el conjunto de los elementos puestos á Ja disposicion del gobierno por el primer_ art!culo, ~ntre:
1~ El ejército de primera linea (nuestro eJército activo Y su re-

serve.);
. .
·t . l 1
2~ El ejército de segunda línea (nuestro eJérc1to tem or1a , a
landwchr alemana);
• . .
.
3! El ejército de tercera línea (nuestra reserva del eJérc1to tem•
torial más 6 ménos análoga al landsturm aleman).
Lo~ nombres dados á estas categorías diversas importan muy poco. Sin embargo, el de "reserva del ejército territorial" _no ~rece•
bien escogido, porque pl!,rece implicar, c,on la rese~va del eJérc1to activo una analogía que realmente no existe; la misma ley d? 24 d~
Juli~ de 1873, lo dice muy claro. Hubiera valido, pues, ~eJor, e~i!¡!II en los términos una confusion que fácilmente podria mtrodncir-

se tambien en las ideas.

VI.
Las tres categorías anteriores,: una vez bien claramente determinadas por la duracion del tiempo:que en ellas debe pasar todo ciudadano hábil, se puede y se debe calcular lo más exactamente posible, el ntimero total de los individuos que suministrará cada una de
ellas, y muy especialmente)a primera.
El "efectivo" de las clases, esto es, de los jóvenes que hayan CUID·
plido la edad en que comienza para ellos la obligacion de servir,
varía notablemente cada año. Entre ellos, sólo cierto nt\mero son
flsicamente aptos para el servicio; otros son [dispensados de él por
causas diversas, situncion de familia, etc.; otros quedan pendientes
por diferentes razones.
Hay en todo esto una formidable série de elementos de complicacion de que á todo trance es importante desembarazar á la máquina
militar, en la que todo debeJser sencillo, exacto y preciso.
Que se "excepttie," que se "dispense" más ó ménos completamente á todo el que se quiera, que se aplace para una época más 6 ménos lejana, que se establezcan de una manera más ó ménos equitativa los motivos de esas excepciones, dispensas y aplazamientos,
todo esto es de la competencia de la legislacion civil; á ésta toca escoger entre los individuos que pone á disposicion de la autoridad
militar y entre los que sustrae á la obligacion de servir.
Los representantes del ejército no deben intervenir aq ul más que
para precisar las cualidades físicas que juzguen necesarias exigir en
los reclutas, asegurándose eu seguida, por medio de una inspeccion
médica, de que esos reclutas la(poseen efectivamente. En efecto,
tienen necesidad de estar ciertos, seguros, de la calidad de la materia prima que se les entrega.
No es ménos importante que se fijen con exactitud en la cantidad de ésta; y por consiguiente es indispensable que todos los aplazados, los exceptuados, los dispensados, etc., sean deducidos, todos,
con anterioridad, sin excepcion alguna, de lo que ha de formar el
contingente efectivo.
Este contingente efectivo variará naturalmente cada afio, pero

�1s,
será susceptible, sin embargo, de un cálculo medio bastante exacto.
Manteniéndose convenientemente por abajo de este término medio,
se podrá, pues, fijar un guarismo que represente una produccion
anual do hombres válidos que se tendrá la seguridad de realizar.
Por consiguiente, podrán formarse tablas sobre e~e guarismo. Multiplicándolo por el mlmero de los años que cada ciudadano tiene que
pasar en las categorías enumeradas más arriba, y teniendo en cuenta las mermas anuales, se llegará á un cálculo perfectamente seguro del máximum de fuerzas que será posible alcanzar siempre,
y del que aún se podrá pasar.
Considerémos, para fijar las ideas, al ejército de primera 11nea,
por ejemplo. Se llegará así á calcular, sin temor de equivocarse, el
efectivo de guerra al que será posible hacerlo subir.
Adquirido este punto, podrla partirse de él para abonlar inmediatamente la ley sobre los cuadros.
La lógica exige, en efecto, que, en la discusion de esta ley, se tome por base, ántes que otra cosa, el efectivo que hay que distribuir
en los cuadros· debiendo ser calculado necesarinmente el continente,
'
segun las dimensiones
de lo que tiene que contener.
Exige, igualmente, que los cuadros así determinados sean los de
pié de guerra, es decir, los que corresponden al estado normal del
ejército.
Sin embargo, ántes de arreglar definitivamente la composicion,
importa no perder de vista ninguna de las condiciones del problema.
El cálculo de la produccion anual de un pals, en hombres hábiles, bien permite, como ya lo dijimos, conocer el efectivo de guerra
que seria posible realizar; pero únicamente haciendo abstraccion de
los obstáculos de órden pecuniario, por ejemplo, con los que es preciso contar tambien.
Ántes, pues, de elaborar la ley de los cuadros, con viene examinar
si los recursos financieros del pafs están en relacion con el monto de
su poblacion, y si se cree poder emprender el mantenimiento del
ejército total que la nacion es susceptible de proporcionar.
Esta dificultad parece no serlo para una nacion rica como lo es la
nuestra. El dinero nos hace ménos falta que los hombres¡ y á pesar
de nuestras enormes cargas, los ingresos de nuestros presupuestos

185
.crecen con mayor rapidez que nuestrn poblucion, cuyo aumento es
muy lento por desgracia,
Sin embargo, no se debe pensar sólo en el tiempo de guerra: tiem:po normal bajo el punto de vista militar, pero raro y corto, durante
el cual un pals puede y debe imponerse, en caso necesario, toda cla.se de sacrificioR para producir un máximum de esfuerzos. Los gas.tos militares corren de la misma manera durante los periodos relativamente mucho más largos del tiempo de pnz, y los sacrificios
continuos que entónces imponen á los contribuyentes no pueden. pa-sar de cierto limite.
Á este límite es preciso arreglarse; de él dependerá la fuerza del
ejército llamado permanente, del efectivo mantenido en tiempo
&lt;le paz.
Ahora bien, debe existir e!)tre el efectivo de paz y el de guerra
de un ejército, una refacion constante, que no es permitido descono.cer sin exponerse á los mts graves chascos. Es imposible reducir de
una manera indefinida el primero, por medida de economía, y conservar el mismo total para el segundo.
Sobre este último debe buscarse el cálculo de los cuadros , como
acabo de decirlo; y, por otra parte, esos cuadros deben ser permanentes, al ménos en gran parte. Para el ejército de primera linea,
no puede hacerse uso sino con gran discrecion de cuadros auxiliares,
y tan ~ólo en los puestos enteramente subalternos. En una palabra,
las umdades que existan en tiempo de guerra deben existir casi todas en tiempo de paz. Es preciso evitar basta donde sea posible laa
formacionf'S en el momento de la necesidad, las d,iplicaciones, laa
triplicaciones, y otros procedimientos semejantes; cuando más, son

admisibles para Cuerpos de tropa que tengan un destino especial, y
que no deben tomar sino una parte secundaria ó tardla en la lucha
eventual.
Es, pues, indispensable, en la discusion de la ley de los cuadro8
'!/ de los efectivos, considerar á la vez el pié de guerra y el pié de
paz, y hacer do modo que el primero no sea desproporcionado respecto del segundo. Sin esta precaucion, se llega al resultado qne
podemos comprobar en nuestro ejército y que suscita hoy, por todas
partes, tan legitimas quejas.
P. M.-2i.

�lt.t,.1t. ,..- t .'iiJf1! f ~ :

r :.·.1·1. 1'I

. - ... ..,...- - -• 1•1
·

~

.

_. . ., , -· •·~,. . i.':.tl~

~ f1~ l..l~i 1•. 1.r ~'· ·.

,

.

l . . 1-,:. . .. .... ·1

~=.
~.
-(rt- •....
·. ·. - .. ,. . .. ' .. . , ~·1.. e- .,

- -~- ..•. ·. 1'.
~. - .·. 1
; . -}y·•·..
.
.
·
1
...
.
w:
[.
~.
. . ., - , 5.

U· 1

--1 .1.

;1

' .. .·. . . ·. ·.... . -·.

. • · 1.Jr

1

e

,,.

., .

..

•l:'lJ:-1:r ./{ I-~lf '1 r ,1... ' ~i¡.. e-.

'1
... f•.'! l'J . l t · li'11t:· , 1J': ilfflt-·

'_+

·., · ; , • . l'. .. ,.. ,. .

. .

J·
·
·
.1 f:t=
"
,
.
:
.
.
e-1 . -.l , ·.a¡t
··:• ·'. _
.... ...-:1, ,tl •:'
. ·1·m
. 1-=-0.·_ .. - .
J.1·· _,..._t•· .. ,_, .
.--l,.: ;.:l:}_l .··}:.. ! · "' ·1.«1-.:;·i&lt;t : .-1~ .
7 ., : · · . · .

•=-~-:: .•

¡-¡--t ,.~;
.i"

1

·t_·

. . -,

·=·-· _ _.!!f-. . .. . .

•• -

.

•

--

- ,_

.

-.1t..T
.. . . _· -fi1· t ¡·• l·. e..,
.·- ·p. - .· ,.~ a·~J. ,...
. . ...
,.....·¡.•,:. • ·•::., , . ·:•.·•; ·. .. :. l;'.f
~ ·~.l
,
:
¡
•
.
.
·•1
.
8- ., 1 · •· ?!,
&gt;.. . 1
·
.
·
.
.
•
.
t
;i· . :
1
". .
&lt; . . l .. -&gt;' . : · · f ., ,· ' 1 ,- .. _.· \· ~~ ·
, . . •.,i . ·. · .. .-. - •.. .. f . .· "- .
.·1 -r f
. . . . _. .· r . 11.
· il · ··
,. .I'
r · ; ,.
1 ·• · ·
-_· 1 ·-

MI - . . • :

..· ·.. ·. :~

~

1 .,.

·.} SI

..•.

•.

. .

;,-.; "-"- ;

~

J ..

~

:_ .:.

-·~-

•

. .

_..,

--

.

¡

•• ,

,

•

�188
Ahora bien, ya lo he dicho ántes, el primer carácter de la guerra
moderna es apoyarse en el número. Su exigencia mejor caracterizada es la de ejércitos, ántes que otra cosa, numerosos.
Es, pues, á todo trance, necesario proporcionarse el número; y por
consiguiente, desde Juego se ve cuál de los dos factores es preciso
reducir al mínimum para aumentar el otro lo más posible.
Este mínimum es importante determinarlo, y esta determinacion
debe hacerse fuera de toda consideracion de efectivos, de contingentes por incorporar, etc.
Es preciso colocarse bajo el punto de vista puramente militar,
puramente técnico, pesar bien las consideraciones que militan en
favor de una conservacion prolongada de hombres sobre las armas,
y apreciarlas todas en su justo valor. Son numerosas; me propongo
examinarlas detalladamente en otro estudio y ni siquiera las enumeraré aqní. Lo que únicamente quiero es hacer resaltar, por el
momento, la necesidad de descartar cuidadosamente, en este exámen, todas las consideraciones extrañas al asunto.
Asl, por ejemplo, es absolutamente preciso dejar á un lado, en
semejante caso, la cuestion de saber si, adoptando tal Ocnal guarismo para la dnracion del servicio ncti~o, se podrá Ono incorporar cada año el todo Osólo una parte del contingente anual. Debe procurarse por todos los medios posibles, reducir la duracion del tiempo
del servicio, para dar la instruccion militar al mayor número posible de hombres, para producir, en una palabra, el mayor mimero
posible de soldados. Convendrá, para lograrlo, perfeccionar los medios de instruccion, y particularmente los medios de educacion militar. Se harán esfuerzos por asegurar la alimentacion del cuadro
de sargentos por procedimientos especiales, con el fin do no tener
que reclutarlos directamente en el contingente, porque entonces serla menester contar, para la duracion del servicio activo, no el tiempo indispensable para hacer soldados, sino el necesario para formar
sargentos.
Hay en esto multitud de cuestiones accesorias que se relacionan
con la cuestion principal y que pueden resolverse sucesivamente.
Á medida qne lo sean, será permitido reducir tal vez la duracion
del servicio activo primitivamente adoptada. Pero es preciso preca-

189

verse de poner, como suele &lt;lccirsc, el arado por delante de los bueyes, y obrar esperando haber encontrado la solucion de estos problemas, precisamente como si ya se poseyera.
Esta observacion es tanto más importante hacerla, cuando que,
en estos últimos tiempos, muchas reformas, excelentes en si mismas,
han sido asl prematuramente propuestas.
En la discusion de una ley general de organizacion militar, evidentemente es preciso tomar las cosa~ como son en el momento mismo en que se ·discuta, sin prejuzgar el estado en que podrán encontrarse más tarde.

VIII.
Se ve, en resúmen, por todo lo que acabamos de decir, que para
establecer sólidamente las bases de la organizacion militar de un
pala, todas las cuestiones enumeradas hasta aquí deben ser presentadas y resueltas simultáneamente en cierta manera, y no independientemente 6 de una manera aislada, porque son estrechamente
solidarias.
Asl, despues de haber asentado el principio del ijervicio obligatorio y personal, y de haberse informado por medio de la estarllstica
sobre la cantidad total de elementos de que se puede disponer para
constituir el ejército, el legislador debe preguntarse:
l i ¡Qué fuerza debe ser susceptible ese ejército de poder poner
en linea, en caso de guerra, para garantir la seguridad del país y hacer frente á todos los acontecimientos que puedan presentarse!
2! ¡Qué cuadros son necesarios para distribuir en ellos esos efectivos de guerra?
3º ¿Qué cuadros de paz deben corresponder á esos cuadros de
guerra, y qué efectivos es indispensable mantener en permanencia
para llenar suficientemente esos cuadros de paz!
Estas tres cuestiones, una vez resueltas teóricamente, por decirlo
asl, es preciso, ántes de darles una solucion definitiva, trasportarlas
inmediatamente al terreno práctico, es decir, hacer entrar en cuenta los recursos del presupuesto.

�190

191

Puede acontecer en efecto, que esos recursos sean muy restringidos para subvenir al mantenimiento de los efectivos de paz, que ex-.
cederían de cierta suma. La tercera de las cuestiones anteriores,
zanjada 6 resuelta as! d priori en cierta manera, es de la que deberá. partirse, necesariamente, para modificar en consecuencia la respuesta que deba darse á la primera y por consiguiente á la segunda.
En todo caso, esas tres cuestiones son conexas, y no es permitido
resol verlas la una sin la otra.
Una vez resueltas estas cuestiones, habrá lugar á determinar la
duracion del servicio activo. Aón puede hacerse, en un momento
cualquiera, porque esta es una cuestion absolutamente independiente y que puede y debe ser resuelta aisladamente, ónicamente bajo
el punto de vista técnico.
Una vez determinada est.a duracion del serl'icio activo, podría
calcularse, por una simple operacion aritmética, el nómero de hombres que sen!. posible incorporar cada año. Bastarla, en efecto, tomar el efectivo de paz, deducirle la parte permanente, constituida
por los cuadros, y dividir el resto por el nómero de años que debe
pasar un hombre en el servicio. Sin embargo, para compensar las
variaciones accidentales de ese efectivo de paz, convendrá fijar todos los años el número de hombres que deban incorporara~, de manera que la llegada de cada clase, llene con exactitud los vaclos
causados por la partida de la clase precedente.
Nada es más sencillo, por lo demas, que operar así, y con una organizacion conveniente del sistema de reclutamiento, se puede, como
lo demostraré en otra ocasion, obtener y mantener siempre, sin dificultad, en los efectivos de paz, una constancia perfecta, que no es
de desearse ménos bajo el punto de vista militar que bajo el del
presupuesto.
Hasta verémos que es posible arreglarse de manera que puedan
incorporarse rigurosamente el mismo guarismo de reclutas, cada año,
y al mismo tiempo que se puedan mantener en perfecta fijeza los
efectivos. Se podrá, pues, llegar á hacerse cargo, con una exactitud
casi matemática, del nómero de hombres militarmente instruidos
que podrá proporcionar la nacion en un momento dado, segun la
edad que se adopte como límite máximo de la duraoion total del

servicio militar. Y esto dará una base cierta para determinar este
límite, de manera que se tenga la certidumbre de poseer realmente
el efectivo de guerra que se quiere obtener.
Así, pues, el trabajo de organizacion militar de nn país, debe comenzar por la formacion de una léy qne resuelva simultáneamente
estas cuatro cuestiones:
J.• Cuadros y efectivos de paz;
2.' Cuadros y efectivos de guerra;
3. • Dnracion del servicio activo;
4.' Duracion total del servicio militar.
Una ley semejante forma un todo completo. Se puede el~bo'.·arla
y votar sus artículos sin temor de caer más tarde en contra_d1cc10nes
y en imposibilidades materiales, á la hora del voto ulterior de las
demas leyes necesarias para la terminacion de la obra asl comenzada.

LAS GUERRAS CONTEMPORANEAS.

Siempre hemos creido que los estudios militares, simplemente
teóricos, por ótiles que sean, no son los ónicos que se necesitan para formar buenos oficiales; y como por otra parte, la práctica de la
guerra no se hace sino en el mismo campo de batalla, ~ éste no s~
tiene siempre que se quiere, se hace indispensable suplir la práctica militar estudiando las campañas más importantes, ya que no sea
posible estudiar todas aquellas cuya historia ha quedado consignada en los anales de la guerra.
A reserva, pues, de ir publicando en el Periódico Militar narraciones suficientemente detalladas de las campañas y batallas md.s
memorables de la época moderna, y la critica de ellas, nos parece
que será sgradable y 11til á la vez , nuestros lectores, el irse impo-

�nieridt•lot,;.,• "h• .-it•••ls f 11ft 1 l&amp;lk l1líl ""fM.
...
,.w~
..... ,. .......,... iM' , •.• Jiir
..

.........

c.1115

bu
li-pt) et Jl·-c,itt 111&amp; r: a 1ri n l4.dlJwli&amp;JellÍI'
WtltllllRI t ejWti .................. etL1141111'1r
naeíko piri6dioo, oon la e¡.•aaiMdeÍlial; 1 1 lll"•lltt 'l!
teaoalae ~
04 lb fll? , • 1-:f· &amp;18 "lir W
~
T-.llin,n~ ....•h ¡ : ► 1L J lit lilll~
te ....... t1111por Ññl11'1lPll la 1 C; 1 1
il"

l&amp;eCISl•ri•··

h._,-.....,..

•11•1«:

g16NJf•~•t1 ,'8fu ■,11r ,: ar: al,
1 :,IJ j ·M
1 i.,. • • •
~ • i l 1 .t••ti l':1: erest ;t .. bi1á t yuPt •f'
j al' t l!IP OtJf ; J'. J 2._¡ 1 irl,q:rié • ¡ 111t411111ii '

~•.ostil·#,·••••·• •

w'

j~~•--·•---1•a·w.alilil.i&amp;1W
boeríl $.pbl.al,.. ..... pocq-- q• . . . .

�196

194
t

accesorios.
La artiller!a de\¡ert, pu411, cOl!lPrendec, en todo, l i batei:iaB de

En fin, el movimiento d 188
mdo. Desde fines de Ootu:re eli ~ bllcia .la frontera ha comend?s á Sompi, y 1118 doe baterías d~ y el. 1~ batallones fueron enviagirse
po8lc1on recibtan órdén aeuu-1•
.,,0 •
Se II Lamia.
.

JDonta!la, 9 de caropafi.a y 4. de poaiQion.
La caballería será tambien aumentada considerablemente. Se han
pedido para estlL arma y para la artiller~ 1,760 caballos y 600 mulas.
Para completar el armau!8nto de las tropas existentes y proveer
al de las que nuevamente se formen, se han pedido al extranjero, á
Stiris y á Francia principalmente, 36,000 fuailes Gras, con 50 mi•
llones de cartuchos, y 9,000 revolvers,
Para completar el vestuario y equipo del ejército, la Cámara ha
acordado nn crédito de siete y medio millones de francos.
A fines de Noviembre se recibieron en Aténas los efectos de equi.,po y de campamento que se hablan pedido al extranjero; y el Ministro de la Guerra hi~ un nuevo pedido de 6,000 zapapicos, 12,000

••

palas y 9,000 hachas.
Mas recientemente se han hecho contrato• para el abastecimiento de víveres y otros efecto&amp; á un ejército de 80,000 hombres, esti,.
pulándose que este ejército pollnl estar escalonado en la frontera

'

En. el Pireo ee ha rec'rbi-'""un .,,n,;
• de pn~ee pedido al unmJero,
•.,-p&amp;Je

campaila y j¡ nuell48-/¡aterúu. d4 po,icion, con todoi los catl'OII y

desde Amaliapolis hasta Anino.
Se cuenta, pues, con que, si por el llamamiento do las reservas,
el efectivo del ejército !leg&amp; á alcanzl\f la cifra de 80,000 hombres,
este ejército estará bien armado y provistre de todo lo necesario.
Para aprovechar convenientemente el tiempo que los acontecimientos dejen disponible para terminar la preparacio11 de la guerra,
organizando é instruyendo á las tropas, se ha dividido el ejércitp en
tres inspecciones, y se han nombrado tres generales inspectores. La
primera inspeccion comprende los territorios de la Phthiotida, de la
Phocida, de la Acarnania y de la Etolia; la segunda los de la Atica
y la Beocia, de ~ Eubea, de las Cioladas y de Corinto; la tercera el
Peloponeso (ménos Corinto), y las islas Jónicas,
Las guarnioiones de los principales centros militl\Ies han sido
nuevamente reforzadas: Aténaa tenla, en fin de Octubre, 12,505
hombres.
Loe conventos y los colegios bao sido couvertidos en cuarteles y
en hospita1ea militares.

. oree que Mte panto e&amp;tll. dest·
01on de tropas.
inado para ana gran concentra• Se ha encargad0 11 nna Comision de fi · I
nteros y de 111 marina la fo
•
o ClB es superiores de iuPsytall'
'
rmac1on de un pla d fi .
18 y en una parte de la isla
.º e ortificooionee .,en••
ner en estado de defensa el arsenal ~e ~~mma, co_n objeto de poEl 10 de Enero un nu d
neromem.
dispomen
· do que desde lnego
evo ecreto
, . del ejército
se I fijó la compos101on
bree, pudiendo en seguida h
e evase el efectivo
11 72 1000 "--'
00
tribucion
• lllgUiente:
.
acerse lle=r
has&amp;a
.,""',000, segun la=·
dis-

lnfaiiterla
Ca~llerla ~~ 487 ~:. .~1;_ ·
Arttllerla ... '
"""" rus
Estados Mayor~s . ' ' ' · · ·
Serv!c!os generala~ : . , . . .
Semc10 médico
· · · · ·
Tropas de admi~irl'm'm° · ·
on .
Postas y telágrafos
lnstrucoion milita · · · · · ·
Gendarmería
r' · · · · ·
Servicio religi~s~ : : : : : : ·'
0

2

57,825 hombres
t,956
'
6,985
"
4,634
"
. .
204
n"
·
2,685
".
1,176
n
18
n

·
.

162

·. .

5,343
32

11

n
n

Total. · · · • • 81 970
En el mismo mes de Enero s
'
pos en las brigadas y se nomb e or~en~ la distribucion de los CuerSe compraron nuevamente
oe Jefes de éstas.
la adqnisicion de 125 torpedos Whit~~os en Hungría y se hizo
Todos los buques de guerra •·'"' e ea y de 2 nuevllB cañoneras
S
eswuan provistos d lan
•
erla difícil apreciar, con al
a
. . e za--torpedos.
fuerza de un ejército de ope ~ pro:mnac1on, cuál podría ser la
la frontera. Algunos creen ;:o~:e Judiese desde luego pasar
aponerse de unos 30,000

r;r~~

�196

'

hombres suficientemente preparados, y que este mímero se aumentada mucho en algunos meses, porque los adelantos en la organizacion y en la instruccion son verdaderamente maravillosos, si se considera el poco tiempo de que se ha podido disponer, Los cazadores
y la artillerla de montall.a, especialmente, son ya de un valor real.
Lo que hasta ahora esté incompleto son los Estados Mayores, y
el efectivo de los cuadros, para los cuales faltan 300 oficiales y un
gran número de sub--oficiales. El servicio de trasportes está aún
por crear.
Se espera llenar estos vaolos para el mes de Abril, hasta cuya época la nieve impedirá, en las regiones montañosas de la frontera, todo neto de hostilidad.
En virtud del decreto del 10 de Enero se han creado los nuevos
hatallones números 24 y 25, una tercera brigada de caballerJa y un
tercer batallon de ingenieros.
Á principios de Febrero se presentó á la Cámara un proyecto de
ley, au.torizando el llamamiento de las clases del ejército territorial
que no hablan sido tocadas en la órden de movilizacion del 5 de
Agosto de 1880. El Ministro Comoundouros dBolaró á la Cámara,
que, con .el llamamiento de los últimos reaervistas, el efectivo del
ejército, que era ya de 54,000 hombres se elevaría á 75,000, y que
con este número se contaba poder emprender la lucha con muchas
·probabilidades de éxito. El Ministre de la Guerra, por su parte, declaró que todo estaba listo para una guerra ofensiva, que se encargarla al ejército de tierra, miéntras que en el mar se estarla á la
defensiva.
En espera de ver á los turcos atacar con sn flota á Syra, Patrás,
Naupliá, etc., se ha organizado la defensa de los puertos por medio
de torpedos.
Las cercanlas del Pireo han sido cubiertas con obras construidas
en las colinas de Munychia y de Psytallia; se han fortificado tambien las costas inmediatas JI. los dos pasos de Salamina, qne conducen al Golfo de Levsina; todas estas obras están provistas de cañones Armstrcng, de grueso calibre.
· Se han embarcado ya en Marsella, procedentes de Lyon, con destino á Grecia, 40 carruajes de ambulancia.

197

Segun el Joumal d'Atke11ea, del 4 y del 10 de Febrero, las cifras
con~ide~adas e~ el presupuesto de 1881, son: 82,824 hombres para
el eJérc1to de tierra y 3,000 para 111 marina.
Co~ objeto de completar los cuadros de sub--oficiales para la instrucc1on de los reclutas, el gobierno ha pensado llamar á los hombrea que ya han cumplido su tiempo de servicio.
~ Corresponiance Politique, del 5 de Marzo, anuncia que se
activaba
la couclusion de las fortificaciones del Pireo y de Sa!amina J
•
Y_qu? mcesantement~ estaba llegando material de guerra para el
eJérc1to y para la marma.
El servicio sanitario está ya hoy completamente organizado.
El llamamiento de los reservistas permitirá completar muy pronto el ntímero de 82,077 hombres en el ejército, y un decreto reciente, sobre organizacion de la guardia nacional, ayudará á poner en pié
hasta 113,993 hombres.
Los periódieos de Atenas del 14, 17 y 24. de Febrero dan las siguientes noticias:
'
"Una c]rcular ministerial prescribe qu·e, en caso de necesidad, la
gendanner.la será empleada en el servicio de las fortalezas.
Se ha ordenado que todos los individuos del ejército que disfrutaban de licencia vuelvan inmediatamente á sus cuerpos,
El camino militar de Lamia á Karpenission, está muy mejorado,
y pronto será practicable á toda clase de carruajes.
.
Muchas embarcaciones cargadas de armas, municiones y caballos,
han llegado recientemente al Pireo.
Los cuerpos cuya instruccion está más adelantada, se están concent~ndo en los puntos de Leucadia y de Chalcis, que han sido
destmados para cuarteles generales; el primero para el ejército del
Oeste y el segundo para el del Este.
En fin, segun el Standard del 10 de Marzo, se construyen actualmente diversas obras de fortificacion eb. la frontera, del lado de la
Tesalia; y se ha ¡,rocurado especialmente, poner en buen estado de
defenSB el desfiladero de las TermOpilas, algunos puntos principalea
de la linea del Sperchins y las cercanlas del monte Oeta.

�.... 1 ,,, ,,

.;:g;,:::r::z:: :,::~
. ; ; ,·.~ ~., ; t[

··• :h ,-

'MI

&gt;•••u il et

H1 41WIA•tlblf

, -::~:·:~···
•

.

... ,, J 1

wll l;. tft m tr •• P

~!J:.J.fr'

U RUqlta¡

t ji S tlY¡l1lJ11_.

·=

��203

902
batalla, Si este estudio ha podido bacene 6nffl de loe momentoa
del combate 88Iá mucho mejor¡ pero ai nó, ea neoesario hacerlo ,
medida que se avanza h6cia el enemigo, IÍll olvidar, ni por un me&gt;mento, que la nuica arma defenaita que laa tropu pueden oponer
hoy dia al poderoeo armamento moderno ea el ,,,,._ 6im emp,-.
do, para cubrir , lcl tiradore1, , laa reaenaa, , laa fuenu de apoyo, J para facilitar tambien el aproehe , Ju pciaicionee enemiga,,
diaminuyendo lu pérdidaa que se mfrirtan ei 18 marcbale 10bre
ellu ' pecho delcnbierto,
Cnemoe ocioao decir que el eatudio topcgnlllao del terreno del
COllllNde sed generalmente del momento, enteramente pr6ctico J de
pura obavaoion, pueato que ni el tiempo ni laa cir011]l81aDCiae 18
pr8IW1 en mucboa de eatol C8IOI al leta111amiento de planOI ni de
oroquil. El estudio del terreno, en talee CÍl'Ollllfl&amp;llciaa, debe baoer·
18 por medio del golpe de ruta, ya muy ejercitado, para poder apre. ciar loa pormenoree, para lo cnal todoe loe oftcialee, en: laa marchaa
en tiempo de pu, en loe ejerciciOI de aplicaoion J en todas lu ccaaionel que 18 lee pze1811ten, deben IICOltnmlmme , apreciar, de una
ojeada, laa formaa r accidentea del terreno que tienen " 1111 vilta,
conaiderúldolaa bajo doe aapéotOI principalea:
1~ Lu vente.ju que ofrezcan para ocull&amp;r-, proteger, lu tlopu
y para acercane , laa poaicionee.
2! Loe olld6c1Jloe que preeenten 6 loe morimientoll y la domiuacion que ofrezcan al advenarie BObre laa tlOpil qae conm. 61 ae
dirigen.
.
Eate eatndio del terreno, hecho del momeuto, pmoer6 dlffoil; pero iodo ee efecto de la plictica, que fbrmarf. nu golpe de vitta aegnro en lcl ollcialea que , 61 18 dediquen.
B1111 habilidad, - iuiuto, por ileoirlo uf,
laa ge•
del campo, loa montatí81U y loe hcJmbree·amitlllel8I, oomo i.con~ bandidoí, etc., para no ntraviane en lee hlpnl m'8
clifloilel y pata jugar de nn ojeac1a 1M ventaju que puede ofreoarl• el wmuo, en 1u aituacionee m61 ~ 110 ee eftoto ele otra coea aiuo de una pt6c\ica eon"11U, eñimalM&amp; por un
mo 1n1en1. Y ain embMgo, la igDonméla 1 ...,. c1e . . getea,
..U muy alla.io de loo COGocimientoe que p0l88ll uueefflll elclalea,

q•• "enea

,

por poco iulruidoa que ae lee supo
&amp;lo
•
nirir 88&amp; L.bili'.to.l la •
• nga.
18 ll80IIIÜ&amp;fé, pila ad•
q
1J11
.._
ID.teDCIOD
nlllelta de adq · • J
ca co~te en todas lu
.
wm a y la pr64Ki-

Recordam'
OOU1811u que 18 pranteu.
oa que Napol- aconsejaba, que todo mili~ ea
pala, ~ha-la hacerae continuamente esta
ta. '
camtqn6 baria 70 si ea este instante fueae atacal,regun1 Y re_-oiverla:
NOBCt
•
por e enenugor
. de roe acoueejartamoe tambieu, que en teda IIIIVl)ha .. - . .
CIOll
anerra •• .J. 0ficial 18
,. -.--~
.' """"
preguntase: tqné partido podr(a
eacar del terreno que tengo , mi viataf
JO
Ju.u, L6Pn.

BIOORAF1A
1)111, GIIID.\L 1)1 l)[VI8[01'

IGNACIO ZARAGOZA.
El C. general Igoacfu ZaJegoza,-~ en la buúa del
.
Santo_(Teua), el 24.de Marzo de 1829. FUIIIOII 11111
tan Miguel O . ~ qQ.8 18 811C011traba detiinado
qel pt·
Gobie~ muicano, 1 la 18!10ra D' llana de 81
1
~ prunera educaciou e11 Matamorc■ y la l)Olltiuu6 ep llou:
~Y, capital del_ Estado de Nueve-1,,eon, en donde comeul6 ta •
~- lf 110U11daria en el Colegio SemiilariQ de aq,u,11,i !liudad. ~000
~
UIClinado 'laa tnicaa profeeionea, qll8 88 -.t,. ,....·
1
~
c¡ue 18 teolan eu aquel colegio, que eran laa de la Igleaia d 1
f«o, -.ndouó la camra YaigQi6 ' 111 ~re, qiiien deati~
2'Matecu, ~ o de la carrera militar 1111 ...,.__, ... .... i cou la familia , ..
'"•''º"" r.-""'• ~16
• .
mouterey, eu donde su hijo lgQ&amp;Qjo ae dedie6 al
comercto.
C...11!111n111JleepnM6 leftll~ lu.,iílic~.o(vi• 6 8UfnliN

pM!re,1::~

J:,~

8;' 9! ~

. --~~OI~
fu♦
~

�204
nacionales, y Zaragoza, por su propia inclinacion, fué uno de los
primeros que con gusto se apresuraron á inscribirse. Sus compañeros de guardia nacional le nombraron sargento primero; pero la carrera militar de Zaragoza dió principio en 1853, que por disposicion
dél gobierno absoluto de Santa-Anna, se levantaron milicias activas en Nuevo-Leon. Zaragoza marchó en una de esa~ compañías
para Tamaulipas con el empleo de capitan,
Desde entónces tuvo ya deberes que llenar: habla consagrado sus
servicios á la patria; empuñaba las armas nacionales, y le era por
lo mismo preciso ocurrir;á sus sentimientos de hombre y de mexicano, y pensar en la causa que se le quería hacer defender. Aquellos sentimientos no podían consultarle la pasiva obediencia al gobierno arbitrario é inmoral que habla usurpado el poder público del
pala. Zaragoza no debía, no podía servir á ese gobierno; aguardaba
una oportunidad para i.listarse en las filas de los que combatían, y
esa oportunidad se Je presentó con el pronunciamiento de Monterey
desconociendo la administracion de Santa-Anna.
No bien tuvo lugar este feliz suceso, que tanto contribuyó en la
caidade aquel tirano, cuando su digna madre, que vivía en Monterey,
mandó á uno de sus hijos que violentamente fuera á Ciudad Victoria, en donde se encontraba el capitan su hermano en el batallon
que daba guaruicion en aquella ciudad, para.que le impusiera de lo
aóaecido, y le manifestara que ni por un momento más siguiera en
las filas de aquel odiado gobierno, que le obligaría á combatir en
contra de sus hermanos y de la buena cansa que estos defendían.
Zaragoza no vaciló: abrigaba las mismas convicciones, y de acuerdo con dos ó tres de sus compañeros, expresó con dignidad sus intenciones á HU coronel, tratando de convencerlo, y diciéndole que era
invariable su resolncion, asl como ineficaz toda resistencia de su parte, supuesto que, como sabia, contaba con el aprecio de la tropa, que
tambien quería correr la suerte de sus paisanos los nue1·oleoueses.
El coronel se opuso, pero no pndo impedir que al siguiente dia, 30
de Mayo de 855, Zaragoza se pusiera en marcha para la meucionad&amp; ciudad de Monterey, con alguno• ofici~le• y 1 13 hombres más
que lo acompallaron.
. ..
.
Su reeepcion en todo el E1tado de Nuevo-Leon, sirnó de augurio

205

J

á los triunfos que se esperaban, y avivó el entusiasmo en favor de la
cansa proclamada. Recursos, hombres, armas, todos aprestaban en
aquel Estado lo que tenían, y aunque faltos de dis~iplina y de hábitos militares, los nacionales formaron en breves dms, un grupo de
hombres que marchaban llenos de fé, á combatir las selectas tropas
que tenla Santa-Anna en Matamoros al mando del siempre déspota
y no bastantemente odiado frances Adrian Woll. . .
Distantes ya más de sesenta leguas, se tuvo noticia de que una
fuerte brigada se aproximaba por el camino del Interior para ocupar á Monterey. Con la velocidad posible regresaron aquellas_ fuerzas y siguiendo hasta el Saltillo, vencieron alli el 23 de Juho ~el
mismo año, á esa orgullosa brigada, que contaba con un seguro é rndefectible triunfo. Sobre el campo de batalla recibió Zaragoza en
esta primera funcion de armas, el grado de coronel, debido á la serenidad y al valor que desplegó en lo más critico y comprometido
del ataque.
.
Zaragoza emprendió despnes algunas marchas con su cuerpo, bien
para el Interior, ó ya para la frontera amagada de filibusteros, cap•
tándose siempre el aprecio de todos, y el respeto ademas de sus
subordinados.
Derrocado el gobierno de Santa-Auna y establecido el constitu•
cional del general Comonfort, se expidió el célebre Estatuto conocido con el nombre de Lafragua, que como es bien sabido, no se recibió bien en esta capital, ni mucho i¡iénos en los Estados. El de
Nuevo-Leon y Coahuila fué el que más manifestó una abierta oposicion. Fuerzas de Tamaulipas y del Interior marcharon por órden
de aquel gobierno en combinacion para Monterey. Las primeras se
anticiparou, y á una jornada de distancia de esta ciudad, derrotaron
completamente el 30 de Setiembre de 856, á la única fuerza que
habla quedado en el Estado, por encontrarse la demas en las villas
del Norte de Tamaulipas sobre Camargo.
Una comision habla llevado á Zaragoza á Monterey cuando se sutrió aquella derrota. Ni un solo soldado habla en la plaza, que al
siguiente dia debla ser ocupada por loe tamaulipecos. Zaragoza convocó al pueblo para la Ciudadela, llamada asl en Monterey, á unas
paredes situadas al Norte de la poblacion, comenzadas á levantar

��208

•

vd...... han sufrido más que la misma muerte, y yo me intereso
en cuanto pueda valer, porque se perdonen. Estos mismos sentimientos he notado en muchos de mis compañeros." Firmada esta
carta, que está escrita por su escribiente, puso de su propia letra
este aumento que marca los sentimientos de la grande Yá la vez
generosa alma que posefa: "Seamos fuertes y terribles en el combate; pero despues que admiren nuestra humanidad los enemigos que
no nos conocen.-Zarngoza. 11
Zuazua consideró estas justas razones, y yo mismo hice regresar
violentamente el extraordinario con la revocacion de la órden. As! se
libertaron aquellos cuatro oficiales, que lo fueron el teniente Miguel
Alvarez y los subtenientes Mariano Aparicio, Lorenzo Picaza YManuel Marin.
Durante la permanencia de las fuerzas constitucionales e_n San
Luis Potosi, por varias veces Zaragoza expresó al general en ¡e~e s~
impaciencia por continuar con actividad la camp~lla; y m_ás p~mc1palmente cuando lltiramon regresaba de GuadalaJara no bien librado del combate de Aten4uique, instó por4ue se le mandara á reforzar
al coronel Aramberri, que se habla avanzado con su regimiento.de
rifleros :1 Guanajuato, y porque se les permitiera presentar a~c1on
en forma á Mire.man. 'l'enemos, decfa, en un evento desgraciado,
nuestra segura retirada. á esta plaza, que por ahora no _se a~reverá á
tocar Miramon con las fuerzas que trae. Las combmac1ones de
Zuazua segun las instrucciones recibidas, eran otras, y por esto se
ordenó áun al mismo Aramberri, que se replegara al cuartel general,
y no se obsequiaron los deseos de Zaragoza.
Cerca de tres meses estuvo a4uel ejército en San Lnis, de donde
retrocedió en Setiembre, al aproximarse el que habla organizado el
mismo Miramon para combatirlo. Su general en jefe, que ya no lo
era Zuazua sino D. Santiago Vidaurri, resolvió tomar posiciones en
la Parada y Ahualulco, en donde tuvo lngar la completa derr_ota que
sufrió el 29 del mismo mes. Zaragoza, clesde la tarde del d1a anterior que el enemigo se avistó amagando las posiciones ocupa~s por
el ejército constitucional por distinto rumbo al que en los d1as an·
teriores habla procurado atacar, manifestó con la modestia que le
caracterizaba, lo oportuno que serla salir al encuentro del enemigo

209
ántes que formara su campamento, y batiólo por sn izquierda cuando_ él comenzaba á haeerlo á la misma ala del nue.tro. Un movimiento qne emprendió el mismo Zaragoza con su cuerpo, hizo creer
qne en efec~o as! se iba á verificar, pero despues contramarchó por
ó~en superior, y todo siguio en el mismo e;tado, hasta el siguiente
d1a que se consumó la derrota. A Zaragoza se le colooo en la derecha, en donde permaneció hasta la conclusion con sólo dos compaiifas, porque de las otras se habla dispuesto para reforzar el centro
Y con ellas emprendió su retirada, salvando la artillerla que tenla ;
1ue fué única que escapó en aquella malhadada aocion,
'
?rgamzado nuevamente en Monterey un regimiento de rifleros,
sal_1ó é~te á la campaña á las órdenes del teniente coronel Quiroga,
quien mcorporado con las fuerzas de Zacatecas, derrotó en Rincon
de Romos una brigada que mandaba D. Joaquin Miramon, Zaragoza estaba ya en camino para tomar el mando de aquellas fuerzas
que en efecto se pusieron á sus órdenes tan luego como se presentó'.
A la vez se proyectó tambien en Michoacan obrar de acuerdo con
las fuerzas del Norte, y una brigada al mando del general Iniestra,
con algunos restos de las fuerzas de Jalisco con que se habla retirado el general Degollado, se dirigió á Leon, y lo ocupo :1 viva fuerza.
Perseguida luego por el general Licéaga, emprendió su retirada hasta incorporarse con las fuerzas de Zaragoza.
Desde. este momento, de acuerdo con el gencrnl foiestra, resol v\ó
volver v10lentamente á Lean sobre el enemigo, que si no contaba
con ~uerzas superiores en número, si en organizacion y disciplina.
Él mismo se puso II la cabeza de los rifleros que iban á la vanguardia, y despues de un ligero tiroteo con las nvanzadas del enemigo, éstas, con el grueso de la fuerza, emprendieron para Silao su
retirada.

!ª

Al siguiente dia continuó Zaragoza su avance con el mismo órden¡ y desde esta última poblacion hasta Guanajuato la persecucion
1
fué tan activa y tenaz, que por más de nna vez creyó que contendr!a
su marcha el enemigo y lo obligarla á presentar accion, dando tiempo d que se le reuniera la infanterfa y artillerta, quo no era posible
hacer caminar al paso de los rifleros.
Lances hubo durante esta pe1tinaz persecucion de sumo comproP. M.-27.

���1.

'

214

215

sobre Guanajuato. Ya en esta poblacion, que ciertamente no conocía el referido general en jefe, advirtió que ni era prudente conservarla, ni aguardar en ella las fuerzas reaccionorias; y por esto determinó su violenta dosocupacion, procurando salvar la artillería, cuya
comprometida comision encomendó al general Hinojosa, retirándose
él con el grueso de la fuerza para San Felipe: Zaragoza no opinaba
favorablemente cou respecto á este movimiento, que entendía debía
verificarse con todas las fuerzas al encuentro del enemigo¡ pero estaba subordinado al general en jefa, y como siempre, obedeció fielmente lo que se le mandó,
Vueltas las fuerzas del Norte á San Luis, tuvieron lugar algunos
disturbios que á Zaragoza no le fué posible impedir. Uno de los
Cuerpos de rifleros desobedeció al general en jefe, á 111 vez que éste
estaba próximo á dejar el mando por estar ya en camino para San
Luis el general D. Santos Degollado. El gobernador de Nuevo-Leon,
que siempre conservó el carácter de general en jefe de las fuerzas
del Norte, reclamaba el ejemplar castigo del coronel Quiroga, jefe
que mandaba el Cuerpo sublevado, y llegó á pedir con exigencia que
se le consignara para juzgarlo,
El Sr. Degollado confirió á Zaragoza la comision de pasar á Monterey parid111oer explicaciones &amp; aquel funcionario, y para manifestarle el compromiso en que le ponla si no retiraba las apremiantes
notas que con este motivo le habla dirigido. A su llegada á Monterey se encontró con más graves inconvenientes, á consecuencia del
decreto expedido por aquel gobernador, en 5 de Setiembre de 1S59,
previniendo que regresaran al Estado las fuerzas que estaban en el
Interior, y que por haber puesto al 8jlrvicio de )a federacion, deblan
sujetaree al general en jefe nombrado pgt,el Supremo Gobierno.
Nada, pues, pudo avanzar en la comision que 8tl le encomendó;
mas como en oamino de regreso para S11n Luis, recibiera la disposicion dictada por el expresado general Degollado destituyendo del
mando po!ltico y militar al gobernador de Nuevo-Leon y Coahuila,
y sujetándolo á un juicio por haber expedido aquel decreto, y se le
ordenara que auxiliase al geueral Aramberri, encargado de hacer
cumplir aquella disposicion, volvió ti Monterey, en donde en efecto,
puesta inmediatamente ti 8118 órdenes toda la guaruicion de aquell&amp;

ciudad, tuvo lugar el cambio, sin que de pronto se hiciera resentir
la menor desgracia. Zaragoza dejó expedita la salida de aquel gobernador con solo su oferta de retirarse de los negocios públicos y de
no volver ii tomar parte en ellos. "Protesto ante el Estado-decía á
Zaragoza aquel gobernador, D. Santiago Vidaurri en comunicacion
fecha 25 de Setiembre,-que ya esté conforme con dicho paso 6 no,
seré en lo de 11delante completamente extraño respecto de sns
asuntos."
Todo el empeño de Zaragoza era preparar fuerzas para volverá la
campalía, pero los disturbios del Estado no le permitieron salir con
las primeras que se hablan organizado, y como entre tanto tuvo lugar la tercera complet11 derrota que sufrió nuestro ejército en la Estancia de las Vacas, y volviera en el Estado, por consec¡mcia de los
convenioe que celebró el nuevo gobernador, la adminitr11cion que había combatido, resolvió marchará Veracmz para conferenciar con el
Supremo Magistrado de la Repó.blica, con referencia á los medios
que deberlan 11doptarse para ordenar las fuerzas del Interior.
Con pesar se separó Zaragoza de Veracruz el 28 de Febrero de
1860, porque lo verificaba en los mismos momentos en que se aproximaban las fuerzas reaccionarias al mando de Miramon; pero lo hizo
sin embargo, plenamente convencido de que no serla ocupada aquella plaza, y que él podla ser mucho más litil en el Interior, en donde esperaba cooperar para que se expedicionara con más actividad,
aprovechando el entretenimiento del ejército reaccionario sobre aquella plaza,
Zaragoza se dirigió para Zacatecas, en donde el general González
Ortega con gusto acepto sus servicios, nombrándolo desde luego comandante militar de la plaza, y encomendándole el arreglo y organizacion de las fuerzas que tenla.
A la vez militaba el general Uraga por las inmediaciones de San
Luis con la divisiou del centro, y sabedor de que Zaragoza estaba
en Zacatecas, lo pidió II González Ortega para encargarle la mayoría
general de •U di vision. Este era el puesto que ocupaba el 24 de
Mayo de 860, que se dio el arrojado ataque sobre Gnadalajara.
Zaragoza estuvo con frecuencia en los puntos de m4a riesgo durante ese ataque, y cuando el general en jefe 11e separó del Hospicio

�217

216
para ocurrir á otro punto en donde se crel11 neceS11ria su presencia, le
dejó encomendada la vigilancia de la columna que por alll obraba,
y que em á la que se babia confiado el ataque principal. Mom'entos
despues recibió el aviso de haber sido herido el general Uraga, á !11
vez que vió sucumbir I!. su lado al jefe que babia sido puesto al frente de la columna de ataque. Sin embargo, se esforzaba Zaragoza por
reanimar el valor del soldado, cuando recibió orden del mismo gene•
neral en jefe para retirarse. As! lo verificó con todo arreglo, colocánclose él mismo á retaguardia para proteger la retirada.
Siguió Zaragoza en el Sur de Jalisco mandando la division del
centro, si bien reconociendo como general en jefe á D. Pedro Oga·
zon, qne mandaba las fuerzas de aquel Estado. Ambos contuvieron
por algnnosjias en Sayula á Miramon, en donde Zaragoza aún llegó
á proponer

que se intentara atacarlo.
Vuelto Miramon á Gnadalajara y en seguida para el Interior, las
fuerzas de Jalisco y la division del centro permaneclan con grandes
escaseces, y sin poder emprender de ulll\ manera séria sobre la plazl\
de Guadalajara. Algunos de los cuerpos de la division de Zaragoza
regreS11ron á sus Estados, y ele din en dia se tenlan bajas considerables. Preciso era, pues, tomar una rel!Olucion, y la de Zaragoza fué
de marchar en solicitud de las fuerzas que acaudillaba el general
González Ortega, para seguir con actividad la campalla, y sel lo hizo tan luego como logró convencer al general en jefe y obtuvo el permiso correspondiente.
La marcha era peligroslsimn: tcnh• que pasar á la vista de la plaza de Guadalajara, de donde pod!an salir I!. batirlo con fuerz&amp;B muy
superiores, y ademas Miramon debln estar por Lagos, y era fücil que
le impidiera incorporarse con Ortega. Si las fuerzas de Miramon se
ponlan en combinacion con J,.s de Gnadalajara, su ruina era indefectible, y para evitarla era preciso violentar joTJ1adB8 y tomar todo
género 11:e precauciones. Zaragoza, pues, ocultó 811 movimiento lo
más que pudo, y li las doce de la noche del 31 de Julio, lo empren·
di6 de Santa Ana Acatlan, sin poiler evitar el paso al siguiente día
á la vistl\ de la plaza de Guadalejal'I\. Tres noches y dos diu de
camino con s6lo la demora neee8"ria para que In tropa toman. alimento y mtty ligeros descansos, pusieron á esta fuerza I!. aal'fO, y en

estad
.
. o de prestar
la· important1sima c
.
_s_1Iao la série de triunfos que decidió ooperac1on que inauguró en
c10nal, la sangrienta lncha sost em'daporco
en favor de la .causa constitu•
acu aya.
nsecnenc1a del motin de
T b
En la villa de la Encarnacion dió Za
. .
y en Lagos se incorporó á la q
d ragoza descanso .á su tropa ,
t ega, á quien
·
ue man aba. el general Gonzi!.lez Or-•'
desde Juego recon
rmuar para presentar
.acc1· oc1•6 como Jefe
••
en con••
on Y procurar b f ' convmiendo
l
que mandaba en persona el ~;
M. a lf á a escogida division .
-smo 1ramon
·
·
E n Ia tarde del dia 9 de A t
á la vista de Silao en dond gos o estaban ya las fuerzas federales ,
'
e se encontraba I
.
d ¡
e uego formaron su linea de d ~
n as contranaa, que des- .
1
blac10n.
·
En la noche est•bl . eiensa, á la sard a de la misma po- ;
ec1eron Gonzál Ort
campamento de las suyas colocand
I ez
ega y Zaragoza el .
artiller1a, y preparando 1:s colum o en os lugares convenientes la
que al dia siguiente.
nas que deblon emprender el 11ta- .
Q

Observadas aquellas posiciones al a
zO I!. batirlas el enemigo. Sufrlan latanecer de este día, comen-'
fuego de artiller1a, y la hora del ata ue fuerzas federales un vivo
no se presentaba en el campo la bri qada se re~ardaba, porque aún
mentos se esperaba z
g
Bemozábal, que por roo '
fi
· aragoza noto que á 1
·
ormaba columnas, comenzaba á desmora]' a vez que el enemigo.
en el que hac1on más daño aquellos fue izarse uno ~e los Cuerpos,
que se corr1a un gran riesgo e d
gos, Yconoció desde JuegQ·
. .. .
n emorar por má t'
nes de 101ciat1va: era prec1·eo Qven
• t urar much s iempo las operacio-.
'
0
perderlo todo. Hizo pues que
d
, para no exponerse á
'
'
uno e sus ay d t f
u an es uese violenta-.1
mente á proponer al general en j fi
las baterlas y columnas enemi e e, u; ataque á la bayoneta sobre:'
ligera conferencia que per8o:;• y at opta~do su plan des pues de.,
Jefes, se puso al frente de los Oue me~ e ~uvteron en seguida ambos ;
do en sus manos la bandera de u:po~ ; an _Luis y Morelia, llevan1mpetu, que á pocos momentos hi:o ;n;s primeros: y cargo con taÍ:
el centro de las bater1as enemi a O ear ~sa misma bandera en•
que con alguna demora por co!e~ r~ega eJ~cut6 otro tanto, auñ.'
las. sinuosidades del terreno
ulencl1a_ precisa de su posicion y de'
, por e aa1zqu· d8
·
general y absoluta la derrota d
. JI
ter , Y en el acto fné ·
e aque as fuerzas, que como se há1'"
P. M.-28.

'.ª

�218
dicho, acaudillaba el titulado Presidente de Is República D. Miguel
Mirnmon.
: Siguió Zaragoza con el carácter de mayor general, y como jefe de .
1u brigada, y despues mandando una division en la campaña que se
emprendió sobre la fuerte plaza de Guadalajara. Dnrante el largo
iñtio que se·puso á esta plaza, fueron notorios sus trabajos y siempre notables por las ventajas que obtenla. Los principales jefes pertenecientes á las fuerzas constitucionales que expedicionaban en el
ibterior, se encontraban en ese sitio, y todos tenlan una predileccion tan particular i. Zaragoza, que cuando por consecuencia de la
e'nfermedad del general en jefe, se tuvo que nombrar un sustituto,
j11nta de generales que al efecto se reunió, lo hizo sin vacilar y
11or unanimidad en favor de Zaragoza.
J Á la sazon se aproximaba ya en auxilio de Guadalajara una fuerte di vision mandada por Márquez, y que contaba con casi todas las
11otabilidades del ejército reaccionario, Zaragoza tuvo por esto que
violentar sus operaciones sobre la plaza, que atacó decididamente el
:1!9 de Octubre. Los combates que en aquel día tuvieron lugar, y la
lucha q11e con particularidad se trabó en Santo Domingo, punto que
v¡gilaba en persona y que desde ántes habla atendido inmediatamente el mismo Zaragoza, encomendando los preparativos para el
asalto al infatigable y valiente coronel Guccione, dejaron huellas
imperecederas del valor y arrojo de los asaltantes y de la pericia de
rn general.
En la mañana del siguiente dia todo se suspendió para celebrar
nn armisticio, y luego unos tratados, que obligaban tí salir á los
defensores de la plaza con rumbo opuesto á la direccion ele los que
iban á prestarles auxilio, y que para entónces sólo distaban de Quadalaj,1ra siete leguas.
' El 31 ya estaban sobre el ejército auxiliar las divisiones de Méxia:, y de Jalisco, y Zaragoza tomaba en persona el cargo de las operaciones para batirlo. Sn general en jefe mandó comisionados con
nna comunicacion, proponiendo que se le incluyera en los convenios
celebrados en Guadalajara; pero Zaragoza los despidió manifestándoles, que muy sensible le era el derramamiento de sangre mexica, 11a, pero que el honor nacional no le permitla entrar en tratados con

la

219

·jefes, oficiales y tropa que se dejaban mandar por el famoso asesino de Tacubaya.
A las pocas horas todo estaba concluido: Márquez emprendió una
retirada imposible, y habiendo sido alcanzado por las fuerzas de Zaragoza, tuvo que prevenirse para resistir al subir las lomas de Calderon: Zaragoza, despnes de un ligero reconocimiento formó sus columnas de ataque, y cuando éstas avanzaban, habiendo observado
que las fuerzas contrarias entraban en desórden, mandó cargar á la
caballerla, con lo que aquellas corrieron precipitadamente, y la derrota de l\Iárquez se consumó escapándose él mismo y algunos otros
jefes y oficiales, debido á la bondad y ligereza de sus caballos.
Decidida quedó con este hecho de armas la cueetion en el Interior, y sólo faltaba para el golpe de gracia, ocupar la·capital de la
República.
Zaragoza volvi6 á Guadalajara con objeto de apresurar la salida
de las fuerzas, cuya marcha dispuso por divisiones, siendo la de M6xico la primera que la emprendió, con órden de permanecer en Querétaro. Su general en jefe le informó lo inconveniente que serla
continuar basta Toluca para preparar vlveres y otros recnrsos al
ejército cuando se aproximase á la capital, y Zaragoza se lo permitió, recomendándole mucho que estuviera siempre con las debidas
precauciones.
En Qnerétaro supo el dia 10 do Diciembre, que esta division había sido sorprendida y casi completamente derrotada en Toluca.
Desde entónces previó que se emprenderla movimiento para atacarlo, y sin embargo de que carecía de parqu~, porque aún venlan ~ lar~
distancia los carros que lo conduelan, hizo marchar todo el eJérc1to
hasta Arroyozarco, para donde salió el dia siguiente, y por su órden
su secretario, basta el punto en que encontrara al general Ortega,
quien, restablecido de su enfermedad, volvla ~ra tomar el mando
del ejército. "Dígale vd. al general Ortega, le rnstruyó al secreta" rio, que me espero, que Miraron, alentado con el triunfo obtenido
11 en Toluca, saldrá á batirme, y que yo no esquivaré el combate¡
11 que ya sabe que casi no cuento con más parque que el que tienen loe
" soldados en las cartucheras y la artillerla en las cajuela•; pero que
11 yo no retrocederé, y si bien, iré á su encuentro, con cuyo objeto

�220
11

salgo hoy mismo para Arroyozarco. Que de todas maneras, le euplico que violente su marcha, más principalmente si considera que
"yo hago mal; pues en este caso, es necesario que se apresure para
11
tomar el mando, y entonces él determinará y yo obedeceré lo que
0
ordene."
Gonzilez Ortega aplandió la resolucion de Zaragoza y apresuro
en efecto su marcha; pero no para variar el plan, sino para auxiliarlo en su ejecucion.
El 18 en la tarde llegó á Arroyozarco, y ya el 21 tuvo que ponerse en movimiento el ejército, porque en efecto, era ya indudable que
Miraron marchaba con intencion!de batirlo. Al bajar la cuesta de
Calpulálpan, se encontraron en retirada las últimas fuerzas que en
San Francisco se hablan puesto avanzadas para observar al enemigo. Tiempo era, pues ya, de elegir el campo para presentarle IIC·
cion, y éste lo fué en un llano que está pasando el rancho de San
11

Miguel.
Colocadas nuestras fuerzas y recorrida la linea por el general González Ortega, le pareció algo desfavorable la posicion del ala izquierda; pero era tal la confianz(que tenla Zaragoza, que despues de la
conferencia que con él tuvo, acordó solamente reforzar aquel flanco,
encomendado al mismo Zaragoza, convencidos ambos que por alli
cargaría el enemigo con mayor fuerza. Asl sucedió en efecto al día
siguiente; pero á la vez que Ortega :arrollaba por la derecha la izquierda del enemigo, cargando con intrepidez para auxiliará Zaragoza, éste resistía el vigoroso ataque que contra su línea se empredió
y aún hácia avanzar fuertes columnas que vencieron tambien, siguiéndose el más completo triunfo, que abri6 las puertas de la capital de la República al ejército federal.
Desde la noche del 24 sellibraron Ordenes á Zaragoza para que se
apresurara á ocupar la capital, á fin de impedir los desórdenes que
fundadamente se temían, supuesto que habían salido ya en fuga las
pocas fuerzas que la guarnecían. Desde entónces quedo con el mando de las armas en la plaza, y todos presenciaron In actividad y energfa que desplegó p~raCcontener los atentados que comenzaron á co•
meterse, y para lo que le fué preciso ordenar dos momentllneas ejecuciones en la misma plaza principal.

Despues se le encomendaron algunas expediciones que siempre
desempeñó con acierto y actividad.
·
Separado González Ortega del Ministerio de la Guerra, so le eonfirió al mismo Zaragoza, quien con este objeto fué llamad~ de Puebla á donde se encontraba al frente de su division. En Abnl comenzó desempeñar ese importante puesto, en el que desde lu~go s~
hizo notar por la prudencia, aplomo y oportnni&lt;lad de sus d1spos1ciones más principalmente cuando dejando á la capital en momentos de' continuas y fundadas alarmas, sin guarnicion alguna, hizo
salir violeuta y ocultamente la fuerza toda que había disponible para reforzar la brigada 'l'ápia que de improviso cayó y venció el 20
de Octubre del año pasado e~ Pachuca, á las fuerzas reunidas de la
reaccion, que acaudillaban Márquez, Mejía, Zuluaga y otros de sus
principales jefes.
. .
.
Del Ministerio $alió para encargarse en el eJérc1to de Oriente, del
mando de una division, emprendiendo su marcha el 21 de Diciembre del mismo año á la vez que la señora su esposa se encontraba
sumamente grave.' Zaragoza sabía bien que tenía que des~edirse
para siempre de aquella mujer que idolatraba, pues los médwos ya
Je hablan anunciado Jo incurable de la enfermedad que padecía¡ pero no hizo la menor observacion á la órden de marcha que se le dió
y que Je habría sido fácil retardar, supuesta la ju~tificacion del motivQ, y las consideraciones y el distinguido aprecio que le tenía el
Presidente de la Repnblica.
Como era de esperarse, fuá muy bien recibido en aquel ejército, en
el que despues funcionó como su jefe, por haber sido ocupado en otra
comision el general Uraga, que lo mandaba.
Los tratados de la Soledacl, celebrados con los comisarios de las
tres Potencias aliadas, dieron esperanzas de un arreglo pacífico, é
infundieron por desgracia tal confianza, que se dispuso de una parte de aquel ejército para destinarlo á combatir los restos.de la.reaccion, y se pusieron en receso algunos cuerpos de la guar~1a ~amona!.
Zaragoza lamentaba la extraccion de fuerzas en su eJérc1to, y con
sentimiento veía que se le separaban á distancias en que tal vez, en
caso ofrecido no podría reunirlas con la conveniente oportunidad;
pero, como e~ de su deber, obedecía las órdenes que sobre el parti-

¡

•

•

�223

enlar ae le expedían, limitándose á informar al Supremo Gobierno
temores respecto á la mala fé que observaba por parte de los
franceses, su juicio sobre ser inevitable la guerra, y la importancia,
por lo mismo, de que fuese atendido con preferencia y aumentado
el ejército de Oriente.
Se llegó, en efecto, á confirmar la necesidad de la guerm con la
resolucion tomada por los comisarios franceses el 9 de Abril, en cuya
virtud se declararon rotos los tratados de la Soledad; y como se ha
visto, para ent6nces el ejército de Oriente estaba bieu disminuido.
Sin embargo, Zaragoza se decidió á combatir, y si no hubiera sido
por la escandalosa infraccion del artículo de aquellos tratados, que
imponía á las fuerzas extranjeras la obligacion de retirarse á sus
antiguas posiciones, ántes de romper las hostilidades, Zaragoza les
habría disputado, y quizá con buen éxito, el paso del Cerro del Ohiquihuite, calificado por todos de fuerte parn oponer una vigorosa
resistencia.
Esta, pues, debió limitarse á otros puntos en el camino que emprendieran de Orizaba sobre la capital de la Reptiblica. Eu aquellas circunstancias, no faltaron quienes, sin embargo de su patriotismo y conocido valor, calificaran de imprudente y áun de temeraria,
toda resistencia formal, opinando por la retirada del ejército hasta
la capital, para reunir mayores fuerzas que presentar al enemigo.
Zaragoza creyó que debía combatir con lo que tenla, sin desesperar
del triunfo; así entendió que lo exigía el honor nacional y no vaciló
en ponerlo en ejecucion.
En las cumbres de Acultzlngo se propuso disputare! paso al invasor, y lo J:mbría hecho de una manera más séria, si el parte que se le
di6 de ser amagada; su retaguardia, por fuerzas considerables reaccionarias, no le hubiera obligado á hacer retroceder el ejército, abandona~do los trabajos de la fortificacion pasajera que comenzaba á
levantar.
Satisfecho de la poca exactitud de aquel aviso, regresó violentamente para ver lo que podfa hacer con respecto al plan que se había
propuesto ántes, y sólo tuvo el tiempo preciso para improvisar la
resistencia que opuso el 28 de Abril de este afio, que si bien nunca
fué con intencion de sostener y conservar el punto, ella bastó para
IUB

probar la pericia del general, y el valor y arrojo de nue~tras tropa&amp;
El Orden que se guardó en el combate, y las ~rovidencias _dictada~
de antemano para la retirada, despues sostemda con la brigada de
Oaxaca situada convenientemente, siempre hará honor al general
Zaragoza que hizo comprender al soldado mexicano, con aquel pri•
mer ensa;o, que podía y debía medir sus ar°;'ªª _dignamente con el
disciplinado, aguerrido y siempre orgulloso eJérc1to france•.
,
y no era por cierto halagüeño el estado que guardaban nuestra~
tropas en aquellas circunstancias. Se necesitaba el temple rle alma.,
Ja firmeza de carácter, y el valor y entusiasmo de_ un hombre come)
Zaragoza, y entregado todo al servicio de su patn~, para a:entn~r
el combate. Véase en comprobacion Jo que me escnbfa el mismo dia
28 momentos ántes de sostenerlo:
;, Quedo impuesto por su grata fecha 26 del corriente, de las n~
11 ticias que vd. me comunica. Una de ellas es el regreeo de ln. bn" gada de San Luis, que si mucho sorpre~de á vd., '.°á~ me sor¡,reu•
11 de á mf, que con Ja tenacidad de un_ limosnero md1geute, cle,cla
11 el s de Marzo estoy predicando al gobierno la mala fé de los fran11 ceses, la necesidad de que nos preparemos con tie:°po, ~· _e~ ur11 gente envfo de fuerzas respetables; pero quizá p~r 1mposib1h,~ad
11 no se me ha atendido, y hoy me encuentro :\ la vista
enemigo
11 extranjero cou un puñado de valientes, dignos de meJor suerte,
u todos desnudos muertos de hambre, y que no será remoto rnrnm11 b
an, aunque ff~ mucho en su bravura y entusiasmos
. su afectfsimo
.
11 amigo.-I. Zaragoza,-Aumento.-Estoy recomendo nn campa" mento; ya está el.enemigo al frente. "
,
_
Retiradas las fuerzas despues del combate, creyó convement~ imponer al Supremo Gobierno, de los motivos todos dr sus a~te_nores
operaciones, del [estado que guardaba el ejército, los mov1ID1entos
que se proponía ejecut.ar, y puntos en donde, en su concepto, debl11
hacerse Ja principal defensa. La situacion era en efecto, bastante
grave: nada debla aventurarse:sin que lo conociera el Suprem? Ma'gistrado, en quien la nacion habla ~epositado su confianza, Ysm ob,
tener tambien su superior aprobac1on.
Las consecuencias, pues, de sucesos de tan vital importancia, sólo
se debían aceptar prévio el acuerdo expreso de aquel Supremo Ma-

dd

�ÍI

r

224

225

gistrado, ya que había tiempo para recabarlo. Por esto Zaragoza
dirigió al Ministerio de la Guerra, con fecha 2 de Mayo, desde Amozoc una extensa comunicacion, dando cuantos informes le parecieron convenientes, y diciendo con franqueza lo que entendía que
debía hacerse, La conclusion de este oficio contiene conceptos que
pueden y deben servir de modelo donde quiera que se estimen en su
"justo valor, la subordinacion militar y el acatamiento y la obediencia á los gobiernos legítimos¡ y por esto be creido muy conveniente
insertarla integra, tal cual aparece en la misma comnnicacion oficial.
Hé aquí esa interesantísima conclusion:
"Dejo expuestas las razones de la conducta que he observado y
do la qne me propongo seguir, explicando los fines á que mis operaciones conducen¡ pero tambien estoy resuelto á batirme campalmente ó como el gobierno me lo ordene, con los enemigos que tengo
cerca, sobre lo que espero se sirva determinar el C. Presidente lo
que juzgue digno de su resolucion, seguro de que encontrará en este
cuerpo de ejército, un jefe con subordinados, que obedecerán sin réplica, las supremas disposiciones, con honor y lealtad hasta sucum-bir con gloria. "
Aprobarro que fué su plan, trató ya de ejecutarlo, pero desgraciadamente tuvo que atenderá las fuerzas reaccionarias, en cuya persecucion destacó las brigadas O'Horan y Carbajal, con objeto de impedir que aquellas se incorporaran á las invasoras, al aproximarse á
Puebla; el combate se trabó en esta ciudad el nunca olvidable 5 de
Mrtyo, anticipáudose un dia al que lo esperaba Zaragoza, "Si el
gobierno, decía al Ministro de la Guerra, cou fecha 3 del mismo mes,
haciendo un esfuerzo supremo, me mandara violentamente mañana
dos mil infantes, yo le aseguraría hasta con mi vida, que la division
francesl\ sería derrotada precisamente el dia 6. "
Las operaciones se precipitaron, y Zamgoza tuvo que batirse sin
este auxilio, que llegó en la noche del dia 6, y sin las referidas brigadas O' lloran y Carbaja!, contando solamente con una fuerza cuyo
número no pasaba de 5,000 hombres.
Cuando en México, y casi por todos en general, sólo se esperaba á
lo más una resistencia honrosa, pero siempre sin esperanza de triun·ro, el telégrafo estaba trasladando minuto por minuto, partes que

anunciaban ser rechazadas las columnas de ataque que desprendía
el enemigo, quien al fin tuvo que replegarse hácia la hacienda de
San José.
Salvado estaba ya al oscurecer del 5 de Mayo, el honor de nuestras armas; y el ejército frances sólo trataba de su propia defensa:
"Pero yo no podía atacarlo, dice el general en jefe en el parte que
dió al Supremo Gobierno, porque derrotadas como estaban, tenían
más fuerza numérica que lamia."
¡Gloria á Zaragoza! ¡Remembranza eterna·á los valientes que le
acompañaron ! México vuelve desde este dia á tomar significado digno ante el mundo entero·
y tú l Zaraa0 oza, serás conocido en su his.
l
toria, por el restaurádor de su nombre, y se te llamará buen hijo,
esclarecido patriota, guerrero invencible, sincero, leal y modesto
republicano ..........................•.. , ...... , , , • • • , • • ,
Pero sigamos la relacion ele los hechos.
Cuando el ejército invasor formalizó su retirada para Orizaba, por
muchos se creyó que el nuestro le causarla considerables daños,
y aún su completa derrota. Q.uizá tambien Zaragoza abrigó algunas esperanzas, y animado de estas intenciones salió en su persecucion de Puebla, y aún llegó en Acatzingo el dia 13, á presentarse
prevenido para el ataque. Pero á la vez que dictó al efecto sus disposiciones, pasó en persona á hacer un reconocimiento, y habiendo
observado lo compacto del campamento enemigo, la buena colocacion de sus piezas, y de las posiciones que tomó para aguardarlo, no
pudo ménos que vacilar. "Temí un mal resultado, le o! yo mismo
decir, y temblaba por la suerte de la República, en este caso, por no
haber ni en Puebla ni en la capital un ejército de reserva. Sin dar
11 entender mis temores, llamé á algunos de mis compañeros para
observarlos, y creí notar en ellos mis mismas dudas. Entónces, sin
vacilar, pero tampoco sin que se conocier11 que desistía del ataque,
ordené que se diera rancho á la tropa y se descansara un rato. Despues dispuse su marcha para diversos puntos, ya con el firme propósito de no batir al enemigo, ni en aquel lugar, ni en otro alguno de
su tránsito, supuesto que no me prometía poderme colocar en una
posicion ventajosa."
Y a en Orizaba el ejército enemigo, una sola vez intentó un formal
P. M.-29.

�226
ataque sobre la plaza. Su combioacion fué uotlnimameote aplaudida, y ti no ser por un descuido imperdonable de los oficiales que mandaban las fuerzas avanzadas en el punto importantlsimo, ocupado
ya, del Cerro del Borrego, el ataque se habrla verificado al amanecer
del día 14 do Junio, y el ejército invasor se habrta visto probablemente precisado á capitular ó II sufrir una completa derrota.
Atenciones del servicio le trajeron II esta capital el día 20 del mes
anterior, despues de haber recorrido los lugares en donde tenía acampada su foerza, y aunque procuró ocultar su venida, que en efecto
no se supo hasta su llegada á esta capital, no bien lo verificó, cuando
esparcida la noticia, el pueblo y sus amigos se apresuraron á saludarlo. Con ellos pasó casi todo el día siguiente, siendo con frecuencia solicitaclo por grandes grupos ele ciudadanos que con entusiasmo
le vitoriaban por las calles, y más principalmente cuando se presentaba y recibta las comisiones que le mandaban para felicitarlo.
Sus mismos amigos le obsequiaron con un almuerzo y despues
con una comida, en la que por última vez le vimos contestar con
afabilidad y sumamente conmovido, á los elogios que se le tributaron en los expresivos brindis que lo dirigieron el C. Presidente y
algunos particulares. Zaragoza hacía recaer el mérito de la accion del 5 de Mayo en sus compañeros, en el valiente ejército que
tenía el honor de mandar, y protestó á su nombre, que sucumbíria primero que dejar mancillar el decoro nacional, en cuya patriótica tarea sabia bien que serla secundado á su vez, por el pueblo
ele esta capital y el de toda la República, que pelearla con el mismo valor y entusiasmo. Dijo que la atencion de aquel ejército era
exclusiva á sólo el preferente objeto de la guerra extranjera: que
había en él union Intima, subordinacion y disciplina, y tenla ciega
confianza en el Supremo Gobierno, quien podla obrar con entera Ji.
bertad, y con la plenitud de sus poderes, seguro que no encontrarla
las menores trabas en el mencionado ejército. "Todos los que lo
componen, añadió para concluir, son mis hijos, mis hermanos, y yo
sólo le ruego al Supremo Magistrado que haga porque se les proporcione todo cuanto contribuya á satisfacer sus más precisas necesidades, ya que las escaseces generales no permiten atenderlos en todo,
como estoy seguro que lo desea el mismo Magistrado, y ellos se lo

227

merecen, .•..• " Esta fué su despedida, y despedida para siempre
de sus amigos de México.
..
.
El 22 por la mañana partió con sus ayudantes por la diligencia
para Puebla, de donde siguió para el cuartel general, y des.pues fué
á visitar las fuerzas que estaban en las cumbres de Acultzmgo.
De esta expedicion regresó enfermo, y como se agravara, se le condujo hasta Puebla como lugar de mayores recursos para atend~rlo !
asistirlo. El telégrafo nos anunció el dia 4 su regreso, y al d1a siguiente ya se había generalizado la infausta noticia de encontrarse
atacado ele la peligroslsima fiebre tifoidea.
La ansiedad se representaba en todos los semblantes por saber de
su interesante salud: pero inexorable el destino, cortó los dias ele]
jóven guerrero á las diez y diez minutos de la ma!iana del día B, segun lo anunció el mismo telégrafo. .
.
. .
Sus últimos votos fueron por el bten y prosper1clad ele su patria.
sus delirios eran recorrer él campamento, marchar, batir, triunfar de
nuestros injustos invasores, y no se olvidó en ellos de bacer marcar la
dolorosa y profunda inelignacion que le causaba la conducta de los
traidores. Para ellos, sus últimos anatemas; para la nacion, para el
pueblo, para la democracia y el progreso, 6U alma, su corazon, su _espada, su misma vida. Murió, cuando todos se hablan ya convencido
de su valimento é importancia en la guerra extranjera, Ylos repn•
blicanos le consideraban como la más firme columna de las instituciones su campeon esforzado é incorruptible, á la vez que sus ene•
migos 'en opiniones, lo respetaban y admiraban. Murió, cuando
tambien en las repúblicas del continente americano comenzaban 11
referirse sus gloriosos triunfos, y á elogair su nombre, que gustosos
colocaban al lado de sus héroes más queridos. (!)
[l] En Lima se publicó con fecha 5 de Julio por D. Arnaldo Mir9,ue_z, en elogio
de Zaragoza, uno. brillante coruposicion en la que se leen los versos siguientes:
Y en la mision magnífica y fecunda
Que llenas hoy sobre tu patrio suelo,
Siguen nuevaa naciones
La luminosa huella de tu espada
Con ansiedad profunda¡
Y á cada paso en que tu senda avanzas
De peligro cercada,
Palpitan de sublimeR esperanzas
Todos los corazones .... ..... .
¡Ah! feliz tú, que el corazon conmueves
De cuarenta miUones. ..... , ..... .

�228
Ast concluyó su corta vida el general Ignacio Zaragoza. La nacion reconocida le ha decretado distinguidos honores, sin olvidarse
de su tierna hija, de su inconsolable madre y hermanas, á quienes
ha señalado pensiones decorosas. Acordó tambien que se le hicieran
solemnes honras fonebres, con cuyo objeto fué trasladado su cadáver á esta capital, y depositado en el salon de sesiones del Palacio
Municipal basta el dia 13 g_ue se pasó, con un inmenso acompallamiento presidido por el Supremo Jefe d~ la Nacion y sus Ministros,
al panteon de San Fernando. Alli se pronunciaron sentidos discursos al tiempo de la inhumacion, y se advirtió más principalmente el
dolor de que estaban poseídos los concurrentes. Esos discursos y las
circulares y decretos expedidos con este infausto motivo, son en verdad fieles intérpretes del sentimiento nacional; y como en ninguna
parte pueden ser más oportunamente reproducidos que en este escrito, cuyo objeto es dar á conocer al hombre de quien ellos se ocuparon, insertaré íntegros los más notables, añadiéndole as! un digno
y muy honroso complemento.
En obsequio de la brevedad y para no hacer pesado este relato,
ho omitido referir algunos otros combates de menor importancia en
que se encontró el general Zaragoza, ast como algunos rasgos de su
vida pñblir,a, que tambien recomendaban su carácter inflexible para
reprimir él crimen y su humanidad para con el desvalido y para con
el soldado, á quien j11mas vió padecer con indiferencia. Peros( añadiré, que mereció tambien por su amor á las instituciones, su recto
juicio y su inmaculada reputacion, el voto de uno de los distritos
electorales del Estado dP. México, para que lo representara en el
Congreso general, cuyas funciones concluyeron el 16 del presente mes.
De Zaragoza sólo nos queda su memoria, y esa memoria es necesario perpetuarla. Sus restos, aunque inanimados, recuerdan hechos
que servirán de estímulo á sus fieles compañeros, á todos los buenos
patriotas .... Su nombre, nombre sin mancha, nombre imperecedero, dará fuerza en los combates al brazo del soldado del pueblo que
tanto le amó, y nunca olvidará que lo condujo el 5 de Mayo para
dar una severa leccion á los valientes que mil veces hablan sido

229
vencedores en Europa. . • . . ¡ Que como él, tengan fé, que como él,
llenen su mision aquellos á quienes la patria encomiende la defensa
de sus derechos y el bnen lustre de sus armas!
México, Setiembre 30 de 1862.
MANUEL

z. Góx1z.

EL 5 DE MAYO DE 1862.
Apénas acababa la Repñblica de pasar por la terrible y !angrienta crisis de la gnerra de la Reforma, que conmovió al pata por espacio de tres allos, cuando nuevos y más sérios peligros la amenazaban.
Tres poderosas naciones de la Europa invadlan con sos ejércitos el
suelo de México, y á pesar de sus reiteradas protestas de respetar
la independencia y la libertad del pueblo mexicano, se sabia que las
intenciones de Napoleon III, promov'edor de aquella triple alianza,
contra un pueblo pobre y débil, era la de fundar en él un trono, que
sena el primer paso para monarq11izar á las Repñblicas Hispano-Americanas, y tambien, muy especialmente, para ayudar á la rebelion de los confederados, con el objeto de desmembrará la Repñblica de los Estados-Unidos del Norte, debilitando asl la fuerza de esa
gran democracia, que ha sido y será la pesadilla de los gobiernos
monárquicos de Europa.
México estaba exánime; la guerra entre el pueblo oprimido y las
clases privilegiadas no habla c&amp;ncluido del todo; numerosas bandas
de reaccionarios recorrlan ano el pa!s, impidiendo que imperase la
tranquilidad, y que el gobierno popular extendiese su autoridad en
todo el territorio nacional. El pequeño ejército de que se disponla,
escaso de todo y muy medianamente armado, iba á tener que divi-

�230

t

dir au atencion entre los invasores extranjeros y los desnaturalizados mexicanos, que al verá su patria amenazada de frente por aquellos, trataban de bnndirle por la espalda, cobarde y traidoramente,
el putial parricida.
El tesoro nacional estaba exhausto, y los apuros del gobierno iban
á ser cada dia mayores á causa de la ocnpacion del puerto de Veracruz por los invasores.
Pero el pueblo, por efecto de la revolucion reformista, era dueño
de sus destinos, y el hombre á quien babia confiado su suerte, poniéndolo al frente del gobierno y revistiéndolo de facultades ampltsimas, era muy digno de esta confianza. La constancia y firmeza de
Juárez habla resistido á la dificil y prolongada prueba de los tres
tormentosos años que acababan de pasar, y que quizá forman la época más dificil por la que ha atravesado ll1éxico; y al lado de J uárez
se vetan tambien los caudillos populares que hablan sobrevivido á
aquella terrible revolucion.
González Ortega, Zaragoza, Huerta, Dtaz, Berriozábal y otros
caudillos liberales, tan patriotas como Juárez, estabar, dispuestos á
sacrificarse, si era necesario, para salvar la honra de México.
·
El reducido ejército que entónces existta, contaba en sus escasas
filas II muchos hombres de corazon, que tambien hablan hecho sus
pruebas, y que estaban resueltos á morir en defensa del suelo en que
hablan nacido.
México entraba, pues, en la lucha, con muy pocos elementos ffsicos; pero en cambio sus leales hijos, cuyo patriotismo se enardecía.
al pensar que babia mexicanos traidores á su patria que, cobardes,
cifraban todas sus esperanzas en el triunfo de las tropas extranjeras, bal,lan jurado morir, llntes que verá su patria dominada por el
orgulloso invasor, en consorcio infame con el traidor envilecido.
Tocó al general Zaragoza la honra inmenPa de ser el primero que
babia de hacer frente al ejército frances, el que, una vez rotos los
convenios de la Soledad y habiéndose separado de 61 las tropas es•
patiolas é inglesas, se decidió á acometer por sf sólo la empresa de
llevar adelante la guerra, para derrocar al gobierno popular de Mé·
xico, sustituyéndolo con una exótica monarqufa.
Sabido es que el general frances Lorencez no vaciló en manchar

231

su honra de soldadq, faltando al compromiso que se babia estipulado e~.los convenios de la Soledad, de que, en caso de romperse las
hostthdades, las tropas europeas, á las que se permitió adelantar
hasta _Gó.rdoba, Orizaba y Tebuacan, para que salieran, durante las
negocl8C1?nes, de la zona mortffera de la costa, tendrfan que retro•
cederá dicha. zona, ántes de comenzar cualquier acto de hostilidad.
Lorencez, baJo pretextos fátiles y falsos sobre todo se decidió á evadir el compromiso, y el día 19 de Abril, sin anun;iarlo siquiera al
~eneral Zaragoza, á una hora ya avanzada (las tres de la tarde), saltó ~e Córdoba, á la cabeza de sus tropas y en direccion de Orizaba,
batiendo en las cercanías del Fortín sin hacer ninguna intimacion
. á una avanzada mexicana, que,
' fiando en los compromisos
prév1a
1
contra1dos, trataba de averiguar por qué los franceses, cu vez do retroceder á Paso Ancho, avanzaban sobre Orizaba.
El pretexto qne Lorencez alegó para disculpar su felonfa fué, que
el general Zaragoza le pidió el dia 18 que retirase do Orizaba la
guardia que suponfa que aquel habla dejado custodiando á los enfermos franceses, y que esto bacfa temer al general frances, que sus
enfermos quedasen expuestos á los excesos de un ejército indisciplinado Yde jefes sin escrópulos. Lorencez contestó el 19 al general
Zaragoza, que no habla dejatlo tal guartlia; y sin más explicacion
marchó pocos momentos despues sobre Orizaba. No se creyó en el
deber de anunciar ~¡ gene.ral Zaragoza el grave paso que daba, deber que todo enemigo v~hente y noble habrfa tenido como sagrado,
tanto más, cuanto que dicho paso era una flagrante violacion ele compromisos contraídos solemnemente por los representantes extranjeros
en nom~re de sus resp~ctivas naciones. Esta violacion que nunc~
podrá disculparse, debió á lo ménos hacerse conocer 11\ adl'ersario
que, muy noble y leal como babia probado serlo, descansaba en la
fé de los tratados, creyendo que el jefo frances tendrla tanto honor
como él, y rcpre~entarfa dignamente el decoro de su naciou. Lorencez
fingió creer que todo quedaba arreglado con anunciar su determina•
cion_' los com'.sarios fr~nceses, con cuya complicidad contaba; y no
se dignó dar nmgun aviso al general Zaragoza, á quien crefa poder
derrotar en el primer encuentro.
L¡rencez entró A Orizaba el 20 do Abril y permaneció allf b&amp;sta

�232
el 27, esperando la incorporacion de varios destacamentos que hablan quedado atms.
La division franceBI\ contaba con un efectivo de 7,300 hombres (1)
7 el Cuerpo de traidores de Galvez (200 hombres); de este efectivo,
descontando los enfermos y algunos destacamentos que se dejaron
en Veracruz y Orizaba, quedaban como combatientes, desde luego,
6,000, (2) n11mero mucho mayor que el que el general Zaragoza pudo presentar el dia de la batalla del 5 de Mayo.
Lorencez, tan presuntuoso como poco leal, estaba lleno de confianza, como lo prueba el siguiente trozo de una carta que dirigió
al Ministro de la Guerra de Francia:
"Tenemos sobre los mexicanos tal superioridad de raza, de organizacion, de disciplina, de moralidad y de elevacion de aenti,nientos, (3) que yo ruego á.V. E. se digne manife&amp;tar al Emperador que
desde ahora, á fa cabeza de sus 6,000 soldados, soy el duello de

México.
"Sentirla profundamente que las correspondencias oficiales ó particulares, hiciesen desistir al Emperador de sus proyectos sobre México, y tambien que pudiesen hacer vacilar ni Prlncipe Maximiliano
en aceptar In corona que Su l\Iagestad querrla poner sobre la cabeza
de dicho Prlncipe. Yo estoy m:is y más convencido de que lamonarqufa, como ya he tenido el honor de escribirlo á V. E., es el único gobierno que conviene á México, y tengo tambien la seguridad de
que, en muy pocos año~, e&amp;te pafs, bien gobernado, disfrutará de
una prosperidad. inaudita."
El ejército frances estaba el 28 de Abril delante de las cumbres
de Acultzingo, donde el general .Zaragoza, sin la intencion ele oponer una séria resistencia, quiso aprovechar aquellas defensas naturales, para que en ellas conociesen los soldados mexicanos ~ sus adversarios y se probasen con ellos.
En efecto, el combate que se libró el mismo dia 28 no fué empefiado sériamente por parte de nuestras tropas; las mismas relaciones
franceBl\s dicen que de los 4,000 hombreR que tenia el general Za-

233 ,
ragoza sólo se batieron 2,000. Sin embargo, los franceses creyeron
que los mexicanos les eran muy inferiores como combatientes, y esto aumentó la confianza que los traidores les infundian, sobre la fa.
cilidad de ocupar á Puebla y de destruir al ejército de Juárez.
Con estas ilusiones y figurándose los soldados franceses y su general, que su misionen México iba á ser una segunda cdicion de la
conquista consumada por Hernan Cortés, trescientos 11ños más a.irnR,
los in1·asores se presentaron, no ante los muros, sino ante fa ciudad
abierta de Puebla, el 5 de lllayo de 1862, trabándose ese mismo dia
el combate entre nuestras tropas y las del Imperio fraucc~, combate
en el que, los modestos soldados de México, vieron la es¡mlda á los
regimientos franceses que habfnn cosquistlido tantas glorias en Crimea y en Italia. ·
.
Insertamos á continuacion el lacónico parte del general Zarngoza, en el que, con la modestia que lo dist~gula, describe aquella '
gloriosa jornada, cuyo brillo será más y más intenso, á medida que
vengan otras generaciones más justas qlle la nuestm, que recordarán con patriótico orgullo aquel triunfo imperecedero, quo inició la
gloriosa lucha por la independencia y por la consolidacion de la Reptlblica liberal en México.
Despues publicamos en extracto la narraciou que de dicho combate hace el capitan Niox, en su obra titulada: b'xptdition du Jlfezique, obra en !~ que hemos notado lil imparcialidad y justicia que
puede esperarse de un adversario, sin que deje de c,tar exenta de
errores, en aquellas apreciaciones en que tuvo que fiarse del testimonio de personas, tal vez interesadas en desfignrar los hechos.
Finalmente, insertamos algnnos documentos que servirfan para
probar que la asercion del general Lorencez, sobre que sus elevados
sentimientos eran muy superiores á los d'e los mexicanos, no era
exacta; y que al contrario, el gobierno, el ejército y el pueblo de
México, presentaron entónces á sus enemigos ejemplos de generosidad 7 de grandeza de alma, que no siempre fueron imitados por loe
jefes fran08888.
·

[I] Niox. "E1pedition du Mexiquc."
[2] Noix. HExpedition du Mexique."
[3J Y ee atrevía á. decir C!'IO quien 111:abab:1. de fa ilar ¡ la t{, rrn p.- ñ:ulit !

P, 11,-30,

,

�235

234

MINISTERIO D~ GUERRA Y MARINA.

, 1

Ejército de Oriente.-General en Jefo.-Despnes de mi ~ovimiento retr6g!\do que emprendí desde las Cumbres de Acultzrngo,
fügué á est" ciudad el dia 3 del presente, _segu~ tuve el h?nor de
dar parte á vd. El enemigo me seguía á distancia de una Jornad~
pequeña, y habiendo dejado á retaguardia de aquel la segunda bn•
gada de caballería, compuesta de poco más de 300 b?mbres, para
.bl lo host'1lizara me situé como llevo dicho, en Pueq ne en lo Pº"' e
'
'
d d
bla. En el acto dí mis órdenes para poner en ~n regul~r esta o e
defensa los cerros de Guadalupe y Loreto, haciendo act1v~r las for'fi .
de l• pl•za qu~ hasta entónces estaban descuidadas.
ti cac10nes
~
~
, ...
M' 1
Al nmanecer del dia 4 ordené al distinguido general C. ,gue
Nearete, que con la segunda divisíon de su mando, compuesta de
1 2~0 hombres lista para combatir, ocupara los expresados cerros
d~ Loreto Gu,adalupe, los cuales fueron ~rtillados con dos b~terias
de l,11talh1\ montaña. El mismo dia 4 hice formar de las brigadas
Ilerrioz~bal Dlaz y Lamadrid, tres columnas de ataque, comp~es•
hombres la segunda de 1,000 y la última
. ' d
tas· l" pruuera e 1 ,082
•
,le .1 020, toda infünteria, y ademas una colun:na de caba11 er!a con
600 ~..b,1\los, que mandaba el C. general Antomo Alvarez, des1gn~n. n una batería de batalla. Estas fuerzas estuv1e•
do p:mt su dot amo
.
., plaza de s José hasta las doce del d1a, á cuya
l
I
i·ou fur1rnu a.8 en °
·
hora 8C acuartelaron. El enemigo pernoctó en Amozoc.
A las r.incn de la mañana del memorable dia 5 de Mayo, liq~ellas
, la linee. de batalla qne había yo determma.do,
fuerzas maro1,aban "'
d
·'- en el cróquis adJ'unto: ordené al C. coman ante
y verá Vd • 10111 CO.W&gt;
'11
·rt'1llería coronel Zeferino Rodrfguez, que la art1 ería.
de
l
gunera
d 1 , d·
b ante Je. colocara en la fortificacion de la plaza, pomén o a a. ,seo ~ . d I C comandante militar del Estado, general Santu:igo
poslCIOll e '
Tápi"·
· y despues deI t'iemA las diez de la mañana se avistó el enemigo,
G

,

•

. para campar, desprendió sus columnas de ataque,

po muy prec180

una hácia el cerro de Guadah1pe, compuesta como de 4,000 hombres con dos baterías, y otra pequeña de 1,000 amagando nuestro
frente. Este ataque que no había previsto, aunque conocía la audacia del ejército frances, me hizo cambiar . mi plan de maniobras y
formar el de defensa, mandando en consecuencia, que la brigada
Berriozábal á paso l"eloz, reforzara á Loreto y Guadalupe, y qne el
cuerpo C!\Í-abineros á caballo fuera á ocupar la izquierda de aquellos,
para que cargara en el momento oportuno. Poco despues mandé al
batallon Reforma, de la brigada Lamadrid, para auxiliar los cerros
que á cada momento se comprometían más en su resistencia. Al
batallon Zapadores de la misma brigada, le ordené marchase á ocupar un barrio que está casi á la folcla del cerro, y llegó tan oportunamente, qne evitó la subida ,t una columna que por allí se dirigía
al mismo cerro, trabando combates casi personales. Tres cargas
bruscas efectnaron los franceses, y en las tres fueron rechazadas con
valor y dignida_d; la caballería situada á la izquierda de Loreto,
aprovechando la primera oportunidatl, cargó bizarramente, lo que
les evitó reorganizarse para nneva carga.
Cuando el combate del cerro estaba más empeñado, tenía lugar
otro no ménos reñido en la llanura de !a derecha que formaba mi
frente.
El C. general Dfaz con clos cl!erpos de sn brigada, uno de la do
Lamadrid, con dos piezas de batalla, y el resto de la de Alvarez,
contuvo y rechazó á la columna enemiga, que tambien con .arrojo
marchaba sobre nuestras posiciones: ella se replegó httcia la hacienda de San José, donde tambien lo habían verificado ·los rechazados
del cerro, qne ya organizados de nuevo se preparaban únicamente á
defenderse, pues hasta habían claraboyado las fincas; pero yo no podía atacarlos, porque derrotados como estaban, tenían más fuerza
numérica que la mia: mandé, por tanto, hacer alto al C. general
Díaz, que con empeño y bizirría los sigió, y me limité á conservar
una ¡xisicion amenazante.
Ambas fuerzas beligerantes est11 vierun á 1" vista hasta las siete
de la noche, que emprendieron los contr,uios su retirada á su campamento de 111 hacienda de los Alamos, verificándolo poco despues
las nuestras iJ. sn J1nea.

.

��238

239

La salud de las tropas era, en lo general, excelente. Los trasportes se hablan asegurado suficientemente; un convoy, con 200,000

El general Lorencez, que habfa vivaqueado el dia ~7 en la hacienda de Tecamalúcan, establecfa su campo en Acultzmgo, á las nue-

raciones de vfveres y 400,000 raciones de vino, estaba listo para seguir á las columnas en su marcha sobre Puebla.
Aunque era un puñado de hombres la fuerza con que el general
Lorencez iba á tratar de penetrar en un pata enemigo, en regiones
desconocidas y bajo un clima peligroso, sin embargo, las cualidades
militares y el Talor de cada uno de los elementos qua componfan
aquel pequeño ejército, lo hacían uno de los más hermosos que se
hayan visto.
La mejor armonfa reinaba entónces entre loe jefes militares y los
hombres pollticos que los acompañaban; y la esperanza del triunfo
estaba en todos los corazones.
El general Lorencez eligió, para su marcha sobre Puebla, la carretera que atraviesa las cumbres de Acultzingo.
El general Zaragoza, inquieto por haberse presentado eu Matamoros algunos miles de hombres de las bandas reaccionarias, se retiró primeramente hasta San Agustín del Palmar; pero cuando el
gobierno de Jullrez hubo obtenido la neutralidad de Zuloaga, jefe
principal de dichas bandas, Zaragoza contramarchó y ocupó laposicion de las cumbres, el mismo dia en que Lorencez salfa de Orizaba.
Las cumbres de Acultzingo forman una parte del basamento de
la mesa del Anáhuac. Sou dos espesas murallas, casi verticales, separadas por un valle estrecho que corre de Norte :1 Sur y que va á
desembocar en Tehuacan. En esta fuerte posicion, casi imposible
de voltear, fué donde el general Zaragoza resolvió esperará lastropas francesas, con 4,000 hombres, tres bater1as de montaña de á 6
piezas cada una, y 200 caballos, cuyas fuerza8 repartió de b manera siguiente: á su derecha una brigada mandada por el coronel Es-,
cobedo¡ en el centro, defendiendo el cainino y las ruinas de un antiguo presidio, una brigada mandada por el general Artcaga; ~ su
izquierda la brigada del general Negrete. A retaguardia, en la cima
de las grandes cumbres, una brigada como primera reserva; más
atras aún, en las pendientes de la~ segundas cumbres, otra reserva
formada con la brigada del general Dlaz y una baterfa de 6 piezas.

ve de la mailana"del 28. Las noticias que se tenfan eran: que el
ireneral Zaragoz; se reple!l'Rba hticia México Y que el pa•o de las
"
o
.
.
1
cumbres estaba libre, y se crela que no se teufa al frente •rno n gu•
nos escuadrones· pero á la una de la tarde, una compañia do zuavos
que avanzó á t;mar una posicion de gran-guardia en las altur~e,
fué recibida por un ·vivo 1fuego de jusilerJa, y poco de11rnee el eOcmigo descubrió los fuegos de sus baterJas.
El general Lorencez se decidió á forzar el paso de las c~mbreg
en ese mismo clia. Un batallon de cazadores avanzó con ohJeto &lt;le
empeñar el corobate.'' Dos compañlas comenzaron á trepar las pendientes de la derecha, con objeto de apoderarse de una baterh, mexicana que dominaba la carretera. En el centro, otrns ,los com pañlas y la gran guardia de zuavos siguieron las veredas pe'.lrego&lt;as
que flanquean las:alturas, y 1 la izquierda, las dos cc11n¡»rn_ta, restantes marcharon por la carretera, dirigiéndose solire la• ruin11s rlcl
presidio. La caballerla, :que no era útil por el momeuto, oculto
detras ele un abrigo que ofrecfa el terreno.
Los cazaclores fueron)eforzados poco despues con 1111 batnllon del
2! de zuavos; dos compañlas!apoyaron el centro y otras dos el_ ala
izquierda .. Con este refuerzo el combate se empeñó con nHi~ vigor¡
pero el fuego del enemigo detuvo todavla el ímpetu ele las tropas
francesas, y fué necesario enviar nuevos refuerzos. En fin, á las tfeg
de la tarde se tomó el :presidio; una compañia que habla rehnsa'do
la derecha del enemigo, llegó á¡la garganta misma ele la montaiía,
rechazó ali! á los mexicanos y coronó las alturas. Poco despnes, dos
compaillas haclan lo mismo en el ala izquierda del enemigo, lo qno
determinó á éste á e.bandonar'-la posicion y á retirarse al pié de fas
•
•
segundas cumbres. Los zuavos le siguieron de cerca; pero apr&lt;ttt•
mándose ya la noche, recibieron órclen de hace~ alto_ más allá del
Puente Colorado, y de no contestar al fuego del enemigo.
Los mexicanos habla¡(defendido las cumbres con 4,000 homhre~,
200 cab&amp;llos y IB piezas; pero sólo hablan empefi~do en el combate
unos 2 000 hombres. No es fácil valuar sus pérdidas. Las del• co1
lumna ,francesa consistieron:en 2 muertos y 32 heridos.

•º

•

�•

240

' ,

'·

1

241

Des obuses de montaña y 20 prisioneros quedaron en poder de los
.. franceses.
El 29 de Abril el general Lorencez marchó á la Cañada donde se
detuvo en espera del convoy.
El 1~ de Mayo la columna francesa marchó para San Agustin del
P~lmar. El 2 hacia alto en Quetcholac, el 3 en .Acatzingo, y el 4
llegaba á Amozoc, á 16 kilómetl'os de Puebla. En este último punto fué donde el general Lorencez pudo tener noticia de los proyectos
del enemigo.
El general Zaragoza, segun se decfa, .estaba resuelto á defender
á Pnebla :t todo trance. La plaza tenla una fuerte guarnicion, y las
calles estaban cerradas con barricadas defendidas con nrtillerfa.
Hasta entónces ninguna noticia exacta se habla dado al ejército
frances; las poblaciones que, segun se decla, pertenecfan al partido
.reaccionario, manifestaban mucha frialdad; y en cuanto á los contingentes que debfan !,raer Marquez, Cobos y los demas jefes reaccionarios, ninguna noticiase tenla de ellos. En la noche, un ingeniero mexicano que fué presentado al general Lorencez, le comunicó
algunos datos sobre la plaza de Puebla.
Puebla es una ciudad abierta; construida con mucha l'egularidad,
sus calles se cruzan en ángulos rectos, y cada islote ó cuadra de casns forma una especie de fortaleza cuadrada, muy bien flanqueada
por las barricadas de las calles. lllultitud de conventos cuyos muros, sólidamente construidos, tienen varios metros de ~spesor, seryfan de puntos de apoyo para la defensa interior; ligándolos con comunicaciones cubiertas, el enemigo habla formado en el centro de
la plaza un vasto reducto, que el general Lorencez no esperaba poder tomará viva fuerza. (1) La ciudacl está dominada, á un kilómetro al NorJeste, por el Cerro de Guadalupe, colina de unos 102 metros de relieve, con pendientes rudas, y sobre el cual hay un convento
El enemigo lo ·habla fortificado y artillado. Esta colina se prolonga hácia el Oeste unos 1,200 metros y en su extremidad (50 metros
m~s baja que el convento de Guadalupe), está coronada con un pequeño foerte cuadrado, de mamposterfa, llamado el fuerte de Loreto.

El ingeniero referido, recordando los episodios de las guerras civiles, en las que siempre fué Puebla atacada y tomada por el lado Sur,
aconsejába que no se hiciese caso de las fortificaciones de Loreto y
Guadalupe, cuyo acceso era muy dificil, y que, por lo demas, no po•
citan causar sérios perjuicios á las tropas que atacarnn por el lado
opuesto de la ciudad. Los comandantes de artillerla y de ingenieros
apoyaron la opinion del ingeniero mexicano; pero el general Lorencez
pensó, por el contrario, que era imprudente el irá estrellarse contra
los sólidos edificios y las barricadas de la ciudad, y que era preferi"
ble apoderarse de los fuertes.
El 5 de Mayo, al amanecer, el ejército frances salió de Amozoc, y
á las nueve y media de la mañana estaba á la vista de Puebla.
El general Zaragoza tenla cerca de 12,000 hombres; (1) habla
enviado parte de sus tropas con los generales Carbajal.y O'Horan, en
direcciou de Atlixco y de Matamoros, para impedir que las bandas
reaccionarias 60 uniesen al ejército frances, y con el resto se mantenla á la defensiva en la ciudad.
Despues de un reconooimiento, muy rápido para que pudiera ser
completo, el general Lorencez insistió en atacar el Cerro de Guada ·
lupe.
Viniendo de Amozoc, no se descubrfa el füerte de Loreto, por
ocultarlo el convento de Guadalupe; era probable que las pendientes que couduclan al primero fuesen ménos ásperas que ks del otro
extremo; pero para abordarlas era necesario ejecutar un largo rodeo,
durante el cual las tropas estarfan expuestas, por mucho tiempo, al
fuego enemigo, y se alejarfan demasiado del convoy, que quedaba
cerca de la hacienda de los Álamos.
Resuelto el ataque de Guadalupe, se construyeron rampas practicables á la artillerfa sobre un arroyo que habla que atravesar, y
las tropas, que hablan hecho alto á 3 kilómetros de la ciudad, tomaron el café.
A las once de ]a, mañana se tomaron las disposiciones siguientes:
La columna. de ataque, formada con dos batallones de zuavos y
diez piezas de artillería, atravesó el arroyo y se corrió á la derecha

[1] Este reducto no existíaent6nces como equivocadamente lo dice el capitan Niox; fué
tevantado en los úkimos días del sitio en 1863

[1] Y-a hemos vÍ!IO que no cootaban los defensores de Puebla ni con la mitad de. e-se nÚ·
mero.

•·

P. M.-31.

•

�•

242

243

~ra abord~r las alturas por las pe~dientes ménos fuertes, El regi1~11ento de mfaoterJa de marina quedó de reserva; los fusileros marmos y la baterJa de montaña se dirigieron hácia la derecha de la
columna de ataque, par11 proteger la retaguardia de ésta contra la
caballerla enemiga.
A la izquierda de la linea de batalla, el batallon de cazadores hizo frente á los Cuerpos mexicanos que estaban apostados en la llanura Yque hablan destacado algunos tiradores. El 99~ de linea y
cuatro compañ1as de infanterla de marina quedaron encargados de
la guardia del convoy. El escuadron de cazadores de África avanzó
detras de las columnas de infanterfa, y una ambulancia volante se
estableció en la hacienda de Rementerla.
La artillerla rompió el fuego á 2,000 metros y tiró, durante tres
cuartos de hora, sin que se notaran sus efectos· en seguida se movieron lns piezas más á la derecha, á fin de b~tir directamente el
frente sobre que se dirigía el asalto; pero por efecto de la configuracion del suelo, miéntras más se aclelantaba, ménos se descubrían las
fortificaciones, y ménos eficaz era el fuego de la artillería, dirigido
de abajo á arriba. Por el contrario, el fuego de las baterlas enemigas, perfectamente servidas, era muy mortlfero.
El general Zaragoza, que no habla pensaclo que el ataque se darla al Cerro de Guadalupe, mandó á dicho punto, apresuradamente,
á la brigada Berriozábal, con objeto de reforzará la division Negrete, é hizo salir de la plaza, por &lt;letras de Loreto, á un Cuerpo de
caballerJa, destinado á cargar, por su extrema izquierda, sobre las
columnas de ataque, Con el resto de sus tropas tomó posicion de la
manera siguiente: su izquierda, apoyada en el Cerro de Guadalupe·
eu derecha en la iglesia de los Remedios, en los arrabales de la ciu'.
dad; el resto de su caballería formaba su extrema derecha.
Despuee de nna hora y cuarto de calíoneo, la artillerla habla ceneumido 1,000 tiros, es decir, la mitad de sus municiones, y ningun
dallo ee habla causado cen ellos á las defensas del enemigo; (1) sin
embargo, el general Lorencez resolvió dar el ataque á viva fuerza.

Los dos batallones de zuavos hablan llegado ya á la mitad de la
cuesta; se hicieron avanzar cuatro compalílas de cazadores á pió, y
se lee ordenó que trepasen las pendientes por la izquierda de los
zuavos, ccn el objeto de dividir la atencion del enemigo; dos compañ1as de este batallon quedaron entonces en la llanura, haciendo
frente á la izquierda del ejército mexicano. El primer batallon ele
zuavos, la batería de:montaña, el batallon de marinos y la infantería de marina, recibieron órdeu rle oblicuará la derecha, abrigándose, lo mejor posible, contra los fuegos de Loreto, y de ir á voltear la
posicion. Una secciou~de ingenieros, provista de escalas, fué agregada ti cada una de las columnas.
DiOse la señal para el asalto.
Los cazadores á pió, una vez que se pu~ieron á la altura de los
zuavos, se lanzaron, juntamente con éstos, sobre el convento de Guadalupe y lucharon heroicamente, :para escalar aquellas formidables
posiciones intactas aú.n. En vano, bajo nn_fuego terrible, atravesaron un profundo foso, obstáculo tan sério como inspemdo; algunos
llegaron á escalar el muro, pero sus esfuerzos fueron inútiles contra
un sólido _reducto dispuesto alrededor de la iglesia y defendido por
tres lineas de fuego superpuest~s. Todos cayeron gloriosameute, con
excepcion del corneta Roblet, que permaneció algun tiempo tocando
la carga,
Durante este asalto, el primer batallon de zuavos hacia su movimiento más á la derecha; pero fué recibido con un violento fuego de
fusilerla de cinco batallones mexicanos, que estaban colocados entre
Guadalupe y Loreto; al mismo tiempo, las baterlas de este último
punto, invisibles hasta entónces, entraban en accion y tomaban de
flanco á la columna de ataque. La llegada del batallon de marinos
y de las compañtas ele infanterla de marina no fué suficient~ para
triunfar ele la resistencia de un enemigo superior en número y perfectamente cubiertp.
En el mismo momento, la caballerla mexicana que había salido
de Puebla por detrae de Loreto, cargaba de repente sobre estas tropas y las obligaba á detenerse.
Por otra parte, las dos compail1as de cazadores á pié, que hablan
quedado solas en la llanura, se velan envueltas por una nube de ji-

[t] El consumo de municiones en las tropas meXlcanae, dÜrante toda la batalla1 segun
d~~o~nentos que hemos \'isto, foé de 2St tiros de cnñon y 12-i,500 cartncltos dl"-annas por1a.11les.

���248
ba á la faz del mundo civilizado, de que México, áun en el caso pre·
sente, en que se ve obligado á defenderse de una agresion injnstifi•
cable, no ha perdido las simpa,tías por la nacion _francesa, aunque
lamenta el error de sus gratuitos enemigos, que Ii.an puesto á la Re•
prtblica en el caso de sostener con las armas en la mano su inclependencia y su decoro.
Con este motivo, sírvase vd., señor cónsul y .clemas srtbditos franceses que han firmaclo la coinunic~~ion que contesto, aceptar las seguridades.de mi consideración y aprecio.
Libertad .y reforma. Mayo 9 de 1862.-Santiag-o Tápía-Señor
cónsul frances, I&gt;. VíctoT Neron.-Presente.

\.¡
1
'

1

¡1

1

,,
'

1

'

;'i' 1
'

1

'

1.

1
' 1

,, t
'

l

1

,1

'
1 1
1,;¡1
'1

1'1·

1

t ' 1,
1,,'
1

1

1

: .

',

'11

Ministerio ·de Guerrn y Marina.-Seccion 1~-El C. Presidente
ha visto con particular satisfaccion, las medallas y cruces pertenecientes á individuos clel ejército invasor que vd, remitió á este Ministerio; pero su noble comzon no puede ménos de enternecerse contemplando la intensa y muy justa pe-saduml:,re que-debe haber causado á los dueños de aquellas condecoracíones, c!i8tintivo y premio
al valor beróico, su pérdida en un lance de armas no de ménos valor
individualmente por parte de ellos, sino por los azares de la guerra,
en que tambien merece respeto y cGnsideracion al valor desg1:aciado. En consecuencia, se ha servicio disponer, y tengo .yo la satisfaccion de comuuicarlo á vd. para su cumplimiento, que todas las
condecoraciones que en el calor del combate arrancaron nuestros soldados á su bravos ve~cidos, heridos ó prisioneros, les sean dev~eltas
en.nombre y comn testimonio de consideracion al valor del ejército
de Oriente, y de la generorn nacion mexicana, considerándose que
los desgraciados que las hubieron merecido por hechos distinguidos,
cuya memoóa es snperior á la misma muerte, no las desmerecen en
ningan,i manera, porque su.misas y debidamente subordinados, han
venido á nuestro suelo á traernos una guerra inicua y loca, de cuyo
origen y consecuencias serán responsables los que la previnieron.
En ona11to á _aquellas de las mismas condecoraciones que hayan
si-lu rt!cogid,1s 011 el campo de batalla, ó tomadas de soldados muerto., en e!l,,, el C. Presidente desea que vd. se sirva excitar dolos que

.

,

249

las plseyeren, á fin de que fas cedan al Gobierno, haciéndoles saber
que éste se. propone¡formar con ellas, y con otros trofeos militares
un cuadro honorífico,!timbre de gloria del ilustre ejército de Oriente'
que en nuestros fastos' militares trasmita á la posteridad las me'.
morables batallas ;de Acultzingo y Ta~ inmediaciones de Puebla.
Igualmente me (manda decir á vd. el C. Presidente, ·que como no
pued~ ser su á_nimo,lni sería tampoco equitativo, el que quede sin
prem10 y se pierda el magnífico estímulo que produce la bravura
de los soldados que obtuvieron las condecoraciones que se les supli•
ca que cedan para los objetos dichos, vd. se sirva mandar una relacion de sus nombres, en cuanto fuere posible eón las circunstancias
que hu?iere notables del acto de ganar ellos esos trofeos, para ~ue
se consignen en el cuadro honorifico, y se tomen en consideracion
para acordar á los interesados el premio cotTdspondiente.
El C. Presidente comprende bien que las prevenciones 6 indicaciones anteriores, interpretan perfectamente los caballerosos sentimientos de vd., á los que sr encomienda su ejecucion.
Libertad y reforma. México, Mayo 10 de 1862.-Blanco.-C. general en jefe del ejército de Oriente.
Es copia, México, Mayo] 11 de 1862.-Manuel Maria de Sandoval,

Un gran nrtmero de mexicanos, heridos en la jornada del 5 de
Mayo, habían sido colocados en los hospitales de la ciudad. Un dia
en que el abate V. Guevara, limosnero del ejércit0 1 se dirigía á uno
de esos establecimiento$ para administrar en él los socorros espiri·
por casualidad al gobernador de la mitra 1 ésto es1
tua!es, encontró
,
al sacerdote que, en ausencia del obispo, llenaba sus funciones. Dicho eclesiástico se informé tle las intenciones.del abate y le deolaró
sin rodeos que los franceses, en la circunstanda, eran los aliados
del cléro, '!/ que los que los atacaban se hallaba1i, por este mero heP. M.-32.

�251

250

clto,f11cra del gremio de la Iglesia. Terminó prohibiéndole llevar
á los enfermos los socorros de su ministerio, y le ordenó retirarse.

El abate Guernra se dirigió entónces directamente ol gobern11dor
de Puebla, y hé aqul la carta que le escribió para justificar el hecho
de que se quejaba:
"Ciudadano gobernador:
"El infrascrito, limosnero del ejército, tiene el honor de elevara!
conocimiento de vd. el hecho ~iguicnte:
"Hoy mismo, d. la hora en que acostumbra dirigirse al ho~pite.l, para llenar las funciones de su ministerio, ·•e encontró con el gobernador de la mitra, quiw le detuvo y prohibió administrar los socorros
espirituales d los moribundos, porque, e11 el estado de excom1111ion
m q11e se hallaba11, su.• confesiones no tendrían 11i11g1m valor.
"El infrascrito está dispuesto á servir á su pals, sobre todo en
presencia de la guerra extranjera que le amcnaz1; pero desearla que
se hiciese desaparecer la tlificultad qne le impide ejercer su ministerio cerca de los soldados mexicanos, y por lo tanto, os suplica tomar las medidas que os parezcan couvenientes en semejante circunstancia.
"Puebla, Mayo lO de 1862.
"Firmado.- Vicente Guevara:"

I'

"Gobierno y Comandancia Militar de Puebla,
• "El jefé de este Estado tomó conocimiento de la comunice.cion
que le dirigió vd. ayer, para manifestarle que el goberl!ador de la
mitra de e1ta diócesis le he.ble. prohibido llevar los socorros espirituales á los solde.dos mexicanos que se hallan en los hospitales de

la ciudad.
.'.'En contestacion, el gobernador del Estado me encarga decir li
•¡

vd., que puede sin temor continuar ejerciendo su ministerio, siempre que el testimonio d.e su conciencia no se oponga á esto.
"Libertad y Reforma. Puebla, :Mayo 11 de 18~2.
"Firmado.-Joaquin Tellez, secretario.
"Al Sr. Abate Vicente Guevara" (1) •
•

PREPARATIVOS DE CUERRA
ENTRE LA GRECIA Y LA TURQUIA.

ARTICULO SEGUNDO.
'TVRQUIA.

Los preparativos de guerra hechos públicamente y con cmpe!í.o
manifiesto por el gobierno griego, han provocado preparatiTos análogos por parte de Turqula.
Segun las noticias que da la prensa europea, desde el mes de Octubre nltimo los rediJ.~ (2) han sido convocados en todo el territorio
del Epiro y de la Tesalia, para reemplazará los batallones que hablan sido destacados en dicha época para reforzar 11, las tropas de la
Albania alta.
Las levas de estos redifs no se hicieron sin al.,unas
dificultades·,
o
pero con la entrega de Dulcigno quedaron allanadas: todos los jefes
albaneses bao hecho protestas de sumision al Sultan, y los redifs se
han presentado con un apresuramiento, en el que mucho ha infiui&lt;lo la miseria en que se hallan. .
[1] E!'&gt;tos dos últimos &lt;loctµnentos están 1omad011 de la 4 'llistoria de la la Io1enencion
france-sa en Mé:tÍco, p&lt;ir E. Lefévre"
•
. [2J
da_en Turquí~ el nom~re de "N'dif;', á la clase de troru qur, temr."antl"B al ejército ttmtonal de Francia, const1t11yen la restrva del ejfrcito pe1m:mente '/ ngimeotado al
.estilo eo.ropeo. A este úll.i.mo se le Uama ºoizam."

&amp;:

�1

'
1

1

252

253

Hácia el 15 de Noviembre se hacia tambien el llamamiento de lo&amp;
redifs del III Cuerpo. Esta fnerza debía ministrar 30,000 hombres,
comprendiendo en dicho nó.mero diez baterías de artillería de fortaleza, destinadas especialmente á la defensa de los Dardanelos.
Al mismo tiempo se activaba por todas partes el enganche de reclutas, y los procedentes de las provincias del Asia Menor, más inmediatas á Constantinopla eran dirigidos á las provincias de Europa,
especialmente á Andrinopla. A medida que estos reclutas recibían
la primera instruccion se les remitía á Salónica y á Volo. Para asegurar el buen órden de estos movimientos, la gendarmería se reorganizaba tambien; y á Jo largo del litoral se formaron cuatro nuevos
batallones de esta clase.
El gobierno completaba sus abastecimientos de material de guerra: mandaba hacer 60,000 uniformes de invierno y perfeccionaba eI
armamento de las baterías de los Dardanelos, Los ingenieros construían alrededor de estas baterías numerosas obras de tierra, y se
ocupaban tambien de fortificar varioa puntos inmediatos á la frontera griega, especialmente Arta, Volo y Larisa.
No hay noticias exactas sobre la concentracion de las tropas tur- ,
cas frente á la frontera de Grecia, pues unos periódicos anunciaban,
en Noviembre, que la Puerta había resuelto elevar, al número de ·
4.2 000 el efectivo de sus tropas estacionadas en Epiro y en Tesa' ,
lia, y otros decían que el gobi-,rno turco podía reunir en _mny poco
tiempo en estas provincias, 60,000 soldados regulares, y disponer todavía para sostenerlos de una reserva de 30,000 hombres.
Informes más recientes anuncian que el gobierno enviaba cafionett
de plaza hácia la frontera griega; un convoy de 1,000 béstias de carga con 2,000 cajones de armas y municiones de guerra á Janina;
fortificaba á Konopoti y Peta, dos posiciones estratégicas muy inmediatM á la frontera, adelante de Arta; hacia de Kaksuli, en la misma region, un a]macen de material de guerra; en fin, se ocupaba
de colocar algunos torpedos en el Bósforo y aó.n en los Dardanelos.
Moukhtar-Pachá, que habla sido designado para el mando en jefe
del ejército de operaciones sobre la Grecia, y que pasa por ser el mejor general de Turquía, acaba de renunciar el mando, segun las últimas noticias. Dervisch-Pachá ha sido nombrado gobernador gene-

ral del Epiro y de la, Tesalia. Es muy popular en estas provincias y
acaba de dar prueba de grandes cualidades en el arreglo de los asuntos del Montenegro.
Desde Juego los cuarteles generales del ejército turco se han &amp;Vllll•
zado: el del Epiro á Arta, y el de Tesalia á Armyro.
El ejército turco carecía de trenes regularmente organizados¡ pero se acaba de decidir la formacion de escuadrones del treo, agregados á los Cuerpos de ejército que operan en las provincias europe118;
al mismo tiempo se ha prohibido toda exportacioo de caballos y de
mulas, aó.n de una provincia á otra.
13 000 reclutas deben haber venido á Europa, procedentes del
' y del Yemen.
Hedjaz
En fin, los batallones que del EpiN y de la Tesalia se habían sacado varias veces para reforzar la alta Albania, han quedado disponibles despues de la cesion de Dulcigno, y la mayor parte de ellos,
conducidos por Dervisch-Pachá, han tomado de nuevo el camÍllo
del Epiro.
Puede creerse, pues, que la 'l'urqula ha tomado ya, respecto de
la Grecia, una fuerte posicion defensiva, y que la fuerza de esta posicion aumenta de día en día.
En caso de una diversion por el lado de la Bulgaria, la Turqnia
cuenta para cuidar su retaguardia con las tropas del vilayeto de Andrinopla, que se elevan ya al número de 35,000 hombres y tienen
regervas de artillería.
Los periódicos oficiosos de Turquía han 1111uociado recientemen•
te que, en caso de guerra, todos los súbditos griegos domiciliados en
la •rurqula serán expulsados. En la Tesalia Y en el Epiro ee han
tomado ya medidas pata impedir que se establezcan especuladores
extranjeros. En las mismas provincias el gobierno se ocupa de combatir los manejos insurreccionale11 que se hanl manifestado en algunos pnntos, donde 1118 bandM armadas venidas de Grecia, han hecho
tentativas para sublevará las provincillB cristianas. Manejos análogos se han manifestado en Creta, y es probable qu~ el rompimiento
de hostilidades entre Grecia y Turqwa serla segwdo de uua ravolucion armada eu ·aquella isla.

'

.

�254
En los últimos dias de Diciembre, un gran número de reclutat
d~ las nuevas !~vas han pasado por Constantinopla, y han sido enviados por caDllno de hierro á Andrinc,pla.
'
Se ha enviado un nuevo bátallon á Salónica
Se ha abierto un concurso para cubrir cien. plaza~ de cirujanos
militares.
•
Se ha nómbradh en Constantinopla una comision especial para la
adquisicion de 1,000 caballos de 4 á 9 años.
Ademas, el gobierno ha hecho otra compra de 6,000 caballos para
la caballería.
~I general A~saf-Pachá ha sido envia_do á los Darclanelos para
activar los trabaJos de las fortificaciones. Estos trabajos están des•
tinados á cubrir los fuertes y las baterías por el lado del mar. Ademas, se ha dispuesto un gran nómero de torpedos con el objeto de
1
cerrar los estrechos.
Dos acorazados turcos han recibido la órden de cr~zar en las aguas
de Creta y de Volo.
En el mes d8 Enero, Ghazi--Osman-Pachá ha sido nombrado Ministro de la Guerra. Se construyen apresuradamente fortificaciones
alrededor de Domoco, y se han enviado nuevas baterías al Epiro y
á Tesalia.
.
Noticias posteriores anuncian que los preparativos de guerra se
hacen con una energía que aumenta diariamente.
Catorce batallones han marchado de Scutari á Janina. Su efectivo se calcula en 7,500 hombres.
•
Las_tropas de Salónica ban sido reforzadas con infantería y con
un batallon de ingenieros.
·
Otros dos batallones de ingenieros han sido enviados h:!cia la fron•
tera helénica para activar los trabajos de fortificacion.
Se han hecho por mar varias remesas de artillerfa v de municiones á Volo y á Preveza. Al primer punto se han en;iado tambien
varios escuadrones de caballerta y uua cantidad de caballos para la
artillerta.
Los servicios accesorios (trenes, ambulancias, etc.), que en 1877
formaban la parte más débil de la orgnnizacion turca, hnn Bido recientemente objero de atencionew especiales.

Respecto á la marina, la Turquía dispone hoy de 7 fragatas y 2
corbetas acorazadas, de 4 monitores y de 30 trruiportes de vapor. Se
han colocado torpedos en los Dardanelos y en el Bósforo, asl como
en las radas de Smirna y de Salónica Hobart-Pachá ha sido nom·
brado jefe de Estado Mayor de lo. flota.
Se han hecho .remociones importantes. No solamente han sido
reemplazados los Ministros de la Guerrn y de In l\1arioa, sino tambien Alí-Nizami-PacM, jefe de Estado Mayor general, que no sólo
ha sido depuesto, sino tambien arrestado, segun se dice. Reonf-Pachá ha sido nombrado jefe del l." Cuerpo de ejército, que compren•
de la gnarnicion de Constantinoplo..

Las anteriores n~ticias son la• qne se teníab en Enropa hasta mediados de Febrero, y habla algunas dudas sobre su exactitud, por
saberse tambien que ero. muy dificil obtener do.tos seguros, en razon
de la negligencia, en esta parte, de los funcionarios turcos, como de
lo peligroso que era viajar en las cercanías de la frontera.
El periódico o.leman Militü,· Wochenblatt, en su nómero del 2
de Febrero daba, como de fuente segura, las noticias que en Eeguida extractamos sobre el efectivo y situacion•de las tropas turcas.
La masa principal de las tropas de la Tel!alia está concentrada
en el campo retrincherado de Domoco. Esta posicion ha sido ocupa·
da en prevision de un ataque de los griegos, que viniesen de Lamia,
por la garganta del Phourka. El camino que en este punto atraviesa lR.S montañas es el mejor de todos los que franquean la frontera,
y es el ónico que do. paso para la vertiente teso.liana. Se han construido ali! obras de tierra que dominan el camino de Lamia, de manera que los griegos, al pasar lo. frontera, eocontrarfo.n á los turcos
en la situncioo en que combaten siempre con las mayores ventajas,
es decir, á Ju defensiva detras de atrincheramientos:"
En Armyru hay tres ó cuatro batallones; en Larisa, una dé'liil
guarnioion, oompuesta, principalmente, de artillerfa. Á lo largo del
camino que corre por el valle de Tempé, hay masas considerables

�256

257

de tropas, .cuyn presencia en esta regionJsólo puede explicarse, admitiendo que la Pu~rta teme una in.surreccion de griegos y válaoos,
que forman la mayorla de la poblacion.
El conjunto de las tropas concentradas en Tesalia puede estimarse en 20,000 hombres.
La situacion de las tropas es·poco satisfactoria: hace muchos meses que no reciben sueldo, y los víveres que se les distribuyen son
escasos y de no muy buena calidad. Muchos ejércitos, en semejantes condiciones, se habrJan ya sublevado, y los mismos musulmanes,
á pesar de su profunda sumision á la voluntad de Alá, comienzan ,
murmurar. Se cree que la entrada en campaña ,sería un buen remedio para apaciguar el descontento que reina entre las tropas. De
todos modos, los que esperasen encoutrar en los bntallooes de Tesalia á los dignos émulos de los héroes de Plewna, de Schi pka y de
Tachkisen, podrían chasquearse.
La artillería está en mejores condiciones que la infantería¡ pero
la cuestion de los forrajes presenta grandes dificultades. Oomo los
proveedores no han sido pagados hace- mucho tiempo rehusan hacer
nuevas entregas, y el gobierno se ha visto en la necesidad de ordenar á. las autoridades locales que hagan requisiciones de forrajes.
De las tropas estacionadas en el Epiro puede decirse lo mismo
que de las de la Tesalia.
Respecto del efectivo de las primeras no se tienen noticias tan
seguras como de las de Tesn!ia; pero puede creerse que, disponibles
actualmente para la campaña, no se puede contar, en el Epiro, con
más de 16,000 hombres.
Estas tropas, en stt mayor parte, están concentradas al Sur de
Janina, en Pentipigadia, donde se ha formado un campo retrinchemdo, defendido con artillería de grueso calibre. E•te lugar se halla
á medio camino entre Arta y Janina, sobre la gran carretera que
une á esas dos ciudades. En los demas cami'nos secundarios, qne
viniendo del sur y del oeste contergen sobre Janina, se han establecido puestos ménos importantes.
Parece que los comandantes turcos temen una tentativa de desembarco, por parte de los griegos, frente á Corfd, para atacar por la
espalda al ejército otomano, y en previaion· de esto han colocado pie-

zas de gran alcance en los tres caminos que conducen á la coata
· occidental.

En vista de fa actividad desplegada pór los griegos en BUS preparativos de guerra, la Puerta ha desplegado tambien en los últimos
meses la mayor energía, y segun anuncian los periódicos europeos.
del mes de Marzo, la situacion del ejército turco, &amp;n los primeros
días de dicho mes, era la siguiente:
Teniendo en cuenta los 34 batnllones de redifs del III Cuerpo,
ooncentrados ya en los distritos fronterizos, el ejército total de Epiro y Tesalia, á fines de Febrero, no contaba ménos de 79 batallones,
23 escuadrones y 20 baterlas, representancto uu efectivo de 53,000
hombres próximamente. En la misma época se esperaba todavla un
refuerzo de 6 batallones y S baterías que debían elevar el efectivo
del ejército de observacion á 56,500 hombres, cuando ménos.
A los mismos distrito¡¡ de E piro y Tesalia deben marchar los otros
12 6 13 batallones de redifs del III Cuerpo, que actualmente se
están formando, y los 62 batallones movilizados de redifs del I"
Cuerpo.
De esta manera, la Puerta, para fines de Marzo, podrá haber reunido frente á Grecia una fuerz;i total de 95,000 combatientes.
Este ejército debe ser repartido en cuatro cuerpos de opemcionee;
cuyos comandantes serán: Ahmed-Moukhtar-PaoM, Fisad-Pachi,
Hi&lt;layct-Pachá y Alí-Nizami-Pachá.
Parece que para el mando en jefe será nombrado Derviech-Pachá.
Estos cuatro cnerpos serán susceptibles de obrar, á.un aislados,
contra cada una de las tres columnas de operaciones que se snpone
tienen los griegos la intencion de formar.
La Puerta no ha descuidado tambien el prevenirse contra otros
adversarios naturales, que podrían, en un momento dado y aprovechando el conflicto con la Grecia, volver sus armas contra el imperio. Estoe son, en Europa: los sérvios, los bálgatos, y eventualmente los alb&amp;neaes; en Asia: los kurdos 7 los armenios¡ en Siria: loll
drusos, los ansariés 7 los árabes.
P. 11,-33.

�259

25S
Contra loa albaneses 111 Puerta dispone de dos cuerpos do tropas;
el Cu-erpo de Mitroostza y la division de Salónica, que entre lo~ dos
forman 24 6 25,000 hombres, La division de Salónica puede tambien servir de reserva, ya sea al sur contrn los griegos, ya sen al norte contra los albaneses, ya sea, en fin, al nordeste contra los búlga•
ros de la Rumelia Oriental y del principado de Bulgaria.
La fuerza principal opuesta á los bnlgaros comprende, ademas
del II Cnerpo de ejército del nizom, cuyo efectivo es do 1_4,000 hombres , los 6:l batallones movilizados del mismo II Cuerpo, que se elevan á 31,000 hombres. Los búlgaros tendrfan así, eventualmente,
frente á elloG, una fuerza movible de unos 45,000 hombres.
En Armenia imrece que la Puerta tiene ménos temores, pues no
se ha hecho en dicha provincia el llamamiento de los redifg, Por
otra parte, en Erzeroum, ademas del IV Cuerpo del nizam, qne cuen•
ta 18,000 hombrea, se puede disponer de los redifs del mismo Cuerpo, que se elevan á más de 30,000 hombres, de loa cuales una parte
111 ménos podrfa ser movilizada rápidamente.
En· Siria, donde son de preverse más sérias dificultades, puesto
que la m"yorfa de la poblacion no eg de raza turca, el gobierno ha
dejado casi todas las tropas del cuerpo de ejército, que sólo ha dado
2 batallones de nizams, enviados de refuerzo á la isla de Creta.
En resumen, para el 1~ de Abril, época ántes de la cual no parece probalile que las hostilidades puedan comenzar, la Puerta dispondrá' en sus diferentes fronteras de Europa, y haciendo abstracoion
'
.
de las guarniciones de Constantinopla y de otras ciudades, de las
fuerzas siguientes:
Iº En Epiro y Tesalia 160 batallonc•, que sumados con las otras
arma• , l,arAn un efectivo de 95 á 100,noo hombres.
2º En l\facedonia, 24 11. 25,000 hombres,
3~ En Tracia, de 45 á 48,000 hombreP,
Tan-Irá ademas en Asia el IV Cuerpo del nizam, entero y los redifs del mismo y en Siria el V Cuerpo del nizam, ménos 2 batallo'
nes y los red.ifs' del citado Cuerpo.
.
En (',onstantínopfa se h&amp; instaludo u na gran fábrica de cartuchos,
oon máquinas americanas susceptibles de producir diariamente ....
'
.
30 000 cartuchos Martinl y 20,u00 Winchester,
0

'

•
LA GUERRA DEL TRANSVAAL,
La guerra que felizmente acaba de terminar, entre los antiguos
colonos holandeses, que, huyendo de la octfpacion inglesa que va extendiéndose poco 11. poco por el África austral, se hablan refugiado
en el Transvaal, y mezclándose con los aborlgenes hablan formado
una república, y los ingleses que hablan logrado anexar ésta á sus
colonias del África, es muy interesante, bajo el punto de vista militar y polftico.
La lucha de un pueblo pequeño, oscuro, y si se quiere, apénas semi-eivilizado, contra la poderosa Gran Bretaña, es un hecho del que
pocos ejemplos presenta la historia, especialmente si se considera que
ese pueblo débil, en fuerza de su valor y de su habilidad en hacer
la guerra, ha recobrado su autonomfa, obligando á su adversario á
devolvérsela.
Para que mejor pueda apreciarse la importancia de esta guerra,
hemos creído conveniente dar, ántes de entrar en el relato de las
operaciones, algunas noticias sobre el Transvaal y sus habitantes,
1181 como sobre 111 composicion del Cuerpo expedicionario inglés, encargado de hacer la campaña en esta parte del Africa austral.
Las posesiones británicas del Africa austral comprenden dos grandes gobiernos; el del Cabo y sus ,dependencias (Griqualand West,
Cafrerie, Basutoland), el de Natal y Transvaal.
Las hostilidades se encontraban comptometidas en el territorio
de cada uno de estos dos gobiernos: en el Basutoland, donde las tropas coloniales trataban de reprimir una suhlevacion de los indlgenaa, y e11 el Transvaal, donde las tropas regulares. operaban para
volver á sujetar 11. los boers &amp; la dominacion británica.
El Transvaal, que fué anexado en 1877 al las posesiones ingle8118
del Africa. meridional, eatá limitado al Norte y 111 Oeste por !118 regionaa casi desconÓCidas del Af~ca central; al Este por las posesio-

�261

260
nea portugueses y el Zululand; confina al Sur con el país de Natal,
con el Estado libre del rio ~ranga y con el Griqualand.
Las fronteras naturales del Transvaal están marcadas al Este
por \os montes Lobombo¡ al Sur, por la corriente del ~ó.ffalo_ Y por
la de"t Vaal¡ al Norte, por la corriente del Limpopo, tributario del
Océano índico.
Al Oeste no tiene otro \imite natural que la corriente del rio Notuani, afluente del Limpopo.
La superficie del Trausvaal puede calcularse _en 310'.000 kilómetros cuadrados, superficie casi igual á la del Remo-U mdo.
Su poblacion comprende 40,000 habitantes de origen europeo Y
250 000 in&lt;lfgenas.
El Transvaal está dividido en 13 distritos, teniendo cada uno 811
cabecera. Pretoria es la capital, y en ella reside el administrador
.
inglés Sir O. Lanyon.
El territorio del Transvaal esM habitado por los boer~, po~laci~n
de origen holandés, que emigró, sucesivamente, ante la mvas10n '.º"
glesa del Cabo y de Natal, y vino á fundar, en 1858, la república
. .
transvaa\eana.
El 12 de Abril de 1877, á consecuencia de diversos acontec1m1entos y de complicaciones políticas, el Transvaal fué_anexa.do, por el
gobierno inglés, " las posesiones británicas del Afr1ca austral.
Este acto dió lugar á enérgicas protestas. Los boer•, despues de
haber reclamado vanamente su independencia, se sublevaron, Y el
16 de Diciembre de 1880 proclamaron, en Heidelberg, el r~sta?lecimiento de la república del Transvaal. Eligieron como_ tnunviros
á los ciudadanos Pretorius, Krüger y Joubert, y se orgamzaron para
la lucha, sin pérdida de tiempo.
. .
Cuando el administrador del Trausvaal tuvo not1c1a de la subl~vacion de los boers, no podía disponer sino de una b~terí~ de artl·
llerla montada. y de tres batallones, que esta~n d1i:emmados en
toda;\a extension del territorio. Hallándose él m11mo &amp;1Slado en Pretoria envió órden inmediatamente al 9-l~ que estaba en Lydenburg,
1
ra que viniese á incorpon.rsele. Las tropas iogle888 comenzaron
un destacamento de 180 hombres del 9-l~ qne escoltaba WI lugo oonvey de treinta carroe tiradoa por bueyes, fné atacado por laa

:Si:

'I
1

' 1

boers durante 611 marcha de Lyden lmrg á Pretoria, el 20 de Diciem.
b_re, ~rea de Middelbourg, y tuvo que rendirse, despues de haber
sido diezmado por el fuego del enemigo. El 94~ tuvo 6 oficiales y
112 hombres muertos y dejó_62 prisioneros, que los boers pusieron
en libertad pocos dias despues.
Al mismo tiempo 2 oficiales y 20 hombres, cercaclos en el Palacio
de Justicia de Potchef•troom, se vieron obligados á rendirse , los
boers. El resto de la guarnicion inglesa se mantuvo situado en el
fuerte hasta el fin de la guerra.
La noticia del desastre de\ 94~ eJ1citó cierta ansiedad en Inglaterra, y el gobierno tomó inmediatamente las medidas necesarias pam
enviar refuerzos á Natal y para restablecer la dominacion inglesa en
el Transvaal.
El 27 de Diciembre, el trasporte del estado Tamrtr levaba el ancla en Gibraltar, con destino á Natal; llevando á bordo al regimiento 97° de infanterfa.
El 11 y 12 de Enero, las tropas de refuerzo enviadas directamente de Inglaterra salieron de Portsmouth y de Woo\vich, en los trasportes del comercio (Ararat, Hankow, Queen y Palmyra).
Las tropas embarcadas eran: el 6º de dragones, 17 oficiales, 507
hombres y 566 caballos;
La baterfa C de In primera brigada de artillerla montada: 164
hombres, 149 caballos¡
Un destacamento de 125 hombres, sacados .de diversos batallones,
del campo de Aldershot y destinados á formar un Cuerpo de infanterla montada;
Un destacamento de los servicios auxiliares (tren y Cuerpo de sanidad).
Ademas de estas tropas, el vapor "Danubio" de la compañía de
la "Union," zarpó de Plymouth e\ 'l6 de Enero, con destino á Natal,
llevando á bordo una compañía de ambulancia de 142 hombres, 20
hombres del tren y 50 marineros, destinados á reforzar un Cuerpo
de desembarco que debla dar la corbeta "Boadicea,"
En fin, el 10 y 15 de Enero, los dos traspor~s del Estado, "Enphrates" y "Crocodile",-dejaron los puertos indios de Ilombay y de
Vingurla, llevando á bordo las tropas siguientes: 2' batallon del 60~

�262

263

de rifleros: 19 oficiales, 703 hombres; 83' regimiento de infantería:
20 oficiales, 589 hombres; 92! regimiento de infantería: 19 9ficiales,
637 hombres; 15~ regimiento de húsares: 18 oficiales, 368 hombres;
baterla "F'" de la tercera brigada de artillería montada, 7 oficiales
y 193 hombres.
El "Euphrates" llegó á Durban el 25 de Enero; el "Crocodile"

Se calculó que la totalidad de las tropas de refuerzo llegarían á
Port-Natal el· 8 de Febrero. Se dijo ,tambien que los refuerzos enviados de la India desembocgrfan en la babia Delauoa que forma
" ' en Delagoa
parte de las posesiones portuguesas. (1) Desembarcando
las tropas inglesas, se encontrarían á 40 kilómetros de la frontera
oriental del Tramvaal, y podrían tomar la retaguartlia de los boers,
que serían atacados de frente por la columna que viniese de Natal
á las órdenes d¡,l gobernador y c-omandante en jefe Sir Pomeroy Colley. Este oficial general estableció su base de operaciones en Newcastle, ciudad situada al Norte de Natal, no léjos de la frontera del
'l'rausvaal; Re fortificó esta ciudarl apresuradamente rodeándola con
cuatro fuertes. Las tropas desembarcadas en Port-Natal tuvieron
que vencer una distancia de 200 kilómetros, ántes de llegar á Newcastle¡ la primera parte del ca ruino (80 kilómetros comprendidos entre Durban y Pieter-Maritzburg), se hace en ferrocanil.
Con tudas las tropas de refuerzo desembarcadas en la costa de
Africa el genera1 Sir Pomeroy Colley debla disponer, contando las
fuerzas que se encontraban ya en el Natal, yn en el Trnnsvnal, de
unos 10,000 hombres y 2,500 caballos, rnpartidos de. la manera si-

era esperado el 29.
Los húsares, los rifleros y el 92" son regimientos aguerri,los, que
han formado parte de las últimas expediciones en el Afghanistan.
Sabido es que los regimientos de caballerla, que de Inglaterra se
envían á la India, no llevan sus caballos, sino que reciben á su llegada los de los regimientos á quienes reemplazan. Lo mismo se hizo esta vez con el 15~ de húsares, cuyo Cuerpo debió recibir sus caballos al llegar al Africa.
El éxito de esta operacion inspiró inquietmles á algunos periódicos ingleses, que hicieron notar, que, en el Cabo, los caballos provienen principalmente del Estado libre del rio Orange, cuyos habitantes simpatizan con lo~ l,oers.
En fin "La Dido" fué enviada á Natal con una parte de h\ 11' bateria de ]11 ' 7" b1iaada de artillerli; de plaza que guarnece á St.a. Elena.
n
•
Ademas de estas tropas se enviaron á Natal numerosos abastecimientos de toda clase, en víveres y municiones.
Por lo que hace al material de nrtillerfa; citarémos el envío á Natal de dos ametralladoras de campaña del sistema Nordenfeld que
ha sido adoptado el año último por la marina de la Gmn Bretaña. (1)
(1) Estas piezas son de una extrema ligereza; cada una de ellu no ¡~sa más de., 50 kil6·
gramos y tira casi dos veces más rá~idam~nte que Ia_ametralladora Gatlwg, que esta._ actuar~
mi:_nfo en servicio y que pesa 190 kdógra.mos. El ano pasado, en las pruebas oficiales de
ShCBburyness, esta pequeña máquina, tan manejable, tiró en dos minutos y medio 1,000 car•
tuchos Martini Henry, y en cinco segundos 70 cartuchos.
La ametralladora Nordenfeld es'de un trasporte fácil; debía provéersele en Transvnal de
un afuste de campaña y de un avantren rirado por un caballo¡ en caso de necesidad puede

llevarse á. lomo de mula. En este caso se necesitan dos anim1tles provistos cada uno de un
11,parejo; ·uno lleva la ametralladora propiamente dich~, y el otro_ el s_oporte. En_ fin, hay otro
modo de trasporte en el cual dos hombres llevan la pieza de art11lena por mecho de una percha, y otros doe llenn de la misma manera el 110pu~te.
_ ,
Es la primera vez que la ametralladora portátil de Nordenfeld ee emplea como arhllena
de campaña. Siendo poco numerosas las fuerzasregulares,n las colonias británicas, es muy
importante en las go.erru coloniales proveerlas de las mejores armas. .

guiente:

'•
INFANTERÍA.

2! Batallan del 21 ~
58" Regimiento.
2~ Batallou del 60' &lt;le rifler~s.
3"
del 60~ de ídem.
11
83' Regimiento.
92~

"

11

11

CABALLERÍA,

· 6~ De dragones.
ó~ De húsares.
Un peloton del r

•

de tlragones de la guardia.
0

(I] E M:n:stro de negocio3 extranjeros declaró en Ja c6.~nara. que no ee prnsaba en pedir

autorizaeion al Purtu!al _para desembarcar tropa.e en PeJagoa.

�265
1' de dragones de la guardia, que no habla podido embarcarse cuan-

.ARTILLBRÍ.A.

Artillería montada: batería C de la l' brigada.
5• ",,
Artillería de plaza: 10' ,,
,, ,, 7'
,,
Destacamento de la 11' batería de la misma brigada.
2' Compañia de ingenieros.
,,"

•

N ,,

11

Se agregaron á estas tropas destacamentos del tren y del cuerpo
de sanidad.
La corbeta Boadicea suministró un cuerpo de desembarco, com•
puesto de' 120 marineros, con _2 ametralladoras Gatling Yuna batería de cohetes.
Estas brigadas navales de que se hizo uso tambien en la expedioion contra los zulus, han prestado servicios preciosos al cuerpo
expedicionario.
La escuadra que actualmente cruza el Océano Pacifico, recibió
órden de dirigirse á Natal, donde desembarcará una parte de sns
equipajes. El mayor-general Pomeroy Colley tendrá á sus órdenes
y como su segundo, al brigndier-genernl Wood, que se ha hecho notable en la guerra del Zul uland.
Al comenzar la Cl\mpafia, el interés se concentraba en las fortalezas en que se encontraban sitiadas las guarniciones inglesas, á saber: Pretoria, Potchefstroom, Wesseltroom y Standerton. Se creía.
que los boers, desprovistos de artillería, no podrían apode~arBe de
estas posiciones á vi va fuerza, sino q~e tratarían de reducirlas por
el hambre. Las guarniciones de Pretoria. y de Potcpefstroom hablan
.
intentado ya varias salidas, pero sin éxito.
era
qne
la
colnmna
de
socorro
de
Sir
Pomeroy·
portante
Lo 1m
·• •
h
Colley llegase á tiempo, es decir, ántes de que las provmones se ubiesen agotado. Este general no esperó la llegatl.a de los refuerzos
para emprender la marcha. El 24 de Enero, un-a columna de 1,000
hombres salió de Newcastle, dirigiéndose sobre la fro~te~a del Transvaal. Esta columna, seguida de numeroBOB abastecmnentos, tenla,segun se dice, una longitud de 7 kilómetros, y no llevaba más caballería que algunos voluntarios montados de Natal y un peloton del

do este regimiento salió del cabo para la India.
Los boers se concentraban delante de Wesselstroom. Des&lt;le el 26
los exploradores &lt;le! general Colley nvi,taron una de las patrullas
de aquellos, y so creyó que era inminente un encuentro.
El lº de Enero, la guaruicion de Putchef,troom 120 hombres
' para un mes·'
mandados por el coronel Bellairs, ten fa víveres toda ria
1
y la distancia de Potchefstroom á Newcastle es de 2,10 kilómetros.
El fuerte de Pretoria, situado á más de 320 kilómetros de Newcastle, estaba defendido por 300 hombres, á lus órdenes del administrador O. Lanyon.
Wesselstroom, (que tambieu se llama Wakker.troom), sobre el
Bñffalo, se halla en el camino de Newcastle á Lydenburg, á unos 40
kilómetros de la frontera de Natal.
Standerton, sobro el Vaal, á 120 kilómetros de la frontera de Natal, es uno de los puntos principales del camino de Ncwcastle á
Hidelberg.
La ciudad de Lydcnburg, en el Nordeste del Transvaal, estaba
igualmente ocupada por las tropas inglesas; pero MI débil guarnicion,
una compañia del 94', se rindió á los boer, elide Enero.
Sobre el efectivo ele los boers que han tomado las armas, no se
tienen hasta el presente sino datos muy incompletos. Se calcula
aproximadamente su número en 8,000 hombres, divididos en tres
grupos principales:
El primero, obsermndo la frontera de l'iatal; tenla su cuartel general en Mcek, peque!\a ciudad, situada á 50 kilómetros al Norte
de Newcastlc.
El segundo estaba encargado ele la defensa del rio Waterfalt,
afluente de fa derecha del Vaal; Eli cuartel general estaba en Heidelberg, á unos 100 kilómetros al sur de Pretoria.
El tercer grupo se estableció en Potchefstroom.
El comandante en jefe de los boers era Pict-Joubert, uno de los
tmnviros.
Respecto de las cualidades militares do los bocrs babia las opiniones más contradictorias. Unos los presentaban como modelos del
valor más cumplido, el que reune el valor individual á la abnegaP. M.-34.

�•i1r•••••
1 ili■llff
SI
'- P f1 ºpbt lt ; '11 1 lt

•

...."""" ........ ,,.
,.,.

•~a.iflll■•• ... ...._ __ • ·

�268

269

escasas cosechas son devoradas por nubes de langostas, que en algunos minutos hacen desaparecer todo lo que hay de verde en el suelo.
Cuando acontece un desastre semejante, los boers se ven obligados
á reunir todo lo que poseen y á emigrar á regiones distantes donde
puedan encontrar pasturas y agua."
Agregarémos que los boers son muy buenos jinetes y están armados, en su mayor parte, con fusiles que se cargan por la culata.

que, en el punto de vista militar, ofrece útiles enseñanzas Y permite hacer constar una vez más lo que en ciertos casos puede, contra
tropas regulares, provistas de artilleria, una infantería montada irre·
guiar, diestra en el tiro, armada de fusiles de largo alcance, que
sabe aprovechar el terreno, y que con la ayuda de sus oaballos, une
á estas ventajas la de la rapidez.
El camino que siguió el general Colley, saliendo de Newcastle el
24 de Enero, para dirigirse sobre el Transvaal es muy dificil; atraviesa las numerosas ramificaciones que se destacan de las grandes
montañas del Drakensberg¡ está cortado por muchas corrientes de
agua, que son afluentes del Bóffalo, cuyas corrientes hay que va.dear, y que, por el momento, se hallaban considerablemente aumentadas por las lluvias. Los boers, como vamos á ver, han sabido sacar partido perfectamente de este país accidentado, y que parece
dispuesto maravillosamente para la defensiva.

,

La lucha de los ingleses contra los boers del Transvaal de cuyos
preliminares nos hemos ocupado, no tarcl6 en tomar proporciones
inesperadas: despues de veinte di"s de hostilidades, la columna del
general Colley, reducida al tercio de su efectivo, cercada y obligada
á una inaccion momentánea, tuvo que detenerse en espera de los
retuerzas que le trata el general Wood.
Pod.ría decirse que el primer periodo ele la expedicion del Transvaal, se encontraba terminado, y que el segundo período iba á comenzar cuando entrasen en línea los refuerzos de todas armas, enviados de Europa y de la India.
En este primer período que esta.mas trazando, el gcnernl Colley
tomó la ofensiva y trató de in1·adir el Transva11l para libertará las
guarniciones inglesas que allí se encontraban cerca&lt;las¡ pero fué rechazado con gran pérdida al tratar de pasar la garganta de Laing's
Nek, y se vi6 obligado á retirarse á su campo. Los boers inquietaron ent6nces á su enemigo por medio de raids, lo hostilizaron y amenazaron cortar su lluea de comunicacion con Newcastle. El general
Colley, temiendo ser envuelto y verse cortado de su base de operaciones, trat6 de despejar el camino de Newcastle¡ pero fracas6 en
esta segunda tentativa, y el cÓmbate del 8 de Febrero &lt;lió por resultado que tuviese que volverá su campo de Hatley, en el que se encontr6 definitivamente cercado hasta el 17 de Febrero, en cuya fe.
cha llegaron de Newcastle las primeras tropas de la columna Wood.
Por medio de los telégramas y de las numerosas correspondencias
publioadas por la prensa inglesa, ha sido posible bosquejar desde el
momento los trazo! más notables de esta primera faz de la lucha;·

COMBATE DE LAING'S NEK,

(28

DE ENERO),

El 27 de Enero, el general Colley había establecido su campo en
la meseta de Hatley que tambien se llama Prospect-Hill, á unos
30 kil6metros al norte de Newcastle. Sabia que los boers ocupaban
las alturas de Laing's Nek y obstruían el camino del Transvaal. El
general Colley resolvi6 desalojarlos..
.
}'.! 28 de Enero, á la11 seis y media de la mañana, emprendió la
marcha con 870 hombres de infantería (3" batallon del 60 de rifleros 58~ reaimiento y brigada naval), 170 soldados de caballeria Y 6
pie~as de ~rtillerla¡ para guardar el campo dejó dos compañlas de
infanteria con los no combatientes.
Las alturas de Laing's Nek quedaban á unos 8 kilómetros al Nor•
te del campo inglés¡ los boers habían aumentado la fuerza nat~ral
de esta posicion con trincheras y con numerosas defensas aceesonu.
A las nueve , la columna hacia alto y se desplegaba á. 1,500 metros de la posicion enemiga¡ el 3" batallon del 60 de nfieros, abngado detrás de un pliegue del terreno, el ó8 en reserva; esto&amp; doa

.

•

�1

z01:w lf li

- c.

...

:el' liff 1111

........
..... 1e11

·

f' ljNI

Jl~■ -781111

pdl •

•tlula

·

��274

1

1
'1 ',
'

¡

¡h
'

,,¡

l.

1

'

1·

'

¡ '.
' ¡,

,

',:!

"

,If
1

l

Un teléarama del 17 de Febrero comunicó la llega.da á Newcastle,
del coronel Wood, que llevaba el 2: batallen del 60' de rifleros, el
92' de infantería, dos escuadrones del 5: de húsar.es y 50 hombres
de marina;, con dos piezas de artillería. El camino de Newcastle al
campo inglés estaba libre, aunque algunos exploradores de los bo~rs
se mo~traban en las alturas que lo dominan. El general Colley vmo
inmediatamente á conferenciar con el general Wood, en el fuerte
Amiel (situado á las puertas de Newcastle). Se decidió en esta conferencia, que no se volvería á avanzar sino cuando todos los refuerzos estuviesen reunidos en Newcastle. El general Colley podía entonces disponer despues de asegurar su linea de comunicaciones,
de unos 3,000 i~fantes, 1,000 caballos y 18 piezas de artillería.
El 19 de Febrero, el coronel W ood hizo sobro la ribera izquierda
del Búffalo, en la direccion del Wesseltstroom un reconocimi~nto,
del que da cuenta el corresponsal del Standard, en estos térmmos:
"Newcastle, ·19 de Febrero en la noche.-El general Wood (l}
ha hecho hoy, al otro lado del Búffalo, un reconocimiento que ha
tenido un éxito completo. Hasta este clia, y por efec!,o de la falta
de caballería, nad; sabíamos de lo que pasaba al otro lado ele la
frontem; as( es que la lleg~da de los húsares, por sólo esta razon,
es un acontecimiento muy importante.
La noche ó.ltima, el general Wood ha emprendido la marcha con
100 húsares. A las dos de la mañana, la pequeña columna pasaba
el Búffalo á nado y sin accidente alguno, y al salir el sol se hallaba
á 30 millas (48 kilómetros), en el interior del Transvaal. Subió las
alturas que dominan á Utreccbt y encontró el país casi desierto;
todos los boers de esta region están en Laing's Nek ó en Meck. El
reconocimiento regresó á las seis de la tarde; se habían dejado, para
gtiardar el paso del rio, dos compañías del 92º bighfanders.
Habíamos caminado por todo 75 millas (120 kilómetros), en 18
horas, y hab!amos,.llegado á 10 millas (16 kilómetros) de Wess~lstroom. No puede dudarse que este reconocimiento, que ha temdo
un éxito completo, .producirá una grande impresion en los holande[IJ El coroml Wood recibi6, el 12 clelEnero último, el grado temporal de ~~ig~dier genenl, el 1.JUe consrivará. miéntras permanezca agrega.do al Estado Mayor del EJcrcito de Operaciones en el .A.frica austral.

275
ses, pues comprenderán que de hoy en adelante, sus haciendas y sus
propiedades están á merced nuestra" (1).
Esperando la renovacion de las hostilidades, el general Wood volvió á Pieter-Maritzburg, para vigilar la organizacion y la marcha
de las diversas columnas dirigidas sobre Newcastle.
El general Colley organizó un Cuerpo voluntario de 50 caballos
reclutado entre los jóvenes colonos acomodados. Este Cuerpo fué
destinado al servicio de exploradores.
El 21 de Febrero, el general pasó revista en Newcastle :1 las tropas nuevamente llegadas dé la India; las felicitó por su buen aspecto, que ha1~ sabido conservar despues de una marcha larga y fatigosa, é hizo el mayor elogio de la calma yde la sangre fria de que han
dado prueba sus jóvenes soldados en los últimos combates. "Con
las tropas aguerridas de que dispongo ahora, ha añadido, el resto de
la campaña será comparativamente mucho más fácil; sin embargó,
no debemos despreciar al enemigo con quien vamos á combatir. Es
necesario que sepamo• tirar con precision y utilizar con prontitud
los abrigos que el terreno nos presente."

[l] Eu el parte oficial en que el g eneral Culley da cuenta de este reconocimiento, dice
sólamen·te, que Wood ha he-cho un reconocimiento el 19, en direccion de Waltkrrstroom,
con un débil destacamento de caballería, y que no ba descubierto nada notable.
(2) El mayor generW Sir Jorg~ Pomcroy Colley nació en l835j entró al serúcio, en 1852,
como alférez del 2 ° regimiento de infonteríaj t,•m6 parte en diversas expediciones contra
loa indígt&gt;nas del Cabo, en la guerra de Ch.ina y en la de los Ashantist y desempeñó las funciones de jefe de Estado Mayor del gene.¡al Woll;;eley, durante la última. parte de la guerra
·
contra los zulus.

! ! 1·
•
1 '

I'

1

El 28 de Febrero, supo la Inglaterra que sus tropas habían sufrí.
do un nuevo desastre en el Africa austral. El general en jefe, Sir
Pomeroy Colley (2) murió gloriosamente en un combate contra los
boers el 27 de Febrero, en las alturas que dominan al Oeste la posicion del Laing's Nek.
Para el relato de esta jornada, que formará época en la historia
de la guerra del Transvaal, utilizarémos las correspondencias publicadas en los principales periódicos de Lóudres, tanto más, ~Mnto

11

1:

r

1 1

'

Ji

�276

1

1

que el mismo gobierno inglés ha rendido muy _recientemente un homenaje publico á los corresponsales milibtres de la prensa inglesa,
por la oportunidad y exactitud de sus noticias.
Recordarémos que el punto m:ls avanzado que ocupaban lastropas inglesas en el territorio de Natal ern la meseta de Prospect-Hill
á 24 kilómetros al Norte de Newcastle, y que en esta cindad se concentraban los refuerzos. Los boers, por su parte, continuaban en la
fuerte posicion de Laing's Nek, que habían hecho más sólida por
medio de obras de campaña; esta posicion se hallaba á unos 7 kilómetros al Norte del campo inglés. Está dominada al Oeste por una
altura de las que forman la cordillera del Drakensberg, conocida
con el nombre de monte Majuba y tambien con el de Spitzkop. De
esta altura se podía tomar de reves y enfilar el campo y fas obras
de defensa de los boers. El monte Majuba es, pues, la llave del
Laing's Nek, y el general Colley resolvió apoderarse de él.
En la noche del 26 al 27 de Febrero como á las diez, salió del
campo con el mayor silencio, á la cabeza de una columna de infantería compuesta de 2 compañías del 58', 2 del 3." batallon del 60•
de rifleros, 3 del 92' y 50 hombres de la brigada naval; el todo sumaba 627 hombres y 20 oficiales. Los marinos llevaban sus ametralladoras Gatling; pero les fué preciso dejarlas atras con uua
escolta, por no poderlas hacer pasar las pendientes demasiado escarpadas de la nltima parte del camino. Cada soldado llevaba ochenta
cartuchos y víveres para tres dias. Sin los cafres que la guiaban;
la columna inglesa, marchando en una oscuridad complete., á traves
de un país fuertemente accidentado, se habría extraviado más de
une. vez,
Los ingleses marchaban de uno en uno, y á veces tenían que
arrastrarse, ayudándose con las manos y las rodillas para trepar las
rudas pendientes de los arroyos; las piedras rodaban bajo las pisadas de los hombres.
Durante la marcha se dejaron á retaguardia, par11 mantener las
comunicaciones con el campo, dos compañías del 60º; más léjos, al
pié de las nltime.s pendientes del Majuba, se dejó un segundo destacamento, de manera que le. columna, que á la seis horas de esta

271
marcha penosa llegó en fin:\ 1n et:lllLre del monte llfojuba, estaba
reducida á 350 hombres.
Antes de emprender la tlltima subida, que era la más dificil, fué
neoesario abandonar los caballos.
La columna inglesa to!Iló posesion de In importante posicion del
Mnjuba, sin haber encontrado ni un puesto avanzado ni una centinela del enemigo.
Los boers no cuidaban de su flanco derecho. Esta falta, que podrla sorprender por parte de tropas que, aunque irregulares, hacen
perfectamente el servicio de exploradores, debe m:\s bien mirarse
como una consecuencia de las negociaciones que se habían establado entre el general Colley y los boers. El comandante de éstos,
Joubert, se quejó en efecto, de que los ingleses lo habían atacaclo el
27, á pesar de las negociaciones entabladas, y en un despacho dirigido el 2 de 111arzo al Presidente del Estado libre del río Oran ge, le
decía:
"La carta que me habeis escrito con motivo de las negociaciones,
me ha iMpirado una seguridad engañosa é imprudente. El general
Colley me ha atacado el sábado eu la mañana (27 de Febrero), miér:trns que nos ocupábamos en escribiros á vos y á él."
Ademas, una dechlracion del l\Iinistro de la Guerra, hecha el 1!
de Marzo en la Cámara d_e los Comunes, prueba que efectiva,nente
se habían entablado pláticas entre los adversarios.
¡Podrfa suponerse por el contrario, que los boers considerasen como illexpugnable su posicion apoyada á la derecha en las montañas
del Drakensberg y á la izquierda en el Ilnff,ilo, y que por esta razon hubiesen descuidado el guardar sus flancos?
Como quiera que sea, los boers, al descubrirá la salida del sol á
las tropas inglefas, establecidas en el Majuba, comprendieron la
gravedad de la situacion. Pero su resolucion fué muy pronta; era
necesario atacar al enemigo sin tardanza y desalojarlo á toda costa,
Más adelante se verá con qué habilidacl supieron alcanzar el objeto
de esta operacion.
Cnando amaneció, los ingleses, establ~cidos en las alturas del
Maju' a, á más de 700 metros por encima de su campo de Prospect!lill, tuvieron á su.vista un espectáculo muy digno de llamar la

�278
atencion. A sus piés descubrían la larga línea de retrincheramientos de los boers, que se extendían hasta el Báffalo, y á 1,800 metros
se vetan su laager ó campo principal.
Los boers fueron advertidos de la presencia de las tropas inglesas sobre su flanco derecho, por los tiros de fusil que éstas dispararon sobre algunos de aquellos, que avanzaban á caballo en direccion
del Majuba. Los boers tomaron inmediatamente sus disposiciones
para el ataque y se desplegaron en tiradores al pié de la altura de
que pretendían apoderarse. Hácio las siet.e de la mañana comenzaron el fuego.
No se podría dar cuenta suficientemente de la habilidad con que
los boers supieron avanzar progresivamente en tiradores, durante
seis horas, desenfilándose siempre del fuego del enemigo y reuniéndose en el momento decisivo para arrollar, con un asalto impetuoso,
la línea de los ingleses. En una palabra, parecía que los boers seguían á la letra los principios contenidos en los reglamentos modernos sobre el ataque de una posicion. Debe notarse igualmente que
era la primera vez que tenían que habérselas con un enemigo establecido en una fuerte posicion.
En efecto, en Laing's Nek donde los ingleses fueron los que atacaron los boers estaban sólidamente atrincherados sobre una altura

,,
11

1¡,
'

;.,

'
dominante.
En Shains Hoogte, los ingleses, atacados repentinamente, tuvieron que combatir en un terreno muy desfavorable. En el combate
del monte Majuba, por el contrario, lod boers han tenido que desalojar á un enemigo dueño de una posicion domillllnte y establecido
en ella cómodamente; es de notarse este último hecho, porque él
prueba la prontitud con que los jefes boers han tomado su resolucion y combinado su plan de ataque.
Despues de haber reconocido la meseta en la que termina el monte Majuba, el general Colley habla establecido á la mayor parte de
su gente como reserva, en una especie de circo de forma oval, que
media unos 180 metros de largo por 40 de ancho, y en el que los
soldados ingleses se hallaban perfectamente á cubierto. El resto de
las tropas, desplegado en tiradores adelante de esta depresion del
terreno, estaba igualmente muy bien abrigado por grandes trozos de

279
roca. A pesar del tiro preciso que el enemigo dirigió sobre ellos, sin
interrupcion, de las siete á las once de la mañana, estos tiradores no
tuvieron en todo ese tiempo más de cinco hombres fuera de combate; pero las piedras detras de las cuales se ocultaban eran tocadas
por cada uno de los tiros que disparaban los boers.
Entreteniendo al enemigo por medio de este tiroteo, los boers no
perdían sn tiempo; aprovechándose con destreza de las yerbas altas,
de las rocas, de las menores desigualdades del suelo, dejándose percibir apénas, ganaban terreno insensiblemente, recibían refuerzos, y
se establecían poco á poco en posiciones favorables, alrededor de la
altura que ocupaban sus adversarios.
"Cuando nuestro fuego los desal~jaba de un lugar, escribe el couesponsal del Staudard, se arreglaban de tal manera que, sill ser
vistos, ganaban otra posicion, desde la cual nos dirigían sus tiros,
quedando sin embargo ellos completamente invisibles."
Poco despuea de una hora, el fuego del asaltante alcanzó su mayor intensidad; era la preparacion del asalto que fué ejecutado con
vigor. L" línea de tiradores ingleses, falta de cohesion, quebrantada
por este fuego intenso, incesantemente aumentado, no pudo sostener el choque del asaltante, y fué rechazada en desórden, lo mismo
que los refuerzos que le envió la reserva, hasta la especie de circo
ocupado por esta última. Todas las troras inglesas cubrieron entónces el retrincheramiento natural formado por el borde de está
excavaciou, y en ella fué donde se hizo la resistencia más tenaz: los .
ingleses armaron la bayoneta, y rechazaron con sangre fria varios
ataques sucesivos de los boers; pero é&amp;tos, haciendo un esfuerzo decisivo sobre el punto en que la resistencia era más débil, rompieron
en fin, dando gritos de victoria, la línea de los derensores y pa~aron
la cresta del circo, quedando desde luego dueños de la poaicion.
En medio de esta derrota y de esta confusion, los oficiales ingleses hacían los mayores esfuerzos para reunir sus tropas, y trataron,
aunque en vano, de organizar de uuevo la resistencia en la otra extremidad del circo. En este momento fué cuando el general Colley
cayó herido mortalmente en la frente, por una bala de fusil. Dueños de la meseta, loa boers haclan llover una granizada de balas al
perseguir á sus enemi~os: "Fué esto, entónces, escribe el correspon-

�281
280
sal tlcl Standard una carrera salvaje de nuestros soltlados, seguidos
de cerca por los boers; el estrnentlo ele la fu,ilerla, el si_lbido de las
los gritos del cnetui"o
tocio esto producta un rmdo verdadebal as
( 1
b l
,
,
ramentc infernal. Los hombres ca1an por todas partes; nadie res1st1a· nadie se detenta· se huía por ~alvar la vida."
El combate de J\fojuba costó á las tropas inglesas 21 oficiales Y
258 hombres muertos 6 heridos.
.
Los boers confiesan una pérdida ele 8 hombres; pero los rngleses
pretenden que esta cifra está léjos de ser exacta, y calculan las pérdidas de sus adversarios en unos 150 hombres.
Desde ProspecL-Hill se podlan seguir las fases del combate del
monte Majuha. El teniente coronel Bond, dd 58:, que m~ndaba las
tropas que hablan quedado en el campo, ha enviado varios despachos, en los que daba cuenta de la lucha qu~ se desarrollaba á su
vista. Al~,rnos escritores militares no se explican por qué, el coronel Bont no ha ejecutado una diversion sobre Laing's Nek, para

1

'

1

ayudar á las tropas del general Golley. .
.
.
Solamente la artillerla interviuo protegiendo la retirada de los mgleses y deteniendo la persecucion de los boers. Las ametralladoras
fueron recogidas y conducidas al campo.
En una correspondencia fechada en Prospect-Hill el 2 de Marzo,
el corresponsal que ya hemos citado, volviendo á tratar del combate de Majuba, hace la critica siguiente:
_
"La reserva, establecida en una depres10n de terreno, estaba á,
una gnin distancia de los tiradores que gnarnecl~n la cresta, de manera que 00 pudo auxiliarlos en el momento crítico. Los hombres
colocados en primera linea estaban ~costados á die~ pasos los unos
de los otros; este intervalo muy considerable les qmtaba toda cohe.
en el momento en que los boers los atacaron de cerca, aques10n y,
.
• •
¡¡
llos tiradores no tenían la confianza n,,cesana para resistir con e cacia. Los refuerzos que envió la reserva, no llegaron bastante pronto,
así es que cuando el enemigo apareció sobre la cresta los refuerzos
aún no entraban en lfnea. En lugar de avanzar y de tratar derechazar al enemigo ántes de que la posicion se perdiese irrevocablemente los refuerzos se retiraron hácia la reserva.
1
Nuestros soldados se encontraron entónces colocados, en fo depre-

sion del terreno que ocupaban, en el centro de un verdadero círculo
de fuegos; no podlan distinguir un sólo enemigo, veían solamente
brillar sobre la cresta el fogonazo de cada tiro de fusil; muchos de
nuestros soldados fueron heridos en el momento en que levantaban
la cabeza para tirar.
Todos están de acuerdo en que nuestros soldados ¡1arecian estar
completamente aturdidos, por la rapidez con que fué conducido el
ataque. Convienen tam bien unánimemente en reconocer lo defectuoso de las medidas que Re tomaron para la defensa.
Por otra parte, no puede negarse qúe la toma del· monte Majnba
es un hecho militar, del cual todas las tropas del mundo podrían estar orgullosas.
Se ha criticado tambien la composicion de la columna que fué encargada de ocupár el monte Majuba. Un batallan constituido habría
sin duda opuesto al enemigo una resistencia más enérgica que esta
columna mixta, compuesta de destacamentos de cuatro Cuerpos diferentes.
En resumen, la insuficiencia numérica de las fuerzas inglesas que
defendlan la posicion del Majuba, parece ser la causa principal de
su derrota. Expuestos á carecer de municiones, no recibiendo los
refuerzos necesarios, los defensores no pudieron, ni contener el ataque, ni oponerse á los movimientos de flanco. En la órden del dia
que con motivo del combate del Majuba expidió el general Wood,
se lee lo siguienk
"Si el general Colley viviese, él habría explicado á las tropas que
estaban á sus órdenes las causas de nuestra derrota, y habría hecho
tambien el elogio de los que se han conducido tan valientemente en
este desgraciado asunto. Hoy, esta mision recae en Sir Evelyn
Wood. Parece que estos trescientos hombres, extenuados por una
larga y penosa marcha de noche, han sido atacados en una posicion
muy extensa y desfavorable, de la cual han sido desalojados por
fnerzas muy superiores. Á pesar de su inferioridad numérica, no se
han retirado, sino despues de haber sufrido pérdidas considerables
y de haber consumido casi todas sus municiones."
Inmediatamente despnes de la derrota de Schains-Hoogte (8 de
Febrero), se resolviO enviar nuevos refuerzos á Natal, y el anuncio

P. M.-36,

; 1

�282
del áesastre ocurrido el 27 de Febrero, en el monte Majaba, determinó al gobierno á ordenar la partida de otras tropas. Loa Cuerpos
que. debían componer estas dos expediciones se tomarlan de la! guarniciones del Reino-Unido y de la India y de diversas estaciones coloniales del Imperio Británico.
Hé aquí su composicion y la ll':arnicion que los debla ministrar.
INFANTERÍA.

2~ batallon del 10~ regimiento.-Malta.
26º regimiento.-Malta.
20º
,,
-Malta.
,, -Gibraltar.
41~
-Bombay.
85~
"
-Bermudas.
99~
"
-Ceilan.
102·

"

CABALLERiA,

7~ de húsares.-Cahir (Irlanda).
14~ idem. -Bombay.
ARTILLERÍA.

Batería E de la brigada C de artillería á caballo.-Canterbury.
Idem A de la primera brigada de artillería montada.-Devonport.
Idem O de la segunda brigada de artillería montada.-Glasgow.
INGENIEROS,

283

infan~e.rla montada, organizado en Pieter-Marisborg, desde el 20
de D1c1embre último, con un peloton de 70 hombres de caballería
que se tomaron del 1~ de dragones de la guardia y del tren, y 50 infantes sacados del 58~ y del 60º de rifleros.
Ademas de los Cuerpos constituidos que Re han enumerado el
gobierno se proponía dirigir sobre Natal 2,000 hombres más de' infantería, formados de los depósitos de los batallones que estaban ya
en campaña,' y de los hombres de la reserva que quisieran volver á
~ntrar al servicio activo.
El gobierno preparaba tambien la expedicion de un numeroso
material de guerra y de provisiones de toda clase.
~uando los nuevos refuerzos desembarcaran en Natal, la columna mglesa llegarla al número de 15,000 hombres, de los que tomarla el mando el mayor-general Roberts.
El nombre del general Roberts se ha ilustrado en las últimas
campañas del Afghanistan. Este oficial-general salió de Inglaterra
el 5 de Marzo, para tomar el mando del ejército de operaciones en
el África austral.
El 6 de Marzo se habla celebrado un armisticio de ocho dias válido hasta el 14 de Marzo á media noche, ent~ el general
y
e~ comandante Joubert, cuyo armisticio podría ser prorogado. En
urtud de él las guarniciones inglesas del Transvaal deberían ser ra~ionadas por ocho dias, pero no podrían recibir municiones. El ohJeto _de este armisticio era dar tiempo al triunviro Krüger, para que
pudiese contestará las comunicaciones que le habían sido dirigidaa
por el general Colley.

wo:xi

La 7.' compañía con una seccion de telegrafistas.-Chatham.
T&amp;J!N,

La 7.' comparua.-Aldershot.
El Ministro de la Guerra anunció en la Cimara de los Comunes,
que el regimie~to de caballerla enviado de !nglaterra: se embarcarla
llevando sus caballos, 6 iría armado lle fusiles Martml-Henry pr&lt;&gt;vistos de porta-fusiles. Este regimienw debla obrar como infanteria montada.

El Cuerpo expedicionario tenla ya un pequeiio destacamento de

FIN DB LA GUERRA DEL TRANBVAAL,

El armi1ticio de ocho dias celebrado el 6 de Marzo entre el gen&amp;ral Wood y el comandante Joubert, despues de haber sido renovado
, varias veces, condujo al fin á la concluaion de la paz entre el Go,
biemo inglés y los boers del Transvaal.
El 22 de Marzo, en la Cámara de los Lores, el conde Kimbe'l'ley,
Secretario de Estado de las Colonias, dió á conocer sumariamente~

���288

.1

1,

no menores, siendo motivo de discordias y de conflictos, entre las
naciones europeas, poco generosas en la obra de reivindicacion oriental, y ávidas todas de arrancar un giron al desmoronado Imperio
Otomano.
La llamada cueation de Oriente, es la que, en nuestro sentir, 808·
tiene y fomenta el gran desarrollo militar y los enormes gastos que
ocaeionan los ejércitos permanentes, tan numerosos hoy dia; ella es
la causa de la inquietud política de Europa y de la rivalidad de las
grandes·naciones; este estado de cosas es insostenible, y por lo tanto, prer.iso es que descargue la tempestad para que renazca la calma.
El dia en que tal cuestion haya sido resuelta, cuando hayan J1ido
arrojados los turcos al Asia, de donde vinieron, y constituidas en
Oriente cinco 6 seis pequeñas naciones, con los restos destrozados de
la mal llamada Sublime Puerta, y tambien satisfechas Austria,
Rusia é Inglaterra con lo_s trozos de ella, que arrnncarán en su caída, es indudable que no existiendo ya este grave pretexto, esta causa
perenne de guerras y de disconlias; las naciones europeas entrarán
de lleno en la cuarta época histórica. La caida de Constantinopla
determinó el fin de la segunda época y el comienzo de la tercera; su
reconquista por las armas cristianas, determinará el fin de la tercera y el principio de la cuarta. Verdad es, que entonces, los cinco 6
seis pequeños Estados de Oriente, se encontrarán en un periodo hi&amp;t6rico, semejante á los ele España, Francia, Alemania é Italia en
otras épocas: y sufrirán análogas vicisitudes, hasta que, triunfando
el más digno 6 el más poderoso, constituyan entre todos el gran Reiño 6 Imperio Oriental.
De este modo, d_ividida la Europa entre nueve 6 diez grandes naciones, satisfechas éstas con sus límites y demarcaciones, sin ningun
problema político 6 territorial que resolver, la cuarta época histórica, será de completa paz, inteligencia y armonía. Pero ¡habrán
terminado entónoes las guerras y podrá realizarse el desarme general y abandonarse las naciones· á una confianza absoluta! ·.
En ningun modo: el porvenir, las.aspiraciones y la mision de la'
raza aryana es más vasta, es universal. El África es nn continente
que importa civilizar y convertir; ali( hay un inmenso campo que,
en los tiempos futuros, será teatro de guerras y luchas encarnizada,.

289
La poblacion sobrante de Europa buscará extensi¡¡n en África: las
tribus ·y pneblos salvajes que la habitan opondrán resistencia á la
invasion é intrusion de los europeos¡ éstos vencerán al cabo, y sucederá entonces lo mismo qne en Europa, se entablará entre los conquista~ores una série de luchas .que tendrán por objeto el reparto de
la presa, la formacion de las nuevas nacionalidades y sú tlemarcacion
·• ·
En Asia existen varios pueblos procedentes de raza turaniense .
que suman un tQlal enorme de poblacion, 500 millones de habitantes: de vez en cuando se han desbordado, y han hecho aentir á la
Europa el peso de su lmpetu y de sus crueldades: la Íiltima in"l&amp;·
sion de estos pueblos fué la de los turcos, que conslguieron establecerse sobre las ruinas del imperio griego. Hace muchos siglos vi ven
aquellas naciones en cierta inercia, apartadas del movimiento y de
la civilizacion europea: hoy empiezan á dar señ,ales de vida, y á experimentar cierta inquietud á causa de su excesiva pohlacion que
busca espacio donde extenderse: estas señales se manifiestan, no por
deseos de adelantos científicos, no por aspiraciones artísticas é industriales, no por perfeccionamientos religiosos, moraleH y filosóficos, aino por la adquisicion y construccion de armamento moderno
y de buques de guerra de los o.ltimos tipos. La Europá debe prevenirse contra las futuras invasiones de esas gentes que podrán poner
en pié de guerra lm ejército triple ó cuádruple que el de todas las
naciones cristianas, y á todo trance deben éstas evitar que aquellas
rebasen sus lfruites bien determinados por grandes cordilleras y caudal osos rios, y puedan renovar los botrores con que sel\alaron su
paso Atila, Jeukis-Khan y Timour. lié aquí otra nueva causa de
guerras futuras que obligará á sostener constantemente un estado
militar permanente.
Y por ó.ltimo, consideraciones de otra índole abogan en pró del
armamento de las naciones, aó.n suponiendo extinguidas 6 alejadas
las ~'&amp;usas ,de conflictos probables 6 de guerras inmediatas. Así CO·
mo el hombre ci1•ilizado, y lo es tanto más cuanto que en sí mismo
reune los tres aspectos 6 manifestaciones de la civilizacion, intelectual 6 científica, moral 6 filosófica, y material determinada por la
suma de bienestar que puede disfrutar, no debe sin grave JetrimenP. M.-37. ·

�291

290

!

to y pe-rjuicio y sin exponerse á contrariedades peligro~ á veces
inopinados, descuidar y desatender sus fuerzas fls1cas, ~u. v,g?r Y el
temple de su esplritu, para lo cual la higiene y el propio mstmto le
inducen á ejercitarse en la gimnasia, l,1 equitacion, la caza, na:
tacion y la esgrima, del mismo modo, las naciones no deben Jamas
dejarse enervar por la~ dulzuras y prosperidades de la paz; les es
forzoso atender con·preforencia á tocio cuanto conduzca á mantener
el esplritu patrio, el valor nacional y el vigor flsico, ejercitando á la
juventucl en el manejo ele las armas y en los ejerci~io_s _militares, ~ara estar siempre dispuestas ,1; hacer frente á !ns v1c1S1tude_s pr~v1~tas 6 imprevistas que puedan acontecer, y no aparecer en mfer10r1.dad con respecto á las demas, lo que, sobre ser desairado, y hasta
ridículo, podrla ocasionar su ruina en un momento dado.
· Cierto es que la organizacion militar puede en tiempo de paz
abreviarse y simplificarse de tal modo, que sin un gravámen excesivo para el Estado, permita, cuando las circunstancias lo e:l\ijan, poner en pié ele guemi un respetable contingente: fa mayor parte de
los soldados, y hasta un gran número de jefe_s y oficiales _permanecen
,en sue casas, dedicados á sus faenas, profes10nes 6 destmos; unos y
otros se hallan suficientemente aleccionados é instruidos, y en pocos
dias pueden ser movilizados y acudir á. los puntos de concentracio~;
bajo este punto de vista, las organizaciones de Suiza y Ale:°ama
nos parecen las más perfectas, No insistimos sobre este particular,
por no ser nuestro propósito el tratar ahora la cuestion de organizacion general, sobre la que m_ucbo hay que decir y no poco que reformar en nuestro país.

!n

1
1

,i
1 ,,
1 '

il l

i1:

'

1

l1

1J

1

11

11

I,

. JI,

Existen dos naciones en Europa, cuya envidiable posicion topográfica las coloca en circunstancias verdaderamente favorables respecto de las demas: nos referimos á Inglaterra y á Es~aña. .
.
La primera, por su posicion insular, se halla al abrigo de mvas10nes extrañas y libre su territorio de los desastres que las guerras,
aún las más hum~rras 6 blandas cansan en los palses que son teatro
de ellas. Así es qne habiendo la Gran Bretaña tomado parte en mu-

cbos. ~e l~s conflictos internacionales, desde el siglo XV; habiendo
sus e¡érc1tos y escuadras combatido en pró é en contra de tales ó
cuales naciones continentales, y habiendo casi siempre obtenido
grandes ventajas como resultado de su intervencion el territorio nacional se ha mantenido incólume Y: virgen de los est~agos de la guerra. En las elevadas cordilleras y en los fértiles valles de la nebulosa
Albion, jamas ha resonado el estampido de cientos de callones ni las
descargas de miles de fusiles qne por doquier esparcen el terror y la
muerte: sus numerosos pueblos y aldeas, sus populosas y bellas ciudades, no han sido afligidas por los sitios, por los bombardeos y por
los asaltos y sus consecuencias, ni las aguas de sns rios han sido jamas tenidas por una sola gota de sangre. Sin embargo, Inglaterra
se ha permitido causar todos estos males en las demas naciones
.
lsada casi siempre por móviles interesados y utilitarios. La'
1mpu
v~~taja _de su situacion geográfica, clefensible por sf misma, y por la
vigilancm de los buques de guen-a, la ha conducido á luchar con
;,entaja en otras partes, á sacar provecho en todos los conflictos europeos, á extenderse y dominar en todos -los demas continentes (ex•
cepto eu América), y á constituirse coip.o en árilitra y reguladora de
la poHtica europea, ingeriéndose en las cuestiones internacionales, y
demostr~ndo lo que pueden sns numerosas escuadras y sus abund~nt~s libras esterlinas, Asj hemos visto en nuestros dias, ya los
e¡érmtos ruso--rumanos á la vista de Constantiuopla, cuando reinaba
el pánico en esta ciudad, capital ántes del imperio griego, y despnes
del poder Otomano, cuando el último descendiente de Suleiman se
_aprestaba á huir con su barém al otro lado del Bósforo, y cuando por
~n iba á sonar en la Historia el momento deseado del fin del iínpeno turco, y el estandarte cristiano iba á ser izado en la alta cúpula
de la antigua y renombrada catedral de Santa Sofía, hoy la principal mezquita de Stambul, detenerse 1os ejércitos triunfantes, y retroceder, sin haber librado batalla, Y esto sucedió porque á Inglaterra no convenía tal desenlace.
La actitnd polltica de la Gran Bretaña y su preponderancia, es
otra de las causas qne mantienen la situacion exageradamente armada en Europa. El dia en que nna coaliéion poderosa logre intimidar á esta nacían y la obligue á circunscribir su accion y su in-

��294

295

se ve obligada á sostener un estado militar permanente más numeroso de lo que le corresponde; Espai\a, .nacion peninsular con gran
desarrollo marltimo y con importantes colonias, necesita para su
prestigio y dignidad, dedicar preferente atencion á la marina de guerra, tan costosa en estos tiempos, y en la que debfa ser una de las
primeras naciones; pero se ve obliga.da á desatender tan importan ti- ,
simo ramo, por acudir al sost.enimiento de un estado militar permanente excesivo, y esto sucederá miéntras haya un disidente dispuesto á lanzarse al campo, y miéntras no se cierre el período de nuestras
turbulencias y discordias.

soldados y estaban obligados á combatir), y reunielii!o todas las fuerzas disponibles de España, Flándes, Italia y Alemania, apénas pudo
obtener 90,000 hombres, con los que hizo frente al turco, que se retiró sin cgmbaiir,
,. Desde Napoleon I, los ejércitos empiezan á ser nuqierosos, y á
contarse por cientos de miles de hombres: laa nuevas leyes de quintas, que obligaban á todos los ciudadanos al servicio militar median' que
te sorteo, el entusiasmo revoluciouario, las continuas guerras
afligieron ·á Europa durante veinte años, y los triunfos repetidos y
decisivos de aquel gran caudillo, obligaron á todos los Estados á aumentar considerablemente el efectivo de sus ejércitos. Sin embargo,
y á pesar de todas estas circunstancias, el ejército frances no pasó
nunca de 500,000 hombres, y el gran ejército que Napoleon aprestó
contra Rusia, en el que militaban tropas de todas las naciones europeas, incluso España, y que tan trágico y desastroso fin había de
tener, sólo ascendió á 800,000 hombres con 1,000 cañones.
En nuestros dias, aumenta la progresion en términos verdaderamente prodigiosos. Los perfecciomimientos de las armas de fuego
smgularmente de la artillería, que aumentando la precision y alcan-'
ce del tiro, y la velocidad de los disparos, multiplica las victimas
en las lineas enemigas, y obliga á los ejércitos á un desarrollo táctico mucho mayor; la imperiosa necesidad de vencer en una corta
campaña, ó dirimir la contienda en breve tiempo, han sido causa ele
que las naciones hayan estudiado la manera de obtener un ejército
máximo.
Así, se ha declarado obligatorio el servicio militar para todos los
ciudadanos, los que, una parte se instruyen en el ejército activo, y
los demas permanecen en sus casas en mrias situaciones de reserva1
dispuestos á entrar en linea cuando se les llame.
Por estos procedimientos, el efectivo de los ejércitos alemanes en
la guerra contra Francia, llegó á exceder de un millon en territorio
frances, y casi otro tanto de reserva en su pais, superioridad enorme que fué causa de las victorias rapidas y seguras que obtuvieron:
otro tanto podemos decir de los ejércitos ruso-rumanos y turco.
Con estos ejemplos, existe hoy dia un movimiento militar verdaderameute vertiginoso eu todas las naciones, la;s que casi sólo se ocu·

III.

:I

íl
'

·,

¡I '

Pará terminar dirémos dos palabras acerca del considerable incremento de los ejércitos permanentes en nuestros dias.
Fatigadas las naciones por las eternas luchas de la Edad Média,
y constituidas las principales nacionalidades de Europa, los pueblos
se dedicaron á los beneficios de la paz, y al desarrollo científico, industrial y agrícola. Cesó el armamento general, y desde entónces,
los ejércitos se formaron de un indeterminado, aunque corto mimero ele howbres, reclutados ele modos diversos, generalmente-por el
enganche voluntario y por las levas. Los monarcas, si bien obligados por las circunstancias y la politica, á estar casi en perpetua lucha, léjos de obligar á tomar las armas á la mayor parte de sus só.bditos, procuraban causar á éstos las menores vejaciones posibles,
contentándose c.on los contingentes que por aquellos procedimientos
podían reunir: así es que los ejércitos, desde el siglo XVI, fueron
tan exiguos. No molestarémos á nuestros lectores acumulando datos históricos ó pasando revista ele comisario á los ejércitos de todas
las naciones que guerrearon en Europa en aquel siglo y en los siguientes hasta el XIX; apuntarémos sólo, como un dato curioso, que
el Emperado.r Cárlos V de Alemania y I do España, acudiendo en
socorro de !!ungrJa, en .donde babia en tracio el gr-an Suleiman II
(Soliman), al frente de más de 300,000 musulmanes (éstos siempre
presentaban ejércitos numerosos, puesto que todos los hombres eran

l

.

l

�pan ert contar sus soldados por cifras de mt., de un millon, y sus
callones por millarell.
Obligadas por esta cansa á hacer gastos y dispendios enormes, sólo pueden soportarlos con cierto desaJiogo 11\s naciones ricas como
Inglaterra y Francia; pero las demas se ven abrumadas, resistiéndose por ende su crédito-y gr8'f6ndose de dia en día sus deud115¡ tal
sucede en· Alemania, Italia, Austria, Rusia y Espalla.
Tal situacion nos parece insostenible por mucho tiempo. ¡ Hll8ta
cuándo durará? No podemos saberlo, pero ya lo hemos indicado anteriormente, hasta que no haya sido resuelta la cuestion de Oriente,
y otros no inénos importantes problemas polftico~: va, pues, para
largo. Pero como compensacion á estos perjuiqios, resulta de todo lo
que hemos expuesto, una ventaja• no pequella en favor de nuestros
tiempos, cual es la brevedad de las campallas modernas. Para obtener en los tiempos pasados el éxito que en diez meses de campalla
han alcanzado los ejércitos alemanes, seguramente hubieran necesitado ocho ó diez allos. Hoy son insostenibles, por demasiado ruinosas y
desastrosas, aqnellas campallas de los siglos anteriores, que duraban
7, 13, 30 y más años, y que perturbaban profundamente á las naciones beligerantes y aún tambien II las demas naciones neutrales. Las
mutuas y complicadas relaciones internacionales, el desarrollo comercial é industrial, y otros factores O elementos que la moderna civilizacion ha introducido en la vida de los Estados, se resentirlan
hondamente por una prolongada guerra, y los desastres y-enormes
gastos que ocasionan, hundirlan en el abismo á las naciones más
fuertes y ricas.
Las contiendas modernas se dirimen en campallas de pocos meses, á Teces se desenlazan en una sola batalla¡ pero sus efectos son
decisivos, y cambian y alteran notablemente las anteriores condiciones polfticas de los beligerantes. Para prevenir cambios y perturbaciones tan· profundas, las naciones se arman y se disponen de un
modo tan formidable, y gastan tesoros inestimables, pretendiendo
tal vez hacer diflciles las luchas, por el convencimiento de la dificultad 6 imposibilidad de vencer, ó por el temor de Blllrir grandes y

tetriblea descalabros.
Tal es la aotual situacion militar en Europa, la que, li II fuer de

.ulililuUJ w

J19Nr hhp,,

.-.ho...

danos, no nos debe complace.

,.¡,.¡¡,2 •~ ~u» .....

GiMIM~ • ~reafznio •tl•ligle aotuel, otw deno menet lillpurl•- lf ...ti in 81~el plHia¡ 1 por fin, la especie,
~ pH(!l._...Rlollo¡ ptro meja,,._¡ '111111 V61 que 108 prucudilMentol ti~ que· se vale¡·_, 811'ftltlloia,los mianos•que son oonocih detide·lot dempo1 pnilailtoriia.
(fu.ILUSTliOION MILITAR).

LAS mDER'CIAS' ACTUAtES· DE' LA TACTICA ' ALEMANA.
Si hay·un ejército que no baJa oome&amp;ido,la falt&amp; de dormirse sobre BUI larll'ele,, élte e&amp; BegUIIDltDte- el ejéroito aleman. ApéDIIB
volvieron á BUS guarniciones despues de trinnfos casi sin precedentts¡ 101 eflciaie. hactan III enmen de•ooncienoia, y muchos de ellos,
apio,echando
101 tito.loe adquirido&amp;¡ DO temlan criticar sin min..•
1
miento, lo que l• habla parecido-defeotuoao en 1011 procedimientostM!tiooe¡ ó eu lat1181111ni-cou que ,e, ha&amp;taD empleado las diversas
al'lllll8. La beuffolencia. natural que inspúa el é:tito, hacia excusar
:r imn alentar eltall crttiou Ntiwpectivu, aún por aquelloa mismos
á qtti9ne, iban dirigidu. ''Graoiaa 4 Di0111 1M1 decla recientemente
en una confereneia veri!ead&amp; en el 'Oalino militar de Berlin hé aqnl
mm inf1111ter1a victorioaa, que, al fin de la gran guerra ha n:conocido
que ■u manera de combll&amp;il' deba 1181 reformada."
Sin embargo, si hemos de creer al coronel Bogual&amp;WSki, llego 11
vét'llt en lu alta, regiGn•, cen ejOI méuoa favorables, esta ola de
id... lllleftll qee 111bf&amp; sin -r, se habtJa querido dar como terminadro,elte ffllllajo de gelliaeiou. "llll 80rpmldente, dice el coronel
citadt¡: ffl ouUIM eliala n:"itnM; priaeipalmellte aobre•tktiea dtt•
inlanter1a, han aparecido en estos ñltimoa tiempos bajo el velo del
P. M.-38.

��-

'

'

1

sehlllle 86b'te lá•1iilfl&gt;6ndiúttllÜ'M~ pi1Mflat,pot'11tbitiürl, 1
~aqut el objeti"9 uigtt• Ni, 111thiéen depelld~dilt objt!tivct q8'
st•tt'ltá de a~zar ni el fiellte' ni la dú'eceien·de la mn:ha;»
J!ll objeti'fo no interviene, pUl!s; sino cómo ac~o y como m•··
dio de asegurar m n!ilreha · en•lfneáj y !Hldie"poonl negar q"llé' et•
inverlkl le que tUcedé en la realidad. Eñ la guetra, el objmoo ea
quien se impone, y es preciso subordinar á•él la ditéooion de la mar-·
ch&amp;i y por conaigttiente el alineamiento del frente. Por no proclamar
eiW' prinólpió, el· Regllilllelltó exjM&gt;ne , .JMfa9 grave&amp;. "Frecuent~
mentó se oomete, al prinoipie y en el eft'Ho de las malliobl'BB, Is fa!,i
tarde disponer el frenté de Jae tiópll&amp;·sm tomat' eo consittéracion las'
OO!Umácltti ult.érierew de lli'' nlaréha' de• fliénte: En lli guerra'serfll ·
erlo'\1'1il' catu!a.de des0nl811 de· qne se hilrfll reeponsable en todo al
qUé thviése el mando."
FauM laJ itleaa come formaeioh.• El Reglamentó ve, en efectó;·
en el' batallan qul!·m1111iollra, oehtl 6 doce polótólles y no cuatro com-·
pdl1181 despedaza. á las 00111palll&amp;11 y haee desaparecer su individualidad: todo esto para llegar, como coronamiento de la obra; á lá
columna sobre·el centro, á la antigua columna de ataque, ycomo
consecuentia natural para las gmndes unidades, á .esas masas com,
pactas, á esos dispositivos de concentraciou, que es vem~d que· se·
pueden mover por medio de veces de mando en el ejercicio, pero hoy
no ea ya posible presentar al aloanoe de les fuegos enemigos.
¡Qné sucede entónces cuando·se enc$ntra uno bruscamente trasportado á.la realidadf Qué, enstrayéndose forwsaménte á estos lazos demasiado rlgidos, y no temendo otl'Otl á los cuales se les haya
acostumbrado con la instrnccion, los batallones y las compa!ilas vié•
nen á convertirse en Cuerpos distintos sobre los cuales el mando
superior no puede recobrar su influencia. No hay ya accion de concierto, es una. série de acciones de batallon que se extienden, sin conexion sensible, sobre un frente índeterminado.
Si se quiere escapar á estas , consecuellóias cuyos peligros ha demostrado snlicientemente la ñltima gnerta, es neceSRrio desterrar
del campo de eje111icios · este 6rden c.)!Dp&amp;Cto, ya que senl neceSRrio
det1tertarlo dl!l campo dé batalla¡ es necesario l!Uiltit!Jifló·r-lln el 't,r"""'f•lllllie-'&lt;ir e11 preciso apmlldet _.. coaoiliM con este órden•9.¡.;

301

vo las i¡ecesi¡lad~ de una ceatral~ion poder~ 1 ea.dfeir, df.r • },co111pali!a en el 'batllllon, y al ~~llon en .la. mua. toda la iwlep1111
dencia á que tienen derecho, fijando los limites de esta indeper¡d4'Jl·
cía y acostumbrándolos á no traspaeados jamas.
Desde luego no será ya nece11ario conservar esos allejos principios
de la doble formacion en dos y.tres 1il~s, de los dos modos distintos
de plegar en columna segun que se ~i¡cnentre uno á la izquierda ó
á la derecha de la bandero. Todas 1111! compa!üllS, formadas sieq¡pre
en dos fil11S, se plegarán en columna segun la misma regla. Se colocarán en el batallon un11S detrae .de las otnM1, ó unas al lado de 1418
otras, en uno ó en varios escalones, con intervalos mi!,s ó ménos abiertos, y todo esto Jo harán sin dificultad,
Se tendrá entónces un conjunto dispuesto á moverse todo con agilidad. No se moverá ñtilmente sino en una direccion dcterminatla
y hácia un objetivo fijo. Este objetivo eerá indicado por el eoiiumdante de batallon II una compalila, compaiHa de direccion, cuyo jefe estará encargado especialmente de asegurar la marcha¡ los demaa
se arreglarán por sus movimientos,
Esta compallfa, en Jo posible, debe estar en el centro del primer
escalon. Es la ñnica manera de permitir d las demas compallle.s plegarse sin pérdida de tiempo y sin un aumento demasiado grande de
aceleracion ,en su marcha, si llegase 11. hacer necesaria una modifica1:ion en la direccion. Por Jo demas,• Jo que se quiere es "llegar al objetivo," y no "desfilar delante de él." Esta es otra .rozon para que
las direecionel! se lleven al centro y no en las alas.
El comandante de un batallon dispone sus compalilas de la manera que le parece más conveniente ó segun la órden que ha recibido, y despues designa cuál de ellas deberá dirigirse sobre el punto
elegido ó asignado.
"Nunca se neoesitarll. mandar apoyar II la derecha ó la izquierda
ó ejecutar converaiones¡ los movimientos del conjunto resultarán de
los movimientos de la compallla de direccion.
·
"El conuindaute del batallan 1e ,ftttUJrá psr1onalme11te y á aa,bal/6 en la -plllUa de direccion, y dará á éata liu indicaciones
-1111ariu. 'l'oilaa ]je dlim1111 ·compalilas ae &amp;l'l'llglarán con la.direccion ,ijll, neeelidad de que se ltuid'f'iem. Sus jefes d.eben Phl'Jlr d~

��804

1

pararse hasta el llltimo momento, .ea dtcir, -wando ae 1111U bajo .el
fuego. Es verdad que es tentadora la idea de conservar por el mayor tiempo posible á la tropa fonaeda y II la manp, y ligar como se
prescribe frecuentemente, los progresos del fraccionamiento con loa
progresos del fuego; pero .esta ea nua ventaja pérfida. "Tomar como se!ial del fraccionamiento de las gruesas oolllJilllaa la caida de
los primeros proyectiles, ea una medida Ú1Qp0rtun11 bajo el punto
de vista moral. Aumenta la conmocion que 011111a siempre en el &amp;1ma del soldu.do la aproximacion del peligro. ~rra11do g BO rgl,ja11•
do la mano e, C-Omo el gu, ejer:,a el mando, tkl,e recibir w, pr-imeroa eatallidoa de la8 granada,."
El órden fraooionado i!B, pues, el órden normal que 18 debe •doptar desde que las tropas aalen de 111 columna de camino.
Evidentemente pnede reprocharse, y se ha reprochado en efecto,
al sistema que acabamos de .anali&amp;ar rápidamente que .abaorbe II todoa los jefes de unidades por enidar de la direooion que se ba de
seguir. Pero, hasta el momento de empellar el ilOmb&amp;te ¡no es pre•
cisamente el cuidado de llevar los esfuerzos al punto que ae desea
el que absorbe más legltimamente la atencion directora! Una vez
empellado aquel, esta atenoion tiene ya otros cuidados.
"La columna de direccion conserva su miBion, para todo el fren•
te de combate, hasta que se llega II las diBtancias eJicacea del fuego,
cuatrocientos pasos más ó ménos; entonces no ea ya de direccion de
lo que se trata, la direccion se tiene ya y loa eaplritna tienden ex·
clusivamente hácia un objeto nuevo: arrancar la victoria por un fue•
go sábiamente dirigido y por uoo energl11 sin reatríecio111111."
Si la teoría es sencilla; sn aplioacion exige seguramente UDa p1'0tiea constante: "El molde, la eoatnmbre adquirida, tienen, pata las
tropas en Orden fraocionado, una importancia mucho más gt1111de
que para aquellas que están en masas cerradas de batallones. .Éatas ofrecen por su misma m1111a un apoyo moral al hombre que -,e
wente conmovido. Una tropa en órden fraccionado ae encuelár11.muoho ·más sometida á ioll.u.enoias diBolventes, sobre todo, cuando loa
olioiilles eemienzan á -Wtar. Es preciao, pues, por medio de les l!ier·
cicios de combate, dar á las tropas reglas estrictas y iµi¡&amp;. eduoa.cian
..uaota 1 ,preoilll."

305

,Ha•ill el ,presente, estas reglas no -hin sido.promulgadas en niii·
guna parte. Es indudable, como se dice. frecuentemente, que es ne•
ceaario dejar entera 111 iniciativa del llllUldo, y ,que .no.se le debe encadenar, tal 6 cual dispositi,o. Estamos de acuerdo en esto; pero
falta todavl11 que 111 resolucion que el jefe llilgue á tomar sea ejecu•
tada por los subalternos sin ninguna elijlecie.de resistencia. "No ea
dado , todoa y t cada uno representa.ne lleta é inmediatamente las
exigencias t,cticaa; es, puea, necesario que la eduoaci~n de los bata•
Uo,nes los haga estar siempre liBtos á plegar.se, é, la primera sellal, á
las necesidades que pueden nacer; ea.preciso q~ .ªu movimfon_to
tioular nunca pueda estorbar 6 )'etardar el moVUl)¡ento del conJunto ..
El problema ha exiBtido en todos tiempos¡ pero °?n la desapan•
cion de lae masas compactas se ha hecho más complicado, y era ne•
'o,aario darle una solucion nueva. La que ,propono el escritor anónimo es, dice el general de Kessel, de las mds ,1e11cil/aa y de la,
mds prdctic(la, Es, pues, muy excusable que haya llevado su m&amp;no
~eraria hasta tocar al Reglamento, á el arca santa.
Ahora que él ha articulado la brigada para que le s~a posible, ~n
.e1111lquiera situacion, elegir el punto de.ata.que, el escntor 8e ha visto llevado naturalmente, por el encadenamiento lógico de las ideas,
41 hacer entrar el .ataque mismo en el cuadro de la instruccion pro-píamente dicha: "¿Por qué dejar le, iniciativa individual sola y com·
prometida en estas circunstancias .criticas! ¡f3e improvisarán siempre
prescripciones mejores que aquellas que se habrán podido estudi11r
oon toda calma! No debe contarse en todo tiempo con tener para ,todos los puestos, oficiales enteramente aptos."
Es, pues, al ménos posible y nece&amp;11rio adoptar, desde el campo
de mlll'.liobras, un dispositivo tipo, que todos, oficiales y soldados tomarán por al mismos, á falta de prescripciones especiales, Á la ver•
dad, las circullitancias podrán dictar un dispositivo mejor, pero.se. ria imprudente no prever las que fuesen demasiado urgentes, para
que impidiesen dar ninguna órden.
El autor .pa811, en silencio y sin excusarse, toda accion lejana de
loa fuegos de infanterJ11 para proteger el aproche. ,li:nire loa Dllme•
JQBOB ctJticoa que ban u&amp;111inado au ol,¡,¡¡, Wldie ha ¡ie11811Jlo .en :t&amp;
proeháraelo.. Eato ea, si ea posible e:ipreaai:se.aai, wia manifestaeion

pa~;

P. M.-39.

�306
Ucita de laa opiniones que reinan sobre la materia en la infanténa
alemana, opiniones de las que, como hemos visto recientemente, se
ha hecho intérprete el coronel Boguslawski.
Para el combate al corta distancia, bien que, 11, "pesar de toda 111
potencia de los fuegos modernos, el ataque no debe, al fin de todo,
fiarse más que en su energta," era imposible ante todo no _dar _á esta
potencia nueva la parte que le corresponde. En la determmac1on de
la naturaleza y de la extension del concurso es como el fuego, factor secundarlo, va á llevar al factor principal el choque que debe
afirmar de nuevo y hasta el fin, la accion directora del mando.
El fuego no es eficaz sino con la condicion de ser dirigido po~ una
tropa en calma, disciplinada, enteramente á la mano de sus ¡efes.
"El arma está en la mano del oficial, del comandante de peloton, de
compalíta." El oficial mismo debe tener la posesion completa Y reflexiva de sus medios ftsicos é intelectuales. Solamente en estas condiciones es como el fuego prepara sériamente el asalto. . . .
El éxito"del asalto al contrario, es cuestion del valor md1v1dual,
de la energta 11, todo irance, del avance sin r;flexion.
.
tNo es temerario esperar al mismo tiempo, _Y. de los m1~mos hombres esta poderosa individualidad y esta sumlSlon mecánica! Cuando ~ avanza por saltos sucesivos alternados con los fuegos de s~lva
8
o con ¡08 fuegos rápidos ,no se oorre el riesgo, á la vez, de parah~r
el ímpetu por los tiempos de detencion, y de anul_ar, por la emoc1on
flsica y moral el efecto útil del tiro! ¡No será ~e¡or confiar este doble papel á distintos actores! El mando supenor no deberá resolverse en el ataque 11, dirigir, lo más pronto poeible, una fraccion conveniente de las fuerzas de que dispone, bácia los pantos del ten~no
jniciosamente elegidos, donde dicha fuerza se instalará, 17~u?c1ando desde tntes unirse al asalto! Desde ahl, esta fuerza dmgirá un
fuego violento y bien apuntado sobre todo ~unto vulnerable de la
posicion enemiga, en particular sobre su art1llerta. Abundantei_n~nte provista de municiones podrá dedicarse enteramente á su_ m1s1on
· ¡ · ¡ direecion asegurada y reguladora de sus oficiales.
especm 00JO 11
•
• teli te "
Es por la.union de estas "ametralladoras VlVBB é in ~n ª'.
n--1-h• Heere8-Zeitu..,, que será posible ut1como las llama 1a .uo« ••
•.., •
•
lizar ,t, la vez 111:potencia material del armamento y la potencia mo-

307
ral del hombre, que ante todo es necesario cuidar de que no se debilite.
"Este fuego, que escalones bien colocados podrán continuar,
cuando las tropas ·ae asalto propiamente dichas deban cesar el suyo;
este fuego, bajo el cual tal vez podrin tomar de flanco las reservas
de la defensa, este fuego tendrá su parte eficaz en la decision."
"Es, pues, necesario que bien pronto una autoridad reconocida,
resuelva sobre esta cueetion pendiente todavla de la conciliacion de
las exigencias técnicas del tiro y de las exigencias tácticas;''
En la práctica, una de estas misiones conesponder,t, forzosamente
á la primera linea y la otra á la segunda:
"En la gnerra, la primera linea que, gracias á sus esfuerzos, ha
avanzado hasta la distancia del fuego eficaz, (1) ha debido sufrir en
su camino pérdidas considerables; es, pues, fnera de dada que ella
no podrá, en niogun caso, resolver por si sola la decison del combate. "Es por consiguiente nn error que, en los ejercicios del tiempo
de paz, se 1e:haga muchas veces ejecutar el ataque. Es preciso utilizar la potencia de su fuego y no Jo qae pueda quedarle de fuerza
ofensiva. Ella cabre al enemigo, eu todo su frente, con un fuego
-riolento, haciéndolo permanecer indeciso sobre el ponto del ataque."
"Protegida por este fuego, la segunda linea, que habrá recibido
una direccion precisa, ganará terreno, evitando en Jo posible sufrir
pérdidas; y bajo !11 proteccion del fuego continuo de la primera Jt.
nea, la segunda irá á dar el aaalto."
Pero como quiera que sea esta preparacion, y tan eficaz como se
la suponga, el ataque decisivo á un enemigo resuelto será, siempre
una cosa muy dificil; asl es que "en esta crisis final, nada debe haber de incierto, de desconocido, ni de extralío para el soldado." Por
esto era que en la antigua columna de ataque todo habla sido previsto, "hasta la posicion del último tambor;" y por esto es que hoy,
que ya esta formacion ha desaparecido para siempre, es preciso, como coronamiento del edificio del 6rden fraccionado, rell!lumir los
principios sobre los cuales descansa un dispositivo que, como la antigua oolumna, pueda conservarse por la confianza del 10Jdado."
[I) Los escritores alemanes entienden por di,taocia del fuego eficaz, aquella á la que e:
luego pued• preparar ti asalto, U&gt; á 400 paso!.

��310

311

cir con arte la segunda linea hasta en frente de ese punto-Echar

rer Infantern, pero de la cual nos hemos visto obliga.dos á hablar
ya si~ respetar el Orden cronológico de las dos publicaciones, porque
la primera por su fecha respondJa anticipadamente á muchos de
los desiderata de la segunda; en su táctica de combate, decimos, el
coronel d'Armin parte del mismo principio: "Si en el combate de
peque!ías unidades, del batallon, del regimiento tal vez, son unas
mismas tropas las que pueden encargarse de la preparacion y de la
ejecucion, empleando en la linea de fuego el cuarto 6 la mitad de
sus fuerzas, y reservando el resto para dar, en el momento deseado,
y en comun con sus escalones avanzados, el ataque¡decisivo; en las
luchas de las grandes masas no sucede lo mismo y son fuerzas nuevas, i11dependientes de la primera linea las que deben dar el asalto
final."
Este es el mismo principio, decimos nosotros; pero el coronel lo
desarrolla más ampliamente y lleva mucho más léjos sus consecuencias.
Si el jefe superior, dice él, quiere guardar en todas las fases de
la lucha la parte de influencia que legítimamente le corresponde, y
á la que no tiene el derecho de renunciar, debe evitar toda impaciencia y reprimirla tambien entre sus subordinados. "Es un profundo error trasportar el axioma: Es n~.cesario para lo más pronto
que sea posible al combate decisivo, del terreno de ejercicio del batallon, donde dicho axioma tiene su aplicacion natural, al campo de
batalla; obrando as! sólo se llega, como lo prueban los primeros combates de 1870, á la dispersion, á la diseminacion de las fuerzas, á los
combates singulares." Es necesario que el jefe pueda activar la preparacion 6 moderarla á su voluntad, y en todo caso prolongarla hasta
el momento en que, cubierto por ella, haya podidi; tomar las determinaciones finales. "El general que quiere conducir metódicamente
su ataque, no puede renunciar á la posibilidad de dar órdenes, sino
cuando ha discernido el punto de ataque principal y desplegado en
frente de este punto fuerzas suficientes."
El tiempo necesario, no será ciertamente una tropa llegada á la
distancia de los "fuegos decisivos" quien pueda dárselo.
Seria útil, serla indispensable "prescribir oficialmente que, en
todos los casos en que se envta una tropa]hácia adelaI1te bajo el fue-

sobre el enemigo todas las fuerzas de que se disponga."

Ciertamente que este análisis exacto de las exigencias del combate moderno de los deberes que impone al jefe Y á la tropa, eBta
1
sintesis precis a que reasume todo fijando la mision de cada u~o, me
recerla como lo dice:eJ general '1e Kessel, "llamar la atencion de
todos/ Parece, sin embargo, que el escritor_ n_o ha llev~do hasta sus
consecuencias lógicas y necesarias el principio que emite, ! que ya
habla sido emitido por el coronel von Scherff, de la separamo~ ab~oluta entre Ja tarea de preparacion y la de ejecucion, separac10n mdispensable, para que la marcha lenta, sábia, meto.dica de la una,
no ahogue en su gérmen la furia que la otra necesita; y ~ara que,
miéntras que la preparacion progresa, el general tenga tiempo de
orientar la ejecucion.
.
Se obtienen estos resultados con la marcha que se propone? Estas dos lineas que. se siguen á. tan cortas distancias, no van á. ser
arrebatadas á. ~n mismo tiempo por el torbellino de~ combate?_ Y
cuando Ja primera linea baya llegado, como Jo prescribe el escritor,
á la distancia del "fuego eficaz,'' será posible prolongar mits 6 mé. • No será violentamente arrastrada .há.cia
nos su acciou.
. adelante. 6
arrojada hácia atras, y no será preciso por esto precipitar la so'.ucion
del combate! En fin, será posible que, durante los pocos mmutos
que Ja segunda linea necesita para salvar los 300 6 400 me~ros que
Ja separan de la primera, el ge~eral pued_a reconocer y designar el
punto débil de la posicion enemiga? No, sm duda alguna. A lo_ más,
tendrá. tiempo para dirigir á la segunda linea, como. lo recomienda
por otra parte de una manera algo absoluta el escritor, sobre una
ala de Ja primera. Lo más frecuente será que l~ segunda linea se
precipite sobre Ja primera y qu~ la an:astre consigo. Sucederá. entonces lo que precisamente qmere evitarse, ~ue. tendr~ lugar una
ejecucion prematura despues de una preparamon msuficiente, Yque
el desenlace se dejara enteramente á la energía [de los subalternos.
En su táctica de combate, posterior á la obra die Aufgahe unse-

l

�31'.f '

313

go enemigo, shnidalon detetminadtl, mi 18' 6rden· f&lt;lnnahte· a.._.,.

avanzadas del enemigo algunos destac
de provocar los movimi:ntos de los refu:::ntos, con el llnico ol:&gt;jeto
al fuego de otros destacamentos e
. 1 s de aquel y de atraerlos
rados." Ademas del efecto lltil ~ues;ee~:t'mente advertidos y prepa.
jan y se gastan de esta manera los resort::~ee ~nd~°:a!::~s, se afio·

un punto eellalado, dltha ttopa no deliert'jamlll at,ffl'ShnMII al, .t.
venario, uM d!at11ncmi11féri11r, 111 de•600 o-700 metrw, y~ ~ l
debért esperar ordenes ulteriore•."
·
Es ptecieo, pues, que los olleinléi Y' lot seliladot e!Mn· i:éol'almea~
te preparados á este papel modesto en: apmeneia; l!Í'-ro fue• att,
trate.r!an "de utilizar las circtmetancl111t loeale&amp; fit.,orablet, sill' pr.
gnntarse si esto ·entM!a en el plan general!' Ea neeesario que,•
pan que a11anzar con 101 tiraderu no quiere · ~oir atacar: qu:e la'
ausencia de orden concrtla no lelt deja tllda ta libertad d,e la """"-'
cha, pero que- "estas ordenee concretae no se • dariil sino•cuando lll t
situacion esté bien definida; y-·qne pot Clllleeenenoia todoe•8111 etfuerzos deben tender i reconocer y á precisar la situacion."
Esta preparaclo:o. dtll'llñ una hora, dos hOTIIB, todo el dia¡ !111 tropas que están encargadBB de ella nada saben, nada pueden saber¡ ea
preciso, pues, que utilicen el terreno, "que eventualmente se cubran
con espaldones dpidamente oonstrttidoe. Entónces se pondnn en
estado de rechazar una ofenein enetniga, aunque ésta fuese numéricamente B11perior. Por otra parte, este.1'11 protegid111 por el fuego
cercano de las reservas especiales de infanterfa, colocada&amp; detraa de
las alas de la linea y por el fuego lejano de la artillerla,"
A esta distancia de 600 ó 700 metros del enemigo, loe comandan•
tes de compalllas, de batallones y de regimientos, tienen todavla
enteramente á la mano sus unidadea respectivas. Ea, pues, posible
llegar metódicamente al lugar que se haya asignado, repartir jui,.
ciosamente las fuerzas en el frente de preparacion y aprovechar la
calma relativa de que se disfruta para compensar, por medio de una
atenta direccion, lo que el alejamiento podrla hacer perder 11. la efi.
caci11 del tiro. Este alejamiento mismo, quit11ndo á la artillerla todo
temor de arrojar 8118 proyectiles aobre 111 infauterla amiga, le permi•
tirá contribuir elieazmente t la lucha preparatoria. Este COffibaú
de preparacio11 ser6, pues, un combate largo, prolongado, que no ae
podm sujetar II ningnna regla precisa. "Las tropas pueden eatar
agrupadas detras de los abrigos del terrelllY, pOdri"l por el contnrio,
estar extendidas en un ancho fnnte para dtrlgir fnep c,oDOéntrieos
sobre un punto dado; se podrin eamr al fteilte; aobi'e lae potioionee

"El ataque deciaivo puede y debe tener ot
bate de preparaoion Es preciso e 1
ro camcter que el comrentes: Una linea. de tiradores ::s: en/! formas tácticas difemochila, marchando sin detenciones 6 ~~ rados ~el pello de la
distancia decisiva del tiro y diriai nd' d bien comando hasta la
.1 t
'
,..e o e al eBOBfoegosd
vio en os y cortos, que son la última re
.
. e m~ea
de las columna, de compai\la que lo/si;~c~~~:~e ~ r o n

f

Estas dos formas de combate ne se
d
·
toda batalla bien dirigida reclam~ d' suele etán forzosamente en
1 t 11
'
n, ice e coronel de acu rdo
e o eto die .A.ujgabe der lnfanterie dos m
e co?
ferentes de emplear :\ las tropas L '. fa odos absolutamente dida y forml!,da en el uno lo mism~ q:e i;n :it::~s debe estar pre~arapre se exigirá de ella la misma cantidad de en;; ;a~aber qne Blemveces deberá gastarla lentamente con a . . g , _pero que unas
otras tendrá que concentrar sils e;fuerzis ::n~ia, m1éntra_s que en
un asalto. La infanterla debera estar mu t o_s .po~os mmutos de
doble papel.
Y annharizada con este
Por otra parte, es necesario cuidar de no
.
truccion tal 6 cual plan de combat Del generalizar en la ins.
e.
nnte del enem ·
puede determmar de antemano tal 6 e l
igo no se
centró de la primera linea para que ¡~ªse pundto de nna ala 6 de1
lt é
'
gun a pase para da l
asa o; sta seguirá el camino más corto há · 1 b. .
r e
ma. incertitumbre es útil al principio de la ~:c:a o ;9tivo, y su misrac1on tenga por todas partes un vigor igual ,./ ra
fa ~repalas primeras horas del combate ocupando .al • se. o ra bien en
f t .
'
enem1&lt;&gt;0
en todo
O
ren e, sm tener la intencion de pasar por tod
BU
naza al efecto, serla por el contrario peligroso ~Ja;~~es :e la Bmeqné punto el combate deberla ó no ser únicam t
emano: en
Des?e luego, mil circunstancias pueden hacer v:::r ,:t~str_atr~o.
del Jefe, y en seguida, su revelacion pr.oducirla sin dudn, en
es1glmlos
a 1_

q;e

t

P. M.-40.

�314

315

nea de preparacion, una desigualdad de energía que podría ser para
el adversario un precioso indicio." ·

Pero en presencia de un adversario resuelto, sólidamente instalado en un terreno elegido, por larga y bien dirigida que haya sido la
lucha lejana de la primera linea, será imposible franquear en este
"órden imponente la distancia de 1,500 á 2,000 metros que separará ijiempre de la posicion enemiga á las tropas formadas en órden
cerrado."
Una vez dado el impulso y asignada la direccion á la masa de ataque, ésta deberá desde luego avanzar con cierta pendencia. Utilizará el terreno para evitar las pérdidas; las compañías marcharán
en columna ó en línea, atravesando á la carrera, de abrigo en
abrigo, las partes descubiertas; todo esto hasta la distancia desde la
cual !'ya no hay que contar las pérdidas, sino solamente tratar dealcanzar el fin sin dilacion," es decir, 700 á 800 metros del enemigo.
La ejecncion se encuentra, pues, en cierta manera, cortada por
un entreacto sobre cuyo instante y duracion nadie debe vacilar. El
general indica la 11nea del terreno en que terminará la marcha me•
tódica con que se comenzó. "Los comandantes de batallon precederán en él á sus columnas, para determinar los puntos desde donde
éstas deben lanzarse al asalto."
"Toda la masa de asalto tomará entónces la única formacion propia para el ataque de la infantería: en columnas de compafiías con
intervalos de despliegue. Un segundo escalon más débil, compuesto ig11alwente de columnas de compañia, seguirá, parte detras del
centro y parte rebasando las alas.'' El conjunto irá precedido á 200
ó 300 metros por una linea espesa de tiradores sin mochilas, que se
lanzarán y se unirán á la linea de preparacion, para redoblar, en
frente de los puntos de ataque, la intensidad de su fuego.
"No es suficiente, pues, dice el coronel d'Arnim al terminar, que
las compañlas y los batallones tengan una gran capacidad manio•
brista; es necesario que, como en Leuthen, como en Rosbach, las
divisiones y los cuerpos enteros puedan llegar, :t 2,000 ó 3,000 metros del frente enemigo, en un órden que les permita pasar rápi-

En fin á favor de esta lucha prolongada de interito, el general
' tomar con madurez sn partido. Sabrá dónde y como
.
habrá podido
debe buscar la solucion. Habrá llamadolhácia si á las tropas á las
cuales va á confiar esta tarea, las tropas de la segunda linea, de la
linea de ataque. Las agrupará en cuanto sea posible, ocultándolas
de la Tista del enemigo. Les asignará el dispositivo y la direccion
del ataque.
El corono! d'Arnim insiste poco sobre este dispositivo y sobre los
medios de asegurar esta direccion. No se necesita, dice, inventar
formas nuevas: estas formas existen, no hay más que aplicarlas racionalmente. Sea. Pero, por los extracto(mismos que van .á seguir,
se verá cuánto facilitarán la ejecucion, los principios nuevos de ins•
truccion propuestos por el autor de die .fojgahe nnserer Injanterie.
El general da sus órdenes:
.
A la primera linea, á 111 que ha sido encargada de la preparacwn:
"avanzar hasta la distancia del fuego d•Jcisivo."
A la linea de ataque: "avanzar hasta:tal punto."
"La artillería hace estas órdenes instantáneamente sensibles, por
de~irlo asf en toda la extension del campo de batalla, avanzando
con aires ~ivos y por escalones, para ir á ocupar, á corta distancia
del enemigo, los puntos desde los cuales pueda destruirlo con su
fuego."
.
La primera lfnea debe todavfa marchar de una manera progresiva y prudente. "Asf llevará sus primeros escalones, p~r compañia,
protegiendo sus alas, hasta 300 ó 4?0 metros de~ ?~em1go; y de alll
por un fuego abrumador, se proporcionará la pos1b1hdad de una nue•
va y cercana aproximacion metódica."
En cuanto á la lfnea de ataq11e: "su movimiento de frente debe
tener algo de imponente, algo que. despierte la confianza en los corazones, y que permita una irrupcion simultánea é irresistible en la
• •
•
l1
pos1c10n enemiga.

damente al combate."

Esto es evidente, y para ello sería imprudente contar con "el solo empleo racional de las formas existentes" y que dan actualmente
los diversos reglamentos de infantería. El autor de die Aujgabe 11n-

�t t qtf

....
lill 1 •

�318
por la Prusia, 14,004 oficiales y 330,620 hombres; la Sajonia, l,137
oficiales y 27,606 hombres; por_ el Wurtemburgo, 773 oficiales y ••
18,815 hombres, por la Baviera, 2,214 oficiales y 50,224 hombres.
Comparando este estado de fuerza con el del alío anterior, resulta
un aumento de 901 oficiales, 25,615 hombres y 1,736 caballos; habiendo sido agregadas las fuerzas siguientes: infanterla, 8 regimientos y 1 batallon por la Prusia; 2 regimientos por Sajonia; 1 idem
por Baviera; artillería de campa!ía: 1 regimiento y 24 baterías de
campaña por Prusia; 2 baterías de campaña por Sajonia; 2 idero por
Wurteroburgo; 4 idem por Baviera; artillería de á pié: 1 regimiento
por Prusia; tropas de ingenieros: 1 batallon por Prusia.
A comenzar con el año de 1882, el estado de fuerza del ejército
aleman en pié dejguerra, será conforme á una disposicion recien tomada por la administracion militar, corno sigue: para el ejército de
campaña, 503 batallones de infantería del ejército permanente; 128
idero de la Landwehr movilizados, 148 cuartos batallones de campaña, 1 más por regimiento, pues éste consta en pié de paz, de sólo 3;
total 779 batallones á los cuales se agregan en clase de fuerzas de
guarnicion y complementarios, 134 batallones de guarnicion; 179
inclusos los 11 regimientos nuevamente formados; 190 batallones
complementarios; total 324 batallones más.
Parte del ejército de guarnicion será formado tambien por los 31 batallones de attillerla de á pié ó de plaza, y los 29 de la lanwerhr de la
misma arma. Quedan disponibles para la calllllaña, '739 batallones,
porque se calcula que 40 se necesitan para reforzar las guarniciones
de las fortalezas, amenazas en primera línea, de loe cuales 276, á
saber: la le.ndwehr n:¡6vil y los 4 batallones de campaña, no están
repartidos en las brigadas respective.mente divisiones y cuerpos de
ejércitos existentes. Bastarle.u para formar 49 brigadas de reserva
de á. 6 batallones, y éstas pe.re. formar 24 divisiones de reserva de á
12 batallones, 6 sea 12 cuerpos de ejército de reserva.
Por el último eecalafon prusiano, que acaba de publicarse, resulta que en el afio próximo pasado, ha habido un aumento de 599 oficiales, habiendo entrado en el ejércit-0 1,920 y retimdoee solo 1,321.
En atencion á la formacion de nuevos regimientos de que he hablado más arriba, dicho aumento no es suficiente pare. cubrir todas Jas

'

t

•

9

ciones estratégicas del 3." cuerpo ele! ejército del Meuse contra el
ejército de Cbalons.
En la táctica de combate, el autor estudia la batalla de Vionville-Mars~la-Tout del 16 de Agosto. Tomando cada arma separada
y sucesivamente, examina las diferentes acciones en las cuales ha
tomado parte, los procedimientos tácticos que ha empleado, SUB
triunfos 6 derrotas y las pérdidas sufridas. A propósito de la artillería, el autor cita una cifra que trae en ella misma su elocuencia:
durante la campaña de 1866, cada boca de fuego ha dispare.do 40 tiros, miéntras que solamente en la batalla de Mars-la-Tour cada
pieza disparo 88 .... . .
En el segundo capítulo, relativo á las operaciones de la caballería en los ejércitos alemanes, del 6 al 30 de Agosto de 1870, el autor traza con mano maestre. el servicio de la caballerla, sirviendo de
descubierta á un ejército. No podemos ni aún someramente, dar un
resúmen de esta parte tan interesante y atractiva del tercer volúmen; pero del estudio que antecede, aunque bien incompleto, se desprende fácilmente, que estos dos últimos volúmenes son dignos de
figurar al lado de las otras obras de Rüstow. Los militares tienen
mucho que utilizar en ellas y muchos temas de estudio que tornar,
para profundizarlos.
Para que un libro tenga buen éxito en el extranjero, no es bastante que sea serio y útil, es necesario tambien que encuentre un buen
traductor. La obra del coronel Rüstow ha tenido esta fortuna, y
debe seguramente su buen éxito en Francia, á la traduccion tan fiel
como elegante qne de ella ha hecho el general de Larclause. Generalizando esta obra entre nosotros, aquel general ha hecho al ejército un verdadero servicio, por el cual Je debemos reconocimiento y
gratitud.

ÜBRAS JIIILITARES,-2,

�11

Pqr Ms;; 'J'hyr, teniente coronel del Estada Mayar austriaca y ,
profesar de táctica sn lq EsC1.1sla ,u guerra de Viffla,-S!1('tm•
da y tercer valúmen en 8~ mayQr. - Viena, Seidel.

Ya hemoq dild.o noticia del primer to:1110 de est11 obra, en el ull.mero correspondiente á. Noviembre último.
El segundo tomo, que ()Ontiene 380 páginas con 45 láminas en el
te¡¡to, trata. de la manera que cada arma tiene de combatir segun
las localidades, Este voltimen está dividido en cuatro partes; la primei:a habla de la infanterí11, la segunda de la caballería, la teroera
de la artillería y cada una de estas tres pa.rtes coinienza por indicar
la composioion de cada una de laa lll'lllWI e;n cuestion en Austria, en
.t\Je¡¡¡ania, en francia, en Italill y en Rusia; despues expone el modo como se h!\ll de trasmitir las órdenes, describe el arll.llllllento y
equipo de los ejércitos de aquellas potencias y analiza sus reglameutos táctioos relativos á las fornu1oiones, despliegues y el eombate ep.
sus ejércitos.
Ademas, respecto á la cabillería, el 1mtor entr11 en algunos detalles, sobre la movilizacion y el despliegue estratégico de esta a.rma,
asj cowo la illstruccion que debe ápiica.r pa.ra el servicio de reconocimientos y 11vanzadas.
Ocho cwidrca 1UUdos á este volúmen representan gráficamente, el
rest1men de las disposiciones adoptadas en las cinco giandes potencias eqropeas pa.ra las formacio11es de reunion, las maniobras y el
coi:nbate.
w cl!Jll'ta pime del segundo volúmen, trata de la iníluencia que
los accidentes del terreno 6 las localidades, pueden ejercer sobre la
manera de combatir y la accion de las diferentes armas en el ataque
y defensa, paso de ríos, etc., etc.
Este vollimen es de gran interés, porque la materia de que trata,
es la que ha sufrido más cambios á consecuencia de las modificaciones de las armas de fuego, los medios de comunicacion etc.
El tercer vollimen se relaciona con todo lo que concierne á las
tropas fuera de combate. Está dividido en seis partes que dan todas

las noticias apetecibles sobre el ¡¡cantonamiento, el servicio de marchas y el de las avanzadas.
Como en el voltimen precedente, cada parte comienza, por la indicacion de los principios 6 prescripciones tácticas generales concernientes i la cuestion, dando _despues la explicacion de la manera
cómo esta cuestion está reglamentada en los ejércitos de las cinco
potencias ya citadas.
Este volúmen de 245 páginas con 22 figuras en el texto, contiene
ademas tres cuadros gráficos, reasumiendo los datos de que se trata en él.
Segun todo lo expuesto, se ve que el Teniente Coronel Thyr ha
tratado el asunto que se ha propuesto, de nna manera completa
y cla.ra; la divis\on de las materias está muy bien entendida, y se
ve que el autor tiene
gran experiencia wilitar. Los cuadros
gráficos y los datos relativos á los ejércitos extranjeros, ofrecen particularmente un gran interés, pues que permiten fácilmente la comparacion.

•na

BL l!l\B!i?II DII BA'l:AJ.L,\ CIUUl,ADO Y Bí, SIST&amp;MA DB GRUPOS,

PQr el Mayor de ingenieras de Auatria wn Rassanegg.-Un 110lúme,1 en 8' 48 páginas can 3 grabados,-Teschen, Prochaaka.
Hasta el dia, se ha dado la mayor importancia á mantener cern¡da nna 11n~ de batalla, tanto para la ofensiva como para la defensiva, porque no se tema en cuenta, por decirlo así, la configuracion
del terreno; pero actualmente que los progresos del armamento han
obliga.p.o á sacár del terreno el mejor pa.rtido posible, puede nno proguntarse, si no setía preferible emplear ot.ro sistema en ciertos casos.
Esoo es preciSl\lllente lo que el autor se propone resolver.
Despues de ha.car resaltar á la vista, los inconvenientes que presenta actualmente una linea de baalla continua, propone una formada de grupos 6 puntos de apoyo, de los cuales discute igualmente

�319

12
las ventajas y los defectos; y estando naturalmente persuadido de
que esta táctica constituirla un progreso acentuado, entra al efecto
en todos los detalles necesarios sobre las vias y medios que deben
aplicarse, No duda, sin embargo, que estas teorias pueden ser refutadas y su método perfeccionado; pero·no pide otra cosa que entrar
en discusion sobre el particular. Creemos que estas ideas merecen
ser estudiadas, y por lo tanto llamamos sobre ellas, la atencion de los
interesados,

TRABAJOS DE ESCUELA PRÁCTICA DEL CUERPO DE INGENIEROS ESPAÑOL
EN GUADALAJARA 1 EN

Folleto en 4~ de 28 páginas con
morial de Ingenieros,

1,n

1880.

grabado,-Extracto del Me-

Los cinco regimientos de dos batallones cada uno, de que se compone el cuerpo español de ingenieros, no-tienen en sus guarniciones
respect.ivas, los recursos necesarios para ejecutar en buenas condiciones todos los trabajos prácticos que exigé su especialidad, Para
con¡pletar esta instruccion, se envia cada año cierto número de estas
tropas á pasar algun tiempo en Guadalajara, en donde se encuentra
el Establecimiento central del cuerpo de ingenieros, al cual está
anexo un po!Jgono bastante vasto .
.Los trabajos de este género, ejecutados en 1880, han tenido una
importancia particular, en razon del número de tropas convocadas
esta vez, (dos regimientos de ingenieros), y del tiempo consagrado
á los ejercicios técnicos (más de dos meses).
El folleto de que nos ocupamos, da cuenta de todo lo qne se ha
practicado, No entraremos en el exámen de estos ejercicios, de los
cuales el número 521 de la Revista Militar del Extranjero, hace
un análisis razonado, nos concretaremos á mencionar que se han ejecutado trabajos regulares de ataque contra una obra, trabajos de
minas, puentes, telegrafia y caminos de fierro, y el todo coronado, el

plazas, necesitándose para ésto, cerca de 200 oficiales más, sin contar la falta de 700 por lo ménos en la clase de subtenientes y tenientes, la que existe desde el año próximo pasado. Habiéndose
efectuado recientemente el reparto de los oficiales que despues de
haber presentado exámen, han salido con tal carácter de la escuela ·
militar principal, (Cuerpo de Cadetes), como se llama en aleman,
situada en Lichterfeld, cerca de Berlin, resulta que 204 cadetes entraron en el ejército; de los cuales 250 en la infanterla, 11. en los
cuerpos de .cazadores y tiradores; 22 en la caballeria; 19 en la artiller!a y 2 en el cuerpo de ingenieros; 16 cadetes entraron en los cuerpos de la guardia; 24 en los cuerpos de nueva creacion,
El aumento del presupuesto militar aleman por 1881, excepto la
Baviera, importa 17,639,713 marcos en clase de gastos constantes, y
18,585,824 marcos para gastos que no se han de repetir; total 36 millones más que en el año anterior. Un marco equivale poco más ó
ménos, á 1 peseta ó 25 centavos; de suerte que en pesos, dicho aumento representa la suma de 9 millones,
Los gastos constantes para la Prusia sola, importan, segun el presupuesto del año corriente, 265,657,377 marcos; 14,572,449 más que
el año anterior; de los cuales 4,827,707 más para haberes y.. , ... .
5,599,891 más para ranchos; los gastos por una vez importan... , ..
22,288,702 marcos, (15,738,139 más que el alío anterior), entre los
últimos 5,532,812 para el equipo y vestuario de las tropas de reciente formacion; 6,576,800 para armamento, fusiles, sables, piezas
y material de 11.rtilleria.
El presupuesto de la guerra de Sajonia, tiene en clase de gastos
constantes, 21.402,028 marcos; 2.345,162 más que en el del alío
próximo pasado, y 3.206,800 para gastos de nna vez; 2,772,694 más
que en 1880,
En Wurtembnrgo hay en clase de gastos militares constantes,
14,464,958 marcos¡ 722.102 más, y gastos por una vez 705,271;
75,000 marcos más que en el año anterior, El presupuesto de guerra extraordinario importa por 1881, 23,578,004 marcos, 47 millones ménos que el año próximo pasado, El aumento del presupuesto
militar solo en parte se debe al aumento del ejército decretado en
6 de Mayo de 1880, Esta parte, que representa una suma de, , •..

�321
320
17.668,809 marco¡¡, !11 que subirá á cosa de 20 millones por el 1111IIleDto del co11tingente bávaro, el cual, como se sabe, ha conservado
en parte BU org&amp;nizaoion particular, será cubierto por un empréstito.
Basts.ntea g1111ioa ha;n sido ocasionados ta.mbien por !11 aonstruccion
~e nuevos cUBrte!es, loa que ae necesitan para loa nuevos cuerpos,
La llllll'Üla de guerra alelllllna consta actualmente, inclusos los
buques de collltruccio11, de:
a. En clase de bugues de combate: 7 frngatas blilldadas, 5 corbetas idem, de las cuales 3 en construocion,
b, En clase de cruceros: 20 corbetas, de las cuales 4 en construccion · 2 ca!loneras de la clase llamada de "Albatross," nombre de un
' modelo y 7 de prim~ra clase.
buque
c. En ol1111e de buques para !11 defensa de las costas: 1 buque blindado; 11 oaliODtll'IIII blilldadas; 6 botes de torpedos; 2 oail.oneras de
segunda clase.
á. 9 Avíos, entre ellos el yate imperial "Hohenzollern."
e. 2 'rrasportes.
J. 11 Buques de instruccion (de escuela).
El número total de buques, es pues, 83, llev11Ddo todos 567
cail.ones.
Oficiales de marina hay: 1 vice-almirante; 5 contra-almirlllltea;
19 capitanes de navlos 6 fragatas; 49 idem de corbetas; 83 ~pitanes tenientee¡ 137 tenientes de navtos 6 fragatas; 94 subtementes
de idem· ó4 cadetes de marina (midshipmen); 61 médicos; 26 inge'
nieros maquinistas;
42 pagadores; 10 oficiales artificieros; 11 idem
del material y 7 idem de torpedos. Jefe de la marilla alemana, con
el rango de a.lmira.nte, es el general de Storch, un hombre, en_ concapte de sU8 subordinados inmediapos, poco apto para. las funciones
qne tiene que desempeñar, pues nunca en su vida fué marino.
Del presupuesto de marina sacaré los datos siguientes: en clase
de gastos constantes hay 221; 120 marcos más que en el allo anterior pare el personal; 448,000 ~ para la conservacion de los buques; 600,100 más para el rancho; 1,157,665 más para el servicio de
los muelles; 715,205 más para la artillería, y 101,200 para gastos
diversos. Entre los gastos por una sola vez hay que especificar ...
240,000 marcos como primer abono para la construccion de nna

corbeta blindada; 298,000 como liltimo abono para la de otra; .•.
525,000 como llltimo abono tambien para la de otra; 826,000 como
primer abono para la de otra; 512,500 como nltimo abono para la de
un aviso; 38,500 para la construecion de un observatorio de cronómetros en el puerto de Riel, 700,000 para armar con artillerla un buque,
¡íltimo abono; 460,000 para armár 2 calloneras blindadas; 250,000 para armar una corbeta; 1.600,000 para continuar la construccion de un
establecimiento marítimo cerca de Ellerbeck¡ 500,000 para construcciones en los establecimientos en Wilhelmshafen; 600,000 como sexto abono para la construccion de una segunda entrada en el puerto de
Wilhelmshafen; 500,000 para la del canal que h11 de unir el rio
Eros eón el Jahde; 445,000 para l11 compra de una máquina de cavar en Wilhelmshafen.
En casi todos los países dizque civilizados, por lo ménos en Europa, el presupuesto de guerra suele ser el más subido¡ todos los
economistas que con razon prevean de este constante aumento de los
gastos militares, en gran parte improductivos, un peligro enorme
para el porvenir de las naciones, es decir, un catoolismo financiero,
una bancarota de Estado, se empeñan en introducir economías precisamente en el ramo militar. Hasta ahora sus esfuerzos, dignos de la
mayor alabanza, se estrellan contra el imperioso adagio: ai 11is pacen
para bellum,-" si quieres conservar la paz, prepárate para 111 guerra.
No es este el lugar de probar que por el referido adagio, el mundo se
encuentro en un circulo vicioso, para la conservacion de 111 paz por
puros medios do guerra, es una contradiccion qne por más grato que
deba ser para un pueblo, disfrutar de los bienes inestimables de l11
paz, éstos serian pagados demasiado caro, si no pudieran obtenerse
de otro modo que acabando paulatinamente con las fuerzas productoras de la nacion. Lo que quiero es comparar aqut, en cuál escala
se han aumentado nltimamente los gastos militares en algunos palses europeos, principalmente en Alemania, Un Se!ior Pfeift'er acaba
de publicar una tabla comparativa, en la cual se ve, que durante el
decenio de 1865 á 1875, dichos gastos han aumentado 6 disminuido
como sigue:

En AU!ltria-Hangrta, de 6' marcos !l. 5' por cabeza, 6 sea
P. M.-41.

11%,

,.

�322
En Italia, de 7' marcos á 6' por cabeza, 6 sea 14%,
En Gran Breta!la, de 12' marcos 11. 10' por cabeza, ósea 22%
En Francia, de 10' marcos 11. 12' por cabeza, 6 sea 20%,
En Prusia, de 61 marcos á 10' por cabeza, 6 sea 50%,
En Baviera, de 4' marcos 11. 96 por cabeza, 6 sea 119%,
En Sajonia, de 5' marcos á 96 por cabeza, 6 sea 265%,
En Wutemberg, de 3' marcos á 9' por cabeza, 6 sea 248%,
En Alemania cada soldado del ejército permanente, en pié de paz,
costaba al Erario 1,000 marcos por año; en Austria-Hungrla 760;
en Francia 942; en Italia 814; en Inglaterra 3,132. Desde el aí,o
de 1875 hasta el actual, los gastos militares han aumentado en todos los palses arriba citados, y no puede calcularse por cuánto tiempo continuará todavla este movimiento ascendente en el ramo de
guerra. Alemania, y en mayor grado Francia, disponen aún de grandes reservas financieras, lo mismo sucede en Inglaterra; pero peor
es bajo este respecto 111 situacion en Italia y realmente mala en
Austria-Hungrla. Como siempre el hilo revienta por lo más delgado, es posible, más aún probable, que precisamente en el último
pala ha-brá la primera catástrofe, ocasionada por lo excesivo del presupuesto militar, miéntras que la Alemania puede darse todavla el
lujo de aumentar el suyo, como acaba de hacerlo.
Los 25 batallones y demas cuerpos de nueva formacion prusianos recibirán dentro de algunos meses, probablemente el 1Oy 11 de
Junio, sus banderas respectivas, cuya entrega dará lugar á grandes
festividades militares, Por todo Ee repartirán 29. Se compondrán
del asta de madera de encino barnizada de negro; las astas de la
bandera de la guardia son de color blanco con una punta dorada,
llevando el monograma del Rey Guillermo I, y de paño, de 4½ piés
cuadrados, de color blanco, teniendo en medio una gran cruz negra
de hierro. El circulo de en medio será formado por un medallon de
color naranjado, rodeado de una corona de plata, de hojás de laurel y de palmas, en cuyo centro el á,,0 tiila prusiana llevará en sus
garras una espada y un rayo. Encima de ésta habrá una cinta azul,
con la inscripcion: "pro gloria et patria," por la gloria y la patria;
,habiéndose colocado significativamente la gloria ante la patria; enci-

323
ma de la cinta, la corona de oro real~de Prusia. En cada uno de los
cuatro ángulos del paño se verá el monograma del monarca en letras de oro con la corona real, y rodeado de una corona de laurel de
plata.
Por un decreto del Emperador la infanterla de la landwehr ha recibido tambien, lo mismo que desdelhace muchos a!los la del ejército
permanente, el casco en lugar del schacot que hasta ahora llevaba.
En la decoracion del casco, el águila se lleva con la cruz de la landwehr con su antigua inscripcion: "Con Dios por Rey y patria 1813.''
Todo militar que ha tenido la oportunidad de llevar alte;nativamente casco y schacot se decide por el primero. El schacot, es verdad, pesa algo ménos que el casco;tpero oprime principalmente la
frente, rniéntras que el peso del casco se reparte mejor sobre toda
la cabeza.
En tiempo de calor el schacot se hace sumamente molesto, siendo mucho más eficaz la ventilacion en el casco por los agujeritos
que hay en la punta hueca, que por los agujeros del schacot. Las
lluvias ablandan poco á poco el cuero del schacot, sobre todo cuand~ el barniz es viejo, á consecuencia de lo cual se aumenta el peso
m1éntras que la guarnicion metálica de qne está provisto el casco,
1~ proteje mejor contra la intempérie. Por fin, el schacot es ménos
v'.stoso que el casco. Sin embargo, no fueran estas las razones principales que obraban en el ánimo del Ministro de la Guerra prusiano y aleman general de Kamecke, para decretar la sustitucion del
schacot de la landwehr por el casco del éjercito permanente. La
landwe~ ha de formar, en tiempo de guerra, una parte del ejército movilizado; por lo comun, aunque no en Prusia, se compone de
soldados ménos aguerridos que llo son los del ejército permanente.
Distinguiéndose al enemigo por su schacot, es natural, que éste trate de echarse de preferencia sobre ella, con la esperanza de derrotarla más fácilmente, como sucedió por ejemplo ante Metz en la
guer~a de 1870-71 y en otras batallas. Llevando el casco, aunque
provisto con la cruz de la landwehr, ésta solo á muy corta distancia se diforencfa del ejército, hallándose de consiguiente, ménos expuesta en la guerra que cuando llevaba el schacot. La única observacion que puede hacerse contra el casco es que sn guarnicion de

��326

gun un diario chistoso de Pa1·is, un padre dió á su hijo, discípulo de
un colegio, quien le preguntó: -"PapA, ¡en qué se distingue la civilizacion de la barbáriel"- "Por una cosa muy sencilla, La civilizacion consiste en matar á su enemigo lf. 6,000 metros de diatancia
por una bala de calíon; la barbárie en cort.\rle lal cabeza con un sable." Sabemos muy bien que, aunque hoy dia las guerras prevalecen
en el mundo, exigiendo, gracias á los progresos de las ciencias técnicas, hasta mayores sacrificios humanos, que en. época■ anteriores¡
sabemos tambien, que la teoría de Darwin, la que puede resumirse
en las pocas palabras: "struggle for lije," lucl1ar por t1ivir, será una
verdad para siempre. No obstante debemos abrigar la esperanza de
que poco á poco, debidos á los esfuerzos de hombres verdaderamente amantes de la humanidad, el método de zanjar las controversias
internacionales por medio de las),rmas, ceda el paso al mélodo de
decidirlas por fallos pronunciados por tribunales de árbitros. Nunca
llegaríamos á atribuir á la guerra una mision providencial como lo
hace Moltke.
Para formarse una idea exacta de las opiniones que sobre este
particular abriga aquel célebre estratégico aleman, me parece interesante dar en seguida una traduccion &lt;le toda la correspondencia
respectiva, aunque supongo que parte de ella habrá ya sido publicada en otros periódicos de la Repnblica, haciéndola preceder de una
corta iutroduccion, con el fin de exponer el origen de las cartas
cambiadas entre Moltke por una parte, Bluntschli y Goubareff por
la otra.
El "Instituto de Derecho Internacional" babi~ publicado en Bruselas á fin del afio próximo pasado, un pequeño Manual de las "Leyes de la guerra por tierra," obra escrita. por. una. comision, ~e la cual
formaban parte varios jurisconsultos afamados de Alemama, Inglaterra Rusia Austria é Italia, un médico-militar español ventajosa' el Sr. Landa, de Pamplona, un oficial
. superior
. holanmente' conocido,
dés, el coronel Deu Beer Poortogael, antiguo Ministro de la Guerra,
y un digno fil&amp;ntropo frances, el Sr. D. Cárlos Locas. El verdadero
autor de la obrita era D. Gustavo Moynier, de Ginebra, presidente
de la "1nnta Internacional de la Cmz Roja." Diclio Manual fué
presentado por el ~rendo "Instituto'' á los diferentes gobiernos de

321
Europa y América, probablemente tambien al de nuestra Repd.blica, siendo aeompa!iado de una carta, en que se e:i:presaba la esperanza de que pudiera servir de base para una Iegislacion nacional,
conforme' los progresos de la ciencia jurldica, aunque teniendo en
cuenta siempre las necesidades militares. En sn entrega de 1! de
Febrero, la que llegó con bastante atraso á mis manos, la "Revista
da Derecho Internacional," el órgano del repetido Instituto, public6
la carta dirigida por el feld-mariscal Moltke al profesor Blnntschli,
asl como la oontestacion dada por el llltimo. La primera de dichas
cartas lleva la fecha de 11 de Diciembre de 1860, y lué escrita en
Berlín: dice te:i:tualmente como sigue:
"Usted tuvo la bondad de comunicarme el "Manual," publicado por
el "In~ituto de Derecho Internacional," deseando que:obtenga mi
aprobac1on. Antes de todo, aprecio plenamente los esfuerzos filantrópicos hechos para mitigar los males que la guerra acarrea. La
paz perpetna es nn suelío, y ni siquiera un auelío hermoso. La guerra es un elemento del órden del mundo establecido por Dios. Las
más nobles virtudes se desarrollan en ella; el valor, la abnegacion,
la fide~idad al deber y el espíritu del sacrificio¡ el soldado da su vida, Sm la guerra el mundo llegarla á hundirse y lf. perderse en el
materialismo. Estoy tambien absolutame11te de acuerdo con la proposicion emitida en el preámbulo, que la dnlcificacion ·paulatina de
las costumbres debe reflectarse asl mismo en¡ el modo de hacer la
guerra. Voy aún más léjos, y creo que solo la dulcificacion de las
costumbres ea capaz de llevarnos á aquel fin, el cual no podría ser
alcanzado por medio de un derecho de guerra calilicado, Toda ley
supone una autoridad para sobrevigilar y dirigir su: ejecucion, y tal
autoridad hace falta respecto á la observancia de las convenciones
internacionales, ,cuáles Estados neutrales tomarlf.n jamas las armas por el solo motivo de qne halliiodose dos potencias en guerra,
las leyes de la gnerra fueron violadas por una de ellas ó por ambasf
"Para este género de infracciones no hay juez en esta tierra. El
resultado no puede venir sino de la educacion ~religiosa y moral de
loa individuos y del sentimiento de.honor, del sentimiento de justicia de los jefes, que se imponen la ley á si mismos y se conforman
oon ella hasta donde lo permiten las cironnstancias anormales de la

���332

I!IOnto, en opoaiciQll al derecho de gentes, el jurisconsulto sostendnl
y proclamara con tanto mayor vigor, la regla que declara inviolables
á loa parlamentarios,
"Espero que V. E. admitirá con benevolencia la sincera exposioion de estas ide88 y que verá en ella 111 expresiou de mi gratitud,·
lo mismo que la de mi alta estima personal y de mi reapetuosa
consideracion."

las dirigen. Está firmemente convencido ,ie que tal deolaracion sera escuch~ en la misma:conciencia [de los!interesados, y que en-

contranl ua eco poderoso en la opinion p11blica de todoa los pafsea.
"En primera !(nea, incumbe á los Estados la mision de sobrevigil&amp;r cada uno dentro de los limites de su eoberanfa, la observanoia
del derecho internacional y la de castigar eus~violaciones manifiestas. La administracion del derecho de 111 guerra debe, pues, ser
confiada ante todo al Estado que ejerce el poder público, en loe caeos donde una leeion_se ha producido. NingunlEetado se expondrá
ligeramente y sin iaconveniente, al merecido reproche de haber de11conocido sus deberes internacionales; á esto se expondrli aún entónces, cuando no corriera ningun riesgo de guerra de parte de los
Estados neutrales. Cada E,tado, hasta el más 'poderoso, gananl
sensiblemente en honor, ante Dios y ánte los hombrea, con ser encontrado fiel y sincero en el respeto ·y la observancia del derecho de
gentes.
"¡Nos harfamos ,ilusion admitiendo que la fé en el derecho de
gentes como en un régimen sagrado y neceaario, debe facilitar el
ejercicio de la diaciplina en el ejército y ayudar ¡ prevenir muchas
faltas y muchos excesos nocivos1 Si por lo ménoa, 'euoy convencido
de que el error que nos viene de la antigüedad, eegm1 el cual todo
derecho cesarla durante la guerra y todo fuera peNDitido contra la
Nacion enemiga, que este error abominable no puede ménos ·de aumentar los inevita~es sufrimientos y males de Já guerra, sin neo&amp;sidad y 1in provecho, bajo el punto de vista de 888 manera enérgioa
de hacer la gnerra, la que yo tambien creo buene.
"En cuanto á la reserva hecha respecto , variaa di,policlonea "si
hay Jugar,". "segun las circunstancias,'' etc., I&amp; conaideralll08 en cierta manera como una válvula destinada á preservar de una ruptura
111 inflexible regla jurfdica, durante el acaloramiento de loa !Lttimoe
y la lucha contra loa peligros de diversoe géneros; aHgurando aaj la
aplicacion de laa regles en muohoa otros casos. Tri1te11 experiencia&amp;
nos enaelian, que en toda guerra ocurren numero888 violaciooee del
derecho, Jaa que inevitablemente han de quedar impune•; Jl8l'O est.
no inducir, al juriacoUBUlto á rechazar el principio obligatorio violado. Muy al contrario. Si, por ejemplo, se ha tirado sobre un parla-

Dr. Bluntschli,
Consejero íntimo profesor.

1

1

I·

.,

He tratado de traducir las dos cartas que anteceden, lo mis literalmente posible par,, q11e no pierdan au estilo primitii,o, hasta li
costa de la fuerza del idioma castellano. Apruebo Jo que dice en la
811:Jª el profeeor Bluntschli; pero me parece que hizo mal en no atacar tambien aquella frase del feld-mariscal Moltke, sobre que "la
guerra es un elem·enlo del órden establecido por Dios." Yo por mi
parte dejo completamente á un Sér, llamado Dios; pues nada sé de
Él y creo que nadie podri saber algo de Él. Pero como BluntsQhli
invoca en su carta 4 su vez, el nombre de Dios, deberla á mi modo
de ver, no dejar pasar sin protesta aquella frase sacrllega del Conde
de Moltke. En multitud de artfculos se elevó una ver.dadera tempestad de polémica contra el ensayo de rehabilitar moral y religiosamente, al mas terrible azote del género humano. Todos los ami•
gos de )" paz se levantaron contra semejante blasfemia. Lo raro el
que tambien de parte de los parlameutarioa de las creencias religiosas de Moltke, mereció una desaprobacion formal. Moltke pertenece
, la iglesia protestante, pero no á aquella secta de la misma, la que
siguiendo el ejemplo de su fundador Martín Lutero, oontin1ia protestando contra aquel101 dogmas que IOD contrarios á la razon, sino
la secta opuesta que desde Lutero en nada ha progreaado como coniunidad religio111, que es ortodoxa é intolerante en extremo, y cuyo
Ól'gllllO en Alemania ea La Gaceta Uniwraal de la lgleaia Bvanr
gtliec-Luterana. Pues bien, ni siquiera esta Gaoeta 86 declaró
QtDÍorme con la expoaicion de Moltke; &amp;ntes al contrario, publicó
P. M.-48.

�334

335

contra ella nn articulo, del cual Toy á extráctar los pasajes máa intereeantes. Se expreaa como sigue:
"Tant-0 ménos podemos declararnos de acuerdó con aquella enunoiacion, cuanto la posicion excepcional que la Nacion concede.al autor dé la referida carta, debe oontribnir mncbo 11. propagar ideas qne
no por tener en su favor la autoridad de un hombre de gran mérito,
son más justas. Como cristianos, nunca podemos convenir en que la
guerra sea un elemento del Orden requerido por Dios; más bien aparece como nna perturbacion del mismo, cuyo carfoter no cRmbia por
la circunstancia de que la guerra hRce descubrir tambien algunos
lados buenos á la naturaleza humana. Esto sucede, no precisamente por la guerra, pero en ésta, las virtudes que aparentemente desarrolla existen en la naturaleza, y solo se Jea da la ocasion de mostrarse; la guerra misma es completamente estéril bajo este respecto.
Cuanto mlls tiempo dura, tanto ml!.s desaparece su aspecto grato, y
con tanto más' vigor se desarrollan los instintos malos, 11. que debe
su origen. Hasta la guerra franco-alemana, por ml!.s cortlL que era,
lo ha mostrado. Segun el testimonio conforme de muchos partlci·
pes, al llegar á su fin babia adoptado, bajo el punto de vista moral,
un carácter totalmente distinto del que tenla en las primeras semanas, cuando todavfa prevalecla en ella el todo ideal del entusiasmo
patriótico." •
Mejor acogida encontró la carta de Moltke en los clrculos catolicos, que hace tiempo han olvidado el apotegma inventado por ellos
mismos: "ecclesia abkorret a aanguille," la iglesia tiene horror , la
sangre. El Organo del fanatismo catolico en Viena, es el periódico
llamado Patria. Éste 86 expreso como sigue acerca de la apoteosis
de la guerra, hecha por el gran estratégico aleman:
"Desde que en la mayor parte de Europa los poderes públicos se
encuentran en manos de un liberalismo hostil 11. los intereses de los
pnebloa, los apOetoles de ese error y de ese despotismo moderno, se
esfuerzan naturalmente en apoderarae de todas las relaciones de los
Estados y de las naciones, por medio del código de sna ficciones jnrldicas, abstractas é ideo)Ogicas, para hacerlas servir á sua tendencias, inolu888 188 que proceden de la naturaleza misma de la-guerra,
Contra la codificacion de una relacion que oomo producto de supre,

ma exaltacion vital, no puede formularse en párrafos, se pronnnció
el feld-mariscal, Conde de Moltke, en 811 calidad de mejor perito
en asuntos relativos , la guerra. Lo hace oon una profundidad, claridad y penetracion, que naturalmente provocan la oposicion de la
prensa migar. La Patria cita en seguida las palabras de Moltke,
en que proclama la guerra cemo un elemento del Orden divino y continúa: "El hombre füicamente enfermo, á menudo tiembla ante un
método curativo violento, aunque Je prometa el reoobro de su salud.
El hombre moralmente enfermo Jo hace casi siempre; es, pues, natural que una época, qne, como la actual, 86 baya sumergida en el
materialismo, haga frente contra la verdad de que el Orden divino
impone ti una generacion decaida la efusion de sangre; los horrores
y estragos de la guerra como remedio terrible, pero salvador, tantas
más veces y tanto más intensamente, cuantas mayores son las proporciones 11. que llegc la decadencia en la vida pública, en las relaciones socia)e81 en la creencia y principalmEJnte en la filosofia......
Asl como la sangre vertida en el cadalso da satisfaccion ll la justicia y quita el pecado al pueblo contaminado por el crimen, asi la
guerra es el castigo y la expiacion por los crfmenes de la injnsticia
y del desprecio de Dios, agrupados en nuestra época.
La Patria ve en la guerra un elemento de purificacion, dispuesto y ordenado por Dios mismo. Con gusto adoptarla para la curacion de los pueblos incrédulos, el método expresado por HipOcrates
en las palaLras: "Quae medicamenta non sanant, ferrum sa11at,
quacferrum non sanat ignis sanat," las enfermedades que no curan los remedios las cura el hierro, las que no cura el hierro las cura el fuego."
El catolicismo ea aúu en nuestros dias partidario de la Inquisicion con todos BUS horrores; con labios ávidos lame sangre humana
y olvida completamente que el fundador de la religion cristiana,
cuyos descendientes y diaclpuloa se proclaman oon inaudito descaro
aquell-Os sanguinarios l!IICerdotes catolicos, dijo haber venido al
mundo para traerle el evangelio de la paz.
El general Moltke no debe estar ufano por tal alianza, por semejante aprobacion de ene ideas. Lo m6a singular es que no
siempre ~ra apologista de la guerra; e-0)0 bace pocos alios se expre-

�331
336
eaba de un modo muy diatinto del que usó en an carta dirigida. ,
Blnntschli. E1 flMlil combatir al Moltke de hoy con las palabraa
que pronnooió el Moltke di! , 187T. Era el 2' de Abril del citado
afio, cuando en uÍuL eesiou del "Reiobatag" alemao, ae expresó oonio
sigue:
•
.
"Dichosos loa tiempos en que los E§tadoe ya no tendrán neeeeidad de emplear la mayor parte de sus ingréaos dnicamente para
asegurar su existencia, cuando no solo los gobiernos, aino tambien
loa pueblos y los partidos se habrán convencido de que basta en una
campalla feliz cuesta más de lo qne produce, porque no puede ser
una ganancia comprar bienes materiales por vidas humanas."
Ademas, solo hace un año, el mismo Moltke escribió á un artesano, quien le habla pedido que interpusiera su influencia en favor
de la reduocion del ejército permanente, una carta en qne se hallllu
los párrafos que siguen:
"¡Quién participar!~ del vivo deseo de veraligeradas las pesadas
cargas militares, que la Alemania se ve precisada á llevar á cauaa
de su situacion en el mundo, rorleada como lo está de poderosos vecinos? No son los príncipes y los gobiernos los que cierran su vida
ante tal deseo; pero tiempos más felices solo pueden llegar cuando todos los pueblos hayan comprendido, que cada guerra, aún la guerra
victoriosa, es una desgracia nacional. rü siquiera el poder de nue&amp;:tro Emperador es bastante fuerte para difundir tal conviccion¡ ella
puede venir únicamente de una educacion mejor de.los pueblos en
sentido moral y religioso, y como fruto de un desarrollo h~torico de
muchos siglos."
Deade entóncea MoU~e cambió de ideaa, y no aatiafecho de haber
81Crito su carta 11. Bluntschli, temeroeo de no baberae on ella explicado con bastante claridad, escribió otra nueva1 en contestacion de
la que le habla dirigido el Sr. Goubareff, para oombatir lu opm.,cionea becbaa en la primera, onya aegunda carta, de fecha 10 de
Febrero último, es aun mu explloita qiM la aotmor. Ea ella ~~
ke 18 expreaa como sigue:
11 U1ted t11Yo la bondad de dirigirme un memonndum, en el .-1.
desarrolla aos ideas sobre las graves cuestiones que actualmente ea-

Un i la 6iden del dis, haciéndome el honor de pedir mi apreciacion,
Segun la opinion de vd., Is guerra es un crimen; ~un lamia, •~l
ánico y joato medio de consolidar el bienestar, la independeneia y
el laonor de un pata. Esperamos qne con la ciyiliza.cion qne hace
tu "pidoe progreeoa en nueatro siglo, eate justo J 'llnico medio que
INI llama lfW"ª• ■e aplique máa y mil raramente¡ pero 11. ninguu
Estado le está permitido abetenerae de ella completamente. La
miama vida humana, la de la naturaleza entéra, es un combate
eterno del preaente con el porvenir; la unidad de los pueblos no puede
oonsolida.rse de otra manera. Es cierto que cada guerra, basta la
11141 victoriosa ea una desgracia para el pala, que ninguna indemnizacion territorial ó pecuniaria, puede compensar la pérdida de exi11tencias humanaa y el luto de 1M familias; pero es neoesario someterae á la voluntad de Dios y saber aoportar lo que nuestra existencia
terrestre nos resemL, porque es imjl08ible evitar en este mundo un
mal qne la necesidad nos envla. La guerra tiene su lado bueno;
pone en evidencia hombres grandes, hermosos caracteres, que sin
ella qnedarlan enteramente desconocidos. Es por cierto más fácil
gozar de una .paz ya consolidada, que buacar los medios de hacerlo.
Vd. quiere sustituir la diplomacia por un coogrel!O de hombres elegidos por los pueblos, á fin de equilibrar los intereses de las nacioner, zanjar las diferencias que laa agitan y evitar asl la guerra. Yo
tengo mayor confianza en la sabidurla y la grendeza de los mismos
gobiernos que en tal areópago. L&amp; época de laa guerra, de gabinete
pertenece li los tiempos pasados; en nuestro siglo se encontrarla diftcilmente un hombre aerio qne tomara ■obre si la responsabilidad
de desenvsinar la et¡&gt;ada sin necesidad. Serta d_e desear que todoa
loa gobiernos fuesen bastante fuertes J enérgicos, para saber refrenar las pasiones que agitan sns puebl01, evitando asl la guerra. El
memorandnm de vd. acu• especialmente á la raza germ6aica de
.amar la guerra: auplico , vd. lea la hiltoria de nuestro siglo, y en
ella veté c¡Qe la Alemania jamas deola,6- la guerra. L&amp; Alemania
ha alcansado 111 objeto: 1t1 unta, Pam ella J&amp; DO aiate aeo11idrd
alguna cle anojilne li UD&amp; 11uaTa P!!'f8 immurera, ¡.o aiempn
clebe estar diapueeta , la. defeqaa. Como ,d., dNMI 1ue _.. IMM-aidad 110 ■e hap Nll&amp;ir jamu, En aauto 11. la ooooluaioo lle agra-

•

�338

339

ta carta, no me opongo á qné vd, la entregue á la publicacion, lo
miemo que mi re&amp;plleeta. 11
Evidentemente el feld-mariscal Moltke, al escribir esta última
carta, se acord6 de la que baée un alío habla dirigido , un arte88Do1
y de la cual ha hecho mtmcion más arriba. Como escribe entre las
ideas profesadas ent6ncea y las que exprea6 á Bluntachli una oontradiccion, se eaforz6 en ponerlas de acuerdo; yo creo no lo conaigui6.
Habiendo ya emitide mi opinion sobre las últimas opiniones del general .Moltke, en el preli.mbulo de esta Revista, creo poder dispensarme de volverá hacerlo. No cabe duda de que mucho de lo que
dice, ea cierto; pero un hombre superior no debe limitarse á mirar
la época presente ni sacar aua conclusiones únicamente de los tiem•
pos pasadoe, para pronosticar el porvenir. Un hombre superior ha
de ser por fuerza basta cierto grado idealista. La humanidad continda progreeando no a6lo material é intelectualmente, sino tambien
en Jo que conuierne á su educacion moral. Habiéndonos moralizado
en cuanto á multitud de abuaoe y crueldades que ántea ae consideraban como corolario inseparable de cada guerra, no hay que perder
la eapemnza de que un dia, aunque sea en un porvenir lejano, la
guerra mísma desaparezca. La facilidad de las comunicaciones internacionales borrarli. insensiblemente las preocupaciones nacionalee,
que casi siempre eran y son la causa primordial de las sangrientas
luchas entre pueblos y pueblos. Entre tanto, cada paso dado para
someter la guerra á leyes internacionales, con el fin de hacer ménos
sensibles sus estragos para la poblacion inofen•i va, debe ser saludado con júbilo. Loa gobiernos y los hombrea de Estado, léjoa de discutir acerca de los ~sfuerzos hechos en tal sentido por el "Instituto
de derecho internacional," debieran apoyarlos con toda su fuerza material, polltica y moral; y á este deber sagrado ha faltado el feldmariacal Moltke al escribir las doe cartas que preceden.
Hay todavla otros dos fundamentos para creer que la guerra no
se eternizará en el mundo: el primero consiste en el progreso.de las
ciencias técnicas aplicadas , cosas. militares; el segundo en el desarrollo del servicio militar obligatorio. Llegarli. una época en que loa
inalrumentoa guerreros producirli.n e.factos tan formidablee y tan
desaatrosos, que ninguna potencia tendrá bastante gente armada,

dispuesta á exponerla á una matanza y deatrnccion casi inevitables.
Por otro lado, muy pronto los recursos de los Estados serán insu•
:6.cientea para mantener ejércitos correepondientes en 111 111tmero á
la poblacion de que forman parte integrante.
El principio del servicio militar obligatorio, está ademae en contradiccion abierta con otro que rige en nuestra época:, la actiindad
humana con el dtl reparto del trabajo,
Por ahora esperanzas como las que acabo de expresar, pertenecen
al dominio de las utopias. Sin embargo, .culi.ntaa cosas reputada■
ántes utópicas, han llegado á ser hoy una realidad!
Tambien bajo este respecto, la palabra i111poaible, debe borrarse
de loa diccionarios de los pueblos.
Corooel,

Ü.&amp;RLOS DB GAOBRI!,

INFLUENCIA DE LAS DISTANCIAS Y DEL TERR1!!10 1 SOBRl! BL VALOR DE
LU FORMACIONES T.&amp;CTICAB1 POR PAQUIÉ, JEFE DE BATALLO!!

DEL

4.0!

DE LÍNEA

Un volúmen en 12? de 112 pdgi11as, con planchas y figuras.Paria, Baudoin y C'.
Podrlan en este momento dividirse las opiniones de varios oficiales de infanterla, sobre el tiro, en tres categorlas bien acentuadas:
l! Los chalonistas, partidarios convencidos de las experiencias
do la Escuela de tiro del Campo de Chalona, y persuadidos de que
loa resultados de las experiencias hechas sobra el aira, el famoso
aire, con tiradores escogidoe nno por uno cuidadosamente, con el
empleo de anem6metroe, barometroa, alzas de derivaoion, higr6me-

��........ la . . .

.. ,i, . . .
1,t111 iiAI
ailííllf-1lilliiri•1' · - t

••

....

:4- _

��17

.346
32 piezas), 11 las órdenes personales del general Skobeleff, avanzopor el flanco izquierdo del teniente coronel Koselko:ft', El enemigo
tra~ de defender la parte meridional de Fangi-Kala, constrnyendo
barricadas y sumergiendo el terreno adyacente, pero viéndose rodeado por la columna del ooronel Kuro1&gt;11tkin y enérgicamente atacado
en el flanco y en parte t~mbien por retaguardia, por la del teniente
coronel Koselkoff, emprendió la fuga, eayendo bajo el fuego de toda.
la artillerla del grueso de las fuerzas rosas, y teniendo que sufrir el
ataque heróico de dos sotniaa del regimiento de Taman, á las órdenes del general Conde de Orloff-Denisso:ft', Las fuerzas rusas ocu- .
paron en seguida, el pueblo de Fangi-Kala, dos veces la infanterlaenemiga trató de recobrarlo, habiendo salido en grandes masas de
Geok-Tepe, pero ambas veces fué rechazada con grandes pérdidas,
Un tercer asalto, emprendido con vigor en la Jloche del 20 de Diciembre, fracasó igualmente.
Al siguiente dia una columna de caballerla rosa á las órdenes del
general Petrnssewitcb, compuesta de seis sotniaa y una guerrilla.
de montañeses, provocó por el reconocimiento que hizo por los frontes oriental y septentrional de Geok-Tepe la salida de fuerzas considera.bles del enemigo, asl de infanterla como de cabal\erla, Resultó de esto ne fuerte combate, y el general Skobeleff se vió obligado
á enviar una sotnia y una baterla para sostener al general Petrnssewitch. La caballerla enemiga se lanzó con tanto arrojo sobre la mea, que algunos jinetes fueron matados diez pasos al frente de la.
IJnea msa. Por fin, los tekes tuvieron que repltgarse á la fortaleza, quedando asl una posicion importante, inmediata á las fortificaciones de Geok-Tepe en poder de los rusos, la que tenla ademas la
ventaja .de cortarle al enemigo en parte la retirada á Aschabad ciudad princip&amp;l de aquella tribu.
'
El 23 de Diciembre en la madrngada, se abrió la primera paralela 11 800 pasos de distancia de las obras principales de la plaza de
Geok-Tepe despues de en combate reli.ido y l!&amp;ngriento, en el cual
murieron el meneiooado general PetrnB1ewitoh, un comandante y 19
hombres de la clase de tropa, que«lamlo herid011 un teniente coronel
y 65 aoldadoí, El enemigo, refeniado por 5,008 guerreros escogiaos
proceden&amp;ef de New, " bati6 ~ extnordinaria tenacidad·1 solo en

lle sobre ello•, porque aunque per
Lahnre. Que el lector no se engll
l término impropio, pero con·
tenecen t!. la pequeli.a guerra, segun o d l interes poderoso de la.
• · tos ademas · ed vi'sta y no pue de uno
---"o estos acontec1m1en
-•~~ ,
. d'
s puntos e
narracion, instruyen ba¡o ~v~rso del aut.or que la formula en estos
ménos que adherirse á \a opm1on
'
términos:
er ue únicamente \as grandes ~ue"Es un error y muy craso, ere q
tos de guerra y en eJem·
•
rras de Europa. pue. den ser fértiles en. precep
. .
La guerra es siempre
.
d tud!o é 1m1tac10n.
t
e es
.
\quiera que sea el tea ro
Pfos militares, dignos
·
esehaceycua
•T ·
la guerra. donde qmera
qu
\~s combatientes, su cm izacion,
de la lucha, y sean los que fucr~n
todas las campañas este
d' de acmon hay en
BU número y sus me 1os
' . d l e\igro Resulta pues, que
n' presencia e P
·
factor comun: el hombre e
. tomando este fe.ctor por
reco¡en,
1 ares que se
las observaciones m1'\'t
.
.
una aplicacion genera1·
\as'me¡ores tienen
.
base y por cierto que son •
Lah re no son solamente msL~s recuerdos militares del genera fil uf¡' de la guerra. el táctid ·tadela oso a
'
.
tructivos bajo el punto e vis
1 b y el oficial de caballería
cion de la pa a ra
t
co en la más amplia acep
l t ra infinidad de precep os
. 1
t sacarán de su ec u
1
muy part1cu armen e, .
licables en Europa como en cua ·
y gran número de lecciones tan ap
quiera otra parte del mundo.
1
diendo el curso de su naAlgunas veces el honorable genera 'snspe~ ·ones concienzudamen. sos asuntos opmi
d
rracioo formula sobre diver
' 1 ntiguo militar lleno e
'
d t!. conocer tanto a a
.
te meditadas, que an
E t8 d habituado t!. refle11onar
8
• · como al hombre de . . .••cion
o,
expenencia,
No podemos IDéno s
1a ClVI1• - •
•
d
bl
mas
de
sobre los gran es -pro e
, • nes relativas á estos dos 6rde-poner á la vista del lector, dos opm10

1

denes de ideas.
.
u ueamiento sobre el empleo de
Despues de haber exphcádo !:cho mt!.s racional que el reglala caballerla en la guerra, emp
Lahure se expreaa en estos
mentado efitre nosotros, el genera1
.
términos:
de observar atentamente lo que
"Cuando se toma. a no la po~
ue la victoria se debe
fácil reconocer q
.,..811 en cada guerra, es m~Y.
renovado
que uno de 1~s
r,
procedimiento nuevo 0
'
nd' d
muchas veces, un
r medio del cual ha sorpre 1
adversari011 ha puesto en obra Ypo
ÜBRAB llILITARBS,-5.

:eo

'

°,

�•
19

18

admirad~, desmoralizado ó destruido á su enemigo. Una vez la gnerra termmada, se apodera de todos los ejércitos una verdadera manía por la idea nueva, y se lanzan muy á :menudo con demasiada
exageracion á. la aplicacion de l,a invencion estratégica ó táctica, con
la cual acaba de enriquecerse el arte militar; la teoría triunfa de la
práctica, y las ideas acaban por falsearse insensiblemente durante
la paz, tanto
. y tan bien, que al estallar de nuevo la guerra 1 adquiereo 1os tnunfos, no los que se adhieren al procedimiento que una vez
t~vo buen resultado, y el cual neceéariamemte es ya muy conocido,
smo á los que mejor inspirados, hayan encontrado algo más nuevo."
Nada es más exacto que lo expuesto, y casi no es necesario traer
en apoyo de esta idea la teutomanla ridícula que se habla apoderado de un gran nlimero de oficiales, á consecuencia de la desgraciada
guerra de 1870, exactamente lo mismo que tuvo lugar hace un siglo,
al fin de la guerra de siete años.

EL PELIGRO NACIONAL, POR RAOUL F'RARY.

Un volúmen en 12º de 357 pdginas.-Paris, Didier.

Hé aquí un libro admirablemente escrito por un patriota convencido, que es á la vez un gran filósofo, y de la lectura del cual no hay
un amante de la patria que no pueda sacar un gran partido. .
Desearíamos que este interesante libro, fuese conocido de todas las
clases de la sociedad y que se encontrase sobre el bufete del hombre político, del gran agriculter, del inteligente industrial ó del hábil comerciante, y que todos estos hombres se impregnasen de su
lectura¡ desearíamos tambien, que en lo sucesivo, para la completa
exactitud de las proposiciones asentadas en él, concurriese cada uno
en su esfera, á. la realizacion de las medidas propuestas por el autor,
á fin de restituir II nuestra patria el alto rango que ha ocupado otras
veces.

La solucion de este problema es muy complicada; sin embargo,
puede proponer muy sencillamente en pocas líneas.
tDe qué nos servirán nuestras inmensas riquezas, de las quil nos
enorgullecemos tal vez más de lo que '.aconseja la prudencia, si en
un momento dado, nuestros vecino(desprovistos de dinero es ver.dad, pero mucho más ricos de poblacionl que nosotros, encuentra
agradable invadirnos para despojarnos1
La poblacion de Alemania se duplicará dentro de cincuenta afíos¡
y al paso que las cosas van en Francia, de aqul á cincuenta años,
nuestra poblacion no habrá aumentado sino de una manera muy in.significante, y ésto cuando no haya permanecido estacionaria, y digámoslo de una vez, es de temerse que llegue hasta á disminuir en
.aquel tiempo.
Vendrá, pues, una lucha suprema entreºambos países¡ si nosotros
podemos levantar dos millones de combatientes, la Alemania nos
opondr~ cuatro millones, y éstos serán superiores á los nuestros, no
en bravura, eso está fuera de duda, porque un pu~blo vale lo mismo que otro¡ pero si en instruccion militar y disciplina.
Para conjurar este peligro, el Sr. Frary propone ciertas medidas,
entre las cuales las principales son:
1.• Estimular la fecundidad de los matrimonios, indemnizando
de algun-modo á. las familias que tuvieren más de tres hijos.
2.• Imponer por ley la instruccion militará todos los jóvenes.
Estas 1&gt;roposiciones y sobre todo la primera, harán tal vez sonreír
á nuestros lectores; pero _
que lean la obra del Sr. Frary y se persuadirán que nuestra salvacion depende lieica ·y exclusivamente de esta reforma.
Y esta obra no solo se dirige á la masa del pueblo frances¡ algunos de sus capltulos interesan muy particularmente á los militares¡
los oficiales que los lean, y sérfa de desearse que fuesen todos, saca·
rá.n de su lectura, la persuacion de que más que ninguna otra clase
de la sociedad, deben contribuir á conjurar el peligro nacional, redoblando para conseguirlo su celo en.el cumplimiento de sus funciones y su abnegacion por la patria, ·
.l!8

�347

20
L( GUERRAIFRANCO-ALEIUNA DB

1870 á 1871.

Redartada por clJGran Estado Mayor aleman.-19' entrega.Berlin.-Mitt/er.

Esta entrega esJ muy voluminosa·, muy intereslmte y muy completa. Se encuentra en ella la relacion de las operaciones de los 2~
y 7~ cuerpos del ejército aleman, en el valle superior del Saona, su
despliegue sobre el Doubs, despues al sudoeste de Resan~on (comb&amp;te de Vorges y ocupacion de Monchard).
Los acontecimientos que tuvieron lugar en Dijon ó en su~ alrededores, están descñtos en seguida con toda extension, lo mismo que
los combates de ¡Talant,\ Fontaine-les-Dijon y Messiguy, el 21 de
Enero de 1871, y el de Poully, el 23 del mismo mes.
Despues de los combates en la Lisaine, el 14~ cuerpo, del 19 al
23 de Enero, tuvo con los franceses diversos encuentros en SainteMarie, Antechaux, Roche y Glay, con motivo de los cuales entra
este libro en los detalles necesarios, haciendo lo mismo sobre la
ocupacion de los Departamentos del Jura y de la Cote-d'Or, por el
ejército del¡Sur, desde el 30 al 14 de Febrero.
El paso del ejército del general Bourbaki por Suiza, lo mismo
que los últimos combates que le precedieron, el combate de Bitche
y el de Longwy, esUn igualmente comprendidos en esta entrega de
·que nos ocupamos, la cual da sobre' la continuacion del sifio de Belfort, detalles tan completos como interesantes. Ya se sabe cómo este ejército y esta plaza, fueron desgraciadamente omitidos en las
convenciones relativas al ar°misticto y las consecuencias que tuvieron lugar.
•
·
No insistiremos sobre los divel'808 hechos ú operaciones qne preceden y que hoy son tan conocidos, aunqu~ es cierto que presentados diez allos despues, estos hechos no pueden contener nuevos detalles, pero tienen!á lo menos el mérito de ser más completos y más
auténticos.
Se pueden sellalar como mny instructivas, las indicaciones dadas
seore la organizacio~ de las comunicaciones y las lineas de etapas,
la administmcion de los caminos 'de fierro, las medidas tomadas pa •

el ala derecha de los ruBOB donde murió el general Pretrussewitch
loe tekes, al retirarse á la plaza, dejaron tendidos en el campo d;
batalla más de 300 muertos.
En la noche der 24 al 25 quedó armada y fortificada la primera
paralela. Desde aquel dia hasta el 24 de Enero continuaron los tra1'.8jos de ased_i~, constantemente interrumpidos por las vigorosas salidas de los s1t1ados, que armados con fusiles del sistema Snyders
que se hablan procurado de los ingleses, hicieron repetidas veces
grandes estragos entre las fuerzas sitiadoras. Habiéndose abierto á
costa.de grandes pérdidas la segunda y tercera paralela, se fijo bl
24 de Enero para el asalto general. Las tropas rusas fueron divididas para tal objeto en cuatro columnas de asalto.
La prim_era, puesta á lali órdenes del coronel Kuropatkin, se componía de orneo compa1í.fas y un batallan de infanterla, una mitad de
zapadores, un destacamento de voluntarios 1 una sotnia de cosacos 11.
pié, dos pelotones de artill;rla de montall. 11 dos ametralladoras de
marin_a, dos juegos de cohetes y un heli6gr~fo, de la aplicacion de
cuyo mstrumrmto en la expedicion de los turcomanos hablaré más
abajo extensame~te.
La segunda columna á las órdenes del coronel Koselkoff, comprendía dos batallones de infanterla, un peloton de zapadores, un
destacamento de voluntarios de mariná 1 nn peloton de artillería1
una ametralladora de marina, dos juegos de cohetes y un heliógrafo.
La tercera columna, á las órdenes del teniente coronel Gaidaroff
'
se co~ponla de un batallon de infanterla, un destacamento de voluntar10s, un peloton de zapadores, uno idem de art\llerla, una ametralladora de marina, cinco juegos de cohetes y media st,tnia de
oosacos.
La cuarta colnmna qnedó de reserva, hallándose formada de 21
compa~las, entre ellas 3 de dragones y cosacos á pié, y de 24 pi~zas.
A las siete de la mallana la columna Gaidaroff comenzó el ataque
por las obras avanzadas del frente meridional. Simultáneamente 36
piezas rompieron el fuego éon el objeto de abrir una brecha para la
eolumn~ Koselkoff, la cual babia sido preparada ya el 8 de Enero y
perfecc1onad11 en la noche del 12 del mismo mes, por la explosion
de una mina de dinamita que los voluntarios hablan abierto bajo

�.

348
la base misma de la muralla. A las ouce y veinte minutos Gaidaroff .ª~ltó el fuerte fortificado del enemigo y fortificó en seguida
la pos1c10n qu~ habla tomado. Al mismo tiempo solo una mina cargada de 124 pud (cosa de 32 quintales) de pó!Tora. bajo las murallas
del frente oriental, sepultando algunos centenares de tekes. La explosion de dicha mina era la señal para. las columnas de Kuropatkin
Yde Koselkoff de comenzar .el ataque. Los puntos donde dichas explosiones habiuu tenido lugar quedaron en un instante ocupados por
los rusos, llegando luego á las manos col! los sitiados que no abandonaron las murallas sino despues de un combate sangriento de we
de una hora., habiendo sido necesario para los rusos llamar en su
auxilio dos batallones y cuatro compañías más de infantería de la
columna de reserva. Un batallon dió la escalada á la .iarte de la
muralla que no habla sido destruida por las dos minas, y penetró
en seguida en el interior de la plaza, donde el combate continuó
con el mismo encarnizamiento de ántes. Los sitiados opusieron una
resistencia tenaz por aquella parte dé las murallas, siendo degollados ~no tras otro por los rusos que no daban cuartel. A la una y
media de la tarde la columna Gaidaroff dió la escalada al frente sureste de la muralla, penetrando á su vez en el interior de la plaza.
A las dos de la tarde quedó ocupado por los rnsoa el reducto, construido en la colina de Dengil-Tepe, el que domina toda la plaza, y 11,
consecuencia de esta ocupacion los defensores de Geo~-Tepe ya no
pudieron continuar la resistencia y huyeron en la direccion de Aschabad, dejando abandonadas hasta sus familias. En el acto se dispuso que un d,istacamento de dragones, cuatro sotnias de cosacos
seis compañlas de infanterla, cuatro piezas de grande alcance y
peloton de artillería de montaña montada persiguiesen al enemigo.
Esta persecucion que se extendió hasta la distancia de 15 wersta1•
muchos fueron acuchillados por la caballerla mea. Sin contar loe
que murieron en los fosos que quedaron llenos de cadáveres y los que
fueron acuchillados en la persecucion, se encontraron en el interior
de la plaza 6,000 cadáveres del enemigo, habiendo sido muy conai•
dera,bles tambien las pérdidas, que éste habla sufrido en tres salidas anteriores. Cuatro mil familias, entre ellas tres de imane,, filaron hechas prisioneras y ademas 7'00 persas que por loe tekes hablaD

~

349
sido, segun costumbre, plagiados, y reducidos al estado de esclavitud. El ?otin de guerra. se c0mponla de muchas piezas, de numerorosos fusiles, en gran parte de construccion modertrn, de enormes
cantidades de monicion,. de varios kibikas, una especie de tiendas
de fieltro, _que u11an l_os turcomanos para habitacion, y de provisiones de harma y forraJeS. Las pérdidas de los rusos ascendieron en
los combates que tuvieron con los tekes desde el lº hasta el 24 de
Enero, á ~6 oficiales _Y 267 soldados muertos, 42 oficiales y 647 soldados hendos, 13 oficiales y 123 soldados contusionados 143 caballosmuertos y 121 heridos.
'
He sacado todos estos datos del parte circunstanciado qne no h11
mucho fué dado á su gobierno por el general Skobeleff y publicadO"
en seguida en periódicos rusos. No es posible averiauar si todos los
det11lles que contiene son exactos; yo por mi part:, conociendo la
costumbre de los rusos !le disminuir las pérdidas habidas por ellos•
en una campa!ia, y de la cual tuve ocasion de cerciorarme en la
campa!ia ruso-turca en 1877-78, creo que hablan perdido mucba
mlls gente en la 1iltima ép1&gt;ca del sitio y en la toma de Geok-Tepe
que el parte confiesa, sin contar los que sucumbieron en la primen:
parte de aqueBa expedicion, ora por las balas del enemigo, ora
por enfermedades. Pero UDIL ,ez ganada la victoria en Rusia y tam.
'
b1en en otros palscs, suele olvidarse fácilmente cuantos sacrificio&amp;
costó. El fruto de aquella expedicion hábiTmente llevada á cabo
fué la anexacion del inmenso territorio de los tekes, formando ya ho;
una ~neva prov_incia de la Rusia bajo el nombre de Trans-Caspia.
D1Je más arriba, que en el curso de esta Revista hablarle. extenSllmente de la explicacion que en la eipedicion rusa contra. los tekes tuvo el heliógrafo, asl como por primera vez fué ventajosamente
e?1pleado por las tropas inglesas en las últimas campañas que hicieron en el África meridional contra. los zul11s y despuPs contra los
boers de la República del Transvaal; pero como dicho instrumento ,·
es de reciente invencion, tal vez no serlf. por demas de~ir algo sobreBU construccion. El heliógrafo se compone esencialmente de un es- •
pejito que por un mecanismo muy sencillo, puede ser formado en
tode. direccion para recibir los rayos del sol. En el caso de hallarse
colocado el sol precisamente detrae del espejo, se hace usó de otro
P. M,-45.

�361
350
espejo 1mxiliar q110 recibe primero los rayos del sol para reflectarl011
en el espejo principal. Ante éste se halla colocado sobre una colum·
na un tubito en que están tendidos do~ hilos en forma de cruz¡ cuyo tubito se emplea para dar al instrumento la posicion de~ida,
11puntando y dando la direccion con el ojo. En seguida el espeJO se
dispone de tal manera, que el rayo de luz reflectado por él caiga en
la direccion de los hilos cruzados, y de consiguiente sobre el punto
distante, á. donde se quiere telegrafiar. Esto se consigue fácilmente
por medio de un agnjerito ó de2 una pequeña 'parte no cubierta en
el centro del espejo, por el cual se apunta la cruz de hilo, La luz
reflactada es sumamente intensa, percibiéndose tanl claramente EL
una gran distancia, que no puede caber equivocacion. Los inglesea
hicieron comunicaciones heliográficas á una distancia de 100 millaa.
El heliógrafo fué por primera vez 'construido por :el ingeniero-gel&gt;grafo Bertram, segun las id™ del general de Baeyer, ó mejor dicho,
fué modificado en su construccion; pues no es ot~o instrumento que
el llamado heliótropo, inventado por Gansa para la geodesimetrle;
La idea de emplear éste para trasmitir notillia, telegráficas no es
nueva, habiendo sido puesta en práctica en trabajos geodésicos, por
medio de una série de interrupciones más lentas ó m~s rápidas del
rayo de luz, cauPando asl rayos largos y cortos. El coronel inglés
Pearson, era el primero á quien en la guerra contra los zubl.s vino la
idea de aplicar este sistema á la telegraffa de .campaña, y aunque al
principio solo disponla de un simple espejo, consiguió sin dificultad
hacerse comprender por medio y con el auxilio del alfabeto telegr'fico de Morse.
En el cuerpo expedicionario tran8--0ll8piano, puesto como ya lo
dije, á las del general Skobeleff, habla un destacamento especial heliográfico, compuesto de 3 oficiales y 50 ho~bres y provisto con trea
clases de heliógrafos, una con espejos de diez pulgadas de diámetro
para el uso de fortalezaa, otro con espejos de cuatro y media 11. cinco
pnlgadas de diámetro para el uso en campaña, ~ otro' con espejos de
tres pulgadas de diámetro, especialmente para ser em¡Jleado por l&amp;
caballerla. En loe trabajos preparatorioe de la expedicion, el helil&gt;grafo aervúl esencialmente para faoilitar la comunioacion de las tropu con loa puntos finales de las lineas telegráficu, y tambien pn

mantener la comunicacion entre el grueso de las fuerzaa y los destacamentos ·enviados á hacer reconocimientos ó á forrajear. En la
marcha que se emprendió contra Geok-Tepe, el heliógrafo facilitó
la comunicacion entre los destacamentos avanzados sobre el fuerte de
Samursk. Durante el mismo sitio de la plaza enemiga, IBB estaciones heliogrlficae servlan ora para dirigir los fuegos de laa baterl88
de sitio, ora para dar noticias sobre los movimientos da loe t.ekes en
el desierto que Sij extiende al Norte de In plaza, pudiénaose sobrevigilar asl las construcciones de fuerzas enemigas, hechas con el objeto de interrumpir, por medio de sorp1esas nocturnas, los trabajos de
los sitiadores. Ademas, el heliógrafo se le dió una aplicacion para
la cual no habla sido inventado¡ por medio de lámparas de una
construccion particular y puestas en combinacion con los heliógrafos se ijuminaba el terreno ante la primera paralela, mucho mejor de
Jo que hubiera poilido hacerse por medio de cohetes. Como principales ventajas del heliógrafo se manifestaron en dicha expedicion tres:
primera, que no habla necesidad de cargar alambres y otros útiles
pesados, que se necesitan para el establecimiento de teléfragos de
campaña; segunda, la rapidez con que pudieron establecerse las estaciones heliográficas; y tercera, la sencillez del instrumento, cuya
aplicacion se aprende fácilmente, sin necesidad de que uno posea
mochos conocimientos preparatorios.
Es cierto que el heliógrafo no puede empl~arse sino en clima donde el cielo sea comunmente claro y d~nde la luz del sol no esté con
fr~cuencia oscurecida por nubes; de preferencia en vastos llanos ó
en montañas de pico II pico; pero tambien se hizo uso del mismo en
la noche, por medio de lámparas construidas segun el sistema de
Schpakoroski y Taburewitch. A veces la luz del sol fué sustituida
por la de la luna, p~ro sólo cuando babi~ luna llena, y ~sta se _bailaba á 30 gradoS'de elevacion sobre el honzonte, se obtuvieron buenos
resultados. Es bueno que los heliografistas sean perfectos telegrafistas·1 no es fácil leer largos heliogramas, porque
la vibracion de 111
.
luz cansa mucho la vista. Las distancias de una estacion heliográfica á otra, eran para la cómoda trasmision de despachos de 50 1JJerat&lt;U ¡ lo somo; para heliógrafos de plaza y 6 lo más de 25 werat&lt;U 1
para heliógrafos de caballerla. Diflcilmente se encontrarlan en 111111

�353

352
campa!ía europea, terreno y clima tan á propósito para la aplicacion
del heliógrafo, como son los de los alrededores de Geok-Tepe; allí
se podla de preferencia hacer usó del mismo para la comunicacion
de plazas sitiadas en las tropas amigas, marchando li su socorro.
Respecto á nuestra República, me-parece, sin embargo, muy convsniente hacer ensayos con el referido instrumento, pues en ninguna
parte del mundo, se encuentran cielo más claro ni sol más radiante;
prestándose ademas á ellos perfectamente, los vastos llanos que hay
en algunos Estados de la misma, asl como muchas de nuestras sierras pellascosas.

•
•

•

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Junio l? de 1881.

ESPA~A.
CARLOS DB GAOBR!I,

.•

•

Conforme al escalafon recien publicado del ejército espallol para
el presente afio, la fuerza del miemo asciende en el preBUpuesto del
Ministerio de la Guerra a 90,000 hombres; efectivamente uo hay
mas que 82,000 hombree sobre las armas. Este ejército, compamtivamente reducido en m estado de fuerza, eu tiempo de paz, tiene
19,542 oficiales, 11 saber:
460 generales (uuo por cada 180 hombree).
465 coroneles,
813 tenientes coroneles.
2,281 comandantes.
4,806 capitanee.
5,910 tenientes.
5,807 subtenientes.
Segun las armas tiene:
l.,a iofanterfa. . . . . . . . . . . .........•.. 12,227 oficiales,
2,337
,,
La caballerla ......• , .•.• , , .. , .•......
657
La artillerla.. .. • .. .. . .. .. .. ........
"11
285
El cuerpo de ingenieros.... , , • , , , • , . , .•
160
El Estado Mayor general ... , ..• , .. , , , , •
11
377
Idem idem de las plazas fuertes. , ••
11
808
La gendarmería. . . . ................. .

"

A la vuelta.,.,...
P. M.-46.

16,851

&gt;►

�83

354
De la vuelta ..... , • 16,851 oficiales.
El resguardo ......... , ............... . 1,347
",,
El cuerpo médico .. , ......... , ........ .
558
232
,,
Oficiales veteriuarios .... , •. , , ••. , , • , , •.
Maestros de equitacion. , . , , . , , , , , .... , ,
94
,,
460
,,
Generales .. ........... , ..•...........
Total como está dicho....

'

19,542 oficiales.

Se conoce luego que este ntlmero de oficiales es excesivo en ¡&gt;roporcion á la fuerza del ejército; pero así como en otros países, especialmente en nuestra Reptlblica, se debe en España á los repetidos
cambios de gobierno que ha habido, causados no raras veces por
pronunciamientos militares. Una vez restablecido el órden político
sobre bases duraderas, como dichosamente ha sucedido en nuestra
Reptlblica, no es fácil restablecer, si bien paulatinamente, la justa
proporcion entre el número de la clase de tropa y el de la oficialidad, En primer lugar, el gobierno español debería ser algo más
parco en conceder ascensos; en segundo lugar, ha de ocuparse en
emplear á los antiguos y ameritados generales, jefes y oficiales que
no encuentrai;i colocacion en el mismo ejército para el servicio de
las armas, para otras comisiones aunque no sean exclusivamente
del ramo militar; en fin, ha de proceder exactamente como lo está
haciendo nuestro gobierno. Poco á poco la muerte disminuirá el número de la oficialidad y solo deberá cuidarse de no volver á incidir
en la falta cometida por gobiernos anteriores, la que consistió en
haber sido demasiado pródigos en conferir despachos militares. Es
. sin embargo preciso, hacer aquí otra observacion. En aquellos países donde la fuerza armacla es pequeña en comparacion con el guarismo representado por la poblacion, como v. g., en España, el ntl•
mero de oficiales ha de ser por fuerza proporcionalmente algo más
grande, á fin de que en caso necesario como el de una invasion,
el gobierno, viéndose obligado á. llamar á las armas contingentes
mayores, los que naturalmente no conocen nada del servicio, pueda
disponer siempre de un número suficiente de oficiales instructores y
hasta seria tal vez más conveniente crear tambien para el mismo

•

en el lugar precedentemente escogido; las baterías de cuerpo en el
centro de la posicion, las baterías divisionarias más hácia las alas.
Esos tres grandes grupos forman el armazon de la línea de batalla;
en la que va á incrustarse la infonteria; las primeras líneas de ésta
se avanzan por lo ménos á 300 metros, adelante de las posiciones
de la artillería.
Las baterías de la defensa deben continuar combatiendo con todas sus piezas no desmontadas, hasta el principio del ataque decisivo de la infantería, áun en el caso en que la superioridad numérica
de la artilleria asaltante, se hiciera sentir de una manera abrumadora. Acontecerá, en el curso de ese combate, que una ti otra bateria tendrá que sufrir de tal manera, que se verá obligada á suspender su fuego momentáneamente; pero se le vol verá á poner en accion,
luego que esté en aptitud de continuarlo.
Cuando el combate de artilleria va llegapdo á su término, deben
tomarse medidas para poder rechazar con éxito el ataque inminente
de la infantería. El general en jefe debe vigilar entónces todos los
movimientos que hace el asaltante; ha debido seguir con atencion
todos los movimientos anteriores, con el fin de adivinar contra cuál
ala tiene el agresor la intencion de dirigir su choque principal. Entonces debe avanzar, sobre aquel flanco amenazado, todas las reservas de que puede disponer de frente; á él toca decidir si la artilleria
divisionaria, que ocupa el ala y de la que quizá ya no hay más que
una parte que se encuentre en estado de sostener el combate, puede
bastar por si sola para rechazar el asalto; en fin, debe ver si valdría
más retirar del frente una parte de la artillar/a del cuerpo, para llevarla al flanco amenazado. Sin embargo, no puede dejarse el frente
desprovisto de toda su artillei:ta; pero basta que las baterlas del
grupo que se encuentra en el ala no amenazada y una débil parte
de la artillería de cuerpo permanezcan en su puesto, para quitar al
enemigo la intenciou de penetrar de frente al mismo tiempo que
ataca de flanco. Seria una grande torpeza dejar en su lugar á las
baterlas del frente, contentándose con lllll\ artillería demasiado débil en donde se está decidiendo la jornada. Si la mayor parte de las
baterías de cuerpo no pueden obrar contra el flanco amenazado, desde )a posicion que hasta entónces han ocupado, preciso es retirar

�84
algunas del frente para llevarlas á aquel flanco. Este movimiento
no tendrá nna influencia moral muy desfavorable sobre las tropas
del frente, si se hace sin demasiada precipitacion.
En muchos casos, la division de artillerla de cuerpo, que se encuentra cerca del flanco atacado, puede obrar contra el asalto sin
cambiar de lugar; como una division basta para proteger el frente,
la tercera queda disponible; puede, pues, muy bien dirigirse hácia
el flanco amenazado, Esta diviaion comienza primero por suspender
su fuego por completo, en virtud de órden del general en jefe; quien
puede entónces, sin peligro, retirarla de la línea y dirigirla sobre el
ala atacada. Este movimiento se hará muy á menudo á pesar del asaltante, á favor de la disposicion delterrenoydel humo de la pólvora.

111.-MEDIOS DE RECHAZAR EL ATAQUE DECISIVO

•

DE LA INFANTERÍA,

No debe temerse que el asaltante intente nunca un ataque decisivo de infanterla, en tanto que las baterías de la defensa conserven la superioridad en ellargo combate de la artillerla. La infanterta
del ataque, por más que desplegue el más heróico valor, por mis
que llegue á sacrificarse por completo, de nada le servirá en tales
circunstancias.
Es preciso, pues, admitir que la artillMla asaltante ha obtenido la
véntaja, ántes de poder emprender el ataque decisivo de la infanterla.
Cuando comienza este ataque, cuando la infanterla asaltante penetra en la segunda zona de. combate, todas las batertas, sin excepeion, que ven aquel movimiento, dirigen sus fuegos contra aquellas
tropas.
Las piezas del agresor concentran en este momento todo su fuego sobre el objetivo del asalto; esto es, en una direccion completamente exclusiva: las baterías de la defensa, que hasta entonces
habñn estado mis ó ménos acribilladas, pueden, pues, ahora dar de
nuevo sefiales de vida. Pero tendrán muy buen cuidado de no cometer ya la falta de atacar las baterlas del adversario; por el momento, no es la artillerta sino la infanterla del asaltante 111 que

•

23
Memoria. El Capitan Borneque presenta un análisis muy detallado,
uniendo á. él sus propias observaciones criticas.
El escritor militar inglés, deduce de la comparacion de la accion
producida por las armas rayadas y las antiguas lisas, las condiciones nuevas que han dado á la fortificacion de campa!ía la importancia puesta en evidencia de una manera tan brillante en las últimas
guerras.
Pasa en seguida al exámen de la influencia que las fortificaciones de campa!ía pueden ejercer sobre la táctica. Al principio la ac·
cion de envolver, debe ser sustituida al ataque de frente, que fracasa
casi siempre contra posioiones fortificadas; pero es necesario guardarse de una exageracion en este caso, que traería por consecuencia
la reduccion de las fuerzas sobre el frente, y favorecerla los contraataques del adversario. En la ofensiva es necesario evitar tanto
cuanto sea posible avanzar á saltos para no cansar á la gente. El
Capitan Berneque apoya con razon esta idea del Mayor inglés.
Algunas páginas están consagradas á la explicacion de lils ventajas de los ataques; se apoya naturalmente en el ejemplo más reciente, la toma de Kars. Este ejemplo puede parecer sorprendente pero
nada convincente; el Oapitan Borneque lo explica en algunas líneas.
Por contraposicion deja pasar sin decir una sola palabra la opiniou,
aunque un tanto inclinada á la paradoja, del Mayor Fraser, que pretende que Plewna era plaza más fuerte que Kars.
Despues de una discusion interesante sobre la provision y portacion de útiles, el autor examina cuando las fortificaciones de campaña deben ser empleadas en la ofensiva y defensiva y c6mo deben
ser ejecutadas.
Las conclusiones del Mayor Fraser sobre la. manera de tomar un
atrincheramiento, un reducto ú organizar un campo de batalla defen·
sivo son poco más 6 ménos las adopta.das por nosotros. Sin embargo,
reco~ienda colecar la artillería en las obras, cuando esta disposicion
es justa y generalmente condenada en Francia y en el extranjero.
Recomienda tambien construir abrigos lijeros en las trancheHibrigos; ipero habrá el tiempo de ejecutarlos! Es dudoso. Lo más que
podm hacerse, es levantar de ·distancia en distancia. pequeñas tra•
versas, contra los fuegos de enfilada.

�356

fin, un dep6sito de sargentea. En el último caso, bajo la presion de
las circunstancias pueden improvisarse soldados, como II menudo lo

La Memoria del Mayor Fraser, es una obra importante é instructiva, sobre todo, por la eleccion de los juiciosos ejemplos que están
reunidos en ella.

hemoa visto y presenciado en nuestras revoluciones interiores y tambien durante la guerra que desde la pérdida de Puebla y de la Capital, el pe.Is sostuvo contra la intervencion y el llamado imperio, á pesar de haber sido destrnido en gran parte su ejército; pero lo que no
se improvisa, es una buena oficialidad. En países como Espella y
México siempre debe haber cierto número de generales en cuartel y
cierto ntlmero de jefes y oficiales en depósito, de que el gobierno á
cada instante puede echar mano.

APARATO DIRECTOR, QUE PERMITB GOBERNAR DESDE TIERRA
LOS TORPEDOS AUTOMÓVILES,

Aplicacion al torpedo Witehead, por Henri Pugihet, teniente de
navlo.-Un volúmen en 1~ de 80 pdginas '!/ 4 plancha8.-Publicacion de la reunion de los o.ficialea.-Paris, Baudoin '!/ ~

BÉLGICA.

Conforme á la ley que dispone la reorganizacion del ejércite belga, éste se compone ahora de 11111 fuerzas siguientes:
a. Infanterfa: 18 regimientos de á 3 batallones de 4 compallfas,
más 1 batallon de reserva con otras 4 compallfas; 1 regimiento de
carabineros con 4 batallones activos y 2 idem de reserva. El estado
de fuerza en tiempo de paz de cada compa!IIB, es poco más 6 ménos de 100 hombres; en tiempo de guarro, sube á 225.
b. Caballería: 8 regimientos de á 4 escuadrones activos y 1 id.
de reserva. Cada escuadron tiene en tiempo de paz 120; en el de
guerra, 154 caballos.
c. Artil!erfa: 7 regimientos, 11 saber: 4 de artillerfa de campalia,
de éstos 2 tienen 8 batenas activas y 2 de reserva, los deme.e 9 activas y 1 de reserva; 3 regimientos de artillerfa de plaza de á 16
batanas, otra de reserva y otra más de depósito. Cada batana de
campalla tiene 6 piezas. En tiempo de paz, una batería de campafia de II pié tiene 94 hombres y 64 caballos; en tiempo de guerra,
166 hombres y 152 caballos; una baterfa de campe!ia de i caballo
tiene en tiempo de pu, 115 hombres y 112 caballos; en tiempo de
guerra, 169 hombres y 184 caballos; una baterfa de plaza tiene en
tiempo de paz, 76 hombres; en tiempo de guerra 176, caballos (por
supuesto ningunos).
d. Tren: Éste se compone de 4 batallones con 6 compallias acfr

Habiendo forzado el enemigo la eutrada de una rada defendida
por una ó vari1111 líneas de torpedos durmientes, los automóviles pueden entóices prestar importantfsimos servicios; porque teu dónde
podrfa utilizárseles con mejores probabilidades de buen éxito que en
aguas conocidas? Asf es que ha mucho tiempo, que el Ministerio
de Marina se preocupa vivamente de esa cuestion. El torpedo
Withead, cuyo secreto ha sido comprado á su inventor, se ha sujetado á numerosas experiencias.
El autor hace á un lado la manera de servirse del torpedo lanzado por una embarcacion ad hoc, y se ocupa solamente en este estudio; de su utilizacion por bater1as ins\aladas en tierra que la proyectarán sobre el enemigo en el momento oportuno. Esta Memoria
sobre todo tiene por objeto, reemplazar el regulador del timon vertical que presenta graves inconvenientes, por un sistema de direccion muy sencillo y que no disminuye en nada la potencia matriz,
empleada pera hacer voltear_la m'4uina del torpedo, sistema que
permite gobernar desde tierra la combinacion autom6ril y llevarla
con seguridad hacia el enemigo.
Excitamos vivamente II todos aquellos 6 quienes esta cuestion interese, 11 que estudien la Memoria publicada por el Sr. Pugibet,
quien pera mayor inteligencia, la ha adornado de multitud de c61culos, descripciones y dibujos.

•

�•
357

356

vas y una de depóllito. Las compañ1as que se hallan agregadas ti la
artillerta y al cuerpo de ingenieros tienen 49 hombres y 40 caballos
.en tiempo de J)IIZ; las que están puestas á la disposicion de la administracion militar, 88 hombres y 65 caballos, En tiempo de guerra
111 fuerza total del tren tendrá 1,892 hombres, 2,880 caballos y. coBII de 500 carros.
e. Cuerpo de ingenieros: 1 regimiento con 3 batallones de 4 compe.!ílas de campaña activas y otra de depósito¡ ademas 5 compañlas
especiales. El estado de fuerza de una compalíill de za¡iadores (mineros), es de 85 en tiempo de paz, y en tiempo de guerra de 200
hombres.
Inclusos los Estados Mayores, asl como los diferentes ramos de
la administracion militar y la gendarmerla, el ejército belga se compone en tiempo de paz, de 46,277 hombres, 10,014 caballos y 204
piezas; en tiempo de guerra de 103,683 hombres (sin incluir á los
oficiales); 13,800 caballos y 240 cañones.
La guardia nacional cuenta 120,000 hombres, de los cuales ..•. .
30,000 pertenecen á la guardia activa y el resto á la sedentaria.
Voy á hablar tambien de la reorganizacion de 111 administracion
central del Ministerio de la Guerra, segun fué prevenido por un decreto real de 20 de Enero del presente e.lío, y la que acaba de ser
puesta en ejecucion.
El Ministerio de 111 Guerra se oompone ahora:
Del gabinete del Ministro.
De 111 primera direccion: operaciones militares; instruccion militar.
Idem segunda ídem asuntos personales; reclutamiento.
ldem tercera idem material de artillerla.
Idem enarta
ídem material del cuerpo de ingenieros.
Idem quinta
ídem instituto militar cartográfico.
Idem sexta
idem administracion.
El gabiDete del Ministro despacha aquellos asuntos, ooy11 IIIIIIIÍ·
pul.i\cion el Ministro desea vw: ejecutada bajo su inapeccion direota.
A djcho gabinete pertenece 111 Secretarla, divididii en dos oficÍIIIII,
de las cuales la primera comprende los registro■ y archivos; la segunda el despacho.

•

•

Eata reorganizacion ea un nuevo enB11yo de formar en Bélgica un
Eatado Mayor general del ejército¡ pero dicho ensayo concentra solo
de una manera insuficiente los diversos ramos de servicio que corresponden al resorte del Estado Mayor general. No obstante, debe
confellll1'8e qne !u iacultades y atribuciones de las oficinas están
arregladas oon mocha precision y con inteligencia. La&amp; instituciones militares de Bélgica difieren demuiado de las de lae damas
grandes potencias conti nen tales europeas, especial~nte de 188 del
Auatria-Hnngrla y de la Alemania, para ·que puedan compararse
exao~ente; por 111 indioacion que·sigue de los quehaceres asignados á las oficin88 de 111 Primera Direcoion, se verá sin embargo, con
qu6 empeño se ha tratado de clasificarlos.
La mencionada Direccion se divide, como ya lo he dicho, en dos
secciones, comprendiendo la primera las opemciones militares;_la
segunda todo lo concerniente á la instruccioo del ramo. Aquella se
subdivide en 3 oficinas, ésta en 4, total 7.
La oficina 1~ tiene qne ver oon la organizacion y con los movimientos de las tropas. Los diferentes mmos especiales son: Organizaoion del ejército en pié de paz y en el de guerra, inclnB11s las de
la gendarmerla; E1tados de fuerzas de lae partes del ejército. Marchas y movimientos de las tropas, (miéntras que la primera direccion arregla los modo11 de trasporte y las rutas; la ·segunda da las
órdenes para las licencias y dimensiones). Trasporte de las trop88
en ferrocarriles. Maniobras y simulacros en qne toman parie tropas
de más de una guarnicion.• Regimiento de tropas para sofocar des•
órdene11, motines, etc. Distribucion de las partes de tropas del ejército segun 188 guarniciones y cambios de ést88. Alojamientos y prestaciones para el ramo militar. Orden para convocatorias y aB11mbleas.
La 2~ oficina se ocupa de 188 moviliaaciones. Coleccion de los documentos y de las noticias nec088ri88 para aoegurar noa movili1111Cioo
rápida del ejército y para poner éste en pié de ¡ruerra. Medid88 para
asegurar en CIISO de una morili1110ion la oonv0011tori11 de lae clases
de la milicia y de los individuos del ejército que se hallan oon lioeDCÍllj la rementa, uf. eomo el armamento, equipo y dotacion del
ejército y de las pwa, fuerte■• Elaboraoion y revision anual del
plan general de movilizacion. Distribncion de 188 brigadu de gen-

�358

21

darmer1a. Estudio del empleo de ferrocarriles y telégrafos respecto
11. los servicios que puedao prestar eo la guerra. Formacioo de estados y listas semestrales del persooal y material del ejército y de laa
plazas fuertes. Registros secretos.
La 3' oficios tieoe que ver con las operaciones militares eo su
propio sentido. Estudio de los puotos de concentracion qae pueden
ofrecerse para el ejército; proyectos de concentracioo, tomando en
cuenta todas las eventualidades. Coleccion y custodia de todos los
documentos relativos li las regiones donde el ejército pueda ser llamado á operar y combatir, Noiicias estad1sticas relativas á las di•
versas zooas de operaciones. Trabajos para los diversos reglamentos
militares. Iostrucciones que han de darse para las marchas militares, los graodes simulacros, los ejercicios en campamento, el tiro al
blanco, etc., etc. Como se vé, todos estos trabajos corresponden al
conocimiento del Estado Mayor general del ejército.
La 4~ oficina-1 ~ de la 2' seccion-se ocupa eepecialme11te de la
instruccion militar. Escuela de guerra, colegio militar, escuela de
equitacion, escuela de tiro al blanco y del perfecciooamiento de la
infanter1a, e&amp;cuela de voluntarios, escuela para los hijos de soldados,
etc. (La ejecucion de las disposiciones del Ministerio de la Guerra,
tomadas á propuestas de la l' direccion y concernientes al personal
de las escuelas militares correspoude 11 la 2~ direccion). Exi!.menes
necesarios para las promociones de los militares; nombramientos de
las juntas y comisiones examioadoras. Comision de estudios para
los institutos de instruccion militar. Datos estad1sticos relativos ii.
la instruccion, segun se halla, mi!.s ó ménos deS11rrollada en el ejército. Reuniones cient1ficas de los oficiales en los cuerpos y en los
institutos de instruccion militar. Ejercicios de equitacion de los
oficiales que pertenecen á tropas no montadas. Iostrucoiones para
los oficiales enviados li pt1ses extranjeros y colecoion de los informes
dados por los mismos. Dictámenes sobre las obras cuyos autores
lliden que sean recomeodadas á los cuerpos é institutos, 6 que de•
sean presentar ejemplares de las mismas li gobiernos extranjeros:
La 5~ oficioa se dedica á trabajos histórioot y geográfico&amp;. Historia y organizacion del ejército belga. Hmoria militar de la Bélgica.
Estudio detallado de las batallas dadas eo territorio belga; ooleccion

ra la seguridad de las comunicacioues á retaguardia, desde el prin••
cipio de Noviembre basta el armisticio. Indudablemente nada fué
olvidado y todo perfectamente comprendido; pero·ouando se reflexiona en el desarrollo inmenso que hablan tomado las l1neas de comunicacion de los alemanes, se asombra uno de que hayan podido protegerlas con tan pocos medios. Es necesario convenir por otra parte,
que sin el material de nuestras v1as férreas, sus reQursos hubieran
estado muy léjos de ser suficientes, y cooeiderando que nuestros adversarios hao tardado diez dias en reparar el tune! de Vierry, apénas descompuesto, puede uno preguntarse qué tiempo hubieran
necesitado para poner eo estado de uso laa v1as férreas si ellas hubieran sido absolutamente destruidas. ¡Por qué no hemos sabido
como ellos, sacar partido de todas las circunstancias y prever todas
las eventualidades!
La administracion de loe palses ocupados, está considerada .en
algunas páginas de la entrega á que nos referimos, de tal manera,
que no queda duda que nuestros adversarios lo hablan previsto todo
con mucha anticipaciou y tomado sus disposiciooes en coosecuencia.
La entrega, en fin, termina por la indicacion de las medidas tomadas para la defensa de las costas de Alemania desde mediados
de Noviembre. Bien sabido es que en aquella época las costas no
coman ninguo peligro; sin embargo, ésto no impidió que se las
guardara,
Como en las entregas precedentes, numerosos documentos y cartas de toda especie aoexas á ella, vieoen á completar el texto, y
basta decir que en todos conceptos, esta entrega puede sostener la
comparaciou con las anteriores.

•
TJ.l:½ICA DE Il!l'Al!TIIRÍA Y AYUDA DB MEMORIA DE CAMPAffA 1
POR BL CollA'NDANTE FOUINBAU,

Un voltimen en 32! de 109 pdgina.1.-Paris, Bau.doin '!I C'.

No ha mucho tiempo que UD critico militar, al dar ooticia de una ,
"Ayuda de memoria," publicada por la librer1a Baudoio y C', decla
'

•

ÜJIRAS IIILITARES,-6,

�81
22

contr~ aquel flanco; 881 se gana el tiempo necesario para operar un
cambio de frente de todo el cuerpo de ejér~ito.
Al principio no hay más que algunas baterías de cada grupo, que
8'.3 colocan detrBS de los lugares qne deben ocupar¡ son, de preferencia, las que pueden batir de la manera más eficaz todo el terreno
de delante y los caminos de los aproches. Las otras baterl111 se tienen, todavía, en reserva. Las primeras entran en accion lnego c¡_ne
la caballería del frente es desalojada del terreno que ocupa, c11811do
se rapiega sobre la posicion del cuerpo de ejército o sobre una de
las alas, O finalmente, cuando infantería o artillería enemiga se
aparece en el limite superior de la prime111 zona de combate. Para
deci¡lir cuáles son las b6ter18d que deben comenzar el fuego, preciso es tener en cuenta la direcoion en la que el enemigo se presenta.
Cuando el cuerpo de ejército ocupa una posicion extensa esta
mision incumbe, por regla general, á las ooterlBB del centro; e~ este
caeo, la órden de romper el fuego puede ser dada por el comandante en jefe que se encuentra allJ cerca. Hay ventaja en dejar que se
callen las baterías de las alas, á fin de no descubrir demasiado pronto toda la extensicn de la posicion, Por el contrario, si el agresor
aTanza contra uno de los :llancoe, toca romper el fuego á las baterlae que se encuentran en aquel lugar: la Orden de hacer fuego deba provenir entonces del comandante de la division correspondiente,
porque el general en jefe se encuentra muy distante.
En Terdad, se rompe el fuego al principio con algunas baterw
solamente, con el fin de contrariar al enemigo cuando entra en la
primera zona de comoote y procura ganar terreno en ella; ese fuego
debe apoyar igualmente á los destacamentos de infanterla lanzados
á aquella zona, cubriendo su retirada sobre la posicion.

que las obras de esta clase erau intltiles y áun perjudiciales, porque
se referían más á la memoria de los oficiales que á su inteligencia.
Suplicamos ll este crítico nos dispense no ser de su opinion, y re.
comandamos á los militares la lectura de 111 pequella "Ayuda de
memoria" del Comandante Fouineau, que es absolutamente completa á p~r de en poca exteneion. Su tamallo de los más portátiles, pernnte llevarla en el bolsillo, y en camparía los oficiales se
considerarán dichosos de tenerla á, la mano para consultar en ella
muchas cosas de gran utilidad.
Esta peqnefia "Ayuda de memoria.'' está dividida de la manera
siguiente:
Organizacion general del Cuerpo de ejército en campaña.
Principales formaciones en filas cerradas.
Formaciones normales de combate.
La infantería en eetacion.
La infantería en marcha.
Generalidades sobre el combate moderno,
Está adornado de muchas láminas y a!iadidas algunas hojas de
papel blanco; todo lo que contribuye á hacer de este libro un vademecun de campaña.

EHPLEO DE LOS ATRINCHERAIIIIENTOS Dll OAMPA!!A, EN BL CAMPO
DE BATALLA, Y SU INñUENCIA 8013RE LA TÁCTICA.

Segun la Memoria del Mayor Fraser, del Cuerpo inglés de Ingeniero,, por J. Bortteque, Capitan del lcr. Regimiento de Ingenieroa.-Un volúmen en 12' de 127 pdgi11a1.-Pari1,•Baudoin y C•.

11.-COIIBAT.B DB ARTILLlltA,

Las primeras lineas del aaalwite han rechaEado los destacamentos de infantería que la dilfensa habrá lanzado luicia adelante; bajo
la prokcoion de su artillería, débil todaTla1 &amp;V1111Hn huta la eegnnda zona de oomoote, El agresor refuerza 8U8 bater11111, la entiada

Dos anteriores estudios del Capitan Borneqne, intitulados "Estudio hiat6rico 110bre la fürtifieacion improvisada" y "Empleo de la
pala de infantería," son, por decirlo así, complementados por esta

ARTILLEIIÍA,-13,

•

�82

de la primera zona, con la intencion evidente de atacar al la artilleria de la derensa.
Entónces hay necesidad para el defensor de comenzar el combate
de artillerla, (como lo hemos establecido en el combate de la diví·
eion de infanterla aislada); declaramos de nuevo que es absolutamente indispensable emprender este combate con todas las batertas
de la defensa; que es menester, por consiguiente, evitar ante todo
tOIDM médidas á medias.
Tráta9e, desde el principio, de apagar los fuegos de la artillerla
asaltante, para romper aquel aoatén indispensable de todo ataque;
eobre todo, no hay que dejarle adquirir ventaja¡ paro eeo, la defensa
debe poner en linea, absolutamente, todas sus baterlas. Ya ahora
no puede tratarse de un ataque falso del enemigo. Refuerza ~ns baterlas; por consiguiente, ofrece realmente el combate de art1lleria¡
preciso es, en consecuencia, apresurarse á aceptar ese combate con
todas las piezas disponibles. S6lo en casos anormales podria desple•
gar la defensa B11cesivamente 811 artilleria, conservando baterlas de

reserva.
Ya hemos dicho, en el combate de la division independiente, qne
sólo en casos completamente exoepoionales, en circunstancias particularlsimaa, como por ejemplo, cuando se toma poaiciou detras de
un desfiladero naturalmente fuerte, se puede impedir ser arrastrado tl. un combata con la artillerla del ataque. Declaramos aqul expresamente que un caso semejante jamas se presenta en el combate
de un cuerpo de ejército, Preciso ea aceptar aqui el combate de
artillerta, en todas circunatancial,pro,iguUndolo ha8ta el fin. Las
piezas puestas á dispoaicion del cuerpo de ejército son demasiado
numerosas· nunca B11CUmbirán en un combate de artillerta, áun delante de J~s baterlas de ataque, numéricamente muy superiores, al
grado de que algunas no puedan entrar todavla y de unl) manera
eficaz en aocion, contra el ataque decisivo de la infanterla, cuando
ocurra máB tarde. Pérdidas muy importantes tampoco incapacitarlan á toda la artillerla de un cuerpo de ejército pera batirse; siempre habrá una parte que lograrla aoetenene con indomable energia.
Tan Juego como el general en jefe ha dado la aetial del com~te
de artillerla1 ablolutamente todas las batertae
1111 ponen en IICOIOn
,

359
y clasificacion de los archivos, manuscritos, documentos, memorias,
planos, mapas, etc., relativos á dichas batallas. Trabajos históricos
sobre ~stados extranjeros. Estudio del sistema defensivo de los Estados hm.itrofes, de su red de caminos, ferrocarriles y rios· as! como
de sns recur808 militares. Análisis de obras militares m&lt;rlernas y
colaboracion en el ~letin mensual de la Prensa as! como bibliografla de ~s obras m1htares publicadas en el extranjero. Registros.
~amb1en loa trabajos de esta oficina caen en parte entre las atribuciones del Estado Mayor general de nn ejército.
. La 6~ofi~ina se ocnpa de la estadlstica y organizacion de los ejérc1to_s e~tranJe1?9· Traduccion, análisis, restlmen y epitomes de los
pen6dicos, revistas y publicaciones militares, concernientes á las
fuerzas terrestres y navales de los ejércitos extranjeros, clasificacion
de los documentos y n8tall coleccionados segun un plan formado con
anterioridad. lnvestigacion de las reformas, cambios, modificaciones
y perf~ccionamient~ experimentados y ejecutados por los ejércitos
ext~Jeros en sus d1_v~rsos ramos de servicio. Trabajos estadleticos
eapec1ales para el Mimstro de la Guerra, las comisiones or!!Bnizadoras, ~te. Comunicaciones sobre la organizacion de loa ejé~citos extnlll¡eros sobre la cual ha de llamarse la atencion de los oficiales
enviados fuera del pala. Publicacion del Boletín mensual de la Prensa y de la bibliografla militar del extranjero, la que se agrega al
Periódico 111ilitar Oficial.
A cargo de la 7' oficina está la biblioteca. Compra y custodia de
libros, mapas, planos, etc. Gabinete de lectura, su mantenimiento
y renovacion. Publicaciou semestral en el Periódico 111ilitar Oficial
de las obras nuevamente comprad88. Cuenta de los gastos de la biblioteca. Formar y tener en corriente el catálogo de la misma.
No se puede negar que este reparto de los trabajos en las diferentes ofici_nas del Ministerio de la Guerra está bien dispuesto y merece ser imitado.
•
A pesar de esta reorganizacion, el ejército belga no está 11, la altura _de los demas ejéroitos europeos. El periódico militar qne ee
publica_en Bruselas, La Belgique Militaire, acaba de dar á luz
una l!éne de artlcnloa bien razonados, cnyo último es de 29 del mee
próximo puado y me fué remitido ayer mismo, en los que se criti-

�361

360
can severa pero justamente varios abusos, entre los cuales el peor
es la reintroduccion del trd.fico de hombres. Como dicho periódico
se expresa, es decir, el defectuoso sistema de enganche, cuyo sistema sigue practicándose en aquel pats, por más que los eminentes
generales Liagre, Van der Smissen, Lauhse, y tambien el Ministro de la Guerra, general Gratry, se han declarado en contra del
mismo.
El Ministerio de la Guerra acaba de publicar dos listas de personas, conteniendo una 1,322 y 111 otra 268 principalmente serenos,
empleados subalternos de ayuntamientos, polictas, gendarmes, carteros y algunos ex-militares, los que autoritativamente se ocupan en
enganchar reclutas, provocando con é~to un disgusto general en las
mismas filas del ejército. Ademas los oficiales están muy descontentos por la el!CllseZ de los eneldos, ast como pof' las lentas pr_omociones,
necesitándose por lo oomun 7 a!ios pam ascender II temente, más
de 11 para 11BCender al capitan, y 13 para llegar al grado de comandante. Creo, sin embargo, muy dificil que estoa defectos se robsanen, por lo ménos en un porvenir cercano.
C!nos DI GAGBl:S,

•
•

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Ag01to 1:; de JSSI,

COSAS GENERALES.

l.
1

•

Desde que en 111 mayor parte de los patees europeos se halla adoptado el sistema del servicio militar obligatorio para todo baron apto de
llevar las armas, el censo general de 111 poblacion ha adquirido mayor
importancia tambien para la composicion de los ejércitos. En el llltimo mes del 11!10_próximo pasado, tales ceneos se h11,11 verifitado en
,¡arios de .dichos patees, cuyo~ resultados dan lugar_4 interesántes
oomparaciooes respecto al aumento de 111 poblacion en uno y otro.
En el periodo del nltimo decenio, la Alemania figura en primera
lt11ea bajo este respecto. De 1871 á 1880, la poblacion 11lelllll..ll11 BU•
bió de 41.010,150 habitantes á 45.194,272, representando, pues,
por término medio, un aumento anual de -1.09 por c¡ento. Habiéndose aumentado 111 poblacion en Austria desde 1869 hasta 1880, de
20.396,630 á 22.130,684, y en Hungrla de 15.417,327 á 15.610,729,
resulta por término medio, un aumento anual en el primero de los
mencionados Estados -de soló de 0.74 por ciento, y en el segundo
de .solo O.U. En Suiza la poblacion creció de 1870 á 1880, de ..••
2.666,838 11 2.846,102, siendo asl el aumento &amp;DllBI por término
medio 0.65 por ciiento. Dinamarca, que en 1870 tenla 1IDII poblacion de 1.784,745, la vi6 snbir hasta fines de 1860 4 1.980,675, 6
aea con un aumento anual de 1.0ó por término medio. En Noruega
dichp aumento era de 1865 al 1875, solo de nñ 0.60 por ciento, sien'
P. :M,-47,

�363 .

362
do su poblacion en el primero de los mencionados alias, de ...... .
1.701,756, en el segundo de 1.S06,900. l\Iuy débil fu6 el aumento
de \¡\ ¡JUblacion en Francia, ele 36.484,437 en 1872, había subido en
1876 á sólo 36,905,788, ó sea de un. 0.29 por ciento anual. Entre
los diversos Esta.dos que componen el imperio germánico, la poblacion de la Sajonia creció entre 1871 y 1880, de 2.556,244 á ..... .
2.9711,220, ó sea con un aumentQ anual por término medio de un
1.78- por ciento. Durante la misma época, la poblacion en Prusia
subió de 21.61J6,582 á 27.'l51,067, 6 ~ea con un aumento anual de
un 1.14 por ciento, miéntras que la Baviera, que en 1871 tenla. una
poulacion de 4.852,026, y en 188,l una de 5.2íl,5!6, representa nn
aumento anual de ll.92 por ciento y el Wurtembergo, subiendo de
1.818,539 á 1.970,132, uno de 0.89.
No es mi objeto llevar aquí más adelant~ estas comparaciones¡
las que acabo de h&lt;tcer, bastarán, segun me figuro, para probar la
influencia. que debe ejercer el aumento ,le 1~ poblacion sobre el
acrecimiento de la fuerza armnda. Bajo este respecto; la Hungría
y la Francia se encuentran en peor condiciou, la Alemania., y ent~e
sus Estados la. Sajonia, en mejor. Es cierto que el aumento de los
ejércitos no 1meue progresar co proporcion al de la poblai,ion, porque deben tomarse tnmbien en consiueracion el estado fiuaucient y
las necesidades ec'lmOmicas de cada país, pero por lo.ménos podrá
dcC;ir,e, qu~ aquel Estado posee la mayor fuerza defe11sfoa, coya
poblncion se aumenta más rápidamente, pues en caso de ser atac;do,
pothá disponer de up contingente comparativa.mente mayor de defensores, auncine éstos no ee encuentren enrolados en su totalidad

•

' BUQUES DE YELA.

Inglaterra . . ~ ... ,, ..... .
Noruega .. , .........•......
Alemania .....•.......••••.
Estados Unidos de América.. .

.

en las filas del ejército.

•
Existe en Lóndres una oficina con el nombre de "Verita1," la
cual puolica mensualmente las pérdídas de buques de difmnte na•
cionalidad, habidas en el e11no de cada mes. Sumando !lis que tuvieron lagar durante el do pr6ximo pai&amp;B.o, se obtienen los reraltados que en íegliida voy ,
•

•

•

Holanda." ......•...........
Dinamarca . .............. •..

48

•

2·
3
1

47
Italia ................... ..
2
39
Suecia ...•................ ,
1
21
Ru!\ia ...•.................. .
o
21
Portugal. .... , •.........•..
2
20
Espa!ia ..........••••......
1
19
Austria-Hungría ........... .
o
10
Grécia ............. , .....• .'
l
3
Bélgica ... ·........... , .•. , .
o
3
1:~rqula. , ......... . ....... .
o
2
Siam ..... , .... , .......... .
. Siguen JSicnragua., Chile, Hawai, el Brasil y la República Argentinll con un buque· de ve!&amp; cada uno; ademas se perdi~ron 39 buques de vela y 3 vapores con bandera desconooida. En esta lista '
segun se ve, no aparece México, sea porque en efecto no sufrió nuestra·República pérdida alguna de buques durante el año de 1880,
sea porque tales pérdidas no llegaron al conocimie11to de la referida
oficina estadística. El valor de la propiedad perdida ~n estRs des.
graciaf marítimas, está ~valuado en 68 millones de florines austriacos, de los cuales 48 millones correspondep á solo Inglaterra; ·perecieron e11 dicha• desgracias cosa. de 4,000 hombres.
Austria-Hnngrfa perdi6 en 1880, 9 buques de vela ménos que en
el año anterior; los 19 buques de vela que perdió en 1880, representaban 7,712 toneladas contra 10,362 en el año anterior. Naufragaron adema,, 8 bÜquee costeros con 142 toneladas. En las costas del
imperio ustn&gt;-húogaro hubo desde el 1' de Noviembre de 1879
baaa el 31 de Octubre de 1880, 6ó de~gr11ci1M1 m,ultimas contra
130 en la
6poca aoterior, conespondiendo 43 , buqnea na-

.

miama

dii

91
8
12
4
12

604
14.6
.-138
130
121
90

Francia. . ... , .• , ~ ........ ,

VAPOJ\ES.

�•
365

• 364

cionales y 22 á buques extranjeros. El valor de estas pérdidas importa 99,188 florines contra 150,604. de la época anterior, de cuya
suma 73,892 florines corresponden á buques !lacionales y 25,296 á
extranjeros, pereciendo 13 personas, de las cuales 12 eran de nacionalidad austro--htlngam, contra 16 en la épocn anterior. Con el
objeto de disminuir los naufragios, muchos faros emplean ya la luz
eléctrica, y es natural. que poco á..1oco estos_a~~to_s se generalizitrán á medida de que bajen los gaslot de su msta,ac1on.
•
..

ITALIA.

,

atencion , la organl1111Cion del ej6rcito y tratar&amp; ,le que las leyes respectivas lleguen II ser perfectamente ejecutadas. Se empell&amp;rá, conforme á qne se mejore la situacion financiera del pafs, en elevar el
preso puesto de guerra en el curso de dos 6 tres ali os 11 200 millones
de lire (francos). Entre tanto, todo se bani para efectuar !aa com.
pras que aún son necesarias para el ejército, asf como para tomar las
medidas indispensables para la defensa del territorio, sin precipitar
por esto lo~ trabajos correspondientes. Completará la milicia móvil
y la milicia territorial, y hará cuanto sea necesario para poner la Italia lf. salvaguardia contra todo ataque, aunque el ménos esperado."
Esta declaracion la acompall6 el periódico militar Escrito ltalia110, con la observacion siguiente: "Si se calcula todavfa todo cuanto falta al ejército y lf. la defensa nacional, no baata un aumento
del presupuesto militar ni de 20, ni siquiera de 50 millones delire.
Para satisfacer todas las exigencias, deberfan sacrificarse para el
ejército como lo hizo la Francia, muchos millones de lire; pero como tal ce.a no es muy posible en Italia, deberfamos atender por lo
ménos4. lo más indispensable."
El general Mezzacapo, de quien hablé mts arriba, publicó bajo
el titulo "El Ejército y la polftica" un folleto de solo 30 P'giDU:
en el cual expuso sus id_eas. Dicho folleto, á pesar de haber sido mutilado por la censura del Ministro de la Guerra1 causó mucho mido•
no sólo en Italia sino ta°!bien en los demaR pafses europeos, princip11lmente,_como era natural, en los cfrculos militares. , Mezzacapo
alaba y aprueba l" abclicion recien hecha del curso forzado del papel-moneda en Italia, pero opina que II consecuencia de esta medida Cnanciera, las necesidades de la defensa nacional hablan sido
colocadas en segunda Hnea. Es un error, dice entre otras 008118, que
la riqueza da fuerza á las naciones; si esto fuera cierto, la Francia
babrla vencido en 1810. Un pueblo que aapira á la riqueza material, considerándola como su ideal supremo, siempre marcha hacia
su disolucion por medio de la deemoralizacion. · Italia debe pensar
primero en su propia seguridad y sólo despnes en la riqueza. La
proporcion entre el ntmero de 811 propia poblacion y el de la de lot
demas pafses-, exige el aumento de la fuerza armada hasta 600,000
hombres, miéntras que la Italia eólo dispone de la mitad. La reor-

t

•

Hace pocos meses murió en Romn el Ministrn de 1~ ~ne'.711, _el
general Milon, despnAs de una c~rta enfermed~. El r¡~rcito 1tahano perdió en él á uno de sus me¡ores generales, era valiente y muy
instruido. Nació en Termini Jon~rese en 1829; á la_ edad de solo
trece años entró como alumno militar en el Colegio "Della Nunziatella" en Nápoles. En 1860 fuó nombrado por decreto de Garibaldi,
quien ejercla entónces las funciones de dictador en el reino de las dos
Sioilias, comandante del Estado Mayor del ejército 4e la ItalÍII meridional· con tal carácter sirsió durnnte la t\Hima época de la cam•
palía na~litana, distinguiéndose en repetidas ocasiones. El_ de
Julio del año próximo paAado, fué nombrado por el Roy, M1mstro
de Ja Guerra debiéndose t él varias reformas importantes en el ra1
mo militar. Despues de su muerte P.e pensó, primero, en darle por
sucesor al general D. Luis Mezzacapo, eminente escritor militar,
quien ya otra vez de11empeñ6 las funciones ~e Ministr~ de la Guerra;
pero considerándose exageradas sus pretensiones relahvas'al aumento del presupuesto de guerra, .se nombró en, su ~ugar al gcne~al
Ferrero, quien con~erva su puesto en el nuevo '?1bmete DeprettsMancini; pero tambien él se verá y ya se ve obli~o por. la fuer~
de Jas circunstancias , formular en gran parte casi las mismas exigencias que Mezzac&amp;~, como ~a _c'om~nz~ á hacerlo. Laa declara·
ciones que el Presidente del M1msteno d16 ante el Parlamento, lo
indican. Se expresó cerno sigue: "El Ministerio prestará la mayor

2:

•

�.

366

•

367.

.

.
gamzacion
del sistemn militar, requiere para su completamientO'
una suma extraordinaria· de una mi\iarda de lire, (!) de la cual 400
millones en el acto, por faltar cañones y caballos. Spezia debe ser
fortificada; las fortificaciones de Roma Mcesitan ser ampliadas; las
sierras que rodean la capital, requieren varios fuertes. El sisteml\
de movi\izncion debe ser totalmente reformll.do, pues opera con demasiada lentitud. La cantidad de armas es insuficiente, porque
Italia sólo posee medio millon de fusiles, necesitando un millon•
El establecimiento de nuevos depósitos de armas, muuicion y vtve·res es indispensable en todas partes del pais. El tiempo del servi'
cio activo debe durnr á lo ménos tres· años, porque de otro nlt&gt;do se
pierde entre los sold11dos el espfritu militar, La oficialidad es buena
y está dispuesto. á toda clase de· sacriticios, pero se encuentra miserablemente "pagada. Por esta rnzon, no se puede contar con su amor
á la carrera, porc¡ue el oficial italiano, que por de comun carece de
fortuna propia, tienQ que vivir exclusivamente de SU J?aga.
•
El autor ataca el sistema, vigente basta ahora, de un desarrollo
lento de las reformad militares por costar mucho dinero, sin que
•
11st so obtenga el resultado desfado. Es una locura mostrarse mezquino respecto al ejército; el cj~r~ito significa la existencia· do la
Italia, por cuya razon debe ser atendido de toda preferencia. Italia
goza de cierto llienestar, pero no debe hpetecer la dpnlencia al precio de su dignidacl,.soportando i¡i:uominias. Italití debe tener dinero
sobrante para la defens~ nacional. Es de lamentarse que la hacienda ocupa el primero, el ejército el último Jugar. Mezzacapo prefiere
:l. una Italia pobre á una que no sea respetada. Esto era el pensamiento con que la juventud italiana peleaba ántes pnr obtener la
unidad del pais. Solo por medio do una polltica varonil, éste puedo
recobrar su autori:fad y prestigio en Europa. Italia no piensa atacar
á nadie, pero para deCender sus derechús con esperanzas de conseguir la victoria, un.ejército fuerte es indispensable. En su calidad
ae pals libre la Italia puede· aumentar su ejército á su gusto. Es
preciso recobrar el tiempo perdido. Quien desde afuera trata de intervenir en esta cuestion ó de impedir nuestras reformas militares,
descubre por ésto sus intenciones. hostiles. El autor critica la polttlca exterior, segun fué observada desde 1866. El ejército, dice, es

bastante fuP.rte para rechazar, aunque con grandes sacrificios, cualquier ataque, y si alguien quisiera mezclarse en los asuntos del pats,
mu vale hacer una guerra desgraciada pero honomble, que sorne·
terse ignominiosamente á los caprichos de nn tercero. El pa!&amp;di:be
desconfiar de cada hombre quien Je predica "la paz á toda costa."
A:demas de lae reformas mencionadas más·arrioo, han de ejercitarse
sm deruor&amp; J11r,tropM de segunda lfnea, en armonio completa con
las del ejército permanente. Esto requiere recursos cxtmortliuarios•
Al Parlamento solo toca trazar los principios fundamentulos da la
reorganizncion del ejército y conce&lt;ler en globo para.dicho objrto,
400 millonea a un MiniBt~o 1le la Gucrm, quien disfruta cÍcla c,,nfianza de la Cámara, debiendo. obligm-se á ésta á emplear aquella
sum~ en el e•pacio dq tre~ aüos. La sohrevigilancia intcrorestira y
estorJ.,o.•a del triuunJl de cuentas, debo quedar sfüpondida -y el dinero
gastarse bajo la reaponsahili&lt;lad del Ministro de la Guerra 1 en
•
virtud ;denna antor~acion real. Sólo Mf puedo tvitar~e la eventunli~nd del conoci,lo adagio: Roma delibera11te, S1.1g11atum. psriit,
m1éntras que en Roma ~taban dslibl!ranuo, se per!Jió Saguato.
Por el extracto que acabo de dar, se- ve que el geneul l\lezzacapo
no anda ud mano mnertn. Sin emliargo, tmnqtre sus pcdidós pecan
por sn mi,ma exageracion, no obstante mucho de lo que expano én
811 folleto, e~tá lfjos de carerer de sentido cúmun y merece ser tomado en consideracion, no sólo por el lllinisterio de la Guenn ita,
liana. (lomo err&gt; natural, much!)s perió,lico• militares, en printcr
lugar l"-9 de fa Ua.lia, se lian ocupado del 1eferhl0Jmh11jo pol1ticomilitnr, El Escrito Italiauo, hal;hmclo do la opctacion financiera,
que tnm liien sa menciona en el opúsculo de J\lezz11capo, dice entro
otras oosas: "La ciroulacion del dinero pne&lt;le comparor,c con l_a de
la sangra rn el cuerpo humano. La Itr,lia pasa ahora de una circulacion de dinero que 1~ estaba orminando, á otra libre, snna y de
füerte esencia; ra puede otra vez respir~r á ¡,lénos puliaones. Las
acertadas operaciones del Ministro de H,cienda, el Sr. :'íagliani,
pruclinn adéroas, qb~ Italia gozn de gran créditó en el extranjero.
Pero por m&amp;irrnzon que tenemos de enorgullecernos por este resul-.
t&amp;do, no podemos ménos de sentirnos poco satisfechos al pensar que
en está operacion financiera el cuidado por la posicion 1,ilitar de la
0

•

'

�368

369

Italia represente un papel poco importante. Debemos alegramos
por el torrente de oro que vuelve á entrar en el pala, pero su brillo
no debe alucinamos; al mirar el oro que torna á nosotros, no debemos olvidar el valor del hierro y del acero; si no pudiera suceder
que toda la masa de oro refluya al extranjcro,-en forma de una
contribuc¡on de guerra, pagadera á enemigos vencedores."
Me ha parecido oportuno citar precisamente estas palabras de
uno de los órganos del ejército italiano, porque-mutatis mutandi1,
cambiando lo que deba cambiarse-pueden tambien ser aplicadas 11
fa situacion actual en que se encuentra nuestra Repnblica. No creo
necesario explicarme más claraménte. Soy partidario acérrimo de
los adelantos materiales que bajo la sabia admiuistracion de nuestro
gobierno, se están verificando ahora en todas partes del pala¡ pero
miéntras lo uno se está haciendo, no debe dejarse de hacer lo ot!o, y
estoy seguro de que nuestro gobierno comprende muy bien, que la
independencia nacional y la integridad del territorio contra ataques
~ventuales de un vecino codicioso, no se defienden so1o con oro, sino
principalmente con hierro 'I acero, por cuya razou, coutinna prestaud&lt;, una atencion inteligente y cuidadoSII á todo lo que tiene relacion con la administraeion militar y con el buen estado de nuestro
ejército.
Asl como nosotros debemos fijar nuestra vista en lo que pasa al
otro lado de nuestras fronteras septentrionales (desde la oportuna
ejecuciou que el 19 de Junio de 1867 tuvo lugar en el cerro de las
Campanas, nada ya tenemos que temer de una invasion europea)¡
los italianos, convencidos ya dij que el Austria está lójos de pensar
en atRcar su unidad, miran con cierta inquietud los adelantos de la
Francia en el Norte de África, viendo con razon en la ocupacion de
la regencia de Tnnis por tropas francesas, lo mismo que en ciertas
operaciones que se están verificando por el lado del Norte Cenis, en
peligro para su propio pafs. Encuentran cierta analogfa entre el
proceder del gobierno actual de la Francia y los nltimos allos del de
Na poleon III, habiéndose hecho una especie de tradicio'll en aquel
pals tratar de zanjar las dificultades interiores por medio de diver
siones en el extranjero, y considerando como no ménos temible la
ambician de Gambetta 'I.Ue la del ·hombre funesto del 2 de Diciem-

bre, cuyas ambas familias son de origen italiano. El nuevo Ministro de la Guerra en Italia, el general Terrero, hace muy bien en
adoptar, hasta donde los recursos del pals y las circunstancias generales lo permiten, el programa de Mezzacapo, trata'ndo de poner
paulatinamente en práctica, los consejos dados por aquel eminente
general.
Quiero mencionar unas cuantas reformas hechaa por Ferrero, debiendo decir primero, que el presupuesto de guerra para 1881 representa 180.690,405 tire para los gastos ordinarios del ramo y
21.760,000 para los extraordinarios, ruiéntras que el presupuesto
de la marina se eleva á 41.160,328 lire para -los gastos ordinarios y
á 2.714,000 para los extraordinarios, importando las entradas generales ordinarias, ~egun el presupuesto, 1,217.351,381 lire y.......
135.337,201 las ordinarias, miéntras que los gastos ordinarios se
eievan á 1,187.304,299 y á 147.785,744 los ·extraordinarios. El contingente anual de la clase de l 851, es decir, de los jóvenes de cosa •
de 20 años de edad, fué fijado en 65,000 hombres. Parece que se
quiere elevar la fuerza del ejército permanente 11 420,000 hombree.
Segun una Orden real, quedaron publicados los nuevos estatutos
para la administracion central del ejército. Conforme i los m·ismos,
' de:
ésta se compone
•

•

1 Ministro de la Guerra con un sueldo de 25,000 lire anuales.
1 Secretaria.general (oficial mayor) con 10,000 id~m.
4 directores generales con 9,(00 cada nno idem.
6 ídem de secciones de primera clase con 7,000 iclem ídem.
12 idem de idem de segunda clase con 6,000 idem idem.
26 jefe. de seccion de primera clase con 5,000 idem idem.
20 idem de idem ele segunda clase con 4,500 idem idem.
10 secretarios de primera clase con 4,000 idem idem.
40 idem de 'segunda clase c'"on 3,500 idem ídem.
25 idem de tercera clase con 3,000 idem idem.
25 vi~e-secretarios de primera clase con 2,500 idem idem.
20 ídem de segunda clase con 2,000 ídem idem.
10 idem de tercera clase con 1,500 idem idem.
Ademas cierto número de archiveros, escribientes, etc.
P. M.-48.

,.

�371

3i!l

Por una nueva ley, el generalnt.o del ejército italiano se compon_drá en arlelante de:
•
5 generales, comandantes de ejórcito11. Éstos no Eou norobrntlos
sino ~ara el tiempo de guerra; rero en su lugar hnn de aparecer en
el escalafon en tiempo de )1az, 5 tcuientes generales.
10 generales, comandantes de cuerpos de ejército.
32 tenientes generales (generales de division).
83 mayores generales (generales de brigada), incluso el jefe del
cuerpo médico-militar.
Por decreto real, lt1s hombres pertenecientes á 111 primer11 categorín de fas clases de etlá,.1 1 do 1S51 y 1B52, :¡si tle:lainfanterla como
de los berstiglieri (especie de tiradores 6 cazadores:.monta!'lesoo) de
la milicia móvil, fueron llamatl.os á las n1·mas con el objeto ,le hacer
un cur~Q de-ii,strucciou durante un mes; lo mismo los do 111 primera cate'gorln de la clase de 1Só2, pe1teueciénles á la artillería de
•campaña de ,dicha milicia. El dis 15 tlel actual fné fijado pam la
presentacíon de los indiddnos de la clase de tropn, lñiéñtras que los
oficial;a han de i!llbcrse presentado ya el 12. E8 bife el primer ensayo que se rn á hacer con la milicia móvil. Com de 1)7,000 hombres sé reuniráJJ, debiendo formar 120 batallones •l~ infanterfa, 20
de bersaglieri y 20 baterías. Se habr~n de vencer bastn¡¡tes dificultaileR, para obtener de este ensayo un buen ~xito; pues faltan en
cuanto á oficia1~P, para llenar los cuadros, cosa de 60 jefes y m:i~
de 250 comandantes tl.e compañías.
Acaba de forrnar~e nn cuerpo de resguardo, or_w¡nizndo militar·
mente, contando 16,267 hombres con 67 inspectores, 40 sub-insrectores, ISO tenit'lltes, 90 subtenientes, 270 SRl¡lClllo., primero$, 1,11.0
sargent~, 2,200 vice-sar_gentos, I,20ú guarcbs de primera clase y
11,000 guardas. En. est&lt;i' cuerpo aduanero y en el de la gend,nmería la It11lia poste doS' cuerpos respet.1bles, que tn un cnso ihclo,
pueden servir de r~ser\'B.
Ha sido modificada J,. orgnnizacion de la caballerla italiana. En
adelante cada regimíento de esta arma se dividirá, asl en ¡lié de
paz como en pié de guera, en dos medios regimient.os (mezzi reggimenti), de los cuales cada nno se compondrá de 3 escuadrones. Cada medio regimiento será mandado por un jéfe; el primero por un
.

•

.

'

oomaudante do escuadron; el segundo por el teniente· coronel del
cuerpo, debienclo bailarse provisto cada uno de un Ei!tado :Mayor,
com¡mesto de un ayudante prime;o (tti11ta11te maggi6re), un sargento primero (furieri magg-iore), un cabo (c11porále moggiore) y
un trompeta (caporal e trombettiere). Se cree que este cambio tieB&amp;
por objeto duplicar el ·número de
regimientos d&amp; cabalkrla; en
efecto, si á los 3 escuadrones se agrega otro mrnrto, c&lt;1nforme lo permitan )ns circunstancias del erario, los medios regimientos ~e tmsformarlan en regimientos enteros, re'sultando de esto que fo cnballerfa italiana constatfa en adelante, en Inga!" de 2&lt;1, de 40 regimientos.
De acuerdo con el Ministro de la Guerra el de Gobernncion, presentó al Pllrlamento un proyecto de ley que tnmbien tie.n&lt;lc á aumentar la fuerza defensiva da III ndcion itali~n!\; pues se refiere á
la institnocion del tiro al blanco. En los considet'llfldos de dicho proyeot.o se cleclnra objet-0 de la mencionada institnciou, que tleM extender!le á to,lo el territorio nacional, prepnmr la juventml al ~ervicio militar, á fin de-que todo hombre, en cnso d&amp; umt guerra, tenga
práctica en el manejo del fulil, ~pecialmento pt\l'R' el tiro. En virtud del repetido proyecto todas las sociedades qull-ee &lt;le1lican al tiro
al l.,lanco, serán puestas bajo la direccion y sobrevigilnncia del Ministro tle lit Gu~rra. En c•d• capital ó cabecera de proviucia, se establecerá mm direccion 11urerior de las escnelaa de tiro, compuesU,
del prefeoto, del presidente del ayuntamiento y del comandante militar del distrito. Cada sociedad ticn~ que el~gir su consejo de ad• ministrucion, del cuál d~be formnr parte siPmpre un oficial do fa
milicia móvil. Los ejercicios del tiro se dividirán en trM rot&lt;&gt;gortns, comprendiendo fa primcm á la juventml tl.e las c,cnelas, la segunda i\ los hombres que pertenecen;! la milici•, la Íercera á TOluntarios de toda clnse. El gobierno y lOJ! nynntamientoi repnrtirán
entre st los gastos correspcndicntes. Se piensa lamuicn en dtclnrnr
en las escÚelas, materia ob'.ig,itóri'l del plan de etitnl'lios del tiro 111
blanco, MI como ya se hizo con In gimnástica y la e•grirna. Cónforrne á este proyecto ll\ ley militar se aumentará de tres artlou los adicionales: Primero. Pam ser admitido en clarn de voluntario por un
a!lo, el solicltabte ha de presentar tm testimonio de haber frecuentado una esenela de tiro al blanco. Segundo. A los estnaiantes de

los

.

j

I

����</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39928">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39930">
              <text>1881</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39931">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39932">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39933">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39934">
              <text> Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39935">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39950">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39929">
                <text>Periódico Militar, 1881, Año 3, Tomo 3, No 2, Enero 8</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39936">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39937">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39938">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39939">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39940">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39941">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39942">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39943">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39944">
                <text>1881-01-08</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39945">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39946">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39947">
                <text>2011928</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39948">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39949">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39951">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39952">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39953">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6760">
        <name>Dinamita en operaciones militares</name>
      </tag>
      <tag tagId="6075">
        <name>Guerra de oriente</name>
      </tag>
      <tag tagId="1602">
        <name>Guerra del Transvaal</name>
      </tag>
      <tag tagId="6762">
        <name>Guerra entre Grecia y Turquía</name>
      </tag>
      <tag tagId="6096">
        <name>Ignacio Zaragoza</name>
      </tag>
      <tag tagId="6761">
        <name>Situación militar Europea</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1535" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="306">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1535/Periodico_militar._1881._Tomo._3._No._1._Enero._0002011927.ocr.pdf</src>
        <authentication>8091c3fd5f1ac5dd033e433f0652ed7b</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73603">
                    <text>To1110 III.

MÉXICO, ENERO 1~ Dll

•

1881,

Núll!BRO

l.

•
•

•

TERCER AÑO.
Condiciones de esta publicacion.
Se publica los dfoR 1, 8, 16 y 24 de C!lda nm~.
1
J.,QJ,1 pedidos d.e ,ms_c,tlciones y la oo~e11p01ldf\ll•
Valor de la.tiuecti.cion: UN .PEí:iO weuRual 1lee,.
ci11, del1011 dirigmre a LaSecclon llibliotecim.a de
la H~cretaria de Guerra.

troy !n!ll'a-de la capital. Debe pagarse a.&lt;leJantaOo.

A NUESTROS LECT.ORE_S.
•

tm'i:~

.

.

~/4

ERMINANDO el tomo II con la entrega nú"@
mero 48 y satisfechos de haber dado el debido
o
cumplimiento á lo que ofrecimos al comenzar
su publicacion, damos hoy principio al tomo
III proponiéndonos, como entónces, hacer todos los esfuerzos por complacer á nuestros lectores, poniéndoles al corriente de todas las no~edades que se presenten relativas al arte de la guerra.
Es tambien nuestra intencion hacer un cambio en la forma que hoy _tiene el periódico, aumentando las pág¡'nas de
$US entregas con pequeños artículos recrea ti vos, militares, y
con las biografías de nuestros compañeros de armas que han
sucumbido, dejándono~ gloriosos ejemplos que imitar. Para
qu_e esto tenga verificati vo, suplicamos á. nuestros lectores

•

�3

2

se sirvan remitirnos ya sea las biografías de que tengan conocimiento ó los datos que posean para su formacion.
Igualmente hacemos constar en nuestras páginas, ademas de las circulares y disposiciones que dicte esta Secretaria, la planta de sus empleados, las mutaciones que en
ella se operen, así como la alta y baja de los generales, jefes y oficiales del ejército.

EXPERIMENTOS DE TIRO HECHOS EN AUSTRIA
Con :fusiles de inf'antería. y de cazadores. (1)

Las propiedades balísticas de todos los fusiles actualmente usados en Europa, son perfectamente conocidas, y han sido determina-

•

,·

das por tiros de ensayo, hecnos para cada uno de ellos en particu•
lar. Pero, para hacerse cargo de los efectos producidos por el tiro de
una tropa, no se tenía, por decirlo así, ningun dato cierto, por má.s
que las condiciones del tiro sean muy distintas para un tirador aislado y para cada tirador que forma parte de un grupo de soldados á
las órdenes de un comandante en jefe.
Esta cuestion no se ha escapado á la atencion de los militares.
Sabido es que, en Francia, se han hecho, en el campamento de CMlones, numerosos experimentos sobre el tiro de las tropas, pero los
resultados no son conocidos todavía de una manera oficial, y muy
vivas discusiones, absolutamente contradictorias, se han suscitado
ya sobre la interpretacion que debe darse á esos resultados. Sea como fuere, Austria ha juzgado con razon que es ñtil emprender nuevos experimentos con gran nñmero de armas del mismo modelo,
(fusiles de infantería, modelos 1873 y 77, y fusiles de cazadores;
modelo 1867), tirando á la vez, para determinar la dispersion que
puede obtenerse en el fuego por sal va 6 á voluntad.
El resultado de los experimentos hechos con este objeto en el
campo de tiro de Steinfeld, segun un programa bien definido y de
una manera muy inteligente, se presenta in extenso en el folleto
[l] "Schiess-Versucbe mit Infanterie un Jager Gewehren.1 1 Publicados por le. Comision
militar técnica y adminíetrativa. Viena, [folleto de 22págs. en S.•, con 2 lámUlaa ·y 8 figu~
ns en el texto].

�4

5

cuyo título enc11beza estas líneas, pubfoado por la C.imisinn militar
técnic11 y administrativa. El capitan de artillería G. Grossmann,
que ha formado este trabajo, tiene cierta notoriedad en sn arma y
era muy competente para llevnrlo á cabo. Compréndese que no podamos inclicnr su• interesantes resultados aqní mismo; pero la Re11ist« Militar del Extra11jero, en sn número del lº de Mayo, ha publicado una traduccion, a la que referiruos á nuestros lectores, qne
deseen consultarla.

cía austriaca de Dalmacia, habiéndose trasladado allá para estar
más cerca de Dulcigno. Hasta ohora la presion que la demostracion
naval combinadn se propon fa y se propone aún . ejercer sobre la SU·
blime Puerta, ha quedatlo ineficaz. 'l'otlavía Dulcigno no ha sido
entregado II los montenegrinos, y-continúan las negociaciones entre
los representantes de la Puerta y los del PrJncipe Nicolás, sinhabcr
obtenido una solucion, conforme á lo disp~esto por la conferencia de
Berlín; t0tlavfll los alb,ineses se niegan á conformarse con la cesion
ele aquella plaza, protestando contra ella enérgicamente y amena.
zando oponerse :\ la misma con las armas en la mano, sin acatar !ns
Ordenes respectivas del Sultan, aunque contando·prohablemeute con
el t,lcito beneplácito de éste. El papel que la .flota de las seis grandes potencins europeas está representan&lt;lo en esta ocasion, es tanto
más ridículo cuanto segun los convenios celebrados entre clichas potencias, no se piensa &lt;lesembarcar tropas de marina, con el fin de
ayudará los montenegrinos á apoderarse á vivo fuerzn de Dulcigno,
miéntras que éstos, á pesar de ser en extremo v(llicntes, no tienen
gana ele exponerse á un fiasco siempre posible, ni siquiera de sacrificar ,1 un solo soldado 6 de gastar un solo cartucho ror In rcalizacion ,le un artfculo de la repelida conferencia de Derlin, paro cuyo
cnrnpli,uieQto se han comprometido las potencias europeas. No obstante, haciendo abstraccion del resultado, hasta ahora nada satisfactorio y casi negati,·o y contraproducente, que obtuvo la demoslrncion
naval cornltiuarla, presentn un cspectácttlo sumamente curioso, pues
nunca, j11i,rns, en la historia se han visto reunidas paci6camente para un objeto idéntico, las escuadras de la Inglaterra, la Francia, la
Italia, el Austria-Hungrfa, la Alemania y fa Rusia, y bien merece
este singular acontecimiento una descripcion de aquellos buques &lt;le
guerra que forman parte de la repetida &lt;lemostrncion naval, no•siendo ademas imposible que la cuestion de Dulcigno, &lt;le poca monta en
si misma, tlé lugar á que el concierto, ol,~ervatlo hasta ahora entro
las seis potencias, en cuanto á los hl!Cr,os que so están preparando
en el Oriente, y cuyo éxito final será becesariamente más tartle 6 más
temprano, la ruin~ del Imperio otomano en Europa, de&amp;~parezea teniendo acaso por consecuencia una guerra general, en la cual, segun
la situncion que presenta actuu!U:ente, la Inglaterra y la Rusia

J. B.

REVISTA ~IILITAR EUROPEA.
Viena, Octubre 30 de 18S0.

DEMOSTRACION NAVAL.
Á Jin de obligará la Tnrqnln á qno cumpla con lo prevenido por
la conferencia diplomática que en Jnuio último se habla reunido en
Berlin, relativa á la cesion del pequeño puerto do Dulcigno, situado
en In costa oriental del mar Adriático, así como del territorio adyacente, ~¡ Principatlo de Montenegro, las gramlcs potencias eurnpeas,
instigarlas por la Inglaterra, resolvieron J'l'OCe&lt;ler á una demoslracion
naval combinada de sus e~cua&lt;lras respectirns. Al principio, dichas
escuadrae se reunieron en la bnltfa &lt;le Grnvosn, cerca del pnerlo de
Ragua.~ (Adriático), perteneciente á li, Provincia tle D¡i.lmacia del
imperio austriaco. Hace algnn tiempo la flota combinada se encuentra en Castflnnoro, cuyo puerlecito se liall11 á fa entrada de las
Bocche di Cattano y pertenece igualmente á la mencionada. Provin-

�7

6
marcharlan de consuno para procedér á la destruccion de la Tarquia europea y á la liquidacion de su herencia, miéntras que el
Austria-Hungrla, aliada con la Alemania, cuyas dos potencias, lo
mismo que la Francia, opinan que no ha llegado todavla el momento de una solucion violenta de la espinosa cuestion de Oriente,
guardando la Italia una prudente reserva, se opondrá acaso á los designios de la Inglaterra y'ª Rusia, por ser la más interesada en este asunto.
Puede ser, y basta lo creo, que esta vez no se llegará áun á las
medidas extremas, y qne la cesion de Dnlcigno se verificará dentro
de algunos dias ó de algunas gemanas paclficamente; pero fuera de
esta cuestion queda en pié la de la Grecia, á cuyo reino se han cedido por la mi•ma conferencia de Berlin, vastos territorios de las Provincias de Tesalla y de Epiro, á cuya cesion se resiste obstinadamente la Sublime Puerta, prefiriendo, segun parece, morir de una
vez que dejarse amputar miembro por miembro.
Por de pronto me limitaré á enumerar los buques de guerra que
se encuentran reunidos cerca de Castelnuovo, haciendo de cada uno
de ellos una corta descripcion.
Toman parte en la demostracion naval los buques siguientes:
Por la Inglaterra: los buques acorazados, "Alexandra," "Temeraire" é "Invencible;" ademas el monitor "Monarch." La "Alexandra" que hace cinco &amp;!íos fué botada al agua, es el buque m,s fuerte
de la marina inglesa. Tiene 9,492 toneladas y con una fuerza de
8,600 cuhallos, hace 15,09 millas por hora; en su viaje de ensayo hizo hasta 16. Costó más de 13 millones de franoos, y tiene una tripulacion y guarnicion de 600 hombres. Su coraza consiste en un
cinturon de 12 pulgadas de espesor encima y debajo de la linea de
agua, cuya coraza se disminuye hacia adelante hasta 9, y hacia atrae
hasta 6 pulgadas. La Casa-Mata, revestiJa de una coraza de 10 pulgadas de espesor, contiene en su parte inferior 2 piezas de 11. 25 toneladas, que tambien pueden tirar hacia adelante, y 6 piezas de á 18
toneladas. En la parte superior hay 4 piezas de 11. 18 toneladas, pudiendo cada una de ellas tirar en distintas direcciones. Existen ademas á bordo 4 piezas de á 20 y dos ametralladoras del sistema llamado Gatling.

1,

'

'

Algo más débil es la "Temeraire" que fué botada 111 ngna en 1876:
costó 12 millones de francos; tiene una tripulacion de 550 hombres;
8,412 toneladas y con una fuerza de 7,619 caballos, hace 14,56 millas. Está armada de 3 piezas de á 25 toneladas, de las cuales una
se baila en una torre :1 barbeta, cuya coraza tiene el espesor de 10
pnlgadas, miéntras que las demas están colocadas en el ángulo retirado de la Caga-Mata; ademas 5 piezas de 18 toneladas, de las cuales 4 en la Casa-Mata, miéntras que la quinta se halla en la popa
en una torre á barbeta, cuya coraza es de 8 pulgadas. La coraza de
la Casa-Mata y en el cinturon de la linea de agua tiene 11 pulgadas de espesor, disminuyéndose hacia los dos extremos: 4 piezas de
á 20 y 2 ametralladoras Gatling completan el armamento.
La ''Invencible" fué construida hace 11 años al mismo tiempo y
en las mismas proporciones que la "Vanguard" que, como se sabe,
hace algnn tiempo se hundió. Ambos buques eran gemelos. La "Invencible" costó 226,000 libras esterlinas, tiene una tripulacion de
450 hombres, y hace ahora con una fuerza de 3,231 caballos 10,5
millas por hora; ántes con una fuerza de 4,832 caballos, hacia 13,51.
De las 10 piezas de á 12½ toneladas, con las cuales está. armada, se
hallan 6 en la Casa-Mata baja, las denias en la superior. La coraza
de las Casa-Matas y del cinturon es de 8 pulgadas, desminuyéndose
hacia los extremos hasta 6 y 5.
El monitor "Monarch" fué construido hace 12 años y costó 336,000
libras esterlinas, es de 8,322 toneladas; tiene una tripul11cion de 525
hombres, y con una fuerza de 7,842 caballos hace 14,25 millas por
hora. Tiene 2 torres elevadas, revestidas de una coraza de 8 á 1O
pulgadas de espesor, y conteniendo cada una de ellas 2 piezas de á
25 toneladas. El cinturon acorazaclo tiene un espesor de 7 pulgadas
en su parte media, y 5 en los dos extremos. En la proa, están colocadas detras de un parapeto acorazan o, 2 pietas de á 12 toneladas;
en la popa una de 4½ toneladas. El monitor "Monarch" fué el pri•
mer buque de esta constrnccion para la alta mar.
El vapor de ruedas "Helikon," que sirve de buque de aviso, fué
botado al agua en 1874; es de 945 toneladas, tiene una tripnlaclon
de 73 hombres, y hace con una fuerza de 1,610 caballos 14,1 millas,
estando armado con 2 piezas de á 40.

�8

Por la Francia: los buques acorazados "Friedland" y "Suffren."
El primero fué construido en 1873: costó 10 millones de francos¡ es
de 8,823 tonelnda,, lleva una tripulncion de 702 hombre,, y con una
fuer za de 3,800 c,1ballos corre 13i3 millas por horn. De las 16 piezas que tiene, se hallan 4. de á 23 toneladas en la Casa-Mah1, rel'estida de una coraza de 6 ¡,ulgadn,, 4. más sobro tornos en otras tantas
medias torre,, que se elcvnn en los á11~ulos do la mirnm. Las 8 piezas restante, de á 2,7 toneladas están rcpartidns en los dos fürncos.
La coraza t icne 8½ pulgt1dns de e,pesor.
La "Sufire11" e, parecid:1 á la "Friedlanrl," pero su coraza solo tiene un espesc,r de 8 pulgadas; es de 7,580 toneladas, y con una fuerza.
de 4.,181 caballos corre 14,3 millas por hora. Costó 9 millo11es do
francos; su tripulaciones solo de 676 hombres, y su armamento se
limita á 4. piezas de á 23 toneladas en la Casn-Mata, 4. ele á 15½ en
las medias torces y 6 ,le á I t tone ludas en los dos flancos.
El vapor ''Hirondelle" construido en 1869 con 2 j,iezas de á 2,7
tonela&lt;l,1s y una ll'ipnlacion de 130 hombres¡ teniendo lll,80 toneladas corre 16 millas por hora, y sirve de buque de aviso.
Por la Italia: los buques ncorazarlos "P:1le,tro·1 y "Roma." El primero fué bota!lo al agua en 1871 y co,tó 7.650,000 francos, tiene
6,161 tonelada~ y hnce, con un11 fuerza de 3,497 caballos, 12.9 millas
por hora. Su tripnlacion se compone de 53U hombres, su armamento consiste en una pieza &lt;le 25 toneladas, colocada en h1 pro:1 &lt;letras
de un parapeto acorazado, 6 de~ 18 toneladas en II\ Ca.•n-Mata y
ademas de 4 cañones de á 8 centímetros y 4 amctrall11rlvras contra
torpedos sobre la cubierta. La coraza tiene en medio 8½ pnlb'lldas de
espesor, y en los extremos 6.
La "Roma" es parecida á la "Pnlestro," pero algo ménos fuerte.
Fné botado al agua en 1866: costó 6.060,000 francos, tiene 5,700
toneladas y hace con una fuerzA de 3,738 caballos 13.07 millas por
hora. En la proa tiene una pieza ele 1:.!,3 toneladas, en la Casn-Mata ó baterla 10 otras iguales, sobre la cubierta 4. cañones de á 8 centlmetros y 4 ametralladoras. La coraza tiene un espesor·de 4i, 6

pulgadas.
[()oollnurii

'

,·

'

•

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39902">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39904">
              <text>1881</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39905">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39906">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39907">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39908">
              <text> Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39909">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39924">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39903">
                <text>Periódico Militar, 1881, Año 3, Tomo 3, No 1, Enero 1</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39910">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39911">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39912">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39913">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39914">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39915">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39916">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39917">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39918">
                <text>1881-01-01</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39919">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39920">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39921">
                <text>2011927</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39922">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39923">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39925">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39926">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39927">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6759">
        <name>Demostración naval</name>
      </tag>
      <tag tagId="6757">
        <name>Experimentos de tiro en Austria</name>
      </tag>
      <tag tagId="6758">
        <name>Fusiles de infantería y cazadores</name>
      </tag>
      <tag tagId="6716">
        <name>Revista Militar Europea</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1534" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="305">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1534/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._48._Diciembre._0002011923.ocr.pdf</src>
        <authentication>45adc15ebfb843270be46f4e41c38f6e</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73602">
                    <text>TOMO

11.

MixI001 DICIIDBB 24. H

1880.

...

Núxno 48.

.

Ro1lótlleo JllU.tar..
SEGUNDO ANO.

.

Condiciones de esta publicacion.

.

'

le pbllta loe cllu 1, 8, 18 '1 U de cada-.
1 Loe 1)9Cll4ol de lll9CflcloDM '1 la c,ornepoa....
Vllol' de laalllCrialoD: 1Jll PD0-11M cln-' da,delia, dlrlll%M • la&amp;eoalaD BIWWeedl 11
tro 7tuera dela capital. Debe .,..-adelalltado. la 8-elaria de Gaern.
,
•

ao■a■ LA■

FORMACIOSES DE COMBATE DE LA INFANTEBIA,
ATAQUE YDEFENSA DE lAS POSICIOIIES YDE LOS ATRIIICHEIIAMIENTOS. (t)

L general Brialmont ha hecho preceder su Estudio
de una advertencia en la que expresa su opinion
de que, aunque redactada para la iostrucciofl de
los Cuerpos de ingenieros, este eatlldio sen leido
con fruto por loe oficiales de las demas armas.
El juicio del lector ratificar, esta opinion 7 lo1
oficiales de infanterfa apreo«enn muchas ooaaa
leyendo este trabajo, que contiene trna expoaicioa
metodica y completa de las formaciones de combate de la infa11terfa y presmpciones nuevas para el ataque y la defe~ de 101atrinoheramierttoa.
Está. dividido en cinco capi~los, ouyoa tftuloa aon 6ltoa:
1 Formaciones de f)Ombate de la infantería, en el ataqa,.
[111 ioL 12.• ele 116 N·• coa I lámiaar, ,- el ,....i BrialmOll&amp;.-Paril.

�382

2 Formaciones de combnte de la infantería en la defensa·1
3 Ataque de atrincheramientOllj
'
4 Defensa de atrincheramientos;
5. Influencia del terreno sobre los efectos del tiro y sobre las formnCJones de combate, de la infantería.
Éi;te es, sobre toclo, el capítulo i~tere~ante de la obra. Entre otras
cosas, el ge11ernl Brialmont &lt;lico y demuestra que el fuerro de las
tropas .encargadas &lt;le la defensa d~ una poi-icion, ejcrutad~ de arriba á abajo, e~ f.iempre más eficaz qnc el ele lus tropas encnrgndas
del at~riue, eJecutado ele abajo para aniba; que el sibtemn de defon1a_hac111, el cunl se incliuan alguuos, que comihte en concootrnr la
primera líoen á 600 6 á. 700 metros ,~tras de la cresta 1 no vale lo
que el antiguo 1,i~lcma. clásico de la defensa directa de la cresta.
. Recomendnmos muy particulnrmeute este capítulo d. las medita010ues de loR oficiales de infantería.
·
El general_ Br!almoot es muy partidario de las lterrat11¡ientas-juKW:tes¡ cree rndu,_pcnsable dotará. cada infante r,on nnn pali\ Linnemann, 6 con ~10 pico, 6 con nnn ~ierra, 6 con un:i hacha, cte. Pero,
á lo ménos, tiene el buen sentido de ngregar que, con ese estaclo ele
C01&gt;ns, u~ se podr.l. (sin iuconveuientc), obligar á. los sol&lt;lnclos á llevar consigo m:\s de GO cmtucho~. O¡,i11aruos de fo mism!} manera..
No emprender_cmos de uue\'O la discu,.ion, relativa á. los accesor"ios
con que se qmcre áun embarazará nue~tros infantes· solo diremos
que no deja. de ser manwilloso ver con cunuto de:enfado se les
echa~ encima diariamente bectógrnmoR de peso,.cuando al terniinar
la ~m'ite gnerro. de 18i0, todo el mundo encontraba que el pebo excesivo que cargaban ha contribuido poderosamente en su iuhal;ilidad para la mnr~ba• y en todos los desastres que sobre;inieron.
. El gene~al ~r1alrnont dirige, en ciertn parte de su libro, una ~rít1ca rue~ec1díb1ma á nuestro inconmesurable Reglamento de maniobras. Dice con tal motivo que el Reglamento belc,,a no les consagra
más que diez y sit:te lt11ras al ataque de los :trinclieramientos
:ft!énos a:ortuo~dos que los belgRs, no tenem.os sobre el partícula;
mmgun ~:do director; los autores del Reglamento no han chistado
sobre el;at~que y la defensa de los atrincheramientos, sin duda como
compensac1on de .la verbosidad que domina en los demas artículos.

383

El general Brialmont, zapador en el alma, (como u su derecho),
quisiera poner zapadores en toda.'l partes. • Llega basta , pedir la
transformacion, en batallon de zapadores, &lt;le esos batallones de e~
za.dores que se han conservado para dar gusto á. Mr. Keller, pero dt
los que verdaderamente no sabe uno quó hacer. ¡No les fit,ltaba mu
que este nuevo destino!
¡Basta. de zapadores! Recordemos estas palabras de Bardin: "Hay
que lmcer una observncion curios~, y es qne, miéntrns que ese decrecimiento se manifelita.ba en poliorcética, el personal de los Cuerpos dt
ingeniero!! ~e exageraba en ¡¡entido inverso, cuando el hombre de lu
batallas (el infante), iba debilitándose y ca.yendo en el grado de m•
rnFmo en que lo vemos."
11~1 genernl Brialmont lH,ce alusion á la proporcion de los 11itioe y
de las batalla.11. En el áltimo i;iglo, los sitios eran~ las batallas c&lt;&gt;mo ü7 es á 100. :Bajo el primer imperio, ya. la proporcion no era m,1
que &lt;le 16 á. 100. Fuerza es convenir que no i;on los acontecimientos 10ilitnres de esto!! tHtimos cincuenta años los que han aument•
do la proporcion de los sitios, y que el razonamiento de &amp;rdin el
hoy mt\ti exacto que nunca.
L. R.

.

LAS LECCIO~ES DE LA GUERRA. 111
Este es un tratado de filosofía militar, compuesto y escrito coa
mucho nrte, y que se lee con sorprendente fücilidncl. LB lectura d1
e1,ta. obra uos ha traído á la memoria otra publicadtL anónimamen~
en la libreri!\ de Amyot, en 1847, y cuyo autor de11conocido debfa ser
muy cercano pariente, (huolnndo en sentido intelectual), del coronel
De~prels, suponiendo que no lo f~ese el honorable coronel mismo, le
cual teri.l. muy posible,
[l] "Le, Le~on• de la ~erre," por E. Desprtl,, coronel retirad&lt;J de la artillería.-Paril.

,ol. s.•

•

�384

La obra de 187.4, es una especie de fisiologfa de los generales en
jefe¡ lae Lecciones de la guerra parecen ser el desarrollo ~le et'e tema primitivó que no habfa aparecido mas que un pequefio volómen.
Podrfa darse, las Lt1cciones de la guerra este sub-título: ''Estudio
de las facultades prefesionales de los guerreros ilustres;" pero muy
posible sería que los ilustres guerreros quedaran medianament~ satisfechos de la manera cómo loa viste, ó mejor 'dicho,
los desviste el
.
coronel Desprels.
'
El ingenioso y emdito autor do este estu,Iio nos demuestra, de
una manera perentoria, que todos los grandes capitanes, (Alejandro,
Annfbal, Scipion, César, Turenne, Napoleon), sobre los que se extiende má.s que sobre los demas, el Gran Gustavo, el Gran Eugenio 1
el Gran Federico, etc., todos esos ilustres gl!erreros, décimos, poseían
en grado superlativo, los defectos y las cualidades cuya nomenclatuni sigue: circunspeccion, tendencia á. las sospecl1as, astucia, engaño,
doblez, memoria, golpe de vista, nmor, la gloria, destruccion, valor,
sed de oro, (sin hablar de algunos pecadillos), como egoísmo, zelos, .
orgullo, amor , lM mujeres, etc.
De donde se deduce la demostracion de qu(nuestro sistema actual de ascensoij es detestable, y que un jóven oficial en el que quizá. existe el gérmen de un gran ce.pitan, jamas 11,egni:,á á la cáspide
de la jerarquía, como seria de desear en interes del paí111 porque, juzgándolo con ojos apasionados, sus superiores le habrán dado notas
más á propóbito para darlo de baja, que para hacerlo ascender segun .
u mérito real.
Los medios que el coronel' Desprels propone para remediar este
estado cíe coi;as, serán aprobados casi enteramente por los oficiales
~ue lean su libro (y de desearse es que baya muchos que lo lean)¡
alguuos, sin embargo, no serán admitidos sin una viva discusion.
El autor ha escrito un libro tan profundo como original, libro que
todo!! los que se entregan al estudi~ de la historia militar deben
hojear de cuando en cuando, para encontrar en él la clave de ciertos
hechos que, sin la obra del coronel Desprels, seguirían sumidos en
la oscuridad más profunda.

A NUESTROS LECTORES.

.

L. R.

Co~ el presente número termina el tomo 11 de nuestro periódico;
En él se han publicado las siguientes:

•·

OBRAS COMPLETAS.

Ejemplos tácticos por H. Helving;
Proyecto de Reglaménto para las evoluciones de la infantería del
Ejército mexicaoo.
Ley de 18i9 para la didciplina y arreglo del Ejército inglés;
El Tiro de la infantería.
El Afghanistan,
La Tnrcomania.
Combate á pié de la caballería.
La Disciplina en tiempo de paz y en tiempo de guerra.
Apéndice al tomo I de la coleccion de leyes y decretos, expedido•
por la Secretaría de Guerra y Marina.
Tambien se está.n publicando las siguientes que terminar4n eu
.el tomo 111.
OBRAS EN PUBLICACION.

Estudios de guerra por el general Lewal.
Marchas y Combates.
Táctica de Infantería.
Curso de Topografia Elemental.

�387

386
JroKI,

Tomo II de 1a coleccion de leyes y decretos, expedidos por la Secretaria de Guerra y Marina.
Contiene ademas el tomo II las materias que indica el siguiente

,

PÁGS.

,

21 Orígenes de la táctica fr.mcesa. •.......... , , .. . . .. . . .. . . .. 165
22 Idem ídem, (concluye) ........ , ... , ...... , .... ... .... , .. 173
El papel de las localid.1des en la guerra.. , ............. , .•. 177
23 Idem ídem, (concluye) .......................... , .... .. . 181

La arlillerfa d&lt;J la marina italiana ........ ........ ........ 183
Historia del uniforme y dd equipo dd Ejército prusi;no de

ÍNDICE

· 1808 á 1878......................................... 185
JrÓlle.

PAGS.

~ A nuestros lectores. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . . . .. . . .. . . . . . •

• •

Fundicion de caííones.......... ~ ... .......... : . . .. . . . . . •
.2 Revista Militar Europea. . . ... . . . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . • . •
3 Revista Militar Europ~a, (concluyr) ... .............. ;, . . .
Di versos nombres con que se conocen algunas poblaciones.. . . .
4 Idem idcm idem, (continúa). . . .. . . .. . . .. . . ... . . .. . . .. . . ..
5 Idem idrm idem,
,,
. . . .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . ..
6 Idem idem idl'm,
,,
. . . .. . . ... . . .. . . .. . . .. . . .. . . . •
'1 Idem idem ídem,
,,
. . . . . ... . . . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .
8 Idcm ídem idem,
,,
. . . .. . . .. . . .. . . ... . . .. . . . .. . . •
9 Idem idem ídem,
,,
.. .. . .. .. .. .. .... .. .. .. .. .. . . .
10 Idem ídem ídem,
,,
...... ..... .. .. :. . . ... . . .. . . . .
11 Idem idcm idem, (concluye). . . .. . . .. . . .. . . ... . . .. . . . . . . . .
Servicio de exploracion y de seguridad para la ·caballería.. . . .
12 Idem íd, m idem, (concluye). ........ .. ....... . ... . ..... ..
La fortificacion del campo de batalla. . . .. . . ... . . .. . . .. . . ..
13 Idem ídem, (concluye). . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . . . .
Ojeada sobre la táctica rusa ..... . . .... ...................
La balística de las armas portátiles de fuego. . . . • .. .. . . .. . . .
14 Revista Militar Europea. . . .. . . .. . . .. . . . . .. . . .. . . . . .. . . .
Kotas sobre la guerra de Oriente..........................
15 Idcm idem, (continúa)..................................
16 Idem idem,
,,
. . ....... .........................
17 Idem ídem, (concluye) ..................................
18 Estudios sobre la ciencia de la guerra ..... .... .... .....·..•
Revista Militar Europea. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. • . .
19 Idem idem, (continúa) .. ....... ...... . ...................
20 Jdcm ídem, (concluye) ..................................
· Manual de fortificacion .. ... ................. , ... , .. , , ..

1
3
9
17

23
25
33

41

49
57
65
73

81
84
89

92
97
100
103
105

111
113
121
133
141
144

149
I:í7

161

•

•

Nota sohr~ la man3ra de aumentar el poder p~rforador de las
balas de ruptura . . ....... .. .................... : ..... 188
2-! Idem ídem. (concluye) ...... . ............ ........... . , .. 189
R vista Militar Europ .a: Suiza ....... .. ..... ......... . ... 193
25 Idcm ídem: Imperio Germánico . ..... . ..... ............... 197
Los fuegos de artillería .. ..... ................. .. .... .. , . 200
26 Revista Militar Europea:•Fiancio............. '" .. ....... 205
Los fuegos de,artillerín, (continúa)........................ 211 •
27 Idem idem ....... . ............ . .............. , ........ 213
28 Idcm idem................ . ............ . ... .. .'........ 221
29 Revista Militar EÜi-op ·a: E~paiía . .. ....... . .... ........ .. 229
Los furgos &lt;le artillería, (continúa) ............. .... . ....... 233
30 Ide1n ídem. . . .. . . . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . 237
31 Jd,:m idcm ....... •................... , ...... •.... .... ... 245
32 Idr m idem ..................................... .'...... 253
33 Idem idem, (concluye) .. ................. .. .. ........... 261
La puntería de las pir&gt;zas en campaiía........ , . .. . . .. . . . . .. 267
34 Idem ídem, (concluye ................................... 269
Ejemplo de formaciones tácticas de la infantería, caballería y
artillería del Ejército aleman.......................... 274
35 Una l\Iáxima de Napoleon .. .'............. .' .............. 277
36 Idem idem, (continúa) . .......... ...... ............. .... 285
37 Revista Militar Europea: Austria-Hungría......... ~ ....... 293
38 Idem idem: Francia.................................. , ; . 301
Una Máxima de Napo_leo~, (continúa) ................ : . .. . 306
39 Revista Militar Europea: Francia, (concluye) ...... , ....... , 309
Una l\Iáxima de Napoleon, (continúa)............. ."•.... .. 314
40 Idem idem, (concluye) ...... , . . ....... ,, ... , .... ..... .. . 317
Procedimientos empleados por el Instituto Militar Geográfico
de Viena, para la reproduccion de cartas y planos. . . .. • . . • 324
41 Revista Militar Europea: Rusia. , , .. , , .. , .... , .. , , ... , .. , 325
\

.

�388
PAGS.

Estudios sobre el combate .......................... : .. . . 332
42 Revista Militar Europ,a: Alemania. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . 333
Las fuerzas militares de la Rusia ...... , .................. 337
43 Idem idem, (continúa) .................................. 341
44 Idem idem, (concluye) .................................. 349
La capitulacion de Sedan .......... ... .. , ...... , .. . . .. . . . 352
45 Idem idem, (concluye) .................................. 357
La reserva y el ejército auxiliar .......................... 364
46 Historia de la guerra de ,itio, qesde la invencion de las armas
de fuego hasta 1880 ..................... ............. 365
La guerra de Oriente.-El paso del Danubio por los rusos .... 367
47 Revista Militar Europea: Austria-Hungría. . . .. . . .. . . .. . . . . 373
La guerra de Oriente.-EI paso del Danubio por los rusos, (con•
cluye) .. , .......................................... 377
48 Estudio sobre las formaciones de comba!•, ataque y defensa de
las posiciones y de los atrincheramientos................. 381
Las lecciones de la guerra ............................... 383

•

•

•

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39876">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39878">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39879">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39880">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39881">
              <text>48</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39882">
              <text> Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39883">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39898">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39877">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 48, Diciembre 24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39884">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39885">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39886">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39887">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39888">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39889">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39890">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39891">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39892">
                <text>1880-12-24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39893">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39894">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39895">
                <text>2011923</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39896">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39897">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39899">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39900">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39901">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6754">
        <name>Formaciones de combate en la infantería</name>
      </tag>
      <tag tagId="6756">
        <name>Índice</name>
      </tag>
      <tag tagId="6755">
        <name>Lecciones de la guerra</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1533" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="304">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1533/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._47._Diciembre._0002011918.ocr.pdf</src>
        <authentication>779b2e591d02ee673deaf247a1b49d85</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73601">
                    <text>TOMO

II.

MÉXICO, DICIEMBRE

16 DE 1880.

NúMERO

47.

•

SEGUNDO AÑO.
Condiciones de esta publicacion.
Se publica loe dlas 1, 8, 16 y 2, de cada mee.
Valor de la anscricion: UN PESO mellJ!noJ de-atro7fneradelacapital. Debe pagarse adelantado.

1

Loa pedldoedeauecrioionea yla oorreapona..:
c!a, debeu dlrigirae á la Seccion Bibliotecaria a.
la Secretaria de Guerra.

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Octubre de 1880.

AUSTRIA-HUNGRÍA.

ONFORME al complicadí11imo aparato par]amentario, que como consecuencia d11l dualismo, est,
\ :
funcionando en la monarquía austro-húngara, co•·•.....
rresponde á ]as llamadas Delegaciones discutir y
votar el presupuesto comun de las dos mitades del
imperio, así el del Ministerio de Relaciones, como
el de Hacienda y el del Minibterio de Guerra y Marina, siendo este último, como en todos los países
europeos, el más considerable. Debo advertir que ademas del Ministro de Guerra y Marina comun, á. quien están subordinados el
ejército permanente y la Marina de guerra, existen dos Ministros de
la defensa territorial, uno en cada mitad del imperio, de suerte que
en el presupuesto de Guerra y Marina que e~tá sometido á las DelE!¡
gaciones, no está comprendido ni el de la Landwehr austriaca, Di
.

{

..
1

: e...

j

1

•

�•

374

375

el de la misma institucion lrángnra, llamada en idioma magyar:

va, pues, en 1881, á. 110.538,850 florines, y rebajando las entradas del mismo, á 107.911,636, sicnclo superior el del año actual de
8,710,978.
Entre los capítulos que erogan mayores gastos que en el afio de
la fecha, son los principales los I\Íguientes: 137,147 florines para forrajes de 545 capitanes de infantería, que segun la proposicion del
Ministro han de estar montados en adelante, en atencion á que la
compañf~, conforme al órden disperso que está ahora Tigente en 1~
táctica, no puede ser safüfactoriamente sobrevigilada por un_ cap1tan, cuando éste se hnlla á pié; 410,950 florines par!\ pensiones,
(montepíos); 2.562,592 más, por haberse hecho menores economías
por me«lio de medidas adrniuistratirns; I.091,103 para aument~r !
mejorar el mocho de la tropa, el cual es in$uficiente y el más hm1tndo de todos los ejércitos europeos, no recibiendo el sohlrido austrobtiugaro absolutamente nada para su cle,mynno, ui café, ni sopa.
En el pre:supuesto extrnordiunrio ~e piden para la contiuuncion de
las obra!! de fortificacion, en la frontera. del Tirol meridional conira
Italia, 200 l 000 florinel-·l para la rcconstruccion y el aumento de 1for•
tificaciones permanentes en el puerto de gnerrn Pula, en el .Mar A&lt;
tico, 750,000, estando avaluad~K dichas obms eu su totalida1l rn 3
, 4 millones, cuya suma se repartirá en ,arios años; para In conclusion de la fortaleza y del campo atri11cberndo de Cracovia, en Galicia 700 000 de los 3 ruillo11es en que e~tá amlm\d1i pnra las 111te\·a1
ob;as pe rmanentcs de la fortaleza de Pizemy6l, situada_ tamliien e~
Galicia, cerca de la froutera rma: de 5 millones y me&lt;ho en que dichas obras están avaluada!!, 400,000 para el año entrante; para cerrar el camino &lt;le Predi} quo conduce á la frontern italia!_la, 100,000;
pam la reconstruccion de h cerradura. del Valle en el cami110 1le ~onteba, que conduce tambien á. la frontera italiana, 500,000 fiormer,
y 250,000 para el próximo año.
. .
Miéntras que pam las tropas que guarnacen las dot! Provmc1u
turcas nuevamente adquiridas, Bosnia y la Herzegurina y el rri'
1,.
flormc~;
.
torio &lt;lol
rio Lim , se habían votado en 18S0, 8.04h,000
.para
1881, solo se piden 6.338,000 6 sea I.70i,000 ménos, en atcnc1on'
que la seguridad ptiblica ha aumentado considerablemente en aque1las Provincias, no habiendo ya peligro alguno de que vueh·a á esta-

Bo11véd, cuya palabra significa: defensores de la patria. De la misma mauern hny, ademas del Ministro de Hacienda comun, cuya esfera. de nccion y cuyas atribuciones son mínimas, un Ministro de
Hacienda particulnr para cada mitad del imperio.
Li\s rnenciona&lt;lns Deleg¡\Ciones est:1.n compuestas de representantes de lns cuatro cámaras del imperio, dos austriacas y dos htingaras. Estas cuatro corporaciones parlu.mentarias eligen, cada una de
su seuo, á cierto nómero &lt;le delegados que tienen la facultad de discutir, modificar, aprobar 6 reprohar los tres prei:upnestos comunes,
resultando de estn organizncion, que la representacion popular solo
ejerce una influencia indirecta sobre los mismos. Alternativamente
las Ddegnciones i;e reunen un año en la 'capital &lt;le Austria, (1) el siguiente en la de Hungría, (2) tocando en el presente el turno á. la
oltima. Ya so bnll.ln allí reunidas las Delegaciones, habiendo comenz,ulo las discusiones preparatorias de los presupuestos. El que
nos interesa es el de Guerra y Marina, y voy á. decir algunas palabras sobre el mismo.
El conde de Byllanclt-Rheidt, l\Iinistro de la Guerra y Marina pide en su presupuesto ordinario para el ej~rcito permanente en 1871,
la 11uma de 94.04S¡154 florines, (3) 3.973,.356, más que en este afio.
Rebajnn«lo lll·s entradas especiales del Ministerio que son de 81,561
menoreii que en el presente año, el presupue,;to líquido ordinario importa. 91.511,540 florines, 4.055,117 más que en 188U. Los gastos
extraordinarios del ~linisterio de Guerra para 1S81 están avalul\Cloa
en 6.957,833 florines, 3.478,500 más que en 1880. Todo lo que se
pide para los gastos militares en 1881, representa. una suma de
98.(69,373 florines, 7.533,tH7 más que la que fué \'otada. por las Delegaciones para el año que corre.
La Minina de guerra requiere para 1881, 7.938,865 florines, ..••
1.117,3(:&gt;l más que en 1880, de los cuales 484,313 en el presupua.
to ordinario, y 693,04~ para gastos extraordinarios.
El presupuesto total del Ministerio de Guerra y Harina se ele[l] Viena.
[t] Badapell.
lll U11 llorill nle 1111 poco mé1101 de:cuatn(realea.

n,-

1

�377

376
llar allí una insurreccion de la poblacion mahometana, por cuyo motiTO el Ministro de la Guerra pnede reducir mucho las guarniciones.
En el presupuesto ordinario de la Marina se piden paT!l 1881,
318,000 florines más para la conser,acion del material de In flota.
En el extraordinario se piden 223,000 más para el mismo objeto¡
para la artillería de marina, minas sub-marinas
y torpedos1 3771000·I
•
Y para construcciones marítimas sub-marinas, 72,000 florines.

El presupuesto de la guerra está dividido en 27 capítulos, segun
los objetos á que se destinan las sumas parciales, á saber:

Del frente.. .. • .. .. .. .. .. .. .. 76.806,093
Vestuario y camas. . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • • . . . . . . . . 7.399,048
Gastos de acuartelamiento. . . • . .. . . . . . . . . • . . . • . . . . 6.343,226
Remonta . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.599,633
Premios de servicio para sargentos........ . ........ 1.900,000

---

Total. . . . . . . . . . . . . . 94.048,000

Hay probabilidad de que tocias estas partidas serán votadas, casi
.sin deducciones algunas.
CÁRLOS DE GAGBRN1
Coronel.

Direccion central.. , • . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • . . . • . . .
Autoridades militares, territoriales y locales. . . . . . . . .
Intendencias militares é inspecciones. . . . . . . . . . . • . . .
Cura de almas (capellanes, etc.)...................
Administracion de justicia militar.................
Comandancias superiores y Estados Mayores.. . . . . . . .
Cuerpos de tropas y gastos generales para los mismos. .
Establecimientos de instruccion militar.... . . . . . . .
Junta militar técnica y administrativa..............
Almacenes de víveres. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Idem de camas. . . . . • • • • . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . .
Establecimientos administrativos de vestuario.... • • . .
Artillería técnica. . . . . . . . • . . . . . . . . . • . . . . . . . . • . . .
Depói;ito del tren... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Materiales de zapadores..... . . . . . . . . . .. . • • • . . . . . .
Direcciones de ingenieros y de contribuciones militares.
Instituto geográfico-militar. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Servicio de sanidad, Cuerpo médico militar. . . . . . . . . .
Pensiones (Montepíos). . . .. . . .. .. .. .. .. .. .. . . . .. .
Prisiones militares. . . . . . .. . . . . . . . .. . . . .. .. .. . . . .
Gastos diversos.................................
Abastos (proveedurías) ...........................
Ranchos • • • • • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

466,000
430,000
858,000
152,300
320,120
1.728,403
22.052,244
1.066,659
176,085
528,829
39,453
147,352
2.654,939
75,313
32,000
2.080,000
346,000
3.122,674
11.000,000
61,400
2i9,0ü0
16.071,474
ll$. l 18,602

Al frente.. .. .. .. .. .. . .. • .. .. 76,806,093

t
LA GUERRA DE ORIENTE.
EL PASO DEL DANUBIO POR LOS RUSOS.
(OON0LIJll),

Por lo demas, en el parte del Gran Duque, no se di~tingue el menor vestigio de vacilacion en cuanto á la direccion general del movimiento. Desde un principio, el Estado Mayor arregla la marcha de
las tropas sobre el curso del Wede, río que desemboca en el Danubio, paralelamente al Aluta, al E. de Nicopoli, más acá de Simniza.
Como se ve, en principio, la línea general de la operacion estaba ya
fijada. Los ensayos no existieron sino en la adopcion de un punto
determinado. En tales límites, la opcion dependí!i de las circunRtancias, del estado del Da.nubio; y el general en jefe tenía que decidirse
en el acto, al recooocer él mismo las localidades. Desde luego se
había decidido por Simoiza; pero sus alrededores estaban áun muy
inundados. Entónces escogió "un lugar río abajo de Nicopoli," (dice
el parte).
·
Del 20 al 24 de Junio hizo per11onalmente un reconocimiento tan
secreto, que nadie supo, en el cuartel general, ni el objeto ni la di-

�379

378
reccion &lt;~el vi~je del Gran Duque. Observó que el paso á. viva fuer~ en_ N1cop~li 1 podría ser muy largo, y, cerciorándose de que en
Simmza el mvel de las aguas permitía el paso1 se fijó definitivamen•
te en su primera idea.

•
I

IV.
Contiene ~l parte minuciosos pormenores sobre los preparativos
de la ope~c1on. En el B:\jo Danubio, las condiciones del paso del
~2 ~e Juiuo fueron consiclenulns como fácile~. Desde fines do Mayo 7
e~ rio, desde Reni basta Hirsowa., estaba en poder de los rusos, deb1Clo á Ins hazañas de las chalupns de torpedos.
Nada se o_puso á la conr-truccion del puente entre Baib y Ghecet;
1~ vnn!?t1ard1a del general Zimmermnnn pasó el río en balsas, atrev1&lt;lame~t~, á pesa~ de la extenhÍOn de las inundaciones; las pórdidns
no c@s1~tieron, (1Iice el parto), mas que en 5 oficiales y en 137 soldados muertos ó heridos.
En rea_lida~, laR dificultades no fueron mayores en el paso princi•
pal, en S11nr11tza. ¿El Estado Mayor ruso ignoraba realmente quo
lo!i turcos no lle_ prepar,\ban á disputar el pa~o del rio? Debí!\ sospecharlo, de la misma manera que Kherim-Pachá no pudo eqni\·ocnrse sobre la empresa de los ru~os.
En_ tod~ ~aso, segun lo demue~tra el parte, el Gran Dnqno tomó
suQ c~1,po~1c1oncs y sus precaucione11, como si esperara encontrar en
la orilla opuesta una vi'\";1. resisteucin.. Se pui-o correctamente en regla con el métoilo que exigía: 1", una di version activa, (el pn~o del
Cuerpo &lt;le Zimmermann en la Dobrourlcha); éstn, como ya lo hemos visto, fué algo prematura, ndelantánclose á. los acouteimicntos·
2", un fol~o otaque_, (~1 bombardeo de Roustchouk y de Nicopoli);
en Ro'.1stchouk, prmc1palmente, las cosns fueron un poco léjos; el
part: ignora qt~é ef~cto,_ cxnctamentc, produjo el bombimleo, pero
resu,ta de te t1momos urecusables que principalmente la ciudad
(compue ti en gran parLe de holgaros y de cristianos), fué la quo
pagó los ga,t-Js de aquel falso ataque.
D 1 20 al 24 de Junio, diez chalupas de vapor estuvieron ocupadas en sembr,u torpedos en el Danubio entre Nicopoli y Roustchauk.

·un primer varadero se estableció rio abajo de Parapnnu; un segnn.do en Flamunda, río arriba. Los monitores turcos procuraron resistir; ll\s chalupas les dieron enza de un11, manera vigorosa. El parte
se complace en citar dos hazañas beróicas; cierto capitan dirige su
chalupa á 3 metros de un monitor; en una empresa de e~tc género
fué herido, á. bordo de h1 Schoutl.a, el pintor Verestchaguine. Los
monitores turcos se retiraron á Roustchnuk, con excepcion de dos
que subieron hasta fücopoli en donde fueron c:1ptura.1lo~.
Despucs de eRas escaramuz11s- significntirns, ¡larócenos muy dificil que los t.urcos no penetraron la~ iuteuciones de sus a&lt;lversarios:
el 2 l de Junio, Abdul-Kh1:rim ten fa perfectamente tiempo para
reunir tropas en la direccion amenazada. A ménos de a&lt;lmitir una
indiferencia y una apatía lle\·adas hasta el exceso, y bni;ta un exceso inverosímil, debemos creer en u;a táctica prcconcehitla.
El 26 de Junio, por la noche, organizó el geneml Ricliter, en
Simnizn, los convoyes de pontones que embarcaron In divi~ion Dmgomiroff. El primer convoy partió á lns dos de la maimna con la
brigada Jolschine; la travesta, silenciosa, como debe suponerse, duró tres cuartos de hora. ~o hubo resistencia en el desembarcadero;
pero á poco lo. artillería turca, desde las alturas de Sistowa, rompió el fuego contra los convoyes ~siguientes, que pasaron el rei,to
de la division. Cinco pontones con dos cañones se fueron á pique.
El general Drag(•miroff, que había tomado pié en la mórgen derecha, lanzó dos brigndns contra Sistowa; el combate duró basta
el medio día. El parte pondera mucho ]a enérgica resii;tet!cia de
los turcos: fué menester, (dice), arrojarlos á la bayoneta de casi
eada uno de sus pnn\petc,s. Las p~rdidas de los rusos fueron de 31
oficiales y 737 soldados, nna__tercera part\' muerto~, el resto heridos; tuvieron ademas 53 prisioneros. No hay duda de que ya eSOI
guarismos fueron sérios, y prueban que los turcos resistieron enérgicamente; pero áun así, no exceden de:Ia proporcion de un simple
combate.
El dia 28, al mismo tiempo que continuaba el paso de las tropas
en chalanes, comenzaron, construir_un puente fijo. Un material de
180 pontones y de 734 balsas fu6 llevado?por eI°Aluta hasta Sistowa, desfilando por enfrente de Nicopoli. Ciertamente loa turcos que,

�380
en Nicopoli, disponían de cañones de largo alcance y de dos monitores, bien habrían podido oponer sérios obstáculos á aquel convoy. El
parte habla solo de la pérdida de cuatro balsas. En este caso, tambien tesa inercia no parece mejor una premeditacion?
Concluye su parte el Gran Duque con fecha 30 de Junio: en aquel
momento áun no estaba concluido el puente. Sabido es que su construccion se retardó más todavía con motivo de una tormenta que
sobrevino en los primeros dias de Julio. En cuanto al número de tropas que ocupaban la márgen derecha en aquella fecha, (Junio 30),
citaremos conforme al parte: todo el Cuerpo Dragomiroff, con un regimiento de coencos del Don; otra division de infantería, (la 35ª), y
una brigada de cazadores, (la 5.ª). Pero haremoa notar que aquellas
tropas, (aunque ya bastante numerosas}, no podían moverse de la
plaza por falta de trenes y de artillería. El paso en órden tácticor
con Cuerpos constituidos de manera. de poder entrar en campaña, y
principalmente el paso de la caballería (que se lanzó sobre Tirnowa
y los Balkanes), no comenzó sino despnes, el 3 de Julio, cuando el
puente estuvo concluido.

v.
Pero no nos adelantemos á. los acontecimientos que valdrá mejor
que tratemos ulteriormente, en vista de noticias más completas.
Ateniéndonos al parte de que hemos venido ocRpándonos, el Gran
Duque saca esta conclusion: "qne el paAo del Danubio ha alcanzado el mejor éxito, más allá de cnn.nto podín. e!lpcrarse,n y felirita al
Eruperador por t:l jeliz resultado de tan dificil operacion. Sin duda, el parte tiene razon; en este sentido: que para los rusos era cosa
grave cruzar el Danubio. Y debieron sentirse muy satisfechos al haberlo logrado á tan poco costo. Pero, para ser j 11s tos, debemos reconocer igualmente que, si la operacion fué tan dificil, más bien se
debió ello á obstáculos materiales (como el desborde del rio), y á los
preparativos técnicos, que no á una verdadera resistencia u.e los adversarios.

L. Jezierski.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39850">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39852">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39853">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39854">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39855">
              <text>47</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39856">
              <text> Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39857">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39872">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39851">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 47, Diciembre 16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39858">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39859">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39860">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39861">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39862">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39863">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39864">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39865">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39866">
                <text>1880-12-16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39867">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39868">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39869">
                <text>2011918</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39870">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39871">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39873">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39874">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39875">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6723">
        <name>Austria-Hungría</name>
      </tag>
      <tag tagId="6753">
        <name>El paso del Danubio por los rusos</name>
      </tag>
      <tag tagId="6075">
        <name>Guerra de oriente</name>
      </tag>
      <tag tagId="6716">
        <name>Revista Militar Europea</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1532" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="303">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1532/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._46._Diciembre._0002011913.ocr.pdf</src>
        <authentication>18b9b4a906a87bd61ef8629c870278fa</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73600">
                    <text>MiXIC01 DICI.illBRE

To110 II.

..

NñMERO

8 DB 1880.

(6 .

SEGUNDO A~O.
Condiciones de esta publicacíon.

le pabllca 1(11 cUu 1, 1, 16 J 2, dt cada mea.
1 L o a ~ de BUmciooff J la eorrMJ)Oll.,,._
VJ!or de la 1111Criclon: UN PEl:IO weneual den• cla, debe1J dlrí¡¡iree i la lk:ccion Bibliotecaria Oe
-.01fneradelacapllal. Debepaguaeadelantado. la Secretarla de Gutrra.

msTORIA DE.LA GUERRA DE ~ITIO,
.

.

DESDE LA INVENCION DE LAS ARMAS DE FUEGO

D.tST.l 1880. [t]

-~
1

(&gt;
---~-;.,.
1

•

~ L coronel de la artillerfa prusiana; H. llüller; se ha
"
L~ hecho una notoriedad merecida con la publicacion dq cierto número de obras que tratan de laa
cuestiones de artillería más , la órden del dia. Se
ocupa hoy de la g~erra de sitio, y se ba propuesto, con tal mo!ivo, dar una idea gen~ral de loa
principios que han Bido emitidos sobre el ataque
y la. defensa de las plazas.
Á pe~r del título de tlU libro, el autor no se ha contentado con
hacer una simple e:xposicion histórica (que ya no está por hacer},
sino que ha procurado hacer resaltar la relacion intima que siempre,

.

(l] "Gcschicte des FeEtungs Kriegu, etc.," por II. Miiller, teoieote coronel de artilleña.
1 vol. eo s.•, 222 pág.-Berl.in.

•

�366
ha existido entre el desarrollo de las plazas fuertes y el de los me
dios empleados para apoderarse de ellas.
·
Esta historia ha hecho á un lado, y con razon, todo lo que ha pre•
cedido á la_adopcion de las armas de fuego, porque laa máquinas 6
métodos utilizados ántes, no pueden presentar más que un interes
arqueológico. El autor ha dividido en cuatro períodos el espacio
comprendido entre el afio de 1350 y la época actual, y para cada
periodo (despues de haber expuesto el estado general de la fortificacion), examina el de la artillería, y describe en seguida los método'!
que de los adelantos sucesivos de ambos se han venido adoptando
para la guerra.
El primer periodo (1350-1700), llega hasta Vauban; el segundo
(1780-1815), termina con la caida de Napoleon; ambos han sido tratrados muy sumariamente; mié11tras que el tercer periodo (18151860) y el CHarto (1860-1880), han recibido toda la ex.tension necesaria.
•
Debe notarse, en efecto, que desde 1815, no solo 1011 principios
nuevos que se han abierto paso re specto á fortificacion, sino tambien los progresos hechos en las armas de fut:gv, bvLre todo en )as
pieza11 rayad~, han producido en el sistema de la fortificacion permanente una transformacion radical, cuya evolucion aún no se ha
completado hoy. Por consiguiente, uno de los problemas más urgentes, en la actualidad, es constituir para la guerra de sitio una
enseñanza táctica que responda á las nuevas condiciones.
El autor demuestra cómo se ha resuelto la cuestionen las distin•
tas épocas, y cómo, en 1870, poco se habta adelantado á este respecto, puesto que, para las m_nuerosas plazas que fueron sitiad.as en
Francil\, tuvo que recurrirse á. métodos por lo general anticuados¡
finalmente, expone las tendencias y los trabajos que se han hecho
en esta vfa, y precisa el estado actual de la cuestion, no solo bajo el
punto de vista espcciál de los oficiales de artillería é ingenieros (como casi siempre ha sucedido), sino de manera que todos los oficia.les pu~dan hacerse cargo exacto de e11te asunto, que hoy tanto in~
.. .resa, , laa tres armas•
.,'Sentimos que el ,coronel MüUer, quizá á pesar suyo, haya dado
demasiada preferencia á su arma
. {la artillería).

367
Efectivamente, nadie desconoce la importancia. que tiene el papel que desempe!ía la artillería en el atRque y la defensa de 1~ pl&amp;!118 pero creemos que en el po"enir, wbre tod.e&gt;, las tropas de mp
' y de infanterfa, tendrán que tomaT una gran pe.~en~
nieros
operaciones que exige un sitio.
•
Ademas 11lgunas füroras generales habrían facilitado ciertamell•
te la lectu~a del text~, y el asunto nada habría ~rdido en interea
si el autor hubiera hecho siempre justicia á los franoeees, al hablat;
de la nltima guerra.
Aparte estas pocas reservas, debemos reconocer que la D11e.a obra
del coronel Müller es digna de las precedentes, que el autor (que ha
aido profesor de la Academia de Guerra de Bcrlin), ha dado P111~bas
de una gran competencia y de una vasta erudicion; Yque su libro
puede ser leido con provecho é interes. .
. '·
Como hemos procurado indicarlo, este hbro,no es aolo una histoii.
ria de la guerra de sitio, ee tambien un verdadero tratado, Y.tratado suscinto del ataque y de la defenll!' de las plan11, deduc1do ae
eu historia. •

0

.

.

J. B.

•

LA GUERRA DE ORIENTE.
EL PASO DEL DANUBIO POB LOS ,RUSOS-

l.

...

Con fecha 30 de Junio de 1877, dirigía el Gran Duque Nico14s al
Czar un parte sobre las operaciones del ejército del Sur, desde la
declaracion de la guerra hasta el paso del Danubio inclnsivam.ente.
Ese parte fué publicado por el I,ivdlido .Ruso de~ 8 de Julio siguiente; la Revista Militar del ExtranJero publicó u~a traduecion de él el 14 del mismo mes. Aquel documento pemute hacerse

�-

.

GIIJO, 4t o• ■st,a._....te ...,,

4a

todo, lal ¡ipr.mtDOr411 J

.• l •t•·qae idalla la cpr.aeioo 41119 psaew.OIR'9D lot ru19.11. Y deGQDOI.....,._,. •~ ,,_.oe ¡an.- el ..-Iio 4'0Dlpkw de loe i.
Glíoa, DIII falla la ~ U . . (el ,.,..ieJ Búado lla:,.pr otoma,.
ao). lntereDDte eerfa conocer, por la relloima de Joa tuJC08, cúl fú
11,..-lida msqta·de ~ncia•• encona,nQl •• adve.-rioa; aá

ül mmea 'GGmplll&amp;üto, padd&amp;..- alpu e n ~ cierta•
In lli .i. . . . . . .b i ~'de la pn..
.
El ejército del Sur pu6 la frontera rumana ..-24 c)e Abtil de
ISff;. llpD.ál ~ ..i Gran J)uque ~ieolM, • oompoofa de aua&amp;lb Ouerpaaiel 7!,« g., el U! y el 1r.), ademu de tms divisiooea da
ilaWler1a nplir y de llhadifttiou. d4 QAe))erla del ~ucaso. En •

IDflÍDa"6pooa, OWCII t,rea-Caerpea (el A.•, el ~ J el 1'~), fueron deaigudoe pt,ra completar el ején:ito del Sur. En auma, las fuer1111 reu-

~ en: la.ftmilera; U.U.pera eDVlrU'C!Qpda,,IICGIDpoDian de
atle Olerj,ol de ej6rói$o y de CDGto clivi1iooea independiente&amp; de
~ b o n ':IIL1o1ardt •,ono homldee. ..,.;,,. "'papel.
Para eetimar la difereacia entre eae guariamo y loa efectivoa ralea, neceaitanamo&amp; de datol poaiti'foa; ain embargo, podemos suponer
que el Miomerio de la Guerra hizo cuanto le fué posible pan man- •
tener loa ouadroa completo&amp;. Ese n11mero de 220,000 hombrea cemaponde , una movilizacion qué dur6 deede Noviembre de 1876
la.uta Abril de 1877, (cinco meaea muy completos). No deoimoa que
el ejéroito pudiera haber eatado liato 4ntea, ai hubiera sido menuter¡ pero • Plf • - - ~ 49! ~ 14f-,i, .ia{ como exlati6,
pra reunir fi0,000 hombrea, nada pneba en cuanto al poder de
moyililloion de Rusia. No ea un uperlmento deciai'fo, como muy
generalmente 118 W óom.p'ficiló en Wtlo.

-

uae principa1es y de una :ni firieá- .&amp;clüdnftio que•• • •
eenara JJ!lr&amp; el trána~ del máteñal ~ o 14~ 181 p1'&gt;rilic,ael
t abaateéimiéntoe, •1 que lu hopU .igtt11Mtr amboa oaminoa, el
c~lcu1o ordinario ae 20 kil6meÜOs pOt at., pMá un cáerpo de
cito, darfa un periodo de ninhloe diu -pare la Uep)i mceai• de

•J•

las ~ropu1 (101 siete Coerpoe), en cloa oeluma,, , la lfnea. 'del Danubio. Pero ae COU1prendeñ que • bnpoelb1e calcular tao rigaroeamente para una diatancia de 160 legua&amp; r pot an -contingente dtt
2'.aU,000 hombrea. La dlataQoia miillUI y~rfa p&amp;n lu diHl'IU columnas, ora estén , la deréoha, -oia eelén , ~ ill{Qierda 'Cltl 6lden
de batalla. Ademas, ae neoeaitQ ift\effaloa dt :mareha para lo. do,up necesarioa, 1 4M&amp;Cio1H11 a deeoahlo entM 1• Oaerpos. No •
mucho contat treinta ~iaa. Tal ea, aobre poc,o mao m6DOI, la 1,eíe
de cl11culo del movimíento del ei6rcito allman el&amp; Sedan , Pana 'el
"
•
.,
1
'
mls considerable qne ae conoce en la laitloffa de 1a'I guerras modernaa). Sern e• cuenta, loe 1'1l808,' alidoí el clit lt4.de Abri~ ba1&gt;rfaa
poclido estar el I&amp; de Mayo en el Danubio.
• A'hora bien, toma~ el ()rclen de mansllaa, aegan, lo anota el ~·
te, encootramoi que, iolameate ó8'ro Caerpoe • •te, eduYÍIIVll
nunídoa
iel 31 de Mayo en la :ptod...t•l rio; como 1e w,
para aquella oonoentracion parcial, era ,a ua atrll6o de .eia diai,
atraao 10bre el que llama la -atincioo el Gru Daq_.. lblamd. Ka
cuanto, loa otm trea O.erpoe, • 14! m11 ia1Dfpor6 Al gra•Ml
ejército ,ntea- ul dia 13 de Jwn.... 1 3 ' ~ no_ lleg6 a • ~
nea de _Junio; y el 4• )Np Wjmt1, ecRDf r6'8n•, ttmaMo poeiáione1 en éltim&amp; Ala. Oomp,-tiendo -.ú.., vei t,ae;pol en ,l-oanjunto del movimiento al q u e ~ , • w q• él .atniN aedió
de aeia diu, iodicüo por il pide, áll•fll aameatarit • - - •

,nte,

una mitad.

de

IL

.

'

. El ~ a..,riqe ~ ..-,l,a ati1. ejéiclto deede la frontera, 1 lp
eonoen~ ep e11'üubio. La di9t&amp;ncia ele t. \ale ele concentra._ ~la~ 4e JQOviliiad~ por ef ~ clel ~ieth, ea cui por
~ine ~ q f&amp;o ~ ~ dran Duque ~llia de c1ol ca-

~a ello lo ~• faere, el 0taa Da~MlÜMlJ• en• parte la
len\'ltu4 de la marcha, oemo .... ~ ' 6lu UuiMGOIIMDMI
q'de (eomo llin ida • itcoidatf), .,,_.,u , . . ~• •hu 1a
primavetll. 11 JfgilDIB ü .. .. agaifl m ~V.la:flill' il ,aaif'atme: de lel mODk!e de
nadsllllNlQlflll ñDI ...
forman uu .nifM.....pemltl• ._.. _...., 'lllpl cW---.
8ón °'iostantoll follll qoeiuw 4194_..1'1 ejfrelto tii.o. Y (...-

T"111il_........

�370

371

ga el parte), á consecuencia del desborde de esos rios, los caminos
estaban intransitables; muchos puentes, tanto en aquellos caminos
como en Jas vías férreas, habían sido arrastrildos 6 destruidos por
la impetuosidad de las corrientes. El Gran Duque añade, con más
verdad, sin duda, que consideracion· hácia sus aliados rumanos:
"Encontré los ferrocarriles rumanos áun peor construidos que lo
que podía esperar, y ademas, provistos de una manera muy insuficiente en cuanto á personnl y á material rodante. La mala imtalacion de Jos ferrocarriles fué tambien, en parte, la causa de las continuas averías que hubo en los puentes."
Las dificultades fueron grandes, principalmente para el tmnsporte ·
de fa artillería de posicion, de los equipos para puentes, y de las
chalupas de vapor (material todo indispensable para el paso del rio).
Efectivamente, era menester comenzar instalando baterías de posicion, de largo alcance, para poder bombardear á las fortalezas turcas de Roustchouk y de Nicopoli, rio arriba y rio abajo del punto
de paso¡ luego, la flotilla de chalupas debía (en el punto indicado),
establecer varaderos de torpedos contra los monitored turcos, protegiendo así la maniobra de los pontones y balsa.e. Aquellas máquinas no Hegaron segun el itinerario arreglado por el Estado Mayor.
El parte echa la culpa, otra vez, á esos pobres ferrocarriles rumanos.
¡Caramba! (podrían contestar en Bucharest), la muchacha más linda del mundo no puede dar más que Jo que tiene. Á no dudarlo, los
ferrocarriles construidos en Rumanía por el famosísimo Stroussberg
son muy defectuosos; pero ¿no ha sido bo.stante la suerte de l~s ruso11 con encontrárselos tan á la mano1 Sin los auxilios prestados por
la linea lassy-Bucharest-Slatina, dudoso es que el ejército del Sur
hubiera podido pasará Bulgaria, ni siquiera el 27 de Junio.
Ademas (agrega el Gran Duque), el desborde del Danubio ha sido
este afio excepcionalmente fuerte y prolongado; las aguas no bajaron sino con suma lentitud; todavía en Junio, en el Bajo Danubio,
estaban á 15 piés sobre el nivel ordinario. Por esas diversas causas,
tuvo que aplazarse de dia en dia la operacion del paso del rio¡ el
Estado M;ayor contaba con que todo estaría listo por fin, en el Bajo
Danubio, para el 24 de Junio; el general Zimmermann recibió órden de ayudar de antemano al movimiento principal pasando, en

Matchin, á la Dobroudcha. Pero en el (iltimo momento, nueva de~ora de tres dias por la llegada del material¡ hubo necesidad de deJar la operacion del grueso del ejército para el día 27. Así se explica la. diferencia de cinco dias entre los dos pasos de Matchin y de
Simnitza¡ es lo que en estilo militar se llama un a-coup.

III.
Para escoger el punto de paso, resulta del parte que ia'mediata-mente se décidió el Estado Mayor, de una manera general, y como
operacion principal, por la seer.ion del Danubio vecina de Nicopoli.
Habíase renunciado á la Dobroudcha á pesar del precedente de
1828, y por más que sea el en.mino tradicional, clásico, de los ejércitos que desembocan del valle del Pruth á la Bulgaria.. Pero precisamente para tapar ese camino, fué para lo que los turcos establecieron el cuadrilátero entre el Danubio y los Balkanes.
Si al cuadrilátero se agrega la escuadra turca que operaba en el Mar
Negro, se comprenderá fácilmente que la Dobroudchn. no es ya más
que un cul-de-sac, suficiente para hacer una division, para una accion secundaria¡ pero uu ejército considerable como el del Gran Duque no tendría allí espacio sufipiente y no le sería posible maniobrar. En cuanto á fa seccion del Danubio enfrente del cuadrilátero,
inó.til era pensar en ella¡ habría sido indispensable apoderarse desde luego de las dos plazas, principalmente de Roustchouk; pero
aquello podía ser negocio de un sitio prolongado, y hace ya mucho
tiempo que no se acostumbra subordinar una campaña á un sitio.
Encontráronse, pues, los rusos obligados á escoger el punto más
conveniente á la derecha dei cuadrilátero, entre Roustchouk y Vidin. Desde luego, la seccion de Nicopoli estaba indicada, se imponía
por de~irlo así. En Constantinopla, hace más de seis meses, oimos
decir á oficiales turcos, que los rusos pasarían el Danubio en direccion á Tirnowa. Efectivamente, la linea. Nicopoli-Tirnowa, que es
la qae pasa más cerca del cuadrilátero, es lo. que permite pasar loe
Bnlkanes por el camino más directo, rumbo á. Andrinópolis. De Nicopoli á Timowa, hay cuatro jornadas poco más 6 ménos. De Tir-

�372
nowa se abren dos desfiladeros al través de los Balkanes (el de
Scbipka, rumbo á Kesanlik, y el de Kazan, rumbo á Slivno y á Jamboli). En Jamboli, cabeza de linea de ~n raii:ial del ferrocarril de
Bollova á Constantinopla, se encuentra uno á. cuatro jornadas de
Andrinópolis.
,
Ya en Bulgaria misma, la posesion de Tirnowa tiene por 'si misma un valor moral, una importancia política; es la cnpital hi!!tórica
y religiosa de la Provincia¡ el Príncipe Tcl1erkw;sky1 firmando sus
decretos 'en Tirnowa, es para los bñlgaro11, no un conquistador de
patio, sino un gobierno e~tablccido. .Ademas, la region &lt;le Tirnowa
se encuentra lo bastante léjos de la frontera sérvia, que es una zona
excéntric!\ bajo el punto &lt;lo Yista militar y peligroso., bajo el punto
de vista político.
Por una ñliima consideracion que se relaciona con el paso propiamente dicho, Nicopoli se encuentra sobre el Danubio, en el confluente del Áluta. El Aluta, que sir\"e do línea de demarcacion en Rumania entre el ejército rumano y el ejército ruso, es el único rio que
sea titilmente navegable en Valaquia; por eso ha adquirido uua impertancio. detern1i11ante para el trani-porte del material de puentes.
El ferrocarril llevó dicho material hasta la estncion de Slaina, en el
.Aluta; &lt;le alli, no babia ya más que lincerlo bajar el río hasta el Danubio, en frente de Nicopoli.
Tales eran las ventajas; pero la mednlln. tenía un reverso. El
peligro de operar con el cundrilátero de flanco, salta desde luego, á
la vista. · El ejército ruso se exponía á verse atacado por rotnguardia en el momento en que su Tnnguartlia e¡,tuviera ya comprometida en los Balkanes, y en que su retnguardia se enc'ontraro. todavía
del otro lado del Danubio. Si los rusos se dejaron seducir por la
· perspectiva de realizar muy pronto una ventaja considerable, por
otra parte su maniobra podía proporcionar á los turcos la oportunidad de hacerles sufrir una derrota decisiva. Así se explican, muy
naturalmente, en ese paso del Danubio, la audacia de los primeros
y la reserva de los segundos.
[ContlDaariJ.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39824">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39826">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39827">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39828">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39829">
              <text>46</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39830">
              <text> Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39831">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39846">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39825">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 46, Diciembre 8</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39832">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39833">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39834">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39835">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39836">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39837">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39838">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39839">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39840">
                <text>1880-12-08</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39841">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39842">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39843">
                <text>2011913</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39844">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39845">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39847">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39848">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39849">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6753">
        <name>El paso del Danubio por los rusos</name>
      </tag>
      <tag tagId="6075">
        <name>Guerra de oriente</name>
      </tag>
      <tag tagId="6751">
        <name>Historia de la guerra de sitio</name>
      </tag>
      <tag tagId="6752">
        <name>Invención de las armas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1531" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="302">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1531/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._45._Diciembre._0002011908.ocr.pdf</src>
        <authentication>2fef751c61f939c5cbbd88f537850a8b</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73599">
                    <text>TOMO

11.

MtXICQ, DICIEMBRE

1~ DE 1880.

NúMBRO

45.

SEGUNDO AílO.
Condiciones de esta publicacion.
Be publica loa diu 1, 8, 16 y 24 de cada mee.
1 Loa pedidos de susi'l'lclonee y la rorreaponde11-'
Valor de la &amp;U8Crioiou: UN PESO lllen1ual den- cia, dehe11 dirlgirAe á la Seccion lllbtiolecarla de
royfueudelacapital. Debepagarse&amp;dela!Jtad0.
la Secretaria de G ,1errL

LA CAPITULACION DE SEDAN.

JI

~1 ,. ,~

(C0N0LVU:),

RAN ]as dos y media cuando Mr. de Saint Haouen
cumplió á, su vez con su mision, entregando el du:
~ 1
plicado del billete; en aquel momento (asegura el
testigo), la ciudad estaba vacía. Esa declaracion
concuerda con la del coronel Martin, quien nseg11ra que atra~esó todo Sedan sin la menor dificultad
con.su regimiento de coraceroA, para irá Balan.
¿Qué rei-pondió Napoleon IIH "Su Magestad
con8ultó á algunos generales ántes dti contestar, y en seguida hizo
enarbolar la bandera blanca, diciéndome que abrirse paso para Carignan no le parecía practicable."
"La mision de Mr. de la Nouvelle precedió algunos instantes á la
de Mr. de Saint Haouen: en la primera, Napoleon III se niega sen- .
cillamente porque no quiere que lo agarren; en la segunda, contes.
ta haciendo enarbolar la bandera blanca,
"La diferencia entre esas dos re11pue11ta11 se explica muy naturalmente, si ee tiene en cuenta un epi&amp;odio que encontramos referido
en el folleto publicado en Mezieres, poco tiempo despu.es de la gue-

,

�358

359

rra, por l\tr. Cornebois, inspe;tor de aguas y bosques, capitan comandante de la compañia de Guías forasteros, organizada en las
Ardenas en el mes de Agosto dé 1870. Cuenta Mr. Cornebois que
Napoleon III tuvo por un momento la idea de disfrazari;e &lt;le campesino, y de marcharse, con un guía seguro, al través de los bosques. Por órden suya se mandó &amp; buscar, para que lo acompañara,
á l\tr. Petit, inspector de aguas y bosques de Sedan. Pero ~ste andaba vagando por la ciudad en husca de noticias: cnarnlo lograron
dar con él, ya era demasiado -tarde; el Emperador habl11.cambiado
de modo de pensar. Este cambio, ¿no sobreviene, y,recif'amcnte, entre la ,•isita de Mr. de la Nouvelle y fo de l\Ir. de Saint Hauuen7
En ambos casos, Kapoleon lll declina el ofrecimiento del general
Wimpffen; primero, propónese escapárse de otra manera; y lnego se
decide por una capitulacion. ¡Cuán de sentirse es que no pudieran
encontrará. Mr. Petit! Habrla fayorccido la fuga de Napoleon y el
ejército no habría sido entregado tan miserablemente.
"A~f, pues, fué por la órden personal de Napolcon III que se izó
la bandera blanca en la ciudarlcla; aquella fué Ht re~pnel'ta al billete del ge'neral Wimpffen. Pero fuera del enarte\ general, nadie pensaba en capitular. Segun un testigo (~1r. Fayard-Porthelot), cua11do
el hombre encargado de la bamlera la agitó en la murnllu, muchos
oficiales y soldados se indignaron, gritando: ¡No nos remliremos ! y
tiraron sobre el parlamentario. El general Ducrot dijo que al ver la
bandera blanca en la ciudadela, creyó que era nna bandera de ambulancia.
"Sin embargo, (como se lo hicieron observar al Emperador), la
bandera blanca no tenía valor alguno para el enemigo, que cor..tinuaba sus fuegos; era preciso proceder ele una manera regular. El
único efecto producido fué desmoralizar completamente á nuestras
tropas, anular las órdenes dadas por el general en jefe á sus tenientes, y hacer imll&lt;?sible el último esfuerzo de una evasion hacia Carignan.
"Entónces Napoleon III dictó al general Ducrot la órden de hacer
cesar el fuego, Le dijo que firmara; el general Ducrot se negó á ello.
El Emperador buscó un general que quisiera firmar; ninguno quiso.
"Tocó su tumo al general Lebrun. '~Empujaronme, (dice este

testigo), mas bien que introducirme onte la presencia del Emperador, quien me dijo sin darme tiempo para hablar:" iPor qué continúa el cañoneo7 He ordenado que se enarbole la bandera blanca de
parlamento. A la obsen•acion del general, el Emperador le dictó
una solicitud de suspension de hostilidades, con plenos poderes al
general Gresley, jefe de Estado Mayor del 5~ Cuerpo. Los generales Lebrun y Gresley se pusieron á buscar al comandante en jefe,
do un lancero en cuya lanza un
po r el lado del enemi"'o
o I serruitlos
h
oficial del Emperador había amarrado una servilleta. Este detalle
ha sido suministrado por el general Lehrun.
"En lhfan, el comandante en jefe, viendo la servilleta imperial,
se montó en cólera, segun dice el gimeral Gre~ley. "Se trata, no de
parlamentar sino de batir~('," &lt;lijo el general Wimpffen, segun el general Lebrun. Y efectivamente, los tres, arrastrando á. todas las
tropas que quedaban, avanzaron en masa; pero á unos 300 metros
se encontmrun casi solos. ''He visto, (dijo el coronel Martín en su
declaracion, que tan gran efecto prud njo sobre la opinion pública),
he visto al general Wimpffen en la puerta de Balan, reuniendo á. todas las tropas que pnsaban cerca ele él y haciendo tocar paso ele carga. Si aquel movimiento se hubiera intentado á la una, en vez de
hacerlo á las cuatro; con 60,000 hombres en lugar de 2,000, podría
haberse obtenido un resultado. 11
"Tales son, exactll.mente compendiadas, las principales declaraciones que se "reciLieron en el proceso. Así, pues, cuando á eso de la
una, el general en jefe llama á sus jefes de Cuerpos, en torno suyo,
en el campo de batalla&gt; ¿qué es lo que los detiene dentro de los muros tle Se&lt;lttn? La influencia del Emperador.
"Es predxo pelear, dice en Balan el general en jefe; es ¡1reciso
parlamentar, replica ol1stinatlamente Napoleon III desde el interior
de Sedan. Y si éste no consigue hacer cesar la lucha en el acto, logra, al ménos privar al general en jefe de todos sus metlios ele ac:cion· rctieue á bll lado á los ERtados l\layores, reduce al general
'
Wimpffen
á luchar casi sólo, en medio de un fuego terrible.
"De \i,•eho, la batalla continuó hasta las cuatro, poco de~puer;; si
aquella i,;augrienta prolongncion fué completamente estéril, fué debido á la intervencion del Emperadqr.

..

�seo
''Tal et la óonellllioa que e1. .meate NIOlta de los debatee. tl!W
ptr "tentara, tao heitenfiea para los bonaipenietuJ
''Oierlo •
68iolt ,-anden que el geaeral Wimpffen ea ,..
)IODaahle • la déifro&amp;a, y que por oulpl nya fa6 11eoeaaria la eapi•

•ª'

alaoioa.
''Pa,a apoyar edl&amp; t6eii, ltan •lléeho aa graa elogio del plan del g.e.

aeial Duorot, quien, por 111 parle, jura de DUeTO que habrta ealvadt
' la patria. 'rodea está de comun acuerdo aobre el genetal Wimp•o: ,1 ea quien lo perdió todo ooo :m incapacidad¡ por la mal&amp;oa,
orefa buena la joma.da¡ por t.al motiw reolam6 el mando y modific6
él plan victorioeo del eeneral Duorot eobre Mezieres. El general
Wimp•en pfO&amp;eata oon ioda III honradez coon semejante9 megqui111111 preocupacioaet pel'IIOIIBlea. Por otra parte, la superioridad del
plan Doerot era y 81 a.dan&amp; D8da Dlli8 que hipotética. Conocida ea
la impertm'bahle eoofiaoa del general Ducrot; pero no todos par1;i.
oipaba.n de ella¡ 111 mOYuDiento sobre Mezierea a'lln fué vivamente
aritioado¡ el genel'lll Lébrun lo jÚr.gO sumamente peligroso, y el co. 1111el Roben ha raolitdádo qae • permiti6 ent6nen reapetuoeas oboErYaciones.
"En •~dela teatatma eobre Oarigo&amp;n, el gener&amp;l Wimpft'en
aa preaenudo testimonios irrecoaablea: ha cita.do documentos del
Estado Mayor aleman; ha comprobado que, en la noche del 31 de
Apto ni U de SetiembN, dee Ouerpoa de ejército enemigos ha.
Día puado el Meuee entre Sedan y Mezieres, tapando el dei,6lad&amp;• eatlie • penfneula de lgn J la frontera belga¡ porque, segun ea
OIStumbre, no se habfa podido cortar el puente de Doochery. Un
testigo, propietario de lot alrededort1 de Sedan, ha demostrado que,
faera del camino ""'8ten,, , 1o ~ del lleuse, todos los caminos
al travé1 del ~ue 80ll impracticahle, para un ejército¡ y el~
mandante du Bon ha conirmado ese testimonio.
"El Marilcal ele Mao-Mahon, en ,u declamcioa ante la Comision
iavestigadora, vacila muolio, áun despaes de loe acontecimiento.,
entre el plan de Wimpff'en y el de Dnorot; conviene en que el eegundo bien podfa pN11entár alpDal probabilidades de éxito; pero
declara que, en euanto , él, si no hubiera Bido herido, babrfa procarado ejecutar el primero.

llt
:lti relilidad, tia llat&amp;Ua no eñalla petdida de ntemano, dé a

11

i otra mtínerat Tal es, , lo que oreemos, la opinion de los: homl1ret

sincero&amp;. :11 ejtrc~ edal,a arriaconado en 'lfD&amp; poeicion deeeap;1a-,
da. El enemigo 11et tea ea una 'mdallera ratonen; pen&gt; tde quién
· era la culpa, sino del miamo Napoleon IIU Ha confesado, en su
carta , Sir Jolm Btngognt, qwe ta maroha eobM Seclan faé el 1'98lllt&amp;do, no de na eomhiuefun miliw, sino de una ooneepeit,11 polftica. Ex~hninmente el int.ere8 de la diD&amp;Stfa fué el que oondujo ,
nuestm ej4reito, joróádtJ '91' jo'rnac)A, de Clttlou á Sedan, con el
áieo y escltteiw fln ele ciar lllla eeeolta al soberano rechazado, p10lfcrito por BU propio gobierno, quien lo arrojó , la ventura, ya ele•
organizado, casi d e ~ ya; en mellio de siete Cuerpos de ejército
alemanes.
"Asf e&amp; que, la derrota del 1! de Setiembre, no -ee m'8 que un
desenlace- preparado, madurade&gt; pGr la 16gioa de lu faltas anteritJ.
res. El general Wimpft'en fu6 batido oomo lo h&amp;brfa -sido el general
Duorot, segun todas Ju probabilidade11 , ménos de uno de esos golpes de fortuna qae la experiencia 11lterior de Champigoy no petmite espemr. Napoleon 111 habfa quitado
ejército, de antemano,
toda probabilidad de l'ftoer, de la mi1111&amp; manera que le impuso la
capitalacioo. Eaa es la verdad, tal como .ha sido pn,clamada por
el cooeejo ele investigacion, y tal oomo BU?ge (ooo nuen emencia), de ese proceso que tanto exalta el &amp;oil orgullo de los bonapartietas.
"Mucho a&amp; ha hablado de humanidad ante lo, j1iradee¡ macho se
ha exaltado la caridad del IJohel'IUl&amp;j ¡qui11&amp; economizar la aangre de
loa soldados! ¡les dio el ejemplo de la paciencia neceaaria para aceptar una capitulacionl fa6 el Jtrimero en ahntar la vengüenza de
una oapitu-lacionl
"¡Cuánta aboegacionl ¡Cointo bemfmel Aquella temura por la
vida. humana no cuadra ea lo abeoluto (ficilmnte ae oonvendnl en
ello), con el extremo de aquel hombre el 2 de Diciembre, ni con
las sangrientas ejecuciones del boalevard Montmartre. Pero ouan•
do se trata del honor de la bandera, de la defensa .de la patria, ele
nuestra antigua gloria en el campo de batalla, ¡cuán oportuoamg.
te aparece esa conmisencionl Á. no dudarlo, deber agrado era pre.

ar

�362
auparse ' de la vi~ de nuestros pobres soldado,, del duelo de BUS
madres¡ pero como lo ha dicho el general Wimpffen, era preciso
~nsar ILntes de declara.ria en lo loco y descabellado de la guerra,
y no frente al enemigo. ¡ColLnta humanidad, gran Dios!
"La estadfstica prueba que perecen mucho mll.s hombres con loa
sufrimientos del cautiverio que en toda una campatía.
"El ejército de Metz tuvo 5,000 muertos en el campo de batalla
y dejó 17,000 cadll.veres en el lodo de los campamentos alemanes!
"Ya que la capitulacion de Sedan ocupa un lugar entre las glorias del segundo imperio, no dejará de ser in~tructivo recordar lo
que pensaba Nawleon I sobre este capítnlv.
"He aqn1 lo que 88 lee en BUS Comentario•:
"De que las leyes y la práctica dt: todas las naciooea hayan autorizado especialmente IL los comandantes ae las plazas fuertes 1\ rendir sus armas, estipulando aus intereses, y de que jamas hayan autorizado á un general ai. hacer entregar las armas á sus soldados en
ningun otro caso, no 88 puede deducir que ningun Príncipe, ninguna República, ni ninguna ley militar los baya autorizado á ello.
"El soberano ó la patria mandan al oficial inferior y á. los soldados obediencia hacia su general y SU!I superiores, en todo aquello
que es conforme al bien ó al honor del servicio.
"Las armas son entregadas á los soldados con el juramento militar de defenderlas basta morir.
"Un general recibe órdenes, instrucciones, para emplear sus troP-'8 en la defensa de la patria: ¡~mo puede tener autoridad para
ordenar IL sus 110ldados que entreguen esas armas y que en cambio
reciban cadenas7
"Y mú adelante se lee: "No hay más que una manera l1onrosa.
de ser hecho prisionero ae guerra, y es ser tomado ai ladamente con
las armas en la mano y cuando ya no puede uno t:ervirs~ de ellas.
Asf fueron hechos prisioneros Francisco I y el Rey Juan, y tantos
otros valientes de todas las naciones.
11En este modo de rendir las anuas, no hay condiciones, ni podría haberlas con honor¡ recibe uno la vida porque Fe encuentra en
la impotencia de quitársela al enemigo, el que nos la da como repreaalias, porqu~ aaf lo quiere el derecho de gente~.

363
"Napoleon cita una capitulacion de la guerra de Siete Afios; pregúntase si es posible justificarll\, y contesta: No! nol no! Nada de
capitulacion en campo raso, si quereis tener un ejórcito y soldados!
Una capitulacion que os salve 60,000 hombres no valdrá el principal hecho al Estatlo con 1\ violacion de este principio.
"En efecto, la capitulacion de Se1b11 ¿no tuvo á poco por hermana á la capitulacion de Metz, que ruató á la defenaa oaciona11
"Una 11ltima cita:
"Que un ejército sea derrotado, nada es; la suerte de las armas
es diaria y una derrota put:de dispararse; pero que un ejército haga
una capitulacion vergonzosa, es una mancha para el honor francea,
para la gloria &lt;le las armas. Las heridas hechas al honor no cicatrizan; el efecto moral de ellas es terrible. Se alega que no babia
otro metlio de salvar al ejército, de impedir el degüello de los soldado!'!. ¡El1! l1ahría valido más que perecieran todos con laa armas en
la mano, que no hnbien.1. vuelto uno sólo. Su muerte habrfa sido
gloriosa; los habríamos vcngatlo, Soldl\dos, se encuentran; solo el
honor perdido no vuelve á encontrarse.
¡Qué bien concuerdan e:.tne viriles palabras con la admiracion qtte
los apologistas del segundo imperio muestran por el mártir de Sedan! Al ei;cribirlas, no podía sospechar el tio que pronunciaba as1,
sin apelacion, la condenacion de su propio sobrino. ¡Cuánto contraste y cuánta. decadencia! Lo que Napoleon I zahería como incurable
herida del honor, los fieles t1e Napoleou 111 lo ~labran como una
aureola. ' Lo que Napoleon I estigmatizaba como _crfmen capital contra. la patria, los neo-bonapartistas lo proponen á la admiracion del
ejército y del país. Más que nunca tiene necesidad. Francia de levantarse por la fuerza moral, por la disciplina, y por las costumbres
enérgicas. ¡Cutn de acuerdo están los apologistas de Sedan en esa
obra de salvacionl"
L. J.

�LA RESERVA YEL EJERCITO AUXILIAR. c,J
Este trabajo no es más que la primera parte de un estudio general que el comandante Malifaud se propone publicar sobre la orga.nizacion del ejército narional.
En esta primera parte echa una ojeada rápida, muy rápida, "so.bre los ensayos intentados en diversas épocas de la historia militar
de Francia parll. organizar, fuera del ejército propiamrnte dicho, los
elementos de defensa dispersa.dos en el seno del pní~.11
En la segundn parte (que vendrá más tarde), el autor examinará
"las ventnjas y los inconvenientes del sistema consngrndo por la ley
de 27 de Julio de 1872, que tan profundamente ha modificado la.
Constitucion Militar francesa." Comparará "el funcionamiento de
la re~erva y del ejército territorial con las instituciones semejantes .
entre las grandes naciones de Europa, y cfücutirá. de una manera
detalltufo los diferente!.' proyectos recomendados para asentar sobre
nuevas bases la organizacion militar de Francia."
La pri111era parte (que hoy anunciamos), está tratada de_'una manera demasiado rápida para ofrecer un sério interes. Esperaremos
la aparicion de la se~nda parte para pronunciarnos sobre el conjunto de la obra.

L. R.
[JJ Por G. Malifaud,jefe de batallon de iofaotería. Folleto to 12.0, de 70 páge.-Paris.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39798">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39800">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39801">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39802">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39803">
              <text>45</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39804">
              <text> Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39805">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39820">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39799">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 45, Diciembre 1</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39806">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39807">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39808">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39809">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39810">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39811">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39812">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39813">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39814">
                <text>1880-12-01</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39815">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39816">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39817">
                <text>2011908</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39818">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39819">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39821">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39822">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39823">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6749">
        <name>Capitulación de Sedan</name>
      </tag>
      <tag tagId="6750">
        <name>La reserva y el ejército auxiliar</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1530" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="301">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1530/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._44._Noviembre._0002011924.ocr.pdf</src>
        <authentication>3e096c08dbfc943d7d1a66ffca9ac4b4</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73598">
                    <text>TOMO

II.

M:h1co,

NoVIEKBRE

24 DE 1880.

NúMBRO

4.4.

SEGUNDO AÑO.
Condiciones de esta publicacion.
Be publica los dias 1, 8, 16 y 24 de cada mea.

t

Valor de la emor!Cion: UN PESO menanal de1tro1fueradelacapital. Debepagarseadela.ntado.

.

1

Loa pedidosdeeuBCrlciones ;la correepond~n•
cla, debei, dirlf!h81l á la Seociou Biblioteoaria ds
la Secretaría de G ,erra.

LAS FUERZAS MILITARES DE LA RUSIA.

G,

IIN

(CONCLUYE),

~

embargo, como una gran parle de las tropas no ha' . · G br• estado en aptitud de experimentar este último
~ 9
modo de transporte, y como sea necesario hacerlo fa. - •
miliar al mayor número posible, aquellos que no ha.yan Yiajado en fen-ocarril serán ejercitados en el embarque y desembarque de hombres y de caballos, asi
como en la carga y descarga del material de los parques á. los wagones·y vice versa."
En 1876, los ferrocarriles representan de nuevo nn papel preponderante ,en las ml\niobra!I, principalmente en las de caballería. En
.la linea del Báltico, entre EliRavetino y Ga~chino, se emplean puentes movibles, inventados por el general Annenkow, en lugar del
muelle ordinario de las estaciones; la línea es de una s¿la vta; en 9
1ioras, 15 trene11 han transportado un destacamento de 1,200 caballos, 1,100 hombre!!, 70 oficiales, 6 caí'iones y 22 carros. De nna
•manera. general, la cabállerfa se ejercita en proteger, en dei,truir y
en .utilizar las lf neas de.fettocarril.

-~nálmente, cadá brigada de ingenieros debe componerse de un

�351

350
batallón de camimo de fierro, sin contar con nueve parques telegráficos repartidos en toda el arma. tQué resultado han dado los experimentos practicados hasta aquU Bastante difícil es contestar
alguna cosa segura; sin embargo, permitido es creer que ese'género
de ejercicios es demasiado reciente para poder dar todavía resultados completamente satisfactorios. TranspÓrtar 1,200 caballos en 9
horas, no parece ser un problema de los más atrevidos, ni que demuéstre una destreza sorprendente. Pero no deja de ser ménos
exacto que muchas tropas están dispersas, todavía ahora, á lo largo
de los caminos de fierro, listas para embarcarse al primer silbido
de la locomotora. El National Zeitu11g, da (segun noticias particulares), el siguiente estado de la reparticion del ejército ruso:
147,000 hombres en la circunscripcion de V1m~ovia; 122,000 hombres en Vilna; 113,000 hombres en el CáÚcaso; 110,000 hombres
en Petersburgo; 97,000 hombres en Moscow; 73,090 hombres en
Kiew; 72,000 hombres en Odesa; 67,000 hombres en Karthow;
16,000 hombres en Finlandia; 30,000 hombres en Kazan.
No hay para qué decir que todos estos guariRn111'! representan un
pié de guerra; pero la movilizacion, en el verdadero sentido de la
palabra, no ha sido ordenada por el gobierno; los Cuerpos no han
sido completados con sus reservas; así es que esos guarismos publicados por el Nation.al Zeitung, no pueden ser compl_etamente
exactos. Para no cometer errores, atengámonos á este hecho conocido: que las líneas férreas del Mar Negro tienen ya en todo ~u trayecto, ,una concentracion de tropas li.Btas á entrar en campaña; podrá contar, en los gobiernos reunidos de Kiew, de Khartkoff y de
Odesa con más de 200,000 hombres; pero falta: 1\ el completo de
los efectivos de guerra; 2~, los cuadros de moviliaacion.
Por otra parte, importa no olvidar que loe Cuerpos d; reserva;
destinados á reforzar los Cuerpo&amp; activos, han sido colocados tambien á retagu~r&lt;lia de los trayeotoa de los ferrocarriles que conducen
á aus centro, respeciiYos de movilizacion. Así es que las 14 divisiones de ca,ballerí&amp; tienen 7 brigadas de reserva; todas están escalonadas , lo largo de la· gran línea de Moacow al Cáacaso, que atraviesa una comarca de produccion caballar. La dietancia mayor es
la que Íepara, la diviaim\ de Wotlawak, en Polonia, de la brigada

de Birioutch1 en Ukrania·1 más de 1, 900 kilómetros (500 leguas).
·1
La órden de marchas fija 10 dias para el transporte, por ferrocam,
de cada convoy. Por el camino ordinario, el viaje duraría dos meses.

.

.

IV.

0

,

Tales son, dentro de los límites de io que es permitido conocer,
las noticias y datos que pueden ilustrar al lector, por una parte
sobre lo que puede, y por otra sobre lo que quiere Rusia. El rasgo
dominante es, que el ejército está. á principios de un per~odo de
transicion, de transformacion; que muchas reformas _han sido ~mprendidas· que ninauna está concluida; que las semillas han sido
' en un buen
º terreno, pero que en dos años no_ han ten~'do
depositadas
tiempo todavía para germinar. A no 'dudarlo, hánse reahz~? serios .
progresos: el contingente sube á 780,000 hombres, el efectivo de paz
cuenta con 50 en vez de 32 filas· los batallones de fortaleza. han re,
. l
cibiclo un principio de reorganizacion; la caballería, part1cu armente se ha aumentado de un modo considerable; se compo~e de 70 regi~ientos; los cosacos están incorpora~os en el ejército regula~; 1~
primera clase del sorteo da ya un contingent~ de 14 nuevos regimientos: cada division de caballería posee 6 baterías que hacen
parte integrante de su Cuerpo; finalmente, en las _líneas de jorniv
das, los almac1ines están bien abastecidos. Tal es el estado, el lado
bonito de la medalla.
Pero he aquí el lado feo: las reservas son poco num~rosas todav!a;
los cuadros son insuncientes; insuficientes son tamb1en el material
y el armamento 1 así como los medios de transporte. Las vías férreas, á pesar de su desarrollo, no pueden compens~r las lentitud.es
de una movilizacion hecha por Cuerpos de tropas, simplemente dislocados, pero no constituidos de antemano; fuera de ios caminos de
fierro los medios de transporte son defectuosos; no ve uno cómo (en
invie;no), podrá un ejército atrayesar, en buenas condiciones tácticas las inmensas regiones (lodos.as, con pocos caminos y con ferrocar~iles de una sola vta), de la Ukrania, de la Podolia, de la Beea~bia y de la Rumanfa.
L. Jezierski.

�313

362

LA CAPITULACION DE SEDAN.
A propósito del proceso instruido con motivo de un artículo difa~torio contra el seneral Wimpffen, un periódico de Paria publiÓó
en Febrero de 1875, el artí~lo ,siguiente, que traducimós para
nuestros lectores, por contener detalles interesantes sobre la capitulacion de Sedan.
He aquí el articulo:
"Profesamos el mayor re$peto por el jurado. Tenia derecho para
declarar que el general Wimpffen no ha sido difamado por lo.a injurias de sus adversarios políticos¡ usó de ese derecho perfectamente
bien. Sin embargo, la opinion póblica es tambien juez, sobre todo
en materia de prensa; tquedará convencida por ese veredicto de que
es permitido á cualquier escrit?r que se respete ultrajar , personas
honradas, con solo explicar despues, con el auxilio de Maese Lachaud, que los epltetos·de cobarde y de traidor tienen un°:sentido
diverso, y que en estilo metafórico pueden dirigirse muy incesantemente al soldado más valiente y más lea.U Permitido es dudarlo.
"Lo que todo hombre de buen sentido admitirá ménos to&lt;lavfa, es
la interpretacion extruvagante que los bonapartistas tratan de dar
al resultado del proceso Wimpff'en. Háseles ocurrido descubrir en
un simple negocio de tour d'tusises, despachado en tres dias, la rehabilitacion del Imperio, la apoteosis de Ne.poleon 111-en Sedan, ~te.
Maese Lachaut decfa: "¿Estamos,. acaso, en una tribuna política,
Estamos en la barra de un tribunal y defendemos un proceso .. , , •
no venimos á juzgar al Imperio."
11
E11ta apreciacion exactisima de la causa. y de la·competencia de
los jurados, el abogado general Chérrier y el presidente de lós deba0

tes, Mr. DoueW;Arcq, la formularon, su Tez con mayor precision
todavía.
"Pero la· abeolucion (obtenida sin embaxgo en términoe modestol),
provocó súbitamente una exornacion completamente nueva. En un
abrir y cerrar de ojos, los bonapartistas metamorfosearon é los doce .
jurados (muy ince1111.ntes de aquel cambio de decoracion), en alta oo~te de justicia histórica, política y militar. La Francia, la postendad, el Universo entero, con sus votos, debían coronar.f.•Nopoleon 111,
en el cielo, en su última morada, con las palmas del martirio!
"Fuerza es admitir, basta cierto punto, las exageraciones ó los
..cálculos de loe partidos¡ pero verdaderamente, en la especie, la ~a-radoja es por demas inverosfmil. Vamos, con toda·seriedad, t• quién
quieren engaliar loa bonapartistaif El consejo de investigacion sobre las capitulaciones, compueeto de generales, presidido por el Mariscal Bamguay-d'Hilliers, ha pronunciado esta sentencia sobre la
jornada &lt;le Sedan: "El soberano, haoiendo izar la bandera blanca
sobre la ciudadela, asumía por completo la responsabilidad de la
capitúlacion," el consejo debe congratular al genaral Wim~ffen por
haberse opuesto á aquella capitulacion. "He ah1 la sentencia de loa
hombree especiales, de loe jueces competentes. Compararle, oponerle el veredicto del jurado, ¿no es sencillamente burlarse de la justi:
·cia y del públicof
"Por poco que se hayan seguido con alguna atencion loe debate&amp;
· tan interes$ntee del proceso Wimpffen, no puede uno ménos que
preguntar..e con sorpresa en qué y cómo.pueden justificar el lirismo
de loe bonapartistas.
"tSnrge de las declaracionet1 que allf se han oido que Napoleon 111
es inocente de la capitulacion de Sedan; que no usurpó los derechos
del comandante en jefe para paralizar la resistencia, para hacer enarbolar la bandera blancaf Todo lo ,contnirio; eetóB hechos han sido
confirmados, precisados, por reveia«;:iones nuevas. Escucnad ' loa
testigos del cargo y , loe testigos del de11cargo; estu~.iad la relacion
del general Ducrot quien, con gran contentamiento de Maese Lachaud, parece haber representado en l~ debates el papel de acúsado; comparad 1"8 reepuestas de los otros jefes de Cuerpos que muy
~ se cuidaron de tener consideraciones piva con su antiguo gern~
I

�354
ral. Estos testimonios no son sospechosos de simpatía; pues bien,.
todos ello¡¡ establecen que la direccioo. del ejército fué de hecho arrebatada al general Wimpffen de~de la una de la tarde, que ya no habta en Sedan más que un comandante obedecido realmente (Napoleon 111), y que éste, dejando al general en jefe que lo esperara en
vano, con su influjo p~rsonal, consumó el desastre.
"He ahí de qué m'anera los debates del jurado desmienten las
conclusiones del consejo de investigacion. Hay más ann, permiten
reconstituir, fragmentos por fragmentos, aquel lamentable drama.
"Todo el muodo conoco el principio: á, eso de las cuatro, comienza la batalla; el enemigo es el que toma la ofensiva, por el lo.do de
Bazeilles, contra el Cuerpo Lebrun. El Mariscal de Mac-Mahon,
que apénas acababa de reunir l~ víspera, en los alrededores de Sedan, á su ejército diezmado por la doble derrota de Beaumont y de
Mouzon; no pensaba más que en reorganizarlo; esperaba crrcunstancias favorables para tomar un partido. Ningun consejo, desde el 29
de Agosto, había celebrádose entre los jefes de los Cuerpos; el general Ducrot lo ha dicho; ignoraba que el general Wimpffen estuviese
presente y que reemplazase al general De Failly. El coronel Robert, jefe de Estado Mayor del 1,er Cuerpo, ha declarado que el 31
de Agosto fué á recibir órdenes, con sus colegas, del Mariscal; que
éste nada importante les confió, y que á ellos no les tocaba pregun- ·
tar al general en jefe.
".Á eso de las seis, el Mariscal, recorriendo sus lineas, cae herido
en la Moncelle. Vuelve á. Sedan y hace llevar por el comandante
Riff la órden, al general Ducrot, para que se encargue del mando.
Nada más. El general Ducrot no se informa de si el Mariscal ¡JTOsigue un plan. Él tiene el suya, que ya tuvo que suspender la víspera en virtud de órdenes supe1iores: lo pone en planta de nuevo,
despues de un cuarto de hora de. controversia con los oficiales de su
Estado Mayor, que no son todos de su modo .de pensa.r. Dirige la
retirada sobre Illy, para poder llegar á Mezieres. El 12~·Cuerpo,
que se bate no sin ventajas en Bazeilles, abandona, replegándose,
sus posiciones avanzadas, á los Bávaros.
"Son las ocho; en este momento, el general Wimpffen, que tiene
en el bolsillo un nombramiento del Ministro de la Guerra, cnyo

355
nombramiento ha tenido secreto segun la costumbre reglamentaria en casos semejantes, reivindica el mando: cree que el movimiento del general Ducrot expone al ejército á un desastre inme-diato. El general Ducrot va á ver al general Wimpffen; el debate
es animadlsimo; el general Ducrot cede, y queda abandonada la
retirada hacia Mezieres. El general Wimp:ffen no conoce tampoco
los proyectos del Mariscal de Mac-Mahon: procura arrojar á los bávaros sobre el Meuse por el lado de Ilazeillcs, eón el fin de abrirse
camino para Carignan. Pero el Cuerpo Lebrun no lo logra, á pesar
de sus esfuerzos, ni puede recuperar las posiciones abandonadas
ántes.
"Entretanto, los Cuerpos 7~ y 1º, extendidos en torno de Sedan
formando nn semi-círculo, en una línea de 5 kilómetros, sostienen
la. lucha, con probabilidades más 6 ménos dudosas de buen éxito,
contra las fuerzas del enemigo que aumentan por instantes. Á las
once, (declara el general Ducrot), el 1.er Cuerpo estaba derrotado¡
la caballería del general Margueritte, herido desde el principio y
reemplazado por el general de Galliffet, es impotente, á pesar de las
cargas heróicas que da, par.a rechazar á la infantería prusiana. En
cuanto al general Lebrun, sus tropas cedieron á las doce y media.
El general Douay declara no haber sido rechazado sobre Sedan sino
á eso de las dos y media.
"Á la una, el comandante en jefe manda órden á sus tres jefes
para que vayan á incorporársela á Balan, llevando lo que les quede
ds tropas; se trata de intentar un esfuerzo supremo para abrirse el
camino de Carignan. Al mismo tiempo, el general Wimpffen escribe al Emperador el célebre billete: "Sire, me decido á for:aar la ~
nea que se encuentra al frente del general Lebrun y del general
Ducrot, mejor que caer prisionero en lp. plaza. de Sedan. Venga
V. M. á colocarse en medio de sus tropas¡ considerarán éstas como
un honor abrirle paso." El billete está fechado á. la una y cuarto¡
fué transmitido al Emperador por duplicado, por los aeñores de la
Nouvelle y de Saint-Haouen,
"El oficial mandado cerca del general Ducrot, Mr. de Laizer, no
pudo encontrarlo sino á las tres, en los fosoa de Sedan¡ el general
respondió que harJa lo que pudiera. En consecuencia, visitó loa ca-

�356
ñones de la muralla, se irritó mucho al cerciorarse de que faltaban
los escobillones¡ en seguida se dirigió á la ciudad, á la prefectura, á
ver á Napoleon III. Tal es el resó.men de su declaracion.
"En cuanto al general Douay, á eso de las dos recibió aviso de
replegarse á Balan. Le quedaban, segun su declaracion, tres divisiones, más ó ménos intactas. Entró á Sedan, visitó al Emperador á
eso de las tres y media, hizo una excursion á las muraUas con el general Faure, jefe dél Estado Mayor general; ambos volvieron cerca.
del Emperador. Así, pues, como los jefes de los Cuerpos, el personal del Estado Mayor se daba cita en el cuartel general.
"En cuanto al general Lebrun, entró á Sedan para llevar al fuego á los soldados dispersos. En aquel momento tuvo (segun su propia expresion), la idea de irá ver al Emperador. Más tarde, á eso
de las cuatro, regresó á Balan, pero seguido por un parlamentario,
para hacer firmar la solicitud de un armisticio por el general en jeje. El general Lebrun afirma que no tuvo conocimiento de la orden
expresa mandada á los jefes de Cuerpos; 0in embargo, llegó precisamente á tiempo para dar una última carga al lado del general
Wimp:ffen.
"Pasemos ahora al billete llevado al Emperador por los dos enviados del comandante en jefe.
"El primero, l\1r. de la N'ouvelle, llegó al cuartel general 'á eso de
las dos. El Emperador expresó dudas sobre el éxito de la operacion¡ agregó que el general Wimpffcn debía intentarla si la enco~traba nueva. Como pidiera el capitan de la Nouvelle una respuesta.
sobre el punto preciso de la demanda formulada por el billete del
general Wimp:ffen, Napoleon III replicó que deseaba se le tuviera al
corriente de todo cuanto pasara; pero que no quería que lo agarraran.
"Así ]a negativn r)P, seguir al general Wimpffen, aparece formal
desde ·luego.
.,
1r

[ContinuoráJ.
I
•

( ,c .. u~

..

•

•'

•

fu._·... I ¡ L ~
·CH H. -r -, 1 ' ¡:;
1

'

e

.a

,i

l,

f1 1

l.

&lt;,

i

J '

e
i

,

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39772">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39774">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39775">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39776">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39777">
              <text>44</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39778">
              <text> Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39779">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39794">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39773">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 44, Noviembre 24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39780">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39781">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39782">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39783">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39784">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39785">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39786">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39787">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39788">
                <text>1880-11-24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39789">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39790">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39791">
                <text>2011924</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39792">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39793">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39795">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39796">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39797">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6749">
        <name>Capitulación de Sedan</name>
      </tag>
      <tag tagId="6748">
        <name>Fuerzas militares de Rusia</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1529" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="300">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1529/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._43._Noviembre._0002011919.ocr.pdf</src>
        <authentication>3f02c12149f99cfce7a69a38c1225216</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73597">
                    <text>TOMO

11.

Mixrco, NoVIEKBBB 16 DB 1880.

NúMBBO

4.3.

SEGUNDO A~O.
Condiciones de esta publicacion.
Se publlc&amp; 101 dlll 1, 8, 18 J 2' de cada mea.
1 Loe pedld01de1111Cricl&lt;me1 Jla ~

Valor de Jaaucrioloo: UN PESOmenaual deB·
l'OJfueradeJacapilal. Debe~adelant&amp;do.

cla,deben dlrl¡¡lne i laSecclon lliblloteclria de
1aBeeNtariade Guerra.
;

LAS FUERZAS MILITARES DE LA RUSIA.

OPONGAMOS una movilizacion en caso de guerra; el
C, Ministerio quiere completar el efectivo de cada Cuerpo; llama las reservas; pero, salvo las dos últimas el~
ses, todas las demas son inferiores al n'limero normal
de cerca de un tercio, diferencia entre los contingentes
de la conscripcion y los del servicio obligatorio. iQué
hará el Ministro1 O llenará. el vacfo con las milicias
de la primera clase, y entonces introduce en el ejército
elementos faltos de instruceion; Oconcentra las reservas en ciertos
Cuerpos (aquellos que van siempre en primera linea): en esta segunda hipótesis, desorganiza el sistema general del ejército y debi- .
lita á. todos los demas Cuerpos.
Esta crisis de la traneicion la hacemos constar en todas las annu.
La' infantería se compone de 192 regimientos de linea; una parte,
cosa de 50, (los de la guardia y los del ejército del CÁllcaso), acaban

�342
de ser organizados de á 4 batallones, cada uno de 4 compañías; es
1a formacion general en Europa, conforme á las· necesidades del nuevo modo de batine. Pero 140 regimientoe consenan atn au cuadro
primitivo de 3 batallones de á 5 compafi1as, de las que cuatro son
de l1nea y una de tiradores. Síguese de esto que la instruccion nopuede ser uniforme; las maniobras de un batallon de 4 ·compa!í1as y
de un batallon de 5 compañ1as, forzosamente, no pueden ser las
mismas.
La ·misma variedad en el armamento: tres modelos de fusil
están en manos de la infanterta; veintitres divisiones tienen et
fusil Trink transformado, de alcance de 500 á 6U0 metros; las siete
divisiones del fáucaso tie;11en el fusil Carle, igualmente transformado y casi del mismo alcance que el otro; finalmente, diez y nueve
divisiones de infanter1a, comenzando por las de la guardia, tienen
el fusil Berdan, que, se dice, ea uu arma excelente. Está adoptado, en principio, para toda la infantería; pero á ser ciertas nuestra~ noticias, el gobierno no dispone más que de 300,000 de estos.
fusiles.
El abastecimiento de los almacenes parece haber sido objeto de
cuidados particulares; la existencia de equipos es ya considerable,
pero la organizacion del tren parece ser todav1a muy defectuosa¡.
una parte de las tropas de reserva, principalmente los 96 batallones
de infa.nter1a de fortaleza, no tienen ni material de campaña ni mochilas; por lo demas, y de una manera general, preténdese que la
adminiatracion rusa no se ha corregido todav1a de sus antiguos defectos, principalmentae de la falta de órden y de la ausencia de comprobacion metódica..r
En cuanto á la artillería, todav1a maniobra con un material condenado en principio: el gobierno ha mandado fabricar, recientemente, 500 piezas de modelo análogo, segun dicen, al cai!on Uchatius,.
de Auatria¡ pero se necesitará bastante tiempo ántes que esas pier.u estén concluidas, montadas y distrib1:1idas. La caballer1a ea la
que parece haber alcanzado loa más rápidos adelantos, así como los
máa completos¡ el gobierno se ha inspirado en el axioma de que
"la caba1ler1a debe ser para .la_Ruaia lo que la marina para la Inglaterra."

343
El'principio adoptado es mantener eaa arma, hasta donde sea po-sible, en pié de guerra. Hli.nse organizado 1' divisiones regulares,
de composicion idéntica: un regimiento de dragoilea, uno d~ ~~
nno de hñaares, uno de cosacos del Don; agreguemos la divmon_ ~
.coraceros de la guai:dia una division de cosaco■ del Don Y una din•
sion mixta de loa co~s del Trans-Oiucaao. Cada division posee~
BUya como parte integrante de a1 misma, una brigada de artilleria, 6
aean' 6 baterías á caballo¡ asi es considerada como Cuerpo completo,
bastándose , si mismo, capaz de operar aisladamente en cam~
Rusia es el único pais de Europa en el que el papel de ~ caoalle~
.sea co111prendido de una manera tan atrevida¡ la extens1on del tem- •
torio (1,200 kilómetros de fronteras alemanas, 900 kil6~etroa de
fronteras austriacas, estepa&amp;, Turkestan, etc.), dan el sentido en extremo práctico de eaa institucion excepcion1l: la caballería Y ~a ferrocarriles (tales son loa dos medios de obviar á la desventaJ&amp;) 6,
{como dicen en la misma Rusia), á la "plaga" de las distancias.
Miéntras más aumentan loa efectivos, mú, por otra parte, e~ menester aumentar loa cuadros del mando. Por la raz&lt;fn que ya hemos •
indic&amp;&lt;lo, quéjanae en Rusia (mú que en ninguna otra parte), de la
penuria de oficiales y de sargentos.
.
.
•
En el Estado Mayor y en la direccion aupenor, mantiénese el mvel, gracias 11. la Academia Nicolás de San Peteraburgo, cuy~ reputaeion es brillantísima. Pero que se piense en que, de doce millones
de niños diez millones no reciben cultivo alguno intelectual, que en
el conti~gente anual la proporcion de loa conscriptoa ~ue saben leer
y escribir no pasa de un diez por _cie~to, que los doscientos eatab~
cimientos de instruccion secundana apénas cuentan con 3,~0 alum
nos, de los que 1,000 acaban el curso completo de ~udios; Yse
comprenderá cuán limitado, cuán dificil ea el reclutamiento de los

·1 • ha ·cread
Para aumentar los recursos, el Ministro Mi outme
o
la institucion de los voluntarios y las escuelas de Yoainker.t. El
objeto del voluntariado no es, como entre nosotros,_ despachar lo m'8
pronto posible al enganchado, sino ~ lo conti:ano, co~ervarle_ en
·ército y hacer de él un oficial¡ 81 tiene una mstrucc1011 ■upenor,
e1 eJ
. . . al
de
puede ser nombrado despues de ó meses de servicio¡ 81 es umno

cuadroa.

�344
algun institato de segundo grado, necesita 10 meses de servicio, delos que hace seis como sargento; si ha sido instruido en un eatableoimiento de tercer órden, debe permanecer un afio como simple soldado y servir tres afios como sargento. Las escuelas Younkera están
destinadas al desarrollo de la ·instruccion de los voluntarios y á
facilitarles el acceso al grado de oficial. Son 16, y tienen 3,600
alumnos.
Parece que los resultados obtenidos no son todavía muy satisfactorios; hay necesidad de mantener bastante bajos los programas
de admision y de ensefianza. La dificultad de encontrar y de formar
(en proporcion con los nuevos cuadroa), individuos aptos para man- . ·
dar, depende en mucha parte del estado social de Rusia; cuando el
grande hecho de la emancipacion sea completo, con la fundacion de
una séria ensefianza. pripla.ria, entónces el trabajo será mucho mlis
fácil.
Esta rápida ojeada. de la organizacion propiamente dicha, permite juzgar cuán grandes son los sacrificios que se impone Rusia,
culf.n· grandes progresos lleva á cabo; pero unos y otros nos la demuestran tambien en pleno trabajo de gestacion, ó como se dice en
estilo militar, de formacion.

III.
El sistema del Cuerpo de ejército permanente, constituido en divisiones y en brigadas, do¼do de antemano en cierta manera de todos sus órganos de guerra, está adoptado por todas las grandes potencias militarefl: por Alemania, por Francia y por Austria.
Tal era (al ménos por la idea primera y líneas generales), la organizacion aplicada por el Czar Nicolás: había instituido seis Cuer..
pos de ejército permanentes de infantería; ademas, la guardia, las
tropas del Cáucaso, los granaderos y los dragones representaban otros
tantos Cuerpos distintos. Con esas formaciones fué con las que el
Czar Nicolás hizo las guerras de Hungría y de Crimea. Cuando
ocúrrió esta última, la base de operacion era inmensa; se extend1a.
desde el bajo Danubio hasta Finlandia; para atender á todo, fué ~

345

cesarlo desarticular en cierto modo, los Cuerpos ya organizados: los
tropiesoe, los estorbos, las lentitudes fueron tales, que el gobierno
renunció á aquel método, y adoptó la reparticion regional. Rusia esU. dividida en 14 gobiernos militares, desde el de Petersburgo hasta
las Provincias recientemente conquistadas del Turkestan. Cada gobierno se administra y se dirige por las mismas reglas y segun el
mismo mecanismo que el Ministerio central de Petersburgo¡ posee
BU comision de guerra que auxilia. al gobernador, sus servicios de
Estado Mayor, de artiller1a, de ingenieros, su intendencia de justicia, de hospitales, etc. Con este excelente sistema, miéntras no se
trata más que de estacionar en la Provincia misma, nada está preparado, ni nada esU, listo para entrar en campa.fía. iQuién debe
quedarse? tQuién debe m!f,rchar1 No se sabe.
Sin embargo, varios hombres muy entendidos, el general Annen•
kow, por ejemplo, sostienen que esta organizacion conviene mejor d.
las condiciones particulares del territorio ruso. Se les replica que
con las masas que da el servicio obligatorio, sería dificil pasar rápidamente del pié de paz al pié de guerra, si ademas de llamar á las
reservas tiene el Ministro que improvisar en el acto todos loe servicios y todos los mandos; ta.mbien, que miéntras más rápida sea. la
instruccion del soldado, más importa ejercitará los jefes en sus funciones de campaña. La. cuestion se agita, pero no se resuelve. La
duplicacion del cuadro territorial y del cuadro de guerra no dejará
de traer nuevos gastos. Por el momento, el Ministro Miloutine se
ha contentado sencillamente con formular los derechos y los deberes
de los comandantes de Cuerpos de ejército, indicando realmente el
número y la composicion de esos Cuerpos. Uno solo está constituido,
el de la guardia, al mando del Gran-Duque heredero; consta de 3
divisiones de infantería, de 1 brigada de cazadores á pié, de ~ divisiones de caballería, de 4 brigadas de artillería de á 6 baterías
cada una.
Evidentemente, no puede ser ese el efectivo normal de campa.fía¡ la proJ1orcion entre las tres armas es muy desigual. Notemos
que, en las circunstancias actuales, ningun otro Cuerpo de ejército
ha sido formado, al ménoe oficialmente. En el caso contrario, se sabría. seguramente; esos acontecimientos no pueden llevarse á cabo

�346

en el silencio del gabinete; la prensa alemana habría publicado ya
esas noticias; generalmente estlf. bien informada y tiene motivos p&amp;:
ra ello; con este motiv.o, el Ruak~Mir, ,un pretende, no sin cierto
despecho, que los alemanes están representados en el Estado Mayor
por un 35 por ciento, en la artillería por un 47 por ciento, en ingenieros por un 70 por ciento, y en los arsenales por un 55 por
ciento.
Á falta de Cuerpos de ejército organizMios de antemano, lo cierto
es que el gobierno se ha esforzado al ménos en combinar la disloca.cion de las tropas, de manera de concenttarlas en el trayecto de las
vías férreas. En 1854, Rusia poseía 1,600 kilómetros de ferrocarriles, 3,500 en 1863, y cosa de 20,000 kilómetros en 1876. Basta
echar una ojeada sobre el mapa para ver que por una parte M~
cow es el nñcleo central de todos los caminos de fierro; esta ciudad
se encuentra en el trayecto de la gran lJnea central de Varsovia y
Novogorod; está ligada por el N. con Riga y Vologda, en Siberia;
' desprende, hacia el Sur, para el Mar Negro, dos lineas principales
que converjen á Azow, una por Riazan y Voroneje, y otra por Toula
y Tangarok.
La primera tiene dos ramales: el de Koslow-Saratow, en el Volga; el de Griazi, en el Cáspio, en Astrabn. La segunda linea tit,ne
tres ramales: I~, de Orel á Smolemko; 2º, de Koursk á Jmerinski,
en la frontera austriaca; 3\ de Khartow á Odesa, por Balta. Agreguemos que, en los ferrocarriles rusos, la vfa presenta una anchura
excepcional de 1m52; la anchura de las lineas de Europa, por término medio, es de l m45_ Sin duda, esta diferencia sería ventajosa para Rusia en caso de invasion; en cambio, paraliza sus medios de
accion ofensiva; pero el inconveniente no existe en el caso de una
guerra con Turquía; ni Bulgaria ni Sérvia tienen caminos de fierro;
en cuanto á la Rumania, los rusos no podrían emplear sino una sola
linea de una sola ·vía; la concentracion de las tropas iría así 1f. aofocarse en la desembocadura de la frontera turca, delante del
Danubio.
Sin duda, la construccion rápida de esos 20,000 kilómetros de
ferrocarriles demuestra
un esfuerzo considerable, y á.un, si examinaI
mos el conjunto de la red ferrocarrilera, se ve desde luego que he.

347

sido concebida en virtud de un plan juicioso, teniendo en cuenta la
ventaja combinada de los intereses comerciales y militares. Sin embargo, en esa inmensa extension de territorio, las mallas de la red
parecen muy separadas; nótanse todavía numerosos vacfos; la mayor
parte de las lineas (particularmente en el Sur), no son más que de
una sola vía. Todo indica que el trabajo estlf. en buen camino, pero
que áun no está concluido. Dados los designios políticos de Rusia
esencial es que ligue el centro de su imperio con las Provincias dei
Cáucaso; un ramal de 694 .kilómetros, en la gran lfnea de Moscow,
se ha comenzado ya; va ya desde Vladikaokas hasta Rostow, en el
Don; en sentido perpendicular, la 90municacion entre el Mar Negro
y el Báltico existé en parte, de&amp;de Poti á Tiflis; trátase de continuarla hasta el puerto~de Bakow. Una nltima linea irá más adelante, hasta las fronteras de la Turqufa Asiática y de la Persia; el
trazo salva las elevaciones de 5,000 piés que separan 1f. Tiflis de Crivan. Esta vfa tendrá una importancia comercial y estratégica de
primer órden.
Ya no estará San Petenburgo más que á diez dias de la
mesa centrál de Asia; pudiendo acumular rápidamente tropas en
aquellos lejanos parajes, se encontrará en aptitud de abrirse á su
placer, un camino ante sí, tomando á la Turquía. por detrae ; acabando de someter 1f. los Estados del Turkestan. Pero para alcanzar
ese resultado, queda mucho que hacer y mucbo que gastar: como,
ya lo hemos hecho constar, en esto Rusia está añn en vfa de tr:msformacion.
. En 1875, cuando estalló la] insurreccion de la Herzegovina, Rusia comenzó á acumular tropas en las guarniciones situadas en el
trayecto ó en la prox.imidad_de las. vlas férreas. Era una movilizacion discreta, color de muralla, que estaba entre una franca preparacion de guerra r. el régimen por demas pacífico, de los gobiernos
territoriales.
. Desde luego, e~ 1874, vemos tres viajes de Estado Mayor, muy
mteresantes; el pnmero, á las regiones de las orillas del Vístula· el
segundo á la circunscripcion militar del Cáucaso· y el tercero ,' la
Provincia de Odesa, ·Ya un aiio ántes que estau:U.S la cuesti~n de
Oriente, los rusos estudiaban de cerca las avenidas y aproches de la.

�348

Turqu1a. No hacemos alusiones mlls 6 ménos maliciosas; hacemoe
constar un hecho¡ el Esta.do Mayor estudiaba. de antemano los teatros probables de guerra (era su deber). En el p~ma del Ctucaso, loa oficie.les tuvieron que tratar de la puesta en pié de guerra
de las reservas y de las tropas sedentarias de la region, y que ejecutar un itinerario para el Trans-Ctucaso, comprendiendo en él •
Dagheetan, tanto por los caminos ordinarios como por el ferrocarril
de Rostow , Wladikaokaz¡ al mismo tiempo corrigieron la carta de
escala de 5 verstas por pulgada.
·
En 1875, otros tres viajes de Estado Mayor se repiten: la frontera de Odesa, como era precieo, es de nuevo objeto de una de las excursiones; un grapo de 25 oficiales pertenecientes á las circunscripciones vecinas, bajo la direocion de · los general~s Krjivoblo.tzki
y Dragomiroff, llevó 1&gt;9r mision estudiar el recoDJ&gt;Cimiento de los
rios y de las vías de comunicacion, formar un estado detallado de
dielocacion para el acantonamiento de las tropas, la determinacion
de loe puntos estratégicos y los recursos administrativos.
' Ademas, y en las mismas localidades, cierto número de oficiales
de tropas de la circunecripcion de Odesa, se ejercitaban, de la manera mlle notable (declara el informe del general Leontieff), en la
ejecucion práctica del servicio de campa!ía.
Fuera de esos estudios de un carácter científico, tiene lugar
grandes maniobras en muchas circunscripciones, principalmente en
las de Kiew y de Odesa. El transporte de las tropas por ferrocarril
forma un capitulo separado y especial de las instrucciones ministeriales: fijan éstas el itinerario que 4eben seguir los trenes de tropas
en toda la red ferrocarrilera; ordenan que se sujeten de la manera
más estricta á los reglamentos que rigen ese modo de transporte.
[ConUnuri].

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39746">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39748">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39749">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39750">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39751">
              <text>43</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39752">
              <text> Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39753">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39768">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39747">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 43, Noviembre 16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39754">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39755">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39756">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39757">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39758">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39759">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39760">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39761">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39762">
                <text>1880-11-16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39763">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39764">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39765">
                <text>2011919</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39766">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39767">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39769">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39770">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39771">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6748">
        <name>Fuerzas militares de Rusia</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1528" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="299">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1528/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._42._Noviembre._0002011914.ocr.pdf</src>
        <authentication>56655642aaa2e05a46a7f79b483a1248</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73596">
                    <text>TOMO

MÉXICO, NovIBMBRE

ll.

8 DB 1S80.

NUMERO 42.

SEGUNDO AN'O.

•

Condiciones de esta publicacion.
1 Loa pedid01de1n1crldones yla correspou&amp;D•

Be publica loe dlllll 1, 8, 18 y 2i de cada mes.

Valor de la 1nacrlch111: UN PLSO men1u.al den.-

l'O J fueu de la c••~it•l. Debe pagarteadelu.tado.

eil, debeu dirlgine k la Seccion .BiblloU:cuia
la Sto-etaria de Guerra.
·

de

REVISTA MILITAR EUROPEA.
Viena, Set iembre 3 de !SSO.

ALEMAXIA.
, ~,;;- &gt;

:,)'i
('~

W L brindis pronunciado por Gambetta en un ban-

1

quete que se le &lt;lió en el puerto de Cherburgo, durante las fiestas marítim:lB que allf tuvieron lugar
en el mes próximo pasado, produjo mala impresion
en toda la Alemania, como era natural, porque
manifestándose en él, aunque no con palabras claras, deseos de reivindicacion, hizo asomar en un
porvenir acaso no muy lejano, el espectro de una
nueva guerra franco-alemana. No debe admirarse, pues, que el anciano Emperador del Imperio germánico, aprovechara el aniversario
decena! de la batalla y victoria de Sedan, cuyo dia (el 2 de Setiembre), suele celebrarse cada año en muchas poblaciones alemanas, pani publicar una órden general de dia que hasta cierto punto, puede

�r~:~
f i·

334

i

1

j11 1

¡j

c~nsiderarse como una respuesta indirecta á aquel brindis provocativo. Esta proclama merece ser traducida íntegra. Dice así:

1
1

1

i.

1

"Soldados del ejército aleman!

ll

Siento hoy una profunda necesidad de unirme con vosotros al celebrar el aniversario del dia en que hace diez años la gracia d;l Dios
Omn!pote_nte, concedió_ á las armas alemanas una de las más gloriosas victorias que menciona la historia universal. A aquellos que ya
~er~enecían en aquella época al ejército, les recuerdo los graves sentimientos con ~ue entrn:mos e~ esta guerra contra un ejército que
nos e_ra conocido por sus emmcntes cualidades, pero tambien el
e?tusiasmo general y la alta satisfaccion al ver que todos los príncipes y pueblos alemanes, estrechamente unidos, se aprestaban á
d~fende~ el ~onor de la patria alemana. Os recuerdo los primeros
d1as de mquieta espectativa, las primeras noticias de victorias obtenidas poco tiempo despues; os recuerdo Wissemburgo Woersh
Spicheren, los días de Metz, Beaumout, y como finalmen~e la suer~
te de la guerra se decidió por nosotros cerca dr Sedan, de una manera que sobrepujó m~cho nuestras espern,nz,\s más atrevidas y
uue~tra mayor espectat~va. Os recuerdo tambicn, lle_no de profunda
grat_1tud, los hombres ilustres que os condujeron en aquella época
gloriosa, y por fin os recuerdo los graves sacrificios, dolorosamente lamentados, con que alcanzamos nuestras victorias. Era un _tiempo
grande, por el que pasamos hace diez años; su recuerdo hara latir
los corazones de todos nosotros hasta nuestro postrimer aliento, y
llenará de o_rgullo por las hazañas de sus antepasados, tambien á
nuestros últ11nos descendientes. Cuán vivos son en mf los senti~ientos de la .más profunda gratitud por la gracia del Dios bondadoso y del reconocim~ento más :le:ado~ particularmente por aquellos que en aquel tiempo se d1strngmeron por sus consejos y sus
liechos; esto lo he manifestado repetidas veces, y vosotros conoceis
~ast~n~ el cor~n de vuestro Emperador, para saber, que estos
aen_t1m1entos quedarán los mismos ~r todo el tiempo que Dios me
ooncedi. la YidJ, y que mi áltimo pensamiento será todavía una bendicion para el e~roito. ¡Ojal, el ejército, en la coneiencia de la gratitud Ydel ferviente amor de su Emperador, así como en m justo

!_1'

: 1;

.,

:\lj
1

i-1:

r

:1

l 11

\',1

¡:

\'

l:

t'

::1 \
1,,

\ . 1: •.

¡,¡,:¡I
',

1

,1

i

,,

,!

!1

1

'i,¡

1:
,.

!\

!I

11

I·

11¡

I·',1

11
1
1

1

1

1

1

,.

1

:•1

, I!
1

1

¡:-

lli

~'!,,\·
¡

1

1

I •;
1

\ 1

1
1

t
,.

\\

1
1

1

¡' . ¡l
'
1
1

~

1q'I'',.:;1

•· ';:¡;:1p
l:t l¡~¡j
' '!':1~111
.i,
1

'·:(:
'¡ii
' !J:
J

¡... ¡l

:

d
1 '.

'

i

1

¡,,

1·

i,

' ü~i:¡

¡~¡11

: i. '

', ~i

'~I

.tJ

!

1

! ~'11

i'¡!í,
'

1

1,

, '11

, ll

;:

1

¡

j¡

,1111 1

~

',,

lt

111•:

·. ¡1i:1
1h

'

~~J

f.¡;1,-

~¡

'''

~

,

t: ·
).

-~ ·. i

,'~+.
., [j

AUSTRIA.
Hace pocos dias el Emperador Francisco José ha emprendido?º
viaje al reino de Galicia, encontrándose ~n este mome~to en la cn1dad de Cracovia y recibiendo allí entus111.stas bomenaJes de los polacos con el objeto de asistir á los grandiosos simulacros ele guerra
.
que ;n dicha Provincia, limítrofe de la Rusia, se ejecutarán durante las próximas semanas. Va acompañ~do ele un nume~oso séqmto
de oficiales, asf austriacos como extranJeros, y mucho siento no te-

·r

'li'

·.ilti
.) J'

~~.
',

~

"

f
tw.
.l
1
1

i

¡.

L

': í
,}

'

1

'1

orgullo por los grandes resultados que obtuvo hace diez años, no olvide nunca que solo puede obtener grandes resultados, cuando ea
un modelo en el cumplimiento de todas las exigencias del h_on~r !
del debér cuando bajo todas las circunstancias conserva la disciph,
·
na más rigurosa,
cuando nunca se cansa su ap1·1cac1on
en bacer. loe
estudios preparatorios para la guerra, y cuando no es menospreci~do
el menor detalle á. fin de dará la instruccion un fundamento sóhd~
y fiegurol ¡Ojal~ estas mis pahlbras Bean siempre bien pondera-da!:' áun cuando yo ya no exista! Entóncee el ejército alema~ será
en Íos tiempos futuros de mucha grave(lad, los que Dios aleJe ~e
nosotros lo más que se pueda, siempre, asi como lo era hace die~.
año!!, el firme sosten de la patria."
.
No se puede negar, que esta proclama. es un modelo en su espe~.
cie, y muy bien puede equi parar~e con las más ª!amadas, lanzadas
en diferentes ocasiones por los más grandes capitanes, cuyos nombres viven en la historia. Lo que en ella se expresa como un dese~
será. un hecho. El ejército aleman, en lugar de descansar sobre sus
laureles como en otras épocas lo ha hecho, v.g., despues de las
guerr~s victoriosas de Federico el Grande, contin~a trabajando Yi
mejorándose é inventando nuevas armas y nuevos s1st~mas, asf en
la táctica como en la estrategia, como RÍ se hallara en vísperas de
una campaña. La Francia no logrará. sorprender á. la Alemania: ésta no está desprevenida. Con el arma al hombro esta ahora de centinela en las alturas de los Vosgee, asi como en 1870 lo estaba. en
las orillas del Rhin.
•

1

1

1

335

¡i!

�336

337

ner el derecho de ir con él, á fin de presenci:n aquellos simulacros.
Pasando por la Provincia de Moravia, se detuvo unos dias en la fortaleza de Olmatz, la misma plaza en que, por la renuncia de su tio
el Emperador Fernando, recibió en 1848 la corona imperial. Do.rante su permanencia en Olmütz, tuvo lugar un curioslsimo simulacro de ataque y defensa de plaza, cosa rara, por las dificultades
que tiene en tiempo de paz, y sin embargo, utillsima para que las
tropas, a.si lae que atacan como las que defienden una plaza, aprendan prácticamente cómo han de obrar en tales ocasiones.
Este curioso simulacro duró tres dias y tres noches consecutivos,
y por personas que hvieron la buena suerte de estar presentes, sé
que en lo general fué ejecutado brillantemente. Una innovacion que
ae puso en practica, fué el empleo de la luz eléctrica de parte de
los defensores. Hallándose establecida la máquina respectiva en
uno de los baluartes de la plaza de Olmütz, difundió durante una
noche oscura de repente, una luz tan clara como la del día en una
zona ancha de cosa de 100 metros, cada vez descubriéndose a.si los
trabajos de los asaltnntes que ya estaban haciendo la primera paralela. No cabe duda de que esta luz, oportunamente empleada, servirá de poderoso medio de defensa de las plazas, pues hará muy dificil una sorpresa. En adelante, el euemigo ya no podrá contar para
sus aproches con la oscuridad de la noche. Así es que cada nueva
invencion en el terreno de la física, química ó técnica, haya luego
una aplicacion ventajosísima en el ramo militar; de lo cual resulta
que las gijerras del porvenir serán necesariamente más diffciles, más
costosas y más cruentas, llegando tal vez un dia en que, por estas
mismas razones, se bagan del todo imposibles. La paz universal seríl\, entónces la consecuencia del sumo perfeccionamiento del arte y
de los medios de la guerra.
ÜÁRLOS DE GAGERN,
Coroecl

LAS FUERZAS MILITARES ÓE LA RUSIA.

I.
La reorganizacion'del ejército]rtiso, segun el principio del servicio obligatorio, no ha. comenzado ¡sino hace] dos años; (1) el 13 de
Noviembre de 1874 tuvo lugar el primer sorteo en virtud de la nueva. ley &lt;le reclutamiento. La {poblacion total del imperio se eleva á.
82 millones de habitantes, repartidos!en cerca~de 6 millones de kilómetros cuadrados; lo que nos da poco ménos do un habitante por
kilómetro. (Etr Bélgica, por ejemplo, la proporcion es de 173 habitantes). Por otra parte, los impuestosl rinden ~anualmente un poco
ménos de 2 millares de millones; l(deuda sube en capital á. muy
cerca de 10 millares &lt;le millones. De la comparacion de estos diversos elementos resulta que, de todas las naciones, Rusia es la que
tal vez h~ &lt;lado pruebas del valor más meritorio: adoptando el servicio personal, y la que, para aplicarlo da un(manera seria, tendrá
necesidad de los más perseverantes esfnerzos.
Ya, para ponerlo en planta, ha tenido el gobiernoJ que restringir
á 60 millones hi cifra de la poblacion sometida al)ervicio regular;
las Provincias fronterizas de la Rusia Asiática, los ~cosacos del Don
y la Finlandia, quedan fuera del régimen de derecho comun; sin
embargo, trátase de abolir los privilegios militares de:la Finlandia;
en cuanto á los cosacos, constituyen una tropa especial, llamada.
irregular. En sumii, á pesar de esos desfalco,, la clase)nual presenta todavía el guarismo respetable de 660,000 jóvenes; segun el
cómputo ordinario, hay que contar con)ma mitad por los casos de
[l] Este artículu fué escrito en lSTT.

�339

338

excepciones físicas y morales; quedan 330,000 conscriptos; buenos
para el ejército. La duracion del servicio es de 15 años, de los cuales 6 en el ejército activo y 9 en la reserva.
El principio de la obligacion, estrictamente practicado, daría un
total fantástico (un ejército de 4 millones de hombres). Pero no se
aplica sino con nuevas condiciones restrictivas: el Estado di~pone,
por sorteo, del n'dmero de reclutas que permite mantener el presupuesto; el resto de la clase forma pnrte de lo. milicia por 20 años; en
1874, el contingente activo fué de 150,000 hombres; en 1875, subi&lt;&gt;
á 180,000 hombres. Para aumentarlo todavía, se habla de reducir
á. 4. años la duracion del servicio activo. Lo que detiene á Rusia en
esta vía, es el grado de instruccion relativamente muy inferior de
los reclutas: el mayor número de eUos es completamente ignorante;
la enseñanza secundaria misma (lo dice el Inválido Ruso), se encuentra muy atrasada todavía. En Alemania, cada aleman posee su
equipaje de conocimientos elementales; el recluta llega ya d~spercudido al regimiento; puede dentro de 30 meses, llegará ser el soldado que conocemos. En Rusia, el ejército ha sido largo tiempo
objeto de una verdadera seleccion en sentido inverso; nobles, plebeyos; todo j&lt;&gt;ven que ejercía una carrera literal, estaban exceptuados
por derecho; la conscripcion caía entera sobre los campesinos. Para
formarlo, la antigua escuela del Czar Nicolás pedía 20 años; era un
dogma que no podían meter á fuerza en ménos tiempo en la dura
cabeza del mougik, los &lt;luros rudimentos del oficio. Cuando el desgraciado alcanzaba su licencia, á veces no sabía lo que iba á ser de
él¡ ya no tenía familia, ni pueblo; pedía al coronel que lo dejaran
vivir y morir con el regimiento. En tiempo del Czar Alejandro, fué
admitido que 15, y luego que 13 años debían bastar para la instruc:
cion militar del siervo emancipado; finalmente, el servicio obligatorio, llevando á las filas á todas las clases del país (al estudiante de
Moscow 6 de Kief, asf como al campesino de Nijni-Novogorod), el
período de aprendizaje ha sido rebajado á 6 años.
He aquí el pasaje de una circular redactada por el general comandante de una de las 14 grandes circunspecciones militares, que
indica el sentido de la innovacion:
" ... En otro tiempo (dice el general Kartzow), no se tenía que

..

luchar mas que contra una sola dificultad: la falta de inteligencia
del recluta; era preciso dar soltura á sus miembros entumecidos y
acostumbrarlo á. las exigencias del oficio. Este trabajo era facilitado por la larga duracion del servicio y por la homogeneid11;d del
personal que había que adiestrar; y en esas condiciones era posible
elaborar un sistema. de instruccion bien definido y uniforme. Actualmente, los elementos que van á. entrar á las filas serán heterogéoens; aunque la mayoría. del contingente deban proporcionarla,
como ántes, las clases poco instruidas: la nfl.uencia de reclutas ménos ignomntes ser:\ sensible sin embargo .... Los jóvenes de esta
categoría servirán, en su mayoría, contra su voluntad y no con la
intencion
de hacer su carrera en el ejército·1 se distinguirán de los
•
conscnptos de las clases inferiores por su educacion por sus ideas
J
•
'
, por sus costumbres. Así es que se hace necesario no favorecerá una
clase de individuos á expensas de los .demas, y tomar las medidas
más rigurosas para que la ley no sea letra muerta." ·
Como se ve, en el pensamiento mismo del general Kartzow, el
principio del servicio obligatorio mollifica profundamente el espíritu
militar y los mótodos de instruccion; al mismo tiempo que acepta
fraucamente la ley, no deja de tener alguna desconfianza: comprende que se trata ele toda ·una educacion que volverá. hacer así en los
oficiales como en los soldados. ¿Es prudente rebajar, tadavía, el servicio á 4 años? La cuestion está sien4o debatida: segun unos, el
pueblo de los campos, emancipado apénaR, es demasiado ignorante
todavía; acortando con demasiada brusquedad la.instruccion militar,
se corre el rie~go de debilitar la fuerza del ejército. Segun otros, el
· servicio obligatorio no debe ser letra muerta, como lo dice el general Kartzow: es preciso rebajar el tiempo de servicio para aumentar
los contingentes anuales y formar lo más pronto una provision de
re11ervas instruidas, lo que es, por el momento, el gran vacío del
ejército ruflo. En una palabra, hagamos constar que, bajo el régimen
del sorteo, el nftmero de hombres incorporados al ejército ruso era
tan solo de 89,600; ha duplicado, pues. Los gastos han aumentado
paralelamente: preténdei:e que representan al año la cantidad de
179 millones de rublos; es decir, cerca de 700 millones de francos,
más de la tercera parte del presupuesto total. Asi, como se ve, la

�340
obra emprendida por el Czar Alejandro y por el eminente Ministro
de la Guerra, Miloutine, es gigantesca.
Lo sab('mos en Francia, el servicio obligatorio no es más que una.
base primera.; no toma valor real sino en tanto que se completa con
una serie de otras reforma(igualmente importantes, difíciles y costosas: la organizacion propiamente dicha, los cuadros, el material,
la administracion, la movilizacion, etc.

H.

El cuadro completo de las fuerzas militares de Rusia se compone: 1~, del ejército permanente subdividido en seis clases de soldados activos y en nueve clases de reservas; 2\ de la milicia, subdividida en dos clases, la primera comprende á los hombres más jóvenes
de las 4 clases de reclutamiento, y la segunda á las otras 16 clases;
3\ de las tropas cosacas del Don, del Kouban, de Orembourg, de
Terek, a'el Ura], ele la Siberia, del Transbaical, de Astrakan, del
Amour y de Siemiretcbenk. Para llenar este vasto cuadro, el efectivo normal debe componerse de: l'\ 780,000 hombres activos; 2\
930,00il hombres de reserva; 3~, 180,000 cosacos; 4~, 110,000 hombres no reclutados por ]a vía de llamamiento, oficiales, gendarmería,
etc.; total,· 2.000,000 de hombres. En caso de necesidad, la primera clase pued(completar la reserva del ejército activo, y ]a segunda
puede formar cuerpos)speciales. La ventaja del nuevo sistema consiste en aumentar en una fuerte proporcion 'el número de las reservas instruidas; la cifra de 930,000 hombres es superior, cuando ménos, en una tercera parte al número de la antigua organizacion.
Pero no olvidemos que no se trata mas que de efectivos normales,
que deben realizarse para el porvenir, despues de una evolucion de
15 años; actualmente, el progreso se limita á las dos clases de reaerva de 1875-1876.
[COlltl.n'IWá)

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39720">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39722">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39723">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39724">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39725">
              <text>42</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39726">
              <text> Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39727">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39742">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39721">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 42, Noviembre 8</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39728">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39729">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39730">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39731">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39732">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39733">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39734">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39735">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39736">
                <text>1880-11-08</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39737">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39738">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39739">
                <text>2011914</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39740">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39741">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39743">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39744">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39745">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="57">
        <name>Alemania</name>
      </tag>
      <tag tagId="6748">
        <name>Fuerzas militares de Rusia</name>
      </tag>
      <tag tagId="6716">
        <name>Revista Militar Europea</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1527" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="298">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1527/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._41._Noviembre._0002011909.ocr.pdf</src>
        <authentication>fb1fdd8ff8e8e5dbb7e125b3b0b1bf82</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73595">
                    <text>TOMO

II.

M:txrco, NOVIEMBRE 1~ DE 1880.

NUMERO

o.

SEGUNDO ANO.

l

Condiciones de esta publicacion.
Se publica loe d!as 1, 8, 16 y 2! de cada mee.
Valor de la auacriclon: UN PESO mensual den-

•ro1 ruera.delacapltaJ. Debe pagarse adelantado.

Loe pedldoe de euscrlclonee y la corresponden•

cla, debe11 dirigirse á la Seccion llibliotecarla de
la Secretarla de Guerra.

REVISTA ]IILITAR EUROPEA.
Viena, Agosto 2S de 18S0.

RUSIA.

NTES de ]as terribles derrotas que los franceses
sufrieron en la guerra de 1870-71 contra los alemanes, muy poco se ocupaban de ]os demas ejércitos, considerando el suyo superior á todos y no
comprendiendo por este motivo, Ja necesi_dad que
hay de estudiar constante é infatigablemente los
&lt;¾:
adelantos, hechos en cualquiera de las milicias ex¿:!:__
tranjeras. Esta precaucion ya no se encuentra entre los militares franceses. Desde laconclusion de aquella lamentable
guerra, muchos de ellos se han dedicado á estudiar concienzudamente, la organizacion militar de las principales potencias europe11S, y
abundan hoy dia entre ellos, oficiales que conocen la composicion y
demas particularidades de los ejércitos de la Alemania, el Au:.tria,
Inglaterra y la Italia, casi tan bien como los de su propio país. Solo el ejército ruso había quedado algo abandonadp en dichos estudios, en gran parte, porque es ménos fácil obtener datos positivos y

�326

•

auténticos, acerca de él. Parece sin embargo, que el capitan Weil,
de la caballería territorial de la Francia, ha sido más fe1iz bajo este
rospecto; pues acaba de publicar una obra, formada de dos tomos,
sobre las fuerzas militares del imperio ruso, la cual contiene datos
muy preciosos, tan variados como exactos.
Despues de un bosquejo histórico retrospectivo, sobre la organizacion militar de la Rusia en 1869 el primer tomo trata en siete ca•
'
pftulos, de la poblacion y del presupuesto, del reclutamiento, de la
organizacion de las tropas regalares 6 permanentes, divididas en dos
categorías, la de las tropas de campaña y la de las tropas de reserva, despues da los establecimientos locales de la artillería, del Cuerp0 de ingenieros, del Cuerpo-Médico militar, de la intendencia, de
las escuelas militares, de la milicia y de las tropas irregulares. En
el segundo tomo, se encuentran explicaciones muy detall.is sobre las
circunspecciones militares, el armamento y equipo, el material de
guerra, la contabilidad, los cuarteles, el servicio de la manutencion,
el derecho militar, la jerarquía, las promocione~, las recompensas
honoríficas, los retiros, la remonta y la movilizacion. Á carla uno de
estos tomos está anexo un apéndice, conteniendo las modificaciones
introducidas en el ejército ruso, durante la impredion de la obra.
Las tablas estadísticas son mny cómodas para ser consultadas, y las
explicaciones muy claras.
De l~s primeras voy á extractar algunos datos de mayor interes.
Segun el autor de la referida obra, la poblacion del imperio de loe
Gzares, se eleva á 87.850,000 habitantes, de Jo:; cuales hay...... .
72.000,000 en la Rusia europea y en el reino de Polonia; 1.940,000
en el Gran-Ducado de Finlandia, que disfruta de una organizacion
particular; 5.970,000 en los distritos del Cáucaso; 3.440,000 en la
Siberia., y 4.500,000 en el Asia Central.
El autor avaláa el presupuesto anual ortlinario de guerra en ....
181.566,088 rublos; el efectivo del ejército en pié de paz en 989,000
hombres, en cuyo m1mero están comprendidos los no-combatientes
'
1
CGn 1,646 piezas de artrllerfa; 13,000 carros de diferentes clases, y
172,000 caballos. En tiempo de guerra, esta fuerza se elevaría 11.
2.500,000 hombres; 3,986 piezas de artillería¡ 45,000 carros, y ••••
46~,000 caballos.

327

•

Aunque desde la guerra contra la Turquía, en la cual como he
podido convencerme por mis propios ojos, por haber acompafíado el
cnar~el general ruso durante las últi~as operaciones que precedieron la ocupacion de la ciudad de Adrianópoli, solo la infantería se
ha cubierto de gloria, dejando la arti11erfa y sobre todo la caballería
mucho que desear, aunque desde aquella guerra mucho se ha trabajado en Rusia para reformar y mejorar el ejército, todavía no puede compararRe con los de la Alemania, del Austria y d~ la Francia;
y hallándose diseminado sobre un,a área tan grande como la cuar~a
parte del Globo terrestre, su concentracion ea difícil y lenta, y de
eonsiguiente él mismo no tan temible para la Europa como pudiera
suponerse en .vista de su fuerza numérica. No obstante, ha de pesar un dia mucho en la balanza de los destinos de este Continente.

FRANCIA.
El presupuesto de guerra votado por la Cámara de diputados de
París, en el mes de Junio último, presenta los guarismos siguientes:
Personal del Ministerio de Guerra.. . . • . . ••... fr.
Material de la Administracion central,..........
Depósito de guerra ... , ..•..••........ : • . • . . .
Estados Mayores... . . . . . . . . . . . . ... . . • . . . . • . . .
Gendarmería ............. ,,.................
Haberes y sueldos.. . . . . . . • . . . . . . . . . • • . . . . . . . .
Rancho ..........•. , .•.•.... , • . . . . • . . . • • • • .
Alumbrado y combustibles....................
Forrajes .... , . . . . . . • . • . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . .
Hospitales militares............ . . . . . . . . . • . . . .
Gratificaciones de marcha.....................
Vestuario y acampamientos...... . . . . . . . . . . . . . •
Camas ......................... , . . . . . . • . . . .
TransporteR. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Reclntamieuto, reserva y ejército territorial... .. . .
Tribunales militares ......................... ~
Material de artillería. y establecimientos militares, .

2.463,700 ·
805,000
.(88,000
23.901,079
40.li9,224
191.259;891
99.264,231
4.075,356
71.653,331
12.253,282
9.484,824
39.488,996
6.396,.f.66
3.659,500
860,500
980,061
16.850,491

A la vuelta........•. fr. 524.063,932

�328

329

De la vuelta ........ fr. 524.0f.3,932
Remonta y arrieros........................... 15.182,961
Pólvora y salitre ........ , •. , • • • . . . . . • . . . • . . . . 5.265,114
, Material de ingenieros y establecimientos........ 15.127,000
Ellcuelas militares (material) ..•.... ,......... . 3,798,218
Inválidos .... , •.... , .••.......•.... ~........
816,315
Sueldos de no-combatientes y del servicio pasivo.. 1.282,405
Subvenciones y gastos complementarios., ••••.. , • 4.443,440
Gastos secretoa.,.,. . . • . . . . . . . . . . . • . . . . . • . • • •
300,000
Total. ............ fr. 570.280,085

.Al ha'Llar hace poco de las nuevas banderas que fueron distribuidas el 14 de Julio último, á las tropas francesas, dije entre otras coque en ellas aparecían escritos los nombres de las batallas en
que cada regimiento se habían distinguido. He aquí la lista ele los
que se ven repetidos más á menudo:
il\!11

Band•rns
Estan,lartta
Bnnrtcru
De
de infsnteria. d• caballeña. de artillería, Ingenieros.

Seba~topol. {1854-55).En 76
Sol ferino. (1859) ..... En 53
Am;terlitz. (1805) . ... En 27
Wagram. (1809) ..... En 34
Moscova. (1812) ..... En 22
Yena. (1806) . ....... En 17
Friedland. (1807) .... En 19
Lützen. {1813) ...... En 30
Marengo. (1800) ..... En 15
Bautzen. (1813) ...... En 20
Hohenlinrlen. (1809) .. En 9
Eylau. (1807) ....... En 6
Fleurus. (1749) ...•.. En 12
Yernappes. (1792) ... En 10
Magenta. (1859) ..... En 10
Conr,,tantina. (1837) .. En 5

3

19

3

12

14
2
1
3
1
2
1

3

00
00
00
00
00
00
00
00
00
00
00
00
00
00

5

3

34
30
30
19
12
1
10
4

11
15
8
8
3
i

00
00
1
00
00
1

Totales.

101
79
63
55
55
37

33
32
25
24
21
21
20
19

16

15

Desde hace algun tiempo, el general marqués de Galliffet, caya
memoria debe ser poco grata á nosotros los mexicanos, ha entrado
en la intimidad de Gambetta buscando y obteniendo la valiosa proteccion de este influyente hombre de estado. Hay pereonas que en

aquel general, ántes tan adicto á. Napoleon III, bislumbran :l. un fu.
tnro Bonaparte, debiendo temerlo por esta razon los que realmente
aman las instituciones republicanas en Francia. Ignotos, el discreto y espiritual redactor del Figaro en Madrid, publicó últimamente un curioso artículo crítico-biográfico sobre aquel general, del cual
voy á extractar los pasajes más interesantes. Escribió así:
Este personaje, á. quien sus singulares condiciones de carácter,
pero más áun la situacion política de la vecina república, han ido
prestando cada dia mayor importancia; es hoy por hoy el hombre de
la moda en Paris. Las clases conservadoras que no pueden desconocer el riei;go cada dia mayor que corre en sus intereses, da&lt;lo el
giro que los acontecimientos toman en Francia, recelan mucho; pero csveran mucho tambien del bizarro general, y el general no se recata de sus intimidades con Gambetta.
El general Galliffet es un valiente en toda la extension de la palabra. Lo ha probado lo mismo en la campaña de Crimet y en la
franco-prusiana, que en la que sostuvo contra los comunistas cuando el gobierno frances se estableció en Versalles. El general Vinvy
hacía notar, ponderando su serenidad en aquellos días funestos para
la patria que entónces era el general Galliffet el único soldado que
se reía. Una vez tan solo se le vió triste y taciturno, cuando én compañía de Thiers, de Ladmirault y de Lochener, presenció desde el
Monte de San Valeriano la inesperada entrada en Paris, de las tropas francesas. Todos los semblantes rebozaban alegria ménos el
suyo: sus soldados entraban sin él en la capital.
El general Galliffet ha tenido siempre ansia de notoriedad, y ha
sabido conquistársela lo mismo en la paz que en la guerra. De 1870
acá, no ha em·ejecido absolutamente nada. Hay en él algo del actor
que cuida más su cuerpo que su salu~ para encontrarse siempre en
disposicion de desempeñar ciertos papeles que exigen esbeltez y ligereza. Todas las mañanas hace pesar la cantidad de alimento que
ha &lt;le consumir durante el dia, porque le e1:1panta la idea de llegar
á ser gordo. Siempre se ha reído de su salud como de su vida.
"¿Qué me importa el pellejo? dice muy á menudo. Está ya tan
agujerado por las balas que no podrá servir para hacer un tam borP'
La energía que desplegó combatiendo á los comunistas, le hace

1

l
1

�330
331
poco simpático á. los ojos del partido avanzado: su pública. amistad
~on los hombred políticos del dia, que han inutilizado sus antiguos
Jefes, le hace sospechoso á cierta parte dé la oficialidad situacion
peligrosa, pero especial, de que él sabe sacar inmenso pa;ti&lt;lo.
Hoy es el gener¡¡,l Galliffet el peligro más grande para Gambetta
Y al mismo tiempo el único auxiliar en quien el Presidente de 1~
Cámara francesa puede tener confianza. ¿Qué hará en adelante el
ambicioso y original marqués? Esta es la pregunta de todo el mundo. La Francia está. tan acostumbrada á. hallar en todas las circunstancias, el hombre del momento, que se pregunta cuál es el porve.
nir del marqués de Galliffet y de qué manera podrá servirá su país.
No necesito decir, que no apruebo eu su totalidad, el dictámen
que antecede, pero no puede negarse que encierra mucha verdad.
En lo general, no soy partidario de los llamados "grandes hombres," ménos en una República, porque allí siempre ó con raras
cepciones, constituyen un peligro para las libertades públicas. Por
esta razon temo para el porvenir de la Repúulica francesa en primera línea, á Gambetta; en segunda, á. Gallift'et; cnal más ambiciosos.
Al primero le gustaría representar el papel de Banas; pero en tal
caso, hallarían en Galliffet á. Bona.parte, muy dispuesto á poner en
escena un segundo 18 de Brumane. (9 de Koviembre ele 1799). En
tre tanto se sirven uno de otro, engañándose ambos mótuamente. No es sin embargo, imposible que los franceses, dei;pucs de tantas Y tan malas experiencias que han hecho con sus "grandes hombres," vestidos así de casaca como de uniforme, sean esta vez más
cautos para no volver_á perder por la ambician desenfrenada de un
solo hombre, lo que por los esfuerzos de las masas han reconquista·
do de libertad y progreso.
Brincando &lt;le un tema á otro muy distinto, como suelo hacerlo
e~ estns "~evistas militares," con el objeto de darles la mayor va·
r1ed~d ~0s1blP,, voy á decir algo del estado que actualmente guarda
e~ eJérc1t.~ franc~s respecto á la vitualla. En el presupuesto para el
ano próximo vemdero, se han calculado 35 millones de francos para
el abas_to de pan y galleta; 51¾ millones para el de carne; 3¾ para
el de vmo,
y azúcar. En estas suma~ etitán compre.ndidas las
que se requieren para l~ avitualla de las tropas de la reserva, por el

ex-

?ªfé

tiempo que están llamadas al servicio, avaluadas en 5 millones, y
las de las tropas territoriales, avaluadas en un millon.
Los cabos y soldados del ejército permanente, habían de recibir
en el curso del año, 301 días pan y 64 &lt;lias galleta; 329 dias carne
fresca.; •24 dias conservas de carne y 12 días tocino·1 pero seO'un
esb
taba d1spuesto al principio, los en ,ayos que últimamente ae hicieron con la distribucion simultá.nc,t de galleta y pan fresco en
diversas guarniciones, han dado resultados tan satisfactorios, que
este nuevo sistema será puesto en práctica por óruen del Ministro ele la Guerra, el genera.! Farre, en todo el territorio frances
desde el 1~ de Octubre de este año. La tropa recibirá., pues, cada
dia, una racion de galleta de 100 gramas, rebajándose al mismo
tiempo la de pan de 750 á 620 gramas. En adelante ya no se
harán panes sino de 1,24.0 gramas. El Ministro ha encar()'ado á
los oficiales que hagan comprender á los soldado11 que este°modo
de alimentacion SH pondrá en práctica en su propio interes. En
campaña sucede á menudo que durante varios dias consecutivos, la
tropa tiene que alimentarse de solo galleta. Es, pues, necesario que
se acostumbre á este alimento en tiempo de paz, y apruebo plena·
mente esta disposicion.
Las raciones de víveres, en general, están contratadas con los proveedores, conforme á la t~,bla que sigue: .
Clase de ,{veres.

Peso.

Precio de cada racioa.•
Eo Fr•n:ia.

En Argelia.

Pan........ 750 gramas (ahora 620) 22:50 cent~
21.08 cent!
Galleta ...... 550 ,, (100 diarias) 27.68 ,,
30.22 ,,
Carne fresca. 300 ,,
34.57 ,,
28.31 ,,
Carne en con11ervas .... 200 ,,
43.70 ,,
4.6.83 ,,
Tocino...... 200 ,,
43.85 ,,
46.62 ,,
El ejército francas necesita ademas para l 12,8S4 caballos de tropa y 12,895 caballos de la gendarmería; cosa de 50 millones de raciones de forraje1:1, cuyo costo es segun ya lo dije más arriba, de 71 i
millones de frimcos.
ÜÁRLOS DB GAGERN1
Coronel.

•

�332

-ESTUDIOS SOBRE EL COMBATE. u1

•

Un libro más sobre la filosofía de la guerra. Acojll.moslo con placer; nos bañ deseansar de.las elucubracionea verbosas d~ X., 6 de
las divagaciones nebulosas de Von Y., sobre la "ctica y los comb&amp;t8', X. é .Y., por m'8 que se ingenien, y por mu que nos indiquen
~etas para ganar todas las batallas (cuando loa ha leido uno ·un&amp;
sola vez), no há hecho m'8 que perder sú tiempo. ¡Qué es lo que
queda de sus discusiones sobre la punt• de una agujar Nada; 4 no
ser un violento dolor de cabeza, debido á los esfuerzos que ha hecho uno para procurar comprender lo que querfan decir.
No sucedo lo miamo con el libro que ahora anunciamos. El autor
de los Batudit1 aaire el eom6ats pensaba sin duda,
Carrion-Nisas y otros muchos, que por mis.que cambien las al'mae, el que laa
maneje no ha de cambiar, porque siempre ha de ser hombre con
las cualidades y los defectos que ya poseía en el 1:itio de Troya, mu
de mil alios aiiltes de l&amp; Era cristiana.
Ese autor lo es el coronel Ardani du Picq, muerto gloriosamente
en las murallas de Metz, en la última guerra. No vacilamos en "decir que su libro es admirable; que todos los oficiales (sin excepcion).,
deben leerlo, y que debe reservá.rsele un puesto . de honor en toda
bibliot~ grande 6 pequelia,
Bajo el imperio de la idea que de él se habfa apoderado; es decir,
de :i. idea de hacer reaalt.ar la cdnaiderable influencia del elemento
moral en ~l combat.e, "el coronel Ardant du. Picq había estudiado y
profundizado á loa autores militares antiguos y modernos; liabfa reunido la erft..ica razonada de las acciones de guerra en las que bah~
tomado parte: no CQntento con sus propia.a observaciones, habfa acudide&gt;o en ciert.u c&amp;sol, d la. opinion de camaradas y de jefes cÓmpey la correspoadencla cambiada entre ellos y éJ, es un temDlQllio del ardot co.D: que buaoaba la ve~d."

con
el

tu-,

L. R.
(l) Por el con111el Arduldu l'lcq, 1 Tol. la lt-1 de 291 pl&amp;I.-Parta.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39694">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39696">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39697">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39698">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39699">
              <text>41</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39700">
              <text> Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39701">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39716">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39695">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 41, Noviembre 1</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39702">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39703">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39704">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39705">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39706">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39707">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39708">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39709">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39710">
                <text>1880-11-01</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39711">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39712">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39713">
                <text>2011909</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39714">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39715">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39717">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39718">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39719">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6747">
        <name>Estudios sobre el combate</name>
      </tag>
      <tag tagId="378">
        <name>Francia</name>
      </tag>
      <tag tagId="6716">
        <name>Revista Militar Europea</name>
      </tag>
      <tag tagId="349">
        <name>Rusia</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1526" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="297">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1526/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._40._Octubre._0002011925.ocr.pdf</src>
        <authentication>b39bfaad64d552b4535dc46b5a0b3d31</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73594">
                    <text>TO.MO

11.

Mll:nco,

ÜCTUBRB 24'»B

1880.

NúKBRO

40.

=--

. SEGUNDO AÑO .
Condiciones de esta publicacion.
. . publica loe dlaa l, 8, 18 ., 2&amp; de eada •
Valor de la■llfCl'lcion: UN PEliO-u.l dea,
tro1f'aeradelaeapital. Debepacuwlldelantado.

1aia,debez.
Loa pedjdoe dH111cr!QqUf 7 la ~ D. . .
dln1UN6 la8eomaii 111b11oteéu1a ..
la 8ecmarfa de Guerra,

UNA MAXIMA DE NAPOLEON.
•

(C0lfOLOD),

A hemos dicho algunas palabras sobre la in,·asion de
Bohemia por los prusianos, en 1866, á propósito de
otra máxima de Napoleon. Queremos volver 4 hablar de dicha invasion con algunos detalles relativo,
é la máxima de que ahora ~08 ocupamoa¡ porque si
loti dos ejércitos de Prusia se encontraron en el
campo de. batalla bajo las condiciones de un gran
ejército que proclll'lt, voltear al ejéft!ito opuesto seJl('rándose, esta separacion no se habJa op~mdo para lá batalla.
ExistJa desde el principio de la campe.lía. &amp;bido ee, ~m efecto,
que ias dos masas prusianas penetraron en Bohemia por dos grandes lJneas de operaciones, distant.es 4.0 leguaa una de otra. Una,
la del segu.ndo ej6re.ito prusiano, ~jo las.4rdenee del PrJnoipe Real,
despoes de haberae re.unido en Silesia, debJa mudiar por los desAladeros de Nachod, y de Trauteaau, al E. del Jlieseo-Gebirge, dirigiéndWte 1o'bre el Elba mperior; en tant,o que la otra maa, lcompuesta del primer ejénito y del ej4rcito del Klba, -bajo Jas 6nJene,
mperiores del Príncipe Federioo--Cárloa, -debta atm,811l' los monte,

�318

de Lusacia, al O. del Riesen-Gebirge, desembocando en el !ser superior, afluente del Elba. Esos dos ej6rcitos debian "tomar sus medidas para encontrarse en la direccion de Gitscbin." Pero, miéntras
llegaba el momento de operar su union, debían marchar aisladamente, cada uno de ellos, arreglando sus movimientos conforme á
las circunstancias, pero sin olviclar nunca. el objeto final.
El deseo de entrar más rápidamente en accion era el que había
hecho tomar aquellas di~po~iciones :i los prusianos. En efecto, el
trazo de sus caminos de fierro, los había conducido primero á. reunirse en tres masas distintas, en Silesia, en Lusacia y en Sajonia, despues de la inrnsion de este último país por el ejército del Elba.
Partiendo de esos puntos de concentraciones parciales, había. dos
modos de penetrar en Bohemia: 6 bien reuniéndose más acá de las
montañas y siguiendo despues una. sola línea de operaciones, 6 bien
marchando por varias vías, siguiendo cada cual la que tuviera delante.
El primer plan era conforme.:l. los principios, pero exigía algunas
marchas más; para Napoleon, no habría sido esa una razon para
abandonarlo; pero sí lo fué para los prusianos que, en aquella circunstancia, prefirieron imitar á Federico.
Comenz:uon su ofensiva el dia 25 de Junio.
Desde el 26, los ejércitos contendientes estaban ya empeñados en
el Iser. . Los combates de Podol y de Huhnerwaser, librados en la
tarde de aquel día, habían dado á los prusianos la. posesion de los
puentes de Podol y de Turnau; pero, por el lado de Silesia, no había habido mas que escaramuzas de poca importancia, bastantes sin
embargo para h~cer ver á los austriacos que iban á ser atacados por
las tropas del Príncipe Real. Pues bien, en aquella jornada, las
fuerzas austriacas estaban dispuestas así:
El primer Cuerpo, con una division de caballería y los sajones
que se habían retirado á Bohemia despues de haber evacuado á su
país, se encontraba en el Iser. Eran unos 60,000 hombres, inmediatamente opuestos al ejército del Elba. y al primer ejército.
El resto del ejército austriaco había casi terminado el gran movimiento que debía conducirlo de Mora.vía, de donde se había concentrado, en Bohemia, donde debía batirse.

319

El 10~ Cuerpo estaba en Josephstadt, teniendo á su derecha una
division de caballería en Dolan y Skalitz, en el Aupa.
El 6\ en Opocno, al S. de Nacholl.
El 4~ había pasado ya el Elba y se encontraba en Lanzow.
El 8~, en.,Tynist, á una marcha de Josephstadt.
El 3º, en Koenigraetz.
El 2~ Cuerpo, así como varias di visiones de caballería, y la artillería de reserva, se encontraba un poco más á retaguardia.
,
· Así es que el grueso de las tropas austriacas, estaba. reunido desde Josephstadt hasta Kroenigraetz.
Al saber la doble invasion prusiana, Benedeck no tenía más que
escoger entreLdos partidos: 6 bien atacar con todas las fuerzas que
tenía á mano, al Príncipe Real 1 dejando á los sajones y al 1.er Cuerpo el cuidado de retardar la marcha del Príncipe Federico-Cárlos;
6 bien caer sobre este último, dejando sólo algunas tropas á 1,u derecha para contener al Príncipe Real.
En nuestra opinion, de esos dos partidos, el primero era el mejor,
porque estaba muy cerca del Príncipe Real, miéntras que tenia muchas marchas que hacer para alcanzar al Príncipe Federico-Cárlos;
por consiguiente, podio. esperar batir al primero ántes que el otro
llegara; en tanto que, si caía sobre este último, corria el rie8go de
ser seguido por el otro; que podía fácilmente pasar por sobre lastropas que tuviera en su camino, teniendo á ambos encima el dia de la
batalla.
Convenía, pues, dirigir, el dia 27, el 10~ Cuerpo por el desfiladero de Trautenau y el 6~ por el de Nachod, como efectivamente lo •
hizo Benedeck; pero era menester ademas apoyarlos con el resto del
ejército, y para esto, dirigir al 4.º Cuerpo en pos del 10.•1 y á. los
Cuérpos 8. 1 3.º y 2.°, con 1a caballería y la artillería, sobre Josephetadt y Jaromir, á fin de poder disponer de ellos el día siguiente, segun las circunstancias.
·
Creemos que ese era el mejor partido que había que tomar, pero
el otro, que consistía en marchar sobre el Iser, tambien podía. dar
muy buenos resultados, si se operaba con rapidez y osadía.
Lo peor era no tomar ningu1101 y p1·ecisamente fué lo que hizo
Benedeck.
0

"

�320
Miéntras que. dirije los Cuerpos 10.n y 6.º sobre Trautenau y Nacbod, cierto es que aproxima el 4.º al Elba, al N. de Jamovir, y que
envía el 8." sobre Dolan; pero, al mi!nno tiempo deja marchar al 3."
aobre MHetin; es decir, en direccion de Gitschin. Si había querido
atacar á fondo al Príncipe Real, t})Or qué ese movimiento del 3;er
Cuerpo sobre Mlletinl y si había querido continuar su, marcha sobre el Iser, 4por qué llamar al 4.• Cuerpo al Elba? Parece, pues,
que, en la noche del 26 al 27, Benedeck no había tomado aún ning.una resolucion.
Hasta entónces, en suma, no había más que mal á. medias.
El dia 26, los designios de los prusianos todavía no estaban claros, áun no se conocía la fuerza del ejército clel Príncipe Real, y se
comprende que Benedeck haya querido esperar para tomar un partido definitiTo; pero 24 horas más tarde, ya no era permitido 1acilnr.
Sabido es, en efecto, lo que pasó durante la jornada del 27. El
i.º Cuerpo, enviado sobre Nacbod, fué batido allí por el 5.º Cuerpo
prusiano á las órdenes de Seinmetz; pero en compensacion, en Trautenau, el 10~ Óuerpo arrolló más allá de la frontera al 1,er Cuerpo
prusiano.
En el Iser, eL Príncipe Federico-Cárlos, se había contentado con
hacer cargar sobre las cabezas de las columnas; pero no hubo combate Í-Ormal poi: aquel lado.
Era, pues, visible que el Príncipe Real estaba en fuerza y, como
la víspera, ningunos progresoR se habían hecho sobre Gitchin, podía
temerse (si se marchaba en aquella &lt;lireccion), encontrarse con el
segando ejército de flanao, 1-0 que retardaría la marcha poniendo al
ejército austriaco en peligro.
El plan que, segun nosotros, era el mejor la víspera, había llegado á ser el único practicable el 27 pot la tarde, y si los movimientos de aquella jornada no habían si&lt;lo todos de los más convenientes
para asegurar el éxito, podía sin embargo haber todavía grandes esperanzas, siempre que so obrara con decision.
La jornada del 27, en suma, no había sido desfavorable á las armas austriacas. El triunfo de Tmutenau compensaba de sobra el
descalabro de Nachod, y áun admi\iendo que no hubiera debido esperarse la victoria mas que en unos de los dos puntos, v&amp;.lía. más ha-

321

berla alcanzado en Trautenau que en Nachod; porque un descalabro de los prusianos en este punto, no era obstáculo muy grave para
la marcha del segundo ejército hacia el primero, si el camino de
Trautenau Je quedaba abierto, en tanto que el fracaso de Trautenau paralizaba completamente aquella marcha por e] camino más
favorable á la union de ambos ejércitos.
Estas consideraciones debían trnzar netamente el partido que
Benedeck tenía. que tomar. Debía proseguir el triunfo de Trautenau por todos los medios posibles, contentándose por el lado de Na.chod con contener los avances del enemigo. Para eso, convenía hacer sostener al 6.° Cuerpo, batido la víspera, por el 8~ que estaba en
Dolan; y es lo que hizo Benedeck; pero no hizo lo que era urgente,
(hacer marchar al 4~ en apoyo del 10~ triunfante.)
Era menester, ademas, para el 28, avanzar el 2.° Cuerpo sobre
Josephstadt y llamar ¡l. Kroenigraetz a] 3.er Cuerpo, en mala hora
dirigido la víspera hacia Miletin, con el objeto de estar en aptitud
de emplearlos el dia siguiente para completar las ventajas que la
entrada en línea de los Cuerpos 4." y 8~ podía ya hacer esperar para
el dia 28.
Probable es, en efecto, que de haberse tomado tales disposiciones,
los Cuerpos 10~ y 4º, reunidos, habrían dado un grave golpe á la
guardia prusiana, la que, á consecuencia de la precipitada retirada
del 1,er Cuerpo más allá de las montañas, se habría encontrado sola
empeña.da con los dos Cuerpos austriacos; y áun cuando los austriacos hubieran sido batidos por la derecha (com0 llegó á suceder en
Skalitz), la ofensiva prusiana estaba detenida, porque el dia siguiente los prusianos, vencedores en Skalitz, estaban amenazados por su
:B.anco derech-0 por los CuP,rpos ,~ y 10º, reforzados por el 3º, miéntras que los Cuerpos que habta.n batido, apoyados por el 2~ Cuerpo,
estaban en aptitud, cuando ménos, de mantenerlas de frente.
Desgraciadamente para los austriacos, Benedeck no pareció sospechar los recursos que brindaba aquella situacion. No hizo sostener al 10~ Cuerpo por tropa alguna, de manera que este Cuerpo fué
batido, á su vez, el dia 28 por la guardia prusiana.
Cierto es que el generalísimo austriaco envió el 8~ Cuerpo sobre
Skalitz para sostener al 6~; pero este último, en lugar de batirse el

�322
28 en compañía del Cuerpo que acababa de incorporársele, se alejó
del campo de batalla, dejo al 8~ Cuerpo, á su vez, solo frente al
Cuerpo que mandaba Steinmetz, y éste lo batió como había batid&lt;&gt;
la víspera al 6~ Cuerpo. El dia 29 se continuó el mismo sistem;i; á
su vez se retiró el 8~ Cuerpo de la lucha, dejando al 4..º en frente de

los prusianos. De manera que, durante tres días consecutivos, se vió
á tres Cuerpos diferentes austriacos, batidos sucesivamente por el
mismo Cuerpo de ejército prusiano, sin que los otros dos intentaran
siquiera prestar su cooperacion á aquel que procuraba detener al
enemigo. Quizá nunca se haya visto en la guerra tal ejemplo de
. .
1mpenc1a.
En cuanto al 3.er Cuerpo, Benedeck lo dejó inactivo en Miletin
por varios días. El Jeldzeugmeister no sabía precisamente lo que
quería hacer con él, y su indecision fué causa de una nueva derrota
en Gitchin.
Sabido es que el dia 29 por la mañana, Benedeck anunció al príncipe de Sajonia, que mandaba á los sajones y al 1.er Cuerpo austriaco, que sería sostenido en el dia por el 3.•r Cuerpo. Contando con
aquel esfuerzo, el príncipe aceptó el combate y ya lo em_peñaba seriamente, cuando un nuevo despacho del generalísimo le ordenó batirse en retirada, anunciándole que no debía contar con el 3.er Cuerpo. tSnpo, por ventura, alguna vez Benedeck lo que quería?
Dejó pasar los días 28, 29 y 30 sin ocupará las tropas que á la
mano tenía. Como acabamos de verlo, podía lanzarlas, con éxito,
contra uno tí otro de los dos ejércitos prusianos, y no supo tomar
partido alguno.
Hemos creído deber entrar en todos estos pormenores, para demostrar que el buen éxito de los prusianos se debió principalmente á la
inaccion del general en jefe del ejército austriaco. Debemos guardarnos bien de sacar de ello la conclnsion de que sus disposiciones
(contrarias á las reglas seguidas y preconizadas por Napoleon), deben ser consideradas como un modelo.
Aquellas disposiciones no habrían sido buenas sino teniéndose la
seguridad de que los dos ejércitos prusianos podían unirse ántes de
la llegada de la masa principal del ejército austriaco.
Ent6nces, aunque en territorio enemigo, la union se operaba en

.

•

323

fo plan~cie de Gitchin, segun las reglas; es decir, léjos del enemigo.
Pues bien, Molke no podía tener tal certidumbre sino únicamente
.
'
preSunc1ones que, en los hechos no estaban conformes con la realidad. E~ tale? condiciones, su plan era malo y hacía correr al ejército prusiano riesgos, á los que escapó clcbi'do á la incapacidad de su
adversario.

Lo repetimos, pues, sin vacilar; á pesar Je los brillantes triunfos
obtenidos por la Prusia, la concepcion de aquel plan de campaña
fué contraria á las reglas.
A 11csar de este ejemplo y del de Federico, debe seguirse la máxima de Napoleon: á la retaguardia y léjos del enemirro es donde
deben unirse los Cuerpos de ejérciltJ.

e

. Notable es, por lo demas, que miéntras que en Bohemia los prus1~no~ :encían al principal ejército de Austria, apartándose de los
prrncipios, alcanzaban nueyos triunfos en otro teatro ele operaciones
aprovechándose, por el contrario, precisamente de la misma falta
que cometían las tropas feder¡;J.es que contra ellos operaban en el
valle del Mein.
~osa sabida es que aquellas tropas se componían de dos Cuerpos
activos: uno de ellos, el 7.º, formado exclusivamente de tropas bávaras, se había organizado hacia Schweinfurt· el otro compuesto de
.
' reunido
' adelante de
d1versas
tropas de la Confederaci(l01 se había
Francfort.
~stos dos Cuerpos, una vez organizados, ¡)ropusiéronse operar su
umon en Hersfeld, á siete jornadas de marcha del punto de partida
de cada uno de ellos. Pero el ejército prusian9, á las órdenes del
general Vogel de Falkenstein, despues de ha.her hecho capitulará.
los hanovcrianos en Langensalza, estaba mucho más cerca que los
do~ cuerpos federales del pv.nto en que habían proyectado operar su
umon. Marchó entre ambos Cuerpos, batió á los bávaros en los comba~es de Dermbach Y,obligó al 8~ Cuerpo ti. replegarse á Hanau. La
umon había llegado á ser imposible, porque el plan era contrario á
las re~las¡ pero, á pesar de todas las tropas federales, habríase operado s1 el general de Falkenstein hubiera obrado como Benedeck
miéntras que la de los prusianos, en Bohemia, habría fractLsado
Benedeck hubiera operado como Falkenstein.

si

,

�324.
Así podemos decir que, en 1866, los prusianos fueron vence!ores
en Bohemia y en el Mein, por medio de procedimientos diversos.
Pero sería una crasfsima equivocacion sacar de estos dos ejemplos, la
conclusion de que es indiferente seguir, ó descuidar las reglas de la.
guerra.
A. G.
Antiguo alumno de 111 Escuela Palitécnic.1.

PROCEDl~IENTOS EMPLE~DOS
POR BL

IDSTITUT0 MILITAR CEOCRAFIG0 DE VIENA,
PA.RJ. LA llEl'llODUCCION DE OAllTAS Y DE PLANOS.

(1)

En la Exposicion Universal de 1878, se pudo juzgnr de la importancia que las diversas potencias dan á la reproduccion rápida y económica de las cartas y de los planos, cuya utilidad bajo el punto de
vista militar, ;nadie pone ya en.duela. El capitan Volkmer, agregado al Instituto Militar de Viena, entra (con este motivo), en el detalle de los diversos procedimientos y métodos empleados en aquel
establecimiento oficial, para llegar á aquel resultado.
La lectura de este folleto prueba que el Instituto Militar geográfico, posee un surtido de útiles tan completo y tan perfeccionado como es posible, una instalacion que nada deja que desear, y que está
al corriente de todas las modificaciones que se producen en esta
parte; pero no hemos encontrado innovacion alguna que llame la
atencion.
Sea de ello lo que fuere, señalamos este opúsculo á los aficionados, y, despues de haberlo leido, en vano buscamos las razones que
han podido impedir á aquel establecimiento el envío de sus produc-tos á la Exposicion de Paris.-J. B.
(1) "Die Tecbnict der Reproduction Ton militar-Karten und Planeo." Por Oft'omar Vcllcmcr, capi,
tan de la artillerfa austriaca.-Folleto en 8° de 50 pág., con dos liimiuas. [Putlicacion de la ComisioD
militar t6cnica 1 admÍ11istra\iva].-Vic11a.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39668">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39670">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39671">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39672">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39673">
              <text>40</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39674">
              <text> Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39675">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39690">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39669">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 40, Octubre 24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39676">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39677">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39678">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39679">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39680">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39681">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39682">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39683">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39684">
                <text>1880-10-24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39685">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39686">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39687">
                <text>2011925</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39688">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39689">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39691">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39692">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39693">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6746">
        <name>Instituto Militar Geográfico de Viena</name>
      </tag>
      <tag tagId="6744">
        <name>Máxima de Napoleón</name>
      </tag>
      <tag tagId="6745">
        <name>Procedimientos para la reproducción de cartas y planos</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1525" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="296">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1525/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._39._Octubre._0002011920.ocr.pdf</src>
        <authentication>6b0cd9d4ab190cbfa0abfc8ea2e6bdfe</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73593">
                    <text>TOMO

JI.

Morco,

ÜCTUBllB

16 DE 1880.

NUMERO

39.

.=4-

SEGUNDO AI\TO.
Condiciones de esta publicacion.
lle pnbliral"" dlu 11 11, IG 7 2, de t'llda mee.
'ralor de la •lll!Cridoa: UN PESO mene1111I dentn, y f•ier,ule III eapltal. Debe pagana adelantado.

1

J.oe pedJdoedé'-donea 7Ja cor~da-

ala, dehe11 llirfll'l1'9e á l a ~ ilibllotccula tia

la 8ecrelarla de Guerra,

:

REVISTA !IILITAR EUROPEA.
(COIICL'Un:).

FRANCIA.
Vie,,a, Julio 20 de l8SO.

ARTILLERÜ,

A artillerta estaba pue~a á. las órdenes del general de
division Lafaille, comandante de la artillería de la

plaza de Paris, quedando formada en dos filas perpendiculares á la direccion de las Jtneas de infanterta, ,
la derecha y d. 1a izquierda de las tribunas con la,
distancias siguientes: de pieza , pieza .2 metros; de
batería á batería 6; de regimiento á regimjento J2.
La 19~ brigada estaba colocada por el lado del molino, Ja 3~ por el del bosque de Bolofia, haciendo ambas frente ~l interior del terreno. Cada regimiento estaba representado por. cuatro
bate!fas. ~os 19º y 20º escuadrones del tren quedaron colocad011 4
retaguardia de la 3• brigada, cada uno con doce carros, fmnando cJo,
filas de ll 6 con una distancia de 4 metros de carto 4 carro.

�310

311

chos atíos; el Presidente de la Reptiblica pronunció la siguiente
alocucion.

CABALLERÍA,

La caballería bajo las órdenes del general de di vision Thomton,
estaba dispuesta como sigue:
La 3• brigada de coraceros con sus 2 regimientos en batalla, paralela á las ·columnas do infantería; sobre la misma linea del escuadron de San Ciro, teniendo á retaguardia el de la gendarmería del
Sena. La línea quedó prolongada por la guardia republicaca, la 2•
brigada de cazadores, la 2• brigada de dragones y la 5• brigada de
coraceros. En cada una de dichas brigadas, los regimientos estaban
formados en columna cerrada, con una distancia de 20 metros de
regimiento á_ regimiento. El total de la caballería era de 38 escuadrones.
Todas las tropas llevaban, por de cost~do, el uniforme de gala, la
infantería polainas blancas y el capote arrolh lo encima de la mochila.
A las doce y media llegó el Presidente de la República en coche;
En el mismo coche se hallaba de Tl'eyci.net, presidente del gabinete y Ministro de Relaciones. Los demas miembros del gabinete siguieron en otros coches, en los cuales se encontraban tambien el
general Pittie, jefe de la casa militar del Presidente; Duhamel, jefe
de su gabinete particular; el comandante Lichtenstein y los &lt;lemas
ayudantes. La escolta estaba formada por un escuadron de coraceros. Un cuarto de hora ántes habían llegado Léon.Say, Presidente
del Senado y Léon ·aambetta, Presidente de la Cámara de diputadog, cuyos coches ibaµ tambien escoltados por.coraceros_.
.
Á la llegada de Grévy todas las cabezas se descubrieron; gntos
de: "viva Grévy" "viva la República!" estallaron de todas partes.
La artillería del Monte de San Valeriano dió una salva, toda.ti las
másicas tocaron diana; era en realidad un momento de verdadero
entusiasmo.
Despues de haberse sentado, teniendo á su lado derecho á Say y
á. su izquierdo á Gambetta, presidiendo asf tres paisanos á la más
memorable ñesta militar que la Francia ha tenido desde hace ma-

1 .

"Oficiales, sargentos y soldado~ que representais en esta solemni-,
dad al ejército frances: 11
"El Gobierno de la República está dichoso de hallarse en presen-,
eia de este ejército, verdaderam~nte nacional, que la Francia ha
formado de la mejor parte de sí misma, dándole toda su juventud,•
q~iere decir, lo que ella tiene de más caro, de más valiente, penetrándolo así de su espíritu y de sus sentimientos1 animándolo de su
alma y recibiendo de él en compensacion á s_us hijos, edncados en la
viril escuela de la disciplina militar, de donde llevan á la vida viril
el respeto á la autoridad, el sentimiento del patriotismo y aquellas
rirtudes varoniles de la profesion de armas, tan propios para formar
hombres y ciudadanos. (.Aplausos prolongados).
"Si nada ha sido demasiado caro al país para relevar á su ejérci- . ,
to, nada ha sido demasiado caro al ejército para ayudar los esfuerzos del país, y por su aplicacion al trabajo, por el .estudio, por la.
instruccion, por la disciplina, ha llegado á ser para la Francia, una
gara.ntía del respeto que le es debido y de~ paz que quiere conservar. Os felicito por esto y os doy las grat:ias. (Aplausos y bravos).
"Con estos sentimientos, el Gobierno de la República os entrega~
rá estas banderas. (Aplausos y bravos). Recibidlas como los testigol5
de vuestro valor, de vuestra fidelidad al deber, do vuestra adhesion
á la Francia que con estas nobles enseñas confía la defema de su
honor, de su territo:io y de sus leyest
Hurrabs prolonga'dos partieron de la tribuna oficial, as1 como de
todas las partes del vasto campo de Longchamps, mezclados con los
gritos mil veces repetidos de: "viva la Reprtblical viva el ejército!
viva Grévy!"
· Se ~e pasó decir q~e ~l subir _Grév~ los escalones de la tribun~,
la música del 1. er regimiento de mgemeros tocó la "Marsellesa." :ta tribuna á la derecha del Presidente estaba ocupada por los senadores, á la izquierda por los diputados, en la del Presidente se habian
colocado detrae de Grévy los ministros ) oficiales mayorés de los ministerios, el cuerpo diplomático y loe altos funcionarios del Estado.
•

�· 312
El Ministro de la Gue¡ra general Farre, se hallaba á. diez metros do
la tribuna presidencial frente) Grévy¡ con él se hallaban todos loa
&lt;romandantcs de los grupos de deputaciones, los once primeros á su
izquierda, los diez y seis últimos á su derecha.
Dcspues de haber sido concluido el discurso del Presidente, todo,
los comandantes de lot1 grupos volvieron á sus puestos, colocándose
al flanco de la columna. En seguida principió la distribucion de laa
banderas, durante la cual de medio minuto á medio minuto, los cafiunes del fuerte del monte de (San Valeriano dispararon cien tiros.
El Ministro de la Guerra permaneció á caballo frente al Presidente
de la República, La música del 1,er regimiento de ingenieros y la
de lo. guardia republicana se alternaron, tocando piezas durante
todo el tiempo que duró la. ceremonia.
La distribucion de banderas se efectuó siempre con dos bandera,
á la vez. Los portas, viniendo de detras de la tribuna o!:.cia1 por 101
corredores dispuestos para este objeto, se encontmban con los coroaeles correspondientes, venidos á la derecha é izquierda, á los cualea entregaron las banderas ó estandartes. Los jefes de los cuerpo•
a&amp;ludaban ent6nces al Presidente de la República y bajaban los esoalones de la tribuna al mismo tiempo que sus 1&gt;ortas, 1mra regresar
~ seg11.ida á sus deputaciones. Así se continuó hasta habcri;e distribuido ]as 436 banderas.
•
Termina.da la. distribucion, las deputaciones de los cuerpos pre;
116ntes se incorporaron ea ellos; á su llega.da las banderas fueron safudada.e por las tropat1, y las múRicas tocaron la "Marsellesa."
En seguida el Ministro de la Gnerm pasó revista: primero de las
deputaciones y dospues de las tropas. Concluida ésta, comenzó. el
desfile; L\s deputaciones con el Ministro de la Guerra á. la cabeza,
@archa.ron primero; los comandantes de Cuerpos de ejército, despues de h&amp;ber desfilado al frente de sus deputaciones respectivas,
110 colocaban sucesivamente al lado del Ministro de la Guem\, frente al Presidente de la República. El general Chinchant se puso ]ue~ , la cabeza de las columni,a de infanteria para desfilar con la1
tropas de la comandancia general do Paris. La infantería desfiló con
-s. arma al hombro, la artillería. y caballería al trote. Despues de
haber terminado el desfile, el Ministro de la Guerra se adelantó ha-

313

cia la tribuna oficial para saludar al Presidente de la República,
partiendo en este mismo momento una salva de Yeintiun tiros del
fuerte de s~n Valeriano.
Raras veces ha tenido lugar una fiesta militar tan grandiosa. como era la que acabo de describir siendo lo más notable en ella que
'
!
en primer lugar se verificó eu una República probando ns!, que la
institucion militar es muy compatible con las instituciones republicanas, y que no existe necesariamente un anta(J'onismo
entre un
o
ejército bien instruido, bien disciplinado y bien organizado, y un
pueblo libre; en segundo lugar, que el Presidente Grévy en la alocucion que dirigió á la fuerza arma.dn., no dijo una sola palabra de
gloria, limitándose á encarecer á. los militares su mision de defender el territorio nacional, el honor del país y las instituciones republicanas. Su discurso eril esencialmente pacífico 'y ha causado general satisfaccion, .dentro y fuera de la I&lt;'rancia.
Me parece, que nuestro ejército puede y debe tomarse ahora por
modelo el de la República fomcesa en cuantos trabajos de rcorganizaciou emprenda, El ejército francas nos es más congenia! que el
aleman, y con pocas excepciones, la fuerza armada de la Francia ya
tiene adoptados todos loR progresos que eiJ el arte miJit.ar se han verificado con el ejército prusiano, considerado con justicia hasta ahora .como el modelo de todos. No dejaré, pues, de ocuparme en mis
próxi maR revistas tambien del ejército frances, como de vez en cuando ya lo he hecho anteriormente, deseando de todo mi corazon, que
muy pronto el de nuestra República pueda compararse en todo, con
aquel, qne por la distribucion clo nuevas banderas, hecha á los cuerllOS que lo componen, ha recibido, por decirlo asf, el bautismo del
republicanismo.
ÜÁRLOS DE GAGER.N1
'

Corono!.

•

�315

::eros lugares entre 108 grandes generales de tod~s los tiempos
. alios m'8 tarde, Torenne renovó poco mü 6 ménos la mism~
ma111obra 1 llegó huta el. Ion despues de una nueva union con
Wrangel.

UNA M4XIMA DE NAPOLEON.

''~n esas dos campañas, (dice Nupoleoo), Turenne recorre la· Alemama en todos sentidoe, con una movilidad y una oaad1&amp; que contrastan con la manera como
,
d--..i
. se ha hec110 1a perra
-e ent6nces
Dependía eso de su habilidad y de l&lt;&gt;ti bu.enos pr.incipióe de gue~
de .esta. e~cuela, as( como del gran número de part·d
. y dea1a1·
1 anos
dos 'l ue por todas partes encontraba."

(colffDl'ÓA].

· Parece, puet, que aobre éste punto, Nat&gt;&lt;'leon no era del· mismo
modo-de pensar que Federioo; pero, al seftalar ésta divergencia,
fuerza es reconoeer que Napoleon no et el primero que haya comprendido bien el peligro que se corre, procurando unirse en preeencia del
enemmo. Se pueden citar y admhar' con ette motivo, las hermOBBS
maniobru de Turenne al finalizar la goer,a de Treinta AftOl!, en
1646 y 1648. Este general, el md.B grande hombre de guerra de la
monan¡ufa, babia reunido: au ejército en MagU'llcia, y se dillJlOnfa á
puar el Rhin para uail'le en H888e, al ejército sueco mandado ror
Wrangel, (1646). Pero el c&amp;mino directo fué interceptado por el
ej6nito imperial t las 6rdenet del Atehidoque Leopoldo. En esta
coyuntura, Turenne partió de llaguncia, bajo el Rhin hasta Weael,
en cuyo punt6 pu6 el rio, y se uni6 con Wrangel en Giessen sobre
el Lahn. "Eat.a marclla de TorEfllne, (dice Napo1eon), ejecutada sin
ór4e,e1 de la Corte y por su propiá in8Jriracion, es digna de é1."
En efecto, eUa entmba de Heno en el e~ptritu de los principio~
de Napo1eon. Turenne no habla vacilado en hacer numeroB&amp;S marcha• de mts, con el objeto de verificar su reunion léjos del enemigo.
Puea la continuacion no et ménos admimble, porque, reunido con
Wrangel, Turenne hi.1.o nna marcha atrevida hasta. el De.nubio y el
Lech, amenazando la lfnea de operaciones del Archiduque y oblipndole á vobene á Austria para tomar alU cuarteles de invierno.
Es como un preludio de la gran marcha de Napoleon sobre U1m, en
1805, y esa 'lloica operacion bastaría para de.r á Turenne uno de loe

. Pero, durante las guef1'118 de la Revolocion, tquién conocfe. esos
eJemplosr sin duda nadie en el eJ'• ército fran-•
, no ser Napo1eon
1
8
~ muy ~
generales en toda la Europa. Las campaftae de Fed;
neo, relativamen~ ~ientes, por el contrario, habtan sido estudia~ por muchos m1htares de la coalicion. Coñclbese que 1os prodigios de la guerra de Siete A.lioe hayan dejado profundos recuenlos
y no.debe uno sorprénderse de que la gran mayorft' de los militare; .
?°~s1derara las operaciones de Federico como modelos dignos de
un1tarae.
.
Encuéntranse en la mism_a época cnti~ que, nQ fiándo~ más
que en los rea~lt.ados, n!&gt; vacdan en desarrollar las m4s bellas teoTfaa para admirar las operaciones más mal oombiblidM. Sea cuál.
fuere el ~odo 6 la manera como obr6 el general, si resultó victo,rioso, no quieren ver en 8118 operaciones mas que obru maestraa, en
vez do notar que, ' menudo, no ha debido el triunfo mas que ' las
faltas que su adversarió oom:etfa, faltas mú graves q 1
E
. d
ue as suyas.
n presen?1&amp; e los triunfos de Femando de Brunswick, en Crevelt, y en Wilhelmstahl, Gnilbert llegó basta , recomendar wltear
un ala •eparando
d n B!7°lrcito• Considera esa.-.,.:,.L•
...........u111 como una
oonsecuen~a ~el 6rd~~ ~bl1cuo, que Federico (por el contrario), jamas emp1"" sino manwwendq perfectamente )j&amp;
....:a ...
'cadas
- 1 00muw
8U8 t ropu.
' •No es preciao ir muy l6joa para llegar ' loa movimientos ooncéntriOOI por
ftNIP!II.Wl launion de di
. los que se. trata de -r-venos cuerpos en.
fllllllO■ del aermp. Pzop6Dele uno, as1, eanolmio y deatruirlo,

-·

�316

no sospechando qne, si tiene uno un adversario activo y vigilante, se
expone á ver atacar cada una de sus columnas lójos del punto de
uniou proyectado, y verlas destruir, un'a tras.otra, sin que hayan podiJo sostenerse mútuamente. ¿Cómo no em sensible á fo, Yi~ta ele
todos el vicio de semejantes disposiciones, clespues de la campaña
de 1796? ¿No era esa la causa de los sorprendentes triunfos de Bona.parte en Italia, así como de los del Archiduque Ciülos eu Alemania? Hay que creer que los generales franceses no hahian comprendido en lo absoluto el carár.ter, puesto que lo~ vemos, tres añós más
tarde, renovar, muchas veces seguidas, las faltas de Wnrm:,er y ele
Alviuzi, hacerse batir otras tantas ocasiones por sus atlver~arios que
imitaban las maniobras de Bona.parte, ~in parecer soRpechar qne sus
derrotas provenían de los vicios fundameutales de sus ¡Jlanes de
operaciones.
Para nosotros, las batallas de Souvaroff en el Trebbia y en Novi,
despues de las de Bonaparte en Castiglione, en Areola y en Rivoli,
son una respuesta suficiente á aquellos que quisieran prevalerse de
los ejemplos de Federico para disputar la máxima de Nnpoleon.
Federico triunfó porque sus adversarios no supierou aprovechnrse
de las ventajas que él les proporcionn.ba; pero Wurrn~er, Alvinzi,
Moreau, Joubert y Cha111pionnet perdieron á Italia por haber violado los principios y haberse encontrado con genera.les capaces de c,1stigarlos por esa violacion,
Hoy podríamos dejarnos engañar por nuevos ejemplos en los que
los triunfos más brillantes han sido alcanzados á pesar de la violacion de esos principios.

1

1

~

(ContJnuará).

J

1

E

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39642">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39644">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39645">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39646">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39647">
              <text>39</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39648">
              <text> Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39649">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39664">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39643">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 39, Octubre 16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39650">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39651">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39652">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39653">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39654">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39655">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39656">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39657">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39658">
                <text>1880-10-16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39659">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39660">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39661">
                <text>2011920</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39662">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39663">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39665">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39666">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39667">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="378">
        <name>Francia</name>
      </tag>
      <tag tagId="6744">
        <name>Máxima de Napoleón</name>
      </tag>
      <tag tagId="6716">
        <name>Revista Militar Europea</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1524" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="295">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1524/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._38._Octubre._0002011915.ocr.pdf</src>
        <authentication>1a47c9f6b33c795f9e4530232e99ec47</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73592">
                    <text>TOMO

11.

Míxrco,

ÜCTUDRE

8 DE 1880.

NUMERO

38.

SEGUNDO AÑ"O.
C&lt;?ndiciones de esta publicacion.
Se publica los dillB 11 81 16 y 2.,de cada mee.

Valor de la soscriclon: UN PESO meneual de11•
troy fuera dela capital. Debe pagarse adelantado.

1

Loa pedidosde811scrlc!onea yla corresponden•
Qla, deben dirlgiree • 1a Seccion Bibliotecsria de
la Secretarla de Guerra.

REVISTA MILITAR EUROPEA.
(Contináa).

FRANCIÁ.
Viena, Julio 20 de 1860.

NA tribuna especial había sido construida para el
Presidente de la República y para los miembros de
las dos Cámaras. Adjunto dos cróquis, sacados de
periódicos franceses, para que en vista de ellos se
pueda formar mejor idea de la ceremonia. :111 el
más sencillo de ellos se ven algunas letras, indicando P, la tribuna del Presidente de la República; M.
m., el -puesto del Ministro de la Guerra, _general
Farre, durante el desfile; N. los de los comandantes de cuerpos de
ejército y los comandantes de grupos de marina y de caballería, ~nrante el desfile¡ M. mástiles, indicando la linea del desfile¡ P. d., lugar de loe porta-bandera.e, durante la dietribucion; F. F., recinto
de las sillas¡ H. H. H. H., lugar de las deputacionee despuee de la
disiribucion¡ A., punto de conversion de las deputaciones deQpu,e
del desfile; B., puesto del Estado Mayor del Ministro y de los ofi,cia-

�302

303

les extranjeros¡ C., escuelas de Fontainebleau, Politécnica y de San
Ciro; etc.¡ D., puesto de los oficiales sin tropa de reserva, del ejército territorial y de ·las secciones técnicas de los caminos de hierro;
E. E. E. E., sociedades y delegaciones.
Todas las deputaciones estaban, formadas eo una sola columna
entre las dos tribunas, cuya columna se hallaba compuesta de 27
grupos, constituidos como sigue:
1cr. grupo. Al mando ctel general Chiachant, gobernador de Parie,
comprendiendo las deputacioues de los cuerpos que no forman una
parte constitutiva de los cuerpos de ejército:
San Ciro (Escuela Militar).
Gendarmería Móvil.
Gua1dia Republicana á pié.
Zapadores-bomberos de Paria.
25~ Batallon de Cazadores (recibiendo la bandera de cazadores).
2 regimientos de pontoneros.
4 Hem de ingenieros.
Gu§rclas (una deputacion recibiendo la bandera para todas las

5.• grupo. Gene~l Cornat, comandante del cuarto cuerpo de ejér•
eito; deputacionee del mismo.
~•• gn1po. General Gresley, comandante del q~into cuerpo¡ deputac1ones del mismo.
7.º grapo. General Zentz, comandante por interino del sexto
tuerpo de ejército¡ deputaciones del mismo.
8. • grupo. General W olff; sétimo cuerpo de ejército.
9.° grupo. General Garnier¡ octavo cuerpo.
10 grupo. General de Galiffct; noveno cuerpo.
11 grupo. General Osmont; décimo cuerpo.
12 grupo. General de Cissey¡ once cuerpo.
13 grupo. General Schmitz; doce cuerpo.
14 grupo. General Cambrie1s; trece cuerpo.
15 grupo. General_~Lecointe, gobernador de Leon 1 deputacionee
del catorce cuerpo de ejército.
16 grupo. _General Billot, comandante del quince· cuerpo de ejér•
cito; deputaciones del mismo y ademas el 145.° rfgtmiento territorial.
17 grupo. General Renson, diez y seis cuerpo.
18 grupo. General Appert, diez y siete cuerpo.
19 grupo. General Dumont, diez y ocho cuerpo.
20 grupG. General Saussier; diez y nueve cuerpo, compiendiendo
las deputaciones del mismo, á saber:
4 regimientos de zuavos.
• Deputaciones de ]as tropas territoriales de la-s pr-0vincias de Argel, Oran y Gonstantina, una por Provincia.
3 regimientos de tiradores.
Legion extranjera.
2 reg1mientos de artilJería.
.( idem de cazadores de África.
3 idem de Spahis.
21 grupo.. General Faron, comprendiendo ]as deputnciones de las
tropas &lt;le la marina:
4 regimientos de infantería.
1 de artillería.
22 grupo. General Thomton, comandante de la. primera division

secciones).
Cazadores guarda-bosques.
Escuela de Sl\umur.
Guardia republicana á caballo.
19~ escLtadron del tren (recibiendo la bandera para todos los cuerpos del tren).
.
2.° rupo. Al mando del general Lefebore, co~andante del-pri1
mer cuerpo de ejército, comprendiendo las deputac10nes de los cuerpos que lo componen:
3 re11imientos
de infantería de línea.
o
8 idem idem territorial.
2 idem de artillería.
2 idem de caballería.
.
3,er grupo. General Carteret-Trécourt, comandante del segunde
cuerpo de ejórcito con el mismo número de regimientos que el grupo anterior.
•
· 4.° grupo. General Borel, comandante del tercer cuerpo de ejérci-•
to; deputaciones del mismo.

�004

«e CAMtlerfa, comprendiendo lu deputaeionee &amp;e 108 6 regimiento,
1
de la primera dimion.
,
•
S3 grupo. General Hnyn de Vernefllle, segitídil dmmi cMJ caballena¡ deputaciones de sus 6 regimientos. ·
24 grapo. General d'Espenilles, cuarta tii risión de «!ébiTierW.
95 grnpo. General de Montaigfl, quima di.tsio&amp; de cal,áUerfai.
26 grupo. General de Boerio, sexta dimion de oaballeda; oomprendiendo las' deput&amp;cioneg de lo!·.{ regimieMOé de la í6itma Y de
la primera brigada de cazádoree , óal,alle.
27 grupo. General de brigada Pieii6, eomaadarite de la Ñxt&amp;'.brigada de coraceros· compiridiendo la8 deputaeionee de loa Z regi'
.
mientos de dicha brigada, y del qmüto y tMoimo oo lt11sates.
Intencionalmente he hecho e8ta latga' e11ttmenwion 1 porque tirve
fambien , dar una idea de la c:livision del ejército (rances, illdicando ast mismo loa nombres de los genersltil con:Jandañtee dtl loa di181'808 cuerpo&amp; de ejército diez y nueve en némero, entre euros nom•
bree hay algonos que no nos son deaconoeidos, por Habernos hecho
los que los llevan la guerra en México.
En cada grupo, excepto en los de marina y de ca'b&amp;Uerfa eola¡iaa
deputaeiones estabím formadas en nrias Jf™3&amp;S1 las inon'8di.8 ' retaguardia de lair de f pif. El Gobernador de Pa.ris, lós generales comandantes del 19- cuerpo de ejército, el general comandante del
.....,upo de marina, los generales comandantes de las 5 dinsiones th
ca.ballerfa, y el general comandante del grapo de brigada de et.ha-•
lle~ eola, ae ball&amp;ban, caballo, la derecha de 111t ~ reapeetivos, teniendo cerca de elloa 111 ~nbe y alpno1 ofiaialei dé Ja
escuela auperior de guerra.
Las tropas de la comandancia general de P11m, utaban diapaea=,
tas de la man~ 1igu1ente:

. .

8tlallo1191.

General Lam bers, comandante de la plaza de Paria y del - departamento del Sena:
Gendarmería móvil
2
Guardia republican~·. ·. ·. ·.·.·.·.·.·.·:.·.·.·.·.·::::.·: .::::::::: 2
Zapadore•bomberoa
,
2
25º batallon de caza.d~~e·s· ~
1
General Nagnes, comandante de la plaza de Versalles y
del departamento de Seine-et-Oise:
•
1.er regimiento de !ngenieroa.... • • • . . • • • . . . . . . • • • • • .
6
Tren de 20 carros . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . • .• . . . . . . . . 1

;¡¡::: :::::::::::::::::::

General Campenou, comawlai:ite de la 5~ diviaie•:
1O~ brigáda de la misma............................ .
9~ idem de ideru .....
General Feanningros: ~~~~~~~

d~·ia' ¡,; :ú;i•si~~:• ····

15~ brigada de la misma. • • . . . . . • • • • • • . • • • • • • . . . . . •
16~ idem idem
• • • ,1 •

■1lt!IMM

• 1 ••••

. .......... .

•••••••••••

6
G

General de Colomb, celhAndante de fa ~ division:
17! brigada de la misma . . . • . . • • • . • • • • . • . • • . • • .· . . • •

1~ ídem de ilem.•••••...••·.. . . • . . . . . . . . . . . . . . . . .

6
&amp;

Total..... . . . . . • • • • 62
La distancia de batallan á batallou era de 15 metro&amp; (20 paaos)·
de regimiento á re~ento 30 metros (46 paaoa~ de brigaa t bri~
girJa 60 metros (66 J.U08), e.da compafifa ten. de 2' • 28 hilelM.

•
.

oeiieral Oholleton:
Bsc1iela fle &amp;m Ciro•••••••••••

. ,• • • • • • • • • • • • • • • • • "

Tercera columna.

11'1'AlfHBfA.

Primera columna.

•

Segunda columna.

.

�307

306

UNA MAXIMA DE NAPOLEON.
[conur-C.t.J.

•

•
As1 fncasó aquella nueva tentativa como las precedentes, y por
causas idénticas.
Sin embargo, el ejército franccs •pudo mantenerse todav1a en los
Alpes y en el Apenino, gracia11 al rigor del invierno, y gracias tambien á la hábil defensa de Saint--Oyr en los alredédores de Génova,
digno preludio de la que, el aiío siguiente, deb1a hacer ilustre á
Massena.
Segun Napoleon, Cha.mpionnet, durante el invierno, no deb1a pr&lt;r
pronerse más que un fin: estorbar que Melas tomara IL Coni, con el
objeto de poder desembocar por el cnello 6 desfiladero de Tende en
la primavera siguiente; y para lograrlo, establecerse sólidamente en
un campamento, reuniendo en él á la mayor;parte de sus fuerzas.
"Pero en fin, agrega Napoleon, si Championnet quer1a absolutamente librar batalla, preciso era que marchase por una sola mlf.rgen
del Stura y que tuviese siempre 25,000 hombres á la mano, que la
reunion de Dttchea,u con el campamento de Co11i se operase d la
retag11ardia 'I no al frente del enemigo."
"Durante los tres meses que mandó al ejército de los Alpes,
Cbampionnet, con maniobras basadas y calculadas sobre principios
falsos, arruinó tres veces d. su ejército, sin siquiera poner á la fortuna en la balanza¡ y sin embargo, tenia fuerzas superiores d. las de
811 enemigo; no en el campo de batalla, sino en el teatro de las ope•
raciones. Sus man!obras y sus movimientos deben COJ1siderarse co·
mo una serie de faltas. No hizo un solo movimiento qmfno fuera
contrario al arte de la guerra."

Por desgracia las reglas d~ este gran arte eran desconocidas 6 poco m~nos, por !os generales franceses. La mayor parte de ellos no
se deJab~n guiar mas que por consideraciones especiosas, sin basar
~a&lt;la sólidamente. El mismo Moreau, á pesar de haber demostrado
mcontestables talentos y firmeza en circunstancias difíciles, no pare~e ~~r estado suficientemente penetra&lt;lo de los más esenciales
prmc1p1os.
Era hábil en los pormenure!·-1, pero le f:altaba prec1s1on
. . en
l
a manera de arreglar el conjunto de blls operaciones.
Como ~e ve por todos fos ejemplos que ncabamos de citar, no sin
grave peligro puede uno apartarse de las reglas. y si debemos juzgar de su valor por los resultados, podemos decir que ningun ejemplo era más d. propósito que el que nos suministra la campaña de
1799, para demostrar toda la importancia de la máxima de Napoleon, que queremes poner muy de realce.

Sin_ embargo, _para ser justos, preciso es reconocer que, en más de
una Cll'C~nstanc1a, algunos generales no la han tenido para nada en
cuenta~ sm que por ello hayan sufrido reveses. La invasion de la
~hem1a, en 1757_, por F~de~ico, es uno de los ejemplos que pueden
· cita~ los que se s~entan 1n~lmados á disputar la importancia de la
máxima napoleón1ca. Federico había dividido á su ejército para
aquella operacion, en cuatro cuerpos, que pasaron las montañ~R por
cuatro caminos dif~rentes. erdad. es que lograron reunirse, ljpidamente, dos á dos, Sin experimentar una resistencia seria. Federico
que, con u?o de sus cuerpos babia desembocado por Peterswalde sobre Troephtz, reforzó en el Egger al Prtncipe Mauricio, que habta
p~o 1~ montafias por el camino de Chemnitz á Commotau. AJ
IDlsmo trempo, el Mariscal Schwerin, que venta de Silesia por Trautenau, operaba su union en el !ser con el duque de Bevern, que habta marc~o de G~rlitz sobi:8 Reichenberg¡ pero, áun despues de
aquellas JJ1Corporac1ones parciales, las tropas prusianas quedaban
separadas ~n d~s masas que debtan marchar sobre Praga, la una por
la márgen 1zqmerda del Elba, y la otra bajando el Iser.

!

�308
No ha dejado Napoleon de hacer notar lo que babia de defectuoso en estas disposiciones.
"En 1757, (dice), Federico marchó á la conquista do lo. Bohemia.
con dos ejércitos separados el uno del otro por sesenta leguas, y que
deb1an reunirse á. cuarenta leguas de su punto ue partida, bajo las
murallas de una plaza fuerte, en presencia de los ejércitos enemigos. Es un principio que las reuniones de los diversos cuerpos de
ejércitos no deben op_erarse nunca cerca del enemigo. Una vez
más, son los mismos términos que los que usó á propósito de la batalla de Novi. Sin embargo, todo le salió bien al Rey. Logró reunir
sus tropas en Praga y ganó la batalla. Pero tenía delante al Pr1ncipe de Lorena, que no supo aprovecharse de las faltas que cometió.
''El Príncipe de Lorena (dice Napoleon), dejó llegar al Rey de
Prusia delante de Praga y al Mariscal Schwerin delante de Brandcis, á seis leguas el uno del otro, sin haber aprovechado la ocasion
de marchar al encuentro de éste en la márgen derecha del Elba, y 1
en union del conde de Koenigsegg, agoviarlo con fuerzas dobles
miéntras que el Rey habría medido las murallas de Praga.
"Tampoco procuró atacar y batir al Rey, despues de haberse unido al conde de Koennigsegg, miéntras que Schwerin, todavía en la
márgen derecha del Elba, estaba separado do él por el Moldau y el
Elba. 11
Apesar de sus faltas, Federico obtuyo el triunfo; pero esto no
prueba que sus disposiciones dejaran de ser &lt;:ontrarias á los principios y que baya- dejad&lt;, de correr grandes riesgos, apartándose de
ellos. Sin duda tenía sus razones para invadir á la Bohemia por
cuatro líneas separadas; así era más rápida la invasion. Pero, para
Napoleon, no habría sido razon suficiente, supuesto que1 segun él,
vale más hace~ algunas marchas más y reunirse léjos del enemigo.
[OoDUnuari].

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39616">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39618">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39619">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39620">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39621">
              <text>38</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39622">
              <text> Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39623">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39638">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39617">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 38, Octubre 8</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39624">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39625">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39626">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39627">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39628">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39629">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39630">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39631">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39632">
                <text>1880-10-08</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39633">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39634">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39635">
                <text>2011915</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39636">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39637">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39639">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39640">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39641">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="378">
        <name>Francia</name>
      </tag>
      <tag tagId="6744">
        <name>Máxima de Napoleón</name>
      </tag>
      <tag tagId="6716">
        <name>Revista Militar Europea</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1523" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="294">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1523/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._37._Octubre._0002011910.ocr.pdf</src>
        <authentication>69621c54e8ce4615ab4fccd843ad45d2</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73591">
                    <text>TOMO

ll

MÉXICO, ÜCTUBRE

1~ DE 1880.

NúMERO

37.

SEGUNDO A~O.
Condiciones de esta publicacion.
1 Los ptdidoa de .-aacrlclonea y la oorrecport\~n-

Be publica loa dlu 1, 8, 16 y 2i de cada mea.

Valor de la elll!Crlclon: UN pm;o men1ual den•
troyfueradelacapltaL Debepa¡araeadelantado.

ala, deben dlriglr11e &amp; la Secclon BlbUotecor!a do
la Secretarla de Guerra.

REYISTA UILlTAR EUROPEA.
.,.,,
Viena, Junio 15 &lt;le !SSO.

AUSTRIA-HUNGRÍA.

ODOS los regimientos de infantería y batallones de
cazadores de la guarnicion de Viena, así como los
cuerpos de reserva correspondientes á la misma, están provistos ya con los nuevos fusiles del sistema
Wernde, reformados para los cartuchos reforzados,
cuyo alcance es de 2,100 pasos. Los demas cuerpos
de infantería los recibirá.n poco á poco; segun en el
arsenal de Viena se están modificando los fusiles antiguos, siendo enviados en seguida á las guarniciones de Provincia,
de modo que en el término de un aiio, la infantería entera del ejército austro-húngaro, volverá. á hallarse nrmada, uniformenente, con
fusiles muy superiores en comparacion de los que hasta hoy tenia
6 tiene. En seguida la caballería, á su vez, recibirá carabinas reformadas.

�294
•Cada año jjl Estado Mayor general del ejército austro-húngaro,
siguiendo el ejemplo dado hace tiempo por el Máriscal Moltke en el
ejército prusiano, emprende un viaje 11. una de las Provincias del imperio, con el objeto de hacer allí estudios prácticos de estrategia.
En este año va á dirigirse á la Provincia de Moravia, trabajando
allí bajo la direccion del director del mismo Teniente Mariscal
Baron Schoenfeld, como es costumbre. Muchos jefes y algunos capitanes del Estado Mayor tomarán parte en estos estudios, no solo
útiles sino hasta indispensables y dignos de ser imitados por cada
ejército, tambien por el nuestro. La teoría sola no basta para un
oficial del mencionado cuerpo. Por más que haya estudiado los libros del ramo, si le falta la práctica en el terreno, sus servicios serán de poca utilidad.
Con razon Austria-Hungría es llamada el imperio políglota. Esto se percibe tambien en el ejército, en el cual, á consecuencia del
servicio obligatorio para todo varon corporalmente apto, se encuentran reunidas todas las nacionalidades, así como todas las religiones
y todas las aptitudes de la poblacion. Segun los últimos datos estadísticos, publicados por el Ministerio de la Guerra, correspondientes
al año de 1875, entre los 872,616 hombres que componían en aquel
aYío el ejército, cuyo guarismo no ha cambiado desde entónces; había
alemanes, 238,145; tchekos (de Bohemia y Moravia) y eslovakos,
166,781; magyares (húngaros), 154,271; rutenos, 78,4.66¡ polacos,
66,722; rumanos, 61,593; croatas, 4.0,433; eslobenos, 31,014; serbos,
27,137; italianos (de las provincias austriacas del litoral adriático
y del Tirol meridional), 7,702; y búlgaros, 352. Como se ve, la nacionalidad alemana representa el mayor contingente del ejército, á
saber: 27.3 por ciento; siguen los techekos con 19.1, y despues los
magyares con 17. 7 por ciento. Las demas nacionalidades dan contingentes ménos considerables; los rutenos, que habitan la Galicia
Griental, 9.0; los polacos 7.6; los rumanos, 7.1 por ciento, etc., etc.
Los alemanes se encuentran de preferencia en aquellos cuerpos y
armas, donde se exigen mejor instruccion preparatoria y mejor inte. ligencia natural, es decir, en la artillería de campaña, de plaza y
técnica, así como en los cuerpos de ingenieros y zapadores. Entre
1,000 artilleros de campafia se hallaban 496 alemanes; 270 tchekos;

295
95 magyares y solo de 4 11. 6 rumanos, serbos, etc.¡ entre 1,000 artilleros de los cuerpos de plaza, 537 alemanes¡ 293 tchekos; 44 polacos; 4.1 magyares, etc.¡ en la artillería técnica, entre 1,000 hombr~a;
490 alemanes· 361 tchekos; 79 magyares,· etc.¡ en los cuerpos de ingenieros, entr~ 1,000 hombres, 520 alemanes; 367 tchekos; 56 magyares; entre 1,000 zapadores, 524 a~emanes;_ 330 .t~hekos; 7~ magyares. En loe establecimientos de 1Dstrucc1on m1htar tamb1en los
alemanes prevalecen¡ de 1,000 alumnos hay 454 alemanes; 238
tchekos; 158 magyares¡ 54 eslobenos; 42 polacos, etc.
Comparativamente, raras veces los alemanes se encu_en~n en la
infantería-entre 1,000 infantes solo 219-en los reg1m1entos del
tren-entre 1,000 hombres solo 211-y en la caballería-ent~ 1,000
dragones solo 136. Sin embargo, en las dos primeras armas siempre
tienen la mayoría absoluta, miéntras que en la caballería les -~evan
la palma los magya.res, como descendientes de los hunos, Jme~ee
casi por naturaleza¡ pues hay de ellos 347 entre 1,000. ~ambien
los rutenos y tchekos dan para la caballería, mayores ~ntmgentee
que los alemanes: los primeros 15,223 6 sea 170 por nul, Ylos segundos 13,484 6 sea 151 por mil.
•
En cuanto á las aptitudes intelectuales, aquellas comandancias
generales donde prevalece la nacionalidad alemana, dan m~yor n~mero de reclutas sabiendo leer y escribir. En la comandancia general de Viena, por ejemplo, de 1,000 reclutas, 998 sabían leer~ escribir, miéntras que en la de Zara en Dalmacia, donde predom1Dan
las nacionalidades serba é italiana, de 1,000 solo 145; en la de Lemberg con elementos polacos y rutenos de 1,000 146; en la de He~
manstadt en Transilvania, con elementos rumanos Ymagyares, 193,
en la de Cracovia con elementos polacos, 216; en la de ~gr~ con
elementos croatas, 27G; en la de Triaste con elementos 1talumos Y
eslobenos, 375; en la de Budapest con elementos magyares, 502¡ en
la de Graz, Provincia de Estiria, con elementos alemanes y eslobenos
mezclado!!, 526¡ en la de Bruno, capital de la Moravia, con elem_en-tos alemaues y tchekos mezclados, 742; en la de Junsbruk, capital
del Tirol con elementos alemanes, pero clericales en extremo, 856;
en la de Linz, capital del Austria superior, con elementos alemanes, pero tambien clericales, 806¡ y en la de Prag, con elem_ent06

�296
alemanes mezclados con tchekos, 930. Segun las diferentes partes
del imperio, había reclutas que sabían leer y escribir de 1,000 en
Silesia, 970; en el Austria baja ó inferior, (capital Viena), 963; en
Salzburgo, 960¡ en Bohemia., 930; en el Austria alta ó superior, 905¡
en Tirol y Vorarlberg, 855¡ en Estiria, 783; en Moravia, 682; en el
litoral de Tiume, 611¡ en Carintia, 511; en Hungría, 464; en el litoral adriático de Trieste, 344; en Croacia y Eslavonia, 269; en Ga,licia, 170; en Dalmacia, 145; en la Bukovina, 111; en ~arniola
solo 91.
El idioma del ejército austro-Mngaro es el aleman; todas las
voces de mando por lo ruéno&amp;, se dan en dicho idioma; todas las órdenes, oficicios, comunicaciones é informes, lo mismo; pero se comprende cuán clifícil es la tarea de los oficiales instructores, teniendo
que hacer aprender á los reclutas de diferente nacionalidad, primero el idioma aleman, en seguidA. ó mejor dicho, casi simultáneamente, e~ arte militar~ aunque por lo comun no saben, fuera del alema11. 1
mas que un idioma más de los que se hablan en la monarquía. Por
su composicion de elementos nacionales diversos y casi heterogénios,
ésta, indudablemente, se disolvería, ó por lo ménos, se descompondría en un federalismo de partes mal unidas entre sí y peor unidas
con el centro, á no ser por el ejército comun que es su verdadero lazo de union. No obstante, su tarea en la guerra es mucho más dificil á llenar satisfactoriamente que la de otros ejércitos hemogéneos
en cuanto á la nacionalidad, por la mayor dificultad que hay de darle la instruccion necesaria.
Una influencia ménos mala,- aunque siempre de alguna monta, se
está ejerciendo por la diversidad de las religiones y confesiones. Una
cosa rara se ve en Austria, y es que los juufos, comunmente considerados como poco idóneos para el servicio de las armas, ascienden
más rápidamente en los regimientos compuestos, en su mayoría de
polacos y rutenos, que éstos ttltimos; pero esta aparente anomalía se
explica por el hecho de que los judíos suelen dar á sus hijos una
.educacion más esmerada, y que siempre tratan de ligarse con los
alemanes encoutránd,se muy pocos en Austria que no hablen este
idioma. Así es que por estas dos circunstancias se explica bien, per
qii~ ellos ascienden más rápidtLmente. Sin embargo, debe decirse en

297
este caso, faute d11 mieux, porque ahora como ántes, aquí como en
todas partes, el judío es poco afecto á la carrera militar y huye de
ella cuando puede. Ya no son descendientes de los macabeos. Obligados al servicio de las armas, escogen de preferencia aquellas armas ó ramos militares, donde se ven ménos expuef!tos al peligro de
recibir un balazo, una estocada ó un bayonetazo. El Cuerpo Médico Militar y la amlmlancia, por ejemplo, cuentan muchísimos judíos, de 1,000 hombres, 54; los hay tambien en gran número eri las
comisarias ó intendencias' entre 110001 37·1 en los depósitos de vestuario, entre 1,000 hombres, 25; y solo en seguida viene la infantería con 23 israelitas, entre 1,000 soldados. En todo el ejército
am;tro-húngaro, no hay más de 16,216 judíos, cuyo guarismo no
corresponde por completo á la proporcion del elemento israelita de
la poblacion; pues en esta monarquía, con una poblacion de ..... .
35.634,858 habitantes, había segun el censo de 1869 por todo,
1.372,333 israelitas.
De las demas religiones y confesiones, la apostólica católica romana, está representada en mayor grado en el ejército austro-húngaro, perteneciendo á ella 596,761 hombres. A la religion católica
griega, 99,816; á la griega oriental, 76,416; á la evangélica helvética (reformados), 49,974; á la evangélica de lo. confesion de Augsburgo (luteranos), 30,764; á los unitarios, especie de deístas, 1,504;
.á la católica armena, 527; á la armena oriental, 292, etc.
No dejan de presentar cierto interes, segun creo, los antecedentes
-datos estadísticos, por más incompletos que sean. Hacia el fin del
presente año se procederá. en Austria á verificar un nuevo censo, y
habiendo hecho grandes adelantos durante el último decenio la ciencia estadística, es regular, que éstos serán aplicados tambien al ejército, en cuyo caso tendré oportunidad de completar y rectificar los
datos anteriores.
Como conforme al sistema moderno de guerras, la infantería se
ve á menudo en la imperiosa necesidad de proceder á obras de fortificacion pasajeras, excavando fosos en el mismo campo de batalla,
para defenderse mejor contra los fuegos enemigos, 6 mejor dicho,
para. ponerse al abrigo de los mismos, un útil que en épocas anteriores estaba considerado como propio solo de los zapadores, hoy dia es

�298

299

llevado y empleado tambien por los infantes, á saber, el azadon. Los
que hasta ahora se usaban en el ejército austro-húngaro, segun el
sistema de Linnemann, resultaron poco á propósito para un terreno
muy duro ó pedregoso. Despues de largos estudios y múltiples experiencias, se ha hecho una nueva invencion, por la cual quedan evitados los inconvenientes mencionados del azadon de Linnemann, y
consiste en una combinacion muy ingeniosa de la pala con el azadon. Dicho instrumento es igual en cuanto á su forma, longitud y
peso al antiguo, pero muy superior al mismo, porque con mucha fa.
cilidad se puede transformar, segun el uso que se quiere hacer de
él, en pala ó en azadon, y el infante lo lleva con bastante comodidad en una cubierta de cuero suspendida en la misma correa, en
que durante la marcha se lleva la bayoneta. La pala-azadon es de
fuerte hoja de acero, remachada en el palo, teniendo éste en una
muesca un pasador variable, por el cual se fija en la posicion que
quiere dársele. Para usarlo de azadon, se pone en ángulo recto con
el palo; para usarlo de pala, en prolongacion del mismo.
Acaba de publicarse aquí un nueyo Reglamento sobre el manejo
del azadon-pala, y creo de mucha utilidad para nuestra infantería
que procure proveerse á su vez, de este instrumento indispensable,
y que aprenda á hacer de él el uso correspondiente.
Puede ser que ya lo tenga, lo que ignoro; tanto mejor entónces;
pero si no, acaso esta indicacion mia, llamará la atencion del Ministerio de la Guerra sobre una reforma tan ventajosa.

capaz de mantener el órden en el interior y defender el territorio
nacional contra cualquiera invasion extranjera; es decir, un ejército
que se encuentre á la altura de cuantas exigencias pueden hacerse
á una fuerza armada de nuestros días. Aquella obra de reorganizacion casi está concluida; si áun le falta algo, son nuevas cosas de
detalle. Era, pues, un buen pensamiento celebrar el fin de dicha
obra, por una grandiosa distribucion de nuevas banderas hechas á
todos los cuerpos del ejército, como para indicar que éste mismo era
ya un ejército nuevo tambien, totalmente diferente del antiguo, que
bajo las águilas imperiales babia ganado grandes victorias, pero sufrido más tarde vergonzosas derrotas como en México y por las fuerzas alemanas. Mejor todavía era la idea de asociar la mencionada
festividad militar con la gran fiesta nacional, verificada el 14 de Julio último, aniversario de la toma de la Bastilla por el pueblo parisiense, y considerado como dia natalicio de las instituciones republicanas en Francia, aunque históricamente no lo es; y digo, mejor
todavía, porque esta asociacion simbolizaba la estrecha union que
siempre debe reinar en una república entre el pueblo y el ejército y
que, en efecto, está reinando entre ambos en Francia, simbolizando
tambien la sumision absoluta del segundo al nuevo órden de cosas,
y el olvido absoluto tambien de los tiempos del imperio napoleónico, que el dia de Sedan, el 2 de Setiembre de 1870, desapareció cubierto de sangre y de lodo de la escena política, para no resucitar
jamas.
La distribucion de las nuevas banderas, tuvo lugar en el hip1dromo de Longchamps, comenzando á las doce y media del 14 de Julio
último; cada cuerpo recibió la suya para cuyo efecto había mandado
una deputacion, compuesta del Jefe del cuerpo, de un capitan, un
porta-bandera ó porta-estandarte, y de 5 hombres de la clase de
tropa; (1 sargento, 1 cabo y 3 tsoldados). Estas deputaciones habían
llegado á París el 11 de Julio, y fueron alojadas en los diferentes
cuarteles de la capital y de los puntos contiguos. Había por todo
436 deputaciones, á saber:
144 de infantería de línea.
1 por el conjunto de 30 batallones de cazadores á pié, de loe cua•
les el 25~ en guarnicion, en París, recibió la bandera.

Viena, Julio 20 de 1860.

FRANCIA.
Con loable afan la Francia estuvo y está ocupándose en reorganizar su ejército, cuya importante obra la emprendió casi el dia siguiente despues de haber sufrido tan terribles derrotas en la guerra
que en 1870-71, sostuvo contra la Alemania, dando con esto una
prueba de que tambien un país regido por instituciones republicanas, puede y debe interesarse por tener á su disposicion un ejército,

�300
4. de zuavos.
3 de tiradores argelinos.
1 de la legion extranjera.
1 de zapadores-bomberos lle París.
4. de infantería de marina.
14.5 de infantería territorial. (La11d1cechr).
3 por las.tropas territoriales de los departamentos de Argel, de

Oran y de Constantina.
1 por el conjunto de los batallones de guardas.
1 por el conjunto de las secciones de cazadore~, guarda-bosques.
12 de cornceros.
26 de dragones.
20 de cazadores á caballo.
12 de húsares.
4. de cazadores de África.
3 de spahi.s.
38 de artillería.
2 de pontoneros.
1 por el conjunto d&amp; 20 escuadrones del ~ren, de los cuales el 19!
en guarnicion, en París, recibió el estandnrte.
1 de artillería de marina.
·
4 de ingenieros.
1 de gendarmería móvil.
1 de guardia republicana, á pié.
1 de ídem ídem, ll caballo.
1 de la Escuela Militar de San Ciro.
1 ídem idem de aplicacion de caballería de Saumur.
Las deputaciones, except(las de artillería y caballería, no vinie-

ron montadas.
La ceremonia se dividió en varios períodos, á saber:
Distribucion de las banderas y estandartes.
Revista de las deputaciones militares y de las tropas de la guarnicion de Paria.
Desfile de las deputaciones ytropa@.

(CoDU1n:an).

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39590">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39592">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39593">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39594">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39595">
              <text>37</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39596">
              <text> Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39597">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39612">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39591">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 37, Octubre 1</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39598">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39599">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39600">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39601">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39602">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39603">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39604">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39605">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39606">
                <text>1880-10-01</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39607">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39608">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39609">
                <text>2011910</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39610">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39611">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39613">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39614">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39615">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6723">
        <name>Austria-Hungría</name>
      </tag>
      <tag tagId="378">
        <name>Francia</name>
      </tag>
      <tag tagId="6716">
        <name>Revista Militar Europea</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1522" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="293">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1522/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._36._Septiembre._0002011926.ocr.pdf</src>
        <authentication>cb10dc72fe342be6e35c6aa938d95aed</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73590">
                    <text>TOMO

11.

Mmco, SETIEMJIRB 24 DB 1880.

NúKERO

36.

SEGUNDO ·A~O.
Condiciones de esta publicacion.
So publica l&lt;lll d1u 1, 8, 16 1 :U de~ mee.
Valor de la sucr!CloD: U?{ PESO menaual den•

tro 7 tuera de la capital. Debe ¡,agane adelantado.

1ola,Loedelien
pedld&lt;lll de IIIIICl'ldonee y l a ~
dlrlgtne 6 la 8eccloD Blbliotooarla de
la Secretaria de Guerra.

UNA' MAXIMA DE NAPOLEON.

ESGRACIADillENTE para nosotros, no era· lo. última vez, en aquella campa!ia, en que íbamos á vio- •
lar tan esencial regla¡ y tampoco era la última vez
en que debíamos ser cruelmente castigados.
Debido á las va.cilaeionee de Souvaroff', Moreau,
á quien se babia reunido todo lo que quedaba del
ejército de Nápoles, pudo sostenerse en el rio de Génova, ocupando todos' los desfilader¿s del Apenino
que conducen á la llanura del Pó. Pado, ,sin ser J?lOlestado, reorga- ·
niznr su ejército, y esperar loe refuerzos . que de Francia debían
llegar~
Macdonald fué llamado, y Moreau dividió BUS tro~ en dos cuerpos, de los cua!es nno, el ala derecha, fué puesto á las órdenes 4e
Saint-Cyr, que acababa de llegar al ejército de Italia; y ,el otro, el
ala i3quierda, i las de Perignon. Moreau· no desesperaba de poder
tomar la ofensiT&amp; muy pronto, y l&gt;ªra ello contaba con la coopera-

�287

286
cion do un nuevo ejército que Championnet organizaba en los Alpes
y que debfa desembocar por el Piamonte con el objeto de volver la
libertad de sus movimientos al ejército de Italia.
Proponíase adem~, entrar en accfon con un plan de campaña con- ·
trario á los principios.
•
.
"Los ejércitos de los Alpes y de Italia, ldice Napoleon), habrían
debido estar reunidos bajo el manflo 4e un mismo jefe; la falta de
conjunto entre aquellos dos ejércitos, fué funesta. Los planes adoptados en Paria eran contra todas las reglas del arte de la guerra.
Siendo la guerra un oficio de ejecucion, todas las combinaciones
complicadas deben alejarse. Lá sencillez es la primera condicion de
todas las buenas maniobras; vale más hacer trea ó cuatro marchas
de mds y reunir sus columnas á retaguardia y léjoa del enemigo,
que operar su reunion en su presencia."

Así es que, siempre era la misma falta la que se cometía, pero
en aquella ocasion á sabiendas y sin tener la menor·excusa. Mas
no fué Moreau quien tuvo que soportar sus consecuencias. ·
Miéntras que reorganizaba su ejército; snpo· que iba á ser reemplazado por Joubert, y el dia 4 del mes do Agosto, este general Jle- •
gO y tomó el mando del ejército de Italia. Joubert tenia la resolucion de entrar en accion inmediatamente, •y en su impaciencia
escogió el mal momento para tomar la ofensiva.
En efecto, si Souvaroff.no habfa hec'ho nada para molestar al ejército de Italia, sf había empleado al suyo en efataque de la¡ plazas.
Una parte de sus tropas le faltaba, cuando el ejército de Italia es,,
taba en aptitud de obrar. .Moreau lo había comprendido bien, pero
tenla órden de no hacer nada hasta que llegara su sucesor.
En el momebto de la llegada de Joubert, Turin y Alexandría habían caido en ~er de Souvaroff, quien con la mayor parte de sus
fuerr.as sitiaba entónces á Tortona. Tenia más de 60,000. hombres,
en tanto qu!) el ejércitQ de Italia no contaba más que con 40,000.
Para compensar esta inferioridad, era conveniente esperar que el
ejército de loa Alpes estuviera lista para ~ntrar en accion.
Habría valido más, sin duda, que los dos ejércitos hubieran estado reunidos en uno solo; pero, á pesar de los defectos del plan de
conjunto, la intervencion del ejército de loa Alpes muy bien podía ·

.

.

producir algun buen resultado atrayendo hacia si una parte de las
·trOJ&gt;as de Souvaroff, lo cual habría facilitado la ofensiva del ejército
de Italia.
•
Así, atacando ·más temprano, se habiian. tenido probubilidades
de encontrar disperso al en~migo; pero ya que no se babia señalado
~uella ocasion, convenía esperar la cooperacion de un ejército que
'8 aseguraba contaba con muy cerca de 30,000 hombres.
Estas consi~eracione~ no bastaron para moderar el ar,dor de Joubert; tomado estaba su partido de atacar, y no parece que Moreau
(que se babia 11,uedado en el ejército de Italia), hiciera nada para
disuadirlo. Por el contrario~ motivos hay para creer que uno y otro
se equivocaron sobre el n11mero de las fu.err.as de su adversario. Lo
que es seguro, es que no tenían noticias exacta! sobre las posiciones
que ocupaba. ·
Creían e~contrar al grueso del ejército austro-ruso por Acqui, y
se pro¡&gt;Qnfan desembocar en masa en aquel punto, marchando.entre
el Orba y el Bormida. Fué necesaria la intervencion de .Saint-Cyr
~ probarles-que no era aquella la posicion de Souvaroft', que éste
ee encontraba con e~ grueso de sus fuerzas entre Novi y Tortona;
pero, cediendo á laa rázones del COID!lndante del ala derecha, Joubert combinó diaposiciones defectuo888 para ~ r el Apenioo.
Dos caminos podían conducir al ejército franoes al valle del Pó;
el de Acqui y el de la Boéchetta.
•
Pidút. tomarse uno 11 otro, segun las circunstancias; pero, en todo
caso, era preciso no tomar m~s que "Qno, y ya que se había llegado
· á reconocer que el enemigo es\aba entre Novi y Tortona, por la
Bocchetta era por donde todo el ejército debía desembocar. De otra
• manera, se exponían a. 1iacerse batir en detall. Y sin embargo, es
lo que se hizo. Joubert; al poner á su ejérc:itQ en m01imiento, dirigió sn derecha por la Boochetta J su izquierda por Acqui; de mane•
·m que, como quisieran reunirse 1iacia Novi, las dos columnas (despues de haber desembocado de las monta!ías), iban á encontrarse, al •
operar su union, expuestas de una manera aialada , los golpes de
Soavaroff.
Precisamente IIOD esta1 disposiciones las que Napoleon quiere
marcar, al expresar la máxima de guerra que nos ocupa. Segun é],

•

�..

..

288

289

la izquierda del ejército debía en primer lugar, unirse con su derecha mas acá del Apenine, y reunido ya todo el ejército, debía désembocar, junto, sobre Novi, por la Bocchetta. Tal ~s1 tambien la
opinion de &amp;~t-Cyr: "La izquierda, . (dice), habría debido1 ~ra
conservar la um6n, el conjunto de que tanto neeesijábamos, desembo~ con la derecho. sobre la posicion en donde había el propósito
d_e librar 1~ batalla, con el fin de evitar que el enemigo se int~rpuSie~ entre ambos cuerpos de ejército." . .
Cierto es que Souvaroft' nada hizo para aprovechal.1le de las faltas
de- su adve~ri~, y que l~s dos columnas del ejército frances Ilesaron á reunll'Se sin haber sido molestadati en sus movimientos. Pél'o
había otro inconveniente- ~n desembocar por dos caminos y era des1
cubrir al enemigo sus proyectos, ántes de encontrarse en aptitud de
ejecutarlos.
•
.

En cuanto.al ejército de los Alpes, no entró en operaciones sino
, fines del mes, y al principio obtuvo algunos triunfos. Pero no habieooó servido de nada para auxiliar al ejército de Italia ántes de
la batalla de Novi, no tenia que espemr auxilio alguno de éste despues de su derrota.
Así es que, á pesar de la partida de Souvaroft' para Suiza, se vió
obligado á replegarse delante de los austriacos, mandados por Melas.
.Es.ta segunda tentativa de volver d. dominar en Italia, fracasó,
pues, como la primera, porque descansaba, como aquella, sobre falsas combinaciones.
·.
En ambas circunstancias
se
cometió
la
misma
falta y se violó la
.
,
má.x.ima de Napoleon. Qúerían combinar las ·operaciones de los dos
ejéroitos dejándolos &amp;lejades el uno del otro, ein comprender que era
proporcionar al enemigo el medio &amp; batirlos separadamente. ·
Puede, pues, decirse que la micesidad de apoyarse mútuamente
no hab1a penetrado en el ánimo d, los generales franceses, y que esta ignorancia de los verdaderos principios es una de las causas principales de nuestros reveses del afio de 1.799.
•
Por fortuba , la victoria de Zurich•vino á reparados en parte.. Esta batalla merece qtie nos detengamos. ·Se lig&amp; con las operaciones
que acabamos de recordar, y es ademas interesante bajo el punto de
vista de lR aplicacion de los principios qtte queremos poner de manifiesto. Miéntras que nuestros ejércitos de. Alemania y de Italia
eran arrojados contra el Rhin y contta los Alpes, Massena retrocedía lentamente á Suiza. Desde el mes de Junio, ocupaba la línea
que se extiende desde el San Gotardo hasta Basilea, siguiendo el
Linth1 el lago de Zurich, el Limmat, ~l Aar y el Rhin.
Habiendo recibido algunos refuerzos, Massena disponía, á mediados de Setiembre, de 75,000 hombres rep1rtidos de la manera siguiente:~ lá derecha, Lecourbe con 12,000 hombres en el San Gotardo¡ en seguida SouU con 10,000 hombres en el Linth; el mismo
Massena, en el Limmat, en frente de Zurieh, con ,37,000 hom~¡
y finalmente, los generales Cliabran y Tnrreau, el uno hacia
lea y el otro en el Valais.
·
Hasta el mes de Setiembre, Massena había tenido 4 su frente al
ejéroito del Archiduque Cárlos y á los tropas del general Hotze y de

En efecto, no habla que pensar eó atacar á Souvaroff ántes de haber_ reunido ~o ol ejército; y, 'suponiendo que se hubiera logrado
veriñ~ ~ uruon de las dos alas, se pon1a alerta al enemigo y se le
daba tiempo para tomar alis disposiciones para la batalla, miéntras
que desembocando por un solo camino, pod1a esperarse sorprenderlo, ~ ~r medio de un ataqu!' bmsco, caer sobre sus tropas con todo
el eJérc1to ántos de que tuviera tiempo de acabar sú concentraeion.
. Jo~bert descuidó aquella probabilidad de triunfo, y cuo.ndo su
eJérc1to se encontró reunido en Novi, pudo co11vencerse de que tema
delant~ á todo el ejército de Souvaroft'.. La gravedad de su situacion
le s~m~ó en cmeles perplejidll(ies; la~ instancias de Saint-Cyr no
pudieron convencerle completamente de que el partido de la retirada era el único conveniente. Vacilaba todavía, cuando, el día 15 de
Agosto por la ma!i~a, Souvo.roft' comenzó _el ataque.
Joubei:, desde ~l p_rincipio de la batalla, fué muerto por una bála de fusil, y el eJército, , pesar de su valerosa resistencia se ri6
obligado á pasar de nuevo el Apenino, despues de haber sufrido ~~
didas cmeles.
·
Moreau, que había tomado el· mando despues de la muerte de
Joubert, creyó por un momento que se verfa obligado á evacuar el
rio de Génova; pero la inaccion de Souvaroft' le permitió,. úna vez
más, mantenerse en el Apenino.

•

•

Baai:

•

�290

Korsakoft'. Había sabido mantenerse, pero no se había creído en
aptitud de emprender cosa alguno. contra ellos. Á mediados de aquel
mee, 1~ dis¡x&gt;sicion de los ejércitos de la coalicion cambió¡ el Archiduque marchó sobre el Rhin, en tanto que Souvaroff penetraba á.
Suiza. Pero el Archiduque abandonó este territorio á.ntee de que
llegara Souvaroff, de manera que, miéntras que las tropas operaban aquel movimiento, Massena no tendría á su frente más que las
fuerzas de Korsakoff y de Hotze. .
Miéntras que Lecourbe detendría á. Souvaroff en el San Gotardo,
y miéntras que Soult contendría á Hotze en el Linth, Massena proyectó atacar, con sus 37,000 hombres; á. Korsakoff _que ocupaba á
Zurich con 25,000 hombres solamente. Dete!lgá.monos sobre}as disposiciones de Messa.na para la batalla de Zurich. El gmeso de las
tropas de Korsakoff estaba en Zurich, observaba al río Limmat hasta su desemboca.dura. Masseno. imaginó cruzar el rio con cosa de la
mitad de sus tropas atacando á. ~urich por los do! márgenes, con el
objeto de envolver p, todos los rusos que alli se encontraran, cortándoles la rétirada sobre el Rhin. A primera vista, parece quo estas
disposiciones son muy se~ejantes á ·1as del gene1-al Dnun en Liegnitz. Massena habría violado así la primera máxima de Napoleon
en la que ya hemos insistido; pero, considerándolas con más detenc~on, veremos en. primer lugar que ninguna otra disposicion va.lía las
suyas; y despues que tomó todas las precauciones para prevenir los
peligros que p~ían ~esnltar de aquella division, que era inevitable,
si se querían obtener grandes resultados.
En efecto, para no dividirse, ó bien era preciso atacar con todas
las tropas por la márgen izquierda (operacion difícil, porque em me- ,
nester. tomar á Zurich con Ún ataque de frente y pasar-el rio á viva
fuerza); y suponiendo que se hubiese logra.do, no se habría conse·guido más que arrojará. Korsa.koff en la direccion !lel Rhin, sin p_o. der e~torbarle la retirada; ó bien se necesitaba Msar á. la márgen
derecha con todo el ejército, pero entónces dejábase libre á Korsakoff para desempacar en la márge~ izquierda esquivando nuestro
~taque, avanzando sobre el · Linth ó sobre el Reuss, á reta.guardia
de Soult 6 de Lecourbe.
Necesitábase, pues, atacar por la mlirgen derecha ]:&gt;ara' tomat la

291

posicion, y dejar gente en la márgen izquierda para no exponerse á
grandes desastres. Uaa vez admitida la necesidad de aquella division, vamos á. ver de qué manera lo hizo Massena para prevenirse
contra los peligros que-podía hacerle correr.
Miéntras que pasaba. el Limmat con 15,000 liombres, dejó á. Mortier en frente de Zurich con 8,000 hombres, y ,colocó entre Mortier
y el punto que había. elegido para pasar, una fuerte reserva de
5,000 á 6,000 hombres de tropas escogidas, q:ue, segun las circuns-.
tancias, debían apoyar á. Mortier á lns tropas que cruzaban el rio.
Si Korsa.ko:ff dc~embocaba por fa márgen izquierda, aquella reserva,
reunida á Moreau, era suficiente para contenerlo, esperando que
Ma.ssena hubiera tomado á Zurich y fuese á. su vez, á desembocar á.
retaguardia de Korsakoff; si por el contrario, éste avanzaba con todas
sus fuerzas sobre la. márge.n .derecha, la reserva seguía á las tropas
que cruzaban el rio, miéntras que Massena penetraba á. Zurich por
la. tnárgen izquierda.
· Estas precauciones de prudencia, no fueron inútiles, porque Korsakoff marchó efectivamente sobre Mortier, y éste habría sido arrollado sin el a"uxilio de la division de reserva, llevado por el mismo
,ldassena. Ál mismó tiempo, las tropas que habían paSBdo, atacaban
en la márgen opuesta, y las tropas rusas estaban amenazadas de
quedarse encerradas en Zurich. Al dia siguiente, gran parte de ellas
fué hecha. prisionera.
Era muy útil llamar la. atencion sobi;e esta batálla, porque merece ser meditad~. Demuestra que la aplicacÍQn de los principios tiene sus límites, pero que si á v~ces es permitido apartarse de ellos,
es sin embargo necesario no perderlos nunca de vista. Tener el sen~
timiento de.esta justa medida, es el colmo del arte. Todos los militares.han admirado lis disposiciones de Mas&amp;ena; nós·guardaremos
bien de contradecirlos. Había comprendido bien que, separando á
su ejército, corría riesgos; así es que había forma~o su plan de manera de encontrarse en aptitud de hacer frente á CJ.Ialquiera· emergencia. Si Daun hubiera tomado las mismas precaucíones, en Liegnitz, sin duda que no hallría sido derrotado¡ pero· debemos creer
que el general austriaco no conocía el peligro á que s~ exponía separándose.

�292
Aquella memorable batalla de Zurich puso por fortuna, té:miino
d los progresos de la coalicion, en el momento·en que se cría en ap-

titud para hollar el territorio francas.
Entretanto, en Italia, la suerte no nos sonreía mll,s que lo que lo
había hecho al principio de la campafía. DespÚes de la batalla de
Novi y de la tentativa de Championnet para desembocar al Piamonte, el Directorio se ha'füa decidido por fin á reunir los dos ejércitos
en uno sólo. Llamó á Moreau y nombró á Championnet general en
jefe; pero éste no supo aprovecharse de los ejemplos de Novi y del
Trebbia.
·
Cuando creyó llegado el momento de volver á tomar la ofensiva,
marchó contra el enemigo sin reunir á todas sus tropas.
"Sas disposiciones (dice el Archiduque Cárlos), •se basaban en la
cooperacion simultánea de tres columnas:" una de'bía bajar del monte Cenia por el valle de Perusa, la segunda debía avanzar por la
mt!.rgen izquierda del Stura, la tercera por la márgen 'derecha del.
mismo rio. Finalmente, Saint-Cyr, que permanecía cerca de Génova durante la batalla, debía completar la victoria caye,ndo sobre la
retaguardia del enemigo. No parec1a sospechar Championnet que la
presencia de su principal teniente era necesaria 'para ganarla.
"Melas, (dice el Archiduque Cárlos), ·hizo ·fracasar aquel plan
complicado con una combinacion más sencilla."
Opuso Kray á Saint-Oyr, y, con el grueso de su ejército salió al
encuentro de una de las col11mnas de Championnet .(de la del centro, que avanzaba por lá márgen izquierda del Stura)~ y la batió en
Genola ímtes de que las otras dos columnas hubieran podido incorporársele.
.
Cuando la Qolumna de la izquierda, que eijtaba mandada por el
general Duche~ne, se presentó, em ya demasiado tarde; no le quedó
más-que retirarse,' como lo había hecho Moreau despues de la jornada del Trebbia.
(Oonlinlllri).

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39564">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39566">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39567">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39568">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39569">
              <text>36</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39570">
              <text> Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39571">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39586">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39565">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 36, Septiembre 24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39572">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39573">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39574">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39575">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39576">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39577">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39578">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39579">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39580">
                <text>1880-09-24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39581">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39582">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39583">
                <text>2011926</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39584">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39585">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39587">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39588">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39589">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6744">
        <name>Máxima de Napoleón</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1521" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="292">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1521/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._35._Septiembre._0002011921.ocr.pdf</src>
        <authentication>ca42f4678974d285082820db5579e995</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73589">
                    <text>TOMO

M:b.rco,

11.

SETIEMBRE

16 DB 1880.

NúMBRO

35.

SEGUNDO A:Ñ"O.
Condiciones de esta publicacion.
Se publica loe dlaa 1, 8, 16 y 2! de cada mea.
1 Loe pedldoe de lltl8Crlclonea y la correopondenValor de la euscricion: UN PESO meueual den- cla, deben dlrigil'l!e t la Secclon Bibllotec&amp;r1a 4

troy fuera de la capital. Debe pagarse adelantado.

la Secretarla de Guerra.

-

UNA UA.XUIA DE NAPOLEON.
"Es un principio que no admi~ eicep"cion, que toda unlon de un cuerpo do
"ejército debe operarse '- retaguartlia y
"l~joe del enemigo."
[NAt&gt;OLI'!ON.-Comptntli,ide fo,¡ cuonttcimien/1,,¡ oct1rridos en los Ni~ 1íJtiml)8 mutt
de 1799, 5.• ob&lt;1trrarion].
~

r •

6/◊·
1.9 0

RITICANDO los movimientos del ejército frances,
que precedieron á. la batalla de Novi (15 de Agosto de 1799), fué cómo Napoleon llegó á formular
esta máxima; pero si en esa ocasion se expresó de
una manera particularmente formal y precisa, d.
menudo volvió á. insistir en ]a misma idea en sus
Comentarios.
Principalmente en el exámen que ha hecho de
la campaña de Italia de 1799, de la que Novi no es más que un
episodio, NQpol~n insiste muchas ocasiones en el principio que señalamos, y cada una de ellas, en los mismos términos.
Y es que, efectivamente, esa campaña, constantemente desgraciada, desde el principio hasta el fin, ofrece varios ejemplos de la
violacion de esta Máxima. De tal violacion resultó siempre una de0.•.

�278
rrota. Suponiendo quo la autoridad de Napoleon no fuese suficiente para acreditar su opinion, no podía. escoger mejor ocasion para.
expresarla; así iba. el precepto acompañado de la prueba. Por lo demas, no faltan otros ejemplos capaces de demostrar toda su importancia;· pero tambien hay que convenir en que hay a1"'unos
que,
á
o
.
primera vista., podrían llegar á eontradecirla. Q,ueremos, para ser
impa.rci~les, detenernos en unos y en otros, no 1·ecordando todos los
hechos que podrían citarse para. apoyar ó combatir esta máxima, sino tiuicamente cierto númoro de ellos, tomados entre los más importantes.
Comenzaremos por la campaña de Italia. de 1799.
Estn. campaña ha sido escrita entera por Jomini, por el Archiduque
Cárlos y por Mateo Dumas; se encuentran tambien fragmentos de ella,
y del mayor interes, en las lllemorias de Gouvion de St. Cyr; finalmente, Napoleon nos ha dejado un compendio aumentado con los
más preciosos comentarios. Sin embargo; seguramente que es la ménos conocida de los niilitares, particularmente en Francia. Consiste
esto en que no fué para nosotros más que una serie de derrotas, y
que por lo mismo carece del brillante fulgor de las que le precedieron y lle las que le siguieron. Pero, para el hombre del oficio no es
esa una ra.zon para hacerla. á un lado; porque en las campañas desgraciada:; hay, cun.ndo m~nos, tanto que aprender como en aquellas
que no presentan más que una cadena de triunfos.
Conocidos son los principios de esa campaña, que fueron desastrosos.
La derrota de Jourdan en Stoknch nos había arrojado del Danubio al.Khin; las de Scherer en Magna.no y en Cassano nos hablan
hecho p~rder toda la Lombardía. Solo Masseno. pennanecía firme
en Suiza.. El ejército del Danubio fué reunido al suyo; debío., con
sus tropas, luchar al principio 1mlmo á palmo, contra los ejércitos
ruso y austriaco, y más tardo (por mellio de una batalla memorable), salvarnot1 de la invasion.
Pero no habíamos llegado al fin de nuestros reveses en Italia.
La derrota de Cassano nos había arrojado del Adda sobre Milan,
Moreau, que había reemplazado á Scherer, no podía permanecer en
aquella capital de la Lomb::mlía. Continuó su retirada, y despues

279

de algunos ensayos fué á establecerse en la confluencia del Pó y del
Tanaro¡ su ala derecha en Alexandría y su ala izquierda en Valence (7 de Mayo). Lo fuerte de aquella posicion le permitió detenerse
allí _die~ dias; pero ante las maniobras de Souvaroff, que mandaba
el ~Jército austro-ruso, se creyó obligado, para no verse desbordado,
á ·eJecutar un nuevo movimiento de retirada. Despues de haber vencido las mayores dificultades, logró Moreau reunir su ejército más
acá ~el Apenino, de Génova y de Saboya. Había logrado salvarlo, -y
no sm mucha razon se ha admirado la firmeza de que dió prueba en
aquellas difíciles coyunturas. Sin embargo, su situacion era toda.vía por demas precaria. De 45,000 hombres con que contaba al
principio &lt;le la campaña, el ejército de Italia estaba reducido 6
20,000. Souvaroff tenía más del doble; pero quedaba á Moreau un
recurso precioso, y si sabía usar de él con habilidad, podía alimentar todavía la esperanza de restablecer el estado de cosas y de reconquistar.la Lombardía. ·
•
El ejérci_to que directamente mandaba, no era, en efecto, el único que tuviésemos en Italia; otro ejército, á las órdenes de Macdonald, ocupaba el reino de Nápoles desde el año de 1798. Á conse•
cuencia. de nuestros primeros reveses, aquel ejército se había puesto
en marcha hacia el Norte, y había llegado á Florencia el día 25 de
Mayo.. So había hech? incorporar las divisiones de los generales
Montnchard y Gauthier, que ocupaban las comarcas de Bolonia y
de la Toscana., y se encontraba con una fuerza de 30,000 hombres.
El dia 29 de Mayo su cuartel general estaba en Luca.
Si Moreau y Macdonald lograban unirse, nada se había perdido·
al contra~io, po~ían concebirse grandes esperanzas para el porvenir'.
La cuestion capital era, pues, efectuar aquella Jinion que debía ser
la primera condicion que había que llenar ántes de procurar volver
á toma~ la ofensiva. Pero podría intentarse de varios modos, y por
desgracia More~u, q~~ tenía el mando superior de los dos ejércitos,
no adoptó las dispos1c10nes más convenientes para hacerla segura.
.~n aquella época, no había más que un pequefio número de eammos que conducían, por el Apenino, del rio de Génova, al valle
del Pó.
El mejor y el más practicable para un ejército era el que, por

�,

280

281

Bocchetta, conduce de Génova á Novi y á Tortona, siguiendo poco
mu 6 ménos el valle de la Scrivia.
Á. la izquierda se encontraba el camino que, partiendo de Savona,
atraviesa el Apenino en el cuello 6 desfiladero de Cadibone. Este
camino, en Careara, se bifurca en dos direcciones, una de las cuales
conduce por Dego y Acqui á Alexandrfa, siguiendo el valle de la
Bormida.¡ y el otro por Millesimo á Ceva, en el valle del Tanaro.
Aquel era el teatro de las primeras hazañas de Napoleon, en 1796.
Por Acqui y por Dego, tambien, era por donde, retirándose Moreau,
ka.bía dirigido el alá derecha de su ejército¡ el ala izquierda, detenida en Ceva por los insurgentes piamonteses, se había visto obligada
, abrirse un nuevo camino que la había llevado de Mondovi á Finale y á Loano.
Á la derecha de la Bocchetta estaba, primero, el camino que por
Bobbio conduce á Placenzia, siguiendo el valle del Trebbia. Más
léjos, otro camino conducía, por el valle Taro, á Parma. Un tercer
caminG, partiendo de Sarza.na, se dirigía por el mismo valle y se
unía al precedente más allá de Pontremoli. Finalmente, de Luca
partía el camino real que conduce á Reggio.
Todos aquellos desfiladeros estaban comunicados con su orígen por un camino que seguía el litoral por la Spezia, Génova, Sayona y Loano; pero, en muchas partes, no era practicable para la
artillería.
Tal era el conjunto de las comunicaciones que permitían á los
dos ejércitos, de Nápoles y de Italia, comunicarse entre si y desembocar en el valle del Pó. Moreau, con su ejército, ocupaba todos los
desfiladeros al Oeste de la Spezia. Él mismo se encontraba en torno de Génova; tenia al general Lapoype hacia Bobbio, en el valle
del Trebbia, y á Víctor hacia el valle Taro. Macdonald ocupaba el
camino de Pontremoli y el de Reggio. Esta dispersion no presentaba inconveniente, en tanto que se quisiera permanecer á la defensin¡ pero, una vez decidido á atacará Souvaro:ft', debían reunirse los
dos ejércitos ántes de la batalla, á fin de no exponerse á ser batido
separadamente.
Ahora bien, la union era segura y no podían ménos que efectuarla con toda felicidad si se tomaba ol partido de hacerla por el lito-

ral Ymás acá. del Apenino. Era, pues, conforme á los principios,
dirigir á Macdonald sobre la Spezia y despues sobre a'énova.
,
"Reunidos los dos ejércitos en los primeros días de Junio (dice
Napoleon), habrían vuelto á pasar la Bocchetta, habrfa.n hecho levantar los sitios de Turin, de Tortona y de Alexandría, y habrían
llevado la guerra bajo las murallas de Mántua. Los principios del
arte de la guerra no admiten nfogwi otro plan,- condenan cual-·
quier otro partido."
Moreau juzgó de distinta manera. De regreso al rio de Génova, el
dia 6 de Junio, se puso en comunicacion con Macdonald y proyect6
efectuar la union de los dos eJ'ércitos sobre Tortona· es decir más
'
1
all1\ del Apenino.
Pero, durante todo el tiempo que iban á maniobrar asi para unirse, quedaban expuestos á los golpes de Souvaroff, y podían ser batidos ántes de haberse reunido.
Desgraciadamente, esto es lo que aconteció. Ei general ruso, cuyas tropas estaban bastante dispersas desde el último movir.niento
retrógado de Moreau, las concentró hacia Alexandria y Tortona tan
pronto como supo la llegada de Macdonald á Toscana.
Entre tanto, el ejército de Nápoles se puso en marcha para ejecutar el plan de Moreau. Al principio domin6 y barrió con todas las
fuerzas poco numerosas que tenia por delante¡ pero Souvaroff (al saber aquellos primeros triunfos), corrió contra el ejército de Macdonald con el grueso de sus fuerzas, no dejando al frente de Moreau
mas que unos cuantos miles de hombres al mando de Bellegarde.
Hace avanzará sus tropas que ventan en retirada, y libra batalla d.
Mac~onald á orillas del Trebbia. Despues de una lucha encarnizada de tres días (17 1 18 y 19 de Junio), el ejército frances se vió forzado á la retirada y tuvo que hacerlo á Toscana. Durante ese tiempo, Moreau había desembocado de la Bocchetta, es cierto, ha pasado
por sobre Bellegarde, haciéndolo retroceder;_pero al llegará Tortona sabe que la partida principal se ha jugado ya, y que la ha
perdido.
Ya no lo queda más que retirarse si quiere evitar la suerte de su
colega. Vuelve, efectivamente, al Apenino; pero despues de haber

�283
282

visto fracasar todos sus planes y de no tener á sus órdenes más que
un ejército ya impotente.
Tales fueron, en aquella circunstancia, las desastrosas consecuencias de la violacion de la máxima sobre la que queremos llamar la
atencion.
Sin embargo, no todos los críticos han sido tan severos como Napoleon con motivo de aquellas operaciones de Moreau. ~ay algun?s,
y de los más considerables, que reconocen al ménos circuns~a~cias
atenuantes. De ese número son el..,Archiduque Cárlos Y Jommi.
Segun ellos, la union por el litor~l era casi imposible, á _c~usa de
la dificultad de los caminos·, ademas, no daba segun su op1mon, .resulta.do alguno, porque despues era preciso desembocar del Apemno
al frente de Souvaroff, miéntras que obrando de otra. manera, se podía ocupar el valle del Pó ántes de su:llegada.
.
.
Mr. 'fhiers ha reproducido rns razones con su habitual claridad,
pero sin darles mayor fuerza.
.
"El plan de Moreau (dice), estaba profun~amente me~tado, podía atraer al ejército de Nápoles por las orillas del Mediterráneo,
incorporarse á él en Génova y desembocar con él por la Bocchetta◄
6 bien podía hacerlo desembocar de la Toscana á las llanuras de
Placenzia y á las orillas del Pó. El primer ~artido aseguraba_ la
union, puesto que se hacia al abrigó del Apenmo, ~ero era preciso
pasar de nuevo el Apenino y caer al frente del ~nem1go para apoderarse de la llanura. Desembocando, al contrario, adelante de Placenzia dominaba la llanura basta el Pó, tomaba su campo de batalla á o~illas del mismo rio, y, en caso de victoria, arrojaba á él al
enemigo.
.
.
. .
~'Moreau quería que Macdonald tuviese s1~mpre su 1zqmer~a pegada alas montañas para unirse con Víctor que estaba en Bobb10. (1)
En cuanto á él, observaba á Souvaroff, pronto á lanzarse sobre sus
flancos tan luego como quisiera marchar contra Macdonald. En_ esta situacion, la union parecía tan segura como detrae del Apemno,
y se efectuaba en un terreno más preferible."
.
jQuién de los dos tiene razon, Napoleon 6 Mr. Thiers, apoyándo111 Como ae dieo más arriba, no era Victor quien estaba en Ilobbio, sino Lapoype. Víctor ocupaba

el Yalle Taro.

se en la opinion del Archiduque Cárlos y de Jomini? Segun nosotros,
no puede haber en ello la menor duda: la dificultad de la union más
acá de _loe apeninos no impedía que fuese necesaria; no se debía
renunciar á ella sino en tanto que hubiera una imposibilidad absoluta. Pues bien, como lo hace observar Napoleon, esa imposibilidad
no existía; porque, suponiendo lo peor, Macdorialu podía hacer transportar su artillería por mar. En cu,mto á. la ventaja de poder fádlmente desplegarse en fa llanura, no compensaba los riesgos que
se corrían, exponiéndose á librar una batalla ántes de estar reunidos. Las dificultades de la union por el litoral, áun cuando hubieran sillo invencibles, Moreau, á pesar de todo, no debía désembocar
por la Bocchetta. Si Macdonald no podía ir hacia él, á él le tocaba ir, por el camino más corto, á unirse con el ejército de Nápoles.
"En este caso, (dice Napoleon), Moreau habría debido desembocar por Bobbio, y unidose á. Macdonald ántes de la batalla."
Se contentó, al contrario, con enviará la division Lapoype en
aquella direccion, y esa division aislada no prestó ningun servicio.
Hubieran pasado las cosas de muy distinta. manera si Moreau hubiera tomado el camino aquel con el grueso de su ejército, no dejando
en la Bocchetta más que las tropas necesarias para cubrir y disimular su movimiento. Entónces habría librado la batalla á Souvaroff con 50,000 hombres; es decir, con todas las probabiliua.des de ganarla. Creemos, pues, justificadas las criticas de Napoleon; pero al
mismo tiempo, opinamos que, á pesar de la opinion distinta del Archiduque Cárlos y de Jomini,_no debe uno equivocarse sobre el valor que esos dos estrategistas daban á los primeros principios del
arte de la guerra.
Dificil sería admitir que, para el uno ó para el otro, la union de
todas las tropas que obran en un teatro de operaciones, haya dejado
de ser condicion esencial de sus movimientos. De seguro, están fijados sobre este punto de la doctrina; vemos sin embargo que, en una
circunstancia particular, creen poder apartarse de él, porque la aplicacion del principio prE&gt;senta grandes dificultades.
Eso es lo que los distingue de Napoleon, y lo creemos, eso es lo
que coloca á éste muy por encima de ellos.
Segun él, no hay peor inconveniente para los diversos cuerpos de

�284.

1,,

un ejército, que estar expuestos á combatir ántes de haberse reunido; sean cuales fueren todos los demas, deberan pasar despues de
aquel. Pero ¿no residirá el secreto de los sorprendentes triunfos de
Napoleon en esa fé absoluta que tenía en algunos principios claros
y sencillos? Porque (es preciso notarlo bien), jamas pierde de vista,
en sus críticas, la necesidatl de la. union ántes del combate. Jamas
olvida que es hacerla incierta, insegura, y permitir al enemigo el
impedirla, querer operarla en su presencia.
Por lo demas, respecto de las operaciones parti~ulares, Napoleon
no es el único de esa manera de pensar. Las críticas de GouvionSt.-Cyr son absolutamente las mismas que las suyas, y es esa una
opinion que, ciertamente, no debe desdeñarse.
"Se concertaron operaciones peligrosas" (dice en sus .Memorias,
hablando del plan de Moreau que Mr. Thiers encuentra tan profundamente meditado.
Segun él, la dificultad de las comunicaciones no era bastante para impedir la. union ántes de la batalla. La prueba de que era posible (dice el ilustre Mariscal), es que Macdonald pudo ejecutarla
despues de su derrota, y que nada le impedía hacer transportar inmediatamente su artillería por mar como lo pizo despues de haber
sido batido.
Pero Moreau, sin duda, no estaba bien convencido de que corría
graves peligros proyectando la union en presencia del enemigo.
Si se hubiera dicho que iba á. cometer una falta, habría encontrado el medio de evitarla. Eso no quitaba que fuera un buen general:
pocos tenía en nquclla época Francia, que como él hubieran podido
salvar al ejército frances despues de la batalla de Cassano, y, á pesar del desastre del Trebbia, quizá •sea permitido excusar su conducta hasta cierto punto, puesto que otros, despues de lo ocurrido
(no teniendq el menor interesen rehabilitar su memoria), han procurado justificarle. Reconozcamos sin embargo, que si era difícil
evitar la falta que cometió, no por eso dejaba de serlo, y que habría
estado conforme con los principios de obrar, éiguiendo la máxima
de Napoleon.
(Con lilluará),

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39538">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39540">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39541">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39542">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39543">
              <text>35</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39544">
              <text> Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39545">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39560">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39539">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 35, Septiembre 16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39546">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39547">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39548">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39549">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39550">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39551">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39552">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39553">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39554">
                <text>1880-09-16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39555">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39556">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39557">
                <text>2011921</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39558">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39559">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39561">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39562">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39563">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6744">
        <name>Máxima de Napoleón</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1520" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="291">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1520/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._34._Septiembre._0002011916.ocr.pdf</src>
        <authentication>72e08eafe5d9172fffa0a8e38825fa0f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73588">
                    <text>Toldo II.

Minco,

SETIEMBRE

8 DE 1880.

NúMERO

34,

SEGUNDO ANO.
Condiciones de esta publicacion.
Be publica loe dial l, 8, 16 y !U de cada mea.

Valor de la 1u.ecrlcion: UN PESO mensll.ll dentroy!ueradellcapltal. Debepaganeadellntado.

,.

1 Loe pedidoa de 1u.ecrtciouea y 11 correepond1111•

cla, dobcu dlrlgtne, 1■ Secclon Billllo&amp;ecarla de

la Secre&amp;aria de Guerra.

LA PUNTERIA DE LAS PIEZAS EN CAMPANA.
(COIIOLVD).

'u

~~;;.

l.;'. .,:&lt;,

.

.

.

S sin duda exagerado pretender, que todo el que
r\ ;i)i1l apunta una pieza, llegue rápidamente á perder las
1·;~~~"~]VJJ11~ fuerzas y á encontrarse fuera de estado de hacer
su setvicio. Enhorabuena; puede que los colores
del cuadro sean demasiado vivos; pero, al ménos
¿no será exacto su perfiH
Nada lo prueba; ni los ejercicios en tiempo de
paz, ni el estudio de la táctica de detalle de la artillería en lo pasado. Ni los tiros simulados, ni las maniobras de
parques, ni la puesta en batería e_n los polfgonos, ni áun la11 escuelas de tiro; nada deja entrever que el papel del que apunta sea
tan complicado que se necesite á la vez fuerza muscular y tanta calma en los artilleros que se emplean en este servicio.
La historia de la artillería, 'en la guerra de campah, tampoco
demuestra nada semejante.

.

..

�270

Pero, en las guerras de otros tiempos, el blanco estaba relativamente más cerca, y por consiguiente más visible. El que apuntaba
descansaba tapando el oido¡ ni tenía ni que 'cargar ni que escobillon.ear. La absoluta línea recta de la puntería no era todavía nece•
r~, porque no ~odía pedirse al grosero cañon de que entónces se
servían la exa~~1tud de las piezas perfeccionadas de hoy, que son
armas de prec1S1on.
t~ué import~ba entónces una ligera inclinacion del eje de los
munones, p~r eJemplo, puesto que la incertidumbre del tiro com:
pensaba la de la puntería?
La irregu~aridad de las desviaciones no era compatible con una
gran correcc1on de puntería; preciso es que siempre esté en armonia
la ejecucion con el instrumento.
. El aparato de mira no ñjaba, por lo demas, en tan buenas condic10~es la línea de mira,. como lo hace hoy el guion Broca y el ojillo;
Yno se tenía que maneJar un accesorio tan complicado como lo es
el alza actual.
·
·
¡Cuánta'! precauciones que tomar, en efecto, para hacer que el
cursor Yla placa corrediza lleguen con exactitud á la division indicada, para fijarlos en ella, y finalmente, ¡,ara hacer entrar la rama
enssu canal,• llevándola á. fondo sin descomponer la !!rad
· 1
b
uac1on.
e necesita, en la rapidez de las operaciones que se suceden en
~edio de l_a ~onfusion de los combates, arreglar el alza por ~ed10 ~e movimientos suaves y moderados del pulgar y del índice inmediatamente despues de haberse cansado los brazos con esfuerzos
musculares muy enérgicos.
Sobre esa alza, que el que apunta tiene con su tosca maño callosa, ligeramente temblorosa, de~e. ver las marca~ finas y menudas
de la ~d~~cion, de manera que pueda leerlas imperturbablemente, casi de una manera automática.
¡Y tiene la vista.tan cansada! ¡Y necesita que su pupila (que acaba de contraerse fiJándose en puntos distantes del campo) se aco- ·
mode ahora á una lectura á débil distancia!
'
Esta lectura es tanto ménos fácil cuanto que el artillero, por lo
general, es ~oco fuerte en ella. Ha sido reclutado entre campesinos¡
. hásele escogido robusto, se le ha tomado; de preferencia; entre los

•

271

que saben cuidar bien de los caballos, sin preocuparse si ha recibido
6 no más 6 ménos educacion primaria.
Si en el Cuerpo, ha dado muestras de poseer alguna, por poca que
ella sea, pronto, muy pronto se le mandó al peloton de instruccion
en donde presto pasó á ser· clase. Si solamente sabía leer, escribir
y contar, de una manera mediana, se le convierte en artificiero.
Pero no¡ generalment.e ha sido tomado de los mén~s letrados del
contingente. Es de aquellos que, por su origen mismo, deben descifrar con mayor dificultad los guarismos y manejar el alza con más
torpeza¡ y sabido es culn delicado es este' aparato, cuyo manejo tie•
ne que ser tan preciso si se quieren utilizar de manera suficiente lae
cualidades balísticas del ca!íon actual.
Cierto es que revisará. la puntería el jefe de la pieza 6 de la seccion¡ asf lo previene el Reglamento. · Para rectificar la puntería, se
apoyará sobre el pasador del cursor para cerciorarse de que el alza.
está á. fondo; se agachará para mirar la cara derecha ele la rama y
si se han empleado la.e graduaciones en alcances. Pero, si se ha in•
dicado el número de milímetros que hay que dar; entónces tendrá.
que retirar el alza de su canal y volverla á colocar despues de haber examinado la division correspondiente al cursor. En seguida
tendrá que apuntar al blanco, y nada nos asegura que teriga mejor
vista que el que apuntó, ni que pueda.rectificar la poeicion de la
pieza.
Así es que la revision 6 rectificacion emplear, algun tiempo, y no
se reduce , otra cosa que á la repeticion de la puntería ya heclia.
Pues bien, tno es mt!.s sencillo y más violeato sumar uno mismo
dos números, que tener que hacer reconocer la suma ya hecha para
que otro diga que está exacta? Sí, porque la prueba es idéntica á la.
operacion.
Las clases tendrán, por lo demas, raras veces tiempo para ejercer
su revision, sobre todo en el tiro rápido¡ y precisamente es cuando
sería más necesaria. Cuando el blanco es movible, por ejemplo, y
·que á cnda apuntada se necesita modificar el alza 6 la desviacion, 6
hacer dar vuelta al manubrio, el que apunta está expuesto á. cometer muchos errores; en estas circunstancias críticas es cuando se le
turba la vista, cuando le tiembla la mano, cuando le zumban los

�273

~72

•

\

oidos, cuando le aba~dona la sangre fria. Y no es posible entónces,
que cada vez que hace su puntería, vayan á revisársela.
Así es que el jefe de pieza preferir, las más de las veces, dar
vuelta por sí mismo al ma_nubrio, colocar él mismo la placa corrediza e:. 11\ division indicada. Ademas, si tiene buena vista, querrá
ta~ 1en apunta~, dejando al primer sirviente de la izquierda el trabaJO pesado (la mtroduccion de la carga y el movimiento á brazos),
en tanto que se reservara lo más ligero· es decir el manejo del alza
·y del manubrio.
,
'
Reglamentando esta tendencia, encargando al jefe de pie¡a de
una parte de las funciones que corresponden á un sirviente se roparten el trabajo de una manera que parece bastante racion~l; pooo
más 6 méno~, así es como se hace en la marina el servicio de puntería, repartiéndolo entre el cuartel r,naestre, jefe de pie1.a y el vigilante (el que ciLrga).
Est_a di~ision, no sólo tiene por objeto aliviar al primer sirviente
de la izquierda de una parte de sus funciones, no dejándole más que
la carga, ya pesada, de las operaciones manuales; parece atn ser de
naturaleza para resolver un problema importante, que es sustraer la
puntería al primer sirviente de la izquierda, artillero ignorante llev~o. c~~i irresistiblemen_te (á pesar del Reglamento, á pesar d; loe
eJercicioa, de las reprensiones y de la vigilancia), por laº tentacion
.de apuntar 6 más alto 6 más bajo, 6 más á la derecha, 6 más á la izquierda, para rectificar su tiro. Probable es, en efecto, que cese esta tentacion cuando ya no sepa ei el ali.a se ha dejado la misma si
no ha sido modificada por el jefe de pi~za. Entónces ya todo no depende de au puntería; el tiro ya no es su tiro¡ el proyectil ya no e,
su proyectil. Ya no tiene un interes especial, personal, en seguir el
traye_cto de esa granada, en espiar el lu~r de caida, porque la ~
rreccion de la plpltería cesa de estar sometida á su iniciativa m,s 6
ménos incosciente y siempre mal ilustrada. Vuelve á ser un sirviente, a~solu~mente oomo los d.eIJl&amp;I!. Quizt su papel, aunque a ~
do, Blgue siendo un poeo mú importante que el de sus camaradas·
le está confiado el cuidado de la culata, necesita destreza y vigilan:
cia para asegurar el buen funciooamiento de sus 6rgano1 delicadee
así como presencia. de ánimo para remediar 1~ incident.ea que pue:

y

den sobrevenir entorpecer su marcha. Pero lo más dificil del traba~ncumbe aho~ al jefe de pieza. Éste retir&amp; el alza de su canal
ó ria hace dar por un sirviente que tenga cerca, espiando con la
vista el proyectil, ID;iéntras meten de nuevo la pieza en batería.
Segun la parte de iniciativa que le han dejado, modifica la desviacion 6 espera recibir órden para hacerlo, de su jefe de seccion.
Puede acercarse á él, comunicarle sus observaciones, recibir sus
instrucciones y las del .capitan; arregla el alza en consecuencia y la
vuelve á colocar en su canal. Entónces apunta él mismo, 6 hace que
apunte el pri~er sirviente de la izquierda, segun sea 6 no más hábil apuntador que ese artillero.
Esta manem de operar no deja de tener sus inconvenientes: hé
aquí, en efecto, á dos hombres ocupados cuando huta.ría uno solo.
Uno de ellos es un sargento, que así queda reducido"al papel des~'
timo sirviente. Por decirlo así, ya no es jefe de pieza; porque deja
au ~loton, á pesar suyo, abandonado; tal vez ni estará alli si algo
grave sobreviene. No ejerce su _vigilancia de una manera intermi- .
tente y nunca la ejerce íntegramente, porque está preocupado con
la mision p~rticular que se le ha asignado, con su empleo especial
en..el trabe.jo de la boca de fuego.
tPero es muy necesario la vigilancia en una batería en posici&lt;?n
de combate?
.
·
'
Cuando se admite que toda una linea de tiradores puede ser vigilada eficazmente por los jefes de peloton que, forzosamente ésUn
fuera del alcance dQ la vista de los oficiales, ¿debe temerse dejarlos
aisladoi, en las piezas, es decir, dejará los ar~illeros reunidos en ¡rupos siñ
los vigilen tenientes 6 capitanf
Esta nueva aituacion de los sargenM&gt;s tendría ciertamente su.a
malos lados. tPero los tendría bastantes para impe4ir el cumplimiento y la duplicacion de funciones dQl primer sirviente de la izquierda? Por. lo dem.&amp;1, el resultado de esta modificacion ¿no et verdaderameQte insignificante, 6 es de bastante importancia para que
se !!,Itere el órden de cosas, establecidof (1)
E. 'M.

que

•

(1) Cada cual eoatellad l pre¡1111181 •mej&amp;IIIU .ecua la Dúanlla de au carider, loe blbllol c1e;au
lniellcenela 6 lu lnellaacioaea de m lmdlllo.
La eoaftana DO Ml deerela. El hombre DO delll una balama ..
CIIJO lel te demllHln el

la--.

�275

274

Militar del extranjero ha dado, hace algunos años, un análisis bastante completo de este Reglamento, pero como faltaban las figuras á
ese trabajo, su lectura es á menudo poco inteligible.

EJEMPLO DE FORMACIONES TÁCTICAS

DE LA JNFANTERIA, CABALLERIA YARTILLERIA
DEJ, EJERCITO ALE~fAN. (1)

El estudio de los ejércitos extranjeros, tan descuidado en.Francia
ántes de nuestros desastres de 1870, ha tomado gran desarrollo desde aquella malhadada época. Ademas del órgano especial del Estado Mayor general del Ministerio de la Guerra, la Revista Militar
del extranjero, .la mayor parte de cuyos trabajos llaman mucho la.
ate·ncion más allá de nuestras fronteras, casi todas las revistas militares (Journal des Sciences Militaires, Bulletin de la Reúnion,
etc.), casi todos los diarios militares (L'Avenfr Militaire, L'Armée
fran,;aise, etc.), dan sin cesará sus lectores traducciones, estudios,
correspondencias, cuyos asuntos los suministran los ejércitos vecinos.
Ademas, todo reglamento administrativo, técnico ó táctico, es inmediatamente traducido al frances, in extenso, ó cuando ménos
analizado.
Así es como ha sido traducido y analizado el Reglamento de maniobras de la infantería alemana, el Reglamento de maniobras de
la caballería alemana, etc.; no sabemos, sin embargo,· que se haya
a-aducido el Reglamento de maniobras de la artillería. La Revista
pr6 y el conlra del peso. Se deja llevar únicamcnle, cuando aqopt&amp; una resolucion, por alguna preferencia no confosada, Jaa máa de las Teces ·por una simpatía secrela. que nace de sus ¡oreocupaciones es
de 111 educacion.
Cada cual ae decide en las rrandes cueationcs ccmo en tu pequeñas, segun la diepoaicion personal de
■u espfritu, porque hay mía de un modo de Ter las cosas; lodo es considcrarlu y endlinarlas bajo todos sus aspectos.
Dígaee uno solamente que no hay cuestiones pequeñas, y no ae desentienda demulado de 101 eatu·
dios de detalle para no ocuparse mi.a que de la gran táctica. y de los principios absolutos.
(1) TrnbaJo buado en las ordeD.1nza1 y rcglamcnto1 más recientes, traducido del alcman por C h.
Gusett, capitan del 4• de línea, profesor de lengua alemana en la Eecuela de Sargentos de infantería.
Un voL 8.•, de 314 pág., CCll 264 figuru. París.

El capitan Gusett ha tenido la buena, la excelente idea, de reunir en una obra los análisis muy completos de los más recientes Reglamentos de la infantería, de l.t caballería y de la artillería
alemanas.
Su texto va acompañado de 264 figuras perfectamente claras, debido á los que no habrá un sólo oficial de infantería que no pueda hacerse cargo de las maniobras que usan la caballería y la artillería de
nuestros vecinos· no habrá un sólo oficial de artillería que no com' la táctica de la jnfantería y de la caballería¡ Y
prenda desde luego
finalmente, no habrá un sólo oficial de caballería que no se haga
cargo inmediatamente d~ cómo operan las otras.dos armas.
El trabajo del ca.pitan Guesett es importante bajo un doble punto de vista:
l.º Un oficial de cualquiera arma puede_ entregarse á un estudio
comparado de su propia arma con el arma igual alemana. Puede ver
en qué puntos difieren los reglamentos de maniobras en ambos países;
qué ventajas presenta el Reglamento aleman sobre el nuestro; cuáles
son las prescripciones de ese Reglamento que podrían introducirse en
Francia con ventaja¡ cuáles son tambien los inconvenientes de esos
reglamentos, y el partido que podría sacarse d.e ellos, llegado el caso;
2.º Un oficial de cualquierá arma, puede, ademas, entregarse al estudio de la táctica de las otras dos armas usadas por el adversario, sacando de ese estudio reflexiones y meditaciones sobre la manera mejor de batirse. Inútil es insistir s·obre las ventajas y los resultados
fructuosos que semejantes ejercicios de la inte1igencia ofrecen.
Aun puede estar uno seguro de que, si la obra hubiera visto la luz
pñblica más pronto, habría servido de base para gran nñmero de t~abajos y de estudios que deben ejecutar los oficiales conforme á. la Cucular de 13 de Marzo de 1879. Pero nada se habrá perdido con esperar, y .el año próximo, más de uno la disecará en provecho de su
instruccion.
Una palabra más sobre la manera cómo están.divididos los Ejemplos de formaciones tdcticas.

�276
La infantería, la caballería y la artillería forman, cada una, el
objeto de uno de los tres títulos.
El titulo de la infantería se subdivide, á su vez, de la manera siguiente:
l. Formaciones, maniobras y combate de la compañía.
2. Formaciones, maniobras y combate de batallon.
3. Formaciones, maniobras y combate de la brigada.
4. Formaciones, maniobras y combate de los cazadores.
5. De las paradas.
6. Buscar la bandera y conducirla.
El título de la caballería. se subdivide así:
1. El escuadren á pié.
2. El regimiento á pié.
3. Revistas y desfile3.
4. El escuadren á caballo.
5. El regimiento á caballo.
6. Combate de la brigada.
Finalmente, el título de la artillería comprende:
l. Las maniobras de la batería á pié 6 del abtlieilung á pié.
2. Las maniobras de la batería atalajada 6 del abtheilung atalajado.
3. El combate.
4. Las grandes paradas (revistas), de la batería.
La obra está impresa con un gran lujo tipográfico; las 264 figuras
están muy bien grabadas. La publicacion ooce honor al editor, y no
hay duda de que estas ventajas materiales contribuyen no poco al
éxito del libro, que créemos un deber nuestro señalará todos los oficiales de infantería, de caballería y de artillería de nuestro ejército;

L. R.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39512">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39514">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39515">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39516">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39517">
              <text>34</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39518">
              <text> Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39519">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39534">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39513">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 34, Septiembre 8</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39520">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39521">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39522">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39523">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39524">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39525">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39526">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39527">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39528">
                <text>1880-09-08</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39529">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39530">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39531">
                <text>2011916</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39532">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39533">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39535">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39536">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39537">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6663">
        <name>Ejército alemán</name>
      </tag>
      <tag tagId="6743">
        <name>Formaciones tácticas de artillería</name>
      </tag>
      <tag tagId="6742">
        <name>Formaciones tácticas de caballería</name>
      </tag>
      <tag tagId="6741">
        <name>Formaciones tácticas de la infantería</name>
      </tag>
      <tag tagId="6740">
        <name>Puntería de las piezas en campaña</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1519" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="290">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1519/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._33._Septiembre._0002011911.ocr.pdf</src>
        <authentication>96e55e00a8f95e89689f8c70dda6affc</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73587">
                    <text>TOMO

II.

MÉXICO, SETIEMBRE 1~ DE

1880.

NúMBRO

33,

..

SEGUNDO ANO.
Condiciones de esta publicacion.
Be publica loe dlas 1, 8, 16 12, de cada mee. 1 Loe pedldoede·e111CrlcloneA1 yla correeponden•
Valor de la suacrlclon: UN PESO mell81l&amp;l den• cla, deben dlrigine 4 la Secclon Bibliotecaria de
tro '1 tuera de la capital. Debe pagaraeadelantado. la áecretarfa de Guerra.

LOS FUEGOS DE ARTILLERIA.
(C0 NOLUR),

ESULTAlde esto¡(cuando se sabe servirse bien de
ella), una gran comodidad en el manejo de la ar- ,
tillería, de la que es casi siempre inútil conservar
· una parte de reserva para los casos imprevistos.
La artillería no tiene necesidad de reserva, porque cada batería tiene la suya, que puede alimentar, en hombres; en caballos y en municiones, durante toda la 'duracion de una gran batalla.
He aquí, pues, toda una serie de propiedades que me parece imposible negar al fuego de la~artillería, y que el de la infantería jamas poseerá, por perfeccionado que se suponga al fusil de que se
sirve ó del que pueda servirse más tarde: visibilidad de tiros, rectificacion de puntería, puntería fácil y segura, áun para blancos invisibles; direccion, siempre á la mano, del oficial que puede modificarla con una sola palabra y á ~u voluntad, con una seguridad perfecta;
efectos de proyectiles variables y perfectibles hasta lo infinito; posibilidad de sostener la lucha durante horas enteras con la intensidad
máxima de fuego, á pesar de las pérdidas, áun serias, de personal;
solidez física y moral en el combate, aseguradas forzosamente; dis-

�263

262
ponibilidad constante de la potencia del fuego y su transportabilidad siempre posible y pronta de un punto á otro, etc.
Tales son los principales caracteres que deben reconocerse en el
tiro de artillería, y que permiten exigirle servicios tan múltiples é t.
importantes, que en vano podrían esperarse de la mejor infantería.
Léjos de tender nunca á la sustitucion de ésta en lugar de aque, lla (como ciertos militares lo han pedido más 6 ménos abiertamente, por diversas circl!nstancias), los progresos de las armas y de la
balística no harán, probablemente, mas que dar al fuego del cañon . i
propiedades nuevas, más variadas todavía, que le permitirán á me- •
nudo dese.mpeñar muy bien algun trabajo que tiempos atras solo el
fusil podía emprender con éxito.
Esto no quiere decir que la artillería tenga, por su parte, y de
ninguna manera, miras 'semejantes, ni que piense en lo absoluto en
suplantar, aunque no sea más que de una manera parcial, á. la infantería. Jamas le disputará su título de reina de las batallas, contentándose con ocupar á su lado una modesta plaza de Príncipe-·
consorte. El cañon quiere seguir siendo una simple alteza ante 1a·· ;
• magestad de los gruesos batallones; no por eso dejará de estar siem~
pre listo á ponerse lealmente á su servicio, prestándole sus brazos,
cuya longitud, fuerza y destreza crecen á paso igual con singular
· rapidez.
l\Ie he esforzado, en el presente estudio, en ll~mar la atencion sobre las propiedades más útiles de nuestra arma. He _querido demostrar cuán poderosos y delicados á. la vez son, en manos que de ellas
saben servirse, estas máquinas de guerra que, con su tren, parecen
á los ojos del vulgo, pesadas y estorbosas. No tengo la pretension,
una vez má.s, de querer sostener que su accion puede, en todas circunstancias, reemplazar á la del fusil de infantería; soy el primero
en reconocer, por el contrario, que ésta posee por su parte, faculta;.
des preciosas que encontrariin su aplicacion en múchas cirounstan-· ·
cías en las que la artillería no será de empleo tan cómodo. Nuestra
arma, en efecto, no tiene la divisibilidad de la infantería, por ejemplo, ni su instantaneidad de accion.
· •·
La batería es una unidad que no se frat-ciona sin perder la ma;.
yor parte de su valor. El concurso·de las 6 piezas es casi indispen-

..
•

..

sable para la rectificacion del tiro que, por ejemplo para una seccion,
se hace inmediatamente largo y poco seguro.
Esta rectificacion demanda igualmente un tiempo apreciable,
aunque relativamente· corto;, y aunque en casos de urgencia y en
ciertas circunstancias particulares pueda la artillería en rigor pasarse de él, no se apartará sino raras veces, en definiti~a (lo que la
hace quizá ménos propia que la infantería para pi:oducrr), en la zo' '. na en el que el fuego de ésta es francamente eficaz, (un efecto que
•es necesario obtener en unos cuantos instantes).
En resúmen, la adillería no tiene, evidentemente, todas las cualidades de la infantería, pero tiene las suyas propias, que la infantería no posee, y que es importante conocer para Q.btener el máxim11m
:,' de rendimiento de las.costosas y delicadas máquinas de guerra que
~ un ejército lleva consiao. Que estas máquinas permitan alcanzar hoy efectos que ánt:s sólo podia}roducir el fusil ae infantería,
no es una razon (todo lo contrario), para que el fusil tenga la pretension de sustituirse á ellas.
Si el caiíon no lanzara siempre más que ~alas sólidas, como é.na; concebiríase que la infantería se ésforzara por extender á toda
, ·.~
su esfera de accion para producirá 1,800 6 á 2,000 metros) por
:;ejemplo, efectos que no pudieran obtenerse de ninguna otra manera.
!¡ Pero, hoy que la artillería permite alcanzar los mismos reml~ados
·t, con mucha más certidumbre, es ménos que nunca la oportumdad,
· ~ara la infantería, imaginar medios muy aleatorios pa.ra obtenerlos.
; \Que guarde sus cartuchos' para las distancias á las que el efecto de
's u tiro es infalible, en lugar de consumirlos á alcances en los que
,olo la casualidad le puede ayudar. Que deje esta parte de trabajo
:al arma auxiliar, especialmente dotada para ejecutarlo. "Cada cual
: 1, su oficio," dice un viejo refran que contiene en gérmen el princi~pio tan fecundo de la division del trabajo, principio que no puede
·: ~olarse impunemente. Cada cual á su trabajo, diré yo igualmente,
, como conolusion de este estudio, asegurando que sería tan poco ra,. cional pnm la infantería querer extender demasiado su esfera de aee
; cion, como para nuestra arma restringir la suya preooncebidamente.

f

1

t, !
'

(Journal de Sciences Militaires).

•

�26(

265

.

::C:maA.R.R.C&gt;LX.te&gt; ..
•• u.

ARTILLEBIA DE COSTA YNAVAL PRUSIANA,
1860-1878.

(1)

El nombre del mayor Müller es muy conocido, áuu en Francia,
ast como sus precedentes obras sobre la artillería, de las que la mayor parte (si no me, equivoco), han sido traducidas á nuestro idioma. Aquella de que ahora damos cuenta, es la última y viene á ser
como el coronamiento de la historia de la artillería prusiana que había empren&lt;lldo referir. No sera ménos bien recibida que las que
le han precedido, tanto por el páblico militar aleman (al que se dirije), como por los oficiales de nuestro ejército, hoy numerosos, que
conocen aquel idiomh. En cuanto , los que no lo conocen, pueden
contar ciertamente con nuestras publicaciones militares, de las que
algunas han tomado mucho de las precedentes obras del mayor Müller, préstamos de que se:queja en el prefacio de su nuevo libro. Noa
guardaremos bien, haciendo oitaciones demasiado extensas, de caer •
en el mismo defecto, y sólo nos limitaremos á dar una rapida indicacion de las materias que trata la obra.
Comienza el autor, bajo la forma de introduocion, por echar (en
los dos primeros capítulos), una rapida ojeada sobre el desarrollo de
las artillerías de costa y naval extranjeras, y sobre la construccion
de los buques de guerra desde 1815 hasta 1867.
Este medio siglo constituye como el período de incubacion de Ja ,
grandeza militar y sobre todo marítima de Prusia, que, desde Sadowa únicamente, comienza á ser contada entre las potencias navalea
de Europa. Sus esfuerzos para llegar , ese fin databan ya entóncea
de algunos afios, y el mayor Müller nos lo hace ver comenzando se- ,
riamente en 1860.
[l] " Die E111Wicllel11111 der prelllllcbea IUiú a uad 8cbi6-Artlllerle, Toa. 1860-1878.-•at Qnmdl
oalcicllelÍ Material• du¡cllcllt." Por U. MWler, mayor comaa.danle del 15.• Regi miento de Arlillerf&amp;
i piE. Berilo .

De 1860 , 1862, en seguida de 1862 á 1864, y de ese afio finalmente hasta Abril de 1868, loa \res capítulos de la primera parte
nos hacen ver á Prusia estudiando sin descanso loe progresos reali-

zados en tomo suyo, y procurando aprovecharse de ellos. Estamos
en la hora de la aparicion de los acorazados¡ y á los experimentos de
tiro contra murallas de madera, suceden muy pronto los experimentos contra placas de blindaje, que cada dia se hacen más y más espesas. Prusia no piensa todavía mios que en defenderse, en aua costas, contra las marinas extranjeras¡ para ello no se trata todavía
más que de artillería de costa.
Desde 1868, complicase el problema y el interes se duplica. Tr11tasc de dotará los acorazados de armamento, acorazados de los que los
tres primeros de la escuadra acaban de ser comprados el afio anterior. Prusia se ha trocado en Alemania del Norte¡ es una gran potencia militar, pero apénas se está formando su marina¡ carece de ex- .
periencia, y en su apresuramiento por poseer las.¡u-mas que le_ faltan,
88 decide 11. adoptar los cationes de Woolwich, de la escuadra inglesa.
tCómo obrar mejor que imitando á la primera potenci;a marítima de
Europaf Temo que la carga por la culata sea inaplicable 11 los
gruesos calibres, etc.
Sin embargo, hay resistencia 11. seguir uu impulso irreflexivo; loe
experimentos que nos refiere la segunda parte, duran hasta fines de
1868¡ y sólo en 1869 es cuando se fijan los sistemas de artillería de
costa y de artillería naval.
La tercera parte de la obra nos los hace conocer; en seguida enumera loe pregresos, incesantes en lo de adelante, realizados primero
hasta fines de 1868, y despues hasta 1877 (4.• parte), y finalmente.
desde fines de este alío de 1877 (5.• parte).
Á medida que nos aproximamos á la época actual, multiplfcanse
los detalles, y los capítulos van siendo más y más interesantes. La
artillería prusiana, convertida en artillería alemana, ya no piensa
en copiar al extranjero, al que no tardarll. en servir de modelo.. Sin
embargo, no cesa de seguir con atencion suma lo que 88 hace más
allll. de sus fronteras, y no deja de ir perfeccionando dia á. dia su
organizacion.
Los talleres Gruson y Krupp ponen 11. su disposicion todos sus re-

�2fi7

266
cursos; dispone de acero de primera calidad, y muy pronto renuncia
definitivamente á utilizar el bronce, que todavía ponía en paralelo
con el acero en el período de 1869-72. Ahora; ha adoptado el acero
Yla carga por la culata; le queda por ocuparse de los perfeccionamientos de detalle, rayados á. pasos constantes y progresivos para
los cañones, cinturones ó camisas, de cobre los primeros y plomo las
segundas, para los proyectiles, granadas oblongas, granadas de_ruptura de fierro fundido templado, shrapnels, etc.
,¡
Seguimos con el autor el desarrollo de todas estas cu; stiones sucesivamente presentadas y resueltas de una manera inás y más
perfectas.
Los progresos alcanzados en la fabricacjon de la pólvora no que- ·
dan tampoco olvidados, y la cuestion de las cureñas tambien está
tratada in extenso. Cuidar del cañon lo más que sea posible al mismo tiempo que se procuren obtener rapideces iniciales y fuerzas vivas considerables, tal es el fin que se propone la ciencia 'moderna.
por el perfeccionamiento de la primera. Facilitar la maniobra de
la.e gruesas bocas de fuego, al mismo tiempo que abrigar á los sirvientes del fuego enemigo, es lo que deben permitir los segundos.
· Y vemos aplicarles sucesivamente loti perfeccionamientos indieados
por la ciencia moderna: frenos hidráulicos, troneras mínimas, etc.
Un resúmen conciso y conclusiones en las que el autor discut~. el
valor relativo del cafion, de la coraza y del torpedo en 1a guerra na~
val modecla, terminan la obra de una manera sumameI?,te interésante. Todavía la completa· una serie de tablas y de láminas que
suministran datos balísticos y otros, no sólo sobre la artillería nayal alemana, sino sobre las de Francia y .de Inglaterr:.
·

G. L. M.

LA PUNTERIA DE LAS PIEZAS.EN CAMPAÑA.
·,
Segun los térmi~os de los últimos Reglamentos para el servicio de
las bocas de fuego de campaña, el que apunta (primer sirviente de
la izquierda), debe, en In. ejecucion de los fuegos, dar á la rueda para ayudará. volverá poner la pieza en batería, abrir la culata, introducir y atacar lá carga, cerrar la culata, dar el alza y la desviacion, apuntar, y áun en caso necesario, maniobrar el manubrio.
Este es mucho·trabajo para un solo sirviente. Para él se necesitan aptitudes· m\iy distintas y que tal vez no sea fácil encontrar
reunidas en un ·solo artillero.
·
La apertura' de la culata no exige, por lo comun, gasto alguno de
fuerza; sin e,:nbargo, puede acontecer, durante el tiro, que sobrevengan tales incidentes que entorpezcan la manera de funcionar del
me9anismo para cerrar. Entónces, el que apunta tiene que obrar para v~ncer las resistencias que se opongan.
Él,_.tambien es quien recibe de manos d&lt;il que se las proporciona,
las granadas, cuyo peso varía de 6 á. 8 kilógramos; las levanta, las
introduce en la recámara, las empuja y las asegura. en su posicion
de carga por medio de un golpe seco con el atacador corto.
En todo ésto, nada hay que _sea muy p~noso; sólo la repeticion de
las operaciones es la que puede acabar por producir cansancio á un
hombre que está cargando la mochila, el capote y el arma en bandolera., sin hablar del sable-bayoneta que le azota las piernas, de
la pequeña cantimplora, etc., que tiene colgada.
Pero los movimientos de los brazos son, principalmente, los que
exten~arán á un artillero fatigado por e] camino que haya andado,
debilitado por una alimentacion i!lsuficiente ó desigual, por el régimen riguroso (y·para él n:uevo), de la vida de campaiía.
En efecto, no hay que contar con el auxilio de los que proveen de
proyectiles para volver á meter la pieza en batería; únicamente tres

�268
hombres podrán emplearse en esta operacion; los tres recargados y
sobre tofo estorbosos con sus armas y equipo, más estorbosas que
pesadas. El esfuerzo muscular que hay que desplegar es, pues, bastante considerable.
Uno de los primeros efectos de ]a fatiga es perturbar el órgano de
la. vision; el hombre extenuado no tiene ni fijeza ni claridad en la
mirada. El ojo se -pone lagrimoso, los párpados tiemblan.
Todo contribuye á la vez á hacer confundir las imágenes, porque
el que apunta quiere ver en dónde ha ido á caer su proyectil, y es
muy difícil que alcance á averiguar bien el resultado de su tiro; así
es que procura (restregándose los ojos), penetrar el espesor del humo; y en vano se esforzará en mirar.
El resultado es que ve más y más turbio, y cuando se trata de
aplicar el ojo al punto de mira y de buscar en el campo un blanco
más ó ménos visible, más ó ménos netamente definido, encuentra á
ese punto anegado en una especie de aureola movediza.
El segundo sirviente de la derecha, que está. con la leva. ó palanca, procura apresurarse. Se conforma lo mejor que puede á las indicaciones de su camarada; á pesar de las dificultades del suelo, de
las asperidades sobre las que se desliza la cureña, de los surcos en
que se hunden las ruedas, de los hoyos en que se atascan.
Durante- este tiempo, la imágen va haciéndose más y más confusa; la impaciencia, una especie de inquietud, se apoderan del que
apunta; E,U sangre fria le abandona, y entó~ces necesita dcscansar1
y es tiempo perdido; ó bien se contenta con hacer una puntería
aproximativa, y entónces es un cañonazo perdido.
Tambien el oido se fatiga, y sin embargo, es preciso tenerlo muy
atento y pronto para recibir violentamente y con exactitud (en medio del estruendo de las detonaciones, á traves de la algazara del
campo de batalla, en medio de preocupaciones múltiples y de maniobras complexas), las indicaciones que le gritan el capitan y el
teniente, repetidas por el sargento.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39486">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39488">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39489">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39490">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39491">
              <text>33</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39492">
              <text> Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39493">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39508">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39487">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 33, Septiembre 1</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39494">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39495">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39496">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39497">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39498">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39499">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39500">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39501">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39502">
                <text>1880-09-01</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39503">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39504">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39505">
                <text>2011911</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39506">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39507">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39509">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39510">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39511">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6739">
        <name>Artillería de costa y naval prusiana 1860-1878</name>
      </tag>
      <tag tagId="6737">
        <name>Fuegos de artillería</name>
      </tag>
      <tag tagId="6740">
        <name>Puntería de las piezas en campaña</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1518" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="289">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1518/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._32._Agosto._0002011922.ocr.pdf</src>
        <authentication>f1fad9744e46d1cd8f59d2335ece5417</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73586">
                    <text>Tow.o II.

Mtx1co,

AGOSTO

24 DB 188°0.

NUMERO

32.

SEGUNDO ANO.
Condiciones de esta publicacion.
1 Loe Pldldol de luacrldonea 1 la c,orreapondtD-

le publica lol dlaa 1, 8, 18 1 2' de cada 1111111.
Talar de la--'alcm: UN PESOlllennal dullvJ taeradela captaL DelleJ)IIUN ldelalllaclo..

cú,,debeai dlrtclne 4 la8eccioa BC:''dlllll'ta di
la ....... de GMna,

LOS FUEGOS DE ARTILLERIA.
,'
f

estudio algo oo~pleto de Ías propiedades de loa
proyectiles aotoales de la artiller~a, sería de:i:ua•siado largo para que ni siquiera emprenda boaqu~
jarlo aquf.~raciaa á los trabajoa incesantes sobre
"1:lleat'ipn.W~.micas que se ligan con ellos, loe proripi1191 y hacen singular contraste con
'l'latadoJdeplora~e de paralizacion en· que han
permanecido eBOB estudios por Ja.rgo tiempo, en
nuestro pata. Se puede afirmar sin étlgeracion ni vanidad, que, ea
este particular, Francia eatá ~n primera linea, si ea que DO Be
encuentra , la cabeza, debida , los trabaj01 de hombres eminentel
cuyos nombres no quiero citar y que e.Un en todos loa labi01. El
espíritu de invencion no ha muerto entre nOIOtroa; bien N ha vmq
el dia que se ha querido apelar 4 él
·
Sin hablar de nuestros callonei que ain duda alguna pueden ..;.
tener la comparacion con loa de toda, Ju potencias, tenemos deecJe

.so, son

hw

•

�254

ahora proyectiles1 (puesto que de ellos nos estamos ocupando ahora),
•
·
que son casi perfectos y que cada dia
se perfiecc10nan
mfls y. más.
Apénas aceptamos decididamente el cohete percutante, obstrn_adamente rechazado hasta la guerra, cuando uno de nuestros oficiales
nos ha dotado con el mejor que existe en Europa, ~n donde ya comienzan á copiarlo. El cohete Budín es, quizá, el único qu~ absolutamente exija ninguna manipulacion en el momento del tiro; of¡eciendo una seguridad completa para transportarlo de un lugar á
otro.
.
· harto
Despues de nuestros desastres, por una especie de reaccio~
••
"oir
· hablar"
comun entre nosotros, no qms1mos
, por a1(7un
o tiempo1
de la espoleta para incendiar, que injustamente confundíamos en la
misma reprobacion respecto á su principio y ~l 1:1al uso ~ue de ella
- hacíamos. Apénas hemos llegado á una aprec1ac1on más Justa de ~as
cosas, yo. nos encontramos poseyendo una espoleta, no sólo pa~a incendiar, sino de doble efecto; es decir, á la vez percutan:e ~ mcendiaria, resolviendo así, desde luego, y de una manera facil1Sima, un
problema que ninguna artillería ha aborb~&lt;lo á'f de una m~nera
seria. Hemos obtenido una espoleta que á nmguie como •:guridád en su manejo y facilidad de manipulacion, cuy~ duracion,
hoy de 20 segundos, lo será de 30 cuando querr
, sm más trabajo .que una modificacion insignificante en la ob ai de nurros
proyectiles, cuando en todas las potencias extra~era'41o pa ~
duracion de !O -segundos, sin llegar nunca á 20, áco~¡, de complicaciones que hacen por demas aleatorlp el funcionamiento de las espoletas, siendo ademas sólo de iluminacion y p.~oseyendo las enorme11 ventajas del dobl~ efecto.
. ~
.
No quiero enumerar aquí esas ventajas b17n cono_c1das de todos
los que saben lo que es la reaificacion del tiro. Úmc~mente_ deseo
hacer {)bservar que la posesion de las espoletas para m~endiar_, de
larga duracion, va á permitirnos i llsar la espoleta para _mcendiar ~
pndes. distancias, para las que sobre todo es muy importante,
cuando basta ahora, y para poner sin duda, á pesar de ~do, á la táctica de acuerdo con la técnica, limitábase por el contrario el empleo
de ella.á pequeños alc_ances para los que el tiro percut~n:e, .(mucho
ménos cómodo cuando se le .quiere emplear), basta casi s1emp:i:e.

255
Insisto sobre este punto, porque veo en él la mejor oportunidad de
rehabilitacion para el tiro á grandes alcances, muy á la ligera condenado segun mi modo de pensar. Cuando nuestros artilleros estén
familiarizados con el manejo de las espoletas para incendiar, y sobre
todo con nuestras espoletas mixtas que hasta ahora no han tenido
oportunidad de poder at1reciar, ya no echarán en cara al tiro de largo alcance, (reproche muy justificado cuando se trata de granadas
percutantes), que no produce efecto alguno destructor. Reconocerán
que, áun acercándose á los alcances extremos, no sólo llegan las
granadas con una precision suficiente, sino que áun son verdaderamente mortíferas cuando van armadas con estas espoletas, como lo
prueban los experimentos perentorios que diversas razones no me
permiten consignar aquí.
Mucho habría que decir todavía sobre esta cuestion tan interesante y tan poco conocida, fuera de la artillería, de la organizacion de
los proyectiles, cuestion que los progresos de la industria hacen adelantar cada dia más, ensanchándola. lnmen6o es el abismo que separa á nuestras granadas perfeccionadas de hoy de las completamente indignas de este nombre, que usábamos hace diez afios. En
aquella época bf_bría tratádose de soñador al que se hubiera atrevido á exigir á esas masas de hierro fundido, de brutal apariencia, las
múltiples propiedades, el modo variado de accion, tan verdademmente delicado en su género, que se les busca y se les encuentra
hoy.
Tampoco hablaré del tiro á fondo del que tanto se habían prometido en otro tiem~ en el campo de batalla. Con nuestros cañones
de cartuchos metálicos, había llegado á ser materialmente impracticable, aunque al principio se hubiese afirmado, (muy á la ligera),
por el contrario, que prestarían la mayor facilidad. Ha resultado
para este tiro, en campaña, un abandono tácito, sobre el que me parece dudoso que se vuelva, hoy que la divisibilidad de las cargas haría la cosa en rigor' imposible. La condicion de poder funcionar en
un tiro de cargas reducidas, traer-ta para nuestras espoletas pcrcutantes modificaciones muy delicadas. Luego en este tiro, el efecto
de las granadas percutantes se encuentra reducidísimo porque llega
con una violencia reducida. Esta disminncion tambien traería com-

�256

257

plicaoiones en el manejo de estas últimas. Finalmente, la reduccion
de las cargas produce en el tiro á fondo una incertidumbre que lo
hace muy aleatorio. Tp.nto, que es poco probable que jamas se llegue á obtener con él algo mejor que con un tiro de espoleta incen&lt;liaria de carga. plena, y hábilmente dirijido.
Bien claro está quo no se debe entender aquí por tiro á fondo, el
tiro de carga plena por sobre un obstáculo que oculte el blanco, pero que. la curva de la trayectoria permita salvar á los proyectiles.
El tiro á grandes distancias se ejecutará á. menudo en estas condiciones, y tiro semejante puede ser eficaz con tal de que, por un medio cualquiera, se observen 6 se hagan observar los disparos. Faltando esta observacion, en este tiro como en el de la fusilería, los
fuegos por encima de los obstáculos, quo se ha querido preconizar
on estos últimos tiempos para la infantería, no podrán dar nunca,
(si no es debido á la mayor de la¡¡ casualidades), ningun resultado

la vez incendiaria y percutante, llegaremos, (á no dudarlo), á. producir una granada susceptible de efectos de choque póderosísimos y al
, mismo tiempo de una fragmentac.:ion fácil y completa.
Pero es evidente que para sacar buen partido de instrumentos que
se hacen así más y más perfectos cada dia, al mismo tiempo que
más delicados, debe ser indispensable un conocimiento profundo de
sus propiedades y de su manejo, conocimiento indispensable desde
luego á los oficiales de artillería, y áun en cierta medida á los de las
demas armas, que quieran ser llamados á tener artillería bajo sus
órdenes 6 á obrar de concierto con ella.
Por lo mismo, sorprende verdaderiimente que, al lado de sus escuelas de tiro para la infantería, haya permanecido Francia tanto
tiempo sin poseer una escuela de tiro para la artillería, como exis·
ien en casi todos los países extranjeros. Apénas hace un año que
•poseemos, en Bourges, un establecimiento de este género; y ni siquiera tiene el nombre de escuela, porque segun parece, consideraciones de presupuesto, no han permitido darle esa denominacion.
Sin embargo, á pesar do la modestia de su título y de su instalacion, estoy convencido de ello, el Curso práctico de tiro prestará.
positivos servicios al ejército en general y á la artillería en particular. Todos los artilleros que se cuidan de los progresos ·de su arma,
h'.ln aplaudido su creacion y hacen votos por su desarrollo y su prosperidad.
No es sin embargo ésta la oportunidad para insistir sobre su organizacion, y deseo concluir ya este estudio que se ha alargado más de
lo que de~eaba. Debo, 110 obstante, señalar áun algunas propiedades
características de los fuegos de la artillería, propiedades que me parece muy útil conocer.
Es una de ellas, la larga duracion de tiempo durante el cual
puede ser sostenido, áun con la rapidez de un tiro cada minuto por
pieza, (que ya hemos presentado más arriba como una especie de
tipo, tipo que á menudo debe tenerse cuidado de no exceder, y que
por el contrario debe procurarse no pasar y áun mantenerse abajo de
él. Nuestras baterías de 90, aprovisionadas con 154 tiros por pieza,
podría.o con solo sus propios recursos, sostener ese fuego durante dos
horas y media consecutivas, sin parar, en tanto q_ue 100 infantes,

serio.
En resó.men, ya &amp;e ve con qué factor importante entran en el valor intrínseco de los fuegos de la artillería los :efectos propios del
proyectil. Por una organizacion conveniente de la granada, pueden
modificarse profundamente esos efectos, segun el resultado que
quiera obtenerse. Se tendrán proyectiles muy resistentes para destruir 6 para atravesar los obstáculos; se tendrán dé fragmentacion
múltiple para poner hombres fuera de combate; se armarán á las
granadas con espoletas percutrmtes cuando se: quiera hacer uso de
la rama ascendente de la mecha para estallar; se empleará el tiro
con espoletas incendiarias para utilizar la rama descendente. Se
pueden constrúir proyectiles do mecha estrecha f lal'ga para batir
á los blancos que presenten espesura 6 profundidad¡ se pueden, por
el contrario, preparar gerbes anchas y cortas para batir sobre un
gran fondo líneas poco espesas, como las exijo el órden disperso de
hoy, etc. Los estudios dirigidos en este sentido han dado ya los reaultidos más felices; los progresos son cuotidianos y el material no
por ellos se complica, (como podría creerse), porque todo permite
esperar que podrá. 11egarse á dotar á un sólo y mismo proyectil de
mutbas de las propiedades enumeradas aquf, á la vez. De la misma
manera que hemos llegado á)a realizacion de un tipo de es¡)oleta, 11.

�259
258
que ocupen un frente igual y que quieran disparar en un tiempo
igual un número igual de proyectiles, tendrían que tirnr, (por lo
bajo), de 6 á 7 tiros por minuto, (tal vez 8 6 9), y por consiguiente
agotarían, en ménos de un cuarto de hora, la dotacion de 78 cartuchos con que está provisto cada soldado. Sin hablar de la fatiga, del
calentamiento de las armas, etc., que harían absolutamente imposible un fuego semejante. Tendría, pues, que suspenderse muy pronto para poder efectuar un nuevo aprovisionamiento difícil, y que,
por otra parte, apénas permitiría continuarlo nlgunos minutos más.
He aquí, áun otra propiedad característica del fuego ele la art.illeria, y una diferencia perfectamente marcada entre las dos armas,
bajo el punto de vista de lo que me siento inclinado á llamar sus
longevidades respectivas.
La enorme snperioridad de la artillería, bajo este concepto, proviene dé que no .!e gasta, (como se dice); tan pronto como la infan-.
tería. Efectivamente, cien tiradores no podrían sostener por mucho
tiempo un fuego de fusilería tan vivo contra un adversario, que naturalmente les conte!!taría de la misma manera, sin experimentar
r,érdidtis muy serias. Ahora bien, en la infantería, cacla hombre que
cae, es un fusil ménos que dispara, es una disminucion en la intensidad del fuego que va debilitándose gradualmente.
Una bltería que ocupe el mismo frente, por el contrario, pueqe
perder mucha gente ántes de que la intensidad de su fuego se resienta de esa pérdida; ademas, dos y áun tres sirvientes de cada
ocho puetlen llegar á faltar á cada pieza, sin que la rapidez del tiro
se minore de una manera sensible; la batería puede sacar de su reserva hombres al mismo tiempo que municiones, hombres que no
tienen más destino que irá ocupar el lugar de sus camaradas que
han sucumbido, lo cual no sucede con la infantería en la que los
refuerzos y sostenes tienen un papel técnico muy especial. De manera que, áun cuando pudieran, (si quiera fuera desorganizándose),
hombre á hombre, mantener y conservar completa la cadena de tiradores, la fuerza total de la compañía no por eso dejaría de quedar
notablemente disminuida.
Una batería 110 se gasta verdaderaménte sino por la inutilizacion
de una 6 varias de sus piezas, más generalmente por la destruccion

de su material bajo la accion del fuego del enemigo, casi siempre
~asta.ntc raro, y que ha llegado á serlo más que nunca á consecuencia del uso exclusivo de proyectiles huecos cuya fra17mentacion
per0
fiecci_ona
. da se esfuerzan más en utilizar 'todos, que su efecto por
medio del choque para destruir las cosas.
Y no sólo ~~jo este punto de vista, (físico en cierto modo), tiene
d:recho_ la artillería para reivindicar una solidez partícularísima,
s10? baJo el ~unto de vista moral tnmbien. Puede decirse que la
artillería haciendo fuego, tiene verJadcramente más moral que las
otras armas; por lo demas, muchas veces se ha dicho y, lo que es
más, se ha probado; y todavía, recientemente en un articulo del
B oletín de la reunion de los oficiales, he vis;o combatir esta afirmacion como una. pretension mal fundada de la artillería. ''·Por
qué"(
, se d.ice en él, en sustancia), una armo. debería tener más'mo~al que otra1 Los artilleros no son hombres de distinta. masa que los
mfantes, etc. Muy cierto; los soldados de artillería no valen más
que los otros; pero sus cuadros son más sólidos.
Creo que se me querrá conceder que una. compañía de infantería
q?e disponga de un sargento por cada 7 t1 8 hombres, y de un temente por cada 15, será muchísimo más sólida, en el fuego, que
nuestras compañías actuales. Si ademas, en lugar de estar dispersos de una manera más 6 ménos irregular en una extension de terrcn_o á ~enudo considerable, los soldados pudieran estar agrupados
simétricamente en pequeños grupos cada uno de los cuales estuviera bajo la vigilancia y literalmente á. la mano de un sargento· si
ademas, todo el conjunto de hombres que combaten pudiera e;ta;
co~stantemente vigilado por sus jefes; si, finalmente, la naturaleza
misma del combate quitase todo pretexto á los soldados para apartarse un sólo paso, y si una solidaridad material los uniese unos á
otros de manera que ni uno sólo pudiera separarse de su ~sto sin
que su ausencia fuese notada instantáneamente· si cosa imposible
•
11
1
1
1
pud1eran enarse todas estas condiciones por una compaiHa de infantería en el co~bate, asu moral no aumenta.ría en proporciones
enormes! Pues bien, todas estas condiciones las llena rigurosamente la artillería, (cada una de eus baterías), debido á su organizacion
y á si, manera de batirse.

�260

No existe, pues, ni pretension mal fundada, ni exageracion que
reivindicar á favor de la artillería, y no de los artilleros; no hay que
dudarlo, la moral de ésta, es más sólida que la de las demas armas.
Es una propiedad natural de la artillerta, como es propiedad de la
infantería, por ejemplo, poder atravesar terrenos accidentados, inaccesibles á los caballos y á los trenes.
Á esta preciosa facultad de poseer una gran solidez ftsica y moral, la artillería r~une otra que no lo es ménos y que se deriva de
ella en alguna manera: la. de poder, sin gran dificultad, entrar y retirarse del fuego.
No se trata aquí de preconizar el cambio frecuente de posicion de
las baterías, que, con mucha justicia tanto se critica hoy. Pero es
de la mayor importancia saber que, sin el menor temor, puede en.
trar toda la artillería en juego desde el principio de la accion, sin
que por eso cese de estar disponible para cualquiera emergencia.
Miéntras que una tropa de infantería, una vez comprometida seriamente en un punto, no puede ser dirigida á otro sino con la mayor dificultad, nada impide á una bater1a de artillerfa que se está
batiendo, áun despues de mucho tiempo, en una posicion, moverse
á otro punto en donde su accion sea necesaria. Así, no solamente se
puede, (como lo hemos visto), cambiar con suma facilidad la direccion de los fuegos de la artillería sobre un punto dado, sino cambiar
de lugar rápidamente ese punto mismo, y esto tantas veces cuantas
eea necesario.
Miéntras que esas idas y venidas agotarían á una compañía de
infantería, que fundase rápidamente semejante régimen, (si es que
fuera materialmente posible gometerla á él), una batería puede viajar por el campo de batalla sin dejar un sólo hombre tras de sí. (1)
Llega á su nuevo puesto sin haber perdido nada de su fuerza; y asi
llegamos á reconocer al fuego de la artillería esta propiedad tan ininteresante y tan útil, de ser fácilmente transportable.
(IJ Con la condicion, bien entendido, de poder transportar i lodot lot alnientea c¡ue le eon necearioe. No 111cede eto con nuelll'O material actual, que i eate re1pecto preaenta una lmpeñeccion de Ju
mu rrans, 1 la cual, en tu rtgione■ elendu, no se le da bulante importancia. Pero eata condicion,
nallzada en todoa 101 pa[NI utranjcro1, debe aerlo entre nOIOtrOI i toda coita, y ciertamente lo ter¡
tntao qae ae quiera.

(OoRUnari).

o

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39460">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39462">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39463">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39464">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39465">
              <text>32</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39466">
              <text> Agosto</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39467">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39482">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39461">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 32, Agosto 24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39468">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39469">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39470">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39471">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39472">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39473">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39474">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39475">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39476">
                <text>1880-08-24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39477">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39478">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39479">
                <text>2011922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39480">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39481">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39483">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39484">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39485">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6737">
        <name>Fuegos de artillería</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1517" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="288">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/142/1517/Periodico_militar._1880._Tomo._2._No._31._Agosto._0002011917.ocr.pdf</src>
        <authentication>c976318f595f8f463907aa5b2772596f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73585">
                    <text>To•o II.

Ml!:xroo, AGOSTO 16 DE 1880.

NúMERO

31.

SEGUNDO ANO.
Condiciones de esta publicacion.
Se publica 101 d1u 1, 8, 18 7 2, de cada mee.
Talor de la 1118Cr!cion: UN PESO men.uaJ den-

¡

úo7fuer&amp;delacapllal. Debei&gt;-«aneadelantado,

Loa ped.(do;a de111scriclone1 7 la oorreepondencla, deben ~ 4 Ja Becclon lllbllolecari.¡ di
la Secretaria de Guerra.

LOS FUEGOS DE ARTILLERIA.
(ConliJl6a).

IV.

ECO.RDARÉ desde luego algunos de sus caracteres, ya seilalados, de paso, en el curso mismo de
este estudio.
La artillería ve sus tiros, es decir, ve estallar
sus granadas en el suelo 6 en el aire, y así puede
juzgar de los puntos de caída con relacion al blanco. Esta observacion,.sobre todo con el empleo del
anteojo de batería, es bastante fácil, al ménos en
la mayoría de los casos, hasta 3,000 metros, y, por consiguiente, para toda la serie de los alcances entre 1,000 y 2,500, es decir, en la
zona en que se encuentra circunscrita la rivalidad entre los fuegos
de fusilería y de artillería. En ~oda esta zona, por el contrario, será
cosa por demas excepcional para 1a infantería distinguir, áun vaga.
mente, los puntos de caida de sus balas.
El tiro de la artillería es susceptible de rectijicacion¡ es decir, ·

�247

246
. d d
anera cierta por medio de corree. .
que puede ser meJora o e una _m
ue tienen por base la posibiciones metódicas. E_stas correccionesdi~ho no pueden efectuarse con
lidad de la observacion, como queda
, , . del caiíon. Aun
.
. á la puntería mecamca
certidumbre smo gracias
t d caida de las balas de
cuando se llegaran á observar los p:n
siempre materialmente
fusil tan bien como los de las gran~. as,
mo se dis~ara el fusil),
imposible, (con una arm~ ~ue se i:ri;: ~o prácticas para arreglar
asentar y aplicar prescripciones sebn
observen maquinalmen. .·
que usca se
el tiro de éste, prescnpciones
l t· o do las bocas do fuego.
.
acontece en e ir
.
te por decirlo asf, como
d' d 1 ti'ro es un oficial, (gene,
·fi. • metó ica e
,
Ademas, esa recti cae.ion 1 d' .. de una manera casi enteraralmente un capi·tan), e1 que a mJe
d
C un teniente para dos
.
d' t de sus solda os. on
mente mdepen ien e
.
te y á. su fuecro en 1a
ieza tiene á. su gen
º
iezas
y
un
sargento
por
p
,
.
t
de
infantería. Por poP
.
odrá hacerlo un capi an
mano, como Jamas p
oner tres puntos en 1fnea
co que tenga algunos soldados qfu~lsepanu~ caiíon que con un fusil),
. fi ·t nte más aci con
recta, (cosa m m ame
d el tiro de :.u batería.
realmente de ésto solo depen e
. cosa de que tiene que preoLa observacion de los disparos, (úmca l . error accidental de
·
diatamcnte cua quier
.
d
cuparse) le revela 1Dme
.
1
lo oricrina rectifi.cán o,
p d
encruar o que
o
'
alza 6 de puntería. ue e av º . de los que tal vez no se ha. (
imples conseJOS
.
lo en seguida, no con s
terial que impedirá que se repida caso), sino de una manera ma
t, con hombres que apunten
tan En la artillería, no hay que con _ar
. el error personal de
.
. 6
no sepan corregir
muy alto 6 muy baJo, que
ntando más alto 6 más
t'
que atenuarse, apu
su arma; tampoco iene h 6 á izquierda, considerando ora la ~cbajo que el blanco, á de~ec a~ .
de un alza como la de la m. t
las imper1ecciones
cion del v1en o, ora
altur" e:s:acta quc corres.
mite tomar 1a
"'
fünterfa, que no siempre ~er d f
por ejemplo á. 150 metros
nde á la distancia, obligan á. irar,
,
•
po
t
os
6
vice
versa.
con la marca de 200
. me r , e hacer correcciones de este ~énero,

::r1:

º.

Con el catíon, Jamas hay qu
b lo brutalmente y siempre
.
más que acer
t iene
el
que
apunta
no
.
de todas estas correeY
.
El ca.pitan se encarga
de la misma manera.
. .
t· o basta los menore11 detad ;¡; él IlllSmO su l[ ,
,_
ciones, y pue~e mo ~.ca~ . ntoe puramente mecánicos, sobre 111,
Ues, por medio de proce m1e
,

accion de los cuales la emocion 6 la ignorancia de los hombres no
tienen la menor influencia.
El artillero no tiene necesidad alguna de ver el blanco que bate,
y la seguridad de sus tiros no se disminuye de una manera sensible. La puntería en direccion y la puntería por elevacion son, en el
cañon, absolutamente independientes una de otra. La. primera puede obtenerse por puntos de marOB escogidos convenientemente 6 improvisados en a.Jgunos instantes.
Éstos, no solamente permitirán a.provecharse de un obstáculo
natural para abrigar varias piezas de una batería, y áun baterías
enteras, sino que tendrán la ventaja inmensa de proporcionar al ca.pitan un medio tan cómodo como preciso para. cambiar instantáneamente, á su antojo, --la direccion del tiro de sus piezas en el mll.8
extenso lfmite, sin necesidad de dar á sus hombres multitud de indicaciones que bien pudieran no ser comprendidas, ó hacer perder
un tiempo precioso. Todos los que conocen el material de artillería
saben con cuanta facilidad el manejo de la planchuela de inclinaciones 6 desviaciones permite cambiar la direccion del tiro de una pie-·
za, sin que el que la ªEunta tenga que preocuparse y áun sin que
se aperciba de ello.
Alargando suficientemente esta planchuela, (cosa de las más sencillas, y ya experimentada.), puede darse á un espitan la facultad
de dirigir, como con la mano, el tiro de sus cafiones y fijarlo sobre
tal ó cual punto del horizonte en donde la aparicion de un grupo de
enemigos lo haga necesario.
Esos desvíos del tiro en direccion, traen generalmente la necesidad de una modificacion corola.ria de la altura del alza, 6, que es
lo mismo), del ángulo del tiro. El empleo del cuarto del círculo á
nivel permite hacer variar aquel con una facilidad que todos conocemos. .Áun creo que hay en ésto un modo de hacer puntería que
debería procurarse generalizar más y más¡ porque á distancias un
poco grandes, y sobre todo con blancos mal definidos por elevacion,
(que tan á mcuudo se encuentran en la guerra, como por ejemplo,
tropas que apénas se destacan del f,:_mdo del terreno, medio cubierta&amp; por el humo, etc.), será mucho más preciso dará la pieza directamente el ángulo necesario, mejor que apuntar con el alza sobre

no

�248

24.9

un blanco que apénas se ve, ó cuya apariencia puede cambiar de un
momento á otro.
Fácil sería contesta1' á las objeciones de detalle que podrían hacerse al empleo de este método. No insistiré aquí en ellas, conten~
tá.ndome con afirmar una cosa, (en mi opinion incontestable), y es
que en el tiro sobre blancos reales del campo de batalla, será más
fácil obtener, así como con el alza, la unijormidad de puntería por
elevacion, clel uno al otro disparo de la pieza. Ahora bien, la uniformidad de puntería· ¿no es la base necesaria y suficiente para el
capitan, para apoyar. sus correcciones y toda la rectificacion de su
tiro7
Únicamente reconozco que el cuarto de círculo actualmente en
servicio no llena las condiciones que debiera satisfacer para que de
él se hiciera semejante uso. Seria menester que, cuando ménos,
fuese de doble diámetro, como el que se ha adoptado para nuestros
nuevos cañones de sitio. Este aumento, que no sería más que un
inconveniente muy ligero, es indispensable para darle la misma sensibilidad que posee el alza con la línea de mira actual.
Por otra parte, si se generalizara, (como me parece sería muy de
desearse), la práctica de lo que llamaré puntería de dngulo, en opo-·
sicion con la puntería de alza, fácil sería, á no dudarlo, imaginar
un dispositivo. que permitiera, sin instrumento especial, dará la
pieza un ángulo determinado, prontamente y con la suficiente
exactitud.
Me acuerdo de haber visto en la Exposic;ion Universal de 1878,
en la seccion francesa, (tan pobre, sin embargo, en cuanto á armas
de guerra), un cañon de campaña que, ademas de diversas particularidades interesante en su construccion, estaba montado sobre una
cureña provista precisamente de un aparato para apuntar de este
género, que permitía dar el ángulo á la pieza sin necesidad de instr11mento alguno. La descripcion de este mecanismo, (muy sencillo
por lo demas), nos llevaría demasia_do léjos: todo lo que puedo decir
es que me pareció que respondía muy bien á su objeto, y que cuando ménos, merecía ser examinado seriamente. Los periódicos militares de la época hablaron de él varias ocasiones, y áun lo ví señalar
por la prensa extrajera como muy ingenioso y digno de interes. No

-sé que haya sido experimentado en Francia; su inventor, Mr. Joyeux, arquitecto, no siendo militar, quizá no haya logrado hacer que
su invencion se someta á prueba.
No hay necesidad de agregar, (á lo que creo), que el tiro de las
piezas, ejecutado de una ú. otra manera, contra un blanco invisible
para los artilleros, no por eso debe dejar do ser observado, ya por
observadores especiales, ya, (más generalmente en el campo de batalla), por el comandante mismo de la batería, que podrá hacerlo á
menudo, permaneciendo suficientemente cerca de sus piezas para
poder dirigir el fuego, fuego que podrá siempre guiar con seguridad
J precision, que jamas podrá alcanzar el fuego de la infantería,
siempre algo ciego, por más que se haga.
Y esto es lo que permite avanzar esta afi.rmacion, que á primera
vista parece paradójica: que una batería de artillería es verdaderamente una máquina de guerra más delicada, más manejable, susceptible de un trabajo más esmerado, más fino por decirlo así, que
la compañía de infantería con la que algunos quisieran reemplazarla; y ésto, (entiéndase bien), bajo el punto de vista de la accion del
fuego pura y simplemente, y cuando se trata de distancias de 1,000
. metros para arriba, en las que la infantería no puede contar ya con
el nlimero de sus bal!ls para pr~ucir un efecto ú.til y desquitarse,
(como se dice), con la cantidad.
Sustituir la infantería á la artillería en semejante circuns~ancia,
es querer, (preconcebidamente), confiar un trabajo á un ciego, de
preferencia á uno que ve bien. Un desgraciado, esgrimiéndose á
tientas, e,,identemente no puede tener otra táctica que multiplicar
sus golpes, contando con que la casualidad hará que alcancen algunos á su adversario. Está seguro de agotar sus fuerzas y no lo está
de alcanzar un resultado. El que ve lo que hace, por el contrario,
puede ajustar sus esfuerzos y no gastarlos de valde.
Por eso la introduccion de las ametralladoras en la artillería ha
sido un error. El nombre de cafíones de balas de fusil, que se les
había dado oficialmente, constituía por sí solo una verdadera heregla. Máquina semejante, no gozaba, efectivamente, sino de un reducidísimo número de las propiedades del cañon; faltá-bale la mál!
esencial: la de permitir ]a rectificacion del tiro por la observacion

!I

•

•·

�251

250
de los disparos. En estas condiciones, el tamaño de sus alcances
perdía todo valor. No tenía sobre el fusil más ventaja que la manera mecánica y permanente de apuntarse, á consecuencia de la
ausencia de recule. Pero en contra, tenía multitud de otros inconvenientes, de los que era el menor ocupar el lugar de un verdadero
cañon, infinitamente más eficaz.
Las ametralladoras pueden utilizarse, no en los campos de batalla: su verdadero pu.esto está en la defensa de ciertas partes de la
fortificacion, en el puente 6 en las crucetas de un buque; en una palabra, en donde quiera que por falta de espacio desee producirse,
con hombres y una máquina poco voluminosa, el mismo efecto que
podrían producir veinticinco soldados de infantería.
, En cuanto al efecto que se prometían de las ametralladoras, admitiendo que su tiro fuera perfectamente regularizado, es infinitamente menor que el de las granadas que hoy usamos; y ésto nos
lleva á. hablar de la segunda serie de caracteres del fuego de la artillería, (los relativos al efecto de sus proyectiles.
La variedad de éstos constituye la primera difereacia fundamental con la infantería, que siempre lanza el mismo pr-0yectil. Si de- ·
bido á su tinica formacion de combate, la artillería parece, á primera vista, poco susceptible de prestarse á las mtiltiples necesidades
del campo de batalla, rescata con usura esta aparente inflexibilidad
con la diversidad de los efectos que puede producir. Tiene granadas para derribar los obstáculos; las tiene para tirar sobre sus tr~
pas á descubierto; las puede hacer reventar en el suelo, si á ello se
presta el terreno; las puede hacer reventar en el ajfe, si las circunstancias lo exijen. La organizacion de sus proyectiles abre á sus
avances un campo tan vasto como la construccion misma de sus cañones. Los unos completan á los otros. La granada de hoy es un
útil verdadero, que se limita el cañon á poner en obra, y que trabaja luego por su cuenta con una perfeccion, (iba á decir con una seguridad de mano), que crece más y más cada dia. Así es que, la
precision del tiro, (maravillosa por cierto), realizada hoy, no entra
sino como una mitad cuando más en la potencia de los efectos des·
tractores que se ha alcanzado.
Por esto precisamente, es por lo que tantos militares apénas pue-

den creerlo. Tienen siempre presentes en su imaginacion que las
granadas de la tiltima campaña, (tan.á menudo inofensivas), ora que
no reventasen, ora que no produjesen más efecto que el de fogaza,
(más imponente que peligroso, ora en fin que, como las nuestras, reventasen en el aire á distancias tan variables, adelante 6 airas del
blanco, que sólo por casualidad llegaban á alcanzar sus cascos á algwen 6 á algo. Por lo demas, los cascos eran poco numerosos; unos
20 fragmentos, cuando más 25, en los casos favorables, es lo que
deban nuestras antiguas granadas corrientes, de 12 y de 4. Las
granadas cargadas de balas, de entónces, habrían suministrado más,
á no dudarlo; pero no constituían más que una fraccion casi insiguificante de nuestros aprovisionamientos.
Ahora bien, hoy, su empleo tiende á generalizarse, y su construccion hace tales progresos que los proyectiles en servicio, del cañon
de 90, dan unos 100, y otros 150 fragmentos. Todo hace creer que
no parará en eso, puesto .que granadas ya experimentadas con buenos resultados permiten obtener un ntimero de fragmentos mayor,
quizá doble; P♦ áun ateniéndose al ntimero de 150 fragmentos que
proporcionan 1 granadas de empleo corriente en el campo de batalla, debe c esarse que, de diez años ac¡i,, se ha .dado un paso
inmen»tll
Con . e s de precision triple en direccion, casi séxtupla de alcance, lanza.na. granadas cuyos efectos mortíferos son por lo bajo
seis 6 siet~eces más considerables, se obtendrá sin duda, en el por~
venir, algo
que "el efecto moral,1' concedido hasta hoy á la ar- ..
tiller1a, como pr.xto para no hacerle otras concesiones. Si confor- ,
me á los experimlitos de Bourges, ya citados, ponemos 100 hombres
en paralelo con una batería de artillería, claro está que un cañonazo equivale al ménqs á una descargl"ó salva, y:áun fácilmente á salva y media de infantería. Admitiendo que cada pieza dispare un
tiro por minuto, rapidez inferior á la que siempre se ha alcanzado,
con excepcion de una sola vez, (en los experimentos de Bourges), y
rapidez que proporciona. todo el tiempo para apuntar con calma y
precision; una batería de 6 cañonei producirá, en cada minuto, el
efecto, no moral sino muy físico, de 9 descargas 6 salvas tiradas por
100 hombres de infantería. Será menester que cada un(l de ellos ti-

mw

1

�252
re 9 tiros de fusil por minuto para que el número de los fragmentos.
mortíferos lanzados al enemigo, por una y.otra parte, sea el mismo..
Ahora bien, un fuego de 9 tiros, (pongamos nada más 7 ú 8 por
minuto), es ya bastante activo para la infantería. Y áun creo poderafirmar la casi imposibilidad de que una tropa pueda realizar tal
actividad, á no ser qne tire enteramente á su antojo y sin siquiera
visos de hacer la menor puntería.
•
El fuego más rápido de tiradoi:es, ejecutado en Bourges, no alcanzó precisamente á. 7 tiros por minuto, y no pudo sostenerse por un
cuarto de hora sino dejando descansar á los soldados cada cinco minutos. La rapidez de un cañonazo por pieza, cada. minuto es, por el
contrario, para la artillería, de las más comunes. La considero como tipo, en el sentido que muy raras ocasiones ha de tenerse interes en sobrepujarla; pero puede sostenérsela sin dificultad durantehoras enteras.
Haré notar igualmente cuán léjos ha dejado lu fragmentacion
perfeccionada de las granadas actuales á los pretendidos efectos que-se prometían de las ametralladoras. Las del mode1 france1, en uso
durante la guerra, lanzaban 25 balas en cada dis¡;és decir, producían apénas la sexta parte del efecto que puede erarse de una
granada actual, cuya esfera de aec10n es cuando
~ , como
extension. Ademas, su tiro no presentaba ninguno de ~iolae
observacion, y por consiguiente de rectificacion 4W ~~iona el
del cañon; era tan ciego como el tiro de fusil. Sus ha:., como las
de la infantería, no eran susceptibles mas que de~ ef'ecto nbico~
obrar sobre el personal, sin poder nada absoluta.te contra el material ó los obstáculos, tras de los cuales se res~rdan los hombres.
y las cosas.
Cañones tan imperfectos &lt;!8tno lo eran los nuestros en 1870, podían sólo entrar en competencia con máquinas de esa especie, hacia
las.cuales Alemania se guardó m~y bien de participar de nuestra
admiracion y engreimiento, y que hemos hecho perfectamente en
abandonar inmediatamente despues de la campaña.
(Continuri} •

•

f

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="142">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3071">
                  <text>Periódico Militar</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479256">
                  <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39434">
              <text>Periódico Militar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39436">
              <text>1880</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39437">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39438">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39439">
              <text>31</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39440">
              <text> Agosto</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39441">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="39456">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753800&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39435">
                <text>Periódico Militar, 1880, Año 2, Tomo 2, No 31, Agosto 16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39442">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39443">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39444">
                <text>Ejército Mexicano</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39445">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39446">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="39447">
                <text>Ejércitos Extranjeros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39448">
                <text>Publicación oficial de la Secretaría de Guerra a fines de siglo XIX. Se publicaba 4 veces por mes. Contiene partes militares de las operaciones del Ejército Mexicano. Además, incluye estadísticas e información castrense de ejércitos extranjeros y de sus actividades.  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39449">
                <text>Secretaría de Guerra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39450">
                <text>1880-08-16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39451">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39452">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39453">
                <text>2011917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39454">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39455">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39457">
                <text>México</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39458">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="39459">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6737">
        <name>Fuegos de artillería</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
