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                    <text>R EVISTA M EXICANA
.

SEMANARIO ILUSTRADO
VOLUMEN III

PRECIO: DIEZ CENTAVOS.

NUMERO 49.

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�REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado
ENTERED AS SECOND CLASS MATTER, OCTOBER ~s. 1915 AT THE POST OJl'Jl'ICI:
OF SAN ANTONIO, TEXAS, UNDER THE ACT OF .MARCH 3, 1897

Volumen IH.

San Antonio, Texas, 13 de Agosto de 1916.

Número 49

MEXICO EMIGRADO Y MEXICO ESCLAVO
EL REGRESO A LA PATRIA

-

Un buen amigo nuestro rec1en llegado de México,
de los años largos de desolación e infamia, se conserva
nos contaba con sombríos detalles los horrores que conla fe intacta en todos los corazones, es porque el pafs
tinuamente azotan a los actuales habitantes de nuestra
siente la necesidad ingente de volver a la vida civilizada.
Patria desventurada; y terminaba sus relatos con estas
En ese preciso momento, es cuando el pensamiento namelancólicas palabras: "Y sin embargo, aquellas pobres
• cional debe cumplir su deber de volver a la Nación el
gentes, soportan los ultrajes y las injurias, pensando
concepto de Patria que le había sido arrebatado.
siempre en que los hombres del destierro irán a redimirEs cierto que para realizar una labor tan grande, se
las de tanto dolor y tanta infamia. ¿Qué hacen los emirequieren energías estupendas; pero la cuestión es de vigrados? Tal es su eterna pregunta; y cuando un aconteda o muerte, y estamos obligados a aceptar las responsacimiento, deja llegar hasta el fondo de sus almas, un rayo
bilidades que nos depara el Destino. Y esta obra no es
de esperanza, toman su sufrimiento como una bendición,
ya política ni diplomática: es nacional, y desde ese punto
y se preparan para seguir poniendo sus corazones a pruede vista debe emprenderse. Francisco Bulnes, pongamos
ba, en esta' prolongada crisis de paciencia y de dolor."
por caso, podrá ser culpable de este o aquel ataque al
Y comparando nuestra tristeza con la de aquellos que
benémerito Juárez; pero sus discursos forman parte de la
se han quedado en México, tenemos que confesar que
Literatura Mexicana verdadera, y deben servir para insi nosotros sufrimos la nostalgia del terruño, ellos en
formar el criterio de la Nación. Lo mismo pasa con Diu
cambio sufren la nostalgia inconsolable del espíritu naMirón: sus poesías son fragmentos de la Patria, y quecional. ' Son desterrados en su propio suelo, y esperan
rer desgarrarlas equivale a desgarrar el espíritu mexicano.
dentro de sus alde&amp;s y ciudades, el retorno del alma de
La necesaria labor de un m :xicanismo verdadero consisla Patria.
te por consiguiente en restaurar todos los prestigios, reAún viven en México; pero fuera, enteramente fuera
vivir todas las tradiciones, volver a la historia auténtica
de la tradición, la leyenda, y la cultura, que vagan por el
del país y moralizar a la Nación. Y sobre todo barrer
extranjero desparramadas y dispersas, esperando el esla ignominia que se ha entronizado en nuestro suelo.
píritu formidable que las unifique y las congregue, y lueHay necesidad de convencer al mundo entero de que nuesgo las restaure para siempre en los altares de la Repútros diplomáticos no son los Arredondos sino los de la
blica. Y aquellas pobres gentes piden a Dios que el alBarra; que nuestros jurisconsultos no son los Cabrera
ma de la Patria vuelva a la Patria.
sino los Rabasa; que nuestros periodistas no son los _RipHacen bien aquellas pobres gentes en esperar que
Rip sino los Reyes Spíndola; que nuestros poetas no ~n
México retorne a Méx¡'co. Nosotros, por nuestra parte,
los Marcelino Dávalos sino los Díaz Mirón; que nuestros
debemos considerar nuestro regreso a la Patria, como un
tribunos no son los Palavicini sino los Bulnes; que nueadeber y no como un deseo. Representamos el pensatros artistas no son los Dr. Atl sino los Julián Carrillo;
miento patrio en su esencia, y por tanto, nuestra obligaen.una palabra, que el México que ha sido expulsado del
ción urgente, consiste en unificarnos, para luego ir a uniterritorio mexicano, debe volver para darle vida a la Paficar las energías y las aspiraciones incoherentes de una tria que se desquicia.
nacionalidad que espera nuestra vuelta como una salvaEso es lo que esperan las gentes que viven en Méción. Es preciso fundir todos los credos en el credo rexico, y eso es lo que a nosotros nos corresponde hacer.
constructor, y prepararnos en seguida para una cruzada,
Los carrancistas, en complicidad con el extranjero, hacen
que corresponda a las esperanzas de las gentes atribulatodo lo posible por no dejar un átomo de alma nacional;
das, que tienen sus ojos fijos en nuestros actos. Y al
pero sus propósitos sólo han servido para poner a prueba
readquirir la Patria para nosotros mismos, tendremos la
la vitalidad del país. Las gentes, de allá siguen esperando
satisfacción de devolverla a quince millones de infelices
tan confiada$ como el primer día. Ni los sufrimientos
que desde hace dos años, sienten el dolor y la vergüenlas desencantan ni las injusticias las desconsuelan, siguen
za de ver que el nombre de México se confunde con las
firmes en su sueño, de que el México emigrado va a rehazañas de una cuadrilla impune de salteadores.
dimir al Méxko esclavo.
La Patria no es únicamente el territorio: es fundaY los desterrados volverán a reconstruir a la P;ttria.
mentalmente el pensamiento, las instituciones, la historia,
Si no lo hicieren merecerían la maldición de loa quince
el hogar, todo aquello en fin, que le da esplendor a un
millones de gentes que les aguardan, en medio de un dolor
pueblo. Cuando de un país son expulsados los mejores
inenarrable. Y merecerían también la maldición de la
ingenios, y se falsifica su historia, y se desbaratan las insHistoria por no haber legado a sus hijos la herencia de
tituciones y se profanan los hogares, entonces se da el
una patria intacta y autónoma que recibieron de sus
caso de una Patria que se derrumba. Y cuando a pesar Padres.

�exclusión de b1'!1' m b'1que y d
,
neda obligatoria para t~dos
a est: el carácter de mode la coyunda dictator· 1
os habitantes ya redimidos
1
·
pero no co mprenc¡·idos en los
factore s d e. ¡a rncautación?

ª(

ª·

-Designar un carro
.
~os sus adherentes, para c:~~e~1al de íerrocarril con to~ando que los pasajeros no .
eneral o Gobernador. dcJen en jaulas o en carros d mcor~.orados en la causa viate tarifa de primera
.
clase,. esvenc1Jados ,,. fe't'd
i os, median-Posesionarse de ·
bibliotecas, fincas de luJ'oaultos.' coches, caballos, mueblec
et
·
1ac1e·1da
"•
~·· s111 consentimiento del d , • si, g~1~aderías. cosechas.
mira
.
eg1t11no
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·v sólo co n 1a
· democrática de sanear
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naJe de las instituciones corron: ~~c'.~dad Y hacer el drc-

-I,ro d'

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,, e ir que aparezca al , .
. 1 publtco una sola palabra
como no vaya saturada d
~;;rar el paso ~ los lib:1~:1ed:s iaara los .~estau~adores. r
fi en el extranJero. probablem
reacc1on salidos a la
car el pensamiento nacional? ente con el deseo de uní-Ser
llamados ¡os comercia
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· eufemis1no
•XES
, • s111
1 .
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·
cm ar al mismo tiempo de s J'
por los periodis, as. Y
para que el periódico no
o ic1tar anuncios mercantiles
s~s. tan útil por lo que ve ~arezca de e~a fuente de ingre~
s1 bien tal inserción ha de I la prosperidad de la e:1,presa
meada por lo que puede tr::1~rse con_ la repugnancia pro~
-Expulsar sa d
contagio pestilente?
¡
cer otes el
~s o demolerlos, mutilar i1;1á aus~rar ~emplos. saquearnos Y prohibir prácticas
1· ~enes, mc111erar confcsionaD ·
re 1g1osas,
- ernbar fiuca 5111
.
·
ción p
b ·
s
el requisito d ¡ · ·
e a 111dcmniv1
• ara a nr amplias a\·e 111'das e·i
· .
, nuestras mejores ciu-

º.s.

DESDE JAUJA
"LIBERTADES DESCONOCIDAS"
A 6 de Agosto de !916.
11i muy querido compañero:
A ratos perdidos: y para confortar el espíritu, suelo
arrojarme a las aguas vivas que ofrecen los editoriales
del diarismo de Jauja. lo cual me proporciona. no escasas veces el encanto de tropezar con esta o aquella perla
de nítido oriente. que miro y remiro sumido en éxtasis.
No me cautiva el noticierismo menudo, que estimo
peculiar de los seres superficiales. y doy todas mis preferencias a la sección que Solano el Salvadoreño llamaría

das"? Parece sencillo hacerlo; pero en mis vacilaciones
y temores demando tu auxilio. a fin de no incurrir en
error, ni muchísimo menos en osadías de calumnia contra la bien organizada cuadrilla de bienhechores del pueblo. \'amos a ver qué opinas. ¿ Deberán catalogarse entre las "libertades desconocidas" las que voy a enumerar?
Si es tu parecer que yerro o difamo. omite lo que te
plazca, o da totalmente por no escrita esta mi trigésima-

"editorialesca."
Hundido, en esos pequeños mares. con la certeza &lt;le
extraer por lo menos una perla. hallábame días pasados,
cuando dí con el tentador prodigio en forma de sentencia
maciza y relumbrosa: '·LA RE\'OLl'CIO~ ~OS HA
TRAIDO LIBERTARES DESCO"NÓCIDAS HASTA
AHORA."-Tal fue el primoroso hallazgo. Recogílo con
avidez de entre las ondas pérfidas y salobres de "El Pueblo" donde na vega José l nés de los Faros. y guardélo en
los archivo de la memoria. para recrearme a solas. en
tanto llegaba el momento de exhibirlo a tus ojos, seguramente atónitos al contemplarlo. Ya lo tienes a la vista.
Ahora, si te place. pasemos a examinarlo.
De las "libertades conocidas," nada hay que decir,
puesto que precisamente por su índole, para nadie son un
misterio. Esas Ilbertades quedan. pues. al alcance de todos. y fuera simplicidad de mi parte introducirles el bisturí analítico. Dejémoslas en paz, y entremos de lleno

darles,· c0n ohjeto de q ue 1os veh,culo
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las espaldas el rebenque d
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oresco, gritándole
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T
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ª 1 a tu enemigo
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e en\':a un cariiioso a brazo tu compañero,
·

octava epístola.
¿ Admitiremos por "libertades desconocidas:"
-Emitir bilimbiques con valor de cien pesos, y ya
hien desparramadtrs hacer que valgan diez pesos, con
apoyo en disposiciones Patriarcales?
-Decretar que el peso de plata. considerado siempre
con representación de cien centavos, no alcance sino a

en las "libertades desconocidas."
El término lo dice; trátase de libertades que nadie
antes de ahora conoció; algo enteramente nuevo. fruto
original de los componentes de la revolución, hecho nada
raro en verdad. puesto que estos elementos se intitulan
a sí mismos "Preconstitucionalistas ;" es decir, lo que no
había existido entre nosotros. En su papel están, por
lo tanto, trayéndonos lo nunca visto, ni oído, ni pensado
siquiera.
.
¿ Podrían citarse ejemplos de ''libertades desconoci-

ochenta centavos?
-Prometer que una Deuda Sagrada. precisamente
por serlo. quedará satisfecha hasta el último céntimo p~r
quien la contrajo. y pedir luego que los tenedores del
papel, origen ele esa Deuda. lo regalen patripticamente
colaborando al éxito de la revolución, a fin de ceder el
paso al bilimhique "infalsificable," el cual tendría tipo fijo
de diez centavos de dallar, sin perjuicio de que a poco andar bajara hasta tres. no obstante su espléndida garantía
consistente sólo en patriarcales decretos?
-Xulificar bilimbiques ele tales y cuales denominaciones después de convencidos nuestros hacendistas de
que el contingente de la dádiva patriótica era escaso en
relación con el volumen de lo emitido. sin duda con la
noble mira de no hacer pesar sobre la naci6n redimida tan
grave carga?
-Castigar con barrido de calles al comerciante que
eleva el precio de su mercancía, conforme baja el tipo del
papel; y por contra, subir la tarifa de mensajes telegráficos-por ejemplo-desde cuatro hasta doce pesos, precisamente a causa de \a baja de ese papel, sin que estos
ascensos de tarifa ameriten la limpia de calles por jefes
o empleados de la oficina, acaso para no entorpecer el
servicio telegráfico?
-Exigir pagos de impuestos en oro nacional, con

Nrno CARLITOS M. DEL VILLAR
Actualmente radicado en Corpus Christi, Texas.

t~ª

SILVERIO.

�TOPICOS DEL DIA
"APROBAMOS''
Tomamos del "Brooklyn Times," lo siguiente:
Alguien que recordó el caso Dreyfus y la filípica de
Zola: "Y o acuso," ha organizado una sociedad de Demócratas bajo el nombre de "Americanos que aprueban.'' El
lema de la sociedad es: "¡Aprobamos!"
Suponemos que la lista de sus aprobaciones incluirá
las siguientes:
Aprobamos la elección de William J ennings Bryan
como Secretario de Estado.
Aprobamos su renuncia.
Aprobamos la actitud de 1Ir. \Vilson oponiéndose al
program,a de Defensa Xacional en 1914.
Aprobamos su discurso en favor del programa de Defensa Nacional en 1916.
Aprobamos su captura de Veracruz con el objeto de
obtener un saludo a la bandera americana.
Aprobamos el r'etiro de nuestras fuerzas de Veracruz,
sin que la bandera amerkana fuese saludada.
Aprobamos su insistencia en que Huerta no fuese Presidente de México.
Aprobamos su reciente aviso de que no debe intervenirse en los asuntos de México.
Aprobamos su apoyo a Pancho \'illa.
Aprobamos su persecución en contra de Pancho Villa.
Aprobamos su notificación a Alemania de que los ataque a los buques mercantes deben de cesar.
Aprobamos su declaración, en la controversia sobre
los submarinos, de que somos demasiado orgullosos para
ir a la guerra.
Aprobamos el sacudimiento de su puiio.
Aprobamos su dedo admonitorio.
Aprobamos que avance y aprobamos que retroceda,
cuando sube y cuando baja; vertical, horizontal o diagonalmente; en línea recta o curva, en círculos o en espirales,
elíptica o parabólica mente. :N' uestra aprobación es flexible y ajustable, móvil y de doble acción.
"Suyos son nuestros sentimientos" dice el estadista de
bastidores, "y si no quedan bien, ..... los arregíamos.''-

** *
"ELECCIONES"
Don Venustiano Carranza ha decidido no dejar el
"poder" a Pablo González, como se había propuesto antes. porque, según dice, tiene fuerza suficiente para dominar la situación y hacer entrega a quien resulte electo
a la Presidencia de la Repúhlica.
Por su parte, aceptará su postulación "si el pueblo lo
desea."
¡ Vaya con don Venustiano! ¡ Si el pueblo lo desea!
El juego de las elecciones es el más peligroso y como
don Venus ha comenzado por prohibir el derecho de voto a todos los que no son carrancistas, es seguro que la
elección va a demostrar la voluntad del pueblo. Que haga la experiencia y verá como lo que el pueblo desea es
enteramente lo contrario, y muy parecido a lo profetizado por la 1fadre Matiana.
En cuanto a no dejar el poder por esto o por lo otro,
las declaraciones de don Venus son cándidas, más que
Cándido Aguilar. No lo deja porque como llegue a dejarlo y como no haga él las elecciones, ya puede contar
con la Presidencia.

Y con estos sistemas, que no se parecen a los de la
dictadura. en que fue Senador quince años, porque el discípulo no es ni la sombra del maestro, bueno es que se
vaya acordando del Plan de San Luis y hasta del de Guadalupe para esperar el resultado.
Para algo ha de servir lo del "Sufragio Efectivo."

** *
NAPOLEON--VENUSTIAN O
Un periódic;o de Sonora hace un paralelo entre Napoleón Bonaparte y Venustiano Carranza.
?\' o podemos resistir a comentar esta comparación

gloriosa. que demuestra que la Revolución ha traído di1,1nidad y altivez a los espíritus, y no degradación y envilecimiento. Antaño se comparaba a Díaz con Cromwell;
ahora se juntan los nombres de Napoleón y Venustiano.
El primer paralelo-Díaz-Cromwell-era adulatorio
por más que ambos personajes fueran constructores de
países. El de Bonaparte y Carranza es noble. porque se
le hace al caudillo francés el inmenso favor de parangonarlo con el Reformador del niverso.
Efectivamente V enustiano es un :Napoleón.
Su preparación guerrera estuvo en el Senado de don
Porfirio.
Su defensa de Tolón en la Segunda Reserva del General Reyes.
Su 18 Brumario tuvo lugar en Ciudad J uárez y consistió en traer en una bolsa la credencial de Senador que
le había regalado el General Díaz, y en la otra, el nombramiento de l\[inistro de la Guerra que le había otorgado Madero.
Su Arc9le se llama el bilimbique.
Su Rívoli fue declarar que las tropas horteamericanas, que desembarcaron en Veracruz, no pisaban territorio
mexicano sino territorio huertista.
Su 1Iarengo consistió en asesinar gendarmes en las
calles de l\féxico, después de haber entrado a la metrópoli.
$u \Vagram fue el fusilamiento de García Granados.
Su Eylau consistió en matar a Gustavo Navarro por
el delito horrendo de ofrecer sus servicios de mecánico
en contra de los americanos que desembarcaron en Veracruz en abril de 1914.
Su Austerlitz tuvo lugar cuando le dio ¡,~rmiso al
General Pershing para que se internara en el Estado de
Chihuahua.
Si! Venustiano es otro Bonaparte: Su estrategia se
llama la incautación; su táctica consiste en ordenar el
combate del Carrizal, y luego. libertar a los prisioneros ..•

e

Su Ney es Obregón; su 1Iurat es Pablo González; su
Talleyrand es Cándido ....... Igual, enteramente igual a la
Corte de Napoleón.
M r. Wilson es para este X a poi eón, la gloria que le
ilumina la senda. la inspiración que le muestra el camino,
el Dios propicio que 'le alegra la vida.
Por eso, si Mr. \Vilson es derrotado en los próximos
comicios, don Venustiano tandrá su Waterloo ..... Y entonces, para parecerse más al Emperador francés, deberá
ser deportado, si no a la isla de Santa Elena, que es propiedad inglesa, cuando menos a Islas Marías, en donde
encontraría un justo final a sus heroicidades.

LOS DEMOCRATAS Y tA LIBERTAD
, . Los redactores de ''EL Demócrata" número X, de
~h1huahua. uno de tantos que se publican en l\Jéxico baJO la direcció.n general del celebrado "Rip-Rip/' han ;uest? su renuncia en masa, porque el Primer Jefe decretó la
libertad de comercio.
. Ya nos vamos entendiendo: es decir, ya vamos entendie.ndo la '.alta de entendimiento de los demócratas de
alla, con R1p-Ri¡&gt;s y sin ellos.
•
En Chihuahua, los demócratas de "El Demócrata"
eran. más radicales que los de otras partes: según sus
propias palabras, habían emprendido una campai1a en cont:a del "~ ILLAJ E." por lo que, con la libertad de comerc1_0 co11s1d~ran. violados los ideales de la Revolución, y
piden .ª. R1p-Rip envíe inmediatamente nuevo cuerpo de
redaccwn que no tenga empacho en reconocer una libertad. que sólo al Primer Jefe le había ocurrido violar, en
su taita obsoluta de nociones sobre Economía Política.
Pero los demócratas. esta vez han sido lógicos y fieles a los principios. Los comerciates, según el criterio, lo
llamarem?s así, de los intransigentes redactores de Chihuahua, son unos 'pillos;" y "los padres del hambre;'' luego aquellos que han venido a revolucionar no solamente
a México sino al mundo, 110 pueden tolerar que otros que
no sean ellos tengan el derecho a la picardía. O somos
o no somos.' se dijeron los de Chihuahua, y si el pillaje
ha de ser libre, ¿ para que luchamos nosotros? Y si el
hambre ha de venir de otras manos que las nuestras
¿ cuáles son _nuestras obras? Esto en cuanto a la disput~
de la paternidad, que es cosa sencilla. pues el Primer J eie
ha decretado su libre investigación y. por tanto, pueden
los demócratas de Chihuahua tener confianza en que un
nu_evo Salomón, que no sea carrancista, les conceda a la
e natura; pero ya no dentro del "criterio" de estos admir~bles reformadores, sino dentro de las posibilidades del
dt~parate, ¿qué entenderán estos hombres por libertad?
Dicen que son revolucionarios de ''verdad" y que por
tanto, las leyes del decoro y del honor les prohiben luchar
contra las ideas que han venido sosteniendo. sin admitir
conciliación alguna. El Vate Bamba de "El Bateo" ha
quedado opacado Y don Venus ha de estar con las narices al aire, husmeando los nuevos vientos que corren en
su ínsula.
Que los demócratas de Chihuahua están perdidos, es
co.sa segura: por menos se suprime a un hombre en el
rem~ de la democracia; pero lo que más llama la atención
Y_ viene a dar un carácter sensacional a este pequeilo
cisma, en el retobo de los demócratas chihuahuenses:
"Somos intransigentes, dicen, :on los •·talentosos CIEXTI FI COS de ayer y con los "gophir" de hov!"
'
~s deEcioso: después de dos aiios ent;ros de democr~c1a, ve111r los del "Demócrata,"-los que según RipRip representan el más genuino espíritu revolucionario,
a acu_sar .ª don Venus de conciliador, de componendas con
los c1ent1ficos Y de que no ha habido sino una sustitución:
la de los talentosos científicos de ayer, por la de los científicos gophir de hoy!
Adiós democracia y adiós Rip-Rip. Porque o tie 1,~ 11
razón los de Chihuahua y la libertad de comercio es lln
atentado a la libertad, o no lo es. y de todos modos resulta ~ue los intelectuales de la revolución, le han visto
la oreJa a sus compaileros y que termina esto coh10 ''La
11ar~ha de.. Cádiz:" Cd. no es Pérez, ni toca y es Ud.
un smverguenza I
Y _esto es verdad, pero también lo es que si la intelectualidad revolucionaria es toda "Gophir'' los ilustres
representantes de la democracia en Chihuahua están en su
papel al no transigir: ni con el talento ni con la necedad;

la ciencia es tina esclavitud y los dem6cratas y Rip•
Rip han ido a romper todas las cadenas.
Viva la libertad, menos la de los otros!
A bajo los tiranos!
Y ninguno se entiende, si no es sobre un solo punto:
, ~!anos libres Y rebuzno libre!
espmtu de la revolución!

Este es el verdadero

***
EXHIBICION
El Cónsul Carrancista en El Paso Texas, ha informado a los iniciadores de la exposición internacional de
productos agrícolas, que ha recibido informes oficiales de
"su gobierno" de que no ahorrará gasto alguno para tomar parte en esa exhibición.
Y aunque no han sido invitados los carranclanes
ellos se adelantan a ofrecer su concurso, pues están ansio~
sos de mostrar al mundo entero "no sólo los recursos naturales de l\léxico, sino ¡el progreso social del pueblo!"
. Como progreso es un término relativo que lleva consigo _la diferencia ventajosa entre el estado actual y el
anterior, creemos que en la exposición se pondrá, junto
ª. los pesos de plata de la dictadura, los bilimbiques de la
hb~rt.ad. Las _co1'.mnicaciones de Carranza, de Villa y de
.-\h ai o Obregon Junto a la hoja de servicios del General
Díaz; las fotografías del Centenario junto a las de la entrada_ de Carranza, Y algunas vistas de las fábricas e industnas que trabajaban entonces y de las que están abiertas ahora.
Para el progreso social, ba-stará con el retrato de Carra_nza cuando era Senador, en la sala de espera de Palacio, Y su efigie de Libertador. Cándido Aguilar con
su recua Y en el 11inisterio, cada uno de los Ministros
de hoy en su ocupación de antaño, y se convencerán todos de que, gracias a la libertadora, los carniceros son
g~nerales, los bandidos funcionarios y los asesinos héroes.
St esto no es progreso social, que baje Dios y Jo diga.
~ara el pueblo bastará con las fotografías de las
manifestaciones pidiendo pan en cualquier ciudad d 1
R 'bl'
e a
epu tea Y los entierros de niíin llevados en hombros
sobre una tabla con un letrero: "muerto de hambre."
'

** *
EL BUEN JUEZ .....
. . Un viajero que acaba de llegar de Tampico, refiere la
s1.g1ente experiencia, rigurosamente verídica: cuando en
v1r~~d de la tensi~n creada artificiosamente por Carranza,
salio un gran numero de extranjeros de aquel puerto
'.1uestro homb~e llamó a un cargador para que le condu~
Jera su eqmpaJe al muelle.
Cump'.i~o el encargo, preguntó cuánto importaba
aquel serv1c10 y el cargador COlltestó, que ocho dólares.
. , El viajero sorprendido e indignado, acudió a un polic1a Y le expuso su queja: el gendarme resolvió que, como no hab1a con.tratado el precio, tenía que pagar ¡0 que
el cargador ped1a. Para evitar averiguaciones y sobre
todo, ante aquel cinismo, el viajero pagó los ocho dólares.
No acababa de hacer el pago, cuando el gendarme llamó al cargador:-"Oiga, amigo, a ver ese dinero!"
.. El ..carg~d~r le entregó los billetes, y el gendarme,
d1Jo:
A?ut tiene Ud. un tostón, con lo que está bien
pagado, smvergüenza," y se embolsó los siete cincuenta
restantes I

�ciencia de tu encan~o no estés enamorada de tf, como
~.r!stemen.te de e~a eternidad. Aun ayer me preguntabas:
aquel Xarciso que t iem bl a d e fno
, cubierto de musgo al
•
En ~: C_~)t.:ndano ele su corazón ¿ cuántos días dura la
borde de la fuente en Savran . , 1 _ ,
.
•
• 1 ·' as }O te amo inmensae~erniuad: . Pero considera que yo era un muerto y que
mente, por 1111 Y ~or tí! Tu belleza, en verdad, alcanza
tu me resucitaste. La sangre nue,·a que circula en mis
la altura de una virtud, y de cierto que fueron los modos
~enas. el. es¡~ír/tu nue\'o que. en. mí siente y comprende,
tan puros de tu alma los que fijaron las líneas tan herI oh amo1 mio. los debo a t1; si este espíritu 111 d ·
mosas de tu cuerpo p 0
•
·
vo t d ,
e eJara,
,
.,
·
r eso siento en 1111 una continua
•
en na otra \'ez, mudo y helado, que entrar en mi sedesesperac1on ~e no saberte amar dignamente, o más bien
:~1-cro .. ·Sólo pu_edo dejarte ele amar cuando deje de ser.
(~ues descendiste de un cielo superior) de no saber traI Es _la 'ida contigo y por t1 tan inefablemente bella!
Es
tar con.10 ella merece a la huéspeda divina de mi corazón.
la vida de ~n Dios. i }.Iejor acaso, Y si yo fuese ese paD~~eana ~ vece.s envolverte toda en una felicidad inmagano que tu afirmas que soy, pero un pagano del Lacio
te_1 ial, serafica, mfinitamente tranquila, como debe ser la
pasto~ de ganados. creyente aún en Júpiter Y .A.polo ~
~iena~enturanza, Y así deslizarnos abrazados a través del
cada rnstan te temería que uno ele e ~·os d.10ses, env1'd"1oso
,
silencio Y ~e la luz, blandamente, en un sueño lleno de
te arreba~a~e, te elevase al Olimpo para completar su
rertez~, saliendo de la vida a la misma hora. Y yendo
ventur.a _d1vma. A~í no recelo: te tengo toda mía Y para
a contmuar e.n el más allá el mismo sueño extático. Otras
todo Y ~iem~re miro el mundo en torno de nosotros covec.es deseana arrebatarte en una dicha vehemente tu
~110 un Para1so para nosotros creado, Y duermo seguro
multuosa, fulgurante, toda llamas, ele tal suerte qu~ e~
s_obr~ tu p~cho e~ la plenitud de la Gloria i oh, mi tres
ella nos consumiésemos sublimemente Y sólo qued
d
\ eces bendita, Rema de mi gracia!
nosotr
d
.
.
.
ase e
Po
os un _P~co e ceniza sm memona Y sin nombre.
Xo pienses que estoy componiendo cánticos en loor
seo una v1eJa estampa que representa a Satanás aun
t~yo. En plena sencillez dejo escapar lo que me está hiren toda la refulgencia de su belleza arcangélica, ~rras\'1endo en el alma ..... i Al contrario! Toda la Poesía dt.
trando en sus brazos hacia el Abismo a una monja a
~odas las edades en su sutileza o en su majestad sería
una Santa, cuyo hábito de penitencia se va desgarra1;do
impotent~ ~ara_ expresar este mi éxtasis. Balbuceo' como
en las punta~ de las rocas negras. y en la faz de la
puedo
.
fi .
. m1 1nfi111ta oración. y en esta de s-oJ a d ora msu
Santa, a traves del horror, brilla irreprimida Y más fuerte
ci~nc_ia del \' &lt;;rbo humano me arrodillo. ante tí como el
que el horror, una alegría tal Y una pasión tan intensa
mas rnculto e iletrado, Y te aseguro la única verdad mejor
que !º las apeteciera para tí i oh mi santa robada r Ma~
que /odas las verdades: i que te amo Y te am~ Y te
de m.nguno ,de estos modos te sé amar, tan flaco e inh.ábil
amo ...... .
es m1 corazon, de modo que, por no ser perfecto mi amor
tengo que contentarme can que sea eterno. Tú sonríe~

U na Carta de Amor
POR ECA DI~ QUEIROZ
A CLARA ..... .
París, X oviembre.

Amor mío:-Hace aún pocos instantes (diez insta 1tes, diez minutos, que tanto invertí en un coche deses¡Jt'rante desde nuestra Torre de Marfil) yo sentía el rumc ,de tu corazón junto al mío sin que nos separase más qu ~
la arcilla mortal, en tí tan bella, en mí tan ruda. y y\
estoy intentando prolongar ansiosamente, por medio el,:
este papel inerte ese inefable "estar contigo," que ho.r
es todo el fin de mi vida, mi suprema y única vida. E.,
que lejos de tu presencia dejo de vivir; las cosas para m~
dejan de ser, y soy como un cadáver que yace en me1hc
de un mundo muerto. ¡ Apenas, pues, acaba ese corl'
momento de vida que me das sólo con estar junto a 111:
y murmurar mi nombre, comienzo a aspirar desc·,r,~ radamente a tí como a una resurrección!
Antes ele amarte, antes de reubir rie bs manos
de Dios mi Eva, ¿qué era yo, en realidad? l"na 5·J;11hra
flotando entre sombras. Pero tú veni:;"r, .ir!o,·a¿a m:a,
para hacerme sentir mi realidad y pa;·;, ¡wrn,itir que yo
gritase también triunfalmente mi "¡amo, luego existo!"
Y no fue sólo mi realidad lo que desvandaste, fue también
la realidad de todo este Universo que me envolvía como
un ininteligible y ceniciento montón de apariencias. Cuando hace días en la terraza de Savran, al anochecer, te
quejabas de que contemplase las estrellas teniendo tan
cerca tus dos ojos, y observase el adormecer de las colinas junto al calor de tus hombros, no sabías, ni yo te
supe explicar entonces que aquella contemplación era
también un modo nuevo ele adorarte, porque realmente
estaba admirando en las cosas la inesperada belleza que
tú sobre ellas derramas por una emanación que te es propia y que antes de vivir a tu lado nunca en ellas percibiera, como no se percibe el carmín de las rosas, ni el verde
del césped antes de salir el sol. Fuiste tú, mi bien amada,
quien me iluminó el mundo. En tu amor recibí mi inicia..:1011. Ahora comprendo, ahora, sé. Y como el antiguo iniciado puedo ofinnar: "También fui a Eleusis; en
el largo camino colgué muchas flores que no eran verdaderas en muchos altares que no eran divinos; pero a
Eleusis llegué, en Eleusis penetré, y vi y sentí la verdad .... "
Y añade aún, que para mi martirio y glori&lt;1, tú eres
suntuosamente hermosa, etérean1ente bella. de .ma belleza hecha de cielo y de tierra. bellaa completa y sólo
tuya, que yo ya concibiera, pero que nunca creí realizable. ¡ Cuántas veces ante aquella siempre admirada y
siempre perfecta \' enus de }.lilo pensé que si debajo de
sus facciones de diosa pudieran tumultuarse los cuidados
humanos; si sus ojos soberanos y mudos se supiesen lle-

nar de lágrimas; si sus labios, sólo tallados para la miel
y para los besos, consintiesen temblar con el murmullo d-!
una plegaria humilde; si bajo sus pechos, que fueran el
apetito sub!ime de los Dioses y de los Héroes, palpitase
un día el Amor y con él la Bondad; si su mármol sufriese
y por el sufrimiento se espiritualizase, uniendo al esplendor ele la Armonía la gracia de la Fragilidad; si fuese de
nuestros tiémpos y sintiese nuestros males, y permaneciendo Diosa del Placer, se tornase Señora del Dolor,
entonces no estaría colocada en un 1luseo sino consagrada en un santuario, porque los hombres, al reconocer en
ella la alianza siempre anhelada y siempre frustrada de
lo Real y ele lo l dcal, de segu'ro la habrían aclamado in
eternum como la definitiva Divinidad! ¡ Pero qué! La
pobre \' enus sólo ofrecería la serena magnificencia de la
carne. Le faltaría, con tódo, la llama que arde en el alma y· la consume. ¡ Y la criatura incomparable de mi pensar, la \-enus Espiritual, Citerea y Dolorosa, jamás existiría! ..... ¡Y cuando así pensaba, hé aquí que tú surges
y yo te comprendo! Eras la encarnación de mi suef10 o
más bien de un sueño que debe ser universal; pero sólo
yo te descubrí, o, tan feliz fui, que sólo por mí quisisk
ser descubierta!
¡ Ya n:s. pues. si jamás te dejaré escapar de entre
mis brazos! Por lo mismo que eres mi Divinidad, para
siempre e irremisiblemente estás presa dentro de mi adoración. Los sacerdotes de Cartago sujetaban a las losas de sus templos con cadenas de bronce las imágenes
de sus Baals. Así te quiero yo también. encadenada dentro del templo avaro que te construí; sólo Divinidad mía,
~iempre en tu altar, y yo siempre delante de ella arrodillado. recibiendo constantemente en mi aln1a tu visita,
abismándome sin cesar en tu esencia, de modo que ní por
un momento se interrumpa esta fusión inefable, que es
para tí un acto de misericordia y para mí un acto de
Sah·ación. Lo que yo desearía en verdad, es que fueses
invisible para tocios y como no existente, que perpetuamente una tela informe cubriese tu cuerpo. un severo mutismo ocultase tu inteligencia. Así pasarías en el mundo
como una apariencia no comprendida. Y sólo para mí,
de dentro ele tu enYoltura impenetrable, se revelaría tu
perfección rutilante. Mira cuánto te amo que te querría
enn1élta en un basto y amplio vestido de merino, con
aire quedo, inanimado .... Perdería así el triunfal contentamiento ele ver resplandecer entre la multitud mara,·illada a aquella que en secreto nos ama. Todos murmurarían compasivamente: "¡ Pobre criatura!" Y sólo yo conocería de la "pobre criatura" el cuerpo y el alma adorables.
¡Qué adorables! No comprendo que teniendo con-

FRADIQUE.

1

...

�Carta del Lic~ Querido Moheno
El Aniversario de "REVISTA MEXICANA"
Habana, Agosto de

1916.

~eñor Lic. Don Nemesio García Naranjo.
San Antonio, Texas.
Mi amigo del alma:
En uno de los últimos números de "Revista Mexicana" viene anunciado el que prepara Ud. para celebrar
su primer aniversario, y a ese propósito recuerda Ud. d
los lectores que fue el 12 de Septiembre del año pasado
cuando comenzó a publicarse.
No necesitábamos el recordatorio: para los mexicanos
que hemos vivido en aquel país, que hemos seguido con
ansiedad los primeros pasos de la Revista, la fecha de su
nacimiento es una fecha de familia, de aquellas que no se
olvidan y que se archivan en los relicarios.
Yo de mí sé decirle-y pienso que otro tanto ha de
ocurrir a muchos emigrados de allá-que la Revista ocupará un ancho lugar entre mis recuerdos del destierro.
Cuando residía en N ew Orleans, la esperaba con ansia,
atisbando al cartero, como se espera una carta que ' nos
trae noticias de vital interés.
Y es que la Revista lleva cada siete días a los emigrados un consuelo y una esperanza. Un consuelo porque las
cosas buenas y hermosas que dice en cada línea, nos reconcilian con nosotros mismos, mostrándonos que no son
verdad las infamias que desde el infierno de México nos
gritan el rencor y la envidia por medio de las horrendas hojas impresas que todos los días cumplen allá
su labor de intolerancia y de mentira; una esperanza, porque entre las fulgurantes frases de los artículos suyos,
mi noble amigo, se descubre que no todo se ha derrumbado, que "aun hay patria" y que, como los cautivos de
Babilonia que vivieron bajo los sauces del Eufrates con
los ojos vueltos al derruído templo y que al fin, por la maravillosa fuerza de su fe, lograron retornar a Jerusalem,
nosotros también volveremos a nuestros lares, donde duermen su último sueño las cenizas de nuestros abuelos, en
las que verdaderamente radica la raíz honda e indestructible de la patria.
Y a medida que escribo estas frases, que del corazón
resbalan directamente a la pluma, siento que no hablo solamente en nombre mío, sino en nombre de todos los emigrados de allá, que si ellos me leyeran, cada uno se dijera en voz baja: todo esto que dice aquí Moheno, todo
esto lo he sentido yo también.
Usted mismo no se imagina el verdadero papel que ha
desempeñado "Revista Mexicana," porque es frecuente
que estas cosas quienes menos las perciban sean los de
casa. En la mía puedo asegurarle que la Revista tiene
su pequeño santuario: mis dos hijos, cuyo nacionalismo se
ha exaltado vivamente en el destierro, la· conservan en un
sitio especial, que es para ellos como un tabernáculo. Y
si Ud. :-iudiera verlos cuando la enseñan a sus conocidos,
sentiría Ud. orgullo viendo la delicadeza con que manejan
sus hojas, como si en vez de humildísimo papel fueran de
inmaculada seda. Y es que, por instinto tal vez, adivinan
que allí dentro, en aquellas páginas hay palpitaciones de
la patria ausente.

Revista Mexicana es la obra de varios: lo es ante todo
de Ud., que la concibió como Júpiter a Minerva, de un
solo golpe, divina y perfecta, armada de todas armas y
resplandeciente de Sabiduría, para que fuera invencible;
de U d., que le ha transfundido su sangre, su vida entera,
hasta hacerla como un girón de nuestra bandera, a cuya
sombra pudiéramos acogernos en esta hora de honda tribulación; es ante todo la obra de Ud. que en su primera
pá¡::ina ha cumplido cada. siete días una tarea de suprema
fe y seguro patriotismo, empujando a los remisos, levantando a los caídos y fulminando a los réprobos, en frases
de apoteosis o de apocalípsis, como ecos formidables de
un Tirteo de nuestro tiempo, complicado, psicológico y
dolorido; pero Revista Mexicana es también obra de ese
pueblo sencillo y benemérito de viejos mexicanos que todavía residen en lo que fuera parte .de nuestro México, y
que a través de setenta años de soberanía yanqui se han
conservado irreductiblemente mexicanos, agarrados a la
tradición como el alma misma de la raza, que los conserva
y defiende y los hace perdu -ar "malgré tout."
Pero además, tratándose del aniversario de la Revista,
hay que mencionar a ese exquisito Silverio-¿ quién es ese
Silverio ?-y a ese incomparable Quasimodo, que con sus
"Cartas desde Jauja" y sus "Epístolas" tanto atractivo le
han dado; hay que mencionar al cultísimo Doctor Cerna,
don David Cerna, que tan interesante colaboración le ha
prestado; los eruditos estudios del Lic. don Francisco
Elguero y los bellos trabajos de Gómez Robelo; y, por
último, acaso hubiera que recordarme también a mí, nada
más que por haber seguido ansiosamente todas sus peripecias, por haber agonizado con todas sus angustias y
gozado con todos sus triunfos, por haber sido, en fin, como
esos taurómacos recalcitrantes que desde el tendido "viven" intensamente la corrida y cuando ven a la fiera pasar rozando las carnes de su matador favorito, se "pandean" trabajosamente, como si con ello lograsen desviar
el cuerpo del torero de los terribles cuernos de la bestia.
Yo no sé si en ese apostolado suyo ha logrado U d. de
paso alguna recompensa, como sería legítimo. Tanto meJor si a~í fuere, porque ello confirmaría una vez más la
profunda y consoladora verdad que contiene la divina advertencia: "buscad primero el reino de los cielos y lo demás se os dará por añadidura."
U stcd es grande, Neme sio 6 porque U d., como los
grandes varones, no sólo se ha conservado íntegro en la
hora de la adversidad, sino que ha sabido sacar fuerzas de
cada revés y poner esas fuerzas a servicio de lo único levantado y noble que ha flotado en este espantoso naufragio: el sentimiento puro de la patria, purgado de torpes
ambiciones.
Cuando volvamos a nuestro país y se nos pregunte
¿ qué hicieron ustedes en la emigración?, al revés de aquellos que en el extranjero no hicieron sino aburrir sus
egoísmos, Ud. no se limitará a contestar "he vivido," como el célebre abate; U d. podrá contestar lleno de noble
orgullo:
¿Yo? ...... yo hice "Revista Mexicana!
Le abraza y quiere de todo corazón,
QUERIDO MOHENO.

Todas las noches lo espero.
-¡ Quién sabe de dónde viene!-

Frente a mi reja detiene
su caja, el organillero.
En triste meditación,
leyendo sin enteder,
olvídome de encender
la luz en mi habitación.
Cuando ya la noche empieza
me place en la sombra estar
que así puedo dibujar,
'
en la sombra mi tristeza.
Bulle, en la calle, la gente;
suenan los "fords" su bocina·
Y, hecho una ascua, se ilumina,
en oro, el café de enfrente.
De pronto, viene ligero
y pára junto a mi reja,
tal vez por costumbre vieja,
su caja, el organillero.
Es varita de virtud
el manubrio, porque siento
salir del tosco instrumento
voces de mi juventud.
Y en mi cerebro nublado
las impresiones, despiertas,
son un baile de hojas muertas
en un jardín olvidado.

Toca el organillo.-Toca
aires corrientes y feos
que alegran los tintineos
de una campanita loca.

Mas entre la baladí
música que atruena el viento,
oigo, a veces un vals lento
que es muy triste para mí . . .
-¡ Mira qué cansado vine!
-Me quieres?
-Te quiero mucho ...
-Pues toca tu vals, lo escucho,
y luego vamos al "Cine",

La muchacha sonreía,
porque es "dilettante brava",
y yo miraba, miraba,
presentía. . . presentía . ..
Miro mi casa que engríen
sueños castos, horas quietas;
salen entre las macetas
rostros de niñas que ríen.
Es tarde; la luz se va,
y aun tengo el libro en la mano·

gruñe el perro, canta el piano, '
y una voz grita: ¡papá!
Es la voz que aquí me nombra;
la que mi soledad llena,
la que en mi espíritu suena
como una fuente en la sombra.
Todas las noches lo espero;
y esperarlo me entretiene;
mi amigo el organillero
me toca el vals que yo quiero .. .
¡ Quién sabe de dónde viene! . . .
LUIS G. URRJNA

�EL MAS FUERTE
Fue una noche del invierno último, en el rincón del
fuego; porque había llovido todo el día durante nuestra
visita a esa maravilla de las maravillas que se llama
Baalbek, cuando oí referir por un árabe llegado con nosotros de Damasco, la leyenda que transcribo, releyendo
mi carnet de viaje:
El león soberbio .... y generoso acababa de ser muerto, dejando cerca de él para honrar su memoria y perpetuar su raza, a su leona y a un joven leoncillo.
Este noble retoño ardía en deseos de recorrer el
1
mundo.
-¿ Por qué, le decía su madre cubriéndole de caricias,
por qué quieres abandonarme? ¿No estás bien aquí? .....
Ten cuidado, hijo mío, más allá de esas vastas soledades.
que forman tu imperio, encontrarás, entre muchos peligros, al más terrible al más cruel de tus enemigos! al que
te ha hecho huérfano ..... ese temible sér que se llama el I
hombre!
Fatigado de oír cada día esta eterna amenaza, y no
tomando consejo más que de su valor, el heredero del
señor qe la gran cabeza, partía una hermosa noche, diciendo a su madre:
-Xada temas, soy joven, soy fuerte, soy valiente como lo era mi padre ....
Nada tengo que temer, y si encuentro al . hombre ....
pues bien, nos veremos.
Partió.
El primer día vio a un buey en su camino.
-¿ Tú eres el hombre? le preguntó.
-No, respondió el apacible rumiante, aquel de quien
tú hablas es mi señor; me ata al arado y si mi paso le
parece demasiado lento, para activar mi marcha me hun- ·
de en la carne una punta de acero, que según creo, llama
aguijón!
El leoncillo se alejó pensativo.
Al día siguiente vio a un caballo en la pradera, con
los pies entrabados por cuerdas.
-¿ Tú eres el hombre? le preguntó el feroz viajero.
-Es mi 5eííor, respondió temblando el corcel. Yo soy
su servidor _v le sirvo de montura. Cuando no avanzo a
medida de su deseo, me hiere los flancos con una especie
de ruedeciJla o estrella guarnecida de láminas a~udas.
Después de haber sacudido largamente su crín, el
león, rechinando los dientes, siguió su camino, preguntándose con sorda rabia quién podía ser el que en el mundo parecía haber sometido todo a su capricho, a su fuerza y a su voluntad. Algún tiempo después llegó a la
India.
Su mirada descubrió inmediatamente un animal de
monstruosa corpulencia, que parecía dotado de una fuerza invencible.
-Esta vez .no me equivoco, se dijo aproximándose.¿ Eres tú el hombre?
-Estás en un error, yo soy el elefante, y aquel cuyo
nombre acabas de pronunciar, es mi amo y señor. Yo le
llevo sobre mis lomos cuando desea viajar o cazar al tigre .... y como tiene completa confianza en mí ..... frecuentemente me deja al cuidado de sus hijuelos.
Oyendo estas palabras, el joven león se alejó más y
más pensativo.
De pronto, ruidos sordos con intervalos regulares interrumpieron su meditación:

Del fondo del bosque era de donde
surgían.
Avanzó. y en un vasto claro vió una
a desprenderse de su tronco, herida por
sér en el cual el joven viajero no se fijó

aquellos ruidos
encina próxima
el hacha de un
de pronto.

Y dirigiéndose a la encina:
-¿ Serías tú acaso el hombre? preguntó.
-No, rt&gt;~pondió abatiéndose el coloso, el hombre es
ese que acaba de derribarme y muero de los golpes que
su mano me ha dado.
Sólo entonces el joven león se dignó fijar su mirada
en aquel a quien acababa de designar la encina, pero a la
vista de un sér tan fragil y de proporciones tan delicadas,
dejó caet desdeñosamente estas palabras:
-¿ Cómo, eres tú aquel de quien mi madre me habló
con tal espanto? Uno de tus semejantes fue el que osó
herir a mi padre? ... Tú eres al que por prudencia debería yo esquivar?
-Soy yo, respondió sencillamente el leñador.
Pero, desgraciado tú eres la imagen de la debilidad,
sólo mi nombre te haría palidecer, y con un golpe de mi
potente garra te tendería a mis pies!
•
El hombre sin dignarse responder luego hizo una
profunda hendidura en el tronco de la encina que acababa
de espirar; después, volviéndose hacia el leoncillo:
-Te parezco débil, le dijo. Mira esa encina orgullosa de su fuerza ..... estaba erguida y robusta .... y sin
embargo, hela tendida en tierra; ya ves lo que put'de mi
brazo. En cuanto a tu nombre, no podría hacerme palidecer, yo conozco úno más terrible: ¡ la mise, ia ! . . . y tu
grito es menos espantoso a mi oído que el de 111i ca,horro cuando me pide pan ... No son mis débiles músculos los que puedo oponer a tu fuerza. . . . . e., d pe~tsamien to! él me ha hecho tu amo. . . . . . . . ¿lo dudas aún?
Pues bien, mete la pata en esta hendidura, si te atreves!
añadió mostrando la grieta mantenida abierta ¡:&gt;úr el hacha.
Al oir estas palabras, ¡ si te atreves I el joven león no
vaciló y obedeció.
Entonces el leñador retiró el arma sangrienta aún de
la savia del gigante de los bosques. La fier.i estaba apri·
sionada.
Y bien, ahora soy yo el hombre? dijo gravc111e11te el
leñador ¿Soy yo tu amo?
Aniquilado por tanta audacia, el león había inclir.ado
la cabeza y guardaba el silencio que conviene al que se
confiesa vencido.
Luego que le fue devuelta su libertad, se extendió' en
el musgo y se puso a lamer tristemente su pata, manchada toda de sangre.
El hombre entonces se inclinó sobre el herido y después de haber lavado cuidadosamente la llaga, sin añadir
una palabra, sin volver siquiera la cabeza, el hacha a la
espalda, emprendió con tranquilo paso el camino de su
cabaña.
Largo tiempo la fiera le siguió con la mirada ... Cuando se vio sola, abrevada de vergüenza, dudando en adelante de su fuerza y de su poder, dos gruesas lágrimas
obscurecieron sus ojos, se levantó, y cojeando tor.nó lentamente al desierto ..... .

¡VENTURITA
Como una colcha
que abriga el cuerpo
sin fatigarnos
en el invierno,
de poco costo,
de mucho peso,
de color firme
para el mal tiempo,
así· es, muchacha,
ni más ni menos,
eso que llaman
"amor de viejo."
Como una copa
de jerez seco
que se nos brinda
tras el puchero
y entona briosa
mentes y nervios
y nos dispone
grata al contento,
sin aturdirnos
ni enloquecernos,
y que mil veces
ordena un médico,
que siempre busca
sanos efectos,
así es, muchacha,
eso que llaman
"amor de viejo."
Como butaca
de holgado asiento
en que se extiende
cómodo el cuerpo,
y en que mecidos
con vaivén lento
nos entregamos
a dulces sueños,
medio en letargo,
medio despiertos,
viendo a la tferra,
viendo a los cielos,
&amp;iempre apacibles,

siempre contentos,
así es, muchacha,
ni más ni menos,
eso que llaman
"amor de viejo."

'

Dicen que gustan
.botines nuevos;
mas se prefiere
calzado viejo;
éste fue siempre
de aquél, consuelo.
Son ricos vinos
los más añejos.
Hay muchas coplas,
¿cuántJs Horneros?
Hay mil pinturas
en grandes lienzos;
pero el artista
de genio y estro,
en Rafael busca
vivos modelos ..... .
El sol es chocho,
ídem los cielos;
la v'!rdad tiene
siglos sin cuento,
y ¡chitón, boca!
porque blasfemo .....
Mas tú que tienes
tan gran talento,
tan lindos ojos
y erguido cuerpo ..... .
tú, no lo dudes:
te canto el credo.
Deja que griten
cien mil polluelos ..... .
y abre, muchacha,
tu ardiente pecho,
a eso que llaman
"amor de viejo."
Guillermo Prieto.
Fidel.

• •••

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Desde Carb·ajal ha ta Lagos Cház~ro
.

.

ROQUE GONZALEZ GARZA.
LIC. FRANCISCO CARBAJAL.

LIC. FRANCISCO LAGOS CHAZARO.

VENUSTIANO CARRANZA : ¡REPITIO COLORADO!

•

•

.Pronto ap~recerá el Álbum intitulado:

RESIDENTES EN CINCO A~OS."

•

�RUIPO·NCE
Había en cierta ocas1on un matrimonio que deseaba,
hacía mucho tiempo. te.ner un hijo, hasta que al fin dio la
muier esperanzas de que el Señor qu~ría satisfacer sus
deseos. En la habitación de los esposos había una ventana pequeña, cuyas vistas daban a un hermoso huerto,
en el cual se criaban toda clase de flores Y legumbres.
Hallábase empero rodeado de una pared muy alta Y nadie se atrevía a entrar en él porctue pertenecía a una hechicera muy poderosa y temida de todos. Un día esta~a
la mujer a la ventana, mirando al huerto, en el cual vio
un cuadro plantado de ruiponces, y le parecieron tan
verdes y tan frescos,, que sintió deseos de comerlos. Cre·
ció su antojo de día en día, y como no ignoraba que no
podía satisfacerlo, comenzó a entristecerse Y acabó por
enfermar. Asustóse el marido y la preguntó:

por aquel bosque el hijo del rey y se acercó a la torre. en
la cual oyó un cántico tan dulce y suave que se detuvo a escucharlo. Era Ruiponce, que pasaba el tiempo en su
soledad repitiendo con su dulce voz las más agradables
canciones. El hijo del rey hubiera querido entrar, Y
buscó la puerta de la torre, sin poder dar con ella. Mar·
chóse a su casa; pero aquel cántico había penetrado de
tal manera en su corazón, que iba todos los días al bosque para escucharlo. Estando una tarde bajo un árbol
vi,' que llegaba una anciana, y la oyó decir:

-¿ Qué tienes, querida esposa?
-¡Ay!-le contesto, -s1 no puedo comer ruiponces
de los que crecen l,.:trás de nuestra casa, me moriré de
seguro.
•
,
El marido, que la quería mucho, pensó para sí:
-Pue.; antes de consentir en que muera, le ,traere
ruiponces, y será tv que Divs quiera.
.
Al anochecer saltó las tapias del huerto de la hechicera, cogió en un momento un puñado de :uiponces, Y se
lo llevó a su mujer, que hizo en seguida una ensalada Y
se la comió con el mayor apetito. Pero la supo tan bien,
tan bien, que al día siguiente tenía aún mucha más gana
de volver a comerlos; no podía tener descanso si su ma. rido no iba otra vez al huerto. Volvió, por lo tanto, al
anochecer; pero se asustó mucho al ver en él a la hechicera.
-¿ Cómo te atreves-le dijo encolerizada-a venir a
mi huerto y robarme los ruiponces? ¿Xo sabes que puede sobrevenirte una desgracia?
-¡ Ah !-la contestó,-perdonad mi atrevimiento, pues
lo he hecho por ne--.:sidad. Mi mujer ha visto vuestros
ruiponces desde la ventana y se le han antojado de tal
manera, que moriría si ,110 los comiese. •
.
La hechicera .díjole entonces, deponiendo su en oJo:
-Si es así como dices, coge cuantos ruiponces qme·
ras; pero con una condición. y es que tienes que entregarme el hijo que tu mujer dé a luz. Kada J.: faltará Y le
- cuidaré como si fuera su madre.
El marido se comprometió co.n pena, y en cuanto
vio la luz su retoño, le presentó a la hechicera, que puso
a la niña el nombre de Ruiponce y se la llevó.
Ruiponce' era la criatura más hermosa que ha habido
bajo el sol. Cuando. cumplió doce años la encerr'ó la
hechicera en una torre oculta en un bo5que, la cual no
tenía escalera ni puerta. sino únicamente una ventana
muy pequeña y alta. Cuando la hechicera quería entrar, se ponía debajo de ella y decía:
-Ruiponce, Ruiponce,
echa tus cabellos;
subiré por ellos.

¿

Pues Ruiponce tenía unos cabellos muy largos y hermosos y tan finos como el oro hilado. Apenas oía la
voz de la hechicera desataba su trenza, la dejaba caer
·desde lo alto de su ventana. que se hallaba a más
de veinte nras del suelo, y la hechicera s.ubía entonces
por ella.
}!as sucedió, transcurridos un par de años, que pasó

Ruiponce, Ruiponce,
echa tus cabellos;
subiré por ellos.
Una hermosa joven dejó entonces caet su cabe·
llera y la anciana subió por ella.
-Si es esa la escalera por que se sube-pensó ~1
príncipe.-quiero yo también probar fortona.
Y al día siguiente, cuando empezaba a anochecer,
se acercó a la torre y dijo:
Ruiponce. Ruiponce,
echa tus cabellos;
• subiré por ellos.
En seguida cayeron los cabellos y s·..ibió el hijo del
rey.
Al pronto se asustó Ruiponce, cuando vio entrar
un hombre, porque sus ojos no habían visto todavía ninguno; pero el hijo del rey comenzó a hablarla con la mayor amabilidad y la refirió que su cántico había conmovido de tal manera su corazón, que desde entonces no
había podido descansar un solo instante y se había pro-·
puesto verla y hablarla. Desapareció con esto el miedo
de la doncetla, y cuando el galán la pregÜntó si quería casarse con él, y vio que era joven y buen .ínozo, pensó
entre sí:
•
-Le querré mucho más que a la vieja hechicera.
Y estrechó su mano con la suya. añadiendo:
-De buena gana me marcharía contigo; pero ignoro cómo he de bajar. Siempre que vengas, tráeme
cordones de seda, con los cuales iré haciendo una escala, y cuando sea suficientemente larga, bajaré. Y me llevarás en tu caballo.
Convinieron en que ma a visitarla todas las noches,
pues la hechicera iba por el día, la cual no notó nada
hasta que la preguntó Ruiponce una vez:
-Dime. abuelita, ¿ cómo es que tardas tanto tiempo
en subir, mientras el hijo del rey llega en un momento a mi lado?
-¡Ah! pícara !-le contestó la hechicera.-¡ Qué es
lo que oigo! ¡ Yo que creía haberte ocultado a las miradas de todo el mundo I
Cogió encolerizada los hermosos cabellos de Ruiponce, les dió un par de vueltas' a su mano izquierda,
tomó unas tijeras con la derecha, y tris, tras, los cortó,
cayendo al suelo las hermosas trenzas.
Y a tal extremo llegó su furor, que llevó a la pobre
niña a un desierto, donde la co.ndenó a vivir entre lágrimas y dolores.
El mismo día en que descubrió la hechicera el secreto de Ruiponce, tomó P?r la noche los cabellos que le

había cortado, los aseguró a la ventana, y cuando llegó
el príncipe y dijo:
Ruiponce. Ruiponce,
echa tus cabellos;
subiré por ellos.

•

ya los halló colgando. El hijo del rey subió entonces;
pero no encontró a su querida Ruiponce, sino a la hechicera, que le recibió co.n la peor cara del mundo.
-¡ Hola !-le dijo burlándose,-vienes a buscar a
tu queridita; pero el pájaro no está ya en su nido y no
volverá a cantar; le han sacado de su jaula, y tus ojos no
le verán ya más. Ruiponce es cosa perdida para ti; no
la encontrarás nunca.

1

El príncipe sintió el dolor más profundo y en su
desesperación saltó de la torre; tuvo la fortuna de no
erder la vida; pero las zarzas en que cayó le atr:nesaron los ojos. Comenzó a andar a ciegas por el bosque,
no comía más que raíces y hierbas, y sólo se ocupaba en
lamentarse y llorar la pérdida de su querida esr1osa. Vagó así durante algunos años en la mayor miseria, ha~ta
que llegó al fin al desierto donde vivía Ruip011ce en continua angustia. Oyó su voz y creyó conocerla; fue de
recho hacia ella, se arrojó a su cuello y lloró '.lin.::.rgamente; pero las lágrimas que bañaron sus 0jos le
devolvieron súbitamente la perdida cluidad. Llév:&gt;se a
Ruiponce a su reino, donde fueron recih:dos c,)11 gran
alegría, y no h;,v que decir si vivieroa di, 1'osos muchos
años.

•

La Risa

de la· Anciana

La pobre vieja reía incesantemente. En los excesos
de su risa, sus cabellos blancos se agitaban, mientras
la anciana hacía castañetear sus dedos secos y apergaminados.
Nunca he visto a una persona de avanzada edad mostrar a tal punto una alegría continuada y persistente.
Apenas levantada, co'rría la vieja a contemplar el sol
y echábase a reir. Estaba riéndose durante el desayuno; después, concluído éste, se asomaba a la ventana;
más tarde daba un paseo por los alrededores de su casa. Los vecinos de ésta me han contado que por la
noche, mientras duerme, aún la pobre anciana ríe a
consecuencia de sus sueños alegres.
La risa de la anciana es una risa incansable. Y a
mí me llena de sorpresa cómo a la edad en que la nostalgia nos invade y la melancolía de los recuerdos ~1os
ahoga, hay una anciana que ríe, que se ríe, que se ríe
sin tregua, que hace de la risa su único objeto y su ocupación única.
-Es preciso creer-le dije un día-que la• existencia
ha sido para vos un camino de flores, que no habéis tenido durante ella sino alegrías y placeres. .
-No, no, amigo mío-me contestó con viveza, int~rrumpiendo sus frases con aquella risa que la ahogaba.-La suerte ha sido para mí como para casi todos,
muy triste, muy cruel. Cuando joven, amé mucho, y el
hombre en quien había puesto todo mi cariño, y por
quien lo sacrificaba todo, me engañó miserablemente.
¡ Cuántas lágrimas derramé, desgarrada mi alma por
una traición doble, el día que vi a mi amado casado con
mi mejor amig¡¡ !
Más tarde guardé una fidelidad inquebrantable y demostré una ternura cuidadosa hacia el marido que me
deparó la suerte. Este, en tanto, no se acordaba de mí;

ocupaba los días en la agitación sin tregua de sus tra~
bajos o de sus ambiciones del juego o entre los placeres
que envilecen.
¡ Qué de lágrimas vertí durante aquellas madrugadas
sin término, en las que, asomada a la ventana, aguardaba en vano la vuelta de mi esposo! La luna que me
acompañaba en mis vigilias, era testigo mudo de mis
lágrimas, y el sol, ese sol con cuya vista río, hallábame,
al salir, con los ojos enrojecidos por el llanto.
El delirio de todos los sueños no cumplidos, el extravío de un corazón que ha sido hecho para la ternura
y que no encuentra quien lo acoja, me arrastró a una
pasión. donde puse mi esperanza última y suprema. Y
aquel amor nuevo me prometía una dicha sin interrupción, pero mi sueño se desvaneció como los otros: el
hombre adorado me volvía las espaldas, aburrido de mí,
encogiéndose de hombros. Loca de celos y de pena,
con el alma desgarrada, me aferré a aquella última ilusión que se desvanecía; y cuando seguía a mi amante,
espiando sus acciones y sus movimientos, pude verle en·
trar muchas veces en casas sospechosas, dando el brazo
a las mujeres pervertidas....
.
-¡ Triste historia-la interrumpí, nada a p1 q&gt;6sito'
para conservar esa alegría!
-¡ Ah !-me interrumpió riendo.-Al envejecer l1e
comprendido que en el mundo, donde la muerte es real y
positiva, es una quimera creer en la realización de los
ideales. La felicidad ~s casi imposible, y las rlichas soñadas, aunque se realic-en, no ,aten la pena .Je esperarlas, rii el dolor que se S!tfrr. al perrlerlas. Y me río de
eso, amigo mío, me río a to,!¡¡, horas y me río preci ..;amente de haber ¡ necia de mí! llorado tanto.

CATULLE MENDES.

.·.

'

�Los Modernos Prosistas
NorteameriCanos (,)

La Mujer en Marruecos
"Cuatro cosas negras-dice el proverbio marroquídebe tener la mujer para ser hermosa: los cabellos, las
niñas de los ojos, las pestañas y las cejas; cuatro blancas:
la cara, 'el blanco de los ojos. los dientes y las manos;
cuatro encar.nadas: la lengua, los labios, las encías Y las
mejillas; cuatro largas: la espalda, los dedos, los brazos Y
el cabello; cuatro redondas: la cabeza, el cuello, los brazos y los tobillos; cuatro anchas: la frente, los ojos, el
pecho y las caderas; cuatro estrechas: los labios, las cejas, la nariz y los dedos; cuatro gruesas: la cintura, los
muslos, las rodillas y las pantorrillas, y cuatro pequejias: las orejas, los pechos, las manos y los pies."
Este código de belleza, tan singularmente expuesto,
podría hacer creer á cualquiera que el marroquí conserva aquella admiración hacia el bello sexo de que a cada
paso nos hablan los antiguos poetas árabes. Nada más
lejos de la verdad. En Marruecos, la mujer apenas pasa
de la categoría de cosa; es algo así como un animal doméstico, al que tal vez se cela más, pero desde luego se
aprecia menos que al caballo de guerra o al perro de caza.
En las regiones montañosas de Marruecos, á la mujer se confían los trabajos agrícolas. Despojada del velo
y del jaique, con los brazos desnudos, sin más vestimenta que una camisa ceñida al talle y unas abarcas de lana
burda, empuña el azadón o guía el arado, si es que no
tira de él. Deja, en una palabra, de ser una compañera
del hombre, que - entretanto caza o hace la guerra, para convertirse en una máquina productora insensible de
trabajo. Si el mal tiempo o las exigencias de la vida la
retienen en el aduar, acurrucada ante el telar confecciona
la chilaba para el esposo, interrumpiendo a cada instante el trabajo para ocuparse de los niños, lavar la ropa,
preparar el alcuzcuz, apacentar el ganado, recoger le~1a
en el bosque más próximo o buscar agua en el manantial
O arroyo cercanos. Cuando se trata de ir al mercado para
vender las hortalizas del campo o la leña y el carbón de
los bosques, ella es la que carga con la mercancía, mientras el marido, caballero en soberbio corcel, o cuando menos en paciente borriquillo, no lleva más peso que el de
su fusil, con el que ha de pavonearse en el zoco mientras
escucha las predicaciones belicosas del santón.
Como no sea en las grandes ciudades, y aun allí en
contados casos la mujer marroquí no sabe leer ni escribir; su ignorancia es ley del país. Como que hay un proverbio árabe que dice: (Instruye a la mujer y destruirás
la religión.)
Si triste es la condición de las mujeres de las
kabilas y tribus del interior, no lo es menos la de las
que viven en las grandes ciudades. En Marruecos, como
en todos los países musulmanes, el nacimiento de una
hija es una, maldición del cielo. Los padres se resignan
y esperan a que la chiquilla tenga trece o catorce años para casarla, o más bien para venderla, porque allí el matrimonio es una venta, e,n que la novia se entrega a un rico
que hará de ella un instrumento de placer, a un pobre
que la convertirá en una esclava, a cambio de .....
500 a 5,000 pesetas, más el equipo y las alhajas. El enamoramiento, el noviazgo, son delicias que las jóvenes ma·

-

-

rroquíes no gustan jamás. El hombre que desea tomar
esposa, va, acompañado de dos amigos, a pedírsela al padre, y si éste accede, en presencia del cadí se celebra el
acto civil, que no puede ser más sencillo; el novio paga la
suma estipulada, el padre promete entregarle su hija, Y
el cadí firma.
Vienen en seguida los preparativos de fiesta, la matanza de reses, la confección del alcuzcuz y del carnero en
aceite, y después del festín y de haber examinado los regalos, el novio, acompañado de sus amigos, va en busca de la novia para conducirla al domicilio conyugal. Envuelta en velos y encerrada en una especia de litera, la
lleva sobre un caballo o un mulo ricamente enjaezado
mientras el cortejo se entrega a una fantasía en la que
menudean los disparos al aire y se hace un consumo
increíble de pólvora. Llegados a la casa del esposo, se
come, se canta, se ríe; la fiesta dura muchas horas, y
mientras continúa el bullicio y atruenan el 1•re las detonaciones, los recién casados se retiran pua \·crse y
cambiar la palabra por vez primera .....
Después, si el matrimonio es pobre, empieza para la
infortunada mujer una vida de tr:tba,:o; si es rico, la infeliz, recluida en el harem, del que sólo l'l1 contadas oca~iones saldrá con el rostro velado y vigilada de cerca, se
dedicará exclusivamente a cultivar su belleza fiska, a
componerse, a teñirse las cejas con antimo.nio y las manos y los pies con roja alheña.
En Bemin Suar, en las montañas más próximas a
Larache, la humillación de la mujer va más allá todavía.
Allí se celebra, o al menos se celebraba hasta hace poco, una vez al año, un zoco de mujeres, al que los solteros acuden a buscar esposa, y los casados a completar su
harem. Las transacciones se llevan a efecto de un modo
muy curioso. La mujer que desea casarse en esta suerte
de feria, adornada con lo mejor que tiene y cargada con
una pieza de lienzo tejida por s.u propia mano, va a sentarse, sin velo, en el zoco. Los compradores, jóvenes y
viejos, pasan una y otra vez por delante de las mujeres,
haciendo cQmo que examinan los tejidos que éstas enseñan; pero mirándolas realmente al rostro para apreciar
sus encantos. Cuando una mujer agrada a un comprador,
éste pregunta el precio del lienzo, y ella contesta con el
suyo propio, que será naturalmente, más o menos elevado según le parezca el mozo. Si el pretendiente es yiejo o
antipático, la pretendida suele exigir un precio exorbitante; en ca;1bio, el lienzo de las viudas. y sobre todo el de
las mujeres divorciadas, se cotiza muy bajo. Una vez convenidos el hombre y la mujer, se llama a los parientes
de ésta. y si ellos no oponen ninguna dificultad, se extiende el contrato en casa del cadí. Después de esta formalidad, el comprador no puede trocar la mercancía, aunque
se arrepienta de su compra.
Forzoso es reconocer, después de todo, que esta feria no es sino un ingenioso medio de burlar la ley del
profeta, que prohibe toda comunicación entre el hombre
y la mujer antes de casarse. Pero, de todos modos, ella
es siempre la víctima de la lamentable organización política y religiosa de ese imperio cuya ruina parece inminente y segura.

-

•

(CONCLUSION.)

•

--

Después de Henry James J r., William Dean Howells
es el representante más notable de la escuela realista
americana de la presente época.
Algo romántico al principio de su carrera literaria
como novelista (y ahí está su primer formal ensayo,
Their Wedding Journey (Su Viaje de Bodas,) Howells,
en sus más recientes producciones, se exhibe como un
realista consumado.
Leanse The Minister's Charge (La Acusación del
Ministro,) A Woman's Reason (La Razón de una Mujer,)
y otros trabajos por el estilo, y ya se comprenderá cómo
este prolífico novelista ha podido introducir la forma realista en las' obras de gran parte de los más distinguidos
prosistas que le han sucedido, y quienes, sin hacer la menor protesta, han aceptado sus teorías sobre el arte literario, teorias expuestas en su Criticism in Fiction (Crítica
Literaria.)
!-Iowells comenzó a hacer su serie de estudios extraordinarios sobre la vida y costumbres americanas, en
su A Modern Instance (Un Ejemplo Moderno,) considerada como su obra maestra.
En esos estudios, notables por la naturalidad que
emplea en la exposición de los hechos, el novelista da
a conocer los elementos peculiares que forman el verdadero carácter americano; y exhibe las fuerzas sociológicas que están contribuyendo a crear una civilización sui
generis.
Sus tipos no representan individuos de bajos instintos, o de educación defectuosa, como tampoco aquellos de
extraordinaria intelectualidad, por cierto; y, apartándose
un tanto del método severo de Henry James, Jr., se ocupa un poco, o nada, en hacer análisis psicológicos.
Howells pinta la vida americana tal y como es; tal
;· como existe bajo su propio desarrollo. Ko la coloca en
parangón con elementos foráneos a semejanza de Henry
James, Jr., con el objeto de poner de relieve virtudes y
vicios no observados por la generalidad de las gentes,
no: pone en boca de sus caracteres el tono de la conversación familiar, y deja que en el lenguaje ordinario se revele la verdadera naturaleza de sus pensamientos y acciones, la índ~le inequívoca de sus propios ideales y aspiraciones.
Según Higginson, Howells, con sus novelas, "está
haciendo estudios importantes acerca de la futura organización de nuestra sociedad. ¿ Cómo puede estratificarse? ¿ Qué importancia debe darse al intelecto, al carácter,
a las riquezas. a los antecedentes, a la herencia? No sólo
debe una nación republicana enfrentarse con estos problemas y resolver los sino que en esa tarea podrá recibir
mayor ayuda de parte de los romanceros, que de los com'piladores de estadísticas (tome nota de esto el señor
Holt.) Los oradores del Cuatro de Julio no pueden ni
plantear siquiera estos problemas, prot&gt;Iemas que confunden a las más expertas plumas (traslado al señor
Holt.) Como 'sucede en Inglaterra, se puede leer todo
lo que se haya escrito con referencia a la Iglesia Establecida, y, sin embargo, si deseáis, después de todo, saber lo
que es un obispo o un cura, debéis acudir a las novelas de
Trollope. Asímismo, para conocer la sociedad americana en el curso de su formación, debéis acudir a Howells;

pues tan sólo él os demostrará las fuerzas esenciales que
se hallan en acció.n."
Una de las mejores novelas modernas salidas de
este país es la que lleva por título The House of a Merchant Prince (La Casa de un Príncipe Mercader,) escrita por William Henry Bishop, en la que sobresalen la
austera observación y la sátira.
¿ Quién no conoce los cuentos de Rudder Grange en
que se narran las más extraordinarias fases de la vida común en Xueva York? Estos cuentos pertenecen al bien
conocido colaborador de literatura periodística: Frank
R. Stockton.
Son muy populares también las historietas que especialmente para los niños ha escrito Stockton. Entre
sus mejores trabajos de esta naturaleza, se puede mencionar The Floating Prince and other Fairy Tales (El
Príncipe Flotante y otros Cuentos Fantásticos.)
Gran número de autores modernos, dicho sea de
paso se ha dedicado a formular una liter~tura juvenil; es
decir, una literatura que ha contribuido y está contribuyendo poderosamente no só.lo a recrear el espíritu de la
niñez sino también a desarrollar ventajosamente las tiernas inteligencias.
Entre estos escritores ocupa un lugar prominente
Charles Dudley Warner con sus humorísticos estudios y
cuentos cortos. Sus Hunting of the Deer (La Caza del
Venado,) My Surnrner in a Garden (Mi Verano en un
Jardín,) In the Wilderness (En el Desierto,) son bien
conocidos, pues han adquirido inmensa popularidad. Pero entre las obras clásicas de literatura juvenil, debidas a
la pluma de \Vagner, la que ha merecido mayor atención
es la intitulada Being a Boy (Ser Muchacho.)
Ya me he referido a Thomás Bailey Aldrich con
respecto a sus poesías, y casualmente dije que también
era un distinguido prosista. En efecto, Aldrich ha enriquecido la literatura americana con varios trabajos escritos en excelente prosa. De entre éstos los que gozan
de mayor celebridad son Majorie Daw y The Story of a
Bad Boy (El Cuento de un Muchacho Perverso.) The
Queen of Sheba (La Reina de Sheba) y The Stillwater
Tragedy (La tragedia de Stillwater) son novelas más serias y de mayores pretensiones literarias y filosóficas.
Como ya he observado, en las producciones literarias, escritas en prosa, se pueden estudiar tipos interesantes de ooracterización, asi como diversas fases del realismo moderno.
En esas producciones se escriben, por ejemplo, las
peculiaridades de la anciana de Nueva Inglaterra, como
en las novelas de Sara Orne Jewett; las características
de los montañeses de Tennessee, como en los trabajos
de Mary J\'oailles :.lurfree (Charles Egbert Craddock;)
las de los criollos de la Luisiana, como en las narraciones
de George Washington Cable; las de los negros de los
ingenios surianos, como en las obras escritas en dialecto,
del inimitable Joel Chandler Harris (Uncle Remus,) o en
las de Dunbar y Nelson Page.
Como Colón un nuevo mundo material, Harris nos
ha descubierto uno nuevo, étnico-literario, por decirlo así:
el folklore, o sea el de las tradiciones, las costumbres, las
(1).-Véanse los Nos. 25 y 27 de "REVISTA ME·

XI CANA."

�creencias, y los pensamientos de una raza que ha t&lt;'ni&lt;lo
distinguidos representantes como el notable educador
Booker T, Washington, fallecido recientemente; y el no
menos célebre escritor tilosólico, \Villiam .\. Sinclair, cuya obra The Aftermath of Slavery (Lo que siguió a la
Esclavitud) ha ,ido favorablemente comentada por el crítico Higginson.
En casi todos los cuentos ch: Harris, el héroe llel'a
el nombre de Br'er Rabbit y a quien hace representar el
triunfo del débil contra el iuerte. Esto, según ha observado alguien, y con toda justificacii'm, se traduce en una
bien dirigida censura safírica contra el síste1na esclavista,
sugiriéndonos la siguieme reflexión: ¿ Cómo po&lt;l1a reír y
sentirse feliz un raza amilanada bajo la iérula de un despotismo social infamante, fuera del alcance del humanitarismo?
Paul L. Dumhar es tamh¡én uno &lt;le los heraldos que.
en sus historietas. como en sus poemas, procura empujar
a una raza despreciada, co;1de11arla al ostracismo social,
hacia una vida intelectual y artística m,;s eli.:vatla.
En sus novelas Thonias };l'\son Page tiene cuallros
hermosísimos acerca de la vida sociai rn \ ' irginia: y se
ha dedicado especialmente a pintar, al natural la triste
condición de la raza ne 6 ra en general. raza que, bajo ta
esclavitud, casi había dejado &lt;le ser una entida(I humana.
Obsérvase cómo durante la sangnenta lucha fratricida de este país, incontable 1,úmero de escla,os seguían
a sus an~os al campo de batalla y en deicnsa de é5tos,
expon;an :ittS pechos con toda fidelidad. a los proyectiles
de quienes precisamente procuraban romper sus cadenas.
.Esa devoción inconsciente dt· stres que trnía1.1
perdida toda noción de prerr0gatirns propias, y aceptaban
su estado de parias sociales como cosa natural, ~e &lt;h
a co11ocer en los tipos cnados por l'agc, con partirnlarismo en sus idilios Mch Lady y Marse Chane. ll ay q11e
leer con detenimiento esos idilios porque idilios son, ea
efecto, para comprender todo su alcance.
¡Como en estos trabajos de llarris. Dunlnr. Page y
otros autores como ellos, se ha reflejado et espíritu de
humanitarismo que inspirara la pluma mágica de llarrid
Beecher Stowe!
¿Quién mejor que George \\'ashington Cable, ha
podido describir la vida y el carácter de tos criollos de la
Luisiana?
Quien baya leído atentamente y con toda imparcialidad The Grandissimus y Madame Delphine, de Cable,
convendrá en que estas obras, en su género. no t;ene ri,·al
ni precedente. Las descripciones de este escritor su;;ano,
artísticas por el estilo en que están vaciadas. son notables
por la verdad histórica que entrañan, put.:s las novelas de
reierencia están basadas en la observación personal y en
la investigación concienzuda de los hechos.
Constance Fenimore \\'olfson nieta deJ,cékhre novelista, James Fenimore Cooper, escribe historietas en
las cuales se ocupa con particularidad de delinear caracteres de extraordinaria rareza. A ella pertenecen 'the
Happy Valley (El Valle Feliz,) For the Major (Para el
Mayor) y Rodman 'the Keeper (El Custodia Rodman.)
Esta última se refiere a las terrible,; condiciones que sobrevinieron durante la época de reconstrucción, terminada la guerra separatista.
En ta creación del tipo Col. Carter of Cartersville,
Francis H. Smith ha descrito de manera admirable las
características del caballero suriano.
En sus obras, Rebecca I larding Da vis sf· distingue
por los estudios que hace acerca de las clases infniores,
así tlamadas, víctimas de las mayore~ injusti.:ias, pero
cuyos naturales instintos no son, por lo general, más
bajos que los que se ocultan tras la máscara de las Yirtudes (?) de que hacen alarde los privilegiados de la alta

~ociedad. La más reciente obra de esta autora. lleva por
títtilo significativo Bits of Gossip (Murmuraciones.)
Rkhard 1:-larding Davis. hijo de la renombrada escritora anterior, se ha hecho notable, no sólo como periodista en general, sino también como novelista de altos
vuelos. Entre los libro,; que ha publicado, están Gallagher
and other Stories (Gallagher y otros Cuentos,) The Exil~s (Los Desterrados,) The Dictator (El Dictador,) Sold;ers of Fortune (Soldados de Fortuna.) Esta últim:i
obra ha sido dramatizada y puesta en escena con grande
éxito.
En pros:i gr&amp;fica y musical, poética en espíritu y en
rt estiio pulcra, Donald C. 11itchell (mejor conocido con
el pseudónimo de I k 11 an·et) ha escrito obras muy aceptibies como. por ejemplo The Reveries of a Bachelor
(Un Solterón Soñador) y Dream Life (Vida de Ensueños.)
Francis 1farion Crawford, autor de novelas histór:cas, ha dacio a la publicidad Mr Isaacs, Marieta, A Maid
of Venice (Una Doncella de Venecia,) The Heart of Rorr:e (El Corazón de Roma,) Vía Crucis, y otras en que
se oc:1pa principalml'nte de delinear la vida ordinaria de
la lfoma moderna.
Se han esc1·ito novelas de propaganda, así clasificadas, cuyo principal obJeto es iniciar o sostener alguna refor111a social o política, ele trascendencia.
Elltrc esta clase ele trabajos el ele mayor popularidad actual t·s el titulado Ramona, de He len H unt Jackson,
escrito especiahnente para fomentar los intereses del incito norte-americano, a semejanza de La Cabaña del Tío
Tom, de llarrict lkechcr Stowe, que ele tan brillantes resultados fue para la causa de la emancipación de los
nt·gros. Ramona, feliz combinación de realismo v romanticismo, pueril' tc:ncrse 'como una de las más not~bles now1as amencanas ,Je estos últimos tiempos.
De entre los 111:'is eminentes escritores modernos de
Fstaclos l 'nidos. el único quizás que se ha mantenido separado de
escuela realista. propiamente hablando es
Julian lf a wthorne, hjio del célebre novelista ~ ath;niel
Hawthorne. Entr6 las mejores novelas de quien hoy me
ocupo se encuentran Idolatry (Idolatría, Garth, Sebastián
Strorne, A Fool of Nature (Un Imbécil de la Naturaleza)
Y The Professor's Sister (La Hermana del Profesor.)

,a

J ulian

Hawthorne ha escrito igualmente un libro sobre American Literature (Literatura Americana,) otro intitulado History of the United States (Historia de Estados Unidos,) Saxon Studies (Estudios Sajones,) y un
excelente ensayo crítico literario sobre Hawthorne and
his Circle (Hawthorne y su Círculo.)
The Subterranean Brotherhood (La ~ermandad
Subterránea) es una interesantísima relación que hace de
su propia experiencia 1:n ta prisión federal de la ciudad de
Atlanta: y su Nathaniel Hawthorne and his Wife (Nathaniel Hawthorne y su Esposa,) se tiene como la mejor biografía que hasta hoy se haya escrito en este país.
El crítico literario moderno. Richard Henry Stoddanl, que tan a fondo conoce la obra de Nathaniel Hawtliorne y de Edgar ,\llan l'oe, se ha atrevido a afirmar
que "Julián llawthorne es claramente el primero de los
romanceros vil'it:ntes,'' quizás porque, en efecto, en sus
no, das J ulián I lawthorne, a juzgar por los tipos que
ch:cscnbe, se ocupa especialmente en estudiar la vida v no
la sociei1ad.
·
Otro tanto pudiérase dl'cir res1n:cto de los trabajos
literarios m:ís recientes de 1largaret Deland, Elizabeth
Stuart Phelps, S. \Veir 11itchell, Samuel W. Clemens
().lark Twain,) Francis Bret Harte, 11. E. M. David, Gertrude Smith, Edith Guerrier, Elbert Hubbard (una de tantas víctimas en el hundimiento del Lusitania,) Cyrus

Townsend Brady, Thomas Xixon, jr., y de otros muchos
que sería prolijo enumerar.
Los que he citado sirven para ilustrar cuando menos
el hecho de que los autores ele la época presente, haciendo
hasta cierto punto abstracción del romanticismo de Hawthorne y Poe, principalmente, han seguido, con ciertas
modificaciones, modificaciones sugeridas por las diversas
tendencias del pensamiento moderno, los métodos realistas de Henry James Jr,. y \Villiam Dean llowelts, con
la notable excepción de J ulian Hawthorne.

•

Permítaseme agregar que tos trabajos de que he
hecho mención, y que han contribuído y están contribuyendo a formar buena literatura, se han dado y se dan a
conocer. en su mayor parte, y por primera vez, en los
magazines,' en esas publicaciones periodísticas de que tanto se queja el publicista Henry Holt, )~ a que en términos
más o menos despectivos se han referido también los
señores Moheno y Gómez Robelo.
Que ¿ cuáles son esos magazines? Pues nada menos
que The Altlantic Monthly, Harper's Magazine, Harper's
Monthly, Scribner's Magazine, The North American Review, The Century Magazine, Lippincot's Magazine, St.
Nicholas, The Saturday Evening Post, y otros de igual
clase.
}!as voy a concluir por ahora.
Lo que más distingue a la literatura americana de
hoy es su variedad. La actividad del pensamiento nacional abarca, sin exageración, todos los asuntos.
Haciendo a un lado ta obra de la imaginación pura
y sencilla, los diversos autores discuten, ya en verso. ya
en prosa, importantes cuestiones mentales, sociales y políticas. así como las que se refieren a las ciencias morales,
abstractas y físicas, y a las bellas artes. Y en tocio este
trabajo se observan una expresión vigorosa y un arte
literario no superado por los escritores de otros países,
escritores que han sido colocados ante más amplios horizontes y gozado de mayores nntajas al traYés ele los
siglos.
Se ha dicho que la época de oro de la vida y de las
bellas letras americanas, se debe buscar en el pasado;
que el presente periodo de general mercantilismo no ofrece promesa alguna de progreso y mejoramiento, y que
en él no existe un genio superior. Igual cosa se dijo
después de la muerte del filósofo puritano, J onathan

Edwards. autor de The Freedom of the Will (El Libre
Albedrío,) acaecida en 1758.
Sin embargo, medio siglo después de la desaparición
de Ldwards se observó el notable desarrollo de la literatura americana nacional; y cincuenta aiios más tarde, toda\'Ía, ,·ino ese movimiento evolutivo extraordinario del
e~piritu nacional reformista. y de trascendentalismo, que
se tradujo en una formidable avalancha, por decirlo así,
de poética inspiración.
Dice Long:
"La presente es una época de quietud, comparativamente; sus agitaciones se observan, en su mayor parte,
tan sólo sobre la superficie. :No obstante, y a juzgar por
toda nuestra historia pasada, debemos creer que cuando
la América (entiéndase los Estados Unidos del Norte)
vuelrn a agitarse hasta sus cimientos, sea hoy o sea ma·
iiana, nuestra extensa \'ida nacional se expresará en una
literatura más grande todavía. No debemos olvidar por
otra parte, que no se puede predecir la florescencia de la
literatura, como tampoco la de otro arte alguno, pues
siempre aparece aquella repentinamente, en medio de
nuestro asombro. El hermoso pensamiento de Dios, que
expresaúo en prosa o verso, es literatura, vendrá a inspirar al genio que se halle dispuesto a recibirlo. Cualquier
día, al despertar, contemplaremos, sí, que inesperada·
mente. de algún origen oculto, del cerebro de algún pastorcillo en las montañas, o del de ~lgún mozalvete que
cuida del caballo a la entrada de los teatros, sale el
poema, la novela, el drama, en donde han de reflejarse:
la vida en su carrera vertiginosa, y los eternos anhelos
ele la humanidad."
Efectivamente, aunque muchas de las obras, en prosa y verso, que se han publicado recientemente, y se publican con harta frecuencia, demuestran una forma literaria exquisita, y fecundidad de parte de sus autores, no
se puede emitir 1111 juicio analítico general, más o menos
acertado. acerca de la literatura contemporánea de los
Estados C'niclos.
Está por contemplarse la altura a que indudablemente llegarán los que hoy apenas han comenzado, y
aquellos otros que más tarde aspiren a escalar el Parnaso norte-americano moderno.

DAVID CERNA.
San Antonio, Texas, Agosto de 1916.

�The W ornan' s Exchange
La itistituci!'.,n conocida bajo el nombre de "Woman's
Exchange" tiene por objeto facilitar la venta de multitud
de objetos, especialmente labores femeninas. que en las
graneles casas comrrcialrs pagan a muy bajos pn•cios por
los gastos generales y las ganancias, que tienen que aumentar al· valor de las mercancías.

F.! "Woman's Exchange," con sólo la pequeiia comisión de un 10 por ciento, para su propio sostenimiento,
realiza la venta de objetos que, a no ser por esta benéfica
institución, tei.tlrían que ser ofrecidos de puerta en puerta,
y muchas veces, despui'.·s de pasar hasta semanas, se rralizan :i ínfimo precio. l'one en comunicación al productor con el consumidor y además, como está patrocinado y
dirigido por persona~ culta, y de la mejor sociedad, tiene
un prestigio indiscutiblr, del que participan todos los objetos llevados al "\\'oman's Exchange" para su realización.
Otra de las muy grandes ventajas de estos establecimientos, es el incógnito que puede obst·rnr la persona que
vende. Supongamos que hay una familia numerosa, cuyo
jeft', por más que trabaja asiduamente, apenas puede proporcionarle lo mús indispensable: el invierno se a¡lroxima,
hay que comprar ~.brigos guantes, etc., y no se cuenta con
un sólo níckel de lo que constituye el presupuesto fijo ele
la familia; entonce:;, la madre laboriosa y, tal vez alguna
de las hijas. han pasado las veladas del otoíio haciendo labores artísticas, tejiendo abriguitos de estambre, etc ; todo
esto lo llevan al "\\'oman's Exchange." Como la Noche
Buena está próxima. muchas de las señoras acomodadas
van ahí en busca de objetos que obsequiar a sus a:nigas y
adquieren, a su justo precio, todo lo que a aquella familia

VIAJERO
El señor Doctor FéHx Garza Cóngora, acompañad&gt;
de su hija Raquel, sale para Laredo, Texas, en donde está
radicado.
La seiiorita Raquel fue tra:da por su padre a San
Antonio, para ser atendida por el seiior Doctor Francisco
\' úzquez GJmez, en una enfermedad de la garganta que
venía padeciendo desde r1acía largo tiempo. Totalmen!e
restablecida por el tratamiento del eminente médico méxicano, regresa a su casa.
Sentimos la ausencia de nuestro excelente amigo el

JUNTA DE CARIDAD DE SE~ORAS MEXICANAS
La asociación de señoras que lleva este nombre,
está trabajando con gran actividad en el arreglo de una
Kermesse, que tendrá lugar el 19 del presente Agosto.
Por los preparativos que se han hecho y por la animación que se nota entre las socias, no dudamos que resultará muy lucida.
Deliciosos platillos mexicanos se expenderán en diferentes puestos y además, habrá una gran tómbola donde se rifarán varios objetos, así como delicados y curiosos adornos de Crochet.
Hacemos atenta invitación para esta fiesta a todos
nuestros compatriotas, los que no dudamos concurrirán
con agrado y de esa manera contribuirán a aliviar muchas penas y a enjugar m uchas lágrimas.

de qut: hemos haulado, la va a proporcionar los medios
necesarios para su. ropa de invierno.
Ya no se diga de las personas &lt;Jtte tienen que vivir
exclusivamente del producto del trabajo de sus manos,
que con mil sacrificios han comprado la habilitación de sus
co.,turas, ya sean piezas de ropa interiur, ya mantelitos,
servilletitas II otras labores y dcspué~ de trabajar con tarea encuentran dificultades enormes para la venta de estos
objetos r tiene, por último, que realizarlos a un precio tan
bajo, que apenas cubren los gastos que han hecho para
los mattriales, y estos objetos t•stán tanto más depreciado~. cuanto mayor sea la urgencia que sus duei1as tienen
para venderlos. por la conocida ley de la oferta y la demanda.
La agrupación ele rhmas organizadoras del "\\'oman's
Exchange" se proponr pubt;car, en su oportunidad, las
basrs y reglamentos •k esta institución. así como las explicaciones que ~can nece~arias para que el re,ultaclo de
sus rsfucrzos n·dunde en beneficio de todo el público y
muy especialmente de la~ personas que necesitan ,·ivir
tlc sus trabajo~ manuales.
Segím dijimos en nuestro número anterior. la agrupación de St'ñora5 ,¡ue están organizando el "International
\\ oman's Exchange," \'Criticaron ekcciones de una Directiva Provisional, y la cual quedó formada como sigue:
Presidenta. Sl'iiora Luz G. Cosío de López; Primera Vicepresidenta 1lrs. Frank Paschal; Segunda \'icepresidenta,
Urs. Jos. eDutz: Secretaria. Mrs. I,eo. Frisbic; Tesorera,
1fos Annie Sullivan.
Se nombró también una comisión para la formación
de los estatutos que han de regir a dicha Institución.

Doctor Garza Góngora, si lún lo fel:citamos por el éxito
de su viaje.

DEFUNCION
Hemos recibido una rsquela fúnebre que da la noticia dolorosa de 1a muerte del ~eiior Lic. Amado González.
CI Lic. González era un honorabilisimo caballero perteneciente a la distinguida sociedad de Tamaulipas. Fallecii,
c·n t,I onterrcy y su nmntc sert1 sentida por todos los que
conocí~ron sus granc¡es prendas. Paz a sus restos.

¡IMPORTANTE!
¡IMPORTANTE!
Tengo el gusto de poner en conocimiento del público, que acabo de recibir una corta cantidad de los exquisitos dulces de Morelia (México) conocidos vulgarmente
con el noml,re de "Ates" (Membrillates, Guayabates, Naranjates, etc., etc.) Como en la actualidad los artículos
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Nuestra vida ha sido de luchas, de privaciones, y de sacrificios. Como nuestro programa no era mercantil sino patriótico, como no nos guiaba la idea del lucro personal sino la del prestigio de México, no extrañamos las dificultades que han erizado nuestra senda. To do lo contrario: sabíamos de antemano, que nuestra misión era la de luchar tenazmente, y la aceptamos sin vacilaciones y sin temores.
El bandidaje nos cerró el mercado de la Patria; el temor de que nuestra publicación fuese suspendida de
un momento a otro, por su ac:;titud francamente nacionalista, hizo que el mercado de los Estados Unidos, nos
mirase siempre con desconfianza y con recelo. Y entre la duda de aquí y el rencor de allá, hemos llevado una
vida precaria e incierta. Sin embargo, a pesar de las dificultades económicas, acrecentadas por el alza inmoderada del precio del papel, metal de linotipo y d~más objetos de imprenta, tenemos el orgullo de haber ostentado nuestros ideales en los momentos más difíciles, y de haber enarbolado el estandarte de la Patria, en los
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Porque su sección editorial me parece juiciosa y pa"REVISTA MEXICANA" es mi periódico predi·
:ri6tica, y es la que mejor orienta el espíritu nacional en lecto, por su Sección de Charadas, Anagramas y demá@
~,toa difíciles · momentos.
acertijos, con los cuales paso entretenida los ratos . de
aburrimiento.
Y añade la madre:
Porque su lenguaje es mesurado, decente y propio
Y entonces dicen los niños pequeños:
~ara ser leído en familias. Además, su sección de modas
A nosotros lo que más nos gusta es la carátula
muy interesante y me sirve extraordinariamente en el
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Que
linda
es! Siempre trae el retrato de un héroe o la
ltogar.
ilustraciéu
de
un monumento mexicano.
Y dice el hijo mayor:
A mí me gusta porque en sus páginas se hace siemY dicen todos en coro:
ore el elogio que México se merece. Siempre consagra
"REVISTA MEXICANA," es el mejor de todos
tlabanzas a nuestros héroes.
los periódicos.
Y continúa el segundo:
-El Padre:-Por su orientación moral.
A mí me encanta porque trata con detalle las peripe-La Madre :-Por su decencia.
das de la guerra Europea. Sus crónicas son siempre atrac-El hijo mayor:-Por su patriotismo.
'ivas e interesantes.
Y sigue el tercero:
-El segundo :-Por su imparcialidad.
A mí lo que más me gusta son los artículos "Desde
-El tercero :-Por su ingenio.
fauja" los "Tópicos del Día" y las cartas de Quasimodo,
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Abominable Metrópoli.-50. El Molde Americano.-60. El Rebaño de Panurgo.-70. Los Timos de Acá.
--80. Sobre el Mismo Tema.-go. Siguen los Timos.-10. Home Sweet Home.-n. Home Sweet Home,
concluye.-12. Combination Salad.-13. Si Lincoln Resucitara.-14. El Lado Bueno.-15. El Porvenir de
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de un ¡usto refinado y exquisito.

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Todos en coro:
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SECCION RECREATlVA RfVISTA MfXICANA
Problemas correspondientes
al número 46.-Resoluc~ones.

Metatesis propuestas por la señora
Elisa G. de Longoria.-lrma. rima,
Mari.-Elisa, Elías.-Saldo, solda.Plano, nopal.
Fueron resueltas las dos primeras
por Francisco Guerra, hijo y P. K.
Dor. Las otras dos no fueron resueltas por nadie.
Refrán-Charada.-La ocasión hace
al ladrón.-Fue resuelta por Francisco Guerra hijo, P. K. Dor, Elida G.
de Falcón y Delfina y Ercilia Rivera.
Charadas.-Soldado ,Caracol.
Fueron resueltas ambas por P. K.
Dor, Delfina y Ercilia Rivera, B. Chavez y Francisco Guerra hijo.
Elida G. de Falcón resolvió unicamente la primera.
Problemas propuestos por la señorita l sabe! N' oriega.

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Este automóvil es famoso por su fuerza,
la extraordinaria fuerza que desarrollan sobre las
ruedas posteriores las válvulas en las cabezas de los cilindros.
En los "records'' de carreras ha quedado comprobado que esta clase de válvulas son al mismo
tiempo las más poderosas y las más económicas. Y causa asombro a los Ingenieros mecánicos que
este sistema valvular, que en otras máqinas cuesta miles de dólarés, ,en el automóvi.} "INTERSTATE"
se obtenga por la reducidísima suma de $ 850.00
y tendremos el gusto de mostrarle la ventaja del

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sobre los demás automóviles de su precio.

"INTERSTATE"

'!fo olvide Ud. que los únicos Agentes de esta prodigiosa Máquina en el Sur de Texas, somos
nosotros.

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CICERO AUTO CO.

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VISITENOS UD. HOY MISMO

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                    <text>R EVISTA M EXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
VOLUMEN III;

.

.

. PRECIO: DIEZ CENTAVOS.

}

'

NUMERO

1

Y LA SILLA ...... ¡SIGUE AGlJARDAXDO!

1

..

48

.

�•

REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado
SNTERED AS SECOND CLASS lfATTER, OCTOBER 25, 1915 AT THE POST OPPICB
OP SAN ANTONIO, TEXAS, UNDER THE ACT OF MARCH 3, 1897

Volumen IIl.

San Antonio, Texas, 6 de Agosto de 1916.

Número 48

LA REIVINDICACION DE MEXICO

I

r

.,•

Mr. Charles Evans Hughes ha roto su silencio pr_olongado con un discurso triunfal. La pieza oratoria pronunciada por el Jefe del Partido Republicano, la noche del
31 de julio, evoca los tiempos brillantes de la política
norteamericana, cuando los portavoces de la opinión pública se llamaban Daniel Webster y Henry Clay. Es una
oración honrada en el fondo, serena y concisa en la forma, contundente y definitiva en la argumentación. Al
leerla se adquiere el convencimiento de que Mr. Hughes
tiene razón cuando asegura que el Partido de Lincoln ha
resucitado.
Este discurso, que para los Estados Unidos es una
legítima esperanza, para México es una completa reivindicación. Se confiesa en él, por boca del más alto representante del Partido Republicano, que nuestra Patria desventurada ha sido la víctima de los colosales desaciertos
de Mr. Wilson; se devuelve a las gentes del antiguo régimen la aureola de honorabilidad que les había sido arrebatada y se aconseja al Pueblo de los Estados Unidos que
repare tanta injusticia con una política de fraternidad y
de concordia. Si estas declaraciones son ratificadas en los
próximos comicios de Noviembre, la Historia las recogerá
como el "mea culpa" de toda una Nación.
Desde hace tres años, México es un campo de experimentación para las lucubraciones sociológicas de un
teorizante de gabinete. Y todo ha sido devastado. Se
sacrificaron vidas con la frialdad con que se gastan las sales de un laboratorio; se destruyó la riqueza nacional como si fuera el coplbustible destinado a calentar una retorta; fueron expulsadas del país las gentes de honradez
y de cultura, y se ensayó convertir a los bandoleros en
Generales y a los ladrones en Estadistas; y luego, ante el
estupendo fracaso, se arrojó la responsabilidad de lo sucedido sobre México, cuyos antecedentes de turbulencia,
arrojaban en su contra presunciones tremendas de responsabilidad.
Enfrente de tamaña iniquidad se alzaron primero la
voz del ex-Embajador Henry Lane Wilson, en defensa de
nuestra Patria desventurada; más tarde el ex-Secretario
de Estado Eliuh Root fijó con lógica indestructible las
responsabilidades de la Casa Blanca, y hoy, el Jefe del
Partido Republicano, quizás el futuro Jefe de los Estados
Unidos, resumiendo todas las defensas, se yergue ante
su pueblo para ratificarle que la culpa de la destrucción de México no cae sobre nosotros los mexicanos sino
sobre el Gobierno de Mr. Wilson. Y esta confesión, por
venir del Representante supremo de la gente que más vale
intelectual y moralmente en los E. Unidos, es la mejor
reivindicación del prestigio y el honor de nuestra Patria.
Nosotros no hemos pedido a la Unión norteamericana sino justicia. Sí! Una justicia parcial, embrionaria,
derivada de la fuerza si se quiere, pero justicia. Cuando
Bismarck dominó a la Francia en 1871, la obligó a ceder
la Alsacia y la Lorena y cinco mil millones de francos;

pero en cambio no le infirió la ofensa de tratar con los
canallas de la Comuna. Celebró los tratados de paz con
Luis Adolfo Thiers y Julio Favre que a pesar de los rugidos de la plebe insolentada y ebria, eran los representativos justos de la nacionalidad francesa. Bismarck fue
implacable en las indemnizaciones pero fue justo al tratar
con quien debía de tratar. Una justicia así es lo único
que reclamamos de los Estados Unidos: que no siga confundiendo a nuestra Patria con esa cuadrilla de bando,.
!eros mil veces más infame que la ·Comuna de, Francia.
Mucho ha repetido Mr. Wilson que respetará la integridad de nuestro territorio; pero eso no basta: es preciso que también respete y reconozca la integridad de
nuestra alma.
México es un gran país, con pensadores profundos,
con artistas inspirados, con políticos sagaces y con diplomáticos ºsutiles. Y la responsabilidad máxima del Gobierno de los Estados Unidos consiste precisamente en
haber desarmado moralmente a todo lo que en México
constituía fuerza intelectual y moral, para entregar la SO•
beranía de la Nación a un grupo de hombres que sola~
mente tienen capacidad para el crimen. Es una gran injusticia estar tratando con Carranzas y Arredondos los
problemas fundamentales de un país que puede ser representado por Rabasa, de la B,arra, Gamboa, de la Fuente,
Alcocer, Tamariz, Botello, Moheno, Esquive} Obreg6q,
Reyes, Garza Aldape, Flores Magón, Vera Estaño}, y tantos más que a pesar de sus errores políticos pueden llevar
con dignidad la voz que sintetiza las aspiraciones y loa
ideales de la República.
El gobierno de Mr. Wilson ha preferido entrar en
relaciones con la Comuna. Bismarck no se atrevió a inferir tamaño agravio al pueblo que había humillado a Alemania doce lustros antes con los esplendores de la leyenda napoleónica. Y lo que no hizo el Canciller de
Hierro con el tradicional adversario, lo hizo el Gobierno
de Mr. Wilson con una nación amiga, que además se merecía las consideraciones debidas a la debilidad. Por eso
su política entraña una inmensa injusticia. Por eso el
discurso de Mr. H ughes significa una amplísima reparación.
Los mexicanos ilustres que se encuentran en el destierr.o, deben hacer todo lo posible por confirmar la opinión del Jefe del Partido Republicano, relativa a que México no es culpable de sus desgracias. Y al efecto deben
congregarse en derredor de la bandera de la concordia.
olvidar resentimientos, sacrificar intereses y prepararse a
curar las heridas de la Nación. México no es Villa ni Carranza ni Zapata ni ninguna de las hordas desbocada•
que asuelan la República. Entonces, ¿dónde esti el espíritu del país? El alma de México se encuentra en el
grupo unificado y fuerte, desposeído de mezquindades y
egoísmos, que sólo aspire a la reconstrucción de la
Patria.

�DESDE JAUJA

Hay .un señor 1faraboto que dirigiéndose a los soldados, comienza así: "Ellos van por el sendero de la vida
-~u.do rosos Y enigmáticos,'' lo cual es una verdad: enigmat_icos, por~ue ~ara ellos es un enigma lo que andan
h~cie~do los mfelices; y en cuanto a sudorosos, ya lo habta dicho la voz callejera: "Los de la sudorina.''

EL FLORILEGIO REVOLUCIONARIO

A ~sta verdad hace dúo la de un señor Francisco
Saenz, quien se limitó a coadyuvar con un soneto cuyo fi.
na! es este: ''Por el sublime liberal Carranza-que nos
abre la_s pu~rtas de la gloria." El último verso es de
una evidencia deslumbradora; porque si los muertos de
hambre a favor ~e la libertaria. no entramos en la gloria,
es que para nadie hay salvación posible. Si como liaraboto ~ Saenz. todos los poetas dijeran la verdad, ¡cuánto
ganana en prestigio la clase, bastante acreditada como
embustera y falaz!
TodaYÍa hay u1t ter~ero que también dice una gran
verdad , muv
, por ¡os ant1-carranc1stas:
·
·
: repetid a }a
el vate
urado, ~Ulen encomiando a los de su credo, exclama
i Del tr'.unfo de la causa responde Yeracruz !'' Ciertamente. _si no viene lo del 21 &lt;le abril de 1914 la "causa"
¡no hubiera
, tenido tal vei el "efecto" q ue t m.'o. ·L
1 o que
~ pasana a Jurado si ante l ' XO :.\filitar constitucionahsta, se le juzgara por esa declaración!
.E'.1 cambio, un señor de Albornoz, sin despojarse de
su arab1ga vestidura, nos suelta esto. hablanrlo de don
Venus·
· · y la matanza-la paz
. · "Y e n vez d e¡ extermm10
bendita en los hogares crea-y con él la nación tranquila avanza"
· ¡a capucha y los pliegues del al· A penas baJo
bornoz, cabe decir eso públicamente. :.\lás acertado, aunque menos productivo, habría sido exclamar: " Y en vez
de la ventura Y la bonanza-hasta el divorcio en los hogares crea-y con él la nación se va de panza."
" . ~llá por ~as ~ostrimerías del libro, se oye otro
g'.ito, que meJor tuera rugido, por ser León Osario
quien lo lanza. Se pone el hombre rabioso con esa mezcla de oso Y león Y exclama: "\'oy a lanzar mi grito de
combate-y segando cabezas como pasto ..... " y me
~ong? a considerar que si él "come pasto" hallándose
al pie de la vaca lechera," ¡ qué será de los distanciados
de~ ubre!
·
Figura un Salvador Escudero. que para justificar su
nombre de pila, salva las reglas rítmicas, y en calidad de
escudero padece cojera de verso, que no le permitirá ir a
buen paso_ tras de su amo y señor. Lo digo porque toma
por decas1labo este renglón: "Era sándalo v el hacha
p~rfumaba," que tendría doce sílabas. aun cua1;do se opusieran todos los salYadores y todos los escuderos.
n don Esteban Larraíiaga, coopera diciendo muy
regoc;Jado, con aires de jarabe tapatío; "Demos coscorrones a la Aristocracia-con la pandereta de la libertad."
Como :oscorrones era poco dar a la aristocracia. se llevó
la prodigalidad hasta darle el pasaporte del destierro, qued~n.do los de la pandereta con una pesada labor encima:
vigilar de cerca las residencias de lujo, para luego entrar
de lleno al dominio legalista de ellas.

A 30 de Julio dt 1916.
Mi muy querido colega:
Te escribo desde la metrópoli de Jauja. donde en·
contréme con una novedad de carácter literario, a la cual
me propongo dedicar íntegra mi trigésimaséptima epístola. c:ue seguro excederá de los límites habituales, porque
el asunto lo merece.
Mi especial interés por todo lo que produce el cons~itucionalismo, ya sea de índole oficial, como los decretos,
ya privada, como "las elucubraciones de los modernos cerebrales." me llevó a enterarme de que acababa de publicarse aquí. con sello de la Secretaría de Relaciones, un
''FLORILEGIO DE POETAS REVOLCCIONARIOS."
Adquirí un ejemplar, y desde la cabeza hasta el rabo;
esto es, desde donde se !ee "Este libro fue impreso bajo
los auspicios de la Revolución Constitucionalista'' hasta
la relación de ''Obras Revolucionarias" que aparece en el
forre a mano derecha, car,; exterior, me atraqué de lectura literaria. no sin recre.irme previamente en la artística
!ira que figura en el propio forro, cara exterior, a mano
izquierda. como demostración gráfica de que estos tto·
vadores no andan con tapujos, sino que ponen a la vista
el instrumento de tortura
"El Florilegio" está dedicado "Al Glorioso Ejército Constitucionalista ;" recogió los materiales el poeta
Juan B. Delgado, con el mismo primor con que antaño se
regocijaba loando a la matona y sus colaterales, y colaboró en la obra, la cual ha sido editada en Abril del año que
corre, y lleva Prólogo de un seí10r A. Velázquez López,
quien hace esta confesión poco lisonjera: "Me gusta el libro para los pueblos esdavos," que no sé cómo escapó a
la vigilancia del coleccionador. Ostenta el volumen los
retratos de Madero y Carranza, y rompe la sinfonía bélica con un "Grito de libre" lanzado por Salón el de Nicaragua, al cual sigue otro "Grito" de Heriberto Barrón,
político de ex-filiación reyista, que . lo remata con este

apresuré a adquirir, supe que don Rafael, además de ve·
nerable masón. es venerable anciano, muy remirado en su
persona. Por cierto que hasta 1910, la pomada húngara
que usó para enderezarse el bigote, fue comprada con sus
bien ganados emolumentos de oficinista gubernamental.
Dicen que estuvo en la ínsula de tu nacimiento, cuando la
regía don Bernardo, a cuya benéfica sombra se cobijó el
octogenario cuanto zalamero poeta. ¿ Crees tú que esto

ágonico lamento:
"¡ Baja hasta el hombre que humillado gime
y dale pan al que agoniza de hambre!"
iamento que más parece jaculatoria al Primer Jefe Encargado de la Fábrica de la Gazuza Nacional.
Cualquiera supone que si esto empieza a gritos,
acabürá a sombrerazos. Y no supone mal; porque el lector tiene que espantarse aquella turba de abejorros líricos
que en número de 37 zumban en torno de don Vcnus,
del Manco Glorioso, de Pablo Carreras ZONZALEZ. y
de otros idolillos de menor relieve en el templo democrático.
Santos Chocano, el vate del Perú. era inevitable en
este grupo. y a mucho honor tendrá codearse con trovadores del vuelo de Silvino M. García, quien. según me
cuentan, se dedicaba allá en la frontera al oficio de plomero. lo que ya demostraba sus aficiones a manejar el
plomo, sólo que entonces bajo la forma higiénica de tubos de drenaje, y más tarde bajo el aspecto mortífero de
los balines, cambio que le ha valido el águila del generalato inc;utador. borrado el recuerdo de su ex-filiación de
Club popular, idéntica a la de Heriberto.
Un señor Rafael Nájera rinde homenaje al "Ilustre
desaparecido Maclovio Herrera;" y por informes que me

impida
''Clamar contra la férrea dictadura
que esclavizado al pueblo mantenía
del servilismo en la mazmorra obscura"
como consta en el homenaje al difunto Maclovio? Pues
si tal crees, no harás otra cosa que reafirmar tu marca de
reaccionario y traidor. Y perdona la franqueza.
De Aureliano Ramos. colaborador que se prodiga
en el "Florilegio.'' me cuentan que también sirvió en ca·
lidad de escribiente de la Secretaría de Gobierno del General Reyes. cuyo nombre ha tenido la gloria de vituperar
después en señalada muestra de gratitud. Ahora se con·
sagra a la veneración de otros Generales-Obregón y Pa·
blo Carreras-designando al último como "Un modelo Ba·
yardo y sin rival paladín." Los versos, que no dejan de
ser valientes ( como para ponerle la muestra al agasajado
militar) ofrecen otra valentía mayor: la de honrar con
los epítetos de "Crapulosa," "Desnuda" y "Desgreñada"
a la ciudad de los palacios incautados. donde alienta y se
solaza la musa de este poeta agradecido.
También figura Chelino Dávalos. cuya prosopopeya
ministerial no se desdei1a de ir de bracero con un Señor
Juan J oachín, apellido que suena lo mismo a interjección
que a estornudo.
José Inés Novelo fue parco; modestamente contribuyó con una décima que en su encabezado tiene las tres
efes: se titula ''Frente al edificio de Faros." Por lo exiguo del canto tomaré copia: "De este faro que es estrella
-que conduce al navegante,-como pupila brillante-que
chorros de luz destclla;-como antorcha blanca y bellade límpida claridad-dirá la futura edad-en un coro de
alahanza :-desde aquí encendió Carranza-la luz de la
libertad."
Por lo transcrito se infiere que el homónimo de la
monjita que cautivó al Tenorio, lleva apellido casi simbólico: K O VELO: porque a pesar de que se echa por delante faro. estrellas. pupila, luz. antorcha y claridad. NO
VE LO que don Venus ha encendido por otro lado: pues
quedan fuera de cita: campos. ciudades, estaciones. haciendas, y sobre todo. el hambre, que es un fuego devorador.
Bastantes colaboradores tiene el libro, muy conocidos en su sección domiciliaria. pero que antes no ha·
bían salido a flote prohablemente por haber estado postergados en la sombra debido a las crueldades de la dicta·
dura, impidiéndose que derrocharan el divino resplandor
de sus concepciones poéticas. Mas ya quedaron incorporados en la Antología lírico-preconstitucional, para gloria y prestigio de la incautada Jauja; y es justo que aquí
tengan también su mención, aunque acaso no será tan honorífica. Permíteme, pues, que del "Florilegio'' no deje
"paladín con casco". No siempre ha de ser "títere con
cabeza."

!.
•
r -

f".··· -

Y

Arturo Beteta aporta su ''Homenaje a Carranza."
¿No te suena esto a furibundo paladín
del rev1smo?
·No data ran
· d e entonces 1as relaciones
·
·
é'
Beteta·C.arranza? Por lo demás. el estro es brioso. Bastan~e ma~ ~ue el de Brioso y Candiani, quien dirige al
ª.ntiguo reg1men el reproche ele haber convertido "el sofisma en el pan de cada día." Esas conversiones se hacían
para eng~ñar al pueblo. dándole alimento y quitándole
dem?crac1a. Ahora que va a la inversa. no hay más conversiones que las de fracasos en éxitos.
i Be teta'. i Be teta!

Rodrigo Cárde1ias viene con la vieja canción de
que e.l obrero trabaje; y habla del surco, del grano, de
las vides Y de l?s . racimos .. ¡ Quimera, nada más que
quimera! Lo practico es deJar las vides abandonadas

'

levantar el grito y correr ..... aventuras. Dígalo el Patriarca.
. Otro que canta a los obreros es Santiago Moreno
Y dice que "la bandera de Carranza-es redención y e~
amor," pero no aclara_ si este amor es amor a lo ajeno,
Y acaso conviniera salir de la duda "que es un tormento
cruel."
E;1 el mismo suplicio nds deja Francisco Padilla
González, cuando en una invocación a la sangre derramada, exclama: "Que se vierta y que vaya salpicando-el
rostro de esos. Judas y Caínes-que con cinismo singular,
nefando-se disfrazan de egregios paladines-sembrando
la deshonra Y la desgracia. ¿ Porqué serán tan obscuros
Y anfibológicos algunos poetas?
.
Se apellida Lazo uno que les echa mangana a los
tiranos. Y para demostrar que "hay tela", saca algunos
tra~os al sol, tales como la blusa, el andrajo, la túnica, la
lev.1ta Y hasta la chistera. Del sombrero texano y del
hu1cl~ol, representativos de la libertaria, ni una palabra.
¿ Sera por que en el andrajo está el símbolo?
Alfonso Cravitoto dice: "la más divina gracia-que
~ los hombres Dios plugo conceder, fue la audacia" ....•
Sobre todo, en culto de la democracia, como lo sabemos
por nuestra desgracia.
Becerra se apellida uno que acordándose de la fa.
milia, dedica versos elegiacos a don Jesús Carranza (Q.
D. D. G.)-Estas iniciales deben interpretarse conform~ al ritual: QUE DE DIOS GOCE. Lo advierto pa·
ra evitar esta otra interpretació\-i: QUE DISPUSO DEL
GANADO.
Un Florencia \' alencia llama a Don Porfirio "El
llorón de Icamole," apodo que por oler a polilla no es digno de un P"~ta renovador; pero Valencia no se atreve a
hacer uso áe la prerrogativa de las reformas comprendidas en el Plan, a diferencia de Agustín \Talero Menéndez
que sí se aprovecha del privilegio, rimando "insolente';
con VEINTE.
En un Canto a Querétaro, durante la permanencia
del P~imer J~fe en la histórica ciudad, al poeta Antonio
Guzman Agu1lera, se le escapa esta alusión de· tinte reaccionario: "Aun hay sombras malditas y traidoras-en tu
cerro inmortal de las Campanas."
.A .''l.,'n Español'' se le admitió también su granillo
de incienso, no sé si para que el "Florilegio" fuera exc.lusn·amente nacionales. o para hacer ostensible la simpat1~ ~ue el carrancismo tiene a los iberos, probada con
placidos despojos, dulces asesinatos y diplomáticas expulsiones.
Vicente Escobedo dedica a los reaccionarios una de
sus poesías, y en un arranque fraternal exclama: "Todos
somos hermanos;-pero son muy distintos loi caminos :Nosotros somos sanos" ..... Y por el último verso se ~ntera uno de los horrores a que conduce el no evitar
cacofonías en la métrica.
, . "Las. Querellas del Preso" titúlase un romance de
Feltx Mart1nez Dolz, romance altivo y gallardo a lo Duqu~ de ~ivas. Véase la muestra:-"Fuí aprehendido ha
qmnce d1as-por un bárbaro sayón-y con cinco conterraneos-y un individuo español." Agrega que lo habían
acu:ª?º de re~elión; pero esta resultó calumnia; porque
lo umco que hizo el angelito fue "ser desafecto al gobier·
no-de Huerta .el usurpador-al que yo públicamentellené. d.e ~probio Y baldón.'' Y naturalmente, se cometió
una 11:1qu1dad con el pobre don Félix; porque llenar de
oprobio Y baldón a un Jefe de Estado, no amerita cárcel.
i Y pensar que le quedó vida al poeta para contarnos sus
querellas! La verdad es que las crueldades del huertismo
eran atroces.
. . K ~. era de corteses loadores del carrancismo omitir
111v1tac1on a algunas poetisas para que aportaran las lu-

�t
hijos que recibieron a balazos al invasor en Abril de
ces de' su fantasla, y poner así en contacto faldas y faldo1914 o a los hijos que en Chihuahua hacen migas, sopeanes, estableciendo la alianza de sexos en el común tridas
en mélaza. con los primos.
buto. Correspondieron al agasajo varias cantoras exiHolda ::\' o,·elo-¿ qué será de Inés ?-hizo sonar su
mias que fieles a las labores de su sexo,, cogieron la agu"Hora Gris,'' probablemente para atenuar con velos ele
ja y pespuntearon estrofas. Entre estas mimadas del arte,
hruma los resplandores ele que Inés nos hablaba "Frenfigura una dama que demuestra inclinación marcadísima
te al edificio de Faros," y evitarnos la ceguera demopor la inicial labor de don Venus, cuando canta en este
diapasón: "Plan de Guadalupe-redención de parias-¡ qué
crática.
Y acabaremos con dolores-Dolores Sotomayorfeliz me siento-cuando pienso en tí!" Esta apreciable
&lt;¡ue hizo al "Florilegio'' la dádiva de un romance con e~te
cultivadora del amor al Plan Patriarcal, exhibe su nombre
filosófico ritornelo: "¡ Por qué se quedan los malos!a medias: firma Julia Fables Cantón Viuda de Palomcque.
¡ Por qué los buenos se van!" ¡ Enteramente lo mismo
Seguramente- la otra mitad del nombre se la dejó en casa.
que venimos diciendo los reaccionarios Y traidores!
Doña Laura Méndez de Cuenca. tan ceñida antes a
Como ves. lo revolucionario de los poetas citados,
los preceptos de la retórica, rompe las viejas ligaduras
que llevan EX en su filiación. es resultado efectivo de una
"Al pasar el Regimiento" de lo que llama "los soldados
conmoción intestinal padecida en ,su propio organismo.
amarillos," y en un sólo cuerpo de composición. intercala
Para el estómago-yo también haré filosofías como Loversos de 5. 7, 8, 9, 10, 12 14 y 16 silabas; demostralita,-e;iste
un verdugo implacable: el hambre, Y hay que
ción evidente de que se acabó la oprobiosa, y nos hallamatarlo sin miramiento, para acabar con todo agente de
mos en plena libertad poética.
la tiranía. Ahora me explico la jaculatoria: "¡ Baja hasta
Doña Cecilia Zadi dice que "El pueblo es siempre
el hombre que humillado gime-y dale pan al que agoniza
el mismo: voluble y turbulento." Y no sabemos si es rede hambre!"
proche por lo que hicieron con Don Porfirio, o voz de
~!ás que un "Florilegio", te parecerá esto un "ESalérta para Carranza. ¡ Estas pícaras dudas, cómo atorPl),; A LEG TO;" pero había que recorrer todo el calvario,
mentan!
para no mostrar predilecciones ofensivas.
Otra duda nos infiltra en el alma la señorita Berta
Sabes cuánto te aprecia tu amigo Y colega,
Sánchez, quien exclama en un canto a la patria: "¡ ~laldición a los hijos que te venden!-¡ }laldición a los hijos
SILVERIO . .
que te infaman!" Porque no sabemos si se refiere a los

•

SEÑORITA MARIA LUISA DUNN
Proclamada Reina en el Concl,lrso de Belleza Celebrado Recientemente en Ensenada. B. Cal.

Discurso de Mr. Hughes
Declaraciones Relativas al Gobierno Americano
~a Cuestión de México y la Guerra Europea
Del admirable discurso pronunciado por }[r. Charles

respeto al resto del mundo por el personal de nuestro Departamento de Estado y de nuestra representación en el
dencia de los Estados l'niclos h~mos traducido, especialextranjero. Ninguna exigencia de partido puede servir de
mente para "Revista Mexicana," los siguicnks párrafos,
excusa a la falta de cumplimiento de tan obvia obligación.
en los que se encontrarim íntegras las sensacionales deY, sin embargo, reconociendo ampliamente algunos acerclaraciones del eminente estadista que fue, hasta aceptar
tados nombrarr.ientos, es evidente que esta obligación no
su Candidatura, }lagistrado de la Corte Suprema de la
fue cumplida. Desde los primeros actos de la Adminisll'nión Americana. y que se refieren a las Relaciones del
tración actual, cuando en la dirección de nuestras relacioGobierno con 11éxico, a la pol ítica exterior y a la connes diplomáticas debiera haber habido energía y habilidad
ducta general ele la Administración.
conspicuas, tuvimos debilidad e ineptitud. En lugar de
ganar respeto, provocamos desconfianza en nuestra com*
petencia y dimos lugar a que fuera puesta a discusión
nuestra capacidad en cuanto a firmeza y resolución; danSenador Harding: Miembros de la Comisión Notificadora: Conciudadanos:
•
do lugar a muchas dificultades que, a haber seguido otra
conducta, habrían sido eludidas con suma facilidad. EnEsta ceremonia es algo más que una simple notificaseguida, en un gran número de casos, especialmente en la
ción. No nos encontramos aquí para contentarnos con fórAmérica Latina. en que semejante proceder era más remulas. Hemos venido para declarar, llana y categóricaprobable, y donde más deseamos fomentar relaciones de
mente, nuestra fe, nuestros propósitos y nuestras demanamistad, fueron retirados del servicio hombres de larga
das. Una congregación, con la representación que tiene
experiencia diplomática y cuyo saber y educación eran de
ésta, es un buen augurio. Significa la fuerza de estar uniun valor extraordinario para el país, sin otro motivo que
dos. Significa que el partido de Lincoln se halla restauel de satisfacer peticiones de partido con el nombramiento
rado, vivo y alerta. Significa la unidad de nuestra percepción común acerca de las más vitales necesidades nacio- de personas sin experienéia. Y en donde, como en Santo
Domingo, hemos asumido una representación especialnales. Significa que no hemos sido ni engañados ni paralizados por circunstancias anormales. Sabemos que atramente importante en beneficio de sus nacionales, esa representación ha sido traicionada con el objeto de satisfavesamos por un período crítico, quizá el más crítico que
cer a "dignos demócratas." Todo el registro de los actos
hemos tenido desde la Guerra Civil. En este período, nede la Administración, muestra sú negligencia· en lo recesitamos tener por sentimiento dominante el de la unidad
nacional; ejercitar nuestras más enérgicas facultades cons- ferente a nuestra representación en el extranjero: es un
libro abierto y los casos concretos pueden encontrarse
tructivas, el vigor y la habilidad de una América vivificaen él con toda facilidad. Es un registro de hechos por
da. Deseamos que el partido republicano, como un gran
partido liberal, sea el agente que lleve a feliz término los
los que quedan desmentidas todas las declaraciones. Es
ideales nacionales, el órgano de la expresión real del ame- ' un registro descorazonador para todos los que creen en
el Amcricanismo.
ricanismo dominante. ¿Qué entiendo por esto? Entiendo
a la nación, consciente de su poder, vigilante de sus deTómese, por ejemplo, el retiro del Embajador He1
rrick, de Francia. Ese hombre se sostuvo, entre todas
beres, erguida en el respeto de sí misma, preparada para toda emergencia, fiel a los ideales de paz, imbuida con el las alarmas, como la personificación del valor, de la templanza, de la habilidad para obrar, entre la confianza y el
espíritu de la fraternidad humana; salvaguardia, a la vez,
afecto del mundo entero. Ningún diplomático jamás ga.
del mejoramiento individual y del interés público; sosnó tan completamente el amor de un pueblo extranjero
tenedora de un sistema constitucional bien organizado, que
se adapte a los gobiernos locales sin menoscabo de la au'- Y no había mayor fortuna para este país que la de tener e~
toridad fundamental de la Nación; consciente de que la
la Capital de una ~e las naciones beligerantes un re;reestabilidad, el conocimiento adecuado y la organización sentante tan estimado. Sin embargo, la Administración
se permitió removerlo. No es lo importante que el embacompleta, son las condiciones indispensables para la sejador
guridad y el progreso; una Nación amada por sus ciuda. se llamara
.. Herrick, ni que la nación fuese Francia,
smo que atraJtmos la atención del mundo entero hacia el
danos con un fervor patriótico tal, que no permita divisiones en la alianza común ni rivalidades en su afecto.
hecho inexcusable de sacrificar el interés nacional ante
componendas de partido. Fue un sacrificio lamentable
Por ello entiendo: América primero y América eficiente.
Dentro de este espíritu contesto a vuestro requerimiento. de una reputación internacional. Y si queremos tener la
estimamos el c9nocimiento adecuado y la experiencia. ProRELACIONES EXTERIORES ·
recerla primero. Estamos en el deber de demostrar que
estimamos el conocimiento adecuado a la experiencia. ProNuestras relaciones exteriores han asumido grave
pongo
que hagamos de nuestras agencias en nuestras relaimportancia en los últimos tres años. La dirección de las
ciones internacionales, algo digno del nombre americano.
relaciones diplomáticas corresponde al Ejecutivo. De él
depende especialmente el que mostremos competencia o
RELACIONES CON MEXICO
incompetencia, que se mantenga el honor nacional o
que nuestro prestigio y nuestra influencia sufran menosLa conducta de la Administración con México, conscabo o ganen lustre. ¿ Cuál ha sido la obra de la Admitituye un intrincado capítulo de desatinos. No hemos
nistración? El primer deber del Ejecutivo era imponer
ayudado a México. Yace postrado, empobrecido, azota-

E. Hughes, candidato del Partido Repuulicano a la !'resi-

•

* *

�•

CHARLES EVANS HUGHES
CANDIDATO DEL PARTIDO REPUBLICANO
PARA LA PRESIDENCIA DB LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA

'

do por el hambre, agobiado por todos los duelos y todos
los ultrajes de una lucha interna ; víctima sin defensa
de una anarquía que la conducta de la Administración
sólo ha servido para desatar.
En cuanto a nosotros, hemos presenciado el asesinato de nuestros conciudadanos y la destrucción de sus
propiedades. Hemos creado enemigos, no amigos. En
vez de imponer respeto y de merecer afecto por nuestra
sinceridad, nuestra firmeza y nuestra rectitud, hemos provocado la desconfianza y el más profundo resentimiento.
A la luz de los hechos de la Administración no hay quien
pueda comprender sus declaraciones. Condenando la intervención, hemos intervenido de la manera más exasperante. Ni siquiera nos hemos abstenido de llegar a un
conflicto de hecho, y el suelo de México se halla manchado con la sangre de nuestros soldados. Hemos recurrido hasta la invasión física, sólo para retiramos sin
obtener el fin declarado. Es una hazaña que no puede
ser examinada sin un hondo sentimiento de humillación.
Cuando la Administración subió al poder, Huerta
ejercía autoridad como Presidente Provisional de México.
Se hallaba, ciertamente, de hecho, a la cabeza del gobierno de México. Si había de ser reconocido o no, era
cuestión que tenía que haber sido resuelta por medio
de la más sesuda discreción, pero de acuerdo con principios más firmes aún. El Presidente tenía derecho a cerciorarse de que había un gobierno, cuand9 menos de hecho; de que las obligaciones internacionales serian cumplidas, de que la vida y las propiedades de los ciudadanos
americanos tendrían la debida protección. Pero tratar
de gobernar y decidir las cuestiones internas de México,
era simple y sencillamente intervención, sin que en nada
se amenguara por negarlo. El colmo del disparate está
en hacer una intervención vacilante e inefectiva, que sólo
puede provocar rencor y desprecio; que fracasa en cuanto
a pacificar al país y asegurar la paz y la prosperidad bajo un gobierno estable. Si se cometieron crímenes, no
los disculpamos. No defendemos a .Huerta. Pero la Administración no tenía nada que ver con el carácter moral
de Huerta, si éste, de hecho representaba el gobierno de
México. Jamás podremos realizar válidamente nuestros
fines, por elevados que sean, o servir a la humanidad, con
una mentalidad torcida. En lo que al carácter de Huerta
concierne, la falsedad de los argumentos aducidos en su
contra queda demostrada por el subsecuente apoyo dado
por la Administración a Villa (cuyas características de asesino son indiscutibles,) y a quien la Administración, aparentemente, estaba dispuesta a reconocer a haber él consumado su tarea y cumplido lo que parece que la Administración esperaba.
La cuestión no estriba en haber negado el reconocimiento a Huerta. La Administración no se limitó a no
reconocer a Huerta, que había sido reconocido por la
Gran Bretaña, Alemania, Francia, Rusia, España y Japón.
La Administración tomó a su cargo el destruir a Huerta,
el gobernar la política de México, hasta negar a Huerta el derecho de ser candidato en las elecciones que la Administración exigía. ¡ Con qué asombro deben de haber
visto los mexicanos que asumíamos sus derechos para manejar sus asuntos interiores! En el verano de rgr3, John
Lind fue enviado a la Ciudad de México como el "representante y enviado personal del Presidente," ante el noreconocido Huerta, con el fin de pedir a éste su propia
eliminación! Era una misión injustificable, de las más
ofensivas para su pueblo sensible. La Administración
prosiguió encaminando todos sus esfuerzos hacia la des-'
trucción del único gobierno que había en México.
En la primavera de 1914, tuvo lugar la captura de
Veracruz. Individuos de la tripulación de uno de nuestros buquea fueron detenidos en Tampico y puestos des-

pués en libertad con una disculpa. Pero nuestro Almirante exigió un saludo, que fue rehusado. Enseguida el
Presidente acudió al Congreso a pedir permiso para emplear la fuerza armada de los Estados Unidos. Sin esperar la aprobación definitiva, Veracruz fue capturado. Se
descubrió que un buque cargado de municiones para Huerta estaba para entrar en ese puerto. Hubo, como es natural, resistencia y tuvo lugar un encuentro en que diecinueve americanos y más de cien mexicanos fueron muertos. Naturalmente que esto es guerra. Nuestros soldados muertos fueron alabados por haber muerto como
héroes en una guerra meritoria. Más tarde, nos retiramos
de Veracruz, abandonando aquella guerra santa. No habíamos obtenido el saludo que se había pedido. El buque
con municiones, que no pudo desembarcar en Veracruz,
pronto desembarcó en otro puerto y su carga fue entregada a Huerta sin oposición. Recientemente, la verdad desnuda fue reconocida por un miembro del Gabinete. Se
nos informa ahora que "no fuimos a Veracruz para obligar a Huerta a saludar la bandera." Se nos dice que fuimos allá "para mostrar a México que era sincero nuestro
pedimento de que Huerta se fuera." Esto es, nos apoderamos de Veracruz para deponer a Huerta. La cuestión
del saludo no fue sino un pretexto.
Entretanto la Administración dejaba totalmente de
cumplir su deber elemental de asegurar la protección debida para la vida y las propiedades de nuestros ciudadanos. Y es verdaderamente indigno difamar a aquellos que
tienen intereses en México para librarase de la reprobación merecida por la falta de cumplimiento del deber. Pero no cabe tal subterfugio, porque no hay discusión, porque no puede haber discusión sobre la existencia de este
deber por parte de nuestro Gobierno. Permitidme citar
las palabras de la plataforma democrática de 1912: "Los
derechos constitucionales de los ciudadanos americanos
deben de protegerlos dentro de nuestras fronteras e ir con
ellos por todo el mundo, y cada ciudadano americano que
resida o posea propiedades en cualquier país extranjero,
debe de gozar de toda la protección del Gobierno de los
Estados Unidos, tanto para él como para su propiedad."
El odio enconado suscitado por el curso de los múltiples
ultrajes perpetrados por la Administración, a la vez que
nuestro fracaso en dar la debida protección a nuestros
ciudadanos, nos han ganado la mofa y el escarnio de los
mexicanos. Examinemos el incidente ignominioso de
Tampico, en conexión con la captura de Veracruz. En
medio del mayor peligro para los cientos de americanos
congregados en Tampico, los buques nuestros que estaban en el puerto fueron retirados, y nuestros nacionales
fueron salvados únicamente por la intervención de oficiales alemanes y fueron sacados del lugar del peligro por
buques ingleses y alemanes. La excusa oficial que da el
Secretario de Marina, es un comentario extraordinario.
Nuestros buques, según parece, fueron enviados a Vera.
cruz, pero como pareció que no eran necesarios, la orden
fue retirada. Entonces, según se nos dice, nuestro almirante se encontró en este asombroso dilema: Si trataba
de remontar el río hasta Tampico, para tomar a nuestros
nacionales a bordo, el grito de "actos agresivos," según
dice el Secretario de Marina, "se habría extendido por toda la región," y "era casi seguro que habría sido seguido de actos de represalias en contra de ciudadanos americanos y que habrían sido sacrificadas algunas vidas."
De tal manera habíamos indignado a los mexicanos, que
no podíamos rescatar a nuestros propios nacionales en
Tampico sin correr el riesgo de que otros fueran asesinados. ' Y debíamos apoderarnos de Veracruz para arrojar a Huerta de su puesto, y encomendar a otras naciones
el que pusieran a nuestros propios conciudadanos fuera
d~ peligro. ¡ Qué mascarada de política internacional!

�ultraje, atrocidad tras de atrocidad, para dar idea exacta
de la verdadera naturaleza y de la magnitud de las condiciones de ilegalidad y de violencia que han prevalecido en toda la extensión del territorio."
La carnicería de Santa Isabel, la incursión de Columbus, el derramamiento de sangre en Carrizal, están
vivos en vuestra. memoria. Después de la incursión de
Columbus, lanzamos una "expedición punitiva''. Enviamos una débil línea de tropas a cientos de
millas en el interior de México, entre dos líneas
de ferrocarriles, ninguna de las cuales teníamos
permiso para usar y sin que tampoco nos sintiéramos en libertad para apoderarnos de ellas. Se
nos rehusó el permiso para entrar a las ciudades. Aunque restringidos de ese modo, la empresa fue considerada por los mexicanos como una amenaza. Nuestras
fuerzas se encontraron con fuerzas hostiles y no es extraño que nuestros hombres hayan caído en Carrizal.
¿Qué otro resultado podía haberse esperado? Virtualmente se nos ha dado orden de retirarnos y, sin cumplir nuestro propósito, nos hemos estado retirando y estamos tratando ahora de poner a salvo nuestro propio
territorio. La Guardia Nacional ha sido llamada en su
totalidad y muchos miles de nuestros ciudadanos han sido arrancados de sus ocupaciones p~cíficas para ser
llevados precipitadamente a la frontera mexicana. La
Administración se había propuesto apoderarse de Villa
y castigarlo por el ultraje cometido en nuestro suelo.
No ha castigado a nadie¡ entramos nada más que
para retirarnos y los movimientos futuros, aparentemente, serán decididos por una comisión mixta.
La Nación no tiene ninguna política de agresión
hacia México. No deseamos en lo más mínimo parte
alguna de su territorio. Le deseamos paz, estabilidad
y progreso. Debemos estar dispuestos a ayudarle a curar sus heridas, a aliviar su escasez, su pobreza, y a
proporcionarle por todos los medios posibles los beneficios de nuestra amistad desinteresada. La conducta de la Administración actual ha creado dificultades
que tenemos que vencer. Tenemos que vencer la antipatía creada innecesariamente por esa conducta y desarrollar el verdadero respeto y la verdadera confianza.
Tenemos que adoptar una política nueva, una política de
firmeza y rectitud, que será la única por cuyo medio podamos crear una amistad duradera. Pedimos a México
la protección de la vida y de las propiedades de nuestros nacionales y seguridad en contra de las depredaciones en nuestra frontera. Mucho habremos ganado si
México se convence de que no intentamos ninguna intrusión impertinente en lo que no nos concierne; pero
que nos hemos propuesto insistir de la manera más firme y más sincera en el cumplimiento de sus obligacio·
nes internacionales. A un gobierno estable, que curo
pla debidamente sus deberes internacionales, le daremos
nuestro más resuelto apoyo. Un período corto de reJUNTA DE CARIDAD DE SEÑORAS MEXICANAS
laciones en que haya firmeza, rectitud y espíritu amistoLa asociación de señoras que lleva este nombre,
so, nos hará ganar más que muchos años de vacilación.
está trabajando con gran actividad en el arreglo de una
LA GUERRA EUROPEA
Kermesse, que tendrá lugar el 19 del presente Agosto.
Por los preparativos que se han hecho y por la aniEn este país, cuya población es compuesta, y que
mación que se nota entre las socias, no dudamos que rederiva su fuerza de tod:is las razas, la seguridad naciosultará muy lucida.
nal exige que no haya burlas con los derechos ameriDeliciosos platillos mexicanos se expenderán en dicanos. Mientras mayor sea el peligro de influencias deferentes puestos y además, habrá una gran tómbola doncisivas, más necesaria es la fuerza unificada de una acde se rifarán varios objetos, así como delicados y curiot~tud justa, fuerte y patriótica. No encubrimos políticas
sos adornos de Crochet.
turbias, ni intrigas ni maquinaciones secretas. EstaHacemos atenta invitación para esta fiesta a todos
mos, con todo corazón, con todo nuestro amor, sin renuestros compatriotas, los que no dudamos concurrirán
serva alguna, por los Estados Unidos. Este es el punto
con agrado y de esa manera contribuirán a aliviar mude unión de todos los americanos. Esta es la posición
chas penas y a enjugar muchas lágrimas.
(Pasa a la antepenúltima pá¡.)

Al destruir el gobierno de tluerta, entregamos a
México a los desastres de la revolución. No trataré de
narrar la desgarradora historia de los hechos bárbaros
perpetrados, de esta orgía de sangre y desenfreno. Entonces se nos decía que México tenía el derecho de derramar toda la sangre que le pareciera bien para arreglar sus
asuntos. Y la Administración vacilaba ante el embargo
de armas y municiones destinadas a México. Por su decreto de 1912, el Presidente Taft había establecido ese embargo. En agosto de 1913, el Presidente Wilson afirmó
que juzgaba de su deber procurar que ninguna de las facciones en lucha en México recibiera ayuda alguna de este
lado de la frontera, y que sería prohibida la exportación
de armas y municiones a México. Pero en febrero de
1914, el embargo fue levantado. En abril de 1914, el embargo fue restablecido. En mayo de 1914, se dijo por vía
de explicación que el embargo no se aplicaba a remisiones
americanas a puertos de México, subsecuentemente se
desembarcaron municiones para Carranza en el puerto
de Tampico. En septiembre de 1914, el embargo quedó
levantado para exportaciones hechas por la frontera¡ por
lo que las municiones de guerra pasaron tanto para Villa
como para Carranza. En octubre de 1915, se decretó un
embargo sobre todas las exportaciones de armas, excepto
para los partidarios de Carranza. Esto es lo que se llama
una ausencia absoluta de rectitud política.
Durante algún tiempo, dimos toda nuestra amistad a
Villa. En definitiva, reconocimos a Carranza, no sobre la
base de que fuera' un gobierno constitucional, sino porque
era un gobierno "de facto."
El fracaso total para obtener protección para los
Ciudadanos americanos queda demostrado definitivamenpor la nota del Secretario de Estado, fechada el 20 de
junio de 1916 en la que describe de esta manera las condiciones que han reinado en los últimos tres años:
"Por tres años, la República Mexicana ha sido sacudida por la guerra civil; la vida de los americanos y de
otros extranjeros ha sido sacrificada¡ vastas propiedades
desarrolladas por el capital americano o por empresas
americanas han sido destruídas o están improductivas;
los bandidos gozan de toda libertad para merodear a su
antojo en el territorio contiguo a los Estados Unidos y
para apoderarse impunemente, o sin ningún esfuerzo efectivo para castigarlos, de la propiedad de americanos, mientras que las vidas de ciudadanos de los Estados Unidos
que se han aventurado a permanecer en territorio mexicano o que han regresado a él para proteger sus intereses, han sido destruídas, en algunas ocasiones bárbaramente, y los asesinos jamás han sido aprehendidos ni llevados ante los tribunales.
Sería tedioso narrar caso tras de caso, ultraje tras

te

Y LA SILLA ....... ¡SIGUE AGUARDANDO!

El Eomance de la Silla
Valedme, oh musas; que vuestro aliento
dé fuerza al mío que a punto está
de abandonarme; que en estas líneas
canto la Silla Presidencial.
Canto el origen de tantas penas,
de tanto duelo, de tanto afán,
esa manzana de la discordia
que tanta sangre nos cuesta ya.
Canto la Silla que fue el asiento
en otros tiempos, en otra edad,
de altos señores de clara estirpe

(ninguno de ellos fue "carranclán")
cuya memot:ia tiene fulgores
que a cada lustro se avivan más.
Era un gigante severo, adusto,
con entorchados de general,
de un continente que se imponía
por su gallarda severidad.
Cruces ganadas en cien combates
en su casaca solían brillar,
y en cada una latía el recuerdo

\

�de una magnífica heroicidad.
Brava presencia tenía el soldado
y de sus ojos la claridad
era cual dardo que penetraba
sin hacer daño, mas sin cejar.
¿Qué carpintero con hábil mano
talló la Sílla Presidencial,
que la hizo sólo para el gigante
de la gallarda severidad?
¿Con qué martillos, con qué formones
se hizo el prodigio de silla tal?
¡ Quién sabe! Es ello que solamente
para el gigante firme y audaz
ser parecían los arabescos
de su factura monumental.
Aguila enorme, sobredorada,
de alas abiertas, fingía abrigar
bajo sus plumas de áureos destellos
aquella testa canosa ya.
Cuando el gigante, firme en su silla
brindaba a todos austeridad,
¡ cuántas palabras admiradoras
de ajenos labios solían brotar!
¡ Cuántos elogios para el gigante
1&gt;ravo en la guerra, firme en la paz!
En torno de esa grandiosa silla
y de asaltarla, con grande afán,
continuamente se revolvían
en mascarada descomunal,
entes, enanos por sus alcances
y por sus bríos más, mucho más,
que sus miserias alimentaban
con la esperanza de gobernar,
con la esperanza de que el gigante
por fin cayese, cansado ya,
para lanzarse sobre la silla
que era su ensueño y era su afán.
Y se llamaban: Venus Carranza,
que del gigante fue chambelán,
Roque González, un mequetrefe
falto de toda formalidad;
Lalo Gutiérrez, un pobre quídam
que no fue nunca sino un gañán;
un tal Zapata, llamado Atila
por su extremada ferocidad;
un Soto y Gama, mal tinterillo
que nunca un pleito pudo ganar;
y completaba tan bello grupo
un Antoñito I. Víllarreal.
Cayó el gigante, como la encina
cae al empuje del huracán;
la augusta silla quedose sola .....•
Oh, si le fuera dado llorar
a la madera, con qué amargura,
durante el tiempo que pasado ha,
llorara a gritos pidiendo UN HOMBRE
la triste Silla Presidencial!
El grupo enano siguió en aumento
como la raza del alacrán;
todos soñaban ser los primeros
y se querían presidenciar.
Y "los enanos ya se enojaron,"
gritaba el pueblo lleno de afán,
y los enanos se revolvían
gritando mucho, robando más .•• ,

Uno traa otro, aubieron todos

hasta la Silla Presidencial;
pero ella a todos les vino grande,
nadie a su gusto pudo allí estar;
y aquella silla tan respetada,
y aquella silla monumental,
cabe sus felpas sintió los piojos
-hoy los heraldos de libertadque los Gutiérrez y los Zapatas
por todas partes suelen regar.
Ningún belitre se afianzó en ella;
aquella Silla Presidencial
fue removida, fue profanada,
sobre su felpa cayó mezcal;
Venus el simple la llevó a Ulúa,
para a su lado tenerla allá;
pero en la costa no halló la silla
otra grandeza que la del mar,
porque l?s hombres ........ eran enanos
junto a la Silla Presidencial. ...... .
Siguen las luchas, siguen los pujos,
sigue la sangre formando un mar;
Caín se yergue con gesto airado,
canalla viene, canalla va;
pero ninguno llega a la silla,
por más que todos quieren llegar,
porque la Silla les está a todos
como a un palillo le está un dormán,
como a Madero le habría quedado
la vestidura que usó Goliat.

del magno Triunfo, lo hacen tan mal:
si convencidos de su impotencia
son, en la patria, como huracán
que barre mieses, destroza surcos,
y vierte daños aquí y allá,
entronizados, ¿habría pinceles
que "graficasen" la obra infernal
de los bandidos entronizados,
de la canalla reinando ya,
de los belitres cuyas hazañas,
pregonadoras de daño y mal,
provocarían que protestara
con un rugido la Humanidad .... . ... ?

siempre esperando que surja el HOMBRE
que apague el odio, que agote el mal,
el hombre fuerte como los Juárez,
como los Díaz y otros que están
en nuestra historia considerados
como los hombres que brindan paz,
ya que la turba de los enanos
nada a la patria le puede dar.
Cuando la felpa de esta gran Silla
oprima el cuerpo de un hombre tal,
la augusta patria se habrá salvado,
de los enanos muy a pesar ..... .

Basura, teme que raudamente
cesen las iras del huracán
que te ha elevado por un capricho
hasta la altura donde hoy estás.
Fango, no intentes tornarte est;ella,
que estrella nunca te tornarás;
la estrella es lumbre; la nube es sombra,
raíz es lodo y espiga el pan.

Y el HOMBRE viene; ya su llegadt
los trogloditas temiendo están
y se preparan a combatirlo.
i Loca tendencia! ¡ Vano luchar!
Si al{uesta Silla reclama un HOMBRE,
¿por qué, Dios mío, no se lo das?
La mano augusta, la fuerte mano
que hace justicias, ¿en dónde está?
Luchad, enanos; rugid, pigmeos,
que el HOMBRE pronto llegado habrá . . : ...
QUASIMODO.

"ª

l

1

Y ahí está incólume la augusta silla,
la augusta Silla Presidencial,

DE EL ALBUM 'DIEZ PRESIDENTES EN CINCO A~OS.'

------ ·r-,--...-

Y los enanos gritan y rabian;
¡todos se quieren presidenciar!
Mas nada valen sus arrebatos,
nada consigue su ardiente afán.
La miel no se hizo para los asnos
dice el adagio viejo y vulgar ....... .
Y dando saltos la enanería
en movimiento continuo está;
los gavilanes que hay en los brazos
de la gran Silla Presidencial,
hinchan los ojos, abren los picos
y se preparan a devorar
al que de aquellos tristes enanos
hasta sus fauces se llegue audaz.
Unos se atienen, ,para encumbrarse,
a que la gleba con ellos va,
a que cantaron la Democracia ....... ,
que a todo el pueblo tiene sin pan,
a que con ellos va el cretinismo
y la inconsciencia fuerza les da;
otros, recurren al extranjero,
redactan notas, arreglan "raids,''
y ora altaneros, ora serviles,
ofrecen ...... todo lo nacional
a cambio de una potente ayuda
que les permita poder llegar
hasta las cumbres, hasta los cielos .•...... , •
¡hasta la Silla Presidencial!
Otros, luchando se quedan' mancos,
mas no se dejan de perfumar
porque hay sibila que les ha dicho
que los perfumes al cielo van;
y trabajando por ser "los amos,"
fingiendo siempre fidelidad,
mueven intrigas, ensayan tramas .•.....•
y a cada paso se exhiben más.
Y de aquel grupo, de aquella turba,
¿se puede alguno presidenciar?

¡ Dios no lo q'"eral Que si olvidado•

TU ME REIVINDICARA~
DE "CLARIDADES.''

�el Colegio y Academia del VERBO
El día dos de este mes de agosto,
',ea
el quincuagésimo aniversario de su
ENCARNADO, su Jubileo de Oro,
fundación.
, francés de origen, Don Claudio M.
El año de 1866, el Obispo de Galv
inici'ir las l&amp;b..,res educativas de la
Dubois. hizo un viaje especial a Euro
01 den de Religio3as del Verbo Encarna :en Estados U nidos y con tres de ellas,
emprendió el r~greso.
De entonces ad., la institución ha pr ido grandemente y posee en la actuaJidad uno de los más bellos sitios Je San :m10.
ceremonias, que se vieron concurridíEl aniversario fue festejado con gr
simas.
Damos a nuestros lectores varias v'

~

--,~------------r:i

e edificios

y

paisajes de la Academia.

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�Bellezas Infantiles

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NIÑA MARIA OFELIA DE LA GARZA
Hijita del Ing. Celedonio de la Garza, de Brownsville, Texas.
!_,.1'.!6'6'-"""'6'"',¿,,~,::,.·~~·;:!e;,:~'·~:SB:B:e:-S:$:S:B,~$!$~:$:,s:e:-s:e:e¡s.;B~~€-!'9::~~~~ele~*
}\~~V~v\~V'ivl'.VtVIVh,,'iVh...l · ' . IV
"

LOS VIEJECITOS
La señorita d'Outreval vivía en el .extremo de la calle de Recoletos en una casita que cubrian con su sombra
las altas torres de la Catedral. Muy -,scada, muy arrug~da no teniendo fuerza más que para arrastrarse de un sillón a otro, pasaba las horas atizando el fuego con -~us
temblorosas manos cubiertas con mitones; adormec1endose en dulces Y vagas somnolencias, en que los recuerdos del pasado le fluían al corazón oyen~o a una cotor_ra
verde que, con su voz aguda gangueaba s_m c~sa'.· las_ mismas frases: Y cuando el sol hacia el medio d1a, iluminaba
por un instante los empolvados vidrios. observando_ los
carruajes que rodaban afuera sobre las grandes y humedas baldosas.
Ella no echaba de menos ninguna felicidad, ni tenía nostalgia alguna y aguardaba su fin con la altiva indiferencia del creyente que entrevé el eterno descanso
a través de las estrellas.
No había en el silencioso salón ningúp re.Jj que
marcara la huida del tiempo.
Sola en el mundo, la última de su nombre, no contando los años que se agregaban a los años y que_ le abrumaban con su peso, la solterona éstaba reducida a la
compañía de su sirvienta casi tan vieja como ella Y de
ll,n pobre caballero de Malta, que la había adorado en

otro tiempo en Coblenza, y que cada tarde, como _un ~cvoto que va piadosamente a recitar su oficio a la 1g_les1a,
descendía cojeando desde el otro extremo de la cmdad
con su bastón de puño de oro y sus zapatos de lazos, a
tomar una taza de té y a hacer una partida de pharaón
de a dos centavos.
.
Entre estos dos abuelos, esta amistad era confiada,
apacible, tan suave como el olor de esas frí~s ·rosas de
invierno cuyos pétalos deshojados dejan sentir al menor
contacto cierta impresión de hielo.
Ellos no reñían jamás; tenían el uno para el otr~
esas delicadezas del corazón tan enternecedoras Y casi
infantiles. Se olvidaban algunas veces de su edad Y ch~cheaban exquisitas cosas, sonriendo como a lejanas visiones entrevistas en la nieve.
Silvina había llenado la estrecha habitación del señor
de Nauvicourt de baratijas que ostentaban las consolas,
de cuadros de sederías, de bordados simbólicos, de sentimentales grabados, según la moda de antes.
El caballero, por su parte, se privaba de. su rapé,
economizaba sus mezquinas rentas para de tiempo en
tiempo llevar a su amiga un ramo ~e violeta~ o un cartucho de almendras que juntos ro1an despues con sus
bocas desdentadas.
0

'·

___

--

II
Rubiera sido preciso verlos bajo el resplandor amarillo de la lámpara que cubría una gran pantalla de guipur antiguo con sus siluetas de pájaros cuya sombra se
movía sobre las paredes, sus dedos huesosos que temblaban al arrojar las cartas, y sus anteojos que se deslizaban a cada instante.
El vapor del té subía por encima de las tazas; ellos
reflexionaban gravemente, titubeaban; contaban los puntos a media voz, se animaban, se despertaban poco a poco de la alucinación de todas esas figuras que danzaban
delante de sus cansados ojos, y al fin de la partida, el
caballero aproximaba su silla con un aire desembarazado,
charlaba, aventuraba un cumplimiento sobre el aroma de
los polvos o el color de las cintas, se inclinaba, hesaba
por encima de los mitones las manos que la señorita
d'Outreval le abandonaba, moviendo la cabeza, y entonces decía con inflexiones tiernas:
-¿ Os acordáis, corazón mío, cuán cruel fuísteis
conmigo?
Ella suspiraba sin responder nada y pensaba entonces en que habían sido jóvenes, en que sus corazones habían latido al unísono, en que demasiado CO'}ueta y
demasiado romántica, había ella ele repente vuelto a otro
lado la cabeza y cantado una nueva canción.
Se acordaban de las frías ciudades de Alemania en
donde tiritaban, de las batallas inútiles, de las escarapelas blancas que prendían a los remendados vestidos de
Corte; del destierro tan largo, en el cual, sin embargo,
se había tan arrogantemente luchado contra la mala suerte; bosquejado tan tier.nas aventuras y roto muchas espadas, tanto por la buena causa como por los lindos ojos
de las bellas emigradas.
-¡ Cómo bailaba este audaz corneta de Dragones I
¡ Cómo hablaba de las mujeres con el insolente aplomo de
sus veinte años 1 ¡ Cómo sabía hacer sonar sus espuelas
en los corredores e implorar por lo bajo una cita!
Ella, ¡ cómo había sufrido y llorado para resistir a
la tentación de esta dulce voz ardorosa y vibrante que
la suplicaba, para ser la más fuerte y encerrarse en su
orgullo como en una torre inaccesible I
¡ Cómo la había él idolatrado! ¡ Cómo había deseado
cerrar con sus incesantes y deliciosos besos sus grandes ojos de terciopelo, donde por momentos ardía no sé
que luz espiritual y turbadora! y puesto que ella lo desechaba y lo ridiculizaba, con su sonrisa incrédula, puesto que ella tarareaba una copla burlesca cuando él pre' tendía supremos asaltos, él había huído y en veinte batallas había jugado su piel como se juega un luis.
¡ Qué cruel fuisteis conmigo, Silvina ! repetía él co.n
la mirada perdida en el vacío; y la señorita d'Outreval
repetía muy dulcemente:
-¿ Seríamos los mismos buenos amigos que somos
ahora, mi querido caballero?
Después, ella llamaba a su sirvienta: se dejaba besar aún la punta de los dedos, acompañaba al señor de
Nauvicourt hasta la ,puerta, y mientras él bajaba la escalera, apoyándose en el pasamanos de fierro, exclamaba
con voz inquieta y paternal:

-Sobre todo, tened mucho cuidado en el último escalón.
Pues una noche, ellos charlaron un largo tiempo,
bebieron, sin apercibirse de ello, tantas tazas de té, que
poco a poco sus ojos se cerraron y se durmieron en mitad de sus ensueños acostumbrados, la boca entreabierta y
las manos caídas y oscilando, como dos buenos viejos que
han velado hasta demasiado tarde. La sirvienta, a quien
no llamaban, continuaba su sueño en la cocina. Las bujías se consumieron hasta el candelero: el fuego se apagaba.
El día penetraba entre las cerradas persianas; los pájaros cantaban en los árboles del jardín, y de repente el
repique que anunciaba la primera misa, la misa de los
sirvientes, de la gente pobre, estalló fuera, concluyendo
bruscamente en una lluvia de notas agudas y sonoras
que sacudió los vidrios. La calle se despertaba. Los carros de los hortelanos descendían a gran trote por la plaza del :Mercado.
La señorita d'Outreval entreabrió los párpados, ·se
estiró, bostezó y dió un gran grito de estupor al ver al
caballero que roncaba apaciblemente en el fondo de su
sillón con la peluca al través y la corbata desatada.
El grito hizo enderezarse sobresaltado sobre sus poco seguras piernas al Sr. de Nauvicourt.
Se miraron con un azoramiento cómo de culpables
a quienes un marido celoso acaba de sorprender y que
avergonzados, no osan articular palabra.
-¿ Era eso posible?
El caballero había pasado toda la noche allí!
¿ Qué irían a suponer? ¿qué irían a decir las perversas comadres, las buscadoras de escándalos?
¡ Ella sería la fábula de la ciudad 1 ¡ Estaba irremediablemente comprometida 1 ¡ ella, la inmaculada, que
no había jamás cometido ni un pecado veniall
¿ Cómo saldría él a esa hora, en pleno día, sin ser visto de los vecinos y los canónigos que iban a Maitines?
• ¿qué pensaría la sirviente?
La pobre vieja se desesperaba, sollozaba en su pañuelo de encajes, y murmuraba con un tono lamentable:
-¡ Qué desgracia! ¡ qué desgracia 1
:Mientras tanto el Sr. Nauvicourt habiendo arreglado
el lazo de su larga corbata y arreglado su peluca, tosió
como un hombre que se prepara a pronunciar un gran
discurso, bien que mal, enderezó el torso, y muy conmovido, con entrecortadas palabras.
-Habría un medio, señorita. . . . un medio de reparar .... nuestra distracción.... decid, ¿ queréis concederme vuestra mano?
Silvina le miró fijamente y tembló todo su cuerpo.
Ellos se abrazaron dulcemente sin decir nada,
Y hé aquí por qué la señorita d'Outreval se casó a
los ochenta y cuatro años con el caballero de Nauvicourt,
y no llevará en su entierro las blancas vestiduras que hacen pensar en las alas de los ángeles y en el brote rle las
azucenas.

RENE MAIZEROY.

�¿Berónica o Verónica?

PARABOLA DEL PINO

vendaval y cantos de aves qne en él se recogieran tanEl v1eJo hidalgo don Luis había heredado ele su:, \'ictos años. escaparan gimiendo para buscar otra fronda
jos abuelos la templanza y sabiduría, algunas bnega~·
viva y lozana.
de sembradura y un pinar que empezaba delante ele rn
No quiso el hidalgo que partieran el tronco, y entero
casona, laureada en las afueras cid pueblo con un pino
lo guardó en su inmenso patio donde gallinas y gorriogrande y aí1oso.
nes lo envilecieron. lluvias lo pudrieron y ratas y carTodas las tardes acudían y se sentaban al amparo
obscuro y fragante de las ramas los am igos y discí- co1l'aS lo devoraron ....
Lo tocaba suavemnte don Luis, auscultando las populos de don Luis K o podían pasar sin Yerle y escucharh:·es entraiias: lo contemplaban sus ojos, ayudados de
le, porque era maestro y señor ele todos en la causa de
recia lente huscándole el mal que lo secara; y el úspcun príncipe desterrado. Como ellos vivían en la ciudad
ro crujido de su aniquilamiento le conmovía dolorosase congregaban a su antojo; decidían cualquier empremente. Y al cabo decidióse a que un leiíador abriera
sa; pero a punto ele realizarla se les aparecía en la meel tronco. · Sonó el golpe del hacha. astallándolo. drsmoria, el solitario caballero. majestuoso y dulce, ele hargarrándolo, y el hidalgo apartaba con angustia la mibas blancas y copiosas que le bajaban ha:;ta el magno perada tcmblándole la rnz al preguntar qué iba mostrancho. y el calvo y limpísimo cráneo en cuya cima resplanrledo la honda herida.
cía la lumbre llegada entre el ramaje del pino.
Y cavando en ella salieron chispas azules, lívidas y
Era fuerza recibir su consejo y permiso. ¡ \" siempre
el hacha se rompió.
el árbol endoselándolo como un trono ele patriarca! SenEl lciiador y el viejo caballero se contemplaron con
tían su pesadumbre y obscuridad; y hasta llegó a paregrande pasmo. Luego, i11Yestigando aiincaclamente, viecerles que el entredicho. la aprobación o censura brotaron un hierro y un trozo agudo de pedernal.
ba del ancho y venerable tro.nco, como la goma de su
Dijo el leiiador. después de larga meditación:
carteta. Y he aquí que los fieles amigos del hidalgo le
-Pues el clavo lo hincaron encendido ... v si es al
respetaban co.n grandísimo amor y murmuraban del pipedernal. debieron &lt;larle algún punto del diablo.
no del portal; de modo que, amando al monarca, vinieDon Luis, la noble barba estremecida de ira, lo.:; n]0s
ron a malquerer el trono.
.
llorosos de compasión, alzó los brazos y gritó. ¡ .\k lo
Acabado el examen y discernimiento de lo político y
asesinaron!
lugareño. don Luis les decía serenamente filosofías de
..... l nútilmcnte llamaban íos aP1;f;OS a la puertn ,le
mucho donaire y sencillez; y luego dedicaban a su buen
la noble casa. ~ o lograban ver a su jeie y maestro.
árbol palabras de gratitud y alabanza.
Siempre les decían que estaba por los campos; y don
Sí que debe de querer esta 1sombra compaiiera-lc
Luis no salía de su cámara. Pero se recibieron nuevas
dijeron una tarde;-pero también le priva de contemele que un seiíor, eminente en política y nobleza, llegaplar todo el valle, que. es una bendición para los ojos.
ba al pueblo para descubrirles y preparar los designios
Don Luis defendió a su pino, Para ver el paisaje en
del amado príncipe del destierro; y como el solitario
su inmensidad bastábale salir del abrigo y urnbria &lt;le
era el caudillo de los políticos lugareiios, y en su casa
las ramas; así, tenía valle y sombra amiga. Sin el árd.:b:a aposentarse al enviado. abrió sus puertas, y con el
bol parecíale su casa demasiado sola, desnuda y como
forastero pasó tamb¡én el olvido de sus querellas. Y
avergonzada y medrosa. Y el viejo pino. que semejaba
es que le envidiaban su dignidad de huésped de tan claoír .y agradecer esta privanza. producía una música de
ro varón; y aunque sabio y todo, el buen don Luis era
mucho apacibimiento.
Y otra tarde, por que el hidalgo amonestó a sus ami- hombre. ·
.. . Después de la recepción y comida, salieron al argos con grande severidad, sintieron ellos en su corazón
caico balconaje ele la casona.
densa y ene1niga la sombra del ramaje. Y ya lo aboEl ilustre en,·iado miraba con embelesamiento la alerrecieron como se aborrece a un hombre. Lo miraron. lo
gría y ieracidad del amplio valle y la valiente espesura
celaron ansiosos de hallarle motivo que justificase la
del bosque, celebrando el gayo verdor y lozanía de un
n\a\querencia. Las miradas de los hombres bajaron despinar joven que estaba cercano.
de las ramas cimeras a la fuerte raigambre. \"ieron en
Entristecióse el hidalgo y, con apagada voz, elijo:
la cercanía otros pinos me.(ludos y ruines, qmzas engen-Aqui delante había un pino viejo, árbol fuerte, glodrados por el frondoso del portal, y se conmovieron de
rioso, que ya protegió los solaces de mi abuelo cuan&lt;lo
lástima.
era infantico ..... ¡Y me lo mataron!
Entonces el más audaz y valido del maestro le mos-Pues desde que se secó-murmuró otro-que metró los arbolitos recientes, y exclamó: ¡Todo el amor es
dran esos tiernos y han triplicado su valer, que el granpara el vieje, mientras esos pobretes se mueren!
de se chupaba todo el jugo . . ...
Una voz logrera dijo:
-Entonces hicieron bien en matarle-sentenció el
"Si lo cortara, medraría los otros; y no faltaría
forastero. que también debía de ser sabio.-La Vicia ,se
quien se lo mercase por 30 duros."
renueva y perpetúa por el sacrificio de otras vidas, aunDon Luis se enfureció, se afligió ... :tilas supo perdoque éstas nos parezcan yenerablcs.
nar a los blasfemos. Fingiendo sumisión y arrepenti-¡ Que hicieron bien !-gritó angustiado don Luis.
miento, se fueron los amigos.
Y no pensaba en ~u árbol. Sentía dentro de su carne
y de su alma, herida de pedernal untado y de hierro en*
¿ Qué te.nía el árbol amado?
cendido. "lió a los pinos jóvenes. que parecían sonreír,
Amarilleaba, empobrecía su verdor. \' anos fueron los
dorados cíe sol. y a los amigos discípulos alborozados, cosabios y tiernos cuidados de don Luis. Desprendióse la
mo si bebiesen jugos de una \'ida poclerosa, que era la
pinocha. Y el árbol quedó raído, seco, siniestro~
suya
. . ..
Lloró el anciano oyendo los hachazos de los leiiadoPor la noche hizo abdicación de su mando y señores.
río; baj&lt;'.. al patio y besó el tronco muerto .....
En el crepúsculo se derrumbó todo el árbol, muerto,
GABRIEL MIRO.
....
con estrépito y quejumbres, como si las brisas, furias de

* *

San Antonio, Julio 3 I de

Igi 6.

Sr. l,ic. D. N' emesio García Xaranjo.-Prcsente.
:Muy estimado Sr. y amigo:
Co~1 motivo de la publicación de mi "Prefacio ..
f o 11 eto · unpreso
en los t ª 11 eres de su interesan'
.
:: p~bltcactón ''Revista :Mexicana," me ocurrió la idea de
gu1r la del famoso orador francés "Enrique Bolo,, .•
1ativa a que "Verónica."
.
¡
. ·.
' re
"V" 1 l . 1
que se ia escrito hasta hoy con
a )to-e en tal, no cle?e ser así, sino con "B'' labial.
_Ten~o la desgracia de no poseer mi biblioteca porque d1.spus1e.ron de ella los nuevos legisladores de México 1
· los e¡emen tos necesarios
1·ª sm
dY'faqu1
. en tierra extranje
•
/ l~t 1 es ;acer un estudio que valga la pena sobre el par~
1cut ar.
ero ya que se trata de algo que nos puede en· suplicar
.
dt re ener. con provecho
.
, me permito
a Ud. se digne
ar ~ab1da en su ilustrado periódico a mis ideas a cerca de
t an mteresante materia.
ralid;: dpealal b~ad_''V_eróni.ca" tal como la acepta la geneo:; 1cc1onanos de las ' d 1
con "V" 1 b · el
mas e as lenguas, es
a un . a to enta 1: y ~on ella se denomina en botánica
a } erba que tn mgles se llama speedwell C
m'
¡ b
·
on esta
C '.s;a pa a ra se nombra la suerte de capa. en el arte de
muc,.a,res, Y. d~. Gaona; Y en la Iglesia propiamente se liad a : eron1ca a la verdadera efigie del Sal\'ador del :-funo, Y esto porque la voz ''Verónica" t,
•
dos palabras. ..
,.
• es a compuesta ele
.
• vera, 1at1J1a, que significa verdadera y
g riega 1a segunda ''i
,,
·
,
. imagen
.
•
. · con, que s1gmf1ca
retrato
E
s pues denommada gráffcamente por la Igles.1 1' 1
adorable el J ,
.
ª · a magen.
el
e. esus que nulagrosamente quedó estamdel ~enzo con que le limpió el rostro la pi~dosa
e • madour, que en J erusalém se hizo llama1·
Z aqueo.

::u:e:n

~as. con el nombre mismo &lt;le! objeto que la hizo c '1 b
com.o sucede
frtcuencia aunque de diverso n10d: e
l~s rnwutos que toman el nombre de sus inventores ~ los
l iuros los clt: sus autores.
r l'ero
·· t ¿ cuál es el verdadero no111bre &lt;le la muger que
1111¡~10 e\ rostro a Jcsucristo y obtuvo su verdadera ima
gc11
' ·
. H ·' &lt;· r , cas 0 es· B~ronrca,
como lo afirma el Abate Bolo?•
la, e.,~qu1f lo q~e die~ este célebre escritor católico: En
, s . on t;renc1as, Discursos y Sermones" por el Ab t
Ennqu.e Bolo, traducidas del francés por E C O eª e
¡
· · · orman y en la , ·
da ,,'I - 1 pagma oc 10 de la primera Conferencia titula,~:, g~ as Y los galos en la pasión de nuestro Señor
)
_s~ encuentra la siguiente nota:
Escrtb1remos Berónica o Berenice Y no Verónica
en
·
Be l-o . d e adelante
.
. . L os h'istonadores
antiguos escriben•
. ~omca en . griego. En nuestro humilde juicio las
!)las d1sertac1ones sostenidas sobre 1
.
sa
de este nombre, (veáse la "R, ·-t aAescntu~a. o letras
\ ' II
· .
evi:; a rqueolog1ca" año
. ;) pudieron haber tomado una vía errad
S '
el .
a.
1, como
todo lo que va
. . .
mos a ecir lo hace suponer, Berónica fue
~n:mar: d~ Aquitania, nada ha}· de extraiio en que ella
es~g1_1:ado su nombre por el hecho de un defecto
,unc1ac1on, Jue es todavía muy común en ciertas
.' .
I eg1one~ de Gascuna v
·
.f
, ., que consiste
en pronunciar la B
como s1 uera V.

coi!

e~:

esucr~:~º·

c;~1 ~:::

s ve, pues. que ese nombre no tendrá la etimología
fa t' fe
lo:o~': ica Y extraiia que le atribuye más de un arqueóAhor~ bien, e~ u.n hecho que se encontraban entre lasl princesas egipcias Y macedonias, muchas que lleva·
· el o muy notable la hija
elb an He nombre de
. Bere mce,
sien
e crodes Antipas I. rey de los Judíos tan célebre ,
que en astronomía ' se
- llama ''la Ca be11 era' el e Berenice''as1
una constelación. ¿ Porqué dudar que ¡
.
a
ger el \ d ·
a aqu1tanesa mue J ma our tuviera el nombre de B
.
este not'.1bre, siendo tan parecido al de Ver~:~i:~ce y hque
confund1do con
. é1 • como d'ice e1 Abate Bolo? ' se aya
de
C~~;qu.1e~ diccionario que consultemos .nos respon
d'. que . eron1ca" es: ''verdadera imagen" ", b
cmal" ''suerte de
d
, ) er a me 1ni nos 0
. . c.apa, el. to.reo;'' pero nunca nos dirá
•
podrá el( c1r nmgun d1cc10nario que Ve ' .
1
muier de Zaquc·o.
romea es a

pro . A lo que se llama pues con la palabra greco-latina
, p1amente es la 1magen; pero siendo como .
tm, neutra la palabra "icon" d e: en !apio es Y fue éste: ''Verumi~ón ~. :;eguro que el son1do prosea
·
' para que la concordancia
propia; pero el vulgo optó por lo :
.•
. nuncio "Verónica ,,
. , mas sonoro y prod b
1
' o esta corrupc1011 o trastrueque se
e e a a ~U!? de las naciones extranjeras.
Que b1~n vendría encontrarme en la posibilidad
l'or consiguiente O decirn
B
.
.
consultar algun ..utor de "he
, .
de con "B'' l 1. 1 l b
,
os eren1ce o Berónica
como este hecho
rmcneut1ca sacra;" aunque d' . ,
1·ª
'
.
1ª
'
ia
!ando
ele
la
histórica
muger
de
la
tra~
es puramente erudi'c·10na¡, no consta en
los E
r
ic1on re ig1osa, por las razones ex
.
.
mamo· •·v ., · .. ·
· puestas, pero s1 la llavange tos que son sinópticos· y es r .·1
poco a lo
·
. , '
act que preocupe
~
e1 o111ca cometemos un error conf d', d 1
s comentaristas e mterpretes del Santo Evangc- . con la verdadera Imagen del S 1 1
li . ,
un ien o a
T
avaco~
o. ) o no recuerdo haber visto nada sobre el p t" 1
D
U
e d. afmo. amigo, atto. S. S.
b el
fi
ar icu ar.
No me pare
se llame
ce a sur ~ a rmar que por apropiación
a la muger compasiva, esposa del tesorero ChuIGNACIO VALDESPINO.

�Honores a un Mexicano
Tenemos el gusto de publicar dos cartas dirigida_s
al señor Obispo de Aguascalientes, D. Ignacio Valdesp1no, una, por Ja Academia Latina de Cien,ci~s. Artes _Y B~Jlas Letras y otra, por la Sociedad Academ1ca de H 1stona
Internacional, de París.
En nuestro deseo de dar a conocer cuan~o. honre a
un mexicano, porque redunda en honor de Mex1co, estamos dispuestos a publicar todos los_ doc_u~en_t,os que levanten el crédito de nuestro país, srn d1stmc10n de partidos y personas; como lo hemos venido hacien~o.
y tenemos esta disposición aun para los _m,smos -~arrancistas, si es que además de sus anales de m~autac1~11,
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Presidente Honorario: l\L Paul Doumier, ex-Minis- el Diario Oficial de la República Francesa. Honrada con
tro ex-Presidente de la Cámara de Diputados, ex-Gober- subvenciones de varios Soberanos y Jefes de_ Estado.
Domicilio Social: 50 Boulevard Samt-J acques,
nador General de la Indo China, Senador.
Comité: Señores: Camilo Flammarión, Saint Saens; París.
Beauquier, ex-Diputado; Jules Bois; He'.1ry Maret:
., . Ch. }l1. Couyba , Senador; Xav1cr de Carv
... Lo,
París, 20 de Junio de 1916.
F rap1e,
.
fY
Maxime Formont; Phileas Lebesgue; Paul 1fc11111er. ,. 1Monseñor Dr. Ignacio Valdespino.
el
Parlamento;
residente
del
Grupo
del
Arte
en
Obispo de Aguascalientes.-Méxíco.
put a do , P
.
C ·n p t
.:.tephen I.iegear&lt;l· Rnbén Darío; _Gome1 2.m º'. a1_
Monseñor y Caro Colega:
Adam; Jean Chagas, antiguo Pres1d~nte de Conse¡o M1~
Por este mismo correo tenemos el honor de enviar
nistro de Portugal en París; Mme. Juhette-Edmond Adam,
a Ud. el último número de nuestra Revista. ,
Señores Louis Pauliat, Senador; Manuel Ugar~e; Manuel
Encontrará Ud. en la página 189 un Articulo que 1:
Márquez Miembro y ex-Presidente del Co~se¡o Gene~al
concierne.
del Sena'· Henri Turot. ex-consejero municipal de Par!s;
Si desea Ud. algunos ejemplares más, estamos a su
D r. R . R'aimondi '· R. Raqueni; León Riotor. Raffestmdisposición para remitírselos. Los vendemos a 2.50 fran ·
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cos cada uno.
París 14 de Junio de 1916.
En espera del honor de su respuesta, rogamos a U~.
'Monseñor Ignacio Valdespino.
acepte, Monseñor y Caro Colega, las ~eitera_~as seguriObispo de Aguascalientes.-México.
dades de nuestra alta y respetuosa cons1derac1on.
Monseñor y Caro Colega:
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En el Seno de la Familia
Pregunta ~lguien:
¿Por qué prefiere Ud. la ''Revista Mexicana'' a los demás periódicos?
Y contesta el padre:
Porque su sección editorial me parece juiciosa y patriótica, y es la que mejor orienta el espíritu nacional en
eetos difíciles momentos.
Y añade la madre:
Porque su lenguaje es mesurado, de,cente y propio
para ser leído en familias. Además, su sección de modas
e1 muy interesante y me sirve extraordinariamente en el
ho¡ar.
Y dice el hijo mayor:
A mí me gusta porque en sus páginas se hace siempre el elogio que México se merece. Siempre consagra
alabanzas a nuestros héroes.
Y continúa el segundo:
A mí me encanta porque trata con detalle las peripecias de la guerra Europea, Sus crónicas son siempre atractivas e interesantes.
Y sigue el tercero:
A mí lo que más me gusta son los artículos "Desde
Jauja" los "Tópicos del Día" y las cartas de Quasimodo,
secciones graciosísimas que hacen reir a cualesquiera.

Y replica la hija mayor:
Yo no me puedo pasar sin leer los cuentos y las poeque publica "REVISTA MEXICANA,'' porque son
clt un ¡usto refinado y exquisito.

1fa1

Y contesta su hermana menor:

"REVISTA MEXICANA" es mi periódico predilecto, por su Sección de Charadas, Anagramas y demás
acertijos, con los cuales paso entretenida los ratos de
1
aburrimiento.
Y entonces dicen los niños pequeños:

A nosotros lo que más nos gusta es la carátula.
Siempre trae el retrato de un héroe o la
ilustraci611 de un monumento mexicano.
i Que linda es!

Y dicen todos en coro:
"REVISTA MEXICANA," es el mejor de todos
los periódicos.
-El Padre :-Por su orientación moral.
-La Madre :-Por- su decencia.
-El hijo mayor:-Por su patriotismo.
-El segundo :-Por su imparcialidad.
-El tercero :-Por su ingenio.
-La hija mayor:-Por su gusto exquisito.
-La hija menor:-Por su página recreativa.
-Los niños :-Por su carátula e ilustracionea.
Todos en coro:
¡Viva REVISTA MEXICANA!

Suscribase Ud. desde luego; nuestra direcci6n:
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REVISTA MEXICANA
San Antonio, Tex.

�Unos niños hallaron cierto día en un bartanco un objeto parecido a un hue\'O de gallina, en cuyo centro había una hendedura que le daba el aspecto de una pepita.
l',n hombre pasaba por allí, vio el objeto. lo compró
a los niños por cinco kopecks, y llevóle a la ciudad, donde lo revendió como una curiosidad al emperador.
El zar convocó a los sabios del país y les ordenó que
averiguasen si este objeto era un huevo o una semilla.
Los sabios se dedicaron a sus investigaciones, y estudiaron. estudiaron, sin llegar a descubrir la naturaleza del
objeto.
Este fue colocado en el alféizar de una ventana, lo
vio una gallina que picoteaba por allí, y empezó a picotear en él, haciéndole un agujero. Resultó,. pues, evidente que el objeto misterioso era una semilla: todo el
mundo estuvo conforme en esto y los sabios declararon
que era un grano de trigo.
Al saberlo el zar quedóse asombrado; de nuevo convocó a los sabios y les mandó que buscasen por qué era
tan enorme aquel grano de trigo. Acudieron los sabios a
su ciencia, acudieron a los libros y no encontraron nada. Por fin dijeron al emperador:
-Señor: no tenemos ninguna contestación satisfactoria que dar a vuestra majestad. Nada hay en nuestros libros que aclare la cuestión; es menester interrogar a los campesinos; t~l vez sus abuelos les hayan enseñado la manera de cultivar el trigo para que produzca granos tan grandes.
Entonces el emperador hizo que viniera un campesino extremadamente viejo, para preguntarle.
Llegó el hombre, andando penosamente apoyado en
dos muletas; no tenía dientes y su barba era blanca co·

El emperador envió a buscar al padre del v1eJo.
Se Je encontró muy lejos y fue llevado a presencia
&lt;lel monarca. El anciano se apoyaba en una muleta;
gozaba aún ele buena vista, y su barba era gris. El
emperador Je e.nseüó el grano y le preguntó lo que era.
El viejo lo miró atentamente.
Díjole el emperador:
-Padrecito: ¿ sabes para qué es buena esta semilla? ¿ Has sembrado alguna vez en tus campos o has
comprado en el curso de tu vida semilla como ésta?
-No, respondió el viejo; jamás he sembrado en mis
campos granos parecidos, ni he recolectado ni comprado. porque en mi tiempo aun no se empleaba el oro. Entonces todo el mundo comía de su propio pan, y daha
a los que carecían de él, siempre que era preciso. Ignoro dónde crece ese grano; pero he oído decir a mi pa·
dre que en su tiempo el trigo era mejor y producía granos más grandes y más numerosos. Es necesario preguntárselo a mi padre.
El emperador hizo venir al padre del viejo.
Se le encontró muy lejos y fue llevado a presencia del
monarca. El anciano era vigoroso, tenía los ojos vivos.
110 llevaba muletas. hablaba con mucha claridad y apenas se veían canas en su barba. El emperador le enseñó el grano y le preguntó lo que era. El viejo lo miró
de todos lados y después dijo:
-Hacía muchísimo tiempo que no veía un grano tan

mo la nieve.
El emperador le enseüó el grano; pero el viejo apenas veía; lo acercó a sus ojos y lo palpó con las manos.
-Padrecito, le dijo el emperador: ¿ me quieres tú decir para qué sirve una semilla tan grande? ¿Has sembrado alguna como ésta en tus campos? En el curso de
tu larga vida ¿ has comprado alguna vez granos así?
El viejo se había quedado sordo por la edad, y apenas oía; entendió confusamente las palabras, comprendiéndolas apenas, y repuso:
-No; nunca he sembrando en mis campos granos como éste, ni he recolectado ni comprado. Cuando compraba trigo, el grano era muy pequeño. Es necesario
preguntar a mi padre; quizás él sepa dónde crece la
planta que produce este grano.
¡IMPORTANTE!
¡IMPORTANTE!
Tengo el gusto de poner en conocimiento del público, que acabo de recibir una corta cantidad de los exquisitos dulces de Morelia (México) conocidos vulgarmente
con el nombre de "Ates" (Membrillates, Guayabates, Naranjates, etc., etc.) Como en la actualidad los artículos
componentes de dichos dulces, como: Azúcar, Fruta, etc.,
se consiguen en la vecina República a precios muy elevados pasará mucho tiempo para que vuelva a fabricarse
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217

Blum St. Aurelio Villanue-

grande.
Lo llevó a su boca, gustóle y prosiguió:
-Sí, es de la misma clase.
-Padrecito, dijo el emperador. dime en qué sitio y
en qué época crece esta semilla. ¿Has sembrado o recogido o comprado alguna vez granos así?
El viejo respondió:
-En mi tiempo todo el trigo era como éste, y de él
nos valíamos para hacer nuestro pan y vivir.
~Padrecito, repuso el emperador: ¿ quieres decirme
si en tu tiempo comprabais este grano o lo recolecta·
bais?
El viejo sonrió.
-En mi tiempo, dijo, nadie conoció el pecado que
consiste en coinprar y vender pan, y el oro era desconocido. Todos comían pan hasta que se hartaban.
-Padrecito. continuó el emperador, dime dónde estaba tu campo y dónde sembrabas semejantes granos.
-Emperador, respondió el viejo; mi campo era la
tierra que la Na tu raleza ha dado a los hombres. 1li campo era el suelo que yo cultivaba; e.n aquel tiempo la
tierra no era de nadie, y no se sabía lo que era de propiedad mía o tuya. Lo que se llamaba mío y tuyo, era el
fruto del trabajo de cada uno.
-Respóndeme aún dos preguntas, dijo el empera·
dar: primero díme cómo el trigo podía crecer de un modo tan maravilloso en aquel tiempo, y luego por qué hoy
es tan pequeño.
En segundo lugar, no comprendo que tu nieto se apo·
ye en dos muletas, en una sola tu hijo, mientras que tú
eres aún , fuerte y vigoroso, tu paso ligero, firme tu marcha, tu mirada viva, tus dientes son magníficos y tu voz
vibra como la de un joven. Padrecito, explícame todo esto.
-Eto sucede, contestó el viejo, porque los hombres
ya no viven de su trabajo y porque desconfían unos de
otros. Antes se vivía de un modo distinto; se vivía en
el respeto y temor de la Naturaleza. Entonces cada uno
sólo poseía Jo suyo y no tenía ninguna necesidad de Jo
que pertenecía a otro.

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E·'**··)*'K+tlli~~lo,!v~·'*~++.:i*~·tltli~ilo,!*~·'*n*+·**··;)~A~*~·'**:+:+,ffl*t,:)~,~*t,,:,l·l ifl:

El
' .
d
•
- d
.
.
• prox1mo oce de Septiembre cumplirá "REVISTA MEXICANA"
Nuestra vida ha sido d
h
d
. .
un ano e ex1stenc1a,
. .
e 1uc as, e pnvac1ones y de
'fi ·
C
ti! smo patriótico, como no nos guiaba 1 'd d 1 1 '
sacn ctos.
orno nuestro programa no era mercan1 ea e ucro personal sino 1 d 1
· ·
mas las dificultades que han erizado n
t
d
a e presttgto de México, no extraña.,
ues ra sen a, To do lo cont . . b'
s1on era la de luchar tenazmente
1
.
rano. sa tamos de antemano, que nuestra mi. .
' y a aceptamos sm vacilaciones y sin temores.

ª

El bandtdaJe nos cerró el mercado de la Patria. el tem
un momento a otro por su actitud f
. ' .
or de que nuestra publicación fuese suspendida de
.
'
rancamente nactona lista hizo qu 1
d
mirase siempre con desconfianza y con
I
y
'
e e merca o de los Estados Unidos, nos
·
rece o.
entre la duda d
•
¡
vida precaria e incierta Sin emb
e aqu1 y e rencor de allá, hemos llevado una
·
argo, a pesar de las dificultad
• ·
.
es econom1cas, acrecentadas por el alza inmoderada del precio del papel metal d 1·
'
e mohpo Y demás objetos d ·
e imprenta, tenemos el orgullo de haber ostentado nuestros ideales en los momentos más difíciles
dolorosos instantes en que casi t d 1
' : de haber enarbolado el estandarte de la Patria en los
"
o as as manos lo de Jaron caer.
.
'
REVISTA MEXICANA" pronto cumplirá un año de v·
.
:
luJosísimo, con doble número de pá .
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ida, y anuncia desde hoy, un número especial
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P. O. BOX 66, ST. A.

�(Discurso de Hughes, concluye.)

revista al curso entero de los acontecimientos: pero es
enteramente claro que dejamos de emplear los recursos de que disponíamos para evitar actos perjudiciales
y que hemos sufrido las consecuencias. No tenemos
miras ocultas y la Administración debía haber sabido la
manera de garantizar cada uno de los intereses legítimos de americanos y el pronto reconocimiento de nuestras justas demandas como nación neutral.
Nos oponemos a todos , los complots y conspiraciones celebradas en interés de cualquier nación extranjera. Más intolerable aún es el empleo de nuestro suelo
para intrigas extranjeras. Todo americano debe condenarlas. Pero en este punto también se necesitaba de
parte de la Administración la adopción de medidas rápidas, vigorosas y adecuadas. No debía haber habido
vacilación ninguna; ninguna consideración de que era
prudente o político disimular. Tal abuso de nuestro territorio exige una acción inmediata y completa. Tan
pronto como la Administración tenía noticia de complots
o de conspiraciones, era su deber ponerles fin. No le
faltaban medios. La responsabilidad por que unas continuaran no puede ser eludida por la condenación de otras.

mía. Soy partidario del mantenimiento incondicional
de todos los derechos americanos, sobre la tierra y sobre el mar.
Hemos tenido una misión clara y definida como
gran nación neutral. Nos correspondía sostener la integridad de la ley internacional; vindicar nuestros derechos de neutrales; proteger la vida de nuestros nacionales, sus propiedades y su comercio en contra de todo
acto ilegítimo. Independientemente de cualquier cuestión sobre la más brillante oportunidad para llevar la dirección moral en la defensa y en la vindicación de la ley
de las naciones en conexión con la guerra europea, estábamos llamados cuando menos a proteger los derechos americanos. Pero esto no se ha logrado. Hemos
tenido valientes palabras en series de notas, pero, a despecho de nuestras protestas, vidas de americanos siguen
siendo destruídas. ¿ Qué valimiento tiene usar las más
enérgicas palabras conocidas en diplomacia, si los Embajadores reciben la impresión de que las palabras no
serán tomadas en serio? No son, las palabras, sino la
fuerza y la resolución que se hallan tras de la palabra, lo
EFICIENCIA ADMINISTRATIVA
que vale. I.:a función primordial de la diplomacia está
en prevenir; pero hasta en esto ha fracasado nuestra cfi.
plomacia; sin duda a causa de su poco crédito y por la
Frente a todo esfuerzo por mejorar las condiciones
manifiesta falta de resolución para apoyar con actos
existentes, se encuentra la amenaza de una administralas palabras. Si este Gobierno no hubiera dejado lución incompetente. Es una idea enteramente extraviagar a duda, tanto en las ocasiones formales como en
da la de que la Democracia puede ser cumplida fielmenlas extraoficiales de su diplomacia, de que cuando decite por medio de la ineptitud. La Democracia exige el comos "cuenta estricta" nos proponemos precisamente lo
nocimiento exacto, la habilidad especializada y la edumismo que decimos, y que sostendríamos inflexiblemencación completa en sus servidores. He hablado ya de
te esa actitud, confío en que no habría habido la desla negligencia con que se ha visto la capacidad requerida,
trucción de vidas de americanos por el hundimiento
en numerosos casos, en el servicio diplomático. Desdel Lusitania. Sobre eso tuvimos una información amgracia~amente, se ha tenido el mismo desdén por la caplia; una información impresa, cierto. Más aún, conopacidad ejecutiva en nombramientos para puestos adcíamos la situación y no necesitábamos una informaministrativos importantes en nuestro servicio doméstición . específica. En vez de andar empequeñeciendo
co. Aún en lo relativo a oficinas técnicas, las exigennuestras declaraciones formales en conversaciones equícias de la ciencia se han visto obligadas a ceder ante
vocas, necesitábamos representaciones enérgicas, categóaa,; exigencias de la política.
ricas y decisivas, que todo diplo~ático y todo MinisteHemos erigido la barrera de las leyes del servicio
rio de Relaciones entiende. Creo que de este modo hacivil en contra de las impertinencias de los favoritos, pebríamos evitado los repetidos atentados en contra de la
ro bajo la Administración actual, se han dictado decretos
vida de americanos. Además, una política americana
para la creación de un gran número de plazas que han sido
firme, habría sido apoyada con toda su energía por nuesdeliberadamente excluídas del sistema de méritos adtro pueblo y las oportunidades para desarrollar sentiquiridos. Los principios de nuestras leyes sobre servicio
mientos adversos se habrían ahorrado.
civil, han sido violadas sin pudor. Somos partidarios
Es un gran error decir que la resolución de pro- de la fidelidad a esos principios y de su recta aplicación.
teger los derechos de los americanos habría llevado a Y, además, es nuestro propósito que los jefes adminisla guerra. Por lo contrario, en esa conducta descansa la trativos sean hombres de competencia especial, eminenmejor seguridad de la paz. La debilidad y la indecisión temente aptos para sus importantes labores.
en el mantenimiento de derechos expresos son siempre
Nuestros opositores prometieron la economía; pero
fuentes de graves peligros; amenguan el respeto y prohan exhibido un escandaloso despilfarro. Han sido
vocan agravios serios, los que a su vez vienen a crear un
pródigos e impudentes. Es tiempo de que tengamos una
irresistible resentimiento popular. Ese no es el camireforma fiscal. No pedimos sino un presupuesto organo de la inmunidad nacional. No solamente tenemos un
nizado a la manera de todos los negocios. Vivimos en
gran número de recursos fuera de la guerra para sanciola hora decisiva. En un sentido real, la lucha por la •
nar nuestras demandas, sino que jamás fomentaremos
preservación nacional, no acaba nunca. Debemos esla paz por ser más fuertes en palabras que en actos. No
tar imbuídos con el mismo espíritu de heroico sacrifinos habría sido difícil conservar la paz, y al mismo tiemcio que nos dio patria y que nos condujo a salvo a trapo que la paz, habríamos conservado el honor. En todo vés de los días de la Guerra Civil. Renovamos nueseste crítico período, el único riesgo de guerra ha con- tra fidelidad a los ideales pasados de libertad indivisistido en la débil conducta de la Administración. No
dual, de oportunidades para todos, sin distinción de rapongo la vida y la propiedad a la misma altura; pero la
za o de credo, de inalterable lealtad. Tenemos la visión
Administración no sólo ha sido remisa en lo que a la de una América prevenida y segura, fuerte y justa, a la
protección de la vida de americanos se refiere, sino que
altura de su misión; ejemplo de la capacidad y de la
ha sido remisa también en lo relativo a la protección
eficiencia de un pueblo libre.
a la propiedad y al comercio americanos. Ha estado
Ratifico la plataforma adoptada por la convención,
siempre demasiado dispuesta a contentarse con intery acepto su nombramiento.
minables discusiones. No puedo intentar ahora pasar

•

PAGINA RECREATIVA
Problemas correspondientes al
número 45.

Charada propuesta por Antonio Tinajero.- Cuernavaca. Fue resuelta
por Feo. Guerra, hijo, de Brownsville; Ra~uel Espino, de El Paso; Isaura Noriega, de Calexico.
Triángulos numéricos propuestos
por Antonio Tinajero.-Primero, Eloisa.- Segundo, Francia.+- Te re e r O
Nopal.
Fueron resueltos los tres por Elida
García de Falcón, de Río Grande.
Isaura Noriega, Raquel Espino Feo'.
Guerra hijo, Julia Castaño, de San
Antonio, Herlinda A. de Martínez y
P. K. Dor, de Alice.
. ...,

Anagrama propuesto por la señorita Estela Gaona.-Francisco I. Madero.
Fue resuelto por P. K. Dor, Herlinda A. de Martínez, Feo. Guerra
hijo e Isaura Noriega.
. ~uga de vocales, propuesta por Fehc1ano Mendoza.
Cuando mis labios helados
Cierren de la tumba al peso
¿ Quién los tuyos sonrosados
Vendrá a cerrar con un beso?
Cuando mi tumba sin flores
Azote el cierzo inclemente '
¿ Quién la flor de otros amores
Posará sobre tu frente?
Cuando del mundo distante
Si hay más allá-piense en tí
¿ En quién pensarás amante '
Olvidada ya de mí?

Parral, parlar.-Mora, Roma.-Casa, saca.-Rata, atar.-Las, sal.
Fueron resueltas las cinco por Feo.
Guerra, hijo.
P. K. Dor resolvió todas, menos la
cuarta; pero le dió a la primera metatesis una solución distinta, aunque
perfectamente aplicable. Den ver,
vender.
Elida G. de Falcón, resolvió todas
menos la primera; pero dio a la cuar~
ta una solución distinta aunque apEcable: Vaca, cava.
Herlinda A. de Martínez, resolvió
la segunda, la tercera y la quinta.
Isaura Noriega, resolvió todas, menos la primera.
l\fetatesis propuestas por la señorita Ofelia Gaona.-Calvo, vocal.-Labor, borla.-Tapa, pata.-Sapo, posa.
-Moro romo.-Toro, roto.
Feo. Guerra hijo, resolvió todas
menos la cuarta.
Isaura N oriega resolvió la primera,
la tercera y la cuarta.
Herlinda A. de Martínez y P. K.
Dor, resolvieron la primera. la tercera y la cuarta, aunque a esta última Je
dieron otra solución aplicable: Vaca,
cava.
Elida G. de Falcón resolvió la primera y la tercera.
Problemas propuestos por don Víctor da Cerda.

Su sufrir fue tan atroz
Que no cesó de gritar'.
Mi todo es bicho nocivo
Que fiebre causa al picar.
De él se debe uno cuidar,
Tenga o no tenga motivo.

Problemas propuestos por la señora
Herlinda A. de Martínez.
ANAGRAMAS.
Ni j todo buen Lic. reza.
Don Juan Toribio Celez.
Fr. Cisne blanco. S. U.
Lo bonito que se ríe Vigo. B. R.
Basilio Marea.
Lucas N. Prado, ríe.
Problemas propuestos por P. K.
Dor.
Recipiente.
Presidente de México.
ANAGRAMAS
, Legal es el gran peine, Fe.

ANAGRAMAS
El anillo, buen "Gini" en Roma
R. R.-Dí, ¿el mar nada tiene, eh?
Z.-¡Años!
Señor, al genio se da gloria.

l. G. Vale, te lo decía Quina. C.

z.

Problemas propuestos por la niña
l\Iaría Cervantes.

Ruy, el Agil, mi frío guerrero.
ANAGRAMAS
i Oh! ¡ El eco fijo de la risa! N. N.

Fue resuelta por Elida G. de Falcón, Isaura No riega, Raquel Espino,
Feo. Guerra, hijo, Aniceto B. Zapata ~Ianuel de Montepín, de N. York;
J ulta Castaño, Carlos B. Martínez, de
El Paso; Herlinda A. de Martínez y
P. K. Dar.
Charadas propuestas por la señorita Isaura N oriega.
Primera, Desdén.- Segunda, Metralla.
Fueron resueltas ambas por Feo.
Guerra, hijo y Elida G. de Falcón.Resolvieron únicamente la segunda
Raquel Espino Y Carlos Martínez. '
Metatesis propuestas por la señorita Isaura No riega.

Amar? dude, Rosita
CHARADAS
Te adoro tu Nell B.

I.
CHARADA
Prima dos no tres cuatro la cuarta
primera que se me pone delante, y eso
puede costarme primera y cuarta; pero el todo, buen amigo mío me ayudará a salvar el obstáculo. '

Prima segunda a una :Miss muy tercia cuarta, pero quinta me quiso porque yo era mexicano y ella quería a
un todo.

II.

METATESIS

Mi prima-cuarta, agitada,
Trepóse a una tres y segunda,
Con presteza, furibunda
Al ser de todo atacada.'

En las montañas.
Precio elevado.
Nombre de mujer.

De una tres-cuarta, al brincar
Sacóse una prima y dos.
'

Animal
Animal

�• • • , Circulaci6n de sangre.
• • • • E_n los templos.
• • • • Animal.
• , • • Tiempo de verbo.

. . , Nombre de mujer.
. . . . . En los cuarteles.
. , . . Nombre de mujer .
Charadas propuestas por la señorita Isaura noriega.

, • Parte del cuerpo.
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1916. Año 3. No. 48. Agosto</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                    <text>R EVISTA M EXICANA
SEMANARIO· ILUSTRADO
VOLUMEN III.

PRECIO: DIEZ CENTAVOS.

EL PADRE DE LA PATRIA.

NUMERO 47.

�REVISTA ·MEXICANA
.
Semanario Ilustrado
IIN'l'ltl&amp;D Al IICOND CLA88 MATTER, OCTOB&amp;R ~s, 1915 AT THE POST OlfPICB
OF SAN ANTONIO, TBXAI, UNDBR THE ACT OF MARCH 3, 181n

Volumen 111.

San António, Texas, 30 de Julio de 1916.

Número 47

¡TRAIDORES!
kl derecho común1 en la vida interior de los pueblos. sólo el homicidio y la traición a la Patria pena con la
muerte; como a los crímenes más horrendos, que reclaman la supresión del peligro levantado en contra de la
existencia misma de la Sociedad. Pero si el homicidio
lle\1a consigo esa pena es solamente cuando ha sido perpetrado en contra del padre o de la madre, o con alevosía,
premeditación o ventaja. Cuando el homicidio se perpetra con traición, cambia de nombre y no es ya calificado:
es proditorio, y en la ·escala de las infamias, pues no cabe
pena mayor, ninguna como la que acompaña a ese delito.
La traición. cuando llega a ser contra la Patria misma
no reconoce grados y tiene una sola pena: la muerte:
En la vida de relación de las naciones, es condición
indispensable para el respeto a una de ellas, para su reconocimiento como tal, su sujeción al derecho de gentes, y este derecho no tiene principios más sagrados que
loll no escritos, que forman la ley de las conciencias en el
mundo civilizado y entre los cuales se cuenta el respeto
a la fe jurada.
En las religiones, todos los pecados, hasta los más
graves y más horrendos, hallan misericordia a los ojos
de la Divinidad y el perdón mana de los labios de Cristo
más para los humildes y para los encenegados en el vicio,
que para los austeros y para los criados en la virtud. ;)Ólo el fratricidio y la traición no hallan perdón ni a los
ojos de la ley, ni a los ojos de la civilización, ni a los
ojos de la misericordia.
Y el asesinato de Santiago Ramírez, de que ha hecho narraciones pormenorizadas la Prensa de don Venustiano Carranza, es uno de esos actos.
En estos hombres no se halla la ferocidad, la bestialidad del primitifo, sino la degradación, más repugnante aún, de las escorias de la cultura.
Un animal feroz, aún todos los tigres de Bengala,
no causan el mismo daño que los microorganismos llevados en la trompa por ias moscas de los pudrideros, y sobre todo, si hacen daño, hay grandeza en él y no causan
asco. Los detritus de la civilización, en cambio, son abominables y nada hay, ni en la naturaleza ni en la imagina~ión que supere a los paisajes infernales de las conciencias podridas en los bajos fondos de las más grandes
ciudades.
Y aun en esos espíritus, hay grados y escalas: el
envenenador de las Capitales europeas, el Apache, el Hooligan, el Maffioso, el iniciado de las hampas y rufianerías,
rara vez, si no es que nunca, viste toga de Magistrado;
pero jamás invoca ef sagrado nombre de la Patria para
asesinar; nunca llama a un pueblo a las armas para entregarlo al enemigo, no se había dado jamás, en la historia de traiciones insignes, el caso de que un Jefe de Es.

tado se arrollara al cuerpo la Bandera de la Patria, a manera de disfraz de meretriz, para atraer a sus victimas a
la encrucijada en que son apuñaleadas.
Santiago Ramirez fue de los hombres de Carranza;
después, en la escición producida por la disputa del poder, estuvo con Villa; es por tanto, cualesquiera que hayan sido sus crímenes, uno de los hermanos de sangre de
Carranza. Y si no lo hubiera sido, sería igual el crimen:
cuando se invoca el nombre de la Patria y se llama a la
defensa nacional a todos los miembros de un pueblo, cuan·
do además, se hacen declaraciones de amnistía, ésta no
puede aplicarse a los inocentes, sino a los culpables, J
cuando se hace esa invocación, ese llamamiento, esa amnistía, y enseguida se entrega a los enemigos personales al
verdugo y se envían emisarios al extranjero para conciliarse con él ¡ qué nombre puede tener semejante infamia
si ni en el catálogo de los réprobos, ni en las visiones del
Dante, ni en la casuística de las religiones se halla palabra alguna que la designe, porque el Genio adivinó la
·
monstruosidad; pero no pudo prever la bajeza!
.
"No merece el nombre de Gobierno" dice, del de
Carranza, el Gobierno de Washington. Para ser rec..,no·
cido como Gobierno entre los pueblos, dice el Derecao
Internacional, es necesario que una administraci6n vele
por los fueros de la civilizaci6n y esté sujeta a un vinculo
de Derecho. Y todas las frases de nuestros héroes, desde
la Independencia hasta antes de Carranza, con quien se
interrumpió nuestra grandeza, llevan consigo ideas que
condenan no sólo a la muerte, sino a la excecración a esta
nefanda horda que ha ido más allá del crimen.
Y, sin embargo, el Gobierno de Washington, que se
constituye en defensor de los fueros de la humanidad, y
los Gobiernos de Sud-América, que se enorgullecen de sus
conquistas, son los que han levantado de la hez a la espuma a esta canalla infame y son los que la sostienen como una tempestad de fango, sobre el territorio infeliz ele
nuestra Patria!
Pero la Justicia inmanente existe, porque la conciencia la exige para su propia existencia, y se. oirán para
siempre las palabras de Ramírez: "He venido, porque habéis dicho que la Patria estaba en peligro. He venido
después de rehusar servir al que llamabáis enemigo!"
Y sólo porque esa justicia existe, no se arranca de
una vez del espíritu la idea del honor; porque creemos,
porque sabemos que el temblor con que quedó marcado
Caín ha de sacudir para siempre las carnes de los dueño,
actuales de México, y la maldici6n de Judas y su castigo
caerán sobre los asesinos, mientras una voz, que viene del
interior, que nacerá muy pronto de las risas con que celebran sus iniquidades, irá haciéndose oír, irá transfor·mando la risa en mueca de pavor, hasta que suene disOntame?.te '? Jrit, a cada .uno: ¡Traidor! ¡Traidor!

�trato, por más que no sea de los más to representa al héroe en traje sacerparecidos, ofrezca gra.n interés.
dotal. En cuanto al segundo, en que
Notable es también otro retrato al aparece Hidalgo, de ectad como de
óleo que, juntamente con el anterior 18 a 20 años, fue hecho por un pintor
guarda el Sr. Barquera, y que está en de la época colonial, sobre una platodo de acuerdo con la descripción ca de marfil. Esta placa existe en
que de la figura de Hidalgo hace D. poder del anticuario D. Teodoro AlLucas Alamán en su ''Historia" des- varez, de Guadalajara, quien la comcripción que puede considera/se co- pró a una familia residente en Moremo correct.1, atendiendo a que el re- lia, que la poseía de largos años atrás,
ferido historiador conoció personal- por sucesión. . •
mente al héroe. El mismo Alamán
Por último, reproducimos una coreprodujo en su obra otro retrato dis- pia del cuadro al óleo que existe en la
tinto, ,diciendo que, de todos los que • casa que habitó en Dolores el Padre
conocia, era uno de los más pareci- de la Patria y en el que aparece éste
dos. Este es el que publi~ó. D. Car- sentado a una mesa de trabajo. Selos María de Bustamante en su famo- gnú las noticias que tenemos, este reso "Cuadro Histórico" y que, andan- trato fue colocado en el sitio en que
&lt;l? el tiempo, copió también el perió- se encuentra, en tiempos del Imperio.
dico llamado "El Museo Mexicano."
Ante la serie de retratos, todos con
el mismo trazo de rostro, pero todos
diferentes en sus detalles, cabe pre**
Al lado de todos estos retratos, ha- guntar: ¿Cómo sería el Padre de la
cemos figurar otros dos, muy dignos P_atria? ¿ Cómo sería su frente de
también de darse a conocer.
majestuosa, para que genios de la taEs uno de ellos un busto escultóri- lla de Morelos Je rindiesen vasallaje?
co que existe en el Colegio del Esta- ¿ Cómo fulgurarían sus ojos, para que
do ?e Guanajuato. y que, según el en su derredor se agrupasen las mutestimonio de personas muy respeta- chedumbres, atraídas y magnetizadas?
bles, fue hecho en vista de un retrato
La fuerza de Hidalgo fue arrollaal óleo, pintado por un artista que co- dora: en unos cuantos días, por no
noció muy bien a Hidalgo. Este bus- decir que 'en algunas horas, despertó

Los Retr~tos de Hidalgo
realizar Terrazas su fuga, dejó el re"Revista Mexicana" reproduce hoy 110 la siguiente carta del Sr. D. José
trato enterrado bajo el envigado de
Eulalio
Calderón,
que
fue
Canónigo
en sus 'columnas ocho de los princiuna accesoria de la casa de campo de
de
la
Colegiata
de
Guadalupe
y
con
pales retratos que se conocen del PaSan Crispín, arrabales de la Palma.''
temporáneo
del
Cura
de
Dolores.
dre de la Independencia de México, y
"El Bachiller D. José María Sustae- ........................... ······
los cuales han sido, en distintas oca"La obra se hizo en la calle de Tisiones, tenidos como unos de los más ta, partidario entusiasta de la Indeburcio,
en donde tenía su taller el
pendencia Nacional, tenía en esta ciuexactos.
señor Terrazas."
dad
un
círculo
de
amigos,
en
su
maFigura en esta galería la famosa
estatuita que se conserva actualmente yor parte artistas y artesanos, entre
***
en el Museo Nacional y que pasa por ellos Don Pedro y Don Bartolomé
ser el verdadero retrato del caudillo. ?.!.tiño, Ixtoluique y Terrazas. es.l
Esta estatua, que, como decimos,
Este aparece en ella de pie, con wm- cultores; Don Pedro Ocampo, pintor;
pasa
por ser el verdadero retrato del
brero y levita larga de la .época y bo- mi padre Don Benito Calderón, y D.
caudillo, sirvió en tiempo del ImpeJ
ose
María
Guzmán,
carpinteros.
tas "fuertes," extendÍendo el brazo
rio para que el pintor Joaquín Ramíderecho horizontalmente y sostenien- Después de la acción de las Cruces,
rez tomara de ella las líneas principadada
por
el
señor
Hidalgo,
los
libedo en la m"ano un papel. La ,figura
les e hiciera el retrato de Hidalgo,
mide 21 centímetros de altura, y el rales de esta capital manifestaron
muy conocido, que se conserva en el
pedestal sobre que descansa, 18.
Salón de Embajadores del Palacio
La pequeña escultura, que estuvo
Nacional. Dícese también que Radurante algún tiempo en la Academia
mírez se inspiró en una efigie en mide· San Carlos, es obra de D. Cleniatura del Padre de la Patria que
men•e Terrazas, artista que fue comconservaba una mo.nja, y que una an'padre de Hidalgo y que la hizo, seciana que conoció perfectamente al
gún se ha comprobado, después de la
héroe iba diariamente al estudio del
batalla del Monte de las Cruces. Seartista, para indicarle las correcrio
gún parece, en los primeros años de
nes que. a su juicio, debía hacer a los
la Independencia la estatua se llevarasgos fisonómicos principalu El
ba. en solemne procesión a la. Alametraje en que aparece Hidalgo en este
da, para colocarla en un altar duraricuadro no es, ni con mucho el que
te la ceremonia cívica que año por
usaba, y que era común a todos lo~
año se celebraba allí para solemnizar
curas de pueblo en 1810: cha:q1:cta
el grito de Dolores. En 1888 fue comcorta, chupa pantalón co rto, me&lt;li:i y
prada en $150.00 por el Ayuntamiento
chinela.
dé Guadalupe Hidalgo, el cura, con
po!terioridad, acordó cederla al señor Presidente de la República, a fin
de que se enriqueciera con ella el
Si no uno de los más exactos, si
Museo de Artillería.
uno de los más curiosos, es el retraA los datos anteriores, debemos
to que guarda como oro en polvo el
agregar que no falta quien afirme que
conocido anticuario D. Jacobo M. S.
la estatuita estuvo en poder de Iturde la Barquera, y que representa al
bide durante algún tiempo, siendo de
caudillo vistiendo el uniforme de Genotár que desde aquella época hasta
neralísimo que usó en Acámbaro, al
et año de 1850, en que, como antes
ser elevado a esa alta jerarquía milidecíamos, se hallaba en la Academia
tar. Don Diego Carcía Cande, pride San Carlos, no logró conocerse
sionero de los independientes, dice
su paradero. En 1853, el Sr. Francisen su oficio dirigido al Virrey desde
co Terrazas, hijo de D. Clemente, reGuanajuato, co.n fecha 13 de diciemconoció la estatua como obra de su grandes deseos de conocer a aquel bre de 1810, que: "Los nuevamente
héroe:
el
P.
Sustaeta,
que
participaba
padre, manifestando ante el Sr. Lic.
ascendidos se pusieron sus uniformes,
D. Felipe Sánchez Solís, que era por de las mismas intenciones, acordó con divisas, siendo el de Hidalgo un vesaquel entonces su poseedor, que el sus amigos que Terrazas fuera a re- tido azul, vuelta, collarín y solapa
mismo D. Clemente "la hizo después tratarlo donde lo encontrase.
"Así lo hizo ; pero al llegar a esta encarnada, con su bordado de labor
de la acción del Monte de las Cruciudad
con el retrato, lo supo el Go- muy menuda de plata y oro, con tahalí
ces, dada por el señor Hidalgo;" pebierno
virreinal,
y no sabiendo en po- negro, también bordado, y todos los
ro que, "temeroso de ser descubierto,
cabos dorados, con una imagen granal llegar a Acámbaro, donde terminó der de quien paraba, mandó catear de de Nuestra Señora de Guadalupe
la cabézá, se fue para Querétaro, de- las casas de todos los artistas. Te- colgada en el pecho."
jándola enterrada dentro de una caja meroso, sin embargo, Terrazas, de
Como se ve, la descripción que habien embreada, debajo del piso de una que fuera descubierto más tarde, en- ce el realista Gá'rcía Conde del unitre
tanto
disponía
su
fuga
hizo
una
aécesoria." Mi padre, agregó d secaricatura del Sr. Hidalgo, con una forme que usaba Hidalgo, concuerda
ñor •T-.errazas, era de Querétaro y
cuerda al cuello, indicando que ese en todo con los detalles que reproera compadre del señor . Hidalgo."
duce el óleo, y esto hace que el re•
A robustecer estaª ;ifirmacion~~ vi, ~~lc~iástii;o m.~recía ser ~horcado, Al

*

***

-

a un centenar de miles de. almas,
que dormían el sueño tres veces secular de la dominación española.
Los decidió a abandonar sus faenas,
los convirtió en soldados, los transfiguró en hombres de acción. Y esa
fuerza moral, debe haber dejado hue·
llas de grandeza sobre su rostro.
A nosotros nos parece que un grande artista mexicano podía emprender
la tarea de pintar un nuevo retrato
del Padre Hidalgo, en donde se sintetizasen las cualidades que ostentan
las efigies qlte hoy existen. Un retrato en donde apareciese la astucia, que
se trasluce en la estatua de Terrazas·
la energía que caracteriza al cuadr~
del señor Barquera; la bondad, que
emerge del retrato publicado en la
Historia de Alamán; la fe, que fulgura en el cuadro que se conserva én la.·
Casa de Dolores; y sobre todo la majestad, que distingue al óleo de Ramírez.
Un retrato, en donde se reunieran
todas las virtudes de aq uel hombre
complejo y extraño, que en la agonía de su vida emprendió la obra de
la Independencia mexicana; y que no
conforme con legarnos una Patria,
nos legó también el sublime ejemplo
de morir por ella.
0

�DESDE JAUJA
A 24 de Julio de 1916.

Estimado amigo:
Ya me mortifica tener que aludir a don Venus en
su característica de "Tío de los Decré;" porque comprendo que tú, por tu parte, y los lectores, por la suya, sentjrán vértigos al ver mi tenacidad en hablar de los decretos
del Patriarca Preconstitucional. Pero son tantos y de tal
calidad que no hay manera de rechazar la tentación de
comentarlos regocijadamente.
Por cierto que a menudo se recuerda la mal intencionada frase de Bulnes aludiendo a uno de los periodistas más fecundos que por acá tuvimos, y la cual-palabra
de sobra, palabra de menos,-era ésta: "Con el papel de
imprenta que ha llenado, podrían encenderse simultáneamente los faroles de ambos hemisferios, y envolverse en
paquetes de dos onzas todo el guano del Perú." No es
preciso ser muy agudo para penetrar en la entraña de esa
sátira incisiva. Claro se ve que aquellos escritos, a juicio ·
del orador parlamentario; podían arder en un candil y
utilizarse como envoltura de desperdicios. ¿ Se dirá cosa
igual de estas epístolas, cuando apenas llegan hoy a las
tres docenas?
Volviendo a los decretos, declaro que el tema resulta empalagoso. y hasta embriagante por hallarse nutridos .con jugos procedentes de la uva, fruto predilecto de
la tierra del barbado caudillo; pero lo de empalagoso no
ha de llamar la atención; por que ya se sabe que aun tratándose de platillos substanciosos, como ocurre, por ejemplo, con los derivados del ave de corral, hasta sentencias
hay que mueven a repelerlos. Por algo se dice que "todos
los días gallina, apesta la cocina."
Y no me salgas con que el volátil doméstico ha
sido traído aquí por las plumas; pues bien sabe Dios que
a cada decreto de don Venus, se nos pone a todos carne
de gallina.
Tal ha sucedido con uno de los acabados de salir
de la hornilla democrática, y que tiene relación con los
matrimonios y nacimientos ocurridos durante la administración del General Huerta. No sé si ya es de tu conocimiento; pero por si no lo fuera, entérate de que, según
disposición del ex-senador de la tiránica, es absolutamente nulo todo matrimonio efectuado en tiempos de don
Victoriano, y sin validez alguna todo alumbramiento maternal llevado a cabo en la propia época.
De modo que aquella "feliz pareja" que oyó del
Juez Civil las famosas palabres de Ocampo-ya rectificarás si es que don Melchor no fue quien labró ese admirable monumento.-cuando Huerta ejercía, en clase de
gobierno constituido, tiene que revalidar el acta; y toda
criatura que tuvo la invalidez de venir al mundo en el decurso de aquella éra nefanda, es como si no hubiera nacido, y hay que registrarla de nuevo al amparo de la gloriosa que nos ha colmado de bienes, o nos ha colmado el
plato, como prefieras entenderlo. Tonto será quien no
comprenda que aquí se trata, más que de ,nulificar actos
civiles, de practicar los inciviles, cobrando de nuevo las
cuotas respectivas. Porque el erario está exhausto, el bilimbique ha venido a menos, y hay que convertir los fracasos en éxitos.
Ni una palabra se dice de las defunciones acaecidas
en aquel período abominable. Probablemente no es tanto por imposibilidad de realizar el milagro de la resurrección de los muertos, a condición de que "vuelvan a
morirse" para recabar sin pérdida de tiempo los derechos
de defunción que marca la ley, sino por el natural temor
que tendrá don Venus de los millares y millares de apa-

riciones de ultratumba consumadas por las víctimas de la
revolucinó que él inició, y las cuales acudirían con voces
funerarias a pedirle cuentas, visto que el Plan de Guadalupe no se ha cumplido sino en la parte correspondiente
a los vivos, quienes todo se lo han repartido con escrupulosa equidad, dejando !n olvido a los deudos de los que
sucumbieron por la conquista de nuestras libertades.
Verdad es que ha faltado de parte de don Venus la
oportunidad de presenciar tales hecatombes en los campos
de batalla. El Patriarca no quiso nunca que su augusta
pupila se empañase con cuadros de sangre, y muerte. En
la mansedumbre del espíritu apostólico que lo domina,
procuró siempre colocarse a .decorosa distancia de semejantes espectáculos de abominación. Su alma bélica, tan
celebrada hoy por quienes lo declaran "el hombre del siglo" y "salvador excelso de la patria,'' no alentó nunca en
el ambiente pestífero de la pólvora. A más elevadas condiciones estaba destinada; y habría sido cruel, a la vez
que peligroso para la sacrosanta, exponer a los caprichos
de la Parca falaz y traicionera, al varón-símbolo de la era
preconstitucional, entonces en perspectiva y hoy vigente.
Cuando mucho, en el retiro austero del gabinete patriarcal. se enteraría de las bajas ocurridas en las diversas tragedias, para que sin el estruendo fastidioso de las baterías,
pudiera hacer con toda calma el recuento de vidas sacrificadas en su loor, y medir así la magnitud de su obra reivindicadora.
Por todo esto me aferro en la idea de que si se
omitió en el decreto lo de las defunciones, no ha sido por
imposibilidad de convertir en vivos a los muertos. Gobierno que ha hecho de los fracasos éxitos; que ha realizado el prodigio de conseguir que valga diez centavos
el bilimbique emitido por cien; que ha logrado convertir
el peso de plata en ochenta centavos oro nacional, que
ha hecho Generales a los capataces y yunteros, ¿crees tú
que hubiera hallado tropiezos en tornar a la vida a los
difuntos? En su mano incautadora reside poder basta.nte
para eso y mucho más.
Después de todo, y volviendo a los desposorios celebrados en la época de Huerta, no sé qué prisa había entonces en que los novios "tornaran en realidad sus sueños de ventura," como decimos los galanos imitadores de
la pluma de Rip-Rip. Debieron haberse esperado hasta
que triunfara la revolución. ¿ Fueron poco previsores?
¿ Creyeron en el aniquilamiento de los elementos rebeldes?
Pues algo de calma y algo de clarividencia les habría ahorrado la renovación de votos de fidelidad y la doble cuota.
Pero el amor es impaciente y ciego. y no hay que pedirle
quietud de nervios, ni mucho menos reflexiones sobre la
calidad legal de los gobiernos imperantes. En cuanto a
las criaturas que cometieron la ligereza de abrir los ojos
a la primera luz dentro de aquel período, tampoco se explica la prisa que tuvieron para presentarse en escena.
Bien se ve que los inocentes no podían darse cuenta de
que llegaban al mundo confundiendo su primer vagido con
el lamentoso balar de las ovejas democráticamente arrancadas al rebaño. ¡ Y ni siquiera por esta coincidencia se
les ha perdonado el pago de nueva cuota en el Registro
Civil! ¡ Ah t Si hubieran podido penetrar el misterio,
no habrían tomado forma corpórea: se habrían quedado
en la mente del Creador. Así les habrían evitado a sus
progenitores la doble paga y muchas noches en vela.
Y aquí ...... apágola y vóyme.
Tu amigo y compañero que muy de veras te quiere,

y

SILVERIO.

TOPICOS DE-L DIA
Venustiano Carranza, el que según el Plan de Guadalupe, iba a defender y a restaurar la Constitución, convoca. ya a "todos los Jefes revolucionarios que están bajo
sus ordenes," a reunirse en la ciudad de Querétaro para
formar en nuevo Congreso Constituyente.
.
Don Venustiano es un hombre prudente: primero se
d10 un plazo a sí .mismo con el Pre-Constitucionalismo, para tener manos libres y manga ancha, y como ya fuera de
la le~ no queda que robar, hoy va a inventar leyes que Je
permitan robar dentro de ellas.
Para que esa nueva constitución sea genuinamente
carrancista, tiene que declarar la negación del derecho de
propiedad, Y la facultad omnímoda de los heroicos caudillos para disponer de la vida y de las haciendas aje.nas.
De lo contrario ninguno de los "jefes a sus órdenes" quedará contento y se habrán violado los ideales de
la revolución.

** *
,

Es bueno advertir, para darse cuenta de lo que se-

:ª el nuevo Congreso Constituyente, que lo formarán los
Jefes a _las órdenes del Primer Jefe, y sólo en el magín
de los libertadores de nuevo cuf10 cabe el disparate de que
I~ Constitución dependa de la Ordenanza y que de reumor,e~ de lacayos nazca la expresión de la libe1 tad.

***
El Primer Jefe ha remitido a Guanajuato la enorme
suma de quince mil bilimbiques para auxilio de las víctimas de las inundaciones de Guanajuato.
Estos quince mil pesos, traducidos a moneda no libertada, son humildemente trescientos porfirianos; y como
todo es relativo, el señor Gobernador, las autoridades secundarias, los periódicos oficiales y la alta sociedad carrancista se han hecho lenguas de la liberalidad del Primer Jefe.
. . El Gobernador asegura que ya ha empezado a distribuir esa enorme suma y que ha aliviado las necesidades de los más perjudicados, pero, aunque son ya muchas
las familias salvadas de la ruina, aun sigue la misión benéfica.
Para libertadores carrancistas, magnificencias ídem
~dem.

** *
Se celebró en México el aniversario de la muerte
de Juárez con dos grandes acontecimientos marca constitucionalista, entre los rutinarios establecid~s por la Dictadura:
Se lanzó la convocatoria para destruir de una vez
en una junta de bandoleros · armados, la Constitució~
de 57, Y se dio la orden de fusilar a Santiago Ramírez
por haberse negado a prestar sus servicios a la punitiva
Y por haberse ido a poner a las órdenes de Venustiano
Carranza.
El Ministro de Justicia: Lic. Roque Estrada, fue
quien pronunció el Discurso Oficial.
•

** *
.
A pesar de que d~n Venustiano y los suyos han sacrificado la fortuna de que gozaban-, de la misma manera

que los hombres del 57, tanto en la guerra como en aliviar
la~ necesidades de la población, para salvar a ésta de la
r~111a causada por los regímenes anteriores, este sacrificio h~ result.ado estéril, porque, en contraste con lo que
suced1a en tiempos de la Odiosa, se están muriendo de
hambre innumerables gentes en el centro de la República.

***
"Acción Mundial" el órgano de las ideas del Primer
Jefe sobre la Reforma Universal, aconseja a los inquilinos
no pagar las rentas de las casas, pues contra la tiranía la
solidaridad, y contra la explotación, la abstención.
'
Como el Dr. Atl era el predicador de la Vida
Sencilla Y demostró sus doctrinas, apoderándose de la
casa de Limantour, en la que vive, y cada uno de los.Jefes
que van a hacer la nueva Constitución vive en alguna casa
robada, no se conoce todavía la actitud que tomen en
el Congreso C_onstituyente respecto a esos puntos, pero
se cree que nuentras terminan las discusiones, cada uno
de ellos se habrá hecho de más casas y entonces, para
v_olver a la Constitución, restablecerán el derecho de los
tiranos para cobrar las rentas.

***
Por celos de Obregón, fue llamado Treviño . a . ta
Capital.; por riñas con de la Huerta, fue llamado Calles;
pero nmguno de los dos está dispuesto a entregar el cuello a la fe de don Venus.
Treviño va a ser sustituido por Luis Herrera y Cal~es va a responder ante Carranza del hecho de haber nuhficado por sus propias pistolas los decretos sobre el bilimbique.
Ambos se acuerdan de Gavira, lo de Santiago Ramírez está demasiado fresco y el terror va llegando a su
fin por el terror.

** *
Han sido dadas órdenes para que desembarquen
tropas "leales" en la Baja California.
Como debido a su situación, ésta goza de entradas en metálico, y éste suena a Tiranía, parece que el Primer Jefe no está conforme y quiere redimir al territorio
de esa plaga y purificarlo con cien o docientos millones
de bilimbiques.
.

. , Además. el Coronel Cantú, en su neutralidad, dijo:
Qmen? ¿VI lla o Carranza? ¿ El homicidio o el robo?
i Me quedo con el juego! Y ninguno de los otros está
conforme.

t

** *
Los infalsificables no podían ser falsificados sino
por una persona-no moral, sino in moral :-el Gobierno
de facto: después de haberlos inflado, para retirar los de
Veracruz y Ejército Constitucionalista, y dando a enten?er qu~, las emisio~es se harían con el mismo sistema de
11:1pres1on, , que .evita las falsificaciones, han empezado a
circula~ mas millones de_billetes, de un peso y de a dos
pesos, impresos a la antigua: esto es en planchas litográficas a las ~~e se les a~ade o se les quita algo y se decla·
ran las em1s1ones anteriores falsificadas.

�LA HIJA DEL GENERAL
Para ''REVISTA MEXICANA''
La tarde era hermosa.
La lluvia pasada había dejado un amb iente tíbio que
era bastante para convidar a dar un paseo.
Salí efectivamente y me dirigí a la calle de Houston,
con el fin de tomar un eléctrico que me llevase a uno de
los hermbsos parques que forman el orgullo de San Antonio.
Al llegar a ella, innumerables paseantes henchían la
calle, que sin duda habían salido, halagados como yo, por
los dulces atractivos de esa tarde de verano.
Eléctricos, automóviles y peatones cruzaban en diferentes direcciones, y apenas si había un lugar en donde
poner el pie.
En todos los semblantes se reflejaba la alegría, en
todos los labios había sonrisas y en las miradas de todos los ojos había no sé qué de indescriptible Y profundamente bello ...... .
Este conjunto de seres y de cosas pálidamente ilumanado por los últimos fulgores del sol de la tarde, presentaba un cuadro deslumbrador.
:Me parecía que en aquella hora no había lágrimas
aquí abaf¿, sino sólo una sonrisa granéie, gigante que envolvia dentro de sus pliegues de oro y de rosa a toda la
tierra!

***

vender esa palomita que, según sospecho, quieres mucho?
-Señor, todo lo hemos vendido en casa y no nos
quedaba más. Hoy han llorado mucho mis dos hermanitos pequeños y mamá me dijo: "Hija mía, tus herma.nitos tienen hambre; tú y yo podemos aguantar, pero
ellos nó; ve y vende la palomita, en lo que puedas para que les traigas pan, Dios te da'rá otra." A estas palabras, me eché a llorar, pues iba a perder una buena
amiga que había traído de México y que me había acompai1ado en el destierro. Insistió mi mamá y no hubo
remedio: salí a la calle para venderla.
-¿Y tu papá?
-Trabaja y como nos quiere tanto, nos manda todo
lo que gana; pero, sabrá Ud., luego le falta el trabajo Y,
entonces .....
-Lo cornprendo.-Quieres que yo sea el nuevo dueño de tu paloma?
-¡ Oh, si. sefior!; sé que Ud. la tratará bien.
- ¿Cuánto vale?
-Lo que Ud. guste darme.
Saqué un billete de mi cartera. lo puse en un sobre, lo
cerré y lo entregué a la niña, dándome ella en cambio
la palomita. Nos despedimos.
j
Apenas me había alejado unos cuantos pasos. cuando oí que Gloria me alcanzaba y me decía :
-Señor, un último favor.
- ¿ Cuál ?-Pide lo que gustes.
-Que me permita estrechar por última vez a mi palomita y darle un beso.
- Aquí la tienes, hija mía.
Qué cuadro tan hermoso presentó Gloria en aquellos
momentos, estrechando entre sus desnudos brazos a su
blanca palomita, a la compañera de su destierro y besándola repetidas veces con sus labios de rosa. En sus negros ojos, profundamente negros, en sus ojos de abismo
asomaba una lágrima.
!\fe pareció que el candor y la inocencia se transformaban ante mí en una de aquellas estatuas incomparables que sacara del mundo de la nada al mundo de la vi'da, el cincel creador de Miguel Angel.
¡ Me había engañado!-¡ No todos eran felices en esa
hermosa tarde de verano! ¡:No todo era sonrisas, puesto
que no escaseaban las lágrimas!
Otra reflexión se agolpó a mi mente:
¡ He aquí a las víctimas, me dije; y ht&gt; allá a }(&gt;s \'erdugos nadando en el oro, en la at&gt;undar,cia. . . y chupando la ~!tima gota de sangre al agor.iunt•.: orgams,no de
la República!

No había caminado mucho, cuando me detuve al llamado de una niña que me decía:
-¿No me comprará l:d. fSta paloma?
Que una niña se acerque a nosotros y que nos ve.nda
esto o lo otro, no es algo extraordinario y que merezca
llamar nuestra atención: es sólo un renglón en la prosa
ordinaria de la vida.
No obstante, me pareció descubrir en aquella niña,
en el tono de su voz, en el color de su cara, en su traje,
y hasta en la palomita blanca que estrechaba contra su
pecho y que miraba de cuando en cuando,, algo que despertó mi ºcuriosidad y que me animó a interrogarla:
-¿ Eres mexicana?-Si señor. e
-¿Cuánto hace que llegaste a este país?
-Dos años, poco más o menos.
- ¿Tienes papá y mamá?
-Si señor.
-¿ Cómo te llamas?
-Gloria.-¿Y tu papá?
Silencio de la niña.
-¿ No me dices cómo se llama tu papá?
-¡Ay, Señor! No puedo.
-Porqué, hija mía?-le dije, queriendo infundirle
confianza con el tono dulce de mi voz:
Gloria, después de reflexionar un poco, con voz muy
baja, y mirando a derecha e izquierda, como si temiese
que alguien la escúchase, murmuró a mis oidos:
-11i mamá me ha dicho que a nadie lo diga; porque
los carrancistas podrían saberlo y denunciarían a mi papá, y entonces las autoridades de aquí vendrían a aprehenderlo y se lo llevarían a la cárcel y que nosotros nos
quedaríamos sin papá ..... ¡ no lo volveríamos a ver!
-¡ Ah, será un reaccionario!
-No, señor, mi papá es un general federal; pero,
perdone Ud. que no le diga su nombre.
No, hija mía, no me lo digas¡ obedece fielmente a
las recomendaciones de t u mamá. Pero, porqué vas a

*

* *

Al día siguiente. se presentaba un negro ante el domicilio de Gloria, que había logrado yo averiguar, siguiendo cautelosamente los pasos de la niña hasta no verla entrar en la casa No. X., de la calle de Soledad. Llevaba una palomita blanca y una tarjeta que entregó a
Gloria.
La niña, llena de emoción, leyó estas breves líneas:
Gloria:
"Reciba Ud. esta palomita blanca para que siga siendo como hasta ayer, la compañera de su destierro; y cada
vez que la bese, acuérdese de mí."
Ignoro lo que pasaría después.
Dr. JESUS RIOS.

San Antonio, Texas, J ulio 26 de 1916.

El Sr. General Huerta OO
r; la Sra. O 'Shaugnne88'f}

•

La esposa del distinguido diplomático Nelson O ' Shaugnnessy, acaba de publicar un libro interesantísimo en donde pinta con fieles detalles
al General Victoriano Huerta y a su gestión gubernamental, que abarcó desde febrero de 1913 hasta julio de 1914.
.
Asimismo habla, con gran espíritu de justicia, de la política internacional ~
del Presidente Wilson, que ultrajó lastimosamente la soberanía de México. ~
La circunstancia de que la autora del libro sea nada menos que la esposa del
representante de los Estados Unidos en aquella época, da al libro un relieve colosal.
N esotros tenemos el gusto de publicar una ilustración en donde aparece
la Sra. O' Shaugnnessy del brazo del Presidente Huerta. Es una fotografía
tomada en el pie de la escalera del Cuartel de Policía Montada, después de
una ceremonia oficial. Allí están el protagonista y la autora del libro que
está conmoviendo en este instante a las altas esferas políticas, sociales y diplomáticas de la Unión Norte-americana.

�..

...

foalollallhtt1111~·

fO\GRno mrro PA.I AIWCm
SECRETARIA.

•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

f'I INI0.:"1

ÜR. ,t.1sL &amp;\, l ',UtJCo\" \ \' \' .\LI.E.

El Señor Doctor Don José María Soriano

•

Tenemos el gusto de publicar el retrato del señor Doctor José María Soriano, habil cirujano dental que
actualmente se encuentra desterrado en esta ciudad por la barbarie de la Revolución.
Sus trabajos han merecido medallas de oro y plata en las exposiciones universales de París, Chicago y
San Luis y en los certámene~ nacionales que se han verificado en México.
Además, fue el fundador de la Escuela Odontológica Nacional y ha representado a México en diversos
Congresos extranjeros. En la página del frente publicamos la honrosísima comunicación que le dirigió el
Doctor Eduardo Liceaga, invitándolo a presidir la Sección Dental del Congreso Médico Pan Americano, que

-

..

..

se reunió en México el año de 1896.

••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
.

DOS SONETOS DE LEOPOLDO LUGONES
HOLOCAUSTO

·TENTACION
Calló por fin el mar, y así fue el caso:
en un largo suspiro violeta
se extenuaba de amor la tarde quieta
con la ducal decrepitud del rJ.so
Dios callaba también: un.a secreta
inquietud expresábase en tu paso;
la palidez dorada del ocaso
recogía tu lánguida silueta.
El campo en cuyo trebolar maduro
la siembra palpitó como una esposa,
contemplaba con éxtasis impuro
tu media negra; y una silenciosa
golondrina ·rayaba el cielo rosa.,. ·
como un pequeño ·pensamiento obscuro.

•

Llenábanse de noche las montañas
y a la vera del bosque aparecía

la estridente carreta que volvía
de un viaje espectral por las campañas
Cantaba el viento en las sonoras cañas
y, asumiendo la astral melancolía,
las horas prolongaban su agonía
-paso a paso a través de tus pestañas.
La sombra pecadora, a cuyo intenso
influjo arde tu amor como el incienso
cuando bajo mi pecho te desplomas,
miró desde los álamos ligeros
en mi alma un extravío de corderos
y en tu seno un degüello de palomati.

©-/(;~(&lt;"7

«¿-¿.:,;,/¿ / /

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·7 ~
~ ª•H

&lt;fYI! (d;:!!3%~

�Antonia (con la voz ronca).-No tanto, hombre.
•
Pedro.-Si si. fe he querido yo mucho, Antonia.
~u ego···. ~íe costo trabajo; pero ol\'idé. ( Fríamente.)
\ se acabo el amor. l'na y no más. ~le lo he prohibido
·····Soy un bruto; me entrego en cuerpo y alma v esa es
la at~ocidad más grande que se puede hacer. Óaro es
que s1 encontrase mi pareja como tú la has encontrado ...
Hoy no me rechazarían por falta de dinero.
:\n to.nía.-¡ Dinero!
Pedro.-Y ganaré más, y subiré por todos los medios. Soy ~mbicioso . . .. ya que no puedo ser otra cosa.
Y tu Federico, ¿ tiene ambici6n?
Antonia, (con desprec10).-¿El? Se contenta con
ser guapo y neo.
Ped~o.-Hace bien. Belleza, y riqueza, y sdud ....
Los tres eJe~ de la vida. Es un filósofo. Y .... ¿te quiere?
Antoma (con indifere.ncia).-Sí.
Pedro.-¿Y tú?
Antonia.-Es mi novio.
.
Pedro (con i:?nía).-¡Bah! También yo lo fui,y
~m embargo .... Qu1ere!e; te hara dichosa. Es el hombre
ideal: hermoso
y no mu,·
talentoso • l1na
g ran persona.
•
J
·
que_ p~blara la casa de chiquillos bonitos y sanos. No
sera m celoso. (Con envidia.) Feliz mortal. Para él
los de .su laya se hizo la tierra. Yo, en su pellejo enl:
quecena d~ celos. Figúrate-y perdona la suposiciónque se muriera ese hombre o que le despidieses. y que yo.
por arte de magia, me volviese a enamorar de tí. Figúratelo.
Antonia (con ansiedad).-Sigue.
Pedro.-¿ Crees que te lo diría? ... Pues sólo al pensar que sus labios te han besado ....
Antonia (exa!tada).-¡No·• eso ·no'.. · · · 1·Te ¡0 Juro
·
1
.... ¡Tú, tú solo!.....
·
Pedro.-Pero ¿ qué tendría de particular? ¿N O vais

LAS CEREZAS
Por J. López PINILLOS
Personajes: Antonia, de veintisiete años, morena,
ojinegra, esbeltísima, elegante. Pedro, de treinta años,
rubio, flaco, de cabello raleante y rostro marchito. Federico, de veintiocho años, guapo, fuerte, de apostura fanfarrona. Don Eladio, sesentón pingüe, apoplético, que usa
lentes azules y escupe mucho. Doña Antonia, vieja, fea,
antipática.
La acción, en una huerta, a orillas del Guadalquivir.
Don Eladio fuma junto a doña Antonia. Pedro y
la muchacha, separados de los cotorrones, sharlan animadamente.
Pedro.-Tu madre me quiere matar con los ojos.
¿ Creerá que te voy a comer?

Antonia (por decir algo).-¿A mí?
Pedro.-N o ha variado la buena señora.
Antonia. (después de una pausa).-No.

(Callan

meditabundos.)
Pedro.-Tú tampoco has variado .... Tan bonita y
tan fresca como antes. (Con amargura.) Y yo .... ¡Ay,
si supieras lo que he trabajado I
Antonia (confusa).-Pero trabajar de ese modo y
sin regla .....
Pedro.-Envejece. Me encuentras v1e10, ¿verdad?
Y si no estuviese enfermo ..... Pero estoy enfermo. Y
arrugado y calvo como un sesentón. Un paseo me balda
para tres días; un discurso me cuesta una semana de mudez ...... Los señores pulmones que se han propuesto declararse en huelga. Por ellos he venido. Dicen los médicos que no me conviene el clima de :Madrid.
Antonia.-¿ No se te quita el catarro? ..... Yo creí
que te habías curado.
Pedro.-¿ El catarro? .... ¡Oh! Desapareció. Ya estoy tísico. Un ascenso.
Antonia (apenada).- Pedro ....
Pedro.-Perdona.
Doña Antonia.- Perico, ¿es cierto que te hacen gobernador?
Pedro.- No, señora. Me harán ministro.
Doña Antonia ( entre burlona y sorprendida).-¡ Caramba!
Don Eladio (en voz baja).- ¡ Qué país! ¡ :Ministro
una criatura que se ha hartado de jugar en esta huerta
con mis muchachos! ¡Así nos luce el pelo!

.-

Antonia.-¿No bromeas? ¡Yo me alegraría tanto!
Pedro (con gravedad irónica).-Lo creo. (Pausa.)
Oye. Tu novio, ¿no politiquea por aquí?
Antonia.-¿Por qué me lo preguntas?_
Pedro.-¿ Quieres que le hagan conseja!?
Antonia ( con despecho).-¿ Qué me importa?
Pedro.-¿ He tenido la desgracia de disgustarte?
(Antonia no contesta). Es raro lo que me sucede con
vosotras. Me echásteis como a un perro; vuelvo sin rencor, y me recibís como a un enemigo .....
Antonia.-¡ Yo recibirte como a un enemigo l
Pedro.-Han pasado los años ... He olvidado cuanto ocurrió ...... no volverá lo que se fue .... .
Antonia.-No volverá .... (Pausa.)
Doña Antonia.-Atiende, ministro. (Por don E ladio.) Pregunta que si te gustan las cerezas.
Pedro.-Si le gustan a él, no.
#
Don Eladio.-Si a mí me gustan, a él no. ¡ Pues
no lo entiendo!
Pedro (a Antonia).-:Me llama ministro para mortificarme. ¡Pobre! Ella no olvida. Como le dije tanta
atrocidad .... Todavía me parece que la estoy viendo con
los labios apretados y los ojos encendidos. Tu madre es
una admirable hembra. Atila con faldas. Donde su ambición pone el casco, no vuelve a brotar nada her.maso.
Antonia (avergonzada).-¡ Déjala!. .. Es mi madre.
Pedro.-Pero si no la censuro. La admiro. Quería
para tí un príncipe. Y o no era más que an abogadillo sin
pleitos. Me plantó en la calle. Hizo bien.
Antonia.-¡ Hizo mal!
Pedro.-¿ Y tú, que te pusiste de su parte?
Antonia (con energía. Después de unos instantes
de vacilación).-También hice mal.
Pedro ( con ácida tristeza).-\1amos, vamos, llegó
el día. Sí; hiciste mal. Aquello fue una infamia. ¿ Cuál
era mi delito? ¿ La pobreza? ¿ Y hasta los tres aí1os de
relaciones no caísteis en que yo no tenía dinero? .....
¡ Es gracioso! (Pausa.) ¡ Y qué ridículo estuve! ¿ Recuerdas mis últimas cartas? Pues no creas que mentí:
pensaba suicidarme cuando las escribía. (Riendo, pero
lívido de angustia.) Los veinte años, el sarpullido poético de la edad del bobo ... Y padecí ... ¡ Vaya I Como que
llegué a figurarme que me moría.

a ~ª;aros? L~ que m,e per~nitiste a mí, ¿ibas a negárselo
a el. .. , .. A 1111 no me quertas; a él le quieres.
Antonia-¡No. no! ..... ¡Ten lástima! ¡~o me
martirices!
Doña Antonia (aproximándose a su hija, apoyada
en don Eladio).-Ahí está Federico. (Este avanza con
un cesto de cerezas.) Pero, ¿ qué te ocurre?
Antonia ( conteniendo las lágrimas). - -¿ Qué quieres
que me ocurra?
. Pedro.-Le contaba una historia triste y se ha conmondo.
Doña .Antonia (con acritud).--Es ~1uy romántica.
Federico (muy contento).-Ya están aquí. Las
primeras. Y dulces como el almibar. (A su novia.) Abre
la boca.
, Antonia (roja de vergüenza).-Déjame.
Federico (con una cereza entre el indice y el pulgar).-Abre la boquirrita. ¡A la una! .... ¡A las dos! ....
Antonia.-¿No has oído que no quiero?
Fed'erico.-¡A las dos!. .... 11ira que voy a decir:
¡ A las tres!
~nton_ia (con ira).-¡l;éjame! ¡Te lo he dicho ya!
• I• edenco (zamarre:lndo!a cariñosa:nente) :-¡Cómo!
¿}.; o se me obedece?
, Antonia (temblando de rab:a).-¡ Suélteme usted!
¿ Que derecho tiene usted sobre mí para tocarme idiota~
i Suelte! (Le da un empujó.n y las cerezas ruedan por el
suelo.)
Federico (tan indignado como rlolido).-Antonia ...
Antonia.-¡ Imbécil! (La muchacha rompe a llorar, Y su madre y Federico miran a Pedro, que sonríe con
los ojos brillantes.)
· Don Eladio (contemplando las cerezas desparramad~s) ·-:-Pues señor ..... ¡ nos reventó el am igo con :m~
historias!

•

..

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~' f ~~::.!~~~~~~~~i~ )~~~~~~:.l~Gti~~~
1 1

el Sef\or Barquera, Hidalgo en traje de Generalísimo, Hidal

su juventud, y el famoso cuadro que se conserva en el histórico

pueblo de Dolores.
I
En la parte inferior de la plana, están: el retrato q
en la Historia de Don Lucas Alamá~. Además de estas e
aparece en otro lugar de REVISTA MEXICANA, ilust

encuentra en el Colegio de Guanajuato y el que fue publicado
es famosa la escultura hecha por Don Clemente Terrazas que
artículo alusivo.

m

�/

A las Puertas del Cielo
Jarjaye, un mozo de cuerda de Tarascón, acababa de
morir. Apenas cerró los ojos dio con su alma en el otro
mundo. Y empezó a rodar, a rodar ..... La eternidad es
inmensa, negra como la pez, infinita, horriblemente lúgubre. Jarjaye no sabe hacia donde ir; está indeciso, chasquean sus dientes y nada en el espacio. Pero a fuerza de
vagar de uno a otro lado, vió brillar una vaga claridad
allá a lo lejos; pero muy a lo lejos .... Se encaminó hacia
ella: era la puerta de la mansión de Dios.
Jarjaye llamó a ella.
-¡Pum! ¡Pum!
-¿Quién es?-gritó San Pedro.
-Soy yo.
-¿Y quién eres tú?
-Jarjaye.
-¿ J arjaye de Tarascón?
-El mismo que viste y calza.
-Pero, so granuja-le contestó San Pedro,-¿ cómo tienes la poca vergüenza de pretender entrar en el
Santo Cielo? Tú, que desde hace veinte años no has
rezado ni una sola oración; tú, que cuando alguien te decía: "Jarjaye, ve a misa," contestabas: "Yo no voy a oír
misa más que a las cinco de la tarde;" tú, que por hacer
una gracia llamabas al trueRo "el redoble del tnnbor;" tú,
que comías carne totos los viernes que podías y todos los
sábados que tenías para ella, diciendo: "¡ Que no falte!
La carne cría carne; lo que entra en el cuerpo no puede
hacer daño al alma;" tú, que cuando sonaba el "Angelus,"
en vez de santiguarte, como hace todo buen cristiano, decías: "Algún marrano se ha col1&lt;ado de la campana;' tu
que siempre que te reñía tu padre diciéndote: "Jarjaye.
Dios te castigará," contestabas invariablemente: "¡Dios!
¿ Quién lo ha visto jamás? ¡ Cuando uno muere, lo entierran, y se acabó!" tú, en fin, que blasfemabas y ·negabas
a Dios y a todos los santos, ¿es posible que oses presentarte aquí, abªndonado de Dios?

El pobre J arjaye conte~tó:
-No puedo negarlo, soy un pecador. ¡ Pero quien
se iba a figurar que detrás de la muerte hubiese tantos
misterios! En fin, es cierto, me salió mal la jugada; a
lo hecho, pecho. Pero al menos. señor San Pedro, dejadme hablar cuatro palabras con mi tío, para contarle todo
lo que pasa por Tarascón.
-¿Qué tío?
-Mi tío Matery, el que fue penitente de una cofradía.
-¿Tu tío Matery? Está condenado a cien años de
purgatorio.
-¡Maldición! ¡ Por cien años! ¿ Qué hizo?
-Ya recordarás que era el que llevaba la cruz en
las procesiones. Pues un día, va¡ios bromistas se pusieron de acuerdo, y al pasar tu tío dijo uno de ellos: "Ahí
va Matery llev~ndo la cruz." Un poco más allá repitió
otro: "Ahí va Matery llevando la cruz.'' Y. por último,
otro le dijo: "¡ Ahí va, ahí va Matery ! ¿ Qué es lo que lleva?" 11atery, ya harto, .contestó, según dicen: "Un cacho de asno, como tú." Le dió un golpe de tos y murió
de rabia.
-Entonces dejadme ve~ a mi tía Dorotea, que tan
religiosa era.
-¡ Uf! Debe habérsela llevado el diablo. No la
conozco.
-Eso de que se la haya llevado el diablo no me extraña gran cosa, pues si era buena para darse golpes de
pecho, para maldades se pintaba sola: era una verdadera
víbora ..... Figuraos que ..... .
-Jarjaye, yo no puedo perder el tiempo; tengo que
ir a abrir la puerta a un pobre trapero, a quien su borrico
acaba de mandar al cielo de una coz.
-¡ Oh, inmenso San Pedro! Ya que tantas obras
buenas habéis hecho, y como el ver no cuesta dinero,

pennitidme echar un vistazo en el cielo, que dicen que es
tan precioso.
-¡ Sí, en eso mismo estaba pensando, perro judío,
que no eres otra cosa!
-¡Vamos, señor San Pedro! Acordaos de que alláabajo mi padré, que es pescador, lleva en las procesiones
el pendón vuestro y que va descalzo.
-Bueno, por tu padre te lo concedo; pero con la
condición, so canalla, de que sólo has de asomar la punta
de la nariz. ¿Estamos?
-Con eso me basta.
Y el portero celestial entreabrió la puerta sin ha·
cer ruído, y dijo a Jarjaye:
-¡Vamos. mira, pues!
Pero aquél volviéndose inmediatamente de espaldas, entró reculando en el cielo.
-¿ Qué estás haciendo ?-le preguntó San Pedro.
-La luz me ciega-contestó el tarasconense-y no
tengo más remedio que entrar de espaldas; pero, según
lo convenido, cuando haya metido la nariz, no pasaré ya
adelante; podéis estar tranquilo.
-¡ Me ha cogido !-pensó el bienaventurado.
Y el de Tarascón entró en el cielo.
-¡Oh!-exclamó.-¡Qué bien se está! ¡Qué hermoso es· esto!
Al cabo de un momento, el portero le dijo:
-Cuando ha;as acabado de abrir la boca te largarás de aquí; yo no estoy para entretenerme tanto ....
-¡No os molestéis!-dijo Jarjaye.-Si tenéis algo
que hacer, id a cumplir vuestras obligaciones ... Yo ya
saldré. . . . . . cuando salga .... No tengo gran prisa.
-¡ Pero eso no es lo convenido!
-¡ Pues no se preocupa usted poco por esto! Se
comprendería si no cupiese aquí un alma más; pero me
parece que lo que es sitio no ha de faftar.
-Te suplico que te marches. ¡ Si Dios llegase a
pasar!. .....
-¡Ah! En ese caso os arreglaríais como pudieseis.
Yo estoy aquí bien y aquí me quedo.
San Pedro movió la cabeza, golpeó el suelo con el
pie y corrió a buscar a San lbo.
-¿ Sabes que me encuentro entre la espada y la pared? Me ocurre lo siguiente:
Y le contó el caso.

~. -- ... ,,,.

----

..., _

-Dime ¿qué debo hacer?
-Pues lo que procede es tomar un buen abogado
y citar a Jarjaye ante el tribunal de Dios.
Empezaron a buscar un buen abogado; pero en el
cielo jamás había visto nadie uno de ellos.
En esto pasó San Lucas.
-Pedro, ¡ qué preocupado estás 1 ¿ Es que te ha
vuelto a reñir Nuestro Señor?
-¡ Oh, no me hables! ¡ Estoy metido en un lío
de todos . los demonios! Un tal Jarjaye se ha metido en
el cielo, engañándome, y no sé de qué medios valerme
para echarle fuera.
-¿ De dónde es. ese J arjaye?
-De Tarascón.
-¿Un tarasconense? ¡Dios mío, qué cándido eres!
Nada más fácil que hacerle salir ...... Yo, como amigo
del ganado, frecuento la Camarga, Arlés, Nimes, Tarascón, y conozco a esa gente; sé de qué pie cojean y por
dónde hay que atacarles.' Enfin, ahora lo vas a ver.
Pasó por allí en aquel momento un grupo de angelitos volando.
-¡ Pequeños !-les dijo San Lucas gritando-¡ Psitl
¡Psit!
Los angelitos se aproximaron.
-Salid a escondidas fuera del cielo, y cuando lleguéis ante la puerta, pasaréis corriendo y gritando: ¡ Los
toros 1 ¡ Los toros!
Los angelitos salieron del cielo, y al llegar a la
puerta pasaron gritando a voces:
¡ Los toros 1 ¡ Los toros 1 ¡ Mira, mira los picadores I
¡ Dios de Dios! Al oírlos, Jarjaye dió media vuelta
entusiasmado.
-¡ Rayos y truenos 1 ¡ Qué es esto l ¿También hay
aquí corridas de toros?
Se abalanzó hacia la puerta como un torbellino y el
pobre tonto salió del cielo.
San Pedro cerró a escape echando la llave, y asomando la cabeza por el ventanillo, exclamó con sorna:
-¿Qué tal, Jarjaye, cómo te va?
-No me importa. Si hubiese sido verdad eso de
los toros, no hubiese echado de menos el cielo.
Y al decir esto, se lanzó de cabeza al abismo.

FEDERICO MISTRAL.

-

-·_:::

--

�El Juez y el Diablo
En cierta ciudad de Alemania vivía un hombre llamado Schwarz, poseedor de muchos cofres llen_o~ de oro
y plata; pero era tan dur·o con los pobres ~an v1c1oso, tan
malo, que la gente se admiraba de que la tte:ra .no se hubiera abierto para tragarlo. Este hombre eJerc1a ~as nobles funciones de juez, y en este noble cargo cometta tocia
especie de iniquidades.
.
UJ1a maíiana salía para sus viíias y en el canuno se
encontró con el diablo. vestido como un señor. Schw~rz
le hizo un gran saludo y preguntóle políticamente qmén
era y de donde venía.
.
-1[ejor sería-respondió el elegante desconoc1doque no contestara a vuestra pregunt~:
. ,
.
-Pero yo quiero que responda1s-repltco el iuezY es necesario que os decidáis a hacerlo. Soy_ todo pode_roso
v nadie se atreve a resistirme. Puedo al mstante, si me
~onvicne. hacer que vayáis a prisión y que os impongan
un castigo.
-Si es así, respondió el desconocido-cedo a vuestra curiosidad. ¿ 11e preguntáis quien soy? Sabedlo: el
diablo.
-¡Hum!-dijo el juez;-¿qué vienes a hacer aquí?
Hoy es día de mercado en vuestra ciudad. \' engo
a tomar lo que seriamente me den.
-Bien-dijo el juez:-haz tu negocio; no tengo
ningún deseo de impedírtelo. Pero quiero acompaí1arte
para ver lo que te darán.
-Mejor sería que no asistieras a ese espectáculo.
-Qiero ver cómo tomas lo que te dan. Lo quiero
aunque me costase la vida.
-¡ Y bien, vamos!
Los dos se dirigieron a la plaza del mercado, donde había mucha gente que compraba y vendía. Todos se
inclinaban humildemente ante el temido juez y su compañero.
Schwarz se hizo traer dos vasos de vino y presentó
uno al diablo, diciéndole:
-Toma, te lo doy.
El diablo rehusó, sabiendo que no se lo daba francamente.
Cerca de ellos pasó una aldeana conduciendo una
vaca que, tirando del cordel, corría de derecha a izquierda

LAS ULTIMAS
pALABRAS DE

y fatigaba ele tal manera a la pobre mujer que, en un acceso de cólera, exclamó:
-Pícaro animal, que el diablo te lleve.
-¿ Oyes ?-dijo el juez a su infernal compañero:toma esa vaca.
-No- dijo el diablo:-no es dada seriamente. Si
la tomo. esta mujer lo sentiría por mucho tiempo.
l] 11 poco más lejos una madre reprendía a su hijo.
y viéndole rebelde a la lección, exclamó con acento de desesperación:
-Que el diablo te lleve.
,
-Este, dijo al juez-es un niño que te dan. Toma~o.
-No-respondió el diablo,~no me lo dan sen~mente. Si lo tomara, esta desgraciada madre no cesana
de llorar.
Schwarz y su compai1ero continuaron caminando
en medio de la multitud. Encontraron dos obreros que
disputaban con furor. "Cno de _ellos des.~ué~ de ~a~er col1
mado de· injurias a su antago.msta, le d110: Lo up1co que
,
deseo es que el diablo te lleve."
-Toma ese robusto mozo-dijo el juez-ya ves como te

MacDonagh

EL TESTAMENTO DE UN MARTIR
vidumbre, podrá dejar de latir en el corazón de Irlandapero ese día el corazón de Irlanda habría muerto.
Mientras Irlanda viva, el pensamiento y la médula
de sus hombres luchará.n por borrar hasta el último vestigio del Régimen británico en su territorio. En esta incesante lucha habrá, como ha habido, como tiene que haber, flujos y reflujos alternantes. Pero que Inglaterra no
"Caballeros:
se engañe. La generosa y noble juventud de Irlanda jaQuiero creer que .no habéis hecho sino vuestro de- más dejará de responder al llamamiento que hoy le trasber, según vuestro leal s;ber y entender, al sentenciarme mitimos-jamás dejará de inflamarse al rojo esplendor de
a muerte. Doy a Uds. las gracias por su cortesía: Pero
la guerra para conquistar la libertad de su patria. Otros
no me sería grato marchar al suplicio, sin que procure y más sumisos métodos dejarán para otros y más sumisos
expresar, aunque sea debilmente, mis sentimientos sobre hombres; para ellos no queda sino la acción o la muerte.
el alto honor que recibo al ser uno de los predestinados
Se dirá que nuestro movimiento estaba destinado a
a morir, entre la presente generación, por la causa de la fracasar. Los hechos lo muestran. Pero pudo haber sido
libertad de Irlandia. Puede ser que Uds. comprendan es- de otro modo. Siempre hay probabilidades de éxito para
te sentimiento, porque es aquel al que un poeta imperial los valientes que retan a la fortuna. Y que tuvimos esa
de las edades pasadas, rindió testimonio inmortal: "Dulce probabilidad, nadie mejor que vuestros estadistas y que
y glorioso es morir por la Patria. " Ustedes serían felice~
vuestros peritos militares lo saben. La masa del pueblo
muriendo por Inglaterra, su amo Imperial; yo, me siento
de Irlanda arrullará indudablemente su co,nciencia duranorgulloso y feliz de morir por Irlanda, mi gloriosa patria.
te otra generación, con la fábula extendida de que Irlanda
Un miembro de la Corte:-¿Dice Ud. que Inglate- no puede combatir con éxito a Inglaterra.
rra es nuestro amo Imperial?
No creemos representar a la masa del pueblo de
El prisionero :-Sí, porque algunos de Uds. son ir- Irlanda. Representamos el pensamiento y el alma de Irlandeses.
landa. Y para el alma y el pensamiento de Irlanda, la
El miembro de la Corte:-¿Y qué dice Ud. de su masa inerte, viciada y degenerada por eras de servidumamo Imperial, de Alemania?
bre, tendrá el día de la resurrección, todos los homenaEl prisionero :-No es Alemania quien ha violado y jes y todas las recompensas-recibiendo, en cambio, la
despojado mi país, ni quien ha persistido en arrebatarle
marca vivificante de pueblo libre.
su derecho innato a la libertad.
Caballeros: me habéis sentenciado a muerte, y acepEl Presidente :-Suplico ¡¡o sea interrumpido el pri- to vuestra sentencia con alegría y con orgullo, puesto que
muero por Irlanda. Voy a reunirme con la santa legión
sionero. (El prisionero se inclina.)
No me queda mucho que decir, La proclamación de hombres que por Irlanda han muerto, el último de los
de la República Irlandesa ha sido aducida como prueba en cuales es ciertamente más digno de lo que reclamo ser, y
esa noble legión no es, a su vez, sino una pequeña parte del
mi contra, por ser uno de los signatarios; Uds. creeñ que
grande ejército innumerable de mártires cuyo Capitán es
esa proclama ha pasado a ser letra muerta y sepultada;
el Cristo que murió en el Calvario. Y de cada uno de
pero vive, vive aún. De mentes iluminadas por el vívido
pensamiento de Irlanda, ha surgido. En corazones ardidos esos caballeros, todos de blanco, de esa santa cohorte, sopor santo amor a Irlanda fue concebido. Documentos así, mos los afines espirituales.
Las formas de los héroes pasan ante mis ojos y hay
no mueren nunca.
•
La ocupación Inglesa de Irlanda no se ha visto obli- uno, de cuyo destino la estrella gobierna la mía; hay uno
gada nunca en más de cien años, a enfrentarse en el cam- en quien la esencia de su ser canta en armonía con el
canto de cisne de mi alma. Es el gran Florentino, cuyas
po de batalla con un levantamiento más formidable que
el que fuerzas superiores han logrado dominar por el mo- arma no era la espada, sino la plegaria y la prédica. La
mento. Esta insurrecció,n no resultó de circunstancias simiente que él sembró está dando fruto hasta estos días
accidentales. Surgió a su debido tiempo, como consecuen- en la Iglesia de Dios. Llevadme; y que mi sangre riegue
cia necesaria de fuerzas que se hallan siempre activas. La el suelo sagrado de Irlanda. Muero con la certidumbre
fiera palpitación del orgullo sublevado, que rechaza la ser- · de que la semilla volverá a "dar fruto."

Tomás MacDonagh, maestro y poeta, fue fusilado
en el Castillo de Dublín, el 6 de mayo, por su participación en el levantamiento irlandés. Después de que la
Corte Marcial rindió su veredicto, declarando a MacDonagh "culpable," y fue pronunciada sentencia de muerte,
el prisionero dijo las siguientes palabras:

lo clan.
,
¡ l
-¡Ah!-dijo el diablo-el que parece darme o. o
estima mucho. En este momento la cólera y la embriaguez lo ciegan. Si llegara a perderlo, tendría un profundo
pesar.

. .
·d
En este momento una pobre v1eJa cuyos vest'. os
anunciaban \a pobreza y cuya cara pálida, flaca, ~nunc1aba
un profundo dolor, ~e detuvo ante el juez,
le dtJO:
• 1 T'
-¡ Que te vengan todas las desgracias.
u ere~
rico yo soy pobre y me han quitado la vaca que era 1111
· · · recuerdo. N O te había hecho ningún mal y me has
UlllCO
d d
. ,
1 OCO
reducido sin piedad al último gra o e misen~.. i . nv
la justicia del cielo! Le pido que castigue tus m1qu1dades.
Le pido que el diablo te lleve en cuerpo y alma a los
.
profundos infiernos.
-¡Ah! esta vez-dijo el diablo dirigiénd_ose al Juez
-se ha dicho upa palabra sincera, se ha mamfestado un
deseo que parte del corazón.
y al decir estas palabras, tomó del pes.cuezo con
sus garras al juez Y desapareció con él en seguida.

r

•

�TOMELA
USTED

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¡UN ANO DE VIDA!
El próximo doce de Septiembre cumplirá "REVIS~A MEXICANA" un año de existencia.
Nuestra vida ha sido de luchas, de privaciones, y de sacrificios. Como nuestro programa no era mercantil sino patriótico, como no nos guiaba la idea del lucro personal sino la del prestigio de México, no extrañamos las dificultades que han erizado nuestra senda. To do lo contrario: sabíamos de antemano, que nuestra misión era la de luchar tenazmente, y la aceptamos sin vacilaciones y.sin temores.
El bandidaje nos cerró el mercado de la Patria; el temor de que nuestra publicación fuese suspendida de
un momento a otro, por su actitud francamente nacionalista, hizo que el mercado de los Estados Unidos, nos
mirase siempre con desconfianza y con recelo. Y entre la duda de aquí y el rencor de allá, hemos llevado una
vida precaria e incierta. Sin embargo, a pesar de las dificultades económicas, acrecentadas por el alza inmoderada del precio del papel, metal de linotipo y demás objetos de imprenta, tenemos el orgullo de haber ostentado nuestros ideales en los momentos más difíciles, y de haber enarbolado el estandarte de la Patria, en los
dolorosos instantes en que casi todas las manos lo dejaron caer.
"REVISTA MEXICANA" pronto cumplirá un año de vida, y anuncia desde hoy, un número especial,
lujosísimo, con doble número de páginas, y con un material que hará época en los . anales del periodismo me-

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Anunciantes: el número especial tendrá un mínimum garantizado de

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Agentes: haced pedidos con anticipación.
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P. O. BOX 66, ST. A.

t-*+*+*t*+*+*t*t-*+*+*+*+*+*M:+*+,IE+*+*t*+*

LAS FLORES
·Por i\lphonse KARR
Hay muchas. maneras de amar las flores. Los sabios
l~s aplastan, las disecan Y las entierran en cementerios llamados h~rbarios, para _ponerlas luego pretensiosos epitafi?s en barbaro lenguaJe. Los aficionados, por su parte,
solo a~an las flores raras, no para verlas y aspirar su perf~me smo para mostrarlas con orgullo. Todo su afán consiste en poseer ciertos ejemplares que no tienen los demás
De aqm el que desdeñen otras flores ricas Y galanas
que la bondad de Dios ha hecho comunes como el cielo Y
el sol.
·
Cuando en un bello d\¡l de Febrero descubrís al .
de
t . 1
.
pie
. ~n ma OJO a primera florecita, un sentimiento dulce Y
J~b1loso se a~odera de vuestro espíritu: es la primera sonrisa, de la primavera. Entonces despertáis entre sombras
de arboles y cantos de pájaros y os sentís bajo el influjo
de la calma, de la inocencia Y del amor. Tales impresiones
ob.edecen a que no sois un amateur verdadero. Si lo fue~e1s, n~ os dejaríais sorprender así, de improviso, por esas
impresiones falaces Y poéticas ...... Pronto recordaríais
que .en_ plena_ primavera, los estambres se levantan sobre
el p1st1lo. Si, por el contrario, el pistilo se yergue sobre
los . estambres, el verdadero aficionad o no puede
sentir p!acer alguno ante una flor tan incorrecta-le produce ~l mismo efecto que los guijarros del camino-y si semeJante, flor s~, permitiese bratar en su jardín, él la
arrancaria, arroJandola a sus pies.
La rosa canina ~s la única admirable para el sabio.
La r~sa doble, la de cien hojas, la de espuma que ostenta
cambiados ~n pétalos sus estambres, son ejemplares monstruosos, al igual de ellos-los sabios-que siendo simplemente ~om~ los demás hombr~s se duplican Y triplican
por la c1enc1a.
El_ ama_teur no admite en sus colecciones la rosa de
cien hoJas 111 tampoco la de espuma. Las considera vulgar~~· porq~e para él no son flores, son bouquets. "Allí
ten,e1:-os dice- el resultado de mi obra: ese rosal. Soy
el ut11co que ha obtenido sus semillas y jamás ha querido
flor.ecer. Mis amigos han hecho esfuerzos imposibles por
un mgerto de este arbolil)o extraordinario; pero yo segui-

ré siendo el único que Jo posea."
Hay otras gentes más felices Y sencillas que deben a
las flores sus más puras alegrías y que aman a todas las
que las hacen el honor de brotar en su jardín. Sin embargo, es preciso distinguir entre esos indivduos los que
aman las flores por sus recuerdos ocultos en las corolas
como las hamadriadas en la corteza de las encinas. Ellos
recuerdan que las lilas florecían la primera vez que se
encontraron, y tal vez evocan el cobertizo de madreselvas ?onde, sentados el uno junto al otro, cambiaron dulces . Juramentos
,
. que ¡ay! sólo uno de ellos ha cump 1·d
I o.
Q utzas,_ queriendo formar un ramo para ella les hirieron
las espmas, Y su amada puso sobre la herida el pedazo
de tafetán i~glés, despues de pasar la ~ienhechora tela
~obre sus l~b10s de rosa. y así mismo evocan el día en que
Junto_s cog1er~n wergissmein en la orilla del estanque y
tamb1en, los tiempos ya lejanos, cuando crecían los pálidos alehes en los viejos muros de la iglesia de su pueblo
en dond; se encontraban todas las mañanitas del domingo. As1, en ~ada primavera, brotaban de nuevo sus recuerdos, lo mismo que Jas flores.
. P_ero hay un momento en que se evocan estos dulces
sentumentos engendrados por galanas ilusiones, un momento en que creemos convertirnos en sabios porque empezamos a convertirnos en muertos; y es que entonces empezamos a ~ntregarnos sin saberlo, a otras ilusiones. El
pu,nto de vista del anteojo que achica los objetos, no es
mas verdadero que el punto de vista que lo agranda. Al
llegar ~ esta reflección definitiva, se aman las flores por
ellas mismas; se las ama por el cuidado que nos exigen. se
de,scubre. q~e t~das las riquezas de los opulentos no ~on
mas que im1tac1ones
. imperfectas de la salud de los pob res,
Y se ve que I os d iamantes que tantas vergüenzas causan y
tantos orgullos provocan, ya quisieran reflejar el brillo
de las gotas de rocío a los primeros rayos de la aurora
. Compréndase.., al fijarse en esta idea, que Dios, en ;erdai ª.~ª a los pob:es y que les deja acercarse a él como a
los nmos ...... i Dichosos los que aman las flores I i Felices los que no tienen otro amor que el de las flores!

�POEMA EN PROSA

POR IVA"N
TURGUENEF

enormes de un tono gris pálid9; la mirada es muy claHe tenido una visión.
ra y muy inquieta. Todos los rasgos de su fisonomía,
Se me aparecieron dos genios; dos ángeles.
así la aguileña nariz como la saliente barba donde sólo
Digo ángeles y genio·s, porque estaban desnudos y
apunta un escaso bozo, parecen aguzados y la boquita,
porque de los hombres de entrambos partían largas y
que adorna una dentadura de pez, se mantiene entrefuertes alas.
Los dos son jóvenes. El uno tiene formas llenas, ter· abierta. Los secos labios no habrán sonreído nunca!
Es un rostro correcto, terrible, despiadado; pero
sa la piel y negros los bucles de los cabellos.
tampoco
la cara del otro, del buen mozo, con ser tan
Sus ojos obscuros, medio velados, con largas pesta·
ñas; la mirada insinuante, ávida y alegre; el rostro en- bonita, expresa compasión.
En torno de la cabeza del segundo flotan algunas escantador, un tanto atrevido y algo maligno ....
Los labios rojos y abultados se estremecen y el mu- pigas ya desgranadas, que sujeta un tallo marchito, y
chacho sonríe con autoridad e indolencia, como persona en torno de la ciritura une un trapo de jerga gris; sus
alas, de un azul mate, se mueven a compás, con lentitud
segura de su poderío.
Una corona apretada de flores descansa muellemen- amenazadora.
Los dos muchachos· parecían inseparables compañete sobre sus brillantes cabellos y casi desciende hasta
ros; andaban abrazados; la mano torneada del primero
sus hermosas y aterciopeladas cejas.
Abrochada con una flecha de oro, abigarrada piel de colgaba como un racimo maduro sobre la clavícula seleopardo cae ligeramente desde sus redondos hombros ca del segundo; y la afilada mano, un manojo de culebras sobre el blanco pecho de aquél.
hasta sus cacle.ras airosas.
Se oyó una voz, y veréis lo que me dijo:
Las plumas de sus alas tienen reflejos rosados; y
-Están en tu precencia el genio del amor y el genio
las extremidades son de un encarnado vivo, como si estuviesen mojados en fresca sangre. De vez en cuando del hambre, hermanos mellizos, impulsores de cuanto
se estremecen rápidamente las alitas, produciendo un existe.
Todo cuanto vive se mueve por el alimento o por la
rumor argentino como el de la lluvia en primavera.
El otro mancebo es amarillento y flaco. A cada· mo- reproducción.
El Amor y tl Hambre .... tienen el mismo objeto.
vimiento de la respiración se le marcan en el cuerpo
La
vida
no puede cesar jamás; necesita sostenerse, y nelas costillas.
cesita
crear
también.
Tie~e el pelo rubio, fino y lacio; ojos redondos y

,

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Esta admirable caricatura de "Ulalio" Gutiérrez,-instrumento de Villa,-aparecerá en el "Albura de los
Diez Presidentes" que editará próximamente "REVISTA MEXICANA."-También aparecerán allí las caricaturas de los Generales Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, Lic. Francisco L. de la Barra, Lic. Francisco CarQ)
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Pregunta alguien:
¿Por qué prefiere Ud. la ''Revista Mexicana'' a los demás periódicos?
Y contesta el padre:
, . juiciosa
. Y pa, Porque su sección .editori.. al me pa.rece
trl6tica, ,Y . es la que meJor onenta el espmtu nacional en
estos dif1ciles momentos.
Y añade la madre:
Porque su lenguaje es mesurado, decente y propio
para ser leído en familias. Además, su sección de modas
ea muy interesante y me sirve extraordinariamente en el
hogar.
Y dice el hijo mayor:
A mí me gusta porque en sus páginas se hace siempre el elogio que México se merece. Siempre consagra
alabanzas a nuestros héroes.
Y continúa el segundo:
A mí me encanta porque trata con detalle las peripecias de la guerra Europea, Sus crónicas son siempre atractivas e interesantes.
Y sigue el tercero:
A mi lo que más me gusta son los artículos "Desde
Jauja" los "Tópicos del Día" y las cartas de Quasimodo,
secciones graciosísimas que hacen reir a cualesquiera.
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Y replica la hija mayór:
Yo no me puedo pasar sin.leer fos cuentos y las poesías que publica "REVISTA MEXICANA," porque son
de un ¡usto refinado y exquisifo:

Y contesta su hermana menor:
"REVISTA MEXICANA" es m'1 peno
" d'1co pred'1lecto, por su Sección de Charadas, Anagramas y demáa
acertijos, con los cuales paso entretenida los ratos de
aburrimiento.
Y entonces dicen los niños pequeños:
A nosotros lo que más nos gusta es la carátula.
¡ Que linda es! Siempre trae el retrato de un héroe o la

ilustración de un monumento mexicano.
Y dicen todos en coro:
"REVISTA MEXICANA," es el mejor de todos
los periódicos.
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-La Madre:-Por su decencia.
-El hijo mayor:-Por su patriotismo.
-El segundo :-Por su imparcialidad.
-El tercero:-Por su ingenio.
-La hija mayor:-Por su gusto exquisito.
-La hija menor:-Por su página recreativa.
-Los niños :-Por su carátula e ilustraciones.
Todos en coro:
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según me ha dicho, espera sanar pa1500 Barriles
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LOS DIEZ PRESIDENTES

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Próximamente editaremos un álbum que será el resumen de los últimos acontecimientos de México.
En forma enteramente nueva y original. aparecerán el resumen y los caracteres principales de la historia de los últimos años, desde el Presidente Porfirio Díaz hasta el Primer
Jefe Carranza.

Director y Propietario:
Lic. Nemesio García Naranjo.
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Esq. Houston y Leona Sts.
Teléfono, Crocket 3398.
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Francisco León de la Barra
Francisco I. Madero
Pedro Lascuráin
Victoriano Huerta

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Un semestre . .. ,, I 8o ,,
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Un año .......• ,, 3.50 ,,
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Números sueltos, 10 centavos oro
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Los pagos de suscripción deben ser
.delantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos de administración, dirijirse a:
REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Sta. A.
San Antonio, Texas.
REVISTA MEXICANA
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. Director and Proprietor:
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REVISTA MEXICANA ha publicado y seguirá proporcionando a sus lectores, los documentos de más importancia para la historia contemporánea de México. Ha editado, además,
dos albumes que, por su importancia, debe leer todo mexicano el ''Album de Juárez,'' que
contiene los mejores estudios y poemas dedicados al Benemérito de la América y el ''Album
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Presidente, así como los antecedentes de las cntástrofes actuales. Pida Ud. los dos albumes
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Ud. la cantidad de~ 1. 80 cts. para que me remita, a
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Mi nombre,_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

Mi nombre._ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
VOLUMEN III.

PRECIO: DIEZ CENTAVOS.

NUMERO 45.

•

�LOS DIEZ PRESIDENTES
('

Próximamente editaremos un áibum que s=rá el resumen de los últimos acontecimientos de México.
En forma enteramente nuevR y original. aparecerán el resumen y los caracteres principales de la historia de los últimos años, desde el Presidente Porfirio Díaz hasta el Primer
Jefe Carranza.

.

Porfirio Díaz
Francisco León de la Barra
Francisco I. Madero
Pedro Lascuráin
Victoriano Huerta

REVISTA MEXICANA

Francisco Carbajal
V enustiano Carranza
Eulalio Gutiérrez
Roque González Garza
Francisco Lagos Cházaro

Todoq estos personajes aparecerán en el álbum, soberbiamente caricaturizados por
Martmcz Vjzvet
Una obra de lujo, de interés constante y de gran atractivo. Algo totalmente diverso
de lo hecho hasta ahora.
¿Quiére usted S'iber algo relativo a este álbum?
Pida .informes a ''REVISTA MEXICANA' '
P. O. Box 66, Station A.
San Antonio, Texas.
•n:r•u1'•1'+T+'l'+*+l +1• i + 1+ ! +'t + 1+-r+;L+)I n+.t+'t+ !'.+T+J:+ 1+'l'+'t + 1+'L+'l.~t +:«+:l'.+&gt;1:+*+*+*+*+*•*

REVISTA MEXICANA ha publicado y seguirá proporcionando a sus lectores, los documentos de más importan9ia para la historia contemporánea de México. Ha editado, además,
dos albumes que, por su importancia, debe leer todo mexicano el "Album de Juáre:z," que
contiene los mejores estudios y poemas dedicados al Benemérito de la América y el ''Album
de Día:z,'' en el que se encuentra un resumen completo de la obra y de la vida de esté gran
Presidente, así como lós antecedentes de las catástrofes actuales. Pida Ud. los dos albumes
con una suscrición anual o uno de ellos, con una suscrición por seis meses. Llene Ud. uno de
los cupones.
POR SEIS MESES
POR UN AÑO
1 •

Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA
P. O. Box, 66 Station A.
San Antonio, Texas.
Muy seí'\or mío: Tengo el gusto de acompal\ar a
Ud. la cantidad de $ 3. 50 cts. para que me remita
los dos albumes de Benito Juáre.z y Porfirio Diaz y
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Soy de Ud. atto. y S. S.

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,, Estado, _ _ ____.._ _ _ _ _ _ __

Sr Admor. de REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Station A.
San AntC?nio, Texas.
Muy sei'ior mío: Tengo el gusto de acompañar a
Ud. la cantidad de~ l. 80 cts. para que me remita, a
vuelta de correo, el Album de_ _ _ _ _ __
, - - - - - - - - - Y una suscrición semestral
de REVISTA MEXICANA.
Soy de Ud . atto. y S. S.

,. dirección------------· ,,ciudad--------------,, E s t a d i o - - - - - - - - - - - - -

Semanario Ilustrado

'

BNTBRED Al BBCOND CLASS llATTER, OCTOBER 15, 1915 AT THB POST OPPICB
OJI SAN AN1'0Nl0, TEXAS, UNDER THE ACT OJI IIARCH S, 1897

San Antonio, Texas, 23 de Julio de 1916.

Volumen III.

Número 46

Los Dos PELIGROS
CARRANZA y VILLA
1

El villismo ha vuelto a entrañar una amenua seria
para Carranza. Por doquiera surgen pequeñas partidas
de revolucionarios, que no obstante conocer a Francisco
Villa, pasan a engrosar sus filas, con el objeto de integrar
un movimiento formidable que ponga fin al reinado bochornoso de don Venustiano. Y Villa, odiado y destruído,
vuelve a incorporarse; y la opinión desorientada, vuelve a
pensar en él, como el enfermo que piensa en la morfina
para dejar de sufrir un poco sus dolencias.
Las gentes poco observadoras se preguntan asombradas: ¿Cómo es posible que la Nación mexicana, conocedora de los crímenes de Villa, vuelva a fijar en él sus
aspiraciones? ¿A qué misterioso conjuro se debe que el
bandolero, que demostró su ineptitud militar en León y
en Celaya, su ineptitud política en Aguascalientes y su
ineptitud moral en todas partes, concentre de nuevo en su
pers~nalidad desprestigiada las miradas ansiosas del país?
Precisamente a su excesivo desprestigio. Villa es
un inadaptado que "tarde o temprano tiene que desaparecer de la sociedad. Es demasiado salvaje para que pueda
constituir un peligro perenne en la nación mexicana. Y las
gentes, que comprenden que el triunfo de Villa es imposible, y que su consolidación como gobierno es absurda, lo
buscan como se busca un alcaloide venenoso, que solamente se emplea en las grandes crisis de un organismo.
Carranza, no. Carranza por su aspecto civilizado,
por sus inicios de Senador, por el grupo civil de intelectualoides que lo rodea, por su pasado de Gobernador, y
sobre todo por su tendencia a disfrazar con decretos, sus
latrocinios, ofrece muchos peligros de adaptarse al medio
y de consolidarse indefinidamente en el solio. Carranza
no es capaz de asesinar personalmente a Benton, como
Villa; pero en cambio, ordena a sus sicarios que hagan
la comedia de un proceso, y de ese modo fusila a don Alberto García Granados. Carranza no roba materialmente,
metiendo su mano en los bolsillos ajenos, sino que emite
un decreto conforme al cual obliga al pueblo a que reciba
sus billetes; y una vez que éstos se encuentran desparramados en todo el pais, promulga otro decreto nulificando
el anterior, y cometiendo un verdadero despojo, en contra
de toda una sociedad. Carranza es por consiguiente el
asesinato llevado a la categoría de Ley y el robo, establecido en calidad de Institución .
Y esto si es pavoroso para una sociedad, porque
significa la organización del delito, la regularización de
la injusticia, el orden dentro de la infamia. Y cuando el
mal se llega a imponer en un país, con un dgimen disciplinado, con apariencias d~ tribunales, ,on la sombra de

un Ej~rcito, y con la aureola de una intelectualidad rabona, entonces amenua perpetuarse por luengos años, como una enfermedad crónica, que se radica en un organismo, para atormentarlo por toda la vida.
Villa no ofrece ese peligro, porque es bastante ignorante para tenerle miedo a la opinión pública. No le
preocupa disfrazar sus robos con decretos ni sus asesinatos con juicios sumarios: roba y mata como un primitivo.
Desafía los sentimientos de una sociedad con la misma
inconsciencia con que provoca la cólera de los Eatal!os
Unidos. No tiene nociones de lo que es un Estado, ni le
importa tenerlas: para él no hay otro régimen que el que
ha implantado en su cuadrilla de bandoleros. Por eso,
cuando sus "hombres" quisieron organizar algo que se
pareciera a un gobierno, y que ponía trabas a su voluntad
caprichosa y autoritaria, se rebeló indignado y orilló a
su "Presidente Gutiérrez'' a que fuera a mendigar el indulto de Carranza.
Por eso, Villa jamás se constituirá en Gobierno, jamás regularizará sus hordas, jamás establecerá instituciones, ni siquiera para disfrazar sus actos de malhech~r. La
República lo siente, y por eso comprende que Villa ea
un "mal intenso," que puede servir para acabar con un
"mal crónico." Villa puede contribuir en el derrumbamiento de Carranza, sin que las gentes teman que pueda
consolidar un régimen infamante en el pais.
No I Villa no volverá a dominar la Nación; y si
por una contradicción social volviera a ma.ndar Ejércitos
tan poderosos como aquellos que estuvieron bajo sus órdenes hace dos años, los llevaría de nuevo a la derrota,
como lo hizo en León y en Celaya. Carece de genio para
conocer al mundo por intuición y es demasiado vulgar
para evolucionar hacia la Ley. Solamente posee poten,
cialidad destructora, y en tal virtud, su destino tiene que
ser efímero. Por eso, la sociedad vuelve a él los ojos y
comprende que después de haberse desprendido de Carranza le será muy fácil desprenderse de Villa.
Y esti en lo justo la opinión pública. Es preciso
acabar con Carranza y con su régimen que amenaan
indefinidamente a la Nación. Sin embargo, mejor seria
que los elementos de orden· y de paz, de honradez y de
trabajo, hicieran un último 'esfuerzo pa~a arrojar de su
seno las mezquindades que loa dividen, y procurasen una
organización solidaria, para sostener una bandera de honor en estos momentos pavorosos. ¡ Que no sea Villa el
que acabe con Carranza 1 ¡ Que sea una révolución anhelante del dominio de la Ley, quién ponga fin al reinado de
la iniquidad y el crimen.

�m

FestiiJal de Caridad I

SEÑORA MARIA CARDENAS DE MAGNON
De Nuevo Laredo, Tamaulipas, que acaba de contraer matrimonio
con el Sefior Alberto Magnon.

El Gobierno del General Huerta
Y el General J. R. V elasco
El señor General don José Refugio Velasco asegura en una carta publicada en un periódico de esta ciudad, que el Gobierno del General Huerta consintió y toleró la invasión extra.ojera del suelo de México. Tal acusación es tremenda y resulta algo extraño que Velasco
haya esperado la muerte del vencedor de Rellano para
inculparlo de traidor a la Patria, que no es otra cosa el
que consiente y tolera la invasión del suelo nacional.
El ejemplo de Mercado cun'de: dejar que los hombres se mueran para poder acusarlos. ¡ Oh, hidalguía!
· ¿ Dónde has venido a quedar?
· El General V e lasco ha tomado 1111 mal camino.
Aquél que para defenderse, acusa a otros, se hace más
sospechoso de su culpabilidad. Además, confesar que el
General Huerta estuvo de acuerdo con los Estados Unidos, hasta el grado de consentir la invasión de la Patria,
es un desahogo torpe que nunca podrá probar el defensor
aguerrido de Torreón. El cadáver de Azueta se levantará de su tumba para recordarle que el Gobierno del General Huerta fue víctima y no cómplice de la política exte-

rior de los Estados U.nidos.
¿ Que poco después se suspendieron las hostilidades? Sí, pero fue con el fin de iniciar tratados y de evitar
de este modo, los desastres de una guerra; y nunca con
el objeto de otorgar a las fuerzas extrañas el consentimiento!
No tratamos de defender a Huerta, y como prueba
de imparcialidad, manifestamos que no cumplió con su
deber al dejar a la República en Julio de 1914: un Juárez
habría seguido la lucha hasta el final. Sin embargo, si su
conducta no merece aplausos por entregar la bandera de
la Patria en aquellas pavorosas circunstancias, bueno es
abonarle, que la dejó en las manos del Lic. Carbajal, que
gozaba de inmaculada reputación. En cambio, su acusador de hoy, el General Velasco, un mes después, también
abandonaba la bandera de la República; pero en lugar de
entregarla a manos limpias, desarmó a todos los que podían defenderla, y luego le dejó tirada en el suelo, donde quedó y aun queda pisoteada por bandidos y por extraños.

La Junta de Caridad organizó a principios de este mes un concierto, cuyos
productos se destinaron a beneficiar a los mexicanos refugiados pobres. La
fiesta result6 lucidísima, distinguiéndose en sus números correspondientes, la
Sefiora Aguirre y Fierro, y las Sefiortias Julieta Gorgoux y Adela Garza y
los Sef\ores Frías, Salinas, García y Alva y Samper. El Maestro Héctor
Gorjoux dirigió con su acostumbrada habilidad el concierto.
Tenemos el gusto de publicar una fotografía del ''Coro de las Geishas,''
que fue el mas aplaudido de todos los números del programa.

�El Movimiento Legalista
En vista de que los ingenieros Manuel Bonilla y
Felipe Angeles han pensado otra vez en llevar a la Presid~ncia de México al Lic. Manuel Vázquez Tagle, reproducimos el artículo que entonces escribimos, pues a decir
verdad, nada nuevo nos inspira este apreciabilísimo caballero.

***
He aquí uno de esos p~ estigios que viven de fuerza
hereditaria. Don Manuel Vázquez Tagle ha sido abogado
conspicuo, profesor universario, político de renombre Secretario de Estado y hasta candidato presidencial; y todo
absolutamente todo se lo debe a la circunstancia feliz de
ser sobrino del famoso don Protasio Tagle. Si en lugar
de llevar el nombre que lleva, se llamase Manuel Vázquez
González o Manuel Vázquez Martínez, otra sería su estrella y otra también su posición.
Esto no quiere decir que el Lic. Vázquez Tagle carezca en lo absoluto de virtudes: es honrado. tenaz, austero, pero carece del mérito indispensable para formar una
personalidad independiente en la vida. Así como don
Fernando Iglesias Calderón es siempre ''EL HIJO de don
JOSE MARIA" así también don Manuel Vázquez Tagle
no puede prescindir de ser siempre "EL SOBRINO DE
D. PROTASIO.''
Cuando desempeñó la clase de Derecho Penal en
la Escuela Nacional de Jurisprude,ncia, demostró conocer
a fondo la materia. Sus disertaciones eran claras amplias, Y denunciaban una gran cultura, no solamen~e en
el terreno concreto de la legislación vigente sino en las
orientaciones nuevas del Derecho criminal. Escuchánd?lo se enteraba uno de que no era un clásico rezagado.
smo por lo contrario, estaba bien enterado de las ideas
dominantes de la época. Sin embargo, su voz era inanimada, yerta, voz sin tonalidades ni matices, voz de un
hombre muerto que parecía vibtar en el disco de un fonógrafo. Se nos antojaba la voz de don Protasio Tagle.
que desde su tumba seguía dando su cátedra en la Escuela Nacional de Jurisprudencia.
Después, en el estruendoso mov1m1ento de 1910, el
nombre de don Manuel Vázquez Tagle apareció entre los
organizadores de algnú Club antirreeleccionista. Er&lt;l natural: el sobrino de don Pro.tasio no podía, sin traicionar
su nombre, figurar en las falanges porfirianas. Su labor
política, como su voz de maestro, fue también fría, pasiva,
sin nervios ni convulsiones: se volvía a antojar que era
obra de un cadáver que se incorporaba trabajosa y pesadamente en la vida; pero ya sin las fuerzas necesarias
para desarrollar aquella asombrosa actividad que le fue
tan funesta en el el año de 1877.
Empero, había muchas personas que creían en las
virtudes personales de don Manuel Vázquez Tagle. Se
suponía que lejos de limitarse a tener virtudes hereditarias tenía una personalidad propia que sólo esperaba oportunidad, para traducirse en obras fecundas y duraderas.
Don Francisco Madero fue de los creyentes, y llevó al licenciado Vázquez Tagle a la Secretaría de Justicia en
donde tenía por delante el programa colosal de justificar
la Revolución de 1910. Efectivamente, el principal cargo
que siempre se hizo a la Administración porfiriana fue la
falta absoluta de Justicia: era por tanto indispensable decretar. una nueva legislación y desinfectar los corrompidos tribunales de aquella época. Para eso se necesitaba
u_n magistrado justiciero y recto, que desterrase para
1;iempre el cohecho y 1ª concusión, el soborno y 1a consigna; u.n hombre en plenitud de facultades y de vida que rea-

!izase aquetla tabor grandiosa de demoiición y de reconstrucción.
¿ Qué hizo el licenciado Vázquez Tagle? Absolutamente nada. Se limitó como Ministro de Justicia a despachar oficios. No tocó un solo Código, no reformó una
sola Ley, no desinfectó un solo Tribunal. Fiel a sus tradiciones de maestro y de político, siguió siendo. la inanimada reencarnación de un desaparecido, el embajador imperturbable de una sepultura. la continuación de un muerto ilustre. Sí, solamente un cadáver pudo tener la inacción que caracterizó a don Manuel Vázquez Tagle, durante sus quince meses de gestión ministerial.
Ahora se alega que debe ser Presidente de México
porque fue el único ministro de Madero que no renunció

en lebrero de 1914. ¡ Ya nos figuramos de antemano qué
su mérito tenía que consistir en "no haber hecho alguna
cosa." Sigue siendo el hombre de las virtudes negativas. No sirvió a la administración del General Díaz, no
aduló al César, no dió consignas como Ministro de Justicia, no reconoció la revolución militar del General Huerta I Casi se puede decir que su ideal de vida sería: ¡ no
existir!
Dice el viejo romancero castellano que el Cid ganó
una batalla después de muerto. El alma de Don Protasio
Tagle, cabalgando en la personalidad de su sobrino ha
ganado reputación de Maestro en la Universidad, y la Cartera de Justicia en las lides de la política. ¿ Le estará aún
reservado ganar la Presidencia de México?

1

TOPICOS DEL DIA
Don Manuel Bonilla y don Felipe Angeles, han
vuelto a pensar en la resurrección de una famosa "legalidad," conforme a la cual, debe ascender a la Presidencia
de México el Lic. Manuel Vázquez Tagle.
Por ,medio de una larga serie de razo.n amientos que
le darían honor a un tinterillo, se declara que México
no ha existido desde febrero de 1913; se nulifican en seguida las personalidades de Lascuráin y Rafael Hernández,
lo cual se logra sin dificultad; y se conclu.ye en que debe
ocupar el Poder Ejecutivo el que entonces era Ministro
de Justicia en el Gabinete del señor Madero.
Lo curioso es que cuado Felipe Angeles tuvo poder,
no se le ocurrió volver a la "legalidad" que tanto ahora le
seduce, ni se acordó de Vázquez Tagle en la famosa Convención de Aguascalientes. Entonces la "legalidad" consistía en abandonar a Carranza; como un año después consistió en abandonar a Villa; como hoy consiste en utilizar los éxitos de éste, para resucitar la bandera maderista,
y dominar con ella la Nación.
Pero ya México no se alimenta de palabras huecas
y sonoras. Felipe Angeles debe convencerse de que el
villismo es fuerte como elemento perturbador y ,nunca
como centro de coordinación. Ya Villa ha demostrado
que no reconoce poder alguno que refrene sus impulsivismos salvajes, y al mismo Angeles le consta que cuando
él y Díaz Lombardo quisieron enderezarlo por rumbos
semi-civilizados, lo único que consiguieron fue exhibir
su debilidad y su impotencia.
Alrededor de Villa se agruparon gentes que procuraron explotar al pueblo mexicano. Sin embargo, queremos creer que el doctor Miguel Silva, el licenciado Díaz
Lombardo, el ingeniero Manuel Bonilla y el propio Felipe Angeles, se introdujeron en aquel bandidaje con el
objet(l de orientarlo hacia la virtud y el bien. ¿ Qué lograron? Absolutamente nada. Los ladrones siguieron
robando y los asesinos continuaron imponiendo el terror.
La fiera no consintió en que se la domase.
Toda organización sobre base villista, tiene que traducirse en un fracaso. Don Manuel Vázquez Tagle, sería una segunda edición de Eulalia Gutiérrez. Pronto
emprendería la fuga para buscar paz y tranquilidad en las
filas enemigas. Y pronto igualmente se fugaría el propio
Angeles, como se fugó hace seis meses de las filas del

f.ebzl.,

El Sobrino de Don Protasio

villismo.
No, señores maderistas y villistas. Vuestra época
terminó, y terminó para siempre. Después de Carranza
la Patria dejará de ser un botín, y por tanto es inútil que

penséis en ella.

** *
La señorita María Leoncia Sánchez Azcona, acaba
de contraer matrimonio en Madrid, con un hijo de los
Condes de Torre Vélez.
Por lo visto, don Juan Sánchez Azcona, que e::: t cvolucionario intransigente tratándose de cuestiones políticas, resulta reaccionario, conservador y aristócrata, CI'\
su hogar. Para la Patria, no le disgustan los héroes •le
polaina; para la familia, sí: le parecen más apropiados
los señoritos de at?olengo. Y Juan Sánchez Azcona, revolucionario al recibir su sueldo, y reaccionario en el hogar, vive con su familia, lejos de la hampa de redentorei,
que han prometido borrar la mitad espanola en el espíritu de la Patria.

* **
¿ Y la suscrición nacional? ¿ Qué pasó con ella?

Hace algún tiempo {!Ue los carrancistas empezaron
a juntar dinero para el pago de lo que entonces se llamó
"Deuda Sagrada." Pero después Luis Cabrera, nulificó los
bilimbiques y la "Sagrada" quedó en calidad de trasto viejo, que por inútil se arrumba en la bodega de triques. Ahora, ya nadie se acuerda de la "Deuda," a no ser los
que contribuyeron noblemente para su amorti:zación, y
que han de ver, en estos momentos, las ventaja,s inefables
de su sacrificio.

** *
Gustavo Solano es un encanto. Confesamos ingenuamente que sus artículos alegran en parte, las amarguras de nuestro destierro.
Dice hablando de los conservadores mexicanos que
en 1867, buscaron refugio en la América Central:
"A la caída del Imperio maximilianesco, los simpatizadores del barbón se marcharon a Guatemala, etc."
Solano ha oído la palabra Barbón. Y naturalmente
se ha preguntado: ¿ Qué será eso de Barbón? Y como
es muy inteligente, se ha respondido a sí mismo: Barbón
es corrupción del vocablo, barbón; por consiguiente, los
príncipes que peinen barbas serán barbones o "Barbones"
que da lo mismo. ¿Maximiliano usaba piocha? Luego,
fue Borbón.
Don Venustiano, que es barbón, si llegase a reinar
sería Borbón.
Conforme a la misma lógica, Saboya se deriva de

�cebolla : los reyes de Italia se dedicaban al cultivo de la
cebolla, cuando los coronaron. Los Romanoff, eran vendedores de "romanas" o más bien de ''básculas,'' que es
el vocablo exacto; y así, por el estilo, con la misma facilidad con que le cuelga el "Borbón" a los que lleven
barbas, puede Solano hacer razonamientos encantadores
para explicarse los nombres de todas las dinastías.

Por lo que al titulo de "Licenciado," se refiere, declararnos que Roque lo merece, pues así se llama a las
gentes que logran salir de presidio; ¿y qué otra cosa que
una cárcel, fue la Presidencia para el pobre de Roque?
Eulalia Gutiérrez, Lagos Cházaro y Roque, fueron
las tres víctimas sucesivas de Francisco Villa, colocadas
como "espantajos" en la silla de Juárez. Y aunque ellos,
por darse importancia política y por aparentar carácter,

***
La prensa diaria publicó la noticia de que los soldados norteamericanos exigen carros dormitorios "Pullman''
para trasladarse a la línea de operaciones.
Y nosotros nos preguntamos:
¿ Cuántos carros dormitorios "Pullman" necesitaría
Francia si sus soldados se los exigieran?
¡ Cuatro millones de hombres I
Cada carro tiene doce camas altas, otras tantas bajas, cuatro en los gabinetes y dos en el fumador. Total, 30.
Luego, se necesitarían ¡¡Ciento treinta y tres mil
'
carros 11
¡ Y ésto, únicamente para dormir!

***
Dice el encantador Solano, en loor del bandido guatemalteco Justo Rufino Barrios:
"Después a las monjas las casó con sus oficiales,
diciéndoles que · Ja Patria no necesitaba almas en pena,
sino madres, agregando que ésto, ser madres, era lá misión que habían traído a la tierra. Excusado es decir que
de aquella benéfica medida surgieron miles de hogares
honrados que dieron timbre y gloria a la República."
Basta el párrafo que antecede para explicarnos el
asalto a los Conventos y las violaciones salvajes de que
fueron víctimas las monjas. ¿ Qué dirían los Condes de
Torre Vélez, consuegros del representante de la Revolución, Sánchez Azcona, si se enterasen de esta moral que
pregonan los heraldos del movimiento libertario de Carranza?

SEÑORA MATHILDE LORENZ DE CERNA
Cultísima espos(del Eminente Literato Mexicano, Doctor David Cerna,
que acaba de enriquecer la Lírica Inglesa, con una magnífica traducción del Poema
LA RAZA DE BRONCE original del gran poeta mexicano, Amado Nervo.

Importante Aclaración

***
Roque González Garza se ha presentado en la ciudad de la Habana con dos grandes novedades. La primera consiste en la supresión de aquellas épicas y legendarias barbas que Jo convirtieron, de Agente de amplificaciones de retratos en héroe de la Revolución. La segunda
novedad estriba en dejarse llamar "Licenciado" por dos o
tres familiares, y por fos reporteros de la prensa cubana.
No podemos pasar inadvertidas ambas novedades,
pues aunque las bentes serias se rían, "las barbas de Roque,'' han tenido enorme influencia en nuestros destinos:
sin barbas, Roque, como el sentido común de que hablara
el poeta, jamás había sido
"Ni paladín, ni redentor, ni nada."
Por consiguiente hay que ver en la rasurada de
Roque algo tan trascendental como el Plan de Guadalupe
o la Convención de Aguascalientes. Pues así como las
barbas anunciaron que un amplificador de retratos se
transformaba en un "matasiete," así también ahora, el
"matasiete" puede transfigurarse en un estadista, después
de haber recibido los higiénicos óleos en una peluquería.
Los viajes ilustran-dice un viejo adagio. Y Roque, que antes creía que la barba era indispensable ornamento del guerrero, se ha enterado de que ni Joffre ni
Hindenburg, ni Mackenzen usan las barbas que le dieron alteza y consideración en las filas revolucionarias.
Se ha rasurado; y así como hace cinco años, la Revolución hizo revolucionar su físico, hoy, tal vez, la revolución de su cara va a revolucionar la Revolución.

Los Sres. Cicero y Rivera no tomaron participio
en la manifestación de ''Preparedness. ''
El señor don Angel Rivero, nos pide la publicación de la carta que dirigió a su hermano, negando toda
participación en la manifestaci_ón. ~e Prepar:dnes~ .que
se organizó en esta ciudad a pnnc1p1os de Jumo prox1mo
pasado. Asimismo nos pide la publicación de la cart~ que
el señor Arthur dirigió a la "Cicero Auto Company' por
ta cual se ve que fue el Representante directo de la fábrica de Automóviles, y ,n o los señores Cicero Y Rivero
quién tornó parte en la manifestación.

***

ROQUE GONZALEZ GARZA, (Cuando usaba barba)

Del Album ''Los Di~z Presidentes.''
digan que fueron "Presidentes efectivos," la verdad es que
la circunstancia de que anden desperdigados por el extranjero indica que tan pronto como pudieron "licenciarse," abandonaron el presidio. Merecen por tanto el título de "Licenciado," que ha empezado a usar Roque, y
que ojalá le dure un poco más que las barbas que aumentaron el catálogo de nuestros héroes.

Julio 10 de 1916.-Señor José Rivero.-P. O. B.
2589.-México, D. F.
Muy querido hermano:
"Et Pueblo" de México, y "La Reforma" de Saltillo
han comunicado la falsa noticia de que el señor Joaquín
Cícero y yo, anduvimos a bordo de un automóvil en la
manifestación de preparación bélica ("Preparedness")
que se llevó a cabo en esta ciudad el 3 de junio último.
Desde luego se nota la mala fe del informante de
los periódicos de referencia al asegurar que dicha man ifestación era hostil a México cuando todo el mundo sabe

que lo que ha fomentado la famosa "Preparedness'' es
el peligro advertido en este país, de que una nación europea le pueda declarar la guerra y cogerlo desprevenido
para luchar.
Conste, pues, que dicha manifestación nada tuvo que
ver con los asuntos de la patria.
Una vez hecha esta aclaración, debo manifestar que
ni el señor Cicero, que a la sazón se encontraba ausente
de San Antonio, ni yo, tuvimos participación alguna en
la repetida manifestación. Ni asistimos a ella ni ma.nd~mos
nuestro automóvil, ni hicimos .nada que pueda s1gmficar
apoyo o colaboración.
Lo que sucedió fue que una de las fábricas de automóviles que aquí representamos, dispuso llevar un carro,
y al efecto el REPRESENTANTE de ella nos ordenó lo
que sobre el particular debía hacerse. Por la carta que
te adjunto original, con carácter devolutivo, podrás ver
que el señor Arthur mismo nos instruyó para que a sus
expensas se preparase el automóvil, la forma en que se
debería hacer y que se utilizase la congregación de gente

(Paaa a la antepenúltima pá¡.)

�..

A la Sombra de las Pirámides
Desde el patio de la hacienda donde una vaca invisible muge al crepúsculo, sintetizando en su grave queja
toda la melancolía del campo vespertino, veo a lo lejos el
gigante perfil de las pirámides de Teotihuacán.
Para los viajeros que llegan a la capital de la República o salen de ella, es familiar el aspecto imponente Y
fugitivo de las dos pirámides que erigen sus perfiles
indecisos y su enorme masa gris, apenas manchada de
verde, a unos cuantos kilómetros de México, sobre el
camino de Veracruz. Aquellas enormes estructuras que
se igualan con los cerros circunvecinos, atraen siempre
las miradas y en la mente de los viajeros del raudo tren,
dejan vaga y misteriosa sugestión de ensueño. Los pasmosos monumentos dormían su sueño milenario bajo mortajas de tierra en cuya gris monocromía, brotaba el nopal
austero erigiendo sus discos legendarios en la heráldica
nacional.
Eran vestigios de una edad remota y misteriosa, de
un pueblo enigmático y lejano cuyas cenizas se dispersaron hace siglos en la atmósfera doliente del triste valle
y se integraron al luto inconsolable de su tierra árida y
gris. Las pirámides, como un testimonio del pasado, hablaban entonces con una voz que quizá por venir de
mundos tan extraños y distantes, era débil e indistinta.
Como fantasmas de épocas consumadas, de imperios hundidos en el caos de los siglos, de dinastías eclipsadas sin
recuerdo ni ceremonia, hablaban con balbuceo tan indistinto como era profunda la tumba insondable de donde
surgía aquella voz espectral.
La escuchamos y nos pareció no oírla. A veces,
ante su secreto que comenzaba a sernos revelado, nos
frotábamos los ojos como si temiéramos ser víctimas de
una alucinación destilada sutilmente en el alma por los
filtros del sueño. Y sin embargo, aquellos gigantes nos
apostrofaban con obstinada voz plañidera desde su hondo y vertiginoso mausoleo. Pero ¿ cómo creerlos? Los
sellaban todos los sigilos del arcano y del misterio. Su
rostro formidable era entonces tan informe y tan gris
como la tierra misma y cuando algún heraldo del misterio
las señalaba como el corazón petrificado de un pueblo,
que cesó para siempre de latir, el escéptico sonreía y denigraba a las portentosas fábricas humanas, creyéndolas cerros de formación na tura! 1
Eran sin embargo momias de pueblos esos gigantes
cuya palidez mortal, era la palidez de la tierra. Momias
eran, no apretadas entre bandeletas, llenas de bálsamos y
de oro, no yacentes cabe ataudes de sicomoro y sarcófagos de lazulita como,las momias faraónicas. No tuvieron

más piedades que las del nopal, afianzado heroicamente
en sus taludes y la del agave que al tiempo de florecer
erige un suntuoso lampadario fúnebre, ni más flores que
las de las cácteas que más parecen gotas imborrables de
sangre perpetuadora de una inmensa catástrofe y de una
pavorosa devastadón. Por oro soberbio y sin igual, tuvieron el que el sol vuelca a torrentes sobre las cumbres
enhiestas y por lágrimas el copioso llanto de las lluvias,
de la buena diosa Chalchitlicue, que año por año va a llorar el eterno duelo inconsolable y que por vaso lacrimatorio tiene todo el vatle cóncavo y piadoso. Ehecatl, el
dios del viento hace miles de años que con angustioso y
funerario diapasón entona un treno formidable, una elegía
perenne que no acaba, que no acabará jamás.
Y Meztl, la Luna, balancea en la bóveda celeste su
incensario de tecali, vierte en la aridez dolorosa su ofrenda
de azules chalchihuites y en,;umbra nubes que parecen los
vahos aromosos y opalinos de un turíbulo de copa! ....
Lentamente, pues tales grandezas· no se revelan de
una vez, .las pirámides, al golpe de la piqueta arqueológica
nos entregaron su secreto.
Con él se reveló el alma tolteca, el evangelio azul
y sereno de la sabiduría de Quetzacoatl que tal vez antes
de Cristo predicó la dulzura y el amor cristianos. Pero
aquellos hombres admirables, chinos, japoneses o indús,
sacerdotes de Budha, no pudieron vivir entre la barbarie
azteca y se fueron, del macabro y sangriento Anáhuac, dejándolo cubierto de flores de arte y de leyenda que entre
esos charcos de sangre y sobre esos montones de huesos,
tienen fragancia y candidez de azucenas.
Después vinieron las crueles y espantosas flores aztecas. Ellos, los toltecas, los sabios, se fueron bruscamente de la vida, prefiriendo la muerte a lo que iba a sobrevenir. Quetzacoatl el patriarca, llegó en su éxodo hasta el mar, se perdió en él como si su propia grandeza se
dilatara en la grandeza del Océano. Los toltecas divinos
se hundieron en otro mar más dilatado, más aciago, más
profundo que el pequeño mar de la tierra.

*

*

*

Llega la noche; en un extremo del patio de la hacienda comienza a chisporrotear una fogata. Sobre mi ca. beza, por el cielo umbrío pasa graznando una lechuza.
Con su idéntica voz de hace mil años, el ave de las sombras es el mismo "tlacatecolotl" que en épocas sin memoria ni recuerdo, cantó siniestramente la ruina de la im1,Jerial Tolán .....
JOSE JUAN TABLADA.

CREPUSCULO
Ya van dejando las sombras
la cumbre de las montañas,
bajándose lentamente
al fondo de las cañadas.
Ya no brillan las estrellas,
ya amanece; la mañana
va ciñendo el horizonte
con una cinta de plata,
que el sol con sus ígneos besos
enciende en tintes de grana,
que son, en frente de nieve,
rubores de desposada!
El céfiro entre las frondas
• • • .1

batir

1\11 . . .

y se oyen como rumores
de misteriosas palabras.
Se mecen blandos los árboles,
y trinan entre sus ramas,
las aves que se despiertan,
besándose enamoradas.
En sus nidos las alondras
ven aparecer el alba,
se sacuden el rocío,
abren las alas y cantan.
La Naturaleza toda
anímase y embalsama;
y al dar vida a lo que vuela
y vida a lo c¡ue 1t ur11tra;

sus quejas a los saúces
y sus rumores al agua,
muestra a los ardientes rayos
sus esplendores de maga!
ltlas ¡ay! que entre esos colores
con que los prados se esmaltan,
y entre esos trinos y arrullos
que con el sol se levantan,
callada y sola suspira
llena de dolor el alma,
que son mis tristezas hondas
como infinitas mis ansias I

. Mlliano VioKa Ari&amp;pe.

La Corte Marcial
Fuera del pretorio se oyó el fuego del pelotón. En~.
tonces Antonio Onaglia, escribano de la corte marcial,
volvió su faz napolitana hacia el presidente, coronel Car·
los Torelli, piamontés, para decir con voz titubeante:
-Se ha cumplido la justicia.
A lo que el coronel respondió con brevedad:
-Vamos con la causa siguiente:
Tres nuevos acusados entraron amarrados de tal
modo que la sangre brotaba por las uñas.
Eran tres árabes iguales a los que acababan de ejecutar: un hombre joven, un viejo y un niño. La corte se
encontraba delante de un trío de esos bandidos culpados
de haber, algunas horas antes, atacado traidoramente a
las bravas tropas italianas. El crimen era patente y el fusilamiento se imponía.
En el pretorio, completamente abierto como la ley
lo exige, dos hombres entraron, dos europeos, dos periodistas, como lo atestiguaban sus kodaks en bandolera y
sus cuadernos de notas. El uno era inglés, el otro francés.
Irónicos e impasibles veían la corte. Carlos Torelli,
el presidente, dudó y se resignó al fin, en consideración
a la prensa europea, a no condenarlos sin interr ..&gt;gatorio,
y llamó al intérprete.
El dragomán preguntó:
-¿Quienes son ustedes tres?
• Entonces uno de los acusados, el joven, avanzó un
paso, levantó sus manos agarrotadas y, hablando con voz
clara y en italiano puro, respondio:
-Señor presidente: yo soy Ahmed bey Alledin, coronel al servicio de Su Majestad Imperial, el Sultán; éste
es mi padre, Mehmed pachá, general de brigada retirado,
y mi hijo Arif, soldado voluntario.
En la corte marcial se produjo un gran estupor.
Carlos Torelli hacía esfuerzos por no estallar en risa, Y
estuvo tentado de enviarlos al poste de ejecución sin más
sumario. Pero acechado por el ojo atento de los periodistas, creyó de su deber seguir preguntando:
-¿Tiene usted papeles que apoyen lo que dice?
Ahmed bey Alledin registró en los pliegues de su
túnica:
-Aquí está mi comisión. Haced constar por vuestro dragomán que el Sultán me acredita como coronel de
los voluntarios árabes de Trípoli. Esto os demostrará
que jefe de soldados sin uniformes, yo mismo he renunciado, por no distinguirme, a mi traje de coronel otomano.
Dicho esto, Ahmed bey Alledin se calló.
Carlos Torelli asió el papel, y dirigiéndose al turco
impasible:-Admitido, dijo con voz seca; admitido. Usted
es el coronel Ahmed. ¿ Y después?
El acusado levantó la frente sin responder.
-¡ Sí, después I repitió Carlos Torelli.
-Está usted acusado de que el 28 de octubre último.atacó traidoramente, por detrás, las tropas italianas.
¿Niega usted el hecho?
Ahmed bey sonrió desdeñosamente.
-No hay traición, entre nosotros los turcos. señor.
Ni aun en nuestra manera de declarar la guerra. Sabedlo
bien. No os he a tacado traidoramente. Os he atacado
de cerca.
-Por detrás.
-Por detrás, en efecto, porque como en otro tiem·
po, en Abisi,nia, habéis sido tan malos soldados, que ha·

béis vuelto la cara ante un enemigo inferior en número.
-¡Superior!
-Inferior. Erais 50,000. Nosotros somos 3,000
otomanos, apoyados por 15,000 árabes. Mi r~gimiento no
contaba anteayer más de cuatrocientos fusiles.
- No os inquietéis. No en balde nuestra retaguardia se ha sacrificado para asegurar la retirada. De
los cuatrocientos, vos encontraréis trescientos cincuenta
delante de vos en el próximo combate. Quedan cincuenta fusiles; de los bravos que los llevaban, quince han caído
en el fuego, quince solamente, pues sois malos tiradores;
los otros caen en este momento asesinados por vuestra
corte marcial.
El piamontés saltó en su asiento.
-Ejecutados, señor, ejecutados legalmente después
de juicio en forma. Ustedes, falsos militares, no son sino
bandidos que después de haberse sometido a Italia, han
vuelto a tomar las armas contra ella, tirando por la
espalda.
Por primera vez el turco frunció las cejas.
-Señor, dijo rudamente: es necesario ser muy vil
para insultar a los muertos. Mis soldados no se han sometido jamás, ni ningún jefe ha reconocido vuestra bandera.
Carlos Torelli dirigió una mirada oblicua a los dos
periodistas, y dijo:
-¡ Injurias y calumnias, poco importa! De un prisionero nada hiere. Pasemos a otra cosa. ¿ Confiesa usted haber estado en el ataque del 26 de octubre?
Ahmed bey inclinó la cabeza.
~Yo lo mandé.
Bien. ¿Esos dos hombres también tomaron parte?
-Sí; mi hijo es voluntario, y mi padre, general en
retirr1, se ha hecho soldado enrolándose en mi regimiento.
-Bien. ¿Todos tres se han batido sin uniforme?
-Sí; ya sabéis porqué.
-Bien; basta.
Sonrientes e impávidos, los tres turcos esperaban
la sentencia. Carlos Torelli se levantó y dijo:
-La corte, después del interrogatorio de los acusados, y teniendo en cuenta la confesión formal de haber
formado parte de un cuerpo irregular, el cual ha combatido
después de su misión jurada, los condena a la pena de
muerte, y manda que se proceda inmediatamente a la
ejecución.
-Juicio sin apelación, pronunció con voz ronca el
escribano Antonio Onaglia.
Ninguno de los tres condenados dejó de sonreír.
Ahmed bey pronunció con voz firme:
-"¡Padishah'm tchok gacha!" (¡Viva el Sultánl)
Y el viejo Mehmed pacha agregó serenamente:
-"¡Allah ekbarl" (¡Dios es grande!)
Cuanto al niño, respetuoso delante de su padre y
de su abuelo, se calló.
Los carabineros se los llevaron.
Fuera del pretorio resonó de nuevo el fuego del pelotón.
Y entonces, Antonio Onaglia, el escribano, volvió a
decir:
-Se ha cumplido la justicia.
Y Carlos Torelli, inmutable ordenó:
-Vamos con la causa siguiente.

CLAUDIO TARRISE.

�La "Toilette" de· Boda
I
Hubo u~a gran desolación en el sendero del bosque
cuando se supo que Vicenta iba a casarse. ¿ Y quién se
desolaba? ¿ Las florecillas, las mariposas, los hilos que se
extienden temblando de una a otra rama? Lo habéis adivinado. Las florecillas decían:
-¡ Cómo 1 ¿ Eso es posible? Vicenta ocupada en
cocer pan para un hombre y en otros cuí.dados del menaje ¿ no vendrá ya a cogernos e.n primavera?
-¿Para qué nos servirá-decían las mariposas-tener alas más brillantes que los vestidos de una princesa, si Vicenta no correrá detrás de nosotras, que fingimos huir?
Y los hilos se quejailan:
-¿ Vale la pena estremecerse, suspendidos de una
rama de acacia a una hoja de limonero, si no podemos tener la esperanza de enredarnos en los cabellos de Vicenta,
que pasa entonando su canción?
Y después de eso, se co.nvino en el sendero del
bosque que se emplearían todos los medios posibles para
impedir que se cumpliera aquella desgracia que se temía.
La prometida estaba muy tranquila. Y le estaban
• reservadas sorpresas muy desagradables.
¿ Pensaréis que no era ésta una conspiración terrible? Pues os engañáis. En aquel tiempo los hilos de los
árboles, las mariposas y las florecillas de los bosques eran
unas especies de hadas. Y estar reñido con las hadas
es una cosa que yo no os deseo.

II
El día del matrimonio se aproximaba.
Vicenta se decía:
-Cierto es que yo soy tan hermosa como la hija de
un emperador, con mi cofia de tela amarilla y mi jubón
de algodón. Pero en fin, bueno sería que tuviera para
la noche de mis bodas un adorno más el'e gante.
Ella tenía en su bolsillo unas cuantas monedas de
escaso valor, y se dirigió a la ciudad a fin de comprar
las cosas convenientes.
-¡ Oh 1 ¡ qué bonito gorro !-exclamó deteniéndose
delante de la vitrina de una modista.-¡ Cómo me sentaría!
Todo lleno de flores silvestres tan frescas que se las tomarían por flores naturales. Pero, ciertamente, debe costar
muy caro. No está hecho para adornar la cabeza de una
pobre lefiadora como yo.
-Hace mucho tiempo-dijo la vendedora-que yo
quería deshacerme de él. Venís a propósito. ¿ Qué precio me ofrecéis?
Vicenta dijo muy bajo:
Dos sueldos. Nada más que dos sueldos. No puedo pasar de ahí.
-Y bien, tomadlo. Y o no soy una modista como
las otras. Lo que me agrada, sobre todo, es vender mi
mercancía a personas cuya belleza la haga valer.
C0,n el gorro en su caja de cartón, la leñadora siguió su camino muy contenta.
Había en el escaparate de un gran establecimiento
un vestido que a Vicenta le pareció el más magnífico del
mundo. Era tan sedoso, tan deslumbrador, de tan vivos
colores, que se le hubiera creído fabricado con muchas
a'as unidas de mariposas.
-¡ Ah! ¡ Qué lástima que yo no sea bastante .rica I

cemente redondeado, como lleno de dos naranjas vivas;
y tomándola sobre sus rodillas, ensayó-y ella consentía,
volviendo la cabeza-a desabrocharla el vestido. Y aquí
hubo otra historia. Aquella tela tan sedosa, tan deslumbrante, de tan vi~os colores, resistía, no se apartaba de
la piel, defendiéndose con todos sus broches encarnizadamente. Nada. por más que hacía, no podía triunfar de
este vestido tan bien cosido y resuelto a no dejarse entreabrir-como que en París había sido hecho,-y lü misma
Vicenta comenzaba a mostrarse inquieta y sorprendida.
Pero el marido sonrió, porque le ocurrió una idea bien
natural. Se arrodilló delante de su mujer, se inclinó ....
Y lanzó un juramento. Una camisa de encaje, más sólida
que una armadura, aunque lijera, como hecha con hilillos
de los árboles, envolvía y estrechaba inexorablemente a
la esposa.
En un extremo de la cámara, el lecho nupcial, medio
descubierto, con sábanas color .Ie nieve, parecía burlarse
de ellos.
IV
Al cabo de una hora larga-imaginad los esfuerzos
que haría.-el marido, lleno de rabia, empapado en sudor,
se encontraba en un estado verdaderamente digno de lástima. ¿ No era, en efecto, una desdichada aventura, estar
tan cerca de su dicha y no poder realizarla? Quisiera yo
ver qué cara pondrían en parecidas circunstancias los que
están tentados a reírse de los apuros en que se encontraba el marido de Vicenta.
• En cuanto a la joven leñadora. sin decir una palabra, tenía un gesto que · mostraba bien a las claras que
estaba muy lejos de sentirse contenta.

Yo compraría de buena gana este vestido; pero sin duda
sólo una señorita de la corte puede tener dinero bastante
para hacer tal compra.
-¡ Por Dios!-dijo el cornerciante.-Yo no soy interesado. Siempre hay modo de entenderse conmigo. Veamos: ¿cuánto me ofrecéis? La verdad es que no se ha
visto jamás nada parecido. Ha sido cortado y cosido por
una costurera que ha hecho su aprendizaje en el mejor taller de París.
Vicenta dijo murmurando:
-Cuatro sueldos. Si fuera de oro, yo os los daría
también. Pero son de cobre, podéis verlos.
-Tomad, pues, el vestido. Sólo habéis de prometerme que me recomendaréis entre vuestros conocimientos.
La leñadora prometió cuanto quiso, y se alejó todo
lo dichosa posible. Pero le quedaba una zozobra. Un
sombrero, un vestido, son dos cosas necesarias, sin duda;
pero una camisa no lo es menos. Vicenta sentía, no sin
inquietud, su pequeño cuerpo frotado por el algodón de
su traje. ¿ Qué pensaría su marido al verla así tan desprovista? Ella se decía, encendiéndose de pudor, que hacía falta tener una camisa. Como lo que deseaba era eso,
vio una en otro almacén de batista y encajes, tan lijera y
tan blanca, que hubiera jurado que estaba tejida con los
hilillos de los árboles. Como había adquirido valor en sus
precedentes compras, Vicenta dijo a un hombre que estaba parado cerca de la puerta:
-Es muy linda esta camisa. Yo haría mi negocio
si me la cedierais por tres sueldos.
El vendedor pareció deslumbrado.
-No esperaba tal fortuna-exclamó.-Tomad, tomad.
De este modo Vicenta pudo volver a su aldea con
un sombrero, un vestido y una camisa que podían ser enviados a la hija primogénita de un rey.

En esto, un risueñor, al que se podía ver por la
ventana entreabierta, se puso a cantar sobre un macizo de rosas, y cantando decía:
- ¡ Bah, bah! Pobre mozo, te cansas en vano; no
pondrás término a la "toilette" de boda, porque está hecha de florecillas. de mariposas y de los hilos de los árboles, que son hadas y que te han burlado.
-Y bien .. . . ¡ Yo me vengaré! iré al sendero del
bosque y le prenderé fuego.
-¡Bah! Otras hierbas silvestres florecerán, otras
alas volarán, y la red de hilos es inexpugnable. Mejor
harías en pactar con tus enemigos.
-Creo, en efecto-dijo Vicenta,-que sería ~I par·
tido más sabio.
-¿ Qué es, pues, lo que exigen ?-preguntó el joven
esposo.
-Pro.mesa de no ocupar a Vicenta en cocer tu pan
ni en otros cuidados del menaje, y dejarla cantar su canción, como en otros tiempos, en la floresta.
-Yo hago el juramento.
Las florecillas, las mariposas y los hilos, c0uocieron
que el marido era un hombre honrado. incapaz Je faltar
a su promesa, y entonces el gorro voló, como arrebatado
por una ráfaga de viento, y con el gorro, el vestido .}'
la camisa también.
Desapareció de este modo la "toilette" de boda.
Las hadas la tejieron, y las mismas hadas la disipa·
ron.
Conviene estar en buenas con las hadas.

•

•

III
No hay para qué decir que el día de la boda la leíiadora fue extrañamente envidiada por la hermosa "toilette'' que lucía. ¿ Cómo se había arreglado para procurarse tales adornos? Las damas de honor se hablaban en
voz baja con aire malicioso. Pero el marido, que estaba
muy enamorado, paró apenas su atención en el lindo sombrero de flores silvestres, ni en el magnífico vestido color
de alas de mariposas. Lo que a él le importaba, era lo
que había debajo del gorro y del vestido. Y dejando a las
gentes conversar y beber en la sala de la posada, cogió a
Vicenta ape.nas entrada la noche, y la condujo a la choza
que él habitaba al borde del camino.
Cuando ya estuvieron solos :
-¡ Ohl ¡ Qué hermosos cabellos tenéis!-dijo él.Rubios como las espigas al sol, y perfumados como la
hierba.
Y para verlos mejor, para besar aquella cabelle,a
de oro, quiso quitarla el sombrero.
Pero, ¿no era aquello una cosa singular? Las cintas,
los alfileres, las florecillas se clavaban en las orejas y
en el cuello.
- ¡ Ay, ayl Me hacéis daño, amigo-suspiraba la
esposa.
No era él tan brutal que la hiciera sufrir más, y
no volvió a inquietarse por el impertinente gorro.
Otro deseo le ocupaba a causa de aquel cuerpo, dul-

CATULLE MENDES.

...

...
. .. .. . ....
. .. ....
.., •,

�.D e Porfirio Díaz a Victoriano Huerta
•

GENERAL PORFIRIO DIAZ

LIC. FRANCISCO L. DE LA BARRA

Pronto aparecerá el Album intitulado:

CISCO 1.MADERO

LIC. PEDRO LASCURAIN

GENERAL VICTORIANO HUERTA

Z PRESIDENTES EN CINCO A~OS.''

�UN SUEN"O
Una tarde, en cierta reunión, se hablaba con mucho s1on en mí hacía, era que la fachada de la casa de donde
calor de casos extraños, presentimientos, apariciones y salía el jovencito era siempre la misma, que su aspecto era
cosas parecidas, de las cuales hoy en día se ocupan bas- siempre igual, y, en fin, que su ademán amigable al invitánte, no sólo los iniciados, sino hasta los simples cu- tarme, era siempre idéntico.
riosos.
Siempre, eternamente, ante mis ojos tenía su chaEntre los presentes se hallaba el doctor de la casa, queta negra, los galones, los botoncitos de metal, y hasta
el cual, en cierto modo, sostenía la parte del escéptico.
sus cabellos claros, sus ojos grises y un poco separados,
Durante la conversación, una señora preguntóle si • que se parecían un poco a los d_e un pez.
en su vida no le había ocurrido ningún acontecimiento
Deben convenir señores, que tenía razón para estar
al cual no hubiese podido ballar una razón plausible.
inquieto ante aquella obstinada repetición de tan extra-:-Cuando aún era joven-respondió el doctor,-tuve
ño sueño.
un sueño, o, por mejor decir, una serie de sueños tan
Algunas semanas después, fuíme a París, y apenas
extraños, que por su singularid sobrepuja a cuanto hoy hube llegado, busqué en seguida el hotel que sabía era
aquí se ha dicho.
el preferido de mi inglesita. la cual me había precedido
Si la concurrencia lo desea, estoy dispuesto a rela- con su séquito, donde llegué hacia la tarde, cerca de la
tarlos. ·
hora de comer, con otros muchos conocidos y amigos
Todos los presentes, naturalmente, lo quisieron, y míos.
entonces el doctor empezó:
Subí en seguida al cua;to que se me había destinado,
-Hace veinte años me hallaba en Biarritz por la y, cambiados apresuradamente los vestidos, salí con la
temporada de baños, y aquella ocasión me enamoré de
intención de aprovechar el ascensor para bajar al couna inglesa que tenía la originalidad de llevar, cuando se medor.
bañaba, un vestido guarnecido de pequeñas conchas maEn el corredor me encontré con otros compañeros
rinas.
de viaje, que habían salido con el mismo objeto que yo;
Era una señora un poco extraña y llena de curiosas me adelanté a ellos y pulsé el botón del timbre eléctrico
excentricidades; así es que una vez quiso detenerme, jun- de llamada.
to con otros adoradores suyos, a bordo de un yate, hasTras un instante se oyó el sordo rumor del ascensor
ta las tres de la madrugada.
que subía; después la portezuela se abrió, y de improviEntre otras cosas nos habíamos ocupado en la con- so ...... dí un salto hacia atrás como si hubiera vi~to la
templación de los astros y de la posibilidad de la trans- muerte en persona.
.
migración del alma de un planeta a otro.
En el umbral de la puerta había aparecido un joAquella noche volví a mi casa muy cansado; así es vencito como de unos quince años, con los cabellos claque mientras leía una carta que hallé sobre mi escritorio, ros, los ojos de pez y vestido con una chaqueta negra
me dormí sentado en el sillón, y soñé lo siguiente:
con galones y los botoncitos dorados, precisamente coMe parecía hallarme en una gran ciudad extranjera mo aquel que había visto en sueños .....
y que en aquel momento salía de una casa desconocida,
Estaba de pie en el ascensor, que aun se balanceaa cuya puerta estaba detenido un coche fúnebre.
ba, y con un ademán nos invitaba a entrar. En vez de
Cerca del coche había un jovencito de unos quin- hacerlo, le volví la espalda, y como un loco bajé los esce años, que llevaba una chaquetita cerrada, de color ne- calones a saltos, como si hubiera sido perseguido por las
gro, con mangas guarnecidas de estrechos galones de oro, furias.
y en el pecho una hilera de botones también dorados.
Llegado al salón, me dejé caer en una mecedora y
Apenas se dio cuenta de mi presencia, apresuróse a procuré rehacerme del susto _que acababa de recibir; senabrir la portezuela del furgón; inclinóse y me invitó con tía que debía estar blanco como el papel.
un amigable ademán a entrar.
Y ..... no recuerdo más ...... Debían haber trasAun cuando en sueños las cosas más extrañas nos currido dos minutos, quizá dos segundos, cuando se oyó
parecen naturales; a pesar de ello, y yo lo recuerdo co- un terrible grito de angustia, seguido de un crujido y un
mo si fúera ahora, me asusté tanto y sentí tan gran sobre- trueno espantoso. Perdí los sentidos.
salto por todo mi cuerpo. que mi cabeza dio duramente
Al volver en mí, miré a mi alrededor y vi diferentes
contra el respaldo del sillón. Se comprende que esto me cuerpos humanos sobre los cuales a toda prisa se hahiciera despertar.
bía extendido un lienzo que aparecía lleno de sangre.
La interesante y agradable compañia de la inglesa
El jovencito que apenas entreví, y esto lo supe
hizo que a los dos días hubiese olvidado el sueño, cuan- más tarde. estaba entre ellos, entre las víctimas de la caída
do, a la tercera noche precisamente, éste se repitió con del ascensor.
semejanza sorprendente, y continuó repitiéndose a interAhora, qui..:n lo quiera, explíquese esto: por mi parvalos desiguales de tres a cuatro noches; tanto, que em- te sólo digo que no sin ra~ón me llaman un escéptico, ya
pecé a preocuparme seriamente, aun a pesar de ser yo de que si otro me hubiera relatado una historia parecida, yo
.naturaleza un poco escéptica.
no la hubiera creído.
Lo que para mí era más maravilloso y más impreENRIQUE SIENKIEWICZ.

POETAS JOVENES
De Tierra Azteca
Al distante y luminoso Anáhuac.

1
Yo nací en la opulencia de las selvas indianas,
empuñé, desde niño, las heroicas macanas
y llevé el yanyoxóchitl, cual pregón de combates,.
por países remotos y por tierras lejanas.
Y o ceñí victorioso los soberbios ayates
que en la guerra dejaron tlaxcaltecas magnates,
y ofrendé los despojos de cabezas humanas
sobre el ara votiva de mis viejos penates.
Fui guerrero de Anáhuac, fui magnánimo y fuerte,
domeñé a la fortuna, me reí de la muerte,
y desperté a mi paso tempestad de alaridos;
y al llegar a mi patria la gente nazarena,
cubriré la cabaña de mi virgen morena
con rubias cabelleras de españoles vencidos.

II
Yo nací en el palacio de los reyes aztecas,
engarcé madrigales para mozas indianas
e introduje galante las modas cortesanas
que aprendí de la historia de los viejos toltecas.
Mi señor Moctezuma me nombró caballero,
mi señora la reina me donó sus amores,
me embriagué con el jugo de magueyes y flores
y en palacios y chozas fui noble y pendenciero.
Amante y favorito de mi reina y señora,
le hurto a Moctezuma los besos de Tzopalli
y la belleza indígena me turba y enamora;
y cuando se iluminan las torres del teocalli
extenuado y dormido me sorprende la aurora
en los morenos brazos de Xóchitl y Citlalli.
III
Yo nací en los aduares del cacique cetrino,
burilé mis estrofas a los rayos del sol
y sorprendí en las selvas el secreto divino
que cintila en la estrella y perfuma en la flor,
Errabundo poeta de prosapia brillante,
rimo según la usanza de N etzahualcoyotl
y canto en las ruínas del Anáhuac distante
las épicas hazañas del noble Cuahutemoc,
Bajo el techo propicio de las humildes chozas
sorprendo la belleza de las indianas mozas
que saben de caricias y tiemblan de pasión;
y, soberbio y altivo, pleno de santa ira,
al cantar a mi raza levantaré mi lira
noblemente bañada de cambiantes de sol.

A la que no se nombra
Diáfana y nivosa de blancor de luna,
surges del misterio de la noche bruna
a modo de clara sonrisa vernal,
y eres una rosa de melancolía
cuando el cuello enarcas, como en agonía
sobre azul laguna cisne de cristal.

Yo te daré vida con calor de abrazos,
profanando el fuego de la ignota lsis,
aunque tú te agites en los secos brazos
de Nuestra Señora la divina Tisis.
Llégate a mi choza, ven a mi majada,
la bien adorada
de labios marchitos como flor de anemia.
Recuerda que fuimos amado y amada
cuando en los distantes campos de Bohemia,
al verte en mis brazos, entre la mesnada
de viejos augures, te llamaban todos
la bien maridada,
y al aire luciendo tu carne madura
pasabas diciendo la buenaventura.
Luego te apartaste de la vera mía,
rizando en tus labios risas de la orgía;
y al dejar mi pobre choza de mendigo
fuiste pecadora, fuiste cortesana ...... .
¡ Coqueta mundana!
Pronto te olvidaste de tu fiel amigo.
Ciñendo tu cuerpo con curvas de abrazos
minaron tu vida lo.s fuegos de !sis,
y hoy plañes congojas en los secos brazos
de Nuestra Señora la divina Tisis.
Regresa a mi choza, vuelve a mi majada,
la bien adorada
de labios marchitos como flor de anemia;
y allí en nuestros campos, entre la mesnada
de viejos augures, tus labios encesos
sabrán de la vida que surge y retoña,
sabrán de las mieles que brindan mis besos.
LUIS BENEDICTO.
En el destierro, verano de mil novecientos dieciséis.

�Complicaciones de la Vida
El señor Ber.nardo Bernárdez regresaba a su casa a
las doce de la noche. En veinte años que llevaba de casado no recordaba haberlo hecho sino solo dos o tres veces. Era muy arreglado de costumbres, se acostaba regularmente a las diez, se levantaba a las cinco, y por nada del mundo hubiera transgredido un régimen tan sano.
También es cierto que doña Brígida, su esposa, no se lo
habría permitido.
Pero esa noche habían mediado circunstancias imprevistas. La lluvia, un fuerte aguacero de otoíio, le sorprendiera en casa de su compadre don Francisco, jugando
una laboriosa partida de dominó. Cuando el ¡,rimer chubasco doila Petrona observó: Llueve. Don Francisco dijo
alegremente mientras encendía su pipa:
-Bueno, jugaremos hasta doscientos, esperando que
pare.
Al señor Bernárdez la cosa no le hacía gracia. Se
asomó a la puerta del patio, miró el cielo, exclamó: ¡ Caramba, cómo llueve! y volvió a sentarse frente a las fichas,
inquieto. Perdió dos partidos. A cada momento se levantaba, iba a mojarse la nariz y vol.vía a su silla, más malhumorado que antes. Quiso irse, pero lo trata·ron de loco
y no se lo permitieron. Don Francisco se reía socarronamente, y golpeando su pipa sobre la mesa, lo bromeaba:
-¿ Qué dirá Brígida, eh? ¿ Qué dirá Brígida? ¡ Ha
de estar hecha una fiera!
Al fin la lluvia cesó y el señor Bernárdez aprovechó
el claro para escaparse, armado de un paraguas que le
prestó doña Petrona. Ya en la calle apresuró el paso para
ganar el tiempo perdido. ¡ Si al menos su mujer estuviese
dormida! Porque efectivamente, era una fiera; n.o admitirí.a excusas. ¿ Y los tranvías para qué sirven ?-le preguntaría, y él no sabría que contestarle. ¡ También con este
tiempo maldito! Sin embargo, ni un tranvía pasaba. La
culpa .no era de él. Tendré que hacer las quince cuadras
a pie, reflexionó. Y aceleró más la marcha.
El cielo iba despejándose. Todavía lo cubrían amenazadores nubarrones obscuros; pero entre ellos brillaban
algunas estrellas. Hacía bastante frío y la calle estaba
desierta. El señor Bernárdez, aunque preocupado, se sentía ágil y fuerte. Taconeaba con energía la vereda mojada
en que se reflejaba la luz de los faroles, complaciéndose
e.u oir su paso valiente, y blandía como una espada el paraguas cerrado. Los vigilantes que encontraba en el camino llenábanle el corazón de un vago regocijo.
De pronto al llegar a una esquina, un hombre se Je
paró delante.
-Vea, señor; soy un pobre padre de familia que no
tiene ..... .
El señor Bernárdez levantó el paraguas, se hizo a
un lado bruscamente y siguió sin contestar. Le parecía
que el corazón iba a saltársele del pecho. ¡ Buen susto había llevado! A la media cuadra se dio vuelta. El hombre
se había sentado melancólicamente en el cordón de la vereda. Entonces el señor Bemárdez sintió vergüenza de
su cobardía y lástima del desgraciado.
-¡ Pobre !-se dijo.-¿ Y si fuese verdad? ¡ Quién
sabe dónde vive! No tiene facha de criminal. Sería cruel
negarle a un necesitado diez centavos. Voy a dárselos
porque no podría dormir.

Y retrocedió, mientras buscaba en el bolsillo la moneda. El hcmbre ya había notado su intención e iba hacia
él. Pero desgraciadamente el señor Bernárdez no tenía
ninguna. Buscó con desesperación e inútilmente. Recordó que sólo guardaba en su cartera cinco pesos intactos
y para evitarles la vergüenza siguió una inspiración.
-Buen hombre, ¿está necesitado de veras?
-Vea, señor, le diré; soy un pobre padre ..... .
-Bien; véngase conmigo. Se atreve a hacer cuatro
cuadras? Le daré unos cuantos níqueles.
-¡ Cómo .no, seíiod Todas las que usted quiera.
-Vamos, entonces.
Ambos echaron a caminar, el uno al lado del otro.
De cuando en cuando el señor Bernárc'ez miraba de reojo
a su compañero, blandiendo con mayor tuerza el paraguas,
a la vez que pensaba q1ántos níqueles podrían darle por
"el trabajo." A las dos cuadras sintió la necesidad de decirle algo, para hacerle menos aburrido el camino.
-Ya vamos a llegar; tenga paciencia. ¿Qué tiempo, eh?
-¡ Hum!-refunfuñó el compañero.
No hablaron más. Por fin llegaron a la casa. El
señor Bernárdez abrió la puerta con gran precaución y
dijo al hombre:
-Espere un momento, sólo un momento. Ya vengo.
Y se entró dejando entor.nada la puerta. Doña Erigida dormía. En puntillas se fue hasta su chaleco de diario y buscó en él unos níqueles que le parecía haber dejado.
¡ Nada! Buscó en la mesita de luz y dío con diez centavos. ¡ Sólo diez centavos! Sintió que un sudor frío le
humedecía la frente. ¿Qué le diría al pobre hombre después de haberlo hecho caminar tanto? Había que tomar
una resolución y la tomó heroicamente.
-Erigida, Brígida .... -sopló al oído de su mujer.
Oye, Brígida ..... .
Esta abrió los ojos asustada.
-¿Qué pasa?
Luego, ya despierta, incorporándose:
-¡Ah! ¿es usted? Muy bien, a estas horas .....
El señor Bernárdez sentía gana·s de llorar.
-:Mira, Erigida; después hablaremos. Ahora dame
unos níqueles. Los necesito inmediatamente.
-¿ Unos níqueles? ¿ Y para qué?
-Son para un pobre. Te explicaré .....
-¡Que se vaya al diablo, estúpido! ¡No faltaba
más!
Y se dio vuelta para seguir durmiendo.,
Lentamente, tristemente, el señor Bernárdez fue con
la sola moneda hasta la puerta de la calle.
-Usted disculpe--le dijo al hombre con timidez,
implorando su perdón con la mirada;-pero, sabe, a estas
horas ..... Crea que no tengo más.
Y se apresuró a volver a entrar y a cerrar la puerta;
mas no lo hizo tan pronto que no alcanzase a oír la voz indignada del pordiosero r¡ue le gritaba:
-¿ Y para eso me has hecho caminar tanto? Viejo tacaño!

Parábola del Milagro
Jesús regresó a N azaret y no conoció el lugar de su
nacimiento; el Nazaret, antes habitado por él, había sido
un pueblo triste, henchido de lágrimas y lamentos. El
Nazaret que entonces veía era una ciudad en que rebosaban las risas y los deleites.
Y el Cristo penetró en la ciudad y vio ciervos cargados de flores que se agolpaban en la escalera de mármol, de una casa hecha con la misma piedra blanca. Y
el Cristo se deslizó en la casa, y en la testera de una sala
de jaspe vio recostado en un lecho de púrpura a un hombre cuyos alborotados•cabellos estaban cubiertos de rosas
rojas y cuyos labios se hallaban rojos por el vino.
El Cristo se aproximó al hombre, le tocó en el hombro y le dijo:
-;-¿ Por qué llevas esa vida?
El hombre se volteó, le conoció y le dijo:
-Fui leproso. Tú me has curado. ¿Por qué he de
llevar otra vida?
El Cristo se alejó de la casa.
Y he aquí que en la calle divisó a una mujer con el
rostro lleno de afeites, con el talle ceñido de lujosas telas y los pies adornados de perlas. Y vio que tras ella
caminaba un hombre vestido de ropas vistosas y con ojos
inflamados de concupiscencia.

Y el Cristo se acercó al hombre, y tocándole en el
hombro le dijo:
-¿ Por qué sigues a esa mujer y la miras de ese
modo?
El hombre se volteó, le conoció y le dijo:
-Fui ciego. Tú me has curado. ¿Qué cosa mejor
puedo hacer de mi vista?
Y el. Cristo se acercó a la mujer y le dijo:
-El sendero por donde vas es el sendero del pecado. ¿Por qué le sigues?
La mujer le reconoció y sonriendo le dijo:
-El sendero por donde voy es el sendero de las
delicias. Tú me has perdonado todos mis pecados. ¿ Qué
puedo hacer de tu perdón?
Y el Cristo sintió que de tristeza se le oprimía el corazón y quiso alejarse de la ciudad. Y al salir vio a un
joven que, sentado en el brocal de una fuente, lloraba.
El Cristo se aproximó al joven, y tocándole los rizos de su cabellera, le dijo:
-Amigo, ¿por qué lloras?
El joven alzó los ojos, le conoció y le dijo:
Y o había muerto. Tú me resucitaste. ¿ Qué otra
cosa puedo hacer de mi vida. ·.... ?
OSCAR WILDE.

¡UN AÑO DE VIDA!
El próximo doce de Septiembre cumplirá "REVISTA MEXICANA" un año de existencia.
Nuestra vida ha sido de luchas, de privaciones, y de sacrificios. Como nuestro programa no era mercantil sino patriótico, como no nos guiaba la idea del lucro personal sino la del prestigio de México, no extrañamos las dificultades que han erizado nuestra senda. To do lo contrario: sabíamos de antemano, que nuestra misión era la de luchar tenazmente, y la aceptamos sin vacilaciones y sin temores.
El bandidaje nos cerró el mer~ado de la Patria; el temor de que nuestra publicación fuese suspendida de
un momento a otro, por su actitud francamente nacionalista, hizo que el mercado de los Estados Unidos, nos
mirase siempre con desconfianza y con recelo. Y entre la duda de aquí y el rencor de allá, hemos llevado una
vida precaria e incierta. Sin embargo, a pesar de las dificultades económicas, acrecentadas por el alza inmoderada del precio del papel, metal de linotipo y demás objetos de imprenta, tenemos el orgullo de haber ostentado nuestros ideales en los momentos más difíciles, y de haber enarbolado el estandarte de la Patria, en loa
dolorosos instantes en que casi todas las manos lo dejaron caer.
"REVISTA MEXICANA" pronto cumplirá un año de vida, y anuncia desde hoy, un número especial,
lujosísimo, con doble número de páginas, y con un material que hará época en los anales del periodismo me-

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:«+:MM)l(t:M:fflM*Mt)l(t:ff:ffM:ff:ff)l(t:ff:H,*1)1(tM,~Htllo*+~Mt*'llo*+~Mt*'llo*+M,l(fft*4~

�habla mucho de Bolsa y de bolsillo, por lo cual yo creo que
debe tenerlo muy repleto. Allí me recibieron con mucha
alegría, especialmente mis nietecitos, porque los niños de
las ciudades son más cariñosos que los de los pueblos; pero mi nuera, que es una "señoritinga" muy espetada, al ver
que yo decía algunas veces "rediez" y "cuernos'' y otras '
palabras que tengo la costumbre de usar, se empeñó en que
no había de decirlas porque sus hijos no tuviesen ocasión
de aprenderlas, y aun pretendió enseñarme algunos vocablos "finústicos" y relamidos, a los que nunca pude acostumbrarme, porque yo soy muy natural y muy llana y me
gusta llamar al pan, pan, y al vino, vino, como Cristo nos
enseña.
Con todo esto, si yo hubiera podido llevar las cuentas de la casa y ser una especie de ama de llaves, para descanso de mi nuera, a quien gustaba mucho pingonear por
las calles, seguramente no me hubiera ella tomado tanta
ojeriza; pero llegó al extremo de no dejarme salir de un
cuartucho sin ventana que me habían destinado, porque
decía tener asco y repugnancia de que yo anduviera por la
cocina: ¡Ya ve usted, repugnancia de mí, que soy más
limpia que los ampos de la nieve!. ... Sin embargo, todo
lo llevé con paciencia por mi hijo y por mis nietos y por
no volverme otra vez a mi casa de Villaquieta; pero un
día entré en la ·sala a referirle a mi nuera cierta diablura
de los niños, cuando me la encontré que estaba hablando
con dos señoronas muy peripuestas con sombrero y plumas. Tan pronto como me vió mi nuera, sin dejarme replicar, me dijo con mucha altanería:-Vaya usted a su
cuarto y no salga de él, porque ya le tengo dicho que
habiendo visita no quiero que venga por aquí. No había
hecho yo más que salir de la sala, cuando oigo que mi
nuera dice a las señoronas :-Esta vieja es la madre de la
cocinera, que a Madrid ha venido a que la vean los médicos y se hospeda, por desgracia, en mi casa.-En segui-

LALEYDELA VIDA
"¡ Cuán triste sería la vida
si no existiera l'a muerte!"

Regresaba yo de caza una tarde tan sediento y fa.
tigado, que antes de llegar al pueblo donde iba, y distante
de él como un kilómetro, me detuve ante cierta humilde
casa para que en ella me dieran de beber y ocasión de
reposar. Llamé a la puerta, que estaba cerrada, y al mome.nto salió a abrirla y a recibirme una anciana que, co- '
mo si me conociera y adivinase mi ·necesidad, me dijo al
verme:
-Entre usted, señor, entre y siéntese donde guste.
Díjela yo lo que deseaba y satisfizo tni sed con
presteza y curiosidad, pero sin dejar de hablar un momento, en tanto que yo miraba aquel rostro suyo que parecía de estrujado pergamino, a fuer de amarillento y
rugoso; su pelo, blanco y enmarañado, como de lana;
y su cuerpo enjuto y derecho y cubierto de limpísimos
guiñapos.
-Aquí me tiene usted-dijo la vieja-viviendo completamente sola, contenta y en espera de la hora de la
muerte. Como ya soy muy anciana y nada tengo que
hacer en este mundo, aguardo con tranquilidad el momento de marcharme al otro, lo cual sospecho que suceda antes de que termine el año.
Observé tal naturalidad en estas expresiones, tanto
despego hacia la vida e indiferencia por la muerte, y un
sentido tan frío e imparcial de las cosas del mundo, que
permanecí absorto, mirando a la vieja, sin saber que decirla.
;-Yo, señor-añadió la anciana.-soy dueña de esta
casa en que vivo, y no tengo en ella más parientes que
estos árboles del patio, que son mis hijos, porque yo los
he plantado.
-¿No tiene usted más hijos que éstos?
-¡Ahf sí, señor; tengo un hijo y dos hijas, pero ...
lejos de aquí!
-¿ Por qué no vive usted acompañada de alguno
de ellos?

-Pues ...... verá usted ..... Estuve viviendo algún
tiempo con mi hija Basilisa, que es la mujer del guarda
de una dehesa que está en aquellos montes que desde
aquí se ven azules. Tienen una humilde· casa entre aquellas altas breñas y peñascales, y más que del jornal, que
es mezquino, viven de lo que caza Tomás, que así se llama
el marido de mi hija. Cuando llegué 'a su casa, Basilisa
me recibió con alegría, sus hijos con extrañeza y Tomás
con disgusto; pero como ella pensaba tener en mí quien
la ayudara, los niños quien los divirtiese y el amo de la
casa quien cuidase de los cerdos, no me pusieron muy
mala catadura en un comienzo. Sin embargo, cuando vio
mi hija que mis manos temblaban demasiado para coser, los niños que mi voz era harto desabrigada para cantar, y mi yerno que mis piernas se movían inciertas y
perezosamente al andar, comenzaron todos a dolerse del
pan que yo comía y a mirarme con peores ojos que a
una mula coja.
Sucedió al fin que un día estando a la puerta de la casa merendando uno de mis nietecitos, cruzó por
allí el perro hambriento de un cosario y arrebató a la criatura el pan que tenía entre las manos. A los gritos del
niño acudió el padre, mientras que yo, alzando mi cayado
y co.n pasos inciertos y temblones, intenté alcanzar al perro inútilmente para castigar su ratería; pero Tomás, en
vez de agradecer mis buenas intenciones, me dijo con desabrimiento.
-De,e el perro, "señá" Bernarda, que al fin y al
cabo el animal no ha hecho más que lo que usted hace,
que es comerse el pan de mis hijos.
-No me lo dirán dos veces-le respondí yo;-y cogiendo el hato, sin despedirme de mi hija, me vine a Villaquieta. La pobre Basilisa, que me quiere y es bue.na, lo·
gró con ruegos y súplicas que me llevase consigo mi hijo
Ramón, el que tengo en Madrid, y con este motivo escribióme una carta y me fui con él a la Corte.
Mi hijo Ramón ha vivido desde muy niño separado
de mí; aprendió a zyudar a misa, fue monaguillo, le protegió el cura, y ahora es empleado del Banco de España, y

da me volví furiosa y a gritos repliqué:-Ni soy madte de
la cocinera ni tuya tampoco, ni ganas, sino que soy madre
del amo de esta casa, que es mi hijo Ramón; pero ya que
te avergüenzas de mí, esta misma tarde me marcho a Villaquieta, a mi casa, donde yo soy el ama y no me gruñe
nadie.-Con lo cual ella quedó corrida y yo desahogada,
y me vine al pueblo, como le dije; pero antes quise despedirme de otra hija que tengo en un convento de monjas.
Aquélla salió a recibirme a través de unas celosías;
me habló con tono frío y místico; me aconsejó que fuese
buena, que me encomendase a Dios, y al toque de una
campana, desapareció a lo lejos, sin darme siquiera conversación, que es lo menos que se le puede dar a u.na
madre.
'
Ya ve usted, pues, cómo no puedo v1v1r con mis
hijos, y cómo no me queda otra cosa que hacer sino espe·
rar la hora de la muerte.
-Con efecto, respondí, veo que no tiene usted más
hijos que éstos que ha plantado usted en el patio.
-Ni aun esos; porque antes los regaba y cuidaba
yo con mi mano y me daban todos sus frutos como me
dan toda su sombra; pero ahora he de valerme de un vecino, que a cambio de regarlos y podarlos se lleva más de
la mitad de lo que producen, puesto que yo no sirvo ni aun
para espantar los gorriones, que se ríen de mí y en rnia
barbas se comen la fruta madura, dejándonos a media ración. No puedo servir a los demás, ni tengo medios para
que los demás- me sirvan; por todo lo cual deduzco que, si
morir es muy triste, es más triste todavía vivir d.!ma,:aclu.
¡ Esa es la l_ey de la vida!
Despedíme de la vieja, agradecí su cortesía y ·,alí de
allí pensando que aquella rústica mujer había coincidido
con aquel célebre filósofo de la antigüedad que dijo:
"¡ Cuán triste sería la vida si no existiera la muerte I"

RAFAEL TORROME.

...

~
\{,/¡

�El Pais de la Lluvia Luminosa
'.
Después de lentas jornadas a caballo por espacio de
medio mes y por caminos desconocidos y veredas sesgas,
llegamos al país de la lluvia luminosa.
La capital de este país, ignorado ahora, aunque en
un tiempo fue escenario de claros hechos, era una ciudad
gótica de callejas retorcidas, llenas de sorpresas románt icas, de recodos de misterio, de ángulos de piedra tallada,
en que los siglos acumularon su pátina señoril, de venerables matices de acero.
Estaba la ciudad situada a la orilla de un mar poco frecuentado; de un mar cuyas aguas, infinitamente
más fosforescentes que las del océano Pacífico, producían
con su evaporación ese fenómeno de la lluvia luminosa.
Como es sabido, la fosforescencia de ciertas aguas
se debe a bacterias que viven en la superficie de los
ma res, a animálculos microscópicos que poseen un gran
poder fotogénico, semejante en sus propiedades al de los
cocuyos, luciérnagas y gusanos de luz.
Est os microorganismos, en virtud de su pequeñez,
cuando el agua se evapora ascienden con ella sin dificultad alguna. Más aún: como sus colonias innumerables
son superficiales. la evaporación las arrebata por miriadas, y después, cuando los vapores se condensan y viene
la lluvia, en cada gota palpitan incontables animálculos,
pródigos de luz, que producen el bello fenómeno a que se
hace referencia.
A decir verdad, el mar a cuyas orillas se alzaba la
ciudad, término de mi viaje, no siempre había sido fosforescente. El fenómeno se remontaba a dos o tres generaciones. Provenía si ello puede decirse, de la aclimatación, en sus aguas, de colonias fotogénicas (más bien
propias de los mares tropicales,) en virtud de causas térmicas debidas a una desviación del "Gulf stream" y a
otras determinantes que los sabios, en su oportunidad. explicaron de sobra. Algunos ancianos del vencindario recordaban haber visto caer, en sus mocedades, la lluvia
obscura y monótona de las ciudades del :Norte, madre
del esplín y de la melancolía.

Vive con el es·
• •
p1r1tu Nacional.

Esa viva, accion rapida,
que llega siempre al gusto
del fumador de " Bull"
Durham ha hecho que el
sea fumado en tolo d servido, desde el Maine hasta las Filipinas.
GENUINO

"Bu LL DuRHAM

,.·

***

TABACO PARA FUMAR
Hacer u:io s:i propio cig1rrillo d.! "Bull" Durham es tener cierto
aire de distincion, caracter y personalidad. El le da ese gusto suave,
exquisit-'.&gt;, esa. aroma q·1e ninR'una otra
Pida un paquetito
clase ce tabaco posee. Y "Bull" Durham r.(
de papel de fumar
es tan agradable, tan suave, que Vd goza \
"gratis" con cada
saco de Se.
mas y mas cada vez que lo fuma.
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Desde antes de llegar a la ciudad, al pardear la
tarde de un asoleado y esplendoroso día de julio, gruesas
nubes, muy bajas, navegaban en la atmósfera torva y
electrizada.
El guía, a l observarlas, me dijo:
-Su merced va a tener la fortuna de que llueva
esta noche. Y será un aguacero formidable.
Yo me regocijé en mi ánima ante la perspectiva de
aquel diluvio de luz . .... . .
Los caballos, al aspirar el hálito de la tormenta,
apresuraban el paso monorrítmico.
Cuando a un ,no trasponíamos las puertas de la ciudad, el aguacero se desencadenó.
Y el espectáculo que vieron nuestros ojos fue tal
que refrenamos los corceles y, a riesgo de empaparnos como una esponja, nos detuvimos a contemplarlo.

Parecía como si el caserío hubiese sido envuelto
de pronto en la terrible y luminosa nube del Sinaí ..... .
Todo en contorno era luz: luz azulada que se desflejaba de las nubes en abalorios maravillosos; luz que
chorreaba de los techos y era vomitada por las gárgolas,
como pálido oro fundido; luz que azotada por el viento,
se estrellaba en enjambres de chispas contra los muros;
luz que con ruído ensordecedor se despeñaba por las calles desiguales, formando arroyos de un zafiro o de un
nácar trémulo y cambiante.
Parecía como si la luna llena se hubiese licuado y
cayese a borbotones sobre la ciudad .....
Pronto cesó el aguacero y traspusimos las puertas.
La atmósfera iba serenándose.
A los chorros centelleantes había sustituído una llovizna diamantina de un efecto prodigioso.
A poco cesó también ésta y aparecieron las estrellas, y entonces el espectáculo fue más sorprendente aún:
Estrellas arriba, estrellas abajo, est.rellas por todas partes.
De las mil gárgolas de la Catedral caían todavía tenues hilos lechosos. En los encajes seculares de las torres, brillaQan, prendidas, millares de gotas temblonas,
como si los gnomos hubiesen enjoyado la selva de piedra.
En los plintos, en los capiteles, en las estatuas posadas
sobre las columnas; en las cornisas, en el calado de las
ojivas, en todas las salientes de los edificios, anidaban glóbulos de luz mate. Los monstruos medioevales, acurrucados en actitudes grotescas, parecían llorar lágrimas estelares.
Y por las calles inclinadas y retorcidas, como un
dragón de ópalo fundido, la linfa brillante huía desenfrenada, saltando aquí en cascadas de llamas lívidas, bifurcándose allá, formando acullá remansos aperlados en
que se copiaban las eminentes siluetas de los edificios,
como en espejos de metal antiguo .....
Los habitantes de la ciudad (las mujeres sobre todo,) que empezaban a transitar por las aceras de viej:i.s
baldosas ahora brillantes, llevaban los cabellos enjoyados
por la lluvia cintiladora.
Y un fulgor misterioso, una claridad suave y enigmática se desparramaba por todas partes.
Parecía como si millares de luciérnagas, caídas del
cielo, batiesen sus alas impalpables .....
Absorto por el espectáculo nunca soñado llegué sin
darme cuenta. y precedido siempre de mi guía, al albergue
prinicipal de la ciudad.
En la gran puerta, un hostelero obeso y cordial me
veía sonriendo y avanzó complaciente para ayudarme a
descender de mi cabalgadura, a tiempo que una doncella
rubia y luminosa como todo lo que la rodeaba, me decía
desde el ferrado balcón que coronaba la fachada:
-Bienvenida sea su marced a la ciudad de la lluvia luminosa.
Y su voz era más armónica que el oro cuando choca con el cristal.
AMADO NERVO.

�Concluye ''Aclaración Importante.''
para hacer un buen anuncio. Además, no puede haber un
solo testigo que declare habernos visto en la referida manifestación: afortunadamente se trata de un acto público,
muy fácil de averiguar.
He creído, sin embargo, indispensable hacer la rectificación presente, porque la gente que no nos conoce al
señor Cicero y a mí, puede dar crédito a las dolosas informaciones comunicadas a "La Reforma" y "El Pueblo,"
Y formar un mal concepto de nuestra personalidad, habiéndonos limitado a trabajar honradamente en este destierro doloroso. Lejos de tomar parte en manifestaciones
anti-americanas o neutrales, lo único que deseamos es que
nuestra pobre patria vuelva a tener la posición que merece.
Te agradeceré que mandes publicar esta carta con
el anexo que la acompaña en los mismos periódicos que
fueron sorprendidos con la falsa noticia, objeto de esta
rectificación, y con el afecto de siempre, soy tu hermano
que bie.n te quiere.

A. RIVERO.
(Traducción de la carta del señor Arthur..)

***
15 de mayo de 1916.-Cicero Auto Co.-San Antonio, Texas.
Señores:
Me he enterado por los periódicos, de que tendrá
lugar en esa Ciudad una gran manifestación en favor de
la preparación militar, el primero de junio, o por esa
fecha.
La Compañía de automóviles "Inter-State" sugiere
empeñosamente a sus Agentes que aprovechen estas ma-

nifestaciones, así como cualquiera otra reunión, para anunciar los carros de la fábrica.
Estaré en San Antonio muy pronto con dos o tres
buenos proyectos y les estimaré que se sirvan mandar
pintar una gran bandera para ser puesta en un carro de
viaje Y tendré mucho gusto en manejar ese carro durante
el desfile.
Me permito sugerir qu~ manden pintar Udes. lo siguiente, en una gran bandera que cubra totalmente la
parte posterior y costados del capacete, cuando éste se
haya bajado:
• Abogamos por la Preparació.n.
"
" Por tanto, estamos preparados para proporcionar
" a Ud. un Inter-State enteramente nuevo.
" Inter-State Motor Co. 219 Main Ave.''
Sírvase pagar los gastos que les origino y los reembolsaré a Uds. cuando esté en esa.
Sírvase avisarme la fecha exacta de esta manifestación, para que pueda arreglar mis asuntos en vista de ella.
Nuestras ventas son considerables en toda esa región y confío que el Inter-State será pronto uno de los
carros de más consumo en el Sur-oeste de Texas.
Me interesa mucho saber su opinión sobre los asientos divididos, por que los nuevos carros están causando
ciertamente sensación en el Este.
En espera de su respuesta, soy de Uds., Atto S. S:
-B. D. Arthur.-Representante de la Inter-State Motor
Co., en el Distrito de Sud-oeste.
clo Cayoso, Memphis, Tenn, hasta el 25 de mayo.
N. de la R.-Tiene razón el señor Rivero, y parece mentira que quienes han dado permiso a las tropas
americanas de entrar al suelo mexicano, sean quiénes
pretendan arrojar baldón sobre gentes trabajadoras que
no desean otra cosa que ver a su Patria, libre y feliz.

Dos Sonetos de Lope de Vega
I
¿ QUE tengo yo, que mi amistad procuras?
¿ Qué interés se te sigue, Jesús mio,
Que a mi puerta, cubierto de rocío,
Pasas las noches del invierno escuras?

EL NORTE AMERICANO es un periódico
ilustrado, mensual, en español, que contiene noti
cías e informaciones generales sobre los Estados
Unidos, de interés para los pueblos de Centro y
Sud América y las Antillas.
No es un periódico comercial lleno de 'lectura
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Los Estados Unidos son hriy la nación más
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¡ Oh cuánto fueron mis entrañas duras,
Pues no te abrí 1 ¡ Qué extraño desvarío
Si de mi ingratitud el hielo frío
Secó las llagas de tus plantas puras!
¡ Cuántas veces el ángel me decía:

"Alma, asómate agora a la ventana;
Verás con cuánto amor llamar porfía!"

Y ¡ cuántas, hermosura soberana,
"Mañana le abriremos," respondía,
Para lo mismo responder mañana I

II
PASTOR, que con tus silbos amorosos
Me despertaste del profundo sueño;
Tú, que hiciste cayado dese leño
En que tiendes los brazos poderosos;
Vuelve los ojos á mi fe piadosos,
Pues te confieso por mi amor y dueño,
Y la palabra de seguirte empeño
Tua dulces silbos y tus pies hermosos.
Oye, Pastor que por amores mueres,
No te espante el rigor de mis pecados,
Pues tan amigo de rendidos eres:
Espera pues, y escucha mis cuidados;
Pero ¿cómo te digo que me esperes,
Si estás para esperar los piés clavados?

PAGINA RECREATIVA
Soluciones correspondientes
al número 43
Charada propuesta por Z. Mena.
-Infalsificable.-Fue resuelta por las
señoritas Delfina y Ercilia Rivera, de
Laredo, e Isaura No riega, de Calexico.
Juego de letras, propuesto por Baldomero Chávez,-León, Noe, no, L.
-Fue resuelto por la señora Herlinda A. de Martínez, de San Diego y
Francisco Chávez hijo, de Brownsville.
Charadas propuestas por Baldomero Chávez.-1a, Romancero. 2a,
Satélite. Fueron resueltas ambas por
Delfina y Ercilia Rivera.
Francisco Guerra hijo, resolvió
únicamente la primera e Isaura Noriega resolvió solamente la segunda.
Anagramas propuestos por don
Víctor da Cerda.
Primero.-Ignacio Alcacer.
Segundo.-Federico Gamboa.
Tercero.-Manuel Garza Aldape.
Cuarto.-David de ,la Fuente.
Fueron resueltos el segundo, tercero y cuarto por Delfina y Ercilia Rivera y por Herlinda A. de Martínez.
P. K. Dor resolvió el segundo y el
tercero.
.
La señora Elisa G. de Longoria
resolvió el primero, el segundo y el
tercero.
Nombres ocultos de personajes célebres. propuestos por do,n Víctor da
Cerda.-Lutero, Servet, Calvino, Tesla, Marconi, Edison, Alejandro, Darío, Atila, Anibal, Nerón y Graco.
Fueron resueltos los doce por Ofelia Gaona, de Hebbronville.
Herlinda A. de Martínez. Francisco Guerra hijo y P. K. Dor, resolvieron todos meq¡ps el cuarto. Delfina y Ercilia Rivera, resolvieron todos menos el cuarto y el último.
Isaura Noriega resolvió todos, menos
el segundo, el cuarto y el último.
Mercedes L. Garza Mendiola resolvió el primero, el tercero, el sexto,
el séptimo, el noveno y el décimo
primero.
Adela Gutiérrez resolvió únicamente el primero, el séptimo y el octavo.
Elisa G. de Longoria resolvió todos, menos el cuarto y el noveno.
Nombres de Bautismo propuestos
por don Víctor da Cerda.-Dolores,
Gus.t avo, Onofre, Mónico, Salomé,
Roque, Esther, Jesús, Raquel, Mateo,
Isabel, Tomás, Ramón, Santiago, Casimiro, Carlos, Bias y Pantaleón.
Fueron resueltos los dieciocho por

Herlinda A. de Martínez, Estela Gaona, lsaura N oriega, Francisco Guerra hijo.
P. K. Dor, Adela Gutiérrez, Delfina y Ercilia Rivera y Elisa G. de
Longoria, resolvieron el problema 60
con "Vicente," que resulta adecuado
y correcto; resolvieron el problema
17 con "Pascual," lo cual no se aviene con la ortografía que exige la "s"
en lugar de la "z." Los otros 16
problemas fueron resueltos correctamente por estas tres personas.
Logogrifo propuesto por la señora
Elisa G. de Longoria.-Hipotenusa.
Fue resuelto por Herlinda A. de
Martínez, F. Guerra, hijo, Delfina y
Ercilia Rivera. P. K. Dor.
Refranes-charadas, propuestos por
la señora Elisa G. de Longoria.
Primero.-El que tiene boca a Roma va.
Segundo.-Cría cuervos ,Y te sacarán los ojos.
Fueron resueltos ambos por P. K.
Dor, Delfina y Ercilia Rivera, Isaura N oriega, Francisco Guerra, hijo,
Herlinda A. de Martínez.
Ciudades ocultas propuestas por
Elisa G. de Longoria.-Saltillo, Camargo, Monterrey, Silao, Viesca, y
Parras.
Fueron resueltos los seis problemas
por Herlinda A. de Martínez, Mercedes L. Garza Mendiola, Isaura Noriega, Delfina y Ercilia Rivera. Adela Gutiérrez, P. K. Dor y Francisco
Guerra, hijo.
Ofelia Gaona resolvió todas, menos la cuarta.
P. K. Dor sugiere que la quinta
ciudad oculta puede ser Indé o Escalón.
Nombres ocultos propuestos por
la Sra. Elisa G. de Longoria.-Carran
za, Blanco, Obregón, Zapata, Arredondo y Villa.
Fueron resueltos los seis por F.
Guerra, hijo, Adela Gutiérrez, P. K.
Dor, Delfina y Ercilia Rivera, Estela Gaona, Isaura Noriega, Mercedes
L. Garza Mendiola y Herlinda A de
Martínez.
Cuadrado propuesto por Elisa G.
de Longoria.-lra, Rey, Aya.
Fue resuelto por Isaura N oriega,
Francisco Guerra, hijo.
Rombo propuesto por Elisa G. de
Longoria.-Fronterizo.- Fue resuelto por P. K. Dor, Ofelia Gaona, Feo.
Guerra, hijo, Delfina y Ercilia Rivera y Herlinda A. de Martínez.

Charada propuesta por María Cervantes.-t:spaña.- Fue resuelta po1
Adela Gutiérrez, Delfina y Ercilia Rivera y Francisco Guerra, hijo.
Metatesis propuesta por la señorita
María Cervantes.-Sopa, sapo, posa,
paso.-Fue resuelta por P. K. Dor,
Francisco G~erra, hijo, Delfina y Ercilia Rivera, Isaura No riega, El isa G.
de Longoria, Adela Gutiérrez, Herlinda A. de Martínez.
Anagrama de María Cervantes.Eduardo Tamariz.- Fue resuelto por
Delfina y Ercilia Rivera.
Anagramas propuestos por P. .i&lt;:.
Dor.
Aquiles Serdán, Francisco l. Madero, Gustavo Madero, Lic. don Manuel Calero, Antonio l. Villarreal y
Luis Cabrera.
Fueron resueltos los seis, por Herlinda A. de Martínez.-Delfina y Ercilia Rivera, resolvieron todos, menos
el segundo y el quinto. Adela Gutiérrez resolvió el tercero y el sexto y
Elisa G. de Longoria, el primero, el
segundo, el tercero y el sexto.
Cuadrado propuesto por P. K. Dor.
Almanaque.-Fue resuelto por la
señorita Isaura N oriega, Francisco
Guerra, hijo, Delfina y Ercilia Rivera
y Hcrlinda A. de Martínez.

METATESIS
Propuestas por la señora Elisa Gutiérrez de Longoria.
Nombre de mujer.
Poesía.
Diminutivo de un nombre.
de mujer.
. Nombre de mujer.
. Nombre de varón.
Terminación de una cuenta
Verbo.
Vegetal.
De ingeniería.

REFRAN-CHARADA
Con cinco voces, lectores
Mi refrán se formará
E indica que cualquier hombre,
Buen tiempo aprovechará.
Es artículo primera:
La dos mal aprovechada
Después de buscarla tanto,
Del hombre será llorada.
Como un deber de natura •
El ave tercera el nido,

�,
Y contracci6n es ta cuarta
De un uso muy repetido.
Que de mi quinto Dios nos libre:
Que aunque es afecto a barrer,
Es discípulo de Dimas,
Y no es santo como él.
CHARADAS
Al dos y tercia jugó

El todo, romano un día
Ropas que de ".ltro robó.
Al mirarlo aunque de día
Prima su faz ocultó.
. La primera con segunda
En cuerpo humano na de estar;
La tercera en hortalizas,
Y mi todo allá en el mar.

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ea muy interesante y me sirve extraordinariamente en el
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A mí me gusta porque en sus páginas se hace siempre el elogio qu• México se merece, Siempre consagra
alabanzas a nuestros' héroes.
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Y sigue el tercero:
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Jauja" los "Tópicos del Día" y las cartas de Quasimodo,
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Y replica la hija mayor:
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                    <text>TA MEXI
ANARIO ILUSTRA
PRECIO : DIEZ CENT AVOS.

�lllllllllllllllllllllllllllllllltlllllll lllllllllllllllttllltfttlllllfllllllltlt

REVISTA MEXICANA

Gran Sensación Editorial

Semanario Ilustrado

Un Libro del Lic. Querido Moheno

ENTERED AS SECOND CLASS MATTER, OCTOBER 25, 1915 AT THE POST OFFICB
OF SAN ANTONIO, TEXAS, UNDER THE ACT OF MARCH 3, 1897

Volumen III.

San Antonio, Texas, 16 de Julio de 1916.

Número 45

La Resurrección deVilla

COSAS DEL TIO SAM
El Lic. Querido Moheno, con el valor civil que lo caracteriza, ha escrito uita obra en la cual se pinta al pueblo y al país norteamericanos con exactitud pasmosa. Es un prodigio de franqueza de valor
J de sinceridad.
•
Para que el público juzgue su importancia, anticipamos el índice:
1. La Antesala de Uncle Sa~.-20. De la Habana a New York.-30. Cocina y Literatura.-40. La
Abominable Metrópoli.-50. El Molde Americano.-60. El Rebaño de Panurgo.-70. Los Timos de Acá.
--80. Sobre el Mismo Tema.--go. Siguen los Timos.- 10. Home Sweet Home~u. Home Sweet Home,
concluye.-12. Combination Salad.-13. Si Lincoln Resucitara.-14. El Lado Bueno.-15. El Porvenir de
Uncle Sam.
1_6o páginas en So. por 6o centavos. A los ~gentes y Libreros, precios especiales.
Pronto será puesto a la venta en "REVISTA MEXICANA"
P. O. Box 66.
Station A.
San Antonio, Texas.

1

ttllllltllllllllllllll l lllllll llllll,1 11

.

Francisco Villa reaparece en la tragedia nacional, y
este hecho tan sencillo en sí mismo, que debiera de carecer de significación y de importancia para un gobierno
consolidado y fuerte, tan fuerte como se decía el de Carranza, que era capaz de afrontar cualquier crisis guerrera,
ha bastado para que cambie totalmente el aspecto de las
cosas; más bien, para que las cosas recobren su aspecto,
deformado por el carrancismo bajo un cúmulo de disfraces y de imposturas.
Las noticias traídas de México por viajeros dignos
de todo crédito, no dejan lugar a duda: el carrancismo,
entre un ambiente de odio y de disgusto, vive exclusivamente sostenido por la violencia, que ha suprimido toda
libertad, que ha perdido el más rudimentario respeto a la
vida y que se apodera de la propiedad a cambio de papel
cuya circulación se anula cuando la propiedad ha sido
consumida.
Si entre la gente pacífica el odio se manifiesta incesantemente, no sólo en la intimidad y en las conversaciones, sino en pasquines que aparecen fijados en las paredes
y en todas las manifestaciones posibles que puedan evitar
el asesinato, que ni aun así deja de reinar en el régimen
del "Ciudadano" Carranza, entre la gente armada es frecuente la animadversión contra los jefes y solamente persisten esas partidas porque el rifle es el único medio de
subsistencia para los hombres del campo y para sus fa.
milias; pero sin que las hordas respeten órdenes, a no
verse obligadas a ello por una fuerza mayor.
'
Son los habitantes de las pequeñas poblaciones los
que integran las bandas dispersas, para poder vivir, entre
la ruina creada por Carranza; son ellos los que asaltan los
trenes, para hacerse de provisiones y de recursos para los
suyos, y los primeros que maldicen del régimen que ha
venido a arrancarlos de su campo y su labor.
En cuanto a los jefes, como el derrumbamiento de
Carranza habría puesto fin a sus correrías, en nombre del
Primer Jefe las han hecho, para ganarse un puesto o para
asegurar un caudal. El odio ha aumentado con las rivalidades; el favor dispensado a unos ha despertado el celo de
los demás; las provisiones se han acabado; la paga no alcanza a cubrir las más exiguas necesidades; los más hábiles en la cortesanía y en el despojo han dejado al resto
en la más atroz miseria y la disolución ha venido rápidamente a las filas carrancistas.
Nunca se había dejado de combatir contra Carranza;
pero la contienda se ha recrudecido en los últimos días,
como consecuencia de las leyes hacendarias y de la política turbia seguida por el Primer Jefe en la Capital y por
cada uno de los nuevos caciques en los Estados, quienes
sólo por la intolerancia más insoportable y rodeados de
ineptitudes eemejantes a la suya, han podido sostenerse.

En estas condiciones, la aparición de Francisco Villa ha venido a plantear con toda claridad los factores de
dos problemas: el interior y el externo, y, a la vez, a fijar
la posición de Carranza en uno y otro.
No se sabe con absoluta certeza si Francisco Villa,
el antiguo generalísimo de Carranza, se halla a la c.l•,,..,:
de las fuerzas que aniquilaron la guarnición de Jiménez,
que ocuparon Parral y que siguen arrollando a los carrancistas en aquella región; lo que sí se sabe es que esa fuerza existe, que todos los elementos que forman ese núcleo
odian a Carranza, que esas tropas están formadas por un
sinnúmero de descontentos que antes servían al Primer
Jefe y que hay más aún que sólo esperan ocasión para
combatirlo; que la región de La Laguna está rebelada, que
en Chihuahua reina la anarquía más completa y que salvo
en las ciudades donde se hallan reconcentradas las fuerzas
principales, el país es un campo de correrías, sembrado
por los carrancistas auténticos con odio para Carranza,
y lleno de focos de descontento y de insurrección.
Al mismo tiempo que entre los jefes se ha exacerbado la sed de venganza, por la serie de infamias perpetradas desde que el carrancismo recibió el Gobierno, que
no ha podido constituir, la población pacífica clama por
"cualquiera;" que no sea uno de los actuales, que le traiga
paz, que le devuelva la tranquilidad en el hogar, la posibilidad de trabajar, la probabilidad de vivir.
Así es como el "cualquierismo" ha vuelto a aparecer en un desdichado pueblo que expía en este calvario su
error trascendental de esperar de la merced, así sea de las
multitudes criminales, lo que sólo se conquista por la elevación mental, que no busca solamente el medro, sino el
bien común; por la energía en la acción, para proteger el
derecho ajeno lo mismo que el propio; por el respeto a
la ley, que es la única que asegura la paz y la libertad.
En cuanto al problema internacional, el espectáculo
es el más doloroso de todos : Cuando la incursión de Columbus, Carranza no sólo se hizo sordo y ciego al paso del
General Pershing, sino también ante el clamor y la actitud
de amigos y enemigos que le ofrecían su concurso para hacer respetar el territorio nacional: aquel incidente lo regocijaba en la intimidad, porque había desatado sobre su
rival más temible la cólera norte-americana, y, lado a lado, caminaron las fuerzas de Alvaro Obregón y las del
General Pershing, sobre el territorio de Chihuahua.
Villa quedó deshecho y, entonces, el mismo Obregón
vino a pedir la evacuación de México ; Carranza dirigió
aquella Nota que exigia la salida de las ·tropas extranjeras: ¡ asumía la defensa nacional!
Cuando Washington mantuvo su actitud, cuando
contestó a Carranza que el responsable era él, y que le
admitiría súplicas pero no demandas, ya temblaba la fá-

�brica leventada por la mentira carrancista, ya desconfiaba
la República entera de la dignidad de Venustiano Carranza; pero aun mandó el Primer Jefe imprimir en su pobre
prensa un Memorandum lleno de arrogancia, para hacerse
aparecer nuevamente como un caudillo, mientras enviaba
en realidad una nota suplicatoria en que implora merced
y pide ayuda.
Es que los enemigos de Carranza se encuentran en
todo México: cuanto es decencia, dignidad, inteligencia,
patriotismo, verdad, le es hostil y aun el mismo Villa no
estaba muerto: el mismo día en que uno de los más genuinos representantes de la desintegración que informa el
carrancismo, el "Doctor Atl," anunciaba en Washington
que el cadáver de Villa sería expuesto al público, la prensa americana publicó la noticia de que la guarnición carrancista de Jiménez había sido aplastada por Francisco
Villa.
Y Carranza ha vuelto a llamar ansiosamente a las
puertas de la Casa Blanca, pidiendo auxilio.
Bien puede ser expuesto el cadáver de Francisco

Villa: si lo fuera, vendria a hacer m!s evidente la verdad:
el carrancismo está derrumbándose, deshaciéndose en la
corrosión de sus vicios y de su incapacidad moral y cívica:
el ejército atribuído a Villa lo demuestra, y la actitud de
Carranza, pidiendo nuevamente alianza con las fuerzas cuya salida exigía hace dos meses, acaba de probarlo. Los dos
o tres mil hombres que se han rebelado contra Carranza
en Chihuahua, no estaban ocultos en las cuevas ni en la
maleza: estaban en las filas de Carranza. De ellas salió
Villa; de ellas han salido los autores de las incursiones
en la frontera : de ellas siguen saliendo, por una parte, los
que secundan las tenebrosidades del Primer Jefe, para
conservar su libertad salvaje de vivir sobre las poblaciones
inermes; los instrumentos ciegos de la delincuencia carrancista y, por otra parte, los que, cansados de luchar
sin fin y sin reposo por una causa sin ideales, esperan la
cristalización del inmenso anhelo que flota sobre México,
en el que el pueblo entero sigue pidiendo al cielo envíe a
"cualquiera" que no sea un bandido, que traiga paz, respeto a la libertad, a la propiedad y a la vida.

TOPICOS DEL DIA
E l órgano principal del carrancismo en la Capital
de la República, al publicar la comunicación del General
P edro Ogazón, que reproducimos en este número de
"REVISTA MEXICANA" tiene el cinismo de decir que
aquel ilustre Ministro de Guerra era de filiación juarista.
Y decimos cinismo porque la palabra juarismo se
emplea como antitética de "porfirismo."
Y do.n Pedro Ogazón fue ciertamente partidario de
Juárez, durante toda la guerra de Reforma y la lucha en
contra de la I ntervención francesa; pero en 1877, cuando
escribió la comunicación famosa al General Gerónimo
Treviño era partidario, amigo y colaborador del General
P orfirio Díaz. Y su comunicación fue por consiguiente,
expresión franca y clara de la política porfiriana.
¿ Para qué la invocan los carrancistas?
No nos lo explicamos, pues basta la publicación del
refe rido documento para fijar más las negras responsabilidades de don Venustiano.

** *
..,.,._

Corre el rumor" de que Mr. \ Vilson, tem~roso de
que los millones que entregue a Carranza, sean devo1 ados inmediatamente, por la rapacidad del constitucionali3mo, proyecta contratar un empréstito con los Bancos, para que ellos arreglen la situación financiera de :México.
Nos nos explicamos la maniobra. pues los carrancistas, en su rapacidad; saquearán los bancos depositarios
del oro prestado.
Hay que tomar las tierras de donde las haya-decía
Luis Cabrera, en ocasión memorable ante la Cámara. Y los
Generales repetirán: "hay que tomar el oro de donde se
encuentre." Y se entregarán al despojo de todas las instituciones bancarias.
R esulta pues el subterfugio inútil.

***

1
•
1

Doctor ANDRES T AMEZ, Director del Hospital de la Cruz Roja de Monterrey,
quien ha obtenido el permiso para ejercer la profesión en el Estado de Texas.

1872 - 18 DE JULIO - 1916
REVISTA MEXICANA consagra un recuerdo de
gloria al Benemérito BENITO JUAREZ, en el XLIV
aniversario de su muerte.

'
'

Mr. Lansing declaró oficialmente:
1.-Que los carrancistas eran culpables del desastre mexicano.
II.-Que la desgracia de México se inició con la
• revolución constitucionalista.
III.-Que los soldados de don Venustiano son
culpables de las incursiones de Brownsville y que han
permitido las de Glenn Springs y San Ignacio.
IV.-Que el Gobierno de facto no merece ni siquiera el .n ombre de gobierno.
Estas declaraciones las hizo Lansing en una nota
pública que deben conocer todas las cancillerías del mundo. Pues bien, ahora el mismo Mr. Lansing ha vuelto a
entrar en tratos con los propios carrancistas y casi les está
ayudando en su obra destructora de México.
Cosas veredes del Cid
Que farán fab lar las piedras.

MERO EN LA GUERRA Y EL PRIMERO EN EL CORAZON DE SUS CONCIUDADANOS, parece, decimos,
que se yergue hasta la altura de la sublimidad simbolizan·
do el alma de su antiguo pueblo, todo honradez y todo decencia, pero no del presente, todo maldad y felonía.
Antiguamente el cuatro de julio constituía para los
gringos un motivo de aplauso mundial, cosa que no pasa
al presente, porque el cuatro de julio constituye una vergüenza, al haberse tornado, éstos, los gringos, con el transcurso de los años, en vez de libertados, en opresores que
intentan aprovechar sus viejas cadenas para atar, no el pie,
sino el cuello de pueblos débiles.
El presente cuatro de julio lo recib en los señores rubios, no en medio de clarinadas de victoria, sino en medio
de los más enormes ridículos por la actitud canallesca que
intentaron desarrollar en México.
En este momento, Jorge Washington, los contempla
con los rostros amoratados por los estupendos bofetones
recientemente sufridos en los campos de Tamaulipas y
Chihuahua.
E sta, para ellos fecha gloriosa. los sorprende en
medio del odio de toda la América Latina que ve en ellos,
los yanquis, no a los hombres honrados, sino a los soñadores de la conquista y la opresión brutal.
H oy los señores wilsonianos no ensayan pirotécnicas, sino que ruedan pesadamente, desalojando los campos
de Chihuahua, milagro realizado, no por la bondad divina,
sino por la voz imperativa del hombre de nuestro siglo,
de Venustiano Carranza. de ese hombre que no sabe de
componendas humillantes, sino de definiciones precisas y
claras que se resuelven con las puntas de las espadas.
Contemplad la grandiosidad del cuadro: a lo lejos
los rost ros entristecidos de los canibalesco gringos, contemplando, con ojos nublados, su bandera sin una estrella
triás, pues tal es lo que pretendían c011 la sofi,1da intervención H UMANITARISTA en México. Y mientras los fracasados caminan cabizbajos con sus clarines afónicos, los
ilustres hijos de Cuauhtémoc, las valientes legiones mexicanas, entonan salvas de artillería sobre la sangre coagulada de los invasores caídos en la arena, agregando a
esto, como apoteósis de entusiasmo, una marsellesa de
dianas resonantes que repercuten magestuosamente en los
cielos de América.
El cuatro de julio de 19í6 para los americanos ha
sido la solemnidad de un funeral.

***
Un periódico carrancista dedicó el siguiente artículo
a la conmemoración de la libertad norte-americana:
Hoy es el día grande, el día magno para los hombres OSO-BLANCOS.
El cuatro de julio constituye para los yanquis la
glorificación de su inmortal proeza: La Independencia.
En esta feci}a parece que la figura de Washington,
de aquel que fuera el PR.JM~RO .EN LA PAZ, EL PRI-

Y sin embargo, los carrancistas siguen recibiendo
el apoyo de Mr. Wilson.

* *

Ya Carranza accedió *
a negociar la retirada de las
tropas del General P ershing, por conducto de representantes diplomáticos, que tratarán directamente con Embajadores de los Estados U.nidos.
¡ Otra vez, Niágara Falis!
No cabe duda de que la historia se repite.

* *' *

Jacinto Treviño ha decidido cambiar su cuartel General a Monterrey, porque su permanencia en Chihuahua
significa la di sgregación total de su Ejército. Diariamente
desertan centenares de carrancistas, que corren a unirse
a Villa, porque es el único que mantiene izado el pendón
de la insu rrección.
(Pasa a la antepenúltima plana.)

•

�Dictadura y Revolución
LO QUE HIZO EL GENERAL DIAZ EN 1877A fin de que las gentes se den cuenta de la diferencia de procederes entre los elementos porfirianos y los
carrancistas, en lo que a decoro nacional se relaciona,
tenemos el gusto de reproducir la comunicación que dirigió el Departamento de Guerra de los Estados Unidos,
al General Sherman, ordenándole en 1877, que invadiese el
territorio mexicano, en el caso de que lo estimase indispensable para evitar incursiones de bandidos. Asimismo
reproducimos la comunicación que dirigió el Ministro ele
la Guerra mexicano, General Ogazón, al jefe de las operaciones en el Norte, General do.n Gerónimo Treviño, ordenando, que llegado el momento, repeliera a las fuerzas
extrañas por la fuerza.
La comunicación americana, muy parecida a la que
recibió el General Funston, es la siguiente:
Departamento de Guerra.-Washington, D. C., junio 10. de 1877.-General.-El informe de W. M. Shafter,
Teniente Coronel del 24 de Infantería, en Jefe del Distrito de las Nueces, Texas, relativas a las recientes incursiones de mexicanos e indios procedentes de México sobre
Texas, para cometer ahí sus robos, juntamente con su nota de recomendación de 29 del próximo pasado, han sido
elevadas al conocimiento del Presidente, quien, con otros
numerosos informes que sobre el mismo asunto ha recibido, se ha servido tomarlos en consideración.
El Presidente desea que, para reprimir esas incursiones, observen esas fuerzas la mayor posible vigilancia
sobre Texas.. De esperarse es que los esfuerzos encaminados a este fin, cuando necesariamente exijan operaciones de uno y otro lado del río, se hagan con la cooperación
de las autoridades mexicanas, y así se servirá usted comunicarlo al General Ord, para que, a su turno, invite a tal
cooperación a las autoridades locales de México, y les informe que, al paso que el Presidente vivamente desea evitar todo agravio hacia México, cree, sin embargo, que la
invasión de nuestro territorio, por partidas armadas de
malhechores y ladrones, con el fin de despojar a nuestros
ciudadanos, NO ES YA DE TOLERARSE POR MAS
TIEMPO. El General Ord notificará desde luego a las
autoridades mexicanas de la línea del Bravo, el vehemente
deseo de que a ellas una sus esfuerzos para hacer cesar
estas no interrumpidas depredaciones. ASIMISMO INFORMARA A DICHAS AUTORIDADES QUE SI EL
GOBIERNO DE MEXICO SIGUE DESCUIDANDO
EL DEBER QUE TIENE DE IMPEDIR ESTOS AGRA
VIOS, ESTE GOBIERNO TOMARA SOBRE SI TAL
DEBER, Y, SI LAS CIRCUNSTANCIAS LO HICIEREN NECESARIO, HARA QUE NUESTRAS FUERZAS PASEN LA FRONTERA MEXICANA.
Así, pues, hará usted presente al General Ord que,
caso de continuar estas vandálicas incursiones, QUEDA
EN LIBERTAD PARA OBRAR A DISCRECION al
perseguir cualesquiera partidas de malhechores, y que al
estar a la vista de ellas, o siguiendo su huella, LAS PERSIGA DEL LADO MEXICANO, LAS APREHENDA
Y CASTIGUE, y asimismo recobre la propiedad de nuestros ciudadanos que encuentre en poder de mexkanos de
aquel lado del río.
Tengo el honor de ser de usted obediente servidor.
(Firmado) GEORGE W. MC. CRARY, Secretario
de Guerra.-Al General W. F. Sherman, en Jefe de los
Estados Unidos.

=

LO QUE HACE CARRANZA EN 1916.

* **
La nota que dirigió el General Oga:zón al General
Don Gerónimo Treviño es la siguiente:
Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra y Marina.-Sección 1a.-El Departamento de Guerra de los Estados Unidos, ha expedido con fecha lo. del actual una orden, cuya copia traducida incluyo, EN LA QUE SE AUTORIZA A LAS TROPAS DE AQUEL PAIS A INVADIR EL TERRITORIO NACIONAL, con el fin de perseguir a los malhechores de que ella habla, aprehenderlos,
castigarlos y recobrar la propiedad robada a ciudadanos de
los Estados Unidos. Aunque el Plenipontenciaric. de México en Washington que PROTESTO CONTRA ESA
ORDEN POR LA OFENSA QUE ELi..A IMPORTA
CONTRA LA REPURLICA, asegura por telegrafo a la
Secretaría de Relaciones que ha recibido explicaciones amigables del Gobierno Americano, el Presidente cree QUE
LA HONRA DEL PAIS NO SE SATISFACE SINO
CON LA MODIFICACION DE LA CITADA ORDEN,
en términos que ella no esté en contradicción, como lo está
hoy con los tratados vigentes entre México y los Estados
Unidos, con las reglas de Derecho Internacional y aun
con la práctica de naciones civilizadas.
El Presidente se ha ocupado ya de disponer lo conveniente par que las graves cuestiones que esa orden provoca, se traten en la forma y modo conveniente con el
Gabinete de Washington; pero como la vigencia de ella en
la frontera de la República vecina puede ocasionar conf.lictos entre las dos naciones, aun antes de que aquellas cuestiones puedan tratarse, ha creído de su deber el mismo Supremo Magistrado, comunicar a usted, como Jefe de la Línea del Norte, algunas instrucciones que eviten, hasta donde es posible, esos conflictos, o que, al menos, en un caso
extremo, SAL VEN LA HONRA Y LA DIGNIDAD DE
LA REPUBLICA.
Dispone, por tanto, el Presidente que, luego que reciba usted este oficio, ordene que la División que manda,
se sitúe en los puntos que crea conveniente, con objeto de
cuidar la frontera mexicana, e impedir que los ladrones de
uno y otro lado del Bravo, logren quedar impunes con el
simple hecho de pasar el río. A este efecto usted mandará perseguir con todo celo y empeño, tanto a los malhechores que cometan sus robos en territorio mexicano y
que pretendan escaparse al de los Estados Unidos, como
a los que, habiendo robado en el país vecino, vengan a México, huyendo de la justicia, a buscar su impunidad en
nuestro territorio. ESTAS PERSECUCIONES QUE
USTED ORDENE NO SE PODRAN HACER SINO
DENTRO DE LOS LIMITES DE LA REPUBLICA, y,
una vez aprehendidos los criminales, usted los mandará poner a disposición de los jueces competentes.
México tiene celebrado con los Estados Unidos un
tratado de extradición, que se publicó el 20 de mayo de
1862. Este tratado está en pleno vigor, y a él ajustará usted su conducta, cuando por las autoridades civiles o militares de la República vecina se reclamen los criminales
que por las fuerzas de su mando se aprehendieren y los que
hubiesen cometido alguno o algunos de los delitos qúe el
tratado expresa.
Cuando para hacer la persecución de que se trata
sea preciso obrar en combinación con las autoridades civiles o militares de los Estados Unidos, las i11vitar~ ~sted pa-

1

ra que cooperen al buen éxito de las operaciones respectivas. Y cuando usted, a su vez, reciba alguna invitación en
el mismo sentido, de parte de esas autoridades, procurará
con todo celo corresponder a ella, haciendo cuanto sea posible para la aprehensión y castigo de los criminales. Este
acuerdo entre las autoridades y jefes militares de ambos
países, NO PODRA EN NINGUN CASO AUTORIZAR
LA ENTRADA DE TROPAS EXTRANJERAS A
NUESTRO TERRITORIO, autorización que ni el mismo
Presidente de la República puede conceder, porque la fracción 16, art. 72 de la Constitución Federal, la ha reservado
exclusivamente al Congreso de la Unión. En obediencia de
esa ley, NO CONSENTIRA USTED QUE LAS TROPAS DE LOS ESTADOS UNIDOS ENTREN EN
NUESTRO TERRITORIO, Y, EN RESPETO DE LA
SOBERANIA DE ESA REPUBLICA, IMPEDIRA
USTED QUE LAS MEXICANAS PISEN EL SUELO
EXTRANJERO.
A la mayor posible brevedad, pondrá usted en conocimiento del General Ord o del jefe superior que mande
lai1 fuerzas de los Estados Unidos en la frontera, estas instrucciones, haciéndole también presentes las disposiciones que usted tome, para cumplirlas. Procurará, igualmente, ponerse de acuerdo con aquel jefe sobre las operaciones que en combinación se deban emprender para la
aprehensión de los malhechores y su más eficaz persecución y castigo, haciéndole entender que los deseos del Presidente sobre este punto, no tienen más restricciones que
las que le imponen la Ley Internacional, los tratados vigentes entre los dos países y la dignidad de la República.
Y como una consecuencia de esas restricciones, hará usted también saber al repetido jefe, que, NO PUDIENDO
EL GOBIERNO NACIONAL PERMJTIR QUE UNA
FUERZA EXTRANJERA ENTRE AL TERRITORIO
DE MEXICO SIN CONSENTIMIENTO DEL CONGRESO DE LA UNION, NI MUCHO MENOS QUE
ESA FUERZA VENGA A EJERCER ACTOS DE JURISDICCION COMO LOS QUE EXPRESA LA ORDEN DEL DEPARTAMENTO DE GUERRA DE LOS
ESTADOS UNIDOS, USTED REPELERA LA FUERZA CON LA FUERZA, EN EL CASO DE QUE LA
INVASION SE VERIFIQUE.
Para dictar esta suprema orden el Presidente ha tenido presentes las condiciones que a NINGUN MEXICANO SE PUEDEN OCULTAR CUANDO SE TRATA
DE DEFENDER LA HONRA NACIONAL: CREE EL
SUPREMO MAGISTRADO DE LA REPUBLICA QUE
INTERPRETA FIELMENTE LOS SENTIMIENTOS
DE LOS MEXICANOS SI ACEPTA LA SITUACION
EN QUE SE LE COLOCA ANTES QUE LA HUMI-

LLACION DE UNA OFENSA QUE REDUCIRA A
MEXICO A LA CONDICION DE PAIS SALVAJE Y
PUESTO FUERA DE LA COMUNIDAD DEL DERECHO DE GENTES. El Presidente no quiere, sin
embargo, que la actitud que deban tomar los soldados de
la República en frente de tropas que pisen nuestro territorio con infracción de la Ley Internacional, se repute como un acto de hostilidad a los Estados Unidos SINO QUE
SE CONSIDERE COMO EL EJERCICIO DEL LEGITIMO DERECHO DE DEFENSA, QUE APELA A
LAS ARMAS SOLO EN EL CASO EXTREMO DE
SER INEFICACES LOS MEDIOS AMISTOSOS PARA HACERLO VALER.
No es esta la ocasión, ni corresponde a esta Secretaría discutir la orden del Departamento de Guerra de
los Estados Unidos, demostrando las inexactitudes que
contiene el informe del Coronel Shafter que la motiva, ni
inquiriendo si es cierto que el Gobierno Mexicano haya
descuidado el deber que tiene de impedir por su parte
las depredaciones de los malhechores en la frontera, razón
o motivo invocado para tomar sobre sí ese deber, ordenando hasta la invasión de nuestro territorio. Para tratar
esa materia convenientemente se han dado ya las instrucciones necesarias a nuestro Ministro en Washington.
Encargo a usted que nombre un comisionado "ad .
hoc" cerca del jefe americano, para hacer las manifestaciones de que he hablado. Con ese comisionado mande
usted a aquel jefe una copia autorizada de este oficio, para
que conozca en toda su extensión las disposiciones del
Gobierno de la República. Excuso recomendarle el fiel y
exacto cumplimiento de las órdenes que le comunico por
acuerdo del Presidente: LA HONRA NACIONAL ESTA EN ELLO INTERESADA, y esto basta para esperar de su patriotismo que obrando con la prudencia que
este grave negocio demanda para evitar motivos de conflicto entre los dos países, proceda sin embargo con toda
energía, REPELIENDO CON LA FUERZA EL INSULTO QUE SE QUIERE HACER A MEXICO INVADIENDO SU TERRITORIO.
Libertad en la Constitución.-México, junio 18 de
1877,-0GAZON.

***
Como se ve, hay un marcadísimo contraste entre
las órdenes que contiene el anterior documento Y el fa.
moso telegrama de don Alvaro Obregón, ordenando a todas las fuerzas constitucionalistas que cooperasen con el
Coronel Dodd, en su campaña en contra de Villa.
Entonces no se usaba provocar ultimátums para
contestarlos con actos de sumisión.

�BENITO JUAREZ

peñó en su obra mucho más nefasta para él que para nosotros, a quienes sirvió para transformar el programa de
un partido en el credo de una nación. Gracias a la típica
defensa de Puebla en 63, admirada hoy a porfía, se ganó
otro año casi. Y cuando llegó nuestro primer gran desastre, el efecto en el país fue casi nulo durante muchos
meses. Juárez, lejos de darse por vencido, suscitó la resistencia por doquiera; nuestros caudillos la organizaron,
la sangre y el dinero de los invasores corrieron a torrentes, pero la República vivía, J uárez la · representaba ante
el mundo, el mundo lo veía, y, cuando el gran drama imperial mejicano parecía llenarlo todo con su esplendor,
bastaba la presencia de J uárez para hacer comprender que
todo era efímero, que iba a pasar y a hundirse en no sé
que espantoso naufragio aquella barca de oro de príncipe
artista que venía en pos de un poema y se encontraba
con la faz de bronce de la tragedia clavada en su horizonte.
Gracias a esta decisión, a este empeño de no ceder,
de no aparecer cediendo nunca, cuando llegó la hora fatídica del fin de la guerra de Secesión, el coloso americano
que se irguió ante el gran atentado de México, pudo decir:
''la República mexicana vive, allí está." Ahí estaba J uárez.
El programa que se había trazado Juárez desde el primer momento de la intervención, se cumplió entero, y
en sus manos la espada de la victoria se tornó e.n la espada de la justicia. La República vencedora lo aprobó y
sancionó sus actos con su voto, como en la República
combatiente, en lo más treme.ndo de la lucha, había aprobado su resolución de permanecer en el poder, es decir,
en el peligro, pero en la intransigencia y en la firmeza
férrea ante el enemigo.

Fragmentos de un discurso de Don Justo Sierra
El, hombre civil por excelencia, al desaparecer Comonfort, primero de la ley y luego del país, se vió envuelto en un torrente de bayonetas y cañones, organizando
gobiernos en las etapas de un ejército que desconfiaba de
sí mismo y de sus generales, perseguido por las columnas
audaces de los más bravos y temerarios oficiales de la
reacción triunfante, acorralado por las asonadas y las
deserciones, desarmado por la derrota y colocado por un
grupo de pretorianos traidores, frente a frente de un pelotón de ejecución.
La historia patria ha repujado en bronce un alto
relieve en que aparece la eternamente impasible figura del
Presidente, los ministros agrupados junto a él, los soldados tendiendo los fusiles homicidas, y el poeta, el Tirteo de
la Revolución de Reforma, el gran rítmico que tendió su
lira a todos los soplos de la naturale~a, a todos los gritos de la pasión, a todos los huracanes populares, el impíamente olvidado Guillermo Prieto, conteniendo el crimen con un ademán sublime y acaso con el primer verso
de un alejandrino épico:
"Soldados, los valientes, los bravos no asesinan."
Pero el episodio de Guadalajara fue un eslabón de
una cadena de peligros, de vejaciones, de inquietudes atormentadoras ..... El caso era éste: los principios, los dogmas, como llamaban a las cláusulas fundamentales del credo reformista aquellos apóstoles y confesores, triunfarían
de seguro; en ello tenían fe ciega, la fe que les dio el
triunfo. Pero para afrontar la tremenda lucha, era preciso conservar un centro de cohesión a aquella flotante masa de energía liberal, que sólo podía e.ndurecerse en la
brega misma y a los golpes severos de la derrota, porque
se trataba de aniquilar al antiguo ejército, más deseoso
que nunca de pelear, mejor que nunca bien dirigido y que
tenía por caja militar el tesoro de la Iglesia. Ese centro
no podía ser más que uno, Juárez mismo, porque en el
naufragio de toda la legalidad constitucional, no había
quedado más investidura que la suya, era la única que podía aparecer ante toda la República como bandera, la
única semilla del futuro orden constitucional que la Constitución misma preveía. Poner esa investidura a salvo a
todo trance, hacerla inexpugnable, era el deber rudimental
del Presidente y sus consejeros. Así lo hicieron por fortuna, por gran fortuna para la Patria.
Pero antes de emprender su éxodo a Veracruz,
J uárez quiso dejar organizada, por decirlo así, la lucha futura en el interior del país y se fijó en Degollado. Fue
ése un acierto providencial: Degollado era un invencible;
la derrota para él era un incidente pasajero; de sobre un
montón de reveses acumulados sobre él por su falta de
genio militar, por lo bisoño de sus tropas, por la indisciplina de sus jefes, él surgía con bríos mayores, con fe entera, y con un ejército nuevo (porque parecía que tenía
ejércitos de reserva para el día siguiente de la derrota.)
¿ A qué se debía esto? A una de esas soberanas fuerzas
morales que en las grandes crisis de la sociedad dejan
de ser subterráneas y vienen a la superficie en los mares
removidos por el feroz conflicto de pasiones, intereses
y creencias: esa fuerza, esa virtud, es el amor a una idea.
Degollado lo poseía en grado excelso, en el grado del sacrificio, que era la temperatura normal de su alma. Eso
explica el milagro de la improvisación de milicias a compás de la derrota, hasta organizar el ejército que otros
más afortunados que él llevaron a la victoria.

Cierto, no es posible pensar e.n este hombre de
abnegación y sacrificio, que tuvo, mártir de la Reforma,
el Monte de las Cruces por Calvario como dijo Juan Mateas, sin lamentar que nuestra generación, la mía, la que
ha sabido glorificar a los hombres de la Revolución y absolverlos de sus errores humanos, cuando los ha sorprendido realizando el propósito de darnos la patria que hoy
tenemos, sin deplorar que no haya levantado fn sus brazos, que empiezan ya a cansarse, el ataúd de Santos Degollado, y lo haya conducido entre palmas y cánticos e
inciensos al lugar en que duermen nuestros inmortales,
a donde resplandezcan reunidos por la devoción de los
mexicanos los lares de la República. Encargamos a la
generación que viene subiendo en pos nuestra, que corrija
severamente nuestro olvido y desagravie a fuerza de admiración y respeto las grandes sombras que aún no ha
cristalizado la patria en bronces o mármoles imperecederos.

** *

...

\

Al otro día del triunfo de la Reforma, la temida in·
tervención apareció. Mie.n tras toda la hez removida por
tantos años de lucha flotaba en la superficie y lo obstruía
todo, industria, comercio, seguridad, vida: mientras .para
dispersar para siempre los recursos del clero, se solicitaba
el interés individual a fuerza de derroches y prodigalidades que dejaban sin la esperanza de una sola entrada importante las arcas públicas; mientras el ejército liberal,
convertido en un gran cuerpo de policía, perseguía a las
hordas que enarbolaban la bandera de la guerra civil, parte de la Europa monárquica, prevaliéndose de nuestra incurable debilidad, de la falta de brújula política y financiera de nuestro gobierno y de la temerosa división entre
los Estados de la Unión Americana que iniciaban una guerra íntima de colosales proporciones, tramó una conspiración para explotarnos, para protegernos, para someternos.
Imposibilitados para esperar ayuda de ninguna parte, obligados a contar sólo con nosotros mismos, teniendo
e.n contra la opinión de las clases despojadas de sus privilegios y de la porción social en quien el celo religioso
apagaba el amor a la Patria, era imposible librar sólo a la
fuerza física nuestra salvación; necesitábamos recurrir a
la fuerza del espíritu para ganar tiempo, con el objeto de
suscitar el patriotismo; de irrigar hasta por el último canal vivo de nuestra sociedad cansada, la savia de la fe,
del coraje, del odio, y del amor a la vez; de ganar tiempo
para permitir a nuestra sola aliada posible recuperarse,
vencer a los desmembradores esclavistas y hacer respetar
por nuestros invasores el programa Monroe; y para ganar tiempo urgía, aun a costa de gravísimas concesiones,
nulificar la intervención y, si no se podía, neutralizarla y
dividirla en todo caso. Prodigioso fue lo que entonces
trabajó el talento nacional, estimulado por Juárez, que luchaba contra todo y contra todos. La disolución de la
triple alianza fue el primer resultado de nuestra diplomacia; el hacer estallar al pie de la confianza del ejército francés la gran mina de gloria del S de Mayo, que contuvo
por un año la invasión y nos permitió confiar en nosotros
mismos, fue el primer resultado de nuestra decisión cívica.
Napoleón III (jamás diremos Francia,) obstinado
inconscientemente en facilitar, como los persOJ1ajes de

la tragedia antigua, el cumplimiento de su hado, se em·

greso material; y a la plena conciencia de sí mismo ahriendo de par en par ante su camino las puertas de la escuela.
Los impacientes de realizar ideales que sólo lentamente pueden, llegar a la vida, protestaron armados y sañudos contra tí; muchos eran tus colaboradores, tus correligionarios; algunos habían salido de tus manos armados de su fe en la libertad y en la democracia; eran
tus hijos.
•
Ese fue tu destino y en la lucha moriste. Periódicamente se levanta al margen de tu memoria la voz airada de la detracción y del odio, en nombre de la Patria, en
nombre de la Historia. Es inútil. Eso sólo sirve para
sublimar tu glorificación y aquilatar tu mérito.
El partido liberal, que hoy es la Nación, en manos
de ella ha puesto tu gran recuerdo. Y la Nación de maíiana, y la de hoy y la de siempre, oirá en cada conciencia de niño, en cada inteligencia que despierta, las divinas
palabras materiales de la escuela laica, de la escuela nacional, que cantará tus alabanzas, que bendecirá tu obra.
Es justo que ya que no acertaste a vivir para presenciar
la resurrección definitiva de la Patria en la prosperidad
y en la paz, asistas a esta gran época unido al cerebro y al
corazón de cada mexicano que ame a su país.
Y nadie lo amó como tú; por eso nadie tiene mayor
derecho que tú a que sus errores "le sean perdonados."
Todos estamos contigo, será inútil injuriarte o rebajarte; la diatriba será un remusgo que hará espuma en
torno al arrecife inconmovible, y pasará y morirá ...... .
Celebrando los ritos de nuestra religión cívica, cada generación, al partir, dirá a la generación que se levanta y llega: "Perseverad como él, creed como él'' .....
Y le entregará la antorcha de inextinguible luz.
Todos estamos contigo; el día que el Pacificador,
el
gran
adversario de tus postreros días de lucha, llevó re*
verente a tu mausoleo la corona del recuerdo nacional,
todo lo pasado quedó en la sombra y surgió definitiva¡ Gran Padre de la Patria, viste el triunfo de tu
perseverancia, de tu obra, de tu fe; en ese triunfo te deja- mente al sol tu ideal y tu gloria. Sea ella el símbolo de
mos; en esa luz de apoteosis perdurará tu memorial Tu unión y de concordia; sea un ara en que fraternicemos
vida posterior no fue, no, indigna de tu gran época de lu- los mexicanos. Todavía será turbada la paz del reposo
chador; hombre de gobierno, quisiste fundar una adminis- augusto, que ganaste bien, perenne batallador; pero no
tración Y vencer para siempre los elementos de la guerra podrá nadie arrancar tu nombre del alma del pueblo, ni
civil, por tus armas primero, luego por leyes de sabiduría
remover tus huesos en tu sepulcro; para llegar a ellos
Y de justicia; y trataste de levantar al pueblo mexicano,
será necesario antes hacer pedazos la sagrada bandera
cuya substancia era tu raza, al grado superior al que tú
de la República que te envuelve y te guarda.
habías ascendido, transformando las condiciones del trabajo nacional, protegiendo las grandes empresas de proJUSTO SIERRA.

* *

,

--Tomado del "Album de Juárez," publicado por REVISTA MEXICANA--

�DESDE JAUJA
A 15 de Julio de 1916.

lli muy querido cofrade:
Acabo de estar en la metrópoli de Jauja, donde supe
que se hacen preparativos para honrar la memoria del Benemérito.
Por lo que allá me contaron, entre los festejos habrá una velada en que tomarán parte las principales figuras imperantes. De esa velada traje algunos apuntes
que en esta mi trigésima-quinta epístola voy a trasmitirte,
no sólo por la significación del personaje histórico que
da motivo al homenaje, sino tªmbién-¡ cómo no !-por el
valer político y social de las personalidades que rinden el
tributo. De la oportunidad de mis apuntes, nada tendrás
que decir, puesto que está al caer la fecha conmemorativa.
Ya sabes que los de la metrópoli son por lo general "retehabladores," y no será difícil que todo esto sea
una patraña vil con que me han tomado el pelo, aprovechándose de mi condición de prcvincianillo candoroso.
Pero por si así no fuere, estimo un deber de fiel "coronista"-que diría Obregón el sabio, no Obregón el zurcloenviarte estos datos, por si te place publicarlos.
Se me dijo, y así consta en mi carterita de viaje,
que salvo algunas reformas-esta es la época de ellas-el
programa llevará estos interesantes números, amén de
los que después se acuerden.
Disertación de El Irónico Hacendista sobre Conversiones, en dos partes. Primera-Conversión de fracasos en éxitos. Segunda-Conversión de bilirñbiques en
papel volador.
Paparrucha preconstituzionale predicata por Parlanchini.
"THE REDEMTION OF THE BROO:.I," por
Míster Hill; o su equivalente nacional "LA REDENCION
DE LA ESCOBA," por el General Colina.
"LOS CARTERISTAS," Coro de Ministros, tocando el arpa.
"LAS EVACUACIONES EN EL ARTE DE LA
GUERRA"· (Del diario de mis Correrías) por Pablo Carreras.
"A LA ZURDINA," pieza a cinco dedos, ejecutada
con manubrio por Alvarini Manconi.
"LA CABRA TIRA AL MONTE," Monólogo recitado por el Pastor del Gabinete.
"INFLUENCIA DE LAS CARRETILLAS DE
MANO EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES.'' por el Diplomático Cándido, de quien se dice que
antes de la libertaria se dedicó a maniobras de carga y
descarga, no de fusiles y cañones, sino de fardos en un
almacén de Veracruz.
Canto épico "¡A LAS ARMAS!" (ajenas) por el
dos veces inspirado Chelino: inspirado "per se" e inspirado en una orden de la Comandancia que regentea .Míster
Hill.
Al esplendor de la fiesta contribuirán los Estados.
Uno fronterizo mandará una Conferencia sobre el uso ele!
frac en bodas diurnas, tomado el asunto de un pasaje
de la vida real contemporánea: pues ya hubo un \}ober-

nante joven que concurrió a unas nupcias a las diez de la
maíiana, ostentando la aristocrática prenda. Este exquisito tral;ajo se deberá a la democrática pluma de Espinaca 11irella.
¿ Y todo esto-me preguntarás-qué relación tiene
con un homenaje a Juárez? Ninguna absolutamentecontestaré yo-que si la tuviera no viviríamos entonces
dentro del régimen preconstitucional, donde lo importante es exponer ante el público a nuestros hombres, los
cuales quedan bien expuestos ..... a que se les rían en
las barbas.
A propósito de barbas, y antes de que se me olvide,
sábete que don Venus no está dispuesto en esta ceremonia a hacer papel alguno. Seguramente comprende que
ha hecho ya bastante, según se justifica
con las multiplicadas emisiones
que llegan a millares de millones.
No creas que en esto consiste todo. También hay
el propósito de distribuir gratis entre los concurrentes
un Albun1 ricamente editado, en el que habrá pensamientos de todos los que culminan en El G. de F. Bueno es
aclarar, para evitarte acusaciones molestas, que esa abreviatura indica EL GOBIERNO DE FACTO, y de ninguna manera EL GRUPO DE FORAGIDOS, como podría
interpretarse dolosamente.
Ese Album es de una originalidad escandalosa. Figurate que sus hojas serán de parra, en tributo a la cuna
del Caudillo y Redentor, intercalándose algunas hojas de
arcaico papel de barba .... apostólica,-tendente al mismo
cariñoso tributo-para las viñetas, que serán minúsculas
parcelas tomadas directamente de la viña madre. Como
el EX se halla en su apogeo, no faltará el EX-LIBRIS
de ritual, a riesgo de que los ignorantes en latines, lean
EX-LIBRES, con menoscabo del éxito obtenido definitivamente por el movimiento insurrecciona! iniciadó al grito del EX-SENADOR de la despótica extinta. En el
pie de imprenta irán las iniciales preconsabidas: R. I. P.
. que indicarán REPUBLICA INCAUTADA PRECONSTIJUCIONALMENTE; y el lema estampado en la portada a grandes letras color de sangre libertaria, ser'á el del
Ilustre Reformista: EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ, tirándose, al efecto, esos ejemplares en
talleres tipográficos y litográficos, fruto de las confiscaciones legalistas, para que mejor se compaginen el Lema y
la Obra. Esta llevará cantos dorados .... al brillo de la
musa de Chelino; los lomos serán puestos por el pueblo
manumitido que ha dado pruebas de tenerlos muy resistentes, y la pasta, para la voluptuosa suavidad del tacto,
será de piel de oveja incautada.
¿Te imaginas mayor originalidad en un Album?
Pues ya puedes imaginártela; porque en él aparecerán
autógrafos de Generales que no saben escribir.
Procuraré hacerme de un ejemplar de esta joya, y
te lo enviaré, para que distraigas en ratos perdidos las
nostalgias del ostracismo.
Te quiere muy de veras tu viejo amigo y colega, •
SILVERIO.

El Ultimo Stieño de Luis XV
Bajo el murmurio lento de las últimas palabras de
absolución, el rey, muy débil, se durmió.
El anciano sacerdote, de rodillas, hizo la acción de
bendecir. Después, y con una mano sobre el brocado
del gran lecho apa_ratoso, se levantó.
Durante un minuto contempló, pensativo, al moribundo, lamentable, cuyo rostro tumefacto destacábase, violado, sobre la blancura de las sábanas en la media sombra
del baldaquino de cortinas de seda azul.
Hubo un largo suspiro, lleno de filosofía, en el sacerdote; luego, atravesando la gran cámara, vacía y muda,
abrió con precaución la alta puerta blanca.
El cuchicheo hipócrita de las conversaciones se extinguió. Silenciosamente, según las escritas l.eyes de la
etiqueta, la corte, en traje de gala, llevando tocias sus insignias y condecoraciones, entró con lentitud, y de pie,
ceremoniosa, púsose a mirar la muerte de su viejo rey.
Entretanto, Luis XV tenía un gran sueño: estaba
muerto, y bajo un cielo azul en donde las estrellas de oro
se agrupaban en flores de lis, al través de una llanura
inmensa hacia el horizonté pálido, andaba él buscando el
camino del paraíso.
Andaba, andaba ...... y ante él ninguna estrella se
elevaba en el firmamento para guiar hacia Dios a Su
Majestad Cristianísima.
'
Luis XV sentíase fatigado y pensaba que era muy
descortés el Padre Celestial al mostrar tan poco interés
en darle la bienve.nida.
-En verdad sólo en Versalles hay modales cultos,
se dijo.
De pronto apareció, caminando a su encuentro, una
•
figura extraña: era un gran cuerpo decapitado, revestido espléndidamente con una casulla de oro incrustada
de piedras preciosas; una aureola cerníase encima de su
cuello sangriento, y llevaba- en las manos, cubierta con
una mitra &lt;le plata, una cabeza de barba blanca.
Luis, "el Bien Amado," la reconoció. Sin duda San
Dionisia venía a saludar a su alma, de parte del Altísimo, después de haber recibido sus despojos terrestres
en su antigua abadía.
.Pero se equivocó: San Dionisia no lo conocía y le
preguntó quién era.
Soy el rey de Francia y busco el paraíso.
El santo no demostró sorpresa; ¡ había visto tantos
reyes de Francia!
A la derecha, siempre a la derecha, dijo.
Luis XV readquirió valor y se hundió de nuevo en
la llanura ilimitada ..... En el cielo, de un azul sombrío,
las flores de lis palidecían.
Anduvo, anduvo, y siempre el horizonte monótono
retrocedía.
Parecíale muy duro al anciano monarca encontrarse tan solo en aquel desierto. Meditaba y se decía que
en aquel otro mundo debía ser él muy pobre cosa para
estar así, tan abandonado. Había siempre creído que
un rey de Francia era uno de los primeros cerca del

buen Dios, y he aquí que ahora envidiaba a M. de Choiseul, desterrado, en su pequeña corte de Chanteloup.
Al fin columbró, arrodillada sobre la arena, a una
mujer de larga cabellera áurea, y a quien encontrl parecida a esa pobre condesa cuando en el pequeño "boudoir" de Luciana Leonard, la peinaba.
Y al pensar en esas cosas, Luis "el Bien Ama lo"
suspiró.
La mujer le elijo:
-Soy María Magdalena; ¿qué buscáis?
Luis XV inclinóse con galantería, y sonriendo ante
los bellos ojos de la pecadora rubia, respondió que era
el rey de Francia y que buscaba el paraíso.
A la izquierda, siempre a la izquierda, le dijo la
Magdalena.
•
Aquella voz de mujer cantó largo tiempo en el alma
del pobre rey durante la penosa ruta.
El cielo volvíase negro y las flores de lis ya no irradiaban en él. Tan sólo flotaba una como nebulosa clara.
Luis XV se sentía cansado, muy cansado, y el horizonte desplegaba a su vista, inmutable, la desesperanza
de su línea infinita.
Por último, cayó la noche, y, sin ver nada, el rey
seguía andando.
Pero de súbito, en la sombra, un gran viejo le detuvo. Llevaba una llave de oro y una larga espada.
-¿ Qué buscáis?
-Busco el paraíso, contestó el monarca. San Dion1s10 me ha indicado el camino por la derecha; l[aría
Magdalena por la izquierda.
-Verdaderamente, exclamó San Pedro, no seguís
la buena vía .... Pero ya adivino quién sois: sólo el rey
de Francia es capaz de tomar consejo de mujeres ligeras
y de hombres sin cabeza.
Y en el firmamento nocturno, las ,flores de lis se
desvanecieron ..... .
- Un tintineo de campanilla resonó, argentino. El rey
abrió !Qs párpados hinchados: vióse en su gran cámara,
en el fondo de su lecho aparatoso. Lentamente, llevando
el viático, un obispo avanzaba. Todos los cortesanos,
de rodillas, doblaban, bajo las pelucas blancas, las cabezas pensativas.
Y parecíale bueno a Luis "el Bien Amado'' el hallarse aún sobre la tierra y ser rey de Francia.
Y cerró los ojos.
Un cirujano se inclinó sobre él; en seguida, alzando la frente, hizo un signo.
El capitán de guardias vino y se colocó a la cabecera del lecho.
-Señores: ¡el rey ha muerto[
Repitió dos veces:
-¡ El rey ha muerto I
Luego, sacando la espada, gritó:
-¡ Viva el rey I

ANATOLE FRANCE.

�EL HEROISMO
Por Maurice Maeterlinck
Una de las consoladoras sorpresas de esta guerra
es el inesperado heroísmo y por decir así: general, que
repentinamente se revela en todos los pueblos que toman
parte en la contienda. Podría creerse de buen grado que
el valor, la resistencia física y moral, la abnegación, el olvido de sí mismo, el renunciamiento a todo bienestar,
la facultad de sacrificarse y de afrontar la muerte, sólo pertenecen a los pueblos más primitivos, a los menos
felices, inteligentes y capaces de razonar, y de darse cuenta del peligro, y de representarse por la imaginación el
espantable abismo que separa esta vida de aquella que no
conocemos, Más aún, se tenía la propensión de creer que
las guerras habían de extinguirse algún día, por falta de
soldados, es decir, por falta de hombres demasiado ciegos o demasiado sin fortuna para aventurar por una idea
-más o menos visible como todas las ideas-las únicas
realidades que cada uno posee en la tierra: salud, bienestar, ir,tegridad del cuerpo y antes que todo, la vida que so• brepasa a cuanto existe.
Era tanto más fácil ir por la pendiente de ese raciocinio, cuanto que a medida que la existencia se tornaba más dulce y los nervios más sensibles, los medios de
guerra se afirmaban más crueles, más implacables e irresistibles. Cada día juzgábase más inverosímil que algún
hombre soportase los infernales horrores del campo de batana, y que después de las primeras hecatombes, los ejércitos enemigos, oficiales y soldados, poseídos de un pánico ·inevitable, huirían, volviendo las espaldas entre un espanto natural y unánime, de las catástrofes sobrehumanas que dejaban muy lejos las previsiones monstruosas de
quienes las desencadenaron.
Y he aqul que lo contrario resplandece en medio
de nuestro grande asombro. Declaramos con estupor
que hasta nuestros días sólo teníamos una idea incompleta del valor del hombre. Lo considerábamos como una
virtud excepcional, y a medida que remontábamos el curso de la Historia, lo admiramos más, porque es más escaso. Recordad, por ejemplo, a los abuelos de todos nuestros héroes: los de Homero. Miradlos de cerca. Ellos
que son los primeros profesionales, los primeros maestros
de la bravura que enseñaron a toda la antigüedad, cuyos
modelos fueron ..... no son, en el fondo, muy valientes.
Tienen un saludable temor a los golpes y a las heridas
y un ingenuo y patente miedo de la muerte. Sus grandes
batallas, ante todo declaratorias y decorativas, son muy
poco sangrientas, en ellas se hace más ruído que daño,
y se habla más que se pelea. Es característico que las armas defensivas sean superiores a las ofensivas; y la muerte es un acontecimiento insólito, imprevisto, casi inconveniente, que difunde el desorden en las filas, y más frecuen. temente termina el combate y ocasiona una desbandada
que al grito de sálvese quien pueda parece Jo más natural. En cuanto a las heridas son contadas, descritas, can.tadas y lloradas como fenómenos extraordinarios. Y por
el contrario, las fugas menos disculpables, los pánicos
más vergonzosos son frecuentes, y el viejo poeta las refiere sin censurarlas, como incidentes ordinarios imputables a los dioses e inevitables en toda guerra.
Este linaje de valor es poco menos que el de toda
la antigüedad. Mas sin detenernos en ella, sin considerar las batallas de la Edad Media y del Renacimiento, durante el cual las mesnadas más valerosas de condottieri

•

no dejaban muchas veces sobre el terreno, sino media docena de víctimas, detengámonos en las grandes guerras
del Imperio. En ellas el valor comienza a asemejarse al
nuestro; mas a pesar de ello existen notables diferencias.
No es la nación entera la que combate, es su delegación,
una selección guerrera que se acrecentaba ciertamente,
pero que nunca como ahora alcanzó a quienes de los dieciocho a los cincuenta años pueden llevar una arma. Enseguida, y sobre todo, toda guerra resolvíase en dos o tres
combates; es decir, en dos o tres momentos .culminantes,
que eran. enormes esfuerzos, pero de algunas horas, a lo
más de un día, y en los cuales se concentraba toda la energía, todo el heroísmo acumulado durante largas semanas o
largos meses de preparación y de espera. Después ....•
triunfo o derrota ponía término a la lucha: eso era la solución, el descanso, la vuelta al hogar: bastaba afrontar el
destino una sola vez, y todos sabían que en la más espantosa pelea existían veinte o treinta probabilidades, contra
una, de escapar de la muerte.
Ahora todo ha cambiado, y la muerte misma no es
como la de antaño. Antiguamente podía ser vista cara a
cara; podía saberse de dónde venía y quién la enviaba; tenía una forma terrible pero humana. En verdad no ignoraban entonces sus costumbres, sus largos sueños, sus
breves vigilias, sus horas que dan peligro; pero hoy a todos esos horrores la Muerte suma el terror intolerable del
misterio. No tiene rostro, ni hábitos, ni duerme, ni se fatiga: está siempre de pie, acechando, presente en to~as
partes, dispersa, intocable y densa, insinuante y desdeñ-.1sa, difusa, obsesionante, innumerable, brotando de todos
los puntos del horizonte, saliendo de la tierra y cayendo
del cielo, infatigable, inevitable, llenando el espacio todo,
y ocupando todo el tiempo, días, semanas, meses, sin un
minuto de interrupción sin un minuto de misericordia.
Marchan, viven y duermen en su fatal imperio; saben. que
el menor movimiento hacia la derecha o hacia la izquierda, la cabeza que se inclina o que se levanta, el busto que
se baja o que se endereza, detienen y atraen su mirada y
su rayo.
Nunca se había visto un efecto de tal preponderancia de las fuerzas de la Nada. Siempre se había creído que
los nervios del hombre más valiente están hechos para
afro.otar la muerte durante un abrir y cerrar de ojos, pero no para vivir esperándola. Era el heroísmo una cima
áspera y aguda, a la que se llegaba un instante, pero que era
abandonada en seguida porque las cimas no son habitables. Hoy es un valle sin límites, tan inhabitable como
las cimas, pero del cual no está permitido descender.
Y en el momento en que el hombre parecía más
agotado, más enmuellecido por el confort y los vicios de
la civilización, en el momento en que era más dichoso y
necesariamente aparentaba ser más egoísta; cuando teniendo la menor fe posible y buscando vanamente un nuevo ideal, parecía menos capaz de sacrificarse a una idea
cualquiera, es súbitamente colocado en presencia de un
peligro sin precedente, delante del cual es casi seguro
que no habrían podido mantenerse erguidos-ni hubieran
pensado erguirse-los pueblos más heroicos de la Historia: ¡en un lugar donde el hombre de hoy piensa en la
imposibilidad de no hallarse en él 1.....
Y no se puede pensar que no había posibilidades
de elegir, que el peligro y la lucha eran inevitables, que

era necesario defenderse o morir estrangulado, y que
por ello no ha habido cobardes. No: había y aún hay manera de elegir. No se trata de la vida del hombre, sino
de la idea que tiene del honor, de la felicidad, de los deberes de su vida misma.
Para salvarla hubiera bastado con ceder ante el
enemigo: el invasor no la habría exterminado, porque
no se extermina un gran pueblo: más aún: es imposible
exclavizarlo seriamente, y hacerlo desgraciado por mucho tiempo. Unicamente había que temer a la vergüenza.
Por lo tanto no se trata de un heroísmo que impone la
desesperación, del heroísmo del animal encorralado que
ciegamente lucha para retardar en algunos segundos la
• llegada de la muerte. No.
Este es un heroísmo libremente asumido, deseado,
unánimemente proclamado; el heroísmo por una idea y
por un sentimiento, es decir, el he!loismo bajo su forma
más pura, más clara, más virginal, el sacrificio sin mistificación alguna, íntegro, y sin restricciones de ningún género para todo aquello que es visto como el deber para
consigo mismo, para los suyos, para la humanidad y para
el porvenir.
Si la vida y la ausencia de peligro fuesen más
preciosas que el honor, que la idea de Patria, de fidelidad a las tradiciones de la raza, hubo. aún lo hay, un
medio de elegir, y nunca en guerra alguna, la elección
más fácil, porque jamás los hombres fueron realmente
más libres de escoger ..... Mas esta elección, que como
acabo de decir, no ha osado proyectar su baja sombra en
los horizontes más bajos de las conciencias menos nobles,
si hubiese aparecido en los tiempos que juzgamos' mejores y más virtuosos que los nuestros, ¿ no hubiera sido
advertida? ¿Podríais encontrar un pueblo, aun entre los más
grandes que, en el curso de una guerra al lado de la cual
todas las otras parecen juegos de niños, de una guerra que
amenaza y agota toda su vida y cuanto posee, podrías encontrar, digo, en la Historia, no un ejemplo, puesto que
no lo hay, sino una analogía que os permita presumir
que ese pueblo no hubiera vacilado un instante, o cuando
~enos inclinado la vista hacia una paz sin gloria? .....

dos: tentan pensamientos más rígidos y más simples, .,
el hábito de los sufrimientos físicos, de las fatigas y la
muerte. Mas yo creo que no hay quien se atreva a sostener que ellos hubiesen hecho lo que han hecho nuestros
soldados, ni soportado lo que se sufre hoy en torno de
nosotros. ¿ Por ello, no hay derecho para deducir que la
civilización, al contrario de lo que se temía, lejos de enervar, depravar, debilitar, empequeñecer y rebajar al hombre,
lo eleva, lo purifica, lo robustece, y llenándolo de nobleza,
lo hace capaz de sacrifiicios, de generosidades y de actos
de valor que le eran desconocidos?
'
Sucede que la civilización, aun cuando parece corruptora, da inteligencia, y que la inteligencia, en los días
de prueba, es fiereza, nobleza, y heroísmo en potencia.
Y he ahí, como decía al iniciar estas líneas, la revelación inesperada y consoladora de esta espantosa guerra: podemos definitivamente contar con el hombre, tener
plena confianza en él, sin abrigar el temor de que alejándose de la brutalidad primitiva pierda sus viriles virtudes.
A medida que avanza en la conquista de la naturaleza
parece que se aferra más a los bienes materiales, y sin
embargo, a pesar suyo, muy en el fondo, en lo mejor de
él mismo, guarda la capacidad de desprenderse de sí, y de
inmolarse por la salud de todos.
·
Era tal prueba de tat modo grave, que nadie se hubiera atrevido antes de esta guerra a soportarla. El porvenir de la humanidad dependía de elJa; y la magnífica
respuesta que de todas partes llega hasta nosotros, no~
da seguridades para el surgimiento de otras luchas más
formidables que sin duda nos esperan, cuando tengamos
que combatir no contra los semejantes, sino contra las
fuerzas más poderosas y crueles de los grandes enemigos misteriosos que la naturaleza tiene en reserva para
nosotros.
Si es verdad-como yo creo-.que la humanidad
vale tanto como la suma de heroísmo virtual que ella
conserva, se puede afirmar que nunca fue más fuerte
ni mejor, y que en este instante alcanza uno de esos
puntos que culminan, y desde los cuales todo puede esperarse, y ser afrontado.

** *

** *

Y sin embargo, parecían mucho más fuertes que
nosotros los que nos precedieron. Eran rudos, austeros,
más pró~imos a la naturaleza, más pobres y desventura-

Por esta razón, elevándonos sobre nuestras tristezas, tenemos el derecho de felicitarnos y Jlenarnos de
regocijo.

'·-

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La Raza de Bronce

The Bronze Race

Poema de Amado Nervo

Traducción de la Sra. Mathilae Lorenz ae Cerna
·~~ -Race so pure, so staunch of fiber,
Ye stir my soul, my homage bring!

Leyenda heroica dicha el 18 de Julio de 1912, en la
Cámara de Diputados, en honor de Juárez.

Oh, !ion heart! Oh, bronzen face!
Ring forth my lyre, thy melody,
Sing to this dead, undying race,
One grand eternal elegy.

I

Señor; deja que diga la gloria de tu raza,
La gloria de los hombres de bronce cuya maza
Melló de tantos yelmos y escudos la osadía.
Oh caballeros tigres! oh caballeros leones!
Oh caballeros águilas! os traigo mis canciones;
Oh enorme raza muerta, te traigo mi elegía!

u
"Tis evening, and the august west shoots blazing streaks of fire
For sorne great, pious hero,-his blessed funeral pyre.
It seemed as tho the sun had dashed his myriad atoms far
Above the mountain height,-as tho each atoro were a star.

II

Aquella tarde, en el poniente augusto,
El crepúsculo audaz era una pira
Como de algún atrida o de algún justo;
Llamarada de luz o de mentira
Que incendiaba el espacio, y parecía
Que el sol, al estrellar sobre la cumbre
Su mole vibradora de centellas,
Se trocaba en mil átomos de lumbre,
Y esos átomos eran las estrellas!

And musing in the silent gloom as twilight shadows fell,
I thought that all alone I dreamed within this quiet dell.
But no; deep in this quietude, this quietude divine,
For me a guardian angel stood: a hero grand, sublime,
In vespertinian glory, with his dart uplifted high,
-CUAUHTEMOC stood! My fervent pray'r now mounted to the sky!
And now the silent shadows fall, and the celestial deep
So blue, is strewn with daisies gold, and ali is wrapped in sleep.
And in the silence hushed to awe, four spirits come to me,
Who beck and whisper in the dark sorne hindden mystery.
Yes, as the silent shadows fall, a wonder true beholdThe heavenly blue, that garden sweet, is strewn with daisies gold.

Yo estaba solo en la quietud divina
La estatua fiera
Del Valle. Solo? no!
Del héroe Cuauhtemoc, la que culmina
Disparando su dardo a la pradera,
Bajo el palio de pompa vespertina
Era mi hermana y mi custodio era.

Draped thus in grand magnificence their kingly tunics fall
In mighty luminous waves, that quiver over ali;
Their bodies, their great foreheads, one magic maze of light,
Prolonged for me the western sky, eclipsed the stars of night.

Cuando vino la noche misteriosa,
Jardín azul de margaritas de oro,
Y calló todo ser y toda cosa,
Cuatro sombras llegaron a mí en coro;
Cuando vino la noche misteriosa,
Jardín azul de margaritas de oro!

Colossal in their giant strength these phantoms, four, I see;
Like luminous statues, fiery bronze, they thus appear to me;
And thru the ebon night I hear a soft and holy choir,
That thrills the solemn silence, soaring higher and yet higher.
And as the silent shadows fall, and the celestial deep
So blue, is strewn with daisies gold, the world is still asleep.-

Llevaban una túnica esplendente
Y eran tan luminosamente bellas
Sus carnes y tan fúlgida su frente,
Que prolongaban para mí el Poniente
Y eclipsaban la luz de las estrellas.

III

Eran cuatro fantasmas, todos hechos
De firmeza, y los cuatro eran colosos
Y fingían estatuas, y sus pechos
Radiaban como bronces luminosos.

Tuve valor e interrogué al fantasma;
Mas mi espada temblaba entre mi mano.

Y los cuatro entonaron almo coro;
Callaba todo ser y toda cosa,
Y arriba era la noche misteriosa
Jardín azul de margaritas de oro ......... !

-Quién sois vosotros, exclamé, que en presto
Giro bajáis al Valle mexicano?
Tuve valor para decirles esto;
Mas mi espada temblaba entre mi mano.

III
Ante aquella visión que asusta y pasma,
Yo, como Hámlet, mi doliente hermano,

MONUMENTO ERIGIDO A JUAREZ. EN LA

-Qué abismo os engendró! de qué funesto
Limbo surgís, sois seres, humo vano?
Tuve valor para decirles esto;
Mas mi espada temblaba entre mi mano ........ !

·~MEDA DE LA CIUDAD DE MEXICO
~rom the Spanish of AMADO NERVO, mexican poet.)

I
I sing the glory of your race,
Ye men of bronze, ye men so grand,
Ye men whose firm and mighty mace
Crushed helms and shields o'er sea and land.
Knights of the Lion! Nights of the Tigerl
Knights of the Eagle! To you I sing!

Before that vision, in affright and fear,
Like Hamlet, my sad brother, stood I there,
Until I gathered courage to conunand;
But still my sword did tremble in my hand.
• "Who may you be," I said, "why come you so
T.hus sudden down this vale of Mexico?"
Even so with courage gave I my demand;
But still my sword kept trembling in my hand.
"Beings are you, or smoke? What depths abysmal
Have brought you forth; what limbo dismal?"
Even thus with courage made I my demand;
But still my sword kept trembling in my hand.

++ tH+++++ t+il +11 ++++++++++ H ¡. t++++++++++ ++•111 ++ lo l •I• 11 ++•t 11 t+++++t t H H+++ l f 11 t I H

�IV
And one of them with neither speed nor wrath,
Carne to me then and stood upon my path;
And high on shoulder there was flung a skin,
And in his hand a lyre my heart to win.
I pause and listen to the rythmic spell
Of bis sweet accents, as they die and swell:
-"We are the leaders of a mighty race
And now we four must meet you face to face I
You ask us who we are? W e giants, we?
The masters of a race so grand and free?

.•

-Responded, continué, miradme enhiesto
Y altivo y burlador ante el arcano I
Tuve valor para decirles esto;
Mas mi espada temblaba entre mi mano. . . • . .. !
IV·
Y un espectro de aquellos, con asombros
Vi que vino hacia mí, lento y sin ira,
Y llevaba una piel sobre los hombros
Y en las pálidas manos una lira;
Y me dijo con voces resonantes
Y en una lengua rítmica que entonces
Comprendí:-Que quién somos? Los gigantes
De una raza magnífica de bronces.
Yo me llamé N etzahualcóyotl y era
Rey de Texcoco; tras de lid artera
Fui despojado de mi reino un día,
Y en las selvas erré como alimaña,
Y el barranco y la cueva y la montaña
Me enseñaron su augusta poesía.
Torné después a mi sitial de plumas
Y fui sabio y fui bueno; entre las brumas
Del paganismo adiviné al Dios Santo,
Le erigí una pirámide, y en ella,
Siempre al fulgor de la primera estrella
Y al son del huehuetl le elevé mi canto.
V

Y otro espectro acercóse, en su derecha
Llevaba una macana y una fina
Saeta en su carcaje, de ónix hecha;
Coronaban su testa plumas bellas,
Y me dijo :-Y o soy Ilhuicamina,
Sagitario del éter, y mi flecha
Traspasa el corazón de las estrellas.
Yo hice la grande raza de los lagos,
Yo llevé la conquista y los estragos
A vastas tierras de la patria andina,
Y al tornar de mis bélicas porfías
Traje pieles de tigre, pedrerías
Y oro en polvo ..... Yo soy Ilhuicamina !
VI
Y otro espectro me dijo :-En nuestros cielos
Las águilas y yo somos gemelos;
Soy Cuauhtémoc! Luchando sin desmayo
Caí. ..... porque Dios quiso que cayera!
Mas caí como el águila altanera,
Viendo al sol y apedreada por el rayo!
El español martirizó mi planta
Sin lograr arrancar de mi garganta
Ni un grito, y cuando el rey mi compañero

NETZAHUALCOYOTL was I named, a king
Of Texcoco, whom they did wound and sting,
And in fierce fray they robbed me of my throne;
At last, abandoned, I went forth alone,
Alone I wandered over wood and hill
And drank the music of the mountain rill;
And rock, and cave, aye, all infinity
Taught me to read their august poetry.

Temblaba entre las llamas del brasero:
-Estoy yo por ventura en un deleite?
Le dije, y continué sañudo y fiero,
Mirando hervir mis pies en el aceite .......•
VII
Y el fantasma postrer llegó a mi lado:
No venía del fondo del pasado
Como los otros; mas del bronce mismo
Era su pecho y en sus negros ojos
Fulguraba en vez de ímpetus y arrojos
La tranquila frialdad del heroísmo.
Y parecióme que aquel hombre era
Sereno como el cielo en primavera
Y glacial como cima que acoraza
La nieve, y que su sino fue en la historia
Tender puentes de bronce entre la gloria
De la raza de ayer y nuestra raza!

-

Then hieing home to feathery nook of rest,
In solace sweet my soul prayed with the blest.
While thru the fog, the pagan cloud so dark,
A light now shone, to guide my wandering bark.
The holy light of God I now divined,
And joy supreme burst forth upon my mind.
I built a pyramid high up upon a mound,
And as each evening star arose, the sound
Of huehuetl would float the night along,
And to its music would I raise my song,

1

•

V
Another spectre now before me stood:
His right hand boasted club of massive wood,
And in bis quiver flung an arrow fine
Of onyx, which I longed to hold as mine.
His head was crowned in feathered beauty rare;
His speech to me was gay, all free from care.
-"I am ILHUICAMINA, who doth roam,
A Sagittarius, thru the ether dome;
Whose arrows keen and sharp shoot on afar,
Until they pierce the heart of every star.

Miróme con su límpida mirada
Y yo le vi sin preguntarle nada!
Todo estaba en su enorme frente escrito:
La hermosa obstinación de los castores,
La paciencia divina de las flores
Y la heroica dureza del granito ........ .
Eras tú, mi Señor, tú que soñando
Está.&amp; en el panteón de San Fernando
Bajo el dórico abrigo en que reposas;
Eras tú que en tu sueño peregrino
Ves marchar a la patria en su camino,
Rimando risas y regando rosas!
Eras tú, y a tu pies cayendo al verte~
-Padre, te murmuré, quiero ser fuerte,
Dame tu fe, tu obstinación extraña!
Quiero ser como tú, firme y sereno;
Quiero ser como tú, paciente y bueno;
Quiero ser como tú, nieve y montaña!
Soy una chispa: enséñame a ser lumbre!
Soy un guijarro: enséñame a ser cumbre I
Soy una linfa: enséñame a ser río!
Soy un harapo: enséñame a ser gala!
Soy una pluma: enséñame a ser ala,
Y que Dios te bendiga, Padre mío!
VIII
Y hablaron tus labios, tus labios benditos,
Y así respondieron a todos mis gritos,
A todas mis ansias: "No hay nada pequeño,
Ni el mar ni el guijarro, ni el sol ni la rosa,
Con tal de que el sueño, visión misteriosa,
Les preste sus nimbos, y tú eres el sueño!"

•

-"Am I perchance in mighty place of joy,
And these my feet are nothing but a toy ?"
Like lion, beating madly in his cage,
I fumed, and e'er in fierce suppresséd rage,
Kept wildly gazing, as the serpent's coil
Whipped my poor feet still burning in the oil.-"
VII
And still another carne to me-the last;
He carne not like rest from out the past,
But of the self same mold and bronzen breast;
Within bis dark deep eye a quiet rest.
Instead of wrath, impetuous and bold,
A heroism shone there, calm and cold.
A soul it seemed in ali, so great, so grand,
Serene as springtime's sun upon the land;
Yet glacial as the rushing mountain snow.
His mission was to stem the tides that flow;
To build and link the race of yesterday
With ours, to speed its glory on its way.
He gazed at me with glance so limpid clear,
That question had I none. His face so dear,
His grand and noble forehead naught could write
A message more divine, bespeak more might:
The plucky beaver's work so beautiful,
The patience of the flower so dutiful;
A will so strong and firm,-the granite's mass
In all its hard heroic strength could 1te'er surpass ... ,.,
My father, it was thou, that in thy tomb,
In San Fernando, dreamest of thy home
"Neath Doric temple by the moon's calm beams;
And ever in thy wanderings, in thy dreams,
Thou seest our country marching on its way,
Still rhymíng laughs, and sprinkling roses gay!
I fall at thy dear feet when thee I see
And murmur: "father, make me strong like thee! ·
Like thee, oh, let me be, serene and firm;
Grant me thy faith, humility to learnl
Like thee, 1 would your patient goodness know,
Like thee, to be at once mountain and snowl
I am but a spark, teach me to be fire !
Only a pebble, to summit aspire 1
A brook am 1, let me be ariver!
A feather, 1, as a wing let me quiver!
A shred, yet long to be courtly arrayAnd, father mine, may God bless thee, I pray!"

I reared that race and from the lakes I came,
Those lakes so old in story, great in fame.
I conquered, and my mighty hand
Laid waste vast realms of Andine land;
VIII
And when returned from struggles and from war
Great tiger skins I brought, a goodly store.
Thy blessed lips then answered to my prayer,
Ilhuicamina, I would have you told,
To all my pains in accents sweet and rare:
Who wrought rich precious stones, and dust of gold.-" -"In all the great wide world, there's nothing small,
Nor tiny stone, nor mighty waves that fall,
Nor rose's bloom, nor sun's effulgent beam,
VI
Jh, wondrous vision, oh, mysterious dream,
If but to them thy holy halo lend,Another said to me : "In our leal sky
And thou this dream art still, unto the end I
We are twin brothers, eagle and I.
Unceasing fought, and fighting still I fell,
To }ove, ah, that is alll "Tis heaven's bliss!
CUAUHTEMOC, I, no easy foe to quell.
The
world sprang forth and sprouted at a kiss!
But God so wished, and to His call I yield,
A star, a kiss; a kiss, the lightning's flash 1
For He it is that rules Earth's battlefield.
The evening, but a kiss; a kisss, aurora's lash !
And as the eagle, watching still the sun,
The songster's note that thrills us in the Spring
Struck by the thunderbolt, I fell, yet won.
And make the May day feast with added lustre ring!
For was it not the Spaniard tortured me,
I loved my country, and she loved me,
Nor wrung a groan from out my misery?
Or weak or strong, thru joy and misery;
The king, my comrade, trembled mid the flame,For our two souls were joined in kiss divine.
To him my soul burst forth in wild exclaim:

�¡Amar, eso es todo! ¡querer, todo es eso!
Los mundos brotaron al eco de un beso,
Y un beso es el astro y un beso es el rayo
Y un beso la tarde y un beso fa aurora
Y un beso los trinos del ave canora
Que glosa las fiestas divinas de Mayo!"
"Yo quise a la Patria por débil y mustia,
La Patria me quiso con toda su angustia
Y entonces nos dimos los dos un gran beso:
Los besos de amores son siempre fecundos1
Un beso de amores ha creado los mundos,
¡Amar ...... eso es todo! ¡querer ...... todo es eso!
Así me dijeron tus labios ben.ditas;
Así respondieron a todos mis gritos,
A todas mis ansias y eternos anhelos.
Después los fantasmas volaron en coro,
Y arriba los astros, poetas de oro,
Pulsaban la lira azur de los cielos!

IX
Mas al irte, Señor, hacia el ribazo
Donde moran las sombras, un gran lazo
Dejabas, que te unía con los tuyos,

'Tis love made worlds, and made the stars to shine !
To love, ah, that is all! And ali is this!
For worlds sprang forth and sprouted at a kiss!-"
Thus spake thy blessed lips and made reply
To all my longings, dread anxietyTo ali my clamors, all my soul's despair .. , .
Thou didst respond, then vanished into air.y es, then, ye phantoms ali, ye fled away;
Together fled ye at the clase of day,
While golden poet stars pulséd placidly
The lyre of the blue immensity.

Un lazo entre la tierra y el arcano,
Y ese lazo era otro indio: Altamirano,
Bronce también, mas bronce con arrullos!
Nos le diste en herencia, y luego, Juárez,
Te arropaste en las noches tutelares
Con tu amigos pálidos; entonces,
Comprendiendo lo eterno de tu ausencia,
Repitieron mi labio y mi conciencia:
-Señor, alma de luz, cuerpo de bronces
Soy una chispa: enséñame a ser lumbre!
Soy un guijarro: enséñame a ser cumbre!
Soy una linfa: enséñame a ser río!
Soy un harapo: enséñame a ser gala!
Soy una pluma: enséñame a ser ala,
Y que Dios te bendiga, Padre mío!

That tic, another Indian, bronzen hue,
Altamirano, so faithful and true,
Whose soul sang forth its melodies divine,
Rocked in his dreams by lullabies benign
Thou gavest him us, O Juárez, this, our rightl
Then lost and covered by protecting night,
Didst fade away again with thy pale friends;
Until at last my poor soul comprehends
How sad, eternal, will thy absence be,
And lip and conscience still repeat to thee:
"This our inheritance, oh, soul of light,
Thou gavest to us for thy shadow and night!I am but a spark; teach me to be fire!
Only a pebble, to summit aspire I
A brook am I; let me be a river!
A feather, I; as a wing let me quiver!
A shred; yet long to be courtly array,And, father mine, may God bless thee, I prayl''

IX
O'er distant ridge where all the shadows live,
There goest thou, another soul to give,
A tie that ever binds thy kin with thee,
That wondrous tie 'twixt earth and mystery;

Tú escuchaste mi grito, sonreíste
Y en la sombra infinita te perdiste
Cantando con los otros almo coro.

Once more thou heardst my cry, and once more didst thou smile,
Thy sacred lips still moved in blessing all the while;
Then fadst into the shadow, to mingle with the sages,
To join in choir celestial, the hymn of all the ages!-

Callaba todo ser y toda cosa,
Y arriba era la noche misteriosa,
Jardín azul de margaritas de oro ....... .

And all is silence, ali is night, yet still above, behold
The heavenly blue, the garden sweet, all strewn with daisies gold.

AMADO NERVO.

MATHILDE LORENZ de CERNA•

•

San Antonio, Texas, July, 1916.

1
•

j

•

...

•

----.

#

�LOCO SUBLIME
Un día bajó Jesús a la tierra para ver cómo andaban
las cosas en este mundo. ¿ Los hombres de hoy serían
mejores que los de ayer? ¿ habría dado su sangre-la
que él derramó en el Gólgota-frutos de paz y de perdón? ¿seguirían ocultando los hipócritas el grano de trigo debajo del celemín?
Estas preguntas se hizo el Maestro antes de columbrar nuestro corpúsculo terrestre. Había transcurrido tanto tiempo desde entonces! ....... ¡ Existen tantas moradas
en la mansión del Padre! .... . Con el curso de los siglos
y su atareo de bendición por otros mundos, no es extraño que el Nazareno ignorase el resultado de su siembra.
• Los sembradores de ideas marchan siempre adelante, arrojando con amplio ademán la semilla en el surco. y toca a
los que vienen detrás recoger y clasificar las espigas.
Jesús no tomó niguna máscara de carne. La llama
de sus ojos extáticos le hubiese denunciado como un sér
anormal a las miradas del vulgo. Vagó invisiblemente
por campos y ciudades. Era como un rayo luminoso
que se deslizaba en la sombra-siendo sombra a su lado
la misma luz-sin que nadie le percibiese. En ocasiones
le vislumbraban los niños. Pero siempre le veían los
animales mansos, y las vagas pupilas de las bestias se
anegaban en un fulgor repentino, como si observasen reflejada en el polvo una tenue claridad de liberación y de
consuelo.
Su alma sintió una profunda melancolía ante los inagotables veneros del dolor humano. Por todas partes
veía su imagen y su cruz, come un símbolo de divina
grandeza, sobre las cumbres de la humanidad doliente.
Miróse reverenciado por multitudes innúmerables como
las arenas del mar; pero todo era mecánico y externo:
ni una chispa de fervor en las almas. Su divinidad era
negada, escarnecida su leyenda, desvirtuada su misión
de justicia.
Una mañana entró en una ciudad populosa. Reía el
sol; diluía se por la atmósfera el perfume de los jardines; las campanas de los templos llamaban a la oración.
Vio un inmenso gentío que caminaba rápidamente
hacia un punto dado: era una compacta muchedumbrehombres, mujeres, niños,-promoviendo alegre algazara,
como si fuesen a una fiesta.
Unióse a ellos. Llegaron al término de la caminata.
Era una gran plaza de forma oval, con altos edificios
en torno. En el centro se elevaba un patíbulo y sobre el
tablado se erguían tres figuras: el condenado-un viejo
lívido y casi moribundo,-el verdugo a la izquierda y
a la derecha un sacerdote con una cruz entre las manos.
Hombres armados vigilaban cerca de ellos. Los balcones circunvecinos estaban atestados de gente. En los
lugares más visibles, damas y caballeros vestidos con
atildada corrección comentaban las notas resonantes de
la crónica mundana. Una de estas era el crimen sensacional cuyo epílogo terminaría en breve. Una curiosidad malsana y ávida se pintaba en todos los semblantes
Se cambiaban sonrisas, galanteos y palabras ingenio·

sas. Pero no se oía ni una frase d~ piedad por la miserable suerte del hombre que iba a morir.
•
Con su clarividencia divina Jesús vió el fondo árido
y duro de aquellos corazones contaminados por el egoísmo y latieron todas sus fibras a impulsos de una indignación generosa y solemne. Su alma le salió a las pupilas como un rayo flamante. Una faz de su pasado en
Jerusalén surgió de repente ante sus ojos: aquella en
que, severo y terrible como el Dios del Sinaí, arrojó inflamado por santa ira a los mercaderes del templo. Y
como si un anhelo irresistible o algún formidable mandato le empujase de nuevo hacia la carne, vióse de súbito en el tablado hecho hombre otra vez, con su túnica
blanca, su negra cabellera que ondeaba al viento en desordenados bucles. y la sedosa barba nazarena, más fina
y suave que los lirios de Enggadí, dirigiéndose al público
atónito, con admoniciones supremas. A ese tiempo cumplíase en el reo la última palabra de la ley, y algunas gotas sangrientas cayeron sobre la inmaculada vestidura del
místico inefable.
Pasado el primer ímpetu, Jesús habló suavemente,
vertiendo en palabras de fraternidad y amor su olvidado evangelio. Era entonces el Cristo de las parábolas;
pero nadie le entendía. La dulce voz del Rabí resonaba
en un desierto ...... .
Luego del estupor que la insólita aparición produjo,
dibujóse una interrogación de extrañeza en todos los
rostros. Después se oyeron exclamaciones de impaciencia y de sarcasmo. Algunos pilluelos tiraron piedras
al Verbo hecho carne. Otras personas-muy pocas-se ,
asieron a su túnica y besaron, postrándose de hinojos,
sus pies polvorientos. Dos policías le cogieron por los
brazos, diciendo:-"¡ A la cárcel!" Jesús calló entonces,
sintiendo un hondo frío en las entrañas.
Lleváronle al Juzgado más próximo. Nada respondió a las preguntas del juez. Solamente, con sonrisa amarga, señalaba al cielo.
Llamaron a un médico. Vino éste, ya puesto en
autos, y después de un detenido examen exclamó con acento desdeñoso:
-"Es un caso vulgar de monomanía mística. Lo
ocurrido es prueba evidente de ello. Ved la cara del detenido, su traje, su aspecto, y sobre todo sus miradas,
fijas tenazmente en lo alto, como si buscase una sombra
en el techo. Este infeliz se cree un apóstol, y sin duda
tiene el cerebro desviado por insanas lecturas. Aisladle
bien, porque tales maníacos suelen ser peligrosos."
Jesús seguía impasible y mudo. Le llevaron a un
manicomio. Fue encerrado en una celda. Pocos minutos
después volvió el guardián a la estancia, quizás para recoger una llave olvidada, acaso para cerciorarse del estado del preso, y quedó estupefacto. Allí no había nadie.
Sólo percibió un suspiro muy hondo, y la sensación de un
vago perfume ..... .

EUGENIO ASTOL.

~.,,...... ····~

1

•

1

J

LOS DOS TUERTOS
Vivía yo hace algunos años en una calle de un ba- var que aquellos dos mendigos se parecían como dos herrrio extremo de París, y debía ir diariamente hasta el fi- . manos gemelos, a pesar de la diferencia del traje harapiento que vestían I
nal de la calle de los Mártires, con objeto de ganarme la
Un examen más minucioso me convenció de que en
subsistencia.
Permanecía allí toda la mañana, después de haber aquel misterio no había más que un solo farsante, el cual
almorzado en un figón, me ponía en marcha a la una de era el mismo mendigo, establecido por la mañana en la
calle de los Mártires, por la tarde en las inmediaciones de
la tarde, con objeto de regresar a mi domicilio.
Recorría a pie el doble trayecto, no sólo por cues- mi domicilio con otro traje y tuerto de un ojo distinto.
Así lo revelaban la actitud, la voz, el gesto, y sobre
tión de economía, sino también por cuestión de higiene y
movido por el deseo de entretenerme con los espectáculos todo, la mirada del ojo que permanecía abierto.
Pero ¿qué motivo había para que aquel tuerto finsiempre nuevos de la calle.
Entre estos espectáculos había, sin embargo, algu- gido cambiase el sitio de sus desgracia?
Se me objetará sin duda que lo mejor era pedirle
nos que no se renovaban nunca, y que debían a su monoa
aquel
infeliz la explicación del misterio. Confieso que
tonía su encanto especial.
Al llegar al extremo de la calle de los Mártires, en- no me atrevía a disgustar al pobre tuerto, revelándole que
contraba siempre junto a una puerta cochera a un men- había adivinado la farsa con que se ganaba la vida. Dedigo, a quien daba maquinalmente cinco céntimos, y con claro, además, que sentía yo una secreta alegría al decirme, mientras le daba mi limosna:
la misma regularidad, al regresar a mi casa al cabo de tres
-¡ Me toma por un tonto, cuando el tonto es él,
horas, encontraba cerca de mi domicilio, y junto a otra
puerta cochera, a otro pobre a quien daba también otra puesto que lo sé todo!
Sin embargo, un día no pude contenerme y revelé
moneda igual.
Los dos mendigos eran tuertos, el uno del ojo de- al mendigo que había descubierto su secreto. Es de ad~
vertir, en mi descargo, que tuve la precaución de endulzar
recho y el otro del ojo izquierdo, cosa que noté cierto día
la amargura de mis palabras con una limosna de cinco
con singular extrañeza.
Desde aquel momento los dos mendigos me intere- francos.
-Explíqueme usted ese enigma que tan preocupado
zaron de un modo extraordinario, y al darles mi limosna,
me tiene de algún tiempo a esta parte-dije al pobre menlos examiné atentamente.
dicante.-¿ Por qué es usted tuerto tan pronto de un ojo
¡ Figúrense ustedes cuál sería mi sorpresa al obsercomo de otro?
-¡Ah, señor!. . .. -me contestó.-Supongo que es
usted un cumplido caballero; que no tratará de denunciarme ni echar por tierra mi industria. Quiero ser franco
con usted y voy a referírselo todo. En nuestro oficio de
1
mendigo sucede como en las demás profesiones. Con la
práctica y la observación se adquiere la experiencia necesaria para prosperar. Ante todo, observé que el oficio
de ciego no es tan productivo como el de tuerto. ¿ Por qué
razón? Lo ignoro, pero el hecho es indudable.
Después noté que hay personas más caritativas paEL NORTE AMERICANO es un periódico
ra los tuertos del ojo derecho y otras para los tuertos del
ilustrado, mensual, en español, que contiene noti
ojo izquierdo. ¿Por qué? También lo ignoro; pero así
cias e informaciones generales sobre los Estados
es,
según lo atestiguan pruebas irrecusables. Sea ~orno
Unidos, de interés para los pueblos de Centro y
quiera, la verdad es que he descubierto, no sólo esto, sino
Sud América y las Antillas.
también que los tuertos del ojo derecho hacen mejores
No es un periódico comercial lleno de lectura
negocios en la margen izquierda del río, y los del ojo izinsulsa sino una revista popular que habla de los
quierdo en la margen derecha. Todo cuanto le digo a
acontecimientos más importantes de los Estados
usted es producto exclusivo de mi observación y mi exUnidos, y está perfectamente ilustrada.
¡:,eriencia, sin que haya podido yo averiguar jamás la causa
Los Estados Unidos son h0y la nación más
de tan extraño fenómeno.
próspera del mundo y su posición singular en los
Por tanto, me limito a sacar todo el partido posiasuntos mundiales actuales, y sus relaciones pecuble de mi descubrimiento, haciendo el papel de tuerto del
liares con las repúblicas del hemisferio occidenojo derecho en la calle de Santiago y de tuerto del ojo
tal, dan grande importancia a esta revista en
izquierdo en la calle de los Mártires.
el campo que abarca.
El mendigo me contestó con una mirada picarezca
La subscripción anual es de $2.00 en México,
y burlona, abriendo desmesura'damente sus ojos, y me dijo:
Panamá, Cuba, Puerto Rico y las Islas Filipinas,
Crea usted que en el fondo me río yo de todo esto,
y $2.50 en todos los demás países.
porque
no soy tuerto ni del ojo derecho ni del ojo izA solicitud enviamos gratis ejemplares de
quierdo.
muestra.
-No necesita usted decirlo-le contesté.-Pero
DIRIGIRSE A
francamente, cualquiera diría que se burla usted de mí.
SOUTH AMERICAN PUBLISHING CO.
¿Acaso tengo monos en la cara?
61 Broadway
New York
-Ignoro lo que pueda usted tener en ella! ¡ Cómo
quiere
usted que lo vea! Sepa usted que soy ciego de
(Nota: Esta Compañ.ía publica también THE
nacimiento!
SOUTH AMERICAN, revista en inglés.)

rr1Tnn
lwl1Ulu'..~

JUAN RICHEPIN,

�LOS DIEZ PRESIDENTES
Próximamente editaremos un álbum que será el resumen de los últimos acontecimientos de México.
En forma enteramente nueva y original, aparecerán el resumen y los caracteres principales de la historia de los .últimos afios, desde el Presidente Porfirio Díaz hasta el Primer

Jefe Carranza.

Porfirio Díaz
Francisco León de la Barra
Francisco I. Madero
Pedro Lascuráin
Victoriano Huerta

El Gran Placer de la Actividad
La frescura, el gusto, el espíritu de torcer su propio cigarrillo es una ·
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del buen tabaco "Bull" Durham.
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de Díaz,'' en el que se encuentra un resumen completo de la obra y de la vida de este gran
Presidente, así como los antecedentes de las catástrofes actuales. Pida Ud. los dos slbumes
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Soy de Ud. atto. y S. S.

Muy sef\or mío: Tengo el gusto de acornpaf\ar a
Ud. la cantidad de$ l. 80 cts. para que me remita, a
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Soy de Ud. atto. y S. S.

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Mi nombre._ _ _ _ _ _ _ _ __

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.. &amp;tado,_ _ _ _ _ _ _ _ _ __
THE AMWCA?f TOBACCO COIIPAMY

., Estadt.o-------------

---

•

.

--~

�(Siguen T6picos)

¡Y si se unen a Villa, como no se unirían a un elemento de orden, si se atreviera a luchar en contra del
bandidaje y la anarquía!
Gentes honradas de México : ¡ Ahora o nunca!

***

Uno de los primeros actos de Jacinto Treviño al
tomar posesión de Chihuahua fue, deponer al Gobernador
I~~acio Enríquez. P ero éste no se resignó, e hizo un
v1aJe especial a México, con el objeto de sincerar su conducta, Y seguir gozando del favor oficial.
Carranza revocó la orden de Treviño y ha repuesto
a Enríquez en su puesto.
Como se ve, empiezan las desautorizaciones, las
desconfianzas, las sospechas, en una palabra . . . ¡ la agonía!

***
A título de curiosidad, y por encontrarnos en la semana de la glorificación de Juárez, reproducimos el siguiente juicio de Víctor Rugo, a propósito de la Intervención francesa en México:
Durante el sitio de Puebla se estuvo publicando un
periódico impreso, a dos columnas, la una en francés, y
Y la otra en español. Este periódico contenía el siguiente llamamiento a Víctor H ugo:
-"¿ Qué sois soldados de un tirano? La mejor Francia está con nosotros: vosotros tenéis a Napoleón y nosotros a Víctor Hugo."
Este respondió lo siguiente:
"Habitantes de Puebla:
Tenéis razón en creerme con vosotros.
No os hace la guerra Francia; es• el Imperio. Estoy
con vosotros, vosotros y yo combatimos contra el Imperio;
vosotros en vuestra patria, yo en el destierro.
Luchad, combatid, sed terribles y si creeis que mi
nombre os puede servir de algo, aprovechadlo. Apuntad
a ese hombre a la cabeza con el proyectil de la libertad...
Hay dos banderas tricolores, la de la República y la
del Imperio; no va contra vosotros la primera, sino la segunda. En la primera se lee: Libertad, Igualdad, Fraternidad; en la segunda se lee: Tolón, 18 Brumario.-2 Diciembre, Tolón.
Oigo el grito con que me llamáis y quisiera colocar~e entre los soldados franceses y entre vosotros, pero
solo soy una sombra. Los pobres no tienen la culpa de
esta guerra; la sufren lo mismo que vosotros; están condenados al error de hacerla, detestándola. La ley de la
historia debe castigar a los Generales y absolver a los
ejércitos. Los ejércitos son glorias ciegas, son fuerzas a
las que se les quita la conciencia; cuando un ejército consigue la opresión de los pueblos, comienza por su propia
esclavitud, los invasores están encadenados, ellos mismos
son los primeros esclavos. Después de un 18 Brumario,
o de un 2 de Diciembre, un ejército sólo es ya el espectro
de una nación.
Valientes hombres de México, resistid.
La República está con vosotros y hace ondear sobre
vuestras cabezas la bandera de Francia con su arco iris,
y la bandera de América con sus estrellas.

Esperad. Vuestra heroica resistencia se apoya en el
derecho, y tiene en su favor la certidumbre de la justicia.
El atentado contra la República Mexicana continúa
el atentado contra la República Francesa. Una emboscada
completa la otra. El Imperio fracasará en esta tentativa
infame, y vosotros venceréis. Pero ya venzáis o seais vencidos, la Francia continuará siendo vuestra hermana, hermana de vuestra gloria y de vuestro infortunio·1 y yo ya
que apeláis a mi ,nombre, os repito que estoy con vosot~os:
si sois vencedores, os ofrezco mi fraternidad de ciudadano
si sois vencidos, mi fraternidad de proscrito.
'

PAGINA RECREATIVA
Soluciones correspondientes
al número 42.

VICTOR RUGO.
i Qué desgracia que los Estados Unidos no tengan en estos momentos, un hombre como Víctor Hugol

***

LOS MEXICANOS EN EL DESTIERRO.
La "lnternational Printing Co." está terminando la
edición de un libro interesantísimo, dedicado a estudiar la
vida que han llevado en el extranjero los mexicanos más
eminentes de su patria por el odio irreconciliable de la
Revolución.
El libro constará de doscientas páginas en octavo.
Su autor lo publica bajo el seudónimo de "Antimaco Sax,"
Y, con cierta imparcialidad, constituye la obra una defensa
de los refugiados mexicanos.
El índice es el que sigue:
PREAMBULO DEL AUTOR.
Parte primera: LOS EMIGRADOS Y LA EMIGRACION.-Los emigrados y la intervención americana.
-El Clero Mexicano en el destierro.-La Asamblea Pacificadora Mexicaha.-Una obra de caridad.-Una obra de
cultura.-Los Federales.-Los "bilimbiques" falsificados.Francisco Pascual García.-Rodolfo Reyes.-Manuel Garza Aldape.-Aureliano Urrutia.-José M. Lozano.-Manuel
Mondragón.-David de la Fuente.-Francisco Bulnes.Toribio Esquive! Obregón.-Federico Gamboa.-Rafael
Reyes Spíndola (Periódicos y periodistas).-Querido Moheno.-Nemesio García Naranjo.-Carlos Castillo.-Eduardo Tamariz.-Manuel Calero.-Emilio Rabasa ..-Francisco
S. Carbajal.-Francisco Vázquez Gómez.-Pedro Lascuráin.-Emilio Vázquez Gómez.-Felipe Angeles.-Antonio
l. Villarreal.-Manuel Bonilla.-Miguel Díaz Lombardo.Roque González Garza.
Parte segunda : PUNTOS DE VISTA DE LOS
EMIGRADOS.-Nota explicativa.-Artículos de "El Presente."-Artículos de Querido Moheno.-Articulos de "Revista Mexicana."-Francisco Villa, pintado por Santos
Chocano.-El Carrancismo, pintado por Jesús Flores Magón.-EI memorándum de Calero a los Sudamericanos.Opiniones de Huerta en la prisión de Fort Bliss.-Las
clases conservadoras ante el desastre nacional.-El manifiesto de Félix Díaz.-"Alea jacta .. . . " de Federico Gamboa.-Apólogo.
Como se ve, por el índice, la obra es de un interés
político palpitante y de gran importancia para el porvenir.
Su precio será$ o.6o centavos el ejemplar.
Los pedidos deben hacerse a la

"INTERNATIONAL PRINTING Co.''
317 SOLEDAD ST.
SAN ANTONIO, TEX.

·'

Charadas propuestas por la señorita Julia R. Lelevier:
1a.-Laredo.
2a.-Camarada.
3a.-Abogado.
Fueron resueltas las tres por Delfina y Ercilia Rivera, de Laredo; e
Isaura Noriega, de Calexii:o.
Resolvieron la 1a y la 3a, P.
K. Dor, de San Diego ; Herlinda A.
de Martínez, de San Diego; Elisa G.
de Longoria, de Río Grande, Francisco Guerra, hijo, de Brownsville y
Raquel Espino, de El Paso.
La señora H. H. Vda. de Miramontes, resolvió únicamente la primera.
Rombo propuesto por la señorita
· P. Martínez.-Cantárida.
Fue resuelto por Francisco Guerra,
hijo, Herlinda A. de Martínez y P.
K. Dor.
Triángulo númerico propuesto por
la señorita P. Martínez.-Fue resuelto por P. K. Dor, Herlinda A. de
Martínez, Elisa G. de Longoria, F .
Guerra, hijo, Antonio M. Tinajero, de
El Paso, Isaura Noriega, Delfina y
Ercilia Rivera.
Anagrama propuesto por la señora
Herlinda A. de Martínez.-Señor General de División don Félix Díaz.Fue resuelto por Delfina y Ercilia
Rivera, Isaura Noriega, F. Guerra,
hijo, y P. K. Dor.
Todos hacen constar que faltan al
anagrama una "i" y le sobran una
"e" y una "a.''
Además, no sabemos que el General Díaz haya sido ascendido a General de División, pues según tenemos
entendido, su wltimo grado le fue conferido por el Presidente Huerta, en
febrero de 1913, y fue según creemos
el de General de Brigada.
Hélice numérica propuesta por la
¡,eñora Herlinda A. de Martin·~z.Terminado.-Fue resuelto por Elisa
- G. de Longoria, Francisco Guerra,
hijo, Antonio M. Tinajero, Isaura Noriega y Delfina y Ercilia Rivera.
P. K. Dor encontró la solución
"Alimentos" que también se ajusta al
problema.
Fuga de vocales, propuesta por la
señora Herlinda A. de Martínez.
No me llames vida mía
Porque la vida es fugaz:
Es breve como el suspiro
Que pasa, llega y se va.

Dim~ alma

mía, y entonces

Habrás dicho la verdad:
Porque el amor que me inspiras
Como el alma es inmortal.
Fue resuelta por Delfina y Ercilia
Rivera, Isaura Nariega, Antonio M.
Tinajero, Francisco Guerra, hijo, Elisa G. de Longoria, P. K. Dor, H. H.
Vda. de Miramontes, P. Almada de
Morenci, L. Vázquez, de Brownsville, Feliciano Mendoza, de Maxwell,
Roberto Cerrillo y Humberto Calderón, de esta ciudad.
Rombo propuesto por Elisa G. de
Longoria, y que por un error apareció atribuído a la señora Herlinda
A. de Martínez.- Fronterizo.- fue
resuelto por P. K . Dor, Francisco
Guerra, hijo, Herlinda A. de Martínez, Delfina y Ercilia Rivera.
Cuadrado de letras propuesto por
Elisa G. de Longoria y atribuído
erróneamente a la señora Herlinda
A. de Martínez.

Fuga de consonantes propuesto
por Feliciano Mendoza.
C ... nd m.s l.b .. s h.l.d.s

C .. rr .n d. l. t. mb . . 1 p.s.
¿ Q.. .n l. s t . y . s s. nr. s . d. s
V.ndr . . c.rr.r c.n .n b.s.?
C .. nd. m.t.mb. s.n fl.r.s
. z. t. .1 c .. rs. . ncl. m. nt..
¿ Q ... n l. f1. r d. . tr. s . m. r. s
P.s.r . s .br. t. fr.nt.?
C .. nd. d.l m.nd. d.st.nt.S. h.y m.s .11.-p .. ins •• n t.,
¿.n q ... n p.ns.r.s .m.nt.
.lv.d.d. y. d. m.-?
Charadas propuestas por la señorita Isaura Noriega.

l.
Mi primera verbo es,
en número singular
mi segunda el mismo
verbo, pero lo es en el plural
El todo causa las pehas
que las bellas saben dar.

Irar-Rey.-Aya.
Fue resuelto por Isaura Noriega y
Francisco Guerra, hijo.
Problemas propuestos por Antonio
l\L Tinajero.

CHARADA
Es prima, quinta una hermosa niña
que nació en todo y se crió en prima,
tercia; pero fue después tan grave su
enfermedad que sólo la cuarta, prima,
tercia le devolvió su salud.
¡Ay, prima quintal por Dios, si no
corres, la cuarta, quinta te prima, segunda tercia y te lastima la cuarta,
prima tercia.

11.
Aunque el enemigo segunda prima
arrasar mi casa con la todo;
aunque un hogar me tercia prima,
nada mi ardor primera tercia
Donde el honor espera
audaz iré por mi bandera.
METATESIS
. Población.
• Verbo.
Fruta.
Capital Europea.
Lugar donde se vive.
Tiempo de verbo.

TRIANGULOS NUMERICOS
2-Consonante.

Animal.
Verbo.

5 4-Afirmación.
5 3 2-Astro.
2 4 2 6-Planta.
6 5 4 2 3-Insecto díptero.
1 2 3 4 5 6-Nombre de mujer.

2
1

6

57 4
1 23 4

1
3 4
74
4 5
3 4
S6

s-Consonante.
3-Nota musical.
7-Nombre de mujer.
3-Batracio.
7-Propiedad inmueble.
3-Util para soldados.
7-República Europea.

Artículo.
Mineral.
Problemas propuesto por la niña
Ofelia Gaona.

METATESIS
Sin pelo.
Letra.
Tarea.
Adorno.

3-Conso.nantc.
1 2-Negación.
3 4 1-Comestible.
3 í S 2-Madera.
1 2 3 4 5-Planta cáctea.
Problemas propuestos por la niña
Estela Gaona.

ANAGRAMA
¡Adiós, Marinero!

F. &lt;;. e;,

Con que se cubren las ollas.
Parte de un ave.
Animal.
Tiempo de verbo.
Raza.
Enano.

'

.

.' '

Animal.
fªrtkipio .

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Esta admirable caricatura del Presidente instantáneo, Licenciado don Pedro Lascuráin, aparecerá
en el "Album de los Diez Presidentes" que editará próximamente "REVISTA MEXICANA."-También aparecerán allí las caricaturas de los Generales PÓrfirio Díaz y Victoriano Huerta, Lic. Francisco
L. de la Barra, Lic. Franeisco Carvajal, y señores .Francisco l. Madero, Venustiano Carranza, Eulalio
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llllllllllllllllttttltlttllltlttttltttttttlllllllltllltllllllllllllltlllllllllll

�¡El 18 de J'!J~o se aproxima!
Y e~ preciso honrar la memoria
del Gran Reformador.

-

l
t

. Don Benito J uárez .
Habrá necesidad de preparar mítines, veladas, ceremonias cívicas, manifestaciones popular~,. todo aquello, en fin, que tienda a enaltecer el recuerdo del Benemérito. Laa sociedades mutualistaa .,
las agrupaciones patrióticas deben prepararse, con tiempo, a fin de que loa homenajea sean dignoa del
Gran Reformador.
-¿Desea Ud. pronunciar un discurso o escribir una poesía?
Lo primero que se debe hacer es consultar las obras mejores, consagrada• al Presidente de Bronce.
-¿ Cuál~s son ellas?
-El Discurso de don Justo Sierra, las Narraciones Anecdóticas de don Guillermo Prieto 1
los Poemas de Amado Nervo y Francisco M. de Olagwoel.
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H*tlff*t*+*+*+*K+*+*+*t*U(t*+*+*+*+*+*+

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�</text>
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                    <text>NUMERO 44.

VOLUMEN 111.

PRECIO: DIEZ CENTAVOS

�tltllllllll+l+ltllllllltlllltllllllllllt 111111111111++11111111111111111111111111

Gran Sensación Editorial

REVISTA.· MEXIC.ANA

U n Libro del Lic. Querido Moheno

Semanario Ilustrado
BNTERED AS SECOND CLASS KATTER, OCTOBER 25, rgr5 AT THE POST OPPICB
OF SAN ANTONIO, TEXAS, UNDER THE ACT OF IIARCH s, 1llg7

Volumen 111.

San Antonio, Te.xas, 9 de Julio de 1916.

Nmnero 44

Patria y Conveniencia
De la Altivez a la Súplica

/

COSAS DEL TIO SAM
El Lic. Querido Moheno, con el valor civil que lo caracteriza, ha escrito una obra en la cual se pinal pueblo y al país nort~americanos con exactitud pasmosa. Es un prodigio de franqueza, de valor
y de sinceridad.
Para que el público juzgue su importa~cia, anticipamos el índice:
1 La Antesala de Uncle Sam.-20. De la Habana a New York.-.-30. Cocina Y Literatura.-40. La
Abomi~able Metrópoli.-50. El Molde Americano.-60. El Rebaño de Panurgo.-70. Los Timos de Acá.
-8o. Sobre el M~mo Tema.-go. Siguen los Timos.-xo. Home Sweet Home.-u. Home Sweet H.ome,
copcluye.-12. Combination Salad.-13. Si Lincoln Resucitara.-14. El Lado Bueno.-15. El Porverur de
Ut,.cle Sam.
'
r6o páginas en So. por 60 centavos. A los Agentes y Libreros, precios especi~les.
ta

Pronto será puesto a la venta en "REVISTA MEXICANA"
P. O. Box 66.
Station A.
San Antonio, Texas.

H++II t1tt+++++1+++ 1 t H l l Uil11l1 H l l tol•+t H+++++++++

Don Venustiano Carranza acaba de contestar las
dos 61timas notas de Míster Wilson en un tono inesperadamente cordial. Manifiesta que la liberación de los
soldados norteamericanos hechos prisioneros en el encuentro de Carrizal es el mejor comprobante de los buenos deseos que abriga el Gobierno Constitucionalista para darle
solución pacífica a la crisis internacional. Asimismo añade que los Estados Uunidos están en su derecho para
creer que la inseguridad, dentro de sus fronteras, es la
causa principal de las dificultades; y que México, por su
parte, considera que la permanencia de las tropas norteamericanas dentro del territorie nacional, es el origen
inmediato de los conflictos. Enseguida sugiere que se
llegue a un acuerdo pacífico, por medio de negociaciones
directas o aceptando los buenos oficios de algunas Repúblicas latino-americanas que han ofrecido espontáneamente su amistosa mediación; y por último, promete dedicar toda clase de esfuerzos para evitar complicaciones,
y ellpera que los Estados Unidos hagan lo mismo, con el
fin de impedir que se agrave la situación.
Como se ve, Carranza insiste en que las tropas norteamericanas se retiren del territorio de México; pero se
limita a aconsejar la retirada como un acto prudente, que
conjura diarias dificultades; en lugar de exigirla como un
derecho inalienable que le corresponde a un pueblo soberano. La nota de Mayo era arrogante como un reto;
hoy vuelve al lenguaje mesurado de las solicitudes tímidas. Hace un mes parecía Carranza el representante fiero de un nacionalismo ultrajado, que cansado de explicaciones vagas exige una reparación inaplazable; hoy, en
vez de asumir esa actitud de orgullosa intransigencia, pide con. razonamientos dictados por intereses mutuos, lo
que antes alegaba como cuestión indiscutible.
Y este es el punto principal. No se trata únicamente de que las fuerzas norteamericanas se retiren de México, sino que reconozcan que no han tenido derecho para
pisar el suelo nacional. Desde este punto de vista, Carranza ha cedido, y al abandonar las exigencias de sus
notas anteriores,' se ha plegado a la política de la Casa
Blanca. No es lo mismo hablar en nombre de la conveniencia, que tomar la palabra en nombre del decoro de una
Nación.
La Secretaría de Estado de la Unión Norte-Americana así lo ha comprendido, y por eso se ha manifestado
dispuesta a admitir las proposiciones de retiro de tropas,
cuando lleguen en tono de solicitud (request) y a rechazarlas cuando se hagan en forma de mandato (demand.)
Es natural que así proceda pues, de otra manera, confesarla tácitamente, que la expedición punitiva del General

Pershing si está haciendo a costa del decoro y el derecho
de una nación amiga.
Carranza, por su parte, ha seguido una línea llena
de contradicciones. Primero, dio permiso para que lM
tropas norteamericanas cruzasen la frontera, y por conducto de su Secretario de Guerra, ordenó a los soldadot
constitucionalistas que cooperasen con el General Per·
shing en su campaña en contra de Villa. Más tarde se arrepintió de su condescendencia, y negó a las fuerzas norteamericanas el derecho de acuartelarse en las ciudades, pero concediéndoles tácitamente las , facultades de ocupar
haciendas y rancherías. Después, manifestó que no ha·
bía otorgado ningún permiso, y que por tal causa, pec1fa el
retiro de la columna expedicionaria. De la solicitud pal6
a la exigencia imperiosa; y cuando esta exigencia, unida
a los incidentes de Parral y de Carriza~ parecía resolvene
en una crisis, vuelve ahora sobre sus pasos, y propone laa
bases de una negociación, que está en absoluto desacuerdo
con su actitud ·autoritaria y arrogante de ayer, que peclfa
el retiro inmediato, sin discusiones, sin tratados, sin ap!.
zamientos, únicamente en nombre de la soberanía de la
Patria.
Los Estados Unidos aceptar!n estas negociaciones
¿Y cómo no? ¡ Si van a colocar un sello de legitimidad
sobre la llamada expedición punitiva, y además, dejan
establecido para siempre un inequívoco precedente! En
adelante, podrán decir: "fuimos a México con permiso
de la cancillería mexicana, y nos salimos, porque dicha
cancillería en lugar de exigimos la retirada, se limit-6 a
solicitarla, reconociendo implícitamente, todos nuestros
actos."
'
El final ha sido triste. Mas como México es una
nación débil, destrozada por la guerra civil, y sin elementos ni siquiera para alimentar a sus habitantes, cualquiera
otra solución habría sido peor. La guerra quizb habría conducido la nacionalidad al sacrificio, y el hecho de evitarla
no puede ser digno de censura. Lo malo estA en la contradicción, en la mentira, en la conducta falaz y traidora,
que pone en juego el prestigio del país en una l'Olitica de
beneficios personales, y que arroja el nombre sagrado de
México en un pantanoso batidero de ambiciones y de infamias.
I
Lo malo no consiste en impedir la guerra. No! Lo
malo está en escribir notas fulminantes que se apagan
con embargos de municiones; lo malo está en arrojar desafíos que se callan con ultimatums; lo malo está en enarbolar el pabellón de la República, con brazos raqufticos,
para dejarlo caer en el momento en que más alto .debiera
de quedar!

�DESDE JAUJAA.
Fragmentos de un diario femenin&lt;,
A

I

de Julio de i916.

Mi muy querido amigo:
Substituyo mi trigésima-cuarta epístola con los siguientes apuntes que forman parte del diario íntimo de
una amiguita mía, quien con especial deleite ha ido reco-

giendo pacientemente florecillas del poético jardín de la
democracia, para hacer con ellas un lindo manojito 'que
conservará en el arca de sus recuerdos, 'y habrá de contemplar mañana, al correr de los años· -mi amiguita es
todavía muy polla-como sagrada reliquia de sus huras
juveniles. Hay tal sencillez y tal frest ura-sobre todo
frescura-en todo lo que narra, que el espíritu siente corno si sobre él soplara un airecillo piado~o. mensajero de
quietud y de ensueño.
Viernes 23.-Tengo un hermanito que es un diablillo callejero de cuatro años. Acaba de entrar en casa,
después de haber pasado la tarde con unos vecinitos mayores que le terciaron una canana y le plantaron un sombrero de petate con una estrella de papel plateado en la
parte delantera. Llegó lanzando alaridos y gritando ¡ \'TVA CALANCHA!
¡ Con qué facilidad aprenden las criaturas lo que no
deben 1 ¡ Y luego dicen les personas mayores que los niños repiten lo que oyen en su casa!
Sábado 24.-Recibo carta de mi buena amiguita
Chabela que ha ido a pasar lo asfixiante riel verano a una
finca rústica de su papá, y la cual le deYolvieron hace
poco. }[e hahla del lamentable estado en que dejaron
la propiedad después de explotarla en beneficio del pueblo. Al leerle la carta a mi abuelito, que es muy dado a
recordar anécdotas de sus mejores tiempos con una senci• llez de égloga, me dijo: "Ya merito les pasaba lo que al
ganado de mi compadre Góngora, que al fin vino a quedar
compuesto de tres pastores, siete perros y una cabra."
Domingo 25.-Hay recuerdos que no se borran. Hor
hace dos años que vinieron a catear nuestra casa, para
ver si había armas y parque. ~o encontraron. en cali&lt;lad
de instrumentos ofensivos, sino un estuche con cuchillería fina, regalo de boda de papá y mamá, y cargaron
con él. También se llevaron una medalla de oro con la
Virgen de Guadalupe, obsequio que mi hermano Gabriel
me hizo el día de mi santo. Como Gabriel había sido de
La Defensa Social, era preciso castigarlo llevándose la
medalla mía.
Se conoce que de Guadalupe no quieren estos ho111bres que haya más que el Plan.

Caricatura del Lic. Francisco Carbajal, que aparecerá en el "Album de los Diez Presidentes," que puplicará próximamente REVISTA MEXICANA.

Lunes 26.-Hoy le he contestado a Chabela agradeciéndole la invitación para que vaya a pasar uno~ días a
su hacienda. Con los ribetitos de aldeana romántica &lt;1ue
yo tengo. no me vendría mal una temporada campestre.
¡ La sombra de los álamos, el piar de los pajarillos mañaneros, las excursiones en burro a la serranía, los diáfanos
arroyos (me gustan por lo que tienen de murmuradores)
y la contemplación del cielo a la hora crepuscular, teñido
de rosa y púrpura, en el silencio majestuoso de los campos ..... 1 Resueltamente iré: papá no me negará el permiso. Descansaré un poco del bullicio de la ciudad tropical, donde se suda prosaicamente y no se aspira más
que el tufillo de los autos manejados por los liberticidas.
En eso del olor, la gasolina y la democracia "se dan la
mano."

He puesto "liberticidas" en vez de "libertadores;"
ptro lo dejo así: da lo mismo,
Martes 27.=-Son las once de la noche. Vuelvo de
la Plaza, donde a falta de Banda Militar que anda haciéndole honores a un General ausente, tuvimos una musiquilla de cuerda, tristona y aburridora, que pone en el
humor pinceladas de tedio. Entre las piezas más selectas
del repertorio, oírnos "La Adelita," "La Cucaracha'' y
"El Abandonado." Decididamente el gusto por la buena
música va desarrollándose. Raquel y yo fuimos. más que
por los acordes, por tomar un poco de aire saturado de
oxígeno; Y ya nos veníamos cuando sonaron los primeque era alguna miscelánea de esas en que para dar toques
que era alguna miscelania de esas en que para dar toques
de efecto se intercalan discretamente pasajes de producciones conocidas. No fue así: era el Himno entero, de
punta a punta, el mismo que electriza y sacude nervios y
eleva el pensamiento a mundos de leyenda gloriosa. Los
hombres se descubrieron pero continuaron sentados en las
bancas, Y cuando vibró el postrer sonido, reinó un silencio
de muerte. Ni una palmada, ni un Viva México de aquellos
que oíamos en tiempos idos. Lenguas y manos se paralizaron en un estupor, no sé si de bochorno o de miedo.
El Himno estaba reservado para las grandes festividades
oficiales. Ahora se le populariza para ver si así entramos
en calor patrio. Recuerdo que a Villa se le tocaba en las
plazas de toros, cuando andaba con la investidura de Napoleón. Lo que más nos agradó fue la oportunidad para
tocarlo ahora. Siquiera sirvió para que momentáneamente soñáramos con la ilusión de que no hay moros en la
costa. Pero un borrachín nos sacó del ensueño, gritando
a poco rato: ¡Ah, Chihuahua, cuánto apache!
(Me da pena consignar esta frase democrática en
mi Diario; pero quiero que éste sea fiel a mis impresiones
y recuerdos.)

el recuerdo con estos versos: "Por fa calleja sombría, va
el apuesto don García con embozo y espadín, a estrechar
las manos breves de la noble doña Nieves que le aguarda
en el jardín."
En medio de la obscuridad nos consolamos con soñar que vivimos en edades caballerescas, bajo el imperio

Miércoles 28.-Adelina y yo teníamos proyectado
un paseo vespertino en tranvía, para visitar sitios pintorescos de los alrededores; pero se ha suspendido el tráfico, lo mismo que la luz eléctrica, según dicen, por falta
de chapopote. ¡ El chapopote I Par~ce mentira que una
cosa tan prosaica haya impedido una gira tan poética.
Cada vez me convenzo más ele que la prosa nos invade y
se impon~ con empuje irresistible. Esto de ''empuje irresistible" se me ha pegado-hay frasecitas pegajosasdesde que lo leí en una información sobre la campaña
contra Zapata.
Jueves 29.-Estuvo a visitarme una amiga que hace
un año se hallaba ausente. La pobrecita lloró mucho contándome las atrocidades que hicieron en su casa los revolucionarios. Esta criatura delira por los libros; su papá
tenía una biblioteca riquísima, y toda cayó en manos extrañas. Dejaron los estantes vacíos. Yo traté de consolarla, diciéndole que algo debemos hacer en bien de los
demás. Esos· libros-le dije-no pierden su virtud: están destinados a la ilustración de las masas, que es a lo
que han venido los enemigos de la usurpación. ¿ Cómo
quieres-agregué-que las masas se ilustren si no se les
proporcionan libros? No debemos ser egoístas. Tú ya
has leído bastante. ¿No te parece justo que los pobres
mastiquen también el pan intelectual? Ya con estas reflexiones se tranquilizó un poco. Yo quedé satisfecha,
porque puse en práctica una obra de misericordia: consolar al triste.

Caricatura del Lic. Francisco Lagos Cházaro, que
aparecerá en el "Album de los Diez Presidentes,"
que publicará próximamente REVISTA MEXICANA.
de la democracia. ¡ En consorci¡ lo democrático y lo caballeresco! ¡Qué extra\"agantes visiones alcanzan a nrse a favor de las tinieblas!

*. *
Viernes 30.-La ciudad ha seguido sin luz. Algunos
salen a la calle con farolillo en mano. Una amiga mía
que ha leído hazañas de los tiempos caballerescos, evoca

Hasta mi próxima, querido compañero. Sabes cuánto te aprecia y recuerda tu afectísimo,

SILVERIO.

�De las No tas Sociales
La vanidad humana, en una de sus múltiples manifestaciones, ha llegado al punto de crear, en los periódicos diarios, esa sección pintoresca que en unos se llama
"Notas sociales" y en otros "Sociales y personales," "De
sociedad,'' etc.
Esas secciones tienen por objeto exclusivo penernos
al corriente de cuanto ocurre en el hemisferio que habitan las gentes privilegiadas; esos seres para quienes se
hicieron las delicias de la vida regalada, los colchones de
pluma y los bufidos del automóvil. La clase media, la
que no dispone de "chalets," troncos piafadores ni cocinero francés, se queda bizca cuando lee en los rotativos
esas notas escritas con almíbar y poca gramática, en que
un chico de la prensa-"jaquette," lentes, guantes grisesha dejado correr su desbocada inspiración con mucho de
"nuestra aristocracia," "nuestros altos círculos sociales,"
"entusiasmo desbordante," "atendieron a sus invitados con
distinción."
He estado en muchísimas reuniones íntimas; he
asistido a infinidad de comilonas y banquetes; he ido, en
calidad de doliente, a enterrar muertos, y no han sido
pocas las veces en que me ha tocado en desgracia presenciar el sacrificio de algún amigo mío que, sin confesarse ni
hacer sus últimas disposiciones testamentarias, ha inclinado la cerviz al dulce yugo del matrimonio. Pues bien;
cuando he leído el relato de estos herraderos, me ha sorprendido la frescura inaudita con que proceden los eronistas encargados de describirlos, y me he quedado espantado al notar cuán artificiosamente puede uno embaucar al prójimo, desde las columnas de un diario de gran
circulación.
Cuando se casó Homobono Maeterlinck, por ejemplo, no pude menos de asistir a la hecatombe, dados los lazos de amistad que me unían a la víctima.
-Quiero-me dijo el novio la víspera del suplicioque tú seas quien me acompañe a San Cosme cuando llegue la hora terrible. Te espero en mi casa a las ocho de
la mañana para que me asistas en el trance, me confortes
y me animes. Creo que no voy a tener fuerzas en el momento solemne.
·
No gusto de ver ningún espectáculo horripilante;
pero, cediendo a las instancias de mi amigo, al día siguiente, a eso de las siete treinta, ya estaba yo en el callejón de la Candelarita número 7895, adentro dos millones. Por cierto que mi levita, mi cubeta, mi aspecto de
ceremonia, conmovieron profundamente a los pacíficos vecinos de la barriada hasta hacerlos sentirse dispuestos a
"acompañarme en mi sentimiento," porque creyeron que
iba yo a un entierro. Ya en esto, Homobono se había lavado la cara y andaba en camisa, húmedo el rostro y la
pelambre arisca, muy preocupado porque se levantó tarde
y preguntando qué horas eran. Los habitantes de la vecindad veíanlo con lástima unos y con admiración otros;
admiración por su arrojo, por el heroísmo espartano
con que el cuitado se aprestaba a suicidarse para siempre.
Se secó la faz )lme introdujo a su aposento, el
cual se hallaba pletórico de implementos matrimoniales :
traje nuevo, sorbete relujado, guantes sobre el buró, y¡ oh siniestro detalle !- ramo de azahares artificiales para
el ojal.
-En tres patadas me alisto ¿sabes? Esto es cuestión de cinco minutos. ¿Ya vino el coche? No sé dónde
diablos he dejado el cepillo.

.,

Al fin salimos. A Homobono "le reparaba" el cuello alto de que iba provisto; los faldones de su levita saltaban como si fuesen a levantarse en armas, y las mangas
de la misma susodicha prenda le quedaban arriba de los
puños. Se caló los guantes blancos-guantes de mesero o
de lacayo,-montamos a la carroza de alquiler y partimos
rumbo al sitio d~ la catástrofe.
Yo no sé por qué será; poro es lo cierto que la novia llega siempre la primera a la iglesia cuando se trata
de casarse; y así hubo de suceder en este caso, pues cuando descendimos del vehículo ya estaban esperándonos en
el atrio del templo la presunta señora de Maeterlinck y
los miembros de su tribu, ansiosos de asistir al sepelio
primero y después al ágape conyugal que se sospechaban
o que veían en lontananza . ¡ Qué cara más grave la del
padre de la desposada y cómo se conocía que la camisa
dura le estaba haciendo circo! ¡ Qué mantilla negra la de
doña Apolonia-suegra legalmente constituida-y qué lágrimas las suyas al ver cercano el holocausto! Por supuesto que los cocheros de sitio, los mecapaleros, las
criadas que iban al mercado próximo y el gendarme del
punto, nos veían con caras risueñas y maliciosas, y se
detenían a choteamos y a.fijarse en el albo traje de la novia: raso de algodón con muchas guirnaldas de hojas de
naranjo.
Un cura gachupín, aunque sin afeitar, les echó una
bendición de a cinco pesos y les leyó de prisa y corriendo
la sentencia de muerte firmada por San Pablo. Sonaban
por ahí cerca los acordes de la orquesta de don Odilón,
"Música para bailes, Caleras B,'' que entonaba el paso
doble "Machaquito" porque se le olvidaron los papeles de
la marcha nupcial reglamentaria. Yo estaba junto al sacristán y sentía deseos de sacar la pistola y desalquilarle
la maceta, según era lo que le "tronaban los cacles." En
tanto, el monaguillo que tenía la vela se metía el dedo en
la nariz y hacía píldoras sin el menor respeto al lugar sagrado ni a lo trascendental del acto. El presbítero peninsular dijo la misa a las volandas, Homobono liquidó
cuentas en la sacristía y salimos a la calle, yo casi mareado, los flamantes esposos flechándose, llorando doña Apolonita y muy serios los demás.
El sacrificio se había consumado y nos esperaba el
mole verde y el curado de tuna.
¡ Qué bonito es casarse l

***
En la sala no cabíamos ni en compendio, pues los
gorrones de la vecindad, dizque por felicitar a la pareja,
se habían dado cita en la residencia y estaban allí todos,
sin excluir al portero ni al bombeador.
-¡ Que circulen unos aguardientesl-clamó Maeterlinck en el colmo de la felicidad; y esta fue la señal del
ataque, porque comparecieron l~s dos padrinos machos
con sendas charolas llenas de copas y varias botellas de
anisado de Mallorca. Era aquella una bola terrible: las
Mantecón, las Martínez, las del estanquillo de enfrente,
don Robustiano el del empeño, Tajonar el barítono, Zavaleta, Ibargüengoytia y Buchanan; pero entre todos ellos
se destacaba con luz propia de astro legítimo, Sepúlveda,
el famoso, el incomparable Sepúlveda, cronista de "Sociales" en periódico de a dos fierros, cien mil ejemplares de
tirada.
-¡ Empújate un alcohol !-le dijo Homobono ten-

diéndole una copa. 1Anímate l. ... Y esa noticia, ya sabes .... como tú sabes hacerlo; escúpete la mano.
Sepúlveda se echó al pico el brevaje homicida, primero de una serie que se prolongó hasta las ocho de la
noche, después que los hambrientos invitados dieron fin
a las provisiones explosi,·as condimentadas por la cocinera de doña Apolonita. Hartos de mole, chiles rellenos,
tripitas y neutle de todos colores y procedencias, los invitados se entregaron por la tarde al deporte del brinco
en solfa, y sudorosos y mal olientes, más que a medios chiles, permanecieron allí .sin tener en cuenta los negocios
urgentes que los nuevos esposos tendrían deseos de discutir.
Al fin, el reciente suegro se armó de valor para
despedir a la horda, y tomándose un tequila doble, se
plantó en medio de la sala, tambaleándose, y exclamó:
-Señores .... ¡ Se acabó el carbón! .... Ya no hay
curado y se van los músicos; de suerte que lo mejor será
que cada cual se pele de casquete porque, además, yo
tengo mucho sueño!. ...•
Los menos cínicos se aprestaron a obedecer esta
cortés indicación, tomando el sombrero y la puerta; pero
otros no se dieron por entendidos y permanecieron en
el comedor en espera de que algún alma compasiva les siguiese obsequiando.
Sepúlveda se puso de fierro malo por lo que él calificó de ordinariez; pero Homobono, tras alegato y excusas, logró convencerlo, llamándole la atención sobre la
exculpante de ebriedad que favorecía a su padre político.
Quedó conforme el periodista, se puso el abrigo no si,:
grandes dificultades y salió a la calle dando traspiés.

***

Al día siguiente, cuando mi criada me llev6 el periódico, busqué las "Sociales" y me tropecé con esta delicia:
"Enlace Maeterlinck-Gurrión.-Ayer, y en presencia de lo más granado de nuestra sociedad, tuvo lugar el
matrimonio canónico del distinguido caballero don Homobono Maeterlinck, con la no menos distinguida y bellísima
señorita Violante Gurrión, pertenecientes ambos a nuestros más altos círculos sociales.
"El templo lució 'un adorno floral exquisito, y una
orquesta formada por sesenta y siete profesores ejecutó
a la llegada de los novios la marcha nupcial de "Lohengrin." Por su parte, la señorita Domitila Antúnez entonó a la hora de la elevación, el "Avemaría" de Gounod y
"Ritorna vincitor" de Miguel Lerdo de Tejada. Una vez
terminada la ceremonia, pasaron los contrayentes a la sacristía-que por más señas estaba alfombrada de rojoY allí recibieron las felicita~iones de sus amistades.
"Terminado el acto y a bordo de potentes automóviles, toda la concurrencia se encaminó al palacete de la
hoy señora de Maeterlinck, donde Sylvain tenía dispuesto,
por orden d~ los dueños de la casa, un soberbio charnpagne
súpper.
Los señores Gurrión hicieron los honores de la casa con la delicadeza y esplendidez que les son proverbiales.
"Felicitamos, etc., etc ...•... "
Me desmayé.

J. RAFAEL RUBIO
(Rejúpiter.).

La Canción de los Pinos
Por Rubén Darío
¡ Oh pinos, oh hermanos en tema y ambiente,
yo os amo! Sois dulces, sois buenos, sois graves.
Diríase un árbol que piensa y que siente,
mimado de auroras, poetas y aves.

Tocó vuestras frentes la alada sandalia;
habéis sido mástil, proscenio, curul,
¡ oh pinos solares, oh pinos de Italia I
bañados de gracia, de gloria, de azul.
Sombríos, sin oro del sol, taciturnos,
en medio de brumas glaciales y en
montañas de ensueños ¡ oh pinos nocturnos,
oh pinos del Norte, sois bellos también!
Con gestos de estatuas, de mimos, de actores,
tendiendo a la dulce caricia del mar,
¡oh pinos de Nápoles, rodeados de flores,
oh pinos divinos, no os puedo olvidar I
· - Cuando en mis errantes pasos peregrinos
la Isla Dorada me ha dado un rincón
do soñar mis sueños, encontré los pinos,
los pinos amados de mi corazón.
Amados por tristes, por blandos, por bellos;

por·au aroma, aroma de una inmensa flor;

por su aire de monjes, sus largos cabellos,
sus savias, ruídos y nidos de amor.
¡ Oh pinos antiguos que agitara el viento
de las epopeyas, amados del sol!
¡ Oh líricos pinos del Renacimiento
y de los jardines del suelo español!
Los brazos eolios se mueven al paso
del aire violento que forma al pasar
ruídos de pluma, ruídos de raso,
ruídos de agua, y espuma de mar.
¡ Oh noche en que trajo tu mano, Destino,
aquella amargura que aun hoy es dolor!
La luna argentaba lo negro de un pino,
y fui consolado por un ruiseñor.
Románticos somos ... ¿Quién que Es, no es romántico?
Aquel que no sienta ni amor ni dolor,
aquel que no sepa de beso y ddcántico,
que se ahorque de un pino, será lo mejor.

'
Y o, no. Yo persisto. Pretéritas
normas
confürman mi anhelo, mi sér, mi existir.
¡ Yo soy el amante de enaueñoa y forma,
que viene de lejo, 7 YI al porvenir!

�que sacó' el Diabló en todo ese embrollo, porque, según
veo, era el más interesado en el asunto.

La Calle de Don Juan Manuel
San Francisco, para acabar sus días santamente. Llegé,,
¿ Qué tiene usted, maestro, que está tan callado y taen efecto, el sobrino, y con él la perdición de don Juan,
citurno? (decía yo a mi barbero un día en que los dos esporque el enemigo común, que sin duda estaba en ao.:t·cho
tábamos bien despacio.). Algo le ha sucedido a usted hoy.
de su alma, empezó a atormentarlo con el terrible tormento
-Como luego se incomoda usted cuando le cuento
&lt;le los celos. Oía continuamente en su interior don Juan
noticias .....
una voz que le decía que su esposa era infiel y criminal, y
-Una cosa es que yo no quiera hablar ni que me
le aconsejaba las acciones más desesperadas y crueles pahablen de política, porque ciertamente no me gusta,
ra vengar su honra; y lo peor era que le designaba, como
y otra cosa es que quiera que estemos callados como
unos cartujos; al contrario, hoy más c¡ue nunca necesito · sospechosas, las personas que él tenía por más virtuosas
y honradas. En fin, su razón se trastornó de manera que
distraer mi imagniación con ideas festivas y agradables, y
una noche invocó al Demonio y celebró con él pacto fornadie mejor que usted puede satisfacer ahora esta necesimal
de entregarle su alma siempre que le proporcionase
dad. Conque así, vamos, cuénteme usted alguna cosa dila
ocasión
de vengarse de la persona que en su concepto
vertida.
ultrajaba su honor. El Demonio, que nunca duerme, no
-Ya sabe usted, sefior, que soy muy tonto para eso.
quiso desperdiciar la coyuntura que se le ofrecía de perder
No quiso Dios darme la gracia que tenía mi difunto paa otras muchas almas, y así le aconsejó que a las once de
dre para contar todo lo que sabía y añadir algo suyo, coaquella misma noche saliera de su casa y vería pasar por
mo podrán decírselo a usted todos los que lo conocieron,
su calle al ofensor que buscaba. Hízolo puntualmente don
principalmente el señor arzobispo de entonces (que en paz
Juan Manuel, y viendo por cierto a un hombre que pasaba
descanse.) que se pasaba las horas enteras hablando con
por su casa embozado en su capa, se acercó a él, y sin
él en particular, y decía su Ilustrísima que en su vida hahablarle una palabra, le dio tan feroz puñalada que lo dejó
bía visto un hombre que supiera más cosas, y que él sólo
muerto en el acto. Ya empezaba don Juan a sentir la sabastaba para escribir la historia de las calles, 'casas y azotisfacción que causa la venganza a un corazón dañado,
teas de México, y en fin, otra porción de elogios que no
cuando a la noche siguiente volvió a aparecérsele el Deestá bien que yo repita, porque al fin era mi padre ....
monio y después de pedirle cuenta de lo que había hecho,
-¿Quién? ¿ el arzobispo?
le dijo: "no creas que te has librado del enemigo de tu
-¡No, señor! :Mi propio padre don Antonio, que
"honra; el que has matado ayer era un hombre inocente
fue, mientras vivió, barbero del señor su abuelo de usted
"que iba a repartir a su familia el fruto de su trabajo;
y de su señor padre.
"pero debía morir en aquel momento, porque así convenía
-De modo que siempre han andado las barbas
"a mis designios." Al oír esto don Juan, fuera de sí de
de mi familia a disposición de la de usted.
furor, iba a prorrumpir en las más horribles maldiciones
-Sí señor, siempre hemos debido a la de usted mil
contra el Demonio; pero éste, sin darle tiempo a pronunfavores.
ciar una palabra, le recordó su terrible juramento, y a fin
-Todo eso está muy bueno; pero vamos al asunto.
de confirmarlo más en él, continuó diciéndole: "Si tu
¿ Por qué decía el arzobispo que su padre de usted po"ciencia fuera igual a la mía, no extrañarías nada de cuanto
día escribir la historia de las calles de México?
"puede sucederte en el mundo; pero ni tu entendimiento
-Porque al instante que le preguntaban por qué ra"es capaz de tanta ciencia, ni a mí es dado comunicártela.
zón se llamaba de tal modo esta o la otra calle, con- "Sin embarg'o, quiero hacerte el mayor servicio que puedo
taba una historia que no dejaba nada que desear.
"en estas circunstancias, cual· es revelarte el modo de lo-Pues, según eso, no dejará usted de haber apren- "grar tus deseos. Sal de tu casa todas las noches y acodido alguna de esas historias.
"mete sin temor a la persona que encuentres en tu calle
-De alguna m/acuerdo; pero nunca podré referir- "a las once en p11nto; quítale la vida, y si me vieres apalas como debería ser, para que agraden a nadie, mucho
"recer al instante, puedes estar seguro de que has acertamenos a usted.
"do el golpe .... No pierdas tiempo y considera que tu es-Muchas gracias por el cumplimiento, y, sin embar- "posa lo emplea en distracciones algo más agradables que
go de la modestia que manifiesta usted, vamos a ver una "las tuyas." Más encendido en celos D. Juan Manuel con esde esas historias, tal cual usted la sepa, sin quitarle ni añatas palabras del Demonio, acabó de hacerse sordo a las
dirle una palabra.
voces de su conciencia, y desde aquel instante empezó a
-¿ De cuál calle la quiere usted?
poner por obra el infernal consejo. Todas las noches sa-Naturalmente debo desear la de la calle de Don
lía puntualmente de su casa, y para asegurarse mejor de
Juan Manuel, en donde vivo.
la exactitud de la hora, preguntaba al primero que enconPues señor, ha de estar usted en que en esa calle
traba en la calle:
v1V1a hace muchos años un señor español muy princi-Amigo, ¿qué hora es?-y al contestarle el desgrapal, llamado don Juan Manuel, a quien Dios quiso dar
ciado hombre:-Las once, añadía don Juan Manuel, clamuchos bienes de fortuna y una esposa que era un ejem- vándole el puñal en el pecho :-Dichoso usted que sabe la
plo de hermosura y de virtud. Todo el mundo lo creía un hora en que muere.
hombre verdaderamente feliz; pero estaba muy distante
-Se conoce que entonces no era cosa mayor la pode serlo, porque viendo que pasaban los años y que no telicía que había en México.
nía sucesión, empezó a entristecerse y se entregó a la de-Eso mismo decía mi padre, y me contaba que envoción con tanto fervor, ~ue no salía de las iglesias, ni se
tonces ni estaban empedradas las calles, ni había alumbrale veía tratar más que con religiosos y otras personas codo, ni guardas, sino que salían a recorrer la ciudad unas
nocidas por su piedad. Pero como a pesar de eso su trist·.·rondas de la Santa Hermandad que se batían con los veza iba en aumento y por ella desatendía sus inter-~ses, decinos y.: ...
terminó hacer venir de España a un sobrino suyo, a quien
-Bueno está todo eso, maestro; pero vamos adelanamaba mucho, para que se encargase del manejo de la ca-

sa, y él, separándose de su mujer, meterse a religioso de
,/

te con ,nuestra historia. Tengo ganas. de saber qué es lo

-Pues señor, así continuó por mucho tiempo don
Juan lfanuel llenando de terror a todo México, pues diariamente amanecía una persona asesinada por aquel barrio sin que pudiese saberse quién había sido el agresor,
hasta que una mañana vio conducir don Juan a su presencia el cadáver de ese mismo sobrino suyo, a quien tan tiernamente amaba y a quien había asesinado la noche anterior sin conocerlo. La vista del cadáver causó en don Juan
Manuel una sensación de horror y de afección difícil de
explicarse; pero, por fortuna, desde entonces empezó a
sentir de nuevo los remordimientos de su ,conciencia, con
tanta fuerza, que despreciando los temores que le inspiraba el pacto celebrado con el Demonio, voló inmediatamente a echarse a los pies de un religioso de San Francisco,
muy conocido en México por su sabiduría y su santidad
Y le reveló todas sus culpas con las más vivas demostraciones de arrepentimiento; pero este santo varón como era
tan inteligente en la ciencia de dirigir las almas, antes de
dar la absolución a don Juan Manuel quiso probar su arrepentimiento y, para esto, le impuso por penitencia que
fuese a media noche por espacio de tres días al pie de la
horca a rezar un rosario pór las almas de los que había
asesinado, y volviese al día siguiente a referirle lo que
había sucedido. Firmemente resuelto don Juan a ponerse
bien con Dios, obedeció con la mayor humildad, y al dar
las doce de la noche se dirigió a la horca, no sin sentir un
horror que le helaba la sangre de sus venas. Púsose de
rodillas al pie de la horca, según le había ordenado el padre, y empezó a rezar el rosario sin que notase cosa alguna; mas al concluirlo, y cuando ya trataba de retirarse,
quedó fuera de sí de pavor al oír una voz sepulcral que
dijo clara y distintamente: un padrenuestro y un avemaría por el alma de don Juan Manuel.-Cuando éste volvió
en su acuerdo, ya empezaba a apuntar el día, y su primer
cuidado fue ir a referir al padre aquel terrible acontecimiento. El padre procuró animarlo, haciéndole ver que
así convenía a la salvación de su alma; que aquello no era
más que un ardid del Demonio para retraerlo de tan santa empresa; que hiciese la señal de la cruz sobre todo lo
que pudiera inspirarle temor, y, finalmente, que volviese
a la horca aquella noche a seguir haciendo su penitencia,
seguro de que al día siguiente le daría la absolución de
sus culpas. Fortalecido de este modo el ánimo de don
Juan Manuel, acudió con la misma puntualidad a la horca, y no bien había concluído su rezo, cuando vió lr lo lejos un gran número de luces opacas que se movían de
dos en dos, como si fuesen en procesión, y &lt;letras de ellas
un bulto blanco, levantado en lo alto, parecido a un ataud.
Don Juan vió aquello con bastante valor; pero al oír la
misma voz que la noche antes lo había dejado casi sin
vida. perdió enteramente el ánimo y el sentido. Al otro
día fue a ver al padre y le manifestó que quizá no podría
resistir a la tercera prueba, y que pues veía cuán verdadero e'ra su arrepentimiento, le c~ncediese la absolución.
Ya ento'nces no le pareció justo al padre negarle aquella
gracia, y haciéndole repetir la confesión de sus pecados,
le dio por fin la absolución que tanto deseaba; pero sie111-

y

l

i

pre con la condición de ir a hacer su tercera y última visita a la horca. como en las dos noches anteriores.
-Apuesto cualquiera cosa a que esa noche sucedió
lo mejor del cuento, porque a la tercera va la vencida.
-Y ¡ como que sucedió, señor I que aun a mí mismo
se me erizan los cabellos solamente de contarlo; porque
aquella noche fue don Juan Manuel a cumplir su penitencia como lo previno el padre. y al día siguiente amaneció
ahorcado de la misma horca; y ¿ quién creerá usted que
lo ahorcó?
-¿ Qué se yo? ...... Sería el padre.
-¡ Ay, no señor! ¡ cómo había de ser el padre I
-Pues sería el Diablo, que no debía estar muy
contento con don Juan Manuel, y lo pillaría descuidado.
-Tampoco. Los que lo ahorcaron fueron los ángeles ..... .
-Pero ~aestro yo no veo en eso mucha justicia,
porque don Juan Manuel era quien debía haber ahorcado
al Diablo, como autor de todo.
-Pues lo cierto es que fueron los ángeles, y que
después de aquel día se supo en todo México.
-¿ Y no dice la historia si volvió a cásarse la viudita?
-No sé en qué paró; pero desde entonces le quedó
a esta calle el nombre de Don Juan Manuel.
-Y ¿hacia dónde quedaba su casa?
· -Decía mi padre que en el espacio que ahora ocupa la espalda del convento de San Bernardo, y la casa se
derribó de orden de la Audiencia.
-Sin duda que los oidores estaban de acuerdo con
los ángeles, lo que no deja de ser una de las circunstantancias más curiosas de la historia. ¡ Quién hubiera vivido en aquel tiempo I
-Sobre eso de la Audiencia, le oí decir varias veces
a mi padre que el sef10r contador, amigo del seí1or padre de usted, tenía no sé que papeles en que se refería
lo que hicieron con la casa y con los demás bienes de
Don Juan Manuel. ...
'Aun no había salido de mi cuarto el barbero, cuando ya estaba yo disponiéndome para ir a ver a mi amigo,
hijo del mismo contador que aquel citaba, pues podía ser
que conservase los papeles. "No hay remedio, decía yo
"a mi coleto, las consejas populares, conservadas por tra"dición, rara vez dejan de traer su origen de un aconteci"miento verdadero y, ciertamente, el que ha producido el
''de don Juan Manuel, si no es de los más interesantes pa"ra la historia universal, es, a lo menos, de los más curio"sos para quien nació en México y viv.e en la calle de a"quel nombre." Algunos minutos después .de hecha esta
reflexión, ya estaba yo con mi amigo; ya le había referido
el objeto de mi visita; y ya estábamos los dos revolvienviendo un voluminoso legajo de papeles carcomidos y ama
rillentos. Nada hallábamos; mi impaciencia se aumentaba, más aún el padecimiento de mi amor propio, pues me
era vergonzoso quedarme con el cuento de don Juan Manuel en el cuerpo, al pie de la letra como lo había redactado mi barbero, a pesar de las luminosas citas que me había hecho para que me fuese fácil investigar la verdad.

EL CONDE DE LA CORTINA.

�,
1
1

i

Quinta, y probablemente última -1- Carta
Abierta al "Primer Chiv."
Inapreciable barbón,
señor de la barba pinta:
te envío en mi carta quinta
formal felicitación
por tu determinación
patriótica y no servil
ante la nota viril
que de Wilson recibiste ..... .
¡ Al primer clavo te abriste,
pareces tejamanil!
Todo el pueblo te gritaba
que era el preciso momento,
y marmóreo monumento,
erigirte se pensaba.
México de tí esperaba
que defendieras su honor,
y al verte tan salidor
exclamaba con gracejo:
"¡ no te arrugues, cuero viejo,
que te quiero "pa'' tambor!"
Y tú le cumpliste? Nones!
Te rajaste, viejecillo:
"el que ha de ser real sencillo,
aunque ande entre los doblones";
no fajaste tus calzones
y predicaste en desierto,
y el patrio honor quedó muerto ... ,
porque tú lo asesinaste;
sí, viejito, te asustaste
con el petate del muerto ... ,
Eres como los frijoles
y al primer hervor te arrugas;
eres como las tortugas
y como los caracoles.
Le viste cuatro bemoles
a la nota del señor
que antes fue tu protector,
y frunciste el entrecejo ....••
¡Te arrugaste cuero viejo:
ya no sirves "pa" tambor!
No por mucho madrugar
amanece más temprano,
ni porque pase el verano
se queda sin agua el mar.
Vamos a reflexionar
como la gente mayor:
si es malo no andar, peor

ca imitar al cangrejo:

si se arruga el cuero viejo,
ya no sirve "pa" tambor!
Por las maduras viniste,
mas te hallaste con las verdes;
y ahora, si la ensartas, pierdes,
y si no, también perdiste.
Las cuatro patas metiste,
oh barbón cuatrocharquero,
y hoy exclama el pueblo entero;
al ver tu resolución:
"el que ha de ser barrigón,
aunque lo cinche un arriero!''
Ante un peligro cercano
bajaste humilde la frente .....
¡ Y yo te creí valiente!
¡ Y te creí mexicano I
La pitaste, Venustiano;
cometiste un desatino;
te atoraste en el camino
que hacia la meta emprendiste,
o, mejor dicho, te abriste
como si fueras de pino!
De hoy más, no pretendas, no,
imponer tu autoridad;
todos saben la verdad
y el pueblo te conoció.
Tu cobre se descubrió,
ya no se puede ocultar,
y hoy exclama con pesar
la gran nación mexicana:
"ya te conozco, campana:
no te vuelvo a repicar!"
La "nota" no has publicado
que Mr. Wilson te envió,
porque en ella te aclaró
cositas que te has callado.
Entero te has revelado
pusilánime y traidor,
te has caído, ex-senador;
avanzas ...... como el cangrejo.
"¡ Te ¡lrrugaste, cuero viejo!
¡ Ya no sirves "pa" tambor I
QUASIMODO.
(1).-Después de lo que ha pasado,
"Quasimodo" se sospecha
que en no muy lejana fecha

don Venus será colgado.

't

Joaquín D. Casasús
Cuando falleció el licenciado don Joaquín Casasús,
publicamos viejos artículos· escritos en su honor por los
poetas Amado Nervo, José Juan Tablada y Enrique González Martínez. Bastan las firmas para comprender que
el desaparecido poseía una mentalidad vigorosísima y una
cultura refinada, que lo hacían casi insustituíble en las
letras mexicanas contemporáneas.
Ahora tenemos el gusto de dar a conocer la valiente oración fúnebre, pronunciada por don Telésforo García, en la sesión que en honor de don Joaquín celebró la
Sociedad de Geografía y Estadística de 1Iéxico. Don Telésforo es el tipo perfecto del caballero español, que sabe
cumplir hidalgamente con su deber. En unas circunstancias, que jamás olvidaremos, proclamó muy alto los méritos de Casasús, sin fijarse en que arrostraba peligros y
desafiaba cóleras. ¡ Bravo, don Telésforo I Reciba Ud.
nuestro cincero aplauso, empapado de admiración y gratitud.

** *
ALOCUCJON pronunciada por el socio Honorario señor
don Telésforo García, en la sesión · Solemne verificada en honor del extinto Viceprecidente de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Licenciado Joaquín D. Casasús el día 13 de mayo
de 1916.

Señor Presidente, Señoras, Señores:
No pensaba, cuando se decretó esta velada, que tuviera yo que tomar parte en ella y no lo pensaba, precisamente porque yo entiendo que la voz en es.tos homenajes
debe llevarla la juventud. "La elocuencia-decía mi fraternal amigo Castelar,-no es un dón de los viejos, es
un dón de los jóvenes," y sea por la desconfianza en mí
mismo, sea por alguna otra circunstancia que me impide
prepararme para estas lides, la verdad es que yo siempre
llego a ellas con verdadero temor.
Me parece que no puede achacarme nadie aquello
que se achacaba a Demóstenes: que los discursos tenían
el olor del aceite de su lámpara nocturna; los Demóstenes
de menor cuantía no podemos encontrarnos dentro de esa
censura que era el elogio del gran orador. Llego, pues,
a esta tribuna, totalmente, absolutamente desprevenido;
llego a pedir a la inspiración, a evocar del recuerdo, de
memorias lejanas y queridas, algo que me sirva para deciros cuatro palabras a manera de oración final de esta
velada, para ver si logro no aumentar y mucho menos mejorar estudios tan completos sobre Joaquín D. Casasús,
como los que vosotros acabáis de escuchar.
Pero hay algo que debe ser para nosotros sagrado,
algo que debe traernos no sólo el recuerdo cariñoso del
gran literato, del gran pensador, del amigo digno; hay
que ofrecer la infeliz viuda, que llora en playas extran-

a

�AUTOBIOGRAFICO
Mi infancia so.n recuerdos. de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
.1

mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;

l

mi historia, algunos casos que relatar no quiero.
Ni un seductor 1Iañara ni un Bradamín he sido

1

-ya conocéis mi torpe aliño indumentario,mas recibí la flecha que me asignó Cupido
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi canto nace de manantial sereno,
y más que un hombre al uso, que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;

•

mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos,
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico?

No sé.

Dejar quisiera

mi verso como deja el capitán su espada,

• 1

.. -

jeras la ausencia del ilustre compañero, el homenaje de
esta Sociedad y llevar a sus plantas, hasta donde nos sea
dado, espiritualmente, la corona de siempre-vivas que esta noche colocamos sobre la tumba del socio inolvidable.
Entiendo que en este camino os encontraréis, señoras y señores, y que mi suerte será tanta que sin detenernos un solo momento para borrar el sabor delicioso
de las oraciones que acabáis de escuchar, en devota procesión vayamos a decirle a la señora. a los hijos: "La Sociedad de Geografía y Estadística. la concurrencia que la
honra esta noche, comparte con vosotros la profunda
amargura que no sólo os pertenece, porque nos pertenece
a todos, y quieren compartir con este país que ha perdido a uno ele sus mayores y mejores hijos, la amargura que
las almas buenas deben sentir por su desaparición.''
Ya se ha dicho lo que fue Casasús. lo que ha significado Casasús. ¿Y por qué un hombre así ha leYanta&lt;lo
oposiciones y ha si&lt;lo víctima de odios y ha tenido que
dejar sus pobres despojos en suelo extranjero? Porque,
señores: acaso es el defecto ' más grande con que tenemos
que luchar: porque fue grande, porque fue feliz y sobre
todo porque fue rico. Ese defecto no lo podemos de ninguna manera perdonar en esta sociedad. sobre todo al
hombre que sabe hacer un magnífico uso ele esa riqueza.
Perdonamos al avaro, perdonamos al logrero que está en
acecho detrás de un mostrador esperando a la víctima
como la araña a la mosca, para despojarla ele las riquezas
y hasta para despojarla de la dicha y quizá ele la existencia.
Pero Casasús. generoso, magnífico, hombre que dispuso de recursos, todos ganados por él, todos conquist:tdos por su grandísima facilidad para pensar, para obrar,
para querer, para todo lo que constituye en un hombre la superioridad; ese tenía en su contra la et•· idi:t ¡.;cneral que es la carcoma que nos corroe. que es la que nos
envilece, que es la que avergüenza todo,, los días, a toc!'.ls
horas, siempre, a las almas buenas.

No quiero entrar por nada en detalles; los t!eta11es
los hemos oído con profundo respeto; hemos obtenido el
retrato de uno de los hombres que más han trabajado,
que más bien han hecho a su patria; hemos contemplado a ut!O de los patriotas más amantes de su país.
Yo he asistido con él. en el extranjero, a muchas
reuniones. y él era uno ele los patriotas que jamás pronunciaba el nombre de 1Iéxico sino para ponerlo por las
nubes; para demostrar que todavía tiene México hijos
que ante el mundo sabrían honrarlo y sabrían engrandecerlo. Acaso ese aspecto no lo hemos puesto de resalto
en todo lo que se merece; acaso ese aspecto es con el
que más derecho tiene a la consideración de sus compatriotas, con el que tendremos que presentarlo todavía para Yer si alguna vez la pasión, para ver si alguna vez la
pequeñez, para ver si alguna vez la envidia se avergüenza de sus miserables procedimentos.
¡ Pobre amigo mío, muerto fuera de su país al cual
amó tanto! ¡ Pobre familia Casasús, patriota porque él
la enseñó ,i1, serlo; pobres todos esos seres que sin una
mancha en su vida, como si fueran réprobos los destierran del suelo natal!
"
¡ Ah, Señores! Yo os pido que me acompañéis,
que me acompañéis en esta protesta y en esta promesa:
cuando los restos de Casasús aborden a estas playas y le
piclall' a su patria un sepulcro honrado y bendecido que
todos en religiosa, en piadosa procesión vayamos hasta
su tumba; para afirmar que esta Sociedad y fuera ele es:
ta Sociedad, donde quiera que el nombre de mexicano se
pronuncie con amor. Casasús debe tener devotos ;-y los
tenga, porque Casasús debe excitar en nosotros un sentimento ·religioso que sepa honrarlo en muerte como lo
honró en vida, y que le pida al sucio nacional el manto
piadoso para esos despojos y a la gratitud nacional una
estatua como la recompensa que le corresponde por sus
servicios y por su significación.

famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo'
-el que habla solo espera hablar a Dios un día.Mi soliliquio es plática con este buen amigo,
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y, en suma, nada os debo: debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo; con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho donde vago.
Y cuando la hora llegue del último viaje,
y este al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, lijero de quipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
\ntonio MACHADO.

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�AMELIA
Amelia, la enamorada esposa, estaba en los brazos de
Leonardo, el fiel compañero de su vida, quien, ciego desde su niñez, sólo podía verla con los ojos del alma.
-¡ Adorarte y no contemplarte jamás !-exclamaba
Leonardo. Si yo te hubiese conocido en aquell&lt;i&gt;s primeros
años de mi vida, cuando aun podía contemplar el azul de
los cielos y el resplandor de las miradas, los rojizos matices de las rosas y de los labios, tendría fijos en mi memoria los rasgos todos de tu belleza, y tu imagen se destacaría sobre la negra noche que rodea a mis pupilas. Pero cuando mi corazón se abrió al amor ya estaban cerrados
mis ojos a la luz, y nunca, nunca, podré admirar los tesoros de la hermosura que poseo y desconozco. ¡ Amelía mía, •
fuente de todas mis venturas y del dolor que me agobia y
me mata: refiéreme tú, con ese celestial acento que para
siempre supo hacerme esclavo tuyo, las impresiones de tu
idolatrado sér. Descríbelas una por una, detallada y minuciosamente, y acaso el encanto de tu voz realice el milagro de que yo pueda llegar a imaginarte tal cual eres.
-No me atrevo a intentarlo, contestaba ella con encantadora modestia.
-¡No te atreves! Dí que no me amas como yo te amo
y que no quieres complacerme.
-Interrógame y trataré de contestarte.
Y a cada pregunta de Leonardo sobre el color de los
cabellos de Amelia, sobre la claridad y pureza de sus ojos,
sobre los contornos de su cuerpo, contestaba ella con frases en que se mezclaban por partes iguales la sinceridad
y el pudor, y que colmaban al pobre ciego de nuevo orgullo y de nueva y desesperada amargura.
La idea de la hermosura de Amelia crecía, se agigantaba en su espíritu; su confusión y su impotencia, al tratar
de precisarla con líneas y colores, eran a cada instante mayores.

***

El amor de los esposos no era el que se extingue, ni
de los que disminuyen, ni siquiera de los que con el
tiempo se modifican. Era siempre el mismo.
En ella producía una felicidad sin límites el constante
entusiasmo, la misma amargura de no poder realizar su
absurdo deseo.

Por Catulle

Llegó en esto a la ciudad donde habitaban Leonardo
y Amelia, un médico famoso ya en todos los pai.se.; del
mundo. por s·,,s t:xtrnord'n-:;r;as cura.ciones.
Devolver la vista a los ciegos, el oído a los sordos y
la palabra a los mudos, era la cosa más sencilla para aquel
sabio incomparable.
Se aseguraba que nunca dejaba de curar radicalmente
a cuantas personas acudían a su consulta, y Leonardo sintiéndose penetrado de la fe que animaba a todos, abrió el
pecho a la esperanza y resolvió ponerse en manos del doc·
tor.
-Curadme, le dijo, devolvedme la vista y tomad en
cambio, entera, mi fortuna. Haced que contemple al fin
la más bella de las mujeres nacidas, a quien adoro mil veces más que a mi propia existencia. Y Leonardo siguió
hablando y dando cuenta al famoso doctor de sus deseos
y de sus angusti'as, y dejándole ver enteró, con el institivo
afan de conmoverte y decidirle más y más a procurar su
curación, el profundo y agitado fondo de su alma.
El doctor escuchó a Leonardo con interés y con pena, y le respondió sonriendo amargamente:
-¡ Dios me libre de abrir tus ojos a la luz y Dios te
libre de conseguir jamás tus deseos! ¡ Amas como a nadie
has amado en el mundo y anhelas ver el objeto de tu
amor!. ... ¡ Eres un niño! El cielo te ha concedido el supremo bien de alcanzar la posesión sin agotar sus alegrías
y pretendes sustituir a tu ilusión hermosísima la verdad
siempre árida y fría. ¿No comprendes, desventurado, que
a causa de este mismo misterio en que para tí está envuelta tu amada, la imaginas mil veces más bella de lo que realmente puede ser, aunque sea, como tú crees, la mujer más
perfecta del universo? El momento de verla será siempre
para tí una espantosa decepción, porque el sueño, aun el
susceptible de ser realizado, no está libre nunca de desencanto sino a condición de no llegar a realizarse jamás.
Confórmate con tu ceguera y acostúmbrate a considerarla
como el origen de tu felicidad, el eterno entusiasmo en el
amor, y compadece al resto de los mortales condenados a
ver la imperfecta belleza de los seres y de las cosas sin
que las lágrimas que tan amenudo nos hacen derramar nublen nunca por completo la claridad de nuestras miradas.

MARIPOSA NEGRA
Dice así la cancioncilla:
"Abrió el vendaval la puerta,
y entró del jardín vecino
una mariposa negra ..... .
Al punto los bailadores,
con gorras y pañoletas,
arrojaron a la intrusa
que se perdió en las tinieblas;
mas entre el corro, alguien dijo
¡ya se nos coló una pena !
Y era verdad, que a otro día,
cua1,do el ave mañanera
fue a cantar a aquel cortijo,
ya la moza estaba muerta ..... :. '

.....................

Si miente la cancioncilla,
escucha una historia cierta :

Las Campanas

MENDES

Cuando vi tus grandes ojos
de pestañas más espesas
que los bosques
de mi tierra,
estaba yo en el cortijo,
alegre, hilando en la rueca;
mas al ver aquellos ojos
clavados sobre mi puerta
aleteando sombríos
como mariposas negras,
exclamé, superticiosa:
¡ ya se me coló una pena!
Y era verdad, que a otro día,
sin tu amor y con tu ausencia,
mi alma, en profundo abandono,
quedó, para siempre, muerta.

María ENRIQUETA

Hay en el campanario
Cuatro ventanas
Y en ellas, suspendidas,
Cuatro campanas.
Con voz aguda a veces,
Y a veces grave,
Cosas hablan que el labio
Decir no sabe;
Pero si atento escucha,
Bien pronto advierte
Que unas tocan a gloria
Y otras a muerte.
Dicen las dos menores:
"¡ Cantad victoria!
¡ Hoy el alma de un niño
Vuelve a la gloria!"

•

Dicen las dos mayores:
"Hoy muda y l)'T~ve
Vuela un alma afligida.
¿Dónde? ¡ Quién sabe!"
Y así alternando tocan, ·
En turno incierto,
Unas veces a gloria
Y otras a muerto.
Y o sé que por las tardes,
Por las mañanas,
¡ Siempre l. ... he de oír las voces
De las campanas.
Mas ¿quién sabe a su turno,
Siendo tan vario,
Qué tocarán los bronces
Del campanario?

El Batallón
Va pasando el batallón,
va la música tocando,
la gente que va pasando
parece que va marchando
al compás de los tambores;
se alzan bélicos rumores,
surgen vivas, se oyen gritos,
los trombones y los pitos
hablan de guerra y dolores .•.•••
La luz, en las bayonetas,
finge rayos y saetas;
las mozas en los soldados
ponen sus ojos velados .••.•..•

-

A la voz de las trompetas
van los pasos redoblados,
con sordo rumor guerrero,
como un nutrido aguacero
sobre los embanquetados ..... ,

La mañana peregrina
cual ánfora se ha volcado .•..••

y en esa luz el soldado

reina, se impone y fascina
como algo hermoso y sagrado ••••

Por Feaerico
Balart
Y o, por más que medito,.
Jamás acierto
Cuándo ha de ser a gloria
Ni cuando a muerto.
¡ Qué importa! En los espacios
Desvanecido,
Su clamor siempre es eco
De algún gemido.
Recordando en que para
La humana historia,
Cuando tocan a muerto,
Cantan victoria,
Y ya alegres, ya tristes,
Ello es lo cierto,
Que aunque toquen a gloria
Tocan a muerto I

Por María
Enriqueta
ponen un deslumbramiento,
tantos cascos y fusiles ......

Bajo aquella luz lechosa,
bajo aquella luz serena,
cada rostro es blanca-rosa,
cada mano una azucena.

Parece un hermoso cuento ••• ; , •
por las marchitas mejillas
de las buenas viejecillas
ruedan las gotas de llanto
como gotas de rocío.

Más de un suspiro las brisas
llevan en esa mañana;
detrás de cada ventana
has cuchicheos, hay risas,
hay ojos enamorados,
hay corazones heridos .••.• ,

Suena la música en tanto,
y entre el inmenso gentío,
se oye una voz que predice
triunfos, horrores, proezas;
y se alza, entre las cabezas,
una mano que bendice .•.•••

Todos ven a los soldados:
los viejos, muy conmovidos;
los chicuelos, asombrados .•..•.
Es cosa de encantamiento
el paso del regimiento:
en los ojos infantiles

Estela de admiración
va dejando el batallón ......
El batallón va dejando
por cada calle, un jirón
de gloria ...... como un listón
que, al viento, queda volando .••••••

EL DIVINO PASTOR TEMORES EN EL FAVOR
Vivo entre luto y amargas penas
Desde que vas de mi redil perdida.
¿Por qué mi amor tu corazón olvida?
¿Por qué mi pecho de amargura llenas?
Y o te busqué las fuentes de aguas buenas,
Los pastos abundosos de la vida,
Mi misma carne te ofrecí en comida,
Y hasta te di la sangre de mis venas.
Lejos de mí, no hallaste en tu camino
Sino hambre, sed y muerte, y no ha quedado
De tu antigua belleza sino escombros.
Oye el reclamo del pastor divino;
Ven, y olvidando tu extravío pasado,
Te llevaré al redil sobre mis hombros.
DR. JESUS RIOS.
Castroville, Texas, Junio 2 de 1916.

CUANDO en mis manos, Rey eterno, os miro,
Y la cándida víctima levanto,
De mi atrevida indignidad me espanto,
Y la piedad de vuestro pecho admiro.
Tal vez el alma con temor retiro,
Tal vez la doy al amoroso llanto;
Que, arrepentido de ofenderos tanto,
Con ansias temo y con dolor suspiro.
Volved los ojos a mirarme humanos;
Que por las sendas de mi error siniestras
Me despeñaron pensamientos vanos.
No sean tantas las miserias nuestras
Que a quien os tuvo en sus indignas mano,
Vos le dejeis de las divinas vuestras.
LOPE DE VEGA.

�LA TORRE DE LONDRES
A la extremidad de Londres, sobre la ribera izquierda del Támesis, se eleva una vieja torre cuadrada que el
tiempo parece haber afirmado sobre su base. Construida
por Guilermo el Normando, ha permanecido de pie desde
el día de la conquista. Colocada en las puertas de la ciudad, ha sido largo tiempo su guardiana; perp hoy no es
más que una ciudadela necesaria a la seguridad del Estado:
es un monumento histórico, un despojo del pasado que
excita el orgullo de los ingleses y la curiosidad de los extra.njeros. Ahí, en esas salas inmensas. se ven simétricamente colocadas millares de espadas y lanzas, de armas de
todas las formas, trofeos de todas las épocas. Ahí, el filósofo mira frecuentemente, con dolorosa emoción, los instrumentos de tortura empleados en la inquisición española,
mientras que las jóvenes pesan palideciendo el hacha que
hizo caer la cabeza de Ana Bolena. Una sala de este vasto
edificio co.ntiene los retratos y armaduras de todos los
príncipes que han reinado en Inglaterra desde Guillermo;
en otra están depositadas las joyas de la corona y todos
esos tesoros góticos que no son vistos sino en el día en que
se consagra a los reyes. En fin, la torre de Londres es
como un templo do.nde Inglaterra ha depositado una parte
de su poder, de sus riquezas y de sus recuerdos.
En las trágicas historias de que estos lugares han
sido testigos, ¿quién podrá olvidar el heroísmo de lady
Nithisdale? Su marido, co.ndenado a muerte por haber
querido con el conde Marr restablecer a Jacobo III en
el tro,no de Inglaterra, esperaba su suplicio en la torre.
Era la tarde del 15 de marzo de 1716. Ese desgraciado, con ojos levantados al cielo, buscaba a través de los
barrotes de su prisión, algunos rayos del último día que
debía brillar para él.
-"Mañana, se decía, cuando despierte, si es que aún
puedo dormir ahora; mañana, a los primeros resplandores
del sol, será necesario morir! .....
¡Ah! si yo hubiese muerto en Dublí,n gritando ¡viva
Jacobol, rápida como el relámpago y bella como la gloria, la muerte no tendría nada de amargo en un campo
de batalla: pero encorvar la cabeza bajo el hacha .... !
Y parecía agobiado por este pensamiento. ¡ Singu·
lares vicisitudes de la fortuna! continuó; si de Jacobo
hubiera sido la victoria, en estos momentos no tendría
suficiente oro ,ni suficientes riquezas para pagar mi valor. Pero he sido vencido, y ahora no soy más que un
rebelde; mi cabeza está condenada como la de tantos
otros v,alerosos nobles que han levantado el estandarte
por el rey su señor."
Y después de un momento de silencio, añadió:
-"Que se cumpla la voluntad del cielo! ... Pero ¿qué
ira a ser de mi pobre esposa en la tierra? ¿ tendré que
morir sin darle mi adiós? ... ¡Ahl este es el más terrible
tormento a que me han condenado."
Cuando él hablaba así, la puerta se abrió, y una mujer se presentó envuelta en un largo manto. Lord Nithisdale ha reconocido a su esposa.
-"¡Qué!. ... ¿es posible que vos-le dijo él-os encontréis en estos lugares? ¿ Por qué feliz favor habéis podido penetrar hasta aquí?
-Se ha permitido a los parientes de los condenados
a muerte verlos por última vez. Pero no tenemos tiempo
que perder: es necesario que me concedáis una gracia.
-¡Ay! ¿qué gracia puede conceder un hombre que
debe morir mañana?
-Es necesario que cambiéis de traje conmigo, que
os envolváis en este manto, que bajéis este sombrero sobre
vuestros ojos y que os vayáis en mi lugar, mientras que yo

me quedo en el vuestro.
'--i Yo 1 ¡ que consienta en el sacrificio .... !
¿ Qué teméis vos? ¿qué pueden hacer a débiles mu·
jeres que no saben más que llorar e.n medio de las discordias civiles?
-¿ Ignoráis el odio que se tiene aquí a todos los que
son adictos al rey J acobo? Tienen contado el número de sus
víctimas, y mañana, si les falta una cabeza, quién sabe hasa donde podrá llegar su furor .... Os matarán, señora.
-¿ Qué me importa? Si vos perecierais mañana, yo
no había de morir menos. No sabéis todo lo que puede el
dolor del espíritu de una mujer: durante el día, durante la
noche, vería esa cabeza adorada caer bajo el hacha. No,
yo no os sobreviviría, y si persistís en rehusar, tengo la
convicción íntima que antes de un mes me habré reunido
con vos. ¡Ah! por piedad, dejadme salvaros; dejad a una
mujer obscura morir, si es necesario, en esta prisión, y
vivid para levantar un día el trono de vuestro rey.
Como lord Nithisdale inclinaba la cabeza en señal
ele duda:-No. no, dijo ella, no todo está perdido; en
quince, en veinte años quizá el trono de los Estuardos
puede" salir del polvo. La Escocia es siempre fiel y de
la misma manera que sus montañas se conservarán sobre sus bases, ella alimentará en el corazón de sus hijos
una fuente inagotable de valor y abnegación. Reservaos
para tiempos más felices; sólo combatiendo por nuestros
reyes, os es permitido morir." Nithisdale pareció ceder al fin :-Date prisa, pues-le dijo ella,-querido esposo; todo está dispuesto para tu fuga: un carruaje te
espera para conducirte a dos millas de la torre. Ahí un
bote te' transportará a bordo de un buque francés que
cruza la embocadura del Támesis. No me respondas; pero parte.
Lo condujo hasta el corredor; después entró a la
celda presa de terrible sobresalto, cami.nando a grandes
pasos, escuchando el más leve ruido, asustada por las menores palabras, temblando a cada instante temerosa de
que su estratagema fuera descubierto. Un cuarto de hora pasó. ¡ Dios sea loado! exclamó:¡ se ha salvado I Entonces a la agitación que trastornaba todas sus faculta·
des sucedió una calma profunda.
Sola en medio de la noche, gozaba silenciosamente
ele la más santa alegría que pueda llenar el alma huma·
na: la de haber salvado la vida al sér que más se ama.
Ningún pesar, ningún dolor, ningún sentimiento interesado, ni aun el mismo amor propio de haber hecho
una acción heroica, alteraba la calma de su corazón: ¡le
era tan dulce morir!
Entre tanto el día comenzaba a ponerse, lady Nithisdale vió llegar la noche sin espanto.
"Mañana-se decía-mi esposo estará en la mar; pero las tempestades del océano son dulces para el que sale
de la torre de Londres. Pronto tocará el suelo de Francia."
Y dedicando todos sus pensamientos a su esposo,
su propia suerte parecía no ocuparla.-De pronto un
ministro se presentó:-Vengo, milord, para prepararos a
la muerte.
-"Milord-dijo la noble esposa-está salvado; pero
yo estoy presta a reemplazarlo:" y mostró al admirado
pastor su rostro radiante de felicidad y entusiasmo.
El ministro fue a llevar esta noticia al Gobernador,
éste consultó con la Corte para saber lo que debía hacer
c~n lady Nithisdale: recibió orden de ponerla en libertad
y esta mujer heroica partió para Francia, donde se reunió
con el esposo que había salvado.

A. FILON.

tOPICOS DEL DIA
Porque hay dos clases de Carranzas:
Para que nuestros lectores se den cuenta de cómo
Carranza antes del ultimátum, y
se escribe ahora en la tierra que produjo a Manuel Acuña,
Carranza después del ultimátum.
reproducimos un soneto que apareció en "La Reforma,''
El primero es firme, entero, enérgico, "defensor
firmado por Gustavo Solano, que es hoy por hoy, el Pe·
de
la
honra
nacional."
tronio de la corte saltillera.
El
segundo
es adorador de Washington (Del héroe
No obstante de que sobran motivos para suponer
que se trata de una composición humorística, aseguramos y de la ciudad.)
El primero es el que ordena el ataque sobre los nea nuestros lectores que la pieza literaria de referencia"
gros
del
Carrizal.
es "seria,'' cuando menos en concepto de su autor .. El soEl segundo es el que manda que se ponga en lineto delicioso es el siguiente:
bertad a los prisioneros hechos en dicho encuentro.
Yo no he sido jamás un penitente
de vértigos de cumbres, subo a éllas
a golpes de ala, condorinamente, ·
Ya una columna villista apareció en Jiménez, y depara, después, jugar con las estrellas.
rrotó a las fuerzas carrancistas que operaban en los alMi alarde de altivez no me sonroja;
rededores de Torreón. Al desaparecer el peligro internacuelgo mi nido de la cumbre enhiesta,
cional, surgió inmediatamente el peligro interior para Cay en mi lirismo audaz si se me antoja
rranza.
llego hasta el sol para dormir mi siesta.
Maldecido carrancismo,
Bien puedes solazarte en tu victoria .•...
No te consolidarás;
sea esa hazaña tu pregón de gloria,
Cuando tapas un abismo
tu gajo de laurel ovacionan te ...... .
Se abren cien abismos más.
Pues arrancaste c9n tu blanca mano,
.nó el corazón podrido de un enano,
Una turba de 500 habitantes de Oklahoma, asaltó
arrancaste la entraña de un Gigante.
las
propiedades
de unos mexicanos.
No cabe duda que con ~na media docena de "tro¡ Desventurados compatriotas nuestros!
vadores" de esta calaña, bastaría para remover el abomiCarranza lanza el reto, precipita las crisis, enciennable gusto literario de que durante los nefastos días de la
de
los
ánimos, prepara la guerra ...... y luego presenta
Dictadura, infiltraron en todas las almas, aquellos escriuna
satisfacción.
torzuelos que se llamaron Justo Sierra, Gutiérrez N ájera
Entretanto, los ánimos también se encienden de
y Manuel José Othón.
este lado del Bravo y las víctimas son los propios me·
Don Venustiano Carranza que "antes del ultimátum xicanos.
Y el resultado final es que mientras algún compade Mr. Wilson," manifestó que él había ordenado el entriota
infortunado, sufre vejaciones, don Venustiano concuentro de Carrizal, dobló las manos "después del ultiquista
el perdón saludando el 4 de Julio, con la bandera
mátum" y ordenó que el pabellón mexicano, ondease el 4
nacional,
desde el Palacio legendario de los Virreyes.
de Julio sobre el Palacio Nacional.

***

***

** *

iiWDECAíUDA.ñEÑaTEA-raosmE;M!
La Junta de Damas Mexicanas organizada en San Antonio, ha dispuesto, para la tarde y noche del ·
práximo domingo g de Julio, en el Teatro Soledad, unaKermesse y un Concierto en que tomarán parte señoras y señoritas mexicanas y algunas extranjeras, de las más distinguidas de la ciudad.
A las siete de la noche, hora exacta, principiará la Kermesse, y a las nueve dará principio el Concierto, bajo el siguiente selecto programa:
Primera parte: 1.-0bertura por la Orquesta.- II.-Representación del juguete cómico en un acto y en
verso, debido a la pluma del eminente poeta español don Miguel Echegaray, titulado: ECHAR LA LLAVE.
Reparto: Luisa, señora Guadalupe Z. de A. y Fierro.-Pepe, señor Eduardo Chapa.-Julio, señor Guiller.
mo A. y Fierro.
lntermedio.-Segunda Parte:-1.-Serenata y Berceuse, de F. Bathbun, Cuarteto de Violoncellos con acompañamiento de piano.-II.-Alocución por el señor Federico García y Alva.-III.-"Colombianas y Guajiras" cantadas por el señor Profesor Villanue~a, acompañado en guitarra por el señor Profesor F. Salinas.-IV.-Selecciones de guitarra, por el señor Profesor F. Salinas.
lntermedio.-Tercera Parte :-1.-Duo de · Soprano y Barítono de la Zarzuela "La Revoltosa," por la señorita Adela Garza y el señor Profesór Ricardo Frías.-II.-"La Huelga de los Herreros," Monólogo en verso,
de Copée, por el actor señor Manuel F. Samper.-III.-Gran Aria de "La Forza del Destino," de Verdi, por la señorita Bertha Berliner.-IV.-Coro de la Zarzuela "La Gc;isha," cantado por un grupo de señoritas mexicanas,
bajo la dirección del señor Profesor Héctor Gorjoux.
Precios de entrada:-Primera clase, 50 centavos.-Segunda clase:-25 centavos.
Nota:-Los productos de esta función, se destinan a la protección de las familias de los refugiados pobres.
Seguramente que el programa tan atractivo dispuesto para el domingo, tendrá el éxito más lisonjero, como lo deseamos a la infatigable Junta de Damas, en pro de su obra de altruismo y de simpatía.

�EL PORVENIR DE
LAS CHINCHES
En periódicos de aquí,
que de Venus son compinches,
un largo artículo ví,
cuyo título es así :
"El porvenir de las chinches."
No me metí en el trabajo
de leerlo, claro está;
porque nunca me distrajo
averiguar qué será
de cualquier escarabajo.
Pero llamó mi atención,
de pronto la devoción
con que en sus raros caprichos,
miran a todos los bichos
los de la Revolución.
Aunque meditando bien,
claras razones se ven
para tomarse tal pena:
las chinches viven también
de chupar la sangre ajena.
Nos quitan la paz y el sueño;
y en tal igualdad se basa
la tendencia de su empeño,
que entran en cualquiera casa
sin la voluntad del dueño.
, Y dando tregua al berrinche
de ver lo que pasa ahora,
río al saber que la chinche
tenga por digno compinche
a la facción redentora.
No me extrañan sus antojos ;
otros semejantes ví
que me causaron sonrojos:
su adoración por lo OJOS
que llevan delante el PI.
Si a estos dieron libertad,
no me asombra, a la verdad,
que cuiden del porvenir
de las que saben vivir
con sangre de humanidad.
Por más que se juzgue abyecto,
con la razón se concilia
el cuidado hacia ese insecto :
¡ lo miran con el afecto
de miembro de familia l
¡ Las chinches!¡ Dignos compinches
tienen en esos varones
que a todos dando berrinches,
sangre ajena a borbotones
chuparon como las chinches!
Por los conceptos ya dichos
se ve que no son caprichos
de los bichos libertarios
velar por los otros bichos
igualmente sanguinarios.
Justo es que les preocupe
de la chinche el porvenir.
Quien ajena sangre chupe,
amparado ha de vivir
por el Plan de Guadalupe.

SILVERIO.

Jauja,

10

junio

1916.

Historia Triste de Siete Besos
Me parece que fue hace algunos años, cuando un mentos, tan descomunal refriega, que los dos enamorados
, día llamó Dios al arcángel Gabriel y le dijo : Abre una tuvieron que dejarlo todo para poner en orden a sus suborde las ventanas del cielo, levanta la cortina y mira hacia dinados. y cuando se hallaron, ya tranquilizadas las huesabajo ; estoy oyendo llorar de un modo inusitado.
tes, cada uno a un lado de la pradera y cayeron en la
Gabriel obedeció, y con la mano sobre los ojos, de cuenta de que habían perdido el séptimo beso, comenzavisera, porque los rayos del sol le deslumbraban, miró por ron a berrear tan estruendosamente, que el mismo Dios
no pudo por menos de alarmarse.
todo el mundo, y al rato :
Primeramente pensó que en la inmensidad del tiem-Veo una pradera, dijo, y de una parte está Bartolica guardando gansos y de otra Cristobalillo guardando po la pena de los pastorcillos sería una insignificancia;
puercos, y los dos lloran de tal suerte, que ablandarían pero cuando advirtió que pasaban horas y horas y que los
cerdos de Cristobalillo y los gansos de Bartolica andaban
piedras.
también muy entristecidos por simpatía, y gruñían y grasDeja que me entere yo mismo, dijo el bueno de
naban desaforados, decidió sacarlos de penas y cualquiera
Dios Padre. Y cuando hubo mirado, vio que era cierto lo
que fuese su deseo satisfacerlo inmediatamente. Pero era
que Gabriel había dicho.
Y entonces averiguó por qué lloraban de aquella el caso que los dos tenían el mismo pensamiento y que
manera Bartolica y Cristobalillo. Amábanse los dos con mirando cada uno tristemente hacia donde el otro se hatodas sus fuerzas, y como el uno guarda puercos y la llaba : ¡ Quién estuviera donde están los cochinos 1, penotra gansos, no había grandes diferencias sociales que se saba Bartolica; y Cristobalillo: ¡ Quién estuviera donde
opusieran a su inclinación. Estaban decididos a casarse, están los gansos I Y al cumplirse en el acto su deseo,
pensando con sencillez que bastaba para ello con quererse volvieron a hallarse separados. "Sin duda que Cristobacomo se querían. Pero sus padres no pensaban lo mismo lillo ha ido a buscarme," pensaba Bartolica. "De seguro
y tenían que contentarse.por lo pronto, con el noviazgo. que Bartolica ha pasado a hacerme una visita,'' pensaba
Como es bueno que haya método en todo, y el beso Cristobalillo, y volvían de nuevo a suspirar. "¡ Quién eses asunto importante entre dos novios, convinieron los tuviera con los gansos 1 ¡ Quién estuviera con los cerdos I"
dos en que siete besos por la mañana y siete por la tarde Y de nuevo vieron cumplido al punto su deseo y de nuevo
eran lo suficiente para ir matando el tiempo de la espera. volvieron a hallarse separados, y sus llantos eran cada vez
Por algún tiempo todo marchaba sin entorpecimiento y mayores por el séptimo beso perdido, hasta que al ñn,
(con propiedad pudiera decirse) a pedir de boca. Nin- llegada la noche, volvieron a su casa rendidos de llorar.
gún día faltaron los catorce besos: siete para el desayuno, Y como no estaba bien que Dios se desdijese de su palasiete para la merienda ; porque de comidas fuertes no ha- bra y en nada pudo remediarles~ se prometió desde aquel
bía llegado el caso. Pero en la mañana del día en que su- día no atender, en lo sucesivo, deseos de enamorados, así
cedió esta triste historia, justamente cuando sólo faltaba lloraran cuanto quisieran.
el último beso de la serie, los gansos de Bartolica y los
VOLKMANN
cochinos de Cristobalillo armaron, por ~uestión de ali-

REVISTA MEXICANA ha publicado y seguirá proporcionando a sus lectores, los documentos de más importancia para la historia contemporánea de México. Ha editado, además, ·
dos albumes que, por su importancia, debe leer todo mexicano el ''Album de Juárez,'' que
contiene los mejores estudios y poemas dedicados al Benemérito de la América y el ' 'Album
de Díaz,'' en el que se encuentra un resumen completo de la obra y de la vida de este gran
Presidente, así como los antecedentes de las catástrofes actuales. Pida Ud. los dos albumes
con una suscrición anual o uno de ellos, con una suscrición por seis meses. Llene Ud. uno de
los cupones.
Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA

P. O. Box, 66 Station A.

San Antonio, Texas.
Muy seftor mío: Tengo el gusto de acompaftar a
Ud. la cantidad de f 3. 50 cta. para que me remita
loa dos albumes de Benito Juárez y Porfirio Díaz y
una auscrición anual de REVISTA MEXICANA
Soy de

EMILIANO ZAPATA, quien acaba de lanzar
un Manifiesto al pueblo mexicano, en contra de

V enustiano Carranza.

Ud. atto.

y

S. S.

Sr Admor. de REVISTA MEXICANA

P. O. Box 66, Station A.
San Antonio, Texaa.

Muy seftor mío: Tengo el gusto de acompaf\ara
Ud. la cantidad de$ l. 80 cta. para que me remita, a
vuelta de correo, el Album d e : - - - - - -

---------------------Y una suscrición semestral
de REVISTA MEXICANA.
Soy de Ud. atto. y S. S.

,.dirección--------------------------------------

, , dirección - - - - - - - - - - - - - -

" ·ciudawdt--....................................- - - - -

,.ciudad1--------------..Eatad~-_....._____________________________

.. Eatad.0-----------------

�·PAGINA RECREATIVA
Soluciones correspondientes
al número 41
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Fuga de vocales propuesta por don
Víctor da Cerda.
En indio ser mi vanidad se funda
Porque el indio socorre en su miseria
a los vasallos de Isabel segunda.

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Fue resuelta por Elisa G. de Longoria, de Río Grande; Herlinda A. de
Martínez, de San Diego; P. K. Dor,
de San Diego; María R. de Torres, de
El Paso; Aniceto B. Zapata, de Seguín; F. Guerra hijo, de Brownsville; Delfina y Ercilia Rivera, de Laredo; Baldomero Chávez, de El Paso.
Fuga de consonantes, propuesta por
don Víctor da Cerda.
Lágrimas que no pudieron
tanta pureza alcanzar
volverse pueden al mar
puesto que del mar salieron.
Fue resuelto por Aniceto B. Zapata y Delfina y Ercilia Rivera.
Metatesis propuestas por don Víctor da Cerda.

MONUMENTO DE JUAREZ
EN LA ALAMEDA DE LA CIUDAD DE MEXICO
El próximo número de "REVISTA MEXICANA" será dedicado a la memoria del Benemérito de América
Don Benito Juárcz. Aparecerá dos días antes del 18 DE JULIO.
Aniversario de la muerte del gran Reformador.
Contendrá un material selectísimo y nutrido y llevará en su portada el retrato de Juárez, en medio de los colores nacionales.
Daremos a conocer entre otras composiciones originales, una magnífica traducción al inglés del poema de
Amado Nervo

LA RAZA DE BRONCE

hecha especialmente para "REVISTA MEXICANA" por la señora Mathilde Lorenz de Cerna. Publicamos esta
traducción con orgullo porque demuestra que los poetas mexicanos, saben cruzar la frontera de la Patria e imponen
su pensamiento y su inspiración en los países extraños.
Nuestro periódico valdrá lo mismo que siempre DIEZ CENTAVOS EL EJEMPLAR.
Haga Ud. sus pedidos antes de que se agote la edición.
Nuestra dirección es REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 66, St. A.
San Antonio, Texas.

Mago, goma, gamo.-Tahur, hurta.-Talón, latón.-Rudeza, dureza.Cabello, bellaco cebolla.
Fueron resueltas las cinco por Herlinda A. de Martínez, Isaura Noriega, P. K. Dor, María R. de Torres.
Delfina y Ercilia Rivera y Francisco Guerra hijo, resolvieron todas,
con excepción de la última¡ Baldomero Chávez resolvió la 1a, la 4a y
la 5a; y Elisa G. de Longoria resolvió únicamente la primera.
Metatesis propuesta por P. K. Dor.
-Panderetazo, retazo de pan.-Miloca, Camilo.

Fue resuelta la primera por la señora Herlinda A. de Martínez. La
segunda no fue resuelta por nadie.
Charadas propuestas por P. K.
Dor.
1a.-Andalucía.
2a.-Mecedora. .
3a.-Alemania.
Fueron resueltas la 2a y la 3a por
Delfina y Ercilia Rivera; Isaura Noriega y Francisco Guerra hijo, resolvieron únicamente la 2a¡ y la señora
Herlinda A. de Martínez, únicamente
la 3a.
La primera "Andalucía" no fue resuelta por nadie, quizás porque el autor la presentó en cuatro sílabas,
cuando en realidad el diptongo final
debe romperse para formar una palabra de cinco sílabas.
Anagramas propuestos por Gabriel
Hinojosa.
Primero.-D. Porfirio Díaz.
Segundo.-Doña Carmen Romero
Rubio V da. de Díaz.
Fueron resueltas por Herlinda A.
de Martínez, Francisco Guerra hijo,
Delfina y Ercilia Rivera, Fortino Treviño, de Alice, y P. K. Dor.
María R. de Torres, Baldomero
Chávez, Isaura Noriega y Elisa G. de
Longoria, resolvieron únicamente el
primer anagrama.
Charada propuesta por Manuel Dá;valos.-América.
Fue resuelta por Elisa G. de Lon·
goria, Isaura Noriega, Baldomero
Chávez, María R. de Torres, P. K.
Dor, Raquel Espino, de El Paso;
Fortino Treviño, Delfina y Ercilia
Rivera, Francisco Guerra hijo y Herlinda A. de Martínez.

Charadas propuestas por Antonio
M. Tinajero.-ra Colima.-2a Colima.
Fueron resueltas por Herlinda A.
de aMrtínez, Francisco Guerra hijo,
Delfina y Ercilia Rivera, Fortino Treviño, Raquel Espino, P. K. Dor, María R. de Torres, Baldomero Chávez,
Isaura Noriega Elisa G. de Longoria.
Anagramas propuestos por Antonio
Tinajero:
Primero.-Doroteo Arango.
Segundo.-General Félix Díaz.
Fueron resueltos ambos por Elisa
G. de Longoria, Isaura Noriega, Baldomero Chávez, María R. de Torres,
P. K. Dor, Fortino Treviño, Aniceto
B. Zapata, Delfina y Eréilia Rivera,
Francisco Guerra hijo y Herlinda A.
de Martínez.
' Problemas propuestos por la señorita Raquel Espino:
METATESIS
I 2 3 4
4 S62

s 6 7 Utensilio
1

de cocina.

7 3 Abandonaban.

CUADRADO DE LETRAS
Planta.
Parte del ojo.
Mujer pequeña.
Atreverse.
CHARADA
Tienes que ir al todo
A traerle a prima prima
Una segunda cuarta
No tan prima cuarta como
La que trajiste ayer.
Si pasas por un pantano
No resbales con la cuarta primera
Y si te muerde una víbora
masca pronto el tercia y co.
(P~a a la titiml pi¡,)

DOS SONETOS DE LOPE DE VEGA
SUELTA mi manso, mayoral extraño,
Pues otro tienes tú de igual decoro:
§uelta la prenda que en el alma adoro,
Perdida por Lu bien y por mi daño.
Pónle su esquila de labrado estaño,
Y no le engañen tus collares de oro:
Toma en albricias este blanco toro
Que a las primeras yerbas cumple un año.
Si pides señas, tiene el vellocino
Pardo, encrespado, y los ojuelos tiene
Como durmiendo en regalado sueño.
Si piensas que no soy su dueño, Alcino,
Suelta, y verásle si a mi choza viene;
Que aun tienen sal las manos de su dueño.

CUELGA sangriento de la cama al suelo
El hombro diestro del feroz tirano,
Que opuesto al muro de Betulia en vano,
Despidió contra sí rayos al cielo.
Revuelto con el ansia el rojo velo
Del pabellón a la siniestra mano,
Descubre el espectáculo inhumano
Del tronco horrible, convertido en hielo.
Vertido Baco, el fuerte arnés afea
Los vasos y la mesa derribada,
Duermen los guardas, que tan mal empica;
Y sobre la muralla, coronada
Del pueblo de Israel, la casta hebrea
Con la cabeza resplandece armada.

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LOS DIEZ PRESIDENTES
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En el Seno de la Familia
Pregunta alguien:
¿Por qué prefiere Ud. la ''Revista Mexicana'' a los demás periódicos?
•
Y contesta el padre:
Y contesta su hermana menor:
"REVISTA MEXICANA" es mi periódico prediPorque su secci6n editorial me parece juiciosa y palecto,
por su Secci6n de Charadas, Anagramas y dem!1
trl6tica, y es la que mejor orienta el espíritu nacional en
acertijos,
con los cuales paso entretenida 101 rato, de
eetos difíciles momentos.
aburrimiento.
Y añade la madre:
Y entonces dicen los niños pequeños:
Porque su lenguaje es mesurado, decente y propio
A nosotros lo que más nos gusta es la cad.tula.
para ser leído en familias. Además, su sección de modas
e, muy interesante y me sirve extraordinariamente en el ¡ Que fu.da es! Siempre trae el retrato de un héroe o la
ilustraci6n de un monumento mexicano.
hogar.
Y dicen todos en coro:
Y dice el hijo mayor:
A trlÍ ?1e gusta ~o.rque ·en sus págin~s se hace siem"REVISTA MEXICANA." ea el mejor de todoe
pre el elogio que Mexico se merece. Siempre consa¡ra 1
. ódi
alabanzas a nuestros héroes.
os pen coa.
Y continúa el segundo:
A mí me encanta porque trata con detalle las peripecias de la guerra Europea. Sus crónicas son siempre atractivas e interesantes.
Y sigue el tercero:
A mí lo que más me gusta son los artículos "Desde
Jauja" los "T6picos del Día" y las cartas de Quasimodo,
secciones graciosísimas que hacen reir a cualesquiera.
Y replica la hija mayor:
Yo no me puedo pasar sin leer los cuentos y las poesfas que publica "REVISTA MEXICANA," porque son
de un gusto refinado y exquisito.

-El Padre :-Por su orientación moral.
-La Madre :-Por su decencia,
-El hijo mayor:-Por su patriotismo.
-El segundo:-Por su imparcialidad.
-El tercero :-Por su ingenio.
-La hija mayor:-Por su gusto exquisito.
-La hija menor:-Por su página recreativL
-Los niños:-Por su carátula e ilustracione1.
Todos en coro:
tViva REVISTA MEXICANA!

Suscríbase Ud. desde luego; nuestra direcci6n:
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�Charadas propuestas por Isaura
Noriega:

I
La ilusión cuarta tercera,
Primera, cuarta, primera se formó
Al Hado segunda tercera desdichado,
Busca su tercera, tercera desesperado
Que en un todo se quedó.

II
Es mi todo un ramo de saber
En que el primera tercia no ha de
(valer
El adepto el segunda tercia contempla de Dios.
Es cuarta la opinión
Que mejora su condición
Quien lee, ve y calla.

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�tlllllllllllllllllllllltltlllttllltltltt

El Presidente que duró 52 minutos

·'

Esta admirable caricatura del Presidente instantáneo, Licenciado don Pedro Lascuráin, aparecerá
en el "Album de los Diez Presidentes" que editará próximamente "REVISTA MEXICANA."-También aparecerán allí las caricaturas de los Generales Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, Lic. Francisco
L. de la Barra, Lic. Francisco Carvajal, y señores Francisco l. Madero, Venustiano Carranza, Eulalio
Gutiérrez, Roque González Garza y Francisco Lagos Cházaro.
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1916. Año 3. No. 44. Julio</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
VOLUMEN III.

PRECIO: DIEZ CENTAVOS

NUMERO 43.

Cuadros Nacionales

Un Jarabe Tapatío

�REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado
ENTERED AS SECOND CLASS MATTER, OCTOBER 25, 1g15 AT THE POST OFFICE
OF SAN ANTONIO, TEXAS, UNDER THE ACT OF MARCH 3, 1897

Volumen III.

San Antonio, Texas, 2 de Julio de 1916.

Número 43

FARSA TRAGICA
El Presidente Wilson dirigió un ultimátum a don
Venustiano Carranza pidiéndole la inmediata libertad de
los soldados norteamericanos, que fueron hechos prisioneros en el encuentro de Carrizal, y el Primer Jefe
contestó al tercer día ordenando a Jacinto Treviño que
cumplimentase sin dilación la exigencia del Presidente de
los Estados Unidos. Esta nueva actitud de Carranza ha
aflojado un poco la tirantez aguda de las relaciones internacionales, y probablemente conjurará la guerra que
ya parecía inevitable.
La entrega de los prisioneros norteamericanos trae
aparejada la confesión implícita del Primer Jefe de que la
escaramuza del Carrizal no tuvo razón de ser; mas como
dicha escaramuza se libró de acuerdo con las órdenes directas del propio don Venustiano, resulta entre su actitud
de ayer y la de hoy, una contradicción flagrante muy difícil de resolver. Efectivamente, si el Primer Jefe había de
terminar entregando los prisioneros, ante la presión del
ultimátum, ¿para que ordenó el sacrificio de los contendientes? Si su actitud final había de ser la de una sumisión absoluta, ¿para qué, entonces, se .redactaron notas
candentes y se despertó la cólera de las multitudes?
El prestigio de las naciones exige mucha cautela en
la redacción de los documentos diplomáticos, porque una
vez salidos de las Ca~cillerías deben tener la fuerza de
las cosas definitivas. No es lícito, que los gobernantes,
con el exclusivo objeto de obtener prestigio, pongan en
juego el decoro de los pueblos; porque a la hora de las
responsabilidades, el ridículo no es únicamente para los
mandatarios, sino que alcanza igualmente a los Estados.
Una retractación es algo muy serio, que lastima el honor
de todo un país.
No debe haberlo pensado así don Cándido Aguilar,
que el día primero de junio-sin prever los ulteriores acontecimientos-hizo publicar en los diarios más importantes
de la Capital de la República, una nota de doce mil palabras preñada de cargos gravísimos en contra de los Estados Unidos. El pueblo mexicano se conmovió profundamente, y todo el mes de Junio transcurrió entre manifestaciones patrióticas, telegramas de adhesión, discursos
incendiarios, editoriales candentes y ofrecimientos de servicios. El resultado de esta agitación febril tenía ·que traducirse en estallidos populares, provocadores de crisis.
El delirio de la gberra pasó enardeciendo a todos los cerebros y México entero se preparó para el holocausto.
Después de haber sacudido moralmente a la República, el Primer Jefe ordenó que la columna de Félix Gómez atacase a un cuerpo explorador de Pershing, y así
lo manifestó arrogantemente al Gobierno de la Casa Blanca. Y cuando todos juzgaban que la guerra era algo irreparable, un ultimátum, que parecía precipitarla, es contes-

tado de acuerdo, y las cóleras despertadas durantt un
mes de marsellesas, se resuelven en una satisfacción amistosa. No es nuestra intención reprobar este acto que
ha evitado una guerra, sino censurar una conducta incongruente y absurda que por hacer alardes que 'terminan en
excusas, pone en situación desairada el prestigio de la nacionalidad.
Pero Carranza no tenía los ojos fijos en su pueblo
sino en los Estados Unidos. No le interesaban los resultados que su política internacional tuviese en el interior
de México, sino aquellos que se cosecharan en la Casa
Blanca. ¿Que la Patria se había agitado? ¡Y qué! Ya
se calmaría cuando· él moviese su tridente. Le había hablado al honor y ala dignidad de la Nación; pero no con
el objeto de que ésta los salvara, sino con el fin de que el
Gobierno de Washington, cediera al advertir el peligro de
una guerra exterior.
No se trataba pues de romper cadenas nacionales
sino de consolidar política propia. Se jugaba con los
sentimientos de un pueblo para amedrentar a una Nación. Hubo un momento, sin embargo en que creímos en
su arrepentimiento y sospechamos que tomaba el camino
de Damasco. Error trascendente. Carranza seguía con
los ojos clavados en los espejuelos del Presidente Wilson. ¿Qué iba a hacer su antigua aliado enfrente de su
nota acusadora? Eso era lo que realmente le importaba
y no la cólera desbocada de las multitudes enloquecidas,
que recorrían las calles de las ciudades, entonando himnos
de guerra. En la Casa Blanca, únicamente e11, la Casa
Blanca, veía la resolución del problema nacional. De allí
había recibido el espaldarazo, y de ninguna otra parte podía esperar el refrendo de su poder.
El Presidente Wilson contestó con la sequedad con
que se responde a un ingrato: ¡Liberta a los prisioneroslle gritó con VOZ autoritaria. y Carranza, acostumbrado a
obedecer, inclinó la frente y cumplió las órdenes sin vacilar. ¿Y el honor nacional? ¿Y las notas candentes?
¿Y las multitudes cantando marsellesas? ¿Y el cadáver
de Félix Gómez?
"Palabras, palabras, palabras." No se logró sembrar el susto en el alma del jefe, y entonces se recurrió
a las Repúblicas latino-americanas para que calmasen su
rencor y su cólera. Los países sudamericanos no lograron nada, y entonces, se hizo lo mismo que se había hecho
siempre. Y en vez de borrar las salpicaduras de la sangre
de Azueta, que lleva incrustadas sobre su rostro, lo que
en realidad hizo fue aplacar la cólera de Mr. Wilson con
la libertad de sus conciudadanos.
Lo doloroso es que en estas farsas, no juega únicamente el prestigio de Carranza sino también el de la
Patria.
0

�DESDE JAUJA

La Campana del Convento

EL ARTICULO 33

Para REVISTA MEXICANA
l.

fiduciario de curso legal obligatorio. Visto así de pronto,
parece un contrasentido que habiendo plétora de moneda,
Mi estimado amigo:
tengan tan alto precio los víveres; pero el hecho existe
No creo que haya inconveniente en llamar "artícu- para demostrarnos que en este encantado país de las relos" a estas epístolas, porque aquel vocablo sirve para de- construcciones democráticas, pasan las cosas al revés de
signar los frutos mentales que pasan a nutrir columnas de lo que fijan las reglas establecidas en tiempos y lugares
periódico. La palabra "artículo" disfruta de un privilegio donde impera la moralidad.
Los enemigos de· la causa no cesan de propalar esmúltiple: artículos hay en las lenguas, en los códigos, en
los decretos y hasta en los que traduciríamos democrá- pecies subversivas a este respecto, tales como que la miticamente por "Historia de la grosería." "Grocerie Store" seria nos devora y el hambre acabará por entregarnos en
manos de la Parca encanijados y macilentos; pero estos
que dicen allá.
Fundándome en ello y dado su orden numérico, no son sino desahogos de la reacción vencida y a,niquilada. ¿ Tú imaginas que pueden sobrevenir semejantes ca.no me estará vedado decir que este es mi artículo 33.
Si en nuestra ya desencuadernada Carta Magna el
lamidades en un país donde precisamente por la supera33 sirve para expulsar personas, el 33 de mis Cartas no ·uundancia de dinero, nos permitimos el lujo de pagar diez
expulsa sino ideas, bien que frívolas y estériles, puesto pesos por una limonada, cuarenta pesos por un almud de
que "no van a ninguna parte," a la inversa de los indi- maíz y veinte pesos por un kilo de carne?
viduos, que algún camino han de tomar cuando los exHe aquí. amigo mío. los frutos de la revolución; y
pulsan.
si tales son los frutos, nada tengo que decirte de las. fruYo bien querría evitar lo estéril y frívolo de mis tas. ¿Se te antoja una sandía? Sesenta pesos. ¿Un pláideas; pero ni está en mi mano remediarlo, ni temo caer tano? Dos pesos. ¿Una naranja? Cinco pesos. Un meen delito de reacción, que es ahora el más grave. Iguales lón? Cincuenta pesos. ¡ Considera a qué altura han llecaracterísticas muestran los artículos que constituyen cier- gado los melones!
tos decretos, y por eso hay quien los exija substanciosos
Hay la seguridad consoladora de que a medida que
y útiles. Grandes y pequeños damos fácilmente con los transcurra el tiempo, todo lo que nos comamos y bebamos
senderos de la tontería, y si fuésemos a imponer castigo a
irá subiendo de valor, lo cual nos convencerá de que el dilos mentecatos, apenas habría quien se encargara de apli- nero seguirá creciendo en volumen. Y digo comer y be·
carlo, sobre todo en Jauja, donde el imperio de la demober. porque estoy hablando de artículos que van a parar a
cracia permite el auje de los que merecen la pena. Y fílos intestinos. Otro tanto podría decirte de los artículos
jate en que al decir "merecen la pena,'' casi les hago un
destinados a poner el indispensable decoro en nuestras
honor.
personas para no volver a las paradisiacas edades de la
La oportunidad es propicia para tratar del 33 no hoja de parra; porque la parra es hoy algo simbólico, si
sólo porque a estas líneas corresponde esta cifra en su atendemos a la especial producción de la tierra en que tuorden numérico, sino por~ue nunca con más frecuencia
vo cuna gloriosa el Patriarca de la barba apostólica; y no
que hoy se ha lanzado fuera del país a los extranjeros.
sería difícil la expedición de un decreto imponiendo el uso
Según se sabe, no cualquier individuo con mando
de la hoja.
puede arrojar de Jauja a los exti;años; pero actualmente se
Si en tiempos de la execrable bastaban diez pesos
otorgan facultades extraordinarias a los que asumen autopara no ir por las calles descalzo y con la cabellera al aire,
ridad, aunque esta sea de poca monta, y así ha marchado y el duplo de ello para un trajecito decente y de mediano
en éxodo sombrío, camino de otros países, multitud de
corte, prueba era de los escollos con que tropezábamos en
caballeros con la tacha de perniciosos, siendo más inofenla adquisición de numerario. ¡Qué diferencia hoy día!
0sivos que una codorniz en salsa.
Cientos de pesos un par de zapatos; otros cientos de pesos
No sé qué fatalismo pesa sobre el número tres. Se un sombrero, y otros cientos de cientos para no salir a
ha comprobado después de menuda, investigaciones, que la calle hechos unos auténticos Adanes y Evas ! ¡ Y con
en muchos episodios conocidos. el tres ha jugado un paeste despilfarro de monedas, todavía vociferan las lenguas
pel funesto. Pero circunscribiéndonos a los tiempos acreaccionarias!
tuales y a los inhollados límites de Jauja, tenemos en funMovido a lástima te preguntarás qué hace entonces
ciones activísimas el 33 constitucional y el 30-30 preconsel pobrería ante esta exorbitancia de precios para la matitucional,
nutención y la indumentaria. P ero es que no te fijas en
que los del proletariado han tenido un suculento hartazgo
sin contar, por ser cosa ya contada
de democracia. Eso les trajo la salvadora, y con eso los
como nuestro simbólico trofeo,
tienes que revientan de satisfechos. hasta el punto de que
con la hidra tri céfala fo r mada
a muchos les ha repug nado el potaje, y de buena gana lo
por Venus, E miliano y Dorotco.
cambiarían por una olla de.. caldo, aunque no fuera tan gordo como el que nos han venido haciendo los renovadores.
De los artículos r:1 ta '0g-a rl os C!ltre los rnmestibles,
Perdóname si con pretexto de mi 33, he sacado a
1
tampoco sería inoportuno hab!artc p0:-cp r en Jauja es maplaza
más
artículos que el decreto sobre el divorcio, y reteria que da pasto continuo a las conversaciones familiacibe
un
fraternal
abrazo d~ tu siempre afectísimo amigo,
res y amistosas. Todos traemos en la lengua, no precisamente los alimentos (¡esto fuera una ganga!) sino su
SILVERIO.
desconcertante carestía, a causa de la abundancia de papel
A 25 de Junio de 1916.

En expresiva voz, con tu tañido,
Vibrando lentamente,
Cuando en la obscuridad vaga mi mente
Por lo desconocido,
Me hablas, santa campana,
A la puesta del sol y en la mañana,
¿Qué me traes en tus notas, dulce amiga?
Te pregunto al oírte en la alborada:
¿Qué tus notas son nada?
Qué no hay una que diga
Que se van los dolores,
Que están para nnir tiempos mejores? .....

II.

...

¡ Tan l ¡tan! ¡ tan I cien veces,
Y la pena vi en creces,
Y no hay alientos ya; no hay energías:
Parece que las crueles nostalgías
Hieren más y más mi alma
Y que se va la calma
Para no volver más a el alma mía ..... .
Y se viene la noche,
Y se va la alborada;
Y tus notas que tienen alegría,
Para mí son llamadas
A apurar más y más melancolía ....... .

III.

__...,

Tú que estás destinada
A llevar a las almas hasta el cielo,
Traeme de allá el consuelo,
Traeme de allí la fuerza y el aliento;
Porque morir me siento,
Cuando tu voz bendita
A todos a la lucha nos invita;
Pero en mi abatimiento,
Arrancas de mi pecho un cruel lamento ..•••• .,.
IV.
¡Tan! ¡tan! ¡tan! más veces,
Y de nuevo estremeces
Todo mi sér, perdido
En el piélago inmenso de la pena
¡ Hasta cuando habré sido
Atado del dolor, con la cadena?

v.
Misteriosa campana,
¡ Que puedes alegrar los corazones,
Y con la misma nota
Acíbar derramar gota tras gota,
Dime: ¿cuándo de hosana
Serán para mi patria tus canciones?
¿Cuándo los mexicanos,
Unidos como hermanos,
Volveremos a oír tu voz bendita
Que a amarnos y a ser grandes nos invita ...... ?

VI.
¡Tan! ¡tan! ¡tan! campana
Hoy te he oído más triste-Esta mañana,
Al despuntar el día,
Sin fuerza, sin aliento me sentía,
Y en el bosque, paloma plañidera,
Cuando tu eco perdido en lontananza,
Llevóse mi esperanza,
Se hizo mi compañera,
Remedando la queja
Que exhalo siempre que de mí se aleja
La dicha ambicionada,
Que en el mundo no está más que pintada.

VII
¡ Tan! ¡ tan! ¡ tan! mil veces
Y otros mil me estremeces ..... .
Pero quiero seguir a tu llamada,
Que espero me señale la morada
Donde hallaré alimento
Que me dé nuevo aliento,
Que me vuelva a la vida
Mientras vuelvo a mi patria tan querida ....

VIII.
Allí no escucharé ya tu tañido,
Allí no formarás con mi gemido
Arpegio gemebundo,
Que revela dolor cruel y profundo ..... .
Pero ¿me habré aliviado?
¿Me espera acaso allí, dicha completa?
¡ Cuánto me habré engañado
Si llego a consentir que la saeta
Del dolor ha concluído
Con sólo haberme ido
A donde están mis lares .......... !
¡No! yo sé que hay azares
Allá donde está.n todos mis amores,
Y que hay pintadas flores,
Y que son abundantes los dolores .....

IX.
Pero allí habré luchado
Cual valiente soldado
Al pie de su amadísima bandera,
Mientras voy a la patria verdadera.

X.
¡ Tan! ¡ tan! ¡ tan! campana
Hoy te he oído más triste-Esta mañan.,.
Al despuntar el día,
Sin fuerza y sin aliento me sentía;
Y al decirte mi adiós, vino a mis ojos,
De lágrimas un mar; y vi, de abrojos,
Nueva senda sembrada ........... .
¡Voy allá! ...... ¿Oiré más tu campanada?
Ignacio VALDESPINO.
San Antonio, Tex., Junio 17 de 1916.

&gt;

&lt;

�TOPICOS DEL DIA

Toda la prensa de :México y también la extranjera
que se halla influenciada por los agentes del Primer Jefe,
han proclamado con una insistencia inaudita, desde el principio de las actuales dificultades, que éstas han sobrevenido a consecuencia de las incursiones llevadas a cabo en
territorio americano.
Y con la misma insistencia lanzan sobre los refugiados la responsabilidad del conflicto creado entre México
y los Estados Unidos, acusándonos en tono épico, de ser
los autores de lo que llaman un crimen de lesa patria, una
infamia, una traición.
La contestación del Presidente Wilson ha hecho declaraciones trascendentales y definitivas: ha afirmado de
una vez para siempre que los responsables de esas incursiones han sido, directa o indirectamente los hombres de
Carranza. Unas veces, como en la de Calumbus, porque '
no la impidieron pudiendo hacerlo, y no persiguieron a
los autores siendo su deber. Otras, como en las de Browns.
ville, las de Glen Springs y demás registradas hasta la fecha porque se han llevado a cabo con elementos carrancistas, bajo el amparo y ayuda directa del Gobierno de
Carranza.
Ante la acusación lanzada a los refugiados y la recriminación de proteger las actividades de éstos, ha contestado la Casa Blanca que el Gobierno de facto es el que
ha tenido el apoyo y la ayuda incondicional del de los
Estados Unidos y que éstos han perseguido y llevado an- .
te los tribunales a los enemigos del Constitucionalismo,
citando el caso de Huerta y otros muchos.
Si, como afirman los carrancistas, los autores de las
incursiones son traidores, la nota del Presidente \Vilson
define las responsabilidades y señala con pruebas evidentes a los responsables del conflicto. Conocida la verdad
¿ Qué es el carrancismo?
Por eso la contestación del Presidente Wilson ha
sido cuidadosamente suprimida en toda la prensa del Primer Jefe.

** *

Ante los concurrentes a una manifestación organizada por los carrancistas en la ciudad de México, el señor Secretario de la Guerra, don Alvaro Obregón, declaró que había aceptado el mando de las fuerzas que irían
al No rte. "No necesitamos armas,'' dijo: "Para colgar
curas, reaccionarios y traidores, no se necesita de armas."
El señor Secretario de la Guerra, en su desarrollo
de las maquinaciones carrancistas, se olvidó de que para
hacer su entrada triunfal en México, fue necesario que cayera Veracruz, y ahora, como ayer, olvidó que les toca hacer el papel de defensores del nacionalismo, comprometido por las incursiones de Texas, y como mientras haya
refugiados habrá quien les recuerde el 21 de abril, pensó
en venir a acabar con los emigrados para borrar la memoria de aquella fecha.

***

Cuando los marinos desembarcaron en el puerto de,
Veracruz, ni Venustiano Carranza, ni Alvaro Obregón, ni
ninguno de los exaltados patriotas carrancístas se dirigió
a la frontera de los Estados Unidos: entonces avanzaron
con su General en Jefe, Francisco Villa, a combatir al
General Huerta, desprovisto de armas por la captura del
Ipiranga. Una vez triunfantes. gracias a la ayuda prestada, celebraron aquellas fiestas memorables en que fue
vitoreado el Presidente Wilson.
De la misma manera, después de haber dejado que
Villa se acercara libremente a la frontera, y cuando despues de su incursión, se anunció el paso de las primeras

tropas americanas, acudimos a ponernos a las órdenes del
Gobierno de facto.
Don Venus que nada hizo para impedir la entrada
de los que venían a combatir a su enemigo; una vez que
las fuerzas de éste quedaron dispersadas comenzó a gestionar la salida de los que ya le habían quitado una buena
carga. Y para ser enteramente nacionalistas y patriotas,
enviaron otra incursión mientras tenían lugar las pláticas
de Obregón, para poder presentarse ante el pueblo como defensores de la independencia comprometida por los
reaccionarios.

Tenemos el gusto de comunicar a
nuestros lectores que el doctor don
Fernando López solicitó permiso para ejercer la profesión de MédicoCirujano, en esta ciudad, y que le fue
concedido sin necesidad de sujetarlo
a un previo examen.

***

El doctor López ocupó en nuestra
Patria, puestos eminentísimos y además asistió a varios Congresos científicos, en representación de México.
Es un oculista de reputación mundial,
Y su sabiduría es tan grande como su
modestia.
En México fue durante muchos
años, Director del Hospital ~f ilitar
y reorganizó el Servicio Médico del
Ejército Mexicano. Cuando la mayor parte de los Hospitales civiles se
fundi~ron para formar el Hospital
General, el doctor Lópe-.z fue nombrado Director de la nueva Institución,
la cual fue organizada bajo sus órdenes. También fue Presidente de la
Cruz Roja Mexicana y tuvo mucho
que ver en el nacimiento de esta institución benéfica. El doctor López
fue además por muchos años Profesor de la Escuela Nacional de l\Iedicina, Individuo de número de la Academia Nacional de Medicina y Presidente de la Sociedad Oftalmológica

Un amigo nuestro nos decía: "Todo el secreto está
en que Carranza ha querido hacer aparecer que existe un
conflicto, y que ha sido provocado por la ambición de los
refugiados: De esa manera, al dirigirse a.los Estados Unidos, asume el papel de defensor de la soberanía, compro:
metida por sus enemigos políticos; sanciona su estan~
cia en el poder por su actitud y despierta la venganza popular sobre los que quiere ver desfruídos. Se consolidaba
él y nos manchaba de traición. El peligro ihternacional
se alejaba y toda su prensa. como el día en que atravesaron las fuerzas del General Pershing, cantaría el triunfo
del nuevo salvador de la patria. Pero el juego ha resultado demasiado peligroso y la contestación de Mr. Wilson
vino a echar abajo la trama, sin más estorbo que el que
presenta la dificultad de que los términos sean conocidos
por la mayoría de la población. Y recordaba al Mefistófeles de Goethe, que interrogado sobre quién era, contestó: "Soy aquel que tratando de hacer el mal, sólo consigo
hacer el bien."
Sólo falta que para que el bien sea completo, el conflicto desaparezca y se conozcan los hechos.

***

El "Cónsul Constitucionalista" en San Antonio, denunció a las autoridades federales americanas un artículo
en que se comentaba el manifiesto en que Beltrán-éste
es el cónsul-corre las órdenes dadas por el General Funston. La delación hecha por Beltrán acusaba a "Revista
Mexicana" de hacer labor subversiva, escandalosa.
El Director de "Revista Mexicana" fue conducido a
la oficina del Jefe de Investigaciones del Departamento de
Justicia. quien, después de haber hecho que fuera traducido el párrafo delatado, pidió una disculpa y dijo que no
encontraba nada contrario a la ley.
Tiene razón Beltrán y tienen razón sus compañeros: una cosa es publicar las notas de Carranza en los periódicos que él paga y otra dejar de servir de espías y de
delatores.

** *

Uno de los puntos fundamentales sometidos a discusión en estos momentos, es el de la responsabilidad de
los acontecimientos de Carrizal.
El Gobierno de Washington se queja de que no fueron comunicadas a la cancillería americana las órdenes dadas al General Jacinto Treviño, para impedir el avance en
determinadas direcciones, de las fuerzas del General Pershing.
Sobre este punto especial es de recordarse que la
cancillería americana estableció precedente cuando la ocupación de. Veracruz, pues ni el entonces Secretario de Estado, Mr. Bryan, ni el Almirante Badger comunicaron en
aquella ocasión a la cancillería mexicana las órdenes recibidas; de modo que. a falta de reglas fijas el precedente
es la mejor de ellas y en este caso la regla fue establecida
por la Diplomacia de los Estados Unidos.

•

•

SEÑOR DOCTOR FERNANDO LOPEZ.
ciprocidad.
Nosotro~ nos alegramos del triunfo de los doctores López y Tamez, y
y lo participamos a nuestros lectores
con orgullo. pues demuestra, que aún
en estos pavorosos momentos hay
gentes que levantan el nombre de
México.
Acabábamos de recibir la grata noticia anterior, cuando fuimos informados de que el doctor don Aniceto Or-

de México.
El "Board of Medicine" de San Antonio se hizo, por consiguiente un honor, al no exigir un examen a quién
por sus antecedentes denunciaba méritos extraordinarios.
También solicitó permiso de ejercer _la profesión de Médico en Estados Unidos el doctor Andrés Tamez,
médico prominente de Monterrey,
muy hábil como cirujano, y de gran · tega, facultativo distinguido de la ciuprestigio en toda la fron~era.

Tam-

bién ocupó un sitió de honor en la
fundación de la Cruz Roja Mexicana
y fue Director del Hospital que esta
Asociación benefactora estableció en
la ciudad de Monterrey.
El ''Board of Medicine" que lo había sujetado a un examen, decidió a
última hora libertarlo de esta prueba,
y entregarle el permiso por mera re-

dad de México, especialmente como
médico de los niños, ramo en el que

ha adquirido grande y merecida fama,
obtuvo licencia para ejercer su profesión, con la misma franquicia de no
sustentar examen, por su reconocida
capacidad.
En la adopción de fas resoluciones•
tomadas con nuestros compatriotas,
tuvieron gran influencia por su compañerismo, los señores , doctores David Cerna, Salomé Garza Aldape y
Félix Garza Góngora.
Felicitamos a todos por este .bello
ejemplo de solidaridad que los honra grandemente.

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�EL IDIOTA

Niña Irma Gutiérrez Longoria,
actualmente en Río Grande Cíty, Texas.

Kube el Pechador
Kuge ha muerto.-¡ Qué en paz descanse t-¡ Era un
extraño caballero!
Me parece verlo todavía con su sobretodo gastado,
casi correcto sin embargo, sus botines algo torcidos-no
mucho,-su sombrero apenas desteñido y la barba un tan- ·
to ºcrecida.
Aun ahora su recuerdo me turba. Cuando lo evoco,
no me animo a darme vuelta por temor de verlo aparecer.
¡ Fantasma viviente, si le diera el capricho de volv_er! i Si
mi vista fuera a encontrarse de nuevo con sus OJOS azules tan dulces, tan pálidos, tan inquietantes sin embargo!
Era de esos seres que uno no ve llegar. Cuando
se le apercibía, ya era demasiado tarde para evitarlo. ,I~deciso como la niebla, misterioso como una carta anomma no iba, no venía: se aparecía. A la hora del vermouth
rec~rría los bulevares, y aunque parecía entregado a ~erias reflexiones, ninguna cara amiga escapaba a sus o¡os
de porcelana. A veces hacía un signo discreto a uno de
nosotros. Rara vez se sentaba. Un minuto, una palabra,
¡nada más que una palabra! No tenía que decir nada
más que una palabra. Cuando se le acercaba el que
había llamado, lo acogía amigablemente.
Después del "cómo te va," su sonrisa se borra~a,
y poco a poco su espalda se encorvaba. y en su frente inquieta parecía leerse la palabra "confidencial" en caracteres jeroglíficos.
Hablaba de asuntos vagos y lejanos, de citas ilusorias, de cosas inciertas, de proyectos futuros, pero que seguramente iban a tener resultado, a menos que .... . De
repente se callaba. Con mucho trabajo una idea se abrí.a
paso a través de sus muchas preocupaciones, y como obligado la exponía, y siempre la decía así:
-A propósito, mi viejo: ¿no.podrías prestarme un
peso?
¡ Kube había recibido del cielo la misión de pechar!
Obedecía a su destino representando sin murmurar

su papel de "ahoga fiestas." Honesto y resignado "pechaba." Pechaba infatigablemente. Jamás-debo decirlo a
su honor-pasaba de un peso. Cuando por casualidad necesitaba algo más, lo pedía con el desinterés que caracteriza a los probos. Una noche que yo le acababa de dar
el óbolo en cuestión, me sorprendió verlo agitarse casi
alegre. Le pregunté el motivo de su alegría:
-Esta semana-me respondió,-he sacado lo bastante para poder pagar todas mis deudas. Al fin estoy libre de una gran preocupación.
¡ Esta era, señores, la ingenuidad del caballero que
acababa de morir!

................................

Espero que ahora esté a la derecha del Padre Celestial, porque murió santamente, se puede decir. Aunque
no tenía ningún crimen de que arrepentirse, mandó llamar
un padre para que lo asistiera en su última hora.
Después de recibir la absolución, se quedó nervioso
e inquieto, en vez de esperar pacientemente la hora suprema.
....:....¿ Qué tiene usted, hijo mío ?-le preguntó el padre.
Padre-contestó Kube:-no estoy tranquilo. Temo que Dios no me quiera recibir .... Es cierto que yo
nunca he hecho mal a nadie, pero ¿a quién he hecho bien?
He cruzado mi vida como un inútil, y tengo muy pocas cosas para hacerme valer y atraerme las gracias del Todopoderoso ..... ¡Ah! si tuviera aunque fuera ..... .
-¿ Qué?-dijo el padre.
Con un último esfuerzo, Kube, entonces, se enderezó en la cama, y misteriosamente se inclinó hacia él, Y,
después de haberse asegurado qúe nadie lo podía oir, le
dijo:
-¿No podría usted, padre, prestarme cien días de
indulgencia?

JORGE AURIOL.

\

-

-Que me traigan a ese hombre-dijo el rey de
Prusia.
Y el idiota entró.
Hubo un silencio. Los ojos del rey escrutaban, registraban al prisionero. Detrás de éste, dos soldados se
mantenían rígidos y mudos, escuchando el tic-tac apresurado y corto de un reloj.
-¡Ah!-dijo el rey, y sus miradas se clavaron en la
cabeza del espía.
Era una cosa redonda. repugnante, erizada, de cabellos húmedos .... y con dos aberturas adelante, dos globos opacos, hundidos, que a los soldados les daba ganas
de vaciar, picándolos con una aguja. No era una cabeza
humana: era un pelotón de inmundicias que se movía.
-Y vosotros decís que este hombre ..... .
-X o es idiota, Sire, como pretende hacerlo creer.
Vuestra 11ajestad puede interrogarlo .....
-¿Entonces eres tú el que te escapaste de entre las
manos de mis granaderos? Tú el que tenías instrucciones
para M. Chevert. ....
Extendió la mano, tomó un papel y se lo mostró.
El hombre miraba al suelo.
-Sí-dijo el general-quiere hacerse pasar por sordo mudo. Es un hombre hábil.
-Más aún-dijo el rey.-Tengo una carta que me
prueba tu misión. No finjas más. ¡Habla!
El hombr~ no se movió.
Un viejo de cabello muy blanco se acercó al idiota
y le dijo, mirándolo profundamente.
·
-Os reconozco, señor marqués.
El idiota movió la cabeza y un poco de saliva empezó a caerle de la boca, en largo hilillo.
Volvió a oírse el reloj que contaba los segundos ...
Tic .... tac .... tic .... tac ....
El rey dijo:
-"Usted" iba a prevenir a M. de Chevert que enviara a Achem un cuerpo formado de regimientos de Navarra, Auvernia y cuarenta compañías de granaderos.
El idiota se lanzó a patadas contra una mosca. Sus
zapatos resonaron en el pavimento.
- ...... y dos brigadas de caballería para marchar
contra Harbelstadt. ¿No es eso, "señor ?"
El viejo volvió a decir:
-Estoy cierto, Sire, que este hombre es el marqués
Antonio de Kervescop de Coadilo, una dura cabeza bretona. Tiene dos bravos hermanos con Chevert. El 19
tenía su barba; hoy se la ha afeitado: he ahí todo el
cambio.
Volvióse hacia el idiota.
-¡Eh! os reconozco . ... Sois un aristócrata y dobéis
tener los dientes cuidados. Abrid la boca.
El hombre no entendió. Se llamó al granadero prusiano de guardia. Se aproximó al imbécil, le abrió la boca a
viva fuerza , torciéndole el pescuezo. Los dientes aparecían quebrados, horribles.
El infeliz avanzó un paso y tomó una silla; pero sin
duda ignorab:i su empleo, porque la derribó por la espalda y se echó encima. Luego, poseído de furia, cerró los
ojos y se arrancó las pestañas.
Esta escena impresionaba a los ayudantes de campo, un poco jóvenes. Palidecieron.
Uno de ellos murmuró:
-Está realmente enfermo.
El idiota balanceaba la cabeza. Hacía gestos y
chasqueaba la lengua.
-No hablará-dijo alguien.
El rey tuvo lástima:

-Xo reconozco en "esto'' ningún signo de aristocracia. Que se lo lleven ....
Los jóvenes oficiales asentían con viveza.
El viejo oso inclinaba la cabeza y se mordía las
'
uíías.
Gruííía siempre:
-Es fuerte .... es fuerte ....
De pronto, cogió una pistola y acercándosele por
detrás. en puntillas, se la descargó al oído .... Nada, ni el
hilo de baba se le movió al idiota.
El rey se echo a reir:
-Y bien, ¿ estáis convencido esta vez?
El viejo se enfureció, se puso verde como su uniforme. Nuevo periodo de silencio.
-Veo que no llegamos a nada-dijo el rey fatigado.- ¿Quién lo tomó?
-Los húsares , Sire.
-Peor para ellos. Ved esa cabeza: no hay nada
adentro. Apenas tiene vida ..... .
El viejo, porfiado como un burro, insistió aún:
-¡Sire, se os engaí1a! Os conjuro a que esperéis
un momento ... Este hombre es un comediante, un cómico
admirable .... .
-Porque sois admirable, señor,-le dijo al idiota,
mirándolo tan de cerca que los demás vieron la cara de
un viejo terrible llenar las pupilas del prisionero.
Pero nada.
El viejo pateó de rabia.
-Primera vez que me vencen-exclamó.
-Seguidme-dijo el rey.
Y salieron.
Sire-insistió el viejo oso por última vez.-Este
hombre era reputado en Versalles como un caballero de
buenas fortunas ..... Ahora bien, tenemos aquí una antigua dama de honor de la reina Lecsynska que se sabe de
memoria todos los rostros franceses ... La he hecho llamar
y si Vuestra Majestad lo tiene a bien, iremos con ella a
presencia del marqués .....
-Que entre.
El idiota babeaba en un rincón.
La dama entró, distinguida y silenciosa.
-Señora, ¿ conocéis a este francés?
La alemana miró al idiota y repuso:
-No, Sire.
El rey miró al viejo. El viejo se mordió los labios
y, tras un segundo de vacilación, agregó:
-Bien. Vamos a salir por aquí y un instante después usted tomará esa puerta.
Y con la mano señalaba la puerta del rincón donde
permanecía el idiota, y luego todos desaparecieron tras
una cortina .
La seííora atravesó vacilante el gran salón. Al Pasar cerca del idiota, resbaló en un charco de agua, dióse
cuenta de la inmundicia, gritó y cayó al suelo. El hombre
se levantó rápido, distinto y dijo con voz clara y suave:
-"Acc'!ptez ce bras, mad ....... •
Y se detuvo.
Separóse la cortina y apareció el rey, pálido, el viejo triunfante ..... luego algunos soldados.
-Lo ha perdido su galantería-dijo alguien.
Oyóse una voz ~otente, la voz del marqués de Kervescop de Coadilo, que gritaba, transfigurado:
-¡ Viva el rey de Francia!
Y luego veinte tiros de fusil.
-Por ahí, por el lado de la cortesía, se les pilla a
todos estos-gruñó el viejo oso.

GEORGES D'ESPARBES.

�Ni M\lerto ni Vivo
Disgustado con su familia el joven Huberto Arriaus,
salió hace pocos días de su casa amenazando con no volver jamás. Huberto es un muchacho de diecisiete años,
buen obrero y excelente trabajador; pero un poquito loco. Si a los diecisiete años no se tiene derecho a ser algo
loco, ¿a qué edad habrá que aguardar?
Pero, en fin, el caso es que Huberto Arriaus desapareció, y por espacio de tres o cuatro días no se supo nada de él. Su pobre madre estaba desesperada, su hermano
Enrique corría París de extremo a extremo buscándole en
vano, y Huberto sin parecer ..... Testarudo y firme, había jurado no volver a su hogar materno, y cumplía la
promesa.
Anteayer la Prensa publicó una noticia que llenó de
consternación a la familia de Arriaus. Los periódicos daban cuenta del suicidio de un joven cuyas señas coincidían
extrañamente con las de Huberto. Las autoridades acababan de retirar del Sena el cadáver de un muchacho horriblemente desfigurado, y no habiendo podido identificarle, condujéronle al Depósito.
Un negro presentimiento se apoderó de la señora
Arriaus, y acompañada de su hijo Enrique, loca de dolor,
presentóse en La Morgue ..... En efecto ..... Todo hacía
creer que el cadáver allí expuesto era de Huberto .... La
misma estatura, idéntica complexión, una pequeña señal en
el vientre, el color de los tirantes ..... No cabía duda ....
¡ Era él! El rostro era una masa deforme; pero, a pesar
de todo, madre e hijo no vacilaron un instante .... Aquel
era su hijo .... Aquel era su hermano .... Era Huberto, el
desventurado Huberto, que, sin recursos y desesperado,
había preferido la muerte a quebrantar el juramento que
hiciera al salir de su casa para no volver ....
Y madre e hijo reclamaron el cadáver, le condujeron a su casa, vistiéronle las mejores ropas y le velaron
con amor.....
Todo estaba dispuesto ayer para el entierro: las
invitaciones repartidas, encargado el servicio fúnebre, la
carroza ·a la puerta, parientes y deudos enlutados .... Suena la hora, los empleados de la funeraria suben a recoger
el féretro .... Gritos, llantos, sollozos desgarradores, despedidas emocionantes .....
Y en aquel instante llaman a la puerta y aparece
H uberto, vivo y sano .... Sí, señores, sí ..... El mismísimo Huberto, que no se había suicidado y regresaba a su
casa arrepentido como el hijo pródigo ...

-Pero, ¿qué porquería de cadáver es éste?-debieron preguntarse entonces las gentes de la casa, mientras la
señora Arriaus, loca de alegría, llenaba de caricias a su
hijo, al que veía resucitar cuando le lloraba ya perdido ....
¡Ah! ¡ Qué egoísta es la alegría I Nadie se acordaba del muerto, y cuando pasados los primeros transportes
de dicha repararon en aquel desconocido difunto, no se
les ocurrió más que .... ¡ devolverle al Depósito 1 No sé si
antes le desnudarían; pero es muy posible!
Y allá fue de nuevo el pobre cadáver a continuar
expuesto unos cuantos días hasta ver si aparece alguien
que le identifique. La tierra, a la que iba a pedir el eterno reposo, después de dejárselo entrever, se burlaba de él
y le rechazaba .... ¡ Qué culpas habrá cometido en vida
para que así le traigan y Je lleven y le hagan desear tanto
el beneficio de la suprema quietud!
En la Morgue no se asombraron de lo ocurrido, y
ahora nos enteramos de que esto suele suceder allí con
mucha frecuencia. Los cadáveres de los suicidas que el
Sena devuelve son montones de carne, a los que no es posible identificar en la mayoría de los casos. Las familias
creen reconocerlos con la mejor buena fe, por un detalle
cualquiera, por una señal, por una cicatriz, por una inicial ..... Pero, a menudo, se llevan chasco-•.... Y no es la
primera vez que se ha presentado un señor de La Morgue
preguntando muy cortésmente a los e*-"1os:
-¿ Tienen ustedes la bondad de'1ecihne en qué cementerio de París me han enterrado 1Utedes?
La familia Arriaus está resplandeciente de dicha;
pero el joven Huberto ha empezado a enterarse de los
contratiempos y molestias que le esperan ahora. Porque
Huberto Arriaus, el ex-suicida, se encuentra en este momento histórico, con que, legalmente, no existe .... la partida de defunción extendida con todas las formalidades
de la ley y firmada por la familia y testigos correspondientes, ha sido archivada en los registros de La Morgue
y en la Alcaldía. El interesado tiene que incoar ahora un
expediente judicial para obtener la anulación de dicho documento oficial, y este es un precedimiento largo y costoso.
Y hasta que lo consiga, el joven H~berto Arriaus
tendrá que resignarse a no existir ..... No está ni muerto
ni vivo ....•

=-4
00
1
1

•

--\

--

JOSE JUAN CADENAS.

++++++++++++++eJ•+++++++++++++++•l•eJ•++++++++++++++++++++++++++++·•+++++++++++++++++++

NUESTRA PORTADA
Con la tricromía que aparece en nuestra portada, queda cumplido el ofrecimiento que hicimos a nuestros favorecedores en nuestro número anterior. No hemos llegado a la perfección que deseamos y que merecen

~~V!L,,l~DJCM&gt;,lt:,J~l,b,'6=1,t:,,•L&gt;JL1"'""'6'6\t,,Jf:OJ6!A
•V,'7t'7tvl.Vtv'ivtv't'vtvfvt&lt;.:::7"'7tv"'-1' v t V ~ ~

nuestros amigos; pero tenemos la satisfacción de haber sido los primeros entre las publicaciones periódicas del

Señorita María Magdalena Garza,

Sur de los Estados Unidos, en obtener para "Revista Mexicana" esta gran mejora, que nos alienta a otras nue-

De Nuevo Lareao, Tamaulipaa.

vas, para corresponder a la creciente aceptación que nos han dispensado nuestros lectores, de quienes tenemos

)v~$t&amp;~~:~~!~~

gratísimas muestras de afecto.
Al proseguir en nuestra labor, nos sostiene esa cooperación, que viene de todos los que sienten amor por
las manifestaciones genuinas del alma mexicana, y lle nos de confianza esperamos el éxito de nuestra campaña
por los verdaderos ideales nacionales, ganando para el esfuerzo colectivo de "Revista Mexicana'' y de sus sostenedores, la estimación de propios y extraños.

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''

ASTARTEIDA ;
Poema lnéc'lito éle Felipe Guerra Castro
VENUS CANORA
Desde la alcoba, al despuntar el día,
Saluda a sus canarios y gorriones
Con las enrevesadas variaciones
En que bulle y gorjea su alegría.
Luego, semipeinada todavía,
Abre a la luz naciente los balcones
Y también la saluda con canciones
Llenas de una inocente picardía.
Y así, siempre canora y siempre pura,
Toda su vida la doncella pasa,
Al amparo celoso del abuelo.
Y es animada flor de donosura,
Voz juvenil de la vetusta casa,
Linfa sonante en que se copia el cielo!
VENUS ALBA

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Beldad ultraterrestre, en que se aduna
La mujer con el ángel y la diosa,
Como al través de bruma misteriosa,
Esplende tu alma con claror de luna;
Alma tranquila y sin doblez alguna,
Que en tus miradas límpidas rebosa;
Alma en que es la inocencia luz radiosa;
Alma en que es el amor niño en la cuna.
Te he visto en la terraza, y aun te veo,
Cuando cierro los ojos, y aun te miro,
En horas de callado fantaseo ;
Y en derredor de tu recuerdo giro,
Y en platónico ~ulto me recreo,
Y a que me inunde tu esplendor aspiro.

I

VENUS NEGRA
Mediodía. La atmósfera pesada
Sobre el inmenso algodonar gravita,
Y, entre el verdor, blanquea una casita,
Por el fuego del trópico bañada.
En ella, entre vellones recostada,
Duerme la esclava, que acudió a la cita
Del "patrón:" se dijera una Afrodita,
En ébano finísimo tallada.
Mágica desnudez, toda negrura
Y toda claridad, por la pureza
De sus líneas parece que fulgura.
Oye ruído de pasos; se espereza;
Y abre el "patrón" la puerta; y se apresura
A rendirle, en tributo, su belleza!

VENUS :MORBOSA

VENUS PUDICA

Blanquísima visión! Por un instante,
Pasar la miro magestuosamente,
A la luz meridiana, que en su frente
• Se refleja con brillo deslumbrante.
La avenida atraviesa, con sonante
Taconear, de ritmo en que se siente
La vibración de una alma incandescente,
En un cuerpo de virgen rebosante.
Gracias doy a la suerte, que de albura
Supo inundar mi mente y mi retina,
Suscitando ante mí visión tan pura.
Y pienso en un albor de muselina,
Menos limpia y lilial que la hermosura
Que al través de su trama se adivina l

El baño ha concluído. La doncella,
Saltando temblorosa de la tina,
En la penumbra matinal descuella,
Llenándola de luz alabastrina.
Escultura ide~l, palpita en ella
Un esplendor celeste que fascina:
Diríase que el alma de una estrella
En el cuerpo infiltróse de una ondina.
Ante la limpia luna del espejo,
No se atreve a mirarse. De improviso,
Frunce, en vago mohín, el entrecejo.
Siente mis ojos; y, en el campo liso
Del cristal, insinúase en reflejo
Una Eva que abandona el Paraíso.

VENUS NUTRIX

VENUS HEBRAICA

Al compás de una vieja tonadilla,
La madre adolescen.te arrulla al niño,
Y entre las gasas muestra del corpiño
El seno lácteo, en que la albura brilla.
Se agranda su estatura de chiquilla,
Por la virtud del maternal cariño,
y hay mucho, en el misterio de su guiño,
De la bella "Madona de la Silla."
Y, en tanto que el rollizo pequeñuelo
La savia de la vida saborea,
Urde la madre, con febril anhelo,
La trama de la dicha que desea
Para el chiquillo, y en lo azul del cielo,
Del Destino la incógnita sondea!

VENUS URANIA

•

En las esmeraldas &lt;le tus ojos tienes
Brillo de esperanza, fuego de ternura,
Como que se cifran todos los edenes
En tus verdes ojos de mirada pura.
No con las pestañas su ímpetu refrenes,
Impetu que, hiriendo, embalsama ~1 cura,
Ni le opongas diques al raudal de bienes
Que en tus ojos claros límpido fulgura.
Pródigos en lumbre, pero no en desvíos,
Luzcan sus orientes tus divinos ojos,
Ojos de judía, pero no judíos!
No a quienes los miran nieguen la mirada, ,
Mientras, atraída por tus labios rojos, ·.
Bulle de los besos la sutil bandada!

~~~W,K-+*f,¡;*~!*l(+~!*K+*+*+&gt;:~m+;K+)*+~*'~*i~~~+)~t~l~t)IE+)K+~*~'

~/
I
I

I

'

Modelo de elegancia femenina
Y de soltura varonil, pasea
Por las obscuras calles de la aldea
Su andrógina beldad la Mesalina.
Detiénese de pronto; el busto inclina,
Y, a la luz de un farol que parpadea,
Pínchase el muslo, en que la carne albea,
Y en la carne penetra la morfina.
Y al punto sigue, retadora y fuerte;
Y sueña con mil brazos que se anudan
A su cintura, en apretón estrecho;·
Y, en su visión fantástica, no adviertf'
Que a su lado, en la sombra, la desnudar.
Dos pupilas que estaban en acecho.

, VENUS ANADIOMENA
Bajo el azul del ignífero cielo,
Sobr~ el azul de la quieta bahía,
Es un alción que se ensaya en el vuelo
Mi fantasía.
Flota sin rumbo, y a su ávido anhelo
Franca se ofrece la gloria del día
Sobre los mares, y rómpese el velo
Que los cubría.
Vuela con alas de luz, y, de pronto,
Entre oleajes de místico ponto,
Noble y serena,
Ante los ojos de mi alma fulgura
T,a maravilla de amor y hermosura,
De Anadiomena !
VENUS YACENTE
Flor de muerte y de luz, en el sombrío
Anfiteatro duerme su hermosura
Sobre lecho de mármol que fulgura,
Ni tan albo como ella, ni tan frío.
Amó mucho; sufrió; y, ante el desvío
Del fantasma sutil de la Ventura,
Su ansia de dicha se trocó en locura,
Y estrellóse su ensueño en el vacío.
De asfixia el alma, dolorosamente
Sintió morir, y la suprema calma
Del suicida adquirió súbitamente.
Y sin cruz, y sin Gólgota. ~,. sin palma
De martirio, inclinó la blanca frente,
Con la asfixia en el cuerpo y en el alma.

�4•+++ 4 ++++lif ti l+H•t+I t fotttl t tHl 14 t++++tt•++l++l l++.+ t+tt++++tHI H I lttl 111

: el primero
En esta plana se ven cuatro interesantes
ento deemrepresenta un batallón de tropas australianas en
undo exhibe
barcarse para ir a tomar participio en la guerra;
bardeada; el
las ruínas de una fortaleza después de haber sH
mbarcadas en
tercero muestra varias cajas de aere0planos al s
Grecia para servir en la campafia de oriente; y arto grabado
es una vifieta del inmortal Julio Ruelas, publi~ad algunos af'í.os
en ' 'Revista Moderna'' y que pinta el final de la nza: un cadáver devorado por un perro.

/

/

t

�Las Virtudes Guerreras

La Sombra del Amor

Por Emilio Ollivier
glo de Pericles; las de Roma y de Florencia, los siglos de
De Maistre cree divina la guerra; Proudhon dice
que es "la expresión más incorruptible de nuestra concien- Augusto y de León X. Dante no habría escrito la Divina
cia; el acto que, en definitiva y a pesar de la influencia im- Comedia en medio del muelle epicureísmo de los Médicis,
pura que con él se mezcla, nos honra más ante la creación ni Miguel Angel habría pintado la Capilla Sixtina en los
días de quietud de Benedicto XIV; Montaigne compuso su
y ante el Eterno." De todas las fatalidades contra las que
obra
maestra enmedio de los furores de la guerra civil;
se debate la humanidad quejosa, la guerra no es la más
temible, y sus males no carecen de amplias compensa- el siglo de Luis XIV se vió lleno por la gloria de las letras, lo mismo que por "el noble tumulto de las batallas."
ciones. Como los exploradores que introducen la luz y
el aire en los bosques vírgenes derribando con sus hachas Bossuet y Moliére son inseparables de Turena y de Condé,
a los árboles, los grandes capitanes, héroes privilegiados y la incomparable explosión literaria, artística, histórica y
científica del siglo XIX se ha debido a los hijos concebide la Historia; abren por medio de las armas, el camino a
dos durante la epopeya grandiosa de la Revolución y del
la civilización, disciplinan a los pueblos inferiores y barren
Imperio.
a los pueblos podridos. Donde no se teme la guerra, se
Podréis acostubraros a las humillaciones, a los deforman en las almas una virilidad, un atrevimiento y un
soplo fecundador de sublimes inspiraciones; el genio se de- safíos, a los ultrajes, y, cuando se os haya abofeteado una
mejilla, limpiarla y ofrecer la otra; por evitar la muerte en
senvuelve al ruído de las armas más todavía que al de los
el
campo de batalla, ¿escaparéis también la del lecho de
cohetes o al de las máquinas. Los hombres, habituados
a colocar por encima de todos sus pensamientos la idea agonía? A la puerta de nuestras ciudades hay campos de carnicería llamados cementerios, sobre los cuales caen más
de sacrificio, de holocausto voluntario, sobrepasan, aun
combatientes que en la guerra más mortífera. ¿Sabéis, ¡ oh
para las artes, el comercio y la industria, a aquellos que
pobres madres que palidecéis ante el pensamiento de la
se absorben en las abyecciones quejumbrosas.
"El reposo engendra a la cobardía. Los sentimien- guerra! cuántos de vuestros hijos son arrebatados por la
tos' generosos nacen del peligro que se ha afrontado, y cuan- tisis sólo en Europa? Un millón por año, sin hablar de
do no se ha tenido que defender a la patria, las ideas de otras enfermedades implacables, cuyo sólo nombre atehonor degeneran; igualmente degenera una nación y se rroriza a vuestro amor. Y no creáis que la muerte de la
guerra sea la única que prefiere a los bellos y los jóvenes,
convierte en raza innoble, incapaz de la generosidad, de
pues la de la paz no les es más clemente. Ella tambiénla resistencia y de la energía del sacrificio."
"Más vale atreverse a grandes empresas, obtener ¡ cuántos de entre nosotros lo hemos experimentado!gloriosos triunfos, auque vayan mezclados con derrotas, se complace en romper sobre su tallo de primavera a las
en lugar de seguir los principios de esos pobres espíritus flores jóvenes y sonrientes que están en vísperas de abrirse.
¿Adonde huir de la muerte? ¿Acaso no extiende
que ni gozan ni sufren demasiado, porque viven en el gris
crepúsculo donde no se conoce ni la victoria ni la de- por doquiera y sobre todos su feroz mano? todas las vidas se sostienen sólo por la inmolación de otras vidas.
rrota."
Devoramos en espera de ser a nuestra vez devorados.
Todo pueblo que, carente de la noción del sacrificio,
¡Pobres
hombres! No somos otra cosa sino efímeras hono prefiere la gloria de morir bien a la vergüenza de vivir mal, está condenado a la conquista. Se debe conside- jas que nos vemos reemplazadas tan pronto como nos herar como ya muerta a una nación por encima de la cual mos secado en una rama, que ve con indiferencia sucederflota un grito sórdido como el del ateniense de Aristófa- se las unas a las otras hasta que, a su vez, se seca ella
también. ¿ Por qué? ¿Por qué? Sabremos ese por qué
nes:
cuando
desde lo alto de una de esas estrellas cuyos rayos
"Bebamos y alegrémonos; nada hay más amable
que el vientre; el vientre es tu padre y tu madre. Las vir- tardan ahora mil años en llegarnos, apercibamos, con ojos
tudes, las embajadas y los mandos, son vanagloria y va- de una penetración muy desarrollada, a lo lejos y en el
inmenso espacio, como un punto apenas visible, el minúscunos ruídos del país de los sueños.''
De igual manera carece de grandeza todo hombre lo globo obscuro, el sol apagado del que ahora tenemos
de Estado que no coloca a la guerra entre sus numerosos la pretensión de hacer el centro del Universo. Hasta entonces sometámonos a las leyes contra las cuales en vano
medios diplomáticos, y que, a los lacrimosos, no sabe
habríamos de revelarnos, y, puesto que la guerra es una
contestarles con orgullo:
"Sí, amo la paz; pero detesto más todavía la afren- de esas leyes, no la maldigamos. Aceptémosla como la
forma noble de morir, como la que conduce con mayor seta y la vergüenza."
guridad al renacimiento ascendente de lo mejor. No busLa guerra es divina en el sentido de que es una de
quemos,
sin embargo, la embriaguez de sus grandezas:
las leyes indestructibles de la especie humana. Más o
menos, de una manera o de otra, los hombres se han ba- están demasiado mezcladas con calamidades y con lágritido y se batirán siempre. tanto en lo físico como en lo mas; empleemos, por el contrario, todo nuestro vigor Y
moral, según el filósofo del Pórtico: Vivere est militare, todos nuestros esfuerzos en apartar el azote, porque es un
o según el suave estoico del claustro: Militia est vita hó- . _dolor y es preciso oponer, no sola~ente una compasión, siminis súper térram. El sueño de la paz universal es una no una resistencia. Solamente cuando el de~tino nos la
utopía y no estoy cierto de que deba desearse su realiza- imponga como un deber, aceptémosla virilmente con todos
ción. Las guerras civiles de Grecia nos han valido el si- sus riesgos, y no huyamos de ella con cobardía.

Por Camilo Mauclair
Los últimos resplandores de la tarde tendían su
sombra sobre la arena de la playa, mientras el mar se agitaba suavemente.
Catalina de Renelles levantó la cabeza y mir6 frente a frente a M. de Rouvre, el cual murmuró:
-¿ Le ha molestado a usted mi confesión?
-No-contestó Catalina;-pero estoy muy apenada
porque es preciso que le cause a usted un grave disgusto.
¿ Por qué la amistad que usted me profesa se ha trocado en
una pasión amorosa? Mi contestación ha de ser muy dura.
No puedo amar a usted, porque.. . . .
·
Catalina suspiró violentamente y terminó:
-Porque amo a otro. Le he confiado a usted mi
secreto y nadie más digno de poseerlo. Amo con locura
a. un hombre que no ha de pertenecerme jamás y que se
mega a corresponderme. No puedo dejar de adorarlo y
no hay nada que pueda sobreponerse a mi pasión.
Madame de Renelles guardó silencio y se echó a
temblar.
-Es usted muy desgraciada.
-Sí-contestó Catalina.-¿Por qué se empeña usted
en serlo también? Olvide usted su amor que, sin duda,
no es Ud. víctima del espantoso suplicio que a mí me tortura.
-Y, no obstante, lo seré.
-Me alejaré para siempre y usted me olvidará.
-Su ausencia, señora, me mataría. Déjeme usted
vivir a su lado como un amigo. Prometo a usted no volverle a hablar de mi pasión.
-Sufriría usted atrozmente.
-Tengo derecho a elegir mi sufri!J'!iento. ¿No ha
aceptado usted el suyo? Contestaría usted al hombre a
quien ama lo mismo que acabo de contestar a usted.
Catalina bajó la cabeza y dijo:
-Es cierto. Pero yo nada espero, y usted tampoco
nada debe esperar de mí.
. -Lo sé; va a cerrar la noche y es tiempo de que nos
retiremos.
M. de Rouvre y madame de Renelles se levantaron
Y se dirigieron hacia el caserío de Villerville, mientras
pleamar comenzaba a lamentarse en las tinieblas.
El tácito pacto fue respetado en lo sucesivo hasta el
punto ele que aquel hombre y aquella mujer parecían haber olvidado por complt&gt;to la tremenda escena de la playa.
Sin embargo, los dos eran demasiado leales para
prohibir a sus almas el recuerdo de sus apasionadas revelaciones.
Catalina de Renelles no incurrió en la pequeñez de
ocultar su angustiosa tristeza al único de sus amigos que
conocía la causa de ella., Prefería esa crueldad a la ofensa de su fingido disimulo. Sin embargo, sentíase movida
a piedad cuando veía palidecer a M. Rouvre. Echábase
en cara . la dureza de su proceder, y a veces se había indignado contra aquel hombre que la amaba y sufría sin
que ella hubiese hecho lo más mínimo para provocar la
loca pasión de que aquel infeliz era víctima.

¡¡

No obstante, por amistad, por lástima, permitía a
M. de Rouvre lo único que podía otorgarle: el derecho
de estar a su lado, el derecho que ell~ hubiera deseado
tener con respecto al hombre casado que vivía en lejanas

tierras, al hombre indiferente por quien tan sólo palpitaba
su corazón.
Pero como veía en M. de Rouvre la absoluta igualdad
de sufrimiento, el desdeñado era para ella un consuelo
irreemplazable, a quien no podía dejar de mortificar implacablemente.
Cuando M. de Rouvre oía estoicamente a su amiga
parecíale que Catalina hablaba de sus propias penas.
'
Los dos permanecían indiferentes a cuanto les rodea~a. Nada equivalía para ellos al dolor que juntos expenmen ta ban.
.
No podían prescindir el uno del otro; las gentes
llegaron a creer que eran amantes.
Un día se recibió la noticia de que el hombre amado por Catalina había muerto en el extranjero. Durante
muchos meses la mujer que no tenía derecho a llevar luto más que en el alma, vivió sumida en la mayor tristeza
Y como atontada por el tremendo golpe que en su pasión
había recibido.
Los dos amigos no sabían de qué hablar. Los dos '
habían envejecido. Catalina supuso que M. de Rouvre no
pensaría en poseer, en el crepúsculo de una dolorosa vida
el afecto íntimo de una mujer cuya juventud se había ofre~
cido en holocausto a otro hombre.

M. de Rouvre no hacía la menor alusión a un matrimonio posible. Nada había cambiado en su actitud desde
la tarde de Villerville.
, . Fue ella quien comprendió su deber, y quiso hacer lo
u~1co que podía recompensar aquel largo y altivo sufrimiento.
El hombre amado había dejado de existir. Libertada Catalina del deseo, que todo lo destruye, menos las Josas de las tumbas, iba descubriendo lentamente la posibilidad de que no existiera la sombra del amor.
Por sus propias penas calculaba lo que sería la vida
de M. de Rouvre si ella llegase a morir. El, silencioso y fiel
a su promesa, leía con misterioso goce cuanto pasaba en
el alma perturbada de Catalina.
Cierto día díjole madame de Renelles que deseaba
que se encontrase con ella en la misma playa de Villerville
Sentáronse a la misma hora y en el mismo sitio. .
' l\Iiráronse fijamente sin que pudieran articula; una
palabra, y se echaron a llorar como dos niños.
M. de Rouvre tuvo la delicadeza de no dejarla hablar
la primera.
. Catalina lo había citado allí, y esto era más que sufic1en~e Qara adivinar, su voluntad. Aquella playa, donde
anteriormente se hab1an confesado sus mutuos y diversos
sentimientos, había sido elegida ahora para su primera cita
de amor.
M. de Rouvre dijo en voz baja a Catalina:
-¿ Quiere usted a su amigo?
-No podría-contestó ella- proponer a usted tanta alegría como sufrimiento le he ocasionado. Usted es
quien debe quererme si lo merezco todavía.
-Ser amado no es nada; en amar está todo el amor.
,ca:alina le miró comprendiendo el secreto de aquel
corazon inmensamente superior al suyo. Y en la penumbra de la playa dió a M. de Rouvre el primer beso pasional
que otro hombre había menospreciado.

�EL TESTAMENTO
El matrimonio se celebró con gran pompa Y a él
asistieron todos los amigos de Celestino.
Al día siguiente de la ceremonia, los recien casados
partieron para Suiza, y después de un viaje de muchos
meses regresaron a su país con objeto de establecerse en
una preciosa quinta de Saint Mandé.
Celestino era el más dichoso de los hombres.
Cuando llegó el invierno, el reúma le obligó a guardar cama y la mujer le cuidó con el mayor esmero del
mundo.
-No sé cómo demostrarte mi gratitud-decía Celestino.
-Pero, ¿no eres mi marido?-contestaba la joven
con acento candoroso.
-¿No te pesa el haberte casado conmigo?
-¿Por qué me ha de pesar, si soy la mujer más
feliz de la tierra?
-¡ Y pensar que mis amigos no querían que me casara! No te olvidaré nunca y haré mi testamento a tu
favor.
-No me hables de eso.
-¡ Quiero legarte toda mi fortuna!
-Será inútil, porque si tuviese la desgracia de perderte, no te sobreviviría.
-¡ Qué locura I
-Estoy convencida de ello. Si te murieses, me
moriría yo también de pena.
-¡ Te lo prohibo! .....
-¿Acaso podría yo vivir sin tí?
Al cabo de tres años, Celestino cayó enfermo de
cuidado y desde luego comprendió la gravedad de la situación.
-Hija mía-dijo a la mujer:-me siento muy mal
y puedo morirme de un momento a otro. Haz que venga
un sacerdote. ¡ Ah 1 Y un notario.
-Pero, ¿ qué necesidad hay del notario?
-¡ Quiero legarte toda mi fortuna!
-¿Para qué? Ya sabes que si te mueres, no me ha dthacer falta nada. Te amo demasiado para poder. vivir sin tí.
-El tiempo calmará tu dolor.
-Xo lo creas.
-¡ Cuánto me amas !-decía el moribundo, profundamente lisonjeado en su amor propio.
A pesar de todo, la afligida esposa envió a buscar
al notario.
Tan pronto como Celestino estuvo solo con el depositario de la fe pública, le dictó su última voluntad.
Aquella misma noche se agravó Celestino, y su mujer, anegada en lágrimas, no cesaba de decir que no le sobreviviría.
-Te creo-murmuró el agonizante.
Celestino espiró a los pocos momentos.
Al cabo de ocho días el notario reunió en su despajoven todavía.
,
.
_ cho a todos los individuos de la familia para darles cuen-¡ Es usted un ángel!-exclamo Celestmo.;-En se
guida que nos casemos haré testamento Y legare a usted ta del testamento del difunto.
La viuda vestía de luto, estaba apenadísima y movía
.
toda mi fortuna.
a compasión.
-¡No hablemos de e'so, por Dios!
El notario rasgó el sobre y leyó en alta voz:
-Sí sí: hay que poner las cosas en su punto.
"Convencido
de que mi adorada esposa no ha de so-Abandone usted ese tema de discusión para no
brevivirme, según ella me ha repetido infinidad de veces,
entristecerme en un día tan solemne como este.
lego toda mi fortuna a mis sobrinos.''
-Obedezco-dijo Celestino, el cual se puso a haLa viuda estuvo a punto de perder el sentido, y exblar de otras cosas.
clamó
fuera de sí:
El solterón hizo sus preparativos de boda Y obse-¡ Qué estúpida he sido 1 ¡ El muy imbécil creyó,
quió con infinidad de regalos a su novia y a su futura
sin duda, que se lo decía deveras I

Celestino Pingaud tenía cincuenta años y trrinta
mil francos de renta, cuando se le ocurrió, 1~ idea ?e casarse. Deseaba pasar tranquilamente los ultimos d1as de
su vida y evitar que su fortuna fuese a parar ª. man?s de
· os , a los que no profesaba grandes snnpat1as.
sus sob rm
.
Celestino comunicó su intento a sus amigos ! _conocidos, Y les suplicó que le ayuda~en en su prop~s1to;
pero todos ellos tratar?n de disuadirle y le aconseJaron
que desistiese de semeJante proyecto.
,
-El casarse a tu edad es una locura-le decian.
-Al contrario-les contestaba Pingaud.-Yo sé lo
que me hago y no soy un niño.
_ya es tarde para eso.
-¿Por qué?
-Porque eres demasiado v1eJo.
-¡ Qué disparate! Gozo de buena salud, como
bien y me siento fuerte Y vigoroso.
No te cases-le repetían cuantos le querían bien.No hagas una tontería.
-¡Una tontería!
-Sí, señor; tu proyecto es un desatino.
A pesar de todo, el solterón no se dio por ent~ndido y se puso con gran empeñ~ a b_uscar una muJer
.
·
¡oven
y hermosa , que le aceptara inmediatamente pord'esso Como no aspiraba a aumentar su fortuna, se tnó ~ la clase pobre y no tardó en descubrir 1~ bella que
debía ser encanto de su hogar. En un ~~rno extremo
de la población conoció a una joven q_ue ~1v1~ con su madre, viuda de un comerciante que hab1a d1lap1dado en poco tiempo todo cuanto poseía.
.
La muchacha tenía dieciocho años, era muy bon_1~
ta y estaba muy bien educada. Cuando_ Cel~stino anunc1?
a las dos mujeres sus proyectos matnmomales, su petición fue acogida favorablemente.
.
-Reflexione usted-dijo Celestino a la Joven,-pues
no quiero que se case usted por s~rpresa.
-Ya he reflexionado-contesto ella.
.
-Soy lo bastante rico para satisface: los deseos de mi
'tad y pretendo que no se arrepienta usted nunca
cara m1
·c1 , d
de haberme otorgado su mano. Más tarde me cu1 are e
asegurar el porvenir de mi esposa.
-No hablemos de eso-dijo la joven,-puesto que
no me guía el interés.
.
. . ,
-¿ No me encuentra usted demasiado v1eJo.
-No, señor.
~ -Sin embargo es demasia?o grande la diferencia
de edad que nos separa.
-M@ gusta usted tal como es Y hay que tener en
cuenta que el hombre no envejece tan pronto como la
mujer.
-¡ Tengo cincuenta años 1
.
_y eso, ¿qué importa? A los cincuenta años.se es

:r

suegra.

U na Visión de T olstoi

' -~

La actual conflagración europea había sido "vista"
por el conde León Tolstoi desde el año de 1910 o sea cuatro años antes de que se iniciara la conflagración que estamos ahora presenciando. El conde contempló todas las
desgracias que en estos momentos se ciernen sobre la
vieja Europa, en una visión del más allá, en uno de esos
éxtasis, casi sobrenaturales, que solía tener el sabio y justo varón. El hecho fue comunicado por la condesa Anastasia Tolstoi, sobrina del gran escritor, quien lanzó duros reproches contra el káiser de Alemania, y constituye
una de las más notables profecías literarias que se hayan
formulado en los tiempos presentes. El original fue remitido al za~ de Rusia, enviándose copias al emperador Guillermo y al rey Eduardo VII. Las palabras que contienen
la profecía fueron pronunciadas por Tolstoi en los últimos
años de su vida, trasladándolas al papel la condesa, que
era la que siempre cuidaba del venerable anciano. Sentado el viejo profeta en su silla habitual, y cubriéndose
los ojos con las manos, lo vio su sobrina por algunos instantes como sumergido en profunda meditación;tan profunda que parecía hallarse en estado comatoso. Al fin
murmuró estas frases, ~ue al ser conocidas, conmoverán
al mundo entero:
"Esta es una revelación de acontecimientos que reviste un carácter universal, y que son de los más interesantes de cuantos han pasado. Sus espiritules líneamientos generales están ante mis ojos. Veo flotar sobre la
superficie del mar de las desdichas humanas, la inmensa
silueta de una mujer desnuda. Esa mujer, con su belleza
extraordinara, con su gravedad, con su sonrisa y con sus
joyas, parece una súper-Venus.
"Las naciones se arrojan furiosamente detrás de
ella, y cada una quiere llevarla consigo. Pero ella, semejante a una eterna cortesana, "flirtea" con todas. En i u
rico tocado de diamantes y rubíes está grabado su nombre: "comercialismo."
"Con sus encaptos y sus hechizos, seduce a los que
la miran y lleva la destrucción y la muerte en su á:iimo.
Su aliento va exhalando sórdidas transacciones; su voz es
de un sonido metálico, semejante al del oro, y su mirada
de codicia va envenenando a las naciones que son víctimas de sus encantos maléficos.
"Tiene tres brazos gigantes con una antorcha de
corrupción universal en cada mano. La primera ante cha
representa la llama de la guerra, que es conducida por la
hermosa cortesana de ciudad en ciudad y de nación en nación, recorriendo todo el mundo. El patriotismo está representado por truenos y relámpagos, como si fuera el
formidable estampido de los fusiles y de los cañones.
"La segunda antorcha es el emblema de la hipocresía y del fanatismo. Lleva e.n su seno las lámparas que
solamente arden en los templos y en los altares de las instituciones sagradas. Lleva también la semilla del fanatismo y de la falsía. Enciende los malos deseos y hace
estallar los buenos en su cuna misma.
"La tercera antorcha es la representación de la ley,
la más mala y dañosa de las instituciones humanas conforme a nuestras tradi&lt;úones, la que ha hecho labor funesta en

el seno de la familia, la que ha sembrado la cizaña en el
campo de la literatura, del arte y de la política.
"La gran conflagración estallará para 1912, encendida por la antorcha del primer brazo, en los campos del Sur
de Europa. De allí resultará una gran calamidad, una
gran destrucción para el año de 1913.
"En este año veo a toda Europa envuelta en llamas
y sangre. Y ya me parece escuchar las l~Mentaciones y
las blasfemias de los moribundos en los inmensos campos.
de batalla. Hacia el año de 1915, una figura extraña procedente del Norte-un Nuevo Napoleón-entrará en la escena de este sangriento drama.
"Será este un hombre poco afecto al militarismo, un
escritor o un periodista que tendrá bajo su férrea mano a
toda Europa, hasta el año de 1925. El fin de esta gran
calamidad estará señalado por el comienzo de una nueva
éra en la política de todo el Viejo Mundo.
"Desde entonces no habrá ya más imperios ni reinos
en Europa, pues todo el mundo estará formado por la gran
federación de los Estados unidos de las naciones. Solamente permanecerán cuatro gigantescas naciones distintas:
la de los latinos, la de los anglosajones, la de los eslavos
y la de los mongoles.''
Estas o parecidas palabras-las mismas de la profecía-fueron después la contestación que el viejo Tolstoi
diera a una pregunta que le hicieron posteriorment.! el
káiser de Alemania y el rey de Inglaterra, por medio de
un "mensaje directo y personal," en la inteligencia de que
no fuera publicada dicha contestación sino hasta después
de la muerte de su autor.
Interrogado en cierta ocasión acerca de la veracidad de su éxtasis, Tolstói contestó lleno de entusiasmo:
"Lo que yo he visto no da lugar a duda. Lo mismo
que a mí, ha sucedido a otros que tienen el dón singular de
reconcentrarse en sí mismos para ver las cosas y los acontecimientos a través del tiempo y del espacio.
"Más bien que una visión sobrenatural, mis predicciones son el resultado de la experiencia de ms largos años y del conocimiento profundo de los acontecimientos
y de los hombres. Mis observaciones de la naturaleza y
del carácter de los pueblos, son las que me han suminstrado Jos datos necesarios para sentar esas proposicones
que, desde ahora, pueden considerarse como bien comprobadas."
El gran escritor explicó después a sus familiares y
amigos cómo tuvo tan extraña visión y cómo la había
comunicado al zar de Rusia.
"Instado por el soberano para que le dijese lo que
yo había visto en mis meditaciones, dice Tolstoi, le hice la
narración que ya conocéis, y al escucharla se : intió profundamente emocionado. Llevaba conmigo una copia escrita de la misma narración que le había hecho, y la puse
en manos del Zar, quien con el temblor de todo su cuerpo,
daba señales cada vez más inequívocas de que mis palabras le habían impresonado muy hondamente. Otras copias fueron enviadas al káiser de Alemania y al rey de
Inglaterra. El original lo guardé en mis archivo.s particulares."

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El Juguete de la ·Gigantona
Hace muchos años había en Alsacia un castillo llamado el castillo de Niedeik, mansión de gigantes de amable carácter, siempre dispuestos y prontos a presta~ su
ayuda a los hombres cuando éstos la pedían. El castillo
ocupaba una gran extensión y estaba emplazado en mitad
de un bosque frondosísimo, lejos, muy lejos de la ciudad.
Un buen día, la señorita gigantona, paseando, se alejó del
bosque y al salir de la floresta mostróse sorprendida al
contemplar una vasta llanura celosamente cultivada.
Pero aun su asombro fue mayor al observar cómo
un aldeano labraba la tierra con una lucida yunta de mulas.
-¡ He aquí un juguete magnífico !-exclamó la seiiorita gigantona.-Aguárdame-dijo a su aya,-que voy a cogerlo para llevarlo a casa. ,
Y batiendo alegremente sus enormes manos se dirigió presurosa hacia la tierra cultivada, y arrodillándose,
guardó dentro de su delantal las mulas, el arado y el
labrador, regresando contentísima al castillo.
El padre gigante sentía gran curiosidad por conocer
la causa de la alegría de su hija, que en vano pretendía
disimular, porque bien claramente lo denotaban sus ojos.
-Vamos a ver: ¿qué te ha ocurrido en tu paseo de
esta tarde?-preguntó el viejo a su hija.-Estás resplandeciente de júbilo y adivino que la causa de tu alegría la
trae6 oculta bajo tu delantal.
-Padre mío!-repuso la gigantona-es que he encontrado un juguete precioso, un juguete que anda, un ju-

guete viviente ;-y dicho esto, la señorita sacó de su delantal el arado, las mulas y'el hombrecillo, que colocó sobre una mesa.
Al verlo el padre gigante, movió la cabeza indicando su contrariedad y dijo a su hija:-¡ Qué es lo que has
hecho, criatura! Has arrancado de su campo, has interrumpido el trabajo de este bueno y honrado labrador y
crees haber traído un juguete. Escucha, hija mía. El labrador es el más útil de los hombres, porque con su tenaz
esfuerzo, obliga a la tierra a rendir sus frutos, sin los cuales ni los demás hombres, ni los animales , ni mucho menos nosotros los gigantes, podríamos vivir ni sustentarnos. ¿No sabes de donde procede el pan que comes todos los días? El labrador siembra y ara la tierra y gracias a él la primera materia, que es el trigo, pasa luego a
los molinos y a los hornos. donde con otras materias se
transforma en el pan que a la mesa te sirven. Así que coge lo que tú llamas el juguete viviente y déjalo donde lo
encontraste, para que el labrador siga trabajando la tierra
en provecho nuestro.
La señorita gigantona, aunque no halló muy claras
· las razones de su padre y hubiera retenido en su poder el
juguete, como hija obediente y respetuosa se apresuró a
cumplir el mandato paternal. Cuando la señorita gigantona. a su regreso, quiso contemplar por última vez la llanura
cultivada desde los linderos del bosque, vio cómo el labrador volvía nuevamente a disponer su yunta y el arado y a
labrar amorosamente la tierra.
ANDERSEN.

•

REVISTA MEXICANA ha publicado y seguirá proporcionando a sus lectores. los documentos de más importancia para la historia contemporánea de México. Ha editado, además,
dos albumes que, por su importancia, debe leer todo mexicano el ''Album de Juárez,'' que
contiene los mejores estudios y poemas dedicados al Benemérito de la América y el ''Album
de Diaz,' • en el que se encuentra un resumen completo de la obra y de la vida de este gran
Presidente, así como los antecedentes de las catástrofes actuales. Pida Ud. los dos albumes
con una suscrición anual o uno de ellos, con una suscrición por seis meses. Llene U d. uno de
los cupones.
POR UN AÑO
Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA
P. O. Box, 66 Station A.
San Antonio, Texas.
Muy ~f'íor mío: Tengo el gusto de acompal.\ar a
Ud. la cantidad de ~ 3. 50 cts. para que me remita
los dos albumes de Benito J uárez y Porfirio Díaz y
, una auscrición anual de REVISTA MEXICANA
Soy de Ud. atto. y S. S.

POR SEIS MESES
Sr Admor. de REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Station A.
San Antonio, Texas.
Muy seí'\or mío: Tengo el gusto de acompaf'íar a
Ud. la cantidad de~ l. 80 cts. para que me remita, a
vuelta de correo, el Album d e - - - - - - - - - - - - - - - Y una suscrición semestral
de REVISTA MEXICANA.
Soy de Ud. atto. y S. S.

Mi nombre------------,, dirección------------• da,A
,, ClU 0--------------

,, dirección------------,,ciudad-------------,,Eatad0--------------~

MANIFIESTO DEL GRAL. F. DIAZ. ~,
'

Envíenos Ud. 20 cents. o quince nom-"
bres de personas que puedan ser suscritores de ' 'Revista Mexicana'', y recibirá a
vuelta de correo un ejemplar de "Revista
Mexicana'' en que fue publicado el texto
íntegro de ese importante documento de
actualidad.

mciw'
'

.

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.···
PER10Dll;Q PARA TOUOS LOS INTERESALJOS tN

.

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1

..

EL NORTE AMERICANO es un periódico
ilustrado, mensual, en español, que contiene noti
cias e informaciones generales sobre los Estados
Unidos, de interés para los pueblos de Centro y
Sud América y las Antillas.
No es un periódico comercial lleno de lectura
insulsa sino una revista popular que habla de los
acontecimientos más importantes de los Estados
Unidos, y está perfectamente ilustrada.
Los Estados Unidos son h"Y la nación más
próspera del mundo y su posición singular en los
asuntos mundiales actuales, y sus relaciones peculiares con las repúblicas del hemisferio occidental, dan grande importancia a esta revista en
el campo que abarca.
La subscripción anual es de $2.00 en México,
Panamá, Cuba, Puerto Rico y las Islas Filipinas,
y $2.50 en todos los demás países.
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(Nota: Esta Compañía publica también THE
SOUTH AMERICAN, revista en inglés.)

LOS DIEZ PRESIDENTES
Próximamente editaremos un álbum que será el resumen de los últimos acontecimientos de México.
En forma enteramente nueva y original. aparecerán el resumen y los caracteres principales de la historia de los últimos afios. desde el Presidente Porfirio Díaz hasta el Primer
Jefe Carranza.

Porfirio Díaz
Francisco León de la Barra
Francisco l. Madero
Pedro Lascuráin
Victoriano Huerta

Francisco Carbajal
V enustiano Carranza
Eulalia Gutiérrez
Roque González Garza
Francisco Lagos Cházaro

Todos estos personajes aparecerán en el álbum, soberbiamente caricaturizados por
Martínez Vizvet.
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Una obra de lujo, de interés constante y de gran atractivo. Algo totalmente diverso
de lo hecho hasta ahora.
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�jEl 18 de Julio se aproxima!
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del Gran Reformador.

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En el Seno de la Familia
Pregunta alguien:
¿Por qué prefiere Ud. la ''Revista Mexicana'' a los demás periódicos?
Y contesta el padre:

Y contesta su hermana menor:
Porque su sección editorial me parece juiciosa y pa"REVISTA MEXICANA" es mi periódico preditri6tica, y es la que mejor orienta el espíritu nacional en lecto, por su Sección de Charadas, Anagramas y demú
eatos difíciles momentos.
acertijos, con los cuales paso entretenida los ratos de
aburrimiento.
Y añade la madre:

Don Benito Juárez
Habrá necesidad de preparar mítines, veladas, ceremonias cívicas, manüestaciones populares, tod aquello en fin que tienda a enaltecer el recuerdo del Benemérito. Las sociedades mutualistas '1
la: agrupa~iones ;atrióticas deben prepararse, con tiempo, a fin de que los homenajes sean dignos del
Gran Reformador.
-¿Desea Ud. pronunciar un discurso o escribir una poesía?
Lo primero que se debe hacer es consultar las obras mejores, consagradas al Presidente de Bronce.
-¿ Cuáles son ellas?
-El Discurso de don Justo Sierra, las Narraciones Anecdóticas de don Guillermo Prieto 1
los Poemas de Amado Nervo y Francisco M. de Olaguíbel.
Todas estas joyas están contenidas en el "ALBUM DE JUAREZ," que vale la insignificancia de
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-Entonces se lo obsequiamos, s1 Ud. toma una suscric1on semestral de nuestra Revista.
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*4'*4'~*+&gt;~(+*+*+~*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*t*+*+*+*+*+~(+*+*f*+*4tM

Porque su lenguaje es mesurado, decente y propio
Y entonces dicen los niños pequeños:
para ser leído en familias. Además, su sección de modas
A nosotros lo que más nos gusta es la carátula.
es muy interesante y me sirve extraordinariamente en el i Que lit.da es! Siempre trae el retrato de un héroe o la
hogar.
ilustración de un monumento mexicano.
Y dice el hijo mayor:
•
Y dicen todos en coro:
A mí me gusta porque en sus páginas se hace siempre el elogio que México se merece. Siempre consagra
?~E'YISTA MEXICANA," ea el mejor do todot
los penódicos.
alabanzas a nuestros héroes.
Y continúa el segundo:
A mí me encanta porque trata con detalle las peripecias de la guerra Europea. Sus crónicas son siempre atractivas e interesantes.
Y sigue el tercero:
A mí lo que más me gusta son los artículos "Desde
Jauja" los "Tópicos del Día" y las cartas de Quasimodo,
secciones graciosísimas que hacen reir a cualesquiera.
Y replica la hija mayor:
Y o no me puedo pasar sin leer los cuentos y las poesías que publica "REVISTA MEXICANA," porque son
dt un ¡usto refinado y exquisito.

-El Padre:-Por su orientación moral.
-La Madre :-Por su decencia.
-El hijo mayor:-Por su patriotismo.
-El segundo :-Por su imparcialidad.
-El tercero:-Por su ingenio.
-La hija mayor:-Por su gusto exquisito.
-La hija menor:-Por su página recreativa.
-Los niños :-Por su carátula e ilustraciones.
Todos en coro :
¡Viva REVISTA MEXICANA!

Suscríhase Ud. desde luego; nuestra direcci6n:
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�SU C AR A ES HER· M·O·SA
'Pero su Nariz·'!

PAGINA RECREATIVA
Soluciones correspondientes
al número 40.

•

Rombo proi,uesto por el nirlo Alfonso Martínez.- Orizaba.- Fué rellJelto por P. K Dor, de San Diego;
Franciaco Guerra, hijo, de Brownsville: Delfina y Ercilia Rivera, de La-

redo.
Metatesis propuestas por el nirío
Alfonso Martínez - Nilo, lino.- Ma~. goma.- Cabo, boca.-Naipe, peina
- Nace, cena.
Fueron resueltas por P. K. Dor.
Franciaco Guerra, hijo y Delfina y
Ercilia Rivera, resolvieron todas, mellOI la cuarta; y Elisa G. de Longoria
y faura Noriega, resolvieron la la
1a 2a y la 3a. .
Anagramas propuestos por P. K.

Dor.
1' Lic. Don Nemesio García Naranjo

2· Lic. Don Federico Gamboa.
3 Lic. Don Rodolfo Reyes.
4 Lic. Don Rafael Hemández.
Fueron resueltos los cuatro por la

Sra. Herlinda A . de Martínez y las

Problemas propuestos por Baldomero Chávez. ·
.
FUGA DE CONSONANTES
E. A. ,i.a .i.a a .uie. e ..o. a.. u.a
Eu.o.a y A.ia .e... i.a. .e .. a .. e.a.
.o .ie.e. •a. e ... e .. i.a. .i.ue.a.
.ue .a .a.. ia .ue .ue .e .o.. e.u.a
JUEGO DE LETRAS
1 Consonante
3 2 Negación
4 3 2 Patriarca
1 3 2 4 Animal.
CHARADAS DIALOGADAS
--1,Conoces a ese muchacho'?
--Ya lo creo. Desde que era
'primera' 'primera.'.
--1,Cómo se llama?
--'Primera' 'segunda.'
--Dicen que tiene talento, que es
un gran poeta.
-.Un mal 'todo.' Créeme, es un
'tercera' 'cuarta,'
--'Primera-tercera' esta mai'\ana
temprano para buscar--' segunda.' Y
'cuarta' encuentro desl)ués de haber
recorrido todo Madrid. Vamos, vamos a almorzar, que estoy con un
•segu~da..

Sritas. Delfina y Ercilia Rivera. Franciaco Guerra, hijo, resolvió únicamente las tres primeras.
La Sra. Herlinda A. de Martínez,
hace notar que en el primer anagrama
d8ió haberse escrito México c o n
.. je " y que en el tercero faltaba una
'' l '' y. una ' ' i. '' Las Sritas Delfina
y Erci1ia Rivera, hacen también esta
última observación y tanto ellas como
la Sra. Martínez, están en lo justo.
Cruz propuesta por P. K. Dor.- Fue
resuelta por la Sra. Herlinda A. de
Martínez, Delfina y Ercilia Rivera.
Charada prol)uesta por la Srita. Isaura, Noriega, Cinematógrafo.- Fue resuelta por Delfina y Ercilia Rivera,
P. K .Dor, María Cervantes, Elisa
G. de Longoria, H erlinda A . de
Martínez y Francisco Guerra, hijo.
Charada dialogada por Don Víctor
da Cerda.- Constantinopla.- Fue resuelta ·Por Francisco Guerra, hijo,
Herlinda A . d e Martínez, lsaura
Noriega, Elisa G. de Longoria, P. K.
Dor y Delfina y Ercilia Rivera.
Charada propuesta por Z . Mena.
Don 'quinta' 'prima' y su grey
Contra 'cuarta.' 'tercia,' 'quinta' ley
Con sus cerebros de lodo
Declaran el 'todo,' 'todo'
Si dijeran 'quinta' 'tercia' todavía
Se perdonara. su porfía
Que cualquier de un 'quinta' 'sexta'
Si no es 'segunda' 'tercia' 'cuarta'
'quinta' 'sexta,'

Anagramas propuestos por don
Víctor da Cerda.
1.-¡No l ¡¡Caiga el circo!!
2.-Febo doma Grecia .
3.-Lema de alguna raza. P.
4.-Te dí la nueva fe. D. D.
Nombres ocultos de personajes célebres.
Propuestos por don Víctor da Cerda.

12.-Mi suegra comete muchas torpezas.

DE BAUTISMO:
1.-El soldado lo rescató.
2.-A mí no me gusta vocifrrar.
3.-Mi tío no frecuenta las tabernas.
4.-¡ Cómo! ¿Ni contigo quiso convenir?
5.-Piénsalo. Me temo que no te
convenga.
6.-Me robaron el loro que me regalaste.
7.-Si así es, te ruego que no se lo
digas.
8.-Es un hereje. Sus' argumentos
lo condenan.
9.-Me acuerdo, ahora, que lo vi centenares de veces.
IO.-Niño, tu buena pilmama te ofrece un dulce, ¿ves?
II.-Me dan risa, belitre, tus cómicas
impertinencias.
12.-¡ Ingrato I Más honda angustia
que la mía, existir no puede.
13.-En ira montado el pobre, dió media vuelta y se retiró.
14.-A medida que las horas pasan,
tía, gozo de mayor tranquilidad
15.-Cuca: si mi romanza te agrada,
consérvala como un recuerdo de
quien te adora.
16.-Que ¿en qué nos ocupamos? Pues
en fabricar los rifles que se nos
piden.
17.-En estos tiempos, ¡ me haófas tú
de paz! ¿ Cuál, la de los sepulcros?
18.-Y ¿tú corriste al frente del enemigo? ¡Tu cobardía me espanta!
Leónidas en las Termópilas, por
lo visto, para tí no dio un ejemplo digno de imitarse.

1.-El zulu te robará todo si te descuidas.
2.-Para coser ve todavía la anciana.
3.-El mariscal vino a hacerme una
Problemas propuestos por la señora
visita.
Elisa Gutiérrez de Longoria.
4.-Los parientes lamentan su fallecimiento.
LOGOGRIFO
5.-Ese cuadro no tiene marco, ni coCinco letras consonantes,
sa que se le parezca.
Y cinco letras vocales,
6.-Felipe, dí, ¿son tuyos estos guanHacen el todo; advirtiendo
tes?
Que todas son desiguales.
7.-De aquí se alejan: droguistas y
Cual geométrica figura
yerberos.
Do quiera puede encontrarse,
8.-De esta miserable vida, ríome a
Y las magníficas palabras,
mandíbula batiente.
Con sus letras arreglarse.
9.- Para tí Laura es un ángel, ¿yerSeis nombres para animales,
dad?
Famoso y alto volcán,
10.-Venid acá, joven, ni pesa ni baDe los naipes dos figuras,
lanza encuentro iquí.
Y mal que muchos tendrán.
De Europa dos grandes ríos,
n.-El prisionero no pudo escaparse
Donde se ata el animal,
y fue sacrificado.

3.- Ves a BeJmonter Reynaga, que
frac tan roído lleva.
4.-0 sí la oración es un dulce consuelo para el pobre pecador I
5.-Sabes, yo vi escalones de oro, en
el Teatro "Independencia."
6.-Mira que par rascuache va por ta
acera de enfrente.

NOMBRES OCULTOS

A ntes
Hoy di&amp; el! absolutamente necet!llrio que uno se
ocupe de su fü•onomia si espera ser algo y seguir adelante en esta vid&amp;. No solamente deue uno h&amp;.eer lo
l)Ollible por ser atractivo para satisfacción propia, que
de por 81 bien vale los esfuerzo,¡ que hagumoo, s.110 que
el mundo por regla ger.eral juzgará a una persona en
gran ID&amp;lleffi, 81 no tnteramente. por FU flsonon,ia, por
tanto1 vale la pena ~I eer lo mejor rare&lt;'ido posible "
en toaas
ocasiones. NO DEJE QUE LOS DElltAS FORMEN MALA OPINJON SUYA l'OR EL A~PECTO DE
SU CARA, pues eso perjudicará su bienestar. De la
mala o buena Impresión que cause constantemente de. pende el éxtio o el fracaso de su vldL ¡ Cuál ha de ser
su déstlno final I Con mi Nuevo Aparato "Tracios "
(Modelo 22) pueden conegirse ahora las narices defectuosu sin hacer openiclón quirúrgica, pronto, con
ee-,;uridad 1 permanent.emente. Es un método agradable 1 que no Interrumpe la ocupación diaria del
Individuo. Eocriba hoy mismo pidiendo librito gratis,
el cual le explicara la manera de corregir las narices

Dos parentezcos, y árbol
Que en altura se ha de dar.
Donde la gente se baña,
Un color para pintar,
Quien enfermo no se halla,
Y de Italia una ciudad,
El plato por do principias,
En toda mesa a comer,
Y lo que en el cuerpo humano
La carne ha de sostener.
Dos palabras, muy opuestas,
Para afirmar y negar;
Con lo que imprimen, y grano
Oloroso, y medica!.
Para hilar un instrumento,
Lo que' en la música hay más
Del cuerpo humano una parte,
Y lo que andando darás.
Moneda que hacen de plata,
Lo que tengo bajo el· pie.
Y un incómodo accidente
Que da, sin saber porqué.
Una fruta delicada,
Lo que hace el carro callar
Una piel curtida y suave
Y adjetivo numeral.
En fin, aquel que no siempre
P rocede con honradez
Y juguete con que el niño
Te ha aburrido alguna vez.

REFRANES-CHARADAS
l.
:Mi Todo bien formarás:
Siendo prima relativo
Que en Gramática verás:
Una parte de tu cuerpo
En mi segunda hallarás,
Con la que, tu pensamient o
En correlación pondrás.
La tercera en el presente
De un verbo la encontrarás;
Y en la cuarta, ya vocal
O preposición teqdrás.
En Italia gran ciudad . .

Después
derectuosa.s sin costarle nada sí no da. resultados satis
factorios.
LO QUE ALGUNOS DICEN
L&amp; Sta. C. R. dice que, despues de haber UMdo el
aparato Trados durante dos semana.-; ha. visto un mejor
amiento maravt lJoso en la. comformacion de RU na11z.
El Sr. P. R. nos escribe, "\' ueetro aparato Trados 22,
cumple perfectamente el ob jeto a que está de..tlnado y
estoy muy satisfocho de él y lo recomendaré a mis
amigos.''
La Sta. K. W, dice qne. esti obteniendo buenos resultados y es muy satisfecha del Trados No. 22.
El Dr. F. D. G. nos escribe que, después de dosoemanR•
~e
1/~0~ncontrado superior
Sr. J. B. Está muy complacido con el Tradoe, por
haber su nariz tomado mejor forma.
Dlrljanse a M. TRILETY Eiroeclali.ta en defectos d•
la cara.. l80 AckermaD Blngñamton. N. Y., E. U. A.

~':;f~~i~~=!~~
¡I

Hombres distinguidos que deberían
figurar en la Historia de nuestra amada Patria; como héroes de ........ .
1.-Vamos a tocar, "Ran" Zarzuela de
los adorauores de Caco.
2.-¿No oyes cómo doblan, Corina?
por la muerte de su jefe.
3.-Plácido Cob, regó nada más su
huerta.
4.-V en a oír la Danza "Patada de
Burro'' que toca el quinteto Fournier.
5.- V e a ver cómo barre Don Doroteo, la Casa Blanca de Tío Sam.
6.-Pablo Levi llamó a Carlos Crace
para que le ayudara a continuar
su atentados.

Con seis palabras, lector,
Mi quinta te enseñará;
Y por último, en mi sesta
Un vérbo en presente está.
Si sabes mi todo emplear
Nunca ignorante serás,
Nota:- Por un error aparecen en
Pues que siempre has de encontrar
' otro lugar y propuestos por otra perHombres que te ilustren más.
sona, el cuadro y el rombo siguientes
que pertenecen a la señora Elisa GuII.
tiérrez de Longoria.
Consta de siete palabras
CUADRO
E l refrán que voy a dar,
Que a la gente que es ingrata
Defecto
Se puede bien aplicar:
Soberano
Nos dice que el que alimenta
Sirviente
Al ingrato y le da sér,
En vez de agradecimiento
ROMBO
Males suele recoger.
Consonante
Hace prima la que es madre
Con cariño y con afán,
Mineral
Mineral
Y es segunda un pajarraco
Nombre de matal
Que muchos conocerán.
El que habita.
Es la tercera palabra
Del N. de México
Muy usada en conjunción,
Lo es el carrancl6n
Y la cuarta da pronombre
Nombre de mujer
Muy común ..... en tendajón
V
erbo
Mucha plata de sus arcas
A rtículo
Quinta los buenos señores
Consonante
Que alcanzar hoy se propongan
El cargo de regidores.
Artículo da la sexta,
Masculino y en plural;
Who worked for a Mr. MayY la séptima, la tienen
field
Damon or L. Z. Damon on
El hombre y el animal.
a
cow
ranch in Mexico, near CaNuestros lectores, i,in ellos,
margo.
No pudieran ni leer
Chino's father in law
El refrá n que les dedico
was, we think, F rancisco
Muy fácil de resolver.
bedo.
W e wiJJ appreciate any corresCIUDADE S OCULTAS
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1.-EI corresponsal Tillona, cumple
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"Rgos" y de esa clase te si"e
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.......... .
... ......

�•
Problemas propuestos por la seiiorita María Cervantes.

Problemas propuestos por P. K.
Dor:

CHARADA

ANAGRAMAS

Mi segunda repetida me 11ev6 a todo porque prima uno de los países
más hermosos de Europa.

I.-Que linda era. S. S.
2.-Día único en Roma. F. C. S.
3.-Gamas de tu oro V.
4.-Calle, ni con Madero. L. N.
5.-Tío Nir, ve a- la noria.
6.-La rica ubre. S.

METATESIS
3 4 comida.
4 3 2 animal.
3 2 1 4 tiempo de verbo.
3 4 I 2 adjetivo.

I 2

CHARADA

I

Si me prestas el todo de este año,
te lo agradecerá mi prima, segunda, y
si no me lo prestas, mi cuarta segunda, el prima, dos, tu negativa, porque
se ve claramente cuarta, segunda, tercia de tu prima segunda.

ANAGRAMA
Ada. Dame tu rizo. R.

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Abominable Metrópoli.-50. El Molde Americano.-60. El Rebaño de Panurgo.-70. Los Timos de Acá.
-80. Sobre el Mismo Tema.-9_0. Siguen los Timos.-10. Home Sweet Home.-11. Home Sweet Home
concluye.-12. Combination Salad.-13. Si Lincoln Resucitara.-14. El Lado Bueno.-15. El Porvenir d~
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
18 DE JUNIO de 1916.

PRECIO: 10 CENTAVOS.

VOLUMEN 11.---NUMERO 41.

�ESTE HERMOSO RELOJ, GARANTIZADO
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de ·&gt;5 cts. oro y recibirá este reloj a vuelta de correo.
Henry Jewelry C.-P. 45. Cambridge Bldg.-Chicago, 111

REVISTA .MEXICANA

f

1

ENTERED AS SECOND CLASS MATTER, OCTOBER 25, 1915 AT THE POST OFFICE
OF SAN ANTONIO, TEXAS, UNDER THE ACT OF M'.ARCH 3, 1897

EL NORTE AMERICANO es un periódico
ilustrado, mensual, en español, que contiene noti
cias e informaciones generales sobre los Estados
Unidos, de interés para los pueblos de Centro y
Sud América y las Indias Occidentales.
No es un periódico comercial lleno de lectura
insulsa sino una revista popular que habla de los
acontecimientos más importantes de los Estados
Unidos, y está perfectamente ilustrada.
Los Estados Unidos son h0y la nación más
próspera del mundo y su posición singular en los
asuntos mundiales actuales, y sus relaciones peculiares con las repúblicas del hemisferio occidental, dan grande importancia a esta revista en
el terreno que ella cubre.
La subscripción anual es $2.00 en México,
Panamá, Cuba, Puerto Rico y las Islas Filipinas,
y. $2.50 en todos los demás países.
A solicitud enviamos gratis ejemplares de
muestra.

.t._• +-'. ...._, ·+•.:·.,....:-,~¡7T'."¡~
·.t.'.Jc.L..'-..t.''__...._'-+-'~
_.t.'.Y.,_,.,.,_,,'-f.'..\,c,LSt!~t~
~·~V.
~ •
:'+-'_.--r-.:
t-•r-::t\T"1'';.T;l'\T'h ~1·,~······:,f~T7~t
+MANIFIESTO DEL GRAL. F. DIAZ. ~
-'T:'" 1~

Semanario Ilustrado

l'ERIO[lfl:Q PARA TODOS LOS INTEIIESAUOS EN • LOS ESTADOS UNIDOS l1E 1«11\TE AtmA

1

:1: Envíenos Ud. 20 cents. o quince nom- J
:". bres de personas que puedan ser suscrito- t
t res de ''Revista Mexicana'', y recibirá a t
:': vuelta de correo un ejemplar de "Revista
t Mexicana'' en que fue publicado el texto f
:t: íntegro de ese importante documento de f
+
d
,.,
~·. actual'd
1 a .
·
t

Afio 11.

SOUTH AMERICAN PUBLISHING CO.
61 Broadway

New York

(Nota: Esta Compañía publica también THE
SOUTH AMERICAN, revista en inglés.)

+. . . •.

.t. •_.t..•:..t.:.':..t.-'c'..t.:''-'-''&lt;.t.:.'_.t.-•.'..t._'_..._,,....
v_...:,~t&lt;.t.:•.:.t.'J&lt;'..f.W.t.~•~•4
...,...-.""'
T ·~·,....,.-;-íYl"',1~~1~•~•7'1", •7r7í'YT.·
C:T/ ~vll'/KTl'KT, r~, . , 1~

~".T-•

r~LOS~DIEZPRESiDENTESi
+

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Próximamente editaremos un álbum que será el resumen de los últimos acontecimien-

'

f tos de México.
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t

En forma enteramente nueva y original, aparecerán el resumen y los caracteres principales de la historia de los ültimos años, desde el Presidente Porfirio Díaz hasta el Primer

;t: Jefe Carranza.

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1
t

$
!+
:{;

Francisco Carbajal
V enustiano Carranza
Eulalia Gutiérrez
Roque González Garza
Francisco Lagos Cházaro

Porfirio Díaz
Francisco León de la Barra
Francisco I. Madero
Pedro Lascuráin
Victoriano Huerta

Todos estos personajes aparecerán en el álbum, soberbiamente caricaturizados por

;¿..

t;t. Martínez
Vizvet.
.
.
Una obra de lujo, de interés constante y de gran atractivo.
Í de lo hecho hasta ahora.
.
¿

I
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Algo totalm~nte diverso

¿Quiére usted saber algo relativo a este álbum?
Pida informes a ''REVISTA MEXICANA''
P. O. Box 66, Station A.
San Antonio, Texas.

'• ~, +{~~·~~~~-~.7'F""'.-,.:;-.-,---1~1--¡r-,:T'""""t
. '.L:l'..LJ.'..t..:l'..L'.'..l..':..t.'L,t.:.•-..t.c•.t._·_l:.·,.1.:J:..t.''~.t.,J+•+·.:+:+'+'~+*+l!'
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Número 41

La Bancarrota del Carrancismo

DIRIGIRSE A

t

San Antonio, Texas, 18 de Junio de 1916.

El Lic. Luis Cabrera. encargado de la Secretaría de
Hacienda del ''Gobierno de facto." ha dirigido una carta al
director de uno de los diarios de ese gobierno, en la que
da su opinión, como político, más que como funcionario,
sobre el retiro de los billetes de $ 20, $ 50 y $ roo. de las
emisiones de Veracruz y del Ejército Constitucionalista.
La opinión del Lic. Cabrera comprende los siguientes puntos:
1.-En todo cambio de régimen monetario, es natural que los tenedores de la moneda que va a retirarse de
. la circulación, tengan que sufrir algunos perjuicios.
2.-El Gobierno de facto, ha retirado los billetes
mencionados, en la forma en que lo hizo, procurado reducir al mínimum los perjuicios consiguientes al retiro.
3.-El único perjuicio que tienen que sufrir los tenedores es el de tener que esperar un poco de tiempo para
recuperar el valor de sus billetes.
4-Ese perjuicio está compensado por el hecho de
que billetes que tenían un valor real de cuatro centavos oro
nacional, serán pagados, dentro de cinco años a razón de
diez centavos oro nacional. Lo cual dice el Lic. Cabrera.
ofrece un 150 por ciento de utilidad o sea un 30 por ciento de interés al año.
5:-EI papel de Veracruz y el del Ejercito Constitucionalista, no ha tenido hasta los momentos actuales garantía de ninguna especie; era un papel moneda que circulaba únicamente bajo la fe del Gobierno y que podía
seguir bajando según las fluctuaciones del mercado. Por
el hecho de mandarse depositar ese papel y de fijarse un
valor de diez centavos, el Gobierno ha reconocido definitivamente esa deuda. y lo garantiza ·por un valor de más
del doble del que efectivamente tenía en el mercado.
6.-Cuando se trató de retirar el papel de Villa, los
perjuicios para los tenedores de billetes fueron de mucha
mayor consideración, porque ese papel fue nulificado por
completo, y no solamente dejó de tener circulación y poder
liberatorio, sino que el Gobierno de facto le negó todo
valor.
tas consideraciones anteriores son las que pudiéramos llamar técnicas. Las políticas son las siguientes:
Los tenedores de billetes son de tres clases: '!os
&lt;1uc los tienen para sus gastos. los que los tienen por negocio y los que los tienen como ahorros.
Los pobres que no tenían generalmente más que
$ 100.00 en papel. no han s ufrido más perjuicio que el de
la pérdida de esa suma, o más bien, el de sufrir una situación difícil entre el momento en que dejó de circular el papel y el de la próxima raya.
El comercio. al tener noticia de que iba a ser retirado el papel, subió considerablemente sus precios. redujo
sus ventas y hasta llegó a cerrar sus puertas. Esta no
fue consecuencia necesaria de las disposiciones del · Gobierno, sino medida de defensa tomada por las clases

productoras y por el comercio para evitar que las
clases consumidoras echaran el papel sobre ellas. Es una
medida del comercio contra el pueblo.
El gobierno procuró cambiar a los tenedores de
pequeilas cantidades aunque fuera a bajo precio, y lo
cambió en plata. La observación demostró que la mayot'
parte de las personas que cambiaron su dinero por plata,
aun las muy pobres. guardaban ésta y procuraban conseguir otra moneda con qué hacer sus compras.
Los empleados y obreros han sufrido, víctimas de
su propia avaricia, pues cambiaban los infalsificables por
oro y con éste compraban billetes de Veracruz a bajos
precios, por lo que gran número de empleados y de obreros quedaron con pequeñas cantidades de billetes grandes,
víctimas de sus propios actos.
Los tenedores de grandes cantidades sufren un
gran perjucio, pero de carácter transitorio, pues su papel representa actualmente cuatro centavos y cobran por
él dentro de cinco años diez centavos, lo que les producirá un rédito de JO por ciento anual.
Esta ganancia será exorbitante, hasta inmoral en
cualquier otro país del mundo, pero en México no lo es
porque durante la revolución constitucionalista, los cambistas y las clases productoras están acostumbradas a realizar enormes ganancias.
Cuando el Gobierno ofrece JO por ciento anual, los
comerciantes sonríen considerando ridícula esa ganancia.
El desenfrenado espíritu de lucro hace que todo el
mundo desdeñe los negocios de pequeña utilidad y nadie quiere cobrar el rédito moralmente justo de su dinero. A todos ahoga el ansia de hacerse ricos de la noche
a la mañana y les parece un robo el acto del Gobierno
de ofrecer 30 por ciento anual sobre una inversión oficial.
El retiro inesperado de los billetes ha evitado que
los negociantes aYariciosos obtuvieran un lucro injusto
con perjuicio de las clases consumidoras.
Los que conservaban el papel de Veracruz y constitucionalista con el carácter de ahorros, y contaban su
fortuna al estilo portugués por cientos de miles de pesos,
sí han sufrido una dolorosa decepción y ven desinflarse
la burbuja de sus suei10s al reducirse modestamente sus
capitales a oro.
En cuanto a los empleados y militares, los había
con "ahorros" de $ 50,000! El Gobierno ha pensado que
el empkado que tiene ahorros de esa magnitud no sufre
perjuicios de momento. pues cuenta con un sueldo, y le
ofrece una inversión que le produce el JO por ciento anual.
Algunos empleados podrán pensar que esta inversión no es demasiado productiva, pues en algunas otras
podrían haber ganado más; pero quienes así piensan no
pueden clasificarse para el efecto de sus pérdidas entre
los empleados sino entre los negociantes.
Queda únicamente la cuestión de la confianza en

�..
el Gobierno. Un papel sin garantía ha quedado reconocido por el gobierno y decidida la forma de su redención
a más del doble de lo que valía en el mercado. Este es
un acto que por sí solo bastaría para hablar muy alto en
favor del crédito del Gobierno. La mayor parte de los tenedores de billetes, sonríen, sin embargo, escépticamente,
pensando que la promesa del gobierno de pagar diez centavos oro nacional, es algo muy problemático.
Y termina:
''Cuando esta sonrisa se dibuja en los labios de los
enemigos de la Causa, es perfectamente explicable; pero
cuando la duda respecto de la honradez y del éxito del
Gobierno Constitucionalista se dibuja sardónicamente en
los labios &lt;le un empleado o de un militar, o de cualquiera otra persona que se dice partidaria del Constitucionalismo, indica que también hay enemigos dé la Revolución
entre los que han hecho sus fortunas a la sombra de
ella. y que EL DI~ERO ES EL REACTIVO QVE SIRVE PARA CONOCER DONDE ESTA EL VERDADERO PATRIOTISMO.

***

Lo primero que se impone con toda fuerza a la obse-vación, ante la serie de sofismas y de sarcasmos del
L,c. Cabrera, es la mala fe que reina en todas esas de
claraciones, y que si fuera insufrible tratándose de un político, resulta imperdonable ctlando hace gala ele ella un
político en ejercicio: uno ele aquellos que se han a&lt;luei1ado del país, y justamente aquel que debiera de cuidar por
la prosperidad económica de lléxico. Pero es que. para el
Lic. Cabrera. como para la mayoría de los hombres del
día en nuestra República. el poder es ocasión de satisfacer apetitos, nunca un servicio público, mucho menos
una misión social.
Lo primero que dejó de establecer el Lic. Cabrera
es la diferencia capital que existe entre moneda y papel
moneda; entre papel moneda y títulos ele una deuda diferida.
Al hablar del retiro de los billetes de Veracruz y del
Ejército Constitucionalista, da por cierto que se trata de
moneda. y ese supuesto es una de las más punibles malicias del Secretario de Hacienda carrancista.
Tanto los billetes de Veracruz como los constitucionalistas, fueron emitidos por las huestes de don Venustiano para cubrir pagos y obligaciones. Todo billete de banco, que no tiene ningún valor intrínseco. y que no es sino
una promesa de pago, toma su valor de la confianza que
existe en la solvencia de la institución que lo emite, para hacer efectivo en metálico el valor que el billete representa. En el caso de los billetes carrancistas, q~e no son
de banco, esa promesa de pago venía a ·ser una de las obligaciones del grupo, para cuando llegara a convertirse en
Gobierno. Cabrera da el nombre de gobierno a Jo que actualmente existe en México y, era el momento de canjear
los papeles por un valor equivalente al que fue adquirido
por medio de ese papel. Ese valor es el que representa la
obligación del carrancisco y no otro alguno.
Al afirmar, por tanto, que el único perjuicio sufrido
por los tenedores de billetes es el de esperar por algún
tiempo para recuperar su valor, y que esa espera está compensada por un interés de 30 por ciento que les abona el
gobierno. es asentar una serie de falsedades.
Sin entrar en tecnicismos, sino procurando traducirlos a .ejemplos y razonamientos asequibles a todos,
es sabido que la circulación de los instrumentos de crédito se hace de la manera siguiente: En pago de un valor
realizables a plazo, entrega el Banco sus billetes; el importe de éstos queda, de esa manera, garantizado por el
documento en poder de la institución de crédito. Como
ese documento no se recibe por su valor íntegro, sino con
el descuento correspondiente, el tenedor del billete tiene

una garantía mayor que la que el billete representa y el
banco percibe la utilidad que resulta de esa diferencia, deducidos sus gastos. Este es el resumen de la función más
importante de los bancos de emisión, o autorizados a emitir billetes.
Ahora bien, los billetes de Veracruz y constitucionalistas fueron puestos en circulación sin representar valor alguno que quedara en cartera sino únicamente por la
fuerza de las armas; pero pagaderos a un plazo incierto,
aunque dependiente de un hecho fijo: esto es, sujetos a
una condición: al triunfo de la Causa, invocada por el Lic.
Cabrera. Ese es el plazo para hacer efectivo el valor de
los billetes. o bien para conservar su poder adquisitivo,
mediante su circulación, que lo hace papel moneda. Y
una y otra obligaciones, eran las imbíbitas en el papel moneda emitido por don Venustiano Carranza y por sus secuaces.
Cuando a cambio de las mercancías que toma, de los
senicios que recibe, de los bienes que ocupa o de que dispone, paga un ejército rebelde con el papel que emite,
contrae por eso mismo una obligación que, no teniendo
otra base que la fe del gobierno que llegue a emanar de
ese movimiento, lleva consigo la honradez y la reputación ele los Jefes.
Y cuando los jefes, como en el caso actual, Venustiano Carranza y Luis Cabrera. secundados por su turba
armada, defraudan la rsperanza de todo el público, y el papel primeramente emitido, que es el que debiera tener
tocia la preferencia en su redención o en su circulación,
es el primero también en ser retirado del mercado. este
procedimiento viola la fe empeñada, viola los principios
más rudimentarios de honradez. y si el dinero es, como dice Luis Cabrera, el reacti\'o que sirve para conocer dónde se
encuentra el verdadero patriotismo. esta vez lo ha sido de
verdad, y deja ver que no hay ni huellas de él ni en el
11inistro de Hacienda que chicanea a la Nación, ni en
el "Primer Jefe" que. con su eterna amoralidad, aprueba
y secunda todo procedimiento. por repugnante que sea, si
le produce algún provecho y le proporciona alguna ventaja; así redunde en perjuicio del país y acarree la miseria
al pueblo a. quien "redime."
El valor por el cual fue cambiado el billete carrancista, no es de cuatro ni de diez centavos oro nacional.
Cada peso representado por esos ~illetes, hizo adquirir a
los hombres de don Venustiano efectos o servicios que
se pagaban con un peso plata; es decir que cada "peso"
de esas emisiones, representaba un derecho, contraído no
por donación ni por merced, sino legítimamente, al
equivalente en oro de un peso de plata. La obligación de
don Venustiano y de los suyos, era la de hacer efectivo
ese valor al triunfo de "la causa;" y ese es el compromiso
que han eludido descaradamente.
La depreciación de ese valor es consecuencia de -la
inmoralidad carrancista: cuando no sólo se daban esos billetes a cambios de bienes y de servicios. sino que constituían una de las fuentes de riqueza personal, depreciaban
su valor; cuando por la facilidad de fabricarlo lo derrochaban, lo depreciaban más; y aun más vinieron a depreciarlo
cuando a los comerciantes se les hacía barrer las calles
porque no Jo aceptaban, negándoles el derecho de pagar
en la mon eda con que los constitucionalistas adquieren los
bienes de comercianes y de particulares; cuando lo rehusan en contribuciones y en pagos oficiales, cuando ellos
mismos son los que le quitan el poder liberatorio; así que,
al tratar de deshacerse de él particulares y comerciantes,
miente a sabiendas y con fines aviesos el Ministro de
Hacienda, al afirmar que es una medida del comercio contra el pueblo: es una medida de defensa del pueblo y del
comercio en contra de los funcionarios carrancistas.
Es bien sabido que en la emisión y en la cin;ulación

de esos billetes se han cometido los más grandes fraudes
que ha sufrido una nación: habla Luis Cabrera de la sed de
lucro de los cambistas, de la avaricia inmoderada que se ha
apoderado de los empleados civiles y militares del constitucionalismo. quienes padecen de ese mal. de esa sed de enriquecerse de la noche a la mañana, y este es el punto vergonzoso de la cuestión.
Si tanto en la emisión como en la circulación del
papel moneda hubiera habido honradez desde el principio; habría ciertamente un inmenso consumo de riqueza,
representado por el valor de todos los efectos y municiones de boca y guerra utilizados por las huestes carrancistas; valor que al fin y a la postre habría caído
sobre la totalidad ele la población. carga que venía a ser
la recompensa de su locura en esta serie de rebeliones;
habría que pagar también todos los gastos de los servicios públicos: pero si justo es pagar cuando una actividad se trueca en medidas que benefician / •v fomentan
la prosperidad de un país. resulta odioso cuando la carga viene de inmoralidades que lo arruinan. Además,
en el carrancismo existió. desde sus comienzos. una corrupción tan escandalosa que no hay ciudad de los Estados llnidos ni de los principales países de Europa.
que no sepa de los despilfarros colosales ele los jefes &lt;le
horda y de los protegidos de los jefes Desde la compra
de casas hasta los depósitos en los Bancos extranjeros,
los paseos de los amigos y familiares. (díganlo todos los
jefes carrancistas) y las corruptelas más sucias: todo se
paga con el dinero obtenido a cambio de los bienes ro·
hados o de los adquiridos con el papel carrancista, que
viene a ser lo mismo. y natural era que estos hechos
depreciaran aun más el valor del bilimbique. y que no
correspondiera ni con mucho al de los efectos adquiridos por los jefes armados.
Por tanto, el primer despojo sufrido por el pueblo, que es el que paga las deudas contraídas, resulta de
todos los despilfarros. de todos los hurtos de esta nefanda revolución que no ha tenido más objeto que enriquecer a unos cuantos, no sólo con perjuicio ele la mayoría,
sino arruinado el crédito y el prestigio nacionales. El
fenomeno señalado por Luis Cabrera existe, y es la
mejor requisitoria en contra de un movimiento que no ha
tenido ni ideales, ni grandezas, ni inteligencia, ni pudor.
La separación que hace Luis Cabrera entre los tenedores de billetes no tiene razón de ser ni para un funcionario ni para un político; ante la Ley, y el texto y el
espíritu de la Constitución deben de ser la norma de los
que se dan el nombre de "constitucionalistas," no existe
sino una división: los que poseen legítimamente y los
que poseen sin legalidad. Ante el derecho legítimo de
propiedad, uno de los fundamentales de toda sociedad,
no hay sino un camino, para el funcionario: el de garantizar el libre ejercicio de ese derecho, y nada importa ante la ley que sean cambistas, comerciantes o empleados.
Pero la consecuencia de las disposiciones de Cabrera es inmensa en su maldad. Todos tenían el libre uso
de lo que es suyo, y la disposición arbitraria y falaz que
ha retirado de la circulación valores que eran admitidos
a cambio de otros valores, y que debían de ser admitidos por su origen y por su naturaleza, ha suprimido en
todos los poseedores el uso de los bienes a que t enía derecho por la tenencia legítima de su propiedad. Y como
no solamente los acaudalados. sino que la masa entera
de la población era tenedora de esos billetes, el valor de
los bienes de que se ve privada esa masa es igual al importe del valor total de los billetes de Veracruz y del
Ejército Constitucionalista retirados de la circulación,
valor que excede de la fabulosa suma de QUDl'IE~TOS
MILLONES DE PESOS. Esto es lo que ha hecho el
genio financiero de Luis Cabrera, este es el más claro

ejemplo de lo que para et país significa ta destructora
mala fe que preside a todos los actos del carrancismo.
Pero no es todo: aun llega Luis Cabrera a zaherir con sus sarcasmos a los que conservaban esos billetes, en calidad de ahorro, confiados en la fe del Gobierno: a los obrhos, a los empleados, a los soldados
que ahorraban su~ sueldos, a quienes habían obtenido
esos ahorros de la manera más pura y legítima que puede
existir para la adquicisión de la riqueza: por medio del
trabajo! Y al mezclar a los que honradamente, pero
con una candidez digna de las burlas de Luis Cabrera,
creyeron en la fe del Gobierno, guardaron sus ahorros,
con aquellos que mediante el rifle y la violencia constitucionalista han hecho otra clase de "ahorros." Luis Cabrera perpetra un suicidio y da muerte civil a los compañeros de saqueo; pero al atacar a los que en México
tienen el hábito del ahorro verdadero. que son los que en
todos los países del mundo crean la riqueza potencial;
los que por su gran número hicieron de Francia la nación más rica del orbe. los que están haciendo de los Estados Unidos una de las más prósperas. no solamente peca contra las nociones más sanas y sencillas de la Economía Política, sino que infecta las entrañas de la patria,
deshonra su causa y en un país de pródigos. como el nuestro, destruye el único núcleo de redención económica.
C&lt;¡mo con todo ha de acabar la criminal avalancha
carrancista: moral y económicamente, las cínicas declaraciones riel Ministro de Hacienda del Carrancismo son
el 111:,s negro padrón de infamia que puede dejar un nihilista moral sobre su patria.
El motirn de estas declaraciones y medidas el
rea et i,·o que descubre el Yerdadero carácter de Luis Cabrera, es el siguiente: El Carrancismo está en bancarrota; a pesar del genio de Luis Cabrera para convertir en
éxitos los fracasos, no le ha sido posible convertir en
éxitos morales ni de gobierno el fracaso de su propia
conciencia. y vemos los resultados.
Quebrado el gobierno, recurrió a los infalsificables,
simple imitación de los billetes comunes de otros tiempos en que no era necesario dar nombres de eternidad
a las cosas. como hoy para encubrir su efímera existencia
constitucionalista; pero como era natural y consecuencia de mecanismos económicos que el Lic. Cabrera ha
querido ignorar para engañar al pueblo y suscitar el odio
en contra del comercio, la primera función que tendrían
que llenar esos nuevos billetes, que presentaban alguna
ventaja sobre los anteriores, era la de venir a sustituirlos
en los ahorros según la ley de Gresham, de que la moneda mala arroja a la buena, que tambien se aplica a papel
moneda. y habrían ido desapareciendo a medida que fueran siendo puestos en circulación. tal como lo veía el Lic.
Cabrera, pues eran cambiado:; en oro para adquirir billetes de inferior calidad; éstos habrían inundado el mercado y los "infalsificables" como la plata, aunque en menor escala. habrían ido a manos de los que ahorran y de
los acaparadores.
Ante este cumplimiento de una función natural,
Luis Cabrera ideó el retiro de los billetes de Veracruz
y del Ejército Constitucionalista para no tener que afrontar los compromisos que los quinientos millones de ese
papel significan para don Venustiano y aplazó la dificultad
con la frescura con que un deudor tramposo dice a su
acreedor: "N'ecesito el dinero para otra cosa, así es que
te esperas a que mejore de fortuna." Cuando un particular lo hace, pierde el crédito; cuando lo hace un gobierno,
pierde el crédito y la honra: por eso está en lo justo
Luis Cabrera al afirmar que los papeles de don Venustiano no tienen garantía ninguna, por eso sonríen escépticamente los comerciantes, los particulares y hasta
los soldados y los empleados del "constitucionalismo:"

�porque la única garantía es la buena fe, y basta con el decreto de don Venustiano y las declaraciones de su digno
Ministro, para convencerse de que 110 hay garantía más
ilusoria sobre la faz ele la tierra que la palabra del uno
o del otro.
Vista la malversación ele fondos; la existencia de
:gran número ele soldados y de empleados carrancistas
·con "ahorros" de $ 50,000: perdida la fe en la habilidad
financiera de Luis Cabrera, el genio del fracaso, que consiste en imprimir papel inflado, y convertirlo en papel
mojado, haciendo de los billetes de circulación títulos de
una deuda que queda para las calendas griegas, sometidos a un nuevo decreto que venga a anularlos totalmente,
(de la misma manera que fueron anulados los billetes de
Villa, billetes que el primer jefe reconoció mientras pudo cosechar algo de los triunfos de su aliado,) don Venustiano Carranza y su Ministro Cabrera han perdido la
confianza, base del crédito y han arruinado su propio
"Gobierno."
Al sonreír los enemigos y los amigos de esa "Causa," los enemigos nos confirmamos en nuestra opinión
sobre la capacidad y la moralidad de Carranza y de Cabrera. Los amigos, (aquellos a quienes ahora acusa y

señala con dedo delatador ante la ira de los instrumentos ciegos y de las perversidades 'que aun quedan al servicio del "Primer Jefe'' y de su Ministro,) los amigos,
están hoy amenazados, porque Fouquier-Tinville los ha
marcado para el verdugo y, de ese modo, perdida la honorabilidad por la chicana, el respeto por la picardía y la
disciplina por el abuso y la amenaza, pronto verá Luis
Cabrera que no es el dinero el único reactivo para el verdadero patriotismo, sino que también la honradez es
el único elemento que resiste a todos los reactivos, y sl
por el primero nada queda de Luis Cabrera. se debe a
que. cuando no se lleva en el corazón sino odio y maldad, es posible arruinar un país, es posible saciar la sed
de cien guillotinas, pero no es posible organizar ni mu·
cho menos orientar a una causa ni a un pueblo.
Como aquellos que creyeron en la fe del Gobierno
de facto y "que ven desinflarse la burbuja de sus sueños
al reducirse los ahorros que guardaban, de cientos de miles a unos cuantos centavos, oro;" ante las mentidas palabras del "primer jefe" y del Secretario de Hacienda, el
pueblo entero ve desinflarse la burbuja del Constitucionalismo y que sólo quedan de ella dos grandes gotas: una
de sangre y otra de cieno: Un Gobierno establecido so·
bre el ºasesinato nada más que para estafar a una nación.

TOPICOS DEL DIA
El jueves, a la madrugada, otro grupo de carrancistas atravesó el Río Bravo en San Ignacio, e hizo una
nueva incursión semejante a las de Columbus y de Glen
Springs.
¿ Es así como busca don \' enustiano que las tropas
se retiren de México? o ¿es que quiere seguir acusando
a los "reaccionarios" de que vienen de lféxico para prorncar conflictos?

***

En las cercanías de la Estación de Cactus, fue sorpredido un individ~o uniformado de Teniente Coronel carrancista, en el momento de prenderle fuego a un puente
de ferrocarril. Ahora solamente falta que se diga que
los reaccionarios fueron quienes pusieron el uniforme en
el cuerpo del famoso Teniente Coronel.

***
una conferencia

Gavira celebró
con Pershing y J acinto Treviño nulificó el pacto y aprehendió a Gavira.
Reynaldo Garza permitió la organización de un
manifestación anti-americana en Nuevo Laredo y Alfredo
Ricaut la suspenaió.
Lo curioso es que Gavira fue desautorizado por suponer que había hecho grandes concesiones a los Estados
Unidos, en tanto que la desautorización en contra de Garza obedeció a su actitud antiamericana.
:Así pues, en Ciudad J uárez y en La redo priva un
criterio radicalmente distinto. Lo que en la primera de
las poblaciones es delito, en la segunda es acto loable.
Esto prueba la desorganización absoluta del carrancismo.
que se contradice de una ciudad a otra y que se desmorona en el orden ideológico y moral.
Aquello es alga ~ue ya está muerto.

***

El Lic. Roque Estrada, después de desempeñar la
Secretaría de Justicia de Carranza, por espacio de un
ai10, ha llegado a la conclusión de que debe suprimirse
dicha Secretaría por anticonstitucional y absurda.

Félix Palavicini por su parte opina que debe suprimirse la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes; y don Venustiano, obedeciendo al mismo espíritu destructor, opina que lo que debe suprimirse es la República
llexicana.

***

José Isabel Robles y Canuto Reyes, dos generales
anti-carrancistas que se había amnistiado para luchar
en contra de los americanos acaban de enarbolar de nuevo
el estandarte revolucionario. Fingieron sumisión, adquirieron elementos. y después de considerarse fuertes, desconocieron al Gobierno de facto.
El caso es desconsolador aunque no nuevo. Hace
dos años, cuando las tropas del General Funston desembarcaron en Veracruz, el Gobierno del General Huerta
promulgó una Ley general de amnistía para todos los
reos políticos; y la mayor parte de éstos, utilizaron su
libertad para unirse a la Revolución, sin preocuparse de
que tropas extranjeras estuvieran pisando el suelo nacional.
Entonces les pareció a los carrancistas muy loable
semejante proceder. Y ahora, después de dos años de
decepciones, ¿ que pensarán de aquellos que burlan la confianza en los momentos precisos en que se ventila la
suerte de la nacionalidad?
José Isabel Robles y Canuto Reyes, no han hecho
sino repetir lo que en aquel entonces hicieron Palavicini,
Bordes Mangcl y demás políticos recluidos en la Penitenciaría. Con la vara que mides serás medido,-dice la
vieja sentencia.-Lo doloroso es que esa vara sea tan
perjudicial para 1[éxico.

***

Se ha anunciado semi-oficialmente que la conlestac1011 de 11r. \Vilson a Carranza será enérgica y que en
ella se dirá que las tropas del General Pershing no saldrán de México antes de cuatro meses.
¡ Lo mismo que en Veracruz !

¡ Qué dirán ahora los que hace dos años, en el bosque de Chapultepec aclamaron a \\'ilson por haber matado
a .Maquiavelo en América?

** *

Don Venustiano Carranza, en una reciente Yisita
que hizo al Museo Nacional de Historia, vio un objeto de uso personal de la Emperatriz Carlota, y ordenó inmediatamente que fuese trasladado al Castillo de Chapultepec, en donde una incautación purificadora lo libertase de las lacras abominables de la reacción.
Los ojos de la multitud se pueden dañar con la contemplación del piano de la Emperatriz; en cambio, don
Venus lo puede castigar en un remate de muebles, por
haber cometido el cielito ele halagar los oídos de la esposa de 1Iaximiliano.
0

** *
cotizó durante

El infalsificable se
la semana pasada a cuatro centavos oro el peso. El antiguo papel bajó
a centavo el peso.
Un ejemplo admirable ele cómo Luis Cabrera sigue
convirtiendo los fracasos en éxitos.

** *

Alfredo Ricaut ha comunicado la aprehensión de
Luis de la Rosa, que según rumores había organizado su
expedición en contra de los Estados Unidos, de acuerdo
con algunas autoridades carrancistas.
Esa expedición no podía conducir al éxito, pues los
ricos del Estado de Texas, como los ricos de las demás
partes del mundo, no se dejan robar muy fácilmente y
cuidan sus intereses, tomando puestos de responsabilidad
en el manejo de las cuestiones públicas.
Los ricos que "se dejan robar" forman una casta
excepcional, que por desgracia, sólo en 1Iéxico hemos visto florecer. Fueron muy pocas las personas acomodadas
que en los ultimos años supieron tomar un puesto de responsabilidad en las altas esferas de. la Administración.
Esos pocos fueron víctimas de la inercia de los demás,
cuya desgracia actual debiera servir de escarmiento a las
clases acaudaladas del porvenir.

. ** *

Un individuo apellidado Sáuchez Mena, fue sorprendido en Chihuahua en el momento de hacer propaganda en favor de las tropas americanas, y después de sometérsele a un Consejo sumario de Guerra, fue condenado a
sufrir la pena de muerte.
Aunque el criterio nacional se encuentra en plena
época de desorientación, suponemos que ni los más apasionados anticarrancistas-¡ ni los americanos mismos!se atreven a censurar el proceder del Consejo de Guerra.
¡ La Patria antes que todo!

***

"El Pueblo" de la ciudad de México, publica en su
sección editorial un artículo larguísimo, en el cual sostiene que urge la expropiación de todas las fincas adquiridas durante el período preconstitucional.
¿ Qué dirán los generales libertadores y los simpatizadores de la causa que han dedicado sus ahorros a
bienes raíces?
La Revolución es la Revolución.

***

111 uchos están ya desesperados porque el carrancismo no se acaba de desplomar.
¡Calma, calma! No hay mal que dure cien años,
ni plazo que no se cumpla. El carrancismo está muerto
y la mejor prueba de ello se tiene en la contradicción
manifiesta entre el tono de la nota de Carranza y la ac. titud mansurrona de Gavira, entre el impulsivismo de
Jacinto Treviño y la intención conciliadora de Rica u t.
Ya Carranza y los suyos perdieron la brújula, y
sigue la tempestad con más fiereza que antes. El naufragio es inevitable.
Y conste que no todos los náufragos tienen la suerte del General Félix Díaz:

* **

El subgerente de una negociación, fue internado en
la Penitenciaría del Distrito Federal, por rehusarse a recibir papel moneda carrancista al precio fijado por las
autoridades.
Bien pueden encarcelarlo y volverlo a encarcelar;
pero es bueno que vayan proyectando una cárcel en donde
quepan quince millones de presos.
~l uy pronto la van a necesitar.

** *

Un buen señor que se apellida J ordan y que es Canciller de la Cniversidad de Stanford, California, dice
que el General Don Porfirio Díaz inició sus trabajos
gubernamentales y administrati,·os con treinta millones
de pesos que le quitó a la Iglesia Católica.
No nos c.xtraña que un "sabio" sea tan ignorante:
lo que nos asombra es que tenga la audacia de exhibir su
ignorancia. Y si esto lo hacen los cancilleres de las
Universidades que tienen más prestigio ¿ qué podremos
esperar de las demás gentes?

***

El mismo doctor Jordán, al ser preguntado sobre
la personalidad de Carranza, dijo que una vez que se interrogó a un compatriota nuestro sobre lo mismo, contestó que en cierta ocasión en que se consultaba a alguien, cual de dos compañías de Opera era mejor, éste
fue a ver a la primera; y que después de terminada la representación, dijo sin vacilar: ''es mejor la otra.'' Y que
añadió nuestro compatriota: Carranza y Villa son iguales a aquella Compañía de Opera: después de conocerlos,
declara uno que Zapata es preferible a ellos.
La verdad es que el cuentecillo es viejo y que no
trata de Compañías de Opera, sino de dos sonetos cuya
publicación consultaba un Cardenal a un Pontífice.
llir. J ordan, ,oyó cantar el gallo y no supo donde
quedó.

***

En tiempo de la dictadura, el ejemplar de un gran
dtario, salido de talleres comprados, rnha uno o dos centavos. Los papeles que adulan a Carranza, tirándose en
imprentas robadas, valen cincuenta centavos, lo cual no les
impide que insulten y declaren ''enemigos ele la causa"
a los comerciantes por el alza de precios.
El Gobierno, por su parte. aprehende a esos comerciantes y los .obliga a barrrer la \'Ía pública, para castigar
en ellos el delito de depreciar la moneda legalista.
DesYCrgüenzas así tan señaladas,
más que protestas, piden carcajadas.

***

l'no de los diarios grandrs que sale en ~léxico, puhlicó un editorial titulado "La Libertad de la Prensa" que
los provincianíllos de la misma cuerda se apresuraron a
reproducir, con lo cual ha tenido una propaganda que ni
los decretos ele don \'enustiano.
Pues en ese artículo se sostil'ne la tesis de que hoy
existe libertad de prensa. Lo que sucede es que durante
treinta años habló la Dictadura, y ahora tiene la palabra
la Revoluci"ón. Y como la Dictadura no dejaba hablar a
los enemigos, la Revolución hace otro tanto, seguramente para que en nada se parezcan.
Y efectivamente, en nada se parecen, porque la odiosa permitía publicaciones que ¡ combatieran, y ahora
(perdonen los lectores lo democrático de la locución)
''no hay chapulín que chille."
Al editorialista le faltó decir que en tiempos de la
odiosa ni los amigos hablaban. Porque don \'enustiano.
en sus quince años de Senador, no despegó los labios.

�•"¡ Oh, Dios que amorosamente cuida~ de todas tus
criaturas, e las alimentas. y les mandas lluvias fecundantes para que nazcan las plantas que producen níveos copos de algodón, almendras sabrosas de cacao, cuajadas
mazorcas de maíz que embellecen los campos e praderas 1
"¡Tú ficiste los carnosos zapotes rojos. blancos, negros o amarillos, las jugosas xícamas, los dulces capolines, las frescas tunas, e tantos frutos que recrean nuestro
paladar con sus variados gustos e sabores!
''¡ Tú donaste a esta tierra de mis agüe los e•de mis
padres de la maravillosa planta del maguey. que nos fortifica e refresca con su blanco jugo, que nos proyee de tejas para nuestras casas e leíia para nuestros fogones; que
nos da miel para endolzar nuestros manjares, fibras para
tejer nuestras tilmas, agujas para coser nuestros vestidos
e púas para sacrificar nuestras lenguas pecadoras!
"¡ Tú ficiste desde las frágiles mariposas, papalotzin,
que semejan aladas flores blancas. rojas, azules e amarillas, fasta el águila altanera que se cierne magestuosa por
los más altos montes, e que anunció a mis antepasados el
sitio donde se asentó la cibdad de 11éxico-Tenoctitlán !
''¡ Tú ficiste las aves que nos deleitan con sus plumas. los quetzallis. o el buho que nos anuncia nuestra
muerte, el tecólotl !
"¡ Tú ficiste la más bella e fermosa criatura de tus
manos, la mujer, que face llevaderas nuestras penas e existencia, ora como esposa cariñosa. ora como madre llena de
ternura, ora como hija hacendosa o como amante hermana!
"¡ Tú eres eterno, non tienes ni principio ni fin, no
ansí como otras cosas que tú ficiste, ca en breves periodos cuentan las deliciosas repúblicas de las flores sus reinados; ca las que por las mailanas ostentan soberbiamente
engreídas la vanidad e pompa, por las tardes lloran la
triste carencia de su trono soberano ...... !
"¡ Tú eres inmutable, siempre el mesmo, non ansí
los ríos, los arroyos. las fuentes, las cascadas, que retroceden para sus alegres nacimientos o se secan en sus hoyas áridas!

De cómo fizo unas Trovas
el Rey N etzahualcoyotl
(A LAS SEl'l'ORITAS GUADALUPE Y LUZ MONROY BAIGEN.)
Hubo un Rey en los pasados tiempos, llamado corno suso se dice, muy famoso por sus aventuras romancescas, y muy loado por viejos coronistas, del cual narran altos y singulares fechos como guerrero victorioso y como
juez inexorable.
Item más, dicen que era filósofo e trovador, e magüer pagano, no se le absconclió el conocimie1ilo del vero
Dios.
Este grand varón fizo casas e palacios, baños e acueductos, huertas e jardines en las cibdades capitales de su
Reino; y en las huertas e jardines, placíase ele coltivar el
mesmo dulces y sabrosas frutas, y fermosas y olorosas
flores, ca como poeta que era, fue muy amador dellas.
E dicen e cuentan también, los dichos coronistas.
que cual otro Salomón, este sapiente indio conocía mochos secretos, ca era grand nigromante e hechicero, e muy
sabidor en las cosas de la magia.
E agora quiero rememorar el sucedido que le aconteció en. uno de sus deleitosos jardines de Tetzcuco, durante plácida noche de luna. cabe un estanque de diamantinas aguas, donde gustaba asentarse para gozar del sitio
silencioso del frescor del ambiente.
El Rey Poeta, en la dicha noche, fizo un a modo de
conjuro con sus manos, y súpitamente, por encantamiento, todas las flores adormidas despertaron, e comenzaron
a tornarse en púdicas doncellas, en apuestos galanes, en
valerosos guerreros, en severos sacerdotes y en castas vestales e al son de atambores e chirimías desfilaron frontero a él, e deteniéndose, bailaban e cantaban.
E primero iban los blancos floripondios. cual heraldos que tocan sus trompetas para pregonar e invitar a regocijada fiesta.
Después venían las flores predilectas clestos reinos,
las coatzontecoxúchiles, emblemáticas de venerados sacerdotes del dios Quetzalcoatl, las cabezas de vívoras de incomparable fermosura, de pétalos morados, rosados en sus
extremos y maculados de puntillos blancos e amarillos.
Cual altivos y fieros guerreadores a seguida marchaban los oceloxúchiles, de putiagudos pétalos como flechas aguzadas de obsidianas, rojos en el centro como la
sangre que mana de las víctimas, e salpicados de manchillas blancas e amarillas como tigres.
En pos de estos fieros varones, proseguían las castas vestales, que ofrendan en las aras las flores del cuervo,
los caloxúchiles, pequeños y olorosos, salpicados de blanco, rojo y amarillo.
Doncellas muy honestas, blancas e fermosas, despidiendo embriagador aroma, pasaron alegres, saltando, las
flores del corazón, yolloxúchiles, preferidas de los amadores que sueñan, e gozan, e padecen las penas de los enamoramientos.
Ca sería prolijo fablar de otras muchas flores, sólo
memoraré a las bellas xiloxúchiles de vestes vaporosas, a
los gentiles macpalxúc),iles de manos enguantadas, a los
plebeyos nopalillos que portaban sendos ramilletes, e a
otras, que, en guirnaldas, danzaban e cantaban, embelesando con sus bailes y sus músicas.
E sólo diré, amén, que a la postre, cuando todas
:lquellas flores hobieron desfilado tristes e mustias, ama-

rilletas e lacrimosas parecieron las flores de los muertos,
(cempoaxúchiles nombrados.) las que ofrendan los dolientes en las fosas de sus deudos, como memento de que en
esta vida mísera, no perdura ni la juventud de mochachas
e donceles, ni la altivez de nobles caballeros, ni el valor
de guerreros atrevidos, ni la homildad de las vestales religiosas; ni poderosos señoríos, ni abundosos tesoros .....
¡~ada!
Asaz meditabundo e cuitado quedó el Rey Poeta, e
solo, e ajuntando todos sus pensamientos, y trayendo a la
memoria las gloriosas fazañas de sus antepasados, cuenta una leyenda, non consignada por las péñolas de sesudos
coronistas, cómo en esta sazón fue cuando fizo el fermoso
canto, que así comienza:
''Son las caducas pompas del mundo, como los verdes sauces ca por mucho que anhelen a su duración, al fin
un inopinado fuego los consume, una cortante hacha los
destroza. un cierzo los derriba y la avanzada edad y decripitud los agobia y entristece."
Luengo rato trovó sus pensamientos fasta llegar a
la finida, y cuando cesó el hechizo, los heraldos e sacerdotes, los nobles e los guerreros, las vestales e las doncellas,
tornaron a ser flores.
Amanecía. Los diminutos huitzitzilin de plumas
brillantes color de topacios. esmeraldas e turquesas, zumbaban chupando el zumo azucarado de las flores; las parduzcas huilotas se arrullaban en los canosos ahuehuetes,
e los pájaros de cuatrocientas voces, los zenzontles, saludaban a la Aurora, que con su halda sonrosada, deslizábase por los empinados montes e por la cima de los nevados volcanes.

"¡ 'fó nunca mueres, non ansl tus soberbias y poderosas criaturas. Llenas están las huesas de pestilentes
poivos, que en antes eran fermosos cuerpos con espirituales almas, e que ocupaban los tronos, autorizando los doseles, presidiendo las juntas. gobernando e llevando sus
ejércitos fasta la victoria; conquistando cibdades, provincias e reinos, poseyendo tesoros, arrastrando e derribando
cultos e ídolos; lisonjeándose con el fausto, la magestad, la
fortuna. el poderío y la admiración ....... Emperó, pasan
aquestas glorias como el pavoroso humo que vomita el
fuego de las entrañas del gigantesco Popocatépetl, sin
otros monumentos que acuerden sus vidas que las toscas
pieles adobadas o los ámatl de filamentos deleznables en
que están escriptos con signos jerolíficos sus caducos fastos!
"¡ Tu poderosa mano da a estas majestades las propiedades de las rosas en el color y la suerte: dura su fermosura en tanto que sus castos botones recogen avaros y
conservan aquellas porciones que cuaja en ricas perlas la
Aurora, e deshace e derrite en líquidos rocíos; pero apenas, ¡ oh Padre de los vivientes!. diriges sobre ellas el más
ligero de tus rayos, las despojas de su belleza y lozanía,
facienclo que pierdan, marchitadas, la encendida y purpúrea color con que ufanas se vestían!"
E después de breve pausa, bajó los brazos, y extendiéndolos hacia el blanco caserío de Tetzcuco, concluyó
clamando: "¡ Anhelemos, invictísimos príncipes, capitanes
esforzados, fieles amigos y leales vasallos; aspiremos al
Cielo, que allí todo es eterno y nada se corrompe! El horror del sepulcro es lisonjera cuna para el Sol y las funestas sombras brillantes luces para los astros ..... I"
E con la magestad soberana de rey y el continente
melancólico de poeta, se fue a sus reales casas donde una
joven e gentil doncella le ofreció tonificante refrigerio. en
maqueada jícara orlada de pájaros e rosas, que contenía
espumoso e aromático cacao endulzado con miel de abejas.

•

LUIS GONZALEZ OBREGON.

II

~,,
Como dicho tengo en el pasado capítulo, magiier
pagano, el Rey Poeta cognosció o presintió al vero e
único Dios, padre de todos los mortales y autor del Universo.
Y aquel .lindo amanecer de tan fermosa Aurora y
el suave cantar de los pajarillos, inspiraron a él también
para loar al Sér Supremo, dino de las mayores aleluyas.
El Rey Poeta dirigióse al estanque de las aguas diamantinas, fizo una ablución, y levantando los brazos e
manos en alto, e con sus ojos enclavados en el Cielo, en
su lengua propia e nativa, que era muy dulce e armoniosa, recitó las trovas que dicho tengo había compuesto, y
que en mi traducción e glosa, palidecen; pero el treslado
reproduce los concetos, letra a letra:
"¡ Oh Dios desconocido, facedor del Cielo azul, de la
Luna que embelesa e de las innúmeras estrellas que brillan en las obscuras noches!
'' !Oh, Dios potente que ficiste los sotiles aires, los
espantosos huracanes, los altos montes, las nevadas sierras, los torrentes que braman, los ríos que corren e las
aguas que murmuran en los arroyos y en las fuentes!
"¡ Oh, Dios creador de los homes, de los animales
de toda especie, que nadan en las aguas, que vuelan en los
aires, que viven en los bosques e se absconden en las cuevas o en las grietas de la tierra 1
•

•

�'DESDE JAUJA

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¿ Qué quieren esas notas
Hacl·a el caer el d'1a,
Que ruedan como gotas
De dulce melodía?

y Dios que ve el abismo
"
Que entreabre 1a afl'1cc1on,
Lo cubre r:on su mismo
Divino Corazón.

¿Por qué se van, cobardes,
Saltando como broches
Cuando abre Dios las tardes,
El libro de las noches.

Desde su caro nido,
Mil cosas graves, graves
Se dicen al oído.

j

¿Qué quieren aflictivos
Del bronce los conciertos?
¿Son ayes de los vivos?
Son ayes de los muertO'S?
¿Son ángeles que velan
El sueño de los mundos,
Y rozan cuando vuelan
Los bronces gemebundos?

¿Son almas que platican?
¿Son almas que se besan?
¿Que por su amor repican,
Y por que dure rezan?
Qué dicha, qué contento
Infunde al corazón
El dulce, suave acento
Del toque de oración.

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Qué plácida es la hora
En que declina y luego,
El sol los montes dora
Con átomos de fuego.
En que pausadamente
Retorna el labrador,
Al dulce hogar que riente
Le ofrece pan y amor.

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Es la hora en que las aves,

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Es la hora del consuelo
Y en que se dan la palma,
La tierra con el cielo,
Y una alma con otra alma.

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Si arróbase la mente
De la oración al grito,
~l corazón presiente
]ue está ante lo infinito.

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1*

Y ante ese oscuro velo,
Y arcano tan profundo,
Tan sólo calla el cielo,
Sólo enmudece el mundo.

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f.

¡ Oh Virgen soberana,
rodas las tardes, sí,
El son de la campana
'{e

Muy estimado amigo mío:

~

¡ Oh abismos de la tarde I
¡ Oh toques sobrehumanos!
¿Habrá quien haga alarde
De abrirnos sus arcanos?

¿ O el eco de los bronces
Los pasos tal vez son
De Dios que cruza entonce!.
En medio a la Creación?

A 3 de Junio de 1916.

ii

(Para Revista Mexicana)
En que el mortal que llora
Descubre la cabeza,
Y entre suspiros ora,
Y entre sollozos reza.

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it

LA LIMPIA DEMOCRATIC,~

!

A la Hora del· Angelus
Oremos que ya suena
El toque de oración.
¡ Arriba el alma buena!
¡ Arriba el corazón!

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hace acordar de tí!

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Me acuer o que eres uena,
.¿ue es mío tu corazón,
Cuando en la torre suena
El toque de oración.

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Dr. JESUS RIOS.
Castroville, Tex., junio 3 de 1916.

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Al calor de la fiebre democrática que nos ha invadido, se han registrado casos sumamente curiosos. De uno
de ellos, bien reciente por cierto, trataré ahora.
Los abusos que el comercio ha venido cometiendo
en sus continuas explotaciones al pueblo ya redimido por
don Venus, llegaron a un límite que exacerbó el sentimiento de moralidad y pureza en que se inspiró siempre
la revolución carrancista, y muy especialmente desde que
obtuvo su ascenso a la categoría de Gobierno de facto.
No bastaron amonestaciones, y hubo que apelar a
las penas correccionales, en la forma más suave y depuradora que puedas imaginarte. Como que a buen golpe de
estos explotadores se les puso en las manos la escoba
municipal, y se les obligó, durante una hora, a barrer la
plaza de la Constitución de la metrópoli de Jauja.
No podrás negar que esta es una labor de limpia,
concordante en un todo con el espíritu preconstitucional. "LA LIMPIA" es el lema sagrado de su bandera.
Y fíjate en que precisamente la Constitución es la que
ha sido barrida.
Antiguamente eran los borrachines callejeros y
vociferadores los encargados del barrido público; pero
esta práctica despótica ejercitada en daño de la cultura de
las masas hoy redimidas, ha desaparecido para ceder el
p:lso a igual procedimiento exigido a los del gremio mercantil, con el fin de "moralizarlos," según rezan crónicas
impresas.
Por lo que llevo visto y sumado, hasta ahora son
treinta y uno los individuos que han cumplido esta faena saludable; de manera que' no pecó de inoportuno al
tratar del punto en esta epístola, a la cual corresponde
aquella cifra.
Es seguro que esta labor de limpia tomará carta de
naturaleza y acabará por aplicarse en calidad de castigo
sobre Jauja entera, para que no haya envidias ni malquerencias en el grupo comercial. A todos se les medirá con
el mismo rasero, que en esta vez quedará reemplazado por
el palo de la escoba.
Parece que a esos comerciantes se les acusa de violación a la ley. Esa violación consiste en que no se avienen a poner a sus mercancías el precio equitativo que
marca la moralidad administrativa, tan benéfica para los
generales . . .. intereses; y por otra parte se relaciona con
la admisión del papel infalsificable, al que el Gobierno
quiere fijar el tipo de veinte centavos oro nacional, o lo
que es lo mismo, diez centavos de dollar.
Que el Gobierno se pone en lo justo, no hay para
que discutirlo. Su flamante moneda está perfectamente
garantizada por una serie de decretos. En tiempos de
la dictadura, los Bancos emisores garantizaban su papel
con dinero efectivo, procedimiento casi inquisitorial; pero
hoy que impera la libertaria en los dominios oficiales, una
Primera Jefatura puede lanzar a la circulación millones
de pesos representados por papel moneda, sin el requisito de la garantía en piezas acuñadas. Bastan las piezas
de los decretos, que en rigor también son "acuñadas,"
porque nos las meten con cuña. ¡ Mira tú qué buenas

piezas!

La disposición correcciónal emanó del Comandante Militar de la Plaza, un general que tiene de particular
apellidarse Colina en español o Hill en inglés, aunque
él prefiere usar el apellido a la inglesa, probablemente
porque le da a su persona un matiz más adecuado a la
época.
Los periódicos de aquí no han dejado de pregonar
la hostilidad que el comercio muestra hacia el Gobierno
de facto; y es natural que sobre la consideración de esa
hostilidad, el Gobierno se manifieste deseoso de inculcar
al grupo sentimientos de simpatía para el constitucionalismo, ganándose adeptos, aunque sea a palo de escoba.
Peor sería que lo intentara a machete; si bien es de
presumir que al no lograr éxito el instrumento de la limpieza, entrará a figurar el otro.
Francamente, y sin que esto tienda a agravar la situación de los comerciantes, yo no me explico ~1 fundamento de esa hostilidad, porque el Gobierno los ha favorecido grandemente, quitándoles trabajo ce eHcima, oor
medio de los democráticos saqueos; y a m~nos capital
que manejar, menor faena corresponde. Visto al revés,
equivale a la vieja teoría aquella :-"El que aumenta su
capital, aumenta sus cuidados.'' De modo que si don Venus les ha reducido preocupaciones disminuyéndoles la
ocupación, en vez de mala voluntad debiera existir agradecimiento por parte del comercio. Bien es cierto que
por algo se ha dicho que la gratitud ha huído de la tierra.
Ya sabemos que es propio de los comerciantes el
barrer el retazo de calle que corresponde a sus establecimientos. Esta faena corre siempre a cargo de los dependientes de última fila; y como es regular que de servidor se llegue a amo, casi no hay jefe de casa comercial que no haya pasado por el manejo de la escoba. De
modo que, aunque olvidados un poco por la falta de ejercicio cotidiano, sin duda son los que mejor podrían quitarnos de encima la basura.
Con un desbordamiento de júbilo que chorrea por
arriba de las letras de molde, los periódicos refieren que
un gran gentío atestiguó el hecho, y que los barrenderos
de la reacción sufrieron las chirigotas del público. Aunque
no se diga, imagino que esas cuchufletas saldrían de aquellos que en la era ignominiosa dejaban el asfalto como un
espejo, vigilados por el gendarme municipal, y en castigo
de haber ingerido pulque y aguardiente sobrepasando la
medida. De medida s~ trata aquí también, sólo que en
tanto que aque,lla tocaba los extremos de la degradación,
ésta es netamente "moralizadora." Así la conceptúa 1fister
Hill, cuya filiación en el generalato de los incautadores,
le otorga pleno derecho para esparcir doctrinas de la
más pura moral.
¡ Figúrate lo que gozarían los del barrido, presenciada y coreada su obra por numeroso concurso, seleccionado entre la crema democrática I
No me negarás que la escoba podría servir como
símbolo de lo bajo y rastrero, puesto que siempre anduvo por los suelos. Era justo, pues, que tuviera su dignificación,
dado el orden de ideas en privanza
desde que impera el redentor Carranza.
Y hasta mi próxima, querido colega, recibe un
abrazo de tu fidelísimo,

SILVERIO.

�El Beso de la Malintzin
-InéditoRecitado por su Autor en el Ateneo Hi~pano-Americano de Washington
en la reunión verificada en la Legación de Perú.
¿Fue el idilio en la sombra de algún árbol gigante,
En mitad del prodigio de una selva fragante
De paisajes soberbios, perspectivas risueñas
Y montañas con cumbres de graníticas peñas
Cuyas moles semejan a vencidos titanes
Por flamígeros rayos, al dar forma a su anhelo
De trepar por las crestas de escarpados volcanes
Y escalar en su audacia los reductos del cielo ...... ?
¿ Contemplaron los troncos en robustas hileras
De ahuehuetes y robles de prehistóricas eras
Al galán de otra estirpe, al intrépido hispano
Que intentaba de Anáhuac ser audaz soberano,
Por la virgen aztecati amoroso y rendido ...... ?

¿O las viejas murallas de un "teocalli" derruido
Que de cien hecatombes fue el horrendo escenario
Con la sangre teñida de algún pueblo contrario
A la raza de acero de los déspotas reyes
Cuyos designios eran resumen de las leyes;
Esos muros de templos que compendian la historia
Del Imperio bizarro de increíble heroísmo,
-Exponentes de fuerza, de crueldad y de gloria
Que entre tribus hermanas pudo abrir el abismo
Donde el Astro de Anáhuac sepultóse en su ocasoIndiscretos testigos ¿sorprendieron acaso
De la noble Malintzin los amores ardientes
Con el prócer que supo domeñar continentes,
Y en los lances y triunfos de la fiera campaña
Dio el hidalgo tal lustre a su Patria la España
Que con honra pudiera tan gentil caballero
Ser el Héctor o Aquiles de la Iliada de Homero
Si los cantos sublimes del Poema profundo
A escribirse volviesen para asombro del Mundo ... . . . ?
¿En qué sitio propicio fue la erótica escena?

¿Dónde pudo el guerrero de cien lides triunfante
Consumar la conquista de la linda morena,
Recibiendo en sus labios la oblación palpitante,
El dulcísimo beso de la indígena amante
En el cual como en sueños vio Cortés el emblema
De la unión de dos razas, la apoteosis suprema

De la cruenta campaña y el magnífico lazo
Que estrechara a la España con simbólico abrazo
Con la virgen indiana, con la tierra de flores,
Con la Anáhuac hermosa de paisajes de ensueños
Y llanuras y bosques y mil valles risueños,
Y dos mares que llegan entre blandos rumores
A besar con sus olas el mantón de su playa,
Mientras vela los sueños de la linda doncella
El volcán de Ixtlacíhuatl, cual gigante atalaya
Que en mitad de la Sierra por su mole descuella ..... ?
Oh Malintzin! oh aztecatl! fuiste tú la primera
Que iniciaste la brecha de la enorme barrera
Formada por venganzas, por odios y rencores
Que apartaba a los indios de los conquistadores!
Y en el cáliz amargo de infortunios y hieles
De tu amor derramaste las ternuras y mieles
Para endulzar el agrio sabor de desventura
De la raza que supo en su exigua cultura
Defender sus moradas y sus divinidades,
Sus campiñas y montes de salvaje hermosura,
Y admirar con sus glorias las futuras edades
Oponiendo al acero los humanos escudos
De sus pechos rabiosos, sin defensa y desnudos ...... !
Tú pediste, oh Malintzin ! a los blancos piedades
Para el pueblo vencido y olvidaste rencores
Al sentir que creabas con tus nuevos amores
Una raza formada con dos sangres distintas:
-Poema de ternuras superior a conquistas
Que se manchan y enlutan con excesos y erroresy al ser a quien llevaste dormido en tus entrañas
Diste el alma y la sangre de dos nobles Españas:
De la Madre gloriosa, triunfadora en Lepanto,
Redimida en Asturias cuando alzó el sacrosanto
Pabellón contra el moro desde enhiestas montañas
De provincias vascuences el titán Don Pelayo,
Y aureolada más tarde en la lucha tremenda
Contra el genio de un prócer que opacó en la contienda
El fulgor deslumbrante de inmortal Dos de Mayo,
Y de Españá la Nueva: de la indómita tierra
Cuyo espíritu heroico se enfrentó con la guerra,

Que trajeron los blancos; y encarnó en la figura
De perfiles de bronce del postrer rey azteca
Que a mitad del espasmo de la horrible tortura
Se sonrió con sonrisa que era olímpica mueca
~e desdén que el martirio le arranzó a su bravura.
Sin que mudos su labios formularan un ruego
·
Cuando ardieron sus plantas en un baño de fuego ..... !

Que era estéril tan santo sacrificio tremendo
Hasta que al fin el ave de los viejos tenoca;
El águila de Anáhuac, que en las cumbres de' rocas
Colocara su nido, devorando inclemente
Sostenida en la rama de un nopal, la serpiente,
Fue vencida en la furia del sañudo combate
Agotadas sus fuerzas, domeñado su embate'

Tú gallarda Malintzin, los cien mil episodios
De la lid de' heroísmos, de venganzas y odios
Cont~mplaste en tu asombro con tristeza profunda
Al mirar el anhelo de tu grey moribunda
De luchar conmovida por un gran pensamiento
Defendiendo sus tierras hasta el último aliento
Contra el corto puñado de españoles audaces
Que si bien fueron crueles, compensaron sus faltas
Aportando otro idioma, su cultura y sus altas
Y sublimes creencias con esfuerzos tenaces
Y enarbolando entonces el pabellón divino '
-El lábaro que al triunfo condujo a Cons~antinoEn los viejos "teocallis" de paredes sombrías
Consagrados al culto de deidades impías,
Donde el gran Cihuacoatl con fiereza inhumana
En mitad de las aras de esos dioses airados
Sep1:11taba el cuchillo de luciente obsidiana
En los pecho y entrañas de cautivos soldados!

Y cayó en su peñasco con el ala ya rota
Destrozada la garra, que dejó gota a gota
El licor de su sangre destilar en el suelo·
La mirada soberbia frente ·a frente del ci:lo;
Y el penacho de plumas de su noble cabeza
Una
. vez más alzólo, circundado de gloria••
M 1entras muda y absorta la contempló la Historia
Desplomarse abrumada por su propia grandeza . . ...... !

Y lucharon, lucharon esas dos fuerzas vivas
Con ahíncos y rabias conquistando esforzados
Lentamente los unos a las razas nativas
Defendiendo los otros sus costumbres f~roces
Sus "tianquixtlis,'' sus ritos, sus fiestas y sus ¡oces,
Sus oráculos llenos de una extraña poesía
Que ordenaban fundasen Tenochtitlán en una
Isleta de Texcoco, dormida en la laguna ..... .
Y el ejército ,azteca su feroz poderío
Vió menguar poco a t,oco y aplacado su brío•
Y lidió con rabiosa decisión, comprendiendo '

•

El rodar de los siglos transformó el escenario
'
Sólo restos quedaron de esa magna Odisea;
Rotas piedras que fueron un altar sanguinario
'
Tradiciones que evocan la salvaje pelea,
Y una fuente de gloria donde Anáhuac y España
Los laureles refrescan de la cruenta campaña!
Mas venciendo los siglos un poema perdura;
El poema que resta es de amor y dulzura
Que inició la Malintzin con un beso al hispano
Cuando al afán rindióse del gentil castellano .. ... .
Hoy los odios se fueron y murió la cizaña
Olvidaron rencillas Tenochtitlán y España,'
Y es la sangre una misma; y es la lengua una sola
Que nos legó cual gema la nación española!
El poema de amores para siempre fue impreso '
Y esa unión que Malintzin simbolizó en un beso
El tiempo al perdonarla, también purificola !
Washington, 1916.
Benito Javier ·PEREZ VERDIA.

��eh materla religiosa, no hemos sabido imitar a tos Pa-

.! ,,

Día del Santo de mi Madre
de lleno en mi narración, que no será indiferente a cuantos
En el año de 1875 había pasado apenas el décimohayan gozado de las tiernas caricias de una madre virtuosa
tercero abril de mi temprana edad, cuando el 20 de junio,
y
abnegada, como fue la mía.
me ocurrió la idea de que yo podía hacer versos.
Mi familia jamás tocó la cima deslumbrante de una
En el estudio que había hecho de latinidad nada me
riqueza fastuosa; pero tampoco tocó los extremos de la
había entretenido tanto como la prosodia, y por consimiseria: y fue considerada en mi pueblo entre las primeguiente los versos. La Eneida, las Eglogas de Virgilio,
ras; porque supo conservar incólumes tres tesoros: su
y sobre todo la Hiliada de Homero, mi poeta favorito desfe católica inquebrantable, su patriotismo y su honor y
de entonces, conmovieron profUJ1damente mi alma. No
dignidad.
me daba cuenta del sublime genio de Homero, que creó
Hi'ce mi primera Confesión y Comunión con el velas dos obras más grandes y admirables que conoce la linerable sacerdote don Manuel Canales, íntimo amigo de
teratura; pero sentía con él algo inexplicable que llenaba
mi padre, y desde entonces tuve por el sacerdocio un resmi alma de entusiasmo.
peto profundo; pero vi muy alta esa dignidad para mí
Si pudiera trocar todos mis años por aquellos felices
a la que Dios me elevó por un acto de su extremada bonen que me cautivó la guerra de Troya .... Mis sueños eran
dad, que me conformo con adorar, y tiemblo cuando me
entonces las iras de Aquiles, los ultrajes de Agamenón;
considero indigno del sacerdocio. y esto es siempre, siemla venganza inesperada de Júpiter .... Héctor, Patroclo,
pre .....
Dardania, llorando ante la pira en que ardió el héroe .. .'.
En mi tiempo y en mi pueblo, era muy raro que
Después la Odisea .... Cómo recuerdo haber pronunciado
un niño supiera leer y escribir a los siete años, y como
con entusiasmo y hasta con ternura los nombres de Uliyo tuve estas. ventajas antes de esa edad, mis padres estases y de su casta esposa Penélope; los de Telémaco y Miban muy satisfechos de mí.
nerva, transformada en Mentor .....
Un doctor, Thomas Campbell, por cie.rto de San
Tengo para mí que la Hiliada amaestra y la Odisea
Antonio de Bexar, Texas, muy amigo de mi padre. y el
seduce, y, amaestrado y seducido el .corazón, se siente
médico más afamado de mi pueblo, satisfecho de mis
grande y noble con esos poemas inmortales.
gracias, me regaló un libro titulado "Marta y María." que
Tuve la mala suerte de hacer mis estudios preparacomencé a leer con entusiasmo, sorprendiéndome que mi
torios en una población corta, en un seminario de segundo
santa madre se opusiera a que continuara tal lectura.
orden, en donde ni el estímulo, ni el profesorado, ni las
Después supe que el tal libro era producción protestanocasiones eran propias para desarrollar la inteligencia;
te. corno todos los que leían los hijos del doctor Camppero quizá el esfuerzo mayor que allí se hacía, disponía a
bell con quienes conservé amistad. sin que jamás se susla mente para que se recogiera buena semilla, que bien pucitara entre nosotros cuestión al~una de religión.
do esperar el riego muchos años, y aunque éste vino tarde
El doctor enseñaba a sus hijos a que respetaran mis
sin embargo algo se pudo cosechar. Digo esto, porqye casi
creencias, y mis padres tuvieron sumo esmero en que yo
me he encontrado sin escuela, y quien quiera tomarse el
trabajo de investigar a cual pertenecen mis producciones 110 hiriera jamás el sentimiento religioso de mis amigos de
infancia. Me ocurre contar este rasgo, porque aquí en los
literarias, no lo encontrará de seguro.
E. E. U. U. se tiene la idea errónea de que en México,
Pero son muchos los preámbulos y ya debo entrar

pas tolerantes con los Judíos en Roma. No, esto no es
verdad, lo que hemos defendido hasta que pudimos, fue
la unidad católica, que era una de las propiedades de nuest ra Nación. Dejó de ser esta unidad, porque el partido
libe ral victorioso, aprovechó los tristes acontecimientos
de l infausto imperio &lt;le Maximiliano, para culpar al clero
&lt;le traidor, como se nos acusa ahora de intervencionistas,
sin prueba alguna, y de entonces acá la Iglesia de México se vio obligada a sujetarse a una digna pasividad,
no sin protestar cuando sus derechos son ultrajados.
Lo que cuento de la formación de mi juventud y
de las relaciones de mi niñez, es uno de los casos raros
entonces en México; pero gracias a Dios ninguno de los
amigos de Campbell nos contagiamos de protestantismo,
y en cambio al hijo mayor del doctor Campbell, tuve ocasión de verlo en Durango, después de muchos años, convertido en padre de familia católica, y a él tan piadoso,
que comulgaba frec1.ientemente.
Pero .... a la verdad, que para contar un pequeño
episodio de mi vida, he tomado algunas veredas, dejando
el camino derecho. Es que no quiero contar lo que únicamente a mí se refiere en el caso, lo que sería demasiado
egoísmo, sino que aprovecho la ocasión para defender a
la Iglesia de México de los injustos cargos que han podido ser escuchados con atención y hasta con asombro, por
ciertas personas que creen al clero de México avaro, holgazán e ignorante.
Decía pues, que yo no había cumplido los catorce
años, cuando se me antojó ser poeta, y como el poeta necesita cantar, y como el canto es la expresión del amor o
del dolor, lejos de este todavía por gracia de Dios, y
enriquecido con aquel que profesé a mi madre, con todo
mi corazón, nada más apropósito que el día de su Santo
para inspirarme.
•
La cuelga principal debió ser la Comunión y como
el día de mi madre está junto al de San Luis Gonzaga,
Santo de mi particular devoción, había que Comulgar
dos días, el 20 y el 21 de junio.
El 20, después de volver de la Iglesia, pasado el
abrazo y el desayuno, cuando me retiré a · mi pieza y satisfecho contemplé a mi madre tan llena de vida, tan afable y cariñosa, naturalmente todo mi pensamiento se reconcentró en ella y me ocurrió ·que como ella recitaba
de memoria sonoros himnos religiosos que me hacía repetir con edificante devoción, seguro de que recibiría con
agrado unos versos que yo le hiciera y .... por primera
vez en mis escasos lustros, me puse a escribir ¿qué? .....
yo mismo no sabía, pero el caso fue qu~ en menos de
una hora tuve lista mi composición, que comenzó por ponerme nervioso, produciéndome inquietud, rara en mi carácter, y el mayor tiempo, ansiedad.
Las cuatro o cinco hora,, que tardó en estar lista
la comida del mediodía, horas de las visitas y festejos sociales, fueron para mí siglos, porque mi exitación subía de
punto cada hora, hasta que pasadas algun¡s visitas de
cumplimiento, llegaron los invitados de familia.
Habíamos de comer ese día el "mole poblano," los
"chiles rellenos," los sabrosos frijoles y entre las frutas,
las famosas tunas de Sain el Alto, y las primeras peras de
Calchihuites, mi tierra natal. Debe haber habido vino,

pero como a los muchachos no nos lo daban ni a probar,
no me acuerdo si tomé la palabra con ocasión de que los
comensales que podían, levantaron su copa, o esperé la
llegada del dulce.
'
Digo que todo lo de la comida estaba muy bueno,
porque lo del día de fiest a en México y en familia, es
muy sabroso; pero yo no puedo dar fe, porque mi estado
nervioso me quitó el apetito, tanto, que notando mi padre que no comía, me extrañó hasta con alguna seriedad
creyendó que me había despachado antes.
P or fin llegó el mome nto y saqué del bolsillo un papelito todo ajado, y sin decir agua va, es decir, sin pedir
permiso a nadie, comencé a leer mis versos con voz entrecortada por la emoción; pero sin dejarme dominar por ella.
Todo mundo fijó en mí la mirada con verdadero interés, y mi padre fue el primero en comenzar a limpiarse
los ojos; mi ·madre, arrebatada por la emoción, expresaba
en su mirada su grande interés y ternura para mí.
'Leí lo siguiente:
Madre, tú eres mi alegría,
Tú eres mi dicha y anhelo;
En tí yo encuentro el consuelo
Cuando lo busco a porfía ..•..
Si busco abrigo lo encuentro
Con solo pensar que vives,
Y que siempre me recibes
Demostrándome que el centro
De tu corazón yo soy ...•.•
Y si lejos de tí voy,
Tu pecho herido se queda,
Y a Dios pides te conceda,
Volver a echarme los brazos
Que son los más dulces lazos
Del cariño maternal .......•

I

No hubo aplausos pero abundaron los sollozos y
yo mismo lloré El silencio fue solemne: nadie se atrevía a hablar, hasta que mi padre dirigiéndome la palabra,
dijo: Hijito, tú hiciste eso? .... tú lo escribiste? .... es fruto de tu corazón y de tu inteligencia? ....
Mi madre, sollozando y acercándose a mí para corresponderme con sus tiernas caricias, respondió por mí,
diciendo: "Esas palabras, ese idioma, lo conozco más que
nadie; esos pensamientos son originales, porque yo soy la
dueña del corazón de mi hijo ...... Ahora digo yo que es
verdad lo que mi santa madre dijo en esta ocasión. Mi
padre preguntaba si aquello era fruto de mi inteligencia, y
la misma originalidad de mis versos, a los que no he querido quitar ni una letra, aunque adolecen de muchos dcf@ctos, dan fe de que son el fruto de una inteligencia escasísima sí, pero excesivamente audaz, y más que todo, del
amante corazón de un hijo ... . •..
En mi amargo destierro, próximo el día del
Santo de mi bendita madre, publico esta página que no será indiferente para todos los desterrados que la lean y evoquen recuerdos que siempre son gratos y conmovedores;
pero mil veces más en el destierro ..•...•
San Antonio, junio 5 de 1916.

Ignacio VALDESPINO.

�¡CARIDAD!
Poesía recitada por su autor, Seflor Guillermo Aguirre y Fierro, en la Velada Literario Musical
que organizó en San Antonio, Texas; la Junta de Caridad.
Qué grandioso espectáculo se presenta a mi vista!

¿ Qué sería de aquellos, navegantes sin puerto,

Aquí ho hay nada de eso que conturba y contrista;
tal parece, que nunca formó nido el dolor
en las almas de aquellos que aquí se hallan reunidos

para quienes la vida tan sólo es un desierto,
para quienes el mundo sólo tiene maldad,
si a su paso no hallaran ese dón de los cielos

y que juntan anhelos y confunden latidos

que les brinda esperanzas, que les lleva consuelos
y al oído les dice: CARIDAD! CARIDAD?

en impulso gigante de ternura y de amor.
Qué grandioso espectáculo I Juventud y hermosura
son aquí como flores de perenne blancura,
como soles que vierten una azul claridad.

Nadie esquive al mendigo que atra\'.iesa el sendero
y en acento doliente, y profundo, y sincero,
nos refiere sus penas y nos pinta su afán;
ninguno el pan le niegue que llevará a su boca,

Y es que aquí todo es blanco con blancura de armiño,
y es que aquí todo es dulce cual sonrisa de niño,

y piensen todos que ese Dios que al pedir invoca,
ese Dios, es el mismo que a todos nos da pan ....•

porque todo es ternura, porque todo es bondad.
Yo quisiera deciros cosas bellas, muy bellas;
y formaros de auroras una corte triunfal,
oh, benditas ,mujeres que pasáis por la vida
pronunciando esa frase que a vivir nos convida

Compadeced a aquellos esclavos de sí mismos
que viven de ruindades, que alientan egoísmos,
a aquellos para quienes no existe la bondad;
compadecedlos, sólo porque al cruzar la vida,
llegaron a su ocaso, rindieron la partida,

y que e~crita no se halla, pero que es inmortal.,

sin comprender siquiera lo que es la caridad ..... .

yo quisiera envolveros en un manto de estrellas

Mas si en su lecho mismo de muerte, hay una mano
que alivie sus dolores, que en pos de aquel hermano
\ aya a verter el bálsamo de luz de la amistad;

Y o también cual vosotras, mis tristezas escondo,
pues los males ajenos me palpitan tan hondo,
que a las veces me olvido de mi pena y mi afán.

de aquel helado pecho, de aquella masa inerte,
quizás brote al impulso supremo de la muerte

Yo traduzco las penas de los seres sin calma;
tos humanos dolores me hacen daño en el alma
y me quitan el sueño las criaturas sin pan ..... .

yO

110

un himno que module: BENDITA CARIDAD!
CARIDAD! Qué poema tan profundo y tan bello!
CARIDAD I Qué brillante, qué divino destello I
Qué virtud tan excelsa I Qué eternal bendición I

sé lo que siento cuando miro a un anciano

que a la puerta de un templo tiende a todos la mano
mientras quieren sus ojos algo inmenso decir;
yo no sé lo jllUe siento cuando ni una moneda

Todo es grande al impulso de esa maga sublime,
que ella todo idealiza. que ella todo redime,
y es cantar y plegaria, poesía y oración .....

compasiva en la mano del mendigo se queda
para ser su alimento y aliviar su sufrir . .... ,
Pero al lado de todos los dolores humanos,
junto a todos aquellos padeceres insanos
y nostálgicos siempre de una azul claridad,
están esas mujeres cuya boca divina
va gritando a los hombres con su voz argentina,
con su voz que es un himno: CARIDAD, CARIDAD!

•

Caridad para todos; caridad para el niño

Princesitas, destellos de la patria lejana,
que aun aquí en el destierro contempláis como hermana
que merece consue.los, a la pobre mujer;
yo bendigo esas manos que prodigan ternuras,
yo bendigo esas manos blancas, breves y puras,

Que la Vida os auxilie; que Quien todo lo puede
no permita que lejos de vuestra ánfora quede

Dios bendice las manos que restafian heridas;
Dios bendice las frentes que la luz tiene ungidas.···
¡ y así hay manos que alumbran como rayos de sol!

Uno pasó que era muy rico, seguido ee criados pasamaneados de brocados.

que los anhelos vuestros ! vuestro amor fecundo
consignan que ya nunca padezcan en el mundo
los seres que sollozan sin bienes y sin pan.

una sed que ambicione vuestra in"ente bondad.
y ... . seguid por la vida como rayos de aurora,
alumbrando las frentes del hambriento que llora
y gritando a los mundos; CARIDAD! CARIDAD!!

soñaré con las victorias de otros días: me devolveréis la
ilusión de las batallas olvidadas.
Una enamorada pasó, de dieciséis años, con su
amante. El mendigo balbuceó moviendo la cabeza:
0

-En algún tiempo yo era amado por mujeres jó
venes y hermosas, blondas como vos, cuyos labios eran
-

-Una caridad, si os place. En un tiempo tenía cofres llenos de monedas y pedrerías. Hoy no tengo un
cuarto en mi alforja: dadme una limosna.
El rico pasajero, enternecido, dio una moneda a
aquel hombre.
-Gracias, rico señor. Con esta moneda de oro pensaré en la opulencia de otros tiempos y me devolveréis la
ilusión de riquezas desaparecidas.
Un soldado de vistoso uniforme pasó por la ruta,
seguido de una escolta que tocaba heroicas trompetas,
llevando en su mano derecha ramos de laurel que se estremecían gloriosamente en el aire.
-Una caridad, si os place. En un tiempo fui un
gran vencedor rodeado de un tumulto de aclamaciones, y
y la magia de los triunfos agitaba sobre mi frente sus
banderas.
El glorioso pasajero, enternecido, dio uña hoja de
laurel a aquel pobre hombre.
-Gracias, ilustre señor.

Con esta hoja de laurel

tan frescos como los vuestros. Ahora, viejo, feo, no conozco el perfume del beso, que se posa como un insecto
convertido en flor.
El mendigo no pidió limosna.
-Con permiso de mi novio_:_ dijo ella al pordiosero-daré a vuestra boca triste la limosna de un beso.
Y el enamorado, con misericordia, exclamó:
-Lo permito.
-Pero el mendigo repuso:
'

-No, no. Nada quiero de tus labios, bella pasajera.
Una moneda de oro y una hoja de laurel, pueden hacer
que renazca la ilusión de la opulencia y de las victorias.
Pero un beso joven sobre labios viejos no devuelve el
amor.. Los corazones extinguidos son muertos que no
resucitan. Partid, partid pronto, niños enamorados. Que
no oiga vuestras voces y vuestras risas, porque lo más
cruel para un difunto adormecido bajo el césp'ed marchito,
es el triunfo de las palomas en el ciprés de su sepultura.

1

REVISTA MEXICANA ha. publicado y seguirá proporcionando a sus lectores, los documentos de más importancia para Ja historia contemporánea de México. Ha editado, además,
dos albumes que, por su importancia, debe leer todo mexicano el ''Album de Juárez,'' que
contiene los mejores estudios y poemas dedicados al Benemérito de la América y el ''Album
de Díaz, ·' en el que se encuentra un resumen completo de la obra y de la vida de este gran
Presidente, así como los antecedentes de las catástrofes actuales. Pida Ud. los dos albumes
con una suscrición anual o uno de ellos, con una suscrición por seis meses. Llene U d. uno de
los cupones.
POR UN AÑO
POR SEIS MESES
•
Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA

P. O. Box, 66 Station A.
San Antonio, Texas .

Dios bendice a los seres que atraviesan el mundo
.

Viejo, triste, cubierto de sórdidos harapos, un pobre hombre mendigaba sentado a la orilla de un' gran camino.

•

Y, pues t*da más puedo, pido a Dios, al Dios Bueno
que a todas las ternuras da cabida en su seno, .
que premie vuestras luchas, que ¡: remie vuestro afán,

y envolviendo a los pobres en amante arrebol,

De Catulle Mendes

que en el bien se ejercitan como en santo deber.

cuya dulce cabeza no reposa entre armiño,
para el niño que sufre de eternal desnudez;
caridad para aquella pobre madre que llora
y que a voces en vano por las calles implora,
porque no hay quien comprenda, ni quien sufra, tal vez ...

mitigando las penas con cariño profundo

EL BESO

Muy sef'ior mío: Tengo el gusto de acompaf\ar a
Ud. la cantidad de ~ 3. 50 cts. para que me remita
los dos albumes de Benito Juárez y Porfirio Díaz y
una suscrici6n anual de REVISTA MEXICANA
Soy de Ud. atto. y S. S.

.. dirección _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
. da,.:I
IU----------------

,, ClU

,, Estado,_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

•

Sr Admor. de REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Station A.
San Antonio, Texas.

Muy sef'ior mío: Tengo el gusto de acompafíar a
Ud. la cantidad de $1. 80 cts. para que me remita, a
vuelta de correo, el Album de_ _ _ _ _ __
- - - - - - - - - - y una suscrici6n semestral
de REVISTA MEXICANA.
Soy de Ud. atto. y S. S.

, , dirección-------------,,ciudad--------------•• E s t a d . 0 - - - - - - - - - - - - -

�El Impuesto del Mar
Impelido por la hélice trepanadora, el. mo~t:uo
surca la salmuera violenta, abanicado por las bnsas t1b1a~.
bajo el sol implacable. Nubes coquetas, de. ton~ ~en1ciento, obstan sus rayos meridianos. Las t~a~ prox1mas
proyectan sombras violáceas sobr~
azul v1d~1oso de las
olas: diríase que entre ambos trop1cos. fl~taran erran~es
islotes de violetas inmarcesibles, esparcidas por _man.o ignota sobre la mole de agua que atesora tanto m1steno de
suicidios y naufragios.
Bajo la superficie eleosa contoneánse gravemente
las mareas; hay debajo un incesante desfilar de ola.s pesadas, amplias como gestos de antiguos _orador~s. gne~os:
serenamente, majestuoso, con ritmo puJante d1s111mlado'
tras de aparente mansedumbre, el Oceano parece mostrar
en cada comba el golpe de remo de un argona~ta l~gendario; Y resulta magnífico, soberbio como e_l s1lenc10 el.e.
una multitud amenazadora no encrespada au1~ por el .ciclón de pasiones sin freno, como ~1 rebalsam1ento de t~nea lava que ya no contiene el crater Y paso a paso ca cina las faldas y los valles.
Sobre esa plenitud de fuerzas t~ m~vimiento a~an~
za la nave, se mece a toda hora, inquieta: ya le,.e )
. a profunda Y sombría; ora en garrulo t1emnsuena, Y
h b
t opical ·
o de vals, ora en andar pausado de a ª':era r
,
~ por momentos crugiendo el maderamen, c1mbrand~ los
'd . les rodando los steamer-chairs sobre la cubierta
v1 na ,
.
¡
orno
imperturbable el buque se encabrita Y c~raco ea c
un brioso potro de nuestra pampa q~~ siente sobre su
lomo por vez primera la audacia del Jllle~e.
Entonces suele gemir una voz gentil:
-Doctor, estoy mareada.····
-Paciencia, amiga mía. El mareo es lógico, es ne'o. la belleza tiene sus impuestos y el mareo es
cesan ,
b
q e lo
uno de los más justificados: el mar co ra para. u
.
El ciclón devasta el champaña embriaga. la
a d mtren.
'
¡
· des
cordillera apui1ala, la hermosa enamora, e ge_mo
equilibra. toda belleza, toda fuerza, todo placer mvolucra
' n dolor • un desgarramiento. El mar conoce
una pena, u
,
.
·
to E[
la infinitud de sus maravillas Y exige un impues . 1
caso es sene,·110.. ,. su contemplación merece las mo es-

:1

tias del mareo?
Para muchos el tributo es gravos~;. para. 1a mayo. . to , porque no es ecuánime m mflex1ble; eterría es mJus
·
na paradoja es la igualdad. Algunos \~ pagan usurar?mente y otros lo eluden; ademas, no siempre gozan os
que pagan ni. existe proporcionalidad entre la mengua
Y la satisfacción de cada uno.
Estudiar el mareo es un pasatiempo tentador p_ara
cualquier médico desocupado. ~-u caus~ ~s desconoc1~a~
formas carecen de clasificac10n metod1ca, su terapeu
:~s está recluída en los incerteros tanteo~ de! curande~ca trasa ti'an t'1co · La observación empírica ilustra
ponsmo
.
1 mecanismo íntimo que lo determma; aped
eo acerca e
· f' ·¡
te per
.
mite señalar algunas diferencias ac1 men
nas s1 per
· ¡
obará
ce tibies. Cualquier observador meticu oso comp_r
p
e al el impuesto del mareo no se paga con
que en gen r •
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1 bra
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'dad. el ,· nglés no se marea lo nusmo que e
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·¡ . las solteras como las casadas, m e om )re cos1 eno, nt
.
T b''
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. 1 ·- o como el anciano. am ien ex1s e1
mo la muJer, m e nm
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diferencias cuyo origen estriba en las pecu ian a es
. t . 1d1'v1'dual. un poeta no puede marearse como un
carac er 11
•
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luchador del casino, ni la inflada tender~ .del s~ ur to como el ágil piruetista de la arena_ ~crobat1ca, ~t el mozalbete ablanda-brevas como el v1eJo encanecido sobre el

rociar de las ondas tumultuosas. Ca&lt;la sujeto concibe el
mareo de una manera distinta, y por ende cada cual se
marea según lo concibe, pues, en gran parte, el problema
depende · de la autosugestión.

1íelancólicamente recostada junto a la borda, una
soltera asaz romántica pone los ojos en blanco, al compás ele tas bordadas, con regular intermitencia; sus manos exangiies se pierden entre los encajes de su blusa
matinal como si peinaran complicadas cabelleras de seda fina.' ).firando a ratos el intranquilo juego de las espumas coronadas por airones de rocío, bri.llantes, .como
abalorios de ágatas traslúcidas, recibe con mdolenc1a las
gotas saturadas de salitre que brinca~. hasta perderse entre el oro viejo de su cabeza ensort1Jada. ~ufre el n~areo con gracia: de cuando en cuando sobreviene un ah1lo
para complementar el correcto cuadro. Mare~rse de esa
manera es en gran parte cuestión de coqueter!a Y de tedio, cuando 110 simple deseo de evocar el r~cue_rdo de
lejanasCarlotas que sueñan con Werthers imagmanos.
Ruidosamente se marea una francesa, más frágil de
intenciones que de costumbres. Entra y sale del comedor cada vez que lo juzga inoportuno. concentrando to?as
las miradas, cascabeleando sus mareos. Desde el pasillo
grita sus ansias de champa11a helado, que pr~eba Y ~o bebe; ocupa tres mozos y dos sin·ientas; enute queJas de
opereta y se desmaya a veces cuando sospecha que la
olvidan Entonces arquea su cuerpo de pantera, amenaza
morir ; adopta visaje~ que le envidiarían 11'.mí Pinso~ o
11argarita Gauthier para sus litera:ias agoma~. . Su conyuge es cómplice pasivo de estos mimos y desv1os, e~ aunque olvidáramos decirlo, es e~idente que una muJer de
este corte siempre tiene un mando a la espalda.
Se burla de ella una alemana de curvas superfl~as,
mofletuda, cuya nariz de rojo múrice parece estar ~onnenc\o ante ta incomprensible inmensidad del mar_. Tiene como todos su teoría; opina que los latmos sufren
mareos de estómago y los anglosajones de cabeza.. ~ara ser consecuente bebe por dos, come por tres Y d1g1~re por cuatro, pregonando a tontas y ª. locas que el alimento es lastre ideal contra el mareo. Bien lastrada merodea sobre cubierta, se vuelca voluminosamente sobre los
bancos. Allí padece en silencio cuando la toma el mar_eo
de cabeza y paga su impuesto con terribles murmurac10nes como todo contribuyente forzoso. Sin embargo, el
ape~ito no ta abandona; sufre en silencio, esperando. que
suene otra campana y le anuncie que es hora de repetir la
embestida &lt;¡ntra manjares y brebajes.
.
Un inevitable petimetre aprovecha los mtervalos de
su mareo para,cambiar seis trajes y doce corbatas.
Todos ellos, en formas diversas, pagan este impuesto de la belleza: todos se marean.

** *
Pero ¡ ironía de las cosas l ellos no son los que
más gozan del espetáculo cuyo importe pagan. Es la
eterna desproporción de los impuestos, agravada en este
caso por ta circunstancia de estar singularmente favorecidos los contrabandistas: la belleza del mar es m~yor
para los que menos se marean. Ima~inaos un conc1ert?
donde pagan entrada los sordos y tuviesen acceso gratui-

to los oyentes, o un cinemat6grafo sostenido por un impuesto a los ciegos para mayor deleite de los que ven.
El mar es así. Avaro de sus bellezas para con el
mayor tributario y generoso hasta lo infinito para con
los insolventes. Pero ello tiene razón en la propia
inteligencia que dirige sus excepciones.
Un artista viaja de incógnito, sin más amigos que
sus propios pensamientos, sin más interlocutores que el
mar y .el horizonte. Vive sobre el puente de comando
o junto al asta-bandera de popa. Durante horas y horas
mira el piélago vasto, abarcando las olas amplias y escudriñando las burbujas de espuma fugaz. Se mueve
con sus propios movimientps, clama sus íntimos clamores, medita sus hondos enigmas. Luego mira hacia el
Norte de la proa, como quien descifra un misterio sobre
las olas y abajo las nubes, mientras se tumban a uno y

•

JOSE INGENIEROS.

DANZA

La danza es la música de los humildes: en su preludio y en su ritornelo encierra todo un drama, toda una
vida, toda una desventura. Aunque finja risas, aunque
rompa en escalas alegres, aunque derroche acordes deliciosos, se desprende de ella inconsolable melancolía.
Lo que es el "cantar" para los poetas del pueblo,
eso es la danza para los músicos castizos; el sentimiento
condensado en una forma brevísima; el dolor relatado entre risas; el sollozo perdido en sonoro desfile de notas.
La danza no se trepa a la mesa de la taberna ni dispara desde ahí el cantar intencionado, entre tintineo de cañas y ritmo de palmas; mordido el cabello por la peineta
y manchado de fuego por los claveles; opulento y tentador el busto; ceñidas las formas latinas por la falda andaluza; ágiles los pies más rápidos que el tremolar de las
castañuelas. La danza no entona sus requiebros con acompañamiento de panderos y tintineo de falsa joyería de gitana: es de otra tierra y es muy otra su guisa. Huye de
lo fastuoso; por eso ni anida en el ébano de los pianos,
ni necesita de la polifonía de la orquesta, ni profana el
ascetismo de los órganos, ni ha menester de las bandas
militares, ni se exhibe a la luz cruda del proscenio: la danza es el lamento íntimo de la guitarra-¡ y cómo la
pulsa !-hace sollozar los entorchados; recorre como
ágil mariposa los trastes; despierta todas las ternuras
dormidas en la sonora caja y, al desenvolverse poco a
poco al estallar súbitamente en un grito de mujer irritada y fogosa, diríase que aviva los colores de la moña
y que presta vida a las flores que engalanan el conmovido mástil del instrumento popular.
Y allá vá: ora grave, ora encanallada; pero siempre
amorosa. Es una serenata de las noches de luna; es el
mejor galanteo de la rondalla de mozos, cuantlo éstos
se detienen en una esquina para "añadir" una cuerda,
afirmar el la y preparar la voz principal que, en la quietud
luminosa y discreta de la vía. se esforzará poco a poco
para que llegue claro el ruego hasta los oídos de la amada indiferente. Allá va, entre un grupo que tirita al frío
de la madrugada y se dirige a la casa de una novia para
saludarla en su día, con queja tan dulce y tan triste que
parezca, más que música, la prolongación ele un sueñ?.
Allá va, decidora y pícara, a enredar voluntades, al patio
donde se inicia el bailoteo con declaraciones incontables e
incontables comienzos de novela tramados por la ocasión
entre rotos tiestos, soleaderos empavesados y espejos
arrancados al pilón que se derrama, por la reina lilial de

la noche.

otro lado los mástiles apremiados por el peso de las jarcias. Cuando arrecia el movimiento, el artista parece
encelarse súbitam~nte; habla con el mar, animándolo a
increparse bajo el latigazo de su invectiva o el estímulo
de su loa; él grita locamente su admiración, quiere espolonear con el gesto, dirigir sus tumultos a compás de sus
íntimos entusiasmos. Por momentos diríase que va a arrojarse en su seno, buscando fundir su alma en el abismo, como si fuese un sublime concertador de ritmos y bellezas,
de muros y energías, en quien se conjuraron todas las líricas inspiradas por el mar, desde Virgilio y Byron hasta
Rugo y D'Annunzio.
Ese artista ideal no se marea. El mar es inteligente:
no cobra impuesto a los que comprenden su belleza.

A Ernesto
Elorduy

Lenta como una elegía o rápida y jadeante como una
Furia, enciende en amores a los unos y hunde en las tristezas a los otros. Mece como una hamaca a las parejas;
sus "caídas'' son tan elocuentes, tienen tales artes diabólicas que las manos se oprimen, los labios se acercan mucho a los oídos de la compañera, florecen en los labios palabras de colores que parecen dictadas por invisible seductor, en tanto que dos corazones, tan juntos están, parecen
llamar a un mismo pecho.
Los abuelos la tratan como a nieta y dejan el caliente canapé del reposo para ''andarla," ya que sus piernas no están para prisas coreográficas. El tímido se arriesga a desentumecer sus coyunturas cansadas de moverse,
y quien por sobra de amor se encerraba en cobarde mutismo, incapaz de resistir el influjo de la terneza en modo menor, por sílabas, con miradas, por inspiraciones elocuentes, pregunta lo que no ha podido preguntar jamás:
-¿ Me quieres?
¡ Y a qué tiempo, la música doliente y mansa se torna en arrebatado tobellino de acordes .... su impetuosa sonoridad permite que los profanos no oigan la respuesta,
un sí sostenido, pianísimo, que naufraga en ola encrespada de fusas.
La danza es una diablesa tentadora; tiene el encanto, empero, de la gente frívola que mucho ha sufrido; por
eso se arrastra dislocada y ebria como bacante, en el
fango de las contorsiones saturnales.
Yo la amo sincera y sencilla; yo la amo, madr'igal
o poema, sin sedas ni brillantes, ni pedrería falsa; no con
oropeles de cortesana, sino con aquel dulce sentimentalismo que emerge del alma del pueblo, modesta pero hermosa flor de dolores y de cariños.
Cuando se leen las viejas "etiquetas'' de bailedonde los bellos nombres se escriben con lápiz y con letra
confusa;-cuando en día nublado, como efecto de la tristeza de la tarde y de una tristeza del espíritu acude al labio de frase musical de aquella danza que vulgarizan los
organillos callejeros; cuando parecen levantarse de la memoria parejas de recuerdos para bailarla; cuando se piensa
que era la "primera," la "primera danza" de reglamento
que ella nos daba; cuando se piensa que una noche de
abril, junto al piano, a las siente y cinco ............... .

.................................... ··················
¡¡Que toquen danza!!

MICROS.

�PAGINA RECREATIVA

LA MARMOTA
l.

Problemas propuestos por D. \'ícN'ota.'-P. K. Óor, Baldomero Chfttor
da Cerda.
vez y Delfina y Ercilia Rivera, hacen
número 38.
notar, con razón que al seguhdo anaFuga de vocales.
Cuadrado de letras propuesto por grama faltan una "r" y una "i'.'
Luis
A.
A
lgarín
resolvió
el
tercer
el niño Alfonso Martínez.- Ramo,
.n .nd .. s.r m. v.n.d.d s . f.nd.;
amor, mora, oram.-Fue resuelto por anagrama.
p.rq ... 1 .nd .. s.c.rr .. ns. m.s.r .. ,
Metatesis propuestas por Genaro
P. K. Dor, de San Diego; Isaura No. Is v.s.11.s d . . s.b.l s.g.nd.
Fourzan
jr.-V ela, vale, leva.-N opa!.
riega, deCalexico; Luis A. Algarín.
de Los Angeles; Gabriel Hinojosa de lapon.-Lieja, lejía.-Vocal.- clavo.-Fuga de Consonantes
Grupa. purga. Fueron resueltas la.,
Alice; Elisa G. de Longoria, de Río
cinco por Delfina y Ercilia Rivera,
Grande; Delfina y Ercilia Rivera, de
. á .. i.a . . ue .o .u.ie.o.
Herlinda A. de Martinez resJlvió las
Laredo; Antonio N. Tinajero. de El
. a .. a .u.e.a a .. a .. a.,
Paso; Francisco Guerra jr., de Bro- tres primeras: Francisco Guerra hijo,
. o .. e .. e . ue. e. a. . a.,
wnsville; Julia R. de Lelevier, de 11e- la promera, la segu11da y la quinta.
. ue .. o .ue .e . . a . . a.ie.o.
Antonio Tinajero. Baldornero Cháxicalli; Baldomero Chá\·ez, de El Pa•
vez, 1laría Cervantes, Elisa G. de
so.
11etatesis propuestos por el señor
Longoria resolvieron únicamente la
don Víctor da Cerda:
Rombo propuesto por el niño AlCharada propuesta por la señora
fonso Martínez. - Independencia.1 2 3 4 perito en el sortilejio
Fue resulto por Delfina y Ercilia Ri- Herlinda A. de }.fartínez.-Campovera, Elisa G. de Longoria . Gabriel santo.-Fue resuelta por Elisa G. de 3 4 1 2 substancia glutinosa.
Longoria, Baldomero Chávez.-Fran- 3 2 1 4 animal silvestre.
Hinojosa y P. K. Dor.
cisco Guerra hijo, Julia R. Lelevier,
I
Triángulo númerico propuesto por
Delfina y Ercilia Rivera, Luis A. Al1 2 3 4 5 hombre vicioso.
la señorita P. Martínez.-Canario.- garín, lsaura N oriega y P. K. Dor.
3 4 s 1 2 quien dispone de lo que no
Fue resuelto por la señora Herlinda
Problema propuesto por Ana H. de
es suyo.
A. de Martínez, P. K. Dor, Elisa G.
García.-Patriotas.- Fue resuelto por
de Longoria, Delfina y Ercilia RiveP. K. Dor y Herlinda A. de :Martínez. 1 2 3 4 5 parte del cuerpo.
ra, Antonio M. Tinajero, Francisco
Anagramas propuestos por Gabriel· 3 2 1 4 5 especie de metal.
Guerra hijo, Baldomero Chávez.
Hinojosa.
Metatesis propuestas por P. K.
1 2 3 4 5 6 ignorancia.aspereza.
1.-Zarpo río Fidid.
Dor.-Jaque, queja.-Omar, ramo. Ro
2.-Mendoza, ciña buri de amador. 3 2 1 4 5 6 propiedad de los sólidos.
ma, amor, mora.-Fueron resueltas
• Verdoro.
ambas, por Julia R. Lelevier, BaldoCharada propuesta por 1Ianuel Dá- 1 2 3 4 s 6 7 elemento cutáneo.
3 4 5 6 2 1 7 artero e hipócrita.
mero Chávez, Francisco Guern, h·Jo, va los:
I 4 3 7 5 6 '2 planta bulbosa aromáDelfina y Ercilia Rivera, Elisa G. de
Tengo en total a una hermosa
tica.
Longoria, Isaura Noriega, Herlinda
e inmensamente tres cuarta
1Ietatesis
propuestas
por
P.
K.
Dor.
A. de Martínez.
novia, a quien una carta
Resolvió el segundo, An 1 Jnio \!.
escribi muy amorosa.
sonido instrumental
.Tinajero.
~o puede haber quien a ella
en las panaderías.
Ciudades ocultas propuestas por P.
no la una dos con locura.
·.K. .Dor.--'-Toluca, }.lérida, Laredo, 1la¡ Es tan ideal criatura
A \'e nocturna
·. tamoros,- Querétaro, 1Iorelia.--Fueron
por lo tres cuarta y lo bella l
~ombrc de varon.
· resueltas las seis por Herlinda A. de
Para que pronto lector
Martínez, Isaura Noriega, Elisa G. de
entendernos bien podamos,
Charadas propuestas por P. K. Dor.
:LÓngoria, Delfina y Ercilia Rivera.
te diré que tú y yo estamos
·.:M a1 í&amp; Cervantes. Baldomtro Chá\ez,
Si tercia cuarta, no prima dos, como
en la total, sí señor.
se lo vengo diciendo, no podemos hoy
Julia R. Lelevier.
Charadas propuestas· por Antonio
estar en e I todo.
Nombres ilustres ocultos, propucs· 11. Tinajero.
Si Ud ya no se prima dos
tos por P: K. Dor.-J uárez, More los,
¡Ay! tercia, tercia, padezco de un
Que el verla me está mareando
Hidalgo, Escobedo, Zaragoza, Porfirio horrible prima, segunda, prima, en el
A las tercia dos sin falta
Díaz.- Fueron resueltos los seis por estómago. desde ayer que me comí
La llevaré a ver a tercia cuarta
Julia R. Lell!v1er, Baldon'.ero Chávcz. una segunda, tercia y enseguida un
Que nos está esperando
Máría Cervantes, Delfina y Ercilia Ri - prima, prima.
en el todo descansando.
vera, Elisa G. de :(..ongoria, Isaura NoLe suplico tercia, tercia, que no priCuando él segunda y prima
dega y Herlinda A. de 11artínez.
ma tercia eso por que le pasa a Ud.
El dos tercia de la institución
Anagramas propuestos por Genaro lo mismo. •Además no se olvide F d.
Se le quitara la tercia cuarta quinta
Fourzan jr.-Doctor Francisco Váz- que la prima tercia es para !lividir los
Que tiene, y entonces quinta cuarta
quez Gómez, Doctor Aureliano Crru- miembros del período.
Tercia dos, a que vaya al todo
tia Doctor David Cerna.-Fueron reAnagramas propuestos por Antonio A completar su curación,
su~ltos los tres por P. K. Dor, Elisa N. Tinajero.
Que es un lugar por mi honor
G. de Longoria, Delfina y Ercilia Ri(1).-¡0l ¿Toreó R. Gaona? D.
Que junto a un buen general,
vera, Francisco Guerra hijo, BaldoHay también un buen doctor.
(2).-Dixe la fiel negra Z.
mero Chávez.
Soluciones correspondientes al

Allá en la Auvernia, casi oculta e11tre las nubes, había un choza h!1bitada por una mujer y un niño ele cinco
años.
Ricardo se llamaba el niño y María su madre.
Ambos carecían de lo más .necesario; pasaban las
noches abrazados angustiosamente: 1 el frío era intenso y
no tenían con qué abrigarse; tenían hambre y les faltaba ·
un miserable pedazo de pan.
La madre cantaba meciendo al hijo: pero cantaba con
roz dolorida; su canto era un himno funerario; un ¡ay!
desgarrador del alma; extenuado por el hambre, el niño
se dormía: cesaba el canto de la madre; las tinieblas lo
envolvían todo, y caía la nieve y aullaba el lobo en su
oscura madriguera .
Pasó el tiempo: la madre se inclinaba bajo el peso
de los años y el niño crecía a su lado, como crece la verde rama j_unto al carcomido tronco.
Ricardo tenía una marmota a la que había enseñado
mil gracias y que bailando al són de destemplado organillo, les proporcionaba el sustento.
La madre al fin murió y ~I niño al verse solo cogió
su marmota y su instrumento y abandonó la cabaña.
Vagando errante por las montañas hacía bailar a su
marmota, y cuando llegaba la noche no tenía mas lecho
que los copos de niev~, ni más caricias ni arrullos que el
beso heladd del viento y el rugir de las fieras a lo lejos.

II.
Es una tarde de invierno.
El sol ocultaba su faz dejando a las cenicientas nubes el último destello de su luz.
Ricardo vagaba por el monté; hacía un frío intenso;
ocultaba entre sus harapos a la marmota y su rígida mano daba vueltas al manipulador del organillo, que dejaba
oír acordes tan tristes como los últimos que vibran en la
agonía, en el arpa eólica del alma.
Ricardo siguió andando, andando: nadie salía a socorrerlo; la noche avanzaba y el infeliz tenía hambre, tenía miedo.
Por fin llegó a una cabaña y con mano temblorosa lla-

Madrigal Romántico
Era un cautivo beso, enamorado
de una mano de ·nieve que tenía
el aspecto de un lirio desmayado
y el palpitar de un ave en agonía.
Y sucedió que un día
aquella mano suave
de palidez de cirio,
de languidez de lirio,
de palpitar de ave,
se acercó tanto a la prisión del beso,
que ya no pudo más el pobre preso
y se escapó .... l\fas en violento giro
huyó la mano hasta el confín lejano,
y el viento que volaba tras la mano,
rompiendo el aire se volvió suspiro!

Luis G. URBINA

mó; nadie respondió: los golpes que ciaba a la puerta resonaban lúgubremente en aquella aterradora soledad.
---,-¡ Madre mía!-murmuró débilmente.
Su vista se obscureció; flaquearon sus piernas y cayó exhalando un ¡ay! de desesperación.

111.
Ricardo abrió los ojos espantado .
l'n hombre vestido de negro lo miraba fijameate; en
sus pestañas oscilaba una amarga sorisa.
-¿ Cómo te .llamas? le preguntó.
-Ricardo .....
-Debes ser muy desgraciado.
-¡Mucho !-murmuró Ricardo-mirando atónito las
luces que le rodeaban y el magnífico piano que había ;n
aquella sala, cuyas teclas brillaban con magníficos destellos.
Después buscó su instrumento, y lo tenía al lad~,
buscó a su marmota y el animal yacía exánime a sus pies.
Ricardo la cogió en brazos, la besó, la arrulló, tocó
el organillo a ver si bailaba .... todo era inútil; la marmota estaba muerta.
Ricardo lloraba estrechándola entre sus brazos y besándola con delirio.
·
El enlutado se acercó al piano; sus dedos recorrieron
el teclado arrancando notas ora tristes y conmovedoras,•
ora alegres y juguetonas.
Ricardo dio un grito y soltó la marmota que cayó
al suelo produciendo un ruído sordo; un ruído parecido
al que hacen las primeras paletadas de tierra sobre las
tablas de un ataúd.
El hombre del piano seguía tocando.
Ricardo se acercó a él y cogiéndole de un
preguntó entre sollozos: .
-¿ Qué habéis tocado?
-La marmota, los funerales de ese animal.
-¡Ah .... ! ¿ Cómo os llamáis?
-Luis Van Beethoven.
Ricardo cayó a sus plantas anegado en llanto.

M. LORENZO D'AYOT.

Divagación
En la solemne hora de la tarde divina,
lJn mismo pensamiento nos embargó quizás ...•
Teníamos al frente la ondulante colina,
Arriba el cielo diáfano y la selva detrás.
Los recuerdos tocaban su vieja sonatina
De borrosas cadencias e inseguro compás,
Y sentimos entrambos un ansia repentina
De ir en pos de esas horas que no vuelven jamás.
Desunimos a un tiempo manos y corazones;
Por países de sombra y de divagaciones,
tijos uno del otro nos lanzamos tú y yo;
Te miré,nos miramos ...... Como dos peregriJ.10S
Que vagaron, vagaron por opuestos caminos
Y que urr día el acaso de la vida juntó.

Enrique GoDÁlez MARTINEZ.

�++1+++11111111++1111111++111111111++1111+11111111111111+11111111111+11111++•••••

El Dictador de la Mano de Hierro

¡El 18 de Julio se aproxima!
Y es preciso honrar la memoria
del Gran Reformador .
.,,

.~

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Don Benito Juárez
Habrá necesidad de preparar mítines, veladas, ceremonias cívicas, manifestaciones populares, todo aquello, en fin, que tienda a enaltecer el recuerdo del Benemérito. Las sociedades mutualistas y
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Y contesta el padre:

Y contesta su hermana menor:
"REVISTA MEXICANA" es mi periódico prediPorque su sección editorial me parece juiciosa y patriótica, y es la que mejor orienta el espíritu nacional en lecto, por su Sección de Charadas, Anagramas y demáa
acertijos, con los cuales paso entretenida los ratos de
estos difíciles momentos.
aburrimiento.
Y añade la madre:
Porque su lenguaje es mesurado, decente y propio
Y entonces dicen los niños pequeños:
para ser leído en familias. Además, su sección de modas
A nosotros lo que más nos gusta es la carátula.
es muy interes-ante y me sirve ~xtraordinariamente en el ¡ Que liuda es! Siempre trae el retrato de un héroe o la
ilustración de un monumento mexicano.
hogar.
Y dice el hijo mayor:
Y dicen todos en coro:
A mí me gusta porque en sus páginas se hace siem"REVISTA MEXICANA," es el mejor do todos
pre el elogio que México se merece. Siempre consagra
los periódicos.
alabanzas a nuestros héroes.
Y continúa el segundo:
A mí me encanta porque trata con detalle las peripec~s de ~a guerra Europea. Sus crónicas son sie°1re atractivas e mteresantes.
Y sigue el tercero:
A mí lo que más me gusta son los artículos "Desde
Jauja" los "Tópicos del Día" y las cartas de Quasimodo,
secciones graciosísimas que hacen reir a cualesquiera.
Y replica la hija mayor:
Yo no me puedo pasar sin leer los cuentos y las poesfas que publica "REVISTA MEXICANA," porque son
de un ¡usto refinado y exquisito.

-El Padre :-Por su orientación moral.
-La Madre :-Por su decencia.
-El hijo mayor:-Por su patriotismo.
-El segun(jo :-Por su imparcialidad.
-El tercero :-Por su ingenio.
-La hija mayor:-Por su gusto exquisito.
-La hija menor:-Por su página recreativa.
-Los niños:-Por su carátula e ilustraciones.
Todos en coro:
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Abominable Metrópoli.-50. El Molde Americano.--60. El Rebaño de Panurgo.-70. Los Timos de Acá.--80. Sobre el Mismo Tema.-go. Siguen los Timos.-10. Home Sweet Home.-n. Home Sweet Home, concluye.-12.
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                    <text>SEMANARIO ILUSTRADO
11 DE JUNIO de 1916.

PRECIO 10 CENTA VOS.

VOLUMEN II.

•
NUMERO 40.

�Talleres de REVISTA MEXICANA
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FELICITACION.
NACIMIENTO.

En el Seno de la Familia
Pregunta alguien:
¿Por qué prefiereUd. la ''Revista Mexicana'' a los demás periódicos?
Y contesta el padre:

Y contesta su hermana menor:
"REVISTA MEXICANA" es mi periódico prediPorque su sección editorial me parece juiciosa y patriótica, y es la que mejor orienta el espíritu nacional en lecto, por su Sección de Charadas, Anagramas y demis
acertijos, con los cuales paso entretenida los ratos de
estos difíciles momentos.
aburrimiento.
Y añade la madre :
Porque su lenguaje es mesurado, decente y propio
Y entonces dicen los niños pequeños:
A nosotros lo que más nos gusta es la carátula.
para ser leído en familias. Además, su sección de modas
ea muy interesante y me sirve extraordinariamente en el ¡ Que linda es! Siempre trae el retrato de un héroe o la
ilustración de un monumento mexicano.
ho¡u.
Y dice el hijo mayor:
Y dicen todos en coro:
A mí me gusta porque en sus páginas se hace siem"REVISTA MEXICANA," es el mejor de todos
pre el elogio que México se merece. Siempre consagra los periódicos.
alabanzas a nuestros héroes.

Y sigue el tercero:
A mí lo que más me gusta son los artículos "Desde
Jauja" los "Tópicos del Día" y las cartas de Quasimodo,
secciones graciosísimas que hacen reir a cualesquiera.
Y replica la hija mayor:
Yo no me puedo pasar sin leer los cuentos y las poesías que publica "REVISTA MEXICAN.A," porque son
de un gusto refinado y exquisito.

-El Padre :-Por su orientación moral.
-La Madre :-Por su decencia.
-El hijo mayor :-Por su patriotismo.
-El segundo :-Por su imparcialidad.
-El tercero :-Por su ingenio.
-La hija mayor:-Por su gusto exquisito.
-La hija menor:-Por su página recreativa.
-Los niños :-Por su carátula e ilustraciones.
Todos en coro:
¡Viva REVISTA MEXICANA!

Suscríbase Ud. desde luego; nuestra dirección:

P. O. Box 66 Station A.

REVISTA MEXICANA

ENTERED AS SECOND CLASS MATTER, OCTOBER 25, 1915 AT THE POST OFFICE
OF SAN ANTONIO, TEXAS, UNDER THE ACT OF MARCH 3, 1897

Ano 11.

Todo lo hacemos en condiciones favorables. Desde la más leve tarjeta hasta el libro más voluminoso.
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"REVISTA MEXICANA."
San Antonio, Texas.

Y continúa el segundo :
A mí me encanta porque trata con detalle las peripecias de la guerra Europea. Sus crónicas son siempre atractivas e interesantes.

Semanario Ilustrado

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REVISTA MEXICANA

San Antonio, Tex.

San Antonio, Texas, 11 de Junio de 1916.

Número 40

FRENTE A FRENTE

El Departamento de Estado ha informado al Em- porciona la ayuda, en armas, en parque, en amistad, en
bajador de do~ Venustiano Carranza, que aun no ha pen- declaraciones públicas, hasta en expediciones armadas a
México, y, a la vez, a presentarse ante el pueblo de )46sado en contestar la Nota enviada por el Primer Jefe.
El aplazamiento del Gobierno de Washington nace, xico como defensor de la soberanía y como enteramente
según se deduce de lós comentarios publicados •ºr la pren- independiente de la influencia extranjera.
Y debe de meditar el Gobierno del Presidente Wil·
sa norte-americana y por )as declaraciones hechas por l'os
en
que si aquel a quien ha formado, auxiliado,
son
funcionarios de la Administración, del tono en que fue
escrita esta Nota. "Nunca, dicen, han recibido los Esta- reconocido, tiene ese tono, ¿cuál será el dolor de la Nados Unidos una comunicación internacional más sorpren- ción entera, que ha sido la víctima de todos estos ensayo,
de sociología y de política, al encontrar, como final de todente por su insolencia."
Si así es, la primera consideración que tiene que das sus luchas, dos problemas igualmente amenazantes: el
problema interior, que no ha sido resuelto por el Presiden•
haberse presentado a los funcionarios de Estados Unidos
te Wilson, sino encarnado en la persona de Carranza, Y el
que dieron todo su apoyo a don Venustiano Carranza, es
problema exterior, planteado por la presencia de las troque "El Primer Jefe" es su criatura.
Desde los primeros movimientos revolucionarios pasen el país, por la Nota de Carranza y por el silenciO' del
en contra del general Huerta; sin disimulo, más bien, de- Departamento de Estado.
México avanzaba, lenta y trabajosamente; pero haclarándolo públicamente, toda la fuerza del Presidente Wilbía
conquistado
un puesto glorioso en el continente. Si es
son fue concedida a los rebeldes para obtener el triunfo,
ley incontr.tstable de la historia que cada pueblo lucha por
y claramente dijo Mr. Wilson, ante la comisión de periodistas, que la expedición de Veracruz no tenía intenciones su propia hegemonía, y si es necesario reconocer que los
hostiles para México, sino únicamente en contra "del hom- Estados Unidos están en el caso de mantener la suya en el
bre que se hace llamar Presidente Provisional de México" Nuevo Mundo, los caminos eran dos frente a México: o
destruirlo de una vez o identificar sus intereses con los
y agregó: "Los Estados Unidos pueden confiar en que disponen de la fuerza necesaria para realizar cualquier fin que de los Estados Unidos, para que la conservación y la prosperidad de nuestra tierra, inmensamente rica, tuviera un
se propongan."
Posteriormente, el mismo Presidente, ante los temo- aliado en el coloso del Norte.
Entre estas dos políticas, fue seguida una diagonal
res expresados por algunos publicistas norte-americanos,
cuyos
resultados vemos: subordinar' a México, por medio
de que el desenlace de esa dirección de los asuntos públicos de México por el Gobierno de Washington, fuera la de sus gobernantes y regir su desarrollo y su política por
guerra, con un énfasis especial dijo: "Permitidme que me una dependencia oficial.
El escogido fue Carranza, y Mr. Wilson se ha equiría de esos temores."
vocado:
la Nota del Primer Jefe es el fracaso de todas sus
Quiera el Destino que pueda reír siempre el Presi- .
experiencias;
porque la autonomía es tan necesaria para
dente Wilson; pero seguramente que ni las hazañas de
Villa, Carranza y Zapata son cosas de risa para México, México, que se impone aun cuando sea proclamada por
como no pudo serlo para los Estados Unidos la incursión quien ha sido llevado al poder por las escuadras e~tranbárbara de Columbus, (que no es sino un ejemplo aislado jeras.
Y es que, en medio de la indisciplina, de las tendende lo que ha sufrido toda la República durante estos años,)
de todos los defectos de nuestra raza, algo
cias
anárquicas,
como no lo son las expediciones enviadas por el Gobierno
Americano, ni las muertes que ha causado, ni la situación de la maravilla de nuestro territorio, el más bello del muna que han conducido todos esos antecedentes, ni tampoco do, queda en nuestras almas; y por encima de todo: la sed
ha sido motivo de risa, sino de asombro y de indignación de independencia y el amor a la gloria.
Quiera el Destino que el Presidente Wilson, que loa
para el Gobierno de Washington, la Nota de Carranza.
gobiernos
norte-americanos, que los hombres dignos de aer
Ese asombro debe ser tanto mayor cuanto más reflexione el Gobierno de los Estados Unidos sobre toda su lo en México se convenzan de esa verdad, y ni el Gobierno
actitud pasada: actitud que se hizo más clara todavía en de la Casa Blanca convierta a nuestro país en un campo de
su afán de favorecer a Carranza cuando se le concedió el experimentación sociológica,-ciencia a la que está prohireconocimiento, a pesar de que el Departamento de Estado bido ese carácter,-ni los sedientos de mando en M&amp;ico,
había dicho enérgicamente que ninguno de los jefes que vengan a mendigarlo a los peldaños de otro Gobierno,
no accediera a enviar representantes para una conferencia cuando tiene que conquistarlo del corazón y de la grandede paz sería reconocido, y fue el único que se negó a acep- za de su propio pueblo.
Entonces podra reír Mr. Wilson con el regocijo de
tar esa invitación.
Esa abstención es uno de los precedentes de la todo un pueblo. Ahora, su risa en los últimos tres años
situación actual: Entonces aprendió Carranza a seguir su ha destruído a México; en los últimos tres meses ha ~
doble camino: a aprovechar todas las ventajas ue l• pro· riado la dignidad y el orgullo de los Estados Unidos.

�El General Gerónimo

Treviño

Memorias de un Veterano, su Compañero de Armas
Por una deferencia especial. que se ha servido tener
para "Revista Mexicana" el ameritado general, veterano
de la Intervención Francesa, a quien debimos las notas sobre el sitio de Qucrétaro. podemos hoy ofrecer a nuestros lectores la siguiente interesantísima narración de las
hazañas del General fronterizo, don Gcrónimo 'l'reviiio,
uno de los más valientes y aguerridos militares de la República, muerto el año pasado.
El General Treviño naci0 el 30 de septiembre de
1833, en la Hacienda "La Escondida," Distrito de Cadereyta, del Estado de Nuevo León. Fueron sus padres don
José Antonio Treviño y la señora doña Francisca Leal,
ambos nativos del mismo Estado.
Como en aquella época eran las escuelas sostenidas
por el clero. las mejores en el país. Gcrónimo Trcviño pasó a hacer sus estudios a 1!onterrcy, y ahí hizo su educación primaria, secundaria y preparatoria, e inició sus estudios para seguir la carrera de ;,! edidi1a, cuando los Generales Juan Alvarez, y :.foreno y el Coronel Florencio
Villarrcal proclamaron el Plan de Ayutla, en contra del
régimen de don Antonio López de Santa Ana.
A pesar ele que ante la amenaza que surgía, aquel gobieriio nefasto tnició una era de encarnizadas persecusiones, don Gerónimo Treviño, y su compañero y amigo don
Francisco Naranjo, resolvieron abandonar hog'ar, familia
y estudios. para ir a ofrecer sus servicios a la causa liberal, don Gerónimo Trcviño se puso a las órdenes de don
Santiago Vidaurri. que en el Estado de Nuevo Leó.n había secundado el Plan de Ayutla, y a su lado. corno otros
muchos jóYenes nco-leonenses inició su gloriosa carrera
militar en la lucha más noble que ha registrado nuestra
historia, después de la Independencia.
Gerónimo Treviño, con Vidaurri, y Francisco Naranjo co.11 el General Zuazua. iueron desde entonces dignos del renombre de valentía y de audacia conquistado
por los jefes fronterizos.
Prosiguieron en las filas hasta la promulgación del
Código Fundamental de 1857, y cuando el Presidente Comonfort retrocedió ante su obra y dió el gol¡1c de Estado,
'frcviiw y Naranjo, orgullosos c!el triunfo conquistado y
lieles a los principios por los que se habían lanzado a la
lucha, se pusieron al lado de don Benito J uá'rez, para defender la vigencia de la Co.nstitución Federal.
"Personalmente, nos dijo nuestro entrevistado, conocí a don Gerónimo 'l'reviño, a principios del aiio de 186o.
Llegaron entonces a Sa·n Luis Potosí el General don José
Silvc5tre Aramberri, el licenciado don Pedro Dionisia de
la Garza y Garza y otros ci, ilcs. con el Cuerpo de caballería, llamarlo "La Legión," mandado por el Comanrlante
don Eugenio García, quienes habían salido de Monterrey
amenazados por Vidaurri, que se había puesto en pugna
con don Santos Degollado.
El Gobernador de San Luis, licenciado José :.Iaría
Aguirre, recibió perfectamente a los emigrados, y procuró
utilizar sus servicios desde luego. El General Aramberri
fue nombrado jefe de las armas del Estado y se procedió
a aumentar el efectivo del Cuerpo "La Legión,'' en el que
se refundió un Cuerpo de caballería que estab.a organizando el Gobierno del EstadQly que mandaba el Comandante
Dionisia García; éste quedó como pagador de "La Legión," que desde esa fecha tomó el nombre de "Legión
del Norte." El coronel de 1~ ~egió.n, Eugenio García, as-

cendió a teniente coronel, el capitán Gerónimo Treviño, a
comandante y el teniente Basilio Garza, a capitán.
Et aiio de 186!, el General Tomás 1!ejia atacó Río
Verde, en donde fue herido Treviño, y quedó prisionero
con el entonces Coronel Escobedo y otros varios. Cuando quedaron en libertad, Treviño se incorporó a su cuerpo, que marchó 'l 1-Iéxico con otras fuerzas, y después formó parte del Ejército de Oriente, a las órdenes del inolvidable General Zaragoza, con el que cooperó prestando, como siempre, tan buenos servicios, que todos los jefes y
oficiales merecieron ser ascendidos.
Siendo ya córonel do.n Euge11io García y teniente coronel don Gerónimo 'l'reviño, volvió a San Luis Potosí la
"Legi&lt;',n del N·orte" en junio de 1863, año en que llegaba
también a esta ciudad el Presidente de la República Lic.
don Benito Juárez.
Pocos mese después se organizaba en Querétaro una
División de la que había de lomar el mando el general don
Porfirio Díaz, para operar en el Oriente de la República;
La Legión fue uno de los cuerpos elegidos por el General
Díaz, y salió ele San Luis a las órdenes del teniente coronel Treviño, porque el coronel García, jefe nato de ella se
hallaba tan enfermo que murió el 26 de diciembre de' ese
mismo aiío.
La División. después ele haber partido de Querétaro,
atravesó el Estado de 1Iichoacán, parte del Estado de México y entró al de Guerrero, dirigiéndose desde luego a batir al enemigo, que se encontraba en Taxco. y al que derrotaron completamente los republicanos, apoderándose de
una considerable cantidad de pertrechos de guerra.
El General Díaz siguió reuniendo cuantos elementos
pudo y pasó al Estado de Oaxaca. en el que condujo las
operaciones con tal éxito que produjo alarma en la Capital, y el }.[arisca! Bazain en persona fue al mando de su
fuerza para batirlo. El 11ariscal Razaine puso sitio a la
ciudad de Oaxaca. en la r¡ue el General Díaz resistió el empuje de aquel poderoso enemigo por algún tiempo. Durante las operaciones, fue informado el General Treviño
por un amigo, de que' las tropas de caballería que habían
salido de la plaza. a las órdenes del General Ramos y del
Coronel Félix Díaz ,no iban al desempeño de una comisión,
como se había dicho. sino que se enviaban fuera de la ciudad para salvarlas, porque el General Díaz quería rendirse
al rlía siguiente, en vista de que no podía ya seguir defendiéndose con éxito.
Don Cerónimo 'l'reviño, ante aquella noticia, y después ele considerar detenirlamente su situció.n, resolvió salir también ele la pla7.a. para no inutilizar los elementos de
que disponía. Arregló su tropa y emprendió la marcha
por la noche, se abrió paso con bastante dificultad y siguió
rumbo a Puebla, donde tuvo que batirse con los cazadores de Africa que salieron a estorbarle el paso. Como en
varios encuentros anteriores los había derrotado siempre,
enviaron esta vez una columna muy superior, para asegurar el triunfo, pero pudo evitarlo con una serie de movimientos estratégicos; casi siempre abriéndose paso a machetazos.
Donde más comprometido se vió, según él mismo
referí~. fue al pasar por Tuxpan; pero logró fi.nalmente llegar al Estado de Tamaulipas y de ahí al de Nuevo León,
endonde fue entusiastamente recibido, pues vino a servir
de sostén a las tropas que comenzaba a organizar el general Escobedo, a mediados de 1865.

,:

-

En noviembre de 1865, asistió don Gerónimo Trevi- 15 de julio de ese mismo año, 1866, diero.n aviso los exploradores de que el convoy se acercaba al lugar en que se
fio al ataque de Matamoros, que estaba defendido por el
habían tomado todas las precauciones para esperarlo; y el
General imperialista Tomás Mejía. El sitio de la plaza se
16 caía en una emboscada preparada el día anterior. En
día
mantuvo por 15 días, al cabo de los cuales el General Esseguirla se generalizó el ataque sobre la columna imperiacobedo dispuso levantar el campo y ordenó c:1 regreso a
lista. que custodiaba el convo)~. compuesto de más de 300
Kuevo León.
·
carros. al mando del general Rafael Üh'era y después de
..~n .febrero de 1866, por orden del General en Jefe
un reiíidisimo combate, que duró varias horas. quedaron
del EJerc1to del Xorte, salió en auxilio del General don
los imperialistas derrotados. En esa jornada, el genera!
Andrés Viesca, Gobernador y Comandante }.lilitar del EsTrcvii10 turn el mando de las caballerías, que desempeñatado ele Coahuila, que operaba en el Distrito rle Parras.
ron importantísimo papel.
Al llegar el coronel Treviño a la Hacienda ele SanEl mes de diciembre marchó la primera División del
ta Isabel, envió a un correo extraordinario al General
Ejército del :N' o rte. al mando del general Treviño, sobre
Viesca para informarle el lugar en que se encontraba a
San Luis Potosí; en enero de 1867 ,tuvo conocimiento de
sus. órdenes, las fuerzas que tenía a su mando y de que
que :\!iramón atacaba Zacatecas, lugar en que se encontrahab1a tomado posiciones, porque sabía que una fuerte coba el señor Juá~ez. y, al saberlo, salió desde luego co.n su
1t.1m11a de franceses había salido de Saltillo a batirlos.
División para auxiliar la plaza; pero al llegar a Ojo Cal~~ general Viesca emprendió la marcha al punto y lleliente. tuvo noticia de que ~! iramón había salido el día ango a Santa Isabel a las once de la noche del día 28 conterior de Zacatecas por el camino de Aguascalientes, y en
ferencié, con el Coronel Treviño; aprobó cuanto habia heel acto emprendió la marcha para cortarle la retirada encho, .lo informó a su Yez del número de fuerzas que traía
tre las Haciendas de San Diego y de San Francisco de los
consigo Y lo autorizó para ciar las disposiciones que creAdames. Solamente pudo llegar a tiempo para batir la
yera convenientes, pues él, Viesca, no era soldado; con
retaguardia de los imperialistas. consiguiendo hacer prilas fuerzas reunidas, organizó Treviiío tres columnas una
sio.nero. en la segunda de esas haciendas. al general Joaa las órdenes del coronel Francisco Naranjo, otra a l;s del
quín ~liramón. El general Escobedo se había incorporado
teniente coronel Garza Leal y la tercera a las del teniente
con
el grueso de su Ejército y prosigúieron a San redro.
coro~1:l Ildefonso Fuentes, que había llegado con el geneEn el rancho de San Jacinto esperaba Miramón disral \ 1esca y con ·tropas de Coahuila.
puesto a presentar batalla a los republicanos, y el día pri. . La columna mixta. compuesta de franceses e impemero de febrero de 1867 fue derrotado en esa memorable
rialistas, a las órdenes del coronel conde de: Briand, atacó,
acción, en la que, una vez más, el general Trevii10 se portó
al amanecer el primero de marzo, lo que creía posiciones
con la bizarría que ya lo había hecho famoso.
de los republicanos. las que habían sido abandonadas duRegresó la División a San Luis Potosí para dejar
rante la noche con el objeto de colocar las columnas en
sus heridos y para tomar los elementos que había dejado,
las posiciones apropiadas para combatir al enemigo; el rea fin de proseguir después su marcha hacia Querétaro. donsultado fue excelente, el emeigo fue derrotado por comde sabían que se encontraba el general Imperialista don
pleto, quedando en el campo muertos el coronel Briand y
Severo
del Castillo.
Y un gran número ele franceses y de imperialistas. y se hiDurante
esas operaciones, el general Treviño tomó
cieron 8r prisioneros franceses y un gran número ele meparte en el ataque del r4 de marzo al cerro de San Gregoxicanos. Los republicanos sufrieron también un respetable
rio; y en la defensa del punto de San Sehastiá.n, que fue
~úmero de bajas, entre muertos y heridos, uno de éstos. el
atacado por 11 iramón el 5 de mayo. acción en la que fue hevaliente coronel Naranjo.
rido en una pierna: pues constantemente anduvo vigilando
El coronel Treviño rindió el parte de aquel brillante
la línea Norte, debido a que la mayor parte de las tropas
hecho de armas al general Viesca. y éste. al trasmitirlo al
que en ella había, pertenecían a su división.
Supremo Gobierno, que se encontraba en Paso del ;\" ortc.
Ya herido el general Treviño, estuvo poco tiempo
elogió como lo merecía. el comportamiento de los corone~
en el campo, porque el sei10r Juárez recomemló r¡ue fuera
le$ Trcviiío y Naranjo, y pidió para ellos el ascenso inmeconducido a San Luis para ser atcnclido por un buen médiato. que tres meses después recibían.
y para que tuviera algún descanso.
dico
Después de le\'antado el campo. y una vez que se hiDespués ele la ocupación de :.[ éxico, se organizó la
zo el inventario del botín quitado a los fra11ceses. el corotercera División. a las órdenes del general Escobedo, con
nel 'l'reviño emprendió la marcha con su columna, para
el general Treviiío como segundo en Jefe. y en 1868 fue
regresar a :Nuevo León.
electo Gobernador del Estado de Nuevo León, en donde
El general Escobeclo se propuso hacer ttl'a expeditrabajó activamente por mejorar las condiciones de su
ción por Tamaulipas y San Luis Potosí, para recoger toEstado natal, del que era uno de los ídolos.
dos los elementos dispersos que hubiera por aquellos luEn a1oviembre de 1871,proclamó el Plan de la ~uria,
gares, y el coronel 'I'revii10 llegó con su columna hasta el
y con las tropas que reunió. atacó la plaza de Sa!tillo, de\"allc del ~Iaíz y Río Verde. a sesenta leguas de San Luis
fenclirla por el general don Florentino Carrillo, y logró
Potosí, y después, hasta Santa ~Ja~ía riel Río, a doce leocuparla después de algunos días de asedio.
guas. eD este lugar regresó a incorporarse con el GeneEn febrero de 1872 se reunieron las Divisiones del
ral en Jefe, para volver al Estado de Xuevo León. cndonde
N
orle.
Occidente, y Centro, y el general Treviño fue nomsigió prestando importantes sen·icios. pues desde que llebrado General en Jefe, y con ese carácter defendi0 la Plagó de Oaxaca había sido nombrado segundo en Jefe del
za de Zacatecas. el dos de marzo siguiente del mismo año,
Ejército del Norte.
al
ser atacada por el general Sóstenes Rocha. Viendo que
Poco tiempo después de estar los republicanos en
la
División del Centro no lo auxiliaba, pudiendo hacerlo,
la frontera, se supo que en .'.lfatamoros se preparaba la say para no perder todas sus tropas. el general Treviño dislida de un gran convoy que iría custodiado por una fuerte
puso la retirada y volvió a 11onterrey con los restos de
columna. El general Escobedo hizo annzar desde luego
su División. En esta ciudad reorganizó sus fuerzas y maralgunas fuerzas a Camargo y a otros lugares de Tamauchó sobre Matamoros, que no atacó porque llegó por mar
lipas y llamó al coronel Servando Canales, con quien arreun gran refuerzo a las ór'denes del general José C. Cebagló la manera más conveniente de atacar el convoy. Se
!los,
y volvió nuevamente a Monterrey, donde cubrió todas
enviaron emisarios a todas partes y se fueron reconcen-

�Tuvo entonces conocimiento de que llegaba a Sattillo y venía ..a combatirlo, el general Corella con una División de 5,000 hombres de las tres armas y muchos elementos de guerra.
A pesar de la inferioridad numérica y de que la mitad de sus fuerzas era de rectutas, el general Treviño salió
con rumbo a Santa Catarina, a presentar batalla. El 29
de mayo de 1872, en la tarde, se vio la polvareda de las
tropa~ de Corella; pero éste, al llegar como a una legua
de las posiciones del general Treviño, tomó por el puerto
del Durazno y siguió por el camino de Topo Grande. El
entusiasmo de la Divisió.n del Norte se duplicó al ver que
Corella esquivaba el encuentro y entonces Treviño ordenó
levantar el campo, y emprender la marcha rumbo a los
llrdiales, donde pernoctaron. Al día siguiente prosiguió
su marcha con objeto de 'encontrar a Corella y poco adelante de Topo Chico avisaron los exploradores que se
aproximaba el enemigo.
El general Treviño hizo retroceder sus tropas y tomó posiciones en las lomas de Topo Thico, el 30 de mayo.
Como una hora después se avistaron lo~ exploradores del
enemigo: el grueso de sus tropas se posesionó de los cerros inmediatos y a las doce del dia, dio principio la batalla.
El general Treviño. debido a su habilidad y al arrojó del general i'\aranjQ, obtuvo un triunfo total sobre Core lla; de las fuerzas de éste sólo consiguió salvarse una
columna de infantería y caballería, que se pasó a Monterrey. Trcviiio levantó el campo al día siguiente y marchó
a batir a Revueltas, que se había encerrado en El Obispa&lt;lo; pero el 4 de junio, a la hora que iba a asaltar esa posición, se supo que el enemigo la había abandonado sigilosamente y se había retirado hacía Saltillo.
Sobrevino la muerte del seiior J uárez y ·entonces, por
indicación del general Díaz, que se encontraba e.n Chihuahua, Treviiio disolvió sus fuerzas. entregó al general Rocha tocios los prisioneros que había hecho, así como el
armamento y se retiró a trabajar a su Rancho del Burro,
que tenía en arrendamiento en la Laguna.
Fiel partidario del general Díaz, volvió a tomar parte en la rcrnlución de Tuxtepec, el año de 1876; concurrió
a varios combates, de los que el principal fue el de Icamolr, mandando en Jefe el general Porfirio Díaz.
Al triunfo de Tuxtepec, se trasladó a Chihuahua,
donde babia serias dificultades entre el Gobernador, General Trías, y los pueblos de la Sierra; arregló el confli~to
satisfactoriamente y regresó a 1fonterrey.
El aiio de 1880, cumplido el primer período presidencial del general Díaz, un gran número de agrupaciones resolvió lanzar la candidatura del general Treviño, para la Presidencia; pero se opuso a que fuera presentada,
por indicación del Presidente Díaz que había visto con
huenos ojos la del general Manuel González; el general
Treviiio, quiso seguir la política porfiriana y cuando los
directores de su partido le consultaron, él dispuso que to&lt;los los elementos que contaban, fueran pueltos a disposi-

ción del general Díaz, y secundaron la candidatura del general González.
Electo éste para la Presidencia, llamó al general
Treviño a la Secretaría de Guerra, y le fue ofrecido el apoyo oficial para su candidatura en el siguiente período; pero poco tiempo después de haber estado en la Secretaría,
renunció para voker a tomar el mando de la División del
Norte.
En 1884, al aproximarse las elecciones, hizo un viaje
a Europa, con el pretexto de llevar a su hija y a una sobrina al Colegio, pero su objeto fue alejarse del país, porque ya se iniciaban los trabajos para lanzar nuevamente la
candidatura del general Díaz.
Las intrigas que acompaiian a los que representan
una fuerza dentro de todo gobierno; determinaron• la resolución del general Treviño de separarse de la Secretaría
de Guerra, y volvieron a ponerse en juego a su regreso de
Europa, al grado de que se llegó a declarar en estado de
sitio a Nuevo León, previniendo .un levantamiento que se
imputaba al general Treviño, y con el objeto de poner fin
a la influencia que ejercía en ese Estado.
El General Treviño. se mantuvo desde esa fecha retirado de tocia actividad política, hasta el año de 1909, en
que fue nombrado Jefe de la Tercera Zona :Militar y se le
encomendó la dirección de los asuntos políticos en Coahuila, con motivo de la separación clrl Gobernador Lic.
l\liguel Cárdenas, y en ese puesto permaneció hasta el Gobierno de don Francisco I. :l\fadero.
En 1913, y debido a que se acentuaron los rumore,.;
de que estaba organizándose un movimiento en que se tomaba su nombre, fue llamado a la Capital ele la Rep_ública;
el general Lojero interpretó con demasiado rigor las órdenes trasmitidas y al tener conocimiento ele estos hechos,
el Gobierno recibió a don Gerónimo Treviño con todos
los honores debidos a sus servicios prestados y, e.n recepción solemne, le fue impuesta la condecoración de Primera
Clase del :Mérito }.filitar y se le hicieron grandes agasajos
oficiales.
Poco después pidió su retiro y salió &lt;!el país. para
gozar de un descanso después de una tan larga vida detinfatigable astividad. Se encontraba en los Estados Unidos,
cuando se desató la avalancha carrancista. y fue despojado
ele todos sus bienes. Los jefes rebeldes encontraron en
las grandes propiedades del veterano una excelente oportunidad para llevar a cabo uno de sus grandes negocios y
el ganado de la Hacienda ele la Babia y cuanto de valor
pudo ser hallado en las posesiones del benemérito general, pasó a formar parte de las riquezas acumuladas por
los jefes armados de la frontera.
Después de 11,ílber sufrido ese despojo, y lleno de
tristeza por el espectáculo que deparaba una patria a cuya
construcción tanto había contribuído, y que veía arrasada
y en vergüenza, murió en el destierro el anciano general,uno de los más valerosos soldados de la Segunda I ndependencia,-el 13 de no,·iembre de 1914.

FUNERALES DEL GRAL. GERONIMO TREVIÑO
ORACION FUNEBRE PRONUNCIADA POR EL DR.
DON JUAN F. DE LA GARZA
Hay un resorte invisible, una voz que no:; llama desde el interior de nuestra conciencia, que nos conduce a
ejecutar actos como el presente, que por lo imprevistos,
e impremeditados se hacen más meritorios, y elevan más
el sentimiento humano, pues ellos nos inclinan por el camino de las virtudes y del deber, a la consecución de un
bien universal: verdaderos actos de justicia que nos impelen invariablemente a la unidad de procederes y a la
fraternidad. Esa voz que constantemente nos invita, ese
invaria~lemente nos impulsa, verdadera ley

de progreso en virtud de la cual el mundo marcha siempre hacia adelante, que nos tiene aquí reunidos, y unifica nuestras voluntades para el pago de una deuda sagrada, deuda de todos los buenos hijos de }léxico, no puede
ser otra cosa que la gratitud. el agradecimiento que nos
convoca para rendir una de sus pruebas más solemnes en
favor de un escojido, de un distinguido hijo de la Patria
:Mexicana, de un hombre que por su glorioso pasado,
por sus virtudes cívicas, por sus sacrificios en bien de la
Patria y por su conducta inmaculada se ha hecho acreedor a llenar una de las más luminosas y brillantes pági-

¡ Cruel nos parece la muerte 1 :Muchos hay sin embargo que la llaman, que la desean, que quisierart recibir su
beso hela&lt;lo para apagar en él, el fuego del remordimiento; para borrar con él, el rubor de su vergüenza, para
callar la voz de la conciencia! ¿ Por qué no accede a ellos
en vez de herir a hombres que pasan su viJa repartiendo
bienes, impartiendo beneficios?; a los que nunca obscureeieron la nitidez de su alma con la asquerosa sombra
del vicio y de los crímenes? A tantos malvados que hay
que, teniendo atrofiada la conciencia se convierten en
verdugos de sus semejantes y se gozan en causar el suf rimicnto. ¿ Porqué la muerte no los aniquila, para descanso y alivio de la humanidad, en vez de herir a los
buenos? ¿Por qué la vida, que a torrentes inunda al ser
. gota a gota para
' causar la muerte?
que nace, se retira
¿ Por qué ese cruel martirio impuesto al hijo, a la esposa,
al amigo, de ver que el &lt;lolor hace presa del ser amado,
e infiltrándose segundo por segundo le arrebata por átomos la vi&lt;la ....... Afanosas preguntas que encierran tremendos problemas, imposibles de resolver en el actual
momento. Que se desligue el espíritu de la corteza humana. El cerebro del hombre es muy pequeño para
contenerlo cuando necesita emitir ideas, muchas y graneles ideas; debe desligarse del cerebro para conocer su
Patria infinita; para conocer el por qué de la fragancia de
la flor y del veneno del reptil; para conocer en fin, los
secretos de la naturaleza que conducen al perfeccionamiento del hombre.
La Patria, entre tanto, llora sin cesar la muerte de
sus hijos buenos, de sus hijos predilectos; y el pueblo
mexicano entristecido y lleno de dolor, deplora la irreparable pérdida que acaba de experimentar con la desaparición del héroe de su Patria, del ilustre General Gerónimo
Treviño, que tantas veces derramó por ella su preciosa
sangre; y que durante su larga vida, tantos y tantos esfuerzos hizo por mejorar la condición de su pueblo. ¡ Hombre ilustre cuya memoria perdurará por siglos, y que no
será fácilmente sustituíclo ni imitado!
Seiiores: el dolor me ve.nce, y la palabra se resiste
por completo a brotar de mis labios; pero antes que desa,parezcan para siempre de mi vista los despojos de ese
gran corazón, de ese gran ciudadano; antes de que el
cuerpo bendito de ese hombre inmaculado se aparte
para siempre &lt;le mis ojos, quiero tener la satisfacción
justísima de decirle el "adiós" postrero a nombre del pueblo mexicano, del afligido pueblo que me escucha, y que
ha venido, con el afecto sanío de las multitudes cultas,
que alzan altares en su alma a los que bien le hicieron,
a contemplar ·por última vez el rostro querido de su benefactor.
¡ Adiós pues, por última vez, digo al amigo sincero,
al ciudadano modelo, al filántropo insigne, al héroe inolvidable de nuestra queri1.la Patria; y que mi voz desacreditada y pobre, sea el conducto legítimo de ese mar de
bendiciones, de ese océano &lt;le lágrimas, que caen con
desesperación; revueltas y co.nfundidas con el polvo que
habrá &lt;le cubrir pronto sus benditos restos!

'
DISCURSO PRONUNCIADO POR EL LICENCIADO
DON JUSTO CARDENAS
Estamos ante uno de esos sucesos trágicos con que
la fatalidad tiuele anonadar a las !'&gt;ociedades, para poner a
prut:ba su fuerza de espíritu o para apartarlas de un abismo pronto a devorarlas sin misericordia.

~¡ ~;Íl·o·r. c;;;e·r~l· ;l'~~v.ifi~ e~tab~;1 ·;i1;~~l~d¡s· to·0

0
'

•

•

•

En°

das las glorias más legítimas &lt;le nuestra Patria Independiente. Combatió desde su juventud por la exaltación del
ciudadano, haciendo triunfar en los campos de batalla los
grandes principios libertarios consignados en ese Código

augusto que llamamos Constitución de Si, y que es la
admiración del mundo civilizado; siguió combatiendo porque ese haz de luz, lanzado por el Benemérito J uárez desde las playas de Veracruz, y que se conoce por Leyes de
Reforma, fuera el golpe final de maza que rompiera las
cadenas que aherrojaban las conciencias, formando al
hombre libre dentro de la Patria l,ibre y Soberana, y por
último, luchó glorioso y triunfador en defensa de la Patria contra las huestes napoleónicas, hasta sepultar en el
Cerro ele las Campanas, en Querétaro, los últimos sueños
&lt;le conquista y las últimas nieblas del pasado, que por tantos siglos pesaron con pesadez de muerte sobre los pueblos americanos.
Y terminada la lucha en los campos de batalla, asegurada la Independencia de la Patria, desapareció el soldado, y el hombre civil surgió en toda la plenitud de sus
actividades, pues nombrado Gobernador del Estado de
Nuevo León, cuando el Erario no contaba con elementos
de ningún género, cuando la guerra había asolado todos
los campos de la Patria, cuando todos los hogares estaban
cubiertos de luto, se vió al señor General Treviiio corno
una Providencia, acudir paternalmente a todas las necesidades de su pueblo; se le vió abrir escuelas, colegios, hospitales, casas de beneficencia, caminos públicos, e impulsar
todos los ramos de la riqueza pública, por la persuación,
por el convencimiento, por el ejemplo llevado a tocios los
rincones del Estado; y es un hecho que enaltece al señor General Treviño y que le granjeó las simpatías y el
cariiio de todos sus conciudadanos, que ni como militar,
ni como gobernánte, ni como político, ejerció jamás acto
alguno de terror; ni persecuciones, ni odios, ni enemistades macularon jamás su esplendente aureola cívica, y por
el contrario, su éspíritu conciliador, su rectitud de conciencia y su bondad genial, llevaro.n la paz y la concordia
a pueblos próximos a la anarquía y a la rebelión, evitando
derramamiento de sangre, y lo que es peor, el peso de la
justicia por sangrientas represiones.

.............. ······· ........ ··········

.............. .

Hace más de veinticinco aiios el General Treviño se
retiró de la política, y como Cincinato, se consagró al cultivo de la tierra, haciendo fértiles terrenos antes sólo holtados por la planta del salvaje, y contribuyendo poderosamente a la riqueza general del país.
Después, el ~eneral Treviño se con~agró tranquilamente a su hogar, con la co.nciencia del deber cumplido, y sin ambiciones personales &lt;le ningún género, pues
su única gran ambición era ver a su Patria grande, fuerte
y respetada, emprendiendo el camino del destierro, antes
que consentir que su nombre pudiese servir de bandera
para fratricidas luchas, porque para él, la República ,jfexicana 110 era sino una gran familia. cuyos dolores todos
repercutían en su noble y leal corazón.
¿ Qué mucho, pues, que todos los mexicanos residentes en Laredo, sin distinción &lt;le credos políticos, vengamos a depositar ante el cadáver del esclarecido ciudadano los testimonios de nuestro dolor?
No venimos a ofrendar al caudillo político, ni al correligionario, sino al defensor de la Patria, al gobernante
esclarecido, al ciudadano ilustre a quien llora también la
Patria agradecida.
Y vos, seiior, que tantos sácrificios hicisteis por
nuestra Patria, que tanto la amasteis, que tan nobles esfuerzos hicisteis por engrandecerla, por honrarla, por ennoblecerla, por conquistarle el respeto y la estimación del
mundo civilizado, rogad por ella desde la ignota región
donde ya moráis, desde el templo &lt;le la inmortalidad, y derramad vuestro espíritu sobre todos los mexicanos para
que, deponiendo odios y ambiciones, se den pronto un
abrazo faternal y laboren jutos por la paz, por la grandeza
y por el honor de nuestra Patria.

�Un Folleto Revelador
El señor General, (efectivo, como él se dice) don
Salvador R. Mercado, acaba de publicar un folleto, en el
cual se defiende de los duros cargos que le han sido prodigados en su calidad de Jefe de la columna federal que evacuó las plazas de Parral,· Chihuahua y Ojinaga. Por los ataques que dirige el señor Mercado ~ los Generales Huerta,
Blanquet y é&gt;rozco, ha provocado ya interesantes controversias que ayudarán, sin duda, al esclarecimiento de la
verdad.
Por lo que a mí se refiere, confieso con toda ingenuidad, que no habiendo sido testigo ocular de las campañas,
e ignorando los más rudimentales conocimientos militares,
no intentaré sostener ni refutar las sensacionales declaraciones del General Mercado. Aunque las dos principales·
personalidades a quienes el Jefe de la División del Norte,
imputa la causa del desastre, han desaparecido, en cambio viven muchos de sus amigos y subordinados que estuvieron presentes en el teatro de los acontecimientos, y a
ellos toca depurar los hechos, y entregarlos sin mácula a
la posteridad. Yo, por mi parte, voy a hacer algunos comentarios de otra índole, pues creo encontrar en el folleto del General Mercado, la clave pavorosa de la gran catástrofe que disolvió el Ejército Nacional y desencadenó
sobre la Patria todos los horrores de la anarquía.
Desde luego, bueno es tener presente que el General Mercado, como muchos otros miembros del Ejército
Federal, inició su carera de soldado desde niño, pasó su
juventud en los cuarteles, ascendió paulatinamente debido
a su antigüedad y buenos oficios y le sorprendió el desastre nacional llevando sobre sus b,ombros las charreteras
prestigiosas del Generalato. No es,' por tanto "un cualquiera;" y por más que sus enemigos tratan de hacerlo
aparecer como un individuo insignificante, sus declaraciones tienen que afectar a toda la institución.
XXX

Pasemos nuestros ojos por los siguientes renglones
del General Mercado, para analizar el concepto que este
buen hombre tiene formado del honor y la gloria de un
militar.
"Días de orgullo, porque fueron días de gloria en
que el abnegado federal tenía en la diestra mano espadas
que blandir, cartuchos que llevar a las cámaras de sus fusiles y tenía un "rancho" modesto pero nutritivo con qué
reparar sus debilitadas energías. Tenía sus bien devengados haberes para en un caso desgraciado dejar a su noble
y fiel compañera y no pocas veces a sus hijos, un pedazo
de pan que mitigase el hambre y una vara de manta para
cubrir sus desnudeces, mientras el buen Dios se acordaba
de ellos."
Como se ve, el orgullo y la gloria militares, en concepto del General Mercado, están en relación directa con
las bases del aprovisionamiento. Líbreme Dios de odiar
la previsión y cordura de un Jefe que vela por la conservación de pertrechos y alimentos para sus subordinados¡ pero de eso a declarar que el orgullo de los Ejércitos está en
sus impedimentas, media un abismo igual al que existe
entre los esplendores del Cinco de Mayo y las vergüenzas
de San Pedro de las Colonias. Yo creía que si es glorioso
combatir con elementos, más glorioso aún es luchar sin
elementos. A mí me parecía que la defensa de Cuauhté·
moc había sido épica porque se hizo eón flechas y macanas en contra de fogonazos; pero advierto, con estupor
que un General (efectivo, como él dice,) que sabe más que

vulnerable como Pans a Aquiles." (¿Verdad que es ingenuamente delicioso confesar parecerse a Aquiles en aquello
del talón? ¡ Sólo que el General Mercado lleva talones en
los pies, en el cuerpo, en la cabeza y hasta en el alma!)
Habla en otra ocasión de las "balas dantescas," seguramente porque supone que el Dante fue el inventor de las
armas de fuego; y finalmente inicia su descripción del desastre de Ojinaga, con los siguientes términos que bastarían para formar la reputación de un literato: "El 10 de
Enero, cuando el rubicundo Febo comenzaba a asomar sobre las crestas de las serranías su espléndida y brillante cabellera, divisóse a lo lejos el polvo que levantaban las columnas enemigas, que como avalancha arrolladora se precipitaban sobre la endeble y vacilante guarnición de O jinaga."
i Qué lástima que el General Mercado no se hubiera
dedicado exclusivamente al cultivo de las bellas letras! Hubiera llegado a ser un galano escritor para albumes de señoritas o un adorable cronista de bailes.

yo de estos asuntos, considera el "toque de rancho" como
una clarinada de gloria y el ''&lt;lia de haber" como el culmen
de los más exaltados heroísmos.
Con estos conceptos sobre orgullo y gloria, se explica perfectamente la evacuación de Parral, de Chihuahua
y de Ojinaga. Se retardaron los haberes, se limitó el rancho, disminuyó el parque; y como consecuencia inevitable
se extinguió el honor.
¡Sic transit gloria mundi!

** *
Respecto al juicio que el General M~rcado se ha formado sobre la instrucción militar, apunta igualmente observaciones curiosísimas. Dice lo siguiente:
"Dedicado a la carrera militar desde mis primeros
años, nunca hice esfuerzos para salvar el radio instructivo
que la práctica nos señala. En paz o en Guerra, la Ordenanza, el Código militar, Maniobras y Topografía, resumen generalmente hablando el curso obligatorio del militar de México; y solamente aquellos para quienes la diosa
fortuna ha sido pródiga en dones de toda clase, logran penetrar en la esfera de una intelectualidad refinada en la
Ciencia de la Guerra, amplia y complicada de por sí.."
"Nadie, sin embargo podrá negar que en este arte
concurren fenómenos tales, que se han dado casos en que
militares del más afiligranado tecnicismo y de intachable
teoría, resultan absolutamente nulos ante la sagacidad, la
astucia y acometividad de quienes jamás tuvieron al alcance de su vista el más rudimentario manual de guerra.''
En otras palabras, el General Mercado conceptúa la
cultura militar como un deporte elegante y refinado que
sirve para todo menos para ganarles batallas a los ignorantes, astutos y sagaces. Las escuelas militares vienen a quedar reducidas a ser algo así como "cátedras de ajedrez,"
más entretenidas cuanto más inútiles.
Yo creía que el defecto de nuestro Ejército consistía
precisamente en la falta de cultura militar; asimismo juzgaba que toda nación que quiera tener una fuerza militar
garantizada, necesita crear un cuerpo de técnicos que dirijan hábilmente las campañas y utilicen los . complicados
elementos de la guerra moderna.' Pero el General Mercado, que es General efectivo, sabe más que yo y su voz es
más autorizada que la mía. Si el tecnicismo afiligranado y
la teoría intachable, se estrellan ante la ignorancia, lo pertinente sería suprimir las escuelas militares. El General
Mercado así lo comprendió y no pudiendo decretar la ignorancia total del Ejército, se conformó con decretar su
ignorancia propia. ¡ Qué lástima que el Destino no hubiera puesto en frente de sus legiones, los ejércitos de Joffre
y Mackenzen, para haberles demostrado que las Academias militares de Alemania y Francia, con·sus tecnicismos
afiligranados y sus teorías intachables: se hubieran estrellado ante su estupenda ignorancia!
Como Villa era más ignorante que Mercado, lo hizo
trizas. La lógica resulta irreprochable.

*. *
Pero si el Cieneral Mercado no es amigo de la ciencia militar, en cambio es adorador del Arte literario. Le
gusta la metáfora. Dice que' en Chihuahua, un conflicto
"comenzaba a dejar ver su hirsuta y horripilante cabellera."
Llama a Torreón elegantemente "la Perla de la Laguna."
Al referirse a sus enemigos dice que "le buscaban el punto

*. *

.,

./

Otro de los detalles encantadores del General Mercado es la manera curiosa como hace coexistir el honor militar con el instinto de conservación. El vulgo está acostumbrado a creer que un soldado debe ser audaz y teme~
rario, siempre dispuesto a sacrificar la vida en aras de ~a
bandera. "El que esté más lejos del peligro, estará mas
lejos del honor"-decía a sus soldados el General Kamimura, en inmortal proclama. Pero don Salvador, que es
General Efectivo, dice las siguientes palabras, con la tranquilidad inefable con que los niños externan sus pensamientos: "la conservación de mi vida era indispensable."
Bien es cierto que al producirse en los anteriores
términos, no se refiere a una acción de guerra, sino a lances personales; pero de todos modos, hay palabras que
nunca deben decirse. Ese es, cuando menos, mi criterio
reaccionario.
El instinto de consernción que algunos espíritus superficiales denominan con la palabra "miedo,'' encontró en
el verbo del General Mercado expresiones tan francas como las siguientes: "nuestro último recurso de salvación,
tanto en elementos como en hombres, consistía en huir
por el lado americano.",
¡ Huir, huir, huir! Con qué naturalidad emplea el
General Mercado este verbo elocuentísimo. Un ladrón diría: ¡robar! Un borracho: ¡beber! Un tahur: ¡jugar! Así,
franca y sinceramente, sin eufemismos que deshonran ni
mojigaterías que envilecen, sin barnizar los actos de valor,
sin disfrazarlos siquiera de, dignidad: ¡ huir, huir, huir!
Vocablo tremendo, que encierra el secreto de toda la campaña. Uno de aquellos Generales de otros tiempos, como
Zaragoza o Escobedo, en un trance apurado, y con el objeto de salvar a aus subordinados,-jamás procuraron la

salvación de su vida-se habría replegado y habría llamado
pundonorosamente a su movimiento una retirada. Pero
huír .... ¡eso nunca I En aquellas épocas añejas, huír constituía la más afrentosa de las ignominias, y confesarlo, el
más desvergonzado de los cinismos. Pero por algo ha trascurrido medio siglo de libertad y de progreso. El General
Mercado, que confiesa la necesidad de su conservación
personal, tiene en cambio el valor temerario de llamar las
cosas por sus verdaderos nombres. Y es inútil que cite
documentos en contra de Huerta, Orozco y Blanquet. El
sentimiento es superior a la voluntad y se desboca en frases definitivas. El último recurso era huir: Estas palabras
bastan para explicar toda la tragedia.

*. *
Yo de mí sé decir que el libro del General Mercado,
no por las revelaciones que hace sino por los sentimiéntos
que expresa, me ha producido la impresión de un telón que
se descorre y deja ver un escenario de dolor e inmoralidad.
En efecto, cuando se escucha de los labios de un General,
que la instrucción militar es algo así como los airones de
los casos o las charreteras de los Jefes, buenas para el aparato de los ejércitos, pero inútiles para obtener victorias;
cuando un Comandante de tropas, declara que el honor de
los ejércitos está en las Pagadurías y el orgullo en el "toque de rancho;" cuando se mira a un Jefe supremo hablar
con naturalidad de sus "huídas" y de la necesidad de su
conservación personal, todo mundo se explica las evacuaciones de Torreón y de Durango, de Parral y de Chihuahua y las vergüenzas de Ojinaga y San Pedro de las Colonias.
El General Mercado ha escrito su folleto con el exclusivo objeto de defenderse; y por consiguiente, las confesiones que hace, no son en su concepto, vergonzosas ni
censurables. Y eso es lo peor. Porque cuando se hace el
mal deliberadamente, pueden quedar en el alma, algunos rudimentos de.criterio moral¡ en cambio, cuando se hace naturalmente, con la creencia de que se produce el bien, denuncia una podredumbre incurable que termina fatalmente
con la disolución y la muerte.
No es mi ánimo hacer cargar sobre el Ejército en
general las responsabilidades del General Mercado; pero
desde el momento en que los miembros más conspicuos de
una institución pierden la orientación moral, sus actos censurables se reflejan sobre toda la colectividad. El Ejército
federal tuvo héroes que nadie puede negar¡ pero la podredumbre fue mayor, y por eso se presenció el caso de que
un General ordenase su disolución y más y de cien obedeciesen la orden.
Es que el Ejército Federal estaba muerto: el folleto
del General Mercado es el mejor certificado de su defunción.
•
GRACIANO N. JARA.

�La Muerte del General T reviño
El doctor don Félix Garza Góngora, amigo íntimo
del Divisionario fronterizo, nos hizo el favor de relatarnos en una cordial entrevista, sus impresiones personales sobre los últimos días del general don Gerónimo Treviiio. Cada vez que el valiente veterano de nuestra Segunda Independencia llegaba a Laredo, se hospedaba en la
casa del doctor Garza Góngora; y precisamente en esa
misma casa fue donde la muerte puso fin a su existencia
gloriosa. La palabra del doctor Garza Góngora es elocuente, su gesto insinuante, su ademán, vivísimo, y al contarnos cualquier anécdota, veíamos pasar por nuestra memoria, al anciano general y revivíamos conmovidos los
últimos capítulos de gloria que tuvo !1-uestra Patria.

•

***
"La agonía del general Treviño estuvo llena de desesperación y de dolor. Presentaba el espectáculo conmovedor de un héroe encadenado, que quería luchar por
su Patria, y que las circunstancias penosas del momento,
y sobre todo su ancianida&lt;j lo sujetaban a la roca de la
inacción. El 21 de abril de 1914, cuando las fuerzas extrañas pisaron el suelo de :México, salió inmediatamente
de Eagle Pass en donde estaba radicado, con el objeto de
embarcarse rumbo a su Patria, y alistarse como siempre
en las filas del deber. Antes de tomar la embarcación que
lo había de conducir a México se enteró del armisticio, y
de las coferencias de Kiágara Falls, y ante este nuevo giro de los acontecimientos, suspendió el viaje, y esperó
que se desarrollase el drama para dar el único paso que
le aconsejaba el honor: defender a la Patria.
"No me restan sino unos cuantos días de existencia; pero me consideraría como el más feliz de los mortales, si los pudiera emplear en bien de México. Mi fortuna y mi vida están al servicio de mi Patria, y diera por
buenos mi destierro y mi infortunio, si mi sacrificio redimiera a la Nacionalidad."
No le fue dada esta satisfacción-continuó el doctor Garza Góngora-y con profunda tristeza palpé que
aquella existencia se fue apagando, como la de Napoleón,
más bi~n víctima del infortunio que de las enfermedades.
No vivía más que &lt;le recuerdos, como si procurase beber
en épocas pasadas la gloria necesaria para vivir, y que le
era negada por la época actual.
A la caída de la tarde, se ponía a contarme sus
aventuras &lt;le épocas remotas. lle hablaba de sus campaiias. de sus luchas, y muchas veces, al comparar aquellos tiempos con su . ancianidad, se conmovía hondamente, y lágrimas furtivas, que él procuraba ocultar, humedecían sus ojos de águila.
?\luchas veces sentí la impresión de que un pasado glorioso se erguía ante mis ojos asombrados. Al conjuro &lt;le la palabra del veterano, miraba cruzar por su
mente, la imagen del general Escobedo, &lt;le quien guardaba siempre un recuerdo respetuoso y del general Naranjo, por quien sintió un cariño fraternal. Me hablaba
también de los generales Félix Díaz, Servando Canales,

y tantos y tantos antiguos generales que colaboraron con

él en el triunfo de las instituciones republicanas.
Por los relatos del general Treviiio, me enteré &lt;le
las virtudes supremas de aquella generación, inmune a toda clase de tentaciones. El día anterior a la Batalla de
Santa Gertrudis, varios generales republicanos decidieron desconocer la Je fa tura del general Escobedo y proyectaron reconocer al general Treviño como nuevo Jefe.
Enterado éste de la maniobra, llamó a los descontentos,
los reprendió acremente, les hizo ver lo vergonzoso de
su conducta, en frente del enemigo, y los obligó a desistir de sus propósitos fatales. Al día siguiente, el triunfo
obtenido en contra de los franceses era completo, y la armonía rºe nació en el elemento republicano. Este solo detalle de la vida del general Treviño basta para evidenciar
que siempre colocó los intereses nacionales sobre sus .particulares conveniencias. Pudo haber sido entonces el Jefe del Ejército del Norte, y con ese carácter le hubiera
correspondido la gloria principal en el derrumbamiento del
Imperio; sin embargo, prefirió seguir ocupando un segundo lugar, con el honor militar intacto.
Todas las maiianas al levantarse el anciano caudillo,
lo primero que hacía era enterarse de los últimos acontecimientos. Jamás dejó de pensar en la Patria, siempre
tenía los ojos clavados en el terruño,' y cada desgracia nacional, le llenaba el alma de dolor. Muchas veces movía
nerviosamente los pies y exclamaba con profunda melancolía: "si seguimos por este camino, no v~ a quedar de
México sino lo que queda de Polonia: el recuerdo de sus
glorias y sus héroes." Sin embargo, pronto pasaban estos ratos de abatimiento, y renacía en él la fe de sus primeros años y decía: "vendrán días mejores; desgraciadamente yo no los veré."
Ko había día que no recibiera noticias fatales para sus intereses. A cada momento se enteraba de que esta o aquella hacienda suya había sido devastada. Sin embargo no era eso lo que le preocupaba, sino el desmoronaciniiento de la Patria y del Ejército, a cuya formación había contribuído. La disolución del Ejército le llenó el alma de amargura, y solía decir: no discuto responsabilidades ni hago cargos a nadie; lo único que hago es sentir
que las legiones que formamos hace medio siglo han dejado de existir.
El dia 6 de noviembre, cayó en cama para no levantarse más. Conservó el dominio de sus facultades mentales hasta el último día, en que un delirio empezó a nublar por íntérvalos su inteligencia. En medio de frases
vagas e incoherentes, murmuraba las palabras "Patria" y
"Naranjo'' como quien piensa en su madre y en su hermano antes de entregar su alma a la Eternidad.
Ya próximo a cerrar sus párpados para siempre, llamó a su esposa y a sus hijos, y los hizo cogerse de las
manos; y enfrente de ese espectáculo &lt;le concordia, entregó su alma, soiiando quizás por última vez, que vendrá
un &lt;lía en que todos los mexicanos se tendrán que estrechar las manos ante el cadáver de los héroes.
Así fue--terminó el doctor Garza Góngora,-como
acabó sus dias el señor general don Gerónimo Treviño.

•

l

1
1

+-

Sin(o nía en Gris M egor
Por Rubén Darío
El mar como vasto cristal azogado,
refleja la lán1ina de un cielo de zinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan

el fondo bruñido del pálido gris.

,,

El sol. como un vidrio redondo Y opaco,
con paso de enfermo camina al zenit,
el viento marino descansa en la sombra
teniendo de almohada su negro cojín.
Las ondas que mueven su vientre ,k plomo
debajo del muelle, parecen gemir;
sentado en un cable, fumando su pipa.
está un marinero pensando en las playas
ele un vago, lejano. brumoso país.
Es viejo ese lobo. Tostaron sn c"'ara
los rayos de fuego del sol del Brasil,

•

los recios tifones del ?\far de la China
le han visto bebiendo su frasco de gin.

La espuma impregnada de yodo y salitre
ha tiempo conoce su roja nariz,
sus crespos cabellos, su gorra de lona,
sus bíceps de atleta, su blusa de dril.
En medio del humo que forma el tabaco
vr el viejo el lejano brumoso país,
ck cloncle una tarde caliente y clorada
tcndiclas las vrlas partió el bergantín .....
La siesta del trópico. El loho se aduerme.
Ya todo lo envuelve la gama del gris;
parece que un suave y enorme esfumino
del curvo horizonte borrara el confín.
La siesta del trópico.

La vieja cigarra

ensaya su ronca guitarra senil.
v el grillo preludia su solo monótono
~ 11 la única cuerda que está en su violiín .

�¡Treinta Años!
¡Treinta años! ¿Quién me diría
que tuviese al cabo de ellos,
si no blancos mis cabellos
el alma apagada y fría?
Un día tras otro día
mi existencia han consumido,
y hoy asombrado, aturdido,
mi memoria se derrama
por el ancho panorama
de los años que he vivido.
Y aparecen ante mí
fugit ivas y ligeras,
las venturosas quimeras
que desvanecerse vi :
la inocencia que perdí
y aquel vago sentimiento
que animó mi pensamiento
cuando eran mis alegrías
las mágicas armonías
del mar, del bosque y del viento.
Han sido par a mi daño
en la vida que disfruto,
un siglo cada m inuto,
una eternidad cada año.
El dolor y el desengaño
forman parte de mí mismo,
y el torpe materialismo
de esta edad indiferente,
cubre de sombras mi frente
y abre a mis pies un abismo.
Sacude el mar su mete.na
de crespas olas, rugiendo,
y con pavoroso estruendo
los aires asorda y llena.
Pero una playa de arena,
su audaz cólera contiene . . . , ,
¡ Ay 1 ¿ Quién habrá que refrene
el tormentoso océano '
que en el pensamiento humano
ni fondo ni orillas tiene?
¡La razón l .. . . Tanto se encumbra,
tan locamente camina,
que ya no es luz que ilumina
sino hoguera que deslumbra.
Al horror nos acostumbra,

¡Treinta Cartas!

•

¡ Treinta cartas! ¿ Quién diría
que aun desease, al cabo de ellas,
echar rayos y centellas,
a la carranclanería?
l'n día tras otro día
mi caletre han consumido:
mas no me siento aturdido .
y mi mente se derrama
por el yerto panorama
del país manumitido.

Y aparecen ante mí:
carabinas, cartucheras,
y cañones y trincheras
que hasta en pesadillas ví.
Ya la paz huyó de aquí,
y huyó el patrio sentimiento
que tuvo firme cimiento
cuando el héroe de otros días
llenó con sus bizarrías
el mar, el bosque y el viento

Cuando pienso en lo que fuí,
hondas heridas renuevo,
y me parece que llevo
la muerte dentro de mí.
No veo lo que antes ví,
no siento lo que h e seritido
no responde ni un latido
del corazón si a él acudo,
llamo al cielo y está mudo,
busco mi fe y la he perdido.

·-

J nfe liz generación
que vas, con loco ardimiento,
nutriendo tu entendimiento
a expensas del corazón,
dime, ¿ no es cierto que son
vivas tus penas ardientes?
¿ no es verdad que te arrepientes,
presa de te rrores greves,
de los misterios que sabes
y de las dudas que sientes?
¡ Yo sí I Feliz si lograra,
después de mis desengaños,
lanzar hacia atrás los años
que el destino me depara.
Pero ¡ay! el tiempo no para,
ni tuerce su curso el río,
ni vuelve al nido vacío
el ave muerta en la selva,
¡ ni quiere el cielo que vuelva
la esperanza al pecho mío I

GASPAR NU:f.tEZ DE 'ARCE.

Al hambre nos acostumbra:
va inrlundando, en loco anhelo
de hilimbiques el suelo;
y en tanto que b~ nquetea,
vive feliz cnn la irlea
de ir dejúndonos en pelo.

Permíteme que me enzarce
parodiando a Núiicz de Arce.

siembra de ruinas el sue lo,
y en su inextinguible anhelo
álzase hasta Dios atea
con la sacrílega idea
de derribarle del cielo.
He visto tronos volcados,
instituciones caídas,
y tras recias sacudidas
pueblos y reyes cansados.
Propios y ajenos cuidados
muévenme continua guerra,
y mi espíritu se aterra
cuando, perdida la calma,
siento rugir en el a lma
la tempestad de la tierra.

•
•

Ha' sido para mi daño
mirar minuto a minuto,
un caudillo en cada bruto
que ayer cuidaba el rebaiio.
El de barbas de ermitaiio
es el Rey del "DECRETIS110.'
y el constitucionalismo
de esta cáfila insolente,
cubre de oprobio al decente
y abre a la patria un abismo.
Entre esta humana colmena .
pasan las chusmas rugiendo.
y en todas partes hundiendo
la garra. sus bolsas llena.
Ante toda cosa ajena
sus audacias no contiene.
¡Ay! ¿Quién habrá que refrene
la tropa de Venustiano,
que con carabina en mano,
todos los fondos retiene?
¡ El barbón! ... Tanto se encumbra.
tan garboso desatina,
que ni gente campesina
con la piocha se deslumbra.

TT e Yisto coches robados.
bibliotecas destruirlas.
cultas gentes oprimidas.
patanes insolentadns.
Lns ayer rlesarraparlns
llr\'an arrMs de g-uerra,
y el esníritu se aterra
\'iéndolos gozar en calma
lo Que sudores del alma
a otros costó en esta tierra.
Cuando pienso en lo que aquí
,·isto por desgracia llevo,
pnnirn casi como nm•vo
al viejo harhas de chi.
La sangre se enciende en 1111
viendo al país destruido;
responde con un gemido
la vergüenza. si a ella acudo:
, llamo al honor, y está muelo;
busco a Félix . .. . ¡ se ha perdido l

•

¡ Tnfeliz revolución
que has etJrliosado al jumento,
y le expides nombramiento
ele General a un bribón!
Dime ; no es cierto que son
tus jefes harto corrientes?
¿ No es verdad que entre tus gentes
las hay con crímenes graves;
y que te incautas las llaves
de las casas más decentes?

Oh. sí! Félix quien lograra,
después de tales engaiíos,
Yer los campos con rebaiios
y la carne menos cara.
Pero ¡ay! el hurto no para
con tanto armado g-entío,
ni es fácil que el turbio río
a ser claro se resuelva,
¡ ni habrá persona que vuelva
a decir: LO MlO ES MIO!

SILVERIO.

�~~

~flft

t

La epopeya gigantes
Europa, y que está mod'
humano, tiene su lado d
En esta plana se ven
nes.

l

mueve los cimientos de
radicalmente el espíritu ·
y conmovedor.
ros, fugas y devastado-

.

El grabado superior
derecha nos muestra un
grupo de ·italianos, reicll•mte capturados por los
austriacos, en la última
desarrollada en el Isonzo. El grabado izquie
esenta una partida de
soldados franceses ca
en los alrededores del
Cerro del "Hombre
" después de una lucha
tremenda por defender
'clones.
los restos humeantes de
En la parte 1nferior
muchos automóviles y
despedazados por los rusos antes de ser en
· al enemigo; Y un tren de
carros particulares, en
e se mira a las gentes que,
huyendo de la traged1a,
a todo trance salir de
la zona peligrosa.

~~
'

i/1,4,/

1

�•

•

La célebre actriz inglesa, Mary James, exhorta a sus compatriotas
para que se alisten en el ejército de la patria, y vayan a la guerra contra Alemania

El Espejo Adivino
A mis amigos Salvador Cordero Y. Rafael López
Finalizaba el mes de julio del año de 1521, memorable en la historia de la Conquista.
Heriián Cortés había acordado con sus soldados y
capitanes, para abreviar el sitio de la ciudad de 1Iéxico,
que a cometiesen a sus tenaces defensores hasta llegar a l
Tlaltelolco, la inmensa plaza, donde quedaban por tomar
siete aftos teocall is y adoratorios.
''Cortés, por su parte-habla Berna! Díaz del Castillo,-Sandoval por la suya, y nosotros por la nuestra, les
íbamos ga na ndo puentes y al barradas; y Cortés les entró
·hasta una plazuela donde tenían otros adoratorios y unas
torrecillas: en una de aquellas casas estaban una vigas
puestas en alto, y en ellas muchas cabezas de nuestros espaíi oles que habían muerto y sacrificado en las batallas pasadas; y tenían los cabellos y barbas crecidos, mucho mayoÍ que cuando eran vivos, y no lo habría yo creído si
.
,,
no o viera ..... .
Las diez capitanías que mandaba Pedro de Alvarado
-el rubio y valiente conquistador-llegaron a la plaza de
Tlaltelolco; pero encontraron muchos mexicanos defendiendo los ídolos y los templos, y tropezaron con tantas
a lbar radas y defensas, que transcurrieron cerca de dos horas sin poder tomarla.
Entonces ya podían correr los de a caballo que ayu.

daban a los peones o infantes, pues éstos estaban mal
heridos, alanceando muchos mexicanos; mas como había
tan tos, por tres partes fueron dos capitanías a ba tallar con
ellos y a la de un capitán llamado Gutie rre de Badajoz,
mandó Pedro de A lvaradn que s ubiese a lo alto de l Cu
de Huitzilopoch tli, que hubo de subi r ciento catorce gradas, peleando muy bravamente con los contrarios: hacían éstos tal resistencia,· que rodaban diez y doce g radas
los asaltantes. y a fin de auxi liarlos, tuvieron que ir
otros escuadrones, que la lucha fue tremenda, y aun necesitaron bregar en la parte baja hasta en la noche, después
de poner 'fuego al temp lo y a los ídolos.
Y sucedió entonces que cuando estaban en lo más recio del combate, gentiles y cristiano~, subieron encima del
teocalli algunos de los señores principales, entre los que
iban solemnemente con sus arreos y atavíos, el de Tlacopan. Tetepanquetzaltzin, que bautizado se llamó después don Pedro; el de Tezcuco, llamado Coanacotzin; y
el de Azcaputzalco, nombrado Ocuitzin. H abía de haber
estado allí también Cuauhtémoc, pero desmayó de ver lo
que a ver iban, y p refi rió seguir luchando.
Y estando a las espaldas de unas a modo de capillas
que había arriba, el dicho don Pedro sacó un espejo grande, y de obsidiana, el cual decían que era conocido con el

nombre de nahualtézcatl, que quiere decir "el espejo de
adivinaciones o adivino," porque mirándolo se volvía a
ver lo pasado y se contemplaba en él lo futuro.
Pronunció don Pedro con gran recato una invocac1on en términos de hechicería y encantamiento, porque
aquellos indios eran muy brujos y higromantes, Y en seguida, los que rodeaban a don Pedro, fijaro~ los oj~s en
la superficie lisa, negra y brillante del marav1lloso disco.
Los señores estaban asombrados. Todas sus grandezas y todas sus miserias fueron apareciendo y ocultándose, como aparecen y se ocultan la luna y las ~strellas,
cuando en las noches vagan nubes blancas o gnses que
arrastra el viento.
Y vieronº la remota Aztlán, la tierra de su orig&amp;n,
desde donde habían venido peregrinando y trayendo a cuestas, en hombros o en andas a su viejo y sanguinario Dios;
combatiendo y derrotando a tribus bárbaras, que hallaban
a su paso· acuchillando con filosos sílex a los habitantes
'
'
de los pueblos,
y cambiando los nombres de estos
por
otros de su propia lengua.
Y vieron la fundación de la ciudad y todo el período
de grandeza.
El águila clavando sus garras en las espinosas pencas del verde nopal, devorando con su corvo pico a la culebra, en medio de las aguas que corrían cruzándose por
la blanca isleta, sombreada de saúces blanco,s, donde cantaban blancas aves y se erguían blancas garzas, que todo
allí era blancura, como evocando al vetusto Aztlán, la patria vieja .
Y vieron cómo aquella pequeña isleta se tornó grande, dominando como reina y señora, ceñida de corona granítica e inmensa, formada por sus sierras y volcanes, Y
extendiendo el manto ele su valle, bordado con infinitos
árboles y floridas chinampas que flotaban en la superficie
de sus lagos.
En el centro de la gran ciudad surgía el elevado altar, la graciosa mole, el sagrado teocalli del fiero ~ios
Huitzilopochtli, con centenares de gradas para subir a
lo alto con setenta y ocho capillas, adoratorios, aposentos,
humill;deros, estanques de abluciones en el extenso patio
bruñido el piso como el espejo mágico, y circundado de
un gra 1; muro con cabezas colosales de serpientes enroscadas y emplumadas.
Y vieron a los repugnantes sacerdotes de largas cabelleras, embijados de negro, revestidos de hábitos a manera de casulla, horadadas las orejas, narices Y labios, pa.ra llevar los aderezos, arracadas y bezotes, de esmeraldas
verdes O de negras obsidianas; abriendo impasibles los pechos encorvados de las víctimas tendidas sobre las convexas piedras de los sacrificios; ofreciendo a las deidades
los corazones palpitantes, tibios, destilando sangre, y arrojando los cuerpos destrozados por las escaleras del teocalli.
y vieron entre otras muchas cosas y personas, a
Motecuhzoma Xocoyótzin, todavía pujante y poderoso:
conquistando reinos y en.riqueciendo a sus señores ~on de~pojos y tributos: viviendo ostentosamente .en palacios suntuosos con jardines, fieras bravas, aves primorosas, y enanos corcovados que distraían sus ocios, después de las comidas de manjares escogidos por él mismo, entre muchos

que le servian diariamente para despertar su apetito ya r!l~P~

.

Pero también lo vieron pusilánime y medroso recibiendo a Cortés seguido de la corte de señores Y guerreros, empenachados con airosos plumajes verdes, rojos, azules amarillos con trajes ele tigres, águilas y leones, Y empuíiando esc~dos recamados con divisas va~ias. Desp~és,
en la terraza del cuartel de los españoles: mtentando 1111ponerse a I¡ multitud enfurecida: nublados los ojos ante
tantas piedras lanzadas por las hondas, ante tantas flechas
disparadas por los arcos y ante tantos dardos arroja?os
con toda la fuerza de los brazos: lo vieron perder alh la
grandeza toda, porque toda su majestad cayó descalabrada; y lo vieron también pasados días, morir desesperado,
arrancándose los vendajes de las heridas: clavado de puñales atravesado de espadas, que lo remataron los castellano~ para no cargar en su huída con aquel despojo inútil.
Y los ojos que atónitos estaban sobre aqu!!l negro
espejo, brillaron entusiasmados un instante. Miraba~ la
gran victoria: la derrota de los blancos en la Noche Tnste.
Llovía y relampagueaba, y los castellanos en su huída, doblegados por el peso de tesoros que rapiñara su codicia,
acometidos por multitud de guerreros indios que no tenían piedad con ellos, a los golpes de macanas caían heridos chorreando sangre, caín muertos con los ojos espantados o eran conducidos al gran teocalli, en donde con inmenso griterío y al son de roncos caracoles, que no cesaban de ordenar: ¡guerra! ¡guerra! morían sacrificados ante la fiera deidad indígena, que parecía regocijarse Y sonreír a la luz de los relámpagos de aquella noche épica.
Los ojos de los que tanto habían visto se anublaron,
el espejo se empaíió con el aliento de emocionante angustia: Tenochtitlán se hundía, muro a muro, piedra a piedra:
derrumbábanse ante el empuje de las huestes castellanas,
auxiliadas por traidores tlaxcaltecas pérfidos, casas, chozas, palacios y templos: las calles, los puentes y los canales cubiertos de cadáveres; y el Rey, el último Señor Azteca, preso con toda su familia, se rendía pidiendo sólo
que lo mataran, ya que había huído ante él la Muert~ . .. .
''Se escureció el espejo- dice un viejo manuscntoque no quedó clara sino una partecilla en que aparecían
unos cuantos maceguales, unos cuantos esclavos, y llorando el dicho don Pedro les dijo a los esclavos que miraban
en el espejo: digamos al Seíior, que era Cuahtemoctzín,
que no bajemos, porque hemos de perder México ...... ,"
Pero bajaron siempre, y aquel espejo grande y redondo
se lo llevó el Señor de Tacuba, porque como ya se dijo,
era suyo.
En cambio, Cortés y sus capitanes vieron al día siguiente, desde donde andaban batallando lejos del alto
templo, cómo encendían las llamaradas y el humo, porque
los techos y cobertizos ardían, aun no se habían apagado,
y las banderas españolas flotaban por encima. "Cortésaíiade Berna! Díaz-se holgó mucho, e se quisiera hallar
ya en él, y aun dijeron que tuvo envidia de que Pedro de
Alvarado y los nuestros hubieran destruído aquel Cu .•.. ;"
aquel templo en cuya altura habían visto los vencidos tantas cosas grandes y tantas cosas tristes, reflejadas en el
espejo llamado "de adivinaciones o adivino."

Luis GONZALEZ OBREGON.

�REMORDIMJENTO
.. . .. Si señores, soy un asesino!
Veinte años tenía cuando cometí este crimen. Ahora
t engo sesenta; soy notario, alcal~e en mi pueblo,. natal,
condecorado, rico , venerado. Y. s111, embargo, mate a uno
de mis semejantes.
En vano me repito que este hornicido fue involunta. que me hice inconscientemente homicida; siento unos
n o,
.
.
1- do
remo rdimientos tan vivos, como si hubiese prem~l.1ta
la muerte de mi víctima. Y el recuerdo de tan s1111estra
aventura coloca una nube n~gra ,~n el azul de _mi felicidad.
N O siempre he sido el personaje frío, acompasado,
solemne, austero que soy en la actualidad. H!ce cuarent_a
años seguía yo mi curso de Derecho en ... . puedo d_ec1r
sin vanidad retrospectiva (pues por lo demas he expiado
muy cruelmente tan triste honor) que ero yo el 1'.1ayor
bromista de la facultad. A la verdad, en aquella epo~a,
n uestras distracciones no eran muy variadas Y nos ve'.amos · obligados a ameni~ar c_on tr~vesuras d~ nuestra 111de estudiantes de . provenc1·0, 11 aque11a monótona ex1stenc1a
.
.
·
·a
Nuestro
amor
propio
estaba
interesado
en d1st111vmc1 . •
.
d
guirse por las más extravagantes mistificaciones; Y ca a
noche, en el café, entre dos partidas de billar, cada uno de
nosotros refería sus hazañas.
H a11ábame yo aposentado a la sazón en el hotel de
Bretaña, r uidosa colmena Jlena de estudiantes, don~e resoY
na b an desde la mañana a la n'o che nuestras
,
,
.canciones
nuest ras risotadas. Dícese que hoy d1a 1os Jovenes son
taciturnos, nosotros no habíamos leído a Schopenhauer,
y nos dábamos una vida jovial.
.
.
Por casualidad y quien sabe si de mtento, como _para
calent arse a la 11ama de nuestro buen h~n:~r, un anciano.
empleado ret irado, había elegido dom1c1lto en nuestro

!

'

I'
1

,
¡ ( ' l
Setenta años cumplidos tenía el t10 Gour ot as1 e
tiguo al mío. Ambos cuartos estaban ~eparados por un
llamábamos) y ocupaba en el segundo \)1so un cuarto condelgado tabique en cuyo centro se alma una ve~1tana. Abríala él cada rnaíiana para darme los buenos d1as. Y todavía me parece estar viendo en aquella ab~'.·tura su bonachona faz, rosada y regordeta con dos o¡tllos pardos,

hotel.

'f

ver en todos sentidos su sillón y sus sillas. Do~- cuerdas
atadas a Jos pies de su Jecho, un Jecho desvenc1¡ado que
crujía a la menor sacudida, corrían a lo lar~o de la pared
para terminar en la ventana. Emplee en 1111 tarea una paciencia de artista; en breve todos sus muebles quedaron
armados con la decoración de una magia. Por remat~,
coloqué bajo ele su almohada una larga culebra que hab'.a
cazado yo la víspera a la orilla ele un · campo. Des pues
apagué la luz y esperé.
,
, .
A Jas diez, el tió Gourlot entro se acosto sm des~onfianza, y dando un soplo a su bujía, no tardó. en dormirse.
Llegado era el momento. Tiré de uno de mis b~am~~te~,
una silla rodó sobre el suelo con estrépito, en -~ir;~c10n
la cama. Drspertando con sobresalto por tan msohto ru1,, •
11
do , incorporóse el anciano en la cam~, aton_1t~; una segu da silla siguió ·a la primera, y despues el s11lon. ~ª, cul,ebra atraída por el calorcillo de las sábanas, se desl_1zo des de la almohada arrastrándose a lo largo de la es~ma do~sal del anciano. El infeliz exaló entonces un grito terrible. Su lecho crujía y se balanceaba como nave en mar
revuelta. El tío Gourlot empezó a aullar con una v_oz ag~dísima, entrecortada por convulsivo hipo; pero nad_1e podia
oírle· el gerente del hotel dormía en la planta baJa, Y ios
cam;reros en los sotabancos. Durante un cua~~? de hora
saboree el espectáculo de su espanto¡ regoc1¡adom_e de
antemano a la idea de la narración de la aventura a mis camaradas cuando regresaran ........... .
El anciano había cesado de gritar. l.!n rayo de l~na
filtrado a través de las cortinas. iluminaba su descolonda
faz; sus ojos. singularmente abiertos, lucían en _la s?~1bra
de modo extraño. roncaba tendido de espaldas, 111mov1l de

.ª

•

The Raven, "El Cuervo,"
De Edgar Allan· Poe, y una Traducción del

Lic. Ricardo Gómez Robelo
Tomamos de "El Imparcial de Texas'' el siguiente
artículo del doctor David Cerna, a propósito de una traducción que nuestro compañero el Lic. Ricardo Gómez
Robelo hizo del inspirado poema de Edgar Allan Poe, "El
Cuervo."
El doctor Cerna conoce perfectamente el idioma
inglés, y es probablemente el mexicano que se ha asimilado más el teatro de Shakespeare: por eso, las alabanzas
que consagra a nuestro compañero, las reproducimos con
orgullo.

0

terror .........
.
JI
Entonces tuve miedo yo a mi vez, y no queriendo evar demasiado lejos la broma, cerré suavemente la ventana.

· d
Dormí mal, aguijoneado por una inqmetu , por t'.n
sentimiento. Al clarear el alba, corrí a la ventana. El t10
Gourlot continuaba en la misma posición, la faz te;rosa,
los ojos en blanco .... Salté a su cuarto y me acerque a su
cama. Toqué sus largas manos secas. crispadas sohre las
sábanas: estaban frías .....
El anciano había muerto de susto.
Por algunos instantes permanecí allí, estúpido, aplomado en una silla. comprendiendo apenas toda , la ext_ensión de mi necedad: acababa de cometer un cr'.men, 1 un

vivos y sonrientes.
.
.
Su vida era OJdenada como un reloJ. ~alta a las
doce para ir a almorzar y no volvía en todo el d1a ~1 hotel.
La mayor parte de su tiempo la pasaba en el cafe de !ºs
Ti:es Reyes jugando al Chaquet con dos o tres peq;1enos
crimen!
¡
rentistas amigos suyos. A las diez de la noche 01a reEra preciso ocultar para siempre el se~reto de aque l a
ch inar y~ su llave en la cerradura, y al breve rato se acosmuerte repentina, en un abrir y cerrar de o¡os quedaron los
taba tranquilamente.
muebles en su primitivo orden, hice desaparecer la culebra
¿ Cómo se me ocurrió la idea de, pertu:bar aq_uella a(y volví a mi cama......
.
ma sencilla, de aterrar aquel pobre ser pacifico e 1_nofens'.A nadie le pasó por las mientes acusarme.····· Atn vo? Era durante las vacaciones de Pascua. Todos mis
buyóse la muerte del tío Gourlot a la ruptura de ~na aneucamaradas habían salido .... y como mis padres se halla.,
Pero desde entonces. un espectro ha venido a pern~ma.
,
'b J
ban viajando, habíame quedado yo casi solo en en el hotel,
turbar mi suei10: en alucinaciones vengadoras perc1 o. os
sólo con el tío Gourlot.
.
rasgos de mi víctima, oigo sus ag?nicos estertores y sienUna tarde entré a su cuarto por la ventana mtermeto helarse mi sangre con escalofr1os de espanto.
dia y preparé un ingenioso sistema de br_a~1antes Y poMARCEL RHETY.
leas, hábilmente disimulados. que me penmt1an hacer mo-

l~

** *

The Raven, de Edgar Allan Poe, fue una de las primeras obras clásicas de la literatura norte-americana; y por
cierto que uno de los poemas que de este autor más he admirado por la intensa originalidad de los pensamientos
allí expresados, pensamientos de un alma oprimida bajo el
peso de hondos sufrimientos morales.
Y debo confesar que cuando por primera vez leí la
traducción que de E l Cuer vo hiciera nuestro distinguido
compatriota, Ignacio Mariscal, me sentí algo contrariado; porque ese trabajo, en mi humilde concepto, no daba a
conocer en nuestro rico idioma, el verdadero espíritu en
que está concebida la magistral obra de Poe.
Puede decirse, sin embargo, que no es mala la traducción de Mariscal; pero hay que conve.nir en que en este
trabajo no se int erpreta fielmente el fondo filosófico; ni,
mucho, menos, se trata de imitar siquiera los ritmos melodiosos del original.
Son hermosos los esdrújulos de Mariscal, es verdad,
y ellos dan una idea, aunque vaga, acerca de la obra de
Poe; pero esos esdrújulos no son ni para compararse con
los ritmos armoniosos del poema norte-americano de que
se hace mérito. En este inspirado trabajo, precisamente,
Poe demuestra tener razón al definir la poesía como la
creación rítmica de la belleza, aunque tal definición no esI i aceptada por una gran parte de los maestros en el arte
literario.
No puede, ciertatamente, colocarse El Cuervo entre

los mejores poemas del lúgubre cantor. Así opinaba el autor mismo, a pesar de la inmensa popularidad que llegaron
a adquirir esos versos. Alguien ha creído que en la preparación de ellos, Poe había inspirádose en la obra poética
de la señora Browning; porque, en efecto, más originales
todavía, más coherentes y más armoniosos son, por ejemplo, T o Helen (A Elena,) The H aunted Palace (El Palacio
E ncantado,) Annabel Lee y Ulalume, verdaderas maravillas además (como El Cuervo,) del arte rítmico.
Sea de ello lo que fuere, no cabe duda que en la música quizás, como el mismo Poe observa, el alma casi llega
a conquistar por completo el fin que persigue, el objeto por
el cual lucha, cuando en el sentimiento poético se inspira.
La poesía está ligada a la música por medio de la medida,
el ritmo y la rima .. Y esta unión, sobre todo en el sentido
popular, es indispensable para el verdadero desarrollo poético.
Quien no admita lo justificado de lo que queda expuesto, no podrá comprender a Poe o indentificar .;e con él;
para el autor de El Cuervo y Las Campanas (The Bells,)
las funciones de la poesía no se extienden más allá de los
límites de la belleza; el gusto es el único árbitro de la
poesía, y ésta, por fin, no se relaciona, a no ser que incidentalmente, ni con el deber ni con la verdad. (1)
Y nadie podrá apreciar en el fondo la obra de Poe
( carente, en lo general, de humar.a pasión,) si se la va a
comparar, por ejemplo, con la de Homero, de Moliére, o
de Shakespeare, poetas de todos los tiempos, poetas más
robustos, más humanos, más universales.
Alguien ha dicho, y ha dicho bien, que Poe es el cantor por excelencia de las extraordinarias horas de languicfez
en que el alma, despreciando las realidades de la vida, más
bien se inclina a escuchar con atención el eco de una lira,
tras las montañas de la muerte.
Henry James, Jr., refiriéndose a los versos de Poe,
ha hecho uso de estas duras palabras: no valen ,n ada, lo
cual no debe sorprendernos si tenemos en cuenta el hecho
de que el notable novelista y crítico literario fué un repre-

�---,.

sentante genuino &lt;le la escuela realista moderna, adversaria
del romanticismo.
Es bien sabido, por otra parte, cómo Griswol&lt;l, uno
de los biógrafos de Poe, trató de rebajar el mérito literario
de las obras del poeta melancólico, atacando rudamente el
carácter personal de este, por envidia, por encono, o sencillamente de mala fe.
Pues bien: los comentadores de hoy que se inclinan,
en sus apreciaciones, a seguir las huellas de Henry James,
J r., Griswold, y otros por el estilo, procuran arrojar la
obra literaria de Edgar Allan Poe, y aun su carácter personal, al panta.no de la crítica mordaz y hasta la calumnia
..... ¿y qué? Su tarea será infructuosa. Porque el espíritu de Poe como la sombra de Hamlet, se levantará enhiesto, altivo 'y majestuoso, para ~ontestar a sus deturpadores
en las robustas palabras de Díaz 11irón, honra y prez del

"A~d the silken sad uncertain rustling of each purple curtam-Thrilled me-filled me with fantastic terrors
never felt before.''

timo está en el uso de los ritmos &lt;le! original, dificil de
imitar, pero que. en toda su particular belleza poeniana,
por decirlo así, se observan en la traducción.
He aquí unos cuantos ejemplos. Dice Poe:

Fíjese el lector:

"Ah, distinctly I remember it was in the bleak
And each separate dying ember wrought its ghost upon
the floor.

.
"~ e~ sedeño, triste incierto rumor vago de los roJ?S cortma¡es-Con fantásticos terrores me llenaba y atena, como nadie los sintiera hasta aquel día,"

Eagerly I wished the morrow;-vainly I had sought to
borrow

-

December,

From my books surcease of sorrow-sorrow for the lost
·
LenoreFor the rare and radiant maiden whom the angels name
LenoreNameless here for evermore."

parnaso mexicano:

Gómez Robelo nos da a conocer lo anterior de la

"Los claros timbres de que estoy ufano,
Han de salir de calumnia, ilesos.
Hay plumajes que cruzan el pantano
Y no se manchan ..... ¡ mi plumaje es de esos!"
He dicho que no puede colocarse El Cuervo entre
los mejores poemas del lúgubre cantor. Sin embargo, hay
que confesar que El Cuervo es una nueva creación artística, digna de ocupar distinguido puesto en el templo de la
literatura universal; puesto que consen·ará, sin duda alguna, por tiempo indefinido.. Puede decirse que es, Y así
lo sostiene el emine.nte crítico Stedman, el poema lírico más
popular del mundo. Ha ofuscado ·la Elegy (Elegía) de
Gray, y otros trabajos poéticos semejantes.
La seííora Browning nos habla de la inmensa sen- •
sación que produjo en [nglaterra la aparición de El Cuervo, debido a su tono hondamente melancólico y a su emo-

manera siguiente:

•

"Claramente lo recuerdo: era el lóbrego diciembre,
Y a su turno, cada leño moribundo tendió al suelo
su agonía.

Con afán ansiaba el día; vanamente me esforzaba
por hallar
En mis libros una tregua a mi pesar,-tregua al duelo
por la muerte de Leonor,
La radiante, rara virgen a quien llaman los arcángeles
Leonor,
Y sin nombre aquí ya más."
Esto luego:

...
"And the silken sad uncertain rustling of each purple
curtain
Thrilled me-filled me with fantastic terrors never
felt before.

cionante melod1a.
So that now, to still the beating of my heart, I stood
La génesis del poema, tan magistralmente descrita
repeating
por el autor, explica la excelencia de su construcción ar-"Tis sorne visitor entreating entrance at my
tística; y su espíritu es precisamente aquel en que vivió Poe
chamber doorcasi siempre. La hora más característica dd poema era
Some
late
visitar
entreating
entrance
at
my
la media noche triste (midnight dreary;) y su lucha con
charnber door ;lo inevitable representaba, al pie de la letra. una de las
This it is, and nothing more."
más comunes reflexiones de Poe: aquella en que, para
contrarrestar sus amargos fracasos personales en la vida,
Dice Gómez Robelo, así:
era un consuelo para él pensar en el Desastre despiadado
(unmerciful Disaster) del destino.
"Y el sedeño, triste incierto rumor vago de los
E,I cuervo de Poe, como también ha observado Stedrojos cortinajes,
man, es el genio mismo de las playas de la noche sepulCon fantásticos terrores me llenaba y atería,
cral, distinto de otros cuervos, propio de él, y ninguno •
como nadie lo sintiera hasta aquel día;
otro podrá ocupar su lugar. Es el emblema de lo 1rrepaA tal punto que, tratando de calmat mi corazón,
rable, el guardian de memorias despiadadas, cuya pesada
puesto en pie me repetía:
carga a las mientes nos trae sihnpre el recuerdo triste de
-Alguien es que me visita y a mi puerta pide entrar;
los días que se fueron.
Algún tardo visitante, que a mi puerta pide entrar;
Esto sólo nada más."

***
1

I''1,
I•

Dos circunstancias principalmente me han inducido
a hacer las anterior~s observaciones: primera, la de que
aún hay quienes persisten en negar a Poe todo mérito co·
mo poeta; y segunda, la traducción de El Cuervo, debida
a la pluma de Ricardo Gómez Robelo, y que he leído Y
examinado con toda atención.
En su trabajo, Gómez Robelo, demuestra tener profundos conocimientos del inglés. .Más todav1a: Gómez
Robelo, en su cuidadosa traducción, se ha identificado
completamente con Poe; de tal suerte. que él distinguido
representante, como lo es, de una brillante pléyade de Ji.
teratos y poetas mexicanos modernos, ha fi e 1 m e ,n te
interpretado el alma del poema, y seguido al autor hasta
en sus menores detalles artísticos. La prueba de esto úl-

¿ Obsérvase alguna diferencia respecto de la idea
o del ritmo melodioso, entre los versos originales citados
y los &lt;le la traducción? Confieso que no la distingo.
"Y a su tumo, cada leño moribundo tendió al suelo

su agonía."
¿.Puede haber algo más bello que esto? Casi no es
posible, excepción hecha quizás de la expresión original:
"And each separate dying ember wrought its ghost
upon the floor ,1'
A la verdad que con pasmosa (así, pasmosa) exac·
titud está vertido al español aquello de

y más luego, nótese la hermosísima tirada de ver~os en que el poeta expresa su hondo pesar, connnciclo
ele que ella nu~ca oprimirá la felpa ele! respaldo en que él
su cabeza tema muellemente reclinacla. Necesidad hay
de I~er(os con la a~ención debida, para comprender su alto s1gmficado y meJor apreciar su belleza artística:
"Then, methought, the air grew denser, perfumed from
an unseen censer
wung by angels whose faint foot-falls tinkled on the
1
.
tufted floor.
-Wretch, 1 cned,-thy God hath lent thee-by these
angels he hath sent thee
Respite-respite and nepenthe from thy memories of

s

ff h
.
Lenore!
Q ua ' o quaff th1s kind nepenthe, and forget this lost
Lenore!Quoth the raven, NEVERMORE."
El traductor nos lo da a conocer como sigue:

entr.e~e el espíritu mismo de Edgar Allan Poe ostentando
la J'tu111ca
J' esplendente
b
, Y lum~nosamente bella, de su me 1aneo ia ,ugu re_y fantastica: ¡gigante de una raza universal
mag111fica de mtensos poetas soííadores I
. En los penúltimos versos de la traducción que se
cons1:lera, me parece haber observado una omisión, debida, sm duda, a alguna circunstancia que distrajera a Gó'.;1ez Robelo en mom~ntos difíciles de su intensa labor.
Be that word our smg of parting, bird or fiend!G
.
1 shrieked upstartinget thee back mto the tempest and the Night's Plutonian

L
L

eave no

hl

~orel
ack plume as a token of that lie thy soul hath

.
spokenl
eave my 1onehness unbroken !-quit the bust above

T k h b
my door I
a e t Y eak from out my heart, and take thy forro
from off my doorl
Quoth the raven NEVERMORE."

Y en la versión se lee Jo siguiente:

"S ea, esta .tu palabra

de partida, ave o espectro I"
Gem1, alzandome de pronto
"¡ No aquí dejes una plum; como prenda del embuste
que tu alma profirió!"
i N o perturbes mi desierto'-¡ deja el busto d
.
1
·Saca l . d
. .
.
e m1 puerta
'
e pico e m1 tnste corazón, y tu f9rma de mi
..
puerta quita ya!
D1Jo el Cuervo, NUNCA MAS."

"Cuando, el aire parecióme ser más denso,
Per~umado ~or las nubes invisibles de un incienso
De mcensanos que mecían los arcángeles sin sombra
Cuyos ?ªsos armoniosos resonaban en la alfombra '
"·D
'
' esdtcha do.,,,, " sollozaba," Dios te envía, apiadado

Aquí se le pasó a Gómez Robelo traducir aquello de
Get t~ee. back into the tempest and the Ninght's Plutonian
shore (1 A la tormenta vuélvete y a las playas de la noch
sepulcral!)
e

Dul t
de tu mal,
. .
ce regua, a1tvto, olvido a la memoria de Leonor I
l Bebe, oh, bebe de este bálsamo divino y a Leonor
olvidarás !"
Dijo el Cuervo, Nunca más,"

,
Este vacío (si vacío puede llamarse) lo podrá llenar
Gome~ Robelo, seguro estoy•de ello, en alguna edición
posterior de su trabajo.
da

. ~aciendo a u~ lado la nimiedad que se deja apunta' d1re, para concluir, Y en términos generales
1
excelente traducción de El Cuervo Gó
R b' qlue en a
b"d
,
mez o eo ha sa¿ Q1~ién ha ,~1ejorado, quién ha igualado siquiera, esI o pens~r Y sentir con el autor, trasladando fielmente a
ta soberbia
neo Y hermoso idioma uno d 1
¡
· verswn a nuestro idioma'· En
-, a m b os casos nuestro
t bl d
·
'
e os poemas más
por ª;go tiempo permanece en nuestra mente la me!'1fl
no a es e la literatura norte-americana.
melod1a de
ua
. Con ello, Gómez Robelo ha enriquecido las letras
patrias,
con su delicado gusto l"t
.
1 levantandolas,
· ·
1 erario a
"Quaff, oh quaff this kind nepenthe, and forget
una
a
tura
envidiable.
Su
traducción
de
El
C
1
'
lo
· h
.
.
uervo, o cothis lost Lenore,_
ca e~ rn1 um1_1de Juicio, entre los poetas de altos vue"
Quoth the raven, NEVERMORE." ' los, (:N ervo, Urbma, Olaguíbel, García Naranjo etc et )
Bebe, oh bebe de este bálsamo divino y a Leonor
que tanto han contribuído a mantener vi"vo
'
:• c.¡
• ·
d 1
, muy VIVO e
espmtu . e parnaso mexicano moderno, h oy en ca 1'ma,
olvidarás!"
Dijo el Cuervo, NUNCA MAS.'' c?mparativ~mente, debido a la tremenda convulsión política que agita a nuestra desventurada patria.
y así en todo el resto de la traducción. En ella se
DAVID CERNA.

�TOPICOS DEL DIA
Don Venustiano Carranza opina ~ue el primer deber
de un hombre de su alcurnia revolucionaria, de un sér
elevado hasta el cargo de jefe de una nación por medio de
la lucha armada, consiste en legislar. Y don Venustiano
legisla, cada día sale de sus "fábricas" un nuevo decreto. Y aquellos palos de ciego dan unas veces sobre las '
cabezas de los comerciantes, otras sobre los bienes de los
"reaccionarios," y todas, sobre la lógica y el sentido co-

"reaccionarias" tendentes a restarle simpatías a la causa
redentora que representa a las mil maravillas el anciano
de Cuatro Ciénegas, la revolución tiene hombres, y hombres tan competentes como los que al lado del \'iejo dictador oaxaqueño o al lado del indio Huerta se propusieron hacer buena la teoría &lt;le los insustituíbles.
Sí, señores, el carrancismo tiene "una gran existencia" de hombres aptos para todo. y de ese "surtido" salen ministros, cónsules, diplomáticos, todo lo que haga

mún.

falta.

El último "decreto'' de don Venustiano, o meíor
dicho la última pincelada a un ..'. 'decreto" anteriormente
prom~lgado, ha sido su obra maestra. El divorcio era
ya una ley. Los lazos de la familia quedaban disueltos,
en virtud de que el matrimonio es sinónimo de tiranía Y
de que a eso, a barrer tiranías fue a México la ola revolucionaria. · (Este fue no crean ustedes que es ocioso;
ya saben que la revolución fue, y ya saben ustedes de
dónde fue ..... )
Pues bien, para que el beneficio de la ley del divorcio fuera completo, don Venustiano ha decretado que
inmediatamente después del divorcio, pueden los divorciados contraer nuevas nupcias. Y la cosa ha dado un
brillantísimo fruto .... entre la gente carrancista; que la
gente decente, sigue sin novedad.

A veces resulta que a uno de los suyos, para mandarlo de 11 inistro a París, tienen que "adjudicarle" un intérprete. pues él no domina (ni conoce) la lengua de Víctor Hugo; o bien, que a un señor "Cónsul" tienen que
enseñarle a ponerse los zapatos y a no asustarse con los fa! •
dones de la "alevosa;'' o, por último, que a un ministro
tienen que hacerlo que aprenda a poner su nombre.
}.fas todo esto es altamente significativo y consolador,
entraña. nada menos que el triunfo del pueblo, del pueblo
bajo, del antes oprimido y hoy en pleno goce de sus libertades . democráticas.
Y el carrancismo no sólo hace "bilimbiques," también hace hombres .....

***
Gloria de la humanidad,
hay filósofos sin cuento
que afirman que es el talento
una grave enfermedad.
Conocida esta verdad,
;e deduce en línea recta,
contemplando la selecta
legión de renovadores,
que todos estos señores
gozan de salud perfecta.

*"*
-¡ Aquello es imposible!, nos decía h~ce poco una

persona que acaba de estar unos cuantos dtas en la capital de la ex-república ex-mexicana. Y, r~lataba a grandes rasgos las lindezas que se ven en Mex1co.
.
Desde luego, nada nuevo nos dijo nuestro an11g~;
pero si traemos a colación eso que un repórter llamana
"entrevista," es para relatar un cuen.to o chascarrillo que
viene como de molde.
Un muchacho de pueblo, que .se hallaba perdidamente enamorado de una jovencita de no malos bigotes, refería con todos los colores su pasión, a cierto viejo que
solía aconsejarlo. Este, escuchó con toda calma al en~morado mancebo, y exclamó así :- Bueno, bueno; estas
perdidamente enamorado; y con ese genio, y con esa 1~anera de amar "en silencio," estás esperando que la ch1.ca
el mejor día se enfade, te saque de tu casa y te deposite
juaicialmente, ¿no?
,
No encuentran ustedes la analogía? Pues yo s1:
los expatriados mexicanos representamos al ena~orado
novio. y la gente mexicana que soporta en su pa1s a las
hordas carrancistas, representa .... a la novia,
Con que .... ustedes dicen ... .

***

malévolas y

** *
"Más de cuarenta damas mexicanas ha\l sido
aprehendidas y llevadas a la cárcel, bajo la acusación &lt;le
hacer propaganda felicista, por los agentes de \'enustiano
Carranza," dice un diario de San Antonio.
Perdonen las familias de las martirizadas damas;
pero tal noticia, constituye u.n síntoma inequívoco del hundimiento carrancista.
Cuando la barbarie sobrepasa los límites imaginables; cuando. no habie.ndo ya hombres en quienes cebarse,
la furia revolucionaria se lanza sobre las indefensas mujeres, esta infamia tiene que ser, si no la última, de las
últimas.
,
Las damas atropelladas en tal forma, sufrirán mucho, llorarán desconsoladamente; pero llegará un día en
que vean orgullosas que sus sufrimientos, los atropellos
que sufrieron, sus lágrimas, en fin, pudieron realizar la
obra de redención que para los hombres .de !\léxico fue
una roca inaccesible.
De la celda en donde murió ahorcado el licenciado
Primo Verdad, brotó el primer rayo del sol de la Independencia.
En las celdas que han servido de encierro a las damas mexicanas, brotarán las flores de la redención patria.

***
Siguen los fracasos convirtiéndose en éxitos : anunció don Venustiano a son de bombo, que habían sido destruídos los zapatistas en Morelos; al amparo de esas declaraciones (¿pero aun hay quien las crea ?) un gran número de personas tomó pasaje para Cuerna vaca y . ... no
quedó una de ellas.
Los zapatistas, con crueldad inaudita, asesinaron a
hombres, mujeres y niños.
Las fuerzas del intrépido "General" González son
las encargadas de esa región.
Si el crimen de los zapatistas es horrendo ¿ qué decir
de un gobierno que, por hacerse reclamo en sus periódicos
deja que perezcan centenares de gentes!

PAGINA RECREATIVA
Soluciones correspondientes
al número 37
Fuga de consonantes propuesto por
Aniceto Zapata.

El primero no fue resuelto. El segundo lo fue por Herlinda A. de Martínez, Tobías A. Vela y el niño Francisco Guerra hijo.
Anagrama propuesto por Elisa G.
de Longoria.-Don Venustiano Carranza.

Ni Veracruz es cruz
Ni Santo Domingo es santo
Ni Puerto Rico es tan rico
Como lo ponderan tanto.
Este problema apareció con algu~
nas erratas; sin embargo fue resuelto
• por Tobías A. Vela, de Río Grande
City.
Fuga de consonantes por Aniceto
B. Zapata.
Allí queda ese fuerte de los libres
ante cuyo granito la soberbia
de los nunca vencidos se destroza;
allí queda ese campo de pelea
donde hollaron las cruces de Crimea
los cascos del corcel de Zaragoza!
'

1

También apareció con incorrecciones y únicamente el señor Tobías Vela lo resolvió.
Anagramas propuestos por D. Víctor da Cerda:-Don Valentín Gómez
Farías.- Eduardo Tamariz.- Emilio
P. Campa.-Emiliano Zapata.-Doroteo Arango.~lvaro Obregón.- Alfonso Anaya.
Fueron resueltos los siete anagramas por Tobías A. Vela, Herlinda A.
&lt;le Martínez, de San Diego; Delfina y
Ercilia Rivera, de La.redo.
Victoriano Torres resolvió el lo, el
40, el 50, el 60 y el 70; Francisco
Guerra hijo, los cuatro últimos; Isaura Noriega, de Calexico; resolvió el
40, el 50, y el 60; Gabriel Hinojosa,
resolvió todos menos los do!- primeros; Ana H. García, todos. menos el
primero y el último; Elisa G. de Longoria, resolvió el 70 y José Antonio
Tinajero, de El Paso; resolvió única• mente el cuarto.
Charadas propuestas por don Víctor da Cerda.- Calavera.- Golosina.
-Remolino.
Fueron resueltas las tres por Tobías A. Vela y el niño Francisco Guerra, hijo. La señora Herlinda A. de
Martínez resolvió la 1a; Isaura Noriega y Victoriano Torres, resolvieron la
segunda, y Elisa Gutiérrez de Longoria y Ercilia y Delfina Rivera, resolvieron únicamente la última.
Rombos propuestos por Antonio Ló
pez.-Piochas.-Romanos.

Fue resuelto por Tobías A. Vela,
Francisco Guerra hijo, Herlinda A. de
Martínez, Ana H. García, Gabriel Hinojosa, Delfina y Ercilia Rivera, Isaura Noriega y Victoriano Torres N.
Frases hechas, propuestas por Elisa G. de Longoria.

V. Q. K. Y. B. B. T. S. T. D. B. B.
P. P. C. V. D. P. Z. Y. C. D. y P. K.
Nadie resolvió este problema
Adivinanza fugada, propuesta por
Elisa G. Longoria.
Es un bandido y ladrón
Y a la vez es un traidor
Y muchos de corazón
Lo llaman su salvador.
Fue resuelto por Delfina y Ercilia
Rivera, Victoriano Torres, Gabriel Hinojosa, Ana H. García, Antonio Tinajero, Herlinda A. de Martínez, Francisco Guerra hijo, J. M. Carranza.
Cnaradas propuestas por Ana· H.
García.- Pantalón.- Cabecero.- Bias
femia.- Sardanápalo.- Manivela.Sinalva.-Palomares.
Fueron · resueltas todas menos la
última, por Tobías A. Vela y Francisco Guerra hijo. Además fueron resueltas en el siguiente sentido.
Herlinda A. de Martínez, las charadas 3a, 4a, sa y 6a.
Gabriel Hinojosa la 5a y la 6a.
Isauro N oriega, la 1a y la 5a..
Delfina y Ercilia Rivera, las 1a, 3a,
4a, 6a y 7a.
J . M. Carranza, las tres últimas.
Victoriano Torres, todas menos las
dos primeras.
Anagrama propuesto por Elisa G.
de Longoria.- Mariano Escobedo.Fue resuelto por Victoriano Torres,
Delfina y Ercilia Rivera, Tobías A.
Vela.
Rombo propuesto por Tobías A.
Vela.-Austreberta.-Fue resuelto por
la señora Herlinda A. de Martínez.

Anagramas propuestos por Tobías A.
Vela.-Lic Don Sebastián Lerdo de
Tejada.-Ingo. Miguel García Granados.--Fernando Maximiliano de Hapsburgo.
Fueron resueltos los tres por Delfina y Ercilia Rivera. La señora Herlinda A. de Martínez, resolvió únicamente el primero y el señor Victoria.no Torres, resolvió este y el último.
Nota:-Don Miguel García Granadqs no fue ingeniero, como su sobrino
don Alberto y don Ricardo, sino geperal y Presidente de la República de
Guatemala.

•

Triángulo númerico, propuesto po~
Tobías A. Vela.-Quasimodo.- Fue
resuelto por Herlinda A. de Martínez,
Delfina y Ercilia Rivera, Victoriano
Torres, Ana H. García, Fra.ncisc"o
Guerra, hijo, Isaura Noriega y Gabriel Hinojosa.
¡

'.Meta.tesis propuestas por Tobías
A. Vela.-Onza, zona.-Pichón, Chopín.-Peseta, estepa.-Aquiles, esquila.
-Gola, lago.-Rosalía, salario.-Pato,
tapo, apto, opta, pota, topa.
Fueron r'esueltas todas, con excepción de la cuarta por las señoritas
Delfina y Ercilia Rivera. Victoriano
Torres resolvió las 2a, 5a, 6a y 7a;
Herlinda A. de Martíntes, resolvió las
2a, sa, y 6á; Gabriel Hinojosa, resolvió las 2a, sa, y 7a; Elisa Gutiérrez de
Longoria, resolvió las tres últimas; y
Francisco Guerra, hijo e Isaura Noriega, resolvieron la sa y la 6a.
Cuadro de letras propuesto por Tobías A. Vela.
Moro
O lid
Rito
Odol
Fue resuelto por la señora Herlinda
A. de Martínez.
Cuadrados de letras, propuestos por
Genaro Fourzan, Jr.
Primero:
Dios
Inde
Odas
Seso
Segunda:
Café
Atar
Faro
Eros

�*+:~:+"'+'IL+'1·+"'+'!'+:'1'+'"_.._"~·~·'.&amp;.'V..._,.~,,...,.,...,,,...,,,--._w.a.,,,
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~

I$ LOS DIEZ PRESIDENTES

EL .DESIERTO
cio de la muerte, bajo la misma luz implacable, con las
mismas partículas brillantes de mica de que está sembrado el desierto, en esos lugares, corno un monte de parada. A ratos uno de los camelleros canta y su voz nos
saca de una somnolencia o de un sueño. Su canto es más
bien una serie de gritos de llamada. infinitamen te tristes,
en los que el nombre de Allah suena sin cesar y despierta en las paredes de los valles, claros ecos, sonoridades
casi espantables que dominan.
En la tarde, a la hora en que la magia del poniente
desciende nada más para nosotros en el desierto. acampamos en un gran circo melancólico y todavía sin nombre, y todo él de arcilla grisásea rodeada de una muralla
'
de rocas gigantes.
El lugar carece de agua; pero para dos o tres días
todavía, tenemos con la del Nilo y el cheík. nuestro guía,
promete acampamos mañana cerca de una fuente.
Tan luego como se montan nuestras tiendas, los
camellos, desembarazados . de su pesada carga se dispersan por el camino en busca de raras retamas y nuestros
árabes de briznas secas para hacer fuegos. semejantes entonces, a brujos de luengos trajes, recogiendo yerbas, al
caer la tarde, para los maleficios. Y durante una noche,
nuestra pequeña ciudad nómada lleva la ilusión de la vida a ese lugar perdido donde no volverá jamás y donde
mañana reinará el silencio de la muerte.
Hay una desolación más y más grandiosa, en ese
lugar, a medida que el sol se abate y se apaga. Circo inmenso rodeado como de desplomes de ciudades; cosas
caóticas derribadas, exfoliadas por fisuras y cavernas. Y
Después el desierto comienza de nuevo, más seco y
todo ello como nuestros camellos, como nuestros Beduimás estéril. Nos alejamos siempre del Mar Rojo, desapa- nos, como el suelo y como todo, es de esos tonos grises,
recido desde ayer, internándonos en las comarcas monta- cenicientos o morenos ardientes que forman el fondo eterñosas d~I interior. Cuántos valles lúgubres y grandes cir- no, el fondo neutro y por lo mismo intensamente cálido,
cos desolados atravesamos todavía antes del reposo de la sobre el cual el desierto arroja y despliega todas sus fa11tarde! Nuestros camellos siguen siempre con el mismo tasmagorías de luz.
balanceo rítmico que adormece, siguen casi por sí solos
He aquí la hora del poniente, la l1ora mágica; solas imperceptibles sendas del desierto, que han seguido bre las cimas lejanas aparecen, en furtivos minutos, las
o trazado durante innúmeras edades bestias semejantes, violetas incandescentes, y los rojos de brasa; todo pare·
de las que descienden, en esa misma dirección, la única ce despedir fuego.
un poco frecuentada de la arabia sinaítica.
Entre tanto el sol se ha o¡:ultado, pero aunque todo
Hacia la tarde pasan tres mujeres impenetrablemen- se ensombrece, un fuego latente, un fuego que tarda en ate veladas sobre camellos jóvenes de hocico al aire. Un
pagarse, incuba aún largamente bajo esos morenos y esos
momento después, un muchacho bronceado, que parece in- grises que son los verdaderos colores de las cosas. · Desquieto de su huída sigue la misma dirección que ellas en pués, pasa un estremecimiento y súbitamc!1te el frío desla soledad donde nuestros ojos las han perdido. Su came- ciende, el inevitable frío de la tarde en el desierto.
llo adornado con bordados, tiene franjas y borlas que flotan al viento en su carrera.

Al espléndido amanecer; nuestro campo se despierta,
se estremece, se repliega para la partida. Sobre las rocas
que formaban muralla detrás de nosotros, se mantiene la
luna blanca qu con su apagada pupila en el cielo azul nos
ve partir.
Al punto, hasta el medio día quemante, las soledades
están sembradas de guijarros ,n egros, como espo!Yoreados
de carbón, y estos guijarros relumbran, brillan bajo el ar·
diente sol dando una ilusión de humedad a los sedientos
que pasan. Durante horas enteras, desfilan las negras so·
!edades, llenas de espejeos; en algunos lugares los salitres
y las eflorescencias de sales forman veteados grises. Nada canta, nada vuela, nada se mueve: pero el silencio inmenso, está martillado a la sordina•por el andar incesante
y monótono de nuestros lentos camellos.
A medida que se atraviesa una región menos muerta,
al borde de alguna cosa que debe ser el lecho desecado de
algún torrente, crecen incoloros tamarindos, y pálidas flore
citas blancas y hasta dos altas palmeras.. U.na golondrina
gris cruza con vuelo azorado, y las moscas de nuevo
se posan en los ojos llorosos de nuestros camellos! Un ensayo de vida. Y dos grandes pájaros negros, los señores
del lugar despliegan sus alas arrojando su grito en el silencio.
Nuestros beduinos de escolta al ver las palmeras, olfatean que hay agua bajo su delgada sombra y conducen a
las bestias. En efecto, en una hoquedad de arena, hay una
poca de agua y los camellos con gruñidos de alegría, se
aproximan, e intentan sumergir dos o tres a un tiempo sus
hocicos mezclando sus largos cuellos extendidos.

' En torno nuestro, a medida que el sol se aleja, las
montañas se elevan y los valles se ahondan. Las montañas son de arena, de arcilla y de piedras blancas: aglomeraciones de materias vírgenes acumuladas al azar de las
formaciones geológicas, jamás movidas por el hombre, y
lentamente deslavadas por la lluvia, lentamente caldeadas por los soles desde el principio del mundo. Afectan
las más extrañas formas y se diría que una mano ha te·
nido cuidado de colocarlas, de agruparlas, con aspecto
casi idéntico, durante una legua son series de conos sobrepuestos, escalonados como con una intención de simetría, después las puntas se aplanan y se convierten en
series de mesetas ciclópeas, en seguida se ven los domos
y las cúpulas como restos de ciudades fósiles. Y se permanece confuso ante lo rebuscado e inútil de esas for-

***

Cuando lo noche ha llegado, cuando las estrellas se
han encendido en el ciclo inmenso, y nuestros beduinos, como de costumbre, se han sentado formando rueda en torno de sus luminarias de ramas-siluetas negras sobre llamaradas amarillas-doce de ellos se desprenden, Yienen a
colocarse ante las tiendas, rodeando a uno que toca la gaita. y comienzan a cantar en coro. Y según la cadencia len
ta que el gaitero les marca. balancean la cabeza. El aire
es viejo y lúgubre, tal sin duda. como se oía en el desierto
cuando 11oisés pasó. Más triste que el silencio es la música beduina que se eleYa, inesperadamente. gemebunda
y que parece perderse en el aire, no habituado al ruido,
ávido del sonido, como esas arenas están ávidas de rocío.

Pr6xim~mente editaremos un álbum que será el resumen de los últimos acontecimien~ tos de México.
~
En forma enteramente nueva y original, aparecerán el resumen y los caracteres principales de la historia de los últimos años, desde el Presidente Porfirio Díaz hasta el Primer
~ Jefe Carranza.

*
*J

J
f

~

Ii

Porfi r10
· D'1az
Francisco León de la Barra
Francisco I. Madero
Pedro Lascuráin
Victoriano Iiuerta

Francisco Carbaj al
V enustiano Carranza
Eulalio Gutiérrez
Roque Gorizález Garza
Francisco Lagos Cházaro

i

Todos estos personajes aparecerán en el álbum, soberbiamente caricaturizados por '
Martínez Vizvet.
~
Una obra de lujo, de interés constante y de gran atractivo. Algo totalmente diverso
; de lo hecho hasta ahora.
¿Quiére usted saber algo relativo a este álbum?
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Pida informes a ''REVISTA MEXICANA''
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REVISTA MEXICANA ha publicado y seguirá proporcionando a sus lectores, los documentos de más importancia para la historia contemporánea de México. Ha editado, además,
dos albumes que, por su importancia, debe leer todo mexicano el "Album de Juárez," que
contiene los mejores estudios y poemas dedicados al Benemérito de la América y el ''Album
de Díaz,'' en el que se encuentra un resumen completo de la obra y de la vida de este gran
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Soy de Ud. atto. y S. S.
1vli nombre,_____________
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�Pigina Recreativa (Concluye.)
Fueron resueltos ambos por la seiíora Herlinda A. de Martínez y Tobías A. Vela.-La señorita Ana H.
García, resolvió únicamente el segundo.
Rombo propuesto por Genaro Fourzan jr.
América.-Fue resuelto por Gabriel
Hinojosa, Francisco Guerra, jr., Isaura Noriega, Herlinda A. de Martínez
y Tobías A. Vela.
Aféresis propuestas por Genaro
Fourzan jr.-Samaria.-Palas.
Fueron resueltas ambas por Tobías
A. Vela, Herlinda A. de Martínez,
Francisco Guerra hijo, Ana H. García
y Delfina y Ercilia Rivera.
Triángulo propuesto por Genaro
Fourzan jr.-Ald"eana.-Fue resuelto
por Delfina y Ercilia Rivera, Herlinda
A. de Martínez, Tobías A. Vela y F.
Guerra hijo.
Cruz numérica.-Altamirano.- Fue
resuelta por Gabriel Hinojosa, Victoriano Torres N., Elisa G. de Longoria, Ana H. García, Tobías A. Vela y
Herlinda A. de Martínez.

En la baraja
Adorno, mujeríl
Denota principio
Una comida

ANAGRAMAS

1 Narro. México es la nación digna
2 Di Gil. Fe con cama de oro. B.
3 Y es cóndor del foro.

Rio de Africa
Tela

..

Sacerdote en un culto
Substancia viscosa

San Antonio, Texas.

•••

PRECIOS DE SUSCRIPCION

CRUZ
De agua
Pariente
Deseo ardiente
Cruz para muchos
Camino
Negligente
Apellido de escritor
Cantidad
General americano
Ciudad turca
•
Tiempo de verbo
Pueblo de la Coruf\a
En la iglesia
Nombre de mujer
Nombre de varón
Charada propuesta por la Srita.
Isaura Noriega.

. . . . . . . Algazara
METATffiIS

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P . O. Box 66.-Sta. A.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

4 N. N. Z. El heraldo de Francia.

Huyendo de la Justicia
me dirijí a un 'primera,' 'segunda'
que dicho sea de paso
es abreviatura del total
Anagrama propuesto por Genaro por que por poco 'tercera', cuarta'
Fourzan jr.-Emiliano Zapata.- Fue
a una pobre 'segunda,' 'quinta,
resuelto por Gabriel Hinojosa, Victoriano Torres N., Elisa G. de Longo- a quien no le fue muy 'quinta' 'cuarta'
ria, Herlinda A. de Martínez, Tobías yo creo que por ser un pobre
'sexta,' 'cuarta,' 'quinta' 'sexta'
A. Vela y José Antonio Tinajero.
que vistas 'cuarta' 'tercera'
--)o(-para ganar su vida;
ella no lo permitió
Problemas propuestos por el nif\o yo sin querer le pegué
Alfonso Martínez.
y despues corrí a esconderme
entrando en un total
ROMBO
en donde mucho me divertí,
Vocal
pues estaba Madame Le Lora
Tiempo de verbo
una
célebre hipnotista
Temblor de tierra
que en el acto me durmió.
Ciudad mexicana

Vocal

SEMANARIO . ILUSTRADO
~

Problemas propuestos por P, K.
Dor.

Metatesis propuesta por Genaro
Fourzan.-Padrino, podrían.-Fue resuelto por Herlinda A. de Martínez,
Tobías A. Vela, Victoriano Torres N.

Juguete

R[VISTA·MEXICANA

CHARADA DIALOGADA
Por D. Víctor Cerda.
¡ Cuartal No es posible que a ese
tercia segunda podamos demostrarle
el quinta cuarta que con admirable
tercia cuarta ha levantado.
Es lamentable porque ahí prima
segunda los depósitos de quinta tercia
cuarta •• : •. Y •••••
Mi todo en Europa.

En México y Estados Unidos
Pago adelantado
REVISTA MEXICANA
I trimestre. . . . . $1.00 oro americano.
I semestre.... ' 1.80
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I año....... . . '3.50
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En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados 20 centavos oro
americano.
En el resto del mundo.
1
1
I

trimestre. . . . . $2.00. oro americano
semestre. . . . . ' 3.50 "
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año. . . . . . • . . . ' 6.oo "
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LOS ESTAOOS UNIVOS OE NORIT Allm

EL NORTE AMERICAN O es un periódico
1l11strado, mensual, en español, que contiene noti
cías e informaciones generales sob re los Estados
Uni dos, de interés para los pueblos de Centro y
Sud América y las Indias Occidentales.
No es un periódico comercial lleno de lectura
insulsa sino una revista popular que habla de los
acon tecimientos más importantes de los Estados
Un idos, y está perfectamente ilustrada.
Los Estados Unidos son h-.y la nación más
prnspera del mundo y su posición singular en los
asuntos mundiales actuales, y sus relaciones peculia res con las repúblicas del hemisferio occiden·
tal. dan grande importancia a esta revista en
él 1nreno que ella cubre.
La subscripción anual es $2.00 en Méxic'o,
Panamá, Cuba, Puerto Rico y las Islas Filipinas,
y $2.50 en todos los demás países.
A solicitud enviamos gratis ejemplares de
muestra.
DIRIGIRSE A
SOUTH AMERICAN PUBLISHING CO.
61 Broadway
New York
(Nota: Esta Compañía publica también TH E
SOUTH AMERICAN, revista en inglés.)

Los pr6ximos números de REV ISTA MEXICANA, llevacán hermosísimas tricromías en sus carátulas.
Pídalos Ud. con anticipaci6n, porque se agotarán el mismo d. a de su aparici6n.

�Gran ·Sensación Editorial
Un Libro del Lic. Querido Moheno

..,.1"

COSAS DEL TIO SAM
El Lic. Querido Moheno, con el valor civil que lo caracteriza, ha escrito una obra en la cual se pinta
Es un prodigio de franqueza, de valor y de sin·

~1 pueblo y al país norteamericanos con exactitud pasmosa.

ccridad.
Para que el público juzgue su importancia, anticipamos el índice:
10. La Antesala de Uncle Sam.-20. De la Habana a New York.-30. Cocina y Literatura.-40. La
Abominable · Metrópoli.-50. El Molde Americano.-60. El Rebaño de Panurgo.-70. Los Timos de Acá.--80. Sohre el Mismo Tema.-90. Siguen los Timos.-10. Home Sweet Home.-n. Home Sweet Home, concluye.-12
Combination Salad.-13. Si Lincoln Resucitara.-14. El Lado Bueno.-15 El Porvenir de Unclc Sam.
160 páginas en 80. por 60 centavos. A los Agentes y Libreros, precios especiales.
Pronto será puesto a la ven ta en "REVISTA MEXICANA"

P. O. Box 66.

Station A.

San Antonio, Texas.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>SEMANARIO ILUSTRADO
4 DE JUNIO de 1916.

PRECIO: 10 CENTAVOS.

VOLUMEN 11.---NUMERO 39.

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REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado
ENTERED AS SECOND CLASS MATTER, OCTOBER 25, 1915 AT THE POST OFFICE
OF SAN ANTONIO, TEXAS, UNDER THE ACT OF MARCH 3, 1897

Afto 11.

Gerónimo. T reviño

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•

--

Diríjase a REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Station A.

San,Antonio, Texas

Número 39

La Nota ·de Carranza

Murió en el destierro, víctima de las persecu~
ciones carrancistas. Fue de los últimos supervi...
vientes de la lucha en contra de la intervención
francesa, y su vida militar debe ser conocida por
las generaciones actuales, como ejemplo de patriotismo y pundonor.
'' Revista Mexicana'' publicará, en la portada
de su próximo número, a varias tintas, el retrato
de este ameritaqo jefe fronterizo. que se batió denodadamente en San1a Isabel, Santa Gertrudis,
San Jacinto y Querétaro.
Este ejemplar de "Revista M~xicana" será
tan importante como aquellós que hemos dedicado
a los Generales Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo, Porfirio Díaz y Victoriano Huerta.
El precio de este bellísimo número de '' Revista Mexicana," será el mismo de siempre:
10 CENTA VOS EL EJEMPLAR.
Haga Ud sus pedidos desde luego, porque de
lo contrario se agota la edici9n antes de que:ua.
adquiera tan valioso ejemplar.
11

San Antonio, Texas. 4 de Junio de 1916.

r - ,....liiiii

....

La famosísima nota de don Venustiano Carranza,
anunciada desde hace diez dias acaba de ser entregada a
la cancillería americana por el licenciado Elíseo Arredondo. No cabe la menor duda de que hubo muchos consejeros que detuvieron la nota hasta el último momento, temerosos de sus inevitables consecuencias; sin embargo, las
autoridades de México, ratificaron su actitud, y Arredondo, que al parecer, no quería entregar la nota, no tuvo más
recurso que hacerla llegar a su destino.
El documento es largo, hasta la difusión; contiene
algunas inexactitudes que le restan seriedad; y su tono,
apasionado y vehemente, resulta, a veces, impropio de una
correspondencia diplomática. Las quejas que expone por
no seguir recibiendo ayuda, de las autoridades de Estados
Unidos, para exterminar a los rebeldes, están en desacuerdo con el nacionalismo agudo que procura interpretar; y
las acusaciones injustas que formula, en contra de algunos
desterrados, son indignas de quién pretende encontrarse
investido COl'I¡ la representación de la Patria.
Sin embargo, todos estos detalles, que son importan' tísimos, no desbaratan la médula de la Nota que entraña una protesta ruda y vigorosa en contra de las dos expediciones punitivas. Desde este punto de vista, interpre;
ta el sentir general de los mexicanos, que sin distinción de
credos, rechazan la idea de Intervención y, que por lo
mismo han considerado y siguen considerando a las expediciones americanas como violaciones claras y flagrantes de la soberanía de un pueblo libre.
Por esta razón, 1a nota de Carranza significa un
triunfo para México, que en medio de tanto deshonor y
miseria, ha guardado tra.s de seis años de aniquilamiento
la energía necesaria, si no para rep¡uar los ultrajes recibidos, cuando menos, para grabar un anatema sobre la frente de los opresores. ¡ Y eso es mucho! De aquí en adelante, los Estados Unidos, llevarán en sus espaldas un fardo más, que les impedirá erguirse cada vez que quieran ostentar actitudes de apóstoles del Derecho y la Humanidad.
El 21 de abril de 1914, cuando las tropas norteamericanas se apoderaron del puerto de Veracruz, la Nación no
respondió unánimamente al llamado urgente que le hacían
la Honra y el Deber. Eso era doloroso porque significaba
que el espíritu nacional se encontraba vacilante, aturdido
y desorientado. Los Estados Unidos anunciaron que no
iban a luchar en contra de México sino en contra del General Huerta; y los revolucionarios carrancistas, al aceptar
esta explicación del Presidente Wilspn y colaborar con él
en la destrucción de la Patria, demostraron que los odios
de las facciones militantes, estaban entonces muy por encima de la cohesión indispensable para la subsistencia de
la nacionalidad.
Han pasado dos años de luto, miseria y desolación

y todo ha cambiado. Y ahora que los Estados Unidos, han
querido repetir la disculpa de Veracruz ( esta expedición
no va contra México sino contra Villa) los mismos que
autorizaron el bombardeo de la Escuela Naval, protestan.
indignados en contra de las expediciones de Columbus y
Glenn Springs. Algunos dicen que Carranza ha sido obligado a asumir esa actitud por el pueblo de México; pero
ese es un motivo mayor de alegría, porque ese pueblo no
fue tan imperante en su sentir hace dos años; y por lo
mismo, la presión formidable de su opinión actual, debe
interpretarse como un paso gigantesto en la formación del
espíritu público.
Los Estados Unidos creían contar con todo y se han
equivocado. Las alianzas se acabaron para siempre. Pueden bombardear nuestros puertos, bloquear la Nación, y
hacer capitular a la República por medio .del hambre; pero
no conseguirán ya la repetición del espectáculo de hace
dos años, éuando tuvieron de su parte la gratitud y el
aplauso de los hijos descarriados de la Nación. Ahora ya
no hay cómplices y por lo mismo no es posible representar la comedia de Derecho que se ha representado en Veracruz y en Panamá, en Nicaragua y en Santo Domingo.
Ahora es un problema de fuerza, probablemente muy fácil de llevarse adelante hasta obtener la victoria, pero incompatible con la política apostólica de la Casa Blanca.
¡Sí! Hasta ayer todo había sido en nombre del Derecho:
desde hoy será preciso invocar el nombre de la fuerza.
Y eso es un triunfo para México, porque quiere decir
que si las matanzas y los saqueos han debilitado el organismo de la Patria, en cambio el espíritu permanece intacto. Y cuando un país, salva su honor, lo salva todo. Cada pueblo es como un árbol cuya cultura está en las flores, la riqueza en los frutos y la fuerza en el follaje; pero el alma, como dijera Guerra Junqueiro, está en la raíz:
es la que sostiene todo, la que le inyecta vida, la que después de las grandes tempestades, le brinda ocasión para resucitar. Quitadle a un pueblo sus riquezas y sus instituciones, y al cabo de medio siglo los habrá recuperado:
quitadle el alma y habrá. muerto para siempre.
Es casi seguro que los Estados Unidos no perdonarán el tono de la nota y decretarán la caída de Carranza.
¡ No importa! Para ello necesitarán el empleo de la fuerza
franca, el fierro y el fuego de que hablara Bismarck. Antaño, todo era muy fácil: para derribar a un Zelaya, había
muchos Estradas que se prestaban; para destronar a un
Díaz se ofrecían varios Maderos; y para acabar con Huerta, tuvieron de su lado a infinidad de Carranzas . ... . Pero
a fuerza de repetir el sistema, se gastó el método. ¡ Ya nadie ayuda para exterminar a . Villa y nadie ayudará en la
destrucción de Carranza! Se sublevaron los criados y ya
no hay libertos que obedecen. Ahora, los Estados Uuidos
son los fuertes del Continente; pero han dejado de ser los
amos!

�En esta ocasión el ataque a la gente de la frontera,
fue tanto más injustificado cuanto que el Gobernador Federico Montes es originario del Estado de Querétaro. Entonces vimos con claridad un empeño manifiesto de hacer
caer sobre el Norte de México las responsabilidades de la
Nación y decidimos poner un punto final a aquélla política
disgregadora y absurda.
No fue por consiguiente una tempestad en un vaso
de agua sino en tres copillas de licor picante.
¿ Cuál fue el propósito de nuestro colega "La Prensa" al amparar la difusión del mote "Bárbaros del Norte"
que comenzaba por herir a algunos de los de casa, por más
que ellos en alas de una ecuanimidad sublime, se pudieran
declarar sencillamente mexicanos? Ninguno. "La Prensa"
no tiene más responsabilidad que la de un niño que aprieta el gatillo de una car¡bina, y hace disparar un cartucho
que un guasón malicioso había metido en el cañón. Eso
fue todo. Pero era necesario advertir el peligro al niño,
o más bien, al público lector, para que el guasón no siguiera
divirtiéndose con el efecto de las balas perdidas. Por eso
publicamos un artículo que lejos de buscar camorra lo único que pretendía era terminar la que ~e había iniciado y
en la cual se persistía con singular obstinación. Celebramos pues que "La Prensa" vuelva sobre sus pasos y ofrezca a sus lectores, no pisar terreno tan escabroso.

'

I

Los soldados escriben a sus familias. en un momento de descanso

***
En cuanto al autor del parrafejo en cuestión, que en
un colmo de deliciosa ironía quiere virilizar los oídos de
los intelectuales del Sur, para que no reciban deleite con
los versos de Horacio, bien sabe él que no está lo malo
1
en hacer versos bellos ni en gustarlos, sino en emplearlos
para halagar a los vencedores, como el bardo que corrió
en Filipos. Horacio, después de haber cantado a la vieja
aristocracia romana fue el trovador de la corte improvisa-

·Bárbaros y Exquisttos
Una tempestad e_n tres copitas de licor picante
Nuestro colega "La Prensa" ha contestado en tono
humorístico nuestro artículo "Los Bárbaros del Norte,"
quizá porque la ironía es el mejor atributo de los espíritus exquisitos. Evoca a Cide H a mete, cita a Sancho
Polo, se burla de esta o aquella metáfora nuestra, y entre
mofas y sarcasmos, dice que somos gente "de arriba" que
busca camorra en contra de los "de abajo."
No es el tono irónico el que nos Tas tima. que a Dios
gracias, a fuerza de haher estado sumer gidos por luengos años en la laguna E stigia- (he aquí otra opo rtunidad
para burlarse de nuestro lengua je fi gura do)-nos reputamos casi invulnerables; sin embargo, creemos que es injusto el cargo que se nos hace de andar atisbando la ~c~.sión para hostilizar a las gentes del Sur, pues nuest ro umco ideal ha sido el de uni ficar las fuer zas disgregadas de
la llamada "reacción."
Vamos a exponer los hechos para que nuestros lectores juzguen de dónde partió el sentimiento de discordia.
El artículo de "Revista 1J exicana," en lugar de sér
agresivo fue únicamente la contestació n a tres ataques repetidos que se virtieron en ''La Prensa" en contra de los
habitantes del Norte de la República. El primer ata que
quedó envuelto en las declaraciones famosas del doctor
Urrutia y estuvo concebido en los siguientes términos:
" ..... Por lo que toca al concepto que de aquel movimiento (el del General Félix Díaz.) me he formado, de
una manera general diré a Ud. que en México, mejor que
en ninguna parte del mundo, estamos convencidos de la
verdad que encierra el principio de que los bárbaros siempre han llegado del Norte así como tlel Sur han surgido
siempre los hombres que deciden de los destinos de nuestra Patria. Desde este punto de vista, la figura del Gene·
.ral Díaz tiene un relieve que no ha presentado hasta et·

da y semiplebeya, que se alzó apuntalada por aquellos bárbaros, con los cuales el divino Julio llenara las legiones y
la curia, y que luego le dieron fortaleza a los ejércitos de
Marco Antonio y Octavio.
Y eso que hizo Horacio hace dos mil años, es lo que
hacen todos los exquisitos enfrente de los hombres fuertes. Ya lo estamos viendo. l'no de los poetas más inspirados de México, arrojado de su Patr:a por un puntapié de
la Revolución, no ha hablado en el extranjero de las cuestiones políticas mexicanas, sino para alabar a quienes lo
han cubierto de oprobio. Otro poeta, tambiér. ~xquisito,
que todavía ayer decía virilmente que no podía cantarle a
Carranza porque no sabía hacer versos en inglés, h0v forma parte en las filas de escritorzuelos-muy inferiores a
él-que entonan himnos a la Revolución.
Se dirá que son casos excepcionales; pero así también,
hace medio siglo, poco a poco, se fueron doblegando los
exquisitos del Sur, y acabaron por olvidarse de sus tradiciones imperialistas y .conservadoras, para reputar como un
honor, el hecho de ingresar en la corte liberal tuxtepecana.
El autor del párrafo lo sabe, lo siente, lo vive. El
mismo, si evoca a Horacio, y explora un poco el fondo de
su alma, comprenderá que la historia se repite en su propia
personalidad, obligada por las circunstancias a escribir reportazgos para un periódico, que hace algunos meses, le merecía y quizás aún, le merezca el mismo desprecio que el Príncipe de la lírica sentía por los vencedores
de Filipos. Puede seguir haciendo ironías sutiles y malabares espirituales, pero su subordinación actual, ante gente que no admira, le dirá todos los días, que la inteligencia
sin la voluntad está condenada a la esclavitud.
Y esto e's lo que se trataba de demostrar.
Aquí ponemos punto final a este asunto que ojalá
convenza a todos los mexicanos de que la fraternidad y la
armonía deben procurarse sobre las bases del respeto mutuo.

tos momentos ninguno de los hombres que han tomado
parte en nuestra sangrienta contienda."
(Domingo 5 de marzo.)
Si nuestro deseo hubiera consistido en armar camorra en con tra de la gente del Sur, lo habríamos realizado en
aquel mismo instante, pues aparte de que el motivo era
jus tifi cado, había para la polémica una circunstancia halagadora: la de discutir con una persona de reconocido
prestigio in telectual. Sin embargo, nuestros anhelos de
concordia y de paz, nos condttjeron-a leer con determi1iado
disimulo aquellos conceptos, que por fortuna han sido ya
aclarados por su autor.
En la primera quincena de rnayo del presente año,
apareció en las columnas de ''La Prensa" un reportazgo
sin firma, y por lo mismo amparado por la responsabilidad
so lidaria de la Redacción en el cual se volvía a herir a la
ge nte de la fron t era con el mote de "Bárbaros del Norte."
Volvimos a callar, a pesar de que nos constaba que el giro des pectivo no obedecía a un humorismo sin importancia, sino a un despecho prolongado a través de medio sig lo. por las clases conservadoras del Sur, que aún' no pueden resignarse con las derrotas de San Jacinto y Querétaro en donde los hombres del N arte salvaron la causa
rep~blicana, y con ella la soberanía de la Patria.
·
El 19 de mayo último volvió "La Prensa" a publicar
un reportazgo en los siguientes términos:
"Federico Montes, el llamado gobernador de Querétaro, se ha propuesto "embellecer" la ciudad que le tocó en
feudo .... . Pero no es lo malo que construya nuevas avenidas, sino que, para llevar a cabo su intento, está derribando la catedral, demostrando con ello una falta de cultura
digna sólo de los "Bárbaros del Norte."

'

Vista del Río Lapónica, por donde los bútgaros acaban de pasar
en su reciente invasión del territorio de Grecia.

�El Hombre de la Multitud
Menenio Agripa y Carranza
Venustiano Carranza es el tipo perfecto de la negación intelectual y moral. Desde ese punto de vista, tiene
proporciones tan extraordinarias como los "Representativos" de Emerson y los "sotas" de Shakespeare.
No hay en él un rasgo, uno sólQ de grandeza o de distinción humanas, y viene a ser, por tanto, el símbolo, el
"digno Prime"r Jefe," de aquella masa sucia que constituye
la anonimia de todas las naciones; depósito de todas las
necedades, almácigo de todos los crímenes y de todas las
ruindades. En su cerebro liso, que· no ha sufrido más influencias que las del alcohol, guarda blancas como un armiño las páginas de la educación y de la cultura.
Cuanto significa muchedumbre, plebe, horda, se halla
escrito en su rostro banal y queda impreso en su obra nefanda de estos veinte meses.
Todo valor individual lleva consigo algo exclusivo,
una diferencia de "los demás." Toda idea es poder, toda
fuerza creadora dominio. Carranza representa el gran número, la uniformidad de los ceros, lo opinión ajena, la
fuerza brutal del ganado en estampida.
Lo que forma y distingue a una nación son sus ideas
más altas. Un pueblo llega a serlo cuando posee un estilo
Lo iluminan sus obras, de ciencia o de arte. Jamás una
empresa de civilización o de cultura se ha debido al pro.dueto por millón del. pueblo; sólo se yergue el Partenón
con su estatua de Atenea cuando el millón se inclina ante las glorias juntas de Fidias y de Homero; pero jamás
cuando el placer de los libertos, incapaces de dignidad y de belleza, se cifra en hacer caballerizas de los palacios y hogueras con las bibliotecas.
A pesar de todas las democracias, siempre habrá diferencia entre el escultor y el albañil, entre el pensador y
el matancero, entre Napoleón Bonaparte y Venustiano Carranza. Buscar de entre la masa las unidades, es el fin de
las democracias; con el pequeño inconveniente de que el
montón califica; pero Venustiano Carranza, salido del montón, acudió al montón y a la cabeza de los suyos, arrasó
todas las alturas para sentirse iguales en el fango.
Cuando la plebe de Roma se retiró al Monte Aventino, protestando por la falta de relación entre las cargas y
las recompensas-siempre han disputado los asalariados
por la paga-Menenio Agripa, fue enviado a parlamentar:
hizo entonces aquel bellísimo apólogo de los diversos órganos y partes del cuerpo. Los brazos, los intestinos y las
piernas se negaron a prestar su concurso al cerebro porque toda la noble actividad locomotiva, o digestiva era
aprovechada por la cabeza, que sólo se dedicaba a tejer fan
tasías y a fabricar ideas, unas y otras inútiles para. los talones y como alimento.
Agripa presentó al pueblo la consecuencia de la independencia de las diversas partes componentes del cuerpo; que sería la muerte de todas ellas; a la vez que la utilidad de aquel cerebro que transformaba en grandeza la
digestión, y codrdinaba al estómago con las piernas. El
pueblo de Roma, era un intestino de soldado, un talón que
llevaba alas en marchas de gloria, y cedió.
Venustiano Carranza no tiene la gloria del pensamiento ni de la virtud y con un regocijo inmenso, ha puesto los intestinos en la cabeza y el cerebro en el estómago.
La jerarquía que pone "el imperio," cualquiera que
sea el nombre que se dé a los gobiernos, en los más aptos,

para dar forma a la conciencia nacional y con esa nueva estatua de Adán que los pueblos forman en su~ grandes épocas, contribuir después al esplendor del mundo, ha sido suplantada por la tercera alma, la más baja en la escala de
aquellas tres que los antiguos colocaban en el cerebro, en
el corazón y en el vientre. Y de aquella suprema finalidad
que lleva a la humanidad a levantar templos cada vez
más bellos, Venustiano Carranza es la suprema antítesis
ha convertido en templos los bodegones de la plaza pública.
Al destruir todas las tradiciones, al romper todas las
leyes, al desbaratar todas las conquistas del arte y del
pensamiento, ha perpetrado un crimen más horrendo que
al arrasar campos y ciudades, que al robarse las joyas y
ganados: ha destruído una nacionalidad y la ha expuesto
a vergüenza pública, estableciendo en ella el reinado de
los imbéciles.
Este hombre es el más grande en nuestra historia:
1o que, uno a uno, fueron creando nuestros héroes, nues·
tros artistas, nuestros sabios, lo ha tragado de una vez:
tiene la proporción dd ab.ismo, porque le ha bastado tene.r el alma ciega.
De aquel suntuoso monumento, quedan los sillares
dispersos, y aquellos que, por agrietados, fueron los primeros en aflojar el muro; cantan, viendo que todos son
-pedruzcos, la libertad salvaje de haber derribado al suelo
la opresión de los techos; la lluvia y el sol no hallan ·
estorbo, y cuecen ·sobre las ruinas los cadáveres de los
hombres disasociados, que perecen de hambre.
Y Venustiano Carranza, con los suyos, ríen bestialmente, satisfechos de su obra .....

y

¿Su obra?
Venustiano Carranza anunció que enviaría un ultimátum al Gobiérno de los Estados Unidos. Y llegamo.s a
creerlo. Parecía que trunco y todo, el gran templo nacional iba a levantarse de nuevo; que en él iban a ser pronunciadas las palabras más sagradas para los oídos de un pueblo; que íbamos a asistir al cumplimiento del rito más
grandioso: la Defensa Nacional!
Pero si nosotros errábamos al creerlo, Venustiano
Carranza no rompió la unidad absoluta de su ser.
El Presidente Wilson, ante aquella actitud del "Primer Jefe," (el Presidente Wilson es un profesor de historia) recordó el episodio de los escitas y los esclavos: En
vez de combatir' al Primer Jefe, le dió un latigazo!
Cuando Venustiano Carranza sintió la fusta en los
carrillos, vió brillar en sus espejuelos los fogonazos del
bombardeo de Veracruz; oyó galopar en sus oídos el
tropel de la caballería de Pershing, que combate por él a
Villa, y se helaron sus venas, y quedó mudo, paralizad(? de
terror ante el amo que le ordena callar, y sonriendo a la
vez, abyectamente, a la Patria que lo apostrofa:" ¡No deseo la guerra; pero no sufro la deshonra!"
Y al ver pasar por el cielo de México· ios espectros de
Cuauhtémoc, de Morelos y de Zaragoza, y rodar otra vez
el cadáver ensangrentado de Maximiliano de Austria, don
Venustiano Carranza envió su nota, pidiendo el retiro de
las fuerzas; pero pidiendo a la vez al Gobierno America·
no que no le retire su protección y ayuda.

R. GOMEZ ROBELO.

El Cuento de la Abuela
Mis amados nietecitos:-Poned atención a lo que
voy a contaros y porcurad conservarlo en la memoria para cuando seáis grandes.
Venus y Paquito eran hermanos, hijos de doña Patricia, que tenía una Hacienda llamada "Mecsina." Río de
por medio estaba "Yanquilán," la Hacienda en que vivía
Willy. Este niño era un huérfano; es decir, no tenía madre .... ni tenía padre, y estaba al amparo de un tío suyo,
que no era otro que el Tío Samuelón.
Os advierto que Venus no era niña, sino hiño, lo mismo que son hombrecitos vuestros compañeros de escuela
Guadalupe, Inés y Refugio, aunque por sus .nombres parezca que son mujercitas.
Doña Patricia había sido muy feliz durante muchos
años; pero los dolores de cabeza que Paquito y Venus le
daban. la pusieron muy delicada de salud, y aunque conservaba su apariencia de joven, se le marcaban en la cara las
huellas del sufrimiento.
El Tío Samuelón era flaco y largo; tenía la piel,,
arrugada por los años; pero se sentía fuerte, y además·
era dichoso, porque su Hacienda prosperaba, mientras que
''Mecsina" iba quedando en la miseria por las picardías de
Venus y Paquito.
Para esto, vVilly era conocido por "El Primo," aunque en realidad no existía parentesco entre éste y aquellos
~L

•

Privada doña Patricia de la ayuda de los hombres buenos,
tuvo que resignarse a sufrir todos aquellos horrores.
Un día se enojaro.n Venus y Paquito, porque cada
uno quería quedarse dueiio de no sé cuál de las moron· dangas que les regalaba \Villy. y se insultaron, se arañaron y se dieron golpes. Doña Patricia trataba de aplacarlos, porque son muy feas las -riñas entre hermanos; pero
no pudo con aquellas criaturas de tan perversos instintos.
Willy los dejó pelearse, hasta que al fin le &lt;lió la pre'fencia a Venus y despreció a Paquito, cosa muy común entre los amigos hipócritas, que siempre son falsos.
Paquito se puso como lobo rabioso, y un día, con los
fusiles de estaño que pudo llevarse, atravesó el río, se metió en Yanquilán, h1zo muchos destrozos y se volvió a
Mecsina. Indignado entonces el Tío Samuelón, aconsejó
a Willy que se pusiera de acuerdo con Venus para perseguir a Paquito y acabar con él. Willy mandó a Mecsina
muchos soldaditos de plomo bien provistos de parque, y
poco a poco fueron avanzando sobre terrenos de la Hacienda.
Esto disgustó muchísimo a doña Patricia que se agravó en sus achaques. Apesar de ser madre, comprendía que
aquellos dos muchachos eran indignos de su caríño; pero
lo agotado de su salud no le permitió moverse. La pobre
estaba aniquilada y daba lástima verla. Sus mejores ganados habían desaparecido; las cosechas habían sido destruídas por el fuego; muchísimos peones quedaron muertos, y el dinero que tenía escondido en los arcones lo habían. derrochado en sus picardías Paquito y V e.nus. ¡ Y despues de todo esto, ver que los vecinos se le metieron armados en la Hacienda! ¡ Para vergüenzas no tenía la pobre doña Patricia.
Willy, e11 cambio, se sentía muy feliz, porque estaba
consiguiendo para su Tío lo que este deseaba: apropiarse
de las tieras de Mecsina, con el pretexto de castigar las
bribonadas de Paquito.
Partía el corazón oir cómo se lamentaba doña Patnc1a. En su Hacienda, donde por tanto tiempo había
habido abundancia, vino a reinar la miseria. Hubo muchas gentes que perecieron de hambre. ¡ Aquello fue una
cosa horrible, y sólo de recordarlo se me salen las lágrimas y se me hace un nudo en la garganta ...... !

Codicioso como era el Tío Samuelón, trataba de quedarse con la Hacienda de Mecsina; pero doña Patricia no
estaba dispuesta: a dejarse arrebatar la herencia de sus mayores.
Willy, que era muy astuto y muy hipócrita, emboba·ba a Paquito y a Venus, que además de perversos eran
bastante simples para comprender las mañas de El Primo.
Este les daba pólvora. fusiles de estaño, cañoncitos de latón y otras chucherías, a cambio de las mejores terneras
que se criaban en Mecsina, donde la carne era muy sabrosa y de todo el agrado de El Tío y El Primo. Aquello
les servía a Venus y a Paquito para cometer atrocidades
en la finca: con la pólvora hacían infiernitos que a veces
quemaban sembrados enteros; y con· los fusiles y caííones
jugaban a las guerras, ocurriendo frecuentes desgracias
entre los peones de la Hacienda que eran los que llevaban siempre la peor parte.
Como la Hacienda era grande, había algunos arrendatarios que tenían tierras de labor. casitas bien amuebladas y huertas muy abundantes en toda clase ele frutas.
Pues allá se metían Paquito y Venus co n otros muchachos de la peor ralea, y destruían los plantíos, maltrataban los muebles y se hurtaban la fruta. Nada de lo
ajeno respetaban. l:1.0 de ellos, que -se llamaba Zapateta,
tenía asolada la parte de la finca más distante del río.
,
Avergonzadas de aquellos desórdenes, muchas de las
personas más honradas de Mecsina huyeron a otros lugares, Paquito y \' enus eran de cabeza. tan dura y de tan mal
corazón, que no querían vivir sino entre gentes perdidas.

***
Amados nietecitos míos: Tened presente siempre el
cuento que acabáis de oír, para que seáis buenos hermanos
r buenos hijos y huyáis de las malas conipaiiías. Asi cuidaréis vuestra hacienda; la haréis respetar y progresar, y
cumpliréis con el santo precepto de la ley de Dios, que nos
manda honrar padre y madre.
Por autorización de La Abuela,
SILVERIO.
Jauja, 5 de Junio de 1916.

�fOPICO§ ,DEL DIA
La última creación del carrancismo e-s 'ta nota-fantasma. Desde hace una semana aparéd'b como un espectro
en el cuerpo de Manutl Ménde«, Ya va en el ferrocarril;
ya llegó a Eagle Pass; ya cruzó la línea divisoria; ya se
va a erguir amenazante en el cuartel de Funston; ya va ll.
amedrentar a los fuhcionarios de la Casa Blanca, .. Y sucedió lo que con los fantasmas: se desvaneci6 en las sombras.
M:an•1el Méndez llegó a Washington; pero sin nota.
\'.' la nota estuvo escondida por algún tiempo para
hacer después su sensacional aparición.
¡ Y que nota I Un do de pecho habría sacudido meUGS a los espectadores.
El pensamiento de don Venustiano, como todos los
suyos, fue luminoso. Sabido es que desde que Samuel Morse inventó el Telégrafo y el "Great Eastern" tendió el primer cable por el Océano, las cancillerías de todas las naciones empe1,:arun a tratar sus asuntos telegráficamente, y
los diplomáti-..-0s sintieron disminuir sus pesadísimas labores, pues, 'l_uedaron en aptitud de consultar todas sus
dudas, e1i ·el preciso momento de contraer responsabilidades.
i'ero don Venustiano que es el reformador univer·
sal, ¿ por que había de tener respeto a las líneas telegrá~-1cas? Decretó la nulidad de las comunicaciones rápidas
y se decidió a enviar una nota diplomática en burro, que
es lo mismo que mandar un ice-cream metido en una estufa.
Una nota cifrada, podría haber llegado telegráfica·
me.nte en el mismo momento de ser transmitida. La contestación se obtenía pronto y la angustia de los dos países
se aliviaba inmediatamente.
Pero don Venustiano no trat;tba de aliviar la situación de nadie, sino de salir de un aprieto. El pueblo de
México le pedía cuentas por la estancia americana en territorio nacional: había que conformarlo pidiendo el inmediato retiro de las tropas invasoras; pero si tal cosa
hacía, disgustaba a su protector W oodrow Wilson, Y decidió mandar la nota con un propio que se la comiese a medio camino, para que los norte-american,os no se sintiesen
ofendidos.
¡ Tal fue el origen de la nota-fantasma!
Al pueblo mexicano :-"Ya protest~ en contra de la
expedición punitiva y envié una nota de diez mil palabras."
Al gobierno de Washington: "no existe tal nota, soy
el aliado de siempre."
Así pensaba Carranza. Pero el pueblo le pidió cuentas y no hubo remedio: el fantasma se convirtió en rea·
lidad.

***
Y a propósito de la referida nota-fantasma, Míster
Wilson estaba inquieto, no por las complicaciones que pudiera traer sino porque iba a desbaratar el record glorioso
establecido por el Presidente de la Casa Blanca.
Efectivamente, el ex-Profesor de la Universidad de
Princenton tiene conquistado el dictado de "Rey de las
Notas" tal como Rockefeller es el "Rey del Petróleo'' y
Schwab es el "Rey del Acero." Y después de redactar centenares de documentos diplomáticos y adquirir un título
tan honorífico, vio Mr. Wilson que Carranza de un golpe,
de repente, anunció una nota de ¡ diez mil palabras!
Ese sí que iba a ser un debut gloriosísimo. Y ante
obra tan admirable, se iban a olvidar los triunfos diplomáticos obtenidos por Estados Unidos en contrí\ de Alema,.

nia, triunfos tanto más dignos de rememllrat1za, éuanto que
quedaron rubricados por la sangre de las víctimas del Lusitania.
¡ Era necesario que la nota se evaporase ante de
llegar a su destino! ¡ Era preciso destruirla antes de que
viera la luz! El aborto diplomático era el último recurso
que quedaba para que Mr. Wilson continuase ostentando
su glorioso título de "Rey de .... notas."
¿Qué fue lo que le dijo a Eliseo Arredondo?
¿ Qué amenazas desencadenó sobre él?
Algunos maliciosos sostienen que le dijo:
-Acuérdate de que eres mi esclavo; esa nota será
tu sentencia de muerte.
y don Eliseo bajó la cabeza y se comió la nota de
las diez mil palabras. Y su retirada diplomática puede .
.llamarse, evocando a Xenofonte: "La retirada de las diu
mil ..... tonterías."
Sin embargo Carranza se sostuvo e11 sus tre&lt;;e, lá hó·
ta ha sido presentada contra viento y matea, y Mr. Wilson ha dejado de ser "el champión" de las N otás,

** *
LóS abogados de Monterrey, Galdino P. Quintanilla.
Jesús Zambrano Y, algunos otros que formaban parte del
Consejo de Guerra de Nuevo León, fueron reducidos a prisió.n porque se resistieron a condenar a muerte a unos infelices ferrocarrileros que cometieron el delito enorme de
querer ganar algo más de treinta centavos (es decir quince bilimbiques) al día.
Este hecho, igual a todos los que réaHía día a día
el carrancismo, no tiene más significación qui! la de éastia
gar con atentados y ultrajes a gent~s, qué como Galdiuo
Quint?tnilla, cometieron el error d~ admirar a la Revolua
c1011. U n hombre honrado puede, por debilidad, hacer
hoy una concesión a los bandidos; mañana puede repetir
su franqueza; y así seguir indeñnidamente sacrificando su
decoro y su conciencia; pero llega un día en que el honor
dormido se subleva dentro de su pecho, y se resiste a cumplimentar infamias. Y en ese día, expía el castigo de sus
debilidades, junto con la vergüenza de haber hecho un papel poco recomendable.
Esto es lo que ha pasado a Galdino P. Quintanilla,
que tarde o temprano, tenía que volver al honor, pues resultaba indigno de sus antecedentes pertenecer a un gremio
en el cual figuraban hombres como Vida! Garza Pérez.
Aunque tarde, siempre es bueno que haya emprendido el camino de Damasco y haya evitado la muerte de los
infelices ferrocarrileros que comparecieron ante él.

** *
Cuando la Secretaría de Guerra de los Estados Unidos llamó a la Guardia Nacional de Texas, para que se incorporara al Ejército, u6 individuos se resistieron a cumplir con su deber. Después de pensar muy seriamente lo
que se debía hacer con los rebeldes, la Secretaría ,de Guerra decidió someterlos a un Consejo Militar. Sin embargo, el Senador Shepherd de Texas, está abogando en Washigton porque se perdone a estos IIÓ individuos el delito
que cometieron.
Considerado este hecho al parecer insignificante,
concluimos en que la tan traída y llevada "Preparednes"
no es sino una hermosa pastorela, con la cual divierten sus
ocios los políticos de; este; yc;{lturoso país,

Historia de la Hoja de Higuera.
He aquí lo que me cont6 un rabino:
"Cuando el primer huésped del Edén despertó, vio al
lado suyo, en vez de su costilla, la carne dt sü carne y
los liuesos de sus huesos, y su último sueño fué su postrer
descanso.
ib.bía: nacido la mujer; la serpiente, que es la más astut11. entr!! todos los animales, se acercó a ella y le murltttlfó 11.I tildo: "¡Cuán hermosa sois!" Luego le aconsej ó
t¡tle comi~ra la fruta del árbol de la ciencia.
·
"-He ahí dijo la mujer, un ser que me i!1spira grart
ct:&gt;ttfianza por su franqueza; es ev idente que no querrá engafiiltme.
Cogió la fruta y di6 la mitad a AMn,
Pero, este hizo en aquella primera vez lo que siempre
ha heclio después; ert vez de comprender que, puesto que
iba a ceder y a obedecer entonces, tanto valía hacerlo gustóso. regate6, . se defendió, se negó, y luego concluyó por
motder la fruta.
Pertl Eva había empleado todo el tiempo de su vaci- ·
lación en roer su manzana con sus lindos dientecitos blancos; tenía ya la ciencia del bien y del mal, cuando Adán
estaba todavía tal como lo habían amasado. Luego, cuando se decidió, cuando comió su media manzana. cuando
a su vez se se ehtetó de la ciencia del bien y del mal, la mujer le llevaba uli cuarto de hora de ventaja, y siempre lo
ha conservado, Esto es lo que constituye y constituirá
siempre nuestra inferioridad relativ;,..
Comprendió la mujer en seguida. con el auxilio del
diablo , la importancia de aquel cuarto de hora, y se apresuró a emplearlo en dar bases sólidas a su imperio. J;;Iizo
que Adán se avergonzase de la desnudez d~ ambos y le
sugírió la idea de coger hojas de higuera para salvar tal
it1co11veniet1te. Los rabinos que lo saben todo, y con frecuencia llegan a saber mucho más. hubieran debido decirllOS cómo se adaptaban aquellas hojas. Aun no había periódicos de modas en aquella época, y la tradición nada
nos ha conservado acerca de tal materia. Lo cierto es,
que al decir a Adán: "Amigo mío, sois más alto y más
fuerte que yó, alcanzad y recogedme una de las hojas de
ese árbol, os lo ruego," creaba a la vez el pudor y la coquetería, los celos y la supuesta superioridad de las fuerzas del hombre.
Desde aquel momento quedó fijada la suerte de ambos,. así como la de todos sus descendientes. La mjer conservó y ha conservado ese adelanto de 1,111 cuarto de hora.
Todo lo sabe cuando menos un cuario de hora antes que
nosotros. Un niño no es más que un galopín que sólo
piensa en el aro, la pelota y la peonza; una niña no es sino una mujer más pequeña.
En cuanto al hombre, bajo el pretexto de que es más
grande, más fuerte y más inteligente. no ha dejado a la
mujer ninguno de los trabajos de la vida. Por lo demás,
sus fuerzas, su valor, su energía entera se han gastado en
todo tiempo del mismo modo. Eva dice siempre a Adán:
"Amigo mío, cogedme esa hoja de higu era," y Adán se
condena por alcanzarla. La hoja de higuera ha ofrecido
grandes modificaciones desde la primera Eva. Mi amigo
el rabino me ha comunicado algunas de las variaciones
de la moda durante los antiguos tiempos.
La primera higuera a la cual se pidió su hoja fue el
ficus rubiginosa, al cual sucedió el ficus bengalens~s, y luego el ficus virens y el ficus mauritana. Hacia la cuarta
generación se pusieron en moda las hojas pequeñas del
ficus repens. Esto se llamaba entonces vestirse o ir escotado, como hoy al ponerse vestidos casi sin cuerpo.
Al ficus repens sucedió el ficus nymphafolia; se adornaron después con las hojas inmensas del macrophilla;

luego volvieron al ficus repens bajo el nombre de ficus sean
dens; luego al ficus elastica; y luego pasaron a la seda y el
brocado.
La hoja de higuera no tiene en el día menos de catorce metros de extensión por razón de los volantes. Y Eva
con tinúa diciendo a Adán: "Amigo mío, dadme esa hoja
de higuera."
Y Adán, para dar la hoja de higuera. traba.ja, pasa las
noches en vela; roba, saquea. asesina y se condena.
Uno de los signos de su ongen que ha conservado la
hoja de higuera en medio de sus transformaciones es que,
se marchita. cae y es sustituída por otra hoja; sólo que la.
primitiva, la que se ve todavía en nuestros jardines, no,
cae ni se renueva más que una vez por año, mientras.
que de progreso en progreso, la que emplean las mujeres.
cae y ha de sa.r sustituída todas las semanas. Las nu.?-vas.
hojas nacen de árboles muy altos, espinosos y difícil1~sAdán vacila algunas veces. "Amigo mío, dijo Eva a Adátir
si os ruego que cojáis para mí esa hoja de higuera, no es
tanto por mí como por vos: es para velar a las miradas de
los demás, estos débiles atractivos que han tenido la fortuna de agradaros, y que debo y quiero conservar a vuestro
amor." Y Eva lejos ele pensar en conservarse para Adán,
arregla y coloca la nueva hoja que ha obtenido, de modo
que la imaginación libre adivina y centuplica lo que oculta.
El pudor/es la coquetería más segura.
Una nu ev~ hoja de higuera sólo sirve para obtener
otra por la buena gracia que sabe darle y el 1rnevo saborcillo que añade a su belleza.
"Aun no es eso todo, dice Eva a Adán, si al pronto y
en primer lugar os pido esa hoja de higuera por pudor Y
a fin de reservarme para vos podréis observar que os pido la que está en la parte más alta del árbol. Las que está n en las bajas llenarían lo mismo el objeto, y no os expondríais a romperos la cabeza. Pero quiero que digall\
al verme:
• "Ved a Eva: su hoja de higuera ha sido cogida en la
cima de la higuera más alta. Preciso es que Adán sea
hombre muy fuerte, muy valeroso. y permitidme añada ..
que es preciso que Adán ame mucho a Eva."
Adán contesta: "Es cierto!" y trepa lleno de gratitud
a lo más alto del árbol.
Además de las modificaciones sucesivas de las hojas
ele higuera, Eva ha inventado accesorios. y sirviéndose hábilmente del cuarto de hora de inteligencia que lleva de
ventaja al hombre, le ha presentado bajo un aspecto fa.
vorable Ja necesidad de estos accesorios. "Amigo mío. le
ha dicho; sois el más fuerte, s.ois el amo, sois mi señor.
1fe envanezco con ser vuestra. y quiero el distintivo de
mi servidumbre. Agujereadme la nariz y las orejas en
testimonio de. esclavitud y ponedme eslabones de cadena.
Ponedme cadenas en los brazos, para recordar a los ojos
de todos que sólo soy vuestra criada."
De aquí resultaron los pendientes y los brazaletes.
Algunos adanes dejan que les persuadan de que así
como hacen trai1sportar los vinos exquisitos en un barril
doble, será prudente hacer encerrar a Eva en una envoltura doble. en dos hojas de higuera: la segunda se llama un
carruaje, y va tirada por dos caballos.
En fin. todos esos hombres que se agitan. andan, corren, se codean. se baten, se matan unos a otros, son adanes a quienes sus Evas han dicho: "Amigo mío, coje para
mí esa hoja de higuera." Hoy en día, la moda no admite
más que las hojas ele las ramas más altas lo cual hace que
casi todos se desuellen las manos y las rodillas para alcanzarlas, y que muchos se rompan los huesos.

ALFONSO KARR.

�Poesías de Monseñor
Ignacio· V aldespino
El salmo "De profundis" que dirijo,
Es sólo la expresión de pena aguda,
Que es menor cuando miro al Crucifijo,
De quien espero paternal ayuda ..... .

SIN P.A TRIA
Quomodo cantabimus
canticum Domini in
terra aliena ..... ? .
Cantar ...... cuando angustiada .tengo el alma
Que boga por el mar de los ·dolores,
A veces sin poder
. hallar la calma, ·
.
.
b ores . · . · · · · ?·.
Probando únicamente
smsa

.

Cantar ..... ¿cómo cantar en tierra ajena
Donde vivo apartado de mis lares;
Donde sufro la más aguda pena,
De Dios, hasta en el pie de los altares .... · · ?

•

, )

Bellezas Infantiles

· S. Antonio, Mayo 27 de. 1916.
Ignacio Valdespino.

EL ANGEL DE
MI DESTIERRO

No tienen más que lágrimas mis ojos
y suspiros mi pecho acongojado;
Mi senda está cubierta con abrojos
y el corazón lo tengo· lacerado ... , · · ·
Cantar ..... dirás plañir; porque mi canto
No puede más que ser triste gemido,
La segura señal de mi quebranto,
El eco del dolor de un pecho herido.
Mi canto es el gemido de paloma,
El susurro perdido de la fuente,
La vaga nota que ,a decir se asuma
'°ue mi dolor es grande e imponente.
Si quieres oir mi voz que vierte notas,
Del "Miserere" oirás la melodía;
Porque no hay en mi pecho sino gota11
De acíbar en que abunda cada día.

•

La fe me enseña que estará conmigo,
Un alma, santa y celestial creatura,

La que amaré con toda mi ternura,
'{ será siempre mi mejor amigo.
De mis dolores me será testigo,
Y allí estará mientras mi pena dura,
Y cuando sea más cruel mi desventura,
Me servirá de amp.aro y dulce abrigo.

/

---

Tiene alas puras de color de armiño,
Con las que al cielo dominar alcanza,
En mi destierro con afán la aclamo.
. y tengo en ella puesta mi confianza;

Pues si en la horrible tempestad la llamo
No desoirá la voz de mi cariño.
S. Antonio, Mayo 2 de 1916.
I¡nacio VALDESPINO.

~~,

'.
Niña Hortensia Elizondo,
de Monterrey, Nuevo León.

I· 1
~

..

- .. - - ~~---=..::...~ =- ------ -- --:-;;_-_;_:_-_-;;-:-

�Trenes de i pr0visionamif"nto en c'lmpañn

HECHOS Y PALABRAS
Por el Licenciado
Moheno
. Ouerido
......

'
El

general don \.ictoriano Huerta. disolviú• el Congreso mexicano el día 10 de octubre ele de 1913 y dos días
después }.lr. :Nelson O Shaugnnessy. Encargudo de :Negocios por ausenc:.a del Embajador ,\nll'ricano, . entregó en
la Secretaría mexicana de Rc'acio11cs Exteriort:s. copia de
un tt:!cgrama del ~ecrctario de Estarlo que casi 1nch conoce ni aun en t'c:x:co 1 ero que a'guna H:l he de· sacar
a rública exh;b:ción; en el cual, ;.! r. l~ryan, por orden 1lc
l\[r. \Vilson h:icía saber al gob'crno mt:x;cano que el srns·b'e Prof. de !'rinceton se hallaba "cle'icsperado" ¡&gt;'.Jr la disolución de las c·u,rnras; que coas;(k:·aln el acto c1,mo ob:·a
de inaudita mala fe, y, en fin cpc la fa:ta de aq11cl poder
constitucional \'ic'aba l()s actos ele) Ceneral llul'rta y cerraba !a puerta a la esperanza de una correcta soluciún.
Si el General llucrta hizo b'e-i o mal disolviuvlo
aquel Congreso, ni Yiu1e a cue¡¡to ahora 'n i yo quil'ro tratarlo aquí, dado que ya lo tengo hecho con mi'.:s ckspac:o
en algún librejo que :Ceo volcnte, n o tar&lt;lar[t mucho rn

Ja.-Q,1e doctri1:a y "desesperación" fueran verdat~cr2s;

2a.-Qt:e a:nbas fuesen duraderas en el ánimo pres&gt;
c'.cnc·al.
l'ero ¿q::é ¡icnsar' an las gentes sinceras y honradas,
ror muy I a!iituados que a sns camb;os nos tenga el estima:&gt;'c ¡ ctlagogo de la Casa' !llanca. si treinta meses des¡ 1:és cnco 1tr:uc11 Jo, se·1t;mie11tos y las ideas de Mr. \ Vilson ca:1óºarlos al l'..\'.rc:110 de colaborar en la disolución
c'.cl Con~rcso ck ulr:i. Rq&gt;úb'ica latino-a~nericana?
Yo me rl'sisto a contestar esa interrogación, porque
110 qu:c,o que sean mis pasion&lt;&gt;s de mexicano herido por
la intcua dcsti ucciún de mi país, las que dicten la respuesta. Acudo a k,s adniradores ck ~[r. \\'i lson, a los que de
hurna fe opinan que es la más alta encarnación de la moral polítita ¡ ara q,ic me digan:
¿ Con q,;é nombre se designa en espaiiol-o en inglés,
o l'.n francé;, o en cualquiera otra lengua civilizada-al
homb~e que teniendo en la mano una fuerza enorme. se
sa lir al público.
\'a'e de ella para arrastrar un país a la anarquía más tráLo pertinente en es ta ocasiún es dejar b:en establegica que haya presenciado la Historia, invocando para juscido:
t1fic;,rse los nüs altos ideales y que, poco tiempo después,
Primero: que el hecho de que el Presidente de una
cuando
sus intereses políticos están del lado opuesto, emRepública hispano-americana disuelva el Congreso, en ocplea aquella misma fuerza para ejecutar precisamente los
tubre de 1913, lastimaba los sentimientos de ~Ir. Wilson,
mismos actos que antes reprobara con el airado acento de
al extremo de producirle 'desesperación;" y
un nue,·o Ezequiel?
de
Segundo: que en propio mes de octubre de 1913, el
/\hora bieu. Et DL\RIO DE LA MARINA, y con
Pr.esidente \Vilson opinaba que fuera del Congreso no haél otros diarios de la Habana, publicaron el domingo últibía salvación posible; que un Presidente sin Congreso era
mo un telegrama que dice así:
un oprobio viviente con el cual todo trato resulta bochorPort-au Prince, mayo 6.
11oso para gentes que se respetan.
Habiendo persistido el Senado de la Rep ública de
Si prescindimos de qu:e 1[ r. W ilso1-1 no tiene derecho
Haití en celebrar sesión, a pesar de las advert en cias del
alguno para mezclarse en los asuntos de 1[éjico, su ''deAlmirante Caperton, un destacamento de g en d a rmes, m an sesperación" resulta sumamente simpática y su doctrina
dado por ur. oficial americano, dispersó a los senadores.
altamente moral, con sólo dos condiciones:

Nuevos m0delos de cartucherfls del tjérc;to
A los que no hayan serru ido el curso (le los acontecimientos, ks I econlaré que el ai10 pasarlo, una horda caniha!esca asalt (i rn la Legariím de Francia al Presidente de
1
Ilaytí haciéndolo materialmente ¡ cJazog. El g0 i·erno
de la Casa Blanca hizo dc,-cmharcar marin1.·:·os y fayorcc'ó
la formación del actua l gobierno, cn-:1&lt;'0 ¡¡d hoc, ¡-r,ra l.a
sum isión de aquel país al protcd0ra1lo y ,nqui. ílnra•1tc
la semana"antcrior swg·i', tlll conilido entre el Co•1í,n'SO
de la Re¡;ública y rl l'resiik:1ic Lartigt e 1avt•s &lt;¡l'C é te
quiso solucionar disoh it:ndo nl Co:1g:·t sn. 1:1 cual 110 se
d io pcr disuelto sino qm' se vnh·iú a rc1mir y siguii'i deliberando, hasta que el ,\lrnirante C:.i¡.crton se lo ,·ino a
impedir con las bayonetas.
Y ahora es conducente pregunta-:
-¿Qué fue ele la "desespt·raciún" de qt!C hac'a gala
el sensible profesor en el c:iso :.léxico' Por obra de 11né
tra:1sformación que en fuerza ele s~r i1 st.1•1t[1nea, haría honor a Frégol i. el cateclr{,tico c'.c Xt:w JnsC'y l[L'C consirlerah:i a Iluerta 1111 mon~truo por ha her ,lism lt0 el congrc;o
¿ permite que lo6 soldados ele su pa' s empleen fas armas q•1c
clebíeran esgrimir por los iclca ies. en disolver a cu'.atazos el
Senado haytiano, que se reunía p:ira ejercer su alta investidura? ¿ Qué lógica especialísima es la ele este Presidente
Quinta-esencia. que diría Rabe!ais, cuando aplaude y secunda en el moreno Dartiguenaves lo cpe declara nefando
crimen en el General Huerta?
¡ Y para que el sarcasmo resulte m:,s sangriento, cuando los senadores haytianos eran sacados a rastras, aun no
fondeaba el crucero Tennessee llevando a bordo al Secre0

Aic-Ht~11

tar;o del ':'esoro amcri(ano. que desde nue:1os .\ircs r&lt;&gt;grc,;aha de su andante correría panamcr ;,ara!

*

*

*

¿Ser:'1 és:c el lc117,::aje ele 1:t just:c:a que con \OZ e,;tr:;e ir!osa ii:rh'ar:a•1 lo, Es!a,los L'nidos según anunciii
'.lf··. \V;!son rccºentemrn:e, c,1 son ck ame:iaza para Alrma:¡ ·a n 1"; q :t• ,\1 r. \\.ilso.1 tiene ¡,ara su personal uso dos
i•:stic·a~ &lt;lifr ·c;1t,·s. mia pan est,1s t:é')iks pn&lt;'hlos nm·st,w;.) otra r·ianclo -e t:·.. ta de la pcickrn,a 1\k:nan:a?
l\,r,p•l• _ra (', h,,ra &lt;'l' e¡ lC' •an•1 los 111':s rom 'tnticos
rnamc,ra(!os del n1':lr~trn de la C,sa Dlanca, se pregnntc 1
a qué CQnduce, rn último an:.iis is, esa inacabab:c serie de
notas respecto ele la guerra sub.narina.
lln ai10 hace ya que los ciento y tantos americanos
c1cl · Lnsitania" duermen su ú:timo sueno en el m;sterioso
fo ulo del 1T1ar: dt:st'r entonces el !'residente \\'ilson ha
r;:•ra lo lana a f11r1 ..·n ele not:is r de 11ltimaturns; pero el
'.·:d,o r.; &lt;1 .e .ti con 11e,nora,sc l'l triste a:1;rcrs:1.r io. 1\ k •1,an::1 s·gl!C dcil'ld'éndosc rn e;crcicio del 111[1s primnrdial
de todos lc,s t:crrchos y los s11ln1:\íi11os s'guen en\':ani.lo
barcos al iondo .... con s.1 clol"cnte carga de a:ncricanos.
Bie•1 &lt;'S \'e,·clad c¡uc por cada buque hunrlido, ciertos
re~ioc!icos han anotado en el "Habn" de ~Ir. \\'ilson una
nueva victoria di¡i iom5 tica ....
Y si la cosa 110 fuera tan fúncb,e que 110 deja hwar
pa;·a humorismos yo me atrevería a observar, con r·! rn;¡s
profundo respeto, que estas peleas de ~1Ir. \Vilson se parecen a las bofetadas del Pobre Valbuena: él ponía el carrillo y el contrar;o .. ... ponia el resto.

�La Legenda de los Volcane
Al Maestro Justo Sierra.
Ahí están: cual invencibles torres de Dios; con
(herrumbres
ele cien siglos y despojos ele cien raz:1s ..... Sus pilares,
sosteniendo de los cielos las esp léndidas techumbres,
lanzan al azul los duros capiteles de S11S cumbres.
calcinadas por· el iuego ele las púrpuras solares.

En pie ya sobre este valle. como los custodios fieros
que vigilan la riqueza de un jardín paradisiaco,
con sus hálitos de llamas y sus hondos ventisqueros,
los han visto nuestros padres en los éxodos primeros,
escupir sus rojas cóleras a los signos del Zodiaco.

Ahí está,í las bravas cumbres ele los astros fronterizas.
de gloriosas tradiciones y episodios mil cubiertas;
y cargando las morta_ias de las nieves im·ernizas,
como dos blancos patriarcas qué conservan las cenizas
lernntadas en el polvo de las viejas razas muertas.

Torvos frailes que persiguen el secreto de Dios mismo.
y que buscan. allá arriba , las seiíalcs de sus huellas,
tal parece que en el culto singular de su idealismo.
rugen el dolor del mundo solloza nodo en el abismo ... ..
Y comulgan, en sus misas de silencio con estrellas.

En la orilla dilatada de los mares, cuyas olas
gritan en sonoros tumbos su potente señorío.
cual inmóviles cantiles, como enormes rompeolas
ele la vida-dialogando con el infinito a so!asven pasar la flor humana brevemente. como un río.

¿ \. eis allá sus fumarolas. en sus grietas. por sus abras,
IJamas lívidas que corren en el ábrego nocturno? ..... .
Son las brujas que se juntan en el sábado, macabras.
.Y que buscan-murmurando cabalísticas palabras
en sus vuelos trashumantes-los anilJos de Saturno.

Ellos saben de los vuelos de las águiilas caudales,
y del rayo que los marca con sus rúbricas veloces:
en sus torcas de mil aiíos se hunden cósmicas sei1ales,
y en su flanco rueda el truéno de sus roncos vendavales
que en sus agrias frentes juegan con sus blancos
(albornoces.

Ellos saben los tormentos de las razas ya vencidas
que fundaron. a la sombra de su mole colosal,
un imperio. con florestas por jardines. cual los druidas,
cuando vieron las dos alas de aquella águila tendidas,
recogerse en las riscosas esmeraldas de un nopal.
¿ Qué feroz Huitzilopochtli, qué Ahúizotl de mano

Mas también cosas amables los aliiían; en sus faldas,
tienden sus encajerías de follaje . ·las praderas:
y se cubren los colósos las indómitas espaldas
-corno dos emperadores-con el manto ele esmeraldas
hecho por las dulces manos de las suaves primaveras.

(aviesa.
sobre el Ixtacihuatl bronco, tendió pálida y sin vida,
a la virgen ignorada que en sus hie lo s quedó presa? .....
¿ .t\ o será el trágico símbolo de una raza, la princesa
que insepulta en esos riscos para siempre está dormida? ...

Esplendentes en el valle los alcázares andinos,
sus arquitecturas se alzan decoradas a portentos:
Los tapizan las auroras y los múrices divinos
con sus rosas imperia les, y los soles ponentinos
-oro y ágata-los techan de crepúsculos sangrientos.

En sus torres asomados los eternos centinelas,
cuando los conquistadores espantaron el quetzal,
y con mágicos alisios en las almas y en las velas
acercaron a estas playas sus audaces caravelas,
vieron redondearse el Globo con el mundo occidental.

Por encima de la noche, su gigante flecha lanza
el triunfal Popocatépetl indomable en su ascención
y espejismos de oro sueíían en. la _negra lontananza ..... .
Tal se eleva ele la angustia más profunda, la esperanza,
y la vida se decora con mirajes de ilusión.

En un golpe de tormenta que dejó rotas sus brumas
-oponiéndose a los hombres rubios. vástagos del solcontemplaron a Cuauhtémoc más val iente que los pumas,
al terrible Sagitario del salvaje airón de plumas,
que atronaba sus torrentes con su ronco caracol.

�(Cuando como de un sudario la silente luna empina
sobre el pálido Ixtacíhuatl, su azufrosa calavera,
pasa en una visión trági&amp;a 1Ioctezuma Ilhuicamina,
arrastrando el vano espectro de la infiel doi1a 1Iarina
por las sierpes de Medusa de su infanda cabellera!)
En aquella alba de gloria ele infinitas claridades
que una ,noche de tres siglos derrumbó con sus fulgores,
los Volcanes advirtieron en sus mudas soledades
ascender hasta las cumbres, las nacientes libertades ·
que arrrojó a todos los vientos la campana de Dolores.
El orgullo de sus frentes cristaliza los anhelos
y los triunfos de los héroes victoriosos: a ella sube,
por el gran vapor de lágrimas de la Patria envuelta
(en duelos,
la esperanza de un Ilidalgo, la epopeya de un Morelos,
Un fanal en un eclipse, y un bridón sobre una nube.
Y el gran Indio.

Prometeo que arrancó ele sus
(granitos
la substancia eterna donde recortó su propia forma;
y caldeó su sangre pura con los fuegos infinitos

que les muerden las entrañas al crucificar los mitos
en las cruces fulgurantes ele las leyes de Reforma.
Almas. si queré:s gloriosas palmas, sed como volcanes:
Conservad, vivos. los fuegos de las esperanzas buenas.
y alegremente encaradas a borrascas y huracanes,
surgiré:s más luminosas ele los múltiples afanes,
cual las esplendentes cumbres en los vértigos serenas ....

Desde Jauja

Al1í está 11. J nconmutabks. Torres de Dios. Soberanos.
Tndice de tradiciones ele leyendas cemrnterios.
Arrecifes de las luchas y el afán de los humanos,

en sus cúspides se rompen los bullicios ciudadanos
y sus pórfidos son lápidas de ciudades y ele I rnperios .
Ahí est:.n; y en la grandeza de su triunfo solitario.
en la paz y en el silencio de su augusta eternidad.
ven que en un cuadrante insólito, un gran sol extraordinario
marca la hora memorable que da vida a un centenario:
La hora santa, la hora inmensa, la hora de la libertad .....

RAFAEL LOPEZ.

LA AVARICIA
laúd pulsado por las bellas esclavas. La servidumbre toda se agita por las habitaciones como si una desgracia tuviese lugar en aquel soberbio recinto.
/\lí. el rico, el poderoso Alí, sufre en aquellos momcn:os la m:'!s atroz enfermedad.
Presa de un frío que traspasa sus huesos sus micmh:·os
se tuercen como serpientes cnf ure,idas, y en vano clama
pidiendo calor pata su aterido cuerpo.
-Ponedme mis 01ás ricos vestidos,-dice a sus hijos
-arropadme con las más espesas pieles, y que todo el brocado de mis tiendas sirva para darme el calor de que carezco!
Y los hijos de Alí envuelven a su padre e11 multituJ
de
te'as
preciosas. Pero él les dice:
II.
-Aun siento frío, quemad el ámbar y las res:nas de
Una noche, en que la luna negaba sus pálidos reflejos
mis almacenes y formadme una atmósfera ele fuego, po,a la tierra y en que el ruído del trueno y el estallido del ·
que muero de frío.
rayo llenaban de terror el ánimo del extraviado viajero,
Una nube de aromáticos vapores llena la cámara dontocó a la puerta de Alí un pobre peregrino pidiendo por
de se halla el enfermo.
amor de Dios, un abrigo contra los elementos desencade-¿Aun sentís frío, padre?-preguntan los hijos clr
nados.
aquel desgraciado.
Alí escuchó su voz; pero ninguna ordrn dió a sus
-Sí, quemad todos mis mucb:cs el palacio mismo pacriados. La puerta permaneció inmóvil.
ra morir más bien abrasatlo por el fuego, porque lo que
-¡ Abrid, por Dios, hermano! repitió, y su voz no obsiento es horrible!
tuvo respuesta.
Y una llamarada inmensa se levantó de aquel opuRendido de fatiga, aterido de frío, cayó de rodillas solento edificio.
bre las baldosas de la calle, y en un momento de desesv.
peración y de angustia exclamó:
Al
siguiente
día,
una
caravana
fúnebre caminaba ha-¡Oh! tú a quien he demandado un asilo contra la
cia
el
desierto.
tormenta; tú, que has permanecido sordo a la voz de la in Eran los hijos del viejo Alí que conducían las yer tas
,digencia, confúndate Dios, y que el frío de tu corazón se
cenizas
de su padre.
apodere de todo tu cuerpo, y no encuentres calor ni en tus
En medio de las movibles y candentes arenas del deriquezas ni en los rayos del sol.
sierto, sepultaron aquellos despojos para que el sol los
III.
calentase.
El sol de la mañana iluminó con su dudosa luz los
Pero también el sol negó sus rayos a los huesos de
cristales del palacio de Alí. Este se levantó y miró hacia
Alí.
la calle.
Cuentan que una negra nube oscureció desde entonUn cadáver yacía tendido frente a la puerta. E ra el
ces aquella parte del desierto, y que jamás los rayos del
cuerpo del pobre peregrino.
so l pudier.on traspasar su espesura.
IV.
La nialdición del peregrino se había cumplido.

l.
El viejo Alí habitaba con sus hijos en una opulenta
ciudad de Asia.
Su palacio brillaba como el sol; porque sob:·e sus mt:ros de mármo.1 bruiíido se reflejaba por la tarde el astro
del día.
L~s numerosas joyas que cubrían las ricas vestiduras
de sus bellas esclavas, semejaban las estrellas del firmamento.
El número ele sus rebaños jamás llegó a contarse; y
el polvo que levantaban sus yeguas en el desierto era confundido por la temerosa caravana, con el del terrible "Simoun."

Ya en los salones del palacio de Alí no resuenan gritos de alegría, ni se oyen en él los acordes del armonioso

La Traición de D.Venus

N. BOLET P ERAZA.

A

22

de Mayo de 1916.

Mi muy estimado amigo:

El Gobierno ele facto acaba de hacer público este
descubrimiento estupendo: el robo es un delito y hay que
castigarlo.
Todos sabemos en Jauja que una de las prácticas
constantes del carrancismo ha sido poner la mano redentora sobre los. bienes ajenos, a fin de limpiarlos de toda
impureza. Conocido este sistema es natural que nos llamara profundamente la atención un acuerdo del Gobierno
para castigar el robo, ya que este es un delito penado por
las leyes.
Que el robo es un delito, lo teníamos aprendido desde hace much,ísimo tiempo; pero como sobre estos actos
se había venido poniendo el augusto sello de la legalidad,
nos íbamos habituando a estimularlos como una labor de
justicia democrática.
Sabido por todos que robar es caer en delincuencia,
parece innecesario que vengan ahora disposiciones oficiales haciendo tan peregrina declaración e imponiendo penas a los ejecutores. Sin embargo. el constitucionalismo
ha tenido a bien hacer pública exposición de su criterio
en este respecto; y mirándolo con calma, no está fuera de
oportunidad que se insista sobre el punto, para que todos nos enteremos de cómo viene a discurrir el Gobierno
de facto .... una vez que las ajenas propiedades han pasado por el crisol de las incautaciones redentoras.

adinerada que manchó su conciencia enriqueciéndose a
favor de la dictadura. El resultado ha sido maravilloso,
no sólo por el beneficio material obtenido de parte de los
re.novadores y transferido luego íntegramente a las clases
proletarias, sino por lo que esa labor tiene de purificadora.
Cuanto llevaba encima la mácula que deja el sudor humano sobre los objetos adquiridos a costa ,d e trabajo, recibió
el lustre de las manos que apartadas siempre de tan pecaminoso tráfago, empuñaron la enseña de las rebeliones
sagradas que repudian todo linaje de usurpación.
Así es como han podido ser hoy aclamados y reverenciados, en calidad de caudillos insignes, mil y mil ciudadanos que hace tres aiíos apenas, vagaban ignorados
en su patria. Nadie pudo sospechar entonces que debajo
de ellos palpitaba un espíritu renovador, capaz de ser elemento formidable de reconstrucción nacional, tan pronto
como alguien lanzara el grito de libertad ... . . en el uso de
las manos.
¡ Oh, las manos! ¡ Qué rico don otorgó el Omnipotente a sus criaturas, dotándolas de este utilísimo apéndice! ¿ Qué habría siclo de nuestros actuales redentores,
desprovistos de tan valioso fragmento corporal? ¿ Cómo
hubieran podido realizar sus múltiples hazaiías en los fecundos campos de la incautación?

Ha sido viejo sistema que las leyes carezcan de efecto retroactivo; y aunque ahora tocio lo vemos reformado,
seguramente por lo que se refiere a despojos consumados,
nos atendremos al antiguo régimen. De modo que no
hay peligro de que la reciente disposición caiga de lleno
sob re hechos consumados. Pueden. por tanto, dormir
tranquilos aquellos que hoy disfrutan de lo que ayer no
les pertenecía.
Pero es lógico que arraigado el hábito entre los rcconstructores, la nueva d isp osición les impresione desavorablemente, puesto que los despoja del derecho de
seguir adueñándose de lo ajeno. La tomarán como una
regresió.n a los tiempos ele la barbarie dictatorial, en que
no existía para los ciudadanos esta valiosa prerrogativa.
.
De fiijo se preguntarán: ¿ Qué pasa con nuestro digno Primer Jefe? ¿Por qué 'de la noche a la maiíana clausura el período glorioso de la incautación? ¿ Qué espíritu
reaccionario ha surgido ante él aconsejándole esta arbitraria medida, opuesta a las tendencias del Plan de Guadalupe? ¿Debemos nosotros, los salvadores del pueblo,
resignarnos y acatar tan absurda determinación?
Estas y otras preguntas han de hacerse los cooperadores del verboso ex-senador porfiriano, con no disimulada cólera, al sentirse maniatados para futuras labores
libertarias.
A todos nos consta que uno de los medios más eficaces adoptados por la pléyade revolucionaria para la reivindicación de los derechos del pueblo, ha sido el de arrojarse con singular bizarría sobre los bienes de la gente

Y esas manos que se posaron solemneme nte sobre
los ajenos caudales, redimiéndolos del cautiverio inicuo ele
sus legítimos dueiíos, se levantarán hoy en rabioso temblor, al ver cómo don Venus las obliga a cerrase definitivamente, gritándoles ¡BASTA!

El Primer Jefe traiciona sus principios de mocráticos. Su grito fue de ¡MANOS LIBRES!, y cuando todavía muestran elasticidad y destreza para continuar su
faena de incautación, manda imperiosamente que ésta cese. e incorpora en el catálogo de los delitos penados por
la ley la mejor de las obras liber tarias ....
Bien se echa de ver en esta novísima disposición el
invencible cariiío que nuestro Primer Jefe consagra a los
semovientes. De ellos hace especial mención en este acuerdo, sin duda para que se note có mo fueron los animales dedicados a labores campestres los que recibieron desde un principio su partic~t lar devoción. ¡ Las reses, siempre las reses, han sido para don Venus el punto objetivo
de su espíritu reconstructor ! ¡ QU E NO SE LAS ROBEN .... ! ¡QUE NO SE LAS ROBEN! es la voz de
misericordia que sale de sus labios en pro de la astada
familia campesina.
'
Sin embargo de este rasgo de piedad, es preciso repetirlo: Don Venus ha cometido un acto reprobable, declarando materia de delincuencia el robo, y señalándole el
rigor de la ley.
¿No crees tú, mi buen amigo, que esto pudiera llamarse "La Traición de don Venus"?
Aquí termina esta vigésima-novena epístola, con un
afectuoso abrazo de tu colega,

SILVERIO.

�Importancia de V erdun
Por R. Schneider
Cuando por parte de los aliados ya se afirma que la
pérdida de Verdún no influirá en el término de la guerra,
signo es de que no consideran, ni con mucho, inexpugnable la que ya denominan ex plaza fuerte, quitándole importancia. No diré yo que la expugnen los alemanes, aunque
trazas de ello lle\'an; pero aparte el empeiio que tienen en
lograrlo, y por algo será. el examen de la posición estratégica de \' erdún nos dice rotundamente que su dominio, según la forma en que se viene procurando, habrá de influir
por mucho en la faz de las batallas que luego se sucedan
en el frente occidental.
Fijémonos. Si la invasión alemana se hubiera iniciado por el Este de Francia, no hay para qué ponderar por
resobados, los obstáculos que hubiera tenido que vencer,
si los \'encía, antes de llegar al 1fosa: los \' osgos, Belfort.
el alto liosela, Toul, la cuenca alta de Saona, las estribaciones orientales de Langres. los montes tamb:én orientales del Argonia .... ; es decir. Jo que la Xatmaleza viene
oponiendo desde los más arcaicos latidos de la mednica
terrestre y lo que los franceses aiiadieron después de 1871.
Todo un poema de resistencia, con alejandrinos de piedra,
endecasílabos de bronce y otras coplas de arte menor, como puentes, pasos. bosques y encrucijadas que más vale
no cantarlos.
Pues bien; tomada \'erdún de ::'llorte a Sur, como la
vienen ~tacando los alemanes, gracias a su primer .empuje por Luxemburgo y Bélgica se tiene el dominio del :'.llosa. y el Mosa es la línea que defiende la cuesta del Sena,
y el Sena baiia París. Ya supongo, y alguna vez lo he dicho, que París no es objetivo último de la presente guerra;
pero Verdún es algo más. porque es el nudo de un lazo
que pudiera tenderse por la espalda a todos aquellos obstáculos fortificados del Este de Francia, corriendo peligro
ele quedar aislado el Ejército que defiende dicho sector.
En efectQ. la gran dificultad ele atacar por el frente,
de Este a Oeste, los fuertes desplazados en la orilla derecha del 11osa, entre Verdún y Commercy, cuya cinta enlaza con las primeras defensas de Toul, se aminora. porque siendo el empuje de revés, no·habrá que pugnar a toda fuerza en el sector del llosa al :'.\Iosela, cuyo trozo de
línea cedería a la presión estratégica que el dominio de
\' erdún supone. De \' erdún a Commercy. a espalda ele
aquellos fuertes y ¡¡or la izquierda del 1Iosa corre la parte
meridional de las mesetas del Argonia occidental, que
baja hasta los montes del :.lo.sa, extendidos entre Comm ercy y la meseta de Langres, cerca de la cual nace el río.
Roto el obstáculo de la plaza hoy acosada, haciende
de ella centro y base para nuevos avances, podrán los alemanes descender hasta los orígenes del Aire y del Aisne
y amenazar a Toul por su punto más vulnerable; y como
no se trata de fortificaciones autónomas para la defensa de
esta o aquella cuenca. sino de todo un sistema de obstáculos que mira hacia el Este, claro es que tomando Verdún,
que es hoy el flanco izquierdo de la línea, toda ella se resistirá del riesgo de ser pugnada de revés, con la agravante
de que no se trata de despliegue estratégico de un Ejér-

-~

cito que maniobra y que tiene el recurso de camb;ar de
frente para cambiar su flanco amenazado sino ele un cuerpo de defensa fijo, permanente, porque las plazas de guerra no pueden replegarse ni a,anzar a toque de corneta;
y aunque hay tropas que tirnen la misión de defenderlas, la
táctica de éstas es limitada. porque ha de ajustarse a la
permanencia del sistema que dichas plazas forman y si éste fue concebido para resistir a una invasión que se supuso
provendría de los \.'osgos. y resulta que no es por ahí . sino por la Argonia y de ::-.: orte a Sur por donde en efecto.
viene no hace falta ser técnico para augurar el peligro que
la pé:·dicla de \.' erc!ún ocasionaría a la actual situación estratégica de los aliados. Tal es, que. conforme al desarrollo de las cosas, no sería exagerado afirmar que hoy t:ene
\'eq!ún tanta importancia. por lo menos como Belfort. el
m~s formidable baluarte &lt;le Franc:a.
En efecto, si ahora hubieran los alemanes tomado
Belfort, que es el flanco derecho del sistema. hallaríanse
después detenidos por las cuencas profundas del O:gnon y
del alto Saona y, caso de flanquearlas, frente a nuevos
obstáculos, como Epinal al ~orte, y Langrcs al Oeste entre cuyas plazas la meseta del último punto y los montes
Faucilles, contribuyen a aumentar en alto grado las dificultades, aparte l3esancon al Sudoeste, que era forzoso
tamb 'é:1 pugnar: A todo ello si se em¡5eñaban en gigan te
esfuerzo contra este sector, el resto de la extensa línea
has•a el mar del X orte correría riesgos mayores, por la
distancia y los grandes rodeos que para acudir a un punto
débil téndría que recorrer. y, además el enemigo dispon dría a su espalda de un inmenso abanico ele redes ferroviarias para ir nutriendo, desde un centro dado, los sectores donde el ataque fuese más considerable.

En

cambio, , -erdún, por su posición singular casi al
centro de la gran línea de fuego será en manos de los alemanes el eje de otro abanico adonde confluyan y de donde
irradien, según los ,:asos. los refuerzos que sea necesario
traer o llevar. Y habilitado como núcleo para nuevos avances. su dominio es un puiíal de dos filos contra la gran
llanura donde se asienta París y contra todo el Ejército
que de los montes del 1Iosa y Langres y las fronteras de
Suiza y Alemania se ocupe en la defensa del territorio francés comprendido entre el Doubs. el ;\[ osa los Vosgos y
el 1feurth y el ?llosela, c
s fuerzas pueden quedar aisladas de las que en el resto de rrancia operan.
Podrán . pues. o no los alemanes yencer en su actua l
empeiio; pero no es lícito quitar importancia a la Plaza ele
\'erdún por mucho que en salud quieran curarse los fran ceses, aunque en su defensa heroica demuestran lo contrario de lo que dicen.
De todos modos, no creemos que. ganada la fortaleza, sea ahora el momento de obtener las ventajas consiguientes a su dominio porque entre tanto, el buen tiem pro reclamárá una más intensa actividad en Rusia, y, mejoradas las posiciones alemanas en el Frente del Oeste, podrán con m:'is desahogo operar sobre los campos del Este.

El General Rómulo Cuéllar
En New Orleans acaba de bajar a la tumba el anciano General Don Rómulo Cuéllar, una de tantas figuras
limpias que en el pasado de México brillan en la Historia
Patria como figuras de primera magnitud ·y que surgiera a
la vida en San Fernando de Presas, Tamaul ipas, en 1842.
El General Cuéllar, nacido en aquella época del siglo pasado, que envolvía a la República en densos vapores
de sangre de esa serie de guerras civiles a que dolorosamente ha venido encadenada la mayor parte de su existencia, obedeciendo a los impulsos de su alma joven, abierta
a aspirar los aires de la libertad, compañera inseparable
de la juventud que ve de cara al sol del porvenir, desde
la edad de 18 años se afilió en el partido liberal, aquel
eminente y supremamente bien entendido partido liberal,
que desd~ antes de promulgarse la magna Carta 'Fundamental Mexicana, ya sentía la necesidad de que la libertad, patrimonio supremo y el más santo del hombre, dejara los horizontes del pensamiento sin cortapisas, la
creencia religiosa en el santuarió de cada alma, la propiedad en poder del que la había adquirido legítimamente; y
en suma, sjn más fin que aquel punto en que comenzaba
la libertad de los demás.
En ese partido militó en su Estado natal, Tamaulipas, el General Cuéllar, luchando en contra de los llamados "crinolinos," durante una campaña electo_ral del Estado.
Después en la guerra de liberales y conservadores,
vencida la intolerancia en el terreno de las armas, los vencidos, despechados, fueron en busca de extraíío poder para que, con la fuerza de sus armas, impusiera en
México un príncipe extranjero en calwad de emperador,
aventura siniestra que de tripartita se resolvió en la invasión unitaria del Ejército :Kapoleónico.
Cuéllar fue, naturalmente. en esa dura y heroica prueba a que el destino sujetó a México, de los defensores de
la integridad nacional, por la que luchó denodadamehte
desde un principio, incorporándose' después a las fuerzas
del General Servando Canales, con el que concurrió a diversos hechos de armas, entre ellos los de Santa Gertrudis
y El Paso de las Cabras, hasta el derrumbamiento final
del Imperio.
Hombre de patriotismo y a la vez ele trabajo, una
vez que la Patria fue restaurada a su legitimidad-, se retiró del Ejército a hacer producir sus grandes propiedades
en Tamau!ipas, que siempre hizo crecer, hasta que los
azares de la guerra lo llamaron nuevamente y en ella estuvo siempre en primera línea, hasta la muerte de .J uárez
en 1872, habiendo concurrido el 2 de abril de 1876 con
los Generales Porfirio Díaz y Manuel González, al ataque y
toma de la plaza de Matamoros, ya con el grado de Teniente Coronel, para aquellos t iempos muy honroso, pues
los grados se obtenían tardíamente y por méritos verdaderos; después y ya co.n el grado inmediato de Coronel,
ingresó a la División de su antiguo Jefe Canales, para ir
a batir al General Pedro Martínez al interior, obteniendo
el grado de General en la batalla de Las Antonias, libra-

da entre Tamaulipas y San Luis Potosí; siempre con Canales se internó más al interior y d~spués de haber tomado parte activa en otra serie de importantes acciones, re~
gresó a Matamoros, donde quedó con el carácter de segundo en J eie de la, Línea del Bravo, que mandaba el citado General Canales; desempeñando ese puesto se encontraba cuando fue electo Senador de la República, alto
Cuerpo del que, e.n una segunda elección en 1892, llegó a
ocupar la P residencia, siendo implícitamente con ese carácter el Vice-Presidente de la República, pues en ese
tiempo, que no había tal institución, el Presidente del Senado era el designado para substituir en sus faltas temporales al Primer Jefe de la Nación.
Estando el General Cuéllar en el Senado, murió el
General Canales, habiéndose ordenado al primero que fuese a hacerse cargo de la división antes citada, puesto que
de.sempeñaba cuando fue elegido Gobernador de su mismo
Estado de Tamaulipas; su gestión administrativa fue tan
recta como su carrera militar, y cumplido su período y después de haber sido electo segunda vez Senador en dicho
citado aiio de 1892, se rntiró nuevamente a trabajar sus
propieclad~s, que llegó a hacer de gran valía, hasta que,
durante la administración del General Huerta, fue llamado
de nuevo al servicio, nombrándosele Jefe de la División
del Centro y electo Gobernador del Estado de Guanajuato, durante cuyo tiempo ·alcanzó el grado de General de
Cuerpo de E jército, puesto y grado en que lo sorprendieron los acontecimientos que determinaron la caída del
General Huerta.
Como consecuencia de los funestos sucesos que acabaron con el Ejército y con la tranquilidad de México, para traer la horrenda situación en que se avergüenza y se
aniquila, el General Cuéllar, como todo lo mexicano que
significa patriotismo y valer, tuvo que abandonar el país
y venirse, anciano y enfermo, ·a recibir la sombra y las
garantías de un techo extraño, que niegan quienes verdaderamente merecen el presidio o el destierro.
La nostalgia y los dolores de la Patria, agitaron los
morales y físicos del anciano General, quien hace algún
tiempo se pu~o en camino del Norte para ponerse en manos de eminencias médicas; y siempre buscando los calores de la cercanía de la tierra amada, regresaba para radicarse en Brownsville, pero, al llegar a Nueva Orleans,
como dijéramos, lo sorprendió la muerte, dejando en este va lle de amargura a su seííora madre, modelo de longevidad, pues cuenta más de 100 años, y con relativa fuerza; a su señora esposa y a varios parientes, entre ellos el
pundonoroso General Samuel García Cuéllar.
Este es el mexicano ilustre que, sin Ejército, sin Patriá y sin hogar, ha bajado a la tumba, envuelto en los pliegues de nuestra bandera que, no queriendo estar en manos indignas, aunque tristemente, flota también en las sombras de' la expatriación.

FELIPE NERI.
San Antonio, T exas, Mayo de 1916.

�'
ttás replHás de etiril:Js li1c6tt!@§6§ que traen en po&amp; dt sí
ia pbstciata'. dei Í:Joteiiazb, el p8üssé ealé de ta trompada
0

.Desgracias de ser

Poeta

libros viejos bebimos e1 éontagio que nos enferma; e11hí!
esas páginas amarillentas se ocultó el hatchis que nos calla
só la primera embriaguez, y duerme allí la rotunda y solemne prosa castellana del Siglo de Oro, junto a los vera
sos plañideros de los grandes románticos a quiertes hoy
detestamos con toda la fuerza de sesenta caballos de nuesDios libre a ustedes de cometer, aunque sea una vez,
tro desencanto.
la censurable torpeza de escribir versos eróticos, román•
Silenciosamente. a hurtadillas de los amigos, en la
ticos o ferruginosos y de permitir que tales producciones calma de la casa h{tmeda donde lós pupilos de a veinticirtco
se publiquen, con más o menos erratas de imprenta, en pe- pesos duermen un sueño burgués, pródigo en ronquidos, t:a=
riódicos de mediana circulación. 'Inmediatamente que el lladamente trab.íljamos, escribiendo aquellos nuestros pfÍ=
sexo femenino se entere de que existe otro hijo de las mu- meros versos, aquellos versos sin olor, ni color, ni sabof,
sas, otro bardo sentimental, otro Byron de a peseta (per- que vamos soltando sobre las cuartillas para asombrar lil
manencia voluntaria) se descolgará sobre el Elegido con
mundo. No hemos tenido un amor intenso, rti una decepun fárrago de álbumes, postales, epístolas seudoamorosas
ción que hayan hecho encanecer nuestros cabellos; tarrty, a veces, hasta con una redondilla coja, que denuncie po- ·poco hemos sido protagonistas en urt drama de esos cuyo
co dominio de los estribos ortográficos, exceso de caligra- desenlace más común es tomar un revólver y destap:trse
fía barata y abuso de Trefle incarnat para perfumar el
la bodega de la encefálica. ¡ Nada I nada hemos sufrido
papiro.
todavía y, sin embargo, ¡ cuántas cuitas y qué llantos tan
Cuando uno destripa en tercer año de medicina, ce- incontenibles los de nuestras endechas! ¡ Qué afán el nuesgado por los lejanos resplando'res de una veleidosa, de una tro de arremolinar sombras y nubes de tormenta allí donficticia gloria literaria, cuando relega al olvido los tomos
de todo debería ser luz, armonía, alegría, esperanza! Prinventrudos de la Anatomía descriptiva y huye del anfitea- cesas desconocidas, castellanas orgullosas, marquesas de
tro, el cloroformo y el ácido fénico, es para machetearle cabellos enpolvados, trovadores, guerreros, caudillos, dioal endecasílabo, buscarle la enbocadura al soneto, encon- ses mitológicos, Ofelias, Cleopatras, Julietas, todos patrarle el diapasón al alejandrino y quemarse las pestañas san por los puntos de nuestra pluma azotados por el látidevorando, en cuarto de casa de huéspedes-$25, sin bis- go de nuestra febril saña imitadora; y, dominando esta cat~-cuanto sublime disparate han escrito esos vagos de pro- rav~na de héroes y heroínas de relumbrón, como en lo al-.
fesión, melenudos y sin bañar, a quienes la fama ha apelli- to del Sinaí del Dolor, nuestra Musa-¡ qué Musa! así con
dado genios inmortales, hijos de Apolo, poetas estupen- M grande-dominándolo todo; pero no a la manera de
dos.
Jehová tonante y terrible que apareció entre rayos y true¡Ah! cómo se goza en· esa venturosa edad frente al nos; sino enlutada, triste, llorosa, inconsolable, cual si en
volumen tanto tiempo soñadó, los ojos ardientes sobre las su cabecita de veinte años pudieran anidar las tempestapáginas en que los renglones disparejos, truncos , se aprie- des que aniquilaron a W erther I
¡Veinte aííos ! Qué duelos ni qué ojo de hacha! N ertan condensando la inspiración, el poder creador del semidios a quien rendimos fervoroso culto! Cómo damos vios. estulticia, falta de baños fríos. A los veinte años no
por bien empleadas. nuestras penurias, la desnudez del mí- se han sufrido más que las pausadas regañadas paternas,
sero albergue, las exigencias brutales de la casera, a cam- los rigores de la primera desvelada alcohólica y el ventabio de dilapidar la mesada en libros últimos cuyas cubier- nazo o la devolución de "cosas" que nos endilga la novia
número I porque ''la dejamos sentada" en el baile-tratas amarillas vayan a alegrar la sombra del cuartucho y a
regocijarnos exhibiendo en sus lomos nombres consagra- tábase de una polka de punta y talón-o porque saludados: Anatolio France, Maeterl1nk, Louys, Verlaine, Hugo, mos en el paseo .a su rival, la Toñi ta Penagos, aquella que
sí usaba sombreros de París y choclos americanos.
Richepin.
¡ Penas a los veinte años! Versos dolientes en la
Tenemos en un rincón el releído tesoro de la vieja
biblioteca familiar y lo miramos como a cosa vieja y ama- edad florida en que el porvenir se abre íntegro, ante nosble, como si fuese una de esas nanas pacientes y discre- otros, con sus noches musicadas de besos, sus bellas mutas que nos enseñan a dar los primeros pasos. En esos jeres ganosas de despilfarrar nuestros billetes, sus taberLas sábanas de mi cama
todas las noches las lavo
con lágrimas de mis ojos
al ver que me has olvidado.
(Una postal.)

,,

limpia! l Penas y desetigítfios y duelós y (ttiébritntas éuan·
do la sangre bulle en nuestras venas a tina presÍóri d~ o~httt
ta atmósferas, y nos flechan las viudas y ilos sontíetl hu
casadas, y "se nos atoran" las solteras?
Pues sí: los picados por la araña poética, los que en
esa edad nos fabricamos un "yo" artifici:fl y nos encerra~1os, sin provisiones, en nuestra torre de marfil, inventábamos penas en verso, sin sospechar las penas en prosaY en prosa vil-que la vida nos tenía reservadas.
He aquí el principio de mis primeros versos (1).
En mis noches de insomnio-negras estrellas
del cielo encapotado de mi existenciasurges hermosa y blanca, cual vaporosa
visión que ata las furias de la tormenta ..... .
¡Mentiras! ¡ puras mentiras! (Y puros disparates.)
Ni yo tenía noches de insomnio, porque aún no habla firmádo pagar~s. ni lás e9trellas pueden ser negras ni
trii existencia de adolescente tenía el cí~lo encapotado ni
§iil encapotar. Por otra parte, ia vísi61i esti que "turge" con
tf@s ripios a la cola, me la confeccioné yo so1oí de manera
(1ul! iW ató a las furias de la tormenta ni nada. Al que de·
bierii haber atá:db erá a triÍ, que en esa época era un loco
de atar,
Sin emi:largo, el cülebrón ese, fue publicado en el
mejor diario de entonces, pr'Ímera plana, edición domini.nical, junto a firmas de mucho fustl!. Li. füigada del portaveneno fue un ,botafuego en mi ciudad natal: proclamáronme el cantor del lugar, el bardo del rincón pawínciano,
el Shakespeare de Churintzio; esparcióse la nueva entre
la soltería femenina y diéronse a mirarme con buenos
ojos, "quedadas," beatas y jamonas; felicitóme el cura, mi
padre frunció el entrecejo y la abominable poesía fue reproducida en "El Sol de Provincia."
foUtl: me dejé melena, me hize una corbata maripo·
sa de a cuarenta 11rtdos por hora, vestíme de negro .... Y
me dí al ajenjo en el 11on1bre de Alfredo de Musset Y de·
más borrachitos de la especie.
¡Y~ era poeta!

*• *

Idos aquellos años y tras el natural herradero en que
se deben recibir las cornadas, achuchones y naranjazos

que forman la experiencia-tan cara y tan inútil porque
viene a nosotros cuando ya no la hemos menester,-idal
aquella época del suspiro automático y el plañir en sáficos~
adónicos, quedóme lo que a los músicos: el compás y la:
afición, y he aquí por qué las beldades románticas me aco!lan con esos su libros galantes, especie de barberías en
qug los poetas de todos calibres les han hecho la piocha,
ultrajando, de paso, a la pobrecita Gramática y pisándole
el callo noble al sentido común.
¿ Qué hacer?
¡ Paciencia y barajar! Hay muchachas que me dispar~n tarjetas postales de este pelo:
"Ceñor Rrrejúpiter:
En los rallos de la luna
-pálida, que está de dietale ba mi alma en un suspiro
que habla de amor y de haucencia.
No espero que su conducta
me pague en indiferencia .. .. .
¿Para qué sirve el arsénico?
Aquérdese de
Clemencia."
Y me acuerdo de ella porque debía tenerme clemencia·1 pero hay otras señoritas que quiere1i ch~cotear en verso conmigo, y son tantas, tantas, que necesitaría yo una
incubadora de madrigales, una fábrica de chicoleos para
salir airoso.
N O es por exagerar; pero la mismísima recamarera
que me encuaderna el lecho, anda de aquí para allá, sacudiendo sábanas, sacando escupideras o barriendo la alfombra, cantando siempre:

Tu querer es como el charco;
el mío, como la fuente;
sale el sol, se seca el charco
y la fuente permanece.
Las sábanas de mi cama
todas las noches las lavo
con lágrimas de mis ojos
al ver que me has olvidado.
¿ Y para esto me quemé yo las pestañas?

(1).-Con permiso de Chucho Rábago, favor de jalar la cadenilla.

POR UN A~O
Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA

P. O. Box, 66 Staotin A.
San Antonio, Texas.
Muy seftor mío: Tengo el gusto de acompaf\ar a
Ud. la can.tidad de $ 3. 50 cts. para que me remita
los dos álbumes de Benito J uárez y Porfirio Díaz Y
una suscrici6n anual de REVISTA MEXICANA
Soy de Ud. atto. y S. S.
Mi nombre

J.

RAFAEL RUBIO.

POR SEIS MESES
Sr Admor. de REVISTA MEXICANA

P. O. Box 66, Station A.
San Antonio, Texas.
Muy seftor mío~ Tengo el gusto de acompaf\ar a
Ud. la cantidad de $1. 80 cts. para que me remita, a
vuelta de correo, el Album d e - - - - - - - - - - - - - :.- - - - Y una suscrici6n semestral
de REVISTA MEXICANA.
Soy de Ud. atto. y S. S.

Mi nombre,-----------,, dirección--------------

,, c i u d a d - - - - - - - - - - : - - ,, Estado-:---------'---

,, ciudad-~~~~~~~~~~•• E s t a d , , o - - - - - - - - - - -

1,

�ALEJANDRO JOSE MARTINEZ

Travesía en el "Papaloapam"

Joven mexicano que se distingue en el extranjero

De lá novela '' Sangre Jarocha''

Por ser ull motivo de justo orgullo y de legítima satisfacción para todos nuestros compatriotas, nos complacemos en publicar el retrato del jovencito Alejandro J. Martínez, de 16 ai1os de edad, originario de Monterrey, Estado
dé Nuevo León, Mexico; pertenece a una de las fa.
milias desterradas por los bárbaros a los Estados Uni&lt;los,
y ha conquistado muy honrosos triunfos entre los estudian'
tes de San Antonio.
Com~ alumno del séptimo grado de la Escuela de
Zavala número 3 de esta ciudad, concurrió a dos concursos de las escuelas públicas: uno, atlético, que tuvo lugar
el día tres de mayo;' y el otro artístico, de dibujo, que se
lievó a cabo el día veinte del mismo mes.
En el primer concurso, obtuvo primeros premios en
dos carreras de velocidad y en los saltos de longitud y segundo premio en los saltos de altura.
En el segundo concurso, obtuvo la medalla de oro de
Coppini. destinada para el mejor dibujo tomado del natural; medalla que te fue impuesta en la solemnidad de los
premios de las escuelas, en el Teatro ''Majestic," la noche del veinticinco de mayo, entre una salva de aplausos
y muchos "vivas" a :México.
Los jóvenes Eduardo y Rodolfo, hern'lanos ele . Alejandro, obtuvieron también segundos y terceros premios.
Los tres jóvenes Martínez son hijos de nuestro amigo el señor licenciado don Eduai:do l. Martínez, a quien
felicitamos cordialmente por estos triunfos.
Muchos de los alumnos mexicanos de. las escuelas de
San Antonio, se han distinguido ·notablemente, y casi todos ellos pertenecen a las familias que no pudo t.olerar en su país una idealidad "tan avanzada'' como la de
Carranza y la de Villa.

/

Rarezas de la Memoria
La memoria es asunto que tiene ·perplejo al mundo ele
la ciencia. N~die puede definir la parte del cerebro que
la hace trabajar; pero los especialistas en este ramo de
la psicología han sacado a luz varios hechos no por pequeíios menos curiosos.
La memoria, por ejemplo, trabaja mejor por la mai1ana, cuando el cerebro está despejado. Por la noche es
cuando menores son sus facultades.
Varía también según el estado de la sangre. En la~
personas anémicas o dispépticas la memoria suele estar por
debajo del grado ·normal.
La memoria mejora con el uso de estimulantes, como el café; pero sólo temporalmente. Los medicamentos
sedativos, como el bromuro, producen efecto contrario.
Después de recetar de un modo constante el bromuro en
casos de insomnio e inquietud nerviosa, los médicos tienen que suspender la medicación algunas veces, ante la
alarmante debilitación de la memoria.
Aunque la anemia y la dispepsia debilitan la memoria, no producen nunca resultados tan extraord.inarios como algunas fiebres. Citase el caso, famoso en la historia
médica, de un distinguido profesor que, después de unas
fiebres pertinaces, le fué imposible en el resto de su vida

pronunciar, recordar, ni comprender la letra F.
Ha habido otros casos igualmente curiosos. U,n militar que perdió un diminuto trozo de cerebro en la guerra
del Transvaal, se curó perfectamente; pero jamás pudo recordar el significado ele los números 5 y 7.
Én cambio, hay otras enfermedades que favorecen a
la memoria. La principal es la viruela. Recuérdanse centenares ele casos en que memorias muy pobres, mejoran
de un modo sorprendente después de la enfermedad.
Una de las cosas que la ciencia ha comprobado es
que no olvidamos nada realmente. Todo lo que hemos
hecho, visto o dicho desde nuestra más tierna infancia, lo
conservamos almacena~do en algún punto del cerebro,
aunque nos parezca que lo hemos olvidado; pero es preciso que ocurra algo extraordinario para que se abra ese
almacén de recuercJ.os.
A veces sirve de llave un trance de muerte. Algunas
personas que se han librado milagrosamente de morir, aseguran que en aquellos momentos de terror, pasaron por
su mente, en un segundo, los recuerdos más insignificantes de su vida. El hecho es científicamente cierto.
El cloroformo también hace recordar cosas olvida-

- Pasa a la ultima plana -

euando me embarqué en Alvarado, a bordo del Tettoya, pequeño vaporcito del río, el cielo. estaba deliciosamente nubl~do. En el embarcadero se agitaba una multiUid de boteros, jurando con su gracioso ceceo· jarocho, embarcandb fardos y pasajeros en los vapores que atracaban
t!n ei muell~.
Cada uno fue zarpando lentamente, creciendo en velot'idad a medida que se alejaba, hasta doblar la rada y
d~sapárecer. Solamente el Tenoya se había rezagado, cothb esperando algo. Y en efecto, una alegre banda de
muchachas bajaba a la playa, agitando sus chales vaporosos a semejanza de una parvada de gallináceas blancas
ttue htiyeran a flor de agua con las alas abiertas.
Pedíah por señas que el barco las esperara y llegafbi1 parloteando y riendo, danda las gracias al patrón por
!ii.i amabilidad, y subiendo velozmente, sentáronse en las
bandas de estribor y partimos. Volvían de un baile a
tlacotálpam y todas estaban deliciosamente tocadas, cort
sus cabelleras negras o rubias empenachadas sobre la nuca, o caracoleando en crenchas sueltas por la espalda. Sus
trajes eran vaporosos, blancos o de matices pálidos, y calzaban primorosos zapatitos de raso blanco.
Sus manos estaban cuajadas de cintillos y en sus brazos lechosos y mórbidos, descubiertos hasta el codo, llevaban brazaletes de coral y de oro. La fatiga de la carrera había encendido sus palmitos casi siempre páÍidos, y
se abanicaban precipitadamente con abanicos de sándalo
y palmera. Su parloteo se hizo vivaz y melodioso; contábanse sus prisas para despedirse, sus ansias por no perder el vapor, y al oír algún detalle cuchicheado, sus risas sonoras volaban gozosamente entre el jadear de la
máquina que hacía rehiletear la hélice entre las olas verdes. ·: ·...
Ibamos entonces a doblar la rada y co,ntemplamos las
gigantes olas del Atlántico, levantar estallantes copos de
nieve al chocar contra la corriente del río. Viramos a
babor y apenas pude ver los buques que nos habían prec'e&lt;iido, perderse como pequeñitos pájaros de mar que se
zambulleran en las aguas.
La brisa errante del mar acariciaba mi cabeza que había descubierto, y me eché a soñar en 'tnedio de las ri. sas de las jarochas ..... .
La vegetación iba acumulándose prodigiosamente en
las márgenes anchllrosas, y la lujosa flora de la tierrl caliente abría su palacio encantado de selvas vírgenes estrelladas de flores. Los cocoteros erguían sus pebeteros
cresmayados de savia, los plátanos salvajes bebían la vida y la desp-legaban en radiados alfanges verdes, y la muchedumbre de lianas que abrazaban locamente los troncos de millares de árboles desco,nocidos y verdehermosos,
semejando su ramaje la malla impenetrable hilada por
los arácnidos,danzaban en el viento,. meciendo sus guirnaldas floridas como hamacas flotantes en que durmieran
las hadas del hechicero río.
Las olas irisadas de luz fosforescente rielaban en pe&lt;¡ueñas escamas doradas y plateadas, como ramificaciones
centella.ntes que corrieran sobre un haz de luz verde, y
'se espaciaban, se multiplicaban en innúmeras trasformaciones hasta lamer los estrechos ribazos del légamo negro,
en el que había estampadas las huellas de millares de
aves acuáticas.
En los girones de isletas salpicadas de nenúfares, en-

tre d verde brillante de las algas henchidas de agua y los
juncales apretados de saetas como microscópicos tularcs,
corría.u las zarcetas grises y los mirasoles de buche blanco; multitud de zat1cudas de espigados tarsos saltaban locamente persiguiendo 1:rngostas de río; una nube de pájarltos de agua, se abatía sobre los ribazos o erraba a flor
ele agua en vuelo sesgado y raudo, y esparcidas al acaso,
como flores vivas de la fauna· acuátil, estólidas y pensativas, erguíanse a lo lejos las garzas de cuello enhiesto y
lírico, garzas blancas, garzas azules, garzas rosadas, garzas morenas de delicioso tono plombajino, todas hermosas, indolentes y solitarias.
En el cielo nublado esplendía una encantadora semiluz de 1uua. Las nubes desenrollaban hasta el infinito su
ropaje de lino gris, y la claridad hiperbórea daba una semejanza de ensueño al paisaje. El golpe del ala del viento fresto deshebraba los rizos hechiceros de las jarochas
y la contemplació11 había dado a sus ojos una tristeza apasionada y a sus bocas bermejas una dulce sonrisa. Su
alegría había huído. Se diría que su espíritu se había
inundado de la diafanidad de las aguas y su pensamiento
de la ir1mertsidad del cielo .....
Los viajeros iban también sile.nciosos; cada uno se
había trazado un rumbo al vuelo de su imaginación, y embebecía sus ojos en la hermosura de las cosas sin alma,
en la perenne belleza de las salvajes vegas. Las costas
cantaban el poema de la vida incoµsciente, el abrevadero
de la savia y la lujuria de las fuerzas pletóricas que suben
en u,n empuje poderoso a la cima de los cocoteros y brotan como pubertad de la flora en granos gigantescos henchidos de agua aljofarada.
Las jarochas entrecerraban sus ojos soñolientos; inundaban su imaginación voluble de la sensación fresca de
· las brisas impregnadas de rocío, y al ir desapareciendo
el calor sofocante de la tarde una deliciosa laxitud enervaba sus cuerpos, desmayados de haber bailado toda la
noche .....
Se diría que al reclinarse unas en las otras, fingían
abandonarse al brazo amado y descansar sobre un hombro joven al ritmo de la música.
Súbitamente un estremecimiento corre por mi espina
dorsal y me produce frío: una de las jarochas, enfermiza·
mente pálida, de ojos negros como el mal y triste como
el hastío, me mira, me mira, hondamente, intensamente,
esplendorosamente, con sus ojos de tísica, sin pestañear,
abstraída y señora, y aquella mirada nimbada de intensas ojeras parece decirme:
-¿ Quién eres tú? ¿ De dónde vienes? ¿ Tan joven y
tan pensativo, a dónde vas? .....
Y una ol~ada de alegría cunde de pronto, una agitación invade el Tenoya, los viajeros se aprestan a recoger
sus fardos, sus cestos llenos de cocos y racimos de plátanos, una algarabía de aves que se despiertan garrulea en·tre ·las jarochas, un silbido agudo del vapor me hace volver la cabeza y miro un puertecito pintoresco, empenachado de cocoteros, puesto en la bufurcación del Papaloápam
y el San Juan como un palomar al márgen del agua, y siento un placer inexplicable al oir este grito que me anuncia
un oasis:
-¡ Tlacotálpam l

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Y contesta su hermana menor:
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por su Sección de Charadas, Anagramas y demia
triótica, 7 es la que mejor orienta el espíritu nacional en
acertijos, con los cuales paso entretenida los ratos de
citos difíciles momentos.
aburrimiento.
Y añade la madre:
Y entonces dicen los niños pequeños:
Porque su lenguaje es mesurado, decente y propio
para ser leído en familias. Además, su sección de modas / A nosotros lo que más nos gusta es la cadtula.
es muy interesante y me sirve extraordinariamente en el ¡ Que linda es I Siempre trae el retrato de un héroe o la
ilustración de un monumento mexicano.
bogar.
•
V dice el hijo mayor:
.
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Y dicen todos en coro:
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alabanzas a nuestros héroes.
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Y continúa el segundo:
A mí me encanta porque trata con detalle las peripecias de la guerra Europea. Sus crónicas son siempre atractivas e interesantes.
Y sigue el tercero :
A mí lo que más me gusta son los artículos "Desde
Jauja" los "Tópicos del Día" y las cartas de Quasimodo,
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EL NORTE AMERICANO es un periódico
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Los Estados Unidos son h"Y la nación más
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í

~

.

PAGINA RECREATIVA
Anagramas propuestos por Ana H.
García.

2
3
4
5

Raúl S. cazó poto
Crace o Maravelo?
Se lazar sajones. J.
¡Uml Déjame bogar. N.
Mi camelia. P. O.

Rombo numérico, propuesto por
Ana H. García.
I

325
52325
1234567
62525
467

7

Consonante.
Artículo.
Apellido de un General.
Estado de México.
Habitación.
Terminación diminutivo.
Vocal.

Logogrifo propuesto por Elena G.
Cuéllar.
Con diez letras solamente,
ciencia antigua el todo dá,
de que infinitas palabras
el lector formar podrá.

De animales cinco nombres,
una fruta muy sabrosa,
un parentesco cercano
y una pasión ardorosa.
Porción muy rica del mu~do,
una sagrada ciudad,
bello conjunto de flores
y en templo solemnidad.
De los naipes dos figuras,
cierto ,notable apellido,
lo que los cielos adorna,
y metal muy conocido.
Lo que la flauta produce,
Jo que en la iglesia has de ver,
cosa de leche, y el crimen
que· la muerte ha de traer.
Un asie~to para reyes,
de las armas un sonido,
donde tu cuerpo refrescas,
y do hace el pájaro nido.
Dos apóstoles, siete nombres
de mujer, enfermedad
y los miembros
que debes en par tener.
Del pájaro dulce el canto,
un signo de cantidades,
y lo que está quien no tiene

CARA ES HERMOSA
'Pero .su Nariz'?

Después
Hoy día es absolutamente necesario que uno se
ocupe de su tlsonomla Ei es¡iera ser algo y seguir adelante en est11, vida. No solamente debe uno hacer lo
J)Otlible por ser atractivo para satlsfaceión propia, que
de porsl bien vale los esfuerzos que hagamos, s1110 que
el mundo j)or regla ge~erel juzgará a una persona en
gran manei:a, si no enteramente. por FU fi~onomi&amp;; ~r

::'~::~::
";b ~Bi:iirci~Jiiirs•i&amp;~:
l!EN MALA OPINION SUYA l'OR EL ASPECTO DB

SU CARA, pues eso 1ierjudicará su bienestar. De la
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cumple perfectamente el objeto a que está destinado y
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amigos."
La. StA. K. W. dice que. esta obteniendo buenos 1.'1!SU1tados y es muy satisfecha del T1-ados No. 22.
El Dr. F. D.G. nos escribe que, después de dos semanas
de empleo del e.pare.to Trados lo ha encontrado superior
y 9.ue lo recomenda.rá a. sus clientes.
El Sr. J. B. Está muy complR-Oldo con el Tradoe, por
haber su nariz tómado mejor forma.
Dlrijanse a &amp;l. TRI~ F.silecie.lista en defectos de
la cara. ISO Ackerman .Hingbamton. N. Y., E. U. A.

Rarezas de la Memoria. ---Concluye
das por espacio de muchos años. Un hombre· cloroformizado canta a veces canciones escuchadas en la niñez.
Hay una especie de memoria llamada algunas veces
"memoria muscular." Con la práctica parece que se desarro)la en ciertas partes del cuerpo una memoria especial. Un bañero experimentado por ejemplo, conoce la
temperatura del agua sin equivocarse más de medio grado, con sólo meter la mano en ella, mientras que una persona cualquiera se equivocaría en diez o quince grados.

•\.,..

. ~j

- .

-~{eta tesis propuestas por don Víctotj da. Cerda.-Ia, Llave, lleva, valle.~2a, Tema, meta, mate.
F·ueron resueltas ambas por la. señorita P. Martínez, de New York;
Ealdo111ero Chávez, de El Paso; Ana
A. Carda, de Laredo¡ Fidel Ramírez
Gcmzález, de Hebronville y niña 0livia S. Peña, de Hebbronville Víctor
Torres, de El Paso y Tobías
Vela
dt' Río Chancle.

A.

segunda y tercia fuera.
La que prima, dos y cuarta
Tomasa, de celos harta
Y así la vida perdura:
Aunque un redondo finaJ
Por mil veces le dijera.
En prima, dos y tercera,
Un apuesto mi total.

Entre los comerciantes se observa también este fenómeno. Un carnicero práctico, corta "a ojo" un trozo de carne del peso deseado, con pocos gramos de diferencia.
Algunas veces, al visitar una ciudad o una regió,1
completamente nueva, parece que se ha visto ya en o' ra
ocasión, aun cuando se tiene la seguridad de no haber estado nunca allí. Algunos hombres de ciencia, explican
esta sensación suponiendo que una de las dos mitades del
cerebro ha trabajado una fracción de segundo. más de prisa que la otra. Otros lo explican como un caso de "memoria ancestral.".

~

_.:"

'.J.'

.

SEMANARIO ILUSTRADO

.

}.f uy

Util a los calvos.
Nombre de mujer.
Ave.

F.

.~ ) ·i

Spluciongs c&amp;reSfOn~ierites,al núffi. $6:l[VISTA MfXICANA
de REVl,S !A. ~~~~CANA
ª· ,~
?!~ ·-· . -. . .} ,-

dolencias ni enfermedades.
. Habitantes de un país
que en Africa encontrarás.
lo que más en bosque abunda
y do peces pescarás.
Lo que continuo hace el pozo,
de los ingleses bebida,
· Jo que entero no se halla
y una nota muy: subida.
--)0(--Charadas propuestas por la 'señora
El isa. Gutiérrez de Longoria, de Ríe
Grande City. Texas.

Si eres tercia, cuarta y prima,
No busques la Sociedad,
Pues de tercera, las gentes
Re irán por tu cortedad,
·
Tercia y cuarta es flor buscada
Por ser muy medicinal
Y cuarta y priq1era tiene
Cuerpo sólido y cabal.
De verbo, tiempo pasado
Cuarta y segunda dan voz, ·
Que con la lengua podemos
Hacer el lector y yo.
Tomando cierta licencia
Da- un adverbio de lugar,
La prima, y cosa que puedes
En l~s claves encontrar.
Es seguna posesivo,
Pronombre tercerá hará
Y cuarta, artículo nombre
Y pronombre también da.
Del pentagrama tres signos
Y artículo formará
Mi todo, que en calendario
Fácilmente se hallará.

.

•

'Rtisolvitiron únicamente la segunda, , Delfina y Brcilia Rivera, de Laredo;I Etísa C. de Longoria, de Río
Grande; María Enrriqueta Berna!, de
Lo$ Angeles; Francisco Guerra, hijo,
de Bownsville y Herlinda A. de Martínez, de San Diego.

l

';-! :i ·. ·:· .

. '. !,

..

sas. Manuel Bonilla, Salvador Díaz
:Mirón y Francisco Villa.-Fueron resueltos los seis por la señora Herlinda A. d@ :.fartínez, Delfina .y Ecilia
Rivera, Fidel Ramírez González, Olivia S. Peña y Tobías A. Vela.

Artistas ocultos propuestas por don
Vídor da Cerda.-Rafael, Miguel Angel, Verdi, Doré, Caruso, :\[elba, Calvé, ;Ristori, Coquelin.

,

--

-

Fueron resueltos los nueve por la
señora Herlinda A. de Martínez y la
señorita P. )Iartíne2:.
La niña Olivia Peña y Fidel González, resolvieron todos, con excepción
del 40; María Enriqueta Berna!, resolvió todos menos los dos últimos; Delfina y Ercilia Rivera los números I, 2,
3. 5, 6 y 7; y las señoritas Isaura Norieg/1 de Calexico y Eivira Banuet, de
1I exicalli, resolvieron los números r,
3, 5, 6 y .7· Victoria.no Torres, resolvió
1.a, 2~, 3a, 5~.
7a·; ·y · T,obía~
)
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'
··
·I•
Vela, Ia, 2a, 3a, sa 7a, y 9.

la;

0

y

J_..._.

' ·"'

,;

Giudades ocultas propuestas por D.
Víctor da Cerda.-Géribva, París, 'Roma, Saiimº.fÍ'ica,'Vieríli', Toledo·, Chicago, J alapa.-2P-uetofi resueÍfa.s fas ocho
por Olivia S. Peñi-;'Fidel Ramfrez G.
P. Martínez, Herlinda A. de 1fartínez,
María Enriqueta Berna!, D elfi~a,Y Ercilia Rivera, Elvira B. de Roch:e:,,.Isa·ura Noriega, Tobías Vela y Victoriano
Tor.res.
.,, ltnagramas,.()f'OPuestos por Francisco L. Bernal.-Ignacio M. Altamirano,
Juana Inés de la Cruz, Juventino Ro-

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O . Box 66.-Sta. A.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.
San Antonio, Texas.

Nota.-Todos h~cen notar que al
tercer anagrama sobran una "t" y u11a
"e;" al cuarto le falta una "!" y al último sobra una "f." tiene razón Victoriano Torres. resolvió todos menos
el segundo. Baldomero Chávez, resolvió los anagramas lo, 30, 4Q y 60;
Francisco Guerra hijo, resolvió el 40
y 60; Ana H. García. el 30, y el'6o; y
Elisa G. de Longoria, únicamente el
sexto.
Charadas propuestas por Francisco

L. Bernal.-Rosalía.-Repentina, GaCharada propuesta por don Víctor
da Cerda.-Catarro.-Fue resuelta nor
la $eñora Herlinda A. de Martí~ez,
Frapcisco Guerra hijo, María Enriqueta Berna!, E)isa G. de Longoria, Delfina, y Ercilia Rivera, Olivia S. Peña,
Fidel Ramírez González, Ana H. García, Baldomero Chávez, señorita P.
Ma~tínez y Tobías A, Vela.

--o--

solina. Caballero, Majadero, Garrapata.Rombo propuesto por Francisco L.
Bernal.- Dante.- Fue resuelto únicamente por ·F rancisco Guerra hijo; pero el error no fue ele los colaboradores de la página recreativa, sino del
autor del problema, que hace aparecer
a Dante como poeta latino y no como poeta italiano.
Acrós ti co Central propuesto por
Bernal.-Botánica.- Fue resuelto por
Olivia S. P eña. P. Martínez, Herlinda
A. ele 1Iartínez, Fidel Ramírez González, Tobías Vela y Victoriano Torres.
Anagramas propuestos por la señora Herlinda A. de Martínez.-Io, General 1Iariano Escobedo.-20, General Ignacio Zaragoza.
Fueron resueltos ambos por Elisa

G. de Longoria, Francisco Guerra

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�Gran Sensación Editorial
Un Libro del Lic. Querido Moheno

COSAS DEL TIO SAM
El Lic. Querido Koheno, con el nlor civil que lo caracterua, ha escrito una obra en la cual ae pinta
al pueblo 7 al país norteamericanos con exactitud paa moSL Es un prodi¡io de franqueza, de valor 7 de ainceridad.
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
28 DE MAYO de 1916.

PRECIO· 10 CENTAVOS.

VOLUMEN II.- NUMERO 38 .

PAISAJES. DE MEXlCO.---SALTO DE SAN ANTON. EN CUERNAVAC:t\

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Diríjase, pues, hoy mismo a
San Antonio, Texas.
"REVISTA MEXICANA."
P. O. Box 66 St. A.

Entered as second class matter, O ctober 25, 1915 at the Post Office
of San Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1897.

Af\o 11.

-...,

Pregunta alguien:
·¿,Por qué prefiere Ud la '· Revista Mexicana'' a los demás periódic~s?
Y contesta el padre:

Y dice el hijo mayor:
. .
y dicen todos en coro:
"REVISTA MEXICANA," es el mejor de todos
A mí me gusta porque en sus páginas se hace s1empre el elogio que México se merece. Siempre consagra los periódicos.
alabanzas a nuestros héroes.
Y continúa el segundo:
.
A mí me encanta porque trata con detalle las penpeel.as de la guerra Europea. Sus crónicas son siempre atraetivas e interesantes.

•

Y sigue el tercero :
A mí lo que más me·_gusta son los artículos ''.Desde
Jauja" los "Tópicos del Día" y 1as c.artas de Q u~s1 modo,
secciones graciosísimas que hacen reir a cualesquiera.
,
Y replica la hija mayor:
y O no me puedo pasar sin leer los cuentos Y las poesías que publica "REVIST~- MEXICANA," porque son
de un gusto refinado y exqu1S1to.

.

-El Padre :-Por su orientación moral.
-La Madre :-Por sµ decencia.
. .
-El hijo mayor:-Por su patnot1smo.
-El segundo :-Por su imparcialidad.
-El tercero :-Por su ingenio.
-La hiJ'a mayor:-Por su_ gusto exquisito.
-La hija menor:-Por su página recreativa.
-Los niños :-Por su carátula e ilustraciones.
Todos en coro:·
¡Viva REVISTA MEXICANA!

Suscríbase Ud. desd; luego; 11uestra dirección:

P. O. Box 66 Station A.

REVISTA MEXICANA

San Antonio, T ex.

Número 38

Los Bárbaros del Norte

En el Seno de la Faffiilia
Y contesta su hermana menor:
·
•
·
"REVISTA MEXICANA"
ml periódico
predi.
Porque su sección editorial me parece JU1c1osa Y pa.,
d es Ana
ramas Y demás
triótica Y es la que mejor orienta el espíritu nacional en lecto,..por su Secc1on de Chara ast, t ~a los ratos de
:, ·
·
acertlJos,
momentos. ·
b . . con los cuales paso en re cm
estos dtf1c1lcs
a urnm1ento.
y añade la madre:
•
·pequeños:
Porque su lenguaje es mesurado, decente Y propio
y entonces dicen 1os nmos
la carátula.
ara ser leído en familias. Además, su sección de modas
A nosotros lo que más nos gusta es
,
Ps muy interesante y me sirve extraordinariamente en el ¡ Que linda es! Siempre trae el re~rato de uo heroe o la
ehogar.
ilustración de un monumento mexicano.

San Antonio, Texas, 28 de Mayo de 1916.

....-

Hace algún tiempo que el doctor Aureliano Urrutia,
ex-Director de la Escuela Nacional de Medicina y ex-Ministro de Gobernación dijo, si mal no recordamos, que en
todos los países y especialmente en México, los bárbaros
habían ido del Norte, en tanto que los habitantes del Sur,
eran los más fieles depositarios de la civilización. No le
dimos importancia a las declaraciones del Doctor Urrutia,
porque nunca supusimos que alguien las llegara a tomar
en consideración; pero como "La Prensa," periódico. diario que se redacta en esta ciudad, en dos reportazgos bastante bien escritos, las ha recogido casi como lema, creemos de nuestro deber refutar este concepto, que no puede conducir a otro resultado que dividir a los Estados fronterizos del Norte, del resto de la Federación Mexicana.
El Norte. ¿ Y qué es el Norte? Para los egipcios,
el Norte era Grecia; para los abisinios, el Norte era Egipto; y para los negros del Congo, el Norte es toda Europa.
Para los tejanos, el Norte es Boston con su Universidad
de Harvard; y para los guatemaltecos, el Norte es México con sus tradiciones y leyendas. Todos estos son casos indudables de que la cultura humana nada tiene que
ver con la estrella polar. Tomar como base de la clasificación, las invasiones bárbaras que pusieron término al
Imperio Romano, es conocer muy superficialmente la historia de las grandes transformaciones del mundo.
Concretando las palabras del Doctor Urrutia a México, ¿por qué se descarga la responsabilidad de la situación pavorosa de nuestro país, sobre los hombres del
Norte?
Es cierto que Carranza y Jacinto Treviño nacieron
en Coahuila, Obregón en Sonora y Pablo González en
Nuevo León; pero también lo es que Luis Cabrera es originario de Puebla, Cándido Aguilar de Veracruz, Roque
Estrada, de Jalisco; Félix Palavicini, de Campeche; José
Natividad Macías, de Guanajuato; José Inés Novelo, de
Yucatán; Juan Sánchez Azcona, de Tabasco; Alfonso Cravioto, de Hidalgo; Pastor Rouaix, de Durango y Fernando Iglesias Calderón, del Distrito Federal. La revolución como organización, no es ni ha sido nunca fronteriza: es un producto reclutado entre la escoria de la República, y si dentro de esa escoria los bandidos fronterizos
se han impuesto sobre los bandidos del Sur, esto se debe
a que los Estados de Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila,
Chihuahua y Sonora, producen desde hace cincuenta años,
los mexicanos de más carácter, que dominan sin gran esfuerzo el resto de la Nación. Pero esto que pasa en la
Revolución, pasó igualmente en el huertismo, en el ma&lt;lerismo, en el porfirismo, en el juarismo y en el lerdismo.
Obedece a la selección natural y espontánea de las sociedades, que llevan sus nú'cleos directores, a las personalidades más aptas para conducirlas.
El Presidente Juárez era natural de Oaxaca, y rodeó
su gobierno de gentes de su Estado natal; pero los punta-

les más firmes de su Administración fueron hombres de
la frontera, entre los cuales destellaron Ignacio Zaragoza,
Mariano Escobedo y don Juan Antonio de la Fuente. El
General Díaz fue llevado a la Presidencia por tuxtepecanos fronterizos, entre los cuales figuró en primera línea
el General González. En 1910, cuando la nación entera
pidió casi por unanimidad, la renuncia dei General Díaz,
la frontera volvió a apoderarse del mando, porque mientras los revolucionarios del Sur, con la excepción señaladísima de Aquiles Serdán, se limitaron a pronunciar discursos y escribir editoriales--Batalla, Iglesias Calderón, Azcona-los revolucionarios del Norte-Orozco, Madero,
Vázquez Gómez,-se decidieron ~ tomar las armas y se jugaron el todo por el todo.
La historia nos cuenta que cuando Zuloaga reclamó
del General Miramón la Presidencia de la República, éste,
riéndose, le contestó: yo lo voy a llevar a los campos de
batalla para que allí aprenda cómo se ganan las Presidencias. Y esta lección de energía, no aprovechada ni por
Zuloaga, ni por el Partido Conservador hace cincuenta
años, es la misma que se puede repetir a los hombres del
centro y del Sur: las gentes del Norte triunfan, porque
su carácter está más cerca de las audacias de Miramón,
que de las impertinencias de Zuloaga.
El General Félix Díaz es oaxaqueño y nadie lo puede tachar de parcial con referencia a los Estados fronterizos; y sin embargo, cuando de acuerdo con el Pacto de
la Ciudadela, impuso al General Victoriano Huerta un Gabinete, escogió a tres ministros fronterizos-Rodolfo Reyes, David de la Fuente y Manuel Garza Aldape-para que
se encargasen del treinta y tres por ciento de las laborns
de la nueva Administración. El mismo General Huerta,
que era jalisciense, cuando se hubo cancelado el referido
Pacto de la Ciudadela, y quedó en libertad absoluta para
integrar un Gabinete ministerial, invitó nuevamente a muchos fronterizos para que colaborasen con él en la ,Política general del país. Cuando renunció, la mitad del Gabinete era originaria de Nuevo León y Coahuila.
Si se hubiera consolidado el General Huerta, habría dominado el Norte. ¿Por qué? Porque los hombres de la frontera fueron los de- más energía y resolución.. Porque cuando llegaba a la capital la noticia de
que u.n fronterizo había evacuado una plaza, llegaba también la noticia de su muerte. El General Mercado evacuó
Parral, Chihuahua y Ojinaga . .... y no era de la frontera.
Munguía evacuó Torreón ..... y no era del Norte. El General Escudero abandonó la plaza de Durango . .... y era
del interior. Y así, plaza por plaza, fortaleza por fortaleza, cuartel por cuartel, desde Veracruz hasta Saltillo, desde San Pedro de las Colonias hasta San Luis Potosí, fueron siendo entregadas por Generales del int.erior, muchas
veces sin combatir, a las furias desbocadas de la Revolución. En cambio, cuando se hablaba del valor temerario

�de Ricardo Peña, de la retirada heróica desde Ojinaga
hasta el centro de la República; de Orozco y Caraveo,
pensábamos los fronterizos que los descendientes de Zaragoza y Escobedo, seguían firmes, invariables, en la línea del honor.
No queremos negar el heroísmo de muchos soldados del interior que murieron cumpliendo su deber: basta evocar las sombras venerables de Azueta y Uribe para
comprender que todo provincialismo debe desaparecer,
para ser sustituído por el nombre sagrado de México que
abarca amorosamente a toda la República. Pero si las
gentes del centro creen que la barbarie es del Norte de
. México, y los fronterizos de "La Prensa," patrocinan esta doctrina absurda, tenemos que probarles que la frontera ha ejercido y seguirá ejerciendo un gran dominio moral en el gobierno político del país, porque es la regió~
que despliega más fuerza de voluntad en el cumplimiento
de sus designios.
¿Qué fueron traidores los fronterizos, el día en que
los americanos desembarcaron en Veracruz? Los que estaban luchando en la revolución, sí! Pero hubo miles de
gentes en el Centro, y hasta en la Capital de la República,
que les prestaron su ayuda, propalando rumores que tendían a matar en el pueblo el sentimiento de la defensa
nacional. Y luego, cuando esos traidores llegaron al
triunfo, los recibieron batiendo palmas y entonando cánticos de gloria. Decía Bulnes en ocasión memorable: "si
la administración del General González fue una orgía, nosotros fuimos los lacayos que escanciamos las copas." Lo
mismo puede decirse en. esta ocasión: "si los revolucionarios del Norte traicionaron a su Patria, las gentes del Sur
los coronaron de laureles para premiarles su traición.''
Y cuando la frontera da un bandido, como Francisco
Villa, las aulas del Sur le proporcionan ministros, como
Escudero, Díaz Lombardo y Felipe Angeles.

Los Estados de la frontera no han tenido ~sino por
excepción, poetas como Manuel Acuña, pensadores como
Porfirio Parra, videntes como F;ay Servando Teresa de
Mier. Peto en cambio han producido más carácter que el
resto de la República. Y bueno es convencernos de que
los . tiempos son de hierro, que los días son solemnes, y
que la salvación de la Patria, es cuestión de voluntad y de
rectitud y no de refinamientos exquisitos. Los doctores
de Bizancio no sirven para nada, en frente de las avalanchas turcas.
Nada ganan las gentes del Centro y del Sur de la
República con pregonar su superioridad por haber producido a Sor Juana Inés de la Cruz o a Manuel Gutiérrez
Nájera: la Patria necesita ante todo energía, mucha energía para congregar lo disperso y formar un bloque indestructible para el porvenir. Y esta labor titártica no se logra con intelectuales indolentes, que viven coronando sus
sienes de mirtos, y, que si alguna vez empuñan la espada,
es para dejarla tirada en el campo de batalla, como Horacio en Fili¡los. No! El problema mexicano no se salva
con recitar dáctilos de oro, ni mucho menos con albergarse en las desprestigiadas torres de marfil, que solamente .
son habitadas por media docena de mentecatos, que se obstinan en seguir encarnando una caricatura recalentada de
Petronio. La reorganización de la Patria vendrá cuando
el Sigfrido de nuestras libertades, quiebre con su acero
la Espada "mágica de Wotan y aniquile a los d_ragones que
desde hace seis años están custodiando nuestra barbarie.
Hombres y no retóricos; héroes y no académicos;
semidioses y no eruditos: eso es lo que necesita la Patria
para salvarse. Y los Estados fronterizos, son pródigos en
varones. Resulta pues impolítico, inoportuno, y sobre
todo injusto, llamar "bárbaros del Norte" a un grupo, que
tendrá que colaborar eficazmente en la reorganizaciónnacional.

Niños Eduardo, María y Javier Tamariz, hijos del Líe Eduardo Tamariz.

México: no /Carranza
Don Venustiano Carranza, en sus últimas comunicaciones al Gobierno de los Estados Unidos, ha pedido nuevamente que las tropas norte-americanas evacuen el ter~itorio de México. Don Venustiano Carranza ha hecho
bien. La presencia de tropas extranjeras en el interior
del país, mengua la soberanía y el decoro de la República
Y todos los mexicanos estamos obligados a secundar es~
petición.
. Los momentos son solemnes y sólo hay un camino
abierto: el del deber, y un solo ideal: México.
Los odios Y los enconos que dividen a los mexicanos
en esta crisis tan grave, se han recrudecido hasta el grado
de parecer casi ilusorio cualquier esfuerzo de reconcilia.
ció~; pe~o ante la voz de la Patria, la línea de separación
es inflexible: los hijos de México no pueden dividirse sino
en dos clases: los que doblegan su conciencia a la conciencia ~a~ional Y los que desoyen esa · gran voz, para atender umcamente a los rumores de su pasión: los que ratifican _su nacionalidad y los que renuncian a cumplir con
su pais.
Y a la~ a~mas cegadas por el rencor, se niegan a ver
los acontec1m1entos desde la alta cima de la Patria. para contemplarlos desde los laberintos de su particular inte~és. El period_ista honrado, el que obedece al mandarruen~o.,de desp~Jarse de mezquindades para cumplir con
su, mision de orientar moralmente a la sociedad, necesita
mas _que nunca de serenidad de criterio, para arrostrar las
apas'.~nadas censuras del momento, asegurando la ratifi:acion de una posteridad menos agitada por los prejuicios Y por las convulsiones del presente.
.
Nada puedé falsear más el juicio ni torcer más la actitud que, s~guir los dictados del rencor, buscando orígenes Y moviles perversos a acciones que intrínsicamente
son. no solam~nt.: loables, sino necesarias para la salud
nacional, convirtlendolas así en dignas de censura y reprobación.
. El General Huerta enarboló el estandarle de! nadonahsmo en ocasión memorable, y entonces, en lugar de
dar ~u apoyo a una política internacional que a todos bene~ciaba Y que ahora se aprecia, los revolucionarios procuraron demostrar a todo trance que el Presidente Huerta
no era guiado por el amor a la Patria sino por ambición
p~rsonal; Y. después d_e e~tablecido este artículo de pre. v10 Y especial pronunciamiento, se consideraron con derecho para sostener una actitud que iba más allá de la e •
· "d
cua
mmi ad, frente a la angustia del país, y que en realidad
obedecía a su ambición política del momento, y que de entonces a acá viene minando la existencia de la Patria.
Hubo muchos políticos, reputados como sagaces que
en vez de seguir la línea recta del honor, aceptaron la lí~
n_ea equívoca y f.alaz de la conveniencia probable, y sancionaron esa actitud.
Y es claro : con ese sistema, fácil es a cualquiera condenar el mejor de los programas y manchar la más pura
de las banderas ; pero no impunemente se olvida que los
principios valen más que los hombres y que si alguna vez
la causa más santa es proclamada por el hombre más inmoral, el deber ordena no oponer excepciones sino contribuir, con toda la fe, con todo el amor, a la 'realización
de la obra que sobre todas las mezquindades beneficia a
la Nación y que viene a contar con la fuerza que cada uno
de los que por ella lucha, le presta para no ser burlada
Cohesión de actividades y solidaridad de esfuerzos qu~

constituye la única grandeza posible de los movimientos
de las multitudes.
Las grandes ideas están por encima de todo. Negarles el apoyo por las lacras del hombre que las proclama
es negarse a seguir la bandera porque el abanderado fu~
acusado de traición.
Ya lo .sabemos, ya lo esperamos: muchos serán l~s
que aho~a digan que Carranza no busca sino consolidar su
~oder dandole aureolas de patriótica virtud, 0 que en el peligro de verse derrumbado por las circunstancias pavorosas qu~ lo rodean, prefiere el contlicto extranjero, para
caer'. s~ ha de _derrumbarse, con la mentida fama de una
glona inmerecida. Probablemente tal imputación es cierta; pero no es el momento de averiguarlo. Lo único que
~ebemos resolver es si los norte-americanos se deben ret~r:_ar del terr!torio na~ional o no. Las causas de la petic1on carranc1sta las investigaremos después. Entonces
~u~n~o hayamos acudido a nuestro deber, y éste es el d~
~ns1stir en ~ue las fuerzas extrañas se retiren, podremos
Juzgar a quien haya faltado al suyo. Pero ningún código
moral nos autoriza a justificar nuestra abstención por la
d~ los otros. Cuando México recobre nuevamente su dignidad Y su decoro, cuando no sufra ni por el más· 1
asomo de una humillación, sólo entonces tenemos deer:~
cho a llamar a juicio a1 culpable de estos males.
Se ~irá también que no es Venustiano Carranza quien
voluntanam~nte ha hecho esa solicitud al Gobierno de los
Estados _lJn'.d~s, .sino que ha sido obligado por la amenaza de la md1sciplma y de la rebelión en sus mismos hombres.
, ~stá bien: eso significa que, si como siempre, los
parasitos de todos los gobiernos y los aduladores de todos los gobernantes sólo esperan de la voluntad d
amo
de todos los bienes y a e'l at n"be
su
d la realización
.
uyen
to as las virtudes de que ellos carecen, la primera: la fa.
cultad de hacer el bien, esa tesis es falsa: Y la petición
de Carranza no es la de un individuo: es la del
bl
pue o, es
la de 1 N . ,
, a ac1on ~ue somete a Carranza a su voluntad, Y
es mas urgente aun nuestra obligación de someternos nosotros.
. Cuando el pueblo todo de México, cuando todos los
partidos, cuando
todas las facciones se unan en una ~a
1
.
vo~ para ped 1r a la Casa Blanca el retiro de las fuerzas
d~!aremos de ser individuos para transformarnos en na~
c1on; entonces seremos dignos de respeto, y la voz de todos los pu~blos irá a resonar con la nuestra, invocando
ante el. Gobierno de Washington los fueros sagrados de 1
humanidad y de la justicia.
a
Pero ¿para qué razonar más? O escuchamos la voz
del deber o seguimos la línea torcida del interés, y no es
el momento de las investigaciones: es la hora del decoro.
Los antece~entes de Carranza lo condenan; su acti21 de Abnl de 1914, lo pinta fielmente ante la Nacion;. ~u disimulo el 14 de Marzo de este año, lo retrata
defimttv~mente ante la historia. Pero no se trata de Carranza smo de nuestro deber. Y si sería meritorio alistarse en las filas de la defensa de la Patria, en cualquier
mo:11ento, mérito resalta, cuando la defensa nacional entrana el mas grande de los sacrifiicios. No debemos apoyar las peti~iones de Carr.anza por respecto a él, que no
lo merece, smo por respeto a nuestro honor, que lo merece todo.

t~? el

:1

�EL GIGANTE EGOIST A
Tarde a tarde, al volver de la escueia, los nmos tenían la costumbre de ir a jugar al jardín del gigante.
Era un gran jardín solitario con un mullido pasto
verde. Acá y acullá, sobre la grama, hermosas flores brillaban como estrellas y había doce duraznos que en la
primavera se cubría con una delicada floración bla1ll'a
y rosa, y en el otoño daban hermosos frutos.
Los pájaros se posaban sobre los árboles y cantaban tan deliciosamente, que los niños interrumpían siempre sus juegos para escucharlos.
-¡ Qué felices somos aquí !-se decían los unos a
los otros.
Un día el gigante volvió.
Había ido a visitar a su amigo el ogro de Cornuailles y había permanecido siete años co·n él. Cuando esos
siete años hubieron transcurrido, ya había dicho todo Jo
que tenía que decir,· pues su conversación tenía límites
Entonces decidió volver a su castillo.
Al llegar vio que los niños jugaban en el jardín.
-¿ Qué hacéis allí ?-les gritó con voz agria.
Y los niños echaron a correr.
-Mi jardín es mío nada más-prosiguió el gigante.
-Todo el mundo debe comprender eso y a nadie le permitiré que venga aquí. a darse gusto.
Y entonces lo rodeó con una alta muralla y colocó
un letrero:

SE; PROHIBE LA ENTRADA
BAJO PENAS SEVERAS.

dín lo más aprisa que podía. Estaba vestido de gris y su
soplo era de hielo.
-No puedo comprender por qué la primavera tarda tanto en venir- decía el gigante egoísta cuando se
asomaba a la ventana y miraba su jardín blanco y frío.Deseo que el tiempo cambie.
Pero la prima vera no llega.ha. El estío tampoco.
A todos los jardines el otoño llevó frutos de oro,
pero no llevó ninguno al jardín del gigante.
-Es demasiado egoísta-dijo.
Y siempre reinaba · el invierno en casa del gigante,
y el viento del Norte, y el granizo y la nieve, que danzaban en medio de los árboles.
Una mañana el gigante, ya despierto, estaba acostado en su lecho, cuando escuchó una música deliciosa.
Fué tan dulce a su oído, que creyó que los músicos del
rey iban pasando por allí.
En realidad era un pequeño chorlito que cantaba
ante su ventana; pero hacía tanto tiempo que no había
oído a un pájaro cantar en su jardín, que le pareció que
era la más hermosa música del mundo.
Entonces el granizo cesó de .danzar sobre la cabeza
del gigante , y dejó el viento del Norte de rugir. Un delicioso perfume llegó hasta él a través el~ la persiana
abierta.
-Creo que por fin ha llegado la ~rima"'.era-dijo el
gigante.
Y brincó de la cama y vió.
¿Qué fue lo que vió?
Miró un extraño espectáculo.
Por una pequeña brecha en la muralla, los nmos se
habían deslizado al jardín y habían trepado por las ramas
de los árboles. Sobre todos los árboles que se podían ver,
había un niñito, y los árboles se sentían tan felices de
soportar de nuevo a los niños, que se habían cubierto de
flores y agitaban graciosamente sus brazos sobre la cabeza de los pequeños.
Los pájaros revoloteaban ele uno al otro y piaban
con delicia, y las flores levantaban sus cálices sobre la
hierba verde y reían.
Era un bonito cuadro.
En un solo extremo reinaba todavía el invierno: en
la parte más retirada del jardín.
Allí estaba un niño, un chiquitín. Era tan pequeñito, que no había podido alcanzar las ramas del árt)ol
y daba vueltas alrededor llorando amargamente.
El pobre árbol estaba aún todo cubierto Je nieve
y ele hielo, y el viento del Norte soplaba y rugía por encima de él.
- ¡ Súbete, nifüto !-decía el árbol.
Y le tendía sus ramas lo má.s que podía, pero el muchachito era muy pequeño.
El corazón del gigante se conmovió cuando miró

Era un gigante egoísta.
Los pobres niños no tenían ya lugar de recreación.
Intentaron jugar sobre el camino real, pero como
el camino era muy polvoso y estaba lleno ele pie'dras duras, no les gustaba.
Habían tomado la costumbre, una vez terminadas
sus lecciones, de pasearse alrededor de la alta muralla y
hablar del bello jardín que estaba atrás.
-¡ Qué felices éramos !-se decían los unos a los
otros.
Entonces llegó la primavera, y toda la comarca se
llenó de florecillas y de pájaros.
Sólo en el jardín del gigante egoísta duraba aún el111v1eruo.
Los pájaros no se dedicaban a cantar desde que ho
había niños, y los árboles se olvidaban ele echar flores.
Una vez, una hermosa flor levantó la cabeza por
arriba del césped; pero cuando miró el letrero, se puso
tan triste al pensar en los niños, que se dejó caer sobre
la tierra y se volvió a dormir.
Los únicos que se alegdron fueron la ,nieve y la escarcha.
-La primavera ha olvidado este jardín-exclamaban ;-viviremos, pues, todo el año.
hacia afuera.
La nieve tendió sobre e l césped su gran manto blan- ¡ Cuán egoísta he siclo!-pensó.- Ahora ya sé por
co, y la escarcha revistió de plata los árboles.
~
qué
la
primavera no había querido venir aquí. Voy a suEntonces invitaron al viento del Norte a pasar una
bir
a
ese
chiquitín a las ramas del árbol; clespucs derrumtemporada con ellos.
baré
la
muralla,
y mi jardín será para siempre el lugar
Aceptó y fue.
de
recreación
de
los niños.
Llegó envuelto en pieles. Rugía todo el día por
Estaba
verdaderamente
muy arrepentido de lo que
el jardín y derribaba chimeneas a cada instante.
había hecho.
-:-Este es un lugar clelicioso-decía.-Le diremos al
Bajó entonces las escaleras, abrió suavemente la
granizo que nos visite.
puerta
de la fachada y bajó al jardín.
El granizo llegó también.
Pero
cuando los niños lo vieron, se aterrorizaron
Todos los días durante tres horas, redoblaban el tamemprendieron
la fuga, y el jardín volvió a ser
bor sobre el techo del castillo, hasta que hubo roto muchas pizarras; entonces se ponía a girar alrededor del jar-

Sólo el chiquitín no había huido, pues sus ojos estab~n tan llenos de lágrimas, que no había visto llegar al
gigante.
Y el gigante se deslizó tras de él, lo tomó suavemente en sus manos y lo depositó sobre el árbol.
Y el árbol al instante floreció; los pájaros vinieron
a posarse Y a cantar, y el pequeño extendió sus dos brazos, los pasó en torno del cuello del gigante y lo besó.
Y los otros niños, cuando vieron que el gigante 110
era ya malo, acudieron y la primavera llegó con ellos.
-Este jardín es vuestro ahora, niños-dijo el gigante.
Y tomó una gran hacha y derribó la muralla.
,
Y cuando las. gentes se fueron al mercado a medio
cha, encontraron al gigante que jugaba con los niños en
el jardín más hermoso que jamás se había visto.
Todo el día jugaro.n, y en la tarde fueron a despedirse del gigante.
.-~~ro ¿dónde está vuestro compaííerito-les dijo,el cl11qu1t111 a quien subí al árbol?
Ese era a quien el gigante quería más, porque lo había besado.
-No sabemos-respondieron los niños;-ya se fue.
. -Pues decidle que venga mañana sin falta-replicó
el g1gan te.
• Pero los niños dijeron que no sabían dónde vivía,
Y que nunca lo habían visto.
Y el gigante se puso muy triste.
,
Ta.rde a tarde, al volver de la escuela los niños, ve111~n ~ Jugar ~on el gigante; pero no se Yolvió a ver al
cl~1qu- a quien tanto quería. Con todos era muy benevolo; pero echaba de menos a su primer amiguito y a
menudo hablaba de él.
. - ¡ Qué ganas tengo de verlo !-tenía por costumbre
decir.
Pasaron los años, y el gigante envejeció y se debi-

litó. Ya no podía tomar parte en los juegos; permanecía
sentad? sobre un gran sillón, y miraba jugar a los niños
Y admiraba su jardín.
_
- Tengo muchas bellas flores-decía;-pero los ninos son las flores más bellas.
Una mañana de invierno, al vestirse, miró por la
ventana. Ahora ya no detestaba al invierno, pues sabía
que es el sueí10 de la primavera y el reposo ele las flores.
pronto se frotó los ojos sorprendido y miró con
atenc1on.
Ciertamente era una visión maravillosa.
.
A la ex:remidad del jardín había un árbol casi cubierto de preciosas flores blancas. Sus ramas eran todas
?e oro, Y de ellas colgaban frutos de plata, y debajo del
arbol estaba el niño a quien tan to quería.
El gigante, bajó a todo correr las escaleras, transp?rtado de alegria,_ y entró al jardí n. Corrió a través del
~esped Y se aproximó al niño. Y cuando estuvo junto a
el, su rostro se cmpurpuró de cólera y dijo:
-¿ Quién se ha atrevido a herirte'
'En las palmas de las manos del n.iño había las huell~s el~ los clavo:' y también huellas de dos clavos en sus
p1ecec1tos.
, -¿ Quién se atrevió a herirte ?-gritó el gigante!D1melo. Voy por mi gran espada y lo mataré.
-No-respondió el niño;-son las heridas del amor.
-¿ Qué es ?-dijo el gigante.
Y un temor respetuoso lo invadió y se arrodilló fren te al niñito.
Y el niño se sonrió con él y le elijo:
-Una vez me dejaste jugar en tu jardín. Ahora vas
a venir a mi jardín, que es el Paraíso.
Y cuando los niños llegaron. aquella tarde, encontrar~n al gigante tendido y muerto bajo el árbol, todo cubierto de blanquísimas flores.
Osear WILDE.

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Página Lit eraria

•

CRUZAS POR ESTAS PAGINAS
Cruzas por estas páginas como sobre las olas
Un milagroso espectro; tu aparición arranca
Asombros adormidos, y tu silueta blanca
Riega calladamente perfumes y corolas.

Ya sé que me brindaron co,nsuelos y ternezas
Tu boca, flor de beso; tus manos, hostias puras;
Tu boca, fuente viva de todas las ternuras;
Tus manos, que son bálsamo de todas las tristezas.

¿Acaso eres la tl}isma? No sé, porque te esfumas
E ntre las vagas nieblas en que mi ser se agita;
Ignoro si te llamas Mignon o Margarita,
Si surges de los trópicos o vienes de las brumas,

, Mas guardo de tu rostro una expresión tan vaga;
Borró el olvido táitlto tu mística silueta,
Que apenas en mis horas divinas de poeta
Te miro con un lampo que brilla y que se apaga.

Ya sé que no me dejas, ya sé que tus encantos
Piadosos me acompañain; que por mi propia senda
Caminas, y que juntos alzamos nuestra tienda
Donde mezclar supimos las risas y los llantos.

¡ Qué importa que te llames Cordelia o Heloísal
Divísante mis ojos y el corazón se abrasa;
Cuando tu blanca veste junto a mi lado . pasa,
Mis cánticos te besan como a la flor la brisa.

Ya sé que en la celeste blancura de tus senos,
Cansadas reposaron las ilusiones mías;
Mas ya no sé si tienes ;-ha de ello tantos días 1Quedejas aurorales o rizos nazarenos.

Y vas por estas páginas calladamente, a solas
Se esfuma entre las nieblas tu aparición lejana,
Regando por mi senda, ¡ oh ;ilenciosa her mana l
Como demente Ofelia, perfumes y corolas.
Enrique González MARTINEZ.

ROMANCE DEL ESTOQUE
Tiene el pomo del e~toque
Una Venu s cincelada,
De muñones cercenados,
Torso firme, faz impávida.
En los recios gavilanes,
Repujados de oro y plata,
Un tritón y una sirena
Con las colas rnroscadas
Y en la aguda y tersa hoja
De factu ra toledana,
E n romance esta divisa
Hecha a fuego: "Cela y mata."
Tú la has visto en la panoplia
Junto de una vieja adarga,
Escondido el fino hierro

E n los oros de la vaina,
Bajo Ún cuadro, noble copia
De la escuela veneciana.
Tú la has visto, tú que ostentas
Verdes iris de esmeralda
Que sembrados de oro fingen
Las arenas de la playa.
Tú la has visto, tú que tienes
Boca roja y manos sabias
Que simulan dos palomas
Por lo tersas y lo blancas.
Tú la has visto y el tesoro
de tu carne sonrosada
Que ofren&lt;laste a mis caricias,
Que ofreciste a mis :msias,

No tembló, y ante los fuegos
De la fiebre que me abrasa,
Me parece que sonríen
Tus pupilas e,nigmáticas., . . ..
No has temblado, y yo te adoro;
No has temblado, y tú me engañas!
Y el estoque sigue quieto
En el muro de la estancia,
Cabe artística panoplia,
Junto ele una vieja adarga,
Escondida la hoja aguda
En los oros de la vaina,
Bajo aquella antigua cop_ia
Del pincel del Viejo Palma.
Enrique González Martinez.

NOCTURNO
Toe, toe, toe, toc,-golpea aprisa y fuerte,
Toe, toc,-cl carpi ntero de la muerte.

Toe, toe, toe toc,-golpca aprisa y fuerte,
Toe, toc,-el carpintero de la muerte.

Buen carpintero, buen cárpintero,
De abeto o roble busca un madero
Y hazme una caja grande y pesada
Para encerrar en ella a mi amada.

Otro allá abajo, cabe la "fuente
Bajo los olmos de la corriente,
Mientras el ave nocturna canta,
Besó las nieves de su garganta.

Toe, toe, toe toc,-golpea aprisa y fuerte,
Toe, toc,-el carpintero de la muerte.
Forra la caja con níveos rasos
Como sus dientes; azules lazos
Quiero que prendas a sus despojos
Como sus ojos, como sus ojos.

Toe, toe, toe toc,- golpea aprisa y fuerte,
Toe, toc,-el carpintero de la muerte.
Buen carpintero, buen carpintero,
De abeto o roble busca un madero
Y hazme una caja grande y pesada
Para encerrar en ella a mi amada.
Enrique González Martínez.

4ª Carta Abierta
Al Primer "Chi'o "
Hice alto, oh Venus, un día
en mi epístola tercera,
para que mi cuarta fuera
el toque de tu agonía.
Te aguarda, no tumba fría,
sino infecto muladar.
Ya los cuervos a afilar
su pico están empezando, .....
pero nadie está cavando
la fosa en que te han ele echar ....
Al peso de la opinió.n
te hundes, por más que te agarras
a las conocidas "barras"
que han servido tu ambición.
Llegaste. a la conclusión
más digna de tu pasado.
Venus. vas a ser colgado;
\'en us, en vano te quejas. , , ..
Vé pensando a quién le dejas
todo lo que te has robado .....
Como ya tu ma la fe
no les sirve a los de acá,
en vez de enviarte "maná"
hoy te dan un puntapié.
Te habían brindado "parné" ( 1)
para hacerte su lacayo,
más tú la diste de gallo,
la hiciste de valientito,
y ahora .. . . les importa un pito
que te despedace un rayo ....
Cuando la barba te sude,
de una cuerda suspendido,
no habrá un sér compadecido
que diga "el diablo te ayude."
El manco ayudarte elude
porque ve tu perdición.
E stás perdido, barbón,
no tienes escapatoria;
ya lkgó a su fin tu historia
de ludibrio y de baldón.
Tú que te empeñas en ver
azul cuanto te rodea,
no sientes qu~ "te jumea,"
que te comienzas a arder,
que se te escapa el "poder"
con el que nunca has podido;
pero ni un piadoso olvido

en la tumba en contra rás.
pues aun muerto, escucharás
que te titulan "bandido."
La esperanza solamente
de tu pronta ejecución,
hace que en nuestra nación
se sienta feliz la gente;
y, pues no habrá quien intente
librarte, pobre bárbado,
duélete ele tu pasado,'
ele tus infamias añejas,
Y, repito, ve a quién dejas
los bienes que te has robado.,,.
N u nea gozarás de olvido,
pues tu cuerpo, gran traidor,
será la momia mejor
ele cuantas han existido;
pues al verte suspendido
de cualquier sólida cumbre,
de Febo bajo la lumbre
tendrás sempiterna paz .....
No habrá zopilote audaz
que pique tu podredumbre!
Venus. se llegó tu día;
Venus, que un rayo te parta.
Esta mi epístola cuarta
es tu toque de agonía.
Ya llegó la patria mía
al fin de sus aflicciones,
pues según las predicciones
que te anunciaron la muerte,
correrán la misma suerte
• muy en breve tus "legiones."
Dien, pero como no es cosa
&lt;le que un "primer chiv" valiente
un epitafio elocuente
no ten ga sobre su fosa,
ya te preparo esta hermosa
y amable definición:
"en este obscuro rincón
donde todo es pestilencia,
reposa la quinta esencia
del crimen y la traición."

QUASIMODO.
(r)- Nombre que los españoles dan
al dinero.

�TOPICOS DEL DIA
La Cámara de Comercio de Saltillo fijó los precios
de los Artículos de Primera N ecesidacl, tomando como
base, no los bilimbiqucs carrancistas,.sino el oro nacional.
Esto, en otros términos, quiere decir que la moneda carrancisla ha dejado· de ser moneda desde el momento en que ya no sirve para darle valor a las cosas.
Cuanta razón tiene Luis Cabrera al afirmar que está acostumbrado a convertir los desastres en éxitos.

** *

En Sonora, Plutarco Elías Calles y Adolfo de la
TI ucrla, andan a la gref1a. En e l periodismo revolucionario, se han tirado los platos Rip-Rip y el doctor Atl. En
el campo militar, pugnan Obregóñ y Pablo González.
No cabe duda de que el carrancismo se está consolirlando.

•**

La Dirección General de Correos, ha decidido celebrar debidamente la llegada de don Venustiano Carranza
a la Capital de la República. Con tan plausible motivo
ha decretado-estamos en la época gloriosa de los Decretos-que todas las cartas que circulen el primero de
Junio próximo, lleven además de los timbres ordinarios
unas estampillas con el retrato del Primer Jefe y las cuales se expenderán al precio de diez centavos.
Esta disposició n no tiene. más importancia que pintar claramente el modo que los carrancistas tienen de celebrar los grandes acontecimientos.
Durante la oprobiosa tiranía, en una ocasión semejante, se habría envilecido al pueblo regalá.ndole medallas
o cualquier otro objeto conmemorativo. En la democracia carranclana, se sigue una línea opuesta. Se conmemoran las fechas ilustres con nuevos gravámenes, con impuestos extraordinarios, con rentas y co.ntribuciones especiales, a fin de que el pueblo consciente pague. de algún
modo el beneficio que recibe con la permanencia continuada del Primer Jefe.
Esto es altamente educativo, porque le da a la llegada de Carranza a la Capital de la República, el carácter
· que debe tener tan trascendental acontecimiento: los reaccionarios dirán que don Venustiano, por dondequiera que
significa nuevos gastos para el pueblo, pero si se tiene en cuenta los bienes que .el Primer Jefe desparrama
con sus bilimb.iques, huelga, tifo, microbios libertos, generales carrancistas y demás trofeos del Ejército libertador, se conviene en que es justo de parte del pueblo, pagar algo extraordinario e.n beneficio de su glorioso redentor.

"ª•

• * •

El Coronel Esteban Cantú, está proxuno a llegar a
su ocaso. Pudo haber sido "el hombre del momento,"
pero su vacilación, su debilidad, y sobre todo su falta
a\.&gt;soluta de programa, le impidieron colocarse a la altura
de las circunstancias.
Cimentó su gobierno sobre bases de inmoralidad;
y aunque esto nunca es disculpable, pudo haber sido perdonado, si se hubiese traslucido en la política de Cantú,
algo en beneficio de la Patria.
Efectivamente, cuando una administración vive de
los garitos, &lt;le las loterías, de los hipódromos, y de los
centros de prostitución, tiene la obligación de compensar,
con actos grandiosos los males que infiere a sus gobernados por medio de un régimen cimentado sobre el vicio.
Si Cantú hubiera convertido su ínsula en un baluarte para
la cultura, en un centro reorganizador de la Patria, habría
merecido el perdón por sus yerros y debilidades. Pero le

•

jos de ello, lo único que ha procurado y sigue procurando, es sacar las mayores ventajas posibles de la administración de la inmoralidad, sin orientarse políticamente
en un sentido de rectitud invariable.
Fue villista cuando Villa era poderoso; hoy ·es carrancista, mañana quizás enarbolará la bandera obregonista. Esto, como es de suponerse, no lleva más que al
desastre. Y las gentes, que en su afán de esperar siempre, soñaron que Cantú podría ser el salvador, pueden
convencerse de que es muy difícil que un Jefe ele Partida
se convierta rápidamente en Jefe de Partido.
¡ Genio y figura
Hasta la sepultura!

\ I

Bellezas Infantiles

*•*

Federico Montes, Gobernador de Querétaro, acaba
de promulgar un Dec;reto, conforme al cual quedaron
duplicadas las contribuciones municipales del Estado.
¡ He aquí otro benemérito que le brinda a su pueblo
la maravillosa oportunidad de colaborar debidamente en
la grandeza del Estado.

***

Un periódico de Saltillo comunica la monstruosa
noticia de que algunos corredores ele Comercio fueron
sentenciados a muerte, y ejecutados inmediatamente, en
Mérida, por creer en la eficacia de aquel artículo de la
Constitución que garantiza la libertad de Comercio.
Esta ráfaga de terror servirá únicamente para paralizar el comercio en la península yucateca y angustiar más
la situaci'ó n del pueblo. Los carrancistas, creen en su ignorancia, que los pobres "coyotes" son los culpables del
desastre monetario de México; y como en las casas de
cambio y en los actos de corretaje, es donde aparecen las
dolencias de la sociedad, les ha parecido la cosa más natural del mundo suprimirlos, creyendo así acabar con el
malestar general.
Esto nos hace penwr en los versos de Quevedo:
"Es quitar el dolor de la cabeza
Quitando la cabeza que lo siente."

•

***

Ultimamente los simpatizadores del General Félix
Díaz han vuelto a alentar esperanzas en su caudillo, a
quién reputan al frente de un poderoso Ejército en los
Estados meridiona les de la República. No sabemos si
este renacimiento de ilusiones obedece a hechos .concretos o a la necesidad de "creer en algo" que venga a acabar con el desbarajuste .nacional.
De todos modos es significativa esa fe obstinada, esa
tenacidad en el ensueño, esa confianza ciega en el Caudillo. Eso indica que existe en dicho grupo una fuerza
qu~ no desmaya ante nada ni se desconsuela por las mayores adversidades. Y con cualidades semejantes no es
difícil que obtenga la victoria, tanto más probable, cuanto
que el ca rrancismo ha estado en pleno período de desorganización.

*•*

El conocido rimador fronterizo, Aureliano Ramos,
acaba de ser nombrado Administrador de la Aduana de
l\Iier, Tamaulipas.
Dicha aduana no tiene otra ventaja que la de estar
a la orilla del río, y brindarle a Aureliano Ramos la oportunidad de salir de México en el momento, ya muy próximo, del desplomamiento carrancista.
Después de todo, las Musas, cuando no inspiran versos bellos, protejen a sus adoradores, y los alejan del lugar del peligro.

..

Niño Guillermo A. Alonso,
de Tampico, Tamaulipas.

�•

- ¡No me atormenten! Díganme qué Je sucede a
m1 marido. Tengo valor para saberlo todo: .
Doña Soledad alzó sobre nosotros la mirada, aquella mirada que tenía el color maléfico de la s turque sas, y
habló con la voz lle na de misterió, mientras sus dedos de
momia movían las agujas de la calceta:
- ¡ Ay, Jesús! .... e\ tu marido nada le sucede. Tiene un demonio que le defie nde. Pero ha derramado
sangre..... .

-..

EL MISTERIO
Hay también un demonio familiar.
Cuando yo era niño, iba todas las noches a la tertulia de mi abuela, una vieja que sabía estas cosas medro. sas y terribles del misterio. Era una señora linajuda Y
devota que habitaba un caserón en la Rna de los Plateros. Recuerdo que se pasaba las horas hacie1!do calceta tras los cristales de su balcón, con el gato en la fa lda.
Doña Soledad Amarante era alta, consumida, con el ca. bello siempre fosco, manchado por grandes mechones
blancos, y las mejillas clescarnaclas, esas mejillas de dolorida expresión que parecen vivir huérfanas de besos Y
de caricias. Aquella sei10ra,me infund ía un vago terror.
porque contaba que en el silencio de las altas horas oía
el vuelo de las almas qu e se van, y que evocaba en el fondo de los espejos los rostros lívidos que miran con ojos
agomcos. No, no olvidaré nunca la impresión que me
causaba verla llegar al comienzo de la noche y se ntarse
en el sofá del estrado al par de mi abuela. Doña Soledad
extendía un momento sobre el brasero las manos sarme ntosas, luego sacaba la calceta de una bolsa de· terciopelo
carmesí y comenzaba la tarea. De tiempo en tiempo solía lameintarse:
-¡Ay, Jesús!
Una noche llegó. Yo estaba medio dormido en el
regazo de mi madre, y, sin embargo, sentí el peso magnético de sus ojos que me miraban. Mi madre también debió advertir el maleficio de aquellas pupilas que tenían el
venenoso color de las turquesas, porque sus brazos me estrecharon más. Doña Soledad tomó asiento en el sofá y
en voz baja hablaron ella y mi abuela. Yo sentía la respiración a.nhelosa de mi madre, que las observaba queriendo adivinar sus palabras. Un reloj dió las siete. 11i

abuela se pasó el pañue lo por lo s
poco in segura le dijo a mi madre:

OJOS. y

con la voz un

-¿ Por qué

110 acuestas a ese niño?
Mi madre se levantó conmigo en brazos y me llevó
al est rado para que besase a las dos señoras. Yo jamás
se ntí tan vivo el terror de doiia Soledad. 11 e pasó s u
mano de momia por la cara y me dijo:
-¡ Cómo te le pareces!
Y mi abuela murmuró al besarme:

-¡ Reza por él, hijo mío!
Hablaban de mi padre. que estaba preso por liberal
en la cárcel de Santiago. Yo, co nm ovido, escondí la cabeza en el hombro de mi madre, que me estrechó con angustia:
-¡ P ob res de nosotros, hij o I
Después me sofocó con su's besos, mientras sus ojos.
aquellos ojos tan bellos, se abrían sobre mí enloquecidos,
t r'ágicos:
-¡ Hijo de mi alma, otra nueva desgracia nos amenaza!
Doña Soledad dejó un momento la calceta y murmuró con la voz lejana de una sibila:
-A tu marido no le ocurre ninguna desgracia.
Y mi abuela suspiró:
-Acuesta al niño.
Yo lloré aferrando los brazos al cuello de mi madre:
-¡No quiero que me acuesten! Tengo miedo de
quedarme solo. ¡No quiero que me acuesten! ....
11 i madre me acarició con una mano nerviosa, que
casi me hacía daíio, y luego volviéndose a las dos señoras, suplicó sollozando:

1Ii madre repitió en voz baja y monótona, como s i
el alma estuviese ausente:
-¿ Ha derramado sa.ngre?
-Esta noche huyó de la cárcel matando al carcelero. Lo he visto en mi s ueño.
)1i madre reprimió un grito y tuvo que sentarse para no caer. Estaba pálida, pero en sus ojos había el
fu ego de un esperanza trágica. Con las manos juntas interrogó:
-¿ Se ha salvado?
-No sé.
-¿ Y no puede usted saberlo?
-Puedo intentarlo.
Hubo un largo silencio. Yo temblaba en el regazo
de mi madre, con los ojos asustados, puestos en doña
Soledad. La sala estaba casi a obscuras; e n la calle
cantaba el violín de un ciego. y el esquilón de la s monjas
volteaba anunciando la novena. D o~a Soledad se levantó
del sofá, y anclando sin ruido la vimos alejarse hacia el
fondo de la sala, donde su sombra cas i se desvaneció.
Advertíase ap enas la figura negra y la blancura de las
manos inmóviles, en alto. Al poco comenzó a gemir débilmente, como si soiiase. Yo. lleno de terror. lloraba
quedo, y mi madre oprimiéndome la boca, me decía ronca
y trastornada:
-Calla, que vamos a saber de tu padre:
Yo me limpiaba las lágrimas para seguir viendo en
la sombra la figura de doña Soledad. 11i madre interrogó
con la voz resuelta y sombría:
-¿ Puede verle?
-Sí . . .. Corre por un camino lleno de rie sgos. ahora
sol itario. Va solo por él. .... Nadie le sigue. Se ha detenido en la orilla de un río y teme pasarlo,. Es un río
como un mar ...... .
-¡ \'irgen mía, que no lo pase!

-En la otra orilla hay un bando de palomas blancas.
-¿ E stá en salvo?
-Sj .. . . . Hay un espíritu que le protege. La sombra del muerto no puede nada contra él. La sangre que
derramó su mano yo la veo caer gota a gota sobre una
cabeza inocente . .... .
Cna puerta batió lejos. Todos sentimos que alguie.n entraba en la sala. Mis cabellos se erizaron. Un
aliento frío me rozó la frente, y dos brazos invisibles de
un fantasma quisieron arrebatarme del regazo de mi madre. 11e incorporé asustado, sin poder gritar, y en el
fondo nebuloso de un espejo ví los ojo~ de la muerte, y
s urgir poco a poco la mate. lividez del rostro, y la figura
con su dario y un puñal en la garganta sangrienta. Mi
madre, asustada, viéndome temblar, me estrechaba contra
su pecho. Yo le mostré el espejo, pero ella no vió nada;
el espejo se rompió con largo gemido de alma en pena.
Doña Soledad dejó caer los brazos hasta entonces inmóviles en alto, y desde el otro extremo de la sala, saliendo
de las tinieblas como un sueiio, vino hacia nosotros. Su
voz de sibila parecía venir también de muy lejos:
-¡ Ay, J essú ! Sólo los ojos del niñ.Q le han visto.
La sangre cae gota a gota sobre la cabeza inocente. Vaga en torno suyo la sombra negativa del muerto. Toda
la vida irá tras él. Nunca perdonará. Hallábase en pecado cuando dej ó el mundo, y es una sombra infernal.
Ko puede perdonar. Un día desclavará el puñal que lleva en la garganta para ahogar si¡ voz . . ...
Habla lentamente, mientras sus dedos de momia
mueven v&lt;doces las agujas de la calceta, habla y acompaña sus palabras el vuelo misterioso de las almas ein
pena que vuelven al mundo par cumplir penitencias. De
tiempo en tiempo se interrumpe y plañe en un tono más
tr iste:
-¡J\y. Jesús!
11is ojos de niíio conservaron mucho tiempo el e_..spanto de lo qu·e entonces vieron , y mis oídos han vuelto
a sentir muchas veces las pisadas del fantasma que camina a mi lado, implp.cablc y funesto, sin dejar que mi alma, toda llen a de angustia. toda rendida al peso de-torvas
pasio nes y anhelos purísimos, se asome fue ra de la torre,
donde suei1a cautiva hace trei nta años.

Ramón del VALLE-INCLAN.

•

•

�~a-Guerra Europea
Sigue llenando al mundo con
s estruendos esta gran conílaación. En esta pli:1na aparecen
nto las escems solemnes, en
nde esplende el acto oficial, coo aquellas en dond~ los soldas se ven sufriendo las inclemens de la campaña.
En la parte supe1 ior se destauna gran revista militar presida por uno de los monarcas que
en uno de los reinos del lmpeAlemán, y una patrulla de
balleria teutona. En la parte
ferior se ve una sección de areria austriaca y un tren de aovisionamien tos.

�El Hada de las Perlas

SU SANTIDAD BENEDICTO XVII

Cristo y la Impiedad
Para ''Rc,ista ~Jc.xicana."

Contra de CristtJ la impiedad. osada,
-'\Iza la frente y con feroz porfía,
J .a misma omnipotencia desafía
Con la drs nuda punta de su espada.
Jurado ha r¡ue r!e su Iglesia amada
:\'i piedra sobre piedra quedaría:
Templos y altares sin piedad un día,
Rodará11, hechos pol\'o, hasta la nada.
En nwo intrnta·s derribar su trono,
¡Loca impierlad! en tu infernal rksl'O;
11 oy como ayer conseguirá tu encono
Que venza nueva vez el Ga lileo;
Hoy como ayer sobre la Cruz se escribe,
Que Cristo sobre el mundo imi)era y vive.

Dr. Jesús RIOS.

La fylujer
Para '' Revista Mexicana."
Et in cap·ite ejus corona
stcllarum.
Apoc. XII. I~
¡ La 1[ ujer ! Dulce beso desprendido
Desde Dios hasta ¡tl hombre solitario;
Lampo de luz que alumbra el escenario
En donde el hombre colocado ha sido.

Después que diera a la serpiente oído,
E5trofa fue de un canto funerario,
Primer sol lozo que entreabrió el Calvar io,
Y última nsa del edén perdido.
Risa, sollozo y canto que prolijo
Dios recogió; y al ver tantas doncellas,
Que el mundo maldijera y que El bendij o,
l'na más tarde se eligió de entre ellas,
Bebió sus pechos, convirtióse en su hijo,
Besó su frente y la bañó de estrellas. -

·-

Ctienlan que allá en las poéticas playas del Canlúbrico, donde los ant iguos tro\'adorcs llegaban a c~nlar
al com¡&gt;ás de las enfurecidas olas sus galanos poemas a
la belleza, se abrieron un día las turbias ondas y dieron
paso a un apuesto doncel, que bajo el brazo llevaba su
bandolín sonoro; medioeval trovador, sin duda . que bajó
al fondo del mar en busca de divinas sirenas a quienes
cantar sus poéticas trovas.
En la orilla y casi a flor de agua era esperado por
regia escolta de delfines, señores del mar, que a su paso
se hacen tocar alegres marchas por las músicas reales
compuestas de tritones.
Llegó al fondo donde fue saludado por bellísimas
N"áyacles, Hadas y Sirenas, y del espeso follaje ere luminosas algas se desprendía el suavísimo rumor de una orquesta de sonoras cornamusas, que le volvían loco, ) se
scntia desfallecer por aquel medio ambiente saturado de
los ricos perfumes que las perlas. al abrir sus nacaradas
conchas, exhalan.
-¡ Canta, poeta, canta! le repetían las náraclcs y sirenas en medio de las má; dulces caricias que Jamás mortal alguno recibiera.
"Canta a nuestra belleza."
''Canta a nuestras ri4uísimas perlas."
"Canta y pide nuestro amor." "Canta y serás amado."
''Ca.nta, y te daremos ricos palacios."
"Canta y te haremos gozar placeres paradisiacos."
"Canta y te pondremos ricas vestimentas de brocado y oro" y esto decían locas de amor, sedientas de placeres, Náyades, Hadas y Sirenas.
Era imposible; nadie podía sacarle de aquel sopor,
Y, poco a poco, las Náyades, Hadas y Sirenas, cansadas
de rogar al apuesto doncel, se fueron retirando.
Habíanse ido casi todas, y no quedaba ya más que
una hada hermosa, de ojos negros y cabellera ele ébano,
&lt;1ue le dijo :
-Quieres venir a mi palacio?-1li dueño, mi seiior,
ven conmigo, ven.
El poeta le dirigió una mirada desdeñosa que decidió a la encantadora a seguir el camino dC' sus compaiicras; más de pronto díjole él:

-Espera-¿quién eres tú ?-dbndr est:'t la estancia
prrfumada c¡uc sin eluda habitas?
-Soy el Hada de las Perlas y mi palacio est:'t hecho
de una sola ptrla negra, junto al del opulento Rey de los
corales-quieres que fe, diga algo más? •
Xo, basta ya; cuando la luz del nuevo día bese la
onda inquieta, iré a cantarte la serenata de mi amor. Y
el Hacia, loca de pasión, se fue· a su palacio, a esperar al
apuesto mancebo.
La luz de la a lborada que las hondas reflejaban, como de un diamante en las linas facetas, corrientes de vivísimos colores, recordó al trovador su compromiso de
cantar y se fue al palacio hecho de una sola perla negra,
junto al del Rey ele los corales.
Paróse frente al rico alcázar &lt;le! Hada de las perlas,
al pie de una ojival ventana hecha de coral. cuyos ricos
arabescos parecían encajes de Bruselas y soberbias bordaduras de Damasco; templó su rico bandolín y empezó
a cantar su sentida trova, y la hermosa, a los dulces acordes del bandolín sonoro , abandpnó el lecho, y calzando
sus menudos pies con unos primorosos chapines de seda,
se acercó a la ventana .. y a través de ll&gt; celosía, espiaba,
inquieta, al mancebo gentil.
El Rey de los Corales. vLeJo de luenga barba y oji llos vivos, eterno adorador del Hada; despertó a los acordes de aquel extraño instrumento y dispueso a averiguar
quién lo pulsaba, abrió la ventana y vio al doncel; vistió se con precisión y bajó para vengarse de su rival, a quien
encontró todavía cantando al pie de la ojival ventana hecha de coral.
Mudo de coraje, arrebató al doncel de las manos su
precioso instrumento, el que rompió contra una de sus
rodillas ,ty al reventarse la última cuerda, el poeta cayó
exánime, y con la postrera vibrac ión, el poeta expiró.

Y allá adentro. se oró un grito débil y doloroso :
el Hada de las perlas había muerto también.
De aquel tiempo data la carestía de las Perlas
:'\ egras.

I. G. FUENTES.

�La Obra Porfiriana
Tomamos del ALBUM DE DIAZ, obra obs~quiada por REVISTA MEXICANA
a sus suscritores semestrales, el siguiente Capítulo
que habla elocuentemente por medio de cifras irrefutables

.

El me· or comentario sobre las tres épocas: la anterior ~l General Díaz, la. de su ad~'.inistración
y la época aciual, es el cuadro comparatiYo que sigue: los dat~s que hemos pochdo adqumr lle~a~ a
o de los puntos cita. o~
1 00 un año antes del centenario; en 1 g10, las cifras correspondientes a cada un_
9
.
;:,
,
.
d
d
25
por
ciento
·
las
dificultides
P ,ra obtener las cantidades exactas, nos obhga
tuvieron un aumento aproxima o e
•
.
·
l
_
ron a dar los datos correspondientes a los años citados, para entar el ~ue no fuera~ precisos ~s re pro
porcionáramos; de esta manera, nuestros lectores pueden tener a la vista referencias compro a as, con
sólo un año de diferencia.

$ r.473,912.3 2
" 40.527,185.20
" 125.804,089.33

Producción de oro en 1877-1878:
" " " 1908-1909:
"
" " y plata en 1909:
"

•

578 kilómetros
kilómetros

Ferrocarriles, en 1877:

"

25,000

"

Exportaciones en 1876:
" "
" 1909:

$ 27.318,188.00
" 231.101,795.00

Importaciones en 1876 :·
" "
" 1909:

" 37-318,188.00
" 156.504,447.00

Ingresos en 1877:

" 25.000,000.00

" "

••

"

" 97.871,75o.96

Oficinas e.le Correo en 1876:
"
"
" " 1909:

4.703,750.
1.84.000,000.

Piez1s enviadas por CorNo en 187 ~

"

"

"

"

" 1909

4,430 millas
40,640 millas

Líneas telegráficas federales en 1876:
"
"
"
" 1909:
Capital extranjero en l\Téxico en 1907:
Americano:
Inglés:
Alemán:
Francés:
Otras nacionalidades :
Bancos en 1897: 10, con un capital de
"
•e
" " 1910: 3-1-, " "

$ 356.991,000.00 oro.
$ 253.544,824.00 "
" 25.204,375.00 "
" 10.751,500.00 "
" 4.000,000.00 "
$ 146.746,108.36
" 756.527,309.5°
10,376.
31,194.

Propiedades mineras en 1899:
"
"
" 1908:
Censos de población en 1877:
)l
"
"
"
1910:

,

9.384,193,
15.500,000.

Las Cinco Esmeraldas
UN EPISODIO INTERESANTE DE LA VIDA DEL GRAN CONQUISTADOR HERNAN CORTES.
Cuenta Voltaire en su E ssai sur les m oeurs, que cierto día en que Her,nan Cortés, pobre y anciano, trataba
de acercarse al emperador Carlos Quinto en súplica de
que atendiera sus reclamaciones, durante muchos años
desoídas, los cortesanos del César le impidieron entrar
en palacio.
El conquistador de México, caído ya por aquel entonces en el general menosprecio de sus compatriotas, y
casi por completo olvidados sus grandes servicios a la
patria, devoró con paciencia el ultraje y fue a situarse en
la puerta del alcázar real, confundido ent~ mendigos y
pretendientes de baja estofa.
Salió la carroza que conducía al emperador, y Hernan Cortés, adelantándose hacia el estribo, intentó entregar un memorial al monarca.
- ¿ Quien sois ?-Le preguntó Carlos Quinto.
Soy un homb re que os ha ganado más provincias
que ciudades os legaron vuestros padres y abuelos.
Aunque la anterior anédota, citada por el célebre filósofo francés y reproducida por a lgún moderno historiador español, no tiene en su apoyo el testimonio de ningún escritor de aquella época y es, además, poco verosímil, sirve para vuestro objeto, que es recordar el m iserable estado en que se hallaba el insigne conquistador en
las postri merías de su vida, y al que llegó por efecto de
las envidias e intrigas de otros generales, entre ellos el
rencoroso Velásquez, quienes se dieron buena maña para
cegar, en el volub le corazón del emperador, las fuentes
de la gratitud hacia el preclaro extremeño.
Tal dicen a una cronistas e historiadores, y por
más que a veces los monarcas han sido ingratos con los
hombres cuyos servicios contribuyeron a dar esplendor
a la corona (recuérdense los casos de Cristóbal Colón,
Gonzalo de Córdoba y tantos otros), lo cierto es que en. tre Ca rlos V y Hernán Cortés existió algo en que no
han fijado su atención los que de reseñar hechos histór icos se ocupan: que si el César español dejó morir en la
m iseria al que pudiendo haberse ceñido la corona de Moctezuma, la puso, con las inmensas riquezas de México, a
los pies de su soberano, no fue por ·desconocimiento de
los méritos de Cortés, sino por vengar un agravio; lo
que, bien cons.iderado, quizá es peor que la ingratitud.
Es esta una circunstancia. poco sabida, de la agitadísima existencia de Hernán Cortés y que enco.ntramos
en un curioso libro, escrito por el padre Francisco López de Gomara, confesor que fue del gran aventurero,
y su compañero de glorias y fatigas en el Nuevo Mundo.
He aquí un extracto de lo que dice tan respetable testigo:
"Cuando las tropas españolas entraron a la ciudad
de México, tras ochenta días de ten-ib lee asedio, vien;m
compensados sus sinsabores, con la ocupación y reparto
del tesoro de Moctezuma, llamaóo también por su colosal valía, Tesoro de los dioses. Hernán Cortés se reservó
como parte que le correspondía en el botín, cinco magníficas esmeraldas, que la industria de los mexicanos había
conseguido tallar de modo maravilloso." Las referidas
piedras, ofrenda hecha por los emperadores aztecas a
V itzilopuchtli, dios de los ejércitos, son descritas así por
el autor citado:
"Una estaba tallada e.n forma de rosa; la segunda
representaba un cuerno de caza; la tercera tenía el aspecto de un pescado, con sus dos oj os de oro, y la cuarta se-

mejaba una campanilla, sirviendo de badajo gruesa perla de incomparable oriente. Hernan Cortés la había mandado montar en oro y poner en la armadura esta divisa:
Bendito Dios que te crió. En cuanto a la quinta esmeralda habían la tallado los indios en la forma de copa. Al
traerla a España, su poseedor hízola añadir un p ie de oro
y recubrir los bordes con un filete del mismo metal."
Por esta sola piedra, la más hermosa de todas, ciertos mercaderes genovese~ que se hallaban en la Rábida
al desembarcar Cortés, le ofrecieran 40.000 ducados para
revenderla al Gran Turco. Las cinco esmeraldas estaban tasadas en roo.ooo ducados, y llegaron a adquirir tal
renombre en España, que servían de término de comparación cuando de preseas magníficas se hablaba.
Ocurrió que la emperatriz Isabel, esposa de Carlof
Quinto, mostró deseos de poseerlas. El soberano propuso a Cortés la cesión de las joyas por el precio que quisiera ponerlas, prometiéndole de añadidura el disfrute de
determinados beneficios en las tierras recién conquistadas. El alma bravía de Hernan Cortés no se amoldaba
bien ni mal a las exigencias del oficio de cortesano. A~í
que, aun a riesgo de incurrir en el e¡Jojo del monarca, se
negó en redondo a venderle las piedras, y las entregó, en
calidad de dote, a doña Juana de Zúñiga, hija del segundo conde de Agu ilar y sobrina del duque de Béjar, con
la cual casó poco después, hacia 1529.
Carlos Quinto no perdonó a Cortés el desaire, s iendo éste el prit1cipal motivo de la enemiga que desde entonces le tuvo.
Las arc~1ifamosas esmeraldas que excitaran el enojo
de una emperatriz y el odio del monarca más poderoso
del mundo, estaban destinadas a un final poco digno
ele su precio y de su celebridad. Llevábalas Hernan Cortés al tomar parte en la desastrosa expedición a A rgel,
ya porque, como hombre en extremo supersticioso, las
diputase por amuleto infalible, o bien porque viese en
ellas el precio de su rescate s i la mala ventura le hacia
caer en manos de los corsarios berberiscos.
Deshecho por los escollos e l galeó.n Esperanza, en
que iba Cortés, y obligado éste a arrojarse al agua para
ganar la orilla a nado, "metió en un pañuelo-dice Gomara-todo el dinero que tenía, juntamente co.n las cinco esmeraldas, y se lo ató al cuello. Las preciosas joyas,
bien por descuído o por fatalidad, cayeron al cieno profundo y se perdieron para siempre."
A partir de aquella época, la vicia del glorioso caudillo fue un perpetuo calvario. Viejo y achacoso, llamó
una Y otra vez a la puerta de los alcázares reales pidiendo que, ya que no se diese a sus servicios el galardón merecido, al menos se le abonasen los 300,000 escudos que
había gastado en su expedición a California. Sus súp licas fueron vanas. Invadido por intensa melancolía, partiósc de la corte y fue a mori r olvidado en Castilleja de
la Cuesta (Sevilla,) a la edad de sesenta y tres años. El
cadáver de Hernan Cortés, inhumado en Sevilla, fue trasladado a México en 1562 por un hijo del conquistador.
Su sepulcro existió en el convento de San Francisco
de dicha capital; con la particularidad de que uno de sus
adornos reproducía la figura de las cinco malhadadas joyas que acarrearon la desgracia al antes afortunado domeñador de imperios.

�¡POBRES GAT ASt
Página humorística de '' Rejúpiter,''

J. Rafael Rubio

-¡Hombre! ¡por amor de Dios, Matiana! No de- ciano se ha caído de cráneo en la tina grande al querer
je abierta la llave del lavador! ¡ no olvide el cajón de la sacar una canica que estaba allí.
-¡ Matiana ! ¡vea a ese niño!
basura! ¿Quitó la ropa del tendedero? ¿ Le puso alpisLa señora "se alisa" las greñas frente al ropero de
te al canario? ¿Echó en jabón los manteles? Ya trajo
luna,desabrochado
el peinador y luciendo chanclas pre"El Imparcial?"
La pobre Matiana no contesta. Son tantos y tan rraf¡telistas¡ chillan 'los dos· mocosos en distintos tonos
variados los asuntos de su mi,nisterio y pesan sobre ella y despiertan al de pecho, que se disgusta porque le cortan
tan graves responsabilidades culiniarias, higiénicas e hi- el hilo y rompe a berrear en mí sobreagudo, revolcándose
en el proceloso mar de sus intestinales desafueros.
droterápicas, que elude las interpelaciones, enmudece y
-¡ Ma~ana ! ¡ límpieme a la niñita!
baja la cabeza sobre la pila rebosante en que ha hecho una
En esto llega de la cocina el tufillo indiscreto de la
ensalada de canzoncillos, camisones, pañales y calcetines.
leche qu·e está cociéndose y que se quema porque, en opi-¡ Qué vida, caray!
Por ocho pesos al mes-sin ración-deberá ejecutar nión de los facultativos, no está en olla texcocana, si¡10
maniobras domésticas ta.n disímbolas, que la pondrán a en vil tepalcate espurio.
-¡Matiana! ¿Ya ve? ¡Se le quemó la leche! ¿.P or
punto de volverse loca. Si se tapa el vertedero de la tiqué
no
se fija?
na o de otro mueble cuyo nombre omito, ella tendrá que
-Me llamó asté!
hacer· de plomero y sacar los obstáculos, por más que sean
-¡ La hubiera quitado de la lumbre!
de pronóstico reservado; si suena allá abajo la campana
-Me llamó asté de urgencia.
del carretón de la basura, tendrá Matiana que echarse a
-¡Nada! son dos litros y se los voy a rebajar "de"
. cuestas el cajón colmado de desperdicios y bajar con él
este
mes.
¿Ya secó a la niña? ¿Ya vistió a Emerenciaciento ochenta escalones hasta vaciarlo en el vehículo muPor
qué
es tan pazguata? P,onga el desayuno y láno?
¿
nicipal que la espera e.n la calle.
Como el patrón trabaja en los Eléctricos-Indiani- vese primero las manos.
-Niña, aytá el panadero.
lla-hay que levantarse al pardear la mañana, ir por el
-Recíbale el pan.
carbón, la leche y los bizcochos, tiritando bajo el reboci-Es
que se está redamando el tinaco y que la astasté
llo que no calienta ni a tiros; hay que prender la lumbre
esperando
el chale de la lavandería.
y hacer el café, barrer el comedor, fregar los platos que
-¡ Recíbale la ropa!
quedaron sucios con la cena y bombear de firme para que
-Tamién está el del teléfano con un papel.
el señor pueda mal lavar su rostro de ferrocarrilero here-¡ Paaaaan !-grita Emerencianito.
ditario.
-¡ Déle pan al niño!
Si el café está muy caliente, malo; si apenas tibio,
-¡ Trrnrrrr !-suena el teléfono.
pfor; si en la panadería le encajaron un bolillo frío, tra-Matiana, a ver qué quieren en el "Pierdeliempo."
gedia; si se le olvidó el azúcar, leña.
La señora de trapillo, se esfuma con majestad por
-¿ Qué hubo con los cigarros? Le dije a usted que
la puerta de la caballeriza conyugal y atiende a los beduinegros y me trae blancos ..... ¡ Qué mujer! ¡ No tiene canos del pan, del teléfono y de la Chinese Laundry. (En el
beza! A ver, deme un trapazo en los zapatos; traígame
interior los chicos plañen a toda orquesta.)
un pañuelo y el pase del tren que dejé en el buró. ¡ Muévase, caramba!
La pobre bestia con naguas se atiene a lo mandado
*
Mediodía.
y ejecuta las órdenes a toda chilla, haciendo sonar sus taEl señor llega de fierro malo porque le. ganaron tres
cones de hueso en las baldosas heladas del pasillo.
tandas de copas en los dados y está en el primer período
-¡ Matiáinaaal
Es la señora, que todavía no se levanta, la que grita de embriaguez constitucional. En la cocina, M.atiana ha
así con voz colérica, desde el fondo de la alcoba nupcial perpetrado el siguiente programa nutritivo, único que puee infantil, porque también en ella duermen los tres cha- de deglutir el estómago leperocrático del síñor:
Sopa de sesos (que buena falta le hacen.)
macos que a duras penas ha podido editar el matrimonio.
Arroz-Un
huevo recontrafrito-Panza de car.nero,
-¿Qué pasó con mis hojas? ¿A que se le olvidaron? ¿A que no las puso a cocer? ¡No tiene usted re- -Rajas y frijoles bayos.
Se instala en el comedor la horda de tragones y em-·
medio! ¡ya no las haga! Me limitaré al desayuno. Vis·pieza el auto de fe. Matiana tiembla como un voluntario;
ta a Emerenciano y aviénteme mis medias.
Emerenciano es un demonio de seis puntos, una es- se tropieza en la pata de una silla y vierte la sopera en el
pecie de Zapata que muerde, patalea, jala los cabellos y pantalón flor de romero de mi vale el empleado eléctrico.
(Aquí caben cuatro interjecciones de última moda,
chilla por los cuatro costados; pero hay que tenerle pacon
sus
respectivos agregados.-La familia, a pesar del deciencia y no tocarlo con brusquedad, porque en tal caso la
sastre
engulle.)
integridad peligra.
- ¡ Qué arroz más cochino!
-Deje a Emerencianito y vea por qué llora Eleo- ¡ Matiana, ¿no le dije que lavara bien la panza? ¡ Esnora.
to
huele
a Rastro, a no sé qué! ¡ Y todo por n&lt;:&gt; hacer lo
La aludida- tres años- se ha bebido varios tragos de
que
le
mando!
tinta de copiar, poniéndose hecha un asco. Hay que la-Pues "hombre"- dice el marido-si ésta- por Mavarla, cambiarla y vestirla; pero no bien ha empezado
tiana-no
te sirve, dale su pasaporte y estamos al pelo 1
Matiana esta triple faena, cuando ya el susodicho Emeren-

* *

-Siñor, es que no tuve tiempo!
qu1acer.
. ..... .

'

Yo sola pa tanto

-Cállese y sirva; y mañana se pela usté al éter.
ver "mi" pulque.

A

En el ínter los chiquillos han echado al suelo cucharadas de arroz y trozos de masa encefálica de la que formó
la sopa aguada.
-¡ Limpie ahí, Matiana!
-¡ Unas tortillas calientes!

¡Vaya a ver quién toca!

Es el de la mueblería, que desde hace tres meses viene a cobrar una factura. .'.\fatiana sabe que hay que negar

al patrón; pero el cobrador ya lo ha visto e insiste en su
demanda.
\
-¿ No está el señor y lo estoy mirando cómo come?
¡Háblele!
La pobre no Jiene más remedio que requerir al déspota; irrítase éste, sale en camisa, insulta al acreedor, se
hacen de palabras, suena.n tres carambazos, llora la consorte, acuden los vecinos, corre un chamaco a llamar al
gendarme, y Matiana, aprovechándose del embrollo, se
pela de casquete, dando por perdidos los ocho pesos mensuales en que se vendió para vivir peor, mucho peor carteada que una bestia.

El Silencio de los Desterradós
Tomamos de un periódico de El Paso, Texas, el s1guien te artículo:
Toda la prensa carrancista de México y de los Estados Unidos, ha reproducido, saboreándolo con evidente
satisfacción, un artículo editorial que publicó "El Demócrata," órgano del Primer Jefe, que se edita en la Capital
de la República, y en el cual se lanza sobre todos los que
vivimos fuera del país, el terrible cargo de traidores a la
Patria, imputá.ndosenos la preparación y dirección de los
asaltos a las plazas fronterizas norte-americanas, que determinaron el envío de dos expediciones armadas que se
encuentran aún en suelo mexicano.
Las acusaciones de la Prensa de don Venustiano,
merecen algo más que un simple comentario o una ligera protesta.
Nada hay en ellas que revele una base. Son un conjunto de sofismas, que por lo jesuítico de su urdimbre,
parecen producto de un cerebro desequilibrado.
El odio de partido ciega todavía a los corifeos del
Primer J ef~. La visión macabra de fos muertos que forman la base del trono en que se asienta la claudicante figura del anciano prevaricador, parece haber enloquecido
a los periodistas y a los gobernantes del carrancismo con
trágica demencia, obligándolos, en la angustia que sienten después del delito todos los malhechores, a lanzar
sobre otros, la responsabilidad de los hechos que llevaron a cabo.
Nosotros no somos traidores. Los que vivimos refugiados a la sombra de una extraña bandera no desconocenios el deber que tenemos ele respetar la tierra que ampara, y de ninguna manera fomentaríamos asaltos ni matanzas; menos aún cuando esos asaltos y esas matanzas
pueden orillar a nuestra propia patria a un conflicto cuyos
resultados son difíciles de prever.
Nosotros no tenemos culpabilidad ninguna en lo

acontecido en la frontera méxico-americana, ni hemos
solicitado del gobierno america.no, como lo dicen los periódicos oficiales ele don Venustiano, el envío de tropas a
México. No tenemos culpabilidad ninguna en la creación
de esta situación delicada y difícil. Menos culpa tenemos de que los neodiplomáticos y super-hombres del carrancismo carezcan de la capacidad suficiente para darse
cuenta siquiera de la situación.
Los traidores no somos nosotros, los revolucionarios enemigos de Carranza. Tampoco creemos que lo
sean los enemigos de la revolución. Los traidores en todo caso, son otros.
No es necesario hacer uso de injurias ni exhibir el
patrioterismo de tamborazo y relumbrón de los monaguillos que inciensan al anciano de Coahuila, para comprobar la anterior afirmación. Allí están los acontecimientos del año pasado en la frontera texana¡ allí está Pizai1a
en Matamoros; todavía se recuerdan las matanzas de inermes ciudadanos americanos, efectuadas por gente uniformada que venía del Sur de la frontera, cuando el reconocimiento anhelado pareció alejarse de las almenas de San
Juan de Ulúa.
"El silencio de los desterrados es trágico, dice más
o menos "El Demócrata," porque ese silencio es el silencio del traidor."
Un desterrado hablará en nombre de todos; él, que conoce algunas verdades sobre estos asuntos, hablará en voz
alta para decir quién fue el primero que mostró a Francisco
Villa el camino de la frq.ntera americana; quién, antes que
él, empuñó la tea del incendiario para provocar al sajón;
qJ.Jién, antes que Villa, concibió la idea de vengar un despecho· hundiendo a dos pueblos en la crueldad de una
guerra.
Francisco Villa es solamente el discípulo. Es necesario señalar al maestro.
Manuel BONILLA, Jr.

�COSAS DE MI TIERRA
EL PRIMER BESO

Hace ya un mes que don Rafael dió permiso a J ulín
para hablar por la reja con José Antonio.
Esta noche-una ,noche obscura, húmeda y fría de
últimos de Noviembre,-José Antonio ha acudido a la
cita antes de la hora, y ha tenido que aguardar unos momentos, paseando por la solitaria calle del pueblo ...... .
Los paseos duraron poco: una criada que entraba en la
casa, avisó a Julín que el novio esperaba hacía ya largo
rato. J ulín salió inmediatamente a la reja, y al ruido que
hicieron los cristales al abrir ésta la ventana, José Antonio se apercibió y se apresuró a acudir junto a los
hierros.
J ulín le preguntó:
-¿ Hacía mucho que esperabas?
-N ó, tonta; unos segundos nada más. Me he aflelantado hoy, porque estoy muy contento y tengo muchas
ganas de hablarte.
-Pero, ¿ te ocurre algo bueno?
-No, bonica, no; es decir, sí. Me ocurre que cada
día te quiero más; que cada día estoy más satisfecho de
haber nacido-como dicen los gitanos- .... Y tú? te alegras también de haber nacido ...... ?
A ] ulín le borboteaba la risa de alegría. Estaba embobada con el cariño de José Antonio-su primer amor.-Mira, Julín: A mí me pasa una cosa muy rara.
Yo no sabía qué era esto de estar enamorado-y t ú tampoco, ¡eh! ;-yo no podía suponer que preocupara tanto,
que fu era una cosa como la que es .. .. .. Yo tuve una novia que me duró quince días; yo he co.nocido mujeres que
me parecieron guapas, y nunca me imaginé que hubiera
nada ni nadie, capaz de hacerme variar lo que tú me has
hecho variar.
Decía las frases José Antonio con un acento de sinceridad tan grande, que no ya la pobre Julín, inge.nua y
candorosa, sino otra mujer cualquiera, baqueteada de novios, hubiera creído en ellas a cierra ojos.
Continuó José Antonio:
-Tú ya sabes cómo me enamoré yo de tí; pero voy
a añadirte unos detalles: Cuando yo regresé de París.
vine con el convencimiento íntimo, de qu e yo no había
nacido para bohemio, ni siquiera para bohemio rico, como es la bohemia modernista, e inmediatamente pensé en
casarme. Pero para. casarse hay que buscar novia antes,, y esto para mí era un problema difícil, porque sóy
muy exigen te ... . .... No buscaba niñas con dinero-yo,
aunque no t engo dinero, no me hace falta;-buscaba una
así como tú, Julín, con los ojillos brillantes y alegres, como los tuyos; con los dientes menudos y blancos, como
los tuyos; limpia como tú eres; discreta y buena, muy
buena, como tú eres también .....
Julín oía a José Antonio embelesada, dejándose acariciar por sus frases. Le parecía todo un sueño color de
rosa; se sentía completamente feliz ..... De vez en cuando e l contento y la satisfacción le asomaban al rostro, y
entonces su carita de niña se teiiía con un ligero carmín,

y en sus labios se dibujaba una sonrisa ingenua, natural,
sencilla.
Excuso decirte que mi mujer ideal .no la encontraba por ninguna parte: ¡ como que eras tú y aún no te
conocía! ..... Caí enfermo, y un mes en cama, solo, en
poder de criadas, me recrudeció el deseo de buscar compañerica, de buscarte a tí, vamos. Y te aseguro que a
pesar de las calabazas, no pensé nunca que no (:uajara el
no viaje .. .. . Al verte, ya te hice novia mía. Ahora, yo
quiero que tú seas toda novia mía, como yo soy todo novio tuyo.
-No entiendo-replicó Julín con su eterna sonrisa.-Yo te lo explicaré en seguida. Oye, Julín-d ijo
José Antonio,-yo no tengo cariño de nadie y yo necesito que me quieran mucho . .... Hoy que parece que tengo
el cariiio que buscaba. porque te tengo a tí, necesito que
,;ea todo para mí, todo, como mis quereres son todos para tí. . . . . . ¿ Me comprendes ahora mi J ulica?
Julín asintió con la cabeza. Reinaba un profundo
silencio. La calle estaba solitaria. Por entre los hierros
de la reja pasaron los brazos de José Antonio, y sus manos se enla11Zaron con las de ella. Una intensa corriente ele amor se estableció entre ambos . ... . De pronto, ] osé Antonio di jo en voz muy melosa:
-Jutln, dame un beso.
Julín no contestó; su rostro debió enrojecer .. ... 'Mariposeaban besos alrededor de la ventana.
-A nda, bonica .....
José Antonio dijo estas palabras para dar ánimos
a Julín; pero él y ella sentían la misma impresión de abatimiento, de miedo, de cobardía.
-No, no, José Antonio; nos pueden ver.
-¿No ves que hace una noche obscura, que no pasa
nadie? Anda, ahora acércate, un solo beso.
Julín .no tenia fuerzas para replicar. Su respi rac ión
era anhelosa; sus pechos suavemente henchidos, subían
y bajaban con aceleración; sus ojos brillaban ... . las mano~ de ambos, enlazadas, se apretaban cada vez más . ...
-Tonta, no te fías de mí? ... ¿Te pediría yo un beso
si no te quisiera mucho? .... . . Si lo deseas tú lo mismo
que yo . ....
Y al decir esto, J osé Antonio pegó su cabeza en los
hierros de la reja, de modo que Julín, no tuvo más que
aproximarse un poco, y un dulce beso so.nó del icadamente
en el silencio de la noche.
Ambos quedaron contritos, arrepentidos, corno si
hubieran realizado una acción pecaminosa; pero pronto
reaccionaron, y sus labios se unieron nuevamente y se
cliero.n muchos besos largos y mimosos ..... Los hierros
no pudieron impedir que mientras se besaban, las manos
de José Antonio acaricia ran la cara de Julín, y que las_
manos de J ulín acariciaran también el rostro de José Antonio.
Bartolomé CORNET.

El Zapato Blanco
..... Registrando, sin saber por qué en el fondo de
una gaveta he encontrado, entre otros objetos ajados y
marchitos, un diminuto zapato de satín blanco. Un zapato-dije, como esos que las mujeres acostumbran llevar a los bailes, arqueado, monísimo, adorable. Se le supondría un escarpín de marquesa o el calzado hechicero
que perdió una noche entre dos minués la bella Cenicienta. La blanca seda había tomado en el cofre los tonos
del ámbar, al igual de esas antiguas telas que pertenecieron a nuestros abuelos y que exhumamos de vez en cuando de los profundos baúles.

•*•

Es una historia feliz la de este za patito blanco! Los
detalles acuden a mi memoria uno a uno con su encanto
nostálgico. Lo que voy a referiros aconteció en una noche de invierno; debíamos de asistir a un baile en casa
de la condesa Micheline.
Nos habíamos entretenido hasta el último momento
saboreando el gozo de estar juntos en una habitación herméticamente cerrada. en la que ardían los tizones, se marchitaban los ramilletes de violetas y las lámparas iluminaban cada objeto con una vaga claridad amarillenta. Es
tan delicioso charlar así en las horas avanzadas en que
París al fin duerme y en las que apenas se oye el monótono rodar de los fiacres !
No pensábamos en la invitación aceptada por mero
cumplimiento. Mi adorada se había sentado en mis rodillas y apoyaba en mi hombro su cabeza despeinada. Charlábamos. Charlábamos. Ah! los bellos proyectos, los
deseos, las promesas que se sucedían interrumpidas por
largas treguas de besos, por risas alegres, y esas palabras, ¡ esas palabras, siempre las mismas, que se repiten
sin motivo cuando se ama l El reloj daba las horas y se
burlaba. Nosotros no las oíamos, adormecidos por ese
entorpecimiento inevitable que nos sujeta en la tibia paz
del hogar cuando estamos dos, completamente solos!
Pero a media noche fúe necesario decidirnos y pensar en la partida. Un gesto de fastidio se dibujaba en
los labios murmuradores de mi amada. Bostezaba deses-

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peraclamente y nada es tan contagioso como un bostezo
de mujer bonita, especialmente cuando no se tiene el
menor deseo de trajearse de etiqueta ni de ir a fastidiarse
duramente largas horas en un salón. Pero qué pretexto
encontrar para decir "no'' cuando está hecha la toilette
y habéis jurado a vuestra mejor amiga que no tendríais
la más leve jaqueca en el momento supremo? .... . .
-Si yo hubiera sabido!. . .. exclamó ella suspirando
de pesar.
-No volverá a cojernos más! dije yo en voz baja.
Mi adorada se tendió sobre la silla de extensión,
y cariñosamente, recalcando las palabras, me pregu11tó :
-Dime! Si no llamáramos a Dionisia, serías tan
galante que me calzaras tú mismo mis zapatos de baile? ...
Cojí en mis manos sus pequeños pies. Ella reía burlándose a boca llena de mi torpeza y enviando a rodar
hacia el fondo de la alcoba, con un movimiento travieso
el zapato blanco.
Este juego duró largo tiempo y por
último, cuando el zapato estuvo caizado, aquello fue otro
asunto. Su pie bailaba la gavotte en aquella prisión espaciosa en démasía. Y la querida coqueta se desolaba
rehusando salir así. Luego, como para seducirnos más
aún, el perfume de las violetas volvíase por momentos
más embriagador, las lámparas cubiertas por las grandes
pantallas color de rosa, envolvían el cuarto en esa media
luz misteriosa de las alcobas y la tibieza de la atmósfera
impregnaba nuestro sér y nos dejaba sin fuerzas.
Ella me había atraído poco a poco a su lado sobre el estrecho mueble ... .
-No vayamos, ¿ quiéres? Estamos tan bien. Suplicaba ella.
Y se bailó sin ,nosotros aquella noche en casa de
la Condesa, quien no nos lo perdonó jamás.

*•*

Yo apreté contra mis labios, como una sagrada reliquia, el querido y diminuto zapato blanco, reliquia santa
donde queda algo de una dicha que no existe.
Rene MAIZEROY.

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'Próximamente publicaremos un número dedicado al héroe fronterizo, Sefior General Don Gerónimo Treviño.
Pídase con anterioridad porque se agotará como se agotaron las ediciones dedicada~ a los Generales Zaragoza y Escobedo.

�. I

Página RecreatirJa

LA CANASTA
Entre hacer un pequeño servicio que se olvida pronto o un grave daño que deja honda huella en la memoria
del perjudicado, elegid. Os contaré lo que me pasó una
tarde de invierno con un pobre hombre llamado \'assielich. Os juro que yo soy bueno, soy un buen padre de
familia, mas es día que hay sol sobre este cielo brumoso.
Oh, la bruma me mata y me hace malo. Si yo fuera sacerdote, en verano rendiría culto a Dios y en invierno al
diablo; en in vierno le amo, siento que se introduce en mi
ser, estruja mi espíritu y aviva mis malos instintos, en
in vierno me siento nihilista y me creo capaz de ser ladrón y asesino; moralmente lo soy, amo lo rojo, y lo
afilado y punzante me enajena. Cuando empiezan las ·
primeras heladas mi mujer me dice:
-Marcof, padrecito mío, las malas ideas c?mienzan
a pintarse en tu cara. Mira, no te alejes de la estufa
porque el frío te hace malo ..... .
Decía que iba a contaros una historia y ya lo olvidaba. Escuchadme:
1
Iba yo una tarde, por- un puente muy estrecho, con
mi pipa en los labios. Un carretero sordo llamado Vasieli ch, seguía el mismo camino que yo y conducía en su carro veinte canastas de pescado de diferentes dueños que
le habían encargado las llevara al mercado para la venta
del siguiente día. El carro a causa de la curvatura del
puente se inclinaba hacia el borde de éste, pero no había
peligro de que pudiera caerse al río, pues el pretil era su-'
ficientemente alto para impedir la caída. Con todo, hubiera querido darle un susto al buen Vassielich.' Creedme
que yo no soy malo, pero lo deseaba con toda mi alma,
y auque fuera algo más que susto, como por ejemplo,
enviarle con carretón, caballo y canastas al río, lo hubiera hecho con mucho gusto. ¡ Y el pobre Vassielich jamás me babia hecho daño y era un buen hombre! Yo
iba un poco más atrás de la carreta. De repente la cuerda que sujetaba las canastas se rompió o desató. A fe
que sentí un vuelco de gozo en el corazón. El ,puente es
largo y estrecho, la carreta caminaba despacio y saltando
mucho; y del centro a los bordes del puente hay una inclinación bastante se11sible.
A los pocos momentos ¡pum! una de las canastas
cayó al pretil del puente y de allí se precipitó al río.
La ví caer. y una voz muy débil me murmuró aquí dentro
algo así como: "avisa a ese infeliz carretero que su carga se va al río" pero el invierno me gritaba más alto:
"cállate, ¿ no es curioso ver caer veinte canastas una tras
otra como una manada de carneros?" Y la verdad es que
preferí esto. Cierto que Vassielich iba a sufrir mucho
con su desgracia, pero ¿ y a mí que me importa eso? ¿ Perdía yo algo con la desgracia de Vassielich? No, al contrario, ganaba la diversión durante el paso del puente que
tiene más de cien metros. Ya os lo he dicho: el invierno habla muy fuerte en mí. Callé y ví caer la segunda
canasta y luego la tercera y la cuarta y la quinta y otras
muchas. Sólo cuatro canastas poco cargadas no quisieron seguir el camino de sus compañeras El pobre Yassielich como era un poco sordo no oía el ruído delicioso
que hacían las canastas al romper la superficie del río
fragmentándola en charcos de espuma. El caballo advirtió mejor que Vassielich lo que pasaba. pues al sentir la
carreta menos pesada apuró el paso. Cuando acabamos
el puente corrí hacia la carretera.
- Eh, Vassielich, amigo mío.
-Qué quieres? Tengo prisa ..... .
-Ah padrecito, ya no la tengas porque voy a comunicarte una desgracia.

-¡Dios de Dios! Ha muerto Ivanowna, mi mujer?
-No, te juro que es algo peor.
-Ha muerto el Czar?
-Habla, habla.
-Bueno, detén el carro porque es grave la noticia
que voy a darte .. ...
-Pero va a anochecer pron to y tengo prisa por llegar a la ciudad que dista aún dos verstas .....
-No la tengas.
-¿Por qué?
-Sencillamente porque el señor río se ha enguillado una tras otra las canastas de pescado, soy testigo
ocular.
Vassielich volvió vivamente el rostro y al asegurarse de su desastre se puso pálido como un cadáver. Después enrojeció y se puso a dar gritos desesperados Apeose de la carreta y se asomó al río.
-Eh, amigo, piensas ver los huecos que han hecho
tus canastas al agujerar el río? Ya se taparon.
Vassielich se puso a llorar. No tenía dinero con
qué pagar; le embargarían sus casas; Ivanowna y sus
hijos sufrirían la miseria y si no alcanzaban a pagarlo
todo, le meterían a la cárcel. ¡ Y el invierno era tan
crudo!
Creí que le entrara la intención de arrojarse de cabeza al río. Si lo ·hacía, quizá su caballo se animara a
hacer lo mismo, y si no, le habría obligado. Pero el
muy necio de Vassielich se contentaba con liorar amargamente. Su estupidez me dió cólera.
-Pude avisarte, padrecito, desde que se cayó la primera canasta. Mas ¿para qué? Mañana habrías olvidado el pequeño favor que te había hecho. Cuando Ivanowna y tus hijos estén llorando y te lleven a la cácel, os
acordaré:s de mí. Me maldeciréis; no importa.
Vassielich no me respondió; aturdido como estaba
con su desgracia no me atendía o no me oía: no hacía
sino llorar. Yo me encogí de hombros y continué mi camino fumando mi pipa.
¡ Qué diablo! El sitio de los peces es el agua y no
las canastas! He restablecido el equilibrio de la naturaleza.
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Problemas propuestos por el niño
Alfonso Martínez.
CUADRADOS DE LETRAS

En el árbol
Pasión
Fruta
Lo que no se escribe

interrumpido, pero no pronuncies
jamás en mi presencia el nombre de
Eliza.
NOMBRES ILUSTRES
OCULTOS

la. Es precioso el ajuar Ezequiel?
ya lo cr,eo, sobre todo el del comedor es un encanto.
,
ROMBO
2a. En las contiendas dé amor, .e l
ósculo en los labios es un fuego saVocal
grado.
Nombre mujer
3a. Lo creo el Rajá Hid algo me
Dominio
quería decir, antes de irse.
Grado militar
4a. Todos los vestidos de fantasía
Insectos
tienen sus iniciales, fijate en el vesti
Volverse joven do arlequinesco B. E. Domingo lo
. Legítimo deseo llevará.
De A. Central
5a. Dice el Czar: á gozar se ha diFacultad
cho, y g o za que es UJ\ contento
Rumiante
mandandole balas al enemigo.
Meteoro
6a. El Conde polaco Ranoporf Iri,
Pariente
odia zululescamente a los alemanes,
Vccal
por que le destruyeron su h ?gar.
Problema propuesto por la Srita.
PROBLEMAS propuestos por GeP. M11rtínez.
naro Fourzán, Jr. para Revista Mex1cana.
TRIANGULO NUMERICO
Consonante
Nota musical
Nombre de mujer
Tela
En el mar
De los soldados
Pájaro

1
p8
272

5878
14 32 5
127878

1278364

Problemas propuestos por P. K. Dor

ANAGRAMAS.
Gustavo C C. con F. l. Madero rezó.
Q.

z.

z.

La urraca reunió todo

U. T.
Con vida de roca.

D. T. R.

METATESIS

la. F1jese bien en lo que dice.por
que si se descuida le doy un 1 2 3 4 5
y se lo aviso para que después no haya 3 4 5 1 2 de su parte.
2a. Oyes 1 2 3 4, me haces favor
de darme ese 4 3 2 1 que me gusta
tanto y que te mandaron de 4 l 2 3.
Nó puedo, porque se lo tengo que
dar a mi 3 2 1 4 que me eetá esperan
do en la hacienda de la 2 1 4 3.
CIUDADES OCULTAS

la. Con el jarabe de tolú, casi estoy bueno de la tos.
2a. Si quieres enamorarme Ridavia, estás fresco, porque no te hago
caso

METAESIS

l. - 1 2 3 4 sirve para alumbrar.
1 4 3 2 documento bancario.
3 2 1 4 pieza de vestir.
2. - 1 2 3 4 5 vegetal de los trópicos
5 4 3 2 1 habitante de tierra frígida
3. - 1 2 3 4 5 notable ciudad europea.
5 4 3 2 1 substancia alcalina.
4. - 1 2 3 4 5 sonido sencillo.
3 5 4 1 2 pieza de metal o madera
5.- 12 3 4 5" parte de una montura.
4 3 2 1 5 medicina catártica.
CHARADA
Si no van en busca del "prima," "se-

(gunda
3a. Do-re-mi-sol-la-re-do-mi-la.
No siRa Ud. cantando por Dios que Que se halla fuera de la ciudad
Para que no "cuarta," "tercia" tanto.
me va a fastidiar.
Lo
más probable será
4a. Si V, cobarde, no mata MoQue aunque al final vayan con "terrosini Francisco lo matará.
(cía" "cuarta"
5a. Me preguntas por el jocoque
Que
en
la
Iglesia
encontrarán
Reta?, Roque se lo comió.
6a. El le juró eterno amor. Eli ... No habrá "tercia" "cuarta" que valga
Aquella mujer~ perdona que te haya Lo que al fin les pesará

Pues irán a dar al todo
Lo que fuera lamentable
Pues de ahí no volverán.
Herlinda Abrego de Martínez.

PROBLEMA propuesto por la Prof.
ANA H. GARCIA.
Tiempo de verbo
Anhelo de los mexs.
Mineral
Quien ama a la Patria
Nombre de flor
Político mexicano
Astro
Acuático
Cuadrúpedo
Adverbio
Número
Tiempo de verbo
Verbo
Tónico
Nombre de mujer.
Soluciones correspondientes al
número 35 de "Revista
Mexicana."
Ju ego de letras propuesto por la
niña María Cervantes,-Independiente.-Fue resuelto por J. M. Chávez,
de El Paso; Herlinda A. de Martínez, de San Diego; Savigni, de San
Antonio; E lisa G. de Longoria, de
Río Grainde; Delfi na y Ercilia Rivera,
de Laredo; Florinda y Rita Vela de
Río Grande y P. Martínez de Nueva
York.
Fuga de vocales, propuesta por
María Cervantes:
Si el labio tuyo jamás me nombra
si a Dios plegarias por mí no pides,
del otro mundo vendrá mi sombra
para rogarte que no me olvides.
Fue resuelto por Delfina y Ercilia
Rivera, Feliciano Mendoza, de Maxwell; Mercedes L. Garza, de Eagle
Pass; F idel Ramírez González, de
Hebbronville; Adela Gutiérrez de Río
Grande; E lisa G. de Longoria, Aniceto B. Zapata, de Seguín; Savigni,
I-Iemilda A. de Martínez, niña Olivia
S. Peña, María J. Laing, de Múzquiz;
Gabriel Hinojosa, de A lice; Isaura
Noriega, de Caléxico; Elvira Banuet,
de Mexicalli ; J. M. Chávez, Victoriano Torres, de El Paso; Florinda y
Rita Vela, de Río Gra.nde; Arta H .
García., de Laredo; María del R. H.
de Garza, de Hidalgo; J . M. Carranza, de Del Río; E milia Sustaita, de
E l Paso y P . Martínez de N. York.
Charada propuesta por Ana H .
García.- Pecadora.- Fue resuelta por
J. M. Chavez, E lvira Banuet, Isaura
Noriega, Gabriel Hinojosa, María J.

�Laing, H erlinda A. de 1Iartínez, Savign i, E lisa G. de Longoria, Adela
Gutiérrez, F idel Ramírez González,
Mercedes L. Garza, Delfina y Ercilia
R ivera, Florinda y R ita Vela y Victoriano Torres; María del R. H. de
Garza y P. Martínez.
Segunda charada, propuesta por
Ana H . Ga rcía.- Miramar.-Fue resuelta por Delfina y Ercilia Rivera,
Fíele! Ramírez González, Elisa G. de
Longoria, Herlincla A. de Martínez,
Gabriel Hinojosa, I saura No riega,
Elvira Banuet, J. M. Chávez, Florinda y Rita Vela; Victoriano Torres y
P. Mart ínez.
Anagrama propuesto por Ana García.-} osé I nés Salazar.-Fue resuelto por El vira Banuet, I saura N oriega, Gab riel H inojosa, niña O livia S . .,,
Peña, He rl inda A. de Martí nez, F idel
Ramírez Conzález, Ercilia y Delfina
J. Rivera, María J. Laing, F lorinda y
R ita Vela, Victoriano Torre¡¡, J. M.
Carra nza, P. Martínez y Emilia Sustaita.
Rombo numérico propuesto por
Ana H. García.- Morelia.-Fue resuelto por Delfi na y Ercilia Rivera,
F idel Ramírez Conzález, Elisa e. &lt;le
Longoria, Herlinda A. &lt;le Martínez,
María J. Laing, E lvira Banuet, Isa.ura Noriega, Florin &lt;la y Rita Vela y
Victoriano Torres, Emilia Sustaita y
P. )Iartínez.
Metatesis propuestas por la señor ita Ana H. Carcía.-Cabello, cebolla.-Nieve, viene.-Damiana animada.
-Samuel, rnuela.-Timón, motín.Santos, 1notas. - Resolvieron todas,
menos la tercera, Isaura Noriega, E lvi ra Banuet, J. M. Chávez, Gabrie l
H inojosa, Herlinda A. de Martínez,
F idel Ramírez González, Victoriano
Torres, Florinda y Rita Vela, Emilia
Sustaita y P. Martínez.
María del R. H. de Garza, resolvió la Ia, 2a, sa y 6a.
Elisa G. de Lo.ngoria y O livia Peña, resolvieron la l a, 2a, 4a y 6a y Savigne resolvió la Ia y la 2a.
Delfina y Ercilia Rivera, reso lvieron las seis.
Metatesis propuesta por Savigini.--Dcdales, soldado, soledad.-Fue resuelta por Olivia Peña, Elisa G. de
Longoria, Fidel Ramírez González,
Delfina y Ercilia Rivera, H erlinda A.,
, de Martínez, Gabriel Hinojosa, J. M.
Chávez, Florinda y Rita Vela, P.
i\Iartínez y Emilia Sustaita.
Triángulo numérico de Savigni.Carolina.- Fue resuelto por J. M.
Chávez, Gabriel Hinojosa, María J.
Laing, O livia S. Peíia, Herlinda A. de
1\Iartínez, Delfina y Ercilia Rivera,
Elisa G. de Longoria, F idel Ramírez

González, Victoriano Torres, Florinda y Rita Ve la, Ana H . García, María del R. H. de Garza, Emilia Sustaita y P. Martí nez.

UVISTA MfXICAH
SEMANARIO ILUSTRADO

Rombo propuest o por Savign i.Cartero.-Fue resuelto por Fidel Ramí rez González, Elisa G. de Longoria, Delfina y Ercilia Rivera, Mercedes L. Garza, Herlinda A. de Martínez,
Olivia S. Peña, María J. La ing, Gabriel Hinojosa, E lvira Banuet, Isaura Noriega, J. M. Chávez, Victoriano
Torres, Florinda y Rita Vela, Ana H.
García, P. Martínez, Emilia Sustaita
María R. H. de Garza.
Anagrama.-Io, Venustiano Carranza.-201 D . Venustiano Carranza.Fueron resueltos por J. M. Chávtz.
F lorinda y Ri ta Vela, Victorian o Torres, Ana García, Isaura Noriega, Elvira Banuet, 11. J . Laing, Herlinda A.
de Martínez, Adela Gu tiérrez, Delfina y E rcilia Rivera, An iceto B. Zapata, Olivia Pe ña, F idel Ramírez
Conzález, Gabrie l H inojosa, Emi lia
Sustaita y P. Martínez. María R. H.
de Garza y E. G. de Lo ngoria, r esolvieron el segundo.
Charada propuésta por J ul ia R.
Lelevier.- Benito Juárez.- Fue resuelta por Fidel Ramírez Gonzálcz,
Delfina y Ercilia Rivera, Adela Gutiérrez, Herlinda A. de Martínez, María J. Laing. Elvira Banuet, María
Noriega, J. M. Chávez, Florinda y
Rita Vela, Ana H. García, P. Martínez, María del R. H. de Garza y J.
M. Carranza.

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Lic. Nemesio García Naranjo.
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1916. Año 2. No. 38. Mayo</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•

CIUDAD DE MEXICO.-- UNA .FUENTE EN LA ALAiv1EDA

21 DE MAYO DE 1916.

Semanario Ilustrado ~.
PRECIO: 10 CTS.

VOLUMEN II. No. 37.

�Talleres de REVISTA MEXICANA

REVISTA MEXICANA

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PAPEL TIMBRADO DE RECIBOS.

Entered as second class matter, O ctober 25, 1915 at the Post Office
of San Antonro, Texas, un der the Act. of March 3, 1897.

Afio II.

Hidalgos y A ventureros

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En el Seno de la Familia
Pregunta alguien:
¿Por qué prefiereUd. la "Revista Mexicana" a los demás periódicos?
Y contesta el padre:

Y continúa el s.egundo:
A mí me encanta porque trata· con detalle las peripecias de la guerra Europea. Sus crónicas son siempre atractivas e interesantes.
Y sigue el tercero:
A mí lo que más me gusta s.on los artículos "Desde
Jauja" los "Tópicos del Día" y las cartas de Quasimodo,
secciones graciosísimas que hacen reir a cualesquiera.
Y replica la hija mayor:
Y o no me puedo pasar sin leer los cuentos y las poesías que publica "REVISTA MEXICANA," porque son
de un gusto refinado y exquisito.

-El Padre :-Por su orientación moral.
-La Madre :-Por su decencia.
-El hijo mayor:-Por su patriotismo.
-El segundo :-Por su imparcialidad.
-El tercero :-Por su ingenio.
- La hija mayor:-Por su gusto exquisito.
-La hija menor:-Por su página recreativa.
-Los niños :-Por su carátula e ilustraciones.
Todos en coro :
¡Viva REVISTA MEXICANA!

Suscríbase Ud. desde luego; nuestra dirección:
P. O. Box 66 Station A .

REVISTA MEXICANA

San Antonio, T e.x.

Número 37

México y América Latina

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ANUNCIOS COMERCIALES.

Y contesta su hermana menor:
"REVISTA MEXICANA" es mi periódico prediPorque su sección editorial me parece juiciosa y patriótica, y es la que mejor orienta el espíritu nacional en lecto, por su Sección de Charadas, Anagramas y demás
estos difíciles momentos.
acertijos, con los cuales paso entretenida los ratos de
ab~rrimiento.
•
Y añade la madre :
Porque su lenguaje es mesurado, decente Y propio
Y entonces dicen los niños pequeños:
A nosotros lo que más nos gusta es la carátula.
para ser leído en familias. Además, su sección de modas
es muy interesante y me sirve extraordinariamente en el ¡ Que linda es! Siempre trae el retrato de un héroe o la
hogar.
ilustración de un monumento mexicano.
.. .
Y dice el hijo mayor:
, ·
h
·
Y dicen todos en coro :
A '
m1 ?1e gusta ~o.r que en sus pagin~s se ace s1em"REVISTA MEXICANA" es el mejor dé todos
. ' d' ·
'
pre el elogio que Mex1co se merece. Siempre consagra
,
.
los peno 1cos.
alabanzas a nuestros h croes.

San Antonio, Texas, 21 de Mayo de 1916.

. ,,

"The New York Herald" ha explorado el sentimiento de las diversas Repúblicas latino-americanas, apropósito de la intervención norte-americana en México, Y los
resultados no pueden ser más consoladores para nuestra
Patria. Con excepción de la República Argentina, que
manifestó una indiferencia fría y reservada, Y Guatemala que aplaudió cínicamente el proyecto de intervención,
los demás pueblos, que fueron consultados por conducto
de su prensa condenaron terminante y categóricamente
cualquier ate~tado en contra de nuestra soberanía. .
No debe desalentamos la actitud de la Argentina,
porque más bien que un país latino-americano típico, puede considerarse como una colonia Europea, tan próspera
y floreciente como Transvaal o Australia, pero sin nervio ni espíritu nacional. Las inmigraciones exageradas
de las últimas décadas han acabado de borrar toda huella de alma tradicional, que siempre fue incolora Y carente de peculiaridades propias. Además, los arge_ntino_s se
parecen a esos pobres seres rápidamente ennquectdos,
sin antecedentes de prosapia y alcurnia, que pretenden
codearse con una aristocracia superior, la cual se ríe de
su infatuación que los distancia de sus antiguos camar~das. Rasta-qoueres inter'nacionales, que sin ~ener el. hnaje de los aztecas ni los incas se toman el luJo de mirar
con desdén a la, América, para hacerse dignos de las car,
,
cajadas de Europa.
Guatemala por su parte, mas que pa1s soberano, parece un mandarinato chino. Desde hace medio siglo el infeliz pueblo guatemalteco ha sido víctima de cacicazgos
inferiores y brutales-¡ un carrancismo prolongado durante cincuenta años !-que ha destruído toda noción ~e moralidad. Por tal causa, su opinión, lejos de tener importancia representativa se limita a ser el grito de despecho
de un infeliz esclavo, que resignado ya con sus cadenas,
no concibe cómo alguien, rechace los grilletes que ~e
.
ofrecen. Después de todo, los guatemaltecos .son. mas
bien dignos de lástima que de rencor. po.rque m ~1~u1era
cuenta de que al pedir el sacnfic10 de Mex1co .lo
~ d an
único que en realidad hacen es autorizar el suyo propio,
en un cercano porvenir.
Compensan con largueza la indiferencia _de Argentina y la mezquindad de Guatemala, Costa Rica con su
veto franco, Chile con su protesta rud~ , y Perú con ~u
anatema fulminador. Y esta compensac1on es tanto mas
halagadora cuanto que estas tres naciónes, cada una en
su esfera, 'representan algo grande e insustituible. ~n la
América Latina. Costa Rica, no obstante la reducc1on de

su territorio presenta ~u admirable ejemplo de cultura Y
organiiació~ social, y es probablemente el único pue~lo
del Continente que no ha sido desgarrado por luchas intestinas. Chile es el país fuerte, que supo como Alemania consolidarse con el hierro Y con el fuego, Y que hoy,
al amparo de una prolongada paz, entra en un período de
florecimiento intelectual Y mercantil. Perú, el n~ble. y
viejo Perú, nuestro hemano en leye~da y ~m alcurnia, tiene por su parte, la distinción, la h1dal_gu1~ Y_ la .bravura
que solamente son otorgadas por un hn.¡.Je hmp10 Y secular.
.
¿ Qué importa que pidan nuestra m~erte los antt~uos
siervos de Rufino Barrios, si en cambio nos , proteJe la
.
?
sombra augusta del Conquistador P izarro.
La indiferencia de la Argentina es la frialdad interesada del banquero que únicamente atiende a sus negocios. En cambio, la protesta de Perú es el. ~lamor re~onante de una raza de titanes, es la indignac1on_ del alti_vo
Cóndor de· los Andes, que desde su nido de piedra mrra
en el Septentrión el sacrificio del Aguila Azteca. y ~~ ,la
cotización de las nacionalidades, un átomo de trad1c10n
y una molécula de leyenda valen muchísimo más que los
ejércitos y las riquezas. i Que rían, pues ~os esclavoMs
eque los usureros sa1ven sus t esor Os .' No importa.
xico queda amparado por la cultura y la fuerza, p~r. el
abolengo Y la gloria, es decir, por la verdadera Amenca
latina.

'!

* .. *
Mr. Wilson lo sabe, lo siente, lo ve. En el, momento en que decrete la intervención franca, rompera con. t~dos los pueblos del Nuevo Continente, que se sentlran
amenazados en su integridad. y no se atrev~ a quem~r
las naves, único medio de aspirar a la con~wsta de Mexico. Cortés &lt;lió el ejemplo hace cuatro siglos y el General Pershing, en lugar de seguirlo se pr~oc~~a, de _es:ar
siempre en contacto, con las bases de aprov1s1on~m1en,o.
Por eso no habrá intervención. Por eso. ~r. ~1lson en
vez de pretender encadenar al águila, se lumtara a proteger a la serpiente. Sí; seguirá como hasta h.oy, s~steniendo a ,Carranza; Y Carranza, a su v~':· c~ntin~a~a co. do la ayuda con la destrucc1on s1stemat1ca de
rrespondten
su país.
Pero es inútil que la serpient~ muerda y vuelva a
morder: ¡El Aguila acabará por estrangularla!

�Los Sonetos de Shakespeare
Publicamos este Interesante Estudio, en Conmemoración
del Tercer Cent~nario del Gran Poeta Inglés
Monclova, Coahuila, 1Iéxico, febrero 5 de

1910.

Señor Doctor don David Cerna,
Presente.
Muy estimado amigo:

El

Regimiento Pasa

El regimiento pasa.
Como pupilas ávidas e inquietas,
las gallardas y austeras bayonetas
brillan al haz solar que las abrasa.
El son de los clarines
deja en el alma un ·sueño de laureles,
y a sus guerreras notas los corceles
alzan al viento sus salvajes crines.

esparcen en tu lecho de agonía.
Escucha, pecho herido,
la voz amada que en tu seno ha muerto,
y vttelve a resonar sobre tu huerto
como la voz de un pájaro perdido.
En tiempos sepultados,
también seguiste, ¡oh corazón!, la senda,
que envuelta en vagas brumas de leyenda
deja, tras sí, el clarín de los soldados.

'

Con ojos extasiados
la muchedumbre sigue por la senda
esa pálida bruma de leyenda
que flota alrededor de los soldados.

Y el gran himno sonoro
desparramando el triunfo de su nota,
hizo volar tu corazón patriota
como en alas de un águila de oro.

Y el gran himno sonoro
desparramando el triunfo de su nota,
hace volar el corazón patriota
como en alas de un águila de oro.

CARLOS FERNANDEZ BLANCO.
1fonclova, Coahuila, México, febrero

22

de

1910.

Seíior Ingeniero don Carlos Fernández Illanco,
Presente.

Y hoy los mismos tambores
que resonaron en tu pecho herido,
tocan, ¡alma!, las dianas del olvido
en la noche espectral de tus dolores.

Al eco de la diana
pasa el solemne pabellón que adoro,
mientras el sol derrama en mieles de oro,
su caricia estival como un hosanna.
Despiértate, alma mía,
y aspira larg~mente la fragancia,
que esos V~"'jos recuerdos de la infancia

Con lo que de sus magníficas versiones a nuestro
idioma de CATALINA O LA FIERA D011ADA, y de
EL CUENTO DE INVIERNO (dispensándome, así, señalado favor), me dió usted a conocer últimamente, se
ha centuplicado, se lo aseguro de verdad, mi ya grande admiración por el portentoso Shakespeare: a pesar de los
hiperb ólicos elogios de cuantos eJl él adoran y creen
( entre los que ha habido verdaderos genios) cada vez
que lo veo de más cerca, lo hallo más grande, segúncorno tan acertadamente se ha dicho,-sucede con las
montañas.
Sabida mi predilección por el soneto, no ha de extrañarle que me haya interesado tanto por conocer las
ciento cincuenta y cuatro composiciones que en esa forma nos legara el insigne bardo inglés, y que en bien impreso volumen y con la mayor galantería, puso usted en
mis manos en días pasados.
Lo que sí ha de dejarlo perplejo es esto: que me
haya puesto a estudiar esos sonetos co.n el obstinado propósito de traducirlos en el castellano de ahora como estoy haciéndolo, y para lo que me permito contar con su
cooperación (dada la idon·eidad de usted para el caso,
idon eidad acrecida con el perfecto conocimiento que de
la obra shakespeariana ticn usted aun en sus menores
detalles,) es indudable que resultará para mí eficasísimo.
Además, le suplico que me dé a conocer cuanto sepa, relativo a la génesis (diremos) de dichos sonetos y a
la conexión que pueda tener con los acontecimientos &lt;;ulminantes de la época en que se escribieron o con alguna
otra circunstancia especial.
Reiterándole mis sinceras felicitaciones por el buen
éxito ele sus trabajos de traducción, verdaderamente admirables, y agradeciéndole por anticipado su colaboración, quedo, como siempre, su afectísimo amigo y atento
y seguro servidor que le desea bien en todo.

Bajo la luz solar que el cielo abrasa,
cae en el alma un silencioso estío;
abre el párpado al sol, corazón mío,
el regimiento pasa ..... .

_.,

José María DELGADO.

Muy estimado y fino amigo:
Tengo a la vista su atenta carta de usted, de cinco
de los corrientes, relativa a los célebres SONETOS de
Shakespeare, carta que con gusto paso a contestar.
Mucho celebro que admirador usted (como el que
más pueda serlo) del inmortal poeta de Stratford del
Avon, esté examinando sus Sonetos con el loable objeto
de traducirlos a nuestro rico idioma.
Lo celebro, repito, porque con ello hará usted un
positivo y grande servicio a nuestras letras.
Su tarea va a ser asaz árdua, pues ya me figuro las
inmensas dificultades que irá usted a encontrar en la ver-

&lt;ladera interpretación de estas joyas literarias, teniendo
en cuenta la difícil facilidad con que el autor engalana
sus pensamientos, desde los más pueriles, por decirlo
así, hasta los más profundos, haciendo uso en la mayoría
de los casos, al darles forma, de una fraseología peculiar
a él mismo, fraseología .a veces casi imposible de poner
en claro.
Lo he dicho en otra ocasión, y cabe repetirlo aquí:
"Es fácil hacer una traducción literal, conociendo
aunque sea superficialmente los idiomas respectivos. Pero una traducción de tal naturaleza resulta con frecuencia por demás absurda, y hasta ridícula, quedando en ella
destruído el pensamiento primitivo, maltrecha la belleza
literaria, y sin representación siquiera el sentido común.
Difícil, sí, muy difícil es traducir la idea ele un autor, y muy especialmente ele un autor como Shakespeare,
a quien, más que a ningún otro quizás, caracterizan pensamientos elevados, siendo peculiares a él y tan sólo a
él, ciertos matices de lenguaje y fraseología.
En la índole del poeta británico, forman parte esencial ciertas y muy marcadas rudezas ele expresión, en que
los principios de literatura y hasta de gramática se h!.cen
a un lado por completo; pero entre tales rudezas, sin embargo, se entreveen la alteza del pensamiento y la más
profunda filosofía.
Yo he procurado y procuro, al atreverme a traducir a Shakespeare, decir en espaíiol, en la forma moderna,
lo que en el inglés del siglo XVI, y en su propio estilo,
dijo el insigne autor dramático; en otras palabras, he procurado y procuro presentar en forma distinta la esencia
de lo que escribiera Shakespeare sobre tal o cual asunto.
En ésto he seguido así mis propias ideas sobre el
particular, como las enseñanzas y opiniones de peritos
en la materia, y con especialidad las opiniones y enseñanzas · de Dryde.n, célebre escritor inglés y traductor clásico de Virgilio.
Es muy fácil la crítica, con particularismo cuando
ésta se refiere al estilo, a la forma o a los modismos del
lenguaje; pero es bien difícil apreciar el arte verdadero,
como es igualmente difícil censurar el fondo, la esencia,
o el espíritu de un pensamiento profundo, pensamiento
que por de pronto no se comprende en toda su ma¡nitud.
Por eso ha dicho Dryden, y en ello tiene sobrada
razón, que el traductor debe cqnocer a fondo el idioma
en que está expresada una idea, -así como el propio; y,
además, identificarse con el autor mismo, estar familiarizado con los giros peculiares de sus pensamientos, con
las verdaderas tendencias de su espí ritu. De lo contrario,
el traductor está proprnso a desbarrar lastimosamente
al pretender interpretar a autores como Shakespearc,
por ejemp lo, Sha kespeare el inimitable, y a quienes muchos, aun de entre los mismos suyos, ¡ no han sabido
comprender!"
Usted amigo mío, con sus conocimientos del inglés,
y. sobre todo, con su claro talento y s u predilección por.
la forma métrica en que están escritos los versos aludidos
(predilección manifiesta en las composiciones poéticas
que de usted he leído,) sabrá dar,n os a conocer a la perfección, en estilo castizo, las bellezas literarias y la filosofía que aquellos encierran.
Como no sucede con las obras dramáticas de Sha·

�kespeare, de las cuales tantos y tantos ci:íticos y comentadores de renombre se han ocupado, comparativam ente
pocos son los literatos que han tratado de estudiar e interpretar la serie de sonetos que se considera.
En primer lugar, nadie de entre éstos ha podido dar
una op inión fundada y que satisfaga, acerca del fin que
persiguiera Shakespeare en la preparación de sus Sonetos.
Ni Farmer, n i Tyrwhitt, ni Chalmers, ni Drake,
ni Boaden, ni Brown, ni Dowtlen, ingleses todos; ni Chasles, francés; ni Barstorff, alemán; ni, por último, Rolfe,
ni White, ni Furness, comentadores norte-americanos;
y otros quizas, cuyos nombres 110 recuerdo en estos momentos, han sabido decirnos, sin que quede lugar a duda, cuál fue el verdadero móvil de Shakespeare al escribir estos versos.
Chalmers ha creído que los pasajes de adulación
apasionada que se observan en muchos de ellos, se refieren a la reina Isabel.
Boaden ha sostenido que los Sonetos fueron dedicados por su autor a \\'illiam Herbert, Conde de Pembroke; que éste es el joven hermoso, el falso amigo a quien
aquel profesaba cariño intenso, cuya resistencia para contraer matrimonio, y cuya facilidad para querer de manera ligera a la mujer disoluta y atractiva de quien el
autor se encontraba perdidamente, enamorado, parecen
formar el asunto principal de estas misteriosas pero robustas composiciones poéticas.
Tomás Tyler, en su edición de estos Sonetos, publicada en 1890, se adhiere a la opinión de Boaden. Tyler
perece haber hecho una completa investigación sobre la
materia, y hasta da cuenta detalladamente acerca de la
célebre cortesana María Fitton con quien Herbert mantuvo relaciones ilícitas, relaciones que tlieron origen a
ciertos sucesos escandalosos.
Drake ·y otros han mantenido, por otra parte, que
los versos de que se trata fueron dedicados por Shakespeare a Henry Wriothesley, Conde de Southampton alegando que las iniciales W. H., que aparecen en la dedicatoria, son las del nombre aludido, invertitlas; aunque lo
más razonable, dicho sea de paso, es que se refiere a
\Villiam Herbert como sostienen sus partidarios.
:Mas es pertinente hacer notar aquí que lo que sí
se sabe de cierto, es que al Conde de Southampton dedicó Shakespeare sus poemas Venus y Adonis (primogénito de su invención, como él mismo llamara a éste) y
Lucrecia, y no es improbable que al mismo individuo dedicara también sus Sonetos, como muchos afirman; pues
es bien sabido igualmente que Southampton, célebre en
la historia de aquellos tiempos por su amistad hacia el
infortu nado Roberto Devereux, Conde de Essex, fue patrono entusiasta de las bellas letras y protector decidido
del gran poeta.
Permítaseme una pequeña digresión:
Southampton y Essex eran dos favoritos de la reina.
Essex, que tanto se había distinguitlo en las guerras extranjeras, era de carácter violento, y, a pesar &lt;le la influencia que ejercia sobre Isabel como mujer, no pucia
nunca como deseaba, dominar su altiYez como soberana.
Después de varias intentonas infructuosas, Esscx c').nspiró abiertamente contra la reina, hecho que le costó muchos días de sufrimiento en la prisión, y, por fin, la muerte en el cadalso.
Southampton, que había siempre demostrado una
.amistad incondicional para co.n Essex. estm·o a punto de
sufrir la misma suerte, y no porque fuera amigo de éste,
ni porque hub iera apoyado su rebelión contra la reina,
sino por haberse enamorado locamente de la prima de
Essex, Isabe l V ernón con quien después cl'e sentlas dificultades y persecuciones de parte de la soberana, lo-

gró contraer matrimonio de manera clandestina. (1.)
En su libro referente a los poemas autobiográficos
de Shakespeare, Armitage Brown, al aceptar la hipótesis de Boaden, sostenida después por Tyler, como se ha
indicado, cree que el bard9 británico, usó el so.neto tan
solo como una combinación métrica especial, y que todos
lo s sonetos de la serie, con excepción de los últimos
dos que a l parecer no tienen conexión alguna con los
demás, fueron escritos como poemas consecutivos, formando seis de éstos, en cada uno de los cuales se trata
de esta o aquella materia.
Richard Grant White, en su excelente edición de
las obras completas de Shakespeare, publ icada en 1899
manifiesta estar de acuerdo con la opinión de Brown
sobre este particular.
.Brown, pues, divide los sonetos, y naturalmente
de manera más o menos arbitraria, en seis poemas, como
sigue:
Primer poema (Sonetos del 1 al 26 inclusive) : dirigido por el autor a su amigo, tratando de persuadirle a
que se case.
Segundo poema.-(Sonetos del 27 al 55 inclusive):
dirigido al mismo, perdonándole por haberle robado a su
amada.
•
Tercer poema.-(Sonetos del 56 al 77 inclusive):
dirigidos al mismo, quejándose de su frialdad, y amonestándole con respecto a la decadencia de la vida., (Co n
ésto probablemente le daba a entender que envejecía, sin
que diera trazas a contraer matrimonio.)
Cuarto poema.-(Sonetos del 78 al IOl inclusive):
dirigido al mismo, quejándose de que prefiere las alabanzas de otro poeta, y haciéndole un extrañamiento por faltas cometidas por él y que pueden resultar en desdoro de
su reput!3-ción.
.
Quinto poema.- (Sonetos del rn2 al 126 inclusive):
dirigido al mismo, excusándqse por haber permanecido
en silencio por algún tiempo, y desconociendo el cargo
de inconstancia que se le h iciera.
Sexto poenia.-(Sonetos del 127 al 152 inclusive:)
dirigido a su amada, y refiriéndose a su infidelidad.
Sea de todo esto lo que fuere, es difícil, si no imposible, como usted comprenderá, presentar una hi storia
detallada y absolutamente auténtica acerca de la interpretación que deba darse a los propósitos de Shakespeare en la preparación de sus sonetos.
Según ciertos críticos, estas composiciones eran tan
sólo ejercicios alegóricos. Según otros, trataban ele asuntos puramente personales, íntimamente ligados con la
vida de Shakespea re.
En este último particular se hace notar la creencia
atribuída a 1 poeta acerca de la inmortal idad de sus versos.
En efecto, esta creencia está expresada repetidas veces.
Por ejemplo, en el Soneto 55 los dos primeros versos
dicen:
''Not marble. nor the guildcd monuments
Of princes, shall outlive this powerful rhyme;" (2).
En los últimos versos del Soneto 63 dice lo siguiente :

"H is beauty shall in th ese black lines be seen.
Ancl they shall live, and he in them still green." (3).
Los tercetos del Soneto 81 contienen estos pensamicn tos:
"Your monument shall be my gentle verse,
\ \'hich eyes not yet created shall o'er-reatl;
And tangues to be, your being shall rehearse,
\\'hen ali the breathers of this world are dead;
You still shall live-such virtue hath my penWhere breath most breathes,,- even in the mouths
(of men. (4.)

Otros todavía han supuesto que dichos sonetos
eran en parte ensayos dramáticos. Enti e e~t?,s com:ntadores se encuentra Gerald 11assey cuya op1111011 esta ex;
presada en su trabajo intitulado The Secret Drama So
Shakespeare's Sonnets. (El drama secreto de los a netos ·de Shakespeare.)
.
Dowden ha hecho un resumen int~resa,n~e de las diversas teorías presentadas en la histona cnt1ca de es;s
Sonetos, en su ediciónde de ellos, pubhcad_a en 1881.
e
esa fecha para acá nada nuevo se ha ofrecido, mu~ho menos descubierto, sobre el asunto.
.
No cabe duda que, en lo general, ( temendo c.n_ cu_enta la índole misma del bardo inglés,) el t_ema principal
de los sonetos que se consideran, es, en coniunto, en gran
parte dramático.
¡
t
Se trata en ellos de un joven ~migo, ado escen e,
bie.n parecido Y noble de origen, a quien el aut?r profesa
un cariño profundo rayano en idolatría, debido a. sus
cualidades personales Y no porque sea de hidalga. estirpe.
Esta veneración desinteresada, gra~de, subl11ne, del
to r hacia el objeto de su cariiío apas10nado, pasa por
au
·
h umano, p eríodos entodos los períodos del sentim1ent~
q4e se desarrollan terribles emociones: la duela, la d~s
confianza, la ~nfidelidad, los celos, Y hasta, con frecuencia,
el enajenamiento.
Pasados estos períodos de verdadera prueb~, vie1 . el amor ·q ue ha sufrido rudos sacudnrnen1
ne a cama, Y
•
,
d
más
tos vuelve a levantarse, coni.o Anteo, mas gran e Y ,
po;ente. y observamos en este variado drama de la mts
incomprensible de las pasiones, el desenlace ele. un m s. d 1
, ºtu o el de una trama preconcebida.
teno e espm •
·t · dos
E l amor, o mejor dicho quizás, el can no, e.n i e
individuos del sexo fuerte, triunfando sobre el ~n_ior e~1muJ· er (y esto es esencialme dramat1co, sm
t re I10111b re Y
¡ t ¡ · s lited da) era tema común desarrollado en os ra laJO
u · ' d e ¡a e'poca de I sabel' aunque el asunto es tan
ranos

\

1
1
1

/

--

I

/

!

/

"Two !oves I have of comfort and desp~ir,
Which like two spirits do suggest me st1ll;
The better angel is a man right fair,
The worser spirit a woman colour'd ill."

Cs.)

H e aquí, al parecer, expuesto el tema general de
·
•
los prnneros
cmco
poemas, es r1y,ec ir, de los Sonetos del
al
6,
que
es
el
triunfo
de la amistad, a que me .he re12
1
ferido, y en cuyos sonetos se ocupa el autor tan solo del
ángel bueno, del hombre asaz hermoso.
Es de llamar la atención, dicho sea de_ paso,
hecho de que este mismo Soneto 144, per.o ~aJo el numer~
2 , y con una ligera variante en el penulti~10. verso, esta
repetido en el poema del mi~mo aut~r, mtitulado The
Passionate Pilgrim (El peregrmo apasionado.)
Sucede otro tanto con el Soneto 138 que, con _algunas variantes en él introducidas, figura como el prnnero
(especie de epígrafe) en el misn,u poema que se acaba
de mencionar. Dicho soneto comienza con estas sign ificativas expresiones:

antiguo como la poesía misma.
.,
,
Permítame que traiga a colac1on uno de los mas
notables ejemplos que se encuentran consignados en las
p!tginas de la historia.
,
Recordará usted que entre Aleja'.1~ro ,el .Grande y
Apeles existió una amistatl mutua, casi idolatnca. Pues
.
bien; 'una muJer
estuvo a pu1ito de "'-·abar con esa
amistad.
.
el J
El célebre pintor. e.namoróse perdidamente e a
querida del monarca, durante el tiempo que, e~tuvo tr_asI a d an do al l ienzo el retrato de aquella belhs1·111aJ muJer.
r la
Alejandro, comprendientlo lo que pasaba, Y sm iace
.
menor observación, resolvióse a ceder to~os sus -~erechu~
en esta ingente lucha del corazón, Y jamas _volv10 a _P:nsar en su quen'da favorita · Porque su amistad ent1ana.
ble por el pintor sobrepujaba a su loco amor por la sm
par cautiva.
, .
Parece que el triunfo de la amistad, ~ramat1c~ en
alto grado, es lo que se desarrolla en los pruneros cmco
de los poemas de que se hace mérito, o sea en los Sonetos del 1 al 126.
¡
Tema semejante ha servido a Shakespeare en a
.. , de su hermoso drama The Two Gentlemen
compos1c10n
of Verona. (Los dos Caballeros de Verana,) escrito casi por la mismas fechas de los Sonetos.
.
Hablando en términos generales, puede decirse que,
como e.n los dra mas del eximio bardo,
. . en .sus sonetos fiuran en primera escala, como principales actores,. tres
!erso~ajes: el amigo, la mujer amada, Y el poeta m1~mo
.
debe considerarse como el héroe o protagomsta.
a quien
.
t
I ángel
El amigo y la mujer son, r espectivamen e, e
b ueno, y el esp íritu m aligno ' a que se refiere , Shakespeare
·
en el Soneto 144. El primer cuarteto de este contiene
las expresiones siguientes:

:1

"Vlhe.n my !ove swears that she is made of truth,
I do believe her, though I know she lies." (6.)
En el sexto poema, o sea en los Sonetos del. 1_27
al 152 inclusive, sólo habla el autor acerca del espmtu
maligno, de la mujer de corvinos ojos, aunque parece qu~ ·
a ésta precisamente alude en los Sonetos del 30 a 1 3.:i
inclusive.
.,
¡
Más todavía: se observa cierta relac1on entre_ as
composiciones que se examinan y algunas de las _primeras obras dramáticas de Shakespeare, tales, por eie1~plo,
como Love's Labour's Lost (Trabajos de amor perdidos)
y Romeo and Juliet (Romeo y Julieta,) en que se ponen
de relieve las sutilezas y las intrigas de los enamorados.
Fíjese usted en el Soneto u6.
.
En un trabajo dramático que se atnbuye a S~1akespeare, intitulado Edward III (Eduardo III,) tr~baJ-0 que
110 está incluído en la colección de sus otras ~1en co,nocidas obras, se encuentra el siguiente verso celebre:
"Lilies that fester smell far worse than weetls." (7.)

y este mismo verso precisamente es el último del
Soneto 94.
Por otra parte, en algunos de los Sonetos'. se observan pensamientos en que parecen estar gernnnando temas de trabajos más serios. Los números 66 Y 74, por
su tono melancólico, ;10s hacen pensar en. el Hamlet Y_ en
Measure for Measure (Medida por medida,) re spectivamente.
Mas, fuera de lo que se acaba de e'Cponer, ~ d~ _que
en algunos de los sonetos se hacen alusio.nes h1stoncas
obscuras, por no poderse a'firmar a qué suceso~
se refi eren (véanse los Sonetos 107 y 124,) en cas i
todas esas composiciones se revela, como en sus dramas,
el carácter sensible de Shakespeare, c~rácter que se traduce en diversas manifestaciones psíqmcas : sus arranques
de pasión; su celo (que en toda ocasión demuestra) por
co.nservar una reputación limpia (véanse los Sonet_os II2
Y 121 ;) sus ten~encias claras, i~equívocas, a rese'.1tirse de
agravios consciente o inconscientemente cometidos p~r
éste o aquel rival a l trono de su amada, o a la sup remae1a
en el arte poético; Y, por último, su craso error de creerse
humillado con la carrera teatral que desde temprana e?ad
había abrazado (véase el Soneto 29,) e_n c?ntraste ~sto
con su firme creencia de que sus verso~ J~mas perecena.n.
En esto último, que pudiera atribuirse a a~haques
de jactancia de parte de él (lo cual sería, desmentid.o con
lo que se sa.be de cierto acerca del caracter apacible Y

�excesivamente modest d
1
peare, sin duda imit ~ et aque I genio colosal,) Shakcs'
a a an so o el ejemplo
h
puesto les poetas de todos los f
que an
O 'd'
..
1empos.
v1 io d1Jo en sus propios versos lo siguiente:

"Jamquc

~pus excgi, quod ncc Jovis ira ncc ignis

Nce potent ferrum
'
'
..._
' • 11 ce ed ax a b olerc vetustas."
(8.)
y Horacio esto otro de los suyos:
"Excgi monumcntum acre perennius."

(9.)

¿ Y cuántos otros poeta
·
han dich ¡
·
s, anti~uos Y modernos, no
o o mismo de sus compos1ciones?
P~ro esos seres privilegiados, al hablar
ra aludida, se refi eren indudableme
de la manelimiento valimiento q
d
nte, no a su propio va'
ue esearan y
· · ·
a la consideración de 1
.'
con Just1c1a, pasau
indudabl
. as ge.nerac1ones futuras; se refieren
alma, si e;:;;t~:i:~~to,al~ la inmo_r~alidad del espíritu, o
través de ellos s
'1
a o espmtu cuya existencia al
dor Supremo. e reve a como un destello de la del CreaEn fin, amigo m'10 , s1· yo .intentara s
¡
,
analítico en mi humild
. .,
er a go mas
diría, como lo ha suge -~ ap~e~1ac1on de estos Sonetos,
bre se me escapa en e::a: :~~n comentador cuyo nomros cinco poemas
entos, que en los primedel I al 126 inclus,iv~ue 1co~prenden, repito, los Sonetos
y en ellos trata de Í e au or se ocupa del ángel bueno,
suprema adoración del A
d
•
1as diversas y terribles prueb
mor; e
gos sufrimientos I
as por que pasa; de sus amar.
. . .ª encontrarse ausente del ob.
d
quien recibe msp1ración. de s
.
Jeto e
de sus proféticos te
'. d
us pnmeros desencantos;
lancolía; de sus cel:~r;s' e s~s sospechas Y mortal mcúlf
d
' e su tributo de despedida. Y por
imo, e su final victoria
' '

i:~overs~s con que termina el Soneto 36 sean exactamcns mismos qu~ se encdentran al final s:lel Soneto 96
·
·
I J' Voy
. ad term mar, Y d'is1mule
que haya yo traspasado
os 1m1tes e una carta.
El asunto de que en ella le he tratado Y de .....,.,
tan superfi · l
d
.
,
,
""'nera
.
c1a ' es e un m te res perenne y difíc'I
seguir hablando de él.
•
r, es no
A la verdad mucho
h
·
ca de los Soneto¡ d S ' mue o _se pudiera escribir acer'Id
e hakespeare' pero basta lo expuesto
a mi h
. . um1 e entender, para poder formarnos una ide~
siquiera. res~ecto de la verdadera naturaleza y el intento
de es~s 111sp1radas composiciones, intento Y naturaleza que
aun tienen preocupados a literatos de renombre en todas
partes d~1~de se cultiva el amor p_or las belb.s letras.
·
' en la magna tarea que se
h . Qu1zas usted
, '_amigo
mio,
a impuesto mas bien por amor al arte que por otra co~a, seguro esto~ ~-e ello, podrá concebi r y darnos a coocer alguna opm10n que venga a contribuir a la s 1 . ,
d
bl
·
.
O UC!On
e un pro, ema literario por demás interesante.
t b ?escandale el mejor éxito en sus trabajos de pluma
ra aJos que parecía ~abcr abandonado usted, haciéndos;
con ello re~ de un crimen terrible (crimen de lesa literase entiende,) crimen de que' sin embargo, sa b ra, v111.
dtura,
·
1car~~ a.ntc el_ severo tribunal de las letras, me repito su
afcct1s1mo ~migo Y atento seguro servidor que le desea todo genero de prosperidades.
David CERNA.

ª

no h

E

.

n el sexto po~ma, ~anetos del 127 al 152 inclusive

mali a~; el protago111sta. smo arremeter contra el espírit~
g p·' su amada, echandole en cara su infidelidad
malmente, en los últimos dos sonetos de la . .
sene,
e I 153 y el 154 q
m,
d
.
ue parecen no estar ligados con los &lt;leas se escribe el fuego del
d'
ésto como una
. d
amor, pu ie.ndo considerarse
especie e apoteosis .
. _Respecto de la forma métricá de estas célebres com
po!uciones, me permito advertir!
vará sin d d ¡
e que, como usted obserSin embar~o:· 1:ss ;;;s;:·n~~: lo _general, son ~ecasílabos.
los más h
)
,
14:, eque, por cierto, es de
ermosos, octoinlavoa · pero es ¡ , .
en que Sh k
h
'
e umco soneto
a espeare a empleado esta med'd
.
1
mer verso dice:·
a, Y cuyo pn"Those lips that Lo"e's
own h an d make."
'

(IO.)

Me permito igualmente señalarle esta otra
laridad:
particu.El Son~to 99 tiene quince versos; pero parece que
el
d pntmerob sirve .tan sólo como una introducción, especie
ea de
ramla ote ' s1 usted
- d'd
ale fin
.. , qu·iere, ana
i o al principio Y no
compos1c1on. Dice así el verso de re ferenc1a
. :
"The forward violct thus &lt;lid I chide."

(II.)

I-Íe aqu_í otra particularidad todavía: el 126 no es
soneto,
hablando · Es po cm1't a compuesto
de · prqp1amentc
.
sets e1tanc1as, cada una de dos versos pareados
una composicwn
· · · de d occ versos decasílabos.
, o sea
En la primera edición de los Sonetos hech
6
aparee·
d' 1
'
a en I o9
. . ieron en ic 10 poemita dos paréntesis al final par~
md1car, probablemente
' del
,
' que los dos u, lt'imos versos
soneto se ?ª?1an extraviado o suprimidó.
Por ultimo, es singular la circunstancia de que los

---)o(--NOTAS

e1) .-Tomás

Corneille, hermano del verdadero cr~a-

~o~ del arte dramático francés ha escrito una tragedia

mt1tula~a El Conde de Essex, relativa a la vida de este
personaJe histórico.
(2).-"Ni el mármol, ni los monumento~ dorados
de lo s pnnc1pes,
.' ·
· sobrevivir
·
podran
a estas rimas poderosas."
(~) :--;-"Su belleza se v~rá en estas líneas negras, y
ellas v1v1ran, Y él en ellas siempre vigoroso."
(4).-:-"Tu monumen to será el de mis gentiles versos ~ue OJOS, no creados todavía, tendrátn que releer·1 y
tu ser lo repetirán las lenguas del porvenir, cuando todos l~s que en este mundo alientan hayan muerto; vivirás
todav1a (tal es de mi pluma la virtud) aun en la boca
de los hombres, donde el aliento más respira."
(5).-"Dos a mores tengo: el uno es de consuelo1 el
o~r?; de desesp:ración; que cual dos espíritus siguen sugmendo~1~; el a~gel bueno es un hombre asaz hermoso,
Y el espmt ~ maligno,. una mujer de complexión tétrica."
1
(6~.- Cuando m1 amada jura que del material verdad, esta formada, la creo, sí, áunque yo sé que miente."
Los. Sonetos 138 Y 144 que figuran como el 1 y el .
2, respectivamente, en El peregrino apasionado han quedado suprimidos en algunas de las modernas' ediciones
que en inglés se han hecho de este poema.
(7).-"Los lirios que se pudren huelen mucho peor
que la mala ytrba."
.
(8(-"Y ya concluí una obra que ni la ira de Júpiter, m el fuego, ni el fierro (la guerra,) ni la carcomedora vejez podrán destruir."
(9).-He erigido un monumento más duradero que
el bronce."
(ro).-"Esos labios que el Amor con sus propias manos ha formado."
(II).-"A la osada violeta regañé de esta ma.nera:"

Un Prohombre Carrancista
sabe bien que en las cortas épocas en que ha vivido ale·
jada de los campos de batalla y de la política militante,
consagró siempre sus facultades al trabajo productor, a
la noble tarea de la fecu,ndación de la tierra. Se sabe
en fin que su vida privada es un espejo de honradez y
rectitud." (Aplaude después con serviles ditirambos la
reelección indefinida y la centralización de la administración, haciendo especial incapíe en la creación del Territorio de Quintana Roo.)
"La administración de Justicia viciada y corrompida
después de largo tiempo .... ha sufrido una saludable evolució,n bajo el General Díaz. Los mexicanos y extranjeros han tomado confianza en la imparcialidad y energía
de la justicia mexicana ..... "
"Después de haber examinado su sistema, debe considerársele como un Dictador? Pensamos que sí; pero
como un dictador republicano semejante a aquel tan deseado por Comte, un dictador de pueblos, plenamente
de 1905.
consciente de su misión y sabien do discernir los medios
Habla de la acción de Díaz contra Lerdo y tras de
propios para cumplirla, y, por consiguiente, un dictador
criticar a éste dice: "Fue entonces cuando apareció franmuy distinto de los opresores empmcos, nocivos, imcamente sobre la escena política la figura del General
productores, de los que pueden encontrarse gran númeD íaz, mostrando sus aspiracio,nes a la primera magistraro en nuestra historia pasada."
tura de la República. La Nación comprendió bien pron"El General Díaz parece haberse esforzado en hacer
to, más por intuición que por razonamien to, la necesidad
al pueblo mexicano capaz de ser gobernado por la Constide una acción directa más eficaz, más enérgica, lo recibió
tució,n del 57 que él ha observado en su administración ca.con alegría y puso en él sus esperainzas, en el gran jefe
da vez que le h a sido posible hacerlo."
militar que en flor de la edad viril, tenía ya la frente ornaDeb emos pues mucho a esa dictadura republicana;
da de laureles sin mancha que había conquistado defenpero la cualidad más eminen te de la obra del General
diendo su patria contra la invasión extranjera ... . Al suDíaz, sin la cual no ofrecería sino beneficios temporales
bir a la silla presidencial el General Díaz, se enco,ntró
consiste en que la evolución efectuada es de un carácter
frente a frente con el más formidable monstruo que puede
firme y permanente."
amenazar a un gobierno: la anarquía cívica."
"La obra abstracta y permanente del General Díaz,
"La prosperidad de México está íntimamente ligada
puede ser así defi,nida: disciplinó al pueblo mexicano, hizo
a la personalidad de su Presidente el General Don Porfirio
en él desarrollo orgánico de su nacionalidad, Je mostró el
Díaz; hay más todavía, se puede afirmar sin ningnú temor
camino qu e debía seguir para llegar a su grandeza defide que el juicio de la inflexible historia pueda jamás
nitiva y despertó la conciencia nacional."
negar esta afirmación, que la nueva faz de la beneficiosa
Hablando de la Vicepresidencia dice: "Pero como
evolución que la República atraviesa actualmente es dequiera que sea la ley actual, es mucho más eficaz que todas
bida enteramente. a la' acción de este hombre, v erdaderalas precedentes y la Nación, tanto en sus manifestaciones
mente excepcional en la historia de la América latina.
de vida interior, como en sus relaciones con el extranjero,
Los mexicanos y los extranjeros co,nocen su gran
tiene una gran confianza en esta reforma, singularmente
generosidad y sus cualidades humanitarias que se han
fortificada por los raros talentos de don Ramón Corral,
manifestado aun en medio de las espesas nubes de la pólVicepresidente actual de la República."
vora. Se le conoce como un trabajador infatigable y se

D on Juan Sánchez Azcona ha declarado varias veces que siempre fue enemigo del Ge,neral Díaz, que su vida ha sido -una lucha por la democracia "en línea recta,"
dijo en un reciente entrevista, que el General Díaz fue
un usurpador del poder, odiado desde el primer día, que
su obra se caracterizó por la imprevisión, que fue un. vulgar tipo de dictador ambicioso y que la justicia en la época porfirista, rra el tipo de la prostitución y simonía etc.,
cte. Bueno es cotejar todo esto con las siguientes afirmaciones que pueden encontrarse en el libro llamado "La
Prosperité du Mexique" deuxieme edition illustrée, publicado en Franda por Francisco Tenti.ni en 1908 y editado
en París por "Boyveau y Cheville." L os artículos con
que se inicia el libro se llaman " México Moderno y el
General Díaz" y "La Lnstitución de la Vicepresidencia en
los Estados Unidos Mexicanos" y están firmados por
Juan Sánchez Azcona y fechado, en Mayo y Octubre

EL PA~JARO
Volvía yt&gt; de cazar e iba avanzando por una avenida
de mi jardín. Mi perro iba delante, corriendo. De súbito
veo que modera su carrera y avanza con precaución, como
si olfatease caza delante de él.
Extiendo la mirada por la avenida y veo un pajarillo
casi implume, de pico amarillento y con la cabeza cubierta aún de pelusilla.
Había caído del nido-el viento balanceaba con fuer za las acacias del jardín-y estaba encogido, extendiendo
fastimosamente sus alitas implumes. }.fi perro avanzaba
temblándole las pat!s, cuando de pronto, desprendiéndose
de un árbol inmediato, un pájaro viejo, de plumaje negro,
cayó como una piedra ante la misma boca del perro, y
crispado, loco, boqueando desesperado, lanzando un pí . . .
pío .... que daba lástima, saltó dos veces sobre aquella boca abierta y armada de afilados dientes. Se había lanzado a defender a su hijo; quería servirle de muralla. Pero

la pobre aveci lla temblaba de miedo; su grito era ronco y
salvaje: moriría, sacrificaría su vida.
A sus ojos. el perro ¡ qué gran monstruo parecía!,
y no obstante, el pájarn no había podido quedarse arriba ,
e n aquella rama tan alta y segura. Una fuerza más poderosa que su voluntad lo había lanzado de allí. El perro
se paró, retrocedió. Diríase que hasta él había reconocido aquella fuerza. Le llamé aturdido y me fui, pa·seído
de un santo respeto.
Sí, no os riáis. Era respeto lo que yo sentía delante de aquel pájaro heroico, delante de la fuerza de su
amor.
"El amor, pensaba yo, es más fuerte que la muerte
y que el miedo de morir. Sólo por el amor se mueve y
mantiene la vida."

l. TURGUENEFF.

�El Triunfo Diplomático

TOPICOS DEL DIA
~n señor que se llama Rolar,do, y que en lugar de ser
. palad111 de Car lo-Magno, es siervo de don Venustiano,
acaba de dar en N ueya York la noticia sensacionalísima
de que Rafael Zubarán Capmany va con rumbo a Alemama a comprar unos submarinos.

. . ¿ Qué filiación tienen esos bandidos?
vdhstas, zapatistas, etc., etc.

- ¿ Y por qué no se le habrá ocurrido comprar también una media docena de Zeppelines?
.

-Y don Venus responde:

***
La prensa de México comunica la noticia de haberse fundado una "Junta de Honor" entre los Proíeso:es de educación del Distrito Federal, cuyo objeto será
111du?ablem~nte discernirle honores a don Venustiano y
&lt;lemas caudillos del Preconstitucionalismo.

-Porque los "Zeppelines" son globos repletos de
humo, Y como yo soy "lo mismo" tengo miedo de que
nos hagamos mutua competencia.

No tenderá a co.nservar el sentimiento del "honor"
porque eso fue expulsado de los campos carrancistas
desde hace mucho tiempo, por "reaccionario" y "tr aidor.';

** *

***

Un cronista de_ la Capital de la República dice que
la Revolución ha servido entre otras cosas para que se'
den a conocer co,n relativa facilidad muchos escritores
jóvenes, que en los pasados tiempos habrían cruzado por
un verdadero calvario para llegar a ser leídos por el
público.

. Un abogado ca~~ancista que se llama Douglas,-lo
mismo que la poblacion de Arizona-llegó a esta ciudad
después de un viaje accidentado en un tren ferrocarri~
lero que fue asaltado por los zapatistas en la estación de
González.

El cronista tiene razón. Ausentes de México Díaz
Mirón, N ervo, Urbina·, Tablada, y demás escrito;·es de
valer, cualquiera puede alentar ahora la pretensión de ser
elegido de las Musas. Si un movimiento con~ulsivo arrojase de España a Pérez Galdós, a Benavente, a Marquina, a Blasco lbáñez, a Azorín y demás escritores de fuste, los inbéciles tendrían la más brillante oportunidad para florecer.

***
El Cenera! Scott llegó a ·w ashington y descubrió

el resu ltado de las conferencias con Obregón.
Este se resistió a firmar el compromiso, pero lo
estipuló verbalmente. En otras palabras tiró la piedra
y escondió . .... la firma.

, Interrogado sobre las condiciones de México, cont~~to co.n la mayo r naturalidad del mundo que la situac10n era normal, Y que salvo dos o tres cosillas insignificantes, las cosas marchaban perfectamente.
¿ Y el asalto al tren?
Enteramentr ,ormal.

* **
.
Los maqumistas de los ferrocarriles constituciona!tstas, acaban de decretar un huelga general, en tanto
que ¡110 se les conceda un aumento general en los salarios, en moneda ele valor efectivo. La huelga amenaza
desarrollarse entre todos los trabajadores del Ferrocarril.
Don Venustiano Carranza se propone mantenerse
firme en los salarios antiguos y probab lemente decrete
un castigo para los ferrocarrileros contagiados ele reacción y coyotería.

Y bien. No es fáci l engañar a un sociedad con el
artificio burdo de escatimar una firma. Los tratados
verbales de Ciudad J uárez acarrearon a su autor la misma responsabilidad que le trajeran si los hubiera firmado.
1J as aún. Porque al resistirse a calzarlos con su nombre, reveló que su conciencia lo estaba acusando, y no
tuvo ni siquiera el valor de arrostrar la responsabilidad.
Y cuando en política no se atreve alguien a sostener sus hechos, lo único que hace es condenarse públicamen te por sus obras.

El cambio está a centavo y medio; pero ¿ quien los
mete a cambiar?

***

El General don Salvador Mercado ha escrito un fo.
lleto, en el cual inculpa de la mayor parte de sus desastres militares a los señores generales Victoriano Huerta
y Pascual Orozco.

El señór Eulalio Velázquez, director ele "El Popular" de Kingsville, fue aprehendido por las autoridades
norte-americanas, que lo juzgan complicado con las últimas inettrsiones revolucionarias en los. Estados de Texas y Nuevo México.
Tenemos la seguridad de que el señor· Velázquez
probará su inocencia pronto, y las autoridades de este
país acabará11 por convencerse de que las mencionadas
incursiones son hechas por bandidos, que no teniendo
ya que robar en México vienen a robar a Estados Unidos.

A ro de mayo de 1916.

Carrancistu,

Son los mismos, los mismos, los mismos.

i Era lo único que le fa ltaba a Carranza !

Ya tiene las barbas de Von Tirpitz: ahora quiere
los submarinos.

DESDE JAUJA

¡ Ganan vei.nte pesos diarios I
¿ Qué más quieren?

La coyotería, la coyotería: ¡he allí al enemigo!

***

Aunque el General Mercado dice que hizo todo lo
posible por publicar su obra cuando aquéllos vivían no
consiguió su objeto; la elaboración de las noventa ~ági.
nas fue tan trabajosa, que no pudieron ver la luz pública
sino después de que los dos principales interesados habían desaparecido.
Creemos que el folleto va a producir alguna sensación, tanto por las revelaciones que hace, como por las
polémicas que sin duda próvocará.

....

..

Mi muy querido colega:
Por una feliz coincidencia, a tiempo que Jauja celebraba la épica jornada de 1862 en Puebla. se nos regocijaba el espíritu con la noticia, que los hilos telegráficos
se encargaron de difundir, relativa al 'TRIUNFO DIPLO}IATICO" alcanzado por el Gobierno de facto en
las confere,ncias de nuestro insigne Manco y el General
Scott.
La prensa encabezó la narración de esta epopeya
con títulos encomiásticos a grandes caracteres, no sin
dar su merecido a los reaccionarios, expresando que aquello era un "rudo bofetón" a los enemigos de la causa;
bofetón ele mano zurda, seguramente, ya que es dcm· Alvaro el que lo propina.
A estas horas has de saber cuáles son los puntos del
arreglo; por lo que omito detallarlos, limitándome a señalar el hecho gloriosísimo de que las fuerzas extranjeras
continuarán ei1 la zona que ocupan. no obstante de que
11uestro 1linistro de Guerra impuso al principio, por condición única que salieran del territorio nacional. Este
alarde patriótico de don Alvaro estaba en su punto. al
parecer ; pero seguramente encontró, después de las breves conferencias. que subía ele grado su patriotismo decidiéndose por lo contrario, y estipuló arrogantemente
que no se movieran ele su sitio los soldados ele Míster
\Vilson. Es decir, logró la incruenta victoria de poner· los a raya, impidiendo con su fiereza habitual que retrocedieran un solo palmo.
Exito tan brillante, apenas merecía haberse consu·
maclo en fecha tal que viniera a ligarlo honrosamente con
el ele la batalla del 5 de mayo hace 54 años. Nunca 110s
habríamos perclo.naclo los hijos ele Jauja la desgracia de
que este "TRIUNFO DlPLOl\IA TlCO" se hubiera realizado días antes o días después. Por fortuna coincidieron ambos héróicos sucesos. y así vinculados pasarán a
conocimien-to de nuestros descendientes, para que vean
cómo somos dignos herederos de los que hace medio siglo pudieron decir en frase inolvidable: "LAS ARtllAS
NACIONALES SE HAN CUBIERTO DE GLORIA."
¡ Imagínate el bochorno que habríamos sufrido si a la
primera insinuación ele don Alvaro exigiendo a las fuerzas
de Míster Wilson el inmediato retorno al país de los jamo11es, nos hubieran abandonado nuestros primos! ¡ Lo
que se diría de nuestro r.uín espíritu inhospitalario!
Felizmente se solucionó el conflicto en términ os tan
cordiales y tan decorosos para nosotros, que nos evitan,
además del bochorno, la amargura ele mirar que se alejan de tierras de Jauja, altivamente despedidos, los de la
expedición punitiva. Ellos seguirán aquí, mientras el
ejército libertador se encarga de vigilar la frontera ))'ara
que Villa no vuelva sobre Columbus, y de perseguirlo hasta aniquilarlo. De manera que ninguna función militar les
queda a ,n uestros vecinos. Lo que venga será para ellos
una tregua a las crueles fatigas sufridas hasta hoy en su
marcha sobre territorio ajeno; si bien debe estimarse
como un castigo semejante veraneo bajo los soles cálidos en aquellos desiertos de Chihuahua .....
Esto es. queridísimo amigo, lo que se llama
Uu ';TRIUNFO DIPLOMATICO"
y un "RUDO BOFETON,"
del oliente y simpático
don Alvaro Obregón.
Cualquiera pensará _Jlµe para llegar a este desenlace

habrían bastado unas cuantas palabras de Gobierno a Gobierno, sin que el seiior ..\linistro ele Guerra y Uarina
se tomara la molestia de un largo viaje desde la 1letrópoli hasta la frontera del Norte. Pero estudiando el caso
con detenimiento se llega a la co1wicciú11 de que era indispensable la . marcial presencia del héroe de Celaya
porque así las conferencias resu ltaban más cticaces. y no
se prestará el hecho a una negatirn de parte ele don
\'enus, quien ha demostrado saber "HACERSE P,\RA
,\TRAS," a la in\'ersa ele lo ejecutado hoy por los americanos, como aco11tcció con la entrada &lt;le éstos. (*)
l.•.ntonces según recordarás, después &lt;le dado el permiso, sucedió que una bella maiiana despertara doJ1 Vcnus con la sorpresa ele que los vecinos se nos habían colado, y dispuso enfáticamente que desandaran el camino.
De esta disposición desprc11de11 los sucesos que hoy han
tenido ta.n espléndido desenlace, merced a las arrogancias
de don Alvaro. hombre ducho e11 cosas de Cancillería democrática. si se atiende a que en Sonora, durante la era
dictatorial, dedicaba sus ocios a cultivar grandes extensio11es de terreno. pródigas en rendimientos del nutritivo
garbanzo, lo que i11aturalmente es una adecuada preparación mental para consagrarse con éxito a confcrc11cias
diplomáticas tan complicadas como la_ que ha puesto de
relie\'e su mutilada figura de héroe.
Por ser punto harto delicado. no quiero recargar las
tintas pintándote la humillación sufrida por el Gobierno
ele la Casa· Blanca, al verse forzado a que sus huestes sigan fuera de !propio país entregadas quizá a nostálgicas
pesadumbres. Avergüenza. en verdad, que haya podido
soportar tan dura sentencia, formulada e'fl los convenios
con nuestro inválido glorioso. Pero sobre ser delicado,
este es asunto que sólo incumbe a los hijos del Norte.
Nosotros debemos limitarnos a encarecer la diplomática
labor de don Alvaro, s~ntiéndonos orgullosos de contar
con hombres,
cuya magestad encierra
timbres de bravura audaz :
tan feroces en la guerra
como altivos en la paz.
La feliz coi11cidencia que apunto al prin cipio de esta
mi vigésima-octava epístola, no nos ha permitido a los
hijos de Jauja saber de un modo exacto si el "TRICNFO
DlPL011ATlCO" habría merecido los honores de dianas y repiques, siendo que ele todas maneras repiques y
día.nas hubieran estremecido los aires y exaltado los corazones, en conmemoración de nuestra vieja hazaña frente a los muros de Puebla. Pero casi damos par festejado
así el acontecimiento novísimo. ya que es costumbre ele
nuestros renovadores no omitir estas ruidosas explosiones de júbilo ante el más raquítico suceso relacionado con
los ideales que esbozara el Plan inicial de don Venus.
rnvo eiército tiene bien ganado el título de "LIBERTADOR," según lo comprueba el hecho que comento.
Con un cariñoso abrazo para tí, cierra estas líneas
tu fiel amigo y cólega,

SILVERIO.
(~)-A Silverio: Como tu carta de los ,;Coyotes"
Sufrió, a tu juicio, mutilación
Te anücipamos que-estos lingotes
Fueron parados co.n atención.

�Esas únicas palabras. cual si su alma al pronunciarlas profiriera,
Nada más volvió a decir, ni una pluma movió mits;
"
Hasta que con voz apenas perceptible, murmuré:
"Los amigos no son ya;-a la aurora, también él,-como antaÍlo mi esperan~a. part;rá !"
Dijo el Cuervo, 'Nunca más."

EL CUERVO

--

________....

A la Sra Enriqueta A. de Pardo

Una vez, a media noche. después de una pesadilla
Mientras débil cavilaba, y quebrantado,
'
Sobre más de un exquisito libro raro, de doctrina ya olvidada Mientras casi ya dormido _cabeceaba,-de repente oí un ruido, '
~orno_ el de alguien que llamara suavemente, suavemente, de mi pu~rta al exterior.
Alguien es que me visita, y a mi puerta." murmuré, "viene a llamar Esto sólo nada más."
'
Claramente lo recuerdo: era el lóbrego diciembre,
Y a su turno. cada leño moribundo tendió al suelo su agonía.
Con afán ansiaba el día; vanamente me esforzaba por hallar
En mis libros una tregua a mi pesar,-tregua al duelo por la muerte de Leonor
La radiante, rara virgen, a quien llaman los arcá,n geles Leonor,
'
Y sin nombre aquí ya más.
Y el sedeño, triste incierto rumor vago &lt;le los rojos cortinajes.
Con fant~.s.ticos terrores me llenaba y atería. como nadie los sintiera hasta aquel día;
A tal _P.únto que, tratando de calmar mi corazón. puesto en pie, me repetía:
"Alguien es que me visita y a mi puerta pide entrar;
Algún tardo visitante, que a mi puerta pide entrar;
Esto sólo nada más."
Y mi alma cohró aliento. no dudando ya un momento,
"Señor," dije. "o Señora. yo os imploro que me deis vuestro perdón;
Pero estaba ya. en verdad, casi dormido
Y tan quedo habéi s llegado, y tan leve fue el ruíelo
Y tan quedo habéis tocado-a mi puerta, para entrar,
Que yo apenas si creí haber oído."-Y fui a abrir de par en par:-·
·Sombra afuera , nada más.
Hondamente sondeando aqt!ella sombra,
Largo tiempo quedé lleno ele terror,
~sombrado. vacilando,-y dudando-y soíiando lo que nadie a soñar nunca se atrevió ·
Y el silencio no fue roto; y la calma no dio un signo,
'
Y la única palabra pronunciada fue la débil voz, "¡Leonor!"
Era yo quien murmuraba, y algún eco. murmurando, repitió la voz, 1'¡ Leonorl"Esto sólo nada más,
Hacia el centro &lt;le la estancia iba volviendo,
'l'oda el alma arder sintiendo,
Cuando oí llamar de nuevo, y esta vez con más vigor.
"Ciertamente," dije entonces, "ciertamente e;n la ventana oí sonar;
Vea. pues, lo que hay en ella y este enigma exploraré;
Que se aquiete el corazón por un instante, y este enigma exploraré:Es el viento, nada más."
Corrí entonces al cerrojo y, al momento, con arrojo,
Con gram ruído y batir de alas, se introdujo un majestuoso
Cuervo antiguo de los santos días de fe;
No hizo gesto de obediencia ni un segundo se detuvo o vaci ló,
Mas--con aire de Señor o de gran dama -en la puerta de mi alcoba se posó.
Sobre un busto de la Palas que está arriba,de mi puerta,
· Fue a posarse, nada más.
E induciendo P.sta negra ave mi alma triste a sonreír,
Por la grave y decorosa austeridad de su actitud
"Si la cresta te cortara o te arrancara, tú," le di;'e, "no te arredras,
Espectral. torvo y antiguo Cuervo errante de la noche sepulcral,Dí, ¿qué nombre de alta alcurnia es el que llevas en las playas de la noche sepulcral?"
Dijo el Cuervo, "Nunca más."
Me causó gran maravilla que aquella ave tan grotesca
Comprendiera mi pregtlnta de manera tan sencilla,
Aunque vaga su respuesta y de poco seso fuera,
Pues no es dado co,ncebir que jamás a algún mortal
Le haya sido dado ver en la puerta de su alcoba un ave tal,
Ave o bestia sobre el busto que tallado en lo alto está,
.
Que se llame, "Nunca más."
Pero el Cuervo, imperturbable sobre el busto, sólo dijo

Al romperse la profunda paz nocturna,
·remblar me hizo su respuesta, de tal tino,
''11 as sin duda " me clec:a, "ese es todo su lenguaje Y su caudal
Aprendido ele algún amo desdichado, a quien sino encarnizado
Persiguió cruel y cruelmente, hasta dar ese estribillo
A su lúgubre cantar,
Hasta que los de profundis de su gozo repitieron como lúgubre estribillo,
''Nunca-nunca más."
Pero el G,i.1ervo aun inducía mi alma triste a so.nreír,
'1' acerqué el sillón más blando frente a Cuervo y busto Y Y pueda;
Y en la felpa recostado, qlledé hilando fantasía y fantasía, preguntando
Lo que el ave,-mal augurio ele la magia de otros días.Lo que aquella torva y torpe, desmañada ave espectral,
Significa repitiendo '·Nunca más."

,

Y sohre esto meditaba, sin decir una palabra
A aquella ave cuyos ojos como brasas
Sentí arder en lo más ho.ndo de mi alma,
Y sobre esto y más pensaba, la cabeza muellemente reclinada
En la felpa del respaldo, que la luz venía a inundar,
Y ella nunca oprimirá!

_...

Cuando el aire parecióme ser más denso,
Perfumado por las nubes invisibles de un incienso
De incensarios que mecían los arcángeles sin sombra,
Cuyos pasos armoniosos r esonaban en la alfombra.
"¡Desdichado!" sollozaba, "Dios te envía, apiadado de tu mal,
Dulce tregua, alivio. olvido a la memoria de Leonor!
¡ Bebe, oh, bebe dt este bidsamo divino y a Leonor olvidarás!"
Dijo el Cuervo. "Nunca más."
"¡ Oh Profeta!" dije entonces. "¡ ser maligno, oh profeta,
Seas ave-o clemonio,-emisario del infierno
O arrojado por rigor de tempestades a mi puerta;
Desolado y aun altivo. a esta playa tan desierta,
A esta casa ele fantasmas, e,n que todo Horror ased:a.
Dímc, díme te lo i111ploro. ¿ hay un bidsa111 0 rn J uclea?
lJíme,-díme, te lo imploro, ¿ hay u'' bálsamo de olvido ?-y responde la verdad!"
Dijo el Cuervo, '.Nunca más."
"¡ Oh Profeta!" dije entonces, "¡ ser maligno! ¡ On pfofcta !
¡ Por el cielo que nos cubre, por el Dios que venera111os Díle a esta alma co,nsumida de dolores, si en algún Edén lejano,
Volverá a tender los brazos a la más pura mujer,-a quien llamán los arcángeles Leonor,
- La radiante, rara virgen a quien llaman los arcángeles Leonor."
Dijo el Cuervo, ''Nunca más."
"Sea esa tu palabra de partida, a ve o espectro!"
Gemí, -alzándome de pronto,
''¡ No aquí deJes una µ,u111a como prenda del emhuste q11r tu alma proí,r;ú!
¡No perturbes mi desierto 1-¡ deja el busto ele mi puerta!
¡ Saca el pico de mi triste corazbn, y tu forma de mi puerta quita ya!"
Dijo el Cuervo, 'Nunca más."
Y está el Cuervo, siempre inmóvil, aun posado.
Aun posado sobre el busto de la Palas, que está arriba de mi puerta,
Y sus ojos, so,n los ojos de un demonio cuando sueña,
Y la lámpara lo baña, y en el suelo va su sombra a proyectar;
Y mi alma, de la sombra que en el suelo ve flotando,
:,era hbrer-Nunca más.

R. GOMEZ ROBELO.

Hace algunos años, en "La Revista 'Moderna de Uéxico," publiqué una traducción ele "El Cuervo." La
rita especialmente para "REVISTA MEXICANA," es una tratlucció.n nueva en la que. aproque aparece hoy , esc
.
. .
.
.
.
vechando ta primera, he procurado seguir más fielmente . los ritmos del ongmal; sin esperar ,g~alarlos, smo con el
fin de dar a los lectores en español, una idea, aunque le ¡ana, de la obra del gran poeta.-R. G. R.
( A 11 r1 glrts-r~S'eYVeu.)

�Bellezas
Infantiles
Tenemos el gu&amp;to de dedicar
la plana central de este número,
a los niños de nuestra Pat, ia. •
Aparecen en la parte superior, 1 s niños ANA GRACIELA y CESAR AUGUSTO FARIAS,de Laredo; MARIO GARZA ALDAPE, de
Torreón y GUADALUPE y
MANUEL OLEA, de la ciudad de México.
En la parte inferior se ven:
ARTUROCANTU,deMonterrey: CARLOS MARTINl:Z, de Brownsville y las gemeli tas ROSA MARIA y
MARIA ROSA ALMADA
PELAEZ, de México, actualmente en El Paso, Texas.

�Así cuando en Sicilia el Etna ronco
Revienta incendios, su bifronte cima
Cubre el Vesubio en humo denso y llamas,
Turba el Averno sus calladas ondas;
Y allá del Tibre en la ribera etrusca
Se estremece la cúpula soberbia
Que al Vicario de Cristo da sepulcro.
¿ Quién pudo en tanto horror mover el plectro?
¿ Quién dar al verso acordes armonías,
Oyendo resonar grito de muerte?
Tronó la tempestad : bramó iracundo
El huracán, y arrebató a los campos
Sus frutos, su matiz: la rica pompa
Destrozó de los árboles sombríos:
Todas huyeron tímidas las aves
Del blando nido , en el espanto mudas;
No más trinos de amor. Así agitaron

ELEGIA A LAS MUSAS
Por Leandro Fernándei de M(ratín
ESTA coron::i, arlorno de mi frente,
Esta sonante lira y flautas de oro
Y máscaras alegres, que algún día
Me disteis, sacras Musas, de mis manos
Trémulas recibid, y el canto acabe,
Que fu era osado intento r epet-i rle,
He visto ya· cómo la edad ligera,
Apresurando a no volver las horas,
Robó con ellas su vigor al numen.
Sé que negais vuestro favor divino
A la cansada senectud, y en vano
Fuera implorarle; pero en tanto, bellas
Ninfas, del verde Pindo habitadoras,
No me negueís que os agradezca humilde
Los bienes que os debí. Si pude un día,
No indigno sucesor de nombre ilustre,
Dilatarle famoso, a vos fue dado
Llevar al fin mi atrevimiento. Solo
Pudo bastar vuestro amoroso anhelo

A prestarme constancia en los :i~:i:1cs
Que turbaron mi paz, cuando insolente
Vano saber, encono·s y venganzas,
Codicia y ambición ,la patria mía
Abandonaron a civil discordia.
Yo ví del polvo levantarse audaces,
A dominar y perecer, tiranos:
Atropellarse efímeras las leyes,
Y llamarse virtudes los delitos.
Ví las fraternas armas nuestros muros
Bai1ar en sangre nuestra, combatirse,
Vencido y vencedor hijos de España,
Y el trono desplomándose al vendido
Impetu popular. De las arenas
Que el mar sacude en la fenicia Gades,
A las que el Tajo lusitano envuelve
En oro y conchas, uno y otro imperio,
Iras, desórden esparciendo y luto,
Comunicarse el funeral estrago.

Los tardos años mi existencia, y pudo
Sólo en región extraña el oprimido
Animo hallar dulce descanso y vida.
Breve será; que ya la tumba aguarda
Y sus mármoles abre a recibirme;
Ya los voy a ocupar. . . . . Si no es eterno
El rigor de los hados, y reservan
A mi pa'tria infeliz mayor ventura,
Dénsela presto, y mi postrer suspiro
Será por ella .... Prevenid en tanto
Flébiles tonos, enlazad coronas
De ciprés funeral, Musas celestes;
Y donde a las del mar sus aguas mezcla
El Garona opulento, en silencioso
Bosque de lauros y menudos mirtos,
Ocultad entre flores mis cenizas.

�Hablando de Paz
Casi todos los días, la Norddeutschen Allgemeinen
Zeitung, el órgano oficioso de la Cancillería del Imperio,
se ve obligada a desmentir rumores ele supuestas gestiones hechas por Alemania para firmar la paz .. U.n día se
dice por la boca de todas las agencias oficiosa~ de los
aliad.os que el cancille r envió a Holanda a una alta personalidad para que desde allí lanzase cabos a Londres; pero que en Londres no sólo no los habían querido recoger,
sino que habían contestado de mala manera a tales insinuaciones. Otro día se asegura que el príncipe de Bulow
que en la actualidad -se encuentra en Lucerna, va a Espaiia y luego a los Estados Unidos para pedir a don
Alfonso XIII y al pres idente Wilson que sean intérprete s cerca de los Gqbier1nos inglés, francés y ruso de las
condiciones en que Alema nia aceptaría inmediatamente
la paz. Y hasta esas agencias y los periódicos que se
alimentan de sus informaciones pretenden haber descubierto nada menos que las condiciones que figuran en las
instrucciones secretas y confidenciales que lleva el ilustre
diplomático; Alemania quiere quedarse con Polonia, pero
dejaría a los rusos Constantinopla; los turcos se apoderarían en compensación de Egipto . . . Los que se encargan
de la nzar a los cuatro vientos tales noticias no son tímidos ni escru púlosos; cortan y deshacen el mapa de Europa, el de Africa y el de Asia a su antojo y sin pararse en
barras. ¿ Qué más da concederle a Rusia o Turq11ía veinte o treinta mil kilómetros cuadrados? Cuando sólo se
trata de dárselos en un telegrama destinado a la Agencia
Reutcr, no hay por qué quedarse cortos en generosidad.
Con este sistema pretenden hacer creer a los pueblos neutrales que Alemania está a l final de sus fuerzas,
que desea la paz a cualquier precio y que está dispuesta
a todos los sacrificios para obtener la paz. Presentando
a Alemania como fatigada de la lucha se quiere sacar la
consecuencia de que es la vencida, au.nque los hechos demuestren lo contrario. La Norddeutschen Allgemeinen
Zeitung repite en todos los tonos, y sin cesar, que el Imperio no ha hecho ninguna gestión, sino que, antes al con trario se propone realizar los planes que se trazó para
que sean sus adversarios los que enarbolen la bandera
blanca. Nosotros creemos que el trabajo que se toma el
periódico oficioso podría ahorrárselo, pues nadie que examine friamente la situación creerá que sea Alemania la que
tenga más prisa en firmar una paz cuyas bases serían ta·n
poco sólidas y duraderas que más que paz definitiva sería
una especie de armis~icio, para que dentro de un plazo relativamente breve el mundo viera la reprise del drama.
Alemania ha logrado salvar sus territorios nacionales de
los horrores de la guerra; Alemania ocupa muchas provincias de los pueblos de sus enemigos: Alemania, en cada
momento y en toda ocasión, emprende acciones en otros
teatros de la guerra, que son pruebas palpab les de que su
fuerza no está agotada; ¿cómo, pues, creer que sea Alemania la que solicite de sus adversarios el que le perdonen
la vida? ¿ Se puede aceptar que Alemania pida la paz a

Bélgica? ¿ Quién afirmará seriamen te que Alemania implora de Francia que le permita e\'acuar los departamentos
que tiene invadidos?
Pero para no creer en esos infundios que de tiempo
en tiempo lanzan las agencias de París y de Londres nos
basta observar la actitud del pueblo alemán. E l pueb lo
alemá n desea, sí, que termine la guerra, porque las madres.
las hijas. las esposas lloran la ausencia de sus hijos, padres
y esposos, porque sienten un gran dolor ante la enorme
tragedia que desangra a todos los pueblos en lucha; pero
nunca. en ningún momento, exte rioriza impaciencias ni
piensa en ejercer presión sobre sus gobernantes para que
conderten una paz ·que no sea ni honorosa ,ni provechosa.
No negamos que el pueblo alemán se sienta fatigado ante
una lucha que se prolonga tanto; pero ¿cuál es de todas
las naciones en guerra la que no comience a swtir la fatiga? En Francia. en Inglaterra, en todos los países cuyos hij os combaten desde hace veinte meses, seguramente
que ansían el punto final del drama y s i alguno puede cobrar a lientos para con tinuar la es el pueblo alemán , que ha
visto palpables los frutos de su esfuerzo. Los alemanes
tienen la conciencia de que una precipitación para hacer la
paz, que un desfallecimiento ahora, tendrían como consecuencias una disminución del efecto mora l producido por
sus triunfos y un crecer de alientos en sus enemigos. Cuando los pueblos inglés y fra ncés parecen subrayar los discursos de .M. Briand y de Mr. Asquith, asegurando que
están dispuestos a continuar peleando hasta obtener la victoria defüiitiva, el alemán no puede menos que agruparse en torno de sus gobernantes, que afirman lo m ismo. Y
hemos de pensar que acaso las palabras optimistas de los
estadistas inglés y fran cés pueden tener como comentarios
algunas sonrisas de escepticismo entre sus conciudadanos,
porque las promesas de triunfos cuando todavía no conocen más que descalabros no pueden in!lpirar mucha con fianza. Por muy elocuentes que sean para augurar que la
victoria final está cerca, y que todo consiste en ir a alcanzarla, acaso no consigan con\'encer a s us compatriotas,
que hasta la hora presente han visto sonreir la victoria a
los _alemanes. En cambio, nada más fáci l que mantener
vivo y pujante el en tusiasmo del pueb lo alemán. porque
tiene mil pruebas de que parte de lo que le prometieron
se ha realizado o está en vías de realizarse.
Lo curioso de todo es to es que siempre son los enemigos de Alemania los que hablan de paz, aunque sea para
afirmar que quieren continuar la guerra. ¿No será esto un
sín toma de que sus prop ios deseos y sus propias fatigas
y sus propios desalientos les hacen ver en el adversario
w1 desfallecimiento que n o existe? E l buen resultado de
una ob ra emprendida aumenta las fuerzas y actividad de
quien la realiza, mientras que el constante fracaso resta
energías y hace perder toda confianza en sí mismo. En
el primer caso está el pueblo alemán, y en el segundo, sus
adversarios.
Antonio AZPEITUA.

CUENTO DE LOBOS
En las cabañas, cuando es invierno, cuentan cuentos las vrejas al amor de la lumbre; escápanse los tales
por la chimenea, cabalgando en el humo, y vanse al bosque; pero el bosque está frío, y los lances narrados por
las abuelas se convierten en témpanos de hielo que cuelgan del ramaje desnudo. Callados se están e inmóviles
mientras duran diciembre y enero ; pero al primer sol. de
la primavera temprana deshiélanse y dejan escapar las
palabras que dijeran hazañas estupendas. Entonces por
los bosques revolotean las consejas, pero sólo los poetas
las oyen. Yo oí una primavera este cu~nto de lobos :
Eranse que se eran cuatro lobos, lustrosos de pelaje,
que su buen diente y mejor astucia nunca dieron lugar
a escaseces en el mantenimiento, de esas que despeluznan
la piel y afinan los huesos. Carretera abajo iban camino
de su guarida una noche de enero, clara como un diamante.
-Hace frío, dijo el lobo más v1eJo, sacudiendo la
pelambre, para dejar caer las saetillas de escarcha que en
ella se prendían.
-¡ Frío !-dijeron, como un eco de tres voces, los
otros tres.
La carretera parecía sembrada de polvo de estrellas, y los olmos de la cuneta pintaban sombras quietas y
recortadas, el cielo era luz y la tierra espejo, y entre cielo y tierra paseaba la señora Luna su rostro enyesado
lleno de ironías.
Pasaron el. puente: el río lloraba porque los álamos
de la orilla se habían quedado sin hojas. Más allá del
puente se alzaba una ermita, y junto al pórtico crecía un
ciprés. La Virgen velaba en su hornacit1a, mirando un

lucero que brillaba en el aire. Del pórtico, al paso de los
lobos, suscitóse un sonido: era como una voz queda y
quejumbrosa.
- ¿ Habéis oído?

- Es la voz de la noche. Volvió a sonar la queja
más aguda, como cristal que se quebrase.
- Algo se mueve debajo del ciprés.
-Acerquémonos.
- ¿Será un cordero?
Era una niña.
Es de advertir que aquella noche iban lo¡_ lobos
hartos.

*•*
Bien-Hallada creció en la guarida de los lobos plácidamente, como si perdurase sobre su espíritu la calma
de aquella adamantina noche de enero. Tenía el pelo oscuro con reflejos azules, como las sombras que pinta la
luna sobre la nieve, y tenía el mirar contemplativo como
la Virgen de la hornacina.
Los padres lobos, hablando de ella, cabeceaban orgullosamente.
-Es morena, decían, como espiga madura.
-Y han nacido colores en su rostro, como amapolas
en campo de trigo.
-Y suena su voz como el agua que corre.
-Y cuando se ríe es como si de .noche saliera el sol.

-¿ Habéis visto una chispa que se enciende en sus

�I

ojos cuando ·empieza
ho¡uera lejana.
-Y es nuestra
-Y nos quiere
-Y aborrece a

a hablar?

..
"'

!s eeru resplanier 41

hija.
/
con todo su coraz6tt.
los h9mbres, que renegaron de ella.

-Yo la he traído-dice el lobo más joven-dos
corderos que robé en la majada: rastro de sangre venían
deja,ndo por el camino, y aun estaban calientes cuando
se los dí.
-Yo la he traído fresas del bosque y violeta, tempranas-dice el más viejo.
El joven se burla:
-¡ Violetas 'tempranas I
-Has de saber-replica el vteJo-que al mir•r tu•
corderos lloró, y gustando mis fresas y aspirando el aroma de Ínis flores, se echó a reir.
-¡ Violetas tempranas! .... -sigue el joven la burla
y el viejo se enfurece.
-¡ Paz, paz !-dice la voz cristalina de Bien-Hallada.
-Me gustan los corderos y las flores, porque son vuestros
y son para mí.
Y acarician sus manos halagadoras el lomo erizado
de sus padres lobos, los cuales, cuando llega la noche,
como viejas nodrizas, inventan consejas para adormecer• la mientras en el hogar chiporrotea el tronco, y en el cafion de la chimenea aúlla el vendaval sus hazañas.

•*•

~

·r lt la ma~ana radiante del primer día de verano.
-¡ Bien-Haltadal-grita al despertar el lobo viejo.
-¡ Bien-.Hallada !-repiten sus herma.nos.

Bien-Hallada no está. Buscan los lobos en la guarida: Bien-Hallada ino está. Corren al monte, vanse al
arroyo, intérnanse en el bosque .... Bien-Hallada no está.
-Nos han robado-dice el viejo.
-Yo la encontraré-grita lleno de rabia el lobo joTen. Y parte.
Llegada la noche, vuelve satisfecho:
-Sé dónde está. Seguidme.
Es inoche obscura y tibia, cantan los grillos y las
cigarras y huele a madreselvas y a jazmines.
• Pasan los lobos por la era: un perro ladra, los labradores duermen, pero uno desvelado, canta una copla.
Refulgen las estrellas como ascuas. Pasadas las eras entran en el pueblo: parece que las calles se han dormido.
Hay una plaza sobre la cual una ventana manda un rayo de
luz; entre los hierros de la ventana hay rosas y claveles.
Dentro suena la voz de cristal.

Los padres lobos tienen consejo.
-Bien-Hallada está triste.
-Muy triste: ayer la vi peinarse a orillas del arroyo,
y caían sus lágrimas en la corriente.
-¿Lloraba .... ?
-Y llora de noche, cuando la luz se apaga y
cree que nosotros dormimos.
-Ha soltado el jilguero que tenía en la jaula.
-Sí; y al soltarlo dijo .....
-¿Qué dijo?
-No lo sé: una palabra que era como una música
y que yo no entendí. No era mi nombre ni vuestros
nombres.
Los lobos meditan; después corren al monte, descienden al valle y cn.t ran c.n la ciudad en busca de regalos para su hija. Está la guarida repleta de blancos vellones, de carnes sangrientas, de flores y de frutos. A
cada hora traen los lobos solicitos un nuevo dón. BicnHallada sonríe.
-Gracias, mis padres lobos, dice tristemente.
Y los padres lobos, cuando llega la ~1oche y ella llora, amparada en las . tinicbl¡s, lloran. también oyéndola
llorar.

' '

Poetas Jóvenes ·
OCASO

Dos Respuestas

-Es Bien-Hallada.
-Y es el que la robó.
-Devorémosle.
-Oíd-dice el viejo.
Y oyen que Bien-Hallada dice _al robador:
-Eres mi vida.

Es en el bosque y es en la primave,a.

..

•• •
Los lobos vuelven melancólicamente, barriendo el
sucio con las colas. Ha salido la luna.
-Como ésta era la noche en que la hallamos.
-Pero era invierno.
Pasan por el puente, sobre el río.
-Debimos devorarle.
-¡Devorarle! ¿Y cómo? ¿ N'o oísteis que le dijo
Bien-Hallada: "¿Eres mi vida?"
-Vamos a casa.
-¡A casa! · ¡Qué contenta estaba!
Pasaron por la ermita: la Virgen seguía contemplando el lucero.
-Aquí.
-¿Dónde vas tú?
-Voy a traerla. ¡ !s nuestra hija! No quiere f!Ue
ese hombre se la lleve.
-Calla, hermano, calla ......... ¿No ves que ella es
feliz?
Así los lobos departían tristemente bajo la luz de
¡,lata que iba dejando caer la luna.

G. MARTINEZ SIERRA.

l.

Cuando vierta la vida en mi cabeza
el blanco anuncio del final cercano;
cuando reine en mi alma la tristeza
de todo lo perdido y lo lejano;

Esa dulce y sin par coquetería,
que fascina y seduce al más valiente,
me hace tomar la pluma nuevamente
porque es justo a mi gran galantería.
Ante esa arma terrible, amiga mía,
cuyo efecto es mortal seguramente,
mejor quiero pecar de muy prudente,
como el que poco en su valor confía.

cuando surquen mi alma y mi semblante
las tristísimas marcas que, al ocaso
del vivir, el dolor rudo y constante
ha dejado por huellas de su paso,

•

evocaré tu imagen adorada,
tu carita risueña y sonrosada,
lo que eres hoy y entonces habrás sido,
para saber al menos que he vivido
si pide cuentas Dios de mi jornada.

Es muy justo en verdad que me defienda
del peligro que ofrece la contienda;
y si vos esgrimís ese puñal,
permitidme, señora, que me guarde,
ya que soy por desdicha tan cobarde,
con el broquel sutil de un madrigal.

EL BUHO

11.

De la noche profunda y misteriosa
entre la negra solC&lt;lad inmensa,
en un árbol posado, el buho piensa,
mientras todo en la tierra ya reposa.

Porque a mi alma repugna la mentirt
no he dejado jamás de ser sincero:
¿por ventura no es dulce y plancetero
_ver más bello lo be)lo qu~ se admira?

- Sér sombrío, cuya alma silenciosa
se agita en las tinieblas, con intensa
y terrible alegría, si suspensa
se halla abajo la vida tumultuosa;

. . · {El que tiene el mirar hondo, conspira
contra todo lo justo y verdadero,
cuando la luz advierte de un lucero
en un diamante que al acaso mira?

sér extraño nacido de la sombra
que va extendiendo su intangible alfombr~
raro sér, que a manera de amenaza

No es mentira decir lo que se siente
aunque parezca a la razón mentira,
pues nunca el corazón sintiendo miente¡
y a mi entender, señora, es elocuente
y verídico el labio que suspira,
mucho más que los juicios de la mente.

un rasgo negro en el espacio traza,
y va lanzando su siniestro grito
que desgarra la paz del infinito.

(1

•••

1

1.. 1

• .,., _

Raúl Barragán y SIERRA.

�"PASIONARIA"
A.M. D.G.
P opule meus, quid t ibi?
aut in quo contris tavi te?,
responde mihi ....... .
~ueblo mío : ¿qué te
hice o en qué te contris té?
Respóndeme.
P UEBLO! ¡Pueblo infeliz!, que has sido. mío;
¿En qué te contristé?, .... mira tu historia,
Y contempla cuan gra.nde es tu desvío,
Y el velo que entorpece tu memoria.
No te hago sino bienes y favores,
Las cosas que te muestro S()¡ll divinas;
Respóndeme: si Y o te he dado flores,
¿ Por qué sólo me vuelves las espinas?

1

1

De Egipto te saqué; vengué con plagas
Ofensas que te hicie;on Faraones;
Tú me escupes, me befas y me llagas,
Y al fin, en una Cruz, al fin me pones.
Te guié por el desierto y te mantuve
Del cielo. con maná, por cuarenta año:,;
En cambio, de tus manos sólo obtuve,
Desprecios, mil ofensas y mil daííos.
Te co.nduje a la tierra prometida,
Donde gozas de bienes y más bienes ;
En cambio, convirtiéndote en deicida,
De una Cruz suspendido me mantienes.
¿ Qué más debí Y o hacer para cuidarte
Y ha certe vencedor y no vencido ..... ?
Qué más para probarte y más probarte
Que prenda- de mi amor tú siempre has sido? .....

Una viña planté, viña preciosa,
Que el néctar te brindó de mis amores;
En cambio, cuando sed sentí ardoro sa,
Con hiel has aumentado mis dolores.
Te di mi corazón de padre amante,
Y en mi pecho te tuve reclinado;
En cambio, con el dardo más punzante,
Mi dulce corazón has traspasado ..... .

Te liberté del yugo de un tirano,
Y lib re te llevé por el 1far Rojo;
En cambio, presentándote inhumano,
Me azotaste co.n furia y a tu antojo.

Tuvimes el gusto de estrechar la mano del señor
doctor don Francisco Martínez Baca, distinguido médico mexicano que se ha hospedado temporalmente e.n
el Hotel Sur y que piensa establecerse definitivamente
en esta ciudad.

Y o fuí tu alumbrador en el desierto ;
En nacarada nube fui tu faro;
En cambio, a tu instancia me fué abierto
Proceso, sin piedad y sin amparo ...... .

MATRIMONIO

Hice brotar de roca ag~a potable,
Que te libra sin duda de la muerte, ..... .
Ingrato tú, juzgándome culpable,
Me das hiel, y te burlas de mi suerte.

En los últimos días de este mes, llegará a esta ciudad el seiior don Benito Javier Pérez Verdía, miembro
del Antiguo Cuerpo Diplomático de México, e hijo del
reputado hitoriógrafo licenciado don Luis Pérez Verclía.
Viene el seiior Pérez Verdía, con el objeto de contraer matrimonio co.n una distinguida seiiorita radicada
en esta ciudad.

Y o fuí tu vengado r cuando los reyes
De Canaán, hollaron tus pendones ;
Tú a gritos en mi contra pides leyes,
Y en mis sienes, espinas, tú me po.nes .....
Yo te hice r ey, yo te hice soberano,
Y te honré con el cetro y la corona ..... .
Rey de burlas tu saiia me pregona,
Y me quieres destruir ..... ¡ delirio insano l

MERECIDA DISTINCION

Al probarte mi amor te hice mi amigo,
Y te exalté mostrándote mi cielo;
Tú me niegas albergue y hasta abrigo .. ...
Y en Cruz me suspendiste acá e,i1 el suelo.
Pero yo te amo más mientras más miro
Que sin mí es imposible tu ventura .. ..
Por tí he exhalado mi último susp iro,
Convirtiendo mi Cruz en tu &lt;lulzura.
Ese árbol es tu tabla salvadora,
Abrázate con ella y ven conmigo;
Si ruge el mar en pavorosa hora,
No temas, no, que yo estaré contigo .. .. .
21

de

1916.

* Ignacio V ALDESPINO.

Apuntes Sobre la División de Tierras en México
El seúor licenciado don José María Luján, Sub-secretario de Gobernación en la Administración del Ge,n eral
Huerta, y encargado del despacho en la del licenciado
don Francisco Carbajal, acaba de publicar, cuidadosamente impreso, un estudio sobre la subdivisión de la
propiedad en México; cuestión que ha sido de las más
debatidas en los últimos cinco años y que fue invocada
como una de las causas de las perturbaciones nacionales.
El estudio del licenciado Luján, suscinto y substancioso, invoca dos grandes remedios: el del "a lo taje" y
el del impuesto progresivo. Para el primero se inclina
al sistema adoptado en Texas, por la semejanza de configuración geográfica de este Estado y la fr ontera de la
República Mexicana.
Para la imposición del impuesto, sigue el licenciado

MATRIMONIO
Ha sido anunciado ya en la ciudad de Laredo Texas, el matrimonio de la seííorita Antonia Zuazua con el
seííor Darío Sánchez. Se augura que será una nota social de resonancia.
VIAJERO

El mar se abrió para dejarte paso,
Y su ola te respeta y no te moja;
En cambio, tú te sirves de tu brazo
Para hacerme verter mi sangre roja ...... .

San Antonio, Texas, Abril

NOTAS DE SOCIED.Ab

Luján en algunos rasgos, la doctrina de la renta; y aun
cuando por la brevedad de su estudio no fija bases para
la fijación del impuesto, si da la importancia que merece
a la influencia de esa medida fiscal sobre la división de
la propiedad.
La intención del licenciado Luján no ha sido la de
fundar n i un proyecto de ley ni un sis-tema completo &lt;le
reformas; si.no especialmente la de señalar la importancia del· tema y, a la vez, lo que es de suma trascendencia,
demostrar la buena disposición que existe por parte de
algunos propietarios para cooperar en el mejoramiento
r eal de la población rural de México, y tanto esa disposición como el estudio hecho por el licenciado Luján son
actos dignos de todo encomio y que merecen ocupar la
atención de los interesados e¡11 la resolución de los problemas vitales de nuestra patria.

El distinguido compatriota nuestro doctor José
María Soriano, acaba de ser nombrado Presidente honorario de una asociación de ciruja.nos- dentistas italianos.

Celebramos este homenaje, en honor de un mexicano y esperamos que amortigüe un poco las penas y amarguras que el doctor Soriano recibe en su destierro.
FUNCION TEATRAL
La Compañía Dramática María del' Carmen Martínez, ha ofrecido generosamente sus servicios a la Junta
de Caridad para dar una funcion teatral a beneficio de
los mexicanos refugiados pobres. La pieza escogida es
la divertida comedia de los Quintero "E l Genio Alegre"
y el coliseo en donde se efectuará la representación es el
Teatro "Majestic." Es seguro que el exqisito y refinado
público de desterrados, se reunirá en esta ocasión, y colaborará en esta obra de misericordia.
MATRIMONIO
Ha sido anunciado en elegantísima esquela, el matrimonio del señor David Russeck, de El Paso, con una
hija del seííor don Manuel Gámeros. Ya daremos noticia de este elegante acontecimiento social.
DEFUNCION
El seiior Coronel Severino Calderón, hijo del Estado de Nuevo León, superviviente del Sitio de Querétaro y desterrado en los Estados Unidos, acaba de morir
víctima de penosa enfermedad.
Paz a sus restos.

SINFONIA DE PRIMA VERA
Primero un estremecimiento apenas sensible, 11n pesado calosfrío que corre a través de la selva: murmullo
misterioso de la yerba que brota, de la hoja que se despliega, y de la savia que sube; después a la orilla de los setos donde amarillean los cornejos en flor, en el fondo de
las grutas húmedas, donde el rosal ostenta sus corolas
de púrpura, tres notas estallan, tres notas vivas, tijeras y
alegremente redobladas, es el primer despertar de los
cantores: el mirlo que silba su canción de escolar entre
los árboles apenas retoiíantes. Parece gritar en los cuatro rincones de la selva: ¡Alegría! ¡ Alegría 1 ¡ Regocijaos ! ¡ He aquí la primavera que vuelve, he aquí la fiesta
en que cada pájaro elige el lugar de su nido!
A este alegre llamamiento, dos voces responden;
una que sale de las grandes frondas, aterciopelada y vibrante a la vez: es un pinzón; la otra, parte de los linderos, clara, nueva, saltadora: es la curruca de cabeza negra.
Estos dos nuevos cantores no tienen más que una
corta melodía; pero la repiten a saciedad, como si necesitaran convencerse ellos mismos, de que el invierno ha terminado definitivamente, y que a pesar de los nubarrones
de abril, la primavera no es ilusoria . .... Allá abajo en la
llanura donde el ·trigo y el centeno verdean, centenares
de voces aéreas y melodiosas confirman la buena ,n ueva :
¡ Es el coro matinal de las alondras!. ....
Desde el alba, la primera que despertó, ha emprendido el vuelo, y subiendo en línea recta tan alto como ha
podido, como el marinero en el gran mástil anuncia a su
pueblo que ha llegado la época de los amores, y de los nidos, y después se deja caer como un hilo a plomo en
los surcos herbosos.
Una segunda se lanza, después una tercera, luego
otras veinte; apenas se ven, allá arriba, en la púrpura ro-

sada del sol naciente; pero se oye su música lejana, cuyas
notas parecen desgranarse en perlas luminosas.
La señal está dada, por todas partes, de los zarzales
del camino, de los ciruelos en flor, del verjel, de las
orillas del río, de las gargantas 1)rofundas de la selva,
un himno maravilloso lle.na de sonoridad el aire.
Trinos de jilgueros, gorjeos de pardillos y canarios,
vocalizaciones del tordo, trémolo de la abubilla, cadencias
de la pírrula, pequeña flauta del troglodita y de la silleta.
Después, por intervalos, sobre este fondo incesantemente
variado, dos notas redobladas,. graves, profundas, delirantes, atraviesan la espesura del bosque .... ¡ Es la voz del
cuco este cantor invisible y fantástico, que se oye casi
al mismo tiempo en los cuatro r~ncones ele la selva, y
que parece rimar la huida de las horas I Se le cree muy
cerca, se le busca, y su canto sonoro resuena allá a lo
lejos. En el concierto de la alegría universal es el que
arroja la nota melancólica. Este doble sonido, tan lleno
y tan misterioso, que parece siempre huir, y que vuelve
sin cesar, es co¡io un eco de las primaveras pasadas, de
las ilusiones desvanecidas y de las amistades perdidas;
parece suspirarnos : ¡ Acordaos, acordaos!. . . ¡ Consagra
un recuerdo a los desaparecidos, a las sombras amadas
que no gozan ya de las embriagueces de la primavera!
Pero a pesar de los pronósticos de este melacólico
heraldo, la dulce alegría del pueblo indiferente de los pájaros, continúa manifestándose por una exuberancia de
cantos. Las hojas brotan, los lirios embalsaman, los nidos se construyen por todas partes, en la yerba, en los setos, en lo,, huecos de los árboles muertos, en la horqueta
de las ramas verdes, y cada uno sueña con las delicias
de la hora presente.
TH. GAUTHIER.

�Fuga de Consonantes propuestos por A . C. Zapata.
.ea .. u. e ... u.
.i .a .. o .o,i. .o l. .a .. o
.
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. 1 .ue .. o .1.0 e .. a .. 1 o
:o.o .o .o. .e .o .. o

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a .. e .u.o .. a.1.0 .a .o.e ..

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. e .o.. u .. a .e.. i.o . .e .e.. o.a
ia .. í .ue.a e.e .a .. o .e .e.ea
.o.. e .o .. a.o ..a ... u.e .. e .. 1.ea
.o .. a .. o .. e . . o .. e. .e .a.a.o.a
Rombos propuestos por Antonio López.
Consonante
En un valle fértil
En una casa pobre
En un jefe carranclán
Instrumento labranza
Adverbio
Consonante
Consonante
Pronombre
La usan de noche
Antiguos soldados
U na comida del día
Adverbio
Consonante
PROBLEMAS propuestos por DON
VICTOR DA CERDA.
ANAGRAMAS

CHARADAS

l. - Dos todo no tres dos prima cuarta de nadie, por !a sencilla razón de
que no tienen aquello con que se
tercia.
2. - Con una dos cuarta tapado,
Solo tres prima mi senda,
En prima dos cuatro montado,
Lle~ ando a mi novia en ofrenda
Una todo que ha deseado.
3.- Mi prima y cuarta revelan.
Si las combinas con tino,
Un mamífero animal
Del género masculino.
Unidas segunda y cuarta
Son también un animal,
Así como tercia y cuarta
Dan planta medicinal.
Mi todo, lector, no tiene
Nada de particular;
Pues es. como vas a ver ,
Mo.vimien to circular.
P rob lemas propuestos por la señora E lisa Gutiérrez de Longoria, de
Río Grande, City, Texas.

5.- O, era todo grano.
6.- iO! ... i iGrán robo, Vale!!

1.- i Ay! a la fosa . .. i in ... , no! !

EL PODER SECRETO
Con este maravilloso libro resolverá
todas sus dificultades, será protegido
de la suerte, recobrará el cariño perdido, se hará ama r del ser que adore
y logrará casamiento afortunado; obtendrá éxito en todos sus negocios y
empresas, gozará de salud, atraerá a
una persona a usente, -desarrollará su
poder magnético y dominará a las personas que le rodean; sus enemigos no
podrán causarle daño y adquirirá valiosos secretos para curarse Ud. y las
demás personas que soliciten su ayuda.
Pida un prospecto gratis. Dirección:

J.
P ,O. Box 491.

VENCE.

Habana, Cuba.

Traidor, ~o ves una caza.

N. N.
Sustituir los pu,ntos por consonantes de modo que al dárseles lectura,
resulten de ellos dos frases bien pronunciadas.

Fuia de vocales y adivinanza.
.s .n b .nd.d . y l. dr.n
Y . l. v.z .s .n t ra .. d.r,
Y m .ch .s d . c .r.z .n
L . 11.m .n s . s.lv .d . r.
CHARADA
Un Dios Mitológico,
Es mi primera,

HARINA
Pioneer
"Marca del Viejo"
Pioneer Flour Milla
Producci6n diari1
15 00 Barrile1
Oficina y Molino,
Callea Guenther 1

Kin&amp; William
Cerca del

P. C. S. A. 1: A. P.

'&lt;ql¡'•-~ ~ - la

•

Es mi primera
Consona.nte nada más
Como lo es mi segunda
Así como la tercera
Un número fo rmarás
Con tercera y la final
Y un buen oficio tendrás
Con mi todo; y muy cabal.

Es la primera nombre propio
U na virtud la segunda,
Y quis iera fuese tercia
La mina: en plata fecunda.
El t odo pecado feo,
Lo vie.rte sólo un ateo.
ANAGRAMA
Amas dinero o beco.

ANAGRAMA:

2. - ... ¿A dar? ... Dame tu rizo.
4.- Mi zalea no tapa. l.

CHARADA

CHARADA

l.- Si, tomad la zona virgen. E. F. N.
3.- iCielo, mi mapa! P.

Y pa rte de tu cuerpo
La otra y postrera:
Y no te asombre
Que mi todo lo usen
, Mujer y hombre.

Aatoalt, Te&amp;

CHARADA
·. No de cuatro y tres vistió,
Ni menos de quinta y tercia,
Sino púrp ura de tiro
Y ricas sedas de Persia.

MEXICO PARA ·LOS
MEXICANOS
Este es el lema de "El Heraldo de México" el mejor periódico en español, que se publica en California. E l de mayores dimensiones y el de más
circulación.
I,ndependiente, defensor de la
raza mexicana.
Unico Bisemanario.. Oc h o
grandes páginas. Abundante
y oportuna información. lriteresant,es grabados.
Mándenos su dirección y le
remitiremos ejemplares de
muest~a· grat is. Sea usted suscritor: leerá un buen periódico. Sea usted agente, hará negocio. Sea usted anunciante,
aumentará sus ventas.
Diríjase a
" El H eraldo de México."
342 No. Ma in St.
Los Angeles, Cal.

D e cuarta y quinta no usó,
Sino de concha y marfil,
Esmeraldas y topacios
Con perlas y oro de Ofir.
Ni comió prima y segunda,
Sino exquisitos manjares,
Obra de invención fecunda,
Y en todo muy singulares.
Sin ser mi primera en Rusia
D isfrutó de gran poder,
P ues fue monarca absoluto,·
En Asiria, a mi entender.
Tercia y segunda deseó
P ara cuarta y prima el tiempo,
Engolfado en la· molicie
Y en un lujo sin ejemplo .
No murió de prima y tercia,
Sino de rara manera,
Pues es sabido que en Nínive,
Mandó levantar la hoguera.
Por las señas indicadas,
Se hab rá recordado ya,
El nombre del personaje
Que espero se me dirá
CHARADAS
-En tu potente automóvil
a donde corres José?
-A "cuatro" estación amigo
a cojer el primer tre ;
hoy mismo a la "tercia" "cuarta"
doyme sin falta,
- ¿Por qué?
-Porque mi "prima" "primera"
"prima" y "cuarta" siéntese;
"tres" el cable que me envía
de "prima, dos y final,"
- Y te marchas en seguida? '
-Ya ves, no debo esperar.
- Yo a la "todo" le daré;
¡ Listo el auto y . ... a correr!
- Muchas gracias buen ami¡o.
- De nada amigo José.
Tres con cuatro es alabanza
de gran usanza en poesía;
. y una tres guarda cereales
para años de carestía.
Tres y dos es tela burda.
Con gran cariño dos dos
llamamos a la que en brazos
cuando niños nos llevó.
Mi prima el enamorado
solicita con anhelo
y el todo es un bello estado
en el mexicano suelo.
CHARADA
Prima seguna hallarás
de seguro 'en cualquier árbol,
a unque éste se halle en dos tercera,
o en dominios de dos cuarta.
Primera, segunda, tercera,
conductora fiel ha sido
en los campos de la guerra
y al través de tercia cuarta :
con paciencia ha conducido
más de una cuarta tercera,
en órdenes y demás,
que le han sido confiadas.

CUADRADOS DE LETRAS

Mi todo es en conclusión
apellido de varón;
y para que menos trabajo dénse,
lo es de un poeta Duranguense.

• Divinidad.
P ueblo de México.
Poesía.
en algunos.

Problemas propuestoi por Teiías
A. Vela.
ROMBO

Aliment o.
Arnarhr.
en los puertos.
dios mitoló¡ ico.

Vocal.
A ve fabulosa.
En los circos.
En el juego.
Color.
Nombre de mujer..
Dignidad eclesiástica.
Grado militar.
Adverbio
Ave (Avutarda)
Vocal.

ROMBO
vocal.
tiempo de verbo•
agradable.
continente.
nacionalidad.
nombre femenino.
tiempo de verbo.
nombre femenino.
vocal.

ANAGRAMAS
Antes de dejarlo así batidle con ....

D.

Todas las palabra principian y terminan con la misma letra y deberá n
leerse horizontal y verticalmente.

Mi general Gine guarda ira consigo.
Mimí : no haga andar bien su relox " Fod."
TRIANGULO NUMERICO
1

34
874
6543
62874
426587
6785467
12545674
123456789

Consonante.
En los naipes.
Número.
En la iglesia.
Los que callan.
Lo que se hunde.
Cierto modo de hablar.
Tiempo de verbo.
Pseudónimo de Periodista.

AFERESIS
Ciudad de Palestina.
Tiempo de verbo.
Nombre femenino.
canto.
parte de un río.
Diosa mitológica.
en las aves.
artículo.
en los naipes.
TRIANGULO
Vocal.
consonante.
tiempo de verbo.
rumbo.
pueblo pequeño.
estado.
rústica.

METATESIS
Cuadrúpedo.
Jurisdicción
Ave joven
Famoso composite r

La misma palabra en hipotenusa
y catetos.

Moneda
Arbusto

CRUZ NUMERICA

....... Nombre de varón
En las bestias
Insig,nia de los oficiales_
Grande extensión de agua
Nombre de mujer
: : : : : : : Retribución del trabajo
Ave.
Tiempo de verbo.
Capaz.
Decisión o deseo.
En los buques.
Cierta garrucha.

.'

.,.
\

.,

CUADRADO DE LETRAS
En Marruecos.
Apellido.
Regla religiosa.
Dentífrico.
Problemas propuestos p&amp;r Genar•
F ourzá.n, jr.

5190
3670
7851
1234567890
1347893421
1309317689
5691
7891
9031
763 1
3678
205'X
9078
7651

Parte del cuerpo humano.
De tirar.
En los árboles.
Apellido de escritor.
De atarantar.
De atontar.
Escavación.
Animal.
De notar.
Nombre de mujer.
~
De tirar.
Pronombre.
Nombre de mujer.
De rimar.
MATETESIS

Para contraer matrimonio
De poder
ANAGRAMA
Liona Temía a Z. A. P

�Soluciones correspondientes al
número 34 de "Revista
Mexicana."
Charada propuesta por la señorita Elvira Banuet.-Caramañola. Fue
resuelta por h1 señorita Praxedis
García, de San Diego; Tobías A. Vela, de Río Grande; señorita A. H.
García, de San Diego; B. Chávez, de
El Paso; Delfina I. Rivera y Emilia
E. Rivera, de Laredo; Gabriel Hinojosa, de Alice; Elena G. Cuéliar, de
.El Paso; Herlinda A. de Martínez,
de San Diego; Elisa G. Flores, de
San Diego y Victoria Torres N., ~e
El Paso.
Charada propuesta por la señorita
Ana H. García.-Carátula.-Fue resuelta por Elena G. Cuéllar, Gabriel
Hinojosa, Delfina y Ercilia Rivera,
Elisa G. Flores, Tobías A. Vela,
Praxedis J. García y Victori3¡110 Torres N.
Rombo propuesto por Baldomero
Chávez.-Marcelo.-Fue resuelto por
Praxedis García, Elvira Banuet, de
Mexicalli; Isaura Noriega, de Calexico; Delfina y Elvira E. Rivera; Gabriel Hinojosa y Victoriano Torres.
Anagramas propuestos por la Sra.
Herlinda A. de Martínez.-Francisco León de la Barra, José I ves Liman tour y Ramón Corral.-Fueron
resueltos por Emilia Sustaita, María Enriqueta Berna!, de Los Angeles; Gabriel Hinojosa y Delfina l. Rivera Baldomero Chávez, Isaura Norieg~, Elvira Banuet, Tobías A. Vela y V. Torres.
Praxedis García resolvió únicamente el tercero: El isa G. de Longoria, resolvió éste y el primero.
Triángulo numérico, propuesto por
·1a señorita Ana H. García.-Limón.Fue resuelto por Praxedis l. García,
Tobías A. Vela, Elvira Banuet, Isaura Noriega, B. Chávez, Delfina y Ercilia E. Rivera, Gabriel Hinojosa,
María Enriqueta Berna!, Emilia Sustaita, Elena G. Cuéllar, Herlinda A.
de Martínez y Victoriano Torres N.
Rombo propuesto por Tobías A.
Vela.-Juventino.-Fue resuelto por
Herlinda A. de Martínez, Emilia Sustaita María Enriqueta Ber,nal, Ercilia 'y Delfina Rivera, Praxedis García y Victoriano Torres N.
Anagramas propuestos por J. M.
Chávez.-Alejandro Dumas, Emilio
Castelar.-Fue resuelto el primero
por Tobías A. Vela, Delfina y Ercilia
E. Rivera, Elisa G. de Longoria, Victoriano Torres N., Gabriel Hinojosa
y Herlinda Abrego de Mar tínez.El segundo fue resuelto por Tobías
A. Vela, Delfina y Ercila Rivera y
Victoriano Torres. .
Charada propuesta por Isaura No-

riega.-Campodónico.- Fue resuelta
por María Enriqueta Berna!, Ercilia
y Delfina I. Rivera, Tobías A. Vela,
Praxedis García y Victoriano Torres

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Isaura N oriega, B. Chávez, Delfi na
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y Ercilia E. Rivera, María Enriqueta
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Ber,nal, Emilia Sustaita, Herlinda A.
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de Martínez y Victoriano Torres N.
Charada propuesta por Tobías A.
Vela.-Remolino.-Fue r esuelta por
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Delfi.na y Ercilia E. Rivera y VicEn México y Estados Unidos
toriano Torres N.
Pago adelantado
Charada propuesta por María Cer·vantes-Soldado.- Fue resuelta por 1 trimestre ..... $1.00 oro americano.
Praxedis I. García, Tobías A. Vela, 1 semestre . . . . ' 1.80 "
"
Elisa G. Flores, Elvira Banuet, I sau- 1 año......... '3.50 "
''
Números sueltos 10 centavos oro
ra Noriega, B. Chá.vez, eDlfina y Ercilia Rivera, María Enriqueta Ber- americano.
En los trenes, 15 centavos.
na!, Elena G. Cuéllar, Herlinda A. de
Números atrasados 20 centavos oro
Martínez, Elisa G. de Longoria y Vicamericano.
toriano Torres N.
Charada propuesta por la señora
En el resto del mundo.
Herlinda A. de 1fartínez.-Unámo1 trimestre ..... $2.o_o. oro americano
nos.-Fue resuelta por P raxedis Gar"
1 semestre. . . . . ' 3.50 ,,
,,
cía, Ercilia E. y Delfina I. Rive ra y
1 año . : ....... : ' 6,.oo "
Victoriano Torres N.
Fuga de consonantes propuesta
por Feliciano Mendoza :
ADVERTENCIAS:
Dios es el sabio hacedor
Infinitamente bueno;
Los pagos de suscripción deben ser
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nales.-Para anuncios y demás asunA que éste es nuestro padre
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>TA MEXI
MANARIO ILUSTRA
PRECIO: 10 CENTA VOS.

�REVISTA MEXICANA

m=-=~mm11mmm ==m~

mPorfirio
Díaz, Victoriano H~erta, ~
Pascual Orozco, Aquiles Serdán,
,¡

Semanario Ilustrado

'l

~

Entered as second class matter, O ctober 25, 1915 at the P ost Office
of San Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1897.

Arto II.

Bernardo Reyes, Félix Díaz.
Obsequio de Revista Mexicana.

4,-Remítanos Ud. dieciocho nom·
bres de probables suscritores con sus
respectivas direcciones, y tendremos
el gusto de obsequiarle cualquiera de
los números dedicados a los Generales
Porfirio Díaz y Victoriano Huerta.
Las portadas son bellísimas, y en
ambas aparecen los héroes en medio
de los colores nacionales.

-Esta agotado.
Y lo mismo sucede con los números dedicados al Dos de Abril, a la
revolución de 1910, al General Huerta. a la re\'olución militar de la Ciuda·
dela, y al General Félix Díaz. Los
hemos retirado del Mercado en vista
de que no nos quedaron sino unos
cuantos ejemplares para el archivo. Ya
no los vendemos ni siquiera al precio
de ,·einte centavos el eJemplar.
las mismas contemporaone dne doero

5.-Remítanos Ud. veinte direccipnes de probables suscritores, y le obsequiaremos nuestro número primero,
cuya portada lleva a tres tintas la
Columna de la Independencia, del Paseo de la Reforma de la Ciudad de
México. En las páginas interiores
luc~n ocho retratos distintos de Don
Miguel Hidalgo y un artículo dedicado a la muerte del General Orozco.

Existe sin embargo un medio de
adquirir esas joyag bibliográficas y se
lo vamos a anunciar.

1

11

Las Dos Intervenciones
El día 15 de mayo de 1867 el Archiduque Maximiliano entregaba su espada al Jefe del Ejércii.o del Norte,
General don Mariano Escobedo. Un mes después,
un cadalso ensangrentado, había convertido el sueño del Imperio en una hor~ible pesadilla. La risa histérica de Carlota anunció a los tronos del viejo mundo que
las armas republicanas habían salvado la intcgrid:i.d de
México.
Ya conocemos de sobra el argumen~o de los vencidos.. Napoleón tiercero proyectaba el establecimiento
de un baluarte latino, una fortaleza colosal que sirviera de
punto de unión entre las potencias latinas europeas y sus
posesiones en el extremo oriente, y que formase con ellas
un valladar inexpugnable en contra del expansionismo
creciente de la raza sajona. México conforme a ese proyecto, habría tenido la misión de detener el crecimiento
del pueblo yanqui; y bajo el amparo de la cultura francesa, mejorarse intelectual y moralmente, para perpetuar
en el nuevo mundo los esplendores del genio latino.
Sueño bello; pero falso. Porque presuponía que
Francia, jamás se habría de aliar a los sajones. Apenas
ha transcurrido medio siglo de aquellos hechos y, en contra de aquellos sueños, vemos que Francia, desde las trincheras de Verdun y las selvas de la Argonna, defiende
junto con la cultura gala, la civilización sajona que entonces pr ocuraba detener.
No hay motivo suficiente que autorice a sacrificar
la soberanía de un pueblo. México hubiera quedado, en
apariencia, sirviendo a un ideal latino; pero en realidad,
habría consumado un sacrificio estéril. Porque los ideales y los intereses de Francia estaban entonces en contra
de Inglaterra, como hoy están en contra de Alemania y
en favor de los Estados Unidos, como mañana pueden estar en contra de México. Los defensores de la República
hicieron perfectamente bien en no dejarse engañar por
los mlrajes de aquel en~ci:o: El deber mexicano estribaba entonces, como hoy y como siempre, en defender la
soberanía de la Patria.

do a la Nación, para iniciar su campaña en contra del bandolerismo cafra ncista.

¿ Desea Ud. conservar un ejemplar
del número primero de "Revista Me·
xicana" en donde apareció un artículo
dedicado al General Pascual Orozco?

(1)-Remítanos Ud. diez nombres de
personas que puedan ser suscritores
de "Revista Mexicana," con sus respectivas direcciones :y tendremos el
gusto de obsequiarle el número dedicado a laDecena Trágica, cuya portada lleva el retrato del General Bernardo Reyes.

~1 1

6.-Remítanos Ud. veinticinco direc
c1ones y .le obsequiaremos nuestro
número 28 que lleva el histórico editorial intituladq "La Invasión de la
Patria." Nos han ofrecido por uno
de esos ejemplares hasta un dólar,
pero como la edición está agotada,
no los vendemos a ningún precio.

2.-Remítanos Ud. doce nombres y
tendremos el placer de obsequiarle
aquel ejemplar nuestro que lleva en ta
carátula el retrato de Aguiles Serdán
y en las páginas interiores los textos
de los Planes de Orozco, San Luis Potosí, Ayala y Guadalupe.

7.-Rcmítanos Ud. cinco direcciones y le obsequiaremos cualquiera
otro ejemplar de "Revista Mexicana"
de los no agotados, y que vendemos
diariamente al precio de veinte centavos. Todos ellos traen artículos de
interés, literatura, de combate, mexicanismo agudo, y será mañana recordados, como las mejores muestras de
patriotismo en una época dolorosa.

3.-Remítanos Ud. quince nombres,
con sus respectivas direcciones y le
enviaremos a vuelta de correo el ejemplar cuya portada lleva el retrato del
General Félix Díaz y en las páginas
interiores el Manifiesto que ha dirigí-

Si desea Ud. adquirir cualquiera de estos obsequios, póngase
a trabajar y diríjase hoy mismo a

•

REVISTA MEXICA NA
'\

P, O. Box 66.

Station

A.

San Antonio, Tex.

Número 36

San Antonio, Texas, 14 de M»yo de 1916

¿ Que era peligrosa una aliar;za con los norteamericanos? Sí lo era, y la prueba la estamos palpando en la
actualidad. Pero entre un peligro urgente y otro a largo
plazo, no se debía ni siquiera vacilar. Los hombres de la
Reforma cumplieron con su dc;;ber, salvantlo a la Patria
en su tiempo; y si las generaciones que les sucedieron no
supieron esquivar el peligro fu uro, ct!lp:i. fue de ellas y
no de los héroes que rechazaron a los invasores de entone.es, creyendo que sus descendientes rechazarían a los
invasores del porvenir.
Las naciones no pueden celebrar pactos eternos.
Italia combate hoy en contra de sus amigos de ayer;
Francia, es aliada de la nación que sacrificó a Juana de
Arco y encadenó a Napoleón en Santa Elena,¡ Austria se

bate al lado del pueblo que la hizo pedazos en la batalla
de Sadowa; Rusia lucha en unión de sus vencedores de
Manchuria; Bulgaria presta ayuda a los turcos, que la
sojuzgaron en el pasado . . Por eso, lo que México debió
de haber hecho en 1867, después de haber conjurado el
peligro europeo, fue atender a la solución definitiva del
problema de su autonomía. Los liberales de hace medio
siglo no cometieron ninguna falta, ni siquiera un error
en consentir la ayuda moral americana: culparlos por ello
sería tan absurdo como si los ingleses de hoy maldijeran
a sus abuelos de principios del siglo XIX por haber ayudado a los prusianos en su lucha contra Napoleón.
El 15 de mayo debe encontrarnos en este año ratificando nuestro homenaje a los paladines de la Reforma.
Sin embargo, bueno es decir que la actitud de los mexicanos imperialistas, que se aliaron con las tropas francesas, en 1862, no es tan censurable, como la de los próceres de hoy que permitieron la entrada americana, sin
que éstos se tomen ni siquiera el trabajo de alegar como
pretexto un ensueño parecido al de Napoleón T ercero.
Además, hay que tener presente, que el Archiduque Maximiliano, al desembarcar en el puerto de Veracruz, adoptó
la nacionalidad mexicana y enarboló como bandera propia, el pendón sagrado de los tres colores; en cambio,
los aliados de Carranza en abril de 1914, llegaron abatiendo la enseña de I guala, y desplegando en su lugar el
estandarte de las estrellas. Y hoy, esa misma bandera,
se extiende orgullosa y dominadora, por los mismos desiertos en donde Juárez levantó baluartes para seguir luchando en contra del extranjero.
Quiso el Destino, para exhibir completamente a los
traidores, que los pactos de deshonor se estipulasen en la
ciudad que albergó el Presidente de bronce, y en el mismo mes que evoca la epopeya de Zaragoza y el derrumbamiento del Imperio. E l Ministro de Carranza ha de sentirse amenazado en sus noches de inso:nnio por la so:mbra
·austera de Juárez que lo maldice.

***
Nada queda de la tragedia del Cerro de las Campanas. Francia y Austria se reconciliaron con nuestra Patria; el Partido Imperialista desapareció; los odios, poco
a poco se fueron borrando; las heridas cicatrizaron por
completo. Pero ¡ah! Cuando los alemanes invadieron
Bélgica se encontraron en un castillo casi aban:ionado a
una infeliz demente que segu;a pregonando con s:.i carcajada histérica, el triunfo de la soberanía de México. Es
\!na ri:a dolorosa que Dio3 ha querido perpetuar por medio siglo, quizás para que los pueblos ambicio3os, se amedren:en, antes de emprender sus agresiones inicuas, o para que las naciones débiles manttngan su fe en la J usticia
y el Deber.

�•

DESDE JAUJA

OBSÉQUIOS RENOVADORES
A 28 de Abril de 1916.
Mi muy querido cofrade:
Sabido tenemos que los obsequios ganan mayo:- estima cuando son oportunos y adecuados a la persona ag~sajada. Bajo esta impresión estamos todos generalmente
al otorgar ofrendas amistosas; y procuramos, por ejemplo,
no regalarle una boquilla de ámbar al que no fuma.
No era posible que este ac:erto faltara en el homenaje que el Gobernador del Distrito Federal y el Presidente
del Ayutamiento de México, tributaron a don Venus en
cuanto este llegó a la ciudad de los palacios .... incautados.
Dos hermosos pisapapeles: uno de oro y otro de plata, fueron los obsequios hechos al 'ilustre renovador. Cuéntase que la labor artística es primorosa, y fruto bien madurado del ingenio norteamericano, que para esto de las
filigranas no tiene rival. En el anverso representa cada
trozo metálico el Palacio Municipal ele la Metrópoli. lo
que revela otro acierto de los donantes, po1·que ya que
no sea posible obsequiarle el edificio, si no es como producto de incautación, se le entrega la respectiva imagen,
por partida doble. Esto habrá de servirle de consuelo,
y a la vez de tentación, doblándose tamb:én por este lado
la partida.
Y o 110 sé si desde luego, con esa aguda perspicacia
propia de los espíritus reaccionarios, te habrás dado cuenta
de porqué considero oportuno y adecuado el par de piezas
de oro y plata en calidad de presentes al Prime r Jefe. Pero por si anduvie ras tardo en la interpretación, o por si
torcieras el camino de tus reflexiones te abro al punto los
ojos, diciei1do que quien maneja tantos papeles , ya por concepto de bilimbiques, ya por la decretomanía, no merece
recibir sino algo de peso que impida, al sop lo de una racha traicio.nera, el fácil v-uelo de algún título fiduciario o
de algún documento digno de ser conocido y admirado por
la posteridad.
En cuanto a los decretos, tenemos asegurado el crecimiento, y su mayor volumen demandará mayor peso para impedir la voladura. Y en cuanto a los bilimbiques, la
nueva emisión de quinientos millone s de pesos, reclamará
otro peso también mayor, que .nos ponga a salvo de idéntico peligro.
Me imagino el jú-:-ilo de don Venus ante los dos pisapapeles, no sólo por la utilidad de que ya va hecha cuenta
en estas líneas, sino por la irre sistibl e inclinación que a
uno y otro metal ha mostrado siempre el constitucionalismo, de que es cabeza visible el ex-morador &lt;le la región
vinícola coahuil~nse.
Probable será que al calor de este entusiasmo despertado en el nucleo reformista, el mejor día desaparezcan las dos ricas piezas metálicas, quedando catalogadas
entre los frutos del "Carranceo," y asestando así un formidable golpe de los que nuestro pueblo designa con el
nombre de "Machetazo a caballo de espadas." Lamentable sería que tal ocurriese; mas no hay medio de substraer

Bellezas Infantiles

el espíritu a semt!jan te sospecha, habida cue,nta dt• lo
arraigada que está en el alma µreconstitucionalista esa afición tena z a poner las manos redentoras sobre c uanto,
real o aparentemente, muestre ser cosa ele valor y de cómoda reducción a s ignos acuñados.
l\lientras tal sucede, conviene ri:,calcar en lo del tino
para la elección del obsequio. Regalar, por ejemplo, un
par ele guantes a don Alvaro, sería inoportuno y acaso
ha sta malévolo. Pero presentarle, con toda la pompa
debida a su jerarquía, un par de pisapapeles a don Venus, es cosa muy puesta en su punto y s azón, y denunciadora de discre tí simo ingenio.

\

Un peine de carey con incrustaciones áureas, .no
habr:a sido tampoco obsequio elegido con mal tino, para
quien gasta piocha. Pero se hubiera estimado poco renovador o(recer utensilios de aseo personal, procediendo el regalo de unidade~ que han difundido teorías demócráticas siempre en abierta pugna con los toques higiéJJicos. Por otra parte, habría provocado en los corrillos
del picoteo, tal cual frase zumbona,
por ende, irrespetuosa para don VeJ1us. Cuando menos se diría que era
demasiado recta la intención de "acariciarle la barba," no
faltando quien al recuerdo de que esos renovadores truenan fanfarrona mente contra todo acto servil, exclamando:
"¡ Ya aparecio el peine!"

y:

Todo esto se evitó há bilmente eligiendo un objeto,
si no más práctico que el i.ndicado, sí más conforme con
la austeridad del Patriarca, y que se enlaza con sus arduas
labores oficiales.
U n álbum de autógrafos, es ya recurso de los apolillados para agasajar magnates; un par de espuela&amp; de
oro, es prenda de caballería impropia de la ocasión; ttlla
espada de artística empuñadura. quizá tomárase por ofrenda sarcástica colocada en manos que no esgrimieron nunca sobre oamp_ps bélicos el fulminante acero redentor.
Recorrida así al vuelo la lista de obsequios apropiados, se cae en la cuenta ele que las dos piezas metálicas,
además ele su condición de útiles, ofrecen e! atractivo tic
una feliz originalidad.
Puestos ya en uso los pulimentad", trozos .nacizos,
así sobre los flamantes bilimb iques como sobr~ los innúmeros decretos, la co!ocación correspo nderá justamt'11te a
las ideas generales que privan en la vida, viéndose lo malo
por debajo de lo bue n9 ; encima ele lo que para nada sin·..:
lo que para todo vale. En suma, algo así como tui símbo lo de lo que hoy palpamos en Jauja: la escoria de la
reacción e11 el fondo, y la espuma albeante de la legalidacl
meciéndose a flote.
Y estimando que no es caritativo continuar aquí en
esta labor de lima sobre los metálicos fragmentos, doy
término y remate a esta mi vigésima séptima epístola,
enviándote un..-, afectuoso abrazo.
Tu invariable- amigo,

SILVERIO.

-

Niña María Iturria
de Monterreg, N. León.

•

m
~--

�'

-

El Sitio de Querétaro
Los Supervivientes se hallan en el destierro
Se encuentra en el destierro, solo y refugiado en sus
r ecuerdos de honor antiguo y de gloriosos días para la
patria, uno de aquellos hombres que defendieron la inde pendencia nacional y que, ante la presencia del invasor en
México, emprendieron la lucha prolongada que, después
inmensas desdichas y reveses. determinó al fin el triunfo
de la autonomía y de la República .
Para los que han solicitado la tutela extraiia y se
disputan la triste supremacía de recibir órdenes, un hombre así, es un reaccionario, y tm·o que salir del suelo que
defendió y libertó con su sangre, arrojado por los que han
venido a ponerlo a pública subasta.
La blancura de su barba y la limpieza de su tez
no llevan huellas de orgías triunfales ni de· pasadas sinecuras, una vida inmaculada le ha conservado la energía
del espíritu y la claridad de la memoria. La mirada es
clara como la ele un niiio y la voz, reposada y suave como
de hombre de bien.
¡
Acudimos a suplicarle nos hiciera el relato de sus
recuerdos personales ele aquella gra1vl;osa p:ígina de nuestra historia y accedió bondadosamente a proporcionarlo
para nuestros lectores; con la so!a restricción de que no
desea dar a conocer su nombre para mantener la tranquila austeridad de su destierro, y tiene razón : cincuenta
y dos aíios fue soldado, y no es en vana notoriedád en la
que encuentra su orgullo,- sino en la tarea cumplida.

Era, cuando el sitio de Querétaro, teniente de caballería y es hoy General de Brigada efectivo del Ejército
Federal, disuelto por Velasco para ser sustituído por mercenarios en su propia patria.
He aquí su narración:
El Ejército del Norte marchó rumbo a Querétaro
a fines de l mes de febrero de 1867. La primera división
partió de Sa.n Luis Potosí; del Valle de San Francisco. la
segunda, y la tercera de Zacatecas. Esta última , mandada por el General J. Silvestre Aranda, pasó por Aguascalie:1tes y Lagos, llegó al pueblo de Apaseo el 5 &lt;le marzo
y en este lugar se incorporó a las tropas que mandaba el
General Corona, con las que llegó el día 6 por la maiiana,
a la Hacienda de San J uanico. a 4 kilómetros de Querétaro. En el acto se destacó una avanzada que hizo una
exploració.n hasta como un kilómetro del Cerro de las
Campanas. A las doce del día, la avanzada fue retirada
y todas las tropas emprendieron su marcha de retroceso,
a los Ranchos de La Calera y El Obrajuclo, donde acamparon.
El día 10 del mismo mes, al saberse que en la Hacienda de Alvaraclo se encontraban las otras dos divi1&gt;iones, volvieron esas tropas frente a Querétaro y el II tuvo
Jugar, en los !'.anos de San J uanico, a corta dista.ncia del
Cerro de las Campanas, una gran parada en la que formaron veintidós mil hombres de las tres armas. Esa misma

•

armado de rifles de repetición y que fue llevado a la gru'tarde, se comenzó a tomar las posiciQnes ordenadas por el
pa por parte del Batallón de N' uevo León.
General en Jefe, don :Mariano Escobedo.
El primero ele mayo, nuevamente intentó Miramó.n
El día 14 por la mai1ana, circuló en el campo la orromper la lí,¡ea por San Sebastían, en la ¡,arh! :nandada
dc.n de atacar la plaza, como efectivamente se hizo. Las
por el Cral. Antillón, quien fue sorprendido a ia hor&lt;t de
tropas ele' la primera división habían tomado ya los cerros
levantarse, y tomó süs disposicio.nes con tanta precipitaele San Gregorio que dominan completamente a Queréción que no pudo calzarst sino una bota. Antillón recibió
taro, cuando el General en Jefe dispuso· que todas las deauxilios oportunamente y los imperialistas fueron rechamús fuerzas se retiraran a sus campamentos. Esa orden
zados una vez más.
dio lugar a muchas críticas. porque parte de la tercera diEl día S repitió su in tento Miramón : la situación de
visión había avanzado tanto que hab;a rebasado la línea
Querétaro era angustiosísima y eran desesperados los esde alcai1ce de los caiiones, por lo que tuvo que esperar
fuerzos por romper el sitio. Atacó Miramón San Franhasta la media noche para salir sin ser vista, y varios bacisquito y tamb:én fue rechazado, gracias al oportuno
tallones tuvieron que retirarse desde el centro de Queauxilio de una columna mandada. por el General Gerónimo
rétaro.
Treviíio, quien recibió una herida en una pierna.
Cuando algunos generales informaron de esas circunstancias al General en Jefe , éste dijo que si las hubiera
Cuando no tenían lugar estos ataques formales, ha, conocido oportunamente, no habría dado la orden de. retib'.a siempre encuentros de menor importancia. y muchos
rada; pero que no lo supuso porque su orden de ataque
tiroteos, la mayor parte de éstos para proteger la salida
había siclo dada como reconocimiento.
de los desertores que huía.n del hambre y de la desmoraLos sitiados carecían casi totalmente de ,·íveres. y
lización de los sitiados. a quienes perseguían los impeal tener noticía de que el cl:a 18 llegaba al campo republirialistas y cuya fuga protegían las fuerzas republicanas ..
cano un convoy de Guanajuato, salió una columna de
Perdida toda esperairza ele auxilio, el día 14 de mayo
Querétaro, al mando del General Quiroga, y atacó el camse presentó en el campo republicano el Coronel imperiapo de San J uanico, para apoderarse de ese convoy; pero
lista Miguel López, favorito de Maximiliano, en nombre
fue rechazada con graneles pérdidas.
de éste, para ofrecer al General Escobed9 la entrega de la
El 22 de marzo, por la noche, hizo otra salida una . plaza, solicitando que a ese señor se· le permitiera salir
fuerte columna imperialista que atacó la línea del Cimacon una escolta que lo acompañara a Tampico, en do,n de
tario y fue rechazada; pero el verdadero objeto de ese
se embarcaría para EurOíJa bajo la promesa de no volver
ataque fue facilitar la salida de otra columna ele caballejamás a México. El General Escobedo no quiso permitir
ria, a las órdenes cl~I mismo G¡neral Quiroga, que servía
tal cosa y mandó que al regresar López a la plaza, fuera
de escolta a los Generales Leonardo 11árquez y Santiago
seguido por una columna al mando del General Francisco
Vidaurr i. que tomaron el camino ele :-léxico, en busca
A. Vélez, que entrara por el mismo lugar que entrara
de auxilios.
López.
El día 30 _el General Escobedo envió una columna
Así se hizo, a la madrugada del día 15, estando toda
a las órdenes.del valiente Ge neral Amado Antonio Guala línea sobre las armas, prevenida para repeler cualquier
darrama. con órdenes ele ir en observación de Márquez y
ataque.
de batirlo si regresaba. A esa columna se incorporó en
El General Escobedo, acompaiiaclo ele varios GeneSan Juan del Río la Brigada del General Carvajal y, el 3
rales, con su Estado :!ll~yor, se dirigió al C~rro de las
de abril, en Tepejí del Río, el entonces Coronel Jesús
Campanas, ele donde bajaban a rendirse las tropas impeLalanne, con 1,200 hombres de infa,n tería y caballería. Inrialistas. La escolta del General en Jefe. formada por
formado el General en Jefe de los movimientos de tllárun batallón ele caballcr'.a, se tendió en línea desplegada;
quez, dio orden al General Guadarrama ele proseguir
ías
fuerzas imperialistas que se rendían pasaban a retaen observación del jefe imperialista, que había tomado el
guardia clel batall011 y llegó un momento en que eran más
camino de Puebla y ele ponerse a las órdenes del Genedel dob'e de las que escoltaban al General Escobedo.
ral Porfirio Díaz.
Poco después. Maximiliano se dirigía al lugar donLa caballería de Guadarrama, ya reunida con el
de se encontraba el General Corona, y le tendió su espaGeneral Díaz, consumó la derrota de Márquez en San
da. El General Corona le hizo observar que no era él
Lorenzo; llegó hasta :México y regresó a Querétaro, el
quien tenia el mando de las fuerzas y que lo conduciría
19 de abril.
•
a donde se en con traba el General en Jefe, apareció MaxiEl 22 de abril dispuso el General Escobedo que fuemiliano. a caballo, seguido de varios Generales. Se enra atacada la Casa Blanca, por fuerzas del General Riva
caminó hacia el Cenera! Escobedo y entregó su espaPalacio, y se destacaron tres columnas: una al mando
cia, la que recibió el Coronel Pedro 1,eón, Jefe de Estado
del Coronel 11 ercado; otra, a las órdenes del Coronel
11ayor del General en Jefe.
Carrillo, las que fueron rechazadas con la muerte de sus
El General R1va Palacio recibió el encargo de cusjefes ; la tercera columna, al mando del Cenera\ Vicente
todiar
a Maximiliano y a .sus generales y de conducirlos
Jiménez. llegó a tiempo para salvar a las otras dos, desora La Cruz,· lugar designado para prisión de los Impeganizadas por la muerte de sus coroneles, y para hacer
rialistas.
que la retirada se efectuara en orden.
Continuaban las operaciones de sitio, cuando el día

27 una pod,e rosa columna, a las órdenes de General Miramón, sorprendió el campamento del Cimatario, tomó tocia
la artillería e hizo 600 prisio.neros. Al tener conocimiento
ele ese desastre , el General en Jefe mandó en auxilio a las
fuerzas ele reserva, a las órdenes del General Sóstenes Rocha. El General Rocha recuperó la línea perdida, rechazó
a Miramón y le quitó la mayor parte de los prisioneros,
caiiones y demás efectos de guerra de que se había apoderado.
En ese hecho de armas tuvo parle muy importante
y bizarra el Cuerpo de Cazadores de Galeana, que estaba

Al día, siguiente, para batir el último reducto de las
fuerzas imperialistas, envió el General Escobeclo una fuerte columna, a las órdenes del General Corona, para que
reiorzara a Porfirio Díaz en el sitio ele la Capital de la
República. Al mando de las fuerzas del Norte que marcharon con esa columna, iba el General Francisco Naranjo.
A una pregunta nuestra , contestó:
-La mortandad entre sitiadores y sitiados fue muy
grande. Los combates eran tan encarnizados que casi
siempre llegaban al cuerpo a cuerpo y a encuentros a la
bayoneta. No se cedía un palmo de terreno sino anegado

�en sangre, y aun después de perdido se seguía luchando
hasta reconquistarlo.
Los Jefes y oficiales muertos e'n acción fueron muchos y numerosísimos los heridos. Entre las muertes más
impresionantes, recuerdo la del Coronel Nieto, Jefe de
Estado Mayor del General Francisco A. Aguirre: Estaba
en lo más al to del Cerro de Sa.n Gregorio, cuando una bala de cañón lo dividió, matando también al caballo.
Pero el entusiasmo era tan grande como nuestra fe.
y todos íbamos a la muerte con la alegría de estar defen-

diendo la Independencia Nacional.
Rodaron dos lágrimas de aquellos ojos habituados
a contemplar la muerte si,n parpadear.
-De los pocos supervivientes de Querétaro, cinco
estamos desterrados en los Estados Unidos: cuatro Generales y un Coronel.
Y ante una nueva imagen, de sagrada indignación,
los ojos quedaron secos,. y terminó:
-Esperemos días mejores para la patria,

El Cerro de las Campanas
De ''L'Empire Liberal" por Emilio Olliv1er
El acontecimiento era cruel, pero no inesperado. Parecía inminente desde la partida de nuestras tropas. ·
En aquel momento , México todo, reco nquistado por
que iba a establecer su gob;erno a San Luis Potosí, estaba en poder de las fuerzas republicanas. con
excepción de .cuatro ciudades: Veracruz, Puebla, 11éxico
y Querétaro.

J uárez,

Miramón empezó lo que Maximiliano llamaba la
pacificación, por un golpe de mano feliz contra Zacatecas, donde estuvo a punto de apoderarse de Juárez. Envanecido por ese éxito, Maximiliano le escribe de México:
"En el caso de que consigáis apoderaros de don Benito
J uárez, de Lerdo de Tejada, de José María Iglesias, de
don Luis García o de Miguel Negrete, {)S encargo de una
manera muy especial " hace rlo s juzgar y condenar por consejo de guerra," conforme a la ley de 4 de Noviembre,

Fernando Mo.ximiliano de Hapsburgo, Archiduque de Austria y llamado Emperador
- de México. -

actualmente en vigor. Pero la sentencia no será ejecutada antes de haber recibido nuestra aprnhación. Para eso
nos mandaréis inmediatamente una copia por intermedio
del ministro de la guerra. Hasta no haber recibido nuestra decisi ón, os recomendamos procurar a los prisioneros
1111 lralo conforme a lo que la humanidad exige, ;;111 desatender por ello el tomar todas las precauciones necesarias para impedir una evasión." (5 de febrero). Esta
carta no llegó a su destinatario. ya en derrota; cayó en

manos de los J uaristas y fue más tarde una pieza funesta
del expediente del proceso de Maximiliano.
Al día siguiente de su victoria efímera, Miramón,
atacado por fuerzas superiores, fue literalmente..despedazado en San Jacinto (6 de febrero de 1867); su hermano
Joaquín , hecho prisio,nero, fue fusilado a la luz de una
tea; 157 soldados franceses fueron ejecutados por pequeños grupos. Miramón, herido, se escapó a duras penas.
E l desaliento de Maximiliano a la noticia de esta derrota,
igualó a su reciente exaltación; e hizo simultáneamente
dos tentativas que demuestran el desorden de sus pensamientos.
Envió a un Mr. Burnouf para ofrecer a Porfirio
Díaz el mando de las tropas encerradas en Puebla y México, agregandu que Márquez, Lares y Cía., serían arrojados del poder y que él mismo abandonaría el país, dejando el Estado a los Republicanos.
Porfirio Díaz respondió: "que como general en jefe de un cuerpo de ejército, no podía tener con el archiduque otras relaciones
que las que las leyes militares autorizan con el jefe de
una tropa enemiga." Y al punto in s truyó a J uárez de la
proposición.
La segunda lcnlaliva de Maximiliano fue una carla
a Lares: '·La situación de }.J éxico me conmueve profundamente; cada resolución adoptada para ferminar la
guerra civil nos conduce a encenderla más, y por &lt;loquie-

�ra se pretende consolidar el Imperio, corren torrentes de
sangre, sin obtener la menor ventaja. Se esperaba que
una vez emancipado el Imperio dé la interyención francesa, nuestra acción se haría sentir de una manera saludable en íavor del b:enestar &lt;le los pueblos. Desgracia 1 lamente es lo contrario lo que ha sucedido .... l\f uc\x&gt; se esperaba de la habilidad, &lt;le la lealtad, del prestigio ele los
generale's }.f cjía, 11 iramón y 1lárquez: el primero ha dejado el servicio con el pretexto de su es:ado de saluc\;
el segunda ha sacrificado, casi sin co:nbatir, todos los
elementos que se le habían confiado; el tercero, después
de haber arrancado todo por los medios más violentos
a los ciudadanos pacíficos, ha ordenado una expedición
mal calculada, cuyos sangrieñ tos resultados no serán nunca bastante deplorados. El tesoro está agotado; para hacer frente miserablemente a los servicios de la administración, hay que imponer préstamos forzosos imposibles
de realizar, aun por medio de vejaciones, y decretar contribuciones extraordinarias, más odiosas que productivas.
El Imperio no tiene nada por sí, ni la fuerza moral ni la
fuerza matcr:al; los hombres y el dinero le huyen y la
opinión se pronuncia de todas maneras contra él. Por
otro lado, las fuerzas republteanas que injustamente se
ha pretendido representar como desorganizadas, desmoralizadas y animadas solamente del deseo de pillar, prueban
por sus actos que constituyen un ejército homogéneo, estimulado por el valor y la habiligad de su jefe, y sostenido por la idea grandiosa ele defender la independenc ia
nacional que cree puesta en peligro por la fundación del
Imperio. En una situación tan crítica, no tenemos ni el
recurso de un llamamiento al sufragio universal de las
poblaciones, porque el voto de algunas localidades ocupadas por las fuerzas imperiales no significaría nada en
cuanto al resultado. E l momento de emplear este me - ·
dio ha pasado, debemos renunciar _a el para siempre. He
contraído con México el compromiso solemne de no ser
jamás una ocasión de prolongar la efusión de sangre. E l
honor de mi nombre y la gran responsabilidad que pesa
sobre mi conciencia ante Dios y ante la historia, me prescriben no diferir más una gran resolución que haga cesar inmediatamente tantos males. Espero, pues, que con
la prontitud que exigen· las circunstancias, querráis indicarme las medidas que juzguéis. pertinentes para resolve1:
la crisis actual, normada por las icleas l'xpresadas en esta
carta y con la única preocupación del hien y de la prosperidad del pueblo mexicano, con · un completo desprcndimiento de todo interés político y pe1 sonal."
.
Esta carta sorpren.dente, verdadera requisitoria contra el Imperio, dura como ningún juarista la habría pronunciado. provocaba una sola respuesta: "Si todo es así,
marchaos."
"11archaos, respondió, en efecto, Lares ; pero solamente de vuestra capital, y dirigíos a Querétaro. Dt• allí
podréis, mejor que ele México, tratar con J uúrcz. Concentrad el mayor número de tropas posible. fuerzas regulares
bajo las órdenes de generales leales, tomad el mando
para evitar rivalidades. Teniendo así una actitud verdaderamente fuerte, que haga comprender a los republicanos
que encontrarán aún enérgica resistencia, entraríais directamente en negociaciones con Juá rez. El debate deberá
limitarse a estipular la introducción de las reformas constitucionales siguientes por el primer Congreso: Creación
de u11 Senado.-Inamovilidad de los ministros de la Corte Suprema.-Elección directa del Presidente y de los diputados.-Restitución del derecho de voto al clero.-Libertad de las corporaciones para adquirir bienes.-Amnistía., etc., etc."
Así, emperador y ministros estaban de acuerdo para reconocer que el Imperio estaba condenado, que no era
posible,. y que no había que tomar una actitud belicosa

sino procurar honorablemente su reemplazo por la república de Juárez. Hasta aquí se había visto a los gobiernos
sufrir abdicaciones que por la fuerza se les imponían: éste
decretaba él mismo su caída.
11axi1niliano accedió a estos consejos. Instituyó a
Lans je'.c del poder, diú al general Tavera el mandó rn
11 éxico del sc·gu11do cuerpo y se puso en camino para
Querétaro furli\'ame11te, a las cinco de la maiia.na del 13
de febrero. con tma columna de 1,500 hombres y 50,coo
pesos. )-1archó a la cabeza en traje nacional mexicano y
llevando en su estado mayor a \'idaurri, hombre experimentado y de juicio firme y c 1arividente al príncipe de
Sa!m Salm, prusiano que después ele haber servido en la
guerra de Secesión, se hab'.a consagrado a él y ganado su
co.ní1anza, a l coronel López, ofic:al de la Legión de Honor, de bella presenc;a, ele brillante cabellera de maneras
elegantes e igualo1e11te en pleno favor. El personaje más
importante c:e aquel estado mayor era un hombrecito vivo,
de ojos negros. de cabellos negros que escondía bajo su
barba la cicat r iz ele una herida recibida en la mejilla, el
General 11:trq:iez. Ais 1ado, somhr'.o, meditabundo, marchaba aparte, no aproxim i•,ndose al emperador, sino después ele dos ~ tres llamamientos, y entonces muy obsequioso. Este no era de opinión que se tratara con Juárez:
clerical irrc&lt;luct:b'.e, 110 concebía más que la lucha sin
cuartel, dispuesto, si Maximiliano la desertaba, a segui rla
en su nomhre, o en compailÍa ele Santa-Ana.
En Queré~aro, encontraron a Miramón y a Castillo
y fueron alcanzados por Mé:ldez. 'Cna discordia desencadenada reinaba entre los diversos miembros ele aquel
Estado 1layor. 1liramón y 11árquez se odiaban, Méndez desconfiaba tanto del uno como del otro: todos envidiaban a López a causa de las preferencias de que gozaba.
1[aximiliano, en medio de esas rivalidades, no sabía a qué
resoh-erse, no teniendo autoridad para imponer una dirección a la que todo se sometería. Entretanto. como era
necesario pronunc:arse en favor de alguno, optó por 1Iárquez y lo hizo Jefe General del Estado 1layor. Miramón,
antiguo I'res:dente ,de la RC'pública, creía que este título
le era dehido, y su descontento aumelHÓ.
Dos e:ércitos republicanos marchaban sob re Querétaro, uno bajo las órdenes de Escobedo (12,000 hombres),
el otro. bajo las de Corona (8,ooo hombres), separadas
entre sí por cincuenta leguas cuando menos. En un caso
semejante, la estrategia que debiera seguirse. era imitar
la que acababa de tener tanto éxito en Falkenstein, en el
ejército del :M ein, avanzar primero sobre una de las fracciones, batirla, voherse luego sobre la otra, e impedir a'sí
su reu111on. 11 iramón lo aconsejó, I\I:írque.z, muy ignora.nte en estrategia, se opuso, y 1\laxirniliano se puso de
su lado. Se esperó pues. en la inmovilidad, que to s dos
eJércitos estuviesen reunidos: se lE's dejó tranquilamente
proceder a la ocupación completa ele la plaza. Envalentonado por esa inerc;a, Escobedo, el general en jefe, intc:ntó
1111 asálto el 14 de ;.[arzo, que foe brillantemente rechazado. gracias a las caballerías de 11cjía, c.n un combate
en que }.[axirniliano se mostró muy valeroso. A pesar
de lodo, el sitio se estrechó.
Y toda ciudad seriamente sitiada, es mm ciudad, tarde o temprano, hambrienta.
¿ Se tenía alguna posibilidad de desprenderse y de
hacerse ele provisiones? ¿ No \'al dría 111:'ts salir antes de ser
ahogados y replegar se sobre 1\léxico, donde se establecería en condiciones mejores el punto de la defensa suprema' 1laximiliano quizo que un consejo de guerra resolviera la duda, y no -queriendo influir sobre las opiniones se abstuvo de asistir, dejó la presidencia a Miramón
y esperó el resultado en una pieza contigua. Como en
todas las ocasiones, Márquez y Miramón fueron de diverso parecer, sosteniendo Márquez la urg'encia de vol-

-•

...

•

,,er a México, y 1liramón la necesidad de permanecer en
Querélaro. El consejo todo se puso de parte de Miramón: no va lía la pena haber abandonado México para
volver inmediatamente; además, las tropas, insuficientemente disciplinadas, eran incapaces de afrontar, en una
reürada, los ataques de dos fuertes ejércitos. Pareció
suficiente enviar a México al general 11árquez con el título de lugarteniente general, y con los plenos poderes
del Emperador.
Márquez burló la vigilancia del enemigo y llegó a
11 éxico el 27 de marzo, en medio de la estupefacción general. La capital había atravesado ya malas horas. El
bloqueo comenzó a estrecharse a su alrededor. Miserablemente defendida (6,ooo hombres), había comenzado a
ser puesta a ración. Márquez. al día siguiente de su ll egada, convocó al alto comercio y a los grandes propietarios extranjeros o indígenas, y tasó a ca da uno en una
suma pagadera inm.ediatamente. Hubú exclamaciones;
pero al fin del día, el Tesorero tenia en caja más de
15 ooo francos.
Así provisto, encargó a Vidaurri del gobierno y partió para Puebla con 3,500 hombres (1,900 infantes. 1,600
caballos y una batería). Había recibido malas noticias
de esa ciudad, sitiada estrechamente por Porfirio Díaz
y sus 8,000 hombres. Llegando rápidamente, aprovisioná.n&lt;lola, se reforzaría con lo que encontrara, volvería
con fuerzas a Querérato y obligaría a Escobedo a levantar el sitio. Su plan era atrevido y su éxito huhicra puesto a la República en peligro. Una dama de México advirtió a Díaz, y éste, que estaba desprovisto de municiones, las pidió al general ~lvarez, reunió a sus oficiales y
les dijo: ''Cuando vean ustedes ur.a fogata encendida en
el. cerro de San Juan, entrarán ustedes a Puebla." A las
cuatro de la maiiana enceodió el fuego. y dio el asalto por
trece lados a la vez. Los imperialistas, sorprendidos, se
rindieron y los fuertes capitularon. (2 ele abril.)
Díaz, sin perder un instante, marchó sobre Márquez,
Este 110 supo tomar ninguna disposición. Su tropa, amenazada de ser envuelta por la caballería~enemiga se dispersó, y él, dejando a sus tropas sali r como pudieran,
pasó sobre algunos giJ1etes que le obstruían el camino y
huyó a rienda suelta con su Estado Mayor rumbo a
México.

Esta derrota produjo efectos desastrosos. Aun era
Márquez temido, pero ya no era respetado. Los austriacos lo acusaban de cobardía y de incapacidad; no logró sostenerse sino redoblando su rigor.. El desaliento fue universal. Porfirio Díaz no intentó entrar por la fuerza a
la capital. Tomó Guadalupe y Chapultepec, posicio.nes
excelentes, comenzó el bloqueo, cortó los caminos trayendo de Puebla el material necesario. (14 de marzo.)
Márquez, hloqueado, estuvo en la inposibilidad de
conducir a Maximiliano un socorro de que él mismo tenía tan gran necesidad.
Mientras, en Querétaro, se decía todos los días:
"Márquez va a llegar." Las privaciones aumentaban, los
recursos disrniinuían. mientras que los del enemigo aumentaban. El 24 de marzo, Escobedo intentó un nuevo asalto por tropas recientemente llegadas, que avanzaron con
tanta más resolución, cuanto que se les había prometido
una fácil tarea. Aquellos soldados tenían un aspecto deslumbrante de limpieza. pues llevaba.n pantalones blancos
que habían lavado antes de la batalla, paseándose en traje de Adán mientras se secaban. Se les dejó llegar hasta algunos centenares de pasos. y se les recibió pór una
lluvia tal de proyectiles, que huyeron precipitadamente.
Una segunda columna .no fue más afortunada. Por un
momento se apoderó de la .C asa Blanca, pero no pudo
sostenerse. Méndez la rechazó y por más que volvió a
la carga, fue segada, y se retiró dejando en el campo dos
mil mue rtos. Maximiliano dió a los más merecedores en
aquel combate una medalla de bronce. Cuando todos los
oficiales fueron condecorados,. Miramón ofreció una al
Emperador, diciendo: "En nomhre del ejército, me tomo
la libertad de otorgar esta prenda de valor y de honor,
al más valiente ele tocios."
Todo aquello era muy honorífico, pero no procuraba víveres ni tropas. Márquez no llegaba, y por valiente
que fuera J.a resisteJ1cia, el resultado era fatal. Mejía y
Méndez lo presentían y adjuraron a Maximiliano a salir
de la ratonera cuando aun era tiempo. Sierra Gorda estaba a 8 leguas al noreste de Querétaro; unos cuantos
hombres bastarían a detener a un ejército en los estrechos desfiladeros de esa montaña. Era el país natal de
Mejía; allí era rey absoluto; todos los indios le llamaban
"papá Tomasito," y hubieran tomado las armas a su primer llamamiento. El Emperador hubiera podido perma-

�I

'
necer durante meses, y de allí ganar la costa. Miramón,
que desde la partida de 1Iárquez, se había hecho tod opoderoso sobre la mente de 1faximiliano, lo de sv ió de ese
consejo. Querétaro podía aún resistir; no era seguro que
Márquez no volviera, era preciso esperarlo. Esta obstinación respondía al sentimiento de orgullo, que era el
fondo del carácter de illaximiliano. Quería acabar. pero.
teatralmente, como caballero que entrega su espada con
frases sonoras, no como triste aventurero que se esquiva
en los desfiladeros ele una montaña. E'staba, ad emás,
convencido, de que nada arriesgaba quedándose y de que,
a pesar de lo que sucediera, J uárez no se atrevería a a tentar contra la vida de un Archiduque de Austria. Si n
preocuparse por la suerte de sus ge.nerales, poco seguros
de la misma impunidad, sacrificó su segurirlad a su deseo
de hacer brilLante figura, y permaneció.
Márquez continuaba sin llegar, los víveres y las provisiones agotándose y los hombres dis minuyendo. Las
más extremadas medidas de defensa fueron adoptadas. Todo el azufre y el salitre, aun de las farmacias, fueron recogidos; las campanas de las iglesias. el techo de plomo
del teatro fueron fundidos; se vivía de maíz y de car,ne
de mula. Se corría tras del dinero por medios que 1lárquez no hubiera desechado. Así, habiendo un habitante
rehusado 30,000 francos, fue expuesto 18 horas al tiroteo
de los asaltantes en una trinchera , donde parmaneció sin
comer ni beber hasta que la suma fue entregada. Todo
eso se agravaba con el disentimiento más agudo entre
M éndez y Miramón. Cada uno quería que el E mp erador
hiciera arrestar al otro.
No llegando Márquez, 11aximiliano re solvió mandar
a buscarlo. Los dos enviados encontraron a lo s enemigos, advertidos por los espías, y tuvieron que regresar.
Se pensó entonces que un hombre solo franquearía más
fácilmente las líneas: fue enviado el alsaciano 1Iuth.
Las malas noticias llegaron antes de su vuelta. U n
ruído de campanas y la diana que sonaba en el campo de
los sitiadores. anunciaron que es_taban de fiesta, y un hombre de la hacienda de Jacal , cuartel general de Corona,
vino a contar que los Generales se felicitaban por u11a derrota de Márquez entre Puebla y 11éxico, deliberaban s6bre lo que se haría con Maximiliano, diciendo que era
necesario fusilarlo, y expresaban el temor &lt;le que el Gobierno lo fuera a perdonar. "Contra eso. había dicho Corona, hay un remedio ; podía ~er fu silado por s u escolta,
como el Presidente Comonfort."
Maximiliano no quería creer en la derrota de Márquez, cuya presencia no se explicaba cerca de Puebla.
Muth le trajo la confirmación. Habiendo entrado al ca mpo liberal como desertor, tenía datos ciertos: Márquez
derrotado, Puebla desa mparada, el enem igo resuelto a no
intentar asalto, si no a estrechar el cerco para rendir por
hambre al enemigo.
Maximiliano tomó ento.nces la resolución desesperada ele atravesar co n su ejército· las líneas enemigas.
Nadie fue instruído de su proyecto, salvo Miramón, Castillo, Salm y López.
A fin de que los habitantes no tuviesen sospechas,
los clarines sonaron diana, las campanas no fundidas aún
repicaron como ca festejo &lt;le victoria. La impetuosidad

con que las tropas atacaron a los sitiadores fue tal, que
los republicanos arrollados, abandonaron 15 cañones. una
considerable cantidad de armas, municiones y prisioneros, y huyeron en pánico, algunos hasta a cuatro leguas
de Querétaro.
El objeto de la salida iba a ser conseguido; muchas
horas transcurrirían antes de que Escobedo pudiera enviar nuevas tropas y restablecer sus asuntos; había que
aprovechar rápidamente aquella corta tregua para intentar desprendersee del abrazo en que iban a ser ahogados.
Pero M aximiliano era incapaz de llevar hasta el fin un
designio cualquiera. Aturdido por las aclamaciones que
lo acogía.n en el campo de batalla, no se precipita hacia
la salida en ese momento libre; se detiene a deliberar con
1liramón, y se deja persuadir de que en lugar de huir,
es mejor permanecer y acabar la victoria. El tiempo de
esa deliberación no había sido perdido para Escobcdo.
Cuando los imperialistas, volviendo a tomar la ofensiva,
intentaron subir las lomas del Cimatario; las tropas republicanas. de vuelta ya sobre la cumbre, la-&amp; recibieron
con un fuego terrible, y a pesar del ejemplo de 11:aximiliano, que marchaba a su cabeza espada en mano, fueron a su vez rechazados y arrojados en medio de un inmen so desorden, más alla de las posiciones por un in stante conquistadas.
Comenzó entonces la agonía de la plaza. El dinero,
las municiones, los víveres, hasta el maíz faltaban; el hambr.e reinaba; la infantería, agotada, tuvo que ser reemplazada en las trincheras por la caballería, cuyos animales
habían muerto de hambre; cada noche, soldados y oficiales desertores se presentaban a las puertas del campo
enemigo pidiendo pan; la guarinición no contaba más
aue con 5,137 hombres.
·
.Hasta entonces, se habían podido preguntar si capitularían o si intentarían ~ salida. Ahora no pensaban
ni en fugarse, pues la línea de sitio era hermética, ni en
capitular, pues el enemigo no habría consentido. La elección no estaba. pues, sino entre rendirse a discreción, o
dejarse morir o esperar un asalto, que habría sido m1 saqueo y una carnicería.
Miramó,n y algunos oficiales propusieron 1~ ~cntativa desesperada de un último esfuerzo para salir de la
plaza, después de haber clavado los cañones y destruí,Ju
las municiones.
Era un proyecto de locura. Apenas los sitiados,
extenuados, hubieran dado algunos pasos, habrían sido
acribillados, tasajeados. anonadados, sus oficiales fusilados
sobre el terreno, sin proceso, y la ciudad, sobre la que· se
hubiera arrojado una soldadesca desenfrenada, pasada a
f.uego y sangre. Entonces se despertó en Maximiliano
ese instinto de s u 1faturaleza, tan invencible como el orgullo. la bondad. Sintió horror de cubrirse inútilmente
de tanta sangre; pero siem pre débil, no sabiendo resistir
de frente, temiendo ser desobedecido, intrigó. Pareció
aceptar al principio esa loca salida, y se ingenió para
retardar el día, con los pretextos menos serios. Primero
se fijó el JO de mayo. Luego el 13. En fin, acorralado
por Miramón, decidió que sería en la noche del 14 al 15.
Un consejo de guerra fu e convocado el 14 en la noche para arreglar las última s disposiciones.

..

.=

•

LA RENDICION DE QUERETARO
E ntonces Maximiliano recurrió a un medio radical.
Encargó a su favorito López ir a ver a Escobedo, y pedirle que lo dejara dirigirse con s u comitiva, y escoltado
por el regimiento de la Emperatriz, al puerto de Túx1&gt;am,
de donde se embarcaría para Europa, dando su palabra de
honor de no volver jamás a México; en caso de negativa,

era tan vivo el deseo de impedir a toda costa la locura
que estaban preparando, que se rendiría a discreción.
Presentándose en la Cruz como a las tres de la mañana,
Escobedo no encontraría ninguna resistencia, y el Emp erador se constituiría prisionero. Esperaba que desplomándose el Imperio, y partiendo de él, la exasperación

.,

&lt;lactar. Varias veces mandó a un ayuda de campo a
calmaría, y que Juárez, entonces cedería a la clemencia a
buscar a Lópe~ a quien no encontró en su alojamiento.
la cual se inclinaba. Lo esencial era, pues, obtener la
A las once llegó por fin. Se advirtió su aspécto turbado.
libertad de partir. Ganado ésto, seguiría lo demás.
El Empe rador lo excusó atribuyéndolo a su contrariedad
Provisto de esas instrucciones, López se prese ntó a
por haber se hecho esperar. Después lo llamó aparte
las siete de la noche en el campo de Escobedo. y pidió
y
habló con él largamente. López le dio cuenta de su
ser introducido cerca del General en Jefe. Este lo recibió
misión,
de su mal éxito, y le advirtió lo que había concon desconfianza. Si.n embargo, López se decía tan forvenido
con
Escobedo. Concluida la conversación, Maximalmente enviado de 1Iaximiliano, que consistió en conmiliano lo condecoró delante de sus oficiales, con la meversar en particular.
dalla militar. ¿Porqué .... ? es un misterio, dice, Salm.
Cuando hubo oído sus pretensiones, dijo: "Tengo
El misterio está hoy aclarado. Allí mismo el Emperador
órdenes precisas, no puedo tratar más que de la rendiordenó
posponer la salida para el día siguiente. Y como
ción si,n condiciones." López quiere discutir; hace el eloMi
ramón
se asombrase: '·No os aflijáis, Miguel, ¿qué
gio ele los Jefes y ele las tropas imperialistas; el Emperaimportan veinticuatro horas para el éxito de una operador puede aún forzar las líneas, prolongar la guerra y la
ción de guerra?" Sire, dijo ).firamón no soy de vuestro
efusión de sangre. E scobedo responde: "Conozco vuespare cer. ¡ Qué Dios ,nos guarde en estas veinticuatro
tra situación tan bien como vosotros. Sé que queréis
horas! Y se retiró muy descontento. Al instante, Maxiintentar una salida, que las columnas ya formadas espemiliano dio a L ópez orden de hacer dese nsillar todos los
ran la orden de franqu ea r las trincheras. Pra mí no es
caballo s de su comitiva y al regimiento de la Emperatriz,
sino muy sat is factorio, y hasta facilitaré ese movimiento,
listos para la salida. y se retiró a su cuarto. "No se acosdejando un paso libre, a fin de caer sobre los \'\lCStros
tó sino a la una de la mariana. La agitación le impidió
con mis doce mil ginetes, qu e harán del cam po de batalla
dormir." A las tres, la hora fatal, llamó al doctor Basch
un lago de sa ng re imperialista." Los desertores que l~sSufría mu cho; Basch lo cuidó, lo alivió un poco, luego se
cobedo recibía a diario. le hacían, en efecto, conoce r la
relin'i,
y 11 aximiliano esµe ró.
verdadera situación ele los sitiados. López no encontró
Escobedo no estaba convencido sino a medias de
nada que responder.
que López ejecutara las órde.nes del Emperador; no esEscobedo creía la conversación terminada, cuando
taba seguro ele que esa pretendida rendición no ;cultara
con sorpresa escuchó al emisario reanudarla, diciendo que
algún lazo. Enviando al Panteón de la Cruz al General
el Emperador le había ordenado ''poner fin al s itio con
Vélez, al· que había referido la misión de López, le reno importa qué co.ncliciones. porque estaba resuelto a imco mendó ponerse en guardia contra todos, aun contra
. pedir una operación sangrienta; se entregaba a discreción:
el mismo López. Vélez ll ega a la Cruz. No encuentra
a las tres de la maííana la s fuerzas que defendían el Panr esistencia. No distingue si no a López que hace una
teón de la Cruz, serían concentradas en el convento. y
ronda. Se apodera de él, lo amenaza con volarle la tapa
los republicanos podrían hacerse dueños sin resistencia
de los sesos si hace un movimiento, le manda que dé su
de esa llave de la posición." El General republicano no
palabra de no evadirse y de guiarlos a través del conpudo dejar de manifestar su incredulidad ante proposivento. López, sin ninguna resistencia, dio s u palabra de
ciones tan extrai1as de parte de un príncipe que acababa
honor y los conduj o. E ncontró, sin embargo, la manera
de dar pruebas de tanta energía en Orizaba. Pero Lóde separa rse un instante. de lanzarse al cuarto de Salm y
pez le reveló que el Emperador no quería ya seguir defende gritar le: "Aquí está el enemigo, salvad al Emperador!"
diendo la plaza; que creía todos sus esfuerzos absolutaA la voz de López. Salm corrió a donde Maximiliano se
mente inúlites. Las columnas que debían forzar las líencontraba, lo encontró levantado, vesticlo, con una calma
111eas estaban, era cierto, formadas; pero él quería deteque sorprende a todo el mundo. E l, en efecto, no estaba
nerlas y no estaba seguro de que sus órd enes fueran obe:
sorprendido. " H emos sido traicionados, dijo, que los
decidas por jefes obstinado~ que ya no le obedecía n.
húsares y la guardia marchen, iremos a l Ce rro de las
Mientras que López parlamentaba, 1faxirniliano deCampanas y allí veremos ·qué hacer." Des ciende, desliberaba con sus generales, ganando tiempo en discusiopués
de haberse echado una gran capa sobre su uniforme
nes pueriles sobre los términos de una proclama por re-

�Cuatro escen típicas del
drama colosal 1ue desarrolla en Europa.

La Jura de laa¡Banderas,
en el campo de 1\uiniobras,
donde se prepara, !entre aclamaciones de entu,lasmo y esplendores de orQt de color,
la tragedia futura.
La Vida del
en la marr-ha,
enemigo, bajo
via o entre la ni
En seguida,
ran Batalla, en la que ti'1e toda su
majestad la artilleía.
Al fin, el últi,o reducto:
la lucha tras del nuro de un
cementerio, que luarda impasible e insaciabl,a los unos
y a los otros.

�a causa de su enfermedad. En et camino se encuentra
con soldados de Escobedo, y entre ellos a López, al lado
del republicano Gallardo, a cuya hermana había en
un tiempo favorecido. Este reconoce a Maxirniliano., no
lo detiene, y aun dice a sus soldados: "Son civiles, déjenlos pasar." "Ya veis, dice Maxirniliano a Salrn, que
es siempre útil ser bueno y hacer beneficios." No manifiesta ninguna extrañeza de ver a López entre los invasores.
En ese momento López desaparece y vuelve &lt;;asi
al punto con un caballo ensillado; "Montad Sire, le dice,
corred a casa del banquero Rubio, allí estaréis en seguridad, y de allí ganaréis la costa." Maxirniliano, corno an-

tes, no manifiesta ni" cólera ni sorpresa. Rehusa et caballo y continúa dirigiéndose a pie hacia el Cerro de las
Campanas. Llega. El sol estaba deslumbrante, y las
campanas repicando a todo vuelo, anunciaban que la ciudad toda había caído en poder de Escobedo. Méndez no
había podido ser avisado; Miramón, atacado por un destacamento de caballería, había sido herido en la mejilla
y trasportado a casa de un médico amigo suyo, el doctor
Licea. Sólo 1Iejía había llegado con algunas tropas.
Pero la defección iba a terminarse ante los mismos ojos
de Maximiliano. A cincuenta pasos del Cerro de las
Campanas, un batallón entero volteó la espalda; un ayuda
de campo vino a llamarlo al deber, y el comandante se 1,0
en sus barbas.

:!

La Rendición de Maximiliano
El cerro estaba bombardeado por todos lados. El
Emperador pregunta a Mejía si era posible aún romper
la línea enemiga. El General responde: ''Si a mí poco
se me da la muerte, no quiero quede expuesta v11estra majestad a una muerte segura." Entonces Maximi. liano envía a su ayuda de campo Pradillo con una bandera blanca a tratar de la rendición. El fuego cesa. Escobedo se presenta; Maximiliano le entrega su espada.
"Si es necesario, dice, que haya una víctima, que sea yo
nada más. Mi único deseo es abandonar México, tomando el compromiso de no volver." ~scobedo nada ~uede
acordar teniendo que referirse a su Gobierno. "No permitiréis que se me insulte, lo espero, y me trataréis como
prisionero de guerra." '"Sois, en efecto, mi prisionero,"

dijo Esco!&gt;do. Y lo co:1fió a la guardia del General
Riva Palacio, gentil hombre que llenó su penoso deber
con humanidad.
El vencido fue vuelto a llevar a la Cruz, a su antiguo alojamiento. Lo encontró enteramente desamueblado; no quedaba más que una mesa,. una silla y el catre
de campai1a, cuyo colchón había sido cortado con la esperanza de encontrar dinero. El Emperador, enfermo,
se acostó; se le dejó un lij ero desayuno, el que no tocó.
Habiendo ido .; verlo el doctor Basch, le dijo de pronto,
como dejando escapar involuntariamente su secreto interior: "Estoy contento con que todo haya pasado sin que
haya habido sangre derramada; he obrado como me había propuesto hacerlo."

Miramón y Mejía.---El Fusilamiento de Ivlaximiliano
El Consejo de Guerra al que fueron sometidos Maximiliano, Miramón y Mejía, se declaró competente y pronunció, el 15 de junio de 1867, a las once de la noche, la
pena &lt;le muerte contra los tres acusados.
El 16, a las once de la mañana, el Coronel Palacio
vino a notificarles la sentencia, anunciándoles que sería
ejecutada el mismo día a las tres. El Emperador escu,chó con tranquila sonri;;a, y dijo a Basch, mirando su
reloj: º'Tenemos aún tres horas, lo bastante para concluir
mis asuntos." A las tres, los condenados esperaban en
el dintel de sus celdas; pero la hora sonó, pasaron los
minutos y nadie vino a buscarlos. A las cuatro; Riva
Palacio entra con un papel en la mano. ¿ Es el indulto?
No, es un aplazamiento. La ejecución se difería para el
19, a las siete de la mañana. Los defensores de Maximiliano se habían acercado a Lerdo y a J uárez, implorando
con lágrimas el indulto. Lerdo tomó la súplica, entró al
gabinete de Juárez, donde estaban los demás ministros,
y salió después de tres cuartos de hora con un despacho,
¡al que dió lectura: "Al General Escobedo, 16 de junio,
una de la tarde.-Los defensores de Maximiliano y de
MiramÓin han pedido la gracia de los condenados, el gobierno la ha rehusado, pero a fin de que los condenados
tengan tiempo de arreglar sus asuntos, el Presidente de
la República ha decidido que la ejecución tenga lugar
hasta el día 19, miércoles, del corriente por la mañana.
Lerdo agregó con voz conmovida: "Con un indecible
pesar, el Gobierno ha tomado esta resolución que co.nsidera como la garantía de un porvenir de tranquilidad para el raís. La justicia y e l interés público lo exigen.
Si el Gobierno comete un error, este error no será hijo
de la pasión; es nuestra concien~ia quien nos dicta la ne¡ativa que oponemos a ustedes"

Los Estados Un idos, desde el 6 de abril, incitaban
al Gobierno :M ex1cano a acordar a Maxirniliano, si era hecho prisionero, el tratamiento humano que las naciones
civilizadas reservan a los prisioneros de guerra; Lerdo
de Tejada respondió alti vo que México. habiendo recobrado su autonomía, no tenía que recibir órdenes ni consejos, y que si las personas recomendadas, caían en
sus manos, no podrían ser consideradas sino como simples prisioneros de guerra, cuyos crímenes estaban definidos por el dere cho de gentes y por las leyes de la
Reµública.
Por s u parle, 1faximiliano telegraíib a Juárez: 'ºDesearía que se les concediera la vicia a 11 iguel ~l iramón y
a don Tomás Mejía, que han sufrido antes de ayer todos
los dolores y las amarguras de la muerte, y que yo fuera
la sola víctima, como lo he pedido desde el momento en
que fui hecho prisionero." Lerdo respondió renovando la
orden a Escobedo, para que ejecutara la sentencia al sig uiente día.
Los condenados pasaron su último d1a en efusiones
con sus fami lias o con sus amigos. 1laximiliano escribió
al Santo Padre, pidiéndole perdón por la pena que hubiera podido causarl e. y protestando que moría en el seno de la ]glesia católica. Recome,ndó a su familia a la
viuda de :Miram ón; dio ·1as gracias a sus defensores, al
capitán Pierron, antes agregado a su persona; y enviú a
J uárez una adjuració n suprema: "Haced que mi sangre
sea la última derramada y consagrad esa perseveran cia
que habéis puesto en defender la causa que acaba de
triunfar, y que yo me complacía en conocer y estimar
en med io de la prosperidad, a la má s 1noble tarea de reconciliar los espíritus y de fundar la paz en este pais
infortunado,"

Hizo rogar a Escobedo, por medio de Magnus. el
ministro de Prusia, que le escogieran buenos tiradores y
recomendarles que no le tiraran al rostro y que lo mataran al primer tiro, pues no cuadraría que la multitud viera a un Emperador retorcerse en el suelo en las convulsio,nes de la agonía. Manifestó el deseo de recibir la visita del General, a fin de expresarle este último voto y
de despedirse de él. Esperando, se. durmió. A las once
se le despertó para recibir al Gral. Escobedo a quien dejó todo conmovido, llevando consigo una fotografía, en
cuyo reverso, 1faximiliano había escrito: "Al General
don Mariano Escobedo. 1Iaximiliano."
El General fue después a ver al pobre 11ejía. lleno
de sufrimiento y de desesperación. No había olvidado
que otra vez, ese desdichado le había salvado la vida.
Lo había visto desde su arresto. y le había prometido
usar de su influencia con su Gobierno, y de su prestigio
con el ejército para sacarlo de ahí. Mejía contestó, que
sólo lo aceptaría si eran salvados con él i\Iaximiliano y
i\firamón. "Eso me es imposible, dijo Escobedo.""Pues bien, que se me fusile con su Majestad!" Ahora
Escobedo venía a prometerle que se ocuparía de su viurla
y de su familia pues ll[ejía, recientemente casado, acababa
de tener un hijo, al cual, después de haber atravesado por
tanto saqueo, no dejaba más que un rebaiio de veintiocho
vacas y una choza en la montaña.
1Iaximiliano se había vuelto a dormir. Se levantó
a las tres y media de la mañana, hizo una "toilette" muy
cuidadosa, se vistió un paletó oscuro, un chaleco, un pantalón negro y un sombrero de fieltro gris que trabajosamente consiguió a última hora. A las cinco, el Padre
Soria, que le había dado ya los sacramentos, vino a celebrar la misa en la celda. Desayunó con un poco de
pollo, de vino y de café. dio algunas comisiones al doctor
Basch, le recomendó que entregara a su madre un escapulario que llevaba en la bolsa de su chaleco.
Al principio, la hora había sido fijada a las siete.
Escobedo la anticipó, a fin de evitar las manifestaciones
populares. Al sonar las seis, un oficial se presentó. Maximiliano salió de su recámara. Con esa intrepidez tranquila. y esa grandeza sencilla que conservó hasta el fin,
dijo: "estoy presto." Sus servidores lloraban y besaban
sus manos. º'Estad tranquilos, dijo, ya veis que yo lo
estoy; es la voluntad de Dios que yo muera." Fue hacia
las celdas de s us compañeros: "¿ Estáis listos, seiiores?
Yo lo estoy." Luego los abrazó. El buen Mejía estaba
exhausto. Maximiliano subió el primero a un coche, rodeado de una esco lta de caballería. Su criado húngaro y
el Padre Soria se sentaron uno a cada lado. Mejía y
Miramón seguían con sus confesores en otros dos carruajes. Hubo que separar a fuerza a la mujer de Mejía

de su lado: seguía tras de su coche con su pequeño hijo
en brazos, arrojando gritos desgarradores.
Todas las tropas de la guarnición formaban valla,
y contenían a una inmensa multitud silenciosa. Un sol
deslumbrante iluminaba las calles e invitaba a la vida,
mientras que las campanas de todas las iglesias arrojaban
al aire su toque de agonía. Al paso del cortejo muchos
saludaban silenciosamente; las mujeres lloraban, sobre
todo al ver a la desventurada mujer de Mejía. Cuando el
cortejo llegó a la entrada del cuadro de 4,000 hombres
que rodeaba el lugar de la ejecución, el Emperador abrió
la portezuela y saltó a tierra. El Padre Soria desfallecía;
!lfaximiliano tomó su frasco de sales para reanimarlo;
vio a la multitud, y preguntó si no estaba allí alguno de
sus amigos. Se le dijo que Magnus estaba presente; pero que no podía verlo.
Su lugar estaba señalado en ef centro, con Miramón
a su derecha y Mejía a su izquierda; se volvió hacia Miramón, y le dijo: "Un valiente, aun en el momento de
la muerte, debe ser distinguido por su soberano; permitidmc que os dé el lugar de honor," y poniendo a Miramón
en medio, se colocó a su derecha.
Tres pelotones de ejecución, compuesto cada uno de
siete hombres y un oficial, se alinearon a un metro de los
sentenciados. El oficial encargado de ordenar el fuego,
avanzó hacia el Emperador, rogándole que lo perdonara:
"Joven, le dijo Maximiliano, gracias por vuestra compasión; pero sois un soldado; obedeced." Avanzó hacia los
hombres del pelotón, dio a cada uno una onza de oro,
y les dijo: "¡Hijos! apuntad bien, ¡apuntad aquí!" y les
mostró su corazón. Luego volvió a su lugar, y dijo con
voz clara y firme: "Voy a morir por una caúsa justa,
la causa de la Libertad y de la Independencia de México.
Pueda mi sangre poner un término a las desdichas de mi
nueva patria. ¡Viva México!" Se quitó el sombrero, lo
dio a su servidor para que lo llevara a su madre y secó
su frente con el pañuelo. Distinguiendo a algunos pasos
a un grupo de hombres y mujeres que sollozaban ruidosamente, les sonrío, echó su barba hacia atrás, y miró
delante de sí.
Miramón leyó un discurso que terminó con el gritt
de ¡Viva México! Mejía dejó caer sobre el pecho el crucifijo que tenía en la mano; los oficiales levantaron su
espada, el fuego del pelotón estalló. Maximiliano cayó
sobre su flanco derecho, murmurando la palabra "¡ Hombre!" Cada una de las balas había traspasado, cada una
era mortal, pero como parecía que el Emperador se movía aún, un oficial volteó el cadáver sobre la espalda, Y
mostró el corazón con la punta de la espada. Un soldado
se adelantó, y dio el último disparo. Mientras, el doble
de las campanas continuaba resonando .....

El Triunfo de la República

j

Ninguna ejecución siguió en Querétaro a la de Maximiliano. Allí su sangre fue la última derramada.
No faltaba más a la completa pacificación del país,
sino la rendición de México; ella no tardó. Márquez
había persistido en su defensa sostenido por las mentiras, las exacciones, el terror más espantoso. E l General
Arellano. escapado de Querétaro, habiéndose deslizado en
la capital, había confirmado una vez más todo lo que los
partidarios de la guerra a todo trance, sabían de la caída
de Querétaro y de la cautividad de Maximiliano. Márques hizo sonar las campanas, tocar las mú sicas militares
y anunciar sobre los muros, que Arellano había traído la
dichosa nueva de que el ejército imperial venía en socorro de México, y pronto estaría a la vista. Se hicieron
iluminaciones, se tiraron cohetes y, durante ese tiempo,

el hambre reinaba; muchos desgraciados caín muertos en
las calles, y sus cadáveres se veían aquí y acuyá.
Hubiera dependido de Porfirio Díaz terminar por un
asalto esta lúgubre mistificación, pero eso hubiera significado la ciudad entregada al saqueo y desdichas sin nombre. Preludiando el papel de pacificador que ha hecho su
gloria, rehusó someter a la capital, donde iba a establecerse de nuevo la República, al horror de esa prueba. Consejos, amenazas, reproches de traición no conmoviero.n
su magnánima resolución, y el desenlace se produjo tal
y corno él lo había deseado.
El 18 de junio, los austriacos·, instruidos por una misiva no interceptada de lo que acababa de pasar en Querétaro, rehusaron su obediencia a Márquez. El comandante de la ~ontra¡uerrilla francesa hizg lo mismo. El

�General O'Horan, gobernador de la plaza, en vista de este abandono general, se puso e,n relación con Díaz y
exigió a Márquez que viniera el 19 de junio a presidir un
Consejo de Guerra. Márquez convocó al Consejo y envió el mensaje siguiente: "Como es cosa probada que
el Emperador está prisionero, yo, el suscrito, ceso de estar encargado de la lugartenencia del Imper io." Ya había desaparecido; no se volvió a oír hablar de él.
Porfirio Díaz no admitió una capitulación: exigió
que la ciudad se entregara a discreción (20 de junio.) El
21, al amanecer, entró a México a la cabeza de la primera División del ejército. Algunos vivas esta llaron. Dirigió su caballo al lado de donde habían part ido: "Os
doy las gracias, dijo, pero perm_itidme que pida el silencio; un grito puede provocar otros, y quiero que no se
mezcle ningl!na manifestaciátn de rencor a nuestra victoria." Carros cargados de pan seguían su columna. Baz,
el gobernador de México, secundó sus intenciones humanas. Las tropas, introducidas por destacamentos, guardaron un orden perfecto. Se atendió a sus necesidades
por medio de un préstamo libremente negociado.
El 15 de julio el Presidente en tró a México y se

supo. dos días después, que no acordaba un perdó n general; pero que las penas eran suavizadas. No se fusiló
ya, se encarceló; se co ndenó a trabaj os forzados, de dos
a quince años.
E l 17 de agosto, los electores fueron llamados para
elegir una nueva Cámara, un Presidente, y para deliberar
sobre las reforn:as constituciona les; la cr eación de un Senado; el derecho ele ".eto acordado al Presidente. Quedaba excluído del voto todo el que se hubiera adherido
al Imperio.
El 8 de octubre, J uárez fue reelecto. e instalado el
ro de diciembre, con Lerdo de Tejada como Presidente
de la Corte Suprema de Jus ticia. E l orden republicano
estaba restablecido, y de la aventura imperialista no quedaba sino una infeliz princesa amortajada en las sombras
ele la demencia, y ·un pobre cuerpo imp erial acribillado a
balazos, devuelto a aquella patria de donde había partido
brillante de juventud. Jamás el atentado contra el .derecho de las na9ionalidad es, ha sido tan 'pron ta y tan
terriblemente castigado.

Beneficio de una Artista Mexicana
RepreEentsc:ón de Z zá
El jueves último celebró su función de gracia la distinguida actriz
mexicana r..taría del Carmen 11artínez, con la hermosa comedia dramática, "Zazá." Y nos hizo evocar los
tiempos adorables de nuestra juvent ud bohemia.
¡ Zazá ! La sola pronunciación de
este nombre nos hace pensar en FrouFrou. Francillón, Demi-1Ionde, La
Dama de las Camelias y demás obras
que marcan el punto en que se con-

(Fragmen tos de la obra de Emi lio Ollivicr. 11111ustro de Napoleón III, intitulada: "L'Empirc Liberal.")

funden las escue:as romántica y realista.

Ya se han pasado un poquito

de moda; pero ¡ son tan bellas!

Las

obras de Sucler mann son más inte.nsas, las de Giacosa más hondas, las
de Donnay más dramáticas; sin embargo. Zazá y Frou-I&lt;rou, serán siem1

pre insubstituibles en nuestras almas.
María del Carmen encarnó perfectamente el papel de Zazá.

Su diálo-

go con la hij ita de Dufresne arrancó
¡

\

f

¡.

lágrimas, y la última esceaa del dra.\

ma dejó una huella profunda de .me-

\

lancolía en todos los espíritus.

Í "

j
!

La

colonia mexicana tributó una ovación
estruendosa a la artista.
1[uchas noches como esa deseamos
a la inspirada compatriota .

•
..._

A la Sra. María del Carmen Martínez
En su función de gracia.

J

•
GENERAL D. MIGUEL MIRAMON.

Señora, mis versos son en esta noche,
no de airoso numen torrencial derroche,
ni ele rima excelsa notas inspiradas;
mis \'ersos, señora, que en t11. busca nielan,
son, cual mariposas que bañarse anhelan
en la luz &lt;le! estro que arde: en tus miradas.
Tu arte y tu alma nos han congregado
a los que creemos que el arte es sagrado,
para que sintamos hondo al escucharte,
para que Yivamos el dulce momento
en que se desborda con tu sentimiento
_,
esa luz que es vida, y es amor, y es arte.
'l'ú la escena ·.cruzas y es luz tu presencia,
nos hablas de amores, y en cada conciencia
cobija un anhelo tu excelsa poesía.
Tú la escena cruzas, y haces que a la mente
ilusiones ida¿; vengan en torrente.
Nos sonríes, y haces de la noche día.

Cuando sobre el surco las mieses se acuestan
bajo los ár&lt;lientes rayos que las tuestan,
cuando languidecen de sed los trigales,
qué buena la nube que al cruzar el cielo,
&lt;le los que padecen comprende el anhelo
y sobr~ los campos vuelca sus raudales ....
Tú, sobre el nublado de la nostalgía
de los que sufrimos sed ele poesía,
pasas, y al brindarnos tu arte esplendente,
eres cual la nube cariñosa y buena,
pues sobre las almas que mueren de pena
derramas las brisas de la patria ausente.
-Triunfa, ríe, llora, maga de la escena.
En yerbo sublime fulmina tu pena
fundida en tu numen de conquistadora~
Del humilde huerto de mis concepciones
flores sin perfume son estos renglones . . ...
¡ Que de alfombra sirvan a tus pies, señora !

Gullermo Aguirre y FIERRO.

�TOPICOS DEL DIA
Los carrancistas celebraron el 5 de mayo en la población de Nuevo Laredo .. Uno de los números del programa se llenó con la lectura del Parte Oficial de la batalla, rendido por el General Zaragoza al Gobierno de
Juárez.
Pero como en dicho parte se alaba el valor desplegado por el General Porfirio Díaz en aquella jornada
épica. los soldados de Carranza se vieron en peligro de repetir aquellas alabanzas. A cualquiera se le hubiera ocurrido suprimir la lectura del Parte Oficial, si de Jo que
se trataba era de sumergir en el olvido la figura porfiriana; pero los carrancistas prefirieron falsificar el famoso documento, suprimiendo en él las referencias que tiene
del General Díaz.
Mutilar los documetnos es igual a profanarlos .. Pero la profanación es cosa fácil par.e. los urrancistas .. ¿ Qué
importancia tiene suprimir el nombre de don Porfirio
cuando se han suprimido de igual manera la dignidad el
patriotismo y el honor?
'
Lo que no se suprimió fue la presencia ele tropas
americanas en territorio de México. porque la ratificación
de su ayuda procurada por Obregón es la mejor manera
de celebrar el aniversario de la batalla heroica.

***
Luis Cabrera dice que está acostumbrado a convertir los desastres en éxitos. Tiene razón.
El bilimbique ualía 16 centavos oro por peso. cuando protestó como ministro de Hacienda: hoy se cotiza
a centavo y medio.
¿ Qué mejor prueba de su eficacia como financiero?

***
Una nueva irrupción revolucionaria ha invadido el
territorio americano, y los Estados Unidos. a pesar de sus
millones y de su poderío, están temerosos de que continúen siendo invadidas sus fronteras.
E l Presidente Wilson ha llamado a las armas a la
guardia nacional de Arizona, Texas y Nuevo México, con
lo cual se acresentará su fuerza militar en un efectivo de
cuatro mil so ldados.
Esta cifra parece algo corta si se tiene en cuenta
que la línea francesa desde Alsacia hasta el Canal de la
Mancha está defendido por dos millones y medio de tropas, veteranas e instruídas en el Arte de la Guerra.
Sin embargo, algo es algo.

***
Alvaro Obregón llegó a El Paso exigiendo a los
Generales Scott y Funston que las tropas americanas
evacuasen el territorio de México.
Después, lo invitaro,n a comer y lo hicieron abandonar sus primeras in tenciones. Y redactó en unión de
Scott un protocolo, autorizando la permanencia del Ejército americano en territorio nacional.
Sin embargo, dijo luego que no había dicho lo que
había dicho, y se re~istió a firmar el prntocolo.
¡ Tres cambios en tres días!
¡ Qué hombres l

***
El General Scott es conocido en los Estados Unidos
con el nombre que le daban los mexicanos .al General
Díaz: "El Pacificador."

Pero ya lo dijo Espronceda:
¡ Sólo en la paz de los sepulcr9s creo!

***
La prensa de México sigue invitando al pueblo para
que se arroje en contra de los comerciantes.
. Esto es sencillame.nte imbécil.
Si los comerciantes son unos pícaros, ¿ por qué no
s~ les castiga? ]:'ero el resultado de la campaña periodística no viene a perjudicar sino al pueblo. Porque los comenciantes, avisados del peligro que les .amenaza, han
decidido no tener en sus almacenes sino lo indispensable
para el consumo diario. En esta situación. el día en que
el pueblo siga los consejos de los periodistas encontrará
los almacenes vacíos y no calmará su hambre.
En cambio, nadie volverá a llevar u.na sola mercancía a aquel centro. porque se tendrá el precedente del saqueo. Y no serán entonces los carraucistas los que lleven las mercancías a México.
Le falta. pues, al pueblo mexicano, un último calvario. ¡ Bendito sea si con él se anuncia la muerte del régimen del del ito!

MIEDOS

Por Clemente Palma.

* * *
Eliseo Arredondo ha solicitado una entrevista del
Secretario Lansing para informarlo por la última irrupción de Glenn Springs.
Nuevas ofertas y ~1uevos juramentos. E ntre tanto
después d~ dos mes~s de expedición punitiva la cosa está
mucho peor qne al iniciarse. Villa libre, anarquía impcra.nte y bandidaje suelto.
Sostener a Carranza en México es conservar un incendio en nuestra desdichada Patria.
¿ Qué tien e de particular que una de las llamaradas
se cuele has ta Estados l lnidos?

*

*

*

Cuarenta coyotes fueron r educidos a prisión por cometer el delito de negociar en tra.nsacciones mercantiles.
Se les acusa de ser los causantes directos de la baja del
nuevo pape l moneda.
Pobres coyotes. Luis Cabrera. que es un genio financiero vió· que el dinero carrancista se hundía y quiso
salvar la situación. ¿ Cómo? Pues emitiendo más moneda.
¿ Cómo se cura una cruda de mezcal?
-Con mezcal.
¿ C0¡n qué se saca un clavo?
-Con otro clavo.
-¿ Cómo se desquita usted de lo que pierde en un
albur?
-Con otro albur.
Pues entonces la cosa más sencilla del mundo era
arreglar la cuestión monetaria. ¿ La crisis obedecía a un
exceso de papel moneda? Luego, el remedio estaba en
emitir má s bilimbiques.
La lógica era pe rfec~a. Pero sucedió de un modo
distinto. E l papel viejo bajó a centavo y medio y los
nuevos bilimbique se cuotizan a dos centavos. ¡ Alguien
tenía la culpa I Era necesario decretar un escarmiento.
Y los cuarenta coyotes pasaron de Jauja a la Penitenciaría.
Y allí han de estar recordando aquel refrán: siempre
la hebra se revienta por lo más delgado.

'

.

El salón estaba obscuro, muy obscuro. Los espejos
cegados por la obscuridad no reflejaban en sus colos«les
pupilas los buques chinos de marfil, los dorados muebles,
las sedosas cortinas, ni las caprichosas licoreras y chucherías que adornaban los chineros.
En la puerta del salón, como dos ujieres medioevales,
estaban reflexionando, de pie sobre sus pedestales de mármol, envueltos en la gasa intangible de las tinieblas, Dante,
en su actitud hierática, con el dedo sobre los labios, y Petrarca recostado sobre su lira. La araña como una immensa plomada de cristal, se descolgaba largamente del
techo, y cada vez que un carruaje estremecía el salón con
su escandaloso rodar sobre las piedras de la. calle, interrumpía el silencio con el tintineo de sus prismas sonoros.
El riquísimo Pleyel, abierta su bocaza de madera. reia sin
ruido haciendo jugar sobre su larga hilera de dientes ese
átomo de luz que siempre existe disuelto en toda obscuri- .
dad. Parecía una inmensa cabeza de hotentote risueño. Lejanos relojes daban campanadas cuyos ecos se colaban
por las junturas de puertas y vent:uns. y r&lt;!tihala ndo sol&gt;rc
la alfombra de Bruselas iban a perderse en las dem~:; ha hitaciones. Luego .... nuevamente el silencio.
Dieron las tres, y una de las puertas se entreabrió y
penetró en el salón una sombra, lentamente, arrastrándose
como un gnomo curioso que camina con precaución para
no hacer ruido. Subió al piano, y caminando sobre el teclado, produjo una escala imperfecta. Probablemente le
disgustó al gnomo su poca disposición para la música,
porque inmediatamente se alejó y fue a esconderse a uno
de los sillones.
Poco después se estremeció el aire encajonado del
.
salón con unos ruidos extraños que venían del sitio en que
se había ocultado el gnomo: un fru-fru constante y desesperado, sollozos ahogados, gritos de dolor que se resolvían en un gruñido sordo. Se hubiera creído que el gnomo,
herido de muerte, se revolcaba sobre la secia en una ago·
nía lenta y dolorosa.
Dante hundió su mirada de águila en la obscuridad
y Petrarca levantó la cabeza; pero no se veía nada. El sillón estaba a sus espaldas, y en la imposibilidad de ver, volvieron a su actitud meditabunda.
En la habitación contigua una muchacha, rubia como
los trigos, estaba en un lecho adornado con angelitos, temblando de miedo. Se despertó a los gritos del piano mortificado con las pisadas del gnomo .
-¡ Oh, Dios mío! pensó; ladrones.
Y se quedó fría, inmóvil, conteniendo la respiración,
sin atreverse a hacer el menor movimiento para no atraer

la atención de los ladrones. ¡Si se movía, la matarían pa•
ra que no avisase!
De pronto llegó a sus oídos un prolongado gemido,
extrahumano, como los que la imaginación popular supo·
ne que salen de los labios de las almas en pena. La muchacha se estremeció, presa de indecible espanto; quiso gritar:
-¡ Abuela, abuela .... luz .... están penando en el saIón!
Pero se le ahogó la voz, movió los labios; mas la
lengua ni la garganta quisieron obedecerla. Con los cabellos erizados y los ojos desmesuradamente abiertos, esperaba a cada segundo sentir la impresión de frialdad de
una calavera que se acostara sobre su misma almohada;
veía en el aire canillas que se cruzaban, largas tú1,icas por
cuyas mangas voladas salían brazos y manos óseas. Aterrorizada se tapó la cabeza y se estuYO así, escuchando gemidos y rodeada de horribles visiones, hasta que por el
tejido de la sobrecama vio colarse un estirado r.iyito de luz
matinal cori,o un alamtirr de oro.
Eran las seis de la mañana. Se Je:-:tapú medrosa
aún, pero poco a poco se tranquilizó: de día las i.•1i111as en
pena vuelven al cementerio. A las seis, su abuela, una
viejecita de andar ligero a pesar de sus setenta años, esta·
taba ya levantada y caminando por toda la casa.
-Buenos días, hija, ¡a leva ntarse!
-Buenos días, abuelita, contestó la linda rubia, besando la mano de la anciana.
Tenía la muchacha quince años y unos labios frescos
y rosados, bajo los que había una nidada simétrica de perlas. Sus senos virginales, duros y redondos, comenzaban
a darla aspecto de mujer y levemente levantaban la alba
camisa de dormir, menos blanca que su piel suavísima. El
miedo y el insomnio de la pasada noche habían dejado
una línea azulada bajo sus rasgados ojos de cielo. La abue
la notó las ojeras de la doncella y se lo dijo; ella iba a refe
rirla lo de las penas, pero se contuvo: sabía que su abuela
se reiría de sus miedos y no la creería ....
L evántóse, y después de bañarse, entró en el salón
a repasar una lección de piano ....
El salón estaba claro, muy claro. Grandes haces de
luz se precipitaban por las ventanas alegres en el afán de
penetrar todos a la vez. Luego se desbandaban sobre los
muebles haciendo brillar la seda. Los espejos se hacían
todos ojos y, ansiosos de ver, reflejaban en las lunas venecianas los buques chinos, las mesas, las chucherías que
llenaban los chineros, todo, todo cuanto podía caber en sus
colosales pupilas. Dante, bañado en esa inundación, de

�1uz que daba tintes

y

fulgores amarillentos a su gran tí

1

-

En el Seno de la Familia

:-=========:::=::::::::::::::::::::::=====

nica de bronce, continuaba en su áctitud hierática, con e
índice recostado en su labio inferior, y Petrarca se prep,
raba a taííer la lira. Sobre los cuadros de las parede,, se
bre las alfombras y los muebles celeb-;.aban la fie.s ta &lt;le l
luz, la apote:;is del Sol, una infinidad de espectrillos sol;
res despedidos de los..irisailos prismas de l.. arafia, que Í l
voloteaban inquietos como alegres pajecillos de Febo ve1
fERiilVl\0PARA TO~OS LOS INT[K[SAL'QS rn .~ LOS ESTA!lOS UN IDOS DE NORTt AtGi&lt;;A
tidos con túnicas policrómicas, en tanto que el piano, co
ta risa congelada, dejaba juguetear francamente sobre se
EL NORTE AMERICANO es un periódico
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ilustrado, mensual, en español, que contiene no ti
as . .... .
cías e informaciones generales sobre los Estados
Entró la rubia con la cabecita despeinada y húmcUnidos, de interés para los pueblos de Centro y
Ja, de la que caía sobre sus espaldas una muda catarata dt·
Sud América y las 1ndias Occidentales.
oro. Hab:a olvidado ya sus terrores y sólo pensaba e::
No es 1111 periódico comercial lleno de lectura
repasar su lección: una linda melodía de Godefroy, que deinsulsa sino una revista popular que habla de los
bía saber a las once, cuando viniera el profesor. Se sentú
acontecimientos más importantes de los Estados
en el banquillo de altura variable, recorrió el teclado y coUnidos, y está perfectamente ilustrada.
menzó a brotar del marfil un raudal de armonías encanLos Estados Unidos son h..-.y la nación más
a&lt;loras. ¡Oh! el hotentote estaba contentísimo, y al senpróspera del mundo y su posición singular en los
tir la caricia de esos blancos dedos diminutos y ágiles,
asuntos mundiales actuales, y sus relaciones pecurompía en la mas melodiosa de sus risas.
liares con las repúblicas del hem isferio @cciden-¡Miau! ¡miau! oyó la rubia a sus espaldas, y giró
tal, dan grande importancia a esta revista en
rapidamente; luego dió un grito de repugnancia y sorpreel terreno que ella cubre.
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La subscripción anual es $:2.00 en México,
-Abuela, abuela, venga usted a vér!. ...
Panamá, Cuba, Puerto Rico y las Islas Filipinas,
Sobre el sillón estaba echada una gata dirigiendo a
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todas partes la mirada de sus redondos ojazos amarilloi
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estaban prendidos por el hociquillo rosáceo de las hin
chadas ubres de la Mirriña.
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sei10ra refunfuñó, riñó a la Mirrai:a por sucia y sin
Regresó la rubia con su abuela y una sirvienta. L; SOUTH AMERICAN PUBLISHINGCO.
señora refunfuñó, riñó a la Mirraña por sucia y sin ver ·
New York
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güenza, como si la gata pudiera comprenderla; la amena
zó con arrojarle los hijos a la alcantarilla, y a punto se
(Nota: Esta Compañía publica tarnbién THE SOUTH
guido la buena viejecita ordenó a la sirvienta que la lle
AMERICAN, revista en inglés.)
vará a otro cuarto, con sillón y todo, para que no se maltra
taran los hijuelos. El lujoso asiento de valiosa seda y ta
lladuras trabajosas sirvió en adelante de lecho mullido ..
la Mirriña.
•
Siguió la doncella tocando su melodía de Godefroy
después del incidente. De pronto, la idea de la gata se
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asoció al recuerdo de las penas y terrores que no o -da!&lt;
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ron dormir: entonces se son/ió, y dos hileras de perlas s&lt;
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Y contesta el padre:

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"REVISTA MEXICANA" es mi periódico prcdiPorque su sección editorial me parece juiciosa y pa·riótica, y es la que mejor orienta el espíritu nacional en lecto, por su Sección de Charadas, Anagramas y demá~
acertijos, con los cuales paso entretenida los ratos dt
:stos difíciles momentos.
aburrimiento.
Y dice el hijo:
A mí me gusta porque en sus páginas se hace siemY entonces dicen los niños pequeños:
1re el elogio que México se merece. Siempre consagra
A nosotros lo que más nos gusta es la carátula
ilabanzas a nuestros héroes.
¡ Que linda es! Siempre trae el retrato de un héroe o la
ilustración de un monumento mexicano.
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Y dicen todos en coro:
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cias de la guerra Europea. Sus crónicas son siempre atractivas e interesantes.
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Soluciones correspondientes ::1
número 33 ..
Metatesis propuesta por la señora
Itlerlinda Abrego de Martínez.-Ia.Roma, amor, mora, ramo y Omar.za.-Bolo, lobo.-3a.--Salomé melosa.
4a.-Rombo, morbo.-5a.-Asno, sano.-éa.-Donaire. reinado.-7a.--Vender, Dénver.-8a.-Dora, orad.
Francisco Guerra hijo, de Brownsville y Hortencia Gue.rra, de Laredo,
las resolvierón todas, Ma. J. Laing
de Múzquiz y María Enriqueta BerJ
na!, de los Angeles resolvieron todas, con excepción de las dos últimas.
Victoriano Torres, de El Paso, todas, menos la tercera. Emilia Sustaita, de El Paso todas, menos la 3a
y 9a. Julio Lelevier, de Nogales, todas menos la 4a y 7a; Concepción
Yé:ez, de Brownsville, todas, menos
la 4a y 7a y Baldomero Chávez. de
El Paso, todas, menos la 2a y 9a.
Resolvieron además:
Elisa Gutiérrez de Longoria, de
Río Grande, las 4a y 7a.
Isaura Noriega, de Calexico y Elvira Banuet, de Mexicalli, las Ia, sa
y 7a.
Pola de la Garza, de Laredo, las
2a y 4a.
Cuadrado de letras por el niño Alfonso Martínez.
D o r a

o r a d
r a d a
A da n

Fue resuelto por María Enriqueta
Berna!, de Los Angeles y Francisco
Guerra hijo, de Brownsville.
Primera charada de la señora Herlinda A. de Martínez.-Venustiano.Fue resuelto por Pola de la Garza,
Julia R. Lelevier, Concepción Vé'.ez,
El vira Banúet, Isaura N oriega, Ba!domero Chávez, María J. Laing, E lisa
Gutiérrez de Longoria, Horte.nsia
Guerra, Francisco Guerra, José M.
Carranza, de Del Río, María Cervantes, de San Antonio.
Segunda charada de la señora H erlinda A. de Martínez.-Monterrey.Fue resuelta por María Enriqueta
Berna!, María Cervantes, José M.
Carranza, Francisco Guerra hijo, Hortensia · Guerra, Elisa Gutiérrez de
L0ingoria, lgnacia L. de de la Fuente,
María J. Laing, Isaura Noriega y Elvira· Banuet, Baldomero Chávez, Ju- ·
lia R. Lelevier y Pola de la Garza.
Metatesis propuesta por José L.

J\guilar.-Hicaela, Camelia.-Fue resuelto por Concepción \' élez, Baldomero Chávez. Hortensia G u e r r a,
Francisco Guerra, hijo, Herlinda /1.
de :\1artínez, \i;,r;a Enriqucta Hernal,
Victoriano Torres N.
Primer anagrama de María Enriqueta · Bernal.-Don Venustiano Carranza.-Fue· resuelto por Victoriano
Torres N., Herl~nda A. de Mart ínei,
Francisco Guerra hijo, Hortensia
Guerra, Elisa Gutiérrez de Longoria,
Luis A. Algarín , de Los Angeles , Emilia Sustaita, María J. Laing Isaura
Noriega, Etv:ra Banuet, Baldomero
Clüvez y Julia R. Lelevier.
Segundo anagrama de 1Iar:a Enriqueta Bernal.--Licenciado N emesio
Garcia Naranjo.-Fue resuelto por Julia R. Lelevier, Baldomero Chávez,
Hortensia Guerra. Francisco Guerra
hijo, Herlinda H. de Martínez, Victoriano Torres N'.-La señora Abrego
de Martínez y el señor Chávez, hace.u notar, con razón que a este anagrama le faltó una ''i."
Anagrama de Enrique G. Caballero.-Fue resuelto por los mismos y
además por Luis A. Algarín, María
J. Laing y Enriqueta Berna!.

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directo.-6a.-Burro, rubro.-7a.-Parí s prisa.-8a.-Cuarto, cuarto.-9a.
-Mirto, ritmo.-roa.-Duro, rudo.La Sra. Herlinda A. de l\Iartinez
y el Sr. Francisco Cuerra hijo , las
resolvieron toda con excepción de la
quin ta; les faltaron por resolver a
Victoria.no Torres, y Horte nsia Cuerra la 5a. y la JOa.; y a María Enriqueta Berna! la 3a. la 5a. y la roa.
Resolvieron además:
Emilia Sustaita, 1, 2, 3, 7, 8 y 9.
Isaura Nori ega, las 4, 6, 7, 8 y 9.
Baldomero Chávez, las 1 3, 4, 6 y 7.

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I,

3, 7, 8

y 9.

Concepción '\' élez, las I . 7 y 9.
.\divinanza por el Sr. Baldomero
Ch:tvez.-El Sol.-Fue resuelta por
Francisco Guerra hijo.
METATESIS y CHARADA propuestas por DON VICTOR DA
CERDA.
1 .- Es de exquisita hechura la r
2 3 4 5 que siempre 1 2 5 4 3 el hada al 3 I 2 5.
2.-f'ara llegar con su I 2 3 4 a
la 3 2 1 4 de sus aspiraciones, ca lma , seiíor mío, ¡ no se 3 4 1 2 usted!
3.-En prima tres caminaba
J1fi novia, primera y dos,
Y en un dos tercia llevaba
Muchas flores, ¡vive Dios!,
Cuyo aroma me extasiaba.

Hacia el cielo ella elevó
Su voz : ¡ una melodía!;
Pero esa voz se apagó
Al instante, q¡ ué ira.nía!,
Con el todo que pescó.
ARTISTAS ocultos, propuestos por
DON VICTOR DA CERDA.
1.-La girafa, Elías, es un animal
extraordinario.
2. -Las canicas son seis : cios tiene Migue l; Angelita dos, y dos que
guardo en el bolsillo.
3.-A ver, dime quién te lo rega ló.
4.-N"o señor, no me enfado. Réstame darle las gracias.
5.-Ya se dirigen a Salónica : ru-

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Soy de Ud. atto. y S. S.
Mi n o m b r e - - - - - - - - - - - - ,.drrección ______________
,, ciu d a d - - - - - - - - - - - - '' Estado_ _ __ __ _ _ _ _ __
\

�•

sos, turcos y teutones.
6.-¿De dónde vienes?-De Prim,
el barrio más alegre de la ciudad.
7.-Este es un percal, vé usted, de
lo mejor que tenemos.
8.-En un tris, Toribio fue y vino.
9.-1Iéxico, que linda con este país,
¡ es.tá en peligro!

primera- tercera- segunda de hila
cuarta-segunda que me legó hoy tercera-cuarta-primera.
:Núm. 6.-Cazaba una primera-cuarta una segunda-cuarta, pero no le
pudo echar · primera......segunda, porque tenía una todo en una terceracuarta que no se lo impedía.

CIUDADES ocultas, propuestas
por DON VICTOR DA CERDA.

ROMBO
Cantidad
Lo que anhelamos en México
Poeta clásico ltttino
Verbo
Conjunción

!.-Vigilad al cónyuge, no vaya a
arrepentir8e.
2.-Pepa, risa me cau'sa tu novio
extravagante.
3.-Pero, mamá, si yo no lo hice
adrede.
4.-Teresa, la manca, escribe muy
bien con la izquierda.
5.-El judio Salomón Levi, en actitud amenazante, juró vengarse.
6.-Donato le doró la píldora.
7.-N o, chica, Goribar ya ¡ no te
quiere!
8.-El mono sabio maneja la pata
con maestría.
San Antonio, Mayo 6 de r916.
David Cerna.-DON VICTOR DA
CERDA.

Problemas propuestos por Francisco
L. Bernal.
'
ANAGRAMAS.
Núm. 1.-No imitaron la magia.-C.
Núm. 2.-Juárez, nos des alcurnia.
Núm. 3.-Juntaste nervioso.
Núm. 4.-Lo buen animal.
Núm. 5.-"Dormí," Vals; "Río," danza
Núm. 6.-La vil facción.-F. S. R.
CHARADAS EN PROSA.
Núm. 1.-Cuando segunda tercera
de mi casa, encontré a primera segunda que venía de casa de Dr. primera
cuarta. Entretanto mi hermana todo
segunda-tercera-cuarta a saludarla.
Núm. 2.-Fue tan todo la entrada
que di al baño, que tercera-prima
toda el agua de la tercera-cuarta y
me golpeé un ojo, lastimándome la
primera-tercera-cuarta.
Núm. 3.-Tercera-prima la llanta
a ese automóvil, a ver si primeracuarta la carrera.-No temas, el asfalto está muy tercera-segunda y la
todo es de buena calidad.
Núm. 4.- Ese todo lleva un reloj
muy tercera-cuarta.
-Y en esta primera-tercera tan
solitaria cualquiera se lo cuarta-segunda.
Núm.--5.-Todo, tercera-segunda esa

ACROSTICO CENTRAL

*
*
*
*
*
*
*
*

Arbol corpulento.
Legumbre.
Fruta de tierra cálida.
Madera preciosa.
Planta criptógama.
Cereal.
Arbol de América.
Ar bol.

En la línea de asteriscos debe verse una parte de las ciencias naturale,s.

Problemas propuestos por la Sra.
Herlinda A. de Martínez.

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Nombre de mujer
Grado militar
Aparato destilador
. . . . . . . . . . . Producto de electricidad
............. Tribuno mexicano
. . .. . .. .. .. . .. . Drama laureado
.. . .. .. .. .. . . Par te de ltt K.etót ica
. . . . . . . . . . . P...rtída, íos de una et1utl8.
Nación cetroamericana
Liquidación
A parato postal
Nombre de varón
Cunsonante

ROMBO SEGUNDO
Consoniinte
Proposición
Verbo
Mueble -m:mdán
T .tulo honor,fico c..Est!ido mexicano
Animales
Ve1bo
Consonante

_..._

-0----,

REVISTA MEXICANA
Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 66, Sta. A.
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
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"

Aquí el General Díaz derrot6 en 1876, a los invasores de la Patria.
Después de una brillantísima victoria, ocupó la ciudad de Oaxaca, tom6 por
asalto la ciudad de Puebla, aniquil6 al último ejército reaccionario en San Lorenzo
y terminó su campaf'ia triunfal con el cerco y la captura de la Capital de la República.
Basta leer ligeramente la vida militar de Porfirio Díaz, para comprender que es
un héroe de leyenda. Sus hazaf'ias son casi inverosímiles, y bastan para conquistarle
la veneración de sus compatriotas.
Pero además fue un hombre de Estado, un constructor, un pacificador, que
levant6 su país de la anarquía hasta la civilización. El México de 1910, hoy aniquilado
por la barbarie y el delito, fue su obra, Las gentes que vieron a nuestra Patria en
aquella época y la vuelven a ver hoy, pueden darse cuenta de lo que México ha
perdido con la desaparición del General Díaz.
¿Desea Ud. conocer la biografía porfiriana?
---Nada más sencillo. No le cuesta a Ud. un sol~ centavo adquirirla. Nosotros
la obsequiamos a nuestros suscritores semestrales.
---Remítanos Ud., hoy mismo, un giro de~ l. 80 y a vuelta de correo tendremos
el gusto de enviarle una suscrición de REVISTA MEXICANA y un ejemplar del
"Album de Díaz," en donde además de la biografía del héroe, escrita por el Lic.
Ricardo G6mez Robelo, aparecerá su hoja de servicios, un cuadro en donde se
resumen los beneficios de su Administración y la lista de sus condecoraciones.
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Gran Sensación Editorial
Un Libro del Lic. Querido Moheno

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P . O. Bo?C 66.
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ginas en 80. por 60 centavos. A los A'.gentes ·Y Libré ros, ·precios especiales.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>TA MEXI
MANARIO ILUSTRAD
PRECIO 10 CENTA VOS.

t

~.

.

�EL PODEB SECRETO

EL ALBUM DE JUAREZ
Esta semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JUAREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores que
hicieran el pago de una suscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más importante que se ha escrito
sobre la vida y la obra del Reformador, declarado por su actitud ante
la invasión extranjera, el Benemérito de las Américas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de
este Grande Hombre:
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
1 con unos cuantos rasgos deja impresa para siempre la figura del patricio.
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de_ su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida íntima de Juárez, 1 el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Juárez con sus Ministros, y del que fue salvado por la palabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lector se traslade a aquellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los compañeros del Sr. Juárez, sus ademanes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de la pintura artística, del análisis histórico
1 de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que se ha
escrito en honor del Benemérito : LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBEL y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBUM DE JUAREZ, así formado es un libro que reúne
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificultad, y al editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.
Corte Ud. el cupón y envíenos su pedido hoy mismo.

TEATRO JUAREZ
Gran Compañía Dramática

María del Carmen Martínez
Funciones todas las noches

REVISTA MEXICANA

Con este maravilloso libro resolverá
todas sus dificultades, será protegido
de la suerte, recobrará el cariño per·
dido, se hará amar del ser que adore
y logrará casamiento afortunado; obtendrá é}..;to en todos sus negocios y
empresas, gozará de salud, atrae rá a
una persona ausente, desarrollará su
poder magnético y dominará a las personas que le rodean; sus enemigos no
podrán causarle daño y adquirirá valiosos secretos para curarse l fd. y las
demás personas que soliciten su ayuda.
Pida un prospecto gratis. Dirección:

Semanario Ilustrado
Entered as second class matter, O ctober 25, 1915 at the Post Office
of San Antonio, Texas, under·the Act. of March 3, 1897.

Af'io II.

Número 35

El Milagro de la Caridad

J. VENCE.
Habana, Cuba.
P .O. Box 491.

PORFIRIO DIAZ
Cumpliendo con el ofrecimiento hecho a nuestros suscritores,
hoy comenzará a circular el "ALBUM DE DIAZ," que ha editado
"REVISTA MEX ICANA" como
un homenaje al H EROE DEL 2
D E ABRIL.
Es una vida más llena de peripecias que una novela, y a la vez
lleva en sí la historia de la patria,
desde el a ño de 1855. Po r sus rasgos de audacia, de perseverancia
y de heroís mo; es más interesante que cualqu iera historia de imaginación y explica cómo se for mó
el México del Centena rio y cómo
se deshizo aque lla grandeza en la
Larbari e actual.
Es un resume n de historia política y social y una exposición de
las causas determinantes de la
anarquía que ha acabado con la
dignidad nacional, y fue escrita,
en vista de los datos más auténticos, por el L ic. Ricardo Gómez Robelo, exclusivamente para REVl ST A MEX I CANA.
El apéndice a la Biografía completa el estudio de la vicia del Gran
Presidente, con la hoja de servicios, que es un monumento de gloria imperecedera, y un cuadro comparativo entre el México de 1876
y el de 1909.
Para estu diar al General Díaz
en todos sus aspectos, reproducimos, además, una pintura magistral
de los rasgos característicos de D.
Sebastián Lerdo de Tejada y del
General Díaz, hecha por la pluma
inimitable del DUQUE JOB.
E l libro más interesante que
pueda obtenerse en la crisis actual
de México.
Un obsequio de "REVISTA
MEXICANA" a sus suscritores.
Envíenos Ud. el cupón hoy mia·
mo.

San Antonio, T ex.as, 7 de Mayo de 1916.

..,__

'

. _,___ ,

Las mujeres mexicanas que han sido empujadas a
esta ciudad, por el vendabal revolucionario, se han reunido en días pasados con el objeto, de formar una "Juuta
de Caridad" que tiene como fin remediar la situación dolorosa en que se encuent ran muchos compatriotas desheredados.
Y lo que no habían logrado la política ni el interés,
el decoro ni el patriotismo, fue conquistado en un momento por la Caridad. Gentes de todos los bandos, han
acudido, al gentil llamado de las abnegadas damas, y
en derredor del estandarte de la filantropía, se ha realizado un milagro de confraternidad y de amor. Hace tanto tiempo que los mexicanos se encuentran divididos por
encones y p_asio.nes, que el espectáculo de la unión, trajo
a nuestras almas un inefable consuelo. Ojalá que este
principio de reconciliación, no se pierda, como tantos
otros esfuerzos, entre los fragores de la anarquía.
La Caridad es bella por sí sola ; pero cuando además
de practicarse, realiza una misión confraternizadora, entonces su obra es digna de toda clase de bendiciones. Los
refugiados pobres han recibido ya una ayuda material
que mitiga su dolor y restaura sus energías; y aquellos ·
refugiados, que sin haber padecido los rigores del hambre, han sido atormentados por la visión espantosa de la
Patria despedazada, recibieron la caridad divina de una
ilusión, emergente de las cenizas de sus almar
En cuanto a las damas, que se han impuesto el debor de curar heridas y cicatrizar infortunios, no han hecho sino confirmar sus tradiciones legendarias de amor
y de ternura. Siempre fue atributo de la mujer mexicana
dar abrigo en su alma al culto sagrado de la caridad. La
madre mexicana es la mejor de todas las madres, porque
sabe sacrificarse más que ninguna otra. Para ella, la maternidad no es sino un voto de desprendimiento absoluto,
en aras de las vidas nuevas. El advenimiento de un hijo
significa en México la renunciación absoluta de muchas
alegrías y placeres: la madre cede amorosamente su puesto a los recién nacidos, y pasa llena de alegría, a ocupar
un segundo lugar, desde donde vigila en el cuerpo de sus
hijos, la nueva forma de su existencia. Es algo así comb
una transmigración efectuada en la propia vida.
Y muchas veces, por no decir siempre, no conforme
con dar su alma y su vida a sus hijos,reparte aún ternura
y abnegación entre los seres infelices. El amor se desborda de sus almas, y siempre anda en busca de infortunios que remediar.
Así es la mujer mexicana. Las damas desterradas
no han hecho sino perpetuar la virtud de nuestros hogares, que son santuarios. En medio dei derrumbamiento
general de instituciones morales y sociales, ellas han realizado el heroísmo de salvar el tesoro de amor que estaba confiado a su custodia. Todo se ha perdido menos eso.
Hemos visto borrarse en nuestra Patria, todos los distintivos de cultura y honor, que caracterizaban el alma me-

xicana; pero en medio de tantas catástrofes, las damas
mexicanas, pueden decir: nuest ros hogares están intactos;
y ellos pueden ser el cimiento de la reconstrucción nacional.
Y lo serán, sin duda. Cuando vemos el amor que
resucita en nuestras almas, al influjo santo de la caridad,
nuestra fe revive y cobra alientos para seguir luchando.
Lo único que se necesita es el espíritu de renunciación,
y ya está dado el ejemplo. A trabajar, pues, con tenacidad y con fe.
Las damas de nuestra tierra nos han mostrado el
camino. Ellas fueron ayer opulentas y hoy casi son
desheredadas ; habitaron palacios suntuosos y hoy moran
en tiendas de campaña, levantadas provisionalmente en
medio del desierto; vivieron una vida superior, adornada
con todos los refinamientos que proporcionan la cultura,
\a gr.acia, la belleza y el arte, y hoy en un ambiente distinto, sin encantos estéticosi ni espirituales, ven gastar sus
existencias sin que sus almas disfruten de los aromas ·y
resplandores de antaño . . . . . Y sin embargo, a pesar de
que han perdido casi todo, aun conservan fuerzas para
sostener a los débiles y levantar a los caídos. Son merecedoras de compasión, y sin embargo, la dispensan. Son
dignas de caridad, y la otorgan .....
El dqlor, en lugar de destruirlas, las ha galvanizado.
Se parecen a esos árboles, qué después de ser destrozados
por una tempestad, dejan escapar de sus troncos torcidos
de sus ramas estrujadas, un explosión de brotes y de
yemas, y le ofrecen en su desolación, un abrigo consolador a los pájaros errantes. Sí .... Sus rostros se han marchitado, sus frentes se han cubierto de sombras, sus cabezas encanecieron
El dolor ha doblegado sus cuerpos, antes gráciles y esbeltos: sólo en sus almas, las tristezas no han podido extinguir la primavera, la inextin·
guible primavera de ~u caridad.
Cuenta el poeta español Eduardo Marquina, que una
ocasión, una princesa, después de haber vaciado todas
sus escarcelas en obras de caridad, fue detenida por un
mendigo en actitud implorante. La princesa, que no llevaba ya una sola moneda, se descalzó el guante de la
diestra y se lo regaló al mendigo, que quedó perplejo
ante aquella extraña caridad. Un caballero que presenciaba la escena, redimió inmediatamente el guante de la
princesa, con una bolsa de oro, y lo colocó sobre su
casco como airon. Después, aquel caballero enardecido por la fe y aureolado por el guante blanco, fue
un defensor aguerrido de su Religión y de su Patria
que sembraba espanto en las huestes musulmanas. Las
armás enemigas no llegaban hasta él: la Caridad, flotando sobre su cabeza, parecía volverlo invulnerable.
Mexicanos: recoged los guantes de las damas caritativas y llevadlos a vuestros cascos. Y después, dedicaos a la redención de la Patria.

�5 de Mayo de 1862

terribles las legiones
cual de la mar las olas turbulentas
que flagela el furor de las tormentas,
se encuentran y se chocan y se rompen
feroces y sangrientas ..... .

Oda a la .Patria
Alcemos nuestro lábaro en la cumbre
esplendorosa ele granito y nieve
del excelso volcán, a donde raudo
entre el fulgor de la celeste lumbrr
tan sólo el cóndor a llegar se atreve;
donde la nube se desgarra el seno
para vibrar el rayo
y hacer rodar en el abismo el trueno.
Alcemos, sí, bajo la arcada inmensa
del cielo tropical y sob.re el ara
diamantina del Ande
el augusto pendón 2e la victoria,
que aun mereciera pedestal más grande,
la enseña de la Patria y de la Gloria.
¡ Oh santo nombre de la Patria! .... Escuda

con tu prestigio inmenso
esta mi audaz palabra tan des.nuda
de elocuencia y vigor; haz que vibrante
al pie de tus altares se levante,
y sea como la nube del incienso
ante el ara ele Dios; haz que resuene
potente, y en su vuelo
con tu renombre los espacios llene,
y cubra al mundo y se levante al cielo.
Ayer-fugaz minuto que a la -Historia
acaba de pasar en las serenas
y deslumbrantes alas de la Gloria,
ayer en la ignorada
cumbre de una colina que ceííía
una cinta de frágiles almenas
y pobre artillería,
e l mexicano pabellón flotaba
bajo un cielo lle brumas,
como en la frente del guerero azteca
rico penacho de vistosas plumas.
l\fas no flotaba al beso voluptuoso
de las brisas del trópico; crujía
al soplo tempestuoso
de un huracán de muerte, y se tendía
su lo.na tr"icolor, como del Iris
sobre la frente negra ele los .c iclos
la diadema se ostenta
cuando huyendo flamígera sacude
su melena de rayos la tormenta.
Y era también un iris de esperanza
aquel sagrado pabellón erguido
ante el genio feroz de la matanza,
aquella enscíía del cle,recho herido
alzándose terrible a la venganza.
Allí del mundo de Coló,n los ojos
severos
fijaban, centelleando
de impaciencia, de cólera y enojos.
Y quién sabe si airadas
allá desde los picos solita_rios
ele la alta cordillera, silenciosas,
envueltas en sus pálidos sudarios,
de nuestros héroes muertos asomaban
las sombras espectrales
y el Guadalupe atónitas miraban.

se

-

¡ El Guadalupe! ... . Ostenta en sus laderas
de la Patria las bélicas legiones,
brillan las armas, flotan las banderas
y se mezcla al rodar de los caííones
el toque del clarín, la voz de mando
y el relincho marcial de los bridones.

¿ Y es verdad .. . .. es verdad? ..... Los invencibles,
los que cejar no pueden,
los tigres de Inkerman y Solferino,
¿aquí blanca la faz, perdido el tino
y con miedo en el alma .. . .. retroceden?
¿ En dónde está su incontrastable arrojo?
¿ En dónde su furor armipotente?
¿ Do el llegar y vencer que suyo haría
inmóvil de terror el Continente?
Las águilas francesas
¿ no micliéron, cruzando el Ocea.110,
cuánto eres, Libertad, grande y potente
,
bajo el inmenso cielo americano? .....

'

Y más allá, cruzando la llanura,
henchidas de arrogancia,
tendiendo al sol las alas vo.ladoras,
las imperiales águilas de Francia
conduciendo las huestes invasoras.

Soberbias te arrojaron sus legiones;

Las huestes sin rival. En sus pe,ndones
cien y cien veces derramó laureles
propicia la Victoria;
soldados favoritos de la glor ia,
en los campos de Europa sus corceles
han dejado una huella ensangrentada,
y cien veces sus páginas la Historia
abrió a la punta de su atroz espada.

y viéndolas llegar, en tu mirada

las iras del ultraje centellearon;
y vibrándo relámpagos lu espada
sus golpes matadores
el rayo de la muerte fulminaron;
sangrie.nta charca abrióse tu pisada,
nada su rabia de leones pudo
y ante tu fuerte escudo
ellos, los invencibles ..... se estrellaron.

Ellos son los que avanzan .. . .. ¡ Dios Supremo
¡Ah! ¿ qué va a ser de nuestra pobre tierra
ante esos semidjoses de la guerra? ... ..
¿ Qué va a ser del soldado mexicano,
soldado humilde, si.n laurel ni pompa,
de esos titanes al tremendo empuje?

¡ Y tres veces así!. ... . Del Guadalupe
quedaron las laderas
de pálidos cadáveres sembradas,
y de francesa sangre
y sangre mexicana ¡ay! empapadas.

¿Qué va a ser? ... .. Vedlo ya .....
Suena la trompa,
silba la bala, la metralla ruge,
avanzán con furor los batallones,
se chocan los guerreros,
se desgarran flotando los pendones,
cru¡en tintos en sangre los aceros,
tiembla la cumbre, tiembla la llanura
al estruendo mortal de la pelea,
y de humo y polvo en la tiniebla oscura
el caf1ón formidable centellea.

Y cuando el sol de Anáhuac esplendente
bajaba al Occidente,
el ángel tutelar de la Victoria
voló a arrancarle su postrero rayo,
bañó con el de México la frente
sellándola ele gloria
y con letras del sol Cinco de Mayo
para los siglos escribió en la Historia.

***
Entonces ..... tú lo sabes, Puebla mía,
¡oh, Puebla! cuya heróica bizarría
nunca ensalzar como merece supe;
tu nombre, sepultado en el olvido,
aprencliólo la Francia al estampido
del caíión que tronaba en Guadalupe.

¡ Terrible batallar! Potente rabia
de insensato furor ebrio de sangre;
festín de la venganza
en que sólo resuena pavoroso
el salvaje ruj ir de la matanza;
en que fiera la vida
se escapa palpitante por la herida
del corazón indómito que aun late
encendido en las iras del combate;
instante de terror y de grandeza
en que el débil en bravo se convierte
y se hace león el corazón del fuerte;
y convulsa la vida se desgarra,
y se goza el Horror y ríe la Muerte.
¡ Terrible batallar I Golpe por golpe.
furor contra furor, vida por vicia
y sangre nada más: allí la fama
del francés vencedor y su pericia
contra el derecho transformado en puebk
y armado de justicia ... • .

Cayó ese nombre en la soberbia Europa
con el ruido triunfal de una Victoria,
cayó vestido con el ampo de oro
del sol de 1Iayo que alumbró tu gloria.

Desde entonces, allá, bajo el sereno
dosel de auroras que desplega Oriente,
envuelta en alas de oro por la lumbre
de aqueste sol triunfal, y coronada
con el lauro que el tiempo no destroza
del Guadalupe yérguese en la cumbre
la figura inmortal de Zaragoza.
Las águilas francesas que algún día
tendieron sobre el mundo
ebrias ele triunfo las potentes alas
llevando entre sus garras las banderas
vencidas y hechas' trizas
ele naciones altivas y guerreras;
las águilas que guiaron la fortuna
sangrienta ele los fieros Bonaparte,
110 pasaron su vuelo victorioso
después, del Guadalupe en el baluarte.
Y queda allí soberbio monumento
de patriotismo y gloria,
vistiendo con la sangre ,no lavada
la ptÍrpura triunfal ele su victoria.
Allí queda a su planta la esforzada
guerrera ele Atoyac. ruebla la bella,
la tierra de mi horrar que guarda altiva
cual cicatrices (lUe la gloria sella,
sus rotos muros, sus deshechos lares,
sus calles destrozadas,
y en pie las rui11as de sus rnndes templos
por la bala francesa acribilladas;
elocuente patrón del heroísmo
y del patrio denuedo,
página de la Historia
del mexicano corazón sin miedo.
Allí queda la invicta
amazona mostrando cual trofeo
la palpitainte herida del combate,
por la cual, ante el sol, como en el roto
pecho de los guerreros de Tirteo
se ve el valiente corazón que late.
Allí queda ese fuerte de los libres
ante cuyo granito la soberbia
cl"e los nunca vencidos se destroza;
¡ allí queda ese campo de pelea
donde hallaron las cruces de Crimea
los cascos del corcel de Zaragoza!
¡Allí quedas, mi Puebla! Y si algún día
arroja el extranjero
el grito de la guerra a tu muralla,
renueva tu osadía,
vibra de nuevo el matador acero,
desata el huracán de la metralla,
fulmina fiero de la muerte el rayo,
y la sangre del campo de batalla
seque aún otra vez la esple,ndorosa
lumbre ele gloria de tu sol de Mayo.

Manuel M. FLORES.

•

�CINCO DE MAYO

sin que tenga el otro, en la mano que le queda, nada sino
la rabia de haber sido mordido en la otra por su antiguo socio.
Don Manuel Doblado iba a salvar la dignidad, a costa de la muer.te:
Alvaro Obregón viene a asegurar el poder a costa
de la honra.
¿Qué se hicieron aquellos días y aquellos hombres?
¿Es que no los hay ya? Sí los hay, los ha habido, lo~,
habrá siempre en una tierra como México; pero se ha
hecho obra lenta~ cautelosa, y segura.
No se enviaban expediciones punitivas en tiempo del
General Díaz. Entonces, se dió armas y parque a Madero.
Si en 1914 se envió una expedición demost rativa a
Veracruz, la que "tampoco tenía ninguna intención hostil en .contra de México," sino que, por lo contrario, "demostraba la buena voluntad de Mr. Wilson para el 80
por ciento de los mexicanos," fue porque sabía el Gobierno de Washington que Venustiano Carranza y sus hombres se encargarían de desmentir la especie, como lo hicieron; se encargarían de combatir a Huerta, como lo
hicieron; en tanto que sé apresaba el cargamento del Ipiranga, y por eso se pudo enviar una expedición demostrativa en tiempo del General Huerta, para acabar con
Huerta.
Pero después de haber atado o muerto a los que
conservaban las tradiciones del 62; después de dos años
de lucha continua en que los cabecillas mexicanos han
tenido la misión encomendada por el Gobierno extranjero, de acabar con el país, de no dejar en él ni un pan
ni una moneda, ni un átomo de dignidad en los gober

1862 - 1916

Cuando el mes de diciembre de 1861 se presentó la
primera escuadrilla, de las coaligadas, la española, a la
vista de V eracruz, el General La Llave ordenó la desocupación de la ciudad, incapacitada para resistir. Los habitantes del puerto emigraron, ingresando los varones a
las filas, para combatir tierra adentro, y sólo las autoridades municipales permanecieron en el puerto para hacer entrega de la Ciudad y trasmitir su vigilancia a los
invasores. La peregrinación de los veracruzanos fue la
más grave protesta levantada en contra del atentado y
para no vivir en tierra ocupada por extranjeros, abandonaban sus hogares, buscando en tierra no profanada el
aire puro de la nacionalidad.
El día 10 de diciembre llegó el General Uraga, y de,
acuerdo con el General La Llave, se promulgó un decreto por el cual quedaba penado con la muerte quienquiera
que se pusiera en comunicación con el enemigo. Toda
liga, toda amistad, toda connivencia con fuerzas extranjeras que venían a ocupar la t ierra sagrada de la patria,
era una traición, y no sólo para los militares, sino tam-•
bién para los civiles. La única actitud digna era la del
silencio, la de una infranqueable barrera espiritual, más
impenetrable que todas las murallas.
Los daños causados a los extranjeros; la inseguridad en la República y "la amistosa oferta de auxiliar a
México a resolver sus dificultades" se invocaron para esa
expedición, y cuando los representantes de la triple alianza, de España, de Inglaterra y de Francia se reunieron,
redactaron una nota que explicaba su actitud y que la
hacía aparecer como la más desinteresada y benévola para la República.
"Tres grandes naciones no forman una alianza sólo
para reclamar de un pueblo a quien aflijen terribles males, la satisfacción de los agravips que les hayan sido inferidos.; tres grandes naciones se unen, estrechan y obran
en completo acuerdo para tender a ese pueblo una n:iano
amiga y generosa que lo levan~e, sin humillarlo, de la tan
lamentable postración en que se encuentra.
•
"El pueblo mexicano tiene su vida propia, tiene su
historia y su nacionalidad; es pues absurda la sospecha
de que entre en los planes de las tres naciones aliadas·
atentar contra la independencia de México.
"Por eso venimos a ser testigos y, si necesario fuese, protectores de la regeneración de México. Queremos
asistir a su organización definitiva sin intervención alguna en la forma de su gobierno ni en la administración
interior.
"A la República, sólo a ella corresponde juzgar cuáles son las instituciones que más le acomodan a su bienestar y a los progresos de la civilización en el siglo
XIX."
Esta nota fue enviada a México por medio de tres
representantes, uno por cada una de las potencias a~iadas
y entonces, también entonces, los que deseaban la intervención "para librar al pueblo de la opresión juarista,"
recibieron con agasajos, en la capital, a los . enviados,
exhibiéndose como muestra de las clases aptas para el
gobierno.
Los jefes aliados dieron aviso de que avanzarían a
la zona templada, pues temían los estragos del clima y

de la fiebre amarilla: Juárez contestó que no permitiría
el paso de las fuerzas extrañas; que pasasen a Orizaba
sus delegaciones y que sólo entraría en pláticas cuando
las tropas se reembarcaran.
Contestaron los jefes expedicionarios que su decisión era irrevocable y, a fin de evitar un rompimiento,
invitaban al Secretario de Relaciones a una conferencia.
Se aceptó esta idea y el 19 de febrero de 1862 se
reunieron en el pueblo de La Soledad, el general don
Manuel Doblado y don Juan Prim, conde de Reus, Marqués de los Castillejos, jefe de la expedición española.
El Conde de Reus -tonversó largamente con el general Doblado, le hizo toda clase de explicaciones, aseguró que la misión de la alianza tripartita era de paz y de
civilización, de ayuda y de desinterés, que no atentaba
contra la soberanía, que no significaba una invasión; que
no podía ser vista como un acto hostil.
Don Manuel Doblado pertenecía a aquella constelación de hombres que en torno de Juárez tenían como,
visión suprema la patria, y no forzó su inteligencia ni
su virtud hasta aparentar que creía verdad lo que su conciencia de patriota y su honor de hombre honrado reprobaban y rechazaban. Habló el interés de la República
por su boca, y ante esa firmeza, ante la actitud representativa de un gobierno y de un pueblo, el General Prim
celebró los tratados de la Soledad, por los que se contuvo
el avance de los aliados, preparando el retiro de las fuerzas de Inglaterra y de España, por lo que el General
Doblado pudo decir al General Prim, según la síntesis
bellísima de don Justo Sierra: "Señor General: sobre la
cruz de vuestra espada, la madre y la hija se han reconciliado."
El Ejército francés había decidido avanzar y se lanzó solo a la guerra.
No acudió el Ministro de la Guerra de Juárez a
servir de auxiliar a los extranjeros: el Gobierno del se~
ñor Juárez envió a su ejército a combatir en contra del
que violaba el suelo de la República.
Las fuerzas republicanas resistieron estoicamente en
las cumbres de Acultzingo; sacrificándose para proteger
la marcha del grueso del ejército; porque la misión de
aquellos hombres no era triunfar, sino defender, no era
medrar sino sucumbir.
Ante las vacilaciones de Uraga, Zaragoza había sido
designado General en Jefe del Ejército de Oriente y después de la batalla de Acultzingo, se dispuso a la defensa
en la ciudad de Puebla. Y fue entonces cuando las tropas mexicanas triunfaron sobre las francesas, fue entonces cuando el nombre de México llenó el mundo con el
heroísmo de sus hijos, cuando el rojo de la bandera, hasta
entonces tinto en sangre hermana, resplandeció con la
gloria de la sangre derramada en lucha de independencia.
Hoy, un destino cruel, y lleno de sarcasmo, celebra el
5 de mayo de 1862 con las conferencias del Ministro de
la Guerra Obregón y el Jefe de Estado Mayor Norteamericano H. L. Scott.
Como en la Soledad, se hallan un ministro mexicano
y un plenipotenciario extranjero, decidiendo de la suerte
de México, teniendo el uno en la mano una nota idéntica
a la que redactaron las potencias aliadas en 186!, pero

,

nantes ni en la hez de la tierra que forma sus mesnadas.
entonces si es posible enviar expediciones punitivas, entonces sí que puede el General Scott declarar que los Estados Unidos son los mejores amigos de México; que es
una gran nación la que tiende al pueblo mexicano una mano amiga y generosa que lo levante, sin humillarlo, de
la lamentable postración en que se ·encuentra y que lo
liberte, sin ofenderlo, de aquel bandido a quien Carranza
dio la banda, y los Estados Unidos la fuerza.
"Es pues absurda y criminal la_ sospecha de que en
los planes de la gran nación entre el atentar contra la
Independencia de México. Por eso quiere asistir a su
organización definitiva, sin intervención alguna en su forma de gobierno."
Los Estados Unidos dicen que confiaban en la habilidad de Scott, para convencer a Obregón, pues ya había dado pruebas con el indio Gerónimo y con el bandido
Villa. Ese triste comentario es el que viene a fijar el
puesto que a Alvaro Obregón corresponde y el 5 de mayo
lo encontrará esperando la ratificación de don Venustiano
o bien que surja la discordia entre ellos, como surgió
con Villa, para disputarse el poder, y cuando la mano de
Alvaro Obregón y las manos de Venustiano Carranza
lleven, en nombre del pueblo de México una corona de
laurel al busto del héroe del 5 de mayo, las tumbas se
removerán de congoja, gotas de llanto correrán por los
ojos secos del General Republicano y un grito de dolor
se hará oír desde el Bravo hasta el Suchate, sintiendo
que las coronas de estos dos hombres son signos funerales de la gloria de mayo, y viendo que sobre México,
como sobre las arenas de un desierto, se alza una esfinge colosal que interroga a Dios sobre el destino de la
Patria.

SONETOS
No importa que el rigor de tu desvío,
ante mi ruego fe rvoroso extremes,
ni que las alas de mi orgullo quemei
en el ara crüel de tu albedrío.

Parece que el relox suena las horai,
mi1s lentas cada vez, cual si quisiera,
al tiempo detener en su carrera,
y abati r sus cuadrigas voladoras.

Por algo, de mi amante desvarío,
.tsí te escudas y a mi lado tremes !
Y es que en la lucha que nos une, teme:
no resistir al sentimiento mío!

Pero estallan, de súbito, so noras,
las doce campanadas!; y en la esfera
pasa ron mis penares, como en la era
las espigas por manos segado ras.

Mi amor, al par de tus desdenes, medra;
y sin perder en su penar la calma,
mi corazón ni cede ni se arredra.

¡ Engaiíosa ilusión de nuestr~ vida,
que se consume para siempre unida
a todas las humanas pesadumbres t

¡ De mi constancia alcanzaré la palma I
La gota pasa por la dura piedra,
y así llegaré al fondo de tu alma I

¡ Igual hoy, como ayer. son mis cadenas,
mis crueles dudas, mis intensas penas,
y el mismo afán por las eternas cumbres!

Mariano VIESCA ARIZPE.

•

t

Mariano VIESCA ARISPE.

�I

CarranclanOlo gía
Lecciones Dialogadas
I.
-Qué es C'arranclanología?
-Una ciencia moderna que 1nos lleva a descubrir
los mits ocultos tesoros.
-Qué origen tiene la palabra?
-Viene de "Carranclán" (tela) y "Lagos" (discurso,) lo cual indica claramente que hay tela de donde
cortar.
-Se requiere mucho tiempo para el aprendizaje?
-Nó, seiior: en dos aiios se han realizado maravi llas por los AFILADOS.
AFILIADOS, querrá usted decir? Ha suprimido una I.
-Es de rigor suprimirla, por los elementos que se
util izan para la adquisición ele los tesoros ocultos.
-En qué co,nsisten esos tesoros?
-Tienen una variedad infinita, y sería larga su enumeración.
-Y qué sabemos de ellos?
-Lo único que sabemos es que se han perdido de
vis ta para sus primitivos poseedores.
-Qué ventajas se obtienen con el estudio de la Carranclanología?
-Pasar de la pobreza a la opu'.encia, sin esfuerzos
mentales ni físicos .
-Cuáles son los elementos que entran en juego
para esa transformación?
-Elementos morales, ninguno. Elementos materiales, las uiias.
-Y por qué se eliminan los elementos morales?
-Porque todo lo que sea moral estorba para el
ejercicio de esta ciencia.
-Pues entonces, c,n qué país vivimos?
-En Jauja.
-Por qué se le da ese nombre?
-Porque tocias sus riquezas están al alcance ele la
mano.
-Tuvo otro nombre este país en la antigiie&lt;lad?
-Sí lo tuvo: se le llamó México, cuando estaba regido por la dictadura.
-A qué se debió el cambio de i1ombre?
-Al cambio de Gobierno.
-Existen diferencias substanciales entre uno y otro
régimen?
-S0¡11 múltiples y notables las diferencias substanciales.
-Podríamos citar algunas?
-Sí podemos: en la a,ntigiiedad sólo los que trabajaban tenían el 'derec_ho de enriquecerse. Hoy se enriquecen los que no trabajan.
- Disfrutan de ese derecho todos los hijos ele Jauja?
-Unicamente los ciudadanos armados.
-Según eso no impera la igualdad social?
- Sí impera, porque a los ricos se les empobreció
y a los pobres se les dejó en su condición primitiva; de
manera que al mismo nivel ele pobreza quedar0¡11 unos
y otros.
-Qué se exige entonces para gozar hoy ele bienes
de for tuna?
-Haberse levantado en armas.

-Y para despojar ele lo suyo a los ricos, se empleó algún sistema ele violencia?
-Nó, seiior; el ele las incautacio,nes iiada más. Los
ciudadanos armados se aclueí1aron de los bienes a1enos1
para remediar los males propios.
-Qué otro fin se propusieron con ello?
-Castigar así a los que en el curso de treinta aííos de
paz, come tieron la torpeza de hacerse poderosos.
-Y por qué '·la torpeza"?
Por dos razones: porque a menos tiempo para enriquecer corresponde mayor habilidad; y porque se olvidaron de l proloquio aquel: "Nadie sabe para qu ién trabaja."
-De modo que actualmente sólo son ricos los Carranclanó!ogos?
-Nada más ellos poseen tocias las riquezas del
país.
-Debe estimarse este proceclimie,nto como un ataque a la propiedad?
-De ninguna manera: los bienes han de ser repartidos equitativamente; y como los ricos de ayer ya disfrutaron de sus b:enes durante treinta aííos,-m ient ras
los ciudadanos que toda vía no se armaban, viv ían en la
indigencia,-es justa la translacíó n de valores de una mano a otra, para que los desgraciados de anta ii o sean los
venturosos del día.
-No es esto absurdo y atentatorio?
-No lo es, porque obedece a la ley ele las compensaciones.
-Y qué providencia ha n tomado los ricos despojados?
-Ninguna: se han resignado cristianamente, esperando que venga.n otros días.
-Es decir, Don Félix?
- Nó, seiior: DIAS (con S.)
-Entonces no es ese?
-Precisamente es ESE, no ZETA.
-Bueno ..... no vayamos a enreciamos. Pasaremos
a la Lección Segunda.
-Como usted guste.

II.
Según lo dicho en la Lección Primera, los carra,nclanólogos son en Jauja los que hacen ahora mejor papel?
-1[ejor papel, nó: más a_buncla.nte, sí.
-Ha trocado usted los papeles: yo no me refería al
bilimb ique. Pero ya que llegamos a este punto, cómo
debe calificarse la creaciáin de este pape l?
-De muy sabia, económicamente considerada; porque fue emitida por unos y va ser amortizada por otros.
-Y este procedimiento se avíe.ne con las leyes de
la equidad?
-Se aviene perfectamente, ciiiéndonos a la moderna ciencia carranclanólogica que vino a derribar las rancias teorías del pretorianismo .... .
-No habrá que ampliar ese concepto para su más
clara inteligencia?
- Lo ampliaré. Conforme a las doctrinas dictatoriales, quien co,ntraía una deuda, estaba obligado a solventarla, por una ley tiránica que puede formularse con esta
conocida frase: "El que la hace la paga." ·ne acuerdo

Cón la moderna ciencia que estamos analizando, no puede

recaer la deuda exclusivamente sobre el que le dio origen.
Ahora. ''Unos la hacen y otros la pagan."
-:Muy bien. Y acerca del socialismo, qué nos enseíía la Carranclanología?
-Nos enseña que el socialismo es una doctrina en
virtud de la cual se ataca hoy lo que maiiana habr;'.1 de
defenderse.
-Entonces esos adeptos no son fieles a su credo~
-No lo son: el socialista necesita por acicate, la
pobreza. En esta condición va rudamente contra el capital. l1na vez que ha pasado ele la pobreza a la opulencia, el socialismo desaparece, y queda en pie un nuevo
ejemplar ele la burguesía, que naturalmente defiende con
vigor los tesoros adquiridos. •
-Hay ejemplos que comprueben esa afirmac!ón?
-Los hay: el elemento renovador instigó a las clases trabajadoras, permitiendo la organización ele Casas
del Obrero :Mundial, mientras aquel no había consumado
su labor de incautaciones. Terminada felizmente esta
labor, las casas del Obrero Mundial fueron clausuradas
y perseguidos sus miembros por perturbadores de la tranquilidad pública. Hasta se llegó a designarlos con un
mote infamatorio: se les llamó ":MUGRERO MUNDIAL."
-Este punto está ligado co.n las huelgas?
-Sí lo está: las huelgas, conforme al programa renovador fueron excelentes para entusiasmar a las masas,
mie.ntras se rebelaban contra los hoy ex-ricos. Al obrero que se atreva hoy a reclamar salario mayor, sobre todo en dependencias oficiales-ya de la,s ostensibles, ya ele
las clandestinas- se le castiga con amonestactón ? cárcel, obligá,nclosele, bajo penas más severas, a que vuelva
al trabajo.
-Debe castigarse esto como una buena medida?
-Seguramente, porque así los espíritus belicosos se
aplacan; el capital no sufre menoscabo, y el orden queda
r establecido.
Qué máxima sapienfísima se cumple por este medio?
- La que está condensada en estas históricas palabras: "El respeto al derecho ajeno es la paz," firme
cimiento en que reposa la Carranclanología.

III.
-A qué regla se ha sometido esta ciencia para sus
procedimientos?
-A las cuatro elementales de la aritmética: sumar,
r estar, multiplicar y dividir.
-Podríamos conocerlas en los detalles de su aplicación?
-Si, seííor: se reunió un inmenso número de habitantes de lo más granado de la gleba para levantarse en
armas. He aquí la suma. Ya con rifle en mano, vino la

actjuclicación de los tesoros ocultos. He aquí la resta. Se
Janzaro.n a la circulación millones de bilimbiques. He
aquí la multiplicación. Se desunieron más tarde los re·
dentares, formando varias facciones. He aquí la división.
-Y son estas las únicas reglas adoptadas?
-Hay otra: la de alejar de su seno todo factor que
hubiere pertenecido a la dictadura. P orque en el radicalismo es tá la fuerza vital de totlo parti do pol ítico, según
reza la Carranclanología.
-Pero no tiene excepción esa regla?
-Es una ax ioma qu e no hay regla sin excepc1on.
Quien levan tó la ·enseiia salvadora, ciando nombre a esa
ciencia, pasó en la Senaduría pre toriana unos quince años.
-Omitamos alusiones personales. Por qué la fuerza vital ele un partido político está en el racl icalísmo?
-Porque de este modo. 1io habrá sino un solo particlo: el imperante.
-Y este sistema no es dictatorial?
-Seg(in desde donde se le aprecie: para los que estfr n
fuera del círculo de carranclanólogos, sí; para los que están dentro, nó.
-Entonces qué bc.nefic¡o ha recibido el pueblo con el
camb io de Gobierno?
-El beneficio de una enseñanza práctica, ele que se
le tuvo privado por más de un terc io de siglo.
·
-Debemos decir, pues, que se le ha burlado?
-No debemos decirlo, porque se le ha proporcionado
una rica dosis de experiencia política. Y estas lecciones,
sólo se obtienen a costa de sangre y ele dinero.
-\r olverá entonces el pue bl o a verse e.n las mismas
condiciones ele antaño?
-En las mismas, nó: Porqu e la paz aborrecible de
ayer, permitía. la alimentación substanciosa . barata y abundante, y esto prolongaba la existencia de los cit(dadanos.
Ahora las dificultades para ob ten er el pan ele cada día,·
abreviarán la vida de los hijos de Jauja, y a menos moradores corresponderán más tajadas.
-Según esto, la guerra ha resultado dob lemente provechosa?
-Doblemente provechosa, sí, seiior : provechosa por
la enseñanza de que antes se habló, y provechosa por la
diminución en las unidades humanas. Algunos cientos. de
miles &lt;le hombres muertos en los ca mpos de batalla, representan bastantes tonC'ladas de panec illos que podrán distribuirse entre los que vamos que dando. Y si agregarnos
las clefunciones que vengan por inanició n, se mu ltiplicarán
los panes.
-Vendrá, pues, el milagro híblico?
-Y también el milagro ele la Carranclanología, si es
que no se aplica a los panes la nomenclatura de tesoros
ocultos.
En Jauja, a JO de Mayo de 1916.

SILVERIO.

�fiil~-~

EL SOL DE MAYO

-

Por Juan A. Mateas

Belleza8 In/antileB

l.
\

Estamos en las primeras horas del s de 111ayo de 11:162.
Los celajes de la mañana comienzan a sonrosarse
en el confín de un horizonte claro por las brisas purísimas de la madrugada.
¡ En el fondo del ciclo levanta su frente la Malintzin como la deidad ante la cual se prosternaron n11estro5
mayores, y más allá esos dos gigantes hermanos cuhiertos con su armadura de hielo, que se llaman Popocatepetl
y el Ixtlacihuatl !
El Atoyac corre tranquilo rompiendo en las márgenes de flores sus cristales trasparentes.
La lluvia de la noche convertida en perlas y brillantes oscila en las hojas de los árboles y salpica la alfombra
de esmeralda de la llanura.
La extesión está sola; algunas bandadas de pájaros
atraviesa.n por intervalos volviendo a desaparecer y dejando limpia y trasparente esa gasa que media entre el cielo y el abismo.
La ciudad sale de las sombras ele la noche y la luz
comienza a iluminar su blanco caserío, y sus agujas se
destacan con majestad y elegancia en el zafiro hermoso de
la atmósfera.
Entre las confusas sombras del amanecer, se percibe una serpiente de escamas de hierro que parece salir del
corazón de la ciudad.
Se escucha el ruído de sus anillos acerados, y se
adelanta atrevida e,ntre las laderas del camii10 1 y sigue su
ruta hacia el Oriente.
Aquel monstruo es el genio de la guerra.
Es un ejército que busca con sus armas el pecho
de su enemigo.
Todo aquel ruído sombrío se apaga, y el silencio recobra su majestad y su dominio.
Si un peregrino atravesase entre el crepúsculo de la
mañana por aquellas rocas, no so,spccharía ante aquel cuadro de paz y prolongada calma, que estaba sobre el formidable teatro de una catástrofe.

II.

N iña Carmen E. • Cisnero,
de la C. de M éxico.

~.

¡ Rasgóse al fin la bruma del hotizonte, y los primeros rayos de un sol incandescente reflejaron sobre los
volcanes, alumbrando de súbito la ciudad, y las montañas,
y la llanura, y vibrando en un cambiante de gloria sobre
las armas ele nuestro ejército, y dando de lleno con su esplendor en esos estandartes venerandos nacidos en la hora
primera de nuestra independencia! .. ...
Las sonoras campanas de la basílica dieron el toque
del Ave María, y como si aquel toque hubiese sido, no un
eco religioso, sino una señal ele alarma, las músicas tocias
del ejército que iba a combatir, rompieron en sones marciales, a los que respondieron mil vivas de entusiasmo que
repercutieron e,n el fondo del valle y en el seno de granito ele las montañas.
El estandarte nacional ondeaba en las altas torres
de las iglesias y de los palacios, y se desplegaba sobre el
campo de la lid, llamando a la lucha a sus adversarios.
Aquel sol, cuya radiante luz había sido llamada por
Dios en el cuarto día del Génesis, llevaría la gloriosa memoria de una batalla a las regiones occidentales.

III.
La verdad histórica suple en esta vez a la imagina-

ción del novelista: oigamos lo que dice sobre este memorable ac0intecimiento. ·
El general Zaragoza ha formado su batalla hacia la
parte occidental de su campamento.
El ala derecha de su línea la cubren los invencibles
cuerpos de Oaxaca, los compañeros de aquellos valientes
que guardan las tumbas abiertas por el incendio en San
Andrés Chalchicomula.
Allí se ostentan los carabineros de Pachuca, los lanceros de Toluca y los de Oaxaca.
El centro, que es el lugar· de h0inor, lo ocupan el
valiente Berriozábal y Lamadrid, con las brigadas de
México y San Luis.
La izquierda está apoyada en los cerros de Loreto
y Guadalupe, con Negrete a la cabeza de 1200 soldados
de Puebla y Morelia.
Aquel ejército estaba orgulloso de sus combates y se
sentía capaz de afrontar el choque enemigo, por formidable que fuese.
La artillería sobrante se situó sobre los fortines de
la ciudad.
Zaragoza asumió entonces la actitud histórica que
determinó en ese día su gigante figura en el mundo de
la heroicidad y de la fama.
Esperó .tranquilo la llegada del e,nemigo, sus labios
permanecieron en silencio y en su faz había algo de
sombrío.
Napoleón I estaba triste, dicen los historiadore~,
la víspera de Austerlitz.

IV.
Alzóse una pequeña nube sobre uno de los baluartes
del cerro de Guadalupe y vibró instantáneamente una detonación.
¡ El enemigo estaba a la vista I
Aquel telégrafo de la muerte prodt110 u,n estremecimiento nervioso en la ciudad, e hizo discurrir un fríó terrible en el ejército de la República.
¡ El enemigo estaba a la vista!
Z&lt;!ragoza sintió el golpe eléctrico en su cerebro, y la
inspiración cernió sus alas sobre aquella frente de gigante.
Corrió sus acicates por los espumosos ijares de su
corc~l y se avanzó a sus soldados, que yacían inmóviles
viendo el camino por do,nde comenzaba a aparecer el
enemigo.
-¡ Soldados,-gritó con voz eje trueno ;-os ha beis
portado como héroes combatiendo por la Reforma, vuestros
esfuerzos han sido coronados siempre del mayor éxito,
y no una, sino infinidad de veces habeis hech'O doblar la
cerviz a vuestros adversarios: Loma Alta, Silao, Guadalajara y Calculálpamf son. nombres que habéis eternizado con vuestros trinfos. Hoy vais a pelear por un
objeto sagrado: vais a pelear por la Patria, y yo me prometo que en la presente jornada, le conquistareis un
día de gloria. Nuestros enemigos son los primeros soldados del mundo; pero vosotros sois los primecos hijos del mundo y os quierén arrebatar vuestra patria.
¡Soldados! .... leo en vuestra frente la victoria. Fe,
y .... ¡ viva la independe,ncia nacional! .... ¡ viva la patria!
¡ Un grito unísono de entusiasmo se levantó de
aquella muchedumbre, un solo grito que hizo estremecer los corazones con el aliento abrasador de la esperanza!

�Zaragoza recorrió la línea, deteniéndose ante los
batallones, dejando caer un recuerdo de gloria, ~na memoria de triunfo, una esperanza para el porvenir.
Las dianas, las músicas, los gritos ele entusiasmo,
se sucedían n como el fuego de la erupción. ·
Aquel ejército so lemnizaba la victoria antes del
combate.
·
Zaragoza estaba satisfecho.
Aquella fiesta patriótica cayó repentinamente al toque de atención dado por el clar¡u de órdenes del general.

v.
Las guerrillas de caba1Icría venían batiéndose en retirada y fogueando al enemigo, que avanzaba como una
nube de tempestad sobre el campo republicano.
Avanzó a lo largo del camino, in itíándose la batalla
frente a la garita de Amozoc.
Repentinamente aquella masa se cargó a su flanco
derecho y en· s u movimiento oblicuo llegó al pie del cerro
de Amalucan, apoyándose en la hacienda de los Alamos,
mientras sus baterías se situaron convenientemente frente a las posiciones de Loreto y Guadalupe.
Zaragoza comprendió el plan de Laurencez al ver
sü movimiento de flanco, y con la rapidez del rayo dió
otro orden a su batalla.
Berriozábal, con la división ele :México, ascendió a
paso veloz por las rocas, y se situ ó en la hondonada que
media entre los cerros de Loreto y Guada lupe.
Honra a ese bravo general, el orden en que efectuó
su movimiento y su gran serenidad al frente del enemigo.
El general Anto,nio Alvarez, con los carabineros,
cubrió la izquierda de las for tifi cacio nes.
A la derecha, formándo ángu lo con los fortines, se
extendía la línea de batalla desde el cerro ele Guadalupe
a la plaza de Román, frente de las posicio.nes del enemigo.
A la misma altura del cerro y sobre el camino que
sale púa la garita, se situaron dos piezas ele batalla, protegida s por la brigada al mando de Lamadrid, que se prolongaba en lín ea ele batalla hasta la iglesia ele los Remedios.
Cerraba el costado derecho la div is ión ele Oaxaca,
apoyada en la plazuela de Román, con su dotación de
artillería, y a la espalda los escuadrones de Toluca y
Oaxaca.
Tal era la situación de los combatientes momentos
antes de comenzar el combate.
Zaragoza sacó su reloj y dijo a su Cuartel-1faestre:
-Señor general, las once y tres cuartos.
A esa hora había comenzado la batalla ele \Vaterloo.

VI.
De aquella nube tormentosa posada en la cima de
Amalucan, se desprendían los primeros relámpagos que
debc.n pre-ceder a la catarata.
Los zuavos se desparraman en tiradores, cambiando sus tiros con las tenaces guerrillas de caballería, que
no se repliegan hasta ver sa lir las columnas de ataque.
Cuatro masas compactas de a mil hombres caminan
sobre su flanco derecho en dirección al cerro de Guadalupe.
Pasan a lo largo del pie de la montaiía s iempre en
movimiento oblicuo, hasta ponerse a tiro de caiíó,n de
las posiciones republicanas.
¡ Qué bello era aquel espectácu lo!
Los soldados marciales de la Francia, no desmentían esa fama que ha llegado al apoteosis; caminaban serenos, impasibles, arrastrando en su paso aquel lujo de
trenes y sin desordenarse al recibir el mortífero fuego de
la artillería que jugaba implacable sobre las columnas.
Colocan sus caño,nes en medio de aquel huracán de
proyectiles, y responden a la muerte que los ha seguido

en todo su lrayeclo, con el bronce ele sus balerías.
Las columnas atravesaban lentas y silenciosas el
espacio ele Rementería que media entre Amalucan y Guadalupe, perdiéndose entre las ondulaciones y sinuosidades
del terreno.
Desaparecieron. unos instantes: era que ascendían por
las rocas ocultándose ele los defensores.
De repente las cabezas ele los tiradores zuavos con
la roja calotte coronando su tostada frente, con la mirada
chispeante, asomaron por las orillas ele la colina; ascendiendo atrevidos en pos de la victoria.
Los fortines hicieron el p rimer disparo, y la columna se sintió conmovida por la metralla.
Entonces la división Ilerriozábal se lanzó como el
huracán al encuentro de la columna, y las bayonetas se
cruzaron, y la sangre corrió a torrentes, y la muerte discurrió haciendo un estrago espantoso.
Aquella masa compacta onduló un instante, vaciló
y retrocedió al fin en buen orden, hasta po,nerse fuera
ele t iro.

VII.
lTn momento bastó para que se repusieran en su
moral, los clarines tocaban a ataque y las columnas tornaron a embestir con denuedo.
Los zuavos, con la desesperación ele la derrota, desafiaban a la muerte con un valor exagerado.
La columna avanzaba a paso de carga en medio de
una tormenta de metralla.
Los fuertes de Loreto y Guadalupe vomitaban bronce y nuestra línea ele batalla permanecía como una cadena de hierro eslabonando los dos cerros.
Los regimientos primero y segundo de marina y los
zuavos, intentan decidir el combate, y como leones se
precip itan sobre la línea que lo s recibe a la bayoneta.
Negrete, que había mandado a los zacapoaxtlas po-'
nerse pecho a tierra, gritó con ese acento que Dios le
presta sólo a los buenos hij os de una patria agonizante:
-¡ Ahora, e.n nombre ele Dios, nosotros !
Aquella yoz fue la evocación sagrada al genio de la
victoria, porque la columna francesa fue arrollada completamente y puesta en dispersión.
La gritería, dice un testigo presencial, era horrible;
al ronco acento del francés se mezclaba la aguda gama del
zacapoaxtla y el grito burlón de nuestros soldados del
pueblo, apenas distinguid!JS entre los tiros y los clamores
de muerte y exterminio.
En aquellos momentos el pundonoroso y valiente
genera l Rojo, avisa al general Alvarez que era tiempo de
lanzar la caballería para alcanzar una completa victoria.
Nuestros dragones se precipitan sob re los restos de
la columna, que con una serenidad admirable, se replega
a su campo, bati6ndose en retirada.
No habían pronunciado aun su última palab ra en la
arena ele la liza.

VIII.
Laurencez estaba perdido y desmoralizado, dos ataques con un éxito desgraciado lo ten ían casi clemente.
Se propone dar un últim o asalto, pero simultáneo,
buscando de dos probabilidades una de éxito favorable.
Organiza una columna con los cazadores de Vince nnes y el regimiento de zuavos, y torna a dirigirlos sobre el cerro de Guadalupe, mientras pone en marcha otra
compuesta del resto ele sus tropas y ataca la derech;L de
la batalla de Zaragoza.
E ntonces los zapadores al mando de Lamadrid le
sa len a l encuentro, y se empeña un terrible combate a la
bayoneta.
Una casa que se halla situada a la falda del cerro
es el punlo objetivo; los franceses se posesionan de ella,
y son arrojados por los zapadores; la tornan a reco-

J

br!lr, y una lucha más sangrienta aún se renueva en el
s itio fatal.
El cabo Palomino se mezcla entre los zuavos y se
bate cuerpo a cuerpo con el arrogante soldado francés,
y el guión de los zuavos pasa a sus ni"anos cuando su
g{1arda ha lanzado el último suspiro por la herida abierta
en el centro del corazón.
-Seíior general,-gritaba Ilaro a Laurencez,-habéis perdido en tres encuentros; dadme las fuerzas que os
quedan. y me comprometo a tomar la ciudad por el lado
del Carmen; ha sucedido lo que os he pronosticado. el or.gullo mil itar os ha perdido.
-¿ Y quién sois vos,-gritó Laurencez,-para atreveros a un general del ejército francés?
-No es tiempo-de recriminaciones, reunid vuestra gente y emprended el ataque como os indico. porque esa columna que va sobre Guadalupe será derrotada irremis iblemente.
-Callad, caballero, y dejadme; aun tengo fe en
mis soldados.
-Haced que se bata todo el 9() cíe línea, aun pocle is pretender ttna victoria.
· -¿ Y con qué me retiro?-dijo Laurencez sin pensar
en la prenda que había soltado.
Raro y Almonte se vieron con asombro, Laurencez
tenía razón.
Los mexicanos que mili taban a la orden ele los franceses, estaban admirados, .no podían creer Jo que pa lpaban
en aquel los momentos.
Los franceses se creían presa de una pesadi lla horrible.

IX.
Las nubes se habían con&lt;lcnsa&lt;lo y flotaban en los
picos ele las montañas.
Oscurecióse el cielo y una sombra oscura cayó sobre
aquel campo escarbado y lleno ele cadáveres.
Desprendióse una horrible tormenta con funclienclo
los t ruenos del rayo con las detonaciones de la artillería.
Abriéronse las cataratas de las nubes y el agua cayó
a torrentes, envolviendo a los batalladores.
La lluvia había determinado la derrota ele \\'aterloo.
La columna ascendía con dificultad en medio de la
tormenta que se desplomaba, los toques de clari.nes no cesaban de mandar el asalto.
Comprometióse el combate ele una manera terrible;
Zaragoza, qu&lt;: vela lleno ele ansiedad cuanto pasaba, envió
a paso veloz al batallón Reforma en auxilio ele los ce rros
donde zuavos y cazadores se disputaban la victoria.
Los mexicanos saltaron las trin clieras, jugaban el
todo por el todo.
Los franceses llegaron hasta los fosos.
En los parapetos ele Loreto había una. pieza de batalla que hacía un formidab le estrago en las filas de los
asaltantes: en tonces los zuavos hicieron un empuje desesperado y se arrojaron sobre la pieza.
l~n aquellos momentos el arti ll ero tenía en las ma,nos el proyecti l que iba a colocar en la boca del cañón.
si n que hubiese tenido tiempo por la rapidez con que el
zuavo hahja llegado al parapeto.
Tras de aquel hombre \·enía una multitud, que una
vez apoderados del fortín. levantarían la moral de su ejército y sé perdía en un instante la gloria adquirida a costa
de tan to sacrificio.
El soldado arrojó el proyectil a la cabeza ele su adversario, que herido mortalmente, rodí, en el foso del
parape to.
Los zuavos retrocedieron, avanzó la línea mexicana,
y ya encarnizada en el último combate, acribillc'i a los franceses y se gozó siniestramente en su derrota.
Aquel los valientes que habían tocado con• s us ma-

nos las p ied ras ele los fortines, no sobrevivieron a la catástrofe de su ejérc ito ni a la vergüenza de su bandera.

X.
Cuando las columnas enviadas por Laurencez lleg-aban a los fortines ele Guadalupe y Lorcto, las fuerzas
francesas se destacaban a la posición del general Díaz,
avanzando protegidas por u;1 escuadrón y una línea formidable de ti radores.
El valiente general acudió en auxilio del batallón de
San Lu is, que estaba a punclo ele ser envu elto por el
enemigo.
l\!ovió en columna al batallón Gue rrero a las órdenes de Jiménd, desplegando ins tantáneame nte su batalla,
ganando terren o a los franceses.
Empeiióse un serio combate siempre avanzado y
haciendo retroceder al enemigo.
llabían ade la ntado tanto hacia las posicio ne s ele
Laurencez. que estaba próxima la columna a quedar aislada y comprometida; en tonces el general Díaz envió a
los batallones primero y segundo el e Oaxaca, al mando
de Espinosa y Loaeza, cia ndo un impulso formidable con
aque l áuxilio , que desalojaron al enemigo de las trincheras naturales con que el terreno lo favorecía.
El éxito alentó al joven cau dillo, que destacó al batalJón 1Iorelos, reserva de la línea y mandado por Ballestero s, con dos piezas de batalla reforzó la izquierda, y
por la derecha envió a R ifl eros co,n los escuadrones de
Toluca y Oaxaca.
Díaz quedó clueiío del campo y .necesitó ele repetidas
órdenes de Zaragoza para regresar a sus posici ones.
En aquelos momentos las columnas ele Laurencez
bajan de Guadalupe esparcidas y en completa dispersión,
rechazadas e~1 su última intentona y replegándose a la hacienda ele San José.
Los restos ensangrentados ele la última columna
de ataque, llegaron simultáneamente a la hacie nda, donde
tomaban al iento sus compaíieros de infortunio.
Laurencez, al ver descender a sus so ldad os perseguidos por la caballería y en perfecta dispersió n, se cubrió el rostro con las manos y lloró desesperado como un
mise rable, s i.n atreverse a levantarse la tapa de los sesos
como Lord Raglan al vac.'ilar las columnas inglesas en la
toma del reducto de 1Ialakoff.

XI.
La temp estad se había alejado en el horizonte arrollánd ose las nubes por el aliento pujante del vendaba!.
El cielo estaba bañado con la luz del crepúsculo
vespertino, y los pabe ll ones ele fuego del sol, en su descenso al occidente, inundaban la ex tensión, reflejando en visos de escarlata sobre los volcanes y &lt;'xtencliénclose en
olas de oro sobre la Jl anura.
La ciudad repicaba a vue lo, la pohlacicín acudía eJJ
masa al teatro cl t&gt;l combate, y los parches guerreros y las
música s sal uda ba n a l ,,u1gel ele la victoria.
El general Zaragoza, que había permanecido durante la acción en la iglesia de los Remedios, desde dond e había dir igido hábilmente la batalla. atravesó delante de las
filas ele sus heroicos so ldados con la frente deséubierta,
si n poder pronunciar una palabra, embargado por la más
santa ele las emociones.
La presencia del general cansó una profunda sensación. los soldados Jl oraban, tomaban las 1=ienclas de s u caballo, y Zaragoza lleYaba húmedos los ojos y las s ienes
circundadas co.n el lauro inmarcesible de la victoria.
E l sol de Mayo alu mbraba aque lla g randiosa escena
y se tendía en un magnífico dosel tras aque lla gigan te. figura, adoración de un ejército y sernidio s en e l templo
de la patria.

�. ,. ,. . . _, _' l.
.

Infantería, Caballería y Artillería de Francia
En los grabados de esta plana se ven perfectamente las tres armas del ejérci!o francés.
perior se destaca un regimiento de .coraceros en el momento de avanzar sobre el enemigo.

En la parte suEn el grabado de

la derecha se mira una sección de ametra lladoras en el momento de disparar en contra del adversario: un soldado, saca los cartuchos de la caja de municiones, otro los va pasando al oficial enca rgado ele cargar el arma
mortífera y otro es el encargado de manejar el arma.
En la ilustración inferior se ve un cuerpo de infantería, pecho en tierra, disparando también en contra
del enemigo.
Los tres grabados _muestran, respectivamente, a la infantería, a la caballería y a la artillería francesas en
acción.

Est05 cuerpos son los que en la actualidad de tienden el honor de F rancia, desde las fortalezas de

Verdun.
SLn embargo, un ejército tan glorioso, como éste, fue rechazado hace más de medio siglo, en las murallas
de Puebla, por el invicto General don Ignacio í'.a t agoza.
¡ Loor a nuestros héroes !

.

.

�Lfl Muerte del Héroe
Poesía pronunciada atte el cadáver del General Zaragoza, por el preclaro
tribuno D. Guillermo Prieto.
¡ Cadáver imponente! ¡ espectro augusto!
¡ Ser de la ,nada! ¡ nada de la vida I
¡ Qué pretendes· de mí? ¿ Tu labio abierto

Se ha reservado tu postrer gemido
Para la]tiarlo aquí, sublime muerto?
¿ Eres una expiación? ¿ En su venganza
Quiso implacable el bárbaro destino
Hundir en el ocaso de la tumba
E l sol consolador de la esperanza?
Ser de vindicación, no, tú no mueres;
¿Cómo morir tan bueno y tan amado?
¿ Cómo morir, cuando eras la victoria?
¿ Cómo morir el fuerte, el inspirado?
¿ Cómo muere la fe? ¿cómo la gloria'
)'." tú allí estás, cadáver implacable;
Y tú allí estás, mentís de la existencia,
Sol sin luz, encina sin su savia,
Rambla de arena de agotado río,
Mnerte .... muerte .... ¡Dios mío!
¿ A dónde está el guerrero venturoso,
Relámpago al moverse, al herir rayo,
Que enarboló nuestro pendón hermoso,
Resplandeciente con el sol de Mayo?
¿ Dónde el escollo está, que en la tormenta
Destronó co.n empuje diamantino
Las olas que inundaron a Magenta
Y que tiñó con sangre Solferino?
¿ Por qué inmóvil estás, noble soldado
Que al clamor de metal de tus cañones,
Presentaste del orbe a las naciones
El nombre de tu patria vindicado?
A tí el incienso del amor del pueblo:
A tí los rayos de su nueva aurora:
A ..tí los ecos de sus cantos puros:
A tí el alma de su alma que te adora.
Esfuerzo de león, alma de niño,
Después de la campaña turbulenta
Se inclinaba al herido con cariño,
Olvidando ¡ti verdugo de los suyos
Por honrar al valiente de Magenta.
Esfuerzo de león, alma sublime,
Desprecia del contrario los ultrajes,
Y le repite al que entre hierros gime,
Libre eres como el aire, ¡ oh prisionero\
Así es como se vengan los salvajes~
¿ Cómo perderte así? Luego modesto
Detrás de tus legiones te escondías,
Como sereno sol tras los celajes.
Recoge sus divinos resplandores,
Y los viste de mágicos colores
Dejando sólo adivinar su frente.
O como ola potente
Que después de su curso turbulento,
Se aduerme en un remanso trasparente
Y allí humikle retrata el firmamento.
Cadáver inflexible, ojo sin vicia,
¿ Qué pretendes de mí? ¿No ves que mí alma
Tiembla entre mis entrañas de quebranto?
¿No está mi voz, que incrédulo divago,
La sientes empapada con mi llanto?
¿ Quién razona el dolor? ¿ Quién es que puede

Decir al corazón, oye, medita,
Cuándo está desbordándose en gemidos
El intenso dolor que al pecho agita?
Patria, patria de lágrimas, mi patria,
Basta ya, basta ya; mira tu cáliz
Con sangre de tus héroes rebosando;
. i\ladre infeliz, las tumbas de tus hijcs,
Como de carne humana, están sangrando.
Alza _.esa frente a tu dolor rendida;
Retira de tus ojos el cabello,
Y grande en tu dolor, águila herida,
Que te halle el infortunio erguido el' cuello.
Grande es tu corazón, linda tu frente;
Esfuerza tu valor, renueva el brío,
Que aun tienen sangre que verter las venas
Que aun flotan tus banderas en Oriente,
Que aun ha de hallar el invasor impío
Quien a los tigres de Africa escarmiente.
¿ Ese cadáver ves? ¡¡¡Fue que Dios qu ise
Consagrar con la muerte tanta gloria,
Y que ese nombre fuera para el pueblo
L'. n canto de victoria!!!
¿ Ese cadáver ves? Un laurel era
En medio del terror de la matanza;
Pues Dios lo trajo a sí, para que fuera;
En los cielos un astro de esperanza.
¿ Ese cadáver ves? Era un caudillo
Pues Dios le transformó, le dió su brilló.
Y al envolvernos el presente oscuro,
Esa tumba hablará, dirá a los pueblos:
.México, vencerás: ¡ fe en el futuro!
Y tú allí estás, cadáver impasible,
Tenaz despojo que mi vista espanta.
;_J\.lien!e la realidad? ¿pues por qué creo
Que a marchar con sus huestes se levanta?
¡Horrible delirar! barba atrevida
Que burló los escollos altanera,
Y que a un revés del inconstante viento
Inútil flota en las inquietas olas . ....
¡ Horrible delirar! barca atrevida
México ufana, atravesar gozoso
Tus calles de palacios, trascendiendo
De heroísmo y juventud. Ayer le viste
Ardiente en el festín alzar su copa
Y al brindar por tu nombre y tu decoro
¡ Oh patria! ¡y por tu próspero destino
Esos ojos sin luz, derramar lloró
.
Sobre la llama del hirviente \'ino! !
Ayer le viste tú, madre amorosa,
IToy bulto de dolor mujer de llan!o,
Inclinando su frente victoriosa
ºP ara besar tu matio con encanto:
Ayer feliz dejabas en su frente
Como una bendición tu óscu lo amante,
Y cual vibra en el aura la armonía,
Como la flor se goza en su perfume,
Al decirte su acento un madre mía,
De delicia tu ser se estremecía
como ora de tormento se consume .. ...
Y tú, su i11iña, su pimpollo, su ángel,
Paloma que en su nido de laureles

Vino el destino a herir .... ave que en vano
Huérfana busca su tronchada rama;
Colibrí que revuela sin consuelo
Junto a la flor marchita: Dios proteja
Con la sombra de su ala tu inocencia.
Flor del alma de un ·héroe, el pueblo ampare
Con culto agradecido tu existencia.
Y el cadáver allí .... ¿ por qué no inclinas
Tu faz al pueblo, herido por su queja?
Hombre pueblo eras tú, cuando aspirabas
En tu horizonte inmenso su grandeza,
¡ Tú eras su corazón, tú palpitabas,
Con la invencible fe de su entereza!
Hombre pueblo eras tú; si en el combate
Rasgando el viento horre.nda la metralla
De mortífero bronce la muralla
A tu impetuoso rayo se oponía,
A tu ~z, entre gritos de contento
El pueblo la muralla derretía.
Idolo de nosotros la canalla.
La fe brilló sobre tu excelsa frente,
Desde que osado el criminal pirata
Profanó con sus plantas nuestro Oriente.
Fe, mirada del alma, excelsa altura
Que abarca el porvenir: llama encendida
Corno faro en los mares de la vida;
Fe, brazo omnipotente, que doblega
La misma furia del falaz destino;
Fe, soplo del Señor .... fe, rumbo cierto
Que lleva al marinero combatido
Al seno amigo del seguro puerto ....
Fe, mira tu hijo allí. .. . cuando el presagio·
De muerte y destrucción nos presentaba
La derrota en combates imposibles,
Tu esfuerzo al hombre pueblo transformab;.
En vencedor sublime de invencibles . . . .. .
Y dijo Dios : morid; que la tiniebla
Envuelva para siempre esa existencia,
Y que no haya mortal que decir pueda,
Yo hundí e,n la fosa al defensor de Puebla
Héroe de Mayo, a dios: esos valientes
Que te llamaron generoso amigo,
Que el pan de la ·m iseria y la desdicha
Partieron ¡ay! contigo

¡¡Por vez primera derramaron llanto! 1
Esas banderas del guerrero gala,
Que en cauda de iris desplegó ~I ambiente
Que símbolo de amor nos legó Iguala,
Que en luz de gloria acariciaba el cielo,
Se inclinaron dolientes como sauces
Y se cubrieroJ1 con crespón de duelo.
Esos monstruos de bronce, que la muerte
Llevaron implacable en sus entrañas,
Despertaron el eco en las montañas
Que temblaron oyendo sus gemidos.
Tdolo del soldado, su confianza,
Su jefe, su querer, su alma, su pompa,
1Tu nombre oirás al resonar la trompa
Como himno de victoria y de esperanza I
Y el cadáver allí .... prorrumpe, clama
Con voz de tempestad y de torrente,
Que se propague en la ala de la llama,
Que abrase de Colón el continente:
Pueblos, en pie; a la lid, pueblos hermanos,
· Los lauros de los libres se marchitan
Si no los riega sangre de tiranos.
Pueblo, en pie, y en fraternal abrazo
Odio jurad al invasor impío,
Y odio mire la Cumbre de Quendío
Y odio alumbre terrible el Chimborazo.
Pueblo, hoguera de espíritu más grande
E,n que Dios hace palpitar la vida,
Pueblo, huracán terrible y manso lago,
Relámpago de rayo y luz de aurora,
Gigante de poder que Dios renueva
Con cada nueva luz . .. . Tu imperio sea,
¡ Aniquile la llama de tu enojo
Esa horda 'de jaguares de Crimea!
Lucha, lucha sin fin, mi sombra quiere
Amor de hermanos, odio a los traidores,
Yo os enseñé a vencer ..... cómo se muere
Enseñad a los viles invasores.
Los labios de mi tumba gritan guerra,
Guerra por la justicia y el derecho,
Guerra al perverso inquietador del mundo,
Guerra a la corrompida monarquía.
Guerra, y entre los brazos de mi patria
La libertad del orbe alumbre el día.

�DESDE JAUJA
A 23 de Abril de 1916.

•

Estimado y fino amigo:
Al contarte que el fotograbado ha tenido aquí
una aplicación constante en el periodismo por lo que se
relaciona con la figura de don Venus, nada nuevo te diré;
porque aunque no recibas las publicaciones de Jauja, has
de suponerlo fácilmente, ya que conoces las simpatías y
popularidad conquistadas por el Primer Jefe.
En efecto, la grave fisonomía del ex-senador porfiriano sale a la luz tan a menudo, que ya se nos aparece
en todas las pesadillas.
Si sólo se aprovechara-como se aprovecha-cada uno de sus decretos para ofrecer al público ese fotograbado, sería ello bastante, porque la fecundidad en esta
índole de documentos es sencillamente portentosa. Y a
efigie por decreto, la operación aritmética es tan elemental como aplastante la cifra que resulta. Pero aun hay
otras oportunidades propicias para la exhibición; de manera que sumadas todas dan un total abrumador de retratos en diversas posturas: ya de pie, ya sentado, ya g inete sobre corcel brioso y arrogante, sin que sepamos
si el animal
es "pur sang" o "encartado";
aunque sí de seguro es incautado.
Campirano viejo como es, tiene a caballo una
apariencia que impone. Aquí todos sabemos que es
buen ginete, y como s u talle es casi gigantesca, no se
mira del todo mal a horcajadas, bajo las t iesas alas del
sombrero texano luciendo su barba apostólica.
Viéndolo así, creyérase, en visión retrospectiva,
que aprovechando ncaciones de la Senaduría, va de expedición rural en fresca mañana abrileña, a visitar el surco
donde su peonada irred enta inclina servilmente la cabeza,
aun no bien madurado en la del patriarca el plan reivindicador de los derechos de la gleba.
A veces se le mira rodeado de las multitudes que,
agradecidas por los beneficios obtenidos al empuje formidable de la salvadora, se apresuran a saludar y aclamar
al supremo benefactor de las clases desheredadas. En
otras ocasiones se le ve circunvalado por los hábiles incautadores que han hecho la campaña en pro de los ideales consignados en el Pfan de Guadalupe. Y como las
giras han sido fr ecuentes, hay paño de donde corta r, con
desenfrenado júbilo por parte de los periodistas que de
esta suerte se ahorran el trabajo de llenar el hueco respectivo con loas al caudillo, en las cuales han agotado el
vocabulario de la lisonja, si bien ésta no es inicuamente
palaciega, sino sinceramente democrática.
Pero del retrato que más se abusa es del de
cuerpo entero. Generalmente aparece tan largo como
lo permiten las dimensiones de los grandes diarios, ocupando íntegra la primera co lumna de la primera plana.
En este fotograbado viste de uniforme, y su mano derecha al nivel del estómago, sostiene el kcpí con la boca
hacia arriba, tal como si dirigiera un saludo, inclinando
modestamente la cabeza. Echas tú la vista sobre aquella e normidad de magnate y se te sacuden nerviosamente las carnes, no por la fiereza eje la actitud, sino por
lo contrario: por el aire de humildad campesina que decora la efigie y a cuyo reflejo te imaginas que alguna
perorata patriótica surgirá de aquellos labios hoscamente rebeldes a la sonrisa. Sientes casi que te va a zumbar en los oídos la arenga libertaria, y te invade súbitamente el calosfrío.
Ahora que el preconstitucionalismo se quitó la
careta y decidió pedir el contingente de todos los veci-

La V era Efigie
del ''Primer Jefe' '

nos de Jauja para redimir la Deuda interior, organizando
juntas por todas partes, han sacado ese retrato los principales diarios; de manera que la actitud del veterano renovador es muy significativa; pues aunque no quieras, interpretas en su verdadero punto "lo del kepí boca arriba". Lo que antes de la organización de esas juntas
auxiliadoras se tomaba por saludo al pueblo manumitido, tiene que tomarse ahora por demanda de óbolos.
Ni más ni menos parece que el patriarca se dirige a quien
así lo contempla, en solicitud de un socorro voluntario.
Y hasta se imagina uno, por escasa fantasía que tenga,
oir las voces quejumbrosas, tan propias del callejero que
se nutre de los jugos ajenos.... Si la conmiseración
es la que estos periódicos han querido explotar mostrando de esa traza al Primer Jefe, declaro que han acertado.
Porque, francamente, mueve el hombre a lástima, y siente uno la tentación de meter mano a la billetera, extraer
de ella un bilimbique y depositarlo piadosamente en el
fondo del kepí.
En mi penúltima carta o sea la número veinticuatro de la serie, te hablaba del proyecto de un Coronel
carrancista para la redención de la Deuda Sagrada. Ya
puedes ver cómo prosperó la iniciativa. Tomó a su cargo la empresa eL Gobierno ele facto, y come1,1zaron a funcionar con éxito maravilloso las llamadas juntas auxiliadoras, que cerrarán sus operaciones el próximo 5 de 1fayo, para que todo tenga su matiz patriótico, y remate la
obra de redención con un sello digno de pasar a la
historia.
Digo que con éxito maravilloso funcionan las
juntas, porque es lógico suponer que un puebl o tan favorecido por la revolución carrancista con nutrida serie
de confiscaciones, incendios, prés~amos forzosos, destru cción de fincas, de ferrocarriles y ele archivos oficiales
y particulares e inundado por un mar de papel moneda
de origen lega lista, se sienta bajo el dominio del más
dulce y arrobador encantamiento, y rebosando de júbilo
apronte su concurso para que Jauja entera salga a flote
de su deuda interior. Te confieso que ni una sola de las
personas con quienes he hablado del asunto, dejó de llevar su contingente, uniendo a sus declaraciones un caudal de epítetos encomiásticos para don Venus y toda la
familia de reconstructores que marchan en pos del venerable patriarca. Hasta hay quien tema que ocurran desgracias a causa de la aglomeración de gente, en la ansiedad de llevar su óbolo antes de que se clausuren las
oficinas recaudadoras.
·
Junto a estas opiniones favorables, hay algunas
-s1 bien no son de tomarse en cuenta-que rechazan el
procedimiento, fundadas en que nadie puede asegurar el
destino que ha de darse a los fondos recaudados, agregando que próxima a ponerse a la circulación la nueva
moneda del Gobierno en la respetable suma de quin ientos millones de pesos, el sacrificio de los contribuyentes
resultará estéril. Claro se ve aquí el criterio anticarrancista dolorosamente expuesto, ya que se sospecha por
estos individuos que no habrá labor de lega lidad por
parte del prcconstitucionalismo, y que acostumbrado este Gobierno a incautárselo tocio, no hay razón para que
el dinero recabado no sea sometido al mismo régimen.
Comprenderás que esto es exceso de suspicacia pérfida
y nada más.
'
Y nada más te va por ahora, como no sea un
buen abrazo con que de tí se despide tu fie l amigo,

SILVERIO.

·'LOS TAPICES DE BOSNIA
' Su Eminencia el Reís-Ulema tendrá mucho gusto
en recibir a usted a las once y media."
¿ Qué hacer hasta las once y media ? Pasearme todavía un rato por las call es de Sarayevo o regatear con los
comercian tes turcos sen ta dos sobre tapices en )as tienduchas del Gran Bazar sobre el precio de una nargilea o de
una pi pa, tomar en el 'Café Central" con oficiales y empleados una taza de café a la europea o la pequeiia tacita a
la oriental en los divanes del "Kasana de Bosnia." Cómo
aprovechar las ¡:¡,ocas horas de que puedo disponer para
estudiar un poco más la extraña vida de esta ciudad en
que los Balcanes y el Occicle11te de Europa se mezclan tan
íntimamente y en donde brotó la primera chispa del gran
incendio que hoy cónsume a casi toda Europa. No sabía si ir al puente en donde se perpetró el 28 de Junio de
1914 el asesinato del Archiduque Fernando y ele su esposa y presenciar la co!ocación de una placa conmemorativa que he oído decir van a colocar hoy. O bien .... Al
fin me decidí por visitar la cé!ebre fábrica de tapices de
Bosnia. Es una hermosa fábrica.
"11 uestras cató! icas con cruz y mosaicos, me decía
el empleado que me la mostraba, señalándome los hermosos tapices. Estas otras son muestras de la Meca, tal como. las tra;an antes los Hadschihs de sus peregrinaciones.
Ahora está prohibido por motivos higiénicos, pero nosotros hacemos iguales tapices copiando exactamente las
m[1s antiguas y más hermosas muestras. Mire usted este
tapiz rojo, los adornos son puramente servios, es un° mues
tra que se fabri ca en la ciudad servia de Pirot, aquel otro
es la cé'.ebre muestra el e Transilvania, natura lmente son
muestras eslavas creadas por los eslavos modificando las
orientales, traídas del Oriente ctesde hace siglos y es interesantísimo seguir la historia de cada muestra y uno ele
lo~ fines realizados por nuestra fábrica es la conservación
ele estas muestras que de otro modo ya se habrían perdido. En Servia han tratado de imitar nuestra fábrica y
antes ele la guerra han hecho todo lo posibl por llevarme
0

allá."
Y el pequeiio bosnio, asistente ele John Bischoff,
el director de la fúbrica, me cuenta encolerizado que los
serv;os han acabado con su ar te nacional ele tapices.
· llezcla n, me dice i11clign:1do, motivos católicos con
motivos musulman es sin ningún reparo y no tienen la
menor idea de la acertada combinación de co lores y dibujos; en camb io aquí en Serayevo esta fábrica nacional cuida con veneración ele conservar el arte en s u pu reza prin1itiva. En todo el país se recogen las más hermosas
muestras y se buscan las más há bi les tejedoras para traerlas a los talleres de la fábrica. Aquí se perfeccionan en
su arte las mujeres de Croacia, las de Servia y las de T urquía en cuyos talleres no puede entrar ningún hombre.
La fábrica vende los tapices bastante baratos y cua ndo
las tejedoras regresan a sus aldeas les ayuda para que sigan tejiendo en casa y puedan enseiiar el oficio a otras aldeanas. Me cuenta entusiasmado la obra de su vida. Hace
veinte años que está empleado en la fábrica y no ha pasado de ~sistente, pero a pesar de esto no ha querido abandonar el puesto y no ha aceptado las halagadoras propues
tas que le han hecho de Alemania, pues considera que
aquí desempeña una misión patriótica conservando a esta
hermosa tierra de Bosnia su antiguo arte, siendo la fábrica, por decirlo así, el templo en 'que el trabajo primitivo
se ha organizado a la europea. "M ire· usted, me decía orgulloso, las hermosas cosas que pueden hacer estas ignorantes campesinas de Bosnia," mostrándome magnífi·
cos tapices, y señalándome la sala en la que estaban sentadas tras los grandes telares dos muchachas de Servia

vestidas de vistosos corpiños y extraños adornos de cabeza que se ocupaban de formar la trama de hilos de diferentes colores. Al mismo tiempo dos campesinas bosnias
ex tienden otros en el suelo de todos tamaños, grandes,
-pequeños, largos, cuadrados. Junto a los ligeros tapices
de Bosnia los pesados de Persia que brillan como piedras
preciosas y cambian de colores según el lado por donde
se les mira. Preciosos tapices de seda en los que se trabaja durante años y ordinarios, muy baratos, para los cam
pesinos. Muestras de Schiras y de Esmirna reproducidas
admirab leme nte y luego de nuevo los ligeros tapices de
Bosnia que predominan y cuyos dibujos son un tanto rectilíneos y de colores menos suaves y armoniosos que los
de Oriente.En estos tapices está reproducido el Oriente
por un pueblo de rubios y fuertes campesinos europeos
y Bosnia es en realidad el Oriente sin el sol de Asia.
Pero pronto serán las once y media. Me apresuro a
asistir a la cita y en la pu&lt;;rta lateral de la mezquita imperial me recibe el sirviente que ostenta orgulloso su turbante. Limpia meticulosamente el po!vo de mis zapatos y
me conduce por una estrecha escalera de madera a una antesala adornada a la oriental. Esta antesala es una verdadera orgía de colores. Los tap ices abundan en todas partes, en el suelo, en los muros y sobre los anchos divanes,
me parece encontrarme en una gruta de piedras precrosas
tal como las describen los cuentos orientales.
"Su Eminencia, el Reis-Ulema, le espera."
Paso a la alcoba contigua y me encuentro en un gabinete de trabajo, escritorio, teléfono y caja de caudales,
lo único oriental es el hermoso tapiz que cubre el suelo.
El Jefe Supremo de los mohametanos de Bosnia y de
Herzegovina Hadschi Mehmed Dschelaluddin Effendi,
Causevic, Reís-Ulema de Bosnia y la Herzegovina, Mullah de Stambul, me sale al encuentro con eariiiosa sonrisa, es un hermoso anciano de barba blanca cortada a la
turca. Lleva el turbante blanco, distintivo de los sacerdotes musulman es, al rededor del fez rojo pero esta vestido
a la europea del cuello para abajo. También se encuentra allí un joven mahometano, el ·doctor hlehmed Spaho
que debe servir de intérprete, pues el Reís-U lema só)o
habla servio y lo s idiomas de! Oriente. Silenciosamente
trae- un si rvi ente el indispensable café y los cigartillos,
pero su Eminencia abre sonriendo una de las gavetas del
escritorio y me ofrece un puro diciéndome que es de lo
bueno lo mejor, que lo ha traído del gran banquete que el
día anterior se &lt;lió en el Konak en honor del ministro de
Hacienda del Imperio señor von Koerber. Fumamos
y conversamos y noto en segujda que el Reís-Ulema comprende lo que le digo en alemán, y de cosas de Alemania
es de lo que hablamos. Hace poco había llegado un telegrama anunciando que las tropas alemanas y austrfacas
se habían unido a las búlgaras y noto al comentar la noticia que este mu sulmán es gran amigo de Alemania.
Me despedí del Reís-Ulema y en la calle pensaba
en el porvenir de Bosnia en donde viven servios y croatas, musulmanes y otras nacionalidades que han llegado
de las diversas partes de la monarquía e involuntariamente pensaba en los variados colore~ de los diferentes
hilos que tejidos por mano hábil forman los preciosos
tapices de Bosnia que son genuinamente orientales pero
trabajados con método europeo y pensaba que Bosnia,
con su variada población, necesita también de una mano
hábil que amalgame las diferentes nacionalidades para que
Bosnia sea en la Monarquía austriaca lo que un tapiz de
Oriente en una alcoba europea, joya que contribuye a
realzar el mérito del conjunto,

A.rnold HOLI,RIEGEL.

�Un Drama en Klondyhe
La tarde declinaba, cuando un sleigh ind10, de patines de cobre, tirado por seis grandes pe rros, se detuvo
ante el albergue de la Stewart River.
Este albergiie se levantaba so litario en me&lt;Lo ele la
inmensa lla nu ra &lt;le nieve.
Los copos caían tan abundantes. que el horizonte
hab' a desaparecido y los ojos no clistingu:an más allfr
de lo que las manos podían tocar.
Ya hacía muchos días que dcscend' an así, verticalmente, sin ruido, sin que un soplo de vie nto viniese a
&lt;lesviar:os en s u caída.
L os árbo!es brillaban bajo los reflejos de la luna,
y la misma posada no era 111;1s que una gran ma ncha blanca de donde salía por la chimenea un humo ligero.
Los perros se pusieron a ladrar cuando los dos hombres, envueltos en pieles, abandonaron el sleigh.
-Desata a los perros, Mac Donald, dijo uno de ellos,
mientras yo descargo el trineo.
Cuando los animales quedaron libres se pusieron a
sa ltar, haciendo caricias a sus amos , quienes se acercaron
a la puerta tembla ndo ele frío. U no de ellos tocó varias
. veces.
-¡Hola! ¿Quién es?
Y el patrón de l al bergüe entreab r ió la puerta.
En cuanto notó a los viajeros, agregó :
-Entrad, caballeros; y les franqueó la puerta.
l' n buen fuego ardía en la chimenea, algunas lámparas encendidas alegraban la pieza, y los dos hon1bres se
despojaron ele sus abrigos y se sentaron a la mesa, teniendo a la vista su pequeiío cofre de madera, ferrado de cobre.
E l posadero exclamó :
-¿ Es preciso guardar eso?
Los dos am igos se pusieron a reir diciendo :
-No, no nos separaremos de eso; es nuestro trabajo ele tres aítos.
-Polvo de oro, sin duda, dijo el patrón.
-En efecto, polvo de or o, unos 70,000 dólares.
-¡Diablo! ¿ Y pasaréis la noche aq uí?
-Sin duda. Venimos de Daw Son y si el tiempo
lo permite nos di rigiremos mai1ana hacia el Sur, a Skagway, en Alaska.
-¿ Y después?
-Al Canadá, en donde nos esperan nuestras fam ilias.
En la mesa vecina, cerca de la chimenea, un homb re acababa de comer y desde hacía un rato, con la
sitia inclinada, escuc haba la co nversación.
Cuando se habló del Canadá, se levantb ligeramente, diciendo :
-Perdón, caballeros; yo soy canadcnsc como vosotros, y si no· he comp rendido mal , clcsei1is ganar el lago
Labargc, y yo tamb:én; pero por desgracia me es preciso
franquea r este desierto de nieve, por pequeítas etapas, a
pié. Mi trabajo ha sido infructuoso en los campos de
1Ic. Oueslen en donde he pasado dos años de dura labor
y de ;spantosa miseria. Parece imposible, pero salgo del
Klondykc a pie.
-Es duro, murmuró uno de los viajeros.
-Sí, es duro, y temo no poder llegar; vosotros podíais tomarme como cornpaííero de viaje, soy vuestro compatriota, y, por otra parte, para atravesar el gran Jukon,
que es poco seguro, más valen tres que dos. Comprend o que m i petición es indiscreta; pero estoy en tal s.i tuac ión de miseria y de aniquilamiento . . .. yo guiaré a los
p er ros, conozco bien el país y puedo leer sobre la nieve

como sobre un libro. 'trataré de seros útil, me llamo
Fred Rolf.
Los dos amigos se consultaron con la mirada.
-¡ I•:ntendido ! Partiremos mañana a las sic!'e.
Al amanecer, los tres hombres abandonaron la posada.
Se instalaron en el trinco; los dos compa ít cros se
sentaron juntos sobr('. el famoso cofre de polvo de oro.
Los perros partieron a toda velocidad, el desconocido los manejaba hábilmente sin golpearlos, con gritos
que resonaban en el gran silencio de la llanura he'.ada.
El trineo se deslizaba con gran rapidez.
-Teneos b:en, cabal\eros, he aquí una vuelta.
-¿ Estáis seguro del camino? Dijo uno de ellos.
-Seguro y cierto, deteneos.
Los dos amigos se abrazaron .
-Pero me parece que no vamos rectamente sohre
el lago . . ..
L a voz que hablaba no pudo acabar: dos tiros secos
rompieron el silencio de la lla nura.
Fred acababa ele matar a los dos viajeros. ITab'.a sido con tanta rapidez y precisió n que casi a un
tiempo uno rodaba sobre la n;eve y el otro caía sin lanzar ni un grito.
Al ruido de las dos detonaciones, los perros asustados saltaron con tal fucrz&lt;L que se desprendieron del
trineo y coa los pelos er izados y la mirada chi~JH'ante
se dirigieron al asesino aullando de tal manera que aquél
retrocedi ó. Pero pronto se repuso.
Allí, entre el frío y la nieve, en un desie rto de 10
millas ¿qué podría temer?
Levantó los hombros y ordenó con voz seca:
- ¡ Basta ya! ¡Silencio !
Los perros aullaban siempre.
11iró a su al rededor; la sangre de las víct imas se
coagulaba fo rmando una cinta roja sob re la blancura de
la nieve.
Reflexionó un instante:
-Si los toco, se dijo, voy a mancha r mis ropas con
su sangre.
Entonces envolvió las cabezas de sus víctimas y las
atú con la$ cuerdas de l sleigh ; en seguida alejó a los perros a latigazos y ya solo se puso a reir.
-¡ No me engaño! Este es eel lago, avaro y discreto. que guarda lo que se le da y jamás t raciana a sus
amigos.
Con la lanza del trineo hizo un gran agujero en la
nieve, arrastró los dos cadaveres hasta él y los dejó caer
a la profund idad, cubriéndolos con la nieve.
Te rminada aquella operación se volvió con alegría
hacia el sleigh, que guardaba el ambicion¡ido cofre; pero
al hacerlo tuvo que retroceder y un intenso escalofr io de
espanto recorrió su cuerpo.
Los seis perros, erizados, silenciosos, con los ojos
muy abiertos, en cuyo fondo brillaba n las pupi las corno
ele fuego, enseñaban sus largos y afilados dientes.
l.: na calma terrible llenaba la llanura; el asesino
oía los latidos de su corazón y sentía que su sangre se
ago lpaba a la cabeza produciéndole zumbido extraíto en
los oídos.
·
Se repuso un poco y murmuró:
- \ ' ercladeramente sería estúpido retroceder por temor a los perros; y levantó el látigo.
Los perros gruíieron sordamente, sin moverse. Fred
t rató de ap roximarse al trineo para tom ar una an na, pe·

ro las pup:tas a r dientes siguieron sus movimientos y las
fa uces abiertas se tendieron hacia él.
• El mie do volvió a invadir su espíritu ; el miedo mezclado a la cólera, porque empezó a notar que el cofre,
caído del trineo volcado sobre la nieve, empezaba a hundirse y acabaría por desaparecer dcít:ndido por los feroces animales.
Y furioso pensó:
-¡Ah! Habcrnie desembarazado de los hombres
para temblar ante los perros! ... . . Eso no.
Su fuete se lcdntó en el aire y di r igió el golpe al
perro ''Leader," verdadero lobo que, apenas lo hubo comprendi do, dió un salto prodigioso hacia él, llevándose e ntre los clientes una tira ele ·las pieles que lo cubrían.
El hombre retrocedió buscando en sus bolsas; pero
nada, ni un revólver, ni un cuch illo. Estaba so lo, desarmado, en tre aquellas bestias feroces, y de nuevo un temblor nervioso sacudió su cuerpo.
Y se hablaba alto para escuchar alguna voz :
¡-Estúpido, imbécil, la fortuna está allí a seis pasos
y vas a dejar perderla!
Por segunda vez quiso avanzar; pero los perros,
agrupados ava nzaron también y sintió sobre su rpstro el
a liento abrasador de los a ni males; al fin, uno ellos saltó

HOTEL PLAZA

y le hizo una herida m-i la meJ:lla ... . .
L a noche caía dulcemente, un fr ío intenso y terrible
lo invadía todo.
Por última vez el asesi no miró el trineo caído sobre el cofre, rodeado de los perros cuyos cuerpos desaparecían en la sombra, dejando sólo visibles las pupilas e nce ndidas como chispas que flaf\1eaban en la negrura de la
noche.
"C"n terror profundo se apoderó de él, un miedo espantoso, imposib le ele dominar y sin pensar ya en nada
empezó a correr entre el aterrador silencio de la landa
nevada, sin volver la cabeza, con la mirada llena· del horror de su crime n, no escuchando más que el ruido de
sus pasos sobre el suelo cubie r to de nieve y los ahullidos
de los perros que lloraba n cerca de sus amos muertos.
Nueve días más tarde, el trineo que hacia el servi~io postal pasó cerca de un sleigh abandonado, se acercaron los empleados a observarlo y descubrieron en el
fondo ele un agujero practicado en la nieve seis perros
muertos, helados, que parecía que habían tratado de escudriítar aque l lugar y cerca de ellos un cofre de madera negra, fuertemente ferrado de cobre.

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botella y en la caja exterior. Mande sus órdenes acompañadas de su valor y dirigidas a M. ARISPE y Cía.,

San Antonio, Texas. Teléfono Travis No. 3934.
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Llene Ud. cual esquiera de les cupcnes siguientes y remítalo a REVISTA MEXICANA,
acompañado de la cant:dad que e.x:prei,a, y a vuelta de correo tendremos .el gusto de enviarle
uno o los dos interesantes Albumes que tan solicitados son de todo buen mexicano que quiera
conocer las vidas de nuestros héroes.

POR UN AÑO
S~. Admor. de REVISTA MEXICANA

*

Sr. Admor . de REV ISTA MEXICANA
P. O . Box: 66, Station A.
San Antonio, Texas.
M uy seflor mío : Ten.so el gusto de acompaf\ar a
Ud. la cantidad de 1. 80 cts. p&amp;.ra que remita, a
vuelta de correo, el Album de _ _ _ _ _ __

Soy de Ud. atto. y S. S.

- - - - -- - -- -y una suscrición semestral
de REV ISTA MEXICANA.
Soy de Ud. atto. y S. S.

P. O. Box 66, Station A.
San Antonio, Texas.
Muy sef\or mío: Tengo el gusto de acompai\ar a
Ud. la cantidad de 3. 50 cts. para que me remita
los dos álbumes de Benito Juárez y Porfirio Díaz y
una suscrición anual de REVISTA M EXICANA

, , direcc i ó n - - - - - - - - - - - - - - . d,,1
,, CIU

POR SEIS MESES

atU-----------------

,, Estado,_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

*

, , dirección ___________;__......:__ _

. d,,1
,, CIU

a,u.-----------------

,, Estado_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

�.,

D. Praxedis de la Peña
I

I

'

Tenemos el gusto de publicar el retrato del seúor licenciado don P raxedis de la Peña, co.nocido hombre público de México, actualmente radicado, en San /1.ntonio,
Texas. No obstante de que la crisis revolucionaria ha
desquiciado los capitales más firmes y ha abatic!o a los
espíritus más fuertes, don Praxedis de la Peña, ha logrado revivir en el des tierro, y sacar avante su espíritu emprendedor y progresista. Después de este período
dificilísimo de prueba, ha vuelto a caracterizarse por su
afán s iempre creciente de sobresalir con ventaja en el
mundo industria l y mercantil.
El Licenciado de la Peña nació en el Estado de
Coahuila, "f desde sus primeros años se distinguió en el

campo de la política y en el Foro. Obtuvo el título de
abogado, cuando aún era muy joven, y poco tiempo después, ocupaba una curul de Diputado en el prestigiadísimo Congreso, que funcionó durante los últimos dos
aiios de la administración presidencial de don Sebastiá~1
Lerdo de Tejada. Allí conoció el licenciado de la Pei1a
a los primeros cerebros de la Nación. y allí también se
educó como hombre público y de negocios. Su filiación
fue entonces y sigue siendo en la actúalidacl. al través de
treinta aiios de luchas y de fatigas, la ele un buen liberal,
sin exageraciones jacobinas ni demagógicas, pero adorador fiel de los ideales de la Reforma. Estuvo presente
en las celebérrimas discusiones que concluyeron con la
creación del Senado y la elevación de las Leyes ele Reforma a la categoría de parte integrante de nuestra Constitución, y su voto apoyó estas medidas salvadoras.
Después del derrumbamiento lerdista, el licenciado
de la Peña se retiró de la vida pública y se dedicó a desarrollar la actividad de sus negocios privados. Sin embargo, el gobierno porfiriano. se distinguió desde sus comienzos por su afán moderador, dispuesto a transigir con
el partido vencido, y deseoso siempre de aprovecharse de
los elementos sanos de honradez y de trabajo. Fue tan
hábil la política del General Díaz que breves aiios después de su triunfo, colaboraban en la administración tuxtepecana los más connotados amigos y partidarios del
ex-Presidente Lerdo. El licenciado Romero Rubio, jefe
de la facción derrotada se reconcilió con el nuevo gobierno y poco después omparentó con el propio General
Díaz. El General Escohedo. :Ministro de la ·Guerra del
licenciado Lerdo de Tejada, después de una infructuosa
intentona revolucionaria tamhién rindió las armas, y
ayudó a los vencedores, en la tarea grandiosa de la reconstrucción nacional.
El licenciado de la Peña fue también llamado •a
prestar sus servicios en el régimen imperante y acudió
gustoso a otorgar su contribución material y moral. En
este sentido, ayudó mucho a la consolidación de
las instituciones en el Estado de Coahuila, en donde desempeñó puestos importantísimos, entre los cuales culminó el de Gobernador de aquella entidad federativa. Su
labor como Gobernante fue siempre corta. pues no estuvo sino interinamente al frente de su Estado natal;
sin embargo, en esos períodos breves dejó una huella saludable por su espíritu emprendedor y progresist¡i, .siempre deseoso de impulsar y acrecentar las riqueza·s de
Co'ahuila.
Al mismo tiempo que clo,n Praxedis de la Peña se
dedicaba a servir en puestos públicos. fomentaba, en infinidad de empresas particulares, las negociaciones principa les de su Estado natal. Ayudaba con su inmenso capita l todas las empresas nacientes, llevaba su ayuda material y moral a las Compai1ías industriales y mercantiles que la necesitaban, y se puede decir, sin temor de
equivocarse que e.n el desarrollo enorme de la riqueza
coahuilense, fue uno de los principales y más eficaces factores. Basta recordar que en la actualidad es Presidente
del Banco de Coahuila, de la Compaiiía Jabonera de la
Laguna, de la Fábrica de Hilados y Tejidos "La Fe,"situada en Torreón, y reconocida como la mejor en su
género,-de la Compañía Agrícola "Pilar y Anexas," y
de muchísimas otras grandes negociaciones para que nos
demos cuenta de la influencia enorme que el licenciado

•
1•

de la Pelia ha ejercido en la industria manufacturera, agrícola y bancaria del Estado de Coahuila. Si se piensa,
por un momento en el número de gentes que trabajan
en estas ricas Compañías, se comprende mejor la fuerza
política y social que don Praxedis desarrolla en la frontera septentrional de México ..
Cua,ndo triunfó la rC'Volución carrancista y empezó
la anarquía a devorar a nuestra Patria, el licenciado de
la Peña decidió radicarse en esta ciudad, desde la cual
podría vigilar y atender sus cuantiosos intereses. Aquí
ha residido desde hace dos años. y su cuidado le ha permitido salvar mucho capital propio y extraiio, que corría
peligro de desmoronarse.
Pero don Praxedis no podía permanecer inactivo,
y decidió continuar, en terreno extraño, sus hábitos emprendedores y tenaces. Estaba acostumbrado a la lucha
industrial y merca.ntil, en ella había vivido desde sus primeros aiios, y necesitaba,. por tanto, seguir desarrollando
su incansable actividad.
Al efecto, se ha avelüurado en varias industrias progresistas, obteniendo en todas ellas el éxito de siempre.
Es tan famoso su es¡¡íritu de empresa que basta la presencia del_licenciado de la Peña en una negociación, para que ésta se fortalezca y cobre prestigio.
En estos últimos meses ha realizado un magnífico
negocio.
Acaba de comprar, en compaiiía de dos o tres personas más, una mina riquísima, situada a siete millas de
Silver City, población situada a cinco horas de ferrocarril
de la Ciudad de El Paso, Texas. El terreno donde está
la mina pertenece al Condado de Pinos Altos, Estado de
Nuevo 11éxico. La mina se llama '·Silver Cer."
Los trabajos de explotación de la mina han dado
principio con u.n personal competente bajo la dirección
del conocido minero chihuahuense don Hilario Lozoya.
Los minerales e;traídos hasta hoy, dan en ensayo,
los de más baja ley, 6oo onzas por tonelada y la veta
principal del cuerpo mineralizado tiene una anchura de
ocho pulgadas del mineral llamado rosicler que ensaya
más del sesenta por ciento de plata pura. También hay
en la mina plata nativa, que la llaman los mineros, que
sale entre el metal que se extrae y tiene breñas de pu.ra
plata. La mina nada más tiene hasta hoy trescientos
pies de profundidad, y hay la seguridad de que la veta
principal, a medida que el pozo se aho.nde, será más
gruesa, pues los estudios hechos así lo indican.
Apenas se ha empezado a trabajar la mina "Silver
Cer" y ya se han recibido muchísimas proposicio.nes de
empresas americanas, para comprar el metal que produce.
Sigue pues, el nombre de don Praxedis, siendo un magnífico augurio para la prosperidad de las empresas comerciales.
La mina "Silver Ccr" tiene además una misión benéfica en estos dolorosos momentos porque viene a emplear a multitud de desterrados que se encuentran c.n la
indigencia sin la oportunidad de un trabajo honrado, que
les permita vivir con tranquilidad, fuera de la Patria. Sabido es que la revolución ha arrojado de México a millares de infelices que vagan desde California hasta Texas,
en actitud desgarrante, sin encontrar alivio para su dolor
y miseria. En adelante, muchos de ellos podrán trabajar
en la mina "Silver Cer" y ganar allí lo suficiente para
subsistir.

...

�~ m111--11mm11mm•
mri&amp;
riD~
.;i;Í- _%,¡,~~ ~m#f -~~~~

mPorfirio Díaz, Victoriano Huerta, m
Pascual Orozco, Aquiles Serdán,
Bernardo Reyes, Félix Díaz.
Obsequio de Revista Mexicana .
¿ Desea Ud. conser var un ejemplar
del número primero de "Revista Mexicana" en donde apareció un artículo
dedicado al General Pascual Orozco ?

-Esta agotado.
Y lo mismo sucede con los números dedicados al Dos de Abril, a la
revolución de 1910, al Gene ral ' Huerta, a la revolución militar de la Ciudadela, y al General Félix Díaz. Los
hemos retirado del Mercado en vista
de que no nos quedaron sino unos
cuantos ejemplares para el archivo. Ya
no los vendemos ni siquiera al precio
de veinte centavos el ejemp lar.
Existe sin ~mbargo un medio de
' adquirir esas joyas bibliográficas y se
lo vamos a anünciar.
( 1)-Remítanos Ud. diez nombres de
personas que puedan ser suscritores
de "Revista Mexicana," con sus respectivas direcciones y tendremos el
gusto de obsequiarle el número dedicado a la Decena T rágica, cuya portada lleva el retrato del General Bernardo Reyes.
2.-Remítanos Ud. doce nombres y
tendremos el placer de obsequiarle
aquel ejemplar nuestro que lleva en la
carát ula el retrato de Aguiles Serdán
y en las páginas intef iores los textos
de los Planes de Orozco, San Luis Potosí, Ayala y Guadalupe.
3.-Remítanos Ud. quince nombres,
con sus respectivas direcciones y le
env iaremos a vuelta de correo el ejemplar cuya portada lleva el retrato del
General Félix Díaz y en las páginas
interiores .el Manifiesto que ha cliri¡ti-

do a la Nación, para iniciar su campaña en contra del ba ndole rismo carrancista.
4.-Remítanos Ud. dieciocho nom·
bres de probables suscritores con sus
respectivas direccionesr y tend remos
el gust o de obsequiarle cualquiera de
los nú meros dedicados a los Generales
Porfirio Díaz y Victoriano Huerta.
Las portadas son bellísimas, y en
ambas aparecen los héroes en medio
de los ·c olores nacionales.
5.- Remítanos Ud. veinte direcciones de probables suscrito res, y le obsequiaremos nuest ro número primero,
cuya portada lleva a tres tintas la
Columna de la Independencia, del Paseo de la Reforma de la Ciudad de
México. En las páginas interiores
lucen ocho retratos distintos de Don
Miguel Hidalgo y un artículo dedicado a la muerte del General Orozco.
ó.-Remítanos Ud. veinticinco direc
dones y le obsequiaremos nuestro
número 28 que lleva el histórico editorial intitulado "La Invasión de la
Patria." Nos han ofrecido por uno
de esos ejemplares hasta un dólar,
pero como la edición está agotada,
no los vendemos a ningún precio.
7.- Rem1tanos Ud. cinco direcciones y 1~ obsequiaremos cualquiera
otro ejemplar de "Revista Mexicana"
de los no agotados, y que vendemos
diariam ente al precio de veinte centavos. Todo s ellos traen artícul os de
interés, literatu ra, de combate, mexicanismo ag udo, y serán mañana recordados, como las mejores muestras dt
patriotismo en un a época dolorosa.

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~ ~

,

1

PAGINA RECREATIVA
Soluciones correspondientes al
número treinta y dos de
Revista Mexicana.
Charada propuesta por la seiiorita

F. lisa Gutiérrez de Longoria.- Conquistador.
Charada, aritmética, propuesta p0r
la se ñora Profesora l\Iaría J. F. de
Gaona.-Milciades.
Charada histórica propues'ta por la
Profesora Marí a J. F. de Gaona.Cartago.
Charada.- Mariposa.

Fueron resueltas las cuatro por
] ul ia R. Lelcvier de l\Iexicalli, Olivia
L . I'cúa de Hcbbronvillc, Genaro
Fourzan ] r., de Columbus, Tobías A.
\'ela, de Río Grande City,Herlinda A.
de 1Iartínez, de San Diego; Elisa Gu·
tiérrez de Longoria, de Río Grande,
Victoriano Torres N. de El Paso.
Fueron resucitas la ra, 3a y 4a,
por María Enriqueta Berna!, de Los
Angeles ; María del R. H. de Garza
de Hidalgo, Gabriel Hinojosa de Alice, J. M. Chávez, de El Paso.; María
J. Laing de Múzquiz, Delfina y Er-

cilia Rivera de Laredo, ] osefa G. de
Olivares de Laredo.
El seíío r Daniel C. Amorosas de
Del Río, resolvió la 2a, Ja y 4a.
Las seííoritas Isaura N oriega de
Calexico, Elvira Banuet de Mexicalli
las seiioras López de la Fuente, Mrs.
Tuttle y Duke y el Teniente Luis A.
O'Donnell de Nogales, María Cervantes de San Antonio y el señor J. M.
Carranza de Del Río, resolv ieron la
l a y 4a. Y la señorita Adela Gutiérrez de Río Grande, resolvió las charadas 3a y 4a.

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UM :olección completa de nuestro periódico,
se compone de 32 números, los cuales, vendidos
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imposible satisfacer cualquier pedido. De otros números como el onceno, vigésimo tercero y trigésimo, no tenemos arriba de diez ejemplares y por
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Es tercia cuarta una joven .
Que tiene en su dos cuatro bomta
Una que otra prima dos.
Prima dos tercia la ha hecho
Que se vaya a confesar, .
y es una el todo arrepentida
Que se debe perdonar·
Prima segunda jq~é inmensi~ad del
tercia! y el todo 6dónde está?

TRIANGULO NUMERICO

1 Consonante
5 8 Nota musical
2 7 2 Nombre de mujer
5 8 7 8 Tela
1 4 3 2 5 En el mar
1 2 7 8 7 8 De los soldados
1 2 7 8 3 6 4 Pájaro
.
1 2 3 4 5 6 7 8 Nombre de mu¡er

R[VIST AMfXICANA

ROMBO
Consonante
De caer
Nombre de hombre
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Sube
Metal
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En la cabeza , · · · · · ·
En la comida . · · · · · ·
Es fría
· · · · .·
A quien se espera · · · · ·
Nombre de mujer
Para contraer matrimonio · · · · · · ·
Nombre de varón · · · · · ·
En la boca
· · ·· ··
En un barco
Ge~te sublevada · · · · ·
Hay en la iglesia . , · · ·,
En la pauta
• • •• ·
Problemas propuestos por Savigni.
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al pueblo y al país norteamericanos con exactitud pasmosa. Es un prodigio de franqueza, de valor y de sinceridad.
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10. La Antesala de Uncle Sam.-20. De la Habana a New York.-30. Cocina y Literatura.-40. La
Abominable Metrópoli.-50. El Molde Americano.-60. El Rebaño de Panurgo.-70. Los Timos de Acá.--80. Sobre el Mismo Tema.-go. Siguen los Timos.-10. Home Sweet Home.-n. Home Sweet Home, concluye.-12.
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(,.. '

�r~ $-

I

Este es el Croquis de una Gran Batalla

1
,1J~ •
~

Aquí el General Díaz derroto en 1876,.a lo:; 111vasorcs de la Patria.
Después de una brillantísima victoria, ocupó la ciudad de Oaxaca, tomó por
asalto la ciu~ad de Puebla, aniquiló al último ejército reaccionario en San Lorenzo
y terminó su campaña triunfal con él cerco y la captura de la Capital de la República.
Basta leer ligeramente la vida militar de Porfirio Díaz, para comprender que es
un héroe de leyenda. Sus hazañas son casi inverosímiles, y bastan para conquistarle
la veneración de sus compatriotas.
Pero además fue un hombre de Estado, un constructor, un pacificador, que
levantó su país de la anarquía hasta la civilización. El México de 1910, hoy aniquilado
por la barbarie y el delito, fue su obra, Las gentes que vieron a nue.stra Patria en
aquella época y la vuelven a ver hoy, pueden darse cuenta de lo que México ha
'
'
perdido con la desaparición del General Díaz.
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la obsequiamos a nuestros suscritores semestrales.
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"Album de Díaz," en donde además de la biografía del héroe, escrita por el Lic.
Ricardo Gómez Robelo, aparecerá su
hoja de servicios, un cuadro en donde se
1
resumen los beneficios de su Administración y la lista de sus condecoraciones.
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
30 DE ABRIL DE 1916.

PRECIO: 10 CENTA VOS.

VOLUMEN !!.---NUMERO 34.

.

BOSQUE DE CHAPULTEPEC. CALZADA DE LOS ARTISTAS .

�r~$
5

~~1

Este es el Croquis de una Gran Batalla

.

REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado

1
,~

Entered as second class matter, O ctober 25, 1915 at the Post Office
of San Antonio, Texas, un der the Act.• of March 3, 1s •
97

Afio II.

"cJ'ci

San Antonio, T e~s, 30 de Abril de 1916.

Número 34

La Caída de Carranza

Aquí el General Dí~ derrotó en 1876, a los invasores de la Patria.
Después de una brillantísima victoria, ocupó la ciudad de Oaxaca, tomó por
asalto la ciudad de Puebla, aniquiló al último ejército reaccionario en San Lorenzo
y terminó su campaña triunfal con el cerco y la captura de la Capital de la República.
Basta leer ligeramente la vida militar de Porfirio Díaz, para comprender que es
. un héroe de leyenda. Sus h~afias son casi inverosímiles, y bastan para conquistarle
lá veneración de sus compatriotas.
'
Pero además fu~ un hombre de Estado, un construct~r. un pacificador, que
levantó su país de la anarquía hasta la civilización. El México de 1910, hoy aniquilado
por la barbarie y el delito, fue su obra, Las gentes que vieron a nuestra Patria en
aquella época y la vuelven a ver hoy, pueden darse cuenta de lo que México ha
perdido con la desaparición del General Díaz.
¿Desea Ud. conocer la biografía porfiriana?
---Nada más sencillo. No le cuesta a Ud. un solo centavo adquirirla. Nosotros
~
la obsequiamos a nuestros suscritores semestrales.
---Remítanos Ud., hoy mismo, un giro de $1. 80 y a vuelta de correo tendremos
ei gusto de enviarle una suscrición de REVISTA MEXICANA y un ejemplar del
"Album de Díaz," en don~e además de la biografía del héroe, escrita P?r el Lic.
Ricardo Gómez Rebelo, aparecerá su hoja de servicios, un cuadro en donde se
resumen los beneficios de su Administración y la lista de sus condecoraciones.
¡A suscribirse desde luego!

if/

Nuestra dirección es: REVISTA MEXICANA,

P. O. Box 66, Station A~

~

T; J

• El Pr~_constit~cionalismo ha llegado a su completa
des1ntegrac1on. Mientras don Venustiano Carranza se
ÍUga intempestivamente de la Capital de la República
Alvaro Obregón se dirige a conferenciar con el Jefe' d;
Estado Mayor Americano, para quizás recibir de sus manos el espaldarazo que lo consagre como autoridad suprema de México. Pablo González, reconcentra sus tropas en. el sur, los caciques se ponen en guardia, en sus
respectivos feudos, y Espinosa Míreles con las características admirables de un interino-(nul~, incoloro y neutro)-toma posesión del Palacio de los Virreyes.
Este desenlace es inevitable. El poderío de los Estados Unidos, retardó el desmoronamiento carrancista
hasta el último momento; pero no pudo evitarlo. La fuerza es ineficaz cuando se emplea para apuntalar absurdos.
.
El derrumbamiento de Carranza indica, en medio de tanta desolación y ruina, que México aun tiene
energía para arrojar de su seno una administración inmoral, impuesta por intereses extraños y hasta enemigos
de la Patria.
!'ara los Estados Unidos debe ser una gran lección.
U~ ~1a cre~eron las autoridades de la Casa Blanca, que
Mex1co, al igual de Nicaragua y de Panamá, podía ser
gobernado desde Washington. Y probaron su fuerza destructora, dirigiéndola en contra del gobierno de acero del
General Díaz. El éxito no pudo ser más halagador: seis
meses después de haber estallado la revolución de Madero, el Presidente Díaz abandonaba su patria para siempre. EntoncJs, la Administración de los Estados Unidos
engreída con este éxito, decidió sostener al gobierno ema~
nado de la Revolución. No se cuidó de examinar si era
competente y adecuado, justiciero y constructor: se creía
omnipotente Y consideraba su voluntad como un cimiento
indestructible.
¿Madero era un inepto? ¿Y qué? La fuerza de los
Estados Unidos se emplearía en disimular sus errores, en
t:ansformar sus facultades anárquicas en energías coercitivas, en sostener lo que el mismo goJ:&gt;ernante destruía.
El General Reyes, primero, y el General Orozco
después, enarbolaron el estandarte revoÍucionario y am~
bos encontraron el fracaso. El gobierno de Estados Unidos quedó completamente satisfecho. Su voluntad se había impuesto sobre todos y sobre todo. Pero la revolución seguía incendiando a la Nación, que repudiaba a sus
~a~datarios. La Administración norteamericana veía con
Jubilo que~ ~ pesar del clamoreo de todo un pueblo, su
vol~tad, urucamente su voluntad, sostenía en el trono al
Presidente Madero.

Sin embargo, llegó un momento en que el ejército
d~, Mé~ic? no pud9 seguir luchando en contra de la opimon pubhca: las revoluciones militares de febrero, pusieron fin a un reinado ~unesto e inauguraron una época que,
para los Estados Umdos, llevaba el defecto imperdonable
de ostentar un sello nacional. Un grito de indignación se
dejó oir desde los grandes lagos hasta el Río Bravo, desde el Atlántico hasta el Pacífico. ¿Cómo? ¿ Había audaces que se atrevieran a derrocar al Presidente Madero
cua~~o de antemano se sabía que contaba con la ayud¡
dec1d1da de la Casa Blanca? Y decidieron los gobernantes de Estados Unidos, aniquilar la naciente administración del General Huerta.
Enfrente del gobierno mexicano se alzó una revolución inmoral, que no respetaba ni la propiedad ni la honra
ni la conciencia ni la vida. A la Casa Blanca le importab¡
bien poco que los hombres de Carranza convirtieran a
México en un desolado cementerio. Había que apoyarlos,
para que nuestra Patria no cometiese el pecado de tener
una administración propia. Después de diecisiete meses
de una lucha encarnizada, el gobierno de Estados Unidos
volvió a sentirse satisfecho: el General Huerta salía también de su patria como el General Díaz: para no retornar
jamás.
Desde entonces el gobierno de la Casa Blanca ha
venido sosteniendo al gobierno emanado de la Revolución.
Unas veces ha sonreído a Villa, otras a Carranza; pero
siempre otorgando sus simpatías a los.revolucionarios que
se han plegado a su voluntad. Nada importaba que en
México se cometiera toda clase de ultrajes a la civilización
Y al honor: para algo tenían sus mandatarios el apoyo incondicional del pueblo más poderoso del Continente.
Pero México no es Nicaragua. Lo mejor de la Patria se ha visto obligado a vagar por el extranjero; los
Estados Unidos han llevado su ayuda hasta el grado de
invadir el territorio nacional; el organismo mexicano se
encuentra casi moribundo, y, sin embargo, nuestro pueblo
sigue teniendo fuerzas para expulsar de su seno los gérmenes morbosos que lo aniquilan. Carranza se está desplomando a pesar de la voluntad de los Estados Unidos.
Cualquiera otro pueblo, en una pugna por su auto-..
nomía, tan larga y tan dolorosa como la nuestra, habría
sucumbido ante el poderío norteamericano. Y México,
por lo contrario, vive y empieza a erguirse sobre sus destructores. Bendito el momento en que se· acabe de desplomar el Primer Jefe, porque con su derrumbamiento
coincidirá el triunfo definitivo de nuestra nacionalidad.

�\
\

POR GUY DE
MAUPASSANT
Traducido para REVISTA MEXICANA,
por Raúl Barragán y Sierra.

EL LOBO

gigantes, ginetes en sus grandes caballos.
He aquí lo que nos refirió el ancian&lt;f Marqués
Pues bien: a mediados del invierno de aquel año
de Arville al llegar a su término la comida de Sn. Hude
1764,
los fríos fueron excesivos, y los lobos se hicieberto en casa del Barón des Ravels.
ron
feroces.
Llegaban hasta atacar a los campesinos
' Se había acosado un ciervo, durante el. día. El
rezdgados; rondaban por la noche en derredor de las
Marqués era el único de los convidados que no había tocasas; ahullaban desde el ocaso hasta el alba, y despoblamado parte en la persecución, porque no cazaba nunca.
ban los establos.
Mientras duró la gran comida, casi no se había
Y pronto circuló un rumor. Se hablaba de un
hablado m5.s que de carnicerías de animales. Las mulobo
colosal,
de pelaje gris, casi blanco, que había devojeres se interesaban en los relatos sanguinarios, y a merado
el
brazo
de una mujer, estrangulado a todos los
nudo inverosímiles, y los narradores imitaban los encuenperros pastores de la comarca, y que penetraba sin mietros de hombres y fieras levantando los brazos Y condo en los cercados, para ir a buscar bajo las puertas.
tando con voz tonante.
Todos los habitantes afirmaban haber sentido su
El seíior de Arville hablaba bien; con cierta poealiento, que hacía vacilar la llama de las bujías. Y por
sía un poco rimbombante, pero llena de efecto. Debía
toda la provincia se extendió pronto el terror. .Nadie se
haber referido a menudo esa historia;· pues la relataba
atrevía
a salir desde que caía la tarde. Las tinieblas pacon facilidad, sin vacilación en las palabras, elegida:;
recían
atormentadas
por la imagen de la fiera, . . . ..
hábilmente para dar la imagen.
Los hermanos de Arville resolvieron encontrarla
-Seíiores: yo no he cazado nunca; mi padre,
tampoco; tampoco mi abuelo, y mi bisabuelo tampoco. y matarla, y convidaron a grandes partidas de caza a todos los gentiles hombres del lugar.
Este último era hijo de un hombre que cazó más que
Fue en vano. Por más que batieron los bosques
todos vosotros; murió en 1764, os diré cómo.
y
registraron
los matorrales, no lo encontraban nunca.
Se Jla maba Juan; se había casado; era padre del
Mataban lobos; pero no aquel. Y cada noche en que se
niíío que fue mi bisabuelo, y habitaba co11 su hermano
proseguía la batida, el animal, como para vengarse, atamenor, Francisco de Arville, nuestro castillo de Lorena,
caba a algún viajero o devoraba alguna res, siempre leen pleno bosque.
jos del sitio en que lo habían buscado.
Francisco de Arville había permanecido soltero
Una noche, en fin, penetró en los chiqueros del
por amor a la caza. Cazaban ambos, del principio al
castillo
de Arville, y devoró los dos cerdos mejor cefin del año, sin reposo, sin cansancio, sin interrupción.
bados.
No amaban no comprendían otra cosa; no hablaban más
'
Los dos hermanos montaron en cólera, consideque de ello,' y no vivían sino para ello. 'l'ern~n
en .e 1
corazón esta pasión terrible, inexorable. Les 111cend1a- rando tal ataque como una bravata del monstruo, como
una injuria directa, como un desafío. Dispusieron todos
ba, les invadía por completo sin dejar sitio a otra
sus
fuertes perros acostumbrados a seguir la pista de
ninguna.
los
animales
temibles, y se lanzaron a la caza, con el coHabían prohibido que se les molestase durante
razón rebosante en furor.
la caza por ningún motivo. Mi bisabuelo nació mienDesde el alba, hasta la hora en que el sol rojizo
tras su padre perseguía un zorro y Juan de Arville no
desciende tras los grandes árboles desnudos, batieron la
interrumpió su carrera; pero juró: ¡voto al diablo! ¡Ese
bribón deb ería haberse esperado hasta el postrer toque · espesu ra sin encontrar nada.
Al fin, ambos, desolados y furiosos, regresaban
de caza!
con
los
caballos al paso, por un camino bordeado de maSu hermano Francisco parecía más apasionado
lezas, y se asombraban de s u ciencia burlada por aquel
aún que él. Desde que saltaba del lecho iba a ver a los
lobo, asaltados de pronto por una espec ie de misterioso
perros, luego, los caballos, y después tiraba a los pájaros
temor.
al derredor del castillo, mientras era llegada la hora de
El mayor decía:
partir a la persecusión de alguna poderosa bestia.
-Este
animal no es como todos. Se diría que
Se les llamaba en la comarca "el señor Marqués"
piensa
como
un
hombre.
y "el menor;" pues los nobles de entonces no procedían '
El menor replicó:
como los de ahora, nobleza de ocasión que pretende es-Tal ·,ez sería bueno bendecir una bala por
tablecer en los títulos una jerarquía hereditaria; porque
nuestro primo el Obispo, o suplicar a algún sacerdote que
el hijo de un marqués no es un conde, ni el hijo de un
pronuncie las fórmulas necesarias.
vizconde, barón, así como el hijo de un generat no es
Después se· callaron .
coronel de nacimiento. Pero la mezquina vanidad de
Juan
exclamó:
hoy en día se aprovecha de tales arreglos.
-Mira que rojo está el sol. El gran lobo va
Vuelvo a mis antepasados.
a causar una desgracia esta noche.
Eran, según parece, desmesuradamente grandes,
N O había acabado de pronunciar estas palabras,
huesudos, violentos, velludos y vigorosos. El menor,
cuando
su
caballo se encabritó; el de Francisco se puso
más alto aún que su hermano, tenía una voz tan fuerte,
a
dar
coces.
Un ancho zarzal cubierto de hojarasca se
que al decir de una leyenda que le llenaba de orgullo,
ante
ellos,
y un enorme animal, completamente
abrió
todas las hojas del bosque se estremecían cuando gritaba.
Y cuando ambos se aprestaban para partir de gris, surgió de improviso y huyó a través del bosque.
Ambos lanzaron una especie de rugido de gozo¡
cacería, debía ser un soberbio espectáculo ver a los dos

y encorvándose sobre los cuellos de sus robustos corceles, los arrojaron hacia adelante, impulsándolos con todo¡
su cuerpo, excitándolos, arrastrándolos, enloqueciéndolos de tal manera con la voz, con el ademán y con el aci-1
cato, que los fuertes caballeros parecían llevar los pesa-'1
dos animales entre sus piernas, y levantarlos como si
volasen.
Iban así, vientre a tierra, destrozando la espesura, salvando los barrancos, subiendo por las pendientes,
bajando a las gargantas y tocando el cuerno a plenos
pulmones para atraer sus perros y su gente.
Pero ele pronto, en esta carrera loca, mi bisabuelo
chocó contra una rama enorme que le hendió el cráneo,
Y cayó al suelo, muerto instantáneamente, en tanto que
su caballo enloquecido se desbocaba y desaparecía en la
sombra que envolvía los bosques. •
El menor de Arville se d_etuvo en seco, saltó a
tierra, tomó en sus brazos a su hermano, y vió que de
la herida salían los sesos junto con la sangre.
Entonces se sentó junto al cadáver, puso sobre
sus rodillas la cabeza desfigurada y roja, y permaneció
contemplando el semblante inmóvil del primogénito.
Pero a poco le invadió el miedo, un miedo singular nunca sentido: el miedo de la sombra, el miedo de
la soledad, el miedo de la selva desierta, y el miedo también del lobo fantástico que acababa de matar a su "hermano para vengarse de ellos.
Las tinieblas crecían; el frío agudo hacía crujir
los árboles. Francisco se levantó estremecido, incapaz
de quedarse allí más tiempo, y sintiéndose casi desfallecer. Nada se oía ya: ni los ladridos de la jauría, ni el
sonido del cuerno; todo estaba mudo en el espacio invisible, y aquel triste stlencio de la noche helada tenía algo
de extraño y de espantable.
Cogió con sus manos de coloso el grande cuerpo
de Juan; lo levantó y lo colocó sobre la silla para llevarlo al ca-stillo; después se puso en marcha lentamente
perseguido por imágenes horribles y asombrosas.
'

Y bruscamente, e~1 el sendero que invadía la noche, una gran forma pasó. Era la fiera.
Una sacudida de espanto agitó al cazador; alguna cosa fría como una gota de agua le corríó a lo largo
de la espalda, Y, como un monje tentado por el diablo,
hizo el signo de la cruz, aterrado por el repentino regreso
del horroroso vagabundo.
Pero sus ojos volvieron a mirar el cuerpo inerte
atravesado delante de él, y de pronto, pasando bruscamente del temor a la cólera, tembló con rabia desordenada. · Entonces espoleó a su caballo y se lanzó tras el
lobo.
Lo seguía por los taludes, por los barrancos, por
los montes, atravesando bosquP.s que ya no conocía, con
la mirada fija CM la mancha blanca que huía en la noche
descendida sob re la tierra.
Su caballo parecía animado también de alguna
fuerza y de algún ardor desconocidos. Iba al galope,
con el cuello tendido, y la cabeza o los pies del muerto,

atravesado sobre la silla, chocaban contra los árboles y
contra las rocas. Las zarzas le arrancaban los cabellos;
la frente, al pegar contra los troncos enormes, los salpicaba de sangre, y las espuelas desgarraban g irones de
corteza.
Y de pronto, animal y caballo salieron de la selva y se precipitaron en un pequeño valle, en el instante
én que la luna aparecía detrás de las montañas. Aquel
valle era pedregoso, cerrado por rocas enormes, sin salida
posible: el lobo, acorralado, se volv ió.
Fra"ncisco lanzó entonces un alarido ele gozo que
repitieron los ecos como el rodar de un trueno, y saltó
del caballo, empuñando su cuchillo.
La fiera, erizada, con el lomo encorYado, lo esperaba; sus ojos lucían como dos estrellas. Pero antes de
librar batalla, el fuerte cazador, cogió a su hermano, lo
sentó sobre una roca; y sosteniendo con piedras su cabeza, que no era ya más que una mancha de sangre, le
gritó en los oídos, como si hubiese hablado a un sordo :
"¡ :Mira, Juan, mira ésto!"
Después se arrojó sobre el monstruo. Se sentía
bastante fuerte para derribar una montaña, para pulverizar piedras entre las manos. La fiera quiso morderlo,
tratando de alcanzarle el vientre; pero él lo había cogido
por el cuello, sin utilizar siquiera su arma, y Jo estrangulaba dulcemente, oyendo detenerse el aliento en su garganta y los latidos de su corazón. Y reía, gozando inmensamente, estrechando más y más su apretón formidable, gritando en su delirio de gozo: "¡Mira, Juan,
mira!" Cesó toda resistencia; el cuerpo del lobo se aflojó. Estaba muerto.
Francisco, entonces, tomándolo en brazos, fue a
arrojarlo a los· pies del primogénito, repitiendo con voz
enternecida: "¡Toma, toma, toma, Juanito; aquí está!"
Entró en el castillo, riendo y llorando, como
Gargantúa, cuando nació Pantagruel; lanzando gritos de
triunfo y saltando de alegría al referir la muerte del
animal, y mesándose los cabellos al contar la de su
hermano.
Y a menudo, más tarde, cuando tornaba a hablar
de aquel día, exclamaba, con las lágrimas en los ojos:
'·¡ Si el pobre de Juan hubiese podido siquiera verme estrangular al otro, habría muerto contento, estoy seguro!"
La viuda de mi antecesor inspiró a su hijo huérfano, el horror a la caza, que ha venido transmitiéndose
de padres a hijos hasta mí.
Callóse el Marqués ele Arville. Alguien preguntó:
-Esa historia es una leyenda, ¿verdad?
Y el narrador repuso:
-Os aseguro que es veríd ica desde el principio
hasta el fin.
Entonces dijo una mujer, con vocecita suave:
-Da igual; pero es hermoso tener pasiones semejantes.
En Pasadena, California.-Abril Je 1916.

�Sonetos Galantes

TOPICOS DEL DIA
Don Venustiano Carranza ha promulgado un decreto, con el objeto de dejar establecida una Escuela Nacional de Veterinaria.
Antaño, los estudios de médico veterinario se hacían en la Escuela Nacional de Agricultura; pé'ro no obstante que se han destruído las mejores caballadas de la
RepúJ:,lica, la gran demanda de veterinarios, ha reclamado a grandes gritos, el establecimiento de la nueva escuela.
La causa es muy sencilla. Los carrancistas que en
fermaban, traían a su cabecera un Médico titulado de la
Universidad Nacional, y su pericia y su ciencia eran ineficaces para devolver la salud. José Terrés, Fernando
Zárraga, Eduardo Liceaga y tantos otros, ~e eran tan
aptos en remotos tiempos, veían estrellarse toda su sabiduría, enfrente de un enfermo carrancista.
Una vez se quejaba un soldado de Don Venustiano
de que ni Silva ni Caraza-esp~ialistas en enfermedades
de la nariz-podían curarle un catarro. Lo oyó un colega y le dijo: llama a un veterinario e inmediatamente
te sanará. Yo tarÍ1bién estuve malísimo, y fue inútil todo remedio que me recetaron los médicos ; en cambio, tan
pronto como me atendió un veterinario, sané como por
un milagro.
Y efectivamente, aquel carranclán obedeció el consejo y obtuvo su perdida salud. El éxito de los veterinarios se hizo público, y desde entonces hubo tal demanda, que no se daban abasto para servir a1 ejército preconstitucionalista. Y hubo· necesidad de crear la Escuela
de referencia.
Las fiestas organizadas el último &lt;loniingo en honor del Primer Jefe, resultaron lucidísimas.
El número principal, fueron unos juegos de luces
para "simular el incendio del heroico castillo de Chapultepec" (palabras textuales de un diario carranclá11.)
Ya está visto que los soldados de don Venustiano,
solamente se divierten simulando incendios.
Después de todo están en su papel.

** *
periódico que nos

E l mismo
comunica la noticia
de la simulación del incendio, nos da cuenta de una función teatral en honor del Primer Jefe, en la cual se pondrá en escena "Baile de Máscaras" de Verdi.
Aunque Carranza habría preferido ver "Traidor, inconfeso y mártir'' de Zorrilla, por aquello de la traición,
siempre fue oportuno escoger algo referente a la mascarada que representan los preconstitucionalistas.

***

Ha empezado a circular el rumor de que Venustiano Carranza y Alvaro Obregón sufrieron un disgusto,
en el cual casi llegaron a las manos.
Aunque la noticia no ha sido confirmada, bueno
es li garla con el último movimiento ·revolucionario de
.Antonio Villarreal-obregonista- y con el disgusto que
tuvieron el Primer J efe y su Ministro de la Guerraque mucha guerra le está dando en Torreón. Así se
comprenderá que el choque actual, ya tiene sus antecedentes, y que lo extraordinario es que se haya retardado
tanto.
Ahora lo que deben tener presente los carranclanes,
es que cuando se rompe un tubo, todas las soldaduras
resultan defectuosas. Madero y Orozco riñeron en Ciudad Juárez, y aunque después se reconciliaron, volvieron
pronto a dividirse. Carranza y Villa, también riñeron

desde Mayo de 19141 y aunque luego hubo ternuras, perdones, olvidos,y hasta banda azul de divisionario, pronto
resucitó la pugna y se tradujo en crisis. Hoy, se
han disgustado Carranza y Obregón; probablemente
se reconcilian; pero, pero ....... sucederá lo de siempre.
Venustiano, Venustiano ...... "el momento oportuno" de que hablaba Obregón está muy próximo.

***

La moneda constitucionalista bajó hace dos semanas hasta el grado de cambiar cincuenta y siete pesos por
dallar. Entonces, el "de facto" tuvo la luminosa ocurrencia de hacerla subir comprando papel, con giros sobre Nueva York.
Y empezaron su labor hacendaría. Pero sucedió
que los únicos que se beneficiaron en las mismas operaciones, fueron los propios carrancistas que monopolizaron todos los giros puestos a la venta. Luis Cabrera, indignado público unas declaraciones, llamando "convenencieros y "defraudadores" a los héroes de la causa.
Y la moneda que subió artificialmente al valor de cuatro
centavos, volvió a bajar a cincuenta y siete por uno, como hace dos semanas.
El esfuerzo financiero sirvió únicamente para que
los carrancistas quedasen, por declaración oficial de ellos
mismos en calidad de inmorales y explotadores."

** *

El General Scott ha llegado a San Antonio, con el
objeto de conferenciar con su compañero de armas el
General Funston, sobre la continuación o fin de la llamada expedición punitiva.
Es extraño que para adoptar m1a línea de conducta
se haga un viaje especial de la metrópoli norteamericana
a esta ciudad; pero una vez hecho, lo prudente sería que
tanto el General Scott como el General Funston, aconsejasen-como lo aconseja el ex-Presidente Taft,-ponerle. fin a esta expedición que ni ha capturado ni capturará
al bandolero Villa.
La expedición, según declaraciones oficiales, no fue
hecha en contra de México. Pero si nó hay intención de
ofender a nuestro pueblo, resulta ocioso continuar, en
una empresa que rechazan unánimamente los elementos
de todos los bandos.
Porfiristas, huertistas, reyistas, felicistas, maderistas, revolucioharios, reaccionarios: todos están de acuerdo en que los americanos deben retirarse. Y si bien es
cierto que Carranza otorgó el permiso, que abrió las
puertas de la Patria a los ejércitos extraitos, hay que tener presente, que ya sus subordinados lo obligaron a retractarse, y a solicitar la anhelada evacuación.

** *

El erudito historiógrafo don I gnacio B. del Castillo,
escribe desde una revista metropolitana, un sugestivo artículo Íntitulado: "Cómo s¡lió don Quijote de Méx'ico."
Se refiere al robo de que fue víctima don Alfredo Cha-·
vero, del único ejemplar original de la primera edición
del libro inmortal de Cervantes.
Sin embargo, el título sugestivo del artículo de Castillo, nos hace pensar en la verdadera salida del Quijote,
cuando abandonaron el suelo mexicano, la dignidad, el
decoro y el honor. Eso fue el 21 de Abril de 1914. Entonces sí que el ingenioso hidalgo abandonó nuestra tierra,
entregada después a la furia de pecheros y villanos.
Pero bien pueden temblar los follones, porque don
Quijote está próximo a retornar.

A una Rubia

Perfil

Tisúes y satines soberanos
Se unen para formar tu blondo pelo,
Y se antoja de suave terciopelo,
Según es fino, el dorso de tus manos.

Tienes el porte altivo de una infanta,
Irónico tu labio, tu cabeza
N urnismática indica tu nobleza
Y es de pulido mármol tu garganta.

Tus pestañas hilaron los gusanos
De seda, con solícito desvelo,
Y son tus ojos zarcos como el cielo,
Cual los montes cerúleos y lejanos.

Y tamaño prestigio, pompa tanta
Los escondes en claustro de tristeza
Y posees la gracia y la belleza
Y no quieres vasallos a tu planta.

La inefable sonrisa de Gioconda
Se dibuja en tu labio, hay una honda
Dulzura en tus pupilas nazarenas,

Hecha para reinar, vives reclusa,
Tu orgullo a los requiebros se rehusa,
Y si algún atrevido te corteja,

Finge un toque de luz tu ceja flava
Y siendo del país de las morenas
Pareces una diosa escandinava.

Esgrimes tu pupila fulgurante
Bajo el arco tupido de tu ceja,
Y nublas tu borbónico semblante.

De Goya

·A una Pálida

Tú debes ser, morena, de Sevilla,
Bailar jotas al ritmo del pandero,
Y ser la maja novia de un torero
Que busque en el tendido tu mantilla.

Hada de los glaciares, tu divina
Palidez la robaste a los luceros,
Y son árticas noches tus severos
Ojos que la ternura no ilumina.

Debes mojar en rubia manzanilla
Tu labio mentiroso y hechicero,
Y hacer ostentación de tu salero
Entonando la alegre seguidilla.

Si alguien a conquistarte se encamina,
Lo asaltan tus desdenes, cual los fieros
Osos a los impávidos viajeros
Que marchan por la estepa cristalina.

Debes oír, si sales a tu reja,
El son de la guitarra que se queja
De desdén en idioma de sollozos,

Y lo mismo que el polo, es un arcano
Tu frío corazón que late en vano,
Pues quien sintiendo afanes amorosos

Y terciado el mantón crujiente y rico,
Pasar sobre las capas que los mozos
Extienden a tus pies, en abanico.

A marchar por tus témpanos se atreve,
O muere devorado por los osos
O espira sepultado entre la nieve.

Los Corales

En el Baile

Caprichos de la moda, amantes dones,
Rojos mirtos o rosas delicadas,
Ora adornan orejas nacaradas.
Ora cuellos que envidian los pichones.

Te arrastraba en el cauce desbordado
Del baile, desafiando la fatiga,
Y sentía en mis sienes una espiga
Suelta de tu magníf1co tocado.

.

Ya sus granos alínean en rengl.pnes
Produciendo sonrojo a las granadas,
.
Ya en ro sanos de cuentas sonrosadas
Que' sostienen suntuosos medallones.

Al cruzar
Nuestros ojos,
Y como el ave
Yo estaba por

Yacen en las honduras submarinas
Para gala de senos estelares,
Y son sangre que vierten las ondinas

Tus senos eran ánfora de aromas,
Y al sellar su contorno venusino
Empapó de carmín tus ricas pomas

Al herirse en las rocas de los mares,
Formando brazaletes y collares
Con sus hilos de gotas purpurinas.

El golpe de mi beso repentino,
Como mancha el plumón de las palomas
El plomo sanguinario y asesino.
Efrén REBOLLEDO

su destello electrizado
tramaban una intriga,
incauta por la liga
tu hechizo aprisionado.

�J

Deuda de Gloria
El joven literato don David Alberto Cosía, acaba
de presentar en la ciudad de 1.fonterrey una comedia intitulada "Deuda de Gloria" que fue recibida por el público con aplauso franco y sincero.
La obra de Cosía, se, resiente de algunos defectos;
pero denuncia un decidido temperamento y una gran
facilidad de diálogo, que al p.::rfeccionarsc, puede producir opimos frutos para nuestra literatura dramática.

:N" osotros reóroducimos con todo gusto, el siguiente diálogo de "Deuda de Gloria" y deseamos que el joven
autor mire en su primer éxito, el principio de una serie
larguísima de pugnas, muchísimo más encarnizadas de
las que hasta hoy lo han conmovido. El primer éxito no
es sino la clarinada inicial de un gran combate. Esperamos que él tenga la suficiente voluntad para seguir ad~lante, hasta obtener en cortos y felices años, una definitiva consagración.

***
Formoso se dispone a salir, en los momentos
en que Gustavo Borda aparece por la izquierda. Llega éste un poco nervioso y casi tropieza con el Capitán, quien al reconocerlo, le
hace una cortesía.
Gustavo.-Don Lauro del Campo ...... .
Formoso.-(Con exagerada ·galantería) . Su hija, caballero ..... .
Gustavo.-Gracias. (A Formoso).
Rosa Carmen.-¡ Gustavo! ...... (Trémula).
Formoso.-Aquí estorbo ... ( Retirándose por la izquierda)
Gustavo.-Rosa Carmen ..... ¿quien es ese?
Rosa Carmen.-El Comandante de la guarnición. ¡ U n pobre hombre!. . . .
Gustavo.-Lo parece ... pero ... don Lauro ¿ está, aquí? ...
Rosa Carmen.-¿ Se atreve Ud .... Gustavo? ....
Gustavo.-Perdóneme, Rosa Carmen, tengo que hacerlo;
por eso me atreví a llegar hasta aquí, así, sin más
preámbulos ....
Rosa Carmen.-¿Luego insiste Ud. en ver a mi padre? ..
Gustavo.-Tal como se lo dije antes cuando salía de la
parroquia, en aquel lugar apartado que nunca olvidaré ...
Rosa Carmen.-Aun estoy nerviosa, aun tiemblo, Gustavo; temo que el cochero haya maliciado algo ....
Gustavo.-Eso corre de mi cuenta.
Rosa Carmen.-¿ Qué va 'Cd. a hacer? .....
Gustavo.-Lo compraré.
Rosa Carmen.-Aquí, en el campo, 119 se compra a nadie,
Gustavo; en la ciudad, todos se venden: los criados
y los amos; pero, aquí no sucede lo mismo; ese
hombre que ama y respeta a mi padre, no se venderá; además. esto tiene que saberse, s i Ud. insiste
en hablar con mi padre .....
Gustavo.-;-Ilablaré, sí, Rosa Carmen, hablaré. ¿ Qué no
ve "C"d. que en esa entrevista se halla interesado el
nombre de Lauro, y no sólo eso, sino que dejaré
satisfecha la última voluntad de mi padre? ....
Rosa Carmen.-¡ Cómo! ¿ Viene Ud. por mandato de su
padre'. . . . ¡Esa entrevista es peligrosa. Gustavo!
Bien sabe Ud. el origen ele las desavenencias de
don Joaquín Borda con mi padre; bien sabe que
éste se niega a tratar asuntos que le son bien dolorosos ....•

Gustavo.-Dolorosos y todo. son necesarios ... necesarios
para él; necesarios para nosotros ....
Rosa Carmen.-Vamos. Gustavo, convénzase Ud., al fin,
de que todo entre nosotros se hace imposible. El
destino implacable y caprichoso, se opone a todo.
El pasado indestructible y amenazante, es una injuria a nuestras esperanzas; ni yo ni Ud., tenemos
la fuerza para destruirlo.
Gustavo.-¿ Porqué nó? .....
Rosa Carmen.-¿ Qué es lo que pretende lid? ¿ co1wencer a mi padre de que nuestro enlace es factible?·
Eso nó.
Kecesitaba Ud. convencerme primero.
¡Bah! Todo pasó. ¡Locuras de colegiales! Ni U d ..
ni yo. nos detuvimos a profundizar un poco nuestros corazones, y .sobre todo, nuestras conciencias ..
y algo más viejo y más hondo .... nuestra historia!
Gusta vo.-El amor no profundiza, eleva!
Rosa Carmen.-Y ¿aquello, Ud. cree que fue amor? ... .
Gustavo.-Amor pasional, nó; honda simpatía, tal vez .. .
Rosa Carmen.-Y ..... es curioso ..... a pesar de todo se
acabó ..... .
Gustavo.--.:.Ud. es la misma, y parece otra, Rosa Carmen.
Rosa Carmen.-No; soy otra, y parezco la misma, Gustavo.
Gustavo.-¿Qué quiere Ud. decir? .....
Rosa Carmen.-Que de aquellos días en que Ud. rondaba mi colegio, con el libro bajo el brazo, a estos en
que se atreve Ud. a venir hasta la casa de mi padre,
han caído ocho largos inviernos, en los que, como
en todos éstos, el frío marchita flores que en nosotros fueron ensueiíos; espolvorea nieve que es des·
encanto; tiende tupidos neblinales que e~ olvido ... ,
La vé Ud., ya vé l;d. como soy la misma colegiala,
romántica y soiíadora ... y sin embargo ... ¡ soy otra!
Gustavo.-Ya lo veo, ya veo que es Ud. la misma de
entonces .... la misma desdeñosa de siempre! Para
Ud. fué en los últimos ocho años, frío de nieve,
desencanto y olvido, lo que fuera para mí, ansie. dad, esperanza y memoria viva! .....
Rosa Carmen.-¡ Bah! Déjese Ud. ya de eso, Gustavo.
Vuélvase a la capital, en donde su público lo espera y lo ama.
Gustavo.-Es cierto; allá, donde me esperan y me aman,
que aquí .....
Rosa Carmen.-¡ Qué sabe Ud. Gustavo! (Cariñosa, convenciéndolo). Ande, váyase a su teatro .... a vivir
todas las noches un nuevo drama; a llorar lágrimas
fingidas; a estrujarse de amor o de rabia, cada día
en nuevos brazos; a violentar el gesto; a retorcer
el sentimiento; a falsear la voz; a fing:ir el ademán;
a hartarse de aplausos y de gloria, que no está bien
que se robe a sus amigos y a sus triunfos, para venir a enamorar a una lugareiía, sin méritos Y sin
nombre .....
Gustavo.- ¡Sin nou1bre! Y ¿el limpio nombre de su
familia? Y ¿ el nombre glorioso de su padre? .....
Rosa Carmen.-(Con marcada tristeza). Su padre de
Ud. se encargó de destruirlo.
Gustavo.- Aunque así fuera; aquí estoy para reivindicarlo.
Rosa aCrmen.-¿ Reivindicarlo? ¡ Qué locura! ....
Gustavo.-A eso vengo.
Rosa Carmen.- ¿ Qué dice Ud? .....
Gustavo.- Que a pagar a don Lauro su deuda de gloria
he venido.
Rosa Carmen.-No le entiendo a Ud., Gustavo.

Gustavo.-Pronto me entenderá Ud., cuando hable con
don Lauro; y, más todavía: me amará Vd., Rosa
Carmen; pero no, me confesará que me ama, porque
Ud. me quiere; Ud., como yo, en los aiíos de apartamiento de nuestras almas, y a pesar de este falso
desamor con que me trata, ha pensado mucho en
mí; ha llorado mucho ..... .
Rosa Carmen.-¿ Pensar en Ud? .... ¡ Tal vez 1.... A veces
se piensa sin querer. ,¡ Llorár? .... Eso, nó. Yo fuí
dichosa en mi colegio; lo soy en la casa de mi padre. Hace mucho que no lloro; desde que mi padre murió .... ¡ cómo lo recuerdo! Ud., Gustavo, tuvo
entonces la atención de escribirme, consolándome ..
¡ cuánto se lo agradezco 1...••
Gustavo.-¿ Lo :e cuerda Ud? ....
Rosa Carmen.-¡ Cómo nó! Escribe l'd. tan bien, que
no se acierta a saber si es Ud. más actor que literato.
Gustavo.-Es que ~l lenguaje del amor, siempre es bello!
Rosa Carmen.-Es que Ud. no hablaba de amor, sino &lt;le
dolor ..... .
Gustavo.-Es lo mismo. ¡ Amor y dolor! Inquietud,
locura, divina locura! (Arrebatadamente).
Rosa Carmen.-Vamos, Gustavo, que se olvida Ud. de la
casa de don Lauro del Campo, para acordarse de su
teatro en México. Tenga Ud. pr esente que es a Rosa Carmen a quien habla, y para ella no hay que
violentar el gesto, ni retorcer el sentimiento, ni falsear la voz, ni fingir el ademán ....
Gustavo.-Es cierto. Para Rosa Carmen, no debe ser la
frase declamada, ni el rebuscado concepto; para ella
es el corazón ardoroso y palpitante; es el alma que
fluye en los ojos y la palabra; es el sentimiento hondo y virtual; es algo inefablP; algo superior; algo
que ..... .
Rosa Carmen.-Algo que muy pa, ecido a todo eso que
Ud. ahora dice, le juraba a la primera actriz el día
de su beneficio. Lo ví a Ud., y Ud. no lo sabía.
iMs primas se- empeiíaron en que fuera con ellas a
su palco, una noche antes de venir a esta quinta, y,
yo, con temor y con ansia ¡ah, si mi padre lo supiera! lo ví a Ud. en aquela obra y me convencí de
cuán grande es Ud. en la escena, y desde entonces,
aunque es cierto que pienso más en Ud., deseo más
olvidarle! .....
Gustavo.-(Enloquecido ).-¿ Porqué, Rosa Carmen? ..... .
Rosa Carmen.-Por un escrúpulo de buena aficionada, de'-Ota del arte y la belleza! .... ,
Gustavo.-¿ Cuál es? .....
Rosa Carmen.-El de que hacerlo mío, sería robarlo a
su arte y su gloria; y yo soy intransigente; yo soy
muy celosa ..... Sentiría envidia de los brazos extraiíos que lo sujetara.n con cariiío; de los ojos que
lo envolvieron en ondas de pasión y ternura; de
las alabanzas de las mujeres; del aleteo de los aplausos; y sin embargo, en aquella noche: ¡ qué inquietud y qué zozobras, y entre todo eso, ¡qué felicidad!
11is primas se daban cuenta de mi locura: mis ojos,
mis manos, mi corazón, el temblor de mi cuerpo,
me denunciaba .... ¡ Ah, pero era yo tan dichósa y
a la vez sufría tanto! .... Pero ¿ sabía Ud. eso? ....
¿ Le interesa, acaso, sabe rlo ?
Gustavo.- (Con locura). ¿ Es cierto, Rosa Carmen? ....
sufría Ud? ... . ¿ era Ud. dichosa? ... Hábleme así, co-

~·

~

-

mo antes. Sea Vd. buena conmigo; no me martirize ..... .
Rosa Carmen.-Parece que lo he conmovido. Si yo también, como Ud., tuviera el don de conmover los corazones; de estrujar los espíritus ... . . Eso me disgusta, eso es abusar de la fuerza, eso es cobardía ...
Gustavo.-(Suplicante). Rosa Carmen .....
Rosa Carmen.-(Exaltada). Sí, y puesto que Ud. y yo
somos iguales, y nuestras armas las mismas, a la lucha si Ud. quiere; a la muerte, vamos. si Vd. no la
teme; venga Ud. a rendirme con sus ternuras, con
sus maldades, con el encanto de su nombre y de su
gloria, que aquí estoy para defenderme con ..... .
Gustavo.-¿ Cón qué?
Rosa Carmen.-Con mis desdenes, con el odio de 1111 padre para su e 0mbre ..... .
Gustavo.-(Consternado ). ¿ Qué dice Ud? .....
Rosa Can11en.-Sí, Gustavo; mi sangre se rehusa, se rebela, entre sus ondas ahoga mi carif10. Vd. sabe
que entre mi padre y el st.yo, hubo algo tenebroso,
algo inexplicable, acaso, siempre, para nosotros ....
Gusta vo.-Lo sé tocio. y a pesar de eso, Rosa Carmcu:
la convenceré a mi cariño; l'd. lo verá ..... .
Rosa Carmen.-Xunca. El amor a mi padre está por
encima de todo, y, basta, Gustavo .... aléjese Ud.
pronto que mi padre vendrá; váyase que esa entrevista, puede costarle a mi padre, la vida!
Gustavo.-También "C"d. me la quita, y yo me resigno .. .
No, Rosa Carmen: don Lauro me escuchará; hablaré al hombre, al triunfador de antaiío, al fracasado de
ahora .....
Entran rápidamente don Lauro y don Casimiro,
Rosa Carmen se hallará a la derecha y Gustavo a
la izquierda; don Lauro se adelanta a las primeras
palabrás y se coloca en medio de los dos. Don
Casimiro se sitúa a la derecha de Rosa Carmen.
La escena se desa rrolla violentamente.
Don Lauro.-(1Iuy agitado). ¿Quién se atreve a hablar
así? .....
Don Casimiro.-(~Iuy sorprendido, reconociendo al actor)
¡ Gustavo Borda!
(Gustavo y Rosa Carmen, hállanse abatidos).
Don Lauro.-(fucra de sí). ¿Qué has dicho? ...... ¿El
hijo oc Joaquín Borda, el impo~tor? ..... .
Gusta,,o.-(Herido profundamente en su corazón). Don
Lauro, respete Ud. el nombre de un muerto ....
Don Lauro.-El no supo respetar el nombre de un Yivo.
Pero. ¿qué quiere. Ud. aquí? .... Y tú, Rosa Carmen,
¿ que hablabas con este hombre? .... ¡ Salga lJd. de
mi casa! ..... .
Gustavo.-¡Don Lauro! ..... .
Rosa Carmen.-(lnterpónese entre su padre y Gustavo,
cuando aquel quiere lanzarse sobre éste) . Nó, padre mío ...... .
Don Lauro.-(Sorprendido). ¿Qué? ..... .
Rosa Carmen.-(Con firmeza). ¡ Que Gustavo no sale!..
Don· Lauro.-¿ Porqué?
Rosa Carmen.- (Con mucha intensidad). ¡ Porque no
quiero!
(Don Casimiro queda atónito, con templando la
escena).
El telón cae lentamente.

�i:;;:--- . -

Bellezas Infantiles
3ª Epístola a Don Venus
Inapreciable barbón:
en forma llana y sincera
te dirijo mi tercera
con toda mi estimación,
apelando a tu razón
clara de "jefe primero"
y así del patrio hormiguero
hablarte sin vacilar:
s i lo miras respingar ....
no le avientes el sombrero.

***
A pesar del servilismo
que con Wilson has usado,
este hombre no se ha dignado
apartarte del abismo;
ha explotado tu cinismo,
pero en más de alguna homilia
le ha dicho a la gran fa~ilia
de aquí, que grite y se crezca,
que si es muy rica la pesca
hay que comer de vigilia ....

***
Has usado grandes timos
para el pueblo mexicano,
sólo por besar la mano
con que te apoyan "los "primos."
Pero los que claro vimos
negamos tu pundonor,
pues sabemos que tu ardor
no persigue noble fin.
Te conozco, chapulín,
no más en lo brincador.

Niños Humberto y Gastón Martínez Argüelles
de C. Victoria, Tamaulipas actualmente radicados en Brownsville, Tex.

***
Los mandatarios de acá
te ven como a un infeliz;
más tú te sientes feliz
con que te llamen "papá"
los que te aclaman allá
hombre ~e orden y de ley.
Es digna de tí la grey
de mandrias y de borregos:
"en la tierra de los ciegos
el que tiene un ojo es rey."

A los rateros de ayer
has hecho "divisionarios"
y dos o tres perdularios
te ayudan en "el poder."
La cosa así debió ser,
.sin duda, por sus dos flancos:
cuando todos están mancos
no hay miedo del escabeche;
cuando la mar está en leche
los pescados salen blancos.

***
Qué bien quisieras, traidor,
que el actual orden de enga:i.os
pudiera durar los años
que tú fuiste Senador.
Pero los hombres de honor
no se encuentran ya muy lejos ;
y cuando como conejos
escapen tus anarquistas,
de los "con-sus uñas-listas"
no han de quedar ni pellejos ....

***
La patria llora y se agita,
pide progreso y trabajo;
y tú, vil escarabajo,
le das robo y dinamita.
Mas ya sabe, pobrecita,
que solloza sin motivo,
e¡ue a11:ique I¡¡ hiere en lo vivo
no durará su querella,
que eres poco para ella ... .
Peiate, barbas de chivo ... .

***
No ha de cesar el tezón
del gran elemento honrado,
hasta que tú seas colgado
como premio a tu traición.
Te estás hundieudo, barbón,
¿ no te has dado cuenta de ello?
\t :.n a cortarte e l resuello
(sin que ni poco se pierda)
¡ Lo sentiré por la cuerda,
que se deshonre en tu cuello!

QUASIMODO.

,

�ESTROFAS

Por Gaspar
N úñez de Arce

Reproducimos este anatema fulminador en contra de la demagogia, por
ser de admirable aplicación en nuestra Patria. ·
VIII
LA Generosa musa de Quevedo
desbordóse una vez 'como un torrente
y exclamó llena de viril denuedo:
"No he de callar, por más que con el ded
ya tocando los labios, ya la frente,
silencio avises o amenace~ miedo."

II
Y al estampar sobre la herida abierta
'!l hierro de su cólera encendido,
tembló la concusión que siempre alerta,
incansable y voraz, labra su nido,
como gusano ruin en carne muerta,
en todo Estado exánime y podrido.

III
Arranque de dolor, de ese profundo
dolor que se concentra en el misterio
y huye amargado del rumor del mundo,
fue su sangrienta sátira, cauterio
que aplicó sollozando al patrio imperio,
mísero, gangrenado y moribundo.

IV
¡Ah I si hoy puúÍ::ra resonar la lira
que con Quevedo descendió a la tumba,
en medio de esta universal mentira,
de este viento de escándalo que zumba,
de este fétido hedor que se respira,
de esta España moral que se derrumba;

V
De la viva y creciente incertidumbre
que en lucha estéril nuestra fuerza agota;
del huracán de sangre que alborota
el mar de la revuelta muchedumbre;
de la insaciable y honda podredumbre;
que el rostro y la. conciencia nos azota;

VI
De este horror, de este ciego desvarío
que cubre nuestras almas con un velo,
como el sepulcro, impenetrable y frío;
de este insensato pensamiento impío
que destituye a Dios, despuebla el cielo
y precipita el mundo en el vacío;

VII
Si en medio de esta borrascosa orgía
que infunde repugnancia al par que aterra,
esa lira estallara ¿ qué sería?
Grito de indÍgnación, canto de guerra,
que en las entrañas mismas de la tierr1
la muerta humanidad conmovería.

Mas ¿ porque el gran satírico no aliente
ha de haber quien contemple y autorice
tanta degradación, indiferente?
"¿No ha de haber un espíritu valient!!?
¿ Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¡Nunca se ha de decir lo que se siente?

IX
¡ Cuántos sueños de gloria evaporados
como las leves gotas de rocío
•
que apenas mojan los sedientos prados!
¡ Cuánta ilusión perdida en el vacío,
y cuántos corazones anegados
n la amarga corriente del hastío I

X
No es la revolución raudal de pi.ata
que fertiliza la extend ida vega:
es sorda inundación que se desata.
No es viva luz que se difunde grata,
sino confuso resplandor que ciega
y tormentoso vértigo que mata.

XI
Al menos en el siglo desdichado
que aquel ilustre y vigoroso vate
con el rayo marcó de su censura,
podía el corazón atribulado
salir ileso del mortal combate
en alas de la fe radiante y pma.

XII
Y aparta'n do la vista de aquel cieno
social , de aquellos fétidos despojos,
de aquel lúbrico y torpe desenfreno,
fijar llorando los ardientes ojos
en ese cielo azul, limpio y sereno,
de santa paz y de esperanza lleno.

XIII
Pero ho}' ¿dónde mirar? Un golpe mismc
hiere al César y a Dios. Sorda carcoma
prepara el misterioso cataclismo,
y como en tiempo de la antigua Roma,
todo cruje, vacila y se desploma
en el cielo, en la tierra, en el abismo.

XIV
Perdida en tanta soledad la calma,
de noche eterna el corazón cubierto,
la gloria muda, desolada el alma,
en este pavoroso desconcierto
se eleva la Razón , como la palma
que· crece triste y sola en el desierto.

XV
¡ Triste y sola, es verdad! Dónde hay miserí.1
mayor? ¿ Dónde más rudo desconsuelo?'
¿ De que la sirve desgarrar el velo
que envuelve y cubre la vivaz materia,
Y con profundo, inextinguible anhelo
sondar la tierra, escudriñar el cielo;

XXII
¿ Quién podrá detenerle en su carrera:
¿ Quién templar los impulsos de la fiera

y loca multitud enardecida,
que principia a dudar y ya no espera
hallar en otra luminosa ~sfera,
bálsamo a los dolores de esta vida?

XVI
Entregarse a merced del torbel,,no
l.a aqueja
el secreto inquirir de su destino,
si a cada paso que adelanta deja
su fe inmortal, como el vellón la oveja,
enredada en las zarzas del cam ino ?
Y en la duda incesante que

XXIII
Como Cristo en la cúspide del monte,
rotas ya sus mortales ligaduras,
mira doqu ier co n ojos espantados,
por toda la extensión del horizonte
dilatarse a sus pies vastas llanuras,
ricas ciudades, fé:·tiles collados.

XVII

XXIV

•
¿ Si a su culpada humillación se adhiere
con la constancia infame del beodo,
que goza en su abyección, y en ella muere?
¿ Si ciega, y torp.e, y degradada en todo
desconoce su ongen, y prefiere
-'
a descender de Dios, surgir del lodo?

XVIII
¡ Libertad, libertad! No eres aquella
virgen, de blanca túnica ceñida,
que v1 en mis sueños pudibunda y bella.
No eres, no, la deidad esclarecida
que alumbra con su lu z, como una estrella,
los oscuros abismos de la vida.

XIX
No eres la fuente de perenne gloria
que dignifica el corazón humano
y engrandece esta vida transitoria.
No el ángel vengador que con su mano
imprime en las espaldas del tirano
el hierro enrojecido de la historia.

XX
No eres la vaga aparición que sigo
c?n hond o afán desde mi edad primera,
sin alcanzarla nunca.. . . Mas ¿ qué digo¡
No eres la libertad, disfraces fuera
¡ li ce ncia desgreñada, vil ramera '
del motín, te conozco y te maldigo!

XXI
¡Ah! No es extraño que sin luz ni guía,
los humanos instintos se desbord en
con el rugido del volcán que estalla.
y en med io del tumulto y la anarquía,
como corcel indomito e l desorden
no respete ni látigo ni valla.

Y excitando su afán calenturiento
tanta grandeza y tanto poderío
de la codicia el persuasivo acento
gritale audaz:- ¡ El cielo está vacío!
¿A quién tem er?- Y ronca y sin aliento
'a muchedumbre grita :- ¡ Todo es mío!-

•

XXV

Y--en el tumulto su puñal afila,
y la enconada cólera que encierra
enturbia y enardece su pupila,
y ensordeciendo el aire en són de guerra
hace temblar bajo sus pies la tierra,
como las hordas bárbaras de Atila.

XXVI
No espereis que esa turba alborotada
infunda nueva sangre generosa
en las venas de Europa desmayada;
ni que termine s u fatal jornada,
sobre el ara desierta y polvorosa
otro Dios levanfan&lt;lo con su espada.

XXVII
No espereis, no, que la confusa pl&lt;&gt;be,
como santo depósito eri su pecho
nobles instintos y virtudes lleve.
Hallará el mundo a su codicia estrecho,
que es la fuerza, es el número, es el hecho
bn,tal ¡es la materia que se mueve !

XXVIII
Y buscará la libertad en vano:
que no arraiga en los crímenes la idea,
ni entre las olas fructifica el grano.
Su castigo en sus iras centellea
pronto a estallar; que el rayo y el tirann
hermanos son. ¡ La tempestad 1os crea!

'

..

�ALMA LATINA Y
TEUT ONA
E n esta plana cen lral
dos grabados, franceses,
mán, que ponen de rclie
tinto modo de ser de las d 'ones
en p ugna.
E n uno de los grabado eses
se ve a una muchacha fra condecorando con flo res a
ciado
que vuelve de la línea de f Y en
el otro se mira al Genera Joffrc recib:en do una ofrend lores
de parte de varias niñas lacia.
Ambos cuadros re~·e la n la ·a,. la
ligereza y el donaire de l u lat; no, que ni en los momen mayor peligro olvida sus de para
con la galantería.
El grabado pequeño, es contrario, solemne y severoepresenta un aspecto de una celia en
honor del Mariscal Hinde~ Se
trata de un acto oficial, con
el aparato riguroso de las imperiales. Es el f\omenaje pueblo férreo que todo lo re seriedad.

j

REVISTA MEXICANA

�SUEÑO DE REDENCION
Era un claro patio, abierto, bajo el azul, enlosado de
mármol. A cada lado se alzaba un armario en forma de
terraza, fresca y sonora como el claustro de un monasterio.
Al fondo de la arquería, al frente del austero frontispicio del Palacio, se extendía un velario de estofa escarlata con franjas de oro, proyectando una sombra cuadrada
y dura: dos mástiles de palo de sicomoro rematados en
una flor de loto le servían de sustento.
Allí se aglomeraba la multitud, confundiéndose las
túnicas de los fariseos, orladas de azul; el rudo -sayón de
estameña de los obreros, sl!'jeto y apretado por un cinturón de cueros; los amplios albornoces de listas blancas
y cenicientas de los hombres de Galilea, y la capa carmesí
de los mercaderes de Tiberiades. Algunas mujeres. fuera de la sombra del velario, alzadas en la punta de las
chinelas amarillas, extendían por cima del rostro, contra
el sol, la punta de sus mantos ligeros.
De aquella multitud brotaba un intenso olor a su-.
dor y a mirra. Más allá, por encima de los blancos turbantes apiñados, relutian al sol los extremos de las lanzas.
Y en el fondo, sobre un solio, un hombre, un magistrado
envuelto en los nobles pliegues de una toga pretexta, más
inmóvil que un mármol, apoyaba en el puño fuerte su barba espesa y gris. Los ojos parecían indolentemente adormecidos; una cinta escarlata le sujetaba los cabellos; y por
dentro, sobre un pedestal que servía de respaldo a su silla
curul, la broncínea figura de la Loba Romana abría la boca voraz. Pregunté a Topsius quién era ese magistrado
melancólico.
- Cierto Poncio, llamado también Pilatos, ql!e fué
prefecto en Batavia.
Lentamente caminé hacia el patio, procurando, como en un templo, apagar todo lo posible c:"l r.uido irrespetuoso de mis pasos.
Un grave silencio caía del cielo rutilante; sólo a
veces, del lado de los jardines, se oía, áspero y triste, el
alarido de los pavos reales. Extendidos en el suelo, junto a la balaustrada del claustro, los negros dormían con
el vientre al sol. Una vieja contaba monedas de cobre,
acurrucada delante de su cesta de fruta. En los andamios puestos sobre una columna, unos albañiles componían un tejado. Y los niños, en le , rincones, jugaban con
sus discos de hierro.

mármoles, bajo el pesado velario romano, en la estrechez
formalista de la Ley. A un lado Sareas, vocal , del Sanhedrín, después de haber dejado en el suelo su báculo de
oro, iba desenrollando y leyendo · una obscura tira de
pergamino con un murmurio monótono y somnoliento.
Sentado en un escabel el asesor romano, sofocado por
el calor del mes de Nizam, refrescaba con un abanico de
hojas secas su tez rapada y blanca como un yeso; un
escriba, viejo y necio, en una mesa de piedra llena de tabularios aguzaba minuciosamente sus cálamos, y entre
ambos, el intérprete, un fenicio imberbe, sonreía con la
faz al· aire y las manos en la cintura.
Constantemente, en torno del velario, volaban bandadadas de palomas. Así yo vi a Jesús de Galilea preso
delante del pretor de Roma. . . . . En tanto Sareas, después de arrollar en torno de la varita de hierro el obscuro
pergamino, saludó a Pilatos, besó una campanilla sobre el
dedo para marcar en sus labios el sello de la verdad,
e inmediatamente empezó su arenga en griego, llena de
citas de textos y rastreras adulaciones .....
Su voz cascada y larga rodaba interminablemente.
Yo bostecé debajo de s u rostro, sentado en las Posas; dos
hombres comían tamaras de Batara. Pilatos, con la mano sobre el pui)o, miraba somnolientamente sus borceguíes
de escarlata, salpicados de estrellas de oro.
Y Sareas ahora proclamaba los derechos del templo.
El era el orgullo de la nación, la morada predilecta del
señor. ¡ César Augusto le había aportado escudos y vasos de oro a ese templo. ¿ Cómo lo respetaba el Rabí'?
¡Amenazando destruirlo! "¡Yo derrocaré el templo
y lo levantaré en tres días!"
Testigos piadosos, oyendo esta ruda impiedad, se
cubrieron las cabezas de ceniza, para aplacar la cólera ...
La blasfemia arrojada al santuario, llegó hasta el seno
de Dios. Bajo el velario, los fariseos, los escribas y los
"netenius" del templó, esclavos sórdidos, susurraban como
agrestes arbustos que el viento comienza a agitar.
Jesús perma.necía indiferente, abstraído, con los ojos
cerrados, como para aislar mejor su sueño continuo y hermoso, lejos de las cosas duras y vanas que lo rodeaban.
El escriba apareció nuevamente, más rojo que antes
al lado del Rabí y de los guardias del templo; veía a Sareas perfilarse recostado en su báculo. Después, entre el
brillo de las armas surgieron las varas blancas de los lictores; y otra vez Poncio, pálido y pesado, en su amplia
toga, subió las gradas de bronce, regresando a su asiento
En un e~pacio con pavimento de mosaico, delante
turul.
del solio donde se erguía la Loba Romana, Jesús estaEl silencio era tan grande, que se oía el eco de las
ba de pie con las manos cruzadas suavemente, amarradas
bocinas a lo largo de la torre Mariana. Sereas desenpor una cuerda que caía hasta el suelo. Un largo alborrolló un obscuro pergamino, extendiéndolo sobre la mesa
noz de lana gruesa con listas pardas orlado de franjas
de piedra, entre los tabularios; ¡y yo vi las manos gorazules, descendía hasta sus sandalias, sujetas por correas,
das y pesadas del escriba trazar una rúbrica, estampar
y ya gastadas en largas peregrinaciones por el desierto.
un sello bajo las líneas bermejas que condenaban a muerte
No ensangrentaba la cabeza esa in~unda corona de espial Rabí de Galilea, J esús, mi Señor! Después, Poncio Pinas que yo había leído en los Evangelios. Lucía un turlatos, con una dignidad indolente, levantando levemente
bante blanco, hecho con una faja de lino enrollada, cubrazo desnudo, confirmó -en nombre del César la senel
yas puntas flótaban sobre sus hombros. Los cabellos
tencia
del Sanhedrín, que juzga en Jerusalén.
secos echados por detrás d" la oreja, caían en anillos por
Inmediatamente Sa reas, tirando sobre el turbante la
su espalda, y en su rostro flaco, requemado, bajo las espunta de su manto, quedó en oración, con las manos
pesas sobrecejas uni&lt;las, en un so lo trazo negreaba co1biertas hacia el cielo. Los fariseos triunfaban; junto a
mo una profundidad infinita el re splandor de sus ojos y
nosotros, dos muy viejos, mesábanse las largas barbas
la ondulación de su barba caracoleada y aguda. No se
blancas; otros sacudían en el aire los bastones, o lanzaban
movía, fuerte y sereno delante del pretor. Sólo algún essarcásticamente
la aclamación forense de los romanos:
tremecimiento de sus manos presas traducían el estreme"Bene et belle! Non potest melius!"
cimiento de su corazón, y a veces respiraba largamente,
Mas de súb ito el intérprete apareció encima
como si su pecho, acostumbrado al libre y claro aire de
La turba enmudeció so
los montes y lagos de Galilea, se so_!_ocase entre aquellos

1

.r

después de haber consultado con el escriba, gritó en caldeo, alargando los brazos cercados de manillas de coral:
-¡ Escuc~ar! En esta nuestra fiesta pascual, el pretor de J erusalen acostumbra, desde que Valerius Gratius
así lo determinó, perdonar a un criminal. El pretor os
propone el perdón de éste. ¡ Escuchar aún! Vosotros tenéis ~¡ derecho de escoger entre los condenados. El pretor tiene en su poder en las ergástulas de H erodes otro
conde.nado a muerte.....
'
Descansó Y de pie sobre el escabel interrogaba de
n.uevo al escriba, que enrollaba los papyrus y los tabulanos. Sareas, sacudiendo la punta del manto, miró asombrado al pretor con las manos abiertas en el aire. Mas el
intérprete gritaba, levantando más el rostro risueño:
-:-:Uno de los condenados es el Rabí Jesús, que aquí
tene1s Y que se dice hijo de David .... . Ese es el que os
propone el pretor. El otro, ·endurecido en el mal, fue preso por haber muerto a traición a un legionario en un
monte, en ~istus. Su nombre es Bar-Abbas. ¡ E scoger!
Un gnto brusco y unánime partió de los fariseos.
-¡ Bar-Abbas !
Y aquí Y ahí, por todo el atrio, resonó confusamente
el ~ombre ~e Bar-Abbas. Y un esclavo del templo, de
sayon amarillo, acercándose a las gradas del solio empezó
a berrear:
-¡ Bar-Abbas ! ¡ Oye lo bien! ¡ Bar-Abbas ! El pueblo
sólo quiere a ¡ Bar-Abbas!
Y así continuó hasta que un legionario le hizo rodar
en ~as losas. Mas ya teda la multitud, ~ás leve y fácil
en mflamar que la paja en el fuego, clamaba por Bar~bbas; unos con furor golpeando el suelo con las sanda~1as Y los cayados de puntas de fierro; otros a lo lejos,
mdolentes, levantando un dedo. Los vendedores del
templo, llenos de rencor, sacudiendo las balanzas de hierro Y repicando campanillas, berr;aban entre maldiciones al Rabí:
- ¡ Bar-Abbas es mejor!
1

.

Y h~sta las prostitutas de 'I'iberiades, pintadas de ro-

JO como 1dolos, herían el aire con sus gritos sibilantes:
-¡ Bar-Abbas ! ¡ Bar-Abbas I

Muy pocos conocían a Bar-Abbas, muchos no odiaban al Rabí; mas todos aumentaban el tumulto sintiendo
en la reclamación de un preso que había atacado a un legionario . un ultraje al pretor romano, togado y augusto
en s u tribunal. Poncio, entre tanto, indiferente, trazaba
letr~s sobre una larga tira de pergamino puesta sobre las
rodillas. En torno de él los clamores retumbaban acompasados:
-¡ Bar-Abbas ! ¡ Bar-Abbas ! ¡ Bar-Abbas !
Entonces Jesús, sosegadamente, volvióse hacia aquel
mundo d_uro que lo condenaba y en sus refulgentes ojos
humedecidos, en el futigivo temblor de sus labios sólo
transparentó en ese instante una amargura miseric~rdiosa ~or la inconsciencia de los hombres que empujaron
hacia la muerte a su mejor amigo. . . . . . Con los puños
presos limpióse una gota de sudor; después quedó enfrente del p.retor, tan imperturbable y quieto como si ya
no perteneciese a la tierra.
El escriba, golpeando con una regla de hierro la piedra de la m.esa, tres :eces gritó el nombre de César. El
t~multo se. 1b~ amo.rtig~ando. Poncio levantóse y grave,
sm traducir 11npac1enc1a o cólera, lanzó, sacudiendo la
mano, el mandato final:
. -¡ Id y crucificad le I
Y lentamente descendió del estrado entre los aplausos feroces de la multitud.
Ocho so ldados dé la cohorte siria aparecieron pertrechados para la marcha, con los escudos envuelt~s en
lona. Sareas, vocal del Sanhedrín, tocando en el hombro
a Jesús, se lo entregó al decurión. Un soldad"a le desato la~ c~er~as; otr.o le tiró del albornoz; y yo, a través
de mis lagrimas, v1 al dulce Rabí de Galilea dar sus primeros pasos hacia la muerte.

Eca de QUEIROZ.

~

'Q
...,

-

�Civismo y Cinismo

El Dr. Andrés Contreras
L a revolución anárquica que h a
destruído a México, tiene en el destierro a infinidad de intelectuales, que
procuran borrar con su cultura y su
laboriosidad, los borrones que los
actuales próceres han estampado sobr e el nombre de México.
~e hallan fuera de la Patria, sus
meJ~res poetas: Díaz Mirón, Nervo y
Urbma; sus mejores músicos: Julían
Carrillo y Manuel M. Ponce; sus mej ores tribunos: Francisco Bulnes
Q uerido Moheno, Rodolfo Reyes ;
J?sé María Lozano; sus mejores junsconsultos : Emilio Rabasa, Jorge
Vera Estaño!, Pablo Macedo; sus mejores diplomáticos: Francisco L . de
la Barra, Carlos Pereyra, Federico
Gamboa y Balbino Dávalos. Y así,
por el estilo mientras lo mejor de México, vaga errante por el extranjero
la Nación es consumida por la bar~
barie.

DEDE JAUJA.
A 12 de Abr il de 1916.
M i querido colega:
Perdóname si comienzo por una recomendación especial respecto a la corrección de prueba. Ya sé que con
postetidad a "La agonía de los coyotes" se ha extremado
el esmero hasta el punto de aparecer estas epístolas más
li mpias y relucientes que una patena, cosa que agradezco.,
Pero machaco sobre ello, porque me veré en la necesidad
de emplear hoy palabras fáciles al trastrueque, y no quisiera que donde yo, por ejemplo, ponga CIV I S1IO, vayan a cambiarme la V por N, y resulte, en vez de un
merecido elogio, un vocablo difamatorio, con daño de mi
intento y en perju icio de la reputación aj&lt;:na.
Hecha esta cordial advertencia, me permito llevar
hasta t1 la noticia de que en Tacubaya existe un quincenal "consagrado a la cultura del ejército." Llámase "El
Centinela" y es "órgano de la Brigada Pablo Conzález."
Lo de la cultura no ha de sorprendente, porqu,.e un
ejército ejercitado en el saqueo preconstitucional y apto
para la difusión de los parásitos redentores, bien ha menester de una.s pinceladas de cultura para su regeneración.
Tampoco debes azorarte de que una brigada tenga su órgano: esto prueba que todo se va organizando.
Alerta como ha de estar el centinela que sabe de
ordenanzas militares., se dio cuenta el de Tacubaya de que
los hab itantes de la ex-metrópoli nacional no respondieron al llamamiento de Don Venus cuando se creyó que
nos amenazaba la invasión norteamericana; y esto dio
lugar a enérgicos reproches inspirados en un acrisolado
sentimiento de amor a la integridad patria. Aquel la actitud era digna por ir ajustada a los códigos del civismo;
pero el Cl VISM O no consistió únicamente en esto, sino
en lo que vas a leer, tomado letra a letra de las columnas
del órgano.
"La ciudad de México-dice- donde la Revolución
ha derramado a manos llenas los elementos de vida en
este instante de restricción un iversal, llenando hasta los
bordes las arcas de los ricos, y proveyendo el bolsillo de
los pobres con papel fiduciario que afronte las necesidades del momento con largueza y provea las necesidades
ele mañana, es la única que no ha respondido a la llamada de atención con su grito de Alerta."
Antes de entrar en la parte que revela el verdadero
CIVISMO, y para sujetarme al orden de los conceptos
trascritos, me detengo en lo de que "la revolución ha derramado a manos llenas los elementos de vida." La afirmación no tiene réplica; pero hace falta especificar entre
qu iénes se efectuó el derrame y cuál es la procedencia
de esos elementos, para saber de dónde vienen y a dónde
van.
En lo de la largueza del papel fiduciario, hay otra
verdad irrebatible, si se atiende al volumen y duración de
lo emitido. Bajo estos dos aspectos, bien comprobada está
la largueza; y no podemos quejarnós cuando el bilimbique ha de servir al pueblo para las necesidades del mañana. Es la mejor prueba de que esto va para largo todavía.
Donde sí resalta el CIV ISMO es en aque llo de que
LA REVOLUCION HA LLENADO HASTA LOS
BORDES LAS ARCAS DE LOS RICOS. Confieso que
yo no había visto nunca tanto CIVISMO; y puedes creer
que al pasar los ojos por delante de esas palabras, tuve

que restregármelos con fuerza, cuidando de limpiar los
cristales de mis lentes, para convencerme, tras nueva lectura, de que no había tergiversado los vocablos.
¿No será-pensaba yo con cierto vislumbre de esperanza-que haya leído LLENANDO en vez de VACIANDO, y BORDES en lugar de FONDOS?
Pero ¡ay! la fugaz ilusión quedó desvanecida. Ahí
estaba regodeándose con toda la amplitud de sus redondas
carnes el LLENANDO, sin dejar hueco al escuálido VACIANDO. Y los fondos tampoco se hallaban en su sitio,
probablemente por un sortilegio de la incautación. Quedaban sólo los BORDES.
Convencido de aquello, me sentí hondamente abochornado; subióseme al rostro una ola roja, y caí luego
en mortal abatimiento al recordar cuántas veces tuve yo
el CINISMO ...... .
(aquí conviene
poner la ene)
de hab'.arte del descenso del bilimbique, del hambre que
nos enflaquece, de las vacas redimidas, de incautacion.es
redentoras, de los que ayer llevaban los codos a la intemperie y hoy ocupan residencias de alto costo para sus
duef1os legítimos, y de tántas y tántas muestras de ClVIS1IO preconstitucional como amontoné en las dos decenas de epístolas Q.Ue a la presente han llevado la delantera .. . .. . . !

Entre los muchos mexicanos que
valen y que se han visto obligados a
salir fuera de su Patria, se encuentra
el Dr. Andrés Contreras, hombre superior, de una cultura refinada, que
se ha radicado en Cuba. Después de
infinidad de contratiempos y tras de
vencer obstáculos casi insuperables, el
doctor Contreras se ha abierto paso
con su ciencia en la capital antillana,
Y ha logrado doctorarse en la famosa
neral, y el Jurado lo aprobó por ·aclaU niversidad de la Habana.
mación. La prensa cubana ha coDespués de una serie larguísima de
-mentado este acto muy elogiosamente
exámenes, fue sujeto a un examen gey nosotros al felicitar al doctor Con-

Y me pregunto, en la pesadumbre de mi arrepentimiento: ¿Qué tupida red de telarañas era esta que se tendía ue'.ante de mis ojos? ¿ Qué estrabismo era el mío cuando no sólo no me pe;·cataba de la meritoria labor de nuestros libertadores, sino que me hacía mirarlo todo patas
arriba? ¿Por qué trocaba yo la V del CI VISMO en una N
infamatoria? ¿ Por qué daba mi asentimiento· cuando alguna vez uno de tantos reaccionarios expatriados aludiendo a nuestros PALADINES, sustituía la sílaba PA con
la sílaba PE?
¡ De pe a pa todos han sido errores los míos! Y al
confesarlo contrito, bien merezco la absolución. Otórguemela piadosamente aquella mano que en un arranque de
CIVISMO trazó esta frase épica digna de pasar a los pósteros: "LA REVOLUCION HA LLENADO HASTA
LOS BORDES LAS ARCAS DE LOS RICOS."

Hallándonos en el período cuaresmal, he querido,
como buen cristiano, hacer confesión pública de mis desaciertos, ya que públicos fueron, y demandar la gracia
de mis ofendidos. Sin embargo de este arrepentimiento,
no fío mucho en la enmienda. Temo caer de nuevo en la
debilidad de apreciar con torcido, criterio lo que ocurre
dentro de los no violados límites de Jauja. En esto no me
distinguiré de los demás- mortales pecadores que limpios
de culpa su confesor, en ella reinciden. Por algo se ha
dicho que la humana carne es flaca .... Y cuán flaca la de
los hijos de Jauja, sin que haya podido,
de esta flaqueza que nos abruma
dar con la clave mi mente roma:
¿Es por el HAMBRE que nos DESPLOMA?
¿Es por el HOMBRE que nos DESPLUMA?
Q·1eda en pie la duda, y a tus órdenes tu amigo

treras, nos felicitamos de que haya
mexicanos que procuren r edimir el
nombre de la Patria en estos días de
desolación y de infortunio.

A la Virgen
de los Dolores
,
,

Junto a tu altar, oh Virgen dolorida,
Deshecha en llanto mi alma se anonada,
Porque la tengo de dolor trancida
Mientras voy lejos de m i patria a~ada.
De esa dulce mansión que no se olvida . , •• •
~enos cuando se mira desgraciada,
Sm paz, sin ley y casi ya sin vida·
Reducidas sv.s glorias a la nada .• : ••• •

•

P~ro tú eres su Madre, su Abogada:
Acuer~ate, María, de tus dolores,
Que tienen su medida en tus amor es ·

,

Y ;l!í, desde la Cruz, mira apiadada
A, Me~ico, que sufre sin consuelo ., , • • •
Se el iris de la paz en aquel suelo.
San Antonio, Abril 14 de 1g1 6,

SILVERIO.
Ignacio VALDESPINO.

�Una Hazaña Legendaria
El General Porfirio Díaz relata los detalles de su evasión de la Prisión de Puebla

Tuve que atravesar dos costados del patio, y con
toda precaución, para no hacer ningún ruido al pisar los
fragmentos sueltos de teja y de vidrios que estaban regados en la azotea. Mientras esto pasaba, los relámpagos
iluminaban el cielo, haciendo que pudiera ser descubierta
mi presencia.
Finalmente, llegue a aquella parte de la pared en que
el centinela, estacionado en la barda de la Iglesia, no podría verme sino empinándose mucho hacia abajo. Proseguí avanzando, erguido y muy despacio, procurando a
la vez darme cuenta de si había habido alguna alarma.
Entonces fue cuando me encontré en más peligro, porque
los ladrillos estaban en declive y eran muy resbalosos, especialmente después de los grandes aguaceros. Y se me
fueron los pies una ocasión, lanzándome sobre los cristales de una ventana que no habrían resistido mi peso; pero
afortunadamente, no llegué a caer.
Con el objeto de llegar a la azotea que daba a la
calle de San Roque, por donde quería bajar, tenía que
pasar por el costado del convento en donde vivía el capellán. Este capellán, tiempo antes, había denunciado
a varios prisioneros políticos que, mientras trataban de
escapar, habían atravesado por sus habitaciones, y apoyados en su testimonio, fueron extraídos y fusilados en
seguida.
Llegué a la azotea de la casa del capellán, casi· sin
aliento. En ese momento preciso, un joven que vivía allí,
abrió la puerta y entró; parece que venía del teatro, porque silbaba un aire alegre. Penetró a su cuarto y después s'alió con una bugía encendida, y comenzó a andar
con dirección a donde yo estaba. Me oculté mientras
pasaba y afortunadamente no me vio; al fin volvió a entrar en la casa. Es lo más probable que esto no haya
durado sino unos cuantos minutos, pero esos minutos me
parecieron horas.
Cuando me pareció que había permanecido en su
cuarto bastante tiempo, para haberse acostado y tal vez
.;e hubiera dormido, caminé rápidamente por la azotea,
que quedaba al lado opuesto de aquella por la que había
trepado y llegué finalmente a la esquina de San Roque.

Había en la esquina de la azotea una estatua de piedra ele San Vicente Ferrer, y tenía el proyecto de asegurar mis cuerdas en ella ; pero por desgracia, cuando toqué
la estatua, me pareció que estaba a punto de caerse. Am~
cuando imaginé que tendría un soporte de hierro para
mantenerla erecta, creí más seguro asegurar las cuerdas
al rededor del pedestal que formaba la esquina del edificio y parecía bastante fuerte para soportar mi peso.
Temiend0 que si bajaba ·directamente a la esquina
de la calle pudiera ser visto por algún transeunte, decidí
hacer mi descenso por el costado de la casa más apartada
de la calle principal, teniendo además la ventaja en este
punto, de estar en la sombra. Por una nueva desgracia,
cuando llegué al segundo piso, me resbalé sobre el muro
lateral y caí de bu&lt;'na altura en un corral de puercos. El
puíial saltó de mi cinturón y cayó entre los cen.ios, y
cuando fui a dar sobre ellos, levantaron un estrépito terrible, porque quizá alguno había siclo herido. Este contratiempo pudo haber conducido a que se me cle&lt;;cubr;era
si alguno hubiera despertado por el ruido que hacían. Me
oculté de nuevo, apenas pude ponerme en pie, pero tuve
que esperar a que se calmaran los gruñidos, antes de
aventurarme por el corral. Salté un pequeíia tapia y me
encontré en la calle; pero tuve que ba tirme rápidamente
en retirada porque un gendarme pasaba en esos momentos, haciendo su ronda para ver que las puertas de las
casas estnvieran bien cerradas. · Para mi gran consue-lo,
siguió adelante y entonces, sudoroso y rendido de fatiga,
me d;rig¡ violentamente a una casa en la q_ue sabía que
enco.ntraría mi caballo, un criado y un ·guía.
Habiendo llegado con toda seguridad a ella, cargamos los tres nuestras pistolas, brincamos a las sillas y
Jespués ele eludir un« patrulla que pasaba, nos dirigimo~
a las afueras ele la Ciudad. Estaba yo seguro ele que s&lt;'
riamos detenidos en la garita par los centinelas, y m,
i;iroyecto era abrirme paso a fuerza. Sin embargo, encontramos la garita abierta, la guardia o estaba dormida &lt;&gt;
había salido, de manera que atravesamos al trote largo y
en P-eguida nos lanzamos a todo galope por el camino
real~
•

Tomado d~l "Album de Díaz," obsequiado por "Revista Mexicsna" a sus suscriptores
A despecho de los· constantes esfuerzos de sus enemigos, que le ofrecían libertad y poder a cambio de su
promesa de no volver a tomar las armas, se rehusó obstinadamen te a acceder y ante el ofrecimiento de grandes
honores y recompensa s, si abandonaba la causa de la
República, contestó, en su nombre y en el de sus compañeros de armas, con las siguientes palabras, llenas de
nobleza:
"Hemos decidido proseguir la lucha sin tregua y estamos resueltos a triunfar o a morir en nuestro empeño
de dejar a las generaciones venideras la misma República,
Libre y Soberana, que heredamos de nuestros antepasados.
Mientras se hallaba preso, empleó meses enteros en
perforar un túnel, partiendo de la celda en que se hallaba
confinado. Desgraciadamente fue transladado a otra parte, donde fue aumentada la vigilancia. Pero a pesar de
todas las precauciones tomadas, consiguió escapar.
El relato más interesante de hazaña tan peligrosa,
e~ el que hace el mismo General Díaz, y que es como
sigue:
"En la tarde del día 20 enrollé tres cuerdas juntas,
las que coloqué con otra cuerda, y un puñal, bajo las ropas de la cama. El puñal tenía mucho filo y era la única arma a mi disposición.
Cuando la campana dio el toque ae ~ilencio en toda

la prisión, trepé a una ventana abierta, que quedaba cerca del techo, y que daba a un patio interior. Llevaba
conmigo las cuerdas tapadas por una tela gris y cuando
me cercioré que no había nadie cerca, las arrojé a la
azotea. Enseguida, até la cuerda que me quedaba a una
canal de piedra, juzgando que era bastante fuerte. La
poca luz que había, no era bastante para permitirme discernir distintamente ni los objetos que tenía cerca. Habiendo probado la resistencia de la cuerda y de la canal
y satisfecho de que ésta me aguantaba, trepé a la azotea.
Ahí, até esta cuerda a las otras tres que había arrojado
antes.
Había elegido como punto de descenso a la calle,
la esquina de San Roque; pero el trayecto para esa esquina era sumamente peligroso. Próxii;na a mí se hallaba la azotea ele una iglesia vecina que dominaba todo el
convento en el que estaba yo preso, y un pique te de soldados estaba estacionado allí, y un centinela de guardia,
cuya. única misión era la de vigilar a los presos. Emprendí mi marcha y pronto llegué a una porción de la
azotea que tenía muchas salientes, debido a que las celdas
del convento habían sido construídas entre los corredores y varias filas de arcos. Seguí avanzando, ocultándome cada vez que podía y viéndome obligado a rastrear
sobre· las rodillas. Avanzaba muy despacio, y naturalmente, hacia donde estaba el centinela, a la vez que buscando el sitio por donde había de emprender el descenso.

En favor de dos Mexicanos Sentenciados
Un Acto de Misericordia
Dos compatriotas nuestros, Juan Mata y Rosendo
Barrera, han sido sentenciados a muerte, en Austin
Texas.
Ante la desgracia que los agobia, no nos toca a no'iOtros juzgarlos, sino procurar, por todos los medios, que
~e haga completa luz en la averiguación iniciada en con\.ra de estos infelices. Varios testigos declaran hechos
"' Ue son favorables a Mata y a Barrera, y de los elementos de que pueda disponerse para la defensa de estos
hombres, puede depender su suerte.
Ante esa situación, la sociedad "UNION Y RECREO," de Austin, T exas, instituída para repartir auxilios mutuos entre sus socios, amplía la esfera de su acción y hace un llamamiento a todos los mexicanos y a
aquellos por cuyas venas corre sang:.:-e mexicana, para
proporcionar a Juan Mata y a Rosendo Barrera, los gastos de su defensa.
Cada uno de nuestros lectores, con un donativo que
no significa un sacrificio, puede ayudar a salvar la vida

de dos de sus hermanos de raza, y secundando el llamamiento de la altruista Sociedad "Unión y Recreo," hacemos una exitativa a los corazones, siempre generosos de
los mexicanos, para que envíen sus donativos a alguno
de los miembros de la Junta Directiva a Austin, a "Revista Mexicana" o a alguna otra persona debidamente
autorizada por la Sociedad, para recibir contribuciones
con ese fin.
L as personas o corporaciones que deseen cooperar
en esta obra, recabando donativos para los gastos de
defensa, pueden dirigirse a la Sociedad, para que extienda la autorización del caso.
La Junta Directiva de la Sociedad "Unión y Recreo," es la siguiente:
Presidente: A. G. Núñez.- Vice-Presidente: José N.
Acevedo.- Tesorero: Juan García.-Secretario: Rafael
Ledesma.
Dirección de la Sociedad: 510 E. Sixth Street.Austin, Texas.

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los estudios y actividades mecánicas,
y sus esfuerzos han sido coronados
por los éxitos más lisonjeros.
El más famoso de sus inventos es
el de una máquina que sirve para
hacer tortillas. Esta máquina tiene
que revolucionar la industria doméstica de México desde el momento en
que produce alrededor de cinco mil
tortillas por hora, tan buenas en suavidad, sabor y cocimiento como las
que se hacen a mano por las muje-

res mexicanas. Bastan los anteriores datos para comprender los millones de energías que se van a ahorrar con este último invento.
El señor Ríos, también es inventor de una máquina muy original,
que sirve para confeccionar velas de
parafina y estearina. Aunque, en la
actualidad esta máquina produce admirables resultados, el inv.entor piensa perfeccionarla muchísimo más.
Don Tomás Ríos es un trabajador
infatigable y tan pronto como termina un invento ya ha empezado a
discurrir algún otro perfeccionamiento industrial. Al cabo de algunos
años, su obra será inmensa y tras-

cendental. Hasta hoy, ha triunfado
en toda la línea en sus laboriosísimas
empresas.
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sus máquinas, en San Francisco, Cal.,
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�EL PODER SECRETO

I EL ALBUM DE JUAREZ
Esta semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JU AREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores que
hicieran el pago de una suscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más importante que se ha escrito
sobre la vida.y la obra del Reformador, declarado por su actit ud ante
la invasión extranjera, el Benemérito de las Amérjcas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de
este Grande Hombre:
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de D. Benit o Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuantos rasgos deja impresa para siempre la figura del patricio.
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, ci1ál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida íntima de Juárez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Juárez con sus Ministros, y del que fue salvado por la palabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lector se traslade a aquellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los compañeros del Sr. Juárez, sus ademanes, sus actos íntimos, todo se haJla en la narración sencillísima Y
palpitante de interés del poeta de la 'Reforma.
Como complemento de la pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBEL y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBUM DE JUAREZ, así formado es un libro que reúne
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificultad, y al editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
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''REVISTA MEXICANA" como
un homenaje al H EROE DEL 2
DE ABR IL.
E s una vida más llena de peripecias que una novela, y a la vez
lleva en sí la historia de la patria,
desde el año de 1855. Por sus rasgos de audacia, de pe rseverancia
y de heroísmo ; es más interesante que cualquiera historia de imaginación y explica cómo se fo rmó
el México del Centenario y cómo
se deshizo aquella grandeza en la
Larha rie actual.
.
Es un resumen de histor ia polít ica y social y una exposición de
las causas determinantes de la
anarquía que ha acabado con la
dignidad nacional, y fue escrita,
en vista de los datos más autént icos, por el Lic. Ricardo Gómez Rebelo, exclusivamente para REV lSTA MEX ICANA.
El apéndice a la Biografía completa el estudio de la vida del Gran
Presidente, con la hoja de servicios, que es un monumento de gloria impe recedera, y un cuadro comparativo entre el México de 1876
y el de 1909.
Para estudiar al General Díaz
en todos sus aspectos, r eproducimos, además, una pintura magistral
de los rasgos caracterí sticos de D.
Sebastián Lerdo de T ejada Y del
General Díaz, hecha por la pluma
inimitable del DUQUE JOB.
E l lib ro más interesante que
pueda ob tenerse en la crisis actual
de México.
Un obsequio de "REVISTA
MEXI CANA" a sus suscritores.
Envíenos Ud. el cupón hoy mis,
mo.

Página RecreatitJa
Soluciones correspondientes
al número 31.
Ier Rombo, propuesto por la señora H erlinda Ab rego de Martínez.Pascual Orozco.- F ue resuelto por
Delfi na y Ercila Rivera, de Laredo;
Emilia Sus taita, de El Paso; María
T. Laing, de Múzquiz; Ofelia Gaona,
de H ebbronville, Fidel Ramírez González de Hebbronville, Isaura No riega de Calexico, Elvira Banuet de Mexicalli, Ana M. de 1Iartínez de Calexico, María del R. H. de Garza, de
Hidalgo, Tobías A. Vela, de Río
Gra nde.
Ió.- Rombo propuesto por la señorita Consuelo Falcón Gil. Carranclanes.-Nadie lo resolvió.
20.-Rombo prop uesto por la señora H erlinda A. de Martinez. Alfonso.- F ue resuelto por Victoriano
Torres N. de El P aso, Delfina y Ercilia Rivera. Emilia Sustaita, María
Julia Laing, Estela Gaona, Fidel Ra mírez González, Isaura N oriega, Elvira Banuet, Ana M . de Martínez,
María del R. H. de Garza, Tobías A.
Vela, Baldomero Chávez.
20.-Rombo propuesto por la señorita Consue lo Falcón Gil.- Casasús.- Fue resuelto por J. M. Carranza de Del Río, Baldomero Chávez,
Tobías A. Vela, Ana M. de Martínez,
Fidel Ramírez González, Estela Gaona de Hebbronville, Herlinda A. de
Mart ínez, María J. Laing, Emilia
Sustaita, Delfi na y E rcilia R ivera
Victoria no Torres N. y María Enri~
queta Berna! de Los Angeles:
Anagrama prop uesto por F rancisco L. Bernal.-General Félix Díaz.Fue resuelto por Victoriano Torres

N., Delfina y Ercilia Rivera, Emilia tínez, María del R. H. de Garza, ToSustaita, Marí;,i J. Laing, Ofelia Gao- bías A. Vela, Baldomero Chávez y J.
na, Herlinda A. de Martínez, Anice- 1L Carranza y María Enriqueta Berto B. Zapata,, Fidel Ramírez Gonzá- na!.
lez,Isaura N oriega, Elvira Banuet,
Charada propuesta por la señorita
Ana M. de Martínez, María del R. H.
E lvira Banuet.
d~ Garza, Tobías A. Vela, Baldomero Chávez.
Arnigo fui de una niña,
de linda prima y siguiente
Ier.-Anagrama de don Víctor de
que por su genio imprudente
Cerda. - Ricardo Gómez Rebelo. de continuo estaba en riña.
Fue resuelto por Tobías A. Vela, ElUna vez por qué se yo
vira Banuet, Isaura N oriega, Fidel
quiso la tonta seguirme
Ramírez Gónzález, Aniceto B. Zapay de un faldón al asirme
ta, Herlinda A. de Martínez, Ma ría
en prima y cuarta cayó.
J. Laing, Delfina y Ercilia Rivera.
Y después . .. ¡ habrá tontera 1..•
enojada me siguió
20.-Anagrama de don Víctor de
y iie un árbol arrancó
Cerda.-Salomé Botello.-...Fue resueluna segunda tercera.
to por Victoriano Torres N., Delfina
Si no corro tan prontito
y Ercilia Rivera, Emilia Sustaita, Mamil cardenales me pinta
ría J. Laing, Herlinda A. de Martínez,
pues siendo tercera y quinta
Aniceto B. Zapata, Fidel Ram\rez
tiene un carácter maldito
Conzález, Ana M. de Martínez; MaUna..,ez quería de un
ría del R. de Garza, Tobías A. Vela,
pobre
soldado el todo
Baldomero Chávez, J. M. Carranza y
el soldado se oponía;
.María Enriqueta Bernal.
ella maldijo y pateó
Ju ego de letras por la niúa Olivia
pero nada consiguió
L. Peña.- :Milton.-Fue resuelto por
de aquello que le pedía.
Baldomero Chávez, Tobías A. Vela,
Grande su coraje fue
María del R. de Garza, Ana M. de
tanto que en la tardecita
Martínez, Elvira Banuet, Isaura Node cabeza amarradita
riega, Fidel Ramírez González, Esteen prima y tercia la hallé.
la Gaona, Herlinda A. de Martínez,
Para quitarle el enojo.
María J. Laing, Emilia Sustaita, Dela traerle el todo corrí
fina y Ercilia E. Rivera, Victoriano
y la furia me rompió un ojo,
Torres N. y María Enriqueta Berna!.
con lo mismo que le dí.
Rombo propuesto por la niña Olivia L. Peña.-Acuña.-Fue resuelto
por ErciÍia y Delfina J. Rivera, Victor iano Torres N., Emilia Sustaita, María J. Laing, Ofelia Gaona, Herlinda
A. de Martínez, Aniceto B. Zapata,
Fidel Ramí rez González, Isaura Noriega, Elvira Banuet, Ana M. de Mar-

PLA ZA HOTEL

Charada propuesta por la señorita
Profra. Ana H. García.
Cuando estés bueno de la primera
segunda, vamos a pasear a tercera,
cuarta.
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Artículo.
. . . . . Planeta.
. . . . . . . Nombre de varón.
Verbo.
En el agua.
Vocal.
Anagramas propuestos por la Sra.
Herlinda Abrego de Martínez.

.

1 ---El francés
. Bric no la adora.
2.---El tío Ramón J. Uslives.

3.---L. N. R. Cora Amor.
Triángulo numérico propuesto por
la Profesora Ana H. García. •

1 Consonante.

54
321
1254
12345

Negación.
Número.
Tela.

Fruta.

Charada propuesta por la señorita
Isaura Noriega.
Prima y segunda fuera de la Ciudad.
segunda y tercera en los jardines
cuarta y tercia en los árboles
segunda y quinta algo escaso
quinta y tercia es parte
de nuestro individuo y
el total es de un conocido
compositor el apellido.
Charada-Fábula, que propone
Tobías A. Vela.
En las grandes defensas
de un primera cuarta,
Paseábase ufano
Un segundo cuarta.
Cuando de improviso,
Y de un dos, tres, cuatro
Salió, sobre aviso,
Tres cuatro apoyado
En un Primo segundo
De dos primera cuarta; y
Tal golpe al astado asestó,
Que al río cercano lo echó;
Y llenos sus ojos de lodo,
No vio, y hundióse en el todo.

SEMANARIO ILUSTRADO

-o-Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 66.-Sta. A.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

Rombo propuesto por Tobías A.
Vela.
Consonante.
Adverbio.
Puerto francés,
. . . . . . . Rebelde mexicano.
. . . . , .... Compositormexicano.
. . . . . . . Arma terrible.
Instrumento e(!paf\ol.
Cantidad.
Vocal.

En México y Estados Unidos
Pago adelantado
1 trimestre ..... $1.00 oro americano.
1 semestre. . . . ' 1.80
"
"
1 año . ........ '3.50
"
"
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados 20 centavos oro
americano.

Anagramas propuestos por J. M.
Chávez.
J.

2.---Miraste el cielo.
Triángulo numérico propuesto ~r
la Sra. Elisa Gutiérrez de Longona.
1 Consonante.
1 'l Nota musical.
5 4 8 lnstrto. pescador.
1 2 5 'l lnstrumto. musical.
8 'l 1 2 'l Nombre de flor.
1 2 6 4 5 'l Vehículo japonés,
1 2 3 5 'l 8 'l Nombre de mujer.
1 2 3 4 5 6 'l 8 Legítimo deseo.
Anagrama propuesto por Tobías
A' Vela.

IEnsuatriotemendecirlevenga. C.

Charada propuesta por la señora
Herlinda A. de "Martínez.
Es mi primera, una letra
Mi prima, dos, cantidad,
Tercia, segunda se llama
A una niña en sociedad
Cuando se le ve gracíosa •
Y muy linda de verdad.
Tercia, cuarta, encontrarás
En Africa o Indostán
Aunque también la verái;
En las calles y en las plazas
Bailándote algún cancán.
Al son de la tamborela
O de marimba quizás
Y es mi todo en realidad
La base del gran progreso
En el sentido social
y por ello muy fácil de adivinar.
Fuga de consonantes por Feliciano
Mendoza.-Maxwell, Tex.
.io. e. e . . a.io .a.e.o

Y .. i.i.a. e .. e . ue .o,
.a .. o .a.io .o.e.o.o
.ue . . eó .o.o e. u.i.e .. o
A . ue e . . e e . . ue ... o .a .. e
A .ui. a.o.a. .e.e .o.
. a.a .•. i.e.o .ue á .o.o
• ua .. o e.i. .e e .• i. .a . . ie.o.

Trabajos en cobre o en zinc
para hacer ilustraciones a una tinta
o a varios colores.

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Nemesio García Naranjo.
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Segunda, y Dios te premiará
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G. Urbina, Francisco
M. de Olaguíbel y Ra
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Charada propuesta por la niña
María Cervantes.

GRABADOS

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Ignacio Zaragoza.

Mariano EscÜbedo
.

El primero infirió a los invasores de 1862 el primer
descalabro en los cerros de Loreto y Guadalupe de :a ciudad de Puebla; el segundo recibió la espada. del Archiduque Maximiliano en el Cerr::&gt; de las Campanas.
iEl 5 de Mayo y el 15 de Mayo!
Dos fechas gloriosas que comprenden una época heroica para la Patria.
''Revista Mexicana" no puede pasar inadvertido el
recuerdo de aquellos gloriosos días, y dedicará dos de sus
ediciones a loar a los dos héroes más grandes que ha pro
ducido la frontera.
Zaragoza no solamente es el héroe del 5 de Mayo:
es además el caudillo que tomo Guadalajara y el colabora
dar más efectivo de las jornadas de Silao y Calpulálpam.
Escobedo fue por su parte el paladín en Santa Gertrudis y en San Jacinto,
El número de "Revista Mexicana" correspondiente al 5 de Mayo llevará en la carátula el retrato del General Zaragoza, en medio de los colores nacionales. En
las páginas interiores contendrá un material selectísimo
y nutrido, evocador de aquellos tiempos.
'
El número correspondiente al 15 de Mayo, contendrá un relato del sitio de Querétaro y de la tragedia del
Cerro de las Campanas, con todos los detalles necesarios. En la carátula llevará también en medio de tapas
tricolores, el retrato del General Escobedo.
Tanto estos dos números como el ya publicado en
el último DOS DE ABRIL serán el mejor homenaje que
se pueda tributsr a los héroes de nuestra segunda Independencia. Todo mexicano que ame deveras a su Patria, debe adquirirlos y leerlos a sus hijos para que vean
como se portaron nuestros abuelos en el momento sagrado de defender el suelo de la Repf'lblica.
El precio de cada uno de estos ejemplares será el
mismo de siempre:
DIEZ CENTA VOS
Haga Ud. suf: pedidos desde luego, porque de lo
contrario, corre el peligro de que se agote la edición antes de que recibamos sus órdenes. El número dedicado al Dos de Abril se agotó el mismo día de su aparición:
Estos también se agotarán.
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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REVISTA MEXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
23 DE ABRIL de 19 t6.

PRECIO 10 CENTAVOS.

VOLUMEN II. --- NUMERO 33.

�~--~~1,~=----~
~~ - - - - ~~~
l.~~~ .

-

~

~,;~ . -,·.

REVISTA MEXICANA

1

~ Porfirio Díaz, Victoriano Huerta, ~
~~ ~,
Pascual Orozco, ·Aquiles Serdán,
~~ ~,
1
1 1

BeI'nardo Reyes, Félix Díaz.

Obsequio de Revista Mexi~ana.
¿ Desea Ud. conservar un ejempla r

del núm ero prim ero de " Revista Me·xicana" en donde apareció un artículo
dedicado a l Ge neral P ascual Orozco?

1 1

1 1

1 1
1 1

-Esta agotado.
Y lo mismo sucede con los números dedicados al Dos de Abril, a la
revolución de 1910, al General Huerta a la r evo lución mili ta r de la Ciudade la, y al General Félix Díaz. L os
hemos r etirado del Uercado en vis ta
de que nos quedaron sino unos cuant os ejemplares para el archivo. Ya
no los vendemos ni s iquiera a l precio
de veinte centavos el ejemp lar.
las mi smas conternpo rao ne cine doero
Ex iste sin embargo un m('dio de
adquirir esas joyas bibl iográficas y se
lo vamos a anun ciar.
( 1 )-Remitanos Ud. diez nombres de
pers onas que puedan ser suscritores
de " Revista Mexicana," con sus respectivas direcciones y tendremos el
g us to de obseq uiarle el número dedicado a laDecena Trágica, cuya portada lleva el retrato del General Bernardo R eyas.

(2)-Rem itanos Ud. doce nombres y
tendremos el place r de obseq uiarle
aquel ejempla r nuestro que ll eva en la
carátula el retrato de Aguilar Serdan
y en las pági nas in ter iores los textos
de los Planes de Orozco, San Luis Potosí, Ayala y Guad,alupe.
(3)-Remitanos Ud, quince n ombres,
con sus respectivas direccio nes y le
enviaremos a vuelta ele correo el ejemplar cuya portada lleva el retrato del
General Félix Díaz y en las páginas
interior es e l Manifiesto que ha dirigi-

~

Entered u aecond cla11 matter, October 25, 1915 at the Post Office of Su
Antonio, Texaa, under the Act. of March 3, 1879

Afio II.

1

4.-Remitanos Ud. dieciocho nombres de probables s uscritores con sus
respectivas direccio nes, y tendremos
el gusto de obsequ iarle cua lquiera de
los números ded icados a los Gener ales
Porfirio Díaz y Victoriano Huerta.
Las portadas son bellísimas, y en
ambas apa recen los héroes en medio
de los co lores nacionales.

5.- -kcrnitanos Ud. veint e lirecc.ioncs ele probab les suscritores, y le obseq uiaremos nuestro número pr imero,
cuya portada lleva a t res tintas la
Columna de la Independencia, del Paseo de la Reforma de la Ciudad de
México. En las páginas interiores
lucen ocho retratos distintos ele Don
Miguel Hidalgo y un artículo dedicado a la muer te del Gener al Orozco.

El 15 de marzo, la caballería norte-americana al
al mando de!' Coronel Dodd, atravesaba la línea divisoria,
penetrando a territorio de México, entre el gran silencio
del desierto, llevando de los Estados Unidos armas, balas
y dólares, y de Venustiano Carranza el consentimiento
firmado, esto es, la aceptación y el honor. Ese .mismo
día, Alvaro Obregón daba órdenes a sus hombres de servir de guías y auxiliares de los extranjeros, y el Secretario de Relaciones, Acuña, sembraba boletines, anunciando
que el honor nacional quedaba a salvo; los repiques de
las campanas, y las estruendosas apologías vitoreaban al
Primer Jefe, saludando en él al escudo de la tierra patria,
y a la vez una aclamación de gloria cantaba la soberanía
de México.
Al mes siguiente, a tiempo que un destacamento
de la caballe"ría del Coronel Dodd llegaba a Parral, don
Venustiano abandona su disimulada complacencia, para ·enarbolar la bandera del decoro patrio y, en nombre
de él pide a sus aliados la evacuación del territorio mexicano, a la vez que comisiona a uno de sus "generales"
para que organice una asonada que intimide a los soldados expedicionarios . . . . . .
¿Qué significa todo esto? ¿ Qué lo hace tan obscuro, tan misterioso y tan turbio?
Vamos a tratar de descubrirlo, p'or un somero
análisis de la primera actitud y del cambio repentino de
Venustiano Carranza.

1 1
1 1

6-Remitáno~ Ud. veinticinco. direccionc:s y le obsequiaremos . nuestro
número 28 que lleva ei his tórico editorial intit ulado "L a Invasión de la
Patria." Nos han ofrecido por uno
de esos ejemplares hasta un dóla r,
pero como la edición está anotada,
no los' vendemos a ningún precio.
\

7.-Re111íta11os l 1d. cinco di recciones y le obsequiaremos cua lquie ra
ot ro ejemplar de "Revista Mexicana"
de los no agotados, y que vendemos
diariamente a l precio ele veinte cen tavo5. Todos el los traen .u-tículos de
interé~, literatura ele combate, mexicanismo agudo, y será maiíana recorclaclos, como las mejores muestras M
patriCJti,rno e11 una epoca do!onsa.

1 1

1 1

a trabajar y diríjase hoy mismo a

~~

REVISTA MEXICANA

~ ·~

Station A.

San Antonio, T ex.

~

Mi~•=-=m~11mm=s--=~~

San Antonio, Texas, 23 de Abril de 1916.

Número 33

El Proceso de-Carranza

1 1

do a la Nación, para iniciar su campaiía en contra del bandolerismo carrancista.

Si desea Ud. adquirir cualquiera de estos obsequios, póngase

P, O. Box 66.

Semanario Ilustrado

* * *
Los Estados Unidos anunciaron que em1rené erían una "expedición punitiva" para perseguir a Villa en
el interior de México, y Carranza, resuelto a que combatieran por él.-ya se había hecho en Veracruz,-y regocijado de la ocasión, otorgó su consentimiento, a la vez
que ofrecía al pueblo mexicano, en un Manifiesto, que
no entrarían los norte-americanos a México, si no se concedía desde luego igual derecho en los Estados U nidos
a los soldados mexicanos. En la gravedad de aquella situación, esa actitud, garantizada por la declaración al
pueblo, era digna y parecía sincera.
Ante el llamamiento a la defensa de la dignidad
nacional, a pesar del asombro que tal conducta causaba,
siendo de D. Venustiano, hubo espectación. Los jefes
carrancistas, repitieron "la postura" del primero de ellos,
y muchos mexicanos, desterrados y perseguidos, salvando toda diferencia política, no ante la persona, sino ante
la actitud, ofrecieron sus servicios; porque el hecho tenía un solo nombre : "México," y el pueblo del interior
de la República y los desterrados dispuestos a sostener
a su patria, esperaron solemnemente, a pesar de que, todavía entonces, perd~das como se hallan las nociones sen-

cillas de moral y de deber, hubo quienes reprobaron a
los que no tienen otra visión que la de patria, y sin esforzarse por mejorarla o corregirla, se hallan distraídos por
la convicción de que para llegar a lo porvenir es necesario cuidarse por ahora.
Carranza, entre tanto, bajo una concesión ficticia
y que no salvaba ni mantenía ningún principio de respeto
y de reciprocidad internacional, hizo lo opuesto a su ofrecimiento, firmó el permiso y, cuando la caballería norteamericana cruzó la línea divisoria, el Primer Jefe impuso a sus subordinados, a su prensa, ante las operaciones extrañas, un silencio igual al de las arenas del desierto.
Y fue entonces cuando las campanas se echaron a vuelo, repicando la gloria de México, cantando el
triunfo de la soberanía; y era que a pesar del desierto y
del silencio, atronaba los oídos del Primer Jefe y de los
suyos, el rumor de los pasos de los ·caballos, convertido
en algo espectral bajo la mentira que callaba, y a despecho de la esperanza de recibir de las manos del General Funston, por segunda vez, la victoria sobre el enemigo; victoria que tenía un triple valor: la cabeza sangrante del bandido, era la del cómplice, aseguraba un nuevo silencio y la hazaña del Primer Jefe era la de un libertador!
Encubiertos por los mentidos clamores de los suyos, los carrancistas se pusieron a las órdenes de los
norte-americanos y el General Alvaro Obregón, para
acallar su conciencia, acusaba a los "reaccionarios" de traidores.
. Pero cayó desde entonces una losa sepulcral sobre los actos comunes de Funston-Carranza: se hizo el
silencio. Los hombres y los periodistas de Carranza tenían el polvo levantado por las fuerzas extranjeras en
los labios, y quedaron mudos. La censura ansiosa violaba y detenía toda correspondencia y se extendía hasta las
conversaciones. La prensa de México, el día 7 de abril, 22
después de que las fuerzas norte-americanas se habían
internado, anunciaba que se celebraban las conferencias
preliminares para el paso de las tropas extranjeras; publicaba mensajes enviados de San Antonio, en los que
se afirmaba que esas tropas se encontraban en El Paso,
y al dar los pormenores de las escaramuzas del Coronel
Dodd, decía : "Francisco Villa ha sido batido por "nuestras fuerzas."
Pero aquella mentira, aquel silencio, no podían
apagar el rumor de las marchas extranjeras, no podían
hacer callar al desierto, que se estremecía al paso de la
artillería y de los camiones de guerra. No podían los
ruidos de los banquetes, ni las salvas, ni los brindis, ni
los repiques, ni las manifestaciones, aho¡ar los disparos

�de las armas extranjeras, ni los clamores de todas las
conciencias, y poco a poco, primero al oído, después por
una carta, por un recorte de periódico, por un viajero,
porque la tierra trepidaba y el aire se llenaba de murmullos, porque aquel rumor crecía, crecía sin cesar y
asordaba al Primer Jefe y a sus cómplices inmediatos,
el silencio fue más clamoroso que la verdad : al disfra~
zarla, la hacía agigantarse ; al disimular, la retorcía más ;
al mentir, le daba las proporciones de una acusación.
Y las sospechas, en medio del silencio, por obra
del silencio, se vieron confirmadas : no era verdad que
se estuviera en preliminares; no era verdad que las tropas norte-americanas estuvieran todavía en El Paso, detenidas por la mano del Primer Jefe que empuñaba la
bandera de la patria : no era verdad que la hubiera empuñado nunca: no era verdad que, por un instante siquiera, hubiera dejado de haber traición!
Carranza y sus secuaces sintieron que su poder
se bamboleaba; HabíaJl consentido para que el poder
quedara firme, para ver a un enemigo destruido y el triunfo próximo. Tenían el precedente de Veracruz, que condujo a la Primera Jefatura: Columbus llevaría a la Presidencia!
Entonces, el silencio cambió de lugar: no eran
los pobres periodistas de Venustiano Carranza quienes
callaban: no eran los jefes quienes murmuraban en voz
tan baja que no pudiera ser oída fuera de los cuatro muros de una oficina.
El que calló entonces fue el pueblo.
Por un intenso movimiento de concentración, recogido en su dolor y sintiendo toda la amargura de su
desengaño, al mirar cual era el fin de tantos errores, de
tantas infamias, de tanta vergüenza, el pueblo apretó los
labios porque sentía que el corazón se le rompía sin desbordar y el cerebro le reventaba sin dar salida a la tormenta que le azotaba el cráneo.
La impresión fue general : "Algo hay grave, porque el pueblo de México está silencioso, y es que medita
profundamente!"
Aquel silencio infundió pavor en los jefes carrancistas, y devorando su rabia, al ver frustradas sus esperanzas, al no haber consumado la última ignominia nacional
para celebrar el triunfo definitivo, se volvieron contra su
jefe y le exigieron que cambiara su actitud.
Carranza, a quien ninguna infamia arredra, vencido por aquella presión incontrastable, no sintió pudor ni
remordimiento: como el delincuente, que no busca la paz
cumpliendo la expiación, sino la impunidad, en un nuevo de
lito, no pudo decir : "me equivoqué", no pudo confesar su
culpa, no encontró en su alma un resquicio del que pudiera surgir una verdad, y volvió a mentir. En la compli·
cación de sus planes de amoral, desarrolló toda una nue-

va serie de maquinaciones: Negó haber dado permiso para
el paso de tropas norte-americanas, cuando siguen avanzando, amparadas por las de Alvaro Obr-egón; se dirigió al
Gobierno de Washington, pidiendo el retiro. de fuerzas que,
según la prensa carrancista, no habían llegado a pasar,
comunicación que publicó, como el primer 111anifiesto, suprimiendo siempre la verdad. Enseguida, de la misma manera que había traicionado y engañado a su pueblo, envió
a uno de sus capitanes que invitara al Coronel Dodd para
pasar a Parral, a la vez que concertaba con uno de sus
"generales" que hicieran fuego sobre los norte-americanos,
invocando la violación del pacto por el cual quedaba prohibido acampar en las ciudades, tratando de salvar su responsabilidad ante la República, traicionando ahora a sus
aliados.
Con el mismo objeto de infundir pánico en su protector W oodrow Wilson, otro de los lugartenientes del
Primer Jefe, Ramón !turbe, fue enviado a los Estados
Unidos, para que, con los maliciosos misterios de una fingida reserva, hiciera aparecer que D. Venustiano contaba
con un poderoso aliado en el extremo oriente, y, para consumar su nueva trama, un sobrino descubre el cadáver de
Villa y lo exhuma varios días después de sepulto, cuando
la identificación es difícil y el origen de la muerte queda
obscuro.
. Es que Carranza intenta ahogar en el estrépito de
la guerra el mismo rumor que ahogara con los repiques
de las campanas.
El silencio se ha roto con una violencia igual al
esfuerzo tan duro de haberlo guardado. La República pide cuentas a Carranza de aquella soberanía cantada por los
repiques y por los periódicos, el Primer Jefe oye que los
Estados Unidos también le piden cuentas de la emboscada
de Parral, y él, huye,· entra a México, de noche, siempre
en silencio, a reserva de que sus pobres periodistas organicen una nueva manifestación, para proseguir, lejos de la
frontera, lejos de donde están las fuerzas norte-americanas y donde el pueblo las ve, su cadena de mentiras, de infamias y de t raiciones.
Es inútil : sus días están contados. Lo único que
pudo mantenerlo en pie, a él y a los suyos, fue la ayuda
norte-americana. El día que la pierda, se desploma y es
en vano que llame entonces a la patria. Hace un mes,
pudo haber caído, si no como un héroe, sí como un añoso
hijo pródigo, en el regazo de la patria, que, en medio de
tanto dolor, sólo conserva fuerzas para perdonar. Hoy,
si la patria lo rechaza, los Estados Unidos lo acusan y no
serán ellos, ni país alguno de la tierra el que lo admita en
su seno: el traidor a la patria, lo es a todas las patrias;
el que mancilla su tierra, mancilla a todas. El instinto de
cada una se subleva y lo arroja de sí, con la maldición de
Judas inscrita con marca de fuego sobre la frente.

El Timo del PatriotiSÍno
De nuestro colega "El Demócrata Fronterizo" redactado por el veterano periodista neoleonés, licenciado
Justo Cárdenas, tomamos el siguiente artículo, que es
el mejor comentario que hemos encontrado, a la redención del "bilimbique" procurada por los carrancistas, por
medio de suscripción nacional.

***
Los carrancistas, esos vándalos para quienes nada
hay sagrado, y que con la ayuda extranjera han conseguido sojuzgar, diezmar y deshonrar a México, están
ahora explotando, al parecer con poco éxito, en el interior del país, el timo del patriotismo, en la forma de
suscripción popular para cubrir la deuda interior, o sean
los despilfarros y los crímenes contra la propiedad cometidos por el carrancismo, y que ellos quieren hacer
pasar como deuda pública interior.
·
Si el proyecto de pagar la deuda pública de una
nación, contraída legalmente y para beneficio público, es
un absurdo, un verdadero desastre económico, como lo
probaríamos suficientemente si el caso actual mereciera
el honor de ser tomado a lo serio, cuando el mismo Primer Jefe no ha querido tomarlo en cuenta bajo su responsabilidad política, el timo. del patriotismo en la forma de suscripción popular para arrancar al pueblo menesteroso y patriota hasta el último centavo, en las calamitosas circunstancias porque atraviesa el pueblo mexicano, es un crimen sin nombre, merecedor de excecración.
¿ Cómo tienen el descaro de llamar al patriotismo
del pueblo mexi&amp;no para que contribuya al pago de la
deuda interior, por suscripción popular, hombres como
los carrancistas, que han robado templos, hogares, haciendas, Bancos, casas de comercio, negociaciones de todas clases, y que han engañado y explotado miserablemente al pueblo menesteroso, levantando suscripciones,
dando espectáculos de beneficio, organizando jamaicas y
de otros mil modos, sopretesto de erigir monumentos a
Madero, a Pino Suárez, a Jesús Carranza, a Maclovio
H errera, a Manuel Acuña, y a cien más, y para beneficio de viudas, de huérfanos, de instituciones de beneficencia, y nunca han dado cuenta de los fondos recaudados,
ni han erigido los monumentos, ni han distribuido fondos ningunos a los necesitados, ni a las instituciones de
beneficencia para los que decían colectarlos?
Y los timos ya no se circunscriben a los pueblos
de México subyugados por el carrancismo, porque es
tanta la miseria popular, que ya ni con las amenazas de

declarar enemigos del carrancismo a los que se niegan a
contribuir, amenazas que se traducen en espoliaciones
y asesinatos, en atropellos y persecuciones a las familias, sino que audazmente atraviesan las fronteras e invaden el extranjero, para mayor vergüenza y deshonor
de México, como lo demuestra el hecho de que aquí, en
Laredo, se convocara a una junta con el objeto de organizar un comité que se encargue de recaudar fondos, por
suscripción popular también, para el referido pago de
la llamada deuda interior de México, junta que se verificó en el Teatro Strand el domingo último.
No asistimos a esa junta. Creemos que ningún
mexicano que se estime y estime el buen nombre de su
patria, puede concurrir a esas juntas, si no sufre una
sorpresa. Antes, por el contrario, la sensata colonia
mexicana despreció y despreciará como se merecen las
convocatorias para juntas semejantes, y reservará su patriotismo y su generosidad para mejores oportunidades,
a fin de que sus sacrificios sean verdaderamente empleados en bien de la patria adorada, pues ahora, por todo lo
que ya ha visto el público, sólo se trata de un timo, y lo
seguro es que los fondos que se recauden, si algunos llegan a recaudarse, pasarán a los bolsillos particulares de
los timadores, como han pasado los fondos recaudados
de tantas suscripciones levantadas, de tantas corridas de
toros, de tantas funciones dramáticas, de tantas jamaicas, que con el timo de la beneficencia, han dado los carrancistas especuladores y sin pudor, por sí mismos y
por el buen nombre de la patria, que todavía por fo rtuna no necesita de la caridad pública para sahrar sus compromisos.
Los carrancistas· de Laredo, en vista de los fracasos
que en N. Laredo, Lampazos, Monterrey, Saltillo y otras
muchas poblaciones de México, ha sufrido el disparatado timo del patriotismo, tuvieron la peregrina ocurrencia de resolver que la suscr ipción pupular para pagar los despilfarros del carrancismo, se hiciera en la forma de destrucción de los bilimbiques de circulación forzosa en México, con la esperanza de que desaparezcan;
pero los bilimbiques carrancistas, como los hormigueros,
co.n la destrucción aumentan más y más, hasta lo infinito; pues aunque se destruyeran todos los bilimbiqu(!s
existentes, lo que es imposible, ya están preparados otros
quinientos millones para sustituir los desaparecidos.
Lo único que conseguirán los carrancistas de Laredo, con su sistema de destrucción, será que no se haga muy. notorio su fracaso, y quedar a cubierto del ridículo consiguiente.

�La Médula del Quijote
· Escrito expresamente para ''Revista Mexicana,'' por el
Lic. Francisco Elguero.
BIENHECHOR INMORTAL DE LA RAZA
HUMANA llamó el gran crítico francés Sainte Beuve a
nuestro Cervantes y tal parecer !1a sido en 1os tiempos
modernos el de los literatos más doctos y .de los estetas
más insignes de todos los pueblos, como Hegel, Schlegel, Tieck y Reine, como Walter Scott, Sismondi y Ticknor.
La mejor obra de ese genio inmortal, DON QUIJOTE, es humana porque enamora, deleita y dignifica
todos los pueblos de la tierra y por eso corre traducida
a todas las lenguas vivas, hasta a las asiáticas como el
chino, y, para que la lean los doctos, hasta a las muertas, como el griego y el latín. Por eso de Don Quijote
hay más ediciones que las de ningún otro libro, con excepción de la BIBLIA, el libro de Dios, y por eso aun
tras los velos, muchas veces poco sutiles, de idiomas iliteratos, alcanza el lector atento a apreciar las bellezas del
original, bien "que como quien mira los tapices flamencos
por el revés."
España ha sido civilizadora del mundo porque dio
la religión a diez y seis pueblos, porque les trasfundió la
vida propia con la fe, las costumbres, el idioma, el alma en fin, y no es el menor galardón de tanta proeza y
de tanta gloria, el que el pensamiento español recorra
la tierra en un libro maravilloso; haciendo que el corazón d.e muchas y diversas gentes lata con los arranques
y larguezas de la hidalguía castellana, que muchas bocas
repitan las salidas y donaires del más gracioso dE' los
villanos y los discursos y sentencias del más docto de lo s
caballeros, y saboreen la sal andaluza de tanto gracejo
corno el autor derrama, y rían con la risa señoril de la
Duquesa o la maleante de Altisidora.
¿ Pero qué es lo que ha dado al Quijote tamaña nombradía, no sólo en el pueblo, sino en la clase descontentadiza de los doctos? ¿ Por qué los románticos, corno
Hegel y Schlegel, le llaman de los suyos y por qué los
neo-clásicos como Bouchon Doubournial lo comparan
con la Iliada y lo tienen por poema rigurosamente ajustado a la regla de las tres unidades? ¿ Por qué los realistas se lo apropian como su mayor gloria, y los naturalistas se empeñan en ver en él un modelo, y los espiritualistas lo tienen punto menos que por místico?
No es la principal causa ~l lenguaje y el estilo por:
que sus más delicados primores no pueden ser apreciados por extranjeros en traducciones que, por hábiles que
sean, más los disfrazan que los reproducen, y porque esas
galas no son bastantes a conquistar la fama universal
de un libro, ya que Pérsiles y Sigismunda, la única desmayada y enteca obra de Cervantes, parece se halla escrita con mayor corrección que todas las otras, a pesar
de lo cual nadie la lée, si no es algún erudito enfermo de
curiosidad.
El secreto de tanta boga está en el pensamiento capital del libro, que pone en parangon dos caracteres perfectamente verosímiles y bien trazados, el ele un sabio
loco qne quiere realizar maravillas con medios ridículos,
y el de un palurdo ignorante pero malicioso y sagaz, ai
cual su ignorancia oculta mucho y extravía con frecuencia, pero cuya sagacidad natural le hace lograr en la vida
práctica aciertos curiosísimos.
La serie de contrastes mantiene viva la atención y
lo cómico se desborda. Don Quijote tiene a Maritornes

por una dama, al galeote rufián por anciano venerable,
al ventero por castellano, a las mozas del partido por lo
que más opuesto les era; y Sancho, el ganapán que no
sabe leer, descubre que el sastre sisaba, que el viejo del
juramento mentía, que la hembra quejosa de forzamiento, era una embaidora y, con tanto candor como el buen
escudero solicita y acepta la ínsula, con tanta sensatez
.
la deja.
Do9 Quijote da a Sancho consejos tan amistosos,
tan sabios, tan juiciosos, tan cuerdos, que no hay más
que ver y, sin embargo, toma las ovejas por ejércitos y los
molinos por gigantes.
Contrastan las cosas de Sancho entre sí, las de Don
Quijote también y, más graciosamente aún las del uno con
las del otro, y los contrastes son perfectamente naturales y lógicos, nacidos de sendas cualidades y defectos atribuidos a cada personaje con verosimilitud, propiedad Y
sano realismo.
Lo cómico es producido siempre por un contraste,
aunque no todo contraste lo produzca; "la distracción sistemática de D. Quijote, dice Bergson(1) con gran acierto,
contraste prolongadísimo, es lo más cómico que puede
existir en la tierra" y el autor ha sabido idear tan perfectamente las escenas, enlazarlas con tal arte, adornarlas con tal riqúeza de circunstancias, exponerlas c~n tanta naturalidad de estilo, cualidades que sue le conservar
l;i misma traducción, que el libro no se cae de la mano
de ninguna persona discreta, sea griego o chino, mozo o
viejo, letrado insigne o sujeto sólo de buen sentido.
Hasta los episodios están escogidos con arte, para
que en ellos, conforme a las reglas clá~icas, el ánimo repose y pueda el lector recobrar con facilidad el interrumpido pero no enmarañado hilo de la fábula, para seguirlo
sin fatiga.
Estas y otras cualidades que no alcanzamos a apuntar
y que no por ser pequeñas dejan de ser preciosas, son las
que ven los lectores de toda la tierra, pero hay en el Quijote todavía algo esotérico, algún tesoro escondido a la
vista del vulgo, que, sin forzar el plan de la obra, sin pretender sacar de ella la quinta esencia de una alquimia sutil
y de otro jueves, se halla con observación mas cuidadosa
de la del lector común y con el simple buen sentido, un
tanto cuanto culto e ilustrado.

'

* * *

De pronto se me juzgará paradójico, pero nada es
más cierto sino que la locura de D. Quijote es más cuerda
que la cordura de muchos hombres, porque éstos con frecuencia se apartan al obrar de sus principios más sanos,
de sus intereses más grandes, de su misión en la tierra Y
de su camino para el cielo, mientras el gran manchego,
supuesto que creía en la caballería andante y andante se
juzgaba él mismo, quiso obrar como el más cumplido ele
los caballeros . exponiendo su vida por derribar gigantes,
protegiendo a los débiles contra sus verdugos, siempre
buscando la justicia, defendiendo el derecho, siempre casto en sus pensamientos, siempre fiel a su dama, s iempre
libre de codicia, de envidi~ ajeno, enemigo de la holganza, sobrio hasta parecer anacoreta y cristiano en fin, en
cuanto creía, decía y obraba.
Imaginaos un hombre con todas las virtudes que el
cristianismo sueña y realiza y suponed que por medios
naturales, o sobrenaturales, llega a sus manos un talismán
con el cual puede mudar la faz del mundo, enderezando

tuertos y desfaciendo agravios, pero que su ejercido exige a aquel varón ele virtud, que es viejo, no rico y que ha
padecido dolores lumbares, el andar a salto de mata arrostrando todas las intemperies por los más horrorosos vericuetos, abandonando su hacienda y su familia, expuesto
a ser aporreado, herido y aun muerto a cada instante, sin
más medicina que el indigesto aceite ele un alcúzar, sin
más amparo que mal rocín y peor lanza, sin más estímulo que el amor de una dama, casi no conocida y apenas
vislumbrada entre la realidad y el ensueño; sin más anhelo que el de' servir a los tristes y menesterosos, sin más
esperanza de premio, después del inmortal del ciel o, que
el de una gloria en la tierra que no servía para contentar
la vanidad, sino para ~stimular el esfuerzo y mantener
templada y firme la buena intención. (2)
Ese hombre coge su talismán y se echa por la tierra a sufrir pobrezas y ayunos, a ser apedreado por yangüeses, insultado por zafios,engañado por sus mismos amigos, burlado por galeotes, perseguido por la justicia del
rey, vencido por sus propios allegados, hecho hazme-reír
de palurdos y de mujerzuelas, lástima de buenos y generosos, curiosidad de discretos y objeto de las engañifas de
un escudero, en el fondo bueno y leal.
¿No es un santo ese hombre? y s i no raya tan alto
porque el escozor de la negra honrrilla no se aviene con
la santidad íntegra y pura que la Iglesia pTesenta por modelo y los fieles veneran en los altares, ¿ no es un cabal
hombre de bien, según el espíritu y las miras del cristianismo?
Pues tal fue Don Quijote. Crevfi Que la revelación
del gran destino eran los libros de caballería, mentirosos
e insensatos, creyó que el instrumento que lo haría poderoso a realizar mil hazañas y con ellas mil bienes, eran
una lanza mohosa, una celada de cartón y un r ocín flaco, pero su fin no podía ser más noble, su abnegación
más valiente y más cristiano en todo y por todo su proceder.
Conozco tres locos en la literatura y en la historia,
que quieren violentar la sociedad y la naturaleza y transformar el mundo amoldándolo a su albedrío y a sus ensueños. El uno es nuestro manchego, el otro es Fausto,
la gran creación de Goethe, el tercero representa una
clase entera y su nombre colectivo es Socialismo.
Fausto se halla viejo, pero ardiendo en pasión, lamenta la pérdida de los bienes de la tierra y no descubre
la inmortalidad delante. Su anhelo es volver a la juventud para gozar de nuevo y más todavía y lo consigue por
medio de la magia, logrando que el demonio lo transforme y entregue a sus pasiones una doncella senci lla y delicada. Fausto tuvo el ideal del placer, tenía en la mano
un instrumento extraterrestre y lo empleó en seducción
diabólica.
¿ Qué es el socialismo? Sueña en una igualdad imposible y, al hacerlo se rebela contra Dios que nos creó
por naturaleza desiguales. Busca un medio, excitar las
pasiones de los desheredados contra los felices de la tierra,
Tropieza contra la propiedad, la borra; contra la religión,
la persigue; contra la familia, la disuelve.
El caballero español, mucho más noble, como que
era cristiano, cree que con sacrificio de sí mismo, puede
cumplir con toda justicia en la tierra y va a derramar su
sangre por la justicia.
Fausto, el Socialismo y Don Quijote, son tres locos
que no pueden realizar su ideal en el mundo; pero el primero representa el egoísmo y la voluptuosidad, el segundo la rebelión contra lo divino y lo humano; sólo el tercero, s in subvertir nada de lo hecho por Dios y por la naturaleza, va a defender al débil contra el fuerte, a filo de
espada y a punta de lanza, y dice lo que expresó después en fórmula admirable, el primei: orador sagrado de

Francia en el pasado siglo: LA RELIGION ES LA PALABRA DE DIOS, LA GUERRA ES SU BRAZO. (3)
El afán de Fausto, es el hombre rebelado contra
Dios; el del socialismo, es la rebelión de la sociedad contra
su autor, sólo el sueño de Don Quijote es un sueño cristiano y por eso el poema de Cervantes es reflejo del
Cristianismo en la literatura de Castilla.
Y ¡ cómo resalta en la muerte del gran manchego
una especialidad de la religión de nuestros padres, que
solo bastaría para ponerla muy por encima ele cualquiera
otra!
Si Fausto se desengaña, como tiene que suceder al
que la magia practique, a no inventar Goethe un perdón
s in arrepentimiento, ¿ qué le queda? Desesperación, es decir locura o suicidio. Si el Socialismo se desengaña ,lo que
tendrá que sucederle porque niveladas todas las fortunas,
los hombres serán más desgraciados que antes ¿ qué le
queda? El suicidio colectivo que soñó el loco alemán
Hartmann o la vuelta humilde al régimen odi.ado. A Don
Quijote cuerdo, después de haber sido rematadamente
loco ¿ qué le queda? Su ideal íntegro, su sueño de saciar
el hambre y sed ele justicia, próximo a convertirse en realidad eterna, porque va a satisfacer su noble anhelo sin
medida y sin término, en la fuente de la justicia infinita.
No quiero meterme a averiguar si Cervantes, se pr_opuso explícitamente lo que voy a decir, pero no encuentro
mejor coronamiento y remate de su libro, de su plan, de
su viva y pintoresca historia, que el retorno a la razón
del pobre loco, razón perdida sólo para que apareciera
más grande.
Ya en los umbrales de la muerte, Don Quijote recobra .el juicio y lo primero que hace es exclamar con grandes voces: BENDITO SEA DIOS QUE TANTO BIEN
1IE HA HECHO! EN FIN SUS MISERICORDIAS
NO TIENEN LIMITE, NI LAS ABREVIAN NI IMPIDEN LOS PECADOS DE LOS HOMBRES!
Esto equivale a decir: busqué la jus ticia loco y por
loco no la encontré, pero la busco cuerdo y la encontré
tanta y tan sin término, que mi alma no llegará a hartarse jamás."
Si el cristianismo fuera un error, no habría verdad
que lo igualara, porque perdido todo, todo, la juventud, la
riqueza, la esperanza de realizar ensueños, la gloria humana, la tierra, la familia, nos deja a Dios en el cielo y
y la conciencia en el alma y, como decía Santa Teresa, llena de regocijo una vez que después de mil fatigas, no pudo obtener para sus fundaciones más que un·
ducado: "una moneda y yo valemos muy poco, pero yo,
un ducado y DIOS, somos todo"!
Esto explica perfectamente en mi concepto, por que
siendo Don Quijote para muchos profundamente triste,
para Cervantes no lo era. (4)
Reine, leyendo muy joven la traducc.ión alemana de
Tieck, se echó a llorar por causa de la locura del héroe
manchego, pensando que la creación que inspira sueños
tan hermosos, no da la manera de realizarlos. Y Reine
no es más que el símbo lo de la incredulidad o la duda.
El lector vulgar ve lo cómico de los contrastes y ya
es mucho; el que piensa y no cree, penetra más y descubre el desorden angustioso de la naturaleza; el pensador
cristiano, cpmo el mismo Cervantes, se burla de nuestros
vanos intentos para reformar las cosas que Dios puso fuera de nuestro dominio, y ante esa impotencia permanece
tranquilo y aun alegre, porque sabe que lo que no se puede en la tierra, se conquista en la inmortalidad.
Cervantes vió su libertad perdida, por causa de moros y cristianos, desconocido su genio en la patria, sus afanes sin protección, su bolsa sin dinero, su misma honra
manchada o discutida injustamente y sin embargo, vivió
siempre alegre o resignado, empapando· su pluma en re-

�gocijo a veces, a veces en mansa y serena melancolía, pero ni un dejo amargo acibara sus escritos, ni menos la
blasfemia y la rebelión asoman en sus obras
E l Quijote es el libro de un viejo que mira la vida
como es y contempla la eternidad con inefable esperanza.
Tal es el secreto de su éxito. Después de hacer reír
a todos, inspira amarga tristeza en las almas elevadas de
Heine y Sainte Beuve, pero en el cr;yente reflexivo, ya no
diremos docto, produce la resignación serena, la paz cristiana qu son como preludio de la inmortalidad.
No sé si este aspecto será nuevo, pero sin duda que
la impresión tranquila y hasta dulce que deja Don Quijote sobre todo en las almas de los viejos, nace de una verdad cristiana, puesta de resalto en el libro con el vigor
del genio:
El manchego tuvo el ideal de la suprema justicia.
Realizarlo en la tierra es locura, pero es cuerdo y consolador esperar su realización en el cielo.
Libro que hace reir a tantos, con risa sana y discreta, pensar a otros sobre sus altos destinos y a muchos de los cuales consuela, debe ser libro universal y lo

será, mientras la fe viva, la razón no se empañe y florezcan en el corazón sencillos y naturales sentimientos.
Francisco ELGUERO.
(1) Le Rire. Essai sur la signification du comique, par
Henri Bergson-p. 149.
(2)No prohibe el cristianismo anhelar sobria y moderadamente la gloria humana, aunque sea mejor despreciarla. San F rancisco de Sales decía: "ve los honores como un don, como un regalo, no los exijas .como paga," y
estas palabras encierran toda la doctrina acerca de este
punto.
(3) Los religiosos, decía Don Quijote, con toda paz
y sosiego, piden al cielo el bien de la tierra, pero los soldados y caballeros ponemos en ejecución lo que ellos piden. 1a. Parte, cap. XIII.
(4) El 19 de Abril de 1616, cuatro días antes de su
muerte, Cervantes escribía lleno de regocijo su agrad~ cida
carta al Conde de Lemos y decía, jugando, 1os versos de
la copla en tercetos:
Puesto ya el pie en el estribo,
Con las ansias de la muerte,
Gran señor, esto te escribo.

•'

. Un Fra~mento del Quijote
DEL BUEN SUCESO QUE EL VALEROSO DON
QUIJOTE TUVO EN LA ESPANTABLE Y
JAMAS IMAGINADA A VENTURA DE
LOS MOLINOS DE VIENTO
CON OTROS SUCESOS DIGNOS DE FELICE
RECORDACION
En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de
viento que hay en aquel campo; y así como Don Quijote
los vio, dijo a su escudero: La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque
ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta
o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer
batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos
comenzaremos a enriquecer: que esta es buena guerra, y
es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de
sobre la faz de la tierra. ¿ Qué gigantes? dijo Sancho
Panza. Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los
brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos
leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que
aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y que lo que en ellos parecen brazos, son
las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra
del molino. Bien parece, respondió Don Quijot~, que no
estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gi. gantes, y si tienes miedo, quítate de ahí y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera
y desigual batalla. Y diciendo esto dio de espuelas a
su caball o Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento y no gigantes aquellos que
iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni
echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran,
antes iba, diciendo en voces altas: Non fuyades, co-

bardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que
os acomete. Levantóse en esto un poco de viento, y las
grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por
Don Quijote, dijo: Pues aunque mováis más brazos que
los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.
Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su adarga con la lanza
en el ris tre , arremetió a todo el galope de Rocinante, y
embistió con el primer molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí
al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho
por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se
podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante. ¡Válame Dios! dijo Sancho: ¿no le dije yo a vuestra
merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino
molinos de viento, y no lo podía ignorar, sino quien llevase otros tales en la cabeza? Calla, amigo Sancho, respondió Don Quijote, que las cosas de la guerra más q1!&lt;:
otras están sujetas a continua mudanza: cuanto más que
yo pienso, y es así ver&lt;lad, que aquel sabio Friston, que
me robó el aposento y los libros, ha vuelto esto~ gigantes en molinos, por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al
cabo han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada. Dios lo haga como puede, respondió
Sancho Panza; y ayudándole a levantar tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba: y hablando
de la pasada aventura siguieron el camino del puerto Lápice, porque allí decía Don Quijote que no era posihle dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar
muy pasajero, sino que iba muy pesaroso pr•r 11.1h1:rle faltado la lanza, y diciéndoselo a su escudero, le dijo: Y o me

acuerdo haber leído que un caballero espa1iol lhmaclo
Diego Pérez de Vargas, habiéndosele en una hata 1la roto
la espada, desgajó de una encina U'l p~~:t&lt;ic, r:11r.0 ·o tronco, y con él hizo tales cosa~ aquel di:. y macharó tantos
moros, que le quedó por sobrenorr~rl'. \lachuca, y a~í
él como sus descendientes se llamaron, desde aquel tlía
en adelante Vargas y Mar,1uc;,. Hete dicho esto porque
de la primera encina o roble que se me depare, pienso desgajar otro ramo tal y tan bueno como aquél, que me imagino y pienso hacer con él ta 1es hazañas, que tú te tengas por bien afortunado de haber merecido venir a verlas,
y a ser testigo de cosas que apenas podrán ser creídas. A
la mano de Dios, dijo Sancho, yo lo creo todo así como
vuestra merced lo dice; pern e11derécese un poco, que parece que va de medio lado, y debe de ser del molimiento de la caída. Así es la verdad, respondió Don Quijote;
y si no me quejo del dolor, es porque no es dado a los
caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque
se le salgan las tripas por ella. Si eso es así, no tengo
yo que replicar, respondió Sancho; pero sabe Dios si yo
me holgara que vuestra merced Se quejara cuando alguna
cosa le doliera. De mí sé decir que me he de quejar del
más pequeño dolor que tenga, si ya no se entiende también con los escuderos de los caballeros andantes eso del
no quejarse. No se dejó de re.i r Don Quijote de la simplicidad de su escudero, y así le declaró que podía muy
bien quejarse como y cuando quisiese, si n gana o _con
ella, que hasta entonces no había cosa en con trario en
la orden de caballería.
Díjole Sancho que mirase que era hora de comer.
Respondióle su amo que por entonces no le hacía menester, que comiese él cuando se le antojase. Con esta licencia se acomodó Sancho lo mejor que pudo sobre su jumento, y sacando de las alforjas lo que en ellas había
puesto, iba caminando y comiendo detrás de su amo muy
de espacio, y de cuando en cuando empinaba la bota con
tanto g usto, que le pudiera envidiar el más regalado bodegonero de Málaga. Y en tanto que él iba de aquella
manera menudeando tragos, no se le acordaba de ninguna promesa que su amo le hubiese hecho, ni tenía por
ningún trabajo, sino por mucho descanso, andar buscando las aventuras por pel igrosas que fuesen. En reso-

lucion, aquella noche la pasaron entre unos árboles, y del
uno de ellos desgajó Don Quijote un ramo seco que casi
le podía servir de lanza, y puso en él el hierro que quitó
de la que se le había quebrado. Toda aquella noche no
durmió Don Quijote pensando en su señora Dulcinea, por
acomodarse en lo que había leído en sus libros cuando
los caballeros pasaban sin dormir muchas noches en las
florestas y despoblados, entretenidos con las memorias
de sus señoras. No la pasó así Sancho Panza, que como tenía el estómago lleno, y no de agua de chicoria, de
un· sueño se la llevó toda, y no fueran parte para despertarle, si su amo no le llamara, los rayos del sol que le
daban en el rostro, ni el canto de las aves, que muchas y
muy regocijadamente la venida del nuevo día saludaban .
Al levantarse dio un tiento a la bota; y hallóla algo más
flaca que la noche antes, y afligiósele el corazón por
pareéerle que no llevaban camino de remediar tan presto
su falta. No quiso desayunarse Don Quijote, porque, como está dicho, dió en sustentarse de sabros&lt;". memorias.
Tornaron a su comenzado camino del puerto Lápice,
y a la hora de las tres del día le descubrieron. Aquí, dij&lt;,
en viéndole Don Quijote, podemos, hermano Sanch-: Panza, meter las manos hasta los codos en esto q ;e llaman
aventuras; mas advierte que aunque me vras : n los mayores peligros del mundo, no has de poner rr1a110 a tu espada para defenderme, si ya no vierca que los qne me
ofenden son 1=analla y gente baja, que en tai caso bien p:1edes ayudarme; pero si fueren caballeros, en ni1;guna manera te es lícito ni concedido por las leyes ;e raba!lcría
que me ayudes hasta que seas armado caballc. o. Por
cierto, señor, respondió Sancho, que vuestra merced ser:i
muy bien obedecido en esto, y más que yo de mío me soy
pacífico y enemigo de meterme en ruidos ni pendencias:
bien es verdad que en lo que tocare a defender mi persona, no teúdré mucha cuenta con esas leyes, pues las divinas y humanas permiten que cada uno se defienda de
quien quisiere agraviarle. No digo yo menos, respondió
Don Quijote; pero en esto de ayudarme contra caballeros, has de tener a raya tus naturales ímpetus. Digo que
así lo haré, respondió Sancho, y que guardaré ese preceto
tan bien como el día del domingo.

Diálogo entre BABIECA Y ROCINANTE

Soneto
B.
R.
B.
R.
B.

R.
B.
B.
B.

¿ Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
Porque nunca se come, y se trabaja.
¿ Pues qué es de la cebada y de la paja? ,
No me deja mi amo ni un bocado.
Andá, señor, que estáis muy mal criado,
Pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
Asno se es de la cuna a la mortaja.
)ueréislo ver? miradlo enamorado.
¿Es necedad amar? R. No 'es gran prudencia.
Metafísico estáis. R. Es que no como.
Quejaos del escudero. R. No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
Si el amo y escudero, o 1nayordomo,
Son tan rocines como Rocinante?

Miguel de Cervantes Saavedra.

�Letanía a Nuestro
Señor Don Quijote
Por Rubén Darío.

Bellezag Infantile8
I

Rey de los hidalgos, Señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueño; vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión,
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, todo corazón.

Ruega por nosotros, que necesitamos
las mágicas rosas, los sublimes ramos
de laurel! Pro nobis ora, gran Señor.
( i'iembla la floresta de laurel de l mundo,
y antes que su hermano vago, Segismundo,
el páli'clo Hamlet te ofrece una flor.)

Noble peregrino de los peregrinos,
que santificaste todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad ..... .

Ruega generoso, piadoso, orgulloso;
ruega casto, puro. celeste, animoso;
por nos intercede, suplica por nos,
pues casi ya estamos sin sav ia, sin brote,
sm alma. sin vida, sin luz, sin Quijote,
sm pies y sin alas, sin Sancho y sin Dios.

Caballero errante de los caball eros,
barón de varones, príncipe de fieros,
par entre los pares, maestro, salud I
¡ Salud, porque juzgo que hoy muy poca tiene~.
entre los ap lausos o entre los desdenes,
y entre las coronas y los parabienes
y las tonterías de la multitud!

De tantas tristezas, de dolores tantos,
de los superhombres de Nietzsche, de cantos
afonos, recetas ·que firma un doctor,
de las epidemias de horrib les blasfemias
de las Academias,
¡ Líbranos, Señor!

antiguas para quien clásicas glorias
sería n apenas de ley y razón,
soportas elogios, memorias, discursos;
resistes certámenes, tarjetas, concursos,.
y; teniendo a Orfeo, tienes a . Orfeón!

De rudos malsines,
fa lsos paladines,
y espíritus finos y blandos y ruines,
del hampa que sacia su canallocracia
con burlas, la gloria, la vida, el ho no
del puñal con gracia,
¡ líbranos, Señor !

Escucha, divino Rolando del sueño,
a un enamorado de tu CLAVILE~O,
y cuyo Pegaso relincha hacía tí;
escucha los versos de estas letanías,
hechas con las cosas de todos los días
y con otras que en lo misterioso vi.

Noble peregrino de los peregrinos,
que san tificaste todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad ..... .

¡ Ruega por nosotros, hambrientos de vid;.,
con el alma a tientas, con la fe perdida,
llenos de congojas y faltos de sol,
por advenedizas almas de manga ancha,
que ridiculizan el ser de la Mancha,
el ser generoso y el ser español t

Ora por nosotros, Señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueño vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión,
que nadie ha popido vencer todavía,
por la adarga al braz·o, toda fantasía,
y la lanza en ristre, todo corazón.

¡ Tú, para quien pocas fuero'n las victoria5

1 1

•
1 1

Niño Raúl Almada Pelaez, hijo del Sr. Lic. Marcelino Almada
y Sra. Carmen P. de Almada, actualmente radicados
en el Paso, Texas.

�VIII

V
¡Dulcinea! Sólo un alucinado
Pudo pensar que la mayor ventura
Es colocar el sueño en la hermosura
De una mujer que nunca se ha mirado.

¿ Qué serpiente, Quijote, qué serpiente
Te hizo probar el árbol de la vida?
Perdiste la ilusión y tu caída
Tuvo que ser inevitablemente.

11fas gozó de su amor. El extraviado
Puede llegar a la ilusión más pura;
Que existe, cual contacto, la locura,
Entre todo el que sueña t lo soñado.

Estrella que naufraga en la esplendente
Luz que el sol desparrama a su salida;
Arroyo que su linfa ve perdida,
La que copiaba al cielo en su corriente.

Aquel amor que nunca se ha senti&lt;lo,
Y que sólo entre sueños ha existido,
Al alma incita más a alzar el vuelo.

Cayó Luzbel; mas no con oraciones
Profanó sus perdidas ilusiones;
Adán cayó; pero el amor que crea

¿ Cuál es el bien mayor? ¿el que desciende
\ nosotros? ¿ o aquel qué nos asciende
Prometiendo besarnos en el cielo.

¡ Sólo tú hallaste, al traspasar el cielo,

Le hizo ve r una gloria en cada duelo;
Rota tu lanza y muerta Dulcinea.

IX

VI

I

III

Se extinguió como el grito de quebrantr
Que graba en los oídos su postrera
Vibración, y una herida lastimera
Deja en el alma, y en los ojos, llanto.

Don Quijote cumpliendo como andante,
\'olvióse inaccesable al sufrimiento;
¡ Cumplir con el deber! no hay un tormento
Que no alivie este bálosamo al instante.

Pero en cambio su ~ida fue un encanto
¡ Compensación extraña! La quimera
Con la desilusión; la primavera
Con el invierno; con el lloro el canto.

La marcha hacia el ensueño, si es constantt
Y no lleva ningún remord imiento,
Transforma en estrellado firmamento
"'odo el infierno que soñara el Dante.

¡Ironía cruel!
¡Con qué profundo
Dolor se ve su alma arrepentida
De haber soñado redimir al mundo!

Tras la conciencia -misterioso prismaLa vida que no cambia por, sí misma,
Se ve sublime o ruin, completa o trunca.

Mas si fue colosal su desventura,
Fue no obstante, feliz: ¡ya que en su vida
Tuvo sólo un momento de cordura!

¡ Por eso Don Quijote, sus tormentas,
Como Cristo las ondas turbulentas,
Pasó flotando sin hundirse nunca!

II

Además, al través de la demencia,
Por todos los mortales tan temida,
La existencia se ve menos herida
Que al través de una hermosa inteligencia.

Mas a tan dura ley siempre domina
La conciencia con odio o con amores:
¡ La hoguera de Juan Huss tiene fulgores,
Y entre mirtos Nerón la frente inclina!

Es que la estrella tiene más fulgencia
Cuando se encuentra en sombras sumergida.
¡Dichoso el loco! Para él la vida
r.:s ,una continuada adolescencia.

El goce por el mal es sufrimiento,
Y alegría el dolor por causas santas:
El triunfo de Cajn es un tormento;

¡ La locura! A su influj o cada rosa
Se vuelve más fragante y más hermosa;
Percíbense en cada astro más fulgores;

Goza Cuauhtémoc en la lumbre ardiente.
¡ Qué importa que el infierno esté en sus planta~
Si el espléndido cielo está en su frente!

Más parecen cantar los arroyuelos
Más azules contémplanse los cielos,
¡ Y se sienten más hondos los amores!

¡ Oh destino cruel! (cuando es impía
Tu obra, no te llamas Providencia,)
¿ Porqué no le arrancaste la existencia
Antes de darle la razón? Creía

Prestándole eI ensueño sus primores,
A lo que está en lo porvenir encumbra;
Mas si en verdad se torna, la deslumbra
Con sus rayos que no han competidores.

Don Quijote .s er rey, y en su agonía
Le arrebataste el cetro: la demencia;
No pudiste destruir su omnipotencia
Sin el reino destruir en que vivía.

Si es la desilusión inevitable,
Amemos el ensueño irrealizable
Como el gran Don Quijote, ¡ el sufrimiento

Ya triunfó la verdad. Ya son las florei
Organos nada más reproductores;
Ya el cielo no es azul; y los encantos

De mirar un anhelo disipado,
Es p; _:erible al barbaro tormento
De verlo en cruda realidad tornado!

Son ficciones no más: el beso ardiente.
Dos bocas que se juntan solamen te,
Y putrefactos líquidos los llantos.

VII
La verdad, como el sol, en su Levant&lt;
Y en su Ocaso, es espléndida y hermosa;
Mas ¡ay! en su cenit, por luminosa,
Es también como el ¡,ol, cruel y quemante.
¡ Crepúsculos que duran un instante,
Durar siglos debieran! ¡ qué dichosa
Sería una existencia nebu losa
Pasada en un amanecer constante!
¡ Pobre Quijote ! ¡ tú no conociste
Crepúsculos tan bellos! Descubriste
De un golpe el sol de la verdad; su fuegQ

IV

Siempre la espina,· la punzante espinel
La sien atormentó a los redentores;
Y siempre, siempre las fragantes flores
Ciñeron al salvai,. que extermina.

Es más bello que todos los amores
El anhelo de amor, cual la penumbra
Es más bella que todo lo que alumbra,
Y el botón es más bello que las flores.

1

Consumió en un instante tus quimeras;
¡ Y fuiste desde entonces como un ciego
Que se halla entre la luz de mil hogueras\

•

X

I Nada he visto jamás tan doloroso
Cual Quijote volviendo a ser Quijano !
¡ Después de ser divino ser humano!
¡ Ser celaje que se alza de asqueroso

Pantano y tras cruzar el cielo hermoso
Vuelve otra vez de nuevo hacia el pantano!
¡Tornarse en Sancho Panza! ¡ Ser gusano
Después· de atravesar por el Toboso!
Don Quijote, dejando su quimera
Para buscar la dicha en ~1 sosiego,
Es un orgullo convertido en ruego;
Es Beethoven contento en su sordera;
Es un Homero que, al sentirse ciego,
Se resigna, ¡oh dolor! con su ceguera!
Nemesio García NARANJO.

lf.. ')Ottu .. ,ae

• •9•)

�DULCINEA

DON QUIJOTE

Sueña con su princesa el caballero
en el umbral del Paraíso erguida,
como una fuente inmaterial de vida
que riega y enflorece el mundo entero .

Camina, de quimeras coronado,
seco y cetrino, en su rocín man sueto,
ceñidos cinturón, adarga y peto
y la tizona en el siniestro lado,

'

1

Canta la golondrina en el alero .. ..
y a l robledal la trepadora asida,
asombra y enguirnalda la avenida
donde posa el ensueño pasajero.

el inmortal Quijote, el esforzado
paladín de ideal, loco discreto,
enardecido por su amor secreto,
distante siempre, pero sie mpre ama.do.

¡ Oh vil encantador! puedes ogaño
herir la nob le aspiración arcana
con el arpón letal del desengaño,

Es ficción y es verdad; así el fecundo
anhelo va por la entricada senda
de la vida falaz y encantadora;

trocando la princesa en aldeana¡
más viril en su rota, por tu daño,
se encrespa y lucha la conciencia humana.

el mal y el bien luchando por el mundo,
en el desierto abrasador, la tienda;
y en la profunda obscuridad, la Aurora.

ºi&gt;- -

En Honorde Cervantes
Cuatro sonetos del eta Jesús E. V alenzuela
ilustra
de ''Revista

.

.

SANCHO PANZA
Como saco de gárrulo s refranes,
obeso, en su asno, con el pelo hirsuto,
ladino a veces, a las veces bruto,
y trémulo a la voz de los batanes;
marcha Sancho en los múltiples afanes
del adalid; y engañador y astuto
es soez, es glotón, es disoluto,
y dichoso entre sucios haraganes.
Doquier un caballero empuña la nza,
y dice al vulgo: '"¡Vamos ! ¡Adelante!
Para el que lucha el porvenir es rico!"
a duras penas van, tras la esperanza,
el ansia de ideal, en Rocinante;
y el sentido común, en su borrico.

,.

berto Montenegro
erna'' de México.

ENVIO
¡ Oh España! Madre de dolor, un día
de civilización alta maestra
alzaste de los mares con la diestra
la América en inmensa profeda.

Símbolo de Quijote, tu porfía
llenó con sus hazañas la palestra,
y hoy a los ojos de los pueblos mue stra,
abierto tu costado, herida impía.
Mas mientras viva el pensamiento humano
y brille en lo'S espacios un lucero,

última antorcha en la divina mano;
copia de lo ideal, o verdádero,
desfilarán, en el confín lejano,
la dama, el paladí n y el escudero.
Jesús E. VALENZUELA.

�La Muerte de Rocinante
Capítulo Unico
De lo que sucedió después de muerto Don Quijote, con
otras cosas de felice recordación y eterna' memoria
¡ No tiembles, oh prudentísimo Cide Hamete, que no
llega mi audacia o insensatez a la de aquel tordesillesco y
malaventurado escritor, que así es él de Tordesillas como
yo de los abrasados desiertos líbicos! ¡No tiembles, digo
otra vez, y cien más lo dijera para mantener la tranquilidad en tu esfo rzado pecho; que no es mi intento descolgar
tu péñola de la espetera; y del hilo de alambre donde luengos siglos ha la pusiste! Quédese en quietud esa péñola
que yo admiro y reverencio como a reliquia, y no permita
el Cieio que la toquen manos que no fueren divinas.
Dígote esto, en descargo de mi conciencia y de los muchos pecados que habré de cometer en el trancurso de esta
osada y peregrina invención, adrede forjada para honrar
tu ingenio y para festejarle, si no como es debido, cuando
menos en lo que logren y alcancen mi buena voluntad y mi
escaso meollo. Y con tu vema, así me la des por mera
cortesía, vamos al cuento, que es lo que hace al c1so. porque yo espero en Dios y en mi ánima de darle fm cumpl\do y sazonado término, a pesar de cuantos gigaut&lt;•, mahn.:lrines y desaforados encantadores or-ulta y co:i1_ia l'Slc misérrimo planeta.
Un mes, a lo sumo, habría pasado de muerto don
Quijote, aquel Alonso Quijano el Bueno, cuyas aventuras
dieron materia para el más regocijado libro de cuantos
alegran y esparcen el ánimo y deleitan y entretienen la
fantasía, cuando Sancho, sacando fuerzas de flaqueza y haciendo de tripas corazón, apersonóse con el alma y la sobrina que no podían verle ni en pintura, y que, no bien notaron su presencia, pusieron el grito en el cielo.
-¿ Qué busca o qué pretende este descastado ?- rugió el ama, puesta en jarras. -¿ Piensa este grandísimo
bellaco que después de muerto mi señor, que de la gloria
de Dios disfrute por todos los siglos, hemos de soportar
cargas o pechos o qué cosa?
--Mala ventura tengas, Sancho de Satan:í.s -clamó
la sobrina en no menos desapacible tono,-que de las muchas que a don Alonso tocaron, no pocas te pesarán en
la conciencia. Crees, mostrenco, que de la locura del tío
algo le alcanza a la sobrina? Pues júrote por el santo
de mi nombre que antes me ahorcarán que logres un
solo maravedí de mi hacienda!
-¡ Voto a tal! ¡ Cómo ladran 1 ¡ Condenadas que sois
vosotras! -gritó a su vez Sancho, encendido en cólera,
porque en esto de decirme has y responderte he, no se
quedaba dormido. -¡ Medrados estamos con el ama! ¡ Y
digo con la sobri_n a ! ¿ Qué mal ni que desaguisados os hice
para que así por quítame allá esas pajas, me pongáis de asco? ¿Vengo a contaros los años, a pediros cuentas de
vuestras maldades o a sacaros a justicia? Pagado estoy.
y no busco dineros, que no soy tan bobo que no sepa donde me aprieta el zapato. ¡ Pecador de mí! -prosiguió dando un gran suspiro.- ¡ Y qué falta que hacen caballeros
andantes, como mi señor don Quijote! ¡ Muerto había de
ser quien yo me sé, que a vivir, ni vosotras gritarías tan
descompasadamente, ni él lo consentiría en modo alguno_
Háblese con más comedimiento, _señora ama, y no alborote
tanto, señora sobrina, que las buenas palabras no cuestan
nada, y la cortesía antes ensalza que envilece a quien la
usa, y no me anden musarañas en los ojos, porque no hay

para qué! ¡No si nó ! Hazte mieles y comerte han las
moscas!
-Si acabará alguna vez con sus malic.ias y sus ne:.
cedade~ este perro gafoso! -vociferó el ama, echando lumbre por los ojos.- ¡ Váyase luego el parrajaco de mal
agüero! ¡Ant!ese al punto la infame y ruin criatura, causa
principal de nuestras desdichas!
-No hubiese ido el alma turbulenta por la contestación a Roma, y me sospecho, que de haberla tenido no
sólo fuera de palabras, porque Sancho, pacífico y tod;, no
solía tener quietas la s manos, si en este punto no llegaran
maese Nicolás el barbero, y Sansón Carrasco, a la sazón
muy entretenido en las cuentas del albaceazgo. Serenaron los án imos, refrenaron los ímpetus, y apaciguaron a
todos lo mejor que pudieron.
-Dígame, señora ama: -preguntó el barbero-¿qué
ocasión ha dado este infeliz de Sancho para semejante alboroto?
i Dígalo él, si lo sabe -respondió el ama, todavía
amostazada.
-Si lo sé; pero me fueron a la mano, que si no .... .
i A esta hora cada uno estaría en su hato! ¡ A tiempo llegaron sus mercedes!. . . . Y quédense allí las cosas, y yo
me entiendo. ¡ Ah, señor bachiller mío! -añadió dirigiéndose a Sansón, que tomaba gran gusto de esta pendencia. -¿ Quién no sabe el apego y la fidelidad con que serví
a mi seiior don Quijote?
Villano soy, de entraña rústica,
Y no sé migaja de letras, pero no echo las mercedes recibidas en saco roto, y para mi santiguada que tengo buena
memoria. Quisiera llevarme conmigo a Rocinante, tenerle a mi alcance cada y cuando me viniera en gana, y darle
la compañía de mi rucio, de quien es el mejor amigo. Le
cobré cariño en esos andurriales por donde juntos anduvimos, y de haberle en mi casa, sólo en el Cielo pudiera apetecer vida más regalada. Con este pensamiento víneme a
wr la señora sobr ina, porque al ama nadie la ha metido
en este negocio, y no soy tan porro que no eche de ver
la mucha ojeriza que me tiene y lo muy bien enemiga mía
que es la bellaca, y pretender merced alguna de ella es
como pedir cotufas en el golfo. Ayúdeme, seiior bachiller,
en esto que deseo, y ponga su poder en que la seiiora sobrina acceda lisa y llanamente a lo pedido, y no se pare en
trámites, porque me corre mucha prisa de reunirme con
mi oislo, amén de que la grita me ha despertado la gana
de yantar.
-¡Miren al bribonazo con lo que sale! -clamó nuevamente el ama.- ¡ Vea la señora sobrina lo que hace,
Y tenga mucho tiento con este alma de cántaro, que es
marrullero y socarrón por todos lados!

'

Con esto y con negar la sobrina la gracia que Sancho
pedía, diciendo a grandes voces que le robaban la hacienda Y la despojaban de lo suyo, se renovó la campaña con
tal encarnizamiento, que no hay para qué encarecerla.
Aturdía el ama con sus gritos; subía de tono la sobrina, y Sancho para las dos tenía que le sobraba, y a lo5
denuestos de una y otra respondía con malicias de que
siempre tuvo buen acopio. Volvíase loco el barbero por
calmar a le ., contendientes de esta calurosa pendencia.
temeroso de que llegaran a las manos, y aun a los p=cs si
les venía en talante; agonizaba de risa el bachiller, rPuy
aficionado a semejantes riñas, como bravo estudiante de

t

Salamanca que había sido, y en cuanto podía azuzaba a los
combatientes para que no cejaran. Desgañitados, roncos,
y faltos de aliento, quedaron ama, sobrina y escudero, y en
tonces Sansón rogó y volvió a rogar, con muy dulces palabras, pues además de muy discreto era zalamero, que se
diese a Sancho lo que tantos títulos y liberalidad solicitaba. Resistióse la sobrina, terció el barbero en la súplica,
y adujo tantas y tan buenas razones, que dio al traste rnn
la resistencia y obstinación de doña Antonia. Y tengo 9or
cosa cierta que la mejor de todas las razones del barbero
fue que no estaba la Magdalena para tafetanes, con lo que
dio a entender, o yo soy muy lego en estos dichos, que la
hacienda, de antaño muy mermada, no podría d;;r abasto
para mantenimiento de caballos, o para cosa parecida.
Sacó Sancho a Rocinante, despídióse de todos, menos
del ama, contra quien murmuró injurias y maldiciones, y
echando a andar por delante al pacífico matalón, de tiempo atrás muy cabizbajo tomó camino, no sin oir có1110 el
ama le gritaba:
-Cuidad, Sancho, de no caer en la manía de caballero andante, que, por mi madre, teneís más traza de boyerizo que de escudero.
Perdóneme Cide -Ha mete Benengeli. E~ta fue s; no
me engaño, la primera vez que Sancho no d ijo oxte ni
moxte, y no por falta de palabras, pues todos sabemo~ de
su verbosidad, sino porque decía, y no andaba errado, que
emprenderla con el ama erar tirar cosas al aire.
En la puerta de la casa aguardaba Teresa P:wza 2 su
marido, y al verle venjr en la buena compañía ,le Rocinante, que a ella no le pareció tal, según torció el gesto,
le salió al encuentro y le dijo:
-Pan habéis de buscar y no quien se le coma! ¿ Qué
provecho pensáis sacar de semejante bestia?
¿ Otra nueva ama ten emos? - respondió Sancho entregándose a la bilis.- Cállate, hermana, que no he menester de tus consejos, ni está la miel para hojuelas.
Sin más razones, se fue derecho al corral, y d"o suelt1
a Rocinante, no sin decirle con voz enternecida y húmedos los ojos:
-Andad, señor mío; id al reposo que retebiC'n ganado le habemos. Cuerpo del Cielo: id a holgaros con el
rucio, vuestro inseparabe compañero; paced junte•, s in temor de caídas, de palos ni de peladillas del arroyo Hanse
acabado las aventuras, que para vos fueron siemp:e drsdichas; andad, Rocinante, que nunca os faltará un celt&gt;mín
de cebada y un poco de paja, que aquí está quie1i os quiere
y os atenderá en su medida; y mala muerte me ié Dios,
si no he de procuraros como a las mesmas niñas de mis
ojos.
Dióle dos palmadas en el anca, y fuese entre colérico y compungido.
Oliéronse pronto el rucio y Rocinante; ozné, el uno,
parando las orejas; relinchó el otro, sacudiendo b e&amp;casa
crin, y a trote largo se unieron para renovar su antiguo
conocimiento. De allí en muchos días no se separaron,
ni aun para dormir, porque es fama que siempre , ivi,:ron
tan cerca el uno del otr-0, que no había más que ver
En las sabrosas y frecuentes pláticas con que: solían
entretener el ocio y el fastidio, ocurrió, cierta vez, que el
rucio, alentado por el recuerdo, que es a la vejez !o qut al
campo la lluvia, díjole al rocín;
-¿ Os acordáis, señor don Rocinante mío, de :iquella
ocasión en que fui hurtado por el ladronazo sin e!1trañas
de Ginés de Pasamonte o de Paropilla, que con amhos
nombres le mientan en cárceles y en hampas? Pues hahéis
de saber que una noche, porque de día no nos· parecíamos
por sitio habitado, llegamos a una venta de esas que a
nuestro señor don Quijote se le antojaban castillos.
-Castillos eran, rucio. ¿ Viste alguna vez posada
con pesebreras de mármol?

-¡Válgame Dios! ¡ Y cómo anda su merced del
celebro! Déjese de patrañas y embelecos, cuyo tiempo
es acabado, y atienda al cuento. Digo que pedimcs albergue, nos le dieron, y fu1me a las pesebreras, qu·~ no eran
de mármol sino de piedra vil. Sabéis, como yo, ser costumbre de venteros, no de castellanos,· la de acorhr la
ración que nos destinan, con grave perjuicio de nue~tro
vientre. Acabóse la mía al cabo de poco, y me eché a buscar por el suelo una que otra brizna de paja, y en esto me
llegó ruido de voces humanas, y como soy curioso &lt;le mío
y ma:licioso de abolengo, púseme a escuchar por saber qué
decían y de qué hablablan.
-¡ Y cómo revelas en eso tu villanía!- replico Pocinante.- De gente baja y mal nacida es acechar conversaciones y espiar a los descuidados.
-Paso entre paso, señor don Rocinante. :No hay
para qué echarme en cara mi linaje, que no es de los más
sucios ni de los menos encumbrados con que solemos tropezar. Hablaban en tal guisa que aun siendo &lt;;ordo los habría oido. Y ruego a su merced que no me irtrrrur.ma,
pues para todo habrá tiempo, y no es éste el de er:micndas
y sermones.
-Prosigue, rucio, que yo me prometo no interrumpirte más, a menos que digas cosa contrária .i los uso&lt;; y
las leyes de la caballería.
-Digo-- prosiguió el rucio, amparado por t&gt;.;te salvoconducto, -que hablaban dos clérigos, los cuales, según
lo supe de sus acémilas, canónigos eran que de apartados
lugares iban ni más ni menos que a Toledo, •:onde p.:nsaban oponerse a la doctoral y la magistral, pues, como sabéis, y desde entonces yo lo tengo sabido, son esas dignidades muy solicitadas, de muy pingüe renta, y de sumo pro
vecho entre cuantas persigue la clerecía.
-Divertida
debió ser la conversación que oíste
-apuntó Rocinante,- porque te advierto que los taies canón igos son discretos. en grado superlativo, y sabedore., :le
cosas de mucha substancia. Tenlos, además, por excelentes comensales, que entre dos bocados te cuentan u:1 cm:nto con tal gracia y tanto donaire que es una maravilla. L es
acusan los envidiosos de que gustan de los placeres r.l~ la
mesa y de ser muy afectos a golosinas; pero a esta a::us;;.ción ellos responden que el cuidar del estómago y regalar¡,,, antes que pecado es virtud, si no degenera en gula, y es
lícito y aguza el ingenio y es fuente de jovialidad y tlisc1 eción.
-¡ Y qué sarta de lindezas ha soltado su merced ¡-replicó el rucio.Si tal dicen en descargo suyo mis señores
los canónigos -añadió, mirando con ojos glotones un cebadal que no lejos de allí verdecía,- andan mu_v acertados y en los dominios y dentro de los términos de la misma verdad, porque vientre repleto ánimo satisfecho, y tripas llevan corazón, y los duelos con pan son menos .....
-Por Dios, rucio, que no digas tantos dis_rarates ! ¡ Y
qué bien te vendría aquello que mi señor don Quiiote decía tan a menudo al buen Sancho: !'Se corto en tus razones, y procura no soltar tantos y tan mal traídos refranes que cortan el hilo de la narraci ón y la hace vulgar,
cansada y difusa." Y cuenta lo de los canónigos, que, a
trueco de oír tus simplezas, holgaréme de saber cosa tan
exquisita, que como tal la reputo desde ahora y la pongo
sobre mi cabeza.
-Así haré de muy buena voluntad, -n::,pondió el
rucio, meneando las orejas.- Sepa su merc·~cl que hablaban de aquel libro, que ya tiene segt\,nda parte, de la famosa historia de don Quijote de la Mancha, obra d9 m ·1cho renombre y regocijo y solaz de cuantos coa su l&lt;'ctura se entretienen. ¡ Ah, señor don Rocinante¡ ¡ Y qué
de cosas dijeron esos bienaventurados canónigos. que no
parecía sino que la misma sabiduría brotaba de su boca!
¡ Qué de explicaciones, qué de comentarios, qué de enco-

�vida hemos topado con gigantes, ni jamás he sa!:&gt;id(J que
mios en loor de nuestras hazañas, porque también vos y
persona cuerda los haya visto, como no fuera er. retablo
yo dam,amos en la danza! Pero sorpréndase su 111e,·ced,
y en las fiestas del Corpus! Le repito que se deje &lt;le emy páseme de oír que no hay tales moros . ....
belecos, que es tentar a Dios decir necedades. Y cnén- No entiendo qué moros puedan ser ese~. -inteteme: ¿qué le dio a su merced, o qué aquijón le punzó la
rrumpió Rocinante.
carne para descompasarse y atreverse con las señoras ja·
-Quise decir; -pro~iguió el rucio- que ese Cide
cas de los yangüeses? Siempre oí a mi amo deshacerse
Hamete Benengeli no es otro que un tal Miguel de Cervan
en elogio3 de su merced, poniendo por las nubes s.i reca
tes Saavedra, que tiene más de español y de cristiano que
to y limpieza, haciéndose lenguas de su honestidarl y r
de moro.
su índole casta y comedida. ¡ Por Dios, que eso fue traz:t
-Mis sospechas y mis barruntos me tenía esconde algún maligno encantador que os mira con r.1alo~ oj o,!
didos-replicó Rocinante-de que a ingenio espaíiol 6e de-¡ Paréceme que os burláis, seor borrico! -replicó
bía libro con tanto arte formado. Muchas vecen h e oído
Rocinante, sacudiendo la cola con despecho. -A c,;o qu ~
hablar de tal Cervantes, de quien todos encarecen la hor.ctapreguntas, bellaco, te respondo: que aquella fue mi última
dosa condición. Sábete que es autor de muchas obras de
salida, y de entonces acá hice firme y duradero p•·opósito
amena y sabrosa lectura, entre las cualts hay come&lt;lias y
de enmienda, y de ello puedes dar fe y testimonio cada
novelas y poesías, y corre como válida la especie de que no
y cuando se presente la oportunidad, por ser de :onstanpocas de todas ellas andan sin el nombre de su 1lueño.
cia tuya mi sincero arrepentimiento, y dado el caso de no
Amén de la gloria que con su pluma se tiene conquista, la,
constarte, con yo afirmarlo habías de tenerlo por la verotros méritos le adornan que dejarían satisfecho al n-,ás
dad misma. Y a aquel, quienquiera que sea, que tratare
descontentadizo. Por servir a Dios y al Rey fu! gran
o tuviese designio de menoscabar mi crédito, desde ahora
soldado, valeroso por extremo, de que dió muestras en el
le digo que es un medroso malandrín, y que miente y
más ~iguroso enc¡¡entro naval de que dan noticías las hismentirá cada vez que osare pronunciar cosa tan contratorias, de donde sacó la una mano crudelisímamente estro
ria a la justicia y al respeto que se me deben; y que si
peada, y la otra dispuesta a escribir cosas de tanta pre,.,
fuera más cristiano de lo que aparenta ser, no me quitara
que serán admiración de las futuras edades. Pues dígote
así la honra, y tan sin provecho suyo. Y- si a pesar de mi
que es hombre de corazón hid{lgo, de muy cristianos se11protesta, valido y amparado de mi vejez, persevera en su
timientos, paciente en la adversidad, de criterio recLo, acerfalaz aseveración, si es caballero, desde este momento le
tado en juicios, afable y discreto, donairoso y agudo, sin tJreto a formidable contienda, quier venga solo e inerme,
chas en la reputaci"ón (por mucho que infames y raiumEiaquier en compañía y armado de todas armas; que si en
dores hayan tratado de ponérselas,) de noble continente,
trance tan difícil Dios me acorre y me ayuda, no me (altay la honradez en persona.
rán ni bríos, ni empuje ni alientos para poner los puntos
-¡ Gracia de Dios, y qué buen sujeto! -exclamó ei
y las ti ldes; y, si como me presumo (por ser anejo a virucio.- Por supuesto que el Rey le tendrá a su iatlo, y le
llanos profezar de las gentes,) villana es su condición
sentará a su mesa, y le habrá llenado de honores y me ·reaviesa, declaro sin ningún valor cuanto él afirmare o sosdes, como a vasallo leal. Pues de los títulos y ri•tuezas
tuviere, viniendo como viene de un descomedido y mal
que habrán amontonado sobre sus espaldas! ¡ Y el comirado que no sabe de achaques de. honestidad. Y vámodearse con príncipes y nuncios y cardenales! ¡ Y eí h;i.bla rnos a aquella sombra, donde pienso echarme, que parece
se de tú .por tú con duques y grandes y señorías de alcurque se me parten los cascos, tal dolor me produce el estar
nia!
en pie.
-¡ Y cuán desacertado vas en lo que dices, rucio l
Así diciendo, empezó a andar con mucha fatiga y dando
Gustan más los hombres de premiar la intriga y l.1s maias
señales de estar muy agobiado. porque amén de los años,
artes que de agasajar a la virtud pobre y austera. Suelen
que no eran pocos, tenía muchos ajes en el desfallecido
los monarcas ser ingratos; indiferentes los príncipe~; mezcuerpo.
quinos los magnates; tornadizos los mecenas; ruine~ los faSucedió con Rocinante lo que acontece con las pervoritos y los validos envidiosos; pero en medio de u,tas m:sonas
que se añejan en un oficio: hacen de él su cü~tumserias brilla la magnanimidad de un conde d'e Lcrnua y de
bre y su vida, y no bien los jubilan, merced · a su inuun don Bernardo de Sandoval y Rojas, dignos r\e que las
tilidad, mayor cada día, que a su pasado meritísimo, sienmuchedumbres veneren hasta las letras de sus non1brc.,.
ten que les abandonan las fuerzas, se desmedran, se enPero mira de rascarme el lomo que, por mi vida, n!c duele
jutan, se amojaman, y al cabo de por u dan en el suelo,
demasiado, y vete con tiento de no lastimarme las matadurendidos por el peso de su miseria. Vinóse abajo aqueras que tú sabes, que harto c~n el sol me escuecen Y r.:ulla máquina, sin estruendo n i alboroto, que nunca fue para
comen.
mayor cosa que la de cargar y sostener sobre sus lomos
Hizo el rucio cuanto le mandaban lo mejor que s,ipo
la más descabellada y portentosa locura en que dio loco
y lo «ntendió.
alguno.
De nada sirvieron los discursos y exhortaciones
-Polvos son estos de aquellas lodos, señor don Ibcique
el
rucio
se empeñó en prodigar al rocín; de nada los
nante l Tal escozor y tales dolames vienen de aquelhs
buenos
bocados
con que Sancho· solía regalarle; de nada
c'a ídas y de aquellos palos de marras. Si cuanr.o vi a su
cierto ungüento con que tralaron de curarle las matadumerced volar por los aires en aquella desdichada an:ntura
ras; de nada en fin, la gloria de que se vería cii;cundado
de los molinos, me pensé que ahí se dejaba la vi&lt;la con la
cuando el Señor fuese servido de avivar el entendimiento
de ese mal andante caballero que fue don Quijote, cuya cede los hombres y refinarles el gusto y hasta mejor::rsele
guera o la locura en mala hora le permitió acometer tan
en
tercio y quinto.
descomunal y nunca vista batalla.
Apenas el rubio Apolo requebraba de amores a la
-Gigantes habr~s de decir, rucio, y n o moiinm·.
pudibunda Aurora, encendida en rubor y oculta tras los
¿ Piensas, necio, que de haber visto molinos, saliera y ;J a
cortinajes gualdados de Oriente, cuan&lt;lo Rocinante, en metodo el correr de mi galope'?
dio de horribles congojas, a juzgar por las contorsiones y
-¡ Pero es posible -exclamó el rucio, alarmado rle
sacudimientos que le tenían en hilo, entendió que se molo que oía,- es posible que la lectura de esos condenados
ría sin remedio. Hizo acopio de fuerzas para levantarse,
libros de caballerías haya echado a perder también el sesupero sólo cons iguió erguir la cabeza, y paseando la mirada
do entendimiento que su merced gasta y a las veces prodide sus oscurecidos ojos por aquellos campos donde florega! ¡ Pecador que yo soy, si en todo lo que llevarr.oi, de

i

ció su lejana y rist:eña juventud, dió un gran suspiro, profundo y dilatado, oue de los últimos pliegues y escondrijos
de las entrañas pareció que le salía. A todo esto, el sol
~e había encaramado obra de dos palmos en el horizonte
Y alumbró de lleno al moribundo rocín. Tengo para mi
que la mucha luz que recibió en los ojos debió de agotarle la vida, porqU'e a poco estiró el pescuezo y las patas
lo más que pudo, como para desperezarse, y tras débil relincho dio el espíritu, digo que se murió, y hasta el alma
diera, de haberla tcnido por señalada y especial merced
por sus muchos merecimientos.
Oyó el rucio el relincho de agonía desde donde estaba echado, que era muy cerca, y poniéndose en pie,
las orejas tendidas hacia adelante, encogido de pavor y
trémulo de espanto, se acercó a oler a su amigo. ¡Válgame Dios! ¡ Y cuál no fue la pena y la zozobra del borrico! Nubláronsele los ojos, de donde empezaron a redar lágrimas con~o bellotas y conteniendo el aliento lo
más que pudo, rompió en estentóreos rebuznos, que a letra decían:
"¡ Muerto es el espejo de las caballerías machegas l
i Muerto ,es Rocinante de más renombre que Pegaso, y más

que Bucefalo y más que Babieca! ¡Ya es apagada aqueotra mejor en sitio donde no alcance el olvido! ¡ Oh,
compañero mío, mi fiel amigo en infortunios y bonanzas I
i Oh corcel famoso del esforzado don Quijote de la Mancha, flor y nata de cuantos fueron, son y habrán de ser
armados caballeros! ¡ Oh leal entre los leales, abnegado
Y generoso entre los buenos, manso entre los pacíficos,
recatado entre los honestos y sin ventura entre los desventurados! ¡ Y qué triste fin te reservaba la mudable
Y para ti siempre esquiva Fortuna! Todo se acaba y todo perece, si no es la fama merecida, y tú, Rocinante1 camino vas de la inmortalidad, donde la vida es inacabable. Siglos vendrán en que tu figura sea labrada en mármoles y fundida en bronces para dar a las futuras edades testimonio de tu excelsa gloria 1 ¡ Descansa en paz
re_posa para siempre, oh Rocinante, oh amigo mío, d~
quien la Mancha se engríe y se muestra orgullosa!"

AL TUMULO DEL REY
FELIPE II EN SEVILLA
_
Voto a Dios que me espanta esta grandeza,
Y que diera un doblón por describilla ·
Porque a ¿ quién no sorprende y ma;avilla
Está máquina insigne, esta riqueza?
Por Jesucristo vivo, cada pieza
Vale· más de un millón y que es mancilla
Que esto no dure un siglo, oh· gran Sevilla,
Roma triunfantes en ánimo y nobleza.
Jll'postaré que el ánima del muerto
Por gozar este sitio hoy ha dejado
La gloria donde vive eternamente.
Esto oyó un valentón, y dijo: Es cierto
Cuanto dice voacé, señor soldado,
Y el que dijere lo contrario, miente.

Y luego incontinen te
Caló el chapeo, requirió la espada, ·
Miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.
Miguel de Cervantes SAAVEDRA.

En alarma pusieron a Sancho los rebuznos, y acudió a toda prisa diciendo para sí -Hembra no hay ... . .
¿quién diablos mueve semejante alboroto?
-¡ Cuerpo de Dios! -exclamó al ver al rocín- 1· Y
en lo que paró la pobre bestia .... t •
A todo correr llegó Sanchica, en piernas, desgreñada Y sucia, calzados los pies con enormes zapatones descosidos y llenos de barro, y al cuello media sarta de corales de los que le tocaron de la Duquesa. Vio curiosa~ente a Roci~ante, y tras mirarle y (emirarle apoyó un
pie sobre el vientre del caballo y dijo:
-¡Muerto y bien muerto está, padre 1 ¡ Y el hartazgo que se darán los buitres!
Sancho, inclinada la cabeza, se mesaba la hirsuta
barba en ademán de estar muy preocupado y pensativo.
-¡Allá vamos todos! -murmuró al cabo a guisa
de resumen de sus filosofías.
Y acercándose al rucio, añadió:
- Víveme tú, siquiera para mientras te pueda acanc1ar.
Y dando l.a espalda regresó a su casa en compañía
de Sanchica, en quien la muerte de Rocinante no causó
tan poderosa emoción como la noticia del gobierno de
su padre.
. Aq~í el autor de esta verídica historia, sin parar
miente m en Sancho ni en su hija, a quienes deja ir menos comp~?~idos y acon~ojados de cuanto pudiera esperarse, refmendose al rocm, prorrumpe diciendo:
-"¡Quédate a Dios, oh Rocinante! ¡Ahí te queda, caballo mío. El término de tu vida me estaba reservado; Para impedir eficazmente que algún malandrín te
saque a nueva vida, ni siquiera te doy piadosa sepultura.
Abandono tu carne al corvo y acerado pico de las aves
de rapiña, que no por tener plumas lucias y adeliñadas podrán hacerme traición, y tus huesos al sol canicular' y a
las lluvias de otoño, para que los conviertan en voladores átomos que en .triunfal tolvanera vayan en pos del
carro de la Noche, siempre seguido. de juguetones ceferillos, hasta dar en las aspas de un molino de viento."
Miguel Hemández JAUREGUI.

AL MANCO
DE LEPANTO
Alma süave, corazón de piedra,
Pudo ser sacerdote o abogado;
Mas llegó a camarista y fue soldado
A quien ni el hierno ni la muerte arredra.
Después, del cobro de alcabalas me"dra,
Y, como el alguacil alguacilado,
A ser pasó de cobrador, cobrado,
Don Miguel de Cervantes Saavedra.
~···~ ~:

Préndenle un día, y en la cárcel preso,
Y en tanto que su Juez le abre un proceso,
El hondo cauce de su ingenio ensancha.
Hácese Juez, con su grandeza a solas,
Y en un lugar, sin nombre, de la Mancha,
Prende y juzga a las letras epañolasl
José Peón y CONTRERAS.

�I

Un Artículo de Unamuno
Trata de la Condición y Ejercicio del Famoso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

-

Nada sabemos del nacimiento de D. Quijote, nada
de su infancia y juventud, ni de de cómo se fraguara el
ánimo del Caballero de la Fe, del que nos hace con su locura cuerdos. Nada sabemos de sus padres, linaje ni abolengo; ni de cómo hubieran ido asentándosele en el espíritu las visiones de la asentada llanura manchega en que
solía cazar; nada sabemos de la obra que hiciese en su alma la contemplación de los trigales salpicados de amapolas Y clavellinas; nada sabemos de sus mocedades.
Se ha perdido toda memoria de su linaje, nacimiento,
niñez y mocedad; no nos la ha conservado, ni la tradición
oral ni testimonio alguno escrito, y si alguno de estos hubo, hase perdido o yace oculto en polvo secular. No sabemos si dio o no muestras de su ánimo denodado y heroico ya desde tierno infante, al modo de esos santos de
nacimiento que, ya desde mamoncillos, no maman las viernes y días de ayuno por mortificación y dar buen ejemplo.
Respecto a su linaje, declaró él mismo a Sancho,
departiendo con éste después de la conquista del yelmo de
Mambrino, que, si bien era hijodalgo de solar conocido,
de posesión y propiedad, y de devengar quinientos sueldos, no descendía de reyes, aunque, no obstante ello, el
sabio que escribiese su historia podría deslindar de tal
modo su parentela y descendencia, que le hallase ser quinto o sexto nieto de rey. Y de hecho no hay quien a la
larga, no descienda de reyes destronados. Más él era de
los linajes que son y no fueron. Su linaje empieza en él.
Es extraño, sin embargo, cómo los diligentes rebuscadores que se han dado con tanto ahinco a escudriñar la
vida y milagros de nuestro caballero, no han llegado aun
a pesquisar huellas d~ tal linaje, y más ahora en que tanto
peso se atribuye en el destino de un hombre a eso de su
herencia. Que Cervantes no lo hiciera, no nos ha de sorprender, pues al fin creía que es cada cual hijo de sus
obras, y que se va haciendo según vive y obra; pero
que no lo hagan estos inquiridores que, para explicar el ingenio de un héroe, husmean si fue su padre gotoso, catarroso o tuerto, me choca mucho, y sólo me lo
explico, suponiendo que viven en la tan esparcida cuanto
nefanda creencia de que Don Quijote no es sino ente ficticio y fantástico, como si fuera hacedero a humana fantasía el parir a tan estupenda figura.
Aparécenos el hidalgo cuando frisaba en los cincuenta años, en un lugar de la Mancha, pasándolo pobremente
con una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los
viernes, y algún palomino de añadidura los domingos, lo
cual todo consumía las tres partes de su hacienda acabando de concluirla sayo de velarte, calzado de velludo para
las fiestas con sus. pantuflas de lo mismo y los días de entre semana. . . . vellorí de lo más fino. En un parco comer se le iban las tres partes de sus rentas, en un modesto vestir la otra cuarta. Era, pues, un hidalgo pobre; un
hidalgo de gotera acaso, pero de los de lanza en astillero.
Era hidalgo pobre, mas, a pesar de ello, hijo de -bienes porque, como decía su contemporáneo el Dr. D. Juan
Huarte, en el capítulo XVI de su "Examen de ingenios
para las ciencias," "la ley de la Partida dice que hidalgo
quiere decir hijo de bienes; y si se entiende de bienes
ten:iporales, no tiene razón, porque hay infinitos hijodalgos pobres e infinitos ricos que no son hidalgos; pero si
quiere decir hijo de bienes que llamamos virtud, tiene la
misma significación que dijimos." Y Alonso Quijano era
hijo de bondad.

En eso de la pobreza de .nuestro hidalgo, estriba lo
más de su vida, como de la pobreza de su pueblo brota
el manantial de sus vicios y a la par de sus virtudes. La tierra que alimentaba a Don Quijote es una tierra pobre,
tan desollada por seculares chaparrones, que por dondequiera afloran a ras de ella sus entrañas berroqueñas. Basta ver cómo van por los inviernos sus ríos, apretados a
la rgos trechos entre tajos, hoces y congostos, y llevándose al mar en sus aguas fangosas el rico mantillo que habría de dar a la tierra su verdura. Y esta pobreza del suelo hizo a sus moradores andariegos, pues, o tenían que ir
a buscarse el pan a luengas tierras, o ,bien tenían que ir
guiando a las ovejas de que vivían, de pasto en pas to.
Nuestro hidalgo hubó de ver, año tras otro, pasar a los
pastores pastoreando sus merinas, sin hogar asentado, a
la de Dios nos valga, y acaso viéndolos así soñó alguna
vez con ver tierras nuevas y correr mundo.
Era pobre, de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. De lo
cual se saca que era de temperamento colérico, en el que
,redominan calor y sequedad, y quien lea el ya cüac. ....
"Examen de ingenios" que compuso el Dr. D. Juan Huarte, dedicándoselo a S. M. el Rey Don Felipe II, verá cuán
bien cuadra a Don Quijote lo que de los temperamentos
calientes y secos dice el ingenioso físico. De este mismo
temperamento era también aquel caballero de Cristo, Iñigo de Loyola, de quien tendremos mucho que decir aquí,
y de quien el P. Pedro de Rivadeneira, (*) en la vida que
de él compuso, y en el capítulo V del libro V de ella nos
dice que era muy cálido de complexión y muy colérico,
aunque venció luego la cólera, quedándose "con el vigor
y brío que ella suele dar, y que era menester para la ejecución de las cosas que trataba." Y es natural que Loyola
fuese del mismo temperamento que D. Quijote, porque
había de ser capitán de una milicia, y su arte, arte militar. Y hasta en los más pequeños pormenores se anunciaba lo que había de ser, pues, al describ irnos la estatura y disposición de su cuerpo en el capítulo XVIII del libro IV, nos dice el citado Padre, su historiador, que tenía la frente ancha y desarrugada, y una calva de muy venerable aspecto. Lo que consuena con la cuarta señal que
pone el Dr. Huarte para conocer al que tenga ingenio
militar y ¡:s tener la cabeza calva, y "está la razón muy
clara" dice, añadiendo: "Porque esta diferencia de imaginativa reside en la parte delantera de la cabeza, como todas las demás; y el demasiado calor quema el cuero de la
cabeza y cierra los caminos por donde han de pasar los cabellos; allende que la materia de que se engendra, dicen
los médicos que son los excrementos que hace el. cerebro al tiempo de su nutri"ción, y con el gran fuego que
allí hay todos se gastan y consumen, y así falta materia
de que poderse engendrar." De donde yo deduzco, aunque
el puntualísimo historiador de Don Quijote no nts diga,
que éste era también de frente ancha, espaciosa y desarrugada, y además calvo . .
Era Don Quijote amigo de la caza, en cuyo ejercicio
se aprenden astucias y engaños de guerra, y así es cómo
tras las liebres y perdices corrió y recorrió los aledaños
de su lugar, y debió de recorrerlos solitario y escotero
bajo la tersura sin mancha del cielo manchego.
Era pobre y ocioso; ocioso estaba los más ratos del
año. Y nada hay en el mundo más ingenioso que la pobreza en la ociosidad. La pobreza le hacía amar la vida, apartándolo de todo hartazgo y nutriéndolo de esperanzas,

/

..

prendidos de la vida que pasa, aspiraron a la gloria que
queda. El deseo de la gloria fué su resorte de acción.
Y así del poco dormir y del mucho leer se le secó el
celebro de manera que vino a perder el juicio. En cuanto
a lo de secársele el celebro, el Dr. Huarte, de quien dije,
nos dice en el capítulo I de su obra, (1ue el entendimiento quiere "que el cerebro sea seco, y compuesto de partes
sutiles y muy delicadas," y por lo que hace a la pérdida del
juicio nos habla de Demócrito Abderita, "el cual vino a
tanta pujanza de entendimiento, allá en la vejez, que se
le perdió la imaginativa, por la cual razón comenzó a hacer
y a decir dichos y sentencias tan fuera de término, que toda la ciudad de Abdera le tuvo por loco", mas, al ir a verle
y curarle, Hipócrates se encontró con que era "el hombre
más sabio que había en el mundo," y los locos y desatinados, los que hicieron ir a curarle." Y fue la ventura de
Demócrito-agrega el Dr. Huarte-que todo cuanto razonó con Hipocrates" en aquel breve tiempo fueron discursos de entendimiento, y no de la imaginativa, donde
tenía la lesión," Y así se ve también en la vida de Don
Quijote que, en oyéndole discursos de entendimiento, teníanle todos por hombre discretísimo y muy cuerdo, mas,
en llegando a los de imaginativa, donde tenía la lesión, admirábanse todos de su locura, locura verdaderamente admirable.
Vino a perder el juicio. Por nuestro bien lo perdió;
para dejarnos eterno ejemplo de generosidad espiritual.
Con juicio, ¿ hubiera sido tan heroico? Hizo en aras de su
pueblo el más grande sacrifici0: el de su juicio. Llenósele
la fantasía de hermosos desatino.s, y creyó ser verdad lo
que es sólo hermosura. Y lo creyó con fe viva, con fe engendradora de obras, que acordó poner en hecho lo que
- - - - - - - - - - - - - - - - - - su desatino le mostraba, y en puro creerlo hízolo verdad.
En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue
que le pareció convenible y necesario, así para el aumento
de su honra, como para el servicio de su república, hacerse caballero andante e irse por el mundo con sus armas y
caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había leído que los caballeros andantes se ejerl'ERIOW:O ~ TOPOS LOS INTEIIESAUOS. EN
citab,m, deshaciendo todo género de agravio y poniéndose en ocasiones y peligros, donde acabándolos cobrase
EL NORTE AMERICANO es un periódico
eterno nombre y fama. En esto de cobrar eterno nombre y
ilustrado, mensual, en español, que contiene noti
fama estribaba lo más de su negocio; en ello el aumento
cias e informaciones generales sobre los Estados
de su honra primero, y el servicio de su república desUnidos, de interés para los pueblo,; de Centro y
pués. Y su honra, ¿ qué era? ¿ qué era eso de la honra de
Sud América y las Indias Occidentales.
que andaba entonces tan llena nuestra España? ¿qué es
No es un periódico comercial lleno de lectura
sino
ensancharse un espacio y prolongarse en tiempo la
insulsa sino una revista popular que habla de los
personalidad?
¿ qué es sino darnos a la tradición para vivir
acontecimientos más importantes de los Estados
en
ella
y
así
no
morir del todo? Podrá ello parecer egoísUnidos, y está perfectamente ilustrada.
ta,
y
más
noble
y puro buscar el servicio de la república
Los Estados Unidos son hoy la nación más
primero, si no únicamente, por lo de buscar el reino de
próspera del mundo y su posición singular en los
Dios y su justicia, buscarlo por amor al bien mismo; pero
asuntos mundiales actuales, y sus relaciones pecuni los cuerpos pueden menos que obrar por ley de gravitaliares con las repúblicas del hemisferio occidención
espiritual, por ley de amor propio y deseo de honra.
tal, dan grande importancia a esta revista en
Dicen
los físicos que la ley de la caída es la ley de atracel terreno que ella cubre.
ción
mutua,
atrayéndose una a otra la piedra que cae soLa subscripción anual es $2.00 en México,
bre la tierra y la tierra sobre que aquella cae, en razón a
Panamá, Cuba, Puerto Rico y las Islas Filipinas,
su respectiva masa, y así entre Dios y el hombre, es tamy $2.50 en todos los demás países.
bién mutua la atracción. Y si El nos tira a Sí con infinito
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tirón, también nosotros tiramos de El. Su cielo padece
muestra.
fuerza. Y es El para nosotros, ante todo y sobre todo, el
eterno productor de inmortalidad.
DIRIGIRSE A
El pobre e ingenioso hidalgo no buscó provecho pa·
SOUTH AMERIC"AN PUBLISHING CO. sajero ni regalo de cuerpo, sino eterno nombre y fama, poniendo así su nombre sobre sí mismo. Sometióse a su proNew York
61 Broadway
pia idea, al Don Quijote eterno, a la memoria que de él
quedase. "Quien pierda su alma la ganará," dijo Jesús,
(Nota: Esta Compañía publica también THE SOUTH
es decir, ganará su alma perdida y no otra cosa. Perdió
AMERICAN, revista en inglés.)
Alonso Quijano el juicio, para ganarlo en Don Quijote;
L'..=======================~ un juicio glorificado.

y la ociosidad debió de hacerle pensar en la vida inacabable, en la vida perpetuadora. ¡ Cuántas veces no soñó en
sus mañaneras cacerías, con que su nombre se desparramara en redondo por aquellas abiertas llanuras y rodara
ciñendo a los hogares todos, y resonase en la anchura de
la tierra y de los siglos I De sueños de ambición apacentó
su ociosidad a su pobreza y, despegado del regalo de la
vida, anheló inmÓrtalidad no acabadera.
En aquellos cuarenta y tantos años de su obscura vida, pues frisaba ésta en los cincuenta cuando entró en obra
de inmortalidad nuestro hidalgo, en aquellos cuarenta y
tantos a ños, ¿qué había hecho, fuera de cazar y administrar su hacienda? En las largas horas de su lenta vida,
¿ de qué contemplaciones nutrió su alma? Porque era un
contemplativo, ya que sólo los contemplativos se aprestan
a una obra como la suya.
Adviértase que no se dio al mundo y a su obra {edentora hasta frisar en i&lt;'s cincuenta, en bien sazonada
madurez de vida. No floreció, pues, su locura hasta que su
cordura y su bondad hubieron sazonado bien. No fue un
muchacho que se lanza a tontas y a locas a una carrera
mal conocida, sino un hombre sesudo y cuerdo que enloquece de pura madurez de espíritu.
La ociosidad y un amor desgraciado de que hablaré más
adelante, le llevaron a darse a leer libros de caballerías
con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el
ejercicio de la caza y aun la administración de su hacienda, y hasta vendió muchas fanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías, pues no sólo de
pan vive el hombre. Y apacentó su corazón con las hazañas y proezas de aquellos esforzados caballeros que, des-

I

,.

�Imaginábase el pobre ya coronado por el valor de
su brazo, por lo menos del imperio de Trapisonda, y se
dió prisa a poner en efecto lo que deseaba. No fue un contemplativo tan sólo, sino que pasó del soñar a poner en
obra lo soñado. Y lo primero que hizo fué limpiar unas armas que habían sido de sus bisagüelos, pues salía a luchar
a un mundo para él desconocido, con armas heredadas
que luengos siglos hacía que estaban puestas y olvidadas
en un rincón. Mas antes limpió las armas
que el orín de la paz gastado había,
(Camoens. "Os Lusiadas," 'IV, 22)
y se arregló una celada de encaje con ca rtones y todo lo
demás que sabéis de cómo lo probó, sin querer repetir
la probatura, en lo que mostró lo cuerda que su locura
era. Y fut: fuego a ver a su rocín y engrandeciólo con los
ojos de la fe y le puso nombre. Y luego se lo puso a sí
mismo, nombre nuevo, como convenía a su renovación
interior, y se llamó Don Quijote, y con este nombre ha
cobrado eternidad de fama. E hizo bien en mudar de nombre, pues con el nuevo llegó a ser de veras hidalgo, si nos
atenemos a la doctrina del dicho Doctor Huarte, que en
la ya citada obra, nos dice así: "El español que inventó
este nombre, hijodalgo, &lt;lió bien a entender .... que tienen
los hombres dos géneros de nacimiento. El uno es natural, en el cual todos son iguales, y el otto espiri tual. Cuando el hombre hace algún hecho heroico o alguna extraña
virtud y hazaña, entonces nace de nuevo y cobra otros mejores padres, y pierde el ser que antes tenía. Ayer se llamaba hijo de Pedro y nieto de Sancho; ahora se llama
hijo de sus obras. De donde tuvo origen el refrán castellano que dice: cada uno es hijo de sus obras, y porque las
buenas y virtuosas llama la Divina Escritura algo, y los
vicios y pecados nada, compuso este nombre, hijodalgo,
que quiere decir ahora descendiente del que hizo alguna
extraña vi rtu d ..... Y así Don Quijote, descendiente de sí
mismo, nació en espíritu al decidirse a salir en busca de
aventuras, y se puso nuevo nombre a cuenta de las hazañas que pensaba llevar a cabo.
Y después de esto, buscó dama de quien enamorarse.
Y en la imagen de Aldonza Lorenzo, moza labradora de
muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamora- .
do, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo ni se dió
cuenta de ello, encarnó la gloria y la llamó Dulcinea del
Toboso.
MIGUEL DE UNAMUNO.
(*) Le llamo P., es decir Padre, por acomodarme al
uso, o sea abuso, común en casos iales, y aunque sé que
Cristo Jesús dijo: "No os llaméis Padre en la tierra; pues
uno sólo es vuestro Padre: el que está en los cielos. "Mat.

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�Página Recreativa
So1uciones correspondientes al núme·
ro 30 de "Revista Méxicana."
Ia. Charada propuesta por Genaro Fourzan.-Victoriano.-;- Fu~ re·
suelta por Pota de la Garza de Laredo, Baldomero Chávez de El Paso,
Tobias A. Vela de Rio Grande, Alfonso Eduardo Guerra de Laredo, P.
1fartínez de New York, Gilberto S.
Argüelles de Brownsville, Ignacia L.
de la Fuente de Douglas, María Enriqueta Berna! de Los Angeles, Cuca
García de Los Angeles, Josefa G. de
Olivares de Laredo, Isaura Noriega
de Calexico, Elvira Danuet de I\lexicalli, J. E. Decker de Brownsville,
Juan de Dios \'illarreal de Rio Grande, Elisa Gutiérrez de Longoria de
Rio Grande, Mercedes L. Garza de
Eagle Pass, Julia R. Lelevier, María
J. F. de Gaona, de Hebbronville, María de R. H. Garza de Hidalgo, María J. Laing de Múzquiz, Victoriano
Torres de El Paso, Gabriel Hinojosa de El Paso, J. M. Carranza de
Del Rio, A. E. Garza de Eagle Pass,
Sras. Tuttle y Duke de Douglas, Fidel Ramírez González de Hebbronville, Ana H. García y Ana :.L de
Martínez, de Calexico.
2a. Charada propuesta por Genaro
Fourzán.- Damasco. -Fue resuelta
por Gabriel Hinojosa, Victoriano Torres N., María J. Laing, María del
R. H. de Garza, María J. F. de Gaona, Julia R. Lelevier, Elisa Guttiérrez de Longoria, Juan de Dios Villarreal, J. E. Decker, Cuca García,
María Enriqueta Berna!, Gilberto R.
Argüelles, P. Martínez de New York,
Alfonso E. Guerra, Tobías A. Vela,
Colombina de San Antonio, Fidel
Ramírez González, Ana H. García, y
Ana M. de I\Iartínez, de Calexico.
Anagrama propuesto por Fourzán.
-General de División Porfirio Díaz.
-Fue resuelto pqr Colombina, Baldomero Chávez, Fidel Ramírez González, Tobías A. Vela, Alfonso E. Gutiérrez, Srita. P. Martínez, Gilberto
L. Argüelles, María Enriqueta Berna!, Cuca García, Isaura Noriega, Elvira Banuet, J. E. Decker, Mercedes
L. Garza, Arturo Gaona de Habbronville, María del R. H. de Garza, María J. Laing, Victoriano Torres, Gabriel Hinojosa, A. E. Garza, Herlinda Abrego de 1Iartínez de San Diego y Ana M. de 11artínez, de Calexico.
Metatesis propuesta por Fourzán.
-Monja; mojan, jamón.- Fue resuelta por Herlinda A. &lt;le Martínez, María J. Laing, Mercedes L. Garza, J. E .

Dccker, Cuca García, P. M"artínez, Alfonso E. Guerra, Tobías A. Vela, Fidel Ramírez González, Baldom&lt;'ro Chá
vez, Colombina, María Enriqueta Ber
nal, Ana H. García y Ana M. de Martínez de Calexico.
Rombo propuesto por Esperanza
Casso.- Ajedrez.- Fue resuelto por
Colombina, Fidel Ramírez González,
Tobías A. Vela, Alfonso E. Guerra,

Srita. P. Martínez, Gilberta L. Argüe··
lles, Cuca García, Isaura Noriega, J.
E. Decker, Elisa Gutiérrez de Longoria, Mercedes L. Garza, Julia R. Lelevier, Arturo Gaona, María del R. H.
de .Garza, María J. Laing, Gabriel Hi·
nojosa, A. E. Garza, Herlinda Abrego de Martínez ,Ana H. García y Ana
I\f. de Martínez de Calexico.
Cuadrado de letras propuesto por

EL ALBUM DE JUAREZ
Esta semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JUAREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores que
hicieran el pago de una suscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más importante que se ha escrito
sobre la vida y la obra del Reformador, declarado por su actitud ante
la invasión extranjera, el Benemérito de las Américas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de
este Grande Hombre:
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de_ D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuan'.os rasgos deja impresa para siempre la figura del patricio.
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida íntima de Juárez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Juárez con sus Ministros, y del que fue salvado por la palabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lector se traslade a aquellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los compañeros del Sr. Juárez, sus ade·
manes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de ·ta pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBEL y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBUM DE JUAREZ, así formado es un libro que reúne
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificul·
tad, y al editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.
Corte Ud. el cupón y envíenos su pedido hoy mismo.

Esperanza Casso.- Vaca, alas, casa,
asar.-Fue resuelto por Maria J. Laing, María J. F. de Gaona, Josefa G. •
de Olivares, Cuca García, Alfonso E.
Cumpliendo con el ofrecimien· cos, por el Lic. Ricardo Gómez Ro·
Guerra, Tobías A. Vela, Fidel Ramíto hecho a nuestros suscritores, belo, exclusivamente para REY lSrez González, Ana H. García y Ana
hoy comenzará a circular el "AL- T A MEXICANA.
M. de Martínez de Calexico.
BUM DE DIAZ," que ha editado
El apénáice a la Biografía comLa Srita. P. Martínez le encontró
"REVISTA MEXICANA" como pleta el estudio de la vida del Gran
la siguiente solución: Gato, alas, tala,
un homenaje al HEROE DEL 2 Presidente, con la hoja de serviosar. Gabriel Hinojosa puso tasa en
DE ABRIL.
cios, que es un monumento de glotercer lugar.
Es una vida más llena de peri- ria imperecedera, y un cuadro comRo1:1bos wcadenados propuestos por
pecias que una novela, y a la vez parativo entre el México de 1876
Ana H. García, Nemesio García Nalleva en sí la historia de la patria, y el de 1909.
ranjo.-Fueron resueltos por la Srita .
Para estudiar al General Díaz
desde el año de 1855. Por sus ras·
P. Martínez, Fidel Ramírez González,
gos
de
audacia,
de
perseverancia
en
todos sus aspectos, ~eproduci·
Tobías A. Vela, Alfonso E. Guerra,
y de heroísmo; es más interesan- mos, además, una pintura magistral
Cuca García, Josefa G. de Olivares,
te que cualquiera historia de ima· de los rasgos característicos de D.
María J. Laing, Baldomero Chávez,
ginación y explica cómo se formó Sebastián Lerdo de Tejada y del
Gilberto L. Argüelles, J. E. Decker,
el México del Centenario y cómo General Díaz, hecha por la pluma
Elisa Gutiérrez de Longoria, Merce·
se
deshizo aquella grandeza en la inimitable del DUQUE JOB.
des L. Garza, Julia R. Lelevier, Artu·
El libro más interesante que
Larharie actual.
ro Gaona, María del R. H. de Garza,
Es un resumen de historia polí- pueda obtenerse en la crisis actual
Gabriel Hinojosa, A. E. Garza, Herlintica y social y una exposición de de México.
da Abrego de Martínez y Ana M. de
las causas determinantes de la
Un obsequio de "REVISTA
Martínez, de Calexico.
anarquía que ha acabado con la MEXICANA" a sus suscritores.
Anagrama propuesto por Ana H.
dignidad nacional, y fue escrita,
Envíenos Ud. el cupón hoy misGarcía.- Marcelo Caraveo.-Fue reen vista de los datos más auténti- mo.
suelto por Herlinda A. de Martínez,
J. M. Carranza, A. E. Garza, Gabriel
Hinojosa, Victoriano Torres, María
del R. H. de Garza, Arturo Gaona, Ju·'EL SALVAVIDA"
lia R. Lclevier, Mercedes L. Garza, JoNUEVO DESCUBRIMIENTO PURAMENTE VEGETAL
sé L. Aguilar de El Paso, Elisa Gu·
Para combatir la terrible plaga de la Tuberculosis, Asma, Resfrío pasado,
tiérrez de Longoria. Elvira Banuet,
Tos,
Ronquera, Pulmones afectados o débiles, Pulmonía y de gran valor para lo
Isaura Noriega, María E_nriqueta Berque comunmente llamamos hoguillo e inflamación en los pasajes respiratorios.
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deberá
llevar
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bricante
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exterior.
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Ana M. de Martínez.-ia, 6a, 7a, 8a,

1 2

3 4 S 6

5 S 3 4

I 2

Nombre de mujer u
hombre.
Cosa dulce.

I 2 3 4 S Figura geométrica.
3 2 I 4 5 Germen malsano.

3 4

I 2

2 I 3 4

Animal.
Con salud.

tal de un monarca.
1 2

3 4
3

I 2

En el mar.
Sin acompañamiento.

I 2 3 4 5 6
4 5 3 I 2 6

***
PRECIOS DE SUSCRIPCION

Metatesis propuesta por José L.
Aguilar:

En México y Estados Unidos
Pago adelantado

3 4 S 6 7 --Flor
3 6 I 7 4 S 2 --Nombre de mujer.

trimestre ..... $1.00 oro americano.
semestre.... '1.80 "
"
I año......... '3.50
"
''
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados 20 centavos oro
americano.

I 2

No vendas a tu raza.
Rincon

I

Méjico, la nación grandiosa renace

I

Anagrama propuesto por Enrique
G. Caballero.

Verbo.
Población de Estados
Unidos.

3 4 Nombre de mujer.
3 4 I Lo que aconsejan
Iglesia.

Sacarán ingenio del rico mejicano

A
METATESIS

en la

CUADRADO DE LETRAS PROPUESTO POR EL NI~O
ALFONSO MARTINEZ
- - Nombre de mujer.
- - Ruego.
- - A orillas del _!llar.
- - Nombre de varón.
Charadas propuestas por la Señora Herlinda Abrego de Martínez:
"Prima" y "segunda" en el Cielo
Con "prima" ''_prima" lo enseñas
Lo ·puedes tu contemplar,
Como también orden dás.
"Tercia," es persona querida
Y pariente de papá
Y "cuarta," "prima," padece
De u&amp; ceguera mortal
Y en efecto debe ser
Porque el t9do, nombre es
De un varón, que "cuarta," "pri(ma"
Lo que a él no le conviene
Para su propio interés
"Prima" y "segunda" los hallas
Fuera de toda ciudad
·y si agregas una letra
De la "segunda" al final
Apeilido de un torero
Que fué célebre, hallarás.

Un Libro del Lic. Querido Moheno.

'

San Antonio, Texas.

I 2
2

.

I 2 3 4 S Cordillera.
5 4 2 3 1 Camino.

3 4 S Capital del Oriente.
2 Pieza delgada de metal.

1 2

S 6 I 4 3

I 2 3 4 S 6 Cónyuge.
S 6 3 I 4 2 Pretérito imperfecto.
I

2

3

2

3 4 Ilustre novelista.
I 4 Vasijas de tierra.

I 2 3 4 S 6 Prestigio coinercial.
4 S 2 3 1 6 Lo que no se interrumpe.
I 2

4

2

3 4 S Cuadrúpedo.
I 3 S Encabezado.

I 2 3 4 5 Capital europea.
I 3 4 S 2 Urgencia de tiempo.
2
2

3 4 S 6
3 4 S 6

Guarismo.
Habitación.

.3 4 S Flor.
4 I S Cadencia.

I

2

3

2

I
3

2 3 4

2 1

4

De honradez invariable.
Testarudo.

Adivinanza propuesta por Baldomero Chávez:

Yo soy un joven gallardo
De claros rayos vestido
Y algunas veces de pardo
En tiempo me enfrió y ardo
Y el mundo y sus cosas mido.

Gran Sensación Editorial.

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 66.-Sta. A.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

Anagramas propuestos por María
Enriqueta Berna!.

I 2 3 4 5 6 7 Lo que es gallardo.
7 7 5 3 4 I 2 Período gubernamen-

4

-o--

"Tercia" es pieza principal
De un juego de sociedad
Y en las selvas y en los montes
También tú la encontrarás
Como en Europa la ven
Como cosa natural
Siendo el todo una ciudad
Que en los lares mexicanos
Ocupa un grande lugar

I 2 3 4 Capital.
4 3 2 1 Pasión.
3 2 I 4 Fruta. ·
1 4 3 2 En los árboles.
Califa.
2 3 4 I

I 2

SEMANARIO ILUSTRADO

Y 9a.

Metatesis p_ropuesta por la Señora
Herlinda Abrego de Martínez.

3 4 En los bautizos.
3 4 I 2 Animal feroz.

RfVISU MfXICANA

I

I

En el resto del mundo.
I

I
I

trimestre. . . . . $2.00. oro americano
semestre. . . . . ' 3.50 "
"
año .......... '6.oo "
"

*t *
ADVERTENCIAS:

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Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No st: devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Sta. A.
SAN ANTONIO, TEX.
-o---,..

REVISTA MEXICANA
Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 66, Sta. A.
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
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COSAS DEL TIC SAM
El Lic. Qu~rido M,oheno,con el valor civil que lo caracteriza, ha escrito una obra en la
cual se pinta al pueblo y al país norteamericanos con exactitud pasmosa. Es un prodigio de
franqueza, de valor y de sinceridad.
,
Para que el público juzgue su importancia anticipamos el índice:
lo. --La antesala de Uncle Sam. 2o. --De la Habana a New York, 3o. --Cocina y Literatura. 4o. --La Abomiriable Metrópoli. 5o. --El Molde americano. 60. --El Rebafio de
Panurgo. 7. --Los timos de Acá. 80. --Sobre el mismo tema. 9. --Siguen los timos. 10-Home sweet home. 11. --Home sweet home, concluye. 12. --Combination salad, 13. --Si
Lincoln resucitara. 14. --El Lado Bueno. 15. --El Porvenir de Uncle Sam. 160 páginas en
80. por 60 centavos. A los Agentes y Libreros, precios especinles.
Pronto será puesto a la venta en '·REVISTA MEXICANA''
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�Ignacio Zaragoza.

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Mariano Escobedo

El primero infirió a los invasores de 1862 el primer
descalabro en los cerros de Loreto y Guadalupe de !a ciudad de Puebla; el segundo recibió la espada del Archiduque Maximiliano en el C_e rr') de las Campanas.
iEl 5 de Mayo y el 15 de Mayo!
Dos fechas gloriosas que cÓmprenden una época heroica para la Patria.
' "Revista Mexicana'' no puede pasar inadvertido el
recuerdo de aquellos gloriosos días, y dedicará dos de sus
ediciones a loar a los dos héroes mss grandes que ha pro
dueido la frontera.
Zaragoza no solamente es el héroe del 5 de Mayo:
es además el caudillo que tomo G!.iadalajara y el colabora
dar más efectivo de las jornadas de Silao y Calpulálpam.
Escobedo fue por su parte el paladín en Santa Gertrudis y en San Jacinto,
El número de "Revista Mexicana" correspondiente al 5 de Mayo llevará en lo. carátula. el retrato del General Zaragoza, en medio de los colores nacionales. En
las páginas interiores contendrá un material selectísimo
y nutrido, evocador de aquellos tiempos.
El número correspondiente al 15 de Mayo, contendrá un relato del sitio de Querétaro y de la tragedia del
Cerro de las Campanas, con todos los detalles necesanos. En la carátula llevará también en medio de tapas
tricolores, el retrato del General Escobedo.
Tanto estos dos números como el ya publicado en
el último DOS DE ABRIL serán el mejor homenaje que
se pueda tributar a los héroes de nuestra segunda Independencia. Todo mexicano que ame deveras a su Patria, debe adquirirlos y Jeerlos a sus hijos para que vean
como se portaron nuestros abuelos en el momento sagrado de defender el suelo de la República.
El precio de cada uno de estos ejemplares será _e l
mismo de siempre:
DIEZ CENTAVOS
Haga Ud. sus pedidos desde luego, porque de lo
contrario, corre el peligro de que se agote la edición antes de que recibamos sus órdenes. El número dedico.do al Dos de Abril se agotó el mismo día de su aparición·:
Estos también se agotarán.
Diríjase desde luego a
REVISTA MEXICANA

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              </element>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1916. Año 2. No. 33. Abril </text>
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                <text>García Naranjo, Nemesio, 1883-1962.</text>
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                <text>Talleres el Imparcial de Texas</text>
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                    <text>.,,,.

SEMANARIO ILUSTRADO
16 DE ABRIL DE 1916.

PRECIO: 10 CENTA VOS.

VOLUMEN II.---NUMERO 32.

�REVISTA MEXICANA

Gran Sensación Editorial.

Semanario Ilustrado

Un Libro del Lic. Querido Moheno.

Entered u 1econd claaa matter, Octo ber 25, 1915 at the Poat Office of Saa
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Ario II.

San Antonio, Texas, 16 de Abril de 1916.

Número 32.

La Situación Mexicana
Tomamos del "PROSPERITY MAGAZINE", el
órgano nacional del Partido Republicano, el siguiente
artículo sensacional, escrito expresamente para ese Magazine, uno de los mejor editados en los Estados Unidos y que tiene la importancia de reflejar oficialmente
la opinión de los hombres más cultos de la Unión Americana, que se hallan libres de ligas con la política de Mr.
Wilson.

*

* *
bandido bestial, y

Viila es un
lo que ha hecho en
Columbus, N. M., puede tenerse como un ejemplo aislado de sus hazañas en todo México. Y, sin embargo,
no hace mucho tiempo aún que parte de la prensa americana lo ensalzaba, presentándolo como un hombre que
había dedicado sus mejores energías a establecer un
gobierno democrático en México.
El asesinato de los 19 americanos en Santa Isabel,
E. de Chihuahua y la incursión de Columbus, han servido para convencer al pueblo americano de qué clase de
hombre es Villa; pero no se convencen aún de que todos
los que tienen el poder en México en la actualidad, especialmente los prominentes en el gobierno carrancista,
no están muy lejos del tipo a que pertenece Villa.
ORI GEN DE LOS CONSTITUCIONALISTAS

---=

COSAS DEL TlO SAM
ha

.

.
.....
escrito una obra en la
'vil que lo caract en.&lt;,a,
dº . d
al
1
. Querido Moheno, con e v or ~1
xactitud 1)8.Smosa. Es un pro igio e.
El Lic.
bl
al is norteamencanos con e
cual se pinta al pue o y . pa ·d d
franqueza, de valor y de smcen a . . rtancia anticipamos el índice:
.
LitePara que el públidco UjuzgleSu unp2o. --De la Habana a New ~ ork, 36. -=~R!b!i'io de'
lo --La antesala e ne e am.
li 5 --El Molde amencano.
o.
10
. 4o --La Abomwable Metrópo Sb o. 1 ·smo tema. 9.--Siguen los timos.13
p:u:go.
--Los timos-~e Acá.
h~;:, ~o:iuye. 12. --Combination w1od~ágin~;-e~·
Home sweet _home. ll~- H{:i~ Bueno. 15. --El Porvenir de. Uncle Sam.
Lincoln resucitara. 14.ATl Agentes y Libreros, precios espec1nles.
"
so. por 60 centavos.
os
•·REVISTA MEXlCANA
Pronto será puesto a la venta en
San Antonio, T ex.
P. O. Box 66
Estation A.

7.

s!~·;;

g~·

La mayor parte de los llamados constitucionalistas han salido del presidio, e inconscientes de su increíble incapacidad, se han entregado a la tarea de dictar toda clase de decretos disparatados que, con el tiempo,
habrían arruinado al país. La ruina de México, sin embargo, se ha precipitado más rápidamente, al haber barrido de pueblos y ciudades todo cuanto era de valer y al
haber destruído todo lo que aquellos hombres no podían
convertir en dinero contante.
Carranza no es un bandido porque haya ido jamás
a robar a un camino real, como lo han hecho la mayoría
de sus partidarios; pero es peor que ellos, porque ha legalizado el pillaje y el saqueo.
Carranza fue Senador en tiempo del General Porfirio Díaz, y por largo:; años fue uno de sus más obedientes servidores. . Más tarde se convirtió en uno de los más
violentos detractores del General Díaz. Madero lo hizo
Gobernador del Estado de Coahuila y mientras ocupaba
ese puesto, sugirió a Madero la organización de una
Guardia Nacional, cuyo primer núcleo sería formado por
él en Coahuila. Madero le dio dos millones de pesos
para ese fin, pero Carranza, en vez de emplear el dinero
en formar una guardia nacional, organizó una revolución en contra de Madero.
El Golpe de Estado de la Ciudad de México, en

abril de 1913, que culminó en el advenimiento del General Huerta a la presidencia, interrumpió sus actividades, las que dirigió entonces a rebelarse en contra de
Huerta, tan pronto como éste asumió la Presidencia, bajo
el pretexto de vengar la muerte de Madero. . Puede ser
muy interesante advertir que, a despecho de su pretendida indignación por este triste suceso, considera como
enemigos a los miembros de la familia Madero, y ha confiscado todas las propiedades que tienen en México.
Carranza fue el primero que se rebeló en contra de
Huerta, porque tenía todo preparado para rebelarse en
contra de Madero; pero durante toda la lucha, el "Primer
Jefe" no ha sido sino una especie de cabeza decorativa.
Toda la campaña efectiva en contra ae Huerta fue llevada a cabo por Villa, Obregón y Zapata.
Carranza se unió a Obregón cerca de la ciudad de
México, una vez que Huerta había renunciado, y poco
tiempo después hizo su entrada a la ciudad con Obregón
y con sus fuerzas.. Como Carranza era el "mejor" de todos los hombres disponibles, fué proclamado Presidente Provisional. Sus primeros actos fueron: disolver el
Ejército Federal, suprimir el Congreso y disolver el cuerpo de Policía de la Ciudad de México.. Continuó siendo
una cabeza decorativa, porque todos los generales constitucionalistas, de Obregón abajo, hacían lo que querían.
Nada de extraño tiene, por tanto, que Carranza haya sido incapaz de evitar que sus bandas saquearan. la Ciudad
de México, especialmente cuando Obregón favoreció esos
actos.
Los generales y oficiales constitucionalistas ocuparon las casas principales, mientras que las tropas en
gran número de casos, se acuartelaban en las iglesias.
Sucedía frecuentemente que las casas ocupadas eran propiedad de gentes ricas que habían huído de México;
pero con mucha frecuencia también los propietarios fueron obligados por la fuerza a salir de sus casas para que
algunos mal - olientes "libertadores" se fueran a vivir a
ellas. . Como complemento, "los libertadores" tomaban
cuanto había de valor y lo convertían en su propiedad
particular; hasta los ornatos, las puertas, etc., eran arrancados del edificio y enviados a Veracruz, para ser embarcados más tarde a Cuba y a los Estados Unidos. Era
un robo perfectamente sistematizado, en el que no participaba el populacho porque "los libertadores" tenían el
derecho exclusivo.
Carranza se dirigió a Veracruz cuando fue arrojado de la ciudad de México por los zapatistas, y desde
entonces ha permanecido alejado de la ciudad; posiblemente cree que la capital no es lugar muy seguro para
él. . En cambio, se ha estado paseando por todas las ciudades del Norte, de banquete en banquete mientras que
el pueblo se muere de hambre, y ha trasladado -según él

�dice- la capital de México a los diversos lugares en
que él ha estado. Primero, hizo de Veracruz su capital;
después, Querétaro, más tarde Dolores Hidalgo, y ¿porqué no?
Bien puede ser una de las poderosas razones para
que Carranza no vaya a México, el que sea supersticioso
y tema que todas las predicciones de la Madre Matiana,
puedan ser ciertas.
La Madre Mariana, una religiosa de la pasada generación, predijo muchos de los acontecimientos que el
' mundo esta presenciando' actualmente. . Predijo la guerra europea y la revolución mexicana, así como gran número de sus episodios, entre otros, que México tendría
tres presidentes con el nombre de Francisco. . Todo ha
salido cierto, hasta ahora, y estamos a punto de saber si
la última predicción resulta cierta o no. . Esa predicción
es la siguiente: "México tendrá también un presidente
con grandes barbas, que será arrastrado por las calles de
México. Después de ésto, se restablecerá la paz."
No cabe duda de que el Presidente con barbas es
Carranza, pero evidentemente no desea todavía que
haya paz en México, si ella ha de venir después de que
él sea arrastrado por las calles de la Ciudad. . Por lo
que prefiere no estar en la ciudad en que eso puede acontecer.
Carranza ha ordenado la muerte de centenares de
hombres ·para satisfacer venganzas personales.. Un ejemplo de los más típicos, es el asesinato "legal" del lng.
Alberto García Granados, uno de los hombres más prominentes de México.
Cuando Carranza preparaba su traidora rebelión en
contra de Madero, escribió dos cartas a García Granados, ofreciéndole la Presidencia. . García Granados, contestó una de estas cartas en términos enérgicos, rehusándose a encabezar un acto tan oprobioso. . Cuando
Huerta llegó a la presidencia, nombró a García Gtanados su Ministro de Gobernación, y por esto es que se
hallaba en el Gabinete cuando tuvo lugar la muerte de
Madero.
García Granados no sólo era un hombre prominente, sino también de un carácter y de una reputación
irreprochables, por lo que, no temiendo a ninguna facción permaneció en la ciudad de México cuando Huerta
salió de la presidencia.. Siguió allí, sin que fuera molestado hasta que Carranza pidió la devolución de ciertas
cartas comprometedoras.. García Granados no pudo devolverlas porque habían sido enviadas fuera del país
y la consecuencia fue que se le acusó de haber tomado
parte en la muerte de Madero y fue fusilado poco después.
(Para fusilar al Sr. García Granados, bueno es recordar, se le levantó de la cama en que agonizaba.)
EL CASO DEL ING. NAVARRO
Otro caso que produjo una impresión sumamente desfavorable en todo México, fue la muerte del Sr.
Navarro, un ingeniero muy conocido. . El Sr. Navarro
sirvió gratuitamente al General Huerta en la pequeña fábrica de municiones de Santa Fe, cerca de la ciudad de
México, cuando los americanos desembarcaron en Veracruz, pero nunca estuvo mezclado en asuntos políticos de
ningún género. . Cuando Carranza llegó al poder, ordenó
el arresto del Sr. Navarro, bajo la acusación de haber
servido al Gral. Huerta, y ordenó que fuera procesado.
Fue juzgado por Manuel Bauche Alcalde, un carrancista
bien conocido, quien demostró en aquella vez ser un hombre justo. Una gran multitud asistió al juicio, y todos
clamaron con entusiasmo al escuchar la absolución del
Sr. Navarro; esa absolución era simbólica para ellos
porque significaba el principio del reinado de la justicia

-

entre los carrancistas. . Sin embargo, la alegría no duró mucho tiempo, porque Carranza no estuvo de acuerdo con el veredicto pronunciado por Bauche Alcalde.
El Sr. Navarro fue arrestado nuevamente y fusilado a
otro día, esta vez sin juicio alguno. .
Este último caso, a pesar de todo, es excepcional,
porque Carranza muy rara vez da orden de matar a un
hombre sin procesarlo. . Por regla general, prefiere el
método seguido en el asesinato de García Granados, esto es, concede a sus víctimas un "proceso legal."
Carranza no es un asesino, porque ha legalizado el
asesinato. . Carranza no es un ladrón, porque aplica un
decreto de confiscación cuando necesita tomar arbitrariamente cualquier propiedad, personal o real.. A la hora
presente, es sumamente fácil probar que cualquier hombre que tiene propiedades es un "científico" o un reac·
cionario, y de esa manera, ya se le puede matar o con·
fiscarle su propiedad o ambas cosas. Carranza es el digno "Primer Jefe" de "aquellas bestias inhumanas con
quienes el Presidente Wilson ha hecho causa común."
Los jefes de otras bandas, por ejemplo, Emiliano
.lapata y su hermano Eufemio, junto con los "gene~
les" Mendoza, Centeno, Pacheco, etc., jefes del poderoso partido zapatista, son tan malos como los villistas y
los carrancistas, y han arruinado totalmente el antes
floreciente Estado de Morelos, y han llevado también su
tea incendiaria a gran parte de los Estados de Puebla,
Guerrero y México.
Los zapatistas arrojaron a los carrancistas de la
ciudad de México, y Villa, a su vez, arrojó a los zapatistas, pero los zapatistas regresaron nuevamente.. En una
palabra , los carrancistas han estado en la ciudad de
México cuatro veces; los zapatistas tres, y los villistas,
dos, y cada partida, a su turno ha saqueado la Ciudad.
Actualmente, el hambre y la peste están terminando el
trabajo de destrucción de los llamados "libertadores."
México ha sido teatro de muchas otras revoluciones,
y solamente hasta que el gran Porfirio Díaz ocupó la
presidencia, hubo paz y orden en México; pero los jefes
anteriores a Díaz eran hombres que daban garantías en
todo el territorio que dominaban. . Melchor Ocampo,
Juárez. Corona, Donato Guerra, Comonfort, eran hombres de un tipo superior, que nunca permitieron a sus
hombres el saqueo. . Sus soldados pueden haber robado
ocasionalmente algunos pollos, o haberse llevado un caballo o una vaca; pero jamás limpiaron toda una región
de ganado, como han hecho los Villistas en el norte de
México o saquearon, desvastaron y arrasaron una ciudad
como los "libertadores" lo han hecho con todas las ciudades de México. . Los "libertadores" de hoy no son
sino bandidos, ladrones, asesinos; han cometido los crímenes más atroces en contra de la Iglesia y de las monjas y han asesinado a todos los que no comparten sus
opiniones anárquicas; en resumen, han aniquilado a su
país, sin levantar jamás una sola voz sincera en pro de
la civilización, del orden o de la justicia.
Y, sin embargo, a esa clase de hombres el Presidente Wilson dió su apoyo más entusiasta paara determinar la caída de Huerta.
Huerta tenía completo dominio del país poco después de haber ocupado la presidencia y pudo haber establecido un gobierno estable y consciente, si el Presidente Wilson no se hubiera mezclado con él. En vez
de ésto, envió a John Lind a pedir a Huerta que renunciara, y con su actitud, alentó a Carranza y a Villa a combatir al gobierno "de facto." Y a más de eso, levantó el
embargo de armas y municiones que había sido decretado por el Presidente Taft, ayudando de ese modo a Carranza, a Villa y a Zapatta y a quienquiera que estuviera
peleando en contra de Huerta.

EL INCIDENTE DE TAMPICO Y LA OCUPACION
DE VERACRUZ
El incidente de Tampico, que consistió en la detención de un grupo de marinos americanos que desembarcaron en un muelle de Tampíco mientras los rebeldes
atacaban la población, dio oportunidad a Wilson para
estorbar más aún a Huerta, porque le proporcionó motivo
para desembarcar fuerzas americanas en Veracruz justamente cuando el vapor alemán "lpiranga," de la línea
Hamburguesa-Americana, iba a desembarcar para Huerta un cargamento considerable de armas y municiones
q_ue habrían permitido a Huerta resistir a Villa en la
ciudad de Torreón.
Los marinos detenidos en Tampico fueron puest?s en.,libertad a las pocas horas. . Huerta dio una sahsfaccion Y reprendió al oficial que estaba al mando del
destacamento. . En mi opinión, el oficial obró justificadamente al detener a los marinos, porque desembarcaron . exactamente cuando los rebeldes estaban atacando
la ciudad Y Tampico se hallaba bajo la más estricta ley
marcial.
Se siguieron negociaciones entre los Estados Unid~s Y el gobierno de Huerta, sobre cómo había de cumplirse la debida satisfacción y sobre si al mismo tiempo
que la bandera americana fuese saludada lo habría de
ser la. mexicana, o no. . Pero las negociaciones se interrumpieron bruscamente al llegar el "lpiranga" a Veracruz. ~ el Presidente Wilson pidió licencia al Congreso
prec.ipitadamente para autorizarlo a usar el ejército y la
marma, para castigar a Huerta por no cumplir con sus
deman~as.. El propósito real de la expedición de Vera.
cruz, sm embargo, fué el impedir que Huerta recibiera
el cargamento del "lpiranga", y también el bloquear los
puertos para cortar a Huerta todo auxilio exterior.
Poco tiempo después, el "lpiranga" escoltado por
dos crucer,os. alemanes, zarpó de Veracruz y arribó a
Puerto Mexico, donde desembarcó tranquilamente su
carga.
. Las medidas rigurosas tomadas en Veracruz para
evitar que Huerta recibiera aquel armamento, no se llevaron a cabo en Puerto México.
. La exp:dición de V eracruz costó a los Estados
~m~os ademas de una gran suma de dinero, la vida de
diecinueve hombres y fue un fracaso, en lo que al saludo
a l~ ban~~ra se refiere; .pero el Presidente Wilson tenía
l~ ~ntencton de pagar a ese precio el que Huerta no recibiera elementos de guerra, su propósito estaba cumplido porque el "Ipiranga" había llegado demasiado tarde
para poder utilizar su cargamento. Las fuerzas federales que. defendían ~orreón, escasas de parque, tuvieron
q~e rehr~rse ante Villa y poco después fue tomada tamb1en la ciudad de Zacatecas.

•

t

El General Huerta pudo haber resistido a los "libe •
tad~res" ~ .haber p~esentado una batalla decisiva, pu;s
hab1a rec1b1do al fm suficientes armas y municiones .
pero prefirió eliminarse de la presidencia. Creyó
'
1
.
'd d
que
a ammos1 a personal que le tenía Mr. Wilson era causa de que éste diera su ayuda a los peores elementos del
país Y por esa razón, el General Huerta, interesado natural~ente .en el futuro de su país, renunció y dejó en la
presidencia a un hombre a propósito para hacer la paz
con, los. rebeldes.. El arreglo que entonces tuvo lugar
ha~ia sido propuesto por los delegados de los Estados
Unidos d~ante las conferencias de Niagara Falls. El
Sr. CarbaJal, un abogado prominente, y opositor de Huerta, f~~ elegido por éste para sucederle como presidente
prov1s1onal. .
Carranza y sus partidarios avanzaron hacía la ciu-

dad de México y se unieron con Obregón y con sus fuerzas qu~ llegaban vía Guadalajara. Villa, que prácticamente hab1a hecho toda la campaña en contra de los Federales en el norte (excepto en Sonora) confió en Carranz~ para que éste hiciera arreglos convenientes con el gobierno de Carbajal.
Per~ Carranza aÍegó ser "el gobierno," después de
la renu~c1a del General Huerta, y pidió la entrega total
del gobierno de Carbajal.
~ar~ajal consultó con el ejército federal y lo encontro dispuesto a resistir a los "libertadores" si intent~ban entrar a la ciudad de México sin dar plenas garantia~ a las vidas y propiedades de sus habitantes. CarbaJal sondeó también la opinión del Presidente Wilson
Y. ~ara su so.r~~esa se encontró con que éste quería tambten su rend1c1on completa a los "libertadores." Las clases cultas del pueblo de México esperaban que· Mr. Wilson apoyaría al gobierno por el que había abogado, sobre todo, cuando el general Huerta había sido eliminad?;. Pero ~1 Presidente Wilson había cambiado de opimon despues de las conferencias del Niágara.
Carbajal, en lugar de resistir a los rebeldes hasta
q~e consintieran en aceptar términos mejores, salió precipitadamente del país.
Entonces fue cuando Carranza y sus partidarios entraron a la Ciudad de México y destrozaron los últimos
restos de gobierno, disolvieron el Ejército, suprimieron
el Poder Legislativo, disolvieron la fuerza de policía y saquearon la ciudad.
El resultado de la oposición de Mr. Wilson al General Huerta fue la destrucción del único gobierno que
ofrecía probabilidades de orden, paz y responsabilidad. y
por su ayuda a los "libertadores" y, posteriormente por
su reconocimiento a Carranza, ha contribuído a 'establecer en México un gobierno de bandidos y de demagogos,. peor que cualquier gobierno que haya habido en México Jamás•.. A más' de ésto Mr. Wilson, por su política,
ha mantenido a estos hombres en el poder. Los Generales Huerta y Orozco son los hombres más conspicuos
apl~,stados en vi~~ud }e la segunda faz de su política
d: watchfull wa1tmg, de observación y espera (de "esp~ra!e Y ya verás," diríamos nosotros,) llamada "el cumphm1ento de las leyes de neutralidad," a favor del gobierno de facto de México.
LA POLITICA DE WILSON HA SIDO
FUNDAMENTALMENTEERRONEA

El error de la política de Mr. Wilson es fundament~l. . No
llegado a conocer que los bandidos, la escoria }e Mex1co, los demagogos, llamados hoy "libertadores son absolutamente incapac~s para gobernar, y que
la mayor parte de sus teorías son inaplicables a México.
Una de las principales pretensiones de los "libertadores" es su invocado intento de establecer un gobiern? democrático.. En primer lugar, México no se halla
au~. preparado para tener un verdadero gobierno democra:1co, Y, en segundo, nada más falso que afirmar que
estan tratando de establecer un gobierno de esa natural~za.. Jat_?ás en la .historia, de México ha habido un gobter~o mas ar~!rano que este, si es que puede llamarse
gobierno.. La hb~rtad de la prensa, de la palabra, etc.,
son, .cosas qu.e brillan por su ausencia, y todo derecho
político ha sido suprimido.

?ª.

, Lo~ "l!bertadores" alegan también que la tierra no
esta equ1!ahvamente .dividida, y que ha sido apropiada
por un numero reducido de hombres ricos. . En algunas
partes, ~ay. g.randes extensiones de terreno propiedad de
un solo md1v1du?,. tales . como Terrazas, Treviño, etc.; pero no hay en Mex1co, m nunca ha habido ese grito por la

�tierra tan sonado por los "libertadores." . Al contrario,
hay :lgunas regiones en México en las que la tierra está
bien subdividida, como en los Estados de Puebla, Jalisco, Nuevo León, etc.; pero esa división ha sido
gradual, por evolución, y no llevada a cabo por leyes que
despojen a los legítimos propietarios de lo ~~e les pertenece para darlo a los pobres. . Alegan tamb1en que tratan de mejorar la condición de los "peones" o sea las
clases trabajadoras; pero lo único que han hecho es hundirlos en el más horrible estado de miseria y de ruina.
La cuestión de establecer un gobierno democrático
en México, y los problemas de tierra y de tra~~jo, pueden llegar a resolverse por medio de la educac1on Y por
un mejoramiento general de las condiciones del país,
auxiliado por leyes juiciosas; pero esos resultados no
pueden obtenerse de las medidas irreflexivas que pretenden los "libertadores."
Los mexicanos no tienen fe en sus "libertadores"
porque han sufrido las consecuencias ,de~astrosas. que han
provenido de sus engaños, pero el publtco americano no
se halla todavía al tanto de la mendacidad, de la insidia Y
de la mala fe de lPs "libertadores," sin hablar de su incapacidad.
HOMBRES CAPACES DE UNA RESTAURACION
NACIONAL
El único medio posible de mejorar las condiciones
de México es tener un Gobierno consciente, bastante
fuerte para dominar el desorden y formado por las clases honradas e inteligentes de México, de modo que puedan organizar al país y sus finanzas.
Por ejemplo: General Félix Díaz, Sr. Eduar~o
Iturbide Lic. Feo. de la Barra, Lic. Emilio Rabasa, Lic.
José c:stellot, Lic. Nemesio García Naranjo: Lic. José
Luis Requena, Lic. Manuel Garza Aldape, Lic. Rodolfo
Reyes, Lic. Pedro Lascurian, Lic. Rafael Martínez Carrillo Lic. Federico Gamboa, Dr. Alcacer -todos hombres 'conocidos, todos mexicanos honrados e inteligentes que podrían dirigir con éxito un gobierno respetable.
Como ellos hay muchos otros, todos hombres de educación, de posición social, de honor; totalmente diversos
de la clase de gentes que se han agrupado en torno de
Carranza.. Casi todo lo mejor de México, ha sido arrojado fuera del país. ·
Ahí están también todos los generales que pertenecieron al Ejército Federal disuelto por Carranza, Y
que serían de gran utilidad en la campaña en contra de
los "libertadores."
Como un ejemplo, citaré algunos nombres, mostrando cómo pueden ser utilizados sus servicios:
Generales como Ignacio Bravo y Juan A. Hernández, darían prestigio; otros como el General Aurelio
Blanquet, Prisciliano Cortés, Eguía Liz y Eduar~o M.
Cauz, son reconocidos como de toda competencia para
llevar a cabo una campaña, y sin duda alguna que prestarían sus servicios en ese sentido; los Generales García
Peña, Gustavo Salas, Ruelas, son muy conocidos como
organizadores e intelectuales y sus servicios serían de
gran valor en el Estado Mayor; los generales Vicente
Calero Rubio Navarrete, José Alessio ~obles, pertenecen al' tipo de los jóvenes, y serían muy eficientes en
emprender expediciones militares; y finalmente, hay muchos otros, como Vicente Almada, Alberto Quiroz, Hernando Limón, que serían muy útiles én la organización de
los servicios complementarios de una organización militar. Como ellos hay otros muchos, todos graduados del
Col~gio Militar de Chapultepec, el W est Point de México, o que han servido por muchos años en el ejército y
que han ascendido, gradQ por grado, a los altos empleos

que ocupaban cuando aquel infortunado país cayó en
manos del nuevo régimen y los arrojó del Ejército. Y
además de ellos hay millares de oficiales graduados también en el Colegio Militar, y que fueron separados del
ejército; como que todo el ejército fue disuelto Y contaba con cerca de 9,000 oficiales.. El ejército actual de carrancistas, zapatistas, etc., está formado de carniceros
ignorantes, de peones, etc.
No hay duda, por tanto, en que existe un número
suficiente de estadistas honrados y competentes que pueden dirigir el país, y atros que pueden dirigir la campaña, y creo que podría disponerse de t~do el dinero. necesario y aun más, con sólo que se tuviera la segundad
de que las armas y municiones podrían ser i~rodu_c!das
a México, para llevar a cabo una gran campana m1lttar.
Existen ya en México numerosos elementos que cooperarían para 'el restablecimiento de un gobierno res- ·
petable; entre ellos, todo el Estado de Oax~ca, que se
ha mantenido fuera del dominio de los carranc1stas, Y hay
muchos jefes que sirvieron a gobiernos pasados, como
los Generales Aguilar, Andrew Almazán, Eguia Liz, que
están operando en l~s Estados de Puebla y Michoacán.
Sus éxitos, sin embargo, han sido lentos, debido a la
falta de municiones, que tienen que ser pasadas ocultamente por los Estados Unidos y enseguida a través de
México, entre el campo carrancista.
Es digno de mencionarse ahora, que el Estado de
Oaxaca, que es el único que no ha sido "redimido" por
los "libertadores" y tiene en el gobierno personas del
"antiguo régimen de tiranía" es el único también que se
halla actualmente en el mismo floreciente estado en que
se encontraban en tiempos del gran General Porfirio Díaz.
El sobrino del Pre~idente Díaz, General Félix Díaz,
parece que se halla actualmente cooperando con las
fuerzas de Oaxaca para poner término al régimen del
bandidaje en México. . En todo el territorio de México
hay también un sinnúmero de fuerzas Que no simpatizan
con Carranza y que indudablemente cooperarían también
para deponerlo, y he aquí por qué el movimiento de que
hablo, encontraría un gran número de partidarios ya sobre las armas.
Pero la única dificultad grave es el abastecimiento de armas y de murticiones.. Estas no pueden obtenerse por hoy de Europa, y el llevar armas y mun~ci~nes
de los Estados Unidos a México es un procedtmieno
demasiado aventurado para asegurar el éxi!o, y esta es
la razón por que los mejores elementos de México no se
han organizado para combatir a los bandidos. . Saben
que sus esfuerzos serán estorbados por el Presidente
,wilson, por medio del "cumplimiento de las leyes de
neutra-Iidad." Estas leyes, sin embargo, no fueron cumplidas cuand¿ los bandidos combatían en contra del gobierno de facto del General Huerta.
Cuán diferente habría sido el destino de México si
una administración republicana hubiera estado en el poder en los Estados Unidos! Es perfectamente cierto
que un presidente republicano no habría hecho causa común con "las bestias inhumanas" que rigen a México
hoy, si hemos de creer a Mr. Root; sino que, en. vez de
hacerlo, habrían cumplido las leyes de neutralidad de
manera diversa, y habría apoyado a los mejores eleme~tos de la nación, no a los peores, como el Presidente Wtlson ha hecho realmente.
Si el Presidente Wilson · no cambia de política,
México tendrá que esperar hasta la terminación de la
guerra europea, o hasta que suba al poder una administración republicana, para que las cosas mejoren un poco.
Y no veo cómo va a manejar a México Carranza hasta
que eso suceda.

CARRANZA VA AL FRACASO

.~-

Carranza está condenado al fracaso porque no tiene
bastante dinero y los financieros americanos rehusan dar
le su ayuda pecunaria. Carranza ha tratado ya de obtener un empréstito, pero sin resultado. Pidió primero
cincuenta millones de dólares, pero los financieros de
Wall Street se rehusaron a prestarlos; pocos meses después pidió doscientos millones, pensando que la primera
cantidad no le había sido concedida porque era una bicoca para los hombres de Wall Street, pero, de la misma
manera que la anterior, tampoco le fue prestada, a pesar
de que Carranza envió a su más hábil financiero, Antonio
Manero, para arreglar el empréstito.
Es muy interesante hacer notar que Antonio Manero, hace pocos años, siendo empleado del "Banco Nacional de México" defraudó al Banco falsificando cheques, y se hizo de esa manera de una suma que equivale
a $19,000 en moneda americana. Fué ayudado en esa
operación por su hermano Enrique y por otro individuo;
pero el fraude fue descubierto y los tres quedaron convictos y fueron enviados a presidio, en el que permanecieron hasta que estalló la revolución y los puso libres.
El régimen de Carranza se está derrumbando no
solamente por la falta de dinero, sino también porque
nadie, ni aun sus mismos generales, están dispuestos a
soportarlo. Las clases humildes, a su vez, ya no quieren más democracia. Lo que les hace falta es pan, y se
han convencido de que Carranza no puede dárselos.
¿Qué es lo que habrá de suceder después? Es muy difícil
predecir lo que sucederá; pero lo más probable es que
Carranza sea depuesto y lo suceda uno de sus genera~
les; y éste no mejoraría las condiciones en México sobre
bases sólidas; así es que México continuará, como hasta
ahora, de mal en peor.
Si entretanto, termina la guerra europea, los Estados Unidos se hallarán frente a serias complicaciones
y no me sorprendería que tuvieran, que combatir contra
un veterano ejército europeo · en suelo de México, o se
vean obligados a intervenir en México o bien a abandonar
la doctrina Monroe.
¿Sería entonces mejor para los Estados Unidos intervenir desde luego para pacificar México antes que termine la guerra europea? Esto significaría una guerra
prolongada, con grandes pérdidas de vidas por una y otra
parte y con un gasto enorme para los Estados Unidos,
sin hablar de que las Repúblicas Sud-americanas perderían la fe en los EstadQ:; Unidos, pues verían en la in-

tervención el fin de una política que se ha esforzado en
debilitar a México hasta donde ha sido posible con el
objeto de dominarlo más tarde con toda facilidad.
Mr. Wilson cambia de opinión con tanta frecuencia que un cambio en su política mexicana no es imposible; pero debe de advertirse que ha sido persistente
especialmente en su apoyo a los "libertadores," a pesar de que cambió de opinión respecto a Villa y reconoció a Carranza.
El pueblo americano puede ver fácilmente cuánto
lo está afectando, más o menos directamente el desastroso estado de cosas en México. Ve que los Estados
Unidos han enviado ya una fuerza expedicionaria a México; saben que significa un gasto considerable el llevarla
a cabo, además de las vidas de ·soldados americanos que
pueden morir en México; y saben también que la intervención será el resultado final.
QUE DEBEN HACER LOS ESTADOS UNIDOS
Los Estados Unidos etán experimentando en su propio suelo las desastrosas consecuencias de tener bandidos bien armados y equipados. Si hubiera estado ene!
poder en México un gobierno fuerte y con responsabilidad, Villa no habría hecho jamás su incursión en Columbus, ni habría asesinado tampoco a los 19 americanos en Santa Isabel, porque ese gobierno habría aniquilado a Villa, Zapata y Carranza hace mucho tiempo .
Ahora los Estados Unidos han tomado a su cargo
el apoderarse de Villa a cualquier costo, pero sin preocuparse por suprimir la causa de ese mal. Los Estados
Unidos, indudablemente se apoderarán de Villa, más
pronto o más tarde; pero eso sólo servirá para ayudar
aún más a Carranza.
¿Y todavía cree el Preside!tte Wilson que Carranza es capaz de dominar a México, si Villa es destruído
por tropas de los Estados Unidos? Si lo cree así, está
deplorablemente equivocado, porque Carranza no será
capaz de dominar en México. Carranza está vacilando
en la silla de "Primer Jefe."
Así es que no podrá obtenerse ningún resultado
definido enviando una expedición a México si no es que
termine en la intervención. Y ésta no es deseada ni por
los mexicanos ni por los americanos.
Por tanto, la mejor solución del problema mexicano sería que el Presidente Wilson diera su apoyo a los
mexicanos inteligentes, honrados y de responsabilidad,
para que sean ellos los que puedan establecer en México
un gobierno fuerte, decente y responsable.

�Por JULIO
LEMAITRE

SARAI

-¡Juan 1, le gritó, yo te lo suplico, ¡ no te vayas I
Se colgaba de sus vestidos; pero rojo de cólera y de
vergüenza, él la arrojó sobre las losas. Algunas gentes
que se encontraban allí, se burlaron de ella; los muchachos
la siguieron con gritos insultantes, y ella regresó sollozando a la casa de su padre.
Desde entonces no se atrevió a volver a la casa de su
vecina Salomé, y permanecía en su casa al lado de su padre enfermo. Sus hermanos, cuando estaban en casa, la
consideraban con dura piedad. Y a veces decían entre
ellos:
-Está, sin duda, poseída de un demoni&lt; ; le pediremos al Maestro que la libre de él.
Pero cuando le hablaron, Jesús les dijo:
-Dejadla. El espíritu que la posee es por ahora
más poderoso que yo.

Sarai de Cafarnaum, es hija de J onás, patrón de bar•
ca, y her~ana de Simón Y de Andrés. .
J onás tenía por amigo y por vecino al pescador Ze
bedeo, marido de Salomé Y padre de Santi~_go y ~e ~uan.
Sarai era hermosa Y sensible. De nm~ hab1a Jugado al borde del lago con Juan, que era apac1bl~ y de rostro agradable. Ya más grande, iba todos los d1as en casa
de la buena Salomé Y trabajaba junto a ella remedando
b
las redes o los vestidos de sus hermanos. . •
Cuando tuvo diez y siete años, conoc10 que ama a
a Juan hijo de Zebedeo Y de Salomé; Y como la trata~a
con a~istad, creyó que era amada por él Y que pronto a
•
pediría en matrimonio.
Fue entonces cuando se comenzó a habfar en. el pa1s,
de un joven profeta que recorría la Galilea anunciando el
reino de Dios.
,
h
"Entonces, dice el Evangelio, como J esus mar~
a lo largo del mar de Galilea, vio a dos hermano~'. S1~on
Y Andrés que echaban sus redes al mar. Les d1Jo: Seguidme, ; os haré pescadores de homb;es." . Al p~nto d~jaron sus redes Y lo siguieron. De allt, habiendo ido mas
leJ· os vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, que estaban 'en una barca con Zebed eo, su pa d re, . Y que remendaban sus redes. Los llamó y al punto deJaron su barca
y a su padre, y lo siguieron."
,
Zebedeo, volviendo a su casa por la noch~, le conto
esas cosas a su muj er. Agregó que cuando, J!!sus habl~~~·
nadie podía resistirlo. Sarai, que estaba al!t, no se a trev10
a decir nada, pues Juan no t enía compromiso con ella, pero en cuanto estuvo sola, lloró.

*•*

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***

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1

Dos semanas después, Juan Y sus compañeros volvieron a la casa. Traían a Jesús con ellos.
•
• h a bló, Y Zebedeo Y Salomé creyeron
en el,bleY
J esus
.. .
todos estaban embargados por una emoc1on mexpresa .
Pero Sarai no se conmovió, pues pensaba que aquel profeta le había robado a aquel a quien amaba.
.
Juan continuó tratándola c_on dulzu¡a, pero sm notar
su palidez y la tristeza de sus OJOS.
Para agasajar a Jesús, hubo en cas~ de Zebede.o una
comida a la que fueron invitados los vecm_os. Sara1 ayudó a Salomé a servir a los convidados Y v1~ .que J u~n era
el amigo prefe rido del profe ta Y comprend10 que sm d~~
da ya nunca le pertenecería. Tanto tembla?~· que deJo
caer un plato, que se rompió derra mando en ti:rra su contenido. J esús intervino para que n~ fuese r eganada. Pero
ella no tuvo ánimo para darle gracias.
El mismo día Jesús fue a buscarla al reducto donde
lavaba los platos Y le dijo:
· tur b a da en tu corazón?
-Hija, mía, ¿por qué estas
y ella se fue sin mirarlo ni responderle.
Juan permaneció algunas semanas en . Cafarnau1;1,
trabajando en su oficio de pescador, a fin de Juntar algun
,
dinero para un nuevo viaje.
Sarai iba siempre a coser a casa de Salome. E_~taba
tan tri ste que por fin la anciana se dió cuenta Y le dtJO:
- ¿Cómo se puede estar triste cuando se con_oce la
buena nueva Y se cree en el advenimiento del remo de
Dios?
La joven pensó :
.
-Mi reino de Dios era cuando Juan me amaba, y m1
buena nueva sería una tierna palabra de su boca. .
El día en que Juan partió de nuevo para reumrs~. con
J esús, no tuvo ya fuerza de ocultar su mal. Corno en
pos de Juan Y lo alcanzó en el puerto.

•

Jesús vino un día a Cafarnaum a tomar algún reposo. Estaba acompañado esta vez por galileas abnegadas,
Juana, Susana, María Cleofas y María de Magdala. Sarai
sabía confusamente lo que había sido la Magdalena y pensaba:
· -Esa sabrá, tal vez, un remedio para mi mal.
Se arregló, pues, para encontrarla en un lugar desierto, le confió su pena y le dijo:
-¡ Tú que has amado, socórreme!
-¿He amado yo?, dijo María de Magdala. Yo
no lo sé. Pero to'dos mis deseos, cuando los había contentado, se cambiaban en amargura y no dejaban más que
ceniza en mi boca.
- Al menos, dijo Sarai, has contentado tus deseos.
Yo quisiera conocer esa amargura y mascar esa ceniza.
-¡ Pobre niña!, dijo María. Yo he encontrado el
umco amor que no engaña. Ama como yo al Hijo del
Padre; al que posee las palabras de la vida eterna.
-Yo lo odio, dijo Sarai, pues por él es por quien sufro; y por eso mismo no puedo creer en su palabra.
Consultó a una vieja egipcia; bebió brebajes, recitó
fórmulas mágicas; pero nada pudo calmar su mal, y de
día y de noche la imagen de Juan la tofturaba con un deseo qu'e le secaba la carne y le envenenaba la sangre.

*•*

Cuando vino el tiempo de la Pascua, quiso ir con sus
padres a Jerusalén, que no estaba más que a dos jornadas
de marcha. Su madre aprobó el piadoso pensamiento y
esperó la curación de su hija; pero Sarai no quería más
que acercarse a Juan.
En la posada en que estaban alojados, supieron la
prisión de Jesús y su condenación.
Juan y María, madre de Jesús, y Juana, y Susana,

y María Cleofas, y Verónica y María de Magdala siguieron al prisionero tan cerca como lo permitió la escolta
de soldados romanos. Sarai se juntó con los galileos. El
dolor le parecía odioso; pero ella se decía a sí misma que
muriendo el Maestro, Juan, con el tiempo, se acordaría de
haberla amado.
El primer clavo se hundió en la mano del ajusticiado y desgarró sus venas; sangre corrió y el cuerpo todo
se arqueó y se .retorció. Pero como Jesús no gritaba,
Sarai no tuvo piedad.
La cruz fue levantada; el condenado colgaba por cuatro llagas. Los agudos gemidos de las mujeres se oían
sin interrupción, atravesando el rumor del populacho enfiestado.

Sarai, inmóvil, veía las cosas como si no fueran
reales; y le parecía que era ella quien moría, y que esos
gemidos eran los lamentos de su corazón por ella misma.
Luego, cuando Jesús habló, cuando le dijo a Juan y
a María: "He aquí a vuestra madre, he aquí a vuestro
hijo/' comprendió que todo había acabado para ella; y estúpida contaba, a su pesar, las gotas de sangre negra que
caían una por una de los pies de Jesús, y luego los puntos
marcados sobre los dados que los sayones, en cuclillas,
arrojaban uno después de otro.
, Pero cuando el Crucificado, en un instante de desfallecimiento, gritó:
"Padre mío, ¿por qué me has abandonado?", sintió,
a la vez que un horrible consuelo, un principio de compasión al decirse:
"Ese también muere desesperado."
Y como al mismo tiempo las quejas de las mujeres
redoblaban, y María, madre de Jesús, caía privada de sentido entre los brazos de sus compañeras, Sarai tuvo por
vez primera este pensamiento:
"Quizás existen sufrimientos mayores aún que el
mío".
- Sin embargo, vuelto de su desmayo, el Crucificado,
con un gran esfuerzo, levantó un poco su lacia cabeza: vió
a los soldados que jugaban a los dados su pobre túnioa; vió
más lejos, sobre la ladera de la colina, la multitud alegre, ciega y mala, y dijo:
"Padre mío, perdónalos, pues no saben lo que hacen."
Entones Sarai se sintió vencida. La revelación de
otro amor la atravesó como un relámpago y la derribó
sobre el suelo. Un dolor tal, o tal vez un deseo tan grande la sacudió, que se le rompió el corazón. Pero no fue
hacia Juan, fue hacia Jesús, hacia donde exhaló el último
de sus suspiros.

�DESDE JAUJA
A

2

de Abril de 1916.

M i estimado amigo y colega:
Por ese espíritu de imitación tan fácil de ser desarrollado en los pueblos manumitidos definitivamente, ha ocurrido en Jauja que desde el momento feliz de haber llamado Don Venus a los despi lfarros de la revolución carrancista "LA DEUDA SAGRADA," todos aquí hemos -:011venido en designarlos con igual nombre.
Te hago la advertencia para que si en el curso de esta mi vigésima-cuarta epístola tengo necesidad de citar a
cada paso LA DEUDA SAGRADA, sepas a qué me refiero.
Como esta gloriosa número dos "nos ha dignificado
y devuelto el título de ciudadanos," según rezan los diarios de Rip-Rip, todos estamos agradecidísimos a Don Venus y adláteres. Y al calor de la gratit~1d, tratamos de
coadyuvar a la resolución de los diversos problemas nacionales que se van presentando a la consi.deración de los
buenos y patriotas hijos de Jauja.
Entre esos problemas, ninguno que nos esté haciendo
más comezón que el económico; y es tal el entusiasmo
con que cogemos la tarea que por todas partes surgen Limantoures enviando a los periódicos proyectos enderezados a enderezar la hacienda pública. Y precisamente e1;
uno de los cien "Demócratas" que regentea Rip-Rip acabo
de leer un extenso proyecto emanado de tres o cuatro idei:tificados con la causa, uno de éstos con grado de Coronel.
Ese proyecto tiende a la redención de La Deuda Sagrada.
y en él se propone un medio sencillo de realizar esla patriótica labor, como vas a verlo.
Sin distinción de clase, edad, ni sexo, los hijos de
J auja deberán contribuir con piezas amonedadas, trozos
de oro o plata pasta, alhajas, etc. enviando su t~ibuto a la
Tesorería General de la nación. Además de ésto, se comprometerán a incinerar todos los bilimbiques que tengan
en m!no, tomando lista de ellos, enviándola a la propia
Tesorería, y haciendo la incineración ante testigos, a ser
pos ible en presencia de las redacciones de lc•s periódicos
para que dén fe del hecho.
En Teatros, Cines y demás espectáculos recreativos,
organizarán funciones que se llamarán "De beneficencia
para la amortización de La Deuda Sagrada". El precio del
boleto se admitirá en la moneda que estime cada espectador; y al terminar la fiesta, los empresarios harán el recuento, mandando a la susodicha Tesorería General el producto íntegro en ~onedas acuñadas o en billetes que no
tengan procedencia revolucionaria, y quemando en la forma indicada lo que de marca legalista se recaude.
-Otros pormenores abarca el proyecto, pero los citados son los más salientes y casi los indispensables para recoger la dosis total de substancia que destila. Antes de
que se me olvide, he de agregar en honor al gremio, que
el Coronel cuya firma es la primera en autorizar el admirable pensamiento, asegura con todo garbo que él no ha sido de los que han "negociado con los dolores de la patria,"
cosa perfectame11te comprensible y natur¡¡l, desde luego
que su grado en la nueva milicia le da patente de hombre
enemigo de incautaciones. ¡ Cualquiera se atreve a sospechar que quien ha llegado a Coronel del Ejército cirra r,cista, maculó sus manos traficando con los dolores de la
patria!
El éxito de la iniciativa ha sido asombroso, y nos lleva a la seguridad de que en seis meses, según los cálculos
del Coronel, La Deuda Sagrada quedará definitivamente
redimida. Como que el escrito tiene fecha 26 de marzo, y pa
ra el día 31 del mismo mes, tras del bombo de la pluma de

LA DEUDA
SAGRADA

Rip-Rip, había reunidos bajo el rumboso título &lt;1e "Subscripción Nacional," noventa y seis pesos, en oro, pla,.l y
morralta, y un mil noventa pesos en bilimbiques. De estas
cantidades, corresponden cincuenta pesos oro nacional y
mil pesos bilimbiques al diario de Rip-Rip, quien, por lo
visto, anda ahora bastante bien de fondos, explicándose así
su aserto de que la revolución "nos ha dignificado."
En esta proporción, y con la fiebre que se ha apoderado de todos nosotros para satisfacer la Deuda Sagrada,
vamos a liquidar cuentas en muy poco tiempo. Todo se
reduce a una regla de tres simple: si en cinco días entró
tanto, en tantos días entrará tanto. Y como los bilimbiques en circulación ascienden solamente a quinientos millones de pesos, según declaró oficialmente el propio Don
Venus, y el número de habitantes de Jauja capacitados para
quemar papel revolucionario y aprontar oro, plata y alhajas, suma catorce millones, tienes,
que po r cabeza nos toca,
casi, casi, una bicoca.
Hay que considerar además, que una vez incinerado
todo el papel carrancista, La Deuda Sagrada queda redimida, y resulta en beneficio de la patria, redimida tanhi~n.
todo lo que dén de sí el oro, la plata y las alhajas. ¡ Mira
tú qué alhajas financieras tenemos en Jauja!
No te extrañe esto de que unos contraigan la deuda
y otros la paguen. Es uno de tantos tornillos que entran
en el tngranaje preconstitucional.
Como ves, la tendencia a quemarlo todo, no ha desaparecido desde que se inició libertariamente la era de incendios de haciendas, estaciones, puentes, carros de ferrocarril, edificios públicos y particulares, etc., etc. Ahora
que_ ya esta obra de reconstrucción quedó consumada, se
pasa a convertir en cenizas el papel emitido a la sombra
protectora del Plan de Guadalupe. Es decir: quemamos
lo ajeno, y vamos a quemar lo propio. En suma: una redención completa a fuego lento, pero seguro.
Bueno es que te fijes en aquello de que se nos ha, "devuelto el título de ciudadanos;" por(fiUe esta devolución es
muy significativa, dado que otros títulos, como los de propiedad, ya por fincas urbanas, ya por rústicas, no han sido
devueltos todavía, en virtud de la ley justiciera de la incautación. Yo no sé en poder de quién estaba el título de
ciudadanos que ahora nos devuelven; pero sí sé en qué manos paraban los otros títulos a que aludo, manos que inútilmente se han tendido en ademán misericordioso deman-.
dando la devolución.
El honroso título de ciudadanos que ya existe en poder nuestro refrendado por el preconstitucionalismo, nos
ha proporcioñado la ventaja de que si intentamos, po r
ejemplo, recomendar como candidato a uno de los mismos
redentores, vamos a dar a la cárcel, ahorrándosenos &lt;le
esta suerte pagar hospedaje en los hoteles, que ahora cobran un tercio de bilimbiques por cada cuarto. ¡ Ya imaginarás lo que nos pasaría si se nos ocurriera lanzar la postulación de Félix Díaz para la Presidencia de Jauja!
No vayas, pues, a irte de espaldas si un día de estos
te comunico que ya quedó redimida totalmente La Deuda
Sagrada, gracias al ingenioso proyecto de un Coronel carrancista que no ha negociado con los dolores de la patria.
¡ Y pensar que en tiempos ele la odiosa se nos caía la
baba ante las maravillas de Don Pepe I ves para la organización de sistemas hacendarios !
· "'ómo somos cándidos los reaccionarios y traidores!
Tu viejo amigo,

. f

SILVERIO.

La Profanación de Tierra Santa
.
París, Abril.
· M1 caro Bertrand:-Muy irónicamente, hoy , e n es t e
ommgo de P ascua en que los cielos alegres se visten
pascualmente con casulla de oro y de azul y las lilas nuevas perfuman ?'1i jardín para santificarlo, llega tu horrenda cart.a , eontandome que diste fin al trazado del "¡ Ferrocarril de J affa a J erusalén l" ¡ Triunfas l De seguro
que en la puerta de Damasco, con las fuertes botas enterrada ~ en el polvo de Josafat, el quitasol apoyado sobre
una piedra tumular del profeta, el lápiz aun errante sobre
el papel, sonríes, te ensanchas y, a través de las gafas ahumadas, contemplas, señalada con banderolas, Ja "línea"
por do~d~ en br~ve, humeando y resoplando, rodará desde la v1eJa J eppo a la vieja Sión el negro convoy de tu
negra obra! ¡Alrededor los destajistas descorchan las
d

;

bbotellas
·,
· de la festiva cerveza! y detrás de voso t ros tam1en tnunfa el Progreso, trepando sobre las murallas de
Herodes, lleno de goznes Y tornillos restregand
t ll'd
,
,
o con esa i os as~eros sus rígidas manos de hierro fundido.
. . Ima~mo Y comprendo tu escandaloso trazado i oh
h1JoI predilecto
.
N
.Y fatal de la Escuela de Pue n t es y Cam1nos.
, o necesitaba ese plano con que me deslumbras, todo en !meas escarlatas, semejando golpes de una faca vil
en carne noble. y es en Jaffa, en la an tiquísima Jeppo
ya ~,etoica Y santa antes del Diluvio, donde tu primera es~
tac1on, con
sus almacenes , sus ba' s cu I as, su
·11 sus cobertizos,
·
campam a, su. Jefe con gorra galonada, se yerguen entre esos nar~nJa les, alabados por el Evangelio, donde San
Pedro, acudiendo a los gritos de las mujeres resucitó a
Doreas, la buena tejedora, y la ayudó a sali~ de su se-

�los Milagros, porque la "modernizan," la "industrialipulcro. Desde a!lí la locomotora, con su 1a. clase forrada
zan" y la hacen cosa común.
de indiana, rueda descaradamente por la planicie de Saarón, tan amada del cielo, que aun bajo las bárbaras
Ese poder, ese influjo espiritual de Palestina ¿ de
pisadas de los filisteos nunca se marchitaban en ella las
qué provenía? De haberse conservado a través de estos
anémonas ni las rosas. Corta a través de Beth-Dagon y
cuatro mil años inmutablemente "bíblica y evangélica" ...
mezcla el polvo de su carbón de Cardiff con el vetusto
Cierto que sobrevinieron mudinzas en Israel; la adminispolvo del templo de Baal, que Sansón, mudo y traspatración turca tiene menos esplendor que la administración
sado de tristeza, derrocó con sus hombros. Corre por
romana; de los verjeles que rodeaban a Jerusalén sólo
encima de Lydda, y atruena con sus silbidos al gran San
quedan peñascos y ortigas; las ciudades, desmoronadas,
Jorge, que, como acorazado, empenachado y con el guanperdieron su heroísmo de ciudadelas; el vino es raro;
telete sobre la espada, duerme allá su sueí10 terreno. Totodo saber se apagó, y no dudo de que dentro de poco en
ma agua por un tubo de cuero del Pozo Santo donde la
Sión, en algún terrado de mercader levantino, se escuche a
Virgen, en la huída a Egipto descansando bajo las h~guela luz de la luna el vals de Madame Angot.
ras, dio de beber al Niño. Se detiene en Ramleh, la viePero la vida íntima en su forma rural, urbana o nója Arimatea ("¡ A rima tea, quince minutos de parada!"), la
mada,
las costumbres, los ceremoniales, los trajes, los
aldea de los dulces huertos y del dulce homl:¡re que enteutensilios,
todo permanece como en los tiempos de Abrarró al Señor. Horada, por túneles humeantes, las colin;is
ham
y
en
los tiempos de Jesús. Entrar en Palestina es
de J udá, donde lloraran los profetas. Rompe por entre
penetrar
en
una Biblia viva. Las tiendas de piel de calas ruinas que fueran la ciudadela y después el sepulcro·
bra
plantadas
a la sombra de los sicomoros; el pastor
de los Macabeos. Cruza por un puente de hierro el toapoy!1do
en
su
alta lanza seguido de su rebaño; las murrente en que David, errante, escogió piedras para su honjeres veladas de amarillo o de blanco, cantando, camino
da derrocadora de monstruos. Rodea y tuerce por el
de la fuente, con el cántaro al hombro; el montañés tiranvalle melancólico que habitó Jeremías. Marcha hasta
do con su honda piedras a las águilas; los viejos, sentaEmmam, corta el Cedrón y se detiene al fin, mugrienta,
dos al fresco de la tarde, a la puerta de las quintas muaceitosa, negra, en el valle de Hennom en el terminal de
radas; las claras terrazas llenas de palomas; el escriba
Jerusalén.
que
pasa con su tintero colgado a la cintura;· las siervas
Ahora, mi buen Bertrand, yo que no · soy del cuerel grano; el hombre de largos cabellos nazamoliendo
po de Puentes y Caminos, ni accionista de la "Compañía
renos
que
nos saluda · con la palabra paz y que habla con
de los Ferrocarriles de Palestina," sino apenas un perenosotros
por
parábolas; la hospedera que nos acoge tengrino que se acuerda de esos lugares adorables, considero
para
que
pasemos una alfombra sobre el umbral
diendo
que tu obra de civilización es . una obra de profanación.
de
su
morada;
y
hasta las procesiones nupciales, y las
¡ Bien lo sé, ingeniero I San Pedro resucitando a la vieja
danzas
lentas
al
ruf-ruf
de las panderetas, y las plañideras
Dorcas; la milagrosa florescencia de los rosales de Saarón;
torno
de
los
sepulcros
blanqueados, todo transporta al
en
el Niño bebiendo en la huída hacia Egipto, a la sombra
peregrino
a
la
vieja
Judea
'
de las Escrituras, y de un modo
de los árboles que los ángeles iban sembrando delante,
tan prudente y real, que a cada momento dudamos si aqueson fábulas .... Pero son fábulas que hace dos mil años
lla ligera y morena mujer, con grandes aretes de oro y
dan encanto, esperanza, abrigo consolador y energía para
aromas de sándalo que conduce un cordero atado a una
vivir a un tercio de la Humanidad. Los lugares donde
punta del manto, no será Raquel, o si entre los hombres
ocurrieron esas historias, de seguro muy sencillas y muy
sentados
a la sombra de la higuera o de la viña, aquel de
humanas, que después, por la necesidad que el alma sienbarba corta y rizada que levanta el brazo, no será Jesús
te de lo divino se transformaron en la linda mitología
enseñando.
cristiana, son por lo mismo venerables.
Esta sensación es preciosa para el creyente y precioEn ellos vivieron, combatieron, enseñaron, padeciesa para el intelectual, porque le pone en comunión flaron, desde Jacob hasta San Pablo, todos los seres exgrante con uno de los más maravillosos momentos de la
cepcionales que hoy pueblan el cielo. Jehová, sólo entre
Historia Humana. De seguro que sería igualmente inteesos montes se mostraba, con terrorífico esplendor, en
resante (más interesante quizá) que se pudiera recoger la
el tiempo en que visitaba a los hombres. Jesús descenmisma emoción en Grecia, y que se encontrase allí con
&lt;iió a er.os valles · melancólicos para renovar el mundo.
sus trajes, sus maneras, su sociabilidad la grande Atenas
Siempre fue la Palestina la residencia preferida de la Dide Pericles. Desgraciadamente aquella Atenas incompavinidad. Nada material &lt;lebí;i, pues, profanar su espirirable yace muerta, para siempre soterrada, deshecha en
tual recogimiento. Y es triste que la humareda del Propolvo bajo la Atenas romana, la Atenas bizantina, la Ategreso ensucie un aire que conserva el perfume del paso
nas bárbara, la Atenas musulmana y la Atenas constitude los ángeles, y que sus carriles de hierro revuelvan el
cional y sórdida. Por todas partes el viejo escenario de
suelo donde aun no se apagaron las pisadas divinas.
la historia está de este modo en ruinas. Los mismos
Tú sonríes y acusas precisamente a la vieja Palesmontes perdieron, a lo que parece, la configuración clásica,
tina de ser una incorregible fuente de Ilusión. Pero la
y nadie puede hallar en el Lacio el · río y el fresco valle
ilusión, Bertrand amigo, es tan útil como la certeza, y en
que
Virgilio habitó y tan virgilianamente cantó. Un
la formación de todo espíritu, para que sea completa, desitio
único en la tierra permanecía aún con los aspectos y
ben entrar tanto los Cuentos de Hadas como los Problelas
costumbres
con que le habían visto y de que habían
mas de Euclides. Destruir la infh._1encia religiosa y poética
participado los hombres que dieran al mundo una de sus
de Tierra Santa, así en los corazones sencillos como en
más altas transformaciones: este sitio era una porción de
las inteligencias cultas, es un retroceso en la Civilización,
Judea, de la Samaria y de Galilea. Si fuese groseramenen la verdadera, en aquella de que tú no eres obrero, y
te 'modernizado," nivelado con el prototipo social amaque tiene por mejor esfuerzo perfeccionar el Alma que redo
del siglo, que es el distrito de Liverpool o el departaforzar el Cuerpo, y que, aun por el lado de la utilidad,
mento
de Marsella, y desapareciese de este modo y para
considera un Sentimiento más útil que una Máquina. Y
simpre la oportunidad educadora de ver una grande imalas locomotoras maniobrando por la Judea y Galilea, con
gen del Pasado, ¡ qué profanación, qué devastación horrisu material de carbón y de hierro, su inevitable desarroble y bárbara I Y perdiendo esa forma· superviviente de
llo de hoteles, ómnibus, billares y farolas de gas, destrulas civilizaciones antiguas, el tesoro de nuestro saber y
yen irremediablemente el poder emotivo de la Tierra de

de nuestra inspiración queda irreparablemente disminuido.
.

zares indianas de Manchester o paños rojos de Sedán. y
tu negro tren rodará vacío. ¡ Qué alegría esta más pura
. Nadi.e más que yo aprecia de seguro y venera un capara todos los entendimientos cul tos, que no sean accio r:imo ~e hierro, mi Bertrand, y hab:.a de serme penoso rea- · nistas de los "Ferrocarriles de Palestina! . ... "
!izar Jornadas de París a Burdeos, como Jesús subía del
Pero tranquilízate, ¡ Bertrand ingeniero y accionista!
valle de Jericó a Jerusalén, montado en un burro. Sin
Los hombres, aún los que mejor sirven al Ideal nunca
embargo, las cosas más út iles son inoportunas y aun esresisten las tentaciones sensua listas del P rogre~o. Si
candalosa~ cuando invade!1 groseramente lugares que no
por una parte, a la salida de Jaffa, la propia caravana de
son congeneres suyos. Nada más necesario en la vida
la reina de Sa.ba. con sus elefantes y asnos salvajes, y es~ue un restaurant, y todavía nadie, por muy incrédulo e
tandartes, Y liras, Y heraldos coronados de anémonas, y
irreverente que sea, desearía que se instalase un restaurant
t?d.os los fardos abarrotados de pedrer:as y bálsamos, in con su sonar de platos y su vaho de guisos, en Notre~
f1111ta en poesía Y. en leyenda, se le presentase al homDame o en la vieja Catedral de Coimbra. Un ferrocarril
bre del siglo XfX para conducirle lentamente a Jerusaes obra. laudable entre París y Burdeos. Entre Jericó y
lén Y a Sa!omón, Y al otro lado un tren. silbando, con las
J erusalen basta la yegua ligera que se alquila por dos dracportezuelas abiertas le prometiese la mis:na jornada sin
mas, Y la tienda de lona que se planta por la tarde
s~lai..eras _ni ajetreos, a veinte kilómetros por hora,' con
entre los palmares. a orillas del agua clara, donde se due;._
billete de _i da y vuelta,. ese hombre, por muy intelectual y
me tan santamen te a la paz radiante de las estrellas de
muy eruditamente artista que fuese , cogería su sombreSiria.
rera Y se metería. deprisa en el vagón donde pudiera quiY precismente esa tienda, y el grave camello que cartarse las botas y dormitar boca arriba.
ga los fardos, Y la escolta flameante de beduínos y los
.
Por esto la maligna obra prosperará por la propia
trozos de Desierto por donde se galopa con el alm~ llena
v'.rtud de su malignidad. Y dentro de pocos años el ocde libertad, y ~I lirio de Salomón que se coge en las griecidental "positivista" que de mañana pa,·ic de la vieja Jeptas de una ruma sagrada, y los frescos parajes junto a
po en su vagón de la. clase. y compre en Gaza la Gaceta
los pozos bíblicos, y las remembranzas del Pasado por la
L iberal del Sinaí y coma divcrtidamcnte en Ramleh en
noche, en torno de la hoguera del campamento son los
el "Gran Ilotel de los 1Iacabcos," irá por la noche en
que constituyen el encanto de la jornada, y atrae 1~ al homJerus~l~n, a través de la Vía Dolorosa iluminada por la
bre de gusto Y que ama las emociones delicadas de Natuelectnc1dad a beber un bock y a jugar cuatro caramboraleza: Historia y Arte. Cuando de Jerusalén se marcha
las en el Casino del Santo Sepulcro.
a G.alilea en un vagón estridente y lleno ele polvo, acaso
Y esta será tu hazaiia, y el fin de la leyenda cristiana
n?d1e emprende la peregrinación magnífica, a no ser el
¡ Adiós, monstruo !-FRADIQUE.
diestro commis-voyageur que va a vender por los Ba-

Eca de QUEIROZ

,· '

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-

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:---:-

La Artillería
y la Guerra
En-111 presente guerra, la artillería
a sido el principal elemento de com-

te.
En las batallas campales, los frans han usado el famoso 75 y los
manes el admirable 77.
En los asaltos de plazas, se han emdo los estupendos caftanes de 42
tímetros.
Los dos grabados superiores muesdos baterías en el momento de
per el fuego en contra del adrio. Abajo se ve un cañón de
eroso calibre, de los que se están
do en el bombardeo de V erdun
a serie de morteros rusos, de los
se están utilizando en las operaes en contra de Turquía.

�simbolismo convencional del lenguaJ·e c1ºent'1f·
.
d J d J• ·
ICO SlllO 1110u. an o e idioma d~I sentimiento, del amor y'de las la'
grimas· mod I d
¡ · ·
'te.
'
u an o e idioma eternamente divino del Ar-

Jesucristo y el Arte Literario

E scuchadme:

Brillante Conferencia del Eminente Pensador Mexicano Don Jacinto Pallares
tasía y una perpetua rebelión contra el éxtasis para desgarrar esos celajes de púrpura; es preciso que el frío análisis destroce sin piedad todas las bellezas del universo
para sorprender el sencillo mecanismo de sus causas.
¡ Mirad si nó, a la naturaleza siempre pródiga en engaños; miradla deleitándose en cubrir bajo infinita variedad de espectáculos el fenómeno sencillísimo de la descomposición de la luz! Aquí es el arco iris desplegando
las pasiones.
sus festones de oro y de púrpura en el dosel azul del firLa ciencia es la percepción profunda de los liilos
mamento; allá es la paleta misteriosa dibujando en los
finísimos que forman la trama delicada e impercef!ltible
horizontes del desierto paisajes impalpables; más allá
de todos los fenómenos del mundo físico, moral y soson soles que se multiplican y auroras de luz que se 1111cial; y el ojo del vulgo no puede seguir con su ignorante
provisan en los abismos del infinito.
mirada las infinitas e ~nnumerables leyes que en asomLas matemáticas tienen cifras misteriosas, signos
brosa unidad rigen al mundo entero.
cabalísticos, figuras enigmáticas que pintan las más sutiLa pupila del sabio se ha cansado en el microscopio,
les y refinadas abstracciones del espíritu; pero con esos
persiguiendo día a día al infusorio que se oculta en los
signos y figuras, el hombre traza en un papel los destinos
pliegues de lo infinitamente pequeño; el atento e incande los astros, de los soles y de las nebulosas. La químisable oído del genio ha necesitado centenares de aííos
ca y la biología tienen fórmulas que parecen evocaciopara sorprender los secretos de la gama musical y las vines de magos, tienen un lenguaje de letras y cifras que
braciones del sonido en las ondas impalpables del espasólo los iniciados comprenden; pero con estas fórmulas
cio; el escalpelo del materialista ha desgarrado en la siposee el hombre la misteriosa predicción de la vida y de
niestra plancha del análisis muchos miembros palpitanla muerte, la salud y la enfermedad responden a los contes y perdídose en muchas tinieblas antes de tocar el nerjuros de ese lenguaje y con él penetra el espíritu en los
vio misterioso que alienta nuestr/vida e inflama el pensarisueííos albores de la cuna y en las tristes tinieblas del
miento y las pasiones en lo íntimo de nuestro cerebro; el
sepulcro. ¿ Quién resiste el fatigoso lenguaje de los semoralista y el jurisconsulto han estado muchos siglos inveros jurisconsultos y de los nebulosos publicistas? Las
clinados hacia el abismo del corazón humano para poáridas páginas de una estadística secular serían menos
der trazar, iluminados por los relámpagos de las temvolummusas, menos gigantescas, menos aterradoras que
pestades sociales el rudimentario y bárbaro decálogo de
los millares de libros que ha engendrado el primitivo y
los derechos y deberes del amo y del esclavo.
rudo código de las doce tablas de la ley; pero bajo la
¡ Esto es la razón, esto es la ciencia!
disciplina de esas rígidas frases, de esos ritos jurídicos,
Ella, como las religiones en sus siglos heroicos, se
de esas inumerables glosas de legistas, la humanidad ha
alimenta de existencias humanas y quiere mártires. Las
hecho el duro aprendizaje del orden y la obediencia para
más robustas organizaciones sucumben fatigadas, pues
pasar al traYés de los siglos desde la ergástula de la esclaaííos enteros de perseverante lucha apenas alcanzan mesYitud hasta las transfiguraciones de la democracia.
quino fruto. Galileo penetra co n atrevida mirada en los
¡Ahora .... perseverantes escrutadores de la natura·
abismos siderales; pero muere ciego. ¡En el Gólgota ele
leza, apóstoles de la ciencia, id a la conquista del mundo
las ciencias el genio es mártir y verdugo de sí mismo a la
armados con el poder de vuestras fórmulas, de vuestros
vez! Y el mundo no se compone de mártires, ni de vocálculos y de vuestras cifras; arrebatad los corazones,
caciones para el sacrificio.
provocad los entusiasmos, transformad las creencias, los
La verdad y la ciencia no se trasmiten de generación
sentimientos y las obras con demostraciones matemátia generación, como las creencias, por simples abluciones
cas, con revelaciones químicas o con predicciones biolóde agua; el bautismo científico es largo y condena al cagicas; detened el ímpetu de los instintos y de las espetecúmeno a penosas iniciaciones, a la dura y severa iniranzas que se desbordan con el frío análisis de las leyes
ciación de esclavizarse a fórmulas abstractas, a simbólicos
de la oferta y de la demanda; enjugad las lágrimas de los
geroglíficos que son un lenguage enigmático para los
millones de hombres que sufren hablándoles de las conprofanos, es decir, para la humanidad entera.
diciones sociológicas del desenvolvimiento; inspirad el
¡ Por qué este tristísimo e inevitable tránsito por las
amor del hombre al hombre y la sed de justicia y mejoracatacumbas del tecnicismo científico ¡1ara poder escalar
miento moral, y la resolución para el martirio con las
el capitolio de la Yerda·d? Porque la naturaleza es avaheladas frases de supervivencia de los más aptos en la
ra y celosa de sus misterios, y para ocultarlos a los ojos
lucha por la vida!
del espíritu, jamás se le presenta desnuda, sino envuelta
• ¡ Id hijos de la meditación, iniciados en los secretos
en el P.érfido ropaje de la belleza. Jamás dice al homde la naturaleza; id a la conquista del mundo con el imbre: he aquí el gérmen secreto de las maravillas que adponente aparato de vuestras fórmulas, de vuestras cifras
miras; he aquí el átomo químico que engendra la celdiy de y u estros cálculos; y el mundo no entenderá vuestro
lla, que se transforma en tejido, que se propaga en abaidioma, y el mundo sentirá pcqueiía vuestra ciencia, pornico de flores, y que elabora en su majestuoso crecimienque cuando esa ciencia haya penetrado con su mirada en
to la túnica de verdura que cobija los bosques y los valles.
las nebulosas, todaYÍa entonces el corazón humano latirá
No; la naturaleza no se presta a tan íntimas confidencias,
in saciable por algo que está más allá de la última nebulopues al desbordarse en formas caprichosas y divinas,
sa .... más allá de los abismos que puede alcanzar la puembriaga la fantasía, pero ex travía y obscurece las
pila arrogante y abstraída del cálculo matemático .... . !
rutas de la razón. Los más simples fenómenos y las
Ese algo baja del cielo a enaltecer nuestro espírimás sencillas verdades se esconden tras nimbos de oro
tu y a henchir nuestros pechos, no encarnándose en el
y de nácar, y es necesaria la dura circuncisión de la fan-

lea Much? ti:mpo antes que las playas del mar de Galide / suls ¡n.suen?s vall~s y colinas recibieran la ambrosía
I flª pa fa )1 a .mas sublnne que 11a escuc 11a d o el mundo ya
ctad1 :so ta gneg~ ~abía predicado la d9ctrina de la ig;,alhomb~;~ana Y erigido en preceptos el amor del hombre ai

Señores:
El mundo no ha sido nunca gobernado moralmen·
te por la razón, ni por la ciencia; el n11.1ndo sólo ha podido ser subyugado y regenerado por el Arte.
La razón es el lenguaje de las altas inteligencias; y el
mundo se compone de muchedumbres cuyo oído sólo entiende el sencillo y sonoro lenguaje del sentimiento y de

¿Por qué pues es t'an d es1ertos
·
los altares de Epic
teto y de Zenói1 Y ¡1enc¡u·das de generaciones las bóvedasd~eJ :~::1an el ara misteriosa de los recuerdos del Martir
d"d

¿Por qué la profunda palabra del estoico se ha per'. º. como el eco de una débil cuerda entre el inmenco
cantico
que e,n ¡11mnos
·
~
.
seculares repite los acentos del
sublime sermon de la montaíía?
Los espíritus cultivados pueden saborear las ¡: .
cas fr~ses estampadas en las cartas de Séneca en I c ,\~'.ser.tac10nes d.e Ep!cteto o en las páginas de I\farc~sA~:
;~bo. , A I~ fi!o.sof1a erudita, a la filosofía de escuela a la
c1entif1ca pudo escaparse como u, It"1mo es f'ue1 zo
de osof1a
¡
·,
e
evac1on
moral esta bella frase de S,eneca .· .lodo este
·
umverso en que vivimos es uno Y sujeto a un D"
eso so
·
·
10s, Y por
mos socios Y miembros de la Divinidad
natura1emtne somos todos los h
b
h
Y por eso
Fra
om res ermanos (r)
gmentos, como este, aparecidos aquí Y allá
frecuente Y se define el amor del hombre al h en bque es
que se pred·
1
.f. .
om re, en
1
ica e sacn 1c10, la resignación Y el valor en
os com~ates de la vida, son recogidos cuidadosamente
por los literatos Y los eruditos Y admirados po· lo f'I' .
fos.
· 5 1 IJSO, Pero . trasladaos con la imaginación a otra escena
mas grand.10sa, en que el arte os va a enseñar esas misma~ do.ctrmas en !enguaje no conocido en las clásicas
~ca e~1as
1~. sabia Grecia, en que el arte tiende las alas
e su mspirac1on sobre los sabios Y los ignorantes los
poder~sos Y los humildes, los presentes Y los futuro¡. en
: e e arte ll~ga .ª esa majestuosa unidad de sentim,ienen monumentos se cu Iares · en que
f que se cristaliza
.
iene por tribuna una montaña ceñida por las ; .e bias d
los mares, Y por auditorio la humanidad entera Y por 1·c1·10e
~a una casca d a de notas de amor, que desde- d ;
moso
·
nan o ,ns;rcs razonamientos se comunica y entiende directa~ente
·¡ con
. dlos corazones. La frente del ¡·o v e n ora d or está
I umrna a por los destellos d 1 · f" ·
. b
e m mito; en sus labios
ttem JanI bacentos de lernura
descono ci"d os 11asta entonces
.
Y su pa a ra comprensiva, universal Y sobcran d . . . , '
&lt;lose a todos los siglos Y a todas las razas d ~· tng1e11b ¡ t.
·
, eJa caer sore a ierra estas frases de fuego Y de I'agnmas
.

?e

"¡ 1Ialditos vosotros, ricos Y opulentos qu~ ap t,.
~ues.tros graneros Y acrecéis tesoros con i'os sudo;:/1s
lagrimas &lt;le la desnudez. llegará u 11 d'1
. . _Y
hambr
d· "
' .
en que sen t1re1s
e Y pe ire.s al mendigo llagoso ·una gota de a
con q.~1e apa~ar el fuego que calcine vuestra garganta! gua

ª

¡i Benditos vosotros a c¡uienes toeo· en suerte en Ja
ierra a pobreza Y el ll~nt?, porque llegará un día en
cada una de vuestras lagrimas será eterno
d qu.e
h
· f bl
.
venero e die . as me a es 1 ¡ B1ena ven turados voso t ros que pad
c1endo . hambre y sed de J.usticia desar·1a1s
· · ¡as
' iras
.
y 1ese d ucc1011es del poder para cubrir con el
I d
as
~ala.b'.a al justo Y al oprimido; porque 1~:r~~s :e;~i:slra
Justitta en el día de las grandes repa rac10nes.
.
1 ¡ y bien
• de
aventuta
d os ,también vosotros que p asa1s
, . por este mu d .
enJugando
y derramando m1·se n.r.ord 1as
.
n o
· , lagrimas
.
poroue
1
e que cno los cielos Y la tierra tiene an···1a d
' h •
t
,
'
'
e estrec aros
con ra su corazon y daros el ósculo divino de
.
ble amor l"
su magota
f

. . . . ..
En aquelio~. s~le;n~¡s· 11;~1;1e·n~~s ·, • s. ; ·t: · · • • • •
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1
•0 u 1 irnos rayos
puscu o envolvían en vapor de o¡;o la f ..
d
~~:: de aq~el tribuno del género humano, las i~~:h:~u::
que e escucharon bajaban la mont . .
por vez primera en la vida de la conc·
. anha ~mtiendo
los ha
d ¡
iencia umana que
rapos . e mendigo estaban glorificados por una mo
ra I el esconoc1da
y 11 ueva, Y cuando las sombras de 1
..
che cob1Jaron al mundo, éste había recibido la pal b a nogeneradora que debía cambiar los criterios
~ ra. r_ede la gloria Y de la felicidad "H b h h de la Just1c1a,
ob ·
d
·
ª er ec o de la pobre
z
~ un Jeto e amor Y de deseo; haber levantado al ' •
d1g~ sobre los altares Y glorificado la desnudez de
sena, es un golpe maestro de que tal v z
,
tta
ec~nomía política, pero ante el cuat el ::r~:;e cuenrah~a tiene que inclinarse ·" (2)
t
I
ero morevolución íntima de 1 '
Y es e go pe maestro, esta

1: :.·

!ª

es un discurso, una :::rac;~;:

~:t

0

Y /e las conciencia,s,

1:

alt~s abstracciones Y enseíjanzas d:r
~~ qut las ~as
estan reducidas a estrofas d
i oso ia estoica
e amor.
¿ Qué ha sucedido des ' d
cuencia que los siglos no ~ues .e esta escena de alta elo.d
an visto repeti·se? ·Q é h
suce d i o con las páginas de I f1
f
. . . e u
a
página del sermón de la mo:ta~ oso ia est?1ca ~ con esa
corazón de los hombres
·¡1;a no escrita, smo en el
¿ Qué ha sucedido?
Lasenl
os que la escucharon?
·····
c asica ens d
cuelas nos ha iniciado a p
.
. enanza ,, las esciones del estoicismo. perooco\ escog1d?s tn la 5 concfpsabios todos los nac'.d
poi res Y ricos, ignorantes Y
'
1 os en e mu 11 d0
· .1.
aprendido al pecho d ·
civi izado hemos
e nuestras madres 1 d · ·
Los
, . as iv111;1s estro~
fas del orador del mundo
hombres del poder habrán.
esp1ntus. e_levadcs Y los
.
encontrado qUJza e 1 ¡ , b.
1e~ discursos de Séneca fortaleza
, n .os ia ianstocráticas adversidades.
Y ,~alor para sus alt_as y

~1..

pura d~I poeta nazareno h~ ~:::d~o ;e 11:tase 5tn&lt;:illa Y
rante diez y nueve siglos d
10 en abio cJullares de hombres rud ' edrrahmando dulzuras sobre mi. .
os Y es eredados
En ¡ ·1
.
el e 1as b1bltotecas
el erudit
1 1·
.
e si enc10
,
o, e 1terato y el f1, f h
g 1osado fna y tranquilame t 1 d
.
i oso o an
Epícteto; pero el sermón ~ee 1:sm octr~nas de .zenón Y de
con sangre ..... con san
d
ont~na ha sido glosado
.
gre e tres siglos de
· .
b,
mar•Jno en
1os Jardines de Nerón
I
Circo! . .....
Y en as arbaras hecatombes del
i Oh! el cristianismo adora al V
tribuno sublime de Judea. 1 f"I
f' erbo de Dios en el
.
, a I oso 1a " la 't"
.
J
en 1ca no pued en mirarle un poco f"
1Jamente smo de rodill .
. .
me que lo presente a
t
as, perm1t1dvues ra contero ¡ · ,
,
proposito, tan ?ólo como el ra
.P ac,on, dado mi
para pedirle el secreto del a~ nde art1s,ta de la palabra,
la más alta a la ma' s . . . brle que llego en sus labios a
1111m1ta e de
·f
.
•
Jesús h d · h
sus mam estac10nes.
,
, a ic o un profundo pen d
mas idealista en el fondo
,
.sª. or; es el genio
muy idealista en sus conyce1p11~s matenaltsta en la forma :
c1011es muy
t · ¡·
y aqu'i t , .
'
ma ena 1sta en
Ia expresión
·
ene1s 11uman
t h
do el secreto de la ina . .
amen e ablando, tog1a mmortal d
¡
secreto del arte de tod
1
e su pa abra Y el
•
o
e
arte
de
1
¡
b
.
a pa a ra humana
i Idealista en el fondo idear t
·
porque el ideal es la condi~ión is a en. las concepciones!
toda obra de arte. es 1
' es la vida, es el alma de
,
,
e encanto secret
.
marmol, que flota en la . d
I
o que anima al
.
pie ra anzada a 1
l
palpita en el lienzo apenas humedec-ido . as. a tu.ras, qu.e
bra en las estrofas del
t
por pmcel, que viorador; es la visión relfgºi:sª y en
ª.cento de fuego del
a que 1111cia al a t. t
secretos y maravillas del . f. .
r 1s a en Ios
m mito· que le d
.
.
a un asiento en
1a mesa eucarística de la . 1 . '
vic a mmatenal y
.
Para mí señores el "d .
suprasens1ble.
'
,
1 ea 11smo no e
t
un presentimiento del 111
· f. .t
s o ra cosa que
m, o, Y el arte l f
se encarna ese presentimiento,
a orma en que

:l.

(Pasa a la antepenúltima pág.)

�La Semana Santa
Todavía me acuerdo, como si lo estuviera mirando,
de aquel magnífico saco de terciopelo que estrené un
Jueves Santo.
¡ Ya ha llovido desde entonces I
Tenía sus forros de seda, muy señores míos; y su
bolsa de costado para guardar el pañuelo blanco · con sus
iniciales negras. La víspera del día famoso en que debía
estrenarlo, no dormí en toda la noche. Sólo otra sensación parecida he experimentado: cuando el primer som·
brero de copa se pavoneó con señoril donaire en
peí·

mr

ch ero.

deos malo, que al día siguiente apurará entre aplausos
la familia. Rhin, viejo Rhin, el vino de los ricos, ja:nás
produce una alegría franca ni un placer tan grandt..

*

*

*

Mi saco de terciopelo negro está ya más calvo que
los académicos. Si tuviera memoria me contaría las peripecias &lt;le aquella Semana Santa en que me hizo sudar
como un acróbata. Ya han cambiado las costumbres, hemos perdido muchas diversiones, muchas fiestas. La
procesión no sale ya con su cortejo devoto por las calles,
ni el Centurión caracolea en su caballo color de capa
vieja. Sólo firmes, resistiendo los vaivenes de la suerte
y los empujes de la civilización, permanecen tres cosas
eternas: las matracas, los judas y las rosquillas. Hasta
las aguas frescas han adelantado. La horchata de los buenos tiempos ha desaparecido con la china poblana y los
versos de Guillermo Prieto. Los puestos de aguas frescas
son verdaderamente cafés de encrucijada, con sus pequeñas mesas, más o menos limpias, sus canapés desve,cijados, sus vasos de cristal y sus meseras. Ya no se toma
la horchata en cantaritos nuevos. Delenda est Carthago.
¿ En dónde están ahora aquellas t inieblas de San
Agustín? Seguramente han ido a los teh.rañosos alma·
cenes en donde el tiempo avaro guarda las lunas viejas y
los monumentos de San Francisco. ¡ San Franci~co !
Aquella era la grande Iglesia de la Semana Santa. En
ella se lucían las mantillas negras, último resto del poder
de España, los vestidos de moaré y los floridos tipalos de
China. Ningú n carruaje rompía con el estruendo de las
ruedas el solemne silencio de· las calles. Los g ritos de
los. maromeros rasgaban el aire y los oídos tamb ién. ¡ Como ha corrido el t iempo!
Por aquella sazón no haba nacido Bejarano y no
se proyectaban exposiciones de flo res: Las mujeres no se
exponían más que en los temp los ..... a ser magulladas
por la muchedumbre. Ya no se toma la horchata en can·
taritos nuevos.

¡ Dios mío! ¡ Cómo se suspira de niño por ese Jueves Santo, esperado durante' doce meses! Para los niños de la clase media es el día clásico de los estrenos.
¡ Qué hermosa sería para ellos la Semana Santa, si no
agriara su dicha la maldita estrechez de los botines que
comprados la víspera, al obscurecer, de prisa, entre el
barullo de los entrantes y salientes, aprietan el pie como
un zapato chino! Para los ricos , y los que no conocen,
afortunadamente esas penurias y privacion, s que trae
consigo la pobreza, no existe, de seguro, la infinita an·
siedad con que se aguarda un día de fiesta. Mas para
los pobres, enclaustrados severamente en el duro aislamiento y el trabajo, el calendario abre de trecho en trecho sus cerrados barrotes, dejando ver un pedazo de cielo azul, como el girón del firmamento que se mira por la
angulosa claraboya de una cárcel. Por la abertura de
esos barrotes mal unidos, entra como una 1,ocan.ada de
aire que refresca la sangre y comunica· aliento para seguir copiando oficios en el desmantelado salón de una oficina, o vendiendo diversas mercancías tras el pesado mostrador de una tienda. Esas francas alegrías que saludan
la llegada de los días de fiesta, forman la riqueza de los
pobres. Para ellos la Semana Santa no significa, como para nosotros, el trastorno, penoso siempre, de los
viejos hábitos, la obstrucción del boulcvard y la altura
espantosa del termómetro; para ellos ::sos tres o cuatro
días, ungidos por la tradición cristiana, significan la libertad más amplia y prolongada de que pueden gozar durante el año, la fiesta de familia, la comida cu:dadosamente aderezada, los pescados que sólo se compran para el
Viernes Santo, los paseos llevando a la mujer del brazo y
los niños de la mano a través de las calles y los tem·
plos, el vanidoso placer de tomar un helado en el café, el
anhelado estreno de la ropa nueva, los días sin patrón,
sin amo, sin ministro, las noches de largo sueño no cortado por el repique del reloj dando las seis de la mañana, ni las pesadillas en que revisten formas ..:olosales los
libros de Caja y las enormes ruedas de las fábricas.
La víspera del Jueves Santo, en cuanto dadas ya
las oraciones, ciérranse las oficinas y se apagan las luces
de las tiendas, el pobre esclavo dáse a recorrer las calles,
llevando bien guardados los cartuchos en que tiene el dinero de su sueldo; y cuando vuelve a casa entre los gritos
regocijados de los niños que salen a aguardarle en la escalera, va poco a poco descargando su provisión de encargos: latas y pasteles, el encaje que falta para el vestido nuevo de la esposa, el sombrerito de paja florentina
para el hijo mayor; las provisiones para la despensa, toda la inmensa variedad de peces y mariscos que son indispensables para estas vigilias de gran gala; la empana-;.
da de ostiones, el tarro de mostaza, y cubierta por triple
envoltura de papel de estraza, apenas a:wmando el encarnado casco de latón, la gran botella
Alicante o Bur-

***

La Semana Santa de nuestros días está vestida a la
moderna ! Los hombres pasan el día en las calles de Plateros y las mujeres se exhiben en todo género de exposiciones. Todo lo viejo desde las suegras hasta las mantillas, tienen la licencia de pasear a la luz pública. Lo
primero que se piensa, viendo esos trajes de color de
agua marina, esas plumas de pavo y esos botines de nso,
es que el vestuario del teatro Nacional se ha v,:ndido al
menudeo. Se ven muchas caras y muchísimas caricaturas
Sombreros hechos en la casa y que de lejos o de cerca
parecen fieltros abollados con los que acaba de jugar un
gato; viejas que se descascaran y jóvenes al óleo; levitas
cuyos faldones se abren por detrás, dejando ver un :)ícaro
remiendo; corbatas color de sangre y guantes de redeci·
lla. Los monumentos si han cambiado poco.
La misma profusión de naranjas plateadas y banderitas de oro volador ; las velas de cera, que se tuercen y se
deshacen con el calor sofocante de la iglesia, las aguas
de colores repartiendo la luz en haces, los profetns de cart ó n muy serios y formales; Josué con un sol de nariz colorada, entre las manos. Moisés con &lt;los mechones calumniadores de rayos, erguidos sobre la cabeza; todo~
los personajes de la Biblia, estropeados implacablemente
por los escultores, fijos en el altar, como una guardia Palatina de fa Iglesia.
Manuel Gutiérrez NAJERA.

Pagina Recreati1Ja
Soluciones correspondientes
al número 29.
_Rombo, .propuesto por Josefa G. de
Oltvares.-Viva Félix Díáz.-Fue resuelto por María García Canales de
San Diego. Niña Olivia Peña de
Hebb ronville, Ana H. García de Laredo, Ana M. de Martínez· de Calexico
J. M. Chávez, de El Paso Consuel~
Falcón Gil de Eagle Pass,' Fidel Ran:1írez González de Hebbronville, Mana .del
. R. H. de Garza de ffd
1 a¡go,
Em11ta Sustaite de El Paso y Herlinda Abrego de Martínez de San Diego.

Primera Charada. -Canalejas.-Fue
r~suelta ~or Elisa Gutiérrez de Longona de R10 Grande, Ezequiel Solís de
San Antonio, María del R. H. de Garza de Hidalgo, Fidel Ramírez González de Hcbbronville, Don Víctor de
Cerda de San Antonio, María J. F. de
Gaona de Habbronville, Gilberto S.
Argüelles de Brownsville, Consuelo
Fa~cón Gil de Eagle Pass, Julia R. Lelev1er de Mexicalli, J. M. Chávez de
El Paso, Mercedes L. Garza de Eagle
Pass, Ana M. de Martínez de Calexico,
Ana H. García de Laredo, niña Olivia
S. ,Peña de Hebbronville, Fed L. Berna! de Los Angeles, Ignacia López de

UNA Co1Ecc10N COMPLETA
DE "REVISTA MEXICANA"

(Pasa a la última pá.g.)

DOCUMENTOS HISTORICOS

Los

planes revolucionarios de San Luis Potosí, Ayala Y Guadalupe, el Manifiesto de Pascual
Orozco Y el Pacto de la Ciudadela, son documentos que deben conservarse por todas las personas
q~e deseen estar bien enteradas de los asuntos mexicanos.
El_Plan de San Luis Potosí, fue firmado por Don
Franc1Sco M adero; el de A yala lo suscribió Zapata; Y el de Guadalupe, un grupo de oficiales adictos
a Carranza; el Pacto de la Ciudadela fue firmado
por los Generales Victoriano Huerta y Félix Dí
Todos ellos han coincidido con acontecimien:=~
trscendentales para la República.
---¿Desea Ud. conservarlos?
---Es muy sencillo.
---Los planes de San Luis, Ayala y Guadalupe
Y el Ma~ifi.esto del General Pascual Orozco, fueron publicados en el número 11 de REVISTA MEXICANA; el Pacto de la Ciudadela, la Renuncia
de Madero, otros documentos de trascendencia Y
una ~rónica verídica de los sucesos de la Decena
T rág'.ca, a~recieron en el número 23 de nuestra
propia publicación.
El retrato de Aquiles Serdán aparece en la porta~a del número 11: el del General Reyes en la del
nume_ro_23. Fueron las dos primeras víctimas de
dos distintas revoluciones.
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tonio, Isaura Noriega de Caléxico
María García Canales de Brownsville'
E!vira _Banuet de Mexicalli, Juan d~
J?ios V1llarreal de Rio Grande y Herlmda A brego de Martínez de San Diego.
Segunda Charada. - Catecismo.Fue resuelta por Elvira Banuet de
Mexicalli, María García Canales de
Brownsville, Isaura Noriega de Calexico, Colombina de San Antonio
Texas, L. Berna! de Los Angeles:

San A n t omo,
· T exas.
1--

�I

Versos del Siglo de ·o ro

Nuestro lecho florido
cuevas de leones enlazado.
púrpura teñido,
paz edificado,
mil escudos de oro coronado.
A zaga de tu huella.
Los jóvenes discurren el camino
Al toque de centella
'
Al adobado vino
'
Emisiones de bilsamo divino.
~n la interior bodega
De m1 amado bebí, Y cuando salía
Por toda aquesta vega,
Ya cosa no sa&amp;ía
y el ganado perdí que antes seguía.
Allí me dió su pecho
Allí me enseñó ciencia m;y sabrosa,
Y yo le dí de hecho
A mi, sin dejar cosa
Allí le prometí de
su esposa.
Mi alma se ha empleado
y todo mi caudal en su servicio.
Ya no guardo ganado
Ni ya tengo otro oficio:
Que ya solo en amar es mi exercicio.
Pue~ ya si en el exido
D~ -~ºY más no fuere vista ni hallada,
Direis que me he perdido
Que andándo enamorada '
Me hice perdidiza, y fui ganada.
De flores Y esmeraldas
En las frescas mañanas escogidas
Haremos las guirnaldas
'
En tu amor florecidas '
y en un cabello mío e~tretegidas.
En solo aquel cabello
Q~e. en mi cuello volar consideraste,
Mirastele en mi cuello
Y en él preso quedast:
y en uno de mis ojos ¡e llegaste.
Cuando tú me mirabas
su gracia. en mí tus ojos imprimían;
'

RESPUESTA DE LAS CRIATURAS
Mil gracias darramando
Pasó por estos sotos con presura,
Y, yéndolos mirando,
Con sola su figura
Vestidos los dexó de su hermosura.

ESPOSA
¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero,
No quieras enviarme
De hoy ya más mensajero,
Que no saben decirme lo que quiero.
Y todos cuantos vagan,
De tí me van mil gracias refiriendo,
Y todos más me llagan,
Y déxame muriendo
Un no sé qué que quedan balbuciendo.
Mas ¿ cómo perseveras,
Oh vida, no viviendo donde vives,
Y haciendo porque mueras
Las flechas que recibes
De lo que del Amado en tí concibes?
¿ Por qué, pues has llagado
A aqueste corazón, no le sanaste?
Y pues me le has robado,
¿Por qué así lo dexaste,
Y no tomas el robo que robaste?
Apaga mis enojos,
Pues que ninguno basta a deshacellos,
Y véante mis ojos,
Pues eres lumbre de ellos
Y solo para tí quiero tenellos.
Descubre tu presencia,
Y máteme tu vista y hermosura:
Mira que la dolencia
De amor, que no se cura
Sino con la presencia y la figura.
¡ Oh cristalina fuente,
Si en esos tus semblantes plateados

'•

De
En
De
De

Canto Espiritual entre el Alma y Cristo su Esposo
¿ADONDE te escondiste,
Amado, y me dexaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
Habiéndome herido;
Salí tras tí clamando, y ya eras ido.
Pastores, los que fuerdes
Allá por las majadas al otero,
Si por ventura vierdes
Aquel que yo más quiero
Decidle que adolezco, peno y muero.
Buscando mis amores,
Iré por esos montes y riberas,
Ni cogeré las flores,
Ni temeré las fieras,
Y pasaré los fuertes y fronteras.
¡ Oh bosques y espesuras,
Plantadas por la mano del Amado,
Oh prado de verduras,
De flores esmaltado,
Decid si por vosotros ha pasado.

°

ESPOSA

Liras de San Juan de la Cruz
ESPOSA

Formases de repente
Los ojos deseados
Que tengo en mis entrañas dibujados!
Apartalos, Amado,
Que voy de vuelo.

ESPOSO

'

Vuélvete, paloma,
Que el ciervo vulnerado
Por el otero asoma,
Al aire de tu vuelo, y fresco toma.

· Por eso me adamabas
Y en eso merecían '
Los míos adorar lo que en tí vían.
N quieras despreciarme
Que ~i color moreno en mí h~llaste
Y a bien puedes mirarme
Despues que me miraste '
Que gracia Y hermosura' en mí dexaste.

Allí te dí ta mano
Y fuiste reparada'
Donde tu madre fuera violada.

ESPOSA
Mi amado, las montañas,
Los valles solitarios nemorosos,
Las ínsulas extrañas,
Los rios sonorosos,
El silbo de los aires amorosos.
La noche sosegada,
En par de los levantes de la aurora,
La música callada,
La soledad sonora,
La cena, que recrea y enamora.
Cazadnos las raposas,
Que está ya florecida nuestra viña,
En tanto que de rosas
Hacemos una piña,
Y no parezca nadie en la montiña.
Detente, Cierzo muerto:
Ven, Austro, que recuerdas los amores,
Aspira por mi huerto,
Y corran tus olores,
Y pacerá el Amado entre las flores.
Oh ninfas de Judea,
En tanto que en las flores y rosales
El ámbar perfumea,
Morá en los arrabales,
Y no queráis tocar nuestros umbrale~
Escóndete, Carillo,
Y mira con tu haz á las montañas,
Y no quieras decillo;
Mas mira las compañas
De la que va por ínsulas extrañas.

.

ESPOSO
La blanca palomica
Al arca con el ramo se ha tornado
'
Y ya la tortolica
Al socio deseado
En las riberas verdes ha hallado.
En soledad vivía,
Y en soledad ha puesto ya su nido,
Y en soledad la guía
A solas su querido,
También en soledad de amor herido.

ESPOSA
Gocémonos, Amado
Y vámonos a ver en tu h:rmosura
Al monte y al collado
Do mana el agua pura ;'
Entremos más adentro en la espesura.
Y luego a las subidas
Cavernas de las piedras nos iremos
Que están bien escondidas
'
'
Y allí nos entraremos
y el mosto de granad;s gustaremos
'
Allí me mostrarías
Aquello que mí alma pretendía
Y luego me darías
'
Allí tú, vida mía
Aquello que me diste el otro día.
El aspirar del aire,
El canto de la dulce Filomena
El soto Y su donaire
'
En la noche serena '
Con llama que consume y no da pena.
Que nadie lo miraba
Aminadab• tampoco parecí~•
Y el cerco sosegaba,
Y la caballería
A vista de las aguas descendía.

s:r

•

/

ESPOSO
A las aves ligeras,
Leones, ciervos, gamos saltadores,
Montes, valles, riberas,
A~uas, aires, ardores,
Y miedos de las noches veladores,
Por las amenas liras
Y cantos de sirenas os co'njuro
Que cesen vuestras iras,
Y no toqueis al muro,
Porque la Esposa duerma más seguro.
Entrándose ha la Esposa
En el ameno huerto deseado,
Y a su sabor reposa,
El cuello reclinado
.Sobre los dulces brazos del Amado
Debajo del manzano
Allí conmigo fuiste desposada
I

•

�1

GRABADOS
REVISTA MEXICANA
.El 23 de Abril de 1916 dejó de pertenecer al mundo de
los vivos el ingenioso hidalgo Don Miguel d~ Cervantes Saavedra
El Domingo próximo cumplirá trescientos años de haber
desaparecido, Y todavía su nombre sigue llenando al mundo con su
fama y con su gloria. .
'
•'REVISTA MEXICANA' · que se ufana de .hablar ~s.
. tellano, y de tener origen
españ o1• no Puede
. pasar
. . inadvertida_
una fecha tan singular• Y dedicará su pr6;1ma ed1c16n a la apo
teosis del más grande de los escritores modernos.
..
Publicará en, su portada. el retrato del autor del ~UJJote • Y
-en sus páginas interiores 1.1n material selectísimo Y nutrido, todo
h nor de Cervantes. Las ilustraciones serán adecuadas al
en o
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texto, Y contribuirán eficazmente a ~a g o~1 icac1 ~·
.Entre muchas otras piezas literarias, publicaremos las s1
guientes:
l. A Cervantes, por Rubén Daría.
.
11. Cuatro Sonetos a la memoriade D. Miguel de Cervantes Saavedra por Jesús E. Valenzuela.
.
III. Al Túmulo del Rey Felipe II, por Miguel de Cervantes
~· al D Q .. t
Saavedra.
·
IV. Condición y ejercicios del famoso md go · UlJO e
de la Mancha, por Miguel de Unamuno.
V . Al Manco de Lepanto, por José Peón Y Contr~ras.
VI. A Don Q tlijote, por Nemesio ?arda Nru:8-nJo.
VII. La Muerte de Rocinante, por Miguel Hernandez Jáu

Amado Nervo, Luis
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�Jesucristo y el· Arte Literario
- CONCLUSION de Pelayo y del Cid, inspirado por otro ideal, el de su religión y sus hogares, salió de las ásperas grutas de Covadonga, para cruzar el Gólgota de siete siglos de sangre
hasta arrebatar a la media luna el cetro de Recaredo; y
os voy a decir:
que ese mismo pueblo, ya sin ideales ni locuras, se conEl primer filósofo del siglo, el hombre que ha povirtió en genízaro de la inquisición en su propio suelo y en
dido reunir en su espíritu gigante los dos más grandes
traficante de carne humana en el Nuevo Mundo .• Lo que
poderes de la inteligencia, el poder analítico de las ciensé es, que los ideales de la demencia democrática hiciecias que convierte en ruinas todos los dogmas a priori y
ron llevar a Ignacio Ramírez las cadenas del presidiario
el poder creador de la filosofía que sintetiza en atrevidas
sin doblegarlo y la toga de altas magistraturas sin co·
y sólidas generalizaciones, todos, absolutamente todos
rromperlo, y que una vez trocados en realidad por la viclos conocimientos humanos después de haberlos profunditoria aquellos ideales, los tirteos de la austeridad repuzado; ese genio del siglo que ha paseado su mirada escrublicana colgaron su lira en los fúnebres sauces del decoro
tadora por todo el universo conocido, ha formulado refiy tomaron el lápiz calculador del logrero para computar
riéndose a las religiones, un pensamiento que puede relos beneficios del niquei y de la deuda inglesa I
ferirse, que voy a referir al arte, porque me 'parece que
1¡ Oh I si el ide~lismo es una quimera y un engaño, jaarte y religión son idénticas manifestaciones de la naturamás engaño alguno ha sido tan fecundo para la sublime
leza humana. "El Conocimiento real (dice este emitransformación de nuestra especie: y si el idealismo es
nente filósofo) no llena, ni llenará jamás el dominio del
el arte, jamás ha existido artista más universal y comprenpensamiento, ni del espíritu. Al fin del descubrimiento
sivo que el que erigiendo en ideal del género humano la
más prodigioso, queda y quedará siempre esta cuestión:
sed infinita de justicia y el progreso infinito del amor,
¿ qué hay más allá? Hay, pues, y habrá siempre dos acha dado el programa y la divisa inmortal a todas las retividades antitéticas del espíritu, pues ahora y en lo suce·
voluciones políticas y morales que han existido y pueden
sivo la actividad humana se ocupará no sólo de los fenóexistir después del sermón de la montaña.
menos y sus relaciones sí que también de algo no aparenPero el idealismo, señores, no se aprende en las este, de algo absoluto. Y el gran mérito del Arte es haber
cuelas; es condición del arte; pero no fruto del arte: éste,
vislumbrado siempre lo supra sensible y no haber cesado
lo único que puede enseñaros es la forma de la inspiración,
jamás de comunicarlo al hombre con los recursos de la
pero no la inspiración misma . . La forma propia del arte,
materia y de le, finito; haber sido siempre fiel a .su misión
la que podéis adquirir con perseverante estudio, ya lo sade impedir a los hombres absorberse por completo en lo
béis, es el materialismo en la expresión que da carne y
relativo y en lo inmediato, en lo material y grosero;" hasangre, relieves de mármol y bronce a los ideales del
ber proclamado (agregaré yo) con todas sus fuerzas que
espíritu y del sentimiento. Este delicado y fino consorel hombre no sólo vive de pan, sino que tiene necesidad
cio del idealismo en las concepciones y el materialismo
de amar, de creer, de adorar, algo más santo que las alen la expresión, ha hecho que la palabra del orador Divino
tas y bajas de las Bolsas mercantiles.
pase de siglo en siglo, sin perder nunca su prestigio ni
Y o, señores, no .quiero, al invocar estas conclusiones
su popularidad, ni su belleza siempre nueva.
del filósofo inglés, resucitar el magíster dixit de la filoso¿ En qué página de las literaturas conocidas podéis
fía dogmática; yo quiero ignorar si el idealismo es un reencontrar materialismo en la expresión más enérgico que
flejo del infinito y el arte el Divino mediador que nos
el de aquellas frases de bronce que se han fundido en la
inicia en la penumbra sobrenatural de lo desconocido, paconciencia de la humanidad? Y cuenta que los narradora redimirnos de las cadenas de la materia que tienden
res del Evangelio apenas han podido trasmitirnos pália envilecer nuestra especie; yo ignoro si el arte despojados reflejos de la sonora vibración y delicados giros de
do del ideal no es otra cosa que un juego del ocio, una
aquella palabra que siempre salía envuelta en olas de fuefantasía de aficionados, la menos vana de las vanidades;
go, de sangre y de· lágrimas; de aquella palabra que era
yo no sé si el idealismo será una quimera de que se alidardo agudísimo cuando desgarraba la piel de los himentan sólo las almas débiles o perturbadas por el extrapócritas, carcajada &lt;;le eterno sarcasmo cuando caía sobre
el rígido pedantismo de las sinagogas, lampo de nieve
vío.
Lo que sé es, que persiguiendo un ideal, el de una
y guirnalda de flores cuando derramaba consuelo sobre
tierra prometida a través de las áridas arenas del Desierlos limpios de corazón.
to, fué como el pueblo hebreo iluminó al mundo con
Un día los eternos tartufos de la teología quisieron
la concepción monoteísta y le redujo con la augusta moridiculizar sus doctrinas de perdón y misericordia, poniénral de sus profetas; y que cuando ese mismo pueblo desdolas en conflictos con los soberanos fueros de la justicia.
cendió a la vida real y edificó un templo y se encariñó
"Esa mujer es adúltera (le dicen); ¿debemos lapidarla,
con el orgullo de sus sinagogas, entonces su moral y su
como ordena la ley, o perdonarla, corno predican tus
teología, convertidas en pedantismo de fariseos, sólo tu·
doctrinas?" Los procedimientos ·lógicos exigirían un lavieron energía para derramar el sarcasmo sobre el Verbo . borioso discurso para arrancar la careta a esta pérfida y
del amor y mancharse con la sangre de su ignominioso
capciosa pregunta, para decir a aquellos moralistas de
suplicio. Lo que sé es, que el ideal de las libertades pafórmulas que la doctrina del perdón se dirige al senti·
trias produjo las locuras de Maratón y Salamina, aquellas
miento, al corazón, al hombre, no a la magistratura ni a
locuras que empujaban a los atenienses y espartanos al
la ley. Pero el orador de Judea encuentra en las promartirio de las Termópilas; y que una vez vendido ese
fundas penetraciones de su alma la frase mágica que en
ideal al oro de la corrupción mecedónica, aquellos hijos
punzante ironía encarna y refleja precisas distinciones y
de Milciades y Temístocles, envilecidos por las dádivas y
luminosos comentarios. "El que esté limpio, que tire la
las riquezas, fueron y estuvieron contentos con serlo y
primera piedra," les dice, y esta vez toda discusión fué
se dejaron llamar por la fustigadora voz demosteniana los
imposible, la palabra se convirtió en látigo y los tartufos
viles mercenarios de Filipo. Lo que sé es, que el pueblo

Yo no sé si al hablar así me conquiste las irónicas
sonrisas de los neófitos de modernas doctrinas; pero con·
suélame de esos anatemas del realismo humano, esto que

religiosos huyeron avergonzados de su t.
Otro día al
orpeza.
reptiles que ~eu:::a~~~!r:~ ~:r~e~:~!~nt es a Iese l!naje

?e

1
:iit:~: ;;nt!:~i:r!: :::u~;l~~:i!a~~s ;or:1:S :u:;~:o~::
supernaturalismo de s
_
m e comprometer el
lidades del poder polí~~oens~~~:zas con las. susceptibiel tributo al Cesar?" p . l.d bemos, le dicen, pagar
·
or to a respuesta J
·
, pregunta: de quién es I f .
. , esucristo les
"Del C , "
a e ig1e esculpida en la moneda?
esar , contestan aq II
b'
·
la realidad. "Pues d d luCe , os es trros, estrechados por
.
a a esar lo que es del C'
. , . esar, y a
D 10s lo que es de Dios,,
antítesis luminosa sentó. las y con este ~m1s1mo tropo Y
resolvió el proble,ma d 1 ba;es. de la libertad religiosa,
re ac1ones entre la Iglesia y
el Estado y sancionó el
es cu!
'
. .
os ueros de la conciencia. No

ª\

na

~ ~~:;~~·e::::~ ~a;d~~~~/:º!:naddores

de su doctri.b I
av1 o e carne humana
L
:
a para o a, esa especie de dram
ve Y escultura animados d 1
,
a popular, de rehefilosofía; la parábola , e º \ma~ altos problemas de la
cido a los hebreos f ', genero le !tteratura casi descono.
' ue en sus ab10s una
..
tanea y natural
'd'I'
creac10n espond "
' un t t io perpetuo d
municarse con las almas se ·11
e se ucc10n para cota el corazón de 1 .
nc1 as Y hacer descender basas ignorantes masas ¡ t
d
concepciones de su ense• as rascen entales
t' d
nanza. ¿ Quién no h
s~ propia historia, en la historia de
a, sen t o en
vida todo el .
su corazon Y de su
.
, .
vigor Y valentía de aquella parábola d 1 h.
JO prodigo? ¡Retrato admirable de todos I h e tno menos grandioso por su
.
.
os umanos,
profundo por las delicadas Y un,1ve_rsali1,ad, que tierno y
1
t~n ~i'b~jados_ los inescrutable:n:~f~::s ~:t8a1::1 qu~·er
nea og1ca, m la moral de observ . ,
.
1 a
tan certera mirada eso t . , . ac10n, han segmdo con
.
s rist1s1mos dese
d ¡
zon Y del carácter dilapidando en las benso~ , e cora,
a y~cc10nes de la
orgía Y del más refinado
timientos elevados, apre:Ji~tsmo' toda la. riqueza de senla vida. 1Con razón la fr os en._ los ~n.meros años de
da la literatura moral Y e:st::aes ~tJO pro~1go. flota en toeco de remo d' ·
as concienc1as como un
. r tm1ento y de vergüenza I
Persio, Juvenal Y Moliére Táci
.
llegan a la piel con su la't'
f' . to Y Rabela1s, apenas
1go usttgador · J es · t h ·
' . ucris o iere
1a carne, penetra hasta el hueso
zón Esa tún' d N
' rasga las fibras del cora.
ica e eso del ridícul
los tartufos Y falsos devotos·
o que ~rrastran todos
que cobija eternamente a los ~e~~:r~:t:iber1to de opr~bio
to; esas coronas de inf .
e tanto por c1enlos avaros, fueron tejid::1a que ciñe~ la frente de todos
.
por J es1«:risto con artificio divino· fue él q ·
,'.
u1en creo esas obras ma t
. . ,
y sattra inmortal "Se I
es ras con fma ironia
·
pu eros blanqueados
f
corrompidos por dentro,, 1 d'
por uera y
más fácil que un came!Í es ice a los hipócritas. "Es
.
o entre por el ojo de
.
que un neo se salve " le d.
u~a aguJa,
pajita en el ojo del v~cin/ ice a los a~aros. "Ves la
1 1
ojo," les dice a los difam~Zor:~ ve.~ ~ ; g~ en tu propio
rais las casas de fas . d
.
H1pocntas que devovm as con largas ora .
" 1
. .
es dice
a los traficantes de ri'tos re 11g1osos
"H' ciones,
, ·
piáis lo de fuera del vaso d 1 1.
ipocntas que limllenos de rapiña Y de inf Y • ~. ato . Y por dentro estáis
de jueces que entonces :::ua, h es dice a los centenares
jurídicas sus secretas p're m.o ~Y, cubren con fórmulas
d I
vancac1ones a favo d 1
.
e soborno o del poder público.
r e amigo,
y otras de igua 1 riqueza
.
·
literaria han
ued yd estas ¡frases
q
o escupidas en la p' d
eterna como un estigma de ;' ra angular de la moral
rablemente los insomnios d ~e:o que atormenta perdudos los avaros de todos I e o os. los hipócritas, de to'
os prevancadore d
d
opresores de la humanidad y
s, e to os los
·
esto es lo q
. .
II
materia1ismo en la forma est
I
ue yo amo
ne Y sangre a las concep~ione: ~el o q~e. se llama dar carse llama vaciar en bronc .
esp1ntu, esto es lo que
e imperecedero las '
¡
ensenanzas de la filosofía.
mas e evadas

f

ª

¿ y esto puede aprenderse?
E
se? ¿ Hay quien pued
1
. ¿ sto puede adquirirreve arnos el se t d I
el secreto de los grandes artistas de I ere ~be as formas,
este es un dón del cielo concedid 0 a pa a ~ª. hu?1ana, o
cos escogidos?
'
como pnv1leg10 a po-

ª

Voy a resolver esta duda.

***

Hubq en Atenas
b
d
ble, flaco, de rugoso s:;b~a~!ª o d_e aspecto despreciapronunciación Y casi tarta d , d~ mcorrecta Y grosera
mu o. . ste abogado se atrevió un día a present
olímpica palabra de /r~el en la tr~b.un~ ilustrada por la
El
ene es. ¿ Ad1vmaic lo
•?
orador fué saludado por 1
'lb 'd
~u.e paso , .•
muchedumbre.
os s1 J os unammes de la
.
Dos veces intentó rehabilitarse d
.,
imponen tes gradas d I p .
Y os veces baJo las
sarcasmos de aquel peueblntxd pers~guido por las burlas y
,
o e artistas.
¿ Que va a hacer esta pob
, ·
gullo? ¿ Esconder su .
r~ victima de su propio or1mpotenc1a y su ve ..
o b scuridades del olvido? . C
rguenza en las
ción Y sus caprichos . t onvencerse de que su vocano van acordes y
.
.
tranqmlos goces de la vid
.
.
apagar en los
gloria que le devora?
a privada la mmoderada sed de
Preguntad a la~.~¡~; del
F .
testarán de lo que es ca az el mar. ocio y ellas os conpreguntad al precursor le Al .ge~10 de la perseverancia;
mostrandoos las cicatrices dee!:: r? M~gno Y él os dirá
zan las tenacidades del I
v1ctonas, lo que aleanma.
Ese abogado despre i bl
bado, se condena dura ~ a
tarta~udo, tres veces sildel estudio, sube frecuente argos anos al aislamiento
con ~celerado paso las
rápidas pendientes de lat
anas recitando trozos de la
lliada para robustece
r su voz declama
t
¡ ·
en re e rmdo de
1as olas tragedias entera 11 ' d
de la playa para correg/j ;van o a la boca piedrecillas
inventa ingeniosa Y ridí ~ orpeza natural de su lengua;
mitad de la cabeza paracu ament~ ra~arse el pelo de la
.
verse as1 obligado
. .
retiro de tranquilas m d 't .
a v1v1r en el
f
e t ac1ones. se entr
a Ia lectura de todos I fl. f '
ega con renesí
todos los oradores deoss I ;.so os, de todos los poetas, de
llegado el moment
ul tempo, y cuando cree que es
o so emne
'! ·
~uelve a presentarse a a,quellay ~r:~:a ~: la prueba,
nos
. . .... Y entonces, con voz atronadora y I sus ensuep1erta el patriotismo alet
d d
e ocuente desvierte a sus oyen tes arga Ido e sus compatriotas, -con.
en so ados ma
.
oprobioso la frente de 1
' . rea con estigma
e~c~lpe en relieves inmor~:le:ercenarios del e:'tr~njero,
h1pocrita invasor Y d
t
los secretos designios del
nada más que s~ pal:;:: ed ctatro lustros, su palabra,
Atenas al potente Y
' ,e .1ene en las fron teras de
,numeros1s1mo ejército de Fil'
.Q , ,
l. ue mas podre deciros d
,
tpo . ...
grafía de las tenacidades h . esp~es de esta rápida biono?
ero1cas el vencedor de Esqui-

ª

¡"

~:t:

U na sola frase, una brevísima fra
zar en vuestros recuerdos tod 1 . se que va a eternitimientos que he prete d'd as as !deas Y todos los sen,.
, . n 1 o comunicaros.
.Q
. t uere1s, tene1s propósitos serio
que mmortalizó las tribunas d G . s de poseer el arte
e recia Y de Roma?
Pues buscad lecciones de
.
.
persever~ncia, en las enseñanzas pde;rv~ranc1a,. de mucha
~lo_c~enc1a griega; pero buscad t P.r !mer tnbun.o de la
m_fm1ta sed de justicia en el divi am?1en .sed de Justicia,
tribuno de la justicia eternal
no idealismo del primer
~ ~ ) "Totum hoc quo continemur un
N
um est, et Deus et
soc11 sumus ejus et memb
Sen. ad, Lucí r.91-93.
ra.
atura nos cognatos edidit,"

(2) Las palabras entre comilla
t d' s Y algunas otn s que
no lo están en el resto d
.
e es e 1scurso
d
or,
smo
tomadas
de
.
.
' no son e su aut
vanos escntores.

�Olivia S. Peña de Hebbronville, Ana tinto de aquel en que vengan las soH. García de Laredo, Ana M. de Mar- luciones de otros problemas.
2a.-Las soluciones correspondientínez de Caléxico, Mercedes L. Garza
tes
a un número de "Revista MexiSEMANARIO ILUSTRADO
de Eagle Pass, J. M. Chávez de El
Paso, Julia R. Lelevier de Mexicalli, cana" deben también ocupar un plie--oConsuelo Falcón Gil de Eagle Pass, go especial, y nunca mezclarse con las
Gilberto Argüelles de Brownsville, soluciones relativas a otros números. Director ·Y Propietario
3a.-La letra debe ser clara1 y el
Lic. Nemesio García Naranjo.
María J. F. de Gaona de Hebbronpapel
solamente
debe
usarse
por
un
P. O. Box 66.-Sta. A.
ville, Don Víctor de Cerda de San An
Esq.
Houston y Leona Sts.
lado.
tonio, Fidel Ramírez González de
4a.-Tanto las soluciones como los
TEL. CROCKET 3398.
Hebbronville, María del R. H. de Garza de Hidalgo y Elisa Gutiérrez de problemas deben venir firmados por
San Antonio, Texas.
Longoria, Juan de Dios \'illarreal de sus respectivos autores.
*
5a.-"Revista Mexicana" se reserva
Rio Grande, Herlinda Abrego de
el
derecho
de
corregir
lo
que
estime
PRECIOS
DE
SUSCRIPCION
Martínez de San Diego y J. M. Caoportuno.
rranza de Del Rio.
En México y Estados Unidos
Charada propuesta por Elisa GuTercera Charada.- Maravilla.Pago adelantado
tiérrez
de
Longoria
de
Rio
Grande.
Fué resuelta por María del R. H. de
De
los
Andes
por
los
picos
1 trimestre ..... $1.00 oro americano.
Garza, Elisa Gutiérrez de Longoria,
1 semestre. . . . ' 1.80
"
"
Fidel Ramírez González, María J. F. Vuela el primero y final
1 año......... '3.50
"
.,
de Gaona, Olivia S. Peíia, Don Víctor Y la tercera y la prima,
Números sueltos 10 centavos oro
de Cerda, Gilberto Argüelles, Con- En tu bota has de encontrar
americano.
suelo Falcón Gil, Julia R. Lelevier, Primera tercera y cuarta
Es destino de valer,
En los trenes, 15 centavos.
J. M. Chávez, Mercedes L. Garza,
Números atrasados 20 ,¡::enta vos oro
Ana M. de 11artínez, Ana H. García, Y aritmética de fijo
americano.
Fed L. Berna!, Colombina, lsaura No- Quien lo ocupe ha de saber.
riega, María García Canales, Elvi- Quien prima segunda y tercia
En el resto del mundo.
ra Banuet, Juan de Dios Villarreal Y Reinos, pueblos o nación,
1 trimestre. . . . . $ 2 .00. oro americano
Será mi todo que fueron
Herlinda Abrego de Martínez.
I semestre. . . . . ' 3.50
"
"
César,
Cortés,
Napoleón.
Rombo, propuesto por Colombina.
1 año. . . . . . . . . . ' 6.oo
"
"
\1aría
J.
F.
de
Gaona
proLa
Sra.
-Aristofanes.-Fue resuelto por la
Sra. María del R. H. de Garza de po1;e las dos siguientes cha r~das:
:t
CHARADA ARITMETICA
Hebbronville, Texas.
ADVERTENCIAS:
Anagrama.- Querido Moheno.Cantidad de cuatro cifras
Fue resuelto por Elvira Banuet, María Más uno y cincuenta
Los pagos de suscripción deben ser
del R. H. de Garza, Isaura No riega, En la primera hallarás:
adelantados. ~o s.: devuelven origiI&lt;'ed L. Berna!, niíia Olivia L. Peíia, Otra de tres solamente
nales.-Para anuncios y demás asunAna H. García, Mercedes L. Garza, Seguida de uno y vocal
tos de administración diríjase a:
J. 1I. Chávez, Cilberto Argüelles, Fi- La segunda te dará.
del Ramírez González, Angel Ramí- De tres cifras la tercera
REVISTA MEXICANA
rez de Brownsville y Herlinda A. de Y un signo de aritmética
P. O. Box 66, Sta. A.
Martínez de San Diego.
Se compone nada más.
SAN ANTONIO, TEX.
Observaciones. - La Srita. Profe- Que todo estudiante admira
sora Ana H. Garza de Laredo, hace En la Historia Universal.
-o--,
notar que la primera charada no esCHARADA HISTORICA
REVISTA MEXICANA
tuvo completa, por no venir enunciaAmiga: por esta prima segunda
da la "tercera." Don Víctor de Cerda
Illustrated W eekly
dice que el Anagrama no esta correcto baste prima tercia del enojo de se- Director and Proprietor
porque en la solución no hay ó acen- gunda repetida porque como ves le
Nemesio García Naranjo.
tuada; Pero nos envía de todos mo- cayó una tercia segunda por mi desP. O. Box 66, Sta. A.
cuido.
dos la siguiente solución trágica:
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
¡ Sueño de Roma fue aniquilar el
El Bandido (con fiereza.) -¿Eh?
San . Antonio, Texas.
La Víctima (resueltamente.)-!Que todo!
CHARADA
no l

RfVISTA MDICANA

1

GRABADOS

Amado Nervo, Luis
G. Urbina, Francisco
M. de Olaguíbel y Ra
fael López son cuatro
poetas inspirados que
han cantado la gloria de
Juárez.
·
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poesías supremas.

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su justo precio.

**

* *

El Bandido (hundiéndole el puñal
en el pecho.) - ¡¡ Morid!!
La Víctima. -¡¡¡O!!.! .. .. (cae
desplomada y muere.)
A NUESTROS COLABORADORES
DE LA PAGINA RECREATIVA
Mucho suplicamos a aquellos lectores nuestros que nos hacen favor de
enviarnos problemas y soluciones, que
se sirvan hacerlo con. sujeción a las
siguientes reglas:
xa.- Los problemas que tengan a
bien propone~ deben venir siempre
acompañados de sus respectivas soluciones, y escritos en un pliego dis-

Prima, prima, cuando brota
de la boquita del niíio,
es una elocuente nota
del poema del cariño.
Segunda prima, absoluta
necesidad en poesía.
Tercia prima, dulce fruta
de la época anual más fría.
Segunda cuarta, señal,
de alegría en los humanos.
Cuarta tercera, animal
calvo; vive en los Pl!;ntanos.
El total en los jardines,
de mil formas y colores,
se tres cuarta en donde hay luz,
y vegetación con flores .

***

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Pida una suscrición semestral, y junto con ella, le remitiremos en calidad de obsequio, ''El Album de Díaz. ''
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Calles Guenther y

Kin¡ William
,,; Si\N 4NTONIO, Tí.~

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~-,,.

Sr.pAdmor. de REVISTA MEXICANA
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.._..1_ _ _ _ __

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:,

;,:/,'w

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San Antonio, Texas.
Muy señor mío: Tengo el gusto de acompañar a
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los dos álbumes de Benito Juárez y Porfirio Díaz y
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Soy de Ud. atto. y S. S.
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San Antonio, T ex.

�Este es el Croquis de una Gran Batalla
BATALLA DE LA

~ARBONERA

;.:·

.il¡it~1iJJ~~r~i~;1
Aquí el General Díaz derrotó en 1876, a los invasores de la Patria.
Después de una brillantísima victoria, ocupó la ciudad de Oaxaca, tomó por
asalto la ciudad de Puebla, aniquiló al último ejército reaccionario en San Lorenzo
y terminó su campaña triunfal con el cerco y la captura de la Capital de la República.
Basta leer ligeramente la vida militar de Porfirio Díaz, para comprender que es
un héroe de leyenda. Sus hazañas son casi inverosímiles, y bastan para conquistarle
la veneración de sus compatriotas.
Pero además fue un hombre de Estado, un constructor, un pacificador, que
levantó su país de la anarquía hasta la civilización. El México de 1910, hoy aniquilado
por la barbarie y el delito, fue su obra, Las gentes que vieron a nuestra Patria en
aquella época y la vuelven a ver hoy, pueden darse cuenta de lo que México ha
perdido con la desaparición del General Díaz.
¿Desea Ud. conocer la biografía por:6.riana?
---Nada más sencillo. No le cuesta a Ud. un solo centavo adquirirla. Nosotros
la obsequiamos a nuestros suscritores semestrales.
---Remítanos Ud., hoy mismo, un giro de~ 1. 80 y a vuelta de correo tendremos
el gusto de enviarle una suscrición de REVISTA MEXICANA y un ejemplar del
"Album de Díaz," en donde además de la biografía del héroe, escrita por el Lic.
Ricardo Gómez Robelo, aparecerá su hoja de servicios, un cuadro en donde se
resumen los beneficios de su Administración y la lista de sus condecoraciones.
¡A suscribirse desde luego!

q

N ue~tra dirección es: REVISTA MEXICANA,

P. O.

Bo~ 66, Station A, San Antonio, Texas.

~-,~~ ~ ~
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1916. Año 2. No. 32. Abril</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                    <text>·-~

,

.

-

'

Semanario Ilustrado
9 DE- ABRIL DE 1916.

PRECIO: 10 CTS.

VOLUMEN II. No. 31.

�REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado

Este es el Croquis de un·a

Entered u second class matter, O ctober 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, T exas, undcr thc Act, of March 3, 1879

Afio II.

San Antonio, T ex.as, 9 de Abril de 1916.

N úmero 31.

Una Solución Aceptable

Aquí el General Díaz derrotó en 1876, a los invasores de la Patria.
Después de una brillantísima victoria, ocupó la ciudad de Oaxaca, tomó por
asalto la ciudad de Puebla, aniquiló al último ejército reaccionario en San Lorenzo
y terminó su campafia triunfal con el cerco y la captura de la Capital de la República.
Basta leer ligeramente la vida militar de Porfirio Díaz, para com~render que es
un héroe de leyenda. Sus hazañas son casi inverosímiles, y bastan para conquistarle
la veneración de sus compatriotas.
Pero además fue un hombre de Estado, un constructor, un pacificador, que
levantó su país de la anarquía hasta la civilización. El México de 1910, hoy aniquilado
por la barbarie y el delito, fue su obra, Las gentes que vieron a nuestra Patria en
aquella época y la vuelven a ver hoy, pueden darse cuenta de lo que México ha
perdido con la desaparición del General Díaz.
¿Desea Ud. conocer la biografía porfiriana?
---Nada más sencillo. No le cuesta a Ud. un solo centavo adquirirla. Nosotros
la obsequiamos a nuestros suscritores semestrales.
---Remítanos U d., hoy mismo, un giro de $1. 80 y a vuelta de correo tendremos
el gusto de enviarle una suscrición de REVISTA MEXICANA Y u~ ejemplar ~el
••Album de Díaz,' ' en donde además de la biografía del héroe, escrita por el Lic.
Ricardo Gómez Robelo, aparecerá su hoja de servicios, un cuadro en donde se
resumen los beneficios de su Administración y la lista de sus condecoraciones.
¡A suscribirse desde luego!
Nuestra dirección es: REVISTA MEXICANA,
P. O. Box 66, Station A, S

Antonio, Texas.

=====~

# »~~

•

El Gobierno de los E stados Unidos ha empezado a
pensar se'riamente en poner fin a la expedición punitiva en
contra del bandolero Francisco Villa. Este sería un acto.
cuerdo que ayudaría a solucionar satisfactoriamente el intrincado problema mexicano.
Después de veinticuatro días de operaciones militares,
se han registrado únicamente dos escaramuzas, en las
c_u ales se han ocasionado sesenta bajas a las guerrillas villistas. El bandolero se ha escapado, y aunque algunos jefes carrancistas lo suponen herido y en el Distrito de Guerrero, otros creen que se encuentra en las cercanías de Parral, próximo a unirse con las tropas revolucionarias de Canuto R eyes.
Si el objeto de la expedición norteamericana fue la
captura material de Francisco V illa, la retirada de las tropas significaría un fracaso completo; pero si, por lo cont rario, no tuvo más finalidad que inflingir una dura represalia a los asaltantes de Columbus, entonces las escaramuzas dirigidas por los Coroneles Dodd y Brown, y la dispersión villista en Guerrero y Namiquipa, pueden dejar satisfecho el orgullo de los Estados U nidos, y autorizar el regreso de la columna expedicionaria.
E sta últtima solución sería la más satisfactoria para
México y para los E stados Unidos. Para México, porque
lo libraría del bochorno inevitable de tener tropas extrañas dentro de su territorio; y para los Estados U nidos,
porque los alejaría de multitud de complicaciones y dificultades, en una empresa que no puede reportarle ventajas comerciales ni tampoco de gloria.
A medida que Villa se vaya internando en las mont añas que han protegido sus crímenes por veinte años, irá
siendo más díficil la empresa de aprehenderlo. Se necesitaría duplicar por lo menos el efectivo de la expedición
punitiva, y disponer libremente de los ferrocarriles y carreteras, para mantener un continuo contacto con las fuentes de abastecimiento. Y bien, cada paso que se diera, despertaría la suspicacia del pueblo, y hasta podría ser origen
de dificultades con los mismos carrancistas, que hoy son
fieles aliados de las tropas norteamericanas.
Así deben de haberlo comprendido las Secretarías de
Estado y Guerra, desde el momento en que han planteado
la. duración y el carácter concreto de la expedición punitiva,
para exponer las intenciones definitivas y los proyectos últimos del Gobierno norteamericano. Si, como lo esperamos, se resolviese llamar al Ejército del General Pershing,
declarando que la finalidad de la expedición queda satisfe. cha con las últimas acciones de guerra en que fueron dispersados los vilÜitas, México dejaría de tener enfrente
una preocupación internacional y solucionaría rápidamente el problema de su anarquía interior.. Si, por lo contrario, se hace depender el honorfe los Estados Unidos, de
la captura de Francisco Villa, entonces esta nación debe
hacer los preparativos militares y económicos de una lar~a campaña llena de sorpresas y de complicaciones, ligada

con infinidad de accidentes y sujeta a un período larguísimo de tiempo.
Ese hecho vendría a significar que el pueblo de los
Estados Unidos se veía arrojado a todos los horrores de
la guerra nada más que por el hecho aislado de un bandolero, lo que no se compadece ni con la magnitud ni con la
dignidad de una nación orgullosa de su fuerza como los
Estados Unidos, así que esa posición es inaceptable para
los mismos norteamericanos.
Además, al desaparecer el peligro villista, puede sur . gir el peligro carrancista. Don Venustiano es capaz de
todo, por seguir en el poder. Y en estos momentos, en
que se ve su moneda enteramente depreciada, su causa
completamente perdida, sus generales vacilantes, el odio
del pueblo creciente, y la Revolución del sur alzándose como un fantasma arrollador e incontrastable, nada difícil
sería que aprovechara el menor incidente para oponerse al
Ejército del General Pershing, y buscase en un. conflicto
internacional, el amor popular que tanta falta le hace para
continuar en pie.
Ya lo hemos visto, lo estamos viendo. Dio permiso
para que las tropas extrañas se internaran en México, y
exigió que no acampasen ni se acuartelasen e.n las ciudades
es decir, entregó lo principal, y de jó pendientes cuestiones
pequeñas y fútiles, que mañana le pueden servir para generar una complicación en provecho personal. ¡ Como
si el honor de la Patria radicase en las manzanas céntricas
de las poblaciones o en los rieles de un ferrocarril!
Para evitar dificultades posteriores, para eludir una
larga campaña y para reconquistar la confianza del pueblo
mexicano, lo más prudente y lo niás justo es ponerle fin a
la expedición punitiva. Las Secretarías de Estado y de
Guerra del Gobierno norteamericano, al reconsiderar est e
asunto, y al fijar definitivamente su duración, deben tener
en cuenta todas las dificultades y peligros que entraña la
continuación de un estado anormal, y se decidirán, sin duda, por la única solución que satisface a todas las conciencias y respeta los fueros santos del honor y de la justicia.
La conciencia del Primer Jefe lo acusa: sus periódicos han ocultado la verdad de los acontecimientos a los
habitantes de la República. Esta conducta prueba que, a
pesar de todo, es penoso para una nación sufrir lo que México sufre y como es'e dolor proviene de la incapacidad de
Don Venustiano para llevar a término los asuntos de México, sin la ayuda material de los Estados Unidos, dentro
del mismo territorio, el retiro de las tropas produciría en
México el alivio de no sentir por mano extraña las consecuencias de los actos de demencia y de crimen de sus malos
hijos. El Gobierno de Washington quedaría satisfeecho D.
Venustiano en el sitio que le corresponde, Villa castigado y
México en posibilidad de acabar de reconocer sus errores
y de librarse de los que han desatado sobre él todas estas
&lt;;:alamidades.

�MATER. DOLOROSA

TOPICOS DEL DIA.
Las autoridades de \Vashington se encuentran algo
alarmadas porque han sido advertidas de que las tropas
carrancistas se están movilizando en todo el país y especialmente en la frontera septentrional de México. Alvaro Obregón es quién ha orden~do dicha movilización, y la
causa que expone para hacerla, es el incremento, cada
día mayor, de la revolución felixist~.
Pero lo curioso. del caso es, que algunas de las
órdenes de Alvaro Obregón, han sido interceptadas por
Agentes norteamericanos y han venido a parar a manos
de la Secretaría de Estado. En ellas se repite con frecuencia este giro : "E s preciso esperar el momento oportuno."
¿ Conque oportuno? Esta palabreja sin importancia
ni sonoridad, tiene un saborcillo reaccionario-véase el
D iccionario carranclán-qÚe debe inquietar a los apóstoles
y caudillos de la Revolució11. Don Alvaro busca el momento oportuno para hacer algo. ¿ En qué consiste ese
algo?
· !Venustiano, Venustianb ! Cómo se nos figura que
ese "oportuno" es el principio del fin.

POR JOSE JUAN TABLADA

ques, ca mbiados a un magnífico tipo producen alrededor
de tres mil dólares. Por consiguiente, la suma fabulosa
recaudada en Veracruz sirve para pagar los réditos que
causa la Deuda en el término de Doce horas.
Con cuatro o cinco contribuciones como ésta, quedará a rreglado el problema económico de México.
Para algo sirve·el talento financiero de Luis Cabre-

_ Bajo la hornacina de rocalla de oro,
Miré su faz blanca, su trémulo lloro,
Su!? manos cruzadas !lobre el terciopelo,
Mientras de la~ hondas penumbras del coro
Los cant9s sagrados volaban al cielo.
Fue en las horas grises de una tarde umbría .....

ra.

***

Allá en las ojivas desmayaba el día
Con todas las luces de la pedrería,
Y de la Madona dejaba en la frente.
Un albor de luna, p'álido y doliente ... .

El problema que más inquieta a los Estados Unidos
en estos momentos éonsiste en indagar si la ayuda de
Car ranza es efectiva o no, en la persecusión de Villa.
Como el bandolero resulta un día herido en Guerrero, y a las veinticuatro horas aparece cerca de Chihuahua, las tropas del General P ershing, dudan de la coopera-

Como el moribundo que al hospital llega
-Pálido y temblando-llegué a tus altares,

ción carrancista.
L a verdad del caso es que Don Venustiano no hace
ahora sino lo que siempre ha hecho : aparenta una gran
fo rtaleza, un dominio absoluto sobre sus tropas, y en
r ealidad, no es más que un infeliz rey de burlas, que va a
acabar po r ser la víctima de aquellos a quiénes llama sus

Con el alma henchida de cólera ciega¡
Con mi ser nublado de inmensos pesares!

I~

¡ Oh Trágica Vírgen ! ¡ 1Iater Dolorosa¡
Que en lago cambiaste mi alma ptacelosa

s ubordinados.
En realidad, Carranza es un :vejete vanidoso que
por tal que se diga que manda, arrostra las mayores infar rores del hambre organizó una rudísima manifestación,
mias, y las más t remendas responsabilidades.
para pedir a las autoridades un poco de pan. El clamor ·
Y todo pata que Obregón esté esp.erando el momenunánime del pueblo fue "por el amor de Dios." .
to oportuno.
Los jefes carrancistas inll)ediatamente ordenaron la
d isolución de la manifestación, y al efecto, arrojaron sus
E l General Funston ha encargado mil anteojos de
tropas sobre el pueblo. Sin embargo, los soldados, lelarga vista, a fin de que sean usa-dos en la expedición
jos de disparar contra aquellas gentes hambrientas, se conpunitiva.
fundieron con ellas y las acompañaron en su manifestación
Ahora ·sí: con tanto anteojo, Villa vá a ser descu-

***
L a gente del pueblo cie '! orreón, vÍ't:tima de los ho-

¿ Por qué si en blasfemias mi espíritu hervía

•

** *

bierto.

Oh triste Madona, cambiaste en luz pura?
Si todo lo mancha mi dudar eterno I

La prensa diaria de la capital de la República comuúltima campaña.
nica la noticia de que el puerto de Veracruz colectó la
*
suma fabulosa de $163,000 ciento sesenta y tres mil pesos,
Las oficinas encargadas de la inmigración en
para ayudar al Gobierno a pagar la deuda nacional.
Brownsville participan que solamente en el último mes de
Vamos por partes. La deuda de México-sin contar
Marzo cruzaron el Río Bravo más de dos mil mexicanos,
dos o tres mil millones de dólares, destruidos por los
que se han venido a refugiar a este país.
carrancistas, sino atendiendo únicamente a los empréstiEsta cifra pavorosa, superior en un doscientos por
tos co ntraídos por gobiernos anteriores-asciende a cerca
ciento, a cualquiera de las anteriores, indica que el rég~de cuatro cientos millones de dólares que erogan un rémen de carcelazos y persecuéiones, asesinatos Y sadito anual de veinte millofles oro, que desde hace dos . queos, establecido por Carranza en Mexico, está obliganaños no se pagan, y que por tanto, aumentan cada cinco
do a todas la.s gentes a buscar un lugar de descanso fuera
años 100 millones más de deuda.
de la Patria.
Ve in te millones de dólares al año significan un miLos que quedan, o se envilecen o se mueren de haJ:!1·
llón setecientos mil al mes o $5 1500.00 cinco mil quinienbre: así se está preparado la horrible t ragedia cu) o destos dólares cada veinticuatro horas.
enlace, no tardaremos mucho en presenciar.
Ahora bien, los ciento sesenta y tres mil bilim&amp;i-

•

Y_ en la triste iglesia desmayaba el día ..... .
Los siet~ puñales sobre el terciopelo
Con dulce amargura la Virgen lucía, •
Sus tristes miradas volaban al cielo
Y místicamente su llanto corría . .. ... .
i Oh Virgen! solloza mi voz en la sombra 1

Cuando el tedio empaña mi cruel agonía,
:Mi ser te suspira, mi labio te nombra
Y. de los dolores en la eterna sombra
En vez de quejarme, digo: ¡ Madre mía!
Madre mía! el mundo para mí es escoria,
Pera mí la lucha no tiene victoria ... .. .
Pero en las tinieblas de mi desconsuelo 1
Las ondas dolientes de su terciopelo
Serán mi bandera de triunfo y de Glo1 ;a J
:Madre mí:a ! N unéa fueron los amores

Hinqué la rodilla; sentí tu te~nura ....
¿ Por qué las tinieblas de mi ser umbroso

***

Un telegrama de Columbus nos trae la noticia de
que ya se está construyendo en esa población un local
apropiado para encerrar a los prisioneros villistas de la

Por tí se levanta mi canto más -tierno?

¿ Por qué, Madre mía? .....

Llegué hasta tus plantas -Luzbel orgulloso- •

***

de protesta.
¡ Reacción maldita! ¡ Como logra colarse en todas
partes! ¡ Hasta la gente del pueblo y los soldados co nstitucionalislas se han vuelto reaccionarios!

Surgió la plegaria?

La miro manchada por lúgubre noch/ ....
¿Por qué si es inmenso mi dudar eterno

Si junto del Cielo contemplo el Infierno
Si en vez de la amante que me da sus bes~s
Miro al esqueleto que me da sus huesos.
Si a la flor más pura que entreabre su broch(

* *

...

Para mí radiosos ni llenos de flores
Y hasta las miradas
de la amada mía1
.
Cuando en mí derraman su clara alegría,
Dejan una estela muy negra y muy fría!
Ya lo ves ¡oh Madre 1.. •• soy desventur? Jo
¡Vuelve a mí tus ojos de luces piadosas . . . ..
En mi árida senda vierte algunas rosas,
Porque los abrojos ya me han desgarrado
Y sobre mí
. tiemblan las noches umbrosas .I

�tri~ ~ los huesos del desterrado. Fué un desterrado de la
felicidad en la vida, un pobre obrero del arte que alegró
sonoro Y vacío como su flauta, las bodas del prócer míen~
t r:s el prócer, se congestionaba. Y huyendo enfermo y hur ano _del festm de la vida, donde su música se evaporaba
emb~'.agadora como el champaña, peregrinó en busca del
espe¡'.smo_ de la felicidad, que cuando va a alcanzarse huye mas _le¡os. i Inútilmente! J uventino Rosas, heredero de
la fatalidad de las dos razas fusionadas en un solo dolor
era el espectro viviente del infortunio, era el bohemio olvi~
dado de si mismo, arrebatado en el turbión humano, a la
merced de todas las injusticias, porque la vida es lucha y
para ~~~ haya vencedores, fuerza es que haya vencid~s.
~o ptdats clemencia para los antílopes necesarios a la voracidad_ humana. Para que sean salvos, preciso es que huyan, ligeros como el viento a través de la estepa. No qued~ra entonces al alcance del puma hambriento sino el deleitoso olor de la presa en salvo.
Pero e.'_ artista. era un soñador indolente y atávico.
Representac1on genuma de nuestros cancioneros ingenuos
e~ su arte, Y tan profundamente despreciadores de la gloria Y de la fortuna como pródigos de su vida, pasó efímeramente sobre la tierra como una cigarra sonora que exhala. su alma en su canto, que vive de rocío, ebria de sol
Y primavera, ~xtraña a l_a laboriosidad que fabrica panales
Y construye cmdades, divinamente asordada con la música de_sus élitros para no oír el rumor de las alas del tiempo, su~ más misión que labrarse con su propi¡ vida una
morta¡a de la que surgirá una ninfa para metaforsearse en .
un nue':o hemíptero canoro.
. Nos lo r~pre¿entamo.s perseguido por la miseria, despreciado Y olvidado; pero nos olvidamos de que él vivía de
su ensueño. ~~ naturaleza puso en los artistas ese divino
c~nsuelo de vivir de ensueños, de vivir la vida de su arte,
a¡enos a la v_ida arrolladora que los ·deshecha O los arrastra. Ese a~t1sta obscuro que veis pasar inadvertido por la
calle, va sonando una melodía que la humanidad no escu-

•

JUVENTiNO ROSAS

•

•

Oración fúnebre, pronunciada en su honor, el .día que fueron repatriados sus restos

Por Rubén .M . Campos
E l ar tista que hoy tardíamente glorificamos, era el
alma popular de nuestra raza ;,era un cancionero obscuro
que rimaba el alma de la patria. Para él no se abrieron las
aulas, sino el cielo donde gorjean las aves. Estudió el concierto polifónico de la naturaleza, del cual formaba parte,
y, por tanto él era solamente una voz, una melodía, 'un canto fresco y sonoro, desnudo de las galas del contrapunto,
pero dotado de una juventud inmortal.
Al lado de los polifonistas, él era una nota errante y
meláncolica, perdida en el infinito del arte; pero esa nota
era de oro, y al lado de los polifonistas ha recorrido el
mundo, haciendo inmortal el nombre de Juventino Rosas .
E n las ciudades eslavas -como en las tudescas, donclequiera que se vive, dondequiera que se goza, dondequiera que
se sueña, dondequiera que se ama, se escuchará esa belle.
invitación al vals que se llama "Sobre las Olas." Dondequiera que se vive, porque ese canto es vida y alegría, gorjeo y alborada; dondequiera que se goza, porque es explosión de placer y burbuj eo de champaña, embriaguez de juventud y risas de oro de sirenas; dondequiera que se sueña, porque lleva la nostalgia de América y la p¿nsativa
tristeza de una raza vencida, a la que ten emos orgullo de
pertenecer y el honor de rehabilitar; dondequiera que se
ama, porque ese canto es de amor y surg ió de un corazón
adolescente cuando era bueno y puro, cuando no había sido
manchado ni sacrificado por las miserias de la vida.
Nos congregamos a honrar al pueblo mismo, porque
honramos a un hijo del pueblo. Esta manifestación pública en honor de un artista popular, es la recordación de que
amamos lo bello en su primitiva candidez, de que que cultivamos ese amor en sus más sencillas manifestaciones,
porque sabemos bien que los arroyuelos va a formar la

riada cuando el caudal sea bastante raudaloso. E l alma
popular la forman los romanceros y los trovadores, los músicos melodiosos que sin más tesoro que su inspiración libr-e y franca, componen los bellos temas de las futuras sinfonías. Después vendrán los pulimentadores, los artífices
cultos que bucearán en busca de esas perlas para engarzar-.
las et~ joyeles preciosos. Lo esencial es que existan las
perlas. • Las nuestras duermen todavía, esperando que
vengan los magos, los evocadores que, como Grieg en Noruega, Dvorak en Bohemia, Gade en Dinamarca, Granados
en España, "los cinco," Borodine, Rimsky-Ko rsakow, Balakirew, Cui; Moussorgski, en Rusia, hagan la música nacional, el rebuscamiento de los cantos populares para pulirlos, engastados y realzarlos en oro cual si fueren piedras
preciosas. Pero eso vendrá más tar de. Somos un pµeblo
joven, necesitamos aún de los creadores de esa masa popular, alentarlos, amarlos, comprenderlos, estimarlos, no dejarlos emigrar y morir en las desgracia, ser para ellos lo
que la creación para el pájaro que canta, que el árbol que le
da abrigo, el trigal la mies madura, el arroyuelo el agua
del cielo, el sol .el calor, para que, como la flor del campo,
"no traba je ni hile" y, sin embar go, vista con más esplendor que Salomón, según la expres ión del Nazareno; para
que sean la alegría de la tierra madre, cascabeles jubilosos
del placer' de vivir, caracoles sonoros que guarden el murmullo del oleaje humano, ecos vibrantes de las músicas de
las esferas celestes, quejas vivientes de los pesares de los
hombres,. canción para alegrar el viaje en el camino de la
muerte.

•
•
Todo eso fué ese cancionero cuyos huesos repatriamos hoy en un impulso popular de piedad, en un deber
tardío y generoso que nos hace ofrecer un¡¡, sepultura ~~-

•
•

•
•

cha com~ él, cual si un genie~illo alado la vertiera en su oído para mundar su alma de estrellas. Y así pasó J uventino ~osas por la tierra, confortado con un bálsamo que los
&lt;lemas hombres no saben, orgullosos de su triunfo de audaces, merecer de los dioses. El artista trae consigo una
fuente peren~e. de consuelo y de renacimiento a la esperanza.
esa divma fuente fué la que brindó su murmurio y
sus lmfas. puras al compositor desgraciado. A su dulce
frescura, ignorada y conocida por él tan sólo, pudo atravesar !~&lt;lamente el sendero florido, porque a su paso los
abro¡os ~e apartaban, menos crueles que los hombres y
las grammeas daban su olor para alegrar al pobre músi O
Com? en ~l ''Canto de Cisne," de Tolstoi, era el mejo:;
el 1~1as feliz, miemras la nevasca de la vida caía sobre su
sueno como un sudario libertador.
Corriendo los aí1os, un grupo de artistas, sus hermanos, los compositores mexicanos, como un homenaje frat~rnal al que fué pobre y luchador como ellos gestionanan la repatriación de sus huesos, y un antillan~ culto re?~esentante de la ed~cación cubana en las Bellas A;tes,
ma en no'.nbre de la ¡oven República a entrega r los restos
de J uvent1110 Rosas para que vinieran a reposar en la tierra ma~re. De Ju ven tino Rosas no queda sino ese puñado
de ~emzas .... Pero su alma flota y vive en su música melod10sa, ~n. la al~gría sempiterna de la vida que recogió
en su espmtu abierto como una flor, para que fuera fecund~do con el s~grado polen del arte, y derramara su fragancia e1~ notas aureas, mecedoras, arrulladoras del sueíío de
los tristes, que se levantarán de tu sepulcro, ¡ oh músico igno:ado Y gozado en tu música padecedora, bella, dondeqmera que~se vive, dondequiera que se goza, dondequiera
que se suena, dondequiera que se ama, porque tu música es
amor Y consuelo, embriaguez y deleite, y t.raspasará las
fronteras y las distancias en alas de la gloria sobre los
años, sobre los vientos, sobre las nubes, sobre las tinieblas, sobre las brumas, sobre las olas 1.••••

'f

Rubén M. CAMPOS.

�Historia

•

Señorita Marít1 Cárdenas, de Nuevo Lar~do, Tamaulipas,
actualmente radicada &lt;:n Laredo T e.xas.
•

LAS ºTRES GOTAS
Afba-la buena hada protectora de los novios; Alba,
la que mora en la pupila azul de los orígenes más puros,-pasando una mañana cerca ?e una camelia, oyó pronunciar su nombre por tres cristalinas y trémulas gotas.
Aproximóse, y luego, posándose en el corazón de la
flo r, preguntó cariñosa:
- ¿ Qué deseais de mí, gotas brillantes?
- Que vengas a de.cidir en una cuesüón-dijo la primera.
-Propon la.
Somos tres gotas diferentes, oriundas de diversos
puntos; queremos que digas cuál de nosotras vale más
y cuál es la más pur~.
-Acepto. Habla tú, gota brillante.
Y la primera gota, trémula, habló así:
:-Yo vengo de las altas nubes. . . . soy hija de los
grandes mares. Nací en el largo océano, antiguo Y
fuerte. Después de andár envuelta en mil borrascas, una
nube me absorbió. Fuí a las alturas, donde brilla la
estrelÍa, y de allá rodando por entre rayos, caí en la flor
en que descanso ahora. Yo represento el océano.

•

-Habla tú ahora, gota brillante,-dijo el hada a la
segunda.
- Yo soy el rocío que alimenta los lirios; soy hermana de los opalinos fulgores de la luna; soy hija .de las
nieblas que se forman cuando la noche ~scurece a la Naturaleza. Yo represento el amanecer del día.
-¿ Y tú ?-preguntó Alba a la más pequeña.
0

- Yo no valgo nada.
-Habla .... ¿De dónde vienes?
-De los ojos de una viuda: fuí sonrisa, fuí niña, fuí
~mor más tarde; ahora soy lágrima.·...
Las otras reían de la pequeiía gota .. . y Alba, abriendo las alas, tomó la afectuosamente y dijo:
-Esta es la de más valor: esta es la más pura.
- Pero yo fuí el océano ....
- Yo atmósfera .. ...
-Sí, trémulas gotas; mas esta fué corazón .....
Y el hada desapareció en la r egión azul llevando a
la gota humilde.

COELHO NETTO.

•

de una Gata

En mi destierro de Jersey tenía una gata por la que .te hacia la puerta, ya tenía encima la inevitable garra.
Desde aquel momento, por más que Gris se alejara
me interesaba vivamente y la que,-antes de ·ser. mi comal extremo del cuarto y se entretuviese cazando la mospañera de proscripción-lo fue de cárcel, pues había nacica o haciéndose al descuido la toilette, el ratón no se modo en la Conserjería cuando estuve en ella; hija rle una
vía. Al fin, la gata se percibió de que aquello era un
gata blanca que un preso político llevó todavía pequeña y
ardid;
empleó la violencia y saltó sobre su víctima hunque había visto crecer allí. La preferí. a tres hermanos
diéndole dientes y uñas en las ~arnes. El ratón, e~ efecque tuvo, por su mansedumbre, por su sedosa piel, por
to, corría tratando de fugarse y lanzando chillidos dolorosu actitud inteligente, por sus grandes ~jos de vivas mi.
sos; pero en vano; Gris lo perseguía, lo mordía, lo arroradas· que tenían algo de humano. La obtuve de su duejaba
al aire, lo recibía entre las uñas, 10 volvía a lanzar,
ño, quien me la cedió de buen grado; la cobré especial
lo
apretaba
contra la pared,_ lo arrastraba, loca, ebria de
afección y al salir de la cárcel, Gris,-pues llevaba el nomsangre,
.espantosa,
soberbia y colérica. Erizada de frenebre del color de su piel,-me siguió al destierro, a Jersey.
sí, brillaban sus ojos como brasas y parecía la tigre que
Extraña impresión sintió aquella gata nacida en un
había en el fondo de la gata! Los chillidos de la víctima
presidio, viajera de cien leguas en el fondo de una cesta,
fueron debilitándose, al f'in cesaron: lanzada casi hasta el
al encontrarse de repente al aire libre, en pleno espacio,
techo, cayó inerte. Había muerto.
a todos los vientos, entre el océano y e\ cielo. AcostumGris la consideró un momento, como dicic1,&lt;lo ¡ya!.
bradas sus pupilas a los sombríos pasadizos y a las celdas
la arrojó con desdén a un rincón y fue a tomar el sol.
obscuras en las que siempre fue noche al mediodía, no poPresencié aquella tortura con horror, pero sin interdía explicarse los esplendores de la luz solar sobre las
venir, gozoso de poder reprochar a la naturaleza aquella
aguas.. Le espantaba el oleaje tumultuoso, su azotar inagonía abominable, diciéndome: "Eso concierne a Dios
cesante sobre los. bancos, el inmenso vaho océanico, acomque así ha dispuesto las cosas; no seré yo quién las en~
pasado y mugiente:
.
miende: allá se los haya!" Sin embargo, me arrepentí
Era tímida, delicada, tierna; todos la querían; desde
luego de haber permitido aquella atrocidad, y siempre
la prisión se impuso por el afecto; los ladrones detenidos;
GUe he visto un ratón presa de un gato lo he protegido.
que eran nuestros criados, se guardaban bien de hacerle
Pero ¿ qué les habrán hecho los ratones a los gatos en
daño. Se nos enterraba a las diez de la noche; un enorépocas anteriores a su existencia?
me cerrojo atravesaba la férrea puerta de la celda, hasta
Nacen con ese odio hereditario, y si acaso no lo
las siete de la mañana, por más que enfermase alguno. A
sienten lo bastante, las madres se los inspiran. Recuerveces, en el momento en que se nos emparedaba, 'Gris,
do que la gata blanca de la Conserjería se instaló en mi
que no conocía del todo las co,stumbres de la cárcel, no
pieza con sus pequeñuelos y que no tenían aún cinco sehabía entrado aun: los guardias nocturnos la encontraban
manas de nacidos, cuando una noche la madre les trajo un
maullando a mi puerta y faltando a la consigna corrían el
ratón que colocó sobre una losa. Los cuatro gatitos se
cerrojo para que entrase.
aproximaron tímidos y curiosos; la gata comenzó su lecEn Jersey gozaba grandes pr ivilegios. Comía a la
ción de tortura cogiendo y stiltando alternativamente su
mesa, en la cual tenía su plato en un ángulo, manejándose
presa; pero como las celdas no son tan espaciosas como
ele modo que a nadie incomodaba. En mi habitación era
las alcobas, y como la madre, atenta a sus hijos, no vigisoberana: tenía derecho a la mejor poltrona, y como a los
ló lo suficiente al ratón, éste pudo escaparse de prisa.
gatos les gusta el lujo, una encantadora dama la había
El descontento y la humillación de la gata no tuvo
bordado rico y muelle cojín. Durante la noche, para calímite; sentí.a sobre sí las miradas de sus cuatro hijos que
lentarse, se acostaba en mi cama; en el invierno se meparecían decirla : y bien? Su dignidad de madre y su odio
tía dentro de las sábanas. Cuando sentía demasiado calor
de gata estaban comprometidos y ultrajados; movía la
sacaba el cuerpo o la cabeza fuera de los cobertores; y~
cola airada, y como uno de los gatitos se acercara para acasentía profunda complacencia cuando, al despertar, tnconriciarla, y le pisase la cola, le &lt;lió tal arañazo que lo hizo
traba su cabeza al lado de la mía.
rodar debajo de la cama.
Era la dulzura personificada. Un día, sin embargo,
El 'ratón se había escapado por el intersticio de una
se tornó feroz. A poco de salir volvió trayendo entre los
plancha de metal de la chimenea. La gata se colocó frendientes algo que colocó en medio del cuarto. Era un
te a frente a aquel agujero, fija la mirada, inmóvil; cuando
ratón.
se convenció de la inutilidad de su vigilancia, pues el ratón
Allí estaba el infeliz ratón, inmóvil, silenci?so, fija
no salía, r esolvió entretenerse con sus hijos.
la mirada, estupefacto. Gris hizo qué se alejaba; su víctiTranscurrieron tres días después de esta aventura
ma trató .de huir con presteza, pero una zarpada violenta
que ya había olvidado cuando ví aparecer al borde del
la detuvo: volvió a soltarla y el ratón intentó una nueva
agujero a un ratoncillo de amor tiguados ojos, que parecía
huida, pero fue tan desgraciado como en la anterior. Así
buscar a alguien. La gata madre acababa de salir y los
pasó un cuarto de· hora, Gris cojiendo su presa y soltándocuatro gatitos dormían en un rincón sobre una piel de carla, permitiéndole por instantes alejarse un poco y saltánnero que se les había comprado. El ratoncillo adelantó
dole encima con increíble agilidad, recogiéndola de nuevo
las dos patitas delanteras, luego su cuerpo enflaquecido
más y más ensangrentada y moribunda.
y estenuado; propó a dar algunos pasos con lentitud; cayó
Hubo un momento en que el ratón comprendió que
sobre el dorso y expiró. Sin duda el agujero no llegaba
su enemiga se burlaba de él; desistió de aquel peligroso
hasta la pared o ésta era demasiado maciza y no tenía
juegÓ y se quedó inmóvil. Gris se alejó un poco, luego
grietas en donde ocultarse; el ratoncillo había pasado allí
más, volvió la mirada hacia otro sitio, contemplando con
tres días sin comer, prefiriendo morir de hambre, antes
atención una mosca que revoloteaba en la vidriera; con
que tropezar de nuevo con el terrible felino.
todo, este olvido no duró sino cinco minutos. Recobró
AUGUSTE VACQUERIE.
alientos el desdichado ratón y aunque corrió velozmen-

�EL INGENIO DE LAS ALEMANAS
LOS MILAGROS DE LA ECONOMIA
res garbanzos que en Fuen tesaúco? Yo no sé de donde
No faltará nada a Alemania para continuar la lucha
vendrán esos garbanzos 'como manteca;" pero yo los he
hasta el triunfo. Esto lo hemos dicho en muchas cartas;
comido, y me atrevería a jurar que son garbanzos de verpero, aunque algunas veces dijimos también la razón, creemos de cuando en cuando la nostalgia del cocido. No;
mos que no fuimos muy explícitos. En Alemania no faleslos garbanzos tienen todo el aspecto de ser sinceros.
tará nada, aunque falte todo. Este es el pueblo de las subsPero vamos al asunto de esta carta; si los químicos
tituciones, y en cuanto se nota que algo puede escasear,
inventan substituciones, las menageras no quieren quedardesde los sabios químicos hasta las modestas menageras,
se atr:is. Recientemente se ha inaugurado una Expositodo el mundo, se pone a pensar con qué otra cosa podrían
ción de lo que estas mujeres ha1~ ideado para substituir
substituirlo. Desde hace meses, en Berlín, los huevos esinfinitas cosas que les faltan o que resultan subidas de
_tán muy caros, carísimos, a un precio que sólo Krupp y
precio en las actuales condiciones de la vida. Por ejemalgún otro potentado pueden. permitirse el lujl, de beberplo: el almidón y el planchado de las camisas subía hasta
se un par pasado por agua. Según parece, a g,esar de
alarmar. Se pensó en la's pecheras, los cuellos y los puí10s
todos los razonamientos y de los argumentos más sutiles,
de celuloide o caucho; pero estas materias escasean tamlas gallinas alemanas se obstinan en observar la regla
bién. Las mujeres han inventado los cuellos de papel,
anual, según la cual en esta época se.abstienen de depositar
los puiios de papel y las pecheras de papel, que dan el
s us productos en los sitios destinados a tal fin. Las gallipego. Los hay de todas las formas, desde el pajarita hasnas alemanas son tan rebeldes como las españolas, y cop
ta el dipiomático, lo cual prueba que se espera tener paellas no cuenta la organización, la disciplina admirables de
rroquia en las clases elevada::;. También hemos visto en
este pueblo. Pues bien; desde que se notó la escasez de
la Exposición enaguas de señora, pañuelos, servilletas,
huevos, la química nos ha dado unos polvos para substimanteles, paiiales y otras prendas fabricadas con papel.
tuirlos. No vayan a creer los amables lectores que con
Como el jabón está muy caro, esas prendas de papel se
esos polvos se pueden hacer tortillas, y mucho menos que
quitan cuando se ensucian y se tiran. Al mismo tiemse pueda improvisar una ensalada de huevos duros. El
po, ahorran algodón, que ya se sabe sirve ahora para faprospecto que dan con cada paquete de polvos advierte
bricar explosivos en cantidades fabulosas. Sería imposiconcienzudamente que sólo sirven para empanar, para dar
ble enumerar todo lo que hemos visto fabricado con pagusto de huevo a una sopa, para las albóndigas o cosa sepel en esta Exposición, y básteles a ustedes saber que hay
mejante. También advierte que en esos polvos no hay
hasta calcetines. Además, en la Exposición se tienen curnada del huevo, sino que la albúmina y otros componentes
sos de economía doméstica, pues, fijados en la pared, se
están sacados de plantas más generosas que las gallinas.
ven unos cartelones, en los que se leen cosas parecidas a
Y, de la misma manera, la química ha substituído el aceite,
ésta:
la grasa de cerdo, la manteca, la col, las lechugas y las lenFamilia 1Iüller, que sólo cuenta con tres marcos, y
t ejas. Tantas y tan perfectas son las substituciones, que
se compone de padre madre y cuatro hijos. (Gasto diario).
ya, cuando nos sentamos a la mesa, creemos ver en todos
Alquiler de la casa - - - - I
los platos la mano del profesor Oswald. Se venden unos
Pan - - - - - - - - - - 0,40
paquetes de una cosa verde- que, a primera vista, parecen
Patatas - - - - - - - - - 0,10
0 .30
recortes de tela; pero poniéndola en remojo unas cuanCarne - - - - - - tas horas, se tiene la sorpresa de ver una ensalada tan
Grasa
0,30
fresca como si acabara de ser cortada en el huerto. La
L eche
0,25
misma sorpresa con las espinacas, la coliflor, la lombarda y
Café . . . . . .
0,05
otras legumbres. En Berlín se vende el pescado vivo
Verduras
. . . . . . . . . . 0,15
porque hay vagones estanques que lo traen desde el puerto
Tabaco para el padre . . . . . . 0,10
de mar; pero, a pesar de verlos colear en las pescaderías,
Total - - - 2,65
t al es nuestra obsesión de la química, que llegamos a pensar si serán peces artificiales a los que les ponen una maquinaria de relojería en el vientre para que la ilusión sea
Como ven ustedes, a esta familia todavía le sobra
completa. Sea como sea, el caso es que los millones de
dinero de los tres marcos c:¡ue tiene para vivir. Pero nosalemanes siguen teniendo que comer, y que, productos quíotros hemos visto a muchas señoras que visitaban la Exmicos o no, lo que comen los. alimenta. Es más; ¿ queposición quedarse mirando estos cartelones y llevarse las
dad. Porque no es creíble que la química alemana se hamanos a la cabeza, dicie'ndo: "¡No sé, no sé cómo pueya puesto a fabricar garbanzos sólo para que no nos falden hacer ese milagro!"
Ant onio AZP EITUA.
ten a tres españoles que vivimos en Alemania, y que sentirían ustedes creer que en Alemania se encuentran mejo-

El Profesor de M úsica, Martínez del Villar, de Laredo
Texas, enmedio de sus discípulas, que celebraron '
un concierto con un éxito brillante.

La Juventud de Francia
En la XXIX de sus Cartas marruecas (escritas en

1768,! el coronel D. José Cadalso habla de la juventud
francesa.

Lo ~ace en términos de viva actualidad. Uno
de las Cartas (en que se expresan las
ide_as del propio autor, como en las análogas de Montes~Uleu); uno de los personajes de estas Cartas escribe:
En ambas _vu~ltas que he dado por Francia he hallado
en, sµs provmc1as-que siempre mantienen las costumbres
mas puras que la c~pital- un trato humano, cortés Y afable para1 los ..extran¡eros, no producido de la vanida d d e
q.ue se . es v!Slte Y admire, como puede suceder ~n París
smo. dimanado verdaderamente de un corazón franco ;
sencillo, que halla ~usto en procurárselo al desconocido."
En E~1ropa ha habi?o un ambiente de hostilidad contra
Francia ; lo .ha habido también contra España. N o se
puede
.
f d d cte el ucir .nada de estas universales malq uerenc1as;
un ,ª as ha~ s'.d? en el predominio europeo que en ciertas epocas h1stoncas han llegado a alcanzar esos
bl
E E
h h .
.
pue os.
n uropa a abido_s'.empre apelativos especiales para
los. naturales de las distmtas patrias; con una palabra se
for¡aba ,un troq~el ~ue servía para millones de ciudadanos. Lmeas mas arnba de las copiadas de Cadalso se di~e que en, ~uropa ~e le, juzga "al español, religioso; al italiano,
al ,,mgles, soberbio; al holandés, avaro, y
al
1 poht1co;
, ,
a eman, aspero.
No hay autor clásico español (Lope
S~avedr~ Fa¡ardo, Gracián etc.), que no traiga una reta~
hila de estas . . Lope de Vega, por ejemplo, en El peregriJl9 ~n ~u patria, trae la siguiente: "A los escitas llaman

?e los person~Jes

•

crul eles'. a _los italianos, nobles ; a los franceses, religiosos.
a os sicilianos
.
. . ' agudos., a 1os fl amencos, .mdustnosos;
a'
1os
· persas,1 mf1eles; a los turcos ' lascivos ,. a los par t os, cun~sos; a os borgoñones, feroces; a los picardos, alegres.
~ os ~re~ones, duros; a los alejandrinos, engañadores. ~
os egipc10s, atrevidos; a los españoles, arrogantes· a ios
alem~ne~, hermosos." i Pintar como querer! En g~neral
prescmdtendo de esta clasificación, los más de los autores'
al hablar d: alemanes, franceses Y españoles, les acha~
can, _respectivamente, la embriageuz, la ligereza y la soberbia ... .
Cadalso en la Carta citada hace constar el cambio
notable que la edad imprime en el carácter del fra .
Podrá eI f rances
, h a b er sido
.
nces.
intemperan te e impetuoso
en
a
mocedad;
mas
en
llegando
a
cierto
momento
de
la
vida,
I
todos
ardores dan paso a un bello Y equ1'l'b
· · · aquellos
''T
1 ra d o
¡u1c10.
od?s los que llegan a cierta edad-dice nuestro
autor-son, si_n duda, los más sociables del universo; porque desvanecidas las te1;1pestades de su juventud, les
queda el fondo de una mdole sincera, prolija educación
que en este país es común, Y exterior agradable." "E n lle~
gando1 a los, cuarenta años-añade Cadalso-se t rans form~ e ~,rances en otro hombre distinto de lo que era a los
Pero n? se ~rea que en .el francés joven todo
vemte.
se reduce a las ~ichas impetuosidades. No todo en él es
desenvolt~ra Y. libertad. Hay en la juventud francesa un
fondo de idealismo Y de entusiasmo que es lo que la ha;e verdaderamente admirable · "La m1'sma d esenvo
.
1tura

I

�•

•

de Íos j6venes, insufrible a quien no 1os conoce, tiene ~n
no sé qué que los hace amables. Por ella se descubre
todo el hombre interior, incapaz di! rencores, astucia artera , ni intención dañada." Díaz pasados, Cadalso se
encontraba esparciendo el ánimo en cierto café o botillería. Había allí un mozalbete francés que charlaba inconsideradamente de las cosas de España. Cadalso escucha sus palabras estrepitosas, sus voces, sus gestos, y luego le dice a un amigo: "¿ Ves todos estos estrépitos, alborotos, saltos, gritos, voces, ascos 'que hace de España;
esto que dice de los españoles y sus trazas de acabar con
todos los que est amos aquí? Pues apostemos a que si
cualquiera de nosotros se levanta y le pide la última peseta que tiene, se la da con mil amores." Y añade el
autor: "¡ Cuánto más amable es su corazón que el de
aquel otro desconocido que ha estado haciendo tantos
elogios de nuestra nación, que nos consta a nosotros ser
defectuosa por el lado mismo por donde la ensalza!" (Todo esto está un tanto desmañadamente expresado. Al
primer joven, Cadalso no le ha pedido la última peseta,
y no se puede asegurar que la dará. El segundo joven
puede ser un hipócrita redomado; pero al elogiar lo que
no es digno de elogio puede ser también un papanatas.)
El joven de los elogios- prosigue Cadalso-todo lo encarece y pondera; dice mil primores de la capa; intenta
llevarla airosamente y no hace más que arrastrarla con
desgarbo. Ha ido a la comedia y sale encantado después
de haber visto un deplorable engendro. No; preferimos
a nuestro mocito francés que, después de haber leído más
de mil comedias, clásicas, nos dijo que no había encontrado ni una sola escena en ellas regular.
Y ahora viene una observación realmente profunda
y bien expresada de Cadalso, observación de la más viva
actualidad. "Esta juventud-escribe el autor,-en medio
de su superficialidad y arrebato, ha hecho siempre prodigios de valor en servicio de su Rey y en defensa de su
Patria. Cuerpos militares de esta misma traza que ves
forman el nervio del Ejército de Francia. Parece increíble, pero es constante que, con todo el lujo de los persas,

tienen todo el valor de los macedonios. Lo han demostrado en varios lances; pero con singular gloria en la batalla de Fontenay, arrojándose con espada en mano sobre
una infantería formidable, compuesta de naciones duras
y guerreras, y la deshicieron totalmente, ejecutando entonces lo que no había podido lograr su Ejército entero, lleno de oficiales y soldados del mayor mérito." Con todo
el lujo de persas, es decir, con el hábito de la elegancia,
del refinamiento y de la cultura del espíritu, tienen los
franceses, singularmente su juventud, todo el valor de los
macedonios. Se está viendo de una manera espl~ndida
en la presente guerra. Cadalso añade más; Cadalso, coronel, militar que supo morir heroicamente, añade algo
que ha sido tan verdad en 1914 como pudo serlo en 1768;
Cadalso alude a la terrible equivocación que puede sufrir quien juzgue a la nación francesa, quien juzgue a la
juventud francesa por sus aires y. trazas aparentes de ligereza e irreflexión. ¡ Deplorable psicólogo sería quien
tal hiciera! Mal se ha calculado en 1914 al no contar con
ese fondo de entusiasmo, de heroísmo y de abnegación
de la nación francesa, fondo tradicional, innato, indestructible. A ese profundo error alude Cadalso. "De aquí inferirás-escribe el autor-que cada nación tiene su carácter, que es un mixto de vicios y virtudes, en el cual los
vicios pueden apenas llamarse tales si producen en la
realidad algunos buenos efectos y éstos se ven sólo en
los lances prácticos, que suelen ser muy diversos de lo
que se esperaba por mera especulación." Por mera especulación se esperaba que Francia, que la juventud francesa, que se nos pintaba disipada y corrompida, no pudiese resistir al asalto de un enemigo. Esa mera especulación ha engañado a los que pensaban ser debeladores de
Francia. Esa mera especulación. engañará también a los
que piensan que Francia, después de la guerra, no va a
recogerse sobre sí misma para reorganizar su vida pública,
limpiándola de escorias, sobre bases firmes de sinceridad,
de tolerancia, de respeto mutuo y de autoridad inteligente
e inflexible.

AZORIN.

Rosa·María y María Rosa Almada Peláez, gemelas, hijas del
Sr. Marcelino Almada y la Sra. Carmen P. de Almada,
residentes en el Paso, T ex.

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LAS TRINCHERAS
Por los cuatro grabados de
esta plana se advierte la vida
de los soldados en las trincheras.
En uno de ellos, se mira
la trinchera cubierta ~ .nieve: en las dos del centro se
ven respectivamente al nue-

·p~n~J!~""lldfflarffls y a:°'\i't{ll
pieza de grueso calibre en el
momento de ser trasladada;
y finalmente, en el grabado
bajo, se da uno cuenta de
cómo blindan las trincheras
con 'alambre electri:rado que
las vuelven inaccesibles.
Desde hace cerca de dos
años, varios millares de hom
bres, viven debajo de la tierra, ocultos.atisbando al ene
migo, o siempre listos para
morir en aras de la Patria.

�como los e.ar.acoles, llevan la casa, la cabaña, la tienda,
a cuestas.

***

El sombrero ancho de palma es el techo de un jaca1, un techo tan ligero como sufrido; la lluvia no lo
deshace, lo limpia; el sol y el polvo no lo desmenuzan lo
end_urecen; la cal escurridiza, el goterón de pintura' de
aceite, el fango de la vía, no lo ensucian, lo decoran; si se
cae al agua, flota; si lo arrebata el viento, no se maltrata, ru~da hasta topar en pa,r ed; en verano, en la fuga.
en la Jornada, en el desamparo de los caminos, sirve para
sacar agua de los ríos; para ~er lanzado cómo trampa contra los pajarillos; para "tumbar," previamente lastrado
con guijarros, el fruto maduro de los árboles; para guardar en él como en un cesto las yerbas tónicas o medicinales.
Cuando el "rayador" carece de medidas para los
áridos, el esclavo de la gleba presenta su sombrero sabiendo que la copa equivale al tanto necesario de ;r.aíz
para el sustento de un día.
.
E~ mendigo, para ejercer su protegida y lucrativa
mdustna, no ha menester sino un bordón, una buena barba de patriarca, unos pantalones rotos, un jarrito y sombre:o capaz, no clareado; dentro de éste, sin remilgos ni
falsos pudores, dispone dos tortillas a manera de revestimiento, Y "¡ech~n toda la olla, almas caritativas, aunque
sea revuelta, que yo pepenaré lo que me cuadre a mano
'
limpia!"
I:urante el. s_ueíío cubre la cara durmiente, ·y si
s~ dueno desea v1aJar de incógnito, con echárselo por los
oJos no lo conoce ni el dueíío de la pulquería.

* * *

Niña Mercedes Pérez Elizondo, de Gral. T erán,
N. L. actualmente en San Antonio, T ex.

El Sombrero Ancho
Por el Admirable Costumbrista Mexicano, ANGEL DE CAMPO
po llevaban en la cabeza el sueldo de todo un a ño ; que
Los sombreros mexicanos llamados "charros", están
el sombrero ancho representaba en la República un imadquiriendo gran popularidad en Texas, especialmente los ·
que tienen anch os galones y elevada copa. Las gentes portantísimo papel.
Tan es cierto lo anterior, que para reducir a la nada
-dicen- se aglomeran en las sombrererías norteameria nuestros centenares de miles de mexicanos, basta con
canas para comprarlos a cualquier precio y sin regatear;
quitarles el chilapeño y substituírselos por boina, o gosu uso se extiende no sólo en la clase obrera, sino tamrra o boleado; ya son otra cosa, no son nadie.
bién en la acomodada.
El sombrero ancho es símbolo; el sombrero ancho
No hace muchos años vino a México Mr. Bryan con
es histórico; el sombrero ancho es la más reconcentrada
el objeto de recoger datos sobre el metal blanco, y se
esencia de l "mexicano," el sombrero ancho es dón del
enamoró a tal g rado de los "jaranos," que se llevó varios
cielo, un complemento indispensable de la cobija, del
de los que pudieran llamarse "bimetalistas" por. contener
traje de manta y del cacle indestructible.
en la toquilla chapetones y demás; ambos, metales precioEl avío, la indumentaria, el guardarropa de censos.
tenares de mexicanos consiste en un somb rero muy granEsos sombreros ocuparon la atención pública; en
de y un bulto muy pequeño, compuesto de frazada o tilma
" magazines" y en revistas fué tópico aquel objeto de inpara los hombres, y de rebozo, enaguas de castor y un par
dumentari:&gt; , grande, extraño de forma, joyante, cintilante
de botines, para las damas, cuando las damas usan bocuando el sol juega en la trama de los galones. Un crotines, sin medias; con eso pueden ir hasta Roma; con eso,
nist a decía por aquel t iempo que ciertas gentes del cam-

La gente pobre no tiene casa, ni armario ni baúl
ni esc:itorio de cortina, ni cartera o portamonedas; par~
eso d1s?one de un sombrero de doble piso, para guardar en el desde las gordas enchiladas y los cigarros hasta
el s~nto de su devoción, y el mechón de pelos de ;u chaparnta, obtenido en riíía.
A vece~ entre las yerbas medicinales y algunos documentos pnvad~s, se encuentra un pañuelo, precisament~ arr~gado Y roJo, que no se usa para fines estornutatonos, smo para restañar la sangre en caso necesario por~ue en esta :ida, muchas. veces sale uno en busca de hoJas de naranJo, y regresa a su casa empapado en tintura
de_ árnica; ¿ quié? no tiene un enemigo o un faltoso que le
nme feo, le ataJe el paso, le dé un caballazo o le ch ifle
una tonada despreciativa?
H ay centenares de miles de mexicanos cuya vida
como la de las águilas, está a merced de las alas. , . . d~
las alas de un sombrero. El chilapeño y el charro (hasta el fondo de tompeate de los mozos de amasijo) tienen
su nombre especial; los pobres carecerán de retórica 1 de
declaraciones, ·de ademanes caballerescos, pero con una
so!a cabezada dicen lo bastante y más, para buscarse un
ruido.
Este se lo ladeó cuando pasaba la mujer de don
Margarito; aquél se lo echa atrás cuando "devisa" a Vicente el tuerto; el de más allá tuvo la atingencia de soplarle el polvo cuando, tanque o tina en mano brindaba
don Trinidad por los que prefieren pudrirse e1~ la cárcel
por robo, a vivir de la gorra- que vale más que un sombrero ancho,-aceptando_ medidas sin corresponderlas; y
esos actos, al parecer sm mayor significación, constituyen causa grave, justificada, urgente, para "invitarse a
reñir."
En la riña,. el sombrero es un factor de triunfo;
quien sabe valerse de él, como un andante de su escudo
tiene segura la bartolina y el jurado, quizás hasta la pe~
na capital.

Cae el vencido, vienen los gendarmes, ¡nadie to
mueva! : el corro será capaz de robarle los centavos que
traiga en el cinto; pero eso sí, cuando llega la camilla,
uno de los curiosos de mayor representación se acerca,
recoge de la ensangrentada arena el sombrero, tinto de
h~moglobina heroica, le quita las basuras y lo deposita
piadosamente, no en la cabeza, sino a los pies del valeroso.
i Cuántas veces en la accesoria donde vive la mujer
del preso, todo se ha empeñado, hasta las planchas, y queda como recuerdo del amo ausente, ya colgado de una alcayata, ya envuelto en periódicos y trapos, arriba del
tr~stero, ''un charro", que sirve de recuerdo y de respeto,
mientras en la cama de tablas, muy asentadita y vistosa,
campea la frazada de colores con todo y la cuchillada que
le cortó los flecos y· parte de la cenefa.
¿ Qué taííedor de guitarra o salterio no se arrisca el
sombrero para arrancarse con una "valona?" ¿qué rural
no lo afianza para la carga? ¿ qué vaquero no se sirve
de él para espantar las reses?

*

*

*

Y cuando llega el momento del "jarabe", cuando
la tarima se convierte en una "protesta" o "en un voto
de gracias," por la cantidad de rúbricas y floreos que en
ella tra~an los pies alados de la china retrechera, de pronto, un indomable enamorado de la bailadora se quita lo
mejor que tiene, su prenda más valiosa, sus ciento y pico
de pesos de freltro o pélo, y galones de oro y plata y
monograma de lo mismo, su sombrero ancho, y esconde
su gran corazón en la ancha copa y lo arroja a1 suelo para
que ella lo esquive, o lo pisotee, o lo recoja y se lo ponga, entre gritos, aplausos y sombrerazos ·1 mientras se revientas las cuerdas del salterio: ¡¡tal es la rabia con que
las arañan, y echa humo la guitarra de puro fatigada!!
Hay sombreros de lujo que valen hasta cien pesos:
tienen el color, las brillazones y forjateos de flores monstruosas, son el arma irresistible para deslumbrar a las
rancheras de ojos bajos y sonrisa burlesca; ¡ guay de
quien osara tocarlos!; el machete los defiende como si
fueran corona de aristócrata; nunca han caído al suelo no
conocen más que una tierra, el fango sangriento del' coso. Cuando el diestro ves tido de luces, valiente y sereno, después de clásica faena igualó al toro y lo hizo rodar de una sola en su sitio, el inteligence aplaude, el villamelón patea, el charro impulsivo, domador de potros,
expresa su admiración lanzando hasta los pitones de la
res caída su prenda de más lujo, su sagrada prenda de
conquistador y de "alma sin miedo": el sombrero ancho
El espada lo ha recogido y se lo ha puesto, saludado por
"dianas" enloquecedoras. El galoneado, desde ese instante, no se daría ni por µn rancho con tres yuntas: ha
pasado a la categoría de reliquia inalienable.
i La primera deuda de centenares de miles de paisanos se contrae para darse el lujo de estrenar un jarano·
la última cosa que se manda a un empeño para una verbe~
na, es el propio galoneado I
Y al regresar del entierro-en ta clase gratis de
muchos pro\etarios,- cuando en la morada mortuoria persiste todavía el olor de las flores podridas, del tabaco
de mala calidad y de los ponches fuertes del velorio la
madre acaricia la cabeza del chiquitín, le señala la pre~da
capital, que despide chispas en la toqu.illa a -la luz trémula de un cirio, y le dice:
- ¡ Ahí te lo guardo para cuando te venga! Es
para tí, nada debe; precisamente la víspera de que tu padre entrara al hospital, pagó el último abono!
i Lo que podría escribirse sobre los sombreros de
combate!

TIK-TAK.

�La Expedición Punitiva

El Primer Ministro Inglés

DESDE JAUJA
tan de cerca que el mismo día de su asalto a Columbus,
daba
cuenta un General incautador de que se hallaba soMi estimago amigo:
bre
la
pista del ex-compinche y ~n breve comunicaría su
Ya comprenderás que sobre todos los acontecimiencaptura.
tos capaces de interesarnos está hoy el de la entrada de
Hay un punto lamentable en esta combinación milos americanos en Jauja para la pers('cución de Villa por
litar, y es que la liga de ambos ejércitos para atrapar a
loi atropellos que éste cometió en Columbns.
Villa vendrá a poner una gruesa tacha sobre los lineamienTengo, pues, que referirme a los preliminares de estos
del sabio proyecto de Don Venus en lo relativo a la
ta combinación bélica, para que te enteres de cómo el
solución del problema del hambre por medio de la abstiPrimer Jefe dirige los asuntos de car~cter internacional.
nencia defintiva, punto de que traté en mi epístola número
Cualquiera habría discurrido esrerar el _resultado de
veintidos,
anterior inmediata a la que vas leyendo. Porlos arreglos para Jauja y Yanquilandia sobre la forma de
que
el
ejército
menguado de Don Venus se echará brala persecución, para saber si era llegada la hora de excitar
vamente
sobre
los
perniles de Jamón, los furgones de gael sentimiento nacional en defensa del país por una ruptulleta
y
las
latas
de
melaza, en los precisos momentos en
ra de hostilidades de parte de los americanos. Pero Don
que
iban
ya
nuestras
abnegadas huestes habituándose al
Venus no procedió así. Quiso lucir una diplomacia de
ayuno perpetuo.
cuño nuevo, y lanzó una excitativa al pueblo para que se
Pero este pequeño escollo con que ha venido a tropreparase en defensa de la dignidad de la patria. acordánpezar
el proyecto redentor, quedará ampliamente com·
dose probablemente de que se le había olvidado .:.sumir la
pensado
con la ventaja de que una vez metidos en Jauja
misma actitud cuando la toma de Veracruz en tiempos
cincuenta o cien mil americanos bien armados y equipade Huerta.
dos, sin haber dado alcance a Doroteo, no podremos arroEn esa excitativa aseguraba qui: por ningún motivo
jarlos del país, y habrá melaza, galletas y jamón a todo
ni bajo pretexto alguno permitiría qt•e fue; ..~as norte-amepasto, con beneplácito del pueblo que en su mayoría no
ricanas penetraran en nuestro territorio; y esto cuando
se resigna a substituir el sistema de vida a que los acoscomenzaba el escrito dando cuenta de la solicitud yantumbrara la odiosa proporcionándole alimentos baratos Y
qui para traer sus soldados y de lo que él había contesabundantes, por la supresión absoluta de los comestibles.
tado pidiendo la reciprocidad de acción. ·~que! brillante
Este fracaso del novísimo proyecto no será bochorgalimatías democrático cautivó a las masas redi~.idas que
noso
para su ilustre iniciador, porque otros más sencillos
vieron en la actitud de Don Venus un patriotismo de muy
le
han
fallado también. Por ejemplo: la clqusura de
subidos quilates; pero los arrestos popularu se aplacaron
casas
de
cambio fundada en que ellas eran la causa de la
al saberse que dos días después pasarían, como pasaron,
escasa
valorización
del bilimbique. Desde que por detropas yanquis a J a'uja, con el heroico timbre para Don
creto desaparecieron esos exploradores del pueblo, el paVenus de que sus ejércitos tienen igt!al derecho sobre tiepel carrancista ha sufrido un descenso que espanta, lo
rra americana, si se presenta el caso de ccoperar con los
cual d_emuestra que las casas de cambio eran sumamente
vecinos para persecuciones análogas del otro lado del
perjudiciales. Así le sale todo a Don Venus, por lo que
Bravo.
ciegamente confiamos en la rápida reconstrucción del
La excitativa hablaba, como en de rigor, de que la
país.
culpa de todo recaía sobre los reaccionarios, quier.es aplasEn algunas de las principales ciudades de Jauja se
tados por la derrota instigaban a Villa a la ejecución de
festejó rumbosamente el hecho glorioso de penetrar amehorrendos crímenes. En esto sólo faltó un detalle: el de
ricanos en nuestro territorio. Las felicitaciones al Prique los reaccionarios pusieron en mano~ de Villa armas
mer Jefe por su actitud patriótica permitiendo que solda,
y municiones y la banda azul de divisionario. Pero esta
dos
extranjeros le ayuden al .exterminio de Villa, han "fapequeña distracción debe serle perdonada al Primer Jefe,
tigado
los hilos telegráficos." Don Venus habrá formuporque no es posible que tenga tiempo y calma para estas
lado su altísi~o pensamiento en esta expresión democrámenudencias.
tica: "METANSE Y QUITENMELO DE ENCIMA."
En medio de estos desahogos preconstitucionales,
Mira lo que significa una solidaridad firmé entre
hay algo que los atenµa: la consideración de que contannaciones
convecinas, y las ventajas que se obtienen con
do Don Venus con un ejército menguado, (tan menguado
armar
bandoleros,
ponerles motes de Napoleones, fajarles
que apenas alcanza a cient~ cincuenta mil plazas), es una
bandas de divisionarios y prenderles a la cola un reprecrueldad pedirle que él se baste para destrozar a Villa, en
cuya compañía andarán de dos a tres mil bandidos que an- sentante diplomático.
No será difícil que a estas horas, muchas gentes retes constituyeron la flor y nata del ejército libertador. No
cuerden
el proverbio aquel: "CRIA CUERVOS Y TE
podemos fiar en esas cifras, porque hace poco esos bandoSACARAN
LOS OJOS."
leros no sumaban ni cincuenta, según los papeles impreTu afectísimo amigo y colega,
sos, marca Venus, únicos que circulan en Jauja. Villa esA

20

de Marzo de

Crónica de Julio Camba

1916.

taba ya próximo a ser cogido en la trampa; se le perseguía

SILVERIO.

Un día, en tiempos de Campbell-Bannerm .. n, )lr. Balfour estaba atacando al Gobierno. Su brillante oratoria había 'fascinado a la Cámara, y el Gobierne, se sentía
incómodo. Algún ministro había intentado parar los golpes de Mr. Balfour; pero sin el menor resultado. La cosa
iba de mal en peor, y,· entonces, Campbell-Banncrman se
dirigió a un compañer~ de Gabinete y le dijo:
-Como no aplastemos a Balfour, estamos ·perdidos.
Corra usted y traiga el martillo. gordo .... .

...

El martillo gordo era Mr. Asquith .... Hay oradores
que son la daga, otros que son el florete, otros que son la
pistola. Mr. Asquith es el martillo. El gesto oratorio de
Mr. Balfour es un gesto audaz y elegante de es rrimista; el
de Mr. Churchill-todo ímpetu y pasión-hace pensar en
un alegre mosquetero que cargara a balazos sobre el enemigo; el de Mr. Asquith es un gesto de herrero que da
martillazos sobre el yunque .....
Míster Asquith no tiene elegancia, no tiene gracia,
no tiene emoción, no tiene magnetismo perso .: 11. . . . Es
sencillamente, un hombre de una inteligencia poderosa y
de una gran honradez. Ni le debe su puesto a ,m p0der
fascinador del cual carece, ni hay cuidado de que, en virtud
de este poder, arrastre jamás a nadie a aventuras dudosas.
No es un hombre de genio, ni quiere serlo, convencido como está de que el genio constituye una debilidac! mental.
La pasión no influye nunca en sus decisiones. Es liberal
y demócrata; pero fríamente, sin el romanticismo de un
Lloyd GeQrge. Para inspirar a las muchedumbres y hacer
una obra apostólica, Mr. Asquith sería perfectamente inútil;. pero para dirigir un Gobiern&lt;'I, y, sobre todo, para dirigirlo en circunstancias tan críticas como las p:esentes,
es el hombre ideal.
Como orador Mr. Asquith se caracteriza por la exactitud, por la claridad y por la serenidad que sabe guardar
siempre, aun en los momentos en que es mayor la excitación general. A más de compararla a un martillo, su oratoria, puede compararse a un chorro de agua fría. A veces,
cuando cae sobre la Cámara de los Comunes, este chorro
parece excesivamente frío;_ pero es que, entonces, la Cámara se encuentra a una temperatura demasiado elevada.
¡ Qué desagradable el chorro en algunas ocasiones; pero
qué rfecto más tónico el suyo ..... ! Y lo sorprendente es
el pensar cómo mientras la temperatura general ha ido subiendo de punto y la elocuencia de cada orador ha ido elevándose en el ambiente, el bueno de Mr. Asquith habrá podido arreglárselas para mantener tan fresco su pequeíio depósito.
-Este hombre es refractario-dicen algunos.

una gran· inteligencia, sin genio y de una absoluta probidad intelectual. Más o menos, los otros políticos tieneu
~us poderes personales de atracción: Lloyd George tienl!
la leyenda romántica y las melenas grises, y le hace chistes al público; Mr. Balfour tiene la distinción intelectual ·
sir Edward Grey tiene la corrección en el vestir y en la~
actitudes; lord Kitchener, que no habla, tiene el prestigio
enorme de su silencio .... Mr. Asquith no tiene nada más
que su inteligencia: "la menos sutil, la menos sugestiva,
pero la más eficaz de todas las inteligencias que influyen
en la política inglesa," dice un crí'tico.
Es una figura verdaderamente poco pintoresca la figura de Mr. Asquith. Su aspecto no dice gran cosa, ni
en pro ni en contra. Su vida está desprovista de anécdotas. Y claro es que el pueblo no le adora; pero, en
esta crisis solemne, le mira con la misma confianza con
que mira sus dreadnoughts y sus cañones de diez y siete
pulgadas.
Julio CAMBA.

rr=======================:::::-1

Y, en efecto, es refractario a toda pasión y a toda
emoción.
Sus discursos no tienen nunca grandes sutilezas men tales ni tampoco vu lgarizaciones excesivas. Mr. Asquith
pone las cosas en un niv-el medio y sé dirige a la inteligencia general. Los que estén por debajo del término de inteligencia general a la que se dirige Mr. Asquith, esos no
cuentan, y los que quieran algo superior, que se lo pidan
a un fi lósofo y no a un político. Mr. Asquith no adula a
la galería, para la que ta!}tO trabaja Lloyd George; pero
tampoco desprecia la popularidad, a la manera de Mr. Balfour. Es, como digo, un hombre frío, sin imaginación, con

f!RIODI~ PARA TOUOS LOS INTERESADOS. EN

EL NORTE AMERICANO es un periódico ilustrado, mensual, en español, que contiene noticias e informaciones generales sobre
los Estados Unidos, de interés para los pueblos de Centro y Sud América y las Indias Occidentales.
No es un periódico comercial lleno de lectura insulsa sino una revista popular que habla de los acontecimientos más importantes de
los Estados Unidos, y está perfectamente ilustrada.
Los Estados Unidos son hoy la nación más
próspera del mundo y su posición singular en
los asuntos mundiales actuales, y sus relaciones peculiares con las repúblicas del hemisferio
occidental, dan grande importancia a esta revista en el terreno que ella cubre.
La subscripción anual es $ 2. 00 en Mé:x::co, Panamá, Cuba, Puerto Rico y las Islas
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SOUTH AMERICAN PUBLISHING CO.
61 Broadway

NewYork

(Nota: Esta Compañía publica también THE SOUTH
AMERICAN, revista en inglés.)

f::=======================:::!1

�ELLADRON
Escena de la Vida de los Estudiantes
I
-Desde el momento que les digo que no me van ustedes a creer!
-No importa. ¡Cuénta hombre!
-¡ Bueno I Pero tengo obligación de manifestarles
que mi cuento es verídico en todas sus partes, a pesar de
su inverosimilitud. Sólo los estudiantes no extrañarán,
principalmente los viejos, que han conocido esta época en
la cual no dejábamos el cultivo de la broma aun en las
circunstancias más graves.
El viejo estudiante se puso a caballo encima de un
taburete y empezó:

II
Habíamos cenado en casa de Soriol, hoy muerto, el
más endiablado de todos nosotros. Eramos tres no más:
Soriol, Potvin y yo.
Basta decir ql!e habíamos cenado en casa de Soriol
para que comprendz.n que estábamos ebrios. Potvin sólo había conservado su juicio, algo turbado pero lúcido
todavía. ¡ Eramos jóvenes en aquel tiempo!
Recostados sobre alfombras, discutíamos locamente
en el pequeño cuarto que daba al estudio.
·
Soriol, de espaldas en el suelo, las piernas en una
silla, hablaba de campañas, pintaba los uniformes del pnmer imperio, y de repente, levantándose, descolgó un
uniforme completo de húsar del grande armario donde coleccionaba los despojos de los ejércitos pasados y se lo
puso. Luego obligó a Potvin a vestirse de granadero, y
como este se resistía, lo agarramos, y después de haberlo
desnudado, le encajamos un vesti4o enorme, en el cual cpedó hundido.
Y o mismo me vestí de coracero, y Soriol r..0s Ji izo
ejecutar maniobras y ejercicios complicados. Luego hizo
esta proposición: "Ya que estamos vesütlos corno v~tera·
nos, bebamos como veteranos!"
Al efecto, un ponche fue preparnpo y bebido. y
luego por segunda vez la llama ardió sobre la i;,alauga11a

tirada al enemigo·; es decir, a dar una vuelta a la llave de
la puerta; tú, los gra11aderos, vas a servirme de escolta."
Ejecuté el movimiento ordenado, y luego ine junté
con el grueso del ejército que efectuaba un reconocimiento.

En el momento que iba a meterme detrás de un gran
biombo, estalló un ruido furioso. Me abalaucé llevando
siempre la -vela en la mano. Potvin acababa de atravesar
de un golpe de ba,yoneta el pecho de un maniquí, al cual
Soriol descalabraba la cabeza a hacha.zos. Reconocido
el equívoco, el General mandó: "¡Seamos prudentes!" y
· las operaciones siguieron adelante.
Hacía veinte minutos por lo menos que registrábamos
las esquinas y lo,: rincones &lt;lel Estudio; sin éxito, cuando
Potvin tuvo la idea de abrir un enorme armario.
Era sombrío y hondo; adelanté el brazo que llevaba
la luz y me eché para atrás estupefacto; un hombre estaba allí, un hombre vivo que me habia míradc.
Inmediatamente volví a cerrar el armario con doble
vuelta de llave, y tuvimos otro consejo.
Las opiniones estaban muy divididas, Soriol quería
ahumar al ladrón, Potvin quería reducirlo por el hambre,
y yo propuse hacer volar el armario con pólvora.
El voto · de Potvín prevaleció, y mientras hacía la
guardia. con su gran fusil, fuimos a buscar los restos del
ponche y nuestras píp~s. Luego nos instalamos delante
de la puerta cerrada y bebimos a la salud del prisionero.
Al cabo de media hora Soriol dijo:
"No importa, pero deseo mucho verlo de cerca; ¿ si
nos apoderáramos de él por la fuerza?"
Grité: "Bravo," y cada uno se precipitó sobre sus armas. La puerta del armario fué abierta, y So: iol, arm~ndo su pistola que no estaba cargada, se lanzó el primero.
Le seguimos aullando. Esto fué un atropello tre.mendo en la oscuridad. Y desp ués de cinco minutos de
una lucha estupenda, sacamos a la luz una clase de viejo bandido, lleno de canas, asqueroso y harapiento.
Le ligamos los píes y las manos y le sentamos en,

llena de ron.
De repente Potvin, que quedaba, a pesar de todo, due·
ño de sí, nos hizo callar; y después de un silencio de
algunos segundos, dijo a media voz: "¡ Estoy seguro que
hay alguien en el estudio."
Soriol se levantó como pudo y gr:tó:
"¡ Un ladrón! ¡ Qué suerte!"
Y siguió entonando La Marsellesa.
"Aux armes citoyens!"
Tomó armas de una panoplia pegada a la pared y
nos armó, según nuestros uniformes.
Recibí un mosquete y un sable, Potvin un gigantesco
fusil con bayoneta, y Soriol, no encontrando la que necesitaba, se apoderó de una pistola de gendarmería que
enganchó en s u cinturón y de una hacha de abordaje que
agitaba encima de su cabeza.
·
Luego abrió con precaución la puerta del estudio y
el ejército entró en el territorio sospechoso.
Cuando estuvimos en la inmensa pieza, obstruida de
cuadros enormes, de muebles, de objeto? extraños e imprevistos, Soriol nos dijo:
"Me nombro a mí mismo General. Formamos Consejo de Guerra. Tú, los· coraceros, te vas a cortar la re-

"Confiésate con este caballero; tu última hora ha SO·
nado!"
rr I" Aterrado el viejo bribón se puso a gritar. "Socoº. con tal fuerza que tuvimos que ponerle una m0rdaza
para que no 'despertara al vecindario. Entonces se revolcó
por el suelo, tirando patadas y retorciéndose, dt.rr:bando
muebles Y r_ompiendo cacharros. Al cabo de a1g11P.os momentos Sonol, perdiendo la paciencia, gritó: "¡\ cabemos l"
~ apuntando al miserable, echado por tierr:i, apretó
el gatillo de su pistola, el que cayó con un ruid.-. seco.
~;rastra?º P?r el ejemplo tiré a mi vez: mi fusil, que era
eslabon, hizo brotar una chispa que rr.e sorprrndíó.
Entonces Potvin p.ron'unció con solemnidad ·:stas palabras:
"¿-T~nemos el derecho de 'matar a este hombre?"
Sonol, estupefacto • contestó.· "·1 Desde e l momento
que 1e hemos condenado a muerte!"
Pero Potvin replicó: "No se fusilan los civiles· este•
de~e ser ent_r:gado al verdugo, conduzcámoslo a la éomisana de Polic1a :"
El argumento nos pareció concluyente
· l Levanté
.
, b al hombre' y como no po d;1a cammar
le
co oque so ~e una tabla de dibujo, sólidamente amarr~do,
Y me lo lleve con la ayuda de Potvin, mientras qnc Soriol
armado hasta los dientes cerraba ia marcha.
.
'
Enfrent~ d~ la guardia el centinela nos detmo.
d'
El co~1sano llamado nos reconoció, y corno cada
'.ª era testigo de nuestros bromas, de nuestras excentricidades, d~ _nuestros inventos increíbles, se ric y reh ,
nuestro prisionero.
uso
Soriol insistió: entonces el centinela nos o d ,
'd d ¡ ·,
r e.io con
seven
. ,·
dalo. a vo
. v1eramos a nuestra casa s·m promover escan-

Nu~stra tropa se puso en marcha V volvió a ?a sala
de estud10.
Preg~nté: "¿ Qué hacemos del preso?"
, Potvm, enternecido, aseguró que el pobre ' ombre
. 1gcm;zante1
deb1a
, . estar muy cansado.· en rea 1t(. 1a d parec1a
ast ligado, am~~dazado, amarrado sobre la tabla.
.
Me agobio también a mi vez, una lástima inmensa
d: borracho, Y_ quitándole la mordaza le pregunté: "¿ y
como te va, m1 pobre viejo?"
Gimió: "Basta, por la Virgen!"
En~bnces Soriol se volvió patern~'; le soltó de todas las ~1gadu_ras, le. hizo sentar, le tuteó, Y para reponerlo,
nos pusimos .mmed1atamente a preparar un nue..-o ponche.
~¡ l~dron sosegado en su sillón, nos miraba. Cuanª? el hqmdo estuvo a punto, le alargawos una copa y bebimos a su salud.
El preso bebió tanto como un regimiento pero como
empe~~ba .~ amanecer, se levantó Y con un air'.! 'my formal d:Jo: Me veo en la precisión de dejaros, porq:.ie tengo que volver a casa."
N?s quedamos muy afligidos; quisimos detenerlo un
poco mas, pero se excusó con cortesía.
' Entonces nos apretamos tas manos Y Soriol !o alumbro con la vela hasta· el zaguán' gritando al u' lt;m
.
, . O: " i CUlda do con e1 paso de la puerta!"

III
Nos reíamos _a carcajadas al rededor del autor del
c~ento. Se le,ranto, encendió su cachimba v ar1ad1ó plantandosc &lt;'afrente de todos nosotrc:s:
verda~~· lo mejor de todo es que mi historia es la pera

GUY DE MAUPA~SANT.

un sillón.
No abrió la boca.
Entonces Soriol, penetrado de una borrachera solemne, se dirigió a nosotros.
-Vamos a juzgar a este miserable!
Yo estaba en tal estado de embriaguez que esta proposición me pareció de lo más natural.
Potvin fué encargado de presentar la defensa y yo
de sostener la acusación.
Fue condenado a muerte por unanimidad de votos,
menos uno, el de su defensor.
-Vamos a ejecutarlo, dijo Soriol.
P ero tuvo un escrúpulo:
Este hombre no debe morir privado de los socorros
de la religión; hay que buscar un sacerdote.
Hice la objeción de que era muy tarde; rntonces
Soriol me propuso desempeñar el .oficio y exhorto al criminal· para que se confesase conmigo.
E l hombre hacía como cinco minutos que meneaba
los ojos con el mayor· espanto y se preguntaba con qué
clase de seres tenía que habérselas. Entonces articuló con
~oz cavernosa, quemada por el alcohol: · "Ust"des bromean, sin duda!" Pero Soriol le arrodilló a la fuuza y le
dijo:

•

,

Niña María del Carmen Guardiola, hija póstuma del
Gral. Gustavo Guardiola Aguirre, asesinado
en Torreón por las hordas villistas.

�davía hace un segundo era la masa de guerreros tremendo
Y amenazador poder y un segundo ha bastado para reducirlo a la nada, unos pocos avanzan todavía en vertiginosa
carrera que luego caen también para no levantarse más.
Pero una nueva línea sale de los fosos enemigos, de nuevo
los "hurras" amenazadores resuenan en el aire y de nuevo
como sus caf}1aradas, avanzan con el mismo valor y con el
mismo ímpetu. Se adelantan rápidamente, bayoneta en
ristre, hasta a cincuenta metros qe nosotros y de nuevo se
oye el horroroso chasquido de las ametralladoras, de nuevo tiene lugar la horrorosa siega de vidas humanas. Alguno,s avanzan todavía llegando hasta los alambrados, pero
ah1 quedaron enredados, a pesar de que estos alambrados
no se componían sino de pocos alambres cruzados. Por
un momento pienso que los franceses comprenderán que
es verdadera locura querer asaltar nuestras trincheras, pero ya avanza una nueva línea de soldados, sus cascos de
metal tienen mayor inclinación hacia adelante. Los hurras salvajes son todavía más estepitosos, pero un tanto
convulsivos y hacen la impresión de que el avance se hace
con cierta vacilación, llegan a la zona del mortífero fuego,
se detienen, vacilan, su vacilación no dura ni un segundo
Y luego retroceden con mayor velocidad de la que tenían
al avanzar, han presentido el peligro, pero una nueva línea
de soldados ~e levanta tras ellos, avanza y los empuja hacia adelante, unidos corren hacia nosotros, marchando sobre los cadáveres de sus co.mpañeros.
Pero, ¿ qué ocurre? El chasquido de las ametralladoras disminuye, u-na que otra funcióna todavía e involun•

Bajo una Lluvia de Fuego
Episodio dé la Gra!l Ofensiva Francesa
Al rededor de nuestros puestos de observacipn explotan sin interrupción las granadas, destrozan el terreno a
nuestro alrededor y llenan el aire con sus trayectorias.
Vuelan por todas partes árboles desarraigados, trozos
de cemento armado, piedras, pedazos de techo y de plataformas. No se oye ni el zumbido ele los cafiones, ni'el silbido de los proy~ctiles disparados cada vez más cerca, solo
se escucha el corto y espeluzante ric-rac de las ametralla,
doras. Comparado con este siniestro ruido es un verda·
dero placer la contemplación de los cercanos fogonazos de
fusiles y cafiones. La robusta encina en la que he establecido mi puesto de observación, un verdadero nido, gime Y
se agita convulsivamente a cada granada que explota cerca de nosotros y cada vez es más insegura la situación de
nuestro nido. Los mapas y compases se mueven continuamente con movimiento oscil.atorio como el de una mano intraquila y nerviosa. Ric-rac... en seguida un fuerte crujido que nos hace involuntariamente examinar las
ramas de que cuelga nuestro nido y vemos que una gruesa rama un poco abajo ele no sotros ha sido cortada como
por golpe de hacha y cae al suelo. Gases ve1ienosos e
irritantes que salen de las granadas que explotan llegan a
ne5sotr0e. Me admira que todavía no nos hayamos vuelto locos. Tal vez solamente porque para ello nos ha faltado tiempo.
A pocos centenares de metros de noeotros están las
trincheras enemigas y silbando salen de ellas continuamente las granadas dirigidas contra nuestras filas. Son
los cafiones de grueso calibre, "las ranas gordas" como los
llaman por broma los soldados.
Donde caen sus granadas aterran todo, tanto las fosas de las trincheras com&lt;?
las cuevas interiores de protección. Estos cafiones quería
yo hacer callar con mis obuses. ¡ Si pudiera ver cuándo
nuestras granadas explotan 1 Pero el humo no deja ver
nada. Sin embargo, ahora una ligera ráfaga de viento me
permite ver. Hemos dado en el blanco y ·rápidamente disparamos algunos obuses más calculados a la misma distancia.
Creo que las "ranas gordas" han recibido una buena
ración," me dice tranquilamente el ayudante observador.

de un metro de espesor cayó sobre su constructor y compañeros, encerrándolos para siempre bajo la tierra.
La lluvia de granadas era. cada vez más tremenda, ya
no era posible distinguir los estallidos de cada una. Pensamos que era casi una dicha que el ataque fuera tan .violento pues así tendría que terminar pronto. Tal derroche
de proyectiles no lo podrán soportar ni las inagotables
•cantidades de munición americana. Como en una nube
están envueltas las trincheras, las posiciones de los jefes,
las cuevas subterráneas de protección y las baterías.
También yo doy la orden: "¡ Fuego rápido!"
"Interrumpida la comunicación, rotos los alambres,"
anuncia de pronto el telefonista.
¡Maldición! Precisamente en el momento más urgente.
Los telefonistas sacan de sus bolsillos sus banderas
de señales y no hubo ninguna interrupción en las ,·0municaciones. E sta maniobra la habíamos practicado con frecue ncia en tiempo de paz y su precisión era nuestro orgullo en las maniobras.
Una nueva ráfaga de viento nos permite ver otra vez
la inmensa criba. ' El cabo Krµg er se ocupa de unir los
alambres " me anuncia el telefonista, y realmente el muchacho s~lta de hoyo en hoyo bajo copiosa lluvia de granadas, tiene el alambre en la mano, por fin ha encontrado
el lugar en que éste ha sido destruído, se entierra en un
hoyo y desaparece. Ric-rac .... una granada cae cerca de
él, nadie habló una palabra, pero presa de gran emoción
seis ojos miran el hoyo en que el cabo ha desaparecido, los
segundos se hacen eternos. Todavía hace un momento teníamos una docena de cañones de grueso ca}ibre que obedecían a nuestros órdenes y ahora estamos condenados a
.
la más completa impotencia.
De repente el telefonista anuncia con el tono tranquilo de siempre: "~a comunicación está restablec:i\ia," Y
yo ordeno enseguida: "¡ Fuego rápido, fuego rápido!" Pero, ¿qué sucede? Ya no caen granada~ cerca de nosotros.
"¡ Allá, allá!" me indica el ayudante observador, indicándome las que caen como a dos.cientos metros tras de nosotros. Inmediatamente ordeno que también nuestros fuegos sean dirigidos a la retagúardia del enemigo. Todavía me ocupo en arreglar los fuegos dirigidos a la retaguardia cuando el telefonista, que nada hasta entonces había hecho salir de su flemática calma, .me grita un tanto

La tierra bajo nosotros parece una inmensa criba,
está toda agujereada.
Hay hoyos pequefios, grandes
profundos y planos, de todas clases y dimensioes, pero
por último, después de haberlos mirado algún tiempo, todos
parecen iguales, sin embargo hay uno que atrae siempre
nuestras miradas. No hablamos de él, pero cada uno de
los tres que estamos encaramados en el árbol piensa en
él y cada vez que podemos nuestras miradas van al mismo
hoyo, es como todo s los demás, tal vez un poco más oscuro, pero allí estaba nuestra cueva en la que hemos pasado
antes de la gran ofensiva más de una hora de agradable re- ·
poso. Cuando principió la lluvia de g ranadas, la cueva se
hizo insoportable, a cada disparo los muros se acercaban
unos a otros a pesar de que el oficial que la construyó aseguraba que podía r esistir los más tremendos cañonazos.
Pero en ella se encont raba con el segundo ayudante de observación y el telefonista, que nos acababa n de sustituir
cuando cavó una granada de marina y aplastó completamente tod~ la construcción con los dobles soportes de vigas de encina y rieles, el techo de tierra y piedra de más

exaltado:
"¡ Ya vienen, ya vienen!" Dudo un momento, pues
estos fuegos dirigidos a la retaguardia se han hecho últimamente célebres por su eficacia para impedir que las reservas de refuerzo se acerquen a las líneas anteriores en
el momento crít ico del ataque. P ero no es posible dudarlo. Como obedeciendo la voz de mando ~altan de sus fosos algunos hombres que se adelantan, son probablement e oficiales y sus atronadores y este ntóreos "hurras" llenan el espacio. En el mismo momento avanzan millares
de soldados en extensas líneas, avanzan hacia nuestras
trincheras. La san gre se hiela en nuestras venas, está n a
lo más a ochenta metros de nuestros fosos, ya sólo sesenta metros nos separan de ellos; y, ahora repent inamente,
resuena violento chasquido de ametrall adoras Y cañones
revólver.' ¡ Gracias a Dios, estamos salvados ! Como espigas segadas por la hoz caen los hombres a montones, to-

tariamente volvemos la cabzea hacia atrás, a la zona de
fuego que cae a nuestra retaguardia. Espesas nubes de
humo flotan tras nuestras posiciones y en ellas caen las
granadas, son granadas ele gas. Las líneas anteriores no
pueden recibir munición, la situación no puede ser más horrorosa, a pesar de todo parece que estamos perdidos, el
enemigo .se encuentra en nuestras trincheras, saltando sobre los cadáveres de sus camaradas y sobre los alambres
han penetrado en ellas, no son'9Jnuchos, tal vez algunos
cientos en la larga línea ocupada por una división que puedo observar desde. mi puesto, pero están en nuestras trincheras, no cabe duda. Nos lo demuestran las culatas que
se mueven en el aire y las granadas de mano. ¿ Cuál será
el resultado? En las líneas anteriores, el combate cuerpo a
cuerpo, tras ellas la barrera de gases que nos impide retroceder. Sin perder tiempo lanzamos nuestros fuegos tras
las líneas enemigas que avanzan, impediremos así por lo
menos que nuevas líneas los refuercen.
De repente, apenas creo lo que veo, la criba gigantesca parece animarse, nuestros soldados saltan de un hoyo a otro y donde todavía hay minas y fosos de comunicación desaparecen en ellas. ¿ De dónde ;ienen? No lo sé,
su aparición parece un milagro, pasan algunos minutos de
terrible ansiedad, después aparecen pequefios y luego mayores grupos de soldados franceses desarmados. ¡ De
nuevo hemos obtenido la victoria por el Emperador y por
el Imperio!
Hans HORSTEN.

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Porfirio Díaz

R[VISTA M[XICANA

I ELALBUMDEJUAREZ

SEMANARIO ILUSTRADO

Esta. semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JUAREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores que
hicieran el pago de una sriscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más import ante que se ha escrito
sobre la vida y la obra del Reformador, declarado por su actitud ant e
la invasión extranjera, el Benemérito de las Américas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de

--&lt;&gt;-

Rombo propuesto por la Sra. Herlinda A. de Martínez, de S. Diego.
Consonante.
Verbo. ·
Emperador romano.
Nombre de varón.
Enfermedad o tumor.
Actual monarca europeo.
Famoso guerrillero mexicano.
Indispensable para las botellas.
Arte de la guerra.
Nombre de una fruta.
Una causa poderosa.
Lo que se percibe débilmente.
Vocal.
Rombo propuesto por Consuelo Falcón Gil, de ~gle Pass, Texas.

.........

...........
.........

Cons:mante
Artículo
Movimiento del alma
Obras de defensa
Solución de dramas
Nombre funesto para MéxicG
Cualidad
Verbo
Líquido
Acuático
Consonante

Rombo propuesto por la Sra. Herlinda A. de Martínez, de S. Diego.
Vocal.
Parte de una ave.
Verbo.
Nombre de varón.
Cantidad.
Animal.
Vocal.
Rombo propuesto por Consuelo
Falcón Gil, de Eagle Pass, Texas.
Consonante.
Mineral.
Insecto.
Diplomático mexicano
Parte de un libro.
Adverbio.
Consonante.
Anagrama propuesto por Francisco L. Bernal.
Fidel N. Liz exagera

Anagramas propuestos por Don
Víctor da Cerda.
R. R. gozó el robo de mica.
I Solo, boté

Director y Propietario
Lic. Nemesio García N~ranjo.
P. O. Box 66.-Sta. A.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.
San Antonio, Texas.

***
P:RECIOS DE SUSCRIPCION
En México y Estados Unidos
Pago adelantado
1 trimestre. . . . . $1.00 oro americano.
1 semestre ... .· ' r.80
•i
".
1 año. . . . . . . . . ' 3.50
"
.,
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números. atrasados 20 centavos oro
americano.
En el resto del mundo.
1
1
1

trimestre . . ... $2.00. oro americano
semestre. . . . . ' 3.50 "
"
año .......... '6.oo "

..

* "' *
ADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No st: devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Sta. A.

el mal. 1

SAN ANTONIO, TEX.

Juego de letras y rombo, propuestos por la niña Olivia L. Peña.

--oREVISTA MEXICANA

JUEGO DE LETRAS
. 1 Consonante.
1 2 Pronombr~ personal.
1 2 3 Cantida"d.
3 2 6 5 Tela.
3 2 1 5 6 Fruta.
1 2 3 4 5 6 Poeta inglés.

Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 66, Sta. A.
Cor. Houston &amp; Leona Sts.

Las soluciones correspondientes
al número 29, las publicaremos en
nuestra próxima edición.

.

tricio,
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida íntima de Juá:
rez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Juárez con sus Ministros, y del que fue salvado por la palabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lect or se traslade a aquellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los compañeros del Sr: Juárez, sus ademanes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de la pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBEL y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBUM DE JUAREZ, así formado es un libro que reúne
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificultad, y al editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.
Corte Ud. el cupón y envíenos su pedido hoy mismo.

EL PODER SECRETO

San Antonio, Texas.

***

ROMBO
Vocal.
Sonido.
Poeta
Parte de la mano.
Vocal.

\

este Grande Hombre :
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuantos rasgo$ deja impresa para siempre la figura del pa-

Cumpliendo con el ofrecimiento hecho a nuestros suscritores,
hoy comenzará a circular el "ALBUM DE DIAZ," que ha editado
"REVISTA MEXICANA" como
un homenaje al HEROE DEL 2
DE ABRIL.
Es una vida más llena de peripecias que una novela, y a la vez
lleva en sí la historia de la patria,
desde el año de 1855. Por sus rasgos de audacia, de perseverancia
y de heroísmo; es más interesante que cualquiera historia de imaginación y explica cómo se formó
el México del Centenario y cómo
se deshizo aquella grandeza en la
Larbarie actual.
Es un resumen de historia política y social y una exposición de
las causas determinantes de la
anarquía que ha acabado con la
dignidad nacional, y fue escrita,
en vista de los datos más auténticos, por el Lic. Ricardo Gómez Robelo, exclusivamente para REV lST A MEXICANA.
El apéndice a la ~iografía completa el estudio de la vida del Gran
Presidente, con la hoja de servicios, que es un monumento de gloria imperecedera, y un cuadro comparativo entre el México de 1876
y el de 1909.
Para estudiar al General Díaz
en todos sus aspectos, reproducimos, además, una pintura magistral
de los rasgos característicos de D.
Sebastián Lerdo de Tejada y del
General Díaz, hecha por la pluma
inimitable del DUQUE JOB.
El libro más interesante que
pueda obtenerse en la crisis actual
de México.
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Entered u 1econd class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Afio 11.

San Antonio, Texas, 2 de Abril de 1916.

Número 30.

EL DOS DE ABRIL
3 de Abril de 1912. reproducimos un fragmento del acta

Cía Manufacturera de Dulces
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Del ''Diario de los Debates,'' correspondiente al

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REVISTA MEXICANA

de la sesión de la Cámara de Diputados, en la cual fue
elevado el día dos de Abril a la categoría de fiesta nacional. La proposición fué firmada por veinte diputados,
se presentó a la Mesa Directiva, y ésta la puso inmediatamente a discusión.

*•*

-El Ciudadano Secretario: Está a discusión.
-El Ciudadano Presidente: Nadíe ha solicitado la palabra en contra; en pro la tiene pedida el ciudadano Diputado Nemesio García Naranjo. (Aplausos).
-El Ciudadano García Naranjo: Señores Diputados: No se trata de una resurrección política. El señor
Presidente Díaz, como dijo el Diputado Aspe en memorable ocasión, "HA MUERTO." El "porfirismo," como
entidad de lucha, ha dejado de alentar en nuestro medio
público, para revivir en la Historia al lado del "juarismo"
y del "lerdismo". No seremos nosotro• los que arranquemos bloques de un mausoleo glorioso, para levantar edificaciones en donde podamos guarecernos; nuestras frentes
no profanarán laureles de una tumba épica .... ¡Nó! Estad tranquilos, espíritus temerosos e inquietos: el señor
General Díaz no volverá a blandir su espada arcangélica
de llamas; su estandarte triunfal no volverá a flamear orgullosamente sobre nuestros campos; Aquiles lleva en su
talón el dardo que ha circunscrito su destino! ¡ Son unos
cuantos los seres apasionados que esperan su regreso como las cavernas de Patmos están todavía esperando lá
vuelta del visionario del Apocalipsis
Solamente en
el Arte pudo el gran lírico francés re~Ü;a~ el prodigio de
una resurrección, cuando hace aparecer al Mesías de Alemania, al Emperador Federico Barbarroja, saliendo de
las misteriosas profundidades en donde estuvo sepultado,
y entrando en la madriguera de los Burgraves para azotar
a los verdugos de su patria con un puñado de relámpagos
y truenos que llevaba en la diestra justiciera, mientras su
frente majestuosa se contraía con un gesto heroico de indignación y de venganza! (Aplausos).
Nuestra iniciativa no tiende a restaurar un régimen
que llegó definitivamente a su ocaso, sino a resucitar el
culto por una jornada épica, que la pasión demagógica procura envolver en las telarañas del olvido. Ayer, por primera vez, desde hace muchos años, los cañones callaron
y los clarines enmudecieron al sonar la hora bendita en
que, nueve lustros antes, se iniciaba la última de nuestras
epopeyas. . . Tal parece que tras de alcanzar el naufragio
de la Administración, se procura el naufragio de la Historia. Se intenta sepultar entre tinieblas un recuerdo de
gloria, como si fuese un recuerdo de rubor! (AplatJsos -,
y9c~s: bien! bien!)

Pero la verdad no admite ser confinada en el triste
silencio de las criptas funerarias: la verdad, como la esfinge del Desierto, soporta intacta la cólera de los tiempos. Dice Víctor Hugo que las cenizas de los siglos cubren a Esquilo hasta los hombros, dejando ver solamente
la cabeza; pero al igual del coloso de las soledades, con su
cabeza llega a la altura de los dioses que le rodean, erguidos en sus pedestales. Lo que dijo el genial poeta de Esquilo, podemos nosotros decir del atrida de Oaxaca: la
pasión y el odio han cubierto sus proporciones de gobernante y estadista; la cólera y la envidia han bañado de
polvo su tarea colosal de pacificador; ya sólo asoma en
los horizontes su cabeza marcial de paladín; pero es tan
grande, que con ella le basta par¡¡ sobrepasar a todos sus
compatriotas, aun cuando haya algunos que estén en la
cima del Capitolio. (Voces: bravo! bien! Aplausos nutridísimos).
Con el 2 de Abril se inicia la agonía de aquel Imperio que en un arranque de locura concibió el último de los
Bonapartes. Desde el g de Marzo se encontraban frente
a Puebla las tropas republicanas; y los soldados imperialistas que militaban bajo el mando de Noriega sentían
que a cada momento se angustiaba más su situación. Díaz,
Alatorre, Pacheco, González, Mier y Terán y Enríquez sitiaban a Puebla; y la ciudad heroica semejaba estar envuelta en una constelación. De repente, las tropas de Leonardo Márquez, el terrible, el siniestro, el cruel, bajaron
desde la Capital de la República y amenazaron desencadenarse sobre las huestes de Porfirio Díaz. Eran como rachas que pretendían estrujar los laureles germinados en
Miahuatlán y la Carbonera.
El Jefe del Ejército de Oriente se sintió entre las
fuerzas sitiadas de Noriega y las huestes auxiliares de
Leonardo Márquez, y decidió romper aquella dificultad
con una de las audacias más estupe,;das que registra nuestra historia militar. Concibió, en un instante de inspiración divina, caer sobre Puebla a viva fuerza, para hostilizar luego con toda libertad al ejército de Márquez. El
pensamiento se llevó a cabo triunfalmente. El 2 de Abril
en la tarde el pabellón republicano ondeaba sobr!! la ciudad
ilustre; una semana después, derrotó a Márquez en San
Lorenzo, y a mediados de Abril terminó su magnífica
campaña con el cerco de la Capital de la República. La
epopeya concluía en. tanto que preludiaba la tragedia de los
Hapsburgos, aquella tragedia que, según la frase del Maestro Justo Sierra, parecía trazada como por un Esquilo que
removiera en gigantescos escenarios acontecimientos, pueblos y humanidades! (Aplausos).
· Y si el asalto de Puebla tuvo una gran significación
en el término de la lucha de nuestra segunda independencia, como acción de guerra tiene proporciones que la ele-

�van hasta la leyenda. El 2 de Abril desde un punto de
vista netamente militar, es un laurel que podrían ceñir con
honra las frentes nobles de los caudillos más esclarecidos.
(Aplausos.)
Difícilmente se encuentran militares que puedan contar en sus hojas de servicios el asalto de una plaza; pues
los asaltos, por lo regular, se resuelven en derrotas. Basta hojear un compendio de historia guerrera para darse
cuenta de los desastres que acarrean los asaltos. En 1588
fueron rechazados los ejércitos en el asalto de Berg-opZoom. En 1622 intentaron tomar de nuevo esta plaza; pero, en lugar de obtener la revancha, experimentaron una_
derrota más considerable que la sufrida anteriormente.
en 1791 fracasó Laudon en el asalto de Schweidnitz. El
Duque de Brunswick fue rechazado dos años más tarde
al querer tomar a viva fuerza la plaza de Bitch. El General Verdier no pudo tomar en seis meses, durante distintos asaltos, la ciudad de Zaragoza, y el mismo Mariscal
Lannes no obtuvo la capitulación de esta ciudad épica, por
asalto, sino después de seis meses de cerco inexpugnable,
que desató sobre los soldados moribundos y la población
asolada los horrores del hambre y de la peste. En Gerona, los Generales Duhesme y Saint Cyr intentaron sucesivamente varios asaltos, y se vieron obligados a retirarse y esperar las consecuencias de un sitio largo y tranquilo. Suchet fué derrotado en el asalto de Valencia; el
célebre "Manco" no pudo tomar Guadalajara; Clausell tuvo precisión de retirarse después del ataque de Constantina, y, por fin, el General Grant sufrió un descalabro en su
primera tentativa de asalto a la plaza de Vicksburg. Son
famosos en la historia militar los fracasos obtenidos en
varias épocas por los asaltantes de las plazas de Francfort, de Soissons, de Badajoz, de Anvers, de Roma y de
Toul. En los tiempos modernos hemos visto rendirse
Puer ..o Arturo a los japoneses; pero no en virtud de un
asalto victorioso, sino por el cerco terrible que hizo estallar en la plaza sitiada el azote lúgubre de las calamidades más crueles.
En la historia de nuestra patria, Calleja no pudo tomar a Cuautla, ni T aylor a Monterrey, ni Negrete a San
Luis Potosí, ni Uraga a Morelia, ni Lorencez a Puebla.
El Mariscal Forey no logró obtener la rendición de González Ortega por asalto, sino por agotamiento. El mismo
Mordos no logr ó apoderarse de la plaza de Acapulco en el
pri,n cr asalto; sin embargo, este genio de la guerra disfrutó de una honrosísima revancha al obtener poco tiempo
después, por asalto, la ciudad de Oaxaca y la propia fortaleza de Acapulco.
Con estos ejemplos queda comprobado que el señor
General Díaz, al asaltar Puebla, realizó una hazaña digna
de figurar en la historia militar del mundo. Logró hacer
en unas cuantas horas lo que otros genios no han podido
alcanzar en centenares de días. Las armas republicanas,
en aquella jornada, reunieron la apoteosis de la Estrategia
en la apoteosis de la Patria. El señor General Díaz, en
aquella fecha, no se conformó con salvar las instituciones,
sino que las puso encima de un luminoso pedestal. La
justicia no se limitó a obtener la victoria, sino que, a semejanza de la guerrera Pallas, derivó desde entonces su
exi:ltcncia de la olímpica testa de un Jove omnipotente.
(Apl2usos nutridos) .
¿Y sería decoroso que nosotros, los que ayer tocamos a diana, permaneciésemos mudos, como los cortesanos de Luis XVIII ante el recuerdo de Marengo y Austerlitz ? La leyenda napoleónica quiso ser ahogada por la
envidia de los Barbones, que confundieron la agonía de
un régimen con la agonía de la verdad y se olvidaron de
que las victorias de Bonaparte eran .las victorias de la
Francia. A nosotros nos está pasando lo mismo. Escatimar laureles en el aniversario ilustre, por fin&amp;ir indife-

renda al vteJo desterrado, es ofender a nuestro bravo
Ejército, porque se arroja polvo sobre uno de los mejores cuarteles de su blasón; es lastimar a la patria, porque
se arranca con mano rabiosa y fanática _una de las páginas más vibrantes de su Historia. ¡ Y bien, el recuerdo discutido del Estadista os pertenec temporalmente, oh, políticos militantes I Podéis analizarlo sin piedad. Clavad
en él vuestros escalpelos; partid sus músculos; romped sus
Pero inclinaos anarterias; descuartizad sus nervios
te el Guerrero, porque desde ha~~ . 45. años reposa en el
regazo maternal de la República, y si alguien fuese a interrumpir su descanso, sería un infeliz Codro que mereciera
más bien la risa que la cólera candente de Juvenal. (Voces: bien! bravo! Aplausos).
Hace tiempo que algunos eruditos suscitaron ciertas
rivalidades entre el Ejército del Norte y el Ejército de
Oriente. Se hicierop entonces indebidos parangones entre Miahuatlán y San Jacinto, entre la Carbonera y Santa Gertrudis, entre el asalto de Puebla y la rendición de
Querétaro. Pero, afortunadamente, estos conatós de discordia no encontraron eco en las almas fuertes de los
veteranos, quienes comprendieron que las hazañas de las
diversas legiones no eran sino ramas distintas de un mismo laurel, bronces diferentes en un mismo crisol
Glorificar el 2 de Abril, no puede, por consiguient~, · ~o·n~
siderarse como despectivo para los otros héroes de nuestra segunda independencia, porque no se trata de la apoteosis de un Partido, sino de la apoteosis de la Patria!
(Voces : bien! Aplausos).
Este asunto es de obvia resolución, porque para fallarlo no se requiere dictamen de comisión ni repetidas lecturas. Se discute un problema de ingeniería, se estudia
un caso jurídico, se medita sobre una cuestión social; pero
las ep'opeyas tienen el privilegio santo de deslumbrar y
repudian la indagación minuciosa de los gabinetes. La
batalla de Salamina no se comprueba en archivos ni se detalla en bibliotecas: ¡LA POESIA NO NECESITA DOCUM~NTOS I El 2 de Abril tiene la grandeza de haber
penetrado en el al¡ia apasionada de las multitudes y no
saldrá de allí con sabias rectificaciones de eruditos. Los
historiadores deben dedicarse al estudio de las cuestiones secundarias, a semejañza de los hortelanos, que sólo cultivan las plantas pequeñas : las epopeyas nacen y se
desarrollan como las selvas, sin necesitar nunca del castigo encantado de la poda: se bastan a sí mismas; florecen
y fructifican, bajo la caricia directa de la naturaleza. Pretender encauzar un torrente de sensaciones dentro del Reglamento de la Cámara es tan ilusorio como pretender encauzar en un canal el ímpetu desbordante del Niágara
El 2 de Abril debe ser fiesta nacional, porque así lo sie·n~
te la República. Esto se sostiene más bien con pasión que
con razonamientos. -A todos los fríos argumentadores se
les puede contestar con las palabras de Ezequiel: "¡ Arrancaré de su pecho el corazón de piedra y les daré un corazón de carne!" (Aplausos nutridos y prolongados).
-El Ciudadano Secretario: ¿Se considera suficientemente discutido ?-Sí se considera.-En votación nominal
se pregunta si ha lugar a votar en lo general.
Recogida la votación, resultó aprobado en lo general
por unanimidad de 135 ciudadanos Diputados.
En votación nominal se preguntó si había lugar a votar en lo particular. Se contestó afirmativamente, y recogida la votación, se aprobó en lo particular por unanimidad de 135 votos.-Pasa al Senado para los efectos
constitucionales. (Voces: ¡bravo! Aplausos) .
El ciudadano Presidente nombró en comisión, para
que lleven dicho Proyecto de Ley a la Cámara de Senadores, a los ciudadanos Nemesio García Naranjo, Benjamín Bolaños, José María Lozano, Prisciliano Maldonado,
Antonio Tovar y Prosecretario Melesio Parra.

-El Ciudadano Lozano: Pida la palabra para una
proposición.
-El Ciudadano Presidente : Tiene la palabra el ciu· -~
dadano Lozano.
-El Ciudadano Lozano: La _proposición complementaria que sujeto a la apJ:obación de la Cámara, es la siguiente: Que se dirija por la Mesa de esta Asamblea un
cable al señor General Porfirio Díaz, participándole que
se ha aprobado en la Cámara de Diputados el Proyecto de
Ley cuyo texto consta en la Secretaría; será un perfume
y una caricia para el ilustre desterrado que pasea en las
cortes europeas, cual nuevo Lear, su abandono y su infortunio. (Aplausos) .
-El Ciudadano Presidente : La Mesa invita al ciudadano Diputado Lozano para que se sirva formular su
proposición por escrito, para someterla inmediatamente
a la consideración de la Cámara.
-El Ciudadano Pereyra : Atentamente ruego a Su
Señoría que, interpretando con benevolencia el sentir de
la Cámara, que es de hacer de este asunto uno de resolución obvia, inmediata y económica, que las aclamaciones
han cubierto con entusiasmo, nos evite media hora de retardo en esta sesión, para que podamos mañana venir a
encargarnos de nuestros trabajos y para que no pese sobre la proposición del señor Licenciado Lozano ningún
formulismo reglamentario.

-El Ciudadano Presidente: Yo con mucho gusto
accedería a la demanda de los señores Diputados; pero les
ruego que se sirvan considerar que tengo que sujetarme al
Reglamento ; y sírvanse tomar esto en cuenta y que no me
anima ningún pensamiento más que respetar la voluntad
de h Cámara.
~ -El Ciudadano Pereyra :
Así lo entiendo, señor
Presidente, porque si no, no hubiera acudido a usted, sino
a la Cámara. Usted obra con toda legalidad.
-El Ciudadano Secretario: La :,roposición del señor
Diputado José María Lozano es la siguiente:
"Pido a la Cámara que, con dispensa de todo trámite, se sirva aprobar la siguiente proposición :
"Por medio de un cablegrama, comuníquese al señor
General de División Don Porfirio Díaz que la Cámara de
Diputados en sesión de hoy aprobó el siguiente
"PROYECTO DE LEY:
"Es día de fiesta nacional el dos de Abril".
"Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados del
Congreso de la Unión.-México, Abril 3 de 1g12.-José
María Lozano."
(Voces: muy bien! Aplausos).
-El Ciudadano Secretario: Está a discusión.-¿No
hay quien pida la palabra?-En votación tconómica, ¿se
aprueba?-Aprobado. (Aplausos).

�BATALLA DE LA

~ARBONERA

LA CARBONERA
El día 16 de Octubre de 1866, el General Díaz interceptó al enemigo un pliego, en el que se daba parte al
General Oronoz, de que una columna de 1,500 hombres,
casi todos austriacos y muy bien equipados, iban en auxilio de Oaxaca; y se le recomendaba sostenerse en la plaza
a todo trance.
A la vez, y con rumbo a La Carbonera, por dond.e
venía la columna imperialista, se acercaba el General F1gueroa, que con reducidas y mal municionadas tropas,
trataba de incorporarse a las fuerzas sitiadoras.
El General Díaz concibió entonces el proyecto de
ir a sorprender a la columna imperialista, con el objeto
de privar a Oaxaca de aquel auxilio, y proteger a la vez
la llegada de la columna de Figuero-a, que corría riesgo
de ser aniquilada.
En la noche del mismo día 16, con el más estricto
sigilo, concentró las fuerzas sitiadoras en la hacienda de
Aguilera y protegido por la obscuridad, avanzó por el
camino de Etla, pasando hasta San Juan del Estado, donde llegó a las nu ve de la mañana del día 17, en los momentos en que también acababa de llegar con su columna en salvo el General Figueroa.
Informado el Sr. General Díaz ele que las tropas austriacas tardarían más de 24 horas para llegar a La Carbonera, decidió regresar con sólo su caballería y amagar
ostensiblemente la ciudad de Oaxaca, con obj eto de hacer creer a Oronoz que continuaba las operaciones de sitio, e impedirle que hiciera una salida al encuentro de la
columna de auxilio.
Llega ese mismo día frente a Oaxaca y permanece allí en la hacienda Blanca, que sólo dista de la ciudad u~os cinco kilómetros; pero en la noche vuelve sin
que su movimiento sea sentido, marchando a incorporarse con el grueso de sus tropas, a las que había ordenado
que al amanecer del día 18, se adelantaran al encuentr~
de la columna austriaca, y se anticiparan a tomar posiciones en La Carbom;ra.
La meseta de La Carbonera, donde está situado el
0

rancho de ese nombre, mide algo más de un kilómetro cuadrado.
Hay en su superficie, dos colinas separadas por una
cuenca, y el camino seguido por las fuerzas republicanas,
sube casi directamente de Sudoeste a Noroeste, y tiene
un sólo ancón ya cerca de la cumbre.
De aquellas dos colinas, la más ata, la loma de La
Carbonera, fue la ocupada por las fuerzas austriacas, que
llegaron a ella por el sinuoso camino que sube por el
Norte.
La colina más baja, delante de la cual hay un barranco , debía ser ocupada por la columna republicana.
Temiendo el General Díaz que los austriacos se anticipen, apresura su marcha, e incorporado al grueso de
su fuerza, llega a La Carbonera, y al ascender a la meseta, recibe la noticia de que en esos momentos, eran las
doce del día, el enemigo, con 1,500 hombres y seis piezas
de montaña, rayádas y de calibre de siete centímetros, está subiendo por el lado opuesto.
El General Díaz, que llevaba 1,600 hombres medianamente armados, un pedrero en muy mal estado Y, dos
obuses lisos, ordena desde luego que el Coronel D. José
Segura Guzmán, con 300 infantes, cubierto por la pequeña colina y defendido por el bárranco, quede allí en disposición de atacar, en su oportunidad y por sorpresa, el flanco enemigo, P.udiendo, además, si el caso se presenta,
cortar su retirada.
Hace avanzar el grueso de su fuerza, quedando la
caballería cubierta en el ancón del camino, Y toma posiciones de combate, mientras el enemigo hace lo mismo a unos 600 metros de distancia, en el lado contrario.
El Coronel Félix Díaz, con 300 hombres, se coloca
en el centro, en línea desplegada, con tiradores a vanguardia; el General Figueroa, con 300 en columna, forma
el ala derecha, un tanto avanzada entre el monte y con
tiradores avanzados; y el Coronel Espinosa, con otros
300 y la artillería, cubre el ala izquierda, desplegando
también tiradores, y situándose de modo que la caballe-

·--

ría tenga expedito el paso. En tales condiciones empezó el combate.
"Aun no acababa yo de colocar las tropas, pues
mandaba, por medio de mi mayor de órdenes, el Coronel D. Manuel González, hacer a un lado del camino las
del Coronel Espinosa y Gorostiza, cuando el enemigo,
bajo la protección del fuego de su artillería, destacó una
espesa cadena de tiradores franceses, que avanzaron con
intrepidez y que llegaron cerca de mi línea, sin que pudiera impedirlo el fuego de los míos y de mis cañones.
Fue necesario eje~utar un contra ataque, con la mitad,
respectivamente, de las dos columnas de las alas, y esto
ocasionó que el enemigo emprendiera una decisiva carga
con la mayor parte de su infantería. No obstante que
reforcé las medias columnas con sus correspondientes restos, fueron obligadas a replegarse a los costados, a la ceja
del monte y barranco de los respectivos flancos, ante el
empuje del contrario, bien sostenido en ese instante por
la brusca salida de su caballería, que en su mayor parte
era húngara. Lancé entonces al combate toda la reserva que me quedaba, formada por la tropa del centro, lo
mismo que la caballería que había dejado en segunda línea; y cuando, rechazado a virtud de esto, el enemigo llegaba desordenado a la colina, base de su operación, donde aun conservaba una pequeña reserva y su artillería,
moví, por medio de un foque convenido, al Coronel Segura, que apareciendo de improviso en el relieve del terreno, por el costado izquierdo, corre a cortar su retirada.
"Este movimiento, que se ejecutaba a la vista del
enemigo, por encima del relieve de que hablo, y mi ataque vigoroso por el frente, determinaron la fuga de la
caballería traidora, y una parte de la húngara, y la confusión y derrota de la infantería. De pronto se hicieron
unos 600 prisioneros y se quitaron cuatro cañones, y sobre la persecusión dejaron los fugitivos otro cañón y un
montaje solo, cuya respectiva pieza se llevaron a lomo
de mula, y se capturaron 100 hombres más.
"La caballería, lo mismo la mexicana que la húngara, se escapó en su mayor parte, con excepción de unos
39 o 40 extraviados que fueron capturados en las selvas
por los paisanos armados, y dos días después conducidos a Oaxaca" (Memorias del General Díaz). •
La columna enemiga estaba al mando del Coronel
austriaco Hotse, y a sus órdenes iban Trujeque, Flon, y
el entonces Coronel Hermenejildo Carrillo.
Dicha columna, de 1,500 hombres, estaba formada
por un batallón de infantería austriaca, dos compañías de
enganchados voluntarios franceses, tres escuadrones de
húngaros y dos de mexicanos.
La batalla comenzó a la una de la tarde y la derrota
quedó consumada a las cinco.
La persecución, hecha por el General Díaz en persona, duró hasta las siete y ..nedia de la noche, y la
oficialidad de la infantería enemiga qued.ó toda prisionera.
Esta brillante victoria del General republicano, acobardó a Oronoz, que inició desde luego la capitulación de
la plaza de Oaxaca, según se ve por la siguiente carta:
"OaKaca, 21 de Octubre de 1866.-Sr. D. Rafael García.
"Querido hermano:
"Habiéndose demorado algunos días la salida de mi
correo para ese rumbo, a causa de haber tenido que levantar el sitio de esta plaza, para impedir que entrara un
refuerzo que venía al enemigo, hoy, de regreso aquí, tengo el gusto de comunicaFte lo último ocurrido.
"Tuve noticia de que la guarnición de Huajuápam y
Yauhuitlán, reforzadas con hombres de la de Tehuacán,
se reunían en el segundo punto, y a poco se ponían en
marcha hacia esta ciudad, en gran número, la mayor parte austriacos. En esa fecha aun no se me habían incorporado las tropas del Gral. Figueroa, y tanto por temor

de que las batiera en el camino el enemigo, como porque
cubiertos los puntos de la plaza para sitiar al de adentro,
apenas me quedaban disponibles unos cuantos centenares de hombres, me decidí a levantar momentáneamente
el sitio, para reunir todas mis fuerzas y salir al encuentro de la Columna enemiga.
"Así lo verifiqué en la noche del 15 al 16 del corriente; el 17 se me incorporó, en San Juan del Estado, el
General Figueroa, y al siguiente día emprendí marcha
por Huitzo, adelante, que era el camino que mis exploradores me indicaban tomaría el enemigo, que la víspera
había pernoctado en Huauclilla. Me propus~, pues, batirlo en un punto llamado La Carbonera, y anduve con
tanta suerte, que apenas empezaba a tomar posesión de
aquel punto, empezó a descubrirse la Columna contraria.
A poco se trabó un reñido combate, que duró como hora y media, a cuyo término quedaba completamente derrotado el enemigo, y era perseguido por mi caballería y parte de la infantería, en un trayecto de tres leguas, hasta que
la noche nos impidió seguir adelante.
"En toda aquella grande extensión quedaron innumerables cadáveres e infinidad de armas, que el enemigo
abanddnaba al morir o al caer prisionero. Los resultados de esta espléndida victoria fueron: en lo material,
416 prisioneros austriacos; cuatro piezas rayadas, con
más de 300 granadas y botes de metralla; sobre 700 carabinas y fusiles, muchas armas y efectos de guerra, parque,
mulas, etc.
"Moralmente, se puede decir que estreché el sitio
de la plaza, pues al volver apenas, antes de comenzar de
nuevo las operaciones, el enemigo, que ha visto desfilar
delante de sus fuertes el trofeo de La Carbonera, comienza a desmayar, e inicia negociaciones de capitulación, que
he desoído, porque quiero reducirlo al último extremo, y
no hacer sacrificio ninguno al triunfo.
·
"Estoy impuesto de los sucesos de esa línea, por las
comunicaciones de los Generales Méndez, Rodríguez, Cuellar y León, a quienes contesto por este mismo correo.
"Te incluyo algunos ejemplares de los primeros
números del Boletín que comencé a publicar al sitiar la
plaza.
"Con la victoria de La Carbonera, no sólo se conquista Oaxaca, sino que todo el Estado, con excepción de
Tehuantepec, queda libre de imperialistas.
"Sin otra cosa que comunicarte, me repito con gusto
tu afectísimo hermano que te quiere:-(firmado)-Porfirio Díaz."
Terminada la persecución de Hotse, Porfirio Diaz
volvió sobre Oaxaca.
"El 19 de Octubre de 1866 volví a Huitzo, y el 20
a Oaxaca, para restablecer el sitio.
"La primera noticia que tuvo Oronoz de que venía a auxiliarle una columna y de que había combatido,
fue una de las circulares que yo mandé a todos los pueblos, para que me proveyeran de hombres y camillas, a
fin de hacer el transporte de los heridos.
"Oronoz se apercibió, naturalmente, de que había
tenido lugar un reñido combate; pero dudaba de sus resultados y había ordenado al jefe que mandaba el fortín
de la Soledad, situado en una avanzada eminencia, que
cuando alguna Columna de tropa se acercara, disparase,
como aviso a la plaza, si era amiga, tres tiros de cañón,
consecutivos; y si era enemiga, un sólo tiro con bala, en
dirección a ella.
"Como los primeros que formaron en la Columna, con hileras de mis soldados a los flancos, eran los
prisioneros austriacos, y todos tenían parte de su uniforme rojo, el jefe del fortín de la Soledad anunció, engañado por ésto, la presencia de una Columna amiga; equivocación que no tarJ6, CJl reparar cuando estuvimos más
cerca y pudimos ser Jxaminados mejor.

�tos imperialistas, que aun quedaban sobre tas armas en
"Reocupé, sin que el enemigo hiciera seria resistenTehuantepec, a fin de no dejar a retaguardia enemigo al·
cia, toda la línea que había tenido antes, efectuando ligegu~o que pudiera estorbarle o march,ar sobre sus hueros tiroteos, que duraron hasta media noche.
llas, y el 12 de Dciembre de 1866, con 1,200 hombres y
"Al día siguiente seguí estrechando el sitio, y lo
tres piezas, rayadas, de montaña, salió sobre Ttlhuante•
mantuve hasta el día 30, haciéndolo más riguroso. Cuanpee, contra el Coronel D. Remigio Tolédo, que con urtós
do me preparaba a atacar el dominante fortín de la So2,300 imperialistas guarnecía dicha pláz,a.
ledad, como operación preliminar para asaltar en segui"Ejecuté mi marcha sin rtovedad hasta Jalapa, ocho
·da los edificios de la ciudad, que el enemigo ocupaba, éste
leguas antes de llegar a Tehuantepec, y .a!1í supe por mis
tocó parlamento y me propuso la entrega de la plaza meexploradores, que el enemigo tomaba 'posiciones ventajodiante condiciones, a los que contesté que sólo aceptaría
sísimas en un lugar llamado "El Tablón," a la margen
su rendición incondicional. Así me la ofreció bien luego,
izquierda del río de Tehuantepec. En consecuencÍ:á, al
y nombré en comisión, para el arreglo de los detalles de
emprender mi marcha el día sguiente, 13 de Diciembre,
la capitulación, al General Figueroa y a los Coroneles D.
hice una desviación a la izquierda, tomando el camino
Manuel González y D. Félix Díaz. El enemigo se rinque conduce a La Chitova, con objeto de evitar el paso
dió a discreción e hzo la entrega el 31 de Octubre. Repor un camino hondp, con altur.a ocupada por el enemigo
fundí toda su tropa en mis batallones, y establecí prisioa un flanco y con el.río al otro. Por tal medio podía ocunes c9nvenientes para los jefes y oficiales.
par la ciudad de Tehuantepec, sin combatir, caso de que
"Al ocupar la plaza de Oaxaca, di el grado de GeToledo siguiera en sus posiciones, o si las abandonaba
neral usando de las fac1;1ltades que tenía, a los Coroneles
para evitármelo, lucharíamos en terreno que no fuera
D. Manuel González y D. Faustino Vázquez Aldana, no
ventajoso para él." (Memorias).
haciendo lo mismo con el Coronel D. Félix Díaz, por
Al ver Toledo que la columna del General Díaz se
ser mi hermano, sin embargo de que me lo suplicaron sus
había desviado por el camino de La Chitova, se lanzó soagraciados compañeros; pero habi_endo esto llegado desbre su retaguardia, pero el jefe republicano, sin suspenpués a conocimiento del Gobierno Géneral, se me envió
der su marcha, se limitó a ir tiroteando la cabeza de la
el despacho de General graduado en favor de mi citado
Columna enemiga; y al encontrar a su paso un arroyo,
hermano". (Memorias).
dejó emboscado allí el batallón "Libres de Oaxaca," manEl vencedor de La Carbonera y de Oaxaca, no sólo
dado por el Coronel Félix Díaz, con orden de atacar por
estableció prisiones para los jefes y oficiales que se hala espalda a las tropas imperialistas, una vez que pasabían rendido: estableció una escuela para niñas. Este rasran, y en el momento en que las fuerzas republicanas diego no necesita comentarios.
sen
media vuelta sobre ellas.
"Había tenido ocasión de ver muy de cerca, en el
Poco después de haber pasado el arroyo, se encuencurso de la campaña, el estado de atraso que guardaba
tra el Gral. Díaz en un lugar despejado de monte, que
en las pequeñas poblaciones la educación de la mujer, lo
aunque en plano inclinado, le parece apropiado para el
cual la hacía egoísta; y esto trascendiendo en la familia,
combate; vuelve allí caras de improviso contra el eneproducía naturalmente sus amargos· frutos, pues ella en
migo, que le sigue de cerca, y al estampido de los cael hogar, cuando no ve más allá-que el hogar mismo, entiñones, anunciando que ha llegado el momento decisivo,
bia los entusiasmos y hasta paraliza los se~timientos alsale D. Félix Díaz de su emboscada y carga a la bayonetruistas del patriotismo. Así es que juzgué un deber dar
ta sobre la retaguardia de Toledo, a la vez que D. Porfirio
el primer paso en la educación de la mujer en Oaxaca;
carga, también a la bayoneta, sobre la vanguardia.
y con este objeto, al hallarme en la capital, después de la
Sorpr:ndido Toledo, busca la salvación en el tupido
rendición de Oronoz, sin embargo de la grande escasez de
monte, formado casi todo por una variedad de cierto arrecursos con que luchaba y dé la necesidad de aplicar, de
busto, cuyo nombre vulgar, uña de gato, -justifica lo agutoda preferencia, los muy pocos de que podía di°sponer a
do de su corta y curva espina.
la organización del cuerpo de ejército con que intentaba
Comprendiendo que la persecución no debe hacerse
emprender 1a campaña contra Puebla y México, establecí,
en aquel monte, limitase el Gral. Díaz a levan tar el camel 2 de Diciembre de 1866, una academia de educación sepo, recogiendo las armas abandonadas por el enemigo, y
cundaria para niñas, que fue la primera que se organizó
llevando consigo los heridos de una y otra parte y 98 prien los Estados de la República, y a la cual he tenido la
sioneros, prosigue hasta Guevea, donde pernocta.
satisfacción de ver después prosperar grandemP.nte." (MeAl día siguiente, 14 de Diciembre, llega a Tehuanmorias)
tepec, sin hallar resistencia y ocupa la ciudad.
Al rendirse la plaza de Oaxaca, que durante dos años
"Dos días después de haberla ocupado, supe por mi!
había constituido un importante centro de operacione~
expl~radores que un núcleo considerable del enemigo esdel ejército imperialsta, entregó al vencedor 1,100 soldataba en Tequis.ixtlán; me dirigí a ese pueblo con 300
dos, el depósito de fusiles y municiones, la maestranza
hombres, y después de una marcha de toda la noche, lley 30 cañones.
gué a é( a las siete de la mañana del día siguiente, en
Las tropas oaxaqueñas que con tanta constancia y
momentos en que los contrarios lo abandonaban precipiabnegación habían servido, solicitaban un descanso que
tadamente; les hice algunos muertos, no pudiendo perles fue concedido, quedando en sus pueblos con el carácter
seguir a los fugitivos en la larga distancia, porque como
de Guardia nacional y listas para ocurrir al llamado del
todos ellos eran de la localidad y acostumbrados a la sel·caudillo. La custodia de la plaza quedó encomendada
va, que en el Istmo es montuosa y espesa, se dispersaron
al General D. Alejandro García, con una fuerza dé mil· completamente en los bosques para evadir la persecución.
hombres, vecinos de la ciudad que voluntariamente presta"El día 18 tuve conocimiento en Tehuantepec, adonron sus serv1c1os. A las órdenes del Gral. García quedade había regresado, de que el enemigo se estaba reunienba también el Gral. D. Manuel González, organizando con
do en una selv.a inmediata a Jalapa. Verifiqué otra
cuadros de jefes, oficiales y alguna tropa que servía de
batida, que dio por resultado hacerle algunos muertos y
pie veterano, tres batallones de cazadores, uno de artillela captura de 38 prisioneros. El enemigo volvió a huír
r'os y una compañía de zapadores.
sin batirse, y advertí que su número disminuía consideraEntretanto, el Gral. Díaz organizaba el Gobierno del
blemente respecto del que advertimos en Tequisixtlán)'
Estado y hacía importantes preparativos para su proyec(Memorias).
tada expedición sobre Puebla, expedición que había reDR. FORTUNATO HERNANDEZ,
1uelto emprender en cuanto hubiese exterminado los res-

El .Grat Porfirio Díaz
Fragmentos
E
. de un discurso pronunciado el 2 de Abril de 1909 , por e1 entonces
stud1ante de J.urisprudencia. ·Nemesio García Naranjo, ante la gran
Convención Electoral reunida en la Ciudad de México.
~

· · ·: Cuatro lustros después, entraba aquel obscuro estudiante a I~ presidencia de la República, mas para
enton~es, ya vema precedido de una historia legendaria
·y casi fab~losa; el choque de su espada vencedora y el
ronco alando de sus clarinadas, habían producido tanto
espant~ el) las filas reaccionarias e invasoras, como el triple gnto de Aquiles en el campamento de los troyanos·
en nuestra historia había trazado una constelación con lo~
nombres d~ sus batallas, ·pues donde ponía la punta de su
es~ada se encendía una estrella, y donde posaba el pie,
de Jaba un semillero de laureles: como el furioso Atlante
l~ bastaba chocar para producir fosforescencias. Si hu~
bi_era muerto en aquella lucha, su cadáver, como el del
Cid, ha_bría seguido sembrando pavor en los enemigos de
la .p~tria. E'.a en nuestra niñez, cuando recogíamos las
cromcas heroicas de los labios palpitan tes de viejos veteranos, que, aunque no adornaban sus humildes frentes
con lauros de oro como los aedas, ni vestían túnicas encarnadas como los rapsodas antiguos, recordaban sin emba'.~º'· a los homéridas de la Hélade, por sus gestos esquilianos Y por sus voces trémulas que caturreaban amores, que sollozaban tragedias, que aullaban cóleras que
clamoreaban hecatombes.
'
Y, aunque en las gloriosas hazafias, nunca el héroe
caba!gaba en l?s exámetros divinos, ni corría presuroso a
traves ~e me~af~ras lucientes, ni se estremecía jadeant e
en ~ed10 de 1magenes fastuosas, nosotros sentíamos sacud1rse con delirio nuestras almas infantiles, porque en
aquellos relatos, sencillos como bloques dóricos, fl otaba l~ áugusta leyenda de la patria, impregnada de una
poes1a casta, que nos hacía comulgar con la eternidad!
~ cuando la hermosa flor de Hapsburgo se hubo
~arch1tado y doblegado al golpe de las rachas que anunciaban nuestra libertad; cuando los ensueños calenturient?s de Napoleón III, acabaron de cruzar nuestros ho nzontes como nubes de tormentas que se alejan entonces
el sefior General Díaz depuso todas las cólera~ heroicas
Y. todos los impulsivismos sagrados, para iniciar su grand10s~ obra de paz y de prosperidad. A semejanza de los
glor'.os?s rosales, que se cubren· de espinas para esperar
los mv1er~os Y que luego se cubren de flores para saludar las primaveras.
.
Con esto deli neó admirablemente su t ipo de militar
mtachable;
porque
,
. . no es el meJ' or soldado , e1 que se engn~ co~ un reg1.m1en t~, o el que jamás. abandona las filas' no. es preciso deJar esa preocupación; es necesario
abstraer ~ colocar ·U.n poco más alto los ideales de militar. AleJandro,
Ambal, Bonaparte ' no son, en m1· con1
·
cepto, o~ tipos de sol.dados heroicos, porque luchando
sm necesidad, prostituyeron la grandeza de sus luchas;
s_obre ellos se encuentra Cincinato, que solamente es militar ~uando debe se'.lo, Y que, después de vencer a los'
enemigos de su patria, deja el acero de su estoque por
el acero del arado, para volver a pedir a las entrarías de

la madre. tierra, el encanto sagrado de sus tributos; sobre
ellos esta Cervan_tes, quien, después de sacrificar una de
s~s m~nos, par~ mmortalizar las armas españolas, se dedica a mmortalizar sus letras, escribiendo con la mano que
l~ resta, el poema más maravilloso que han escuchado los
siglos!
El señor General Díaz tuvo la gloria de experimentar una de esas grandiosas transformaciones: después de
la batalla de Teco_a,c, dejó de ser el héroe del partido, el
?ombre .d.e la facc10n determinada, para convertirse en el
Jef~ leg'.t1mo _de la República entera. Todos los revolucionarios tnunfadores, a semejanza de Anastasio Bustamante, había~ entronizado a sus corifeos y perseguido a sus enemigos . con la más absolu ta intransigencia·
~or eso debe haber causado general aso mbro, que el se~
n?r _General Díaz re_clutara colaboradores para su grand10sa obra, en el mismo bando lerdista que acababa de
ve~cer. Era q_ue. s~ asentaba en nuestra patria, por vez
pri.mera, u~. prmc1p10 de salud bienhechora para el fu tur? · la poht1ca de los amigos quedaba substituida para
siempre por la política de los aptos.
Anteriormente todos nuestros polít icos habían sido
especies de Mari~s y de Silas, que procuraban siempre,
con _fe, con tenacidad, hasta con a bnegación, el entroniz~m1ento de sus amigos y la proscripción de sus contran?s. El ~artido lo era todo: estaba sobre la misma pa~na. Hab1a que repetir constantemente la frase bárbara:
'¡ A! de los vencidos!" El sefior General Díaz sen tó contrariamente como principio: la patria antes que el partido; Y, al efecto, procuró conciliar todos los in tereses y
todas las aspiraciones nacionales, y, para llevar a cabo
su atre~ido pensamiento y uni ficar la patria, se sirvió de
sus antiguos enemigos, como el gran Julio César se sirviera ~ara la unificación del mundo, de las legiones de la
Galia, que él mismo había vencido y humi llado.
. Y esa transformación de militar a político, se me
antoJ_a la de un ~u:rrero espartano que, de repente, se
convierte en patricio de la vieja Ro ma; porque en él
d~ pronto resucitó el alma lati na, dándole los atributo~
de a~uella raza heroica, al hacerlo pertinaz como Catón
sobno como Julio César, valie nte como Trajano, piado~
so como Antonio, docto co mo Marco Aurelio !
Y fue precisament e por esa admirable síntesis de
las fa~ultades más opu~stas del alma; por esa complt_Fdad
d_e caracter; por esa umversalidad ele inteligencia y de cr;terio, por lo que el señor Ge neral Díaz sa t isfizo todas las
asp'.r~ciones y fusionó todos los partidos. J acobinos y
•catohcos, ateos y creyentes, liberales y conservadores:
todos fueron mexicanos para él ; y t odos recibieron de
su mano bienhechora, medios de existencia y de desarrollo. .En esto se parece el señor General Díaz a esas montañas ilustres cuyas nieves inmaculadas alimentan a la
vez, distintos ríos, que riegan diversas regiones, y desembocan en diversos mares.

�•

AMADO
NERVO
.•
~

HABLA EL POETA

El cielo está enladrillado.
¿Quién lo desenladrillará ?.

El deseñladrilla.dor que lo desenladrillas,,
buen desenladrilla.dor será.

De ''Multicolor,' ' de 7 de Diciembre de 1911.

Nací en Tepic, pequeña ciudad de
la costa del Pacífico el 27 de Agosto de 1870. 1li apellido es . Ruiz de
Nervo; mi padre lo modificó, enco·
giéndolo. Se llamaba Amado, y me
&lt;lió su nombre. Resulté, pues, Ama~o N ervo, y esto, que parecía seudónimo- así lo creyeron muchos en
América- y que en tod o caso es raro,
me valió, quizá, no poco para mi fortuna li teraria. ¡ Quién saae cuál habría s ido mi suerte con el R uiz de
N ervo ancestral, o si me hub iese llamado Pérez y Pérez I
E mpecé a escribir siendo muy niño,
y en cierta oc:isión, una hermana mía
encontró mis versos, hechos a hurta·
dillas, y los leyó en el comedor a tod:: la fam ilia reunida. Y:J e~cap&lt;:: a
un rincón. 11i padre frunció el ceño.
Y eso fue to&lt;lo. Un poco más de rigidez y escapo para siempre. Hoy
sería, quizá. un hombre p ráctico. Habría amasado una fortuna cot1 el dinero de los demás, y m i honorabilidad y ser iedad me abrirían todos los
cam inos. Pero mi padre sólo frunció
el ceño ... . Por lo demás mi madre
escribía tamb ién versos. y también a
h ur tad illas. Su sexo y sus grandes
dolores la salvaron a tiempo, y murió
sin saber si tenía talento : ahora lo
habrá descubierto con una sonrisa piadosa . . .•.
No he ten ido, ni tengo tendencia
alguna literar ia especia1. Escribo corno me place. Según el spiritus qui
flat ubi vult. No sostengo más que
un a escuela: la de m i honda y perenne
s in ceridad.
He hecho innum1.:rablcs cosas mala s, en prosa y Yerso, y algunas buen;is : pero sé cuáles son unas y otras.
Si hub iese sido rico. no habría hecho más que las buenas. y acaso hoy
sólo se tendría de mí un pequeño libro de arte consc;ente, libre y altivo.
¡No se pudo! Era preciso vivir en
un país donde casi nadie le:a libros,
y la única forma de difusión estaba
constituida por el periódico. De to·
das las cosas que más me duelen, es
esa la que me duele más: el libro br(•
ve y p recioso. que la vida no me dejó
escribir : el libro libre y único.
He publicado, hasta hoy, en prosa:
"El Bachiller," "El Donador de Almas," "Pascual Aguilera," "Otras vidas"-en el que están los tres anteriores reeditados - "Almas que pa-

san" e infinitos a rtículos de todos géneros, en infinitos periódicos y revistas. L a prensa, y los críticos en general, se han oct pado muchísimo de
mí; pero casi siempre para decirme
horrores. :\le he comido diez tone·
ladas de sapos frescos ..... y los he
digerido.
"El Bachiller," por lo audaz e imprel'isto de su forma. y especialmente de su desenlace, ocasionó en América tal escándalo, que me sirvió grandemente para que me conocieran. Se
discutió con pasión, a veces con
encono; pe r o se me discutió, que era
lo esencial. "El Bachiller" fué publicado en francés, por Van ier, el edi-

me

tor de V erlaine, y se han hecho de
él tres edicio nes en español.
En cuanto a mi lírica, hela aquí :
"Perlas Negra s" ( versos de adolescencia) , · 11íst icas,- Poemas ( de los
cua' cs - El Prisma roto- y -La Hermana Ag-: a.·) ' 'Lira Hcro'ca," "Jardines interiores" y "El Exodo" y ''Las
flores del cam ino" ( prosa y verso.)
Preparo " En voz baja " que será un
libro exclusi,·amente de tono menor,
en el que no hay que bLscar ni sonoridádes. ni orato rias, ni conceptuosismo: es la Vida, en lo que tiene
de enig.¡nát;co. de insinuante y bellament e impreciso, que pasa cuchichean
do por esas páginas.

GRATIA PLENA
T odo en ella encantaba. todo en ella a traía :
Su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar.
El ingenio ele F rancia de su boca fl uía.
¡ E ra llena de gracia . . .. . como el avemaría!
¡Quien la Yio, no la pudo ya jamás okidar !
Ingenua como el agua, diáfana como el día,
Rubia y nevada como margarita sin par,
Al influjo de su alma celeste, amanecía .....
Era llena de gracia, como el avemaría.
¡Q uien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!
Cierta dulce y amable dignidad la investía
De no sé qué prestigio lejano y singular.
Más que muchas princesas. princesa parecía .. ...
Era ilena de gracia, como el aYemaría.
¡ Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!

Y o gocé el privilegio de encontrarla en mi vía
Dolorosa; por ella tuvo fin mi .anhelar
Y cadencias arcanas halló mi poesía.
E ra llena de gracia, como el avemaría.
¡Quien la vio, no la pudo ya jamás olv ida r~
¡Cuánto ! ¡cuánto la quise! ¡ Por diez años fue mía!
¡ Pero flores tan bellas nunca pueden durar!
Era llena de gracia, como el avemaría.
Y a la fuente de gracia de donde procedía
Se volvió. . . . . ¡como gota que se v uelve a la mar !

Amado NERVO.

�·Muerta

El fylaestro y el Discípulo

•

La Composición Original

En vano entre la sombra mis brazos siempre abiertos
Asir quieren su imagen con ilusorio afán.
¡ Qué noche tan callada, qué limbos tan inciertos !
Oh Padre de·los vivos, ¡a dónde van los muertos,
a dónde van los muertos,· Señor, a dónde van!

(FRAGMENTOS).
El preclaro Maestro se llamaba Francisco
Y el discípulo amado se llamaba José;

Muy vasta, muy distante, muy honda, sí, muy honda;
¡pero muy honda ! debe ser ¡ay! la negra onda
en que navega su alma como un tímido albor,
para que aquella madre tan buena no responda
ni se estremezca al grito de mi infinito amor.
Glacial sin duda es esa zona que hiende. Fría,
oh, sí, mtiy fría, ¡ pero muy fría! debe estar
para que no la mueva la voz de mi agonía,
para que todo el fuego de la ternura mía
su c?razón piadoso no llegue a deshelar.

!.'

•

Acaso en una playa remota y desolada,
en frente de un océano s.in límítes, que está
convulso a todas horas, mi ausente idolatrada
los torvos horizontes escruta con mirada
febril, buscando un barco de luz que no vendrá .....
Quién sabe ·por qué abismos host!les y encubiertos
sus blancas alas trémulas el vuelo tenderán.
Quién sabe por qué espacios brumosos y desiertos .....
Oh Padre de los vivos ¡a dónde van los muertos,
a dónde van los muertos, Señor, a dónde vari !

.,,_'

••

t

•••••

•••

••••••••••••

•

Oh Dios, me quiso mucho, sus brazos siempre abiertos
como un gran nido, tuvo para mi loco afán.
Guiad hacia la Vida sus pobres pies inciertos.
¡Piedad para mi muerta ! ¡piedad para los muertos !
A dónde van los muertos, Señor, a dónde van!
AMADO NERVO.

0

0

Y que también vosotros conmigo guardaréis.

Lihert~d, D~~~c~~ci~; ~o· ~¿is. p~lab~~s h~~c~;.'
Los principios no mueren cuando siembran el bien.

. . . . . . . . . . .. . . . . .. J~~~ B." i&gt;iii.oAóo ...

•••

Quizá me grita "¡hijo !" buscando en mí un escudo :
-mi celo tantas veces en vida la amparó!y advierte con espanto que todo se halla mudo,
que hay algo en las tinieblas fatídico y zañudo,
que nadie la protege ni le respondo yo . . ...

0

T~i ei ·s~n~Úl~ diilog~. qu~ g~a~d~r~ ¡¡ Hi~to;i~ ·

Acaso está muy sola; tal vez mientras yo pienso
en ella, está muy triste; quizá con miedo esté . ....
Tal vez se abre a sus ojos algún arcano inmenso,
¡quién sabe lo que siente ! ¡quién sabe lo que ve !
•

cºuént~;e q~~ l~~ ~l~~~ de. ~St 0~ do; h¿~b·r~s bu~~os
Errando en lo infinito se hallaron una vez
Y entre ambas surgió un diálogo que guardará la Historia
Y que es interesante por demás. Vais a ver:
-Cómo me regocija verte siempre a mi vera·
Mi viudez iluminas; cuán bueno eres, José. '
-Maestro: abandonarte por escapar mi vida
Qué mucho que aquí me halles, cumplí con ~¡ ;Úber.
-Es verdad; por humilde, por leal, por sincero
N~die en valer te iguala ¿quién como tú tan fieÍ?
Has superado a Pedro; que aquél negó tres veces
..... Y tú no me has negado ni una sola, José.
0

Tal vez en un planeta bañado de penumbra
sin fin, que un sol opaco, ya casi extinto, alumbra,
cuitada peregrina mirando en rededor
ilógicos aspectos de seres y de cosas,
absurdas perspectivas, creaciones monstruosas,
que causan extrañeza sutil y vago horror .....

•••••••••••••

Los dos, de pueblo en pueblo, lanzaban su doctrina,
En parábolas de una dulcedumbre de miel.
Evangelizadores de santas libertades
Abrían hondos surcos para el fruto del bien:
Tronchaban a su paso dictatoriales zarzas
Y esparcían simientes de una dorada mies'.
El Maestro era ingenuo, bondadoso, sencillo;
Su alma era una azucena de inmaculada tez.
Y como el _
Nazareno gustaba infantilmente
De que todos los niños se allegasen a él.
El discípulo era suave, tierno, amoroso;
También era sencillo, modesto era también
Y como una ovejuela, tras la sal de unas O:anos.
Iba en pos del Maestro que le amaba por fiel.
El era el predilecto de su Señor; él era
Su más dulce compañía, su timbre de más prez
Bajo nómade tienda, tras las largas jornadas,
Sobre el hombro querido reclinaba la sien
Y esas dos almas eran una .sola; se unían '
En fusión tan secreta, tan misteriosa, que
Palpitaban unísonas con un temblor divino
Incendiando sus alas en el sol de la fe.

México, Febrero 22 de 1916.

•

\

La Parodia
Imitando al Arcade Alicandro Epirótico
El preclaro Maestro se llamaba BERNARDO
'
Y el discípulo amado se llamaba JUANIN.
Los dos en la metrópoli de Nuevo León vivían
allá cuando imperaba la matona del Cid.
El Maestro era altivo, dominante y severo,
como cumple a quien ciñe reluciente espadín ;
mas por ser de milicia gustaba infantilmente
de que todos los "JUANES" le rodearan
y así
logró que desde México, donde Juanín ch~p~ba
dictatoriales zarzas, se le ·llegara a unir.
Y allá tuvo a su cargo la Biblioteca Pública

'

Y allá fue Catedrático del Colegio Civil,
lanzando su doctrina y abriendo surcos hondos
'
sobre todo en la,s arcas, al poner "Recibí
tantos pesos en plata del cuño mexicano"
de aquellos ¡ay!" que ahora no tiene ya el p~í~.' · ·
Hábil en el manejo de una lira que supo
celebrar la epopeya del magno DOS DE ABRIL
titulaba al caudillo "GRAN PORFIRIO PRIMERO"
cual si fuese un monarca del tiempo de Tarif.
'
El discípulo era cortés, dúctil, meloso ;
se insinuaba de un modo delicado y sutil;
Y oyendo las parábolas evangelizadoras
del Maestro Bernardo, doblaba la cerviz.
Y cual una ovejuela, tras la sal de unas manos
-sal de una dulcedumbre de miel para Juaní~iba en pos del Maestro que le amaba pór ducho
para alisar las piochas que pasan ya del gris.
El era el predilecto de su Señor; él era
su más dulce compaña, su cantor más gentil.
Bajo el artesonado del Palacio que había
construido el Maestro, se les miraba ir
de una sala a otra sala, cogidos de las manos
'
como fuera costumbre del apuesto adalid,
charlando de política, de letras y de historias,
arrogante Bernardo, zalamero Juanín.
Esas dos almas eran una sola : se unían
en fusión tan secreta, tan misteriosa y
tan ín'tima, que unísonas con un temblor divino
sus alas incendiaban al sol del porvenir.
Y cuando ya cumplida su misión, se marcharon
el uno rumbo a México y el otro hacia París,
la traición en las sombras escondida esperaba
los instantes propicios, y el discipulo al fin,
viendo apuntar un orto glorioso en el zafiro,
se volvió maderista con arranque febril,
Y cantando las glorias del apóstol y mártir
se pasaba la vida sintiéndose feliz.
El discípulo amado ya superaba a Pedro:
si éste negó tres veces, aquel negaba mil.
Mas el destino quiso favorecer bien pronto
la inclinación marcada del bueno de Juanín
al barberil oficio que honores y prebendas
le dejara a la sombra de aquella piocha grís.
Y apareció en las Sierras agrestes de Coahuila,
nacido allá de Ciénegas en la frondosa vid,
varón que es alto, es fuerte, y es sano y es austero
'
y alzó ya la cosecha que 'no es grano de anís.
Lo mismo que el Maestro Bernardo (a quien extático
adoró de igual modo que lo hiciera Juanín)
gasta el hombre de hierro luenga piocha entrecana
donde puede el discípulo sus prodigios lucir.
Y a es diestro en el manejo de las ajenas piochas;
conoce a maravilla su oficio barberil;
que aumentó su experiencia mucho antes que partiera
su Maestro Bernardo camino de París.
Tal el hecho sencillo que guardará la Historia,
y que por eso es justo rememorar aquí.
i Fidelidad, Decoro, no sóis palabras huecas!
Quien no quiera creerlo, pregúntelo a Juanín;
que en la Patria bendita de los libertadores
alzados con cosechas de cuanto da el país,
hay muchas existencias CEGADAS por la infamia
que nacen para gloria del arte barberil.
Juan B. GORDILLO.
México, Febrero 24 de 1916.

�¡---------'--

1

1

•

~~~~

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'

A pesar de los rigores dd invierno, crudísimo en las latitudes septrentionales no Be interrumpió la campaña. Entre la débil vegetación de marzo, los soldados
vivaquean y el fuego los reune alegremente al borde mismo de la línea de combate.
En el otro gr'lbado se ve a tres lavanderas de una aldea,J&gt;9laca, dispuestas a
recibir a las avanzadas alemanas de ocupación como a las libertaa".ras de su patria,
- •
-e_ - 1 ;~jgr_ de I&gt;olonia se ha desarrollado un

.

cel).trales.

cos se han unido a los aliados,

i=================1==================================~.,

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RE VI s TA M EX I CAN A

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.._1

· Trenes militares rumbo a la guerra.

La Partida de Billar
Por Alfonso Daudet
Los soldados están rendidos de
cansancio: como que llevan batiéndose dos días y han pasado la noche
con la mochila a cuestas bajo una
lluvia torrencial. Y eso no obstante, van ya tres horas que se les deja
consumirse "en su lugar, descansen,"
metidos dentro de los charcos en las
carreteras, dentro de los barrizales
en los campos empapados.
Sin fuerzas por la fatiga y por las
malas noches anteriores, y con los
uniformes chorreando agua, arrímanse unos contra otros pará calentarse,
para sostenerse. Los hay que duermen de pie, apoyados en la mochila
de su vecino y en esos rostros inmóviles, con el abandono del sueño, es
donde mejor se ven la laxitud y las
privaciones. La lluvia, el fartgo, la
falta de fuego, la falta de rancho, el
cielo cerrado y obscuro, el enemigo a
quien se siente en derredor. Esto es
lúgubre .....
¿Qué hacen allí? ¿Qué pasa?
Los cañones, con la boca apuntando hacia la selva, tionen el aspecto
de acechar a alguna cosa. Las ametralladoras emboscadas miran con fijeza al horizonte. Todo parece dispuesto para un combate. ¿Por qué
no se ataca? ¿A qué se espera?
Se esperan órdenes, y el Cuartel
general no las envía.
Sin embargo, no está lejos el Cuar-

te! general. Es ese hermoso castillo,
estilo Luis XIII, cuyos rojos ladrillos, lavados por la lluvia, relucen a
media ladera entre los matorrales.
Morada propiamen~e de Príncipes,
muy digna de engalanarse con el pabellón de seda de un Mariscal.
Detrás de un gran foso y una rampa de piedra que los separan del camino, suben los prados artificiales,
lisos, verdes y ·festoneados por macetas de flores, en derechura hasta la
escalinata de ingreso. Al otro lado,
hacia las habitaciones de confianza,
las alamedas forman calles de árboles
luminosas; el estanque donde nadan
los cisnes aparece como un espejo; y
bajo la techumbre, como de pagoda,
de una inmensa pajarera, aletean y
hacen la rueda los faisanes dorados
y los pavos reales lanzando agudos
gritos entre el follaje. Aun cuando
los dueños están ausentes, no se nota
allí el abandono, ese gran "dejadlo
todo" de la guerra! El oriflama del
Jefe del Ejército ha preservado hasta
las menores florecillas de los prados
artificiales; hay algo de extrañeza al
encontrar tan cerca del campo de
batalla esa tranquilidad opulenta originada en el orden de las cosas, le
correcta alineación de las masas arbóreas, la profundidad silenciosa de
los pasos.
La lluvia, que amontona allá abajo

tan sucio barro en los caminosty excava roderas tan profundas, aquí no
es más que un chaparrón elegante,
aristocrático, que aviva el rojo de los
ladrillos y el verde de las praderas,
que da lustre a las hojas de los naranjos y a las blancas plumas de los
cisnes. Todo reluce, todo está apacible. Verdaderamente, sin la bandera que flota en la crestería de la
techumbre, sin los dos centinelas que
hay de guardia sobre la verja, nadie
pensarí~ que estaba en el Cuartel general. Los caballos descansan en las
cuadras. Acá y allá se encuentran
asistentes y ordenanzas con traje de
cuartel dando vuelta~ al rededor de
las cocinas, o algún jardinero con
pantalón encarnado, paseando tranquilamente su rastrillo sobre la arena
de las grandes calles de árboles.
El comedor, cuyas ventanas dan a
la escalinata, permite ver una mesa
a medio levantar, botellas destapadas,
vasos llenos y vací~s sobre el mantel arrugado, todo un final de banquete después de irse los comensales.
En la estancia inmediata óyense voces
altas, risas; bolas de marfil que ruedan, copas de cristal que chocan entre sí. El Mariscal está ocupado en
jugar su partidita, y he ahí por qué
espera sus órdenes el ejército. Cuando el Mariscal ha comenzado la partida, ya puede hundirse el firmamen-

'.

to, nada en el mundo podría impedirle que la concluya.
¡ El billar! es el flaco de ese guerrero. Vedlo, como en la batalla,
de gran uniforme, con el pecho cubierno de placas, la mirada brillante, los pómulos enc~ndidos, con la
animación que dan la comida, el juego, los grogs. Rodéanle sus ayudantes, serviciales, respetuosos, pasmándose de admiración a cada uno de
sus tacazos. Cuando el Mariscal ha. ce un tanto se precipitan todos hacia el contador; cuando el Mariscal
tiene sed, todos quieren prepararle el
grog. ¡ Es una de tropezarse charreteras y plumeros, un entrechocamiento ruidoso de cruces y cordones! Esto, y el ver todas esas lindas sonrisas, e&amp;as finas reverencias de cortesanos, tantos galones bordados y
uniformes nuevos, en aquel salón alto ton maderaje de roble en las paredes, con vistas a grandes jardines
y patios de honor, todo esto recuerda los otoños de Compiegne y distrae
reposadamente de la· vista de los capotes sucios que se aburren allá abajo a lo largo de los caminos, y forman grupos tan sombríos bajo la lluvia.
El compañero de partida del Mariscal es un Capitán de Estado Mayor, -encorsetado, con el pelito rizo,
con gu.intes claros, de primera fuerza
en el billar y capaz de vencer a todos los Mariscales de la tierra; pero
que sabe mantenerse a una respestuosa distancia de su Jefe y pone todo su
empeño en no ganar, cuidángose de
no perder con excesiva facilidad tampoco. Es lo que se llama un oficial
de porvenir ....
Atención joven, fijarse bien: el
Mariscal tiene quince tantos y u"sted
tiene diez. Se trata . de ir llevando
así la partida hasta concluirla; y esto servirá más para los ascensos de
usted que si estuviese ahí fuera con
los otros, bajo esos torrentes de agua
que anegan el horizonte, ocupado en
manchar el bonito uniforme de usted, en deslustrar el oro de sus cordones y esperar órdenes que nunca
llegan.
Es una partida interesante de verdad. Corren las bolas, se rozan, cru-

zan sus colores. Las bandas devuelven bien la bola, el tapete se caliem
ta ..... De pronto ilumina el cielo el
fogonazo de un cañón. Un ruido sordo hace retemblar las vidrieras. Todo el mundo se estremece; míranse
con inquietud. Por supuesto, el Mariscal es el único que no ha visto nada, ni oído nada: inclinado en la mesa de "billar está absorto preparando
un retroceso. ¡ Son su fuerte los retrocesos! .....
Ved: un ' nuevo fogonazo, luego
otro. Los estampidos de cañón se
suceden, se precipitan. Los ayudantes corren hacia las ventanas. ¿Será
que los prusianos atacan?
-Pues bueno, que ataquen, dice
el· Mariscal dando tiza al taco.-Capitán, a usted ie toca tirar.
El Estado Mayor tiembla de admirac10n. Turena, dormido sobre su
cureña, no es nada junto a este Mariscal, delante de la mesa de billar
en el momento del combate ..... entretanto, redobla el estrépito. A los
estampidos del cañón siguen los desgarramentos de las ametralladqras,
los redobles del fuego por compañías ..
Al final de las praderas artificiales
suben unos vapores rojos con bordes
negros. Todo el fondo del parque
está abrasado. Los pavos reales y los
faisanas despavoridos, claman en la
pajarera; los caballos árabes, al oler
la pólvora, se encabritan dentro de
sus cuadras. El cuartel general comienza a conmoverse. Partes sobre
partes. Los portapliegos llegan a
rienda suelta. Piden que vaya el Mariscal.
No hay quien se acerque al Mariscal ¡ Cuando les decía yo a ustedes
que nada podría impedirle que acabase su mesa!
-"Capitán, a usted le toca tirar."
Pero el Capitán sufre distracciones. ¡ A pesar de todo, lo que es ser
joven l Hétele que pierde la cab~za,
olvida el juego y hace &lt;le un tirón
dos series, que casi le dan ganada la
partida. La sorpresa, la indignación
estallan en s·u rostro varonil. Precisamente entonces cae reventando
en el patio un caballo que llegaba a
todo galope. Un Ayudante, cubierto
de barro forza la consigna y sube

de un salto la escalinata: ¡ Mariscal,
Mariscal!. . Hay que ver como se le
recibe .... Hinchado de cólera y ~ojo
como un gallo, el Mariscal aparece
en la ventana, con su taco en la mano:
-¿Qué hay? .... ¿Qué pasa? ...•
¿Es que no hay centinela aquí?
-Pero, Mariscal. ..
-Bueno ... En seguida. Que esperen mis órdenes .... .
Y la ventana se vuelve a cerar con
violencia.
-¡ Que esperen sus órdenes I

Eso es lo que hacen los infelices.
El viento les arroja la lluvia y la
metralla los azota a rostro descubierto. Batallones enteros son aplastados, mientras otros permanecen inútiles, arma al brazo, sin poder darse
cuenta de su inacción. No se hace
pada. Se esperan órdenes. Mas como no hacen falta órdenes para morir, caen hombres a centenares tras
de las malezas, dentro de los fosos,
frente al gran castillo en silencio.
Hasta caídos aún los destroza la metralla; y por sus abiertas heridas corre sin ruido la sangre generosa de
los soldados ... Allá arriba, en la sala · de billar, también se baten con
calor, terriblemente: el Mariscal ha
vuelto a avanzar, pero el capitán se
defiende como un león ....
¡ Diez y siete l ¡ Diez y ocho l ¡ Diez
y nueve! ...
Apenas hay tiempo de marcar los
tantos. Se acerca el estruendo de
la batalla. Al Mariscal no le falta
más que uno para ganar. Empiezan
a caer granadas en el jardín. Estalla una encima del estanque. El espejo se hiende; un cisne despavorido nada entre un remolino de plumas ensangrentadas. Es el último
cañonazo.
Ahora, uq gran silencio. Nada
m~s que la lluvia que cae en los sotillos, un atronamiento confuso en la
falda de la colina y por los caminos
empapados, algo así como el pateo
de un rebaño que marcha a escape ...
El ejército va en plena derrota.
El Mariscal ha ganado la partida.

Alfonso DAUDET.

�.•
'

.

-----

Querido barbas de chivo,
"libertador" consagrado,
"primer Jefe" y "encargado
del robar ejecutivo:"
No te puedo ver. . te escribo
Y aquí en lo particular
hoy te quiero preguntar
(pero ello sin mala idea)
¿ no sientes que la zalea
se te empieza a chamuscar?

Reproducimos este artículo de Salaverria, porque aunque fué escrito
para España, es de una aplicación exacta en México. También en nuestra Patria, se ha entronizado la moda de proclamar nuestros defectos,
negar nuestras virtudes, y admirar
únicamente lo que viene del extranjero.

..

~

Segunda Epístola a D. Venus

·El Tono Despectivo

particulares; entonces no hay incon- rrencia de tres factores: la literatura,
veniente en arremeter contra la propia la política radical y el regionalismo
catalán y vasco.
España.
Los escritores, en su afán de esclaEl tono despecti,·o frente a las
ideas nacionales es un hecho oprobio- recer las causas de la catástrofe de
so y corruptor, que conviene des- Cuba, han dado acaso los principales
truirlo en seguida. Ya no es el filó- argumentos. Estos argumentos los
sofo, el especulador intelectual, el han cogido con delicia los políticos
cultivado articulista; es el simple via- y periódicos llamados radicales; tamjante de comercio quien se permite bién los han tomado para su campa***
La mente observadora queda sus- deducir, con aire convencido y entre ña antiespañola los regionalistas y
pensa y preocupada al considerar que gestos desdeñosos, que España es un separatistas.
Nada hay tan triste como presenel español no solamente se niega a sí país de cuarta clase. Las salas de
los
cafés
se
llenan
de
libres
y
temeel espectáculo de algunos de
ciar
mismo, sino que se desprecia. El tonuestros
periódicos. Con palabras
que
se
rarias
consideraciones,
en
las
no despectivo está de moda entre
nosotros; de las esferas intelectuales tritura el cuerpo patrio. ¿ Tenemos gruesas, o con chistes soeces, en arha descendido al campo del vulgo y acaso Ejército? ¿ Adónde pueden ir tículos de fondo o en simples gacetinuestros soldados, si no sirven para llas, una Prensa que se dice progredel pueblo.
El caso es triste, p_ero hay que nada? ¿ Saben algo nuestros oficia- sista hace jirones el cuerpo nacioafrontarlo; y es lo cierto que por una les? ¿Tenemos, por ventura, cañones nal, tritura todas las cosas, manosea
negligencia de los cultore~, o por y material de guerra? En cuanto a todos los tópicos, ensucia las ideas
una mala educación, un poco de des- la enseñanza, ¿ no es cierto que esta- más nobles y altas. Es triste ver a
dén por las cosas nacionales presta mos a la altura del Paraguav? Nues- un Sr. Lerroux o un Sr. Soriano, ína un individuo hispano cierto aire tras costumbres, ¿ no son las más timamente egoístas. sin ninguna suerdistinguido. Esto es incomprensible soeces del mundo? ¿ Es que se puede te de ideal colectivt1 y por mero esen todas las naciones, por lo menos comparar a Cervantes con Shakes- tímulo de bullir o medrar; es triste
en las naciones medianamente consti- peare? Si alguien nombra a Marrue- verlos siempre atentos a despertar en
tuídas; yo confieso que no lo he ob- cos ' pronto asoman sonrisas suficien- la "muchedumbre los instintos bajos,
tes en los rostros. ¡ Pero si estamos las rebeldías estériles, las negaciones
servado en ninguna parte.
Existe, sí,. el tono de acusación y más atrasados que los moro~ si no absolutas, el desdén de la Patria. Es
de autocrhica, particularmente en los servimos para nada .. .. ! Todo esto triste ver que Pablo Iglesias, admitipueblos latinos, aGaso porque esos ha bajado del café a la taberna, y los do en la rueda de los voceadores
pueblos se encuentran en un estado aÍbaííiles, en efecto, repiten entre mandatarios, pone en la campaña negativa todo el peso de su rudeza, tode decadencia si se les compara con gumos: ¡ Pero si no somos nadie!
No es de ahora, seguramente, esta da la carga de su socialismo inintelisu antiguo esplendor y con los pueblos germanos o anglo-sajones. Pe- inclinación negativa de los espaí1oles; gen te, arrabalesco.
En cuanto al regionalismo, de forro el tono de acusación, y hasta pe- "n nue$~ra literatura clásica existen
simista, nunca ha llegado hasta el hartos documentos ilustrativos. Pe- mación conservadora y clerical, ha
desdén y la burla de sí mismo. En ro desde la derrota de Cuba, el mal metido su ins idia, su nihilismo, su
Francia, por ejemplo, antes de la adquiere fuerza increíble y se hace, negación y su virus disociativo en
guerra actual, han podido registrarse sobre todo, universal. Los políticos aquellas comarcas que eran, por su
momentos infelices, crisis lamenta- y el pueblo, los cultos y los vulgares, actividad, su robustez y su aptitud
bles, en que se acusaba de abusos al todos comulgan en la misma idea. politica, la mejor esperanza de la
Ejército, a la Justicia, a los minis- Hoy la idea alcanza su momento de nación. Las provincias del Norte de
tros; pero a nadie se le ocurrió decir -- lenitud. Así se observa en los go- 1talia, las más sanas y enérgicas, han
que Francia era un objeto mínimo, y bernantes algo como un temor, una sido las que han vigorizado el resurque los organismos esenciales de indecisión, un rebajamiento del Po- gimiento. Del Piamonte, rubia flor
Francia eran cosas despreciables. Ta- der. . . . Hay el miedo a las reformas de la tierra, surgió la nacionalidad,
les ex abruptos, si alguien se decidía capitales, miedo a suscitar ilusiones. y Milán es la verdadera cabeza de
a lanzarlos, caían en la ineptitud de El vulgo no cree en nada, no cree en Italia. Aquí, en España, de Barcelouna minoría; la sanción pública, que sí mismo. El vulgo antepone en se- na y de Bilbao han salido los alienen Francia misma nunca ha perdido guida su ¿ para qué .... ? Por lo tan- tos nihilistas, antinacionales, disociasu poder, ha inutilizado siempre los to, los gobernantes re reducen a ini- tlvos .....
ciar reformas vacuas que no re suel ex abruptos y las estridencias.
Ahora, yo, en un paréntesis privado,
Aquí abajo la sanción pública tie- ven nada, como la flamante reforma necesito decir que no me mueve, al
ne escaso vigor. Las palabras se di- del Sr. Burell acerca de la libertad escribir estos artículos, ningún plan
cen a la ligera, y las palabras diri- de la cátedra. Habría que reformar partidista. Si se me apretase a la
gidas contra la Patria tienen menos el espíritu y no los detalles y acci- confesión, necesitaría expresar mi
responsabilidad que nmguna otra. dentes. Elevar el tono del espíritu ausencia de espíritu de partido. Creo,
Ocurre, pues, en España que a veces público. Empezar por que los gober- sin embargo, que en España hacen
un orador o un publicista no se atre- nantes elevasen su tono, su autori- falta escritores que no dependan de
ven a atacar al ministro de la Gue- dad, su seguridad frente a los proble- un partido determinado, para verse lirra, y, en cambio, se ensañan con mas, la misión y el momento patrio.
bres de la depedencia a un grupo, a
El tono despectivo ha sido aumenel Ejército. A veces no conviene
(Pasa a la última pág.)
meterse con el Gobierno por intereses tado y universalizado por la concu-

...

-.

·~-

¿No sientes que la opinión
te tiene ya en un garlito,
que te llama borrachito
o simplemente "barbón?"
Pues esto, revelación
muy clara y precisa es
de que el público interés
estriba en hacerte daño.
¡No se hacen tan tas al año
que no se paguen al mes!

Aunque de indignos recursos
siempre has sabido echar mano,
el gran pueblo mexicano
po traga ya tus discursos;
no te valdrán los ocursos
que a Washington manda Urrea;
te hace falta mucha "brea"
y hay enfrente más de un bache .. :
¡ Ora lo verás, guarache,
ya pareció tu correal

Al verte en comelitones
de Baco ante los altares,
todos te dicen que pares,
mas tu contestas que . .. "nones."
Con constan tes atracones
no verás la cosa clara,
pues aunque tu gula es cara
son en balde tus excesos ....
si comieras puros sesos
otro gallo te cantara ....

Para hacer revoluciones
no basta ser un gran pillo,
y el que ha de ser real sencillo .....
aunque ande entre los doblones.
Nomás a los hocicones
dicen que el puro les queda,
por eso a ti se te enreda

Caricatura publicada en ''Claridades'' con las siguientes Leyendas: La Voz de su amo y Tú me reinvindicarás
el caso tan a lo vivo:
el que nació para chivo
que bien está en la alameda!

Serás doquier aclamado
si al extranjero te vas,
y hasta en héroe rayarás
si te llevas a tu lado
a tanto desvergonzado
que en todo lo ajeno muerde;
si aun el odio no te pierde,
oye un consejo muy hondo:
no compres "viaje redondo,"
porque la vuelta está verde . ...

Es ya tiempo, Venustiane,
de comerte en el olvido
la sangre que has convertido

en buen oro americano.
Mira que, tarde o temprano,
se acaban los ventarrones;
"pélate" con tus millones
y no sueñes, por Caifás,
que una "gorra" cuesta más
que un sombrero con galones.

Quedamos pues, oh barbón,
en que te debes "pelar"
para ya no continuar
tu obra de robo Y TRAICION.
Busca una buena ocasión
y no tu fuerza pregones.
Quédate .. . si te propones
gue el pueblo, con gran motivo,
te cuelgue de las de chivo
para ejemplo de bribones!

QUASIMODO.

�-

TO PICOS DEL· DIA.
Porque hemos venido sosteniendo que la política de
Mr. Wilson, en su antiguo amor a Villa y a los que hizo
Villa,-dígalo Columbus,-ha resultado un fracaso, un
diario nos hace todas las acusaciones posibles.
Manes de la Constitución! ¿Serán también "antiamericanistas" Mr. Elihu Root, el Senador Lodge y Mr.
Beck, cuyas opiniones hemos publicado?

***

El General José Inés Salazar fue conducido "manu
militari" a la Oficina Federal de El Paso, acusado de simpatizar con Villa!
Interrogado sobre esa imputación, contestó: "Mas
villistas son Uds., que hicieron a Villa honores de General de División. A mí me dijo personalmente el General Scott que Villa era un Napoleón y un gran general
Y yo le contesté que Villa no era sino un Napoleón de
bandidos y un general de asesinos."

población de la República para que contribuya a la creación del fondo de reserva.
Si en vez de hacer un llamamiento al patriotismo de
los pacíficos, se hiciera una inspección de los bienes de
los Generales de D. Venus, y se devolviera la mitad de lo
que se han "constitucionalizado" quedaría cubierto el efectivo necesario para crear ese fondo.
Para imitar a los grandes hombres de la Reforma,
no tiene cuate D. Venustiano. Después de nacionalizar
los bienes del clero, murieron pobres desde el Presidente
Juárez, h"asta sus Ministros y consejeros: Ramírez, D.
Juan Antonio de la F uente, los Lerdo. D. Melchor -Ocampo no amplió su hacienda de Pomoca ni Guillermo Prieto
ocupó la casa del Arzobispo. Exactamente como los Generales del automóvil gns y los representantes del Primer Jefe.

***

Siguen los "avisos de ocasión" del órgano venustianista reflejando todo el esplendor de la "nueva era". Para
muestra basta con los siguientes precios "de barata": Garbanzo, $1.6o. Sal, $o.70. Azúcar, $5.20. Queso, $2.00.
Harina, $95.00. Hule viejo, $1.25. Llantas id., $250.00.
Ante esta abundancia, perdone "Rip-Rip" el plagio:
llora el pueblo liberto y ciudadano, por· los centavos de la
tiranía sobre los bilimbiques de la libertad.

***

Se compran zapatos viejos, vestidos rotos, muebles
desvencijados, latas vacías y botellas quebradas. Todo
aquello que en las épocas de la dictadura se destinaba a
la basura y hallaba su panteón en el tiradero, habilita hoy
las tiendas del carrancismo. Cada cascote vale un peso y
a la inversa, un peso vale lo que dos calcetines agujerados.

***

Siguiendo la escala, "un quinto' 1 de los de D. Porfirio, son dos pesos, de los de D. Venus, y D. Venus ....
un Senador por quince años del tiempo de D. Porfirio.

***

Como "sus Pesos," son todas las cosas de D. Venustiano: antaño eran generales Mariano Escobedo, Negrete, Berriozábal, Riva Palacio. Ahora, el primer Divisionario creado por D. Venus fue Villa, y tras de él, González, Pérez, López y Sánchez
Lo mismo las fechas de las fiestas nacionales: del 2
de Abril se pasó el 21 del mismo y def 5 de Mayo al 15
de Marzo.
Por la misma razón, para deshacer al país, donde
gobernaba un Porfirio Díaz, ha sido necesario soltar a
doscientos mil carranclanes 1
Para menospreciar alguna cosa, se decía: "no vale
tres cuartillas" y hoy, ¡ cómo quisiéramos que esos h ombres valieran siquiera tres centavos !

***

Para 1.ar garantías a sus nuevos bilimbiques, decreta D. Venus la venta de las Iglesias y la ocupación de los
bienes de particulares pertenecientes a l clero. Esto se
hace con dos objetos, según los dómines del carrancismo: hacer efectivas las Leyes de Reforma,- (y la Constitución también, que creó la ·garantía de la propiedad privada,)-y no recurrir a un empréstito· exterior.
A la vez se ha hecho un llamamiento patriótico a la

***
El genio de D. Venus es colosal: para no recurrir
a un empréstito exterior, que conservaría el dominio de
la nación sobre los bienes nacionalizados, los pone en
venta. De seguro que no van a ser sus honrados generales los que compren esos bienes, por la sencilla razón de
que hay que dar dinero en cambio y ellos se· han habituado a pagar con un tiro lo que "toman"; serán extranjeros los que compren, s¡' llegan a venderse de verdad
esos bienes, y entonces, México no deberá al extranjero,
pero el extranje~o será el dueño de lo de más valor en
México. La moralidad de D. Venus es la de la máxima
cínica: "Lo que se ha de teñir que se vaya remojando y
lo que se ha de empeñar, que se venda."

***

El General D. Alvaro Obregón acusa a los americanos como autores indirectos del atentado de Columbus, porque han permitido a los mexicanos no identificados con la horda, el vivir en los Estados Unidos.
¡Qué cinismo! No le basta a D. Alvaro haber caminado a México sobre el pavés tendido por la escuadra
americana desde Veracruz, tampoco le satisface el haber
recibido sus armas y municiones por la protección de la
Casa Blanca, no se conforma con que el Divisionario Villa
sea su excamarada de armas y de mayor antigüedad en las
filas venustianistas.
Ahora nos viene con qu e los reaccionarios son los
responsables de las fechorías de Villa. No, ilustre orador
y sucesor en gloria ·militar del Napoleón carranclán: la
primera fechoría de Villa fue la d~ haber c-reado a 1lds.,
la segunda, la de haberlos sostenido; la tercera es mutn-t
y consiste en haberse' conocido; la cuarta fue la de haberse clesconori&lt;lo. La quinta. que t'S sin du&lt;la la culpab1lidad a la que el ilustre D. Alvaro se refiere, es que D.
Venus haya sido reconocido y la sexta; la de Columbus,
no es sino remedo de aquella lección que dieron los carrancistas, en las vecindades de Brownsville, ¿ no es verdad, guerrero ilustre ?

DON DE LAGRIMAS ~
'·-

Nació un príncipe. Era el primogénito, y la reina,
queriendo forzar su destino con su anhelo de madre, le
llamó "Feliz".
Apenas nacido llegaron a las puertas del palacio real
todas las hadas del contorno. Venían cabalgando unas
sobre hipogrifos y dragones; otras en carros de flores
tirados por cándidas palomas, y la más inexperta y sofiadora llegó · modestamente acomodada sobre un rayo
de luna.
La reina recibió a las hadas, de antiguo conocidas
suyas, y cada una fué dejando sobre la cuna del infante
dones tras dones.
-¡Serás he.mosol
-¡ Serás valiente I
-¡ Serás amado!
-¡ Sabrás vencer!
-¡ Sabrás reír!
-¡ Sabrás llorar!-comenzó a decir el hada de las lágrimas, última en el destile, que en pie junto a la cuna
se disponía a derramar sobre los ojos del príncipe el
contenido de ánfora misteriosa; pero la reina se interpuso rápidamente entre el hada y el niño. ¡ Llorar su hijo, llorar su príncipe "Feliz" .... l No, no podía ser. Suplicaba y plañía.
¡ Que todas las lágrimas destinadas al hijo cayesen
sobre su corazón de madre; que todas brotasen de sus
ojos y marchitasen su corazón!. . . . El príncipe "Feliz"
no debía conocer .el llanto.
El hada, como mujer y como inmortal ,fos veces orgullosa, tomó a desprecio su petición; subió en su carro
de iris tirado por murciélagos, y se fué :.ire adelante,
enmarañando nubes; pero antes de marchar lanzó sobre
el infante, a modo de maldición, estas palabras:
-¡No sabrás llorar!
La reina abrazó al príncipe llena de gozo. ¡ Le había
preservado de las lágrimas!
Pero no le había librado del dolor; el niño sufrió como todos los mortales, y eran de ver las horribles muecas movidas por el dolor en aquel rostro infantil que,
sin llorar, sufría; mirándolas aprendió la reina que. el
dolor sin lágrimas es dos veces dolor.
Pasaron años. El príncipe era joven y gallardo; como pronosticaron sus egregias madriaas, sabí~ vencer, sabía reir, aprendió el goce; adivinó que la quintaesencia
del gozar está en llorar de gozo; sintió la pena amarga
d~'-no poder llorar y no pudo llorarla .... Y el príncipe
"Feliz" fue el más infeliz de los príncipes.
Discurría un melancólico atardecer por los jardines
del palacio, y en lo más intrincado del laberinto vislumbró un soldado de rudo cuerpo y marcial continente: con-

templando algo estaba a modo de áureo vellón que ~n
la mano tenía, y lágrimas tiernas brotaban · oé sü cohzón. Supo después el príncipe que aquello que el soldado miraba era un dorado rizo de mujer, y recrudecido su
pesar por envidia al hombre aquel que lloraba de ámor,
abandonó la corte en busca de remedio. Surcó mares,
traspuso cumbres, recorrió valles y contempló frondas
sin hallar nunca el suspirado venero de las uropias lágrimas.
. Volvió a la corte. La reina, muerta de angustia, demandó con públicos pregones remedio para el mal de su
hijo. - De no sé qué antros llegó una vii:jedta encorvada:
:_Tengo cien años-dijo-y sé cómo desarmaf'la 'CÓlera del hada de las lágrimas. Es preciso que una .p ersona hermosa y ajena al príncipe arrostre mil peligros y
llegue sola al palacio de la inmortal para implorar su perdón. Repitiéronse los pregones. Una chiquilla rubia se
presentó en la corte.
-¡Yo iré!
,
Reía al ofrecerse, con los labios, con la frente, como
si toda la alegría de la tierra hubiese hecho nido en su
corazón.
-¡ Que Dios te bendiga!-suspiró la rein,a mirándola
partir.
-¡ Que vuelvas pronto !-dijo el prínripe "Feliz,"
enamorado súbitamente de la chiquilla .. . .
Volvió; la corte se vistió ·de gala para recibirla. Modesta ·y alegre contó las peripecias del v1;1.1e: abismos
salvados, dragones vencidos.
-Aquí tenéis, señor, el dón de lágrim.i.s que tanto
deseasteis, y puso en manos del príncipe ánfora primorosa y diminuta. Aquí está encerrada la esencia de todas
las lágrimas que habéis deseado verter. Lloraréis, se ñor, por vez primera el día en que, sin vos procurarlo,
rompáis el cristal que la guarda.
-Y ¿qué pides en premio?-preguntó el príncipe;-soñando colocar su corona sobre los rizos rubios de la·hiña.
-Nada, señor. Sólo la compasión movió mi deseo
de haceros feliz; en cuanto a mí, lo soy tanto, que no está
mi dicha en poder vuestro,-replicó ella mientras nacía
de sus ojos un rayo de amor. Siguió el príncipe la mirada de ella, y la encontró en los aires, cruzándose en un
beso con la de aquel soldado al cual viera llorar un día
de ternura en los jardines reales.
Sintió el príncipe entonces mordedura de celos; crispó sus manos el despecho y se quebraron los cristales del
ánfora. Y ante toda la corte que celebrara su. sin par
ventura, derramó el príncipe "Feliz" las primeras lágrimas, mucho más tristes que sus pasadas tristezas.

G. Martínez SIERRA.
J

-:~,...

***

Nuestro querido amigo, el Sr. Emilio Valenzuela.
director de "La Constitución" ha sido reducido a prisión
por las autoridades de El Paso, Texas, y "La Constitución"
suspendida.
Sinceramente lamentamos el contratiempo que· sufre nuestro excelente amigo y deseamos que pronto rec~
bre su libertad.

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Alma Española
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Bajo los soportales de esta plaza
-ha tres siglos-hubiera paseado,
con la altivez hidalga de mi raza,
mis fanfarronerías de soldado.

1
Desde Italia, tras épicos trabajos,
llegar altivo de mi tercio al frente,
a una ciudad de los Países Bajos,
suelta la enseña y a tambor batiente.

Cruzar las landas con el agua el cuello
bajo los fuegos de los a~cabuces,
y pasar viejos burgos a degüello
entre un tumulto de sangrientas luces.

Chambergo con cintillo de esmeralda,
levantando la capa la tizona;
la melena flotante por la espalda
y los mostachos a la borgoñona.

tomar una galera o un castillo,
y haber dado que hablar mucho a la Fama.

Y conducir herejes a la hoguera,
y mientras se retuercen en la llama
y el pavor de las turbas se apodera,

Y caer con el pecho atravesado
a la medrosa luz de un farolillo
bajo las celosías de mi dama.

a hurtadillas dejar algún sonoro
beso en los frescos labios de una dama
de pupilas de azul y bucles de oro.

De mi patria y mi Dios noble cruzado,

Tener un nombre que sonase a hierro:
don César, don Rodrigo o don Fernando,
y un escudero dócil como un perro
que fuese mis hazañas relatando.
Ser héroe de nocturnas cuchilladas,
capitán de los tercios más temidos;
ensueño de doncellas y casadas
y desvelo de padres y maridos.
Pasar, después, las horas silenciosas
entregado a las prácticas piadosas,
y al llegar de la Muerte a los confines,
legar al primogénito mi espada
herrumbrosa de orín y algo mellada
de degollar herejes y muslines.
Entre aventuras y entre desafíos
atravesar de Italia las regiones,
en el puño y el alma muchos bríos
y la escarcela llena de doblones.
Gastar sin tasa y derrochar con lujo,
y matar más franceses en Pavía

que mujeres itálicas sedujo
mi española y galante bizarría.
Y jugar, en nocturno campamento,
sobre un tambor, mientras recorre el viento

el alerta tenaz del centinela,
a la luz de una hoguera ensangrentada,
el último doblón de la escarcela
y hasta el puño de oro de mi espada.

'""'u

I

'

.

Esperar sin dolor la hora postrera
sin que nada a la vida nos despierte,

Todas las tardes a la iglesia iría,
para ahogar mis pecados en la eterna
católica piedad que Cristo loa,

. Y sin miedos, ya en paz con la conciencia,
abandonar la mísera existencia,
para entregar, tras angustiosa lucha,

y ya noche a mi casa tornaría,
arrastrando el reuma de mi pierna,
igual que el buen don Lope Figueroa.

el alma a Dios, y el cuerpo a los gusanos,
calada sobre el rostro la capucha
y con un crucifijo entre las manos.

entre las tibias y la calavera
que nos hablan de Dios y de la muerte.

Y sobre cada lírica faceta,
para halagar tu juventud florida,
ha miniado el buril de tu poeta
las ansias más intensas de su vida.

Y sobre un mar de hirviente pedrería
abordar, a la luz de la mañana,
entre el estruendo de la artillería
de los turcos la nave capitana.

Y o nací con tres siglos de retraso:
Amo el justillo y el jubón de raso,
el chambergo de plumas y la espada.

Hundir mi hacha en el primer turbante;
y en tanto que quedase un tripulante,
herfr sin tregua y matar con saña.

Y es el mayor pesar en mi agonía
vivir en este siglo sin poesía,
ciego de fe. . . . mas sin creer en nada.

Y entre el sangriento estruendo del asalto,
izar al sol sobre el mastil más alto
la cruz de Cristo y el pendón de Espaíía.

FRANCISCO VILLAESPESA.

'
Desplegadas las

velas luminosas
entre las pompas de imperial boato,
arribar a las playas fabulosas
de algún nuevo y remoto virreinato.
Y enloquecido por la sed del oro,
achicharrar del ídolo ante el ara
los pies descalzos de un cacique, para
descubrir el lugar de su tesoro.

en la puente de rápida galera,

Tirso mis aventuras rimaría,
y en el fondo espectral de su locura,
con la mano en el pecho, el Greco habría
copiado la altivez de mi figura.

Para adornar tu palidez de luna
y ceñir tus cabellos ondulantes,
te ofrezco estos poemas como una
corona de oro ornada de diamantes.

tripulada por viejos lobos, llenos
de amor de Dios, cuyo renombre fuera
terror de ingleses y de sarracemos.

tan cargada de oro que trajera
la escotilla rasando con las olas.

Y ya casi al final de la existencia,
hacer de todo afán renunciamiento,
y para oír la voz de la conciencia,
encerrarme en la celda de un convento.

ENVIO

Lanzarme al mar sobre veloz galera

Y abandonar las islas tan lejanas
con la cabeza ya llena de canas;
y arribar a las costas españolas

A vivar con mis manos los tizones
del hogar, y a mis hijos, en mi tierra,
entre pausas de asmas y oraciones,
narrar lances de amor, fortuna y guerra.

•

�)i;~ág~na Recreativa
· ' ··· · ···

· · Soluciones correspondientes al número 28

Triángulo _propuesto por la Sra.
María J. Gaona de Hebbronville.Alemania.-Nadie lo resolvió.
Rombos propuestos por la Sra.
Gaona.
10.-J apón.-Fue resuelto por la
Srita. Praxedis García de San Diego,
P rof. Leylam Ortega de Maxwell,
Srita. María García Canales de San
Diego, Señoritas E loísa y Ana Martínez de Caléxii:b y A. E.' Garza de
Eagle Pass.

María García Canales de San Diego,
Arturo Gaona de Hebbronville, J ulián Terán y Gabriel Hinojosa de
Alice, Eloísa y Ana M'.1rtínez. de Caléxico.
Rombo propuesto por Arturo J.
Gaona.-Champagne.-Fue resuelto
por Baldornero Chavez de El Paso,
E loísa y Ana Martínez de Caléxico,
Julián Terán y ·Gabriel Hinojosa de
Alice, María García Canales de San
Diego. ·

20.-Francia.-Fue resuelto por
Eloísa y Ana Martínez de Caléxico,
Gab riel Hinojosa y Julián Terán de
Alice, María García Canales y Praxedis J. García, de $an Diego, y Prof.
Leylam Ortega de Maxwell.

Rombo propuesto por María J .
Laing.-Galeana.-Fue resuelto por
María García Canales y Praxedis
García de San Diego, Arturo Gaona
de Hebbronville, Gabriel Hinojosa y
Julián Terán de Alice, Eloísa y Ana
Martínez de Caléxico.

Juego de letras propuesto por Colombina.-Salustio.-Fue resuelto por

Fuga de Consonantes propuesto
por Indalecio Ruiz Tapia.

"Este. era un Rey que tenía
Un palacio de diamantes
Una tienda hecha del día
Y un rebaño de Elefantes.
~~ue resuelto por Hosalío A. Mcdide E l Paso,

Fuga de vocales por J. M. Chavez
de E l Paso.
No son muertos los que en dulce
(calma
La paz disfrutan en la t umba fría · ·
Muertos son los que llevan muerta el
(alma
Y viven todavía.
Fue resuelta por P raxedis García y María García Canales Arturo
Gaona, J ulián Terán y Gabriel Hinojosa, Leylam Ortega, Eloísa y Ana
Martínez, José L. Aguilar, A. E.
Garza y Rosalío"A. Medina.
(hsa a

la última pág.)

LO QUE ES LA VIDA
La vida es el mal. La última expresión de la vida
terres tre es la vida humana, y la vida de los hombres se
cifra en una bata lla inexorable de apetitos, en un tumulto desordenado de egoísmos, que se entrechocan, se desgarran se dilaceran. El progreso marca la distancia que
a lc; ~za ei salto del tigre, que es de diez metros; Y el curso de la, bala, que es de veinte kilómetros. La íiera, a
diez; . paso;, nos perturba. El hombre, a cuatro leguas,
nos llena de terror. El hombre es la fiera aume ntada.
Nunca los abismos del mar engendrarán U!? monstruo equivalente al navío de guerra, con las escamas de
acero las entrañas de bronce, el mirar de relámpago, las
bocas' abiertas, pavorosas, rugiendo metralla, masticando
llamaradas exhalando muerte.
La p~ta del prehistórico atla ntosauro desmigaja ~druscos. La dinamita del químico revienta montañas como nueces. Si la garra del mastodonte socava un cedro,
el cañón Krupp revienta baluartes y trincheras. Una víbora envenena un ho mbre; pero un hombre solo arrasa un
P,ueblo.
,
. ·
.
: ~~· .' "Xú?aderan1~1Jte l9s_grat?,des ~onstruos n? ~parecierón e n la época secundan a : aparecieron en la ult ima, con
eL h~~i;~{ Al.' pi~ ge ·un · Napoleón; un megalosauro es
u~{i ~~m:\ga: L9s lobos de la vieja Euro~a atacan _Y dest io~¡¡1 ;¡i.¡gupas d-ocenas de viandantes, mientras millones
yt. dír1iónes ,de mis~ra.bles caen en la fosa del abando~o, sac~ifi~adot
la sóberbia de los príncipes, a la mentira de
los Papas, a la gula devoradora de la burguesía cristiana
y democrática. El matadero es la fórmula cruda de la
sociedad en que vivimos. Unos nacen para reses, otros
para verdugos. Unos comen, otros son comidos. ~ay
c riaturas lóbregas vest idas de harapos minando montes ;
y criaturas espléndidas cubiertas de oro y terciopelo, b ,illando a l sol. En el cofre del banquero duermen pobrezas metalizadas. Hay hombres qu ! hacen en una noche

a

un barrio fúnebre de mendigos. Adorna n gargantas de
cortesanas collares de esmeraldas y diamantes, tan siniestros y luctuosos como rosarios de crá neos en pecho de
salvajes.
·Viven cuadrúpedos en cavernas de mármol, y agoni zan parias en prisiones infectas, roídos por gusanos. H e
visto palacios devorar pocilgas; todo bulevar grandioso
reclama un cuartel, una cárcel y u1:a horca. El dios Millón no digiere sin la guillotina de ce ntinela. Los hombres se reparten el Globo, como los buitres el carnero.
Cuanto más grande es el buitre, mayor es su parte. Hombres hay q:ie tienen imperios; y hay hombres que no tienen hogar.
Los pies primorosos de las princesas se deslizan brilla ntes de oro por alfombras; y· los pies descalzos de los
vagabundos van sangrando sobre pedruscos y espinas.
Beben champaña algunos caballos de sport, usan collares
de brillan tes algunos pe¡ros falderos; y hay seres que,
por falta de pan, encie nden hogueras para morir. Bendito sea el óxido de ca rbono que exhala paz y tranquilidad. ¡Y la naturaleza insensible a l drama bárbaro de
los hombres ! Guerras, odios, crímenes, tiranías, hecatombes, desastres, iniquidades, la dejan indife rente e inco nsciente como la roca inmóvil, tocada po_r el ala de una avispa. El clamor atro nador de todas las angustias no arranca un ¡ay! a la inmensidad inexorable. La aurora sonríe
con el mismo esplendor en los campos de batalla, que en
las cunas infantiles; y las yerbas golosas no distinguen
entre la podredumbre de Locusta y la podredumbre de
Juana de Arco. Regad v,.rgeles con la sangre_ de Iscariote o con la. sangr..t de. ~ris~o, y los lirio~ in.ocentes ( extraña inocencia) se "abnran igualmente cand1dos y nevados.
.

Guerra JUNQUEIRO.

Porfirio Díaz

I EL ALBUM DE JUAREZ

Cumpliendo con el ofrecimiento hecho a nuestros suscritores,
hoy comenzará a circular el "ALB UM DE DIAZ," que ha editado
"REVISTA MEXICANA" como
un homenaje al HEROE DEL 2
DE ABRIL.
Es una vida más llena de peripecias que una novela, y a la vez
lleva en sí la historia de la patria,
desde el año de 1855. Por sus rasgos de audacia, de perseverancia
y de heroísmo; es más interesante que cualquiera historia de imaginación y explica cómo se formó
el México del Centenario y cómo
se deshizo aquella grandeza en la
Larbar:ie actual.
Es un resumen de historia política y social y una exposición de
las causas determinantes de la
anarquía que ha acabado con la
dignidad nacional, y fue escrita,
en vista de los datos más auténticos, por el Lic. Ricardo Gómez Robelo, exclusivamente para REY lST A MEXICANA.
El apéndice a la Biografía completa el estudio de la vida del Gran
P residente, con la hoja de servicios, que es un monumento de gloria imperecedera, y un cuadro comparativo entre el México de 1876
y el de 1909.
Para estudiar al General Díaz
en todos sus aspectos, reproducimos, además, una pintura magistral
de los rasgos característicos de D.
Sebastián Lerdo de Tejada y del
General Díaz, hecha por la pluma
inimitable del DUQUE JOB.
El libro más interesante que
pueda obtenerse en la crisis actual
de México.
U n obsequio de "REVISTA
MEXICANA" a sus suscritores.
Envíenos Ud. el cupón hoy mismo.

Esta semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JUAREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores que
hicieran el pago de una suscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más importante que se ha escrito
sobre la vida y la obra del Reformador, declarado por su actitud ante
la invasión extranjera, el Benemérito de las Américas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de
este Grande Hombre :
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuantos rasgos deja impresa para siempre la figura del patricio.
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida íntima de Juárez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Juárez con sus Ministros, y del que fue salvado por lapalabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lector se traslade .a aquellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los co~pañeros del Sr. Juárez, sus ademanes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de la pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que .se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBE L y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBU~ DE JUAREZ, así formado es un l~bro que reúne
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificultad, y a l editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.
Corte Ud. el cupón y envíenos su pedido hoy mismo.

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Toda b')tella de " El Salvavida" deberá llevar el retrato de su inventor y fabricante en la etiqueta de la botella y en la caja exterior . Mande sus órdenes acompañadas de su vahr y dirigidas a M. ARISPE y Cia., Í415 l-2 W .
Commerce St:, San Antonio, Texas.

Suplicamos ·ª nuestros A,¡entes y Suscritores, se sirvan
mandar cubrir sus adeudos con REVISTA MEXICANA y
hagan el pago adelantado de sus nuevas órdenes, para recibir
nuestros Albumes.

EL PODER SECRETO
Con este maravilloso libro resolverá
todas sus dificultades, será protegido
de la suerte, recobrará el cariño perdido, se hará amar del ser que adore
y logrará casamiento afortunado; obtendrá éxito en todos sus negocios y
empresas, gozará de salud, atraerá a
una persona ausente, desarrollará su
poder magnét ico y dominará i las personas que le rodean; sus enemigos no
podrán causarle daño y adquirirá valiosos secretos para curarse U d. y las
demás personas que soliciten su ayuda.
Pida un prospecto gratis. Direcci6n:
J. VENCE.
P .O. Box 491.
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�•
Pasatiempos propuestos por Genaro Fourzán, de Columbus, Nuevo
México, para REVISTA MEXICANA.

. . .. . . .

CHARADA
Prima, segunda, tercera,
Del guerrero anhelo es,
Y le es aun más lisonjera
Si es cuatro, segunda, tres.
Cuatro y tercia, excavaci6n;
Segunda y cuarta, en la música;
Todo, nombre de var6n
Y negaci6n en la última. .
CHARADA DIALOGADA
---Siéntate y juguemos a las primera segunda.
---No; dos vale que tercera segunda de este tercera tercera.
---¡Sabroso! i,De dónde te lo enviaron?
---De todo.

ANAGRAMA
Marca cero, la veo

D.

I

UVISTA MDl~ANA
SEMANARIO ILUSTRADO
-o-

2 3 4 s-atributo doctoral
S 3 I 2 4-en los campos.

San Anton io, Texas.

***
PRECIOS DE SUSCRIPCION

1 2 3 4 5-atributo doctoral
S 3 I 2 4-en los campos.
I 2 3 4- Enfrente de las olas
2 4 3 1-Arma primitiva.

I 2 3 4 S 6 7-En el fondo del mar .
6. 7 3 4 S I 2- En el extremo Orient(

En México y E stados Unidos
Pago adelantado
I trimestre . .... $1.00 oro americano.
I semestre . . . . ' 1.80
"
"
I año . . . . . . . . . ' 3.50
"
''
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados 20 centavos oro
americano.
En el resto del mundo.
1

1 2 3 4 5-General Romano
2 S 3 I 4-Pieza de pan
2 3 4-Parte delantera de un buque
2 3 1 4-Lo que Ud. lleva
1

Rombo y cuadrado de letras Propuestos por la Srita. Esperanza Casso.
ROMBO

Vocal
En las ruedas
. Reina de Esparta
Juego de Sociedad
Un Verbo
Divisi6n del tiempo
Consonante
CUADRADO DE LETRAS
Cuadrúpedo
Parte de un ave
En las ciudades
Verbo
Anagramas y Rombos encadenados
propuestos por Srita. Profa. Ana H.
García.
ROMBOS
Consonante
Verbo
Otro verbo
Conocido Periodista
Planeta
Miembro de la familia
Vocal
Consonante
Inmensidad de agua
En el correo
En geometria
Número
Vocal

Un Libro del Lic. Querido Moheno.

I

METATESIS

1 2 3 4 5 Orden religiosa.
1 2 4 5 3 Tiempo de verbo.
4 5 1 2 3 Comestible.

Gran Sensación Editorial.

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

METATESIS

ANAGRAMA
Ir i en dividir la paz fi6 generoso.

Consonante
Artículo
Arbol Frutal
Apellido de periodista
Signo ortográfico
En la comida
Vocal

2 3 4 5 6-Nombre de mujer
S 6 1 4 3 2-Por donde Ud. anda

1

1

I

trimestre . . . . . $2.0 0. oro americano
semestre . . . . . ' 3.50 "
"
año . . . . . . . . . . ' 6.oo "
"

* ,t *
ADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No St:! devuelven originales.- Para anuncios y demás asuntos de administración diríjase a :
REVISTA MEXICANA

I

2 3 4- Ceremonia religiosa

3 2

I

4- Abismo

P. O. Box 637.
SAN ANTONIO, TEX.
-0--

I

2 3 4 5-Quitar la vida

3 5 4 1 2-Enredo
1
1

2 3 4 S 6 7-Un torero inmenso
2 3 S 4 6 7-Ciudad mexicana

REVISTA MEXICANA
Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
San Antonio, Texas.

EL TONO DESPECTIVO
Conclusión
un hombre, a una confesión. Los escritores se suman en· seguida a un
partido, y escriben, por tanto, con
una tendencia, lo que equivale a renunciar a una parte considerable de
la verdad. Se empequeñecen, se reducen, se afilian, y esa es la manera
de que tantos bellos cerebros queden
restados para España, cuyo aliento
moral es lo que importa. Hay que
elevar el tono de la conciencia española.
José Ma. SALAVERRIA

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6 months .... . " 3.50
1 year .... .. .• " 6,00

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COSAS DEL TIC SAM
El Lic. Querido Moheno,con el valor civil que lo caracteriza, ha escrito una obra en la
cual se pinta al pueblo y al país norteamericanos con exactitud pasmosa. Es un prodigio de
franqueza, de valor y de sinceridad.
Para que el público juzgue su importancia anticipamos el índice:
lo. --La antesala de Uncle Sam. 2o. --De la Habana a New York, 3o. --Cocina y Literatura. 4o. --La Abominable Metrópoli. 5o. --El Molde americano. 60. --El Rebafio de
Panurgo. 7. --Los timos de Acá. 80. --Sobre el mismo tema. 9.--Siguen los timos. 10-Home sweet home. 11. --Home sweet home, concluye. 12. --Combination salad, 13. --Si
Lincoln resucitara. 14. --El Lado Bueno. 15. --El Porvenir de Uncle Sam. 160 páginas en
80. por 60 centavos. A9os Agentes y Libreros, precios especiales.
Pronto será puesto a la venta en •·REVISTA MEXICANA"
P. O. Box 637
San Antonio, Tex.

�GENERAL PORFIRIO DIAZ
El-Sef'ior Madero acordó, en Enero de 1912, el retiro forzoso del General
Porfirio Díaz, después de setenta años de servicios a la Patria.
¿Desea Ud conocer su vida legendaria y heroica?
¿Tiene Ud. empeño en contar_ a sus hijos, los detalles de aquella existencia
gloriosa, que tuvo fulguraciones como las de Miahuatlán y la Carbonera, Oa.xaca
y el Dos de Abril?
Es muy fácil. Le basta a Ud. tomar una suscrición semestral de REVISTA
MEXICANA. y allí encontrará Ud. la "biografía del hombre extraordinario que
dio a nuestra Patria lo que hoy tanto necesita: Honor y Paz. Allí verá Ud. su
hoja de servicios con más de cien acciones de guerra. Allí, finalmente, verá Ud.
un estado comparativo entre el México de 1876 y el México de 1910.
El próximo 2 de Abril circulará el '' Album de Díaz.''
Los suscritores de REVISTA MEXICANA que estén al corriente de sus
cuentas y paguen además un semestre, lo recibirán franco de porte. Si toman una
suscrición anual, recibirán además el "Album de Juárez." ¡A suscribirse!
Diríjase Ud. hoy mismo a REVISTA MEXICANA.
Si se retarda, corre el peligro de que se agote la edición.
Nuestra dirección es: REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637, SAN ANTONIO, TEXAS.

�</text>
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1916. Año 2. No. 30. Abril</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
~26 DE MARZO DE .1916.
¡,

PRECIO: 10 CENTA VOS.

VOLUMEN I I. NUMERO 29.

�REVISTA MEXICANA

Aquí tiene Ud. el re
trato del pensador más
grande que ha producido
el nuevo mundo en los
. últimos 50 ai'\os .

Semanario Ilustrado
Entered as 1econd class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

JUSTO SIERRA.
Fue el maestro que
educ6 a varias generaciones, y que más contribuyó en la formación del es
p{ritu mexicano.
¿Desea Ud . saber lo
que este hombre extraordinario escribió a propósito de la vida del Benemé
rito de América.
Remítanos Ud. $1.80
y junto con una suscriciól"
trimestral de REVISTA
MEXICANA. le enviaremos en calidad de obsequio El Albúm de Juárez
que editaremos el próximo 21 de Marzo. Allí
aparecerá algo dedicado
por D. Justo Sierra, a la
memoria heroica del Reformador.
La suscrición semes-·
tral de ''Revista Mexicana" cuesta *1.80; por con
siguiente le resultará a Ud
gratis el Album de Juárez .
iSeis meses de ' ' Re vis·
ta Mexicana' ' el mejor
magazine de la América
Latina!

'' Revista Mexicana''

1

1

*

\

Publicará el próximo 2 DE ABRIL un número especial
dedicado a loar las glorias del héroe de MIAHU A TLAN y
la CARBONERA.
Llevará en la Portada el retrato del ILUSTRE PltESIDENTE. en medio de los COLORES NACIONALES.
En las páginas interiores, llevará un material nutrido. y
selecto.
EL PRECIO SERA EL MISMO DE SIEMPRE:
10 CTS. EL EJEMPLAR

1 11.------·1
.___ _____

Haga Ud. su pedido
desde luego porque si se
retarda, corre el riesgo de
que se agote la edición ,
como ha sucedido con todas las publicaciones especiales de "REVISTA
MEXICANA' '
,
Diríjase, pues, sin tardanza a REVISTA MEXICANA. P.0 .Bo.x637
San Antonio, T ex.

San Antonio, Texas, 26 de Marzo de 1916.

Número 29.

La Guerra y la Paz

j El Album de J uárez !
Todo por la pequefla
suma de 1.80.

1

Pida Ud. los ejemplares que desée antes
que se agote la edición.

• Ario II.

.J

Toda · lucha armada ha invocado un ideal generoso;
ha tratado de justificarse con móviles de mejoramiento y
de civilización: el bien de la humanidad ha sido la leyenda
inscrita al pie de la bandera roja y negra de las destrucciones. Cada una de las instituciones de la paz ostenta a
su vez el mismo lema y la guerra y la paz se disputan
la supremacía en esta competencia filantrópica de mejorar el destino de los hombres.
Si llegamos a ver más allá de las aparatosas· vestiduras de una o de otra, descubrimos que la guerra, a pesar
de su aspecto feroz, del hierro y del fuego, de su horror
y de su estrépito, ha sido la verdadera generadora de la
civilización; que cada uno de los pueblos que han dejado
su marca sobre los pensamientos, sobre los sentimientos
de la humanidad, lo ha conseguido no por la paz, sino por
las armas; que la Grecia antigua llevó en la espada de sus
generales, las doctrinas de Platón y de Aristóteles a los
pobladores del Asia, hasta detenerse frente a las enseñanzas de los Vedas en la India. Que por el Occidente,
sólo el mar limitó la marcha de Alejandro, expedición que
hizo que se derramara sobre el mundo el pensamiento antiguo, como si de las cumbres del Olimpo hubieran descendido los dioses para presidir sobre las creaciones subsecuentes de la humanidad.
La guerra formó los pueblos, conservó la vida a los
vencidos para aprovecharlos como esclavos, hasta convertirlos en libertos. La guerra inventó la ley y a ella se deben las compensaciones de la justicia; los templos a los
dioses, las Catedrales Góticas que una nueva guerra destruye, y a la guerra se deben los fueros primitivos de que
derivan las naciones actuales. Y de la guerra nacen hoy
las nuevas ideas y las nuevas formas de gobierno y la
nueva educación de los hombres y de los pueblos. La
profecía del Génesis no se aplica solamente a la maternidad, sino a toda obra de fecundación y de creación, que
se lleva a cabo por el dolor, que es más terrible cuanto
más grandiosa la victoria final.
En cambio, bajo la tela de lino de la paz, en las espigas que crecen a sus pies, en los yunques y en las fraguas que entonan el himno de las naciones que no son,
que no quieren ser sino industriales, asoma la guerra, bajo
otra forma que, por ser disimulada, por tener aspectos
mitigados y pacíficos, es más dura, más fría, más implacable; el comercio, cuya guerra no está bajo la advocación de Atenea, destructora de ciudades y constructora del
Partenón, sino bajo la gordura del dios Plutos, amarillo
de oro, vestido de papel moneda y que no tiene por pro- :
tejidos a Aquiles ni a Odiseo sino a Capitanes de Industria, bajo las columnas de mármol de la Aduana y de la
Bolsa.
Las viudas, los huérfanos, los heridos y los muertos
de los campos de batalla, dejan sobre la tierra una lec-

c10n. Pero las viudás, los huérfanos, 106 lisiados, los muertos de la paz, los miserables, los consuntivos, los hambrientos, los desheredados de la guerra comercial, de la
competencia, de la oferta y de la demanda, de todas las
instituciones llamadas libres que han convertido el trabajo en mercancía y al jornaleró de las constituciones modernas en un esclavo sin liberación posible, ni dejan enseñanzas al mundo ni aprovechan a la civilización, sino a
los Señores del Comercio, que se han sustituido a los Señores de Pueblos; y no hay justicia que' asista a esos hombres libres ni ideal que los alumbre ni bendición de paz
para las mesas sin pan ni para los hogares sin fuego.
Y cuando la guerra estalla, movida por los que han
puesto precio a la patria y a la vida de los hombres, como
en nuestra presente guerra civil, no es el Capitán de industria, no es el gobernante satisfecho, no es el respetable instrumento del progreso el que va a la muerte: son
los mismos desdichados que van al taller, a la fragua, a
los hornos que abrasan, y a la nieve, al aire y a la lluvia.
Cuando la paz renace y se cumple la frase poética
de trocar la espada por el arado, es el soldado que sobrevive el que lleva a cabo el trueque, porque el Capitán guerrero y el Capitán de los negocios, en su misión patriótica de enriquecer a su país duplicando su capital, lo que
truecan· es la fabricación de espadas por la de arados, misiones que además de producir el cien por ciento, signo
de progreso, satisfacen las demandas de la nación en la
oportunidad debida, signo de patriotismo.
La corona de encino de la paz se transforma en libro de cheques y el ramo de laurel de la guerra en alza
de las acciones.
Tales son la guerra y la paz, los ideales y cánticos de
progreso y de humanidad de los países del industrialismo
y del espíritu moderno.
No son así los de los pueblos que han dado su pensamiento a las generaciones sucesivas: Grecia y Roma,
Florencia y España; no son así los de las naciones que
en la actual guerra trasatlántica imprimen una nueva forma a la humanidad: Francia, Alemania, Inglaterra. De
una conflagración tan horrenda espera el espíritu desgarrado una nueva gloria, y rehace la prueba del sufrimie.nto y de los heroísmos una civilización más viril, más noble, más fuerte. Cada uno de los combatientes deja como
huella a Víctor Hugo y a Descartes, a Kant y a Goethe,
a Bacon y a Shakespeare; pero de la paz adinerada, con
reveses de miseria desoladora; de la guerra que el millón
engendra, cuando no quedan tras de las fuerzas armadas
sino latas de conservas, órdenes de incautación, y corre
la sangre sobre terrenos que pasan a manos de los vándalos, hambre y peste en el pueblo y, en vez de una verdad, muerte y mentira, la guerra es una infamia y la paz
una ignominia.

•

�/

,

Carnaval de Mexicalli.

El Carro de la Guerra.

México Condenado

- ...

Un Artículo Profético
Reproducimos de "Mexico I nternacional," periódico
que se ed itó en esta ciudad hace siete años, un artículo
doloroso del brillante periodista neolonés Adolfo Duelos
Salinas. Dicho artículo entraña una profecía tremenda,
y fue publicado unos pocos días después de la muerte
de su auto r.

***
E l distinguidísimo escritor y crítico literario del
'·Daily E xpress," a quien en otra ocasipn t uvimos el
gusto de referirnos po nderando su sagacidad invest igadora, nos concedió la honra de hacernos una visita,-de
la cual no dió cuenta en su periódico, quizás por lo que
podrá traslucirse más abajo ;-pero no por ello dejó ele
ser interesante.
Es joven, inexperto, un tanto altivo, y por razón de
temp.eramen to y negocio, afecto a barre¡ a plumazos los
escombros ele nuestro suelo sin temer la polvareda; aun que no por el ministerio de la oración verbal. Lo que
val ~ decir, que si en pendolear es prolijo, en hablar indeciso es y hasta cauto. Se diría que sabe mucho más
escribiendo que hablando.
Importaban estos detalles, a fin de que sus víctimas
conocieran, siquiera fuese a grandes brochazos, a su
simpático de turpador, (aunque confesamos que no hacía
falta).
Y di jo Mr. C. F. Crowell:
"Pasé dos años en 1-léxico escr ibiendo para The
Mexican Herald, que conceptuó el primer periódico de la
República."
Pensé halagarle diciendo, a usanza americana, "el
primero del mundo;" pero a t iempo recordé que aquel
periódico se daba a la estampa en México, y nos hallábamos· entonces, él y yo, pisando la verdadera tierra de
todas las perfecciones reales y soñadas. Me contuve,
y Crowell prosiguio :
- "Aquí, escribo a hora en el "Daily Express;" principalmente los domingos .. ... "

- ' Y en "El Noticiero" último, hicimos mención de
ese periódico, con motivo de un a rtículo en que se fust iga sin conmiseración a los escr ito res mexicanos .... . "
(Crowell sonrió con satisfacción aparente) .
-"No pretendo, añadí, haber con testado con la
amplitud que era del caso, el extenso artícu lo de Crowell (ignoraba todavía el nombre de mi interlocutor);
pues algo importante me obligó a dejar en el tinteror natu ral benevolencia (¡ pardon 1) y el deseo de no mostrarme tan ofendido como en realidad lo estaba. Simple gaz moñería periodística, vanidad torpemen te disimulada.
- Debí haber dicho, por ejemplo, (y baste con uno), que,
casi sin excepción, cuantos americanos nos visitan, pueden clasificarse de la manera siguiente :
Primero: los aventureros desdinerados, que allá van
en busca de un empleo en los ferrocarriles, minas, u otra
parte; o bien se dedican to see the sights (a ver las vist as) , según la expresión cor riente.
Estos, por lo general, no son peligrosos, s.i les va
bien; que si mal les va, y escribir saben, no faltará diario
de este país que dé cabida gustoso a sus lucubraciones
literar ias y estupendas. Estas na rraciones son con frecuencia tan interesantes como una novela de Julio Verne; y, leyendo, leyendo, suele uno cree¡se caminando po r
las campiñas de la Luna, de bracero con el cojo J. T.
Masto n.
En segúndo lugar regístranse los que cruzan el Bravo provistos de unas cuantas águilas americanas, con
decisión firme de hace rlas procrear y mul tiplicarse en
ter ritor io mexicano; y merced a las cuales, aquí recogen
una mina, allá una industria, más lejos una zona fértil
f poco a poco lo van acaparando todo, como los ratones
en granero abandonado."
-"Es verdad" r eplicó Crowell, (textual) "los ame r icanos están comprando a toda prisa cuanto en México vale algo. Pronto no quedará cosa alguna, digna de
fijar la ate11ción (worth to be mentioned) que no pertenezca, y . . ..• ¿no le pa rece a usted que dentro de unos

patria; y antes los dos océanos, que hoy acanc1an nuesveinte años, más o menos, los Estados Unidos tomarán
tras costas, la hundan en abrazo mortal, que verla proposesión de México, casi sin trabajo? .... . "
fanada y en poder de ustedes."
La pregunta fué hecha a quema ropa, con franque- ' Pero, inter rumpió Crowell, si en México nadie
za y con virilidad que estimamos debidamente. Deshabla
como usted; allí (al pie de la letra) ya no existe
pués de todo, suya no era la culpa, sino nuestra : de los
patriotismo más que entre los pelados; los cuales cuanbribones que nos venden, de los malditos que nos emdo uno les dice algo, si al caso viene, no dejan de conpujan al. derrumbadero con sus mentiras, con su idolentestar: 'yo soy puro mexicano y no me destiño." Los
cia, con su ceguedad, con su confiania idiota en el león
demás,
parecen tener implícita confianza en nosotros
que acecha para devorarnos; mientras que ellos, los estul(añadió
sonriendo irón icamente), no cesan de adularnos
tos, mueven la cola pacíficamente y danzan al son de los
lo mejor que saben.,, a ver si podemos comprarles algo."
cascabeles. Me refiero a la MAYOR PARTE de la pren'No," repitió como encarii1ado con la frase, "ya en
sa mexicana, con ''El Imparcial," 'El Mexican Herald,"
México no existe patriotismo más que entre los pelados."
"El Diario" y "El Monterrey News", al frente de la pro- 'Esos nos salvarán," dijo en voz alta el adminiscesión vergonzante.
trador de 'El Noticiero," que escuchaba interesado la
- "No pu~do precisar el lapso, continué, pero .. ...
conversación extraña, herido visiblemente.
me temo que sus palabras, que son expresión de lo que
-No; le repliqué, lidiarán como buenos; pero a la
el noventa por ciento de los americanos piensan y creen
postre serán entregados vilmente, como los españoles
-aunque taffy (miel con el dedo) les dan a los necios a
en Cuba. La comparación es mucho más exacta de lo
quienes despreciándoles les mienten amistad sin pudor;
que Ud. cree.
me temo que sus palabras, repito, entrañen una verdad
-Allí no hay partidos, propiamente tales; no más
t errible, terrible para los que como yo, colocan· el amor
hay porfiristas, reyistas y revolucionarios a secas.
a la Patria por encima de todas las consideraciones del
-La prensa, "El Imparcial" no me negará Ud. que,
mundo."
con una subvención algo mayor qu la del "Mexican He"Comprendo que la generación presente está educarald", es un periódico que no sirve.
da en el amor al yankee. Gracias a las reparticiones de
-Digo más; es altamente nocivo; deletéreo para
tierras por el Gobierno, en beneficio de militares y privalos
intereses
t rascendentales del país.
dos que más tarde y por una bicoca traspasaron al ex¿De
suerte
que Ud. no cree que la "toma de potranjero; gracias a la idiotez, ignorancia, avaricia grosera
sesión" de México por los Estados Unidos, le sea benéy pobreza intelectual de nuestros ricos, México actual, es
fica?
sólo comparable a una de aquellas reinas fabulosas de la
-Los castigos más tremendos son benéficos a la
antigüedad,-de tocados deslumbrantes,-que los soldaHumanidad;
sobre todo cuando son completos; esto es
dos del Conquistado, iban desnudando a toda prisa, ejercuando
a
la
ruina
de las naciones, se sigue de cerca la de
ciendo en ellas toda clase de profanaciones . ... En breve:
los
criminales
que
la provocaron y sus nombres pasan a
"nuestro país les ha sido entregado criminalmente, por
la leyenda entre los malditos! .. ...
hombres a quienes juzgarán mañana. Sí; la INVASION
- Su nombre de Ud.?
que usted presume (no puedo llamarla conquista), es pro-No traigo tarjeta.
bable; digo más, es casi cierta;- pues• no parece sino que
-Sírvase escribirlo.
nuestro país es un país de ciegos y de idiotas-parece que
Y nuestro in te locutor escribió: C. T. Crowcll.
el remedio, Dios mismo puso fuera de nuestro alcance;
pero, Mr. Crowell, no seré yo uno de los mexicanos que
Á. DUCLOS SALINAS.
dejen aproximarse fríamente ese instante maldito para mi

...

•

•

En el centro M aclovio H errera, hermano del cabecilla carrancista
que, según rumores, ha desconocido al Primer Jefe.

�Niño Pascual Orozco, hijo póstumo del valiente mexicano de igual nombre

Las Dos Praderas
Por Enrique Sienkiewicz
Existían dos países vecinos el uno del otro, como
dos vastas praderas· separadas por un límpido arroyuelo.
Las riberas de aquel arroyuelo se inclinaban dulcemente y formaban en un punto un remanso semejante a
un pequeño estanque.
A través de la onda azul se veía un fondo de oro.
Los lotos, de pétalos rosa y blanco, surgían a la superficie y se balanceaban por sobre ~I manto cristaliño; mariposas y libélulas irisadas se posaban sobre las flores; en
el follaje de las palmeras que sombreaban el arroyo, los
trinos de los ruiseñores llenaban el aire lumin·o so con notas tan suaves como el repiquetear de una campanita de
plata.
Aquel remanso formaba el paso de un país al otro.
El primero se llamaba El Prado de la Vida y el
segundo El Prado de la Muerte.
El todopoderoso Brah~a fué su creador. Encomendó al buen Vichnú el gobierno del país de la Vida y
al sabio Shiva el del país de la Muerte, diciéndole:
-Haced lo que creais que sea mejor.
Bien pronto el país de Vichnú se encontró pletórico
de vida. El sol evolucionó, y hubo días y hubo noches;
los mares tuvieron flujos y reflujos; las nubes, preñadas
de lluvia, corrieron por el cielo; los bosques cubrieron .
la tierra; los hombres, los animales y los pájaros llenaron
los espacios.
Y, para que los seres vivientes pudieran multipli-

carse, la buena divinidad creó al Amor, fuente de la felicidad.
Entonces Brahma hizo venir a Vichnú hacia su trono y le dijo:
-No puede haber nada más perfecto sobre la tierra que lo que tú has hecho. Y puesto que, antes que a
ti he creado al Cielo, ve a él a aescansar. Y esos seres, a quienes llamas hombres, que continúen la ·existencia por su propio esfuerzo.
Vichnú obedeció. El género humano quedó abandonado a sí mismo. Sus buenas resoluciones hicieron
nacer· el regocijo; las, malas, la pena; y los hombres notaron, con sorpresa, que la vida no es un tejido de alegrías sin fin, sino que se creería que su trama hubiera sido hecha por dos obreras, de las que una tenía la sonrisa en los labios y la otra las lágrimas en los ojos.
Enton,es fueron hasta el trono de Vichnú y se quejaron:
-Señor: es muy duro vivir enmedio de las penas.
Vichnú respondió :
- ¡ Que el Amor os consuele!
Y al escuchar esto los desdichados, se volvierou
tranquilos. En efecto, el Amor expulsaba las penas.
Las molestias parecían tan insignificantes comparadas
con la felicidad que procura, que se desdeñó concederles
atención alguna.
Pero el amor es, al mismo tiempo una, fuerza crea-

.,

•

dora. Por vasto que fuera el país de Vichnt'i, bien pronto para la multitud humana faltaron las castañas en los
bosques, los depósitos de miel en '!os panales y los frutos
en los árboles. Los más inteligentes se pusieron a trabajar el suelo, a cuJ.tivarlo, a sembrarlo y a recoger cosechas. '
· El Trabajo hizo su aparición en el mundo. Bien
pronto se consagraron a él todos, hasta el extremo de
que se co~virtió en la esencia misma de la Existencia.
Pero el Trabajo reclama el Esfuerzo y el Esfuerzo
produce la Fatiga.
De nuevo las multitudes se reunieron a los pies del
trono de Vichnú.
- ¡ Señor, clamaron tendiendo los brazos suplicantes: el Esfuerzo ha debilitado nuestros músculos y la Fatiga ha maltrecho nuestros huesos. Querríamos descansar y necesitamos trabajar para . vivir.
Vichnú respondió:
-El gran Brahma no me permite desarrollar hasta lo infiinto vuestras fuerzas; pero puede crear algo que
las suspenda momentáneamente y que os procurará el
reposo.
Entonces fué creado el Sueño.
La humanidad acogió con alegría este nuevo don, y
bien pronto le pareció el más precioso ele los que la divinidad le había concedido. Porque el Sueño calmaba las
penas y las molestias, reparaba las fuerzas agotadas Y,
como una buena madre, secaT)a las lágrimas y arrojaba
un ligero velo de olvido sobre un pasado dolo-roso.
Así pues los hombres se extasiaban ante sus beneficios.
- ¡ Bendito seas, oh, Seiíor ! Eres más dulce que
la vida.
Y no tenían sino un reproche que dirigirle: el de
no ser sin fin, el de tener un despe;tar; despertar seguido de trabajo, de nuevos esfuerzos y de nuevas fatigas.
Este pensamiento se les impuso con tal fuerza, que,
por tercera vez, se presentaron ante el trono de Vichnú.
-¡ Señor! el bien que nos habéis dado es enorme,
indecible; pero es incompleto. Haced que el Sueño sea
eterno.
V-ichnú frunció sus augustas cejas, descontento con
tan frecuentes demandas.
-No puedo concedéroslo; pero pasad el remanso y,
sobre la orilla opuesta del arroyuelo, encontraréis lo· que
buscáis.
La multitud aceptó este consejo y se dirigió hacia
el vado; después, deteniéndose a la orilla, examinó la
pradera que se extendía al otro lado.
Más allá de la onda pura y tranquila, con sus orillas
esmaltadas dP flores, comenzaba el reino de la Muerte,
el dominio de Shiva.
No había ailí saiida, ni puesta de sol, ni día ni noche, y sólo la atmósfera irradiaba una dulce claridad de
ópalo.
Los objetos no proyectaban sombra alguna, porque la claridad lo impregnaba todo y parecía ser la esencia misma de todas las cosas.
·No era un desierto, sino todo lo contrario. Hasta
perderse de vista, la llanura estaba cubierta de colinas,
adornadas por admirables bosquecillos. Las lianas, yedras y viñas vírgenes festonaban las rocas; pero éstas,
los árboles y las hojas, mostraban una diafanidad como
de luz condensada.
El follaje se teñía de un color rosado imperceptible desde los primeros rayos de la aurora; todos los objetos respiraban la calma suprema, la quietud exquisita,

desconocida en ia vida. Paredan sumergidos en ideat
ensoñación adormecidos en un reposo delicioso y eterno.
Ni un soplo de brisa pasaba; ni una flor, ni una
hoja eran mecidas por el céfiro.
La multitud que llegó gozosa a las fronteras del
reino de Shiva, se quedó muda a la vista de su inmensidad silenciosa.
-¡ Oh, la paz de esa claridad l murmuraban todos
encantados.
- ¡ Oh, el sueño, el reposo eterno!
Y los más fatigados agregaban:
-Vamos a buscar ese reposo infinito.
Penetraron al vado. El agua que brillaba con todas las luces del diamante, pareció retirarse para faci-.
litarles el paso. Los que permanecieron inmóviles, oprimidos de angustia súbita, lanzaron gritos; pero los que
partieron, ni siquiera volvían las cabezas. Partían gozosos, atraídos por el aspecto maravilloso de aquel paisaje desconocido.
La multitud que .se había quedado atrás, notó que
los que la d~jaron cambiaban a la simple vista. Sus cuerpos se volvían ligeros, transparentes, aéreos y luminosos. Parecían disolverse en la luz que irradiaba en el
valle de Sh.iva. Y cuando entraron en el reino de la
Muerte, se recostaron, unos al pie de las rocas y otros
al pie de los árboles o bajo los arbustos cubiertos de flores. Sus ojos se cerraban¡ pero sus rostros conservaban
una serenidad, una expresión de dicha tal, que el Amor jamás había procurado en el valle de la Vida.
Entonces, los que aún permanecían en él, se dijeron:
-El país de Shiva es preferible al de Vichnú.
Y el paso del vado comenzó nuevamente.
Fué entonces un éxodo de viejos y de hombres en
la edad viril de maridos con sus mujeres, de madres con
sus hijos, de jóvenes con las jóvenes. Millares y millares de criaturas humanas se aglomeraban para franquear el vado silencioso, y bien pronto el prado de la Vida quedó casi desierto.
Entonces Vichnú, que tenía que velar por el desarrollo de su reino, se espantó del consejo que diera en un
momento de mal humor y se presentó inquieto ante Brahma.
-Creador, dijo, ¡ protege la Vida I Has hecho el dominio de la Muerte tan hermoso, tan seductor, que
· todos abandonan el mío.
-¿No te ha quedado, pues, nadie? interrogó Brahma.
-Un solo joven con su amacfa. Se aman tanto, que
prefieren renunciar a la felicidad eterna antes que verse
obligados a cerrar los ojos y a dejar de contemplarse.
- Y bien, ¿qué más quieres?
-Que hagas el más allá menos atractivo, porque
esa pareja me abandonará también, cuando la primavera
de su amor haya pasado.
Brahma qudó pensativo y respondió después de un
rpomento.
-No, no disminuiré la felicidad ni el esplendor del
país de la Muerte; pero protegeré la vida en otra forma. Los hombres estarán obligados a pasar el vado;
pero no lo harán con tan buena voluntad.
Habiendo dicho estas palabras, Brahma tejió un
velo de tinieblas y después creó dos monstruos, de los
·que uno se llama el Dolor, el otro el Terror, y los hizo
suspender ese velo a la entrada del vado.
Desde entonces, el valle de Vichnú hormiguea de
nuevo. El reino de la Muerte es siempre luminoso y dulce; pero el paso a él causa pavor a los vivientes.

�Sonetos de Clearco Meonio
Muere el pastor y agrúpase el ganado
Del lecho en torno, y con balar creciente
Asorda y rasga el vagaroso ambiente,
Mudo testigo de su bien pasado.
La grama olvida. del ameno prado
Aunque le incita fresca y reluciente;
Y en no acercarse obstínase a la fuente
Si no le guía el huérfano cayado.
De su egregio Pastor así la hermosa
Mística grey henchida de amargura
La cátedra circunda tumultuosa;
Y exhalando en sollozos su ternura,
Con mirtos cubre la reciente fosa
Y eleva sus plegarias a la altura.

Y érguese al éter empinado risco
Que blanca nieve de continuo baña
Y destácase encima la montaña
Sobre el zafir a guisa de obelisco.
Tras él, temprano se levanta el disco
Del rubio sol dorando la campaña;
Y es el imán, el blanco de la saña
De cierzo y rayos, hielos y pedrisco.
Mas ¡ay! que ayer de la azulada cumbre
Bajó rodando, y al encino y hiedra
Arrolló aquella enorm_e pesadumbre.
Y ¡ ay de la mie s !. ... De súbito desmedra·
La hiere el rayo con violada lumb re;
Y la destroza resonante piedra.

Sobre piélago azul, a toda vela,
Sin precaver la rabia y alboroto
De ola encrespada y furibundo Noto,
Se deslizaba ungida carabela.
Tras sí dejaba luminosa estela;
Y de encallar el riesgo era remoto
Por el celo y destreza del Pi loto
A quien fue encomendada su tutela.
¡Ay! El varón esclarecido y fuerte,
Cuando aun lejos miraba la bahía,
Cede al amago de contraria s uerte.

Nace risueño y sube al mediodía
El so l _hermoso, y t riste y negligente
Entre areboles baja al occidente
Co n luz de luna, sin color y fría.

'

\

Querido Venus: (hablarte
de "tú" me hace mucha gracia.
Olé por la democracia
que me permite tutearte)
1fi atención al dedicarte,
-a un lado malas ideaste pido que claro veas,
pues mañana será tarde.
Si ya la cosa está que arde,
¿ por qué no te ip irangueas?

i

En el dorso de blanca serran:a
Hunde agobiado la marchita frente;
Y no torna los ojos aunque siente
Que en pos le sigue la tiniebla impía.

Sube a cub ierta al expirar el día;
Rinde el ánima bella, y con su muerte
Deja a la nave sin timón ni guía.

Más que nunca fe liz, con firme paso
Hacia otro mundo se encamina lento
De las estrella~ al fulgor escaso.
Pero exhalan la fuente, el ave, el viento,
Al ver al astro rey en el ocaso,
t n murmur·ios su amatgo sentimiento.

Asoma el aquilón batie ndo el ala,
Alzase el polvo, se obscurece el cielo,
Corusca la centella y viene al suelo
E l cedro añoso de las selvas g_ala.
Ninguno entre los árboks le iguala;
Sobre él la nube suspendió su vuelo;
Y entre las frondas con amor y celo
Libró a las aves de asesina bala.
H iedras y vides los zarcillos de oro
Hincaron en su pie; sombra y firmeza
Daba de arbustos al temblante coro,
Que hoy, cediendo del hado a la fiereza,
Bañados de la aurora por el lloro
Melancó licos doblan la cabeza.

E n tre peñascos y arenillas mana,
F luye y borbolla y corre a la llanura
Dando suave murmurio a la aura pura,
Dulce, freca, limpísima fontana.
En la pradera tíñese de g rana
Los rosales cimbrando; y se apresura
A revestir de mágica verdura
Y opimos frutos a la erial besana.
Refrigera en los ímprobos calores,
Deleita y brinda próvido sustento
Al colono y rebaños mugidores.
¡Ayl Esa fuente en hórido momento
Se agota, y los quejosos labradores
Hacen vibrar el adormido viento.

E l cáliz rompe, de sereno río
Cabe la orilla delicada viola
Ostentando en su nítida corola
Blanca diadema de sutil rocío.
Al tardecer, el cárdeno atavío
Fragante y r ico a l céfiro tremo la;
Y entre heliotropos se levanta sola,
Sola en su especie con extraño brío.
Y embriaga con su olor. Mas ... (¡oh inconstancia
De los bienes y pompa de este suelo !)
Para el bóreas sañudo no hay distancia;
Viene y le aja el color; la quema el hielo;
La frente inclina, y su postre r fragancia
Sube a perderse en el azul del cielo.

Lejos, muy lejos del edén que avaro
Guarda entre flores de su infancia el nido.
En bajel averiado y combatido
Brega el nauta sin brújula ni amparo.
Al hundirse en las olas el sol claro
· Surge la sombra, y júzgase perdido;
Registra el horizonte, y sorprendido
Ve en lontananza luminoso faro.
Quiere limpiar la sudorosa frente,
Y al)tes arrumba la dudosa quilla
F ijo el mirar, el corazón latiente.
¡ Nauta infe lice !. . . ¡mí sera barquilla!
Hase extinguido e l faro de repente .... .
¡ No llegaréis a la risueña orilla!

J. Arcadio PAGAZA.

Primera Epístola a Don Venus

Pélate ya de un jalón;
¿ya que buscas ni qué escarbas?,
pues don Félix con tus barbas
•
va a hacer un escobellón;
y s i te miran pelón,
te dirán mil cosas feas.
Danos -tu adiós y no seas
ante el destino cobarde.
Si ya lo cosa está que arde,
¿ po r qué no te ipirangueas?

***

Es locura que imagines,
tan sólo porque en un tris
te hallas, que en este país
co nseguirás tecolines.
Ya se conocen tus fines
y tus torcidas ideas.
No habrás, si no te meneas,
compasión que te resguarde ....
Si ya lo cosa está que arde,
¿po r qué no te ipirangueas?

¿No comprendes por ventura,
eminente Venustiano,
que un día, tarde o temprano,
vuelve al polvo la. basura ?·
Ningún mal cien años dura;
sábelo y tonto no seas;
mira cómo te meneas,
no se te vaya a hacer tarde ....
S i ya lo cosa está que arde,
¿ por qué no te ipirangueas?

***

\I

•

•

***

/

***

Los "constitucionalistas,"
tus hermanos en pillaje,
ya te miran con coraje,
te ti enen entre uñas ( listas).
A la opinión no despistas,
por muy águila que seas.
Si ya amontonaste "breas,"
cállate y no hagas alarde .... .
Y si la cosa está que arde,
¿ por qué no te ipirangueas?

'

Ese pueblo, el "libertado,"
es m uy capaz de colgarte
o, cuando menos, mandarte
con tus barbas a otro lado.
De tí ya está fastidiado,
ya no quiere más 'Urreas",
le hacen falta paz y "b reas,"
y no muy tarde muy tarde ...
Si ya lo cosa está que arde,
¿ por qué no te ipirangueas?

Remediar todo s sus males
a la nación le ofrecis te,
pero ella ve que le hiciste
de borrego los tamales.
Has tenido acciones tales,
que se han pasado de feas ....
Si s ientes que te pandeas,
no hagas de valor alarde.
Si ya lo cosa está que arde,
¿por qué no .te ipirangueas?

** *

***

Despierta, Venus, despierta
y escucha por compasión
los gritos de la razón
que está llamando a tu puerta.
Tienes la frontera abierta
y un buque; ¿ qué más deseas?
Ve arreglando tus zaleas;
vete y el diablo te guarde .....
S i ya lo cosa está que arde,
¿por qué no te ipirangueas?

QUASIMODO.

�,·

TOPICOS DEL DIA.
Un periódico alemán de Nueva York propone que
con los Estados fronterizos de México se forme· un país
nuevo.
¡ Calma, calma!
¡ Aún no cae la fortaleza de Verdun !
Todavía no es tiempo de reformar al Universo.

* * *
Un periódico de la ciudad de México ha- tenido la
graciosísima ocurrencia de comunicar a sus lectores, que·
el Lic. García Naranjo ha estabelcido un café en Los Angeles, y que el Lic. Vera Estaño! funciona como mesero.
La verdad es que el chiste es de una agudeza digna de Moliere, y que el autor _debe estar enfermo de me,. ningitis a consecuencia del esfuerzo cerebral que· realizó.
La noticia no es del todo inexacta: El Lic. García
Naranjo, no está radicado en los Angeles sino en San
Antonio; pero tiene en cambio un establecimiento que
se llama '·Revista Mexicana," en donde todos los domingos les receta un café a los carrancista-s.

* * *
1.,a ,distinguida actriz mexicana María del Carmen
Martínez ha llegado en unión de su Compañía, a esta
ciudad, en donde piensa dar una serie de representaciones dramáticas.
El debut tendrá lugar en la presente semana con la
hermosa comedia de Rusiñol "Vida 'f' Dulzura," escri ta
como ''Los Buhos" de Benavente y "El Genio Alegre"
de los Quintero, con el propósito de cantar la alegría de
la vida.
Deseamos que los artistas obtengan un éxito completo.

* * *
Luis Herrera, hermano del célebre Maclovio y Comandante de las fuerzas carrancistas en Chihuahua, ha
desconocido el gobierno del Primer Jefe y le ha declarado
la guerra a los Estados Unidos. La noticia fue desmentida por el cónsul carrancista de El Paso; lo que no impidió que las autoridades norte-americanas aprehendieran a Macario Herrera y suspendieran el tráfico de tranvías entre dicha población y Ciudad J uárez.

* * *
La prensa local norte-americana nos comunica que
el General Pershing estuvo incomunicado con el General
Funston por espacio de sesenta horas. Según la misma
prensa, la telegrafía sin hi los no puede funcionar regularmente desde Chihuahua porque la configuración accidentada del terreno interrumpe con frecuencia la comunicación.

*

*

*

..,.Dos aviadores norte-americanos, encargados del servicio de exploración, en la campaña en contr~ de Francisco Villa, se extraviaron por varios días, y aunque uno de
ellos, ya fue localizado, se siguen abrigando serios temores por la vida del segundo.
'.1,'ambién se ha dicho, que los aereoplanos no pue-

den funcionar en vista de las escabrosidades del terreno.
*.

*

*

Carranza está cada día más fuerte; pero sus pesos
bajan todos los días de una manera considerable, hasta el
grado de que en la última semana han bajado a la suma .
risible de dos centavos.
Si la situación continúa así, no es difícil predecir qtie
muy pronto sobrevendrá una crisis pavorosa en las filas
del carrancismo.
Los soldados del Primer Jefe ganan dos · pesos al
día, es decir, cuatro centavos. Pero no es eso lo malo;
sino que dentro de un mes, el peso valdrá la mitad y antes
de Mayo carecerá en lo absoluto de valor. Es por consiguiente humano, que así como ha habido huelgas de empleados, funcionarios y ferrocarrileros, sobrevenga una
huelga de soldados.
Bien es cierto que los soldados carrancistas, no
son hechos de carne y hueso como la mayor parte de las
gentes, sino que fueron a la lucha por la libertad: libertad
de ganados, automóviles, cervecerías, casas particulares,
etc., etc. Pero como ya no hay automóviles ni ganados,
resulta la función libertaria inútil, y probablemente sigan
la ruta de Cincinato, es decir, abandonen la carrera. libertadora.
No tardaremos pues en saber que la guarnición de
este o de aquel lugar, se pronunció exigiendo el pago de
sus haberes en una moneda, menos libertadora, pero un
poquito más efectiva.
E l tiempo lo dirá.

SnldRdo herido conducido por sus compañeros de armas

LO IMPREVISTO
TRADUCCION DE ''REVISTA MEXICANA''

* * *
Diálogo entre dos carranclanes.
-¿Por qué odiamos tanto a los intelectuales de Mé•

?

XICO.

-Por eso, porque tienen cultura y talento.
¿ Y por qué sentimos tanta inquina en contra del ta.
lento y de l_a cultura?
-Porque es lo único que -no les hemos podido robar.

* * *
Los preconstitucionalistas han resuelto et problema
económico: crearán el Banco de Estado, único que tendrá autorización para emitir billetes, con fo~ que redimirán los cientos de millones que andan sueltos a centavo el
peso.
J,.o que no dicen es con qué garantizarán las nuevas emisiones; porque lo mismo da poner "Gobierno P rovisional" que "Banco del Gobierno Provisional" y para
fabricar papel impreso, el nombre no da el valor, sino "la
fierrada" del Banco, que es lo que no tiene el Gobierno
Preconstitucionalista, por lo que ahora viene mejor que
nunca aquello de: "o herrar o quitar el Banco."
Y este es un Banco de yerros; pero sin un "fierro."

***
Las autoridad es constitucionalistas, que fusilai1 diariamente para festí n de libertadores, han decretado penas
severas para quienes maltraten a los animales. Este es
su aplicación de la máxim-"A marás a tu prójimo como
a tí mismo."

•

Sin eluda que el hombre no ha tenido jamás el don de descifrar el
eterno enigma del :Maíiana. La naturaleza de los acontecimientos que
aun están ocultos y el orden en qne
deberán de cumplirse le escapan. El
porvenir es un istmo, a la vez opaco
y nebuloso, en el que penetra como
un ciego, · a tientas, el único para el
que no dispone del poder de abrirlo
antes de entrar. Debe de caminar,
hacia el fi n que se ha propuesto, con
el espíritu y los brazos tendidos en
las tineblas. Sin embargo, hemos
aprendido en las lecciones de la historia que algunos sabios del pasado,
dotados de una penetración superior,
han tenido, aquí y allá, una visión
justa y profunda de lo que habría
de suceder al cabo de un tiempo más
o menos remoto; y hemos podido
observar, por nosotros mismos, en
algunos espíritus esta facultad rara
y potente de dilucidar las cuestiones futuras, de forzar y resolver problemas sociales que parecía no podían ser planteados sino para permanecer años y siglos sin respuesta.
No trato de alegar, al hablar de
quienes nos iluminan sobre el porvenir, que sean profetas. No. El
profeta es palabra de Dios, un inspi-

rado, un iluminado de la altura, nuncio de lo que será; o bien que, al
afirmarlas, revela en toda su fuerza
verdades escondidas para los -demás
hombres. Los adivinos de que hablo
son simples mortales, sin claridades
milagrosas, pero que, más habituados
a reflexion;¡.r, hábiles en sorprender
todos los aspectos de los hechos, en
pesar una a una todas las eventualidades, en registrar todas las soluciones, en sacar sin flaquezas las consecuencias rigurosas de las causas,
llegan gracias -a un inflexible método inductivo y a un ardiente trabajo
lógico y macizo, a dar la impresión
de que arrancan a lo? acontecimientos esperados el secreto verídico de
su marcha y de su disposición. Hallan, inventan el resultado más extrictamente apropiado a cada circunstancia, el más capaz de satisfacer a
la razón y de aliviar la esperanzaaun destruyéndola, p ues la sacan de
la incertidumbre. Y a menudo vemos también que por un azar favorable, acontecen las cosas tal como
la habían anticipado estos curiosos
de lo desconocido, que triunfan a
buena cuenta.
Ahora bien, si estudiamos, desde
sus comienzos esta guerra gigantes-

ca e inexpresable, nos sorprende
la resistencia absoluta, tenaz, que ha
opuesto incesantemente a dejarse
adivinar y aun conducir por los más
ingeniosos estrategas de la imaginación. "Los acontecimientos, de grandeza varia, pero todos dignos del
rrombre de grandes, que la han hecho notable, han sido preparados y
desarrollados en una serie de peripecias que tienen lo inesperado '.: lo
estupendo de los más terribles golpes teatrales. Han burlado todos los
cálculos, anulado todas las certezas.
Hechos que habían sido "decretados"
desde hacía treinta años y que habían llegado hasta el punto de convertirse en verdades indiscutibles y
que tenían fuerza de ley, tales como
"la toma de N ancy" en las primeras ha.ras siguientes a · 1a declaración," se han negado a realizarse, se
han libertado de la dirección que se
les había inflingido· con tiranía demasiado complaciente, ... y otros hechos, negados mil veces de antemano, con la más tranquila certidumbre,
han tenido lugar a la hora exacta y
de la manera como se les · tuvo por
humanamente imposibles. Arrojados
de sopresa en sorpresa, ya agradables
ya desagradables; en la persistencia

�horrible de una tormenta siempre
creciente, siempre variable, que gana
de la semana al mes y del mes al año
proporciones cuyo límite se acerca y
se aleja, no hemos dejado de ser
mantenidos en suspenso, desconcertados y a veces aligerados, además
ª por los intereses vitales que nos
cautivan, por lo imprevisto, que es
característico de los tiempos que
atravesamos.
Nada de lo qu e parecía que debía
de suceder ha acontecido y casi to&lt;las
las cosas que hemos visto desarrollarse n9 había sido jamás previstas,
ni sospechadas siquiera.... Cuando
por excepción han tenido lugar de
manera tal que nos hacían creer, al
principio, que iban a observar fielmente el programa que las habíamos
trazado, bien pronto dejan ele hacer
compañía a nuestrns deseos y a nuestras esperanzas. Todo el mundo aquí, sin desearla y sin temerla, esperaba la guerra. '
Al preverla, · se hab;a examinado,
pues, todas las hipótesis, forjado todos los planes, tornado· o creído tomar todas las precauciones ... y, sin
embargo, al aparecer, esta famosa
guerra, tan preparada, tan madurada
por medio siglo ele sufrimientos, ele
cavilaciones, de trab~jos, de esfuerzos, de medidas y de sacrificios de
todas clases, ha encontrado medio,
entre tan gran número de vías minuciosamente organizadas, cuidadas
y niveladas que le marraban rl camino, de no elegir ninguna, de sustraerse a nuestras más sabias combinaciones y de tomar una ruta y un aspecto totalmente diversos. diametral-'
mente opuestos a nuestros hábitos
de espíritu.
He aquí algo inaudito. Pero lo es
más todavía el qi.:e estando a la hora
presente de acuerdo todas las gentes
sensatas y bien informada:s sobre la
manera cómo esto acabará, esto es,
por la victoria de los Aliados y la
humillación de 1\lemania, nadie sin
embargo en el. universo entero sea
capaz de decidir r¡ué tiempo será necesario para las operaciones ni cuáles

serán las fases que conducirán a su
realización. El fin está aclarado, el
camino sigue en tinieblas. Sabemos
adonde vamos sin saber por donde
pasaremos. Esta ignorancia no se
ha establecido solamente en la multitud y entre el común de los hombres, lo que parecería excusable y
natural; los más señalados para preservarse de ella están obligados a
sufrirla. No creo equivocarme al
pensar que sobre estos puntos: "la
duración del trayecto y su naturaleza," los grandes jefes de los ejércitos no saben de antemano más que
nosotros. El más, sutil y más sagaz
ele los diplomáticos no puede afirmar nada. Interrogad a generales,
activos o retirados, a cualquiera de
nuestros críticos militares, nadie se
creerá con derecho para dar una
opinión definida y decisiva sobre los
próximos acontecimientos de la guerra ni sobre su duración. Su competencia vacilará. Es imposible· dejar de sorprenderse por esta universalidad de reserva y de duda.
Es que lo Imprevisto, que parece
dirigirlo todo en este cataclismo, nos
ha p;oducido ya tan rudos estupo, res, nos ha ciado tantos mentís,· que
hemos perdido el sentido y el gustp
de las predicciones. Bien puede el
porvenir tentarnos una y otra vez,
mostrarnos horizontes luminosos,
desenvolver para nosotros perspectivas seductoras,. . . . rechazamos su~
invitaciones, no aceptamos mis el
que se nos imponga para turbarnos
una vez mf.s. Preferimos prudentemente no investigar nada, no saber
nada, a perdernos en mirajes. La
espera obscura y resignada. por se-'
vera que sea, siquiera no nos lleva al
desencanto. Toda predicción, como
no puede impedirse qué tome su
fuerza del deseo y su ropaje de un
sueño, conduce en caso de retardo o
de fracaso, a un estado de languidez. Aun los acontecimientos felices,
cuando se mahifiestan de otro modo
que como habíamos tenido la imprudencia de acostumbrarnos a concebirlos, causan un placer menor que

si no esperáramos nada.
Y puesto que no podemos evitar lo
Imprevisto, es excelente, para sabo·
rearlo en toda su plenitud, no deformarlo de antemano. Esperemos sin
impaciencia. Guardemos de este modo el beneficio de la buena y grande sorpresa, siempre posible. Así la
otra, la desagradable, nos hallará
mejor armados. En las horas en que
la desesperación o la simple fatiga
confunden nuestras · ideas y alteran
nuestro juicio, . repitámonos que lo
Imprevisto lleva en sí dos partes:
una penosa y otra agradable y no
nos aferremos menos a la segunda
que a la primera. ¿ El tiempo es largo? ¿ El cielo se cubre de amenazas? ¿Tenemos la desgracia de encontrarnos con funestos Carnots de
Gabinete que, arreglando a su antojo el porvenir, hallan una morosa
delectación en desorganizar la victoria? .... en el mismo instante afiancémonos a lo Imprevisto, saludable y
bendito. Pensemos nuevamente en
que la mayor parte de los peligros
que nos han sido anunciados no han
ocurrido o se han disipado antes de
alcanzarnos. Así volveremos a tener
confianza. Y de la misma manera,
ante la promesa demasiado ruidosa
de una ofensiva irrevocable, y de batallas que 'están en vísperas de ser
ganadas . . . digámonos al punto: Cuidado con lo Imprevisto!. ... Y vueltos nuevamente a la posesión de
nuestra sangre fría, i;echazaremos las
quim~ras, de cualquier lado que nos
soliciten.
Si esta palabra y este constante
pensamiento de lo Impreviso en estos días felices pudieran no abandonarnos, sostener nuestros desfallecimientos, hacernos sentir a cada momento su doble acicate, ser:virnos de
recurso y de piedra de toque, antes
de emitir una opinión o de adoptar
una de~isión, experimentaríamos, estoy seguro de ello, con un mayor
equilibrio, un gran aliento moral.

Nuestros Intelectuales
El Lic. Rodolfo Reyes

HENRI LAVEDAN.

•

Siguiendo en nuestro propósito de
dar a conocer las opiniones de los
mexicanos más distinguidos por su
intelectualidad y por su posición política y social, con el objeto principal de orientar la opinión sobre las
cuestiones más tras,endentales !_)2 ra
nuestro país, ya sea en sus actividades
interiores o en las del resto del mundo que puedan afectar a las nuestras,
pedimos al Sr. Lic. Rodolfo Reyes,
actualmente en Europa, se sirviera
contestar varias preguntas relativas
a la guerra europea, por lo que e$e .
acontecimiento extraordinario en la
historia tiene de importancia para el
futuro de nuestro país,
El Lic. Reyes nos ha enviado sus
respuestas, desde San Sebastián, España, y son como sigue:
¿ Qué opina Ud. de las naciones
beligerantes en la actual guerra europea?
Yo soy de los hombres que juzgan que no hay dentro del término
medio general de los grupos humanos
civilizados razas superiores e inferiores; pero ni siquiera esencialmente pueblos superiores e inferiores,
creo que hay razas distintas y grupos humanos que pasan por diversos
momentos o que obran en diversos
medios. Por eso a cada raza, a cada
pueblo, le reconozco sus gr.audezas
y estimo que lo que los unos juzgamos errores, 'vicios o inferioridadl's,
pueden ser necesidades de temperamento, exigencias de circunstancias y
matices étnicos que somos los ot;os
incapaces de apreciar. No sé si este criterio derive en mí del nacionalismo intenso que informa la esencia
de mis convicciones, de la finalidad
constante que monopoliza todas ellas:
la salvación de mi nacionalidad en
todas sus integridades por sí misma
· y mediante las trasformaciones que
sus virtudes puedan procurarle. Siendo tal mi criterio, la pregunta que se
me hace debo contestarla diciendo
que Francia, Inglaterra y Alemania
son magistrales, asombrosos tipos de
su raza y de la fuerza de sus respect ivas nacionalidades y que merecen
el respeto de todos los que rindamos
culto a cualquier esfuerzo nacionalista, a cualquiera tendencia de aseguramiento de las finalidades de una raza dentro de los límites de un Estado.
-Por lo que hace a su pasado, el
culto para Francia es oriánico en

todo temperamento latino de mm1ma cultura y esa Nación ha tenido
y tiene todos los tít ulos para que
los afines de su raza prosternemos
nuestros corazones ante ella, aun
cuando sólo sea porque sus entrañas
parieron el verbo fecundo de la democracia e hicieron penetrar en las
instituciones del mundo latino el concepto del derecho del hombre sobre
sí mismo.
Inglaterra, la Roma del Derecho
político moderno, el origen de la definición de libertades que la Revolución fr~ncesa había de traducir a
nuestro modo de ser, el país clásico
de la libertad íntima, de la verdadera,
del disfrute el.e los derechos civiles,
el país tipo de la organización indus~
trial antimilitarista, aún para aquellos
que somos •de temperamento antípoda del que informa a su raza, presenta uno de los portentos admirables que honran a la especie humana.
En cuanto a Alemania, aún para
los menos iniciados en su fecundo
pasado, en su potencialidad artística
y científica, venía representando un
fenómeno asombroso de reintegración desde que al conjuro del ge'nio
de Bismark y entre las ebriedades del
triunfo del 70, que confirmaba el que
poco antes ob tenía sobre Austria,
venía a tomar parte en la vida moderna industrial con una potencia,
con una organización, con una disciplina social, con un patriotismo, con
una fuerza de raza, que constituyen
algo jamás igualado en la historia de
la humanidad, pues la propia disciplina romana no tuvo la amplitud, la
previsión; las modalidades que · esta
alemana contemporánea, que en unos
pocos años puso en jaque la potencia
,nercantil de Inglaterra y que en unos
meses ha puesto en jaque a la coalición más formidable que ha visto la
humanidad en los campos de bata11a.
Ahora, si la pregunta se refiere a
lo que opine yo de esas naciones en
la presente guerra, comienzo por declarar que todas me admiran, que
por todas como miembro -de una nacionalidad que yo quisiera ver grande, insuperable, siento emulación,
que las veo a todas cumplir con fatales y precisos destinos y que estimo
que sólo la simpatía o la ventaja de
nuestras propias naciones en relación

con esa lucha, puede dar lugar a estimaciones más o menos apasionadas
en pro o en contra de cada grupo.
Sí tengo la convicción de que esta
guerra es real y positivamente entre
Inglaterra y Alemania, que son el
"made in Germany" y el "made in
England" los que no caben en el
Mundo y tratan de eliminarse para
el que triunfe preparar su lucha con
el "made in America" y que Francia
lleva la ventaja bajo el punto de vista de la simpatía de ir en mucho empujada por una pasión, sin problema
económico ingente que resolver, aún
cuand,o acaso sí obrando también por
una previsión, que puede ser fundada,
de que la hegemonía alemana sería
una amenaza directa en su futuro.
Las mentiras de si un grupo lucha
por ideales de Libertad y de derecho,
el otro por ambiciones militares y de
imposición, son buenas para noticias
de gacetilla y para oraciones de plazuela, es el brutal egoísmo, el hambre colectiva la que lanza hoy, como
lanzó ayer a los pueblos a las luchas
.en estas salvajes, pero imprescindibles regresiones y los políticos de cada grupo satisfaciendo esa necesidad
inexorable y los ciudadanos de cada
nación defendiendo a la suya y atacando a la enemiga, cumplen con deberes sagrados que no merecen sino
el respeto de cuantos tengamos el
verdadero concepto de la nacionalidad
y de la r.aza.
-¿ Cuáles de esas Naciones se encuentran más cerca de nosotros?
Más cerca de nuestro corazón está
Francia, más cerca de nuestros intereses futuros Alemania y en un punto
variable y que depende de mil contingencias, Inglaterra.
Al explicarme contestaré su tercera pregunta.
¿ Cuál sería el resultado de la guerra que más favoreciera a nuestra
Patria?
Nuestra patria por encima de todos sus problemas tiene naturalmente el de conservar en todos sentidos
su autonomía y no sólo esa autonomía en el concepto jurídico; sino en
el sentido de poder llenar el duro y
terrible destino que le corresponde
como muro de dos razas, de dos tendencias, de dos t ipos de humanidad
de los dos únicos t ipos de humanidad
(Pasa a la penúltima pág.)

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POR LOS CAMPOS DE LA GUERRA EUROPEA
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~ en é F i t t o t , empunan las armas ytasU)eres, co o"1&lt;5 mtre7C el éQ
J · gía:bacm~ ffis ·
sustituyen en las actividades no sólo pacíficas sino en las directamente ,relacionadas con la ~ampafia. Los
soldados alemanes ocupan una de las aldeas del sur de Serbia, en su invasión de la Europa Oriental, que
ha abierto el camino . a la segunda cuenca del Mediterráneo, y las mujeres se dedican a la elaboración de
sasas, vendas, y demás objetos, que en cantidades exhorbitantes exige la Cruz Roja.

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quella noche. Solo diremos, que
cuando amaneció, el Cura había reanimado el espíritu de sus compañeros de infortunio. Esos infelices, antes embrutecidos por el terror, habíanse transformado en gloriosos már
tires sostenidos por :a Fe cristiana y
la esperanza de una vida eterna.
A las once, una escolta esperaba en
la puerta y los prisioneros se pusieron en marcha. El Cura iba a la cabecera recitando el Oficio de difuntos. Por el camino los vecinos arrodillados dirigían a su pastor su última mirada.

El .C ura de Horties
Un Episodio heroico de la guerra
Un terrible combate se librabl a
algunas leguas del pueblo de Horties: el ruido llegaba confusamente,
sobresaltando a todo ser viviente. La
metralla desgarraba el aire, el cañón
despertaba los ecos, y en lontananza
se distinguían las humaredas de pólvora.
El cura estaba en la iglesia rogando por la patria.
A su alrededor, con la frente en
tierra y pálidos de terror, se encontraban los vecinos, pidiéndole a Dios
que los protegiera.
El ruido de los clarines y trompetas se oyó al mismo tiempo que algunas sombras alemanas se deslizaban
por el valle corriendo a la batalla.
Su número era grande, y precipitaban el paso para llegar a tiemp?.
Los alemanes querían tener su par
te de presa, ya que llevaban hierro y
bronce para destruir a los franceses.
Sus soldados eran ya tres contra
uno y era preciso ser más numerosos
aún.
Antes de entrar en el círculo de
fuego, reunieron todas sus fuerzas,
haciendo alto en la encrucijada de
Chataigniers.
Una línea de centinelas protegía
un descanso que debía ser corto.
Por muy próximos que estuvieron
estos centinelas, no pudieron imp ~dir que dos jóvenes se aproximaran
entre los matorrales acercándose sigilosamente, y tirasen sobre los alemanes.
Sonaron cuatro tiros, y se vio a
dos jóvenes huir como venados y meterse en un campo de trigo.
Veinte balas silbaron a sus oídos;
pero no se halló en la tierra ni una
mancha de sangre. Muchas veces en
su fuga fueron vistos; pero eran muy
jóvenes, ágiles y valientes, y lograron huir.
·
Debemos ·añadir que tiraban hábilmente porque tres prusianos rodaron
por el suelo heridos en el pecho, la
cuarta bala fué a coronar el águila
de dos cabezas que adornaban la placa de un casco· oficial.
-Escopetas de caza de dos tiros,
dijo el oficial.
Entonces un destacamento de soldados alemanes se dirigió al pueblo;

al entrar cogieron a los primeros seis
vecinos y los llevaron a la alcaldía.
El jefe del destacamento dijo al Alcalde:
-Usted es la primera autoridad, y
vengo en nombre de mi augusto soberano a decirle que han sido muertos
íllgunos alemanes cerca de este pueblo, y siendo sus habitantes' los más
cercanos al lugar de·! sucesQ, ellos son
responsables. Es preciso, pues, que
se nos entreguen los culpables, y si
no, seis vecinos serán fusilados. Dad
vuestras órdenes, que yo esperaré
hasta mañana a las once. Debiendo
tener lugar la ejecución al medio día,
no hay tiempo que p~rder; entretanto, el pueblo quedará ocupado militarmente, y guardará los seis rehenes.
Imposible es pintar la desolación
de la pobre gente del pueblo.
Las mujeres gritaban desesperadas, los hombres querían huir, pero
los alemanes guardaban las avenidas.
Reuniéronse todos los vecinos, y convinieron que la suerte señal~ra las
víctimas.
Los .que habían disparado contra
los alemanes no pertenecían al pueblo,' seguían la columna prusiana para escoger el momento favorable.
¡ Puede que su padre hubier~ sido asesinado, su madre hubiera muerto de
dolor, o su casa incendiada!
Pasó aquel día entre discusiones;
gemidos y desesperación.
El Alcalde, el Cura M. Gerl, y
dos ancianos más, ya octogenarios,
suplicaron en vano al oficial prusiano que les perdonase; se le probó
que los del pueblo no habían tomado
parte en aquella traición; las mujeres lloraban a sus piés. Todo fue inútil. El capitán · hacía ejecutar la
consigna con gran exactitud y fría
cortesía, pero ·sin cólera y sin denuest9s.
Los seis desgraciados que la suerte
había señalado, fueron entregados a
las cinco de la tarde y encerrados en
la sala de la escuela, en el piso de
la alc¡ldía.
El oficial prusiano autorizó al Cura para que les llevase los consuelos
de la Religión. T enían las manos
a ta das a la espalda, y una misma cuer
da unía los piés de todos.
El sacerdote encontró a todos los

,

hombres en tal estaqo de postración,
que apenas comprendían sus palabras.
Dos de ellos parecían sin sentido,
otro era presa de la fiebre y de delirio. Al extremo de la cuerda, con
la cabeza erguida y serena en apariencia, había un hombre de cuarenta
años, y padre de cinco niños, de los
que era el único sostén.
Al principio escuchó con resigna·ción las palabras del sacerdote, pero
desesperado luego, prorrumpió en las
más horribles imprecaciones.
Maldecía a la naturaleza entera,
lloraba por sus hijos, que quedaban
expuestos a la mendicidad y tal' vez
¡a la muerte. Entonces quería que
sus cinco hijos fueran entregados con
él a los ·prusianos: y con risa sarcástica exclamaba: "Si señor, fue Bernardo, el chiquitín de tres años el que
disparó contra esos miserables."
Todos los esfuerzos del sacerdote
fueron inútiles para llevar la paz al alma de aquel pobre desesperado. El
Cura salió y marchó lentamente hacia el retén donde se encontraba el
oficial. Este fumaba en una gran pipa de porcelana. Escuchó al Cura sin
interrumpirle, dejando entretanto escapar de sus labips ligeras bocanadas de humo.
-Señor capitán, dijo el Cura, se
les ha entregado a ustedes seis rehenes que dentro de pocas horas serin
fusilados. Ninguno de ellos ha tirado sobre vuestros soldados. Habiéndose escapado los culpables, vuestro
fin no es más que presentar un escarmiento a los habitantes de otras localidades. Poco les importa, pues, fusilar a Pedro o a Pablo o a Juan. Además, que cuanto más conocida sea la
víctima, más saludable será el ejemplo. Vengo, pues, en consecuencia,
a pedir a usted el favor de que me
permita ocupar el lugar de un pobre
padre de familia, cuya muerte hundirá en la miseria a cinco niños. E l
y yo somos inocentes, pero mi muerte aprovechará más que la suya.
- Bueno, dijo el oficial.
Cuatro soldados condujeron al Cura a la cárcel, donde fué atado con
las otras víctimas.
El padre de los cinco niños abrazó
a su Cura y corrió a su casa para consolar a sus hijos.
No pintaremos las agonías de a-

Se acercaban al lugar de la ejecución, cuando un oficial de Estado Mayor prusiano, que pasaba con sus asistentes, se detuvo.
El Cura le había llamado la atención. El capitán explicó la cosa, que
no pareció al superior tan natural como a su subordinado. Mandó suspender la ejecución, y dirigió una información al general. Este hizo comparecer al sacerdote.
La explicación fue corta, el general era un hombre de corazón, que lo
comprendió todo, y dijo al Cura:
Señor, yo no puedo hacer una ex-

cepción en favor de usted, y sin embargo, no quiero que usted muera.
Váyase, y diga a sus feligreses que
por usted perdono a todos. Pero que
sea la primera y última vez.
Cuando 'el Cura salió, dijo el general a los oficiales testigos de esta
escena: "Si todos los franceses tuvieran ;l corazón 8e este sencillo sacerdote, no permaneceríamos mucho
tiempo del lado acá del Rhin."

.

;

•
•

Señorita Elvira Banuett, reina del Carnaval
de 1916 celebrado con toda pompa en
Me:x:icali, Baja California.

General AMBERT.

�•

La Tiranía Alimenticia

A visos · de

DESDE JAUJA
A 27 de Febrero de 1916.
11 i muy e~tima,10 cotr;~c,,' .

•

Con esta carta van veintidós que
te llevo dirigidas, sin embargo de lo
cual me faltan aun veintidós mil cosas que contarte, vistas en este bello
país, tan gloriosamente impulsado
por Don Venus y sus pundonorosos
incautadores.
Después de las libertad,,.s conquistadas en beneficio del pueblo, sólo
nos hacía falta un privilegio que estábamos todos esperando como los
israelitas el maná. Sabes cuál es ese
privilegio? El de vivir sin las groseras exigencias orgánicas de la diaria alimentació;1.
Comprenderás bien que un pueblo
manumitido, dueño absoluto de sus
derechos, expurgado de científicos
sin pudor, no debe considerar completa su obra redentora s ino hasta el
momento de des ligarse del yugo
oprobioso de andar buscando el pan
de cada día. Y con toda felicidad se
está resolviendo el problema, merced a las sabias disposiciones del
Primer Jefe, hombre ducho en .tenernos a ración de hambr e.
Entre las funciones fisiológicas a
que el organismo humano está fatalmente sometido, ninguna tan menguada y tan nociva como la de engullir manjares, así sean ellos de los
de primera fila. De ninguna manera podría haberse tolerado que en
este punto continuáramos la marcha
señalada por las generaciones que
nos precedieron, y muchísimo menos
si entre éstas se cuenta el grupo servil capitaneado por el General Díaz.
Aquellos treinta y pico de años destinados a comer hasta la saciedad y
a precio ínfimo, fueron un lapso de
servidumbre, relajador de los sanos
hábitos y ocasionado a r ebajar la
dignidad del individuo, que nunca se
muestra más claramente en su aspecto animal que cuando mastica, deglute y digiere.
Verdad es que en esto las opiniones han de dividirse, no faltando
quien diga que por algo se popularizó el adagio aquel: "Barriga llena
corazón contento." P ero es indudable que en esto hay la manifestación patente de una ordinariez de palurdo. Fíjate si no en la traza de
un hombre que acaba de comer opíparamente: la animalidad grosera y
torpe se refleja en sus pesados movimientos y en su fisonomía de ahito.
Nunca el s~r humano se asemeja

tanto a la bestia como cuando ha
llegado a la hartura por efecto de
los comestibles.
.M uy justo, pues, que una er a de. libertades como la que en J auja se
viene desarrolla ndo, comprendiera
a simismo la ruptura del grillete que
nos estrecha a las funciones de la
alimen ta ción.
Vemos ahora que el vido de comer va desaparecie ndo, y no paulatinamente, sino de un modo rápido,
lo que en breve nos pon drá ágiles y
vigorosos para la lucha. Ya ésta no
consis tirá e n cumpli r el mandato de
"Ganarás el pan con el sudor de tu
frente," el cua l, por lo q ue de bíblico tiene, debe se r suprimido, s i es
preciso por medio de un decreto emanado de la P rimera J eíatura, tan experta y fecunda en la ma teria.

Y un a vez que todos los hijos de
Jauja hayamos adquirido la sabia ensei1a nza democrat ica de no comer,
poco ha de quedarnos para ser fe lices. P orque está demostrado que la
pug na por los clásicos fr ijoles es la
que nos enloquece y ag ita, llevándonos en ocasiones a graves . conflicto s
aun entre miemb ros de una misma
fa m iiia. Así, no habrá pretextos que
invocar para lanzarnos épicamente
los · unos sobre lo s otros, y la paz
s erá sólida, du radera y defi nitiva. E n
suma, no habrá desacuerdos intestin os, precisamente porque los intestinos no t endrán labor alguna a su
cargo.
Muchos se alarman creyendo que
no podremos viv ir sin comer; pero
los que así discurr.en perte necen al
g rupo de reaccionar ios y traidores
dispues tos siempre a desprestig iar a
los paladines de la causa. Se explica
que de este modo p iensen los alarmistas, porque la tiranía porfiriana
nunca supo abordar problemas económico s de esta índole, dedicada como estuvo a mantener al pueblo sujeto a todos los yugos afrentosos,
entre estos el de afanarse por el sus·
tento cot idiano. Al contrario, procuró que todos los comes tibles abundaran pa ra de esta suer te adormecer al
pueblo dentro de esa atmósfera de
letargo que se p roduce al influjo de
las digestiones le ntas y pesadas. E ra
nat ural que un p ueblo así se halla ra
muy distante del impulso de acometer empresas red entoras. A su cuerpo le faltaba ligereza y a su espíritu
le sobraba sopor. Qué se requería,
pues, para levantar el ánimo y robus-

tcccr la materia? Apartar del arado
al labriego, extraer al operario de la
fábrica, arrancar. de~ re;,iano al pastor, someterlos momentáneamente a
un rég imen opuesto al acostumbrado para la nutrición de sus órganos,
y a poco andar, tuvimos ejércitos libertarios capaces de vivir sin el ominoso martirio de la masticación, como ya lo , estamos viendo.
Ha quedado, pues, resuelto casi el
problema del hambre, por medio de
la supresión de la comida. El procedimento es maravilloso, pero no nuevo; porque con el problema agrario
se hizo algo semejante. Tú sabes
que es incalculable la suma de saliva y tinta de imprenta que se ha venido derrochando en disertaciones
sob re el problema agrario. Pues
bien, la libertaria actual, para llegar
a una· solución satisfactoria, convir·
tió la peonada en ciudadanos armados, echó sobre los sembradíos las
caballadas de la incautación, se apoderó de los graneros, de las reses,
de ia mulada y de las cosech.a s; destruyó la maquinaria y los aperos &lt;le
labranza, prendió fuego a las fincas
de ca1:npo, y bien limpio ya todo,
el problema agrario quedó definitivamente resuelto.
Hay un punto de moralidad en esto
de la supresión de la comida, y es
que los saqueos no tienen ya objeto
práctico. Antes, apenas había evacuaciones militares, el pueblo se tiraba ciegamente sobre los almacenes
para hacer la provisión alimenticia,
sin las molestias que exige el mandato bíblico. De manera que con las
evacuaciones coincidía un hambre feroz que se r esolvía en el saqueo de
m uniciones de ~oca. Ahora no presenciaremo s ya más este espectáculo renovador.
Nadie negará que este magno problema
económico
(esencialmente
E CO NOMICO) ha sido resuelto por
el hombre que surgió a la vida de la
inmortalidad (¡ cuidado con suprimir
la T!) en los ricos viñedos de Cuatro
Ciénegas, democráticamente conocido por Don Venus, y más democráticamente aún por

Se Compran Dentaduras

t:¡ ..,.,,,

I

--

E l Tío de los decréo el Viejo Barbas de chí-.
,

......... ......... .
._

Y terminado es te escrí-,
te envío un abrazo estré-.

SILVERIO.

Ocasión

,

Del órgano genuinamente constitucionalista que publica el cuerpo de
ex-gente menuda, hoy de golilla, en
la Ciudad de México, ex-Capital del
ex-México, y hoy delicia de libertadores redimidos en metálico, tomamos, los siguientes "avisos de ocasión:"
"Se compran dentaduras viejas,
por usadas que sean, sin oro: de
$55 a $75; con oro: hasta $400." Y
a renglón seguido: "Dentaduras viejas, por necesitarlas con urgencia, pago lo que el dueño quiera"; como la
competencia y la urgencia son apremiantes, inmediatamente después
otro aviso: "Pago por dentaduras
v1eJas c'inco pesos más que lo que
anuncie cualquiera otro I"
"Dentaduras, con urgencia, pero
viejas! ¡ Oh, épocas de la odiosa dictadura, en que las dentaduras se compraban nuevas y a la medida 1 ¿ Qué
catástrofes, qué de rechinar de dientes, qué de mordidas habrá habido
para que los comerciantes necesiten
proveer urgentemente de dentaduras
a los inmigrantes legítimamente renovadores; para que, en vez de hacer llegar su renovación a las dentaduras, quieran amueblar sus órganos
bucales con dientes usados 1
Pero el asunto es grave: porque
no hay uno solo que quiera dentaduras nuevas, sino que todas han de
ser viejas! Asoma por ahí una suspicacia que honra al espíritu liberal
de los hijos adoptivos del patriarca
de Cuatro Ciénegas: la sospecha de
que soliciten las más vjejas entre todas las dentaduras; porque como la
mayor parte de ellos las traen nuevecitas, sin usar, ¿ cuántos de ellos no
habían comido sólido en su vida?
quieren dentaduras que estén probadas en la vida ruin de la dictaqura, en
la que se comía y se bebía, y de esa
manera, haya seguridad de que presten debidamente el servicio para el
cual se les destina, que es el de masticar. Imagino el ansia con que los
abnegados libertadores del pueblo pobre. están esperando esos instrumentos antes desconocidos para los genuinamente constitucionalistas, ahora
que su vida de martirio y de privaciones se ha encontrado con que los
dientes sirven para masticar comida
y no para morder al prójimo ni para
cortarse las uñas, cuando el excesivo
crecimiento de éstas impide su legí-

tima función de asegurar lo que cae
en las manos 1
Cuando se compra una máquina, la
fábrica garantiza el haberla probado,
cuando en los tiempos antiguos eran
vendidos los caballos se acostumbraba probarlos; antes de ponerse un
traje, también se veía si no le quedaba "grande". al destinario y cuando
se necesitaba una dentadura, acudían
los pacientes al dentista para que
previo el moldeo del paladar y de la
encía, arreglara la maquinaria; pero
hoy, qué ·mejor prueba de una dentadura que la de venir de los tiempos
en que se comía! ¿Para qué más investigaciones? Y como vienen a 2,0rrillo esos avisos queda demostrado
por su abundancia que la solicitud es ·
enorme: las falanjes libertadoras han
ocupado las casas, se· hait apoderado
de las cocinas, de las bodegas, de los
trajes y muebles de los reaccionarios,
para purificarlos a su_ contacto depurador y desinfectante de toda huella de tiranía, huellas que apestan a
jabón, enemigo de la democracia; a
perfume, corruptor de las energías
guerreras, excepto en el General Obre
gón; del afeite y de la compostura,
signos todos que no cuadran ni cotejan con la sencillez patriarcal de un
ex-Senador por quince años ni con el
acre olor de la pólvora, del sudor de
las fatigas, de la gasolina de los automóviles, y de las demás funciones del
cuerpo constitucionalista, hoy preconstitucionalizado, y cuya nueva función, después de empÍear las uñas,
es la de usar los dientes.
Para habilitar a los redentores habrá que desamueblar a los redimidos; para que ellos coman, los sufridos indi~iduos de la clase libertada
tendrán que conformarse con sopas
o que criar callo en las encías; pero
eso no significa nada, ante la nueva
armonía que se hará oír en las reuniones Venustianistas: el ruido de los
dientes; y como las dentaduras no
fueron hechas de encargo sino que algunos difuntos eran más chicos y
otros más grandes, el sonido de las
dentaduras viejas en las comilonas
que van a dar los libertado.res recién investidos de órganos alimenticios, va a ser algo que un espíritu
vulgar, no habituado a espectáculos
gloriosos de preconstitucionalismo,
llamaría apocalíptico, infernal o dantesco; pero que un ser ungido con

los bálsamos del nuevo aroma democrático, templado el corazón en los
espectáculos ennoblecedores del saqueo, del plagio y del fusilamiento
diario, hallará sencillamente divino y
digno de ser cantado por un .nuevo
poeta homérico junto al festín de
A treo.

Y estos avisos de "ocasión" rematan la pintura de los tiempos actuales, bajo la dominación reformadora del mundo, que ha establecido
desde la tribuna de los brindis D.
Venus, hoy discípulo del Dr. Atl:
Y debemos recordar, a propósito
de este doctor, ilustr~ en el reino
de los pintores de dulcerías, por su
sistema de aplicar los colores de los
helados a la reproducción de los vol·
canes, basado en la consideración de
que lo mismo el Popocatepetl que la
carlota rusa tienen "nieve", que según él mismo refiere en su autobio·
grafía, cuando holló la falda del Ixtacihuatl, se sintió mahometano, y
allí qonde nadie antes de él había
podido ascender sin fuertes teguas y
forradas botas, él caminó descalzo,
vestido de manta, según cuenta, porque sólo así, podía comprender el
color de las peñas, y hablar con la
montaña, que permanece muda cuando es un pantalón de casimir el ,ue
le habla y un ser con calcetines de
lana el que la interroga-recordamos, decía, que él refiere entre sus
múltiples aventuras que de la mis·
ma manera que anduvo descalzo y
·en calzón de manta, tuvo que adaptar
su alimentación al espíritu de la peña y para acabar su comunicación
material y espiritual con ella, se alimentaba ¿con qué, diréis? ¿con nopáles, a la manera de los príncipes
aztecas? ¿ con tunas? ¿ con quelites?
¿ con hierba? Sí con bastante hier·
ba, nacida en la falda misma del volcán; lo que unía materialmente a éste
con el pintor y daba a su cuerpo iden·
tidad corpór ea con los productos de
l;¡t natura leza salvaje; p ero a la vez,
¡ oh poder de adaptación y de estómago I sin ser avestruz, ni fábrica de
cemento, el Dr. Atl, s e alimentaba,
seg ún él mismo lo afirma, ¡ con are·
na!
Qué de ex traño tiene pues la solicitud de dentaduras, que sirvan para comer comida?

�Una Empresa
de Porvenir
La asombrosa vitalidad nacional,
sin embargo de la obra destructora
de la revolución, se conserva firme
en muchas regiones de la República,
especialmente en la petrolífera, que
es en la que las grandes transacciones
no se han interrumpido para nada,
pues la riqueza incomparable de ese
subsuelo está llamada a perdurar y a
florecer por tiempo indefinido a pesar
de lás grandes calamidades que pudieran presentarse.
De ello nos dan prueba elocuentísima las últimas operaciones realizadas en alta escala; la formación de
nuevas y poderosas empresas; la
afluencia contínua de capital nacional
y extranjero y la asombrosa producción de petróleo de estos últimos
días, de cuyos nuevos pozos está brotando una cantidad del precioso líquido superior a la del mundo entero.
De estas empresas, "LA CORONA" es la que mayor éxito ha obtenido en estos días, tanto por encontrarse en la región del Pánuco en que
la explotación es sumamente fácil y
rápida, como porque "La Bolsa Mercantil" ha dedicado a ella sección especial para la cuotización de sus acciones, en la misma forma en que se
hace con la "Hispano-Mexicana" y
"Lluvia de Oro," cuyas acciones se
aprecian notablemente en esta misma plaza.
El millonario coahuilense Lic. D.
Pragedis de la Peña, convencido del
gran impulso que las transacciones
petroleras están tomando a diario,
acaba de obtener un gran número de
acciones de "Lluvia de Oro," cuyo
fundo se halla conti~uo al de "La Corona."
En vista de esta notoria prosperidad del negocio de esta empresa,
"Lluvia de Oro," su tesorero general
ha cubierto todos los gastos que demanda la empresa, a fin de realizar
más tarde a prerios infinitamente
mayores, lo cual dará derecho a los
tenedores de acciones a salvar el s oio
del total del capital social y percibir a la hora de los dividendos un
45 ojo más de lo que se obtendría si
el capital se hubiera emitido íntegro.
Los datos anteriores son más que
suficientes para demostrar la bondad
del negocio, a cuyo apoyo su prosperi
dad y su éxito completo se hallan desde ahora fuera de toda discusión.
"Lluvia de Oro" será, sin duda alguna, dados estos antecedentes, la
empresa que mayores demandas tendrá de parte de todos los hombres
que quieran invertir sus capitales en

EL ALBUM DE JUAREZ
Esta semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JUAREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores ·que
hicieran el pago de una suscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más importante que se ha escrito
sobre la vida y l~ obra del Reformador, declarado por su actitud ante
la invasión extranjera, el Benemérito de las Américas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de
este Grande Hombre:
'
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuantos rasgos deja impresa para siempre la figura del patricio.
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida "íntima de Juárez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Ju~rez con sus Ministros, y del que fue salvado por lapalabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lector se traslade a aqµellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los compañeros del S~. Juárez, sus ademanes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de la pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBEL y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBUM DE !UAREZ, así formado es un libro que reún~
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificultad, y al editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.

·'EL SALVAVIDA"
NUEVO DESCUBRIMIENTO PURAMENTE VEGETAL
Para combatir la terrible plaga de la Tuberculosis, Asma, Resfrío pasado,
Tos, Ronquera, Pulmones afectados o débiles, Pulmonía y de gran valor para lo
que comunmente llamamos hoguillo e inflamación en los pasajes respiratorios.
PRECIOS: Una botella $1. 00
Seis botellas $ 5. 00
Toda b')t~lla de "El S~vavida" deberá llevar el retrato de su inventor y fabricante en la etiqueta de la botella y en la caja exterior. Mande sus órdenes acompañadas de su vabr y dirigidas a M. ARISPE y Cia., 14151-2 W.
Commerce St., San Antonio, T e.xas.
nuestro suelo, sin peligro de ir a un
fracaso, pues debemos advertir, además, que en la citada región del Pá-

nuco ninguna empresa ha dejado de
prosperar en mayores o menores pro·

,

r ---

¡

'

•

· GENERAL PORFIRIO DIAZ
I

I

El Señor Madero acordó, en Enero de 1912, el retiro forzoso del General
Porfirio Díaz, después de setenta años de servicios a la Patria.
¿Desea Ud conocer su vida legendaria y heroica?
¿Tiene Ud. empeño en contar a sus hijos, los detalles de aquella existencia
gloriosa, que tuvo fulguraciones como las de Miahuatlán y la Carbonera, Oaxaca
y el Dos de Abril?
Es muy fácil. Le basta a U d. tomar una suscrición semestral de REVISTA
MEXICANA, y allí encontrará Ud. la biografía del hombre extraordinario que
dio a nuestra Patria lo que hoy tanto necesita: Honor y Paz. Allí verá Ud. su
hoja de servicios con más de cien acciones de guerra. Allí, finalmente, verá U d.
un estado comparativo entre el México de 1876 y el México de 1910.
El próximo 2 de Abril circulará el ''Album de Díaz.''
Los suscritores de REVISTA MEXICANA que estén al corriente de sus
cuentas y paguen además un semestre, lo recibirán franco de porte. Si toman una
suscrición anual, recibirán además el ''Album de Juárez.'' ¡A suscribirse!
Diríjase Ud. hoy mismo a REVISTA MEXICANA.
Si se retarda, corre el peligro de que se agote la edición.
Nuestra dirección es: REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637, SAN ANTONIO, TEXAS.

�'

•

La inspirada actriz mexicana María del Carmen Martinez, que próximamente
hará su presentación en esta ciudad, con la comedia de Rusiñol, ''Vida y Dulzura''

Grecia no quiere la Guerra
Por Alberto Insua
Monsieur J ean Psichari, profesor
de.la Escuela de Lenguas vivas orientales y de la Escuela de Altos estudios de París, e~ uno de los escritores más conocidos de la literatura
griega contemporánea.
Es el primero que ha empleado
en prosa la lengua popular griega,
comprendida po · todos 'us helenos .Y
el que ha logr.... d:&gt; que 5ubstituya, casi por complet ,. a un idioma eter~clito, griego ant!guo degenerado y lleno
de barbarism~s. qtre los pedantes .i , .
/, , :ca modern1 califican pomposamente de griego culto. M. Psichari
ha hecho una revolución filológica y
ha fundado una escuela litcrar!a. Por
iodo esto, aunque sea cht'adano francés desde su juventud, y aunque su
hijo, Emest Psichari, meto de Re-

m:r., haya muerto he. oica m· 11 ;e por
Francia, el gran literato a que me
refiero ha guardado fidelidad a la
Patria de sus padres, y reune, a mi
ver, las mejores condiciones para
hablarnos de esta cuestión de Grecia,
tan desorientadora y tan triste ....
He aquí lo que M. Jean Psichari se
ha servido manifestarme:
"No tengo la intención de justificar a Grecia; pero debo decir en su
descargo que la diplomacia de la Cuádruple Entente ha sido muy poco hábil con aquel país. Los aliados han
rehusado por dos veces la cooperación militar de los griegos: la primera, cuando el gran Venizelos la ofreció, con el asentimiento del Rey
Constantino, en los días trágicos que
precedieron a la victoria del Marne.

Los aliados desdeñaron la ayuda modesta, pero generosa, de Grecia; ¿por
qué dirá usted? Por no ofender a
Turquía .. .. En Abril último, el príncipe Jorge, hermano del Monarca
griego, que vive en París, casado
con la princesa María Bonaparte,
ofreció a los aliados, en nombre de su
hermano, la colaboración del Ejérci-.
to heleno, siempre que los aliados
desembarcasen en Salónica 300,000
hombres y atacasen por tierra a Turquía. Monsieur Delcassé no aceptó.. . . ¡ porque había que tener contenta a Bulgaria! De modo que, ciegamente, para que turcos y búlgaros
no se enfadasen, la Cuádruple Entente ha desairado a Grecia en dos
Los acontecimientos nos

•

de las previsiones de la diplomacia
de los aliados.
Y la cosa no tiene ~ompostura ....
Grecia ya no quiere batirse-hay que
decirlo claro-porque tiene miedo, un
miedo que no sentía ·hace aún pocos
meses y que ni remotamente experimentaba al principio de la guerra.
De esto me declaro testigo. Yo me
encontraba en Grecia cuando fué decretada la movilización francesa. He
visto a los griegos recorrer las calles de Patras dando vivas a Francia, y eso que Patras es una ciudad
donde abundan los alemanes naturalizados. Los sentimientos francófilos de la población eran tan vehementes, que los alemanes se vieron aislados en seguida: nadie les hablaba,
Y debieron recluirse en sus casas, como parias. . . . . . En aquel momento
histórico los griegos estaban dispuestos a batirse por Francia y a pagar
la deuda de gratitud que tienen contraída con las potencias que la libertaron del yugo turco y que le garantizaron una constitución.
El pueblo heleno es, esencialmente, altivo y valeroso. Y si ha permitido que el Rey viole su Constitución, es porque ese pueblo admira y
quiere a su Rey. Le quiere y le admira porque el Rey fué valiente en
la guerra balkánica y porque salió
' de ella victorioso. El príncipe Constantino fué quien tomó Janina, y
no hay que olvidar lo que Janina, la
capital del Epiro, significa para los
griegos. Janina es la ciudad santa,
cuna de todas las tradiciones de la
Grecia moderna, la ciudad cantada
por el gran poeta Valaoritis. El sitiador victorioso de Janina es popular y es el ídolo de su Ejército. Sin
este hecho de armas afortunado, tal
vez no conservase el Trono a estas
horas. . . . No es que el Rey tenga
más popularidad ni más influencia
que Venizelos. Lo que ocurre es
que los griegos se sienten tan orgullosos de su "gran Rey" como de
"su gran estadista." Y no experimentan la necesidad de preferir el
uno al otro. Se quedan con los
dos ....
Usted · me pregunta por qu,~ ese
pueblo valeroso tiene tal mierlo de
guerrear en este instante . ... La respuesta es muy sencilla. La culpa de

esta contradicción corresponde al asombrará a la Historia, no consiste
Rey. El Rey tiene miedo: un mie- en favorecer a los alemanes y a los
do irreflexivo, que le hace perder la búlgaros; en permitir la inmolación
cabeza; un miedo triple, si usier\ me de Servia, nación hermana de la que
permite la expresión. Por dr p.-&lt;,n- él dirige, ni en ofrecer la cerviz de
to, le tiene miedo a Alemania, y
nuevo a Turquía: consiste en · algo
este pavoroso respeto a la potencia más grave aún, en algo que entra en
germánica data de 1866 y es un pavor el espíritu de un pueblo corrosivahereditario. Me explicaré. El Rey mente: consiste en haber hecho del
Jorge, padre de Constantino, no ha- miedo la moneda oficial, de haber
bía olvidado nunca el despedazamien- puesto al sentimiento más vergonzoso
to del Schleswig, y conservando en del hombre la estampilla regia.
El Rey Constantino ha corrompisu alma de danés un rencor patriótico contra Prusia, mandó a su hijo a do a su pueblo explotando el instinto
estudiar, precisamente, a .Alemania, de conservación. Y a eso se debe
no por amor, compréndalo usteá. gi- su victoria, su triste victoria, que sóno por miedo. ¿ No es curioso? Y lo será momentánea."
Monsieur Psichari pronuncia enel Rey Constantino, como su padre,
se siente hipnotizado por el poderío tonces en un tono profético las paalemán. No es alguien que ama y labras que siguen:
"El Rey será destronado . .. Greadmira libremente. Es un caso de
sugestión que los alemanes han sa- cia, después de una servidumbre de
bido explotar.... Se ha dicho que cuatro siglos, no ha conseguido llesu esposa, la Reina Sofía, le mane- gar a esa rapidez de concepción que
ja a su antojo. No es verdad. La es la característica de los pueblos
hermana del Kaiser y el Rey de Gre- libres. Pero la rebelión ruge esconcia forman un matrimonio &lt;le!;t.Dlolo. dida y el pueblo heleno advertirá el
La Reina no tiene ningún ascendien- fin desastroso a que le conduce la
te sobre el Rey. Excuso decirle que política de su Rey, en cuanto un búlel miedo de éste a Alemania ha ad- garo o un germano huelle el suelo
quirido proporciones fabulosas con- de su patria. Entonces se levantará
forme las tropas del Emperador Gui- contra la Corona y pedirá a Venizellermo se aproximaban a sus fronte- los que le devuelva el honor colocánras.
dole bajo las banderas de los aliaEl segundo miedo de Constantino dos."
He procurado transmitir a los leces el que le inspiran los aliados, que
pueden invocar contra él dos argu- tores con fidelidad absoluta las dementos: uno, de justicia, recordando claraciones de M. J ean Psichari. Son
que Grecia debe su libertad a las hondas, apasionadas y audaces. Tiepotencias aliadas, y otro, de fuerza, nen el sabor psicológico de un anáque es el que más le convence. En lisis novelesco. Como Stendhal,
cuanto Inglaterra ha fruncido el c~- monsieur Psichari se lo explica toño se han aplacado en Grecia las co- do acudiendo directamente al corazón
humano. ¿ Es posible que el destino
rrienes germanófilas .
Y el tercer miedo del vencedor de de los pueblos dependa del carácter
J anina es el que le produce Venize- de un hombre, de un hombre solo ... ?
los, el Cavour griego, el político po- ¡ Qué paralelo habrá de establecerse
pular, cuya fuerza aumenta cada día. · entre Alberto de Bélgica y el Rey
Entre la barrera triple de sus temo- Constantino I
Mientras los historiadores futuros
res, el Rey se encuentra acorralado;
no sabe qué hacer, y de ahí su po- no lo intentan, veamos, en las jorlítica contradictoria, su política "tem- nadas palpitantes que han de vivir
blorosa." Como todo el que tiembla los descendientes de la Hélade ante
es juguete de cuantos le rodean. Y nosotros, si las profecías de M.
ciego de espanto se vuelve contra Psichari se realizan o no; si Grecia,
su país y contra sí ip.ismo y rompe alma máter de la civilización, se reditratados y pisotea una Constitución. me, o cae para no levantarse más ....
Ha perdido la noción del ~añana .. .
Alberto INSUA.
Y su gran error, su falta, que

...............,

.... ._

�GUILLERMO PRIETO
fue el Tirteo de la Reforma,
el poeta de la Segunda lnde-pendencia, la figura más romancesca y noble de toda
.nuestra Historia.
Fue además el salvador de
Juárez. ¿Desea Ud. conocer su opinión relativa al Benemérito?
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MEX ICANA a sus suscritores. Alli verá Ud. destacarse la figura del Campeón
de la Reforma cantada por el
poeta de aquella lucha.
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Remítanos $ l. 80 y junto
con una suscrición semestral
de REVISTA MEXICANA, tendremos el gusto de
remitirle, en calidad de obsequio, ei Album de Juárez,
que editaremos el 21 de Marzo próximo.
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MEXICANA, el mejor magazine de la América Latina!
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IPá~ina Recreativa I
SOLUCIONES CORRESP ON •
DIENTES AL NUME RO 27
--o- Primera Charada.-Majadero.-Fue
resuelta por la Profa. Ana H. García de Lareclo, Fray Mosca de San
Diego, Feo. L. Berna! de Los Angeles, Mar¡a del R. H . de Garza de
Hidalgo, Colombina de San Antonio,
María J. Laing de Múzquiz, Fidel
Ramírez González de Hebbronville,
Arturo Gaopa de Hebbronvi lle y Eli-

sa Gutiérrez de Longoria de - Río
Grande.
2a.-Charada.-Catalina.-Fue resuelta por Gilberto Argiielles de
Brownsville, Elisa Gutiérrez de Longoria de Río Grande, Ana M. de
Ma.rtínez de Caléxico, María J. Laing
de Múzquiz, Arturo Gaona de Hebbronville, Colombina de San An tonio,
María del R. H. de Garza, Freo. L.
Berna! de Los Angeles, Fray Mosca
de San Diego, Isaura Noriega y
Victoria Martínez de Caléxico, Elvi-

Nuestros Intelectuales
- .,..

, --Conclusión -que existen en América, sin ser hostil
para el vecino, sin dejar de aprovechar sus fecundas enseñanzas; pero
dentro del criterio que arriba expuse
de que la superioridad relativa de las
razas es un concepto enteramente
variable y que lo que cada raza debe
hacer es cultivar s us virtudes y sus
fuerzas defendiendo su esencia y su
temperamento. Por una u otra razón, de un modo u otro, por a lgo
que acaso no sea consciente en muchos de sus miembros sociales, el
impe rialismo mercantil o polít icament e organizado, va siendo la característica del desarrollo de la República Norte ~mericana, a pesar de que
ti ene aún tanta vi rginidad en su territorio y tanto margen para aumentar la densidad de su población, que
no llega a ser la del más despoblado
de los países europeos y que es casi
la misma que la nuestra. De la guerra europea es preciso que s urja un.
equilibrio respecto a América que
produzca un estado ta l que Estados
Unidos en el orden mercantil, militar ,
político, tenga que gastar el exceso de
fuerza que hoy quiere derivarse hacia el imperialismo en defenders~ de
la preponderancia del vencedor de la
guerra europea. Este creo yo que es
el punto de vista no sólo mexicano;
sino hispano americano, no sólo hispano ame ricano; sino de la raza española toda. Esto produciría la ventaja hasta de hacer posible una aprox imació n, una alianza efectiva de
toda América-la sajona y la española;-pero ya no bajo el pie actual ; sino segura América española
de que los Estados Unidos no podían
distraer fuerza para producir hegemonía y acaso consumando previamente América española-y ese sería

el ideal- una confederación perfectamente posible p-ara ciertos puntos generales de defensa de raza.
Dentro de ese criterio el triunfo
de uno o otro bando; pero definitivo,
absoluto, cabal, indiscutible, es lo
único que egoistamente, nacionalmente, debemos desear los hispano-amer icanos; señalar ya cual de los dos
bandos es de desear que triunfe me
llevaría al terreno de la simpatía,
de las repugnancias de raza, de las
incompatibilidades de caracteres, de
los deseos tle revanchas y eso, que yo
lo padezco mucho, no creo que sea
debido exhibirlo en una op inión como esta, pues sería ya preciso entrar
en apreciaciones concretas, en proponer planes etc., etc., cosa que estimo
por el momento improcedente.
Si la Guerra europea no resolviéndose definitivamente, deja detrás de
las barricadas a estos pueblos europeos, agotados, enervados, llenos de
armamentos, que apenas podrá arrastrar su destrozada economía, entonces ¡ Ay de los débiles en América!. ...
el muro de razas, por ahora, de un
modo o dt: otro tenderá a moverse
hacia el Canal de Panamá, porque el
único vencedor habrán sido los Estados Unidos y a pesar de sus virtudes, inegables, a pesar de los sentimientos personales muy nobles en
muchos de sus ciudadanos, a pesar de
todo y por encima de todo, las tendencias imperial istas se impondrán,
corno ooa finalidad ineludible y quien
sabe si ni siquiera tengamos ocasión
de ser desalojados de nuestra difícil
y honrosa posición en una lucha que
nos hiciera pasar a la historia como
el recuerdo de algo respetable y digno de mejores destinos.
RODOLFO REYES.

ra Banuet cie Mexicalli y J. E.
Dicker de Brownsville.
3a. Cl~arada.-Avenida.-Fue resuelto por Fray Mosca de San Diego,
María del R. H. de Garn de Hidalgo, Elisa Gutiérrez de Longoria de
Río Grande, Ana M. de Martí nez de
Caléxico, Gilberto L. Argüelles y J .
E. Dicker de Brownsville.
4a. Charada.-Pereza.- F ue resuelta por Gilberto Argüelles de Brownsville, María de l R. H. de Garza de
Hebbronville, Feo. L. Berna! de Los
Angeles, Fray Mosca de San Diego,
Elisa Gutiérrez de Longoria de Río
Grande, Ana 11. de Martínez de Caléxico, Fidel Ramírez González, Artu ro J. Gaona de Hebbronville y J.
E. Decker de Brownsville.
Primer Rombo.-Plátano.- Fue resuelto por María J. Lai ng de Múzquiz, F idel Ra mírez González y A rturo J. Gaona de Hebbronville, Ana
M. de Martínez de Caléxico, F ray
Mosca de San Diego, Profeso ra S.
Ortega de Maxwell, María del R. H .
de Garza de Hidalgo, Colombina de
San Antonio, Gilberto L. Argüelles
de Brnwnsville, Concepción Risa Jiménez de Del Río María García Canales de San Diego e Isaura N oriega
de Caléxico.
Segundo Rombo.-Tiburón.- Fue
resuelto por Ana M. de Martínez de
Caléxico, Fidel Ramírez González y
Arturo Gaona de H ebbronville, S.
Ortega de Maxwell, Fray Mosca,
María García Canales de San Diego
e Isaura Noriega de Caléxico.
Triángulo numérico.- Rosenda.Fue resuelto por Estella Garza de
Dolores, Gilberto L . Argüelles de
Brownsville, Colombina de San A ntonio, María del R. H. de Garza de
Hidalgo, Ana H. García de Laredo,
Fray Mosca de San D iego, Feo. J .
Berna! de Los Angeles, Prof. S. Ortega de Maxwell, Elisa Gutiérrez
Longoria de Río Grande E n .esto P érez de Dolores, Ana M. Martínez de
Caléxico, F idel Ramírez González
y Arturo J. Gaona de Hebbro nville,
María García Canales, Elvira Banuet,
Isaura Noriega, Victo ria Martínez y
Rosalía Medina.
I
1er. Anagrama.-Bernardo Reyes.
-Fue resue lto por María J. Laing,
Fidel Ramírez González de Hebbronville, Fray Mosca, Elisa Gutiérrez
Longoria, Ana 1L de Martínez, Feo.
L. Berna!, Ana H. García, María del
R. H . de Garza, Colombina, Gilberto
L. Argüelles y Concepción Risa Jiménez.
20. Anagrama. - Alejandro E l
Grande.-Fue resuelto por Fray Mosca, Fidel Ramírez González, María
del R. H. de Garza.
Jeroglífico Comprimido.-Camila.
- Fue resuelto por María del R. H. de

�HARINA
Garza, Fray Mosca, Colombina, María J. Laing, Elisa Gutiérrez de Longoria e Isaura Noriega.
•
Metatesís.-Bola y loba.-Altar y
rata.-Orto y roto.-Mago y goma.Alta Y lata.-Vate y veta.-Turba y
bruta.-Tenor y norte.-Oeste y Teseo.-Arteril!, Y ratería.-Carreta y
cartera.-Madero y demora.-Ella y
leal.-Mirar y rimar.-Honor y horno.Los Sres. Feo. L. Berna! de Los
Angeles Y Fidel Ramírez González de
Hebbronville resolvieron las .quince
Metatesis presentadas, sin equivocarse . en ninguna de ellas. María J.
Lamg Y Colombina resolvieron todas menos la tercera; Fray Mosca
todas, menos la 15a.; Gilberto L. Argüelles, todas menos ta 3a. y la sa.;

Ana H. García, todas, menos la 3a.
7a., 8a., IOa. y 12a.; y Ana M. de
Martínez, todas menos la 3a., 6a., 7a.,
ua. y 15a.
La Sra. María del R. H. de Garza r.esolvió la Ia., 2a., 4a., 8a., 10a.,
12a. Y 14a.; María García Canales resolvió la Ia., 4a., 8a., 9a., IIa., 12a.
Y 15a.; Praxedis J. García resolvió la
2a.,. sa., '6a., 10a., 12a., 13a. y 14a.;
Elv1ra Banuet de Mexicalli resolvió
la Ia., 2a., 4a. y 6a.; Isaura Noriega
resolvió la sa., 10a., ua. y 12a.; Victoria 1:Lartínez resolvió la 13a. y la
\4ª·; Y J. E. Decker resolvió todas con
excepción de las 3a., 6a. y 7a.
Rosalío Medina resolvió todas las
Metatesis con excepción de la número 13.

ROMBO Propuesto por Jo~fa G. de Olivares.
Consonante
No. de cuatro guarismos
Apellido
Obra de defensa
Aparatos de comunicación
Dícese de la carga lista para embarque
Aclamación a un Cral. Mexicano
Dícese de los de Sto. Domingo
·
Afección
Lo que no se encuentra
La que corre en las costas del mar
Nos servimos de ella en la mesa
Consonante
CHARADAS
No.

1,

Mi "p,rima" con dos "segundas"
ciñe el cuerpo del soldado·
"pnma
. ,, " cuarta,,, cuando suenan
'
'
dícenle ande acompasado.
"Prima" "segunda" revela
en la gente penas y años;
Y "segunda" repetida
íntimamente llamamos
a la mujer que de niños
nos llevara entre sus bratos.
Total es el apellido
de un político ilustrado
que fué \1:inistro en Es;aña
Y a quien el Clero le hace asco.
No.

2.

"Prima" con "cuarta" y "segunda"
es sabroso vegetal
que se toma en 'el puchero.
"tercia" "cuarta", en la ciudad
causa pánico terrible
si dura un minuto o más
(pero sin ortografía
puesta su letra inicial).
Y o "segunda" "cuarta" que
no lo van a descifrar,

mas si son buenos creyentes,
estudiaron el total.

No. 3. ·
"Prima" "cuarta'' es sua;e tela
que gastan las bailarinas.
"Cuarta" "prima" da calor
Y es caiirichosa y oscila.
"Segunda" "prima" en plural
a los pájaros cobijan
Y en invierno están desnudas.
"Tercia" "cuarta" con su vida
pagará tras breve plazo
sus crÍiiH::nes injusticias.
Y el total es una flor
generalmente amarilla.

Rombo propuesto por Colombina,
de San Antonio, Tex.as.
Vocal
Juguete
Cosa molesta
Adorno mujeril
E. de México
Autor cómico
Nom. de varón
Poeta
Transporte
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Consonante

ANAGRAMA
Ni Homero quedó

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SEMANARIO ILUSTRADO
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ESCOPETA, "ORGULLO DEL CAZADOR." Disparo firme y preciso: fusil desarme, de tres piezas, cañón de acero escogido; boca de ahogo; armazón y monturas de forros endurecidos ; caja y extremo · prefijo
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EL ESPÁ'FtOL. ·

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POR ALEMANIA

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La Impiedad Llora Sobre las Ruinas del Templo.
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frapqueza, de ,.valor y. d&lt;r sinceridad.
.. Eara que el público juzgue su importancia anticipamos el índice:
lo. --La antesala de Uncle Sam. 20:--De la Habana a New York 3o. --Cocina y Literatura.. 4o. --La Abomiriable Metrópoli. · 5o. --El Molde american;. 60. --El Rebaño de
Panurgo.. 7. --Los timos de Acá. 80. --Sobre el mismo tema.. 9. --Siguen los timos. · 10-Home sweet home. 11. --Home s~eet home, concluye. _12. --Combination salad, 13. --Si
Lincoln resucitara. 14. --El Lado Bueno. 15. -'!.El Porvenir de Uncle Sam. 160 páginas en
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/

Hermana mía era la. Catedral de Sa.n Esteba.n,
El ilustre historiador de ··Los monjes de Occidente" y de "Santa Isabel de Hungría," que tan en Agen, y sin que el protomártir os arrojase una
bien conocía la Edad Media., escribió un libro opo- de las piedras que contra él lanzaron los jacobinos
niendo a la obra católica y creadora en el arte la. de su tiempo, cayeron a.1 golpe de Vl\estra piqueta
dest.ructora, que llamó gráfica.mente ''vandalismo,' ' los pilares góticos, y los que rotos quedaron en pie,
refiriéndose a la primera revolución y a sus hijas sirvieron para atar los mulos de la fería en que se
cambió el sagrado recinto.
legitimas anteriores a. la. catástrofe del 70.
Otro de los más notables escritores franceses
De mi familia ojival y con naves espléndidas y
contemporáneos, gran cincelador de la prosa, que ve maravillosos cristales de colores, eran las iglesias de
la verdad al través del arte y va hacia ella., Mauri- los Franciscanos y Dominicos de Tolos&amp;, y su arte,
cio Barrés, en un libro reciente completa la obra de que salió al encuentro de la revolución pidíéndole
Montalcmbert y pone en la yicota la barbarie jaco- misericordia, no consiguió más que caer en la ignobina. mostrando las profanaciones y ruinas de las minia de verse convertido en almacén de forrajes,
iglesias de Francia y pidiendo a los que no han re- en granero y ell cuadra.
negado de la fe y de la belleza, piedad para ellas.
Recorred a Francia, y desde la abadía de Saint
Si los jacobinos franceses fuesen a. leer sentados Bertin de Omer y la de Arthous hasta. la. mism&amp; de
sobre algún capitel roto de la Catedral de Reims los Oluny, y oiréis esta voz mía que recogen como un eco
dos libros, y si el sentimiento estético no se hubie- tedas las ig·lesias de la Patria, pa.ra. deciros: . ¡, Os
se exting'lúdo en ellos con las creencias religiosas, habéis olvidado ya del " inventario" de los templos
puede ser que sintiesen caer sobre sus ideas una me- y de la venta. escandalosa. de vuestros "liquidadof,ralla más fuerte que la que vomitaron sobre las pie- res?" ¿No ha llegado uno de estos "artistas" en
dras los cañones alemanes.
os repartos de su presupuesto a vender una hermosa
Los gritos contra la barbarie germánica, que iglesia nueva reproducida en fotografias, expuesta
lanza bomba1; contra la ciudad y los edificios, que eu multitud ele sitios públicos por los fieles para. que
las arrojan sobre ellos, serían apagados por la voz no se ignorase el escándalo, por ¡ "un franco!"? ¿No
misteriosa que sale de las ruinas góticas, que presen- se han convertido otras en cinematógrafos y en salas
cia.ron el desfile de tantos Reyes y generaciones cre- de can-can?
yentes y el de tantas t.iranías sectarias, y puede ser
¿No habéis levantado contra cada. templo una
que ungida con el óleo qu.e crismó tantas realezas. cscnela laica, cuando no habéis levantado seis, para
les aplicase las palabra.e del Redentor, diciéndoles: enseñar a la nueva generación que era un monumen-No lloréis sobre mí, sino sobre vue:.tras obras, que to elevado a la superstición y a la. barbarie y robado
son las que han dirigido contra mí los cañoner ale- a la industria o al placer?
manes.
¡ Bah ! Jacobino. no te enternezcas tanto sobre
Compañera mía y más antigua que yo era la
mis
ruinas góticas. Tus antepasados, los enciclogloriosa abadía de Fonterrault, que fué centro de
pedistas
del siglo XVllI, llamaron al ojival, que su
caridad, panteón de Reves, prodigio del arte v la risem
ualismo
era incapaz de comprender, arte bárbaqueza, y que t.uvo por docenas abadesas aue llevaban
ro.
y
uno
de
tus maestros, Michelet, que quería. d&amp;r
sangre y diadema real, y sin qne nadie disparase
a
la.
ht1ma1iidad
una Biblia que era la. negación de
más proyectiles sobre vosotros aue oraciones fervienla
mía,
irsultó
a
toda4i las Catedra.les góticas, dites, la saaueásteis y la profonái;tej" no respetando
ciendo
que
le
parecían
"insectos monstruosos que
salones-, ni claustros, ni sus cinco admirables iglellevasen
detrás
el
tórax.''.
Siglos y ca.ñones se lían
sías, para convertirla en cas:a de r~clusos y en cuanecesitado para. romper el mío.
·
dras.
¡Jacobino,
no
llores
sobre
mis
ruinas, que son,
Ta.mbién t.enía. magníficas ojivas y haces de cocomo
yo,
medíoeva.les
!
Llora
sobre
tus obras, sobre
lumnas g-alla.rdas y festones de ~Tanito y de mármol
tu
laicismo,
que
es
el
que
gastando
y
dividíendo las
el Palacio de los Papas, en Aviñón, t 1ue recordii.ba
de
una
gran
nación
y
empleando
el poder
energías
la "cautividad" y el " in-a,n cisma," y que fué ca-lificomo
un
proyectil
contra
las
conciencias
que
simboc:i do de "la obra máf imponente de la arquitectura.
lizaba
la
vieja.
Catedral,
has
cargado
los
cañones
alerivil de la Edad ~edia.' ' y sin que nadie or hiciese
fueiso desde sus maravillosos ventanales. los habéis manes que han disparado contra mí.

roto y habéis partido sue galería&amp;y liatones para
convertirlo en eá.rce1 y en eu:t.dl'lt•

�EL ESP AÑOL.

5

14 de Enero de 1916.

Sr. D. Pedró Serrano
1.11 estimado ami go : Recibo su grata carta de 22 el.el pasa.do Diciembre, y mucho le agradezco la bondadosa felicitación que en la
misma me envi a por mi nombramiento para este puesto.
Reitero á V. lo

que como respue st a á su anterior le. ex-

'
puse en 28 del pasado Diciembre, sintiendo
muohi simo que la. indole

del interrogatorio no me permita complacerle ,oomo me hubiera sido
Iimy

grato hacerlo en otro caso.
Sabe es siempre suyo afmo. amigo e.e.

Literatura Contemporánea
Ajimeses de Luna
---------

ll e 111Jgido. mis cabellos cíe ,·ioletu
~- lliÍS.lll!lll0S tlt!'llH l'dO . . . . .

P,n la sec:rcta
c-ÚJJHtt·a d,· mi .\ Jl1amhra &lt;le poeta
----ol'o. s1·&lt;i11s y u1ú1·111o]Ps- t11 apa1·i1.:ión aguarda.

· l 'u ern,ut·1-10 dt• Ílrnhar a1·1llo 1·u los JH'h&lt;'te1·os.
y a .tl·cn·¿i,. &lt;11• la a!Jip1·ta. 1·Plosfa
pCllPtl'a. hasta t•ll_l briag'Hl'lllC'. ln JHlt',;Íil
dP ln rnwht· fio1·ida ck lu1·p1·os . ...

L
8

. Te. 1·sp1•ro .. ,. l·:1.inwlta 1•11 u11a
fosfon·stl'llÍ&lt;.' daridad .t;&lt;' h111a .
l lC&gt;garás hasta 111í .... Los surticlon·::;
,•alladu1. r·wt11do pnses. y hasta el Yiento
para &lt;'Jllhl'Íag-ursc dt· la,wint-, flon's
lalJ1w, a :d1s0!'hcr tn aliento.
irft a .. t11s
. _!

Vendrá~ ele' algnua fábula d,· 0 1·il'ntc,.
húmedos
l,o~
1·,1hr1lfl8.
.
. ,.
... . &lt;lr rocío,

solH·t· mis hom hros a indinar tu frcntr
pa,·a ahll,\'t·lltilr las somhras de mi hastío.
Y 1·1111ntlo rni ilusión clesgat're rl broche
d,• tu al11wiza l 11P luna.
,n rg-irfo, H lllis ojos. c•omo una
1·sc·11ltt1rn ,;&lt;·snuda d&lt;' la ~ochc'.
,Junto al l,l¡¡u{'() ·!.iimPs rni Jahio l'spr1·:1 .. . .
\1 i1•11t1w-: slll'iia ln piel dl• la pantl'1·a
1·011 &lt;
'I bl.ando 1·alor d(• tus 1·ariei.1s
y ebrio lll' n111or tn dc•smH1C'7. anhP1o,
a ;11T11JJ.1rsc· t·11 la ])(H'ht·. 1i&lt;&gt;ndmt s11 raudo ,·up]o
las palomas dP oro c1P las !Joras propi1·ias.

· .J n,·,·ntud dt• la c·n l'm. ,juventnd del 1·nsn('110·. .
las 1·osas dul'an po1·0; prodiga su perfump
anfrs qui• SP d cshojt&gt;11. 'fn jardín ~s p&lt;:&lt;Jnciío.
,\· a sm; pnc'1·tas. el&lt;' hastío mi Y ida se consumr !
F. VILLAESPESA.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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