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                    <text>�REVISTA
MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of SanAntonio, Texas, under the Act. ofMarch 31 1879.

Año l.

San Antonio, Texas, Octubre 31 de 1915.

POR ·LOS MUERTOS

--

El dos de Noviembre está ya prox1mo: pasemos revista a los muertos de nuestra Patria.
¡ Cuanta desolación en cinco años! Pocas son las madres que no lloran la desaparición de un hijo en los campos de batalla; muy contadas son las esposas q11e no esconden su tristeza inconsolable bajo el tocado negro de
la viurlez; raras, las creaturas que no sufren los tormentos
inacabables de la orfandad. El territorio mexicano, como las
orillas del viejo Rhin, ostenta las ruinas de una colosal hecatombe; parece un cementerio desolado, un camposanto
trágico como el de Eylau, en donde los hombres siguieron
lt.!chando bárbaramente sobre las tumbas, que la nieve, en
vano procuraba protejer con su blancura ..... .
Pensando en la tragedia mexicana, nos figuramos un
enorme ponteón, en donde reposan los restos de medio millón de cadáveres, sacrificados en los últimos cinco años. En
la rotonda principal contemplamos las tumbas de Porfirio
Díaz, Bernardo Reyes, Ramón Corral, Rosendo Pineda,
Francisco MaJero y Pascual Orozco. Fueron los representativos de las ideas en derredor de las cuales giraron los
ensueños y las ambiciones, las esperanzas y los ide14es de
la República entera. Hoy todos han· desaparecido del mundo de los vivos, y esperan en s&lt;!s lechos de piedra el fa.
llo de la P.osteridad. El General Díaz, nostálgico y atormentado, pasó sus últimos años, lamentando acaso que su
vida hubiese sido respetada por los proyectiles de Miahuatlan y la Carbonera; murió quizás pensando como Escipión el africano que su país no era digno de conservar sus
restos.
El General General Reyes cayó dolorosamente, como el
mosquetero de Dumas, en el momento triunfal en que acariciaba una ilusión qre había llenado su existencia. Don
Ram5n Corral se hunJió con la sombría desilusión de un sacrificio estéril. El señor Matlero se alejó de la vida palpando, como Massianelo el frío desencanto que siempre
proporcionan las volubles y locas rnuched•:rnbres. El licenciado Pineda rnl'rió lamentando en sí mismo, los errores
de toda una generación. Y finalmente, el más dolorido, el
más trágico, el esqt"iiiano General Orozco cayó en tierra
ingrata con la -:lesesperación tremenda de un Jaures apuñaleado en el momento pavoroso en que su Patria necesitaba más ayuda ::le s , s hijos . . ... .. .
Detrás de la rotonda, donde reposan los muertos que
llenaron el alma nacional de 1910, hay dos sarcófagos de
mármol cubiertos siempre de rosas, dos tumbas blancas,
que como la de Orfeo, son gratas a las alondras y a los
ruiseñores: son los monumentos que tienen en todos los
corazones, Justo Sierra y Jesús E. Velanzuela, aquellas dos
almas luminosas, para quienes el Destino no tuvo la misericordia q1.,e prodig5 al poeta Lamartine, al arrancarlo de la vida, unos cuantos meses antes de que se desplomase sobre su Patria el drama pavoroso de la g1.1erra
franco-prusiana. No los mató la Revolución; pero hizo algo más que arrebatar1es· la existenc:a: les llenó de amargura una agonía que pudo haber sido tan plácida como la
de Platón o Anacreonte.
Al lado de estas tumbas gloriosas hay dos tristes se-

Número 8.

.-

de José González Salas y Rubén Valentí, víctimas de la
misma desesperación.
Y luego, en una callejuela del Panteón, vemos levan.
tarse una serie de tumbas de hierro: allí reposan los hom~
bres de acero, (file cayeron luchando en la pelea, y que sin
una lamentación, sin un reproche siquiera, entraron a la
eternidaJ con la misma sonrisa de Leónidas en las Termópi}as: son Gregario Ruíz, Felipe Alvírez, Jesús Garza
González, Luis G. Morelos, Miguel Quiroga, Jacinto Guerra, Ignacio Muñoz, Reyna, Antonio Rojas, y el más bra·
vo de todos, Ricardo Peña. Al lado de estos muertos de hierro, descansan los atridas que murieron sin luchar, porque
la ancianidad había paralizado ya sus formidables musculaturas, los campeones de antaño, como Gerónimo Treviño,
que cayeron víctimas de la tristeza de no poder ya combatir. El Destino, que }os había coronado en la j11ventud con
los laureles de la victoria, no los quiso dejar morir sin ungirlos con las espinas del martirio!
Finalmente, vemos en el Pante5n, el lugar en donde
están enterrados los propios revoh:cionarios, aquellos, a
quienes la Revolución misma ha sacrificado. Son las tumbas
de Jesús Cananza, Maclovio Herrera, Tomás Urbina, Da·
vid Betlanga, Atilano Barrera, lldefonso Vázquez y tantos más, que fueron barridos por el mismo torrente que procuraban encauzar. Todos furon antiporfiristas y renovadores, y en todos ellos se cumplió fielmente la tremenda frase
del convencional francés: "La Revol1..1ción como Saturno,
devora a sus propios hijos." En medio de estas tumbas reposa el Ingeniero Alberto García Granados, que fué enemigo de la Dictadura, que sirvió al primer Gobierno revolucionario, y que a pesar de sus dolencias físicas y su ancianidad, pudo incorporarse en su lecho Ue muerte, para
ir al patíbulo con la resignación de los mártires, y qae sin
dolerse de su suerte ni quejarse de sus verdugos, tuvo la
gloriosa actittd de un Condorcet, Q'lle todavía enfrente del
Cadalso, señalaba a sus compatriotas el camino luminoso
de la concordia y la fraternidad.
Y después, las tumbas de los an5nimos, los que no dejaron nombre en la Historia, pero sí dejaron hogares vacíos y niños huérfanos; los que no imprimieron otras huellas que las q.:e el dolor marca en las arrugas de las madres;
los que no encendieron otro resplandor que el de la mira.ia
vidriosa de una· viuda sobre una tumba. Este es el lugar
más conmovedor del Cementerio: en las otras tumbas se
adyierte gloria y tragedia, ensueño y desencanto, victoria o
derrota; aquí, como en el poema de Othón sólo queda
"el desierto, el desierto y el desierto."
Dice Víctor Hugo que cuando fueron desenterrados los
cuerpos de Voltaire y de Rousseau, para ser traídos al Panteón Nacional, füeron puestos en contacto; y que al chocar los cráneos de los dos pensadores, brot•.S la chispa de
la reconciliación. En estos momentos pavorosos para la
Patria, sería digno desear q"e un terremoto formidable sacpdiera este trágico Panteón, donde reposan las víctimas
revolucionar:as, y que al chocar todos los muertos, los del
antiguo Régimen y los de la Revol'llción, surgiese otra
chispa que si~ificase la reconciliación nacional.

�.l

·I

'

1

Bellezas infantiles

l

Niño Carlos Martínez, hijo de don José Martínez, miembro prominente
de la colonia mexicana en Brownsville, Tex.

. - Lihros y Magazines - rAl derredor de la polémica Mobeno Cerna.)
\

Señor Lic. Don
X,!tne5io C,uc1a Xaranjc, Directcr
&lt;le ·'Revista :.Iexicana .
Presente.
Muy estimado :;cñor y distinguido
amigo:
Interesado en cuc~tiones de . irte,
tanto que por conocer me desvivo '!
en conociendo me alegro, me permito hacer algunas cándida~ pregunta~
Y obseryaciones para me¡or conoce1
los achaques literarios a que tan eruditamente atiende el Sr. Dr. Cerna en
Revista )Iexicana.
.
Con su permiso, paso a rnformarme:
.
Dice el Sr. Dr. que aunque ¡oven, la
literatura anglo-americana ya se destaca imponente y se distingue P?r. su
belleza Y sobre todo, por su ongmalidad, entre las 'literaturas de la vetusta Europa, no obsta~te que ella,
la literatura anglo-amenc:1-na, se h~lla "es verdad, no perfeccionad~. poi que aún se encuentran los habit~ntes
de esta gran República estudiando
problemas políticos sociales que les
'carse a estudios abstrae·

tos con mayor detenimiento; pero que,
a pesar de todo, este gran pueblo tiene su literatura propia, literatura que.
desde varios puntos de vista, es supe·
rior a las del resto del Continente".
Sin objetar que sea un gran pueblo
ni que tenga grandes ai:tores y sólo
refiriéndome a lo dicho por el Sr.
Dr. Cerna, la primera pregunta que
ocurre es la siguiente: ¿Opina el Sr.
Dr. Cerna que el pueblo es el que va
a dedicarse a hacer literatura, como
hoy se dedica a resolver problemas
políticos? porque de ser así n? 11;gan mis entendederas a concebir como puede el pueblo dedicarse a la fabricación literaria, de la misma manera que a la de automóviles, proyectiles, carnes frías, jamón sal~do y
demás productos de este admirable
país industrial. Y en ese caso. nada
más exacto que la opinión del Sr.
Lic. Moheno en su artículo: "Cocina
y Literatura."
¿ Con ayuda del tiempo augura el
Sr. Dr. Cerna para la literatura angloamericana la producción correspon. diente al siglo de Pericles en Grecia,
al de Luis XIV en Francia, al siglo
XIX en Alemania? Está bien, pero el
señor doctor olvlda , y esto causa mi
desconcierto que justamente al surgir
las nuevas nacionalidades y al fijarse el
idioma, es cuando han aparecido las

más grandes obras de la humanidad
literaria. De la ingenuidad del contact~ directo con la natural~za y con
la vida; de la fuerza espiritual que
~odeló siglos enteros y que aun preside sobre el arte actual, del genio
y del alma de los griegos primitivos
surgieron La Illiada y La Odisea, cuyos fr11to~ v;,,;Prnn " producir los más
grandes poemas latinos. Al pr 11
de la lite1 au.. r a alemana está la Biblia de Lutero, que fijó el alemán
contemporáneo; al principio de la literatura italiana está la Divina Comedia, que fijó el toscano, el italiano
puro; al principio de la literatura francesa están los trovadores, y al principio de la len gua y de la poesía castellanas, están las diversas vidas de
los Santos y el Poema del Cid y el
primer Romancero.
Posteriormente, al tiempo de la hegemonía de los pueblos; después del
esplendor primitivo que r evela el genio de la raza, han venido los s iglos
de oro y para la literatura inglesa, o
sea en inglés, y para la literatura castellana; ese siglo fué el siglo XVI;
por lo que no alcanzo a comprender
cómo un escritor tan erudito como el
Sr. Dr. Cerna, puede hacer de la ~abaña del Tío Tom algo como la Vita
Nuova y de Hiawatha el poema de
los Nibelungos.

--

Augura el Dr. Cerna para la literatura: anglo-americana los esplendores de
SotocJes, de V irgilio, de Lope: no lo
dt:d~; pero do~de están los puntos de
partida, el origen popular nacional
heroico, distintivo de la nueva literatu'.
ra sino ~n .1:1- literatura inglesa, de la
que supnm10 el Dr .Cerna a Byron a
Shelle)'. y a Swinburne, que son, los
d?s ~nm.eros, quienes mayor influencia eJerc1eron sobre la literatura anglo-americana según sus mismos autores? Y cómo entonces puede hablarse de juventud, si la edad de una
literatura es la de la lengua y no la
política de una nación? Y en ese
punto es inadmisible comparar a unos
Y a otros, porque tiene )léxico sus re
presentantcs no sólo en la época con·
temporánea, sino en la más. brillante
&lt;le las épocas literarias: en pleno siglo de oro.
: debo confesar también que por
mas que busco no hallo ni retórica. ni
füosofia ni crítica que pueda hacame
admitir que la Iliada y la Odisea puedan ser citadas como los "palotes" de
la escritura, como el silabario com(,
los primeros ·'pinitos" de la' litera·
tura, cuando aparecieron al mundo
ª!1tiguo, ~o~~ la misma ,\tenea, para
eJemplo m11111tablc y para rnaravilia
del tiempo. Cuando no ha habido
de ellas acá un escritor de genio que
no las admire, y los tres colosos de
la literatura moderna:
CerYantes.
Shakespearc y Goethe, despué~ de I
Dante, se arrodillaron suspensos a
escuchar las insuperables estancias de
los homéridas divinos, en quienes todos los poetas han aprendido.
¡{ o cree Ud. señor Director que la
erudición del Dr. Cerna la llevó muy
lejos y muy alto y desde las cimas del
Parnaso nos dejó caer sobre una pantalla de cinematógrafo?
Pero hay otra cosa: el Dr. Cen;:i
habla de una literatura anglo-america
na propia, "autóctona, naciopa_l, cimcn
tada en los hábitos, en las costumbres. en las instituciones, en las idea~.
en los pensamientos peculiares a ellos
mismos; literatura embellecida por la
salvaje virginidad de sus campos, lcJ
imponente de sus selvas la grandeza de sus valles, el perfome de sus
flores ____ invitando todo este maraYilloso conjunto de elementos inexhaustos a la evolución de una sociedad
potente, vigorosa, etc., invitando todo
en fin, a la meditación seria y profonda de espíritus que, colocados frente a nuevos y gloriosos horizontes
anhelan su propio desarrollo político, físico, moral e intelectual". Y
en seguida añade: "A lo qt:e tenemos
asentado podemos agregar que en los
estudios teológicos cuenta la literatura norte-americana con A. B. C., en
la hi5toria con D. E. F_____ en las
ciencias naturales con H. l. J.---- en
las ciencias físicas y "en la invención",
N. O. p ____ __ en la medicina con X.

Y. Z,------"

•

Confio a su discrec1on Sr. Director
que aqu\ me dieron vértigos: ¿ se tra:
ta de literatura. como parte de las
Bellas ..\rtes, como "poesía" según la
expresión &lt;le Shelley, o de literatura en el :;cntido bibliográfüo de "literatura jurídica, Ji teratura médica Jiteratu ra farmacéutica" etc.?
'
Po~que en este último caso, nada
he dicho; pero si :;e trata de litera.
tura literaria, ¿ por qué vienen a Cue11to Kant y Fichte y Hegel y la medicina, la mecánica, la zoología la l,otánica y la invención? y si s~ habla
&lt;le arte. ¿ es admisible el criterio cient1iico y lo es la tesi:- spenceriana dei
progreso, y la tesis dt::I Dr. Cerna de
que el arte pertenece a los estudios
abstractos? Goethe dice que no y :it
burla de los ''enchire,,is naturae" en el
¡.,rimer Fausto r yo me Yuelvo loco.
Purqt:c no hallo el logaritmo que
pueda c.larme el cociente de dividir a
Quinto Horacio Flaco por la invenció11 e.le la manteca ni la rdación este
tica entre Sófocles y la apendicitis.
Pero tampoco he podido dar con lo
c¡uc el Sr. Dr. Cerna ofreció darnos:
la prueba de que la litlratura anglo;unericana ts supaior o cuales sea,1
lo:; puntos de vista desde los cuáles
put:da apreciarse esa superioridad. sobre la &lt;le los demh países del Continente, donde también hay bosque,
\'alles. lagos, montaña~. a\'es. sül
luna y floreo.
Si cnti,mdo por Jitcr,1tura nacio1rn\
la tíµica, la &lt;1t1e currespondc a la
mayoría del µúl.Jlicu; en los Estados
Unidos, como en todas partes. lo
µcor es Jo más bueno, como sabe el
Sr. Dr. Cerna: los libros que se ven
deu pur millares, los q11e busca la
ma\.·oría, nunc;• son los más exouisitos
y aquí e:.os libros, también lo :.ab~
el Dr. Cerna, 110 son los libros: son
los ·'maga7ines"; y entre los mairazines dedicado~ a la literatura exclusi
vamente "to fiction". según ellos
mismos, no a ciencias abstractas o concretas, es donde puede enc1mtrar
todo bt11'11 lector la literatrra a
que se refiere el ag-11cl;•i•llo Tic. ~fobe110 al relatar la actividacl del periodista que yende yersos a tanto nor mes·
V tan t;oica es que do11rle ouiera nuc,
&lt;len encontrarse anuncios de of:cin"-"·
estahlecidas en todos los Estarlos Unir"• """" "º"Pto• rlp f--t,nn . short stories, moving picture stories, etc.. etc.,
tal y como lo pinta el Lic ·v ohcnu
SPñor Director: ~o cree Ud. oue el
Sr. nr C'Prna tan d11c:ho en crítica filosófiro-literari:i. al hacernos la des·
crincinn oue llevo cit;irla en parte
de la literatura característica v anóctona. y al en11Merar tlesde Homero
hasta el paisa ii~ta 'l'urner. pasando
por f'i ilustre Doctl)r Peooer. y si¡z11iendo su m~xima de C111e "na&lt;lie puede aoreciar t1na expresión artlstica si
no está apto para percihir lo invi•ible"
dejó de ver la importancia de Edgar

Allen Poe, y a los dos más grandes
poetas contemporáneos : J. Whitcomb
Riley y R. Le Gallienne, y se lanzó,
pluma ~1,1 ristre, sobre lo invisible, y
se perdio, como el erudito de La Isla
de los Piuguinos, bajo un diluvio de
fichas y de catálogos, desde ci:yas proil:ndidades sólo una cosa olvidó
decirnos: Si desde el punto de vista
literario, no puede decirse que la literatura anglo-americaua sea superior ni a las europeas ni a las del continente, porque en todas ellas encontramos autores excelsos y poetas admirables, podremos decir que el Sr
Dr. Cerna ha juzgado únicamente de~dc el punto de vista de la medicina y
de las ciencias aplicadas?
Y dígame Ud.; puede el Sr. Dr.
Cerna creer qi:e la obra de arte es
obra del pueblo, en el drama y en la
poesía, o en la medicina y en la terapéutica? porot:e el pueblo, que pue
dt resolver los problemas poi' tic os
y los resuelve por el ejercicio de las
mayorías, "jamás podrá ser el que
decida de las instituciones de ct:ltura'' &lt;lice el sociólogo americano Franklin H. Giddings, a quien no cita el
Sr. Dr. Cerna, y otro crítico también
filisófico literario, como el Dr.: .\rturo
Schopcnhacer,
opina
que
"El hombre vulgar, ese producto de
fabricación al por mayor de la naturaleza, que lo•crea por millares todos
los días, no puede dirigir su atención
hacia las cosas mas que en cuanto tienen alguna relación aunque sea indi
recta, con su voluntad ____ busca su
:amino a través de la vida ____ recog•:
nociones topográficas. En cuanto a la
contemplación de la vida misma, no
pierde su tiempo en ella. Por el contrario, el hombre de genio se detiene en esa contemplación: mientras
que para el hombre vulgar el conocimiento es la linterna que alumbra su
camino, para el genio es el sol que
le ilumina el mundo y se lo descubre."
p¡ r e-o. C'l más grande de los poetas anglo-americanos, Edgar Poe, ha
vivido ya, y vivió en la miseria. porque
sus obras eran demasiado perfectas, y
murió, intoxicado por propagandistas
políticos en un día de actividad electoral.
Pero como el Sr Dr. Cerna opina
en contra de todo lo que he acabado
de citar y en c:1mbio, he oído a estimables profesionistas, que opinan como él no acabo de saber qué pasa;
Quier~ Ud. Sr. Director, hacerme 1.a
merced de librarme de esta tortura, diciéndome quién tiene razón?
Con las más rendidas gracias, crea·
me Ud. su más atto S. S. y amigo,

R. GOMEZ ROBELO,

�virgen augusta de las pálidas visiones
polares ¡a la viajera inmóvil y como
suspendida en las claras y largas noches de invierno, ¡la Reina de las Nieves con su trineo de bruma espectral!
µ veía pasar en la imaginación espaptada, muy alta por el cielo impasible, en medio de un blanco torbellino de abejas como grumos; grandes
cuervos negros revoloteaban a su alrededor graznando el hambre y el invierno; en sus hombros flotaba 1.:n
manto de rayos de luna desmesuradan,~nte prolongado en la noche, y en
las fuertes nevadas me parecía que
ella era aún la que venía a dibujar con
la p1.1nta de sus dedos rígidos, sobre
los vidrios de las ventanas, las grandes flores fantásticas y las arborescencias de la escarcha; y siempre temía yo, a media noche, ver surgir en
los cristales de mi balcón sus apagados ojos y su frente luminosa, porque conocía su leyenda y sabía que
cuando nos mira la Reina de las Nieves. su alma está en en otra parte y
sus ojos también; allá, lejos, más allá
qel océano ártico, en los bancos del
polo; muy lejana, sí, más allá de los
estrechos y de los mares.

• •

lo~ (uento~

i:.'n .. J Miado eterno de la nieve
donde duermen los futuros inviernos.

• •

Después, con la adolescencia, s~
despertó mi curiosidad por las princesas de los cuentos; la curiosidad igualmente que el amor: un amor piadoso. un poco tímido, de niño de coro por la Madona, una especie de ado-

•
Bajo el mojado cielo de diciembre,
mientras los transeuntes mordidos
por el frío se apresuran atropellándose en los ángulos de las aceras, y el
invierno atormenta con ferocidades
' de gato a los mendigos que ruedan
sobre el st:elo fangoso de las rutas,
qué dulce es remontar el pasado, y en
la tibieza de las alcobas cerradas,
con la ingenuidad de la niñez junto a
las brasas rojas de la chimenea, qué
reposo para los ojos irritados por el
polvo de la vida, descansar otra vez
como en la serena infancia, en la con·
templación llena de encanto de los
antiguos libros esmaltados de figuras
fantásticas, los viejos libros ilustrados de antaño y volver a creer en los
cuentos aún!
¡ En qué ambiente de magia y de
sueño, en qué arrobamiento de almit_a
deslumbrada y temblorosa han mecido los años primeros de mi vida es' tos cuentos de hadas, reemplazados
ahora por historias de viajes y descubrimientos científicos; las leyendas
maravillosas que habl~n a la ima~inación y preparan la piedad . ;ºn mg~
niosos motivos de compas1on hacia
princesas quiméricas; y cómo se duele mi alma de los niños de esta generación, que leen a Julio Vern~, en lu
gar de Perrault y a Flammarton en
vez de Andersen Las prácticas familias de estos bambinos ignoran la
juventud que preparan a·esos futuros
corredores de bicicleta.
:-lo existe en el mundo emoción de·
licada que no se relacione de .algún
modo con el amor por lo maravilloso;
el alma de un paisaje está toda entera en la memoria más o menos poblada de recuerdos del viajero que
lo atraviesa, y no hay montañas, selvas nacimientos de auroras sobre los
hieios o crepúsculos sobre . los lagosdonde no se crea ver surgir, con un
sentimiento de deseo y temor a la vez,
a Oriana en la linde de un bosque, a
Tifaína en medio de los tréboles Y a

I
I

I

•

•

"""'"••""-"

,1),.4

\~C

Cuando se ignora a Homero, a Teó
crito y a Sófocles, ¿se puede desear
de corazón visitar la Grecia o la Sicilia? Y para amar esa copa enor. me de líquido zafiro qL e es el Mediterráneo con el delicado sentimiento de Paul Aréne, ¿no es preciso ha··
ber oído algo más que el canto de las
cigarras alrededor de los macizos de
olivares, y que los gritos de los marinos de Provenza sobre los mástiles?
Si es embriagante la bahía de 1\'apoles, es por el recuerdo de Parténope; y si el Mediterráneo mira todos
los inviernos frecuentadas sus playas
por indiferentes y escépticos, es porque el azul transparente de sus ondas
ha ceñido y acariciado antaño la desnudez de nácar y alga de las Sirenas.
Así pues es menester amar los
cuent~s y los lugares de donde vienen: Grecia o 1\' orLega, Suecia o España, Bretaña o el Orient~. S?n ~os
almendros en flor de las 1maP-tnac10nes juveniles; el yicnto arrastra _los
pétalos; la vida dispersa los suenos,
pero queda algo que, a pesar de todo,
dará frt to, y ese fruto ~erfumar~- el
otoño. Quien no ha cre:do ~e nmo,
no soñará de hombre. Es preciso pensar en el dintel misn10 de la . vida,
en 'tejer hermosos tapices _de st eño
para alegrar nu~str.a estancia cuando
se aproxime el m~1erno, Y Jos bello:.
sueños aún marchitos constituyen las
suntuosas tapicerías de diciembre.
Sí, es preciso amar los cuentos: ~mbriagarse con ell~s como con un v1110
poco peligroso y ligero, cuyo· sabor e_ndulza el paladar largamente Y permite
al comensal aburrido permanecer en d
festín ya terminado, entre l~s flores
mustias y las copas consumidas ___ _
En cuanto a mi, lo confieso, he qt:erido con un amor casi salvaje los cuen
tos hoy proscritos y desdeñados,
los cuentos brumosos surcados de
luna y de lluvia, sembrados de, grumos de nieve: los cuentos d~l ~orte,
en fin, pues bien tarde me hizo cono,.,... ¡,, virl:i In_" f'_c:nlenclores solares

Toda mi infancia transcurrió a la
orilla del océano, rumoroso y glauco,
perpetuamente estraido de espuma, en
un pueblecito de la costa azotado por
el viento del Oeste, y desde el mts
gris de noviembre por ráfagas y borrascas; durante las noches, grandes
torbellinos sonoros corrían a lo largo de los acantilados con siniestro
ulular de lechuzas enormes. Los
cuent os que me referían marineros
barbudos, metidos hasta la mitad del
muslo en botas llenas de fango, olían
como ellos a nieve fundida, a alquitrán y sal marina; esos cuentos ha·
blaban más de noches que de aufi&gt;ras, más de naufragios a la luz de la
luna qqe de risLeñas bordadas en lás
mañanas bermejas, y yo adoraba su
melancolía, donde maravilloso e irtgede las olas algo maravilloso e irtgenuo, hecho de esperanza y ángusfa: una poesía de alma sencilla terrificada por la fuerza ciega de los elementos, y a pesar de todo sostertídá
por la fé del retorno.
Esos cuentos alucinantes cuyos per
sonajes galopaban después toda la
noche en la sombra de mis cortinajes, señalaban la vuelta de los maríneros al puerto, la llegada de los hom
bres a los hogares, qLe celebraba el
publo con alegría. Enton~es me pa·
rec:an verdaderas esas lustorias, de
un fantasía a la vez brillante y lejana y una, sobre todo. me encantaba:
un nostálgico. emocionante cuento
del Norte que después leí en Andetse¡1 pero que en los rudos labios de
los hombres de mar tomaba la salva
je intensidad de una cosa vivi~~ Y
vuelta a sentir, como si éstos hubiesen
visto ciertamente, en el c~r~o de ~lls
peligrosas travesías, a la palida Rem~
de las Nieves, cuyo recuerdo me cautiva todavía
Oh la Reina de las Nieves, de pié
sobre la inmensa púrpura de su etetno palacio vacío 1 ¡ Cuán!o he a~ádo
v _te_1}1_ir1o a la vez esa rema petnl\ca-

rante devoción.
¿ Ko se parecían, acaso, a la Santa
Virgen y no tenían también algo de
madonas con 'su blancura inmact:lada
y su ademán hierático de segadoras de
lirios? .
Cubiertas de brocados de plata y sa
tines lrcientes de perlas, errump;an
semejantes a extrañas floraciones, bajo cielos de sombra y angustia, surcados por nubes cambiantes en forma de
serpientes y de dragones de oro pálido
que erraban encima de viejos campanarios y misterio~as torres. Lueg:o,
en el fondo de florestas encantadas,
troncos de árboles milenarios las hacían más leianas que en el claro obscu
ro ilt•minado de los vitrales de las
ratl'Clr2les: o bien se levantaban al
borde de los mares. frente a hori7ontes nostálgicos de una tristeza infinita. surgentes de la ec:puma y fijas en
las rocas como madréporas maravillosamente florecidas en rostros de sueño. Otras ·como oriflamas dec:plegadas al viento torcían siluetas trági cas encima ne hecatomhcs y de campos de batalla, y todas eran semejantes.
01•e fuesen ac:i~ticas. egipcias o bohemias, santas bienhechoras en Curhndia o mái;icas a orillas de los
fiordc:, todas se erncahan recíprocamente: así la Virgen X e1;ra de Nuestra ~f'ñon1 ele A frica impone en el re·
cuerdo la Vir~en de Cristal de Nuestra Señora de las Xieves, y por eso
las arlaré con igual fervor acatando
en torl"~ juntas a la Virgen de lo
}faravilloso.
De los cuento&lt;; oídos, leídos y hojea

. ...

0
''

.

dos en mi. infancia, han_nacido, -1
princesas de marfil y embriaguez, hechas de éxtasis, de sueño y de recuerdos. Más precisas y con una vida má1,
ardiente, son las de lo, países del
Sol, princesas de ámbar y de Italia.
Príncipes de nombre sólo, pues son
tan delicados, tan quiméricos, tan andróginos en su adolescencia de jóvenes dioses, que parecen princesa~
esos príncipes de nácar y de caricia.
Otras visiones. más misteriosas toda\'Ía, aparecen aquí y allá, en el claro
de luna y en los grumos de nieve, en
la magia helada de las noches inver,
nales. Cautivas en cajas de cristal
como mártires bienhechores, descienden a la deriva las aguas lentas de
los ríos, o duermen bajo los corales
blancos de selvas inmovilizadas por
el hielo; gnomos ·vestidos de chapas
rojas y verdes caperuzas guardan a
estas reinas de las escarchas y del
sueño, las albas princesas del invier-

no.
El parecido de los cuentos se explica por los reflejos de un mismo sueño a través de ambientes diversos;
los ecos de un mismo tema musical
interpretado por instrumentos de di·
Yersos países. ¡ La fábula queda la
misma, sobre el diferente tejido de
las estrofas y la diversidad de los
textos sólo pri:.eba una vez más la
belleza del símbolo y el terno vuelo
del pájaro ilusión!

•

JEAN LORRAIN.

�ECOS DE LA TRAGEDIA EUROPEA

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1,·
Los Ejércitos del Príncipe Leopoldo de Raviera pasando lista en la Plaza de Varsovia.
Infantería austriaca descansando en su marcha contra los italianos.

La Indumentaria de la Libertad
:·

DESDE JAUJA.

A 20 de Octubre de 1915
, Estimado. compañero:
Hay un punto importante acerca del
cual no te he hablado en mis epístolas,
con relación a la pléyade libertadora
que tiene a su cargo la sagrada misión
ele regenerarnos. Ese punto es el de
la indumentaria.
En la época abominable de la dictadura, era de protocolo presentarse los
hombres públicos, al cdebrar algún
acto oficial, en el traje apropiado a
la dignidad de cada personaje: el 6vil se enfundaba en la levita o en el
frac, según la hora; y el militar lucía
los arreos de su graduación.
X o debemos negar que estas prácticas son de suyo repugnantes, puesto
que van pregonando una aversión profunda al noble principio de la igualdad social. País donde impera la democracia, excluye siempre estos desniveles en la exterioridad; y es de su·
poner que t:no de los principales móviles al lcv:intar~e en armas tantos
ciudadanos de pelo en pecho, 1
el de contundirse con la masa del pue~

blo, no sólo en sus tendencias y modal~s, ~i~o también en su aspecto, para Justificar aquello de que el hábito
n.o hace al monje.
Evidentemente hay un manifiesto
ultraje a las mt:chedumbres 1 humildes y sencillas en el vestir, al ostentar un hombre de Iftando pomposas
prendas de ropa. El sentimiento nacional se lastima; el pobre se abochorna; parece como que se hace gala
de abundancia y decoro, en un país
donde ambas cosas han ido desapareciendo al empuje irresistible de esta
gloriosa falange.
Siguiendo el altísimo propósito de
la igualdad social, vemos ahora Generales insignes que pasean en automóviles sin otra prenqa exterior sohrP el bl'sto ore 11na camisa. Así no
habrá quien les llame descamisados.
Es de suponer que debajo de ella esté
la camiseta, aunque nada podemos aseverar respecto a tan interesante detalle. Lo que sí afirmamos, porque nos
consta, es que sobre la camisa no hay
otra pieza de ropa.

Y a~í se presentan en todas partes:
para ellos lo mismo es la taberna que
la fonda, el paseo público que el Teatro, r.na comida familiar que un fe3tival de lujo. Ante todo la igualdad.
Dirán algunos que esto se debe a
que no poseen muchas prendas, dad'&gt;
que los azares de la campaña les impiclen pertrecharse convenientemente,
ávidos como están de luchar en beneficio exclusivo del pueblo, sin que les
qrede en mano ni la más despreciable
piltrafa. Así será tal vez, porque en
al~o han de querer distinguirse de los
científicos que ayer desposeían al pueblo de sus sacratísimos bienes.
Asistir a un banquete, en simple
camisa, cualquiera de estos Generales,
es cosa común y corriente. Y ya te
figurarás qué avasallador espectáculo
el de una fila de comensales de e~a
traza dentro de un salón riquísimo,
perteneciente ayer a los abyectos porhristas, y hoy a cargo de los nin!laclores sociales. No falta en esas comilonas de carácter democrático uno que
otro individuo de los "chapados a la

--

antigua," que todavía se endosa la incómoda levita tradicional, y cuyo as .
pecto contrasta desagradablemente
con el sencillo pelaje del grupo reno·
vador. Cabe esperar que al correr del
tiempo se irán todos acostumbrando a
lucir las mismas prendas que gastan
los hombres del día, y entonces habrá
uniformidad de indumentaria en todos
los festines. De esta suerte quedarú
patentizado que se alcanzó el fin pri·
mordial de este resurgimiento.
Comprenderás que los tales que van·
con la aristocrática levita no son si110
rancios ejemplares de civiles mans0s
que alejados del movimiento regenerador, acuden a engullir manjares y
a vaciar copas, unas veces por devengar la cuota, y otras por espíritu pusilánime, temorosos de que se :c·s
coja ojeriza y paren luego en una celda penitenciaría o siete pies bajo ti:&gt;rra; miedo sin fundamento, porque h
libertad de hacer cada quien lo que se
le antoje, nunca había dominado c11
Jauja con la amplitud de ahora. 'i"
aun hay los que asisten al paladeo de
potajes y bebidas, por la comezón de
rozarse con las altas dignidades del
grupo imperante, y verse más tarde en
una cartulina por obra del arte fotográfico, entremezclados con personajes de tan vigoroso relieve.
Te demostrará todo esto que aquí
reina un laudable espíritu de fraterni-

dad y democracia, a la inversa C.:e lo
que ocurría antaño, c•ando la di::tadura tuvo la avilantez de hacer odio5o.scparos entre los Yarios elementos .;uciales. Aquí me asalta el recurrdo de
una estrofilla que se echó a volar a po·
co de haberse indignado el pueblo soberano frente al golpe de la usurpación: "En los tiempos del célebre
caudillo, siempre andaba la plebe ('11
calzoncillo. Hoy que nos guía libertario móYil. anda siempr(' la piche en
automóYil.''
Borradas ya las fronteras soriales.
es natural que la primera H:ar.iiestación del igualitarismo se c:xterioricc
"" la indumentaria. Cn General de
los de molde porfiriano, rc·5ult:ifr1 hoy
una figura arcaica, aparte ele repulsi "ª· Y a nadie mejor corre~¡,onde d.1r
d ejemplo que a los mismJ,; portadores del águila del Generalat'l. Si t,n
tenientillo cualquiera se pr':!setHan en
camisa al celebrarse un banqnete. el
hecho carecería de importan cia. La
refo¡ma ha de partir de la ci'tspide cid
escalafón, único medi':i d,? &lt;¡11&lt;' h propaganda sea efecti,·a.
En justa concordancia coa el traje
están los detalles de pulcrrtud. personal. Aíeitarse, lav:&gt;.rsc, aderezar el
cabello y otras menud·~ncí:is indica·
doras de refinadas co~tumbres propias sólo de afeminados, no se estilan
hoy día. El agua y rl jabón fueron

siempre enemigos j uraclo~ J~ ia ócmncracia. y es de j tBtir1,1 que ~-e les
, li 11inc por completo.
Ya te imaginarás l,l brillante y arro1,ador lle! cuadro &lt;lfre,ÍIÍll por barb:1~
allJorot.. C:as, cabel!t. as cc,11:.-. relvc1s
YÍrgenes, uiías Ja:;ra,:, maci1.:is y cor1'.ts -:on su luctuoso :il..tillo ccmo lle' .. ':,i, a la funera'.'t, tocl.'.l cJ!o cntr.::
emanaciones odoríferas que deleitan y
confortan. La triple adjetinción adosada a las uñas, no es caprichosa: coryas, macizas y largas tienen que ser
por exigencias del oficio.
¿Hay nada más consolador que estas demostraciones democráticas, después de haber pasado, durante treinta años, por la YCrgiienza de remilgos
feme niles impropios en la falange varonil, bajo el filo de la ya oxidada
matona
¡ De cuán tas pequeñeces deliciosas
te has perdido con haber cruzado las
aguas del reyuelto río que marca límites entre la bulliciosa Yanquilandia
J la serena Jauja!
Vuch-o a compadecerte con toda el
:ilma enviándote mi despedida en esta
enarta epístola."

Tú viejo amigo;-·
SILVERIO.

�- Tópicos del Día !\Ir. J ohn Lind, que no necesitó luchar en Celaya ni
en León, para ser I\Ianco glorioso; sino que le bastó escribir con la mano que le queda st:s notas famosas, acaba de
pasar por San Antonio con rumbo a Eagle Pass.
Fué interrogado por los reporters sobre el motivo principal de su viaje, a lo que contestó que carecía en lo absoluto de carácter oficial. Asítnismo dijo que su visita no tenía más objeto que atender t:na invitación personal de Eliseo Arredondo, quien desde Washington lo había convidado a pasarse un día en Piedras Negras.
Es realmente curioso que :Mister Lind emprenda un
viaje de tres días, con otro tanto tiempo de regreso, por
tener el gusto de tomarse un Yaso de "Grapé juice" platicando con Elíseo Arredondo.
Este americano ilustre que durante su estancia en México no se tomó ni siquiera el trabajo de estudiar nuestro
país sino que le bastó leer un Epítome de Historia Barata
para rendir su luminoso informe, ahora deja sus ocupaci~nes, con el exclusivo objeto de Yisitar a Don Elíseo.
¡ 1Iagní'fico ! ¡Ctánto carii10 para nu.estro pobre país!

catán. Obregón, antes de proceder contra su prisionero se
dirigió al hermano, a fin de que éste intercediera por la
víctima. ·
Todo ft:é inútil. El hermano carrancista creyó que se
comprometía defendiendo al Coronel villista y contestó a
Obregón suplicándole que dejase caer sobre el prisionero,
todo el peso de la Ley. Y fué pasado por las armas.
Ahora bien, en estos acontecimientos tremendos no hay
términos medios: o se es sublime o se es infame. Dejar-'
matar un hermano de este modo, constituye un acto de
Guzmán el Bueno o expresa el más refinado y criminal
egoísmo.
Don Julio Madero al enfrentarse con su familia vencida por "la causa" es un tipo heroico o un ser desprovisto

X X X
Carlos Randall, substituto de Maytorena en el Gobierno
del Estado de Sonora acaba de manifestar francamente que
si el Gobierno de los Estados Unidos permite a los carrancistas el paso de tropas para auxiliar la guarnición de
Agua Prieta no podrá responder por las vidas ni las propiedades norteamericanas en el territorio que se encuentra
bajo su mando.
~esotros nos permitimos recordar a nuestros lectores que el Seor Randall pertenece al 85 por ciento de nuestro
país que tanto ama el Presidente Wilson.

de afectos.
El público decidirá.

Pequeñas Notas de Actlia 1idrd.
Tenemos la pena de comunicar a nuestros lectores que
durante la semana pasada falleció en Laredo, Texas, el señor don Francisco Farías.
~atural de la frontera mexicana se radicó en Laredo
hace más de medio siglo, y se hizo querer de todos por una
larga vida de honradez y de trabajo.
Paz a sus restos y gloria a su alma.

En el elocuente artículo del licenciado Querido 1foheno publicado en "Revista MexicaJJa" la semana pasada
aparecieron los nombres de Lewis H. Morris Y Raúl López
en lugar de Lewis ll. :\Iorgan y Rafael López.

X X X

contrase y se lo devoh·iese.
Las autoridades locales, en cambio han ofrecido mil dólares por dos indidduos que andan asaltando trenes.
¡ Qunce mil pesos por un caballo!
¡ Mil pesos por un ser humano!
"Bello país. debe ser
El de América papá."

El Profesor de )lúsica, ?.lartínez del Villar de Laredo, Texas nos ha hecho el favor de remitirnos un inspirado
paso-doble institulado "El Serio."
Agradecemos el envío.

X X X
El Coronel Esteban Cantú, se ha declarado independiente de Francisco Villa. Celebramos lo ocurtido, aunque
a decir verdad hubiera sido más lógico que se hubiera separado de Doroteo con mayor anterioridad.

X X X

X X X

Damos las gracias más cumplidas a nuestros colegas
"Justicia" y "El ~orte" de El Paso, Texas, por las frases
cariñosas que nos prodigan.

X X X
El Señor Julio :.\Iadero hizo unas declaraciones interesantes atacando a sus tíos que fueron enemigos de la Revolución en 1910 y a s us herma nos que en unión de Villa, se
pusieron en frente del carrancismo en 1914.
Asimismo manifestó Don Julio que no interecederá por
ningún familiar suyo a quién considere culpable.
No es· el primer caso en que un hombre del "r~gimen
novísimo" sacrifique los afectos más.. santos en aras de
"la causa." Sabemos que después de la Batalla de Celaya,
cayó en poder de Obregón un Coronel Villista. que tenía
,ttt

h~m:iM sirvien,k nf rarrandsmr ~n

p}

E~t:td? rfr

y11

.....

..,._

Efectos de la artillería inglesa en una población belga.

x ·x x

X X X
Un millonario de Nueva York perdió hace algunos
días un caballo ,;pura raza," y deseando recobrarlo ofredlP&gt;
una recompensa de quince mil dólares a aquel que lo en-

..

Las gentes de Laredo y Piedras Xegras están esperando a Don Venustiano desde hace una semana; pero Carranza aún permanece en Torreón arreglando asuntos que no
se han dado a conocer al público.
Las gentes, al ver que don Venustiano ~o llega. a la
frontera ni Elíseo Arredondo sale para Torreen, han mterpretado el asunto a su manera, echando a volar rumores
sensacionalísit}lOS que han llegado a preocupar a los constiucionalisas.
Esta preocupación es justificada porque los rumore~,
aún cu¡¡.ndo sean falsos, suelen denunciar una crisis próxi-

ma

•

El Escribiente Plorentirlo
ta!Estf~ en la cu~rta clase eleme~- de aquellas tirilla~ de papel, escri- pezó a escribir, imitando todo lo que
d ·
!ª un gracioso florentino de tas en caracteres grandes y regulares i,~uo la Jttra de su padre. Y escrioce ano~_. de cabellos rubios Y tez Pero esta tarea le cansaba1 v se la· b1~ contento,. con gusto, aunque con.
blanca, h1Jo mayor de cierto emplea- mentaba de ello a menudo c¿n la ta · _miedo; las faJas escritas aumentaban
do de fe:i_-ocarriles que, teniendo mu- . milia a la hora de comer.-Estoy Y de vez en cuando dejaba la plum~
. , con
cha fam1ha Y poco sueldo, v1v1a
p_ara !rotarse las. manos; después consuma estrechez. Su padre lo quería P~;diendo la vista, decía, esta ocupa- tu~uaba con ~s alegría, atento el
c~~m de .. noche acaba conmigo.-El
~u~ho. Y era bueno e indulgente con h1J_o le d1Jo un día.-Papá, déjame tra01do y sonriente. Escribió ciento
e ' indulgente en todo menos en lo baJar en tu lugar; tú sabes que escri- sesenta: i cerca de una peseta I Enque se refer!a a la escuela: en esto bo regular, tanto como tú.-Pero el tonces paró: dejó la pluma donde
era muy exigente . Y se revestía ¿e padre le respondió;-N'o, hijo no· tu estaba, apagó la luz y se ,·olvió a la
b~stante severidad, porque el hijo de debes estudiar; tu escuela es c~sa {nu- cama de puntillas.
b1a ponerse pronto en disposición de . cho más importante que mis fajas:
A9uel día, a las doce, el padre se
obtener otro empleo para ayudar a tendría remordimiento si te privara sento a la mesa de buen humor. No
sostener a la familia; y para valer al- del estudio una hora, lo agradezco· había advertido nada. Hacía aquel
go pronto1 necesitaba trabajar mucho pero no quiero, y no me hables má~ trabajo mecánicamente, contando las
en poco tiempo; Y aunque el mucha· de ello.
horas, pensando. en otra cosa, y no
cho er.a aplicado, el padre lo exhorEl hijo sabía que con su padre era contando las faJas escritas hasta el
ta_ba siempre a estudiar. Era ya de inút_il _in~!stir en aquell~s cosas. y
día siguiente. Sentados a la mesa
a\anz.ada edad el padre, y el excesivo no ms1st!º· Pero he aqu1 lo que hi . con buen humor, y poniendo · la mano
trabaJo le había también envejecido zo.. Sabia que a las doce en punto en
hon:tbro d,el hijo:-¡ Eh, Julio,
prematuramente. Con efecto, para deJaba su padre de escribir y salía le d1Jo, mira que buen trabajador es
pr_o:veer a l_as necesidades de la fa- del despacho para la alcoba. Alguna tu padre! En dos horas he trabajamilia, ademas de! mucho trabajo que vez lo había oído: en cuanto el reloj do anoche un tercio más de lo que
terna en su destmo, se buscaba a la daba las doce, sentía inmediatamente acostumbro. La mano aún está ágil
vez. aquí y allá, trabajos extraordi- el rumor de la silla que se movía y el Y los ojos cumplen todavía con su
narios de copista, y se pasaba sin lento paso de su padre. Una noche deber.-Julio, contento, mudo decía
descansar en ~u mesa buena parte de esperó a que estuviese ya en cama
entre sí:-¡ Pobre padre I Ader:iás de
la no~he .. Ultunamente, de cierta ca- se vistió sin hacer ruido, anduvo ¡ la ganancia, le he proporcionado tamsa .~d1~onal Qt:,e pub.li~aba libros y tientas por el cuarto, encendió el quin bién esta satisfacción: la de creerse
penod1c.o~, hab1a rec1b1do el encargo qué de petróleo, se sentó en la me- rejuvenecido. ¡ Animo, pues!
de ~scn~1,r en las fajas el nombre y sa de despacho donde había un monAlentado con el éxito, la noche
la direcc1on de los suscritores, y ga- tón de fajas blancas y la indicación siguiente, en cuanto dieron las doce,
naba tres pesetas por cada quinienta9 de las sefias de los suscritores, y em- se levantó otra vez y se puso a tr~-

~!

�.·

'

lor y la fatiga lo demacraban y le
hacían perder el color, obligándole
a descuidarse cada vez más en sus
estudios. Comprendía pe1 fectamente
que todo concluiría en un rr.om::nto.
la noche que dijera:-Hoy no me levanto; pero al dar las doce, en el
instante en que debía confirmar enérgicamente su propósito, scnt:a remordimiento, le parecía que. quedándose en la cama. faltaba a su deber,
que robaba un:.i ¡&gt;('seta a su p,1&lt;lrc ::
a su familia; y se l.:,·antaha p~n,:indo que cualquier noche &lt;'lle su pa&lt;lrc
se despertara y lo sorprc1:di1:ra. o c,ue
p..:,r cast:aliclad se entcr:!ra rontando
ias fajas dos veces, u1tuncc:-; krmina
ria naturalmente todo, sin un acto de
su voluntad, para lo cual 110 s1' ,t mía
con ánimo. \" así continuó 1:. rnsa.
Pero una tarde, en 1.i comirla, el pa&lt;lre pronunció una ¡:,alalira qui! fué
úecisiva para él. Su madre 1, miró.
y pareciéndole que c..,t:iha mas l'Chado a perder y más pálido que de cos·
tumbre, le dijo:-Jt.:lio. tú estás ma
lo. \" desptté5, YOlYíéntlose con ansiedad al pa&lt;lrl! :-Julio está. malo:
¡mira qué pálido está! ¡Julio mío!
¿ Qué tienes? El pa1lre le miró de
reojo, y dijo :-La mala conciencia hace que tenga mala salud. Xo esta·
ba· así cuando era estudiante aplicado e hijo cariiioso.- 1 Pero está malo!
exclamó la mamá.-¡ Ya no me importa! respondió el padre.
Aquella palabra le hizo el efecto
de una pi;ñala&lt;la en el corazón al pobre muchacho. ¡Ah! Ya no le importaba su salud a su padre, que en otro
tiempo temblaba de oírlo tos&lt;!r solamente. Ya no Jo quería, pues: había
muerto en el corazón de su padre.¡ Ah, no, padre mio!-dijo entre sí
con el corazón angustiado :-ahora
acaba esto de veras; no puedo vivir
sin tu cariño, lo qr.iero todo, te lo
diré, no te engañaré más y estudiaré
como antes, suceda lo que suceda. pa ·
ra que tú yuelvas a quererme, padre
mío. ¡ Oh, estoy decidido en mi re·
solución!
Sin embargo, aquella noche se lcyantó todavía, más bien por fuerza
de la costutnbrc que por otra causa;
y cuando se levantó quiso ir a salu-

.
.....
Prisioneros italianos custodiados por soldados austriacos.
bajar. Y lo mismo siguió haciendo
va:ias 1~oches. Su padre seguía también sm advertir nada. Sólo una
vez, c~~ando, se le ocurrió esta observac10n :-¡ Es raro: cuánto petróleo
se gasta en esta casa de algún tiempo a esta parte !-Julio se estremeció·
pero la co~versación no pasó de allí'.
Y el trabaJo nocturno siguió adelan·
te.
Lo que ocurrió fué, que, interrumpiéndose así el sueño todas las noches, Julio no descansaba bastante
por la mañana se levantaba rendid¿
aún, y por la noche, al estudiar le
costaba trabajo tener los ojos abiertos. Una noche, por la primera vez
en su vida, se quedó dormido sobre
l~s apuntes.-¡Vamos, vamos! le grito su padre dando una palmada. ¡ Al
trabajo 1-Se asustó y volvió a ponerse a estudiar. Pero la noche y
los días siguientes contint:aba la cosa lo mismo, y aun peor: daba cabezadas sobre los libros, se despertaba
más tarde de lo acostumbrado; estudiaba las lecciones con violencia, y
parecía que le disgustaba el estudio.
Su padre empezó a observarlo, despues se preocupó de ello y, al fin,
tuvo que reprenderle. Nunca lo había tenido que hacer por esta causa.-Julio, le dijo una mañana; tú te
descuidas mucho, no eres ya el de
otras veces. Ko quiero esto. Todas
las esperanzas de la familia se cifraban en tí. Estoy muy descontento.
¿Comprendes?-A este único regaño,
el verdaderamente severo que había
recibido. el murbarho ~f' tnrhó-Sí.

el engaño concluya.-Pero la noche
de aquel mismo día en la comida,
exclamó con alegría su padre:-¡ Sabed que en este mes he ganado en
las fajas treinta y dos pesetas más
que el mes pasado!-Y diciendo esto,
sacó a la mesa un puñado de dulces
que había comprado, para celebrar
con sus hijos la ganancia extraordinaria, que todos acogieron con júbilo.
Entonces Jdio cobró ánimo y pensó
para sí:-¡ No, pobre padre, no cesaré
de engañarte; haré mayores esfuerzos -~ ra estudiar mucho de día; pero
continuaré trabajando de noche para
ti y para todos los demás!-Y añadió el padre:-¡Treinta y dos pesetas'----- Estoy contento----- Pero
hay otra cosa, y señaló a Julio, que
me disgusta.-Y Julio recibió la recom·ención en silencio, conteniendo
dos lágrimas que querían salir, pero
sintiendo al mismo tiempo en el corazón cierta dulzura. Y siguió trabajando
con ahinco; pero acumulándose un
trabajo a otro, le era cada vez más
difícil resistir. La cosa duró así dos
meses. El padre continuaba reprendiendo al muchacho, y mirándole cada
vez más enojado. Un día fué a preguntar por él al maestro, y éste le
dijo:-Sí, cumple, porque tiene bi:ena inteligencia; pero no está tan aplicado como antes. Se duerme, boste·
za, está distraído, sus apuntes los
hace cortos, de prisa, con mala letra.
El podría hacer más; pero mucho
más.-Aquella noche el padre llamó
al hijo aparte y le hizo reconvcnrionP~ .m;í~ Sf''\1e.ta~

~las.

cho mi· vida por la familia. Tú no
me secundas, tú no tienes lástima ~
mí, ni de tus hermanos, ni aun de tu
madre - i .\h, no no diga usted eso,
padre mío! gritó el hijo ahogado ~n
llanto y abrió la boca para confesarlo
todo. ' Pero su padre le interrumpió
diciendo :-Tú conoces las condiciui1es
de la familia: sabes qt.e hay n.!cesídad de hacer mucho, de sacrificarnos
todos. Y o mismo debía doblar mi
trabajo. Yo contaba estos meses últimos con una grat;ficación de cien
pesetas en el ferrocarril, y he sabido
esta mañana que ya i;io la tendré ..,..Ante esta noticia. Julio retuvo en seguida la confesión .que estab~ par~
escaparse de sus labios, y se d1¡0 risueltamente a sí mismo:-No i,atll'e
mío. no te diré nada;. guardaré el
secreto para poder trabaJar por t1; del
dolor que te causo te compenso ~e
este modo: en la esct.ela estudiaré
siempre
bastante para salir del
paso: Jo &lt;¡ue importa es ayudar para
ganar la vida, y aligerar~e ?,e la ocupación que te mata. S1gu10 adelante trascurrieron otros dos mieses de
ta~ea nocturna y de pereza de día, de
esfuerzos desesperados del hijo y t:e
amargas reflexiones del padre. .Pero
lo peor era que éste se iba enfrían
do poco a poco con el niño, y no it:
hablaba sino raras veces, como si
fuera un hijo desnaturalizado del qi;e
nada hubiese que esperar, y casi huía
de encontrar su mirada. JuFo lo a&lt;l·
vertía, sufría en silencio, y cuando su
padre voh·ia la espalda, le mandaba

lo

la

•

-

dar, a volver a ver por algunos mi1!-u~os, en el silencio de la noche, por
ultima vez, aquel cuarto donde bahía
trabajado tanto secretamente con d
corazón lleno de satisfacción y &lt;le
ternura. Y cuando se volvió a en·
contrar en la mesa, con la luz encendida. y vió aquellas fajas blancas
sobre las ci:ales no iba ya a escribir
más. aquellos 11ombres de ciudades
y de personas que se sabia de memo·
ría, k ,·ntr;i una gran tristeza e ín\·oluntariamu1te cogió la pluma para
reanudar el trabajo acostumbrado.
l'cro al extender la mano, tocó un libro y éste se cayó. Se· quedó helado. Si su padre se despertaba ____ _
cierto que no le habría sorprendido
cometiendo ninguna rnal:i. acción, y
qi.:e él mismo había decidido contárselo todo: sin embargo ____ el oir
acerc;trsc aquellos pasos en la oscuri ·
·dad, el ser sorprendido a aquella
hora, con aquel silencio; el que su
madre se hubiese despertar!,) y asustado; el pensar que por lo pronto ,;u
padre hubiera experimentado una
humillación en !&gt;ll presencia descubriéndolo todo .•.• todo esto ca~i le
aterraba_ Aguzó d oido, 5uspendien
do la respiración.-.; Xo oyó nada
escuchó por la ccrradurn de la
puerta que tenía cktrá~: nada. To
da la casa dormia. Su padre no ha·
bía oído. Se tranquilizó, y YOlvió a
escribir. Las fajas se amontonaban
unas sobre otras. Oyó el paso ca·
dencioso de la guardia municipal en
la desierta calle; luego rddo de ,a·
rruajes que cesó al cabo de un rato:
después. pasado algún tiempo, el
rumor de una fila de carros que pa·
saron lentamente; más tarde silencio
profundo, ínterrumpido de vez en
cuando por el ladrido ele algún perro.
Y siguió .es~ribiendo. Entretanto su
padre e,,taba detrás de él: se habia lcvan tado tuando se cayó el libro, y
esperó buen rato; el ruido de los carros había cubierto el rumor de sus
pasos y el ligero chirrido de las hojas de la puerta; y estaba allí. con
su blanca cabeza sobre la negra cabecita de Julio. Había visto corret
la pluma sobre las fajas, y en un

momento todo lo había olvidado, lo
había recordado y comprendido todo,
y un arrepentimiento desesperado,
una ternura inmensa, había invadido :
su alma y lo tenía clavado allí, de·
trás de su hijo. De repente dió Ju· '
lio un grito agudísimo: dos brazos
convulsos le habían cogido por la .
cabeza.-¡ Oh, padre mio, perdóname!-gritó, reconociendo a su padre, llorando.-¡ Perdóname tú a mí!
-respondió el padre sollozando y
cubriendo su irente de besos. Lo he
comprendido todo; todo lo sé: yo I
soy quien te pide perdón, santa cría·
tura mía. ¡ Ven, ven conmigo! Y ,
lo empujó, más bien que lo lJ('vÓ, a I
la cama de su madre. lk spicrta, y
arrojándolo entre s1:s brazo.,. le dijo: 1
- i esa a nuestro hijo a c,t~ á.ngei, ¡
que desde hace tres meses no duerme
y trabaja por mí, y yo he contrista•.
do su corazón mientra,
nos gana
ba el pan !-La madre In recogió y·
apretó contra su pecho, sin purler ar·
ticular una palabra; después dijo:
¡ A dormir en seguida, hijo mío; ve a
dormir y a descansar! ¡ Llévale a la
cama!_ ____ El padre lo cogió en bra
zos, lo llevó a su cuarto, lo m.!tió ea
la cama, siempre jadeante r acariciát•·
dolo, y le arregló las almohadas y
la colcha.-Gracias, padrc,-repetía el
hijo; gracias: pero ahora YCtc tú ·
la cama; ya estoy contento, vete a l·
cama, papá. Pero su padre qi;eri1
verlo dormido, y ~entado a la cabece
ra de su cama. le tomó la mano }
dijo:-¡ Duerme, duerme, hijo mio!y Julio, rendido, se durmió por fin
y durmió muchas horas, gozando po
primera ,·ez, después de muchos me
ses, de un sueño tranqt.ilo, alegrad,
por rientes ensueños; y cuando abrí
los ojos, después de un buen rato d
alumbrar ya el sol, sintió primero
vió después cerca &lt;le su pecho. apo
vada sobre la orilla de la cama, 1
blanca cabeza de su padre, que habí
pasado a~í la noche, y dormía aún
con la frente inclinada al lado de s
coraz6n.
1

a

EDMUNDO DE AMICIS.

��por no deJarse vencer con el
sueño, cont.. ba las estrellas del cielo o tr~?ab~ con\'ersación con los perros, Y10 mas de una vez alguna cosa
hlan~a en la sombra de la posada: aa
Juamllo en camisa, que había dejado
su cama. El niíio no volvía a la
choza; se quedaba ahí, apoyándose
en los muros y escuchando. En la fonda había más de una pareja de jóvenes
que danzaban; más de un grup,&gt; de
mace.tones que cantaban aires alegres.
Se 01a desde aft:era el ruido ele 1,,s
piés resonando contra el sud,;, las
voces juveniles de las muchachas: Los
violines cantaban en un tono ligero: "Debemos comer: debemos beber;
debt'mos chocar los· vasos." El vio·
loncelo deC1a con ,·oz grave: "Como
Dios quiera: como Dios quiera ___ ;._"
En las ,·entanas se nía una viva Ju,.;
rada viga de la posada parecía \'ibrar
preludiar, cantar----- Y Juanillo escu
chaba. ¡ Cuánto habría dado por tl'·
ner un violín que también cantase·

Ql1e,

JANKO EL M ÜSICO
(Cuento Polaco.)

llo en~ontrab': siempre algún medio Tómalo." Con la camisa flotante, se
para tntroducirse, y, gracias a las
aproximó a la puerta; ya las ramas
plantas trepadoras, llegaba hasta la dejaron de ocultarlo. En el dintel se oía
puerta del granero, y se quedaba allí la resniración precipitada del niño de
escuchando o se contentaba con ~mi- pecho hundido y enfermo. En cierto
rar el violín.
mo~ento desapareció la camisa, y no
El instrumento estaba colgado en se v1ó otra cosa que el pié desnudo.
la pareel, justamente frente a la puer· El cuervo había vuelto y decía una vel
ta. El nilio le enviaba toda su alma más :· "~fo¡ No¡" Juanillo está ya en
en sus miradas, porque ese objeto le la habitación. Las ranas croajan de
parec1a una cosa sagrada a la cual no nuevo en la fuente, como si las hullegaría Jamas, tan indigno era de bieran a~ustado; desnués el silencio se
poner sobre ella su mano. Sin em- restablece. El ruiseñor ha reanudado
bargo, debia ser lo más deseable que su canto, las trepadoras sus mt:rmtt·
ht.biera en el mundo. Un inquieto llos. Juanillo avanza con precaución
anhelo de poseerlo se apoderó de él; en el cuarto: pero bien pronto lo detiene la angustia. Entre las cnredade
quiso, por lo menos, mirarlo de cer
ca ______ Esta sola idea hacía estreme- ras se sen(a en su pronia casa, cocer de gozo su pobre corazoncito de mo la bestia salvaie en la maleza y
ahora se siente como la bestia salvaniño.
l.Jna noche, el cuarto e.le los criados je en campo raso. Sus movimientos
estaba vado. Los seiiores se encon- son bruscos, su respiración corta y
traban ausente~, en el extranjero y silbante, mientras la obscuridad le ro
la casa se hallaba desierta; el lacayo clea. l:n rayo silencioso de luz, coestaba en otra pieza, sentado junto a rriendo de oriente a occidente, ilumialguna hermosa. Juanillo espió du- na de pronto el intérior de la pieza y
Debemos comer, debemos beber,
rante algún tiempo, oculto entre las al pobre Jt:anillo que casi de cuatro
debemos chocar m:estros vasos ____ ! enredaderas, contemplando por la patas, con la cabeza levantada hacia
puetra entreabierta el objeto de to· el vioJ:n, se arrastra por el suelo. El
Sí; ¡pero de dónde sacarlo! Si, a das sus ai1sias. La luna llena bri· rayo de luz se extingue, la luna se
lo menos, se le dejara entrar y tocar llaba en el cielo; sus rayos, entra11- envuelve con t:na ligera nube. y se halos instrumentos ! Pero, ¡ vana es¡,e- do por la \'Cotana, alumbraban la pie- ce tan imposible ver como oír. Al caranza ! ?\ o tenía más que hacer que za y se reflejaban exactamente sobre bo de algunos momentos, un ruido
escuchar, y escuchaba hasta que 11 el mr. ro de enfrente. Bien pronto débil atraviesa las tinieblas, un son
voz del sereno se hacía o· r:
llegaron hasta el viol:n y lo ilumina- qt.ejumbroso, como si se hubiera toca-i Quieres \'Olver a tu casa ducndc- ron por completo. Parecía que una do por descuido tnz. cuerda del violín:
cillo!
plancha de plata resplandeciese en la clespué.s una voz áspera partió de un
Entonces se volvía a su casa, u,n densa obscuridad. La parte que he- rincón y preguntó con cólera:
los piés húmedos; y la voz del vio
-¿Ql'ién va ahí?
ría la luna estaba tan vivamente
lín lo perseguía hasta en el lecho, en· alumbrada que Juanillo se sintió casi
Juanillo contuvo la respiración en
trando por la ven tan a y cantando:
deslumbrado. Y en la luz intensa se su pecho y la voz áspera repitió:
-¿ Quién va ahí?
destacaba todo las superficies lisas, las
Debemos comer, debemos beber,
Hubo un frotamiento de fósforos
cuerdas, el mango mórbido____ Las
Debemos chocar nuestros vasos----! clavijas brillaban como gusanos lu- en una pared, la claridad se hizo Y--minosos; el arco parecía un bastón ¡ oh Dios mío I entonces fueron los juramentos, los golpes, los grito5 ele 1·.t·
Y también por la del violoncelo qt:e de plata.
¡Ay! ¡ Cuán hermoso era todo ño, los llamamientos desespr.rados.
respondía:
"Como Dios quiera; como Dios quic· ·aquello! Poco menos que mágico. Después ladridos de perros en la casa.
Juanillo tenia una expresión de avidez, y ventanas que se abren.
ra."
Dos días más tarde, el pobre Juani·
Era para él una gran fiesta cuando cada vez mayor, en la mirada. Apepodía oír un violín en los días de lotonado entre las trepadoras, con el llo compareció ante el alcalde y el
cosecha o de casamientos. Se desli- codo apoyado sobre la rodilla PU!ltia- juez del pueblo, ¿ Iba a ser juz,.tado co
zaba entonces detrás de la chimenea Y guda, miraba siempre h~cia el mismo mo ladrón? Naturalmente. E! juez y
se quedaba allí todo el día, sin decir punto, con la boca ab1etra. Ya se el asesor miraron al sujeto C!Ue se
una palabra; no se veía más que: sus sentía retenido en su sitio por la an- les presentaba allí; un muchacho, con
t:,ºª un &lt;lec.lo metido en la boca, c011 gran·
ojos que brillaban en la obscuric!arl, gustia, ya impulsado adelante
com~ los de un gato. Por fin consi- fuerza irresistible. ¿ Era una bruJeria? des ojos saltones y asestados, andra··
guió fabricar un violín c'!n algunas Le parecía que el ,·iolín, en la irradia- jaso, transido de miedo, que no sahía
tablas; hizo t:n arco con crines de ca- ción de su gloria, se movía, se apro- dónde estaba ni qué se r¡L1eria hacer
¿ Cómo se puede ,ibli~ar a
ballo. El instrumento no vibraba co- ximaba. Un instante la luz se extin- con él.
guió; después reapareció_ más brillan- comparecer así, ante la justicia, a una
mo los de la fonda, las cuerdas daban
un son leve, muy leve, apenas más te---- Era un encantamiento, un ver tan infeliz criatura, a un sér que cucn
daelero encantamiento. Y, entre tanto ta diez años, y que apenas se sostie·
fuerte que el rumor del vuelo de una
el viento soplaba, los árbalos murmu ne sobre sus piernas. ¿ Se le va a man
mosca o de una abeja; pero no ~or raban en voz baja, las enredaderas
eso dejaba de tocar desde la ~iana· ct:chicheaban. Juanillo creyó escu- dar a la cárcel? ¿Qué ,~ lo ,¡ue se
na a la noche, por más que rectbtc'\e char estas palabras dichas con voz le va a hacer? Sería bueno. sin embargo, tratar con piedaa a los niños.
como recompensa tantos golpes, que
perfectamente perceptible:
Que el sereno Jo coja y le aplique alacabó por parecerse a una ma~zaua
-¡Adelan_te, pues, Juanill'?i
No gunos latigazos, a fin de quitarle ias
caída antes de madurar. Pero el era
hay nadie en el cuarto, nadie___ A
ganas de volver a emvczar.
así.
delante,
Juanillo¡
-Perfectamente justo. De acuerEnflaqt:ecía cada vez más; sólo . su
La noche estaba clara; calurosa. d".
vientre seguía prominente, Y s_us OJOS
Se mandó busccir al sereno Stach.
más saltones y siempre lacrunosos: Cerca de la fuente, en el parque de la
Stach tomó a Ju,Millo g-niñaa,!o Jc.s
sus mejillas estaban chupadas Y su casa el ruiseñor se puso a cantar.
pecho hundido. Se parecía, n~ a los Silb~ba · ya recia ya dulcemente: "A- ojos. Tenía una cabeza bestial. Puniños, sino a su violín que tema ap_e- delante¡ Tómalo----i" Un honrado so al muchacho bajo el brazo como
nas suficente voz para hacerse oir. cuervo revoloteaba graznando en tor- si hubiera sido rn gatito, y se fué a
Antes de llegar las cosechas estaba ,Yª no de la cabeza de Juanillo y le decía: la granja. Juanillo no comprendía n~casi muerto de hambre, porque solo "::,{o, Juanillo, no." El cuervo se ale- da o estaba aterrado, porque no dec1a
se alimentaba con nabos y con _la jó, el n iseñor se quedó y las ~nred~- una palabra y se contentaba con lanesperanza de poseer un verdadero no- deras murmuraron con voz aun mas zar en torno suyo miradas de pájaro
distinta: "~o hay nadie ___,, Y el vio
espantado. ¿Sabría lo r.e,suelto re~;
Jín.
, d
Esto sin embargo, no le servia e Jín aparecía en su aureola cada vez pecto de él? Stach lo as10, lo arroJo
más
brillante:
gran c~sa. Ei lacayo del castillo tema ·
El pobre pequeñuelo se agac~1ó,_ se al suelo y le levantó la camisa con el
uno y lo tocaba
slizó sin ruido y la voz del ru1senor látigo. Y el pobre Juanillo se ~uso a
I

--------Nació débil y delicado. Las comadres, reunidas en torno del lecho movían la cabeza al pensar en la ;uerte
de la madre y del hijo. La mujer del
herrero, que era la más práctica de
todas, trató de dar valor a la enferma
con estas palabras:
-Vamos; yo encenderé un cirio ben
dito. Este es el fin, comadre mía.
Haced vuestros preparativos para el
otro mundo; hay que mandar buscar
. al cura para que os dé la absolución
de vuestros pecados.
-¡Bah!, dijo una segunda; es pr;ciso de todos modos bautizar al pequeño; no durará hasta la llegada del
sacerdote; yo os digo que será una
maravilla si no se va antes del bautizo.
Diciendo estas palabras encendió un
cir io; cogió al niño y lo roció . con
agua bendita: el pequeñuelo pestañc(,
un poco, y ella dij o:
-Yo te bautizo en nombre del Pa
dre, del Hijo y del Espíritu Santo y
te doy el nombre de Juan y ahora, ;,lma cristiana, vuélvete alla de &lt;l,,nde
víenes.
El alma cristiana no le agrarló l;,
idea de volver sobre si•s pasos y abandonar su pobre cuerperillo: al contrario, se puso a mover las piernas con
todas sns fuerzas y a gemir, con YO.t
muy débil, sin duda, porque las comadres creyeron que era un gatito o
algo por el estilo.
Se envió a buscar al eclesiástico, el
cual llegó, desempeñó sts h:aciones
y se marchó. La enferma se restableció y una semana después ..-oh-ía a
su trabajo. La vida del recién nacido sólo pendia de un hilo; ¡,arecía
r espirar apenas; pero pasaron cuatro
años; el cuclillo vino varias veces en
la primavera, a pararse sobre el techo; todo iba mejor y el pequeño al·
canzó, bien o mal, a su décimo año
de vida. Seguía siendo flacucho, me·

nudo, de grueso vientre, mejillas raí
das, ;abellos lacios, tan pálicJ0~ qnc
p~rec1an blancos, y le caían sol.&gt;re los .
OJOS, que eran de color claw, saltones Y grandes y que miraban este
mundo como si estuviera a una distancia inconmensurable. En invierno se
acurrucaba junto a la chimenea v el
frío l? hacía llorar con una deliada
vocec1lla; otras veces era el hambre
porque la mamá no siempre ten ía co~
qué p'roveer al hogar o la mesa. En
verano correteaba, vestido con :.ina camisa, con un cinturón ele pai.o tn
torno del cuerpo y un somb1 erit·:&gt; de
paja sobre la cabeza. Los C;!bellos
color de lino, se escapaban po,· deba;~
del sombrero, y él levantaba la cal/eexaminando el aire como t.n páJaro. La madre era una pobre mujer,
que vivía al d;a, habitando como una
golondrina, bajo un techo extraño; lo
amaba, quizá, · a su manera; pero le
peiraha fuerte, calificándolo ordinariamente de "feo regalo." Cuand o t:1Yo
ocho años, trató ya de emplearse C.)·
mo pastor, y cuando no había aué
comer en la casa, iba hasta el í011Jo
cid bo~c¡uc a bt. scar setas. Si no fué
dcrnrado por los lobos. lo dehió solamente a la gracia de Dios.
No tenía vivacidad alguna y cuaaJo
se le hablaba, se quedaba hecho un
no~te. co:110 rn muchacho de a ldc:'I,
que era en efecto; con un dedo metido en la boca Las gentes no supo
nían que pudiese vivir largo ti..:mpo,
y menos aún que su madre e~tt. vÍt'se
contenta con él, porque :ipenas se le
podía utilizar para algún tnbajo. Ko
se sabe bien como fué acJclantc: sólo
para una cosa mostraba gusto decidido: era la música. Cuanto 111ás crecía
escuchaba con mayor atenci::m lus sones y los acordes que llegaban hasta
él. Iba con el ganado a la floresta
o partía con sus camaradas para coger
moras silvestres; pero volvía siempre
con las manos vacías, diciendo con

~ª·

su vocecita clara:
-¡ :.Iamál i Cómo me he divertido
en el bosque! ¡Cómo h&lt;! cantado!
¡Oh! ¡Oh!
.-Yo voy a darte con que te di\'lertas mejor, pícaro_____ Y ella Je
tocaba sopre la espalda algún aire
co_n el ct:charón de cocina. El niiio
gntaba, prometía no volver; pero r.o
cesaba ~e acordarse cómo había cantado y Jugado en la selva . ¿ Cantár?
¿Qué entendía por eso? Los sauces,
los olmos, los abedules, los otros árboles, todo preludiaba y cantaba. El
eco ta!11bién: también en los campos
las briznas de yerba; también en el
jardincillo, detrás de la cabañ:i los
gorriones piaban tan ruidos,rn;ente
que hacían vibrar lo;, cerezos. En
la noche oía todas las voces ima~ina·
bles y se figuraba que toda la alelea
tenía una voz y un canto. Cuar.co lo
mandaban a trabajar, a remover ti estiércol, creía oír el viento que p~saba
• entre los dientes de su horqt.iil:i. El
inspector lo ve:a quecJarsc inmóvil,
los cabellos echados hacia atrás, escuchando a la brisa que rondaba entre los dirntcs de la l:orql'illa de ma dera; cntoncei, le proporcionaba una
rima administrándole algunos golpes
para hacerlo Yoh-er en sí _____ ¿Qué
quería decir eso?____ Las gentes lo
llamaban Juanillo el músico. Ln la
primanra se escapaba de la 1..asa y
se tallaba una flauta. En la noche,
cuando croajaban las ramas, cuando
los gallos cantaban detrás del 1..cr
co, le era imposible dormir y Dios
sabe qt:e aires le venían entonces al
espíritu! Su madre no se atrevía a
llevarlo a la iglesia, porque cuando
el órgano hacía oír sus ronquidos o
sus voces humanas, los ojos del pequeño se obscurecían o bien se iluminaban y brillaban como si reflejasen
el esplendor de otro mundo.
El sereno que recorría el pueblo y

,

·•

~

.

Pº:

�-Mam!¡
r&gt;arecl~ el camino que había ·tomado
A cada golpe clamaba otra ,·ez
la
almtta. Tanto meJor si en el instan
-l\lamál l\lamál
·
te de la muerte se había precipitado
Pero su voz se iba d.e::,ilit:m,lo. y por esta larga vía, porque quedándocuando hubo r~cibido un cierto nú- se en la tierra habría tenido que re.
mero _de, latigazos cesó .de gritar. ¡ Po
bre v1ohn roto 1 ¿Se puede pegar de correr t:n sendero bien duro!____ El
esa manera a un niño? El pobre pecho hundido se levantó aún un pom_u~hacho era ya tau peuueiio, tan co, c~n un débil murmullo; el rostrn
deb1l, marchaba con tanto traba- pareció reflejar todavía el espectáculo del mundo exterior, que se mostra
Jo por el desierto de la ,·ic:laí
, La madre ller:-&lt;'1 por Jin y se lo lle- ha por la abertura de la ventana. Era
la noche; las canciones rústicas de los
vo, porque fué necesario que ella carsegadores llegaban a él y le traían esgase con él hasta la casa. Al d:a siguen t~ Juan i)lo n? s.e levantó y al ter tas palabras: "En el verde; en la fresce~ d1a lanzo el ultimo suspiro, tra11- cu~a de ~os bosques ____ ,, y el arroyo
qu1!0, sobre el duro lecho, bajo una deJaba 01r su murmullo. Jt:anillo puso una vez más ei 0ído a los cantos y
manta de caballo.
Las golondrinas piaban en el cerezo a los rumores de la aldea. Cerca, súbre la manta de caballo, estaba el vio
que crecía delante de la ventana; un ra
yo de sol penetraba por el vidrio y de lín que construyó con algunas tablas.
rramaba sus olas de luz sobre la ca:)cDe pronto el rostro del niño se ilucita enflaquecida del enfermo, sonrió minó, y sus labios exangiíes murmuesa cara en la que no quedaba uua raron:
sola gota dP. sangre. Este rayo de sol
-&lt;Mamá!

-¿Qué quieres, pequeñuelo mio~preguntó la madre con voz ahogada
por las lágrimas.
-¿ :Mamá no es cierto que el buen
Dios me dará en el cielo 1111 Yiolín de
verdad?
-;:,1, sí, hijo mío
La madre no pudo decir más, porque su endurecido corazón estalló con
el dolor contenido tan largo tiempo.
Sólo pudo gritar: ¡Jesús! l Jesús!
dejando caer la frente sobre la mesa.
Y se puso a gemir como una loca o
como Lna persona que ha perdido lo
que más ·ama en el mundo. Sufría un
verdadero desgarramiento. Cuando
levantó la cabeza y miró al niño, los
ojos del pequeño artista estaban abiertos todavía; pero fijos: el rostro
grave; las facciones inmó\'iles y con
traídas.
El rayo de sol había desaparecido.
• ¡ Reposa en paz, Juanillo 1

-iranbo al (ido
Traducción de Víctor Hugo por Manuel M. Flores.

El último destello de la tarde
moría en el oca~o. Pálidas y bellas
unas tras otras salpicando iban
el manto de la noche las estrellas.
Dulcemente en mi pecho reclinada,
tan pálida y hermosa como ellas,
mi lánguida }Iaria,
en YOZ muy baja, cariñosa y triste,
sonriendo me decía:

Enrique SIENKIEWICZ.

''-¿ Qué buscan tus miradas en el cielo?
¿No estoy aquí? ¿no te amo?
Por mirar las estreJlas no me miras,
ni escuchas que te llamo.
¡Oh! vuelve a mí tus ojos;
deja a los cielos en su eterna calma;
no los mires ya más---- ¡ Mira mi alma!"
"En esa oscuridad en donde apenas
el tímido lucero se divisa,

¿qué encontrarás que valga nuestro beso?
¿qué encontrarás que valga mi sonrisa?
¿Qué miras en los astros?----¿Las miradas de amor son menos bellas?
Alza el velo de mi alma.
11
¡ Cuán llena está de estrellas 1

•

•

· Ya sé por que es

Era muy nma María,
todavía,
cu.ando me dijo una vez:
Oye, ¿por qué se sonríen
las flores tan dt:lcemente,
cuando las besa el ambiente
sobre su aromada tez?
-Ya lo sabrás más delante,
niña amante,
la contesté yo ___ ¡después I
y más tarde, una mañana,
la niña pura y hermosa
al entreabrirse una rosa,
me dijo: ¡Ya sé por qué es!
Y la graciosa criatura,
blanca y pura,
se ruborizó ____ y después,
ligera como las aves
que cruzan por la campiña,
corrió hacia el bosque la niña
diciendo: ¡ Ya sé por qué es I
Y yo la seguí jadeante,
palpitante
de ternura e interés,

Y---- oí un beso dulce y blando,
y una voz después del beso,
que fué a perderse en lo espeso,
diciendo: ¡ Ya sé por que es I
Era muy joven María,
todavía,
cuando me dijo una vez:
-Oye, ¿por qué la azucena
se abate y llora marchita
cuando el aura no la agita
ni besa su blanca tez?
-Ya lo sabrás más delante,
niña amante,
le contesté yo___ ¡ después 1
Y más tarde ¡ay! una noche,
la joven de angustia llena,
al ver triste a su azucena
me dijo: ¡Ya sé por qué es!
Y ahogando un suspiro ardiente,
la inocente,
me vió llorando ____ y después,
corrió al bosque y en el bosque
esperó mucho la bella,
y al fin ____ se oyó una querella

--

diciendo: ¡Ya sé por qué es!
Era muy !in.da María,
todav1a
cuando me dijo una vez:
-Oye, ¿por qué se sonríe
el niño en la sepultura
con una risa tan pura,
con tan dulce sencillez?
-Ya lo sabrás más delante
·- amante,
mna
Je contest~ yo _____ ¡después!
y ____ murió la pobre niña,
en vez de llorar, sonriendo,
y voló al azul, diciendo.
diciendo: ¡ Ya sé por qué es I
Ya Jo ves, mi hermosa Elmira:
q·.iien delira
sufre mucho, ¡ya lo ves!
Y así, ilusiones ni encanto,
ni acaricies ni mantengas,
para que, al llorar, no ten~as
que decir: ¡ Ya sé por qué es! '

.

MANUEL ACU~A.

=

''¡Cuántos soles! Escucha: cuando amamos
llevamos ~n el alma un firmamento.
El sol divino del amor, alumbra
con inefable luz el pensamiento.
Y cuando la dttlcísima tristeza
hija caJlada del _amor la cubre,
en medio de esa noche, la esperanza
y los recuerdos adorados, brillan
como esos astros que tu vista alcanza.
La abnegación, el sacrificio, el llanto,
más bellos son que Venus cuando asoma
de la montaña sobre el pico agreste.
Cree mi palabra--- el firmamento es nada;
' ce1es t e."
el cielo de mi alma es. mas

''Bello es mirar los astros que tachonan
de las sombras magníficas el manto;
bella es el alba y la Creación es bella:
mas nada tiene el inefable encanto
de amarse con pasión. El mejor fuego,
la llama más espléndida y sagrada.
es aquella que cambiall' en silencio
dos almas, en la luz de un'a mirada."

"Vale más un amor correspondido
en un rincón humilde de la tierra,
que todos esos ignorados soles
en que el Eterno su secreto encierra.
Dios, el padre del hombre,
que al hombre siempre lo mejor ha dado,
puso lejos de él el vasto cielO----la mujer, a su lado.
Ama y vive, nos dice donde quiera
su acento soberano;
ama y vive, mortal; es tu destino:
lo demás, es mi arcano."

"¡Amemos! He aquí todo. Dios lo quien
Deja esos rayos pálidos que doran
la región de la sombra ____ Más hermosos
los verás en los ojos que te adoran.
Amar es comprender toda la vida
y presentir lo eterno.
.
El verdadero amor siempre ha Juntado
alma más grande a corazón más tierno."

"Ven ¡oh mi amor! ¿No escuchas
una música vaga que suspira
a nuestro derredor? Natu raleza
se cambia en una lira
y nuestro amor celebra---- 1Oh, dueño mío,
vaguemos entre el musgo y el rocío!
Ya no me des enojos,
no más mires al cielo;
estoy celosa de éL---- ¡mira mis ojos!"

Con voz muy baja, cannosa y triste,
así hablaba mi pálida Miaría,
Brillaba el astro, suspiraba el' viento.
la flor stt copa de perfume abúa
y blanqueaba la luna el firmamento.

Tranquila soledad de mi retiro,
astros, noche de amor, tímidas flores.
¿adónde se perdió tanto suspiro?
¿Qué se hicieron, decidme, mis amores?

- ---- - ¡ Qué triste es el destino! Aquel instante.
eternamente al corazón querido,
pasó como los otros'--- ¡Y quién sabe
si para Ella perdióse en el olvido L----

�joesías be llíctor 1!,ugo
Trélducid, s por el Poeta Mexicano Manuel M. Florea

1

LO QUE DICE LA:CAMPANA
Para "Revista Mexicana"
La móvil campana
&lt;lel vetu~to templo,
~de esa casa roja
&lt;le muros espesos.
llena de reliquias.
de santos austeros
con rostros mt:y graves,
con rostros muy secos,
con ojos tan tristes
cual ojos de enfermos ___ _
la móYil campana
que imita lamentos,
cuando con sus sones
lanzados al viento
nos llama a humillarnos
ante el Padre bueno,
ante al Padre augusto,
Señor de los cielos,
nos dice mil cosas
que no comprendemos---!\ os dice: "mortales,
llegaos al templo;
vosotros sois nobles,
vosotros sois buenos;
aquí está la casa
de Dios. y en su seno
caben las miserias
y los sufrimientos.
Venid los sufridos,
llegad los hambrientos,
entrad los carentes
de todo, que el templo

de Dios, el recinto
do habita el misterio,
donde todo es calma
y recogimiento,
donde al cielo suben
en ondas los rezos,
es para los náufragos
el tranquilo puerto,
y es para los tristes
caricia y consuelo,
y es para los débiles,
para los enfermos,
la mano qi:e cura,
la que unge los cuerpos.
y explosión de luces
hace en los cerebros".
Cuando ante los ojos
todo se alza negro,
. y sentimos hambre,
y sentimos miedo
porque estamos solos,
porque nos perdemos
en la eterna noche
de los sufrimientos;
cuando, como hienas
en montes espesos,
anidan las penas
en ni:estros cerebros;
cuando estamos pobres,
cuando estamos huérfanos,
cuando ni una mano
cariñosa vemos
tenderse a nosotros,
cuando el universo

parece un gran manto
muy triste y muy negro:
la vieja campana
del vestt:sto templo
vibrando nos dice
con voz de consuelo:
"venid los sufridos.
llegad los enfermos,
llegad hasta el atrio,
penetrad al templo,
humillad la frente
dPblegad el cuerpo,
y pedid de hinojos
al Dios de los buenos
tu que os hace falta,
lo que os tiene huérfanos,
la salud del alma,
la sakd del cuerpo,
y el pan de vosotros
y el pan de los vuestros _____ ..
Oh, campana, cómo
suena en mi cerebro
destrozante y triste
tu repiqueteo;
cuál a mi alma llegan
tus sonoros ecos;
llámame, campana
del vetusto templo,
suena en mis oídos,
vibra en mi cerebro,
que Dios a mi alma
llega con tus ecos----Guillermo Aguirre y Fierro.

PARODIA
En "Revista Mexicana,''
Garc:a Karanjo, poeta
de potente inspiración,
y tribuno de altos vuelos,
Y--- refugiado hoy por hoy,
entra en consideraciones
de gran peso y de valor
sobre el reconocimiento
de don Venus el barbón;
y lo hace de tal manera,
con tal verdad se expresó,
que no hemos podido menos
que aplaudirlo, sí señor.
"Sí señor García-Natanjo, ' ·
tiene usted mucha r·azón,
- eso mismo que usted dice, '
eso mismo d:go yo."
Dice usted que el carrancismo
(cuidado con el reloj)
se siente dueño de México
por la sencilla razón
de que aquel que quita y pone
gobiernos a su saber
en la .tierra de Morelos.

de Juárez y Cuauhtemoc,
por medio de un documento
ya de premio se lo dió.
Dice usted que en esta tierra
del dólar y el salchichón
piensan que todo en su seno
es grande y dominador,
que cada politicastro
es un nuevo Cicerón,
Lucrecia cada mujer
Galeno cada doctor,
y cada gacetillero
lo menos un Rusignol.
Agrega usted en su artículo,
. mi::lm~ amigo y sef¡or, .
que a· pesar de que a Carr.anta
ya Wilson reconoció,
no con esto hará la paz
de México ese barbón,
porque entre la propia gente
que a la meta Jo llevó
hay elementos que harán
que languidezca ese sol,
ouesto oue tiene oor bases

el robo y la "incautación;"
y añade qi:e no es posible
tapar con un dedo el soL __ _
ni apuntalar con un "úkase"
torre que se desplomó.
Y siguiendo usted esa lógica
que celebro con ardor,
concluye usted por decir
que el "Gobierno" del barbón
no con reconocimientos
se hará fuerte y redentor,
sino con firme respeto
a nuestra Constitución,
con sujeción a las leyes
,· y.con.·,¡.lgo · más que no
ha pasado por las barbas·
del vejete "redentor."
"Si. mi amigo don Nemesio,
tieBe usted mucha razón;
eso mismo que usted dice,
eso mismo digo yo."

1

1 1

~ij ~~

~

,¡~ ~'1

.-

1 1
1 1

~~
ij ~

abrióse a las estrellas la misteriosa flor.

UQ ~stro

Yo estaba junto a ella, su mano entre mis manos,
perd· dos en la noche sus ojos soberanos,
en mi hombro reclinada la pensativa sien.
La hablaba en voz muy baja: porque era la hora santa
en que algo que va al cielo del alma se levanta,
y la mirada al cielo levántase también.

Una tierra infeliz, áspera y dura
donde tral)ajan tristes los Yivientcs,
empapadas las almas de amargura
y de sudor las al;atidas frentes;
ca'Tl¡:os de sol y estériles arenas
r te en cambio de trabajo y de quebrante
a una raza mald ta dan apenas
pan miserable que humedece el llanto;
los hijos del oprobio engrandeciendo:
orgullosas ciudades delincuentes,
ele donde las virtudes yan huyendo
y las manos torciéndose dolientes;
el orgt. llo infernal hallando abrigo
Jo mismo del magnate bajo el techo
que dentro del tugurio del mendigo:
el odio y el dolor en cada pecho:
sobre las cumbres las espesas nieblas;
la inocencia y justicia prostituidas;
)a muerte, espectro ciego, en las tinieblas
riendo feroz y arrebatando vidas;
aquí las soledades abrasantes,
allá. del polo, los eternos hielos,
oceanos que rebraman espumantes
escupiendo su cólera a los cielos;
y todas las pasiones engendrando
todos los males, todos los dolores;
las grutas a las fieras abrigando.
ocultando a los áspides las flores;
continentes cubiertos de humo y ruido
donde la guerra infame centellea;
luto, crimen Y llantos Y rugido
salvaje del furor de la pelea;
pueblos que se desgarr~n palpitantes
del odio de Satán, de rabia Y ~elo,
sangrientos, rencorosos, blasfemantes~---;
¿y todo esto es un astro allá en el cielo.

La noche suspiraba; besábanse las palmas;
el estrellado cielo estaba en nuestras almas,
flotaba en los espacios el alma del Amor-----

.................................

Y al asomar el blanco crepúscdo del día,
me dije recordando la imagen de :María:
he visto entre la sombra el ángel del Señor.

Despierta

m

Ya brilla la aurora y aún no abres tu puerta,
al beso del aura la flor está abierta
¿y aun dt:ermes y sueñas, angélica flor?
Yo te amo y te canto, señora, despierta ___ _
despierta, mi vida, que es hora de amor.
Despierta, señora,
y escucha al cantor,
que canta y que llora
su trova de amor.
Están a tu puerta llamando, alma mía,
dulcísimas voces de blando rumor;
la aurora te dice: Abrid, soy el día.
El pájaro canta: Yo soy armonía.
Y mi alma suspira: Yo soy el amor.

•
A yer, el blando soplo del aura de la noche
b he
de las agrestes flores que tarde abren su roe
lleYaba hasta nosotros el embriagante olor..
La noche iba cayendo, los ruidos se ª?orm1an,
de la sombra tranquilas envolv1an
1as a 1as
,.
t
can. or.
en su pa1ac1-0 de hoJ·as al paJaro
,
El aire estaba tibio; su rafaga ligera,
ola de perfumes traía de la praderat
en l de invisibles bocas besándose el rumor.
et.a
. d 1 palmas·
y leves susurraban las hoJas e as
,
.
1
la
sombra
Allí
de nuestras almas
11upc1a era
---

~·= =C@~

¡ Despierta'----- Es la hora
del ave y la flor,
del alma que llora
sedienta de amor.

¡Arcángel, te adoro! ¡Mujer, yo te amo!
:Mitades de un alma nacimos los dos;
por eso a tu vida mi vida reclamo,
por eso te canto, por eso te llamo,
por eso nos junta la mano de Dios.
Despierta, señora;
ya cesa el cantor,
ya pasa la aurora _____ _
mas queda el amor.

�CARTAS DE LEONOR
&gt;·· Mi querida. Luisa:
· D~cididamente, vivimos en una fpoca de hierro, los trajes y sombreros
. de las damas cada día llevan un estilo más varonil; la mayoría de los
moldes están inspirados en trajes de
h~sares y cosacos y no me sorprende. ría que un día de estos surgiera un
sombrero igual o parecido al casco
alemán; pero reflexionando un poco,
no es muy probable que esto suceda;
las modas las hacen los franceses y
para ellos no ha de ser muy agradable ver cascos teutones en París.
El sombrero postillón sigue triunfando todavía aunque en Nueva York
lo han modificado ligeramente y le han
puesto otro nombre; le llaman el "puri·
· tan hat" _probablemente con el objeto
de halagar el gusto puritano, de algún
personaje de este país, pero en realidad es el mismo sombrero "postillón,"
idéntico al que usaban los postillones
franceses, en aquellos lijeros tiempos
en que no había ferrocarriles y las
gentes caminaban en pesadas diligencias arrastradas por dos o tres tiro5
ele caballos; y naturalmente han surgído también los cuellos "postillón"
las mangas "postill5n" las capas postillón etc. etc., por eso te decía an
tes que la moda femenina se está volviendo completamente varonil; nada
~ líneas griegas, ni figura's de Tanagra ni siquiera el primoroso gorrito y la manteleta de 1847 que tan
bien irían con la falda de pliegues
que hoy se lleva; ni mucho menos el
deliciosamente femenino estilo Watteau que quiso iniciarse en el verane,
pasado; no, todas las modas se están
mascLlinizando y hay alguien que
afirma que el próximo giro de la tno·
da será imitar la indumentaria varonil
de 1792.
Los trajes de "soiré" vienen sumamente cortos, muy vaporosos, muy
amplios y ligeramente remangados a
los lados. La blusa ''pumper" vueh-e
·otra vez aunque algo distinta de como vino hace algunos años; la de hoy
tiene algunos puntos de contacto con
la; forma medioeval; las mangas en
la' forma "campana qt:e tanto gustaron desde que las lanzó a la moda
la famosa bailarina l\Irs. Vernon Castle; hoy se llevan algo modificadas
pues tienen a la orilla un fino festón
de piel.
Probablemente vendrá dentro de
poco tiempo la moda de las mangas de "pierna de carnero" aunque no
tan exageradas ni extravagantes como
vinieron hace veinte años; por de
pronto. Paquin ha hecho reaparecer
. . '!) canesú que baja sobre el hombro
•",/~~·-"--:: ~
.

.Y como al mismo tiempo inicia las man ·

gas de pierna de carnero, las damas
elegantes no saben que elegir pues los
dos estilos son enteramente opuestos;
yo te aconsejo, querida Luisa, que elijas el que mejor siente a tu figura sin
preocuparte de cual será el que tr_iunfe.
·
Entretanto, lo único que te puedo
decir es que la Moda, como todas las
Bellas Artes. debe ser a'nte todo honrada y verdadera. Es decir, debe procurar embellecer el cuerpo femenino
y no falsificarlo.
Las modas eternamente bellas son
las que están de acuerdo con la naturaleza humana: una túnica griega será digna de llevarse en todos los tiempos; en cambio las extravagancias . de

Uf) Circo quiere col)tratar a Villa.

las modistas no hacen sino pasar con
rapidez de relámpago. Por eso las mo
das varoniles de hoy sólo tendrán im·
perio transitorio. Cuando se acabe
la tragedia europea, y vuelvan los
hombres a encargarse de las labores
del campo, de la conducción de ca.
rruajes, y demás oficios que hoy des·
empeñan temporalmente las mujeres,
volverán éstas a encerrarse ~n su hogares, volverán a ser femeninas esto
es recobrarán el mayor de sus encan·
tos.
y la moda, volverá a ser lo que le
corresponde.
y ahora hasta luego, te abraza tu
amiga.

LEONOR.

r

~-

Esta mañana, el Sr. Cooper, representante de los Señores Tammen and
Bonfils, propietarios del circo Fl,O·
TO, que trabajará dentro &lt;le poco en
esta ciudad, manifestó que va a dirigirse a Francisco Villa, haciéndole
proposiciones para que ingrese a la
TROUPE de dicho circo y sea exhibido en las poblaciones norteamericanas del Este, en donde el mismo circo hará una gira próximamente.
Mr. Cooper habló con 1:.no de los
redactores de "El Paso Herald" y se
expresó en estos términ~s. qu~. t?mamos del importante y seno penod1co:
"Villa ha despertado gran interés
en el Este-dijo Mr. Copper.-Su
nombre se conoce domlequiera; sus
audacias, sus aventuras y sus luchas
contra Carranza son tema constant;:
de conversaciones; y creemos que sera
uno de los mejores "NUMEROS" de
nuestro programa. Así es que, poi
mi parte, haré todos los esfuerzos posibles por contratarlo para que, h~1za
una gira con nosotr.Js en la prox1ma
estación o, a lo menos, ,q~e nos. ~ro;
meta que si sale de Mex1co, viaJa.ra
con nuestro circo."
..
Mr. Copper manifestó tamb1en. que
se dirigía por la vía de Pa!oma~:. en
poder actualmente de Francisco \i illa,
para entrar en arreglos sobre el particular.
.
Esta noticia, rigurosamente C\erta,
mueve a risa; provoca la carcaJada,
destierra por algt nos minutos el mal
humor Pero a poco que se reflexiona no puede menos que pensarse &lt;."On
tri'steza, en que los Estados Unidos
ven a los principales actores de n~es
tra tragedia, de igual modo qu_e s1 ."e
tratara de entes de tal manera mfer10res y ridículos, que pueden s~r comarados con t.n perro que baila, ;ou
~n elefante que _hace piruetas o con
una fiera domesticada.
En tratándose de Villa, todo es poºbl que tenga mucho de fund~do,
fila sido perro que baila ante W_ashm~:
ton. elefari te que ha hec.ho p~rueta~'
' todos tiempos ha sido fiera se·.
~id~mesticada a ratos, pero en lo _general librada a sus instintos sang1:.m.1rios.
1
a e y
1NO está pues, en esto, o g': v
1e
•
q
e
a
esta
fiera
vituperable, smo en u U 'd "Na·
en los Estados m os 1
11
ªFe~~ºAmericano;" estrechó íntim~s
~~ladones de amistad con fl Jefe mL~
alto del Ejército: genera
go e~i:
Scott. se cruzó piropos ~ond et, par t·u· .
' ·¡
lo trato e u
'
de~te W1 son, sfut~iunfa sobre Carr,.1.1~Y finalmente,.
d' . . do con vilt- se le hubiera 1vm1za '
1
za, d'
baldón para el honor de os
h~~ad~i Unidos y de la gente honra-

f

da de !léxico. b', n está en que maLo grave tam ie
, 'd
sa
do Carranza este ca1 o, co
nana, cua~ , . vitablemente, otro cirqt:e ocurrir~ me FLOTO tratará &lt;le
co, o el mismo
exhiba su barl&gt;a,
contratarlo para que d él y Ja Silla
cuente las aventuraslle:ó a Veracr1:.z;
Presidencial 9ue se. nes de ser Caµt·
hable de las 1mpres10 adrilla de Ban, d una enorme cu
•
tan e
f'
mil primores de a1iadole~os Y r~e1%~radas de violación de
nam1.entos . ecuciones, de perfume~ _omonias, de e~
f' de toda la h1sbregonescos, ~n m,PRE-constituciotoria de esta epoca

nal

�fácilmente a Ía más leve presión que
hiciera sobre elJa, como si faltase al·
guna vértebra de la arm~zón ósea..
En estas graves c1rcunstanc1as,
Adam, haciendo algo análogo a lo
que había hecho a menudo en sus horas de aburrimiento para entretenerse,
comenzó a contar inmediatamente
con el índice de cada mano, el número de costillas que tenía en ambos lados del cuerpo.
-¡ No hay más-gesticuló entonces
Adam, dando un salto y ponién~os~
en pie-aquí me f~lta una cost.1lla.
Yo siempre he temdo una cantidad
igual de ellas tanto e1~ el costa?º derecho como en el izquierdo. y sm em·
bargo, ahora resulta que en el costado izquierdo tengo una de- menos:--Dcrante mi malhadado sueno h~ sido
víctima indudableme~te de al~un es·
píritu maléfico, pero Juro y reJuro
mo que me llamo Adam, que h?Y. ie
de concluir con todos los seres, v1v1entes que encuentre en el Para1so. .
No había terminado aún de decir
Adam estas sacrílegas palabra~, :uando el Señor, abandonando .r,rec1p1tada·
mente su escondite, se p~so muy cerca a él para impedir, s1 era. l'!ecesario, la realización de tan ~m1estros
proyectos.
,
d l
-Díme,Adam,~pregunto1e con . ~.:
zura-¿por qué pretendes exterm1n.;1
todos los seres vivientes del Para1a
in antes haber consultado Con50! s?
Tú ignoras tal vez cuanto
r;:~~~-¡;~;dido, y es !1ecesa1 io q_ue l~
Entre esos mismos serea que
s~~~:~des exterminar, y escúchame
está precisamente aquel l!Ue fa
d~enl~bar la felicidad que Yo te ie
prome,tl'do ,· acércate a Uí, Y te cun-

El aburrimiento de Adam
En el octavo día, Dios, con la
perspectiva de que su obra nada dejaba de desear, dirigió la vista al Paraíso. Miró un instante, y creyó que
todo era una ilusión. Volvió a mirar
más atentamente, pero, esta vez, su
Espíritu sufrió una grande decepción.
Elpetimetre de Adam. porque en
esos angustiosos mom~ntos Adam había descendido en el concepto de
Dios a la ínfima calidad de petimetre, daba señales de un aburrimiento
y malhumor extraordinarios.
Después de mucho vacilar, Dios se
acercó a Adam, preguntándole sobre
el pecho:
-¿ Estás aburrido, Adam?____ _
-¡ Oh, ya lo creo !-respondió éste
instantáneamente-Tú me habías dicho que el Paraíso era un sitio de
deleite, pero yo debo declararte que
no encuentro en él diversiones de
ninguna especie. El continuo murmullo que producen las aguas del Phison, y del Hevilath, y del Tigris, y
del Euphrates, al cabo de tanto oirlo,
se ha transformado en un martirio
verdaderamente insopotrable para mí.
Los acrobáticos ejercicios que con
muchí~imo placer hacía en un principio, encaramándome a los árboles
más elevados del Paraíso, y saltando
de un lado para otro, me tienen ahora extremadamente fastidiado. Ya
nada sé que hacer para distraerme, y
por eso me ves aquí tendido en el
suelo. con el rostro apoyado sobrt
mis brazos, vegetando conmigo el m~ ..
estúpido aburrimiento que Tú puedas
imaginarte.
Dios mordiéndose los labios I:asta
hacers~ sangre en ellos, guardo silet:cio, pe·o l.11e11 pronto su natura·
leza sensible le indujo a hablar. Compadecido sincerar.1~nb! de la mi.;c~al&gt;lc
existencia que Adam llevaba en el '.'_a·
raíso1 y no obstante la cru('I ,Jecepnon
que )e había propo, cio11?.do, dijt,le tariñosamente:
-No tienes por ·¡t:é afligirte. Adam,
pues yo te, haré feliz.
..
y pronunciadas est:i:;_ profou~as palabras el Señor se alei•&gt; del l. ara1so,
pero ~on la seria preoc•Jpación de 11,)
saber a ciencia cierta cualt&gt;s er?a. los
motivos que producían el aburr1m1ento de Adam.
-¿Será esto? ¿Será aquello?-decía Dios a cada instante- ·per~ n_unca
podía acertar con el de~cubrtm1entz
qi:e tanto lo interesaba.
Cuando Dios había va empezado a
impacientarse, dió felizment~. con nna
idea que le pareció muy ~t,~az para
hacer desaparecer el aburnm,cnto de
Adam y entonces fué cuando nació
en su' Espíritu Divino la famosísima
concepción de Eva.
Hizo caer en Adam un proíundo
sueño y cuando creyó que estaba perfectamente dormido, extrajo con un
arte envidiable aquella céltbre costilla con la cual formó a la que fué primera mujer sobre la tierra, y luego,
para que Adam al despertar no S4·
friese ninguna incomodidad en su
cuerpo, hinchó carne en el lug;,r que
la extracción de la costilla deJó desocupado.
Después que terminó estas difíciles
operaciones Dios se puso en acecho
para obser;ar pacientemente desde un

e¡°"

b'

-~

Vestido de Invierno.

sitio próximo la grata impre~ión 11ue
la presencia de Eva ioo a producir en
él ánimo de Adam.
-¡ Qué alegría efectivamente ¡.,ar..
Adam-pensaba Dios-cuando viese a
su nueva compañera, que era carne de
su carne y hueso de sus huesos, habitando junto a él en el Paraíso: ____ El
aburrimento y el malhumor que le
habían tenido exasperado, alejaríanse
tal vez para siempre de su espíritu,
y entonces ¡ohL ______ ya no di:daría
de que el Paraíso era verdad~ramente un sitio de deleite, como El desde
un principio le había asegurado.
Adam se despertó, pero desgraciadamente más malhumorado que nusca. Un escozor que le molestaba con
mucha insistencia en el costado izquierdo le hizo hablar pestes sClbre
las causas que originaban las picazo·

nes en el cuerpo humano, y después
de haber pretendido infructuosamente neutralizar el mal frotándose con
la yema de los dedos y a veces tam,
bién con las uñas, restregóse los ojos
que aún estaban perezosos y Vl'lvió
desesperadamente la vista hacia la
parte afectada por la comezón.
Un rojo cardenal que se extendía
paralelamente a la disposición de sus
costiJlas, y que vió perfectamente
aunqi:e había mirado de un modo
oblícuo, Je llamó poderosamente la
atención. Queriendo verificar con
más exactitud sus autoinvestigaciones IJevó las manos hacia él, palpó
luego con fuerza, y quedó entonces
profundamente horrorizado ante l:..
poca consistencia que su cuerpo pre
sentaba en ese lugar· la carne cedía

ve.A~t:~:· con la consiguient~. sorpres~
&lt;lujeron en su espurtu esa:,
que pro . speradas palabras, se
suave~ e, a1nDe'1os que le condujo al siaprox1mo
•
E
. ,
. d de descansaba va.
. . . Adam exammo a
tio on
En un principio
do D1'oc:
te pero cuan
·
1
ésta :ec~ os::~~d~ absolutamente te·
le, afirmot qmer proce d"
10 con más sol·
ma que e és de haber estado oltutra; d~:s:nuciosamente durante ~u
f a ean
Adam creyó que la precio·
largo rato, d'1 ealmente brindarle la
sa Eva po ª .r
t'd pue11 sen·
. 'dad por Dios prome I a,
f el1c1
Jacer de estar con
tía verdadero p l Seuor que t?.mbién
ella y entonces e
' 1 e'xito obgozoso por e
,
'b
esta a muy , referirle de que mo·
tenido, ,emEplezo :&lt;lucido el maravilloso
do ahb1a
pr
nacimientoD~e ~:\eveló lo referente
Cuando ios
·u todo se
a la extracción de la costl dª'r Adam
· ºbl mente a per e ·
'
echó irrem1~1 e chado hasta enton
que le babia escu ado no quiso saces con mucho
' 'l'-'ad
,
da.agr
la tranqm
1·, desaber Y~, ma~iet¡mente de su espírit~,
parecto cod. pd contenerse, exclamo,
no pi: 1en o
yterriblemente exaspef r~dto :Tu'?
UIS e
· -----J Ah! ¿;on q~!cer una pausa para
y despues de
. · moviendo
alientos, contm~10,
cobrar
'b aba30:
la cabeza de arn ªte ·amás hubiera
' 1
. 1
Yo• francamen
b'endo sucedido o que
pensado que _ha 1 1 coraJ·e de venir
. ' tuvieses e
suce d 10, • t en mis propias barba:;
a vanaglolnar e has hecho, porque al
de todo O que
· d
yo efec·
f y al cabo, supo111en o q~e
'
11
a ser feliz____ sere
m
tivamcnte egue
ta de mis costifcliz, pero------ a cos
llas.

Vicente

J. GRILLO.

�R[VISTA MDICANl
SEMANARIO ILUSTRADO

MENU.

se coloca en el plato en que se va a
servir; en seguida se van cubriendo
las rebanadas con la mayonesa que se
hace batiendo tres yemas de huevos
cocidos con aceite vinagre y un poquito de limón. Se adorna con hojas de
lechuga y rebanaditas de betabel y za
nahoria cocidos.

Sopa de papa.
Habas con crema.
Arroz a la valenciana.
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...
.

FRITURA DE SARDINAS

Se cuecen papas, y después de coSe cuecen tres papas grandes y un cidas se hace puré al que se le po·
huevo; se muele una poquita de pi- ne una poca de harina y dos yemas
mienta, ajo y sal con la yema del de huevo, según la cantidad de papa
que sea, se l• agrega queso rayado,
huevo cocido y COR una papa grande.
peregil picado, sal y pimienta. Se to·
Se fríe esto en una poquita de man- • ma una poca de papa de manera de
teca, agregándole rebanadas de toma- hacer una tortilla, se le pone media
te y cebolla; luego que esté bien fri- sardina, se dobla como empanada, se
to, se le va poniendo leche y el resto pasa por pan rayado y se fríe en man·
de las papas cortadas en trocitos pe- teca.
queños
BIZCOCHOS DE NUEZ
LENGUA EL SALSA DE MAYO.NESA.

-0--

ADVERTENCIAS:

S~ cuecen en sufiiciente agua con sal
y un trocito de mantequilla. Se escurren y se muelen. Se fríe cebolla en
mantequilla y se echa el puré de chícharos que se moja con leche y se sazona con sal y pimienta. Ya para ser·
virse se adorna el puré con rebanadas
de cebolla y de pan fritas.

Se cuece la lengua desde el día anterior con ajo, pimienta, clavo, orégano, hierba·büena, laurel, mejorana,
tomillo y la cantidad de sal necesaria. Luego que esté bien cocida se
corta en rebanadas muy delgaditas y

A una libra de corazones de nuez
se le pone libra y media de azúcar. Se
muelen y se le agregan doce claras
de huevo y una libra de harina
con una y media cucharadita de Royal. Se baten bien y se pone en torteras untadas &lt;le mantequilla.

•

�El próximo 21 de Noviem\re publicaremos un nú-

1 1
1

mero dedicado a la REVOLUCION MEXICANA iniciada hace cinco años.
Grabados espléndidos, artículos alusivos e imparcialidad de criterio, harán de este número uno de los
más interesantes en la historia del periodismo me..
x1cano.

�</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Volumen to.

,·.

.

l
t

~

.
~

.
.

. ..

.

Octubre 24 de 1915.

Número 7.

�REVISTA MEXICANA
.

Semanario Ilustrado.

1

1

Application made to enteras second class matter, September 13, 1915 at the Post Office of San Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879.

Año l.

San Antonio, Texu, Octubre 24 de 1915.

Número 7.

Pagina :Editorial
~

...,

CARRANZA Y LA;~YUDA EXTRANJERA
El seis de Noviembre de 1911 se hizo cargo de la Pr~idencia de México el C. Francisco l. Madero. Nadie como él
ha escalado el solio l:ajo mejores auspicios ni nadie ~poco ha tenido oporti:nidad más bonancible para estable~
cer la paz orgánica de la República. Todo lo tuvo en su favor: origen constitucional, popularidad abn:madora entre
las masas, estimació.n de las clases medias y altas, cajas llenas de oro, crédito en el exterior, Ejército veterano y aguerrido, Cámaras de D:putados y Senadores cuyas mayorías
secunlaban su política interna, y Gobernantes de Estados
dispuesto a sostener el peso de su Administración. Y como
si todas estas felices circunstancias no bastasen, también
contó el señor Madero con algo que fué el secreto maravi·
lioso de su fácil triunfo, y al mismo tiempo, la causa deter~
minante de su inevitable derrumbamiento: este algo fué la
ayuda incondicional de los Estados Unidos.
Sin la alianza norte-americana el señor Madero no habría desquiciado la dictadura porfiriana¡ tampoco hubiera
aniquilado en unos cuantos días la revolución encabeza~
por el General Bernardo Reyes¡ menos aún, hubiese hecho
añ:cos, en el término de seis meses, la insnrrección formidable acaudillada por el General Pascual Orozco. La ayÚ~
da de los Fstados Unidos le sirvió para sentarse en la silla
de Juárez, y para desbaratar la dos primeras revoluciones
que se organizaron con el objeto de derrocarlo.
Pero esa ayuda incondicional y deciüida le sirvió de
igual manera para d"sgustar prof.. ndamente al pueblo me:eicano, que no podía ver con agrado, que sus destinos estli~
vieran a merced de un capricho irreverente de la Casa Bl-4ca. El orgullo mexicano tenía que sentirse lastimaio ante
la perpet·:a consideración de que su Gobierno se encontraba
bajo d patronato de extranjeros. Por eso la ayuda de le&amp;
Fetados Unidos que fué al principio motivo de impopularidad, se toro5 muy en breve en causa de aversión; y fué é;
ta creciendo de tal manera, que acabó por convertise e!1
torrente arrollador que barrió de modo incontrastable aqutlla extravagante administración.
Una vez qre alguien acusah a cierta persona de cons_pirar contra el Gobierno contestó Don Gustavo Madero:
"Si fuésemos a aprehender a todos los que conspiran, necesitaríamos convertir a la Rep(iblica entera en una prisi5n."
Otra vez que el Diprtado Moheno interpeló al Diputado Samuel Santos, (uno de los más adictos al Presidente Mad~ro) sobre si se encontraban los "renovadores" conformes
con la política del Ejecutivo contestó negativamente sin
vacilar. F~tas dos declaraciones, emitidas por las gentes menos sospechosas de desafecto a aquella Administración,
demuetran palpablemente qt?e el Gobierno maderista en sus
agonías, ya no contaiba con el apoyo moral de Ja Nación.·
Todo lo había tenido en su favor en Noviembre de 1911;
tódo lo tenía en su contra hacía fines de 1912. Solamen~~
conservaba la ayuda inconfücional de los Estados Unidos,
si bien es verdad que le había servido admirablemente

vfa en cambio para retornarle el amor perdido de su pueblo.
Las cajas del tesoro estaban vacías, la revolución del Sur,
inextinguible, las Cámaras vacilantes, el Ejército dudoso, y
el pueblo .... aquel pueblo que le había tributado ovaciones
más estruendosas que a Iturbide y a Juárez, ya decepcionado y· triste, lo dejaba abandonado, en medio de la tempestad.
¿Y la ayuda americana?
La seguía teniendo; pero era estéril. Cuando los p1.Jeblos se desengañan de los Gobiernos que los rigen; cuando
vuelven la espalda a sus ídolos, resultan enteramente inútiles los esf&lt;.?erzos extranjeros para resucitar un cariño que
pao5. En Francia, la casa de Austria manejada por Mettemich,, impuso la restauración borbónica; pero la revolución de 1830 di6 al traste con aquel Gobierno art:ficial im·
puesto por elementos extraños. Lo mismo le pasó al señor
Madero: la ayuda del Gobierno norte-americano que había
sido el principal secreto de su encumbramiento fué también la causa más eficiente de su desastre.
Hacemos estas reminiscencias porque •algunos creen
que el reconocimiento otorgado por. Mister Wilson en favor
de la facción carrancista y el embargo de armas decretado
en contra de Francisco Villa, han traído una solución pésima pero inevitable a las desgracias que afligen a nuestra
pobre Patria.
Pero nuestra historia nos dice elocuentemente lo que
significa la ayuda de los extranjeros. El apoyo de los franceses sirvió en 1863 para tomar la ciudad de Puebla, para
ocupar triunfalmente la Capital de la República, para posesionarse militarmente del territorio patrlo: pero slrvi6
también para despertar el sentimiento nacional, excitar los
heroismos dormidos, sacudir las voluntades enervadas Y
provocar la fe en el triunfo de la República. Y la ayuda
extranjera, que había sido tan magnífico auxiliar acabó siendo un lastre pavoroso que h',.mlJió para siempre al partido
conservador.
En nuestros dfas, la ayuda norte-americana servirá para exterminar a Villa en Sonora y al Coronel Cantú en Baja
California, como sirvió para ahogar las revoluciones de Re·
yes y Orozco como sirvió también para consegu'r el derrumbamiento del General Huerta. Pero esa ayuda que fué ineficaz
para sostener al Gobierno del señor Maiero lo será igaalmente para fortalecer la posici5n de Carranza. Todo lo contrario: después de contribuír en el encumbrimiento contribuirá en el desastre. Es una filer:za que se convertirá en una
debilidad. Es un éxito que se transformará en fracaso. La
ayuda er.tranjera se parece a algunos medicamentos como
la m·orfina · que si bieri es cierto que extinguen determinadas dolencias, dejan en cainbío en. el organismo
1~·:
..
-.. gennenes de muerte.
. .
.. .
Nuestra historia · se repetirá · con ¿ carran_cismo. La
ayuda extranjera le ha dado la victoria; la ayuda extranjera
lo !J1atará.

�La contestación de Moheno
El pueblo norte americano ea viejo
y au literatura ea pobre.
. Labor intelectual de suma urgen~1ª. embargó mi tiempo durante las
ultimas sem~nas,. por tal manera que
no me hab1a. sido posible disponer
&lt;le algunas horas para contestar el interesante artículo del doctor Da\'id
Cerna, "El señor 1loheno y Ja Literatu
r a ,,Americana , " que ''Revista .l.:'lle•
x 1cana publ icó recientemente.
Al pie de ese trabajo aparece una
no ta, que supongo escrita por la elegante y cultisima pluma de García
Xaranjo, y qi:e me habría evitado este . trabajo, si no fuera porque en la
m isma nota se me invita a replicar.
X

X

X

Tiene mucha razón el estimable
c'.octor Cerna cuando dice que, como
otros muchos, yo ignoro los elementos que han contribuí'do al desarroilo
de la literatura americana y p0r eso
no la comprendo
Lejos de mí ll pretensión &lt;.ir S&lt;. r,
como mi •distinguido opositor. 1 na
autoridad en orden al movimirnto in telectual de este pueblo que evidentemente es m1 i.pueblo grande'' &lt;iunque
acaso es discutible que sea un "gran
pueblo."
No obstante esa ignorancia mía,
se me permitirá agregar los nonbres de tres pensadores americanos,
de los más ih. stres, que no comprendo cómo pudo oh idar el doctor Cerna: Lewis fl. :.\forris. Franklin ~.
Giddings y Lester F. \Vard.
Hecha e·sta acotación a la lista de
notabilidades americanas que contiene el t rabajo del estimable doctor
voy a rectificar desde luego dos con'.
cept os que me afectan en lo personal, para ocuparme después de los
conceptos capitales.
:\"o cuadra con la sericd1d y el in
terés &lt;le todQ aquel trabajo, la broma de llamarme ''t;, nio.·• Aunque yo
no trngo el ltonur de conoc.:r al doc·
tur Cerna. es posit-le qnc él si m.:
conozca de vista. y en ese caso yo le
aseguro que · debajo de mi aparien·
cia presuntuosa, guardo t n concepto
bien humilde de mí mismo. No me
creí genio jamás; soy simplemente un
espíritu libre que no acepta lo que
juzga imposic iones y errores, aunque
los sancionen todas las autoridades
del mundo.
Conjetura del doctor Cerna que mis
apreciaciones sobre literatura americana pt:eden ser obra de "ignorancia,
envidia, despecho, mal humor reconcentrado u odio de raza." Admito el
primero y el' último concepto: ignorante, lo soy por mi mala ventura,
aunque jamás hice otra cosa que estudiar con empeño, y los que tienen
la fortuna de ser sabios, como el doctor Cerna, rita! hacen de afrentarme
con mi ign()rancia, cuando debieran
compadecerme por ella.
Por Jo que hace al odio, debo confesarlo: me avergonzaría de no sen·
tirio siendo mexicano.
La envidia; aqi:el bajo sentimiento que Ripalda defiiniera admirable~
mente coma "la tristeza del bien
ajeno" jamás la sentí. Pero,

la un indidduo respecto de una colectividad Si yo fuera ruín, me dolería, en mi lastimo~a ignorancia, del
vasto saber del doctor Cerna, por
ejemplo; pero ¿cómo sentir envidia
de la Enciclopedia?, ¿cómo explicar
que valiente alguno de la tierra se
sintiese envid;oso de los triunfos del
ejército alemán? En cuanto al despecho no imagino siquiera cómo podría actuar en mi respecto del pueblo
americano y, en fin, por lo que atañe al humor, aunque harto tenemos
los emigrados para tenerlo negrísimo más negro que los negros lynchados diariamente por este pueb lo
tan "artista" y "civilizado," el doctor
Cerna puede tener la seguridad de
que es lo único que me ha quedado
en el destierro, y tanto, que me cuesta positivo esfuerzo no demostrárselo aqui mismo, como el griego demos
traba el movimien·to andando; pero __
no hay cuidado de que yo falte al
rc6peto a tan estimable y culto com·

te erróneas en mi sentir, contiene el
interesante estudio del doctor Cerna..
a saber:
Primera, que el pueblo americano
es un pueblo joven; y
Segi:nda, que, ,no obstante, tiene
una literatura si:perior a la del resto
del Continente.
Con el profundo respeto que me
merece la opinión de todos los hom·
bres voy a esforzarme por demostrar que ambas opiniones son abso·
lutamente falsas.
Napoleón Colajami, el pensador
italiano cuyos estudios d.:: sociología
no puede ignorar el doctor Cerna,
toda vez que le son familiares a persona tan ignorante como yo, compara
el encuentro y fusión de dos civilizaciones de diferente grado con el fenómeno físico que se verifica mezclando dos líquidos de temperatura
diversa: como en este último caso, la
cív:li1ación más alta sufre un abatJmlcnto de varios rados.

temática, me atrevería yo a intentar
una aplicación de la fórmula la cual
si un cuerpo que se mueYc en deter- .
minada dirección con una \'C lQcidarl
~orno 100, choca con otro cucrpu
igual, y ambos continúan moviéndose en la misma dirección la velocidad de cada uno será ta' mitad de
la que llevaba el cuerpo chocante.
Tal es el caso de la conquista e,,pañola en América, donde la civilización europea, tra1da por el conquistador, en contacto con las civilizaciones aborígenes, sufrió un notorio
abatimiento.
En l'.léxico. lo mismo que en Peri'.,
y el resto de la América conquistada
por España, esa fusión de dos civi
lizaciones de diverso grado (Juc se
verificó por el cruzamiento fisioló,
gico de conqu istad ores y conquistado~. dú lugar a la aparición de un
pui;blu novel, r¡uc lia el~ rccorrl''
torio el ciclo de la C\'olución progre~iYa, para alcanzar las últimas etapas de las civilizaciones su peri ore~.
Por eso es legítimo con;;iderar como.
pueblos nuevos, como t:.n solo pueblo
sumamente joven, a toda la poblarión civilizada de la América cspa
ñola.
Muy distinto es el caso &lt;le los Es·
tados Unidos. El doctor Cerna, que
tan al detalle conoce cosas e instintucione~ de este país, no puede igno. rar que los elementos europeos inndadores de las· primeras trece colonias, lo mismo los puritamos dt:
:lfassachussetts, que los cuákcros de
Pennsilrnnia y los católicos de jfaryJand, sistemáticamente cvitarón todo
contacto con el elemento aborígen
previniendo el cmzamiento de razas
con todo cuidado. De hecho, la única
relación que medió entre ce&gt;louos e
indígenas. ü.é la indispensable para
exterminar a éstos por todos Jo, medios. incluso los más reprobados por
la moral cristiana. Xo hubo entonces
piedad para los hermanos de Pocahon·
tas, como tampoco la hay ahora para
esos desventnrados parias últimos
descendientes de los primitivos pobladores. que el gobierno &lt;le este "cul
tisimo" país vienl.! ases;nando lenta
mente, con el infame y Yergonzoso
sistema de las re,errnciones, sistt:rn;.
i¡uc el Dr. Cl'rna nec1.:sariame11te ha ck
conocer, anm¡ue parezca co11trackci1 lo
~u ternura :¡: su admiración por este
pueblo, que le arrastr? '.l extn:mos ::o
mo el parangonear a \Vhitman con
el Dante, lo cual vale tanto como poner t:n caballito de palo del Portal
de :\Lerca&lt;leres junto a la ·'Feria de
Caballos" de Rosa Bonheur.
De esta suerte, gracias a ese aislamiento sisetmático, no hubo ocasión
ni motivo para que la ci,·ilización inglesa traída por los colonos a :,.;"ueya
Inglaterra sufriese rebajamiento alguno, de manera que el pueblo que ho)
se llama americano, no tuvo que comenzar de nuevo su evolución, sino
que sencillamente' venía a continuarla
en un medio más propicio para su
libre funcionamiento, pero tomándola
en el punto que guardaba en la metrópoa
.
.
Si se considera como entidad nacional,
el pueblo americano puede llamarse
nuevo pero desde el punto de vista de
su personalidad moral o psicológica es
te pueblo es tan viejo como el pi:eblo
il'lglés y demás pueblos europeos de
donde procede.
.'\$Í, el Dr. Cerna n? tiene razón,
creq yo, cuando p~ra ?!scu~par 1~ pobftza de ta contribucton .literaria Y

sente guerra y sus cultísimos hijos
antes que presenciar el reparto de s~
patria, llcnran sus penates al otro lado del globo para iundar en tierras
,olitarias una patria nue,·a, un Dr.
Cerna riel ,iglo próximo no tendría dcn·cho para llamar nuevo o reciente a
ese puelllo que &lt;lt:,cendcría en línea
recta de cultura, dt: abuelos como
Fitche, Kant, Goethe. Hegel Schopennliauer, \Yagncr, jfozart Lizt, Alberto Durero, ;1[0msem, Hacckcl, Vir..:ho'.\, tlc .. etc.
Pue~ .:xactamente lo mi,mo sucecl!
con e,tc pueblo. :\o i~ay razón para
suponer c¡t•c le,· "pilgrims" del }Iayilo
\\'U o los rnakcr,1~ (le Guillermo Pcnn
al cruzar el .\tlánti.:o, cumu si iucra
un fantá~ti&lt;:rt ·.. \l;ir del Olvido,' ' perdieran las noc•one, ttte formal.Jan el
fon!lo de la c,1lttira inglesa.
Sí, cuno en el caos &lt;le }léxico, los
,nvs ~l l,uhiera11 auzado con los
;11d1gcn:is, clan&lt;lo lt.~ar a la formación
de un pueb:o mestizó entonces :-í
tendría!ros aqu1 i 1 1 ¡n•c 1ilo de origen
reciente, qué haLrb tl'~IH ,ter andar
de nuc,·o los caminos que rt'corricran antes los pueblo, más a\·anza-

"º'

do,.
El ¡itteblu a1,H rica1n t,; \Í,e;o } 11,uy
vit•jo; tiene la mi,ma e&lt;l;:&lt;l que el
gran JJUi'blo inglés, y ~í. no obstante,
su cn1h'.ció11 literaria ,. artística ha scgt:id11 una marcila más hirn regrcsi\'a,
de tal 1l1anera que pttdicndo superar
a la madre patria, por las Yentajo:;:i.;
rondidones ch:! medio americano, :e
ha qn&lt;'claclo muy a la zaga. esto s~ debe, en mi runccpto al "culto del clollar,' ' que llena J;i. exi,te:·cia de estos
hombres. y c,uc lk, aclo ü la exageración que ~1.t¡¡:1 presenciamos. r~baja
··- ·esanan ctne la mc:1tali,Iad colec-

tiva.
!'ara (¡UC ~e cu1r.prcn1h1 t.:11 tudo ~u
, alur esta Última opiniíin acudiré a
t:n recuerdo ri:ciel'tc. El año pasado,
;1 1a -·1zón qt.c ~Pe encont."aha en
;( cw York. 111a dl· los primeros pcriódirn,, de allá. ha~iendo el !)alance
t:ni\"&lt;·r~itano del último ejercicio. hacía notar que el pensamiento uni,·er5itariu a:ncrica 10 era r, ,·clador del
profund,1 ca•nbk, o•&gt;tr.. do en la mentaliLlad de este puehlo: ··antc:~-&lt;lecia
aquel periódi-o- ~l prct!vntal a a tod .,
Ío\'Cn "wha~ do \TU know :". cu tanin c¡re al·ora ii:;:irhblemcnk ~e :e
l're~.rnta "\\''•n can ) ou Jo:"
Y d
&lt;loc,"r C('rnt1 me pnmitirá
o'1scrvar. con \o&lt;lo rt'rpeto, c1t1e el cid,.1 cvolutiYo compreriJiilo entre amh;(s preguntas ro1-responde con bastante cxaclitt:d al qu,• sería necesa
riamenk para l'Onvc1tir a un Xcwton
o a un Quatrcfages l'll un fobricante
de manteca!
X

::r.

X
X
Seguramente no hay en todo el
mundo un país donde conci:rran, tanto como en Estados Vnidos, las con
diciones qi:c más favorecen un alto
grado de florecimiento intelectual.
Gr.1 población numerosisima, con
1111 elevado coeiic1cnte de cutlura alfabética, teniendo a sti servicio una gigantesca red &lt;le ferrocarriles y que
gana los salarios más altos del mundo forman un conjrnto ideal para el
cultivo de las ciencias y de las ar-

ción reumda es inferior numéricamente a la de este país.
Una población que carece de horno
geneidad, esparcida en vastísimos te·
rirtorios, sin comunicaciones casi con
un pesadísimo lastre de ignoran~ia y
de miseria, embrutecida y arruinada
alternativamente por despotismo intolerables o por sangrientas guerras ciYilcs, constituyen, sin género de duda,
el ambiente menos propicio para la
,·ida intelectual en sus más nobles
manifestaciones: Literatura, Ciencias
y Artes.
X o obstante, mientras que en ese
Continente hay pueblos como México. que han creado una personalidad
genuina. propia, distinta. inconfundible, el pueblo americanJ no ha logra·
do, a pesar de lo que en contrario
sostenga el Dr. Cerna, tener "una
literatura propia", ni nada que le de
un caracter específico, que lo distin ga de las otras razas, fuera del dominio de lo extravagante.
Tome el Dr. Cerna dos estampa!&gt;
conteniendo, una nuestro bello monumento a Cuauhtemoc, por ejemplo, y
otra, el monumento que le plazca elegir de entre los muchos que afean
lastimosamente este inmenso país, y
contemplando las dos figuras habrá
de reconocer y confesar, si quiere hacer jusfria que si mañaná un maremoto formidable sorbiera y sepultara
para siempre entre las olas aqLclla
parte de la tierra americana que va
de"Je la frontera del Canadá hasta
las grandiosas ruinas del Palenque
dct1 ás de los E:,tados Unidos queda~
ría, cuando más, ''el suspiro del ,·iento que pasó," puesto que nada hay
en este país que no pueda encontrarse
en cuah1uier centro i11dustrial de
Europa; pero es posible 4ue en el
hueco, mucho menor sin duda, que
habría dejado jJéxico al desaparecer,
acaso el recuerdo &lt;le algo muy nuestro
perdurase eternamente sobre el rumor
de las embravecidas olas.
Este concepto, que e~ proíundamcnte verdadero, resulta con demostrati\'a eloct:encia del mismo esfuer:,:o que el Dr. Cerna ha hecho para
evidenciar !o contrario.
Cuando se comienza por colocar a
Shakcspearc, poeta colosal sin duda alguna. por encima del abuelo Homero,
y junto al portentoso jliguel Angel
a Turncr, el célebre paisajista inglés,
solo porque a~í lo enseña Ruskin, ya
todos los absurdos resultan lícitos y
har"deros.
No llegan a treinta las líneas de
"Revista :Mexicana" que ocupó el Dr.
Cerna en su erudita enumeración de
''genios literarios" americanos, incluyendo nombres de "obras maestras,"
lo que resulta demasiado pobre, cuando es piensa que esas treinta líneas
no alcanzarían par.i. contener siquiera
los títulos, la más breve de todas las
síntesis, de la obra literaria o científica de Hugo, de Spencer o de
Zolá.
Y todavía eso, permitiendo al Dr.
Cerna herejías tan gordas como catalogar entre las obras de arte las
de Fenimore Cooper y el libraco de
jJ rs. Harriet Beecher Stowe "La caba,
ña del tío' Tom."
De toda la reducida lista confeccionada con gran trabajo por el Dr. Cer·
na, sólo hay tres nombres mudialmente conocidos: Logfellow, Edgar Allan
Poe y Walt Whitman; pero crea el
estimable y culto facultativo que la
labor artística de estos, no supera ni

tes.
Kada más adverso, por el contrario, que las condiciones reinantes en
el continente hispano-americano, que
en esta vez tomaré como una sola
entidad, a causa del gran parecido
que existe. entre todos los pueblos
que Jo ~arman, ~ese~. ct:al.quier pu~"'--""'- A..;.. "-·~+-..,, .. _p._+.~~:t.LU:"~-"º"'e""onn"'o-~•
... OOJOa......mur.hA---2..-Í2-. rie. !tal_ A~11-nt'.Í

�M1róu, para 110 citar más que esas· cua
tro estrel)as de primera magnitud.
El ?e~10, Sr. doctor, tiene por carac!ensttca ~terna la rebeldía, que le
obbga a salirse de la fila, a buscar
nuevos derroteros o encabezar vastos
movimientos colectivos, empresas to
das que jamás acabaron los "genios"
americanos de que nos habla Ud.:
Longfellow trajo, cuando más "el
vino viejo en odres nuevas" d~ que
habló antaño el poeta; Edgar Ellan
Poe, espiritt:almente no es americano
sino francés. como producto de aquella evolución literaria que comienza
en 1830 y se cierra con la generación de Baudelaire y Lecomte de L'Isle; y en cuanto a Whitman, por más
que hago no acierto a encontrarle
tampoco los atributos del genio.
Y conste que, adrede, afronté desde
luego la comparación con los tres más
altos representantes de la poesía inglesa de América, pues no valía la pena de librar la batalla contra escritores de segunda categoría que, como
Washington Irving, no alcanzarían a
conquistar mayor calificativo qc.e el de
''estimables."
Lo que hay de cierto, y el no tenerlo en consideración es lo que ha
cxt(aviado a hombre tan inteligente
y culto como el Dr. Cerna, es que
mientras los escritores americanos
tienen a su servicio un idioma y un
pueblo de reputación e importancia
internacional. los escritores hispanoamericanos por razón del idioma y
del país en que han florecido, casi
nunca logran traspasar los límites· de
su patria.

Pero !º a~guro al Dr. Cerna que
otra serta nuestra condición si en vez
d~ serlo en español y en ~léxico, en
L1m~ o en Bo~otá, se editara el pensamiento amencano en X ew York y
en inglés.
Sub:;triiigasc el Dr. Cerna al influjo que , 1Jbre él y sobre otros muchos
ejerce el prestigio del idioma y del
pueblo, y no le costará trabajo convencerse de que en toda la obra literaria y científica del pueblo americano, no hay poemas como Tabaré ni
novelas mejores que las de Sanchr.,
Polo ni monumentos de arquitectura
ligiiística, como el Diccionario de Re·
gímenes de Cuervo, o de Derecho Internacional, como el de C¡¡.lvo.
Agregaré todavía los nombres de
Ricardo Palma, Julio Flores, Jose
1Iartí, Amado Nervo, Luis G. Urbina,
Rafael Delgado, Raul López, Federico Gamboa, Francisco Bulnes y
cien más que podría yo sumar a estos y a la ilustre falange de mexicanos catalogada por García Naranjo
en su Nota, por donde verá el Dr.
Cerna cómo es nrdad que podemos
victoriosamente afrontar la comparación con este pa1s y que hay para
consolarse ele tantas tristezas que nos
oprimen el alma.
Y nótese al paso que nuestro desenvolvimiento intelectual se ha realindo en condiciones lamentables, sin
lectores que paguen el trabajo mental sin comunicaciones que lleven las
producciones de nuestra cultura a los
útlimos extremos del mundo, con un
idioma que jamás tuvo poder mundial
ele difusión, no obstante ser divina-

mente expresivo, con masas de analfabetas, d.~ salvajes casi, como base de
la poblac10n Y cayéndonos de miseria
Y a~osados perpetuamente por el des
potlsmo o la anarquía.
A~ora, piense el Dr. Cerna qué nu
ha~namos hec.ho con una gran nacio nalidad, con cien millones de lectores
que pagan Y en medio a las bendicio
ne~ de una paz que, con solo un paréntesis. de cuatro a~os. Jleva más de
un siglo de cumplir su obra bienhechora en este país.

X

X

~==-=~
~
~

PAGINA

br inr 1Juuuu 1Jur.a br la &lt;ttrui

~~~,

X

Abrigo la esperanza de que leyendo
lo~ conceptos anteriores, no se pondra en duda que el humildísimo concepto que tengo de la literatura americana, es obra de nua convicción documentada y no del odio, com~ supone el Dr. Cerna: puedo garantizar
que mis odios no suelen tener exteriorizaciones tan inofensivas como "Cocina y Literatura."
Pero si así no fuera, tampoco me
pesaría. El odio es santo, ha escrito
Zola, y yo pienso que nunca antes de
ahora pudo santificarse con tanta razón, erigiéndole altares en los corazones de lo que, gracias a la perfidia
americana, ya casi no tenemos Pa·
tria!

1 1

11

QUERIDO MOHENO.

1 1

New Orleans, La. Oct. 17 de 1915.

la 1-Entntra rtniguartóu hr Nrrkrr

i1

1

(Escrito especialmente para "Revista Mexicana," por el Dr. David Cerna.

Sin pronunciar palabra algt:na en
tono de queja, y sin inmutarse siquiera. Necker escuchó, sereno, la disposición de su iracundo jefe, quedando
conforme con el inesperado cambio,
cambio de regresión en su carrera
inicial como hombre de negocios.
Cualquier otro individuo (de CS05
que, a pesar de su talento. tan sólo
se distinguen por su estrechez de
criterio, y a Jo mejor se hunden para
no leYantarse más), herido en si:
amor propio, habría enunciado desde
Juego, separándose de su empleo. para
después quejarse de su mala surrte.
y prorrumpir en inútiles lamentaciones, lamentaciones qt:e casi siempre
sólo conducen al desastre.
En efecto, ¡ cuántos hay que, en
su desesperación, en su falta de pcrsever2ncia, maldiren o sencillamente
abandonan a la diosa Fortuna cuando ésta, en realidad, se encuentra a
punto de sonreirles l
He ahí a Coriolano que pudo haber vencido a Roma, pero que muere
en el destierro por ceder a i:n sen
timentalismo extraviado ( ?) eu mo·
mentos verdaderamente solemnes µara
la realización de sus ideales ideales
que quizás habrían traído: a él gloria
y provecho personal, y mayor gran·
deza aún a la Ciudad Eterna.
Ahí a Catón, el filósofo-polílic&lt;&gt;,
que, después de hae;er leíd,o l~ Inm.01:·
talidad del Alma, de Platon, se sutct·

Bie~ . con muchas armas fundo
que l:d1a Yuestra arrogancia:
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mund~.

Homb1:es _necios.
que
acusáis
a la mu1er sm razón 1
sin ver que sois !; 0 ca~ión
de \o mismo que culpáis:
St con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
é por qué queréis que obren bien
s1 las incitáis al mal?
Combatís su resistencia
Y !~ego con gravedad
'
decis que fté liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer Joco
al niño que pone el coco'.
Y luego el tiene miedo.
Queréis con presunción necia.
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
Y _en
posesión, Lucrecia.
, Que humor puede ser más raro.
9uc ~¡ que falto de consejo.
el 1?1smo empaña el e~reio
Y siente que no esté claro?
Con el favor y el desdén
tenéis condición igual
quejándoos, si os tratan mal
burlándoos, si os quieren bíe~
Opinión ninguna gana.
pues la que más se recata
si ~o os admite, es ingrat~.
Y s1 os admite, es liviana.
Siempre tan necios andáis.
que con desigual nivel
a cna culpáis por cru~l.
y a otras por fácil culpáis.
Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
Y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada,
o el qce ruega de caído?
¿ O cuál es más de culpar.
aunque cualquiera mal haga.
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
¿ Pues para que o~ espantáis
de. la culpa que tenéis?
Queredlas c1:al las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Mas entre el enfado y pena
que vuestro .....,sto refiere.
bien ha"a la que no os quiere
y &lt;'"eiaos enhorabuena.
¿ Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende.
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?
Dejar de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuera a rogar

ENDECHAS

!ª

Anécdotas de personajes célebres

respecto a un negocio de finanzas alg-o compl'cado e nque se trataba de
Para los individuos capaces, para los
interesar al Banco.
individuos útiles, el anchuroso campo
:Monsiet:r Vernet. presidente de la
de la actividad humana ,permanece I nstitu\;ión. se encontraba ausente.
siempre abierto
Con tal motivo el joven Xecker atrePara los demás, este globo en que vióse a hacer un eét11dio :in11ítico y
vivimos es, como dijera l Iamlet, "un sintético de la proposición del corresestéril promontorio;" y "este aire que ponsal. Fornwló ,u pl~n con proinrespiramos este inmenso tul, este ma- sión de detalles; computó las prohagestuoso pabellón que h:z febea alum- hles pérdirl~, y g-anancia,. teniendo
bra,' todo, todo, tan sólo "de va
en cuenta todos los pros y todos los
pores una congregación podrida y pes- contras del problema financiero que
tilente."
se le presentaba; y por fin, perfeccio
Jacé¡ues l\ecker era oriundo de Gi- nó s,,s cf.lculos, cálculos qre favorenebra. ·
cían los intereses de la negociación.
A ~cmejanza de otros jóvenes ele
A su regreso, Vernet encontró so
provincia, de ilusiones llenos pero con bre su escritorio, entre otros docula mirada arriba, siempre arriba, Ne- mentos pendientes de e,tudio y reso·
cker habíase trasladado a París en lución. el hien preparado. trahaio del
busca &lt;le fortuna.
joven XC"cker, y la recomend1ción de
¿ Qué había llevado consigo a aque- éste a efecto de que fuera hecha la
lla Cap;lal de los ensueños, el aldea- nPn~rión ¡woiwetsa por el corresponno suizo? un corazón sendllo, buesin vacilación alguna.
na ~ah d, grandes esperanzas, y en sal,:N'eckrr
fué llamado a la presencia
los bobillos Yeinte francos en plata:
de su jefe.
nada más.
-"Parece que conocé:s todo lo conNo tardó en conseguir colocación,
cerniente
al ramo bancario." '
la ·de portero, en un Banco. En corto
Tal fré la observación sarcástica
tiem.P.O,. sin embargo, gracias a su buen
que hiciera V crnrt. enterado va del
compQrtamiento, a su constancia en el
trab~io de su escribiente confidencial.
más t¡lle . satisfacto.rio des.empeño de
-"Sí, señor, lo conozco" replicó
su ·J1un1;l_&lt;~ oficio, Necker fué elevado.
con toda entereza el futuro financie. si.Jr ~olicjfario,' ·a Ta -categoría de escriro.
:·. biertte· co"n fiden&lt;.'iat: '· ..
·
--"Pues sabéis demasiado." repu·
·· "Cíe~to ~Úa r~:cibiósc en la casa banso Vernet mostrando profundo dcsa1
caria una carta de extraordinaria imo. "Por tanto. os voy a colocar
""''r"~"'"'" c:,1\

Arguye de inconsecuencia el gesto y
la cens. ·ra de los homtres, que erlas muJercs acisan lo que cal.'san.
--o--

1 1
1 1

¡~ ~j

·-

--o---o--

Que expresan cultos conceptos
.
, de afecto sing•·lar
~abras querido Fabio
si ignoras que te quierd·
c¡ue ignorar lo dichoso, ·
es muy de lo discreto:
Que apenas fuiste blanco,
en q\1e e_l Rapaz Arquero,
del tiro rndefectible
logró el mejor acierto:
Cuando en mi pecho amante
brotaron el incendio
de recíprocas llamas
conformes ardimientos
Xo has visto, Fabio mío.
cuando el Señor de Delos
hiere con armas de oro
la luna de ¡;,n espejo.
Qt1 e haciendo en el cristal
reflejo el rayo bello
hiere repercusivo
al más cercano obJeto?
Pues así del amor
las flechas, que en mi pecho
tu resistente nieve
les dió mayor esfuerzo.
V ueltas a mí las puntas.
dispuso amor soberbio,
sólo con un impulso,
do alcanzar trofeos.
Díganlo las ruinas
de mi valor deshecho
qce en contritas cenizas
predican escarmientos.
:\li corazón lo diga,
r¡ue en padrones eternos.
inextinguibles guarda
testimonios del fuego.
Segunda Troya el alma
de ardientes :.fongibelos,
es pavesa a. la saña
de más astuto griego.
De las sangrientas viras
lo~ enervados hierros,
por las venas difunden
el amable veneno.
Las cercenadas voces,
que en balbucientes ecos,
si el amor las impele,
las retiene el respeto.
Las niñas de mis ojos,
que con mirar travieso
sinceramente parlan
del alma los secretos.
El turbado semblante,
y el impedido aliento,
en cuya mi:da calma
da voces el afecto.
Aquel decirte más.
cuando me explico menos.
queriendo en negaciones
0

de

11
1 1

1 1

1 1

1

1 1

ij'
~

¡

~~~-=~·

�•JU"

la considerab,m como una bruja pies y las manos con bejucos, indina
lutura, se estremc,:1:i tnits que nu1h·a la · cabeza sobre el pecho aspira el !Ji~e!Ja flor, sino que la guardó para
y una pena incur.:,ulahle inundaba perfume de tu última flor Y---- serás
su alma.
dichosa.
III.
Ne., teniendo a nc1die 1.n el mundo, se
Hanna no habló una palabra más
dt.t.:J~.ó por fin a ir a vrr a la ,·ieja recomendó simplemente a Saschk~
i-lanna y pedirle consejo sobre su que volvi~ra a su casa y que siguiera 11 La noche estaba tibia y tranquilia
ena de encanto Y de misterio
'
triste destino.
su conseJo.
Antes
de
media
noche
mi~ntras
La vieJa Hanna, acostada rnbre sn
Saschka partió. :1Iil pensamientos
jcrgon miserable, ri:!cibió ccmaoh.. men · atravesaron entonces su cerebro. Se qi:e ~odo el mundo estabd sumido e~
te a la pobre huérfana y la llamó sentía llena de fe y de esperanza en apacible sueño, Saschka tomó la últicou ternura "hija mía".
la vi~ja Hanna y también de gratitud 1~~ flor. Con. mano trémula la perd10_ en su corse, como hacían sus comlon los ojos iicnos de lágrimas y por eJla.
panems cuando iban a la iglesia con
el corazón adolorhb, Saschka Je conLa vieja Hanna la siguió largo una coro.na sobre las sienes.
fesó a la vieja que nadie la quería.
tiempo con la mirada. Saschka había
Despues se dirigió hacia el lago.
- ¡Ah!, dijo sus¡,,ranch, no quino ya desaparecido en las brumas de la
Marchaba con paso vacilante. Un
c.:, mis últimos día.; arrastrar uua vi
estepa, y Hanna miraba aún las leáa semejante a la tuy:., una s.,litaria . janías y murmuraba algo entre sus la- mal sendero conducía hasta el tronv1óa de bruja. N,1 qi..iero que h1s ni- bios descoloridos. Algunos pájaros co de un viejo tilo, que como i:na viga se adelantaba sobre el agua.
~ws corran al ven;1.., llegar.
negros revoloteaban por encima de
Se arrastró hacia allá y se sentó
Y sollozando se cubrió el r:&gt;stro su cabeza.
en, la extr:emidad del tronco. Se amacon las manos.
rro los pies y las manos con lianas.
La vieja Hanna sintió lástima por
Pasó un momento. Pero reflexiola pobre huérfana;-pensé, en las miseSaschka hizo lo que la vieja le ha· nando de pronto la cabeza sobre su
rias humanas en la crueldad del despe~ho y aspiró a pulmón lleno el emtino. Le pareció que tenia ante los bía dicho.
En el campo, detrás de la choza, briagante perfume de la soberbia flor.
ojos su propia juventurl y todo su pa, Y Saschka sintió al punto que nasado, esa larga y triste percgrimtción, vió aparecer muy luego dcspt.:és de
c1an
en su mente sueños maravillosos.
primeras
lluvias,
flores
de
una
belas
encadenamiento de penas y di! desdilleza extraordinaria y de un perfume Soñó en la vida dichosa de las bellas
chas.
rou~salki (1). de larga cabellera que
Reflexionó y vaciló largo tiempo, embriagador.
habitan palacios de cristal en el fonY
cuando
esas
flores
estaban
entecomo si ella misma dudara del poder
ramente abiertas, Saschka las cogía do del agua.
de si:s hierbas y de sus simples.
y
las arrojaba por la tarde al paso de
~":helante aspiró una vez m,ás el
- ¿Tú no· quieres ser una Hanna?,
dehc10so perfume de la última flor __ _
murmuró varias veces, inclinand0 gra- los mozos.
Nadie se inclinaba para recoger las
I Dioses I Le pareció que ella mis
vemente la cabeza.
Al fin salió de la pocilga y volvió un flores, y sólo, a veces, al pie de un ma era una roussalka arrastrando a
momento después con un puñado &lt;le transeunte distraído las hollaba o las hermosos jóyenes hacia su profu•1d(l
alcázar.
echaba a un lado.
granos misteriosos.
Así
se
pasó
el
primer
año,
desDe pronto, sin sentid_o, Saschka se
Los puso en la mano de Saschka y
pués el segrndo; luego el tercero inclinó hacia un lado. El tronco ciel
le dirigió este discurso:
viejo tilo comenzó a balancearse co-Aquí tienes semilla para tres tocaba ya su fin.
Fué ese tercer año cuando las flores mo la cuna de t.:n niño. El agua del
años, siempre para el mismo st:rct .
Tendrás tantas flores como donceles de Saschka se abrieron más soberbias lago encantado se entreabrió, brotó
que nunca.
como una fuente y volvió a cerrarse.
hay en la aldea.
Pero mientras más se abrían las
Después _____ el silencio.
Al muchacho que te guste le arroSaschka había desaparecido. Ya era
jarás una flor al paso. El que h, flores, mientras sus colores eran más
brillantes y más emhria~adores sus completamente dichosa.
recoja te amará.
perfumes. más empalidecía y se marEl tronco del viejo tilo se balan
Si a pesar de todo ningún mozo se chitaba el rostro de Saschka.
ceaba aún y sobre el agua aquietada
incl;na para recoger las flores, y si
El día de San Juan el campo no se difundió, a través de las ramas de
todos las hollan bajo los pies, entonsauces,
ces, en el tercer año, guardarás la era ya más que un desierto. Saschlta los
na ______
_ el pálido fulgor de la lutodas
las
flores
y
sólo
J,ahia
arroiarlo
última flor para tí -Luego mira lo
que has de hacer: hay un tronco &lt;le le quedaba una. Era la última.
Eduardo FELINCK.
Fntonces recordó lo Que la vieja
viejo sauz que se inclina sobre el
Hanna
le
había
recomendado.
Y
reagta del lago; a media noche, con la
(l) Divinidades fluviales de la mitohma llena siéntate sobre ese tronco solvió seguir su consejo hasta el fin .
No lanzó a los pies de ningún mozo logía de la Ukrania.
como sobre un banco, Amárrate los

·n

=f

l lago tttcantabo
(CUENTO DEL PAIS DE~BOHEMIA.)

------------------ ---· --~----I.
La v1eJa Hanna. i QUI;! espantosa
vieja! Se arrastraba por el· munó&lt;.&gt;
como una sombra. En vez de derramar la alegría a su ah eJec!or, inspiraba por doquiera el miedo y el
espanto. Era una trabazón &lt;le huesos mal unidos, una bruja jo~o0a&lt;la
y tosijosa.
Cuando se acercaba a la aldea, los
niños cosacos se dispersaban ammciando por su !lan to y sus gritos la
llegada de Hanna.
La detestaban tanto como a la vieja Paziocha que, conociendú los mejores conjuros y los encantamientos
más eficaces, obró de t31 manera que
un gallardo mozo se enamoró perdidamente de una mujer ica.
Se decía de Hanna que sabía un
gran número de misterios, pero que
no tenía la suerte de la. Paziocha.
Las muchachas que iban a ¡,edirk
consejo se ponían a pocu -pálidas y
se marchitaban co1110 ilorc, c:ortadas.
Por cs0 no la querían y no iban
a buscarh sino en los casos en que
la tentación podía más qt:c la incredulidad.
Por lo demás, Hanna casi no trataba con los humanos. Solamente en
los momentos de gran miseria llegaba arrastrándose hasta la aldr.a a fin
de mendigar un mendrugo de pan o
de atraer a las muchachas. Las que
la encontraban por la mañana la sa1
ludaban con una maldición o bien
escupían hacia un lado. Por lo tanto, la vieja Hanna estaba más a ~us-

cielo nn llegaban hasta su sórdida
choza, pero bajo su techo, cuando
menos, no tenía humillaciones que
soportar.
Así YÍYÍa la vieja I:Ianna, triste,
miserable. sola, como un sér &lt;le mal
agiiero y un peligroso espantajo.
Se dec~a, sin embargo, r¡ue la Yieja
Hanna en un tiempo había siclo um.
joven; nadie entonces hr.bicra sospechado que en sus días de ancianidad
llegara a · hacer el extrañn oficio ele
bruja.
Vivía entonces en una aldea de la
Ukrania una pobre huérfana abando·
nada. Sólo por piedad la tomaron
como sirvienta en una pobre casa.
permitiéndc,le en cambio dormir sobre el sucio y com~r pan a secas.
Los días de fiesta, cuando nn soberbio sombrero ornaba la frente:
blanca de todas las jóycnes y sus
ojos irradiaban placer. Saschka er:i
la única qt:e no tenía nada con que
adornarse, ni nada por qué rcgocijar-

s~.
.
Tenía los días de iiesta el mi.,mo
a,-pccto que la YÍsper.~ la anteYísperé'.
y los donás d:as de tr::wajo.
~ adíe la hab' a enseñado a engalanarse y a ponerse hermosa. Su
modesta falda be iba a pedazos y cada vez más perdía su color. Y todo estaba en contra de ella. V nicamentc el Sol era tan bueno para ella
como para los demás.
Las muchachas frívolas se burlaban de Saschka gritándole perversa.mente al oído: "Cuando muera la
vieja Hanna, Sascl,ka será la hruja!"
La _pobre

1

•
destino era ser una desdichada sobre
la tierra.
Y más de una yez, recordando que
las muchachas le habían proictizado
l'l porvenir de Hanna la bruja, se
puso a derramar amargas lágrimas.
Pensaba con desesperación que los
mnos también huirían de ella____ Sucedió que un día echó a anuar distraída, lejos de la aldea, haci,, el lago
encantado. Saschka se contempló
por yez primera en el espe_io de una
agua tranquila y pura.
Sus tristes pensamientos desaparecieron entonces como un ~ueño.
Al contemplarse murmural,:, nm un
júbilo desconocí.do:
-Pero Saschka, si tú r.o eres la
más iea de las muchachas de! pucbl!'&gt; !
Pues había descubiérto rnbre la
s,iperficie del lago enca1:t~\1-·, que ~ra
.e~belta. graciosa. b~anca c~mo ur.a
paloma. Su cabe'llera secirn:a le caía
~obre las espaldas en abtu!chntt~ trenzas. Cuando se sonrci..i a 8Í misma.
su corazón se cstrcmect:t con una
dicha inefable, tan encanta&lt;lon así Je.
¡,arecia su sonrisa.
1Iientras sus compaiiera, se adcrnaron la frente con g,tirnaldas. ai
~on de alegres cau&lt;.:ivf'fS y se con·
,·irticron en esposas felic.:~.
¿ Qué había de 0;:xtrafio· e:·, qu·~ Sasd1
ka hubiera deseado ser también una
.:,;pc~a? ¿Xo e:ra ya hastante g-ran-

.

(lt.'

Pero ¡ay! lo.; pretendientes 11"
· ~anqutauan jan•,1; el dintel de Ht
n.orada de huéríam, y Saschka no oía
jamás sus declaraci0n:•r Los prctrndicntes no iban :m.o a las casas ve
l\inguno ,;·: &lt;letenía en b dr

�TOPICOS DEL DIA
1

•
Ponemos en conocimiento d~ todos los mexicanos, y muy
l'Spccialmente de los nuevoleoneses que el Presidente del
Consejo que cond&lt;!nó a muerte al señor Ingeniero Alberto
C'.arcia Granados fué Vida! Garza Pérez.
La noticia parece carecer de importancia, desde el momento en que tau sólo 1111 "Vidal" podía prestarse a ser el
instrumento ejecutivo de un asesinato tan alevoso y tan frío.
Para llevar a cal&gt;o las \'enganzas y cometer los crímenes
¡1&lt;,liticu,;, lo natural es c¡ue no se procuren almas evangélicas sino ruíianes de la más baja categoría.
Cabrera, por ejemplo, aconseja el exterminio; pero tiene él bastante respeto por sí mismo para no convertirse en
\'Crdugo práctico Para eso, siempre hay "Vidales" que lo
mismn disponen &lt;le un bien agcno que de la honrada existenc;,¡ (:e t:n riudadano.
'l\ m·mc,~ la seguridad de que los neoloneses, y principal111cnlc los naturale~ de Lampazos Yan a sentir indignación
,:1 lc,'r tstas I t1l'a•. ¿Cómo es posible que un hombre tan
alto, tan 1;rmc, tan inteligente y tan honrado como Gar•::a Granados fuera condenado a morir por quien menos terna derecho a la cxisten cia?
; Co~as de la Revolución!
1

X

X

El Prc~identc \\ lison ha tomado las precauciones necesarias para que todos los objetos confiscados por Fran·
rico Villa queden fuera del comercio de este país. Nada
tendríamos que objetar y sí mucho que aplaudir esta medida, si se hubiese dictado desde el primer momento y aplicada a todos los revolucionarios por igual.
Pero siempre será una vergüenza que todos los objetos
robados allende el Bravo encontrasen en Estados Unidos
comprador. Y sigue siendo un bochorno, que los objetos
confiscados en zona carrancista puedan seguir entrando en
el mercado norte-americano.
X

X

Hace cuatro día:; que fué reconocida la facción carrancis(a -como Gobierno ''de iacto" en 111éxico y todavía los
billetes constitucionalista~ no han podido iml&gt;ir ni siquiera
cuatro décimos ele ccntaYo.

X

.X

George Carothers cónsul de los Estados Unidos acre·
ditado como tal ante Francisco Villa acaba de ser llamado
a ,vashington, por no tener ya fun:ciones que cumplir ante
Doroteo Arango.
La vida de Carothers y su gestión consular han sido
ele las más fune¡,tas en nuestra Patria. Hombre inteligente
y perspicaz, ,e clió cuenta' de que el Presidente Wlison no
,¡uería escuchar informaciones Yerídicas sino datos que concordasen con su manera de concebir la situaición mexicana.
Comprendió que el antiguo Profesor de la Universidad de
Princeton había formado su "hipótesis" respecto de nuestro pobre país y que rechazaba todas las observaciones que
le contradijesen.
Todos los demás Consules fueron suspendidos. Carothers continuó en su puesto, y llegó a influír poderosamente en nuestros destinos. Pero la verdad se abre paso, y -tarde o temprano tendrá que incrustarse en el cerebro obstide )Ir Wi\son

Por lo pronto, Carothers se aleja de México; y esto
es ya una gran fortuna.

X

X

..

X

Con motivo del reconocimiento de Carranza, n!uy pronto se nombrarán los Embajadores de los dos Gobiernos. Mister Wilson nombrará a un Señor que se apellida Fletchcr
&lt;Jllizás con el objeto de que los carrancistas no olviden el
norrybre del Almirante que se apoderó del puerto de Veracruz.
' Fletcher e11 la mañana, Fletcher a mediodía. Fletcher
en la noche, Fletcher ------- ¡sic1111pre ! Si quieren o,·acionar. al nuevo funcionario tendrán que gritar: jYiva Flet·
rher! Si le ofrecen 1111 banquete levantarán las copas ¡ por
Ftetcher!
Parece que los Estados Unidos quieren. significar el
~ervicio prestado a Carranza por conducto de Fletcher el 21
de "Abril de. 1914. Al}ora sólo falta que nombren un S;erretario de Embajada que se apellide Funston y un Attaché
euyo nombre s~a Badger.

X

X

X

Carranza aun no nombra Embajador pero los candida·
tos más probables para el puesto son Eliseo Arredondo y
Roberto Pesqucira.
En tiempos de Don Porfirio ocuparon la Embajada Don
~1atias Romero y Don Manuel Aspírez. Bien es cierto que
en aquella época nefanda no había de"sembarcado en Veracruz ningún Fletcher con el objeto de libertar a la República de la influencia nefasta de Maquiavelo.
X

X

l

•'

1

X

Jesús Urueta ex-Subsecretario de Relaciones exteriores
en el Gabinete carrancista anuncia una serie de artículos
sensacionales que se habrán de publicar en "Revista de Revista."
Por el anuncio de dichos art;culos se advierte que Urueta se ha disgustado con Cabrera, Palavicini y Macias, y
hasta se presume que piensa dirigirles intencionadas
iron:as. Dice, por ejemplo que Chelito Dávalos,-el poeta
del carrancismo-se puso a recitar algunas escenas de uno
de sus dramas, y tuvo la virtud de arrasar de lágrimas los
ojos de Natividad. Tambiég nos habla de que Félix Fulgencio (Palavicini) se ha convertido en poeta erótico; y
casi afirma que el universo se ve extraordinariamente mezquino al través de los espejuelos de Luis Cabrera.
No nos extrañan los artículos sino su tardanza. A411que el talento de Urueta se encuentra tan gastado, que necesita repetir los discursos que pronunció hace veinte años,
conserva sin embargo el natural buen gusto de todos los
l}ue han hecho estudios artísticos de alguna seriedad. Así
como era anormal que Felipe Angeles, Gustaro Bazán y
algunos otros intelectqales militasen bajo las órdenes del
bandolero Arango, así también resultaba absurdo que Urueta, lector y comentador de las homéridas, tuviera esparcí·
mientas estéticos con Palavicini y con Chelito Dávalos.
Bien están Chelito y Félix Fulgencio para ungir con
sus pastorelas los idilios embalsamados del carrandsmo.
(Peto Urueta? No es lo mismo juntarse que revolverse.
Aun cuando él se propusiera lo contr:irio.

V

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)

�Escenas de la guerra.

Por 1os campos de Batalla

•
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Soldados alemanes, blindando una trinchera, con una malla de acero.
_,.,,.,¡L or. carros de prov1'sione~ ai:striacas y a.lemanes se encuentran en una llanur:: dt· Polon:a
.,......a

UNA LITERATURA' DE HIERRO.
LA PERSONAL' DA D DE TR EITSCHKE.

mánica descan,a en gran parte en la
"prnsianización artificial" ele todo et
Dnrantt' \ cinte aíios. desde 187j imperio. y el célebre hisloriador y
propagandista, ha sido el abogado
hasta 1895, JI e inri ch \'011 Treitschkc.
autor de la elegante ''Historia del im- más ardiente y 'eficaz de esta obra. (1)
perio aelmán en el siglo XIX'', proPara Treitsch ke el Estado es la
nunriú en JJerlín, con extraordinario más aita manifestación de la socieáit•&gt;. una serie de disertaciones so- dad, y ''por encima de él no hay na
bre el estado, la guerra, la paz y las da en la historia." Pero el Estado h,t
ideas políticas g-crmánicas.
clt ser "nacional rigurosamente". ToRecopiladas en 1899 en dos grue- da idea de fraternidad humana y ele
sos yoJúmencs, con el título de "Po- derecho, qnc· limite el ''derecho del
litik". estos discursos constituyen lú estado," la rechaza con patriótica ira.
que pudiera llamarse la Biblia alema . El extranjero es el enemigo. Desde
na en materias de derecho público } el \'Ocabulario bárbaro, qnc debe desterrarse del idioma hasta los producde rdaciones internacionales.
Xaturalmente, Treitschkc alcanzó tos industriales, a los q,.c aci.&gt;en ce
grand-:s honores de su gobierno, y rrarse las fronter.as, cuanto viene del
la prutccción cariilosa de l3ismarck. interior es nocirn a los \'ercladeros
intereses del fütado. El EstadoEn ~11 auditorio distinguíanse por su
entusiasmo, a \'eces delirante los mi- aíiade-, es nna organización para la
litares el;! la camarilla directora pru- deiensa y la ofensa, amhas en el fonsiana, desde oficiales de alta gradua, do, la misma corn, porque toda
ción, l1 asta modestos tl'nientes y sol- ofensiYa tiene carácter defensivo,
''El primero c¡ue comprendió como
dados.
Trcit!'chke no era prusaino, sino era y debía ser un Estado, fué :\1 asajón ele nacimiento y eslaYo de ori- quia\·elo," cxcl:una Treitschke, para
gen, pcrn deicndió la hegemonía L:e quien el autor de "El Príncipe" es el
Pn:sia. "Toda :\ lemania,'' dice, "es gran genio de la política. El Estauna extensión ele Prusia," y en esto, do. en suma, rs la iurrí'a: "dcr Staat
ist 11acht."
según L !. consiste su fuerza y el se
crcto &lt;h: s,· importancia. Como alir
PI clcher más alto d.: un huen Esman los ilustres profesores de la Uni- tado, es la consen·ación e.le sn poderío. "De todos los errores el de la
Yersidad de Oxford, que en un re
debilidad es el más clespreciable. el
ciente libro se han ocupado de Treits
'L

(Traducido para "Rev;sta Mexicana)"

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más abominable, el gran pecado conel Espíritu Santo ele la política."
;\ o existe razón ninguna que puede
obligar a. un Estado a ser débil, o a limitar, en lo más mínimo, su poderío.
El derecho ínter.nacional es absurdo.
L(,s tratados y oblgiaciones internacionales, solo son Yálidos miéntras
com·engan. "l.In Estado no puecle
comprometer su Yoluntad ft:tma a beneficio de otros."
·· F.n cuanto a escrúpulos morales,
¿no es ridículo aconsejar a un Estado que lucha, el cumplimiento del catecismo?" ?\ o cabe aceptar que un
Estado admita a los demás como sus
jueces. El es el único j1:ez de Sth
acciones, y, por consiguiente, solo a
él incumbe decidir si ha ele aceptar o
no los tratados que antes haya hrcho, si en la actuali.dad no le convienen. Los hombres tienen la ley y
los tribunales que pueden obligarlos
a cumplir sus compromisos; pero lo~
Estado no _obedecen sino por la in~rza.
El Estadq superior, como decía :\! ac¡uiaYelo, ha de kchar, ''cua.ndo !Irgue el día". contra "la. fe y la caridad, la humanidad y la religión.''
¿Qué importancia h11.11 de tener para
un Estado esas' ideas, si no le bcncli
cían y solo sirven a sns tnemigos?
Cun tales "palabras" lo que se
ta rs proteg~r a los c~ébiles,
tra

... -

hra Lle que existan quienes intenten
torcer "la i1i.:Yitable ley biológica del
triunfo justo del más fuerte," im·o·
rancio aLsurdos principios morales.
Xo menos se asombra. de que existan enemigos de la guerra. "La guerra es santa." "La guerra es una institt1ción creada por Dios.'' "La guerra es In más poderosa creadora de
nauoncs.
··La guerra es la política
por excelencia". - "¡ Qué perversión
,le la moral ~eria''-dice en uno de
~u5 párrafos más admirados en .\lcmania,-"si pudiera borrarse e.le la huma;1idaLI el heroismo !"
El heroismo, por consiguiente, no
tiene completa cabida en la paz, según esta concepción germánica, SóÍo el guerrero puede ser heroico. corno solo la guerra puede extender el
bien \' la ciYilización. El un1co repa
ro qu-c pone Treitschke a :'llaquia\"elo.
"el gran apóstol,'' e~. el de !10 1,1,aber
Yisto que la guerra e~ preciosa como "YChiculo de la mas alta cultura
moral''. "La espada de Alemania,,, es
el vehículo de la. cultura alemana, Y
un deber, por consiguien,te, del im·
perio mantener su poderio para que
esa ~ultura se extienda. por el mundo.
He aquí la gran misión de los soldados alemanes. misión que Treitschke concreto, en Yarios de sus discursos. predicando y profetizando_ la necesidad, ante todo y por encm1a de
todo, de destruir a Inglaterra. Francia, Yencida y degenerada, no era ya
para él. enemigo tan digno de tenerse en cuenta. Un zarpazo del águi'al bastaría contra ella. Pero

rrcrlo del camino. Por fortuna, In ·
glatcrra también e~ "t 11 Estado enfermo y decadente,'' en realidad "la sombra de 1111 Estado.''
La horrible c0nti~nda en Europa.
ha hecho famoso &lt;:,1 pocos meses ai
general \'On Bernhardi. y su libro
",\lcmania y la próxima g-uerra."
1"Drutschland
uncl
(!Cr
naC'hstc
Krieg") publicadc• en 1911. I\ernhardi no es más 1¡uc un di~cipuln dC'
'l'reitschke, disdpulo exagcradn. ~i
eso cupiera en lo posible. Uernhardi
no comprende tampoco que "una nación débil tenga el mismo derecho a
viYir que una nación iuerte." 'Ei
mantenimiento de la paz"-escribe"nunca puede ser el fin de ningi.:na
polític~'.' La guerra e, necesa1 ia,
para extender la cultura. y por(]uc es
"la ley de la humanidad." El derecho internacional. en fin, es una me11
lira. '·no existe.''
Esta obra, vertida ya a casi todas
las lenguas europeas, en la cual se
predice, con exactitud casi matemática la invasión de Bélgica y la guerra con la Gran Bretaíia, y se defiende el atropello contra Bélgica con raz?_nes dignas de Treitschkc y de
;\ 1etzsche, es demasiado conocida, para requerir un artículo aparte. Toda
la prensa europea y americana, la h::.
extractado. Baste decir que ni )laquiavelo, ni Treittchke, ni Xietzche.
se negarían a firmar muchas de sus
páginas.
Violenta, rápida,-como su arte de
la guerra y los libros de sus "apóstoles'' -ha sido, pues, la tran,forma-

cluída en 1871. Las Yent,~jas ere·
cientes obtenidas por el so:ialismo
germánico en las últimas elecciones
\·crificaclas dnrante quince aiios, han
siclo. pues, engaíiacloras. La propaganda socialista y de las grandes
ideas de fraternidad t:ni\·ersal, tenía
en Alemania un carácter meramente
académico.
.\ lcmania entera. d~,¡,ués de ~u ,ic·
toria de 1871, siguió pen~andn y sintiendr, rnmn Bi~marck al iinal &lt;le ~u
\ ida expresó francam &lt;'n te &lt;'11 sth .. Reflexiones \' Recuerdos." "Todos los
Estados"~ecía Ilismarck-"procedci.
de conformidad con ,us intereses. y
estos son la única guía de sus acciones. ;\o importa que traten de cubrir las últimas, con ideas ele justio.:ia
y apariencias de sentimentali,1110."
"Otros esperarán de nosotros complacencia y sentimientos de justicia,
pero no nosotros de ellos, escribió
también Bismarck. convencido de que
su nación tendría que luchar contra
el mundo, y no podía ni debía, cuando estallara el conflicto, usar otros
argumentos que los de su fuerz:i. implacable y arrolladora.
(l ). \\"hy \\' C are at war (Great
Britain's case) , by niembers of the
O:dord faculty of moclern l l istory.Oxford. 191-t.

�El Palacio Mtnicipal de Arras antes
de ser destruído por la artille ~ra.

uso de un telescopio para observar desde las
trincheras losmov1D1ientos enemigos.

... J...
~._... ~

lii,. . .

�fflna ~ocbe extraorbicaría
han Petro,·ich Panijidin (1) palideció, apagó el quinqué y dijo con
Yoz temblorosa:
-Espe,a niebla enl'Ol\'ía la ciudad
aquella noche. Era \'ochebuena, y
acababa de asistir a una sesión &lt;le espiritismo en casa de un amigo, hoy
difunto. Las calles transnrsales por
donde tenía que pasar, carec1an ele
alumbrado, y más ele una ,·ez tul'c que
andar a tientas. Viv1a vo en casa
de un empleado que se llamaba Trupof (2,) en una de las tarriadas más
solitarias de ~Ioscou. ~lis pensamientos eran lúgubres.

.'

'111 \

\

l

I t1

.. Tu vida se acerca a s11 térm ino"
me hab.ía dicho aquella noche el esp.írit11 de Spínoza. Rogué que le hiciesen repetir e,as palabras. y el filósofo. no solamente las repitió. sino
'":\Iaiiana por la noque aiiadió:
che." Yo nu creo en el espiriti , mo,
pero la idea de la muerte me s11me
en el de,consuelo. La muerte e, ine,itablc. sí, seiior: todos hc.:mus de pasar por ella; pero eso no quita que
sea contraria su idea a la naturaleza
humana. El frío, las tinieblas la humedad, los gemidos del ,·iento y la

soledad de las calles hicieron que un
terror inexpl icable e inmenso se apo
derasc de mi espíritu. Y yo, que no
tengo prejuicios. apresuraba el paso
y cerraba los ojos, porque temía que
se me apareciese J.1 muerte bajo la
forma &lt;le un espectro.
Panijidin suspiró, bebió un sorbo de
agua } pro~iguió:
~Este inexplicable terror, que comprenderéis perfectamente, no me abandonó al llegar al enarto piso en que
habitaba Trt.poi, ni siquiera al entrar
en mi habitación. La obscuridad más
profunda reinaba en ella. El viento
descendía, plañidero. por el cañón de
la estufa. y hacía chirriar la puertedlla de hierro como pidiendo calor.
-Si no J1a mentido Spinoza-pensé
-estos serán los lamentos que acoi?erán maiíana mi fallecimiento. $in embargo, es difícil que me muera tan
pronto.
Encendí t~n fósiuro. Cna ráfaga de
aire se abatió sobre el tejado, y el
lastimero llanto del viento se condrtió en alaridos. Cna ,·entana a me··
dio cerrar golpeaba a impulsos cU
aire. y la puertecilla de mi estufa gemía dolorosamente.
-:.lala noche hace -pen~é- para
los que no tienen casa donde g-uareC&lt;'rse.
Pero aquella no era ocas1011 propicia para las meditaciones. Cuando encendí el fósforo y pasé la mirada por
mi alcoba, se ofreció a mis ojos un
c•pectáculo tan inesperado como horrible. ~Iejor hubiera sido que se
apagase la cerilla. porque ni hubiera
visto nada, ni se me hubieran erizado
los cabellos. Lancé un grito, cerré
los ojos y, poseído de desesperación
y de terror, &lt;lí un paso hacia la puerta.
En medio de mi alco!)a ____ un féretro. La cerilla se consumió pronto;
pero me dejó Yer sus contornos. Era
color de rosa y tenía galones dorados
y una cruz también dorada sobre la
tapa. Cosas hay que se quedan grabada:, en la memoria, aunque sólo :,e
las haya Yisto un instante. Esto me
:,u cedió a mí. X o YÍ el féretro más
t¡ue un instante, pero recuerdo todaria hasta sus más insignificantes de·
talles. Parecía estar destinado a una
persona de mediana estatura; a una
joven, puesto que era color de rosa.
La rica tela, los esbeltos pies, lo~ a~arradores de bronce ____ torlo indicaba
la riqueza de la difunt~.
.
Salí corriendo de m1 cuarto y. sm
reflexionar. dominado por un terror
indescriptible, bajé a escape la escalera. Reinaba allí obscuridad profunrla. v estuve a punto de matarme .. \\
llegár a la calle, me .a poyé en t~n farol y respiré: me !atta el corazon de
1111a manera horrible, y me faltaba la
respiración _____ _
Uno de los oyentes encendió el
quinqué y se aproximó al orador. .
-:,; o me hubiera extrañado-prosiguió éste-encontrarme con que m~
casa estaba ardiendo o con que en 1111
cuarto había un ladrón o un perro rabioso. Tampoco me hubiera sorprendido que se desplomase el techo, se
hundiese el pavimento o se cayeran
las paredes. Todo esto es_ nat~ral Y
m rensible. ¡ Pero ______ lin feretro

..
•

ln.milde funcionario público un féretro íenh·nino. cle~tina&lt;lo, sin &lt;luda. a
una joven de la alta sociedad? ¿ Estaba vacío o. lleno? Y si estaba ocupado, ¿ quién era aquella joven, prematuramente arrebatada a los encantos
de una vida espléndida, qu~ tenía a
bien honrarme u111 tan espeluznante
visita?
Si no es un misterio, se me ocurriú
de pronto, será un crimen,
Púseme a cavilar. La puerta de mi
alcoba-decía yo-está cerrada duran·
te mi ausencia, y el sitio donde pongo la ll a1·e no lo conocen más que
sus amigos íntimos. Estos no iban
a enviarme un féretro. ¿Lo habría
traido allí por equirncación algún de·
pendiente de funeraria? Esto era lh
más verosímil. Es fácil equi,·ocar~i.:
de pis&lt;' y de puerta; pero ¿ quién ig·
nora que los empresarios de pompas
fúnebres no ,e van hasta que se le ~
paga?
Los espíritus me han anunciado la
muerte. ¿Serán ellos. tal vez, los qur
han cuidado de qnr nn me falte el
ataúd?
Yo señores. ni creo, ni crc1a e1, ,.¡
espiritismo; pero aqti°cl conjunto d.:
circunstancias era capaz de inspirar
al más materia lista ideas sobrenatura
lt'S.
- i Qné tonto soy !-exclamé.-I'arezco un chico de la escuela. Será
una ilusión óptica y nada más. Lle·
,rné :t ca~a ele tan pésimo h11111or. qnt
~ada tiene tic extraiio qn&lt;' mis nen·io,;
me hiciesen \'C'r 1111 frr&lt;'tro allí donde
n:1da hahía.
La llu,·ia 111&lt;' azotaba el rostro y el
,icnto agitaba con violencia ,urna 1,&gt;~
ialdone~ tic mi pelliza. Estaba hcla
do y empapado. Era preciso tomar
11 na &lt;lecisión. irme a algnna parte·: pl'
ro ; a dónde? \ · oh·er a mi casa C'((UI·
l'alia a pasar la noche en co111vai1Ía
de un iéretro. lo cnal era snpcnor a
mi~ fuerzas. Podía ,·oh·erme loco estando solo, ~in oir siquiera la voz cll'
un ~cmcjanlc y tenicnd.o al !arle! ti·.
ataúd qm• tal vez cont~nia un caclal'n.
Sin t•mhargo. no pod1a q11ecl:~r111e e,,
Ja call&lt;' aguantando la lhn 1a y t·l
frío.
Decidí ir a pa~ar la 110clté a ca,a
&lt;le mi amigo Upokoief. quien. rn1111
ustede~ saben, se pegó un tiro no hace mucho. \·i,·ía entonces en rnsa
&lt;lcl comerciante Chcrepof, t'll calle
:1J ért,,a ( Jl.
..
Pannijidin enjugó el sudor I rto qu.l'
brotaba de su pálido rostro, Y rc,p1
rando fatigosamente, prosiguió :
-:.Ji amigo no estaba en casa. Después ele haber llamado a la puerta. de
enc1do

de ,u aust•ncia cog1 a tientas la llal'C,
abn y entré. :.le despojé de la pelliza, busqué el cli\'án y me senté a
descamar. Todo estaba obscuro. En
la ('Stuia gemía rl \'ientu y en el T,;: remJín tocaLan las campanas a la misa
ckl gallu. Encendí un fósforo, pero
la luz. lcju, de calmar mi zozobra, la
aumentó. Lancé un grito. me levanté
tambalándome y eché a correr.
En la habitación de mi amigo acababa ele H'r, lo mismo que en la mía,
un féretro. Era más grande y con
adornos de zinc, que lo hacían más
lugubrc. ¿Qué ilusión óptica era
aquella? ¿ En cada alcoba iba a haber un féretro? :\quello era un padecimiento nerrioso, una alucinación .
Los féretros se multipl¡caban. Los
YCÍa en todas partes. ¿ Estaría yo lo
co? ¿ Padecería yo también de mono
manía ferétrica cuyas causas eran la
sesión rspirifota y las imprudent,'~
palabra, &lt;Ir Spinoza?
- i :.lt· hl' rnl'lto loco!-pcnsC:-. llc\':ÍnclonH' las manos a la cabeza. Se
apoderó de mí un temblor espantoso:
privado de la pelliza y ele la gorra. el
, iento me helaba. \'oh·er por ella~
no lo pensé siquiera. ¿ Qué hacer~
Estaba entre la locura y la muerte
por el frío. Felizmente :ccordé 9t)C
mi hucn amigo Pogostot l ·n ~w1a
n•rra de la calk \lért1·a. I'ogostot había estado conmigo en la se:,ión c~pi
nt1sta. .\llá me cntaminé. porque ~s
de sahrr qut' entonces se h~hta
ca,aclo ron una hcrcclera r qnc , 1na
t'll el q1. into pist&gt; de 111.1:1 c:i,a ,1·J
Consejero (le F,t:11!0 1, la&lt;h 1chc,ky
( ~

).

¿ Pues no me ha puesto tau nc:11 io~· •
qt:e al \'Olver a casa he ,·isto _____ u11
ataúd?
Xo dí crédito a mis oídos y Je, rogué que repitiese lo que acabá de de·
cir.
-S1, 1111 ataúd: 1.n ataúd de ,erdad
-dijo Pogostoi sentándose: en ua i-scalón. \' o soy cobarde: pero Crl'a usted que eso ele encontrarse con un
ataú&lt;l después de una sesión ele espiritismo es capaz de asustar al mis
mísimo diablo.
Asombrado y balbuciente concé a
mi amigo lo que había visto. :;o,
miramos con la boca abierta, y pa ra
convernos de que no estábamos so
ñ:tndo, nos pellizcamos uno a 0tro.
-Los dos estamos enicrmos-cli"o
Pogostof, que era médico :-sin duda
estamos despiertos. y es posible que
los ataúdes no sean ilusiones, sino 1.:0,as reales y ,·erdaderas. ¿ Qué hace·
mu,, querido? Si nos quedamos · en
la l'scalera hacirndo suposiciones 1·
exponemos .a coger una pulmonía;
más vale desechar el miedo y entrar
en mi cuarto después ele haber despertado a mi vecino.
.\si lo hicimos. . \1 entrar en la habitación provistos ele una luz, vimos
un ataúd forrado &lt;le raso blanco con
franjas de oro. El ,·ecino Sl' santiguó
piadosamente.
-.\ hora es prcci~o saber-dijo Pogostoi temblando de pies a cahe.1.asi este féretro l.'stá ,acío ______ o La·
hitado.
Después de un momento ele l'aciiación, mi amigo se inclinó sobre el i~retro, apretando los clientes, y levantó la tapa. Todos nos apresnramo;;
a mirar.
El ataúd {'Staba yacio. Dentro no
había más que una carta concel:iitb
en Pstos términos:
"Querido Pogostof: Ya tú sabe,
que los asuntos de mi suegro Yan
muy mal. Está de deudas hasta el
cuello. \1 aiiana o pasado vienen ,1
emhargar sus bienes, lo. cual ar rui;
narú a su iamilia. a la m1a y pondra
~u honor 1:n entredicho; el honor. que
es antes &lt;JUe todo. En el cons~j? de
iamilia celebrado anoche dec1d11nos
ocultar todo lo que tenga valor. '
cunsistiendo su iortuna en féretro~
( pues. como sabe, tiene el almacén
de artículos fúnebres más acredita
clo l. hemos resuelto esconder los me
jores. :.[e diriio a ti, como a un buen
amigo, rogándote que me ayudes. a
,alrnr nuestra fortuna y nuestro ho-

l'no. ~i11 eluda t'staha e~rrito q1H:
al11 dchían ~uirir mis nerl'Íos n11C'1 ;,,
wrturas.
.
.
.,
\ l lleo·ar al quinto piso 01 un r11111,1
cxtraiio.&lt;'&gt;('01110 si corriese alrui,·11 clandc, portazos y lanzando gntos.
-¡Socorro! !Socorro! !l'ortcr•l !clc:cían.
.
Y al 111i,mo tiempo hajó a 1n1 e.n
rucntrc&gt; un ho111hrc ron gabán ele pt~
k, 1 con el sombrero abo!la&lt;'»
l'og-cistoi!-cxcl:1111t'.·: pues aa 1111
amigo.-¿ Que'.: lL ,urcdt•:
l'ogos toi st' an·rcó a mi y 1,:•' l':;-t re
cltb conn:bi,·amentc ia 1w111,.1. !.staha lívido. rrspiraba lr.1ba 1 lll!Cllt(.' Y
temblaba. Sus ojos mi1aLan a 1111 lacio y a otro con cxtri1rÍ11,
-¿Es ustecl l'anijiclin?-p:-.~1111ti
ron apag-ada I oz.-i Qué púhdc e, ti1
u,trcl ! Par('ce ust&lt;'cl un cii.:~tntrrnlb.
-C'stecl sí qu&lt;' tiene la cara descompuesta-le rcpli11ué.
-Permítamc que respir~. ).le ale(Pasa a la última).
verle.
¡ \laldito espiriti,_·1_,1_0_!_ _ _ _-,-

_:¡

,:i

�En la Polonia Irredenta
•

•

Ai.tomoviles destrozados por los rusos antes de dejanos en poder del enemigo.

El Gibraltar de Alemania
Consideramos de interés, reprodu- mán.
cir aquí lo!¡ siguientes datos sobre
Heligoland era posesión de la coHeligoland, (o Hegoland), llamada rona inglesa. A los ingleses les queno sin razón el Gibraltar germánico
da siempre deshacerse de los terriLa reina Victoria de Inglaterra tu- torios por peqi.:eños que sean, que.
vo siempre vivas simpatías por Ale- caen en su poder. Para hacer que
mania. Alemán fué el más o:do de la opinión pública. británica aceptara
sus consejeros, el barón Stockmar, la cesión de Heligoland a Alemania,
y alemán fué su esposo, el príncipe se dijo a Londres que el islote estaba
Alberto, a quien la reina amó mu- hundiéndose y que era cuestión de
cho. Durante la guerra franco-alepoco t.empo su desaparición bajo
mana de 1870-1071, se atribLyó la in- las encrespadas olas del Mar del }iordiferencia de Inglaterra 2nte los re- te. Hasta ahora no se ha hundido, y
veses de Francia a la influencia per- en su frágil estructura, los alemanes
sonal de la reina Victoria, que quizás han podido construir una de las más
no preveía entonces que el engrande- poderosas fortalezas del mundo.
Dt:eños de Heligoland, los alemacimiento de Alemania había de ser,
con el tiempo, motivo de tantas pre- nes pensaron en el acto en fortificar
ocupaciones para la Gran Bretaña. lo. El grandioso plan de Guillermo
En 1890, las relaciones entre los go- 11, de unir el 11 ar del Norte con el
biernos de Berlín y de Londres eran Báltico, por medio del canal de Kiel,
cordialísimas. Acababa de subir al y convertir Cuxhaven y Wilhemshar
trono real de Prusia e Imperial de ven en dos grandes puertos militares,
Alemania el actual kaiser Guillermo tenía como complemento necesario
II que si~mpre se manifest~ cariñosí- la fo rtificación de I I eligoland. llesimo con su abuela, a pesar ?e las cha innacesible la isla ;i una flota
diferencias que por entonc!;!s tema con enemiga, la naciente ri ,·,iadra alemasu madre, la emperatriz ~ ederi_co, l!i- na, cuyo brillante dr,:u rollo era una
ja, como se sabe, de la rema Victoria. · de las más ;ura: ·'. das aspiraciones
Alemania empezaba entonces a h~- de Guillermo Tl. · 'ndría en aquellos
cerse de un dominio colonial en Afn- puertos y en los ilamados actuarios
ca oct:pando los territorios que aún alemanes, un seguro reil:gio, y adepertenecían a ninguna potencia eu- más la isla sen·iría de punto de aro
ropea. Hubo dificulta~es .acerca de yo a ''raids" naYales, audas y rápidas
los límites de las colo111as inglesas Y en el :Mar del t\ orle. Cuando los inalemanas en la regió n de Zanzí~~r. gleses se dieron cuenta riel partido
En Londres se temió que la expansi_on que los alemanes se proponían sade las colonias alemanas del Afnca car ele Heligoland, era ya tarde. El
Oriental, resultara pe:judici.a\ ~ara el · mal no tenía remedio.
La fortificación de la isla fué len
porvenir de las ~olomas .bn~a111:as, Y
el gobierno ingles se resigno.~ ~ar
ta. Los ingenieros militares alcmaAlemania alguna compensacion por nas se dedi'(:aorn, primero a dar mala cesión de sus derechos &lt;)e sobera- yor solidez al alto ma cizo central del
nía en la región de Zanzib~r. Ale- islote, pues las tierras bajas, el '"obermania pidió Heligolan.d. Y el islote le Jand", no es adecuado, por sii débil
fué concedido. Nadie en Londres na- estructura para la instalación de granrecía sospechar en esos días, que He- des piezas de combate. Luego se insligoland llegaría a ser, en menos dt talaron dos baterías de cuatro moro de si 19,. el Gibralt_ar a1e- _ w;a.a....J:.1Ula..JJ.~~~~:!=!~~

nd

ª

Al mismo tiempo se inició, en la costa sudeste de la isla, la· construcción
de un puerto para torpederos y submarinos, bien abrigado y defendido
por pequeños cañones de siete milímetros. Entretanto, el canal de Kiel
se abría y Cuxhaven y Wilhelu1sha.ven se convertían en las formidables
fortalezas que hoy son.
Pero los ocho morteros no basta,
ban para defender la isla. Se insta
!aron cuatro grandes cañones, capa
ces de disparar en un círculo completo, hacia los cuatro puntos cardina
les. Para entonces, ya Heligoland
estaba unida al continente por 1: 11 ca
ble submarino, y completas estaciones
scmaóricas completaban sus medi,1s
de comunicación. Cuando se llegó a
la telegrafía sin hilos, se instaló tam bién una estación radiográfica; y en
el puerto de torpederos y submari
nos, se construyó un gran "hangar··
para el cuidado y lanzamiento de di rigibles Zeppelin.
i\lás cuando los progresos de la
construcción nanl llegaron a los
grandes "drcadnoughts" de más dt:
reinte mil toneladas con Sl'S colos:1
les caÍlones, fué menester reforzar la~
defensas de Heligoland, y se comrnzú
la construcción de fuertes co n po:ic
rosísima artillería, ·capaz de barrer
el mar a muchas millas de dista11ci;1 .
l leligoland quedó com·ertida en una
fortaleza invulnerable. o toma.ble solamente con el sacrificio de mu clH&gt;~
buques de guerra y de millares de I i
das.
Y ahí está, el Gribaltar alemán, _cri
zado de cañones rodeado de minas
submarinas con sus escuadrillas rlc
torpederos,' si:bmarinos y. ;-eppeiínes
listas para entrar en acción, defen diendo los estuarios alemanes, qur
pueden considerarse los pulmones dd
más grande imperio.

de ametralladoras

- Generales y Bilimbiques ·
DESDE JflUJfl
· !\Ii

,

muy estimado colega:
A 14 de Octubre de 1915.
Entre los problemas de difícil solución qi;e habrán de presentársele al
constitucionalismo, una vez que haya terminado su labor de saneai_nie_ntr,
social debe contarse como pnnc1pa
lisim~ el que se relaciona con las m~ltiples emisiones de papel reYolucionario.
Ya sabrás que en esto la p1:od1
galidad ha sido espantosa. ~e tiemblan a uno las carnes con solo pensar 1a suma de papel que han hecho
circular en Jauja los dept;radores.
. · \ 'erdad es que para realizar una
·labor tan honda, no _bastaba ech3;r
iriano de to.dos los elementos de riqueza que la ominosa _dictadura hu~o
de esparcir en esta tier.ra, ~or m3;s
que los renovadores no pusieran ]_imite a la confiscación Y, .al despoJo
en uso de un der~cho legitimo
va
vieJ·a formula aquella. La
la
tra
b ,,
con
propiedad es un ro o.
Si se hubiera tra.tado ele un cambio superficial, el sistema de arreb~
tarle a cada quien lo suyo, habna
sido suficiente. Pero este no es el
caso: se trata de algo que lo remue
va todo, que lo limpie tod~, para qt: 1:
sólo quede flotando. despues del i!a~
fragio, aquello que . ha de . subsistir
erdurar or stf bien aquiltada ou-

q:~.

'

De aquí la necesidad de la célebre
'maquinita" productora del billete _revolucionario, vulgarmente conocido
por "bilimbique," palabreja de cuya
etimología no te sabré dar cuenta y
razón, y al que por lo genuino de su
propia st:bstancia, le estuvo encomendado un papel principal en esta gloriosa tragedia libertaria.
Xo podría yo precis~r a cuánt~s
m'llones de millones asciende lo emitido, porque en esto. de estadístic~
fiducíaria no me considero fuerte; 111
débil siquiera. Pero ya te figurarás
aue para abastecer todas las plaz~s
de un país tan extenso com_o .JauJa,
es indispensable que la maqu1111ta haya ft:ncionado sin .sosiego, de~de. que
se inició este admirable mov1m1ento
por el llamado Primer Jefe, a q~ien
algunos irreverentemente denomman
el Primer Chéfere.
Aquí se me ocurre que debo rectificar aminorando mis temores sobre
lo c~mplicado de la solución de este
problema económico, porque a salvarnos en gran parte de esta car¡;za
para ]as arcas nacionales. acudirá la
sagacidad de estos restauradores, que
es muy penetrante. Ellos lo resuelven
todo por expedientes r~pidt?S de que
no hay ejemplo en la htstona de Jauja.

¿Sabes

sadumbre de su papel? Sencillamente
encantador. Ir declarando falsas estas y aquellas emisiones, por medio
de terminantes decrc•os. Unas veces
por lo sombrío o lo pálido del paisaje· otra~ por el rasgo de la riibrica
taÍ; hoy por la numeración que parte
de cifra determinada; maiian:i. por
la serie C; después por este o el otro
detalle del grabado; todo expuesto y
pormenorizado en los decretos con
claridad meridiana, y verdad en loa
actos oficales.
¿ Qt:ién duda de que por este camino irá decreciendo la deuda; y de
que la reducción podrá llegar hasta el último límite, en términos de
que la totalidad del . papel resulte el!minada por haber sido obra de falsificación? ¡ Mira, pues, si son astutos
o no nuestros novísimos financieros!
"Y al que no le guste el fuste---etc. etc.", como diría ct:alquiera de
estos Generalísimos que jinetean sobre bien habidos corceles.
Por esto de las falsificaciones hubo
ya procesos y fusilamientos, empleándose para todos los delincuentes el
mismo rasero. Como que entre las
víctimas están dos Cener~les carran·
cistas, de apellido Bring~~· padre. e
hijo, que dejaron de c~~tal. segun
los periódicos de la prop1a.:11area, d~s
millones de pesos los angelitos (a nu•• I

L-

.L-'-

----- t-.1.-

...,......._

�mente de su labor preconstitudonalista. No te sorprenda que Bringas
¡:adre y Bringas hijo hayan sido Ge·
nerales: eso aqt í es mny general.
Las máquinas no descansan, y co1.
igual facilidad y destreza te hacen
un bilkte revolucionario que un General de la misma procedenc:a. La
me.ánica ha prosperado mucho entre
nosotrDs Con decirte que hoy hasta
el malestar y el descontento son ge·
nnales, te lo digo todo.
K o necesito agregar que estas fa
hr lo '35 e·ni iones de pape! l:an :i ~
t · , . ':i ,
:11
.o .1~ ;Jrtc,:den
· · ( ·, r"ic l:
,\ J, a , ,
.•&lt;l Js J pa;a .10~
. os ,os ,nt11.!steres de la v1 ·
1

•

1

11
i":d

~

~

da. Nos hallamos en pleno fausto.
Un sombrero cuesta cien pesos; otro
tanto y un pico más se paga por un
par de zapatos; una camisa representa un desembolso de c111cuenta pesos.
Los comestibles se hallan en igual
P:oporción: kilo de café cinco pesos;
kilo de manteca cuatro; kilo de maíz
cinco. Y no sigo para qLe esto no
parezca :t\ ota mercantil de precios
Lo ciicho ¿es o nó la comprobación de
que hay abcndancia de dinero?
Verd,d es q,1:e los obreros que ga
r ,.la~ v: ') o c:os pesos al d1a c:nndo
· - n · :i' • h oJiorn no akan. a.• ;· 0
J ,r
la; o. si es qt e lo .ai ar., a1{;
J • o n die podri. .mglr qt e e. ta ~e
I olución titne la honrosa ·caracteríc-

tica de ser netamente salvadora para
las masas ayer irredentas.
¿ Con qué vamos a pagarles a Venus
y demás personajes ol'.mpicos la merced recibida al empLje libertario?
Así es como un amigo mío, bajo
la influencia de este ambiente renovador, ha dado al verso aquel:
¡ Oh, Diosa Libertad, yo te bendigo I
esta otra forma:
¡ Odiosa Libertad, yo te m.il&lt;ligo I
Y aquí termina esta mi tercera epístolL
Sinceramente tuyo,

SILVERIO.

~

EL RECÜNOéÍMINTO
~ Celetrado con toda pompa en Jauja la noche del

~

20 de Octu'::re de 1915~

Se oyen por las calles músicas y dianas;
corren los corceles, suenan las campanas.
Bocas de p:stolas, bocas de ftsiles
lanzan a los aires raudos proyectiles.
Los libertadores, llena bien la panza,
van gritando roncos vivas a Carranza.
'rodos son carreras, confusión y susto,
mientras los armados se embriagan de gusto.
La gente se aturde con el campaneo;
se cierran las puertas por miedo al saqueo.
Las niñas nerviosas se llenan de e·spanto,
diciendo: ¡ Qué pasa t ¡ Qué es esto, Dios Santo I
Y mugen las vacas viendo las estrellas
y tiemblan creyendo que vienen por ellas.
Con igual pavura, por igual motivo,
sus lamentos lanzan la cabra y el chivo;
y de si.: serrallo temiendo el despojo
canta el sultancillo del penacho rojo.
¿Más cuál es la causa de tánto aspaviento?
¡ Lo del esperado reconocimiento!
Después de una hora de ruido espantoso
se calman las gentes y vuelve el reposo.
Y aquí de las charlas y del comentario,
por el importante triunfo libertario.
Uno que se alegra y otro que se abate,
pues quiere qt~e siga sangriento el combat~.
Mas ya no hay remedio: se acabó la danza;
que en toda la línea ganó ya Carranza.
Los de Yanqu;Jandia tendiendo la mano,
la piocha acarician a Don Venustiano;
y él dice con garbo: "Bien hacerlo supe;
triunfa mi glorioso Plan de Guadalupe".
Se acabaron penas, disturbios y alarmas.
si embargan a Villa municiones y armas.
La paz vendrá firme, después del martirio,
no la arÚiciosa del viejo Porfirio.
Quedará el acero muy quieto en la vaina
de estos paladines que gastan polaina.
Triunfaron los libres; llegó ya el momento.
¡Vin0 el esperann reconocimiento!

p

~

====,E

De aquí en adelante quietud y bonanza.
vivan los yankees, que viva Carranza!
Ayer los ganados estaban perdidos,
porque gobernaban puros foragidos.
Veremos muy pronto, si todo se aplaca,
qué bonitamente va a engordar la vaca.
Surgirán millones de crasos rebaños,
no flacos y pocos como en otros años.
Las casas y haciendas serán de su duefio,
no como pasaba cuando el oaxaqueño,
aquel gran tirano que avieso en sus móviles
dejó que robaran coches y automóviles,
y que sus soldados saquearan las tiendas
y que confiscaran en pueblos y haciendas,
dejando a los ricos dormir en petates
y dando a palurdos poder de magnates.
¡ Qi:é horribles despojos cuánta tropelía
durante los TREINTA de la tiranía I
Esto ya es la gloria; llegó el gran momento.
¡ Vino el esperado reconocimiento I
j Que

¡ Abajo las viejas prácticas odiosas,
y a dormor tranquilos en lecho de rosas!

No dirá ninguno que hay personalismo.

¿ Se quiere una prueba de nacionalismo?
Hoy si el centinela su QUIEN VIVE lanza,
todos al momento responden: CARRANZA,
con lo cual se deja bien patentizado
Jo que vale un pt:eblo democratizado.
Y a olvidar que Vent:s era reservista;
que sirvió al Senado siendo Porfirista.
Et cambiar de juicios y borrar recuerdos
siempre ha sido propio de los hombres cuerdos.
Ya todos en Jauja seremos iguales;
no habrá servidumbre ni habrá principales.
Si algún desp.o jado murmura o se queja,
la bala o el palo: ¡ta ley es pareja!
¡ Oh, la democracia de la edad presente,
cómo eres fecunda, grata y bien oliente!
¡ Ya verán ustedes qi:é resurgimiento
con el esperado reconocimiento!

SILVERIO.

•

•

Cartas de
Leol)or
Mi querida Luisa: me entero por
tu últim« de que piensas permanecer
en ese lugar todo el resto del año;
prefieres la tranquilidad de tu casa de
campo al bullicio de la ciudad; qui ..
zá tengas razón sobre todo si habías
de venir a esta ciudad que tiene muy
pocos atractivos; y si además, como
me dices, piensas invitar a tus amigas a pasar la temporada contigo, te
puedo asegurar que te divertirás mucho más que aquí .
Ya me entero de que deseas que te
sugiera alguna idea 1&gt;ara elegir tu
trousesstaux de invierno y con mucho
gusto lo hago. Uno de los colores
más bonitos para los trajes de la
próxima estación es sin duda alguna
el color de arena, el otro día ví una
señora que llevaba un vestido de este color y se veía muy elegante; estaba hecho de una tela suave; el corpiño era de cortes y llevaba como
único adomo pequeños tabloncitos
que se recofían en la cintura; se ce·
rraba hacia adelante con una hermosa
botonadura de concha; las mangas
terminaban en un largo y estrecho
puño que llevaba la misma botonadura del corpiño; la falda caía graciosamente en tabloncitos iguales a
los de la blusa y todo el conjunto
era de una elegante sencillez; la dama calzaba unas altas botas de fini·
sima cabritilla del mismo tono del
vestido y sumamente ceñidas al pie;
completaba su indumentaria con un
lindo sombrerito gris que estaba adornado con plumas de avestruz del
mismo color y toda ella se veía sumamente distinguida, con esa elegancia sin ostentación propia de las gentes refinadas.
Te daré una noticia: el último grito de la moda neoyorquina es el sombrero "Charlie Chaplin." El popular
artista de cinematógrafo ha dado su
nombre a este sombrero y las jóvenes de Nueva York han acogido con
verdadero furor esta moda. al grado de que casi n:&gt; hay una Miss de las
que pasean por Broadway o River
side-Drive que no lleve una sombrerito de este estilo; los americanos se
muestran astisfechos de que por fin
una moda no se llame \.Vatteau, o Napoleón o Luis XVI o Carlot.a Cor.da_r.
ni sea de estilo griego, o 1mpeno o
directorio sino que sea exclusivamen
te suya, que lleve una nombre enteramente yankee.
El sombrero en cuestión, no deja
de tener su gracia; es un bombm
igual al de "Charlie-Chaplin" solo
que está hecho de fieltro de seda tan
brillante como el del sombr~ro. de C?pa y lleva solamente un hston gm,
o biscuit alrededor de la copa; se
usa sin velo y es para llevarlo en la
maííana nada más, y con. un se".ero
vestido estilo sastre, las P.1eles-si se
llevan-han de ser muy ltsa~ Y para
añadir nn ligero toque fe~nmo a es. ta indumentaria tan varoml se llevan
aretes grandes con llamativas perlas
en las orejas.
En mi próxima te diré algo más
sobre modas.
Te abraza tu amiga.

�En ffii
Relicario,.
-------------

•

. ___Wagner y la Guerra

ltapecial para "Revista Mexicana."
Con renrencia· llevo como un saorario
D e m1. cuello pendiente mi relicario; "'
Y en él de mis recuerdos guardo el tesoro
Un puñado bendito de granos de oro
Que forman el emblema ele mis amores •
Un compendio adorado de mis ternuras
De inmutables afectos y de venturas,
'
De tristezas muy hondas v de dolores _____ ! ·
En: él se encuentran juntos dos rizos bellos
Y es de amor un poema c;icia uno de ellos:
l'no .sedoso y ruhio que me embelesa
Es recuerdo sagrado de una promesa;
... Talismán· adorable que de la ausente
Xoviccita la imagen trae a mi mente!
¡ Cuántas horas de dichas. de remembranza,.
De ilusiones, de encantos y de esperanzas!
· Cuántos dulces instantes pasé a su lado
Con.templando sus ojos apasionado.
Cuántas Yeces en ratos de dulce· calma
Inundarse sentimos de dicha el alma!
Por eso de mi novia los hilos de oro
De ese bt:cle adorado son mi tesoro _____ !

De
, una persona amada.que ya no existe:
F.ntre los negros hilos de aquel cab ]! '
1 uce el g · d ¡
e o,
.,
. ns e as canas como
de•tello
~e ¡1b.ta refulgente; Y ante ese cano f elo que emblanquecieron penas temprano
Re,·erente me incliño v a t D'
•
·\
.
. n e 10s oro,
' ese Dios que me hiere beso la
y
. .d d
mano
oprun1 o e angustia recuerdo J,. 11 oro ___ .!

•

un

En ~\ m~ padre es cabello, que cual santuario
,
1:
on o consen·:o. del relicario;
Y un hogar me recuerda que se ha dcstr , 1
y un amor apaci'bl e que. ya he perd'd uic n.
1
~ombra, consejo, amparo: ya nada
E_stá la noche obscura y eñ mi vereda .e ª·
'.:o
. ..
. tengo
. . ningún guía·
' , todo e·t'
s a ·1llctertn
\ i; vista columbra solo el des!~rto _____ .
¡·
o_r e~o cuando entreabro con arnargura
~I rehcano Y miro con grán ternt:ra
Las d?s reliquias santas gue tan.to adoro.
Dolorido sol_lozo, suspiro y lloro; .
De mil suaves recuerdos mi alma se llena.
Y una lágrima funde como cadena
Esos caros emblemas: Y en mi embeleso
En la lágrima enjoy_a· mi amor un he~o!

q~-d--

El otro tiene en cambio su historia triste

Benito Javier Pérez:_Verdía.
Washington, D. C.

inuitn

ifl ittftn
Especial para
·,. "Revista Mexicana.''
Aljofarada nace la mañana.
r¡ue en el ebúrneo lecho la sorprende;
que la despierta, y que tr~viesa enciende,
a su paso, el florón de la persiana.
Se lennta, y la curva soberana
de su contorno triunfador, esplende l:
el níveo peplo de sus hombros prende.
y se llega lijera a la fontana.
El céfiro suspira entre las frondas.
y ávi&lt;lo besa el enarcado cuello,
que ~l sol la dora con sus hebras blondas.
Luce su cuerpo con fugaz destello.
y surje envuelto. de las tibias ondas,
en el manto imperial de su cabello!

Especial para "Revista Mexicana."
Baja tu riza cabellera endrina
en dos ondas lucientes desatada; '
Y es un cáliz de amor tu ensangrentada
boca. nido de perlas, Colombina.
·
Es tu gracia gentil, de golondrina
por vez primera en el azul lanzada.;
Y eres tan misteriosa y delicada.
como si íueras hecha de neblina.
Son promesas sofiadas tus ojeras,
de imposibles delirios y qt:imeras
ele una extraña y triunfal epifanía.

Y eres, en florescencia soberana
con que en abril natura se engalana.
botón de ros.a al despuntar el día!

MA~IANO VIESCA ARIZPE.

MARIANO VIESCA ARIZPE.

ENDECHAS
Que explican un ingenioso sentir de
ausente y desdeñado

--o-}le acerco y me retiro:
¿quién liino yo hallar puedo
a la ausencia en los ojos,
preferencia en lo lejos?
Del dgsprecio de Filis
infc!ice me ausento:
i ay de aquel en quien es

aun
pérdida el,..__ desprecio!
- '1\...- _....___,
..

•

que en el mal que padezco.
no siento sus rigores,
tanto como el perderlos.
No pierdo al partir so.lo
los bienes que poseo,
si en Filis, que no es mía.
pierdo, lo que no pierdo.
Ay de quien un desdén
lograba tan atento
que por no ser dolor,
no se atrevió a ser _Prem~o.

preciso mt destierro.
me desdeñaba más.
porgue perdiera menos.
¡Ay 1 ¿Quién te enseñó, Filis,
tan primoroso medio
vedar a los desdenes
el traje del afecto?
A vivir ignorado
de tus luces me ausento,
donde ni aun mi mal sirva
a tu desdén de ·obsequio.

•

, E~ telegramas de agencias perio
d1st1~as tan poco dignos de
, d 't
se dice q e h
I
ere I o,
·,
u
ay en talia gran reacc1on contra las óperas de Wagne
Se tratara,
'.'
n'
d probablemetne
,
, de la s op1_1o~eJ e algun grupo de empresan~ . e- teatro, más ce!osos de su interes personal que del interés del art~, porque la mayoría del público italiano es demasiado culta para prestarse a esa monstruosidad. ¡ Oponerse
a la representación de las óperas de
Wagnerl ¡Combatirlas a pretexto de
la ~erra! _T_al cosa equivale a com·
bah: la mus!ca, pues como ha dicho
· Ju~\th.,G_autter, no por wagneriana
:.:;,JJe110~. , trancesa, los compositores
. ·má~,l~t:stres al lado de Wagner no
son _smo ~randes músicos, y él ~s la
1Ius1ca misma.
\Vagner nada tuvo de apreciable en
su ~on_ducta como hombre v en sus
sen_t1m1~nt?s políticos. Fué ingrato,
a.migo, Jnf1el1 • mal esposo, egoísta,
. .. poco at1~tero .. Se degradó conYirtién' :}p~e.. en. 1mpenalista prusiano y satéli}.• tl: -de· füsmarck. :\Icreció por ello los
¡ -·~ ¿1ar~~~ de. ~ietzsche. :Moviéronle
¡ ~ ::· tar~p~en, baJa.s ideas de venganza (por
! :::.el ~r.Jlner fracaso de "Tanhauser" en
· ~·f?a.r:~J cuando escribió y publicó en
;:...,· \l~l ~u carta cruel animando al e1'ér. ¡ ·, ':c\to::~:a!cmán a destruir la inmortal
~ . I.;:w~da: Pero ¿tiene esto relación al¡ · .:· ~fña con sus obras? Sus errores, sus
faltas como hombre, ¿disminuyen su
\'alor _como músico y poeta? ¡ Lástima, sm duda, que el autor de "Tristán e Iseo", no fuera un amante del
derecho y la libertad! Mas .fuera de
esta expresión de amargura, ¿qué ca·
be decir contra su genio? \Vagner
es uno de los sublimes creadores que
han inaugurado una época nueva en
la historia de I pensamiento artístico:
1111 hermano de Homero y de Dante
de Cen-antes y de: Shakespeare, d~
\
Goethe y de Víctor H ugo !
Cuantos hemos tenido la desdicha
de una primera educación musical
errónea, y nos acostumbramos a oir
las óperas pre-wagnerianas, absurdas
en su conjunto y sus detalles, y redimidas por alguno que otro rasgo de
inspiración, hemos pasad9 por el cho- &lt;le imágenes Y pensamientos cada
que violento que las creaciones de , cz más emocionantes. En el aspeeWag·ner· por· fuerza producen en quie· to artístico. los que hemos modifines. sólo han. co.nocído eu la escena a cado por \Vagner nuestros gustos,
Doi1Tiétti, a l\IeyÚbeer O a \'erdi. En nos asombramos de no haberlo enestas óperas antiguas, donde un mú- tendido en un tiempo. y hasta de ha~ico sin facultades literarias, 0 te
ber creído, como artículo de fe, el
niéndolas npenas, ha puesto notas a absurdo de que no existen melodías
-t,n libreto. generalmente sacado por en su música. Hasta relegamos a
escritor mediocre de una novela o de segrndo término aquellas obras su·
un ·dr;¡Arn en ··b(?ga la música y la Pa· yas en que el deseo de verlas re prelabra se relacionan raras veces. (El sentadas, antes de hallar la prote r
· Íibi·éto de ·.. Los llrgonotes" es una ción del rey de Baviera. le hizo caer
excepción, más ¿quién ignora las có· en concesiones a la escuela reinante,
micas luchas entre Scribe y :\Ieyer· como la "marcha nupcial, de "Lobeer?) Pero \\'agiicr, autor. a la vez, hengrín", o la del primer acto de
del drama y de la música ha fundí- "T:inha1•ser." páginas a lo Verdi o
do las dos artes para servir a sus a lo :\.leyerbeer. Cuando llegamos a
ideas, siempre bellas. siempre pro- comprender ésto, somos ya dignos esfundas, y en::am:idas simbólicamente pectadores de "La Valkyria," "El
en sns. personajes, o expresadas por Anillo del Xibelungo," "El Oro del
éstos en torrentes:· armoniosos de Rhin," "Sigfrido," "El Ocaso," y popoesía.
demos agradecer al monarca bávaro,
Todo el que posea en el alma un -un loco s.!gÚn el vulgo- que diera
"erdader-o· sentimiento .de la belleza, . a Wagner los. elementos para dcsa
ha de' comprenderlo pronto y amar- rrollar su genio. y aume~~ar con sus
lo, Los que :han tenido la suerte de · obras el tesoro de la feltc1dad huma·no oir otras óperas a11tes d.c las su- na.
•
···· ·· ···ya·s, desde ...kl, .. primera aoaición lo . -En el aspecto filosófico, las óperas

uno de los maéstros de la lengua ale·
mana. Su filosofía-inspirada en la
de Schopenhauer-tiene un fondo terrihle de pesimismo. y una sombría
fatalidad conclrce la ácción de sus
dramas, arrastrando a los héroes a
su ruina. La mitología germánica le
proporciona los argumentos y.figuras
en que desenrnel\'e su simbolismo sin
que dejen jamás la muerte Y el do·
lor, de salir .victoriosos, como ejecutores implacables de una vengado·
ra justicia..
Pero en e.! fondo de·-todas las espan tosas tragedias que la: imaginación
de \Vagner concibió como ct:adros de
sus óperas. la suprema.te)t es la responsabilidad humana ·y el castigo co·
mo consecuencia de h culpa. "!seo
y Tristán'' son YÍctimas del filtro que
ella equivoca. La fatalidad, cie::ta·
mente, dirige el error de la mano.
pero esa fatalidad no es sino la sanción del acto c11lpalJk. \Votan, en la
serie mitológica ·q~e.termina con ··1·1
oéaso de los d ..o,ses,'.' fa . uor grados
hundiéndose,, por· sti"s ercofes y sus
faltas, des&lt;lc ·el clomiiiió.
la tierra
y los cie!os, ·hasf::i "Iá desaparición to·

·o.e·

· · · . ; coinpr-encl.e:n,j Ja :a.1nan.! _Re_vélase ei:i - : &lt;le.: \\7agner sugieren, tan1bién, hon- tal de su gra·nd¿za. ·E$ . ,la ..·,.·1ey kár·
ton ces· algo~.así ·COIT\0 un universo oos meditaciones.. La·· forma en que mica'' de la retribüéión'"én: la filoso
nuevq para nuestro espíritu y nuestra- ·. ·se .c·~presan:fstá .a· .ta.' mistna altura de · ..
· · :; .:.=.:

�LA MODA DE AYER
- - -Y LA MODA DE ANTIER
Pasa con la moda un fenómeno
singular, digno de la atención del pen
sador.
Desde luego se· observa que toda la
moda nueva parece fea. Tanto es así,
que se necesita verdadero valor civil,
audacia, a veces: serenidad estoica. a
menudo, y deprecio por el rirlículo,
siempre, para lanzarse e introducir
en las costumbres públicas el uso del
panamá, del botín de trompa de elefan te, o del jaquet de cola de pato.
Dicen que el hombre más valiente
fué el que se comió el zapote prieto;
a mi juicio fué más heróico e imperterrito el que usó el primer sombrero de
copa.
Y no que la moda en si misma v
por sí misma sea ridícula u odios'a.·
En este o rden de ideas no hay tér·
mino medio; o todas las modas son
ridícn!as o ninguna lo es. Y la pmeha &lt;le dio es que todas comienza11
siéndolo y acaban por no resrlo.
Xo hay razón plausible ni motivo
estético razonable para juzgar oprobiosamente la crinolina, que llego a
~rr el mejor adorno de la reina Victoria y de la emperatriz Eugenia mujeres las más hermosas y elegante~
de su época. l';i es razonable denigar
los sorbitos chaparros y las monstruosas quesadillas de los incroyables en
nombre de los tubos de chimenea
del príncipe ele Metternich, o de los
garibaldinos que exornaron las cabezas de los unitaristas italianos.
¿ Que puede objetarse a la chinela
o a la corbata de ahorcado de Lamartiene, que no sea aplicable a las gargueras de Felipe IV, o a las botas con
encajes de D'Artagnan?
Todo eso, mirado fría y serenamente, con ojos de filósofo y no gomoso,
u, tan ridículo como todo lo que precedió y como todo lo que lo ha seguido en el orden de los tiempos, y no se
puede racionalm ente dar la preferencia a los corsets de cuerpo entero
de las infantas que retrataba Velázquez sobre los cintos de la Venus de
Mad. Tallien o de la emperatriz J osefina.
Sí pues, y en estricto rigor, no hay
moda que no sea ridícula, ¿cómo es
que unas nos lo parecen y otras no? ;
y si ninguna lo es en realidad, ¿cómo
es que todas lo parecen. en alguna
época de su evolución al menos?
Sugerimos a nuestros lectores esta experiencia: salir a la calle con
"carrik," botas charoladas con borlas
de oro en las bocas y sombrero tirolés enredado en cintas, y que nos
ahorquen si no llueven nedradas sobre el audaz qut! a tanto se atreva, y
si no atrapa la más estruendosa de las
silbas.
Pues bien, ese fué el traje de conquista de Kean o "Genio y Desorden,"
Y ante esa caricatura cayeron rendidas las bellezas de la época.
I Qué separo tan confortable se
abriría en San Hipófüo para quien
asistiera a su oficina vestido eo11 el
pelucón desmesurado, la casaca bordada y los escarpines de cinco pisos
del Rey Sol!
-·
Lo cual no obsta para que t$C ñgurón de guardarropía atestara de siet,ra s ~·:b· •

"

Jt

-...

Banquetes Dominícales
Una comida a !a mexican ....
Menú
Sopa de Legumbres
Mangos helados,
Macarrones a la mexicana
Panelas al horno,
Huachinan¡o a la Veracruzana
Chiles en vinagre
Mole Poblano
Queso fresco
Enchiladas fi nas

Fruta

Frijoles refritos
Dulce
Café

Té.
San Antonio, Tez., Donúngo 24 de

Octubre de 1915.

-----·lt--- - - -

EXPLICACION DEL MENU.
SOPA DE LEGUM BRES.
Se pica menudito toda clase de le·
gumbres como betab~t zanahoria calabacita, chayote. col, camote, papa,
elote, manzana, nabo, tomate, chile
verde y cebolla. Se fríe en manteca
ajo pimienta y sal bien molida con
un poco de agua; se le añaden allí
mismo las legumbres con uu poco
de chorizo desmenuzado; se le agrega
un bt:·en caldo, incorporando todo
bien y poniéndole por último un clavo molido con media cucharadita de
· azúcar y un poquito de \'inagre.

•

MACARRONES A LA MEXICANA.
Des pués de cocidos los macarrones
se pone una capa de ellos sobre un
trasto bien untado de mantequilla;
enseguida se espolvorea queso rayado
y se le añaden trocitos de chorizo y
una salsa qt:e se hace con tomate molido, cebolla, ajo, pimienta, sal y rajitas de chile verde; se coloca otra
capa de macarrones luego queso, chorizo y salsa; al final se cubre con
queso y se mete al horno ; al !le~ar ·
se a la mesa. se adorna con taJad1tas
de chile cebolla y tomate.

HUACHINANGO A LA VERACRUZANA.

ULTIMO E STILO :OE ABRIGO PARA SEftORA.
y de su tiempo!
'
Ahondando el problema y ensatt·
chanclo la observación, nos encontramos con otro hecho importante que
lo embrolla aún más y dificulta a
mayor grado su solució n.
La moda, por extraña que pueda
ser y por disímbola que pueda parecer con la actual y la local, se ennoblece y se embellece cuando es muy
antigua o muy exótica.
Qué gracia y qué elegancia en
la túnica griega, qué nobleza en el
peplum romano, qué majestad y qué
grandeza en el manto y la tiara bizantinos, qué frescura y qué encan
to en las gasas de la bayadera, qué
suntuosidad en los enredados y en
las mochilas de las japonesas.
La moda histórica y la moda exótica se hacen bellas y graciosas, · majestuogas y nobles con una condición

siendo fea; la moda de ayer seguirá siendo; pero la moda de hace
siglos o la moda de los antípodas son
y serán o nos parecerán siempre bellas.
Pero esas condiciones de tiempo y
de espacio son sólo requisitos aparentes, subordinados a un requisto
fundamen tal. Para que la moda antigua nos parezca bella es fuerza que
haya dejado de ser moda, y para que
nos parezca hermosa la moda exótica,. es necesario que siga siendo exótica.
Gustamos de admirar · las modas
viejas en los drapeados de las esta·
tuas, en los paños de loo cuadroi,,
en las estampas de la época; mas una
vez que las "montan1os" en el mani·
qui de nuestras personas ¡adiós belleza l. todo se evapora y todo se afea.

Se corta el pescado en tajadas iargas después de haberlo _limr,ia&lt;lo perfectamente; se untan ~1en con sal Y
jugo de limón; se roc1an con un poco de vino blanco y se var. colocando en una fuente con troc:to~ de man·
tcquilla; se muele jitomate cebo]la
ajo pimienta orégano y sal; se le anadeo rajitas de chile verde y con esta
salsa que ha de ser abundante se bañan las tajadas del pescado Y se meten al horno a fuego lento.

MOLE POBLANO.
Se toman 4 onzas de chile colorado bien desvenado Y limpio, una . taza de ajonjolí, unos cuantos troctt?s
de chile y algunas semillas del mismo· se pasa todo esto por manteca
cali~nte sin dejar que se doren y en
seauida se muele todo esto con clavo, pimienta, pimientón, canela ajenjibre y chocolate negro al gusto; se
Je afíade t:n poco de caldo Y un vaso de vino dulce; se muele apart e

·na

to a la mezcla anterior y se echa
a freír en bastantt! manteca; se sazona con sal y un poquito ele azúcar y
menea a llll solo lado hasta que
espese: entoncrs se nn ponienclo las
piezas del guajolote que han si&lt;lo de
antemano doradas en manteca: luego
se sirve con ajonjolí tostado por eucima.

se

ENCH I LADAS FI NAS.
Se remojan las tortillas en cogñac,
lt:ego . se les pasa por manteca . caliente; en seguida se hacen taqm~os
con queso de crema de Tokca y rebanadas de aguacate. Se colocan en
una fuente y se cubren con salsa de
chiles poblanos desvenados, molidos
y fritos en manteca o mantequilla.

PASTELERIA.
SEMITAS FRONTERIZAS.

rra la masa hasta que se esponje en
un lugar donde no le d~ el aire; lut.
go se extienden las sem•tas y se vuelYen a encerrar hasta que se le"anten
un poco y ensegt:ida se ponen a cocer. Si se prefiere, en lu gar de azuc,r
se le pone piloncillo deretido en un
poco de agua y . unas semillitas dt.
anis.

MOLLETES.
4 tazas de harina.
4 huevos.

4 cucharadas de manteca.
4 cucharadas de lcvauura.
sal.
d
En el primer batido se tom~n os
huevos dos cucharadas de azuca~ Y
dos de manteca: se baten muy bien
y se le agregan dos cucharadas de
levadt:ra; luego se Je ponen dos tazas de harina Y se amasa con agua
tibia hasta que quede la masa un poco aguada. Al estar levantada la 11;asa se le agrega el resto de los .mi
gredientes Y se le añade la h?rtna
poco a poco. Se hacen los molletes !
se encieran donde no . les de el a1cue1i&lt;;iQ ~e es_pot'IJ ª..!!....l! ponen

�..... t •

R[VISTA M[XICANA
SEMANARIO ILUSTRADO

Director y Propietario
Lic. Nemesio Garcia·Naranjo.

ro es pequefia en su afán absurdo de
dominar la tierra con su espada. Como el W otan mitológico de los antiguoe germanos, en las obras de
Wagner, rodará, por sus 'lropias cu!
pas. en el abismo, si a tiempo no
sabe erguirse ante sus opresores, e
imponerles con el respeto a la vida
y a la libertad de los demás pueblos,
un régimen, en su propia tierra, de
derecho y justicia.

--o-

de tus merecimientos.
:-·:·:.
Si a ellos atiendes, ··Fabio,
con indicios más. cierto.s~ :: ~verás de mis finezas. ·· ., .: . . : · 1 . ,
evidentes contextos.
. ; ·:,: .'.:.;,.·,':
Ellos a ti te basten,
qi:e si prosigo, pienso, · ·
que con superfluas voces . : . t • • • •• •
su autoridad ofen.do.....
•

José de ARMAS

PRECIOS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado ·
En México y Estados Unidos.
1 mes. . . . . . 40 cts.
oro americano
1 trimestre . , • , $ 1.00 "
"
1 semestre
" 1.80 "
"
1 año .. ... . .... " 3.50 "
"
Números sue!tos 10 centavos oro
americano.
Fn los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.
-0-

Fn el resto del munJo.
1 trimestre ... . $ 2.00. oro americano.
1 semestre . . .. " 3.50 "
1 año ... . ..... " 6.00 "
- o --

"

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ADVERTENCIAS :
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adelantados. No se devuelven origina.
lea.-Para anuncios y demás asuntos
de admin.straci6n diríjase a:
REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637.
SAN ANTONIO, TEXAS.

Wagner .... ..
(Conclusi6n)
-0-

fía budista,- filosofía en la cual Schopenhauer halló los fundamen tos de su
rrolla en sus grandiosos poemas. Se
han comparado éstos a las clásicas
tragedias de Esquilo, y algo hay de
semejanza entre unos y otras. Pero
el arte del gri!!go es primitivo aún,
el del alemán complicado y perfecto. Wagner no tiene parecido con
ninguna otra gran figura del arte.
En su cerebro -prodigioso, hubo divinos resplamlores de Orfeo y de Sha·
kespeare.
•
E l ejército alemán merece la derota porque pretende imponer la con·
quista, la fue rza, el i.mperialismo. el
retroceso a la barbarie. No es verdad que su triunfo pueda ser el de
la cult ura alemana París ha sido conquistado por Wagner, y en el teatro
&lt;le la Opera, sus obras se erpresentan con entusiasmo y perfección. Pero París ha rechazado al ejército alemán, qi:e ni en 1871 pudo entrar triun
fante por sus puertas, y que ahora
ha tenido que replegarse del Marne
al Aisne, y retrocede , del Aisne a
sus fronteras día por dta.
No confundamos.. la grandeza
.
~

.

'

• \

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-'

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La Moda de .... .'.

P. O. Box 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
- : x:- -

• :_

- - 0 ~ · ···1,

-··-o-!..-...t •·

.• ·~
(Conclusi6n) ·

La Eat&lt;lica Resig ..... .

-

(Conclusión)
da la víspera de su triunfo, triunfo
que habría glorificado el mismo César.
Para mitigar un tanto el escozor
que en su conciencia produjera el acto
injusto que acababa de cometer, Vernet, dirigiéndose a su socio, dijo, en
tono de excusa:
- "¡No era asunto de su incumbencia!"
-"Es verdad." contestó el iuterp~lado, "pero observar,ais que de nu: y
buen grado aceptó lo inevitable."
Después de una peqi:eña pausa, Ver.
net, que había reflexionado con más
calma, observó:
-"En efecto, t iene ese joven dus
grandes cualidades, cualidades que
sólo poseen los individuos de alma
grande: confia nza en sí mismo y resignación ______Creo ____ estoy seguro
que he obrado con ligereza."
Vernet revocó su acuerdo, &lt;lis·
poniendo en seguida se retuviera a
Necker en su puesto de escribiente.
A los seis ¡neses, después de este
notable suceso, N ecker fué ascendido
a Cajero, y tes años más tarde, ¡ a
Socio de la Institución!
El humilde aldeano suizo llegó a
ser el financiero más afamado de su
tiempos.
P or un período de cinco años, de
1776 a 1891, desempeñó el delicndo
puesto de Ministro de Finanzas en
la Corte de Versalles. Sus gestione;;
salvaron de la bancarrota al gobierno
monárquico agonizante de Luis XVI.
Después, dcrante el período borra~coso que iniciara el Tercer -Estado de
donde surgió la invencible Asamblea
Nacional, .Necker fué condenado al
ostracismo mediante intrigas políticas.
A raíz de este suceso vino el inevitable desastre financiero naci1mal
que, unido a otras causa~ de, Yer&lt;la·
dera trascenden, ia, contribuyo a en·
soberbecer el espíritu, ya iracundo, &lt;le
la Revoluci, ,n Francesa.

--o--

Redondillas
-·-o--

(Conclusi6n)
expresar los . conceptos.
Y en fin dígaslo tú,
que de mis pensamientos
lince sutil penetras

..

"'.'

.~r. • •-.

queteros dé los juzga·dós:: menorésf :~
los caballeros cruzados de las oficinas del Fiel C-0ntraste 'y' los·~ s'o!dados romanos del comercio de lencerÍL

~- ·

En suma: la moda sólo es beUa,, ·
cuando es muy vieja, ci:ando es' mu,Y: '
exótica y, sobre todo, cuando ya n'O·'
se lleva en el lugar de los· aconteti.. · ·
mientos.
Si no soltamo~ la carcajada, cuán·'°
do, revstidos de ·Jas modas actuales; .
nos encontramos iinos..=a otiós; e:.: '
en el fondo, porqué .. la moda es,. éo.i:!:
mo la prostitución,.tolerioa;º1peró 110 :
permitida no tnenol aún aplaudida. · :
Dejémosla pasar y conte.mplémos-·,:
la a corta distancia; veámosla venir y
amargarnos con su~ i•igor~} y ·1a,:~i:ontraremos siempre ·ridícula y siempre fea.

DR. M. F LORES.''.
1; , •.
-~r.

--o-:.

;

\.

.,. • . : :! .

•,.._ :

•

(Conclusión)

,, ..

,

.... ...
. -~. ..

-!·

Una Noche . .' .... ·.:.- / ...

~-

,,...

..
.. l , ·- •

· ·•

nor. En la esperanza de ,que-·no h,1s
&lt;le negarte a ello, te envío. qúerido;
un ataúd para que lo ten~as en tu
casa hasta que te avise:· ~µerd..°41le
no te negarás, pue~ mandaré por él
la semana que viene. A todos mis
amigos. íntimos les he n¡a1:1dado . un
féretro ; i.-onfiando en ·su• ~randeza 1k
alma. Te quiere, !van CheÍ'$6J..': ..
El yerno del fabri~ante de ·at~~&lt;l~
salvó su honor. y su ·&lt;linero; pero yD
estuve tres meses malo a con~ecpeqcia de un desarreglo. nerviosó .. C)1eliustin tiene una oficina de .pompcis fúnebres y un almacén de lápidas, cor~:
nas y otros artículos por el· estilo, y
como sus asuntos no. prosperan ' todos
los días, al voh·er a mi c¡(sa, tef!:1~
encontrarme con que al lado de na
r~rna se alza un mausoleo o. t:n catafalco.
· ·

Anton TCHEKOF.

DAVID CERNA.
San Antonio, Tex. Octubre 20 de 1915.

• ~·

1() Panijida sigtdíca en ruso ~isa
de requiein, y pantijidin es un ad¡etiderivado de esa palabra.
.
(2) Trupof es un derivado de trup,
cadáver.
·
.
.;
(3) U17okoie( _signigc~. d_e.sc¡i~s~,
Chei'épof · se. d~riva. · .dt:-· c}s~~t&gt;;._
vera, y :\Iértva sign1.f,c~.m~1erJa ... ~ ·.
( 4) Pogost · sig'nífic_g . ~emen t~r,~::; ·
(5) Kladvichesky significa t~mb1~n
cementerio. . ... - . . .....; .

"º

tª~.3:.~

·..:

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\ '",_ ....
.....

' ...

..

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. ··:

-

�Reservado para
Anuncios.

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                    <text>�REVISTA
MEXICANA
Semanario
Ilustrado.

Application made to enter as second class mather, September 13, 1915 at the Post Office of San Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879.

Año l.

San Antonio, Texas, Octubre 17 de 1915.

Número 6.

Pagina Editorial

•
EL RECONOCIMIENTO DE CARRANZA
- - - -------·
.

Cuentan v1eJas cron1cas lugareñas que cierta ocasión en
que un Ministro de Hacienda le exigió cuentas de la aduana
de Matamoros al General Don Juan Nepo11111ceno Cortina,
obtuvo la siguiente respuesta: "esta aduanita es mía, me la
regaló Don Benito." Y con esa contestación ingenua, cre76 el caudillo tamaulipeco eludir todas las responsabilidades pendientes y venideras. Traemos a colación esta graciosa añoranza porque el mismo criterio que se atribuye a Cortina, con referencia a la aduana de Matamoros, es el que
piensan aplicar los carrancistas a la República Mexicana. "Mé
xico es n'11estro, nos lo ha regalado el reconocimiento del
Presidente Wilson." Y con la simple evocación del famoso
reconocimiento consideran que ha llegado una era bonancible de consolidación para todas las injusticias y de impunidad para todos los delitos.
Ahora sí, las casas de Braniff y García Pimentel, de Limantour y de Lascuráin serán usufructuadas indefinidamente por "generales libertadores;" los automóviles adquiridos pasarán a la categoría de botines indiscutibles; la emisión constante de papel moneda seguirá siendo el mejor extractor de los restos de la riqueza patria; y los ferrocarriles,
tranvías, ganados, imprentas, cervecerías, etc., etc., bautizados gloriosamente con el epíteto triunfal de "constitucionalistas" continuarán marcando para un grupo privilegiado una jauja maravillosa e inextinguible.
México es de ellos: se los ha regalado el PresHente Wilson.
El razonamiento ribeteado de ensueño que forjan para trazar sus planes de ilimitada bonanza es el siguiente:
puesto que los Estados U nidos fueron quienes destronaron
a los Generales Díaz y Huerta; puesto que hasta hoy los
Gobiernos, de nuestro país han estado a merced de los caprichos norte-americanos, lo natural es que desde el momento en que Carranza cuenta con el apoyo incon:iicional del
Presidente Wilson, no existe fuerza capaz de derribarlo.
Pero las naciones viven y se desarrollan no conforme
a los antojos de los gobernantes de los pueblos poderosos,
sino de acuerdo con leyes sociales ineludibles. En México, se hará la paz como se hace en todos los países: sobre
los cimientos del respeto a la vida, a la propiedad, a la conciencia y a la honra. Las escua1Jras marítimas sirven admirablemente para presentar batallas navales o para blo(J.iear
los puertos de las naciones; pero son enteramente ineficaces para bombardear las leyes fatales de la Naturalez~. Por
eso, los Estados Unidos, que tuvieron la fuerza necesana para desbaratar la flotilla de Cervera en Santiago de Cuba;
que pudieron fomentar las revoluciones que derribaron a
los Generales Díaz y Huerta; q.ie están en aptitud de contribuír en el desarrollo y desenlace de la guerra Europea,
con su estupenda producci5n de armamento y munic~ones;
los Estados Unidos, con este maravilloso poderío, no pue-

den ni podrán establecer un Estado firme y consolidado sobre las bases frágiles de la inmoralidaj y del despojo.
Es inútil, enteramente inútil que procuren construír con
elementos desorganizadores y disolventes. La intención de
apuntalar a la facción carrancista, con "reconocimientos extranjeros" y no con el respeto a la justicia y a la ley, es
tan ilusoria como lo sería la locura de detener el derrumbamiento de un edificio con "úkases" imperiales. Cuando en
las edificaciones políticas y sociales se emplean procedimientos artificiales, lo único que se consigue es levantar
muros vacilantes que se desploman con la primera sacudida.
Los norte-americanos no lo creen así. Y es porque ia
vanidad en ellos alcanza proporciones tan grandes que colinda con la loc,ua. En Estados U nidos se cree que fuera
de este país no hay nada grande ni respetable en el resto
del planeta. Tienen el orgullo de poseer las casas más altas
de la tierra, y desde ellas se considran más cerca el cielo,
que cualquier otrq_ fragmento de humanidad. Están acostumbrados a que el cinematógrafo les diga que todas sus mujeres son Lucrecias, y que cada uno de sus hoir:Jres compendía la brav.ira de los doce pares de Francia. Caja cowboy
sol:repuja a Cyrano de Bergerac. El General Joffre resulta el "Scott francés," y la Escuela Militar de Saint Cyr, el
"West Point" de los galos. Bismarck no pasa de ser el Lansing de los alemanes y Homero el Longfellow de los griegos.
Con vanidad tan pueril, lo natural es que juzguen que la
voluntad del Presidente Wilson no tiene límite ni valla. Si
a él se le ha ocurrido que Carranza sea el "Wilson de .Méxic;"-para usar su fraseología especial-lo lógico es q'11e
así suceda. Si mañana se le ocurre promulgar una ley, prohibiendo que los cuerpos desciendan con igual velocidad en
el vacío, no ven razón por la co.1al no se someta la Naturaleza.
Por eso creen que México es de _los carrancistas: se los
ha regalado el reconocimiento de Mr. Wilson.
.
Entretanto1 el carrancismo lleva en su seno mismo los
gérmenes que 10 habrán de aniq.iilar. No necesita adversario para deshacerse. El enemigo mayor lo lleva en sus propias entrañas.

Y. nuestra Patria se levantará a pesar de todo. Este último giro de la política extranjera será el principio del fin.
No obstante de que los carrancistas y Mr. Wilson, conceptúan que México, no es otra cosa que una aduana de Matamoros amplificada, nuestro país tiene que demostrar ser
un pueblo deseoso de sobrevivir. Por eso, el famoso reconocimiento será para Carranza, la última alegría; para nuestra Patria, la última prueba: y para los Estados U nidos, el
último ridíc-o.1lo.

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Zamacona y
Don Juan Bautista Morales, Don Francisco Zarco y Don Luis de la Rosa.
-·-0---

VIEJO PERIODISMO
0---í .JJ&lt;•r la alta Ílllportancia dd asun111 por l~ extcn,ión que habría de
~de, . est11~1am•&gt;s emprc,a iácil hala historia ele! periodismo en :\léJ: qui' 1:or.11a_dil'. ha,ta hoy, ha sido
r1ta 'l last1111'.t será que pnr alcn ni'. se e;;rrd,;1, pues rcsultana
cuno,a _l' inti:resantc historia. y
lll ,', cnsenanzas podrían ~a,·a··s-: d-:
l'orqm• el pn101,i.,P10 mc.;¡,·,,.1•11
un gran periodismo, aunque 110 lo
. ¡111 mud10s de los que st'1!1, cnnnrrn
ahl'II lo que en sus días ac11ntl·c,·.
Í110ran que l11s bicnc~ ,oci'.des que
r~1.tan l'.1', dcben a l", sacriiicio,
11cr;~ de ~ti gl'rh·rusu preJccesort,.
\'rC'so, y. ralientes también. que
ha \'altnt1a se necesitó en :\1 éxic(&gt;
t escribir periódicos cuando el hun d~ la política, lleYando en su
t'luoso y temihic t,.r· ,dlinu j, ,
rndus principios de la Democrari;t
!{&lt;:forma, avi, •ha , : i111:,4,, le- le·~
s cirilrs, y al periodista era nc11ri11 ~al,er l'~grimir con iguall's
uedo y dl"•trcza la 1·spada dl·I s11I
o y I;, pluma dl'I es,·ritor. Verdad
1u· cnt, ,nn, 1'11 era t•l mcJro ptral ti nnrlt' " P!l't,1. 1w ya del pe
i,ta. pern ni ckl literato tampnro,
:.. rtimb;ttitnks y 1 ;1triotas todos
~. i:11 gran nÚllll'rn iucron \'ktimas
dl',tirrro y de la Jlli,rria ele] eiq&gt;a·
,!(,. romo RoclrigtH·, l;aÍ\Úil \' To;ra1w, o elcl a,t',inato y de la pri. c11lllo .\rroniz. Cruz \edu. :\la. c(l\',llTllhias \' Flortnrio .\[aria
Castill11. 11011;,r a todos ellos y ,
trus muchos qul· nombrar poclríapues lllercl'd a ellos. romo dijo
,1111ira110. "las letras al,rieron parn
progreso, 11 más hic11 lo dieron a
•. porque en ellas Yinieron e11r1:~d(1s lo, gérmenes de las grandes
as que produjeron, tras grandiosa
1·0Juci&lt;',n. el tri un i11 ,k la l{c¡1úhlica
111.:rátira."
'crminada c:n el cerro de las Camas la patriútir;l c1&gt;op'', .1 .., ,111t 11: (&gt;
¡¡ ,.\J éxico. el laborios,, ¡ ,.:·íodu de
•cconstrucción. y las enronadas p11iras ,¡ue se suscitaron al re,tahlc,e d régimen republicano. dieron
1 a más de treinta pi:riódicus que
aron a publicarse en sólo la Capii Cuánta~ de aquella, po 1émicas
~inaron lances de honor, en que los
tendienll:, ,:tlierun o heridos o
·rtn, pues nadie ronll:tio jama, la
·,111,·z ck ahro•¡udar~c contr;1 las
,cc1•c11cias dl'. s,1' l·,crit11,. tras l'1
I

~·

1

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,-.i.:::.--•t1clo..

_J.Llt

contrarios!
P?c~i a poco iueron asentándose c•n
lo, an1.mos la calrnn) el reposo. y aun·
c¡uc mas dy una n·z una ) otro ,·nlnan
a sumergirse l'll 1:1 yoráginc de ¡11
rhas ekrt 1,ralcs o de di~gusto raus,tdo (wr. ma'a ad.ministraci{111 política. el
pcnor!1,m(1 f,1c paulatinamente dccarcndo Y \'1110 a j)trdcr rasi tuJa ~U
1mport:111cia ¡,or \'Í(:ctO de cansancio
de tan prolon¡;ada lucha. Decaido d
,·iejo p,·rioclismo retirados de ,u:; co
lumnas ra,i la t11ta!itlad de lns distin
t:uido, l scriton·s qUl largn, aiins le
redartarnn. h ma) ,,r p:trll' tic la l'rl'll'ª t..''\tr:l\ j¡'¡ lkplorahicmenlt' In, iclral?, pcriodí,tirns. } lle¡c11 (' 1 a!/1 n"s de
sns organos a ha,·er~c tl'mihle ,i rc'.1up:11ank. por su proraridatl y por sn
Jaita de rl'spcto. aun a la vida prirada
de las ptrsonas. Periodistas nul',·o,;,
y 111, m~s sin :111tcn·dr11tcs litl'rari,,s
solt[,rousr puliliranrlo hojas a bajo
nru:i,•. a centavo alguna,. \'srrita~ \'arias ('11 d caló ruii rncs\·" d('] hajo pm·hlo. 11,-ll c'iell'ln l' iniuriando '.1 todr1 ,·
a tc,dt&gt;~. al Cobin1 ·····o 1" .t f,,, ¡,a1 t •
rnl.,rl's,) 'u~ trihunaks ,\· in"tiria 110
,,e ciaban Jugar ha~tanll. para ,tl'llth·r
queja" y dtlllllllia~. y ddencr ,. cnrar
celar insnltadnn·, ) chanta::(stas. La
l'rcn~a sni. ,. dn·1.:11ll nacla podía ha
ca para rc·u~diar aqndb pl;1¡.;a ck J&gt;l'rió(Jil'os ¡wqueño, y baratos. porque
por su forma :- P"r su precio demasiado alto. n" , ra ni hn~l'aha. ni leída
pN lo,. consumiJores de la ínii111a.
Y el rcml:'&lt;lin urgia: era intlispensahk que algnic·n acometiese la difícil
em¡nesa de crear periódicos baratos
.llll'. por serlo. pndie,-en ser snlicitaclns ,· al mismo tiempo reuniesen 1111
mat,:rial ele redacción semejante al de
los grandes :-' ~erios: en taks con&lt;li
cinnr~. el periódirn habría de resultar
más ,Ílll'rtc rn gastos que en productos. y. a la nz. insostenible: necesitáha,e que al¡¡;uicn cooperase ron rcrursns n)ateriales ha~tanles para facilitar la ccliri,ín. al nH'no, mientras el
nUC\'O periódico lograse acreditarst• e
impunnsc. y adquirir una rircularil'in
tan grande &lt;n:e le permitiera ,·er realizada la ,cguncla parte del aforismo 1·0111erci:1l: para vender mucho, vender
barato; para vender barato, vender
mucho. Et a~unto 1.:ra a,entura&lt;lo; pern 11tdH• quien t;tl l'lllpre,a acometie~c ,· h11ho qt•i,11 tal rnnperación le

•

. l)l ,dc l'l _l-! de octubre de 189-! hah1a.?~ puhhca&lt;lo d prospecto de un
prnod_ico scma1,ario c1111 ilustraciones
Y cararkr re, reati,,i , . .&gt;m·• 1,,, \' &lt;!
-!_ '.le no,·i:trhre del mi,11111 aiio a,;areno d ¡ rmH r nnmn •\ .. ,.. J '.!till·
d_o". Dis•m(sta Sl'g'lll' el 111 .. Jdl' artist1c, 1 dt "L. J'u,tra,·ir,n J,'.,¡,aliola ,
\mcri,an,i." ¡ uhlic;:tla en .\ladrid ;.
,011 muda ,ircl'laci¡'nt en .\léxico. la
l'lltrcga ¡,rime.·a ,¡,,¡ ~' 1,: -::::-i .. 111\ v1ra1~0 tr,,jo ;111 h1c•1n ) ,¡]iundantc maten,,] dt ·e t 1ra } n1e.Jia11as. llH'lH&gt;S
que medi,.n.,, ihstracioncs. dci,·cto
cli,rnlpabk. ll"r&lt;J'Jl· en aqudlos día,
1,,, tai'ert~ '1,.cwnales dc intograhailu
, ,t'.\han ,a,i 1·11 1111!ltill.1,. ) tra'..iaja·
han mal y e.ero. D1ccsc (Jlle la cons~ancia t1 d, o YCl'rt'. } ¡,a:-o a paso
ll'l•run n cj raw]., 1(s ilustracin11c, de
"1,J .\l1iwl11" ,c111,,n,1ri11, , su l·irrula:it'111 lleist', a -er 11111\' cunsidcrahlc.
Quien ha 1&gt; a lt&gt;!.!vacln -,·1:uc1:r la, mucl·a, dificnltadl's inherentes a ,u emrr,·sa m r, í.1 ~e r arl pta11o para int,·n
tar r' p,ri,'•,'i,o &lt;,;ari11 quc ,,: &lt;kse,tlJa
l'stahkcu·: ;wt&gt;r ,11 ctiitur babia ,itk,
i,111,la.J, ·r &lt;:l' .. ,, J l"ni\', r,al". '!Ul' \l'lt·
din cl'ardu le , 01n llH ) ,,. 1" pagarnn
hieu. rumprometíéndose a un puhlic;1r
otro diariu qne "I:' le par,,it:sl y pudiera harerle romp.t·h'n,í,·..
Entrt el romprador y d vcnckclor
huhn, sir du&lt;'a t•n arreglo o transaccion. :,Ír &lt;¡lll' nos Jtrns podamos ase·
·~urar cúm.1 ni en c¡t:é iorma pues ale_iados cle~clc antes de U'-\~l del perio&lt;li~mo activo que por muchos aiios
ejercimos. no tu vimos relaciones con
los periodistas de épocas posteriores,
y nada pódemos informar a este rcspetro. Lo cinto i:'- que el 'sáballo 12
de !&gt;Cpticm hre de 1896. contando ya
do~ aiios de ,·ida pri'ispcra "El :\[ undo"
~l·manaril,. aparecii'i el primer número
de .. [~] [ mparcial". y el jth'\'CS 2-! el
primero también ele la edición diaria
ele "El ).IunJo". De uno y otro fueron el licenciado Rafael Reyes Spíndola director. y Carlos Díaz Duioo y
el doctor Constancio ,'e !'" ,, ,tl1.'im,&lt;:1.
jdes de Rcdacciún. Con .. El Impar-ría!". que empezú taniendo el tamaño
ele menos rlc la mitad de media hoja
de un perióJico común y corriente,
se quiso hacer competencia a los periodiquillos de a centavo, que fué el
precio que se k marcó. y ron "El :slundo'', edición diaria, Sl' inició if.?;ual comrctc11ci;1 ;t Jo, rkrnús pcrir,dic&lt;J, cl~n ·

a tres centavos en vct de cinco y 5eis
que aquéllos cobraban.
Desde su primer momento hizo notable a ''El Imparcial" su jefe de Redacción, Carlos Díaz Dufoo escritor
distinguidísimo, por su ciar~ talento
superior ;fustración y exquisita ameni~
&lt;lad que sabe imprimir a cuanto brota
de su pluma. En su saludo a la Prcn·
rn &lt;)e la Capital, dijo: "El Imparcial''
&lt;·1.1n_a a sr s c?legas en labores pcrioJ1st1cas d mas cariiioso saludo. Es
posible que en el desarrollo de nuestras ideas encontremos .numerosos aJ\'crsario~: en este caso, nuestra conducta dependerá de la actitud de nuestros contradictores. Tenelll{)S, sin embargo, trazaJa una linea de conducta:
dis~uti'.110s. no disputamos. :\ los que
cantat1\'a y bondadosamente se sin·an
traspa,ar el límite ele la corrección,
les recorJaremos la frase Je! griego:
.. I'ega, pero escucha.'' "El :\tundo"
dijo a su vez: "Venimos al periodismo a continuar la labor de muchos
aiio;;. knemos la conricción de nuestras ideas y las propagaremos con sinrtrida1l: nuestras personalidaJes importan poco y deben Je~aparecer totalmente ante_ la ?bra t¡ue nos ha agrupaJo _____ Sent1111os en torno nuestro
una atmósiera de ho:.tilidad y de rcni.:ur que deploramo,. Conservaremos
nuestra saenid,Hl y nos ronducirt;'.lllos
&lt;kcornsamen te."
La empresa editora de uno y otro
paiódico que desde un principio constituyó una compañía anónima por ac• ciunes, comenzó por dar mucho y barato: primero anunció que del 24 al 30
de septiembre repartiría gratis "Ei
:slundo" a los suscritores al semanario ih:strado: con el número 6 bajó
el precio de los ejemplares sueltos a
dos centavos y la suscrición a setenta
y cinco, en vez ele a peso; el número 21
lo imprimió en papel color de rosa con
ocho páginas y numerosos grabados
muy medianos, y se vendió a cinco
ceuta\'OS: el número 63, de 6 de diciembre, repartió doce páginas por los
mismos cinco centavos; el número 81,
del 2i del citado diciembre, tuvo dieci,
séis páginas con numerosos grabados
y el mismo precio. Con etse motivo
"El Xoticioso," altamente irritado, hizo cuenta de que "El r.frundo" perdía
en cada número puesto a la venta.
tres centavos y cinco décimos, deduciendo de ahS que si, como se murmuraba. el Gobierno era el yerdaedro editor y empresario de los nuevos periódico:,. había que censurarle por malgastar a,,í las rentas públicas y el dinero ele los contribuyentes. Rió ''El
:\1 undo'' &lt;le e!k,. contestó con afcctaJa

la aceptaba como un sacriiicio en obsequio del público, y demostró que
bastaba a compensar sus gastos la
venta extraordinariay numerosísima
de ejemplares sueltos, y el importe
de los muchos y grandes anuncios que
a él acudían al cebo de su abundante
circulación. Para convencer a sus
rnntradictorcs y al público de lo numeroso de su tirada, "El ~1undo" hizo
catifirnr por Ju, notario, don ~I a
nuel Tello y don .\gu,tin ,\vcndaiiu.
qt;c del número del 26 ele diciembre
había impre,-o catorce mil cien ejemplares.

.\ute;; ele que "El Imparcial" y ··fü
~l undo" empezaran a salir a luz. se
publicaban en :\léxico, en 1896, los :siguicnt?s periódicos politicus: "El Siglo Diez y '\'11eve," iundado por don
I gÍ1acío Cumplido t:l ;! de octubre de
18.Jl: en 1896 era su editor propietario
&lt;lon Luis Pombo y. su director llilarión Frías y Soto. "El :\Ionitor Re¡n:blicáno." fundado en 1849: director
propietario, Vicente García Torn·s. hijo; redactor, Luis del Toro. ··La Voz
de :\léxico", fundado en junio Je 1869
por los señores :\1 igucl :\Iartínez, Tgnacio Aguilar y .\[aruclw. Raiad G,'imez e lgnacio ,\nic,·as: direct,,r. Luis
Gutiérrcz Otero. "La Patria.'' iundado en 1878: rl'Jactor y eJitor. !remo
Paz. "El :\'acional.'' fundado en JO de
junio de 1879 por Gonzalo A. Este,·a:
director propietario, Gregario ,\ldasoro. "El Partido Liberal." iundaclu \'11
1880 por el general Vicente \Tillada:
director, ,\polinar Castillo. "El Diario
del Hogar," fundado en 1881 por Filomeno Mata; redactor, Jo,é P. Rivera. "El Tiempo.'' fundado en 1883: director propietario. Vi,c toriano ,\giieros. "El Universal." iundaJo en 1888
por Raiad Reyes Spíndula. traspasado a Ramón Prida y dirigido por éste. ''El Gil Bias.'' fundado el 17 ele
julio de 1892 por su director, Francisco :si on tes ele Oca. ·· El ::\' oticioso.'
iunclado el 17 de abril de 1894 por
Federico :\Iendoza y Vizcaíno y Angel
Pola, y redactado por éste. ''El Globo," fundado en l o. de agosto de 1895
por Eusebio Sánchez y redactado y
dirigido por Carlos Roumagnac. '\' o
hacemos entrar en esta enumeración
los periódicos que no se publicaban
diariamente, ni los de género ínfimo y
valor de un centavo, in dignos de ser
citados, ni los muy estimables órganos
de las colonias extranjeras. corno "Le
'l'rait d'Union," francés. redactado por
J. L. Rfga~non, "'fhc.Two Republic~.~

tclla Clark. ) "El Corr1:1, E~paiíol.''
por Fernando L. Julict ele Elizalclc.
Todos estos periódico~ irn¡irim1a11.
por término meJio. de mil a cin..:o mil
ejemplares. número ciertamente reducido, pero suficiente. sin dulÍü, ¡:,ara
que hiciesen sus gastos y al~i::1., ut,
lidacl dejasen. puesto que la aparición
de ''El Imparcial'' solamente a tres
de ellos hizo desaparecer. Lus trt·,
desaparecidos fueron .. El l'artiJo Liberal". "El Siglo Diez y \ ue1·c" y
"El .\lonitur Rcpi:b!icano.'' Cuin(i
dieron en su muerte "El Partidu" \'
"El Siglo:" pero por haber sido aqul:¡
periódico de la maiiana y éste de 1:i
tarde, los citamos en ese ord1:11.
"El Partido Liberal" !\'nía por dircctor c. •\polinar Castill". y p1.i1 .h'
fe ele redacción a Rafael de Zayas Enr!Q\ll'Z, di,tinguidísimo literato. in~pi·
rado poeta. ameno no,·eli,ta. gran conocedor de las literaturas c:,pai10la.
alemana y francesa. y proiundo y
práctico admirador de los antiguos
rlási.cos. La imprenta y R&lt;?d,1.:ri,1n
cstu,·ieron en la casa número 18 de la
calle de las Verdes. Dejó de publicarse el jueves lj de octubre con el
tomo vigésimo y el número 3.35-!. En
,u despedida dijo lo siguiente: "Periúdil'O mini~tcrial. pertenecía en todo
} pnr tocio al Cubierno. y estaba desti11ado a defender la política dd seiior
¡::-em·ral Diaz de nna manera inconJicional y ahsoluta ___ ·- Como era jus
tP. se retribuía nuestro trabajo. pero
no ~e compralm nuestra adhesión, ni
s(• alquilaba nuestra conciencia ____ El
Cohíerno ha juzgado con ,·ctiicnte supri1:iir varios periódicos que sostenía.
corno "El Partido Liberal.'' o qt1c ayndaha a ,·i\'ir, como a otros colega~.
para iundar un diario grancle. interc:saute. rompiendo los antiguu, moldes de la preu~a mini,tcrial. E,tá para ello en ~u peri~cto derecho y a,í
debe con,·enír a los inten·ses del pais.
:\osotros acatamos !a dispo,icic',n. y
recogemos nuestra , ieja liandera tic
combate 1:n la Pren,a __ __ ..
El mi~mo jueves 15 de octubre ce~ú
en :.u publicación "El Siglo Diez y
X ueve," teniendo J)llr editor propietari•&gt; al licenciado Lt1i, Pombu y por
administrador a don Sebastián Cortés: su redacción administración e
imprenta se hallaban entonces siti:ada,
c11 la casa número 15 de la calle de
\'il'toria. Ilabía Pegado al tomo llu
y al número 17,638. E~taba en ~n
~poca noYenta y en el año cincuenta y
se.is de l, vida. E11 su dc,pcdicla se l''prcsó a~i. "I )ny ~u,pcndc ,u puhli
rncit'n1 ..:1 decano de la Prensa; p,·rc,

�no de una man era defini ti\"a, sino tempora lmente, mien tras cesa n las circunstancias personales que me ob liga n
a tomar esta cletermi nar ión. Quizits
pronto cesen estos incidentes, y entonces " El Siglo'' Yo ln rá a la lucha
periodística, sosteni endo. como siempre, el dogma de la Democracia y
los principios planteados por la Refo r1na _____ ,,

más alto trilmna l ele Jnstiria. jurispe- c)('.:dr antes ele l:i. fecha ele Sil apariri to, político y escritor &lt;!t: ralía I sin cii'm ha,ta la de su murrt&lt;;: de tse
mancha. muerto a los M·,c·n1a \ ·.,rh,, artíc11l11 &lt;·ntrl',:ll "1111"' h, sil{11ic·11t--s
aii,º," ti ~9 de jnli .. de 1856. ·
ck,·lar,rinttl'' . "\ 11 n isti,·1tc!CJ ya l'l
1ak~ lut·ron los redanorl's l'O'l ¡.,, partid,&gt; Iihl·ral. :;Íttn 111111,; rnanto,;
cnak, cm¡¡czí, a señalarse "l.'[ Siglo hombres que conservan su fe políD iez y .\ uel'e'' en el periodismo na- tica r muchos degenerados, no, falta
cional. Después estnieron encarga- 1111 punto de apoyo para nuestra pol:dos de escribirle don :\Ianud (;ómez tir;?. .. El }d onitor'' nn está ya en
P edraza, don José :\1 a ría Tnrncl. don contacto rnn él puchln. ni tiene meSu muerte fné enteramente indio-na .T osé Maria Lairagua, don Franciscn dios ele ,011&lt;lrar Sil w&gt;lnntad, abandode su brillante histo ria y de sus a;t/ Zarco, don J o~é ?ll aria Iglesia. y mús narlo~ cr,mc, t icne é·str sns intereses
re~le.ntes brillante~. y le faltó aquel tarde don Ignacio Ram:rtz. de)]; (;ui- pitl,licns :i 111;i11os rlc sus gobernantes.
n~ento de qne se r nn necían los gla- l!ermo l'rieto, don José ;\lari;i \'igil. "El 1lonilor,'· por In tanto, viene
cl1adores romanos : el ele que el yenci- &lt;ton Ignacio ,\ lt amirano. dnn :'llamll'l rxprl':-anclo desclc hace alg-(111 tiempo
do cayese con gracia en la aerna. l\l a ría Zamacona, y colaboraron en ia opinic',n &lt;Ir su~ rcclactnres, pero no
Quién sin noticia de esa historia y ele sus secciones ele Yarieclades y rrcrco h cid pueblo. Creo que a la :\" ación
esos antecedentes le hubiese Yisto en tocios los más notables literatos rnn· poro Je importa saber cómo opinan
s~s !iltimos años no siendo nada, ni temporáneos de aquella pléyade ele los redactores ele "El :\lonitor," y
s1g111ficando nada ni eu la política 1u distingu idos escritores y políticos.
por lo tanto, la publicación ele e~tc
en el periodismo mili tante. no hubieA ese en sus tiempos grande y sin pcric'&gt;clico e, ya inútil para ella ____ _
ra podido creer que aquel en te incolo- ri1·al periódico se reiirió "l•:I Impar
"l~I .\ln1 itnr" se cqui1·oc&lt;°&gt; al ayudar
ro y desgarbado que expiraba en una cial'' en su primer articulo ele su pri- al tri11nio rlc la rr1·oluci,,11 ele 'l'uxtr
cua~i acce~oria ele mal habitada calle. mer número. diciendo: ''l lace nin· ¡H'r, y, rn pnlítira, el que se l'(Juin&gt;ca
a.l pie ele los. muros del magnífico edi- t icinco llños la suscripción al "Sig!o 1m:nc : por eso "El .\lnnitnr" trrmif1c10 del antigu o I Iospital Real de .\a- Diez y Xuen" ,·alía dos pe,o, men- n·i hoy su a.trihulacla Yida ________ La
turales, que a su extinción adqu irió suales, y la circulación máxima rn mordaza impu~sta a la Prensa ago1 ·1
don Ignacio Cumplido y en él instaló días ele grandes trastornos rernlucio- mis csinerzos y me a,iixia"
StJ querido periódico con amplios y narios no pasaba de cuatro mil rjcmRealmente. despné, ele leer ~cmrco~nodos salones pa ra sus peinazos, plares___ La idea del comerciq na jantrs dedaraci,ml'S nccr,ario es l'úll ca;as y prensas: extensas halJitaciones entonces wnclcr poto y caro __ ___ _ , ,·nir en qt,c "l~l ,;.I onitor Repubhpara sus redacta re, y empicados. sun- Cuando se inició la lucha ck la com- l'ann'' hizo hit·n en morir.se: si ya no
tuosa y lujosísima morada para su . pctcncia en el campo ele b prensa. estal::a en contacto ccn el pueblo, si
fundador y propietario. que all í ciaba los I iejos proyeedores • de la n. riosi
no expresaba la opinión tlel pueblo y
banquetes r bailes espléndidos, no ha- clac! pública hicieron oir un grito ele a éste no le impor taba la de "El Mobría podido reconoce r en él al \'iO'o- c!t:,pecho ______ ¡ Periódicos de a cen- nitor," ,u ¡mi&gt;licaciún salia sohrandn
roso camneón del grandioso perioSis
t avos !, prorrumpieron despecti l'alll('n- por mntil. ¡ 1 e~l' artírulo de clespe·
mo ele mitad del siglo diez y nucYe, te ____ Sí, señores; cuan el o se ¡rneek elida lo íirmaha con t0clo su nombre
cuyo nombre tomó por título.
cqmprar un sombrero en cinl'tJ · pe
y apl'llido \'iccnte García Torres. hi
X o : no parecía aquel periód ico, in- sos, ése habrá ele estar obligado a jn ! Seguros (',tamos ele qt1t· nn _lo
significante casi, el mismo que había comp rar uno de a die;:, ____ ,\ l pú- l1nhiese escrito ni iirmado nunca ;;ihablado por boca del insigne jaliscien- blico loca decidir si el sombrero d,) más don Vicente García Torres, pase don :"d arian o Otero. nacido en Gua- cinco pe~os es tan bueno como el que ,Jre: pero ya éste había muerto el
clalajara en 1817: abogado rec ibido a vale diez pesos." 1\pl icaclo a la I'rrn- primer cha ele enero .de 1894.. !r~s años
los dieciocho años de edad: escritor y sa y po r un periodista ese pro,aiu&gt; ante~ que su quendo pcnocl1rn. al
orador distinguid is imo a los veinticin- símil, nos parece un tanto clcpresirn. cual &lt;lehiú la llluy granrle iortuna que
co: diputad o y periodista se ñaladis:- pero aun tomándolo ai,ladamcntc. clisfrutc'1 y lcgú a sus hijos; pues aunmo a los veintisiete; dos ,·eces lla- no Jo encontramos ni exacto ni con- que "El l mparcial" lmhiesc dicho.
mado al :\finisterio ele Relaciones, que fo rme a razó R: alguna ,superioridad romo elijo con cierto desdén y wnno quiso ad mitir. a los treinta; minis- de clase debe haher entre el sombre- misrraciún. qre h tiracla ele los 1·il tro el e don J osé Joaquí n de lT errera ro de diez y el sombrero ele cinco. j11s pe~iúdicos no pa.saba de cuat ro
a los treinta y un o, y por últ imo. pues se nos antoja demasiado consi· mil ejemplares, ta111h1cn en aquellos
,·ino a morir hahiend0 alcanzado cuan clerable t,,ia· diferencia del dDhll': si
til mons, comn en los de "El l mpartas gl orias pudo am bicionar su excel- el comprador es poco entendido en
cial" sultan hacerse ricos los edite&gt;·
so espíritu, a los treinta y tres años. sombreros, puede resultar engañado.
el 31 el e mayo de 1850.
Lo más general y común l'S que lo n·,; ele esa tspec:ic ele pnhliracioncs.
·,\I cesar '·EI :\lonitor Repuhlicanc,·'
Xo : no era en 1896 aquel periód ico que cuesta poco salga caro por su
I{allla llrgado a su quinta época. a~o
caliclacl
o
poca
duración:
c:l
mamala
el mi,mo en que había escrito con
Otero el t ambién in,igne zacateca- terial v la hechura del sombrero ba- cuarenta y seis y núnwro 31.l .lle! ~tlrato n~ parece que puedan ser igua- timo ele ellos. Su tiro ele CJcmpfa.
110 don Liiis de la Rosa, literato y
orador de singul ares méritos, ,·arias les al material y la hechura ele! som- res pasa ha ek cinco mil diario~ Y. _de
sci-. mil J.1s · dolllingos: la suscnpcton.
yeces diputado a nuestros Congresos : brero caro. aunque a la simpie 1·i,ta
In, rcllliticlo, y los anunrins "roclumini,tro el e llacienda. ele Justicia y no s_ea mr,y pcrceptihle la difercnfr1
rí:111. ,rgun ininrllles ele un l'll1J11C'atc.,ln,
repetimos,
¡rnra
01
poco
sobre
de Relaciones : candidato al par d~
cl11
ck s;t acltninistrari.-,n. mú, d,• &lt;.&gt;cho
rnnoceclor. Quil·n no rsté sl'gurn &lt;il'
Arista en las elecciones presidencia
mil J&gt;l'sns lllL'llSU:tks. Su prn¡&gt;tela
serlo
hucno.
hará
bien
en
hthrar
la
les de 1851; pleni potenciari o de :\1éxico ante los E stados U nidos, y grande marca y iirma ele! buen sombrero: ~¡ rio y l'ciitor nn lllat•\ en consecuenri·t su ¡h·ric'iclicn por taita ele t'kll1enen todos los hechos de su \'ida. que la marca y la firma c-stitn bien a~rctn,i.: para haher seguicln sos1eniénc!nsc.
terminó el 3 de septiembre de 1856. ditadas. lo mits pruelente es comprar
dejando en su paí, grata menH,ri:i el rnmbrero de a diez pesos. Rl'cu&lt;'r- hahía sido y In era aún. 1111 huet! 1H'gncio. y nn ialtaron quicnl's· hnl~l(',~·n
como escritor. como pe riocli;ta. como dcse que rl comerciantr qul' annnria qucridt&gt; comprar!() u ohtencr s1qun•hombre de Estado. como diplomático violenta realización y barata sin igual,
ordinariamente lo hare para salir &lt;k ra que se les arr.:nclase:1 a tocio se ne
y como pa triota.
"Ú c;arcia 'l'orre,. ~0 1radamcnte n?\o; no fué el suprimido en 1896 el géne ros averiados. de mala cali&lt;lacl o
~n l'n &lt;&gt;ran capital heredado ele su pamismo órgano de la Prensa nac ional in,enibles : ele esa clase pueden ser
dre \' "in1Í1enta&lt;lo pnr él con hucna
los
sombreros
baratos.
De
ningú;1
en que co n Otero y la Rosa colabomodo
pretendemos
hacer
aplicahle
nasi.crte y hmna inteligencia, y l n apró en sus buenos días el a su vez
da de e,to al periodismo: periodistas titud ele pnc\er llel'ar ,i'll~ 1ante, ,u
insig ne g u;:.najuatense do n Juan Dau- fuimos allá, cuando Dios quería. y no
tista. ::\! orales, el famoso autor del sa- sería correcto en nosotrns estahlc(er detcrminatic',n. propia de su caractcr
r(•concentrado l'n si misn~o . Y muy
t írico "Gallo Pi tagórico,'' el e~tnclian- símiles clepresirn~.
rcsudto y cnc''rgico. cnmo torJaclo que
te para ahogado, tan pobre que e;
iué l'll el yu1H¡ue ele grancle, contraX X X
tudiaba en libros prestados por no
ril'clacks y penas intimas. '.illC' .le mantres
periúdi~·os
murrtns
en
De
los
t enet con qué comprarlos, y por muchos años no pudo recibir su título 1896. el último en desaparecer fué tul'icron en ,·oluntario akia1111e1~tc1 ele
las
por falt:i ele recursos para pagar los "El :\lonitor Republicano." que puhli- la generalicla&lt;I clr las gentes.
cuale,
supo
Y pulo pasar,e la i icla.
cú
su
último
número
rl
jueYCs
31
ele
derechos, y poco a poco, .J)Or sus sotnrerra&lt;lo en las intimiclacles clel palalos méritos fué diputado. senador. ma- diciembre. Se clespicliú con artículo
de
muchas
columnas.
en
que
hizo
un
gistrado de la Suprema Corte. gober(Pasa a Ja anti-penúltima)
nado r ele Gr.anaj uato, preside nte del compendiclo de la historia de :\! éxirn
0

sm.

DESDE JAUJA
--o--

Querido compañero:
_ ,\ 7 ck Ociuhn; de 1915.
En e:;ta·-i11i Úgtillih · t&gt;-!•Í:ifof.C.Ü hablaré Üe ltl1;t tilct1icJa -Yus(tci~r;~ 1¡Ue t:S •·
tú tomando el g-rupo reno1·ador, y que
rcHi:;iste en clcl'Ol\'er a ,u:; dueños las
propieclaclcs que se le, hahian contiscaclo en nombre de la kgaliclael.
Para ir haciendo la dc¡&gt;L:ración ele
la, cla,cs so.:iales, fué preciso y urgente inten·enir todo lo que. tt;1icra
algún l'alor. Este rasgo de energía
le ganó mnchos acl&lt;'ptos a la raiisa. cspecialísimamcnte cntrc lo~ hombres
¡¡r;'1rticos, ;¡ quicnl's n,, k, seduce le,
meramc111l' ideal ele un pri11cipio tT
I olut·i,.11ari11.
Ill'~pc,jar a 1111 indil'iclt,,, &lt;k In que
pcrtl'll\'l'l'. disfrutarlo h.Jgadamcn
te a }a sombra del lrgali,;1110, y lucg•&gt;
ele h1e11 mermadito, restituir los rcs1d110,. es obra que a.penas puede lle-·
Yar a caho con inmensa suma ele "enero,idad un grupo restaurador. e
Tntcrpretanclo torcidamente la ¡irimiti1·a decisicÍn ele estos bienhechores.
cll'I puchlo, había currido p&lt;'&gt;r Jauja
c1111 la rautcla de ritt•r rn pa is ele
amplias prerrngati1aS: lo que ras a
u1r: ".\yl'r que cqn la pa,. nos daha11
npi•&gt;. cada cual l'ra dueño ele 111 pr11pi11. 1!C1y que la lihl'rtacl no tielll' fr('11&lt;,, rada rual l'S 11111 dm·iip ele In a icle

e

no."

..

1
•

-

·

H,ta, n,n•., salían, romo romprenckrá~. ele lo~ abyectos encliusado:,;
ron la 1·ieja tiranía porfiriana, que 111&gt;
¡¡ucell'n ,er con buenos ojos la n:ivind'kari,'m ckl pul'blo por prort·climien tos tan at inados y sc:gur1Js como el
ck las conlisr:1ricim·s.
,\ 1•ri111na \'Í,ta le parccl'rii cp1r cle1&lt;d1er a 1:11 i11cli1iclt11J 111 &lt;Jlll' t•, suyo
a la 1cz c¡ur un arl•&gt; ele ju,tici;t. l',
la n.&gt;l\Ícsic'rn &lt;k u11a dc.:lincuc:nria por
part" ele quien rc,titu)'t'. l1ero el c11th·
lit11rio11alis1110 impnanl&lt;' tic11c l!ll
rampe&gt; ele I isu;didacl moral más amplio, y l'II gra 1cs den dos ¡&gt;rl'gona
ot,irg·ar de t.sta sunte t,na mcrrtrl l'~pl.'ria[ a ill." dcspojaclos .
C11mo quiera que ,l·a. tS facil cum
prtnclcr la 111ag11it11cl del trabajo c:m
pirad" JH.H' l'I grupo :;alvaclur para
hacl'rsc rargo de los hiencs ajenos l'n
Lt 1·a,ta l'.\tensii'&gt;n dt• l;1 1'.cpiti&gt;lita.
ruidarlcJs ron c.:! 111avor rslltl'J"(I. u,ufructuarl()s l'll uso cÍe la kgaliclaJ y
tra,arlos cumu "¡ iucran propios. nu
sin cn,ariiiarsc a I cccs C&lt;'n ellos hasta el n.t ll'lll&lt;&gt; ele lch:'trsi:·]u; a cues
ta,. n,a11&lt;'0 !11 1 a permitido :;u runcli.:ic',n de p11rtátilc~.
l mag1natc también a cnánto Ilcg-ar:'t
la alincgacii',u de estos h'.·orrs al r&lt;.:,i.~narsc a ornp,tr l.ts rc:,idenlia~ de
los ricos l'lll!&gt;t'Cataclos que habían herh&lt;&gt; rolosale;; fortunas a la ~ombra
del ¡J&lt;Jdcr dictatorial. 'l'encr que ,rntarsc a la propia mesa clonclc los gastrónum,,-; cicntilicos cdehrahan suru
lentos festines: y dormir en luju,os
Icchn~ donde a pierna mas, o meno.~
sudla dc:,ntll:,aron y roncaron los
opulentus ele ayer, esquilmarlorcs del
pt:cblo, es ako que pa~a por encima
de todo sacrilicio.
J:ien romprenclerit, la rcpugnanri·i
que habrán ~t''llido l'lios •¡ue 1·inierr,:i
de runas hll'rilck, que a toclo tirar

t

EL ABANDONADO
n,tciunal. vic:llllo:;c compelidos, por
, xi¡,!'c:ncias ck -u Jahor dqrnradura. a
e, rrtr ~ohre I uti;!i:10;:o,; ::t,to~ ele ex
tranjcr;( nrnrca cioncle antaiio exhibían ,u arrogancia ncliosa los adoraclqres cid 1:crerro ele ore&gt;.
¡ l·.. llo~. qm• aprna~ 5ab1a11 dl' la
rl,oza rú,tic1, p11ltica11cntc cscundicla u1trl , el follaje pintoresco. tener
t¡ue hollar con sus sill'C:strcs plantas
!-'a!trnes pa\'imentados traidoramente
ron resbaladizo mosáico. o bien decorado~ por aliombras de Pcrsia !
¡ Ello~. c¡i.c salidos del ,l'no rlc la arcill, pnpular. no habían tlcjado e.ter
,11, 1nie111h•&gt;" iatig, t'e,, pc,r la rwh
1• • • •

1 ,• .,...

''

rlc- pa~ar nuchl's agitada~ ~ubre colchones ele pluma y en rama~ ,on muelles que sacuden nen·iosamcntc la
masa corpórea!
Xo miras palpable el ,arrilicio? ~o
con,iclcra, que ,e hace inclispcnsable
penetrar muy ,útilmente en el análisis ele esta complicada empresa. para
llegar a comprender lo que habrán
sufrido estos adalides de las libertades, desempeñando tan ímprobo y patriótico trabajo ele restauración social?
l'crri c¡né c¡uicres : fué preciso
pa,aran por tocias estas inc¡uisiturialc, tortura~. en bl·nelicio del pueblo a

�~~~=a ~

Diplomáticos del A. B. C.

~~~~::.l

la bíba btl campo
POR MANUEL ACUNA.
Yo

110

sé ~i el sciior 11 oracio Flaco

i1:é quien se alzó el primero.
u·h;111do a nnra111a];: la ri.lt11ra
y I ai.Ltndu uc la d:cha } la I entura
1 11 ,· ,\: ¡.;o,a vil'iendo a lo ranchero;
: o no ,é si el bi·cn I ate poseería
l,t iuta o h;:cirnda, o lo q1:e allá se estile
ni si I iviendo en ella se hallaría
cuando dió en escribir sn "beatus illc:"
pero l'l hecho y el caso
es que cksdc él a Rosas.
sin contar a Fray Lni, y a Garci laso,
no hay poeta c¡nc no hable a cada paso
de la ,·ida del campo y de sus cosas:
y tanto de magnífico y de bueno
nos dicen ele esa Yida,
y tanto nos repiten ''la escondida
,enda y la fruta del cercado :ijeno,"
que ganas dan de veras
de comprar unas buenas chaparreras,
de abandonar el fieltro por el ancho,
el bastón por la reata,
y adiós diciendo a la ciudad ingrata,
a caballo o a pie lanzarse :i un rancho.
0

Y como esos seíiores
sahc•n clccirlo y presentarlo todo
con ese ··memodeodo''
exclusi\'O a los buenos escritores.
ele ac¡u1 resulta en consecuencia clara,
que ante rnadros tan helios y fe lices,
más de cuatro lectores
se quedan eón un palmo ele narices
y soñanrl() en redile, y pastores.
J)e estos cuatro entusiastas, el que menos
e;, seguo que exclama:
"i Oh! ¡ la vida del campo! ¡ Cuún hermo,;o
debe de ser en la abrasada siesta
gozar de la frescura y del reposo,
cabe la margen del riachuelo undoso
que corre serpenteando en la flo resta!
rnn la que piensa dar en el ''hnsilis,'º
y que tiene por fuerza que ser Filis
desde rl momento en que entre a labradora.
le dirá: "Por la tarde, Filis mía,
nos iremos al monte, y desde el monte
Yerás cuán grato l'~ al morir el día
el cuadro que presenta el horizonte."º
Y esto, que ciertamente
es ele una grande y poética belleza,
le parece al Scíior tan conv incente.

qt:l' ~in a:1d:i r;e Ln chica~.
111 pensarlo primero,
se mete de ranchero en la confianza
dl que d ,'o',,r no pµde !:&gt;Cr ra nchero
¡Ah ! ¡s i yn refiriera una por nna
las \1, timas &lt;¡uc dehe
este en or, que en el ~iglo diecinueve
rn haciéndose tan raro por fortuna!
Sin cam:nar más lejos,
yo, que conmigo aun no me reconc ilio
pc,r l:ahrrme hnscaclo esa desgracia,
yo soy el m:'b completo, wrhi graci.).
clr 1111 márti r de sn amor por el idilio.
Dióme hace tiempo ya por la manía
de leer y releer cuanto a mis manos
so'.1re la Yida pastoril caía,
y tanto di en pensar de qoche y día
sobre los bienes r ús ticos y urbanos,
que conYencido al fin de que la corte
sólo es del mal y del dolor la senda,
exc 1amé : ''¡ Ql.1e el demonio la soporte !_____ ..
Y después de ped ir mi pasaporte,
me puse en dirección para una hac ienda.
:\un no asomaba el rubicundo Febo
pon iendo al Universo como nuevo
y el saltador y alegre jilguerillo
aun no alzaba su canto en tre las hreíias,
cua ndo yo y mi tordillo,
un an ima l muy bruto por míts sciías,
:itra\'csando cerros y as ustando
aquí un conejo y más allá a una liebre,
íbamos ya en ,·ereda y caminando,
yo en busca de un hogar y él rle un pesebre.
Dcspr.és de una hora larga
ele correr y correr a la Yentura,
a despecho y pesar ele mi andadura
que ¡.rolcstaha ya contra la carga,
más que pesada, dura,
y más que dura y que pesada, amarga,
pues era nada menos m i amargura;
&lt;lespués ele una hora impía
rle cor rer y de anda r inútilmente,
sin poder distingui r ni aun vagamente
las seña les de alguna ranchería ,
dimos por fin con una
donde cansado ya de correr tanto,
mi animal se alzó y dijo: ¡Qué fo rtuna!
y yo 111e hajé y elije: i,\quí me planto!

11acerlo, y que tres perros
se me echaran encima, fué todo uno:

1 1
1 1

~ ~í14

~

• ~

~

00
00,,

Representantes Sur-Americanos que acorisejaron el

BELGICA HEROICA Y MARTIR
•
·--------·-······..·-·--··-···. ··-··----

1

ij

~

·00
~
"¡

•

j~

,

\

~

1 1
1 1

de Carranza.

-,y

~

11

reconocimiento

......,.~

La revista pans1cn "L'.\rt et les
.\rtistes" consagra su último número
a "Bélgica heroica y mártir.'' De
l'ntre los trabajos que pnhlica . traclncimos r~le hdlo art1rnlo ckl gra•1
poeta Emilio \'erhaercn. J~I Yiejo
cantor belga parece haber tornado a
~u j1:ventud para cantar con digno
orgullo el hernísmu y la t·speranza &lt;h'
su patria:
\ o quisiera que btas líneas iueran
como el t.:-xto ele un cpitaii(I snhr,'
las rnii1a,; de nui:,tra~ ¡mhL1r;c,11C·, a,o
lada'!.
f'p . ·que aún l·;er\-t'. tl!ii"~ sns
ce:1,z, ~ Ja , it!a. del mi,J&gt;1&lt;1 mo-lo 'JUl:
la prim.1, era l'ircnla, .J~.~-·i,•ndl' ,·. re
mont.. ~· flor de t1,'rra e:1 J ill\'!,'r
no.
Flandes v \\'alona han ,·i,·ido clÍa$
tan a·11;,r~o-s como los ¡,re,• :,[('5 : i),,rgoíia. España .\ustria. la,; hirieron y
despedazaron a su 1·ez. 1'cro no Ílll •
ron muertas: porque iucrnn hecha~
para una perenne rC'lll"fl't:ciún.. .\! as
aunque la Esperanza nos anime Y
proteja contra el I icnto fatal la lámpara que arde al cabo cld camino, no
¡Jor eso i:s menos cieno que la hora
que suena es grand&lt;.'mcnte tlnlornsa
y terrihle.
• C.I
. Para reducirnos. no ~e ha contcn
tado Alemania con l'tiviar a sus hombres al conóatr. sino qne los ha en·
viado también al incendio: no ~e ha
limitado a hacer la guerra al rnlclado que pel&lt;?a, sino que además la ha
hecho a la madre que engendra y al
nii10 qne crece. \ la raído sohre nuestra casta entera. Y no solamente ha
querido clcstruir nuestro porYC)lÍr, ~¡,
no también nuc,tro pasado. l•J ocho
es completo.
X u estro porvenir es nue~tra e., pe-

ranza, y aunque arda en fervor, e,- pa lús conocen. El mús ilustre
tá aún por realizar. Se oculta en todos ha siclo colocado en el rang-o
m·e~tra alma: 110 se le puede Hr. ni lo~ Caryle y Emcr,on. Y estas ilc
tocar. Y. sin e111bargn, es tan real ro
ciotll', c~t&lt;:ticas han ,itl,1 rn cada
11\o nu&lt;·.,tra prcsL'ncia l'n la tierra.
·
pa la consecuun:ia de una larg-a
\'
l'nr l'1 contrarie,, llU\:,tro pasado l'S segura prospcriclad material.
Yi,ihle y palpable: está pla,maclo en l:ts luchas comcn·iak, ,k Occidc
t•s Bélg-ica qt:Í\'11 nrnpa ,·l lugar i111
la, ¡,iedr,b de nuestra, moradas y
mo11ullle11tos De,de el sig'lo X 1 ~- diato a I ng-laterra, Francia y . \ le1
X 1(. simbolizamos nuestr;; ic en l~t nía. l'or eso podemos haccr oste1
iabrica ele nuc~tras igle,.ias: ornamos nún dt• nuestros méritos con at
nuestros templos con una d\'coración, rida&lt;l. Y somos clignos de perma
a la ,·ez reali,ta y mi,tica. expresan- c,·r inclcpendicntcs y librc~. Jl"r
do a,í pkna111ente nm·,tro pcn,amicn- poseemos rualitlacles étni&lt;:a, que
to rn todo su matiz. , \ partir del sison propias. cnntriht1y\·1Hli1 cc,n \'
!-('lo X 111, nuestro org-ullo CÍYico se a la fuerza, Yaril•dad y hellrza
declara y aiirma en lus campanarios mundo.
·
de nuestrM Consejos: domina nues);c,, ialtaha. c¡nizit. cit.'rt·1
gl,
tras habitaciones pri,·aclas. nuestras g-r.crrcra . .\las lw ,HUÍ qu..:. grada
¡i lazas públicas como una adYerten;111\',lros enemigos. la helllos ;i°cll
ria de que nuestro dehcr cÍ\'Íco ,:,tú ridn. liemos tl'nido l'l h11nor-¡c
por encima de nuestros intcn·s,·s par- rintamente sin sahcrlc,-·de srr
ticuhre;; y rencillas públicas.
primeros en clefende1 todr un pas
11 ernos neadn nuestros ora torios de esplendor y ó,·ilizaric',n. (;r
para satisfacer nuestro anhe\"o de me- y Roma nos acnmpaíiahan im·i,ilJ
ditación y soledad. :'\ uestro, mer\llá. en el cielo nocturno de L
cados y soportales. con sus paíicros. se agitaron !as alas de Palas . \ t
merceros. carniceros. corredores, de·
mi&lt;:ntra, sobre nuc~tras cahl'zas
l'laran nuestro amor al trabajo. la in- Ycgaban 1,), zeppl'line~ 111011,tru".
dustria \' el comercio. J lemos crea- ); inguno de nuestro., st1ldarlns
do: en iin. magníiicas y bellas rusa,: meneos o walont's, y aun nnsot
de nuestras manos han salido ,·erda- mi,mns, tuYimos siquiera 11•1 Yish
clcra, ohras mac,tra,.
hre de lo que nue,ti-a arciu11 sig1
Toda m:cstra vida histórica fué ar- caha. Súlo in supi111,)S más ta
diente y per~onal. y cliiiere de la de cnando el sentido moral ele esta g
!ns otro, puehlos. En dos ocasione~. rra se hizo visih!c. l ,os tt::úricos ,
c·n l'i siglo XV y en el X\'J. hemos manes h;-n rleclarndo su suci1n ele
dadn al mundo, gracia, a nue!-tro~ pin vilizacíbn al modo asiútico, rn el
tore,. una lección de arte.
los puclilos sniren lns unos el .Yl
• Y ahora nuestra c,rnela literaria, de lns otros: l'\·oraron !ns tirm
apenas nacida y ya ilustre, coloca entre los más afamados los nombres de
(Pasa a la penúltima).
nuestros escritores . .\mérica y Euro-

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pero a la

\OZ

ele alarma,

-¡ Oh, habitantes felices
rle esa comarca rústica y tran&lt;]uila ______ !
ll's dijt' yo tan luego
que , i los canes en lugar seguro.
-Y o , rngo aquí tras del feliz sosiego
(Jlll.' en la alma &lt;kl labriego
tkrrama este aire embahamado y puro.
cansado de la ,·ida
que se lleva en la corte aborrecida:
yo Yl.'ngo con el mal qt:e me destroza
y que gimienclo mi zampoña exhala,
a que me ciéis un sitio en Yucstra choza,
'.11cdia torta de pan ____ y una zagala.

•\sí fué. ,ohrc poro más o menos,
el pequeño y tristísimo discurso
(Jlll' improrisé al mirarme entre el concurso
ele aquellos hombres rústicos y buenos:
y media hora después. una pastora,
110 Flérida ni .\rminda,
pero. eso sí. tan linda
qut· casi era una chica en can ta dora,
se pre.scnti'&gt; a mi vista completando
con un trn:w de pan que me traía,
la, tn·s rosas aquellas.
y haciéndome gozar con - todas ella~.
dt• 1110clo qm· yo elije: ¡.\qui es la n11a:
\'unca J,, hubiera dicho,
o Jrnr mejor decir, no lo hubiera hecho.
pues aprnas sintió ella sohre su hombro
rn hcso que k di en mi llcsYarío,
cuando con triste asombro.
ra)/i de mi ilusir'in sobre el e:scumliro
1111 hofet,'in ele Din, y Señor mío ____ _

1 1
1 1

Después de c¡uc comi aquel pan amargo
al quc hiw más amargo este &lt;ldallc,
de 111i ie y &lt;k 111i~ crerncias en descargo
pr&lt;mnndé suspirando un sin embargo,
y me puse. en camino para el Yalle ___ _
•\ 11 í, pensaba yo. mientras seguía
el mejor y más cómodo sendero,
allí bajo ele nn olmo
encontraré rn consuelo en mi tristeza.
ya que la pérfida esa
a mi pena y dolor ha puesto mimo;
bajo sus ,·erdcs y brillantes hojas
iré a llorar la pena que me mata:
y si la muy ingrata
, a a reírse aún allí de mis congnjas:
pues que en mi tierno y ardoroso ahinco
ni una sonrisa de su amor merezco,
o le hago comprender lo que padezco,
o k hago comprender ¡cuántas son cinco!

me largué con la música a otra parti:.

1;

L==:=:=::i!l:=::I::)e=r=o=,:Jseñor,

salieron de la choza unos pastores,
Y cogiendo unJs piedras, que es el arma
di: que se nlen siempre esos señores,
a su sola presencia fué acabando
cid canino furor, ha~ta el resicltro,
y yo pu&lt;le pur lin en eco blando
cantar. la instalación de mi in&lt;liYiduo.

con una precisión constante " rara
cara'
bajaba desde el techo hasta
para se~~ir después por todo el pecho,
me obligo a despertar en el instante
en. que s~ñaba yo, lleno de galas,
hadar baJo la luz. de un sol brillante
entre un grupo magnífico y ardiente
de hlancas y bellísimas zagalas.

Cll

el bendito valle,

como en la alma de un poeta de ,eintc años.
todo estaba tan seco y tan marchito
como ella a los primeros desengañt,.,;
los árboles sin ramas y sin hojas,
la hierba macilenta y amarilla,
y en medio de este cuadro y a lo lejos,
un arroyo estancado, a cuya orilla
rumiaban con afá~1 &lt;los toros viejos.
Ante tal panorama.
yo que soíiaba coronar mi frente
con las flores cogidas a una rama
de las ve rdes y muchas ele la fuente;
yo, que soñaba en recrear mi oído
con la canción dulcísima y sabrosa
del tordo fiíarmónico escondido
• cabe las ramas de la selva umbrosa,
me senté sobre el tronco de un encinn
y me puse a llorar con tantas ganas,
que los cielos al verme y al oirme
llorar con un dolor tan Yercladero,
empezaron también recio y de firme
a gemir y a llorar nn ag-uaccro .
¡.\y! cómo y cómo cntonn·s
cxtraiif los simones de la plaza.
y cómo fué aquel líquido elemento
que entraba hasta mis huesos poco a poro,
el mejor y más sólido argumento
para obligarme a ver que estaba loco.
Cuando llegué a la choza, las estrellas
brillaban ya en d éter indeciso,
y en derredor riel iueg-n
que alumbraba mtiy poco c:iertanitnlt:.
me hallé c:on que a la ley de un uso ai1cj11,
pcru para ellos hueno y necesario,
bajo la yoz ele un viejo un poco dejo,
rt•zalian todos juntos el ro,;arill,
Esto sí no es conmigo,
me dije yo al primer Santa :\1 aria.
Yicnrlo que no era aquella la más propia
ora~ión de salvarme del infierno:
y l't1Co11lramlo en la fe que mi alma arnpia,
que a&lt;¡uella copia era muy mala copia
pan1 darle d ,alor de un Padre Eterno:
y cumo el sueñu. ~en te que no reza,
me estaba ya doblando la cabeza
y yo c,mpezaha ya a ,entir en mi alma
sus primeras y &lt;lnlccs vaguedades,
me decidí a dormir en santa calma
para acabar ron tantas necedades ___ _
-El sueíio. por lo menos.
me hará gozar de la ilusión c¡ue an~íopeusaba yo temblando
¡ y estremecido todo por el frín !
-Y como ellos me han puesto en este brete.
que peor no puede ser según barrunto.
crncaré a Fray Luis y a Xa\'arrcte
¡y les diré lo que hay ~obre el asunto ______ !Y me dormi ____ pero una santa gota
c¡ue cayendo del techo

Metido entre un trigal y decidido
a terminar con él, lo que era fácil,
no estando muy crecido,
me encontré al animal de mi caballo
tan dado y atareado en su faena,
que a no ser por un medio
muy usado y común entre animales.
probablemente no hallo otro remedio
de sacarlo de aquellos andurriales.

i Ah! Y lo que roncan esas buenas gentes
que a los más fuertes árboles destroncan
Y que hacen tanto ruido con los diente~
que parece mentira lo que roncan:
nunca me hubiera yo ni sospechado
ver por aquellos mundos
reunidos y durmiendo lado a lado
tantos bajos profundos ____ _
Así es que hallando aquello peor que el rezo,
pues era una calumnia contra el arte,
le di gracias a Dios, y después de eso,

Y aun no asomaba iluminando al mundo
la dulce claridad del rubicundo
y la pastora aquella
aun no se alzaba a ver la última estrella,
cuando cansado ya de ser tan loco
y de soñar en lo que ya 110 pasa,
rompí de mi ilu'Sión las dulces redes
y me volví a la corte y a mi casa,
donde estoy a las órdenes de ustedes .

MANUEL ACUt:l'A.

•

1 1

1 1

•

me atengo a lo que soy, de carne y hueso
'
Y prefiero los besos y 110 el humo,
que al fin. al fin, la gloria no es más que eso.

¿ Y qué? ¿ Será posible que nosotros
tanto amemos la gloria y sus fulgores,
la ciencia y sus placeres,
que olvidemos por eso los amores,
y más que los amores las mujeres?

Por lo demás, señores,
¿quién será aquél que al ir para la escuela
con su libro de texto bajo el brazo,
no se olvidó de Lucio o de Robredo
por seguir, paso a paso,
a alguna que nos hizo con el dedo
una seña de amor, así_ ___ al acaso?
¿ O bien, que aprovechando la sordera
&lt;le la obesa mamá que la acompaña,
t nos dice: j No me sigas!
l
porque mamá me pega y me regafia?
t

¿Seremos tan ridículos y necios
que por no darle celos a la ciencia,
no hablenws de los ojos de Dolores,
de la dulce sonrisa de Clemencia,
y de aquella que, tierna y seductora,
aun no hace un cuarto de hora todavía,
con su boca de aurora,
"No te vayas tan pronto," nos decía?

'

\'~.·

¿Seremos tan ingratos y tan crueles,
y tan duros y esquivos con las hell:is.
que no alcemos la copa
brindando a la salud de todas ellas?

¿ Y qmen no ha consentido
rn ~cpararse del objeto amado
rnn ta l de no mirarlo contundido?

Yo, a lo menos por mí. protesto y juro
que si al irme trepando en la escalera
que a la gloria encamina,
la gloria me dijera:

¿ Quién será aquél, en fin, que no ha sentido
latir su corazón enamorado,
y a quién más que el café no ha des,·claclo
el café de no ser correspondido?

-Sube, que aquí te espera
lo que tanto te halaga y te fascina;
y a la vez una chica me gritara:
-Baje usted, que le aguardo aquí en la esquina,
lo juro, lo protesto y lo repito:
si sucediera semejante historia,
a riesgo de pasar por un bendito,
primero iba a la esquina que a la gloria.
Porque será muy tonto
cambiar una corona por

...·,

\.

Al aire, pues. señores,
lancemos nuestros hurras por las bellas,
por sus gracias, s~1s chistes, sus amores,
su&gt;s perros y sus gatos y sus flor&lt;·s.
y cuanto tiene relación con rila~.
1

Al aire nuestros hurras
&lt;le las criaturas por el sér diYino,
por la mitad del hombre.

~

�General Porfirio Díaz.

•

•

"&lt;"-{"

•

fl ~am~orciUo i,arbo .

Én la primera jornada de la batalla de Custoza, el 24 de Julio at
1848, sesenta números de un regimien
to &lt;le infantería de nuestro ejército.
enviados a una altura para ocupar cier
ta casa solitaria. se vieron de repen
te asaltados por dos compaííías de soldados austriacos que, atacándoles por
,-arios lados, apenas les dieron tiem,po
rlc refugiarse en la morada y reforzar precipitadamente la puerta, después de haber dejado algunos muertos y heridos en el campo. Aseguracla la .Puerta. los nuestros acudieron
a las ventanas del piso bajo y del
primer .piso, y empezaron a hacer certero fuego sobre los sitiadores. los
cuales, acercándose poco a poco, coJocados en forma de semicícurlo, respondían vigorosamente. :'.llandaban
los sesenta ~oldados italianos dos oficiales subalternos y un capitán: viejo. alto. seco, severo, con el pelo
v el hig-ote blancos: estaba con ellos
~111 tamborcillo sardo, nrnchacho de
poco más de catorce años, que representaba escasamente doce, ele cara
morena aceitunada. con ojos negros
y hundidos, que echaban chispas. El
capitán. desde una habitación del piso primero. dirigía la defensa, dando órdenes que parecían pistoletazos.
sin que se viaa en su cara de hierro ningún signo de conmoción. El
tamborcillo, un poco pálido. pero firme sobre sus piernas. subido sobre
una mesa. alargaba el cuello. agarrán·
dose a las paredes, para mirar fuera
de las ventanas. y veía. a través del
humo, por los campos. las blancas
rlivisas de los austriacos, que iban
avanzán&lt;lo lentamente. La casa estaba
$itua&lt;la en lo alto de escabrosísjma

correspondiente a un cuarto de últi
mo piso; por eso los austriacos no
amenazan la casa por aquella parte, y
en la cuesta no había nadie: el fuego se hacía contra la fachada y los
dos flancos.
Pero era un fuego infernal, una nu·
trida granitada de balas. que por la
parte de afuera rompía paredes y des
pcdazaba tejas, y por dentro deshacía
techumbres, muebles, puertas, arrui·
nándolo todo, arrojando al aire asti·
llas, nubes de yeso ·y fragmentos de
trastos. de útiles, de cristales, silbando. rebotando, rompiéndolo todo con
un fragor que ponía los pelos de pun·
ta. De vez en cuándo, uno de los soldados qué tiraban desde las YCntanas
caía dentro .. al suelo, y era echado
a un lado. Algunos iban vacilantes de
cuarto en cuarto, apretándose la herida con las manos. En la cocina
había ya un muerto, con la frente
abierta. El cerco de los enemigos se
estrechaba. Llegó un momento en
que se vió al .capitán. hasta enton·
ces impasible, dar muestras de inquietud y salir precipitadamente del
cuarto, seguido de un sargento. Al
cabo de tres minuto5 volvió a la ca
rrera el sargento y llamó al tamborcillo, haciéndole sei1a de que le siguiese. El muchacho le siguió, subiendo a escape por una escalera de madera. y entró con él en una huhardi·
!la desmantelada, donde vió al capitán que escribía con lápiz en una ho·
ja. apoyándose en la ventanilla. y te11iendo a sus pies, sobre el suelo. una
Ct:&lt;'rrla de pozo.
I:l capitán dobló la hoja y dijo brus
qme11te, clayando sr,.bre el muchacho
SUq p1-1pilas grise5: y , frías, ante \as

.-El tamborcillo se llevó la mano
a la visera.
El capitán dijo :-Tú tienes valor.
Los ojos del muchacho relampa·
guearon.
-Sí, mi capitán, respondió.
- '1 ira allá abitjo, dijo el capitán
llev:, dote a la ventana, en el suelo.
junt" a la casa de Villafranca, donde
brillan aquellas bayonetas. Allí están los nuestros. ínmóYiles. Toma es·
te papel, agárrate a la cuerda, baja
por la ventanilla, atraviesa a escape
la cuesta corre por los campos, llega adonde están los nuestros, y da
el papel al primer oficial que. veas.
Quítate el cinturói1 y la mochila.
El tambor se quitó el cinturón y la
mochila, y se colocó el papel en eJ
bolsillo del pecho; al sargento echo
afuera la cuerda y agarró con las dos
manos uno de los extremos: el capitán. ayudó al muchacho a saltar por
la -ventana, vuelto de espaldas al campo.-Ten cuidado, le d..
··
1JO: 1a sa1,·ac1on
del destacamento está en tu valor y
en tus piernas.
-Coniíe usted en mí, mi capitán.
dijo el tambor salién_dose f_t~era.,
-,\gáchate al ba¡ar, d1JO aun el
capitán. agarrando la cuerda a la vez
que el sargento.
-Xo tenga usted cuidado.
-Dios te ayude.
A los pocos momentos el tambor·
cilla estaba en el suelo; ,el s~rgen·
to tiró de la cuerda para arnba, Y
desapareció; el capitán se ~som{i pr~;
cipitadamente a la ventanilla. Y vio
al muchacho que corrla por la cuesta
11-bajo.
Esveraba

�J~

se destacaron Je! suelo, delante .&gt; detrás del muchacho, le advirtieron que
había sido descubierto por los austriacos, los cuales tiraban hacía abajo, desde lo alto de la cuesta. Aquellas pequeñas nubes eran tierra echada al aire por las balas. Pero el tambor seguía corriendo precipitadamente. Al cabo de un rato, exclamó consternado:-¡ }foerto !-Pero no había
acabado de decir la palabra, cuando
vió levantarse al tamborcillo.-¡ Ah,
no ha sido más que una caída! dijo
para sí y respiró.-El tambor, en efecto, Yolvió a correr con todas sus fuerzas, pero cojcaba.-Se ha torcido un
pie, pensó el capitán.-Alguna nubecilla de polvo se levantaba aquí y allá,
en torno del muchacho; pero siempre
más lejos. Estaba sako. El capitán
lanzó una exclamación de triunfo.
Pero siguió acompañándoí0 con los
ojos, temblando, porque era cuestión
de minutos. Si no llegaba pronto
abajo con la esquela en que pedía
inmediato socorro, todos sus soldados caían muertos, o tenía que rendirse y caer prisionero con ellos. El
muchacho corría rápidamente un rato; después detenía el paso cojeando;
tomaba carrera luego de nuevo, pero
a cada instante necesitaba detenerse.-Quizá ha sido una contusión e1t
el pie por una bala, pensó el capitán.
Y reparaba temblando tocio~ su~ mo

vimienlo~; y excitado, le hablaba e.o
mo si pudiera oírlo. 1Iedía incesantemente con la vista el espacio que
mediaba entre el muchacho que corría
y el círculo de armas que veía allá
lejos, en la llanura, en medio de los
campos c!e trigo, dorados por el sol.
Entretanto oía el silbido y el estruendo de las balas eJ1 las habitaciones de
abajo, las voces de mando y los gritos de rabia de los oficiales y sargentos; los agudos lamentos de los heridos, y el ruido de los muebles que se
rompían y del yeso que se desmoronaba.-¡ Animo! ¡Valor! grital'Ca, siguiendo con la mirada al tamborcillo
que se alejaba. ¡Adelante! ¡Corre!
i Se para'--- ¡ Maldición 1 ¡Ah, vuelve
a emprender la marcha !-Un oficial
sube anhelante a decirle que los enemigos, sin interrumpir el fue({o, ondean un pañuelo blanco para intimar
la rendición.-¡ Que no se responda!
gritó el capitán, sin apartar la mirada del muchacho, que estaba ya en
la llanura, pero que no corría ya, y
parecía que desalentaba al llegar.¡ Anda!_ __ ¡Corre!___ decía el capitán
apretando los dientes y los puños:
desángrate, muere, desgraciado, pero
llega.-Después lanzó una imprecación horrible.-¡ Ah! El infame holgazán se ha sentado.-El muchacho,
en efecto, que hasta entonces se le
había visto sobresalir l:i L".thcza por

cima de un campo de trigo, ~e había
perdido de vista, como si se hubiese
caído. Pero al cabo de un momento,
su cabeza volvió a nrse fuera: al fin
se perdió detrás de los sembrado,.
y el capitán ya no lo Yió más.
Entonces bajó impetuosamente; las
balas llodan; los cuartos estaban llenos ele heridos, algunos ele los cuales
daban vueltas como borrachos, agarrándose a los muebles; las paredes
y el sucio estaban teñido5 ele sanire;
los cadáveres yacían en los umbrales
ele las puertas; el teniente tenía el
brazo derecho destrozado por una
bala; el humo y la pólvora lo envolvían todo.
-¡Animo! gritó el capitán. ¡ Firmes en sus puestos! ¡ Van a venir
socorros! j Un poco de valor aún I
Los austriacos se habían acercado
más; se veían, ya entre el humo, sus
caras descompuestas; se oía, entre el
estrépito de los tiros, su gritería salnje, que insultaba, intimaba la rendición y amenazaba con el degüello . .'\lgún soldado, aterrorizado, se retiraba
detrás de las ventanas, y los sargentos lo empujaban hacia delante.
Pero el fuego de los sitiados aflojaba, el desaliento se veía en todos los
rostros; no era ya posible llevar más
allá la resistencia. Llegó un momento en que el ataque de los austriacos
se hizo más sensible, y una rnz de

trueno gritó, primero en alt!mán, en
italiano después:
- i Re11clíos !-¡ X o! gritó el capitán
desde una Ycntana.-Y el fuego volvió
a empezar más certero y más rabioso
por ambas partes. Cayeron otros soldados. Ya había más de una ventana
si}l defensores. El momento fatal
era inminente. El capitán gritaba con
voz que se le ahogaba en la garganta.-¡ Xo vienen! j l\ o Yienen ! Y corría íurioso de un lado a otro, arqueando el sable con su mano convulsa, resuelto a morir. Éntonces un
sargento, bajando de la buhardilla,
gritó con voz estentórea :-j Ya llegan!-¡ Ya llegan I repitió con 1111 grito de alegría el capitán. Al oír aquellos gritos, todos, sa.nos, heridos, sargentos, oficiales, se asomaron a las
ventanas, y la resistencia se redobló
ferozmente otra vez. De allí a pocos instantes se notó una especie ac
vacilación y un principio de desorden
entre los enemigos. De pronto, muy
de prisa. el capitán reunió algunos
soldados ea •l ¡iiao b;jo para conteur ~1 I!lffl.,P~ d• !,;era, con bayoneta

rra ! formidable, y vieron desde las
,·entanas avanzar entre el humo los
sombreros apuntados de los carabinc·
ros italianos, un escuadrón a escape
tendido, y un brillante centelleo de
espadas que hendían el aire, en molinete por cima de las cabezas, sobre
los hombros y encima de las espaldas: entonces el pequeño ;pi.quiete
reunido por el capitán salió a bayoneta calada fuera de la puerta. Los
enemigos vacilaron, se resolvieron, y
al fin empre,ndieron la retirada: el
terreno quedó desocupado, la casa estuvo libre, y poco después dos batallones de infantería italianos y dos
cañones ocuparon la altura.
El capitán, con los soldados que
le quedaron, se incorporó a su regimiento, peleó aún, y fué ligeramente
herido en la mano izquierda de una
bala rebotada en el último ataque a
la bayoneta. La jornada acabó con
la victoria de los nuestros.
Pero al día siguiente, habiendo
vuelto a combatir, los italianos fueron
vencidos a pesar de su valerosa resistencia, por mayor número de austria-

El capitán, aunque herido, anduvo
a pie con sus soldados, cansados y
silenciosos, y llegaban al ponerse el
sol a Goito, sobre el 1Iincio; buscó
en seguido a su teniente, que habia
sido recogido con el brazo roto por
nuestra ambulancia, y debía haber
llegado allí antes que él. Le indicaron una iglesia donde se había insta·
lado precipitadamente el hospital de
campaña. Se fué allí; la iglesia es taha llena de heridos colocados en
filas de camas y de colchones extendidos sobre el sucio: dos médicos
y varios practicantes iban y venían
afanados, y oíanse gritos ahogados y
gemidos.
Apenas entró el capitán, se detuvo
y dirigió una mirada a su alrededor
en busca de su oficial.
En aquel momento se oyó llamar
por una voz apagada muy próxima:
-¡Mi capitán!
Se volvió: era el tamborcillo.
Estaba tendido sobre un catre de
madera, cubierto hasta el pecho por
una tosca cortina de ventana, de cuadros
y blancos, con los br~zos

llm= , .. ~ MJª~t

~J.~

.:\'~ió.. ar.tiha. ~

--'°"

v la rn,i\at:1.~d,,.l26..-t,.,~.t ·

•

•

-¿Cómo1 eres tú? le preguntó el
capitán admirado, pero bruscamente.
Bravo; has cumplido con tu deber
-He hecho lo posible, respondió d
tambor.
-¿ Estás herido? dijo el capitán
buscando con la vista a su tcnient~
en las camas próximas.
-¡ Que: qui(•rc usted! dijo d mu
chacho, a quien daba alientos para
hablar la honra de estar herido pur
\'CZ primera, sin lo cual n&lt;J hubiera
osado abrir la boca ante aquel capitán: corrí mucho con la cabeza baja; pero, aunque agachándome, me
vieron en seguida. Hubiera llegado
veinte minutos antes si no me alcanzan. Afortunadamente encentre: pronto a un capitán de Estado }layor, a
quien dí la esquela. Pero me coi,tó
gran trabajo bajar, después de aquella caricia. :.le moría de sed: temía
no llegar ya: lloraba de rabia, pensando que cada minuto que tardaba
se iba uno al otro mundo, allá arriba. Pero, en fin, he hecho lo que
he podido. Estoy contento. ¡ Pero
mire usted, y dispense, mi t'apitán
que pierde usted sangre!
En efecto: de la palma de la ma no, mal vendada, del capitán, corría
algunjl. gota de sangre.
-¿ Quiere usted que le apriete l.,
venda, mi capitán? Déme un mu
mento.

El capitán &lt;lió la mano izquierda. y
alargó la derecha para ayudar al mu
chacho a h~ccr l'l nudo y atarir1; pl'ro el chico, apenas se alzó de la al·
mohada, palideció, y tU\'O que \·ul\'er
a apoyar la cabeza.
-¡ Basta, basta! dijo el capít(u1 lllÍ·
rúndolo y rl'líran&lt;lo l:t mano ,.:.nda
da, que d l:unhor &lt;¡lll'rÍa rl'lenl'r;
cuida d,· lo tuyu, L'n ,.L.,, de pensar
tn )o, dcmits. que la~ co,as ligeras,
de~rnidún&lt;lulas. pueden ;:ac,•nc ;.rr:i
ves.
El tamborcillo movía la Labcza.
-Pero tú, ic dijo el c:l!)iti11, mirándolo atent.11ncnte, debes haber
pcrdído muciw sang.-~ p,!r;: cstat tan
déb:\.
--.: l\rJido rnucaJ ;; ,1.:,•·t· .' rt·sp&lt;',111: ,', c:I mucr.'l ·!.·,
nriendc, ,, i¡.,o
,,'.t' , •1c :,an¡:,1 ·.
, \l in•! Y i,e l.~1,o
abajo la colcha.
El capitán se echó atrás, horrorizado.
El muchacho 110 tenía más que una
pierna: la pierna izquierda se la habían amputado por cima de la rodilla: el muñón estaba vendado co11
paños ensangrentados.
En aquel momento pasó un médico
militar, pequeño y gordo, en mangas
de camisa.
-¡ Ah, mi capitán! dijo rápidamente señalando al tamborcillo: he aquí
11 n caso de~graciado: esa pierna se

habría salvado con nada, si él no la
hubiese forzado de aquella mala manera: ¡ maldita inflamación! fué necesario cortar a5Í. Pero es un valiente, se lo ;1seguro; no ha derramado:
una lágrima, ni se le ha oído un g~i. ·
to. Estaba yo orgulloso, al operarlo,
de que fuese un muchacho italiano:
palahra de honor. Es de lntcna ra·
za. a ic mía.
Y siguió su camino.
El capitán arrugó stb grandes cej;,~
blancas, y miró íijamentc al tam.
borcillo, subiéndole la colcha: de:.
pués, lentamente. casi sin darse cuenta de ello, y mirándolo siempre le,
vantó la mano hasta l.. «.· aa y se
quitó el képis:
- j :..li capitá,11 ! exda111&lt;'.&gt; r1 11H1&lt;:ha
cho admirado. ¿ Qué han:. mi 1:ap_i.
tán? ¡ Por mí!
··
Y entonces aquel to~co ,uldadu, que..
no había dicho nunca u11J. pataur..
suare a un inferior suyo. respondió
con voz dulce y extremadamente cariñosa :-Yo no soy más que un capitán: tu eres un héroe.
Después se arrojó con los brazos
abiertos sobre el tamborcillo, y lo
besó cariñosamente con todo su co
razón.

EDMUNDO DE AMICIS.

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)
POR SANTIAGO RUSIÑOL.
De padres fab ricante~ de fideos, trt za. y de la nnganza al exter"1i:1 io. tos poefoos has perturbado! ¡ Cuánfamilia en prosa, &lt;le! centro de un y del exte rminio a la agonía. Fl !i- tas almas sensibles has arrancado a
medio comercial, balanceando entre deo. el mismo sencillo fideo sali&lt;:ndo la materialidada de los fideos, para lic
fue rte y libre. le hacía cantar la Jilicr- \'arlas a la rC'gión del sueño! ¡ Y cuán·
!ideos y calderilla. l nl icta había na
cido poetisa, como • las J10res na,:::¡1 tad, y de la libertad a la patria, y de to le cuesta despertarse a aquel que
del cementerio, romo &lt;le b oruga );\ la patria al lhuch, y del Bruch a los te mira!
L"n aíio tardó en despertar de su
crisálid a. y como &lt;le la Y'.IÍ!;ar c1 i~á· Juegos Florales. y de los Jucgo3 L":oral·es a la englantina.
,ueíio nuestra gran poetisa. un aíio
!ida la pintada mariposa.
?\o tenía más que ,·e i11tiún aií:&gt;s y justo, y todo para nada: para Yoh-erXi la nodriza, ni la ;rniclre, ni lo~
padrinos, le habían ensci11&lt;io I!Lill, .. ya la tenía. la englantina, ya e1 a su- sc a adormecer en seguida. y esta Yez
a ha cer versos, y ella, por b saqr:ida ya, cuando tantos poetas cnveJccid0;; en serio. Fué, como era natural que
estrella que las ~lusas plan:an en las en la rima, en el rítmo y en todo~ fuese, en comunión espiritual con un
frentes de las criaturas mi111atla~. a , los secretos florales no tenían más poeta. con otro poeta como ella, con
romp er en la charla precursora. rom· que tristes accéss'Íls. y muchos ,.i~ e- los mismos sentimientos y los mispió en versos perfectos. Puede &lt;le.- ir- llos por influencia de amigos m~1:tc- mos gutsos que ella, con igual amor
a las penas hondas. A aque l poeta
se que rimó papá con mamá como ~i nedores. \" a sólo le faltaban &lt;lo3 µre
mios para ser maestra en gay:i ,-ien· n i le conocía. ni le conocería nunca.
ya tmicse confia nza con ias mus:is
La aritmética l:i aprendió en verso. cía: ya con dos empujones mi, bien .\caso vivía lejos, ¡ay! como vivl' n
la geografía en redond illas; la his- poéticos y bien floridos teJl(lrÍa el tí- todos: acaso ni viYía; acaso ya habría
to ria, en décimas reales; el rl&lt;'uri, t·n tulo efectivo para enseiiar poe~ia a las muerto cuando ella empezó a leerle.
J'ero, ¿qué importaba eso? Vivían sus
ro mancee bíblico; la mbanid.iJ, en clases productoras.
Pero aquello no duró mucho. ,\un obras. y qué obras. y qué versos ¡ Ya lnrsos li bres; y sus maestros y su:;
padres, y los parientes de los padres concurría a lguna vez. pero puramente gamc la santa poesía! Cada verso era
y &lt;le los maestros, y los que entraban por fratnnida&lt;l, para llc:nar la iiesta. un grito desgarrador de un alma ge
&lt;'n el almacé n &lt;le tideos, y hasta l~s pa ra aprO\·echar los ,.-erSiJS ;"!orales mela de la suya, que batallaba para
amasadores de la pasta no sabían que que había hecho la niña. l'ero ;;i10- huír de la tr iste materia terrosa y emadmirar más: que la criatura hicie,c ra había. tenido la sue rte de poderse briaga rse &lt;le nieblas: cada estrofa
aquellos Yersos, o que los versos deja- enamorar. la gran sL:erte de encontrar era una J)l]e~ta de sol y ele melanun enamorado. la rcsuertc d,· ,;1:c la colía; y había tantas puestas de sol.
se n crecer a la criatura.
•\ los diez aíios los paclres se los pro· dejase, cuando la tení:t !,ien ei~w-:ias- que nunca amanecía en ac¡uel gran
corazón de tinieblas: cada palabra
hibieron por consejo de los méd icos macla. por Yiles cuesti,, 1e, de intcre·
ses; y esta ocasiún punz:1tlora Hllla na un gemido, cada línea el rastro tic
y de los padrinos. que temían, con
tan &lt;le pcr~as para iJ,.,.,T ,;n tu1111t0 una pena. cada letra un lamento: y
mu y buen juicio. que el don poé,ico
ella seguía tan hien aquellas penas.
le embotase la circulación y Je tr::s· de engaiios, ele qnej,,~ 1,l,1:1;,1uas .ele
lloraba ele tal mod o el llanto del poedolores
amargos
y
de
•.:~pinas
de
JU·
tornase las células, y la hi-d'eron hata. se entristecía tanto con sus trisYentud.
que
hubiese
&lt;;Ílb
tonta
en
Jcshlar ~icmpre en prosa: a los Júcc.
tezas y batallaba tan a ü~mpo al
ya hacía quintillas a escondida!&gt;: _a pcrdiciarla, porque ; ay: h• oca,iones mismo compás de ansias, que llegó
de
sufrir
en
Yerso
p:.,,1:1
mu~
alta5
los catorce, dúos, también a escond1·
a hacerse esta cuenta y a decidir e~das con un mozo, al que tuv ieron atic sobre la vida.
ta conducta: que si de allí en adelanEn
esta
ocasión
señalada,
como
des pedir por demasiado amor a _i~ roe
te no padecía, no volvería a coger la
siempre,
la
noche,
la~
e,t:·cila:;,
y
~o·
sía ; a los diez y ocho, se Yolv10 ka.
bre tocio, la pobre luna fueron h" &lt;¡ac pluma; que sóle del dolor puede bro·
y harto tUYO que hacer para no µare·
tar la poesía: que los grandes versos
cerio; a los vein te ya no la pud ieroll pagaron el pato. V,:nga e,pcrar q¡¡c salen de los grandes disgustos; que
saliese,
venga
voln::
l&lt;&gt;s
oj,1s
ila,:ia
detene r : de los fideos, de los ..parru·
las }fusas son las lágrimas; que la
quian os, de la familia, de los que i- su luz, y ele la luz a i:i, e11:,rtill;is.
felicidad
no inspira; que sólo puede
?\i los astrónomos que yan a inspec
ban y venían. de los que pasab:in, de
tener inspiració n la que es muy deslos
eclipses
lia:1
pa-;;ido
ta
1:0
cionar
t odo hacía poesía.
grac iada, Y----- para ser muy desgraE l hombre era versos, el estable tiempo en las ,,zotc·a~ eoL10 pasó c1 l:l ciada _____ se casó!
cimient o era Yersos. los comprado- desde el desen gaiío ,;" arp1cl Jn•:en
Se casó. para ser lo más desgraciares versos y hasta la pasta era Yer· con alguna reil.:xió11 :u;:,;;ti, ;t s:-ihrr
la plenitud de 11· i:icll11-:.a11ria. ~ Que da posible, con un comercian te en
sos y los amasadores, y las pastitas.
granos, bien nilgar'. bien prosaico.
Y no crean U&lt;ls. que hacía idilio cn:1 en cuarto cr~c1·:11t~? l)naYas 1ea ic~ bien aferra.do a la materia: con el
con
el
alarido
del
amor
creciente.
aquel personal que la rodeaba. :\ o
que menos pudiese comprenderla. El
había nacido para idilios: &lt;lran.as y ¿Que menguaba, como mengua siem- iría a su modo por el camino pedes~
pre
que
tiene
el
deber
de
menguar?
muy dramas, dramas de hombre. y
t re de la vida. y ella en casa, a sucuanto más terribles mejor, y carg ... Dolores. muchos dolores, como una
frir y callar, ¡ y a hacer versos! Si
chispa
&lt;le
blancor
muy
velado
que
dos de erres feroces, y con algun reno la quería, mejor: haría un volume11
sobre
el
corazón
de
los
ver.sos
cayese
niego poético y con un realismo que
como lágrimas de plata. X o se esca- de quejas con cada lamento que esdaba espanto. El trigo que S•! con
t rc1n.eciese. ¿Si la maltrataba? i }[cvertía en pasta. antes &lt;le pasar n ser paban ui un rayo de la plácida cla- jorl Ya se oirían . las tiradas. ¿Y si
riclnd
m0neci1rn.
ni
un
rayito,
ni
una
fideo, le daba mot ivo para cle5erlblr
llegase a pegarla? i Qué odas si !Je·
t odos los afanes de la siega .pasan&lt;Jn litbrn: ubria el corazón de par en
pegarla! Cada golpe sería
pa1. 1 tudos iban :1 caer dentro. ¡ Oh
del sol a la espiga. y de ja espi~a a la .1...A...l - f'..á...i., ....Li, ......enci:..

i
\

,.:

!J

'

'

'

la C'tcrnida&lt;I.

•

w

Pero ¡yaya 1,steJ a hacer proiec1a,
rr,n los homb re, cuando la suerte
,e tll1f)l' íia en C',torharle a usted la
rarrl'ra! .\ qucl pobre comC'rciante.
qn&lt;' por lnerza había de ser tan brn10. tan pegador y tan iicra result(1
una mah·a poética. La quería como si
no· iue,e poeti,a: le re,petaha tocio&lt;
lo~ clarns de luna y toda, las puestas
&lt;Ir ,ul. que siC'mpre ,aían en las ho ra,; dr comer; la escuchaba atontadn
como a una sihila mansa, y la dejab;i
hacer todo lo que quería. Así es que.
con la desgracia de no tener una hora triste para poder mojar la pluma
l n lágrimas. ¿ quién hace poesía ni
quien ,e quC'ja? En lugar de los \'('!·
sn, que l'Speraha poder hacer con el
,11irimicntn. I&lt;: \'in o nn hijo.
¡ Y qué hijc, ! ¡ Qné hermoso! i Y qué
poco brindaba a hacer elegías aquC'I
montón de carne sonrosada! Gordo
ancho, duro. con salud para muchachote tan "ti ero!'' Que ria comer, y
rC'Ír. y romper a hablar cuanto antes,
y en prosa. y echar dos fiias ele dien
tes romo C'I cl0ble '"aneo del dominó .
y su m:i&lt;lrc que además de poeti,a
era madn•, rsperaha tiempos mús
tristes p:ira sacarse las penas dC' du1
tro, pero ya nn deseaba qnc viniesen.
Para hacer versos alegres, más vak
no hacerlos. ¡ Los \'ersos alegres no
~on yersos ! ''¿ :d adrigales ?" Que m«
drug11e quien quiera. Harta que oía d
toque de oraciones dormía J)Oéticamente. ;Baladas? La c¡ue espera el
drama ·\i, ido " no quiere nada con
ha lacias. Pero ('ra joven y esperaría:
si ahora no tenía suerte. pac1enc1a,
que ra \'endrían las trifulcas, y le,
juro ·a ustedes que la habían &lt;le oír!
C'n tomo ele trescientas páginas, con
versos hasta quedarse de sobra, Y todos tristes, todos ele alma dolorida!
Pero el adoloramiento no llegaba,
v entretanto no se podía trabajar. Todo estaba tranquilo en aquella casa

f

¡

rir~e ! i Hasta los suegros empeiiados
t II no ciar disg-u,tos ! C na harmon1«
desespe rante. ¡ Vamos, qt,e así no s~
podía escribir! ;\ O era Yivir, ,i,·ir tan
hic11. i Era malgastar la vida aquel col
lll&lt;&gt; ele fr!icidad ! En dos aiíos que lle1·aha de casada no ha her podido esnihir ni 1111 soneto por escasez &lt;le emoriuncs. era una airen ta y un &lt;:scán&lt;lalo. Los ¡¡:,ros se ic con.1ertian en hi
jo,. \ 1 ,cg11ndn :iíio el SC'g-1111&lt;!0 lihn&gt;.
al tercero el tercero, al cnarM, el
cuart11, y a lo, diez las obra~ completas. ¡ ~¡ eso. no era errar la carrrra,
que bajasen las ~! usas a decirlo!
C na vez, por sospechas, Ir pareció .
ya esperanzada, que su marido se le
distraía. \ enía tarde, comía &lt;IC' pri,a,
y hnstt'zaha. "l'alla-5&lt;' díjo,-cxplot:1rfis los Cl·lns y los e,plotarás en
Hrso~ lihrcs, qne son los que mejor
~e prestan para los dolores súbitos y
enérgicos." Pero ¡ cá ! ¡ Qué había de
&lt;lis traerse! El trigo y su mujer &lt;:ran
lo único que le di,tr:iía y con la~ distracciones del trigo. no podía lucir~c
1111a fH,etisa ! Otra \"('Z tu, o que mar
rhar,e por trrs mese~. ·· \ñoranza,pt·ns,', t•lla.-1·::-.plr,tarús la aíioran:rn,
y esta vez en YCrsns cortos, y llenos
Je trístt•za." Pero, ¡tampoco! El que
tn,11 aíinranza fué él. .\1 caho ele ocho
días va la ten ía otra \'ez a su lado,
preci~amentc cuando estaba empezando a escribir. "Tal ,·ez se cansará." se
elijo ella, como última esperanza. Tam
poco. ,\q11C'I diablo de comerciante tenía tocios los recursos para no dejar
se aburrir: era a111ahlc, era generoso,
era cli1·crtido; sabía mandar, sabía
obedecer. ;cabía tocar el piano, sabía
no hacer demasiado ruido, y sabía
quitar la gana de hacer versos: De eso
sí que sabía. lo juro. En diez aiíos de
matri111onio siempre habían hablado
en prosa.
De tanto hablar así, acabó por no
re&lt;ignarse. V cía su vida. i11Yálida; con
ann;ento para la humanidad, pero con
pérdida para las letras; y padecía de

chosa casa! El poco que tenía, libre.
pensaba en que "aquel" poeta la ten dría compasión; si veía las cuar tilla~,
su blancura la anrgonzaba; y si al·
guna vez veía la luna. ya casi no SC'
atre, ía a mirarla, porque se Jiguraha
que le decía:
-¿ Qué has hecho poetisa descala·
brada? ¿Por qué, C'n VC'Z de huscar
marido, no has buscado los dos premios de gaya ciencia que te faltan?
¿En qné has gastado la ,·ida, mujer
indign:i? l'ara tcn&lt;'r hijos y más hijos, ¿ qué falta te hacia mirarme des·
de la azotea, ponerme los ojos en h)an
co, y contarme tantas trifulcas? i Vul'l
'"ª a tus fideos, ique los mer('ce~ !
¡,\parta, fa! sa poetisa!
-F.s que no he tenido tiC'mpn.
-¡ ,\ los fideo~. te digo!
-En el mundo lo he pasado
siaclo bien, y yo ____ _
-¡ A los fideos!
-Sí: me he e qui rocado; te lo con
ficso. luna. El vi,·ir no me ha dejad
C'scribir; pero ahora me haré vieja
y en la vejez ya no viviré, y te pro
meto __, __ ¡ Oh blanca luna! tres tomo
antes de morirm('.
-¿Tres tomos ele qué?
-De mi ,·ida.
-Tu vida no se escribe: se pasa
Sólo te picio 1m soneto; nn triste so
neto, no 1111 soneto triste: ·',\ la mu
jer equivocada." Cuando tengas un,
de~gracia, escríhclo.
-¡.\y! Temo que no la tendré nun
ca.
-Entonces, no lo hagas. pero n
me mires nunca a la cara. '.\o quier
llevar más la cesta a mujeres que· s
equivocan.

SANTIAGO RUSlfWL

�Emiliano Zapata.
Amar es h'ner en la mano un hilo
para todos los dédalos, una antorcha
para _todos )os caminos, un vado para
todos los rios.
i :\mar es comprender los cielos!
F.s llenr, dormido o despierto1 una
hiz en los ojos y una música e n los
nido,.
i Es calentarse en lo que arde, inclinar el alma embalsamada hacia el lado divino de todas las cosas! As1
dulce amada mía, tú eres, tu corazó1;
Y tus sentidos, e~1. el retiro donde me
I
acoges, a los &lt;halogos encantadores
rle las olas, las hojas y los astros.
El cristal deja ver la luz del mismo modo, a pesar de nuestras nieh~as y nuestras dudas, ¡oh. angel mío!
aparecen al través Jtl amor todas la,
, 1 C'rdades.
El hombre y la mujer, comunión di
chosa, a quien el corazón sirve de
apóstol, dejan ver el cielo detrás ele
~¡ Y son transparentes el uno para
1"1 otro.
I Lle1·an en stt seno como el reflejn
,t,, Dio,; oculto a quirn nn se puedt

de su paí,. Era ti mejor médirn de Guatemala. y d Presidente dr aquel pais Jo obligó a salir de su patria, para que
lo f11csu1 oh idanclo sus discípulos, amigos y compatriotas.
Fué condcnaclo a destierro perpetuo. bajo el clisfraz dorado
de una legación diplomática extranjera.
El Doctor Ortega renunció tn distintas ocasiones sin que
~e le admitiera la renuncia. El Presidente lo seguía colorando en la embarazosa po~ición de representar un país, en
clonclc francamente se conspiraba en contra del Gobierno
ante el cual estaba acreditado. Así St' hizo con el General
Díaz y con el General Huerta. \,í se quiso hacer con Carranza: pero ya el juego de Estrada Cahrera ··era conocido,''
y Don Venustiano, con ese discernimiento que Dios le ha
dado para cometer errores e injusticias. hizo caer en el
pobre del Doctor Ortega, el bofetón que debiera haber
asestado contra el Presidente de Guatemala.
~aturalmente, el Gobierno de aqt:el país, ha aceptado
con verdadero regocijo el dictado de ··extranjro pernicioso"
c¡ur filé tributado al Doctor Orteg-a.-¡ Un rival menos!dirá para sus adentros el Presidente Estrada Cabrera.
X

X

X

Alvaro Obregón fué preguntado sobre las cualidades de
Felipe Angeles, como artillero. Y contestó: me parece espléndido, puesto que me dejó sus mejores caííoncs rn la última batana.

\"('.".

¡ \mrmos!

¡Roguemos!

Los bos·

resplandece en el ccspcd, las semillas se entreabren respirando vida, la
onda se desborda y la yerba brota.
Dejemos a la multitud continr,ar
sus senderos insensatos, bien lejos di.
no-otros; amemos, postrémonos e,
tarde, el amor trae el convccimiento
&lt;k Dios a nuestra alma sombría. Es
prrciso que haya en alguna parte un
rurrpo si rn rl rspejo se rrflria ttna
sombra.

lo que pasa prepara al hombre par~
i Amemos! ¡Seamos dos! El prudente piloto no está solo en el buDios.
El hombre es un árbol al que le que: dos ojos forman el rostro y uos
alas el pájaro.
falta savía antes de hallarse en flor·
¡ Es prrciso amar! En Yano la su de stino no se cumple nunca -sin1~
¡Seamos dos! Todo nos incita a
sombra cubre los ojos de nuestro esamarnos, hasta la tarde. ¡No tengapor rl lado de la drsgracia.
p1rit11. ¡ Crerd, y sr abrirán los pár mos entre los dos más que una sola
Todos bttscan unánimes la alearía
'
... '
pados! ¡ Amad, y la pupila verá I
a esperanza sonne a todos los que vida, no tengamos más que una e:,
Desde lo alto dr los ciclos ilnmi- 1
llegan, cada uno tiende la mano tem- peranzal
narlos por su luz, la verdad d~masiaEn este mundo de engaños yo amablorosa hacia algún objeto radiante.
do lejana no puede vi-rter má s que
Pero la -desgracia se dirige siempre ré mis dolores, si mts sueños son
claridades inciertas rn el libro del
con pasos pesados, como 1111 espectro tus sueños y mis lágrimas tus lágrialma.
de pies de piedra, hacia toda alma hu- ma.
I Dnrante la noche no hay mirada
Puesto que aquí abajo toda alma
milde o actil'a. L o drmás q11rda
,capaz de leer al solo furgo de los asconsagra a alguno su músi.ca, su llasirmpre flotando.
itros inflamados: pero el amor ,ienc a
Todo nos falta, excepto la pena. ma o su perfume. puesto que aqilí tobrrllar cerca de ncsotros y una lám
La
dicha para el hombre que llora, das las cosas dan siempre su espina
para ayuda a los soles.
no es más que una imagen ,·acía º" o su rosa a sus amores, puesto qae
i l'ara que podamos lrer incesante- objetos qne están en otra parte.
. \bril da a las encinas un susurro enmente en la sombra por donde Dios
La esperanza es alba incierta en cantador, que la noche da a las p~nas
·n1is conduce. el amor une sn luz hnel olvido letárgico, puesto que el
nuestro paradero: pero es arrebol le·mana · a las irradiaciones celestes.
aire da la rama al pájaro, el agua, un
jano de 1111 rayo misterioso.
¡ Amad. si, puesto qnr todo nos
Es el reilejo, bruma o llama que poco ele agt:a a la Yincapcrvinca, puesmanda. amar, puesto qne la inteligen t,1 qur la ola c11ando llega a reposarrn su calma etrrna derrama desde
cia ,ola esclarcc·c muy poco y que fre se rn la ribera 1~ da un beso:
las alturas sobre nuestra alma ,las
cuentemente el corazón de una muj r r
Yo te doy a esta hora, inclinado
felicidades del cielo.
e, la explicación cle Dios.
hasta tí, lo mejor que en mí ha).
Son las blancas visiones que, has¡ Oh I cuando esté yo durmiendo
ta en nuestros días malditos, Yienen ¡ Recibe, pues, mi pensamiento, trisacércate a mi lecho, como se apar1.;al través de las ramas de los arbo- te, que te llega convertido en lágri cía Laura a Petrarca. y rózame con
mas como un rocío!
les del Paraíso.
tu aliantO-- ---¡ Recibe mis votos sin número, ¡ oh
Es la sombra que proyectan en
.\ I punto mi boca se entreabrirá.
amor mío! recibe la Jlama o la som
En mi frente triste, donde· quiza~ nuestras playas esos árboles encan- hra ele todos mis días. ¡ :\[is traspotse termine un sueño sombrío que ha- tadores cuyos estremecimientos Ya-tcs lleno s de emhriagncz, puros de
bía ya durado largo tiempo, haz le- gos siente el alma en sus s ueños.
toda s las sosp echas y tle todas las C:\
.\ ese reflejo de lo s bienes sin núvantar como un astro tu mirada __ __
ricias de mis canciones!
mero
le
llamamos
dicha;
y
queremos
Y al punto mi sueño irradiará.
¡ :\!i espíritu, qu:. boga sin \'ela acaDespués en mis labio s, donde se. apoderarnos de la so mbra mando prr- so, y que por estrella no tiene sino fll
tenece
al
Señor.
mueve una llama, destello de amo,
mirada! ¡ ?lli musa, mecida por las
An&lt;la! nadie se eleva tan alto; e~
purificado por Dios mismo, depos iolas· delirantes, y que, llorando cuan ta un beso y de angel tran sfórmate en preciso seguir morando en la tierra: do tú lloras, llora con frecuencia!
mujer ____ Y al punto mi alma des- lo que se desea hace sonrcir, pero lu
Recibe, ¡ oh hermosa mía! mi bien
que se tiene hace llorar.
pertará.
celestial, mi corazón, del cual, si se
Puesto qne un Dios vierte su san·
No pidas'álegría de· esta tierra dongrc en el Calvario, no nos quejemos, quita el amor, no queda absolutamende todos plegamos nuestra tienda a la
créeme. ¡ Suframos I esta es la íey se- te nada.
caída de la tarde: conténtate con el
Víctor HUGO.
¡ A.memos! esta es la ley suaExcepto él, todv !lft! borra; la
1t u r. ,;o¡n r '
o

X

X

X

que están ,·erdcs, el sol de verane,

Los representantes de Villa en Washington, sin que
nadie se los pregunte, han declarado, que sienten no haber
sido ellos, los ejecutores del ex-Ministro de Gobernación
Don Alberto García Granados. Esta confesión criminal basta
para poner de manifiesto los instintos feroces de los partidarios de Doroteo.
¡ Estar disputando sobre 1111 radá\'Cr !
¡ Pelear la gloria de ser verdugos!
Sin embargo. no hay por que asombrarse. Después de
subordinarse a ViJla, lo natural es .que sobrevenga la degeneración moral absoluta.
X

X

X

•
Villa dice que seguirá peleando contra Carranza, a per~ r del reconocimiento que a este último acaban de conc~l'.cr ~::,,, l'.stal'.os Cnidos. \' muchos ingenuos, cegados por la
pasión política, ~speran algo del movimiento destructor que
proyecta el prófugo de 1'1atelolco.
Pero Villa. ha muerto para siempre. Con él desaparecer
,lciinitil'amente .\ngeles. Delgaclo, Casso Lópz, Ojcda, Ocaranza y demás jefes que no tnl'ieron escrúpulo en descender hasta convertirse en cortesanos del antiguo salteador de
caminos.

•

X

X

X

Algunos emigrados ~e forjan la ilusión de qr.e Alvaro
Obregón va a pronunciarse contra Don Venustiano. i Tontería! La suerte de !\léxico no depende de la actitud de este o aquel revolucionario. El porvenir de nuestra Patria tiene que despejarse proilto, y conforme a leyes naturales indeclinahles. K o se n~esitan pronunciamientos de Obregón
ni de .'\lrnrado ni &lt;le Gadra p:ira que el carrancismo des-

Un problema que queda sin resolverse ·

aparrzca del escenario político.
Cuando un Gobierno se quiere cimentar so'ire hase, disolventes se tiene que derrumbar. Los Estados Unidos quieTen sostener a Don Venustiano. ¿ Y qué? También quisieron
sostener a Don Francisco }.[ adero hace tres años. Y lo úni&lt;'O qt:e lograron fné conducirlo hasta la muerte.
Ténganlo presente Carranza: en ~féxico no se sostienen
los Gobiernos apuntalarlos por extraños.

�(Conclusión).
VIEJO PERIODISMO
ci~ lJUe _se construyó.Y era uno d1: J,i~
,~as lu¡ usos y con mús hul·n gnst,i
•hsput•stns t'll toda b ciudad
. Tt·nemús, Plll.'S, Qll&lt;' C!Jt\ ia :1p:1ri
oun de ''El Jmparcial" c11i11ciuiu írni
camenre la supresión de tres de Ju,
l'it·jos periódicos: la de "El Partido
Lihe~al," que. ~ra sostenido, según rn
propia confes1on, con dinero del Gobierno; la de "El Siglo Diez y Xueve." que sin importancia y crédito
propio, también estuvo ,ub1·enci•&gt;natb,
r la de "El ~fonitor Republicano··
que, a creer los rumores y hablillas
que circun laron, fué ampliamente com
pensada a su editor, motivo de su
negativa a venderlo o arrendarlo. Lo~
demás periódico:; más arriba citados
siguieron por largo tiempo saliendo
a luz, y únicamente uno de ellos, "El
Xacional,'' vino a desaparecer cua tru
afios después de 1896
Como ya dijimos. "El Xacional"
fué fundado el 30 de junio de 1879 por
el sefior don Gonzalo e\. Etse1·a, escritor y poeta muy distinguido que
entre sus anteced~ntes más dignos de
mención. tuvo el de haber sido el
prinrip,1! iniciador drl gran semanario literario ''El Renacimiento." asodado ron ·el insigne maestro don Igna,:io l'-í. Altamirano. ~Tiembro de
altísima y opulenta familia, Gonzalo
fsteYa sostuvo varios me,es con sus
propios recusas el referido semanario. ¡,n11ie11do ~u~ páginas a Jisposición de cuantos por aquel entonce~
brillaban en los círculos intelectuales sin distinción de escuelas ni opinionl!s políticas. ''El !\acional" fué.
en sus manos. el periódico de las
faÍnília, de la más alta sociedad. haciéndole siempre di~tinguirse por la
suprema corrección rnn que trataba
todos lo, asuntos que entraban en
su amplísimo programa. Fncontró en
el sefior don Gregario Aldasoro un
~ran ;rnxiliar para' su labÓr, y cuando "El X acinnal" pa,ó a ser propieci;\d de é~tc. el periódico no se dcsyi(1
ni un punto de la línea de conducta
trazada por su fundador. y a rn re dacción y colaboración fueron llamarlos los t•sc:ritores jóvenes más notables en el liceo ''Altamirano," y figuraron entre los más laboriosos e in·
t eligentes, .\ntonio de la Peña y Re~·c, y Angel de Campo, Micr5s, que
dejaron en sus columnas verdaderas
preciosidades literarias. "El Xacional" dejó de salir a la luz pública el
30 de noviembre de 1900, después de
haberse publicado durante Yeintiún
afios.
Enriquc de Olavarría y Ferrairi.

-----o---- --

Corl)o era
Morelos ,.
Un antiguo soldado me contó un
día lo siguiente:
-Tú me oyes decir a menudo: "El
señor ?lforelos.'' y me has preguntado porque lo trato siempre con tanta
"'"'" ,..,,, ...

(')¡

ULTIMO PRESIDENTE DE
MEXICO.
o--

LIC. FRANCISCO S. CARBAJAL
--0-·

La magnitud de esr héroc es tal
que he visto a muchos que le conocieron y acompafiaron en los combates, quitarse el sombrero cada vez que
pronuncian su nombre.
Como militar era un genio: ya sabes que Calleja, cuando creía habérselas con un cura, se sorprendió de
encontrarse con un general en toda la
extensión de la palabra. ·
Tu sabrás también ~ue era tan
amado de los mexicanJs, que el día
de su fusilamiento se pusic1 vi! l::s
tropas sobre armas. por miedo de una
sublevación, que hubiera sido te rrible.
. \ la hora que lo iusilaron. hubo
un fuerte temblor de tierra que dió
margen a muchas consejas, y ese
temblor hizo salir del Yaso las aguas
del lago de San Cristóbal. y en su
desbordamiento. lavaron la sangre del
héroe. en el sitio en que cayó su
cuerpo atravesado por las balas.
-Dios no quiso, decían las gen·
tes del pueblo, que nadie profanara
pisándola, a aquella sangre t.:.n nob1e y tan pura.
Como hombre de ideas levantadas
no tuvo ri1·al en su tiempo. ·
Reunidos por su voluntad y a ~11
llamado. los miembrus del congre,o
,,;,

,1:&lt;\

.u.l

(.,.,,,....

Don ,\ nclré, Quitnana Roo le preguntó con la franqueza que k era cara,·
terística:
-¿ Qué ideas tiene Gd. tlCl'rca &lt;kl
gobierno que dehemfJs da¡- ,l ];¡ na
ciún? ¿qué principio~ vamos a dejar
cunsignados en la constitul'iún que
hl'lllOs de disentir dcnlr" de hn·1·,·
tiempo?
~Seiivr Licenciadv-rcsponúiú ,·!
héroe-yo soy 1111 rústico y usted 1111
sapientísimo letrado: no puedo ha
blar de ciertos asuntos en presencia de qu iin tanto los ,onoce; pero
creo 1111 deber no reservarme mis ideas
en las circunstancias en que nos en
contramos, y por eso, no por otras
miras, contestó a su pregunta:
"Soy siervo de la nación, porque
é~ta asume la mas grande. legítima
e inviolable de las soberanías, quien.
que tenga un gobierno emanado del
pueblo y sostenido por el pueblo:
que rompa todos los lazos que la ~ujeta11 y que acepte y considere a Espafia como hermana y nunca como
dominadora de América.
"Quiero qre hagamos la declaración de que no hay otra nob 1eza que .
la de la virtud, el saber el patrioismo
9 1a caridad; qu~ todos somos iguales; pues del mismo origen procedemos; que no hay privilegios ni abolengos: que no es racional. ni humano, ni debido, que haya esclavos. pues
el color de la cara no cambia el del
corazón ni el del pensamiento: que
se educ¡re a los hijos dd labrador y
&lt;le! barretero como a los del más ri·
ro hacendado y duefio de mina~: qu•'
todo el &lt;1ue se queje con justil·ia 1c11
ga 1111 tribunal que lo escuche. !o an~pare y lo deiienda rontra el fucr!t· y
el arbitrario: se declare que lo nuc~ ·
tro es ya nuestro y para n11estro5 ::iios, que tengan una fe, una causa y
una bandera, bajo la cual todos jn
1,·mos morir antes que ver oprimcl:l
como Jo está ahora. que cuando va
sea libre estemos fotos para defen -der, con toda nuestra sangre, esa libertad preciosa que _____ _
-:Xo me diga Ud. más-el ijo Quintana Roo. con los ojos Henos de lá
grimas ;-es usted muy grande sefiur
'.\Iorelos, en Ud . se encuentran talc5
ideas. que han de ser más tarrle la
fuerza y la felicidad de la patria: permitame Ud. que le abrace pa1 a que,
si Dios me concede largos a11(,s de
vida, pueda alguna vez decir a mis
hijos: Sean Ustede~ honrados, 1trtuosos y patriotas para que pue&lt;la;,
reclinar su frente sobre este pecho
que está lleno de gloria. no ¡.¡orqu·~
es del se r que le~ cournnicó la vida,
sino porque hubo un momento en el
que se acercó. en un sup remo abrazo
al pecho que ha abrigado el corazóu ·
más grande, el alma más hermas,•
que envió Dios a nuestra tierra: el
corazón y el alma del gran :.J orelus.
El seño r :.lorelos solo respondic,
modestamente: "Usted me favorece
mucho. seíior licenciado; yo no sny
más que un hombre rústico.''
Juan de DIOS PEZA.

----o

�Resenado para

Anuncios.

�</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
Volumen lo.

Semanario Ilustrado.

�-REVISTA· MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Año l.

"

San Antonio, Texas, Octubre 10 de 1915.

Número S.

Pagina Editorial
LA SALVACION ·DE MEXICO,
==1
SE ENCUENTRA EN

i!

~.

Las facc:ones revolucionarias siguienüo sus tra:liciones
anti-mexicanas han enviado representantes y más representantes a Washington, para ver si así t:onsiguen el soñado
reconocimietno. No procuran el trii.:nfo defin:tivo de la Re.
volución por medio de la fuerza que se apoya en la moralidad y en la justicia. Acostumbradas a o:;tener victorias
con la ayi da de extranjeros, les parece mucho más fácil
q::e consolidar i:n rég:men patriótico ,recurrir nuevamente
a un puel::lo extraño, para qJe ponga una et:queta de lega.
lidad a s:i larga serie de atentados contra la c,vilizaci5n.
Es natural. Carranza no plede olviaar que si lleg.&gt; a
sentarse en el so'.io de México se debió excl. sivamente a la
pofüica norte-americana. Sabe perfectamente q e si las tropas invasoras no se hubieran apoderado del Puerto de Veracri:z, la revolt::ción Ee hubiese dividido y el Gobierno del
General Hi.:erta habría arro lado en i-nos cuantos días a las
fuerzas consti'tuc.on~litsas. Le consta q· e en Febrero de
1913 hizo .n llamamiento revolucionario al pueblo de Méx:co, y éste contestó alternativamente con desprecio e indignación, en tanto q· e la ay¡:da norte-amcr:cana lo llevó
en cuatro meses al Alcázar de los Virreyes. Es por con-siguiente mry 1'.Sgico q· e Carranza procure afianzar la estabilidad. de su administración, no en los idea'.es e intereses
mexicános, sino en la voluntad poderosa de los Estados
Unidcs. Fxtrrnjcro es s:i origen, y extranjera tiene que str
su consolidación.
Por ur:os Jfas creímos que al asi:mir una actitud altiva, pod'a aten• ar un poco sus inrr.ensas responsabilidades
históricas. Pero es in'lt l. ... La remoción de Nafarrete, s ·s
delegaciones constantes a Washington, si·s promesas y súplicas, todo indica qre s11 ideal de Gobierno sería obtener
un Pro-consu'.ado perpetuo, por con:lucto de la Casa Blanca. Para él, la verdadera sol ci6n del problema nacional, es
convertir el águila de nuestra enseña en una nueva estrella del p&amp;'.:lellón americano.
Este es el p··nto en el c•·ál ··nunca podremos estar de
acl'erdo con los hombres de la Revolución. Podr~amos olvidar s··s despojos y st•s amb:cioncs; pero nunca les perdonaremos el sacrificio de nuestra nacionalidad.
Para nosotros, la salvación de Méx co habrá de encon.
trarse en México mismo. Tenemos fe en n"estra Patr:a, y
sabemos que no requ:ere de ayudas extrañas para vivir.
Nuestros ¡:adres la salvaron, en contra de la voluntad de
pueblos formidables; y nosotros habremos también de li·
brarla de la anarq ·ía. En México se hará la paz, aún cuando los Estados Unidos se opongan. La República, se encuentra atrrdida y ..dé·sirozada; pero estos días en que la
inmoralidad y la ·disgregación se encr entran prohijadas
por extraños· tienen que pasa,·: Dentro de su mismo seno
habrá de surgir su propi_a _r_e~e~ción.
··· ··- : ..:. ..... .
~ . . ., ... .. ::.:..
. . -~ ::.:; :~-= :

la revolrcién const tuciona·ista ha cometido el delito
cap:ta: de esperarlo todo del extranjero. En un año y medio q e tiene. de re:nar, no se ha encargado de lar al pafs
ni s1quiera l na organizac~ón c:mtr_onaria porque ha es¡:erado y sig e esperando el reconocimiento del Gobierno
de Wash:ngton. Sin ese reconocimiento todo le parece inú·
til y hasta pcrjudic:aI. Su len:a invariable ha sido el s:g iente: "C ue México se acabe; pero q e me siga concediendo
su apoyo el Presidente Wilson." Y así cont:nuarán los revo1 c:onar os, h,sta recr:ir en me'Jio de hosanas y a e uyaa
al fi t ro Fmbaja 1or, aunq e presente s,-s ans:adas creden-cialcs sobre los últ:mos escombros de la Patria.
Pero México vivirá a pesar de todo. El pre-constltucional:smo fI ac.:sará prec:samente por anti-nacionalista. . Cuan••
do los pueblos llegan a cierto período de desarro!lo no
toleran ¡:artici¡:ac:ones extrañas en s s asuntos interiores,
s:no que l:uscan y ene entran dentro de sí m:smos los ele·
mentos de su ¡:ropia salvac:ón.
La revol ción francesa q"e tuvo los defectos inherentes a todas ·as revo u·iones, q edó ungida en cambio, por
el mayor csfr erzo nacional y patriótico q ·e hnn presenciado los si~los. La noble y org llosa acftud con que la Convenc:ón Ee irg ió ante Inglaterra y Fspaña, ante Austria
y Pr s'a, salvó a la Franc:a y salvó tamb én a la Revoluc:6n. Los Generales Hoche y Marce~u, Jo··rdan y Klel:cr,
Bonaparte y Dessa:x s:n medir la n:: gnitt:d de sus a•lversar:cs, co·ocarcn s s c'esgarradas ·eg_oncs enfrente '!le los
Fjércitos coligz)~os del mundo. Y aq ·et nacionalismo heroiro en actit-·d de arrogante dernfío contra la fuerza Y la
tradi~·1:n, y rnfrcnte ce todos les tronos, fué el mágico secreto de la victoria.
¡Así ceten ser las revol· dones!
Pero rna re\'olrción que errplea to~a S'J f"erza en destru'r lo nacicnal; que se s ·bordina incondicionalmente al
extranjero; q· e acepta a 'os invasores como Mesías; q··e mata la riqueza de la Repú':rca; q··e no se c··ida de ~os
enen:igos de la Patr·a s:no rara adamar los; t•na revol ·ci6n
asr es una fuerza social fracasada, t•na organización polf·
• , de
tira' q· e l'eva en su seno les gérmenes q·:e la barran
de an:qu:lar.
Fn la vic'a de !os preblos, l2s revoluc;ones y las reacciones c!el:en s"empre ser nacionales. Cuando b·-scan apoyo
en el extranjero con::eten suiciJio. Una revobción esclava
es r na revokción ml'erta.
Pcr eso, el reconoc·rricnto ~ue ctorgue el Gobierno de
Wr:shington a esta o ,q ella facción carece en lo a';soh·to
de in::pcrtrnria. La redenc:ón mex:cana no habr~ de venir
de la Ct~a Blanca ni ce n:ngún otro palac:o. extranjero. La
salvación de _México se debe encontrar en Méxicp.

�lHACIA DONDE VAMOS?

blo mismo de los 'Estados Unidos.
'l'al vez usted, el que lec estas líneas,
fué uno de los millones de america·
nos que se regocijaron cuando d Ge·
neral Díaz se vió obligado a remmciar la Presidencia que había oc1..pado
tan brillantemente por más de treinta años; ta. vez usted fúé uno de los
que se regocijaron a la aparición de
"la ley para el peón" en un país vecino,-si así es, es usted responsable
también, en cierto grado, de todas las
desgracias que han caído desde entonces sobre el desdichado México.
Porque fué la simpatía de los americanos la que influenció a Washington
en favor de las fuerzas de la rebe.ión,
qt.e han demostrado, en el transcurso de los cuatro últimos años, ser totalmente despiadadas y egoístas. ·

EL PORVENIR DE MEXICO
TP1"'~ REPRESENTANTES DEL ANTIGUO REGIMEN EN MEXlCO.

r'. DE LA BARRA.
Embajador en los Estados Uni·
dos en tiempo del General Díaz,
y escogido por los maderistas para Presidente Provisional, cuando Díaz renunció y salió de Mé·
xico.

PEDRO LASCURAIN.

F. S. CARBAJAL.

Ministro de Re'aciones Ex\erio:
res de Madero! y su st:cesor. !Jue
p esidente treinta y cinco mmut;s y dejó el camino a Huerta.

Ministro de Reláciones Exteriores ci:an'lo Huerta renuncio y, en
consecuencia, su sucesor. Entreg.5 el Gobierno a Carranza.

E GOBIERNAN HOY A MEXICO POR LA GRACIA DE LOS
TRES TIPOS DE LOS HOMBRES QU ESTAT'- - ·r'IIDOS.

M~xico. Esto no quiere decir que to·
por hecho que los actuales disturbios
en Mé..xico constituyen un gran le\'ando lo hecho por el General Diaz y
tamientó popular de las masas en conpor su Gobierno haya sido bueno
tra de la opresión. Nada de eso. El
Pero puede afirmarse con certeu,
examen de un hecho fundamental disi
~ue lo peor que él haya hecho no es
pa esa ilusión. Un le,·ant:imiento potan malo como lo mejer que hayan
podido hacer las fuerzas de la anar- . ¡:iular comprende necesariamente a
gran parte de la población. México
:¡nía y dd desorden que le han sucetiene una población de quinci! millo·
fülo.
ncs, aproximadamente. de los que
Si los Estados Unidos desean sin·
cuando menos el diez por dento, o
ceramente la paz y el bienestar d&lt;
,ea en millón quinientos mil homMéxico, están en el deber, aunque ya
bres, tienen la edad necesaria para
tarde, de volYCr de rc,·és su polític..1,
dejars de charlatanerías sobre liber~l servicio militar. Es dudoso que al·
tades del pueblo y justicia social y
{tlnJ vez, en los cinco años transcuprestar su influencia a los llamados
rridos, haya habido uu total de cien·
cientifi&lt;'.os: los educados, los propieto cincuenta mil hombres en todas
tarios, los elementos que tienen no
las facciones armadas, y este númedón de responsabilidades en la socit .
ro comprende a todos los crimina·
dad mexicana, por medio de los cué.·
les en\'iados de las cárceles a las tiles, y sólo por ellos. puede venir to
las; a todos los conscriptos llevados
UNA COMPARACION.
Jo ordtn y toda paz en lo futuro.
)or la leva, a todos los desalmados
'rodos los que conocen exactamc11
que se han unido al ejército por las
F':..:1i11e 1'•tP&lt;l T;,s ~Pis fotollr;ifia,
te la situación mexicana, está:n plena
oportunidades de saqueo, así como a
rlP P•t:r ná t)'in:i. 'l'rPQ ,i,. f' llas son d,
mente com·encidos de que los jefe:,
los patriotas que están luchando por
hnmhrt's n11t ~e idrntifi"aron con &lt; de la Re\"Olución, sin excepción, están
libertar a su país de la opresión, de
Tr"'i'l'll'n rlt' n:;¡7-&lt;'Íl'nt;n('os !-i ust(l
· moYidos por fines egoístas; que 110
los reaccionarios, de los científicos,Ol'if'rr-v ntrnc trt&gt;!l i::nn "lo~ ho'11hrt.. ,
tienen un ideal más alto que el de la
Y, por supuesto, también a la totali~PI f\l'th!n" t:r' v rnT'tlo h:in sido los conquista del poder; que nada semedad de las clases varias que están lu·
iluPñno &lt;lt&gt; 1'f ¡.,c-;,..n clPctfe Qtte &lt;&gt;I Ge- jante a un Gobierno representativc
chanclo al lado del opresor. del reac11Pr;il l-f,,rrf:i. f,,¡. fM?;irlo :i :ih:in&lt;lonar es abso'utaiucnte pot-ible bajo su dicionario y dd científico.-EI noventa
ta iPfott•ra &lt;fp) 0nhiPrno. 'T'orlos. los rección. El ideal de Carranz;1, el dl·
y nueve. por ciento restante del puee,•• !,;in nr1•narln rl n•1esto de Pre- Vi11a. y ele toda la gente p1crmda, es blo mexicano nada mejor pide que d
oirlPntpc dP la RPn1'1hlica Mcxirana pura y simplemente una dictadura mi·
ser dejado en paz, bajo cualqi:ier Go,f,.ntrn (!p loe ,',Jtinin~ ct•atro años.
litar el ejen:icio de un poder ili·
bierno, con tal que proteja las vidas
Art .. ,.,,?• ,lr Pllos. Fr~ncicro Tiradero y
:nitado, sin traba~ ni restricciones.
y las propiedades y la oportunidad de
Virtnrin•n Ht•t&gt;rt:i. h:in tt&gt;nirlo el c:irtrabajar. El uno p0r ciento es el que
trn &lt;Ir PrPcirlPntPs: Carrann. nunca EL FRACASO DE MADERO.
¡.1ro&lt;luce todo el desorden.
l,;i ,.,.,,,;,iº t:tnlo más alto que el
La protección ele los americanos en
,1,, Prh1er Jefe.
~i aigrno de c:,to:, bandido~ logra
.\lé.-...:ico es cuestión que 110 ha llegado
Examine ustt&gt;d los rostros de los ;;i el ambicionado reconocimiento de
a impresionar intcmamente a la ad~eis l•omhrcs retratacloc y decida ba· 1o~ Gobiernos extranjeros, 110 implan·
ministración de \Vashini;ton. ~o sÓ·
in cwé ctrt•ro preferiría vivir como tada ui11.1r11na reforma para el puc·
lo ha. tenido el sentit, 1:ino &lt;it:t:, por
;rohtrna&lt;lo Rec1 erde rsted entonces nlo. )!adati duró quince 1uest:~ rn e:
medio de varios de sus ;eµresrntan·
,11,. ,,,.¡,qro !:?:r:tnde y i:rlorio•o Gobier- poder. y ~¡ adcro era siquiera un idea,
tes ¡ a expresado s11 opinión .. de que
"" h;i hc.&gt;rho cuanto ha podido 'l)ara lista $Ír:ccro ,,unque 111entalment1
!:.,~ ;nncric;i.nc,; qt:.: cmi.iran l'll bus-·
,o&lt;tt'llCí rn el poder y por la fuerza irasponsabk ¡.,ero nada llevó a cao ú fortuna lo h::c"n bajo s-1 proa la h·riAn de la &lt;¡tte Gutiérrc:.:. Gar- ho ~o iuició u11a siql'icra de 1as pro·
pio riesgo y que no puede c;,pcr::.rsc
,;i y Ch:Í7aro son representativos. y
netid·.s r formas en beneficio de lo!
que el pais se na envuelto en un con1ttt&gt;. rn trr?n medida. a su influencia ¡,eone~. Causó la bancarrota de ;.u
flicto por causas de el'os. E~la e~ tam
,r cleh&lt;&gt; rl oue de la Rarra. Lascu- p:iis J' por ~u incompetencia descarrió
biéu úna base falsa ilJara juzg-::r
·~ in v C"arhail'll. se ha'len clt&gt;sterr:idos 3 tal grado la gestión ue los negocios · del asunto. Si los Etados llnidos tic·
p•íh'ico:;, oue su ré(!imcn se hizo ver
1• ron ello•. decenas de miles de lo
nen .. algún derecho para inten enir
mtior &lt;le ]\f éxico: que sus propieda- rfadcramenle insoportable.
en los negocios de )léxico, este &lt;len:dts hallan sido confiscadas o destrui- . S1 ta re,·olución llega a establecer . cho sólo puede estar basado en la vi,)·
1:ic y que la estructura industrial y
an · Gobierno, lo que cabe dentro de
)ación de los derechos de los ameri·
lin:in,..it&gt;ra del país. en cuya ceración fo posible, toda la fuerza que pucanos, reconocidos por los tratados.
rolahoraron, haya sido totalmente
diera tener o alcanzar, dependería
Habla de dirigir las cuestiones de·
iestruída.
de la participación en los . negocios
un país extranjero, independiente, en
de 'as clases hov desterradas. El Gobeneficio de los ciudadnos de e¡e
~CTITUD ERRONEA.
bierno de \Vashíng-ton puede, si quiepaís, o por razones de humanidad,
re. tener este hecho en cuenta. Si
no es sino repetir los tópicos más
La senci'la razón por la que los Esmanoseados del programa que sólo
:;i&lt;los Un· dos han encontrado la situa llega a ser reconocido en nuevo Go·
bierno
que.
persi~a
y
mantenga
una
existe
en las academias.
;ión mexicana tan intrincada es que
,
actitud ,intolerante hacia los que tie;u áctitud desde el primer momento,
NUESTRA MEDIACION.
rué f1•ndadamente errónea Ha 'lega- nen propiedad y hacia los hombres
fo el tiempo de reconocerlo. Lo me- de negocios. será un fracaso lamentaSi estamos resueltos a no prote·
jor del pi:eblo, y no lo peor. es lo ble. origen de mayores perturbaciones
ger los intereses americanos en el
1ue debe regir a México, como a to- para este país y para México.
exterior y no tenemos otro fundados lós
El General Diaz tu)fochas personas, aun de aquellas
metlfo para intervenir en los asuntos
de México que el beneficio de los me.
cue ocu an uestos romiuentes, dan
1

-

1

1

¡1

1

J"ULALIO GUTIERREZ
Nombrado Presidente por la con.
vención en noviembre de 1914. A
las diez semanas salió con tal prisa q··e olvidó renunciar. Un año
y medio antes, su especialidad
era dinamitar trenes y robar a los
pasajeros.
A mediad~s de septiembre, se pre·
,·ino a los cit.dadanos americanos, residen tes en el norte de l\iéxico. que
salieran del país. Los Cónsules recibieron orden de volver a los Estados
Unidos. Esto es lo que la adminis·
tración de Washington ha ac'.arado
dd embrollo mexicano. Reeónocer la
inca · acidad de los llamados Gobier·

ROQUE GONZALEZ GARZA.
Elegido para suceder a .Gu~érrez,
servó el puesto casi seis mecon Er:i un manequí de Zapata, el
ses.
band'do de Morelos, y renunc1'6
tem1·e'ndo por su. vila
d pues babia
caído de la gracia e si.t amo.
das de los americano., en el&gt;e país,
que stt propia incapacidad en ese senti&lt;!o es palmaria, consagrada por an·
tccedentes que no dejan lugar a duda.
Poco menos de cinco años de re,·olución y de anarquía, han convertido a )fé..xico, antes uno de los más
prósperos pa!ses latino-americanos,

Substituy5 a Garza y reinó dos
semanas. Cuando los carrancistas
se aoroximaron a la Cit:dad de
México, se retiró a las montañas
con el .ejército de Zapat~. Ha pasado a ex-presidente sm haber
puesto su renuncia.
Iencia o por inanición, d robo, la rapiña, y todos los atentados son las
condiciones normales, y quince millones de gentes están sufriendo hasta
el límite del infortunio humano.
En gran parte, los Estados Unidos
son responsables de ese estado. ko
so'.amente la administración del Pre·
sidente Wilsou y, antes de ella, la del

�•
nuestra ayuda entonces toda intervención es tna impertinencia y. debemos dedicarnos extrictamente a nuestros asuntos propios. Pero desgracia·
&lt;lamente no hemos hecho eso. Hemos
mediado en los momentos más inopor
tunos. y por más de dos años hemos
procurado constantemente contrarres
tar tendencias naturales de la República hermana cuando no eran del
gusto de la administración nuestra.
Tal vez la conciencia de este error es
la que impulsó al ex-Presidente Taft
a decir, recientemente, que ]a política
del "Watchfull Walting" ni ha observado ni ha esperado. Predijo además
que la intervención, tarde o temprano, llegaria a ser inevitable.
Frecuentemente oímos decir: "Wilson está en lo justo ~ os ha librado
de una guerra con México" Es verdad que no ha figurado la guerra en
contra de l\f éxico en 1914, sion só!o en contra del General Huerta. Es
verdad que no estamos actualmente
en guerra con México; pero estamos
matando a sus soldados y ellos están
matando a los mestros en nuestro
propio suelo. Eluden las consecuencias de sus actos alegando la inexistencia de un Gobierno organizado o
responsable. Si hubiera a quien hacer
responsab'e de los asaltos, de los asesinatos. de los robos que se están
perpetrando en la frontera de Texas.
nos veríamos obligados a reconocer,
a despecho nuestro, un estado de guerra con México. Y a tener México
algún Gob:erno, la muerte de Pascual
Orozco en Texas bace pocas semanas. habría estado a dos pasos de cons
tituír un peligroso "casus beri.'
Por cuanto tiempo podemos aún estar jugando con dinamita
F. J. SPLITSTONE.
(Leslie's llkstrated Weekly).
NOTAEl juicio anterior fné " ..1-,:~~r1,.. t'n
el "Leslie's lllustrated Weekly,'' y se
debe a !a pluma de un escritor norteamericano, no es de padres reaccionarios.
A las antítesis enérgicas del texto
el mejor comentar· o es el del contraste de los tipos; pero justo es hacer
algi. nas observaciones, en nombre de
los mismos postergados, cuya defensa emprendemos, a la vista de estos
retratos, verdaderamente piscológicos, de los que hay que descontar
la toilette externa e interna que sufren los que se van a retratar.

cncton nacional para el monumento de Madero asciende a tres mil pesos bilimbiques, es decir cien pesos
oro americano puede asegi:.rarse que el
movimiento actual, al que se refiere el
juicio anterior, tampoco es maderista.
Por otra parte, los tres "antiguos''
pertenecieron por su edt:tación, por
sus ideas, y además, por sus propiedades, al régimen exclusivamente porfirista, y el articulista tiene toda la
razón.
Siguiendo- sus consejos, escrutemos
también los antecedentes y las fisonom;as de los libertadores. Habrá quien
diga que ya no son carrancistas, y
esto es lo peor; pues despt:és de haberlo sido, ni tos suyos los soportaron ni ellos a los st:yos, Jo que viene en apoyo del autor; pero es el
caso que lo fueron, y exactamente en
los tiempos en que Mr. Wi!son declaraba su simpat' a por ellos.
l\Ias hemos prometido su drfen~a:
La figura central es la de Roque:
quiso aparecer trágico, cuando sabe·
mos que es un joven sano, sincero y
de bt:enos instintos Cuando estuvo
en el Norte, la campaña de Casas
Grandes a Ciudad Juárez, le impidió
razurarse la barba y al regresar a México la conservaha todavía. No quiso aprovechar la oportun:d,ild de "El
Harem" del Coliseo y del Cinco de
Mayo porque según decía él era del 20
de NoYiembre y, sin barbas, no lo. conocerían sus compañeros "los del Nor
te."Esto era en 1911. Vemos que no
!o desconocieron. Así pues, conservó
la barba. Fara retratarse, presentó el
flanco izquierdo a la cámara obscura,
montó los ql'evedos en la nariz y,
enseguida, vplvió la barba hacia el
objetivo, dando su mirada, pensativ2,
al mundo.
La candidez innata en Roque traicionó a las barbas y a la mele~a revolucionarias y rest:ltó una e!pecie
de Valle Inclán en traje de corso,
y no hay que asustarse de su figura,

Los tres representantes del "antiguo régimen" elegidos por el articulitsa cumplen su fin, de ser gentes
decentes, por más que, puedan alegar los renovadores que el señor
Lascurain fué maderista; que el señor
de la Barra casi, casi fue Madero. Y
que e~ señor Carbajal, . conferenció
c~n:- ~i;ad.e1·0¡_ .µ.~~~ ~h~y, que la sus-.

como quiere el autor.
Don Francisco Lagos Cházaro ofre
ce un espectáculo patético: la leyenda lo evoca en la Presidencia, en las
montañas con el feroz Zapata; podrán decir sus enemigos que tiene cara de bandido y no: vean lo ustedes:
es un jefe de mesa porfiriana, que ha
gastado sn quincena; se adivinan los
brazos caídos con desconsuelo; el tedio de un "Imparcial,'' que no lee
porque Je bailan las letras; es la visión que pasa por sus ojos, de la
renta cumplida, Pos calcetines agujereados y el sombrero lustroso ••• __
¡ Doble contraste el de estos libertadores: nada de eso es cierto; observen ustedes: el Presidente Lagos Chá
zaro es un poeta: la melena lo dice,
cuando los ojos querían disimular,
apagados, su inspiración. Un momento desptés, habrá sacudido la cabellera y habrá compuesto en las sierras
de Morelos, como pendant de su
~ema "M Ma~ el ~ema de "fil
Jilguero."
Don Eulalio Gutiérrez es adorable.
Dice la leyenda que volaba trenes
con dinamita; produc:endo una de
aquellas horribles conflagraciones en
que las carnes se desgarran y se rompen los huesos, una de aquellas hecatombes en qte hombres pacíficos,
mujeres y niños quedaban hechos una
masa negruzca y sani:¡,1·nolei,ta sal·
picada en las peñas en los trucks, en
los fragm,etnos de la made.ra y del
hierro, y los ayes de los heridos, la
desesperación de las madres junto a
los pequeños muertos; y el tiroteo
y la carnicería después, en que el
terror llegaba a la demencia _____ Don
Eulalio se ft é a retratar y en este des
file, su retrato es d más amable: luce
el traje dom\nguero, la corba.ta de
(?asa a la última pág).

Soy Mexicano
Uso tosco jarano y chaparreras
y en hoja de maíz chupo el cigarro;
soy señor de 1 na yunta y beco en jarro
el j. go de las verdes magueyeras.
Lo mismo "calo" el penco en las laleras
que tiro un pial y q··e aparejo un carro;
sé b:andir el machete, visto charro
y muero por la patria en las trincheras.
Tengo además de mi labranza, un techo
de adobe y carrizal, 'junto al barbecho
donde suelo oividar penas y hastío ·

Y es mi gloria después del jaripeo.
lucir a mi ranchera en el jaleo
y entonar las "balonas" del Bajío.

..

Topicos del dia
Mr. Wilson esfá de novio. "The San Antonio Express"
nos dió la noticia el último jueves, y quedamos ____ .. ¡helados I
Ni la prematura racha de invierno, que nos azotó en días
últimos nos congeló tanto como el idilio del Señor Presidente.
-Ahora nos explicamos el desbarajuste de la cancillería norte-americana enfrente de la anarquía que consume
a nuestro pobre país Mientras los diplomáticos se .reúnen y
se disuelven el Primer Magistrado de los Estados Unidos,
ha de estar contemplando lánguidamente los cielos, repitiendo el inmortal verso de Byron:
• "She walks in bea··ty like the. night.''
Y claro: así no se gobierna t:n pueblo, ni mucho menos se fija una pol'tica continental. Entre el papel de Romeo Y el de Bismarck hay la misma diferencia que entre
un ramillete de flores y una espada guerrera Su excelencia
ha de pensar en estos momentos en donas, encajes, listones
cartuchos de di lees, perfumes, anillos tomos de versos, en
todas esas cosas en fin, que agradan la sensibilidad de las
Julieta. Probablemente se pasará horas y horas buscando alguna consonante para ajustar un verso a la dueña de
sus pensamientos.
A la edad de sesenta años, el amor tiene e.re ser azucarado, "de tristexa en la frente, de volcán en el ama"
que dijera Guerra Junqueiro. Necesita del "Lago de Lamartine," con su indispensable sol poniente y sus cantos
de pajarillos; y a la vuelta de los paseos, el imprescindible
piano de lVausset para acompañar en tono de Melopeya las
dulces confdencias; luego, esparcimentos bucólicos, melancólicas de luna, rachas románticas que enardezcan los madu
ros corazones.
Entre tanto México se sigue aniquilando.
¿Y Mr. Wilson?
Masticando bombones de Cupido con sus muelas orificadas. Si es que aún conserva restos de su dentadura original.
X X X

"The San Antonio Express" también nos comunica con
idéntica fecha que el propio Mr. Wilson ha consultado ,.d
Congreso Americano la constri.:cción de cuarenta y ocho
"Dreadnaughts" de primera clase que convertÍrán a los Estados Un'dos en una potencia marítima formidable.
Hace seis meses Mr. Wilson era enemigo de toda esta pompa guerrera, y se declaraba más partidario de la paz
que las palomas. Hoy nos resulta como Díaz Mirón, que
nació "éomo el león para el combate.''
¿A que se deberá este cambio tan repentino?
El alnor, a! travieso y juguetón amor.
Mister Wilson ha visto que las mujeres se enamoran
de las leyendas forjadas con k-chas, peligros, zozobras, inquietudés, ímpetus y tragedias. En estos momentos, en el
Mercado del Amor, los bigotes del Kaiser se cotiz:1n a más
alto precio. qre las madrigales de Gutierre de Cetina. La
batalla del Mame, es un anzuelo de corazon.es. más segtt·
ro de éxito que la mejor serenata del más inspirado tro·
vador.
Y como Mr. Wilson se ha metido de conquistador de
un ,1lnia, lo natt:ral es que desarrolle ante los ojos de su
Dulcinea, una visión épica de pueblos subyugados a su carto glorioso de vencedor.
X X X

nin o.
Antes, no reconocía en J.a mujer más dere..:ho que el
hogar. Pero ____ _
"Amor es niño travieso
que mata con sus mercedes
hale tendido sus redes
y hale preso"
como diría el poeta español.
Probablemente,· rna tarde dorada de otofio, a la hora
romántica en que el sol se pone mientras cantaba un ruiseñor o un grillo-estando enamorado lo m:smo da-le pidieron como condición del soñado "sí" que diera su voto
en favor del sufragio femenino. y él, meÍrló a su juramentos amorosos el trascendental juramento electoral.
Y allí tienen ustedes, como el Amor que tuvo la culpa
de la Guerra de Troya, vuelve a tenerla de muchos acontecimientos de trascendencia.
X

X X

Caranza y Villa siguen m?ndando emisarios y más emisarios para que cons:gan de Lansing el reconocimiento de
sus respectivos desgobiernos. Pero como Mr. Lansing no
está "de novio" no ha resultado mty fácil arrancarle el suspirado "sí."
X

X

X

Inglaterra que declaró la guerra a Alemania en defema
de la neutralidrd ae belg ca acaba de violar la nectraliclacl
de Grecia, introduciendo tropas en el territorio de esta nación.
¡ Así son todos los tuertes.
Defienden el Derecho, cuando les conviene.
X

X X

El v:llismo ha muerto.
Próximamente se efectuarán los ft:nerales de esta facción altanera que tuvo el privilegio de pervertir a gentes
que mercían anteriormente el concepto de honorables.
Bajo la férula de Doroteo se agruparon oficiales brilantes qce, con toda delberación abandonaron su vida primitiva de hombres cdtos para cuadrarse igno-niniosamente ante un bandido repugnante. ¿ Qué borrachera de rencor y odio, de inqdna y despecho, de rabia y desesperación, de envidia e ira, se necesitaría para llevar a los oficiales que hab:an sido adm:tidos en los regimientos de
Francia y A!emania a las cuevas sombrías en donde se disputaban el botín, los lugartenientes del prófugo de Tlatelolco?
Crando Don Fr2ncisco Madero quirn salvar a Villa, se
avergonzó de manifestarlo, y mandó abrir !as puertas de la
prisión, en medio de la sombra y procurando que nadie se
enterase.
Es dec:r, el criterio del Jefe la Revolución, era qce
otorgar protección a Vílla era un acto digno de sonrojo ¿Qué
habría dicho de subordinarse a él?
Y esto, que era el Jefe de la Revolución.
X X

X

El director de un periódico carrancista que se pubJ:ca
en :v• atamoros llama al director de nuestra Revista "ex-laureado.''
Ex ____ex ____ ex____ !
¡ Lo que es tener la obsesión del "ex"!
¡ Cuánto darían algunos por ser ex-negros!
¡ Qcé dicha tan grande la de llegar a ser ex-tontos!

Desgraciadainente hay~alg¡.;nos "ex" que nunca se apli·

�in gturrnrióu littrarta: ~t la lltfnrmn
pnt 1Jgnatin ttanurl J\ltamirauo
(Fragmento del prólogo de "Pasionarias.)"

1!.l me pa=ba las visitas hechas ~n su día a sus sentencias lacónicas como
· a ~ues tras . reuniones
un apotegma antiguo.
cárcel, Y .,asist1a
.
melancólico y abatido, pero s1em~re
Terciaba siempre en ta'es disputas
Corrían los años de 1857 y 1858, en- hablando de poesía, ~º? su sonrisa dominándolas con su voz de trueno y
tre las porfiadas luchas del partido li- triste y su palabra .f~ctl y eleg~nte, su altiva figi:.ra dantoniana, Manuel
beral y del partido reaccionario, que
'braba como si qu1s1ese traducir la Mateos ·que a su torno traía siemensangrentaban la República y apenas Vl
ainarga pena que se reve 1a ba en sus Pre a :nal traer al pobre Juan Diaz
dejaban tiempo para pensar en otra ojos profundos. ¡ Pobre Marcos I Po- Covarrubias, que murmuraba con voz
cosa que no fuese la pol;tica o :a gue- co tiempo después, pero. en aqu~llos sentimental sus agudas respuestas.
mismos días, se encontro s~ cadav~r ¡ Cosa singL!arl Aquellos dos jóverra.
Yo estudiaba entonces Derecho en en el camino de Pue.bla, Junto. al
nes, el grande y hercúle,o. ManLel
el Colegio Nacional de San Juan de A ua del Venerable? sm saber. como Mateos, y el pequeño y pa_hdo Juan
Letrán, y comenzaba mis ensayos en nigpor qué estaba allt. Sospechose un Díaz Covarrubias, estaban siempre en
Tal vez. Pero se dtJO tam- discordia, y dos años después debían
· 'd'
el periodismo.
su1c1 que
to. caminan do ArruiliZ,
. . se. lo,p or morir 1' un tos y abrazados en el caEn el primero de estos años tem- bién
pestuosos, dividía, pues, mi atención aque'los bosqLes plag~dos entonces de dalso de Tacubaya.
.
entre las contradicciones del Digesto, bandidos, pudo ~nas proba?leme?.te ser
Alguna vez, habiéndonos hecho amtque no producía~ sino un dilt:.vio de asesinado por estos. Ast muno un.o gos en las galerías del Congreso de
sutilezas en la Catedra, y las disputas
de Me- Miguel Cruz Aedo, el il~st.ra~o escrilos más inspirados poetas
11
or su tor y vailente soldado Jaltsc1e~se, lo
irritantes de la política, que traían agi- de
jico, el aristócrata entre e os,~
tra1'1'mos también a nuestro cornll,o_, de
tados a los liberales y conservadores
educación euro~e~ por sus hab1tos Y
y provocaban la más sangrienta de aun por sus opm10nes. Nosotros, r~- Letrán y mientras estuvo en 11eJ1co.
nuestras guerars civiles.
. . volucionarios y den:iócratas, respeta- formó 'en nuestras filas, Y enco_ntró
Por más que yo fuese un escritor bamos siempre sus ideas, de que por en nosotros t:n auditorio entus·ats.a
joYen y bisoño en _aquella épo~a, ,Y a otra parte se abstenía de, hablar en para sps artículos, di!fnos de ~an11'a nuestra y respetabam-0s to- . lo Desmoulins, y sus discursos dignos
tal pi:.nto desconocido que nt s1qmera
mi nombre aparecía en mis articule- re~enct, su de;gracia y su talento, de Saint Just.
jos, había contraí.do re_' aciones nuevas nªubl~d:aysa por la demencia; ArróAquel era el bello tiempo ~e los
en los círculos hteranos o conserva· h b' empapado Su Poesla en la Suen- os de L1'bertad y de Poesia, _de
Bryon El gran poeta in• los propósitos generosos Y de los JUba algunas antiguas de colegio con es- ntz , ª
criton.s ya renombrad?s o que se &lt;;on- Pféet!ra ~u mode:o, su maestro, su fa- ramentos revolucionarios que pronto
Como él era hermoso, en fer · iban a cumplirse, porque la gue.i:ra. esquistaban una reputac16n en las hdes g 't
v~n
tico; como él, había ama- taba allí para reclamar el ci:.mp 1m1e11periodísticas de actualidad.
..
Así mi humilde cuarto solía trans- rizo ~ ~~ce: había suirido tremendos to de los votos juve~iles.
O
n11:c
. como él también, maneNuestro círculo, mitad poi ttco Y
form~rse, por la afkencia . _frecuente
de estos amigos, en redacc1on de pe- ?eben[ª~º¡5;s armas; p~ro al contraiio mitad literario se ensanchaba vada vez
riódicos, en club reformista o en cen- Jda 8.¡ te O amaba la Libertad; ~l me· más, admitiendo nuev~s adept~s del
e e¡' n mbatió sirviendo al d1ctatlor mismo colegio de Letran. Ya Í!guratro literario, que se au11;entaba natu1
bl
e ex- ban en él desde el principio, A fredo
ralmente con la asistencia de nume- nos a co
e !os
pue peº1!igros,
y s pe- Chavero, Em'1lio Velasco y J.ua,n _Dospuéscontra
a todos
rosos estudiantes )' partidarios arden- SantadAnna
fus{)d \alerosamente en la ,batall~ de ria; los dos primeros, laborios1s1mos
tísimos de la revoh1ción.
Con ellos nos dirigíamos muchas óªn t11n al lado de la reacción. h1e- estudiantes: el tercero reserv~do, peco anos los esfuerzos de su gran ro veher.11 nte liberal frontenz.~ que
veces a las galerías del Con~reso ~ara asistir a las sesiones en que s.e d1~- ro~ v z O para atraerlo a nuestr,.s ya había tenid? fre~ o cuatro nnas ~
arcb
la desgracia y re- causa de las d1scus1ones .de la Co.nsttcutía la Constitución, y para ap attdir ,uugo
filas Esta a en
, '
·
arse
los eloci:.entei discursos de O~ampo, h . ; h ta quE_ se trastorno su cere- tución. Pronto vmo a mcorpor
1:.so,
as
.,....
l)S't
nos
un
•
oven
a
quien
estab
reservacfa
de Ramírez y Zarco y de Arnaga, Y b o ¡Pobre 1narc
1
,
' .
r
d los tertulianos era l· lorrn- una gran celebridad poetica.
para tomar nota de los esfuerzos que
. ~ ,e del Castillo, que redaclaHabía entrado a principios d~ aqu~l
hacían el ministro Lafragua Y la pa~• ~-r \ronitor Republicano y era mismo año de 18?7, a cursar _f1 osof1a
dilla de falsos liberales contra las li- c,o
b ya e 'do por sus bellísima!&gt; Y en Letrán, como interno, un, J_oven de
bertades humanas y políticas.
~~{i~~~;al~s
nove;as, arrojad~s en dieciséis años, moreno, paltdo, de
Pero dando tregua a estos alboros d'10 d esta sociedad envue1ta en grandes ojos negros, de abundante ~atos. que duraban, a veces semanas en
de sangre como blancas flo- bellera ensortijada, y de aspecto tnsteras lo más común era consagrarnos me
' y du'ce Floren· te .... enfermizo.
.
a las' conversaciones literarias, en las vapores
es
de
aroma
suave
·
.1
J
l 1
d
tud10
r.
'b' entonces .;u H ennana ue
Paseábase en as 10ras e es
que salían a relucir todas }as reputaciones poéticas contempo.raneas Y to- c10 escn. ta er1 su calidad de i edac- con sus compañeros, t.n el corred~r
dos los conatos de bella ltterati:.ra que los Angc1ea/1os periódico.; más :wan- de los filósofos; pero sm llevar el t,día era contendedor ex~lta- bro abierto en las ma~os,. ,como lo!
se hacían lugar de cuando en cuando tod de
entre los ruidos pavorsos ~e la ma- za os e f' on~mí I m/n ¡¡ y nerv1c,sa demás ni rec:tando su ecc1on en vo ..
tanza Y la destemplada gnta de los pero .su israba h:i.blando de literatu- alta, sino con el libro constante.mente
se trans~gu perdía el ·arádcr hnrlón cerrado Y debajo del br~zo. taciturno,
,
•
partidos.
Esas sesiones no carec1an de inte- ra, slu ~::ía t~mihle disputan&lt;lo, tor· con los ojos clavados en el suelo Y
a benévo'a
- como i.1empre
.
rés y hasta llegaban a tomar a veces que
nábase
Y c·on s1'empre sumergido en hondas meditael ~specto de una Cátedr~ ? de una
t gracias·:&gt; que acostnmbr,1ba,
ciones. No estudiaba, nadie lo conocía,
Academia cuando las presidia alguno e1 argo
•
d
d d no buscaba amigos, no tomaba parte
í
de los v~teranos de la Literatura o decía cosas encantauoras e nove a ·
. Rivera Y Río era el elemento. de en tos grupos charladores que se or
de los campeones de la prensa mili- Jose
,
maban en las horas de recreo, sino qi:e
tante, porque solí~n aparec~rse por la contradicción literaria,. y con sdus
allí los amigos m,os de qmene~ ~e arranques pesimstas o indignados, a- · durante el' as se encerraba en su cuarhablado al principio. Marcos Arron1z, ba pábulo a la conversación. En eter- to, y alí perman~cía sentad~ 111tlole_nel apasionado cantor de Herminia, el na disputa co.n Juan Mateo~, que. ya temente y siguiendo con mirada dt!iexcelente traductor de Don Ji:.an, .de era abogado, pero que segi:.1a temen- traída las espirales de huino de su
Bryon, que acabab_a de troc.ar s~ hra do como hasta hoy, el carácter es~u- enorme pipa alemana. Decid1dame11melodiosa por el sable reacc10nano de
li'gero, epigramáti~~ y bur}o~, te aquel joven era un misántropo, tal
Puebla, y que apreh~ndi~o después. di~ntil
.
R' - serio y enfattco se 1rn.
b
endo 1; s carca- v~z un enamorado a quien encerra an
como conspirador, hab·a sido encerra- Rivera Y 10 • .•
mo un nmo oy
·
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- ,·
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Co
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b
do en una prisión donde,· ~orno. 'f~sa
resp~n-. :. por fuerza en el c~!:g10, p~ra ap~r arso, había comenzad·o a perder él J?1c10.

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lo de aventuras amorosas; tal vez un
negligente o un soñador, víctima de
grandes pesares o presa de recuerdo¡
pa:pitantes todavía.
Los curiosos pronto lo asediaron.
En el colegio es difícil que se mantenga por mucho tiempo un c::.rácter
envuelto en el misterio, y la juventud es eminentemente expansiva y
confidente.
A pocos días se supo que el joven
misántropo era nativo del ~stado de
Puebla, y que hacía versos, versos
de amor melancólicos y apasionados.
Como era natural, esta noticia se
comunicó inmediatamente a nuestr.o
centro :iterario; el joven me ft:é presentado por su amigos y yo te presenté a los míos, quienes le, recibieron con afecto fraternal, quf' se aumentó cuando le oyeron recitar con
modestia, que llegaha a la timidez, sus
enamoradas elegías.
Manuel Flores.
Aquel poeta soñador y ardiente era
Manuel Flores.
Desde entonces fuimos amigos; desde entonces comenz~mo~ a ~ustar de
esa poesía intensa y embriagadora que
rebosan sus versos, como rebosan los
aromas de las flores &lt;le lo~ bosqt.cs
tropicales. Había en esos cantos juveniles suspiros apasionado,; y quejas audaces que nos ,·ausaban extra·
ñeza. ¡ Eran los rumores vagos que
anunciaban la erupción próxima de un
volcán de amor y de poesía!
Marcos Arróniz acababa de morir.
Este joven lo substituía al punto en
la poesía elegíaca.
Como aquél, estaba devorado por
ese malestar indefinible, por esas aspiraciones al ideal que no se alcanza,
por esa ansia de amor insaciable y por
esa melancolía ingénita que se llamó
en Europa, en otro tiempo, el mal
de Werther.
Pero Flores no tenía eI espíritu ne·
buloso de Arróniz, que parecía perdido siempre entre las brumas del Norte
y la filosofía escéptica de Byron. En
los versos del joven poeta erótico, no
se sentían aquellos dejos de amarga
duda que prodi.:cen la fiebre en Manfredo y el sarcasmo envenenado en los
labios de Don Juan. No; en ellos corría la sangre fecunda de la fe y del
amor. a veces en la forma más sensual. Era la pasión despertándose po. derosa y exigente "'n un corazón virgen. Los gemidos del desengaño vinieron después, y del corazón de Flores puede decirse con Enrique Gil:

de que parecía no estudiar a ninguna cubo o de Falerno, me sorprendí mu·
hora, se presentaba a examen, y salía chas veces de encontrar en las apasiobien.
nadas elegías del cantor de Dt
Pasó el año de 1857, y a fines de él misma ternura el m1~rno fr.ego, el misestalló la guera civil en la cii.:dad de mo acento sensual que hacían tan
l\léjico, que se prolongó hast Enero atractivas las poesías de Flores.
de 1858, en que la reacción triunfanY le comuniqué mi opinión sobre
te quedó apoderada de la ciudad que la extraña semejanza que encontra·
había abandonado a sus guerras Co- ba entre su genio poético y el del
monfort, por una serie de debilidades poeta romano.
y de torpezas increíbles.
El se ~uru ió, mortificado por la
Nuestro club, naturalmente, no vol- modestia. No conocía a Tí bulo. Era
vió a reunirse, y trabajos tuvimos los un Tíbu 1o americano, inconsciente de
estudiantes lateranos para substraer- su semjanza con aquel autor de las
nos a la suspicacia de la policía. To· penas amorosas. Era de la familia;
davía escribí yo, indignado, aquellos sentía, amaba y cantaba como él; pero
alejandrinos Los Bandid~s de la Cruz, no conocía a su deudo de la antigua
que eran muy malos, pero que en alas Roma.
de la pasión de partido volaron por
Yo no sé si lo ha conocido después;
toda la República, agitada entonces pero supongo que no lo necsitaba.
por los dos bandos. Manuel Flores, Tenía una organización igual, un alma
Juan Düria y otros diez estudiantes poética y triste, un carácter taciturno
les hicieron su primera edición en la y propio para errar meditando entre
memoria, edición que sirvió pa1 a im- las selvas.
primirlos. Todavía F:orencio del C:.stillo Yino a leernos algt:nos folletos
"---tacitum silvas inter reptare salu·
incendiarios, y Juan Díoz Covarrubias bres Curantem___,,
algunas estrofas que circulaban en los mucha savia juvenil, un anhelo infinicolegios; todavía Manuel Mateos y yo to de amar y ser amado, un corazón
escribimos una tarde, en los bordes de fuego y muchas Delias en la sonde la fuente de Letrán, los atroces rosada nube de sus sueños.
dísticos contra el Gobierno reaccionaPero aquel estado de lugubre sopor
rio; todavía nos vimos alguna vez reu- en que viviamos, le fué insoportable al
nidos en algunos cuartos de la Escue- fin. El colegio era para él una cárcel;
la de 11edicna o del Colegio de Mine- la falta de libertad política que se res·
ría, que eran focos de conspiración en piraba entonces hasta en la atmósfe·
qi:e mantenían el fuego revolucionario ra, lo asfixiaba; su alma joven y arF rancisco Prieto (hijp de Guillermo); diente aleteaba en busca de espacio,
'Mariano Degollado (hijo de D. San- de aire y de luz en aquella jaula, y al
tos); Ignacio Arriaga (hijo de Poncia- fin dejó el coleio en 1859 y se fué a
no); Juan Díaz Covarrubias y Juan vivir la vida del bohemio libre, sin
Mirafuentes.
obligaciones. sin recursos; pero sin
Pero se acabaron las reuniones: Mi inquietudes y sin trabs.
guel Cruz Aedo había volado a GuaA poco dos negros ojos andalnces,
dalajara, endonde él había sal- que fascinaban y embriagaban, fueron
vado a Juárez de ser asesinado por los primeros que como dos soles disilos militares amotinados en favor de paron por completo el crepúscu!o de
la reacción; Florencio del Castillo ha- aqcella vida juvenil.
bía sido desterrado de Méjico por el
Y no volvimos a vernos por entonGobierno reacionario, Manuel Mateos ces. También nosotros todos fuímos
fué a unirse al ejército liberal; Juan disperasdos por la borrasca política.
Miateos y Rivera y Río se ocdtaron o Manuel I\Iateos y Juan D;az Covarrufueron presos. Sólo quedamos los de- bias habían sido asesinados en Tacumás, conspirando, escribendo hojas li- baya, el 11 de Abril de 1859. La indigberales que se imprimían por estu- nación ,la furia se apoderó de todos
diantes en una imprenta clandestina, o sus amigos. Juan Dor;a partió para
entreteniendo nuestra impaciencia po- Nue\'O León; Emilio Velasco, para Tamau'ipas; yo me fuí al Sur. Todos
lítica en el esti:dio de la liter·atura.
F'ores Velasco, Chavero, Doria, y nos volvimos combatientes o salimos
yo, pasábamos así el tiempo. Yo era al menos de esta repugnante y abru.~
entonces catedrático de Letrán, y ex- madora atmósfera de tiranía que pesaplicaba los clásicos latinos a Manuel ba sobre Méjico.
Olaguíbel Juan Govantes, Diodoro . También Flores tuvo que salir pronContrera;, Manuel Lares, Manuel Ti- to de ella; también él tomó parte en
có, V. Canalizo, Pedro Miranda, Emi- la política liberal, y tan pronto como
¡Ay del corazón del niño
lio Monroy y otros, hoy abogados, se Yió libre de los encantos de su
Que se abrió sin vacilar,
médicos, diputados jueces, y entonces Circe fué a combatir en Puebla en la
Sin reserva y sin aliño,
prim~ra oportunidad. Defensor siemmuchachos de catorce años.
Pidiendo al mundo cariño
Entre aquel'os clásicos, había uno pre de su patria y de sus ideas, con
Y no lo pudo encontrar!
que no era de texto; pero que yo ama- la pluma y con la acción, supo en
ba y amo mucho todavía: Tíbulo, el la guerra de intervención cumplir con
En Flores la tristeza de entonces tierno Tíbulo, el juez de los versos de s~ deber como soldado, y a conseera el ·crepú~culo matinal de la vida; Horado:
cuencia de eso, no tardó en ser persetristeza de Arróniz era una somguido y preso en el Castil'o de Perote.
bra de la tarde. En aquél, presenti"Albi nostrorum sermonum candide por orden del general francés de Thun,
miento quizá de los dolores del alma,
'
(judex"
comandante de Puebla. Permaneció
en el último, la hez acre de los desenencerrado
en las mazmorras de la
gaños.
.
.
Así comenzó Flores su ex1stenc1a cuyas elgías eran mi encanto. En- vieja· fortaleza con su hermano Luis,
tonces
comenzaba
yo
la
traducción
de
poética. Por lo demás, cuando no
escribía o conversaba con nosotros. todas ellas, que esta es la hora en .~ue por espacio de cinco meses, hasta que
volvía a encerrar~e en ~ilendo, Y no concluyo todavía, pero que pub 1ca- salió para ser confinado en Jalapa.
se paseaba meditabun~o, de modo q?c ré un día de éstos, con gran sorpre- Después ha tenido una suerte varia;
podía describirse él mismo, como V1c- sa de los que me creen tardío.
pero· ha seguido firme en sus opiniotor Hugo a los dieciséis años:
Pues bien: leyendo y releyendo, sa- nes democráticas, y por ellas ha meboreando y paladeando el suave y puro recido ocupar dos veces un a_siento en
"M'oi. seize ans et l'air morose."
latín· de este poefa del siglo ·de oro, la Cámara de diputados-de la Unión élé
Y sin embarg~, de su indolencia Y como si pala-deara· uria ánfora de Sé-- la que hoy es· diputado suplente~· sien-

la

�W• ~-----• · - - - - - .-__...__

do propietario en la Legislatura de
l\1orelos.
Pero ¡ay l ¡cuánto han cambiado los
tietnpos, y cuánta tristeza causa recordar aquel'os días de Letrán y aquel
gn.po qt:erido a cuyo calor, como en
t:n búcaro, nacieron las primeras Pasionarias I
Las tormentas políticas, la guerra,
los pesares, el soplo mismo de la vida han arrebatado ya del mundo a
mis de la mitad de aquellos entusiastas jóvenes que se reun'an en mi cuarto humilde de Letrán soñando con
la fama ·a poesía y la gloria.
M.arc~s Arróniz, suicida o asesina.do
en 185i; Mrni:el Mateos y Juan Diaz
Covarn bias, fusilados en '.facubaya, en
1859; Florcncio del Castillo, muerto

del vómito en Ulúa, en donde lo habían encerrado los franceses en 1863;
Miguel Cruz Aedo, aseinado en Durango en el año de 1860; Juan Doria,
e· heroico batallador del Cimatario, en
1867, muerto del corazón, en 1870, y
Mirafuentes muerto en el Gobierno
del Estado, Juan A. Meteos que ha llenado el teatro de piezas dramáticas, la
prensa de novelas y poesías J:ricas y
las Cámaras c.on el acento de su voz
de tribuno ;Alfredo Chavero, que habien sido como el c1nterior, poeta dramático y diputado, vive entregado a la
Arqueología; Emilio Velasco, que es
hoy miniftro de :Méjico en París; José
Rivera y Río que después de haber publicado poesías, novelas y libros de
texto, se ha hecho ermitaño, desenga-

ñado y triste, como el médico· de H.
Arnaud y por último, el que servía
de lazo de unión de aquellos muchachos, y que hoy escribe este largo prólogo para el Benjamín de aquella fam:lia, que está vivo también, pero triste, abatido, casi ciego, s;n esperanzas,
abrumado por grandes dolores recientes que han despedazado su corazón,
y oue si arranca todav1a sonidos dolorosos de su enlutada lira y canta, es
sólo

•

'
..... r-1.'
. . '

"Perché cantado il duo] se disacerba,"
como dijo el Petrarca.

Ignacio M. Altamirano.

En pro de la cultura mexicana

...

(ALREDEDOR DE LA POLEMICA MOHENO - CERNA)

._.
Me voy a permitir dar breve contestación a la ~OTA qi.:e aparel'C al
calce de mi art:cdo intiti.;Jado El Sr
Moheno y la L:t?rat ra Americana,
publicado en el No. 4 de REVISTA
i\fEY ICAKA 'La NOT/. se debe,
indudablemente, a la bien cortada pluma dd 1ILstrac..o Director de .. stc semanario.
1o tiene razón mi bue;¡ amigo el
señor Lic. D. N'emesio García Xa~anjo para atribuirme el "prcjuirio tradicional y arcaico de que solo 10 extranjero es bueno."
No señor, lejos de mí semejante
prejt:icio.
Al contrario y refirienuome con
partict:larismo al asunto de r~ue. st
trata, debo decir que tengo fa rntt.na
convicción de que desde muchos pu~tos de vista nuestra literatura mexicana puede compararse vent_av,samen~
te con la de los Estados lim&lt;los, as1
como con las mejores de los pab.!~ 'atino americanos
Aunque no tan profni1da1:1cnte_ como el señor Lic. Garc1a 1\ at anJo a
qt.ien considero como en poeta Y literato de altos vuelos, qi:e honra las letras mexicanas, sí me atrevo a a:.entar que conozco algo de lo mejor. qt1e
han producido nu estros co·npatnotas
en el arte, en la :iteratura y en las
ciencias.
A 'a verdad que no me son des..:o·
nacidas las eminencias &lt;!Ue el seífor
Lic. García Naranjo n'c ~eñala. c,m10
son: Sor. Juana In6s de la Cruz, Juan
Ruiz de Alarcón, Othón, D' az :\lirón,
Ramírez, Altamirano d Padr&lt;! :\J 1er,
Justo Sierra, Clavijero, Atamán, Za\'ala Orozco y Berra, Vallarta, Pallares Garc'a Icazé,~ cc~a. Gt il1erinc,
Priet¿, Lic Rabasa. Vicente Riva Palacio Arriaga, Zarco, Zama: ona,
I C?rd°o Je Tejad.i, ,\lcaláe, y J-1 erná11dtt y Hernández.
Conozco igual:,1en~c ¡:ran parte tl e
ia~ obras de historia&lt;lorc3 ,ow.; .\Ianuai Paync, Jt:ar. &lt;le IJi,1s !\ria~,
fn..do · Chavero, Juli Zárate. Luis . .l'•:1 ez Verdía, r' ;).l'Cl~·:ú i\. !' 11,n·s,. ,111~
González Obregón y el Padre Rivera;
,Je ~s__y ltt1:::.:.i,~ ~-o.l}lQ. :,,laJ111el

·\!-

!:'rón Contreras, Jcan de Di0s !'e¿a.
Jusé Rosas, Lms r;. l:rbina, Fedcri- la imperdonable torpeza, de afirmar
..:u Gamboa, Manuel :1Jores, Amado que !os mexicanos no tenemos lite,erv:-i, !íanuei :'u.:;a y Aral. T! ilarié-n ratura o que ella carece de originaFrías y Soto, Ignacio Mariscal, Joa- lidad, belleza y robustez.
Entretanto siento que el señor Lic.
~u:n D. Cassasús y l3albino i .l.1, alos,
García
Naranjo haya interpretado mal
.1. hombres cie (Í,:11lia rotJ10 .\nton10
García Cubas, Leopo'do Río de la mi actitud al comentar yo los aser
tos inft:ndados del· Sr. Moheno resLuza, Rafael .\bn,e&amp; de Ota, ~' :.tria
pecto
de la literatura norte-america·
no Bárcena, Secundino Sosa, los Al- na.
fonso Herrera, padre e hijo, Joaqu:n
Con toda serenidad de ánimo, con
Vértis, Rafael Lucio, Manuel Cartoda
imparcialidad, sin prejuicio almona y Valle y Luis E. Ruiz; de
tribunos como Juan A. Mateos, Jesús guno, he dicho, y lo renito. que: "desUrueta Francisco Bclnes, Francisco de varios puntos de vista" la literaOlaguíbel, Quer:do Moheno, y José tura norte-americana "es st:perior a
1'aría Lozano; de filósofos como Ga- las del resto del Nuevo Continente;"
bino Barerda y Porfirio Para; y de lo cual no es de extrañarse, ni deotros qL e sería prolijo enumera1. Sé muestra, por otra parte, la general
de la literatura mexicana
también que las eminencias mencio- inferioridad
1
a
a
de
Estados
Unidos o las del resnadas gozan de muy justa reputación
to de los países latino-americanos.
mundial
Las literaturas latino-americanas se
Ya ve, pues, mi r ustrado amigo el
señor Lic. García Naranjo, que no han formado lentamente debido a
ionoro del todo la altura a que han diversidad de causas, siendo una de
ll~gado las letras mexicanas; y yo ad- ellas la de las incesantes agitaciones
núo como el que más, el distingrido pol:ticas que han producido desastropresto que en el mL ndo intelectual sas lechas fratricidas así en México
J·an ronqui stado nuestros ilustres com- como en l.¡ mayor parte de 'os pueblos de Centro y Sud-América.
patriotas.
Además dichas literaturas no han
Por lo demás, nunca me he ocupa- contado, para su propio y más extendo especia.mente en glorificar la li- so desarrollo con los poderosos eleteratura norte-americana, con meno~- mentos de que casi siempre ha discaro de ·as demás del Nuevo Conti- frutado la de este país colosal, colonente, y menos con destrimento de ~al así en sus virtudes co-no en sus
la nuestra, como ertónearne!1te pudi~- debilidades, así en sus méritos como
ra creerlo así el señor Lic. Garc1a en ~us defectos.
.
. .
K aranjo, a juzgar po~ Jo que ha ex¿ En qué consiste la supenondad
presado sobre el parttcdar.
de las letras norte-americanas sobre
Fn mi artíct Jo. El señor Moheno Y las del mundo laf no-americano?
Ya tendremos ocasión de demosla Literat ra Amer cana, me he co!1cret;,do a desYanecer un error comun trarlo, llegado el c~so., sin que por
entre aqi:eJ' os que sostienen. sin fun- ello se me deba atnbuir un ?esc~nodamento. que los norte-americanos, »o cimiento de las bef ezas Y refi~amientienen literatura propia o· que esta tos que se enct entran en la literatucarece de bellezas y de refinamientos: ra mexicana, refinatn4entos Y bellezas
de que t:n gran parte carece la de esnada más.
Estoy se'{uro gue me atrevería a te país.
DAVID CERNA.
hacer lo mismo, en defensa de nuestras letras, si algún lit.erato nort&lt;:San Antonio, Tex. Oct. 4 de 191t
americano. por ignorancia, por env1
dia, por ·despecho,-·por reconcentrado
mal ht."lllor2. P&lt;:r odio de raza, o por
:X::.--~-- - -

-

(..

'.

�Una eminente actriz inglesa se dirige a las muchedumbres d;--Londres, excitándolas para que vayan a la g.:erra.
~~~~~o,~~~~~

Lo que cuesta la guerra
La gt:erra es cara muy cara. El
triunfo sólo puede conseguirse con
una sólida preparación en la era de
paz, obtenida con un enorme gaste
que pesa como carga irredimible so·
bre los erarios de los pueblos. ¡ Desgraciada la nación que confía su ven·
fora a la improvisación de marciales
elementos en los azarosos instantes
del pe:igro. Ni la instrucción bélica
de los hombres, tuanto más difícil y
cuanto más complicados son los mecanismos de lucha, en esto mismo mat:erial cuya construcción precisa na·
cionalizarse se pueden improvisar.
Por otra parte, el soldado se adiestra en la maniobra, se educa en el prac ·
ticaje continuo, y es necesario en
la paz, simular la guerra para que
las tropas aprendan los incidentes
de la lucha. También los oficiales
se adiestran en el simulacro frecuente, y asímismo, sólo la maniobra periódica, sencil'.a o complicada, pardal
o general, es escuela práctica del aii
to mando.
Dinero, dinero y dinero, dijo Napo·
león. y dinefo, dinero y dinero r~quiere la defensa de las naciones.
De nada sirve querer o no querer
prepararle. Ya hemos visto en el
!!jemplo de Bélgica para Jo que sirve
!a neutralidad armada.
Y dejando a un lado el costo crecidísimo de esta precisa preparación
marcial, analicemos tan sólo el gasto
ue esta matndial lucha supone a

las diferentes armas, y sumando gastos del hombre, del armamento que
maneja, el de 12 pesetas diarias, gasto excesivo si a nuestro éjercito se
refiriese, promedio justo si se atiende
que los pueblos que pelean son los
más ricos.
Cada millón de hombres, con arreglo al susodicho promedio, consume
12 millones de pesetas por día, y en
este p ·an de estadística deduciremos
que Alemana, con su contingente
aproximado de 5 millones de comba·
tientes, gastará 60 millones de pesetas diarias, o sea 1.800 al mes, y en
total 16.200 millones , en los nueve
meses transcurridos desde el comienzo de las operaciones.
Rusia, admitido que sus ejércitos
se aproximen a la cifra refrida, habrá
gastado igual o poco menos, si se
tiene en cuenta que su ejército de
segunda línea no ha sitio llamado n
las filas activas hasta finalizar el ter·
cer mes de campaña.
Inglaterra gastó los primeros meses
600 millones por mes; más ahora con
rruís elevados contingentes. su presupuesto marcial ha subido extraord i·
nariamente y excede, con seguridad,
del millar de mi!'.ones.
En etsa última cifra pueden calcularse los gastos por''mes de Austria·
Hungría y aun los de Francia, que ,egún sus estarlistas: consume por día
36 millones de francos.
Turquía gasta menos: unos 6 millones de pesetas .al día 180 por mes, y

•

Servia, con sus 300.000 hombres armados, gastará al día unos 3.600.000
pesetas, 180 millones por mes, 1.620
en el tiempo de lucha transrnrrido.
Y Montenegro, que sólo maneja 50 000
soldados, gastará unas 600.000 p1:setas
diarias, o esa 18 millones al mes, 162
millones de total.
Pequeños han sido los gastos mili tares del Japón, y pequei10s relativamente los de otros Estados que, s i
no han intervenido en la contienda,
han precisado elevar al pie de gt.ara
sus contingentes armados, movilizando sus reservas para evitar cicsagra ·
dables y temibles sorpresas.
Un mes de guerra 'y el gasto mi!itar de todos los pueblos en lucha pasará con mucho de cien mil millones,
aparte de los destrozos causados. de
las industrias paralizadas, de los pueblos arruinados y de las incalcul,,
bles pérdidas oca~ionadas en los te
rritorios que son teatro de la actuaí
hecatombe bélica.
La g uerra es cara, muy cara. La
presente, no sólo arruinará ce-marcas
y empobrecerá regiones, sino que ade·
más, dejará tras de sí una larga es ·
tela de quebrantos que pe~a1 :.n S"
bre las arcas de los respectivos paí
ses, privará a las indus trias y al terruño de manos fuertes y hábiles que
contribuyan con su labor al florecí·
miento y resurgimiento de las nacio
nes.
¡Sangre y oro, derramados a rauda les en ciega y tenaz porfia!

�...:,te:; e.e Lr.~r O'..)Ort. nuad ac hact r

Las últimas reservas de Alemania se dirigen a la línea de fuego.

RON ICA DE LA GUERRA. T flUBES Y ZEPPELINES.
C011 1: na ,·oli;ntad te1:az y decidida
·sigt:ió Alemania la c1 cación de t na
tente flota aerfo que graci:'.s a h
j&lt;lad de método y a · su ex::clentc
~anización, es hoy la prin:era entre
f,de tGdos los ejércitos mt:ndiales
f el crecido númeró de S'JS :ipara·
I y por la índ ole y ca'idad de est1 ,.
~n trn principio se limitó Germanía
tapiar los aeroplan os y dirigibles
otras naciones; más luego adqt:i
,·on sus aviones una forma e,pc
l que hoy caracteriza a los famo. o,
pbes.
~:¡ primer Taube (palabra que sig
ica paioma) ft:é creado por el mi
11ario austria~o Eltrich, que quis(,
1roducir en las alas del monoplala forma de las hojas del árbol
io Zanonia, por haber observado
r es.ta¡ hojas -se mantienen largo
~npo en el aire cua ndo se despre.nn 1.Jt,J ran:aje del árbol, y que uu
ro \.; en to hasta ba para transporlas a \·arios kilómetros de distan·

!

ics¡ ué~ de ni:merosos ensayos, la
ma &lt;le las al~s fué ap roximándose
~ ( 1e las alas de paloma; y por ello
tli6 al aparato el nombre de Tat:·
1

, ptrd1 presentó su aparato a la
¡ninistración mi'itar alemana, que
~doptó procurando en sucesivos en·
os mejorar el tipo primitivo.
lctual mente un Taube puede elesc en ocho minutos a más de 1.000 .
tros de altura, con una carga de
kilogramo~. comprendiendo el pedel piloto y el del observador, Y
•de yo} ar más de seis horas reCO'
42Q miHas.

También posee Germanía como tipo de aereoplanos militares un in ·
n;cnso l:;;r,!;;;:o r~:l':::-to r.e r•·2 tro
motores ~1 erredes Ge 225 cab1llos
cada 1:110 suceptibles de transportar
cratro J'~éajeros. co nbi:stib le y aceite para diez horas de marcha y mi' kilogramos de exp· osi\·os.
Poseu1 aüe·n~s monor!anos t ip1
Rumplcr Ha rl au , .-\ go. Joaunier. Got ha y h·rlano, :\l'·atr0, Avi1ti!&lt;. D.
F. \\' Ago. Otto. L. V. G y Wright.
Desde rl comienzo de las hostili·
d~de, el ejt'.rcito trutón ha encarga
do gran número &lt;'.e hiplauos a las tres
f~hricas :\ lratro,. Aúafr, \' Lrft,chift-V erkcl-r- C ese r chMt.. &lt;t.iadas
cú ] ohannitrnl cerra dr. Bcrl n
f"n cnanto a rns di;igi11ks, la 001·1
?( rea alenwna ·roser et iitr o tipos di·
icrcntr&lt;: !11s Zcprel'nes. Ql'e se re·
cono::en ror su for:na crl;ndrica ahr,crada y las dos h?rquillas srspen&lt;li&lt;las
l·ajo ·a r¡i:i'.la del diri1ible: llevan en
I t1c J •a de ~cela g-ris y tr::ié; de sí tienen
nn serie c!e p!ano~ r'.e dirección. Los
:-:tlirtte-Lan7. mf, _s p.eqteí1os cp,e los
a1·teriores y de forn-:a ele pez; llevan
detrás rlrnos &lt;le direcció n horizontaks y ,·e1+cales: tienen los mode los
de este tipo· cinco barquillas. tres
srsrerdi•J;i, de la q1·il a v las otras
dos a derecha e i1.q11ier&lt;la, rn po~o
más elevadas. Los Parsevals. que
tienen la forma ele 1·11 cic:-arro y son
más compactos Qt!e los dos tipos anteriores: no Jle\·an más que 11na bar&lt;•11illa, de la cual parte ¡,n t nho Que
~ondrce al cuerpo del dirigib'e; los
planos de dirección van situados en
1as cl'.atro caras y el color de la enri,
o diri ibles mi:¡,¡,¡~&amp;~:&gt;..

do, con una extremidad en punta delante de la cual es.t:í la torre de direc·
ción; los dos departamentos de los
motores ,·an detrás, la rnn1elt:t es
también amarilla.
Respecto a· empico de es tas naves
aéreas en el Lo:11bardeo de pt:chlot,
las potencias repre,en~ad:is en la pr,·
mera reunión de la Haya, en 139'J.
acordaron por rn pla70 c'c cinco ai10~
prohibir el Janzan:ien to de proyectiles
y explosivos desde globos u ot ros m l"vos elemento, aercos; pero céta d.:clara ción no iué renovad'\ ::1 expi:·a1
los cinco aíios dd p!a10 ·
En Octr bre de 190i ren' i :a. ck
nue,·o en La Haya la cpo trnr i 1,. rri
teraron le c!ccla ración &lt;l e 1899. con la,
restricciones sig1:ientcs: "La presente ceclararión no es ohli,;ato.riíl par.,
las rotcncias signatari?s má'I, Qrc e;11
caso de guerra entre do;; o Ya.ria, de
ellas. C'r•?rá ele se r obligatoria. entre potencias si~na tarias cu1trnl ) un:,
potencia no signataria ~e 1111:1 a los
bel;gerar. t es."
En la guerra actt:al só'o llé)gic:t ne,
ft:é signa taria del inte1 nacion;tl ac1:er&lt;!o
En sus sc::iones de 1911. en cStjl
corte. el I nstit1•to de Derecho I nter
nacional. admitió qt•e b gt:rra aéren
estaba permitida; pero con la co ndición de no presentar para las per,lionas de la población pacífica otros peh·
gros q1:e los de las guerras terrest,..:
y marítima.
Para el bomhardeo céreo de una
plaza fuerte debi eran obse rvar se las
reglas establecidas para el asedio te·
rrestre. El art. 26 de l reglamento de

"

O•--- - -

LOS EXPLOSIVOS ALEMANES.
En el preludio de -ta actual campaña,
el famos'o m9rtero de 42 que los alemanes usaron con Éxito en ;os sitios
de Lieja, ::.:amur, Maubege y Amberes, fue causa de admiración miundial
por la ciencia bélica germana.
Todos los intentos . de monstruos
: nf !o 6 os de gran calibre e inmenso
¡;otler destructor, habían fracasado en
el tran sct. rso de la histo ria artillera
:v tocaba· a los alemanes la gloria del
triunfo; tenaces y constantes habían
conseguido vencer los obstácu!os bal•sticos v nada se resistía al avasallador influjo de los proyectiles gigantescos.
Rendida 1\m Jeres, .: mortero audaz
y titán apagó sus fuegos y buscó reposo. quién sabe si ,1a sta la ya próxi11:Q primavera.
; lial ·rá influido ,11 este forzado
pa1:~ntcsis el mal c~tado de los caminos. b red inundada de canales qt!e
surcan en F landes el terreno de la
lucha?
Sa Jo qt.e sea. el caso es que el
mortero de 4f ni disp:tra, ni amenaza;
es un secreto más de esta creciente
lucha, un misterio más del porvenir de
a ca,mpaiia.
Los ~fccto~ asombrosos de los pro
ycctiles· a.el .terrible mortero se dehen in~l!tiílb)ement~ a la excelencia
&lt;ie !g~ e~plf!~iYos alemanes. . 1::1 tro
. ty_l. &lt;1b.reY\act9n germana du tnmtroto·
luol o trinitrotolueno, no es otra co

Granada desde la nLmorable etapa en
que regenteó la laboriosa fábrica militar de la ri bera &lt;le] Darro el sabio
y prestigioso artillero general :\ranáz.
Con la trilita, adoptada por no,
otros antes qt:e pueblo alguno la usase en sus máqi:inas eje guerra. se si::stitu) ó a la picrinita. como ésta, ante·
riormente, desbancó al fulmico tón.
Los alemanes nos siguieron a nO$·
otros en el empleo dé este potente
explosivo que constituye la base y
esencia de la~ gra!.aclas rompdora,
Araná;;.
Germania la emp'ca en sus grana
das. en sus torpedo, y c;1 sus minas
submarinas.
La cnergia dinámica de la trilita. o
•ea del trotyl. pasa de cu;-. tro m iliones de kilográmetro; por segundo. S11
estabilidad es la más intercoan te de
&lt;us propiedades, pt es e\·ita en la era
de paz las doloro,as catástrofes que.
romo las del Jcna y del Liberté. hunden. por descomposición explosiva de
estos elementos. potentes acorazados.
Los teutones usan tambiln la tri
lita en las granadas de mano que arro
jan a sus enemigos des.de sus atrin
cheramientos de Flandes, en la~ !11
chas cuerpo a cuerpo y en las bomba•
•"tte desde los aeroplanos y zeppeline~
dejan caer sobre poblados y atrincheramiento~ .e nsus frecuente~ exct:rsio

los gern:anos gran. parte de sus éxi
en la g1.:erra de s'tio, de plazas y
en la actual fase de guerra de sitio
,ampo ab ier.to. y este explosivo,
justamente rnco,1iado, fué reglam
tario en nuestro pa:s antes que
parte a!Jt:na. gra,ias al :audable e
a la labor plarsible y tenaz. al co
tante cstt·dio de un artillero
el gerenal Aranáz.
Las granadas rompedoras que
,:in s11 nombre iueron los prime
proycct ilrs con carga de trilita: en
r oligono de Carabanchel rindieron
éxito franco las pruebas &lt;lef niti
1:11 aiio antes ,1eJ confli cto melille1
y e! triunfo del explosi,·o español
lió ceo l n lejanos países, que no
,'aron c-11 ac¡&gt;ptar prontamente la n
I a carga destructora.
Carla t:na de m:estras g:ranaclas r
pedora, llc\·a 2i0 gramos de tril
r¡ue hastan para reducir a poh-o
muro de 1: 11 metro de espesor.
; lmag;ne~c el lector cuáles ;;erán
decto, d( 150 kilogramos de! men
nado explosivo con que ca rian
alemanes s11s famosos proyectiles!
Cabe pues. a nuestros artilleros.
le¡rítimo orgullo de haber sido los ¡
1ncros en emplea~ u1! explosi,·o
r, hoy asombro del orbe por
rírctos y por •ns condiciones:
Y Jo que en nosotros e~ motirn
orgullo, lo es para otros p~eblos. 1
pr5ctico• dr fortaleza
~

�La madre de Esteban el Grande.
(Cuentos de la Reina de Rumanía)

1

En la .Molda'lia septentrional, entre Piatra y Folticeni
~e ven s.obre una montaña próxima a la ribera, las ruinas d~
1.111a at\hgua plaza fuerte, llamada Niamtz, de la cual queda
•ª:&gt;:' b1e~ poca .cosa. La a!dea qu.e se extiende al pie de la
eminencia ha sido construida, casi por completo con piedras
de la antigua fortaleza.
'
Esta plaza tenía, en otros tiempos, un gran renombre y
pasaba por inexpugnable cuando servía de residencia a Esteban, el poderoso príncipe de Moldavia. Esteban libró cin
cuenta bata:tas y de casi ninguna de ellas volvió sin una herida. Después de cada victoria hacia edificar una iglesia para demostrar al Cielo su reconocimiento. Defensor infatigable de su paí.s, había concebido planes grandiosos para hacer
ele él una potencia vasta y temida. Recientemente se ha des,cubierto en los archivos de Venecia el texto de un tratado
tde alianza ofensiva y defensiva concluido por él con la todoh~oderosa Re'pública contra los turcos. Era el verdadero bafuarte de la cristiandad, baluarte a través del cual trataban
los turcos, sin cesar, de abrirse camino, si no podían abatir
lo.
En esa época era una bien difícil tarea la de reinar sobre
a región del Bajo Danubio, porque se tenía por vecinos a los
tt:rcos, los polacos, los húngaros, los cosacos, los tártaros,
¡ue no dejaban reposo ele día ni de noche; pero Esteban
.arecia haber crecido hasta la altura de su misión e inspiraª a su pueblo una confianza sin límites.
Cierto día se había trabado un nuevo y encarnizado com
late y se podían seguir sus peripecias desde las almenas de
a fortaleza. Después de algún tiempo, la pelea empezó a tonar un aspecto desalentador y se hubiera dicho que, por esa
vez, la fortuna de las batallas se disponía a abandonar a Este
lian. En la mural:a se veía a dos mujeres; la una era la ma
lre de Esteban, la otra su esposa.
La joYen princesa dejaba rodar su5 lágrimas por sus me

l
.

.
El soldado más viejo del Ejército de Italia.

-oiillas rosadas, sobre las cuales ca1a su espesa cabellera de un
rubio dorado. Ya contemplaba con mirada fija la llanura
ya, en su angustia y su espanto, ociJtaba su rostro bajo un
ve'.o para no ver nada.
Ko sucedía lo mismo con su madre, que se mantenía alti\'amente de pie cerca de la joven, y miraba a la distancia
sin hacer un movimiento, sin decir una paiabra. Bajo sus
negras cejas, enérgicamente contraídas. relampagueaban sus
gra ndes ojos obscuros, que, con su nariz ft:ertemente pront:nciada, daban a su fisonomía algo de la del águila. Un
velo de fino tejido de seda cubría su cabellera negra, de reílejos azulado,, encuadraba su rostro y venía a anudarse bajo el mentón saliente y firme, sobre el cual se dibujaban sus
labios ásperamente apretados. Su boca era más bien grande
que pequeña; cuando se abría dejaba ver dos hileras de dientes de una blancura brillante, que contribuían a la expresión
enérgica de la fig~ra. Vestid~ co!l ricas tela~ de seda, se habia mantenido alh todo el dta sm comer 111 beber, con los
ojos fijos siempre en el mismo punto. De tiempo en tiempo, apoyaba su hermosa mano so.bre el. hombro de su nuera
y le decía a'gunas palabras para infundirle valor y fortaleza.
Su voz alta y llena, devolvía por instantes la tranquilidad a
la jov~n sumida en anisedades mortales. Pero hubo un
momient~ en que el aspecto del campo de batalla se hizo tan
inquietante que la angustia ,se sobrepuso. Los combatientes
se aproximaban cada v:z mas y en br~ve pudo verse que Esteban se hal'aba reducido a la defensiva.
- ¡Oh, madre mía, van a matármelo!
.
~Esteban obtendrá la victoria antes de terminar el d1a.
La seguridad y la _gravedad ~on. qce fuero n. pronunciadas
estas palabras, contuvieron las lagr.1mas, de _la. Joven. Y entretanto el ruido del ,combate se hacia mas dtstmto Y la noche
se acercaba.
El sol que había sido ardiente, parecía precipitarse ya hacia el horizonte y las sombras se alargaban sobre ta: llanura.
El crepúsculo se extendió y envolvió todas, las casas, t~nto
que ya no pudo distinguirse nada. Despues, la qb~cunda~
se hizo completa. Las dos mujeres apltc~ban el 01do, cut-

De pronto se oyó el paso de un caballo lanzado al galope
y violentos golpes resonaron en la puerta del castil'o.

-1 Oh, madre mía, es Esteban 1 1Lo sé, estoy segura
de ellol Déjame bajar, quiero abrirle.
· Pero la vieja, con un ademán imperioso, apartó a la prin
cesa y descendió lentamente.
-¿Qi:ién llama?, preguntó desde adentro, sin abrir.
-Esteban, tu hijo.
-¡Mi hijo! ¿quién eres tú, extranjero, que pretendes entrar en la morada de mi glorioso hijo?
-Madre mía, ábreme; soy yo, tu hijo. Estoy vencido ;
los turcos me persiguen; mis heridas me abrasan.
· -No puede ser mi hijo quien me habla; es algún des~?nocida. Mi hijo no vuelve jamás sino victorioso. Mi h1Jo
está lejos de aquí y rechaza con su. b.razo podero~o a los
e~emi~os de un país. En cuanto a. t1,. Joven ext:ªª}.ero que
qf'iere~ causarme un dolor cruel, fmg1endote m1 h1Jo, sabe
que no entrarás aquí. Puesto que no sabes ·vencer, b~sc~
por lo menos sobre el campo de batalla una muerte heró1ca,
entopces seré yo para tí una madre y adornaré con flores tu
tumba.
.
. .
I'
La joven princesa cayó de rodillas, y c?n suplicas Y airi!Úa~ trató de conmover a su madre; pero esta con un gesto
le ordenó que cal!ara y se puso a escuchar.
Esteban había bajado la cabeza un instante, c~n el peso ~e
la vergi:errza y del dolor; pero bien pronto echo ha~1a atras
su ci6ellera flotante. embocó su bocma y lanzó en .as sombras
la noche, sones capaces de res~s1ta.r a los. i_nuertos Y
de arrastrarlos tras él. En brev~ su ,eJe.rc1to fug1ttvo se rehizo y se reconcentró en torno al prmc1pe en buen orden.

de

C;o? la rapidez del huracán, descendió de la montaña, se prcc1p1tó de n~evo contra !~~ enemigos que, alegres con s11
trn:nfo, habian roto las ft.as y en pocos momentos los dispersó.
El ruido de la batalla se dejaba oír cada vez más lejano.
El viento llevó a !as dos .mujeres un grito de victoria que h~~
zo saltar el corazon en su pecho.
Y otra vez Esteban ,llevó su bocina a los labios y toco
una alegre fanfarria, dirigiéndose hacia el castillo cuyas almenas se perdían en las a!turas del cielo estrellado. Inmediatamente se vieron aparecer numerosas luces. que se movían en todas direcciones y comenzaron apresuradamente Í'f
preparativos de una brillante recepción.
De nuevo resonó sobre el flanco de la colina el galope de
t:ft caballo y apareció Esteban a la cabeza de sus guerreros,
delante de la puerta abierta de par en pas. En cuanto distinguió a su madre, echó pie a tierra e inclinándose profundamente ante ella le dijo:
-Madre mía, a vos es a quien debo esta victoria.
Y por primera vez los ojos de aquella mujer se humedecieron y temblaron susl;ibios. mientras el héroe recibía en sus
brazos a su esposa radiante.
- i Ibas a abrirme la. puerta!, murmt.ró el príncipe.
La joven se apretó contra él:
-¡Te amo tanto y estaba tan inquieta _____ !, murmt..,d
con acento apenas perceptible.
-Sí, rep!icó Esteban en alta voz; pero mi madre me ama
aún más que tú.
ELISABETH, REINA DE RUMANIA.
(Carmen Sylva).

��jflusa Jflcxícana

:::¡

=

Guadalupe
Con su escolta de rancheros,
diez fornidos guerrilleros,
y en su cuaco retozón
que Ja rienda mal aplaca.
Guadalupe la chinaca
va a buscar a Pantaleón.

Pantaleón es su marido,
el galán más atrevido .
con las bestias Y en la hd :
faz trigueña, ojos de moro,
y unos músctlos de ~oro
y unos ímpetus de Cid.

s. M. el Rey Víctor Manuel de Italia en la

línea de operaciones.

Cuando mozo fué vaquero,
Y en el monte y e.t potrero

EL ODIO NECESARIO
La declaraci6n de dos ministros
explosi6n de la Santa Rusia. En
franceses en el Congreso Socialistll
humildes fondas del barrio latino, en
de Londres, en momentos de "unión
sagrada", es de mal gusto y de una torno de un pilaf sabroso, algunos
hombres cetrinos organizaban la caída
táctica deplorable. Otra vez Viviani
de un tirano rojo, mientras "los reha debido asegurar en el Parlamento
yes desterrados" de Alphonse Daudet
que Francia "irá hasta el fin." Así
queda reparada la indiscreción ____ _ disponían, por e' contrario, una restauración desde P arís. Y no puedo
i Censurar indirectamente a Rusia deolvidar a esos asiáticos silenciosos de
clarar que no se quiere agobiar a AJemi barrio, con americana y oliendo a
mania, cuando la fraternidad con el
opio, un porn ridículos. un poco sanadversario es actualmente casi t:n detos. que iban 11 ser. en Peldn. los márlito de lesa patria I
tires de nna República sin coletas.
Se lucha a muerte. Pero en esta
Se infiltraba así un amor de redentierra de ideólogos. algunos empiezan
ción universal que tuvo en Zola su
a perdonar. No veamos al'í si no una
convulsión, tal vez la última, de ese qt•into evancrelista. París era .T eruidealismo generoso y peligroso que la salén y era Cosmópolis. Los soñadoGran Revolución dejó como un fer- res, los desamparados, los persegu.,..
dos vinieron aquí a beber ajenio. y
mento de inquietud humanitari~ y mísfué°Ja
hora en que el excelente Jaurés
tica. "No es la Alemania de Goethe la que nos odia" se murmuraba aconsejaba a los hombres el abrazo y
aquí al principio. Pero la A1emania a las naciones el desarme. Tanta belleza no podía ser verdad ni predicada
intelctual se asociaba pronto al bom- ~in
¡,,,·irJpnt"~ ; Rerord;íi~ el ~rntno
bardeo de Reims. Antaine ha contaDreyfus? Salieron a luz, crispadamendo hace poco una frase de Hat.Jptman,
que fué su cordial amigo en los tiem- te los dos semb'antes de Francia.
A;nbas actitudes eran sinceras hasta
pos del Teatro Libre. El dramaturgo
el odio hasta la muerte. Conflicto
alemán que iba más tarde a renegar
de trag~dia antigua y perenne, el más
su mesianismo, decíale entonces cohondo problema de conciencia que un
mo un fariseo sentimen tal:
pueblo se planteara jamás: ¿ Vale
-Un alba de fraternidad se levan- más que para salvarse de una guerra ·
tará y habremos sido como so· dados probable se condene a un hombre :,i.unque se abrazan en el valle nocturno, que pueda ser inocente o que pe:ezc_a .
antes del sol.
un mt•ndo, pero que triunfe la JustiAntoine creyó. Francia también. cia? Para algunos, el rencor a Drey¡ Cómo dudar I Desde la Revolución, fus fré sobre todo aversión a la racon breves pausas, esta es la fábrica za nómada, peligrosa, que bajo ninmundial de ideas avanzadas y de ex- gún cielo quiso instalar su definitiplosivos, la patria del "evangelio trico- vo campamento. Para los otros. el
lor" decía Heine. El anarquista es- "Komandante" era también un símbopañol, el nihilista ruso, el polaco so- lo. Un partidar;o le llamó seriamen- :
ñador de la ideal Varsovia, todos tu- te "el nuevo Cristo." Hombres sinvieron aquí su hogar. · Cerebro del ceros como ese ardiente Peguy, que
mundo, presidio su~lto ~el mundo, tan católico y soberbiamente ha muer"casa de todos," fue Parts. Er~ su to eran frenéticos partidarios del reo.
gloria. Vimos a rusos enflaque~tdos
más singular es qu~ casi todos
por Siberia. y el amor__t _
JróJ1:110; los soñadóres cosmopolitas
0

.

....

~

-

Lb

ligro de amar. A favor ·del evangelismo de la misión libertadora, se des·
qui~iaba el éjército, se abdicaba en fa.
vor de Alemania se convertía a Francia en tna encrucijada universal donde podría e'evarse un Calvario. ¿No
ha dicho un ut6pico exasperado que
este pueblo debiera ser el Cristo de
las naciones, morir para propagar
eternamente la abolición generosa de
las fronte ras?
La guerra actual parece dar una
respuesta acerba a estas candideces
de iluminado. Pero los iluminados
continúan. Romai Rolland, con el
grupo barcelonés de los amigos de la
unidad moral de Europa, declaran hoy
qce "ningún país debiera pasar de
un Gobierno a otro sin el consentimiento explícito de su pueblo." Esto
quiere decir-y así lo interpretan ~a
los buenos entendedores de Francia
-que para incorporarse a Alsacia y
Lorena, después de una victoria, .cr~ía
necesario un plebiscito, un pleb1sc1to
en donde. la prolífica Alemania ven·
ceria.
¡ A esto se llega. Dios santo I Es
hermoso que Buda conceda por . sobrehumana caridad un brazo al tigre
que tiene hambre; pero en los pueblos tal budismo se llama "hacer el
primo". "En general--:-ha dJcho, un
gran español-una nación s1mpatlca
es una nación que marcha mal" A_ntes que ser simpática, Franci~ debiera procurar la fortaleza en ti.erra Y
mar. El símbolo de Grec1~- de
Grecia que pereció por desprecio a las
armas-es oportuno aún. La cordura,
la suprema Razón, necesiitan como
Minerva, casco y lanza.
Y por esto, los más republicanos
de los hombres deben alabar a los actuales reaccionarios de Francia que,
enfrente de los perdones apresurados.
de las ~~nerosida.des suicidas,· más

la fatiga lo templo
para todos los reves:;s,
,.
y odia mucho a los f_ranceses
y cien veces lo probo.

Con su silla nlateada,
su chaqueta alh.amarada,
su vistoso cach1rul.
y su lanzo de cañutos,
cabalgando pencos brutos,
I qué gentil se ve el ga_ndul 1.

Guadalupe está orgullosa
de su "prieto," ser. ~u esposa
le parece una iluswn,
Y al mirar que en la pelea
P 2ntaleón no se "pandea,
. Panta1eon.
' '
grita ¡Viva

Ella cura a los herJdos.
con remedios aprend1d9~
en el rancho en que nac10,
Y los venda en los combates
con los rojos "pa¡·iacat e,s"
que la pólvora impregno.

En aquella madrugada
todo halaga su mirada,
finje pórfido el nopal,
Y los "órganos" parecen
candelabros que _se mecen
con la brisa matinal.

En los planes y en laJ pefias,
el ganado entre las ~renas
rumia y trisca mugidor

azotándole los flancos,
y en los húmedos barrancos
busca tunas el pastor.
A los lejos en lo alto,
bajo un cielo de cobalto
que desgarra su capuz,
van tiñéndose de brumas,
como piélago de plumas
erizadas por la luz.

y en las fértiles llanadas,
entre mi'pas retostadas
de calor, pringan el plan
amapolas, maravillas,.
zempoaxochitls. amanllas,
y azucenas de San Juan.

Guadalupe va de prisa,
de retorno de la misa,
que en las fiestas de guardar
nunca faltan las rancheras
con sus f'ores Y su ceras
a Ja iglesia del lugar.

Con su gorra galoneada,
su camisa pespunteada
su gran paño para el sol,
su rebozo de bolita.
y una saya nuevecita
Y unos "bajos'' de charol.

Con su fa 7 r ncantadora
más hermosa que la Aurora,
que colora la extensw~,
con sus labios de carmines,
que parecen "colorines"
y su cutiz de piñón:
Se dirije al cam~an_1ento
donde reina el mov1m1e~to
Y hay "mitote' Y hay licor:.
porque ayer fué bueno ;1 d,a,
ues cayó en la serran,a
itn convoy del invasor.
Que mañana tan hermosa ,
cuánto verde, cuánta rosa!,
Y qué linda, en la extens1011
rosa Y verde. se destaca.
con su escolta la " ch'm.aca"1.
que va a ver a Pantaleon.

AMADO NERVO.

1 1

1 1

�•,

,;

•,

••
Tropas t eutonas tomando una pcsic~ón estn:tég:ca de les r :.!sos.

- El "75"

y el "77"

-

pida.
La longitud de pieza cs. en el 75, &lt;le
Entus iasmados los franceses por él
Puede el canon francés desenfilar2,475 metros y de '2,40 en el moáeiu
indudable éxito de Stl afamado Schneise más y mejor de las vistas y de
alemán; el alcance ,~icaz es de 6 500
der, nos lo han pintado como absol os fuegos del enemigo y su velocidad
metros en el primero y de 5.300 en
lutamente superior, en todos sus detade fuego es casi tres veces más rápi. el segundo; efectúa aquel de ve;ñtc
lles técnicos y balísticos, al Krupp
da que la de s u enemigo.
a Yeinticinco dispa1 os por mim.:to y
germano, y ésto, sobre no ser de una
En esta dura can.paña en que améste de diez a doce; pesa el shrapnell
certeza abso!t:ta, en nada amengua la
bos cañones han puesto a prueba sus
7,200 kilogramos en aquel y 6.850 en
superioridad definitiva del arma franexrelen~ias, los aviones les han preséste, y el proyectil explosivo o gracesa sobre su congéner.:: y enemiga.
tado eficaz apoyo descubriendo las
nada rompedora 5,300 y 6.850 respecEfectil'amente. lo~ mismos alema
posióones enemigas y dando, para la
tivamente ; en el 7S la velocidad inines son los prime.os en reconocer
cial del proyectil es de 529 metros y ·
las ventajas del c.tfió n francés, sin
puntería exacta, detalladas y precisas
de 465 en el 77; tiene el primero tres,
mostrarse por ello, ni mucho menos,
referencias. La presencia y ·situación
descontentos de su modelo.
de la infantería en los avances a
cientos balines en el sh rapne ll , de doEn el examen compaarti,·o de am·
cubierto la señalan tos exploradores
ce gramos cada t1no y el segundo
bos sistemas ·puede asignarse al caaéreos dando en el aire con sus apa.trescientos de diez; la zona peligrosa
ñón alemán la Ye nt.,Ja de que su peraios Y&lt;'rfrrinos0s Yueltas en círculo.
para i:n blanco de -:.:n metro de altuso en batería es de 150 kilogramos
sobre el lugar que ocupan las fuerra es, en aquel, de 41 metros a 1.000
menos que el del cañón francés; mas
zas del arma, que tras la pr-eparación
de distancia y de 15 a 2 000, y en
no es por esta mayor ligereza más fáartillera. decide el resultado final de
éste de 31 y 12 respc;cth·amente: el escilmente transportable, porque s u pel;,. pelea .
pesor del escudo es, en el 75. de tres
so sobre el avantrén, comp rendid os
milím etros y de cinco en el 77: el pePor ello es nect.sario en .uno y
los cinco sin·i entes que en él se in s ·
so de la pieza en batería es en cada
otro bando asimi ar los abrigos de la
talan , es se nsiblem, nte semejante ¡¡l
caso 1.100 kilogramos y 950; dispoartillería y las trinc-J1eras de la infandel modelo Schneide r, que ert cada
ne el prim ero pa1 a el aprovisionatería al terreno circundante, no solaavantrén no ll eva más que tres sir miento in med iato, de 501 proyecdes y
mente con relación a l espacio a
vientes.
de 397 el segundo ; sirven la pieza del
y,inguardia. sino también para desenEl escudo protector del 77 es de
75 siete soldados y ocho la del 77;
filarse de la vista desde Jo alto, evimás espesor y de mayor superficie
Francia tie ne cuatro piezas por batet;i ndo todo movimiento en las posique el del modelo francés: 1,44 mería, A lemania seis; treinta baleríás
ciones en batería cuando un avión surtros cuadrados de área en el primero
aquella por cuerpo de ejército y Yeinc • ca 1os aires y suspendiendo momeny 1,30 en el segu ndo.
ticuatro ésta; y en total 2.520 cañotáneamen te el fuego, porqi;e · el · disEl í7 no exige e l abatimiento, es
nes li geros de campaña Fran cia y
paro de una pieza denuncia desde luedecir, movimiel!.to p~rc! _c_a_\?=a.r. las ru~- _ · · 3.600- Alemania.
- - · ·- ·- - - ·go su pos1c1ón.
das aunque -la pieza francesa puede
El freno de tiro alemán es menos
A esta ocultación eficaz at_r.ibuyen
en 'realidad dispara, eficazmente sin
_pr áctico. _que el hidro-n~mn~_t ico- jli_. ... también los france,es gran pa,rte del
necesidad de es ta previa operación.
cañón francés
,
éxito de su artillería de campaña: peEl material francés tiene veinte
.
La
pu~terí~
}el_
c.añón
·
años de existencia .: el alemán y5k

un r -!! rr.1cnto torrr.á. lo por a,tos mttlectuaies de Alemania, listo para entrar en comuate.

Napnlr1in ru la Jala hr 1.Elbu. Eunrartúu hr la IDragrhta.
dieron el 110:nbre de i :\I ulini, le~
Días atrás-y quizás por 1:n error
)! oulins, o en c.!stella no, los :.íolinos,
disculpable, dada la precipitación con
Ti! pr:sa ten ' a por mudarse de moq1:e se escribe en los, periódicos cotirada qt:e, sin agL:ard:i.r a qt e se acadianos-un diario hacia \'Otos porque
basen las obras de · a nueva, cambio
el ar tor de la actL:al y cada día más
de a'ojamiento.
maldita guerra, acahase como XapoPero a pesar de que el panorama
lcó n en Elba, cual si esta confin:1ción
c¡ue desde la terraza se ,·e'.a era mah:ese el epirndio más cruel de la \itla
ra,·illoso. el calor del palacio le oblide aquella genial calamidad, y hasta
gó a constn: ir una nueva casa, la
pe&lt;l'.a que se le alojase en la Yi!la de
vilb San :\lutino, su Cloucl, a cuatro
~an :\1 artino, que albergó al famoso
kilómetros de Porto Fe.rrajo, en un
Bonaparte.
sitio más alegre y dominando un fres ~ o sé si por parecerme poco casti1
co n1lle, y a lo lejos, la rada y la
go la isla de Elba o por defender a
\·erdad, sentíme con ganas de destruir ci1:dad.
t I laps1·?-quc lapsus debió ser,-lapEra una casa de campo, de blancas
•ns que no es ni;evo, pees hace unos
paredes y de un sólo piso. Lo más
cra tro años que un actiYo correspon- curi 0so de ella era la Sala de las
~al dd "\'ew York Herald,'' cometía Pirámides . sohe cuya ch· menea se
u na pequeña plancha al telegraf"ar
leía c~ta inscripción: "1.;bictrnquc fela Yenta de la vi la de San :.!artino lice :--:apoleóp." (Xapolcón es feliz eri
¡•n Po rto Ferrajo, como recuerdo his·
todas partes.) A ella .se hubiese podido añadir lo que en las charadas
t ór ico del primer Bonaparte.
~in gu~a casa de las que habitó en
de calendario se suele poner: "La
la isla puede ~er considerada como solución, mañana," o ya te lo dirán
tal recuerdo histórico.
de misas.
Así lo afirma :\L Gruyer-los chis·
Lo único que queda hoy es la batosos con m~s mala sombra qt e cnl- ñera ele );;ipoleón. Es de piedra Y
t ura pueden ahora pegar, del. Yocabl\
fren·e a ella hay pintada por la hu- en su célebre obra Napo eon ro1 medad y bastante desvanecida, como
de J'ille d'Elba, y demi;estra que en
todas las Yerdac!es que datan de nmy
ésta q1:edan Ir.l'Y pocos recuerdos dt
atrás.
aquel Emperador.
.
Los :,íolinos y San :\lartino costaBien recibido por los isleños, ::-;a.
ron alrededor de 110.000 francos, canpeleón fué alojado en un nri~cipio en
tidad por la cual puede verse que
la Casa de la Ciudad, alhaJada con te11!an poco efe palados.
muebles prestados por unos Y por
Como San :\Iartino había sido ediotros; pero encontr~ndose muy poco
a gusto, por !o nada confortable de ficado en b11sca de frescura Y , el calas habitaciones y por los malos olo- lor seo-u;a · siendo asfixiante como en
res que venían de la calle, hizo &lt;le- los };f~linos, Napoleón se acordó de
una ermita ue había visto al Oeste
c ne ha

su séquito. Desde aquí veían la Córcega _____ _
Toda la estancia de X apoleón en esta isla es una serie de anecdotas trist es por Jo ridícL!o qt:e aparecía el
abatido corso.
l .1as veces eran las gentes que faltaban al respeto a I3onaparte, el cual
los escuchaba en silencio frunciendo las cejas o gritando con altanería
Que no pod'a dejar de ser ridícula:
¡Yo soy siempre el Emperador! . .. .
Otras veces eran ingleses que acudían
a la isla de Elba para Yer al Gran
Napoleón y que se volvían desilusionados después de haber Yisto a un
homhrecillo regordete que tomaba rapé con tal desaliño que se le qt:edaban enmascaradas las narices y manchado el ,·estido ___ _
Otras eran batallas por el dinero.
como drspués hubo de sostenerlas en
Santa Elena. Se le debía dar tres
millones por aiio y no se le daba ninguno.
Lo de más valor que perdura en b
isl a -:on los !ibros de la biblioteca
de J\ apoleón conservados en la Casa Ayuntamiento: lihros sobre el arte de la guerra. y de :\Iontaigne, la
Font4 ;ne; el Ot,ijote, de Cervantes;
Voltaire; Le Cabinet des Fées en
rnarenta ,·olúmencs, co n lo; Cuentos
de las mil y una noches.
La is' a de Elba es solamentL un
paréntesis entre la Córcega v la I t,1
Jia, entre Fontainebleau y \Vaterlóo.
Xo es como ha dicho t:n biógrafo
de Napoleón, ni la gloria de las batallas ni el prestigio del martirio.
La Historia sólo concede ;¡ esta

.w.1.a

�••
En el elegante Retiro de Trouville, donde antes se congregaban las aristocracias eu·
ropeas, hoy lloran las viudas y reposan tristemente los heridos.

LAS SEÑORAS BELICOSAS.
,Lc;s sínto.mas son fatales. El fem1m:sm
a:;~;!a;~,m;n1ida~áfasv~~lf~s
que
:enc1as son, que antes de nada las m···
"
Jeres h b
ran conquistado los primeros puestos
fuerza de puños Y, como es natural, de puñetazos
Por lo pronto, miles de ·inglesas
h an . ~asado .ª. Francia para presta•
serv1c
I
ios auxi tares en el ejército que
b
se ate, Y centenares de franceses van
a emprender Jo que ellas llaman "nueva Cruzada" para ir por los pa'ises
t
I
3:u ¡~~s :ifid~t:ndo adeptos a la causa
H t
h
d as.
6 a h bora,
• en la actual cont1'ena, s .º
ran intervenido hombres;
pero eque va a suceder si se mezcla
el elemento
A
T femenino?
ver, omasa, ¿es que no tengo
un solo cuello planchado?
. -No, señor. La planchadora ha
dicho que, dados sus sentimientos
germanófilos, ella no puede planchar
para usted que reva un retratd de
Joffré en su cartera.
-¿ y qué tiene que ver el avance
de las trincheras del Y ser para que
yo tenga que ir ahora con un pañuelo
de seda al cuello como si fuese un
cantador fla1™!nco?
-No lo sé. 1Pero ahí verá usted I
Esta actitud, resueltamente guerrera que parte del bello sexo, va a
traer más disgustos que el no pagar
el impuesto del inquilinato.
IY cuidado que ya había señoras
que muerdn a la cosa más mínima!

yn°

El Gobernador alemán de las colonias teutonas del Africa del Sur, (a la derecha)
en el momento de rendirse ante el General Botha que se encuentra sentado.

La il')COQl)ita de los Dardanelos
La impaciente sed de aventuras de
los curiosos que siguen al detalle las
peripecias de la mundial campaña,
y aún el afán de emociones de aquellos que sólo paran mientes en las
grandes batallas que marcan el predominio de uno de los beligerantes, n0
se explican la inercia naval. Creen
y quisieran que esos grandes monstruos marítimos que condensan la potencia guerrera de un pueblo, se buscaran en el mar, lejos de la tierra
que defienden, para dirimir a cañonazos su pujanza, o se acechasen en
el puerto para reíírr frente a los cañones costeros. la ruda lid que los
sepulte bajo las ondas del Océano.
Algo así como nuestra trágica y
memorable aventura de Santiago de
Cuba. No; para eso no son las escuadras en qut&gt; invirtieron los Estados millones y millones de su Erario; para eso no son los enormes ~uperdreadnaughts. Las escuadras tienen por única misión el dominio del
mar y al acometer otras empre~~s secundarias: bombardeos, reducc1on de
forta 1ezas terrestres y forzamiento de
e er ni en

movimiento e impedírsela al enemigo.
Con esta misión, al parecer sencilla,
se anula el comercio del adversario,
extrangulando sus vías de importación y exportación.
Y esa tarea no es fácil para pueb!os
insulares, como Albión, ni para países de vasto imperio colonial y amolio comercio. como la mayoría de
los beligerantes.
Tal vez por este axioma primordial
de la guerra marítima no haya habido
más combates navales que los excéntricos y alguno ineludible y escudado
en la vecindad del teatro terrestre de
operaciones.
Las escuadras no han estado por
eso inactivas, ni mucho menos; no
han aventurado perder loca y ciegamente unidades de combate porque su
reposición no es factible y la rebaja
en el poderío marítimo traería,· co
mo corolario inmediato, la derrota'.·defintiva y rotunda.
Tardaron las potencias aliadas en
ponerse de acuerdo para bombardear
mancomunadamente los fuertes del
Estrecho de los Dardanelos. Y qui-

da que, decididos a la acción, habrán
contrapesado los pueblos aliados la
misión futura de cada uno y la repartición del botín esperado.
Para Rusia, el forzamiento de )05
Dardanelos trae consigo la salida al
Mediterráneo, y con era, la exportación más rápida y fácil de sus granos
y la importación, en estos críticos
momentos, de armas y municiones, y
después, de toda la industria y el comercio mundial. Era su ambición.
Además, para el Zar, oir misa en
Santa Sofía y contemplar la poética
me'.ancolía del Bósforo desde la soñada Bizancio.
Pero esto, sobre malquistarlo con
todos los pueblos balkánicos, cuya
mayoría simpatizaba con su acción,
tiene que llevarse la enemiga de lnglatera, que no ha de dar alas p~ra
no lejano plazo, a un nuevo enemigo
en los dominios del Mediterráneo.
¿ Quién sabe si a cambio de su in·
tervención decisiva, se adueñará la
temida Albión de la llave del Estre·
cho de la Penínsu!a de Gallipoli,
ar; ser obstáculo en su día a las

ª

ª

ª

.ª

.
a ofensa personal.
-¿ Con que picadura zuave? ¿Y si
no me da la real gana?
-¡ Señora(
-1 Qué calabacines I Usted es andaluz y, por tanto, un trapalón que
no tiene derecho ni a fumar picado.
-Si lo dice usted por mi acento,
le advierto a usted que soy de la provincia de Zamora, y si ceceo es a
consecuencia de una mojadura
-Eso lo dirá usted por despistar.
i A ver la partida de bautismo I
Como nadie lleva semejante documento en el bolsil'o, lo más práctico
· 1e d os maJa
· denas
,
era dec1r
sueltas a
la estanquera y marcharse, lo que
daba Iu"ar a que ella saliera hasta
"' de la cal 1 e gritando:-¿ No
la puerta
lo dije? Andaluz. ¡Pero a mi no
me la da nadie!
Luego resultaba que este odio a
los nacidos de Despeñaperros para
abajo nacía de que allí. en su juventud. un flauta que era de Cádiz arrebató el corazón de la estanquera dejándola en ta desesperación Y sin dos
paquetes de puros escogidos que se
llevó con el pretexto de qce eran para convencer a un tío suyo de que
otorgase el consentimiento para contraer matrimonio.
Señoras irascibles las ha habido
siempre, sin necesidad de que se declarase la guerra: pero ahora, por lo
visto, ta cosa va mucho más seria,
a juzgar por la actitud tomada princi almente por las in~'esas.

y se encontr:i,.á rnn nt1e se levanta
1 ara ponerle como hoja de pereJII ~

propia pat1 on.i
-Pero, ¡ D. Romualdo I
-Sí, señores, sí; he venido para
protestar contra lo que ha dicho ese
calabaza que acaba de hablar.
-¡Fuera!
-1 Que se ca'lel
-¡Dejadla! ¡Bravo!
Y aquel energúmeno con faldas s~
guirá dicendo improperios.
-¿ Cómo queréis que sepa administrar los interess de la provincia un
hombre que se retira a su casa de
una a dos de la madrugada, después
de haber tomado una copa con el sereno? ¿ Qué fe os inspira un ciudadano que quiso ahogar a la lavandera con el pretexto de que le fla·
bía perdido un calcetín bordado?
Ante semejantes acusaciones, el as·
pirante a diputado provincial sa'taría
del escenario y precipitaría sobre la
expatrona con intención de estrellarla y surgirá el consiguiente escán·
dalo y el feminismo habrá dado un
paso más por el camino de la violencia.
El sexo bel1 0, dulce, tranquillo y
apacible, dispuesto está a espirar en
la contienda para amargarnos la vida.
¡Señor, Señor I Haz que las cosa&amp;
recobren su verdadero aspecto; porque si no, antes de nada, el mun&lt;111
es un inmenso cementerio.
Con
guarda que, claro está,
~a.....s.ie.u·i.w;a .de.. es.tas.
•

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t

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¡. ·,, • • ~" ...

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•;·

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· La señora A1da &lt;.iatte
~)

\..,-:i-1:.~, 6vy1a,;:o

1..el \... aa 1 ta I o !·11ür..1p(;dé.nO oe Nueva York, y ts¡;oza cei I mvre-

1,¡¡r,o ¿ti miill;\O, en uno áe lo&amp; rincones de

&amp;l

finca veranic~a.
j

,(

,.

Las montañas del Oriente
la 11.:na trasp so ya,
el gran li.:cero del alba
mírase apenas brillar
al través de los nacientes
ra~os de luz matinal;
l:aJo s:i manto de niebla
gime soñoliento el mar
Y el cé:iro en las prader;a
tibio despertando va.
De la sonrosada aurora
con la dulce claridad
todo se anima y se m~eve
todo se siente ag'tar:
'
el águila allá en las rocas
con fiereza y majestad
erguida ve el horizonte
por donde el sol nacerá·
mientras que el tigre gallardo
y el receloso jaguar
se alejan buscando asilo
del bosque en la obscuril.iad.
Los alciones en bandadas
rasgando los aires van,
y el "madrugador" comiemlt
las aves a despertar:
aq·,í sa,ta en las caobas
el pomposo "cardenal,"
y alegres loe gt!acamayos
aparecen más allá.
El "añí" canta en los mangles,
en el ébano el "turpial,''
el "centzontli" entre las ceibas,
la alondra en el arrayán,
en los maizales el tordo
y el mirlo en el arrozal.
Desde su trono la orquídea
vierte de aroma un ra··dal,
con su guirna,da de nieve
se corona el guayacán,
abre el algodón sus rosas,
el ítamo su azahar,
mientras que llu•ia de alj5far
se ostenta en el cafetal,
y el neli mbio en los remansos
se inclina el agua a besar.
Allá en la cabaña h:milde
turban del sueño la paz
en q••e el labriego reposa,
1os ga'los con su cantar;
el anciano a la famil:a
despierta con t:erno afán,
y la campana del "Barrio"
invita al crist;ano a orar.
Entonces, niña hechicera,
de la choza en el umbral
asoma, que "Flor del alba"
la gente ha dado en llamar.
El candcr del cie o tiñe
su semblante virginal,
y la luz de la modestia
resplandece en su m rar.
Alta, gallarda y apenas
quince abriles contará,
de azabache es su ca'1ello,
sis labios bermejos, más
que las flores del granado
la púrp,•ra y el coral;
si sonríen, blancas perlas
menudas hacen brillar.
Ya sale airosa, llevando

el cántaro en el "yagual "
sobre la erg"ida cabeza'
que apenas mueve al andar;
cruza el sendero de mirtos
y cabe un cañaveral
donde hay una cru~ antigua
bajo el techo de un palmar '
plantaca sobre las peñas '
mrsgosas de un manantial
arrodillada la niña
'
h,milde se pone a orar,
al arroyuelo mezclando
sus lágrimas de piedad.
Luego sube a la colina
desde donde se ve el mar,
y allí con mirada inq:.1ieta,
buscando afanosa está
una barca entre las brumas
que ahuyenta ledo el terral;
los campesinos alegres
que a los maizales se van,
al verla así, la bendicen,
y la arrojan al pasar
"amarillas" olorosas
de las cercas del "bajial",
qi:e es la bella "Flor del alba"
la ddce y bL•ena deidad
'
que aioran los corazones
de aquel humilde lugar.
Ignacio M. ALTAMIRANO.

LA SALIDA DEL SOL
Ya brotan del sol naciente
los primeros resplandores,
dorando las ?!tas cimas
de los enci:m· ndos montes.
Las neblinas Lf los val es
hacia las altur2 , orren,
y de las cañadas se esconden.
Fn ascuas de oro convierten
del astro-rey los fulgores,
del mar que duerme tranq:iilo
las mansas onias salobres.
Srs hilos tiende el rocío
de d:amantes tembladores,
en la alfombra de los prados
y en el manto de los bosqJes.
Sobre la verde larlera
q··e esmaltan gallardas flores,
elevan su frente a fva
tos enhiestos girasoles,
y las calénd··las rojas
vierten al pie sus olores.
Las amarillas retamas
visten las colinas, donde
se oc11Itan pardas y 2legres
las chozas de los pastores.
PL rpúrea el agua del río
lame de esmeralda el borde,
que con sus hojas encutren
los plátanos cimbradores;
mientras que allá en la montaña
flotando en la peña enorme,
la cascada se reviste
del iris con los colores.
1

(Pasa a la última pág.)

1 1

1 1

�·=

PAGINA PARA LOS NIÑOS.

El pequeño vigía Lombardo
(CUENTO PATRIOTICO)

'1

En 1859, durante la guerra por el
~~sé~at~ del Lobbardía, pocos días dese . a atalla de Solferino y
S
an M~rh?o ganada por los franclses
y los italianos contra los austriacos,
en .una hermo~~ mañana del mes de
uho, .una secc1on de caba'lería de Sauzo iba,
~aso lento, por e&amp;trecha
senda sohtana hacia el enemigo ex
plorando el c~1;1po atentamente. l\lan:
daban la sec1on un oficial Y un sargento, Y t~dos miraban a lo lejos del~nte de si, con los ojos fijos, silenc1osos, preparándose para ver blanquear ª c.ª1ª. momento, entre los árbole~, las d1V1s10nes d" las avanzadas enn.ugas. Lleo-aron así a cierta casita rús·
tica, r?deada .de fresnos, delante de la
cual soJo hab1a un muchacho como de
doce anos, que ~escurtezaba gruesa ra
ma con ?n cuchillo par proporcionarse
un bastan: en una de las ventanas de
la ca.sa tremolaba al viento la bander~ tricolor_; dentro no había nadie: los
a.deanos, izada su bandera habían es·
capado P?r. ~iedo a los austriacos.
Apena.s ,d1v1so la caballería el muchacho, tiro el bastón y se quitó la gorra. Era un hermoso niño, de aire descarado, con ojos grandes y azules los
cabellos rubios y largos· estab¡ en
mangas de camisa y enseñ~ba el pecho
desnudo.
Qué haces aquí? el preguntó el
of1C1al parando el cabila. ¿Por qué no
has huido con tu familia?
-Yo no tengo familia, respondió el
muchacho. Soy expósito. Trabajo al
go al servicio de tridos. :Me he quedado aquí para ver la guerra.
-¿ Has visto pasar a los austriacos~
-No, desde hace tres días.
El ofical se quedó un poco pensa·
tiv?, después se apeó del caballo, y
de1ando a los soldados allí vuelt~s
hacf~ el enmigo,. entró en la casa y
sub10 hasta el t~Jado: no se veía más
que un pedazo de campo.-Es meneste: .subir so~re los árboles, pensó el
ohc1al; y baJÓ. Precisamente delante de la era se alzaba un fresno altísimo y flexible. cuya cumbre casi se
mecía en las m:bes. El oficial estuvo
por momentos indeciso, mirando ya al
árbol, ya a los soldados; después, de
pronto. preguntó al muchacho:
-¿Tienes buena vista, chico?
-¿Yo? respondió el muchacho. Yo
veo un gorrioncillo aunque esté a dos
leguas.
-¿ Sabrás tú subir a la cima de aquel
árbol;
-¿A la cima de aquel árbol, yo?
En medio minuto me subo.
-¿Y sabrás decirme lo qce veas desde allí arriba, si son soldados austtia·
cos, nubes de polvo, fusiles que relucen caba'los ..•. ?
-De segcro qué sabré.
-¿ Qué quieres por prestarme este
servicio?
-¿Qué quiero? dijo el muchacho
sonriendo. Nada. ¡Vaay una cosa!
Y después ____ si ft:era por los alemanes, entonces por ningún precio: ¡pero
por los nuestros!... __ Si yo soy lom·
bardo.

f

.ª

re-,

-

chico.
-¡ Baja!..._ repitió el oficial ¿Qué
más ves a la izquierda?
'
-¿A la izquierda?
. El. muchacho volvió la cabeza a la
1~qu1er~a. En aquel moento, otro silb!do mas agudo Y más bajo hendió los
aires. El muchacho se ocultó todo lo
que pudo.- ¡Vamos exclamó· la han
tomado conmigol- La bala Íe había
pasado muy cer ca.
,- ¡Abaj.o I gritó el ofical con energ:a y furioso.
. - En seguida bajo, respondió el chico, pero el árbo. me resgLarda · no
te1~ga usted cuidado. ¿A la izquierda
quier usted saber?
-A la izquierda, respondió el ofi.
cial; pero baja.
.-:A la izquierda,-gritó el niño, dirigiendo el cuerpo hacia aquella parte
- donde hay una capilla, me parece
ver--- ·. Un te:cer silbi.~o pasó por !o alto, y
en seguida se vio al muchacho venir
abajo, deteniéndose un punto en el
tronco· y en las ramas, y precipitándose desptés de cabeza con los bra·
zos abiertos.
- ¡ Maldición I gritó el oficial acudiendo.
El chico cayó a tierra de espaldas,
i'reciosas gorritas
para niños.
y quedó tendido con los brazos abier..,
tos, boca arriba: un arroyo -de sangre
le salió de:· pecho, a la izquierda. El antes que dejaran sus campamentos. al pasar. ¡ Bravo, pequeño lombardo!
sargento y dos soldados se apearon de -El camino, flanqueado por un arroyue ¡Adiós, niño! ¡Adiós, rubio! !Viva!
sus caballos: el oficial se agachó y lo, pasaba a pocos pasos de distancia !Bendito seas! !Adiósl-Un oficial '.e
le separó la camisa; la bala le había de la casa. Cuando los primeros ofi- puso su cru21 roja, otro le besó en
entrado en el pu· món izquierdo.-¡ Es- ciales del batallón vieron el pequeño la frente, y las flores continuaban llo·
tá muerto! exclamó el oficial -1 No. c~dáver tendido al pie del fresno y cu- viendo sobre sus desnudos pies, sobre
vive! replicó el sargento.-¡ Ah, pobre b1erno con la bandera tricolor, ·o sa- el pecho ensangrentado, sobre la ruu=a
niño, valiente muchacho I gritó el ofi- ludaron con sus sables, y uno de ellos cabeza. Y él parecía dormido en la
cial.- ¡ Animo, ánimo! Pero mientras se inclinó sobre la orí la del arroyo, hierba, envuelto en la bandera con el
decía ánimo y le oprimía el pañuelo que estaba muy florida arrancó las rostro pálido y casi sonriente, como
sobre la herida, el muchacho movió flores, y se las echó. Entonces todos si oyese aquelos saludos y estuviese
los ojos e inclinó la cabeza; había los cazadores, conforme iban pasando, contento de haber dado la vida por su
muerto. El oficial palideció y lo miró cortaban flores y las arrojaban al patria!
fijo un minuto, despt:és le arregló la muerto. En pocos momentos el muEdmundo de AMICIS.
cabeza sobre la hierba, se levantó y . chacho se vió cubierto de flores, y los·
estuvo otro instante mirándo· o. Tam· soldados le dirigían todos ses saludos
bién el sargento y los dos soldados,
inmóviles, lo miraban; los demás esta·
ban .vueltos hacia el enemigo.
- ¡ Pobre muchacho! repitió tristemente el oficial. ¡ Pobre y valiente
niño!
Luego se acercó a la casa, quitó de
Lloraba un joven porque su amada contado sus querellas.
la ventana la bandera tricolor y la le 1,ao1a oirec1ao corresponder a su
Expúsole a este rosal el ruiseñor
extendió como paño fúneb re sobre el amor solo si lograba traerle una ro· sus deseos, y el rosal le contestó:
-Rojas eran mis rosas, pero los
pobre muerto, dejándole la cara desct¡· sa color de carmín; y como esto pabierta. El sargento acercó al lado saba en invierno y en un país sep- vientos las destrozaron y el hie o pedel muerto los zapatos, la gorra, el tentrional, los jardines estaban todos netró mis venas: ya no tendré flores
bastón y el cuchillo.
ateridos. Un ruiseñor se conmovió en el resto del año.
-Necesito una rosa, una sola rosa.
Permanecieron aún un rato silen· con los ayes do ientes del joven ena-Existe un medio. repuso el rosal;
ciosos; después el oficial se volvió al morado, y volando de su abriiado ni·
sargento y le dijo: Mandaremos que do, atravesó el bosQue, llegó a un ver- pero es tan cruel que no me atrevo
a prononértelo.
lo recoja !a ambt:lancia: ha muerto jel y se posó sobrr un rosal y dijo:
como soldado, y como soldado debe·
-Habla.
-Dame una rosa encarnada y te
mos enterrarlo. l'icho esto, dió al cantaré mis cantos más melodiosos.
-Si quieres cna rosa de color de
muerto en beso en la frente y gritó:fuego, debes formarla con notas mu·
El
rosal,
sacudiendo
la
cabeza.
re·
¡A cl!ballot-Todos se aseguraron en
sica· es a la luz de la luna y teñirla
las sillas, reunióse la sección y volvió puso:
con tu propi~ san~re Tt&gt;ndrás 011e
-Mis
rosas
son
blancas
como
las
a emprender su marcha.
cantar
para mí toda la noche, recJ=naPocas horas después, e' pobre muer- espumas de los torrentes y como las do sobre mis espinas; mis espinas,
nieves
alpinas.
to tuvo los honores de guerra.
El pájaro, entristecido, voló a otro al liincarte harán flrir la rnni;re de tu
Al ponerse el sol toda la línea de las ·
rorazón. y alb1ent?da con tu sangre,
avanzadas italianas se dirigía hacia el rosal e hízole igual súplica Y el ro· mis venas producirán la rosa.
sal
le
contestó
con
estas
palabras:
enemko. y por el mismo camiI~o que
-Trato hecho.
-Mis rosas son amaril as como los
recorrió por la mañana la sección de
Cuando la lt•na asomó en el ciel&lt;
cal-al ería, caminaba en dos filas un cabellos de las sirenas. co'll.o los pétasu
disco pálido. el n iseñor se pos~
los
del
narciso
y
los
destellos
de
los
bravo batallón de cazadores, el cual
en las es
topacios. Ve a hablar con mi herma· en el rosal, y apoyándose
pocos días antes había regado valer0
.,
no el rosa' plantado bajo la ventasamente con su sangre el collado de
(Pasa. a la última).
na' del enamorado joven que te ha
~an W artino. La not;cia de la muerte había corrido yá entre los soldados

_____

e

:-:¿

,,

t•----------

LA

Hermoso traje de niño para la media estación
-Bren; súbete, pues.
-Esp.e~e que me quite los zapatos
S; qmto, el calzado se apretó el cint~ron, echo al suelo la gorra Y se abra·
zo al tronco &lt;le! fresno.
. -~ero, mira·-···, exclamó el oficial,. intentando detenerlo como sobre·
cogido por repentino temor.
El muchacho se volvió a mirarlo ocn
?us hermosos ojos azules, en actitud
interrogante.
-Nada, dijo el oficial; sube.
El muchacho se encaramó como un
gato.
-1 Mirad delante de vosotros I gritó
el oficial a los sold~dos.
· En pocos momentos el muchacho
estuvo en la copa del árbol, abrazado al tronco, con las piernas entre las
hojas pero con el pecho descubierto
y su rubia cabeza resplandecía con eÍ
sol, pareciendo oro. El oficial apenas
lo veía: tan pequeño resultaba allí arriba.
-Mir~ 1.~~:~ er freñte, y muy lejos
'
gritó el oficiaL
El chu. u. ¡,.tra ver mejor, sacó la
mano derecha, que apoyaba en el ár-

bol, y se la puso sobre los ojos a
manera de pantalla.
-¿ Qué ves? preguntó el ofical.
El muchacho inclinó la cara hacia
él, y, haciendo portavoz _de su mano,
respondió :-Dos hombres a caballo en
Jo blanco del camino.
-¿ A qué distancia de aquí?
-:Media legua.
-¿ Se mueven?
_:Están parados.
-¿ Qué otra cosa ves? preguntó el
oficial después de un instante de si·
lencio. Mira a la derecha.
El chico dijo:
-Cerca del cementerio, entre los
árboles hay algo q11e grilla; parecen
bayonetas.
-¿Ves gente?
-No; estarán escondidos entre los
sembrados.
En aquel momento un silvido de ba·
la agúdísimo se sintió por el aire y fué
a perderse lejos, detrás de la casa.
-i Bájate, muchacho! gritó el oficial.
Te l1an visto. No qdero saber más.
Vente abajo.
.-Y o no tengo miedo, respondió el

ROSfl ROJfl.

�•
•

D ESDE PARIS

•

-

.Los Naranjos

LA CIUDAD COSMOPOLITA
La :ciudad cosmopolita ya no es
París-. Esos rumanos t enebrosos con
dedos llenos de sortijas, esos bajás
solemnes, esas cimbrantes americanas que bebían champaña con desgaire viril. toda esa ca rvana internacional, ya no está aquí. Se marchó en
busca de alegría y de cafés de noche.
Sólo tímida mente, clan des tinamente,
algunos argentin os bailan tango en el
Sans-Souci, un nombre simbólico, en
efecto.
En cambio el Havre es Cosmópolis.
Acabo de regresar de esta capital pro,·isoria de Bélgica que más parece sucursal de Piccadilly. Desde la estación todo trasciende a tabaco rubio,
Y rubias son las mt:jer ·s que piden
nove as a un chelín en librer.as pa·
reciclas a las de Londres Para ellas
organizan "casas de té" como para
los soldados instalan ya sastrerías y
bars. Se les ve a éstos en los cafés, tomando lecciones de galantería
con profesoras de París o mostrándole al vecino el último retrato de
:a novia. Son mocetones de ojos ingenuos y almas simple.
Los vecin os del liavre no íos pierden de Yista. Los \'igilan porqre son
niños t erribles. Se guardan íácilm~nte en el bolsillo del allrigo una
cu chara, una pipa cualquier objeto,
indistintamente. No es indelicadeza
ni codicia. Es souvenir, co;no e los
dicen y como los apodan en Francia cariñosa y bu rlonamente En todo inglés dormita un coleccionista.
¡ Cómo no han de llevarle recuerdos
a la familia ! St: mentalidad es seme·
jante a la del turista que en la Alham• bra cortaba mo duras con cuchilia.
Y como toman, dan. Fácilmente St.
despojan de la estiló;;rafa o de los
botones dorados de la capota. El generah simo inglés ha tenido que prohi·
birles esta generosidad, recientemente. Prohibición penosa, pues se ad1
vina su deseo de ser amables. Sonríen como niños, van encantados con
dar el brazo a Magdalenas de arroyo.
En sus rostors desaparece '·la habitual expresión británica que es sufrimiento escondido y esplín intenso",
como decía un inglés irónico. Ko
sienten ya en torno suyo ese "espléndido odio" que, según Thackeray Europa entera les ha tenido. Y_n~ es
raro verlos jugar con esos cl11qu11los
dE; gorra belga y cara pálida, !lue os
piden cinco céntimos en frances dengoso pero rudo.
Una fraternidad ilusoria reina ent re os desterrados los errantes, los
viajeros de comercio y los viajeros
de guerra. Cada tren que va al lla
vre o regresa es una hermandad um·
versal. Dos nurses charlan con un
herido francés en un idioma· que es
a la vez esperanto y lenguaje de sordo-rru.: dos : un soldado nos muestra sucesivamente el retrato de su coronel y el de su "dulce corazón," que
está en Escocia, pegados ~mbos e~
las tapas interiores del reloJ: u~ be.ga cuenta atrocidades: un Io~dmen~e
estrafalario hace . c_alceta-:-1.extrana
moda!- con una penc1a de v1eJa .ab~~la que nos sume en asombros mhm-

Ultimos Modelos

Perdiéronse las neblinas
en los picos de la sierra,
y el sol derrama en la tierra
su torrente abrasador.
Y se derriten las perlas
del argentado rocío,
en las aldelfas de1 río
y en los naranjos en flor.
Del "mamey" el duro tronco
picotea el "carpintero,"
y en el frotdoso "manguero"
canta su amor el "turpial;"
y buscan miel las abejas
en las p,ñas o o, u1&gt;a:.,
y pueblan las manposas
el florido cafetal.
Deja el baño, amada mía,
sal de la onda bullidora;
des~e que alumbró la aurora
j g :eteas l&lt;'ca a -lí.
¿Ac~so el genio que hab ta
de e$e río en ]os cristal, s,
te h :nda de'. icias tales
q e lo prefiet es a mí?

¡ 1ngrata ! ¿por qué riendo
te apartas de lé' ribera?
Ven pronto, qui' ya te espera
pa)pitando el corazón.
¿No ves q e todo se agita,
todo despierta y florece?
¿No ves que todo enardece
mi deseo y mi pasión?
En los verdes ta mari ndos
se req ieb1an las pa1omas,
y eu el na1 do los aromas
a beber las brisas van.
¿Tu coraz,Sn, por ventura,
esa sed de amo1 nu s u ..-.,
que así se m estra inclemente
a mi dulce y tierno afán?

Primorosos ves~dos para niñas.
En el "departamento" de fumadorrs. media docena de pálidas, dest eñidas y frágiles misses fuma ciga rrillos de roqr illa dorada E' rnifo r-·
me reciente les sienta bien. Son las
nuevas ama1onas Son las guerreras
aceptadas por un min;stro humorista, que vimos con sombrero de homhre v ron garrote en los motines londinenses: y son también las profesionales del sablazo místico, las que con
·a rap1-.1•1a del "Ejército de salvación" piden limosna a las puertas de
los teatros.
Y romo este tren n siendo sajón
por entero, como entramos desde el
Havre en 110 seráfico ambiente. he
aquí que viene lo que no podía faltar:
el viejecito evangéFco. el agente viajero de Dios. Cuando llegó a mi
departamento le reconocí en segi:ida
por sus ojos claros. su pantalón a cuadros. su p1. lcritud y su dulzura.
Los viajeros franceses se equivocaron. En realidad. su ademán· humilde podía hacerle coniundir CO!l esoi.
recaudadores ambtlantes que organizan la caridad en Paris. Prudente-

apartaron los ojos, fingiendo un bru_sco interés por el paisaje. Pero humilde, testarudo. resignado al temor burgués, el anciano volvió a ofrecernos
el cuarderno, diciendo:
- No cuesta nada. Es la palabra
del buen Dios
Aceptamos todos. Era el evangelio
de San Marcos en un folleto primoroso. Con fieso que na pt:de disimular
la sonrisa de inicua burla. Pronto
se r,epetía en los otros departai:nentos la misma distracción y la nusma
réplica; el coche entero leyó, en fin,
la pa abra de Cristo.
Ante la santa simplicidad de esta
propaganda, no supe ya reir. Con
una M ufusa admiración, catequizado y
curioso me fuí siguiendo por el tren
al viejecito que llevaba los folletos en
una red como un simbólico pesca·
cfor de ~lmas: al viejecito medio chiflado y medio santo que en esta ~onf agración·de la historia humana, mientras los hombres se odian. mientras
los pueblos se matan, repartía las palabras de bondad, de perdón y de
'..

¡Ah, no! perdona, bien mío;
cedes al ti n a mi r-·ego,
y de la pas·ón el f ego
miro en tus ojos Iuc:r.
Ven, que tu amor, virgen bella,
néctar es, para mi alma;
sin él, qt!e mi pena calma
¿cómo pudiera vivir?
V en y estréchame, no apartes
ya t · s brazos de mi cueilo,
no ocultes el rostro bello,
tímida huyenlo de mí.
Oprímanse nuestros labios
en un teso eterno, ardiente,
y transcurran dulcemente
lentas las horas así,
Fn los verdes tamarindos
enmudecen las palomas;
en los nardos no hay aromas
para los ambientes ya.
Tú languideces; tus ojos
ha cerrado la fatiga,
y tu seno, dulce amiga,
estremec,éndose esti.
En la ribera del río
todo se a gost a y desmaya;
las adelfas de la playa
se adormecen de calor.
Voy el repeso a brindarte
del trébol en esta alfombra,
a la perf:.m?da som'lra ·
de los naranjos en flo r.
·. '·

.

...

, ' '
:

Ignacio. Man~el· ,\l,'I'AMI~~9- ;_ .

�PACINA HUMORISTICA

\

[

EPISTOLA ·A UN POETA
Por Me'itón Gon1.ález
Amigo Ireneo: En vista de qce te
han c~labaceado por quinta vez en
los examen~s, me dices que quieres
abandon?r os. estudios y meterte a
poeta. Haces bien; por de pronto,
ya te llamas Ircneo, qre no es poca
sterte. Y en Cl'anto al títclo te lo
p~edes &lt;lar tú mismo, siempre' que tl
P,r_o~ongas no faltar a los preceptos
siguientes:
· Tend:ás presente que la poesía sólo co11p1ste en no llamar las cosas por
su verdadero nombre. El cuervo es
i;n. cementerio que vuela; el cemente:io, un c~ervo en ~eposo. Las gota:. de. roc10 son br.llantes líquidos;
los bnllautes, gotas de rocío crstalizadas. La pradera, verde alfombra·
la alfom~ra de casa, pradera lanosa'.
Las mar·p?sas, flores volátiles; las
flores, manposas inmóviles. La p'u~a,. un s~rtidor ce ideas. El mar,
Lqmda e inmensa esmeralda. Y las
m~leuas, ~i te las dejas, como te aconse_¡? sera~ tu felpudo poético.
El s~l smnpr~ es oro y fuego; sus
rayos,· aureos e 1gneos; su luz, febea.
Para consonante en o! agárrate al
arrebo' o dí Qte el astro sol es del
mundo facistol.
La kna es de plata, pálida o blanc~: Y como no hay más que una, ya
tienes consonante para ella además
de la indispensable laguna donde la
reflejárás.
Al cielo, '.Jamarás "celeste velo" y
así tendrás conrnn~.nte en elo, ' sin
echar mano del camelo. del cazuelo ni
d~.I ciruelo, cosas de difícil interveu·
cion en asuntos celestes.
~as estrellas, el as siempre son bellas: por aquí no hay dificultad.
1~1- ·l,u•110 jarnás deja de st:bir en
espirales: y como srbe y for·na hn sa nllt'e. te fl'rt entras r l conso11:rn·
te r;¡· tbe sin darte cuenta.
Xo ronw13 a Pa"ie en los gardines
así te resrltarán de en~•:eño P 1zlo;
señor:ales, ron mármoles triunfa'es
Y podrás reflejarlos del lago en los
cri•t~les.
_:t\o se te ocurra escribir qi·e determmada ave vuela despacio. El vuelo
raudo. ~ se le aihde rápido y velozot•e es o mis"llo que raudo-si hacen
fa' t&lt;t e~a~ s:labas para completar la
medida del verso.
No sé si sabrás qce las aves para
volar, extienden r .s alas. N~ te
ast•ste el conson?nte en alas: llama al
espacio "etéreas salas" o "etéreas antesa' as"; no le vayas a llamar "etéreos
gabinetes." ni "etéreas alacenas," que
· 11º consuen.,n con alas.
Por iq-ual ra7ón las zagalas siemPfe vienen "luciendo sus galas."
~unca se las dejan en casa; sería deJarse el sonsonante. La noche es
densa, negra, lóbrega, triste----, todo
· lo que tú quieras hasta blanca Ahí
,: \ienes ancho campo para adjetivar.
': .' P9r Dios. fjate bien en esto: la
&lt;;ámpana siempre suena lejana. Jamás? en·,·a vida. a un poeta le ha sonado una campana cerca. Lo mismo
le sucede con todo lo_qte suena, sobte todo si suena en el silencio de la
nÓche.
_Los rebaf'íos ;ºn bt~nc-os. nada más
1

carpant~, triste y. con acento, que lleva el viento, queJumbroso y lastimero o p'añidero.
. Ungirás a diestro y a siniestro con
diferentes óleos: "Un abrazo ungí·
&lt;lo en el óleo amoroso del jardín"
"ungidos en el óleo santo de sus pe~samientos pecadores". Ahora se unge
mucho.
Debe,, estar al tanto de la moda
poética. En los últimos figurine~
continúa !leYándose el marfil, el cris·
tal, la seda y lo alado. "Silencio de
marfil'", "suspiros de marfil", ''mirada marfilefia " "paisaje de seda de
sol," "páj:1ros de seda," •'sonrisa sedeña"; haz de seda cuanto se te antoja, excepto telas y gusanos de seda,
qt:e &lt;le e\n ya tenemos. "Una tardt
&lt;le crista\'' "noche cristalina," "efludos de cri~tal. ·• y venga cristalería.
"Plegaria alada," "ensueño alado,"
"aleteos dt :!tardecer,'' y venga volatería. La última creación es la carne de las flores: '"la carne de las YiO·
Jetas'', "soºo111illo de clavel," ''chuletas de alelí." para compensar el en.
carecimitmto de las subsistencias.
Adjetiva !'in miramientos ni escrÚ·
pul os; puedes escribir "abejas místi.
cas", puesto que elaboran cera ~·
ésta, sirve para las iglesias; "abeja~
ateas", puesto que la cera se emplea
para lustrar suelos &lt;le madera, construidos por carpinteros, y entre éstos
hay muchos de ideas disolventes.
Ten siempre a mano las 50 pala·
bras de cajón entre las que están
fronda, esfume, ancestral, triunfal,
&lt;loFente, gesto, rictus, ensueño y des·
grane.
Si no sabes como terminar una
composición en verso repite la primera estrofa; esto redondea e invi·
ta al lector a que vuelva a empezar.
Retrátate mirando al cielo, pensando en las Batuecas, que es lo que llamamos actitud dt! ensudio.
Si pt:b'icas tus composi&lt;.:oines en
1:11 tomo, para título rebusca frase que
~e pegue Je .:osco1-roncs con el sentido común: "Serpentinas ele la misa
nr&lt;le," "~.1uy día 31 de Febrero."
Y. po• últimn. no te presentes en
mits _it;:·-;:•.), lhralf~ que J,,,; ,1e ti:
¡it:c hl0. pNl r,·. 110 te liag;¡,, ilu~i,,
nes. t! primer premio st:ele ser para
Jn pürt:1 lul·a', y así to&lt;lo se queda en
Meli.t5n GONZALEZ.
- - - - - &lt; J ·... -

Bata y g~rro para la rec~ra.
de corderos negros y blancos están
t~rminantemente prohibidos en poes1a.
La mariposa siempre se posa sobre
una rosa; si esto ocurre por la mañana, la rosa es temprana.
Toda llanura es inmensa, muda, solitaria, somnolienta ____ ; puedes añadir desierta, que, si bien es 'o mismo
que solit~ria. te vendrá de perilla con
yerta y esperanza muerta.
Los caballos harás oue sean alazanes y tendrás la ventaja de que sean
montados por galanes o por jayanes.
No te metas, con caballos negros, en
los cuales solo pt:edes montar suegros; ni con blancos, que te exigirían jinetes mancos o cojitrancos; ni
lord os, porque 'os f netes tendrian que
ser gordos o sordos.
Todo camino es una cinta de plata
;nate: todo río, una cinta de plata

conocen la línea recta.
La fuente ríe, lagrimea, sonrisea,
carcajadea y tintinea, lo que tl':ts rabia te dé; y si la haces caer gota a
gota, que sea sobre su taza rot-a, que
es como están todas las tazas... de to
das las fuentes Qt:1' caen gota gota.
"Alto neñasco" sea la frase que emplees si de algún peñasco hablas: 'os
peñascos que están cerca del suelo
no son peñascos de ensueño.
Al citar la cumbre dirás "alta cum·
bre", y llamarás a la nieve "blanca
nieve." La a'barda sobre albarda es
una figura retórica muy eºegante.
Toda princesa medioeval y soltera
es rubia; así que se casa se vuelve
morena o castaña; pero como en uLia
sólo tienes alt: bia y la fábrica de Trubia en vez de rubia, pon blonda y
para consonante dispones de fronda.
El trovad~r. también medioeva1, vie·

a

Ultima Moda
·l..

¡~&amp;Wf~~

1

Traje de calle para s,:ñora.

-

~aria ~ntonitta
Esta Reina de Francia. hija del Emperador de r\1:stria Francisco I y &lt;le
1faría 'f ercsa, nació en Viena. Casó
con Luis XVI.
Que si fué imprudente, pródiga y
enemiga de necesarias reformas; que
si mereció la impopularidad; que si
empujó a su marido a hacer frente
a la Revolución; que si sostuvo antipatriótico trato con el extranj ero. 'l'odo esto y muchísimo más refiere la
Historia. ¿ Quién no lo sabe?
Nosotros nos fijaremos en que fué
bellísima y digna de ser considera·
· da como una de las mujeres más deliciosamente elegantes que "en el
mundo han sido."
Al evocar su época nos deslumbran
infinitos atractivos, todo lo que más
seduce en punto a distinción, arte y

=

=

:\lodas vaporosas, pliegues en.canta- ran siempre cc•nmovi&lt;lo~, reconocicn&lt;lores (¡ oh. \Vatteau) !. lunares boni· do que !\la ría Antouieta supo sufrir
tos, pelucas artísticas. sombreros ·Jin- y morir como una mártir admirados. "fichu "(¡ fichtt" l\f aría Antonie- ble.
ta) l" de un primor sin iguaL___
¿Y lo invocaciqn a los perfumes
La vida c!el campo la se&lt;lucía, pero en "Priere potwtous?" ¿Y la inspirade modo postizo y artificioso. Bien da poesia, a los perfumes también, de
conocidos rnn sus bui-Alicos esparcí . la encantadora condesa de Koailles?
Exacta idea de los perfumes de
mientos del pequeño Triaón . paraje
enc;,ntador. oue Gaoriel convirtió en otros tiempos nos la dará la co'ei:ción
j;,,-,Hn de hadas. y Mn e'. 01 1 e Lui~ Klotz. que posee inunmerables estu·
XVI la obseouió, dici¡ndole: "Ya que ches. con sus correspondientes frastanto os agrad;,n las flor,.~. os ofrez· cos de pomadas; cajas repletas de lunares, y otras de polvos; pebeteros
co un ramo: el pequeño Trianón."
Pero fijémonos sobre todo, y cor. y diversos pomos. Estuches que eran
honda emoción. en los días de su de tafilete encarnado: los pomos, de
"nc-::irrclamiento. en su actitud ante éristal. guarnecidos de oro; las cajas,
, J Trihunal revolncionado. ::ictitud inde "vernis }.[artin." y había otros
comparable de a1tiva dignidad.
frascos de porcelana de Sceaux. EpoCue.n_to_s_._c or~~ den culto..-...s__,..__ _ _~__Jlu-P.a...a a..la última).

�Rf~ISlA MtXl~ANj
SEMANARIO ILUSTRADO

-o-Director y Propietario
Lic. Nemesío García Naranjo,

-o--

P. O. Box 637

714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
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Pago adelantado
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1 mes. . . . . . 40 cts.
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1 trimestre. . . . $ 1.00 "
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1 trimestre. , . . $ 2 00 oro americano
1 1emestre. . . . " 3.50 ''
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1 año ......... " 6.00 "

LA ROSA ROJA

--opinas, cantó toda la noche la epifanía del amor en una hermosa pareja
humana.
Al apuntar la aurora, brotó una ro·
sa hechicera, que al principio era blanca; pero al apoyarse más el ruiseñor
en las espinas y cuando se derramó
su sangre, la rosa se coloreó como las
pudorosas meji.Jas de una doncella al
recibir el primer beso del amado. El
pajarillo se desangraba cantando el
amor triunfante por medio del sacri·
ficio coronado por la muerte: el amor
qte no se extingue ni en el sepulcro;
y el apasionado joven pudo ofrecer
a st1 amda, en pleno invierno, antes
que se inventaran !as estufas, una preciosa rosa del color de la sangre.
Osear Wiide.

--oMARIA ANTONIETA.

-o--

ca Luis XVI. De cuyo tiempo. pre·
cisamente, se conserva un primorosísimo frasco: el qt;e formó parte de
aquel estuche, tan magnífico como
funesto, que retrasó la huída a Varen·
--o-nes, causando quizá la terrible muerte
ADVERTENCIAS:
de sus egregios poseedores. Fracaso
Los pagos de suscripción de::ien ser que es de lo poco que qLeda de aque·
adelantados. No se devuelven origina- Jla magnificencia íntima, ¡resto intere·
tes.-Para anuncios y demás asuntos sante de un neceser que evoca tantos
de administraci5n .1.ríjase a:
de un neceser que evoca tantos te·
REVISTA MEXICANA.
terrores!
P. O. Box 637
A un artícu'o injurioso para la memoSAN ANTONIO, TEXAS.
ria de 1Iaría Antonieta contestó Amadeo. Achard haciendo una brillante apo
Joga de tan desventurada Reina. Pocos días después, el ilustre escritor
recibía una carta acompañando dicho
LA INCOGNITA DE
LOS DARDANELOS frasco, "enviado por tna familia que
estuvo al servicio de la Reina." La
Para Italia, tampoco puede ser carta revelaba profunda gratitud por
grato un nuevo huésped en el l\fedi· el acto de justicia que Achard había
tcrráneo.
llevado a cabo, y en ella le rogaban
Ahora el problema estriba en si que admitiera aqu&lt;&gt;l presente en relas escuadras aliadas, lo que no es cuerdo de su defen&lt;lida.
de esperar, limitarán su acción por
Recuerdo embalsamado. no por los
cálculo o por impotencia, a un bom· "bouqr.ets" de la dignidad real que
bardeo como el de Cattaro o persh · evocan alegrías de Trianón; no por
tirán en su empeño de romper el mis
las rosas de la hermosura, que viven
terio del Bósforo y empujar a la in- Jo qte elJas-¡ lo que las rosas 1-, sifortunada Turqda hacia las regiones no por las espinas del martirio granasiáticas.
de, sublime, cuando se sabe sobrelleLa acción de las escuadras atacan- var-----Que es cuando merece eterna alates ha de ser lenta, muy lenta, por
aquella poderosa razón de que en el banza y cuando deja el imperecedero
mar es apotegma cuidado la conser· e incomparable perfume de un culto
vación de unidades. Los barcos no respetuoso y conmovedor
han de exponerse a tontas y a locas Y
procurarán batir directa o indirecta·
mente las baterías costeras de lo~
fuertes turcos.
CROWCA MILITAR
Cuentan para ello con el mayor al ·
- - --o~~~~
canee de los poderosos cañones de
sus supe1dreadnoi.:ght$, que tratan de ro preciso es reconocer que en ésto
reducir al ~ilencio las bocas de fuego como en todos los ardides de guerra,
otomanas muy léjos del alcance de sobre todo cuando son frutos de oblas trayé~torias de sus proyectiles.
servación, pre\'isióu y estudio, son
Además, el dragado de minas es maestros los alemanes.
Uno y otro cañón disparan proyec·
operación, deli.:ada y 1enta, y a la ac·
ción naval tendrá ~in duda alguna que tiles explosivos, con pó:vora B los
auxiliar eficazmente uu acertado des- franceses y nitrocelulosa los alemaembarco, siempre peligroso, que fr~- nes.
El proyectil explosivo de los francenará actividades y dará mayor lenti·
tud a la esperada consecución del oh· ses es de acero cromado y produce
en su explosión tal enrai;ecimiento del
jetivo estratégico.
No es tarea fácil, ni marcial labor aire vecino que provoca una verd~dera
asfixia. Fl cuerpo del proyectil se
rápida . Esperemos.
quiebra en multitud de fragmentos
Aurelio MATl:LLA.

.

0

menudos dotados de una considerable
fuerza de penetración.
El explosivo del proyectil francés
tiene sesenta partes de cresilita y
cuarenta de melinha, completándose
con melinita pulverulenta; el dei modelo alemán es de ácido picrico.
Tales son los do_!. cañones que han
de decir la última palabra en esta
formidable lt:cha que ensangrienta los
campos de Europa.
Aurelio MATILLA.

CRONICA DE LA GUERRA
Ta11bes y Zeppelines

r----dante de las tropas asaltantes debe
avisar a la autoridad militar de la
p aza," siendo tradicción respetada que
eJ bombardeo se dirija únicamente
sobre las fortií.icaciones y ed.ficios
militares.
Pero la guerra es el derecho del
más ft:erte y durante su curso fatal
son letra muerta los acuerdos adoptados por los pueblos en la era de paz
para amortiguar los sangrientos rigores de la lucha inhumana.
Aurelio MATILLA.

LA SALIDA DEL SOL

:~·;. =:--....

El ganado en las llanuras
trisca alegre, salta y corre;
cantan las aves, y zumban
mil insectos bdl dores
ql."e el rayo del sol an:ma,
que ¡:ronto mata !a noche.
En tanto el sol se levanta
sobre el lejano hor:zonte,
bajo la bóveda limpia
de rn c:elo sereno.. . . . Entonces
si•a fatigosas tareas
suspenden los lal::radores,
y un santo respeto embarga
s•·s sencillos corazones.
Fn el val e, en la floresta,
en el mar, en todo el or':e
se esci;chan himnos sagrados,
misteriosas oraciones:
porque el mundo en esta hora
es altar inmenso, en donde
la gratitud de los seres
tu tierno holoca•·sto pone;
y Dios, qile todos los días
ofrenda tan santa acoge,
la enciende del Sol q e nace
con los puros resp andores.

, .. ¡

·.:· ·.

. ./.

-~

-_:'_:,..

Ignacio M. ALTAMIRANO.

-~~~·o-~~¿HACIA DONDE VAMOS? .......
colores, ~¡ cuello nuevo; en la peluquería, de la que huye el bueno de
Roque, él se hizo cortar el pelo, pi·
dió "pomada," que le hicieran "chi·
nos," y además, un chambelán. Pa·
rece un obrero endomingado, en la
sociedad mutualista el día de aniversario, cuando la directiva obsequia las
familias de los socios con un baile.
¿Dinamita? ,:s:\:l::r.•: \ a ;oa-.-.: :i0hre el grupo de los tres libertadores.
los rizos reltcientes de Don Eu!alio
dejan un penetrante olor de agua
rida _____ _

:no-

•

.,

......,

---

.

,,.

�Reservado para
Anuncios.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA M·EXICANA
Semanario Ilustrado.
I

Volumen to.

Octubre 3 de 1915.

Número 4.

�REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.

Año l.

San Antonio, Texas, Octubre 3 de 1915.

La Reacción Nacional.

l

\

..

· La facción villista se encuentra completamente destrozada, Y el carrancismo, s:n adversario aparente, va ., entrar en
el pcri·J(o mas accidentado ·: azaroso de su vida. Hast:i
hoy, la situáción anormal ha tolerado proce-1iEiientos ,mormales. El pueblo ha llevado una existencia artificial, sin
orientación ni método, sin tranqdl.dad ni programa; pero una
sociedad no puede vivir perenemente bajo rn régimen morboso: llega un momento, en qi' e se hace ind:spensable expulsar del organismo los gérmenes de corrupción y muerte, para
reconstit..iir lo perdido, y empezar una nueva vida.
Este es el momento preciso en que hacen crisis las revoluciones; si no viene la reacd5n de fuera, viene en el mismo organismo. Si los emigrados son incapaces por sus
egoísmos y divisiones, por su inacción y cobardía, de poner
fin a los desmanes de la Revolución, entonces los prop:os revolucionarios, espantad()s de sus excesos, atardidos de su
propia obra, son quiénes por voluntad propia, tomen el camino de Damasco, y con un nueve term.idoriano, marcan el
epílogo de los días espantosos del :rerror.
¿Vendrá la reacción mexicana, acaudillada por los desterrados? ¿Volverán las antiguas clases conservadoras-Clero
Burocracia y Ejército-a apuntalar la nueva organización
cial? ¿Se reconstruirá el Estado mexicano sobre los intereses de los antiguos propietarios?
Mucho lo dudamos. Las antiguas clases conservadoras
llevan quince meses de vagar por el extranjero, sin dar otras
señales de vida, que las necesarias para arrojarse mutuas inculpaciones. Los políticos le echan la culpa del desastre a
sus adversarios; los militares al General Velasco; los burócratas callan en espera de mejores días; los ricos guardan sus
forti:nas sigilosamente en cofres recónditos, para evitar solicitudes de préstamos; y finalmente, el Clero, no obstante de
contar con prelados tan elocuentes como los Obispos Pagaza y Montes de Oca, deja todo el peso de su defensa a la
pluma extranjera del Padre Kelley. Pero en ninguna de las
viejas clases sociales se advierte la fuerza, la decisión, la
atlfacia y el desinterés necesarios para apoderarse de un golpe de los destinos mexicanos, y orientar nuestro país hacia la
civilización y hacia el bien.
No comprenden estas clases que México atraviesa por
la crisis más pavorosa de su historia; y que si ellas son indignas de conservar los intenses indispensables para el equilibrio social, el país se verá en la dura necesidatl de improvisar clases ni:evas que apuntalen los muros bamboleantes del
Estado.
Los pueblos viven eternamente de la lucha entre las clases conservadoras y las radicales reformistas: de esa pugna
surge un equilibrio benéfico, que si no permite el estancamiento de las naciones dentro del arcaísmo de las viejas fórmulas, tampoco tolera los cambios absolutos, las reformas
temerarias que hacen peligrar la vida de los pueblos. Cuando en un país, falta una de las dos clases sobrevienen inevitablemente el despotismo o la anarquía.
En México, las clases conservadoras desaparecieron hace un año, y los elementos revolucionarios, sin frenos que los
sujeten, sin ideales que los dignifiquen, sin tradiciones que
les pongan coto, han dado rienda suelta a sus instintos cíe-

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Número 4.

ve, es preciso detener los desmanes, castigar los crímenes,
reparar los despojos, destruir la tiranía oprobiosa de los guer~eros_ improvisad~~· q_ue sin d~sciplina ni orientaci5n moral,
solo tienen del m1l!tansmo, la msolencia y la brutalidad.
México quiere salvarse y se salvará. Si los hombres
del pasado, son incapaces, por su egoísmo, de hacer sacrificios; si las antiguas clases conservadcras, continuan copiando la conducta de los emigrados franceses de Turín y de
Coblenza, entonces nuestra Patria se verá obligada, a encomendar a un revolucionario el aniquilamiento de la propia
Revolución. No hay que olvidar que cuando Francia se convenció de que los soldados del antiguo régimen corr:o Laffa.
yette Y Dumouriez, fueron incapaces de libertarla de la tiranía jacobina, se entregó en cuerpo y a1ma, a un soldado de la
República, a un artillero de las clases bajas, a un enemigo de
los arist!5cratas, a Napoleón Bonaparte. Y el hijo de la Revolución, a semejanza de Zeus, destruyó al ser que le había
dado vida.
Las antiguas clases conservadoras deben darse cuenta de
que los momentos son solemnes y que la Patria no puede esperar ya más. Nada se remedia con pasar revista a los acontecimientos pasa•fos ni con tener en cuenta las responsabili·
dades pert.:lientes. ¿ Qué el General Velasco tiene que rendir CLlentas pavorosas ante la Nación? Esto lo veremos después. Entretanto, es bueno no olvidar que hay muchos militares con procesos pendientes en El Paso, y otros que han
caído trágicamente por el supuesto delito de querer internarse a México. Y bien, un calabozo o un cementerio, son
para un soldado de honor, preferibles al destierro definitivo
de la Patria. El clero tiene por su parte, la oportunidad de
iniciar una cruzada evangélica como las de los primeros siglos de la cristiandad o como las de los santos misioneros del
siglo XVI. Finalmente,, los ricos y los burócratas, los que
pertenecieron a las clases altas y privilegiadas, deben tomar
ejemplo de las aristocracias europeas, que en estos momentos presentan el espectáculo grandioso, de llevar sus archiduqus y sus príncipes al sacrificio y al martirio.
México necesita vivir. Para ello es menester que rea&gt;
cione y reaccionará. Es preciso que la fiebre destructora se
convierta en anhelo santo de construcción. Si las antiguas
clases acaudaladas y poderosas, no gastan energías en salvar
lo que han perdido es porque son indignas de recobrarlo.
Entonces, no habrá otro camino q:ie el desarrollo de la misma Revolución, para que poco a poco, se vaya formando )a
nueva crema que habrá de dirigir los futuros destinos de la
Patria. Indudablemente, que a1Ín dentro de la hipótesis de
que las futuras selecciones de hombres e instituciones se hagan en el mismo campo revolucionario, la desaparición de
Don Venustiano Carranza tiene que "'er inevitable. Se necesitan elementos consolidadores; y querer formar un Estado
con el caudillo del preconstitucionalismo, es lo mismo que
desear construir un edificio con fuego y con dinamita.
La extinción de Villa sólo es el prólogo de la muerte del
carrancismo. Los antiguos elementos tienen la oportunidad,
por última vez, de acaudillar la reacción en México. Si no
lo hacen ellos, la reacción vendrá en las propias filas de la
Be

�COMO SALVO D. GUILLERMO PRIETO
A D. BENITO JUAREZ.

cien para que fusilaran a los prisionerns. 1&lt;:ramos ochenta por todos.
l'na compañía del So. se encargó
de aquella orden bárbara.
"C'na yoz tremenda, salida ele una
cara que desapareció como una visión, dijo: "Vienen a fusilarlos."
Los presos se refugiaron al cuarto
en que estab el Señor Juárez; unos
se arrimaron a las paredes, los otros
como que pretendían parapetarse con
las puertas y con las mesas.
El Señor Juárez avanzó a la puerta; yo estaba a su espalda.
Los soldados entraron al salón---arrollándolo todo: a s•1 frente venía un joven moreno, de oj os negr~s
como relámpagos: era Peraza. Corna
de uno a otro extremo, con pistola
en mano, un jo,·en de rabellos rubios:
era :.\! oret. \' formaba en aquella vanguardia Don Fi'.omeno Bral'O, Gobernador de Colima después.
,\quella terrible columna, con sus
armas cargadas, hizo alto frente a la

-01----------

·\

, ' f

d

M is compaiíeros quedaron en el
despacho del Sr. J uárez, y yo salía
con mis útiles de escribir en la mano.
Estaba remudúndose la guardia. había soldados de uno y otro lado de la
pue r ta : por la parte de la calle: al
entrar yo en d zaguán. para salir,
se volvían dentro de él los soldados.
a mi me par(;ció, no sé por qué, que
eran arrollados por rna partida de
mulas o de ganado, que soºía pasar
por al.Jí: me emJutí materialmente en
la puerta; pero Yolví los ojos para
el patio, y 1·í. ensangrentado y en
ador~n e~pantoso. al soldado que
custodial.a la pieza: gritos, mueras,
tropel y confusión horrible, c11\'o!vieron aquel e~¡ acio.
E l lugar rn que yo estaba paradú
era la entrada a una de las oficinas
del Estado: allí fui arrebatado, a la
vez c¡t,c se crrraban todas las YCntanas y la pt.erta, quedando como en
el fondo de un sepulcro.
Por la calle, por las puertas. por el
patio. por tocias partes, 10~ ruidos eran
horribles, oíansc tiros en todas dirccc:ioncs, ,;e clerrihahan muebles. haciendo e~trépito al despedazarse. y las
tinieblas en qt:e estaba hundido exageraban a mi mente lo que acontecía
y me represctnaban escenas que felizmente no eran ciertas.
En la iconfrsión horrible en q•~e
me h~ liaba, 1·i que alguno de los qt:~
estaban encerrados conmigo en aqr el
a ntro. salía para la calle imp1!ncm ente: yo no me atrcv1 a h;:ccrlo. ¡·rndientc de la suerte ele mis amig&lt;b, a
qu ienes crc1 inmolados al desenfreno
de la rn'cladesca iernz.
Los grito,, los ruirlo,, los tirns, \'I
rumor de la mr I tituel, se oían en el
in terior del P.alacio. Co:no pude. y
ten ta' cando, me acerqué a la puerta
del salón en qre n:: hallaba y chha
al pat io. ap 1iqué el ojo a h ccrrackra
de aquella pr.crta, y ví el tumulto. el
caos más espantoso: los soldad ns )
parte del popu'acho corrían en todas
direcciones, d;sparando ,us arma,: cic
las azoteas de palacio a los corredore,;
caían, o mejor dicho, se descolgaban
a islados. en racimos, en grupos. los
p re~os ele la cárcel contigua, con los
cabeJlos albortaclos, los vestidos hechos pedazos. blandiendo puñales, revoleando como arma terrible sus mismos grillos.
En el centro del patio de Palacio,
h abía algunos que me parecían jefes,
y un &gt;Clérigo de aspecto feroz ____ _
Algunos me instaron a huir; a n~í
me &lt;lió Yergiienza al ·andonar a mis
amigos. Luché por abrir la puerta __ _
la cerraba una aldaba. que después
de algún esfuerzo cedió: la puerta se
abrió y yo me dirigí al grupo en que
estaban los jefes del motín.
A uno ele ellos Je dije que yo era
Guillermo Prieto, Jlinistro de Hac ienda, y que querla seguir la suerte del Sr. Juárcz.
Apenas pronuncié aquellas palabras
cuando me sentí atropellado, herido
en la cabeza y en el rostro, empujado
y convertido en objeto ele la ira de
aquellas furias ______ _
Desgarrado el nstido. lastimado,
en situación la más deplorable, llcncia de los señores

puerta del cuarto _____ y sin más espera, y sin saber quién daba las voces de mando, oímos distintamente:
"¡Al.hombro! ¡Presenten! ¡ Preparen I
i.\.punten!" ____ _
Como tengo dicho, el Señor J uárez estaba en la puerta del cuarto: a
la voz de "apunten," se asió del pestil!o de la puerta, hizo atrás su cabeza y esperó _____
Los rostros feróces de los soldados,
su ademán, la co11111oción misma, lo
que yo amaba a J t1árez ___ yo no sé ___
es apoderó de mí algo de vértigo o
de cosa de qu&lt;: no me puedo dar cuenta __ ___ Rá pido como el pensamiento,
tomé al Señor J i;árez de la ropa, lo
puse a mi espalda, lo cubrí con mi
cuerpo ______ abrí mis brazos- ~--- - Y
ahogando la voz de ''fuego" que tro
naba l 11 aque l instante, grité: "¡ Levanten esas armas! ¡los valientes no
asesinan!" ____ y hab!é, hablé yo no sé
qué: yo 110 sé qué hablaba en n_1í, que
me I ull!a alto y poderoso, y ve1a, en-

tre una nube de sangre pequeño todo
lo que me rodeaba; sentía que lo subyugaba, que desbarataba el peligro,
que lo tenía a mis pies _____ Repito
que yo hablaba, y no puedo darme
cuenta de lo que dije _____ A medida
que mi voz sonaba, la actitud de los
soldados cambiaba_____ un viejo de
barbas canas que tenía enfrent,e y
con quien me encaré diciéndole, "¿ quié
ren sangre? ¡ bébanse la mía ____ !"
alzó el fusil ,los otros hicieron lo
mismo _____ Entonces vitoree a J alisco.
Brarn se puso de nuestra lado.
Los soldados lloraban, protestando
que no nos matarían y así se retiraron como por encanto ___ _
J uárez se ~ brazó de mL ___ mis
compañeros me rodeaban, llamándome su salvador y sah·ador de la Reforma ____ mi corazón estalló
tempestad de lágrimas.
Guillermo Prieto.

-~-~~o-- - - ~---- ~

DESDE JAUJA
ha dirigido un em inente literato radicado a ctualmente en una
(Hermosa carta que nos
de las cirdades ocupadas por la Revolución).

- -o- -

A 25 de Septiembre de 1915.

1

cll 1 pcnsan:iento, los decires fl oridos

II

lI

l
1

La Ú!t.ma fotograHa de Don Guillermo Prieto. El gran poeta s1g...1enao sus
tradiciones romáticas, aparece abrazado aun humilde papelero, que
bien puede ser el símbolo de todos los oprimidos.

-----~---~-o~-~~--~--,ió profundamente; Ocampo me reron\'ino por no haberme escapado,
pero hondamente impresionado por
que me honraba con tierno cariño.
Apenas recuerdo, después de los
muchos años que han transcurrido,
las personas qt:e me rodeaban.
Tengo muy presente el salón del
,Tribunal de J ustic,ia, sus columnas,
su dosel en el fondo. Estoy viendo
en el cuartito de la izquierda del dosel a León Gt17.tnán, a Ocampo, a
Cendejas junto a Fermín Gómcz Farías; a Gregario J!edina y su hijo,
frente a la puertecita del cuarto; a
Suárez Pizarro, aislado y tranqt:ilo; al
general Refugio Grrnzález siguiendo
al señor J uárez.
Se había anunciado

s1c1011es. El señor J uárez se paseaba
sil encioso, con in,·erosímil tranquilidad: yo salía a la puerta a ycr lo que
ocurría.
En el patio la gritería e ra espantosa.
En las calles, el Señor Degollado,
el General Díaz de Oaxaca, Cruz Ahe&lt;lo y otras personas que no recuerdo.
entre ellas un médico 11olina, verdaderamente heroico, se orga nizaban en
San Francisco, de donde se desprcn&lt;lió al fin una columna para recobrar
Palacio y libertarnos.
A ese amago aullaban materialmente nuestros aprehensores: los gritos,
las carreras, el cerrar de las puertas. lo nutrido del fuego de fusilería
y artillería, eran indescriptibles.

Mi querido colega:
Jle pides artículos, epístolas, Yersos, lo que salga: pero que sean amenos. .\menos sí. ¡ \ menos hemos
venido para sazonar platillos con sales y pimientas cid intelecto! Vetdad
en que si damos en la cue11ta de c¡t.:e
por acá ya no se hila tan del~ado la tela ilteraria. cnalquicra tan
indigente ck seso como yo podría merecer el lu).{arcillo que benévolo me
ofreces. Y no te desairo, nó: ya está,
viéndoloá antes agradezco la dádiva.
Como que me proporcionas la ocasión de rnntartc algo de lo qtre en
trihnto a la oratoria se estila ahora
en estas tierra~. ya que se trata de
cosa~ ele la palabra. este maravilloso in,trumento, reputado como el de
mayor alteza y calidad entre los concedidos al hombre.
Lo recordarás bien: antes. hab!ar
en plazas públicas. Teatros, .\.teneos,
Congresos, •\.caclemias. etc., cte., era
asunto que ofrecía escollos. Aun los
avezados a soltar la Jengt:a y doctos
en ella se escamaban y solían eludir
el compromiso. Era para sacudir el
sistema nervioso y dar al rostro tintes
de palidez cadal'érica. Tanto así imponían los auditorio~. Pero. esto que
ocurría en los calamitosos tiempos de
la dictadura no prirn ya en los d?minios del legalismo. La de1;1ocrac1a
ha tenido el acierto de abnr tod~s
las bocas como se dió maña para abnr
todas la; puertas ___ _ajenas. Casi no
surge hoy t1n ciudadano armado cua~
quiera que sea su laya, qt:~ n? este
dispuesto a la arenga o al bnnd1s. Para ellos Jo mis1no es tomar la palabra que nn automóvil o una plaza

eYacuada.
Es una verborrea
que atosiga y marea.

) pintorescos, no tienen asiento en
b oratoria actt1al. Se habla con rusticidad, mansa o tosca, pero con rusticidad siempre. co1no conviene en labios que ayer silbaban al rebañ o, o
paraban la yunta eón el ¡OH! clásico
de los campesinos. o echaban sapos
y culebras ante la bestia de tiro tarda
y rejiega. Pura . retórica de idilio, no
bastardeada, sino tal como sale de la
)ladre ~ aturaleza. Un encanto, amigo 111i.o, que regala los oí_dos y enciende el espíritu, adormecido ayer por
la atmósfera del despotismo, y hoy
con amplitud de vt:clos hacia tocios
los horizontes. Y en- verdad que es
sabrosa esta literatura primitiva. Canosos estábamos de e 1la, después de
treinta años de abstinencia. i Qué hartazgo nos hemos dado!
Llegó por fin la era del desparpajo en el obrar y en el decir . Del ?brar
nada hablaré ahora: al puro decir me
atengo . Y no interpretes torcidamente Jo del "puro decir." La pureza es
una chicuela remilgada que se alejó,
de nosotros, no sé si avergonzada de
lo que viera en J at!ia, o lanzada a
puntapies por los restauradores de
polaina.
¡Ah! Si vinieras por acá y oyeras
cómo parlan esta lengua que tanto estimas y glorificas, los hijos de la democracia, así los secuaces del troglodita chihuahueño, como los "hermanos equivo~ados." mote piadoso que
brotó de labios del ex-federal Angeles y cayó para fructificar ricamente
en los fecundos campos del choteo
popular! Entonces te ruborizarías de
haberte andado con escrúpulos en la
selección de Yocablos para dar expresión fuerte, viva, clara y donosa a
tus audaces pensamientos. a'odos
aquellos aderezos son piltrafas hoy
día, amontonadas en el rincón de los
cachivaches.
Q ue te baste un ej emplo.
que empiécemo~ la can:pa-

los arriamos a yarejonazos" grita un
libertador de los que portan el águila en el frontispicio del sombrero texano, y que aparece en camisa con
los tirantes a manera de guarnición
de mula de tiro, delante del bien
oliente pueblo ya definitirnmente manr.mitido.
E,;to de manumitido, no se toma
ahora como se tomaba ayer; hoy tiene acepción opuesta, como imperiosamente lo demandan las pragmáticas
en uso, contrarias en un todo a las
predominantes cuando estuvimos amarrados al oprobioso yugo. Digo que
se aplica' el vocablo a la in versa, porque periódicos hay que se expresan
de esta guisa: "¡ Pobre pueb'o, manumitido hambriento y desgarrado ayer,
aracia~ a la nefasta dictadura!" ~ i
e,
miento ni exagero. Has de entender
qr e es' evangelio puro lo que c~!º·
Y no hay que establecer d1tercncias: la misma oratoria gastan los del
trog!odita que los del célebre 1Ianco
de LESPANTO, como llaman a Don
Alvaro. Y uno y otro pueden exhibirse en calidad de maestros. i Idealmente cerriles los dos: Ni más ni
menos que si acabasen de bajar a saltos de la intrincada serranía, o salir
de un bosque enteramente virgen.
1\ o es esto para ensanchar el ánimo? Ko alcanzas a vislumbrar siquiera lo que habremos gozado oyendo
hablar y discurrir a los renovadores
de la patria? Ko es flor y nata ?el
extasis el ponerse delante de los OJOS
la figura marcial de tales caudillos
y sentir cómo fluye de sus belfos
la pasteril arenga?
¡ Desdichado de tí que, ausent~ del
rinconcillo de tus mayores, te pnvaste de solazar la pupila y embelesar
el tímpano con estos resurgimientos
de vida primitiva!
Te compadezco, y
vez.
Tu viejo amigo.

�El Romance de la Migajita ---··-v
"Detén te! que está rendida,"
eh! contente, no la mates !
y aunque la gente gritaba
y corría como el aire,
cuando quiso ya no pud o.
aunque quiso llegó tarde,
que estaba la :\ligajita
revolcándose en su sangre ____ _
sus largas trenzas en tierra,
con la muerte al abrazarse.
la miramos de rodillas
ante el hombre, suplicante:
pero él le dió tres "metidas"
y una al sesgo de remache.
De sus labios de clavelc~
salen doli entes lo:- ayes.
se ven entre sus pestañas
los ojos al apagane----.
y el Ronco está como piedra
en medio a los sacrifante~.
que lo atan codo con codo.
para llevarlo a la cárcel.

11

11

· · .:v·e· ~l ·l;~spit~l 'iúgajita,
"vete con los platicantes,
''y atente a la Virgen pura
"para que tu alma se salve.
··¡ Pobre casa sin tus _brazos!
"¡ probecita de tu m~are ! .
"¿ Y quién te lo hubiera ?icho,
''tan preciosa como un angel
·'con tus sartas de corales,
•·con tus zapatos ele raso,
"que ibas llenando la calle.
"como guarda1;do tus gracias.
•·porque no se reclamase1;1.
"El celo es punta de rabia,
.
··el celo akanzó matarte,
"que es ve1;eno que hace f~nas
"!os más fmas volunt~des_.
Esto dijo con conciencia
una siñora ya grande
que vido del peapa al pepe
cómo pasó todo el lance.
y yendo y viniendo días
la :\iigajita preciosa
fué retoñando en San Pablo:
pero la infeliz era otra,
está como pan de cera,
el aigre la desmorO(lª ,
se Je pintan las cost1ll~s.
se aLevanta con con~oia ;
sólo ele sus lindos OJOS
llam as de repente brotan.
· · .",¡ Út;cr·t~-L~~~ ¡'tiése·!;.: .~ ·¡~ yen ta na
Ja pobre herida se ~soma.
y vió que llevan difunto,
por otra mano alevosa,
a su Ronco que idolatra, .
que fué sn amor y su glona.

Oh·ida que está baldada
y de sus penas se olvida.
y corre como una loca.
y a\ muerto se precipita,

1· aulla de dolor la triste
Ílenándolo de caricias.
":\ladre, mi madre (le dice)
--que su madre la srguía",rendan mis aretes de oro.
·'mis trastes de loza fina.
"mis dos rebozos de secta,
"y el rebozo de bolita;
"1·endan mis tumbagas de oro.
.. y de coral la soguilla.
"v mis arracadas graneles,
"guarnecidas con perlitas:
·\·endan la cama de fierro,
"y el ropero y las ca misas.
"y entierren con lujo a ese hombre
porque era el "iien de 111i ·:ida;
•
"l¡ue lo entierren con mi almohada
"con su funda de estopilla,
"que pienso que sn cabeza
"con el palo se lastima.
"Qu~ le ardan cirios de cera,
"cuatro, todos de a seis libras;
··que le pongan muchas flores
"que le digan muchas misas,
"mientras que me arranco el alma
·para hacerle compañía.
"Tú, ampáralo con tu som~)ra,
"sálvalo, Virgen María:
"que s i en esta positura
"•11e puso. lo merecía;
",o porque le diera causa,
"pues era suya mi vida"------.'{ dando mil alaridos
!a infelice ~Hgajita,
se arrancaba los cabello,
v aullando se retorcía.
he pronto los gritos cesan,
de pron to se quedó fija:
se acercan los platicantes.
la encuentran sin vida y fría.
v el silencio se destiende
~0111·irtienclo en noche ·el día.
En el panteón de Do!orcs.
lejos, en la .última fila.
ent re unas cruces de palo
nuevas o medio podriclas.
hav una cruz lenntada
de· pulida cantería,
" en e'la el nombre del Ronco.
~. \rizpe J osé :\[aría"
y al pie, en l'll montón ele ti erra.
medio cubierto de ortigas.
~in que lo sospeche nadie.
reposa la Migajita. .
flor del barrio de la Palma
y enYidia ele las catrinas.
Guillermo PRIETO.

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~ i,

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SRITA. AMINTA MORENO.

SONETO ..

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~

MEDIOEVfll

Especial par a "Revista Mexicana."

Especial para "Revista Me1:icana."

Yo sé que existes sin saber en dónje,
y que imp osible a mi infinito anhelo,
serás eternamente mi desvelo.
¡ De~tino cruel el que a mi afán te esconde!

En alas del amor y del deseo,
tras de porfiado batallar, triunfante,
llego a la torre que te guarda amante,
y ufana se alza de su noble empleo.

¡ Ansia del alma a la que no responde,
indiferente y despiadado el cielo!
¿Puede encontrarse en este triste suelo,
pena que más dentro del pecho ahonde?

Ciño feliz, cual mi mejor trofeo,
la banda al pecho, que ostenté arrogante,
en medio del estrépito sonante,
que te aclarrw'5 mi reina del torneo!

Sentir la vida con la fuerza ingente,
que hace estallar el brote en cada rama,
y sentirla pasar inútilmente!

Brilla en el cinto el espadín de oro,
a la Juz melancólica de plata,
que ensalza oculto el ruiseñor canoro.

¡ Mi llanto desbordado se derrama !

Y al pie de la marmórea escalinata,
¡nlso rendido el barHolín

y ~ae

P.1¡

fe, sin fuerzas y doliente,

-.--,---,...,==

�h

JUNTO AL LAGO.
- - - - - ---- --·0--------

o

Cueoto rl)ex icano
POR RAFAEL DE ALBA.
1

1

much o antes que las primeI rasDesde
tenues claridades del día blan;¡ quearan el cristal de la laguna em·
.

pezó a caer de la torre como llu,·ia
mansa sobre el pueblo aún dormido y
sobre las aguas qui'etas la salmodia
triste de aquella música. Ya el sol
apareciendo esplendoroso en un cielo
sin nubes, sobre los cerros cubiertos
de verduras húmedas aún por las nieblas de la noche. ha!Jó al flautista acurrucado junto al alto pretil, bajo la
úncca campana. 'dando ol 'aire-mi'
airecillo fresco y suave, tan suave
que no alcanzaba a rizar el espejo del
· 1 lago-las notas plañideras de su siringa de · carrizo. Y la mañana desplegó, por fin. radiosa sus pompas triunfales y )as aguas se tiñeron por el
oriente de púrpura y de gualda, y las
estrellas últimas se anegaron en aquel
doble mar de luz y de colores, en el
que se desiacaban y reflejábanse con
puros contornos los árboles de las
quintas de la ribera y los mástiles
desnudos entonces de las pequeñas
embarcaciones: y el puertecillo se animó con los mil ruidos de un despertar de fiesta, sin que cesase de llover
desde la torre la salmodia de aquella
música plañidera, Y todo el día fué
. '.¡ así. Los fiel es madrugadores indios
de los villorrios y de las rancherías
que bordan la laguna. ciñéndola con
el cinto de verdor y de flores de sus
huertos, la oyeron casi sin darse cuenta de ello, ¡ la habían escuchado tantas
Yeces ! Sorprendió un instante por su
novedad a las ancianas de,·otas y a
las señoritas elegantes de la coloni:1
veraniega. Algún curioso hasta in·
quirió la causa de hallarse aquel vi&lt;.:·
jo pescador muy conocido, de atezada tez y de greñas canosas, entregado
en Jo más alto de la torr.e a tan de ~u ~ada ocupación y
.ninguno J,.,

la única persona razonable en busca
de mejores dato's.
El cura en realidad no supo decir
más, sino que aquello era una costumbre piadosa. un acto de devoción cuyo
origen y objeto ignoraba. En cambio
conocía muy bien al flautista y de su
historia si dió amplias informacione~.
Y es esta historia, la humilde historia de un infortunio obscuro y vulgar.
la que quiero referirte ahora a tí , que
pasas los veranos en aquel pueblecillo
en que el protagonista del dran;a, de
la tragedia diré mejor que oirás de mi&lt;;
labios. Yivió con sus dolores; a tí.
que tal vez lo habrás visto como lo
ví yo, encaramado en la torre de su
parroquia dando al aire de la maiiana
sus notas plañideras.
Encarnación Rodríguez contab:t
cuando lo conocí sus ochenta años.
Asegurábanlo así, al menos, los más
Yiejos moradores de la playa, porque
en verdad nadie que no supiese la extrema longevidad que alcanzan algnnos de su raza lo hubiera creído.
viéndolo tan entero, tan robusto y tan
ágil. Por lo demás, la fecha precisa
de su nacimiento no la sabía ni ¿[
mismo y apenas si hubiera podido conjeturarse-a tener alguien interés er:
averiguarla- de las vagas noticias qae
su memoria ya débil y vacilante, guardaba de a.contecimiientos históricos remotos y de personajes de much o tiempo atrás desaparecidos. Acordábasc.
así de haber estado. niño, pero ya capaz de manejar u¡¡ mosquete. en Mexcala, con su padre, uno de los heroicos
aunque anónimos defensor es de la isla. De los viejos insurgentes que capitanearon en at;cc!la oca:;ión memo·
rabie a los indígenas y para Ye.'lcer a
los cuales tuvo el G,)l&gt;ierno \iirrtinal
que dar verdade1 os comb,tt.::, ua..,aleF,
armando en aqt,d m:1r iateri:.ir toda
una escuadra. t1.1ii1 Rodrigue.: grab.:.
das en la mente las austeras ,\.:ur,::,.
De ellos. de
de H\~

nificantes, podía hablar cuando aún
no era ta'n viejo ni había :;u!,·1c!0 aún
tanto, durante horas enteras en ia canoa. a las pasajeros a quienes lleYaba
a tirar en las ciénegas el~: no. v a :os
compaiiero~ en las te:tulia-; &lt;le la taberna. ::--renos, pero algo todavía, contaba de los tiempo~ cu (lue foé
soldado y a las órdcn~J de Don
Santitos. se batió por :.1 liberta.! y
por la Reforma en .\hualL1•co y ,\tl'nquique. A Yeces, ya muy pocas, rde ·
ría también la historia de S'1 pueblo,
de aquel pueblecillo. a::tes obs,t¡ro,
sólo de unos cuantos am:ll!tc,; tic la
naturaleza visitado que \,! r,iut!a haoía
convertido de pronto Ci: estu:ión balnearia y veraniega. Y :;iy:1 ~1 cono ..
cía él bien aqueJ:a historia. l'odia decir de quienes habían sido, de tinco
generaciones atrás. los terr-:nos en
que se alzaban los chalets y la~ Yi llas. como los periodistas de triinsito
llamaban a aquellas casas del pueblo
de arquitectura má~ o muH:s ¡¡r·~ten ·
siosa. Precisameute los •11,,jo:·e-; y
más ventajosamente situ~'.d&lt;H de l'~vs
solares fueron suyos y él e, primero
en aprovechar enriqueciéndose en
unos cuantos días, aquel capricho de la
fortuna que hizo en cttal• tU' ~r rato
que los habitantes ele la c•;ntal ra·
yesen en la cuenta de l¡ae ten:an t"a~i
al alcance de la mano un \." ,·1ty 0 un
Vellagio en miniatur;;. Per, si contaba de buena gana los rli.:~alks de r"a
transformación, no decía i,L th.a r1,mo
y de qué manera habiendo vendi~~ con
más de un mil por ,.,,, de utilidad.
las tierras de sus ¡... :, ,·s h redadas.
habían llegado a la negra miser ia _de
aquel'a su vejez, sin barc , propio.
sin más vestido que uno, cuantos andrajos. ni mas pan l!UL' el que a
costa de rudas penas y siniendo a
otros se ganaba difícjlmen.te Y. n.o to··
rlos los días. .Pero si·. él. c\i~creto. has·:
ta la obstinación. nada . d.cc)a¿.::_. de
las.
••. •
~

que Rodríguez, al retirarse de sus andancias de soldado a la paz de su
hogar, se trajo una moza de fuera
con la que acabó por casarse al na~
cerle un hijo. A haber querido para
consorte una mujer de su m!sma tierra habríale hallado tan bonita como
la que tan lejos fué a buscar, e indudablemente más buena.
Habríale
bastado con poner los ojos en cualquiera de las muchachas núbiles de
la vecindad, y con robárse!a. Con ro·
bársela, no por gus.to de novelescas
aventuras, sino para seguir la tradicional costumbre que por aquellos
rumbos exige que a todo matrimonio
legítimo preceda un rapto, un rapto
que es una comedia cuyos detalles se
conciertan con los padres de la que
ha de ser raptada, de tal modo que
é~tos saben de antemano la hora en
Que la joven se saldrá del domicilio.
el camino que t omará la pareja y el
punto y momento en que habrá de
dársele caza. Después con aguantar
algunos palos-cuestión de pura fo1,
mula-y llevar a la novia a la iglesia.
y cargando las dos sendas y pesadas
cruces, recibir la bendición del cura
hételo ya hombre hecho y derecho
jefe de fami'ia. 1Ias prefirió a sujetarse a todos esos trámites, probar
suerte y bien caro pagó su amor a lo
desconocido. Sa!ióle su mujer borrachona, despilfarrada, y, lo que era
aún peor, no muy fiel. Dios quiso.
por fin, llevársela y dejarlo en paz
con un chiqt:illo en el que puso toda
su adoración. Tanto lo quiso que en
vez de hacerlo lo que él y lo que
cuantos en torno suyo vivían, eran
labrador por temporadas y por temporadas marino _____ de un mar de
agua dulce, como no en balde había
córrido tierras y aprendid o aJgo, ape·
nas supo de la fundación de una escuela en el pt:eblo, cuando lo envió a
t:lla, para que se civilizase. Salió
:Xicolasil' o-que así se llamaba el hiio de Encarnación-despabilado y
listo, y una vez que el dómine luga·
rciío le hubo ense1iado cuanto supo,
su padre, malbaratando algo de lo po·
co que entonces tenía, y privándose
áuñ de lo más indispensable, lo l!cY&lt;'•
al seminario de la capital.
u
era liberal

y

Y había peleado bravamente con los
mochos, Encarnación no concebía nada más al to en la sociedad ni más re:;,
pctablc que 1111 sacerdote. Pero Xi
colasillo no de spuntó por ese lado, y
al lleg:ar al derecho canónico, después
~1.e bn}lantcs . ~stu,clios de latinidad y
hlosof1a man1testo su resolución de
ser abogado. Y lo iué. Pintar menudamente todos los sacriiicios que
tu,·o el padre c¡ue imponerse para
que el mozo alcanzase el codiciado
título, kera cuento de nunca acabar.
Cada uno de los exámcne~. cada uno
de los paso~ de aquella larga carrera. representó para el viejo una nuP
va y a cada día mayor priYación. Si11
grandes necesidades que satisiacer "
con algunos aunque no muy lucidÓ•
bienes de fortu na, enfermo, justo y
conl'eniente ht:biera sitio que Chón
diese al fin tlescan,o a sus vicios huesos y les proporcionara uno que otro
regalo. Pero ¡ quiaá: Ya no digo el
cigarro de hoja y tabaco macuche, la
copa rle 111!:zcal con los amigos y la
partida de tute ti rentoy en h playa,
ni aun el calor de una mala irazada
en el invierno y el aliYio de la friega
recetada de caritlacl, por un médico
veraneante, podía Rodríguez ..:once·
derse. · TodaYÍa si todo eso lo hubiera pagado el h;;,, rnn ~nlicítutl y ternezas ! Pero el hijo, i bueno estaba
el hijo! Ya di:sde el seminario :-e
avcrgonzaLa rle la ln:milc!e condición
de su padre, y recibía sus visitas con
mal oculta contrarietlad, que no podía
\ cncer ni el goce de los regalillos,
pescados, frutas, alguna que otra pe
seta que el yiejo le llevab,i. Después
en el colegio ciril, ante su~ camaradas. hacíalo pasar por un mayordomo
o por un criado . . \1 obtener e! título
y meterse ele hoz y coz en enretlos
electorales y politicos, llegó en las
redacciones de los periodicuchos en
que escribía. a arrebatarse &lt;le ir a la
presencia del autor de sus días, y a
significar'e que no lo Yisitara. Tor
pemente pretextó para ello un i11tl
rés filial que no engañó a Rodríguez.
¿Para qué se ha de imponer Ud. a sus
años 1-a molestia de c:,tos via¡cs?
Yo iré a pasar a su lado algunas semanas; yo seré el que lo busque siem
T

•

~ menudo pidiéndole siempre dine-

"ru en cartas
' secas y aprem10sas.
.
y

así trabajandp el uno hasta matarse
por el otro, y éste dcjánc\o~e querer,
sorprendió a ambos _la sub1ta transformación del pueblec11lo teatro de las
proezas y de las penalidades del anciano.
,
b
Los terrenos que aun consena a
vendiéronse a precios exorbitantes ~
Encarnación fué rico. E1~tonces s1
vino a Yerlo Xicolás. Quena 'Casarse,
fundar una familia, y las monedas
enterradas en un rincón de la choza
salieron a luz y se emplearon en adq1.;irir los muebles, perifollos Y chucherías indispensal&gt;les para la bo~a. _A
ella 110 fué invitado el pobre marttr.
-Ud.-díjolc su verdugo-se en~ontrará entre personas como los yanentes &lt;le mi mujer, orgul!osos e mtratables. -:,: 0 yenga Ud., que ya le traeré a Carolina y yerá cuán buena es
y cuánto lo quiere!
:..\1 as el 1·icjo deseaba conocer ~ su
nuera y fué al enlace. D~mas1ado
a' tivo para soportar desprec1?s, contentóse con ati,bar a la_ novta en la
iglesia, detrás de t:n pilar, Y pudo,
durante una$ 'CUantaS ho(·as, 1m,r~rla
a su sabor, flacucha. rubia Y p~hda,
ron su vestido blanco Y a traves de
,;u ydo vaporoso.
Después no la vió _más. i Oh, aquella ocasión! En la mebla h_C?rr~sa que
era ~u Yida desde que _el h_1Jo mgra~o
Je ia'taba. sólo t:n ep1.sod10 destacabase, fúlgido .e ,instantaneo c?mo un
relámpago. Fue en la t~~de mfausta
en que un vapor se hund10, de vuelt~
ele una jira en la lag~na. ¿Por que
capricho del azar l~a!lab~se en ,el lu,,ar de la catástrole · ::,;: o podi~ re~ordarlo más tarde. Lo. qu~ .s1 r~cordaba es que. nadador mtrep1clo,. el
haba sido uno de los que s; ~rroJaron al río a salvar a los nautragos.
1 en uno de lo~ cadheres te~1di~os
en la ribera sobre un lecho de canas,
creyó reconocer. desmesuradame~te
.ibiertos Y vidrio,;o;;, aquellos _o¡os
azule;, que haLía Yisto en una igle~ia. bajo e! ,·elo blanco ! )~ corona _de
.,zahares. Fn su im~~s1b~hd_ad de m·digena no Je ocurno s1c¡mera ª:'e: ·
rigu1r e! nomtr-· dt la muerta l· uc

�...

.
'

.

-

Tópicos delJDía

-

'\

.'!'-·
•

1

'•'.,t(

ti--------~-Ün diario carrancista publica con iecha lo. del presente mes un admirable artículo que ~e llama ·• La cabra tira
al monte". ( hasta en los títulos ed itoriales tiene la tendencia
de acordars~ de h., cabras) y que entre otras cosas dice lo
siguiente:
" Qi·e tal
cual jefe constitucio nalista dispone de estos
o aquel)os caucales, n,1ia tier.e da extraño puesto que n adie hay tan cándido q"e vaya a fig:rarse que se lucha por

o

1

¡

i Bah!

J-'.st&lt;&gt;s

,0 11

. ..
":

'\
'

dn·l Presidc nk de Guatema la:

.

,t '

...

í

MATE R ADMIRABILIS.
A Estrada Cabrera.
La que llegó te dijo: "Hijo mío. esto es Bien
y c,to e, -:\!~ti''. srñalfrndote la tiniebla y la luz.
Te sl'ñaló la glmia ckl e,tablo: Belén:
,. tr ('11,l'iio el ohj1·t11 ele los puros: la Cruz.

.\ 1;i, también t1: nwstri\ a Pala, con :,u lan1.a,
cuando ya lle\aha L'lla con sus siete puiiales.
el fiel que te indicaba la celeste balanza,
y e, dar al !l íen. ~tis bienes. y es dar al .\1 al. su~ males.

' '
L"acl1i,·acl11:,

Que dc,clc la r1:\ión donde está la Señora
mantcga por tu suerte una estrella encendida;
) porqur u1 t'1 paisaje. pinte nna nueva aurora
la cnla del Qucval qu1: impone nue\a ,'ida.

de los ex-héroes ele nuestra historia.
XXX

"The San Antonio Expre~s" nos' da cuenta en su edición
del día ele ayer. que en Donna. lugar sit uado a cuarenta y
cinco millas de Hrown~villc fueron encontrados los cadáveres de once mcxican ns. sin que se sepa oficialmente el día

d{' .... , p~,·' ,·t"
,·, r·,, h·r,·n · .. · eso once cadáveres, fuesen lleYados a
l:1 T'al 'a ck :-,., .., York. y expuestos en un lugar e'I donde
1 nlir,cn &gt;Cf ;¡, ·, ;, ; ·
por los r espla ndores de l. antor' '1

¡\.

X X:\.

.\ titulo de curiosidad pub!icamos los siguientes vGrsos,
originales de Rubén Darío y dedicados a la Señora ".\l adre

que no debe tomarse en cuenta.
,\mor a las Yacas: amor a la, cabras: a mor a los automúY ilc&lt; amor a las alhajas: amor a los fer rocar riles: amor
a lm billete&lt; de l banco nacional: esto si L'S ra,onahlc y dip;no

ele! cig-lo XX·.
¡ .\mor puro a la Patria!

1'

ca ,·ucha a m:estra J'atria.

únicamente por la Patria.
; Pno amor al terruño!' Estas ,on n 1lgaridades que ininr·naron ar:uellos espíritus pusilámines que lucharo n y mnrit·ron por la Indcprndencia y la Rcinrma ... l loy. luchan ele
sesperadamente por defender la t ierra de :o-u~ mayorc,. to·
das las naciones de la Yieja Europa; pero Du n \ 't:nu,tiano.
f\'pe rior a ~u época y a su generaci/)11. tiene la noble auclaci.1
de n'anifestar qt!e e! "puro amor a la Patria" es un a tontería

·I

i

XXX

.\lis ter J uhn Sil liman ha recibido órdenes de abandonar
el puerto de V cracruz y d ir igirse inmediatamente a Washington. Deseamos de todo corazón que este país lo reciba con
gran cariño. que Jo mime, q ue lo rodee de toda clase de ventnra,. que lo arraigue para s iempre; ______ y que nunca, mm·

puro c:mor a la Patria."
Creemos sinceramente 4ue el pá rrafo a nterior dene a
rertifi:·ar mrchos errores y a desmen tir g randes calumnias.
:\Ltcha ~ente c!c mala fe. le había levantado el fa lso a Don
V cnustiano Carra nra. de que su fa moso plan ele Guadalupe,
ohcdccía a un anhelo le~alista en que no en traban para nada . mezquinos y 1 astar&lt;los intereses. Pero el periódico de
r eierencía. con st•s francas decla racio nes. nos demuest ra.
nt: e clon Venu,tiano es un hombre completo, libre de esos
r rei r icios roir.ánticos. que cond ucen a los hom bre, a luchar

1

.

m usicalmente:
-Si-la-mi-do!

cLa rlr la ,·~tat\1a 1le 1:: Libertad.
El s;mholJ tk 1·, , tatua sería completo, y el mundo
comprendcr:a :o qrc s i :i:iica en este país el derechc de vida.
XXX

"El Presente" i.: ay1 r t rae la noticia de q ue entre ot ras
fincas confiscalt,,, r .1r el carran cismo, se en cuentran l as pertenec:entes a la C 11. pañí;· .\grícola y Gana dera del Río Gr ande ele ~~n Diego, S. A .. v las de los Sr es. Lorenzo Gonzál ez
TreYiiio y Raymundo ¡\ avarro.
Recordamos a nuest · os l ectores que el principal accionista de la Compañía de' Río Grande es don Francisco Madero Sr .. : que don Lorenzo González Treviño, padre político
del Lic. Rafael Hernandez. se encuentra casado con D oña
Puclenciana ~Jadero; y fü1almente que Dn. Raymundo NaYarro era mieclio hermano de Don Evaristo :\ladero. y es
padre de dos Generales el e la Revolución.
¡ El :\J.acleri, rno despojado!
' El q11e a hierro ma ta a hierro mucre.
XXX

El gracioso y popular Tiberio ha publicado el siguiente
párrafo que con gusto reproducimos:
"\Vilson es afecto a la música. Por eso abusa de las
''notas'' Por eso le gustan los "bemoles" de la política. Por
"s'ostenidos". Y

11 accnl!ls sahl'r

;1

nuestros h:ctorc:~ 1¡uc

\'11

Guatemala,

IJs aniversarios de la muerte ele la madre y del hijo del Pre-

sidente, son considerados como días ele luto nacional. En
este aiío. fné Rnbén Darío el encar~ado de hacer la elegía.
1.

XXX

Maytorena se va, se va. se fué.
llra el ultiJ110 1,ohrr!larlor de los ele•órlos durante la época maderi,ta: c·I 1111i ~o t;,111hi~n que tu1·11 la fortuna ele con
cluir r l 11Pr·odo co11•titr,iunal.
De 1910 a la fecha ft1eron electos' los tres podcre, &lt;le
la 1\ariñn v tnrl?~ las admin;ctracione~ locales de los Estados. E l Presidente v el vice-Presidente no fonc ionaron sino
a11ince me,f',: las órnaras no )pgislaron a rriba de un año:
algunos gohernaclores apena:; si compl etaron tres meses.
Todos se renol'aron tempestuosamente. 'l'an solo Don
José :Yfaria 'll ;l\·torena pudo completar su período. Con él.
de~ap:irece n los últim os vestig ios de un régimen.. qne después
de disgu star a las yiejas clase, conservadoras. ha merecid o

"'·

el oprobio de la mis ma R e\·olució11.
XX X

·--

P or si ~r:i so " ln-11 iPn cl11rbce del "~¡ ... ,.:,.;¡ ·' ~1 Primer
T"f" rl Pl ri ,\r,· ;t o 1nn&lt;fii,.rion;i lí•t" y~m r··· " -dr -: n, oc .l sn
:,Jtimo ~rtn rl r ~11rbria: la remnc: iún de Xafarrat&lt;' rlc la J cfat" r~ rl P '. f:,fan1nrn~.
J ."S ú'ti•n:&gt;" ,t ifi,·¡, ltorlrc su~rit~rl;i.&lt;; oor h ,; h;•··&lt;l~!' ~t·hclcl" c 011e rr ~rorlro n ~\rprl PClo r ele Browns"·ille. 1" 1s iero11 a
X afarrr te. en una no•irió n muy difícil. TJos E, ',dM 'Cntsu inmediata rPm oción. Y don Venu stiano.
patriot a ta n inrleoendiente com o ;;_iempre_, __

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�Notas _de la Guerra

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it1 11cin11a111ie11to de llll 111odn110 s u11wr
g ih lt•: pcrn. al rnenns, dart; rnr11ta
dl' algt1n;is 1k las drig-i11a!e, di,p11,i
ri1111t·s rarartcrísticas &lt;k esta rlast dt·
l.arr11s, a 111, &lt;¡li t les d:, la n,11 tit•111ia
,·ur11¡,l'a t1na tristt· artt1alídad y 111:a
gr:111 i111 porta11ría ril'lltíiic:t y gm rrc·
t,

r::.

.\ J.,1h r11a111t•11ll'. t•I rasrn dl' u11 ,11
1111 rgihlc 110 adopta l''- tniornH 111&lt;- l:i
ior111a i1.,iion11t• &lt;k Sl't'ci,', 11 l· 11 ·. t1 tar
cll' g-r:111 rr-..i~tt. 11ria. ~i 110 , 1lll'. t'dP,,·n ando e;,ta sl'rr;,·,11 para l'I 11t,:'k"
an t,·rior. &lt;1;'1 a la l' III oh C11ll' dt' (•,k
1111a inrn1a :L11úl11ga a la 1k 1111 t11rprdl·
r". lo &lt;¡lll' tienr la , entaja. 11,1 ,,·,¡.,
&lt;k tt·ner 11tt·.i11res ro11dil·io11,·, na, r~a
I ks e11 la sllpt•riirir. si 11&lt;1 dr , ,·n ir
1k protcrriélll a la n.trnnura 11:s;Íor
llll' ;ntcrna.
F. I medio de q11e e,tos harro, ,e , :1
k n para s11mtrgirst· y rjern•r .,11 :1t· ·
¡ j¡',11 nic11si1 a y dcic11sí1·a díi:az. rrn1 ·
, í, tt· l'll hacer e11t1 ar t•I agua ..-i, I,•,
rn·11part imrnto, a tilo 1kstinados y a
la n•z. y tt•11it•11Cln en cuenta l'' t'.,
Í1H·rz,1 dl' pro¡H b i1111 de Sll liLiín·.
rornponrr con &lt;?,te nlrn ele 1li,ti11ta .¡;.
rrrrii,n ciando a los do, 1111a re~1:lta11tc qnc hag-a de scctl(kr al surnergihk.
La disposicii',n a qnc alnclo es el ~!,1·
pico ele dos pares de timones. n11 p::r
1

¡,rninndirlacl de los a&lt;.&gt;roplanos.
l 1ara l'I 111a111c11imil'nto ele la e,ui,i
líd ad l11n¡rit11dinal &lt;·x istrn , arios ~;l(-111as. trn lns ellos :On tcndrucia al
111is1110 fiu. l'Slo es, J. pror11rar , l ~.l.
,·í,111:uni,·nto 1k 1111a, hnmhas que n:.
11 :tl'Tl 11 intp('lt'll agua en clep,\siln.; , i11 ad11, ,·11 In, c·xttc·mo, &lt;h-1 harcn y
''"' i1 11 .·i .. 11a11 a 1111«!11 de r11utrapl',"·
1::\r il111l 11k "' ,·,p'ira qlll' ;,; l,: ,-11 ·
1nn~íhk t·11 in mr r.,ii',n Sl' incl ina h:1
cí:1 l:i proa. hasll' pa ra ma1:l&lt;:11C'i t I
t•q1 ilihri11 q11e. t·ntr:ll1d1i ,·n j11,•g11 la
disp11,íciún dicha. qt1e pt1 c·d c ~cr d~c
trica o 111&lt;:r;'t ní ca. nt rai g-a t•I ag-na del
dtpo'1 ,í to de proa y ia llc,·r a! dt• ¡,op;1
l.:ista l·o11st·g11 ír rl ,•q11ilihrin. t' n l',:'..i
mru11r11to resa la :\l·,iú11 ckl me,;1n],.
111&lt;\.
Otra ck las raractcri sticas ('S l'I
c•mplco com hi naclo &lt;k motores de csc n
ría ( r11 g:c11cral acc·itcs pc~ados) y
de 11111torr , rléc tricos. cmplcánclo,c !11.,
primeros r11 la na l'cgaciún en la , u
prrfic it• y los segw·&lt;los en la 11a1·l!;::a
rii,n snhmarina. De• cslr 111otio e!
ra 1or que desarrolla el motor ele l'~&lt;.' nri:1 y lo, g-ases c¡uc111aclos. puelkn c·xpul,arsr al cxtrrior y. adcmá,, :ic1nl'I
11:1:('\'C' al clc ctrorutor q11e. innc ionan
clo como dinamo. i arga lo, ac1111rn' a
dores ()\\&lt;' han de ser el mananl1al íll'
tlc•rtr icidad que alimenta al clcetrn·

!lo'

ncr la ¡,artirnl:i ricl:1d &lt;le qur, ))U(lién
do,,· , aríar l:L ind inar ic', n d&lt;' sus ale·
t:i,. 1111 e·, nt·,·c,sarín para invertir el
, ,rtltn dt• la marrha hacer girar el
m"tor en •l'llt ído r11 11 trarin.
F,t:is s"n· a grancks ra,g,~s. !as
di&lt;;¡1&lt;1~íri1111&lt;·, lllt'ci\llicas caraclerísti, as
ck l',ta, ultr:11111Hkr 11a, 111.1q,1inas rie
;: ncrr:i. y dari· para termin,u' 1 na i,ka
,¡.. J,., 11wdi1" ,k "rítntari&lt;111.
1-:11 l:t ,1:pt•rii,· it' ¡n:td&lt;- 11ri~atar,r
,k,dl' 1a tnrrl' q111· queda sohre d
:i~lla c1111 l'I ·,:i'rt·o ,1111H·rgido, lo c¡ur
:i g-ran tlís t:11:cia 11n t's iiit'il sra visto,
tn ta11t11 q11l' l'. 1,hscn·aclor 1·11 ella
t'olncaclo p11f'&lt;k I rr ))Ntt·rta1,1e11 ti' a
lo~ grande, l,an-•"· l ',· :, 1 r u:indo ~e
11en·sita 11:;·y11r ¡,rl'l:t\!\ i,11: p;1c•le s11 111crg-irsr la torre q_.c· dah,1 ,:sión directa ,· q11cdar ,ohre ¡•j a¡~t1a el cxtrl'llln · clrl tuho dt '. pni:;t·,,pio, in¡.rc11iosn aparto qt1&lt;' prr::1it t: nwcliante
st•ncil1o rner.nismo dr c,pt;n, parah'&gt; ·
liros o prismas díl'i ,ar el !,orizont,·.
C11a11clo d periscopio «irht• también
sum&lt;:'rgirsr esto &lt;.'S. rn 111mcr~i,,n to ·
tal. el' su 111er¡:{ib' (' n .1 t ít·nc :,as,.1 ah,&gt;·
ra 111cdín de or icm ~rsc. 1•:1 rlia quita! cosa st· ro11,iga. st r;1 111: pa,11 &lt;I~
rrigantc clrci,i\' n de este rnara1·i1lo,o
~!~mento de combate.
Amadeo POJ'J"'F:S,

..
~

�me parece estarla viendo. Bien recuerdo · el ramo de rosas amarillentas
junto a la rubia cabellera. rosas de un
amarillo tan pálido .tan delicado. y
luego sobre el corazón aquellas otras
ro~as obscuras. como manchadas de
sangre ____ ¿ Quién tiene ahora ese
cuadro?
-un banquero de ~\lll'\"a \'ork-contes t ú t'I pintor dando un suspiroqnc ha ciado por él cuarenta mil francos. ) r
-\" o •e vend1 en mil quinientos en
época en qt e _____ Claro, todavía _110
era yo el artista afortunado ele 4111en
\"IICstro ''alter ego". Claudia Lar
chcr. úecía malicio; amen te: •· Dichoso
~l irant cuyo oficio consiste mirando
todo e· d ía a una americana. lo cuai
le prod.ucc quin ce mil francos'----~''
Dicho sea entre no cotros: pero pocha
haber hecho st s juegos de palabras
a costa- ele otros. y nD de sus antig uos am igos _____ Et) lin. Dios le hay.a
p, rdonado.-Pero s1 o, hahlo de d1nrro-a-ñadió tocá ndomt· en el brazo por,que ronocia que iba.ª cantes:
tar defendiendo la n,cmona de 1111
antiguo amigo- no rnyais a cre~r qne
es por rcaliar e1 , alor comercial de
mis óbra~: no. Es súlo porque C50S
mil quinientos francos tienen relación con mi aventura. Figuraos que
yo no había tenido nunca reunida
un a cantidad igl al \lis principios lrnn
sido tan oenosos ! Lle,:,-11é a París con
una S\lbvención de mil francos &lt;111e
me pagaba mi pueblo. y con esa sun~n o poco más he tenido que contentarme durante seis años.
-1 le conor:iclo esos ap11ro;-dije
yo 1&gt;ero por poco tiempo. ¿ Comía
r sted. como nosotros. en casa de
Pc¡)ydoro. calle de )1011sie11r-icPri11ce donde por diez y orho sueldo~
se iog-raha al111orz;1:? Cuanc:o e,1, uen ·
tre usted a Jaequc s \lolan y le airnrr:i con sus historias munda11a5 y cua
las elegancias de s11 próxima noreia.
hi, l)lele de esa repostería. y antes de
cinco ,minutos quedará usted libre de

Wn Jugabor
µnr Junl inurgrt.

1

1,,.
1

.\1 salir del teatro entré en el Círculo y me entretuve hasí.:t n, 11 y _tard ,~ an te la mesa del baccar:1t n11,and 0 d
juego y n10nt:1do .:t. el re~pa_l_do lle
una de esas sillas alta~ para ,. so de
IM jugadores que 110 han en,~on~~a&lt;l~
sitio ante el t,,¡)ete "~rd c, '.' d1.: 10 ~
simp'.es curiosos como :,") l .r:. _a,¡uella, como se dice en r '. len¡~1!'.1Jc del
club. una hermosa pa1 t,,la. , t&lt;.1. b;,nqucro. un joven guap?, ~-,111 traJ•' ~I~
soirée y con t na g~ro~:·'·1 "' 11 ~l &lt;,.~,
del ir:u·. llc,·aha pe, llt",l' .1;11 0, !re s
mil luises: pero en ~u. n :li.a ntc 1:' 0 nomía de Yividor de r • 111uc 1_l!l·0 •11: ··~
no se notaba la menor . nioc1n n. l 111ramente el ángu o de alj u~ll,t \¡, .'.." que
pronuncia~·a las sac, amen~.~,~~ I rases ;
"Do . ____ Fn cartas ___ l~ai.::·.:· - · \Nll
est/ el punto _____ .• no ::ai&gt;,1a ma,,•·r
do tan nerl'io~amente _1i:1a . pnnt~ le
cigarro apagado; _si el 1rt~ .:_r&lt;'ne,; 1 ~(·'.
jue"O no le hun1era opnnf1&lt;k,_el to
razbn Enirente de él L,li 51' Jt' l•l de
cal;ell.os blancos. jugado r ,.!e t·J&lt;l_a 1.ª
vicia, hacía ele sotab.anquCt'0. Y 11,an1festaba sin hipocres1a su ma,l h_\"'.1or
contra la mala sombra qu.: ( 11.'• .ir.1.Ja
· 1a iba, disminuycn•l·i e. moneu tira&lt;
,,
. n ele fichas y tantos co 1o~ adus t 1,. 1,,_n~~ ele sí. En cambio. el m;·,',; :.:lc~rc .1egocijo iluminaba el !Ostro de 1,_,s
t' , . que sentados en dencd111 ' ~ a
mesa extendían S\I S pue.• r? , ._ Y _111
el ¡r1pel con la p.111 t,l &lt;tea Irnn en
• .
1 . . . .. -ta
: ·. l:ls alternativas &lt;e ia ,t¡ll.&lt; ~ '•
]ap1z.
·. .
,. ,., ,· , los
ese "e,p1ntt1 de la ta 11 a . e,. 11 -~¡ •
supersticiosos
no
pu c&lt;kn l cJa r
men Os. nna
de creer en manto tocan nn: 1 ,
l la ciertamente el' el cspct:t,11: ul,;_&lt;e
tod; luch a. aunque sea la de un , 1et_e
1 o " de un rey Lon un a:s,
con un oc 1 •
.
··
· te
·é qué ele fascrnac10~1 ~1ue ll1 0
n sa \wofr.nclament e la cuno; 1darl. r 0rre. o\\'t est~bamos cincuema p~rsoque ..
" •
·
1 ,.
a" a'rededor de aquell os Ju,{.ª' nre.~.
n_ ., .' . 1 los l:lnces !le la pa rtid a. ~111
s1g111t\~Sentes . en io arnn z~d o. tle l'.1
~ara
. Qué fil ósofo e~p icara ese
. ora .' '"ºº inerci;~ ,l, ¡,,. ,i, a,lru ·
.•
, -.¡•. · ;1 tan
\Pt1om u ,r, . ~- ··
'' · ·11110·.,¡1I Z I l 11 . 111'
ga&lt;1a. tt •·' ••
• 1 ¡ ,•r•, , i,·1 111
,,,•ni&lt;'. nu im¡,,,,·t.t &lt;., r:, 5· :
· :.
t ,a,._.
.,
11, ,¡., ... tn ·
re fl:n,t de su,; · ,1. ,.t , ,
·
.. ..• ·., .
P
1
• ' h J. r ¡ • , 1,, t,1, • 1\ t 1 ' ·
saría •1e, ,:-a ª
: · ·· to lnber
' .1
nes , Por mi parte, no 1 mten·,111, 111
l Cl'diclo aquel fa nc,c,1,• :i t&gt;"l. . l , , ;., ..
11
!.ano &lt;le trasno ch'.H ¡i0r l' \·: ' 1 ~ · '
•
. 1
·e . n· ,•1· t ' ·1 1a 1111
hiera rettra&lt; 0 cu.&lt;' 1 1'.' " ' ~. e·, .. t "'\ i,1
ra rcgr ~ftr. no nu 1) tt•r,t '·)" '. · ' . .. 1111
en el ~al0n cillo en q~1e ~ cena. ''.
.
el intor '·lir u;t,·• ~·· n .111te
amigo
P
.
. .·
I • ¡, •her~e
su mesa. en d1s¡)L)• '. t'i" II t ~. ,,_ .
una taza de cald o: no 111·.- h n,,1t• r:1 pr~puesto ll e\'arm e en su coch.e a 1111 cas,1.
y no le hubiera oido refe_:1rme __1~n. caso del juego que a la manan a s1g.111ente escri ht. lo mejor que pude dandome él 511 autorización para ello. .
_. Q ué diabl os e, taha l1s ted haciendo ~n el Círcul o después de las do
ce-me preguntó-puesto que no cenaba usted ?
.
-E,;taha mirando ¡ugar- le . respondí- he dejado en buen ca mmo al
mocito Lautrec. Perdía en los se
scnta mil__ ___ _ ,
·
r:1. roche se poma en marcha
a1 pro' d ~ Per-•
nnnriar yo esta frase. Y, veta
•
:-.¡ · r:i nt e ue ei,cencha su cigarro -

.....

t'1r

rj

i.

él.1

S A. In:¡:;cri-'

Pr·nces2 Am: Paw iona, prima hermana

de)

Czar de

----~-----

.¡,. .,,

•

1~

R.sia, vestida. de enfermera de la Cruz Roja.

1

Pequeña familia polaca victima
bién realce a su he;mosura. ('\ o e~
bastante singula r que con sus homhros de lansquenet. su anchura de espaldas y su se nsualidad refinada. ca,i
med ida que nos acercábamos al Se
na. la niebla se iba .iac iendo más esglotona. este gigante siga siendo el
más especial de nuestros pintores de
flores y de retra tos de mujeres? •ConYiene a ñadi r que de aquel pulmon de
gladia-dor sale una voz de una dulzura

experiencia. que e~te soldaclón tiene

1111 corazón excelente y así no me
chocó mucho la me!amólica confidencia in,·oluntariamente prol'ocada por
mi frase sobre el juego. .\fortunaclamente tuvo tiempo bastante para
contarme el caso muy por menor. A
mulida qt• e nos ace rcábamos al Sena la niebla se iba haciendo más esavanzaba al

'f'c·-

andab;¡ n de acá para allá con artochas
en cendidas: otras hrillaban en el áng ulo del puente q•1c atr.11 e:;ñLamos. co .
locadas ai rape rle las piedras. por
donde corna un arroyuelo de resina
encendida. La fantástica ,ilueta de
otro~ ruches nue "L rruzaban con el
rn:e,tru t.:n ac;ucl!a 11id1la acre. casi
negra, de~¿,arrada _ trechos por las
mó,·iles luce~ 1 c1wrnta: a sin duda la
im pre~ion del pt•ado, &lt;¡t'c ~e apoderaba de! arti,ta. ¡ ::,rque su rnz se iba
haciendo má~ dt•'.:t y m.is dé'.1il a medid a qt:e se :ile¡a'&gt;a er esP:ritu más
y más de mi &lt;]Uf e interru,np 1 a lo
preciso para excitar r11' recuerdos.
- Yo- emp e7Ó a decir- no he jt:gar!o más &lt;JUe dos '"&lt;?ces. y . .¿ me creerri,? hoy ni ,iqmc a puedo nr juga r ___ flay ali::-una, 110ras, ya sabeis
de r~a~ quC' 1.110 nr, tiene los nenios
bien templad&lt;Js. en qur la vista sola
de una naire me ohl:ga a salir del cuar
to._.. ; Y e, que ¡ay! de esa~ dos
ú11ica~ partidas u)n~tr·, o tan terrible
rteut!rdo!
-¿ Quié1~

de ciue salimos. por una jugada dud osa. y luego ~urgió aquel absu rdo desafio. acompaiiándolo al cementerio a los
cuatro días de haberle estrechado la
mano delante de este tapete verde.
~ien1°rf' hay alszo de traged ia al recl t·
dor de las cartas. de lo, crímenc~. de
las deshonra~ y de los su icidios. Pero
todo esto no impide que se ,·ueh·a a
reincidir. como se \'llelve en Espa ña a
la~ corridas de toros. a pesa r del despanzurramiento de los caballos. de · as
heridas de los picadores y del asesin ato del toro.
-Con,·enido-d ijo :\1 iraut- pero no
debe ser uno mismo la causa de esas
tragedias, y eso e, :o que a mi me
ha !&gt;Uc-edir!o en circunstancias bien
sencillas. Pero cuando os lo haya referido comprenderéis por qué, la más
insignificante partida de besigue me
infunde igual escalofr 10 de horror
que sentiría al oír una detonación en
el campo un nom bre que hubiese da
rlo muerte a alguno por descuido al
limpiar un;¡ arma. Era precisamente el año rle mi entrada en el círculo
--"..:",¡¡A="'--,~ cn_l8Z2.
a~e- ft:Lta ·tn __ l ~~ n:i.i.

-\' osotros habíamos resuelto el
problema por medio del falansterio,
rcp 1ico el pintor: al)!nnos compañero¿·/ yo haciam os la comicia en común .. , La ami ga de uno de nosotros,
que había sido cocinera l tales eran
n uest,as elegancias) . nos guisaba las
da~. ~o midas~ diaria~ por cuarenta y
cin co fran cos al mes cada uno. El
cuarto, quince francos : nada de cría
dos, yo mis mo me hacía la cama.
tal. sesenta francos para lo preciso.
Estaba desarrapado como un ladrón,
pe ro no sabia lo que era ir en ómnibu s. :\lis compañeros vivían como yrJ
y no han ido mal. Allí estaban el e~cultor Tardif: Sucre. el pintor de an1ma!c~: Rivias. el grabad o r. y por fin,
el mejor dotado de todos. el cantinero de nuestra cantina, como le
llamábamos, LadraL ____ _
- i Ladra t. Ladrat !- dije yo eYocanr:lo mi s r ect:.erdos-yo conozco ese
nombre.
-he habréis leido en los periódicos-siguió diciendo Miraut, cuyo rostro se nubló- pero voy a ello. E se
Ladrat. que se ll evaba tod os los premios de estudio en la Academia. era
ya entonces víctima del terribl e vicio de la bebida. En la vida demasiado libre que llevábamos, semiobreros,
y en continuo roce con modelos y trabajadores, estf. bamos expuestos a
muchas tentaciones y desde luego a
ésta. .-\ Ladrat le había domin ado.
Tengu que deciros esto para que no
me juzgué is dentro de un mu mu·,to
rr. ,:1 ..,.,.,,.~. d~.l!Pr.irfad
Jf'\. J ri &lt;¡tj',

n

�Después comprendí qu.e aqu~I mozo
de mendigo, desoladoras, cuya lectume había tentado para Jugar el con la
ra deja a uno disgustado.
hnena ,uerte de 1111 principiante. Pe-Cuando se les dá nédito--diÍc
ro ,·o me hubiera bastado solo para
yo-porque a los ciicz afios de \'Í\ir
rae;. en la tentación. )le encontrab_a
en París ha rcribiclo uno tantas ep1~en
11110 de esos momentos en que gnto'as scmcjantes ____ y s i entre el mo11
taria 11110. como aquel otro, al bartún hubiera siquiera do, ,í11reras~--qurro durante la tormenta: "Llerns
-\lás I ale cxponrrsc a que le e11a
César y su fortuna-----" i Oh! ün
•raiicn a uno tod,ts las demás ,·ccc,.
César bien pequeño y una iort una re
~ne dejar &lt;k atender a esas úos-reducidísima. porque me senté a la meplicú ti pintor.-Por otra parte. en
,a
diricnclo a mi compai1ero:
aquel 1110111Lnto no puse en duda la
-\·m a lirma r un pagare &lt;k ri11l'"
si11ccridad de l.adrat. Quiso la ca
luisl'' ,: ,¡ pind&lt;), 111e 10)'---,11ai1dad t.¡uc aquel d,a hubic,(· yo co
- Y ·pcrdii', 11:,tt'cl y ,e q11cd11•
bracio lo, mil quinicto, iranc(» &lt;k la
¡ \fr arundo de hal er for111ad11 t;111
"Ofelia." l·.11 mis a,u11to, de di11cr11
s it,L!&gt;tL' ht , ido muy m.:tirnlo~"·. Y11
ta, ,eres e,as pndcntl'' rt,ol11ri11
no tulla 1kn&lt;la~. y ¡;1,ardaha L'n 1111 ca·
lll'' , de 110 haht'rlas rn111plid11! __~-La cosa 110 fué tan fáci1-rep i
jc'in una cantiuacl igual.
'l\·11ia imta ado mi l'st11di11 y pro
rú ~1ira11,.
- \li te11iador. que ,\· halua ,c11t;1d"
,isto mi ;;uardarro¡,a ¡,ara tod11 el
j1111to a mi. me dij ,¡ qnr aguard;1~l'
a1111. ~le arnenlP que hice de 111c11111
mi mano. l.l· obedl'l'I. Tiri', n\lCll'. , ••
ria d halanrc de mi sitLaciún n·o ·
hab1a arrie,gado mi, ri11co lui,l·,. .
nú111ira al tic1ttpo .¡,ll' ccpillal;a 1tti
-11 aga nstcd dohic pue,ta-ml· d1
gaban para ir a uno dl' mis primt·rus
l'l' al nido mi consderu.
run,·itr, tit ,u:i•:dad. una de c~as cu--Tiro od10. Sigo dohla11d11 ,icll'.
mida, de triuniador a que se ,a con
y ~ano. En lin. lle .rn.e1e en 11rh11 y
un api:tito de mac,tru ele l'S&lt;.:nela Y
de orho en siete. y :,ll'm\H'C dohla11
cun un amor propio dl· estudiante.
do, paso seis yeces. seguid\1:,. :\ la
~e tiene igual ic en la autenticidad
séptima tirada. y siempre 1ns1.mmlu
de los ,·inos, que en la sinceridad de
por mi l'Ompañero. hag? 1:11 hu, tan
los elogios! Comparé mi situación
,ólo. Pierdo: pero tenia un os trc:s
con la de mi antiguo compaiiero dt
mil francos ;inte mi. )li gní,i. que ha·
barrios, y tt. ve un o de eso, impulsos
hía ganado ca,i otro tanto, se lcl'angeneroso, tan propios de la juve'.1ta
\' me dice:
tud como la flexibilidad y la alegria.
-=-~i es usteú razonable, haga rnnw
Cogí tiez lr,ises, los metí en un soyo.
l ,.
bre. escribí las sei1as de Ladrat Y
Pero yo 11 0 k escuchaba .. _.\ca &gt;aua
luego llamé a mi porterc~. ~i est.c
zó, que acabó de cualquier mono 1111a
de experimentar una sensac1011 demahombre hubiese e~tado alh. 1111 anttcomposición que habia empezado
ai;.
do fuerte para dejar aquello asi.
rruo
camarada
hubiera
recibido
el
dimagistralmC'nte ! En una palabra. en
:( o pertenezco a la escue 1a &lt;le los
~ero aquella noche misma; pero ha1872 era el único que había contique usted llama anal istas. ni llH.' p_abía salido a recados. Pues maiiana
nuado en la Yida ele bohemio de la
50 de listo en minrme, y en sentir.
será, dije, y salí, dejando preparado
más baja estofa. JI abía llegado a ser
Dispensadme, pues, si no .os dec.lar_o
el sobre encima de mi mesa. Tema
lo que llamamos un petardista. o sea
sino en globo y por medio de 1111atan bien tomada mi resolución, que
un hombre que hallamos de estu,renes lo que por mi pasaba. Durante
experimenté de antemano ese cosqr.idio en estudio, pidiendo prestado cien
los cortos instantes en que había galleo de lijera Yanidad que nos produsueldos aquí: mayor cantidad allá,
nado había invadido repentinamence
la
conc
iencia
de
una
acción
gesiempre con deliberado propósito de
te to do mi ser un embri~.gador orgu~
nerosa. ~o es muy hermosa la tal
no pagarlos en la Yida. Y los de
llo. Un exaltado sentimiento de 1111
Yanidad, pero es hu,nana, y hay taneste género dura·n muchos años.
personalidad me agitaba y me solitas
obras
que
no
tienen
ese
pretext~
-Por lo menos daba las gracias
viantal,a. Una sensación análoga he
elerndo
por
ejemplo,
i
la
que
en
m1
con algún insulto-repliqué yo-cointerior' sucedió a la primera casi inmo ese Lagrimandet que conocí y que
mediatamente! En la casa donde conunca iba a casa de lllareuil sin pemía
me encontré sentado entre dos
dirle algo para la capillita ( era sn
mujeres muy elegantes • que ri.,·ali- .
fórmula) y sin insultar'e en seguida
zaron para conmigo en adulac1on Y
para salvaguardia ele su dignidad. Ün
i.:01¡ucter\a.
.
día le encontró disponiéndose a col•.n una palabra: ,alj &lt;le alli a eso
rregir las pruebas d&lt;' un articulo que
&lt;k la,, once dominado por 1:na ele
iba a publicarse. Pidió su limosna, y
L
aa, crisis rk fatuidad en que se bien~
.\ndrés. S(' la dió. "Cahall(&gt;ro-le di,e uno duei10 del mundo, y me apee
jo, ml'tiéndose en el bolsi'lo la 1110
en nuestro Circulo. estabkcido entonncda de plata-¿queréis conocer s i
ces en c:I hotel de !a plaza \' cndóme.
un escritor tiene talent o? Pues 110 tca donde me babia gu,ado uno de lo~
neis más que. a1·crignar ~i recik·n s.11
coi,
vidados que se brindó a haceroriginal en una redaccié,n. Si la. rc~·,me los honores de la · n:unión. Cohen, está jizgada : es una n1ed1a111a.
mo ca~i no i.:onocía a nadie allí. no
,\&lt;lio5 _______ .\11í tiene u~ted un pobre
hal ia ;ucsto en el los pi_e~ seis \e1_1;amodelo.
na,- después de haber sido ad1111t1t,• .
-Xo- diio \1 iraut- no era rse el
J)o,; pin tores me hab1a11 se.r,tclo lle
género rk · l.aclrat. Daha las gracias.
paurinos. y só!o la pcrsp_c~t1va 1!t
s e echaba a llorar. juraba que traExposición anual me h;li)1a .dec1cl1t,•&gt;
bajaría y h egl• se iha al café y ,e
¡¡ hacer me ~oc io. a pesar de ,a c110,a,
1•nvenenaba C'On ajtnjo. Entonces le
que me parecía en,unces muy r,'.ra.
ciaba vergiienza y 110 ,·o'l'ia a presenEra yo ta1~ ingenuo. que p1:cguntt a
tarse en muchos dia,. Su, pedido,.
mi guia como se llamaba el ¡uego &lt;;uc
por otra parte era ins~ini ficantes: catenía reunida, alrededor de la m~~a
si nunca pasaban de cien sueldos .. \sí
a tantas persona;.. Se echó a reir. Y
es que me ext rañó mucho una tarme enseñó en dos palahras las regias
de al encontrar en mi casa una larga
de
l "baccarat.''
carta suya. en que me pedía nada me- ¿ \o os tienta c~to~-me dijo.
nos que dosciento, iranco,. Jlac!a
-¿ Por qué no?- contesté algo mor
más de seis meses que no le hab1a
titicado de mi ignorancia- pero n11
' visto: y me c_ontaba en ella que todo
tengo dinero.
.
. . .
ese ti~IIlPº habíá est.ado lu_chando con
Si11 deja: de. reir. 1ne explico, com1'
Sil vido ..$.1e 1v'&gt; hal:i:a bebido, que ha·
me baitar1µ lirn1¡¡r u11 p¡¡gare para
bía quer.id9 trah~ja_r. que .,ns. fuerza:1
recibir sobre 1111 p¡¡lal.¡r¡1 IH\5ta
le habían v.endido ..Que ~11 mu¡cr esta
1

·.¡
H

!·t

. ,,
..
!

.

1

..

(

experimenta?º al nadar en mar gruesa. Aquella mmcnsa ola mó,·il que os
a11_1e!1.aza, os balancea. y a la que domma1s con rnestra furrza, rs cirrta1.11~nte .el símbolo exacto de lo que
luc. el JlH'go para mi en aquel primer
pe nodo, rl de la g-anaucia: porque
11.ne\'amcntt' g-ani· c·n iguales prop11rnnues que uu 111, ,111t·n10 :rnte,. ,. lue
go más. ;\o arric,gaha g-rancl('s .aJHll's
ta~ sino sobre mi m:111n: , ,11hre la
de los dem:is, j11g-acl:1s i,;~igniliran
trs: pero cada , cz que toca ha las
cartas, teuia 1111 !tumor tan insolente. qn· primero ca l1ahan todos. y lue 1.CO ruando tira ha. pr11rn1111pia11 r1,mo
t•n 1111 rumor de admirariún. (juizfr
sin aquella ad111irariúu huhina tt·ni
do n\,)r para dc·j;1rl11. 1'no j a\'! ,ient
111e he tc:n·lo 1:11 amor pri,pio 1k
todos lu, diahlo,. que me ha herho
hacer mil t,¡ntcn a,. } r1111 111is ranas
toda,·ia Ita de haq·rn1l' r11111t·tcr otras
muchas sin duda. Lu ,P11uzco. 111c d11v
cuenta de rilo. y luego. n anuo tc,;flO t•spcrta&lt;Jurrs. ¡¡dios 111i di11n11. 110
¡1ued&lt;&gt; su irir ljlll' digan: "Se ha c:rha
do atriis." E;; ,uhli,,w ser así cuandu
la e~cena pasa sobre el ¡na·11te de
.\rcu'c: prrc · ante una mesa de hacarat. y ar azar de una carta. es estúpido. Sin embargo. este orgullo in fantil iué causa ele &lt;;,te después de hahermt· hecho gozar (le mi buena fortuna. no quise ceder anlt' la mala cuan
tlo se accrraha. l'or qnc yo lo c:0110ci. LlegéJ 1111 in;;tank en que compre11ui que il1a a perder, y aquella cspedc: de luciucz Yictoriosa que me hahia hecho coger las cartas con una
confianza absoluta, se eclipsó derrc:
pente. E;;taba escrito que yo había de
experimentar. en ura misma sesión,
todas las emociones que el juego produce a sns aficionados, porque después de haber ;;osteni&lt;lo la borracher:,
ue la ganancia, experimenté la seca
y punzante embriaguez de la mala
suerte. Porque existe. Ya conocéis la
célc hre frase: "En rI ju ego. después
tltl placer de gana r, ltay el de perdu.'' Xo enc:uentro otra frase para
explicarros esa especie ele ardor emponzoñado, esa mezcla de esperanza

y de desesperación. de cobardía y de
encarnizamiento. Se cuenta con domi
n.ar la mala suerte. y ~e tiene la segu
rielad de que ,e saldrá n·ncido Se
pierd(' la iacultad de raci ocinar. ·,. ,e
hat·en apuestas que ,e sabe son. ahsurd:)s. \' la ganancia rri1Tt. primcrn
las l1tha, luego lo, tan lo, t'lll'arna
do,. l11s hl.111r1J,, ., 'l' tiri11a11 1111t·111,
pag"ar~~. l&gt;t·sp1.i·s ck hahn tl'nid11 du
rant\' diez aiws Sl"g-111.dos. t·! , alor
dr n.1irarn1l' a111cs de ga,;iar !11, , cinte
re11t1m,1s de 1111 tra111 ,a. n,1110 '" hi1·c se jncg-;111 quinirnto, , 111/ iran'º" sin ,·arilar. !'ero 1·,i1~ a harc:ro,
el n:s11111r11 de tucl1.1 l'II tÍu, palabras.
l lal11a entrado rn l'I C-rl 11!1, a la, 1111n·. y a 1as do, abría la p¡¡nta 1k mi
rasa. hahirudu pndicl11 ~obre 1tti pala bra lo~ tn·s mi' fra11r1i, el,· 1111 rr{
ditq. que na rrnn I " lo hl' clirh11 ra·
si t11do 111 que Jl"~l''a.
- l'urs hien-di,ir y11 ,i ,l(-,p11('.",;
d1· aqu\'lla ,ac1.dida 1111 st· Ita hn·J,,,
usted _ingaclnr. l's &lt;111r lllJ tienl' usl&lt;'d
,·ocal'iéin. Era par;1 rndnsl' ¡,,ira
stcmpn·.
'l'itnt• u~tcd razú11-rq1liri'1 .\[ira11t.
-Cuando me uc,pcné al clia ,ig11ic11tt: del sut·iio abrumador que sigut• a
Sl'mcja11tes sensacio11e, St' 111c rcpre
,cntú de nue\'O, y ya no t\:Ye m:'1,
11uc dos ideas: la dt· tomar mi desquite aquella noche misma ,. la de
combinar mis apuestas con a~rc:g-\., a
la experiencia adquirirla. Rernnstituí
mentalmente cierta~ jugadasfque ha
bía perdido y q11e buhiera debido ganar unas. tirando y otras 110 tirando
a cinro. De pronto mis ojos se lijaron en la carta dirigi&lt;la a Ladral y
que la víspera había dejado sohre la
mesa. Un cálculo in,·olutnariu 111e demuestra interiormente que ro11 dar
aquel dinero hacia 1111 sacrilirio insensato. Pagados los tres mil francos de
mi deuda, ya no 111c quedaría casi nada. Para reunir una cantidad que me
permitiese volver allá por la noche
(y yo conocía que no podía dejar
de \'Olvcr), necesitaba tomar prestado
del tratante en cuadros v malbaratar
algunos estudios . . \ sí ]H~dria rccojcr
unos cin cuenta luises y de aquellos
iba a dis traer diez para aquel perezo
so. para aquel borracho. para aquel
l't11h11stc:rn. Porque yo inll'nté dt·mostrarme a mi mismo que su carta 110
rra más que l:n tejido ele falsedades.
La cogi y la rnh·í a leer. Su acento
me desgarrú 11Ut\'amc11tc el corazún.
l'rro. 110. X o quis(· oír aquella ,·oz.
y me ec hé d e la e ,;i1a ¡¡ara escribir
apresuradamente un hilktr ncgati\'n.
l,e escribí en térn1inos brc,·es ,· ,('
ro, para interponcr una larrcr·a in franqucahlc c:ntrc mi antiguo ramara
da y mi co111pa~ió11. C11a11du r1n·ié t•I
hjl\('[e. St'lltÍ llll JH1((1 rk \ºl'rg'ÍÍCl!l;l
y &lt;k remordimiento: pcr11 me aturdi
a t11ás y mejor con los murhos paH'OS (fL&lt;' tu,·c que ¡far. Jlor ot ra parte. me dccia yo para a.callar mi rnncienria. ,i gano siempre estaré a tiem
pu ele e1wiar la cantidad a Ladrat.
\' µ;a 11 aré.
- \' g-ané, 11stcd- lt' pregunté. ,·il'II
do que se callaba.
-Sí, respondió cun , uz rn111pleta mcnle alterada-más &lt;le quinientch
luises: pero al día siguiente era demasiado tarde. lnm~diatamente &lt;lc:~pnés de haber recibido la negati,·a dt'
mi bi llete. Ladrat que no me hahía
engañado se ,intió poseído del fren esí de la desesperación. Su compañera y él tomaron la fatal resolución
de asfixiarse. Encontráronlos muertos
en su cama. y yo fui; yo. nótelo usted
bien. el !Jne hk:c d .ccrra'a la p11er,

--1)--·
leido l'n los periódico~ l',-t' 11umbrc
dt• Ladra t. ¿Com¡m:nde usted ahura.
por qué la sola \'Ísta de 1111a carta
n:c inspira horror?
-\'amos-le dije-si le hubiera usted cn,·iaclo el dinero la ,•ispcra. le
hub iera sah·ado un mc:s. dos mc:ses:
pero hubiera ,·uclto a caer, el vicio
le hubiera dominado de nucH&gt; \' hn ·
hiera acabado como acabó.
· •
-Es posible-contestó el pinturpcro bien mirado en la vida. nunca
debe ser uno la gota de ¡1gua que haga rebosar el vaso.

PAUL BOURGET.

Caricias rl)Uertas
!-,in odio, pues. queridas mías, y
aunqi:c algunas de n1sotra, ml' haht;is
parecido livianas criaturas. ruando I'c ga d día de vi,itar a los mucrt&lt;"
amado,. ,·011,olado por mis lágrit11a,
sinceras. tC'jo para , osotras, con fin
re, irág'lcs romo n1sotras mismas.
efímeras corona, ¡,onic nrlo en ella, .
no ,it·mpn·,·i,·a,. ,. 111 lirio, hla11nico1110 , ucstras ircntcs. sin 1-angre &lt;¡U&lt;'
las ,·ol11H'. y rosa, cnrarna&lt;las con1,1
rne,tras bocas ,in 1 c,os que las ayi
,·c. 'y li 'as de oto1ie1. 1ckidf)sas ,. &lt;ll ·
li ,·adas romo l'llCstra, ,·irtudC', sit; l'l'a
lidad:
\o ml·uo,prccii•i, e,tas 1Jfrcndas
1111 nb~t=nado ron ~1:, H't'ltl'rdos
el tnmrlto de la , ida. El hagagl' dl
la m;a el fardo lijern que clurank
ella arra~trn. cnmp,'incsc de n1estra,
dclirio~as mentiras dr ant,1r10. de h
memoria iicl ,t ntl'Stras ra rne, in iil·
k ,. de t11do lo n1e,tro que rnc,llltaha
la jul'entud de mis ,c nsu ales fcryo
re,. j .\diós, amiguitas mías ! Si nos
encontramos 1111 d:a en otro mundo.
qL.e nn ~ca mejor que este que YiYimos: porque fuimos aq uí completamente dichoso,. ,·osotras con la feli
cidau de \'\les tras periidias: yo. con
el encanto de mis ilusiones, cuyo po~trer periume sube todavía de mi alma
·a vuestro, pies. cnn el ramillete de
clulccs quimera, ruyos últimos pé·
talos revolotean :1lre ·dor _d e vue·-.

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Un soldado teutón contemplando al

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1

S. A. R. La Princesa Margarita de Sabaya, hija del Rey de Italia, fué
en días últimos a visitar a su padre a la línea de operaciones.

agujero

.• l!

'l. .

�Los conductores de Ejércitos
ll--··-------

¡:

J?ffrc, rey Alberto, gran dt,•¡ut: .\ico_las, arch1&lt;lnque l•'edcrico, Frcnch
'1 bndcnbnrg, ¿ cuá 1 &lt;le estos nc,mhre;
que tanto .suenan en nue-;rru, 01Ju,
tn estos, cha,. Je prueba para Europa
akanzara la mmurt~l:tbd: ¿Cnd. ti"
e1los t'unduci1ft :1 ,tt~ CjÚ(itu, a la
1·1ctu11a deci,¡, ;, • \'an.) t-lllpeiw Juera ª.'/nturar una ¡¡,·. ,lucia l II una
Cllt:stwn tan compleja, acerrn de la
cual se han exµt e~t,, t;n crJ11:r;,di~t·•·
rias opiniones y ar~11111&amp;'11:o, p:..ra to ·
clo~ los gustos. ·t·'.11 c·,t:t t;T.:rr:1 1k
grand¡·~ masa~. en t·~··, lu\'1::t ,:l' ¡11a·I !1¡s y !·azns, si el rl'SIJ,t;:d,, d,pt·ndit·,¡· so amente de :,¡,; t·ic:n,·nt•H 1:1at'.-riales. ca_hría &lt;Jlll' .in npí:-i:1, ;,11aií
lll'o de primer urch-n hil;it:,t' un 111in~cimo recuento. d~ cil,,, .' p,,r 1;1c1h11 de una sl'ncilla OJll'Ltc:, 11 ::; i.in(iira lltg-aria a avl'rig1.;,r n1;!1 ,le ;,1Jllt'!'.os c_auc(ilh,s tenía fat:11111,·111 ~· ,,,1e · ,a,1r tr!llnlante.
l'l'ro la !,{Ul'ITa..1a l,1 dij,, _i,,m:ni
"n•J es una cil'ncia e:o-acta. ,inu nn
drama terrible y apa,it·na, 1,1 ·. I·'.., d&lt;.: .
l'ir, u~ acto trádro. t•n l'I que l'I pro,
tago111sta t'S el homl&gt;rc cun tutl·" ~us
rencores y pasiones. ,·oa ,o,k1,; nis
entusiasmos y des1,1ay1i,;, coi, [t,tJo~
sus aciertos y tnrp¡,;:as: en una pal:iI hra. con todas las t,:a:1d,1til', i1:ht•n·11ll:S. a_l sér ht:i!rnno. \o hay más qttt'
&lt;lmgir una OJeacla rctrospectira ;i i,1,
acontecimientos de la lucha actual p,tr.a convencerse de la vcracidaJ del dístico de tan insigne, escritor :,,ilitar.
Con los meses que lle,·an pt•lean&lt;lo l.t~
dos grandes coaliciones, si la :suerra
f~ese una ciencia e&gt;.acta. tiempo suiic1~nte era ya para •1aber logrado el
triunfo el grupo que más rectamentt:
hubiese aplicado sus principios.

Por los Campos de Batalla

\o: no existe tal exactitud. Jntc¡,?ada la gi:erra por t111a serie ele f)n•
h t'mas &lt;¡nt· lo~ randillos han de rt·
,olrer. en
mavoría
de .In-:-,
. la inn1&lt;:•nsa
'
.
ra,o,. ~1!1 lynuccr cumpletamcntt• In,
d.atu~ ltl:IS Hllpurt!UlteS-Íuerz:t nnrn(·.
11ca. mattn:· J di,ponihlc. ~it11acin11 .:11
l'.' tnru1,:) .".ihn· •,.,¡"· rstad11 11111r:ii
1;lº J11, \'Jll"l"ll&lt;•, ( IH'llli~1,s-, e, , .., :&lt;il'llll' .•,rt• ~·~o., dirctort·, &lt;le la lnch~•.
••11·.11. d1,po111c11do de Jo, cºcmcntos &lt;lt
.1u1cw !]lit' les proprirri()11a11 los 1110
d'.·nws medio, di' •·xpl11raci,·,11. se l'l'
ran 11•ucha~ 1 l',t·s 'u11stn: i1id11s a a,
tqr i11,t inti1·a·11t·111l' ) r1111 relati,·~ in
d¡_prndc11ria dr tucl11 rignri~11111 rirn
.

0

1. l l!t"&lt;.,

1e·11 ,·~,,s ~r:u1d(', 1111
111illr1ll('S lll' (11111kllic11h~
1 ¡·J l!·,11ro dt· l;J '(ti\ rra
nrri&lt;lc11ta:
an,m:hadus a l:1 ti··rra. lºll rn11ti11t t;
ha tal ar sin I e11ta.ia ,rnsildl' , ,¡n1etid11, a '''! t•,tt:r!l lt'.il'r y ¡JL,,it:_in que.
ri:al la 1ntt·rn1111ahh: !t•la clr J'¡•11rl11J)l', k:; obliga ~1 drsandar por la 110
rhr lo andado durante t•I clia. o ,¡
rncrsa. pan·re l'o1.11 ,i la din·rriún
de 1os ejércitos hubiese Jlt'rdido ,u
antiguo prestigio de genialidad. ~us
altos I ne los de im¡,iraciún. Y. ,in
l'mhargo. no e, así: nunca como aho
ra tienen que haL1rst dotacl.,s lus
gi.:ncraks en jdc de ese sL·midiYino
l_lon ck i111provisar i1",11 de esa po&lt;lero,a
larnltacl q111: les ha&lt;&gt;a , i~l11n1 brar cla
ramcntc el momento, la ocasión pr,·
Pi.ria de rca'izai: el csft:erzo suprc1110. de L'SC dc~tc.llo del gl'llio que se
res u me rn la irase de ;( apolcón: "Ser
más fuerte en el ¡iunto decisivo.''
En esta irase. tan sencilla aparentemente, está
condensada toda
l'Pa11cl11

\:'l'lh,

..
General Obest von Falkenhausen.

'l'

\'SIIS

,.

, I
¡

,\

·-¡..~·,

•

Granadas rlisas q,1e fueron recogidas en el campo de batalla, antes de hacer explosión.

•·----------la finalidad de las do, rama~ del art,·
militar: la E'&gt;!rategia y la Táctica. El
t•studio profundo de ambas. enlazado
rnn el ele serena crítira de las ,;i1,1pai1as más notables y la enseiian;.a adquirida en las grandes maniobras, suministran a los generales en JCÍ&lt;: ,·I
l'Onocimicnto apriori~tico ele ci,•rt;1~
normas generales. que sahian:ente
aplicado,. les facilitan sobrcm:'.nc r:t
su misión.
l'ero el hecho de poseer ese hag:a
.it: intelect ual no ·mplic;t que ·1c\'e
c-onsigo u na especie de panacea o recetario para r1:nccr. como lo demm·-tra la presente g:uerra. en la que. sicpdo lo, catdillos ant·. s citado, las mf,;
hrillantes lumbrera,. n:iºitares de !:'.,
naciones respectira~. hicn notorio e,
que ninguno de e.- ,s ha con,.cguido
,icmpre la I icturia. \ cccsit:tn. a1k111ás tener una inttlig-cncia pri,·iki,:-iacla. una energía ,k carácter t:x traordinaria ,. un poder interno de adap
taciún a ·las cirn11 __;tancia, que \es
permita aprol'l::charse de los in,tantc,
fa, ora bles para to·11ar ~úhitas dctn
minacioncs.
Joifre. por ejemplo. demostró ha
liarse en pose,ión de las exprc,adas
condiciones cuando d ra1z de la crucn
t.a derrota .ufrid,1 por sus ejército~
··en la frontera franco-belga. y batiéndoie ~n retiro.da. ,upo sa~ar partido
de ltJ. wnfiada ttcomctil"i&lt;lacl de los
eJércitos alenlane~. y m 1.1y pi,rtieular-

.~ .

.-A , _ - - - ·---..

neral Gallieni en el campo atrincherado de París, de ivs cuatro cuerpos
de ejército puestos a las· órdenes del
general ~I aud'huy. que amenazaron
seriamente la retaguardia ele las hue~tes de von Kluck, juntamente con la
ofensh·a a fondo ordenada 1ror Joffre
en todo el frente, trocaron lo que pn
día ha her sido iirep ,rabie desastre en
señalado triunfo, ~.· que la Francia
angustiada debió su sah·ación.
De igual modo, las dos grandes vic
torias de Jlindenburg en el teatro de
operaciones del Este: la de Tam\cnberg y la de Lodz. prueban indiscutiblemente sus altas Jotes de caudillo.
principalmente en la primera de dichas
batallas. en la que .-quilih,ó ,u inferioridad numérica venciendo sucesirnmcnte a los dos ejércitos rusos merced a sus lurninos~s combinaciones
estratégicas. haciendo u&lt;o del lema
que dice: "Divide y vencerás".
~lucho camino queda toda,·í¡¡ por
andar hasta llegar al fin. Pero incontestablcmente lle1·ará a ,u naclóq
a seguro puerto de u¡ia paz d~tqriosa el generalislmo qtte en igual~aq.
y aun en alguna inreriaridad de lo'?
otros factores, conscn·e hasta el último trance elerndo el ánimo de SUif&lt;
tropas. lo cual dtpe¡idertl. del a)lc11tq
patriótico c¡uc la~ presten sus cqn~iu·
dada,nqs. Oue Jos pu~blos que e11 lo$
días d~ peligro rr¡¡¡nti~ACH intactas S\13
virtn9S§ nwrnle•. iQn hwendble~.

�~.,.,,..,p

J¡J 11.- Ulf.T.l&lt;ls;rp

;:&gt;p 't?Ut95 ~

c;;ognd SO( c!p.1ow as 'os!d .1am,.1d ¡~p
sauopt?l!ql?t( se¡ u.&gt; a.1¡n:m ns uo.&gt; cp
- 1?.ua:&gt;ua 'l?tpetpntu e¡ 'OlUCl ;i.1ltl~
.'OS~A

-

...

- u! 0 1p.1~f;:, ¡;:,¡, sod.1;:,n:&gt; sos.1;:, ,,!(l so¡
;:,.qua S.&gt; UO~:&gt;C:l!lllllUO:&gt; Sl!( 1? .)lU;),UIU:&gt;
!ut_l upe.1Bcsuo:, Á urma¡u ¡uuos.1 .-•. Jüd
l?pt-u_,1.&gt;0 u .1 ;¡ l?ll!:l\10 e¡ s;&gt;nds;:,p o.~Od
·u¡,1:t
-sa.1.11? u o .1efap l?[ ;:,puop ·sa uo!.&gt;P.l!C( l'tJ

Cl0 13 Z31 VZNO~ ~ Od)--

sns e J!qns uo.1;&gt;p!t[ e¡ Á 01-e.rnd-e ns
;:&gt;p l?lS!Jl?.1.8;:,¡;¡l U;)AOf 1?( 1? U0.11?:)Ul!.1.11!
'l?U!::&gt;90 -e¡ u;&gt; u9pd11.1.1! ;:,1uaw-e::&gt;sn.1q
uo.1ap!t( sou-e¡nt¡ O.lll:!tl::&gt; opu-en:&gt; •sou
-1:!sn.1d so¡ ap p1?p!Ut!xo.1d l?[ ap su-ea.¡
-.10 -e .1!uaAa.1d -e -e1sandS!P Á 01e.1ed1:
¡e opu-eq:rndsap ;).lq111::&gt;o ap sam ¡;&gt;p
T!\P un asl?C[1,(ll!t[ ·a.1petu ns l? aluau1
-zu:&gt;ya Ánu1 -eqepnÁP. anb 'l?lª!(ll [
"SJ;:&gt;!,\!L[l!d ;)() l?ll!'.&gt;!;10 \?[ 0-0.I P..1
n s l? l!\ua1 npO(I ".)ttq,\'. 'OL8I uz¡

"SOJl?.1.l!~[.&gt;l ap l?'Upyo l?l ;;apom l?llll ap u9p:&gt;:&gt;a.l!P P.[ ;upt?ut ns
1l &lt;_&gt;!pa:&gt;uo:&gt; .&gt;s -eu!nbzam Ántu u9,suad
uun uo:&gt; .&gt;puop '!.od9.11ar\l e¡ t: c1s
;:,.1íi;:,.1 ';&gt;.1p-ed ns Ol.1;:lll l\l 'UO!Ull;)~{ l!~f
U;) oppeu l?!qcq "S l?!llO(O::&gt; Sl?( U;) O[H!ll
-ps;:,p 'l?S;):)Ul?.lj 1![)\?lll.l\¡1 l![ ;:&gt;¡&gt; O:&gt;!();&gt;lll
un ;:,p ef! ¡ ¡ ";&gt;H;&gt;!J.'lf 1H¡ctu&gt;!(I ;is u '! .101
-S!t[ ;:,p ope.11x;:, ;:,1sa ap Ull!0.1;:&gt; t( e 1
"OlllS!O.l;Jl( u;i ;"&gt;[.11~.I
-:lcln~ ;ip Oll! S ';)J((lllOL[ (l! S;J[l?'.1-5! l?!:&gt;

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-U;:&gt;.8!1![) Á Ot;J::&gt; UO:&gt; S;&gt;UO!-)UtlJ,SnS .ll?tJ
-;&gt;dm;:,s;:,p ;:,p zede::&gt; 0¡9s s.&gt; ou ou psap
¡;inTH? ua .1;:&gt;fnm l?( ;:,nb cq;:,n.1d º !POS
-!da tª anb l?Á 'ou,uaw;:,J oxas (P. SOJ
-1:.1.8~¡;:,1 U;) s-epcu.8!51? Sl?Zl?(d ;:,p 0 .l;)W
· l)II ¡;&gt; ;:l![dlll"l! ;&gt;nb l?Jl?d u9pct1JJC[00
P.¡ ap OJlS!ll!f'&lt;: 1a a1uc 01 uamn.8.1 1? ap
S;)(.1!,\J.lS ;:,pand !!:' .JOd Sl?(OUl?d«;¡ Sl?lS~J
-1!.líla¡:)l Sl?lf.lOy;is SP.( "\? O(~S.11}()U!.JC(
;ip .1ouot¡ ¡;i o.::iu;¡1 " ·0 .:: 1;:,p u.1.1::ln.8
\! ( ::!() OS0!.111:&gt; Álllll º !POS!da 1111 s3.

OL81 30 VI039V~.l N'7'~9 Vl 30 S3NOl:)V:)OA3

;r,~-ens.&gt; y.&gt; tí: -e-,. uell?W er e.rnd u.&gt;A.J!S 0 •9s .&gt;nb SOl.&gt;fqo .&gt;.1qos '01sp::&gt;ns.&gt;f .&gt;p u.&gt;2 ew! -e¡ eJUO.J! -eun el(l'S.&gt;.J ON? ·;¡nb.ied
.&gt;p s-ef-e:&gt; ;¡.iqos opeS!AO.JdW! .iel¡e un eu,~~d l?lS? ·u;:, e.1is;¡nw sou 'sop.insqe tí: sopu;¡dnis.&gt; soiu.&gt;! W!::&gt;;)lUO:&gt;e .1e!ou;¡s;¡.1d oq:,;¡q e q sou ;¡nb e.1.1;¡:,~ l?'J- -

~

',,.
o

.

~:

~

~

~-

El General Botha pasa revista a sus tropas del Africa del Sur, después de regresar trfünfante de su campaña en las antiguas colonias Alemana~
de sueño y de fatiga __ ___ __ ..
to. En el exter ior, los aisladores estaa ií os a trás. :Vlontándolo sobre la meDe este modo pudo J ulieta sa lvar
ració n , pensando que estab a inm.óYi(
ban
fijos
e
n
los
muros
de
la
ventasa, con un hil o, en comu nicac ió n co n
al genera l d' A ure li e de Paladines, el
mientras a llí abajo se e n con traban t o na. A estos aisladores se empalmaban
el cab'.e ex t er ior- --ct, al, ad vertido de los planes del príndos l os a p aratos con los cuales hubielos hilos qt:e e ntrab a n .por la pa- " Yo hablé con mi madre-dice
c ipe Federico Carlos, hi:.rn volar el
se podido tal vez salvar a los so'da·
red
de
la
oficin
a.
Se
trataba,
pues,
de
e ll a e n su "jou r n a l,'"- y mi madre
puente de G ien.
dos franceses de los peligros de una
lan
z
ar
dos
hilos
sob1
e
Udc:•ns
y
aprobó en segu ida mi id e a, diciéndosorpresa, o a l menos prevenirles de
No o b s t a nte su previsión &lt;le desde o bte n er. por este m e dio, una deri111e:
la marcha d e l enemigo.
montar todas las maraña:,; su aparavació n . tJna criada mía estaba en e l
"Sí,
sí.
Coge
tu
aparato
Morse
y
to, para g u ardar se de una sorpresa ,
Súbitame nte se le ocu rrió una idea
co1nplot. Antes de alumbrar el nucla pila portátil que n o usábamos ya.
s u ardid fué d escubierto p,)r culpa de
feliz. Los hilos del telégrafo. después
"º
día.
y
d
es
pués
de
num
erosas
y
Com ienza e n seguida."
otra criada. Era ésta de la ra lea de
de salir de l a oficina, pasaban por las
vanas tcntatiYas, logré fijar mis hi-•· Aprovechándome de l a o b scuri;\J aritornes y aceptaba las gala nterías
vent anas &lt;le s u habitación. ¡ Sí pudie los
sobre
los
de
los
prusianos,
y
así
dad de la noche, e n que la v ig ilan c ia
de los so!dados. Corno J ulieta la base coger a l paso l os despachos aleob
tu,·e
fragmentos
d
e
despa
c
hos
e
n
era m enos severa, bajé andando con
hía sorprendido varias veces abrazamanes!
a le mán 4ue yo r eexpedía sin compren
las puntas de los -pies, para n o ser o íSí podía y sí1 pt~do __ __ _Tenía en un
derlo~-· Eñ ~Sl&lt;1• ,!_.a1"ea cme ~ empleé d1:1(Pasa a la última página).
'da,
a
bti'scar
to
que
n
ecesitaba.
P
u
se
,
rincón un vícjo aparató• ~ o'r se de '
mi aparato sobre la mesa de mí c uar-~ · ra ntc diecisiet e· n oches. \,, me 111•.&gt;r1a
punta seca, reformado cin co o seis

�Campaña de F!andes.- Incendio de un puente.
&lt;I

EL GENERAL SHRAPNEL
lle ahi 1111 nombre que han popularizado, por dcsgraria. las circunstancias. El proyel'til rellrno de hala~.
q11e al harcr cxpi0siún siega tantas
\ ida,. t•l shrapnel es, en efecto, salil.'lltl' pC'rsonajc en todo moderno
drama héliro. De s11s hazañas sangrientas hablan siempre los relatos de
l'Omhate,. y él es, en ,·erclad. quien
hoy decide casi siempre el resnltado
tll' las cspantaL\es carnicerías a q11e
~e entre~a la culta Europa en nombre del progreso y de la ci1·ilización.
I lallánclosc el shrapncl en plena art1!aliclad. dediquémosle unas líneas que
tal vez despierten algún interés en ti
!retor curioso.
Crcéese generalmente que esto del
shrapnel es diabólico invento guerrero ele n11estra época, fec11nda productora de árfefactos de destrucción. :( o
hay tal. ~e trata '1e un hallazgo r~latirnmente antiguo. l deó el pr&lt;_&gt;yect 1l
el general Henry ~lirapnel, nacido en
tierra b;·itánica el J de J11nio de li61.
Segundón de una iamilia n11mero
sa, tran$ru rrió su ju\'entud entre dificult:í;des materialrs. Inteligente y
cst11dióso abrazó la carrera de las armas ~uando aún era casi un niño, alcanzan~ su Real despacho de teniente de artillería el 9 de Julio de 1779.
Enviado a Terrano,·a al año síguiente, no tardó en regresar .a Inglaterra.
v alli empezó a realizar a su costa
en 1784 los primeros ensayos &lt;le balística que habían ¡\e hace'r ilustre su
nomhrc.
Hasta entonces servíanse la artillería de proyectiles esféricos . huecos.
cargarlos de materias explosivas. . ~11
daño provenía de la fragmentac,on

del proyectil al estallar. ,\ Shrapncl
se le ocurrió hacer mús mortífera la
explosión incórp"rando a la carga de
póh·ora de la granada. buen acopi,&gt;
de halas esféricas aglomeradas mediante azufre fnnr':do. y dejando só
lo en el interior del proyectil el huero indispensable p.,ra la carga cxplosil'a.
El ejército inglés no tardó en adoptar ese modelo ele granada que. aun
presentando hastante, imperfercione,,
prodi:jo efectos clc,astrosos cntn: la~
tropas napoleónicas durante las campaiias ele Fspaña y l'ortugal. Fn n11a
carta a Sir John ~1nrlair. ierhada t:
1.1 de Octnhrc ele 1808. \\ºellington
con firma. ciectirn1nen te. los gr:i ncle,
prol'echos logrados por el ejército ing-lés mercecl a la aelopriún del nue1·0
proyectil. y ,olicita 1111a g-encrosa re
rompensa para Shrapnel "por su haliiliclad y por su ptrscYcrancia en r1
perfeccionamiento &lt;l e la in,·ención."
Otro general inglés que operaba c11
Portugal. Sir \\'illi~m Rohe. del Cucr
po de atrillcria. atrihuy_c gran parte
del éxito ele las tropas rnglesas ~·n la
ha talla de Torres \' edras. al empleo
de los ~hrapne 1s. Por último. a creer
al (!eneral Sir Gcorgc \\'ood, los ,hrapi1~ls fueron los verdaderos héroes de
\Vaterloo. Po1'que gracias a la acción de esta, granadas destructoras
pudo la brigada \\'nod roh·cr a tomar
la famosa granja de la llayc Sainte y
con tribuir de una manera eficaz a la
victoria de los a'iados.
Entre t:into, Shrapnel proseguía br!11:intemente su carrera militar en Gibraltar y f ll )as Antillas. De vuelta

'Lln batallón austriaco desalojando

a l ngl:iterra iha a ;\.:t·1-rt·:H a ¡:Janclt•,
cnn ti t·jér,it11 ¡Jt.J ·l 11qt:L· fk \"nrk . .'"
na herido (•n L'; a,L•di" dl' 1&gt;11nk(·rque (1793).
\lenr ionemos. ademús. rnlrt• 11tr&lt;h
im cnto, de Shrapntl. !t&gt;, imp11rta11tl'S
perfrrtionami(•ntos pnr él lle1·ad11, a
lo, morteros con :~ i11trndm·tiú11 dl'
hs cúmara, parahr'dira, del freno
eompensador en el retroceso de lo,
cañones, y de nm·,·as rhscs de c&lt;,he
tt,. Tr,das rstas i11l'estigacione, hu·
hinon &lt;le ron:;r.mir lo, modesto, recursos pccu11iarios dc 1 ré!rbre arti
llero. Cuando ascendía a coronel. ('11
IXIJ. ,·iúsc ohli~adn a solicitar &lt;kl
111i11i-tro un :w:-;ilio pernni:1 ri o. \cg-a
dn al prinripill. e•1 L'ons iderarir'111 a
los scrl'i,ios prl·,tadn, por los ,h rap
nrls arahi1 d Cohierno ing-lés por
otorg-ar!e una pcnsiiin 1ita'icia de
1.200 libras a1111all's n::'ts ei doble de
su -Hcldo. Shr:ipn.·1 111uri(1 dl· IL'nirntr ~cncral el J.l de \1:irzo &lt;k i~42,
en su re,idcnria de Pt·artree 11011,l".
~outhampton.
:'\atrralmente. clc,de rsa época. ~&lt;'
ha perfeccionado en un mod0 ronsidrrahle el inYcnto. En los shrapnrl~
de! modelo actual111cnte en uso e,1
IM iamosos raiione, ele i5. franccse,.
las halas rnn mezc'adas ron la pólvora,
adic ionándose a ésta una s1:stnncia rspc cial que c1·ita la ruptura del rnc~·po
ele! proyectil en el momento &lt;!el 11ro.
Cada granada encierra unas JOO ha_la~
&lt;le 12 gramos. ele o1omo cndurec1&lt;lo
con antimonio y 1ecihiendo la carga
interior un au mento de velocidad ,k
100 metros apro~imadamente.

A. READER.

a la bayoneta una posición r'.isa.

- - EL FAMOSO "75" - Los francc,es están enamorados de
su famoso 75, como c~r.iiiosa Y concisamente llaman al canon f!e campa
iia que tan excelentes resnlt~dos le,
esH1 dando en la extensa !mea ele
cnmhatc.
Cuando nnestr11 caí1éin. &lt;iiccn. íné
rnnocid0 por los alemane~ le &lt;lespr~riaron y le· calificaron de J~t~uete. \."
r~. decía rl gnhierno del K~1s~r. 111 ª'
que un mecanismo de relo¡eria: su,;
ventaja, son más aparrnte.s _qut rea
ks: se deteriorará m:1s rap1da1m·nk
que la hol'a &lt;le fuego germa)1a. i_~1L:
nos vistosa ,i. pero mucho .mas ¡H .LL ,· sohrr todo. más ihspuesta a
t i.r~
, ,.
1· 1 1 I • h ,,ne
re~pondcr :i las rea H a, es &lt; t ' "
rr'l

.

..

'ii1 jueg-uetc francés ha servicio ch.
t,e para contener el empu¡e
c:12men
. so
brioso de las hucst-ls teutonas. ) . hre sus bizarras ma,a, ha causado terribles efectos.
.
. ,
Fl 75 dicrn los lrnnrrsrs. no t1em
.
.
.
t
.
&gt;
colc¡sal
&lt;1ur
tanto
halaga
r,e aspee ,
··
..
a los alrmanes. pero nn por e11 o Ls
meno~ ~ó' i&lt;lo, ni menos p1:eciso: :lll.
tes al contrario. . S11 manl'J•) cs. a l,t
vez, sabio Y S('ncillo Y torla, las rom
plicacioncs de ;.11 111ccani~mo se rt•suel\'cn. por lo q11c h~c~ al \ISO e1_1
mQvimicntos, de una facilidad y de _11n,1
segnridacl vcrcltlclera mente m:i ra n llo-

Restaba por encontrar la supresiún
ele! rdroccso por la creación &lt;le ór~anos que actuasen a la wz sobre el
tnhn drl cañón y sobre la rnn•ña que
a rada dc,carga se desplazaba hnl'it•11
do sohrc los soportes del raiión una
ronti nua labor de desgaste.
S¡• arncliú, en principio, a los sistc111:1, ele ireno,. actuanclo hicn sohrt·
la~ medas, ya ~nhrc- los ejes: prro cst,1s ircnns nn impedían q11e la pirza
rl'sha·asc) patinase. fü, inventó cnt&lt;~n-·
n·, la n·ja, que sujeta a la parte 111
iero po,lL'rior de la cureña. tnraha. al
,ue'o. !.a reja se \Jincaha en la t1rI ra al primer disparo. por decto de la
fuerza del rctroce,o y aseguraba para
las descargas sucesi1·as 1111 punto &lt;_le
apoyo: pero. a causa de este sosten
asaltaba con ,us ruedas como un ca
hallo rnando se pene de mano,.
Ya en 1880 la artillería inglesa e!1
,u nueva pieza de campaña de 7_6 1!11limetros hizo uso de un freno h1&lt;)raulirn: la fáb rica 1,rnpp se apropio }.sta idea y fabricó en 1883 un canon
de 84 milímetros rrol'isto de_ ~111 f;.\
1111 análogo. En 18~3 ~I cap1tai: l 11
farel director de la {almea. de can_ones
Cail. de P:irís. i111·entó el lreno hnlrnncumittico. Tres aiios después lo~ alemanes construyeron en Essen cañones de ii milímetros con fre1~os _r.en1peradores. sobre &lt;:nya consttt,u,c1.on
y circnnst:incia, guardaron patnot1co
,ecrcto.
En ~lont-Valcrien realizaron lo~
france,L'S los primeros

~~=-----

1

-

,

'I

República ministro ele Hacienda ..
,\1 recordar los franceses este liso1~
jero éxito. citan que el agregado m1
litar aleman, coronel Schwartz Koppen. tnl'o ocasión ,le con\'encerse d~l
triunfo drl tiro ráoido por el prtt~1pitado cañoneo q11 e oyo un tl,a. •11
pasear a caballo por el Bosque tic
l\oloiia. y no pudo reprimir su asomhrn de técnico. para angurar resuha do~ excelentes.
El in1·entor del 75. ~o.ronel T?e.~ort,
sufrió la ingratitud of1c1al y p1d10 ~u
ro:111. .o. .·\ l comeriar esta cruent
d. .a
campaírn y ruando los hechos icron
a' su obra el prcm\o q~e merece .
port ha ,•uelto a la~. f_1las _del ei~r.'!to francés Y sns ser\'~t:tos nnden .·~t t.1va eficacia a su patna en los ar~cnalcs militares.
.Después de marcharse ilesrorazoo\ coronel l)epor.t ~'.su colega
na do '"
.
d
d la
Sainte-Claire Devtlle. tr~ tor e. •
. . te' cnica de artillen
-aporto
a 1.
secc10n
.
.
75 los últimos perfecc10na te!'tos )
el coronel Rimailho. enton&lt;;e~ ¡efe de
esceadrón Y jefe de serv1c10 de la
artillería de campaña: inventor del
155. fué también partícipe de la maraYillosa periección ,le la actual boca
de iuego francesa .
.
Detalles, cifras, meca msmos, da~o~.
rstadisticas curios;¡s, quédense para
o.tro día: por hoy como su~ enemigos,
como ellos mismos, ad~i,remos la
perfección artillera del canon de ~fampaña de los franceses, del mort1 ero
y celebrado 75.

. u~

�,--I

El Sr. ·Moheno y la Literatura Americané!.
POR EL DR. DAVID CERNA.

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table había producido Alemania c·1 el
su Barbara Fr'tchie " su Ma'.ld
A la veróad que no nos han llamamundo de las letras. sino hast:i. el
.M uller; a Walt \Vhitma~ y su Leaves
do la atención las expresiones destiempo de Klopstok, Wieland y Lasof Grass y su Song of Myself.
pectivas del notable orador mexicano.
sing, formidable trinidad de escritoLa cultura literaria primitiva del
Querido ~¡ oheno., dedicadas a las bepueblo norte-americano t iene un orires qu e vino a echar los cimientos sóllas letras norte-americanas, expres iogen y i:n carácter británicos, es Yerlidos de una literatura puramente
nes q' se Yierten en la carta que de él
germánica; literatura robustecida desdad. gracias a la in fl uencia ejer cida
publicó "Revista Mexicana," bajo el
por las obras clásicas de Chaucc r.
pués por Herder, Goethe, Schil!er,
epígrafe de "Cocina y Literatu ra,''
H eine, Kant, Spinoza. Schelling. los
Spencer, Shakespeare, :.1ilton, Dryen el X o. 2, ele 19 de los corrientes.
Schlegel. Fichte, Tieck, Uhland. Herden, Pope. Add ison. Ben Jon,on,
Ya hemo,-, o'.do decir a algunos
mann Muller, Schopenhauer, H cgel,
Beaumont y F ' etche r. Goldsmith. Y
otros il ustrados compatriotas nuestros que los norte-americanos no tieLeitbnitz, Auerbach. Freytag, Spielotros que, cual columnas indcs Lructibles, sostienen el magestuoso templo
nen literatt:ra. lo cual. en honor de la
hagen, y otros muchos.
verdad , no pa~a de ser un aserto caX 0 es de extrañarse, pues. que
de la literatura inglesa.
Mas. pasaélo su })eriodo inicial de
rente por completo de fundamento.
un pueblo de reciente origen co .. 1parati,·amente, colocado en el umbral de
vida política independiente. !os nortcEn un trahjo qne publicamos no
ha mucho. in,:t,·l;•.do "Ap.intes para la
americanos han desarrollado una liteun período histórico-político al traHistoria de h Literatura Nor te-ameratura propia, no imitat iva; una literavés del ci.;al entraba a constituír una
ricana." hen,os demostrado que este
página brillante en el gran catálogo
tura autóctona. nacional,; literatura
gran pu eb'o t iene su literatura prop ia,
de las naciones independientes, carecimentada en los habito~. en las cos·
literatura que, de~clc , arios puntos de
tumbres, en las im-1;t1:ciones. en lai
ciera en los comienzos de su exisvista. es superior a las del resto del
ideas. en los pensamientos. peculiar e!,
tencia de una literatura nacional.
X ue\'O Continente .
Sin embargo, ya había dado el pria el' os mismos : literatura emhell ecich
Y aún comparada con las de la ve
m er paso en la formación de esa lipor la salvaje virginid ad de su s cam
tr.sta Europa. la literatura norte-amepos, lo imponente de sus s ch·as, 1:
teratura. literatura de carácter esenricana (no perfeccionada. es ,·erdad,
cialment e político, engendrada por su
grandeza de sus valles. el per fume dt
porque aún se encuentran los habi
primer Con greso Colonial, y a _la ~~al
sus flores, la sublime m agestad de sus
tant es de esta gran República estu
manantiales y sus ríos, y , us lagos.
refirióse alguna vez, con adm1rac1on.
diand-o problemas políticos-sociales de
el fa moso orador inglés Edmundo
y sus férti'es campi(tas ; inYit ando todifíc il soluc ión, problema,; que les imdo este maravilloso conjunto de eleBurke.
pid e dedicarse a estudios abstractos
Esta literatura primitiva la fo,··nan
men tas inexl¡ ai: stos. a la evolución de
con mayor detenimiento) es una fiuna sociedad potente. vigorosa. inYen·
las cartas. las arengas y los disr· rsos
gura que se destaca, imponente, qu&lt;.:
de Otis. W as hington, Adams, Hamilcible · invitando todo. en fi n. a la
se dis tingt:e por su vigor. su belleza.
ton. ]efferson. 1fadison y varios otros
meditación seria y profonda de espíy. por todo. por su originalidad: n,,
irtus que, colocados frente a nuevos
patriotas de la Revolución Xorteinfe rior a aquellas. si se tiene en
americana.
y gloriosos horizontes. se enrnentra;1
cu en ta el comparatirnmentc corto pe
Con el transcurso del tiempo atlquiávidos de su propio desarrollo poltrí odo de su desarrollo.
riron las bellas letras norte-amcricatico, físico, moral e intelectual
Después del épico H omcro. y &lt;le1
nas mayores proporciones, 1:'~yor. briA lo que tenemos asenta&lt;l&lt;? podcdidático H csiodo. ¿ cuúnto tie:npo pallantez artística mayor ongmahdad;
mos agregar qu e en los estu dios teosó antes que Grecia nos presentara su
Y ya en 1841 la ' Quartcrly Rcvicw,_de
lógicos cu~nta la literatur a nor teadmirable S ig-\o de Pe rieles?
L ondres, al ocuparse en una rev1~ta
americana con Jon~thiln E dwards,
¿Cuánto, ai1tes que Roma registra
Timothy Dwi~h t, Albert Barnes Y
literaria, de Palcs~ina, obra escnta
ra en su historia la época brii'.antísi
por E duard o Robmson. se expresaba
Henry Ward Beecher.
.
así:
En la oratoria, con Patn ck Henry,
ma de Augusto?
La historia liter aria de Inglaterr;i
''Xo estamos del todo complacidos
ter y Char'es St: mner.
.
..
recorre nn período nada menos qul
con el hecho de que por el mejor y
En la historia. con J ustrn \\ msor,
de doce sig los. El padre &lt;le las bella~
John Cald well Ca'ho1•n. ~an iel :Ve_hs1nás erudito trabajo referente a la
letras inglesa~. Chaucer. uno de los
rret&gt;crrafía y antigiiedades de la TieRichard Hildreth. W illtam Hickmg
escritores más notables del mundo.
;ra "santa aunque escrita en inglés,
Prescott, J ohn Lo throp :.í º : ley. Gcorvivió de 1328 a 1400. cinco centuri-1~
sr,mns deudores a un prelado ameri- ·
l!'e Bancroft, Benson J, Losmg Y John
ha.
r .no."
.
Fiske.
Y no podemos decir menos acerca
Para sostener que los norte-amen
En las ciencias naturales, con J ol~n
anos tienen su literatura propia, bas
James Audobon. Alexan d~r Agassiz,
de la literatura francesa que ya en la
E dad ?.ledia contaba con varios cétará mencionar a unos cuantos auto·
Asay Gray, \ Villiam Darl m~ton,) ores y algunas de sus principales prose• ,h L eidy. E. D. Cope Y Harnson
lebres poemas épicos. como el ~e
Lambert li Cors. (el Corto) , de Cha
lucc iones.
.
P. len.
. .
·
Por ejemplo. a Washington Irv1~g
En las ciencias f1s1cas Y, 1a mYe nteaudu n y Aleiandro. de Bernay. inY , u Sketch Book de donde surg1e.:ión. con Eli \ \'h itney E1'as Howe.
titulado Alejandre, escrito en el meron su Rip Van Winklc y su L~gncd
Benjamín F ranklin, Samuel B F. ?.fo;·
tro especial de doce sílabas. metro
of Sleepy Hollow; a James Femmore
~c. Alexander Graham Bel! Y 'romas
que en la litcratt:ra moderna se coCoope r y sil Thc Pionecrs YT su T~c
A. Edison.
noce por ver so alejandrin o. . ,
Last of thc Mohicans; a Nathamel
En la crítica y la investigación 11y ¿ qt~é tiC'Tií'O r:o t,ansct:rr!o .e~tre
H awthorne Y su The Scarlct Lcttcr,
losófica. con Tomás Pa}.~~- Ralph
el período de los bardos prinutn·os
Waldo F.merson, John \\1 ham Drasu Wonder Book y su Lcathcrstockfranceses y ia brillante época literaria
ing
Tales·
a
Harriet
Beecher
Stowe
per y Robcrt lngersoll.
de Liiis XIV. cl'ya ¡rrandcza prepaY su Unclc Tom's Cabin ; a \Yilliam
En la fi! oloi;¡-ía, con :;,.;oah \Veb~tcr
raron esos tres ~randO!i hombres de
Cullen Bryant Y Sil Thanatops1s Y su
" Daniel H . Brinton.
.
Estado: Enrique 1\', Richrlieu: Y. ?.laTo a Watcrfowl; a Henry ~adsworth
- En la medicina. con • BenJai_n1!1
zarino. ímpl'l~;indo el adnn11mento
Longfcllow Y su Evangchnc Y su
Rush George B. W ootl, Altred Sti!le.
de los Rorhones;.
. .
Hiawatha; a James Russell Lowell Y
S
• D Gross Joseph Panco1st.
¿Qué m~s? i\leman\a, la 111~(g~e
s u Thc Vision of Sir Launfal, su Unamue1 ·
·
r · s·
\ lemania·. ct•n sus a~tiguas tr~dt:10'llows y sus Biglow Papcrs:
D. Rayes Agnew J. ) anon .1m11"'
der the Wl
d
Ch l T J ackson Hora ce \\1 e s.
nes. Sll ma~na historia,. h1Sl~T1a . tora Oliver W endell Holmes Y su Ol
w ·ª¡¡r· es
G ) Iorton J. C. \\"arren.
mada al través de ,·anos &lt;:,1g os de
Ironsides, su Thc Last Lcaf, su Th•
1 iam , . •
,
H
fo
_iucha inteligente: Y rodeada. de los
bercd Natutilus y su The AutoCrawford W illiamsun Long, S
Sham
C
Wood W illiam Pepper, .
e1r
pueblos más ikstrad_o s de la t1er~a. no
'l. 't h 11 'x S Da vis. Tohn Ashhurst.
crat of the Breakfast T ab1e ; a Edgar
contaba co!1 una literatura n~ 1on~l
.'llan Poe y su Thc Raven, su Anabcl
,, 1 c e , • · ·
K
~ino hasta el perjod~ sue n:ed1a en"
Th B 11
Howard Kell Y W . W. ee.n.
Lee
su
L-enorc
y
su
e
e
s;
a
Todos
los
que
hemos
tra1?0 a co~
tr e &lt;'i prrncipio déT S1;- ·o X\ IIT •· el
y
Toh;1 Gr. eenleaf Whittier Y su ~':" --·º º ? ciivos escri_tore,; yc,:ummos0s, -

T

º{v i.

�11

mu~l!os otros cuyos nombres seria
proh10 enumerar, han enriquecido las
letras norte-america nas en todas sus
r~in;,s con el tesoro de sus obras originales.
La }1teratura delo, Estados u nidos
del ;,,.; orte, .es no ca be duda, digna
de los estudios más serios. Para comprender!~ con más o menos per fección.
se necesita co nocer los elementos fun
damentales que han co11tribddo a ~u
desarrollo, elementos que evidentemente ign oran el srñ or .\Ioheno y
otros que, co mo. él, se mu estran ligeros en sus aprec1at:ones sobre el particular.
La calificación qt.e el se ño r :\Ioheno hace de la literatura v del arte
culinario norteamericanos, ;;, en nuestro humilde concepto, altamente errónea Y no corresponáe al j uicio razonado de un crítico serio.
Pero s ea de todc, ello lo qt:c fuere, y aunqu e respetamos la autoridad
de nue~tro disting uido co mpatriota,
en achaques literarios, no cr eem os
que el s eñor .\Ioheno tenga razón
~ara asentar con tant o aplomo que la
literatura norte-am1.. ricana no tiene
refinamientos. y menos cuando de ella
no hace un exam en detenido e imparcial.
Repetimos que 110 nn:; llaman la
atención las expres iones despectiYas
vertidas po r el señor .\I uheno ~obre
el as unto de r eferencia.
Bien sabido es q,1e los gcnios son
casi siempre extraordinariamente estrafalarios. no di remos 'en ct:an to a
sus propia:; concepc iones, sino hasta
en s us asertos al ; uzgar obras ajenas. El señor :\Ioheno es quizás uno
de esos genios.
Browning \ \'hitman y el Dante, por
ejemplo, son poetas intensos, poetas
que han escrito mucho que los demás
mor ta' es, en una gran mayoría, n o
han podid o sentir, y por tan to, no
han sabido comp render. De ahí que
críticos y comentadores distinguidos
hayan cali fica do al primero ele obscuro e insípido; al segundo, de eccéntrico, sin insp iraciú.1 poética alguna ;
y al tercero de loco rematado.
A Turner, célebre creador de paisajes, y qu e bien puede coloca rse
al lado de i&gt;Iiguel Angel (aunque ambos cultivaron dist into género de pintura) , se ha visto tan sólo como un
pretencioso por pentos en la materia,
peritos que no han podido comprender la orig inalidad de las admirables
expres iones artísticas llevadas al
lienzo por su mágico pincel.
¿ Cuántos críticos en el arte mus ical han despreciado y aún condenan
la sublime expresión emocional de las
g randiosas prodt:cc10nes de \ Vagner,
así como las exquisita~ armonías exótico-d iscordantes de Grieg?
Bien pudiéramos centuplicar los
ej emplos en la Iitr;.rwra. en la pintura y en la música, ele que se ha
hecho m ención, para demostrar cuán
estrecho es, por lo general, el ci-iterio
humano; para poner de relieve el h ech o de que con fr..:cuencia el geniri
no puede comprender al genio y de
que, por extraño que aparezca, los
pr edil ectos de la inspiración, los atletas de la inteligencia, como los imbéciles, no se saben e.preciar unos a
otros.
En nuestro in tento de ampliar
los a nteriores conceptos, diremos q'ue
en el ar te, como en la 'iterahira. · el
de~'ri'.~~ h~ r~o3, t:ll ... r.oíno
ero el artista Yl"rd.arlero ,;,.

presa lo que siente.
X adie, pues, puede apreciar una expres ión artística si no está apto para percibir lo invisible.
De donde resulta tJue los mo rtales,
1:n ~11. mayor parte, no son capaces.
ni aún
educativos' ele
. por medi0.,;
.
apreciar el sentir del artista; y, al no
poder hacerlo, se vengan de este 1 con1·irtiéndose en bufones, o asum iendo
hacia éÍ, una actitud apaya~a&lt;la, cíni
ca, irónica, colérica, o de envidia llena.
Otros todavía contemplan la grandeza, la belleza, la sublimidad del arte, con fría indiferencia, sin atreverse
a hacer comentario alguno. Estos, sin
embargo, son más justicieros que los
que, en su papel de críticos, representan la bufonería, el cinismo, la .ironía, la envidia, r. para herir al coloso
o deprimir el mérito, inYitan la atenr ión o mendi~an los aplausos de las
ignaras multitudes.
Para concluir. nos vamos a permitir repetir aquí la significativa anécdota siguiente:
Un inglés, en una de sus frecuentes visitas a Voltaire, encontró a éste
r ecostado leyendo a Shakespeare, a
quien ya el filósofo francés había calificado de bárbaro.
- ¿ Qué leéis ?. pregunta el visitante.
- ¡Vues tro Shakespearcl, contesta
el fil ósofo, y , sin poder reprimir su
enojo. arroja el libro al suelo. como
par a hacer patente s u hondo desprecio por el bardo británico.
-Ese no es mi Shakespeare, replica incontinenti el inmutable hijo
de la pérfida Albión, como dando a
entender que el S hakespeare universalmente admirad o y tenido como el
más grande poeta que ha producido el
mt: ndo, como el más profundo y fiel
intérprete del incomprensible corazón
humano, no es el Shakespeare que
Voltaire ha calificado de bárbaro.
Al com entar la obra maestra del vate
inglés, el Hamlet, eminentes críticos literarios y filosóficos como Dryden,
Gr ee ne. el Dr. Johnson. \Varburton, y
otros, han vertido en sus estudios
vocablos como estos : vanidad, exageración, juego de palabras, extravagancia, estilo bombástico, puerilidad,
idiotismo, obscuridad, mentira, imbecilidad, y demás ( !)
Y nosotros podríamos agregar que
todos esos vocablos, que entrañan calumnias literarias y de lesa filosofía
nada más, no s on, efectivamente, sino
palabras, palabras, palabras. como dijera el mismo Príncipe de Dinamarca.
¿Q ué da, pues, que el señor Mohe. no (a quien evidentemente no agradan la liter atura y el arte culinario
norte-americanos) , verdadera potencia
en el arte parlamentario, pero no ducho en crítica filosó fico-literaria. p or
ignorancia, por envidia, por despecho .
por reco ncentrado mal humor, por
odio de raza, o por qué sé yo, haya
dicho que:
··como los poer11as. las novelas y
las historias de moving-picturl!-felizmen te acabadas g racias a la libertaria
institución de la "~ational Board of
Censors"- también se guisan aquí para una multitud enorme, donde no
ab.undan los gourmens, es natu ral qur
en el cinc· como en la 1to1·cla, y en el
poema como en las· Jata:, de fr ijoles
Bostéin Style, encu.entre uno invariablemente el miS"mo . sºaborcito, el pro
1)10· .tufD!o, c'l 1ñvcncible resa·'.'JÍO de
Fo~a~. :Íme.ricana .., :

.

··:e: - •• f

' •1

1-\.

nuestro modo de ver. no expresan la
verdad en la materia de que se ha
hecho referencia; son tan solo expre- .
siones exageradas del justamente cé-'.
lebre tribuno mexicano, lanzadas a
la publicidad en momentos de dispéptica ofuscación.

. Modas Infantiles .

DAVID CERNA.
San Antonio, Texas, septiembre 28

de 1915. ·
NOTA.-Lejos de estar conformes
con las i.deas del Dr. Cerna, declara:
mos que no se encuentra en lo justo al aseverar que la literatura latino americana desde algunos puntos
de vista es inferior a la literatura
anglo-americana. Seguramente el Dr.
Cerna, con el prejuicio tradicional y
arcaico de que sólo lo extranjero es
bueno no se ha dedicado a estudiar
las letras mexicanas con el entusiasmo que despiertan en su alma las literaturas sajonas; y a eso sin duda
ahruna se debe, el lugar secundario
que asigna a ciertas ramas de una
literatura que ha tenido líricos de la
talla de Sor Juana Inés de la Cruz
y dramaturgos de los tamaños de
luan Ruiz de Alarcón.
· El día en que el Doctor Cerna estudie como ha estudiado a Shakespeare los versos de Othón y Díaz Mirón, los discursos patrióticos de ~amírez y Altamirano, las alocuciones
proféticas del Padre I\-Lier, las oraciones suntuosas de Justo Sierra,-¿ qué
orador norte-americano habrá forjado
cláusulas como las de nuestro .gran
Maestro ?-las obras históricas de
Clavijero y Alamán, de Zavala Y
Orozco y Berra; la gran literatura
jurídica de Vallarta y Pallares; los
balceta; los romances populares de
opúsculos impecables de García lcazGuillermo Prieto; los estudios J1istóricos-sociales del Dr. Mora y del
Lic. Rabasa, la novela picaresca .del
"Pensador Mexicano." y Don Vicente
Riva Palacio, las discusiones .parlamentarias de Arriaga y Zarco, de
Zamacona y Lerdo de Tejada, de Al·
calde y Hernández y Hernández, e.ntonces comprenderá que desde . nin- .
gún punto de vista debe asignar un
lugar secundario a los pensado¡es y
artistas que han procurado darle ÍOfr
ma a las tradiciones y sentimientos
de la Patria.
·
Es muy común creer que la músifa
mexicana se reduce al vals "Sobre las
Olas" y la poesía patria a algunas
octavas campanudas de Antonio PJaza. Asimismo se cree que la escultura mexicana solo ha producido ,. las
figurillas de barro modeladas por los
alfareros de Guadalajara y se afiri~a
temerariamente que nuestras "Bel~s
Artes" caben perfectamente dentro
de tos extravagantes escaparates .de
tlna "Curiosity Store." Y así como ) e
calumnia a nuestras inteligencias, Ji.e
calumnia también a nuestros estóm'ag os, s uponiendo que reciben delei!e
con ese brebaje inmundo que IJam.an .
''Chili con Carne."
'·· · ·~
"Revista Mexicana'' se ha funda,do
con la misión especial de desvane'.éj'r ··
estos errores; y s i hem os dado hospj~'t
ta!idad al artículo del Dr. Cerna es
únicamente porque t enemos la. ~~u ridad de demostrarle que esta f~ra

i Precioso vestido de niña.

'

Para los niños

- LA ELEGANCIA DE LOS PEQUE~OS.
--·-----o-----:'.\ acla hay más interesante, para nosotras, que los niños.
Ninguna mujer existe, ya sea joven
o vieja, casada o viuda, soltera por
gusto o por___ _ disgusto, y muchas
hay, por desgracia para ellas, de estas
últimas, que no sienta, en presenci,1
de los niños. un vivo anhelo por abrazarlos, por tenerlos sobre las rodillas, por sentir bajo el calor de sus
besos la suavidad de la piel infantil
que es blanda y suave como el terciopelo.
Es claro, que por lo mismo que
son delicadeza y bondad, por lo mismo que son sencillos e ingenuos. se
adaptan más bien a nosotras y sien
ten más viva su simpatía por nosotras que por el masct:lino recio, brusco e incapaz de las percepciones sutiles y exquisitas del sentimiento, que
constituyen nuestra idiosincrasia particular.
Sin embargo, frente a un niño alegre y risueño que lle_Ya en la redonda carita sonrosada el tesoro de su
inocencia, que deja escapar ~or entre
la grana de sus labios la pmtoresca
jerga de sus balbuce?s, de sus graciosísimos contarsent1dos y de sus
preguntas indiscretas y 1!1uy co~1p~ometedoras a veces, el caracter mas mflexible se torna dúctil y ~ondes~endiente y la más grande sencdad tiene
que rendirse a discreción.
. .
Los niños dominan con el do1111~10
deseable del amor, con la fuerza 111vencible de su debilidad y de su gracia candorosa.
Preocuparnos de ellos, pr?curarles
todas las satisfacicones posibles en
pago siquiera de las muchas que ellos
nos proporcionan. debe ser par~ nosotras una obligación de las mas sa"radas de nuestra vida.
"' . y habíamos de venir a parar a la
1
'
'
:\luda¡
¿ Pero que' alegria
mas
grande para un niño que la que le produce el estreno de sus ropitas Y de sus
zapatitos ni qué impresión pueden
recibir rrtlls duradera ni más grata ?
¿~o habéis visto el orgull? con que
os enseñan las botitas r eluc!entes, los
lazos impecables o los e.nca¡es
s us
vestidos nuevos? ¿ Y con.10 brilla en
sus ojos el contento ":( ¡uega en la
lozanía de su boca la nu el de una son. ,
nsa.
.
.
Pues ideemos lo más bonito, 1o mas
delicado lo más artísticamente sencillo par~ las toilettes infa~tiles. Pero
vistámoslos bien, por Dios, que no
hay nada más des graciado que un
niño sujeto al gusto perverso ele es~s
madres que en punto ~ índumentana
infantil confunden last1mosamen.te al
pobre niño que tm·o la desgracia. de
pertenecerles con un mono del Retiro.
Las ropas de los niños deb en ser
blancas como sus almas puras; vaporosas aéreas, delicadas, como ellos
mism'os, sin recargo ni absolut_a escasez de adornos y acomodadas siempre,
aunque parezca exagerado, a su condición e inclinaciones.
. .
Un criterio igual ha de pres1d1r a
todo lo que guarde relación ~on la ,oda infantil en lo que se r efiere al
cqmplementq de l?s trajes:· Som~r; ro~. ~alz~qq, Jl}~41;i.s. han &lt;k re~on-

?e

�d.er a un tono de color semejante Y
s1 es posible igual
'
H
..
d' asta el . pemado es interesante y
igno d~ cuidadosa atención, Y aunque
en realidad
no se presta
a nltlc I1as
]'
.
,
comp tcac1ones. se cae fácilmente e.
extremos d~ mal gusto, que conYie,/~
prever y evitar
Es tan grato: tan subyugad or y tan

amable 1111 niño bien \'Cstido. sin exag-craciones ni alardes re\ eladores dl'
srnsibi'iclarles deplorables. que bien
merece que robemor. algún tiempo a
la preocupación egoísta de nuestras
modas para dedicarlo exclusivamente
al mcjo.r arreglo ele la dichosa chiqt.illcría. ·
y dtspurs de bien limpios y llcli-

Contraste

cadamente perfumados, después de
adornados preciosamente como muikcos, sintamos el placer de abrazarlo,.
de estrecharlos contra el corazón, de
comerlos a besos entre un desgrane
de risas que sean como una bella sinfonía de amores y de felicidad.
ROSALINDA.

La otra Ilusión
Creernos enamorados es una de las
supercherías más aflictivas y, al propio tiempo, más deliciosas del corazón.
¡ Oh, divina e infernal inquietud! Si

la per»ona motivo de nuestras ansias
se halla junto a nosotros, ¡ qué alegría!
S~ lejos, ¡con qué valentía arremete
mos contra toda clase &lt;le obstárnlo5

DesolacioT)

--o--

--o--

Especial para "R evista
·
Mexicana."

Especial para "Revista: Mexicana."

Un ci~lo azul que por lo azul explende;
~na ciudad de límpidos tejados;
~ campo alegre que a rosal trasciende:
Cielo, campo Y ciudad por luz bañados.

Huye de mí la cláusula rotunda,
El ritmo delicédo y armonioso,
h:l decir elegante y deleitoso,
La vaguedad poética, errabunda.

Cual cinta de cristal, sobre los prados
El murmurante arroyo que desciende:
Tras el claro perfil de los collados: ,
Como una inmensa hoguera que se enciende.

Todo pasa ante mí, como en profunda
Obscuridad env1.1elto ; ni un esboso
Alcanzo a percibir, y en el reposo
Más es agranda la sombra que me inunja.

Todo l1.1z y color. Luz Y Ale.g ría.
Entre irisadas blondas nac..: el ,jfa;
y a través de fulgores en derroche,

Scñando en se r 1 n orto, soy ocaso;
Pretendier:do volar, a tardo paso
Camino por la senda de las ansias,

Por las del pueblo calles polvorientas .
Arrast¡:-ando la pena de su noche
'
Va un pobre ciego caminando a 'tientas.

¡ Y cuando soplan vientos de poesía

para volver a ella!_ ____ El amor nos
hace ing~ni?sos industriosos. valien·
te~: la ,q~1m1ca no compuso jamás niñ.
gun ton1c? que reuna tantas y tao
excelsas Y1rtudes analépticas; para d
amor no .hay camino largo, ni cuesta demasiado empinada, ni sacrifici1J
que no sea dulce._ Ante su formidahle egotismo, el mundo objetivo desaparece. El amor o la ilusión de
ama r-tanto monta- crece ajeno a
todo: sus propias savias bastan a su
\·ida, y no existe autosugestión como
la suya. El amor saldrá desnudo a
la calle, en i1wierno, y no tendrá frío;
caminatá en verano doce horas por
el desierto, y no padecerá calor, ni
sentirá sed.
En esta inefable y atormentadora
creencia de haber rendido nuestro corazón, Yivimos meses. años; a vcc&lt;,s
la bruja ficción se aliña y fortalece
con tales paramentos, que dura toda
nuestra juventud. Es más, hay quién
muere ,·iejo y enamorado, sin haberlo
estado nunca realmente. Ello constituye una cxcC'pción. Lo general, •·:o
(Pasa a la vuelta.)

.... Con cuan dura labor la Musa mía ....
. . . . . Puede apenas reunir unas fragancias ... ! !

L. N. R.

L. N: R.

Sof)eto

AL HACER UN ALTO, EN EL
CAMINO DE LA VIDA.

'NorrT)a

- n --

~--~o,~-~~

--o--

Especial para "Revista Mexicana."

Especial para "Revista Mexicana."

Especial para "Revista Mexicana."

Una risa que parece
Violento campanilleo;
Que cuanto más vibra y crece,
Más deseo.

Este soñar, sin coto ni descanso·
Esta vaga ínq'u ietud en la que ví~o;
Esta insaciable sed de un bien esquivo
Que busco siempre, porque nunca alcanzo.

Según es el impulso que nos mueve
La vida nos parece corta o larga ;
Huracán arrollante, soplo leve,
Beti:1a deleitosa, linfa amarga.

-Esta senda sin luz, por la que avanzo
Con un ansioso afán de fugitivo;
Y estas duras cadenas de cautivo
Que sufre mi q1.1erer por bueno y manso ....

Senda llena de sol o bien de nieve;
Fardo lijero ; abrumadora carga;
Si el placer nos halaga: es vida breve,
Y si la pena nos ahoga: larga.

Si lazo que sujeta y que tortura
Y me retiene en esta brega obscura,
No sé lo que será ni lo que sea,

Corta o larga la vida; fardo o pluma,
Lodazal manchatlor o blanca espuma,
Nuestra norma interior, será su guía:

O incentivo tenaz que aguijonea
Para que surja límpida la idea,
y más firme, y más sabia y más segura.

Rama que a todo soplo se doblega,
O Quimera hecha hombre que a la brega
Viene lleno de ardor y de alegría.

L . N. R.

Una risa, clara y leal,
Llena de viva alegría,
Que suena como Cristal
Tuya es, Ana María.

__ ...
,

JJE

• ...

__.J

INVIERNO

L. N. R.

Tibi Mater

EL SOMBRERO JARANO.

Especial para "Revista Mexicana."

~~--01~~--

Albricias, lindo so mbrero
porque el francés te detesta,
a la atrevida trigueña.
porque te aborrece Almonte
~i cabalgando en su cuaco
y te prohíbe la regencia_____
va gárbosa a nuestras fiestas
Sombrero ch.arra, tú no eres
con su rebozo terciado,
para traidoras cabezas;
su enagua con lentejuela·s,
sólo para el chinacate
sus puntos de ampo de nieve.
eres aureola y diadema.
su gargantilla &lt;le perlas ____ _
y como copa de fresno
Valiente tú. sombrero ancho.
cuando su frente sombreas.
~é signo de independencia:
Ven con nosotros, l&gt;Ombrero.
tu arriscada lorenzana
que lo~ fandangos alegra~.
diga. a los franceses· guerra.
que: orfull9 ert:" del jinttf
porquc. ere:s muy mexicano.
·~ ~q~~ r,~~,!:rt, 11.1:tMf.ilS,i,}tl;[.~,S,,, . ,e.,:__:__;.::i;:.;..:.;,:.;.~fc=~='::'f=1::n ±; - . ,·

¡1 __ ......
_ ____ __ _
HERMOSO VEST!uv

Una sonrisa tan leve
Que alma de beso se antoja,
Vagando siempre en tu breve
Boca roja.

que eres burla en su cabeza;
ven a adornar nuestras filas,
jarano, como presea
que no te desdeñó Hidalgo
en su divina pelea,
y te llevaba Guerrero
con orgulo en nuestras seh·as.
Ven aquí, qua ya humillaste
a los Riaños y Callejas.
y sobre tus anchas ala$
dejó caer su luz excel,,a
el '.é.ol del Cinco de )Ia o

--"'·--

"""'

Escultor. Cincelara en marfiles
De Elefantes Sagrados de China
Una estatua de griegos perfiles,
Una estatua admirable y 'divina.
Coloritsa. Pintara en un bloque
De magnífico mármol de Athenas
Un paisaje simbólico al toque
Del votivo pincel de

Filarmónico. Tímpanos regios
Golpeara con mazos de seda
Constelando de blandos arpegios
La. poética Danza de Leda.
Soy Poeta. Te ofrezco este día
Sobre un raso muy blanco, muy terso
Un suspiro del Hada Armonía
Congelado en la forma lde un verso.

Una sonrisa que alumbra
Tu alma (sin sombra) y la mía
(toda llena de pem1mbra)
Es la t uya, Ana María.
Yo no sé lo que prefiero,
Ni saberlo me precisa,
Si alma de un beso que espero
O tu risa.
Pero de ambas sé muy bien
Que ha de llegarme alegría
Sonríe o ríe. Ven .. . .. .
Sigamos, Ana María.

�l Modelo de abrigo para Señora.
I

d1: to1dus los &lt;has· ts qUt· nues tr.
tsperanza Je amar fine mucho antt
que z~osotros. Una inmensa y ama1
ga ~nsteza, un inexorable aba timic11
to, mvad.~n entonces nuestro ánimo
desvanec1ose el supremo miraj e tro·
cóse el oro en grosero oropel. '
-¡Luego yo no quería!-pensamos
,:-:¡Luego -he Yiv_ido en la ficc ión y
~n::la- me-ntiFa~·_un a mentira que, por
1gual;:.ñ-0-s eMolvía a "Ella" y a mí.¡_ __
¿ Dón:de: ibüsear-:enlonc~s la ver dad, si
hastá::;el :?c-óra:~n, que tan cerca late
de:.nos~trés;- 'así nos engaña?--' -F1:ec11cntemente, sin embargo, continuamirs: mostrándonos enamorados de
la p ersona objeto de nuestra equivocación1 · para no lastimarla. ~ o queremos hacerla sufrir, no consentiremos que llore, no la daremos motivos
de que nos llame ingratos. Porque
aquellos ojos-adorados un día-no
se aflijan , apelaremos a todas las
mentiras, y apartando las cenizas so. piaremos, perseverantes, piadosos y
nobles, sobre las br asas de la vieja hogue ra. El amor pierde su carácte,
egoisfa: el amor se bate en retirada
y al dejarnos. para ser bello s iempre
se viste con galas de filantropía )
misericordia:
.
-¿ Cómo abandonar así a la persona
que nos quiere tanto ?-nos decimo~.
Lo triste-¡ o.h, perpetua falacia de
las cosas !-es que esta segunda vez 1
nos equivocamos también; es decir :
que creemos ser amados, no siéncjolo.
Los autores parecen haber ahondado
poco en este sutil y curiosísimo panorama moral. ):uestra alma divaga
por una selva de supercherías inex t ricables, y apenas conocemos un engaño, cuando tropezamos y caemos
en otro. De esta parte, la ilusión de
amar; de aquella, la ilusión de ser
amados. tan fuerte y generosa en
sinsabor es, como la primera. Si el
querer esclaviza, no menos duras son
las cadenas que echa a nuestra voluntad la presunción de ser queridos.
Constantemente el alm a suspira por
la libertad , por el pleno dominio de sí
misma, por el equilibrio: y ese equilibrio no se produce. Y también:
- i Si yo no amase '-pcns~mos-i Si
no me amasen!_ ____ _
¿Quién no ha vivido esa doble, espantosa y deliciosa mentira?---- ¿ Qué
mujer, o qué hombre, no besó primero, lleno de pasión, y más tarde, anegado en misericordia, se dejó besar?
La escena es vieja como el mundo.
Los dos "creyeron amarse" y entr e
ambos de consiguiente, no hubo traición. 'Sus almas. sus nervios, vibraron al unísono: alternativamente, cada cual era voz y eco del otro; a la
vez reían, lloraban, admiraban---- Sin
embargo, bajo etsa [elicidad insolente, la araña del fastidio-la terrible
araña amada de las flores-tegía su
red. Un día, en el silencio de su
habitación, los amantes se miraron
profundamente, y-lo que nunca hicieron-quisieron razonar su catiño.
EL ( P ensatirn y triste).-¡ Qué
buena es!_ ___ _
ELLA (pensavtia y triste.) -¡ Qué
bueno es !_ ____
Esta idea desaparece en el acto.
pero volverá-- - -- fatalmente volverá_;
es como una espada, y el amor esta
muerto porque el amor es tocio corazón 1 ~ no hay herida en el cora1ón
que n 0 sea mortal. La araña sigilosa
del hastío, caminando por la esEern. de
los relojes. sigue hilando su red. 1,os
o en se ar arse Y

I·

• •

11)enu

•

• •

- -o-Sopa de Chfchar os.
Plátanos en crema.
Ejote, con mantequilla.
Queao Gruyere.
Lengua rellena.
Almendras.
Tortitas de papa.
Fruta.
Dulce.

- Ultlmas Modas

Café.

Té.
Octul:re 2 de 1915.

EXPLICACION DEL MENU.
-0-

Sopa de Chícharos.
Después de bien cocidos los chícharos se pasan por una coladera para qur suelten el hollejo se pone a
la lumbre 1111 poco de manteca y allí
s e echa a freir tomate, cebolla un
poquito de chille, ajo, sal y pimienta;
t odo esto muy bien mohdo y colado;
enseguida se añade el chícharo, se
bate un poco para que todo se incorpore bien y se deja hervir bastante
tiempo a fin de que se sazo1íe; al
tiempo de servirse se le pueden poner tajaditas de pan dorado en manteca o bien daditos hechos del 111ismo
chícharo molido con dos yemas de
huevo cocido, un poco de mostaza
francesa, sal, pimienta y un huevo batido; se hacen los daditos y se frien
en mantequilla y se agregan a la so· ·
pa al tiempo ele servirla.

LENGUA RELLENA
--o-

aso mbran de que sus alm as esté1; ·,a
tan lejos una de otra; por que ~11
nuestro mundo interior, la s ideas se
hallan colocadas como los vagon es dt
t1n tren: el deseo es la locomo_tor..1..
el deseo va delante: la con ciencia es·
el fu rgón de cola, y así , a todas partc3
llega siempre la última.
Al tormento de amar ha sustituido
la tortura de ser amados.
EL.-¡Yo me iría! Pero, ¿cómo? ....
?lli ingratitud la mataría ____ _
ELLA.-Me ahogo a su lado. }[ as
¿cómo dejarle, si me adora? ____ _
EL.-La r obé el corazón: soy un
miserable.
ELLA.-¿Por qué le hice concebir
tantas ilusiones?_ ___ Luego, si e~e
hombre se suicidase. ¿podría yo vivir? ______ Soy una in fame.
Estas monólogos se r epiten diariamente. Transcurre el tiempo. Los
dos amantes se espían, se analizan.
y afanosos procuran hallar un motive,
para reñir. i P obres esclavos! Ese
pretexto tardará en presentarse. por
que ambos son buenos
no

ra;;ón cualquiera. de&lt;:i,Ql!Jl. separa rse.
La n:rdad, la a.ium'ga verfü1d Ee
ahrió camin o. , ·
... ·
EL (?llcdítando) .-¡Cómo" sufre'.
ELLA (los ojos húmedos) . -¡Cómo
~uire ! ·
(Hablan: EL).-Xo me guardes
rencor; te llevas mi alma; pero, ya
~es _____ ¡era preciso!
ELL\.- Tuya seré en pensamiento
m ientras v iva _____ _
Se dan las manos. Vivieron junlos
una ardiente novela, y han llegado a
la última página. Una ola de dolor
les sube a los .ojos. Lloran. El llo:·a.
llo ra por Ella; y Ella también llora,
mas no por ella, sino por El. Luego,
al quedarse sólos. experimentar án :,n
hondo aliYio, una especie de ligereza
interior; ya son libres; ya, ni el car iño que al principio sintieron, ni t'!
afecto que hicieron sentir. les estorban. X o obstante, cada cual, duran te
días, llorará por el otro.
Y así, entre las dos bellas ilusiones
&lt;le amar y de ser amados, la Vida frí ·
Yolament~ ríe nos dice adiós.

Después de bien golpeada la lengua se agujerea por dentro con .un
cuchillo bien filos o te'n iendo cuidado
de no romper las par edes de la len·
gua en la superficie exterior; se unta
bien por dentro y por fuera con sar
común y sal de nitro; se toma una Ji.
bra de carne de cerdo y una libr1
de carne de ternera bien picadas se ·
revuel\'en con dos huevos crudos, sal,
pimienta, y media cucharadita d e sal
&lt;le nitro; se va introduciendo en la
lengua esta mezcla y a la mediación
de la lengua se mete un huevo cocido, se pone más carne picada y
luego se cierra la abertura con una
aguja y un hilo grueso; se pone a cocer con ramiJlete de olores. ajos, pimienta y sal; luego que esté bien co·
cicla se pone a prensar y para servirla se corta en tajadas finas y se
toma con cualquier salsa o bien con
una ensalada de pimientos.

TORTITAS DE PAPA
- o- D os papas grand.es después de bien
cocidas y molidas se baten con una
cucharada de mantequilla, dos huevos, dos cucharadas de queso rayado
sal y pimienta; se hacen las tortitas
y se fríen en manteca o mantequilla.

-

PASTELERIA - Biscuits -

--o-

?. tazas ele harina.
2 cucharadas de polvo.
2 huevos.
Leche.
Sal al gusto.
Se pasa por el ccrn i&lt;lor la harina.
el polvo y la sal y luego se le pont'
la manteca y los hue"º' y se amasa
con leche; se e:-.tien&lt;le luego cortan
do los hiscuils con un molde.

PASTEL DE CREMA
- -O· -

Ingredientes:1 taza de harina.
1 cuchara.da de man teca.
1 cucharada de polvo.
Azúcar al gusto.
Se hace con esto una maza que se
extiende .formando m1a tortilla; ¡se
vone en un molde y se mete al horno; cuando esté cocido se saca Y se
Je pone la crema que se hace de la
siguiente manera:
J ngrediente~:3 yemas de hueYo.
¡ cucharada de manleqnilla.
1 taza de leche.
1 cucharada de azúcar.
Unas gotas de esencia.
Se bate todo esto hasta formar una
mezcla, se pone sobre la tortilla y
mete otra ,·cz al fuego hasta que
1

--

....1.-

sobraron se halen hasta que queden
rnny secas. se les añade tres cucharada, de azúcar un poqnito de jugo
ele limón: se mete por tercera vez
al fuego un momentito a fin de que
Sl' dore el huevo.

- - - - - o - - -- EL SR. MOHENO Y LA LITERATUAR AMERICANA
(Conclusión).

----- o----de la verdad.
Esperamos que el Sr. ?llohemo conteste en lo que se refiere a la existencia o inexistencia &lt;le la literatura

norte-americana, tema en el cual, no
terciarémos; pero una vez que se haya
agotado la polémica. o antes. si preciso fuese, tendn.:1110~ el gusto de
prubar al Dr. Cerna. que la literatura rle su Patria en ninguna d~
sus ramas ha oct,paclo ni ocupa un
lugar secundario en et Continente.
Entonces el referido Dr. Cerna. a
semejanza del hijo pródigo de que nos
habla la Escritura comprenderá que
si efectivamente hay muchas bellezas
en lejanas tierras. las más cautivadoras son las que se cnrncntran en la
t.... •..,. ... __ .n ...."""-1:.er;in.,,l".,'1.c::1 rn~xicana.

�R[Vl~l AMf XICAN~
SEMANARIO iLUSTRADO

- o- Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.

--o-P. O. Box 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.

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1 semestre ....
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REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637
SAN ANTONIO, TEXAS.

(Conclusión).
EVOCACIONES DE LA TRAGE· · · ...... . ... DIA ..... . . .. . . .
da a los enem igos, y la había amonestado. y como volviera a hallarla otra
vez eón un prusiano, no pudo contener su indignación, y r eprendiéndola
severamente, le dijo, entre otras cosas. qr.e parecía mentira que siendo
francesa ttwiera la desvergiienza de
aceptar amores de los prusianos.
-También parece mentira- Y no lo
es-contestó la )Iaritornes- -qnc h sefíorita francesa robe los despachos
telegráficos de los alemanes. Tampoco eso es honrado.
Escuchada la frase por un oficial, ya
puC;&lt;le adivinarse el desenlace del episodi,).
tl ardid foé descubierto, el aparato secuestrado y la heroica señorita
sometida a juicio sumario de t{UCrra.
Julieta no se excrsó. Con arrogan cia varonil. orgul osa de su acción,
no negó ni excusó su delito.
.
-Yo soy francesa y mi madre también. He proced ido así en defensa de
mi patri1. Sabía lo que arriesgaba:
mi vida. Haced de ella lo que queráis
-elijo fieramente.
Se la condenó a ser pasada por las
armas y escuchó la sentencia con imponente serenidad, tranquila, como si
se la ofreciera una recompensa por
su ber a acción.
El Príncipe 1-\:derico Carlos, conmoviclo ante aqt:el fiero rasip &lt;le ar-

pns10nera a Alemania. donde Julieta
permaneció hasta el fin de la guerra.
franco-prusiana, en que Yok icí sa 11a
y salva a su adorada patria.
Francia la premió con la cruz de la
Leg ión de Honor y con la )1 edalla
militar francesa, y así Julieta Dodu
ha sido la única mujer que ha podido ostentar el mismo ciía amt11~ rnndecoraciones.
Cuando murió-hace e5&lt;'"1,,. 1 ; \ inrn
años,-en Clarens. (Suiza), era la de
cana de la Legión de Hon or.

E. GO?\Z.\LEZ FlOL.
(Conclusión).
JUNTO AL LAGO.
para él una de tántas como \·ió en
aquel día trágico, sin 11e una sola Jág rima humedeciese sus párpados, sin
que un solo músculo de su cara. ~eca
y rugosa, se contrajese por la emoción o por el espanto.
Después, vuelto a la sombra de su
existencia de trabajo, siempre igual.
s upo vagamente que su hijo triunfa
ba que era ~ucesivamente juez, dipu
tado, secretario de gobierno, hasta gobernador interino de su Estado; que
tenía hijos. Habláronle de dos niñas
blancas y hermosas, que eran sus nie
tas y hasta le dijeron que solían venir ' algun as veces al puertecillo en
que él vegetaba dolorosamente. ,\caso las habia paseado, como a tantas
otras chiquillas el gantes y bulliciosas,
en la vieja barca de su patrón. El
no amaba a los niños, ni éstos tampoco le querían. No sabía sonreír
ante sus gracias inocentes y el!os lo
encontr aban sobradamente áspero Y
triste.
Y allí estaba aquella mañana, solo,
en la torre, bajo la esquila ya mohosa, dando al viento las notas de su

'""' c1,;J,i.L d=&gt;-'--- ~ ·-----'-'::-::=:'~='.

la, que tampoco cerrarían sus ojos
ruando la 11111erk viniese? ¿ En el hijo ingrato !.JUl' no le enviaba para
sus , icjns días un socorro, ni la limosna siquiera de una palabra cariñosa?() remnntándo,e má~ leja~: ¿en
la mujer que le amargó la vida?
¡ Quién sahe !. ,\caso con la flauta entre los lahiu, y la pupila inmó\'il y
ya casi ciega iija en el confin del la•?;O. no pensaba ni en· eso ni en nada.
,\caso al hallarse allí no sabía ni qné
,·5taba haciendo, ni por qné lo hacía.
Era algo. un re,tn de nn pasado que
,·on el se il&gt;a. Como ~us padres y
l nmo ~tb abuelos hasta donde la tra,li.cii'in se perdía en la noche de los
. · ~iglos, él tocaba l'n la torre en, .los
,·ierncs santqs. obediente a una (,OStumhre cnyo .origen y cuyo objeto, no
se cuidaba de inquirir. lamentando con
:1quella ~u música quejumLrosa la
murrte en días remotos y en lugares
leianos de un Redentor para él óesrnnocido Cuando bajase a la tumba 1tadie h: substituiría. . \casQ ya [j¡tya
?11uerto · ,i pasas otro verano e.11 ese
puerteci!lo no lo encontrarás y~., _en
lo alto de la iglesia. bajo la es,&lt;n11h.1.
salmodiando ,u queja_ doloros;\, f· l
cura ()t:l' me refirió SÚ Yida ;tCÍlS&amp;) SC
haYa también marchado. El que le,
re~mp 1ace tal vez te predicará. en la
misma iglesia, que esa sí no ha camhiado, un sermón elocuente sobre la
ingratitud es tan · vieja co,mo. el ~01_11,u :\I e sías y Redentor. \ aun .1~ad1era ser-todo cabe en el tcrrehO :ttc •la
posibilidad,-que las niñas blar1c~~ y
hermosas hijas de aquel ~ic-0las1llo,
que fué jt:ez. diput~do y hasta g?bernador interino, oigan ese sermon
sin comprender todo su alcance. La
ingratitud de los humanos ~ara :ºn
bre. Y el ·rey Lear y el papa Gonot,
, el ··Abuelo" de D. Benito Pére:t.
Gald · s ~o t de todas Ja, ed, el

i.

JI¡

·l,....i,

',..,_

,,

.

�La carátula ele

eSI&lt;'

nÚmC'rO ele

"Revista Mexicana''

1 1
1 1

ha significado 1111
,·erdadero triunfo para los tallcre~ dt'
"El Imparcial de Texas." Jamás en la
historia periodística ele Texas, (in
cl111mos a las publicaciones inglesas I
se había hecho un grabado tan helio
como el ele Fray Bartolomé de las
Casaa.
'.\ osotros. al agradecer profundamente la hospital idad que ni.estro co
lega nos ha brindado, nos complacemos en agradecer también el esfuer
zo que ha hecho por el mejoramiento
ele nuestra publicación.

�</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Volumen to

Septiembre 26 de 1915.

Número 3.

�1,

REVISTA ME*ICANA
Semanario Ilustrado.
Año l.

San Antonio,_ Texas, Septiembre 26 de 1915.

·-·

••

Pagina Editorial.

·-·• •

¿QUIEN HABRA DE PONER FJN A LA REVOLUCION MEXICANA?
Escrito expresamente para. la "Revista Mexicana," por el .)octor David Cerna.
Elbert Hubbard, filósofo norte-america no, víctima de
un submarino alemán, en el desastre del "Lusitania," ha
expresado la verdad.
Nadie, absolutamente nadie, nos ha dicho que fué la
Revolución Francesa.
Paliemos examinar con todo detenirr.:ento una de las
mejores historias imparciales que se han escrito acerca de
aquella tragedia humana: la del grandilocuente scritor inglés, Tomás Carlyle.
La lectura reposada de esa magna obra nos vuela la
cabeza. Sentimos un mareo indescriptible al pensar tan sólo en ese extraordinario movimiento, en ese remolino evolutivo de heroica intoxicación.
Mas, no encontramos una explicación lógica, satisfactoria, convincente, del POR QUE de esa Revolución.
Observamos, sí, en el ambiente de esa monstruosa evolución económico-social: sospechas, odios, tiranías, temores, venganzas, sentimentalismos repugnantes, locos devaneo~.
En el desarrollo de la trágica lucha, por ejemplo, se daba de baja a un jefe porque nada hacía, y a su sucesor
se le llevaba a la guillotina porque se extraiimitaba en sus
actos, tratando de halagar, con ellos, a los directores del
movimientc.
Las asambleas políticas se reunían con 'harta frecuencia ;
tan pronto se disolvía una cuando otra quedaba organizada.
Pero ...... en ellas nada se convenía. El REINO DEL TERROR continuaba en su apogeo.
El 4 de Octubre de 1795 escuchóse un grito estridente,
grito que resonó furibundo al través de aquel ambiente envenenado, asfixiante: era el grito espantoso dado por cuarenta mil CIUDADANOS parisienses.
Nadie sabía lo que deseaba aquella multitud enloquecida ni esos cuarenta mil ciudadanos daban explicación algun~ de su conducta.
Aquello era nada, quizás ... ... O era tal vez que los
jefes revolucionarios intentaban apoderarse del mando supremo. Porque ellos insistían en que la grari CONVENCION NACIONAL fuera disuelta: ciertos individuos que a
ella pertenecían debían ser substituídos por otros.
Reuniórense los miembros de la CONVENCION, y desafiando 'el furor del populacho, sin que les preocupase la
tenebrosa idea de que sus cabezas podían rodar de un momento a otro al golpe implaca~le de la guil~otina. (pues nadie podía asegurar que no peligraba su ex1stenc1a~, se ?ecidieron a sostener la autoridad de que estaba investido
aquel Alto Cuerpo.
Los salones de la asamblea se encontraban exageradamente repletos de espeétadores. No sólo los lugares adecuados sino también las puertas, las ventanas, y hasta las partes 'salientes de las columnas interiores del edificio estaban ocupadas por excitados ciudadanos.
Trepado sobre la comiza de una de las c'o lumnas hallábase un joven militar, llamado Napoleón Bonaparte, silencioso, taciturno. inmóvil ; observaba con mirada penetrante los actos de aquella austera CONVENCION, en espe!~·
indudablemente de algo que pudiera serle de alguna utthidad práctica e~ su inseguro porvenir ; de algo que viniera
a cambiar la fa z de su inactiva, monótona existencia de soldado, así por él considerada en ":quellos mo~entos de t~ multuosa excitación en que todav1a nada seno se le hab1a

confiadc.
La CONVENCION deseaba conservar su autoridad s
prema, Y, por tanto, necesita.ha protegerse a todo tran
Apelóse aJ General Jacobino Barras como el único que p
fü¡_,. salvarla de Jas garras de los amotinados.
Barras había sofocado ya con éxito las intenlonas
los insurrectos desalmados, y de él se esperaba que pudi
ra verificarlo de nuevo.
Al llamado intempestivo de la CONVENCION, B
rras, que presente se encontraba, palideció notablement
la responsabilidad que se le echaba encima por aquel! Al
Cuerpc:, era tremenda.
Comprendía Barras que, en esos momentos de verd
&lt;lera prueba, para someter con éxito a la multitud desenfr
nada, era necesario que el Jefe de las operaciones se v
viese ciego y sordo a todo acto de compasión contra l
alzados.
Considerándose é:asi impotente para llevar a efecto
maña empresa, Barras se puso en pié, y, echando una
rada escudriñadora a su alrededor, como quien busca
algo de que asirse para salir ileso de una angustiosa sit
ción, situación que, de otra suerte, le llevaría al fracaso, o
servó, altamente conmovido, que la CONVENCION es
raba ansiosa escuchar palabras de aliento de los labios de
SALVADOR, pues así se le consideraba en aquellos sole
nes instantes, instantes de vida o de muerte para la nació
Horrible, a la verdad, era la lucha interior que sosten
el célebre jefe militar. Mas quiso la suerte, la casualidad
vez, que Barras descubriera la presencia de la forma di
nuta del mayor de artillería (Bonaparte) ocupando, co
queda dicho, la corniza de una de las columnas interior
qel edificio en que se celebraba la solemnísima reunión p
l'hica de cuyas deliberaciones dependía el porvenir de Fra
ci~.
Ya Barras sabía quién era aquel individuo, joven, de b
ja estatura, y cara de bronce, y que con éxito tan brillan
había dirigido la artillería en el sitio de Toulón.
Barras, en un momento de verdadera inspiración, al
su diestra, y dirigiéndose hacia el joven oficial, con voz
brante y de entusiasmo lleno, exclamó, sin vacilar: "¡A
allí tenéis al hombre que ha de salvaros!"
El joven artillero fué, por ruidosa aclamación, nombr
tlo jefe de las fuerzas de la ciudad.
Bonaparte bajó de su periquera, sin pronunciar palal&gt;
alguna, y empleó como media hora para cerciorarse de
los solddos estaban a favor o en contra de la plebe enf
recida, y, por fin, aceptó el encargo.
Al siguiente día los revoltosos rodearon las Tullerí
al grito de LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDA
Los terroristas exhortaban a los soldados a que dep
sieran las armas : insultaban, reían, maldecían y cantab
alternativament&lt;.'.
Como siempre, las mujeres marchaban a la vanguard
tle los pronunciados.
París reconocía el derecho divino de la insurrección.
¿Quién habría de atreverse a hacer fuego sobre aquel
multitud desenfrenada, cegada por la idea de que en sus a
tos de violencia tan sólo hacía uso de un sublime privil
gio popular ?
.
Sin vacilación alguna atrevióse a hacerlo el Joven may
de artillería. Dió las órden de ataque, e inme:liatamente 1
cañones, emplazados en las principales avenidas, comenz
ron a vomitar nutrido fuego, sembrando la muerte por t

�·--...:..:.. · -·

.r

partes, y pr~duciendo el pánico correspondiente.
Los proyectiles derrumbaban muros destruían edificios
¡al ~!avés de puertas y ventanas aquell~s elementos de des~
~cc1on llegaron a penetrar en uno de los templos de la
~da~, en donde, s~ había reconcentr~do el pop.:lacho enrec1do como su ultimo baluarte de resistencia..
El boml:ardeo había corr.enzado a las cuatro de la tarPara las seis, con excepción de los soldados victorios, no quedaba cna sola alma en las calles de París.
Y así vencida, la insurrecta Capital del mundo adopt·5
Ir somet~rse incondicionalmente al imperio de la Ley.
Despues de este notable hecho de armas, notable por
final resultado, Napoleén recibió de la CONVENCION
nombramiento de General del Interior.
Desde aquellos instantes sup;emos la Revolilción FranFé'. quedó registrada en las páginas de la h:storia tan sócomo un suceso extraordinario de pasados tiempos.

I

X

X

X

¡ C11ién pi.:diera contar otro tanto con respecto a los susos sangrientos que hoy se verifican en nuestro infornado país!
¿Y quién ¡:odrá at1everse a tachar de imposib·e el heo de que de tna CONVENCION NACIONAL formal ornizada m~IJiante ~n esfuerzo supremo de los mexicanos,
rja 11n Napo'.eón capaz de reduc·r al orden a los desalmados
pe: poner fin a lé'. Revobc:ón?

¿Nos deddiremos los mexicanos, SIN EL AUXILIO DE
ELEMENTO EXTRA~O ALGCNO, desafiando el. iuror
público, y sin oue nos preocupe la tenebrosa idea de q1.1e
n~estraf. vidar. corren peligro ante el ciego salvajismo de los
revolucionarios, a organizar una CONVENCION :;emejante
"· la de 1795 en Francia?
.... ¿ O es tal la división en el elemento de orden del pueb~o
mexicano. hoy d·seminado por todas parte!', fuera del pa1s,
que no sea posible ya deponer ambiciones personales para
salvar a l&lt;'. patria agonizante?
¿ Estamos los mexicanos enteramente desprovistos d_e
todo valor civil? ¿ Hemos olvidado por completo los s1.1bhmer. ejemplos de nuestros antepasados?
¿ H áns«t acabado los hombres de corazón que salven a la
Repúbli.ca.1
¿No hay ya individuos de hierro q:ie, res1:eltos a cumpl'r con el más alto de sus deberes cívicos, "TENGAN ESTA SUPREMA VIRTUD: SABER QUEMAR. LAS NAVE&amp;?''
¿No hay ya Cuauhtémocs entre nosotros, dispuestos a sacrificarlo todo, a ceder la existencia misma por que perdure nuestra naciona,idad?
¿ O acaso hemos perdido ya los mex:canos toda noción
de verdadero patriotismo?
San Antonio, Texas, Septiem:ire 21 de 1915.

---x--·

~un es tíempo be salbar a la Jatría •
En los act,alcs días de angustia para la Patria, la mer glorificación para los caudillos de m;estra Independen1, será exteriorizar el sentir de todos los mexicanos y conbuír a formal y orientar la opin•5n pública q:.:e haya Je
cauzar el esfuerzo de todos nosotros en la patriótica lar de salvación nacional, y sin omitir la más vehemente
1nifestación de gratitud para los que sacrificaron Sil vida
ra crear nuestra nacionalidad y la más solemne protesta
q •·e en todo tiempo y a través de las circunstancias más
agas, sabremos cumplir con el deber fundamental q ce la
tria nos impone de salvar sus instit!:ciones, detengámo.
s Ln momento a consitlerar las verdaderas causas que aámtan nuestra tragedia nacional.
México, un pueblo pródigo en r;quezas naturales, te~ que despertar la codicia insacia.:ile e insaciada de los traantu sin patria, de los próceres, mercaderes judíos. Pe,
México, joven y brioso, por Sil espíritu generoso y pa ·
ota y por sus condiciones geográficas, era inconquistable.
fa, pues, preciso, debilitarlo. El oro, que gobierna a los es1istas norte-americanos, comienza a desarrollar una políf engañosa y sut!I, disfrazada _con reiteradas ma_nifestaciolil de sincera amistad, de desmteresada fraterm~ad, para
plotar en su provecho todas nuestras ambiciones, nuestra
nfiada ignorancia: comienza a acentuar nuestras divi~io~. a atizar nuestros rencores, a fomentar nuestros odios,
,encender n:: estras pasiones y, malvados o engañados,
~scados y ciegos, una buena parte de los mexicanos, relmando el título de héroes y libertadores, se ha entrega! a i:na labor de destrucción y matanza fratricida, que ameza acabar con m:estra nacionalidad, convirtiendo a Mé·o, de pueb!o inconquistable, en pueblo dé:iil y hambriena pi:nto de someterse a las huestes inermes de la Cruz
ja Americana.
Aun es tiempo ; México acn palpita lleno de vUa. La
vulsión arrasadora Je que es víctima, es transitoria. Es
desencadenamiento de diversa, fuerzas de orden político,
~nómico y social qt:e han roto el valladar que las encauba y obran actualmente con violencia incontrastable d~s;ljando todas nuestras instituciones. Pero esas fuerzas t_1~P por ley universal e ineluj ible, q .:ie buscar su equ1hl~ y producir como r..:sultante, el imperio de la justicia,
e única en que pueden sc stentarse las instituciones socia- .
y m estra labor no debe ser otra que la de abreviar la
secución de ese equilibrio, antes q i.1 e la visible i{[lpaciende intereses extraños, se encargue de imponerlo con
pleta mengua de n1.1estra dignidad.
No es tiempo ahora de formular requisitor;as. Es la hosuprema de la concordia. Conocidas las causas de nuesl disolución nacional y la necesidad ingente que tenemos
apagar en plazo perentorio, !~ hoguera en q lle se. c.onsun nuestras riquezas materiales, nuestras trad1c1ones,
stra soberanía no creo que ningún programa de recons~cción nacional ' pueda cristalizar en exclusivistas a_mbiciode bandería política, ni en esa labor de acusac1one~ y
injurias que a diario se cruzan los bandos contend1.e~conifocto de los que están consagrados a escnb1r

l

¡

LIC. SALOME

BOTELLO

nuestras divisiones, en vez de laborar por la uniSn y fomentar nuestras virtudes cívicas.
No. Es la hora suprema de la concorfüa. Depongamos
nuestros odios, aplaquemos nuestras iras, serenemos nuestras conciencias. Descorramos un espeso y piadoso velo de
olvido sobre todos nuestros errores políticos, pospongamos
ante el enemigo común que a todos nos amenaza, nllestras
desavenencias personales o de grupo, y apresuremos la implantación de la justicia que depure responsabilidades, para que la unii&gt;n sea posible y perdurable y pred iquemos la
concordia y hagamos un último llamamietno al patriotismo tradicional de los mexicanos. Los que lo desoigan constituirán la fa lange de los inadaptables, de los ambiciosos,
de los corrompidos y de los defiintiva y ejec1.1toriamente
traidores. Y deslin\1ados los campos, localizada la contienda, aprestémonos a la lucha con amor y con fe inquebrantables que la Patria estará con nosotros ; pues que ella no
puede encarnar en las extraviadas aspiraciones de unos cuan-

-

-

CLAUSULAS DE ORO FRAG'.\rENTOS DE

ÜISCl'KSOS DE

Dn.

J e sTO SIERRA

-

. (Trozos brillantes del Discurso
maugur~I del Congreso Pedagógico
pronunciado el 13 de Septiem bre de

1910.)

Para coronar esa obra e{li1ca th a
9ue. comprendéi.s bie~ ... que segu ís por
mst~nto,. . pero mtens1ttca r¿i.; y ,i,temati7:ar~)S por obediencia a vuestra
conv1cc1on y por acatamiento a la ley ·
para rodearla de una aureola de luz'.
elevad en el niño al hombre in terior
en un perpetuo s1:rs11111 corda hacia la
Patria: el la junta las tumbas y las
cunas, los dolores y las i ,m·s, J,1~
amor.es y las espinas, los altar es y
los talamos, los recuerd os y los idcal~s; ella, que es por sortil egio del
h~mpo, nuestra madre y nuestra hij a
_;\ ll¡ vez, debe sumarse a toda s nu estras creencias. a tódos nuest ros deberes, a todas nuestras fatigas. a todos nu~.stros trit.nfos. Ella, su si mple
evocac1011. posee ese magnetism o milagT?so que, en la hora en que no predomman en nosotros las pasiones malas. realiza la conco rdia cív ica. la
unión de las almas en 1111 mismo s entimiento ele consagración hacia un fin
q~1e no es un interés, ni una ven taj a,
111 un provecho; que su ele ser lo co ntrario de todo esto, y por ello es un
sentimiento religioso. una su g estión
divina de la forma en qu e el humanitarism o ( porque adorar a la Patria es
realizar en un fragmento concreto de
humanidad el abstracto amor al ge·
nero humano), la forma en que el
humanitarismo puede llegar a sant ificar la guerra y la muerte, la fo rma
más altruista del egoísmo.
Cultivad con amor, con piedad in,
tima y proft:nda este sentimien to en
el niño; no intentéis di finirlo para
ellos; procurad hacersel os sen tir, y,
para ello, sentidlo vosotros mism os
hondamente; no el amor a la Patria
que borboll onea en frases fan fo rronas.
en od ios que ocu:tan rencores de envidia o literatura de agitació n y de
intoxicación sin sinceridad y sin hcr o'ísmo. X o, nosot1"0S ad oramos a la
Patria como adoramos a nuestras madris, por un deber, por un amor: s in
consentir que se discuta. E stad s egu'ros de que nada tenemos que temer del porvenir si la escuela cumple su misión ; y cuand o se os hable
en , lamentaciones furibund as del peligro que pudiera amenazar a nuest ra
nacionalidad, seguid el consejo de
León Gambetta, pensad, pensad en
ello siempre ; pero no habléis de ell o
nunca.
X X

X

Lá religión tle la P atria basta a la
escuela ; puede no bastar y de hecho
no basta al hombre : pero a la escuela
sí. ,Nosotros somos no por espíritu
sectario, no por bandería política, sin o
constitucionalmente y por patri otismo y por moralidad , nosotros somos
laicos, laica es nuestra ley y laico
nuestro espiritu: los mismos que 1,inchan la ,·oz pa ra predicaros odios de
raza, alzan un gran clamor contra la
escuela sin Dios. Cristiana mente e,to es una blasfemia, porque Dios está
en todas partes; pero si Jo que se
quiere hacer creer a los ignar os. es
que la escuela del E stado, que ll eva
la neutralidad hasta vedarse,

El Maestro Justo Sierra
mús simple profes ión de fe. :itaca las
creencias de alguno y se declara atea ,
entonces opondremos a este reproche
el más absoluto mentí,. Si la esencia
laica no es de ,·eras Jl eutral resulta
una cala midacl nacional : ,i los encargados ele cuidarla y ,·igilarla no impedimos la más le,·e ialta de rcspdo a
la, creencias ele los niños, no cu mplimos con nuestro deber, y como somos responsahles por el'o, dcbemo,
ser castigados. Porque la escr.ela la ico no solo lo es porque, formando
parte con st itutiva ele! Estado, tiene
que , i, ir dentro del principio de la
libertad de conciencia. que es un do~ ma político. ,i no que por ,u carack r esencialmente cclucativo debe ser
laica: imprimir en el espíritu de cada niño el hábito ele respetar la creencia del otro, arraigar en él hasta en
el subsuelo ele la conciencia. permít1seme la frase, el hábito de la tolcrans ca ·i du ·ar!

·:;;;

ra' mente porq ue es hacerl o el hombre ideal el hombre social ,en toda
la fue rza de la expresió n.
Os aseg uro que si procuráis que el
n iii o nrneva su cuerpo armónicap1cn·
te. resp irando el aire puro y absorbien do la salud del so l y la alegrra del
agua : que si ponéis en sus man os los
ins tru mentos del trabajo manu al y los
lápices de colores, qt:e son las len·guas infantiles de esa otra habla v;va
que es el dibujo, para educar en el
los ojos y las manos y . al t ravés de
ellos. la facultad creadora de la intelige11cia y la necesidad del orclc1i en
la acción : que si sabeis ponerl os en
contacto íntimo con las cosa s, para
que ellas sean sus maestra s y la naturaleza entera su director a: si de la
corriente de la v ida cotidiana sabéis
extraer las ense ii anzas del respetü
mutuo y de la necesidad del
para poder vivir y dejar. vivir

-~""-"L&lt;a....-W

�r1~. ,:=o,odóo,
·, 1

.... - ~ .;i,,..

J, p;,d,d.

paso ele lo más a lo menos complejo, es innegable.
Sobre esta serie científica que info~ma el plan de nuestra enseñanza
secundaria, "la serie de ciencias abstractas" que apellida Augusto Comte
está e&lt;lifcacla el de las enseitai!rn;
su¡&gt;eriores profesionales que ':!l Est:ido expen~a y sostiene con un cuanto esplendor puede, no porque se crea
con la misión de proporcionar carreras gratuitas a individuos que han podido alcanzar ese tercer o enarto grado ele la selección, sino porque juzga
necesario al bien ele todos que haya
buenos abogados, buenos médicos
ingenieros y arquitectos· cree así !~
exig.en la paz social, la ;alud social y
la nc1ueza y el decoro sociales satisfaciendo necesidades de prim~ra importancia. Sobre estas enseiianzas
fundamos la Escuela de Altos Estudi?s; allí, la selección llega a su térm1110; alli hay una división amplísima
de enseñanzas; allí habrá una distribución cada vez más vasta de elemen tos de trabajo; allí convocaremos
a• compás de nuestras posibilidades:
a los príncipes de las ciencias y letras humanas. porque deseamos que
los que resulten mejor preparados por
nues tro régimen &lt;le educación nacional. pt:eclan escuchar las YOces mejor prestigiadas en el mundo sabio
las qur vienen ele más alto, las tJllL'.
van más lejos: no sólo las que producen efímeras emociones, sino las
()lle_ inician, las que alientan, l.t3 que
rc,telan. las que crean. Esas se oirán
un día en nuestra Escuela; ellas difundirán el amor a la ciencia, am0r
divino, por lo sereno y puro, qt,c
funda idealidades como el arn0r terrestre funda humanidades.
:N'ucstra ambición sería que en esa
Escuela, que es el peldaño rnás :..!to
del edificio t:niversitario, pnest•) así
para descubrir en el saber los h·1rizontes más dilatados, más abiertos.
como esos que sólo desde las cimas
excelsas del planeta pueden contem ·
piarse: nuestra ambición sería que
en esa Escuela se enseñase a investigar y a t&gt;cnsar, imestigan&lt;lo y p,:11sanclo, y que la substancia de la investigación . y el pensamiento no se
cristalizase en ideas dentro de las almas, sino que esas ideas constituyesen dinamismos perennemei,tc tr,·.duciblcs en enseñanza y aci:iún, que
sólo asi las ideas pueden llamar,;c
fuerzas: 110 4,iisiframos ver nunca en
ellas torres ele marfil. ni vida contemplativa. ni arrobamiento,; en b11,,,a
del ''mediador plástico''; c.,·J ¡rn:·d~

como decían los antiguos, la piedad
para la Patria, habréis realizado la
obra magna, la formación de un hombre. y la República podrft tener plena co nfianza en su destino.

--o--

¡
•

Colegas: mi bienvenida en estos
sagrados días tiene que estar hondamente subrayada por un sentimiento ele confianza invencible en el buen
suceso ele vuestra empresa; tened ánimo, tengámoslo tocios; para ello, meditad en la gigantesca lección e&lt;lucativa que nos clan los recuerdos ele 18!.0.
Pensad en lo estupendo de la aventura
por nuestros padres acometida; pc11sad que la Patria por quién iban a
combatir estaba sólo en sus almas.
era un ideal; pensad como la reaiizaron poniendo en él una fe inmensa
y sellada su fe con su pasión y su
vida. Sigamos ese divino ejemplo;
no ,·eamos la magnitud del intento.
sino para proporcionar a él el esfuerzo ele nuestra voluntad, la intensidad
de nue5tra fe en la Patria. Ya lo
veis, surgió viva ele la ~angre y ~;
la muerte de nuestros herucs; 5nrgio
grande de nuestras desdichas e infortunios de pueblo libre; sea así con
la escuela, que es la prenda augusta
de la moralidad de la República. Ved
todo esto encarnado en un sím1)olo
viviente· en estos días ele septiembre
nuestra ' bandera, ya fuigure en la
diestra siempre viril y firme del gran
octogenario, ya flamée :ti fr:!:1tc del
Ejército ~acional en manos del gen
ti! y arrogante Colegio ~~il_itar. ya. la
haga vibrar como un Jtron de Juventud el entusiasmo reconfortante
de nuestras escuelas juveniles, o ya
parezca subir al ciclo en el aleluF
infinito de los cantos ele los nmos
siempre expresa lo mismo, . es. la mis·
ma frase, rs el mismo sentimiento, e~
nuestra historia condensada en una
forma material y poética, es nuestr,
historia que nos enseña el orgull? pot
el pasado que se suma en glona. la
coniianza en el presente que se rtsume en esfuerzo recompens~do ¡Jor
la confianza en nuestro destmo, que
se resume en un credo, en .uno &lt;le
esos credos por los que se vive, por
los qne se muere.
X X X

F.I primer resultado se rÍL una dumitad de
plicadón ele la Patria.
l0s hahitantes de la Repubhca. y me
r1u edo corto, ignora lo que es se~ m~xicano. no participa de la conciencia
nacional· el ais'amiento, la miseria
de 'las n;cesidades y de los medios de
vida; el predominio de la. superstición y del alcoholismo privan a un
inm enso grupo de nuestros conciudadanos en teoría de t odo contacto con
el alma nacional. Es preciso, pero ingente,.perp urgentemente preciso, que
. a la vuelta ele dos generaciones este
estado de cosas se haya modificado
profundamente. Es verclac) que hac.e
muy poco, que ahora mismo qu izás, en graneles nacwnes cult_as existe
el mismo problema: E n Ru sia en Irlanda, en Italia, en España, en la península halcánica: pero es más premioso entre nosotros, más trágico; a
la vera de un organismo que crece
en volumen y en fuerza hasta la .hipertr~fia nosotros tenemos la vital

1:ª .

1·

1

l!.:O'.J3!.J"\'""

Desfile imponente de doctores en el día en que se
fundó la Universid!l.d Nacional.
pocos e!emen tos de crecimientos recibimos de fuera, necesitamos a toci o
trance crecer dentro para el exterior,
y lo demás nos será dacio por añadidura. Pues bien, ¡ gobiernos y sociedades mexicanas!, salgamos al paso de etsa formidable ex igencia de
nuestra Historia, de 111:estra Sociología. en suma: con nuestras escuelas
abramos por dondequiera estas Yentanas al aire exterior, al aire de la
Patria al aire de la civilización humana:' mas no perdamos ni un día, ni
una hora. Cometemos crímenes de
lesa nación cada vez que retardamos
esta labor santa de unión, ele mexicaniza'ción, de redención ele almas. de
salvamento ele la República. Y no
son estas yan:ts ensoñaciones; el progrcsita Jefe Político del Territorio
de Tepic, secundando una mira clire~ta, un empeño personal del Presidente de la República, se ha propuesto por medio de la escuela. arranca'r del estado apenas social en que
vegetan. a los habitantes más. refractarios a la cultura de nuestra sierra de
Alica; los rcsu'.taclos &lt;le esta empresa apuntan ya; pronto al e.staclo. s~lvaje habrá sucedido otro !)len &lt;listmto. ¡ Y pensad que es preferible esta
especie de anexió!l ele un mundo de
almas, que la ele 1111 fragmento ele
nación conquistada!
Hagámoslo así, pt:es. maestros;
pongamos en ello tocio el entus iasm.o
que conmunica el contacto con los 111ños, que impacienta a veces, n11e a veces hace sufrir. pero que sa .. .;;a el espíritu y lo t0nifica y reconforta; harrámoslo como quién va al campo ele
batalla a la lucha por la Religión Y
por la Patria- pro aris et foc is-:. la
religión del mej oram iento humano mfundicla hasta en la médula &lt;le los que
la ignoran; la religión ele la ~atria, la
que hoy proclamamos en h1mn_?s al
pie de las efigies ele nuestros heroes,
en las tumbas ele nuestros padres conYertidos en aras. en rededor de n uestra bandera. émula del iris de nuest.ro
cielo, que ayer flameaba en los oros
de las mañanas otoñales, rodeadas
de yoces de niños orando por la unión
y por la paz. como coros angélicos
que saludan con hosannas la llegada

(Períodos elocuentes del magistral
discurso pronunciado en el momento
tle funda rse la Universidad \lacional).

--o-La Universidad está encargada de
la educación nacional en sus medios
superiores e ideales; es la cima en que
brota la fuente, clara como el cristal
ele la fuente horaciana, que baja a regar las plantas germinadas en el terruño nacional y sube en el ánima del
pueblo por alta que éste la tenga
pues ta. En tanto todo aquello que
forma parte de disciplinas co ncretas
r utilitarias ligadas con el desenvolYimiento ele necesidades de c¡ue depende en parte la vida actual del Estado, como las enseña nzas comerciales
e industriales, materia de futuras uniycrsiclades; t0do lo que es necesario
proteger perseverantemente en el orden económico, por lo tenue de la
ambiencia en que evoluciona exige la
creación temporal ele medios facticios
f ivorables a esa evoulción que tene111os por indispensable a la cultura r.ac1onal-me refiero a las enseñ:rnzas
e,~éticas-, que en nuestro :,l;rn pe dagógico en su situación ac tu i l 1am ·
bién en la íntima dependencia del 1·:stado.
Así, pues. La Unive rsidad nueva crgan izará s1: selección en los elementns
que la escuela primaria envíe a la
secunda ria; pero ya aquí los hará suyos, los acendrará en los fu~rtes crisoles, de donde extraerá al fm el oro
que en medallas grabadas co n las
armas nacionales pondrá en circulación. Esa enseñanza secu ndaria, está
organ iza da. aquí y en casi toda la República con una doble serie de enseñanzas que se suceden preparán4ose
unas a otras. ta nto en el orden lógico
como en el cronológico, tanto en el
orden científico como en el literario.
Tal sistema es preferido al de enseñanzas coincidentes, porque nuestra
experiencia y la conformación del
espíritu mexicano parecen darle ma;
yor valor clicláctico; sin duela que. esta
en cierta pugna con la actual mdepenclencia científica; ~1as . su relación
ron la historia de la ciencia y cna las
I

....,___.

existir. y quizas es b:w10 que exista
en otra parte; no allí, alli no.
Una figura de 1mplor:wtc 1a,:a ha·
ce tiempo en clu redor rlt Je,, ''templa serena" de nuestra enseñanza oficial: la Filosofía; nada más respetable ni más bello. Desde el fondo de
los siglos en que se abren las puerlas misteriosas de los santuarios de
Oriente. sirl'e de conductora al pensamiento humano, ciego a Yeces. Con
él reposó en el estilóbato del Partenón, que no. h;w)rÍa querido abandonar
nunca; lo perdió casi en el tumulto
de los tiempos bárbaros. y. reuniéndose a él y guiándo!o ele nuevo. se
detuvo en las puertas ele la Universidad de París, el ''alma mater" ele
la humanidad pensante en los siglos
medios: esa implorante es la Filosoíía, una imagen trágica que conduce
a Edipo. el que ve por los ojos de
su hija lo único que. vale la pena do
Yerse en este mundo, lo que no acaba.
lo que es eterno.
¡ Cuánto se nos ha tildado de crueles y acaso de beocios, por mantener cerradas las puertas a la ideal Antígona ! La Yerclad es que en el pl:.11
de la enseñanza positiva la serie científica constituye una Filosofía fundamental: el ciclo qu e comienza en la
Matemática y concluye en la Psicología, es una explicación del Un iverso: pero si como enseñanza autonómica no podamos darle en nuestros
programas su sede marmórea. nosotros
que teníamos tradiciones que respetar. pero no que continuar ni seguir ;
si podíamos mostrar el modo ele ser
del Uni1·erso hasta donde la ciencia
proyectara sus reflectores, no podíamos ir mas al1á. ni ciar cabida en nuestro catálogo &lt;le asignaturas a las
espléndidas hipótesis que intentan explicar no ya el ''cómo" sino el "por
qu~" del Universo.
Y rio que hayamos adoptado un
credo filosófico que fuese el "positivismo:" basta comparar con la serie de las ciencias abstractas propuestas por el gran pensador que lo fundó,
la adoptada por nosotros para modificar este punto ele Yista; no, un espíritu laico reina en nuestras escuelas; aquí. por circunstancias peculiares de nuestra historia y ele nuestras
instituciones, el Estado no podría, sin
traicionar su encargo, imponer credo
alguno; deja a tocios en absoluta libertad !)ara profeasr el que les imj)onga o la r::!zón o la fe. Las lucubra
cioncs metafísicas que responden a

------~---_,..,,.,,
1
1

1

-

un invencible anhelo del espíritu y
que constituyen una suerte de religión en el orden ideal. no pueden ser
materia de ciencia; son supremas síntesis que se ciernen sobre ella y que
frecuentemente pierden con ella el
contacto. Quedan a cargo del talento,
alguna Yez del genio, siempre ele la
conciencia individual; nada como esa
clase de mctalismos para alzar más
el alma. para contentar mejor el rspíritu, aún cuando, como suele suceder, proporcionen desilusiones trágicas.
Hay. sin embargo, trabajos de coordinación. ensayos de totalización
del conocimiento que si tienen su ra ,t
entera en la ciencia, y una sección
en la Escuela de Altos Estudios los
comprende bajo el títu 1o ele "Filosofía." Nosotros abriremos allí cursos
&lt;le Historia ele la Filosofía. empezando
por la ele las doctrinas modernas y
de los sistemas nuevos y renovados
desde la aparición del positivismo
hasta nuestros días. hasta los días
&lt;le Bergson y \V illiam James¡ Y,
dejaremos libre, comple ta111c11tL· lihn:
el campo ele la metafísica negativa
o afirmativa. al monismo por manera igual que al plu ralismo, para que
nos hagan pensar y sentir. mientras
perseguimos la visión pura de esas
ideas eternas que aparecen y reaparecen sin cesar en la corriente de la
vicl2 mental: un Dios distinto del Universo. un Dios inmanente en el \jniverso, un Universo sin Dios.
¿Qué habríamos logrado si al realizar este ensueño hubiéramos completado con una estrella mexicana un
astcris.mo que no fulgurase en nuestro cielo? No; el nuevo hombre qt:e
la consagración a la ciencia forme cu
el joven neófito que tiene en las ,·enas la savia de sti tierra y la sangre
de su pueblo, no puede oiviclar a quién
se debe y a qué pertenece; el sursum
corda que brote de sus labios al pie
del a!tar debe dirigirse a los que con
él han amado, a los que con él han
sufrido; que ante ellos eleYe. como
una promesa ele libertad y redención,
la hostia inmaculada de la verdad.
Nosotros no queremos que en el
templo que se erige hoy. se ackir.! una
Atena sin ojos para la humaHi1hd .Y
sin corazón para el pueblo. dentro cic
sus contornos ele mármol blanco; queremos que aquí vengan las seleccione&amp;
mexicanas en teorías incesantes para
adorar a Atena "promakos," :: la
ciencia que clefienJe a la Patria.

SUEÑOS -

De mi alma haré una gota de rocío
Para regar con ella tu corola;
Haré un sublime altar del pecho mío

Ven, dejemos el lecho del proscrito,
Del mundo impuro, que tu planta toca,
Ven conmigo; yo haré del infinito
Una copa de amor para tu boca.

Y en ese altar te adoraré a tí sola.
Brillará en las tinieblas de mi suerti¡
La luz del sol de tu mirar divino;
Será un perfume para tí mi muerte
Y mi vida una flor de tu camino.
Te creí realidad y eres fulgente
Ilusión de mis días halagiieñ.o s ;
Señora, y
frente

La triste noche plegará sus velos
Y tu voz en mi lira de poeta
Agregará al "Te deum" de los cielos

El mágico nocturno de Julieta.
Ven, yo te amo; la luz que tú destellas
Será mi eternidad, y en santa calma,
Tú buscarás a Dios en las estrellas,
Y yo lo encontraré dentro de tu alma.

�•
1\llá por los últimos días de Junir,
cumpliré cuarenta años. y lo qtie ,oy
a referirte, amigo mío. a~~eci·&gt; cwtPdo
era yo un rapaz, un dc,u 1·;11,, q11e ''"
hubiera podido recitar de ,_·qro, sin
tropiezo ni punto. los Jie.~ preceptos
del Decálago. Sin enti;;;r¡w. rl recuerdo de la pobre :wcciila urJ ::e ap,,rta de mi mem oria. ni c1 &lt;u que ·~ ¡¡parte de ella en los días de la -,.iJa _____ _

Con mi padre no se jugaba· una
sola vez decía las cosas; nnn~a repetía sus mandatos.
i Ah, Dios mío! r Qué tentación
aquella! De día, de noche, a todas
h_oras me perseguía. En vano quena yo. pensar. en utra cosa. Aqud
deseo 1ha crec1cndo. creciendo dominánelome, subyugándome. ,\~í debe
suceder a esos hom bres que de abis1110 en abismo \'an a dar al crín1e11
-¿ Y por qué no ?-pensé,-¡ A i~
obra!
Busqu~ un cesto grande. el mayor
que hab1a en la casa, y corrí ha cia
el gallinero.
Eran las diez de la mañana. Los
gallos escarbaban en la tierra floja,
buscando alimañas; las ga!Vinas se
ba1iaban en el poho: otras estaban
echadas, poniendo. y la copetona cacareaba alegremente a pico ab ierto:·
Pos. . . . pos. . . . p'Os posporeso !
La, chachala.quita, al verme, huy0
Y ft:c a refugiarse en el útlimo ri1;cón del corral _____ Allá fuí yo cun
el cesto en alto ____ Si, sin duda, llegar y atraparla sería co5a ele un minuto ____ _

La Chachalaca
dial
,\] trazar estas lÍl.t'as al consignar
en estas hojas fugti,·as tan dulces y
tiernas memorias. descubro por el baicón, que tengo al iren te, la casa de
mis padres. la hcrecl,:d ti¡ mis abue 1o~.
Veo los campos. el bosque. la dehesa,
la vieja rhimenea. de la cual asc.iende lentamente al ciclo una columua
de lumbre azul. y rep ito los versos de
Gutiérrez Gonzále7:

el pensamiento humano
como el mar, sus cadávere¡, :irroja.
Así dijo el poeta en su admirable
poema. Ciertamente. el cerebro es t•n
oceano siempre agitado, con frecuencia tempestuoso. cuyas olas arro¡an
implacables hacia las p1ayas del olvido
los despojos del rasado: esperan;,;a:;
desvanecidas. ilusiones malogradas.
sueños azules. ard0rosos anhelos, rngas aspiraciones, nobles ideas. recuer dos regocijados, rec ,tercios tristes. l'ero ¡ah! este de la ,nfeliz avecilla. IIeva años seis lustros ele flotar en altamar. juguete de las olas. si n que
los turbiones de la adolescencia ni la~
tormentas de la juventud, ni las terribles y sombrías tempestades de la
edad madura hayan conseguido arrojarle a la costa.
Allí está. allí. siempre flotando sobre las crestas de las olas, lo mismo
en las noches tenebrosas que en los
días luminosos y serenos. Es como
una gota de tinta . en la página más
blanca del libro de mi vida.

I.
Una tarde calurosa. ardiente, una
tarde primaveral. Un cielo sin nubes. pero inundado de !\orte a Sud
y &lt;le Oriente a Pouíente por la ca 1ina como si humaredas lejanas, diseminadas en los campos, hubiesen espesado la atmósfera y extendiendo c11
la sabana. sobre )¡i~ arboledas. so[Jl'L
los planteles de caña de azucar un
Ydo de azulino cr"spón. A lo lejos
el río que nos enviaba de cuando en
cuando con el rumor sordo de sus
aguas, aire fresco y vivificante. 1\ un
lado. el viejo trap iche con su ruidr,
monótono. Al otro el sendero rojizo,
quemado por el sur, bordado de amarillenta grama de es,.obillares poi voro
sos. de estramonios marchitos que
suspiraban por las lluvias ele ),)ayo.
Delante de la casa. en el césped, humedo y fresco por el riego reciente.
sobre el verde tapiz. la abuela Yene·
rabie y cariñosa. ralados los anteojos, repasaba las páginas de no ,e
qué libro piadoso; junto a ella nues
tra madre haciendo labor. y en la na ·
tura! y mullida alfombra, Ernesto haciendo un pape 1ote; la chiquitina, ;a
blonda N iní, muy entretenida con u11
rorro. y yo, el pac:ífico Rodolfo. sacando de una arca de X oe, juguete en
boga elefantes, camellos, cabras, oso~.
panteras, jirafas. gallos. gall inas. y
unos hermosos y envanecidos p.1 vos reales, cuya brillante cola ele , idrio hilado se quebraba entre mis dedos _____ Frente a nosotros, uno a
uno, lentos pacíficvs. sedientos, pa,
saban los bueyes camino del corral.
¡ Hermoso cuadro ele la ~·id_a rú~ti

Ya ese fuego lo enciende mano ex( traña,
Y a es ajena la casa paternal. .....

Tf.
Obscurece. El cit:lo brilla con ~us
mil luceros. y fulgt1,·a11 l.'!1 las choza&amp;
lejanas las llamas del hn¡:::-ar.
Ruido ele caballerías voces ele filies servidores. una sonrisa en los :abios ele mi abtiela. una rxclamaci&lt;Ín
regocijada &lt;le mi maclrc; \'iní que ~e
olvida ele su hehé. Ernesto que se levanta arrojand o lo~ carrizos y la na
Yaja _____ ¡ Es mi paclre que vuch e ele
ra;,;a ! ¡ i\l i padre. con la l'Scopeta al
ho1i1hro y el morral repleto 1
Corrí a recibirle. Detrás ele él Ye11ía
.\n clrés. el criado dili¡¡;ente. el honcladoso ami1ro. el fiel \ndrés a qnien
mi paclre. sin mengua ele su au toridad
ni menoscabo ele su decoro, estiu:aba
y quería como a 1111 hermano.
-¡ ,\1 comedor !-decía mi padre to
mando la mano ele Xiní.-¡.\1 comedor! Les traigo muchas cosas ___ _
La curiosidad y la impaciencia li'JS
hicieron correr. .\ ,·oco entraba el feliz cazador e11 Ja-ando dl' lcemén te
con el brazo la cintun de la dichosa compañera ele ;:11 vida.
Pronto el morral cstnYo Yacío, y ex
tendiendo en la mes,1 el prod11cto r!e la
jornada: un gazapo y media docena
ele perdices.
El conejillo esta:&gt;a tibio aún: 1:is
aYes yertas. De nieve p::··ecí,,n a•¡n.:·
Jlas patitas ro¡a, CLllhi ~] cur:1.l.
Se i1ablaba de los incic:cnte, de la
c,,,:a: pero nosolro~ no ,,;amn,; 11ada.
rn espera de las m;irav illas que nos
habían prometido. ~i,1í se at:-cvi(, :il
fin a oregunar:
•
-; Y na ra nosotros? ¿Para 1111?
So-nrió mi padre con aquella anacihk rnn risa de sus delgados labios:
brilló en srs ojos claros y siempre
benévolos un re'á111nago de alegría. y
.sacó del morral rrl;.;ado en hanclok:
ra 1t11 ramo de fru,os morados. casi
azr les. un racimo ele ¡¡:ranadillas sil
,·"~tres y mostránd,ilo por lo alto de-

fundiclades del morral; y nos mostro,
cerca ele la lám.pa\ a, un huevo, u.1
lindo huevo b'anro tinto en la sangre de las perdices.
,::__¡ Un hueYo de c.:1achalaca! De 1.a
puesta de hoy _____ Cuando le co~t~
mos estaba tibio. La ponedora se tu e
herida ______ y pas~ndolo a manos de
111i madre. agregó :-Límpialo ____.
Ernesto y yo nos disputamos el
huevo.
La autoridad materna puso término a nuestra discusión.
-Le guardaremos, para ver si lt
copetona blanca, q1,e es buena sacadora, consigue empollarle.
Y ya nos parecía • er a la .chach_alaca c¡ue ele aquel huevo naciera, 1r Y
venir por el corral gritando: Hay c~cao hay cacao.. . . . . Y que desde el•
ho~'que vec ino le re,;pondía el macho;
No hay cacao, no hay cacao ____ _

Clé':

- Pllra la señorita \' iní ___ __
La blonda niña dió un salto. queriendo atrapar las frutas c¡ue al puu ·
to c~ ve ron en sus manos.
- Para el cahall ero don Ernesto __ .
- :Qué?- clijimos a t111a. ~
- Para el ca baile, o don 1'.rnesto y
para Rodolfo. una cosita muy lin da ___
.\rlil'inen __ ___ ¿Qu~ será ?
- i Un niño rle ci1t1pamirtos !
- l'n pajarito h".rido.

- \'o.

· - Caracolitos del almácigo ___ ___
,Ji madre ,onreía: mi padre seg-ozaha en atormentar nr estra curio~i ·

Xo fué así. ,\1 acercarme corrió al
otro extremo del patio. saltó sobre
unas matas, dió un brinco, consiguió
escapar.
-¿ Te burlas de mí?-murmuré.¡ Ya lo verá~!

IIT.
A las

tres semanas. o poco mh,
cierto día, al despertar, nos dieron una
alegre noticia. La copetona blanca
tenía catorce pollue~os, y muy orgullosa de su nielada iha y venía por el
corra~. luciendo entre sus chiquitines,
uno de ex traño asp.:cto que sus her ·
manos miraban de reojo, las de111ilS
o-allinas con extrañeza y el señor del
harém con altivez y menosprecio. La
chachalaca. fea, cubierta de obscuro
vello torpe. muy distinta de sus Yiva·
rachitos hermanos, fué desde entonces
objeto de nuestro$ cuidados, . nu estra
ronstante ocupación. el tema magota ·
ble de nuestras pláticas. ¿ Cuándo sería grande 1 Cuándo la veríamos l~•Tradita? ¿\'o la oiríamos nun ca g ritar y reYolver el ga:ilnero_? . i Qu~ ~e
idas y venidas! ¡Qt,e de v1aJes) ,Como gr itábamos todo el santo d1a: hay
cacao ...... no hay cacao!
La avecilla plumó; un plumaje pardo triste. luctuoso, que hacía con·
tr~sk con la blancura nítida de los
polluelos nacidos en el mismo nido.
\'o tardó en dejar a la madre adoptiva. y campar por sus respetos, y.
chiouita como era. ni brscaba abrigo
por la noche ni gl:staba ele los cuidados maternales.
Cierto día le dije a Ernesto:
-¿ La cogemos?
-\'o, porque hui1A; es arisca y hu raña. ¿no lo ves? Los pollitos nos
conoce n v nos quiMen, vienen a comer arro~ en nuestra mano, mientras
esa prieta asustadiza y canallona ___ _
¡\'o la qu ieras !
)Ie quedé sólo ~ intenté atrapar ·
Ja ____ En vano. La avecilla huía __ _
]l ice del corral un ,;ueblo revuelto, Y
no sin pena hube de renunciar a mis
propósitos. Tenía ) &lt;? tantas ganas d.e
acariciar y jugilr ('un la chachalaqm.
,
ta !
A)&lt;runos días después renove 1a 111tent~ia. pero sin éxito feliz. E n )a
brega me encontró Ernesto, y por !ª
noche, a la hora de la cena. cuanao
menos me lo esperaba yo, prorrumpió :
- Papá: Rodolfo anda queriendo
coger la chachalaqu!ta_____
•
- \'o hará tal ;-dijo mi padre-no

y emp~zó el ataque. La a,·ecilla
azorada, iba de aquí para allá. si,{
detenerse un instante. Las gallin;,s
espantadas, Yolahan o se agrupahan
medrosas a la puerta del patio. Yo.
en campo abierto jadeante, rojo, que~
mad? por el sol. redobland o el brin.
s~gu1a en pos del anima'ito, el nial,
cansado _rendido, cuando yo daha trtgua a m1 precaución. recobraba fuerza. Y luego ~~c~paha Yictorioso .. \&lt;¡1,1.:llo era un vert1go ____ Por fin. en momentos en que él animal se detu, o
lancé el cesto Y---_ ¡ Chás ! ¡ Pre~a !
J\le dett:ve a gozar ele mi triunfo.
Cuando yo me incliné, doblando
una. rodilla, para t•,11ar mano a mi
cautiva oí la roz ele mí padre, scYera
y reprensi va:
-¡ Rod olfo!
Estaba a la puerta &lt;~I corral. 'J'odc? l~ había. vi~to. De pronto quede, s111 mov1n11ento. ¡\¡ e repuse y
l1t~1 por 1a bodega. Dc~de allí,
1111_e1.1tras m1 padre iba a libertar a la
pr.1s10nera pud_e ver t'rm espanto que
1111 chachalaqulla, laxo el cLH:llo ,e
agitaba moribunda____
'

IV.
l\l i padre no d1istó. .\ la hora de
com~r. al s_erv irme el primer p1atilln.
llamo al criado. y en Yoz haja le di io
algo que no pude 01r. l·:~taba ;-11

-- -

.....................................................
............. ............ ........-....-..-...-. .-...-... .. ...... ..-.-

•

-

Esta es la hist,,ria. amigo
Cuando la recuerdo. y la recuerdo to·
dos los días. y siempre con dolor y
remordimientos crudes, me pregunto:
-¿ Qué sentirá el aseino cuando ic
ponen delante ele su YÍctima?
RAFAEL DELGADO.
C. de la R. Academia Española,

--o--

...........................

········-···························-·············-

NOTAS MUNDIALES
--t,--

tfn Discurso de M. Stephen Pichon
!\os es grato publicar uno de los
más aplaudidos pasajes del discurso
pronun ciado por ::'donsieur Stephen,
antiguo :\.J inistro de ~ egocios Extranjeros ele Francia, en la fiesta celebrada en el "Trocaclero," en París, en
el ani,·ersar io de la batalJa de Solferino en 1859. en c¡ue combatieron
unidos franceses e italianos:

·--~

avergonzad? )'. trémulo, con los ojo.
llen,os de lagrunas; me latía el corazon como si fue1 a a salírseme de!
p_ccho: era yo un crim.inal que merccia la horca.
.Andrés \'(JlYió, trayendo una
te cubierta ron 11na servilleta.
ton ces' mi padre. romo nunca sevc.
ro , ele¡o su a,iento y l'ino a coloca rs e
a 111 i lado.
-Rndol fo ____ _
Xo me atrel'Í a lc,·antar los ojos ,;i
a responder.
-Rodolfo.-rcpitió con dureza hasta entonces cle~conocida en él,-dcscuhrc esa fuente!
Obedecí temblando _____ y ¡ Dios
s,_rnto! '.dlí estaba el cadá\'er, con el
JHco abierto destilando sangre ____ _
IJe codos en la mesa. oculté el ros
t ro entre las manos. sen ti c¡ue m::
ahog-aha y me eché a llorar.
Frnestn y \'iní lloraban también.
. Papá y mamá comían silenciosos, y, '
sm dt:da. apenados y tristes ___ _

........... .................

"Xo son únicamente los lazos de
consanguinidad los que nos reunen, sino una concepción idéntica de los derechos y de los deberes de los pueblos
libres; un mismo menosprecio ele la
tiranía un mismo horror hacia lo~
procedimientos con los cuales una
raza enloquecida por el orgullo, pretende imponer su omn ipotencia; un
mismo afecto hacia compatriotas aYasallaclos, que reivindican indomablemente la patria perdida; una misma
fé en las ideas, qt:c son, para las naciones como para los hombres, la justificación de la ,·ida; una misma conciencia de los interess cuya defen~a
precisa. bajo pena de retrogradar y
de perecer.
Por terrible que sea, la guerra no
es más que un episodio que pasará
en la historia de la Francia y de la
l talia. Lp que es durable, lo que pre..
valecerá, es la comunidad de sus nece,idacles. ji.nlo con el parentesco de
su origen.
Cuando los pueblos · germá ni cos
hayan sido reducidos a la impotencia y cuando la Europa se haya reformado según el principio de las
nacionalidades, nuerns motivos de inteligencia fraternal habrán nacido e1,tre los dos países, cuyos intereses en
· ninguna parte se chocan, cuyas insti-

c!ones s?n paríficas y cuya prosperidad reciproca será para el 11110 y para la otra garantía de grandeza y de
seguridad.
El que ellos han co11cluido en 1915,
no es un pacto de familia (ya se sabe
cuán funestos resultado, traen para
lo, pueblos tratados semejantes)· es
un acuerdo que reposa sobre las más
nobles preoct:parioncs y se inspira de
sacrificio por la más santa de fas cm:
sas-la del derecho. ele la justicia y la
libertad-y que al propio tiempo mira
por el desarrollo mutuo y so lidario
de las fuerzas ele que los contratantes
clispo11en para su potencia y para el
por \'enir ele su expansión.''

X X X

Dice "Le Fig-aro," de l'arb. que el
Príncipe de l1ii 1ow. ex-Canciller alemán y últimamente Embajador en
l talia hasta la rnptura ele la Triple
.\lianza, está actntlmente corrigi~ndo las pruebas de un libro en el cuai
explica y excusa el fracaso de su diplomacia en Italia.
En es te libro, el Príncipe declara que el mal resultado de su misió1,
debe :&gt;. tribuirse al actual Canciller Tmperial, Dr. YOll llethmann-J lollweg,
y a la politica que sigu10 .\ustria .
Prepárense los lectores para cuando
la paz llegue. Austria va a ser grandemente culpada por los Ht;nos, colos otros.

•
X

X

X

i El abate 'l'hibault. "aumón ier" militar. acaba de ,t:r dec·,¡rado '. En un pue
hlecito de la Champagne, y en presencia de gran 11úmero de tropas, el
General Comandante ele! Cuerpo el.:
Ejército. le ha entregado las insignias
dr la Legión de l l onor.
Todos lo,; soldados. tocios lo, habitantes de la región de Cambrai conocen al abate Thihault. Es muy jó\'en
todavía. de lisonom;a ch lee al par
que enérgica su acti11 cl clise.reta y casi tímida solamente la a'tera el ruido de la metralla o el estrago del
obús. Siempre en la hrecha y siempre
estimulando el celo ele los soiclados.
,e le ha Yisto en todos los campos de
hatal'a: ya en Bélgica. ya en el Aisne, ya en Argonne. yendo en bict·
clcta de un lado para el otro. sin
cuidarse de los proyectiles que llueven en torno suyo, llevando a los
moribundos el último consuelo y le, antando el ánimo ele los combatie ntes con su palabra Yaronil y al par
llena de unción.
.\dorado por los, ilrlad,n. estima:lr, p.ir
st:s jefes. todo el mundo ha aplauuid,)
tan merecida recompensa. En ei 1110men to de imponerla, el Ge11e1 z.i en
Jefe dijo: "Cualesquiera que sean las
opinione~· que ~e profesen, hay que
con\'enir en que en esta guerra rl rlero h:t hecho s u deber, ¡tod0 s,1 deber!"

�•
,

Los Topicos del Dia

La prensa carrancista de la ciudad e.Je )féxico nos trae
noticia sensacional de que Rafael )fartínez. alias "Ripp." acaba de ser nombrado Proie,or de Historia Patr ia
t la Escuela ~acional Preparatoria.
El nuevo Profesor ha entrado con brío cxtraorc.Jinari o
el ej rcicio de sus funciones, y se propone escrib ir un Texde Historia en donde se rectifiL¡nen los errores que por
,ngos años virtieron en la aulas. aquellos ignorantes que
llamaron Justo Sierra y .\lfredo ChaYero, )fanuel Sáncz :1! ármol y José :1faría Vigil.
Fl propósito del. gran Rip-Rip, c.:; poner de manifiesto
servilismo de m:estro país e.Jurante la época porfiriana, y
in11ndarió n libertaria de los últimos tiempos. Celebramos
todo corazón que lleve a cabo tan bella obra. y le vam~s
ayudar ron algunos importantes daros, c¡ue probablemenoh·ide. por las ocupaciones extraordinarias que lo abru-

primer lugar, le recomendamos que al hacer las lis' de los esclavos asalariados de aquella época abyecta,
1 , aya a st:primir el nombre de un Se nador-Yejete por más
i1as-q11c med iante el sueldo mensual de $250.00 obedeció
1r:rntc diecis,;is aííos las oprobiosas consignas de la dicta1ra: y que luego. no conforme con ser un instrumento pa10 de la tiranía. manifestó sus tendencias pretorianas al
tl iarse como simple Subteniente bajo las banderas de la
·gunda Rescrl'a.
También sería interesante. que el ilustre Rip-Rip colo·
,e a Don Ileribcrto Barrón en el sitio augusto que le
rrcspondc. y lo llamase "El Matías Romero de · 1915." pues
s srrvicios que ha prestado al cons~itncionalismo. en el exI rnjero. aunque de espionaje y delación, son tan útiles co 0
o los que el diplomático de 1865 prestó a la causa de la
fensa nacional.
El egregio Rip-Rip tiene oportunidad de darle nielo a
pluma incansable pero cansadora: y puesto que su pro1sito es entrar de lleno en el terreno ele las rectificacio·s. y lijar para siempre el nueYO crite rio nacional no sel malo, que empezase a llamar traidores a los niños que
uri eron en Septiembre de 1847, luchando contra las fuer.s de l General . Scott: pue~ la experit1cia l~a demostrado.
1e cr·ando los 111 rasares pisan d sue o patrio. lo que pro·cle es ir al l.1osque de Chapultepec, no a morir como )Iellf y Escutia. sino a adamar estrnendosamentc al Jefe Su·cmo del Gobierno de la Xación invasora.
El gen ial Rip-Rip puede ser el profeta de las nue,·as
eas y de seguro que con tará con in!inidad de prosélitos.
¡ Demonio ele historia! ¡ Donde ha ,·eniclo a qt,eda r !

!

* * *

l\Iuchos de los refugiados están temerosos de que los
,taclo~ l.'n idos. después ele fracasa r en sus intentos de
)nsolidar a Villa en el poder, traten ahora de reconocer
Carranza y a su grupo, como Gobierno legítimo de ?l.1étco.
¡
La verdad es que el caso no merece la importancia
tlte se le da. Dicho reconocimiento. sería como elijo un
plega. un insulto a nuestra cultrra. pues un paí s que ha
roclucido hombres como Juárez. Degollado. Ramírez, Alta1irano. Orozco y Berra. ,\!amán, Pal'ares. Barreda. OcamD. Lerdo de Tejada. etc .. no merece ser gobernado sobre
s bases del despojo y del cr imen. Pero ese insulto. como
ocios los demás que Estados Unidos nos ha estado infiendo desde hace cinco aiios. no podría consolidar al Pri1er Jefe en su trono. sino que sen·iría únicamente para
'• ue nuestra nacionalidad mostrase l na Yez más su energía
superYi"encia.
Carranza jamás constituirá un centro coorden~dor perI
I urable. y si los Estad os Unídos le otorgan el famoso rcI or.ocimiento. lo único que lograrán ~fífl 1111 frncaso tan

¡.

Este tendría la particuladidad
quedarían en ridículo.

-

de que

•
siete naciones

* * *
Hace algunos meses que el seííor Licenciado Don Emilio Rabasa, rno de los pensadores más altos de la humani.
dad contemporá nea, publicó un artícu lo justiciero y atinado sobre la triste situación en que se encuentra nuestro
país. Dicho artículo. no obstante haber aparecido en las columnas de "The :t\ew York' Times.' pasó enteramente inadrer tido para los norte-americanos: ni lo comentaron ni
lo to1naron en consideración.
En cambio, en la semana pasada publicó unas declaraciones Roque Gonz:í.Jcz Garza. y todos los periódicos las
reprodujeron en su primera pla na. Este solo dato da idea,
el&lt;' lo qne han hecho los E~tados Un idos con ~réxico, de
cinco aiios a la fecha.
Para Rabasa. desprecio. Para Ro(]U(', consideración. Para Villa, honores de divisionario.

* * *
Y a propósito de Vil1a, toda la prensa carrancista. lle"ª un aíío de piutarlo, como un banc.Jolcro, que después de
Ycintc a1ios de asesinato., y correrías se aprorechó de la revoluc ión de 1910. para Llisf razarse de libertador e improvisar~c como General.
\'orntros nos permitimos prl'~unlar a los órganos de
don Venustiano:
¿Quién sería el insensato que colocó en la
c•ntnra de Dorotco Arango, la banda az1:I. que la Patria antaño, rcserl'aba para los Escobcdo y los Díaz? ¿Quién prostituy6 de manera tan inicua la suprema jerarquía militar?
¿Quién enYaneció al bandido?
Porque después de todo. no puede haber crimen mayor. que instituir la ~!orificación ele los criminales.

* * *
El semanario de caricaturas ''Claridades.'' que se publicaba en esta ciudad. baio la dirección del conocido artista
don Santiago R. de la Vega. ha n1clto a aparecer en el Parn. con el mismo r riterio re,,olucionario. con que se caracterizó desde el primer momento de su aparición.
:t\o obstante de qre "RcYista :1íc,icana" no puede nunra aceptar la tesis histórica ni política de "Claridades," nos
alegramos de que haya l'Cncido las dificultades que intern:mpie ron su publicación y deseamos que su Yida sea larga y próspera.
La sóla presentación de "Claridades" indica que es un
periódico que merece vivir. Los norte-americanos están acostumbrados a Yer los periódicos mexicanos como publicaciones de índole inferior. y la pluma del señor de la Vega,
demcestra que es injus ta y temeraria semejante apreciación.
Como prueba de ello, hoy reproducimos en nuestras
colum,nas una magnífica caricatura del seííor de la Vega.
publicada hace algunos años en el gran ":1[11lticolor." y a
la cual nos i1emos permitido poner una leyenda, que no
creemos que traicione para nada el pensamiento de su autor.

* * *
Roque González Garza. el Presiden te satélite. arguye
que Carranza no controla un centímetro cuadrado de territorio mexicano. Y la mej or prueba en que apoya sus argumen taciones. consiste en la posibilidad que él tuvo de hacer a caballo. la traYesía, desde Querétaro hasta Torreón,
sin qre nadie se atreviese a molestarlo.
Roque: si Carranza domina realmente en
~ido no de.lar escapar al

�--

Cosas de mi Padre
.

•

-

Explotación inícua de los Editores

f'or torios concepto, in teresante sc. ia la pul&gt;licaciún dl' algunas clitu,uI b co11 teni&lt;las l'll escrituras de ,·cnt'' de colllcdi,h qul'. L"'r cir,tm,La111as especiales de la Yida. se l'ió Eu~hio Bla,co iorzado a Sthcrihir en
i~t i111as épocas. Jll'rn moti,·os &lt;le deli:uk za i:tciks de comp render, me ,·ean dic ha puhl icaciún.
¡ \ 'il't'll l'ngai1:ulo, ios que suponen
i·ul' l\lasco ve11d1a st.s collledias pa ra
a,tus ,uperiluos.
\:o, Eu,&lt;·hiu lJlasco siempre vendió
ns comedias, a precios irrisor ios, por
'iert u. para atender a casos urge ntes
I t' l:t vi&lt;la .
.\,rit'l1dr11 a ochenta y tantas las
hra, qtH' ,u p!ullla it·rn111lis i111a &lt;lió
.l ll·:, tr" \ tudas. a c:-.n·pcii'in dl' una
I m'l'lla de. ellas, l', 1krir, la, que cs•rr n,·, en s1 s últi1111,s ailos. dc,dc 1896
l'Jll2 ti"11la, pa,aru11 a lllanos de emrt"sario, l'clitDrl',, collll'rcianlcs de la
'lh-li;,:cncia.
11 L nas, W ll!O .. El vecino de enirenc.'' jt ¡;uetc cómico en un acto y en
crso. rnyos dcrl'chos de representa1iún han alcanzado muy cerca de los
115.000 &lt;luros las vendio para enterrar
1, sus her manos; otras, cual "Los clul1,es de ia l,uda." c• .Ji,, l ¡J••r n atro
I
uarto,. y ron l'llyo, dt"rcchos deYen:·ado, llll' rnn,idl'raria yo feliz para
3 ,eg-urar \'l pon cnir de mi mujer y de
I IÍ, hijito,. para ra,arse: aquél las co1&lt;, " l ,a ro,a amarilla," "El pairne o
i,tan ro," "l·:l baile de la condesa," .. Poi:re puriiado" sus mtjores comedi~s
· 1e lo~raron miles de representa~10!,es y asim1sn10 ,·c1Hlida~ yor una 01coa para ('ducar a sus h1Jos.
.
1 ~uspl' ndc el itnimo leer estas c!au;11la, de es tos lcon inu, contratos. Al;unas i1ay en qne el usurero- no se le
out·&lt;lc llamar de otra manera-ad~lan,;i rantidadcs a m asco, monopo\1zan:l•1 .,11 laJor inlelu:t,,,(! ; 1)h, _JJ11,cra1les! 1·:I capital lt 1:·.1 1r;ilJa.1aclor Y
:,..:ce:,itadll y ,e fué apoderando ele s1.
nhajo, qm· hoy produce renta, a los
:1ij(1S cll' ,ns c:-.plotadores._
, rua ndo en los uml:ra es de la ,·el·t·z . rodeado del am ,:· y •l·:I ,·a nno
1
Je l1b suyos cuya ~ucrte en ~.l m~.n ·
'In l't'a ,11 ronstante preocupac10n. , 1~l11mhralia es te sama varón un rvemr
nás t r:lll qt.ilo: cuando disponíase a
1,rodnrir preferentemente ~~ra el tcat ro. a fin de que a sus h1i os no. les
alla,c ti pan de mañana ____ llego la
1nucrlc i111placal&gt;lc.
Sí; Eusebio B asco, meses ant,es de
11bandonarnos para siempre, a la por
•l mes de septiembre clc,l aú.) 1')0! se
. ué con su hija Aurora a Araniuez.
!i\llá fué para preparar tr;,inquilamente.
nlejado del bullicio madrileño. sn año Una nermana ~,e 1a candad y un soldado contnouyen en 1a construcc1on ae un Hospital
teatral, acaso el más fecundo qt:e
una "Charla": "Dios me da todavía
~roduj era, pues ~u afán constante, lo
sería de mí. Cuídame bien los pá1·epito, era produc ir. producir para el
Jaros y las plantas.
fuerzas para trabajar un rato cada
r.eatro al objeto de dejar alguna rentiAdiós, hijo mo: recibe mil y mil
mañana y cumplir con la obligación.
¡' a a su famil ia.
hes0s de tu amantísimo oadrc, Euse¡La ohligación! ¡El deber! Palabrá~
1 Tres comed ias en tres actos pensabio."
sagradas cuya foerza es muy grande.
El pobre Blasco se moría, y desde
La obligación no espera. ¿Se vive
1·ia Btasco terminar en anuel real sitio:
'La coronela" "El amigo Andrés"
allí. desde Aranjuez, con el auxilio de
para él y de él? Pues hay que sertodos noso tros, del doctor Huertas y
I ot ra sin título concebido.
virle antes que a nadie. antes que a
Pero la suerte lo dispuso de otra
de su ayudante, que entonces lo era
nada."
l11anera. A los pocos días de su estansu hijo Francisco. hoy médico de sóAlgunos días intentaba escribir es~ia en Aranjuez recibía yo la siguienlida reputación, hubimos de trasladarcenas de comedias que a mí me dicte carta, la última que me escribió:
le con toda clase de precauciones a la
taba; pero no logró jamás terminar
·'Queridísimo hijo
Wenceslao:
corte.
una.
Cuando yo no te escribo, mala señal.
Durante su larga enfermedad, una
Cinco horas antes de morir. el 25
lEstoy muy mal, no adelanto nada y
en fermeclad de muchas alternativas.
de febrero de 1903, a las tres de la
voy a volverme pronto a Madrid.
aún tuvo energías para escribir cintarde, me mandó llamar a su cuarto y
l•Xunca me he visto tan malo;
Y tantas crónicas que se pudii.?:

l

•

la vuelta, con lo que hayas obsetv,do y me cuentes, haré una croniquilla.
Ya verás, ya verás qué sor presa les
voy a dar a Moya y a Fra ncos Rodn·
guez. Anda, hijito anda.
.\fe cogiú la mano entre bs suya~ .
quiso apretar y no pudo .
Desobedecí a mi padre y, con el co·
razón oprimido. me fuí a discur rir tristemente por las solita rias aven idas del
Retiro.
;\/ o ta rdé en volve r a mi casa. A5í
me lo impusieron la conciencia. el
debe r, el deseo de permanecer, cual fi-

nados clías, al lado del sér querldo cuya vida se apagaba lent a y dulce mente.
Y al penetrar en la habitación del
:1&lt;lorad0 en fer mo. a1 obscrrarle en los
comienzo, ele la agonía. mis ojos St'
liumcdecinon. mis lahic,;; se uniuou
a su frente y en ella dejé para siempre el beso más re·spe tuoso, el beso
más tierno. el beso más inte nso: mi
último beso al amig"O, al m:ic, tro. a
111i pad re ele mi alma.
¡ .\ l'Stc beso sun:dieron otros, los
besos dt los demás, y todos, mad re

SONETO.
--o- Especial para la "Revista Mexicana."
En el yelmo ondeando la cimera,
sonada la señal, por la esperanza,
Cl!&amp;I andante adalid quebré mi lanza,
con firme brazo y voluntad entera.

Mas una decepción hiri6me nrtt'ril,
ya proclamado vencedor! ; y alcanza,
a pesar de mi anhelo y mi pujanza,
en tierra a dar con mi triunfal bandera.

Pliega el alma sus alas abatida.
cual mariposa del abril temprana,
por ruda racha del invierno herida.

¡ Afán eterno de la vida humana!
Dar hoy a la esperanza nueva vida,
para perderla, como ayer, mañana!
San Antonio, Texas, Sept. de 191 5.

0

Mariano VIESCA ARIZPE.

SONETO.
--o-Especia) para la " Revista Mexicana."
Como en el mar, en temporal deshecho,
sigue adelante el bregador navío,
y acrecienta en la lid el noble brío,
y el puerto alcanza, para el miedo estrecho;

as( en la vida, con valiente pecho,
los rigores del hado desafío;
q11e soy roble que hiere el rayo im¡,ío,
y al cielo se alza, sin caer, derecho !
Para llegar a la soñada altura ,
el camino es de sombras y agonía ;
mas tras la noche tétrica y obscura,

•

en que, perdida la anhelada v1a,
la dolorida planta va insegura,
vendrá ·l a lut del suspirado día !

y hermanos, s:n consultarnos coh

mirada, impulsados por afines sen
m.ientos. nos confundimos en un í
timo y estrecho abrazo!
.
i Y en el eslt'rlor aun tn rn F.useh
ll'asco encr¡.ria~ para abrir los oj1
mi rarnos amorosamcn tt• y alzar la ·• i
ta a ~11 Virg-cn cll'I Pilar!
i \' así ~(' dc~pid iú dc la \' iua, t ;
ing-rata para él, 1:110 dr los homhr
m:1s l&gt;m•1Hh &lt;k la pasada centu ria!
Wenceslao BLASCO.

�•
••

so de asegurar una paz: íarnral,lc. Las
intrigas de Maritz: con los alemanes
qieron principio en 1913, y al rornpiñ1iento de fas hostilidade., europeas
:;\laritz solicitó de los teutone,; pro1·isión de pertrechos de guerra. e informándose de cómo seria garantiza.
tia la in&lt;lependencia '.le ia nutYa re·
publica. la respuesta &lt;lt'l 1:aisrr inJ
· la siguiente: ·· K o s0l:1 ' \ H'll U' re1..P!IOrrré la ind~pendenci:i del ,\Hca de&gt;]
Sur. síno q11c la garantizaré, siempn .
qt e la rebelión estalle inmediatamente." Como comentario agregó el General Botha: "Cuando se oye hablar
de semejante &amp;'arantía, nos acordamos de la pobre tierra de Flandes."
I fizo 1n1 relalo de las crueldades alelll,p11:s para crrn los indígenas y tcrminú diciendo: "Puedo aseguraros
que los natil"Os Yicron nuestra llegada como una liberación. Hoy cada
1100 de el' os. recurre a nosotros p1
diéndonos protección. La opresión

-··

alemana era un cáncer que tenia necesariamente que ser remo,·ido .
X X X

Hace pocos días que la Compañía
Cu11ard adquirió una considerable cantidad de flores las que fueron puestas a bordo del barco del Gobierno
Siguet, el cual las arrojó en el sitio
en qre se hundió el "Lusitania".
x x x
Servia es un país principalmcnt e
agricultor. Puede decirse que rná~
de r.n 80% de la pob!ación del rcinr,.
viYe en los campos. L"s c;ud:i&lt;le5 no
son muy grandes. ~ich y Lklgrado
son las mayores Y la ca¡,it:d a¡,rna~
cuenta con 90.0GO hah',tantcs. Las
r anuras que fertiliza el Danubio está n cubiertas de cereales : Y .: !'eme·
janz:a de muchas nacionc, (k \.me
rica, el maíz es la base r" i;,. alimentación. La iran:t&lt;il'ría as:mi~:no i;orc
.
~.__...

~·""-----

&lt;,...-.,.

-- -----·

ce en Servia. y ayuda a su constan te desarrollo la fertilida rl de los
campos de Jadar, de Matchva y de
la }lorava.
Los periódicos de Budapest relatan
la miseria en 4ue se ::-nn:entra:1 lns
habitantes pobres de las grandes ciudades de Himgría. Van de puerta en
puerta. de tienda en tienda, en bus
ca de algo de comer; pero en , ano
y hay día~. se asegura, que ni .urn
pan se pÚepe conseguir. Las calles
están atesta'aas de pobres harapiento~
de caras famélicas, de séres
bu'an. ·q~1e' más que séres
sombras de existencia.
X X X

El Duque de Connat:ght pasó •11t.imamente revista en el Canadá 11 Rr¡;!imiento formado por las Uninr,i,Jades de :\Je Gill y de Toronto. fclicitanda a ·1~s muchos profesores de
esas üni,~sidadcs que han scnt.:Jo
plaza de simples soldados.

----. , ~,

·~~

'

Soldados de caballería teutona en el momento de vadear un río.

TOPICOS UNIVERSALES
Al princ1p10 de la guerra. cuenta el
Gil Bias. de París su Católica \1 ajcstad el Emperador ele Austria pidió
para sus ejércitos la bendición Papal.
::-u ~antidad Pio X contestó con una
hermosa íras(' q1¡e encierra toda 1111a
\'ida dedicada a la ,·irtnd y a la caridad:
"¡\'o bendigo út1icamcnte la paz!''
X

X

X

En 1ma de "as últimas sesiones celebradas por la :\cademia de :\Icdicina dl' l'aris. el Doctor Raynier ha
n,plica&lt;lo detalladamente una intrre,:1ntt' c,pnación prarti,ada por él ha n· :d({uno~ mese,.
l" ua bala había arrancado rn pedazo del hueso frontal de un soldado.
v el Do :tor Raynier dispuso reemplazar la parte de hueso ra· tan te por
un peda70 de hueso de la espaldi!la
de 1111 conejo. El notable cirujano
colocó en su lugar este hueso extraño. y pronto se &lt;lió cuenta de que la
unión de las partes óseas se verificaba rápidamente. Pasados dos meses
de cuidados solícitos. la soldadura se
hab:a completado. y el herido completamente restablecido. abandanaba
el hospital.
Es esta la primera vez que un cirujano ha podido obtener la soldadura
de un hueso extraño en la caja craneana de un ser humano. Los académicos dieron un voto de gracias al
Doctor Raynier por su interesante co·
municación, que Yiene a agregar una
página nueva al libro de_ los, progresos realizados por la c1rug1a desde
el principio de la guerra europea.

bronne. el famoso General de palabra
enérgica, estuvo a punto de ser pasado por las armas en su juventt:d? En
1715, siendo simple cabo, hallándose
rn estado de rmbriaguez, desobedeció
a un oficial. El CoronC'I dél Regimiento, compadecido de su poca edad,
le t'x igió bajo palabra de hot;ior QUC'
nn W&gt;h·ie ra a rmhriagarsc a cambio dC'
no SC'r castigado. La. palabra fué dada. r más todaYía. fué exactamentt
cnmr· ida. En aquellos tiempos heróiros los homhrrs con riñones escalaban bien pronto el Generalato. y
1111estro jo,·cn ex-borracho. a los diez
aiioo, de la promesa se ciñó la banda
y se puso las charreteras. Un día,
en un banquete entre camaradas C'ncon tró a su antíguo Coronel. quien.
par:i renovar las amistacks. le ofe
ció un vaso dC' vin n. Camhronne, mi
rándo!e iijamente. le dijo no la iamosa palabra. sino poco más o menos: ··¿ 1l abéis olvidado la palabra dt
honor que di en '.\antes? Os certifico que desde esa época no he probado rna gota de alcohol." Si el legendario jefe de la Guardia l mperíal
no hubiese pasado a la historia por
la energía de sus vocablos, merece·
ría haber ocupado el sitio por la fuerza de su \'Oluntad.
X X X

Las autoridades mil ita res alemanas
han publicado un manual de conver·
sación en seis idiomas, adaptado ;,
las necesidades lingiiísticas de los
soldados que luchan al lado de los
austriacos. La introducción de la
obra. e i a µe considerando que el

nización multi•lingur, ha sido necesaria la ~ublicaciól' del libto. Los
seis idiomas son el alemán, húngaro.
('roato, polaco, bohcm,io y ruso.
',..
X

X

...

"!,

X

',, ~

La capt ura ele Constantinopla por ',
los cristianos ha sido el tema de un
gran número de profecías. Una de
las más curiosas se encuentra en un
antiguo libro de apuestas encontrado
en Rrooks. En el aíío de 1778 segt'.m
aparece en dicho libro, i\Ir. Charle~ •
James Fox ent regó a ~Ir. Shirley diez
guíneas, quedando entendido qué debería re cibir en cambio quinientas
cnando la Turquía Europea ¡&gt;asase a
pnder de una o varias pcitentia'.s europeas. ¿ Harán efectivas las· 500 guínras los descendientes de ~fr. Shirley
a los de :\! r. Fox?

Campamento francés,
----·O-- - -

COMENTARIOS DE ACTUALIDAD.
En los bautismos que se han cele
prado en los últimos meses, pred u
miann los nombres de Alberto y jor~e para los varones y los de )!aria ,
Isabel para las niñas.
Xos e,xp'ic~mos el nombre de Alberto. tomo una glorificación al hér,1t.
de Bélgicé.
¿ l&gt;erc, J orge: ¿ Por qué?

X X X

El General Botha ptonu11ció un intt'resante discurso con ntotivó de las
festi,·idades verificadas
Ciudad del
Cabo. Africa del Sur. para Ce-lebrar
su triu nfo. En ~u peroración. hizo
importantes revelaciones. Dijo, entre
otra·s cosas. que los designi,.'s de Alemania en A frica del Sur eran muy
grandes: que se habían encpntrado
mapas reconstruyendo por.. CÓll_l¡jleto
la carta de Africa, bajo la base ·dé ·que
la paz serí a firmada en Roma en 1916.
y en dichos planos aparecía toda el
Africa del Sur, a partir , del Ecuador, ... ,
marcada como ''Gran Alemania''. ·•·
Agregó que una pequeñísima porcÍ\&gt;.A·:-'
de terirtorio figuraba marcada como
''Reserva Boera," siendo todo eilo cie mostración_ perfecta de los proyectos

!

en

X X X

De la importante publicación católica de París. "Le \ oél," tomamos los
pár;afos sigui en tes:

•

La Asociación de '.'\ otre Dame de
Salut, ha entregado a los sacerdot~ssolljados 2,200 altares. Cerca de JÜÜ
de tntre ellos. tienen todos los man·
teles y demás deta:Jes que se requiere11¡ y éstos han sido pr0porcionado11
l {.,.

;

•

"

•

y los "trousseaux •· eucarístico,, que
se enl'Íen se rán muy bicnl'enidos.
Hostias para los altares portátiles
de campaña. Dos cartas:
":\! e ha conmovido mucho vuestro
llamamiento para suministrar hostias
a los ,,acerdotes que se hallan en In,
campos dr batalla. :\! i hermanita y yo
hemos decidido priYarnos dr' 1&gt;ostre.
a fin de enviaros hostias. f-1 J)' remito
J 200 peqt:eñas y 100 gran¿,s, y em·iaremos una cantidad .,emejantc cada
quince dias.
efirr.,ado) . SEMBERT."
¡Ojalá que el consuelo de recibir
a su Dios. dulcifique a nuestros bravos soldados la pena de no estar con
sus familias! Sobre todo a aquéllos
que. uath·os de los departamentos iarndicln.~. 1rn tieneR Roticia~ de ellas
1,~(e ti~~po. ¡OJalá €j1Je sea t~mbién

1111 :,acerdotc pueda a:.i:, tirles en
últimos momentos.
BERGERAE.

X

X

:.t;;

X

El costo de un sub-marino pt.c&lt;lc
apreciarse aproximadamente por el
del barco inglés de esta c!a~c E4. el
que. según datos oficiales. fué com;trudo en los astilleros Vicker, hahit&gt;ndrl sido botado en 1912 y terminado en J91J. por lo que puecíe considerarse como uno de los sub-mari·
1105 más modernos de su clase. S('
~ún 1rs cuentas de 1 :\lmirantazgo in
glés, el costo de su · casco y equipo··
fu¿ d,~ f.26,787. y el de toda su ''ma
qÚin~ria, incluyendo la propulsora. de
f.79 105, agregando a esta suma una
partida de .f 1,899 para ''gastos inci·clentilcs relacionados con la terminación ! del buque, prueba, en lo~

_..JJ_,."~

"'.-·

ptr '' Pnc _J:3 o to o)

�Íi .

ISABELA.

Después enrosca a mi cuello
sus dos bra·.:n,; ambarinos,
hasta darme con los finos
rozamientos de su cuello

\. -,edal pm la "R&lt;vista Moxi&lt;ana."

escalofríos divinos.
Y yo beso ]os enár:nos
revuelos de su ca bello.

I

En las fiestas del amor
f! puso un mote el poeta;
I la llam6 Isabela, por
~er galante y trovador
porque fuera mejor
';&gt;ara la dulce coqueta
~ste nombre adulador
:iicho en la hora secreta.

f

¿Qué supiste mi querella
de amor, con la dama aquella
enigmática, y que no
quieres encontrar su huella?
Mira, dejémos!a a ella,
bésame en la boca, y yo
te diré que eres más bC'lla
que la Ninón de Lenclós.

',Y

l

¿Qué te debo una canción?
Bien está, y haría mal
en no hacerte una cabal
endecha de tu ilusión,
ya q ue te ilusiona un tal

J

poeta, que por el mal
de su lírica pasión,

Con esa carga gitana,
ella se vería bien
¡ ~e mantilla sevillana
o de "Chartchaf" musulmana
en el letárgico harén
1 ~t una lánguida sultana ... ..
,l?ero la viste Paquín,
omenta la "Mona Vanna",
:liserta sobre el nirvana,
'tiace citas de Ver,aine,
'., es. . . . . . la mitad mexicana
V la mitad parisién.

,

¡

¿Qué esto suena a madri~al?
de esa coplilla venal
no la puso el corazón.

• l.

¿ Amor hasta el frenesí?
No hagas frases, Isabela ;
el Niño Ciego, tontuela,

"

.,
~

,;

¡;~

Sonriente y veleidosa
.: coge una frase pomposa
:de su ladino amador,
:11 pueril y maliciosa
'toma la frase de amor
11
como s1• f uera una rosa:
I
11 por fragante y por hermosa,
¡. por la nota de color
, tstallante, por su olor
,1de languidez capitosa ..... .
1
11Al fin y al cabo, una flor
toma la vanidosa
11 que
.
¡1para adornarse mejor.

r

i:

Tiene en sus labios, la miel
'de los dioses, y es la Diana
de un tibor de porcelana z z
1
pintado
por Florisel.
1
I Con su sonrisa cruel,
1
1 'c on su postura liviana,
es una visión pagana
' digna de un grande pincel
la francesa-mexicana.

¡.

r

Abre la cálida flor

! de sus labios, y me besa;
siento en la boca un temblo,,
y hay en su beso un pudor.
~quívoco, .a : .. francesa,
I per:0 al fin encantador.
Al cabo enfría su ardor
11 \ la
I

•

s:ibe rimar el coral
de tus labio's, con el son
de tu risa de cristal. .. ...

Pi.:ede; pero la intención

1

Muy a pesar de la tela
·de colorines mongólicos
: ~onque las formas se vela,
· fiene sus dedos bucólicos
i mi enamorada Isabela,
,(y unos ojos de gacela
cansados y melancólicos.

¿ Amor repites? Sonrío .. . .. .
¿ Que son pobres t11s caricias
de amante? ¡ Qué desvarío!
¿ Intentas dejar va cío
el cofre de tus delicias?

•

no ha pasado por aquí.
¿ Que si amé a la otra?
,.

•

1

Sí,

pero. . . . . . ¡ casp1tas. y dí:
¿ d5nje encontraste esa tela
de tu blusa carmesí?

Si yo te pasé el calor
de mi beso, en el temblor
de una caricia dormida
tú desper taste el ardor '
de mi carne estremecida,
con tus pecados de amor,
Y entre placer y dolor
apuramos el licor
de los jugos de la vida.

Pero nada más. ¿ Olvidas
que par~ pwic r amdr
fuera menester atar
con lágrimas nuestras vidas?
y t'Í, ¿podrías llorar ?
y yo, ¿podría dejar
correr lágrimas, salidas
del fondo de mi penar
para poder afianzar
con esas got;Js vertidas
los misterios del amar?

ni cantemos la pasión
con nuestro canto trivial;
de la música ideal
no llevaremos el sór,
porque nos saldría mal:
que es un compás muy cabal
el compás de la canción
in~enuo-sentimental.

No hablemos más del amor·
caprichosa pizpireta,
y permítele al poeta
ser galante y trovador
para que diga mejor
t1.1s encantos de coqueta.

Con esa cara gitana,
pienso que te iría bien
la mantilla sevillana
o el rebozo de henequén
de la chinita poblana .. . . . .
.. Pero te viste Paquín,
comentas la "Mona Varn:,"
disertas sobre el nirvana,
haces citas -de V erlaine ..... .
Y así me gustas: liviana,
con tu mitad mexicana
y tu mitad parisién.

Enriqu e F ernández Ledesma.
-XII-3-1 914.-

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las puertas de la

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Su¡cstiva ilustraciSn del "Emden II"

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~ernstor f, Embajador de Alemania en
los Estados Unidos.

De aqui y de alta.

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r1A1
1,

t

Si el 'I'irteo de la Rernlu cié,n hubie1que
se legado sus cenizas así como clió
¡,par su alma a Francia, no hubiera podido hallar mejor lorma ele sc·n·ir1a c,ue
isnpirando la imponente ceremonia
con que París ce',hn, la Fic5t:J. \"acional. ~tr!l'I se había marcado el
~fü¡ en una forma más alta y
,!el genio y de la historia latinos.
ip¡
Como ~fr. 1\natole France dijo en
s11
elocuente mensaje a los "queridos
'''e
1,
soldados. heroicos hijos de la ~¡ adre
, co
1
Patria", la antigua gloria de los Flrur
de Lys, las oriilamas ele St. Deni~.
los nobles estandartes de Patay y ele
l, Ia.
Formigny; las banderas de Rocroy y
de Fontenoy: los colores de Flcurus.
1'
.\rco)a, Zurich y ?\[arengo; las águilas
formidables de J\ usterlitz, Eylau y
Wagram ; las águil~s )ierida.s rle Champaubcrt Y 1'Iont1111ra1l. lucieron en el
ste
pa.bellón tricolor de la Francia rcpu; y h..y kh~ana, a la hora de se r deposi tados
· ~quívoc\ restos &lt;le Ro111e: tlc Li,lc bajo
¡per,o aJ cúpula ele los Tn,·á.lidos.
·A1 cat, La "~l'an,elle~a." el má:, grande ck
•la eri;, los himno.s~
de guerr¡¡, que el mundr•
li •
,u:.. 1,, tM.,; ,tJ\J, re, ..)':¡,...,r:,e n1a ,t,,,de ~l

:;:~1
'dej

i.

11:.f.VJ, ~ - -

•

}o:. -

~o&amp;gos\ d&lt;'~dc ,\baq.í!..,,

c,•.riíío no 1:1c11•1, g1ancle, lamhién
SL cantó en las 35 1.•tlh.; clt• t~incllt'ras
inglesas desde Ypres hasta La Bassée. Francia la gloriosa está combatiendo con vab1t:a nn ~,)1,rcrasada
en su historia de h?roi,mn ) con paciencia nunca alcanzada antes. en la
lucha culminante por su existencia
nacional.
Rouget de Lisie compuso la ")J arselksa'" en Estrashurgo. El g-ran
poeta )faurice Barrés ha dicho al pié
de la estatua con memorati,·a en la
plaza de la Concordia de París: ''Esta es la última ,·,:::¿ ,Jll1~ vc11imos aquí:
el aíío próximo nos reuniremos en
la capital de Alsacia." El inconquis·
table espíritu ele Francia Yibra en esta palabras. y es porque conoce demasiado bien la fuerza y el amor cte.
~us hijos. lloy así111ismo sahe y confía en la Jealtarl rle sus aliado~. J untos lograrán la paz y la libertad de
las naciones. Juntos entonan la hermosa estroia del 1-~rmoso canto:
Amour i,a.kl} de la l"atrie,
Concluis, souticN 'ttu,. bras vengeurs!

fonia alemana d7I Africa Occi&lt;lcntal
del Sur. ha tenido gran resonancia
en I ngla_terra. Con tal motivo. y par~ premiar l?s servicios del General
T,otha. un miembro de la Cámara de
los Lor,es ha. propuesta se bautice la
que fue Afnca Occidental del Sur
,\ !emana con el nombre de "Both!and" ("Tierra de Botha''). de la
misma manera que se dió el nombre
. " a una gran porción
e1e "RI1_oc1c.s1a
de territorio del Africa &lt;kl Sur en
memoria de Sir Cccil Rhodcs. '
X X X

Cu&lt;;nt~n las crónicas que el Duque
d_e \\ ell111gton Yolrió, después de va·
n os aííos. a Yisitar Watcrloo: y al
contemplar la inmensa pirámide levantada no lejos de la granja d'l l uguemont. para la cual hubo necesidad
de hacer cscayacivn~; en el terrenc,
mismo a fin de obtener el material
que sin·ió para construir el colosal
monu11:1ent&lt;?, exclamó, entre irritado
Y entristecido: _____ "¡)fe han echado
perder mi campo de batalla!'" En
1~ má.s alto del :\lemorial halla.ba se u11
leon inmenso y emblamá.tico. :\1 pob~e animal_ito tar
lo ti-"
-t-~d1cado vana~ oca

~·

bien pi11tándolc en cierta ocasión
co11 un n rde ultraja11te. Todo lo soportó ·sin murmurar, según contaba
el guardián del monumento. anciano
soldado ,·enerable que entretenía sus
ocios y llenaba sus bolsillos vendiendo a los touristas ha 1,•s auténti,:as n:cogi,das en el campo de batalla y manufacturadas por su estimable familia, y no precisamente en 1814. Hermosa paciencia altamente loable en
el Rey de los animales, y que no
merecía el pago que los alemanes le
han dado al convertirle recientemente en carne de cañón. ;\tme. VanderYelde. la esposa del :\[inistro de Estado belga, ha manifestado en un
meeting. presidido nada men os que
por la Duquesa ele \,\' ellington, que
11na Seííora de su amistad. quien había logrado salir de Bruselas última·
mente, manifestóle-haber personalmente visto-que los alemanes desmontaron el histórico león; enterándose después de 4ue hal.í:t sido cle~tinado, al cabo ele un siglo de gloriosa vida. a ser fundido para fabricación
dt: ohu ses. ¡ Hay predestinaciones I
X

X

X

El otro día un oficial belga recien
llegado a Londres penetró en un esta
blecimiento popular de té. Lle,·aba
pendiente del hombro derecho su bolsa de campaíía. y parecía recién llegado a Jngleterra. Tomó cuidadosamente algo que pendía de su brazo
y lo colocó sobre una silla. ¡ Era un
casco alemán!! Tranquilamente se dedicó ,a comer pastelillos y a beber té.
A su -alrededor mujeres elegantísimas.
ataviadas con ricas toilettes !daban
una, :_nota de rlistinc:ión al espacioso
beUísimo Hall. Entre las mesas.
meseras llevándo de aquí para allá

tro de este cuadro. el hombre extraí10, el guerrero con la triste reliquia
a su lado. · ¡ Qué asunto para un poeta! La gente, sin embargo. pide aún
algo novelesco: pide que retornen los
días de Ricardo Corazón ele León.
mientras que a pocas horas de nosotros, y a cada instante, se registran
hechos nobles los unos. espantosos
los otros, cual ninguno de aquellos
contemplaclos por la Edad Jfcdia. El
e~píritu ele las Cruzadas vive aún
hoy en día. y entre la infinidad de
gente extraíía que la guerra en,·ía a
playas inglesas. pocos habrá como este tipo de soldado belga que colocó
el casco de su enemigo sobre una siJ!a de un establecimiento de té.
X

X

X

Las agencias ele turismo han encontrado nueYOS centros de atracción: los
campos de batalla. \\'aterl oo ha producido ya todas las emociones y to
dos los beneficios pecumanos que
puede producir un monumento histórico: pero en \\' a ter loo los viajeros a
la moderna. los que yagan por el
mundo en busca de sensaciones ultraterrenales. no hallaban ya esos 'escaJoiríos que puede producir un pa·
norama ma cabro. Las calal'eras. conYrrtidas en poh·o pnr 10, a•1os. hs
había barrido el ,·iento a otras tierras: las manchas de sangre de los
combatientes se ;1a!i•:n rs:uma,lll : no
quedaban más que praderas tiernas
y apacibles en que rec rear la vista
Pero unos cuantos blazés propusieron
a las agencias de turismo que estable ,ieran Yiajes de "recreo· ·a los eam
po~ &lt;le hatalla de Fland~s. ·jdea que .
los comercialista::. no titubea1 on en
aceptar. l\'aturalme1ite los Gobiernos,

go de la guerra harb!Lrin. han da·
do muetsras de cordura proh:L.ie1.clo
tales espectáculos, que hubieran he. cho ele los campos de Flandes un
grandioso col iseo donde las besfo.:.
humanas jugarían a la guerra para
satisfacer la sanguinolenta curiosidad
de los turistas a ia tn,)1knn.
X

X

X

El distinguido escritor belga J[onsieur Henri Davignon, acaba de publicar en fr•cés un interesantísímo
libro que denomina "Bélgica y Alemania.-'I'exto y documentos." De~pués de un prólogo admirablemente
escrito, condensa el autor todo el
objeto de su laboriosa recopilación
en la frase de 1lonsieur Paul Hymans, actual }linistro de Bélgica en
Londres: "La P.el~ic¡11&lt;'. (ir•rr et cc.:11tiante, s'offre au juguement de l'Uni-vers." Las 122 páginas ele libro, com
tituyen una mesurada. pero fonnida
ble requisitoria, apoyada por numero·
sas fotografías tomadas en LoYain ..,
)Ialinas. Lieja, Dinant, Tremoml._,
etc., etc., por listas por menoriza&lt;b~
de las víctimas, por declaraciones testimoniales, por las proclamas de las
autor idades belgas, por las proclama~
de las autoridades alemanas y por
cartas de origen alemán que obran en
poder de las autoridades de los pa1ses aliados; y por un gran número
de otros documentos. Tiene la publicación 67 ilustraciones. y darán idea
de su importancia histórica sus cinco grandes capítuio,, que 5c drn01mnan: "Bélgica ante la Historia," "Bélgica ante la Innsión." "Alemania y
las leyes de la Guerra," ."Las Confe.
siones de lar; Jefes y Soldado~" Y
"Bajo el Yugo.'' Tenemos entendid0
que está actualmente imprimiéndost

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Brillante carga a la bayoneta en la selva de Argonne.

EL OTRO EJERCITO
Este ejército del cual hoy hablo se
compone de todos aquellos que, en el
sentido técnico y propiamente militar.
no se baten; pero que, sin embargo, prestan un Servicio. Es innumerable, tan grande por lo menos como
el que forman las tropas movilizadas.
Comprende efectivos abundantes y diversos; se reparte en Cuerpos de todas clases, unidos e ntre sí por un
pensamiento general y lirectivo, obedece a órdenes instintivas y supremas, a deberes perpétuos. Una dis·
ciplina secreta le da su fuerza y su
unidad. Existe y parece ignorarse,
funciona y se agita sin ocuparse de sí
mismo y sin que se hable de él. Parece ser una multitud dispersa, inmensa, vaga, la arena movediza, la duna
errante, el desierto humano; y, sin
embargo, tiene un espíritu que le
guía, una cohesión misteriosa, y constituye un organismo poderoso y necesario aún en aquellas de sus porciones en que la vida parecería suspensa y a veces extinta.
Tiene en las primeras filas, y desde
luego, sus soldados. Son los organizadores del Bien, los que socorren todas las miserias: los sacerdotes, los
médicos, los enfermeros, todos los
voluntarios de la abnegación y de la
caridad. c11vai: bellas virtudes defensi vas transforman cada una de nuestras ciudades indefensas en una plaza
fortificada. Relevándose entre sí,
siempre listos y jamás fatigados, estos valientes luch an sin tregua contra
la enfermedad, contra el sufrimiento, contra los enemigos interiores, en
ocasiones tan crueles y tan temible,;
como los de las primeras avanzadas

A su lado se colocan los jefes de\
qué se les reconoce? me pregunta!' risamte r,tn franct-s, 1,.5 qi e l'•&gt;II la
reis.-En su rostro pálido y gr ave.
palabra o con la pluma. tien~n la mien la dignidad de su abatimiento, así
sión de sostener la confianza, el buen
como en la de su resignació n, en St.
acuerdo de r eanimar el valor y de
mórbida languidez. en la sombra de
mostrar el fin a través de las pruela melancolía y en la amargura probas.
funda que se disputan el terreno. Fá,
Este ejército posee asimismo su teci'mente se observa entre ellos a lo~
soro. sus cuestores. su intendencia.
heridos leves y pasajeros. que no essus aprovisionamientos y almacenes....
perarán para curarse largo tiempo;
y su personal de la Cruz Roja moral.
después a los heridos g raves. cuy&lt;.,
sin uniforme ni signo distintivo, disestado sério inspira inquietud legíti·
puesta a prodigar sus cuidados a ll í
ma: a los estropeados, a los mutilaen donde adivina que son útiles, },
dos. a los in curables, cuyo rostro
sobre todo, cuando no son solicitapermanece intacto, pero cuya alma, a
dos; camilleros sól idos y vigilante:.
consecuencia de una tremenda explo·
que recogen a los débiles, a los irre ·
sión. quedó para siempre desfigurada;
solutos que han caído en la vía, en
a aquéllos que han sido operados e 11
las rutinas de la duda, en los campos
el cuerpo de uno de los suyos; a
de batalla de la esperanza, a qu ienes
aquellos cuyos ojos se cubren de una
ponen nuevamente en pie y hacen volver sobre sí mismos, en la reacción
m:be desde que las pupilas de un sér
más pura del hecho y la palabra.
querido se han abismado en la noEste papel admirable y conovmedor
che; a aquéllos que amputados de
lo llenan no tan sólo los hombres;
un hi10, de un padre, de un marido,
también lo representan mujeres de
ra no arrastran en las estepas de Ja
todas edades y condiciones. Lejos
existencia más que un espíritu en
de los hospitales y de las ambulancias
ruinas Y un corazón despedazado; a
aquellos que han sufrido todos los reexisten igualmente profesores de Fa
cultades. ideales, cirujanos de la rachazos y los reflejos choques de la
zón, doctores esp irituales, especiabala y del shrapnel, del vapor as,
listas del pesimismo y del temor;
fixiante o de los lanza-llamas,- ----médicos de todas las enfermedades
que todos los días desde hace mesei.
de la guerra, distintas a las de la carse han asido, hiriéndose, al alambre
ne Y la sangre; hermanas de la candentado de sus tormentos, que por·
dad universal, enfermeras sin título
tan bajo sus ropas una cruz, cruz de
que visitan, cuidan y a menudo cu·
guerra también, invisible y bien garan a los heridos especiales que han
nada por actos espléndidos de sufritotllQdo a su cargo.
miento- llevados a cabo en la sombra,
Estas victimas del otro ejército nt.
por altos hechos anónimos de dolor
muestran heridas aparentes. Su frcnque nunca serán publi.cadoe ______ E~
.. te 110 se halla vendada, no llevan el
te ejército. tiette r egimientos entebrazo en cabrestil!9 '/. no se les ve
ros vestidos de luto. de un color nero_. ,,
--,.r~m::nuo va na1&gt;
1

•
1

en el cual flotiln los velos de crespón de las mujeres como a manera
de banderas inconsolables.
He aquí al batallón sagrado ?e la$
madres, de tod~s las madres sm excepción las resistentes y las agob~a
das las' destruídas para siempre Y la~
qu¡ resucitarán galvanizadas por el
exceso mismo de sus dolores.
Hay entre ellas algunas que, pareC'idas a los soldados honrados e"
muchas Ordenes del día. han sido heridas dos Y tres veces, ~ 9ue agota·
das debilitadas ,inmatenahzadas, no
estJn ya sostenidas sino por una _e~pecie de extenuación virgin,aí. . 11 1'
cesado en sus quejas Y son nen I pero
con una sonrisa dolorosa Y santa de
"Pietá" l Conozco algunas qu_e _ha,,
llegado a ese extremo de sub\1m1d~~
completa a esa cima de calvan0, ma.
allá de I~ cual no se puede ya c'y1~
cebir ni padecer nada pe?,r-----_
han terminado la ascenc10n han p;
sado todos los escollos Y el gran 1 _1'que del Sacrificio terrenal, y
llan ya muy adelante. en e,1 ,m:?
con otros mundos. en los ocela1f1ots ilas P1aya s de u uro
b res que banan
,
· •en , y e11. as
Se pregunta uno como
vn
.
a
no
son psino
mismas 1o ignoran, Y
llamas, lámparas. fulgores -:--er·
manecen inmóviles en mansiones que
.
las ventanas
semi-cerrada,,
tienen
.
~
e
S entadas en estancias pequenasb qu
ron·
se han hecho inmensas,- -----d
ces de valor y mármoles de . eso1ación, estatuas funerarias palp1tan~es;
o bien arrodilladas co1;10 dot~atnces
de un viejo tríptico baJo el r_1gur~so
tocado de duelo que les oprtme as
sienes. y en efecto, lo han dado t,odo han dado lo mejor de ellas mfis,
la o relil

ª

Sr li\

&lt;lo en persona.
En torno de estas tnártires ya coronadas. se agrupan las otras ma·
dres aún no sacrificadas, y las espos;s, las hijas, las prometidas, _las
hermanas, cuyas plegarias han sido
escuchadas hasta ahora; y que soberbias de confianza obstinada en sus
esperanzas, se han ya acostumbrado
a desafiar la angustia. Estas se baten en realidad de día y de noche. Y
se mantienen firmes sin retroceder
jamás.
,
Y hay también niños que aun no
están hechos hombr_e,s, los pupilos d~I
hogar, demasiado, ¡ovene.s para que
se les acepte alla. y qmenes des_earían tener siquiera uno o dos anos
más para ir a lanzar voces y recrear·e en los campos de batalla.
~ y hay los padres, quienes. desde que
el hijo está prisionero, se ~1enten _cautivos perdidos. sin apetito. Fm~mente además de sus soldados, e
sus h;ridos, de sus mutilados, el ~tro
ejército cuya revista pasamos, tiene
sus muertos. Los Yernos desplomar:
se lejos del combate; pero como s1
estuviesen en él. ¿Cuantos son los
ue en silencio, sin hacer uso de las
~rmas tendidos en su lecho, mueren
n o obstante Y seguramente. a caus,a
de la guerra Y como si hubiesen ca1do en la zona terrib}e?. ¿Aquellos qu~
no sobre viven la perdida de ui:i coM
· .' ? ,Aque
batiente para el cua 1 vinan · '
., llos que no soportan la. _amp~tac1on
de un miembro de la fa_m1lta? ~Aquellos cuya sangre se hiela a ct~n leguas de distancia por el paso e u~
ob ús determinado? ¿Aquello~ que a I
mismo tiempo que un marmo de

prensibles? ¿Aquéllos que desaparecen a causa de un desaparecido? ¿Los
que se van por no haber podido re
cibir noticias? Aun cuando lancen e,
último suspiro lejos de los países devastados, se puede decir exactamente
de la mayor parte de ellos, qu~ han
caído en Beauséjour, en Vauquois. en
Y ser en Oriente___ ___ E llos merecían 'también que se pusiese en su féretro una ba.idera tricolor, por.q ue
han muerto "frente al enemigo", territoriales paternos, heroínas de. la
maternidad, todos hijos de la patn~ .....
y después, ¿olvidaremos a los. tternos a los frágiles, a los que tuera
de toda herida directa mueren a causa de la guerra, por exceso de sens•·
bilidad por delicadeza de alma. como
si fue;e para ellos la única manera
digna de cumplir su deber?
.
Demasiado estremecidos o demasiad~
vibrantes bajo los golpes alternados
del entusiasmo y del horror_. se ro1:1pen en pedazos como el cn~tal. ¡-..; o
habían sido hechos pa~a. la crueldad
de estos tiempos magn1f1cos.
y ahora saludemos con respeto,
con piedad, a los últimos muerto~. a
los ancianos que la guerra te.n111na .
cuyos cabellos habíari enc~nec1do e~
la paz después de años b~en largo~.
;,.Jo obstante su edad, _hub1e~an podido vivir aún un poquito mas-H---b;-.
a tan
Pero la guerra vmO--------,
permanec1'do ergu1'dos , . ", . de . un d1a
sin recnmmacwnes, se
para el Otro,
h' ·
l
encorvaron rápidamente
acta d a
tumba con la sola pena de no . ,urar lo' bastante, decanos de otrod e¡rcito para morir de un ataqu{ e. /licidad en la apoplegía de a v1c o-

�•
1

"

•
mujeres polacas.

LA

."

••

•
LECCION DE

. . AL DERREDOR:DEL MUNDO • •
LOS MAES-

TROS
--oLas clases todas de la sociedad
francesa parece como que está n animadas por un deseo inmenw ,!e r 1,1t1lación patriótica. Ya hemos hablado
del dero ; muy pro nto sahrán :1uc ,tros lectores. po r artículos cx ¡¡rl'samentc c&gt;scritos para ellos. la hnui ~a
actitud del Foro y del Cue rpo :\,c•!il'O. así t•omo el belio eje mplo ,!1' todas las virtudes que ha puesto en i:, ta
gue r ra la mujer francesa.
I foy so n dos maestros de esct11:Ia.
t•f Ten iente :'lla!avieiile muerto d~ un
balazo en la frente. y el soldado :'1 1arce! Enn on, asimismo mu erto. qu iénes en las dos cartas que a contin ua ción publicam os dan con su tranqu ilo
heroísmo .. una hermosa lección ele
a mor a la patria.
El teniente :'l falaY ieille escrib:a a
su Padre:
'' :.\íaííana es el día design~·.do para
que mi compaííía tome parte en d
asalto, y como no 6abe uno lo r,ne
puede suceder. he querido deciros
adios a todos, antes de lanzarme en
lo desconocido __ __ Padre, estoy tranqu ilo, muy tranquilo. Iré como siempre he ido. Si caigo, confór mate, por·
que habré muerto como buen solda·
do. y todos podréis acorcfaros de mí
sin rubor- ----- La causa por la cu3!
combatimos. vale bien la pena de morir po r ella."
E l soldado Marce! Evenon

Habeis ' aceptado valient emente
nue(tra sepa ración ; espero que con la
mi~ ma entereza aceptaréis el rfr,!or
que os lleYará esta carta, si es que
os fues e entregada. :.\le he preparado para todos los acontecimientos.
Cua ndo se hable algún d1a de la guer ra delante de Yosotros, 110 tenclreis
por qué sonrojaros de rnestro hijo.
Si no nief vo. tened la absoluta seguriclacl de que he ca1do de frente . Xo
hay que abatirse por el golpl.' que el
pon·t' nir puede reservaros. Que 1111
noh'e orgulln remplace \·uest-o dolor.
.\ corclaos ele mí : pero no me llorcis."
X X X

Fragmento el e una carta escrita a
orillas ckl Río Y ser por un ~olclado
belga:
Q.
.. Fstamos ahora acantonados cerca
del Cuartel General. Casi todas las
ta rdes llega el Rey en un automóvil
rojo. para conferenciar con sus General es en el modesto presbiterio
donde se aloja. ¡ Qué sencillez de traje! ¡ qué simolicidad de apostura! ¡ c¡ué
vida tan ejemplar'!
El otro día, iba yo en bicicleta a
toda velocidad, y como soy miope,
estuve a nunto de chocar con nuestro augusto Soberano, quien caminaba pausadamente, con las manos en
los bolsillos y enteramente sólo. A
dos o tres metros le reconocí por su
alta estatura, y traté de saludar. Su
1lajestad saludóme con esa
.1.

1

rreras como ~i hallase placer en ver
la fatiga de su oficial de órdenes. Es
tal el dominio moral que tiene sobre
sus numerosas tropas, que estoy seguro que el día en que se none-a a la
caheza de ellas estamos todos sin
nl·epcí.-rn dispuestos a seguirle y caminar , obre hayonetas ___________ ,,
X X X

11 are- algunas semanas se cumplió
el ceBtt·narin de haberse entregado
:"\ apolcón prisionero al Capitán del
llellerophon. En Inglate rra. según
cuentan la, crónicas. pocos creyeron
la noticia: acostumbrados como cstahaB a los canards respecto al grande hombre. Gn solo periódico de la
época. d iú cu en ta nueve veces de su
muerte. La primera ve z murió en la
batalla del Dnieper, en donde recibió
rínco heridas mortales y entregó su
c:~pacla al Príncipe Ktttusoff. Poco
después se ahogó dos veces, una al
cruzar el :'l loscova y otra en l\Ioscow,
en donde cayó en una cisterna. En
la retirada de :.\[oscow. fué estrangu··
lado en su propia tienda de campaña.
Pocos dia, después quedó sepultado
en la inmensa estepa cubierta de nieYe. Finalmente llegó a París, en don·
ele sus súbditos, ex.,sperados, lo lyncharon (y perdónese el anacronismo)
cuatro ocasiones diferentes.

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�COMENTARIOS DE ACTUALIDAD

•
I:os.

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•

- .,

Estado~ Unidos y las seis
Repubhcas latmas, han anunciado
q~~ reconocerán como gobiernl"I leg1.t.1mo. de nuestro país, a aquella facc1on que garantice plenamente L;s
derechos de propiedad y de vida.
El Primer Jefe del Ejército Co1,stitucionalitsa ha creído y sigue creyendo que él será la autoridad afortunada que a'ca11ce el tanto ansiado rl'·
conocimiento. Pero como para poder
garantizar d&lt;las y propiedades. se re··
quiere el restablecimiento de un regimen de justicia. es casi seguro ,;ue
muy pronto se ,·uelvan a abrir las
puertas de los tribunales, para Yentilar los asuntos pendientes, para castigar los crimenes impunes, y para
reparar hasta donde sea posible los
inil'uos despojos de la última reYOlución.
·I
Mucho trabajo van a ten er los próximos juzgados ..\ fin de que se les
facili te su abrumadora labor. les vamos a ayudar. comunicándoles datos
importantes a fin de que puedan ini·
ciar importantísimas investigaciones.
Desde luego, ponemos en conocimiento del futuro Procurador Gene·
ral de la República, que los habitan·
tes de esta ciudad han Yisto corn:r
arrogantemente por las principales
a ,·en idas, un suntuoso carruaje, que
según rumores maliciosos hasta el mes
de Agosto de 1914. estuvo destinado
al sen·icio del Poder Ejecutivo mexi·
cano. Los nuevos poseedores lo s...
caron de las caballerizas del Paiacio ~acional, borraron de la portezuela el escudo de nuestra bandera,
y lo sustituyeron con las iniciales V .
C., qce deben corresponder segura
mente a algún per~onaje importante
de los últimos tiempos.
Los espíritus curiosos se han afanado inútilmente por acertar quién
pueda ser el afortunado poseedor del
antiguo coche presidencial; y en la
imposibilidad de encontrarlo. han
bautizado el carruaje de referencia,
con el gracioso mote de "Vacas y
Cabras" que además de corresponder
a las iniciales mencionadas, evoca la
tendencia revolucionaria, de libertar
a los ganados de la oprobiosa tiranía de sus propietarios.
La investigación de este asunto. sería una magnífica oportunidad. para
que se prestigiara el fu turo Procura-

dor, y para que iniciasen sus labores
los nuevos tribunales mexicanos. '

cumban Eulalio Gutiérrez y Lucio
Blanco, desde el moento en que ha
muerto tanta gente de bien. ·

--0--

También sería oportuno dilucidar
el paradero de los antiguos y lujosos
muebles de D. Joaquín D. Cesasús, qu.e
I ueron rcogidos por un General, que
tenía precisamente las mismas iniciales. del eminente abogado Tabasqueño.
Cuentas las crónicas que al t'nler:irse de que todos los muebl.:s t~nían
las letras J. D. C.. exclamó. ia~ .tebo recoger, porque el Destino me lo
está ordenando. Yo soy el instn;m~n
to del sino para castigar a este científico. ¡ Por algo, hizo la Fataliüa&lt;l que
fueran idénticas nuestras iniciales!
--o-?llientras íos soldaos rarr,:It..:ist:is
cruzan diariamente el i{Í,J B1 a1·0 para hostilizar a los pueblo~ ·lel 1:stado
de Texas, don H eribert,1 Barrt',11 con·
ferencia en \\'ashington &lt;.011 e i •"°;en eral Scott. y declara en los per:i,di,·o,.
que todo es obra de los reaccionarios.
¿ Qué tal será la uiplo,.iacia norte·
americana, para que enfrente de t'5·
tos hechos palpable~. sal.i;a tkrrr,iada en sus propó,itos? ¿Qué porvenir
le espera a este país. cuand9 tenga
que conferenciar con dip 1omáticos de
talla' Si don H eriherto basta para
Yencerlos ¿qué sucederá el día en que
tengan que tratar con un Delcassé?
¡ Que respondan los cadáveres del
''Lusitania'' !

-·o-Lucio Blanco y Eulalia Gutiérrez
parecen encontrar~e prisioneros en
la ciudad de Saltillo en donde fueron
capturados. en el momento en que
emprendían la aventura de Yisitar
a Alrnro Obregón para convencerlo
de que se debía rebelar contra Carranza para restablecer un gobierno
civilizado en ~léxico.
Se han dirigido telegramas a Obregón y al propio Carranza pidiendo
aracia par los prisioneros: pero pare~e que nada se remediará. y que sobre ellos caerá inexorablemnte, el pe·
so formidable de la vindicta perso·
nal.
Nada tiene de particular que su

Lo tri~te es cousiderar que mientras cometieron ac:tos censurables recibieron maudo, honores y fortuna;
y que en el momento terrible de espantarse de su obra tremenda. cuando
arrepentidos de sL1 aYCntura trágica.
quisieron retroceder. para Yoh·er a
la civilzación. sólo encontraron en su
camino la ad,ersidacl y la derrota.

Raúl ?lladero cayó en mar.os de autoridades americanas. que de seguro
lo tratarán con toda clase de consideraciones. Si hubiese caído por defender a su Patria. su pon·enir seria
un cah·ario; pero lejos de ello, Sll derrumbamiento se Yerificó a pesar de
los esfuerzos que hizo este país. por
colocar en la frente de un bandido, la
corona de :.loctezuma.
Aquí recibirá toda clase de aten·
ciones y finezas; después, será olvidado con toda su fami 1ia. con el desprecio con que se oh·idan los trastos
inservibles.
A México no podrá rnlvcr ya más.
Trit:nfe quién triunfe. los )fadcro ten
drán que vivir expatriados el resto
de su existencia. )J éxico podía olvidar todos los males que recibió desde
1910 a 1913; pero la conducta seguida
posteriormente por la acaudalada familia coabuilense, su sed de oro, su
embriaguez de sangre. su explotación
inicua de nuestro pueblo, su sumisión
al bandolerismo y a la leperocracia.
t~ésto ha abierto y ahondado las
v1eias heridas. haciendo ímposiblc
un futura cica trización.
~o, los ?lladero ya no rnlverán a
nuestra Patria. Cuando los cadh·eres
no tienen Yirtud reconciliadora. es
por que el perdón es inaccesible. Y
esto es lo que ha pasado con el maderismo: la tumba del Panteón francés fué considerada como mercancl&lt;i
de alto valor. que debía pagar la ".\ación; y ésto provocó la náusea de la
República. En adelante pueden con·
siderar los miembros de esta familia
que no son ya mexicanos, que han
dejado de tener Patria.

LOS TALLERES DE "REVISTA MEXICANA''
Tenemos el gusto de comunicar a
nuestros lectores que desde el próximo mes de Octubre ''Revista Mexicana," empezará a tirarse en un taller
especial, enteramente apropiado para
producir imprrsiones y grabados de
primera clase.
La entusiasta acogida que nos ha
dispensado el público, nos decidió a
hacer \ll) s~·¡:rificio en pro del mejoramiento de nuestro semanario. Dentro
de breYes días lo podremos presentar
sin un erGt·r. sin un defe~t(). sin un a
l e a;
rt'alizarerno~ el anhelo, d&lt;:

que el mejor magazine de todo el Sur
de los Estados Unidos. esté escrito en
idioma español y sea leído por gente mexicana.
X ue stra circnlación ha ido en constante aumento: y no obstante de que
solamente tres números de nuestra
Revista han aparecido hasta el día
de hoy, casi no hay pueblo de Texas.
Arízona, XueYo ~léxico y California,
que 1,0 conozca y estime: nuestra pul•licadón. Este éxito no tiene precedente y cons tituye par&lt;! nosotrn~ una
inmenii1L satisfacción.

Prometemos a nuestros compatriotas seguir laborando por la causa nacionalista. que es la que al fin y al
cabo, habrá de salvar a nuestro país.
,\lgunos colegas escritos en español.
pero que no merecen el nombre ele
mexicanos. nos han atacado. ~ o importa. '\'11estra labor seguirá adelante, pues la misión de "Revista Mexicana" no consiste en trabar polémicas
con quién no las merece, sino contri!,uír al hucn non1brt' y prc5tigio de la

�A los Meroes AnoryirI)os

- - UNA PARABOLA DEL TOLSTOI - -

~~~~~·x~~~~~

Poesía del señor Licenciado don Alfonso Teja
Zabre, premiada en el concurs0 histórico-füerario abierto por El Musco Naci:mal coi~ motiv:,
del primer Centenario de la fo~ependencia y
leída por su autor en la velada que tuvo lugar
en el Teatro Arbeu, la noche dtl 27 de Septiembre d':' 1910.

,,
..

UN MINISTRO DE VILLA

Los propietarios de un prado viero.n. que la cizaña crecía en él, y ocur!1oseles que era l,~ mejor para extirparla s egar sus tallos. con lo cual.
naturalmente, volvió a crecer la cizañ.a con más vigor que antes de ia
siega.

~

Alabar la memoria de los hé1oe3 obscuros,
Desprenijiendo una nota de los :.:ántiros puros
Que a los héroes ilustres la República eleva,
Es honrar a la estirpe y elogiar ,1 la gleba,
Es cantar las virtudes y el vigor ele h. raz:i.
Que llevando con furia el clamor &lt;le amenaza
Hasta el trono guardado por los leones hispanos,
Como antorchas ardientes levantó entre sus manos
El ideal y el derecho de la Patria 0primida.
Sus anhelos rebeldes, y sus ansias de vida!
Fueron héroes aquellos que llarn5 la campana,
Y al oír en la s sombras la cadencia lejam
Descender temblorosa de la oscura capilla,
Acudieron al templo con su ofrenda sencilla
Y la fe de sus almas primitiva y serena,
A rezar en las aras de la Virgen morena;
Los que vieron a Hidalgo, con su cuerpo cansado,
Que acechaba la muerte, convertirse en soldado,
Y en la lucha siguieron la senil cabellera,
Como el blanco penacho de una erguida cimera
Que los guió en el com':late. Y el patricio desnudo
Sin más armas que la honda y el valor, ni otro escudo
Que el acero sin mella de su espíritu fuerte, •
Desafian:fo el Destino y esperando la muerte
Bajo el fuego implacable del cañón castellano,
Con la audacia orgullosa y el tesón so:&gt;rehumano I
Del primer Moctezuma, su monarca y su abuelo,
Que lanzaba sus flechas a la comba del cielo!
La falange azotada por el hambre y la guerra,
La traición de los h ombres, la crueldad de la tierra,
Que dejó en cada surco de los campos natales,
En los valles fecundos y en los muertos eria~es, j
Con la enérgica savia de su sangre plebeya,
La indeleble memoria de la gran epopeya!
Y el tropel ignorado no buscaba la gloria,
Ni grabar para siempre su recuer:'fo en la Historia;
Lo impulsaban el ansia de romper sus cadenas,
Y el instinto guerrero que incendiaba sus venas,
Reanimando en su pecho, por obscuro atavismo,
Un empuje violento y un callado heroísmo:
El valor silencioso de sus padres indianos,
Y· la ardiente bravura de los hombres hispanos!
Y al morir se quedaban olvidados y yertos,
Estrechando los surcos con sus brazos abiertos,
Con la boca en la imagen de la Virgen morena,
Y esperando del viento su mortaja de arena.
Sólo tú, tierra patria, diste asilo a íos bravos
Q'ue jamás consintieron que n&lt;ltrieras esclavos ;
Tu dulzura de madre, que no duerme ni olvida,
Los ha vuelto al fecundo manantial de la v1fa
De una vida más dulce, más pequeña y más pu~a,
Que no sufre las penas del amor que tortura,
Sin angustia ni risa, sin placer ni dolores,
De la vida sin alma que perfuma las flores,
Y estremece las selvas y palpita en los granos;
Sólo tú recogiste los despojos humanos,
Y. a los héroes humildes que no hallaron la gloria,
N1 grabaron su noml:re para siempre en la Historia
.
.
'
N1 cayeron envueltos en la patria bandera,
Les concedes por tumba la República entera.
Y les das en tll seno maternal y piadoso,
La dulzur.\ infinita del eterno reposo!

..

·'

•

I¡

¡;.

Don Miguel Díaz Lombardo, que en lugar •de ascender desciende. Fué Ministro de Madero; hoy es Ministro de
y por los pasos que lleva, mañana será probablemente Se:
cretario de Roque.

Villa·

Pero un ~ropietario vecino, de mu~ha prujent1a Y sabiduría, al visitar a
1.o~ duenos del prado. &lt;lió a todos muy
ut1les consej~s. _Y e1!tre ellos el de
n.o seg.ar la c1zana 51 es que se quen~ evitar que se propagara por 5 ¡
misma, Y. que en cambio, la arran casen de ra1z.
Los propietarios cid prado, bi c:i
sea· ~orque entre el número de in strucc1on.es recibidas del buen vecino
no hub1es~n reparado en la relativa
a la neces1d~d de extirpar, arrancán
dala de cuaJo. la cizaña. en lugar de
segarla; sea que no llegaran a comprender este consejo, o que los cá lcu l~s personales i.mp_i&lt;liesen aceptarlo, lo
Cl:_"tO es qu~ S)gu1eron segando la cizana Y cons1gu1endo por lo tanto, que
con mayor fuerza se multiplicas e.
En e~ cu~so de los años sigui entes.
no falto mas de un hombre que reco~&lt;lase a los dueño~ tiel prado el conseJo del prudente y buen vecino· pero quien tal hacía no era escucl;ado.
Y tan poco caso s e le hacía como si
nada estuviese ocurriendo.
Vino a suceder de esta suerte que
segar la cizaña desde el momento en
&lt;1ue aparecía fué no solo un hábito. sino una tradición sagrada, con lo cual
el prado llegó a estar cada vez mas
enfermo e invadido
Llegó el día en que no hubo en
el prado más que cizaña. Los propietarios de él gemían por tal causa ingeniándose para encontrar el r~me dio de situación semejante, que, sin
embargo. era uno. nada más que un o:
el señalado por el vecino sabio y
justo. Pero nadie lo usaba.
Sucedió, por útlirno. que entris teci&lt;to un caminan te al advertir la perdición del prado. ht:scó las in strucciones dejadas por el vecino sabio y bue no, todas las cuales estaban olvidadas. por ver si había entre ellas alf · guna con que poder remediar las cau~
sas de la aflicción general. Descubrió la que decía que no era necesario segar la cizaña sino arrancarla de
raíz. Declaró pues, a los dueños del
prado que habían sido imprevisores
y que de mucho tiempo atrás habían
sido adnrtidos todos contra dicha im previsión.
Pero en vez de comprobar lo que
este hombre decía. para que, en el caso de que fuera exacto no segar más
la cizaña, o demos trarle. por el contrario, que estaba equivocado;_ en lugar de aceptar sin molestia la máxima
ofrecida. los dueñ os del prado resoi ·
vieron en su mayor parte declararse
ofendidos por la apelación que a ia
memoria y doctrina del antig uo varón
justo había hecho el viajero, y, conformes en esto. empezaron a lan za,
contra él toda especie de invectivas y
de ofensas.
Decían de él que era or gulloso. que
se imaginaba ser el único que había
comprendido las ins trucciones del antiguo vecino. Otros aseguraban que
el viajero era un falso intérprete, un

Hemosos tocados ferl)enlryos.

ADORNOS DE ENCAJE Y LISTON.

-~

Presintiendo los rtcmas que no habk
dicho nada de su cuenta. sino qu~
simplc:mente había recordado los co nsejos de un hombre estimado de te.dos. afirmaron que era un individta)
perjudil'ial. que tan solo deseaba Yer
multiplicada ta ciza1ia, de manera que
el prado quedase perdido para siempre.
--Pretende-decían-que no conv iene segar ta ciza ña ¡ pero. de no des·
tru irla nosotros. se multiplicará hasta
el infinito; r entonces. ;adiós nuestro prado! Es maraYilloso creer que
éste nos ha sido dado para que pre,·
paguemos la mala yerba.
Con la peor intenció n olvidaban decir que de todo había hablado el viajero menos de no destruir la ciza ña,
habienclo sólo afirm;¡.do que debiera
ser arrancada de raíz en lugar ele ser
scgacla.
La opinión de que el caminante era
un insensato o un intérprete mentiroso se afirmó de tal manera, que ya
no se pyeron contra él más inju ri as,
contestándose con el s ilencio a las
explicaciones terminantes que él ofrecía asegi;rando que la destrucción ci-:
la cizaña era esti n,ada por él como
uno de los principales deberes del due
ño de la tierra. aunque comprendía
que cst::i. cle~trnccirín debía entenderse como el vecino sabio y justo la
entendía.
Exactamente lo mismo me ha ocurrido cuando he hablado en favo r del
precepto del Eva ngelio. que reco~nien-

cia. Por Cristo ha sido formulada
dicha regla, y sus discípulos la han
repe tido después de él en todos loq
tiempos y lugares. Pero sea que no
se ha reparad o en ella. sea 'Pie no
se la ha compren dido, o sea. por último. que ha pa recido difícil conformarse a ell a. lo cierto es qac rn::i.t1tn
más tiempo ha pasado. más ha sicl() olvidada. y más el areglo de la vida de
los hombres se ha alejado. .\ tal
punto se ha lt ega&lt;lo. que dicha do~trina se ofrece hoy a los ojus rtd
mundo como algo nue1·0. descnnociJo,
cuando no insensato y extraño.
Me ha suced ido cvmo al v iajero que
r ecordaba a los dueños del praoln la
prescripción antigua del vecinu justo. en virtud de la cual no debe ~er
segada la mala yerba. s ino arrancada de raíz. Los dueñ os del prado han
ocult ado maliciosamente que en dicha
reg la se establecía n o que la cizaña
no fuese destru ida. s ino que era menester no destru irla de una manera irracional. De l prop io modo cuando he afirm ado que para destruir el
mal es preciso con formarse al precepto de Cristo. qt·e nos enseña no
opone rle la violencia. sino extirparlo
por el amor. se ha exclamado:-"?\o
escuchemos a este insénsato. que nos
induce a no lu char con el mal. p1 ecisamente cuando el mal nos está ah0gando." ·
Y los hombres continúan tranquilamente. con el pretexto de destruir d
ma t. reproduciéndolo y multiplicán

�1

Las Ultimas Modas

1

Extravagancias imperdonables

do reñidas con la ttrmonia y con la
lógica.
Si una mujer, al desnudarse por
la noche, se encontrara formada en
realidad como había parecido estarlo du~ante el día, con los pechos hunrealidad como había parecido estarotra, el vientre saliente, y su antítesis
completamente roma, estoy segura de
que no lograría contener las lágrimas.

1

Cuando se ve una colección de moda.s ol\'idadas y lejanas, solemos sonrc1r, y murmurar con cierta lástima:
"¿ l &lt;,mu pudicrun t•stas gentes disfraza rse ele este modo?'' Y después aiiatlimos: "Porque hoy las modas son
mucho más razonable, _____,,
Y es que nunca pensamos que la
mujer o el hombre creían disfrazarse con la moda, sino que únicamente
trataban de añadirse más encantos o,
a lo l11CJ1os, aparecer como personas
elegantes.

Además de estas aglomeraciones
de tela sobre el talle, hay en la faldas actuales · una tendencia marcadísima a restautar el poli~ón con todo
su interés malsano. o mucho me eqliivoco, o dentro de ¡.oco nuestras precio,\as ridículas de~enterrarán el polisón con su lluvia de encajes y v0lantes.

Estas ligeras reflcx iones me las
sugiere la contemplación de los figurines de actualidad. Yerdaderos trajes de máscara, confeccionados con el
recuerdo de atavíos ya difuntos: pero
que resucitan al capricho dt.&gt; los creadores de elcf!ancias y son luego lanzado, a la circulación con ceguedad
fanática por nuestras más esclarecidas
y sangrea;:uladas Princesas de la J\foda.
Las mujerc~ suelen mostrarse francamente agrcsiYas cuando se les hacen observaciones sobre la moda del
momento: pero de,111iando audazmente sus iras. y resignándome de antemano a la saie de exquisitas y variadas calumnias con que pública y
particularmente tendrán a bien favorecerme. YOY a formular algunQs reparos a la indumentaria "clernier cri."

1

Respectq a los chalecos, no puedo
decir otra cosa sino qite con ellos las
seductoras hijas de Eva parecen Jefes de ~ egociado de un l\Iinisterio en

•
¡..

•

J\lienlras la moda femenina ha estado inspirada en la época griega y
han reinado las tunicas levemente
ajustadas al cuer1&gt;0 que no destruían
su línea, y los peinados de suave ondulación, ni reducidos ni abultados.
todo ha marchado irreprochablemente. Las mujeres eran muiíecas adorables sus siluetas, encalmaban el espíritu
facilitando la buena digestión. con la
inefable sensación que producían de
bienestar y placidez. Pero de algún
tiempo a e~ta parte. la Reina :\loda
está perdiendo la cabeza de una manera lamentable, y hasta puede afirmarse que parece :tconsejacla por los
peores enemigos del Buen Gusto y la
J\fujer.
·
El principal encanto del bello sexo
es su fcmenidad, y ésta desaparece
por completo con esas capas de estudiante y esos abrigos de sereno que
conv~erten sus siluetas en las de un
buen chico provinciano o en las de
un estimable vigilante nocturno.
l\fenos mal cuando la portadora de
una capa o un abrigo ultra-chic es una
criatura joven y de formas pronunciadas. Puede librarse de ser confundida con un "sidrn;" pero si es talludita y ha perdido la línea ____ "¡ la
debácle !"-----Yo he visto, a la salida de un teatro. un grupo de señoras
ya mayores despidiénd ose de espaldas
a mí, y me han causado el efecto de
una docena de guardias poniéndose
de acuerdo para cargar sobre las masas.

Los Ultimos Modelos

1

1

.'

!
1
1

TRAJE DE PASEO
fundaba en que era11 caros por estar
te a la moda, da la impresiót\ de un
planeados con telas suntuosísimas;
muchacho vestido de mujer-----, lo
pero desde que las burguesas los llecual no es sugestivo que digamos.
van de batista y en las tiendas baraLas faldas que ahora privan. en
tas se pueden adquirir por seis pesetas. los chalecos no tienen razón de
Yez de seguir las bellas ondulaciones
subsistir.
y las graciosas curvas del cuerpo fe~ ada tan coquetón ni tan gracioso como los zapatitos con tacones
menino, alteran Y mixtifican de,sc;iraLuis XV. Sin embargo. ahora las
damente las forrn.a~. Esos faldellines
de grandes dimesiones, que caen somujeres conceden su predilección a
zapatos odiosos, perfectamente masbrc la funda que oprime sus piernas.
culinos, con la suela muy gorda Y el
cuando forman graciosos pliegues las
tacón ancho Y baju, ni más ni mesalvan de parecer campanillas gigannos que como los podría Ile,·ar el hites, y no carecen ele cierta· elegancia
jo del alcalde de Chicago.
aristocrática; pero convendría· que las
¿Pues y el peinado en boga? En
autoridades de la aguja cJ.isminuyesen
esos frunces exagerados bajó el taYerdad que no puede ser más arbille, pues con tanta te!a laboriosamentrario. To:e'.o tirante hacia detrás. re~lo.,_;t:_
)a_-___
te _plegada, las caderas revisten
matado por un

Esos girones, pegados a los vestidos en razón de una moda idead1
por advenedizos rnás atentos a im
plantar lo caro que lo bello; esai
vueltas de volantes, descendiendo des·
de la cintura hasta el borde de la falda, tienen el inconveniente de qucson pabullados al sentarse; por ese
las mujeres- de sociedad habrán de
estar de pie toda la noche en los sa
Iones, como mleshas abuelas. para
no arrugar esas telas flotantes, y si
incurren en la tentación de sentarse, al levantarse para bailar o acercarse a una mesa de te se arreglarán
los voíantes sobre que estuvieron sen
tadas con un ademán que recuerda
al de un mono qu.e se rasca.
Y esto no es el~inguido ni correcto, sin contar con que la preocupáción que hace de su parte posterior.
que se si.e1Jta y de la retadora exhibi·
ción que ~ace de su parte potserior.
roban a las 'lnujeres gran parte de ~ti
abandono y libertad de espíritu.
Esto no quiere decir que las mujeres no resulten seductoras con los
modernos atavíos. Una mujer ele¡;:;an·
te lo. está siempre aun con el vestido más absurdo, y sabría llevar sobre sus hombros un delantal de cocina con igual majestad que un manto regio. Aunque no lo he visto, estoy segurísima de que Eva, con su
hoja de parra, ponía cátedra ele elegancias en el Paraíso Terrenal y que
causaba sensación por su oportunidad
en el emplazamiento de este adorno
tan breve.
De lo que me lamento es de que
las Hijas de Eva no manifi esten un
poco más de cordura antes de aceptar una moda de gusto dudoso.
Si fuha una sóla ía que se vistiese
ridículamente, todavía podría ser desdeñ:1da; pero como la generalidad de
las mujeres se apresuran a seguir la
moda con sagrado frenesí , ¿ vamos a
desdeñar al sexo?
Contra su obcecación no hay más
recurso que unas prudentes reflexiones, que seguramente no seguirán por
que las mujeres tie,ien un horror invencible a meditar-dicho sea sin
ofender a nadie-ni siquiC'ra tra tándo
se ele trapos.
Claro que, afortunadamente, no todas las mujeres se arrojan al abismo
de- la m'oda rxtravagante y arbitraria,
y qne son bastantes las que huyen
de parec.er un marimac!10; pero la s

nerse y quemar en un auto de fe esas
capas ele guardia. esos zapatos ele
"sportman." esos chalecos gedeónicos, y, sobre tod o, peinarse con un p~
quito más de gracia, desterrando tiranteces de cabello ja ,·anesas?
Si no lo hacen asi. el Buen Gusto
~cguirá con calentura, y la Reina J\J oda empezará a in ternarse en los laberintos del rid ículo.
¡ La di osa :'lfincrv; sí que sabía ser
mujer ! Ella. que. habie ndo inventado la flauta y Yiendo a los dioses
encantarse con los dulces sonidos que
brotaban de aquel instn:men to, al advertir que sus carri llos se inflaban
sin gracia. a rrojó la fla uta al sue
lo.
¡ Oh. diosa coq uetona y perspicaz.
que surgiend o de la cahez::¡ del Señor de los dioses para representar el
Sentido Común so bre la tierra, adiYin ó que había de ser tratado como a
enemigo público y no se at revió a
salir del cert' bro pate rn al sino acora
za&lt;la y armada de punta en blanco__ !

R()M~NllCISMO
--o-·Señora: soy mosquetero,
ducho en lides y en intrigas,
pues fueron cien mis amigas
por mi porte y por mi acero.
Sólo por una mirad¡¡
concertaba un desafío,
y jamás sufrí desvío,
ni me importó una estocada.
Mas hoy, burlas del Destino!
es mi amor un desatino,
contrario a Dios y a Ja ley,
porque eres bella, madama,
la más encumbrada dama,
la favorita del rey.

�A nuestras lectoras

HUACHINANGO AL HORNO.
Después de bien limpio el pescado
se unta perfectamente de mantequilla,
sal. pimienta y jugo de limón; se baña con el jugo de tres tomates grandes y se mete al horno a fuego lento;
se sirve después con cualquier salsa
o bien con ensalada de lechuga.

--o--,

T enem os el propósito de hacer la
Secció n F emenina de nuestro periódico sumamente intnesante para nuestra s queridas lectoras, y al efecto,
además de las hermosas páginas de
modas que publicamos, hemos coleccionado una ~crie de recetas de cocina bien conocidas 1 experimentadas
que esperamos sean del agrado de
nue~tras lectoras.
Pronto abriremos también una Sección de consultas en la cual con gusto contestaren10s a nnestros lectores
lo qt:e nos pregute,1 relatirn a Arte.
literatura. asuntos •.le actualidad, formas sociales. recetas ele cocina, fórmulas ele tocador etc., etc.
Pensamos además, dentro de poco
dedicar una página a los niños y en
ella publicaremos cuentecitos amenos.
lecturas instruetivas, adivinanzas, jeroglilicos, juegos de vocales anagramas, etc., etc
1'ara complacer a una de nuestras
lectoras que nos lo ha pedido publi c,iremos en breve t.na página de labores manual es, la cual creemos que
será ele mucha utilidad a nuestras laboriosas compatriotas.

• • •

MENU

,'1', -

.•

• • •

~---o----

1

Sopa de rosas
Uvas heladas
Canastillas de arroz
Frutas secas
Hi:achinango al horno
Qt:eso de Holanda
Lengua envinada

.1

SUJESTIVO PEINADO DE DAMA
LENGUA ENVINADA.

CaiJ
T~.
Septiembre 26 de 1915.

EXPLICACION DEL MENU.
SOPA DE ROSAS.

- - - -e- - - Para hacer esta sopa se pone a cocer una taza de arroz y cuando esté
muy bien cocida se pasa por una
coladera hasta que qued e una e~pecie ele puré : se t oman seis tazas de
un buen conso mé y se pasan por una
servilleta húm eda a fin de de sgrasarlo para que se Yea li no y en él se
des líe el arroz: se muele muy bien
un poco de cebolla, t: na puntita de aj o,
sal, pimien t a y dos tomates grandes
pasados po r una coladera : todo esto
se pone a freír en dos cucharadas de
mantequill a y luego de bien frito se le
añade el consomé con el arroz incorporando bien toda la mezcla y ag regánd ole un a pizca •le carinín vegetal
hasta que tome un e.olor rosa tenue; el
arroz qu e sobró sv mezcla con un
poco ele c¡ueso rayado y sal, se le
pone un poqu ito de carmín y se hacen bolitas que se ec han a freír en
manteca o mantequilla y se le ag rea la sopa al tiempo de servirse.

---x--LA MODA SE HIZO PARA LA
MUJER, NO LA MUJER PARA LA MODA.

Jamón en salsa roja
Fruté'J

PASTELERIA.
GALLETAS DE HARINA DE
MAIZ.
l ngredien tes:
Un kilo y medio de harina de maíz.
Un kilo y medio de harina de trigo.
Medio kilo de azúcar.
Un kilo de manteca.
Se ciernen bien las harinas y se añade el azúcar: luego se amasa con la
manteca derretida; se hacen bo fitos
pequeños y se colocan en una charola
engrasada; se rnetc&gt;1 al horno a fue
go muy lento.
CAKE DE ORO.
J ngredientes:
6 yemas de huevo.
l\ledia taza de mantequilla.
Una taza de azúcar.
Una taza de leche.
Dos tazas de harina.
Dos cucharaditas de polvo.
Se baten las yemas con la mante4uilla derretida y el azúcar nn buen
rato, se le añade la leche y se vuelve a batir; y por último se le agrega la harina cernida con el polvo
y se mezcla bien todo ; se pone en los
moldes y se mete al horno en fuego

Se golpea bien la lengua y se pone a cocer en agua con sal pimienta
y hierbas de olor: se le añade un vaso de ,ino blanco y se deja hervir
hasta ql:e esté bien cocida: se pone
a prensa r dura nte tres horas y al
tiempo de llevarse a la mesa se corta en tajadas fi nas; se sil'l·e con salsa mayo nesa o con ensalada de pepino~.

JAMON EN SALSA ROJA.
Se hacen tajas :,1uy delgadas de
jamón de \,\'es tfali a y luego que ya
estén colocada s en el plató n do nd e
han de se rvirse se bañan con la sisig uiente ,a Isa:
Un ,·aso de Yino tinto se pone a
herYir con azúcar y tn trozo de canel a; se deja en la lum bre quin&lt;;e minutos: al ponér~ela al jamón se tiene cuidado de echar\1 solo en un lacio de cada tajada dejando en seco
un a ex tremidad.

CANASTILLAS DE ARROZ.
Cuatro cucharadas grandes de harina se baten con le&lt;:he suliciente para
que qu ede una mezcla aguada: ;;e le
añ ade sal y un huern y se bate hasta qu e toda se in .:orpore bien: se
pone a calentar la manteca y allí se
coloca el molde que ha de estar bie n
(

caliente para que al hundirlo en la
mezcla. se le pegue ésta bien; luego
se introduce otra vez en la manteca
y si no se despega del molde con facilidad se le ayuda con un tenedor,
teniendo cuidado de que se doren bien
los bo rdes de la canastilla; para esto
se deben usar dos cacerolitas pequeñas pero profundas a fin de que al
introducir el molde tanto en la manteca como en la pasta se cubra hasta los bordes ; se llenan las canastill as de arroz hecho como de costumbre y se cubren con una capa de
chí charos o bien con un huevo estrellado al que se le pone encima
como adornp una ramita de peregil.

TORTA NOVEDAD.

--o-Jngredientes :
Dos tazas de harina
Una taza de azúcar.
Dos cucharaditas de polvo.
·Dos huevos.
~I celia ta za de mantequilla.
;\[ edia taza de leche.
Incorpórese bien la harina con
el azúcar y el pol vo ; añádan se dos hue
vos y luego arná sese con la mantequilla derretida y ia leche ; póngase
en los moldes y méta se al horno.
(Al frente,)

---

•

Una carta que acabamos de recibir
de una dama elegante y distinguida
dice así:
''De modas, todo lo más exagerado
que estamos viendo en ciertos figurines. Las faldas. sumamente cortas,
con mucho vuelo, y las botas muy
altas, idénticas a las que usaban unos
polacos que hicieron nuestras delicias
en la infancia, cuando íbamos a verles bailar la mazurca.
En cuanto a los sombreros, unos
rnn sumamente reducidos y- parecen
gorrillas de cuartel; otros en cambio,
grandes y anchos, como el de los picadores.
Es indudable que la moda actual
tiene poco de artístico. Ni la falda
acampanada ni los godets hacen favor a la figura.
Por eso me con suela ver entre tanta extravagancia no pocas muj eres
verdaderamente superfinas que conservan sn "gusto personal", rechazando toda moda reñida con la e~tética.
:Mu cha falta . está haciendo una cá:
tedra de elegancias femeninas. As1
se evitaría que tantísimas damas Y
damita s cayeran en las ridiculeces de
ciertas usanzas, nada más que por
ignorancia.
Lo mismo para la playa que para el
campo, el traje de dril, sea .del col~r
que sea, pero. sobre todo; beige o g ris
es el gran tra¡e, por lo comodo Y adecuado. Es fresco. es elegante,. tarda
en deteriorarse, es fuerte ; m1~ntras
más se lava y se le plancha, mas bonito y nuevo parece. Se co ntenta con
poco ; no requiere otros adorn os qu e
pespuntes y botones.
Y basta por hoy.
Pero no sin decir

BORDADO DE ROPA INTERIOR.

�.·¡

RfVISTA MIXl~ANA I!
--o.SEMANARIO ILUSTRADO

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box No. 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
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oro americano
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adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
&lt;,le administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.
P . O. Box No. 637

-----°'"--.......-.

·

SAN ANTONIO, TEXAS.
X X X

~un es tíempo be salbar a la f atría
(CONCLUSION)
de dos o tres iconoclastas ignaros, no puede alimentar la naza ; pero no nos humillemos ante nadie por grande que sea
ambición de m!!jia docena de mediocridades políticas, no su poderío. Que n1.1estra labor se inspire y se establezca sobre
puede amparar a unos cuantos mercaderes sin escrúpu:os, las in conmovibles bases de probidad, justicia y patriotismo, y
ni puede proteger a los r épro'bos, ni acoger bajo su som- nuestra debilidad se convertirá en una fortaleza inexpugnabra bienechora a los esca~ados de presidio, por más que ble. Amor y fe bastaron a los caudillos de nuestra Indepenéstos se cuenten por centenas y hayan sido consagrados, dencia para crear nuestra nacionalidad. Amor y fe inquepor próceres extraños, como apóstoles y redentores. No brantables bastarán para redimirla. .
S. BOTELLO. . ., ,
provoquemos al enemigo común que nos acecha ·y nos ameSan Antonio, Texas, Septiembre de 1915.

LA OPINION DE
LOSCAIDOS
- - : x :-

-

''Thc Literary Digest" en su número correspondiente al día de ayer
trae un artículo interesantísimo. en
donde se dan a conocer las opiniones
de tocios los pueblos esclavizados por
Ru~ia, Turquía. Austria y Alemania.
sobre el porvenir que les espera después de la actual conflagración mundial.
El alma se llena de tristeza leyendo
los juicios .&lt;iescncantados c(e Polacos y Bohemios, Rutenos, Croatos y
~foravos sobre su destino y su por-

"enir en medio de esta catás trofe
grandiosa. Ünos suponen que triunfarán los aliados; otros creen que la
. Yictoria será para lo raza teutona;
y todos se muestran doloridos. por
wrse obligados a combatir por intereses e ideales enteramente agenos. y
a \'eces contrarios a sus respectivas
nacionalidades.
Oja 1á que en la nueva organización
mund ial que se prepara. mejoren de
condición, y sean escuchadas estas
pequeñas naciones sometidas.

o----

NUESTRA PORTADA
--o-accidente desgraciado
(

causa de que nuestra portada no sa
liese a var ios colores como lo habíamos an unciado. Hicimos todo Jo posible, por re.-ediar dicho accidente,
y al fin logramos presentar a nuestros lectores. con el retardo ele algunas horas. u na portada elegan te y
artística, que tiene el mérito ext raor- :.
dinario de haber sido improvisada.
En nuestro próximo número publica remos en la carátu la de nuestro
periódico el famoso cuadro de Don
Félix Parra intitulado "El defensor
de los indios." Sign ificará otro nuevo esfuerzo, que sabrán apreciar los
inteligentes y patriotas lectores de
"Revista 1icxicana."
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Reservado · para
&lt;·. Anuncios.

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                    <text>REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Septiembre 19 de 1915.

Volumen 1 Número 2.

�--

-- -~----

-··-·-:-- - -

REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado•

ud

Año l.

~íl A los Anunciantes
®®®~®~®®®®~®®®®S®*®ffi~
®
®

*

!

1

El número prospecto de "Rev¡sta
Mexicana" se agotó a los tres días de
ha her aparecido. Fué tanta la deman tia qt:e huho de nuestro periódico que
nos vimos obligados a suspender in-

®,

linidad de pedidos.
El éxito ha sido colosal. En todas
partes la venta ha sido enorme. y las
subscriciones se; multiplican a medida
que. pasan los d1as.

1

®
®
,BB.

~
~

®®$$®@$®~*&amp;®®~®@@®*®*

San Antonio, Texas, Septiembre 19 de 1915.

·-·•

•

Pagina Editorial.

Número 2

.-.•
•

LA CONTESTACION DE CARRANZA Y EL MEMORI ~L DE CALERO.
,Los dos, ~ocume.ntos políticos de mayor interés publi- bi~no del Seña~, Madero para adquirir una ciJrul en el Secado.; ~r. li: ,ultima semana, son la contestación que dió don na ~ de )a Nac1on, y luego, aparentando una ecuanimidad
Ven~st1ano _C~rranza a la nota del Secretario Lansing y los sublime, ir a la Cámara Alta a atacar la Administra . ,
Plenapotenc1anos de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Uru~ue les había dado vida. Pero desgraciadamente
a c;~:
~ay Y ~u~temala, Y..el memorial dirigido a estos mismos Ple- firmantes del famoso memorial esos buenos tiemp"0par
volverár..
'
s ya no
napotenc,anos por los Señores Licenciados Don Manuel Calerc, 'i Dor. Jesfü; Florei: Magón.
. En los tres últimos años se han registrado aconteci, . El primer 'documento es una respuesta negativ¡i. y catemientos., treme.ndos, que han variado en ¡0 absoluto la
g?,nca, ~'-!e rechaza :de plano las proposiciones de pacificadecorac1on nac1~nal. La República ya no quiere "hábiles"
c1or. erru~d~s por el Secretario Lansing y lo~ Diplomáticos que s_e salven, sino hombre de corazón que la salven s
de la Amenca del Sur. Es una nota mal concebida y peor n~cesd1ta.. una generación de hierro que tenga esta suprem:
!xpresada, llena de falsedades notorias y de declaraciones
virtu : saber quemar las naves."
inoportu~as i P_Cro que en su parte medular, proclama, sin re· _ Tanto el documento del Señor Carranza como el del I
servas n1 distingos, qu&lt;: los asuntos de México deben reSenor Calero nos c~nfirman en la idea que nos hemos for- ¡ ¡'
solverse pol' México mism~. Sostiene un gran principio,
~ado de sus re~~echvos autore_s. Carranza es el obcecado de
apuntala'fo torpemente. por vaciedades y fanfarronerías.
siempre, el fanat1co que no ceJa, y que hoy por una coinci- '
La nota de. los -Señores Calero y Flores Magón, está,
denc!a afortunada del D_e~tino, al defenider sus particulapor lo c~ntrano, redactada de manera hábil y sutil. Reres in_ter_e~es y sus amb1C1ones políticas, defiende también
chaza la intervención de los países extraños, y sin embar- un P~!nc1~10 sal~ador para la Nación. Don Manuel Calero
go, recurre espontáneamente a su autoridad para implorar tamb1en s~gue siendo ~l hombre dúctil, ponderado, que se
como una gracia lo que podía exijirse como un derecho.
pasa de listo, que ~ue porfirista_ sin serlo, que repitió la
Condena la intromisión de otros pueblos en los asuntos ins.ierte ~on el madensmo, que quiere sin querer y que proteri~res de Méxic&lt;?, y no obstante a ellos acude, para que
~~sta s1.n protestar, cualidades espléndidas para ser Subdecidan de la suerte lle la Patria. Los verdaderos mexicasecr~tan? _tle Fomento en tiempos de Don Olegario Molinos, sin embargo, no deben escatimar elogios a los Licenna, o '1:in1stro de Justicia en la época de de 1a· Barra; peciados Calero y Flores Magán, por el fondo de su memor? enterament.: ineficaces para orientar un pueblo ensorderial, aunque, a decir verdad, habría sido más oportuno, que
cido por los clamores de la tempestad.
al dirigirse a las Potencias interventoras, se hubieran ¡¡.
Nosotros,. que nos colocamos en un punto 'de vista nemitado a reprobarles su actitud.
tamente mexicano, :leclaramos que si la desaparición de
Los Licenciados Calero y Flores Magón han creído en- Carranza,, q.ie _ta~to a~helan los Licencia1:los Calero y Flocontrar la clave de la situación mexicana, alabando la actires Magon, s1gnaficana una gran liberación para nuestra
tud de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay y Guate- pobr~ ~atria, la. desaparición de la Asamblea de Plenipomala y censurando la conducta del Gobierno Norte-Americatenc1anos, que intentan resolver n.iestros destinos sería
una liberación mucho mayor. Porque Carranza es un~ ameno.
naza pasajera: si no lo derrumban sus adversários lo desNo comprenden que si las conferencias de Lansing y
truirán sus amigos. Y aún en el caso pavoroso d¡ que lolos Plenipotenciarios se celebran, es únicamente porque los
gra~e c~nso!idar su. régimen ,func~to, los males que le pueEstados Unidos invitaron a las repúblicas de la América del
da inferir a la Patna, quedanan limitados a los cortos años
Sur, que son nuestras he('manas de tradición y de sangre.
que le restan de existencia. En cambio, el peligro que lleArgentina, Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia y Guatemala,
no htcieron absoh.1tamente nada para remediar la anarquía va en sí la Asamblea de Plenipotenciarios es eterno porq_ue sienta un p~ecedente i:ialdito y deja mt,nguad;s para
de M~xico durante un año; esperaron que Estados Unidos
siempre nuestra indepedenc1a y nuestra soberanía.
los invitara y accedieron a firmar con el Secretario Lan¿Que Cararnza es el menos indicado pé.ra asumir una
sing \ln memorandum, en donde francamente se interviene en
actitud nacionalista? ¿Que ayu•:ló a los norte-americanos en
los asuntos interiores de nuestro pobre País. Hasta hoy no
Abril de 1914, en lugar de contribuír a expulsarlos del terrihan htcho más que ayudar a salir a los Estados Unidos del
torio patrio i' ¿Que lo únicc, ~ue él proc.ira er. mantenerse
abismo en que se hallan.
indefinidamente en el poder? Todo esto es rigurosamente
Cuánto mejor hubiera sido que estas naciones, en lugar
exacto; pero la . verdad es verdad en donde quiera que: sede aéeptar la invitación, se hubiesen negado a concuencuentra; y no por que Carranza apoye a una causa noble
rrir ¡¡ las mencionadas conferencias, como Colombia, Pecor. aviesar. intenciones, va esta. caus&lt;'. 2. quefar desprovist~
r.ú, Vcnezuela y · El Salvador, como todas las demás naciod e Sil nobleza.
Es preciso salvar lé'. soberanfa mexicana á toda costa.
nes del Continente.
Urge··
evitar que lor. Ministror. extranjeror. controlen n11esPor lo demás, el memorial de los Señores Calero y Flotror. asuntos interiores. El triunfo de Carranza no~ traería
res Magón tiene el lenguaje tendencioso de todo aquel que
algunos años de dolor, varias ciudades destrtiídas, muchos
desea halagar a muchos, y se reserva, por tanto, infinidad
campor. desolados, una nueva vergüenza e# nuestroi. anales y un nuevo sonrojo en la faz de nuestra historia; pede retiradas seguras. Ataca con acritud a la revolución;
ro en medio de tanta tristeza podríamos conservar la espepero , confiesa que "algunos hombres honorables y probos,
ranza de reconstruir lo demolido, el ensueño divino de reque ¡¡ún quedan en las facciones, son impotentes para imdimir las faltas de los hombres de hoy por medio de la virpedir los atentados de la mayoría." Todo esto sería admitud y del trabajo. En cambio, la aceptacrón del plan pacirable, si, como en 1912, se pudiera seguir teniendo un pie
en el Gobierno de la República, y otro pie en las filas de la ficador del Secretario Lansing significaría el ocaso definitivo de nuestra amada nacionalidad.
· .,,
' ·
nces utilizar al Go,1

¡ A am111t·iarse 1 :--:o_ hay 411e olvidar

la mayor parte ;de los periódicos
se leen y luego se d~jan ¡. en tanto que
"Revista Mexicana"·-se lee en el momento de ser comprada, luego se lleque

va al hogar, en d~de se sigue leyendo durante toda la se,;nana. De5pués
se guarda en espera de -nuevos ejemplares para .formar colec~iones y, encuadernarla.s,

:
Una inserción en "Revista Mexicana," es por consiguiente ' muchísimo
más productiva que una semana c&lt;;ms·tante de anuncios en cualquiera otrb
periódico.

.

";

.\:¡A Anunciarse!
·

r· .~.

1

•

..

Pará ello, dir.íjaae Vd. a

"Revista :'. Mexicana'!
....:~

&lt;- • •

:,: -~--j ...

P. O. Box 637 San Antonio,.--Texas··~ª:

�l

Í\ la orilla del río qt1e alegremente corría entre los sauces llorones Y
los fresnos, saltando de piedra en
piedra quebrando sus linfas clarísimas
en espumas rumorosas, junto al viejo paredón del abandonado huerto,
entre cuyas piedras crecían·Jas yedras
y los musgos y por encima del cual
colgaban los festones de campánulas
v rosas blancas. se hallaba un grupo
ele muchachas que lavaban ropa y desgranaban risas y entonaban canción
tras canción. mientras sus manos Y
sus brazos, desnudos hasta los codos,

mullo de árbo!es y espumas, y levantándose de vez en cuando para po·
ner al sol la ropa húmeda.
-¡Jesús cómo está el s.ol, pare·
ce lumbre,-decía una q11e volvía de
tender su ropa,-y poniéndose en la
,intura las mojadas manos y enarcando los brazos desnudos, añadió:-no
se puede estar allá. Sacudió la cabeza con soltura. haciendo revolotear
sus cabellos negros sobre la frente
trigueña, se puso de rodillas, cogió
una prenda del montón .que al lado
tenía y se entreg-ó de nn&lt;'YO a su rae-

Se fueron levantando una por una sorprender la mirada hosca y somhicieron sus líos de ropa, secárons¡ brí a con que acogió la noticia y al
oírle cle,ir en voz baja: •·¿Vendrá o
las manos y los brazos con los delanlo habrá castigado la Providencia?",
tales, y con su carga :i la cabeza, cosu temor se hizo terror y en una remenzaron, silenciosas y pensativas, a
andar hácia el pi.1eblo ____ _
trospección de su imaginación, apareció en su mente la visión trágica de
- ¡Eh! Juana, ¿te quedas? no digo
su hermana corriendo por los caminos
hicn. Ya está llorando; anda, mujer,
in te rminables, bajo el sol y la lluvia,
no seas tonta. Yámonos.
tras el batallón que marchaba __ ___
El chicuelo de las cabras. asoleado
-Padre. ¿qué tiene usted ?
y rendido, se hahía acostado junto al
-Nada, hija, ____ y como si hablatronco de un fresn o, y mordisqueaba
ra a su alma, a su recuerdo, murmuraun pedazo ele pan, mientras su perro
ba: Yo Jo ví rondar mi casa. cuando
le miraba con ojos ávidos y las caella estaba sola, muchas veces; al volbras seguían pastando por los barnr del campo yo lo ví esconderse
bechos, ent re las amapolas. El humo
de mis ojos. Mu chas veces lo ví con
del jacal subía lento hácia el cielo, y
otras,
para ocultar su fin ; pero yo lo
1111 zopilo te, en pausados giros, mansabía. Luisa estaba ciega, quise oblichaha el ciclo azul con su negrura.
garla por la fuerza a dejarlo. no quiX X X
so, negó _____ Leisa estaba ciega yo
Por el camino del pueblo. entre
no. F.!. él me la robó y robó mi honlas magucyeras Juana se acercó a
ra y mi paz_ ___ ¡ lf az ! Señor, en tu
L11z.
infinita misericordia que no vuelva.
-Oíme. ¿ tú crers en el "pajarito?''
Padre nuestro que estás en los cie-¿Yo? _____ Sí. contestó Luz, tras
los ______ _
1111a pausa. vaci lante.
-¿ \' no tienes mírelo?
-"'.\o. porqut yo crto qnc nos anuncia algo alegre.. __ _
-¿ 1'1.cs por qné entmíccs le oí yo
tan tris te?
-Lo oirías así porque sólo pien sas
en triste zas, por eso.
-Es q1H' han· dos meses qnr no sé

había de quererle!, y rompió de nuevo a cantar:
Pica, pica, pica perico,
Pica, pica. pica la rosa ____ _
De repente, sobre el ruido del agua
y de las frondas, de los cantos y el
restregar inquieto, se levantó el canto de un pajarillo que cantaba desde
el viejo paredón; fué 11na escala descendente, argentina y temblante. Juego una nota aislada, ____ Juego otra __ _
después una terceri ____ _
Cesaron brusca1ñente las risas y
los cantos, cesó el restregar aranoso

,le él__ __
-11 ahía n llegado a las primeras ca-

».:::

.t.P',,.~

1'~~~~~4#,
del jabón y la piedra, y todos los ojos
se mojaban rn la fresca agua corrien-na, cantando alegremente:
se volvieron al paredón, alcanzando
-Señora, su periquito
te. y la espuma del jabón iba f?~a ver solamente el pajariJJo que voMe
quiere
llevar
al
río.
mando en los reman sos manchas 1r1Y yo le digo que "nones''
laba hácia los árboles del huerto.
sadas en las que jugaba el sol queman
Porque me muero de frío ____ _
-¡ El saltaparedes!, y se miraron
te de 1111 mediodía ele primavera, con
-Oye. Luz, exclamó una interrumun as a otras medrosamente; ¿ qué nos
un cic'o azul que no empañaba la
. ' ) ___ _
anu nc,ara.
piendo la canción. ¿Tampoco este año
,
más ligera nube.
-¿ Cantó triste, _verdad?, preguntó
tendrás novio?
1Iás allá ele los árboles del no que
-¿Yo novio? ¡Vaya! Para cariños.
J nana toda tembl orosa.
agitaban sus copas blandamente, se
con el de mi padre me basta por aho-Sí, contestó gravemente otra de
veía el campo, barbechado a trechos.
ellas.
ra.
salpicado de girasoles y amapolas, en-¿ Y para después?, agregó otra ja-¡ una desgracia'---tre los que pastaban medrosamente
bonando con presteza un pañolón en-¿Porqué?, al contrario, dijo Luz,
algunas cabras flacas cuidadas por as¿ por qué si cantó alegre ?
carnado.
troso muchacln:elo, yestido a medias.
-¿ Para después?------- ¡ Quién sa- Xo, Luz; no, cantó como si Jl ocon la cara sucia y el cabello lacio
be! Ko qu iero ponerme como Juarara ,-dijo Juana, volviendo la vista
caído sobre la frente, quien, flecha
na.
al paredón, algo nos va a pasar--- en mano buscaba algún descuidado
-¿ Como yo?, preguntó la aludida,
Nadie vió más, nadie habló más,
pájaro e1~ qu ien ejercitar su puntería;
irguiendo el busto, mirando a Luz
sólo, después de un rato, Luz reco' un perrillo amarillento y terroso le
con sus ojos garzos de graiides pesseguía los pasos, deteniéndose
se
menzó en voz baja su canción:
taiías y apa rtando de su frente. con
detenía corriendo si corría, agobiado
- Señora, su peri.quito
su mano mojada, un mechón rebel por el sol. :;\] ás allá, una maguey e;',.Je quiere llevar al !Ío,
de.
ra recortaba sus puntas: ason~aba tras
Y yo le digo qlle "nones"
-Sí, que siempre estás más triste
de ella el pajizo techo de un Jacal que
Porque me mlfero de frío ...
y más callada que pareces enferma .
humeaba. luego una obscura arboleDesde que se fué tu cabo con el bada, y lejos. muy lejos .. los cerro~ azuEl viento que hacía susurrar las
tallón a pelea r con los indios ª-----Josos sobre el cielo $111 nubes, mten:1pretadas hojas de los árboles, trajo
bueno,
a
esa
tierra
donde
se
muere
samente azul.
,
,
el lejano sonido de un sil bato de fáa
uno de fiebre, no haces sino llorar
Las muchachas del no segma~1 su
brica, lastimero y quejumbroso.
y pensar que no lo volverás a ver ___ _
faena riendo y cantando. harmon1zan- Las doce.
-Es que quiero a J osé.
do la gama de s11s risas con el mur-Vámon os ya ____ _
- i Y o, si tuviera un novio, no

s!

---- .

-~

sitas del pohlado: én una puerta estaha s&lt;·ntacla 1111a Yiejil a arrugada,
&lt;·ch;indo 111aíz a una, ga l inas que caca reaban .
- ~ladre dijo J1.a11:1 hemos oído
el canto dl'i "pájaro."
La frtnte de la Yicja se arrngó más.
dejó ele echar el maíz, y como una
oraci,'&gt;n. 111nr11111ró :
- L a Virgen de los Remedios nos
a~ i~t:1. ,\diós. Luz.
Y Lu z se alejó, sola por la an~osta callejuela..\ su pesar quizá, se
acordó del canto clel ave agorera y
pensó en su padre. en el pobre viejo
que desde aqu ella tarde en que Luisa. su hija mayor. había desaparecido
,le la casa. estaba tan triste. Ya hacia
mucho tiempo de esto; había sido la
misma tarde en que Juana le había
dich o:
-Ya se fué el batallón, José no volverá, me lo dice el corazón.
Y todas las noches al acabar los
rezos. después de pedirle a Dios el
descanso para aquelia madre que Lu z
no conocía. por haberse ido de la vicia cuando ella llegaba a ella. el viejo agregaba con voz sombría:
- ¡Jlaz! Señor, en tu infinita misericordia. que nunca vea yo a ese hom
bre, nun ca _____ Padre nuestro que estás en los cielos_ ___ _
Caminando para su casa. Luz pasó frente al vetusto caserón en que
estaba el cuartel, el cuarte!' del batall ón que se había ido, y se detuvo
asombrada: la gran puerta de macera claveteada no estaba terrada, como
hacía mucho tiempo. y en el patio había unos soldados que lavaban las
cuadradas Josas, atareados.
- ¿Voh·erá ya el batallón ?-se preguntó y un temor impreciso se derramó en su alma porque ella sentía
vagamente, sin explicárselo bien claro, que la suerte de su hermana desaparecida estaba ligada con aqu el
enarte! ncí o, con aquel batallón que
se había ido.
Se apresuró a llegar a ~n c~sa, con·

;;-"
Lic. Santiago Méndez Armendárü:,
qu&lt;: ademáf, de ser un escritor laureado, h.i. atraído la atención del
público, por haber sido el Juez
Instructor que instruyó el
proceso incoado contra
Francisco Villa, por haberse insubordinado en
contra del General
Huerta.
- -o-Una harmoniosa escala descendiente. argentina y tem blona. rompió el
silencio angustioso. Luz sintió 1111 terrible esca 1oírío. y se arrojL'&gt; a los piés
de su padre.
- Padre. padre,. ____ cJ canto del pájaro. parece que llora .. .

Brillan al sol las afiladas bayone-

tas, sobre un amontonamiento de uniformes blancos: el batallón se acerca al pneblo, a su viejo cuartel y, sin
embargo, en el silencio del campo no
se escuchan ni cornetas ni tambores.
El campo está cansado de tanto sol,
tanta vida ; duerme bajo el cíe-

tambores de redoblar, marchando ' hácia la muerte?
El chico de las cabras llevó la noticia, y todo el mundo sale a verl os.
Allá vienen, sobre el camino polvoriento, sin ruido apenas Un agudo
son de corneta parte del amóntonado grupo; los soldados se cletieñ'en. se
forman; las bayonetas brillan simétricamente, con reflejos de pla ta, y al
frente los tambores tienen destellos
de oro; los árboles y las casas y los
montes se empinaban para ver?os. El
campo dormía. O tro toqne de corneta y, a un tiempo, baten todos los
tambores, suenan toda s las cornetas,
y el batallón avanza al pueblo saludándolo con sn alegre fanfa rria, qne
despierta ecos en las montañas, y
ecos en los corazones.
- i Los soldados! ¡ los sol(lados !,
gritan palmoteando los chiquillos y
echando a correr hácia el ,amino.
-¡Los soldados! claman las 1110
zas, asomándose a puertas y ··\'enta
nas.
-¡Los so'dados. suspira Juana.
- ¡ Los soldados. murmura J';uz 111i
rancio a su padre. qur n•pih' ·,·n voz
queda:
- i Los soldado,!
Ahí están ya, ya &lt;'ntr:in 1·11 el ¡,111·blo; eran más cuando part it·ron. 11111
chos más!
- ¿ Será de los qi:c íalta n ?,: pitn~a
Juan a.
-¿ Será de los que v11rlvcn ?. pien,;:i
Lu;.
Tienen todos los rostros amni ).,,
y los ojos h1:ndidos. y 1111:\ rap:\ dl'
polvo cul,re los "chacbs" ~11i1111cl;1d,1,,
Jo~ uni fo rmes de dril amr,;·i 1lr11lu y
las negras correas y las moeh:la~. \'it
nen cansados. mucho muy : ¡tnsados.
sus pies casi descalzos gvlfh'.an el
suelo con fatigada cadencia: 1' l:1 misma tristeza. él mismo desali~nt') tiene pintado en el rostro el soldado
qne march a entre las filas, q11c el rnronel sobre su yegua escuá'ida.
Y pasan. pasan redoblando' !&gt;Í!l tregua los tambores y vibrando wnoras
las cornetas, rodeados de la t1trha
de harapien tos chiquillos que, en al
gazara juguetona y bulliciosa, gr itan
y marchan é imitan con dcst~mplacl,,s
YOces el "paso red oblado ___·~"
Y pasan, _____ pasan las apretadas
filas ele rostros demacrados y uniformes polvosos. y, con ellas. las mujeres del batallón cargadas como bestias, con canastas. patatas y cazuelas.
sudorosas y jadeantes, seguidas de
los perros hambrientos qu e han segu ido a sus amos a la gnerra.
Luz no quería ir a ver!os. ten ía
miedo, su padre la llevó cas-i a la fuerza. y miran también pasar al batallón ella angustiada. él pens.ativo. J ua
na ~e les ha unido. ansiosá, inquie·
ta.
Todo el mundo mir?. a los soldados, menos Luz que mira a su pad~e.
callado y hosco.
Y el batallón sigue pasando con su
fati&lt;Yacla cadencia. ~' a el redoble seoye"' lejano. J nana está cada yez mis
pálida, sus ojos fosforecen con. inquietud, su pecho respira traba;osamente; Luz no quita los ojos de su
padre, cuyas cejas s~ juntan más y
má~.
Las últimas filas l•an entrado al
pueblo en ellas vendrán los espera·
dos---~ -- - ¡ oh no vendrán ya más!
Los corazones
palpitan, las miradas parecen dardos que se cla-

""'ªrE:.1Un,

�16 de SeptiemOre

de los soldados, las manos están frías,
los labios secos. Cuando la última
fila pasaba frente al ansioso grupo,
J nana dió un grito. ¡ El, J osé, al fi n!
- ¡Sí, al fi n!. rugió una voz junto a Luz, y ésta vió a su padre arrojarse sobre un cabo, y clavarle su
cuchillo de monte en el pecho. El caho cayó pesadamente soltando el fusil, cuya bayo neta tm·o un relámpago
s iniestro. Todo fué en un instante.
Cuando Luz vió a su padre lanzarse
hácia el cabo. perdió el s entido y cayó al suelo. E l batallón se detuvo;
sólo los que ya iban lejos, siguíeron
marchando, ignorantes del caso. Los
soldados rodearon al asesino, amenazándola. injuriándote. Juana se arrojó
sobre el cuerpo del cabo derrumbado llamándole, llamándole inútilmente v entre el tumulto, abriéndose pasd. 1legó una muj er demacrada y s u·
cia. con un chiquitín en brazos, envuelto entre los pliegues de un des-

..

0

~·
garrado rebozo azul.
-¡José; José'----Y al mirar sobre
el cadáver a una muj er y entre los
soldados a un hombre de mirada torva, ex.cla~ó: ¡Juana!_ ___ ¡ Padre! ____ _
-Ahí le tienes, míralo,----Y empu jado a culatazos por los soldados, s in
apartar la vista del muerto, que parecía mirarlo con sus ojos vidriosos,
se alejó del desolado grupo de las dos
mujeres, que llorando se disputaban
el cuerpo ensangrentado, ro{iead¡is de
soldados macilentos, de mujeres ha rapientas y chiquill os asustados.
De lo ·alto de una par ed un pajarillo desgra npba pna escala argentina
y temblante. Nadie parecí11 escuchar
su canto; sólo una n¡uJ er, lev¡intándose del suelo, se volvió al ave a1rnn cíad ora de la pena, murmura11do con
voz hueca:
- i Canta. can ta, pájaro malo ___ __
canta má s 1 •....•..• , .•••••.••• ,

- ¿ Y qué pasó gespués ?, me preguntó Ella. con un7lf voz melodiosa.
- ¿Después? Ya lo sabes, lo de
siempre, un encierro muy largo en un
calabozo obscu ro y frío, muchas lágr imas de corazones, quizás inocentes, que ex piaban el pecado de amar,
y, un a mañana nublada de invierno,
una descarga de fusilería.
Ella permaneció callada. Tras los
cristales de su ventana se veía el crepúsculo dorado; un rumor de fro ndas llegaba hasta nosotros ____ _
Fijó Ella en mí sus ojos, que pa1 ecían dos lagos sombreados por los
sauces, en un atardecer, y me preguntó:
-¿ 'fú crees en eso _____ ?
-Est¡uido junto a tí, creo en tí_ __ _
-¿ Y ]ejus de mí?
-Lej os ___ no creo en nada.
Y quedamos de nuevo silenciosos,
viendo el crepúsculo dorado, apagarse tras los cristales de su ventana.
Santiago Méndez Armendªriz.

In 1Jutrlrrtunlibttb fflrxirnun
.JJ,
&amp;
~
~
irspurs hr J'rbrrrn hr 1913
La habilidad excesiva de los Señores Calero y Flores
Magón los lleva a lanzar afirmaciones audaces, que ponen
, de manifiesto su pasión política o su ignorancia en lo que se
refiere a l¡¡. ctiltura mexicana. Dicen temerariamente que
los intelectuales no sirvieron en la Administración del General Huerta. Basta recordar que después del 18 de Febrero de 1913 fueron utilizados por el Supremo Gobierno de la
Nación 1 literator. de lé'. tallé'. de Salv.f:ior Díaz Mirón, Federico Gamboa, Amado Nervo, LuiE, G. Urbina, Francisco
A. de !caza, Balbino Dávalos, Enrique González Martínez,
José López Portillo f Rojas, Victoriano ~l~ Alvarez,
Efrén Rebolledo, Manuel Puga y Acal, José Juan Tablada
y Rafael López; historiadores de reputación internacional
como Genaro García, Luis González Obreg,5n, Lt1is Pérez Verdía, Jesús Galindo y Villa, Carlos Per:yra y Vicente de P. Andrade; j\lrisconsultos de los tamanos de Jorge
Vera Estañol, Agustín Rodríguez, Emilio Rabasa, fulio
García Antonio Ramos Pefüueza, Vi,toriano Pimentel, Francisco 'Elguero, Francisco Carvajal, Miguel S. Mace•jo Y
Agustín Garza Galindo; eminencias en Medicina Y en la
Cirugía como José Terrés, Aureliano Urrutia, Manuel
Toussaint Julián Villarreal, Ulises Valdés y Fernando Zá.
'
' · ~
nombrados como Ramón Ibarrola

~

Josií Aguilera. Manuel Marroquín y Santiago Villarello·
educadores tan prestigiados como Esequiel A. Chávez Mi~
guel F. Martínez, Antonio Caso, Alfonso Pr'imeda, 'Guillermo Sherwell y Leopoldo Kiel ; tribunos tan elocuenter. come, Franciscc, Bulnes, Francisco Olaguíbel, Querido
Moheno, Toribio Esquive! Obregón, Rodolfo Reyes, José
María Lozano y Rubén Valen ti; artistas plásticos como Alfredo Ramos Martínez, Germán Gédovius, Saturnino Herrán, Arnulfo Domínguez, Fidencio~ Nava y Enrique Guerra ; músicos como Julián Carrillo, Carlos J. Meneses Manuel Ponce, Pedro Valdés Fraga, Carlos del Castillo' y el
Padre Velázque~; naturalistas como Alfonso Herrera; geógrafos como Miguel Schulz; y h'\lmanistas como el Maestro Rivas.
Si se suprimen. los nombres anteriores, queda suprimido de un golpe la mtelecfüalidaid mexicana. Todos ellos sir:'.ieron en la Administración del General Huerta; y los Senor~r. Calero y Flores Magón, al afirmar lo contrario, han
reahzadc, ur. acto muy poco serio e indigno de sur antecedentes de honorabilidad.
"
A no ser que, para ellos, el centro del pensamiento mexicc1no. le, ocupo el inmortal Bonilla.

-

Las conmemoraciones cívicas, las
fiestas suntuosas con que los pueblos
celebran los aniversarios de los grandes sucesos, las solemnidades y los
regocij os que consagran a rememorar
sus fastos son. no sólo efusiones del
entusiasmo y de la admiración por los
grandes homhres y por las grandes
co~as, sino también y muy prin cipalmente, medios importantes y eficaces
de educación pública, de exaltación
del civismo, de crear, robustecer y
aquilatar el sentimiento patrio, el
amor a lo grande y a lo bueno y el
anhelo de bienestar y de progreso.
La naturaleza humaua es tal, que
vive más y mejor de sentimientos que
de ideas, de efusiones que de meditaciones, de afectos que de reflexiones. No le basta jamás que la razón
serena y fría le demuestre lo bueno
y le evidencie lo grande. Le es forzoso también que lo que la razón san- ·
riona lo recoja y lo fecunde la emoción y que la s imiente seca que diseminó el juicio la acoja e impregne
de savia el sentimiento y la transforme en frondas exhuberantes y en
perfumadas y matizadas flo res.
La eYolución de una idea no es
completa y resulta frustránea cuando no ha descendido del cerebro al
corazón y hecho vibrar sus fibras más
sensibles. Creer en la Ciencia es mucho; pe,::o amarla es mucho más. Razonar la patria, estudiarla y medi-

-

•

tarla es necesario; pero sen tir por ella siastas, sacudida el alma hasta en sus
anhelos, desearla y adorarla es más más arcanas profundidades, nublados
fecundo en placeres y en bienes.
los ojos por las lágrimas, compr imiLa razón debe ser tan sólo el pe- dos en el pecho los sol!0zos o
ristilo del sent imiento; todo afecto lanzando los labios vivas y hurras,
debe ser razonado. tundado y justifi- se siente más ardiente que nunca el
cado: pero si se quiere que, a la vez amor a la patria. se cree en ella. en
que focos de luz, sean focos de calor, ella se confía, todo para ella se espera
y que además de espectáculos para y los resortes de la actividad, retemla contemplación sean móviles de ac- plados al fuego del sentimiento, imción, la Ciencia, el Arte. la Patria, 1:.. pelen e impulsan al bien, a la prosV irtud deben descender de la corte- peridad y a la grandeza nacionales.
za del ce rebro hasta el fondo del coCada año, al conmemorar los anirazón y encender en él la lumbre versarios de nuestras grandes empredel afecto y el calor de la pasión.
. sas y de nuestras grandes conquistas,
A eso ticmle11 y eso )Jrovuca11 lt1 s clevamo:, nuestra alma por el a111or
ceremonias religiosas, las agapas y la tendemos. por el 1·11tusiasmo; nos
científicas, las solemnidades cívicas. sentirnos fuertes y dignos, capaces
H armonías &lt;le órgano, humos de de sacrificio y de heroísmo. formulaincienso. trajes recamados, templos mos grandes propósitos y juramos inengalanados, desfiles hieráticos, tal teriormente ser ciu'Jadanos dignos de
es para los espíritus sencillos y para la patria que nos tocó en suerte, que
las almas sensibles el origen de la tanto amamos y que esperamos ver
emoción y de la. fé religiosas; y nada cada día más grande, más digna y
exalta tanto el sentimiento patrio ro- más feliz.
mo las banderas flamea nd o al vie1~to.
Y al calor de esas efusiones, colas músicas prorrumpiendo en mar- mo el metal en el crisol, nuestros senchas triunfales, las salvas atronando timientos se depuran. se separaran y
el espacio, las pompas deslumbniu0- segregan las escorias y las impureras del aparato militar ostentáncJose zas de nuestro sér moral y vamos
en las columnas en marcha.
siendo más dignos y ;nás nobles, más
Y cuando en esos momentos de puros y más des interesados y más
cm briaguez patriótíca vienen el poe- capaces de laborar por el bien y la
ta a entonar sus himnos y el orador grandeza nacionales.
a desenvolver la pompa de sus períodos elocuentes y de sus ideas entuDr. M. Flores.

TOPICOS UNIVERSALES.

De algún tiempo a esta parte se
ha extendido la opinión en Francia
de que no hace falta proceder a la
restauración de la catedral de Reims;
que es necesario que sus ruirtas hablen
a las generaciones futuras, como lo
hacen las ruinas de Hiedelberg. Jamás olvidaremos el triste gesto del
cura, ni sus palabras: "¿Quer éis entonces que sea mi pobre iglesia la única herida de la guerra a la que n o se
le preste socorro?." ¡Ah, sí! ¡ Una
gran herida, una mutilada a la que
es posible salvar a condición de poseer la fé de aquellos que la construyeron y la valentía de los que, trémulos, pero resignados. asistieron a un
martirio que no debe ser uua agonía!
X X X

"El Journal des Debats" publica detalles acerca del caso francés que ha
sido adoptado para el ejército a partir de Abri l último, y que está listo
ahora para ser distribuído a la infantería. El casco pesa 670 gramos Y
se compone de una placa de acero de
siete milí'metros de espesor, que cubre completamente la cabeza y el
cuello del soldado.
La adopción del casco es el resultado de un informe :r&gt;resentado por el
General J offre en el mes de febrero
pasado. en el que indicaba que la mayoría de las heridas en la cabeza
que recibían los soldados eran debidas a las granadas o a las explosiones de los obuses, contra lo cual
un casco representaría una protecci ón efectiva, agregando que las bala» mismas serían desviadas.
Las estadísticas muestran que los
dragones que usan casco, han sufrí-

do mucho meno3 en las trincJ1eras
que los húsares o la infantería, que
no lo emplean.
. Se conservará el uso del kepí en
tiempos normales, y los cascos serán
usados solamente durante el servicio
actirn.
X X X

El General alemán A. Conrad acaba
de ser nombrad o Generalísimo de los
ejércitos austro-alemanes que operan
contra los italianos, de los cuales,
como es bien sabido, es Jefe supremo el General Cadorna. Tenemos por
tanto a A. Conra&lt;l contra Cadorna.
es .decir, letra por letra, ojo por ojo,
diente por diente. En efecto, si descomponemos y recu1struímos el 110111
bre de Cadorna. nos resulta A. Conrad; y no deja de ser ésta una de las
coincidencias más cu riosas de la guerra.

- - o -La Universidad de Cambridge, está formando con grande interés una
colección de "Literatura de la Guerra," y agradecería grandemente que
se le enviasen folJetos, periódicos. dibujos. etc.. etc., relacionados con la
propaganda alemana en los países de
habla española. Podrían ser enviados
directamente, a fin de acusar el recibo. a "The Librarían," U niversity
Library. Cambridge, Inglaterra."
X

X

X

Hay en Inglaterra un puerto y estación anval que, por ser hoy el que
más llora la pérdida de tantos de sus
habitantes. podía ser denominado el
'· Puerto de la Tristeza": Chatam se
llama. En tiempos de paz, era la alegrí a de servidores de la flota in lesa

-

era la esperanza de los q' surcan esos
mares por meses, . sin más goces que
los que les proporcionan la llegada
al puerto de donde partieran. Chatham era la meta de los corazones ingleses: por eso hoy, cuando hay un
desastre naval, cuando un torpedo alemán atra\·iesa alguna de esas masas
flotantes de acero causando la pérdida de tantas vidas. Ch atham tiene
siempre que llorar ta muerte de a.1gunos de sus hij os. No pasa un d1a
sin que el telégrafo haga pasar del
estado de casada al de viuda a algunas de las mujeres de Chatham. M~tcho se ha discutido de modas, aún
más se discutirá, porque entre los
e'egantes la moda parece ser siempre
un fingimiento; por eso hoy las mujeres ''chic" se visten de negro. pero la moda de Chatham es un negro profundo. incontrastable, es un
color que no lo producen los tintes,
sino las penas hondas y el desconsuelo grande que emanan del sentir
de haber perdido allá lejos, en mares extraños, a los novios. a los padres o a los hermanos. Dos mil viudas se calcula que hay en Chatham;
éstas son las que han mostrado sus
dolores. pero cuántas no habrá que
por no encontrar ningún atractivo en
la vida exterior estarán compartiendo
sus penas con la soledad y melancolía de los muros dt sus casas. Pocos
hogares habrá en Chatham que no
estén vestidos de luto, por ser este
pyerto el que más marinos ha dado
a Inglaterra. En Chatham los cementerios no sufrirán gran alteración, no
habrt_.necesidad de cavar nuevas fo~ a a la última página).

�COCIN,A Y LITERATURA.

Lo que va dé ayer a hoy

(Primicia , de un libro).
una de las actiddades más asombrosa~ .de ~léxico es. sin duda alguna, la del licenciado Querido 1Ioheno. Durante su corta pero intensa
vida parlamenatria, tuvo oportunidad
de désarrollar una fuerza incontrastable,' tanto por el vigor de su ma ·
ravillosa improvisación, como por ser
inaccesible a la fatiga. Hubo tarde,
en qú'e pronunció 1111 discurso y cuatro réplicas, realizando el milagro cJe
no cansar al auditorio ni cansarse él
misnio.
En' sus quince largos meses de destierro ha trabajado con la consta11ci,1 &lt;te ~icmprc en lugar de perder el
tiempo en ,·a11as quejas e inútiles lament.icioncs. Ti~ne concluidos v,
dos libros: en uno de ellos hace ·la
rc5efi'; de los diecisiete meses de
Gobkrno del General Huerta, y en el
otro ·apunta ouscrvaciones atinadas y
orig-in"ales de la estructura, tradiciones historia, costumbres y religióu
del pueblo norte americano.
La .última de estc1s obras está escriw c·11 estilo espitsolar. El autor
relat;1 ;: un , ti,i qth: se encuentr:: en
.\léxico. anécdotas y episodios, imprc
sionts ·y memorias, recogidas al través el\'. .un viaje por los Estados Unidos. En una de las cartas se ríe de
h org;111ización política de este pueblo: l'n otra ridiculiza la vida de sus
grandes ciudades; .n otra se burla
(le sus instituciones educativas; y así,
en estilo siempre festivo, que recorre
desde la risa franca de un Extremera
hasta la ironía espiritual de un Benavcntc. exhibe despiadadamente las
lacras de este País. que a pesar de
ser tan grande, carece sin embargo,
de grandeza.
J,:J licenciado :\[oheno nos ha herhu el iavor tic remitirnos l.\ tercera rarta de esta serie. Habla del
gusto yanqui por la literatura y por
l¡¡_ ____ ¡rncinaL----. C,rnceptos que
seguramente no se unirían nunca s t
el autor no ln,hi cra empl&lt;·acu como
eslabón. la singt lar idiosincracia del
¡,ueblo 'yanqui.
Y basta de prólogo. lfc a,¡ui h ,·ar
t;: de referencia:

'

Narración de la fiesta celebrada el 17 17 d~ S~ptiembre de 1910, con motivo de la devolución que del unifor"r
me de Morelos, h1zo el Gobierno español a México.
:!? '
Es_t,e fué el agasajo que mas conmovw el co~~zón del pueblo mexica.1,
no. p_ara quien la evocación del hé,.
ro.~ ?tempre ha provocado delirio pa.t1_-10t1co. M orelos es la figura legendaria ~or excelencia y, además, es d
mestizo que simboliza la fuadició 11
de las dos razas, el cousorcio d~ íos
dos abolengos, que producen una nuerama con todas las grandezas de
aquellas. 1[.orelos es, por cst•J. represent~nte genuino de la nacionalidatl
n~ex1cana. Como militar, nc1&lt;lie ha temdo _su astucia, ninguno sus elotes
organizadores. Jamás en b. l listoria
~a~_ional se han res¡anidu tanta prev1s1on, tanta auda,;ia, tJnto carácter.
~anto genio. Sus tres prim,:rns camp:inas son constelaciones formadas de
victorias, y la última tiene la dolorosa grandeza q11e le &lt;lió el destino imµlacable, al cubrir poco a poco sus estrellas de triunfo con los velos ensangre ntados tle la derrota.
Tras el fracaso de Valladolid, efectuad o cti las postrimerías de 1813. se
inició lúgubremente para el gran Morclos el aiío de 1814. La batalla de
La Escuela Militar de Aspirantes y el Colegio Militar en el desfile del 17
Puruarán, en donde sucumbió el bizade Septiembre de 1910.
rr? ~r·ata!noros, fué uno de los golpes
mas terribles que sufrió la insurrección. Obligó a l\forelos a retirarse
grata memoria para no,otros. porr¡ue
guro un entu siasmo y un reconocia 'f!'.tcote~ec, y allí, el Congreso cofué él quien reali zó la obra magna de
~¡
éxico.
El
joven
miento
inmenso
en
metlo el imperdonable error de quiborrar distancias. apagar ren cores
Re~: q11~ t_anta s t111tC'stras ha dado de
tar\e las facultades del Poder Ejeextinguir prejuicios y unir para siem~
ca rtn o hana los países hispano-americut1~·0; _desde aq uel instante, el campre a su Patria con la Pal ria l\f ex ir~ nos, acc&lt;.'dió a· la súp lica de sus súbpaco.11 ilustre fué. sin quejarse, un
cana. haciend o que, después de su
ditos y consintió en ceder objetos
humilde_ soldado dé la revolución. Las
gloriosa misión diplo111frt ica. la madre
riue Pt'rlenecían legítimamente a Esdesgracia stenían ,que ir sucediéndoy la hija se dieron el beso sagrado
paíia. y;1 que habían sirl o ganarlos en
se Y así fué. En f&lt;tbrero de 1814 mes
de terna reconciliación.
acción &lt;le guerra. La \f adre Patri,1
)'. medio después de Puntarán eÍ reaEl Gobierno .\lexicano ~e preparó
hacía. así. a su hija. el meior &lt;le los
lista Armijo alcanzó a los it;surgenpara recibir el obseq11io de Espaiía
obsequios
y ofrecía u11 ejemplo de
tes en el rancho de las Animas, discon los honores que merecía, resuelnobleza y de hidalguía. al no recordar
tante do sleguas de Tlacotepec; los
to a que el acto no se redt jera a una
,1ntiguos rencores y oh·idar por com¡,uso en fuga, y se apoderó del archifria formalidad cJiplomática. Formose
pleto las hondas heridas que le havo Y el sello del Congreso, de la coasí. el día 17 de Septicm bre, una pro~
bía ocasionado aquel a quien A}amán
rrespondencia y el equipaje de l\Ioreccston en la que figuraban las prendas
llamó el homhre mas extraordinario
(os y ~e. una buena ca ntidad de armas
del Caudillo \J ichoacano. :;eguidas de
~e la Revolución ele la K ueva Es pa)' llllllllCIOnes.
los estandartes insurgentes, que eran
na.
El hi storiador Alamán escribe: "Enesco'tados, al mismo tiempo que
~ 1éxico. por s11 parte, s upo comtre _los Yarios artículos de que los
aquellas, por un grupo de Generales,
)render perfectamente semejante conrca)tstas se hiciero11 dueiíos en las
tres rompañías de cadetes y una briducta y se empeíió en patentizar su
Anuuas, se encuentra el retrato de
afecto
a
los
miembros
de
la
Embaiagada de tropa regular. Era la Histo}Lorelos. pintado al óleo ____ ; el pecda Española. a ue fueron los extranJeria qre Yertía a recibir a la Historia·
toral del Obispo de Puebla ( que usaros mas ovacionados, en las betivi- .J 1111 siglo que se incorporaba para salu-'
ba el II éroe); el uniforme de Capitán
'i&lt;lacle~ del Cen~enario.
ci ar despojos venerables. ,\1 moverse
General con dos bandas, la una enufioN uafisempJmfwy mfwyp mfyp pu
en el aire esos pendones desgarrados.
ca rnada, correspondiente a aquel graparecían
palpitar alegremente, cual si
Con
la
mira
de
que
los
honores
t
rido, y otra azul, de Generalísimo· otro
quisieran significar a las prendas de
butados al Héroe ele Cuautla resultade Teniente Genera l con boton~s de
\forelos que también e'los presenciasen más solemnes. el Gobierno ele Su
oro macizo; la espada, bastón y som1
.ron
el espíritu heroico que sacudió
\fajestacl
don
A
fonso
XTIT
tuvo
la
brero armado con galones y plumas,
deferencia de nombrar Embajador Es·a la época terribl e de la insurrecto&lt;!o lo cm~! se remitió al Virrey,
pecial de España en las fiestas del
ción. que vi,·ieron con aquellas hazaqmen mando a Espaiia, con fé de emCentenario a 11t1 viejo y aguerrido
iias, qt,e palpitaron co naquellos hebarque, de escribano, el uniforme de
soldado. el Excelentísimo señor don
Capitán General y distintivos aneroísmos y que hoy se estremecían al
Camilo G. de Pola\'icja. que ha lograxos, que se han colocado en el Murecordar aquelals glorias _____ Los obdo
logrado
llegar
a
la
suprema
jerarsco ele Artillería de Madrid."
jetos inanimados cobraban ,·ida al inConservadas ali ílas gloriosas prenquía militar. lonquistando todos sus
fluio divino de los tiempos que fuedas, p~nsaron tra!1sladarlas a Méxias~en s~s por rig;uroso escalafón, y
ron; la evocación subl ime tomaba forco _vanos españoles prominentes que
&lt;1 men tiene. ademas de su honrosa Yima enérgica y corporea.
radicaban en la República desde hace
da militar. dos méritos que lo hacen
La multitud que contemplaba el
más querido en ~f éxico: es hijo de
años y que pueden ser considerados
lesfilc retrocedía una centuria de exis
Y~ como n\exicanos; con tal fin ocuuna compatriota nue stra, por Jo ,que
encía y se embriagaba con los misrneron a Su :\fajestad don Alfonso
11eY~ s.a,ngre mexi_cana en sus arterias.
,1os delirios de libertad y los mis1110s
XIII ~ara suger!rle una idea que, si
y sirvw en las lilas de los ejércitos
I nsueiíos de justicia que animaron a
se realizaba, hab1a de suscitar de sedel General don Ji:an Prim, de' muy

"ª

_ .......;

11

,·
11
1

SR LIC. QUERIDO MOHENO.

-D-

Jacksonville, Fla. Xov. de 1914.
Sra. · · · · · · · · · : · · · · · · · · · · · · ·
• ~léxico. D. l· ·,
~Ji querida tía:
Úe seguro Ud. no habrá olvidado
que fué el 3 de Julio cuando fuí despedido por el Gral. Huerta. Como
uo 'esperaba yo otra cosa para marchar al extranjero. al día siguiente
salí. pero de intento evité el puerto
de V eracruz, ocupado a la sazón por
los americanos. A riesgo de ser
asaltado y asesinado por alguna de
las num erosas bandas de "libertado·
res" o "patriotas'' que merodeaban
por el Ferocarril de Veracruz al Paciflco, preferí embarcar en Puerto
~léxico a bordo del ''Espagne", que
cié allí marcharía a Veracruz y después a la Habana.
Hícelo así en efecto, y con est:
motivo permanecí en la bahía de Veracruz dos días, durante los cuales fuí
ase_diado por los reportera veracruzanos y por corresponsales de pcriódicos.
Las opiniones que a estos últimos
di fueron cablegrafiadas a E~taclos
Unidos
ublicadas por_ºmí11ares_ de _

;@-~y~

cJiarios americanos, y a esto se debió
que dc~de Key Wes t los reporters
me asaltaran en todas las estaciones
del tránsito, de manera que al llegar
a :X ew York, a las diez. de la noche
del día 18 &lt;le Julio, caí, como dijo
"The X ew York .\merican." ''into the
waiting arms oí a throng of reporter s."
Trabajosamente pude escapar de
ellos con el pretexto cJe que mi inglés era '",·ery sroht," salvo de Gera Jd
Brandom. riej o conocido mío de MéxiLo, a &lt;¡Hicn hube de da r una entrcvista que duró hasta cerca de la una
de la madrugada.
• - Pero ¿a qué viene lodo esto?, se
preguntará Ud. con un principio de
impaciencia.
:\ ello voy, si me concede Ud. unos
minutos más.
Paul de Rousieres ha hecho obscrvar en su '"Vie Americane," que la
ausrncia de prejuicios en materia de
trabajo. hace de Estados Unidos el
pai:i de la~ ''oportm1idades." porque
%Jt1Í el hombre. no estando remacha_do, como entre n'lsotro~. al cepo de

su profesión o tic ~1,., a11 IC'ccdc11tes
se 111~1eve con entera libertad. llabl~
Rous1eres de un indi,·iduo que en
Chicago le dijo:
. "He teni_&lt;lo. ocasión de ejercer .varias profeswnes: he sido maestro de
escuela en Seattlc, en Philadelphia
me dediqué, a pintar chimeneas, el afio
pasado fut pastor protestante en
Oklahoma. ahora tráfico en cerdos y
e1 ª~º. próximo pienso dedicarme al
eJerc1c10 de la medicina.''
, C~ando leía yo. en ticn1pos. esa
pagtna ele Rouss iercs. creí firmemente qt:e exageraba y que su tipo, aun ~ue ~epr_esentativo de este país, era
1112agmano; pero Cerald Branclom me
p~rsuad\ó de que Rousiseres 110 había
dicho sm~ la v~rda&lt;l, y u na ,·erdad
de las 1,nas humildes y corrientes en
este Pa1s.
,,. En ~fec,!º· cuando acabó nuetsra
111terv1ew
y pregunté a Ceralcl
Brandom. d~sde cuando trabajaba en
gran dian~ de H cars t. me elijo que
el 110 trabaiaba en el i\ ew Yo rk

:1

1

�General Gaillot condecorando a su hij c.
los padres de la pa tr ia. El g rito de
º'Viva la Virge n de Guada lupe!" volvió a a tronar los aires entusiasta mente, como durante la Guer ra de Independe ncia. La relig ión de la libertad
fus ionaba todos los credos y amalgama ba todas las conciencias; el paso
heroico reconciliaba todos los antagonismos; el amor a la Patria se erguía
épicamente sobre todos los amores.
El desfile heroico part ió de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Una a mpl ia valla colocada desde las
puertas del edi ficio hasta la entrada
del Palacio .K acio nal. marcaba la ruta
que debía seguirse en la conducción
P recedía al cor tejo triunfal una descubier ta de gendarmes montados que
portaban traje de gala: seguía una
compañía de la Escuela :'11 ilitar de
Aspirantes; aparecí'a luego la cureña de cañón sobre la cual fueron co 1oca·dos el retrato y los tiniformes de
:\.Ior elos, tirada por dos troncos de
caballos que conducían cuatro artiller os, y flanqueada por se is sargentos del Colegio l\Iilitar, dos artiller ros, dos sargentos de infantería, dos
de caballerí a. y dos de a rtillería, representantes del Ejército que hacían
guardia de honor· a las viejas prendas
del soldado más grande dt l¡i Historia

El Estandarte de la Independencia, custodiado
Gregorio ~uí;t.

por

el

Señor General

- - -o--,,Embajada Española: el ExcelentísiGeneral Marqués
de r igurosa

raciones, marchahu entre el ~eñor
Subsecretario de Relaciones E;1;terior ~s. do{! Federico Gamboa, y el sei'lor

�•
•

Desfile de Húsares alemanes a través de Polonia.

LO QUE VA DE AYER A HOY

. l

(Conclución.)
Grneral Don lgl]acio Salamanca. quiénes tam bién lucían uniformes de gala y condecoraciones; Su Excelencia
&lt;·I ,rii or :\linistro de España, don Bernardo J. dr Cólogan, caminaba entre
c·I Primer J ntroductor de Embajadore s, don Luis S. Carmona, y el Dire ctor del Colegio ~Iilitar, Brigadier
don Joaquín Beltrán; iban en segui,fa los señores Secretrios de la Embajada y de la Legación. los miembros ele la delegación militar y los
]des y Oficiales ckl Ejército nombrados ¡,ara atender a los huéspedes hispanos. La mezcla de uniformes militares y de casacas diplomáticas daba
a esta sección del desfile un aspecto,
si hien pintoresco, sobremanera solemne. Seguían luego; en representaciún del señor Presidente de la República, el Jefe de su Estado Mayor, . Tenic.nte Coronel e Ingeniero
don Samucl García Cuéllar y el Tenient e Cornnrl e l ngeniero don Porfirio Díaz. (hijo).
lkspnés de este brillantísimo cortej o, aparecían las banderas históricas, c¡ue constituían ta nota más ronlllO\'cdora de la ceremonia; pues la
visión ele un estandarte siempre evoca la memoria sagrada de la patria.
La bandera es el símbolo de la nacionalidad, la representación material de
todos los anhelos, la síntesis maravillosa de todos los ideales, y si ella
por sí sola es siempre objeto de veneración. los pendones de hace cien
años, destrozado s por las balas realistas, revivían en las memorias a los
abnegados insurgentes q•e los tremolar&lt;©nw,Jos cam os de ~aJalla, y ha-

-. '

cían que sr in clinasen con re\·eren- los soldados, conmovidos. rechazacia todas las frentes y que se con- ran a la masa popular, porque sabían
mo\'ieran hondam ente todos los cora- (Jite iba a rendir el mayor homenaje
que ha recibido 'el Ejército.
zones.
A fin de estar represe ntada en tan
El primer pendón .que apareció .fué
el de don l\liguel Hidalgo y Costilla, interesante ceremonia. la Cámara de
que es una imagen de la Virgen de Diputados envió a una comisión inteGuadahipe la diosa de nuestras mul - grada por los señores l\lanuel Sierra
titudes la ' capitana libertadora que Méndez, Licenciado Demetrio Salaanimó ' a los padres de la Patria en za r y Secretario Licenciado Antonio
sus terribles momentos de desencan- de la Peña y Reyes; y otro tanto hito y de duda, la· que los. guió sie~1pre cieron la Secretaría ele Relaciones, el
al combate y los conduJo a la victo- Estado de l\lichoacán y el Círculo l\Iiria Tras de este pendón, pasaron, choacano residente en la Capital. A
cubiertos con el polvo amarillento de los representantes del Congreso y del
los años. y evocando visiones de gran- Est ado de l\fichoacán se unieron gadiosas leyéndas, el estandar\e de M,o- lantemen te el Alférez de Kavío Isrelos, la bandera del 13atallon de '1 e- mael Znrueta y el Teniente de Frapic la oriflama del Cuerpo de Caba- gata Américo Fi1.ca11¡ti, el Oficial
lle;ía de Valladolid y, fi nalmente, el Caillet Bois y los Aspirantes Jofre,
guión conocido c?,n el n.01:1bre de Bertrongo y Ferreira, todos ellos de
"Doliente Hidalgo. El M1111stro de ·la Marina Argentina, y los Tenientes
la Guerra nombró a los Generales de Texeira y Paz Oliveira y los SegunBrigada don Gregario .Ruíz Y don dos Tenientes Frompesky, Castillo
Emiliano Lojero cnstod10~ del pen- y Campos Páez, de la l\Iarina Rrasidón del Padre de la Patria, Y, para leña.
que escoltaran los otros estand~rtes,
Cerraban el cortejo dos compaiiías
a los señores Generales de. Bn?ada del Colegio Militar y una brigada
l\Ianuel Sánchez Rivera y Bngad1eces mixta. al mando del Brigadier Don J.
l\!anuel M1 Blázquez, Miguel Gil, ~ar- Refugio Velasco, integrada por t-1
ios Becerril, Adolfo Iberri, Enrique 190. Batallón de Infantería, por el
l\londragón y Eduardo Paz. El cua- ll o. Regimiento de Caballería y por
dro era solemne : los Generales de una batería del Regimiento l o. de
hoy rindiendo palmas a los soldados Art illería.
de ayer · las tropas que for maban vaHermosas niñas vstidas de blanco
lla, prc;entanclo armas; las flamantes se agregaron a la procesión en la cabanderas tricolores inclinándose ante lle del Empedradillo, y desde allí coel paso del cortejo y la multitud, ató· menzaron a derramar sobre las reii ·
nita y conmovida. arrojando flores quias de l\Iorelos brillantes pétalos
al contemplar la resurrección del más de flores que llevaban en canastillas.
bello capítulo de la Historia NacioLa IJegada al Palacio Nacional fué
nal. Hubo un momento en que esa indescriptible. En el instante en que
multitud rompió la vaJla para acer- fueron bajadas del armón las reliquias,
carse a las banderas sagradas, sin que las bandas de los Batallone$ 180.1 200.

..

Soldalj os alemanes cortando rastrojo en. las cercanías de Rheims,

.

...,,.,.,

y &lt;le Zapadores hatieron marcha de
honor y las músicas de los mismos
cuerpos dejaron oír las notas vibrantes del Himno Nacional ; todas las
campanas de Catedral repicaron a gloria, y el pabellón izado en el Palacio
del Poder Ejecutivo fué arreado momentáneamente para ascender de nuevo en forma de saludo triunfal. Ante este espectáculo no hubo corazón
que no palpitara de emoción ni ojos
que no se humedecieran con lágrimas de santo júbilo, mientrns el alma de la República cantaba en las
sonoras esquilas y eñ las vibrantes
cornetas y hacía ondear en el espacio
la bandera nacional.
Después de atravesar .,cl patio y suhir las escaleras entre una doble fila
de dragones de la Guardia Presidencial, pasaron las reliquias en medio de
una valla formada por los Jefes y
Oficiales francos de la guarnición,
que presentaban armas.
El señor General Díaz, uniformado de Di\'isionario y rodeado por los
Secretarios de Estado y los miembros
de sn Estado :\1 ayor. esperaba en la
plataforma de- h'on or al Excelc11tísimo señor :\farqués de Polavieja y a
su brillante acompañamiento, que en- .
traron por fin en el salón; entonces
los diplomáticos y los militares, las
&lt;lamas y los caballeros se pusieron de
pie, a nte las reliquias sagradas, y un
silencio religioso se extendió por todo el recinto.
Habló el Exc,elcntísimo señor EmlJaj ador Especial de España. Su breye y conceptuoso discurso interprttó
noblemente los aP.helos del hidalgo
Monarca que de manera tan há bil rige los destinos de la Madre Patria y
abandona ndo el ceremo.nioso formu-

lismo de etic¡neta, hahló de la fraternidad de los pueblos con frases sentidas y entusiastas, y rindió un homenaje a nuestro gran :\forelos, a quien,
con alto espíritu de jnsticia, llamó
gran cindadano y gran soldado y de
quien afirmó que España, como madre, se sentía orgulJosa.
El señor General Díaz, en notable
contestación, expuso que recibía las
reliquias en nombre de la República entera y que aquellas constituían
un obsequio de la hidalguía española y no una justa devolnción, porque
habían sido perdidas en esforzada lid
por el inmotral Caudillo, que fué leal
enemigo de España. "Si España ufánase de habernos dado vida-agregó
el señor Presidente-, México se enorgullece de reconocerlo y proclamarlo." Y a continuación añadió las siguientes palabras, que causaron una
de las emociones más hondas del Centenario:
"Y o no pensé que mi buena fortuna me rescnara este día memorable.
en que mis manos de viejo soldado
son ungidas con el contacto del uniforme qt.:e cubrió el pecho de un valiente, que oyó palpitar el corazón de
un héroe y, prestó íntimo abrigo a
un altísimo espíritu que peleó, no
contra españoles, porque fuesen españoles, sino porque eran los opositores de sus ideales; que persiguió,
no a Espaiia, precisamente, sino la
realización de una quimera para ent onces y dulce realidad después para nosotros: crear una nación soberana y libre."
Una delirante ovación coronó estas
palabras. La rigidez del protocolo
desapareció completamente. El res-

petuoso silencio qne debe presidir toda ceremonia oficial. fué roto por una
tempestad de vivas y aclamaciones.
El Excelentíismo señor General Polavieja con tribuyó a romper los círculos de hi erro del rigorismo acostumbrado, gritando estentóreamente:
"¡Viva l\léxico!" "¡Viva nuestro gran
Presidente!" y el señor General Díaz,
también vivamente conmovido, formuló el siguiente vítor, que fué secundado por todos los presentes:
¡"Viva España!" "¡Viva nuestra Madre Grande!" Jamás el Salón de Embajadores había prescnciatlo tanto
fuego patriótico y tanta fraternidad en
los pueblos. Cabe al gran Morelos la
g:loria de haber convetrido el escenario de los ceremoniales más austeros
en un lugar de espontaneas y delirantes aclamaciones de amor a la Patria y a sus héroes.
11 oy reproduci mos esta cróni,a pu·
hlicacla hace cinco años en 1111 libro
editado especialmente por la Secretaría de Gobernación. Ya los Generales Díaz y Pola\'icja desaparecieron
de la escena de la vida; el General
Gi;egorio Ruíz, que custodia ba el Pen dón de la Patria, fué asesinado en el
patio central del Palacio Nacional ; el
General Velasco, que mandaba la
Brigada en. aquel día memorable, vive
t'n el desl1e1To, con grandes cuente¡;
pendientes para con la Patria.
Todo ha pasado. Sin embargo, al
leer este cuaG1ro. en donde se pone
de relieve nuestra an tigua grandeza,
el ánimo se reconforta y cobra fé
en que volveremos a ser grande en el
fu turo.

�PAISAJES ANTARTICOS.

..==
- ==:=:s-=========~ ~ .

~

POR LAS REGIONES POLARES.

~

...
....
.
-&lt;&gt;--·i Como no romantizarte,
jardín lugareiio,
oh.
si fuiste como un balua r te
para defender mi ensuciio
rnntra el arte
de lo ,·ulgar y' pequeiio?

mi

Baj0 tus verdes arcadas
que fo rman uii pabellón
de frondas desmelenada,.
me ha gritado el corazi•n
con Yoces aceleradas:
''por aquí fué tu ilusión.
la canción
de tus ansias malogradas."

l.a ,·icja cancwn .de ayer.
la que torna de t:n perdido
tramonto. y \'\leh'c a tc.icr
en la maya &lt;le! oh·ido .
la imag-cn de un mujt·r:
d :icor&lt;le prcsl'ntirlo
y aprendido
fil 1111 stt:l\'l' alankrrr.

¡·EL POEMA DE LA HORA ROMANTICA
Especial para "Revista Mexicana."
\'il·jo jardín , &lt;n·1olie11to:
hi,tnri:1 de! cMazú11.
n.-,ni,·a &lt;kl ,ci11imie111,i.
¡,:1i,aj&lt;: 1lt la ,·moción.

\'it'jo parque lugareño
donde apuré la iraga ncia
&lt;le mi ensuci10
rn el lejano y risueño
atardecer de mi infancia.

Te

1\

ron 1111 poco de candor.
con un poco &lt;le pasado
y otro poco dr dolor.
Bajo tu~ frondns sombrías
miré ayer.
y hoy. en las postrimería~
&lt;\e mi ilusión, vuelvo

La canc1011 que es como una
transmutació n &lt;le! do lor
,¡uc suspira por alguna
d;ión imprecisa: una
dcse5peranza de amor
que se nos ft:é en el temblor
de tlll fugaz rayo de luna.
l ,a canc10n adormecid:i
qnc arrul'ó los desengañ os
de la jamás poseída:
la frágil desconocida
que nos doró los peldaños
de la esca la de la vida;
la novia de los quince aiios.

en el remoto confín
de una ilusión malograda;
es. en fin.
la cándida ilusionada
de "Tú eres la paz.'' el ] lada
~entimental de Agustín.
o quizá la enamorada.
del :\~arqués de Bradomín.

la l 111·iolada
que no cabe en la estrechez
de 1111 deseo : la ln omhrada.
Una zozobra í11 ta11gi hl c
adormec ida al ca lor
de una ternura apacíhlc;
1111 c11sucíi o de ca nd or,
1111 fo lgor
urdím hradn rn lo i111·i~ih 1c
&lt;il' mi te la r in te rior.
r,111 11 11a hru ma sl' n,i lilr.
,·.,, n uua pen a dl' amnr.
con 1111 poro dc i111 p11,il,J r
_,· nt rn poro dt' dolor.

La l'Í pa,car 1111 dí:i
hajo la g-ala11tc 11111hría
de tu!' cal 1cs:
la que a la ,·cz parecía
un perfume rlc \'ersalle,.
una flor ck ,.\lcjandria
Y un CC(I rlr RoncesY;:dlr, :
1•11 s11111a. una 111clodia.

j &lt;.'111110 1111 ro111ant it:11 lt',
nlt 111i j;ml' n h1g-;11T i111.
si fui, te ro11111 un halt ar ll'
¡,:ira ddt• tHler mi t'ti...116 111
ron tra l' I ark
rlc !11 Yulg·;¡ r y pt•q11l'i1" :

Pero una 111ujcr _____ \quclla
diáfana. radi u.sa. hc lla.
matinal.
la qt:c ·nos clejú s11 bue1la
perfumada. Ella. Ella.
l:1 clc-1 bil'11 y la del mal.
la rlr rl'~pland()r de e~trclla.
la :\Jirel1a
dt• ~r;~tr:tl.

~

c .-,111 0. ,1 p11r

(lh

,, ,111 lina~

- n'edarl t', l'ltt'Íl'o a n'I'
('! ía11t as111 a dt· 11trns dia s.

L::lla. la desconocida.
Ella. 1a mú~ica oíd'a
que se &lt;liluró en un trino :
Ella, la flor c,conrlicla.
l;i csiumada. la perd ida.
en un la111p0. ___ la qut· 1 in ..
y se ft: é. _. .Ja flo recida
aparició n di:I ca111i1H
dt la. ,·ida.
,...,

.

h,•r lt o ron 111cla11co lia~
rlt• 1111 ilu~inn ad o ayn :
. .. . ... . . . . . . . . . ..•...
l·: n:,; crnno una ranr i.-,11
&lt;¡lit' • e acah.t : ere, t'i lc11 tn
acu r&lt;le ele 11 11 diapa sún
qnt· st· de~maya : t' I aCl'lll11
dt• una pag-a11a o raci.-,11
0i,i pada por el ,·icnlo.
\ ie,io parq1 t· , tiiwlil 11111.
hi,toria del coraz,Jn.
crónica del , entimi1.:11to.
pai;:aje de lu emoción.
l'Starit'111
dundc pa ró el De~ali t:u tu

Pero la nun ca encontrada,
IR que no fué, la soñada.
la que no 1·e11drá tal ,·ez;
la diáfana. la nimbada
~~;;~ ::::::::.__:c:.:.n:....::e.:.,
1-;tren de la Ilusión!

�.•
•

..

,~
. i

�~ -------- -

''

Una de las posiciones fortifü:ada;; de los t ur cos en el estrecho de los Dardanelos,

U na int eresante vista de las trincheras servias,

corriendo mayores peligrosque los soldados

.

'

,

"t

~
a VIJ ::ias

yun tas de bt.:eyes, anter ior rnente dedicadas

a la

labrilll~ y hoy ernpleadas

en ¡;9ogucir

ur¡ ¡;¡;¡fión de gran

e!!b~~ a Ja línea ge ope¡:a7!9nes.

El Kaiser conversando con el Archiduque José
Francisco y al~unos Jefes del Estado Mayor.

�·•

.

�ARTILLERIA FRANCESA.

A~TILLERlA ITALIANA .

.

__.:;-,-,

Cañones italianos en el momento de disparar.

Una batería colocada en una colina.

( EL DESPERTAR_DE ~A GRAN SERVIA)
Hubo un pueblo. que fué en tiempos pasados cuna gloriosa de una raza fecunda de artistas ,abios y gue. rreros: éste pueblo turn su asiento
en las orillas del caudaloso Danubio.
que mecía, coll el dulce murmullo de
sus ondas, sus sueños de poder y de
grandeza. Este gran pueblo fué dique de contención por el Oriente. de
las feroces hues tes mongólicas. que
amenazabn desolar la Europa: y por
el Occidente. muro secular que comprimia el bárbaro poder del turco
que. como un mar. parecía querer ahogar en sangre toda la Europa continental con su ci\·ilzación e~pléndida,
legado glorioso de la Grecia.
Este puebl o. rnyo poder era inmenso. como sus Yalles y gigante como
sus 111011 tañas. se llamó SerYia, que
íué indoinable. como guerrera, eterna al traYés de sus '.nfornh:nios y mar
tririos, por que su alma Yibraba al
calor de la idea inmortal de una patria.
que en cada corazón tenía un altar. en
cada hogar un templo : en cada hijo un
creyente com·enc ido en su glorioso
porvenir y un mártir de s u libertad.
Este gran pueblo. amante de sus
tradiciones. libertades y derechos. jamás midió sus heroísmos. ni señaló
fronteras a sus sacrífi cois, porque no
había conocido e11 su Yida mas leyes, que las del honor. ni mas códigos
que los del deber estudiado en la escuela del heroísmo que creó. la patr~~

el alma de la raza. para que. como
aquella. fuese eterna e inmortal.
La gran nacionalidad Senia, con
sus héroes sucumb ió. gloriosamente .
un día bajo el peso abrumador de las
,i111itarras de Bayaceto: en el ,·alle de
Kossarn. halló su tumba, hace rnatrocientos años: pero de élla salió su
alma purificada por el heroís mo y engrandecida por el martirio: y esa alma es el alma de ese gran ¡)ueblo soñador y guerrero ar tista y dípl omatico. qi.:e entre sus bosques siempre
está oye ndo la \'OZ de sus caudillos,
que la alienta en la lucha. por su
pas~da grandeza y libertad.
La gran Servia. sepu ltada hace cuatro siglos en KossaYo. resucita. todos le., días y YÍH todas sus horas.
en las almas heroica y guerreras ele
sus hijos.
Los servios jamás habían renunciado a ser libres ni a la esperanza de
res taurar su pasada grandeza: su ex istencia de raza cautiYa y sobjuzga cl:t p,J,·
el despotismo turco. nunc:t crc\',i ea
su cond ición de esclaYa. por qué sus
almas YÍYÍan libres y soberanas en las
regiones puras de la superma esperanza. y .del .s1,1blime amo r puestos
en la Aurora de Justicia próxima a
aparecer, para iluminar. el despertar
glorioso 4e tantas nacionalidades
sepu ltadas .: 9ero no muertas en el
suelo de Europ~.
Cuando e! hijo

"la alza. ha dicho un ilustre escritor

de nues tra raza. para buscar la luz
del cielo y con ella la libertad o la
alza. parar mirar a sus tiranos y 1:11·
\·iarl es la muerte.''
Cuando ·serYia en sus luchas perdi ó el manto de su realeza : cu and o
sus poetas colgaron sus liras de le~
sauces: cuando los héroes &lt;lormian el
sueño de la muerte en sus tumbas solitarias Y el te rror im n&lt;•r;tl 1a 1•11 l' I
suelo sagrado de la pat ~ia. los ·a ncia nos. las mujeres y los niñ os. tes tigos
prese nciales de in conce bi bles hcroismos. a,·e rgonzados de llevar en ~us
Yenas la sangre ge ne rosa &lt;le sus
mártires. iban y lrs decía : "~[átame, antes de deja rme al.capr icho &lt;lt:I
opresor."
Du r ante la Edad media. edad donde la barbarie tu\·o su cuna y todn
despo tismo su asiento: s intiéndose ckbil. buscó con la astucia. lo que ante,
esperaba del Yalor. .El apoyo de Roma papal contra Sambul, y ele Samln:I
co ntra Roma, y Yenció a Roma y humi'ló a Sambul: enem igas secula res
de sus prestigios y sagrados de re chos. las dos.
S in fuerzas para vencer a la od iada y op resora Tu r q,1ía. se entregó en
brazos de Rus ia. en espera de su ayuda. que no recibió para em~uc:p:11:se de
la maldec ida Otomanía.
Resignada. esperó pacientemente el
19.ue re sonase en el r eloj de su \·ida de

,r,'i: con l'I ad,·enimientC' ,(1 trono de
·Austria de J osé I l ,nonan:a 1te ,cntimit·nto, ¡¡;1:11erosos ) amantes de la lihertad de iodos lo, pueblos. En esta
rpora dl' ,- n historia. iué la c,cuet_a
111i1s ilustre de la astu,ia y de la dc plrnnai.:ia t•n l·:nropa. Contió a la inli·lig:t n:i; .. lo qué . 11&lt;¡· pod1~ alc~nzar
l'i porkr de st;, lucr;-a: -~ac~1dcr el
"d ic1sn \'l'YO de I urq111a. \ mgun J)Ul'hln "u¡;n ;Joriiicar a su, héroes co1;1"
bta ~ingular \ac ibn a , u Jorge ka
r:ige11rgwir h héroe narin11al pür t·,1·c·l&lt;-nria. y deiiicado en el altar d_e la
patria srn ia como &lt;a1 único f?.1os ..
Su gran patrioti,1110. co1~0 la I~. he
,P el miJao-ro d.::, co11 1·crt1r el tirano
\lilns,h. et;:tpóstot mártir y rcdrntnr.
\1 ilo~ch . con la paz ,ienh', la no,talg-ia ti&lt;: ,u pa, ado y el pucho. sol,). lo
;,,.,trona e11 1839.
.
l .t' sucrdc \1 ilann :rima pod rida que
11 0 ,nnnre la Yirt ud que es amoral Y
mancha en ,;us ,irnc, la corona. que

~alir &lt;le ,11 rasa. el 1·r.. ·,:io1 d,:
J .nndrc s rlt-lw h:icl'r~e la, sig-11ic11tc·,
pr1·:.:m1tas:
,
.,
- ; .\ quié11C's 111c tm·ara ayudar ho) .
; :\ Jo, hclP-as o a los polaco,? ;_ ._\ los
~crvios o a Jo., rn,o,: ¿ .\ las nt~das
" a los ht:crianiw&lt;' ;_.\ los hcrnlos
II a los 11111erto,?
.
L' 11 día se pide para esto, Y otro
&lt;lia S&lt;: pide para aquéll(~S. \' ercladero,
1-jérritos iemeninos-lJ. 20 Y a ,·cces
2S.000 muchachas-acosan a 1~, transcu n tes. ofrecirn doles banderetas ~e
papel. flores de trapo o una especie
rtc ensalada que luego resulta s~r .. por
t·jempl o. la hierba de San__Patricio.
Para los hospitales militares ____ _
Para los niños abandonados- --- Para
la Cruz R oja__ __
.
Las muchachas suelen ser bonitas.
alegres. elegantes. tentadoras ___ 11uchachas bonitas, niños desamparados__ __ Guerra_ __ _ Ojos azules __ __
_. \ J

pa,a · a las de su c11aq11éxico hij o \ ji~ucl.
· Y. en estas horas supremas de desg-racía. Ser r ia. en que sus destinos yacen regido, por imbéciles monarcas.
yucln'. a sus ojos nuublados por lágri ma~ a su \1,ilosch en 1859. para que
su 110mbre glorioso sirviera de bandc·ra. y su pecho de escuelo a la zarpa sangrienta ele \leternich. que amenazaba desgarrar el corazón dcsYentt.rado de la Serl'Ía.
\lilosch. se restituye a su amada pa
tria pero cargado de aiios. achaques
1, dolores y deposita la corona CO)I
;nano temblorosa en las sienes depnlllidas de su estulto hijo \[igueL que
11 n sintiéndola segura en sus sien es.
arranca ele el las p;;ra entregarla srn
:;doria y sin honor al fatídico \fi!ano.
monarca en vilecido r degradado. q~1c
hizo 1111 feudo de su patria. y convirtió en yasallo, a sus des,·enturados
L'Olllpatriotas: hasta que 1111 clia. re sol-

!a

zas rnhias. pantcr rill a,; rro rclas-~-L.'n o ~e ejecuta. &lt;leposita su oboln
('11 el cepillo de la herc.nosa postul~nte. que le da las graC1as. acompan ~clas de una sonr is a. y sigue su cam ino con la satisfacción ele habe r hecho
una burna obra. En el ojal. bien ostrn~ible. apa recen la hierba la flor o
la bande rit a. Si otra chica se le acerra a uno. bastará enesiíarle la solapa.
Pero a \·eces no basta. A yeces se
rct.11en ,eis o siete chicas. que le
asaltan a uno. despojándole Yiolcntamentc de sus insign ias para colocar!c
otras . Y. realizada su hazaña. todav1a
ríen.
-Para los pobres polacos-excla111an.
Los pobres polacos pueden agradcrerle a Dios el que se trate de u~as
chicas bonitas. En fin. no emp~quet!zcamos nuestra generosidad atnbuyendola a pasiones vulgares. H e1;10~ ayu~

.

-

.,_ --.. -~-~

YÍÚ ,·cmler su cct ro y su corona.
hij o, el célebr e .\lejand ro, último
Ohronewich. y rá,tago de una raza
degenerada y decrép ita. que halló s11
mu erte trágica en brazos amoroso;;' de
la infortunada Draga rn 190J: ocupando et trono de Ser~1ia. Ped ro _Karageorgc1Yich. descenchente del gra.n
J orge. héroe nacional. que supo morir
al pie ele la enseña patria y desca1~sar
al lado de ~1·s adorados despoJOS :
mien tras que su recue rdo 1·i,·e en b
memoria de su pueblo.
..
Pnehlo pequeño por su extens10 n.
pero grande por st:s ,·_ir_tucies de amor '
a la libertad. a la Just1C1a y al traha¡o
iecundo \' redentor.
Qi.izá -los últimos ca ñonazos. q~1c
,uenen en las orillas del Danubto,
~enn las sah·as. que a11uncin1 al mun
do ri\·ilizad r,: ·'El despertar Je la
Cran Sen ia."
José Manuel BADA.

c•xceltncia. Y. al ~cguir nuc,tro camino. con el 1r~jc cubierto de ha n
dcra ,. ofrecemos el C'spectácu 1o de un
na,·ío empal'C·~arlo. ¿ Quién osará ahora oirecerno~ más bander itas?
Pues he aquí una nue\·a postulan te.
I•:, ta
no es la girl consabida. sin o
una r;,petahle señora.
- Otra banderita ___ Come along . ..
Se trata. indn dahlemente. de algt,na
gran dama. lady Ta l o la duquesa de
Cual. O tal vez sea una popular es
rritora inglesa. t\l día siguien te, el
Daily Mirror publica rá su retrato, sa~
cando de dudas a todo el mundo. y n
ialtará quien se arrepienta d_e haberla
dacio tan ~ólo rn par de pe111ques.
En ta última colecta popular se rc1
caudaron más de 5.000 libras. JiuJ
ho 1111 señor que por una rosa de tra~
po extendió 1111 _cheque ~l e ci~n.
Pero es preciso reumr mas. mu
cho más. :.\ {añana, las muchachas vol

"ª

------

�EL 1-f E:REDERO DÉL TRONO:DE,BAVIER.A

¡-l

•

Ultimo retrato del Príncipe de la Corona de Alem~nia.

verán a acosarnos en la calle, en el
' Anderground, en el restaurant, en el
teatro y hasta en las casas particula•res. Seguiremos aliviando el dolor humano, en la medida de nuestras fuerzas, porque el dolor humano. cua~do_
está representado por una flapper bien
reusi, enternece a todos los hombres.

Parece que la inmensa desolacrón
de la guerra debiera producir en nuestra sensibilidad mucho más efecto del
que produce la sonrisa de una chica
de diez y ocho años. Desgraciada o
afortunadamente, esa desolación está
lejos; y la chica está cerca, y para
preparar nuestro corazón a la ca ridad

hay que someterlo previamente a una
emoción de otro orden.
Y no hay moral que valga, porque
la moral sería peor. La moral sería
organizar colectas con curas protestan tes o con veteranos de la gnern
de Crimea.
Julio CAMBA.

..:'

Borró la lluvia los mil colores
Que hubo en su manto y en su do1el,
Y recordando tiempos mejores
Guarda amarillas y secas florts
De las verbenas del tiempo aquel.
El polvo cubre sus aureolas,
Las telarañas visten su faz,
Nadie a sus plantas riega amapolas,
Y ve la santa las calles solas,
La casa triste, la gente en paz.

Níveas cortinas, jaula11 doradas,
Tiestos azules . . . . ¡ no estáis aquf I

~~

¡ Pobre guiñapo que el aire enreda!

La vida pasa y el mundo rueda,
Y siempre hay algo que se nos queda
De tanto y tanto se nos vá.

Ya no hay macetas llenas de flores
Que convirtieran en un pensil
Azotehuelas y corredores ....
Ya no se escuchan frases de amores
Ni hay golondrinas del mes de Abril.
Frente a la casa la cruz cristiana
Del mismo templo donde rezo,
Las mismas misas de la mañana,
La misma torre con la campana
Que entre mis brazos la despertó.

¡ Oh, mundo ingrato, cuantos reveso¡
En tí he sufrido! la tempestad
Todos mis campos dejó sin mie1es ....
La niña duerme bajo cipreses,
Su sueño arrulla la eternidad.

A arrebatarlo nadie se atreve;
Sfrnbolo antiguo de gran piedad
Mira del tiempo la marcha breve,
Y cuando el aire lo empuja y mueve
Dice a los años: "pasad, pasad."

¡ Que amarga y mud·a lecci6n nos dá !

,,

En mi azarosa vida revuelta
Fuí de esta casa d'ueño y señor;
¿Do está la ninfa de crencha suelta,
De grandes ojos, blanca y esbelta
Que fué mi encanto, mi fé, mi amor?

Por muchos años, all{ prendido,
Unico adorno del tosco altar,
Flota un guiiiapo descolorido,
Piadosa ofrenda que no ha caído
De las des¡racias al hondo mar.

..

¡Todo ha pasado! ¡Todo ha caído!
Sólo en mi pecho queda la fé,
Como el guiñapo descolorido
Qué a la escultura flota prendido ...•
¡ Todo ha pa11de 1 ¡ Todo 11 fué I

.Pero q·1.1e amarga, profunda huella
Llevo en mi pecho . .. ¡ Cuán triste etsoy !_ __
La fé radiante como una estrella,
La casa alegre, la niña bella,
El perro amigo . ... ¿dónde están hoy?
¡ Oh, calle sola, vetusta casa I
¡ Angostas puertas ide aquel balcón!
Si todo muere, si todo pasa,
¿ Por qué esta fiebre que el pei::ho abrasa
No ha consumido mi corazón?

¡ Cuántas memorias tenéis guardadas I

Sobre la rota ventana antigua,
Con tosco alfeizar, con puerta oxi¡ua,
Que hácia la obscura calleja dá,
Pasmando al vulgo como estantigua
Tallada en piedra, la santa ettá.

ríos jefes de su Estado Mayor,

1

Tras esa virgen de oscura p1eC1ra
Que a nadie inspira santo fervor,
Todo el pasado surje y me arredra;
Escombros míos, yo soy Ja yedra;
¡ Nidos desiertos, yo fuí el amor!
Altas paredes desportilladas
Cuyos sillares sin musgo ví,

JUAN DE DIOS PEZA

... -~t'\i,~--=-~ t :··...;ui.}

~;.~ El Príncipe Ruperto en uni..Sn

:,1

Vetusta casa, mansión desierta,
Mírame sólo volviendo a tí ...•
Arrodillado beso tu puerta.
Creyendo loco que aquella muerta
Adentro espera pensando en mí.

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SRA. MERCEDES M. DE MOHENO

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Ml HIJA MARGOT
Tiene j(argot un niiio a t¡u1c11 adora,
que no nació entre lágri mas y males,
pues sA lo &lt;lió de cuelga una señora
&lt;¡ue lo ..:ompró de lance en Ycinte reales.

Que 110 las toma el niiío es cosa clara,
pero aquí la intención salYa tt11 abismo:
l\ f argot en ta 1 desaire no repara.
p1:es ella se las come y es lo mismo.

Ko hay un cariño igual ?. ese cariño
reflejo fiel de abnegación sincera,
pu es ni lo entiende ni lo paga el niño
que le dice "mamá" y es de madera.

jfargot junto a mi padre dulce y qttieta,
era siempre su encanto y ?u consuelo.
y yo ví alguna vez, frente a la nieta,
lágrimas en los ojos del abuelo.

Sin temor de que enferme o que se pierd a,
la madr e sabe de contento loca,.
que el niño si le tiran de una cuerda,
llora, abriend o los ojos y la boca.

"Estos juegos-me dijo,- causan frío
"no sé ni qué revelan ni qué indican,
''¡ hacen cosas los niños. hijo mío,
''que ni los grandes sabios las explican.

¡ Si la vierais en horas sosegada~
con qué ternura maternal lo viste,
y con qué mel ancólicas miradas
se fija en él cuando le juzga triste !

/"
1'¡ Cuánto Margot a la Yirtud promete í
l'Mira ___ _en su niño están sus ojos fijos ____ _
"¡ Avergüenza esta madre de jug uete
.'~ !os monstruos que olvidan a sus hijos !"

"¿Qué tienes-le pregunta,-niño mío?"
"¡ Más bonito que tú no habrá ninguno 1"'
"&gt;:o llores __ ___ ¿tienes hambre? ¿tienes frío?"
•·Duerme mientras te traigo el desayuno."

Y lo acuesta en su lecho allí. lo abriga,
pajo sus mismas sábn11as lo arrop:,
corre por h leche y por la

'.t

:\fie¡llras yq silencioso meditaba,
ñl,a rgot. que cuenta cuatro primaveras,
para dormir al niño lo arrullaba
como ;1rrujla11 las m11drrs Yerrladeras.

�Y majestuoso, fastuosamente il umina-

".
El Palacio Nacional de México, durante la noche memorable del 15 de Septiembre de 1910.

fl ~ríto.
Como se efect uó la c_eremoria del "Grito" de la Independencia en la noche del Centenario.
La Ciudad ele ~léxico. al llegar los
días de la celebración del Centenario.
se apresuró a presentarse ataviada para recibir dignamente la visita de los
representantes de los países amigos
de la República. y ofrecer un teatro
agradable a las ceremonias y festejos
dcl mes de Septiembre.
La decoración de la Capital de la
República fué dispuesta por el Gobiern o, Qne embelleció las calles, los
µarques r los edificios públicos; por
las casas de comercio, que procuraron
adornar de la mejor manera posible
las fachadas de sus edilicios, y por innumerables particulares. que con deseos patrióticos, repintaron sus ca~a~.
las iluminaron ampliamente y las eu,
bellecieron con banderas, flores y
otros atavíos.
En la Avenida de San l?rant.i,co.
qt:e cuenta con gran número de esta·
blecimientos comerciales y es, al mismo tiempo, arteria de· tráquea y lugar
de paseo, el adorno fné sobremanera
variado Y lujoso. Los mástiles !rico·
lores, que dejaban ondular airosas
banderolas Y lucían en su parte media un gran macetón rel'estido de
heno Y musgo, Y lleno de plantas Y
flores, comenzaban a levantarse allí
para seguir la A Yen ida Juárez Y el
Paseo de la Reforma, hasta el Bosque
de Chapultepec. En todas las esqui·
nas se entrecruzaban guías ele rosas
Y de focos eléctricos con pequeñas
banderas. que presentaban un con·
junto nriado de matices viYos Y alegre,'..
Era semejante el as;J~1..to de la
Al'enida del 5 de l\layo . ..ie la del
16 de Septiembre. de las :allc, qnc
convergen en la Plaza de la Constitución y de otras y otras que por su
situación Y su importancia son ca:,i
~ªa~i tF~~~:is~~s, como la Ai~:.itl.1 de
· Las banderas de todas b; naciones se izaban en lodos los edificios
y extendían a lo largo de los bakones,
ostentándose abullonadas o flotantes
y crut.i,ndm,c en •.,ia hcrn?o 0 a ron
fraternidad. entrelazados sus colores;
juntábase el escudu c,pa1fol. ti :=,,I
argentino, el crisarkr.i 1 nipú11, las
águilas rusas y los demás emblemas
de los países del Globo y el pabellón
mexicano, que dominaba en toda la
ciudad, desde los suntuosos palacios
del centro hasta las humildes casas

de los últimos barrios. ,\parecían a veces. colocados sobre el pintoresco fondo de las banderas, los retratos de
los principales caudillos e.le la Independencia. las fechas simbó'lcas de
1910, y las palabras Independencia,
Paz, Progreso y. sobre todo. la Libcrtad, el 1·ocahlo
que sign ilica
tanto para los pueblos que algo valen.
La ciudad. normalmente apacib'e,
t¡ue en los días corientes. fuera de
algt,nas calles céntricas. aparece recogida y quieta, principal'mente en
sus barrios, que todal'Ía t•i·ocan la
antigua vida colonial, se presentó des
de el lo. de Scµtiembre, animada de
una existcnci,t jnbilosa. como si el
amor (jlle rncendía todos los corazones se manifestara rn el má s franrn regocijo. De toda la República
traían los trenes, gente ansiosa de
agregar su entusiasmo a la alegría
de la ciudad. En las calles, en ¡05
hoteles, en las plazas, la muchedum
bre se agrupaba O circulaba densamente y pletórica de vida. Los museos y los establecimientos públicos
eran iusufi,ientes para contener a todos sus visitantes. - Las reliquias históricas y los monumentos de arte
de la ciudad recibieron el homenaje
de amor y de admiración qL:e los mexicanos indiscu tiblemente consenan
en su espíritu. para cuanto les hable
de Patria y de Belleza. y Ja rigorosa
existencia nacional se hizo igualmente patente ante la gal'arda estatua de
Cuauhtémoc, que, ,,n los salones de
Arte de la Acamedia Nacional, o ante
la 1·ieja campana del templo de Dolores que sintió temblar su bronce al
impulso de la mano de Hidalgo. o
ante las elegantes fachadas de los
más hermosos edificios de la Capital.
En los barrios alejados del centro.
la ornamentación fué menos vistosa
Y rica; pero la suntuosidad y la abur.
dancia quedaban allí substituidas por
un delicado sentimiooto patriótico y
una noble intención de contribuír al
éxito de los festejos nacionales.
Por la noche, el espectáculo era
aún más encantador. La ciudad se
enyo]vía en un manto de brocados
cintilantcs, de pedrerías que fulguraban como collares de esmeraldas, como sartas de diamantes. como hileras de rubíes: un Yerdadero manto de
luz, cuyas inmensas lenguas de fueo ascendian al cielo. eral si la ciu-

dad se consumier.a en un vasto incendio o consagrarla n una pira colasal el recuerdo de sus héroes. El corazón el la ciuc.lad, donde se alza
la Catedral, se iluminaba con claridad insuperable. como si los hombres
hubieran formado con sus débiles manos un n11e1·0 astro ri1·al del sol.
Viniendo de la calzada de I~ Reforma hácia el centro. se admiraba
primeramente el palacio de la Secretaría de Realciones, i'uminado de
una manera exquisita y original. Con
tubos de mercurio, dispuestos y ocultos de tal modo que solo daban luz
hácia las paredes del l\linisterio. se
logró µroducir un efecto fantástico,
t¡ue a distancia hacia creer en una
construcción forjada con una materia translúcida, fosforescente, hialina, que atravesara una luminosidad
1·aga y violada; de cerca, aquella luz,
que salía rectamente hácia el cielo,
rosando las paredes blancas, producía
la ilusión de surtidores invisible, que
virtieran mágicamente sus chorros
luminosos.
A lo largo de la A1·e11ida de San
Francisco. se caminaba como entre
dos murallas de fuego, y los infinitos
foqui'los que cruzaban sus guías en
las esquinas. formaba11 arcos con los
tres colores de la bandera de l\léxico, cuyos perfiles recortaban en perfecta claridad.
El eclifcio de la joyería ''La Perla,"
ostentaba una gran estrella. La estatua de la Libertad que remata la
magnífica construcción de "La Mexicana," aparecía envuelta en una briliante aureola. El adorno de la Droguería de Labadie era de arte nuevo.
La sedería "El Paje'' se hallaba recamacla de focos.
En la Plaza de la Constitución, se
admiraba en primer lugar la Catedral. visible. por su altura, desde casi todos los puntos de la ciudad, y
cuyas líneas de luz seguían todos los
detalles de las dos macizas torres
y de la cúpula y formaban t.n palacio de ensueño, sólido como una fortaleza y a la vez ligero, esbelto y
dotado de una gracia nueva por la
claridad que lo hacía destacarse en el
cielo negro: en tre las dos torres parecía suspendida en el aire una bandera
nacional de tamaiio gigantesco, formada de incontables foco~. Después
se veía el Palacio Nacional, sencillo

1 ·

•

do con mrm~rosas estrellas radiantes,
Y como ~111 ª Joya en:sastada en el centro, arriba del balcón Presidencial
la camapana de Dolores, entre un res'.
plandor. ardiente. El Palacio ).Junicipal hacia resaltar la belleza de su arquitectura antigua y la gracia frágil
de las columnas retorcidas ele su largo corredor.
. En _la A venida del 5 de ;.Iayo se distm?'~llan por el buen gusto y la profus1on de luz. el edificio de "La Mutua," el de los Ferrocarriles Nacionales y el de la Compaiiía Bancaria.
La casa de la Compañía de Luz
Eléctrica y Fuerza ).fotriz. en la esquina de las ,\venidas Isabel la Catól ica y del ~ de ;\lay~. ostfntaha
nn adorno lummoso, procltgo de colores y rematado por un escudo naciona I de grandes proporciones: en el
ce.ntro de la calle, la misma Compañía hizo colocar numerosos hilos con
focos eléctricos. que figuraban un
enorme dosel de trono. Desde el fondo de la Avenida. se descubría un
nuevo aspecto de h\ Catedral, de no
menor encanto qu.e el primero, visto
desde la Plaza de la Constitución.
En otro rumbo de la ciudad. el Edificio de Correos, tan admirado por sn
mérito arqnitectónico. fué iluminado
de tal modo, qne todos los detalles de
su constn:cción se acentuaban con líneas brillantes que parecían de llamas.
El Edificio del Consejo Superior
de Salubridad, los establecimientos de
educación, las casas que hospedaron
a los Representantes Extranjeros, todas las instituciones que dependen del
Gob ierno y numerosas casas particulares fueron iluminadas con positiva
profusión durante el mes de Septiembre: baste decir, para dar una
idea de la ('a11tidad ele luz wnsumida entonces, que se instalanrn cerca
de millón y medio de bujías eléctricas y que la energía que se gastó dura nte el mes. solo en los edificios
y c·stablecimientos del Gobierno asccmlió a ciento sesenta y ocho 111illo11cs de watts, aproximadamente.
Esa ilnminación de las avenidas, de
las calles y de los edificios fué, el
IS &lt;le Septiembre. mas espléndida que
nnnca. La claridad difundida era tanta, el derroche de luz asumió tales
proporciones. que l\Iéxico se antojaba una ciudad formada con infinitas
llamas. Desde las residencias ubicadas en las poblaciones que r,Pdean la
Capital, se percibía11 gigantescos fu lgores que iluminaban el cielo con un
resplan do r de colosal incendio; era
que las lámparas de arco y las incandescentes, multiplicadas en fastuo·
sa profusión sobre las 1·ías públicas.
fachadas. azoteas y torres. proyectaban sus deslurribrantes destellos hasta
el firmamento. La irradiación era tal.
que al surgir sus ráfagas del fondo
negro de la noche. semejaban el despertar de una aurora: y no s_olo e~plendía la luz con toda su 111tens1dada y difundía sus rayos por dondequiera, sino que derramaba st~ polvo
de fuego en múltiples coloraciones y
brillaba con todos sus tonos sobre la
obscuridad que cubría nuestro dilata·
do Valle.
La red espaciosa que formaban las
avenidas y calles de la ciudad. la or·
namentación de los edificios P.úblico,
y prindos. Ja coqueteria de las C?ns
trucciones modernas. la austeridad

Iluminación sugestiva de la Secretaría de, Relacioner. durante lar. fiestas
Inolvidables del Centenario de la Independenci::.
- -o- arquitectónica de las antiguas man11era plena por las roces de todos los
.siones coloniales, la grandeza y majes
ciudadanos presentes. De este modo,
tad de los monumentos 'patrios, toel mismo día, a igual hora y en idén do sr dc:stacaba con lineamientos ígtico acto. se ofrend.rn a la Patria las
ll\'OS drl marco sombrío del espacio
bendiciones de todos ,us hijos amany formaha11 un panorama de extraortes de la libertad y nistod ios de la
dinario encanto.
independencia y ese l'Ot&lt;• rnlectil'o
Este he rmoso ll-atro. donde había
externado con el mayor júbilo. dirtannido desarrollándose la serie dl'
do por la co,tumbre y consagrado por
fes tividades c11·1cas nacionales del
la tradici ón. es la nota mas significaCentenario. sobrepasó en belleza y
tiva y trascendente de los regocijos
esplendor a todo lo previsto, para dar
nacionales. la mas simbólica de nnes
lug-ar a la más original e impresionantras solemnidades.
te de aquéllas. o sea al que conmemoDurante el mes del Centenario. la
rú expre,amenle el Grito de Indecapital. ya que lo que en aquellos días
)l\'IHlencia dado por Hidalgo en Dolose conmemoraba. era precisamente el
res. la madrugada del día 16 de Sepgrito de libertad dacio por Hidalgo.
tiembre de 1810. Sin que sepamos a
cuyo aniversario constituía ya por la
ley la primera de nuestras fiestas napunto cierto el motivo, esta conmecionales y cuyo Centenario tenía que
moración se ha efectuado, desde haacrecer en grado sumo su significace muy largos aiios a las once de la
noche del 15 de Septiembre.
ción ·para los mexicanos.
Celébrase el ''Grito'' de manera
X o existe una sola población en toigual en todas partes, sah·o detalles
do el vasto territorio mexicano en
donde. aiio por añ o, no se verifique
de lugar y de forma. ~egún el punto
t al arto patriótico y significativo, que
en qne se l'erifica. En ;.léxico toma
no es otra cosa que el Ilimno de to,111 rclie1·e mayor por trntarse de la
primera ciudad de la República y porrios los labios y la plegaria de todas
ciuc está pre~idiclo por el Primer ::-.1alas almas por la libertad y la inde·
gistraclo ele la :\' ación quien, al propendencia de la Pat1 :a.
La ceremonia no necesita, para ser
nunciar las palabras consagradas. hagrande, esplendores de ornato ni magce sonar la campana que sirvió al Panificencia de lujo ; tiene majestad prodre Hidalgo para conl'Ocar a los pripia porque es emi1i.;ntemente popular
meros insurgentes y que se halla hoy
y pon¡ue su hcrmos11ra y su excelenarriba del balcón central del Palacio
cia estriban cu su misma sencillez.
X acional. en donde se suena una vez
En presencia · del pueblo la voz
al año, tocada por la mano del Premits artorizacla en ~ad;,. lugar, dcto~idente de la República.
n ;i a la Patria y a sus glorias e ins"El Grito," que simboliza el clamor
titL cioncs. y ese grito es repetido unáde un pueblo por su emancipación .
nimemente y confirmado de ttna mala lucha tremenda que dió vida a la
"T -

- -

------

�__..

-.,.

tal ocas ión devora a los mismos insde los. edificios, cuyo aspecto era restantes, fueron insuperables la noche
plandeciente y seductor.
Y en aquel conjunto en que la luz del 15 de septiembre de 1910, en que
y el color triunfaban, había un tema se trataba de conm emorar el Centenario de la procla mación de la Indereproducido por donde qu iera, un motivo resaltaba en todas par tes: las pa- pendencia con mayor solemnidad que
nunca.
labras Libertad, Independencia y ProLa muchedumbre, a medida que el
greso, que representaban el ideal supremo del pueblo, por el que ha lu- iempo se deslizaba y que la ansiedad
acrecía, se iba haciendo más y más
chado lo mismo en sus constantes ascompacta; la tropa se preparaba a renpiraciones, que en 5US fecundos aflos
dir en el h istórico momen to los honode trabajo.
res debidos al P , imer :Magistrado; los
Como en años anter iores, la digna
invitados a Palacio se agrupaban en
esposa del señor Presidente de la
los balcones del edificio; la mult itud
República, doña Ca1 men Romero Ruse estremecía, pronta a romper en un
bio de Díaz, ofrecía a la sociedad meclamor de entusiasmo y de júbilo desxicana una recepción en los salones
bordan te.
del Palacio N aciana!..
Faltaban solo momentos para que
Los Embajadores. lfoviados y Dedieran la sonce de la noche y la Nación en todas partes : en los paraj es legados Especiales; el Cuerpo Diploción entera vibraba poseída por un
habitualmente concurridos en los es- mático permanente; los altos funciomismo sentimiento de amor a la Patablecimientos mercantiles: en los cen- narios de la República, y las famitria.
lias
mas
distinguidas
se
hallaban
reutros de solaz y reunión en las plazas
De pronto, el seiíor Presiden te de
y plazuelas de los barrios. La corrien- nidas en los grandes salones de la
la República, empuñando la bandera
Presidencia.
que
ludan
su
espléndite ~en~ral del público convergía de la
nacional, apar eció e n el balcón cenpenfena al centro: pero no por esto do decorado y su magnífico mobilia- tral de Palacio, acompañado por el
rio bajo verdaderos torrentes de luz.
el trá,fico ~e peatones, carruajes y
señor V ice-Presidente, los señores
tranv1as deJaba de ser considerable en
El señor General Díaz y su distin- Secretarios de Estado y los señores
todos los rumbos. Llenaban el aire guida esposa recibían a la concurrenEmbaj adores. La hora tan deseada
el estrépito formado por los Yehícu- ci~. con su proverbial fineza. Los
sonó
en el reloj de Catedral, y el Selos, el bullicio de las turbas, los acormiembros de las Embajadas y 'Misioñor General Díaz, J efe del Su premo
des de las músicas. los cantos de los nes Especiaels y Perma nentes y de
Gobierno, caudillo del pueblo y pricomparsa~. el desfile marcial de los las Delegaciones y los diplomáticos
marinos extranjeros-que en grupos mexicanos se presentaban brillantemer ciudadano de J\Iéx ico. repicó la
numerosos discurr;an fraternizando mente 11niformaclos. y los altos funciosagrada esquila de Dolores, hizo oncon el pueblo y por él agasajados.- narios llegah,1n con valiosas condeco,dear el lábaro tantas veces salvado
las aclamaciones y los vivas de todos.
raciones: los Jefes v oficiales del Ejér
por é l mismo, y con voz sonora y
el estall ido de los rohetes y otros mil rito y de la armada Mexicanos y los de firme. en la que temblaba una viril
ru idos de aquel enorme.júbilo.
l;s extrajeros (]ue en )íéx ico se haemoción, pronunció las palabras soSe reflejaban y se coudensaban eu llaban aparecían vestidos de irran g-alemnes: ¡Viva la Independen cia! ¡Vila ciudad de México las explosiones la. v las señoras y señoritas llevaban
van los héroes de la Patria! ¡Viva la
patrióticas ele todas las deniás pobla- bellísimos toc;i,los. trajes del mejor
ciones &lt;le la República, y se perci- ¡rusto y ricas joyas de valor extraor- República! j V iva el pueblo mexicano!
Y la respuesta ~randiosa y unánime
bía aquí, en la Capital, con mayor in- dinario. Segur:1111Pnte el Palal'io Natensidad, el latido de aquella emoción
cional nunra había reunido tan luio- hrotó de todos los corazones v salió
que hizo Yibrar de igual modo el
sa y amplia representación de las Na- de todos los labios en un grito deorgan ismo entero de la Kació11 y que ciones más. cultas del )fundo y de
lirante, y numerosas bandas deiaron
pareció fundir en uno todos los co- nuestra mejor sociedad: porque no
oír las sonoras harmonías del H imno
razonefo mexicanos.
solo se rnrontraban pres1&gt;ntes EmbaN'acional y entr e los son idos marcia• De tiempo en tiempo rasgaba la ti· jadores. Ministros y Em·iados de los
les de las cornetas. el redoblar de los
paise~ con {lt1ienes 11 éxico c11ltivaba
niebla un enorme globo de ftrego que
tamhor es, el estall ido de cohetes Y
se desgranaba en las altura, y rega- relaciones amistosos ~ino i\l iembros
las detonaciones de las salvas. aquella
ba, en vistosa lluvia, destellos radian- ele oarl:imc11tos extrajeras: Oficiales
exclamación repercutió en el espacio
tes y florones de luz; grupos compac- de la~ :\íarinas de Naciones noder o-. y lo llenó como el voto supr emo de
sa~: Delegados de Colegios. Un ivertos de distintas cla~es cruzaban las
todo un pueblo libre.
sidades y centros docPntes de otros
avenidas, acreciendo el alboroto cor¡
Despué~. el regocijo sal ió del caupaíses: renresentantes de l:i más cons-.
su algarabía. y el concurso aumence de la Plaza y se desbordó por las
nicua intelectualidad mundial. y todas
taba a su tránsito por las calles y ave
calJes de la ciudad. recorrida en todos
nidas y se engrosaba al desmbocar en J;i~ familias mexicanas más esti111ahl&lt;·s. 'ran 1111111erosa concurrencia lle- sentidos por al multitud. que no cesó
la Plaza de la Constitución, que pronde atronar los aires con cantos, múto se vió invadida tan .completamente, naba por romplct o el dcpartame11to
s
icas, vivas y aclamaciones. en los
que se hizo imposible el paso por presidencial.
que palpitaba el alma popular, heella: no obstante, todo el mundo conPor lo que toca a la Plaza ele la
o::ha en los días de prueba con abnetinuaba dirigiéndose allá, porque allí
Con~titnción. ;i las diez de la noche
-rnciones y sacrificios sin cuento. y
había de efectuarse la ceremonia.
qo había en &lt;'lla, a pesar de ser tan
,Ietórica &lt;'11 la celebración del CenMillares de personas llenaban ya amplia un solo punto libre.
\ tenario. del noble orgul lo y la satisel vasto pa,ralelógramo, y toda vía saEl Orfeón Popular, en cuyos coros
facción suorema de quienes. cumplilían, de las calles que a el convergen, tomaron parte numeros hombres y
dos sus deber es de h ijos, esperan tran
otros millares de in&lt;livuduos en pinmujeres, entre éstas las alumnas de '
toresco conjunto, que atronaban el
la
Escuela ele Artes y Oficios, ejecutó
aire con el son ere s ilbatos. sonaias.
notables números musicales &lt;1Ue a·
cornetines, panderetas, bandolinas y
compañaron las bandas del Estado
mi,
vihuelas.
Mayor
y
de
Artillería;
a
esta
audición,
sig1
iificativa
de
las
fiestas
del
CenteEn le Plaza, las maravillas de luz
excedían a las de las calles y aveni- que deleitó al público, se unió el espec- nario, fué escrita hace cinco años por
das por la iluminación de los Palacios táculo de los fuegos artificiales. oue el D iputado J\Ianuel H . San Juan. Leyéndola en el destierro, revivimos
y de la Catedral, que parecían reful- formaban siempre el embeleso de las
gentes en el espacio, proyectando su multitudes populares y que en el Cen- tiempos mejores. y nos parece que la
tenario estuv ieron muy sorprendendestrucción de la Patria sólo ha siclaridad a una gran distanaia.
tes. como hechos exprofeso en Fran- do una horrenda pesadi~la. Sin emEn cada una de las boca-calles de las cia y México.
bargo. pronto nos convencemos de
avenidas que dan término en la PlaLa sensación intensa que año por que el triunfo de la barbarie ha sido
za, la perspectiva era prodijiosa, no
año experimentan los concurrentes al ·una realidad. y de oue todavía tene·
sólo por arcos luminosos distribuidos
"Grito'' en los momentos que IÓ premos que luchar mucho. par restaurar
con profusión en ellas, s ino por la i- ceden y en los breves instantes que
en México la. cultura.
luminaéión y adorno de las fachadas dura el acto, y la impaciencia que en

Patria. es la parte esencial de todas
las festividades: y por eso el pueblo
puso en ella todo su entusiasmo, la
noche luminosa y resonante en que
su libertad cumplió cien años.
Impulsada por noble entusiasmo y
traída por tal fiesta de luz y de color,
la multitud jovial y entusiasta dejó
los hogares J}ara recorrer las calles
y las avenidas: en·aqncl cuadro, que
convertía a ).[éxito en una enorme
ascua de oro, se notaba desde luego
la palpitación de la vida, el regocijo
seductor de la aleg-ría, el hálito caliente de la juventud, agitándose en
las ondas del mar popular que, sonoro y movedizo, iba irrundando rápidamente las venas y las arterias de la
ciudad. Había movimiento y anima-

l

r:::, ' .,: : : : : ~.: ·: ••:,

_ _ ._--==-ar-_ __

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Sopa de pechuga,
1felones con .:rema,
Macarrgpes blanco!.,
Almendras tostadas,
Croquetas de atún,
Pollo en salsa de Champignon,
Aceitunas.
Espárragos en salsa tártara,
Frutas,
Dul~es,
Café,
Té,
San Antonio, Tex. Sept. 19 de 1915.
--0---

EXPLICACION DEL MENU.
Sopa de pechuga
Se pone a freír una cucharada grande de mantequilla en dos ajos m~cha cados y una rebanada grande de cebolla; se le' añaden la mitad de una
pechuga de galliná que ha sido molida de antemano con dos yemas de
huevo cocidas, sal pimienta y un poquito de mostaza fr.:ncesa; se le agrega el jugo de un tomate grande y
luego se le vá poniendo el caldo
en que se ha cocido la gallina, al
cual si se quiere se le puede haber
puesto un trozo de carne de cerdo,

otro de ternera y una tajada de jamón a fin de que salga un consomé
rico, se deja lhervir un buen rato
para. que se sazone y al tiempo de
servirse se pasa por una coladera; se
l~ pone la otra mitad de la pechuga
bien desmenuzada y si se quiere ador
narse bate la clara de un huevo hasta que quede muy seca. se le pone
sal y pimienta y se,. va colocando en
forma de chopitos sobre la sopa que
ha de estar ya se1 vida en la sopera.

- -()- MELONES CON CREMA.
Se bate bien un poco de crema con
azúcar granulada y luego se van llenando las mitades de melón y queda
1111 delicioso entremés.

MACARRONES

BLANCOS.

Después de bien ..:ocidos los macarrones se les añade queso de Parma
rayado y manteqoilla derretida, se
revuelve todo bien y se les pone otra
vez queso y mantequilla hasta que esto han de estar el\ el platón donde
han de servirse, el cual se coloca s0bre una olla de agua que esté hirviendo sobre la !umbro a fin de que no
se nfrí. Todo esto se puede hacer casi al tiempo de llevarse a la mesa.

CROQUETAS DE ATUN.
_ Se desmenuza el atún en pequenos fragm~ntos; se· torna una papa
grande cocida, lechuga tiernecita, tomate, cebolal y ~111.,1 pun tita de ajo;
todo esto debe 1r muy bien picado
Y sazonado con sal y pimienta; se
mezcla todo con el atún y se forman las croquetas que se revuelcan
en polvo de pan tostado y se echan
a freír en la mante&lt;..11 voltándolas con
cuidado para que 1, 0 se deshagan.
Estas se pueden sen·ir con una ensalada o bien con una salsa que se
prepara con mantequilla, leche y harina; se fríe la maJHequil la y se le
pone luego I ahar~.1a mezclada con
leche, se le añade s.ii, pimienta y jugo de limón al gu,to. Esta salsa no
ha de quedar espesa.

POLLO EN SALSA DE CHAMPIGNON.
Para preparar la salsa de Champignon se pone a freír un trozo de
mantequilla, se le agrega harina, lecJ1e, sal y nuez moscada; se bate
contínuamente para .¡ue todo se mezcle bien y luego se toman los honguitos más tiérnos de la lata y se echan
en la salsa junto con el agua de la
misma lata; se queda muy espesa se
le añade más leche, teniendo cuidado de que se mecle bien; se colocan en una fuente las piedas cocidas
del pollo-que puede ser muy bien el
que se empleó para la sopa-y se
van cubriendo con la salsa; se mete
al horno a fin de que se dore un poco y al llevarse a la mesa se adorna con los hongos restantes y con
rebanaditas de betabel y zanahoria.

ESPARRAGOS EN SALSA T AR.
TARA
Se colocan los espárragos en un
gran manojo sobre la fuente donde
se han de llevar a la mesa atándolos g raciosamente con un lazo de listón; luego se bañan las puntas con
la siguiente salsa:
Se pasan po r tamiz tres yemas de
huevos duros y se ,nezclan con dos
yemas crudas, añad ien do una cucharadita de polvo de l\tostaza, sal y pimienta; se espesa la salsa agitándola
sin cesar con una cuchara e incorporándole poco a poco aceite y vinagre y se termina agregándole unas
l'llcharadas de pepinos picados.

-

P ASTELE RIA Galletas de maicena

Ingredientes :1 libra de maicena.
6 huevos.
3 onzas de mantequilla.
3 onzas de azúca~
Se baten las yemas con la mantequi!la y el azúcar y luego que ya esté
bien batida esa mezcla se vá añadiendo poco a poco la maicena pasándola
por un cernidor; luego se amasa y se
,•an formando pequeños bollitos que
se colocan en una bandeja que haya
sido engrasada dt antemano y se
ponen al horno. que ha de estar a
fuego lento.
Las claras que sobran se pueden
utilizar haciendo turrón de almendras
...d.A... lo.A ..(1-1...,;e;

.n..t:".Q..,,.r'"'n..,2:1,,,u1.

�COCINA Y LITÉRATURÁ.
(Conclusi6n)

Los Jefes de la familia Madero
Conttmplados de repente producen la impresión de Don Quijote y Sancho Panza; pero fijándose bic:n en
ellos, se advierte que tienen más semejanza con el judío Shylock.

r~J..J.

D. ERNESTO MADERO
Ex-Ministro de Hacienda y Crédito Público y ......... .
¡Multimillonario.!

D. Rafael Hernández Madero.
Ex-Diputado limantourista Ex-Ministro de Fomento, Ex-Ministro de
Gobernación y .. . .. .
¡Millonario!

TOPIUOS DEL DIA
Una pec¡ueíía parti&lt;la de revolucionari?s no se conformó con atacar poblaciones indefensas, sino que llevó
su osadía durante la ~emana pasada,
hasta atacar un campamento norte·
ameri ca no. El combate que se originó tu,·o alguna duración y hubo mutrtos y heridos por ambos lados.
Kos hemos quedado estupefaclns
con la noticia.
Porque nos ¡1arccc·
que para tomar la ofensiva contra el
ejército de un a potencia de primer ur·
den, se requiere además de una gran
audacia, nn equipo guerrero comple
to. La guerra Europea nos ha demostrado que los pertrechos son el secreto del éxito en las batallas contemporán eas.
¿De dónde sacarían los rernluciona
ríos las armas, con que combatieron?
¿Con qué municiones habrán atacado
al poderoso ejército de esta Kación?
Porque en ~Iéxico. no hay fábricas
&lt;le armas ni de cartuchos.
X X X

Villa, castigado por las derrotas de
Celaya se había vuelto un poco consecuente y mansu rrón. Y pretendió
salir de la fé rula de Doroteo; pero
éste comp robó una vez más la exact itud del famoso refrán taurin o: los
toros muertos son los qne dan peores cornadas.
X

,,.
habría sido 111{1s elocuen te y má s justo,
si se hubiera limita.do a decir lo que
sigue:
··\' o tienen Uds. ,·ela en este entierro."
Y un memorial así redactado, habría
tenido además la ventaja ·de poderse
poner telegráficamente, sin traspasa r
la cuota mínima de tran smició11.

X X
X

Sabemos que tn uno de los harrins
más apartados de San Antonio, se está constru yendo una lujosa Sinagoga.
¿Tendrá algú n punto ele contacto esta
cons tru cció n, con la llegada de los
\ faclero después. de la derrota de Paredón?
X X X

Díez galeras, diez enorm es galeras
t ipográficas llenaron los Sros. Caler()
y F lores l\Iagón, con el famoos memorial dirijido a los Plenipotenciarios
Latinos.
¡Diez gale ras!
\' pensar que siete palabras hubieran bastado! El referido memorial

X

;

X

-La prensa diaria nos co munica
que el Gral. Scott, .J efe del Estado
~[ayor de los Estados Unidos de América, encantado ele -su última conferen cia con Pancho Villa. acaba de re·
petir la suei-te con ~ei mismísimo don
11 eriberto J3arrón.
¡Que lástima cjue no viva Ch ucho
el Roto I P orque con él serí a la tercera confere ncia.
X X X

\' uestro colega "La Prensa" publicó el 15 de Septiembre último, una
edición extraordinaria de cuarenta páginas dedicada a los héroes de la Independencia. J,'eJicitamos al colega
por tan brillante esfuerzo.

J\ merican, si no que se había prestado
a entrevistarme mediante pago especial y como un servicio a esa poderosa emp resa. que lo había solicitado
"a qu o'' por razón de hablar español.
-Pero-dijo en .:onclusión-ahora
110 hago reportazgos; me dedico a hacer versos para magazines !

-¿ '----- ----y como observase en mi semblante 1111 gesto mitad de asombro y mitad
de interrogación, agregó para explicar su pensamiento:
-Eso me resulta mucho más pro du ctivo !
Este se ncillo suceso acaso pudiera
se rvir para explica rle, mi querida tía,
el sabor de la literatura americaña.
Es cuestión de tendencias y del
"mock s faciendi." En la elaboración·
&lt;le un poema como en la fabricación
de "bisc uits'' hay completa identidad
d e móviles-ga nar dinero-y analo,
gía de procecl imientos-rapidez y b(·
rntura-, de manera qne no hay por
qu é sorprend('rsc de que en este País
una noYela y un cuadro. una e~trofa
y un chiste y una galleta de ~oda, t-!n·
¡.?;a n todos el mismísimo ;abar.
Y luego que tambiéu inlluyc el
facto r cantidad. Usted, que tan deficadas manos tiene para sazonar ciertas go!osinas, sabe hien que no es lo
mismo gu isa r ··a fuego manso'' para
dos ·o tres perso nas, que san~oc har
1111 puchero entre carreras y "ajigo'f:!·
nes" para toda una brigada.
·
, \quí. donde se come tan mal -que la
hora del ·'tuncheon" resulta una tortura digna de Torquemada. aquí, digo hay fábricas de "comidas hechas"
:.....como si dijeramos de '· ropa hecha."'
-que se encargan de a1imentar a ca ·
ble "dim e."' cualquiera puede consegu ir una lata de spaghetti, de "ejotes" frijoles con carn e de puerco.
l,e~f st ea k liam bit rgtéS-----&lt;· i qué se
yo!
J Iay casa. co mo la de H einz, que
explota t'l "secreto" de 57 fórmulas
distintas qne corresponden a . otros
tan tos brevaj es o platillos diferentes.
,
d
La cosa resulta sumamente como a,
para gent e$ que han hecho del hog~r
un a simple oficina de comer y_dorm1r.
Va usted al "grocery" o senc1llam~nte al tel éfono y mediante sus. diez
cc ntaYOS pide utsed---1--)º, I?nmero
que se le ocurre: resulta rnutil. deba·
tirsc en yacilaciones con motivo de
la elección clel gnisado, desde el. mo
mento en que todo sab_e lo m1sm•,;
los frijoles co n puerco lle~en el m1~mo gusto que los spagh~t.t1 Y los ch1·
charos con jamón no difieren de los
"ejotes" 0 del dulce de rui?arbo.
Tal es el cotidiano menu del 92 por
ciento de los americanos; y usted habrá de reconocer "vellis nollis," que
cuando se guisa para ~ama~a tropa!
no es lícito tener refmam1entos m
ex istenc ia de "gourmen."
.
Pues lo mismo sucede con la htera tura en cualquiera de _sus for~a~.
nove'ag, po('mas, o histona palpitante Y absurda de cinematógrafo. También para estos "guisados" como pa·
ra los de a diez centaYOS lata, hay
una serie de rece tas que explotan unos
cuan tos fabricantes.
y como los poemas, las novelas Y
las historias de "movi~g-pictur~"-fe·
lizmente acabadas gracias a la liberta·
ri; institución de la "National Boar~
of Ccnsors"-lambién se guisan aqu1
para un a mul titud enor11;~, donde no
abundan los ''gourmens, es natural
Que en el . cine como en la novela,

�frijol cs ''Boston Style," encuentre uno
mvariablemente el mismo sa borcito
el propio tufillo. el inven cible resa~
bio de fo nda americana.
Que digiera usted grata y iá..:i! mrnte esta ensalada de literatura y cocina, desea de todo corazón su muy
devoto sobrin o.
Querido MORENO.
- - · - O - - ...___ _

f ~ :-~ ,~MODAS DEL DIA~' - -==~' ~.'

~":-..--~~

RfVISTA M[XICANA

"Revista Mexicana"

SEMANARIO ILUSTRADO

®®®®$®*$®®®*®~®®®®®®~*®®®®*®

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo,

El próx imo número de nuestra publicación será tan interesante y sugesti vo como los anteriores.
Fn la portada, publicaremos una
fotograf:a ikminada de la estatua de

P. O. Box No. 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
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Pago adelantado
En Estados Unidos, México, Cuba y
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El sub-marino inglés E 14, que ha
hecho tantas proezas en los Dardanelos, hace pocas semanas, después
de haber destruido varios cañoneros
y transportes militares turcos, encontró dos barcos de esa nacionalidad
llen os de pasajeros que huían de
Constantinopla. La tripulación y los
pasajeros se creían ya perd idos; pero el capitán del sub-marino se acer-

®

honrar la memona del ilustre mexicano ~
Don Justo Sierra.

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Todo el material será selecto. El
número próximo será desde este punto de vista verdaderamente excepcional.
Los grabados en cobre serán tan

hermosos como los de los números anteriores.
Papel fino. tinta excelente, impreiión cuidadosa, 36 páginas.

¡TODO POR DIEZ CENTAVOS!

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La Página· literaria estará dedicada a

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Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No ~e devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a :
REVISTA MEXICANA.
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SAN ANTONIO, TEXAS.

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En el resto del mundo
1 trimestre . . . . $ 2.00 oro americano
1 semestre . . . . " 3.50 "
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1 año . . . . . . . . . . " 6.00 "
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U~ matemático inglés ha aplicado
el calculo de las probabilidades a los
posibles peligros de una visita de los
Zeppel in es a Londres. Ha sacado en
conclusión, que hay tan sólo una probabilidad contra muchos centenares
de millones, de que caigan bombas
dos veces en el m ismo lugar. En consecuencia, la mejo1· manera de precaverse de daño, es guarecerse lo
más pronto posible en alguna casa
ya destruída, o simplemente en la escava_ción. que hubiese hecho un proyectil. S111 grande aplicación de las
matemáticas, ya d:ce ele antiguo el
pr_overb~o castellano que: "No hay cammo mas seguro .... "

gina editorial, cuento mexicano, tópicos del día, y comentarios de actualidad.

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l trimestre . . . . $ 1.00 "
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,,
números sueltos 10 centavos oro americano.
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números atrasados 20 centavos oro
americano.

TOPICOS UNIVERSALES
- (Conclusión).
sas ; pero bien podemos decir que cada corazón es una sepultura donde se
entierra una pena.

Crnuhtémoc en el Paseo de la Reforma. El Emperador azteca es el mejor símbolo de la defensa de la Patria.
Contendrá como siempre una pá-

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San Antonio, Texas.

Treje de calle para Señora

có a los barcos y tranquilizó a los
que a su bordo estaban, diciénd o les
textualmente estas palabras, que figuran ya en un documento oficial auténtico: ".l\'osotros somos marinos de
Su Majestad Británica; es decir, pertenecemos a una ,1ación que lucha
unida a sus aliado,.. por la ci,·ilización y en contra de la barbarie. Como soldad os, combatimos contra sol·
dados: pero no hac~mos la guerra a
las mujeres, a los f¡iños o a los no
combatientes."
,
Los vap ores con tiiib aron su camino sin ser molestados . ..
BOLLOS DE LA REINA
Ingredientes:4 onzas de maice11a.
4 huevos.
4 onzas de azúcar.
Se baten las claras y las yemas separadamente y lu eg.., que estén bien
batidas se Je pone el azúcar, que

ha de ser granulada y ha de estar muy seca y se sigue batiendo
durante un buen rato; en seguida se
añaden la maicena y las yemas y se
mezcla todo sin batirlo ya; se pone
en los moldes que han de estar untados de mantequilla y luego se mete
al horno a fuego muy lento.
-

Impreso en los Talleres Ti pog-rá ficos de

TORTA RAPIDA -

Ingredientes :- •
3 tazas de hariiia.
1 hueyo.
1 Yz cucharaditas de polvo.
1 cucharada grande de manteca.
1 taza de azúcar.
La harina con el polvo se pasa por
el cernidor, luego ;e le agrega el
azúcar. la manteca y el huevo y se
amasa con leche hasta que quede la
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
1

1

Semanario Ilustrado.

Septiembre 12 de 1915.

1

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Volúmen 1 o. - Número 1.

�REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
San Antonio, Texas, Septiembre 12 de 19 15.

Año l.

·-·• •

A los Anunciantes

Pagina Editorial.

*
*
G©l
C@'

*

El número prospecto de " Revist a ~nidad de pedidos.
Mexicana" se agotó a los tres días de
El éxito ha sido colosal. En todas
haber aparecido. Fué tanta la deman- partes la venta ha sido enorme, y la s
da qt.e hubo de nuestro periódico que subscricione s s~. multiplican a medida

iBB,.

'8B'

®3

nos vimos obligados a suspender in- ¡ que pasan los d1as.

®S®$~@@eeeeee*®®®®®**
¡A anunciarse! ~o hay que o:vidar
que la mayor parte de los periódicos .
se leen y luego se dejan: en tanto que
" Revista Mexicana" se lee en el momento de ser comprada, luego se lle-

va al hogar, en donde se sigue leyendo durante toda la semana. Después
se guarda en espera de nuevos ejemplares para formar colecciones y encr.adernarlas.

Una inse rción en "Revista Mexicana ," es por cons iguiente muchís imo
más productiva que una semana constante de anuncios en cualquiera otro
periódico.

¡A Anunciarse!
Para ello, diríjase Vd. a

~'Revista Mexicana"
, .. •' it. ,.,

.¡,

:-, ,~t'

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P. O~ ·Box 637~ San· Antonio,
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LA PRENSA REACCIONARIA

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Texas ~;·.~•

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Gral. Huerta. No se fijó- tánto era su ambici5n de llegar al
solio-en que al colaborar con los invasores en la construcción del patíbulo en donde iba a ser sacrificada la a dminisSi, es preciso r epetir las elocuentes palúbn:s t!t ] ... lio Ce
tración huertista, lo que en realidad hacía era autorizar torsar para poner de manifiesto la inconsecuencia r la injusti- pemente su futura ejecución.
cia de las seis repúblicas latino-americanas, que han intentado
Y la sentencia se ha cumplido: el que a hierro mata, a
hierro muere. Hoy como ayer, existe un grupo de mexiresolver los asuntos interiores de ;\J éxico.
canos tan desprovistos de sentido moral como los revoluLos Estados Unidos, a pesar de ser 11 11 país limítrofe del
cionarios de 1914, que se encuentra dispuesto a ayudar al
nuestro, se encuentran muy lejos de nosotros por la t: ::e:rL'11gobierno norte-americano en la eliminación de Carranza de
cia de tradiciones y de idioma; por los antagonismos do: raza
la política de México. Las derrotas de Villa no son motivo
y ele religión. Ya fuimos sus Yíctimas en 1836 y en lti~!l, y
nada tendría de particular que nos vo!vieran a sacr ifiL ... r copara cantar victoria. Los Estados Unidos no q uitarán el demo entonces. Pero las repúblicas latinas. que son hijas de do del renglón.
La prensa llamada reaccionaria, ante la repetición de la
España, y que por lo mismo debieran ser nuestras her &lt;11a11as: que han cometido nuestros mismos errores: que !iercua- escena vergonzante, lejos de castigar a Carranza con la repero n de sus antepasados las mismas inquietudes y turh11 lc11 · tición de su conducta, ha prescindido de divisiones políticas
y ha condenado unánimemen.te la intromisión norte-americías que nosotros heredamos de los nuestros: las repúbli cas
latinas ________ ¡ Oh, enfrente de su actitud no nos cabe ntro
cana en }os asuntos interiores de México. Algunos periódi.cos, como "La Prensa" han suspendido su campaña antic;arecurso que e11Yoh·ernos dolorosamente en nuestro mant,J
rrancista en espera de acontecimientos decisivos; otros, como
y esperar resignados el golpe de los puñales fratr icida,!
" El Presente" y "Justicia" han seguido atacando a Don Ve¿Por qué se asombran Argentina y Chile, T3oli,·ia y Guatemala de nuestras desgracias? ¿Acaso la Patria de :-ia, rnicn· nustiano, pero negando al Gobierno de Washington el derecho de organizar nuestras instituciones; otros como "El
to ha olvidado los negros días del tirano Ro,ds? e Y GllaNorte" han llevado su abnegación hasta declarar, que se agrutemala? ¿ No comprend e que nadie descon uc.' que :,u 3t1clo,
parán en derredor del mismo Carranza, para defender la nadesde hace cuarenta años, solame nte presencia i;·,111ri:1s contra la civilización? ¿ Con qué títulos pues. reniegan e.le su cionalidad.
pasado y se oh·idan e.le su historia para convertirse de repenEsta conducta noble y desinteresada de los desterrados es
te en maestros de moral anglo-sajona?
el mejor comprobante de que aún alientan ensueños e ideales
Sus consejos constituyen un insulto; su n1l·&lt;li::,·iún nos
en el alma de la Patria. Todavía hay mexicanos que saben
hiere: su piedad nos hace daño.
esconder resentimientos en la hora tremenda en que peligra
:(osotros podíam os contestar a la s se is carit·tt i, as rela Nación.
.
públicas latinas: "¿ Queréis moral? Pu es entonces id a
Carranza no se conformó con unirse a los norte-ameriGuatemala y allí encon traréis madres que esp1,rn a ~ns hi_io;:;
canos en Abril de 1914. Hizo algo más: glorificó-oh, vermaridos que denuncian a sus mujeres: tiranu elos que a ntes
giienza-el desembarque de tro~as en Veracru.z, cuando P?r
de a sesinar a sus víctima s. los obligan a cava r sus propias
boca de un orador oficial, el d1a de nuestra m:iependenc1a,
sepulturas: si. id a Guatemala, y cuando hayais real izad o
en el bosque de evocaciones heroicas, pidió un aplauso esel milagro de redimir a este ¡nis t·orromp ido _____ entonces
truendoso para el Presidente Wilson "por haber matado a
,·enicl a enseñarnos el cam in o del deber y del honor."
Maquiavelo en América." (*).
.
, .
Si. todo es to podríamos contestar oh diplc:11átiu,, ck l
Para olvidar todo esto se necesita un gran esp1ntu de
,\. B. C.: pero no nos anima la \'enganza ni 11M al il'nla t i sacrificio. La prensa llamada reaccionari_a lo ha _tenid?, Y
rencor. Señalamos defectos. en defen~a de :'nc~tr;, i11tvgrimerece por tanto el parabién de los , patriotas_. Si hub1era!1
dad y no con el objeto de herir a determi n~da naciona" ida&lt;I.
repetido Ja actituj de Carranza habnan autorizado la humiXadíe sorpre nd erá en nuestras gestos y actitudes. la in- llación de aquel entonces.
soportable impertinencia del vicioso q ue ~e tra •1,tig11ra en
El Destino que ha castigado al ex-Subteniente reservista,
Profesor e.le Etica.
haciendo que Villa y los Madero, hagan con él lo mis1t;o que
· P o r eso nos limitamos a rcpc-tir las palahras de Cé,ar.
él hizo con el General Huerta, le ha deparado to~av1a un
'·Tu quoque. íl rutus?'' Hoy, como en el asesinato del di:in o
castigo mayor: la actitud de los desterrados, ~ue tienden un
Juli o. son nues tros verdugos aquellos que estaban obligavelo sobre los viejos agravios y Je ofrecen desinteresada ayudos a protejernos.
tla para defender la vida de México. Sí! La actitud de "La
Prensa" y "El Fresen te," de "El N or_t;" y " J usti~ia" es un
gran castigo porque es una gran lecci·J n; es un e¡emplo de
honor que hace resaltar muchísimo más la infidencia del 21
(ANTE EL PELI GRO INTERVENCIONISTA).
de Abril de 1914. La falta de aquel día había sido conde"La Prensa" y "El Presente" de esta ciudad y "Justicia" nada por palabras crueies; pero hoy, los hombres del régiy "El N orte" •d e El Paso, al deponer temporalmente sus odios
men caído han enseñado con hechos irerfutables . . . . que
cont ra Carranza, y mostrarse dispuestos a ayudarlo en la poen Abril ' de 1914 en Septiembre de 1915, Y siemsible defensa de la integrid~d nacional, han acabado de poner pre, no hay más qu~ un camino que seguir e.n caso de inde relieve la hum illación de Abril de 1914.
vasión e xtranjera: el de la defensa de la Patria!
Efectivamente, cuando en aquel entonces desembarcaron
("').-Palabras textuales pronunciadas el 16 tle Septiemlas tropas norteamericanas en Veracruz, Don Venustiano, en
Jugar de arriar el estandarte fratricida y emplear todas sus bre de 1914, en la Rotonda de Chapultepec, por D. Rafael
Cuerdas para expijlsar al invasor que hollaba el territorio de
Cueva11 y Gareía, aplaudidas frenéticamente, por don V~México, miró con complaciente disimulo el ultraje inferido
nust!al\O Carrltnza y de!ll?~ ¡ni~mbro~ d~l 15obi~rno preco~s\i.
la N?ción, y se UJlii! con lo¡¡ enemigos de la Patria, §n el tu¡¡i9~fj1istc:.

TU QUOQUE, BRUTUS?

®*®*®**®~*®*®®®8*~*8®
e
e

Número 1

�·-- :.:::.._
-

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~ ===

=il

LOS R,ETRA!_Q_?~E HIDALGO= =

Retrato al óleo por J oaqiJín Ramírez.
Retrato propiedad del Señor Barquera

Hidalgo en su j o.1ventud.
Hiclalgo en traje de Generalísimo.

•· Rer ista )1 ex icana" reprodt.:cc hoy
en sus columnas ocho de los prin r ipales retratos qu e se ro nocen del P;1&lt;lre &lt;le la I ndepende ncia de ;,léxi co. )
los cuales han sido. en distintas ocasiones. ten idos como un os de los más
exactos.
F igura en esta ga lería la famosa
estatuita que se co usen a actu almente
en el ;\fosco &gt;-' acional y que --,sa por
,e r el verdadero retrato del caudillo.
Este aparece en ella de l)ie. co n sombrero y levita larga de la época y botas ''fuertes," exten diendo el braZ&lt;J
derecho horizontalmente y sotsenien ·
do en la mano un pape l. La figu ra
mide 21 ce ntímetro.s de altura. y ei
pedestal sobre que &lt;l esca n,a l t{.
La pequeña esc ultu ra. que estuvo
durante alg ún tiempo en la Academ ia
ele San Ca rl os. es obra de D. Clemente Terraz as. artista &lt;¡te fué compadre el e H idalgo y que la hizo. ~cg ún se ha comprobado, después de la
batalla del }Ionte de las Cru ces. Seg ún parece. en los primeros años &lt;i&lt;:
la Independencia la e,tatua ~e lleqba en solemn e procesión a la .\lam1.:da, para colocarl a en un a'.ta r durante la ceremo nia cÍYica que año por
año se .celebraba alli para solemnizar
el g rito de Dolores. En 1888 comprada en $150.00 por el .\yu ntam ienlo de
Guadalupe Hidalgo. el cura. con posterioridad. acord ó cederla al seiior
Presidente de la R epú blica. a fin d-e
que se enriqueciera con ella el ,\Juseo de Ar tillería.
.-\ lc,s datos anteriores. debémos

agregar que no falta quién afirme qt e
la e~taluita e,turn en poder de lturhidc durante algú1l tiempo ~iendo de
notar que desde aquella époc.: hasta.
el aiio 1850. en que. romo ante~ &lt;lccíamos. se hallaba en la . \cadcmia de
San Carlos. no logrrí conocerse su
paradero. En 185.t d Sr. Francisco
Terra,:as hijo de D. Clen1c11te. reconoció la e,tatua como obra de su padre. man ife,ta ndo al :-ir. Lic. D. telipe Sánchez Solís. que era por at¡rel
entonces ~u po~ec&lt;lor. que d mi,mo
D. Clemente "la hizo después de la
acción de l .:\!'unte de las Cruces. dada
por el seiior lJ idalgo:" pero que. "temeroso de ser &lt;lescuhierto al llegar
a .\c:11111 :iro. do11de terminó la cabeza, se fué p:tra Quet·étaro. dejándola
enterrada dentro de una caja bien embreada, debajo del piso de una acce&lt;ona .
)1 i padre, agrrgó el ,eííor
Terraza,. era de Querélaro y era
compadre del seiíor 11 idalgo ...
.\ robustecer etsas aíirmaciunes Yi110 la sigt:iente carta del Sr. D . José
Eulalio Calderón. que fué Canónigo
de la Culegiata de Guadalupe y co11te1n¡,oránt·o dd Cura de Dolores:
"El nachiller D. ]%é :daría Suslacta. partidario ('ntu~ia~ta de la J ndcpcndencia X acional. tenia .en e~ta ciu- .
dad un círrnlo ele amigo,. en tiU ma·
yor parte artistas y artesanos. entre
tflos Don Pedro y Don 13artc,lomé
Patilio lxtoluic¡q· y Terrazas. cs,ul
jure.,: Don Pedru 0,ampo. pintcJr:
Il1Í padre D011 J\enitci Cahlerón, y

Don Jnst }faria Guzmán. carpinteros.
Después de la acción de las Cruces.
dada por el sc1i or H ida lgo. los liberales ck c~ta capital ma ni iestaron g rande,; deseos de conoc.:er a aquel hé roe:
el P. Sustada que part icipaba de las
mismas intencio nes. acordó con s us
amigos que Terrazas fue ra a retratarlo donde lo encontrase.
".\sí lo hizo : pero al llegar a esta
r·Íu(J;1d rnn el retrato. lo supo el Cohicrno \'irreinal. y no sabiendo en
noder de quit· n paraba, ma ndó catea r
las casas de todos los art istas. Temeroso. sin embargo. Ter razas, de
que fuera descub ierto más tarde. entre tanto disponía su fuga hizo una
caricatura del Sr. H idalgo. con una
cuerda al cuello, indicand o que ese
('cle,iástico merecía ser ahorcado. Al
1 ealizar
Terrazas su fuga. dejó el
retrato dentro de rna caja e mb reada.
enterrado bajo el enrigado de u1ta
accesoria de la casa de campo de San
CrispÍll. arraba les de la Palma.''
.. . . . . .. . ... . . . . . . ...
"La obra se hizo e n la calle de Ti hurcio. en donde tenia su taller el Sr.
Terraza~:·
X X X

J:st;, c~latua. que. como dec imos.
pa,a por ser d verdadero retrato del
caudillo. ~inió en tiempo del Impe rio
para que el pintor Joaquín Ramírez
toma ra &lt;le e11a las líneas principales e
hiciera el retrato de H ida lgo. muy conocido. que se conserYa en el Sa'ón de
Embajadorc~ del Palacio \acia na!.

l&gt;írc~c también que H.atnircz se in~pirú eu una efigie en miniatura del Paurc de la Patria que conservaba una
mo nja. y que una anc\ana .que ~01:0ció perfeclal!lente al heroc iba d1ar:ame nte al estudio del artista. para .11~dica rl&lt;: las corrcccionc, que, a ~Y Ju,1rio. dchia hacer a los rasgos l1sonomicus prinripalcs.' El traje en que
a¡1arccc J Jid algo en este l'lladro no es.
11i co n mucho el fJlll' usaba, y lJUe era
romún a lodos lus ct:ra, de pueblo en
1810: chaqueta corta. chupa, pantalón
corto. med ia y d1i11ela .
X

:-

\.

Retrato que se conserva en la casa de Hi'ialgo,

en Dolores

que usaba ll idal~o, cuncuer&lt;la e11 lo
do con los detalles que reproduce el
óleo, y esto hace que el re,trato, p~r
más que no sea de los mas pa recidos, ofrezca un gran interés.
l\"otab!'é es también otro retrato
al óleo que, juntamente con el anterior ·guarda el Sr. Barquera, Y qu.c
está en tódo de acuerdo con la descr ipción que de la fi~ura de IIi~al~o
hace D.tLucas Alaman en su H 1~toria", de~cripción que puede. cons1·dcrarse como correcta, atendiendo .~
que el referido historiador con.ocio
persona 1mente ~ l 11 e'roe . El mismo
.
,_
:\!amán i·eproduJ~ ~n sn obra ol1 o re
trato distinto, d1c1endo que, de
dos los 'que conocía, era uno de . ~s
más parecidos. Este es el que publico,
có D. Carlos María de ~us,ta.m~!ite
en su famoso "Cu.a dro H1sto_r,1co Y
que. andando el ttempo, copio también el periódico llamado "El Museo
;\fexicano."

[º-

�Retrato que se conserva en el Colegio del Estado de Guanajuato.

18 a 20 años, fué hecho por un pintor de la época colonial sobre una
placa de marfil. Esta placa existe en
poder del anticuario D. Teodoro Alvarez, de Guadalajara, quien la compró a una familia residente en Morelia, que la poseía de largos años atrás.
por sucesión.

Por últmo, reproducimos una copia
&lt;le! cuadro al óleo que existe en la casa que habitó en Dolores el Padre
de la Patria y en el que aparece éste
sentado a su mesa de trabajo. Según
Jas noticias que tenemos, este retrato
fué colocado en el sitio en que se enc uentra, en tiempos del Imperio.
Ante la serit: de n :tr«l•&gt;s. v,.10~ cc,n
d mismo trazo de rostro, pern todos
diferentes en sus dttalle~ cal.Je pregun tar : ¿Cómo sería· el Padre de la Patria? ¿ Cómo sería su frente de majestuosa, para que genios de la talla
de l\forelos le rindiese n vasallaje?
é Cómo fulguraría n s us ojos. para que
en su derredor se agrupasc11. las muchedumbres, atraídas y magnetizadas?
La fuerza de Hidalgo fué ar rolladora : en unos cuantos días. por no decir
que en algunas hqras, despertó a un
centenar de miles de almas, que dormían el sueño tres veces secu lar de
la dominación española. Los decidió
a abandonar sus faenas, los con,irtio
en soldados. los tranfiguró en hombres de acción. Y esa fuerza moral
debe haber dejado huellas de grande~
za sobre su rostro.
A nosotros nos parece que un
grande artista mexicano podía emprender la tarea de pintar nn nue\'O
retrato del Padre Hidalgo. en donde
se sintetizasen la s cualidades que ostentan las efig ies que hoy cxis ter..
Un retrato en donde apareciese la astucia, que se trasluce en la estatuita
de Terrazas: la energía que caracteriza al cuadro del Señor Barquera; la
bondad, que emerge del retrato publicado en la H is toria de Alamán; la
fe, que fulgura en el cuadro que se
conserva en la Casa de Dolores; y
sobre todo la majestad, que distingue
al óleo de Ramí rez.
Un retrato, en donde se reunieran

.......
~·-

EL GENE~AL PAS€UAL OROZCO

Retrato. publicado en la Historia de
don Lucas Alamán.
todas las virtudes de aquel hombre
complejo y extraño, que en las agonías de su vida emprendió la obra de
la Independencia mexicana; y que no
conforme con legarnos una Patria.
nos legó también el sublime ejemplo
de morir por ella.

!

LOS TOPICOS DEL DIA.
A pesar de tantas ejecuciones de
mex~c~no~, a pesar de las grande&amp;
mov1l(zac10nes del ~jército NorteAmencano, a pesar de la muerte del
Gen_eral Or?zco, sigue habiendo peq_uenas partidas de rebeldes-constitucionalistas, cuando cruzan el R ío
Bravo, bandidos cuando invaden Texas-que asal_tan poblaciones, queman puentes, mterrumpen ferrocarriles, y hacen e~ fin, wdo aquello que
cuando se venf1caLa en México le
parecía a Mr. Wilsvn el advenim'i en
to glorioso de la libertad.
Esto prueba una 1ez más que nada
se consigue aplicando el terror sin
discernimiento.
X

X

X

Un periódico carrancista de Laredo nos ataca brutalmente. Le damos
las gracias, recordándole la célebre
quintilla:
"Tu cnt1ca majadera
De los versos que escribí,
Pedancio, a mí no me altera
Porque mucho más sufriera
Si te gustasen a tí."
X X X

En vista de que las conferencias entre Mr. Lansing y IOS Ministros de
Uruguay y Guatemafa, no han alcanzado el éxito apttecido, se empieza

a rumorar que los Estados Unidos
van a llamar en su apoyo a las poderosísimas repúblicas de Andorra y
de San Marine.
i Y con tan terribles aliados, la paz
se impondrá en l\Iéxico, en un término brevísimo I
Las autoridades bajas de las orillas
del Río Bravo. han aplicado en eslos últimos días "La Ley Fuga," a
quinientos o seiscientos compatriotas
nuestros. Y el pueblo, este pueblo
tan afamado por su espíritu justiciero
y libre, ha contell\ptado con cierta
complacencia, estas tremendas invasiones a la Ley, porque considera que
solo tienen lugar cuando se trata de
mexicanos.
1\' o comprenden qoe la Ley es como
la mujer: una vez ultrajada deja de
ser respetable para todo el mundo.
Y así como la Ley del Lynch, que
antes se aplicaba únicamente a negros
se aplicó hace algunas semanas al
rubio Frank, así también la Ley fuga,
que hay sólo sirve para escarnecer
a nuestra raza, mañana se aplicará a
todos por igual.
Las instituciones, cuando no se con·
servan intactas, se desmoronan.
Y la tiranía y la mjusticia, si bien
envilecen a los oprimidos. envilecen
todavía mucho más a los verdugos.
El tiempo Jo dirá.

¿Dó nde se encontraron durante el
mes de Agosto 'de 1915 los Jefes del
Estado Mayor de los distintos ejércitos del mundo?
-Joffre. el generalísimo francés,
a nduvo a través de la línea de operaciones, cuidando las puertas de la
Francia.
- -Falkenheim. el Jefe Alemán, estuvo procurando a rmonizar los esfuerzos de Hinderburg y l\fackenzen
para aniquilar las fuerzas de la Rus ia.
-El Gran Duque Nicolás se ocupó
en movilizar sus colosales ejércitos
para salvarlos de la invas ión teutona.
-¿Y Scott? ¿fü General Scott?
¿ El Jefe American o?
-Los periódicos dicen. aunque .nos
resistimos a creerln, que se dedicó a
conferen ciar con Villa.
X X X

'The Charleston News and Courier'
dice irónicamente: "la tarea de restaurar en México la paz ha dejado de
ser formidable desde que Uruguay ha
consen tido en ayurlarnos."
¿ Cuando se convencerán los países de
la América del Sur de que al obedecer las órdenes del · Presidente Wilson, lo único que w nsig~1en es provocar las risas del pueblo yanqui?

. La muerte trágica del general don
Pascual Orozco ha llenado de indignación y de dolor el alma de todos
los mexicanos. Hace apenas dos meses, que con la desaparición del general don Porfirio Díaz se extinguió
la personalidad más ilustre de nuestro pasado; hoy con la muerte del
general Orozco se pierde el más alto
representativo de la revolución de
1910. Decididamente, lo mejor de
t\Iéx ico se nos va.
La vida de los héroes comienza
el día de su muerte. En tal virtud, no
sentiríamos la desaparición del indomable guerrillero fronterizo, si su
rxistencia se hubiera apagado en un
escenario grandioso dign o de ella.
Pascual Orozco merecía haber muerto en un desfiladero como el de la s
Termópilas, o rodando ensangrentado, como los héroes de 1847, por los
peñascos del cerro de Chapultepec.
Soiíábamos para el Yalient e caudillo
de 1910 una dolorosa agonía como la
de Hércules y unos pomposos funerales como los de Patroclo. Suspirábamos por que su cadáver, en caso
de ser arrastrado. lo fuese únicamente por el carro de Aquiles.
Pero morir como murió, caer. en la
sombra; hundirse así , en medio de
un cuadro de misterio, y rodeado por
rnmores sordos __ eso es lo que despier
nuestra cólera y provoca nuestra desiI
esperación. Iba hacia la epopeya y
1
se encontró al Crimen cerrándole el
camino.
1
1
Era sin duda el más popular de éodos los mexicanos. Su vida fué fascinante y rápida como un relámpago.
Un día, conmovido por los dolores
que experimentaba su pueblo, y creyendo sinceramente, que las revolu·
ciones conducen a la conquista de los
derechos, decidió abandonar su vida
austera y frugal de campesino, para
empuña r la s armas del soldado. S_e
improvisó militar. y a la mañ~na s1NUiente de s u aventu ra temerana-co~o Lord Byron después de escribir
su " Chilrl Harold"-se dió cuenta de
que era célebre. La República entera
General de Divisl5n PASCUAL OROZCO.
yo]vió sus ojos aso mbrados ante el
audn. que impasiblemente colocaba
en su honda milagrosa, la piedra de- mando imper tin entemente que era
En él, se vió siempre el anhelo del
rrumbadora del gigante.
tanta su resistencia que parecía emmas grande de los revolucionarios.
Oliverio Cromwell, que desató el tbEl pueblo siempre se enamora d e1 potrada en el eje del planeta.
rrente de las multitudes para derribar
valor temerario, del carácter férreo.
Y la República. que se había reído
la monarquía; " y que luego, transforele la honradez espa rtana. Por eso el de Madero, se hizo revolucionaria
mándose de destru ctor en construcgener al Orozco. en unos cuantos n;e· an te los éx itos de Pascual Orozco.
tor, refrenó las iras populares que él
ses por no decir en unos cuantos d1as La Historia dirá tarde o t emprano,
mismo había excitado, encauzó todas
se forjó la más luminosa de las Je- que fué él quien rea lmente destronó
las fuerzas desbocadas y organizó miyendas y conquistó de. un . golpe el al Cesar.
lagrosamente una Inglaterra nueva.
amor entusiasta de las mqmetas muDespués vin o su desengaño, la conchedumbre s. la Nación atónita veía vicción palpable de que los hombres
Eso quería hacer el general Orozal héroe que desde las colinas de ·'La encumbrados por la revolución que
so con nuestra Patria. Eso hubiera
Mojina" y "Pedernales". desafiaba al él había hecho. no podían llevar a la
hecho si la fatalidad no le hubiera
poder con una a rroga~c1a que pare- Patria sino al desastre. Comprendió
obs truido el paso.
cía locura y esperaba imperturbable- que era su deber acaudillar una nueEl Gobierno y el pueblo de los
mente. que sobre su persona se .des- va rebelión y volvió a retar al DesEstados Unidos deben investigar los
plomase todo el peso de la dicta- tino. Porque Pascual Orozco, lejos
detalles de la muerte del general
dura porfiriana.
.
de ser un demoledor vu lgar que conOrozco, pues hasta hoy las versiones
Su act itud fué el secreto del tnun- siderara que su papel consistía únicaoficiales no han satisfecho a la opifo de la revolución de 1910. Aquella mente en destruir supo desde el prinión pública. Es inútil que se pretenvirilidad sin precedente, aquel gesto mer momento las responsabilidades
da calumniar la memoria de nuestro
de desdén por la vida, aquel reto al que había adquirido al alterar la paz
compatriota. diciendo que fué un vulDestino, hipnotizaron en un instante el 20 de noviembre de 1910, y el comgar ladrón de caballos; el héroe muer
a todos los mexicanos, desde un con- promiso sagrado que tenía de restato es más poderoso que ayer, y su
fín hasta el otro de la República. Y blecerla. Por eso su vicia de revolurecuerdo emerge triunfalmente del
l\Iéxico se dió cuenta de que la silla cionario en 1910 y en 1912 no está
estercolero en que se le quiere sepuldorada del general Díaz estaba en- ni puede estar en contradicción con
tar.
vejecida y apolillada, a pesar de qu e su actitud francamente pacifista de
~ í a n a"'fi,,_r_-~J'-"913
~ ~ ~ ~~ ~ ~ ~.U:::.il.ltíL.il.-l,iL..lllilLill;:1...J:::A.1~~ ~ ~ ~ ~_w~-'-::!':

_.).

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ºººº....;........................................................... 1
(
EL TAMBORCITO DE VALLAPOLID.( )

I
La fa tal noticia circuló con asombrosa rapidez por la siempre pacífica Q uerétaro, conste rnando los espíritus débiles y arra ncando ayes de
conm isera ción a los corazones t iernos
y rompasivos. ?\ o había remedio:
Calleja, a reiteradas súplicas de los
princ ipal-es vecinos de la ciudad, accedía a indultar a los rel igiosos aprehendid os en la batalla de Acuko, pero se manifesta ba duro e inquebrantable para perdonar a los demás prisioneros. Las lágrimas de las damas
qt:ereta nas ninguna mella habían hecho en el corazón de roca del jefe
real ista, y, por consiguiente, la cruel
sentencia de muerte dictada contra
aq uéllos se ejecutaría ineludiblemente.
Y no era eso todo. La sociedad,
aunque nada acostumbrada a los sangrientos horrores de la guerra, podría
soportar la muerte de los insurrectos
prisioneros, pero no consentir en ser
simple e ir responsable testigo de la
injusta ejecución del inocente niño
Pablo Armenta. tamborcito del ejército insurge nte, sobre quien recaía
también la severa sentencia de Calleja. Si era natu ral que los campos
ele Querétaro se humedecieran con la
sa1igre de aq uel!os patriotas, porque
así lo exigían las represalias de la
(1) De este episodio histórico habla don Epigmenio González, uno de
los comprome tidos en la conspiración
de Querétaro, en st. ''Relación Sucinta de los Principios de la Revolución
de 1810." publicada J,or los señores licenciados don Genaro García y don
Lu i:; Gonzá lez Obregón en "El Boletín ll istórico 1Iexicano.''

g uerra. aparecía, en cambio, monstruosamente inhumano derramar la sang re de un niño. merecedor, por su inconsciencia, de misericordia, a l menos,
si no de absoluto perdón.
-Castíguesele en buena hora, decían los queretanos, mas no se le asesine: ning una ley, ni divina ni humana, ha penado con la muerte a los
niños.
::,.; o todos desespera ron, sin embargo: all!unos, aun que muy contados.
confia ron en la salvación del pequeño
reo y se nropusieron agotar los medios posibles pa ra obtenerla a toda
costa, aun aventura ndo su prop ia seguridad personal. Decididos como
estaban. creía n vencer cuantos obstáculos se interpusiesen ante sus nobles propósitos y esperaban salir avan
tes en su empresa: seguramente lo
consegui ría n, porque eran hombres
de fe.

)

puso Calleja. Soy lodo oído,.
--En nombre de las señoras de la
ciudad. tan respetables por su religiosa piedad, y en el mío propio, vengo
a rogar a Su Excelencia sea servido
de conceder su perdón al infortn nado niflo que cayó en poner de las valientes tropas de Su ;\lajestad-quc
Dios guarde-en la reciente y gloriosa
batalla de Aculco, el cual, según rnmores que hasta i1osotros han llega
do, será fusilado hoy mismo por orden de Su Excelencia.
-:.1e apena la peticion de Su Paternidad, respondió Calleja vivamente
incQ_modado, y si no foera porque es
bien pública su adhesión a Su :.[ajestad-que Dios guarde-creería que
trataba de favorecer a la inirua causa
de los desleales y pérfidos ,·asallo~
que se han levantado en abierta rebelión contra nuestro augusto Soberano.
-Puede estar seguro Su ExcelenII
cia, replicó Fray Dima, . &lt;le c¡ue mi
l\11satil'o, preocupado y tac iturno ruego rstá inspirado tan sólo en 1111
estaba D. Félix Ma ría Calleja en una se ntim iento de compasión hacia el nide las celdas del Covento de Sa n
iío de quien hablo. Y agregó de~Francisco, conver tida en despacho im- pués de ligera pausa y cambiando de
provisado, cuando uno de sus ayudan- tono: "Yo, que nunca abjuraré de
tes le an unció la visita de Fray Di- mi fidelidad a Su :\fajestad-que Dios
mas Diez de Lara, religioso felípen- guarde,-creo qu.e para domeñar la inse, una de las personas más caracte- surrección son inadecuados los merizadas de la población.
dios hasta hoy usados, y que la única
-Pase Su Paternidad y ordene lo manera elicaz de reprimirla es la be-·
que g uste, dijo Calleja, levantándose nignidacl con los mismos que han tu rde su asiento y sal iendo a recibir al bado la paz del Reino. porque sólo
distinguido visitante.
rnn ella se les puede atraer a la bue-Doy gracias a Su Excele ncia, con- na causa. y no con la crueldad que se
testó Fray Dimas con extremada cor- ha desplegado que únicamente ha
tesía. Una urge nte y delicada misión servido para exasperarles y afianzarme trae acá y me obliga a molestar a les más y más en sus extra1·iadas
Su Excelencia, a quien ruego me per- ideas.
done.
- Se engaña Su Paternidad. Quie-Puede hablar Su Paternidad, renes, en nombre de ,rna pretendida li-

II

hertad que no de~ea1i sino para c¡uedarse si n ley y sin gobierno que impidan sus crímenes y latrocinio,. se
entregan con furor sah·aje a saquear
las poblaciones. robar a los Yecinos,
expoliar el comercio, profanar los tem
pl os y asesinar a los ministros de
Dios no merecen ni merecerán nunca la indulgencia de los soldados del
Reino. Y, no obstante, Su Paternidad
que esta misma mañana ha otorgado
el indulto a no poLOs prisioneros de
guerra que merecían el patibuio: :&gt;ero
es to no puede repetirse y;,.
- Pero Su Excelencia puede ser severo e inflex ible con los rebe ldes adul
tos que t iene en su poder. si en si
concepto, no son al,.feedores a consideración alguna. :'lías sea cri~tiano
hein g no e indul gente con los niños, y
otorgue la vida al pequeño tamborcito. que no sabe lo que ha hecho, porqt:e aún no estú en edad de reflex ionar y casi ni de pensar. Devuéh-alo "
sus pad res o en tréguelo a mi convento. dond e se educará cristianamente
y crecerá fiel a su Rey. Su Excelencia
nada perderá en ello.
- ?\o, de ninguna ,nanera: al condenar a muerte a ese rapaz no casti·
go crímenes pasados. sino que e1 ita
para siempre que los cometa en lo fotm o, que sí los come¡ería. puesto que
se ha lanzado ya ¡,or la peor senda
del mal; .si hoy que puedo poner el
re medio no lo pongo, mañana tendría que lamentar las consecuencias
de mi benignidad. Deje Su Paternidad morir en paz a ese muchacho y
no insista en una petición inco1wenien
t e.
-;-;o insisto más vn ella. Excelentísimo Señor. y me retiro ya. Pero antes qu iero hacer saber a Su Excelencia que estoy resuelto a agotar lo,
recursos todos de que pueda rlisponer.
para sah·ar a ese niño desdichado. Si
es necesa rio que sacrifique mi Yida
la sacrificaré gustoso. Su DiYina )[ajestad me lo tendrá en cuenta.
Calleja nada contestó, limitándo se
a hacer un saludo ·con la cabeza a
Fray D imas. que salía de la celda.

ur.
Allí Yan. pobres. demacrados, andr~josos, cargados de cadenas, en mecho
de soldados. los bravos insurgentes
del Ejército Libertador. Acaso en lo,
momentos últimos de su - existencia
piensan en su abandonado hogar, en

sus padres, en sus espo,a,. en st!S
hijos. seres todos a quienes tanto
aman. a quienes de')ían so,tener: pe
ro si esto les apena 110 les hace arrepentirse dé haber tomado las armas
en defensa ele la Patria. porque el
amor a ella es más grande que todos
los afectos de familia. y porque el ele
her que tenemos de ampararla está
muy por encima de todos los demás
deberes. Caminan. pties. sin angustia.
tranquilos, ca~i casi contentos, que
no es poca satisfacción haber sen·ido
a quien más se ama y haber cumplido
con el primero de los dl'hcre,.
1\ l'í va también Pablito camino de
la . \la meda. sin preocupación alguna. indiferente. sin recordar lo que
ha hecho ni pensar en el triste fin que
le e~pera.
Tras de in interrumpido andar, llegan tocios a la calle ele! l lo~pital, donde inesperadamente se ruelre muy difirnltosa la marcha porque t:na com
parta muchedumbre. al parecer ansio sa ele acompañar a los &amp;entenciaclos
hasta el patíbulo. se apii1a allí y obstruye la calle. Los ,0Jdaclos de la e:;cu!la reparten golpes de fusil a dit's
tra y i-iniestrn para apartar a los curio,ns: pero ,us esfuerzos son Y:tnn,:
la gentl' nn se aparta y. por In contrari,). aumu1ta más a cada momento.
Los solclaclos no pueden a1·anzar ya
un solo pa,&lt;J: lanzan imprecaciones
contra la multitud, rednLlan lo!&gt; culatazos y hasta ameanzan con hacer ful'
go sobre aquella masa humana.
Dnrantl' la aianosa brega casi oh·idan a los reo,. quienes naturalmente tratan de apro1·echarse del clesordu1 para fugar,,e y sah·ar su Yicla. En
aquellos momentos un fraile se acer
ra rnutelosamente a ios pri,ioneros Y
con exiraordinaria rapidez arrebata
de entre ellos con férrea mano a Pahlitn. le toma en brazos y. atropellando a sus gtiardianvs. &lt;ksaparece en
seguicla con el niñ o.
La escolta. apenas se da cuenta cid
inesperado incidente. que no ha podido impedir di,para sus armas sobre
el secuestrador, pero no hiere ni al
huen fraile. que ,e encuentra ya muy
,listante. ni tamp oco a lns curiosos
apii1ado,;. qui.'. como por encanto, han
desaparecido también por las primeras
ca llcs tra 1·esera,.
La calle cid l l o_pital Real queda

-----------------------~

desierta asi ocupada única mente por
los soldados de la escolta que, aturdi·
&lt;los, no sahen contra quien 1·engarsc.

IV.
.J:'.ntre tan to, llega F ray Dimas, jadeante, sudoroso. sin capa ni sombrero. ante la pr esenci,, de l te mible jefe
realista don Félix :.Iaría Calleja, y
con perdido aliento exclama :
-:'.\[i promesa está cumplida, Excelentísimo Se ñor: Pablito es libre.
Vengo a entregarme para que Stt E x
cell'ncia haga de mí lo que a bien tenga.
-. \cabo de saber lo que ha hecho
Su Paternidad, y cierta mente que no
sé c¡ue det&lt;'rminació n tomar.
-:\fuera yo el culpable. y sál\'ese el inocente. repu,o F ray Dimas.
-;\O co ntestó Cal leja. La acc ión
de Su Paternidad es noble. y yo le
perdono. :\1as tenga en cue nta que sólo soy clemente una ,·ez. Sea ésta la
última que na a Su Paternidad : no
c¡uiero. al I crlo de nu eYO sentir el remordimien to d e habe r de jado con vicia a un pi11uelo pel,groso.
Fray Dimas •a lió de la celda sin
chi~tar.
V.
. \si sah ú a&lt;¡ucl ejempla r fra ile fe
lipensc con grave , !esgo de su vida.
al célebre tamborcito de Valladolid, ei
ni1io de doce años de edad llamado
l 'ablo . \rmenta.
l,no Y otro son Yerdaderame nte clig
nn, ele ·admiración. ( l).
í'ahl it&lt;l porque siguió a Hidalgo
qt:t· proclamaba la más justa y la más
santa de la, cansas. la de la Libertad
de la l'atria. y pon,:ie, a pesar de su
tierna 1:clacl. no es arredró ante los pe
Jigro,; de la guerra. F ray Dima_s, porque con excepcional ab11 egac10n Y
arroio sobrehumano ll e,·ó al cabo un a
ohrá ele caridad inspirada en el más
acendrado amor al desvalido. de quien
uinouna recompen&lt;,, po&lt;lía esperar.
IGANACIO B. DEL CASTILLO.

( 1) I.a grat itud nacional ha perpetuado la memoria del tamborcito ele
\' alladolid: en el monumento erigido
en Puebla a los héroes de la Jn depen
ciencia aparece de pié a la de recha
de JI idalgo.

- ---------------------

--------------~---------------------~----~-:-~----------------ººo
(:--=ª:.....:s_A:.::......:T:..:R.=.A.:...V:....:E:.....S_D
__E_L_A_P_R_E_N._S_A_ª
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0}

CO NCEPTOS VERTIDOS SOBRE "REVISTA MEXICANA"

?\ uestro periód ico hace presente su
gratitud especial a '·La Prensa" "El
?\orte,'' "Justicia.'' " El Demócrata
F ronterizo" ... El Presente", "El. Re"'id or'º "El Fígaro" y ··,\h. que
caray_:,. por e1 saludo cannoso
que nos e111· iaron desde sus columnas. Para ''El Imparcial de Texas'' nuestro agradecimiento es m,.,
yor, porque además de tributarnos l)ll
salu do tan benevolo como los dema~
colegas, nos ha brindado generos_a
hosp ítalidad. Con orgullo reprodt:ctmos los conceptos que estos paladines del periodismo mexicano han \'Cr
tido sobre nuestra publicación.

REVISTA MEXICANA.
E,.te es el 110111bre de un semana,
rio ilu~traclo que se propone ed itar
en e~ta ciudad el señor licenciado
\cme~io Carría \aranjo. uno de Jo.;
intclectrales ele la adual
¡..,r-enerar ión que más han trascendido en &lt;:l
campo de la política y las letras.
El número prospecto que acaba- .
mo, ele recibir no 11uede ser más interesante. Selecta lectura magníficos grabado,. fina impresión. torio
lo que pre,ta interés y amenidad a
los periódicos modernos, ,e hall,t repartido Ci)n profus ión y método en
"Re1·ista :\[ exicana''. En la portada
cuatro tintas, aparece el úl-

timo rdrato del Sr. General Poríi
ri o Díaz. figurando además en las
páginas interiores del periód ico una
excel&lt;:nte información gráfica de la
geerra europea. algunas carica turas
de artualidad. debidas al lapiz del co·
noc icln dibujante mexicano, Santiago
R. ele la \' ega y dos interesantes fotografías de la seiiora Car men Rome·
ro Rubio l'iuda de Díaz y de la seño•
rita .\riela Gar ita.
En el t~xto hay un articulo próspccto que llera el nombre de "Prol'atria": un helio artículo de redacción. dedicado al seiíor general Díaz;
algunas producciones. poéticas de Gu
tiérrez ?\ájera. Urhina y :--Jervo; una

�"ReYista :\Iexicana" es un pe riódico
que da prestigio a la colonia mexicana de San r\n tonio, Texas, y los Estados l'nidos y es acredora por eso
mismo a que se le im parta ampliamente toda la ayuda qi.e merece.
Felicitamos al señor licenciado Gar
cía Naranjo por el impulso que ha
Yenido a prestar al periodismo mexica
no de esta región con su interesante
Revista, augurando para ésta todo género de triunfos.
"LA PREXSA.''

-----o,----

REVISTA MEXICANA

--c,--

Ya tenemos en -n uestra mesa de re.dacción el número propecto del magazine que ani.:nciamos hace poco pu
blicaría el Sr. Lic. X emesio García
:\'aranjo, uno de los más notab 1es intelectuale, mexicanos.
"'Revista :\Iexicana ·· consta de 36
páginas a tres columnas en buen papel y esme rada im presión. con multitud de grabados a varias tintas. retra
tos y caricaturas. Su material literario es escogido, ameno e interasante
y estamos seguros de que ''Revista
:\Iexicana•· será el periód ico mexicano mejor "resentado no sólo en Texas, sino en toda la Un ión Americana.
Felicitamos cordialmente al Sr. Lic.
García Xaranjo.
"El Demócrata Fronteri zo.''

rentará semanariamentc trozos selectos ele nuestra vida heroica, fotograiias de nuestras joyas arqu itectónicas; cantos de m:e,tros tro,·adores, to
do aquello que contribuya a exa:tar e1
¡:.entimientÓ patrio."
· "Revista :\lexica na". en sus trein
ta páginas en rnarto de magní f_ico. pa
pe! satinado. com ienza a cumpltr fielmente lo que ofrece: en su portada,
la noble figura del señor gen~ral _Porfirio Díaz que su«ier.e a Garc1a :i:aran
jo el más' bello /''sen tido :irtict:lo que
se ha escrito acrea de la muerte del
H.éroe del 2 de •\bril: un magnfüo
HO:\lE:\':\JE del poeta Luis G. Urbi
na, dedicado a la señora doña ~armen Romero Ru bio Yiuda de D1az:
una e,pléndida c~ricatura del, g~ner~l
Jl uerta; luego la más bella pagma !ti eraria del Duque Job. ilustrada con
el retrato de Gutiérrez Xájera; a con

~üliililüüüüüüü~üüú~üüu~üüüli~
~

~

~

~

;BELLEZAS INFANTILES~

~""""""""""""""""""""""""~

de Laredo. Texas.
n----

l'X.\ GRA.X B.\T.\LLA G.\ :\'AD.\
POR LA CULTURA DE LOS
DESTERRADOS

REVIST A ~JEXTCA\'A

--O-·

Hemos tenido oportun idad de Yer
el número propecto del lujoso semanario " Revista Mexicana," que dirige
en esta ciudad el notable literato licenciado don :,'emesio García Xaranjo.
Por demás está decir que la rerista contiene un selecto material grúfico Y magní ficas pági nas de texto.
Xemesio García Xara njo es de sobra co nocido ·entre nosotros y de sobra conocidas., nos son. asim ismo. sus
iacul tades periodistícas. El, qt:e tiene
una pluma l'igo rosa y fuerte. ha sabido dar a su reYista un bon ito t inte
pa trióti co, y no dudamos que esta sola circunsta ncia habrá de llernrle al
tri unfo.
"ReYista :\Iexicana·• llena desde hoy
un hueco, en este medio. y puede decires que en el Sur de los E stados
Un idos se edita uno de los mej ores
magaz ines de la América Latina.
Felicitamos al intel igente abogado
por su noble labor, y lo alentamos
de todo corazó n a que no desmaye
en su empresa, pa ra mejor provecho
y gloria de nuestra querida pa tria.
Amén.
Toda la Redacción de
"AH. QUE CARA Y."
de San Antonio, Texas.

'·

--~--o--~

--o~

REVISTA MEXICANA

El Nota b!e orador y periodista, Lic.
García Naranjo, publica una
Revista.
Araba de ,·er la luz pública en San
.\ntonio. Texas. un número prospecto de "'Revista :\1 exicana". semanario,
ilustrado que hajo la dirección del
Lic. X emesio ,García Xaranjo comenza rá a editarse dentro de nnos cuantos días.
E l ex-ministro de Tnstrncción Pública y Bellas .\rtes no es ni ,·iejo ni
roharde: al contrario: apenas si llega a los 33 años de edad y su extraordinario Ya'or de periodista de
combate quedó ampliamente probado
en '·La Tribuna". Ya nos ext rañaba,
pues. que este di,t inguiclo amigo nues
tro dejara sus actividades. como otros preca1·idos. para rnando ''la car
gada" hubie ra dado el triunfo al "cual
c¡u ierismo''. Ojalá que García Xaranjo no tenga la desgracia de que a su
labor se la juzgue como un simple
medio ele ganar la vida. sino que se le
reconozca como in spirada principalmente en un noble ideal.
He aquí, en resumen. el programa
de "ReYista ~J exicana.''
"K os proponemos lernntar el créd¡
to de nuestro pueblo; desrnnecer las
calumnias propaladas en contra de
nuestra raza; exhibir co n orgullo las
nobles floraciones de la cultura mex icana: trabajar por la solidaridad de
todos los Emigrados contribuir al
mejoramiento ele aquellos compatriotas que desde h&lt;\íe medio siglo Yiven
en este país tan irredentos como los
polacos de Varso1·ia y los ital ianos
de I stria y sobre todo, avivar la fe
en la resurrección de la Patria."
Para cumplir con este programa,
"Revista 1\Iexicana" anuncia que pre-

lcccionada. Hay además otros \'arios
nio. 1'exas.-P. O. Box No. 637, o
71~ Dolorosa St.
·'EL \'ORTE."
de El Paso, Tex.

--o-

Niña Rebeca González Zuazua.
Residente en San .\ ntonio, Texas.

tinuación. algo que nos etll"anece: una
belleza mexicana en el destierro; y
volteando hojas de la "Re,·ista Mexicana". nada más que mirando fotograbados y leyendo firmas. recibimo_s
la impresión de que un espíritu cu lto,
refinado. de artista y de pensador al
mismo tiempo, ordenó aquel selecto
material.
La ;parición de "Revista ;\f exicana" es una batalla que ganan los des
terrados en contra de la barbarie ''redentora·· de carrancistas y villistas.
Con un efusiYo apretón de manos,
reciba nuestro amigo García X aran jo,
nuestras sinceras felicitaciones.
El número de "Revista :\lexicana"
sólo Yale diez centarns, y puede pedirse con esta dirección: San Anto-

_\ yer comenzó a circula r en esta ciu
dad un nuevo y muy interesante sema
nario ilustrado que no tiene precedente en el periodismo español de
los Estados Un idos. Este semanario que edita el señor licenciado don
Xemesio García :,'aranjo, muy conocido entre los li teratos mexicanos, tiene por nombre ''Revista } f exicana"
y se presenta en su número prospecto verdaderamente suges ti rn e interesan te.
Figura en la cá ratula un últ imo re
trato del ilustre General D. Porfirio
Díaz. y en su interior tiene numerosos y bellos grabados de act ual idad,
tanto de asuntos mexicanos como de
la guerra europea.
Su literatura es amena y escogida,
conteniendo en la primera página un
editorial denominado: "Pro-Patria"
en que se hace gala del más elevado
y noble patriotismo.
Celebramos sinceramente que el señor licenciado García Karanjo haya
podido lanzar al público una revista
que hace honor a las letras nacionales, y esperamos que encuentre pecunariame nte el mejor éxito en su meritoria labor.
"EL PRESENTE."
de San Anton io,
EL LIC. GARCIA NARANJO, FUN
DA UN A REVISTA.

--o-Ha empezado a ver la luz en San
Antonio, Tex., una publicación a la
que auguramos desde luego larga vida y selectos lectores. Se llama :
"REVISTA MEX ICANA" y su fundador director, es el Sr. licenciado .t-.ic
(Pasa a la última P ág.)

..
_-1

��Escenas de la guerra. re

E~~enas de la gu~rr~

•
i

)

•

CAMPAMENTO ALEMAN EN UNA DE LAS PLAZAS CENTRICAS DE LIBAU.

igualmcntl' la ca rta paternal. escrita
ese estilo que trata ante todo, de
mostrarse ''sereno, ecuán ime. sencillo. li mpío, clásico _____ !" Estaría bien
todo eso s i no hubiese ocu rr ido el
drama de la guerra I Por último, hay
un capítulo de filosofía y erudición,
un diálogo platónico entre Demarate
y Jerjes.
.
¿ l:fabrá pasado. pues. inútilmente el
ep isod io de la guerra? ¿ Quedará.· todo lo mi~mo, literariamente considerado ____ ? ¿O se prepara a surgir
u1Ht generación de nueYOS pensadores? La generación antigua. la generatión de ante·gtérra, hela ahí fr acal;aúdo en la persona o en la pluma ·de Ahatolc Fr¡¡nce. E se libro,' flojo e Ít\tim.a1hel1t~ frío, que se escu&lt;la bajo un tí tulo caliente y presuntuoso, es la confesión de la inutilidad de t:n largo período literario representado por Anatolc France.
En el mundo se estaba preparando
una re\'olución. y Francia se había
te ndido a dort11ir. Estaba ocurriendo

en

Fotozraf;a curiosa,

fil dor.ce s~ ,·e el manejo rápi do de una ametralladora francesa.

p==·

~-===
EL-=_
U
-=.L
=T=IM
= O LIBRO_DE ANATOLE FRANCE-~-y l'11a11&lt;10 , i ant nciars c la aparición
11n lihro de .-\n ato le fra"nce sentí
1 11 1i1 11 111or imil'11to de curio!&gt;idad y
d_t' impa1·ie11cia: rorrí a t'o mprari c,.
T·. n nt ra ocas ión. para hablar sínct
ra111t ntc. nu hubiese tenido tanta pri-a l' ll adqu irir l'I nu(•ro libro: ha sta
l'' pc&gt;,ih 1e que no lo huhicra co mpradu Porq1 {' .\natole Frnncc es de
1·,os l',nitore, qn c. una ,·ez conocirl11_ ca rc·.:rn dl' sorpresas. Jguall-s a sí
1111,11111,. pcri~r tamcntC' amanerados,
t,1dn rnan tc, dicen de,pués es idéntico a lo q11e dijero11 ant es. Frente a
&lt;·,ta da,c de C'Scri t1Jrcs. en lin. se sic nll" 1111:1 f)l'n:t : ;por qué es te hombre
1111 t·~aibiú un solo, 1111 único libro. __ !
PtTo 1111 escritor, en Francia. no
Plll'dt' escr ibir aho ra 1111 libro sin reÍ&lt; rir~e exprc,anH' utc a la guerra. Que
.\ na tolé Francc rea lice mariposeos
('rudi tos e irónicos alrededor de las
t·n~ tt:mhrcs de la remota .·\lcj and ría.
l':tr('ce tal YCZ de importancia; pero
que 1111 literato de tanta responsabi·
lidad afronte el asunto de la guerra,
Yed una posit iYa tentación. He com·
prado el libro,
pronto
,lt,

La llama de la guerra carece de apti·
tud para ablandar y con mo,·er el marfil.
'
'
. Pero en med io de esta dece pción
Ilota un co nsuelo : :11 adquirir el lihro h~ _rea lizado ,_1na buena obra. y
l'S suh nentc. El libro se ,·ende con
un !in henénco: el produ ct o de la
edición sirYc para .:ngrosar el fo nd o
de,tinado a los heridos de la guerra.
.\ rontinu¡¡l'ión. y C'n forma de serie
ro' eccionahlc. irán otros libros de
Go11rmont Harrés. lYr\ nnunzio y
Charles :'11 aurrú s. ¡ Ojalit C'stos otros
l'~cr ittll"C'S te ngan algo nnc\'o que dcr1r !
~ Es romprensihlc qne la guerra
m as g rande la guerra trasce ndental,
ll ame ron sus l'Occs terribl es al coraZ&lt;!n d~ un literato fra ncés, y -1:!) corazon solo respon da con débiles e inútil~s latidos? Doloroso es comprobar
cuanto hay de fal_so y de egoísta en
el fondo de la literatura o cuand o
menos de cierta literatura'. Así se ve
que una int eligencia que se llama fi.
na es factible ele emocionarse por el
gesto estatuario de un luchador an-

mes que c1:uzan a su, rededor. I·:~ g-rr·
tesco. admirar, casi con lágrlriias · &lt;l&lt;·
entu siasmo, 1111 episodio cüa lqul.cra rl··
l~tado ~n Yersos sonoros por ui1 artista fno dela nte d1:: esa epopeya
abrumadora en que part icip:'ln tod?1 s
hs Íllerzas. todos los heroísmos. todos los maraYillosos in,·cn to~ &lt;lí.' I
hombre. ¿ ~o es fre cnente oír deci r
que c~ta guerra es fea: bigámbs qur
&lt;'~ cru~I y cspantosá: ¡ pero fCTJ ____ !
l•.l •Jl1ci;1) ,¡ue h« l;1:,n11,, 5¡¡ :h ropl:1 nri entre las lhn:a ,, d('I r .. n,ti;\t,· .:é;·1;r.,, -~' piloto que i?a asc,i::1hi , u p~l .
~ ,1·1·t11 nesde eí
r.1 ar i1i.i é'c\1\lra ,·l
c1clope de acero esos ho1nhrc s de
audac!a: de imaginat ión y d'e lox:urá
han nv1do, seguramente. minii\o·s ,níicho más grandiosos t1ue todos los qtl~
cuentan los libros.
El nuevo libro de Aíratole Fráúc·e
se titula "Sur la vo ic glorieusc." Co1\s
ta de 80 páginas ape"rlas y está co\"11puesto con algunos artí culos y cartas
que antes Yieron la luz en periódico s
o revistas.
En estas páginas, Anatolc France
repite su tono conocido.

1

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sobre tod o. la liqr idación del siglo
XlX _____ Quizá taml,ién la liquidación de la idea política emanada del
siglo XVI II. Se operaba además un
grave hecho: la conj unción ele los dos .
propósitos, el europeo y el americano.·
P or · otra parte, el mund o se había
desplazado. Una humanidad hasta
hoy secundaria exigía que se la atendiese; la porción de ht:rnanidad que
a! ienta en el archip:élago japonés Yenía a nuestro encuentro. El mundo se
ensanchaba. En el mar Pacífico aJ)n·
recían nuevos Ya lores; Rusia se ponía en contacto. Pv r un lado co n
1\ lernania y Fran cia, por otro lado
con Japón y ?\' orte américa. Algo
grande se estaba tramando ___ _
Era la hora en que Anatolc Fran·
ce. dulcemente apostado en su 1111:elle París, hacía sn cómoda literatura.
Y reco mendaba cosas blandas y bue·
nas : paz, libertad, ágiles risas . •\h ora la tormenta ha estallado. JI a sid o
cruel pedirle a Anatole France que
hable. Fl silcnrio :1 ,·cces es mejo r.

¿Y qué podía él decir ? E stá aturdido
por esta cosa desmesurada que yuela
sobre los pueblos.
Es triste Yer un hombre en el ins·
tante s uprem o de su patria quedar
rezagado. inhábil para incorporarse a
la masa de sus contemporáneos. Francia exigía de sus hombres las pala
bras decisi,·as; J\natole F rance bus
ca en su corazón \' no encuentra más
que las palabras de s iempre . E, que
el corazón se había cri stalizado hace
mu cho tiempo. Detrás de la pluma.
¿hal,ía de Yeras un hombre ____ ? i\quí
rl hombre se con l'irtió en un concepto, en un iibro; pape l y tinta, iraSl'S
acordadas.
Los libros ele la gi:erra wnclrán
después. ¡ Que los dioses no&lt;; libren
de los centelleantes lirismos dannun 7ianos _____ ! Los libros de emoción,
de Yerdadera polémica, los libros "ex·
plicativo," ele esta guerra •aldrán aca so de Rusia. seguramente de .\lemania.
JosG M. SOLA V ARRIA.

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,_,;

El Mariscal Mackensen confe rendando con el Prínc:pe heredero
d.,· Alemania.

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Los franceses reanudan las fie tas de
Corpus en una aldea de Ala cía,
después de una interrupció
de casi me-jio siglo.

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(COMO JUZGAN LOS ALEMANES A SUS ADVERSARIOS).

Gna de estas noches de Berlín, tan
alurosas como las de :\[adrid, estáamos sentados en la terraza del café
le "\Vesterns" 1111 capitán de .\rtileria que, her ido. ha regresado de
;;ifitizia con la Cruz de Hierro &lt;le pri
ne~a clase, un. coma ndante de Calla
lt'ria que ha operado en Francia 1111
apitán de Estado :\layor. t.n co;resonsal yanqui y yo. Hablábamos cla
o es. ele la guerra. &lt;le ct:ál ha sido
n desarrollo. &lt;!e sus peripecias. de
us incidentes; se hacían cálculos
cC'rca de la fccna ·¡e su terminarión.
. las opiniones se encontraban en la
1ctoria. De todo lo qte allí se dijo
1e parece más interesante para Jo,
·ctores el juicio que los oficia· es
lcmanes hacían de sus ach·ersario~.
-Los rusos-decía el art illero-son
d1nirables soldados, tenaces osados
asta la temeridad. ,mpetuosos en el
taque, sobrios y con una idea de los
eberes militares casi exagerada. Sore todo. en la defensa el soldado
u,o muestra st periores cualidades:
o cede el terreno fácilmente 1 se re-·
i,te e~ tanto le quedan iuerz as para'
omba t1r. y yo no he presenciado una
1ga. Los oficiales se nn obligados
rccurirr a procedimientos enérgico;
ara que obedezcan a la orden ele re:
irada. pues si por los soldados ft:e:
a. tocios preferirían morir antes que
oandonar sus posiciones.
cómo explica usted esas masas ele
-Pero. entonces-pregunté yo- . '
11sos prisioneros?
'
-Existen muchas causas ajenas a
:1s cualidades del soldado ruso. Ac,1O la falta de organ ización sea la prinipal; pero sería injusto creer que los
11sos se rinden fácilmente. Xo se de •
'l' o!Yidar que el heroísmo. la tenaci- ·
.ad. el ímpetu y otras virtudes mi '
'tares, con ser grandes factores. 110 '
pueden todo en la lecha moderna.'
m?orta tan_t~ o más que las tropas:
ten aprons10nadas con rapidez ,:
11 largueza. que las municiones no.
,caseen nunca y sobre todo. que loS:\
·fuerzas puedan llegar oportunamenJ
•. ¿ Se sahe que las tropas rusa s ha-i
an tenido todo este, para rompleme1j1r sus excelentes virtt des guerrera.~?
uego el mando es el que decide: ,pyr
uy h~roicos que sean los soldad9-.
sus _Jefes n~ pudieron o no supie•n .('\"ltar. ma111obras del enemigo. o\i.)1
ira fata mente el desastre. :\f illarc¡s
· ruso, que fueron hechos prision~~ no se rindieron cansados de con1,¡1tir sino que fueron sorpren&lt;l:dos
·reacios. por las tropas alemanas
"&gt;rque sus jefes, inhábiles o no disl:rniendo de med ios eficaces. no lo
1·itaron. Yo declaro que tengo un
ran respeto y una gran admiración
~r el soldado ruso-terminó dicien el capit~n.
-¿ Qué opinión tiene usted del soldo francés?-pregunté al comandan

.
1

- Creo que no ha pLrdido
bravura, de la gallardía.

.,

heredó de los solda&lt;los de Xapoleón.
Son l,)s mismos g11erreros que ácom
pañaron al gran caudillo por todo el
mundo .. \tacan sin medir los obstitculos. tit·1H'n la coquetería de afrontar
la n11:crlt' cun una sonrisa q11e paren· 1111a burla. y en el combate tienen
hd!os gestos de ~o'd;Hlos poetas. El
snlda&lt;lo francés signe siC'nclo Cyr:rno.
r Roland. y 1\rtag11a n. y granadero
:1e las kgioncs napoleónicas.
-¡.\h ! sí. el Ejército francés es
1:11 &lt;rran ach·esario. t,uc. ,·cncido o ,·1·11
ced~r. honra a quien le combate-&lt;lijo el artillero.
-Y el soldado inglés?
-Los ing' eses st 11 de t1na sen·nidacl de nna sangre fría. de t111 rigor
qt1e los hace tem ibles. Es difícil el
golpe de mano erando se trata &lt;le
soldados ingleses. La guerra es para
ellos nn juego más que añaden a la
lista en qt1e tiguran el "tennis," el
·'golf.'' el ''foot-ball." el polo y otros
ejercicios Yiolcntos a que son tan
afic ionados. Van a las trincheras como irían a una partida de caza, sin la
emoción del guerrero. Ko son impett:osos en el ataque; pero lo realizan
con preci~ión. como si no t uvieran
.enfrente t1n enemigo que les envía
millares de balas. En ningún momento
el so'dado inglés es vícti~a de ner"iosidad o de imprudencia. El inglés
afronta con calma el peligro, y es héroe con heroísmo consciente.
.... ,
Los juicios &lt;le loJ oficiales alemanes sohre los so1&lt;lados belgas e italianos no fueron tan entusiastas; pero clcho dclarar qu no había en ellos
desdén ni afán de aminorar su va·
lo,.
Confieso que quedé sorprendido
oyendo hablar en tales términos de
los enemigos de Alemania. no porque
yo personalmente tenga una opinión
distinta y contraria, sino porque suele
ocurrir que el odio al adversario y la
1 pasión que engend, ,1 la lucha quitan
I todo sentimiento de justicia y ciegan.
Y a medida que los elogios brotaban
de los labios de los oficiales ~!emanes, yo. por un efecto natural. vcia
agigantarse al soldado a1emá n. Recordaba una máxima de ,nuestro Bcnavente: "el amante no debe rebajar a
los ojos &lt;le la amada a su _rival porque. al harerlo. se rebaja a si mismo.''
Esta opinión de los oficiales amigos
míos es g-eneral en toda Alemania: en
ningún 1~1omento hemos oído o ,·~s.to
qt1e se intentase presentar a los EJe~citos de Francia. ] nglaterra y Ru~,a
como en esos países han pintado a 1a.s
tropas alemanas. En Alemania se rinde homenaje a los méritos &lt;le! adHr·
sar: o: pero en seguida, todos los alemanes alirman que la victoria final será para sus armas. 1\ leman ia necesita
saber que tiene enemigos formid.ablcs
para que la vict9ri a sobre ellos me·
rez ca la pena ele tocios los sacti ticios:
una ,·ictoria sobre hordas sin nin
na virtud moral ni ::;ucrrera no sa
faría a este pueblo.

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= E=SCENAS CONMOVEDORAS DE LA GUERRA~~:)

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Padre e hijo, luchando por la Patria.

Las Inconstantes

Un soldado herido se dedica al Arte de la Pintura.

Lo~ dos hermanos

LA OLA.

--o--·
:\l"fi , ic ne la ola, la pérfida la hija
raprirho,a del ,·il'jo ebrio: se estremece, es fragil .:omo la nube. nerYiosa como su hermana. la mujer.
Viene rizada con su blanca blonda
de espumas, cantando la canción del
náufrago. y bromeando y riendo, se
tiende nc~ligentemente sobre la playa y besa la arena; pero el anciano, hecho de sal se enft rece y la ilama con su voz ronca; ella atemoriza&lt;la, se retira melancólicamente y se
aleja suspirando hacia otras p!ayas.
1!:,ientras que el viejo gruñe y siente
re los.
Allá va la ola. la pérfida. 1 a capricl1osa hijf- del l'icjo ebrio: y! olvidó
la orilla ·&amp;úe besó al nacer el día.
Se oculta el sol, y e·la sigue su marcha, bromeando y riendo, con sus cadencias melodiosas relampagi:eandv
plata. a otra costa de cerros muy
vertks. donde hay caracoles, conchas.
grandes pefias. moluscos qne ducrmcn.
LA NUB E.

.,~,...

.~~~~
~q)~

{¡
.· -~

(Poema en prosa)
He tenido una Yisión.
, Se me aparecieron dos gen ios, dos
angeles.
Digo ánge 1es y genios, porque esla.
ban desnudos y porque de los hom~ros de entrambos partían Jargas y
Inertes alas.
Los dos son jóvenes. El uno tiene
formas llenas, tersa la piel y negros
los bucles de los cabellos.
Sus ojos obscurc-,s, medio Yelados
con largas pestañas; la mirada insinuante, ávida y alegre; el rostro encan~ador, un tanto atrevido y algo
maligno.
Los labios rojos y abultados se estremecen, y el muchacho sonríe con
autoridad e indolencia como persona
segura de su poderío.
Una apretada corona de flores descansa muellemente sobre sus brillantes cabellos y casi desciende hasta
!&gt;US hermosas y aterciopeladas cejas.
Abrochada con u.1a flecha de oro,
abigarrada piel de leopardo cae ligeramente desde sus redondos hom-

jos rosados; y las extremidades son
de un encarnado viv0 como si estuYie~en mojadas en fresca sangre. De
Yez en cuando se estremecn rápidamente las alitas produciendo un ru mor argentino como el ele la lluvia
en prima\'era.
El otro mancehn &lt;'~ amarillento y
flaco. A cada mn . imiento de la respiración se le 111a1 can en el cuerpo las
costillas.
_Tiene el pelo ruuio, fino y lacio:
OJOS redondos y enormes de un tono
gris pálido; la mirada e,, muy clara
y muy inquieta. Todos los rasgos de
su fisonomía, así la naríz aguileña
como la saliente harba donde sólo
apunta un escaso b0zo, parecen agu zados, y la boquita, que adorna una
dentadura de pez, 1-e mantiene entreabierta. Los secos labios 110 ha11
sonreído nunca.
Es un rostro correcto, terrible, despiadado; pero tampoco la ca ra del
otro, del buen mozo, con ser tan
bonita, expresa compasión.

das que sugeta un tal!o marchito y
en_ torno de la cint.ira une 1111 traoti
gn,; sus alas de un anil mate se mneYen a compás, con lcntiud amcna7a
&lt;lora.
tos dos muchachos parecían in,cparahles compañero,,: andaban ab;-,za&lt;los; la mano torn,.ada del primero
colgaba como un racimo maduro so
hre !~ clavícn!a sera del seg-undo; ,.
la ah.ada mano de éste, de flacos &lt;ll:
dos. !:'e cxtend1a cm,10 un man ojo d~
ct le!)l·as so bre el \,)aneo pecho &lt;le
:iquel.
Se oyó una voz y Yeréis lo· .que
me dijo:
-Están en tu presencia el genio
del amor y el genio del hambre.
hermanos mellizos, impul so re s de
cuanto existe.
:rodo cuanto Yi\'e se mt1eYe por el
al11!1ento o por la 1 eproducción.
IJ Amor y el Hambre_: __ tienen
el mismo objeto. La vida no puede
cesar jamás, neces::.ria sostenerse, y
necesita crear también.

···, -,.

&gt;

.

I

.:: ,

- - o- -

Se despereza Yo!uptuosamente bajo
la arcada del misterio: ella ha creado
el país de los sueños; es la encargada de hacei: variar el panorama místico; creó las sombras y creó el
amor; es la etérea errante, la bohemia
mági~a, forma el alba se mancha de

,·elo &lt;le no, ia, luego una flecha un
león, un haz de espigas. un &lt;lesteJ'o nna corona ele laureles, un manto iunerario: y se pierde. lejos. muy
lejos, nporosa, pálida, para aparecer
en otras regiones salpicadas de luz.
s:ingrienta, tormetnosa. YCstida de ne1111

1

gro.

Reina del aire: tú fecundas la madre tierra. t ú adornas el traje blanco de la Aurora. tú traes la alegoría
a la leyenda bíblica que formó el cie·
lo y diYinizó el color azul: tú eres
sagrada porqt e Yi,·es en la altu ra, tú
eres diosa porque eres adorada: pero eres variable, eres deleznable. Simbolizas lo iedal eres la ironía.
LA MUJER.
- -o-Hermosura y nervios, be'leza, desdén• orgullo. Eres frágil, porque te
enamoras de un perfume, de una flor,
de una piel teñida.
Eres frági l. porqre tus cabellos
ondulan a merced del Yiento, porque
tus ojos jamás descanzan, porque tu
nho es la brisa del pudor conYertida en voluputuosidad. el mareo de
t na virginidad fogosa, la huel'a silenciosa del misterio.
El amor es tu hoguera: allí te incendias. El amor es tu altar: allí está
tu cáliz. El amo.r es tu crepúsculo:
allí están tus esplendores y tus sombras.
Tú

los profanos del santo himeneo.
Tú purificas o corrompes; tú ha
ces ablución en los ritos misteriosos
del dolor o e:tcs sensual abrazada del
Yicio en los mudos santuarios del pla·
cer. Eres ángel, eres' estatua, eres
cslinge.
LA MUCH EDUMBRE.
--o-La carne hecha mármol. la masa
inconrientc e histérica: un ronquido d,·
beodo que acompaiia las pantomimas
de 1111 paya,o gloriiican&lt;lo lo qul'
ayer despreció. La entusiasma la yoz
pc,tente de nn tribuno o el sonido sera de un cuerno; se embriaga con la
músi ca r con la pó!\'ora: es un tejid,)
enorme ele nrn io, excitados por la
impresión del momento. clomina&lt;lns
por la 1111.cca exagerada ele un saltim·
banco. Destroza por un símbolo, arroja incienso y flores ante la espuma
criminal ele 1111 lago ele sangre. Desaparerc' la idea ele humanid ad ante un
personalismo pasajero. Es 1111 titán
que se convierte en niiio.
La animación de la fiebre, la YOluntad en el decaimiento de las gran des crisis. el Yértigo enen·ante de
las agn paeionts: y después. nada, decepción: caen los falsos ídolos, y la
misma masa que los elevó se alza
podero~a para aplastarlos. Es la ola
humana: tiene la ironía ele la nube
y los ca prichos de la mujer.
:t

�REPRESENTANTES DEL A. B. C.

Una Tragedia Griega.

EMBAJADOR NAON DE LA
REPUBLICA ARGENTINA.

EMBAJADOR GAMA
DEL BRAZIL.

EMBAJADOR SUAREZ MUGICA
DiE CHILE.

====),

COMENTARIOS DE ACTUAíJDA=D=.
1: 1 Pr&lt;:sid1:11te \\.il son dirigió un telegrama al Jefe de la República del
ílra~il para significarle su profunda
gratitud. por la pr0tección que había
cltspensado a los norte-americanos resicle ntl'~ en .\Jéxico. el :\Iinistro dipl omáti co Cardoso de Oliveira.
¿ :'\o habría sido más grato para los
brasileños. que en YeZ de conquistar
la gratitud norteamericana, hub iera
fo rtifi cado el Señor Cardoso, los vín culo~ de la fr aternid ad latino-america na ?
X

t'

Escenas de un drama de Sófocles. re presentada últimamente en Ja
de Nueva York.

X X

Pancho Villa contes tó la nota de
}Ir. Lan sin g y demás Embajadores.
ele:: igu al a igual de pot,encia a potencia.
Tanto lo, Estados unidos como
las seis repúblicas americanas deben
gt.ardar cuidadosamente en los archivos de sus respectivas cancill erías la

célebre. respuesta de Dorotco Ara ngo.
Este s111gular docume nto dirá a las
~eneraciones ven ide-as que Argentina
y Brasil Uruguay y Chile, Bolivia y
Guatemala, excitadas en su van idad y
alentadas puerilmente por el deseo de
aparentar ser arbitradoras del Continente amer icano. no tuv ieron empacho en cancelar su pudor internacional. para entrar en tratos con un bandido.
X X X

Las naciones )atino-americanas, que
en unión del gob ierno de Mr. Wilson se dirigieron a los jefes carra ncistas con el mal disfrazado propósito
de invitarlos a rebelarse contra D.
Venu stiano, han recibid o contestaciones muy poco favorables a sus increíbles propós itos.

¿A qué altura se habrán colocado
Argentina, Brasil y Chiie, para que
hasta Pablo González. haya estado &lt;·n
aptitud de darles una bofetada?
El señor Cardoso ele Ol iveira exlll inistro del Brasil en }I éxico, al s1:,
interrogado por los periodistas. sohn·
los asuntos de nuestra Patria. contestó que no consideraba prudente externar juicios 'ni opiniones, antes de
conferenciar con el Presidente Wilson y con el Secretario Lansing.
No se necesita mucho talento ni
g ran ed ucación diplomática para com
prender que el Señor Cardoso, en lu
gar ele s ubordinar sus op iniones
a las de los altos func ionarios de la
Casa Blanca, debió haberlas hecho depender de una co nteren cia telegráfica con el :.linistro de Relacione, del
Brasil.

~~~~o~~~~

LA MUERTE DE UN PATRIOTA
SONETO

GER\flNAL
Especial para "Revista Mexicana."
Lanza el ardiente sol rayos de oro;
Y a sus !::esos de amor, naturaleza,
Como a conjr ro misterioso empieza
A despertarse en pa,pitante coro.
Pasa el astro radiante por el Toro;
Yemas y larvas rompen su corteza,
Y del fuego creaJor la fortaleza
Vibra en el éter cálido y sonoro.
Extrañas laxitu:les orientales,
En la explosión vital, marcan sus trazos
En n.iestros cuerpo¡ hasta ayer triunfales.
Desciñe el ansia los discretos lazos,
Y se rinden las pompas virginales
A la caricia ardiente de los brazos.

(Especial para "Revista Mexicana.")
Al eximio poeta Man;.iel Jos~ Othón.

¡~
;.-.·
.....
...

~
í~)

~

Preludia el són el d.ilce caramillo;
Y enlazadas las manos, los pastores
Olvidan sus fatigas y dolores,
De alegre danza e11 el placer sencillo.
Embarga el corazón. viejo estribillo,
Qi.:e al viento dan de una canción de amores;
Y suena Pan su flauta e-i los alcores
Vecinos, impregnados de tomillo.
Silvano entonces, la mirada ardiente,
Y en los labioli la vieja poesía,
Extrema el ruego de su afán ferviente.
Los faunos se estremecen en la umbría;
Cierra Filis los ojos dulcemente,
Y en las lejanas cumbres muere el día.

EL CORONEL FRANCISCO
NARANJO.
Tenemos la pena de comunicar a
nu estros lect ores qu e el miércoles último falleció en Galveston. Texa~.
víctima de larga y pen osa enfermedad
el Coronel F ran cis co Xaranjo. ex(;obern ador del Estado de Morelos y
político de g ran relieve en los E stados de Tamaulipas, Coahuila y Xu evo
León.
B ij o del Gen eral del mismo nomhre, heredó su patriotis mo, su tenacidad y su valor. S iguió siempre las
hu ellas luminosa s de su padre con
amorosa devoc ión, y consagró sus me
jores energía a la reorganización del
Par tido Li be ral en ;\Jéx ico. De carácter firme y rectil íneo, intransigente
y obcecado, nunca quiso entrar en
componend as con ciertos disimulos
que a veces imp onen determinadas
s itu acio nes polí ticas : y a eso obedecil
que no. siemp re alcan zase el éxit o
qu e se merecía.
El Directo r de este periódico estaba ligado al Coronel Xaranjo por la-

zos de estrecho parentesco, por mutuo afecto y estimación, y también
por solidaridad en la política de l\ ue
YO León. P or eso ha recibid o la noticia de su muerte, como la ele una
pérdida dolorosa e irreparable. Así
la recibirán también los fronterizos
y muy especialmente los nuevoleoneses, que miraban al Coronel X aranjo con veneración.
Paz a sus restos mortales. y gloria
eterna a su recuerdo.
~~~~o~~~~

REVISTA MEXICANA Y DON
SANTIAGO R. DE LA VEGA.
Don Santiago R. de la Vega nos
pide casi en tono de protes"ta que hagam os constar que no trabaja como
dibujante ni como redactor en "Revista :.J exicana," y que las caricaturas publicadas en nuestro "número
propecto' · son reproducciones tomadas de ":.Julticolor" en donde aparecieron con leyendas distintas de aquellas que nos permitimos publicar.
X o tenemos ningún in conveniente
en acceder a lo solicitado por el se-

ñor ele la Vega.
''Revista )lexicana" aprovecha esta ocas ión para manifestar que no
tiene empeño en aparentar que son
suyos ciertos grabados agrnos que
reproduce. Algunos de ellos, como los
Retratos del Padre lliclalgo y las
ilustraciones de "El Tamborcito de
Valladolid" aparecieron hace muchos
años en "El Mundo Ilustrado" que
publicó en :.réxico el inteligente periodista licenciado Rafael Reyes
Spíndo!a: al reproducirlos creemos
hacerle un servicio a la causa nacional.
La caricatura de Don :v1anuel Vázquez Tagle, apareció hace tres años
en el periód ico ·'Multicolor," que ha
sido. sin duda, alguna el mejor periódico de car icaturas que se ha publicado en el nuevo mundo. El señ or
:.1ario Vitoria Director de dicha publicación, hizo siempre gala y ostentación de un ingenio in agotable, comentando semana por semana, las
rid iculecas del régimen maderista, en
el tono festivo y ch ocarrero que · era

�1-

,~~/,/~~,
( . EN EL DESIERTO
r
~

'==~
.

(IDILIO SALV AJE)

¿ P or qué a mi helada soledad vin i, te
{11bierta con el último celaje
ele 1m crepúsculo gris? :\foa el paisajr,
h idc, y triste, inm ensamente tristl'.
~¡ Yienes del do1or y en él n11trist1'
tn corazón. bien n .n.crns al salvaje
1ksierto, donde apenas un miraje
,;l' lo que fué mi j111·e11t11d, ex iste.

)

~====
tu piel, tostada por el sol. el cobre
el sepia de las rocas del desierto.

y

Y en el regazo donde sombra eterna,
del peñascal bajo la enorme arruga,
e, para nnestro amor nido y caYerna,

Y

las lianas de tu cul'rpo retorcidas
l'll l'I torso viril c¡uc te subyuga
ron u11a gran palpitariún de ,·idas.

:das si acaso no Yienes de tan lt-jos
y ('11 tu alma aun del placer quedan los dejos.

¡ntrd"$ tornar a tu reYuelto mundo.

~1 no. nn a !~\'ar tu cyprio manto
en ti mar amarguísimo y· profundo
&lt;Ir 1111 triste amor o ele 1111 inmenso llanto.

Qué e11ferma y dolorida lontananza!
¡Qué i11exorable y ho,ca la llanura!
Flota e11 todo el pa isaje tal pavura
,·orno ,i fue ra un campo de matanza.
\' la sombra que a,·anza. avanza. avanza,
pnrec:e. con su trágica m·oltura,
el alma ingente. plena de amargura.
de los que han de morir ~in esperanza.
0

II
11 ira el paisaje: inmensidad ahajo.
inmensidad, inm ens idad arriba.
Fn el lejano fin, la s ierra altiva,
al pie minada por horr endo tajo.
Bloques giga ntes que arran có de cuajo
el terremoto, de la roca viva,
y (·n aquella sabana. pensativa
y acl11sta. ni una senda, ni 1111 atajo.
Asoladora atmósfera ca ndent e
&lt;!n se incrustan las águila s serenas,
como clavos que se hunden lentamente.
Silencio. lobregu ez. pavor tremendo~
que viene sólo a interrumpir apenas
e! galope triunfal de los berrendos.

III
l~n la estepa maldita, bajo el peso
d&lt;' ,ibilante brisa que asesin a.
irgues tu talla escult11ral y fi na
como 1111 relieve en el confín impreso.
E l viento entre los médanos opr eso,
C:!11ta c11al una música divina.
y iinje. bajo la húmeda neblina,
un in finito y sol itario beso.
V ibran en el crepúscul o tus ojo;;
1111 dardo negro de pasión y enojos
que en mi carne y mi espíritu se clara.

Y, destacada contra el sol mur iente
romo un airón. flotando inmensamente
tu bruna ca bellera de inrlia brava.

IV
L a llanada amargu1s1ma y salob re,
(' njuta cuenca de océano muerto
y en la gris lonta nanza, como puerto.
el peñascal de samparado y pobre.
Unta la tard e en mi esmblante yerto

Y allí e,tamos nosotros, oprim id os
por el dolor de todas las pasiones.
hajo. ,·I pe~o de todos los oh·ido~.

En 1111 cielo de plomo, el sol ya muerto.
y en nueqtrns clesgarracios corazones
&lt;'I clc~iertn, el desierto ____ y el desierto.

VI
E5 mi adiós. .\llá Yas, bruna y austera,
por las planicies que el bocho rn o escalda
y fulmina tu ardiente cabellera
como una maldición. sohre tu espalda.
En mis desolaciones ¿q ué me espera?
(ya apenas vea tu arrastrante falda)
una deshojazón de primaYera
y una eterna nostalgia de esmeralda.
El terremoto humano ha destruíclo
mi corazón y todo en él exp ira.
~I al hayan el recuerdo y el olrido !
. \1111 te columbro y ya oh·irlé tu frente.
Súln ¡ay! tu espalda miro, cual se mi ra
In que huye y se aleja eternamente.

ENVIO.
En tu s aras quemé mi último incienso
y clrshojé mis post rimeras rosas.

Do se alzaban los templos de mis diosas
ya súlo queda el arenal inmenso.
Quise entrar en tu alma y ¡ qué descens-e&gt;!
i Q11é andar por entre ruinas y entre fosas!
. \ fuerza de pensar en tales cosas,
me duele el pensamiento cuando pienso.
Pasó. ¿ Qué resta ya de tanto y ta nto
deliquio: En tí ni la moral dolencia,
111 el dejo impuro. ni el sabor del llanto.
\' en mí i &lt;¡ué hondo y tremendo cataclismo\
i Qué sombra y qué pavor en la conciencia
y qué horrible disguMo de mí mismo!
'

Otl!ún era dramaturgo. Deliraba por
Pasada ya media noche, me dieron diosas. Sí. era musa de mármol la ele
in tempesti\·amente, la no ticia. La re- Othón. tranquila y noble. Tenía Yida escnb1.r. para el. te~tro. Su aguda pecibí como se recibe una agresión in - escultórica. ricia heroica. Yida sobre- 111.'trac10n. su 111st111to analizador. le
esperada. Escribía yo en la galera de humana. ~u gesto. expresi,·o y ar- a}:u~Jahan n!ucho en sns empresas es
la imprenta, frente a la~ mesas cir· diente, jamús cleiormó la austera belle re111cas. ) ll' encantaba reducir Jo
'·formación'' de "El J mparcial'', }., za del ,,en:hlank. Toda ella fué ar· g.randio,u. de ~us sue1ios a las propor
c11,11es exiguas ele! tah!ado. Este cocrónica del beneficio de De Marc'li. mnnía y euritmia.
midiú,graio, grandilornente y apasio•
Crancle
y
hermosa
pnr::.ía
la
dt
este
Debía el artículo estar listo muy ¡,;·01 ,
to. y había que contar los n,inutos y fecu11do fantase;1clnr¡ \·\·nía &lt;k los nado. alcanzó ruidosos triunfos.
o siempre preferí al poeta lírico.
garrapatear con rapidez de ·,~i'!igo, diisi,:M . ele lo,; ¡trirgos ele !ns !ali·
las ci.arti'Jas. La mano Yolaha ... \" nos dL' !ns c;1stclian11,, ,. de ellos traía 111as 1·ercladcro. rniis artista. ático en
de pronto, ~e acercó un c0111¡·:1:,('t'&lt;l v n i,talina , obril.'clael el .inmaru·aclo r,i la expresic,n ing·t·nuo rn (' } ,(·11ti111ir11
l'aj'C ele la i&lt;ka. !~11 las Ynces anti- 111. eln adn L'll la idea.
111c dijo, "ex-abrupto:"
guas. no t"c::Hlas ni manrha1:a, por t•I
-Se murió ~fannel Othon.
\ ulgo. halla ha ·él r,rondiclus y•sUaH'S
Y mits r¡ue al lírico \' al comcclió\fano y cerebro se pararon de un perfume, retórin,,;. Era romo e,ns graio. preferí al homh1:r. ¿.\1 homgolpe. F11i como 1111 1clt.,j al qn·' se
tenarl's arqnt·i,lngo,, q11c rt•m111·icncl,1 bre clig-n? :'.\o : al niño. al muchacho
le rompe la ruerda. Set·:í ~' ·~ fa¡:!} ruinas halian tl'snros de arte arcaico, grande. que ele cnando en ruando baanonadamiento que es el do! ..i c;ne
jaba c,11110 el í'.arat11,tra ele .\ iet;.rl1e,
nos embrutece. ~o cstu,·e segt:rn clc I asijas qllt' ro11s,·n·an fragancias sernlare,. joya, rit11alrs. te'as marari- el(' la solitaria 111011taiia &lt;le su iilo~ofia
entender bien. Repetí rn mi intcno1
llo,a,, (·11ig111:ttir11s papirus. rl'liqt1i.1s ,. ele ,11 ¡,ot',Í;1. ;¡} Yallr hin iente ele
y maquinalmente la~ palabras que aca
nlll'stra, pa,ionc, y c!e nuestras Ju,
baba de oír: ··se murió
,\!anuel mistniosas.
El se11ti111i,11to dn111i11:111le dt· Othi,11 l'ha:
Othón." ] 1ice 1111 esfuerzo \:,•srs'pc\os traía como nna oircnrla , 11 bon
rado. como el que hiciera un hcmbre fué el ele la naturaleza. Era un hucúpara remover una montaiia, c0111¡,rt'n- lico espontiuwn. Quizá, no sabría es· dad que era tanta que a!ranzal&gt;a para
dí todo. rasgué las tinieblas Cit' mi pen rnc!riihr cc,n pcnctr:.111te ohscn·aci¡',11 haccrn11, a lodos huenns. l.Jna sonri,;,
samiento, ~acudí mi Yoluntad, y, pne, las almas: pero ~í ,abía co11te111plar iniantil entrtabría ele contínu,1 su~ laera necesario concluir cua11t0 :mies. los campos. q11e ,-r,n una a'ma inmen- bios y en sus ojos. encenclielo,; aun
seguí escrii,il.' 1Hh b ,·ró11ila &lt;k t,·~ · sa, el alma ele Pan. Y esta co11tem . con In, tranquilos iulgore, de lus rretros. :\'unca sen ti r,i:t) u.- pe:, ~?a 1~i plación. que es también una elnacla pú,cu lns montañeses largamente conn1,i~ hondo ) dc:;,r,y;,¡¡t:;&lt;i11 tlc:sa1irn · psicología elna a los hom hrt·s y les tcmplaclos, se ,·cía el franco y dcs\'C:rto: nunca el tr:iba i0 me pesó tanto aclarn mucho·; secreto•; lrnman os. FI g·onzacln candor ele los que nada t ie·
ni la obligac161t L;é pa,·t, mí ,·r,:g·., oy,í y rl ¡w0&lt;!11jo con soherbi:1 tnto- nen que· nru ltar. ele los que a:ircn la
tan abrumadora. como en ese instan- naciún ti himno ele los bosques. El mirada al munclo, romo en la, casa,
te negro, preií ,dn de ~olloz&lt;"l~ ·:n· &gt;r conncic', la prnf11nda , ida ele las 111011 · limpias :ce abren las ventanas para
,d1og,111 y ele l-'L.:-fr¡1as c¡11e 1·e :.·om ;ni taiias. Sus , er,os pueden ser escul- c¡ue ruriosee el tran::eunte que pasa.
1maginnti, o y sensiti,·o extraordi
men. Terminada mi nocturna labor pidos sohrc los mu,gosos tajns de las
nario,
üthón anclu\'o por los andu:-&gt;011
lapidar
ios
y
descri:1rn.
cumbre-.
readquirí el derec!i.1 de ,¡¡f,ir pt·:·
mi cnenta. Y, ya en :n i casa. pu,!c rn su amplia desnuclez. los pai,ajl'-; rriales y Ycricul'tos de las pasiones. aromper diq11es y arranc.a:· 111onhzn ~ agreste-.. Snn églogas mnelernas, é- poyado, como el Petra rea de )f ontal
YO, en las musas
inúsihles. Siguió
y llenar el aire de c11anto dentro ele glogas ro11ta111inada;; de melanrolía y
mús distraído que interesado el esmí estaba represo y siicnriosn. J.e &lt;ksespcranza.
T'ero. nn : esa clrst'sncranza es pasa· candaloso elesfile de la Faunalia.
clí lihcrtacl a mi pena.
Cuando se ;;intió fatigado, se sentó
Pero es preciso Yoh·er a ,'11c,idrnar- jera; 110 e, nu hlaclo ele tormenta: es
a
reposar a la yera ele! camino. Había
ele
estío.
$e
deshace
c·11
siilo
nnht'
la para continuar la tarC':i. He ;1:11a
r1111nrielo lo que era el amor, lo que
nrcido con el deber scn1111~,r;,J de e,- litgl"ima.,. l'nrquc Oth1,n neia. Fn
l'!"a t•I dolor. l i a hía can ta.do a la ~ ael
fondo
ele
sus
dc·scnrantos
hahÍ:l
,e
cribir este artíc11lo. T&lt;:stoy más adoturakza l'll sus divinas pastorales, colorido, pero también más sereno. 1\- cristiana, como én el i()ncln ele los mo 1111 ruiseiio pagano. l!ab1a canta·
hor a sí puedo Yer de frente la noti- ahi,mos obscuros ,11c)l'n rorrc·r linf.1s clo a la tristeza. a la esperanza a la
cia : ahora sí ya no está ell\'ttclta en- ele paradisíaca limpidez .
fr. ,&lt;)1110 un cluke y primitirn crisl iaOthún concebía cosas grandes pe rtre sombras: ahora sí es una certidumbre : 1111 fiel amigo mío. 1111 cama- quc. en s11 h11raiia wlrclacl. l'Slaha 110. J labia amado a los úrholes y a
rada de sueiio~ y locuras se fué y ño h~bituado a las g-ranclczas, a las exte· lo, hombres : les había llamaclo hervolverá. De hoy en adelante seri1 riorcs ele lus rampos. a las intrrinrt·, manos como el iluminado ele ,\sís.
para mí 1111 recuerdo no más. ~&lt;.l he ele su fantasía y de ,11 sentimil.'nto.
Toda, ía hace muy poco tiempo. ha
El sosiego ríi-tirn dentro ele! cn,•1
de voh·cr a verle sino con los ojos ince
unos c:t1antos clias se lrYantó para
teriores. con esos que, a so!as, abro pensnha, serenó su e~píritn y k clill
de par en par para mirar las cosas proféticas clariYidrncias. Lo hirn i·n volvernos a nr, :\"os dijo en uno,
idas. \' a ~ólo YiYirá dentro de mí es- poc~a americano. Toda la obra· ele e,- eri llantes tercetos: "rengo ele mi,
te hombre bueno. estr poeta inefable, te lirico cxcel,o est:t impregnada ill' t~·anquila~ solcclaclcs."
esta alma caudalosa ele ternura y ck Jo, olores resinosos rle las ,elva, 1'11
Xos agrupamos en torno suyn.
genes y ele las cordilleras inacce,i
;11110.-.
l'resentíamos ti adiós último. El cuer:'.\inguno de entre nosotros, busca- bles. llay en ellas reflejo~ y kjani;t,
ele nuestros pomposos y snhlimes p:po es taba muy débil, muy t¡uebrantaba. con tan imponente anhelo como
él, la forma pura, las palabras mar- norarnas. Los amaneceres y las JY,1• ~
clo: pero el alma muy iuertr y muy
móreas y áureas, la seYera y cliYina tas de sol son un ¡,rocligio ele repro- entera ____ _
música de l ,·erso. la alta expresión. ducción inspirada. Pueden e ncon ,\migas: acaba de partir 1111 camablanca y lumino~a. ele la poesía. El trarsc estancias que te ngan el c:r,; 1, ,
l,a noche de la ,·ida se hacr,
rada.
el
contorno
y
el
a··nma
rlc
nurstra
.tieideal ele Chenicr era su ideal. Gustaba ele yerter su sangre generosa en rra y nuestro cicln. e;(n ,·.u·r, ral[ti, momento pnr momento, más negra y
,·iejas y repujadas á nforas. Sus esmás triste. l I ay ya muchos lugares
aqlll·I sondo:
trofas no eran atormentadas. no se
,
acíos . rn el hogar de nuestro cariño.
retorcían en dolorosos histerismo;;:
Sohr(' l'I (r;111qt1iln lago o,·ciduo el ,\cerquémonos, estrechémonos en torno lleYahan, sobre la cabrza voluptuo(liia.
no ele r~ta, clnlientes y sagradas meS,!, la mitra sacerdotal ele las cortesanas orientales; tenia la testa libre, flota impa lpahlc y mi,teriosa hrnma. morias.
de cabellos ondulados, recogidos por y. a lo lejos. yaguísim:t se csf11111a,
encima de la nuca, como los de las profundamente azul, la

,.

-

�....

NUESTROS GRABADOS DE
MODAS.
- -o-Ahora que el trabajo de mano esta
tan de moda, ofrecemos a nuestra~
queridas lectoras el modelo de una
primorosa gorrita de crochet para niñas de tres a cinco años; está hecha
con seda color marfil y cubre solamente la corona de la cabeza de la niña. dejando escapar libremente su cabellera: se termina con un lindo festón que imita encaje de guipure y
lleva como adorno t,na gran mota
de la misma seda.

Don Manuel Vazquez Tagle
LA CONTINUACION DE D. PROTASIO.
!Te :iqt.í t1110 de e~os protigios qt1e Yiven de fuerza heredi taria. Don .\lanuel Vázqt ez Taglc ha siclo abogado rnn~ pícuo. profesor nn il'ers itario. político de renombre, Secrcario de Estado y. ha~ta candidato pre,idencial: y todo ab,ol ut amente todo se 1o elche a la cirrnn~tancia feliz de ser
sobrino del famo~o TJon f&gt;rota~io Tagle. Si en lugar de lle
,·ar ti nombre CJ,H' llc1·a. se llamase \1 anucl Vázquez Gon
zá lcz o .\lanuel \'i1,.qncz :\lartínez. otra sería su 1·,trelh1 v
otra tamb ién su po~ición.
·
Fsto no quiere decir que el Lic. Vázqucz Taglc carezca
&lt;' 11 lo absoluto ele virtt:des:
e, honraclo. tenaz. au,tcrn.
pe ro carece clcl mérito i11rli~pe1ha!,k para formar una pcr~11
nalidad inc!ependirnte &lt;.'n la 1·ida. .\sí rnmo l)Dn Fernando
[gle~ias Calderón es ., iempre "EL 11 )JO de Don JOSE :\l.\RI. \"_ así tamhién Don \lanncl \';1zquez 'l'ag-le no puede
pre;:cmdir ele ser siempre "EL SODRl'.\0 DE D. ·PRO'l'.-\SIO''.
Cr anclo desempeñó la clase de Derecho Penal -en la Esc-uc'a '.\acional de Jurispruclencia clemostró conocer a fondo la ma teria. Stb &lt;li~ertaciones eran claras, amplias, v
&lt;lenunc-iahan una gran cultura. no solamente en el terren.o
concreto de la legislación vigente sino en las orientadone~
nuevas del Derecho criminal. Escuchándolo se enteraba uno
rle que no era un clásico rez;:igado sino J)Or lo contrario. estaba bien ente rado ele las ideas dominantes ,Je la época. Sin
rn barg-o, su voz era ínanimacla yerta. ,·oz sin tonal idades
n i matices. voz de un hombre muerto que parecía Yibrar en
el disco de 1111 fonógrafo. Se nos antojaba la voz de Don
P rotasio Tagle, que desde su tumba seguía dando su cátedra en la Escuela ~aciunal ele Jurispruclencia.
De$pués. en el estruendoso movimiento de 1910. el nombre de Don .:\Ianuel Vázquez Tagle apareció entre los organ izadores de a'gím Club ~ntireeleccionista. Era natural:
el sobrino c!e Don Protasio no podía. sin traicionar su nom bre, figurar en !as ialanges po rfirianas. Su labor política,
como su Yoz de maestro. fué también fría, pasiq sin nervios
i conrnlsioncs: se volvía a antojar que era obra ele· tin
cadáver que se incorporaba trabajosa y pesadamente en la
vida; pero ya sin las fuerzas necesarias para desarrollar
aquella asombrosa actiYidacl que le fué tan funesta en el año
,k 187í'.
Empero. había muchas personas que creían en las ,·irtuéles personales de Don .\lannel Vázquez Tagle. Se snpoía que lejos de limitarse a tener virtudes hereditarias tema
una personal idad porpia que sólo esperaba oportunidad. para
trad ucirse en obras iecundas y duraderas. Don Francisco
.:\fadero iué de los e-reyentes, y llevó al Lic. Vázquez Tagle a
a Secretaría de Justicia, en donde tenía por delante el prorama co 1osal de justificar la Revolución de 1910. Efect1vanente, el pri ncipal carg·o que siempre se hizo a la 1\dminisración porfiri ana fué la falta absoluta de Justicia: era por
anto. indispensable decretar una nueva legislación y desinect ar los corrompidos tribunales de aquella época. Para ei:,)
·e neces itaba 1111 magistrado justiciero y recto, que desterrase para siempre el cohecho y la concusión el soborno y
a c011sígna: un hombre en plenitud de facultades y de vida
t¡ue realizase aquella labor grandiosa_ de demolición y de
reconstrncción.
¿Qué hizo el Lic. Vázquez Tagle? !l.bsolutamente nada.
e limitó como .:\lin istro de Justicia a despachar oficios.
)[o tocó un solo Código, no reformó una sola Ley, no desirr
fectó un solo Tribunal. Fiel a sus tradiciones de maestro v
'.le polít ico siguió siendo la inanimada reencarnación de ui1
desaparecido, el embajador imperturbabl e ele una sepultura, la continuación de un muerto ilustre. Sí, solamentt' 1111
;adáver pudo tener la inacción que caracterizó a .Jon }lanuel
Vázquez Tagle, durante sus quince meses ele gestión 1111nisterial.
Ahora se alega que debe ser Presidente ele México µorI
'1Ue fué el único ministro de Madero que no 1c1.11wció en fc:hrero de 1914. ¡Ya nos figurábamos de anten,ano que su
·mérito tenía que consistir en ·'no haber hecho al:;;1111.t cosa ...
' igue Yidendo ,el hombre de las Yirtudes negativas. X o sirvió a la administración del General Díaz. no adu!ó al César.
.10 dió consignas como 11inistro de Justicia, no reconoció la
~evolución militar del General Huerta! Casi se puede decir
:¡ue su ideal ele Yida sería: ¡ no existir!
Dice el viejo romancero castellano que el Cid

,
.
.

r~*

Definitivamente lc.,s adorables vestidos de organdú, clt Yoile y de toda
esa infinidad de telas vaporosas que
tanto se usan en e·! Yerano han pasado ya con la estación : ahora . aun que toclada los ardientes soles del
estío no nos dejan. deoemos. al elegir un nuevo traje. pensar en telas
menos ligeras. Crepé de china. tafeta
charmeuse. mesalina etc., seguirán estilándose toda\'Ía mientras los fabricantes inYCntan una nueva tela y los
modistos la ponen en boga: sin embargo la preferida ,:;s la tafeta. y algunas eombinaciones ele tafeta y crepé y tafeta y YOile produc~~ •·11 hermoso efecto. De tafet~ ;::~~c;"samente está hecho el modelo que se muestra a la rnelta y lleva primoroso cuello hecho a mano que termina con
1111 lazo de terciopt!o.
Un trenzado
de soutache cubre el ancho cinturón
" las n1eltas del cuerpo: con este
;nismo adorno se terminan las largas

----01----

RECETAS U'rI LES
--o-LAS QUEMADURAS DEL CUTIS
POR EL SOL.
Las personas que están continuamente expuestas a los rayos solares,
hien por oficio, bien por tomar baños de mar. etc .. etc .. deben adoptar
este procedimiento:
Después de hien lavados. cuello.
e-ara v manos con agua clara se untan
esas Í&gt;artes con miel pura y se tienen
cubiertas con ella por espacio de una
hora.
En seguida. se enjuaga bien con
ag-na las partes embadurnadas .
' Siguiendo con constancia este método. se purcle estar seguro de permanecer en la orilla del océano toda
una temporada. si nqne se ennegre zca
la piel.

-----o- -- - -

cabalga ndo en la personalidad de su sobrino ha ganado re putación de .:\[aestro en la Universidad y la Cartera de Ju sticia en las lides de la política.
¿Le estará aún reservado ga, . ,

ESENCIA DE ESPLIEGO
~e e111pieza por arrancar las flores
ele espliego o de otras p 1antas semejautes al salir el sol. en Yerano: se
extienden en un lienzo blanco Y se
'tienen a la sombra por espacio. de
Yeinticuatrn horas. Pasado ese t1en1po se machacan y se ponen en infusión en agua caliente. cerca del fuego. por seis o siete horas. en una Yasija tapada heremétic~mente. En e~gt:ida se cuela con cmdado y prontitud para que no se evapore. y se separa la mitad del agua.
Cuando la Yasija está ya sepa rada
ele! fueg-o. el aceite esencial del espliego o de la hierba aromática de
que se trate, sube a la superficie. de
modo que es fácil separarle con una
cuchara.
Repitiendo esta especie de destilación dos o tres nces. se obtiene el
aceite aromático deseado. Para extraer todo el _iugo posible de las flores ,e hace uso de la sal común a lin

�!· LA MODA Y

LA GUERR.A..

Í
Por

Enrique GOMEZ CARRILLO.
X

MODELO DE TRAJE DE OTOÑO
, ,. ! ,.., , ..; ,

.J

,

,-4 , ,.;} ,

tá, , _; ,

Cl , ,, , ~· 1 ~ ) .1 •

Los tres modelos de sombreros de
este grabado son verdaderamente de
entretiempo: están hechos en los co' lores blanco y ne0 ro que tanto se
lle, a11 hoy no solo en los ~umbrcrvs
~ino t,llnbién en los tn1jcs, sonibrjllas.

~

: .... , ~ ; :.' : ~

r ~·- ,

1~

~ '!) ·

bolsas rle 11:c:mo ctr.
Estos tres modelos rdolvcrán el
prubh.:ma de la dama &lt;¡11e comprende
r¡1:c es demasiado t'lrde ¡,ara comprar nn suu:l ~cru de \ nano y muy
p;ira ·ekgir uno tic ii1vierno.

X

X

Las damas extranj eras de los Campos Elíseos. que no se sienten con vo
cacii'in de enfermeras de la Cruz Roja, acalian &lt;k descubrir. aynrlarlas pvr
la coquetería. un med io de hace rse
útilc, a París. "Puesto qt~e las pohn·s modistillas tienen ahora que rcndrr J&gt;(' riódicos por la cal'e µara no 1110
rirse rlc hambre-han dicho-hagamos
r¡t:(' lo, tallen·~ vuelran a abrir sus
punta,."' Y como lo que ··femme veut
1&gt;i&lt;·u k ,·c ut.'' c11 el acto la~ grandes
"11tai,011s" de la me de la Paix. de
la ruc Aubert, de la ruc Royale, han
anunciado que la moda YuelYe a ocupar ,us fr crtes posiciones ~n la i1_11:1eu
,a 11'&lt;11 i'izarión del tra;)aJo pans1ettM'.
Fl momento por lo demás. e~
tentador para los in,:cntorr~ de 110,·l·rlad&lt;'~ i,untuarias. ln spirándusc eu la,.
liawln;•s que aletean bajo el slJI Y en
lo:,; uniiurmt:s que alegran las t:alles:
lo~ Poiret lo~ Douret. las ~l arthc
\\.in~ru1·c'. tldJcll ya idear gentil es ala
I íos· 4ue den a la silueta femenina un
ga1 bo marcial.
-\"o s1:ciío-dicc una priuce~a ru
f;1-c 11 un traj e que pueda ]'amarse
"ricluria.''
Y con ttll sen tido algo oriental de
la elegancia, habla de sola pas tricolores para el corpiño. ele franJas encarnadas para la falda de plumas marcia les para el tricornio, de bandas de
oro para la cintura.
Sin llegar a ~ .. , .. - "xaltaciones c,téI icas que llaccn pensar en las coron~ ·
la:, honorarias tic los regimientos pnn
cipc~cos de ,\uslria y &lt;le Prusia. los
discretos 111aestros &lt;le la coslma buscan . !&gt;in duda. en arreglos sencillos Y
~ahios. algo que sea militar sin ,dej'.1r
de $&lt;.'r femenino, que haga son r.~tr sin
harcr reír, que conserve. en ftn, un
,ello &lt;lt' parisien ismo .v que al mism~
tiempo tenga un ligern aspecto_ hero1ro. Gracias a la &lt;lelgadcz 11erv10,,a de
la mujer rnntem¡)Oránea
y gracias
también a la costumbre del traje sastre la metamorfosis no será dificil.
1-'.shclta:.. ligeras. airosas. las linda~
c•Jsmopolitas llevará n la~ nuvas "tot
lettes'' con garbu ajeno a to&lt;la 1110' icie Yoluptuosa.
En tiempo de la gra11 revoiución,
cnando los soldados sin camisa corrían hacia las fronteras para libertar
a los pueblos oprimidos, las damas de
París. después de despojarse de sus
joyas en fa\"Or de la patria y de jurar
&lt;¡1:e no pensarían en sus adornos mien
tras Eu1·opa no se hubiese eonnrtido en una Yasta República. sintieron,
de pronto, en medio del delirio nacional de sacrificio, la neces idad de \'est irse conforme al gusto del momento.
"C"na ráfaga de entusi«:;mo llevóse una
noche tod os los ve)os obscuros de Jo,,
primeros días del Terror. Y al amanecer de un día feliz entre los días,
las más fantásticas combinaciones de
trapos co nvirtieron a París en una
mascarada. "Esta señora-dice Goncourt-está nstida a lo patriota con
su casaca nacional, su cuello , Ita es-

carlata, sns solapas claras y su fa lda
blanca; esta otra ha adoptado un cinturón azul. rojo y blanco; es ta otra lle
'"ª el uniforme nue,·o, so mbrero de
fieltro negro con e::,carapela tricolor
y alza-cuello rojo: la de más allá Pe'"ª un gorro de mozo co n flores y un
traje rayado de los colores republicano,,.'' .\quella mascarada en los mo
1Í1enlos de fiebre patriótica de la enor
me tragedia revolt:cionaria. no hizo
reir a nadie. Lo épico, lo sobrehuma
no. lo mara,·illoso del momento. engrandec ió has ta lo grotesco.
Pero hoy. en medio del drama que
"" c!c~arrol1a en sns fronteras. Fr;1 ncia desea conscn·ar ~n calma. ~ll g u,
t11 y su chncción. :\"i aun la l'lon t'll
,·ia um' es lo prÍ ll!Cro que ~e infla en
las circunstancias c~traonlinaria, .'e
ha at re1 ido toda,·ia a 1·e~lirse 1k oúrpu ra. l·:t &lt;jc111plo de ';1 rt'túrira oltt:ial y de la estéti ca olicial aq tt i ni11 y
,o:1ria,- ~icm prc. dcrccn t na i11flurnria sa h adura e11 la s tlla$as. l lt• l'l'n .
do de la~ ,untuosidades de lu.; uniiorrnc, ci,·ile". el Gohicrn o ~t· ha rn11tc11tado con d,tr 1111 lm1za l a los difc rc11
ll'S rncrpo, del ~en ·icio extraordinario de ca111paiia. Las espadas se rest•n·an para los que 1ucha n. Lo, dc 111{1s se co nte nta n con una inicial en
1111a t ira de lana blanca.
Es de espnar. pue~. que \'I ar dnr
ele los sc11ti111ie11tos no llne ,t lu~ St'i1ores co~tn rcros a conn·rtir a las bella::, en. coristas de opere tas Yicnes,,s,
por lo menos al principio.
- l'uc,to que luéhamos por la cullt.ra latina. armoni osa y ponderada.
contra la ci,·ilizarión teatral de los
bárbaros-dicen los directores espirituales del país-demos en todo ejemplo ele la medida. del tino. de la elegancia.
Yo me pregunto, sin embargo si se
rit posible mantener 11u1cl10 tiempo.
en asunto,, sun tuarios, esta eleganc¡,..
l'orque el verdadero peligro no está
en el militarismo. que en Francia e~
so brio de colores y de fo rmas, sino
en el nacionalismo. cuyos colores se
me antojan peligrosos. En la calle.
en efecto. flotando en una atmósfera
lumi no,a. las tres franjas de la bandera republicana lucen elega ntemente y llenan el espacio de aleteos palpitantes. ''Xo hav estandarte como el
nnestro''-d icen 'tos patriotas.-Y yo
digo lo mismo que ell o~ recorclatHlo
'as jornadas gloriosas de Ja lfrvolu.:ión. ".\f ús luego. cuando µicn ~o e11
las dama, mocitas que en Jo~ café.,
conciertos se ennieh·en en un trapo
tricolor para cantar la 11arsellesa,
tiemblo al figma rme que los parisien~es pueden. al fin. adoptar el azul. el
blanco y el ~ojo com&lt;&gt; eleme ntos para combinaciones de pe rso nal adorno.
Una solapa tricolor y toda la gracia
estaría en peligro.
-X o temas nada- nos dicen íos
Poiret. los Doucet. los \ Vin groYe.
Sólo que ¿ cómo no temer · cuando
las damas ru sas hablan ya de trajes
de '',·ictoria"? ____ _
La verdade ra Yictoria será la que
los artistas de la "toilette" logren. si
consiguen que las ricas hembras de
San Petersburgo. de N" ueva York. y
de Río Janeiro, no exageren su entusiasmo al Yestirse militarmente a
l;i francesa.
0

MODELO DE TRAJE D E MEDIA ESTACION.

�RfVISTA MfXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Boic No. 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
PRECIÓS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En Estados Unidos, México, Cuba y
Puerto Rico.
oro americano
1 mes. . . . . . 40 cts.
1 trimestre . . . . $ 1.00 "
"
1 semestre .. ·. . " 1.80 "
"
,,
1 año. . . . . . . . . . " 3.50 "
números sueltos 10 centavos oro americano.
números atrasados 20 centavos oro
americano.
En el resto del mundo
1 trimestre . . . . $ 2 00 oro americano
1 semes tre . . . . " 3.50 "
"
1 año. . . . . . . . . . " 6.00 "
ADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.
P. O. Box No. 637
SAN ANTONIO, TEXAS.

--o-Gral PASCUAL OROZCO.
"Conclusión."
Ademá~. su cadá ,·er como todos Jo¡,
rnerpos de los mártires pesa horriblelllente.
Los. huc~os de las víctimas, pa recen c0nYertirse en plomo en el instante mismo de la muerte; después,
pc~an más y más. a medida que trasrurren los días. hasta que resultan
una carga in,oportable. para los que
lo., llr,·an en sus espa'das. ?\o hay
&lt;¡tll' oh·idar que hace dos niil años,
tmo lugar d sacrificio del Cah·ario.
::,- todavía la raza judaica vi,·e aplastada. oprilllicla por el cadher. cada
l'l~Z más pc~ado. de Jesucristo.

----o---A TRA VES DE LA PRENSA
''Conch1sión. ''

me~io García Xaranjo. dema~iado co
nocido por ,u talento y briosa juven
t11d. para que nosotros tratemos de
¡Hcsentarlo a nuestros paisanos. El
semanario 4ue edita el licenciado Car
cía \'aranjo contiene una completa
información mund ial y está ilustrado
profusamente. A la vista tenemos
el número prospecto y de él entre~acamos las siguien tes líneas, que
&lt;!icen los propósitos de la "Revista
:iJ exicana''. "11 ~xico. ~J éxico y Mé
xico ____ Tal es en síntesis nuestn.
programa.-\' os proponemos levantar el crédito de nllestro pueblo: de,-.

Recetas Utiles.
UNA BUENA POMADA.
Se toman 500 gramos de pepinos, se
pelan. se les qu itan las pipas y se les
..:orta en pecfacitos.
Se repite el mismo procedimiento
con igual cantidad ele melón. y se aña
de 500 gramos de manteca de cerdo
J;n·ada y un enarto de litro de leche
fresca.
Todos estos ingredientes se ca' ienten en el baño de maria. sin c!ue hiero
BUENA CONSERVACION DEL
CUTIS.
En 12j gramos de manteca de cerdo sin sal y perfectamente lavaad en
vari as aguas, se mezcla una hiel de
Yaca, de modo que forme con la manteca. trabajando bien la mezcla. un.a
pasta muy iina.
En seg11ida se cortan doce cuadrados de trapo fino de hilo. de quince
centímetros de lado cada uno, se extiende en eilos la pasta. preYiamente
dividida en doce partes iguales. y se.
deian secar.
rara usarlos. se pasa finamente uno
de esos cuadrados por la cara, ct:ello y manos, después de Ja1·arse diariamente. Un paño sin·c para seis u
ocho dias.

Yan. durante diez o doce horas.
En seguida se pone todo en un trapo fuerte y se retuerce sobre un tamiz tino y se deja reposar mientras
se tamiza gota a gota.
Por último. es Java la pomada en
varias aguas. hasta que la última queda enteramente clara.
Se guarda en botes bien tapad os.

1

l

"Revista Mexicana"
,r: 'j
~ffi*®ffl®*~* ~®*•~** •~~*~eeeee•
~

~---o-~-~
CREMA DE VINAGRE.
Polvos de benjuí ------ 50 gramos
Alcohol de 90 grados__ j decílitros
Vinagre fuerte y puro___ 5
Se colocan los ingredientes en una
redoma. y se t ienen en ella diez o doce d1as, agitúndo'os con frecuencia.
En seguida. se guardan en frascos
de cristal con tapón esmerilado.
Para que se disueh·a bien el polrn
de benjui. se deslíe· en una pequeña
cantidad de vi nagre y alcohol. y se
añade después el resto del líquido sin
dejar de agitar la redoma.
--o-VINAGRE DE TOCADOR.

Para eYitar los detestables vinag-ri
llos que sre 1e wnder a bajo precio el
comercio de mala fe las personas
acostumbradas a usar ese ingrediente
de tocador. deben fabricár~clo del 1110
contra de nuestra raz¡i: exhibir con do siguiente:
orgullo las nobles floraciones de la .\gua de Colonia - --- --- 200 gramos
cul tura mexicana: trabajar por _la so- Tintura de benjuí _______ 40 ,..
lidar idad de los emigrados: contribuir Vinagre natural -------- 2 litros
al mejoramiento de aquellos compa- ·
En una redoma se ponen el agua de
triotas que desde hace medio siglo Colonia y la tintura de benjuí, y, en
viYen en este país tan irredentos co- seguida, se echa el Yinagre.
mo los polacos de VarsoYia y los itaSe tiene la mezcla en la redoma du
lianos de Tstria: y sobre todo, avivar rante diez o doce días, agitándola frela fe en la resurrección de la Pa- cuentemente. y después se liltra a tratria."
Yés de un papel de estraza o en un fil.
\'o ha sido otra la labor ele JUS- tro "ad hoc."
TICIA no puede ser ot ra la labor ele
- - o -los mexicanos: así es que el periódiPARA EXTRAER LA ESENCIA
ro de nuestro admirado amigo el seño, licenriado :;\' aranjo. puesto que
DE LAS FLORES.
responde a una aspiración general de
Se pone medio kiiogramo de hojas
los mexicanos. y esa aspiración él
sabrá con su talento ponerla a flo- de flores de las de buen aroma en una
te. será sin duda 1111 éxito. Así Jo olla o en una botella de cuel'o ancho
querem os sinceramente. estrechan- y se coloca encima una capa de aldo la mano del mexicano que. como godón de rama empapado t:n aceite
110~otros. aprendió del maestro de his- lino de Valencia o de :\iza. Se tapa
toria mexicano .. "que erando el sol se herméticamente la bote'la con corapaga en 1111 mundo se enciende en cho y un trapo bien atado, después de
haber espolvoreado las hojas de flootro."'-"Jvsticia," El Paso. Texas.
res con sal molida.
----o--~~
En esta disposición se expone la
"REVISTA MEXICANA"
hotella al calor directo del sol o en
--o-11 emos tenido el placer de recibir su defecto al de un hogar constante
la visita del interesante semanario del que se co 1oca a alguna di,tancia. y
cuyo nombre sirve de epígrafe a es- a los quince días se exprimen el algotas líneas. que acaba de salir a luz dón y las hojas. y ,;e tendrá un delicioso aceite de tocador.
en San Antonio. Texas.
Gratamente impresionados queda-.
- ~ - -01- -- mos. tanto con el aspecto elegante
como con la exquisita lectura de la PARA FABRICAR ACEITE ARORe,· ista cuyas páginas en número de
MATICO DE BENJUI.
36. la ilustran infinidad de grabados
y artículos de mérito in discutible.
Se pone agua en 111~ recipiente cualEs Director de tan yaJioso perió- quiera y se hace herYir en ella la pedico. el conocido literato y profundo lícula del árbol de benjuí hasta que
pensador. licenciado ~ emesio García el aceite flota en la super1icie. EntonXaranjo, cuyo solo nombre es una ces es preciso sacarle ron un cazo.
garantía de lo que vale "Revista :Me- J\sí formado el aceite se clarifica por
xicana." que ha Yenido a ocupar el los métodos ordinario~ y se guarda
Jugar preferente entre todas las revis- en frasquitos.
tas similares prhlicadas en Texas.
También se obtiene aceite ele benjuí
.\gradecemos la vista del ilustrado hirviendo los cortezas del árbol.
1111 éxito magco'ega y le
De
de otro modo. el aceite
1í nn).~ "E
r r )\1~ C'hris·
l

(

,:',0Z:

_El ~;óxim? nú~ero de _nuestra pub_hcac1on sera tan mt~resante y sugestivo como los anteriores.
Llevará en la carátula un espléndido dibr.jo del A rbol de la ~ oche T ris-

te, original del insigne_ artist~ m~xicano, Don ~ateo Saldana, e 1lum111ado
a cuatro tintas.
En las páginas interiores publicaremos editoriales de actualidad, eró-

nicas de la gt~e~ra. s.ecció~ de m~dl
etc., etc. La pagma hterana estarád\~
dicada al Poeta del Hogar, D 'fo."::~~
on
de Dios Peza.

,;-V)

Ofrecemos cemo especial novedad los tres artículos siguientes :

®®~8*®®$®®~~-~~*®88®®8

*

'
1
:1

~
~
~
'08"

l Un cuento de costumbres mexicanas original de l l_icenciado San~i~go
:.réndez Armendánz. ex-Juez M1!itar
que instruyó la .causa c~ntra Fr~n&lt;;isco
Villa, ct•ando este se msubordmo en
Torreón cont ra el General Huerta.
J f Un artículo sobre las costumbres del pueblo norte-americano inti-

tulado "Cocina y Literatura," original
del ~ran tribuno parlamentario Don
Querido Moheno.

III. Una crónica de la ceremonia en

e

&amp;
'08"

~

e@'

~

*
~****®eee~e~®®~®~*~*•e
c;@::i
t::@'

Todo el material será selecto. El
número próximo será desde este punto de vista verdaderamente exceocional.
Los grabados en cobre serán tan

la cual entregó el General Polavieja
al General Porfirio Díaz el uniforme
de Don José María \lorelos.

'0B'

~

hermosos como los de los números anteriores.
Papel lino tinta excelente, impresión cuidadosa, 36 páginas.

¡TODO POR DIEZ CENTAVOS!
llaga Ud .. sus pedidos a REVISTA 11EXICA\'A.

P. O. Box 637

San Antonio, Texas.

Impreso en los Talleres Tipográficos de
1

ll lMrARCIAl ~( l(XAS"

712 Dolorosa Street

~an Antonio, Texas.

�Reservado para

· Anunsios.

�</text>
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVIST
Agosto de 1915

Número prospecto.

t" La

,méxico
que se
ayuda
.n a los
creen'á sema.&lt;&gt;ica, fo' cantos de
-:-b,11ya a exal~ a labor
Porfi¿Quién,
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'iién hubieatemala, el
sesinos del
Untos inte}bablemenencuentra
-~ San Ancimable pe-

de precons-

�ISTA MEXICANA

..

Semanario Ilustrado .
Año l.

"REViSTA MEXICANA"
36 Páginas
1

El Periódico más Elegante

de los Estados U nidos.- El mejor Editado y más bien impreso en toda
la América Latina.

Revista Mexicana

viene

ª uenar un

vacío en 1os

hogares de todos los mexicano8. Los demás periódicos de Texas, traen
informacion:s de importancia; pero "Revista Mexicana" por sus amen~s
i1u:)tracione:-:; por sus cr.1nicas sociales; por rn atractiva secdón de recetas; y por sus pr( xima~ µáginas dedic::,das a rr.odas, no tiene ni pue~e
tener corn µetidor en ninguna parte .

Este número es solamente

una muestra

ae

nuestro próximo semanario. Por él podr.í verse la calida i altísima de la
pub!icació.1 . Nunca se habían dado 36 páginas tan completamente nutridas por el precio modcstísimo de 10 centavos.

A leerlo y a suscribirse
inmediatamente. Oiríjas: Ud a REVIST.\\IEXIC.\NA.
P. O. Box. No. 637.

~an Antonio, Texas.

Impreso en loa Talleres de

"El Imparcial de Texas''
712 Dolorosa St. San Antonio, Texas.

éxico, México y México . .. . Tal es en síntesis
nuestro programa.
Nos proponemos levantar el crédito de nuestro
pueblo ; desvanecer las calumnias propaladas en contra
de nuestra raza; exhibir con orgullo las nobles floraciones de la cultura mexicana; trabajar por la solidaridad de
todos los emigrados; contribuír al mejoramiento de aquellos compatriotas que desde hace medio siglo viven en
este país tan irredentos como los polacos de Varsovia y
los italianos do Istria; y sobre todo, avivar la fo en la
resurrección de la Patria.
Un año triste 'de destierro errante nos ha ratificado
el noble convencimiento de que los mexicanos no podemos vivir sino por México y para México. Nuestra nacionalidad forma parte de nuestro mismo ser y no hay fuerza atractiva que sea capaz de arrancar nuestro pensamiento del terruño. Quiso el destierro .oistraernos de nuestra honda pena desarrollando ante nuestras atónitas miradas la mayor tragedia que haya conmovido al mundo;
pero nuestros ojos, obcecados en lacontemplación de los
horizontes patrios, atraídos incesantemente por los macabros resplandores de la hoguera criminal que ha carbonizado nuestra civilización, apenas se han dado cuenta del genio estratégico del Mariscal Mackensen o de la
diplomacia maciza de Sir Edward Grey: llevamos en
el alma una tragedia interior y lo único que nos preocupa fundamentalmente es la salvación de México.
Nos hallamos en el caso en que 6e encontraría un
hijo que mientras su ma'dre agonizaba fuese obligado a
presenciar una tragedia de Esquilo.
Somos mexicanos, y por eso nuestro periódico se
ocupará preferentemente de México. Publicaremos semana por semana una crónica de vida social mexicana,
una revista imparcial y verídica de la prensa, una serena sección editorial, una página literaria dedicada íntegramente a uno de nuestros mejores poetas, otra página que contenga algún cuento selecto, una narración de
los acontecimientos universales de más relieve y una va,
riada sección de miscélanea. Como no podemos prescindir de nuestro siglo ni de nuestro medio, presentaremos además en la parte gráfica de nuestro periódico los
mejores grabados que se p'uedan publicar sobre la guerra europea y los sucesos mundiales de mayor trascendencia. Un arreglo que hemos podido celebrar con "The
New York Times" "The New York Tribune" y "New
Yorker Staats Zeitung," nos coloca en la feliz oportunidad de disponer de la mejor información gráfica del mundo. En este particular, tenemos el orgullo de comunicar
a nuestros lectores que ningún otro periódico puede proporcionale ilustraciones tan variadas, tan oportunas ni
tan imparciales.
Nuestra revista no será política; pero tampoco podrá prescindir de temas políticos. Aunqµe tenemos el firme propósito de ocuparnos en los asuntos que tiendan
a unir a los mexicanos y no en aquellos que puedan dividirlos, no estamos en aptitud 'de contemplar fríamente el desarrollo sombrío de la gran tragedia mexicana sin
tomar en ella una participación de sacrificio y responsabilidad. No! Una neutralidad tan abstracta en momentos tan tremendos sería criminal y antipatriótica. No seremos nosotros quiénes en instantes tan graves, se limiten a lavarse las manos como el famoso Procurador de
Judea.

M

de todo el Sur

Número pro1pecto.

-.-• PRO PATRIA -·-•

Material Escogido.- Grabados Espléndidos.-

Papel fino.- Todo por 10 centavos.

San Antonio, Texas, Agosto de 1915.

"SE TUMBAN O LEVANTAN LAS NACIONES." La
geografía mundial se está modificando y nuestro México
corre peligro de hundirse para siempre. Para que se
mantenga de pie necesitamos llamar en nuestra ayuda
a todos los eleméntos congregadores que sostienen a 101
p'ueblos: tradición, historia, moral, sentimiento, creencias, poesía . . . . Por eso nuestra revista presentará semanariamente trozos selectos de nuestra vida heroica, fotografías de nuestras joyas arquit-ectónicas; cantos de
nuestros trovadores, todo aquello que contribuya a cuitar el sentimiento patrio. Hoy comenzamos esta labor
reconstructora publicando el retrato del General Porfirio Diaz y alg11nos versos de Gutiérrez Nájera. ¿Quién,
leyendo una composición inspirada del Duque Job no
se siente mexicano con orgullo? ¿ Quién contemplando la
marcial figura del héroe de M,iahuatlán no evoca conmovido la lucha gigantesca ioe la Segunda Independencia,
y no cobra fe en la salvación de México? Hagamos pllCS,
la propaganda de nuestras letras y de nuestra historia
para olvidar un poco las amarguras actuales y poder
soñar en un porvenir tan hermoso como nuestro pasado.
Y ahora a trabajar. México fué la primera palabra
de este editorial. Que la última también sea México.
----o

Los Tópicos del Día
--0-

Los representantes diplomáticos de seis repúblicu
latino americanas, entre las cuales se encuentra Guatemala, se han reunido en Washington con el objeto de
buscarle término a la anarquía mexicana. ¿Quién hubiera dicho al orgullo mexicano de 1906, que Guatemala, el
país en donde nacieron y se equiparon los asesinos del
General Barillas iba a tomar cartas en sus asuntos interiores?

* * *

Uua pequeña partida de revolucionarios, probablemente carrancista, ha cr.uzado el Río Bruo y se encuentra
hostilizando los alrededores de Brownsville. "The San Antonio Light" los llama bandidos .
Nesotros nos permitimos preg,mtar al estimable pe·
riódico verpertino.
¿Por qué el robo de ganado, que se efectúa en 101 Eata~os Unidos., se llama bandidaje, en tanto que si se reci•·
tra en México, recibe el sonoro y pomposo nombre de
constitucionalismo?

* * *

El 20 de este mes, cumplir~os un año de preconstituciona1ismo
México lo ha. soportado.
¿ Qué mejor prueba de la fortaleza nacional?

* *

"i';

El General Funston ha ordenado a las tropas americanas de la frontera que mantengan los cañones listos, y
dispuestos a respQilder el fuego de las tropas mexicanas que luchan por la posesión de Nogales.
¡ Las vidas, inter~es y territorio americano son sagrados! Es preciso c;onte1tar metralla con metralla.
Sin embargo, los cien cadáveres sacrificados en el
'_'Lusitania," aún va~an _errantes sin que el pabcitón de las

�La caricatura del General Huerta.

Homenaie

/'
I
Santiago R. de la Vega I
un dibujante antihuertist (
que aún rnando procura r
diculizar con su pluma el
ntente la, facciones del so
dado ele Rellano, no puede co
,eguir pri, arla~ ele tortalez
ni Yirilidarl. ¡ Un homb
inerte. tenaz. incloma:&gt;le: c.
es el General ll uerta ! Y a
aparece lrn-ta cuando lo &lt;l
l,ujan su a(h·crsarios.
Ei señor de la Ve.t{a es u
admirador rlc .\lrnro Obr
¡rón: ) no obstante lás not&lt;
rias inclt1h!encias de ,u láp
generoso,· nunca h,1 podi&lt;
dibujarlo con facciones t
héroe ni con un gesto du
de férrea 1,1asculinida&lt;l.Sie1
¡¡re aparece el cabecilla ,
norense como un buen m
zo y na,]a más. En can
bio, el general 11 u~rta emer
,iempre de su lápiz como t
hombre, ~¡ ¡tn ho111\i1~!
único tal vez que tiene el st
premo prestigio de enson
brecer la blancura de la Ca
13lanca.
Es que &lt;le la Vega. por nr
que quiera ser político,
fundamentalmente ar ti s t
grande artista. Y la obra
arte, cuando es yerdatlera,
depende de la ,·oluntad. V·
mos a poner un ejemplo. ~
rique SienckieYickz escnb
una novela 1,opular que se 11
mó ·'Quo Vadis,í'· en la c~t.
quiso pintar la conve~s1.
del mundo pagano al cnstt
nismo. Y a pesar de que
novela est~ dedicada a lo·
\ las excelsitudes de la nue\
religión todos los lector
quedan enamo~ados de P.
tronío, el gentil Y no de. \;
nicio. el cristiano. Lo nusn
pasa a de 1~ Vega: sus roa I
nílica~ cancaturas procur
deprimir a los reaccionari?s
enaltecer "· algunos caud1ll
ele la ReYolució[!: pero a no
otros rios acontece 1.o ~ue
los lectores de Sie11ck1ev!eck
nos suelen gustar mas 1
retratos de las person
I
c¡ue trata de deprimir.
9 Y entre todos estos retr
tos, preferimos el del Gener
Huerta ¡ Cn hombre compl
to! .\ pesar de todos los P

A L A SEÑORA CARMEN R. R. DE DIAZ.

---oNo recordais la blanca, la &gt;.lulce creatura
que Dante vió en el bosque surgir entre la espesa
obscuridad radiosa. V uestra gentil figura
tiene el per fil gallardo de una ideal princesa.

,,.
1

Y así, ¡::or los zarzales
ju nto al valor heroico la
y sois ramo de lirios que
}os rastros del combate,

t

de la vida, atraviesa
angelical ternura;
suavemente besa
prendido a una armadura.

•.:i

i·~ .
:j

E l es todo firmeza ; vos sois toda blancura ;
su voluntad es hierro ; vuestra bondad es pura
flor de viru:d, qi:e al hierro, para vivir se afianza ;

Y mientras él medita sobre sus grandes cosas,
vos decoráis sus lauros con inmortales rosas
y le co!má:s Ja vida de amor y de esperanza.
LUIS G. URBINA.

-

----

SEÑORA CAR ME N ROMERO RUBIO VIUDA DE DIAZ.

Ultimo retrato del General Porfirio Díaz.
Los estragos de la.Ingratitud y del abandono.
El último retrato del General Don
Porfirio Díaz es la mejor historia que
se puede hacer de la amargura de su
destierro. Es todo un cuadro. En él
,e nota la figura marcial del paladín
de Oaxaca enteramente &lt;lesencantada
y vencida. Ya no tiene el rostro imponente de un hombre que manda sino la faz angustiada de t,n ser que
~Hfre. $u frente, antes soberana y
tranquila, aparece semivcla&lt;la por una
profunda melancolía y muestra la misma majestad ultrajada &lt;le los últimos
me~es de :daría Antonieta. Su boca
se ciera dt1ra111ente con un rictus marcado de dolor. en tanto que sus ojos
aquellos ojos relampaguean tes y domi~
nadorcs que lloraban en otro:; tiempos sin que las lágrimas dejasen ert
sus párpados una sola huella de trislJeza aparecen cansados. abatidos, con
de~eos vehementes de cerrarse para
siempre .....
i Que retrato tan conmo,·edor l Contemplándolo se evocan las grandes
clesnnturas de la historia. Se pienoa
en el Empraclor Carlos contemplando ,us propios funerales desde el )fona~terio de Yuste o en Bonaparte redactando su testam1..nto en Sta. Helena. Pero la tristeza que evoca la efigie
porfiriana es aún mucho mayor! Porque aquellos seres desventurados vieron sobre'l'ivir a su Patria de la catástrofe q,ue aniquiló sus últimas ilusiones, en tanto que Porfirio Díaz sintió la pesadumbre enorme de contemplar que desp.ués de su naufragi?

da fo rman una elegía tremenda. Porfirio Díaz en 1911 &lt;lió S\t Yida por
terminada. y si11 contestar las injurias de sus detractores, sin permitirse un solo desahogo, sin externar la
más leve cem.ura, ,in balbutir siquiera una queja. pasó sus últimos días
encarcelando en su propio pecho las
hondas amarguras que lo consumían .
Las lamentaciones del Rey Lear en
la tragedia de Shakespeare sacuden
el alma de espanto y de dolor: pero
el silencio de Porfirio Díaz es más
lastimero aún que aquella lamentaciones.
A pesar de sus errores. fué siempre
un mexicano dedicado a su pueblo y
a su raza. Por eso la destrucción &lt;le
su país lo angustió tanto, que los honores· q1:e recil, iera en las corte s Europeas, apenas si mitigaron un poco
la inmensidad de su descon~uelo. Un
día se encontró casualmente por las
calles de la capital francesa, con un
viejo am igo a quién acompañaba el
licenciado Miguel Díaz Lombardo,
\linistco diplomático, enviado por sug
adYer:.arios a París. Pué presentado
con éste, y el anciallo ex-Presidente
tendiéndole la man o con dignidad y
con sencillez le dijo: '·un mexicano, a
las órdenes de Ud., &amp;eñor ::II'inistro.''
Si, un mexicano, un Yerdadero mexicano: eso fué el héroe del 2 de Abril
hast2. su muerte.
El gobierno francés. maniiestó que
no enviaba tropas a sus funerales .
porque de hacerlo Heccsitaría descui-

de un \lariscal de Campo. Pero etse
homenaje grandioso, en lugar de
amortiguar su tragedia, lo único que
hace es acabarla de exace rbar : sólo
es un pedestal grandioso, para que se
destaqtt,e más su infortunio y su pesar.
Cuando se considera el abandono
en que Jo dejaron muchos de sus familiares y amigos, y sobre todo cuando se tiene en cuenta que los que
más implacablemnte lo combatieron
son aquellos que más servilmente lo
adularon. y que por una de esas ironías implacal,les del Destino cubren
hoy con gorros frigios sus cabezas ton
sttraclas ele esclavos, entonces se nos
figura que el atricla oaxaqueño, a
semejanza del gallardo Acteón fué co
denaclo por los dioses a ser dernrado
por sus propios perros!
¡ Pobre Anciano! Dedicó toda su
existencia a la Patria, y ésta le premió como a Aristides. con el destierro. dió una paz absoluta y un2. dulce
tranquilidad .a qu ince millones de compatriotas y ninguno de ellos sostuvo
su testa Yenerable en su abandonado
lecho de muerte; convirtió un inculto erial de un millón doscientos mil
kilómetros cuadrados en un huerto
feraz e industrioso t.n dnde se sustentaba alegremente la dichosa República )Iexicana; y hoy en ese huerto degenerado otra vez en erial y convertido en campo de matanza, no se le
concede ni siquiera la migaja de do~
u drad s de tierra

o
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Q

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..______________________...;;-s::=.;.·.;~~.·.;;ct. ,¡_·;~: f..;.;. _,~1/'c.;_;;J~~c;;;;;;;;;;~.
:t
sares.
•

A través de la Prensa
L?. Convenciór. Zapatista.
''The Xew York World,'' publica
ííííííúúúúúúúúTPmwfyp up up puupp
una crónica intervencionista rrwfdyp
; unn crónic?, interasantísima de una
' sesión parlamentaria celebrada en la
, ciudad de 1Iéxico vor los miembros
de la Convención zapatista. Reproducimos algu nos párrafos de las discurso que allí se pronunci~ron, no sola-

ha efectuado en el modo de pensar
de algunos rernlucionarios durante el
breve término de un año.
Luis Zubiría y Campa, antiguo
diputado maderista y Ministro de Haciencia en el Gabinete de Lagos Cházaro, expresó lo siguiente:
"Wilson y nadie más que Wilson,
es el responsable rle la presente situación de :.léxico, porque \Yilson

__.....,._

vuelve contra nosotros y nos amenaza, cuando ve que el personalismo
de Carranza es el q11e se 111terpone para lograr la pacificación de 11éxico."

* * *

Rafael Pérez Taylor, diputado suplente del Congreso madeirsta, refiriéndo~e al Gobie: no del General
Huerta dij:
··cayó no

~:!!~~lm.lli!J.'111. .

�Historia de un peso falso.

In Memoriam

- - - - - -- -

ante la tumba de Gutiérrez Nájera.

Era un ritmo: el que vibra en el espacio
orno queja inmortal y se levanta
llega del Señor hasta el palacio.
n ritmo! ... . y en el cielo de topacio
perdió: ¡ como todo lo que canta I
Era un ave; su nido, en el paraje
ue habitamos fo1J11ó; cual Filomela
orjeaba al amparo del follaje.
ra un ave! . . . . y . batiendo su plumaje,
e atej6: ¡como tddo lo que vuela!
Era un lampo : el flamígero, de plata,
ue tiende llll fulgor en la penumbra
casto amanacer y se dilata
or el éter ; un lampo!. ... y su luz grata
$e apagó: ¡como todo lo que alumbra!

~I

N~ ~ué s11 muerte conjunción febea
i puesta melancólica de Diana,
ino eclipse de Vésper, que recrea
Los cielos al nacer, y parpadea
~ cede ante la feérica mañana!
Morir cuando la vida nos reclama
:::uando la dicha suspirando quedo
'Adi6a.,"-murmura-y se extinguió la llama
)e la fe, y aunq11e el mundo dice: "ama!"
il coraz6n respon~e : "ya no puedo !"
Cuando sólo escuchamos por doquiera
)el tedío el cruel monologar eterno,
r en vano desparrama primavera
Su florido caudal. en la pradera,
?orque dentro llevamos el invierno,
Bien está! Mas partir en pleno dia,
::Uando el aol resplandece en su jornada,
~uando todo en el pecho ama y confía,
'Y la vida, Julieta enamorada,
~os dice: ¡no te vayas to\iavía!"

f
f
f
{

Y forma la ilusión mundos de encaje,
los troncos de savia están henchidos,
las frondas perfuman el boscaje,
loa nidos salpican el frondaje,
las aves arrullan en los ni:los,

Es muy triste en verdad! Tal fué tu suerte,
)h, poeta! y en vano a tu partida,
)pusieron al par su muro fuerte,
~or, más poderoso que la muerte!
'uventud: el paladión de la vida!
Ave, ritmo, luz nídda que encanta,
tl cariño a perderos se rebela,
tntre Dios y vosotros se levanta ... ,
da1 huís: ¡como todo lo que canta !
bs perdéis: ¡ como todo lo que vuela!
Pero que1das_!lQUÍ, con las queridas
demorias del ayer en dulce acuerdo,
h, poeta! Laa: almaa en que anidas,
mas son de ~speranzas extinguidas,

EL GRAN POETA MEXICANO,
DON MANUEL GUTIERREZ NAJERA.

NON OMNIS MORIAR.
¡No moriré del todo, amiga mía!
De mi ond11lante espíritu disperso
Algo, en la urna diáfana del verso
Piadosa guardará la Poesía.
Tal vez entonces por la boca inerme
Que muda aspire la infinita calma,
Oigas la voz de todo lo que duerme
Con los ojos abiertos en mi alma.
Hondos recuerdos de fugaces días,
Ternezas tristes que suspiran solas:
Pálidas, enfermizas alegrías
Sollozando al compás de las violas ....
Todo lo q11e medroso oculta el hombre
Se escapará, vibrante, del poeta
En áureo ritmo de canción secreta
Que invoque en cada cláusula tu- nombre.
Y acaso adviertas que de modo extraño
Suenan mis versos en tu oído atento,
Y en el cristal, que con mi soplo empallo,
Mires aparecer mi pensamiento.
Al ver entonces lo que yo soñaba,
Dirás de mi errabunda poesía :
-Era triste, vulgar lo que cantaba ....
¡ Más, qué canción tan bella la que oía!
Y porque alzo en tu recuerdo notas
Del coro universal, vívido y almo ;
Y porque brillan lágrimas ignotas
En el amargo cáliz '1e mi salmo,
Porque existe la santa Poesía
Y en ella irradias tu, mientras disperso
Atomo \:le mi sér esconda el

__________,

(*) I'arccía bueno! i Limpio. muy acepilladito, con s11
i Es indudabie que la aristocracia está 1P11y corrompida! Esá1ruila a _guisa de alfiler y caminando siempre por el lado de
te, se qued~ en una cantina: es~, eh la Concordia, aquel en
cara el muy bellaco y el que sólo de vista lo hubiera conocíla contaduna del teatro ____ _¡Solo el pe.-o falso el pobrecar el muy bellaco y el que sólo de vista lo hubiera conocílón, el de la clase media. el que no era crhtavo ~¡ tampoéo
do. no hubiera ncilado eh fiarle cuatro pesetas. Pero_____
i&gt;ersona decehte, siguió acompañando a su generoso proteccrean ustedes en las canas blancas y la plata que brilla! Aquel
tor, como Cordelia acompañó al rey Lear. En la Concordia
fué donde lo conocieron; allí le echl!.ron en cara su pobreza
peso era un peso teñido; su cabello era castaño, de cobre.
y él, por coquetería, porque le dijeran :-Es usted muy Luis
y no le quisieron fiar ni servir nada.
X.VI. se lo había empolvado.
La única moneda bu·ena se escapó ehtonces coti el moP or supuesto que era de padres de~conocidos. ¡ Estos
zo-no es nuevo que una señorita bien nacida se fugue con
pobrecitos ,pesos siempre son expósitos! A mí me inspialgún picnhe de cociria- y allí quedó el pobre peso, el que
no tenía hi un real, pero sí url corazón que no estaba toran mucha lástima, y de buen grado los recogería: pero mi
casa, es decir, la casa de ellos. el bol~illo de mi chaleco esdavía metalizado, acompañ ndo al amparador de su orfantá v1cío, desamueblado, lleno de aire y por eso no puedo
dad. en la tristeza, en el abandono,- en la miseria __ ___ ¡ Lo
recibirlos. Cuando alguno me cae procuro colocarlo en almismo que Cordelia al lacio del rey Lear!
¡De veras ehternecen estos pesos falsos! Mientras los
guna canüna, en ·una tienda, en la contadur*a de un teatro;
llamados buenos, los de alta alcurnia, los nacidos ert la opupero hoy están las colocaciones por las nubes y casi siemlenta casa de moneda, llevan mala vida y van pasando de
pre se 'queda en la calle el pobre peso.
Xo pasó lo mismo, sin embargo, con aquel de la buemano en mano como los periodistas venales. como los pona facha. de la sonrisa bonacholíticos tránsfugas. como las muna y del águila que parecía de
11 jeres coquetas; mientras estos vi\·erdad. Yó no sé en dónde me
DAMAS DISTINGUIDAS.
· ciosos impenitentes trasnochan
lo dieron: pero sí estoy cierto
en las fondas, compran la virtud
de cuál es la casa de comercio
de las doncellas y desdeñan al me
en dontle tuve la fortuna de conesteroso para irse con los ricos,
locarlo. gracias al buen corazón
el peso falso busca al pobre y no
lo abandona. a pesar del mal tra
y a la 1tnala Yista del respetable
comerciante cuyo nombre callo
to que éste le da siempre: no
por no ofender la cristiana mosale. se está rn su casa e11cerradestia ,de tan excelente sujeto,
dito: no compra nada y espera
Y. por .aquello de que hasta la
como sólo premio. de Yirtudes tan
1hano .jzqukrda dehe ignorar el
excelsas, el martirio. la ingratiien que liizo la derecha.
titud del hombre; ser aprehendiEJJo es qu e. como un benefido, en fin de cuentas. por ~1
cio no se pierde nunca. y como
gendarme sin .:ntrañas o morir
Dios recompensa a los caritaticlavado en la madera de algún
vos, el gener"so padre p¡1tatimostrador, co100 murió San Divo de mi peso falso no tardó en
mas en la cruz. ¡ Pobres pesos
J1aJl.:w a otro .:aballero que confalsos! A m.í me parten el alsintiera en hacerse cargo de la
ma cuando los veo en manos
criatura. Cuentan las malas lende otros.
guas que este rasgo lilantrópiEl de mi cuento, sin embargo. había empezado bien su vico no fué del todo puro: parece
que el nuevo protector de mi
da. ¡ Dios lo protegía por guapeso- y téngase entendido que
po. sí. por bueno, a pesar de
el cómerciante a quien yo encoque no creyera el escéptico memendé la crianza y educación
sero de la Concordia en tal bondel p'obre •expósito, era un candad; -por sencillo, por inocente.
tiner~nO' se dió cuenta exacta
1&gt;or honrado. A mí no me robó
nada: al cantinero, tampoco; y
de q• e ibá a hacer una obra de
misericorclia, en razón de que
al caballero c¡ue le sacó de la
repetidas libaciones habían oscantina, en donde no estaba a
cureci&lt;lo un tanto cuanto su visgusto, porque los pesos falsos
ta y entorpecido su tacto. Pero
son muy sóbrios. le recompensea porque aquel hombre poseía
só la buena, dándole una hermoun noble corazón, sea porque el
sa ilusión: la de contar con un
coñac predispone a la beneYopeso todavía.
Jcncia. el caso es que mi hom Y no sólo hizo e~o ___ ¡ya verán ustedes todo lo que hizo!
bre recibió el ,&gt;eso falso. no con
los brazos ab iertos, p_ero sí
El caballero se quedó en la
fonda meditahundo y triste ante
tendiéndole 1, diestra. Dió un
billete de a cinco duros, devolla taza de té. la copa de Burvióle cuatro el cantinero. y endeos, ya sin Burdeos. y el metre esos cuatn,, como amigo po•ero que estaba parado en frenbrc en compaíi ia ele ricos, iba mi
te de él como un signo de interrogación. Auella situación no
pei ~ ro ¡ vean ustedes cómo los
podía prolongarse. Cuando espobres somos buenos y cómo
tá alguien a solas con una inocente moneda falsa, se avergüen
Dios nos ha ~dornado con la vir
SEÑO RI TA ADELA GARITA
za como si estuviera con una
tud de los perros: la fidelidad!
Los cuatro c:\pitalistas. los cuamujer perdidll; quiere que no lo
vean. pasar de incógnito, que
Radicada en San Antonio, Texas.
tro pesos de plata. los aristó•·
· ·
d
¡
&gt;
,
.•
ningún amig0 lo sorpn:nda ___ _
cra,,as, siguieron e parra neª·
l orque seran muy buenas las monedas falsas __ ____ ¡ pero
la gente no lo quiere creer !
.
* Nos proponemos publicar en cada uno de
Yo mismo, en las primeras líneas de este cuento; cuannuestros números, cuentos y poei:-ías de los mejores
do no había encontrado un padre putativo para el peso falpoetas mexicanos. Hoy comenzamos esta tarea deso, lo JI amé bellaco. ¡ Tan imperioso es el poder del vulgo!
dicando esta página al cuento mejor de don Manuel
Todavía el cal:.allero, en un momento de mal humor,
Gutiérrez Nájera. El próximo número de n11estra
que no disculpo en él, pero que en mí habría disculpadv,
Revista dedicará su págin: lite~aria al
luego que quitaron los manteles de la
ol eó el e-

j

�·-·~
1

si &lt;le yera:-, no tienes corazón! i Y
yaya si ten*a corazón! Lo que no tenía ti infeliz era dinero.
El cahalJeru quedó meditabundo
por largo rato. ¡ Quién le había dado
aquel peso? Los recuerdos andaban
todavía por 511 me,,10ria como indecisos como distraídos. como soñolient~,. Pero no cabía duda, el peso
era falso! Y lo que es peor, ¡ era
el último!
Su dueño entonces se puso a hacer, no para uso propio, todo un trat ado de moral- La Yerda es. se decía, que soy un badulaque. Esta tarde
recibí en la oticina un billete de a
veinte. )le parece estarlo Yiendo ___ _
Londres-México ______ el águila _____ _
Don Benito Juárez ___ y ____ una cara
de perro. ¿ A dónde está el billete?
En los zarzales de la vida deja
alguna cosa cada cual; la oveja
su blanca lana; el hombre su virtud!
\' lo malo es que mi mujer esperaba esos veinte. Yo iba a darle quince ____ pero de ¿dónde cojo ahora eso~
quince?
Ei caiJalJero Yoh ió a arrojar con
ira el peso fabo ,o,)re el mármol de
la mesa. Por poco no ~e le romp ió
al infortunado el águila, el alfiler de
la corl ata! La única ventaja con que
cuentan los pesos falsos, es la de que
no podemos estre1larlos contra una es
quina.
jo\ la calle! La Esmeralda que ya
no baºla sobre tapi. oriental ni toca
donairosamente su ¡,andero: la pobre
Esmeralda que está ahora empleada
en la esquina de Plateros y que. como
' los antiguo,. serenos, da las horas
, mostrn a nuestro héroe su reloj iluminado. eran las doce de la noche.
, \ tal hora no hay dinero en la calle. Y era preciso voh-er a casa.
-Le ciaré a mi n.iijer el peso falso
para el desayuno, y mañana _____ yeremos ! l'ero nó ! Ella lo "nena en el
hu ró y así e, ~egnro que no me esrapo &lt;il' la riña. ¡ :'d al dita suerte ___ __ !
El pobre peso sufría en silencio los
insultos y araños de su padre putati,·n. e.-l·ondido en lo más oscuro del
bolsillo. ¡ Solo. tristemente solo!
El ca hall ero pasó frente a un garito. ¿ l~ntraría: P uede ser que estuviera en él algún amigo. \demás. allí
•. lo conocían _____hasta le cobraban de
cuando en ruando sus quincenas ___ _
Cuando menos, podu ,t abrir los créditos por cinco tluro, ____ \'olrió la vista atrá, y entró de pri,a como qnien
se arroja a la alberca.
El amigo cajero no estaba de guardia a&lt;¡nella norhe: pero probablemente yoh ena a la una. El caballero se
paró junto a la me,a de la ruleta. X o
sé qué encanto tiene esa bolita de
marfil que corre, brinca. ríe y da y
quita dinero: ¡pero e., tan chiquitna! Los pesos en co!umnas se apercibían a la l atalla formados en los casilleros del tapete yerclc. ¡ Y es taha
cierto nr.estro hombre de &lt;¡ue iha a
salir 32 ! ¡ Lo había visto! ¿ Pondría
el peso falso _____ ? La wrdad es que
aquello no era muy correcto ______ Pero alcaho. en aquella casa lo conocían _____ y ____ ¡ cómo habían de sospechar!
Con la mano algo trémula, abrió la
cartera como buscando algún billete
de banco-que: por ,;u puesto no estaba en casa-Yoh·ió a cerrarla sacó el
peso, y resueltamente, con ademán
gra n señor. lo puso al 32. El corazon
7

?e

son las co.as. Los bueno;, mozos
t ienen mucho adelantacJo ___ I] ay hombres que llegan a ministros extragero,. a rico,, a poetas, a sabios, na~la más que porque son buenos, m~zos. Y el peso aquel-ya lo hab1a dicho-era todo un buen mozo ______un
buen mozo bien yes tido.
¡ Treinta y dos Colorado!
La bola de marfil y el corazón del
jugador se pararon, como el reloj
cuya cuerda se rompe. ¡ Había ganado! Pero _____ ¿y si Jo conocían ____ ?
¡ Xo a éL ___ al otro __ __ al falso!
Xuestro amigo-porque ya debe ser
amigo nuestro este hijo mimado de la
dicha-turn un rasgo de genio. Recogió su peso desdeí1osamente y dijo
al que regenteaba la ruleta.:
-Quiero los otros treinta y cinco
en billetes.
¡Xo Jo habían tocado!__ ____ ¡ ~o lo
habían conocido _____ !Pagó el monte.
Cno de veinte ___ ___ uno de diez_ __ _
y otro color de chocolate. con la ligura de una mujer en camiósn y qtre está descansando de leer, separada por
estas dos palabras. Cinco pesos, del
retrato de una muchacha muy linda,
a quien el mal gust,:, del grabador le
puso una águila y un a víbora en el
pecho. El de a diez y el de color ele
chocolate eran para la señora que sue
na los pesos en la tapa del buró. El
de a veinte, el de Juárez. el patriótico, era para nuestro amigo ___ era el
que al día sigu iente se com·ertiría en
copas, en costillas a la milanesa: y,
por remate, en un triste y desconsolado peso falso.
¡ Qué afortunados son los pesos fal sos y los hombres pícaros!
Los que estaban al redeodr del tapete verde. hacían lado al dichoso
punto para que entrara en el ruedo y se sentara. Pero, dicho sea en
honra ele nuestro buen am igo, el fué
prudente, tuvo iuerza de ánimo y
volYió la espalda a la traidora mesa.
\'oh·ería, sí, a dejar en ella su fu tura quincena, o propiamente hablando.
el futuro imperfecto de su quincena.
pero lo que es aquelJa noche se entregaba a las delicias y a los pellizcos
del hogar.
Cuando ,e sintió en la calle con su
honrado, su genero;.o peso falso, que
hahía 5iclo tan bueno. y con el retrato ele Juárez, con el busto de un perro, y con el grabado que repre,-nta
a una señora en cami,ón. rebosaba
alegría nuetsro querido am igo. Ya era
tan bueno com el peso falso. at¡uel
honrado e in teligente caballero. Habría prestado un duro a cualquier ami
•ro pobre; habría repartido alguno,
~cales entre los pordioseros. Caminando aprisa, aprisa por las calles.
pensaba en su pobrecita mujer que
era tan buena persona, que lo estaría
esperando ___ para que le diera el gasto.
Pi.1is, l'cpoux volage
rentrant au logis
pour paraitre sage
prend des airs conflits.
il pense á sa femme
-seule dans son litet de chcz madame
un galan s'enfuit . . .. !
Voici l'aube vermeille,
Etc.
Esto cantan en una opereto que se
e,. trenó en París a fines del mes pasado y que se llama El Huevo Rojo;
pero esto no lo tarareaba siquiera
· cto ami o. )Or uc no

llUC

cierto muchachito que yoceaba periódicos y a quien llamaban el inglés. Y
parecía inglés en verdad, porque era
muy blanco, muy rubio y hasta habría sido bonito con no ;;er tan pohre. Por supuesto no conocía a su
µadre _____ era uno de tantos pesos
falsos humanos, de esos que circulan
subrepticialmente por el mundo y qúe
ninguno sabe dónde fueron acuñados.
Pero a la madre, sí la conocía. Le pegaba. Ese sería su modo de acariciar.
También cuando no se come, es imposible estar de buen humor. Y muchas veces aquella desgraciada no comía. Sobre todo, era la madre; lo que
no se tiene más que un a Yez, lo que
siempre YiYe poco; la madre que aunl'lle sea mala, es.buena a ratos, aquei'1a en cuya boca no suena el tú como un insulto __ Ja madfe, en suma __ _
nada más la madre! Y como aquel
niño tenía en las nnas sangre buena-sagre colorida con vino,sangre
empobrecida en las noches de orgía ,
pero sangre, en fin ele hombres que
pensaron y sintieron hace muchos
años-amaba mucho a la mamá_ __ _
Y a la hermanita, a la que vendía billetes ____ a esa que llamaban la france

!

CON MI HIJO.

BELLEZAS INFANTILES

sa.
La madre, para él. era muy bue-·
na ; pero le pegaba cuando no podía
llevarle el pobre una peseta. Y aquella noche-¡ la del peso falso !-estaba el chiquitín con El Nacional, con
El Tiempo de mañana, pero sin un
centavo en el bolsillo de su desgarrado pantalón. ¡ :1\ o compraba periódicos la gente ! Y no se atrevía a volrer a su accesoria, no por miedo a
los golpes, sino por no afligir a la
mamá.
Tan pálido, tan triste lo vió el afortunado jugador, que quiso, realmente
quiso darle una limusna. Tal vez le
habría comprado todos los periódi_cos, porque así son los jugadores
mando ganan. Pero dar cinco pesos
a 1111 perillán de cs:s ralea. era dema,iado. Y el jugador había reribidn
los treinta y cinco en billetes. Xo le
quedaba más que un peso falso.
Ocurriósele entoNces una travesura: hacer bobo al muchacho.
-Toma, inglés, para tus hojas con
catalán, ¡ anda! ¡Emborráchate!
¡Y allá fué el peso falso!
Y no, el muchacho no creyó que lo
habían engañado. Tenía aquel señor
tan buena dlra como el peso falsa.
¡Qué hueno era! Si hubiera recibido
esa moneda para devo\Yer ~iete reale~
y medio, cobrando El Nacional o El
Tiempo de mañana, la habría sonodo
en la, Josas del zaguán, rnyo umbral
le servía casi de techo; habría prrgi•ntado si era bueno o nó , al abarrotero que aun tenía abierta su tienda.
Pero ¡ ele limosna! ¡ Brillaba tanto en
la noche¡ ¡ Brillaba tanto para su alma hambrienta ele dar alga a la mamá y a la herman ! ¡ Qué buen señor!_______ ¡Habría ganado algún
premio en la lotería!_ ____ Sería rico !
Quien sabe____ _
¡ Qué buen señor era el del peso falso!
Le había dicho:- Anda, Ye y emborrachate '----- Pero así dicen todos.
ecogió el Rarapiezo los periódicoi-.,
y coriendo como si tuviera fuerzas.
fué hasta muy lejos, hasta la puerta
de su casa. Ko le abrrieron. La viejecita-la llamo viejecita aunque aporreara a ese mudiacho, porque, al caPasa a la Penúltima Pág) .

LA ELEGANCIA EN LOS NIÑOS.

Hay una cu,a qur me hace estremecer: mi hijo:
,~lgunas veces. mirándole, me figuro muchos millares
L~ ~leganci?. en lor. niños er. un?. copié'. e
miniatura de la elegancia de los padres, as
~e niños de su edad nacidos en el mismo día, y que en este
como sus gestos, su coquetería. s&lt;1 cuidad
mstante son como él, inocentes y cariiio.,os; me los tiguro
en la corrección. Los niños desde su má
en sus cunas, entre los brazos de sus madres, cubiertos ele
corta edad, poseen en germen to"do aquell
de besos y llamada con los más dulces nombres de la lenque admiran en los mayores
gua humana; veo en el corazón de sus padres la misma esLa verdadera elegancia de los niños es sn desnudez
peranza, el mismo presentimiento de que serán honrados y
Todas las madres podrán darse cuenta exacta de esta afir
felices, mejor dicho, la misma seguridad mía, y no de otro
mación.
modo alimentada c¡ue como yo alimento la mía al mirar a
¿ Será necesario evocar la imagen encantadora y clási
mi hijo; y pien~o que, sin embargo, de toda esa legión de
ca de esos adorables y pequeños bohemios que corren et
angelitos saldrán ladrones, falsarios, asesinos, !parricidas,
las calles detrás de un coche, pidiendo una limosna y mos
que arrojarán la desesperación y la deshonra sobre sus fa.
trando, según la expresión de sus madres, ''todo lo que po
milias. Cuando este pensamiento se fija en mi cabeza, tengo
seen."
que hacer gran esfuerzo para librarme de él.
Es que la gracia es natural e1
Esta mañana tomé mi niño so
el niño y por eso aparecerá so
bre la srodillas, y le pregunté:
bre todo cuando nada entrab
-Xiño, ¿serás tú asesino?
su delicada y suave moYilidacl.
E l no comprende toda\'Ía el
La belleza del niño es, siem
significado de estas palabras.
pre, su salud; decimos un "her
- Sí:._respondió,-pero quiero
moso bebé," por un niño san
dulces.
y robusto. La belleza de un ni
¡ Si pudiese adiYinar su porveño, repetimos. son sus brazos
nir, como hacen los gitanos, en
sus piernas rollizos y bien 1110
la palma de la mano!
delados, sus mejillas redonda
- ¿Qué manejará esta manefirmes y rosadas.
cita ? ¿La espada? ¿El puñ al?
La pl uma? ¿El arco del YioXi au n en las épocas más ro
lín? ¿ El escapelo del a natomismánticas, ha sido. la palidez e
la infancia, rualidad de supre
ta~
Pobre manecita, ¡ cuántas veces
ma distinción, ni la neurasteni
y sus estigmas están en ella el
sotendrás la cabeza fatigada por
el ingrato trabjo o por el penmoda, como entre los adulto
samien to dohroso ! i De cuánClaro está que no es costumbr
tas cartas listadas de negro
dejar a los niños desnudos y e
romperás el sello! ¡ Cuántas
una lástima; lástima para 1w:-,
otros, que nos pri,·amos de u
diestras de falsos amigos y de
espectáculo ele admirable armo
mujeres indignas tendrás que
nía; y lástima para Jo5 niño
estrechar!
puesto que, con la necesida
Pero tú la conserYerás limpia
de toda mancha. hijo mío; y si
de vestirse según los recurso
cuando te hiera un gran dolor ,
de sus padres, nacerá en ello
el primero y doloroso concept
inmerecido, te asaltan impulsos
de las desigualdades sociales.
de levantarla cu alto, no la leComienzan los niños, desd
Yantes, nó, para maldecir, sino
sus más tiernos años, a ~abe
para juntarla con la otro como
que hay en el mundo ricos y po
tocias las noches y todas las ma
bres, desde que aprecia la el
ñanas te enseña tu madre.
ferncia entre las lanas y las se
~liro su manecita, la abarco
das. Y así, lentamente. se y
toda en mi puño, y sonrío penformando, en los que sólo tic
sando qne pasaron también por
nen aquéllas. el rencor ine,·ita
l esta forma las manos de los
ble y ama rgo que se trae apare
guerreros más formidables y de
I los artífices más· gloriosos del
jado la miseria.
El primer vestido.
mundo.Y de esta idea paso a
Se pretende que los niños sic
mis pensamientos predilectos
ten un placer intensí~imo al e, I
de la infamia de los graneles
trenar una '"toilette;'' sin duda
hombres.
fuerza de oír decir c¡ue van, cot
)fe figuro ¡¡ Homero, que se
el traje nuevo a estar muy her
desespera porque le han quitamosos, acaban por ir a mirar
do un arbérch igo; a César. que
se al espejo con complaccnci:
tiembla delante de un ratón ; a
persuadiéndose de que son en
Dante, que salta ele l.1 silla de
can tadores, y que encantarán
un caballo de madera; a ?111guel
sus familias. Pero, a la Yerdat
J\ ngel, que mi,,11tr.1c; su padre
es sólo la coquetería de las ma
le en$eña una estatua, se dedica
dres la que hace la coqueteri
a machacar un hueso con Ci
de los niños.
pie, y a la señora Bonaparte,
que dice al futuro vencedor de
Y por lo que hace a los ni
NIÑO CESAR AUGUSTO FARIAS.
Europa:
ños, si es exacto que el día e,
De Laredo, Texas.
- i Qué vergüenza! ¡A esa
que se les abotona el prime
pantalón, toma en su vida un
edad, caundo se tiene una neceimportacnia casi histórica, es, ante todo porque
sidad, no se ensucia de este modo la casa!_ __ _
talón, por su confección peculiar, los libertará de
i Si llega.se a ser un grande hombre! Es el sueño de todos
continua y humillante de sus amas____ _
los padres: pero no es un imposible.
Pero ¡ con cuántas privaciones de postre, de
Enigma, enigma al fin; geroglífico cuya signilicacióu es
aún desconocida: palabra de la cual no está escrita más qu.:
ha ten ido que pagar el niño, el orgullo de
la primera letra: número de la inmensa lotería humana. E3pantalón!
ta duela es el más du lce alimento de mi vida.
-Vas a ensuciar tu vestido nuevo ___ _
~! e parece que poseo misterioso cofrecillo en el cuai
-Vas a romper tu ropa nueva ____ _
PS posible que haya un puñado de arena o un montón de
J erlas. Estoy cerca de los trein ta años: mi pon-enir que emUn rústico de comedia exclama:
pezaba a limitarse. se ha prolongado de improYiso ; he per-Cuando me pongo mi vestido nueYo, nunca me
to ____ _
dido las últimas ilusiones de la juventud: he encontrado las
infinitas ilusiones ele la infancia. ¿Qué importa que
Y en cambio los niño\ cua ndo Jleyan un traje 1111

•

I

�La Oliva de la Paz. I=======JoJn un sediento erial, que en ,•ano espera
d~ manoR del gañán la sementera
y las caricias del arndo bronco,
tiendo los brazos a la " zul esfera
de añosa oliva el r eto, cido tronro :
y do pompa desnudo, áspero, yerlri,
en IA griR Jejanlk, el caminante,
del moribundo sol al brillo incierto,
el esqueleto de Ün gigante
sobre la arenil del deKierto:

**

,;

}'ué ayel', cuando a la sombrá de ese ,i1iv,,
que, desde el Bravo n Yucatán, altivo
las simbólicas frondas extendia,
un pueblo libre, d e su bien cauti\•o,
en en,•idiada placidez vivla.
AIH el genio encontró la rica vetk
del sabe1' codiciado,
riH&amp; y libros la n iñez inquieta,
111 industria esfuerzos, brios el soldado,
ti arte ritmos, alas el poeta,
) la razs de .\náh11ac floreciente
de amor pa\rio, fecundo
\'alles, como el fuego, ardiente
,·orno e lla altivo y co1'10 el ma1·, profundü.
.\111 al obrero, de \ionradez ejemplo,
que convierte a la fábrica en un templo
) en aras vaporosas ''&gt;S telares
donde, al compás de la ágil lanzadora,
improvisa monótonos cantares
a la novia garrida que le esper a
en la alegre ventana i'e sus lares;
y al labriego que empuña la man,1e1·a
dd con-o arado, al despuntar el dla.
1
) . &amp;ten to sólo a la mezquina paga,
; no la abandona hasta que el sol se apaga
¡ en las negruras de h1 noche fría,
el pan moreno, trabajoso, duro,
y. a11Dque escaso, seguro,
uno el pecho )' vaclo
: dt la1 codicias de oro y de laurele~.
1u supo " dulces mi, les
1 1·omido al pié de su follaje umbrío.
'
Huyeron ¡ay¡ veloces las dulzuras.
I de aquella edad feliz , y al alma azotan,
tempestades de miedo y de tristura,
que, po: el aire envenenad&lt;• flotan ,
• ,·orno efluvios de abiertas sepulturas
Yace mudo el taller, triste, sombrío,
y no se escucha en la extendiad v~ga,
fera z ayel', y hoy páramo vaclo,
el canto de la arada y de la siegn.
Es que la dicha. cual mujer liviana.
del Anáhuac huyó, r en las ciudades
y yermak soledades.
tatalló el huracán bra,io y ronco
que de la verde oliva mexicana,
Ídejó sin pompa al calcinado tro111·&lt;1.

I

¡

* * *
i La centella la hirió¡ ¡ Quién el rarniw,
: del cielo mexicano, antes sereno,
I a la nube mostró, y dij saña lleno,
, uelav&lt;• de vandálico d estino
hinchó de rayos su pedrusco seno!
i En qué yunque inclemente!
i qué mano parricida,
¡con fuego de Luzbel y odio sah-aje,

forjó el rayo fatal que hendió la frente
d el santo olivo, y con In propia herida,
al astillar su espléndio ramaje,
•
tronch6 de un pueblo la pujante vida 1
¡ Quién lo sabe'--- también allá, en

la

(altura,
l r. región del ;1:,·r, 'lo no llegun
ni el odio insano ni la c;w1dio im¡mm,
oe negros

s~ empeñan en llorris&lt;'na porfí"
)', cual negra mesnada do gi¡;actt~
Ne embisten, retroceden, chocan, cejan,
y, por el cielo tenebroso, dejan,
los flotantes girones de su seno.
~11 esa luche ciega, encarnizada.
les da, poi' grito de combat..•. e' t1·n,·11fl
e1 fl,imi~f'ro n,yo poi' ,)\q•:L&lt;li, ~

En 111 negra ansiedad ate rradora
11ue a todos hos devora,
r en el mar ele la angustia nos abisma
como a roto bajel, la historia mism&amp;
do esas tormentas el mislerio ignora.
Mejor es no indaga•·lo
que tener que llorarlo
después de remover su fondo oscuro,
y en 111 dudll pun,ante,
~s más grato, y más noble, y iuás segur o
poner los ojos en la Patria amante,
que, aún puede en el tenit de sus dolores,
tornando al pecho la perdida calma.
iluminar con mágicos fulgore s
eRta angustiosa cerrazón del alma.
¡Desde aquí la contP.mplo¡ ___ como aquella
Yirgen, del Valle de .Tudea, encanto,
en su aurora feliz , como el sol bella,
r aún más hermosa en su mortal quebranto,
en la cumbre del Gólgota divino,
ron un dolor sublime,
11álido el rostro, acongojada, inerte,
junto al madero ensangrentado gime,
,londe lucha la v ida , on la muerte,
tal nuestra hermosa Patria mexicana,
la Virgen india, la de faz morena.
de porte augusto, y .de m irada altiva.
grande en la dicha aye,, y hoy en la pen a
mayor aún, con maje@tad serena,
gime a los pies de la agostada oliva
&lt;rue amante besa y con su llanto balia.
So estás ¡oh Patria¡ sola; un pueblo amigo
,,ue, en su seno te dió calor y abrigo
en los albores de tu vida, España.
que compartió gozosa \us amores,
tiene parte también en tus dolores.
)' muy rerca de ti, llora contigo
,·on ansieclad de madre ____ En el anhelo
de volver a aquel tronco, savia y vida
la triste Pall'ia por la 1rng11stia deg11,
de hinojos o nel suelo,
con los torrentes d e earmín le 1·iega
Hrtidos en la lucha fratritda.
Empeño vano, ¡ oh l"ctria infortunada ¡
la sangre de tus hijos derramd11
ele tu historia en los rampos ubertozos,
hizo brotar frondosos
,,11 los enhiestos montes y en los llanos
los verdes lauros que tu frente ciiien:
mns ¡ ay¡ la sangrp qr e ni laurel aviva
de la Patria ofrendada en los altares,
,i es .\bel o Caln, cuando es de hermano~
1rue, como hienas, a zaTpadas rif\en,
,·nal lava de un volrírn. sera la oliva.

* * *
i So habrá

esperanza ! ¡ ni pi

continuo
(llan!t

&lt;1ue transidos de espanto,
Y faltos del apoyo y dP.I cariño
de hijos, padres, y esposos que cayeron
en la lucha inhumana,
,·ierten, sumidos en letal quebranto,
la esposa en su viudez, la madre anciana,.
y el inocente candoroso niño
&lt;¡ue, con mala fortuna,
encontró la horfandad junto a la cuna
o en los umbrales de St. edad temprana,
Y mitiga tu llanto y tus dolores ;
otra Virgen indiana,
como tú, como

imagen borro~:\.
nimbada con los patrios 1·ebplandorfs,
es slmbolo de raza en la bandera,
que tremoló el anciano ele Dolores,
¡-ace a tu lado muda y pensativa.
En ti los dulces pensamientos fijos,
al pie del arbol seco gime y llora
tus penas y los yerros de tus ·hijos,
y ese llanto que Yierte compasiva,
más bello que las perlas de la aurora,
es el riego fecundo de tu oliva.Con este suaye y vil'ginal tributo
de lágrimas, en b1·eve Tediviva,
de nuevo, ostentará su dulce fruto,
y no será aquel tronco, ásper o, yerto,
,,ue, en la gris lejanía, al caminante,
del moribundo sol al 1-rillo incierto,
semeja el esqueleto de un gigante
de pie sobre la arena !le! desierto.1'11)'8

PBRO. JULIAN G. VILLALAIN.
(1) .-Nota..-Esta
bermosisima
poesía
filé premiada en los últimos .fuegos Florales que se celebraron ?n la ciudad de Mé·
xico. La gran tragedia que se está deurrollando en Europa, la vuelve en e\tos mo·
mentos de inter és universal.

fATUIOAD POSTUMA
- - o--

Cuando )'O muera, al borde de mi lecho
Quiero ver una hermosa reclint.dt.,
Que escuche, con sonrisas en los labio~.
l.tt ronfesi6n postr~rn de mis faltas.

11
1

Anhelo oÍl', en vez de hondos gemidos,
Trister. ayes y fúnebren plegarias,
De Byron las estrofas inmortales,
De Mignon la nostálgi_ra romanza.
Haced que junt o al !éren·o se agrn¡&gt;en
Las Tirgenes más bellas de mi patria
Y que cubran, al son de alegres cantos,
Mi l11et11oso atau&lt;I de r osas blancas.
l•'ormando luego perfumada hoguera
.lrrojad mi cadáver n las llamas,
Y no me abandonéis hasta el instante
En que mi cuerpo, bajo formas vagas,
Ascienda raudo a la c,•leste altura
Donde fijé en un tiempo mi esperanza.
}lás si queréis guardar mis pobres restos,
Grabad sobre mi tumbh estas palabras:
'·; Amó sólo en el mundo la belleza¡
¡Que enrnentre ahora In Verdnd su almn; ''

JULIAN DEL CASAL.

-~~---o---~~
EL CREDO DE FRANCIA
- -o- -

o ración P atl'iotien
''C,·eo en la sangr e de la herida y en el
agua bendita, en el fuego de la artilleria,
en la llama de c irio y en la cuenta del rosario.
"Creo en los votos sagra&lt;los de los vie·
jos y en la omnipotente ignorancia de los
niños.
"Creo en la oraci6n de las mujeres, elT el
heroico insomnio de la esposa, en la cal·
ma piadosa de las madres, en la pureza de
nuestra causa y en In gloria inmaculada
de nuestras banderas.
· 'Creo en nuestro gran pasado, en nuestro
g ran presente y en nuestro porvenil' miíg
grande.
"Creo en las manos armadas de hierro
unidas.
en nosotros. Creo eu Dios, Creo,

,

�El Rey de Italia conferencia con uno de los altos Jefes del Estado Mayor.

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Cuerpo de cosacos desfilando por las calles de Bruselas.

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�Oficiales de artillena Serbia obset·
vando al enemigo desde los muros
de la fortaleza Semeniria .

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¡rana da

·,

Un cañón

ce

tres p:-lgadas de la.rtillería Servia en el momento

c. ..

arrojar el proyectil.

-

--

Un crucifijo respetado por las balas en
i:na iglesia destruida.

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.1

.

.,

�,..

.

. . . ),o •

El Kaiser Guillermo II, que próximamente hará su entrada triunfal en la capital de Polonia.

La Juventud de Guillermo II.
"Sus Impresiones en Paris''
La fácil y fecunda fa ntasía popular
ha contado varias veces cómo Gui
ll ermo I l, para sub~traerse un mo mento a los enojos &lt;lt: la Yida Je cur te, abandonara ,ecretamenle Posldam, realizando un .. l'autelosa y rá pida vis ta a Parí,. arumpañado por
1111 amigo íiel.
.-\ tales relatos hemos opuesto siempre escéptica sonri sa, consciente, de
las mil dificultade~ materiale, que
habrían de ofre cer,e a l Kaiser para
burlar la vigilancia de sus fam ili arb.
quienes, sin duda, se hubieran opue,to a que el Sobera:10 se expusie,-c a
ser objeto de demostracione, ho,tiles, por parte de un pueblo que no podía o lvidar la "debacle" del 70. Pero
no era sólo este temor. Los mismos
(;obiernos habrían eludido tlluas la,
re~pon~abilidades derivadas ele lo s
desagradables incidentes. ~ o hace
aún tres meses , la presidencia del último salón parisino oponíase de un
modo rotundo, llegando a plantear
la cuestión de conhanza, a que figurara en el certamen, entre las obras
de un famoso escultor tudesco, un
hu sto del Emperador. Temíase q1.:e 1~1
marmórea efi ·ue determinara explo-

siones del fe rmento antiteutón. Por
embajadas y canr illerias paso una som
bra trágica. En,01,1:irecíeronse las
gra\'1:, frente, diplomáticas y el f:n
ta~ma de la guerni. apareció t'l1 el camJH&gt; de las po~iLilida..:es.
\ si l'Sc penetrante sentido tle responsabili&lt;la&lt;l. tan altas y delicadas.
presentó el gran peligro latente de
una guerra franco alemana en la ~imple exposició n ele un retrato, en el
:1ng-ulo tranquilo y discreto de una
:-,ala. rúmo habría podido perm1t1r
nnnra. ni bajo ni1,gún pretexto. el
¡,a,eo a tra\é, de las populosas avenielas parisienses del verdadero. del
auténtico Guillermo. tan característirn, tan difícilmente cfüimulable?
L a leyenda de la Yi,ita, eas pintore,ca leyenda florecida en la imagi
nación popular. no era pues, acreedo·
ra al créd ito ele las gentes. Lo., polt
ticos hien informal.los negaron qut
el \'iaje se hubiera eiectnado en ningún tiempo, después de la guerra
franco-prusiana, y los periódicos germano, aíiadieron, con cierto aire fan ·
farrón: "El Emperador no ha dado
hasta hoy ningún paseo por Park
)lás como tiene ranas &lt;le darlo, si

alguna \'CZ lo realiza en nuestra compañía, no entrará de in cógnito, sino
en triun fo."
Guillermo II ha estado dos veces
&lt;'11 París. La primera fué en 1864. Era
entonces Príncipe de Prusia, y acompañaba a sus padres. ~o vale la pena
Je detenernos en esta v isita. El Prínl'ipr tenía cinco afios.
:
La segunra vez fué en 1878 y estu, u por propia voluntad, luego de haber luchado encarnizadamente con
sus fam iliare5 que con toda razón,
mostrábanse opuestos al viaje. El
odio a Alemania habíase exacerbado.
l labna que ocultar su escapatoria a
las autoridades francesas, empresa no
muy dificil ciertamente. Pero el hiju Jd Kronprin z. con la tenacidad de
su., diecinue\·e años in sistía, amenazan&lt;lu con marchar solo a París. Y si
,e le poma el ,·eto definitivo a Pan,. qt;e se le dejara al menos ir a
\ er~alles. Era la cuna del Imperio
germánico y él quería visitarla.
Tres semanas antes habían llegatlo aHí en Yiaje de novios la hermana de ,Príncipe Guillermo la Prince~a Caralla y el Príncipe heredero de
sa·onia-:.leinin en. Los dos cónyu-

~~:imilill. .Rmal~

�Receta para hacer naciones
lO QUl PUfOl lA ff

'\.

--o-

La artillería turca movilizándose en. os santos lugares.

La Guerra en la Tierra Santa.

go, ~1c11mpai1adu, p,1r una chm ,
• m:nciar
ni una •soh• 1·,.,. i·,l I)ra t•n ak111:lll
gentil homhr1· dl' h C 11 t · • a ~ un
, · po_r temor a descubrirse
cm1 I •
1
'
r l' pru,1ana
•
J cilrnn a 1:-tr:ll.·"·e111·1 &lt;I
1·
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·
· 1,,l°l'ar&lt;l
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t' 1ng1r-c
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prime~as , i,i
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\\'·di . . r· 1.
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rmupc. In&lt;: ¡nn h · 1 .
Jador de ¡ 11 .,¡. . . ..
', ,,i c. &lt;,m iade
lo~
irl\·;dido,
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~ ,ttu 1,1. hah1a,,e prestado
¡· J
.
Uh,l[J\ "· l'lllllt·Jll·
g_ent1 meutc a pn:,e11larl11 .1 I· . ·. •
~-ur~~1.1te al;~·uno, minutu, la tum ndade ¡ ..
' · ,1, ,1uto-

la:4·:1

a r' ~1 · 1,llh'c,as l'&lt;&gt;lllo paricnk ele
JP' am1. 1a rnl
· .hrit:•1111·&lt;'.t. \' no 1111·ntía
orr¡n\:.
1·11 l'tn·111
;.t• ,11·1• t 1re de h .
•
.
•
p_nncDcsa i·!·a _hija dt" la Reina \'icto~
na.
1• a11ad1tlura y , .• •
mejor l'I inr,"io . · - 1 ª1•1 um~ervar
via·
. 1
,.,111111. 1"" dn, aug-u,t11s
_Jero, ial.lahan sic·mprt en in ,·Jé:
e iban acompa,iael 11 ,
•
~ ~·
cos detect'
Jl"r &lt;1os autcnt1. "P
, ives t 1el Scot1and Yard
~ - º1·r qule _hahna tic l'an,ar txtrañcz~
,tna&lt;,a e l&lt;,.,,
.
(. ·¡¡
" 1"'.
&gt;lll ermu. &lt; ne I&lt;
'.Iº? s1!1pnc:.,tu; prrncipe, ingles1s sea,~
imtta&lt;
os 1111 r . t, 110 ni.is
. J&lt;&gt;\
. en? .. , · ,
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su rc·ol .'· ·
.r una pu 1g-ada en
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ien impon11•11&lt;lo é · , l .
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de cautela y
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a 1
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' os que &lt;kdar,) pre, iamcntc ··&gt;1,_ , •
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. .·lll. ,u r&lt;1razr'111 ¡1al
. , l'or l.'I. n lll 1'a1
pito
. 1•1 • nm rrak,
•
d ·I f'·cnn
I· ·Jn&lt;'rz·t
_, ·'1I p1sar
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l.1 en dtlnclc od1n añn- ·1111;" • 1 sa
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' ' '" lll'T'l
P~Ot amadn el f111pcrin \I · ·
or d~ -·
llllan,. ele-·
" 1 ~ t·. mperador ei ,·ii•j 1 &lt;, ·(
~ll ahut'lo k r
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•l!I lcr11111.
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nlit&lt; 'ª1 1_10ra. .\1 ira ha ;n ida mente '.1r¡,ue
I. o,
• of. lJCllls,, (JLIC' Jl' l"l'('IJrclahan l'll' tic t r.1 'anresa. el trinni, i d ... ]
yo,··rq·.:.
l
&lt;h,11
·• ·.-. ·.
lll:,.t. pa,anm p,,r ,us •rt&lt;•s
l.111t,1,ttea,. imagen!' tk ,.¡1·t · .. ·.
turas
·
nru, lu' . m1ct1tras ,e a::itahan. tumnl
tuo,?~· en d ¡H·i:lio . .:so, clc,e," ..
am b1cw11c&lt; e..
. .
· l ,.1:t
,
.· · ,,i,,. .in,1as de ron,¡uis 'i~·-e hoy. dee111·acknada, al ¡¡ 11 ,e
~1,1111hestan. ante el estupor cil'I n;un; o atcrro;~zaclo. co111 ul,inna11d11 la
tbo_r pa,rhca 1!e las inclustrias " ,k
,trtes_. &lt;leten1cndo. !qnilll .-a he- por
, a nto t 1cmpn ! lo, prn;{n·, 11 , "lll' diet º 1a cu 1tura.
'
·
.
Dos
noches
....
,.
1
'
1
e
0
n~&lt;·rul1,·as
a- is ..
l1_11, ti
&lt;l Princi¡&gt;e :il 'l'Iiea tre 1·· ranl·ais
nsBelc aplaudir con tnln,.ia,mo a
. a1~_11 crnhardt en b .. Doña S0 1.
&lt;lcl
Jien
·
·I
. llllll· .. ']' anrnién
l ué otr·, • 11
e, 1e a • 01r .. L.'1 R. ~111a.
. · ·· de Cr1ldmark
,
' "
·
~uya mterprctactt¡n r
Juzgó inferior a la de-1 ' 1.11·1•,en larit',n
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LLI

•:ll·.

Los alemanes no se han conforma·
do con levantar monumentos a Bismarck dentro del perímetro del territ~ri? germánico. El grabado de esla
pag1~a represnta la glorificación del
Canciller de Fierro, dentro de la misma Francia.
Creemos oportuno reproducir un
artículo español, en donde se ex¡,on~, _como el gran. Bismarck puso los
c1m1entos formidahles de la nación
~st.upenda, que hoy tiene fuerzas suhc1entes para h:.char contra todo el
mundo.
-El artículo de referencia es el siguiente:
He aquí, menguado Juan Español
la receta par hacer naciones: "Se to~
ffi;ª un hombre lleno de fe Y---" Ya
se que es más difícil de lo que parece
e~contrar un hombre lleno de fe. Aun
sm esta condición, sino buscando un
hombre. nada más, no logró hallar
lo la linterna de Diógenes. Y la f.:
es fundamentalmente necesaria para
el éxito de esta receta, porque la fe
es espíri.tu de sacrificio, es energía,
es tenacidad, es desinterés es inteligencia, es lu z para guiar' y fuerza
para vencer.
El caso de Alemania no es umco
pero es más expresivo, más concre:
to que todos los dtmás. Se ve hacer
una nación por la obra de la fe cie
un hombre, como un milagro vivo·
no se crea sólo el Estado la organi'.
zación oficial, sino que s~ engendra
un alma nacional y se le infunde tal
fe que irradia y sr. difunde a través
de una serie de generaciones.
El ideal de 1:na patria única era pa·
ra los múltiples pueb!os de origen
teutónico una cosa puramente retórica, de que hablaban algunos oradores
y escritores como tn España se hablaba de iberismo por elgunos soñadores que qi:·erían borrar de la Península la absurda raya de Portugal. Y allí el problema era mucho
más difícil, porque un gran imperio
íuerte y ambicioso, Austria, aspiraba
a absorber y gobernar los innumerables reinos y ducados en que se divi
día la Europa Central, y además por
Los Alemanes ievantan un monumento a Bismarck en Francia.
que otras tres grandes naciones, Ru
caso. La diminuta Dinamarca apenas pudo defenderse, y
sia, Inglaterra y Francia, tenían invencida en breves combates, tuvo que entregar a Pruterés en que no surgiera otra gran potencia en el centro
sia y Austria en el tratado de Viena, los ducados de
del Continente.
Schleswig, Holstein y Lanenburg.
Había Ln hombre en la ingrata 1Iarca de Brandebur
Bismarck realizó con ello diestramente su primera mag?, l_a más pobremente d~!ada por la Naturaleza,. que teniobra dipolmática. Hizo a Austria responsable ante Euma te y ·acechaba la ocas1on. Este hombre era B1smarck.
ropa de aquel despojo, y luego se mostró con ella geneLa tradición creada en el corazón de Prusia por Federoso y humilde. Le reconoció derechos administrativos
rico el Grande, se había derrumbado y hundido en la
sobre el Holstein y Prusia, reservóselos sobre el duaplastante derrota de 1806. E l Príncipe de Bulow mis cado de Schleswig, adquiriendo su jurisdicción sobre Lamo, en su obra ''La politii:a alemana," reconoce que este
i1enburg, pagando a Austria millón y medio de thalers
acontecimiento pareció dar la razón a los que ni.:nca qui
\sí sembró la semilla de discordia con su aliada, a la que
sieron ver en la soberbia creación del gran Rey más que
habia que hacer desistir de sus pretensiones de dirigir a
i:na obra pohtica artificial. que unicamente su extraor·
la raza germana. Con aquella empresa consiguió Bisdinario genio de guerrero y de estadista podían mantemarck despertar en Prusia el entusiasmo militar.
ner en pie, y que debía derrumbarse cuando su iundaLa reorganización del ejército fué obra rápida. Los prudor faltara. Era preciso. pues, un momento en que Prusianos
recordaron la vieja leyenda y vieron aparecer el
sia pudiera hacer despertar el abatido espíritu de la raespíritu de Federico Barbarroja en las almenas del Castiza germana Este momento fué la muerte de Fernando
Vll, rey de Dinamarca, dominador de los ducados teu- llo de Kyffanser, como una aparición mesiánica. Cuando
Bi~marck estuvo seguro de la fuerza de sus nuevas trotones de Schleswig y Holstein.
pas. cuando todas las previsiones militares habían sido
Austria se precipitó un poco y convocó la Dieta de
bien etsudiadas y satisfechas. comenzaron los disturbios
Francfort, para reclamar el dominio &lt;le esas tierras, y
y las dificultades en los territorios recién adquiridos. CaPrusia reunió la Dieta de Erfurt. Dinamarca aprendió
da día Prusia encontraba motivo para formular una reentonces cómo J nglaterra ampara a las naciones peque.den tes de frontera, arbitrariepeligro. En
ñas, cuando en ello no ve provecho

�•
1

l

cidente grave. Prnsia quiere const ruir en Kiel una dársena para buques de. guerra. Aus tria se niega a
consentirl o. La lucha es eneYitable.
. Estaba 1loltke ;iJ frente del ejército. prusiano. Su táctica era esta:
"quien hiere primero hiere dos veces".
.\ustria no temía la guerra¡ estaba segura de ser más fuerte que Prusia.
X o pudo imaginar que Bismarck hubliese buscando un aliado. Creyó sólo pelear en la frontera Xorte y se
encontró con que Italia lanzó sus
tropas hacia la frontera meridional
cumpliendo un tra tado secreto que ha
bía firmado con Prusia.
Los prnsianos se apoderaron del du
cado de Holstein, rlispersando las escasas guarniciones austriacas, .y en
quince días ocupan el reino de Sajonia, Hanno,·er y el condado de HesseCassel. Sus 254.000 soldados avanzaban ya victoriosos hacia Viena, mientras Austria no había terminado sus
preparativos militares y tenía que dividir sus fuerzas para defenderse de
1~ doble acometida ele Prusia y de Italia. Las fuerzas prusianas se habían
dividido en tres ejércitos, mandados
por el Kronprinz Federico, padre del
actual Emperador, por el príncipe Federico Carlos, hermano del rey Guillermo I y por el general Herwarth.
Ante la avalancha 1,rusiana, las fuerzas austriacas van ,etrocediendo hacia Kóniggratz, donde ambos ejércitos se reunen y se traba la batalla decisiva que termina 1..on una espantosa
derrota de los an;;triacos. Era el 3 de
julio ele 1866.
El ejército prusian.o, victorioso,
avanzaba hacia Viena, pero aunque su
aliado italiano habí~. sido vencido por
austriacos, advierten entonces las potencias europeas co11 cuánta razón les
pedía ayuda Dinamarca. No era una
guerra aquella que podría afectar a
las tres naciones qu.; peleaban y a sus
pequeñas aliadas det centro europeo.
Era el resurgir de Prusia, era el renacimiento de una gran potencia que
vendría a disputar a Inglaterra y a
Francia el dominio del mundo. Se inició entonces la intervención de Francia a favor de Austria, y Bismarck.
viendo en peligro los provechos de
aquella rápida campaña, detuvo la
marcha de las tropas hacia la capital
austriaca y aceptó la paz de Praga.
PocGs documentos diplomáticos han
tenido una mayor uascendencia en el
porvenir de Europa. Austria renunciaba a la hegemonía y dirección de los
pueblos teutones y enderezaba hacia
el Oriente sus futuras ambiciones. En
el espíritu de aquel Tratado renacia
el od io ele Prusia a Francia y quedaba sembrada la semilla de la nueva
guerra. Prusia se engrandecía con los
terirtorios de Ham1over, Hesse-Cassel, Xassau, Franciort y Schleswig
Holstein y sobre todo con un gran
prestigio moral y militar.
Italia cobró a butn precio la derrota de su general L.,,mlrmora. Es po~ible que en ningun .. otra ocasión ele
la historia un ejército vencido haya
cobrado como vencedor. Se le dió el
Veneto y las fortalezas de Mantua.
Verona, Legnano y Peschiera.
Había durado la Mu erra siete semanas. Los pueblos germanos se sintieron llenos de confi..inza en Prusia y
secundaron ciegamente la acción de

lA VIRGfN YlOS ANGflfS
--o-Durante lo, ocho días que pasó en
el establo de Betlem, María no sufrió
demasiado. Los pastores llevaban
quesos. frutas, pan y leña para hacer
fuego. Sus mujeres y sus hijas se
ocupaban del niño y daban a María
los cuidados que reclama una mujer
t¡ue ha dado a luz. Después los Reyes
::-.Iayos dejaron una tl'ran cantidad de
tapices. telas preciosas, joyas y vasos
ele oro.
Al fin de la semana, cuando ya pudo camina r. quiso volver a Xazareth,
a su casa. Algunos pastores le propusieron acompañarla, pero ella les dijo:
Yo no quiero q•,e dejéis por nosotros vuestros ganados y vuestros
campos. 1Ii hijo nos conducirá.
-Pero dijo José : ¿abandonaremos
aquí los presentes &lt;\e los :i\Iagos?
-Si,-dijo ::-.Iaría,-puesto que no
podemos IJeyarlos.
-Pero hay en ellos mucho dinero,
-dijo José.
-Tanto mejor-dijo ::-.raría.
Y distribuyó entre los pastores los
presentes de los Reyes.
-Pero,-replicó José,-¿ no podíamos guardarnos una pequeña parte?
- ¿ Qué haríamos con ellos ?-respon
&lt;lió l\faría. X osotros· tenernos un tesoro mayor.

* * *

llacía calor en el camino. ;slaría
tenía al niño en sus brazos; José llevaba un resto de ropa y de algunas
modestas provision.is. lf acia el mediodía se detuvierOIL muy fatigados a
la entrada de un bosque.
Inmediatamente, detrás de los árboles aparecieron algunos ángeles.
Eran niñitos sonrosados y mofletu dos; tenían sobre la .:Spalda alitas que
les permitían volar cuando querían y
que el resto del t iempo hacían su
marcha ligera y fár:il. E ran erguidos
y vigorosos. más de lo c¡ue hacía su·
poner su edad tierm, y su pequeña talla.
Ofrecieron a los Yiajeros una botija de agua fresca que habían cogido no se sabe donde.
Cuando la santa familia se volvió
o poner en camino. los ángele~ la siguieron, de semb~trazaron J ose ~e su.
cesto: pero ;slaria no qm,o confiarles
i su hijo.
Cuando ll egó la noche, los ángel~s
clispu~ieron lecho, de musgo baJO
un gran sicomoro y to,da la noche
velaron el suei10 de J esus.
11aría entró en su casa de ;i:azareth.
Era por una calleja populosa. en una
casa blanca de techu plano donde José tenía su taller.
Los ángeles no lo~ habían dejado y
continuaban haciéndose útiles de mil
maneras. Cuando el niño lloraba uno
de ellos le mecía dulcemente; otros

a

asentados. Cuatro auos más y una hábil diplomacia había borrado los rencores de Austria y la había trocado
de adversaría en amiga y cooperadora. Cuatro aí10s más y Francia recibiría el castigo de haberse interpuesto en el camino de Viena.
He
desmedrado Juan :Espa-

hacían mus1ca con su pequeñas arpas .
y cuando era preciso le cambiaban la

ropa en un momento. Por la mañana, cuando ~Iaría ;se despertaba, ya
encontraba su cuarto barrido; despué~
de cada comida, ellos lavaban rápidamente los plato$ y tas escudillas; corrían a enjuagarlos en \a fuente vecina y los dejaban re.posar en el baúl.
Cuando la Virgen iba al lavadero, le
llevaban el bulto de ropa, se la distribuían, golpeaban .ifegremente sobre
las telas mojadas, las dejaban secar
sobre las piedras y las volvían a llevar a la casa. Y 6Í María, hilando
sobre su rueca, se adormecía por el
calor, sin despertarla hacían su obra.
N'o tenían menos atenciones para
José; le prestaban sus útiles, los arerglaban después del trabajo, se llevaban las virutas y las atsillas y tenan
el taller en tm estado de limpieza
irreprochable.
Pero como estaba demasiado servicia por los ángeles, María no tenía
nada que hacer y se .. nfadó. Una mañana, al levantarse \'io a los angeles
ocupados en asear· el cuarto. Les
quitó la escoba e hizo ademán de perseguirles; ellos se escaparon. Pero a
rned\odía, después de la comida, como
quisieran levantar h, mesa, María dio
sobre los deditos de uno de ellos un
golpecito que puso ,n fuga a la tropa. Volvieron pocv después. En el
momento en que st disponía a hilar,
un ángel trató de apoderase de su
huso; ella blandió éste como si fuese
una arma y persiguió al intruso hasta
el taller ele José. Al cabo de una
hora, cuando ella ccsia sentada, cerca
de su hijo notó que dos angeles se
habían deslizado debajo de la cuna y
la mecían, suayemente. Se levantó
los sacó fuera y cltró tan vivamente la puerta, que uno de los ángeles
se quedó cogido pc,r ta punta de un
ala. Lanzó un grito; María lo libertó: pero le dijo:
-Tanto peor para ti, esto te enseííará a no mezclarte en lo que no te
interesa: avisa a tus compañeros que
no quiero Yerlos más.

* * *

-Pero, dijo José, ¿por qué arrojas
a e~tos pequeños? Ellos nos proporcionan grande servicios.
.,
-Precisamente por eso,-respondto
;s[aría.
-Yo no comprendo,-replicó José;
puesto que tu hijo es el Mesías, es
natural t¡ue sea servido por ángeles
y que su madre ap1 o,·eche.
- i Oh. elijo 1Iaría, he aquí una5
¡'Jroposiciones sin delicadeza. ¿N' o
sabes tú que el Mesías ha venido al
mundo para sufrir .con los hombres?
y desde Juego tiene que experimentar
todos los males propios de los niños.
Cierto es que yo debo dulcificar sus
sufrimientos tanto como !}le sea posible, puesto que so¡ su mad;e; pero
quiero que nadie fuera de 1111 se encargue ele este cuidado.
¿Es que las otras madres no cuidan
ellas mismas a sus &gt;'equeños? i Que
infame creatura sería yo si renunciara a mi parte de trabaj.os maternales¡.
Desde, luego estoy segura de que m1
hijo prefiere estar cuidado por mí que
por esos mocitos alados, y se que me
asociaré mejor a su misión redentora
penando como las demás mujeres Y

�Lo que va de ayer a hoy

¡-

. En 1909, la República ?lftx ica~a no podía encontrar
un digno sucesor del General
Porfirio Díaz. Don Ramó'n
Corral le parecía un hombre
?scurot el General Reyes. un
impuls1vo, Don Teodoro De~esa, ~111 intrigante y el sen? r Lunantour, un a,·aro. y
nmguno, absolutamente ningun.o e~1cajaba dentro de sus
a~p1~~c1ones e ideales. La
Nacion, tan descontentadiza
como las princesas de ¡0 ~
cuentos, esperaba a un ser
perfecto. para que rigiese ,us
fu turos destinos.
Todavía no se cumple el
perío~o presidenc ial que com~nzo en 1910. y la Repúbhca ha sentido el peso de
una. decena de Presidentes y
\'an os centenares de caciques. Xaturalmente, el pueblo se ha vue lto m1?chí•imo
más tolerante en lo que se
refiere a los méritos ele los
altos funcionar ios v se consi.deraria dichosís i1{10 si pudiere conseguir un gobernante igual al peor de lo, candidatos ele 1909.
Iloy, los amos de ~I éxico son Carranza, Villa y Zapata.
Basta contemplar un 1110_
mento las adm irables caricaturas de Ernesto García Cabra! y Santiago R. de la Vega, para darnos cuenta de la
fisonomía intelectual y moral
de l&lt;_)S tre~ jefes de nue,tra
Patn a desn•nturada. ¿Qu ién
le h~1biera dicho al orgullo
mexicano de 1910. que en
menos de cinco años habría
d.e descender a tan profunda
s11na~
Dice ~,.n historiador de la
Re~·oluc1on a los nobles de
Luis XVI: por no querer las
reforn~as. de Turgot fui,t~1s v1ct1ma de las conliscacione~ de Robespierre.. \lgo
seme1a11te le ha dicho el
D estmo a nuestro país: no
os gusto ningún candidato
en 1909; pues entonces. soportad a Carranza. a Villa y
?. Zapata.

•

\

0

Apocalipsis~---Solamente en el Arte, i&gt;Utio el gran líricci
fra11cés r ealizar el prodigio de una res,urección, cuando hace aparecer al ~lesías de Alemania, al Emperador Federico Barbarroja, saliendo de las misteriósas profundidades e1i'
donde estuvo sepultado, y entrando en la madriguera ele los
Burgraves para azotar a los verdugos de su Patria con un
puñado de relámpagos y truenos que llevaba en la diestra
justiciera, mientras su frente majestuosa se contraía con un
gesto heroico de indignación y de venganza!
'·~uestra iniciati\'a no tiende a restaurar un régimen
que llegó definitivamente a su ocaso, sino a resucitar el
culto por una jornada épica, que la pasión demagógica procura envolver en las telarañas del olvido. Ayer, por primera vez, desde hace muchos años, los cañones callaron y
los clarines enmudecieron, al sonar la hora bendita, en que
nueve lustros antes se iniciaba la última ele nuestras Epopeyas __ ___Tal fué, que tras ele alcanzar el naufragio ele la
Admin istración se procura el naufragio de la Historia. Se
intenta sepultar entre tinieblas un recuerdo de gloria. como
~i fuese un recuerdo de rubor!
"Pero la verdad no admite ser confinada en el triste silencio ele las criptas funerarias: la verdad, como la esfinge del Desierto soporta intacta la cólera de los tiempos.
Dice Víctor Hugo, que las cenizas de los siglos cubren a
Esquilo hasta los hombros dejando ver solamente la cabezr; pero al igual del coloso de las soledades, con su cabez¡t llega a la altura de los dioses que le rodean erguidos, en
sus pede,;tales. Lo que dijo el genial poeta de Esquilo, pactemos nosotros decir del atricla de Oaxaca: la pasión y el
odio han cubierto sus proporciones de gobernante y estadista; la có!era y la envidia han bañado de polvo su tarea
colosal ele pacificador; ya sólo asoma en los horizontes su
cabeza marcial ele paladín; pero es tan grande, que con ella
le basta para sobrepasar a tocios sus compatriotas1 en estat~ra .aún cuando haya algunos que estén en la cim a &lt;lel Cap1toho.
"Con el 2 de Ahril se inicia la agonía ele aquel Imperio
que en un arranque de locura concibió el último de los Bonapartes. Desde el 9 de :Marzo se encontraban frente a Puebla las tropas republicanas; y los soldados imperialistas
que militaban bajo el mando de Noriega sentían que a cada momento se angustiaba más su situación. Díaz, Alaton e, Pacheco, González ,\lier y Terán y Enriquez sitiaban
a Puebla; y la ciudad heroica semjaba estar envuelta en
1ma constelación. De repente las tropas ele Leonardo 11árquez, el terrible, el siniestro, el cruel, bajaron desde la caoital de la República y amenazaron desencadenarse sobre
las huestes de Porfirio Díaz. Eran como rachas que pre
tendían estrujar los laureles germinados en )fiahuatlán y
la Carbonera.
"El jefe del Ejército de Oriente se sintió entre las fuerzas sitiadas de Noriega y las huestes auxiliares ele Leonardo
:.\1;'trquez; y decidió romper aquela dificultad con una ele las
audacias más estupendas que registra nuestra historia militar. Concibió, en un instante ele inspiración divina, caer sobre Pueb!a a viva fuerza para hostilizar Juego con toda li1 bertad al ejército de ;\[árquez. El penamsiento se lleró a ca-·
bo triunfalmente. El 2 ele Abril en la tarde el pabellón republicano ondeaba sobre la ciudad ilustre; una semana después
derrotó a :.\l'árquez de San Lorenzo, y a mediados de ,\bril
terminó su magní'fica campaiia con el cerco de la Capital
rle la República. La epopeya concluía, en tanto que pre·
ludiaba la tragedia de los Ilapsburgos aquella tragedia que
~egún la frase del :.\fae.s tro Justo Sierra parecía trazada corno por un I):squilo que removiera en gigante,cos escenay humanidades!
rios. acontecimientos, pueblos
......
$:
•

\\

~~

?
Don Venust.iano Carranza, exSutteniente de la extin
nado Porfinsta Y casi ex-Jefe c:el ex- E'Jerci
, 'to ex-const1tuc1onalista.
t~ . 2.., . Reserva. Ex-Senado!' del ex-Se-

~~~~~

La Glorificación del 2 de Abril
Tenemos el gusto d
f
lectores algunos párr:fo~ r~~f r d'a nuestros
pronunció en el Congreso
. iscurso qu.e
putado Nemesio García :a_ex1c~no el ~1en 9ue el 2 de Abril fué elev:~¿º• 1ól d1a
gona d~ fietsa nacional. Este ac~ ~ cateprema Justicia fué uno de los poqu' e. suhala
.
1s1mQs
gods q~e tuvo el ilustre ex-Presidente
en su estterro.

lucl~a,. ha dejado de alentar en nuestro
.
. .
reY1nr en· la historia al lacio d 1 ,. . . medio publu:o, para
·· ,.
' '
e Juansmo" y· d ¡ "1 d'
mo. ., o seremos no~o tros los
e
er 1s1111 mausoleo glori~so p;ra le~~~tar ranl.ql_uen~os bloques de
'
' ar ec 11cac1ones en dond
poc1amos guarecernos: nuestras frent
.
e
reles de una tumba épica _____ . X o 'E es no prof~naran l~t!lu s temerosos e inquietos. el si - . Gstad tran9u1los, espm.·
·
·
enor eneral Dta
1
';¡ a 1&gt;1and1r ,u espada arcan él'
z no vo \'ete triunfal no Yolverá a flame~ ica dtt llamas; su estandartro~ cam JOS. A 'l
'r orgu osa mente sobre
'
u1 es 1eva
t
'

''Con estos ejemplos, queda comprobado, qne el señor
General Díaz al a.saltar Puebla, realizó una hazaña digna
de figurar en )?. historia militar del mundo. Logró hacer
en unas cuantas horas. lo que otros genios no han podido
alcanzar en centenares de días. Las armas republicanas, en
aquel!:-. jornada. reunieron l;i. apoteosis de la Estrategia con
la apoteosis ele la Patria. El señor General Díaz, en aquella
fecha no se conformó con salvar las instituciones, sino que
las pu,-o encima de un luminoso pedestal. La justicia no se
limitó a hotener la Yictoria: sino qne a semejanza de la guerrera Pallas derivó desde entonces sn existencia de la olímpica testa de un Joven omnipotente.
¿"Y sería decoroso que nosotros, los que ayer tocamos
a diana permaneciésemos mudos, como los cortesanos de
Luis XVIII ante el recuerdo de ::Vlarengo y Austerlitz? La
leyenda napoleónica quiso ser ahogada por la envidia de
los Borbones, que confundieron la agonía de un régimen
1:011 la agon*a de la verdad, y se olvidaron de que las vic10rias de Bonaparte eran las victorias ele la Francia. A nosotros nos está asando lo mismo. Escatimar laureles en

E L P ROPIO ZAPATA.

rrado, es ofender a nuestro hravo Ejérrito. porque se arroja
polvo sobre uno de los mejores cuarteles ele su blasón; es
lastimar a la Patria, porque se arranca con mano rabíosa
y fanática, una de las páginas más vibrantes de su Historia. ¡ Y bien el recuerdo discutido del Estadista os pertenece tempor almente, oh políticos miltantes : podéis analiz,trlo · piedad. Clayac\ en él Yuestros escalpe!os; partid
0

�Yios:--:- Pero inclinaos ante rl Guerrero. po rque desde ha,·~ 4.) a.no, repMa ~n el rega.zo maternal de la República. y
s1 alguien fuese a 1hterrump1r su desca nso. sería nn infeliz
Cnclro que mereciera más bie n lá risa c¡ue la cólera candente de Juvenal.
"Este a~unto es ele ob,·ia resolución porque para fallarlo no se. requiere dictamen ele comisión ni repetidas lecturas .. S~ .discute un problep1a de ingeniería, se estudia un
caso Jttr1cl1co, se medita sobre una cuestión social: pero las
e1_&gt;opeyas_ tienen ..el pr_ivile_gio santo de deslumbrar y repudian la 111clagac1011 m111uc1osa de los gabinetes. La batalla
de Salamina no se comprueba en archivos ni se detalla en
hibliotecas: ¡LA POESIA NO NECESITA DOCUMENTOS! El 2 ele .\bril tiene la grandeza de haber penetrado
en el alma apasionada de las mu ititudes y no saldrá de allí
con sabias rectificaciones ele eruditos. Los historiadores1
deben dedicarse al estudio ele las cuestiones secundarias a
semejanza de lo, hortelanos, que sólo cultivan las plantas
peqt:eña"': las epopeyas nacen y se desarrollan como las
i-ehas, sin necesita r nunca del castigo encantado de la poda: se has tan a sí mismas; florecen y fructifi can, bajo la
caricia direl.'ta ele la naturaleza. Pretender encauzar un torrente de sensaciones dentro del Reglamento de la Cámara es tan ilusorio como pretender encauza r en un canal el
ímpetu desbordante del ::'\iágara ¡_ _____ EJ 2 de Abril debe
ser fiesta nacional porque así lo siente la República. Esto se sostiene más bien con pasión que con razonamientos. /\. todos Jo,, fríos argumentadores se les puede contestar con las palabras de Ezequiel: ¡ "Arrancaré 'de su pecho
el corazón de piedra y les daré un corazón de carne!"

Hi1toria de un peso falso.
--()--

(Cond1.1sión.)

DOROTEO

--o--Este producto del fango
con su cara de .\ smodeo
se llamaba Doroteo
Y se apellidaba .\rango.

.:\fas después del libertario
1110,·imiento que triunfó
del nombre de presidiario
también él se libertó.
En su afán siempre crecido
de triunfar y de ascender
tocayo del Presidente
Pancho Villa llegó a ser.
Cuando sus fuerzas llega ron
a la plaza de Torreón
los yanquis lo apellidaron
"El bandido X apoleón.'

,.,..,.,

Después ele cien mil azares
fué tanto lo que subió
que en la silla del gran Juárez
i oh, ironía! se sentó.
Fue entonces. cuando en honor
del bandido General
se tocaba ¡ oh, gran dolor!
nuestro himno nacional.
Una turba ele menguados
le tributaba loores:
Generales. Diputados
Ex-11 ini,tros, Senadores ___ __
~las vino Celaya __ __ y creo
que el fondo ha tornado al fango:
ha vuelto a ser Doroteo
el gran Doroteo .\ rango.
Resulta inútil querer
YOh-erlo al sofo perdido:
él que Doroteo ha siclo
Doroteo habrá de ser.

Rec l tas útiles
AGUA DE ROMERO

--o--

El agua ele romero, planta que. como tod as la~ labiadas, tiene propiecla?es reconstituyentes y tóni cas se fabnca del modo siguiente:
'
Aceite e.sencia, de romero 60 gramos.
Aguardiente ele vino __ __ 2 litros.
Debe usarse en la proporción de
una cucharada del agua de tocador
por cada litro de i\i;{Ua para lavarse.

o,- - -ESPIRITU DE MENTA
. -o-Esta exc~le~te agua dentífrica. que
puede sust1tt11r con Yeutaja a tocias
l~s 1el comercio. se prepar del modo
s1gu1ente:
Esencia de menta inglesa 20 gramos.
Alc_ohol de 90 grados ___ 180
"

Y guarda en frascos tapados hermética mente.
Se usa echando ocho O diez gotas
en un vaso de agua de los ordinarios.

- - -----o---- - AGUA DE CLAVELES

--o-JI OJas
. de clave! ----- 400 gramos.
Alcohol ele 90 grados ____ 2 ltros.
:'intura de benjuí __ __ _ 200 gramos.
Se ponen las hojas de clavel en inf nsión en el alcohol Y se tienen diez
O cloc~ día s.. En seguida se filtra y,
despues de filtrado se añade la tintura ele benjuí.

bo esa infeliz era padre, era mad rese había dormido cansada de aguardar al inglesito. Pero. ¿qué Je importaba a él dormir en la calle? ¡ Si lo mis
mo pasaba muchas noches! ¡ Y al día
siguiente no lo azotaría'---- !Llegaba rico!_ ___ ¡Con un peso!
i Ay cuántas. cuántas cosas tienen
adentro un peso para el pobre!
.\lli en el zagrán. encogido como
un gatito blanco, ,e quedó el muchacho dormido. Dormid(), sí: pero apretando con los dedos ele la mano derecha. que es la má ~ segura, aquel sol,
aquella águila. aquel sr.eño ! Durmió
mal. no por la dur&lt;'za del colchón de
piedra no por el frío, no por el ai,e,
porque a eso Citaba acostumbrad,,:
pero sí porque esta ha muy ale1ue y
tenía mucho miedo de que aquel jl:l-·
jaro de plata se Yolara. ¿Creen ustedes que ese muchacho jamás había
tenido un peso suyo? Pues así hay
muchísimos.
Además, el inglésito quería soñar
despierto, hablar en YOZ alta con sus
ilusiones.
Primero, el desayuno ___ Bueno. ar,
real para los tres! Pero los pesos tic
nen muchos centavos y hacía tiem·
.po que el inglesito tenía ganas ele tomar 1:n tamal con su champurrado:
Bueno, real y tlaco. Queda mucho.
mucho dinero ___ _ :'&gt;l. i·l no diría C¡,1c
tenía un peso ____ aunque le ciaban tentaciones muy fuertes ele enseñarlo, de
lucirlo, ele paseado, de so11:i1 :-cli,. romo si fuera una ;tmaja, a h hermanita: de que lo Yie:·a la nnm.í y pen··
sara : "Ya puedo descansar, !l1&gt;r•1u~
mi hijo me mantiene.'' Pero en , iendolo, en tomándolo. la 111:1111.i rl,111pra
ría un real ele tequila. \ el muchacho tenía un proyecto atrevido: gastar un real, que iba a ser ele tequ ila
en un billete. Y, sobre otdo, recordaba el granuj a que debía unos tlacos en la panadería otros en la t ien;
cJa __ _y era imposible que la mama
los pagara si él le rl,era el peso. i Reales men os!
¡ X o! era más urgente _comprar .n~anta para que la hermamta se h1c1~ra
una camisa. ¡ La pobrecilla se queJaba tantísimo dei frío _______ Decidiclamente a la mamá cuatro reales. un
tostón y los otros cuatro reales
para él. es decir. para el tamal,
el billete., para la manta----iY quien
sabe para cuantas cosas más! i ~uecle se r que alcanzara hasta para ir al
Circo!
¿Y si ganaba trrscientos pesos. en
Ja lotería con ese real? i Tres cientos pesos! i X o se h~n de ~e acahar nunca! Esos tendna el senor que
le &lt;lió el pe,o.
.........
.. . . . . . ..
· · Vino la luz. es decir. ya estaba para llegar. cuando el muchacho se puso
en pie. Barrían las calles____ _Pasaron una s burras con los b_otes de h?jalt¡a, en que de las haciendas proximas Yieue la leche. Luego pasaron
vacas ____ En Santa Teresa llamaban a
misa ___ __-¡ Jaletinas!, gritó una voz
áspera.
El rapazue lo

P~:ª

la madre, con manta, con un bizcocho para la francesita y con un tamal en el estómago. Iba a espe rar a
que abrieran cierto tendajo. en el que
vendían todo lo má~ he rmoso, todo Jo
más útil tod olo más apetecible para
él, velas, indianas. $antas de barro,
madejas de seda, &lt;.:ohetes, soldaditos
de plomo, caramel0s. pan, estampas,
títeres _____ Cuanto ~e necesitaba para
l'ivir. Y p5ecisarnente en la puerta se
sentaba una mujer detrás de la olla
de tamales.
Fué paso a paso. porque todavía era
muy temprano. Y a había aclarado. Pa
só por San Juan de Letrán. De la
pensión de caballos salia una hermosa yegua con alhar&lt;lón de cuero amari llo y llevada de la brida por .el mozo ele su dueño, alemán probablemente. Frente a la imprenta de El Monitor y casi echados en las baldosa de la
acera. hombres y c:hicuelos doblaban
los periódicos todavía húmedos. :\luchas de esos chicos eran amigos de
él, y el pri mer impulso que sintió
íué el de ir a haLlarles enseñarles
el peso ____ pero ¿y si se lo quitaban?
El cojo, sobre todo, el cojo era algo
ma lo.
De modo que el pillín siguió de largo.
\" a el tendajo estaba abierto. y lo
primero. por de contado fué el tamaL ___ y no fré un o. fueron dos: i al
fin estaba rico! Y tras los tamales,
1111 biscocho ele h¡¡r ina y hue,·o. un rico bollo que sabía a gloria. Querían
cobra rle adelantado: pero él enseñó
el pe~o con majestuosa dignidad.
-.\hora que· compre manta, cambiaré. Y pidió dos Ya ras de manta ;
compró un granadero de barro que
lía cuartilla y al que tuvo la desdicha de perder en su más temprana
edad, porque al cogerlo, con la mano conyu]sa de emoción se le cayó
al suelo: le enrn!Yieron la manta en
nn papel de estraza. y él con orgu11 0 11 con el ademán de un soberano.
arojó por el aire el limpio peso. que
al caer en el zinc del mostrador, dió
un grito de franqueza. uno ele esos
gritos que se escapan en los dramas_al
traidor. al ase ino. al verdaero clelmcucnte. El español había oído y atrapo al ch iquitín por el pescuezo.
-i Ladroncillo. ladrón l Vas a pagármelas.

"ª

~;;é

.. ¿Ó~é
.El ·1~1~1ñ·e·c·o. ~~:to: ·,;e~,;~
pedazos en el sue)o ___ la 1_nd1a que gn
taba ____ el gachup111 estruJanclo al p~bre chico ___ __Ja madre. la hermanita. la franecsita, allá ~nu): lejos----más lejos todavía las 1lt1s1ones _____ y
el aenclarme muy cerca.
(rna confrsaría ____ un herido ____ un
horacho ___ _gentes que le Yieron mala
cara ___ _hombres que le acusaron de
hal;er robado pañuelos i a él que_ se
secaba la, lágr imas con su ca1:11sa !
Y luego la CorreccionaL ____ el Jorol&gt;adito que le enseñó a hacer malas
co,as ____ y afuera la n~atlre, que n,1t!rió en el hospital de diarrea alcohohca ____ y la hermanita .. la francesa,. a
quien porque no yend1a muchos billete~. la compraron, y a poco la pobrerilla se murió.
¡Señor! Tú qúe trocaste el agua ~n
Yi no: tú que hicste santo al laclron
Dimas: ¿por qué no te dignaste con,·t'rt · r en bueno el peso falso &lt;le ese
; Por ,mii_en .maq~~~),'tS:ª·
.....a..it.c~

com la espearnza Lomo el amor, como la vida: peso fa1,o. Tú eres bueno. Te llamas caridad. Tú que cegaste a Saulo en el camino de Damasco. ¿por qué no cegaste al e:,pañol
de aquella tienda?
Manuel GUTIERREZ NAJERA.
-

---0

La Vírgen y los angeles.
--o(Conclusión.)
Sí, yo qu iero sólo ,·estir a mi hijo, sóla arrullarlo v dorm irlo. sóla hacer
mis trabajos, · sóla hilar mi rueca, y
sola ir al lavadero. Y como estos pequeños trabajos me parecen casi una
alegría, no tengo en hacerlos, gran
mérito. y sí sería culpable al soportar que los ángeles los hicieran en mi
Jugar____ ¿Comprendes?
-Yo creo que si. mi querida hija:
a ser preciso que yo
pero entonce.renuncie también a ios pequeños servicios que los ángeles me hacían.
-EYidentemente. amigo mío.
-Y o había creído sin embargo. que
ser el esposo ele la madre del ~Iesías
me ciaba derecho a algunas pequeiia~
ven tajas: pero tú debes tener razón
porque eres má :, inteligente y más sabia que yo. aunque no tienes más que
quince años y yo paso de lo" sesenta.

"ª

* * *
. \ la noche siguiente. como el nmo
Jesús lloraba y no.quería dormirse. repentinamente se oyó en la calle una
me lodía ligera y de extrema dulzura.
:,..fa ría abrió la puerta y miró, al claro
de la luna. alineados contra el muro
ele la casa. a los ángele sque hacían
música en sus pequeñas arpas. .
-¿TodaYÍa Ustecles?-les dijo ella.
¿ Y si le place gritar y »ufrir? Ade¿ Y si le place gritar y sufrir? •\demás aquí estoy yo que soy , 11 madre.
iclo~ o me en fado.
.\ 1 dí a siguiente no se aparecieron
para nada: pero a la otra mañana,
:,..[aría lo~ Yió a todos en el patio, agrupados baj o la higuera, tímidos, avergonzados y llorand\. en silencio.
,-:',.lis angelitos - les dijo,-os parezco seYera porque sois muy pequeños para comprender ____ Pero i escuchad! La ,·ieja Séfora que Yi\'e enfrente e~tá paralítica ___ Un poco más
lejos e:,tá la buena Raquel que ti~ne
doce hijos y pasa .nuchos trabaJOS
para atenderlos. Y así encontraréis
en \azareth otra, muchas pobres mujeres. Pues bien. es pi:eciso ayudarlas para hacer su ti aí&gt;aJo; a laYar su
ropa, a cuidar sus hijos: si queréis
complacer a mi hijo. por allá lo lograréis mejor.
Y Yie nclo a los pequeños con las
naric illas plegadas por un gesto de pesar, añadió:
- Cuando sea más grande os permitiré jugar con él: pero mientras haced
lo que os digo.
Y aquel año, todas las pobres mujeres y las enfermas .re. Xazaret11, fueron auxiliadas y lo., 111ños mecidos Y
arrullados por ser, 1dores invisibles,
porque sólo }laria ) J osé nían a los
ángeles, y los recién nacido~- no 11?raron más a excepc~.&gt;n del nm o Jesiis
rr_ue quería sufrir por todo~.

�mentos al compás de la charanga zapatista, desaforadamente.
Gentes venidas de la ex-;,Ietrópoli,
--o-cuentan que el general Cal y ;,Iayor,
(Vienf: de l?. 3a. pág).
ctnre su botín de e(Uerra, ha traslalol&gt; E5tados Unidc:,s, el cnal puso dado a la graciosa bailarina al EstaWilson ál serYicio de los rernluciodo de ;,Jorelos en cuy.as abruptas.
narios mexicanos e11 contra de Huer- serranías y al compá~ del cuerno zata '
patista la Conesa bailará garrotin6.
* *
iantásticos.
En seguida añad ió:
Real y positiramente el generar
''Xo habría caído si no hace la gue- Cal y ;,[ayor puede estar sati,iecho,
tra en su contra el gobierno de los de la victoria. La plaza rendida por
Estados Unido:.. i' ¿porqué? Porque sus bizarros esfuerzos, no era preciáquel se negó a acceder a lo que el samente una plaza 1:-uerte, pero sí diginanw Lind pretendía.
na por otros muchos títulos, del asal¿ "Porqué cayó Santos Zelaya? ¿ Por to y la captura.
c¡ué cayó Estrada Palma? ¿Porqué
11aría Conesa es ,111 magnífico boiuii1 caído y han sido asesinados mu- tí n par los zapatist.is. En el destiechos presidentes en Santo Dómingo rro a que se verán condenados muy
y Hayti?
en breve, la creadora de la ''Gatita
"Todos ellos han .:aido por el hu- Blanca," será un admirable lenitivo
manitarismo de los Estados Unidos." para sus penas y mia distracción ad"Y ahorn ellos mismos nos vienen mirable para sus torpes cavilaciones.
Los picarescos ''couplets" de la Cocliciendo que \Vilson es sincero, honrado, modesto, democrático y respe- nesa, quizá eviten algún asalto semetuoso de la soberanía del pueblo; ¡ Qué jante al de Ticumán y quién sabe si
bello ejemplo! Wilson no reconoció los neg-ros ojos de la canzonetista
a Huerta, pero reconoció a Benavi- hipnoticen algun a vez a Genovevo dedes,el autor del cu,_.rtelazo de Lima, la O., impidiéndole excederse en el
en el Perú, que empleó los mismos asesinat o.
Ya parece que miro, allá en "'l're,;
medios para despon,;r a un gobernante demócrata como ;,J ad ero fué de- Marías" el seductor aspecto Je un
puesto, el doctor Bilinghurst, después c.ampamenlo: En tomo de una hogueque había sido asesinado el Primer ra, sentados en el suelo, con el rifle muy cerca de la 111a110 y sobre las
)I Ínistro, ge11ra[ V arela.
"Wilson que nu I econoció a H uer- piernas largos puñales. todos los geta porque había dt.rrocado un régi- neralísimos de la horda con los ojos
men legal, reconoció al caníbal Ores- desorien tados, la boca seca y la nari:i:
tes Zah10r, jefe de una cuadrilla de hinchacla.
En el lugar de honor Enúliano, iÍ·
bandidos en Haytí, que arrojó del povido
y mudo, como siempre. Genovecl er al general .\ntonio Simón: y los
Etasdos Unidos combatieron la opo- vo acariciándose con el puñal los ca&amp;ición ele! pueblo de Ilaytí. encabe- llos "blindados de los pies;" Soto y
zada por el recto senador Theodore, Gama con las harbas crecidas; Cal y
::'.Iayor ébrio con una botella en la
contra el crimnal de Zamor."
Y al fin expone c~tas se nsacionales siniestra y unas castaíiuelas en la
diestra; Palafox, vestido de cuero a
declaraciones:
la vera de Emiliano, fiel como un
"A mí personalmente me dijo lo perro; Eufemio de pie junto a su casiguiente Palavicini: 'Tamarada Pé- ballo por si acaso ____ Y así en círrez Taylor, venid con nosotros a Ve- culos concéntricos todos los otros
racruz, Carranza debe triunfar porque ases de esa baraja sangrienta que se
tiene e1 decidido apoyo de lor. Esta- llama el zapatismo.''
dos Unidos. Silliman está desde hace
----o-~-tiempo comprado por Carranza."
"X o acabab;i el orador de pronunciar estas palabras, .:nando González
Garza se puso en pié y exclamó:
·-o-"Palavicini es un tiesgraciado, es un
"The San .A. ntonio Express," en su
traidor." Pérez Taylor continuó: "En
las enormes cuentas de los libros de última edición dominical trae el si\Vall Street, y con l.¿ complacencia de gu iente párrafo. en dond~ de un mo\Vi.lson y Bryan, se ..:stán a cada mo- do elocuente se pintan algunos demento aglomerando enormes ganan- detalles del lynchamiento del negro
cias.
Stanley, en la ViJla de Temple:
¡ "Qué vergüenza para la revolución!
"La muerte de Stanley, fué pesenHacer esta revolución por Wilson, y ciada anoche por mujere,; y r.itío5. E!
ahora div~didos por \\'ilson, conti- negro trató seis vcc.-es de salir &lt;le la~
nuar esta revolución, al principio llamas
pero
unas
pesadas caa1~ada y bendecida, y que ahora es denas se lo impedia ,i. Dc~¡,ués de ~u
odiada y abominada por la inmensa muerte los restos c!e su cuerp,) itiemayorí;,. del pueblo mexicano.''
ron colgados, como escarmiento, de
un poste telegráfü:&lt;, . ..-\l~n1ws &lt;le los
espectadores recogi,:,ron cenizas para
guardarlas como ri'•:nt'rdn. (·11 tant ~·
que unas mujeres levantaban unos
objetos, probablemente los huesos car
bonizados del negro."
-o-i ?IIujers y niños asistiendo y goUn periódico carrancista de Vera- zando con esta saturnal de sangre!
qqz, public?. un articulejo relativo
i :\Lujeres y niños recogiendo carne
al rapto de )Iaría Conesa. Reprodu- humana quemada, como "souvenirs."
cimos algunos de i,us párrafos para
Esto si es c~ltura. Esto si es miseque los adoradores de la inimitable ricordia. Esto si es humanidad.
builariana se enteren de su suerte:
Con razón el Presidente Wilson,
"Una Yerdadera bailarina es aque- representante de un pueblo üm mo-

A través de la Prensa.

*

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Director ,¡ Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
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que no hayan servido para otro objeto.
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Aceite esencial de lavanda, 30 gramos; Almizcle, O.OS cen tígramos; Alcohol puro, 1 litro.
Se ponen el aceite, el an12cle y el
alcohol en una r edc,ma de dos litros.
Se agita muy fuertemente mucho
tiempo y se deja revosar durante cinco o seis días.
Después se vuelve a agitar como al
principio y se guarda en frascos herméticamente tapado.., y con el tapón
forrado de valdés.
ERRATAS NOTABLES.

--oEn l&lt;'. plana central decimos al pi~
de uno de los grabados "Celeste Imperio," en lugar de Imperio del Sol
N?.cientl!,
Al pie de otro grabado decimos cosacos en ve~ de Coraceros.
Estas deficiencias de forma y otras
más se deben a la prisa que tuvimos
en formar el primet número. Suplicamos a nuestros lectores que nos las
perdonen.

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                </elementTextContainer>
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1915. Año 1. No. Prospecto. Agosto</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Talleres el Imparcial de Texas</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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