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                    <text>REVISTA MEXICANA
1

1

Semanario Ilustrado.

Septiembre 12 de 1915.

1

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Volúmen 1 o. - Número 1.

�REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
San Antonio, Texas, Septiembre 12 de 19 15.

Año l.

·-·• •

A los Anunciantes

Pagina Editorial.

*
*
G©l
C@'

*

El número prospecto de " Revist a ~nidad de pedidos.
Mexicana" se agotó a los tres días de
El éxito ha sido colosal. En todas
haber aparecido. Fué tanta la deman- partes la venta ha sido enorme, y la s
da qt.e hubo de nuestro periódico que subscricione s s~. multiplican a medida

iBB,.

'8B'

®3

nos vimos obligados a suspender in- ¡ que pasan los d1as.

®S®$~@@eeeeee*®®®®®**
¡A anunciarse! ~o hay que o:vidar
que la mayor parte de los periódicos .
se leen y luego se dejan: en tanto que
" Revista Mexicana" se lee en el momento de ser comprada, luego se lle-

va al hogar, en donde se sigue leyendo durante toda la semana. Después
se guarda en espera de nuevos ejemplares para formar colecciones y encr.adernarlas.

Una inse rción en "Revista Mexicana ," es por cons iguiente muchís imo
más productiva que una semana constante de anuncios en cualquiera otro
periódico.

¡A Anunciarse!
Para ello, diríjase Vd. a

~'Revista Mexicana"
, .. •' it. ,.,

.¡,

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P. O~ ·Box 637~ San· Antonio,
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LA PRENSA REACCIONARIA

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Texas ~;·.~•

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Gral. Huerta. No se fijó- tánto era su ambici5n de llegar al
solio-en que al colaborar con los invasores en la construcción del patíbulo en donde iba a ser sacrificada la a dminisSi, es preciso r epetir las elocuentes palúbn:s t!t ] ... lio Ce
tración huertista, lo que en realidad hacía era autorizar torsar para poner de manifiesto la inconsecuencia r la injusti- pemente su futura ejecución.
cia de las seis repúblicas latino-americanas, que han intentado
Y la sentencia se ha cumplido: el que a hierro mata, a
hierro muere. Hoy como ayer, existe un grupo de mexiresolver los asuntos interiores de ;\J éxico.
canos tan desprovistos de sentido moral como los revoluLos Estados Unidos, a pesar de ser 11 11 país limítrofe del
cionarios de 1914, que se encuentra dispuesto a ayudar al
nuestro, se encuentran muy lejos de nosotros por la t: ::e:rL'11gobierno norte-americano en la eliminación de Carranza de
cia de tradiciones y de idioma; por los antagonismos do: raza
la política de México. Las derrotas de Villa no son motivo
y ele religión. Ya fuimos sus Yíctimas en 1836 y en lti~!l, y
nada tendría de particular que nos vo!vieran a sacr ifiL ... r copara cantar victoria. Los Estados Unidos no q uitarán el demo entonces. Pero las repúblicas latinas. que son hijas de do del renglón.
La prensa llamada reaccionaria, ante la repetición de la
España, y que por lo mismo debieran ser nuestras her &lt;11a11as: que han cometido nuestros mismos errores: que !iercua- escena vergonzante, lejos de castigar a Carranza con la repero n de sus antepasados las mismas inquietudes y turh11 lc11 · tición de su conducta, ha prescindido de divisiones políticas
y ha condenado unánimemen.te la intromisión norte-americías que nosotros heredamos de los nuestros: las repúbli cas
latinas ________ ¡ Oh, enfrente de su actitud no nos cabe ntro
cana en }os asuntos interiores de México. Algunos periódi.cos, como "La Prensa" han suspendido su campaña antic;arecurso que e11Yoh·ernos dolorosamente en nuestro mant,J
rrancista en espera de acontecimientos decisivos; otros, como
y esperar resignados el golpe de los puñales fratr icida,!
" El Presente" y "Justicia" han seguido atacando a Don Ve¿Por qué se asombran Argentina y Chile, T3oli,·ia y Guatemala de nuestras desgracias? ¿Acaso la Patria de :-ia, rnicn· nustiano, pero negando al Gobierno de Washington el derecho de organizar nuestras instituciones; otros como "El
to ha olvidado los negros días del tirano Ro,ds? e Y GllaNorte" han llevado su abnegación hasta declarar, que se agrutemala? ¿ No comprend e que nadie descon uc.' que :,u 3t1clo,
parán en derredor del mismo Carranza, para defender la nadesde hace cuarenta años, solame nte presencia i;·,111ri:1s contra la civilización? ¿ Con qué títulos pues. reniegan e.le su cionalidad.
pasado y se oh·idan e.le su historia para convertirse de repenEsta conducta noble y desinteresada de los desterrados es
te en maestros de moral anglo-sajona?
el mejor comprobante de que aún alientan ensueños e ideales
Sus consejos constituyen un insulto; su n1l·&lt;li::,·iún nos
en el alma de la Patria. Todavía hay mexicanos que saben
hiere: su piedad nos hace daño.
esconder resentimientos en la hora tremenda en que peligra
:(osotros podíam os contestar a la s se is carit·tt i, as rela Nación.
.
públicas latinas: "¿ Queréis moral? Pu es entonces id a
Carranza no se conformó con unirse a los norte-ameriGuatemala y allí encon traréis madres que esp1,rn a ~ns hi_io;:;
canos en Abril de 1914. Hizo algo más: glorificó-oh, vermaridos que denuncian a sus mujeres: tiranu elos que a ntes
giienza-el desembarque de tro~as en Veracru.z, cuando P?r
de a sesinar a sus víctima s. los obligan a cava r sus propias
boca de un orador oficial, el d1a de nuestra m:iependenc1a,
sepulturas: si. id a Guatemala, y cuando hayais real izad o
en el bosque de evocaciones heroicas, pidió un aplauso esel milagro de redimir a este ¡nis t·orromp ido _____ entonces
truendoso para el Presidente Wilson "por haber matado a
,·enicl a enseñarnos el cam in o del deber y del honor."
Maquiavelo en América." (*).
.
, .
Si. todo es to podríamos contestar oh diplc:11átiu,, ck l
Para olvidar todo esto se necesita un gran esp1ntu de
,\. B. C.: pero no nos anima la \'enganza ni 11M al il'nla t i sacrificio. La prensa llamada reaccionari_a lo ha _tenid?, Y
rencor. Señalamos defectos. en defen~a de :'nc~tr;, i11tvgrimerece por tanto el parabién de los , patriotas_. Si hub1era!1
dad y no con el objeto de herir a determi n~da naciona" ida&lt;I.
repetido Ja actituj de Carranza habnan autorizado la humiXadíe sorpre nd erá en nuestras gestos y actitudes. la in- llación de aquel entonces.
soportable impertinencia del vicioso q ue ~e tra •1,tig11ra en
El Destino que ha castigado al ex-Subteniente reservista,
Profesor e.le Etica.
haciendo que Villa y los Madero, hagan con él lo mis1t;o que
· P o r eso nos limitamos a rcpc-tir las palahras de Cé,ar.
él hizo con el General Huerta, le ha deparado to~av1a un
'·Tu quoque. íl rutus?'' Hoy, como en el asesinato del di:in o
castigo mayor: la actitud de los desterrados, ~ue tienden un
Juli o. son nues tros verdugos aquellos que estaban obligavelo sobre los viejos agravios y Je ofrecen desinteresada ayudos a protejernos.
tla para defender la vida de México. Sí! La actitud de "La
Prensa" y "El Fresen te," de "El N or_t;" y " J usti~ia" es un
gran castigo porque es una gran lecci·J n; es un e¡emplo de
honor que hace resaltar muchísimo más la infidencia del 21
(ANTE EL PELI GRO INTERVENCIONISTA).
de Abril de 1914. La falta de aquel día había sido conde"La Prensa" y "El Presente" de esta ciudad y "Justicia" nada por palabras crueies; pero hoy, los hombres del régiy "El N orte" •d e El Paso, al deponer temporalmente sus odios
men caído han enseñado con hechos irerfutables . . . . que
cont ra Carranza, y mostrarse dispuestos a ayudarlo en la poen Abril ' de 1914 en Septiembre de 1915, Y siemsible defensa de la integrid~d nacional, han acabado de poner pre, no hay más qu~ un camino que seguir e.n caso de inde relieve la hum illación de Abril de 1914.
vasión e xtranjera: el de la defensa de la Patria!
Efectivamente, cuando en aquel entonces desembarcaron
("').-Palabras textuales pronunciadas el 16 tle Septiemlas tropas norteamericanas en Veracruz, Don Venustiano, en
Jugar de arriar el estandarte fratricida y emplear todas sus bre de 1914, en la Rotonda de Chapultepec, por D. Rafael
Cuerdas para expijlsar al invasor que hollaba el territorio de
Cueva11 y Gareía, aplaudidas frenéticamente, por don V~México, miró con complaciente disimulo el ultraje inferido
nust!al\O Carrltnza y de!ll?~ ¡ni~mbro~ d~l 15obi~rno preco~s\i.
la N?ción, y se UJlii! con lo¡¡ enemigos de la Patria, §n el tu¡¡i9~fj1istc:.

TU QUOQUE, BRUTUS?

®*®*®**®~*®*®®®8*~*8®
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Número 1

�·-- :.:::.._
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~ ===

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LOS R,ETRA!_Q_?~E HIDALGO= =

Retrato al óleo por J oaqiJín Ramírez.
Retrato propiedad del Señor Barquera

Hidalgo en su j o.1ventud.
Hiclalgo en traje de Generalísimo.

•· Rer ista )1 ex icana" reprodt.:cc hoy
en sus columnas ocho de los prin r ipales retratos qu e se ro nocen del P;1&lt;lre &lt;le la I ndepende ncia de ;,léxi co. )
los cuales han sido. en distintas ocasiones. ten idos como un os de los más
exactos.
F igura en esta ga lería la famosa
estatuita que se co usen a actu almente
en el ;\fosco &gt;-' acional y que --,sa por
,e r el verdadero retrato del caudillo.
Este aparece en ella de l)ie. co n sombrero y levita larga de la época y botas ''fuertes," exten diendo el braZ&lt;J
derecho horizontalmente y sotsenien ·
do en la mano un pape l. La figu ra
mide 21 ce ntímetro.s de altura. y ei
pedestal sobre que &lt;l esca n,a l t{.
La pequeña esc ultu ra. que estuvo
durante alg ún tiempo en la Academ ia
ele San Ca rl os. es obra de D. Clemente Terraz as. artista &lt;¡te fué compadre el e H idalgo y que la hizo. ~cg ún se ha comprobado, después de la
batalla del }Ionte de las Cru ces. Seg ún parece. en los primeros años &lt;i&lt;:
la Independencia la e,tatua ~e lleqba en solemn e procesión a la .\lam1.:da, para colocarl a en un a'.ta r durante la ceremo nia cÍYica que año por
año se .celebraba alli para solemnizar
el g rito de Dolores. En 1888 comprada en $150.00 por el .\yu ntam ienlo de
Guadalupe Hidalgo. el cura. con posterioridad. acord ó cederla al seiior
Presidente de la R epú blica. a fin d-e
que se enriqueciera con ella el ,\Juseo de Ar tillería.
.-\ lc,s datos anteriores. debémos

agregar que no falta quién afirme qt e
la e~taluita e,turn en poder de lturhidc durante algú1l tiempo ~iendo de
notar que desde aquella époc.: hasta.
el aiio 1850. en que. romo ante~ &lt;lccíamos. se hallaba en la . \cadcmia de
San Carlos. no logrrí conocerse su
paradero. En 185.t d Sr. Francisco
Terra,:as hijo de D. Clen1c11te. reconoció la e,tatua como obra de su padre. man ife,ta ndo al :-ir. Lic. D. telipe Sánchez Solís. que era por at¡rel
entonces ~u po~ec&lt;lor. que d mi,mo
D. Clemente "la hizo después de la
acción de l .:\!'unte de las Cruces. dada
por el seiior lJ idalgo:" pero que. "temeroso de ser &lt;lescuhierto al llegar
a .\c:11111 :iro. do11de terminó la cabeza, se fué p:tra Quet·étaro. dejándola
enterrada dentro de una caja bien embreada, debajo del piso de una acce&lt;ona .
)1 i padre, agrrgó el ,eííor
Terraza,. era de Querélaro y era
compadre del seiíor 11 idalgo ...
.\ robustecer etsas aíirmaciunes Yi110 la sigt:iente carta del Sr. D . José
Eulalio Calderón. que fué Canónigo
de la Culegiata de Guadalupe y co11te1n¡,oránt·o dd Cura de Dolores:
"El nachiller D. ]%é :daría Suslacta. partidario ('ntu~ia~ta de la J ndcpcndencia X acional. tenia .en e~ta ciu- .
dad un círrnlo ele amigo,. en tiU ma·
yor parte artistas y artesanos. entre
tflos Don Pedro y Don 13artc,lomé
Patilio lxtoluic¡q· y Terrazas. cs,ul
jure.,: Don Pedru 0,ampo. pintcJr:
Il1Í padre D011 J\enitci Cahlerón, y

Don Jnst }faria Guzmán. carpinteros.
Después de la acción de las Cruces.
dada por el sc1i or H ida lgo. los liberales ck c~ta capital ma ni iestaron g rande,; deseos de conoc.:er a aquel hé roe:
el P. Sustada que part icipaba de las
mismas intencio nes. acordó con s us
amigos que Terrazas fue ra a retratarlo donde lo encontrase.
".\sí lo hizo : pero al llegar a esta
r·Íu(J;1d rnn el retrato. lo supo el Cohicrno \'irreinal. y no sabiendo en
noder de quit· n paraba, ma ndó catea r
las casas de todos los art istas. Temeroso. sin embargo. Ter razas, de
que fuera descub ierto más tarde. entre tanto disponía su fuga hizo una
caricatura del Sr. H idalgo. con una
cuerda al cuello, indicand o que ese
('cle,iástico merecía ser ahorcado. Al
1 ealizar
Terrazas su fuga. dejó el
retrato dentro de rna caja e mb reada.
enterrado bajo el enrigado de u1ta
accesoria de la casa de campo de San
CrispÍll. arraba les de la Palma.''
.. . . . . .. . ... . . . . . . ...
"La obra se hizo e n la calle de Ti hurcio. en donde tenia su taller el Sr.
Terraza~:·
X X X

J:st;, c~latua. que. como dec imos.
pa,a por ser d verdadero retrato del
caudillo. ~inió en tiempo del Impe rio
para que el pintor Joaquín Ramírez
toma ra &lt;le e11a las líneas principales e
hiciera el retrato de H ida lgo. muy conocido. que se conserYa en el Sa'ón de
Embajadorc~ del Palacio \acia na!.

l&gt;írc~c también que H.atnircz se in~pirú eu una efigie en miniatura del Paurc de la Patria que conservaba una
mo nja. y que una anc\ana .que ~01:0ció perfeclal!lente al heroc iba d1ar:ame nte al estudio del artista. para .11~dica rl&lt;: las corrcccionc, que, a ~Y Ju,1rio. dchia hacer a los rasgos l1sonomicus prinripalcs.' El traje en que
a¡1arccc J Jid algo en este l'lladro no es.
11i co n mucho el fJlll' usaba, y lJUe era
romún a lodos lus ct:ra, de pueblo en
1810: chaqueta corta. chupa, pantalón
corto. med ia y d1i11ela .
X

:-

\.

Retrato que se conserva en la casa de Hi'ialgo,

en Dolores

que usaba ll idal~o, cuncuer&lt;la e11 lo
do con los detalles que reproduce el
óleo, y esto hace que el re,trato, p~r
más que no sea de los mas pa recidos, ofrezca un gran interés.
l\"otab!'é es también otro retrato
al óleo que, juntamente con el anterior ·guarda el Sr. Barquera, Y qu.c
está en tódo de acuerdo con la descr ipción que de la fi~ura de IIi~al~o
hace D.tLucas Alaman en su H 1~toria", de~cripción que puede. cons1·dcrarse como correcta, atendiendo .~
que el referido historiador con.ocio
persona 1mente ~ l 11 e'roe . El mismo
.
,_
:\!amán i·eproduJ~ ~n sn obra ol1 o re
trato distinto, d1c1endo que, de
dos los 'que conocía, era uno de . ~s
más parecidos. Este es el que publico,
có D. Carlos María de ~us,ta.m~!ite
en su famoso "Cu.a dro H1sto_r,1co Y
que. andando el ttempo, copio también el periódico llamado "El Museo
;\fexicano."

[º-

�Retrato que se conserva en el Colegio del Estado de Guanajuato.

18 a 20 años, fué hecho por un pintor de la época colonial sobre una
placa de marfil. Esta placa existe en
poder del anticuario D. Teodoro Alvarez, de Guadalajara, quien la compró a una familia residente en Morelia, que la poseía de largos años atrás.
por sucesión.

Por últmo, reproducimos una copia
&lt;le! cuadro al óleo que existe en la casa que habitó en Dolores el Padre
de la Patria y en el que aparece éste
sentado a su mesa de trabajo. Según
Jas noticias que tenemos, este retrato
fué colocado en el sitio en que se enc uentra, en tiempos del Imperio.
Ante la serit: de n :tr«l•&gt;s. v,.10~ cc,n
d mismo trazo de rostro, pern todos
diferentes en sus dttalle~ cal.Je pregun tar : ¿Cómo sería· el Padre de la Patria? ¿ Cómo sería su frente de majestuosa, para que genios de la talla
de l\forelos le rindiese n vasallaje?
é Cómo fulguraría n s us ojos. para que
en su derredor se agrupasc11. las muchedumbres, atraídas y magnetizadas?
La fuerza de Hidalgo fué ar rolladora : en unos cuantos días. por no decir
que en algunas hqras, despertó a un
centenar de miles de almas, que dormían el sueño tres veces secu lar de
la dominación española. Los decidió
a abandonar sus faenas, los con,irtio
en soldados. los tranfiguró en hombres de acción. Y esa fuerza moral
debe haber dejado huellas de grande~
za sobre su rostro.
A nosotros nos parece que un
grande artista mexicano podía emprender la tarea de pintar nn nue\'O
retrato del Padre Hidalgo. en donde
se sintetizasen la s cualidades que ostentan las efig ies que hoy cxis ter..
Un retrato en donde apareciese la astucia, que se trasluce en la estatuita
de Terrazas: la energía que caracteriza al cuadro del Señor Barquera; la
bondad, que emerge del retrato publicado en la H is toria de Alamán; la
fe, que fulgura en el cuadro que se
conserva en la Casa de Dolores; y
sobre todo la majestad, que distingue
al óleo de Ramí rez.
Un retrato, en donde se reunieran

.......
~·-

EL GENE~AL PAS€UAL OROZCO

Retrato. publicado en la Historia de
don Lucas Alamán.
todas las virtudes de aquel hombre
complejo y extraño, que en las agonías de su vida emprendió la obra de
la Independencia mexicana; y que no
conforme con legarnos una Patria.
nos legó también el sublime ejemplo
de morir por ella.

!

LOS TOPICOS DEL DIA.
A pesar de tantas ejecuciones de
mex~c~no~, a pesar de las grande&amp;
mov1l(zac10nes del ~jército NorteAmencano, a pesar de la muerte del
Gen_eral Or?zco, sigue habiendo peq_uenas partidas de rebeldes-constitucionalistas, cuando cruzan el R ío
Bravo, bandidos cuando invaden Texas-que asal_tan poblaciones, queman puentes, mterrumpen ferrocarriles, y hacen e~ fin, wdo aquello que
cuando se venf1caLa en México le
parecía a Mr. Wilsvn el advenim'i en
to glorioso de la libertad.
Esto prueba una 1ez más que nada
se consigue aplicando el terror sin
discernimiento.
X

X

X

Un periódico carrancista de Laredo nos ataca brutalmente. Le damos
las gracias, recordándole la célebre
quintilla:
"Tu cnt1ca majadera
De los versos que escribí,
Pedancio, a mí no me altera
Porque mucho más sufriera
Si te gustasen a tí."
X X X

En vista de que las conferencias entre Mr. Lansing y IOS Ministros de
Uruguay y Guatemafa, no han alcanzado el éxito apttecido, se empieza

a rumorar que los Estados Unidos
van a llamar en su apoyo a las poderosísimas repúblicas de Andorra y
de San Marine.
i Y con tan terribles aliados, la paz
se impondrá en l\Iéxico, en un término brevísimo I
Las autoridades bajas de las orillas
del Río Bravo. han aplicado en eslos últimos días "La Ley Fuga," a
quinientos o seiscientos compatriotas
nuestros. Y el pueblo, este pueblo
tan afamado por su espíritu justiciero
y libre, ha contell\ptado con cierta
complacencia, estas tremendas invasiones a la Ley, porque considera que
solo tienen lugar cuando se trata de
mexicanos.
1\' o comprenden qoe la Ley es como
la mujer: una vez ultrajada deja de
ser respetable para todo el mundo.
Y así como la Ley del Lynch, que
antes se aplicaba únicamente a negros
se aplicó hace algunas semanas al
rubio Frank, así también la Ley fuga,
que hay sólo sirve para escarnecer
a nuestra raza, mañana se aplicará a
todos por igual.
Las instituciones, cuando no se con·
servan intactas, se desmoronan.
Y la tiranía y la mjusticia, si bien
envilecen a los oprimidos. envilecen
todavía mucho más a los verdugos.
El tiempo Jo dirá.

¿Dó nde se encontraron durante el
mes de Agosto 'de 1915 los Jefes del
Estado Mayor de los distintos ejércitos del mundo?
-Joffre. el generalísimo francés,
a nduvo a través de la línea de operaciones, cuidando las puertas de la
Francia.
- -Falkenheim. el Jefe Alemán, estuvo procurando a rmonizar los esfuerzos de Hinderburg y l\fackenzen
para aniquilar las fuerzas de la Rus ia.
-El Gran Duque Nicolás se ocupó
en movilizar sus colosales ejércitos
para salvarlos de la invas ión teutona.
-¿Y Scott? ¿fü General Scott?
¿ El Jefe American o?
-Los periódicos dicen. aunque .nos
resistimos a creerln, que se dedicó a
conferen ciar con Villa.
X X X

'The Charleston News and Courier'
dice irónicamente: "la tarea de restaurar en México la paz ha dejado de
ser formidable desde que Uruguay ha
consen tido en ayurlarnos."
¿ Cuando se convencerán los países de
la América del Sur de que al obedecer las órdenes del · Presidente Wilson, lo único que w nsig~1en es provocar las risas del pueblo yanqui?

. La muerte trágica del general don
Pascual Orozco ha llenado de indignación y de dolor el alma de todos
los mexicanos. Hace apenas dos meses, que con la desaparición del general don Porfirio Díaz se extinguió
la personalidad más ilustre de nuestro pasado; hoy con la muerte del
general Orozco se pierde el más alto
representativo de la revolución de
1910. Decididamente, lo mejor de
t\Iéx ico se nos va.
La vida de los héroes comienza
el día de su muerte. En tal virtud, no
sentiríamos la desaparición del indomable guerrillero fronterizo, si su
rxistencia se hubiera apagado en un
escenario grandioso dign o de ella.
Pascual Orozco merecía haber muerto en un desfiladero como el de la s
Termópilas, o rodando ensangrentado, como los héroes de 1847, por los
peñascos del cerro de Chapultepec.
Soiíábamos para el Yalient e caudillo
de 1910 una dolorosa agonía como la
de Hércules y unos pomposos funerales como los de Patroclo. Suspirábamos por que su cadáver, en caso
de ser arrastrado. lo fuese únicamente por el carro de Aquiles.
Pero morir como murió, caer. en la
sombra; hundirse así , en medio de
un cuadro de misterio, y rodeado por
rnmores sordos __ eso es lo que despier
nuestra cólera y provoca nuestra desiI
esperación. Iba hacia la epopeya y
1
se encontró al Crimen cerrándole el
camino.
1
1
Era sin duda el más popular de éodos los mexicanos. Su vida fué fascinante y rápida como un relámpago.
Un día, conmovido por los dolores
que experimentaba su pueblo, y creyendo sinceramente, que las revolu·
ciones conducen a la conquista de los
derechos, decidió abandonar su vida
austera y frugal de campesino, para
empuña r la s armas del soldado. S_e
improvisó militar. y a la mañ~na s1NUiente de s u aventu ra temerana-co~o Lord Byron después de escribir
su " Chilrl Harold"-se dió cuenta de
que era célebre. La República entera
General de Divisl5n PASCUAL OROZCO.
yo]vió sus ojos aso mbrados ante el
audn. que impasiblemente colocaba
en su honda milagrosa, la piedra de- mando imper tin entemente que era
En él, se vió siempre el anhelo del
rrumbadora del gigante.
tanta su resistencia que parecía emmas grande de los revolucionarios.
Oliverio Cromwell, que desató el tbEl pueblo siempre se enamora d e1 potrada en el eje del planeta.
rrente de las multitudes para derribar
valor temerario, del carácter férreo.
Y la República. que se había reído
la monarquía; " y que luego, transforele la honradez espa rtana. Por eso el de Madero, se hizo revolucionaria
mándose de destru ctor en construcgener al Orozco. en unos cuantos n;e· an te los éx itos de Pascual Orozco.
tor, refrenó las iras populares que él
ses por no decir en unos cuantos d1as La Historia dirá tarde o t emprano,
mismo había excitado, encauzó todas
se forjó la más luminosa de las Je- que fué él quien rea lmente destronó
las fuerzas desbocadas y organizó miyendas y conquistó de. un . golpe el al Cesar.
lagrosamente una Inglaterra nueva.
amor entusiasta de las mqmetas muDespués vin o su desengaño, la conchedumbre s. la Nación atónita veía vicción palpable de que los hombres
Eso quería hacer el general Orozal héroe que desde las colinas de ·'La encumbrados por la revolución que
so con nuestra Patria. Eso hubiera
Mojina" y "Pedernales". desafiaba al él había hecho. no podían llevar a la
hecho si la fatalidad no le hubiera
poder con una a rroga~c1a que pare- Patria sino al desastre. Comprendió
obs truido el paso.
cía locura y esperaba imperturbable- que era su deber acaudillar una nueEl Gobierno y el pueblo de los
mente. que sobre su persona se .des- va rebelión y volvió a retar al DesEstados Unidos deben investigar los
plomase todo el peso de la dicta- tino. Porque Pascual Orozco, lejos
detalles de la muerte del general
dura porfiriana.
.
de ser un demoledor vu lgar que conOrozco, pues hasta hoy las versiones
Su act itud fué el secreto del tnun- siderara que su papel consistía únicaoficiales no han satisfecho a la opifo de la revolución de 1910. Aquella mente en destruir supo desde el prinión pública. Es inútil que se pretenvirilidad sin precedente, aquel gesto mer momento las responsabilidades
da calumniar la memoria de nuestro
de desdén por la vida, aquel reto al que había adquirido al alterar la paz
compatriota. diciendo que fué un vulDestino, hipnotizaron en un instante el 20 de noviembre de 1910, y el comgar ladrón de caballos; el héroe muer
a todos los mexicanos, desde un con- promiso sagrado que tenía de restato es más poderoso que ayer, y su
fín hasta el otro de la República. Y blecerla. Por eso su vicia de revolurecuerdo emerge triunfalmente del
l\Iéxico se dió cuenta de que la silla cionario en 1910 y en 1912 no está
estercolero en que se le quiere sepuldorada del general Díaz estaba en- ni puede estar en contradicción con
tar.
vejecida y apolillada, a pesar de qu e su actitud francamente pacifista de
~ í a n a"'fi,,_r_-~J'-"913
~ ~ ~ ~~ ~ ~ ~.U:::.il.ltíL.il.-l,iL..lllilLill;:1...J:::A.1~~ ~ ~ ~ ~_w~-'-::!':

_.).

\..

�-------------000000
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ºººº....;........................................................... 1
(
EL TAMBORCITO DE VALLAPOLID.( )

I
La fa tal noticia circuló con asombrosa rapidez por la siempre pacífica Q uerétaro, conste rnando los espíritus débiles y arra ncando ayes de
conm isera ción a los corazones t iernos
y rompasivos. ?\ o había remedio:
Calleja, a reiteradas súplicas de los
princ ipal-es vecinos de la ciudad, accedía a indultar a los rel igiosos aprehendid os en la batalla de Acuko, pero se manifesta ba duro e inquebrantable para perdonar a los demás prisioneros. Las lágrimas de las damas
qt:ereta nas ninguna mella habían hecho en el corazón de roca del jefe
real ista, y, por consiguiente, la cruel
sentencia de muerte dictada contra
aq uéllos se ejecutaría ineludiblemente.
Y no era eso todo. La sociedad,
aunque nada acostumbrada a los sangrientos horrores de la guerra, podría
soportar la muerte de los insurrectos
prisioneros, pero no consentir en ser
simple e ir responsable testigo de la
injusta ejecución del inocente niño
Pablo Armenta. tamborcito del ejército insurge nte, sobre quien recaía
también la severa sentencia de Calleja. Si era natu ral que los campos
ele Querétaro se humedecieran con la
sa1igre de aq uel!os patriotas, porque
así lo exigían las represalias de la
(1) De este episodio histórico habla don Epigmenio González, uno de
los comprome tidos en la conspiración
de Querétaro, en st. ''Relación Sucinta de los Principios de la Revolución
de 1810." publicada J,or los señores licenciados don Genaro García y don
Lu i:; Gonzá lez Obregón en "El Boletín ll istórico 1Iexicano.''

g uerra. aparecía, en cambio, monstruosamente inhumano derramar la sang re de un niño. merecedor, por su inconsciencia, de misericordia, a l menos,
si no de absoluto perdón.
-Castíguesele en buena hora, decían los queretanos, mas no se le asesine: ning una ley, ni divina ni humana, ha penado con la muerte a los
niños.
::,.; o todos desespera ron, sin embargo: all!unos, aun que muy contados.
confia ron en la salvación del pequeño
reo y se nropusieron agotar los medios posibles pa ra obtenerla a toda
costa, aun aventura ndo su prop ia seguridad personal. Decididos como
estaban. creía n vencer cuantos obstáculos se interpusiesen ante sus nobles propósitos y esperaban salir avan
tes en su empresa: seguramente lo
consegui ría n, porque eran hombres
de fe.

)

puso Calleja. Soy lodo oído,.
--En nombre de las señoras de la
ciudad. tan respetables por su religiosa piedad, y en el mío propio, vengo
a rogar a Su Excelencia sea servido
de conceder su perdón al infortn nado niflo que cayó en poner de las valientes tropas de Su ;\lajestad-quc
Dios guarde-en la reciente y gloriosa
batalla de Aculco, el cual, según rnmores que hasta i1osotros han llega
do, será fusilado hoy mismo por orden de Su Excelencia.
-:.1e apena la peticion de Su Paternidad, respondió Calleja vivamente
incQ_modado, y si no foera porque es
bien pública su adhesión a Su :.[ajestad-que Dios guarde-creería que
trataba de favorecer a la inirua causa
de los desleales y pérfidos ,·asallo~
que se han levantado en abierta rebelión contra nuestro augusto Soberano.
-Puede estar seguro Su ExcelenII
cia, replicó Fray Dima, . &lt;le c¡ue mi
l\11satil'o, preocupado y tac iturno ruego rstá inspirado tan sólo en 1111
estaba D. Félix Ma ría Calleja en una se ntim iento de compasión hacia el nide las celdas del Covento de Sa n
iío de quien hablo. Y agregó de~Francisco, conver tida en despacho im- pués de ligera pausa y cambiando de
provisado, cuando uno de sus ayudan- tono: "Yo, que nunca abjuraré de
tes le an unció la visita de Fray Di- mi fidelidad a Su :\fajestad-que Dios
mas Diez de Lara, religioso felípen- guarde,-creo qu.e para domeñar la inse, una de las personas más caracte- surrección son inadecuados los merizadas de la población.
dios hasta hoy usados, y que la única
-Pase Su Paternidad y ordene lo manera elicaz de reprimirla es la be-·
que g uste, dijo Calleja, levantándose nignidacl con los mismos que han tu rde su asiento y sal iendo a recibir al bado la paz del Reino. porque sólo
distinguido visitante.
rnn ella se les puede atraer a la bue-Doy gracias a Su Excele ncia, con- na causa. y no con la crueldad que se
testó Fray Dimas con extremada cor- ha desplegado que únicamente ha
tesía. Una urge nte y delicada misión servido para exasperarles y afianzarme trae acá y me obliga a molestar a les más y más en sus extra1·iadas
Su Excelencia, a quien ruego me per- ideas.
done.
- Se engaña Su Paternidad. Quie-Puede hablar Su Paternidad, renes, en nombre de ,rna pretendida li-

II

hertad que no de~ea1i sino para c¡uedarse si n ley y sin gobierno que impidan sus crímenes y latrocinio,. se
entregan con furor sah·aje a saquear
las poblaciones. robar a los Yecinos,
expoliar el comercio, profanar los tem
pl os y asesinar a los ministros de
Dios no merecen ni merecerán nunca la indulgencia de los soldados del
Reino. Y, no obstante, Su Paternidad
que esta misma mañana ha otorgado
el indulto a no poLOs prisioneros de
guerra que merecían el patibuio: :&gt;ero
es to no puede repetirse y;,.
- Pero Su Excelencia puede ser severo e inflex ible con los rebe ldes adul
tos que t iene en su poder. si en si
concepto, no son al,.feedores a consideración alguna. :'lías sea cri~tiano
hein g no e indul gente con los niños, y
otorgue la vida al pequeño tamborcito. que no sabe lo que ha hecho, porqt:e aún no estú en edad de reflex ionar y casi ni de pensar. Devuéh-alo "
sus pad res o en tréguelo a mi convento. dond e se educará cristianamente
y crecerá fiel a su Rey. Su Excelencia
nada perderá en ello.
- ?\o, de ninguna ,nanera: al condenar a muerte a ese rapaz no casti·
go crímenes pasados. sino que e1 ita
para siempre que los cometa en lo fotm o, que sí los come¡ería. puesto que
se ha lanzado ya ¡,or la peor senda
del mal; .si hoy que puedo poner el
re medio no lo pongo, mañana tendría que lamentar las consecuencias
de mi benignidad. Deje Su Paternidad morir en paz a ese muchacho y
no insista en una petición inco1wenien
t e.
-;-;o insisto más vn ella. Excelentísimo Señor. y me retiro ya. Pero antes qu iero hacer saber a Su Excelencia que estoy resuelto a agotar lo,
recursos todos de que pueda rlisponer.
para sah·ar a ese niño desdichado. Si
es necesa rio que sacrifique mi Yida
la sacrificaré gustoso. Su DiYina )[ajestad me lo tendrá en cuenta.
Calleja nada contestó, limitándo se
a hacer un saludo ·con la cabeza a
Fray D imas. que salía de la celda.

ur.
Allí Yan. pobres. demacrados, andr~josos, cargados de cadenas, en mecho
de soldados. los bravos insurgentes
del Ejército Libertador. Acaso en lo,
momentos últimos de su - existencia
piensan en su abandonado hogar, en

sus padres, en sus espo,a,. en st!S
hijos. seres todos a quienes tanto
aman. a quienes de')ían so,tener: pe
ro si esto les apena 110 les hace arrepentirse dé haber tomado las armas
en defensa ele la Patria. porque el
amor a ella es más grande que todos
los afectos de familia. y porque el ele
her que tenemos de ampararla está
muy por encima de todos los demás
deberes. Caminan. pties. sin angustia.
tranquilos, ca~i casi contentos, que
no es poca satisfacción haber sen·ido
a quien más se ama y haber cumplido
con el primero de los dl'hcre,.
1\ l'í va también Pablito camino de
la . \la meda. sin preocupación alguna. indiferente. sin recordar lo que
ha hecho ni pensar en el triste fin que
le e~pera.
Tras de in interrumpido andar, llegan tocios a la calle ele! l lo~pital, donde inesperadamente se ruelre muy difirnltosa la marcha porque t:na com
parta muchedumbre. al parecer ansio sa ele acompañar a los &amp;entenciaclos
hasta el patíbulo. se apii1a allí y obstruye la calle. Los ,0Jdaclos de la e:;cu!la reparten golpes de fusil a dit's
tra y i-iniestrn para apartar a los curio,ns: pero ,us esfuerzos son Y:tnn,:
la gentl' nn se aparta y. por In contrari,). aumu1ta más a cada momento.
Los solclaclos no pueden a1·anzar ya
un solo pa,&lt;J: lanzan imprecaciones
contra la multitud, rednLlan lo!&gt; culatazos y hasta ameanzan con hacer ful'
go sobre aquella masa humana.
Dnrantl' la aianosa brega casi oh·idan a los reo,. quienes naturalmente tratan de apro1·echarse del clesordu1 para fugar,,e y sah·ar su Yicla. En
aquellos momentos un fraile se acer
ra rnutelosamente a ios pri,ioneros Y
con exiraordinaria rapidez arrebata
de entre ellos con férrea mano a Pahlitn. le toma en brazos y. atropellando a sus gtiardianvs. &lt;ksaparece en
seguicla con el niñ o.
La escolta. apenas se da cuenta cid
inesperado incidente. que no ha podido impedir di,para sus armas sobre
el secuestrador, pero no hiere ni al
huen fraile. que ,e encuentra ya muy
,listante. ni tamp oco a lns curiosos
apii1ado,;. qui.'. como por encanto, han
desaparecido también por las primeras
ca llcs tra 1·esera,.
La calle cid l l o_pital Real queda

-----------------------~

desierta asi ocupada única mente por
los soldados de la escolta que, aturdi·
&lt;los, no sahen contra quien 1·engarsc.

IV.
.J:'.ntre tan to, llega F ray Dimas, jadeante, sudoroso. sin capa ni sombrero. ante la pr esenci,, de l te mible jefe
realista don Félix :.Iaría Calleja, y
con perdido aliento exclama :
-:'.\[i promesa está cumplida, Excelentísimo Se ñor: Pablito es libre.
Vengo a entregarme para que Stt E x
cell'ncia haga de mí lo que a bien tenga.
-. \cabo de saber lo que ha hecho
Su Paternidad, y cierta mente que no
sé c¡ue det&lt;'rminació n tomar.
-:\fuera yo el culpable. y sál\'ese el inocente. repu,o F ray Dimas.
-;\O co ntestó Cal leja. La acc ión
de Su Paternidad es noble. y yo le
perdono. :\1as tenga en cue nta que sólo soy clemente una ,·ez. Sea ésta la
última que na a Su Paternidad : no
c¡uiero. al I crlo de nu eYO sentir el remordimien to d e habe r de jado con vicia a un pi11uelo pel,groso.
Fray Dimas •a lió de la celda sin
chi~tar.
V.
. \si sah ú a&lt;¡ucl ejempla r fra ile fe
lipensc con grave , !esgo de su vida.
al célebre tamborcito de Valladolid, ei
ni1io de doce años de edad llamado
l 'ablo . \rmenta.
l,no Y otro son Yerdaderame nte clig
nn, ele ·admiración. ( l).
í'ahl it&lt;l porque siguió a Hidalgo
qt:t· proclamaba la más justa y la más
santa de la, cansas. la de la Libertad
de la l'atria. y pon,:ie, a pesar de su
tierna 1:clacl. no es arredró ante los pe
Jigro,; de la guerra. F ray Dima_s, porque con excepcional ab11 egac10n Y
arroio sobrehumano ll e,·ó al cabo un a
ohrá ele caridad inspirada en el más
acendrado amor al desvalido. de quien
uinouna recompen&lt;,, po&lt;lía esperar.
IGANACIO B. DEL CASTILLO.

( 1) I.a grat itud nacional ha perpetuado la memoria del tamborcito ele
\' alladolid: en el monumento erigido
en Puebla a los héroes de la Jn depen
ciencia aparece de pié a la de recha
de JI idalgo.

- ---------------------

--------------~---------------------~----~-:-~----------------ººo
(:--=ª:.....:s_A:.::......:T:..:R.=.A.:...V:....:E:.....S_D
__E_L_A_P_R_E_N._S_A_ª
__
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CO NCEPTOS VERTIDOS SOBRE "REVISTA MEXICANA"

?\ uestro periód ico hace presente su
gratitud especial a '·La Prensa" "El
?\orte,'' "Justicia.'' " El Demócrata
F ronterizo" ... El Presente", "El. Re"'id or'º "El Fígaro" y ··,\h. que
caray_:,. por e1 saludo cannoso
que nos e111· iaron desde sus columnas. Para ''El Imparcial de Texas'' nuestro agradecimiento es m,.,
yor, porque además de tributarnos l)ll
salu do tan benevolo como los dema~
colegas, nos ha brindado generos_a
hosp ítalidad. Con orgullo reprodt:ctmos los conceptos que estos paladines del periodismo mexicano han \'Cr
tido sobre nuestra publicación.

REVISTA MEXICANA.
E,.te es el 110111bre de un semana,
rio ilu~traclo que se propone ed itar
en e~ta ciudad el señor licenciado
\cme~io Carría \aranjo. uno de Jo.;
intclectrales ele la adual
¡..,r-enerar ión que más han trascendido en &lt;:l
campo de la política y las letras.
El número prospecto que acaba- .
mo, ele recibir no 11uede ser más interesante. Selecta lectura magníficos grabado,. fina impresión. torio
lo que pre,ta interés y amenidad a
los periódicos modernos, ,e hall,t repartido Ci)n profus ión y método en
"Re1·ista :\[ exicana''. En la portada
cuatro tintas, aparece el úl-

timo rdrato del Sr. General Poríi
ri o Díaz. figurando además en las
páginas interiores del periód ico una
excel&lt;:nte información gráfica de la
geerra europea. algunas carica turas
de artualidad. debidas al lapiz del co·
noc icln dibujante mexicano, Santiago
R. ele la \' ega y dos interesantes fotografías de la seiiora Car men Rome·
ro Rubio l'iuda de Díaz y de la seño•
rita .\riela Gar ita.
En el t~xto hay un articulo próspccto que llera el nombre de "Prol'atria": un helio artículo de redacción. dedicado al seiíor general Díaz;
algunas producciones. poéticas de Gu
tiérrez ?\ájera. Urhina y :--Jervo; una

�"ReYista :\Iexicana" es un pe riódico
que da prestigio a la colonia mexicana de San r\n tonio, Texas, y los Estados l'nidos y es acredora por eso
mismo a que se le im parta ampliamente toda la ayuda qi.e merece.
Felicitamos al señor licenciado Gar
cía Naranjo por el impulso que ha
Yenido a prestar al periodismo mexica
no de esta región con su interesante
Revista, augurando para ésta todo género de triunfos.
"LA PREXSA.''

-----o,----

REVISTA MEXICANA

--c,--

Ya tenemos en -n uestra mesa de re.dacción el número propecto del magazine que ani.:nciamos hace poco pu
blicaría el Sr. Lic. X emesio García
:\'aranjo, uno de los más notab 1es intelectuale, mexicanos.
"'Revista :\Iexicana ·· consta de 36
páginas a tres columnas en buen papel y esme rada im presión. con multitud de grabados a varias tintas. retra
tos y caricaturas. Su material literario es escogido, ameno e interasante
y estamos seguros de que ''Revista
:\Iexicana•· será el periód ico mexicano mejor "resentado no sólo en Texas, sino en toda la Un ión Americana.
Felicitamos cordialmente al Sr. Lic.
García Xaranjo.
"El Demócrata Fronteri zo.''

rentará semanariamentc trozos selectos ele nuestra vida heroica, fotograiias de nuestras joyas arqu itectónicas; cantos de m:e,tros tro,·adores, to
do aquello que contribuya a exa:tar e1
¡:.entimientÓ patrio."
· "Revista :\lexica na". en sus trein
ta páginas en rnarto de magní f_ico. pa
pe! satinado. com ienza a cumpltr fielmente lo que ofrece: en su portada,
la noble figura del señor gen~ral _Porfirio Díaz que su«ier.e a Garc1a :i:aran
jo el más' bello /''sen tido :irtict:lo que
se ha escrito acrea de la muerte del
H.éroe del 2 de •\bril: un magnfüo
HO:\lE:\':\JE del poeta Luis G. Urbi
na, dedicado a la señora doña ~armen Romero Ru bio Yiuda de D1az:
una e,pléndida c~ricatura del, g~ner~l
Jl uerta; luego la más bella pagma !ti eraria del Duque Job. ilustrada con
el retrato de Gutiérrez Xájera; a con

~üliililüüüüüüü~üüú~üüu~üüüli~
~

~

~

~

;BELLEZAS INFANTILES~

~""""""""""""""""""""""""~

de Laredo. Texas.
n----

l'X.\ GRA.X B.\T.\LLA G.\ :\'AD.\
POR LA CULTURA DE LOS
DESTERRADOS

REVIST A ~JEXTCA\'A

--O-·

Hemos tenido oportun idad de Yer
el número propecto del lujoso semanario " Revista Mexicana," que dirige
en esta ciudad el notable literato licenciado don :,'emesio García Xaranjo.
Por demás está decir que la rerista contiene un selecto material grúfico Y magní ficas pági nas de texto.
Xemesio García Xara njo es de sobra co nocido ·entre nosotros y de sobra conocidas., nos son. asim ismo. sus
iacul tades periodistícas. El, qt:e tiene
una pluma l'igo rosa y fuerte. ha sabido dar a su reYista un bon ito t inte
pa trióti co, y no dudamos que esta sola circunsta ncia habrá de llernrle al
tri unfo.
"ReYista :\Iexicana·• llena desde hoy
un hueco, en este medio. y puede decires que en el Sur de los E stados
Un idos se edita uno de los mej ores
magaz ines de la América Latina.
Felicitamos al intel igente abogado
por su noble labor, y lo alentamos
de todo corazó n a que no desmaye
en su empresa, pa ra mejor provecho
y gloria de nuestra querida pa tria.
Amén.
Toda la Redacción de
"AH. QUE CARA Y."
de San Antonio, Texas.

'·

--~--o--~

--o~

REVISTA MEXICANA

El Nota b!e orador y periodista, Lic.
García Naranjo, publica una
Revista.
Araba de ,·er la luz pública en San
.\ntonio. Texas. un número prospecto de "'Revista :\1 exicana". semanario,
ilustrado que hajo la dirección del
Lic. X emesio ,García Xaranjo comenza rá a editarse dentro de nnos cuantos días.
E l ex-ministro de Tnstrncción Pública y Bellas .\rtes no es ni ,·iejo ni
roharde: al contrario: apenas si llega a los 33 años de edad y su extraordinario Ya'or de periodista de
combate quedó ampliamente probado
en '·La Tribuna". Ya nos ext rañaba,
pues. que este di,t inguiclo amigo nues
tro dejara sus actividades. como otros preca1·idos. para rnando ''la car
gada" hubie ra dado el triunfo al "cual
c¡u ierismo''. Ojalá que García Xaranjo no tenga la desgracia de que a su
labor se la juzgue como un simple
medio ele ganar la vida. sino que se le
reconozca como in spirada principalmente en un noble ideal.
He aquí, en resumen. el programa
de "ReYista ~J exicana.''
"K os proponemos lernntar el créd¡
to de nuestro pueblo; desrnnecer las
calumnias propaladas en contra de
nuestra raza; exhibir co n orgullo las
nobles floraciones de la cultura mex icana: trabajar por la solidaridad de
todos los Emigrados contribuir al
mejoramiento ele aquellos compatriotas que desde h&lt;\íe medio siglo Yiven
en este país tan irredentos como los
polacos de Varso1·ia y los ital ianos
de I stria y sobre todo, avivar la fe
en la resurrección de la Patria."
Para cumplir con este programa,
"Revista 1\Iexicana" anuncia que pre-

lcccionada. Hay además otros \'arios
nio. 1'exas.-P. O. Box No. 637, o
71~ Dolorosa St.
·'EL \'ORTE."
de El Paso, Tex.

--o-

Niña Rebeca González Zuazua.
Residente en San .\ ntonio, Texas.

tinuación. algo que nos etll"anece: una
belleza mexicana en el destierro; y
volteando hojas de la "Re,·ista Mexicana". nada más que mirando fotograbados y leyendo firmas. recibimo_s
la impresión de que un espíritu cu lto,
refinado. de artista y de pensador al
mismo tiempo, ordenó aquel selecto
material.
La ;parición de "Revista ;\f exicana" es una batalla que ganan los des
terrados en contra de la barbarie ''redentora·· de carrancistas y villistas.
Con un efusiYo apretón de manos,
reciba nuestro amigo García X aran jo,
nuestras sinceras felicitaciones.
El número de "Revista :\lexicana"
sólo Yale diez centarns, y puede pedirse con esta dirección: San Anto-

_\ yer comenzó a circula r en esta ciu
dad un nuevo y muy interesante sema
nario ilustrado que no tiene precedente en el periodismo español de
los Estados Un idos. Este semanario que edita el señor licenciado don
Xemesio García :,'aranjo, muy conocido entre los li teratos mexicanos, tiene por nombre ''Revista } f exicana"
y se presenta en su número prospecto verdaderamente suges ti rn e interesan te.
Figura en la cá ratula un últ imo re
trato del ilustre General D. Porfirio
Díaz. y en su interior tiene numerosos y bellos grabados de act ual idad,
tanto de asuntos mexicanos como de
la guerra europea.
Su literatura es amena y escogida,
conteniendo en la primera página un
editorial denominado: "Pro-Patria"
en que se hace gala del más elevado
y noble patriotismo.
Celebramos sinceramente que el señor licenciado García Karanjo haya
podido lanzar al público una revista
que hace honor a las letras nacionales, y esperamos que encuentre pecunariame nte el mejor éxito en su meritoria labor.
"EL PRESENTE."
de San Anton io,
EL LIC. GARCIA NARANJO, FUN
DA UN A REVISTA.

--o-Ha empezado a ver la luz en San
Antonio, Tex., una publicación a la
que auguramos desde luego larga vida y selectos lectores. Se llama :
"REVISTA MEX ICANA" y su fundador director, es el Sr. licenciado .t-.ic
(Pasa a la última P ág.)

..
_-1

��Escenas de la guerra. re

E~~enas de la gu~rr~

•
i

)

•

CAMPAMENTO ALEMAN EN UNA DE LAS PLAZAS CENTRICAS DE LIBAU.

igualmcntl' la ca rta paternal. escrita
ese estilo que trata ante todo, de
mostrarse ''sereno, ecuán ime. sencillo. li mpío, clásico _____ !" Estaría bien
todo eso s i no hubiese ocu rr ido el
drama de la guerra I Por último, hay
un capítulo de filosofía y erudición,
un diálogo platónico entre Demarate
y Jerjes.
.
¿ l:fabrá pasado. pues. inútilmente el
ep isod io de la guerra? ¿ Quedará.· todo lo mi~mo, literariamente considerado ____ ? ¿O se prepara a surgir
u1Ht generación de nueYOS pensadores? La generación antigua. la generatión de ante·gtérra, hela ahí fr acal;aúdo en la persona o en la pluma ·de Ahatolc Fr¡¡nce. E se libro,' flojo e Ít\tim.a1hel1t~ frío, que se escu&lt;la bajo un tí tulo caliente y presuntuoso, es la confesión de la inutilidad de t:n largo período literario representado por Anatolc France.
En el mundo se estaba preparando
una re\'olución. y Francia se había
te ndido a dort11ir. Estaba ocurriendo

en

Fotozraf;a curiosa,

fil dor.ce s~ ,·e el manejo rápi do de una ametralladora francesa.

p==·

~-===
EL-=_
U
-=.L
=T=IM
= O LIBRO_DE ANATOLE FRANCE-~-y l'11a11&lt;10 , i ant nciars c la aparición
11n lihro de .-\n ato le fra"nce sentí
1 11 1i1 11 111or imil'11to de curio!&gt;idad y
d_t' impa1·ie11cia: rorrí a t'o mprari c,.
T·. n nt ra ocas ión. para hablar sínct
ra111t ntc. nu hubiese tenido tanta pri-a l' ll adqu irir l'I nu(•ro libro: ha sta
l'' pc&gt;,ih 1e que no lo huhicra co mpradu Porq1 {' .\natole Frnncc es de
1·,os l',nitore, qn c. una ,·ez conocirl11_ ca rc·.:rn dl' sorpresas. Jguall-s a sí
1111,11111,. pcri~r tamcntC' amanerados,
t,1dn rnan tc, dicen de,pués es idéntico a lo q11e dijero11 ant es. Frente a
&lt;·,ta da,c de C'Scri t1Jrcs. en lin. se sic nll" 1111:1 f)l'n:t : ;por qué es te hombre
1111 t·~aibiú un solo, 1111 único libro. __ !
PtTo 1111 escritor, en Francia. no
Plll'dt' escr ibir aho ra 1111 libro sin reÍ&lt; rir~e exprc,anH' utc a la guerra. Que
.\ na tolé Francc rea lice mariposeos
('rudi tos e irónicos alrededor de las
t·n~ tt:mhrcs de la remota .·\lcj and ría.
l':tr('ce tal YCZ de importancia; pero
que 1111 literato de tanta responsabi·
lidad afronte el asunto de la guerra,
Yed una posit iYa tentación. He com·
prado el libro,
pronto
,lt,

La llama de la guerra carece de apti·
tud para ablandar y con mo,·er el marfil.
'
'
. Pero en med io de esta dece pción
Ilota un co nsuelo : :11 adquirir el lihro h~ _rea lizado ,_1na buena obra. y
l'S suh nentc. El libro se ,·ende con
un !in henénco: el produ ct o de la
edición sirYc para .:ngrosar el fo nd o
de,tinado a los heridos de la guerra.
.\ rontinu¡¡l'ión. y C'n forma de serie
ro' eccionahlc. irán otros libros de
Go11rmont Harrés. lYr\ nnunzio y
Charles :'11 aurrú s. ¡ Ojalit C'stos otros
l'~cr ittll"C'S te ngan algo nnc\'o que dcr1r !
~ Es romprensihlc qne la guerra
m as g rande la guerra trasce ndental,
ll ame ron sus l'Occs terribl es al coraZ&lt;!n d~ un literato fra ncés, y -1:!) corazon solo respon da con débiles e inútil~s latidos? Doloroso es comprobar
cuanto hay de fal_so y de egoísta en
el fondo de la literatura o cuand o
menos de cierta literatura'. Así se ve
que una int eligencia que se llama fi.
na es factible ele emocionarse por el
gesto estatuario de un luchador an-

mes que c1:uzan a su, rededor. I·:~ g-rr·
tesco. admirar, casi con lágrlriias · &lt;l&lt;·
entu siasmo, 1111 episodio cüa lqul.cra rl··
l~tado ~n Yersos sonoros por ui1 artista fno dela nte d1:: esa epopeya
abrumadora en que part icip:'ln tod?1 s
hs Íllerzas. todos los heroísmos. todos los maraYillosos in,·cn to~ &lt;lí.' I
hombre. ¿ ~o es fre cnente oír deci r
que c~ta guerra es fea: bigámbs qur
&lt;'~ cru~I y cspantosá: ¡ pero fCTJ ____ !
l•.l •Jl1ci;1) ,¡ue h« l;1:,n11,, 5¡¡ :h ropl:1 nri entre las lhn:a ,, d('I r .. n,ti;\t,· .:é;·1;r.,, -~' piloto que i?a asc,i::1hi , u p~l .
~ ,1·1·t11 nesde eí
r.1 ar i1i.i é'c\1\lra ,·l
c1clope de acero esos ho1nhrc s de
audac!a: de imaginat ión y d'e lox:urá
han nv1do, seguramente. minii\o·s ,níicho más grandiosos t1ue todos los qtl~
cuentan los libros.
El nuevo libro de Aíratole Fráúc·e
se titula "Sur la vo ic glorieusc." Co1\s
ta de 80 páginas ape"rlas y está co\"11puesto con algunos artí culos y cartas
que antes Yieron la luz en periódico s
o revistas.
En estas páginas, Anatolc France
repite su tono conocido.

1

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sobre tod o. la liqr idación del siglo
XlX _____ Quizá taml,ién la liquidación de la idea política emanada del
siglo XVI II. Se operaba además un
grave hecho: la conj unción ele los dos .
propósitos, el europeo y el americano.·
P or · otra parte, el mund o se había
desplazado. Una humanidad hasta
hoy secundaria exigía que se la atendiese; la porción de ht:rnanidad que
a! ienta en el archip:élago japonés Yenía a nuestro encuentro. El mundo se
ensanchaba. En el mar Pacífico aJ)n·
recían nuevos Ya lores; Rusia se ponía en contacto. Pv r un lado co n
1\ lernania y Fran cia, por otro lado
con Japón y ?\' orte américa. Algo
grande se estaba tramando ___ _
Era la hora en que Anatolc Fran·
ce. dulcemente apostado en su 1111:elle París, hacía sn cómoda literatura.
Y reco mendaba cosas blandas y bue·
nas : paz, libertad, ágiles risas . •\h ora la tormenta ha estallado. JI a sid o
cruel pedirle a Anatole France que
hable. Fl silcnrio :1 ,·cces es mejo r.

¿Y qué podía él decir ? E stá aturdido
por esta cosa desmesurada que yuela
sobre los pueblos.
Es triste Yer un hombre en el ins·
tante s uprem o de su patria quedar
rezagado. inhábil para incorporarse a
la masa de sus contemporáneos. Francia exigía de sus hombres las pala
bras decisi,·as; J\natole F rance bus
ca en su corazón \' no encuentra más
que las palabras de s iempre . E, que
el corazón se había cri stalizado hace
mu cho tiempo. Detrás de la pluma.
¿hal,ía de Yeras un hombre ____ ? i\quí
rl hombre se con l'irtió en un concepto, en un iibro; pape l y tinta, iraSl'S
acordadas.
Los libros ele la gi:erra wnclrán
después. ¡ Que los dioses no&lt;; libren
de los centelleantes lirismos dannun 7ianos _____ ! Los libros de emoción,
de Yerdadera polémica, los libros "ex·
plicativo," ele esta guerra •aldrán aca so de Rusia. seguramente de .\lemania.
JosG M. SOLA V ARRIA.

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,_,;

El Mariscal Mackensen confe rendando con el Prínc:pe heredero
d.,· Alemania.

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Los franceses reanudan las fie tas de
Corpus en una aldea de Ala cía,
después de una interrupció
de casi me-jio siglo.

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(COMO JUZGAN LOS ALEMANES A SUS ADVERSARIOS).

Gna de estas noches de Berlín, tan
alurosas como las de :\[adrid, estáamos sentados en la terraza del café
le "\Vesterns" 1111 capitán de .\rtileria que, her ido. ha regresado de
;;ifitizia con la Cruz de Hierro &lt;le pri
ne~a clase, un. coma ndante de Calla
lt'ria que ha operado en Francia 1111
apitán de Estado :\layor. t.n co;resonsal yanqui y yo. Hablábamos cla
o es. ele la guerra. &lt;le ct:ál ha sido
n desarrollo. &lt;!e sus peripecias. de
us incidentes; se hacían cálculos
cC'rca de la fccna ·¡e su terminarión.
. las opiniones se encontraban en la
1ctoria. De todo lo qte allí se dijo
1e parece más interesante para Jo,
·ctores el juicio que los oficia· es
lcmanes hacían de sus ach·ersario~.
-Los rusos-decía el art illero-son
d1nirables soldados, tenaces osados
asta la temeridad. ,mpetuosos en el
taque, sobrios y con una idea de los
eberes militares casi exagerada. Sore todo. en la defensa el soldado
u,o muestra st periores cualidades:
o cede el terreno fácilmente 1 se re-·
i,te e~ tanto le quedan iuerz as para'
omba t1r. y yo no he presenciado una
1ga. Los oficiales se nn obligados
rccurirr a procedimientos enérgico;
ara que obedezcan a la orden ele re:
irada. pues si por los soldados ft:e:
a. tocios preferirían morir antes que
oandonar sus posiciones.
cómo explica usted esas masas ele
-Pero. entonces-pregunté yo- . '
11sos prisioneros?
'
-Existen muchas causas ajenas a
:1s cualidades del soldado ruso. Ac,1O la falta de organ ización sea la prinipal; pero sería injusto creer que los
11sos se rinden fácilmente. Xo se de •
'l' o!Yidar que el heroísmo. la tenaci- ·
.ad. el ímpetu y otras virtudes mi '
'tares, con ser grandes factores. 110 '
pueden todo en la lecha moderna.'
m?orta tan_t~ o más que las tropas:
ten aprons10nadas con rapidez ,:
11 largueza. que las municiones no.
,caseen nunca y sobre todo. que loS:\
·fuerzas puedan llegar oportunamenJ
•. ¿ Se sahe que las tropas rusa s ha-i
an tenido todo este, para rompleme1j1r sus excelentes virtt des guerrera.~?
uego el mando es el que decide: ,pyr
uy h~roicos que sean los soldad9-.
sus _Jefes n~ pudieron o no supie•n .('\"ltar. ma111obras del enemigo. o\i.)1
ira fata mente el desastre. :\f illarc¡s
· ruso, que fueron hechos prision~~ no se rindieron cansados de con1,¡1tir sino que fueron sorpren&lt;l:dos
·reacios. por las tropas alemanas
"&gt;rque sus jefes, inhábiles o no disl:rniendo de med ios eficaces. no lo
1·itaron. Yo declaro que tengo un
ran respeto y una gran admiración
~r el soldado ruso-terminó dicien el capit~n.
-¿ Qué opinión tiene usted del soldo francés?-pregunté al comandan

.
1

- Creo que no ha pLrdido
bravura, de la gallardía.

.,

heredó de los solda&lt;los de Xapoleón.
Son l,)s mismos g11erreros que ácom
pañaron al gran caudillo por todo el
mundo .. \tacan sin medir los obstitculos. tit·1H'n la coquetería de afrontar
la n11:crlt' cun una sonrisa q11e paren· 1111a burla. y en el combate tienen
hd!os gestos de ~o'd;Hlos poetas. El
snlda&lt;lo francés signe siC'nclo Cyr:rno.
r Roland. y 1\rtag11a n. y granadero
:1e las kgioncs napoleónicas.
-¡.\h ! sí. el Ejército francés es
1:11 &lt;rran ach·esario. t,uc. ,·cncido o ,·1·11
ced~r. honra a quien le combate-&lt;lijo el artillero.
-Y el soldado inglés?
-Los ing' eses st 11 de t1na sen·nidacl de nna sangre fría. de t111 rigor
qt1e los hace tem ibles. Es difícil el
golpe de mano erando se trata &lt;le
soldados ingleses. La guerra es para
ellos nn juego más que añaden a la
lista en qt1e tiguran el "tennis," el
·'golf.'' el ''foot-ball." el polo y otros
ejercicios Yiolcntos a que son tan
afic ionados. Van a las trincheras como irían a una partida de caza, sin la
emoción del guerrero. Ko son impett:osos en el ataque; pero lo realizan
con preci~ión. como si no t uvieran
.enfrente t1n enemigo que les envía
millares de balas. En ningún momento
el so'dado inglés es vícti~a de ner"iosidad o de imprudencia. El inglés
afronta con calma el peligro, y es héroe con heroísmo consciente.
.... ,
Los juicios &lt;le loJ oficiales alemanes sohre los so1&lt;lados belgas e italianos no fueron tan entusiastas; pero clcho dclarar qu no había en ellos
desdén ni afán de aminorar su va·
lo,.
Confieso que quedé sorprendido
oyendo hablar en tales términos de
los enemigos de Alemania. no porque
yo personalmente tenga una opinión
distinta y contraria, sino porque suele
ocurrir que el odio al adversario y la
1 pasión que engend, ,1 la lucha quitan
I todo sentimiento de justicia y ciegan.
Y a medida que los elogios brotaban
de los labios de los oficiales ~!emanes, yo. por un efecto natural. vcia
agigantarse al soldado a1emá n. Recordaba una máxima de ,nuestro Bcnavente: "el amante no debe rebajar a
los ojos &lt;le la amada a su _rival porque. al harerlo. se rebaja a si mismo.''
Esta opinión de los oficiales amigos
míos es g-eneral en toda Alemania: en
ningún 1~1omento hemos oído o ,·~s.to
qt1e se intentase presentar a los EJe~citos de Francia. ] nglaterra y Ru~,a
como en esos países han pintado a 1a.s
tropas alemanas. En Alemania se rinde homenaje a los méritos &lt;le! adHr·
sar: o: pero en seguida, todos los alemanes alirman que la victoria final será para sus armas. 1\ leman ia necesita
saber que tiene enemigos formid.ablcs
para que la vict9ri a sobre ellos me·
rez ca la pena ele tocios los sacti ticios:
una ,·ictoria sobre hordas sin nin
na virtud moral ni ::;ucrrera no sa
faría a este pueblo.

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= E=SCENAS CONMOVEDORAS DE LA GUERRA~~:)

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Padre e hijo, luchando por la Patria.

Las Inconstantes

Un soldado herido se dedica al Arte de la Pintura.

Lo~ dos hermanos

LA OLA.

--o--·
:\l"fi , ic ne la ola, la pérfida la hija
raprirho,a del ,·il'jo ebrio: se estremece, es fragil .:omo la nube. nerYiosa como su hermana. la mujer.
Viene rizada con su blanca blonda
de espumas, cantando la canción del
náufrago. y bromeando y riendo, se
tiende nc~ligentemente sobre la playa y besa la arena; pero el anciano, hecho de sal se enft rece y la ilama con su voz ronca; ella atemoriza&lt;la, se retira melancólicamente y se
aleja suspirando hacia otras p!ayas.
1!:,ientras que el viejo gruñe y siente
re los.
Allá va la ola. la pérfida. 1 a capricl1osa hijf- del l'icjo ebrio: y! olvidó
la orilla ·&amp;úe besó al nacer el día.
Se oculta el sol, y e·la sigue su marcha, bromeando y riendo, con sus cadencias melodiosas relampagi:eandv
plata. a otra costa de cerros muy
vertks. donde hay caracoles, conchas.
grandes pefias. moluscos qne ducrmcn.
LA NUB E.

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.~~~~
~q)~

{¡
.· -~

(Poema en prosa)
He tenido una Yisión.
, Se me aparecieron dos gen ios, dos
angeles.
Digo ánge 1es y genios, porque esla.
ban desnudos y porque de los hom~ros de entrambos partían Jargas y
Inertes alas.
Los dos son jóvenes. El uno tiene
formas llenas, tersa la piel y negros
los bucles de los cabellos.
Sus ojos obscurc-,s, medio Yelados
con largas pestañas; la mirada insinuante, ávida y alegre; el rostro encan~ador, un tanto atrevido y algo
maligno.
Los labios rojos y abultados se estremecen, y el muchacho sonríe con
autoridad e indolencia como persona
segura de su poderío.
Una apretada corona de flores descansa muellemente sobre sus brillantes cabellos y casi desciende hasta
!&gt;US hermosas y aterciopeladas cejas.
Abrochada con u.1a flecha de oro,
abigarrada piel de leopardo cae ligeramente desde sus redondos hom-

jos rosados; y las extremidades son
de un encarnado viv0 como si estuYie~en mojadas en fresca sangre. De
Yez en cuando se estremecn rápidamente las alitas produciendo un ru mor argentino como el ele la lluvia
en prima\'era.
El otro mancehn &lt;'~ amarillento y
flaco. A cada mn . imiento de la respiración se le 111a1 can en el cuerpo las
costillas.
_Tiene el pelo ruuio, fino y lacio:
OJOS redondos y enormes de un tono
gris pálido; la mirada e,, muy clara
y muy inquieta. Todos los rasgos de
su fisonomía, así la naríz aguileña
como la saliente harba donde sólo
apunta un escaso b0zo, parecen agu zados, y la boquita, que adorna una
dentadura de pez, 1-e mantiene entreabierta. Los secos labios 110 ha11
sonreído nunca.
Es un rostro correcto, terrible, despiadado; pero tampoco la ca ra del
otro, del buen mozo, con ser tan
bonita, expresa compasión.

das que sugeta un tal!o marchito y
en_ torno de la cint.ira une 1111 traoti
gn,; sus alas de un anil mate se mneYen a compás, con lcntiud amcna7a
&lt;lora.
tos dos muchachos parecían in,cparahles compañero,,: andaban ab;-,za&lt;los; la mano torn,.ada del primero
colgaba como un racimo maduro so
hre !~ clavícn!a sera del seg-undo; ,.
la ah.ada mano de éste, de flacos &lt;ll:
dos. !:'e cxtend1a cm,10 un man ojo d~
ct le!)l·as so bre el \,)aneo pecho &lt;le
:iquel.
Se oyó una voz y Yeréis lo· .que
me dijo:
-Están en tu presencia el genio
del amor y el genio del hambre.
hermanos mellizos, impul so re s de
cuanto existe.
:rodo cuanto Yi\'e se mt1eYe por el
al11!1ento o por la 1 eproducción.
IJ Amor y el Hambre_: __ tienen
el mismo objeto. La vida no puede
cesar jamás, neces::.ria sostenerse, y
necesita crear también.

···, -,.

&gt;

.

I

.:: ,

- - o- -

Se despereza Yo!uptuosamente bajo
la arcada del misterio: ella ha creado
el país de los sueños; es la encargada de hacei: variar el panorama místico; creó las sombras y creó el
amor; es la etérea errante, la bohemia
mági~a, forma el alba se mancha de

,·elo &lt;le no, ia, luego una flecha un
león, un haz de espigas. un &lt;lesteJ'o nna corona ele laureles, un manto iunerario: y se pierde. lejos. muy
lejos, nporosa, pálida, para aparecer
en otras regiones salpicadas de luz.
s:ingrienta, tormetnosa. YCstida de ne1111

1

gro.

Reina del aire: tú fecundas la madre tierra. t ú adornas el traje blanco de la Aurora. tú traes la alegoría
a la leyenda bíblica que formó el cie·
lo y diYinizó el color azul: tú eres
sagrada porqt e Yi,·es en la altu ra, tú
eres diosa porque eres adorada: pero eres variable, eres deleznable. Simbolizas lo iedal eres la ironía.
LA MUJER.
- -o-Hermosura y nervios, be'leza, desdén• orgullo. Eres frágil, porque te
enamoras de un perfume, de una flor,
de una piel teñida.
Eres frági l. porqre tus cabellos
ondulan a merced del Yiento, porque
tus ojos jamás descanzan, porque tu
nho es la brisa del pudor conYertida en voluputuosidad. el mareo de
t na virginidad fogosa, la huel'a silenciosa del misterio.
El amor es tu hoguera: allí te incendias. El amor es tu altar: allí está
tu cáliz. El amo.r es tu crepúsculo:
allí están tus esplendores y tus sombras.
Tú

los profanos del santo himeneo.
Tú purificas o corrompes; tú ha
ces ablución en los ritos misteriosos
del dolor o e:tcs sensual abrazada del
Yicio en los mudos santuarios del pla·
cer. Eres ángel, eres' estatua, eres
cslinge.
LA MUCH EDUMBRE.
--o-La carne hecha mármol. la masa
inconrientc e histérica: un ronquido d,·
beodo que acompaiia las pantomimas
de 1111 paya,o gloriiican&lt;lo lo qul'
ayer despreció. La entusiasma la yoz
pc,tente de nn tribuno o el sonido sera de un cuerno; se embriaga con la
músi ca r con la pó!\'ora: es un tejid,)
enorme ele nrn io, excitados por la
impresión del momento. clomina&lt;lns
por la 1111.cca exagerada ele un saltim·
banco. Destroza por un símbolo, arroja incienso y flores ante la espuma
criminal ele 1111 lago ele sangre. Desaparerc' la idea ele humanid ad ante un
personalismo pasajero. Es 1111 titán
que se convierte en niiio.
La animación de la fiebre, la YOluntad en el decaimiento de las gran des crisis. el Yértigo enen·ante de
las agn paeionts: y después. nada, decepción: caen los falsos ídolos, y la
misma masa que los elevó se alza
podero~a para aplastarlos. Es la ola
humana: tiene la ironía ele la nube
y los ca prichos de la mujer.
:t

�REPRESENTANTES DEL A. B. C.

Una Tragedia Griega.

EMBAJADOR NAON DE LA
REPUBLICA ARGENTINA.

EMBAJADOR GAMA
DEL BRAZIL.

EMBAJADOR SUAREZ MUGICA
DiE CHILE.

====),

COMENTARIOS DE ACTUAíJDA=D=.
1: 1 Pr&lt;:sid1:11te \\.il son dirigió un telegrama al Jefe de la República del
ílra~il para significarle su profunda
gratitud. por la pr0tección que había
cltspensado a los norte-americanos resicle ntl'~ en .\Jéxico. el :\Iinistro dipl omáti co Cardoso de Oliveira.
¿ :'\o habría sido más grato para los
brasileños. que en YeZ de conquistar
la gratitud norteamericana, hub iera
fo rtifi cado el Señor Cardoso, los vín culo~ de la fr aternid ad latino-america na ?
X

t'

Escenas de un drama de Sófocles. re presentada últimamente en Ja
de Nueva York.

X X

Pancho Villa contes tó la nota de
}Ir. Lan sin g y demás Embajadores.
ele:: igu al a igual de pot,encia a potencia.
Tanto lo, Estados unidos como
las seis repúblicas americanas deben
gt.ardar cuidadosamente en los archivos de sus respectivas cancill erías la

célebre. respuesta de Dorotco Ara ngo.
Este s111gular docume nto dirá a las
~eneraciones ven ide-as que Argentina
y Brasil Uruguay y Chile, Bolivia y
Guatemala, excitadas en su van idad y
alentadas puerilmente por el deseo de
aparentar ser arbitradoras del Continente amer icano. no tuv ieron empacho en cancelar su pudor internacional. para entrar en tratos con un bandido.
X X X

Las naciones )atino-americanas, que
en unión del gob ierno de Mr. Wilson se dirigieron a los jefes carra ncistas con el mal disfrazado propósito
de invitarlos a rebelarse contra D.
Venu stiano, han recibid o contestaciones muy poco favorables a sus increíbles propós itos.

¿A qué altura se habrán colocado
Argentina, Brasil y Chiie, para que
hasta Pablo González. haya estado &lt;·n
aptitud de darles una bofetada?
El señor Cardoso ele Ol iveira exlll inistro del Brasil en }I éxico, al s1:,
interrogado por los periodistas. sohn·
los asuntos de nuestra Patria. contestó que no consideraba prudente externar juicios 'ni opiniones, antes de
conferenciar con el Presidente Wilson y con el Secretario Lansing.
No se necesita mucho talento ni
g ran ed ucación diplomática para com
prender que el Señor Cardoso, en lu
gar ele s ubordinar sus op iniones
a las de los altos func ionarios de la
Casa Blanca, debió haberlas hecho depender de una co nteren cia telegráfica con el :.linistro de Relacione, del
Brasil.

~~~~o~~~~

LA MUERTE DE UN PATRIOTA
SONETO

GER\flNAL
Especial para "Revista Mexicana."
Lanza el ardiente sol rayos de oro;
Y a sus !::esos de amor, naturaleza,
Como a conjr ro misterioso empieza
A despertarse en pa,pitante coro.
Pasa el astro radiante por el Toro;
Yemas y larvas rompen su corteza,
Y del fuego creaJor la fortaleza
Vibra en el éter cálido y sonoro.
Extrañas laxitu:les orientales,
En la explosión vital, marcan sus trazos
En n.iestros cuerpo¡ hasta ayer triunfales.
Desciñe el ansia los discretos lazos,
Y se rinden las pompas virginales
A la caricia ardiente de los brazos.

(Especial para "Revista Mexicana.")
Al eximio poeta Man;.iel Jos~ Othón.

¡~
;.-.·
.....
...

~
í~)

~

Preludia el són el d.ilce caramillo;
Y enlazadas las manos, los pastores
Olvidan sus fatigas y dolores,
De alegre danza e11 el placer sencillo.
Embarga el corazón. viejo estribillo,
Qi.:e al viento dan de una canción de amores;
Y suena Pan su flauta e-i los alcores
Vecinos, impregnados de tomillo.
Silvano entonces, la mirada ardiente,
Y en los labioli la vieja poesía,
Extrema el ruego de su afán ferviente.
Los faunos se estremecen en la umbría;
Cierra Filis los ojos dulcemente,
Y en las lejanas cumbres muere el día.

EL CORONEL FRANCISCO
NARANJO.
Tenemos la pena de comunicar a
nu estros lect ores qu e el miércoles último falleció en Galveston. Texa~.
víctima de larga y pen osa enfermedad
el Coronel F ran cis co Xaranjo. ex(;obern ador del Estado de Morelos y
político de g ran relieve en los E stados de Tamaulipas, Coahuila y Xu evo
León.
B ij o del Gen eral del mismo nomhre, heredó su patriotis mo, su tenacidad y su valor. S iguió siempre las
hu ellas luminosa s de su padre con
amorosa devoc ión, y consagró sus me
jores energía a la reorganización del
Par tido Li be ral en ;\Jéx ico. De carácter firme y rectil íneo, intransigente
y obcecado, nunca quiso entrar en
componend as con ciertos disimulos
que a veces imp onen determinadas
s itu acio nes polí ticas : y a eso obedecil
que no. siemp re alcan zase el éxit o
qu e se merecía.
El Directo r de este periódico estaba ligado al Coronel Xaranjo por la-

zos de estrecho parentesco, por mutuo afecto y estimación, y también
por solidaridad en la política de l\ ue
YO León. P or eso ha recibid o la noticia de su muerte, como la ele una
pérdida dolorosa e irreparable. Así
la recibirán también los fronterizos
y muy especialmente los nuevoleoneses, que miraban al Coronel X aranjo con veneración.
Paz a sus restos mortales. y gloria
eterna a su recuerdo.
~~~~o~~~~

REVISTA MEXICANA Y DON
SANTIAGO R. DE LA VEGA.
Don Santiago R. de la Vega nos
pide casi en tono de protes"ta que hagam os constar que no trabaja como
dibujante ni como redactor en "Revista :.J exicana," y que las caricaturas publicadas en nuestro "número
propecto' · son reproducciones tomadas de ":.Julticolor" en donde aparecieron con leyendas distintas de aquellas que nos permitimos publicar.
X o tenemos ningún in conveniente
en acceder a lo solicitado por el se-

ñor ele la Vega.
''Revista )lexicana" aprovecha esta ocas ión para manifestar que no
tiene empeño en aparentar que son
suyos ciertos grabados agrnos que
reproduce. Algunos de ellos, como los
Retratos del Padre lliclalgo y las
ilustraciones de "El Tamborcito de
Valladolid" aparecieron hace muchos
años en "El Mundo Ilustrado" que
publicó en :.réxico el inteligente periodista licenciado Rafael Reyes
Spíndo!a: al reproducirlos creemos
hacerle un servicio a la causa nacional.
La caricatura de Don :v1anuel Vázquez Tagle, apareció hace tres años
en el periód ico ·'Multicolor," que ha
sido. sin duda, alguna el mejor periódico de car icaturas que se ha publicado en el nuevo mundo. El señ or
:.1ario Vitoria Director de dicha publicación, hizo siempre gala y ostentación de un ingenio in agotable, comentando semana por semana, las
rid iculecas del régimen maderista, en
el tono festivo y ch ocarrero que · era

�1-

,~~/,/~~,
( . EN EL DESIERTO
r
~

'==~
.

(IDILIO SALV AJE)

¿ P or qué a mi helada soledad vin i, te
{11bierta con el último celaje
ele 1m crepúsculo gris? :\foa el paisajr,
h idc, y triste, inm ensamente tristl'.
~¡ Yienes del do1or y en él n11trist1'
tn corazón. bien n .n.crns al salvaje
1ksierto, donde apenas un miraje
,;l' lo que fué mi j111·e11t11d, ex iste.

)

~====
tu piel, tostada por el sol. el cobre
el sepia de las rocas del desierto.

y

Y en el regazo donde sombra eterna,
del peñascal bajo la enorme arruga,
e, para nnestro amor nido y caYerna,

Y

las lianas de tu cul'rpo retorcidas
l'll l'I torso viril c¡uc te subyuga
ron u11a gran palpitariún de ,·idas.

:das si acaso no Yienes de tan lt-jos
y ('11 tu alma aun del placer quedan los dejos.

¡ntrd"$ tornar a tu reYuelto mundo.

~1 no. nn a !~\'ar tu cyprio manto
en ti mar amarguísimo y· profundo
&lt;Ir 1111 triste amor o ele 1111 inmenso llanto.

Qué e11ferma y dolorida lontananza!
¡Qué i11exorable y ho,ca la llanura!
Flota e11 todo el pa isaje tal pavura
,·orno ,i fue ra un campo de matanza.
\' la sombra que a,·anza. avanza. avanza,
pnrec:e. con su trágica m·oltura,
el alma ingente. plena de amargura.
de los que han de morir ~in esperanza.
0

II
11 ira el paisaje: inmensidad ahajo.
inmensidad, inm ens idad arriba.
Fn el lejano fin, la s ierra altiva,
al pie minada por horr endo tajo.
Bloques giga ntes que arran có de cuajo
el terremoto, de la roca viva,
y (·n aquella sabana. pensativa
y acl11sta. ni una senda, ni 1111 atajo.
Asoladora atmósfera ca ndent e
&lt;!n se incrustan las águila s serenas,
como clavos que se hunden lentamente.
Silencio. lobregu ez. pavor tremendo~
que viene sólo a interrumpir apenas
e! galope triunfal de los berrendos.

III
l~n la estepa maldita, bajo el peso
d&lt;' ,ibilante brisa que asesin a.
irgues tu talla escult11ral y fi na
como 1111 relieve en el confín impreso.
E l viento entre los médanos opr eso,
C:!11ta c11al una música divina.
y iinje. bajo la húmeda neblina,
un in finito y sol itario beso.
V ibran en el crepúscul o tus ojo;;
1111 dardo negro de pasión y enojos
que en mi carne y mi espíritu se clara.

Y, destacada contra el sol mur iente
romo un airón. flotando inmensamente
tu bruna ca bellera de inrlia brava.

IV
L a llanada amargu1s1ma y salob re,
(' njuta cuenca de océano muerto
y en la gris lonta nanza, como puerto.
el peñascal de samparado y pobre.
Unta la tard e en mi esmblante yerto

Y allí e,tamos nosotros, oprim id os
por el dolor de todas las pasiones.
hajo. ,·I pe~o de todos los oh·ido~.

En 1111 cielo de plomo, el sol ya muerto.
y en nueqtrns clesgarracios corazones
&lt;'I clc~iertn, el desierto ____ y el desierto.

VI
E5 mi adiós. .\llá Yas, bruna y austera,
por las planicies que el bocho rn o escalda
y fulmina tu ardiente cabellera
como una maldición. sohre tu espalda.
En mis desolaciones ¿q ué me espera?
(ya apenas vea tu arrastrante falda)
una deshojazón de primaYera
y una eterna nostalgia de esmeralda.
El terremoto humano ha destruíclo
mi corazón y todo en él exp ira.
~I al hayan el recuerdo y el olrido !
. \1111 te columbro y ya oh·irlé tu frente.
Súln ¡ay! tu espalda miro, cual se mi ra
In que huye y se aleja eternamente.

ENVIO.
En tu s aras quemé mi último incienso
y clrshojé mis post rimeras rosas.

Do se alzaban los templos de mis diosas
ya súlo queda el arenal inmenso.
Quise entrar en tu alma y ¡ qué descens-e&gt;!
i Q11é andar por entre ruinas y entre fosas!
. \ fuerza de pensar en tales cosas,
me duele el pensamiento cuando pienso.
Pasó. ¿ Qué resta ya de tanto y ta nto
deliquio: En tí ni la moral dolencia,
111 el dejo impuro. ni el sabor del llanto.
\' en mí i &lt;¡ué hondo y tremendo cataclismo\
i Qué sombra y qué pavor en la conciencia
y qué horrible disguMo de mí mismo!
'

Otl!ún era dramaturgo. Deliraba por
Pasada ya media noche, me dieron diosas. Sí. era musa de mármol la ele
in tempesti\·amente, la no ticia. La re- Othón. tranquila y noble. Tenía Yida escnb1.r. para el. te~tro. Su aguda pecibí como se recibe una agresión in - escultórica. ricia heroica. Yida sobre- 111.'trac10n. su 111st111to analizador. le
esperada. Escribía yo en la galera de humana. ~u gesto. expresi,·o y ar- a}:u~Jahan n!ucho en sns empresas es
la imprenta, frente a la~ mesas cir· diente, jamús cleiormó la austera belle re111cas. ) ll' encantaba reducir Jo
'·formación'' de "El J mparcial'', }., za del ,,en:hlank. Toda ella fué ar· g.randio,u. de ~us sue1ios a las propor
c11,11es exiguas ele! tah!ado. Este cocrónica del beneficio de De Marc'li. mnnía y euritmia.
midiú,graio, grandilornente y apasio•
Crancle
y
hermosa
pnr::.ía
la
dt
este
Debía el artículo estar listo muy ¡,;·01 ,
to. y había que contar los n,inutos y fecu11do fantase;1clnr¡ \·\·nía &lt;k los nado. alcanzó ruidosos triunfos.
o siempre preferí al poeta lírico.
garrapatear con rapidez de ·,~i'!igo, diisi,:M . ele lo,; ¡trirgos ele !ns !ali·
las ci.arti'Jas. La mano Yolaha ... \" nos dL' !ns c;1stclian11,, ,. de ellos traía 111as 1·ercladcro. rniis artista. ático en
de pronto, ~e acercó un c0111¡·:1:,('t'&lt;l v n i,talina , obril.'clael el .inmaru·aclo r,i la expresic,n ing·t·nuo rn (' } ,(·11ti111ir11
l'aj'C ele la i&lt;ka. !~11 las Ynces anti- 111. eln adn L'll la idea.
111c dijo, "ex-abrupto:"
guas. no t"c::Hlas ni manrha1:a, por t•I
-Se murió ~fannel Othon.
\ ulgo. halla ha ·él r,rondiclus y•sUaH'S
Y mits r¡ue al lírico \' al comcclió\fano y cerebro se pararon de un perfume, retórin,,;. Era romo e,ns graio. preferí al homh1:r. ¿.\1 homgolpe. F11i como 1111 1clt.,j al qn·' se
tenarl's arqnt·i,lngo,, q11c rt•m111·icncl,1 bre clig-n? :'.\o : al niño. al muchacho
le rompe la ruerda. Set·:í ~' ·~ fa¡:!} ruinas halian tl'snros de arte arcaico, grande. que ele cnando en ruando baanonadamiento que es el do! ..i c;ne
jaba c,11110 el í'.arat11,tra ele .\ iet;.rl1e,
nos embrutece. ~o cstu,·e segt:rn clc I asijas qllt' ro11s,·n·an fragancias sernlare,. joya, rit11alrs. te'as marari- el(' la solitaria 111011taiia &lt;le su iilo~ofia
entender bien. Repetí rn mi intcno1
llo,a,, (·11ig111:ttir11s papirus. rl'liqt1i.1s ,. ele ,11 ¡,ot',Í;1. ;¡} Yallr hin iente ele
y maquinalmente la~ palabras que aca
nlll'stra, pa,ionc, y c!e nuestras Ju,
baba de oír: ··se murió
,\!anuel mistniosas.
El se11ti111i,11to dn111i11:111le dt· Othi,11 l'ha:
Othón." ] 1ice 1111 esfuerzo \:,•srs'pc\os traía como nna oircnrla , 11 bon
rado. como el que hiciera un hcmbre fué el ele la naturaleza. Era un hucúpara remover una montaiia, c0111¡,rt'n- lico espontiuwn. Quizá, no sabría es· dad que era tanta que a!ranzal&gt;a para
dí todo. rasgué las tinieblas Cit' mi pen rnc!riihr cc,n pcnctr:.111te ohscn·aci¡',11 haccrn11, a lodos huenns. l.Jna sonri,;,
samiento, ~acudí mi Yoluntad, y, pne, las almas: pero ~í ,abía co11te111plar iniantil entrtabría ele contínu,1 su~ laera necesario concluir cua11t0 :mies. los campos. q11e ,-r,n una a'ma inmen- bios y en sus ojos. encenclielo,; aun
seguí escrii,il.' 1Hh b ,·ró11ila &lt;k t,·~ · sa, el alma ele Pan. Y esta co11tem . con In, tranquilos iulgore, de lus rretros. :\'unca sen ti r,i:t) u.- pe:, ~?a 1~i plación. que es también una elnacla pú,cu lns montañeses largamente conn1,i~ hondo ) dc:;,r,y;,¡¡t:;&lt;i11 tlc:sa1irn · psicología elna a los hom hrt·s y les tcmplaclos, se ,·cía el franco y dcs\'C:rto: nunca el tr:iba i0 me pesó tanto aclarn mucho·; secreto•; lrnman os. FI g·onzacln candor ele los que nada t ie·
ni la obligac161t L;é pa,·t, mí ,·r,:g·., oy,í y rl ¡w0&lt;!11jo con soherbi:1 tnto- nen que· nru ltar. ele los que a:ircn la
tan abrumadora. como en ese instan- naciún ti himno ele los bosques. El mirada al munclo, romo en la, casa,
te negro, preií ,dn de ~olloz&lt;"l~ ·:n· &gt;r conncic', la prnf11nda , ida ele las 111011 · limpias :ce abren las ventanas para
,d1og,111 y ele l-'L.:-fr¡1as c¡11e 1·e :.·om ;ni taiias. Sus , er,os pueden ser escul- c¡ue ruriosee el tran::eunte que pasa.
1maginnti, o y sensiti,·o extraordi
men. Terminada mi nocturna labor pidos sohrc los mu,gosos tajns de las
nario,
üthón anclu\'o por los andu:-&gt;011
lapidar
ios
y
descri:1rn.
cumbre-.
readquirí el derec!i.1 de ,¡¡f,ir pt·:·
mi cnenta. Y, ya en :n i casa. pu,!c rn su amplia desnuclez. los pai,ajl'-; rriales y Ycricul'tos de las pasiones. aromper diq11es y arranc.a:· 111onhzn ~ agreste-.. Snn églogas mnelernas, é- poyado, como el Petra rea de )f ontal
YO, en las musas
inúsihles. Siguió
y llenar el aire de c11anto dentro ele glogas ro11ta111inada;; de melanrolía y
mús distraído que interesado el esmí estaba represo y siicnriosn. J.e &lt;ksespcranza.
T'ero. nn : esa clrst'sncranza es pasa· candaloso elesfile de la Faunalia.
clí lihcrtacl a mi pena.
Cuando se ;;intió fatigado, se sentó
Pero es preciso Yoh·er a ,'11c,idrnar- jera; 110 e, nu hlaclo ele tormenta: es
a
reposar a la yera ele! camino. Había
ele
estío.
$e
deshace
c·11
siilo
nnht'
la para continuar la tarC':i. He ;1:11a
r1111nrielo lo que era el amor, lo que
nrcido con el deber scn1111~,r;,J de e,- litgl"ima.,. l'nrquc Oth1,n neia. Fn
l'!"a t•I dolor. l i a hía can ta.do a la ~ ael
fondo
ele
sus
dc·scnrantos
hahÍ:l
,e
cribir este artíc11lo. T&lt;:stoy más adoturakza l'll sus divinas pastorales, colorido, pero también más sereno. 1\- cristiana, como én el i()ncln ele los mo 1111 ruiseiio pagano. l!ab1a canta·
hor a sí puedo Yer de frente la noti- ahi,mos obscuros ,11c)l'n rorrc·r linf.1s clo a la tristeza. a la esperanza a la
cia : ahora sí ya no está ell\'ttclta en- ele paradisíaca limpidez .
fr. ,&lt;)1110 un cluke y primitirn crisl iaOthún concebía cosas grandes pe rtre sombras: ahora sí es una certidumbre : 1111 fiel amigo mío. 1111 cama- quc. en s11 h11raiia wlrclacl. l'Slaha 110. J labia amado a los úrholes y a
rada de sueiio~ y locuras se fué y ño h~bituado a las g-ranclczas, a las exte· lo, hombres : les había llamaclo hervolverá. De hoy en adelante seri1 riorcs ele lus rampos. a las intrrinrt·, manos como el iluminado ele ,\sís.
para mí 1111 recuerdo no más. ~&lt;.l he ele su fantasía y de ,11 sentimil.'nto.
Toda, ía hace muy poco tiempo. ha
El sosiego ríi-tirn dentro ele! cn,•1
de voh·cr a verle sino con los ojos ince
unos c:t1antos clias se lrYantó para
teriores. con esos que, a so!as, abro pensnha, serenó su e~píritn y k clill
de par en par para mirar las cosas proféticas clariYidrncias. Lo hirn i·n volvernos a nr, :\"os dijo en uno,
idas. \' a ~ólo YiYirá dentro de mí es- poc~a americano. Toda la obra· ele e,- eri llantes tercetos: "rengo ele mi,
te hombre bueno. estr poeta inefable, te lirico cxcel,o est:t impregnada ill' t~·anquila~ solcclaclcs."
esta alma caudalosa ele ternura y ck Jo, olores resinosos rle las ,elva, 1'11
Xos agrupamos en torno suyn.
genes y ele las cordilleras inacce,i
;11110.-.
l'resentíamos ti adiós último. El cuer:'.\inguno de entre nosotros, busca- bles. llay en ellas reflejo~ y kjani;t,
ele nuestros pomposos y snhlimes p:po es taba muy débil, muy t¡uebrantaba. con tan imponente anhelo como
él, la forma pura, las palabras mar- norarnas. Los amaneceres y las JY,1• ~
clo: pero el alma muy iuertr y muy
móreas y áureas, la seYera y cliYina tas de sol son un ¡,rocligio ele repro- entera ____ _
música de l ,·erso. la alta expresión. ducción inspirada. Pueden e ncon ,\migas: acaba de partir 1111 camablanca y lumino~a. ele la poesía. El trarsc estancias que te ngan el c:r,; 1, ,
l,a noche de la ,·ida se hacr,
rada.
el
contorno
y
el
a··nma
rlc
nurstra
.tieideal ele Chenicr era su ideal. Gustaba ele yerter su sangre generosa en rra y nuestro cicln. e;(n ,·.u·r, ral[ti, momento pnr momento, más negra y
,·iejas y repujadas á nforas. Sus esmás triste. l I ay ya muchos lugares
aqlll·I sondo:
trofas no eran atormentadas. no se
,
acíos . rn el hogar de nuestro cariño.
retorcían en dolorosos histerismo;;:
Sohr(' l'I (r;111qt1iln lago o,·ciduo el ,\cerquémonos, estrechémonos en torno lleYahan, sobre la cabrza voluptuo(liia.
no ele r~ta, clnlientes y sagradas meS,!, la mitra sacerdotal ele las cortesanas orientales; tenia la testa libre, flota impa lpahlc y mi,teriosa hrnma. morias.
de cabellos ondulados, recogidos por y. a lo lejos. yaguísim:t se csf11111a,
encima de la nuca, como los de las profundamente azul, la

,.

-

�....

NUESTROS GRABADOS DE
MODAS.
- -o-Ahora que el trabajo de mano esta
tan de moda, ofrecemos a nuestra~
queridas lectoras el modelo de una
primorosa gorrita de crochet para niñas de tres a cinco años; está hecha
con seda color marfil y cubre solamente la corona de la cabeza de la niña. dejando escapar libremente su cabellera: se termina con un lindo festón que imita encaje de guipure y
lleva como adorno t,na gran mota
de la misma seda.

Don Manuel Vazquez Tagle
LA CONTINUACION DE D. PROTASIO.
!Te :iqt.í t1110 de e~os protigios qt1e Yiven de fuerza heredi taria. Don .\lanuel Vázqt ez Taglc ha siclo abogado rnn~ pícuo. profesor nn il'ers itario. político de renombre, Secrcario de Estado y. ha~ta candidato pre,idencial: y todo ab,ol ut amente todo se 1o elche a la cirrnn~tancia feliz de ser
sobrino del famo~o TJon f&gt;rota~io Tagle. Si en lugar de lle
,·ar ti nombre CJ,H' llc1·a. se llamase \1 anucl Vázquez Gon
zá lcz o .\lanuel \'i1,.qncz :\lartínez. otra sería su 1·,trelh1 v
otra tamb ién su po~ición.
·
Fsto no quiere decir que el Lic. Vázqucz Taglc carezca
&lt;' 11 lo absoluto ele virtt:des:
e, honraclo. tenaz. au,tcrn.
pe ro carece clcl mérito i11rli~pe1ha!,k para formar una pcr~11
nalidad inc!ependirnte &lt;.'n la 1·ida. .\sí rnmo l)Dn Fernando
[gle~ias Calderón es ., iempre "EL 11 )JO de Don JOSE :\l.\RI. \"_ así tamhién Don \lanncl \';1zquez 'l'ag-le no puede
pre;:cmdir ele ser siempre "EL SODRl'.\0 DE D. ·PRO'l'.-\SIO''.
Cr anclo desempeñó la clase de Derecho Penal -en la Esc-uc'a '.\acional de Jurispruclencia clemostró conocer a fondo la ma teria. Stb &lt;li~ertaciones eran claras, amplias, v
&lt;lenunc-iahan una gran cultura. no solamente en el terren.o
concreto de la legislación vigente sino en las orientadone~
nuevas del Derecho criminal. Escuchándolo se enteraba uno
rle que no era un clásico rez;:igado sino J)Or lo contrario. estaba bien ente rado ele las ideas dominantes ,Je la época. Sin
rn barg-o, su voz era ínanimacla yerta. ,·oz sin tonal idades
n i matices. voz de un hombre muerto que parecía Yibrar en
el disco de 1111 fonógrafo. Se nos antojaba la voz de Don
P rotasio Tagle, que desde su tumba seguía dando su cátedra en la Escuela ~aciunal ele Jurispruclencia.
De$pués. en el estruendoso movimiento de 1910. el nombre de Don .:\Ianuel Vázquez Tagle apareció entre los organ izadores de a'gím Club ~ntireeleccionista. Era natural:
el sobrino c!e Don Protasio no podía. sin traicionar su nom bre, figurar en !as ialanges po rfirianas. Su labor política,
como su Yoz de maestro. fué también fría, pasiq sin nervios
i conrnlsioncs: se volvía a antojar que era obra ele· tin
cadáver que se incorporaba trabajosa y pesadamente en la
vida; pero ya sin las fuerzas necesarias para desarrollar
aquella asombrosa actiYidacl que le fué tan funesta en el año
,k 187í'.
Empero. había muchas personas que creían en las ,·irtuéles personales de Don .\lannel Vázquez Tagle. Se snpoía que lejos de limitarse a tener virtudes hereditarias tema
una personal idad porpia que sólo esperaba oportunidad. para
trad ucirse en obras iecundas y duraderas. Don Francisco
.:\fadero iué de los e-reyentes, y llevó al Lic. Vázquez Tagle a
a Secretaría de Justicia, en donde tenía por delante el prorama co 1osal de justificar la Revolución de 1910. Efect1vanente, el pri ncipal carg·o que siempre se hizo a la 1\dminisración porfiri ana fué la falta absoluta de Justicia: era por
anto. indispensable decretar una nueva legislación y desinect ar los corrompidos tribunales de aquella época. Para ei:,)
·e neces itaba 1111 magistrado justiciero y recto, que desterrase para siempre el cohecho y la concusión el soborno y
a c011sígna: un hombre en plenitud de facultades y de vida
t¡ue realizase aquella labor grandiosa_ de demolición y de
reconstrncción.
¿Qué hizo el Lic. Vázquez Tagle? !l.bsolutamente nada.
e limitó como .:\lin istro de Justicia a despachar oficios.
)[o tocó un solo Código, no reformó una sola Ley, no desirr
fectó un solo Tribunal. Fiel a sus tradiciones de maestro v
'.le polít ico siguió siendo la inanimada reencarnación de ui1
desaparecido, el embajador imperturbabl e ele una sepultura, la continuación de un muerto ilustre. Sí, solamentt' 1111
;adáver pudo tener la inacción que caracterizó a .Jon }lanuel
Vázquez Tagle, durante sus quince meses ele gestión 1111nisterial.
Ahora se alega que debe ser Presidente ele México µorI
'1Ue fué el único ministro de Madero que no 1c1.11wció en fc:hrero de 1914. ¡Ya nos figurábamos de anten,ano que su
·mérito tenía que consistir en ·'no haber hecho al:;;1111.t cosa ...
' igue Yidendo ,el hombre de las Yirtudes negativas. X o sirvió a la administración del General Díaz. no adu!ó al César.
.10 dió consignas como 11inistro de Justicia, no reconoció la
~evolución militar del General Huerta! Casi se puede decir
:¡ue su ideal ele Yida sería: ¡ no existir!
Dice el viejo romancero castellano que el Cid

,
.
.

r~*

Definitivamente lc.,s adorables vestidos de organdú, clt Yoile y de toda
esa infinidad de telas vaporosas que
tanto se usan en e·! Yerano han pasado ya con la estación : ahora . aun que toclada los ardientes soles del
estío no nos dejan. deoemos. al elegir un nuevo traje. pensar en telas
menos ligeras. Crepé de china. tafeta
charmeuse. mesalina etc., seguirán estilándose toda\'Ía mientras los fabricantes inYCntan una nueva tela y los
modistos la ponen en boga: sin embargo la preferida ,:;s la tafeta. y algunas eombinaciones ele tafeta y crepé y tafeta y YOile produc~~ •·11 hermoso efecto. De tafet~ ;::~~c;"samente está hecho el modelo que se muestra a la rnelta y lleva primoroso cuello hecho a mano que termina con
1111 lazo de terciopt!o.
Un trenzado
de soutache cubre el ancho cinturón
" las n1eltas del cuerpo: con este
;nismo adorno se terminan las largas

----01----

RECETAS U'rI LES
--o-LAS QUEMADURAS DEL CUTIS
POR EL SOL.
Las personas que están continuamente expuestas a los rayos solares,
hien por oficio, bien por tomar baños de mar. etc .. etc .. deben adoptar
este procedimiento:
Después de hien lavados. cuello.
e-ara v manos con agua clara se untan
esas Í&gt;artes con miel pura y se tienen
cubiertas con ella por espacio de una
hora.
En seguida. se enjuaga bien con
ag-na las partes embadurnadas .
' Siguiendo con constancia este método. se purcle estar seguro de permanecer en la orilla del océano toda
una temporada. si nqne se ennegre zca
la piel.

-----o- -- - -

cabalga ndo en la personalidad de su sobrino ha ganado re putación de .:\[aestro en la Universidad y la Cartera de Ju sticia en las lides de la política.
¿Le estará aún reservado ga, . ,

ESENCIA DE ESPLIEGO
~e e111pieza por arrancar las flores
ele espliego o de otras p 1antas semejautes al salir el sol. en Yerano: se
extienden en un lienzo blanco Y se
'tienen a la sombra por espacio. de
Yeinticuatrn horas. Pasado ese t1en1po se machacan y se ponen en infusión en agua caliente. cerca del fuego. por seis o siete horas. en una Yasija tapada heremétic~mente. En e~gt:ida se cuela con cmdado y prontitud para que no se evapore. y se separa la mitad del agua.
Cuando la Yasija está ya sepa rada
ele! fueg-o. el aceite esencial del espliego o de la hierba aromática de
que se trate, sube a la superficie. de
modo que es fácil separarle con una
cuchara.
Repitiendo esta especie de destilación dos o tres nces. se obtiene el
aceite aromático deseado. Para extraer todo el _iugo posible de las flores ,e hace uso de la sal común a lin

�!· LA MODA Y

LA GUERR.A..

Í
Por

Enrique GOMEZ CARRILLO.
X

MODELO DE TRAJE DE OTOÑO
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tá, , _; ,

Cl , ,, , ~· 1 ~ ) .1 •

Los tres modelos de sombreros de
este grabado son verdaderamente de
entretiempo: están hechos en los co' lores blanco y ne0 ro que tanto se
lle, a11 hoy no solo en los ~umbrcrvs
~ino t,llnbién en los tn1jcs, sonibrjllas.

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r ~·- ,

1~

~ '!) ·

bolsas rle 11:c:mo ctr.
Estos tres modelos rdolvcrán el
prubh.:ma de la dama &lt;¡11e comprende
r¡1:c es demasiado t'lrde ¡,ara comprar nn suu:l ~cru de \ nano y muy
p;ira ·ekgir uno tic ii1vierno.

X

X

Las damas extranj eras de los Campos Elíseos. que no se sienten con vo
cacii'in de enfermeras de la Cruz Roja, acalian &lt;k descubrir. aynrlarlas pvr
la coquetería. un med io de hace rse
útilc, a París. "Puesto qt~e las pohn·s modistillas tienen ahora que rcndrr J&gt;(' riódicos por la cal'e µara no 1110
rirse rlc hambre-han dicho-hagamos
r¡t:(' lo, tallen·~ vuelran a abrir sus
punta,."' Y como lo que ··femme veut
1&gt;i&lt;·u k ,·c ut.'' c11 el acto la~ grandes
"11tai,011s" de la me de la Paix. de
la ruc Aubert, de la ruc Royale, han
anunciado que la moda YuelYe a ocupar ,us fr crtes posiciones ~n la i1_11:1eu
,a 11'&lt;11 i'izarión del tra;)aJo pans1ettM'.
Fl momento por lo demás. e~
tentador para los in,:cntorr~ de 110,·l·rlad&lt;'~ i,untuarias. ln spirándusc eu la,.
liawln;•s que aletean bajo el slJI Y en
lo:,; uniiurmt:s que alegran las t:alles:
lo~ Poiret lo~ Douret. las ~l arthc
\\.in~ru1·c'. tldJcll ya idear gentil es ala
I íos· 4ue den a la silueta femenina un
ga1 bo marcial.
-\"o s1:ciío-dicc una priuce~a ru
f;1-c 11 un traj e que pueda ]'amarse
"ricluria.''
Y con ttll sen tido algo oriental de
la elegancia, habla de sola pas tricolores para el corpiño. ele franJas encarnadas para la falda de plumas marcia les para el tricornio, de bandas de
oro para la cintura.
Sin llegar a ~ .. , .. - "xaltaciones c,téI icas que llaccn pensar en las coron~ ·
la:, honorarias tic los regimientos pnn
cipc~cos de ,\uslria y &lt;le Prusia. los
discretos 111aestros &lt;le la coslma buscan . !&gt;in duda. en arreglos sencillos Y
~ahios. algo que sea militar sin ,dej'.1r
de $&lt;.'r femenino, que haga son r.~tr sin
harcr reír, que conserve. en ftn, un
,ello &lt;lt' parisien ismo .v que al mism~
tiempo tenga un ligern aspecto_ hero1ro. Gracias a la &lt;lelgadcz 11erv10,,a de
la mujer rnntem¡)Oránea
y gracias
también a la costumbre del traje sastre la metamorfosis no será dificil.
1-'.shclta:.. ligeras. airosas. las linda~
c•Jsmopolitas llevará n la~ nuvas "tot
lettes'' con garbu ajeno a to&lt;la 1110' icie Yoluptuosa.
En tiempo de la gra11 revoiución,
cnando los soldados sin camisa corrían hacia las fronteras para libertar
a los pueblos oprimidos, las damas de
París. después de despojarse de sus
joyas en fa\"Or de la patria y de jurar
&lt;¡1:e no pensarían en sus adornos mien
tras Eu1·opa no se hubiese eonnrtido en una Yasta República. sintieron,
de pronto, en medio del delirio nacional de sacrificio, la neces idad de \'est irse conforme al gusto del momento.
"C"na ráfaga de entusi«:;mo llevóse una
noche tod os los ve)os obscuros de Jo,,
primeros días del Terror. Y al amanecer de un día feliz entre los días,
las más fantásticas combinaciones de
trapos co nvirtieron a París en una
mascarada. "Esta señora-dice Goncourt-está nstida a lo patriota con
su casaca nacional, su cuello , Ita es-

carlata, sns solapas claras y su fa lda
blanca; esta otra ha adoptado un cinturón azul. rojo y blanco; es ta otra lle
'"ª el uniforme nue,·o, so mbrero de
fieltro negro con e::,carapela tricolor
y alza-cuello rojo: la de más allá Pe'"ª un gorro de mozo co n flores y un
traje rayado de los colores republicano,,.'' .\quella mascarada en los mo
1Í1enlos de fiebre patriótica de la enor
me tragedia revolt:cionaria. no hizo
reir a nadie. Lo épico, lo sobrehuma
no. lo mara,·illoso del momento. engrandec ió has ta lo grotesco.
Pero hoy. en medio del drama que
"" c!c~arrol1a en sns fronteras. Fr;1 ncia desea conscn·ar ~n calma. ~ll g u,
t11 y su chncción. :\"i aun la l'lon t'll
,·ia um' es lo prÍ ll!Cro que ~e infla en
las circunstancias c~traonlinaria, .'e
ha at re1 ido toda,·ia a 1·e~lirse 1k oúrpu ra. l·:t &lt;jc111plo de ';1 rt'túrira oltt:ial y de la estéti ca olicial aq tt i ni11 y
,o:1ria,- ~icm prc. dcrccn t na i11flurnria sa h adura e11 la s tlla$as. l lt• l'l'n .
do de la~ ,untuosidades de lu.; uniiorrnc, ci,·ile". el Gohicrn o ~t· ha rn11tc11tado con d,tr 1111 lm1za l a los difc rc11
ll'S rncrpo, del ~en ·icio extraordinario de ca111paiia. Las espadas se rest•n·an para los que 1ucha n. Lo, dc 111{1s se co nte nta n con una inicial en
1111a t ira de lana blanca.
Es de espnar. pue~. que \'I ar dnr
ele los sc11ti111ie11tos no llne ,t lu~ St'i1ores co~tn rcros a conn·rtir a las bella::, en. coristas de opere tas Yicnes,,s,
por lo menos al principio.
- l'uc,to que luéhamos por la cullt.ra latina. armoni osa y ponderada.
contra la ci,·ilizarión teatral de los
bárbaros-dicen los directores espirituales del país-demos en todo ejemplo ele la medida. del tino. de la elegancia.
Yo me pregunto, sin embargo si se
rit posible mantener 11u1cl10 tiempo.
en asunto,, sun tuarios, esta eleganc¡,..
l'orque el verdadero peligro no está
en el militarismo. que en Francia e~
so brio de colores y de fo rmas, sino
en el nacionalismo. cuyos colores se
me antojan peligrosos. En la calle.
en efecto. flotando en una atmósfera
lumi no,a. las tres franjas de la bandera republicana lucen elega ntemente y llenan el espacio de aleteos palpitantes. ''Xo hav estandarte como el
nnestro''-d icen 'tos patriotas.-Y yo
digo lo mismo que ell o~ recorclatHlo
'as jornadas gloriosas de Ja lfrvolu.:ión. ".\f ús luego. cuando µicn ~o e11
las dama, mocitas que en Jo~ café.,
conciertos se ennieh·en en un trapo
tricolor para cantar la 11arsellesa,
tiemblo al figma rme que los parisien~es pueden. al fin. adoptar el azul. el
blanco y el ~ojo com&lt;&gt; eleme ntos para combinaciones de pe rso nal adorno.
Una solapa tricolor y toda la gracia
estaría en peligro.
-X o temas nada- nos dicen íos
Poiret. los Doucet. los \ Vin groYe.
Sólo que ¿ cómo no temer · cuando
las damas ru sas hablan ya de trajes
de '',·ictoria"? ____ _
La verdade ra Yictoria será la que
los artistas de la "toilette" logren. si
consiguen que las ricas hembras de
San Petersburgo. de N" ueva York. y
de Río Janeiro, no exageren su entusiasmo al Yestirse militarmente a
l;i francesa.
0

MODELO DE TRAJE D E MEDIA ESTACION.

�RfVISTA MfXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Boic No. 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
PRECIÓS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En Estados Unidos, México, Cuba y
Puerto Rico.
oro americano
1 mes. . . . . . 40 cts.
1 trimestre . . . . $ 1.00 "
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1 semestre .. ·. . " 1.80 "
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,,
1 año. . . . . . . . . . " 3.50 "
números sueltos 10 centavos oro americano.
números atrasados 20 centavos oro
americano.
En el resto del mundo
1 trimestre . . . . $ 2 00 oro americano
1 semes tre . . . . " 3.50 "
"
1 año. . . . . . . . . . " 6.00 "
ADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.
P. O. Box No. 637
SAN ANTONIO, TEXAS.

--o-Gral PASCUAL OROZCO.
"Conclusión."
Ademá~. su cadá ,·er como todos Jo¡,
rnerpos de los mártires pesa horriblelllente.
Los. huc~os de las víctimas, pa recen c0nYertirse en plomo en el instante mismo de la muerte; después,
pc~an más y más. a medida que trasrurren los días. hasta que resultan
una carga in,oportable. para los que
lo., llr,·an en sus espa'das. ?\o hay
&lt;¡tll' oh·idar que hace dos niil años,
tmo lugar d sacrificio del Cah·ario.
::,- todavía la raza judaica vi,·e aplastada. oprilllicla por el cadher. cada
l'l~Z más pc~ado. de Jesucristo.

----o---A TRA VES DE LA PRENSA
''Conch1sión. ''

me~io García Xaranjo. dema~iado co
nocido por ,u talento y briosa juven
t11d. para que nosotros tratemos de
¡Hcsentarlo a nuestros paisanos. El
semanario 4ue edita el licenciado Car
cía \'aranjo contiene una completa
información mund ial y está ilustrado
profusamente. A la vista tenemos
el número prospecto y de él entre~acamos las siguien tes líneas, que
&lt;!icen los propósitos de la "Revista
:iJ exicana''. "11 ~xico. ~J éxico y Mé
xico ____ Tal es en síntesis nuestn.
programa.-\' os proponemos levantar el crédito de nllestro pueblo: de,-.

Recetas Utiles.
UNA BUENA POMADA.
Se toman 500 gramos de pepinos, se
pelan. se les qu itan las pipas y se les
..:orta en pecfacitos.
Se repite el mismo procedimiento
con igual cantidad ele melón. y se aña
de 500 gramos de manteca de cerdo
J;n·ada y un enarto de litro de leche
fresca.
Todos estos ingredientes se ca' ienten en el baño de maria. sin c!ue hiero
BUENA CONSERVACION DEL
CUTIS.
En 12j gramos de manteca de cerdo sin sal y perfectamente lavaad en
vari as aguas, se mezcla una hiel de
Yaca, de modo que forme con la manteca. trabajando bien la mezcla. un.a
pasta muy iina.
En seg11ida se cortan doce cuadrados de trapo fino de hilo. de quince
centímetros de lado cada uno, se extiende en eilos la pasta. preYiamente
dividida en doce partes iguales. y se.
deian secar.
rara usarlos. se pasa finamente uno
de esos cuadrados por la cara, ct:ello y manos, después de Ja1·arse diariamente. Un paño sin·c para seis u
ocho dias.

Yan. durante diez o doce horas.
En seguida se pone todo en un trapo fuerte y se retuerce sobre un tamiz tino y se deja reposar mientras
se tamiza gota a gota.
Por último. es Java la pomada en
varias aguas. hasta que la última queda enteramente clara.
Se guarda en botes bien tapad os.

1

l

"Revista Mexicana"
,r: 'j
~ffi*®ffl®*~* ~®*•~** •~~*~eeeee•
~

~---o-~-~
CREMA DE VINAGRE.
Polvos de benjuí ------ 50 gramos
Alcohol de 90 grados__ j decílitros
Vinagre fuerte y puro___ 5
Se colocan los ingredientes en una
redoma. y se t ienen en ella diez o doce d1as, agitúndo'os con frecuencia.
En seguida. se guardan en frascos
de cristal con tapón esmerilado.
Para que se disueh·a bien el polrn
de benjui. se deslíe· en una pequeña
cantidad de vi nagre y alcohol. y se
añade después el resto del líquido sin
dejar de agitar la redoma.
--o-VINAGRE DE TOCADOR.

Para eYitar los detestables vinag-ri
llos que sre 1e wnder a bajo precio el
comercio de mala fe las personas
acostumbradas a usar ese ingrediente
de tocador. deben fabricár~clo del 1110
contra de nuestra raz¡i: exhibir con do siguiente:
orgullo las nobles floraciones de la .\gua de Colonia - --- --- 200 gramos
cul tura mexicana: trabajar por _la so- Tintura de benjuí _______ 40 ,..
lidar idad de los emigrados: contribuir Vinagre natural -------- 2 litros
al mejoramiento de aquellos compa- ·
En una redoma se ponen el agua de
triotas que desde hace medio siglo Colonia y la tintura de benjuí, y, en
viYen en este país tan irredentos co- seguida, se echa el Yinagre.
mo los polacos de VarsoYia y los itaSe tiene la mezcla en la redoma du
lianos de Tstria: y sobre todo, avivar rante diez o doce días, agitándola frela fe en la resurrección de la Pa- cuentemente. y después se liltra a tratria."
Yés de un papel de estraza o en un fil.
\'o ha sido otra la labor ele JUS- tro "ad hoc."
TICIA no puede ser ot ra la labor ele
- - o -los mexicanos: así es que el periódiPARA EXTRAER LA ESENCIA
ro de nuestro admirado amigo el seño, licenriado :;\' aranjo. puesto que
DE LAS FLORES.
responde a una aspiración general de
Se pone medio kiiogramo de hojas
los mexicanos. y esa aspiración él
sabrá con su talento ponerla a flo- de flores de las de buen aroma en una
te. será sin duda 1111 éxito. Así Jo olla o en una botella de cuel'o ancho
querem os sinceramente. estrechan- y se coloca encima una capa de aldo la mano del mexicano que. como godón de rama empapado t:n aceite
110~otros. aprendió del maestro de his- lino de Valencia o de :\iza. Se tapa
toria mexicano .. "que erando el sol se herméticamente la bote'la con corapaga en 1111 mundo se enciende en cho y un trapo bien atado, después de
haber espolvoreado las hojas de flootro."'-"Jvsticia," El Paso. Texas.
res con sal molida.
----o--~~
En esta disposición se expone la
"REVISTA MEXICANA"
hotella al calor directo del sol o en
--o-11 emos tenido el placer de recibir su defecto al de un hogar constante
la visita del interesante semanario del que se co 1oca a alguna di,tancia. y
cuyo nombre sirve de epígrafe a es- a los quince días se exprimen el algotas líneas. que acaba de salir a luz dón y las hojas. y ,;e tendrá un delicioso aceite de tocador.
en San Antonio. Texas.
Gratamente impresionados queda-.
- ~ - -01- -- mos. tanto con el aspecto elegante
como con la exquisita lectura de la PARA FABRICAR ACEITE ARORe,· ista cuyas páginas en número de
MATICO DE BENJUI.
36. la ilustran infinidad de grabados
y artículos de mérito in discutible.
Se pone agua en 111~ recipiente cualEs Director de tan yaJioso perió- quiera y se hace herYir en ella la pedico. el conocido literato y profundo lícula del árbol de benjuí hasta que
pensador. licenciado ~ emesio García el aceite flota en la super1icie. EntonXaranjo, cuyo solo nombre es una ces es preciso sacarle ron un cazo.
garantía de lo que vale "Revista :Me- J\sí formado el aceite se clarifica por
xicana." que ha Yenido a ocupar el los métodos ordinario~ y se guarda
Jugar preferente entre todas las revis- en frasquitos.
tas similares prhlicadas en Texas.
También se obtiene aceite ele benjuí
.\gradecemos la vista del ilustrado hirviendo los cortezas del árbol.
1111 éxito magco'ega y le
De
de otro modo. el aceite
1í nn).~ "E
r r )\1~ C'hris·
l

(

,:',0Z:

_El ~;óxim? nú~ero de _nuestra pub_hcac1on sera tan mt~resante y sugestivo como los anteriores.
Llevará en la carátula un espléndido dibr.jo del A rbol de la ~ oche T ris-

te, original del insigne_ artist~ m~xicano, Don ~ateo Saldana, e 1lum111ado
a cuatro tintas.
En las páginas interiores publicaremos editoriales de actualidad, eró-

nicas de la gt~e~ra. s.ecció~ de m~dl
etc., etc. La pagma hterana estarád\~
dicada al Poeta del Hogar, D 'fo."::~~
on
de Dios Peza.

,;-V)

Ofrecemos cemo especial novedad los tres artículos siguientes :

®®~8*®®$®®~~-~~*®88®®8

*

'
1
:1

~
~
~
'08"

l Un cuento de costumbres mexicanas original de l l_icenciado San~i~go
:.réndez Armendánz. ex-Juez M1!itar
que instruyó la .causa c~ntra Fr~n&lt;;isco
Villa, ct•ando este se msubordmo en
Torreón cont ra el General Huerta.
J f Un artículo sobre las costumbres del pueblo norte-americano inti-

tulado "Cocina y Literatura," original
del ~ran tribuno parlamentario Don
Querido Moheno.

III. Una crónica de la ceremonia en

e

&amp;
'08"

~

e@'

~

*
~****®eee~e~®®~®~*~*•e
c;@::i
t::@'

Todo el material será selecto. El
número próximo será desde este punto de vista verdaderamente exceocional.
Los grabados en cobre serán tan

la cual entregó el General Polavieja
al General Porfirio Díaz el uniforme
de Don José María \lorelos.

'0B'

~

hermosos como los de los números anteriores.
Papel lino tinta excelente, impresión cuidadosa, 36 páginas.

¡TODO POR DIEZ CENTAVOS!
llaga Ud .. sus pedidos a REVISTA 11EXICA\'A.

P. O. Box 637

San Antonio, Texas.

Impreso en los Talleres Tipográficos de
1

ll lMrARCIAl ~( l(XAS"

712 Dolorosa Street

~an Antonio, Texas.

�Reservado para

· Anunsios.

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Revista Mexicana.
SEMANARIO ILUSTRADO.
NOVIEMBRE 14 DE 1915.

VOLUMEN lo. NUMERO 10.
PRECIO, 10 CENTAVOS.

�REVISTA IVíEXICANA.
Semanario Ilustrado.
rntercd as second class mattu, Octol:er 25, 1915 at the Post Office of San
1\ntonio, 'l'u;.is, t,ndcr thc .\et. oí !IJarch 3, 1879

........,......,_,,'""'~"""--...--------·-""'"------"""'""'"'----e-,---------------ª...._____________________________
Año I.

San Antonio, Texas, Noviembre 14 de 1915.

Número 10.

De Miramar a Washington

)

Fl e a mediados de la centuria pasada cuando el románf.
co incorregible Napok•jn tercero q,·iso establecer en México
rn imperio poderoso que sirviera de vallalJar a la onda creciente de la Repúclica norte-amer·cana. Creyó Bonaparte
qve la única manera de salvar la civilizac:ón latina era convertir a n• :estra Patria en una monarquía dinástica, dependiente en cierto grado de la corona francesa. Y del sueño,
pasó a la otra. Brscó apoyo en el caduco partido conservador, indicó que el trono rJe la nueva monarquía fuese ofrecido d Archic1.:que Maximiliano, y envió poderosos ejércitos
rara sostener aquera org1klización arffic:al que no tenía más
vida q"e la que Je animaba su cerebro calent:iriento y sof.ador.
Fl resultado es ce rnrra conocido: la soberanía de la
Patria se alzó victoriosa sobre el cadalso del Cerro de las
Campanas.
Pero si el SU{ño napoleónico se convirfó en trágica
perndilla, la cu!tna francesa en cambio, con el contacto íntimo de rn lustro, dejó huellas profundas en la idiosicracia
mexicana que tal vez jamás desaparezcan. Durante la dominacién francesa se difundió la enseñanza de la lengua de
Racine y de Moliere ; se norganizó el M1c'seo de Historia
Natl'ral y Arqueologfa; se crearon infinidai de Academias
científicas y Eterarias; se introd'.-jeron les textcs franceses en
las escuelas profesionales; y se levantaron en los parques y
.jc1rdines púb¡;cos mon.. mentos cuyas líneas graciosas, denuncian la agi[IJad y la elegancia del espíritu lafno.
Francia en 1862 tratal::a de cometer una injusticia con
n"estro desventurado México; pero como no podía prescindºr de su elevacién mental; como a pes::ir de las malicias de
sus d: '.i)lomáticos y dd acrro de s--s generales, segu:a llevando en su corazón el perfume de la gran cu1ti:ra greco-latina,
no prdo evitar, que al derrotar nosotros a sus políticos y guerreros, gradásemos en cambio para siempre la aureola de
~u grandeza y de s.1 genio.
México entero experimentó una tendencia hac·a el afranCf"samiel'to. Las kct,-ras de nuestros artistas y nuestros sal:ios se buscaron con predilección en Francia; y hasta los
más excitados rtpublicanos, como Altamirano, empezaron a
rons!derar a la patria de Víctor Hugo, como una madre esp"ritual. la generación que sul:stituyó a aquella que lud115
ror la Reforma y la Segunda IP dependencia, foé más adoradora aún de Francia, habienfo llegado a tener un representativo como Manuel Gutiérrez Nájera, que en el orden intelectual, :i,scitnde en línea recta de Banvil!e y de Musset. Y l o
misrr..o sucedió con las Artes y !as Ciencias. Nuestros juriscons.:ltos son discípulos de Ilaudry y de Garraud; nuestros
PcturaEstas se educaron en Claudia Bernard y Geoffroy
~aint Hi!a:re ; n•:estrcs pintores en Henri Martin, Manet y
Pi:vis ce Chavanncs; nuestros filósofos se orientaron sucesivamente en los Espíritu de Descartes y Augusto Comte;
0

nuestros h:stor'. ad eres siguieron las huellas de Taine, Redel pcnsam:ento fué Francia para México la fuente Castalia
de su siempre alegre inspiración.
Ahora, supong2mos qve en lugar de haber sido Francia la nación invasara de 1862 lo h 'Jbiera sido el pue"Jlo norte-americano. Pensemos pcr un momento que los EstadoEt
Unidos, se apcHeraran por algunos añcs de nuestra amadt.
Patria. Considerémosles en la mi.sma sºtuación que tuvieron los franceses hace medi'o siglo. ¿ Qué harían por nuestra &lt;.u!t , ra? ¿ Qué con nuestras tradi'ciones? ¿ Q-.ié con el ser o de nuestra raza ? ¿Dónde qu~daría nuestra arrogancia lat:na? ¿~ónde la gracia y el esplendor de nuestros antepaEacos?
El alma se nos ller:a de somera tan solo al imaginarnos
la posibilidad de semejante desventura. Pensar que en nuestras almas fuesen s11stitrídos Víctor H'o.1go por Longfellow,
y Tzme por Prescott y Balzac por Cooper, y Mirabeau por
Bryan, y la Condesa de Noail les por Ella Whee!er Wilcox ..
¡No! Fl ayankamiento sería la más dolorosa "Je las desgracias porque significaría un golpe irreparable y defiinitivo para la cdt!.lra mexicana.
:t&gt;! o necesitamos irraginarlo: nos basta ver lo que Estac:cs Un"dos ha hecho con los mexicanos que viven en Texas y !i.rizona, rn CaHornia y Nuevo México, para damos
cuenta ce la magnit·•d del desastre. Es s'.lficiente contemrlcr la condicºón adolorida y triste de aquellos compatriotas que desde hace medio s•glo viven en Estajos Unidos,
para corr.prender que la República Mexicana se convertir;a en una inmensa ci'.:dad cl!yos barrios más sucios y más
miserables, queclarían reservados a los descendientes de
Cuauhtérnoc y de Juárez.
En Méx:co, si tal desgracia oc,•rriese. se dejarían de levantar monumentos como el de Cuauhtémoc para 1dar lugar a Ía invasión de estat·•as de cow-hoys; en vez de constnfrse catedrales como la de Puebla, se edificarían "sky:acr;,nrr~' 'repletes ce elevaC:ores y oficinas; los versos de
Ver!a;ne ser'an olv:dados por "The New York Herald," y
nuestros indios, nuestros tristes indios serían barridos con
la misma crneliad con que fueron barridas las razas aboriqrn,c,s del Septentri;n, ¡::ara sr.r sutst:tuícas por una tribu
~¿rbzra de negrcs!
N1.1estro ensueño constante debe ser conservar nuestra
nadonal"dad con e1 territorio completo y con el alma intacta, mitJ i indígena y mitad latina. Todo lo que se haga en
contra de la integridad de nuestro espíritu constituye un
cr:mcn &lt;le lesa civ:Iiz2ción. Por eso, si grande fré el delito de los q·ie buscaron la ayuda de Francia en 1861, más
granee aún es la cuka de los que en los actuales momentos
::ol:citan y aceptan la ayuda norte-americana y ofrecen destruír la mitad española de nuestro espíritu.

�El Deseo de Discutir
Al derredor de la polémica Moheno-Cerna.

Seííor Lic. Ricardo Gómez Robelo,
Presente.

--o--

1

~

:\f uy querido am igo:
Rs'curres a mi para que di sipe las
dudas qt:e han hecho su~gir en tu ce .
rebro hs id eas estéticas del Doctor
David Cerna, y voy a procurar cumplir tus deseos. ;xo trataré de explicarte dichas ideas porque segú n mis
es!'.asas entendederas son absolutamente inexplicables ; pero procuraré
en cambio darte un análisis de las
causas que han motivado que el espíritu del referido Doctor Cerna can:z·
ca de
"Esa unidad esplendida y brnfiioa
que constituye, el mérito más alto
de un libro, de- un diamante y de una
vida."
_Desde luego, recordarás que fné el
Doctor Cerna quién retó al Seííor l\fo heno, sin que lo obligase n a ello espíritu patriótico, pasion política. in
fluen cia sectaria encono ps'r&amp;onnl. ni
ocasión oportrna. El comentario hecho al artícu lo "Cocina y Lit.:ratura"
tiene toda la apariencia de se r clesin:
tercsado y es ccr.ánime, hasta donde.
pu('cle serlo un individuo cu yo cerebro
se ha acostumbrado a ·'pensar en inglés." El Doctor Cerna provocó lá
i,olémica por uno de los tres motivos
siguientes :
l o.-Por un puritanismo estético
exaltado. que lo lleva a defender los
ultrajes al Arte. donde quiera que se
cometen.
2o -Por un ''ayankamiento'' excesiI o :11:nque invol untario.
3o.-Por el. deseo de tener una dislTsión con el Seiwr ;\f.oheno, sin que
le importase mucho el tema de ·1a con
troversia.
Vamos a examinar los tres causa5
h:potéticas, para ver a cual de ellas
se debió el artíwlo famoso del Dr.
Cerna. Comenzaremos por la primera.

Todos los d'.as se aventuran juicios
X o, el D r. Cerna no provocó la pomás o menos irreverentes y atrevi- llmica por excesivo amor a la Belledos; y si el Doctor Cerna intentase za. Si él fuera en realidad t:n caha .
ser el paladín de la "ecuani midad"
llero andante de la Cultura, c!cherí a
no le bastaría el trabaj o ni la dedi
haber comen7ado po r proteger las cocación de una vida, para estudiar uno sas más altas que hasta hoy han sido
sólo de los ,·ariadísimos matices de
profanadas. Y per manecer mudo anlas Bellas Letras. En estos últimos
te el derrumbamiento de la Catedral
tiempos hemos leído requisitorias bru ta
de Rheims, para protesta r luego ante
les del escritor portorriqueíío Luis ,
Bonafoux en contra del gran líri,:,) la ofensa intfricl a sobre Feni more
francés. Edmr.ndo Rostand; el adm ira Coopcr, es lo mismo que dejar a la
ble cronista José l\fa ría Salaverría ha ideal Dukinea ato r~1entacla por follones y malandrines, para correr en
pr,blicado artículos despectivos refi
socorro
de una prosaica l\T aritornes.
riéndose a Anatole fo'ran ce y a Gabriel
Además,
para defender la Ilelkza
D'Annunzio; la Universidad de Oxforo ha suprimido el nombre de Gerhard por la Belleza misma, lo primero
Hauptmann de su lista doctoral: y que se necesita es tener Ln concepto
como si todo esto no bastase. el in s- claro de la Belleza. Y el Dr. Cerna,
pirado Camilo Saint Saens ha pedido como tú lo has advertido, no tiene
al pueblo francés que borre de los una idea lija s,obre la significación de l
programas teatrales los nombres de Arte. Unas veces, dice que la literalo~ clra:nas de R;cardo \\/ag-ncr. No tura americana se ha embellecido "por
tiene pr es. gran h1portancia qne el la salvaje virginidad ele sus campos.
Lic. :\fo heno mire con alguna irrcre · lo imponente de sus selvas, la gran&lt;l:~
r~ncia l~s letras norte.-ameri canas, 7a de st:s vall es, cte. etc," lo que si~·
desde el momento en que cereb ros tan nifica nada menos que en e! centro de,
esclarecidos como el suyo, y ele ma- !\frica debe habe r 1,na g-ran li"tcratuyor reputación artística, han cl irig-i,Jo ra, puesto que como tú lina:nente in· agudas saetas contra el autor de Par- sinúas también allí hay srhas. ram sifal. que desde un punto de r i-ta es · ·pos y rí os. Otras veces nos dice que
túico , ale má s que · toci a la Uni&lt;'rn "La Cabaña de l 'I':o Tom '' arúticaJ\ mericana.
mente considerada, debe tener sus mé¿Por qué el Doctor Cerna no salió ritos desde ( 1 momento en que cona la defensa de France. de D'Annun- tribuyó a encende r la guerra Civil
7io o ele Rostand? ¿ Por qué dejó que el e 1861, lo que eqt ivale a cl ;:cir que el
el "odio de raza" se desplomase so- P lan de San Luis Potas:. vale para las
bre "La Walkiria'' o " El Crepúsculo :\fosas· más que los nrsos de D:a%.
de los Dioses'' y no pudo to;erar qt11.: :\&lt;lirón. presto qr·e fué aquél y no esel Señor M o heno hiciera un poco de tos, quien encendió ]n última Revoluhumorismo deli : ioso a costa de las ción. El Arte es independient.~ de los
''short stori es '' de. los Magazines? re~ultados, y un ve rso de .\ndré Che¿Por qué no protestó c·ontra la des- nier sin trascendencia política ni sotn:cción ele la Catedral de Rheims ni cial, leído por unos c¡,;antos, vale mucensuró la ejecución absurda de la chísimo más que los estruendos gloo~ ra de lfauplmann y sí se levante, riosos de la M_arsellesa.
indignado como una Euménide ante la
Otro defecto marcado del Docto r
sátira espiritual dirigida sobre las tra- Cerna que lo imposibilita para ser
mas es túpidas de los '!moving pie, t1n paladín del arte es su tendencia
incorregible a con fundir lo excelso
tu res?"

con Jo mediocre. Así, por ejemplo,
después de leer y releer a Shakespeare hasta saberlo de memoria, co ·
mete la inconsecuencia de admirar a
Fenimore Cooper. Este solo elato demuestra una falta absoluta de criteri0
artístico, que ni siquiera vale la pena
de comentar. Las Kovelas de Cooper
son buen as para pasar el rato y ____ _
nada más; pero juzgadas con un espiritu elevado, no merecen tomarse en
co nsideración, aunque todos los s.1bios de la tierra las declaren dignas
de la pluma de W al ter Scott.
Entremezclar a Shakespeare con
"La Cabaña del T ío Tom" me produce la misma impresión. que la famosa
tela de, Penélope que era tejida durante el día para ser destejida en ~.,s
horas de la noche. Efectivamente.
rn individuo &lt;!UC lea por la ma ñana el
soliloquio de J--J amlet o la oración de
Jfarco Antonio se tiene que ennoblecer espiritualmente; pero si después
de una comunión estética tan noble
se pone a leer diálogos artificioso~
de esclavos y negreros, resulta inevitable que la elevación mental adquirida desaparece inmedi,itamente. Loro
jardines fragantes, si quieren vivir, no
deben tolerar las in undaciones vacuas
de las verdolagas.
X X X

¿ Obedecen los artículos del Dr.
Cerna a un excesivo ayankamiento?
\:o lo queremos creer por más que
nos hagan vacilar sus citas constantes
extraídas de poetas norte-americanos, y el calor con que defiende "
autores de segunda línea, por la mera
circunstancia ele haber nacido en Estados Un idos.
En este particular el Dr. Cerna exhibe lo que yo llamarí-a "el orgullo de
conocer bien el inglés''. In culpa al
Sr. Moheno de no saberlo a fondo, y
estar por tanto imposibilitado de hacer un estudio serio de la literatura
norte-americana. Y tiene razón el
Dr. Cerna: Moheno no puede hacer un
estudio literario definitivo de Longfcll ow ni ele Emerson; pero tampoco
lo ha pretendido. Hizo un humorismo de las extravagancias de los pe riodistas yanquis ___ __ __ y nada más. El

Doctor Cerna fné qu ién le &lt;lió una im
portancia apocalíptica al artículo
''Cocina y Literatura."
El Sr. l\1oheno jamás ha dicho que
conoce a fondo y en todos sus detalles a ningún escritor norteamericano,
F.! Dr. Cerna seguramente los conoce
si perficialmente desde el momento en
que la vida es corta para ahondar
cualquier materia. Lo que ha dicho
:\Jo heno-y para eso no se necesita el
dominio absoluto del inglés es que la
Jitcratt.ra norte-americana carece de
genios como l lugo o Zolá. El Dr.
Cerna no conoce el ,alemán y n·o puede apreciar las bellezas del Fausto en
todo su esplendor ; pero en las tra ·
clucciones. no obstante de perder mucl:o, puede apreciar que es el poema
n,ás gra.nde de los tiempos modernos.
Tam.pO(:O conoce el n so, y sin embargo. basta que lea una traducción
de Anna J(aren iné para comprender
que ese sólo libro leído en idioma
extraño vale más que todas las novelas ame ricanas le:das en su inglés original.
Esto no qr. iere decir .que bastan las
traducciones para ciar a conocer a los
autores : pero siempre serán preferi·
bles los ·'genios t raducidos" a la!I
·'medianías originales."
X o hay que tener por ta nto, un
gran orgullo de saber inglés.
El Dr. Cerna en sus largos artículos publicados en ''Revista :Mcxicana" no ha hecho una sola cita de un
escritor español ni muchísimo menos
de uno mexicano. Todo lo hace eles·
prender del pensamiento inglés. Evoca r·na es trofa de Bryant para hablarnos del triunfo de la verdad sobre
el error cuando podía citar los siguientes versos de Díaz Mfrón, que soa
mucho más bellos que los del poeta
norte-americano :

que el Dr. Cerna sea un ayankaclo.
Conoce perfectamente la literatura inglesa y sabe perfectamente, aunqtH.
procure demostrar lo contrario, que
desde Shakespeare hasta l rving y
desde Byron hasta Whitman, no se ha
efectuado una transfigu ración sino un
retroceso lastimoso para la ciYilin··
ción.
X X X

Examinemos aT1ora la tercera Hpótesis. ¿ El Dr. Cerna pro vocó una
polémica, por el deseo de discutir con
el licenciado Moheno, importándolt
poco el tema de la controve rsia?
Algunas gentes nos dicen que el Dr.
Cerna jamás pierr!c la oportunidad ele
entrar en polémica por que cree que
"de la disct1sión nace la luz". \' cuen tan que tanto le gt:sta discutir, que en
cierta ocasión, entabló una controversia shakespeariana, con unos cómicós
de la legua que barajaban en su:,
elencos 'Julicta y Romeo' y 'Otcl,)' con
"El Jorobado" y "María la Emparedada." Así pues. cuando tuvo la oportrnidad de discutir con el licenciado
J\f oheno sintió la felicidad de un para í'so próximo_ Si de la discusión
con los cómicos había surgido una
candelilla insignificante, de la contro
versia con i\foheno te.nía que surgi r
una millonada de focos de· arco bas
tante para ilumina r el Luna Park de
~ ueva Yorle
Además, discutir con i\foheno tenía
el encanto de cruzar las armas con tt
formidahle parlamentario que más ha
ciado qt'e decir a la opinión pública
en los últimos años. Para un "amante de la discusión" la ocasión era tentadora y única. Yo me explico todo
esto, porque fuí víctima de esa misma
vanidad, hace algunos años, cuand0
era estudiante de Historia Patria, er.
la clase superior que. daba el Lic. Genaro García en el l\f1t1seo N. de Arqueo!J!{ía. Provoqué una polémica,
"Sobre la impura huella
sobre t:n autógrafo de i\Jorelos, con
del fraude. la verdad austera y sola,
el repu tado historiógrafo Don Vicenbrilla como el silencio de una estrella
te de P. Andrade, y suscité una cr,n por encima del ruido de una ola."
troversia a propósito de la autenti·
ciclad del "Arbol de la Noche Triste"
Sigt iendo la tradicional costumbre
con el propro Don Justo Sierra. Remexicana, cita el pensamiento extrancuerdo que cuando mis ilustres copjero hasta cuando dentro de casa, lo
trincantes se ocuparon de mis argutenemos superior. Sin embargo, a pesar de que las apariencias son con tra mentaciones, experimenté una de las
rias a los hechos, no queremos creer alegrías mayores de mi vida. Poco

�me importaba salir vencido. Lo que un ideal abstracto de Arte, el Doctor
me interesaba era qt:e mis compañe- Cerna aun no dice lo~ puntos de visros del J\fa1seo y los de la Escuela de ta en que la literatura norte-america.T urisprudencia se enterasen de que na está por encima ele las letras latiyo-El Vate,. como me decían en nas del Continente Occidental. Esaquel dichoso entonces-era tomado tá alargando la discusión, porque
en consideración por el Maestro de mientras más dure, más luz habrá de
los ~l\aestros. Casi estuve a punto de prodt:1cir. Hasta hoy se ha limitado
creer que la posteridad iba a resucitar a exponer una serie de nombres que
esa controversia enlazando mi nombre aislados significan muchísimo más
c0n .el del venerable pensador. ¡ Cos~s que reunidos. Y es q1:-e se obstina en
no comprender que la literatura de un
de niños!
Si el Dr. Cerna no defendió las le- pueblo no puede jamás condensarse
tras norte-americanas por puritanismo en forma rle inventario. A veces, una
estético puesto que habría defendido sola frase vale más que un libro y un
antes a Wagner y a D'Annu,nzio; si giro popular, un estribillo calleJero
tampoco lo ha hecho por espíritu deja una huella más honda que una
ayankado, tenemos que concluir en obra reputada como perfecta.
El Doctor Cerna cree que la Literaque lo hizo por satisfacer la misma
tura
de las Naciones aparece por envanidad qt1e yo satisfice cuando tenía
tregas
como las n ovelas de baja catenin te aiio,5. i Cuanta razón tienen las
goría,
y
por eso está esperando tranr.-entcs Yiciosas cuando aseguran qu&lt;.'
quilamente
el "siglo de oro" de las
los que no hacen calaveradas en la
letras
americanas.
Dice que entre
juventud, las vienen a hacer en la maLa
Jliada
y
Pericles
trascurrieron vadt rez de la ex istencia! Porque, a
decir ,·erelad, lo que ha hecho el Dr. rios siglos, y que entre ''Los Nibelun ¡:;os" y Klopstock media también una
Cerna es rna verdadera calaverada.
"\"ah:r;i\mente, como de lo que se inmens idad d.! tiempo. Y supon;en·
tr.:tata era de discutir y no de fijar do piadosamente que Longfel!ow equi-

vale a Homero 'y Cooper representa
"Los Nibelungos," se sienta tranquilamente a esperar los Pericles ayankados del porvenir.
No necesita esperar mucho tiempo.
Por que si Homero tiene su tipo cor respond iente en Longfellow, bien
puede Mr. \.Yilson representar el papel de Pericles. Y ya nos podemos
figurar a un Anacreonte nebiendc
whiskey, a un Tirteo cantando en u•n
Army Post, y a Aspasia bailando en
un "Dancing" a los compases arrobadores de un "Turkey Trot".
Después de todo, la traducción de
la "vetusta" Grecia, (para usar del adjetivo que a toda Europa aplicó el
Dr. Cerna) resulta deliciosa.
Examinadas las tres hipótesis, me
quedo con la última porque es la
que me explica no las ideas del doctor.
sino la causa de sus contradicciones.
Creo que tú también quedarás satisfecho y darás por terminado este curioso asunto que no merece ulteriores investigaciones.
Soy como siempre, tu amigo adicto y leal
Nemesio García Naranjo.

•
•

Carranza y Dn. Heriberto
DESDE JAUJA
A 4 de Novembrc de 1915.

·,

Mi distinguido compañero:
Cuando este bello país, designado
hoy con el nombre de Jauja, era canocido por el de ''México Bárbaro,"
una de las execrables manifestaciones de la dictadura consistía en la
supresión del voto popular. Y !o
más irritante era la perfidia con que
en este punto se trataba al pueblo.
Si se le hubiera dicho entonces terminantemente "NO VOTARAS," habríamos acatado el mandato con toda sumisión: pero lejos de eso, hipócritamente se nos hacía creer que
eramos libres para ejercitar el derecho de elegir mandatarios a nuestro
gusto, y triunfaba siempre la consigna. traducida generalmente en la reelección inevitable.
Esto que duró treinta aiíos, desesperaba a las masas irredentas, hasta
que n n hermoso día, ¡digno de recordación eterna!
Llegó Panchito
lanzando el grito
de rebelión,
en su bandera trayendo escrito
Sufragio Libre. No Reelección;
y entre este tajo y el otro tajo
la dictadura se vino abajo,
como si fuera de requesón.
'.Por mucho tiempo, durante el 1.m.
perio de la nefanda, se convirtió en
ley la costumbre, y nadie se preocupaba por si había o no había elecciones.
Pero unos audaces organizaron
cierta vez en San Luis Potosí un
Club Liberal
llamado "Ponciano
Arriaga", considerando que era y,.
tiempo de sacudir el yugo. Seguramente se dijeron: "¡Ahora Poncia·
nol". y. echáronse bravamente sobre
las astas del toró. Como aquello iba
t,omando cariz sedicioso, se buscó el
medio de aniquilar al grupo. Cavilando---- cavilando, los interesados,
diéronse de pronto una palmada en
la frente. Ya habían encontrado al
hombre capaz del ani~1uilamiento preconcebido, así fuera a balazos. Era
Heriberto Barrón, muy porfirista y
muy reyista en aquellos años. Pero
H1eriberto, delicado y escrupuloso como siempre ha sido frunció el entrecejo, se mostró indignadísimo ante
aquella proposición, y no admitió la
consigna. Negóse de plan.o, rechazando con repugnancia tamaña iniqui ·
dad. ¡ Cómo iba él a vulnerar así las

leyes y a cometer semejante atropello en ciudadanos pacíficos que ponían en práctica prerrogativas otorgadas por la Constitución! · eso nunca. Y lo sabemos tocios: Heriberto NO FUE a desbaratar el Club, ni
con la eloct,encia de la palabra, ni al
detonar de las pistolas.
Desde entonces se hizo simpático
para Don Venus (también porfirista
y reyista por: aquellos aiíos), simpa·
tía que se demuestra hoy figurando
I I eribert-0 entre los más activos pro·
paganclistas del carrancismo.
Pues bien. Ahora que el "México
Bárbaro" se ha transformado en Jau·
ja merced al victorioso Plan de Gua·
dalupe con su Constitución y Refor·
mas al calce del Programa redentor,
qr.e ha venido en decretar el muy
ilustre labriego de Cuatro Ciénegas,
la organización de Clubs políticos
queda estr.ictamente prohibida, exponiendo como principalísimo fundamento que esto clesorientaríá la opin:ó1! pública.
¡ Qué tiene que ver I Con un "orden y mando," y el "publíquese y circúlese" que preceptúan los cánones,
nadie tiene derecho a quejarse. O
bien hechas las cosas, o no hacerlas.
¡ Qué diferencia entre este procedí·
miento franco, abierto, sin tapujos,
sin · ultrajes a la libertad de voto. y
la redomada falacia del régimen porfiriano I
Los ideales democráticos han lle·
gado a su pleno triunfo. Don V enus se ha quitado de encima un fardo
enorme, y nada como la tranquilidad
de conciencia. Después de haber declarado ídolo suyo al apóstol y mártir,
cuya bandera ostentaba el sacratísimo
lema de Sufragio Efectivo y No reelección, impone el "No Votarás",
para evitar previsoramente que vaya
a desorientarse la opinión pública. Y
las masas, ya redimidas, que hervían
en odio contra Don Porfirio, porque
les coartó el derecho de elegir man
datarios están ahora encantadas con
la disposición oficial.
También hay que apuntar otra diferenci:l: el poder dictatorial disfrazaba arteramen~e sus electorales farsas con Jo ficticio de la paz y con
Jo aparatoso de las mejoras materiales. "J\r,éxico Bárbaro" estaba tranquilo: podía oírse el vuelo de una
mosca; se construían telégrafos; se
abrían caminos de fierro; se establecían industrias; nos invadía el ca-

pita! extranjero; había fiebre por trabajar; teníamos baratura, comodidades en todas partes y hasta lujo en
algunas. Todo, menos libertad para
lle var papeletas a las urnas. ¡ Una
engaiíifa burda y traicionera que encendía en rabia la sangre! En Jauja,
todo lo contrario: firme apego a la
ley para suprimir los Clubs políticos, y nada de mentirosas demostracio
nes de adelanto, ni nada de tranqui
lidad púbica. Todo conforme al ritual
democrático; todo limpio como t:n
cristal, y todo arrasado como al paso
de la bien-hech ora langosta.
Xadie negará que Don Venus l1a
demostrado conocer a su gente: que
tiene buen ojo : que ve claro el porvenir a pesar de los vidrios ahumados que monta sobre su fin ísima nanz. Ha de contemplarlo todo del
color de las propias rosas. para comprobar que
entraiía rna vil mentira
lo que escribió Campoamor:
todo es según el co~or.
del cristal con que se mira.
Lo más cautivador del decreto es
su oportunidad: surge en los momentos de estarse preparando estos matarifes a organizar sus clubs, y de lanzar convocatorias excitando al pueblo
a ejercitar sus sacrosañ tos derechos;
en los momentos en que los paladines de la prensa se ponían sobre las
p1.;ntas de los pies y manoteaban loan
do a los salvadores de polaina por
haber traído este desbordamiento democrático. Se hablaba ya ele la hor;,.
suprema destinada a recoger las cédulas electorales, y de mil primores por
el estilo.
De modo que en todos estos prego·
neros ha caído el decreto como mazazo en plena bóveda craneana.
Y un silencio sepul:ral
adormece su vigor;
que al grito de su Seiíor
doblan la espina dorsal.
No te sientes feliz al saber cómo
van cambiando nuestros sistemas de
góbierno?
Cierro mi sexta epístola con un
afectuoso abrazo.
Tu amigo y colega.
· SILVERIO.

�Los
Sedientos.

...."&lt;'

l.

Ni el ascender solemne de los días,
Vagando va por el erial ingrato,
Detrás de veinte cabras,
La desga rrada muchachuela virgen,
Una broncínea enflaquecida estátua.
Tiene apretadas las . morenas carnes,
Tiene ceñuda y soñolienta el alma,
Cerrado y sordo el corázón de piedra,
Secos los labios. dura la mirada ____ _
Sin verla ni sentirla,
La estéril vida arrastra
Encima de unas tierras siempre grises,
Debajo de unas nubes siempre pardas.
Come pan negro enmohecido y duro,
Bebe e n los charcos pestilentes aguas,
Se alberga en un cubil, viste gu iñapos,
Y se act:esta en un lecho de retamas.

Xi
Ki
.Ni
!'\i
, i

Ko sueña cuando duerme,
~o piensa cuando vela desvelada,
Si sufre, nunca llora,
S i goza, nunca canta.
Y vive sin terrores ni deleites,
0,ue no la dicen nada
t-:i los fragores de· las noches negras,
;--:i los silencios de l~ s noches diáfanas,
, "i e l ·rebullir del convecino sapo,
Xi los aullid-os de la loba fla ca
Q ue ye rra sola venteando carne
De chivos y de cabras.

Ciegos los ojos, sordos los oídos.
La lengua muda y soñolienta el alma
Va~anclo va por el erial escueto
Detrás de veinte cabras
l)ne las t ristezas del silencio ahondan
Con la mús ica opaca
Del repicar de sus pezuñas grises
~:obre gri ~es fragm entos de pizarras ___ _

Nunca sintió las alboradas tristes,
~ t:n:a sintió las bellas alboradas,

la caída de las tardes mansas,
el tanto de los pájaros,
c:l rni&lt;lo de las aguas,
la nostalgia del rumor del mundo,
Jo_, ~ilen cios que el erial encal~an.

Su padre fué el pecado,
S u madre la de sgracia,
Y otra pareja infame
De canH: estéril y de infames almas
L a robó de la cuna de los huérfanos
Coü hó rrida cod icia calct:!ada.
El mirar ele sus o jos ofendidos
P or el erial resbala
Como el osado pensamiento humano
Que osa escrutar los r einos de la nada.

·Il.
Al ctro lado del ser eno r ío
Que el borde del erial lavando pasa,
Naturaleza derramó unos montes
Donde hay rumores que el oír r egalan,
D onde hay ambientes que la sangre sedan,

Don&lt;lc hay perfumes que el cerebro embargan
D0nde hay salud qt:e vigoriza el cuerpo
Y paz muy honda que equilibra el alma,
l.rz a torrentes. música a raudales
Y un sordo hervir de vigorosa savia
Q ue en los pimpollos se resuelve en yemas
rrnnco ahajo se desliza en lágrimas,
Cogiielmo de la vida qt:e revierte
De la tierra otra vez en las entrañas.
Por esos montes ·q ue robt:sto crían
Tocio lo vivo que en sus senos guardan,
Vaga un hermoso zagalón impúber
Detrás de Yeinte vigorosas cabras
Cuyas duras pezuñas no repican
Sobre estériles lech os de pizarras,
Pt es ticn~ el monte alfombras
Espléndidas y blandas:
;\[ usgos de terc iopelo en los peñascos
Y tréboles de seda en las cañadas.
Borracho ele salud vaga por ellas

El alegre za.gal el~ v"da errática.
Con
Con
Con
Con

la
el
la
la

inconscie 11cia de los niños piensa
vigor de los cabritos salta,
lujuria del boscaje crece,
alegría de la a1ondra canta.

F J es el limo de las tierras vírgenes,
El es promesa de las tierras áridas,
Fl una estrofa del amor dormido,
El un vaso de saYia
Que en abundanda de cogiielmo rico
Rtl:-osará 111añana.

Y. entonces el salvaje solitario
Clavará las pt:pilas dilatadas
En la virgen sedienta
Del páramo sediento que la mata,
Y sediento de amor, ebrio de vida,
Desn udos cuerpo y alma,
Querrá cruzar el espumoso rÍ o,
Querrá posar en el erial la planta,
Querrá 0 1 ebrar en el trabajo el cuerpo,
Querrá dorm ir en el amor el alma ___ __

¡ Hombres de la cultura!
rended un puente sobre aque11as aguas ____ _
Ore se acerquen los hijos de los hombres.
Que se j t•nten los hatos de las cabras.
¡ Q ue del m~nte feraz pasen al páramo
Del amor y el trabajo las suhsta!1cias !

Jesé Maria Gabriel y Galán.

�Tópicos del Día
:\[ r. John Lind dijo en Eagle Pass q1:e /\]varo Obregón
podría perfectamente estar al frente de cualquiera de los
ejércitos europeos. Ahora solamente falta que afirme que
los cuadros de Gerarclo l\[1urill o pueden sustituír a los de
'l'iciano en el .Museo del Louvre. Fabela puede ocupar el
¡,uesto de Víctor l lugo y \'atividad 1lacías el de Renán.
Y con ese criterio viene a quedar l\larcelino Dávalosi El gran Che lito !-nada menos qt e en calidad de Bismarck.
Este :\lr. Lind es admirable.

¿Por qué no habrá nombrado Carranza un Embajador
en Washington?
Algunos pofoicos que residen en la capital norte-americana nos asegr ran que las condiciones impuestas por Mr .
Lansing a Eli~co A rrcdondo para obtener el soíiado reconocimiento son bochornosísimas y que éste las aceptó sin
_vacilar. Entonces. lll1ister W ilson-segu imos consignando el
rumor-envió a lllister John Lind a Pied ras Negras con el
obje to de qt•e obtuviese de Carranza la ratificación de lo
X X-X
c¡t:e 1\ rreclondo habí:t prometido.
Pero en Torreón, alguno de los lugartenientes inferiores
Alvaro Obregón hizo un viaje a Douglas tan secreto
se
negó
a hacerse solidario de la enajenación nacional. Y
Y misterioso que se ha enterado todo el mundo. Se hizo
allí
comenzó
a haber misterio en la ciudad fronteriza _____ _
pasar por i\l r. Platt. quizá. queriendo evocar la famosa enDespués
Carranza habló con Lind, y se enteró de lo
mienda a la Constitu,ión cubana, que lleva precisamente el
que
exig:a
la
Casa Blanca. Pero también se dió cuenta de
mismo nombre escogido por Obregón para completar su dis&lt;¡t•e fi aceptal: a, ~e pronunciaban muchos de sus subordinafraz.
dos en contra suya y aniquilaban inmediatamente su reciénXXX
La prensa norte-americana publica 1: n retrato del Presi- re,onocido desgobierno. Por tal causa quedó perplejo sin
dente Wilson. autorizado por el mismo, y nos comunica igual- atreverse a negar las soliciti.:des de la Casa Blanca y sin
mente que las anteriores efigies de l propio Presidente no osar tampoco desafiar las cóleras del pueblo mexicano.
Y aquí vemos que se han quedado las cosas sin que
merecieron su superior aprobación.
Carranza
nombre embajador a Arredondo y sin que WilYa lleva dos aííos y medio de darle trabajo a los fotógrason
envíe
a l\léxico al tocayo de l asaltante de V eracruz.
fos y dibujantes, y no lograba encontrar una reproducción de
Q\:é
bbrá
ele cierto en todo esto?
¿
sí mismo qce le grstara. El retrato aprobado carece de caEsperemos
los nombramientos. Es decir, "watchful waitrácter y no refleja gen io. Las líneas del rostro no. pintan
energí'a ni talento ni nada : lo mismo puede ser la imag-en ing" parece r.::sucitar.
de un Administrador de Correos que la de un tenedor de
XXX
libros.
lo de Brownsville parece haber terminado.
Pero, a cambio de su vaciedad, el retrato tiene un atracCualquiera diría que De la Rosa y Pizano eran un par
tirn rara 11 ister Wilson. que para el resto del mundo no
ck mrííecos, rno,·idos al antojo de algún interesado, y que
pasa de ser una ilt.sión senil. Este atractivo consiste en
en un instante fueron suspendidos en sus func ion es.
que la imagen representa a un hombre de 35 años y no a
1\ 1 principio, no era pos ible someterlos con toda la fuerza
t:n viejo de sesenta.
del ejército norte-am.::r icano.
i\Lr Wilson contemplándose en el retrato que ha aproDespués, vino el reconocimiento. Y coincidiendo con esbado como "oficial'' se ha de considerar joven.
to sin tene r probablemente relación alguna, des1tparcieron
¡ Cómo se conoce que está enamorado!
las rar tidar. qr e asolaban el Su r de Texas.
X X x·
¡ Qi:é co,as tan raras y tan extraord inarias las de los
J rs últi:!'l;?S notic'as que acaban de llegar de ~[anzanillo últ'rnos tiempos!

r'&gt;S dice n q, e aquelh ci'.?dad fué saqueada por la soldadesca
carrancista. 12CO simratirnclores de Don Venustiano le hicieron a Coli:na el favor de apoderarse de sus mercados y
de fus'lar a niií os y mujeres indefensos.
¿ Y cm es un ··cabicrno ele facto!"

XXX
J.a ~ría. de Relaciones Americana ha am:i1ciado que las
rdacioncs entre Ah :11 o Obregón y Georgc C. Carothers son
ronl ialísimas.
¡ Ya nos cxtrañába1r.os del cnfrian-:iento !

XXX
El Preúlcntc \ Vilson manifiesta c¡t:e su preparación guerrera se encuentra .apoyada en la Santa Escrit,ira. En una
carta diri~ida a rn íntimo amigo suyo cita algu nos versículos
de Eze&lt;¡liiel, confcrmz a !os cuales, las gentes pueden arran carse los cabellos las u1:as a las otras.
Tam hi(n los "t'nterillos'' ele mi tierra se apoyan en el
Código Ci, il, q1 e ga rantiza la propiedad, para despojar a los
propietarios.
¿ Xo J,al rá por allí In versícr lo bíhlicb' que justifique el
asesinato del Ing. García Granados?

X: X X

Campamento Francés en el Oriente

La vüz de Renan
•

-

......

XXX
f.! ejército revolucionar:o que in vad ió últimamente Guatemala acaba de derrotar a las fr erzas que defienden al Gobierno de l Lic. l\lam:el Estrada Cabrera.
Estrada Cal:rc 1a es el t'po del caciqrc autoritario y cari ichoso, cuya única voh:ptuosidad consiste en dar órdenes a srs esclavos. Es hombre inteligente y firme, audaz
e inexorable: pero no ha entendido ni le ha preocupado entender los problemas fundamentales de su pt:eblo.
Su rol'tica interna ha consistido en poner a Guatemala
bajo un régimen sepulcral; su pol:tica exterior no ha tenido
más objeto que hosti li zar a i\léxico para tener grato al puet- lo de fo.na dos Unidos. En los últimos años ha llegado al
ahst:rdo de simpatizar con las revoluciones que devastaban a
l\lc'.x ico, sin comprender que arrojaba leña :1 la hoguera que
lo había de consr mir.
1 a orga ni7aci¿n que preside Estrada Cabrera es caduca,
y por eso. no es difícil predecir un derrumbamiento.
El tirano es ag rada ble, aun([t!e bastante mel oso en su
trato y produce la impresión mediocre de un "jefe poi'. tico"
en la era porfiriana. Sin embargo, hasta donde le perruite sn
ego:smo, que es enorme, ha hecho todo lo posible por acrecentar el bienestar de Guatemala.

I

•

i Buen gusto y tacto! ¡ Cuánto ;,e
F.vocan estos días los escritores podría hablar ,de esto a propusito
fra11rcscs la figura de Renan. La voz de tanto y tanto alegato germano y
de Renan fué la más aLtorizada qu\.. germanizante, desde el famoso mam·
en 1870 protestó de los horrores de fiestl) de los intelectuales alemane~
la inYasión tcutón;ca. La devasta- hasta los paroxismos de la pasión teut0uira española! Renan era el equición de esa guerra alcamó a una ca
sita que Renan ten ia en Sevres; pero librio, la dulzura y la piedad. Rrnan
al filósofo no le importaba .su modes- era el representante más alto de esr..,
ta casita; le importaba, sí. la integri- Francia generosa cuyo triunfo anheladad de su patria; le importaba, sí, el mos ardientemente. ¿Qué son al laideal de derecho, de justicia y de pro- do de esta humanidad y esta templangreso que la humanidad persigue a za las brutales apologías de la fuerza
través de los siglos, y que entonces- de un ll!ommsen o un Treitschke?
como ahora-se veía lesionado y pa- Cuando todo eso-falsas teorías dtl
ralizado por la fuerza brutal de una Derecho, falsas visiones de la ll istoin\'as1on. Le ocu rri ó entonces a Re- ria, falsas concepciones de la ,·ida
nan una aventura interesante. Strauss, de los pueblos,-cuando todo eso
el autor de la conocida Vi:f a de Jesús, haya pasado como una tolvanera de
le dirigió a R enan una carta en un locura. perdurará en el mundo, lum,periódico; Renan contestó con otra; nosamente. la sonrisa de Renau, la
luego Strauss, sin consultar a Re11a1t, buena sonrisa henchida de malicia, de
hizo un folleto con su carta y la de • melancolía y de indulgencia. EscuRenan y lo puso a la venta, a benefi- chad estas palahras del maestro; c~cio de una institución ele inválidos cuchad estas palabras de Renan, esalemanes.· La sorpresa del gran fra11
critas n 1870, todos cuantos ansian
cés al enterarse de .esta ligereza de ahora el triunfo del ideal latino. '·As·
Strauss fué notable. Renan, que no pera y orgullosa-dice el maestrose asombraba de nada, se asombró en cs esa virtud germánica que nos ca"
esta ocasión al ver que él. sin querer tiga, como ·rrometeo. de nuestros t~, iba a aliviar la suerte· de los que ha- merarios ensayos, de nuestra loca hbían devastado su patria. De nuevo ]antropía." Es decir, que castiga a
cogió la pluma para escribir a Strat:ss. Francia. que puede devastar Francia,
Y con su más fina ironía le decía: porque Francia no ha dedicado la v~·
"¡ Líbreme Dios ele poner!~ a uste&lt;l da entera de la nación, desde la U111pleito sobre la propiedad li te ra1 ia ! La \'ersidad al taller a crear un espíritu y
empresa a que usted me ha hecho -:on- una industia esencialmente militares;
tribuir es. por otra pate, una ohra
humanitaia · y si mi deleznable pros:i porque, en \'ez de encauzar todas las
ha podido 'contribuir a proporcionar energías del pueblo hacia el militarisalgunos cigarros a los que saquearon mo, ha pensado en otras cosas que
mi casita de SeHes. yo le doy a t!S- con la fuer za rnilita:r no tenían rC'la·
ted las gracias por h~berme deparado ción ninguna. "Pero nosotros-aííade Renan;- pero nosotros podríamos
ocasión de ajustar rru conducta a al
guno~ de los prec~ptos ~e .Jesús /JU\! decir con el gran vencido: "J úp1tc1,
me parecen los mas autentI_cos. l ero a pesar de todo su orgullo. haría bien
considere usted ciertos 111~t1ces de 1.a en ser humilde. Al presente, puesto
cuestión: si usted me hubiera permi- que es vencedor, dispone y manaa
tido publicar un escrito suyo, Y.º. ?un- alucinado con el mielo de sus truenos,
ca hubiera hecho de él una ed1c1on a mostrando en sus manos el rayo vengador. Pero todo eso no le preser·
beneficio de nuestro Hotel de los T1:
válidos. El ímpetu le arrastra a us- vará de hundirse un día en un fracated; la pasión le impide ver estas pe- so terrible _____"
Mas quizá pueda creerse que estas
queñeces de gentes cansadas que vor
palabras enérgicas empañan un poco
aquí llamamos buen gusto y tacto."

la serenidad del maestro. l\ o : Renan,
en 1870, no qu iere un pon enir de
odio para su patria. Renan. hoy, con
ser más grande el horror de la p1 .,.
sente guerra seguramente que duda
ria antes de poner en sus palahr;.s
una renuncia a la generosidad y a la
esperanza. Renan, hoy, seguramente,
pediría una sanc.ión eficaz que pudiera eYitar al mundo una nueva amenaza del dominio de la fuerza sobre
el derecho; pero Renan, ahora, como
en 1870, querría ver a Francia a su
Francia, desempeííando en el munrlo,
después de la guerra, la misión ideal
y generosa que siempre ha desempeñado. 11 e aquí las terminantes palabras del maestro a este respecto:
"Nosotros, los franceses, no hemos
cambiado. Otros en el mundo han
podido cambiar; pero. tranquilizaos,
nosotros somos incorregibles. Nos·
otros no separaremos jamás el interés
de Francia del de la verdad. Jamás
consideraremos nosotros la ciencia, la
ci,·ilización, la justicia, como la obra
de una sola raza o de un sólo pueblo
Nosotros persistiremos en creer que
todas las nacio nes sirven esas causas, cada una según su genio. Cuanto
cultivemos la ciencia nosotros no di
remos jamás: Nuestra ciencia. L,
Yerdad, el bien y la helle za son de!
dominio de tocios. Nunca tenúral\
nuestras simpatías el pedantismo que
divide el espíritu humano en casiikrc,s
e introduce en la región del alma a
manrra de compartimientos cerrados,
ni la hipocresía que acapara la Providencia y dice con afectación: ¡ Nuestro Dios! ¡ Como si se pudiera decir nuestro Absoluto, nuestro Infini.
to!"
Estas palabras del gran francés encierra n una profunda lecció n. 11editenlas, sobre todo, aquellos elementos
de la extrema derecha que en los
días presentes, impulsados por la P"
sión, pretenden, ante el tremendo conflicto europeo, acaparar-como dice
Renan-lo Absoluto y se declaran pu·
sesores privilegiados de lo Infinito.

AZORIN.

�Un pequeño descanso en la .campaña de Polonia.
Fortalezas de Chaillón destruidas por la Artillería.

LA CAMPAÑA DE LOS SUBMARINOS
comen za r la guerra s iguen hoy al cabo ·
Artículos de fondo, sueltos, comen - de los trece meses dirigiendo sus restarios, \'ersos satíriLOs. todas cuantas pectivos tlepartamentos, mientras que
formas lit erarias pued en darse a un en Francia, y en In g laterra, y en Ru asunto, hemos leido es tos días en los s ia ya ha habido cambio y remanie·
periódicos de los aliados enemigos de ments • en tre sus gobernantes. Se ex
,\lemania hablando &lt;le la dimisLÓn del plica esto como síntoma de que los
alnürante von 'l'irpitz. Todos esos negocios van mejor para Alemania
tCX!OS literarios Se han levantado SV· qt e para sus aclversa.rios. Ea ,\lema
brc la pohre base de un rumor telc- nia en donde los ministros y los go·
¡.,-afiaclo a Londres desde la fuente sos- bernantes no sale n de la masa parla,
pechosa de l lolanda. Durante vari os men tari.a, no ex isten las zancad illas,
ni las ambiciones sordas, ni las con·
días, los period istas franceses e in
glescs se regocijaban y trataban de juras, 11i los comp lots políticos en
tiempos de paz. ¿ Cómo, pues, en
rcg-ocijar a sus lectores con la su·
p1:esta retirada del almirante von tiempos de guerra, cuando se neces ita
Tirpitz. alma de la Marina alemana y a de hombre s qne hayan demostrad o
quien se debe en gra n parte la acción mayor experiencia, se pueden espera1
eiicasísima y terrible de los subma- escisiones, querellas o antagon ismo~
rinos. Y tras de estos comentarios personales entre los gobernantes del
llenos de satisfacción · ha debido ve- Imperio? Los pueblos como Francia,
nir el descon suelo al ver que la di- en los que la política parlamentaria
tiene productos como .M. Cleme nceau,
misión del jefe del t\lmirantazgo ale·
mán no ha exis tido más que en la cuya mi sión parece ser la de deshacer
imaginación de un corresponsal de- Gabinetes y destrozar hombres poli·
scoso de proporcionar una alegría a ticos, strponen que en todos los pueblos ha de ocurrir la misma cosa. Co,
sus compatriotas.
La realidad es que el almirante no 1110 en la Repablica los altos cargos
ha presentado la dimisión. S i algún se obtienen con discursos más llenos
Gobierno de los pueblos en guerra de retór ica que de otra cosa. no com guarda cohesión, unidad; si alguno prenden los franceses que en Alemaforma un bloque fue rte, resistente nia un bun orador no pueda suplany firme, es el Gobierno alemán. Los tar a cualquiera buen gobernante
mismos hombres que gobernaban al Alemania está a salvo de la polilla,

de los orad ores; Alemania, no es feudo de abogad0s locuaces; en Alemania, los ministros, podemos decirlo
as;, no son políticos, sino funciona·
rios que demostraron antes y durante largos aiios su capacidad para dirigir cualquiera de los ramos que com
po11e11 la administración pública. Tan
poco políticos son los ministro s, tan
poco oradores. que se da el caso curioso de &lt;JL:e los alemanes desconu
cen los nombres de sus gobernantes.
Fuera del _del canciller, muy pocos
so n los alemanes que conozcan los
nombres de los ministros. Hemo~
hecho la experiencia muchas veces;
hemos preguntado a ingenieros, a médicos, a comerciantes: ¿ Cómo se llama el ministro de las Colonias? ¿Cómo se llama el ministro de Hacienda? ¿ Quién es el del Trabajo? · Y
los interrogados no Jo sabían ; cuando
más, el comerciante conocía el nom·
bre del minis tro de Comercio. ¿ Sa·
ben ustedes lo que responden los alemanes? ''¿ Qué importa el nombre
de un ministro? Sabemos que so n lo&amp;
más altos funcionarios, que cuando
están en estos puestos es porque sabrán dirigir, y estamos convencidos
de que cumplirán con su deber. Quiénes son. no nos preocupa". A esto
contribuye también que el Kaiser e~
hombre en el que rio pueden influir

·-

las camarillas ni las intrigas políticas:
escoge lo,s hombres por sus mérito~
cuando ha visto de qué son capaces
en empresas y negocios particulares.
E l caso de herr Ball in, a quien le
ofreció la ca rtera de mini stro de
Comercio, porque herr Rallin fué el
gran impulsor de la fabt1losa rompa ..
iiía Hambu rg-o Amé-rir:i Lín ea. Debid o a esto, con este sist ema tan se ncillo que puede parecer a los ama11te5
de la -democracia ( léase traspasn del
Poder entre profesionales ele la puLtica) tiranía qu e impide la intern:nción del pueblo en s u propio Gobier,
no ; g racias a este régimen, los mi111~tros pueden llc,·ar a cabo g rantle~
obras y pueden trabajar sin el recelo de que un a za ncadilla del enemigo político los cle1 rote r s in tener
que buscar fuerza para sostt ner:;c en
el ca rgo entre diputados, periodistas,
comités. partidos políticos y demá s
resortes de los 's istemas políticos llamados parlamentarios. Un minislrn
alemán no tien e que con tentar a los
amigos: no ucne q11e n•pa rlir actas,
credenciales o prebendas para ga nar
se adeptos y ¡)Ode r soste nerse él r11
la poltrona; no necesita hacer polít íca; no le es preciso acudir al casino
o al círculo de su partido para que no
le olYiden, para que no le suplantt· n;
puede dedicarse t ranqui lamcnte a ll abajar y dedicar tocia su atención a s u
ministerio, seguro ele qti°e su obra, de
que su cien cia. de que su sabe r lo defenderán, puesto que ellos fueron 10s
que lo ll e\'aron.
Así,
entre los gobernan~es

sino en aquella al ta rivalidad y aquel acertados; ¿no sería locura substituirnoble antagonismo ele que los res- los? Acaso, segnra mente, aquellos
pec tivos res ultad0s de sus gestioneó· substituto., que nombrara el Kais e1
en los diferentes ca rgus sean lo má~ ~erian tan peritos } tan actrtad0~.
brillantes posible, t,is más lienelicio- ¡,ero cua ndo el sistema emprendido
sos p;ira la patria al~mana, los &lt;¡uf' es bueno. no hay razón para c,1mbia1
má s engrandezcan el l mperio T,t1e- lo. Qne en Fran cia, y en Ru s ia v tn
1ng laterra ensayen otros si~te1~1 as \'
go hablar el e escisiones y de riva lid a
0¡ros homhrrs como ha sta ahor;i ¡;,
rlcs .. ntre el rancillcr y el almirante
vnn 'l' irpitz como s i se trata~&lt;' de 1111 han herho y co:110 en lo pon·e nir lo
harán se explica: lns plan es. las co1n
p:iís de i iste1na político parl:imt•111a
rin. no es mú s que una fan tas1a. \ a binacionrs. los aug1.r i&lt;H. !:is esperan
7as y l:b promesas que se hacían a1
dec imos más arriba q11e esas ri ,.,
lidadcs no e:,., isten en tiempos de pa z, comenzar la guerra han sa lido ia lJ,.
pero mucho menos ahora, cuando el dos ____ \" con mavor razón cHando
alma alrmana se ha fundido e:n el cada d!a til1 m1ern s'uceso ,·ien c a dt'.sgig-::i ntesLO crisol ele la g, erra pa1a mentir los aires de hombres sah acl,,
nn se ntir m ás &lt;¡lll' nn sulo. t:n íinit:o res que se dan ci&lt;'1tos ho,nbrc·s poanhelo: I¡¡ Yirtoria. \' ct·a ntlo la vi,· líticos r &lt;'Ít'rtos ge nerales de los pa:·
ses enemigos dl' .\ k111ania. .\sí. por
tot ia sr &lt;libuj;i tn e l horizonte, n.an
do los ra,os cl d Ir 1111fo al11111hran por - cjem pl0. la n•ita. dr _\le mania a los
Estados UniJ,is. lra l. co111p lacirnt.:
que el ¡n;eblo si' l,izo 1111 •colo hom bre
en
11n cierto ¡~rado cnnciliauora hasroln~o y porque la s rnhezas qt e !.'
cli1 igi~rnn fo1 maron una sola cabeza. ta el punto en qt.e no coarta la 11lwrtild de harn la g11cna d e la ma¿cómo pu rde suponerse que se arraP - nera qt.e la entie nden 1,-,., gobern :rnque una m eda a la maquin:iria &lt;¡11&lt;. tes alema nes ) r n la forma ob ligach
rodaba ,. rneda tan s11ave11wn tr v con
e impuesta por las circt1nstanc•as. la
tanta ,;rpr isiú n ? F n ,\lrmaniá 11., aprovecharon los polític;,s in .dese~
se si&lt;'11t e ern 11ct·esirlad de ap l car re
para asegu rar que no era s i11&lt;) nn a
medios, de cambiar los hom br,·s di
111anera l,abil de renunciar a la guc·
rectorrs, de ensayar esto o lo o ll o. rra submarina, porque Tngbtcrra haporq1 e la gurrra con t nclas st1s en .,r
bía descubie1 to el medio de destruir
mes dificultades, con las graves cir- s11 bmann os. ;.Le·; ha en t, atlo mie
runstancias que la ro&lt;leai1an par:i e~
do de perder cuantas unidades d,, f'Sta
te pu eblo odi;ido por fu er tes y llli·
clase pdseen, y n n11ncian b:,jo esa
merosos enemi~os-, el tr rrihle prol,le
forma decorosa," decía la Prensa in·
ma va r csoh·iéndose fa,·ora blement.:g lesa. Y añadía: "Ahora, cuando Inmejor que podían esperar los má ~ glaterra está pro,·ista de armas ehca·
optimis tas. ¿A qué, pues, camhiar i0~
,pilotos? Los pilot~s J1an P!ººª_
&lt;l_
º=--=;;;:...

�Mujeres Inglesas cultivando los campos mientras sus esposos e hijm; aetienden a la Patria,
Palacio del Ayuntamiednto de A rras después del bombardeo
11,

..

';i, \,

/./ :.\
,

I¡ .

\h

�~

-

.

llar la Patria
Legenda Japonesa tra:1 zcic2.1 c2el InglJ~

l¡

r nero. IYas n uh rs g rises cn brrn
el cielo; el v ie nto sopla fuertem ente,
co n inte rrupcio nes y c.l deshido i1 ac~
que el fr ío se c¡¡ cle has ta ta mis m;i
m édu la de los huesos.
A hí, abaj o de la call e, v ien e una
peqL,eña procesión fúnebre: por de
!a nt e, d os ch inos trae n s ... ,pe n&lt;lid o
d e un pa lo q11e d esca n$a .,,ob re sus
ho mbros, un féretro fo rrad o Jt crespó n blanco ; v iene luego una "Jin r .k.-.
s ha" tira'tla por un hombre jonn, tle
r ostro mu y triste, como Je Ul,l'" 26
a ños: dentro de la "j inriks ha' do, pequeíios 1m:chachitos. con los cucrpecitos cu biertos po r un a ma ut:t P&gt;Ja..
con las ca ritas azotaJ as po r d ,·il n1,)
y con g ra nd es oj os redondos ll enos
d e preguntas sin co nt est ació n.
La madre de los n iiios reposab2. para siempre en ese sing ular atau,I qu e
cargaba n los chin os. i La noche ant erio r esta ba t an ex traña, ta n bla nca !
No les respo ndía. Cnando se apag')
la lumb re y sintieron fr ío, le roga ro n
q ue les permitiese acostane Ju nto a
ella y el "bebé''· en s u ca liente !tcho .
Per o en vano. P o r fin , el mis m o fr í0
l os había ado rmecid o.
A la ma iiana sigli iente a l desper t ar la piececita es t aba llena &lt;le gent e
y oyer o n a alg uien d ecir:
- 'Ll éven se a los chicos a m i casa.
que yo lleva ré a l bebé.
_
Y fu eron a otra casa t a n ptquc ua
com o la s uya, y allí una muj er les
h abía d ado ca mote asado para qne comie ran. Tod a la noche es tu vieron a l!i
y hast a el d ía s ig uiente muy t a~d:
i os llevaro n a su casa. Entonces t.ie
cuando !os m etiero n en esa "jin riks ha."
E llos cr eyeron que se t rataba, de
un viejo juego q ue m ucho conoc1a11
pero no; los habían montado en el
vehícul o v habían romen zado. su -~ª
mino con · la cabeza baja, los o¡os f1¡ os

....._....___

h11.bo

brama al.2'\UJJ

pagar el v1aJe.
No, no hubo nad a de eso : y s~guía n

i GUE R RA! ¿ Q ué otra palab ra sa cude el a lma como ésta, as1 sea el al:Ht, ,,,111 ... , :-, 1l"1 l1)J t \,. J. dCta llu...· .. ~"&gt;éil , c l ul!
11~a d e u ~ cobar~lc q ue se encoge y
de los límites d e la ciudad , se hizo de
s 1~11 te m 1e?.º• as1 el a lm a de mu jer ,
noche, y se durm iero n.
fn a y pa ra112ada, o el alma ci d soldaCua nd o despertaro n se cnco ntra ro 11
d o, e n cu.yo corazón, que sien te u n
en los s uaYe s coj ines d el t emp lo. S u g ran placer, se fluye la sa n g re h ir vienpad re ha biaba con el sacerdote y
t e y se d&lt;'rra ma por sns venas,. en un
éste, al ver que desper taban, les cl ió san to orgu llo el e servir a la pat ria?
ar roz y les si rv i6 té en Lln as peq ueA t ocios se lla maba para q ue tom aiias tazas.
ran las a rmas; a todos, me nos a lo s
S ig uió una larga cam in a t 1 de regrc- ancianos y a los h ijos .ú nicos d e v iurn a su cas1; durmieron otra vez. :o das.
o lYidaron to !o, y YOlvieron a dcspcr
Tok ich i no est aba entre esos. Así
tar 2. l d;a si:suiente, cuando el So l es que ten ía q ue buscar q uie n Ee ense encontraba ya mu y c: lto en el cie
ca rgase de s us hijos peque ños, mien·
lo.
tras iba a servir a su pa t ria.
La g uerra no dura ría mucho y pron- .
X X X
to es ta ría d e vuelta .
F ebrero U n soplo de prima,·en
Todo e l día lo pas6 bu scando quie n
pe rtuma e l a ire y ele casi t od1s la,
quisiera cuidar de s us pequeños, per o
buscó sin éxito .
pequeñas t errazas de l pue blo, los enanos ciruelos, en sus mac~t as azules :r
A l día sigu iente, amarra ndo a l bebé
blancas, en vían la agrid ulce fraga n- e n SL:S espal d as me tió a los o t rc,s do~
cia d e s us cogollos.
en la " jinriksha" y íué a los purblos
,·ecino, o fr eciendo a s us h ijos a qui en
U na es tació n d e ''jinrikshas" en la
rs1u in a d e una ca lle tiene todo s u los q uis iera; pero sucedió q ue todo;
fr en t e abierto para dej ar p aso a los t enía n t ra bajos propios y nadie lo puravos de l sol. !3e preci en ve r !as "j in
do ayuda r Corría, en t re t anto, el
ril~~has'' d e brill a nte laca , cojines de
t iempo. Al o tro día d ebía sa lir a
unirse a su regimiento, o si no ser'.a
t e rciope lo y gruesas pie les pa ra los
arrest ado y fusi lado como deserto r.
r íes. en d os hileras sobre el suelo se·
pía de la calle, m ientras en las par eAl pensarlo, la sangre se helaba en
si.:s yenas. Suavemente sal ió de su
des de mad~ ra de l enart o cue lga 11
sanda lias, rape! aceitad o, abri~os im- cama. La luz era d ébil y n, uy escasa:
permeable s y una que otra man ta pono podían d istin g uirse lr,s objetos cor.
cla ridad; per o é l sabía bien en donde
J;croma .
estaba su navaja
Si, allí estaba,
. E n una banca, cerca de la puert a,
Probó
la
hoja
con
el
dedo,
estaba f iestá n sentados todos los ho mbres qne
tiran de las "jiru-inkshas' fuma ndo s us · losa, m as no lo suficien te: debía afi
!a rla. Buscó a tientas y en contr6 la
pioas. con versando y esperando a lgún
piedra.
cliente.
"Souch, Souch," gemia la hoja soAllá lejos v ie ne un ho mbre a toda
carre ra sona ndo un a ca mpana y gr i- bre la piedra; parecía g ruñ ir como un
sér viv iente. Tokich i in st in tiva ment ando:
te, dirig ió u na mirada sobre los n iños
-·i Gogai goga il
do rmidos. No se ha bían movido.
El espectáculo es elect rizador.
U na lejana cam pana d e ig lesia
J10.mb~ ..s.a len disparados a la

fuerte se oía!
Uno de los nmos suspiró en s u
sueÍlo, y, sa cando s u gordo bracito,
se volv ió al o tro lado y siguió durm iendo.
L a lucecita crugió, cru g ió y se
apagó repen tinamente.
E l " bebé" primero; pu es si despierta puede llorar y despertar a los
otros. i Q ué cuellito tan pequeño!
Ahora, a encontrar el lugar sabido
por todos los japoneses en donde se
puede a pretar la navaja sin d ar tir11
po a sen t ir dolo r. Ahora el siguien te. Pronto, mi en tras s u bra zo esté
fir me aún.
¿ Q ué? ¿ Es ya el tu rno d el primo;¡
nito ?
¡ P arece ta n corto el tiem po desde
que él y s u joven esposa lo ll evaro11
al templo a bau t izar, y le comprarou
el collarcito que le habí a d e traer to
das ) as v irtud es, y, sobre todo, 1. n
corazón valien te '-- - - -Sus manos t embla ban ya. Y sintió
g ru esas gotas de s udor helado rodar
por su fre nte. L a navaja parecía resbalársele y le daba brin cos en las
manos.
¿Sería u n cobarde desp ués de todo?
¡ No jam ás! Ya había pasa do. E l
sacrificio ya estaba consumado.
Levantando los cuer pecitos l0s envoh ió en una manta roja y colo~ándolos e n la ''j inriksha'' volvió a recor rer con las piernas temblorosas

t es recorri6 para IleYar a la j oven es- el mismo camino que seis semanas anposa a descansar eternamente en !?. banderas que flota ban a legrement e
tranquila fosa del cementerio.
movidas por la brisa de la mañana.
L a luna se leYantaba sobre las coli- Las calles es taba11 llenas de una mulnas, y a la triste luz que proyectaba
titud ansiosa de ver partir de un
encontró Tokich( la tumba; y no le
instante a otro el regimiento. Las
jos, el azadón.
trompetas dejaban oír su cla ra voz .
Se puso a escarbar con tod a su
Era la úlüma revista que pasar ían
fue rza y acabó pron t o la tarea. E11- los soldados en su país natal.
tonces, rodea ndo la fosa de hojas &lt;le
-Tokichi l\lalsushima.
palma. colocó los cuer pecitos, juntos,
- ¡Presente!
m uy j u ntos, a los piés de la joven ma
· D iez minutos dtspués. al desfilar, al
dre. ¡ Oh, s i él 1ambién p udiera des- compás de la fanfarr ia, la muchedumcansa r allí j unto a ellos ! Pe1 o su
bre vitoreaba al regim iento.
tumba tiene qre ab1 irse en lejana~
No había un i,oldado más feliz ni
tier ras y en países extraños. Rá pida- que marchara más orgulloso que Tomente. rellenó la fosa con la t ierra
kich i.
húmed a ; después, cruzando los bra¿ Un criminal ? Sí, conforme al mozos, recitó en voz baja una oració n.
do de pensar de los bár baros del oesEstallaba la au ror;,. cua1¡do d ir igió te, pero un héroe ante los ojos de la
sus pasos a l templo.
gente del oriente. l No había sacr ifiP as6 por donde se encontraba el cado su propia sangre en el alta r sasacerdote y en pocas palabras, pues el grado del patriotismo?
tiempo era escaso. le cont6 su histo
¿ Sacrificándola para poner su v ida
ria. Cua ndo h u bo acabado dij o:
como ofrenda a la Patria?
-1'.fi deber ar¡uí est á term inado.
Soy libre para pocler dar mi vida por
X X X
nuestro Emperador. A la puerta en
contraréis mi "jin riksha" que os deEn el templo de un lejano pueblo
jo. lo m ismo que esto.
del J apón. un sacerdote vende a los
Y le dió la manta ensangre ntada. fieles amuletos. q ue dan al que los
En segu ida, pid iéndole su be ndició i:i , lleva consigo un patriotismo in acabable. El los hace con sns propias masalió.
nos. y cada bolsita de seda con su
Toda la ciudad estaba ya despierta,
cordón de plata. contiene un pedazo
y el sol, elevándose. brillaba ~ob rt
millares de tiendas de campaña, con de la manta roja manchada de san,

�Canto de Amor
Provisiones del Ejército Alemán.
¿ Qué tem es, dueña mía, que cuando yo te miro,
Ruborosa me niegas tus ojos, y suspiro
Sin consegLir te ab landes. al fuego de mis quejas
Y, para no rendirte, me huyes y te alejas ____ _

L[ SriÍa. Necker y el
historiador Gibbon.

'I'e
A tu
Y en
Cada

Anécdotas de personajes Célebres.

!
1

1
1

Edward Gibbon, renombrado histo- · Gibbon juráronse amor eterno.
riador y filósofo inglés, a utor de la
Para UQir sus destinos los amantes
Decadencia y Caída del Imperio Ro- sólo fa ltaba, de parte del fil ósofo e
mano, obra clásica en su género, tuvo historiador, el consentimiento de los
en sus mocedades, como el resto de pad res.
los mortales, sus crueles desengaños
Gibbon comunicóles, pues, si n péren materias amorosas.
dida ele tiempo, la g rata nueva; pf'ro
En una humilde choza de las mona rnelta de correo recibió de la ,tutañas de Suiza, vivía la señorita Sutora de s us días, una carta que, en
sana Curchod, hija de humildes pero
tre otras cosas, contenía la s iguiente
honrados padres.
sign ificativa pregunta:
En uno .de sus viajes a aquellas
-¿ Tiene esa bella clama Susana
apartadas regiones, Gibbon conoció
de quien con tanto en tu sias mo le exa la in teresante aldeana que, pasados presas. dote suficiente?"
los años, llegó a conquistar uno de
-"No posee dote alguno," le con l os puestos más distinguidos en la testó e l hij o mimado, con toda humilsociedad de la aristocrática París.
dad. "'I'al es la verdad, la cual no
l\lademoiselle C urchod, como la puedo ocultar."
Porcia que nos pintara el ins igne vate
A raí z de tal revelació n, la madre
de Stratford-on-A von, era el tipo perindig nada obligóle entonces a abanfecto de la mujer en su más alto gradonar su proyectado enlace.
do de excelsitud: el tipo extraordiEn efecto, Gibbon, so me tiénd osr.
nario de un verdadero angel del ho- nolens volens, a la decisió.i material
gar: todo candor, todo nobleza, toó.o aludida, no pensó ya más en contrat:r
naturalidad, adu nados esa naturali- matrimon io, y ausentóse de su a i.1add
dad esa nobleza y ese can1lor, a una in tempestivame nte.
sup~rioridad intelectual ; era, en fin,
El mismo nos da c,1r11ta de su
la personificación de lo que acerca de grande amor por ~u~an:i Curchod, y
la mujer soñara el inmortal Petrar- de cómo, varios años después, cuai:ca:
do ya era ésta la distin g uida esposa
del célebre financiero Necker, tuvo
"II vago spmto ardendo,
ocas ió n de '\1 is itarla con frecuencia
E'n a lto intelecto, un puro core."
en su magnífico palacio ele París.
Con respe cto a la entrevista que
Historiador, filósofo, y todo, Gib- tuYO con su antig ua prom etida, eles
bon, a semejanza de los demás mor- pués de largos años de ausencia, Gibtales, era de carne y hueso, y de las bon nos dice lo s iguiente:
flechas envenenadas de Cupido llegó
"Me recibió la primera vez sin la
a ser fácil víctima.
menor emoció n, y ya prolongada la
Como de Porcia, Basanio, de Made- visita, el señor N ecker, i dejándonos
moiselle Curchod había recibido Gib- solos e n la sala de recepción, encen
bon "mensajes mudos, pero elocuen- dió una vela y se retiró a s u alcoba
tes, salidos de sus ojos."
de dormir!"
En el curso natural de los acontc ·
Agrega el historiador y fi lósofo qu e
cimientos Mademoiselle Curchod Y él nunca perdonó a Madame Necker

por no ,haber manifestado emoción
alguna al recibirle, ni a su ilustre
marido por no haber mosfrádose celoso.
Sea ele t odo ello lo que fuere, co11fiesa Gibbon haberse luego enamorado de la interesan te hija de los
Necker, qu ien, según él. era "una
criatura espléndida, de 17 aííos de
edad, mas ya mujer desarrollada fís ica y mentalmente; no bella, pero
deslumbran te, de porte el ist inguido,
emocional, sensibl e, atrevida."
Para vengarse de s u pri mer amor,
l\J!ademoiselle Curchod o sea l\ lad am e N ecker, que hoy le había recibido
con una afabil idad inesperada, Gibbon trató de conquistar a· la hija de
ésta 1\raclemoiselle Necker, olvidándos; por el momento que ya él había
pasado de los cuarenta aííos ; que e ra
de ba ia estatura; obeso, o "millas en
circunferencia." según la expresión
original de 'J_'al leyrancl,, )_', para mayor abunda1111ento, asmat1co.
.
Sentado al lado de l\laclemo1se lle
Necker durante un comelitón, Gibbon r~suelto a todo, dirige fra ses
tier~as al objeto de su nuevo amor. .
- '.' Si viera usted que le apre~(º
mu cho," le contesta la brillante htJ a
de Necker.
-''Y ¿ po r qu é no habría us ted ele
apreciarme ____ figúrese que,, estuve a
punto de ser vuestro padre. .
- "Lo sé sí señor Y---' digame.
' parecido
'
. ' a usted'?"
¿me hubiera
·
"Q., 1"
- ¡ u1za s .
,
'd di"
_J•¡Vaya, vaya, que calam1 a ·
Gibbon, víctima el e este nuev_o Y
último desengaño, y comprend1endo
sv {inal derrota en las batallas de
(Pai;:. a la última pág.)

estremeces y sufres al hacerte violencia,
alma enamorada la hieres sin clemencia
los años más be llos y dulces de la vida,
suspiro ll ora tu juventud perdida.

v:er te per.as de infierno en el dolor humano
La dicha que otro tiemp o ten dió la boca en vano:
En el dol iente mundo no nos brindan sino una
Sola ocas ión sus dones, a mor y la fortuna.
El goce es multiforme; toda mujer es bella:
Sólo una vez se es joven, só lo una vez pasa Ella:
Uno só lo es el sueño supremo en cada ser,
Y sólo una vez tiene la forma de mujer!
Y tú, bendita mía, que s ientes que me amas,

'

-

Que con todas las ansias de tu pasió n me llamas,
. e1e f no.
' '
Ante el hogar que espera, ¿quieres monr
Entre tus brazos blancos sentir sólo e l vacío,
Y hundir entre tinieblas las luces de tu aurora?
¿A nulas tu belleza y deja s pase la hora,
Sin recib ir t:n beso, si n que el amor jocundo,
En un grito de gozo, te entregue entero el mundo?
Desoye los consejos de horribles viejas torvas:

¿ Acaso estás caduca? ¿ tienes las uñ as corvas?
Mira sus manos flacas, mira sus lacios cuell.os:
Mira tus manos finas, tu busto y tus cabell os;
M ira tus hombros tersos, las rosas de tu pi.el,
'I'u cándida hermosu ra, toda ele leche Y mie.1,
y díle a qt:ien ofenden las llamas de tus oJos'.
Que .5011 tus carnes vivas y 110 muertos .despoJOS:
el
t
Que en tus ardientes labios se angus tian e es ar
(presos

L os ayes moribundos que dan vida a los besos,
Que pasa po r tus venas el ritmo triunfador
De la vida que canta, de l infinito amor !
Fscúchame adorada, porque el amor m•e inspira:
El mundo es un misterio, en él todo es mentira:
Sólo el amor existe, nada saben los sabios
Si no es que nacimos del beso de otros labios;
Que no hubiera poetas, que no hay fi losofía
Sin un amor q ue llore, sin un amor que ría;
Que todo hombre es un beso, por el amor creado,
Que va, temblando en besos, a l beso consagrado!
Q ue todo es barro inútil en la naturaleza
Si no tiene un motivo de amor y de belleza;
Que el mundo es un des ierto, n,as si lo cruzan dos,
Renueva sus milagros la bend ición de Dios!
Cump le con el designio qi.:e te c reó tan bella:
Que alumbre tu hermosura como ninguna estrell a;
Que g rabe tus contornos el más perfecto artista,
Y, como frente a E lena, los hombres a tu vista
Bendi,,.an la existe ncia y que, en la misma muerte,
Qued; sobre los o jos la 'placidez de verte.
Ti.:·s leves pies te llevan y, sin saber adonde.
frás, amada mía, al huerto en que se esconde
El profundo misterio de flores y de aromas,
Donde hay trinos de aves y arrullos de palomas,
Y al escuchar doquiera el himno que en tí canta,
Q~1e te acongoja el pecho y oprime tu garganta,
Ya no podrás vencerte! De lo infinito el peso
Gravita en el contacto levísimo de un beso
y en un sublime instante de eternidad, rendida,
T~1 boca será un ,aso de amor para la Vida!

R. GOMEZ ROBELO.

�Cartas de Leonor

azabache y una estrecha orla de piel,
son los modelos preferidos para el
Yesti&lt;lo de calle.

'

1l i querida L uisa: Tlladame Jo iré.
hermana de ~!adame Paqi:in y directora de es ta gra n casa de modas pa·
ris iense estuvo hace poco en ::\1adriá
y d ió algunas entrevistas a los reporlcrs de per iód icos ilustrados de aque~
lt.~ar. La gran artista, creadora de
t L-;..pncias femeninas. abandonó su
r c.110 de Par' s. y le abandonó momLntánearncn te, para dejar paso a
c,tos días trágicos, a estos días cu·"º gran dolor no está solamente en
l I e~tampido de los cañones, sino en
el mu t ismo dese~perante de todos los
r,ntros y de todos los habituales medios ele información.

L as blusas de falla de tul y de encaje, s iguen siendo preferidas . La gran
dificu ltad s i no ele h oy, de mañana,
con sistirá en encontrar encajes para
con feccionarlas. E n la línea de estas
blusas sigue dominan do el crnzado Y
como adorno se empica la piel de preferencia combiná ndola con lazos de
tono muy pálido, velados casi s iempre.

l

Suge rida por la guerra ha nacido la
fantasía de los "bonnets de poieé" o
sombreros e n fo r ma ele gorro de cua rtel o de gorro de soldado escocés; Y
obedeciendo a la misma inspiración se
aplican sobre los " tai!leurs" bolsillos
cuadrados y laterales, análogos de los
que aparecen en las guerreras de los
granaderos ingleses en uniforme de
campaña. También t ie nen ~ra n ~~eptación los cinturones de estilo nuh tar.

París no sabe nacla ______ París vive
en la perpétua angt:stia de lo que pasará allá lejos en el interminable y
lejano campo de batalla.
-::\'li marido y mis dos hermanos se
cstitn batiendo en el norte, dice l\ladame J oiré y nada sé de ellos desde
hace mrchos días---- Las cartas que
me escriben no llegan a m i ·poder
sino al cabo de dos o tres semanas--¡ F s posible! __ ___ _

La misma norma ele sensillez y de
sobr iedad · que preside a la co nfecc ió n
de los " tailleurs" dom ina en la de los
vestidos de ta r de y de noche. L a lí. nea es s iempr e la misma; igual impresición del talle: igual prolongación de
las túnicas; igual sencillez de las am·
plias fa ldas. E l a dorno se redu ce al
encaje de hilo de plata para los mo·
delos de noche y al en caje de oro muy
fino combinado con tul, con raso negro y con piel para los ves ti dos de
tar de; algunos llevan bordados a mano con dise ño de golondrinas en va·
rios tonos de azul l\1'attier que tanta
aceptación há tenido últimamente.

.-\ los grandes ojos de la bella crea
dora de elegancia, asoman lágrimas:
lúgrimas altivas y valeros~s de admirable nn:jer francesa, esp iritual abnegada y heróica: de mujer que es
abeja de oro en la colmena susurrante
y laboriosa del ,·erdadero París.

Traje de Saló .1

::\lada me J oiré a pesar de las fr istes circunstancias porque a traviesa su
espíritu, ha dicho algo acerca de la~
or ientaciones de la grán moda en esta temporada comenzada en plena sus·
pensión de la vida comercial e n Europa y en la pa ralización casi completa de la Yida de sociedad en las g randes naciones del vie jo continente.
El primer pensamiento de M1adame
es vn recuerdo compasivo y amparador ded icado a sus obreras de
París, a las alegres "midinettes" que a
la hora de la ·tregua meridiana surgían cid portón señoril ele Paquin en
corriente de juvenil alegría, para
tender n-elo a través de las calles y
avenidas de la Villa Luz.

Joiré

Las miclinettcs viven horas muy
a•11argas en los presentes días y 11&lt;&gt;
ciempre pueden lle,·ar a sus viejos padres y a sus hermanitos pequeños los
t'On tados francos necesarios para que
en el ho 6ar no falten comida y fuego.
El Gobierno francés tomó cartas en
el asunto y suplicó a las casas de mo·
dieran trabajo a las pobre-

En cuanto a las boinas que han apa·
reciclo adoptadas como tocado por las
jotencitas y por algunas m ujeres ~avenes-y aun por otras que han deJado ele se rlo-nada hay que justifique
semejante capricho que no tiene razón de ser, fuera de las playas ve ra

Hermoso traje de niño para el invierno.
ci ll as obreras y g racias a eso no ca- cía y ponerlas en guardia contra esas
recerán en lo sucesivo dc st:s sala- . horribles fantas ías que lanzadas por.
costrreras y modistas de segundo orn os.
den semejan una grotesca y lamenL a mayoría de esas obreras tienen
padres, maridos y hermanos que en table anticipació n del Carnaval.
La orien tación presente de la moda
los presentes momen tos clan el pecho
a las balas alemanas y tal vez ellos obede:e. como es lógico, a la tristeza
rnmbatan con más fé y con mene, y a la gravedad ele las circunstancias.
dolor al saber que a sus hijas. esposas La moda, la gran moda es tocia senciy hermanas no les falta el sustento.
llez y aún también en. cierto modo. aus
teridad. ¿ Quién puede complacerse
Dcsp1.;és de esto hablar de modas
en la e'xhibición el e colorines y ex casi parece inoportuno pero :\I1a.clame
travagancias durante estos días de
J oiré es ante todo fra ncesa y cree de
muerte, de lágrimas y de duelos?
sn deber prevenir a sus refinadas
clientes revelarles cuá l es, en la temLos "tailleurs " de terciopelos ne·
porada presente la verdadera
g ro, sin más adorno que un dibujo de

En los abrigos se conserva la fo r m.a
K imono pa ra los de teatro Y de es tt·
lo imperio y de vuelo circular para 1os
de calle; entre los de t eatro descuella
un mode lo de puro estilo japonés hecho con brocado de seda, adornado
con piel y caracterizado por un gran
lazo "Mousiné" fijo sobre la espalda.

niegas.
Pero contán dose las novedades de
::\fadame Joiré he olvidado darte los
estilos para niños que te prometí en
mi anterior ; en mi próxima no lo olvidaré y pondré toda mi atención en
seleccionarte algunos modelos para
t us lindos bebés.
Te abr aza con toda el alma tn
Amiga
.. x__

Gorritas para dormir

LEONOR.

�Los presupuestos de Mr. Mckenna
Impuestos, impuestos, impuestos __ _
El canciller del Tesoro, Mr. Mckenna ha presentado un nuevo presupu·esto' ante la Cámara de los Comunes.
•·¿ En qué consiste este nuevo pre·
supuesto?", pregunta un periódico
humorístico. "Pues consiste-contes·
ta el mismo periódico-en que poi
cada dos libras que usted gane tendrá usted que darle un impuesto de
tres a l\lr. 11ckenna."
La explicación es exagerada; pero
no mucho, M)". l\f ckenna ha aumenta·
do en un 40 por 100 el income-tax
o im;puesto sobre los inwesos, y, al
mismo tiempo, ha reduc1qo d~. 160 a
130 libras el límite de excepc1on. Es
decir, que si en tiempos pasados los
sueldos menos de 160 libras al año estaban exentos del income-tax, aho1 a
debe pagar ~mpuesto todo aquel que
gane más de 130 libras. Por un sucl·
do de tres libras a la semana se pagarán al año tres lib1:as con quin ~e
chellnes y locho pcn1qt:es·; por un
salario de ocho libras sem;inal~s ha·
brá que abonar anualmente tr~1~ta Y.
una libras y picp. l\fa:chos mm·~tro_s
que cobran sueldos de cinco 11~11 libras perderán ahora más ele .m,1, y;,
que tendrán que satisfa~er un 11np1:csto de mil veintinueve libras. Y a
afortunados mortales qu~. reunen cien
mil libras por año-y en Inglaterra
son muchos-les costará la gr.ern.
una suma anual de 34 029 libras, o
sean 170.145 duros
.
Estas cifras no han entus_iasmado al
país, pero tampoco han suscitado grau·
des protestas. Se comprende la ne
cesidad del sacrificio para g~nar la
guerra. "Después de todo-dice mucha gente-, más vale darle, nuestro
dinero a 'l\i r. M1ckenna que darse lo al
Kaiser-----"
.
Impuestos, impuestos, ,mpuestOS--Pero no sólo impuestos sobre . los
sueldos o sobre las renta s. El li bre
cambio que era algo sagrado en lnglaterr;, acaba de sufrir un golpe terrible. Mr. M'ckenna, en efecto, ha
acordado imponer fuerte_s derec.~os
sobre varios atículos de ,mportac!on,
Y, entre ellos, sobre los ftlms cinematográficos.
-· Pobre Max Linder !-gritó un
dipu~ado al oir a Mr. Mck~nna-.
·Tan divertido como era--:-- -· . d
I Porque evidentemente, 1'.lax Lm er
ha sido herido de _ni:u~rte por el canciller del Tesoro mgles.
Los derechos de imp?rtación dde
artícu.los de lujo han sido elev:, os
en un 33 y pico por 100, y por ar ~cu·
los de lujo el señor Mck~n~a en~~~:
de los siguiente: automoviles,, l'C I
pehculas
. 1a s ya citadas
cletas, re1o¡es,
.
de
cinematográficas. los mstrumLentosf
as ru
música y los sombreros.
tas, el te, el tabaco, el café Y el cacao
pagarán el doble de lo que pag_aban
antes, y el azúcar pagara el cuadruple. M,r. Mckenna conoce a su g~nte
y sabe lo aficionada que es al az~car
y al te. Sólo con el te, el c~nc11ler
del Tesoro espera obtener un m~reso
anual de cuatro millones y med10 de

-·• BANQUETES DOMINICALES. ·-•
MENU.

-----------0-----------

Sopa d ~ Elote
Ensalada de Frutas
Rosquilla-s de Arros
Almendras
Huevos Rellenos
Queso de Holanda
Lomo en salsa de Nuez
Aceitunas
Fiambre de patas de Puerco
Fruta

Café

Dulce ·

Té
San Antonio, T ex. Nov. 14
de 1915

!º3

EXPLICACION DEL M-ENU
- - o~

SOPA DE ELOTES
Se mue!e muy bien tomate, cebolla,
ajo, pimienta sal y un pimiento dulce
con media taza: de caldo o agua si no
lo hay; se pasa todo por una coladera
y se echa a freír en mantequilla; se
vacía allí mismo una lata de elotes finos y se le añade tres tazas de leche;
se deja hervir un buen rato hasta que
se sazone.

ROSQUILLAS DE ARROZ

... _;..::..:.::.

Ultimo estilo _de medias~y botas
libras, y ,con el azúcar, uno de - - - 11.700.000. · No se ha olvidado tampoco el se ñor Mckenna de los específicos a los que el pueblo inglés es
tan aficionado como al te, y ha duplicado asimismo sus derechos.
Las tarifas postales y telegráficas
han sido considerablemente aumentadas, incluso las tarifas de Prensa. El
franqueo de a medio penique (cinco
céntimos) desaparece totalmente, y
con él desaparece una de las cosas
más características de nuestra épo·c a: la tarjeta postal. Antes de la
guerra, la tarjeta postal constituía el
medio más fácil de relación entre
unos países y otros, y su carácter era
perfectamente internacional. Estalló
la guerra, y la tarjeta postal se hiz_o
patrióti,ca: caricaturas contra los pa1ses enemigos, retratos de generales.
invocaciones alegóricas de las glorias
de cada país ____, Ahora, la tarjeta pos·
tal ha muerto. Requiescat in pace--.
"Con mi presupuesto-ha declarado

el Sr. M):kenna-yo me propongo tres
cosas principales : disminuir las importaciones; reducir el consumo, obligando al país a hacer economías, y,
sobre todo, reunir dinero _____,,
Yo diría que el Sr. M,ckenna se propone exclusivamente reunir diner...
Los gastos de Inglaterra durante el
año financiero de 1915-16 alcanzarár,
la cifra fabulosa de 1.590 millones
de libras· es decir, 457 millones rn.ás
de lo qu~ Lloyd George había calculado. Con los nuevos impuestos. el
canciller obtendrá una suma anual .de
107 millones 130.000 libras, lo cual e~
mucho para el contribuyente, pero no
es bastante para el país. Y se haran
otr o,; presupuestos y se impondrán
así no sería extraño que llegase un
dí a en el cual hubiese, efectivamente,
que da"rle al Tesorero tres libras por
cada dos que se ganasen.
Julio CAMBA.

Se pone a cocer media taza de
arroz; cuando esté bien cocido se le
quita todo el agua y se pasa por un
cedazo a fin de fonnar un puré; se
le añaden dos papas cocidas y mu
!idas, dos huevos y sal al gusto; se
amasa ayudándose con un poco de
harina; se extiende y se cortan las
r osquitas; se echan a dorar en manteca o mantequilla; para cada cubierto se ponen dos rosquillas que se sirven con un huevo estrellado; se coloca todo sobre una tajada fina de pan
tost.ado y se adorna con una ramita
de peregil.

HUEVOS RELLENOS
Se ponen a cocer los huevos; se
mondan y se les corta un extremo; se
les saca la yema y se dezmenuza
mezclándose con trocitos pequeños de
atún o sardinas, rebanaditas de papa Y
tajaditas de tomate y cebolla; se sazona todo con sal, pimienta, orégano, aceite y vinagre; se llenan bien

los huevos y se cubren con su mis.ma
tapa; se colocan sobre un platón qn:!
tenga una ensalada de lechuga muy
bien picada y se espolvorean yemas de
huevo cocido.

LOMO EN SALSA DE NUEZ
Se agujerea un lomo tiern o Y se rellena con un picadillo de carne de
puerco bien sazonado con zanahoria,
betabel trocitos de chorizo Y chiles
en vin;gre; se mete al horno después
de untarlo de manteca sal, pimienta Y
clavo; se muelen aparte corazones &lt;' e
nuez con pimienta y sal y se echan a
freír en mantea; al dorarse el lomo
se cubre con esta salsa y se deja un
momento en el horno; se sirve ador,
nándolo con hojas de lechuga.

FI AMBRE DE PATAS DE
PUERCO

se deshuesan y la carne se corta ~n
tajaditas; se ponen a cocer zanahona,
betabel, calabacitas y después de cortar todo en rebanadas se incorpora
con las patas; se le añade trocitos de
tocino y chorizo y se sazona con sal,
pimienta, vinagre y aceite; se adorna
con rebanadas de cebolla y tomate, ho
jas de lechuga y rábanos.

PASTELERIA
Rosquitas de Mantequilla
Ingredientes:1 libra de harina.
4 yema de ~uevo.
0 libra de mantequilla
Vi pocillo de cognac.
Azúcar al gusto.
Se mezclan todos los ingredientes,
se amasan y después de extenderse se
cortan las rosquitas; se revuelcan en
azúcar y se meten al horno que ha de
'estar bien caliente.

�- PAGINA RECREATIVA

MARQUETTE

Charada rápida

Charada

,r;z::rr..:m9i

WWW.lW+.lWW~

---•{)---

Mi primera con mi tercia
en la parroquia verás;
mi tercera con mi cuarta
se encuentra a orillas del mar:
primera - segunda - Tercia
es útil para tomar
.
manjares. Segunda - tercia
con mi cuarta por final
tienes delante y mi ¡odo
a veces suebs tomar
cuando te encuentras enfermo.
¿La podrás adivinar?
- - 1 , - .. - -

Substituir los números por bsílaas, de manern que resulte:
1

2
3
123

-

- - - - o- - En medio del mar estoy:
no soy de Dios ni del mundo
ni del infierno profundo
y en todas partes estoy.

El Pelo y el Cuero Cabelludo
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407 E. Houston St.

San Antonio, T ex.

�Retrato de Aquiles Cerdán
RfVISTA Mf Xl~AN~ ElReproducido
de un magnífico dibujo al crayon, mandado
SEMANARIO ILUSTRADO

hacer expresamente para "REVISTA MEXICANA," aparecerá en la Carátula de nuestra próxima edición, que es
la del número del quinto aniversario de la Revolución de
Noviembre de 1910.

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.

-o-P. O. Box 637
Esq. Houston y Leona Sts.

y sen tirla pasar inútilmente !

'La campaña de los Sub.....

San Antonio, Texas.
-:x:-

Conclusión

PRECIOS DE SUSCRIPCION

ces contra los submarin os, brincla11
esas concesiones a los Estados Uníos.el l\o son los Estados Unidos los
que han conseguido esa cierta dulcificación en el sistema de guerra suu·
marina ; es el prestigio, la fr.erza la
superioridad naval inglesa que donnnan." Al dia siguiente, un submarono
torp edeaba al Arabic. frente a las costas de Irlanda, y otros buques ingleses y franceses eran hundidos en
el mar de l Norte, en el Atlántico, en
el go lfo de Vizcaya, en el l\1editerraneo ____ Coincidiendo con estos sucesos se desvanece el rumor de la di·
misión de von 'I'irpitz, que, naturalmente, había regocijado tanto a Inglaterra ~ a Francia, y había dado
ocasión a una montaña de literatura.
Antonio AZPEITUA.
Berl ín, Septiembre 1915.

Pago adelantado
En México y Estados Unidos.
1 mes. . . . . . 40 cts.
1 trimestre . . . . $ 1.00
1 semestre
" 1.80
1 año . . . . . . . . . . " 3.50

oro americano
"

"

"
"

"
"

Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.

-o-En el resto del mundo.
1 trimestre . .. . $ 2.00. oro · americano.
1 semestre .. .. " 3.50 "
"
1 año ......... " 6.00 "
"

-o--

¡ l\li Han to desbordado se derrama !
y cae mi fé, sin fue rzas y dolien te,
como abatido pájaro en la grama !"
?\ ós presumimos que así lo haya
hecho, y que entonces no volviera a
pensar en otra cosa más que en su
Decadencia y Caída del Imperio Romano.
Giubon murió célibe. En cuanto a la
señorita N ecker, ¿sabéis,
queridos
lectores, de qu ién se trata ?
Pues nada menos de quien llegó
a ser la célebre Madame de Stael, la
mujer más distinguida de sus tiempos, y la única fran cesa de ren?mbre condenada a sufrir las penaltdadcs de l destierro gracias a la persecución personal de Napoleón I.

.

DAVID CERNA.
San Antonio, Tex. Octubre 24 de 1915

ADVERTENCIAS:

----u•-- --

Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:

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La Srita Necher y..... .

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Conclusion

REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637.

J

SAN ANTONIO, TEXAS.

--oREVISTA MEXICANA
lllustrated W eekly

amor, bi,:n ,pudo haber exclamado,
en aqu ellos momentos solemn es:
" ¡Adiós, para ·siempre, bellas ilusiones!", o, con el decepcionado poeta
moderno:
''Sentir la vida con la fu erza in gente,
que hace estallar el brote en cada rama,

Producción diaria
15 00 Barri'les
Oficina y Molinos
Calles Guenther y
King William
·J ( ""

Cerca del
F. C. S. A. &amp; A. P.

. -.

San Antonio, Tex.
-o-&lt;:;· ..

Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Cor. Houston &amp; Leona Sts.

,:;.

Estb.

San Antonio, Texas.

1898
~- -

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�" REVISTA MEXICANA "
El próximo 20 de Noviembre aparecerá un número especial de este interesante Magazine, dedicado a la Revolución de 1910. Este número especial estará elegantemente impreso y hará historia en los anales del periodismo mexicano.
En su parte gráfica, contendrá las siguientes ilustraciones, todas interesantísimas : !-Retrato de Don Francisco l. Madero y su primer Gabinete Revolucionario, formado por F. Vázquez Gómez, J. M. Pino Suárez, F. González Garza, Man·uel Bonilla y Venustiano Carranza. 11-El
General Orozco rodeado de su Estado Mayor. 111-Emiliano Zapata y
sus principales lugartenientes, Benjamín Argumedo, Manuel Palafox, Juan
Banderas, Roque González Garza, etc., etc. IV-Francisco Villa sentado en la Silla del Gran Juárez, entre Emiliano Zapata y Tomás Urbina.
v.:....venustiano Carranza rodeado por las Señoritas de su Secretaría particular. VI-Francisco Villa comiendo en el Palacio de los Virreyes. VII
-Eulalio Gutiérrez conversando con Eufemio Zapata, el hermano del
Atila Suriano. VIII-Maclovio Herrera, rodeado de cuatro oficiales de su
Estado Mayor. IX-Eulalio Gutiérrez, protestando cumplir como Presidente de la República ante la Convención de Aguascalientes. :X.-Venu~tiano Carranza rodeado tle sus primeros Ministros: Rafael Zubarán Capmany, Felipe Angeles y Francisco Escudero. XI-Seis vistas de la Convención de Aguascalientes, en una de ellas se ve a Alvaro Obregón jurando ct:mplir los ac11erdos de la Asamblea.
Además de estos grabados, publicará " REVISTA MEXICANA" tres
admirables "CARICATURAS PROFETICAS," en las que se ve que el desastre act:•al foé previsto deslle hace cuatro años.
En su parte de texto, contedrá : el Plan de San Luis Potosí, el Plan de
Ayala y otros muchos documentos importantes y artículos de sensación.
Carátu'. a a colores, papel finísimo, impresión elegante, todo por diez
centavos.
Un número verdaderamente extraordinario y de sensación.
Háganse los pedidos a
REVISTA MEXICANA, P. O. Box 637. San Antonio, Texas.

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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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•

exicana.

SEMANARIO ILUSTRADO.
NOVIEMBRE 21 DE 1915.

VOLUMEN lo. NUMERO 11.
PRECIO, 10 C!:NTAVOS.

�REVISTA MEXICANA~
":

Semanario Ilustrado.

.......... .
•• -·

.1.1.'I!

Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
•
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Año l.

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Es preciso volver a la grandeza.
No nos detendremos en este veinte de Noviembre a contemplar los horrores y las tragedias de los últimos cÍnco
años. La República se encuentra cansada de sufrir y quiere que le hablen de cosas grandes y divinas. Es mejor· que
analizar vergüenzas que deshonran seguir el espíritu ruskiniano que aconseja buscar la belleza hasta en las simas
profundas del espanto y de'l horror. En el esce,nario de la
Revolución francesa es inicuo mirar la blonda y ensangrentada cabeza de la Princesa de Lam.balle sobre una pica
plebeya, cuando podemos conmovernos con las arengas
clamorosas de Mirabeau. ¿Para qué atormentarnos con el
martirio de Lavoisier o con las infamias del proceso de
María Antonieta si estamos en aptitud de extasiarnos con la
alborada triunfal de la glorila napole'5nica?
Olvidemos temporalmente los despojos y los atentados
de la Revolución q11e ha sacudido a la Patria y busquemos
el episodio heroico que habrá de sobrevivir, la anécdota marcial que recojerá la Historia para orgullo de nuestros hijos.
¡ Que sobre los conventos profanados estalle un resplandor
de glori'a ! ¡ Qué la Epopeya pregone los actos grandiosos
que merecen acuartelarse en nuestro blasón! ·
Pasemos revista a los héroes.

~

. ·:/·.:. ..·.

Número 11.

El Desfile de los Héroes

,:, ·.

.. ;

;

San Antonio, Texas, Noviembre 21 de 1915. ·

..

·

.· .·: ::.-.:.· . ·. · ,h~}
l.

Las dos figuras más grandes del bando revolucionario
son Aquiles Serdán y Pascual Orozco. La vida del primero
se deslizó apaciblemente, sin sac'11didas vioilentas ni preparación épica. No obstante de pertenecer por la rama materna a una familia de bravos, parecía nacido para gozar de
las comodidades exi'guas de la burguesía. No fué su niñez
como la de Aníibal ni su juventud como la de Alejandro: la
monotonía aterradora de ocho lustros sin peligros ni azares, parecía haber pertificado sus ideales y sus esperanzas.
Pero un día tremendo, un día rojo de responsabilidades gigantescas vilS que la senda de su existencia se tomaba en
vericueto trágico que iba a desembocar en un incendio: la
Libertad, como la durmiente Brunhilda de la leyenda Wagneriana. se encontra:ia envuelta en llamaradas y esperaba
al paladín que la fuese a despertar. Y Serdán, como Sigfrtdo, sin vacilar un minuto, sin pensarlo siquiera, y quizá
guiado como él, por los cantos de los bosques y los pájaros
se abalanzó a la hoguera para redimir a la Diosa. A semejanza de David, no realizó más que una hazaña ; pero fué tan
grande como esos inmensos monolitos q·ue bastan para hacer el! pedestal de un héroe.
La vida de Orozco fué por lo contrario llena de asperezas y de infortunios. N actdo de padres campesinos en
medio de una abrupta y escondida serranía, tuvo que luchar
desde sus primeros años con la vida. Su rostro seco y enérgico se curtió con los vientos, con las lluvias y con el sol.
Su mirada, a fuerza de contemplar peligros se volvió imper-

turbable como la de una esfinge. No fué un amado de los inmortales como Aqui.11es sino un perseguido de los Dioses como Prometeo Casi era .un niño cuando fonn•5 un hogar; en
su juventud derribó una Dictadura; y se preparaba a reconstruír una Patria cuando la fatalidad lo condenó a unirse con M~lgar y con Escutia. ia Patria bien puede decirle
como Desdémona a Otelo: "te amo porque has sufrido mucho."
Al lado de Orozco y Serdán frlguran las demás figuras
de la Revolución. José Inés Sálazar, el impetuoso; Benjamín
Argumedo, el temerario ; Marcelo Caraveo, el indomable.
Luego pasó rápidamente el período épico del ensueño y se
prostituy•j el movimiento inicial. Los héroes desaparecie"
ron, las Dulcineas engordaron y los Quijotes fueron destronados por el tecerro de oro. Después, el 21 de Abril de 1914
cayó una lá¡:ida funeraria S?bre el prestigio de la Revolución!
El Pasado tuvo también sus grandes luchadores. Allí
está el Coronel Tamborrell en Ciudad Juárez dejando a sus
compañeros de armas un ejemplo de pundonor, que desgraciadamente fué olvidado el día de la disolución del Ejército. Allí está igualmente el Coronel Luis G. Morelos, que
tt•vo la serenidad espartana de enseñar a s'.is verdugos la
manera de formar el cuadro y dar las voces de mando de su
propia ejecución. Allí está por fin el General Peña, inmenso como los héroes de la antigüedad, que asistían sonri'entes
a la bat~lla en donde sabían que iban a morir. Pero si el esplndor de estos tres martirios no fuera suficiente para
redimir al México que fué, bastaría la sangre del Teniente
Azueta para santificar una causa que tarde o temprano habrá de res\1citar.
¿Por qué la Revolución no siguió las huellas de Serdán?
¿ Por qué el Ejército Federal no imitó al Coronel Tam~
borrell?, ¿Por qué las Epopeyas se esfumaron y la gloria se
hundió en un crepúsculo sombrío? ¿Por qué no ha sido reparada la ofensa de Veracruz? ¿Por qué después de ejemplos
tan luminosos se han entronizado la ignominia y el crimen?
¡Ah! Es neusario reaccionar hacia la virtud y el heroísmo. Fs preciso volver a la grandeza donde quiera que
se encuentre. Ya urge que el Fénix asome sus alas luminosas por encima de los escombros humeantes de la Guerra Civil.
Revo.focii.Sn: sigue el ejemplo de Orozco. Antiguo Régimen: imita a Ricardo Peña. ¡ Qué el desfile de los héroes
resucite el ensueño y el ideal! ¡ Qtié con los huesos de los
mártires se forme la escalinata por donde la Patria habrá de
ascender a su redención!

�•

El Gral Orozco rodeado de algunos compañeros de armas entre los que
se encuentra el General Maréelo Caraveo.

A laNaCión
Ultimo Plan Revolucionario del Gral. Orozco que es muy poco conocido del público
LA REVOLUCION I NICIADA pulso hacia la libertad y hacia la Ley. de l Coloso y lo derribó, no tuvo por
EL AÑ O DE 1910 PARA LIBERUn sentimiento general de terror propósito combatir a un hombre sino
TA R a la República de la tiranía y estremece los ámbitos de la Patria, a un sistema, ni sustituir la dictadura
de la miseria creadas por el régimen que se recoge bañada en sangr e. bajo por el desórden, sino dar a la Nade treinta años, que acumuló en un las plantas de sus malos hijos que la ción entera libertad y vida, garantigrupo toda la riqueza y todo el poder violan y la dividen, y solamente el zando el bienestar Y el ejercicio de los
públicos, revolución recibida con el peso de las carabinas homicidas con- derechos de tocios.
aplauso del Pueblo Mexicano y de tiene a los brazos inermes que se tienLa Revolución ha sido burlada valos demás pueblos del mundo civili- den al Dios de los pueblos pidiendo rias veces: la ambición de los caud i·
llos ha hecho, de la Patria común.
zaclo. ha s iclo transformada en una Justicia.
anarquía en la que el incendio, el roE l Pueblo, despojado de su ciuda- botín de guerra de los hombres arho, el asesinato y los ultrajes en con- &lt;lanía por el dictador y de su digni- mados Y ha inutilizado los esfuerzos
tra de la libertad, de la vida y de la dad por el capricho del cacique y que, de los hombres honrados y hoy, no
humanidad, han horrorizado a la Na- armado solamente con su fé y escuda- sólo las libertades consagradas por
ción Y a t odas aquellas que acogieron do con la egida santa ele la Consti- nuestro Pacto Fundamental, sino. tam~~--=e;;.l...;1;.;;n;.;;o~v..;,;im
~ ie:;.;n.:.:t.;;;o....;;:d.;;;e...;¡
l9;.;1;.;;0....;;:c;;;;o.:..;
m.:.:o;;...:u;.;n.:...:i,;;
m.:,.-_~t!!
u~cllióun!.......;S,1.!ei:....!.l,i:J.anu.z~o:1...' a la lucha en .:.C.:.:.OL!.nt.i.:r.:;:a__~b;:,;ie:..:'n~e~l...!h~o.:.u..:,:,¡.

pelladas y escarnecidos por tas masas te había sido arrebatado; eso han oíengañadas por sus jefes, que enarbo· vidado culpablemente los que van a
lan la bandera de la Constitución pa- la guerra teniendo por única aspirara desgarrarla, invocando el nombre ción el mando y por único móvil el
inmaculado de los héroes de la In- · lucr o.
dependencia y de la Reforma.
No formulamos proyectos engañoLos desórdenes vienen multiplicán· sos, no alentamos al crimen, ni serviclose al presente, cobijados con pro- mos una ambición. Nuestro progragramas hipó critas y mendaces, y el ma está confirmado por la opinión
caudillaje, sucediéndose sin interrup- imJ)arcial y serena de nuestros homción, cJestroza las entrañas de la Pa· bres que permanecen alejados de todo
tria y pone en peligro su vida' como · partido político. hasta pecando con
Nación independiente ; porque cuan· su inacción en asuntos que pertenedo una revolución lleva un ideal so- cen a todos y cada uno de los mex,
cial cuando es el sacrificio de los canos. Formulamos para la Repúque van al combate por todos sus blica los principios que r ealizan . sus
compatriotas y tiende a su mejora· ideales y mejoran la condición de las
miento y a su progreso, cumple una clases proletarias, desarrollando las
misión de human idad y de civiliza· incompara~le&amp; riquezas de nuestro
ción; pero cuando disgrega a la Pa- suelo y estableciendo, sobre la J ustit ria, cuándo se convierte en sed de cia, la Libertad y el Derecho.
Combatimos por la Patria, que susangre y divide a la República en zonas de saqueo, y destruye los hoga·· ya es la sangre derramada, la gloria
res, la honra, la libertad y las institu- del esfue rzo y el único fin de la vicciones, en vez de ser una conquista toria: los principios que sostenemo&amp;
del pueblo, es un cielito de alta trai- son todos para ella y le pertenecen
ción y causa del desquiciamiento so- desde luego; no como promesas sino
entregand o a· la Nación en Leyes la
cial.
realización de sus ideales. Esta lucha
La gran familia mexicana se halla
sin pafria y sin hogar, la nacionali- cumple con el único objeto l(!gítimo
dad ha dejado de existir, porque viven de la g uerra, que es hacer la paz.
los hijos ·del mismo suelo como las Al ejando el pe ligro de restablecer la
hordas primit ivas que, incapaces de tiranía, ya sea de un hombre o de un
fundirse en una obra de concordia y grupo de hombres, donde se han desde fraternidad . se hacen guerra de atado la arbitrariedad, el crímen y la
destrucción y se despedazan entre sí . violencia, imperarán las Reformas
La kcha por los derechos del Pue- política y económica sancionadas por
blo ha sido sustituída por la lucha sin el pueblo, extendiendo su p r otección
sobre todos los hombres.
cuartel de los que ambicionan el poLas experiencias de la guerra acder: unos descaradamente, otros en
tual
y de todas las guerras intestinas
la sombra, y la Patria agoniza, as bque registra nuestra historia, demue::;·
tiendo a la mortandad de sus hijos.
La ambición será siempre im poten- tran la inconveniencia de imponer a
un hombre por la fuerza en contra
te para unificar a los pueblos : no
de la voluntad de la mayoría de los
pueden sno dividirlos, y ella ha arromexicanos: Oigamos pues, la voz de
jado, un as contra otras, a todas las
la Patria y para ese fin tomamos
facc iones, partiendo el corazón de la nuevamente las armas, no existiendo
República. Por eso es que no luchaotro modo de protege r las vidas y los
1110~ por determinadas personal idades
intereses del pueblo indefenso, y lucha
ni por un partido ni por un jefe, sino remos hasta que las facciones con·
por ' la unión y por el bienestar de tendientes de los renovadores que se
todos nuestros conciudadanos y hace- dividen el mando y han destru ido tornos un llamamiento a todos ellos a da posibilidad de gobierno, "hacieneste movimien to de reorganización do retroceder a nuestro País al essocial: a agruparnos en torno de un tado de barbarie, devuelvan a la Naprincipio. para que las revpluciones ción el ejercicio de su soberanía, conterminen y, dentro de la paz, podamos tenido en la facultad de elegir liver realizadas nuestras aspiraciones.
bremente a sus mandatarios.
E l clamor del pueblo, que demanda
-0N o es posible por más tiempo tor eformas políticas y económicas, por
las que ha luchado heróicamente y lerar que esta o aquella facción cripor las que han muerto muchos mi- minal ejerza poder público en l\féxiles de mexicanos, ha sido desoído por co. Tiempo es ya de formar un Gotodos los que han escalado el poder bierno Nacional que, dentro del fun y no es el que hoy anima a los jefes cionamiento pol1tico y ordenado de
armados, que disputan sobre sus be- las instituciones públicas. concilie toneficios personales y sus candidatu- dos los ánimos, garantize todos los inras y resuel:ven en su provecho, el tereses, r espete todos los derechos.
tolere todos los credos, fomente todestino de la Nación.
Tomar las ar mas en favor del pue- cias las riquezas y proteja a ..todos los
blo es un deber y no un privilegio, y hombres, y que el Gobierno sea la
no puede hacerse legítimamente sino Ley imparcial, justiciera, igual para
de la Patria
para devolver al pueblo el poder que todos; la

para la felicidad de todos sus hi,ios
Vamos a establecer un Gobierno
popular, legítimq, nacional, resnlta1,
te de todas las fuerzas vivas ele todos
J.os elementos sanos, de todas las clases sociales: enlace y unidad de 'todos
los miembros y ele todas las actividades de la. colectividad mexican;,.. un
Goberno que no sea el represent.wtc
de tal o cuaJ facción política, que 110
sea el instrumento de venganza y ex
piación o arma al servicio de una ban·
dería triunfante para dar el golpe dr
gracia a los contrarios, sino un Gobern o honrado Y sereno, centro regulador de los intereses y aspiracione,
del pueblo, Y erigido por el pt:eblo
como un monumento de su vol untad
y soberanía.
D~ conf?rmidad con las anteriores
cons1derac1ones, ·en nombre de la República, Y apoyado solamente en la
Justicia, pr oclamo el siguiente :

PLAN:
PRTl\fERO :- Son Leyes Supremas
de los Estados Unidos l\1iexicanos. y
se declaran vigentes en todo el Terr:torio K' acional : la Constitución Política promulgada el S de Febrero
de 1857 con sus adiciones y reformas
las Leyes de Reforma, y de acuerú•~
con la división territc,rial que ella es
tablece, las Constituciones P olíticas
de todos y cada uno de los Estados
de la Federación, con sólo las enmiendas y ad iciones formuladas en el
presen te PLAN.
SEGUNDO :-Se declaran vigentes
en el Territor io de la República, las
siguientes BASES:
I.- Fs causa de utilidad pública la
s ubdivisi0n de la propiedad rústica,
por lo que queda sujeta a expropia,
ción, previa indemnización, toda pr opiedad que el Gobierno destine pa ra
es~ fin, Y. s~:m ?,bras de utilidad pública la 1rn gac1on del territorio la
canalizaci'5n de los ríos y la apertura
de vías de comunicación.
II.-N o podrá ser decretado en lo
sucesivo otro impues to que EL IM PUESTO UNICO de l medio por
ciento o sea el cinco al millar sobre
el verdadero valor de la propiedad
raíz Y, como consecuencia del anterior. el impuesto sobre sucesiones y
donaciones.
IIT.~ Para la reavaluación ele la propiedad que sir va de base al impuesto, los prop ietarios manifestarán ante
el Registro Público, dentro de los
noventa días siguientes a la ocupación de sus demarcaciones por e1
Ejército Nacional, el valor real ele sus
propiedades.
Q'uedan condenadas todas las penas y respon·sabilidades en que puedan haber incurrido los propietari0&amp;
por haber manifestado anteriormente
sus propiedades como de un valor in·
ferior al verdadero.

•

�IV.-EJ precio de la indemnización
que, haya de pagarse por la propiedad,
s~ra e.J valor manife~tado por el proP_1etano. Cuando el valor sea notoriamente exagerado, se hará una reavaluación por peritos, uno designado
P?r
Gobierno y otro por el propietario. En caso de discqrdia decidirá un tercero nombrado por l~s aut?iores. El valor fijado por los peritos será definitivo y no se admitirá
con tra él recu rso alguno. Los precios no manifestados nuevamente serán expropiados por el valor ~nteriormente ·registrado.

e!

V.-Serán indemnizados todos los
particulares y compañías i:uyos bienes
es tén siendo cultivados por pequeños
agricultores o sirvan de egidas a pueblos o presten actualmente algún servicio público.
VI,-Los predios que adquiera el
Estado, serán fraccionados en lotes
no ~ayores de 250 hectaras cada uno,
segu n su naturaleza y ubicación. para ser adjudicados a pequeños agri
cultores. Esta adjudicación se hará
a nacionales y extranjeros, de preferencia a los nacionales y, entre éstos
a los ciudadanos que sostengan el
presente PLAN, quienes por ese solo
hecho tienen derecho a l título relati,·o. para sí o para s us deudos: tienen
igual derecho los deudos de los soldados y revolucionarios muertos en
campaña, de 1910 hasta la fecha, cualquiera que haya sido su bandera. Los
adj udicatarios tienen J.as dos únicas
obligaciones de pagar el impuesto y
de cultivar la tierra adjudicada. La
falta de cumplimiento de esta últim a
obligación por tres años consecutivos. será causa de la pérdida de l~
propiedad, a favor del Estado, para
ser entregada a un nu evo agricultor.
VIL-En el acto de la posesión se
entregará a cada individuo. sin ·c ¿sto
alguno de su parte, el título legal y
perfecto del' lote que se le adjudica,
igual entrega se hará a los agricultores que actualmente los cultiven y
a los que se refiere la fracción V.
VIII.-La donación se hace . en
nombre de la República, bajo condición de que el propietario no puede
cede r, vender, gravar, hipotecar ni en
mane ra alguna obligar ni enajenar
su tierra, la que constituye EL P ATRIMONIO FAMILIAR, que pasará
de padres a hijos y de generación en
¡ren_~ración in definidamente. T oda ope
r"non o con trato celebrados en contra
rlc las disposiciones anteriores será
n~il o de pleno derecho y no produci,
ra, por tanto, efecto alguno.
IX:-EJ Gobierno adquirirá las
tierras y haciendas de inmediata producción, de preferencia a aquellas que
requieran obras de irrigación o de
" 'aptación especial. Procurará tam1 '&lt;' n distribuir desde luego los terr·e·
nos bald íos y los de propiedad nac~~n;i,!vi~.t.~t~~ ~1,a~!~~le§~?:Lefs~tq, ..

X..-'El Gobierno fomentará la
creac10n de Bancos Agrícolas que,
a largo plazo, con garantías de los
frutos Y con módico interés, hagan
préstamos a los pequeños agricultores.
TERCERO :-En acatamiento de l
artículo 128 de l'a Constitución Federal, para llegar por la voluntad nacional al restablecimiento del Régimen Constitucional, ocupada la Capital de cada Estado, se convocará inmediatamente a elecciones de los ·P oderes Locales, y ocupada la Capital
de la República se convocará al pueblo mexicano. dentro de los dos meses sigu ientes a Elecciones extraordinarias de Diputados y Senadores al
Congreso de la Unión.
CUARTO :-El Congreso así constituido, tendrá el carácter de extraordinario, durará en su enca rgo todo el
t~rmino lega l y comenzará a funcionar tan pronto como se haya
reunido el número de Representantes exigidos por la Ley· para deliberar.
QUJNTO:-El Congreso de la Unión tendrá los siguientes objetos:
!.-Convocar desde luego a Elecciones del Poder Ejecutivo Constitucional, Y hacer la declaración de los
que resulten electos.
II.-Decretar las Leyes y Reformas de Reorganización Nacional de
acuerdo con el presente PLAN y todas las demá s medidas encaminadas
al restablecimiento del Régimen Constitucional.
III.-Los demás que le confiere la
Ley.
SEXTO:-Forman el Ejército Nacional: los mexicanos que protesten
S?stener y cumplir el presente PLAN.
Los militares y revolucionarios causar~n alta con los mismos grados que
disfrutaban en sus respectivas corporaciones.
SEPTIMIO :-El General en Jefe está autorizado: para otorgar grados a
los Jefes militares y extender los nombramientos de los empleados civiles,
anex os a los servicios de la guerra y
a los servicios públicos, que no sean
de elección popular. Los grados militares otorgados por el General en
,Tefe se rán definitivos. Pa ra nombrar
R epresenta.ntes y Agentes ante los
Gobiernos Extranjeros; para ar bitrar
los recursos y elementos para los
gastos de la guerra y de la reorganización nacional y para dictar decretos de o.bser vancia general en tánto
se establece la Autoridad a quien corresponda.

ta que los Poderes legales sean establecidos conforme a la Constitución.
NOVENO :-El Ejército Nacional
garantizará en la República la libertad del pensamiento, el respeto a los
M'inistros de todas las religiones y a
las personas, vidas y propiedades de
nacionales y extranjeros ; vigilará por
la fiel observancia de las Leyes enunciadas, y por restablecerlas en todo
· su vigor y fuerza en cada pueblo,
ciudad o Estado que ocupe. y defenderá y sostendrá, en general, en el
territorio de su mando: las garantías
individuales consignadas en el Título
I Sección Primera de la Constitución Federal.
DECIMIQ :-Se declaran nulos y sin
ningún valor los actos políticos, ·decretos, ór denes de prisión y de coníiscación y demás actos y atentados
perpetrados por quienes sin otro título que la fuerza, han ejercido funciones públicas en contravención de
las Leyes Constitucionales y demás
vigen tes en el País.
E l Ejército Nacional y las autoridades civiles procederán inm'ediatamente a poner en lbertad a todas las
pe rsonas detenidas por persecuciones
polí'ticas.
Se hará una revisión minuciosa e
imparcial de las concesiones y. privilegios que los lfamados Gobiernos y
autoridades anteriores han otorgado
hasta la fecha, para revalidarlos o cancelarlos en términos' de justicia mirando siem¡pre por el interés &lt;le la
Nación.
UNDECIMO :-Se restablecen desde luego las relaciones internacionacionales con todas las Naciones del
M'undo con las que México guardaba
amistad, según los tratados vigentes.
En consecuencia el Ejército NacionaD garant iza a los súbditos y ciudadanos extranjeros la seguridad de la
vida y de la propiedad, a fin de que
puedan cooperar nuevamente al desarrollo de las riquezas y elementos
del País.
DUODECIMO :-Se decreta una
amnistía general. sin distinción d,
personas, responsabilidades ni partidos ; sin ambajes ni limitaciones, convocando a todos los mexicanos a unirse en un sentimiento de confraternidad, bajo el mismo régimen de igualdad y de derechos civiles y a vivir
dentro del territorio amiparado por
el Ejército Nacional, cooperando todos para lograr en el menor tiempo
posible, la reorganización y la felicidad de la República.
Pascual Orozco.

OCTAVO:-El General en ~efe
ejerce el mando supremo con facultades extraordinarias en los Ramos
Legislativo, Ejecutivo y Judicial has""'"ªv,...

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-

Revolucionarios Sinceros
Marcelo. CaratJeo.

---------0---------

Nacido en las cumbres enhiesta s
de la sierra del Distrito de Guerrero.
del Estado de Chihuahua, erecto
amando la libertad que siempre consideró· como un don divino.
Su cuna se meció ah arrullo de leyendas guerreras y su juventud se
deslizó rauda acometiendo empr~sa&amp;
de cacerías arriesgadas, que tiemplan
el espíritu y forjan el carácter.
Al llegar a la edad viril se ent:ontró con que no podía dar libre ex.,
pansión a sus ideas progresistas, porque éstas eran aprisionadas dentro
de la jaula de hierro en que el cacicazgo conservador recluía todo anhc·
lo de adelanto que no se ajustara al ·
cartabón oficial o l'as conveniencia&amp;
de los hombres que formaban los círculos viciosos en que se encontraban
encerrados los gobernantes del régimen . porfirista.
Así' fué cómo lo sorprendió la revolu&gt;ción d'e mil nóvecientos diez, y
siguiendo los impulsos de ·su temperamento eminentemente revolucionario, proclamó con altiva fiereza su
invencible deseo de labrarse un ru.
turo glorioso, dentro de un régimen
de liibertad · y justicia, amparadas por
un nuevo derecho, y junto con Pascual Orozco se lanzó a la lucha encarándose resuelto al Gobierno más
poderoso que ha tenido México durante toda su existencia.
En pro de sus ideales libertarios peleó contra la federación en Ciu dad
Guerrero, primero; después en Pedernales, otra vez en Ciudad Guerrero ; luego en aquella épica jornada de
Cerro Prieto ; en Mal Paso, en la Mojina, donde fué el héroe dé esa acción
de armas; en Bauche, en Ciudad J uárez y al final' de su primer etapa de
guerrillero, sofocando en la ciudad de
Chihua hua el día dos de febrero de mil
novecientos doce,· un motín provoca do por Pancho Villa, quien usó como
instrumento a Refugio Mendoza.
La noche del día dos de marzo del
mismo año de novecientos doce, se
negó a secunpar al general Pascual
Orozco en su movimiento contra el
Presidente Madero; esto le valió ser
encarcelado; más tarde recobró su libertad y se decidió a enrolarse en
el' Ejército Liberal por súplicas que
le hicieron muchos de sus amigos que
conocedores d,e su valor desmedido y
de la simpatía que por él sentían los
soldados, comprendieron que su valioso contingente era de gran u,tilidad
para el movimiento.
En la . revolución orozquista Mar-

celo Caraveo fué siempre el brazo
que ejecutaba y la salvación del Ejército L~beral. se debió en varias ocasiones a su serenidad ante el peligro
y a su arrojo. Por circunstancias
especial'es, se hizo inevitable la retirada en la batalla de Conejos, retirada
que resultó pe nosísima debido a una
t orpeza de J uan B. Porras, quien incendió unos puentes qu e estaban a la
vanguardia de los trenes en que las
fuerzas liberales tenían que salir del
alcance de los cañones de' la División
ele H uerta. Caraveo se dió c~enta inmediata del peligro que corrían sus
compañeros de ser envueltos por las
fuerzas enemigas y él, al frente dt
su Segundo Regimiento, contuvo el
avance de la fe deración mientras que
el resto de las tropas se retiraba a pié
por sobre las calcinantes arenas del
Bolsón de Mapimí.
Unas cuantas semanas más tarde,
las fuerzas del General Caraveo volvían a protejer la retirada del ejército orozquista al ser derrotado en ei
segundo Rellano; y por fin Caraveo con sus fuerzasl\abandonó al último que nadie sus posiciones en el
célebre cañón de Bachimba. donde
recibió su bautismo de ·sangre, siendo
t ocado en el cuello, por el balín de
una granada de artillería.

· T erminada la guerra de batallas fo rmales por la disgregación del Ejército L iberal, el General Caraveo al
fren te de .unos seiscientos hombres
fu é a incendiar en guerra el E stado de
Coahuila; pero fracasó en su intento debido a la persecución tenaz
que le hizo a su pequeña columna
un ejércjto diez veces mayor en hombres y abundantemente provisionado
de tocio material de guerra, mien tras
que los hombres que acompañaban a
Caraveo apenas contaban con unas
cua ntas municiones, que se les ag otaron por completo después del t ercer combate que tuvieron que sostener contra las Íll'erzas maderistas y
las fede rales combinadas.
No obstante los escasos elementos
con que contaba e~ general Caraveo
pudo sostenerse varias semanas en eÍ
E stado de Coahuila y al fí n se vió
obligado a r econcentrarse en Chihuahua, donde prosiguió su campaña has-.
ta terminar su segunda etapa militar, poniendo todos sus elementos bajo las órdenes de Pascual O rozco.
siendo con esas fue rzas con las que
el guer rillero chihuahuense se presentó en la ciudad de México para recibir órdenes del General Huerta, cuyo
Gobierno reconoció, dando así por
(Pasa a la antepenúltima pág.)

�El Tío de l os Decré.

El Aniversario de la Libertad.
DESDE JAUJA.
A 12 de Noviembre de 1915.
l\I~ estimado amigo:
Ocho días faltan para ltegar al 20
de :,/oviembre, quinto aniversario del
grito de rebelión maderista; y aunque nada se sabe a estas horas, es
de presumir que habrá rumbosos festejos en recuerdo del memorable suceso, ya que, según el decir de los
actuales renovadores, existen puntos
de contacto entre "la gloriosa" de ayer
Y "la gloriosa" de hoy, hasta declararse que esto no es sino la continuacióE
de aquello, para cerrar el cido libertador.
Y digo "la gloriosa," porque no
quiero parecerme a lps abyectos del
porfirismo que g roseramente dieron
en llamar "la sudorosa" al surgimiento número uno; aunque a juzgar
por la atmósfe ra que nos invade el
•
•
•
1
surg11111ento numero dos puede se1
bautizado con igual remoquete. para
hacerle los honores de sucesión qut
merece.
Ya imagino lo que saldrá de las bocas y de las plumas en la fecha conn,l:mora tiva del adve(limient•) libertario. . Tocios sacarán a la plaza el
nom hre de Pascual Orozco para bendecirlo por haber sido su brazo el que
primero empuñó el arma rebelde. Porque el espíritu justiciero tiene una
fuerza incontrastable en la ifacción
dominante. Y sobre todo,· cuando
evocan a 11os muertos emplean una
serie de epítetos tan delicados y conmovedores que arrancan lá.g rimas.
Si tú hubieras leído en esta prensa,
tan pulcra y tan sabia, lo que se dijo
del viejo dictador en cuanto se supo
su muerte habrías sentrdo un tremendo sacudimiento de emoc~ón. Era
para llegar al paroxismo. ¡ Qué prosa alniibaracla tan rica destilaban las
plumas! ¡ Qué lamentos tan hondos
exhalaban las almas ante la inevitable
catástrofe: y cuánto' arrepentimiento
de todos por haber herido y calumniado en vida, y desde lejos, al verdugo del pueblo! La reacción era
tardía, pero vino al fin. Se echaron
al olvido los antagonismos coléricos,

Y acudió "el reconocimiento de los
erro~es'' ____ y no aludo al de Yanquil·and1a en relación con Don Venus.
No vayas a confundir.
Pues cosa parecida ocurrirá de seguro con Orozco aunque la tarea sea
más fácil para l~s restauradores del
día; porque si con Don Porfirio, que
había sido el enemigo odiado por ellos,
se mostraron tan conmovi&lt;los que le
arrojaron llorando hojas de laurel sobre su tumba en señal de ju-sticia, no
van a tener tanto trabaj o en sacar del
arsenal de los piropos todos -los calificativos C]t1e •es de razó n poner al pie
del primer caudU1Jo revolucionario. ya
que este movimiento armado es continuación del otro,
No puede negarse que esta es una
de las características del carrancismo:
justicia seca, y caiga quien ca'yere.
Basta que recuerdes un solo caso: d
de Doroteo Arango. Doroteo ne,
había sido en sus mocedades otra cosa que un bandolert&gt; irreductible; pe-·
ro Don Venus, que tiene buen ojo y
sabe discernir honores, le dió la banda de divisionario, después de las hazañas realizadas por el "Napoleón
Mexicano" apodo épico que le pusieron los periódicos legalistas. Se enredaron las pitas: Villa cogió por su
lado y Don Venus por el suyo; y ya
tenemos a Doroteo convertido de nuevo en un facineroso. Volvió, pues, a
su antigua nomenclatura, según se
ve por Los mismos que lo habían glorificado. Por supuesto. lleva todaví¡.
al cinto la banda de General, porque
seguramente la conserva en recuerdo
del donante y como prenda de vieja
confraternidad de ideales entre Ufül y
otro paladín de la rlemoc.racia.
Si el troglodita de Chihuahua no
se (e encara al campesino de Cuatro
Ciénegas, y hubiera seguirlo en vigo1 '
la alianza fraternai, D oroteo estaría
en su puesto de N apol -:ón Mexicano,
a pesar de su filiación primitiva de
foragidi irredenti. Y es una desgracia para Jauja la insubordinació n de
Arango, porque a estas horas, pacificado todo, sería un a gloria del Constitucionalismo contar en el ejército

con un General de División .:orno
Villa. i l\lira tú de la que nos hemos
perdido!
Y de la que se perdió también el
Primer Jefe. Porque es seguro que,
ciados los antecedentes de guerrero
indómito que se había ganado VilJa,
andarían los dos en amable camaradería, dignos el uno del otro, derrocadoFes ambos de la usurpación. columnas firmísimas de la democracia
y dispuestos, con certeza de éxito po;
su perkia en cosas de gobierno, a reconstrur este desgracado país, donde
la autocracia porfiriana dejara sus nefandas huellas destruyéndolo todo.
No sería mucho pedir que Doroteo,
por sus condiciones bélicas, bien que
no tan salientes como las del autor
del Plan de ·Guadalupe, se encaramara en el Ministerio de Guerra. Pos!·
tivamente es una lástima que no se
hubieran entendido los dos desde que.
sin el auxilio de los americanos en
Vera.cruz, lograron el desmoronamien to del huertismo. La paz habría quedado cimentada hace más de nn año:
los bilimbiques de dos caras circula·
rían ampliamente en consorcio con los
que superabundan de fabricación carrancista, y a estas horas florecería
Jauja con toda pompa dando envidia
a las naciones europeas que todavía
andan a trancazos.
Pero por obra, de la justicia preconstitucional volvió Doroteo a ser la
fiera selvática, si bien portadora aún
de la insignia famosa. Resueltameftte
Villa es el hombre de las bandas: tu.
vo la banda que le tocaba el himno
nacional; tien.e la banda que le &lt;lió
Don Venus. y le queda también la
banda de foragidos que le acompaña.
Por estos antecedentes afirmo que
con Orozco harán lo mismo que con
Don Porfirio. Llorando le arrojarún
hojas de laurel sobre su tumba. Y
así ¿quién lo duda? Van a ponerlo
VERDE.
Cierro aquí mi séptima epístola, repitiéndome tu amigo y colega, muy
afectuosamente.

SILVERIO.

Al veJo barbas de chiya no le dicen Don V eni le dicen Primer Je- :
"TIO DECRETOS". le di-.
Fama ganó de cretícon tanto decreto odiósobre esto, aquello o lo o- :
pero refinó el abúcuando lanzó aquel estúdecreto sobre el divó-.
Ya cualquiera que se ca-,
por ley del viejo barbúdeja el marido o la muen cuanto le da la ga-.
Es un a de las mil plaque a tocios nos t ienen fri-,
y por más que mueva a ridecla ro ante estos horróque prefiero la matódel tie{llPO de Don Porfí-.
?l[ ientras corre en automó-

el Tío de los decréanda ,el pueblo que se mt,eporque le faltan frijó-.
Ya nos llevan los demócon el hambre que hay en Jau-,
y si se halla quien aplautanta infamia y tanto abúserá solo de segúel de pistola o de mau-.
.Hay papel que mete mie-:
tenemos el Carrancí-;
el ·papel de los ViHíque ya ninguno lo quie-.
El papel de los decréque ya llegan a milló-;
el papel de poderóque fingen los de guará-,
y el papel de desgraciáque hacemos todos nosó-.

decreto para el que qu-ieir a bañarse al arró-.
Decreto para otra coque no puede ser contá-;
y así nos llueve la plade leyes por el estí-.
logrando que ya la víse nos haga insopor tá-.

·.....

Vaya un Tío más babócon sus decretos sin íru-;
y el pueblo hecho ya un canúsin tortillas ni frijó-.
Por más que parezca broprefiero, cual dije arrí-,
lá matona de Porfí;
pues nos tiene hasta el copécon tanto y tanto decréel ·viejo barbas de chí-.

SILVERIO.
Decreto para la hoen que se siente a la me-;

3 de Noviembre de 1915.

Pro{ecía de un Veterano.
.i'

Remembranza de aquellos días que
iniciaron fatalmente la serie ele nuestras desgracias, es el episodio que
relato.
Ocurrió allá en una ciudad fronte riza,
donde nos hallábamos accidenta lmen te. Era una reunión famil iar, y entreteníame yo en sabrosa plática con
buenos amigos ya maduros, grandes
erncadores de cosas idas, y fuertes
en achaques de la experiencia.
Entre ellos había un aguerrido General del Ejército, que desempeña i;a
entonces altas funciones militares.
Pasaba de los setenta; pero conserYaba energías; era sencillo y afable,
y aunque no la picaba de ingenioso,
gustaba de la charla jovial. Precisamente era él quien la animaba en
aqi:el momento con los copiosos re·
cuerdos de su juventud, bien azarosa
a la ·verdad por lo sangr iento de la
época en que habí a sido preciso poner
a prueba todos los arrestos de aque!la vida consagrada a la patria.
De pronto fué llamado con urg-e1,ria a su despacho: cortó el hilo a la
conversación : nos abandonó luego, y
ofreció vo lv er. 11 cdia hora des pué~
regresaba.
Se nos presentó mostrando un gesto entre irón ico y grave, lo que dió
lugar a preguntas. acaso indisc1eto.s
.N" o tuvo escrúpulos en hablarnos con
su abierta franqueza republicana.
Acababan de comunicarle que Fran-

cisco I. Madero se aprestaba a cruzar
la frontera en dirección a l\Iéx ico,
decidido a encende r la guerra ci vil:
y así nos lo dij o, como no aceptando
la exactitud de la noticia, ni concediendo sign ificación al suceso.
La extrañeza del corrillo fué unifor~
me. Todos conocíamos, más · o menos íntimamente, a Madero; aptitudes
bé licas, ninguno se las otorgaba: jamás había silbado una bala en toro"
suyo. ¿ Cómo iba a lanzarse a tan peligrosa aventura? ¿ Cómo cabía en él
semejante audacia? Más que a pasmo,
casi provocó a risa la especie ; y a no
ser por el ap lomo con que nos hablaba el veterano habríamos creído que
aquello no era sino simple brom?.. hu morismo de viejo soldado en hora de
expansiones íntimas.
Alguien se atrevió a interrogarle:
- ¿Pero cree usted, Señor Genera 1,
que Panchito Madero es capaz de hacer una revolución?
Y el brave guerrero meditó un ifü
tante, para responder con firme,:a:
-Capaz de HACERLA, sí; capaz
de DESHACERLA, nó
Por la boca de aquel hombre hablaba la experiencia. L e halló en su
sitio de patriota, espada en mano, la
intervención francesa: su cuerpo ostentaba cicatrices gloriosas; sabía,
pues de los horrores de la guerra; la
rabia de las muchequmbres armadas
le era familiar, y no ignoraba tam-

poco que los montones anónimos sou
fáciles al deslumbramiento de la
arenga instigadora, valga mucho o
valga poco; que ellos no logran medir vuelos. de la oratoria. Le oímos.
pues, c¿n gra.Yedad y todos quedamos meditando en el alcance de su
sentencia.
Giró a poco la conversación sobre otros temas menos desconsoladores. si n duda para ahuyentar del es·
píritu la visión trágica; pero permanecía en lo hondo, vibrando secretamente, la cláusula fatídica.
Del círculo de los vivientes se alejó ya el noble veterano. Vio mucho
de la anarquía que nos devora, y le
alcanzó rudamente en despojos y vejaciones ; pero descansa ya bajo la tierra felizmente extraño a este sacudimiento social que nos estremece ele
espanto ; a estas monstruosidades que
han mostrado perfiles de barbarie primitiva; a estas páginas bochornosas
trazadas con sangre, y cuyo epílogo
miramos todavía a enorme distancia
de los días que corren.
'!'raigo a la memoria y a la pluma t'l
episodio familiar y siento como si
en mis oídos vibrara la pavorosa profecía:

¡ Capaz de HACERLA, sí; capaz de
DESHACERLA, nó!

ENRIQUE MARQ,UEZ.

�•

•

La Revolución del ·sur.

•,-.1
•

··-

-

El Atila suriano en medio de sus principales lugartenientes. De izquierda a derecha son·Banderas
Cuarón, Carotht:rs. Palafox, Argumedo, González Garza y Ocampo Amezcua.

. . EL PLAN DE AYALA.
Plan libertador de los hijos del , Es- el pueblo m·e xicano, acaudillado por
tado de M orelos afiliados al Ejército D. Francisco l. Madero, fué a deJnsurgente que defile nde el cumpli- rramar s u sang re para reconquistar
miento del Plan de San Luis, con las libertades y reivindicar sus derechos
reformas que ha creído conveniente conculcados, y no para que un homaumentar en 'beneficio de la Patriá bre se ad ueñara del poder, violando
Mexicana.
los sagrados principios que juró deLos que suscribimos, constituidos fender bajo el lema de "Sufragio Efecen Junta Revolucionaria para soste- tivo y No Reelección.! ' ultrajando así
ner y llevar a cabo las promesas que la fe, la causa, la justicia y las Hberhizo al País la revolución de 20 de tades del pueblo ; teniendo en consiNoviembre de 1910, próximo pasado; deración que ese hombre a que nos
declaramos solemnemente ante. la faz referimos, es D. Francisco I. Miadero,
del mundo civ.i lizado que nos juzga · el mismo que inició la precitada rey ante la Nación a que pertenecemos volución, el que impuso por norma
y llamamos, los propósitos que hemos gubernativa su voluntad e influencia
formulado, para acabar con la tira- al Gobierno Provisional del ex-Presinía que nos oprime y redimir a la dente de la República Lic. Francisco
Patria de las dictaduras que se nos L. de la Barra, causando con este heimponen, las cuales quedan determi- cho reiterados derramamientos de
nadas en el siguiente Plan:
sangre y multiplicadas desgracias a
la patria de una manera solapada y
Nada se ha conseguido con la Re- rid ícula, no teniendo otras miras que
volución de. 1910.
satisfacer sus ambx:ion es personales,
desmedidos

de tirano y

• •

su profundo desacato al cumplimiento de las leyes preexistentes emanadas del inmortal Código de 57, escrito
con !,a sangre revolucionaria de Ayutla.
Los elementos de la tiranía en el
Gobierno
Teniendo en cuenta que el llamado
Jefe de la revolución libertadora de
M'éxico, D. Francisco I. Madero. por
fal ta de entereza y debilidad suma,
no llevó a feliz término la revolución
que gloriosamente inició con el apoyo de Dios y del pueblo, puesto que
dejó en pie la mayoría de l'o s Poderes gubernativos y elementos corrompidos de opresión del Gobierno dictatorial de Porfirio Díaz, que no son
ni pueden ser en manera alguna la
representación de la Soberan ía Nacional, y que, por ser acérrimos adve rsarios nuestros y de los principios
que hasta hoy defendemos, están ~o-

'

Eulalio Gutiérrez y Eufemio Zapata, aespués ae la recepción ae
este último ~n el Palacio Nacional ae México. Fue pre~
cisamente en esta recepción cuanao el célebre
"Eufemio'' lloró porque no sabía leer.
vocando el malestar del país y abrien- Gobernadores de· los Estados ,desigdo nuevas heridas al seno de la patria nados por él, como el llamado gepara darle a beber su propia sangre; neral Ambrosio F igueroa, verdugo y
teniendo también en cuenta que el tiran o del pueblo de !lforelos; ya ens upradicho Sr. D . francisco I. l\Iade- trando en contubern io escandaloso
ro. actual Presidente de la Repúbl'ica, con el partido científico. hacendados
trata de eludirse del cum,plimiento de fe udales y caciques opresores, enelas promesas que hizo a la Nació n en migos de la revolución 1&gt;roclamada
el Plan de San Luis Potosí, siendo por él, a fin de forja r nuevas .cadena,
las precitadas promesas postergadas y seguir el molde de una nueva dica los convenios de Ciudad J uárez; ya tadura más oprobiosa y más terrible
nulificando, persiguiendo, encarcelan- que la de Por firio Díaz, pues ha sido
do o matando a los elementos revo- claro y patente que ha ultrajado la solucionarios que le ayudaron a que . beranía de los E stados, conculcando
ocupara el alto puesto de Presiden- las leyes sin ningún r espeto a vidas
te de la República , por medio de las ni intereses, como ha s ucedido en el
fa lsas p romesas y numerosas intrigas Estado de l\lorelos y otros, conduciénd onos a la 1nás horrorosa anara la Nación.
quía que registra la historia contemporánea.
Las Promesas del Plan de San Lu ,i s

&lt;le los Poderes dictatoriales que existen.
Se desconoce al Presidente de la
República
2o.-Se desconoce como jefe de la
Revolución al S r. Francisco l. Madero y como Pres idente de la República. por las razones que antes se expresan , procurándose el derrocamiento ele este funcionario. (1).
3o.-Se reconoce como Jefe de la
Revolución Libertadora al C. Gral.
Pascual Orozco, segundo del Caudillo
D. Francisco l. Ma.dero, y en caso
de que no acepte este delicado puesto, se reconocerá como J efe de la
Revolución al C. General Don Emiliano Zapata.
4o.-La Junta Revolucionaria del
Estado de Morelos manifiesta a la
Nación bajo for mal protesta: que hace suyo el Plan de San Luis Potosí,
co n las adiciones que a continuación
se exp resan en beneficio &lt;le los pueblos oprimidos y se hará defensora de
los principios que defienden hasta
vencer o morir.

El Sr. Madero burla la voluntad del
Teniendo en consideración que el
Pueblo
tantas veces repe tido Francisco l.
l\[adero ha tratado de acallar con la
Por estas consideraciones, declarafuerza bruta d e Ias bayone t as Y d e
ahogar en sangre a los pueblos que mos al s usodicho F rancisco I. l\Iaclele piden, solicitan O exigen el cum- ro, inepto para realizar Las promesas
plimiento de las promesas de la r evo- de la revolución de que fué autor, por
So.-La Junta Revolucionaria del
lución, Jllamándoles bandidos y rebel- haber traicionado los principios con
Estado
de l\Iorelos no admitirá trandes . condenándolos a una guerra de los cuales bur.ló la voluntad del puesacciones
ni componendas has ta no
exterminio, sin conceder ni otorgar blo y pudo escalar el poder : incapaz
consegu
ir
el
derrocamiento ele los eleninguna de las garantías que pres
para gobernar por no tener ning ún
men
tos
dictatoriales
de Porfirio Díaz
criben la razón Ja jus ticia y la ley; respeto a la ley y a la justicia ele los
y
de
f
rancisco
l.
Madero,
pues la Natniendo igualmente en cons ideración pueblos, y t raidor a la patria por esestá
cansada
de
hombre~
falsos
ció
n
quc el Presid ente de la República, tar a sangre y fuego humillando a
y
traidores
que
hacen
promesas
como
F ranci sco l. "nfa&lt;¡ero J1a 11ec110 e1e1 S u- los 1nexicanos c1ue desean libertades,
libertado
res
y
al
llegar
al
poder
se
fragio Efectivo una sangrienta burla a fin de complacer a los cien tificos,
y
se
constituyen
en
olvidan
de
ellas
al pueblo. ya imponiendo contra la hacendados y caciques que nos esclaYoluntad del mismo pueblo, en la Vi.- vizan y desde hoy comenzamos a con- tiranos.
cepresidencia de la República, al Lic. tinuar la r evolución principiada por Adiciones al "Plan de S. L . Potosí"
José Ma. Pino Suárez, o ya ª'-J.QL_.é.Lhawi~oru~ll.Í.!:.....t.Ulill~ílID.1.eDJQ.._ _ _ _ _ _

-:---~------------1

�Eufemio Zapata en medio de sus principales generales el día de su
entrada triunfal a México.
60.-Como parle. adiciona l del Plan
que invocamos, hacemos constar: que
los terrenos. montes y aguas que hayan usurpado los hacendados, cientítirns o caciques a la sombra de la just icia ,·enal, entrarán en posesión ele
esos bienes inmuebles desde luegl.,
los pueblos o ciudada nos (JUe tengan
sus títu los, correspondientes a esas
propiedades. de las cuales han sido
despojados por mala fé de nuestros
opresores, manteniendo a todo t rance
con las armas en k1s manos la mencio nada posesión. y los usurpadores
que se consideren con derecho a ellos
lo ded ucirán ante los tribunales especiales que se es tablezcan al triunfo de
la re\'olución.
E xpropiación de tierras, montes ::¡
aguas.
7o.-En virtud de que la inmensa
mayoría de los pueblos y ciudadanos
mexica nos 110 son dueños más que del
terreno que pisan. sufrien~lo los horrores de la miseria sin poder mejorar en nada su condición social ni poder dedicarse a la Indust ria o a la
'1\ gr i.:1füura, por estar monopolizada.s en unas cuan tas manos, las tierras, montes y aguas: por esta causa
se expropiará n previa indemnización,
de lct tercera parte de esos monopolios a los poderosos propietarios lle
ellos. a fin de que los pueblos y
,=mJades. de 1l éx ico. obtengan egidos.
l olo11 i:· s. fundos legales para pueblos
o lTllJ' OS de sembradura o de labor
y se mejore en todo y para todo la
falta de ¡'rospcridad y bienestar de
los mexicanos.
80.-Los hacendados,

indirectamente al presente Plan. se
naciona lizarán sus bienes y las dos
terceras partes que a. ellos les correspondan, se destinará n para indemniLaciones de guerra , pensiones de viudas y huérfanos de las \'Íctimas que
sucumban en la lucha dd presente
Plan.
Leyes de desamortización

forme a las instrucciones mismas que
determina el mencionado Plan.
P residente Interino al triunfar l a
Revolución
120.-Una vez triunfante la revolución que llevamos a la, vía de la reali'dad, una Junta de los principales
jefes revolucionarios de los difere ntes Estados, nombrará o designará
1111 Presidente interino de la República. que convocará a elecciones para. la orga1üzación de los Poderes
Federales.

9o.~ Para ejecu tar los procedimientos respectos a los bienes antes rnencioi1ados. se aplicarán las leyes de
y nacionalizació11
desamortización
según convenga, pues de norma y·
E l llamado Gobernador F igueroa
ejemplo pueden serYir las puestas en
vigor por el inmortal J uárez a los bienes eclesiásticos, que escarmentaron
130.c-Los principales jefes rev olua los déspotas y co nservadores que cionarios de cada Estado. en Junta.
en todo tiempo han querido imponer- designará n al Gobernador del Estado,
nos el yugo ignominioso de la opre- a qué correspondan, y este elevado
funcionario convocará a elecciones
sión y el retroceso.
100.-Los Jefes militares insurgen- para la debida orga nización de los .
tes de la República que se levantaron poderes públicos, con el objeto de evi•
con las armas en la mano a la voz tar consig1ias forzosas que labran la
ele ]). Francisco J. Madero, para de- desdicha de los pu-cblos, con10 la
fender el Plan de San Luis Potosí y conocída consigna de Ambrosio Fique se opongan con fuerza al presen- (Yueroa en el Estado de 1liorelos Y
te Plan, se juzgarán traidores a la ~tr os. que nos condenan al precipicausa que defendieron y a, la patria, cio de co nflictos sangrie ntos sostenipuesto que en la actualidad muchos dos por el ~apricho del dictador Made ellos por complacer a los t iranos, d ero y el círculo de científicos hapor un puñado de monedas o por co- cendados que lo han sugestionado.
hecho o soborno, están derramando
140.- Si el Presidente Madero Y
la sa ngre de sus hermanos que recla- demás elementos dictatoriales del
man el cumplimiento de las promesas adual y antiguo régimen, desean
\'olución que emprendemos, serán con- evi tar las inmensas desgracias que
que hizo a la Nación D. F rancisco T. afligen a la patria y poseen verdadero sentimien to de amor hacia ella.
l\ladero.
llo.-Los gastos de guerra serán que hagan inmediata renuncia de los
tomados conforme al artículo 11 del puestos que ocupan y con eso en alrestañarán las graves heridas que
Plan de San Luis Potosí y todos los

1. Angeles en medio de algunos compañeros que lo creían el futuro jefe de México. 2.
Obregón jurando sumisión a la Convención de Aguascalientes. 3. Los convencionales
juran sostener la Convención. 4. Villarreal enarbola la célebre ''bandera ·
de las firmas.' ' 5 y 6. Hay y Angeles suscriben el compromiso de lealtad
que ele no hacerlo así, sobre sus cabezas caerán la s;1 ngrc y anatema ele
nu estros hermanos.
Llamamiento al Pueblo
150.- ) lexiranos: consi&lt;lerad q11e la
aswcia y mala fé de un hom bre está
derramando sangre de 11na manera escanclalosa, ¡ior ser incapaz pra gobernar: considerad que s11 sistema de
gobie r110 está aga rrotando a la Pc1tria y hollando con la fuerza bru ta
de las bayonetas 1111estras instituc iones: y así como nuestras armas las
leva ntamos para ele\'arl o al Pod&lt;'r.
las ,·olvemos contra él por faltar a
sus comprom isos con el pueblo mexicano y haber traicionado la re,·oh1ció11 iniciada por él; no somos persona listas. ¡ somos partidarios ele lo,
principios y no de lcis hombres!
Pueblo mexica no: apoyad C()n las
armas en las manos este plan y ha·
réis la prosperidad y bienestar de la
Patria.

Libertad. Justicia y Ley. Ayala,
Estado ele ~d orelos, :'\oviembre 25 (le
1911.
General en Jefe Emiliano Zapata,
Rúbr ica. Generales: Enfemio Zapata. i' rancisro :\l enduza. Jesús t1 lorales, Jesús \a\'arro Otilio E. t1lontaiio. José Tritidad Rniz. Próculo Capistrán. rúbricas. Coroneles: Felipe
Vaquero. Ce,áreo Burgos. Quintín
Gonzá lez, T'edro Salazc1r. Sim(ln l{ojas. Emigdio :\larm.olejo, J osé Campos. Pioqninto Calis. Felipe Tijera.
Rafael Súnc hez, José Pérez. S;!ntia~o
.\gnilar. t1fargaritn ~l'a rtínez. 111'liciano Domingnez. Ma nue l Vergara,
Cruz Salazar. Lanro Sánchez. A111adr&gt;r
Salazar, Lorenzo Vásq11rz. Catari?10
Jlerdomo. J esús Sánchez, Domin go
Romero. Zacarías Torn·s. :1nnifaci,)
Carcia. Dnniel :\nclrarle, Ponrian.:i
Dom í nguez. Jesús C'apistrún, rúbri ·
cas. Capitanes. Daniel ;\!antilla. José
)l. Carrillo Francisco .-\larrnn , Severiano Gntiérrez, rúh ri··as ~· sit(11en
más firma s.

Carta del General Emiliano Zapata
'·Campamento re,·ol ucionaril) r n el
Jilguero, l\larzo 14 de 1912.-Ser Lic.
Don Emilio V.\s&lt;¡II;'/. c;) ll' l'Z . San
\ ,1tonio, Tcx.is. i~. 1; .. \ . 1\i uy e,-timado señor : Estoy enterado del movimiento re,·oluc ionari , en el ?\ nrte,
por lo cual felicito a Ud. y espero
W!e ele esa nnncra co1nl,i11an:111r1s J. •5
dos 1110,·imientos hacia la Ciudad de
l\l éx ico. para terminar Cllll el rlesa,trusn gobierno cid_ t r.\i Jor ~fadi.'r'.l.
Ya l.' d. sah(• qn c 11,i, 1,a1ti&lt;lHio;, Y
yo. proclamamos a Ud. nu est ro fut uro ·'Preside n te ,Je ~léxico," pues tenemos fe en Ucl. como el hombre que
sabrá hacer cum plir el El Plan de
San Luis Potosí, reformado en Villa
&lt;le ,\yala y en Tacubaya que de esa
mane ra se hará la felicidad del puebl,1
mexicano y será , imentada la positi,·a paz nacional. Espero se encuentre Ud. bien de salud y soy ele Ud.
Afmo. y S. S. El General, Em iliano
Zapata."- R úbrica.

ft. jil\Ofll . .h

JUJ • • • • )

�Plan de San Luis Potosí.
lo.-Se declaran nulas las elecciones pa ra Pres idente y Vicepresidehtc de J.a República, 1\1 agistrados a la
Suprema Corte de Jus ti cia de la Nación y Diputados y Senadores, celebradas en junio y julio del corriente
· ait o.
2o.-Se desconoc e .ar actual Gobierno del General Díaz• .así como a to-

das las autoridades cuyo poder deh~
dimanar tlel voto ¡iopnlar, porqne además de no haber ºdo electas por el

registra la TI is toria de ::,,r éxro.
3.-Para ev itar, hasta donde sc:i .
posible, los tras tornos inherentes .t '--..
todo movimiento r evolucionario, se
declaran vigentes a reserva de r e-

puebl o, han perdido todos los títulos
que podían tener · legalidad, com et iendo y apoyando on los ele mentos formar oportunamente por los medi0;
que el pueblo pu a su di spos ición ~ cons tituci-onil les aquellas que requiepara la defen sa
sus intereses, el ran reforma, todas las leyes promulfraude electoral n

escandaloso que

gadas por la actual ad minis tración y

~

Maclovio Herrera rodeado por varios oficiales de su Estado
.1.ayor. Este jefe revolucionario murió misteriosamente en Nuevo
aredo y se sospecha que fue sacrificado por alguno de sus subordinados
sns reglam entos respectivos, a excepción de aquellos qu e manifiestamente
se hallen en pugna con los principios
proclamados en este Plan. Jgualme nte se exceptúan las leyes. fa llos de
trihtmales y decreto s que hayan sancionado la s cuentas y manejos de
fond os de todos los funcionarios de
la administración porfiris ta en todos
s us ramos; pues tan pronto corn o la
revolución triunfe se iniciará la formación de comisiones de in vestigación para dictaminar acerca el e las
respon_sa bilidades en qu e hayan pod ido incurrir los fun cionari,,s de la
Federación, de los estados y de los
l\f.unicipios.
En tocio caso serán respetados los

~

..

Francisco Villa sentado en la silla presidencial de Juáre~. A
su izquierda se encuentra Tomás Urbina y a su derecha Emiliano
Zapata y Otilio Montaño. Esta es la mayor ironia de nuestra his-toria.
·
.

a sus primtivos propietarios. a quienes pagarán tam bién una indemnización por los perjui cios s ufridos. Sólo en el caso ele que estos terrenos
hayan pasado a poder el e tercera
persona antes de la promulgación de
este plan, los antiguos propietarios
recibirán indemn ización de aquellos en
cuyo beneficio se verificó el rlespojo.
4o.-Además de la Constitución y
leyes vigentes, se declara ley suprema
de la República el prin cipio de No
R eelección del Presidente y VicePresiclente de la República, Gpbernaclores de los Estados y P residentes
"\f unicipales, mientras se hagan las
reformas constitucionales respecti-

compromisos contraídos por la admini stración porfirista con gobiern os o
corporaciones extranjeras antes del
20 del entrante.
Abusando de la ley de terrenos baldí os, numerosos pequ eños propietarios, en su mayoría indíge nas, han s ido despojados de sus terrenos, ya por
acuerdo de la Secretaría de Fomento,
o por fa ll os de los tribu nales de la
Repúbli ca. Siendo de toda justicia
rcs titnir a los antiguos poseedores los
terrenos de que se les despoj ó de un
modo tan arbitrario, se declaran sujetos a rev isión tales r esol uciones y
fall os y se ex ijirá a los qu ~ los adquirieron de 1111 modo tan inmortal
o a s ns herederos, que los restituyan

.'.

\'as.
So.-Asumo el carácter de Presidente Provis ional de los Estados Unidos i\T exicanos, con las facultades n ecesarias para hace r la guerra al Gobierno usurpador de Porfirio Díaz.
T iln pronto como la capital de la
República y más de la mitad de los
Estados de la .Federación, estén en
poder de las fuerzas del pueblo, el
·Presidente Provisional cónvocará a
elecciones extraordinarias para un
mes después, y entregarán d poder
al Prt'sidente que resulte electo tan
pronto como sea conocido el resultado de la elección.
60.-El ·Pr esidente Provisional antes de entregar el poder. dará cnen-

Dn. Francisco l. Madero rodeado de los prin ales caudillos civiles de la Insurrección de 1910
que forman su gabinete, cuando aun era el jefe de 1 Revolución, aunq~e se h!cía llamar_ "Pres~dente
Provisional de la República." De izquierda a derecha son José Ma. Pmo Suarez, Francisco V azquez
Gómez, V enustiano Carranza Federico González Garza y Manuel Bonilla.
De los seis personajes retratados en esta plana solamente viven cuatro, uno de los cuales tiene
desterrados a los otros tres. ¡La solidaridad de la Revolución! ·
ta al Congreso de la Unión del uso
que haya hecho de las facu ltades que
le confier e el presente plan.

las vías de comunicación lo harán
desde la víspera.)
80.-Cuando las autoridades presenten resisten cia armada, se les obligará por la fuerza de las armas a respetar la voluntad popular; pero en
es te caso las leyes de la guerra será n
rigurosamente observadas, llamándose
especialmente la at, 11ción sobre las
a no usar ba··

las expansivas ni fu silar a 1.s prisioneros. Tamhén se llam a la atención
respecto al deber ele todo mex icano ele
respetar a los extran jeros en sus personas e intereses.
9o.-Las autorida des que opongan
resis tencia a la realización de este
pl an, serán reducidas a prisión para
que se les juzgue por los tribunal es

Eulalio Gutiérrez rodeado de los "Jefes" que después lo traicionaron. en el momento de otorgar su protesta como ''Presidente de
_______México'' ante la convención de Aguascalientes.

�Don Venustiano Carranza rodeado de las Sritas. y Taquígrafos de su Secretaría Particular.
haya terminado. Tan pronto como
cada ciudad o puebl o recobre sn libre su li berta d se reconocer á como
aute rida d provis ional al prin cipal iefe de las · armas, con fac ultad pa ra
delegar sus fun ciones · en alg ún otro
ciudadano caracterizado, qnien será
confirmado en ese ca rgo o removido
por el Gobernador P rovisional.
Una de . las primeras medida s del
Gobiern o Provisional será poner en
liber tad a todos los presos políticos.
IOo._JEI nombram iento de Gobernador Provisional de cada E stado
que haya sid o ocupado por las fu erzas de la revolnc ión, se rá hecho por
el Presidente
Provisional.
Este
Gobernador tendrá la estricta obl igación de convocar a
elecciones
de Gobernador Con st itucional del F.stado, tan pronto como sea posible, a
juicio del P residen te Provisio nal. Se
exceptúa n de esta regla los Estados
que de dos años a esta par te ha n
sostenido ca mpañas democráticas para cambia r de Gobiern o pues en estos se considerará como Gobern ador
Provisional al que fu é candidato del
pueblo, sie1111Pre que se adhiera activamente a este planE n caso de que el P residente Provisional no haya h ech o el nombram,'iento, no haya llegado a su destin o
O bien qu e el agraciado 110 aceptare

por cualquier circ unstancia. entonces
el Gobern ador. será d esignado por
votación entre todos los jefe s de la,
armas que operen en el territorio del
Est¡¡clo respectivo, a reser va de que
su nombramiento sea ratifiéad o po r el
P r eside nte Provisional tan pronto rn ·
m o sea posible.
I l o.-Las nuevas autorid ad es dispo ndrán de todos los fo ndos qt. e se
en cuentren en las oficinas pú bl ica s
para lo s gastos el e la guerra, ll evando las cnentas con toda escrupul osidad. E n caso &lt;le que esos fond os
no sean sufici entes para los gas tos de
la g-nerra. contratará n emprés titos. ya
sean vo lunta rios o for zoso s. E s tos últimos solo con ciudada nos o institnciones nacionales. De es tos empréstito s se
llevará también cnenta escrupu losa r
se otorga rán r ecibos en debida forma a los interesados, a fin de que al
triunfa r la revolución se les restitnya
lo prestado.
TRANSITORIO. A.-Los jefes de
las fue rzas voluntaria s t omarán el
grado que corresponda al númer o de
fu erzas di' su mando. E n caso cl c
operar fuerzas mili tares y volu ntarias
unidas. tendrá el mando de ellas el
jefe de mayo r graduación, pero en easo de que ambos jefes tengan el mism o grado, el mando será del jefe militar.

Los jefes civiles dis fr utará n de ,!ich o gr ado mi entras dure la guerra y
una vez te n n inada, esos nombramientos. a solicitlid de los ~11 tt rrs1~os
s e revisará n por la Secretaría de Guer ra que los ratifica rá en su gra-lo o
l~s rechazará segú n sns méritos.
B.-Toclos los jefes, tanto civilts
como m ilitares, harán g uardar a sus
t ropas la más estricta disciplina : pues
ellos serán res ponsables a nte el Gobiern o Provisional ele los desmanes
que cometan las fuer zas a su man
d o, salvo c¡ue jus tif iquen no haberles s ido posibl e co ntener a sus so laa
dos y haber im pues to a los culpablc-s
el castigo merecido.
Las penas má s severa s será n apli-cadas· a los soldados que. saque en ai g una pob lación o que fu s il en a los
prision er os indefensos.
C.- Si la s fu erzas y las autoridades
que sos tienen al General Día z fu silan
a los prisioneros de g uerra, no por
eso y ro~o r epr esalias se hará lo m is mo con los de ellos qu e ca igan en
pod er nues tro : pero en cambio serán
fus ilad os dentro de las vei nticuatro
horns y después de un juicio suma rio, las autoridade s civiles o militares al servicio del General Díaz que
una vez es tall ada la revolució n hayan
o rd enado , dis pues to en cualqui er forma , trasmitid o la orden o fus ilad o

a algun o &lt;le m1estros soldados.
De esta pena no se examirán ni
los más altos fun cionarios: la única
excepció n será el General Díaz y
sus ministros. a qn ienes en caso de
ordenar dichos fus ilamientos o de
permitirlos. se les aplicará la m·isma
pena: pero después de haberlos juzgado por los tr ibunales de la República, cuando haya terminado la revolución.
E n el caso de que el General Díaz
disponga que sean respetadas las leyes de la guerra, y que se trate con
humanidad a los prisioneros que ca igan en sus manos, tendrá la. vida
sah·a, pero de todos modos deberá
responder ante los tribun ales de có1110 ha manejado los caudales de la Na
r ión y de cómo ºha cumplido con la
ley.
D.-Como es requisito indispensahle en las leyes de la guerra, que las
tropas be li gerantes lleven algún unifo rme o dis tintivo. y como será dificil uni form,a r a las nu merosas fuerzas del pueblo que van a toma r parte en la contienda, se adoptará como
distintivo, de todas las fue rzas li bert adoras. ya sean voluntarias o militares. un listón tricolor. en el tocado o
en el brazo.
CONCIUDADANOS ~ Si os conrnco para que tomeis las armas y
der roqueis al Gobierno del General
])iaz no es solamente por el aten tado que cometió durante las últimas
elecciones, sino por salvar a la patria
de l porvenir so mbrío que la espera
con tinuando bajo su dictadura y bajo

el gobi ern o de la nefanda oligarquía

el ejerc 1c10 ele poder y esta será la
última revolución.''
Si en el ánimo del General Díaz
hubiesen pesado m ás los Intereses de
la pa tria que los sórdidos intereses
de él y de sus consejeros hubiera evitado esta revolución haciendo algunas concesiones al pueblo, pero ya
que no lo hizo____ tanto mejor! el
cambio será más rápido y más radical, pues el pueblo mexicano en vez
de lamentarse como un cobarde, acep·
tara como un valiente el reto, y ya
qi.1e el General Díaz pretende apo·
yarse en la fu erza bruta par_a imponerle s u y ugo ignominioso, el pueblo recurrirá a la misma fuerza para
sacudir ese yugo, para arrojar a ese
hombre ft11\ esto del poder y para
·
reconquistar 1su libertad.

cien tífica . que si n escrúpulos y a
gran prisa están absorbiendo y dilapidando los recursos nacio nales. y si
permttnnos que con tinúen en el poder, en un plazo muy br eve habrá n
completado su obra : habrán llevado
al pueblo a la ignorancia, lo habrán
e1wilecido: le habrá n chupado todas
sus riq uezas y dejándolo en la mas
ab5oh:.ta mise ria: · habrán causado la
bancarr ota de nues tras finan zas y la
deshonra de nuestra patria, que débil,
empobrecida y mania tada, se eucontrará inerte para defender su frontera y sus instituciones.
Por lo &lt;iue a mí respecta, tengo la
conciencia tranquila y nadie podrá
acusar me de promover la revolu ción
por miras personales. pues está en la
CONC IUDADANOS:
co nciencia nacional que hice todo lo
Xo
vacileis; pues un momento: toposible por llegar a un arreglo pacím,ad
las
armas. arr ojad del poder a
fico y estuve dispues to hasta a renunciar mi candidatúra siempre que los usúrpa&lt;lores. recobrad vuestros deel General Díaz hubiere permitid() a rechos de hombres libres y recordad
la ~ ación designar aun que fuese al que nuestros antepasados nos legaron
Vicepresidente de la República, pero un a herencia de gloria que no podedominado por incomprensible orgu- mos mancillar. Sed como ellos fu ello y por inaudita soberbia : desoyó ron : in vencibles en la g uerra, mag nála voz de la patria y prefirió precipi- nimos en 1\l victoria."
Sufragio Efectivo. No Reelección.
ta rl a en una revolu ción antes de c:eder un ápice. antes ele deYolver a l San Luis P otosí, octubre 5 de 1910.
Francisco l. Madero.
pueblo un á tomo de sus derechos, an··
Alg
unos
ejemplares
llevaban adetes el e cumplir aunq ue fuese en las
más
manuscrita
la
siguien
te nota :
pos tri merías de su vida, parl e de las
Este
plan
ci
rculará
secretamente
promesas que hizo en la Noria y Tuxhas ta el quin ce de noviembre y desde
tepec.
lll mismo j usti ficó la presente re- esa fecha se1 le dará publicidad.
volución cuando dijo: " Q ue n ingún
ciudadano se imponga y perpetúe en

�Tres Caricaturas Proféticas.

CON LOS ANTEOJOS AL RfVES

"Multicolor" en 1911.
EL RELOJERO IMPROVISADO

: •t

I

Erase un senor qu~ vi.6 un relo¡ descompuesto, y aunque no e ra relo¡ero. se propuso
arreglarlo, lo que cons1gu16 en parte.

El pueblo.-iQue viene la anarquía!
los otros.-Sí; pero viene muy lejos.
madan lo que quieren; antes que el
Sufragio viniera a parar en la supresión de los Clubs Políticos y que la
Redentora recibiera su Pentecostés
en forma de carta de W ash.ington:

Pues cuando ya lo creía al corriente, se encontró con que le sobraban piezas

El genio de la raza es ese!'cialmente satírico y bu rlón : la ardiente imaginación nuestra que se precipita a
las catástrofes, lo hace casi siempre
con la sonrisa en los labios y. nada
hay más risible para un buen mexicano que la solemnidad fti era &lt;le lu·
ga r, y aun dentro de él, si no la acompaña un exquisito buen gusto, y para
ap reciarlo, tiene más habilidad un peladito de los barrios bajos que un in·

al

chu li o a sí m1smos, inspiran o des-

piano o de los que hablan de Chopín,

telectualoide de los que recitan

dén o repugnancia; en cambio. las sa-

y de preconstitucionalismo.

l idas oportunas, que no abundan hoy,

La imaginación, que se adivina, ra-

porque están demasiado ocupados en
:tiléxico en darse im portancia los que car ece,
v1swnes proféticas o en poemas 'de ella, fueron típicas · de la primeapocalípticos: en cambio, en la acción ra época de la Revolución, antes que
y en la sátira, es inagotable. Las re- el sueño de Democracia se trastrocatumbates declaraciones de Alvaro ra en una dictadura militar sin ordeObregón nos dejan fríos; las filip:cas nanza, con un P rimer J efe que no
de los libertadores que huelen a pat·
manda e innumerables jefecillos que

ni vez se ha manifestado en

Dado este final, no nos quedan de
cinco años de revuel't a, de sangre y
de angustia, sino dos cosas: tos he ·
roísrnos y las caricaturas. Algunos
hombres extraordinarios, muertos. y
algunas caricaturas no~ables, ya publicadas. En esto se resume la historia de la Revolución y la idiosincracia del pueblo: Saber morir y saber reír. Y riendo, riendo, México
agoniza.
Como ejemplo de esa adivinación de
nuestros caricaturistas, Revista Mext
I
cana publica tres "dibujos proféticos
debidos a la pluma habílisima de
García Cabra!; condenado al destierro, como todo lo genuino nuestro,
por los iconoclastas de hoy.
Hemos celebrado los heroísmos,
admirables para todos los hombre~
y par:-. todos los tiempos; no quedaría completa esta reseña de la Revolución sin recordar esta segunda faz
de nuestro carácter, ya que, .además,
•la risa de las líneas oculta la amargura de los temas. como en el más
al't o hurnorism
= oc,..,_ _

El lo. de junio de 1911, antes de ras prhicipal.es de la potitica, Maque D. Francisco l. M'adero hiciera su dero, Reyes, de la Barra, se anunciaentrada triunfal en México, cuando ban como los candidatos para la próla imaginación popular no veía en él xima elección. Para ellos, no ciegos,
sino El Sufragio Efectivo y la No-Re- sino algo peor : con la visión torcida,
con la perspectiva especial que les
elecdón, las dos piezas descompue:,
tas en el relox de la Nación, según daba a cada uno su popularidad y su
García Cabra! y el Plan de San Luis, esperanza de lograr el puesto, lo qu·e
ya el caricaturista, corno El Mañana, significan los gemelos al revés, la Sl·
veían que no estaba la dificultad en tuación era de poco peligro. Para el
sacar las piezas de la máquina, sino pueblo, la eterna víctima, la visión
en volverla a armar, y nada más ex- era espantosa, y mientras él sentía
presivo que la doble escena de "El caer sobre su cabeza todo el horroi·
Relojero Improvisado" para retro- de la sombra, de la matanza, del intráernos al principio de estas aven- cendio y del saqueo, huellas tenebroturas de las que no vemos todavía la i¡as de la Anarquía que tendía ya las
garras y mostraba los colmillos, los
salida.
Todo es exacto: la dedicación del ¡tres candidatos, inconcientes de la
improvisado componedor que suda y amenaza, la veían muy lejos.
La tercera caricatura fué publicada
se oprime la cabeza en la exploración
el 7 de diciembre de 1911. Es uua
del misterio, a la que se entrega to
talmente en la curva de la espalda y antítesis completa y el más triste coen la arruga del e~trecejo. Y nada mentario: a la vez,. un dibujo excelenmás cómico y doloroso a la vez que te y cómico en todos sus detalles. El
la sorpresa final, tras de tantos afa- Gran Viejo tirano es un ogro. pero
nes. al encontrarse con que sobran imponente, tiene los pies pesados, pepiezas, que todavía no se ajustan.
ro firmes, la actitud es de estabiliEl 22 de junio del mismo año de dad completa, por haber exagerado
1911, algo peor anunciaban los pre- las proporciones de anchura, para amsagios de este humorismo profético; pliar los brazos y reforzar las piercuando el General Reyes había nas. Todo ese
mb

�terrible; capaz de amedrentar a cualquiera que levante los ladrillos. Era
el régimen de la fuerza, pero con
organización, con grandeza, aun cuando fuera en et mal: produciendo un
· bien siquiera.: el de la unidad nacio-·
nal:

. D. Francisco I. Madero, el RejoJero Improvisado, el que veía lejos la
anarquía, anda a vueltas con los la-

está más descompuesto Y sobre tocto
e_s más pesado: El contraste entre l~
figura ancha, fuerte, monstruosa del
Gral. Díaz, dibujado en negro. para
darle más carácter, con la de Madero
de blanco, pequeñito, sudando la go~
ta gorda Y perdidos los ojos entre
las cejas; de las que apenas sale un
esferoide de nariz, es completo. Y.
como el Relojero I mprovisado, es
exacto: D. Francisco lo levantó todo:
lo removió todo; lo trastornó todo; co
mo cuando en una cohetería se arroja un fósforo encendido; pero _____ _

drillos. Aquello es peor que el reloj:

ahora, ¿ Quién lo enladrillará?

"El cielo está enladrillado,
Quién lo desenladrillará?" . . ..

Cuatro años han pas'ado desde· que
esas caricaturas fueron publicadas en
el admirble "Multicolor", y la profecía se ha cumplido.
Lo que no ha habido todavía es un
caricaturista que nos profetice cómo
va a acabar esto; y es lo que necesitamos. que termine: Y que nuestro
pueblo, que sabe morir sonriendo y .
sonriendo ll orar nuestras desgracias;
pueda llegar a sonreír viendo que la
Anarquía se aleja, que ,al reloj no
sobran piezas y vuelven los ladrillos
a quedar en su Jugar.

Don Venustiano Carranza y sus primeros Ministros. Hoy, el Lic.
Zubaran se ha separado en tanto que el Lic. Escudero y Felipe kgeles se han convertido en sus acérrimos enemigos.

Plan de Guadalupe
El cielo está. enladrillado.
¿Quién lo desenladrilla~á?.

El deseñla.drilla.dor que lo desenladrillas-,
buen deselila.drilla.dor será..

l o.-Se desconoce al General Victoriano Huerta como Presidente de la
República.
2o.-Se des~onoce también a los
Poderes Legislativo y Judicial de la
Federación.
3o.-Se desconoce a los Gobiernos
de los Estados que aún reconozcan
a los Poderes Federales que forman
la actual Administración, t rein ta días
después de la publicación de este
Plan.
ho.-Para la organización deÍ Ejército encargado de hacer cumplir nuestros propósitos, nombramos como
Primer Jefe del Ejército que se denominará "Constitucionalista," al ciudadano Venustiano Carranza, Gobernador del Estado de Coahuila.
So.-'Al ocupar el Ejército Constitucionalista la ciudad de México. se
encargará interinamente del Poder
Ejecutivo el ciudadano Vennstiano
Carranza, Primer Jefe del Ejército,
o quien lo hubiere substituido en el
mando.
60.-El Presidente interin o de la
República convocará a elecciones generales tan luego como se haya consolidado la paz, entregando el Poder
al ciudadano que hubiera sido electo.
7o.- E l ciudadano que funja como
Primer Jefe del E jército Constitucionalista en los Estados cuyos Gobiernos hubieren reconocido al de Huerta,
asumirá el cargo de Gobernador Provisional y convocará a elecciones locales, después de que hayan tomado
posesión de sus cargos los ciudadanos

que hubieren sido electos para desempe ñar los ·altos Poderes de la Fedc·
ración, como lo previene la base anter ior.
F irmado en ],a hacienda de Guadalupe. Coahuila; a l os 26 días de
marzo de 1913.
Teniente Coronel Jefe del Estado
:Mlayor, J. Treviño, Teniente Coronel
del l er. Regimiento "Libres del Norte", Lucio Blanco, T eniente Coronel
del 2o. Regimiento "Libres del Norte" Francisco Sánchez Herrera, · Teniente Coronel del 28 Regimiento
Agustí n Milton, Mayor Jefe ele "Carabineros de Coahuila" Cayetano Ramos, Mayor del Regimiento "Morelos" Alfredo Ricaut. l er. Cuerpo Regional Mayor Pedro Vázquez, Mayor
Juan Castro, Mayor M'édico Dr. Ríos
Zertuche, Jefe de la Guardia, Mayor
Aldo Baroni, l er. Cuerpo Regional
Teniente Coronel Cesáreo Castro, Teniente Coronel A. Hortos, 38 Regimiento M'ayor Alberto Palacios, Capitán l o. Santos Dávila Arizpe. Capitán lo. Ramón Caracas, Capitán lo.
S. Garza Linares, Capitán l o. Felipe
M enchaca, Capitán lo. Alfredo Breceda, Capitán lo. Guadalupe Sánchez,
Capitán l o. Gustavo Elizondo, Capitán l o. F. l\{éndez Castro, Capitán
l o. T. J. Múgica. Capitán lo. T. Cantú Capitán lo. Dr. E . M. Rofaldana
Galván, Capitán 2o. Nemesio Calvillo,
Capitán 2o. Armando Garza Linares,
Capitán 2o. Canuto Fernández, Capitán 2o. Juan Francisco Gutiérrez, Ca-

•

pitán 2o. Manuel Charles, Capitán 2o.
Rómulo Zertuche, T eniente H. T.
Pérez, Teniente Antonio Villa. Capitán 2o. Carlos Ozéna, Teniente Manuel M. González, Capitán 2o. Jose
Cabrera, Teniente B. Blanco, Teniente Jesús R. Cantú, Teniente José de
la Garta, Teniente Francisco A. Flo·
res, Teniente Jesús González Morín.
Teni)n te José E. Castro, Teniente
Alejandro Garza, Teniente F. J. Destenaye, Teniente José N. Gómez, Teniente Pedro A. López, Teniente Bal·
tazar M.\. González, Teniente Benjamín Garza, Teniente Cenobio León,
Teniente Venancio López, Tenienta.
Petronilo A. López, Ten iente Ruperto Boone, Teniente Ramón J . Pére~,
Teniente Lucio Dávil'a, Subteniente
Alvaro Rábago, Subteniente Luis Re•
yes, Subteniente Luz ·Menchaca. Subteniente Rafael Limón, Subteniente
Reyes Castañeda, Subteniente Fran·
cisco Ibar, Subteniente Fracisco Aguirre, Subteniente Pablo Aguilar, Subteniente A. Cantú, Subteniente A T orres, Subteniente A. Amézcua. Subteniente Luis Martínez, Subteniente
Salomé Herná ndez.
Los que suscribimos, jefes y oficiales de guarnición en esta plaza,
nos adherimos y secundamos en todas
sus partes el Plan firmado en la hacienda de Guadalupe, Coah., el 26 de
los corrientes.
Piedras Negras, Coah .. marzo 27 de
1913.
(Pasa a la antepenúltima pág.)

�arte y letras); equivale a seguir las
torcidas huellas de quienes, por ignorancia, odio de raza, o sencillamente
mala fé, se fijan tan sólo en los defectos del adversario para ¡ confundirlo y despreciarlo I
¿ O ~caso el señor Gómez Robelo se ha estado dedicando últimamen,
te a examinar tan sólo la vaciedad lírica de esa literatura de "fiction, short
stories, moving-picture storics," a
que el agudísimo Lic. Moher:o y él
se refieren?
¿Aca.so no conoce el señor Gómez
Robelo (él tan ducho en el · idioma
inglés, y que hasta nos ha dado una
traducción de The Raven, de Pot, superior, según dicen por ahí, a la del
señor Mariscal) ,-¿acaso no conoce el
señor Gómez Robelo, repito, las más
recientes obras, en ·verso y prosa, que
por primera vez se han dado a luz,
no en los Hitos y magazines a que él
alude, sino en Harper's Monthl},
Scribner's, North American Review,
The Century Magazine, Lippincot's
Atlantic Monthly y otras publicaciones de esta clase, y que después han
aparecido en forma de libro?
¿No? Pues entonces me voy a permitir mencionarle algunas de autore~
que por ahí se han dedicado y siguen
dedicándose a hacer verdadera literatura; de autores que en sus trabajos
dan libre, expontánea y robusta expresión a sus convicciones intf'lectuales; que, insp irados por altos :mhelos,
procuran interpretar los ideales. las
aspiraciones de la comunidad con la
cual se hallan indentificados, despreciando el lucro, y cuya noble tarea
contrarresta la venal influencia que
en el público incauto e ignorante puedan ejercer las producciones mercenarias.

Las Letras Americanas Contemporáneas
y el Lic. Gómez Robelo.
AL DERREDOR DE LA POLEMICA MOHENO~CERNA.
I.
Enterado del brillante artículo de.!
señor R. Górnez Robelo, intitulado
"Libros y Magazines," que apareci:
en el No. 8 de REVISTA l\fEXICANA, he creído conveniente dirigir
cuatro palabras al distinguido intelectual mexicano, en· contestación.
Sin entrar a discutir detalladamente el punto que el señor Gómez Robelo desea aclarar con respecto a lo
que debemos entender por literatura,
sólo diré que ésta se puede considerar como parte de las Bellas Artes, o como poesía según la ·e xpresión de Shelley; pero no olvidem o5
que la literatura presenta diversas
fases, fases que deben tomars e en consideración. En mi humilde concepto, literatura, como término genérJco,
es la consideración, el examen, el estudio de todo producto intelectual eb
crito. Y propio me parece, pues, hablar de bella literatura (poesía en ge neral), literatura literaria, literatt:ra
científica, literatura jurídica, literatura médica. etc., y de que todo se trate en una discusión como la presente.
A juzgar por lo que dice _el se1i01
Gómez Robelo· en su bien pre;Jarado
trabajo (no objeta que este gran pueblo tenga grandes autores. lo cual r s
ya conceder algo), la literatura am ericana moderna ha decaído notablemente, como se verá en el párrafo qut.
en seguida transcribo:
"Si entiendo por literatura nacioml
la tí'pica, la que corresponde a la mayoría del público; en los Estado~ Fnidos, como en todas partes , lo peor es
lo más bueno, como s abe el Sr. Dr.
Cerna: los libros que· se venden por
millares, los que busca la mayoría.
nunca son los más exquisitos, y aquí
esos libros, también lo sabe el Dr.
Cerna, no son los libros: son ios magazines; y entre los magazines dedi-

cad os a la literatura to fiction, ~egw1
como el comerciante só¡dido, para
ell os mism o,;. no a ciencias abstrac tas acumular el vil metal, y no para roo concretas. e~ do 1de ¡n1e&lt;l·~ , nrc !1·
bustecer el arte literario, ensanchar la
t: ar todo ii uen !e..:1n .. J., lit&lt; rat1;1 a a fi losofía, o profundizar la ciencia; y
qLe se refie re el agudú:i 111 ) Li ,:. \ 1, ..
mucho menos para bien del género
he no al relatar l.-1 a..:ti vidad del pe rio- humano. Todo lo sacrifican ante el
di sta qu e vende versos a tanto por altar de su majestad el Dinero. PaIIH:s. Y tan t1pi ca es q ue donde quiera ellos el éxito material se sobrepone
ra pu eden encontrarse anm1 r ios y ofiª. ,t odo principio sano, a la promulgaci nas, establ ecidas en todc,~ los Es1a- c10n de la verdad, a la buena literatudos Unidos, para rece tas tle fiction. ra; a la liter\ttura que recrea y eleva
short stories, moving -pi ctr.re stori es, el espíritu, a la literatura que enseetc., etc., tal y como !o pinta el Lic. ña a la literatura que ennoblece el al11! oh eno.''
ma y la depura.
Como el S eñor Gómez Rohelo y el
Según propia confesión de Randall
Lic. i\Ioheno opinan otros que. por lo Parrish, uno de los autores que más
visto, se han ocupad o_ cas i e&gt;.cil!siva- notoriedad han alcanzado en los
mente en leer prosñ in sip;da y versos tiempos presentes, él pone su pluma
insubstanciales, pu es esta cl ase de lial se rvicio del publicista que mejor
teratura es la Ql!e prod ucen y publi ~ le remunera y adapta sus obras al
can los que con ella medran.
gusto pervertido de sus clientes: se
Tales lectores, lecto re3 de un:i li- mofa de todo lo demás. Para él y
teratura sui generis por su baja :nrlo- otros es,c ritores de su calaña (y no es
!e, alegan, naturalmente. que, hoy por trabajo dar con ellos, por cierto),
hoy, las producciones litera ria:; ame- quien se dedica con predilección a proricanas son de inferior calidad; que, mulgar la verdad, a difundir principor ejemplo tanto en la ¡,rosa romo pios de moralidad, a trabajar por el
en el verso existe de parte de quienes mejoramiento de la raza, a discutir fila producen una tendenci,1 al mercan- losofía, o a cultivar y engrandecer el
tilismo, y no al cultivo del v,irdaJcro arte literario en sus diversas fases
arte literario y filosófi co como entre no vive ni adquiere distinciones. y sí
los grandes poetas y prosistas de L'tras vegeta y se expone a morir en la
épocas y de otros países.
indigencia. Ya se compreude, pues.
En efecto, mucho de lo que en pro~ q:te las m,alsanas o insípidas producsa y verso se ha publicado reciente- c10nes de esta turba de escritores sin
mente y ·s igue publicándose en cier- conciencia, tienden naturalmente a
tos libros y magazines, revela tan só- destruir todo sentimiento noble, a
lo una perversión mercenaria del ar- pervertir todo excelso movimiento de
te literario. Esas obras n o cons titu- intelectualidad.
yen literatuni, por cierto; en ellas no
Con todo, no crean los señores
se encuentra un pensamiento digno, Gómez Robelo y Moheno, y otros que
y menos existe imaginación artístic... opinan como ellos, que a las obra;,
Son producciones elaboradas por tal de esa ralea de traficantes literarios
o cual precio, con el único objeto de se r educe la literatura americana conexplotar al p úblico ignorante o necio, temporánea, porque tal creencia equi,
en provecho pecuniario tan sólo de vale a un desconodmirnto completo
autor y publicista.
de la materia ( de~conncimiento imLos a utores de paga que hoy abun .. perdonable por parte del señor Gó:
dan, es verdad, trabajan febrilmente, mez Robelo tan afecto a lo bueno en

.\

Voy a señalar al señor Gómez Robelo a algunos de los poetas actuales más prominentes de este país; pero antes deseo advertirle, para que se
despoje de todo prejuicio, que en el
fondo de casi cada uno de los trabajos
de aquellos se encuentra alguna emoción intensa que da al verso carácter
y sentido humano. Por lo general.
no existe en las obras poéticas de hoy
el sentimentalismo de las que se escribieron en los primeros períudos de
la literatura nacional, en la cual se
observa muy marcada, la influencia
ejercida' por los escritores románticos europeos, sobre todo, de Inglatl!rra y Alemania. El verso de hoy r efleja, no el espíritu de los héroes cie
ayer, por decirlo así, sino el de los
hombres y las mujeres del presente,
de esos seres que se encuentran diseminados en los campos. en las fábricas, en las lujosas avenidas o en los
arrabales de populosa ciudad, de donde, al parecer, se halla ausente la
póesía.

do periodista de Chicago. Este inspirado cantor popular nos ha dado a
conocer la poesía que se esconde tras
la obra del taller; la poesía que se
encubre en la diaria e íntima aso
ciación de los obreros, y, muy particularmente la poesía que se encierra en los sencillos corazones del hogar. En el verso de Eugene F'ield
nada hay remoto, etéreo, extraño. a1 ·
tificial, todo es presente, real, familiar; y allí vemos reproducidas con
toda naturalidad artística las penas y
las alegrías, los efectos emocionales así del adulto como del niño. Lea
el señor Gómez Robelo The Sugar
Plum, The Doll's Wooing, Wynken,
Blynken, and Nod y Little Boy Blue.
Lucy Larcom ha encontrado inspiración, no en las leyendas del Rey
Arturo, como Tennyson en su Mort
d'Arthur y Ydylls of the King, ni en
el heroismo de la época colonial, sino
entre los obreros de las fábricas del
Norte cuya vida ha estudiado y delineado' con harta maestría. El senti·
miento poético que se observa en su
Hannah Binding Shoes, es, ha dicho
alguien con toda justificación, tan hermosamente verdadero com-0 el que a
sus princesas haya dado Tennyson, o
a su Evengeline, Longe!low.
En las Lyrics of Lowly Life, así
como en las Lyrics of the Hearthside,
Paul Laurence Dunbar ha dado bella
expresión al pensamiento y al sentimiento de la raza negra.
Emma Lazarus, en stis Songs of a
Semite, se refiere a las aspiraciones
del pueblo hebreo cuya persecución
al través de las edades constituye, en
las palabras elocuentes de Calvert,

"la más solemne tragedia de la Historia. tragedia cuyas escenas son los
siglos. cuyos actos son las épocas de
la civilización, y cuyo escenario es el
globo;" de ese pue.blo que, bajo la
bienhecrora influencia de nuevos horizontes, ha podido. en esta tierra para él de promisión, librarse de la opre
sión, política y social, destruir añejas
preocupaciones en su contra, y dar
franca expansión a su cultura intelectual.
No le son desconocidas al señor
Gómez Robelo, estoy seguro de ello,
las obras exquisitas de James Whitcomb Riley, el actual poeta laureado
de la democracia: en ellas vemos ma-·
gistralmente, artísticamente delineados el humor, el sentimiento, la fé, las
esperanzas, y hasta el sentimentalismo, de las gentes sencillas del hogar,
así de la humilde aldea como de la metrópolis aristocrática. ¿ No ha leído
el señor Gómez Robelo Neighbourly
Poems Green Fields and Running
Brook~, Hhymes of Childhood Days,
Poems Here and There, y otras producciones por el estilo, del expresado
Whitcomb Riley?
¿ y los trabajos de Edmund Clarence Stedman, poeta y crítico notable de hoy? An ldyl of the Great
War, por ejemplo, en que no decae,
sino, al contrario, se sostiene admirablemente el ideal poético, refleja de
manera brillante las escenas Y las
emociones del gran conflicto fratricida.
Después de escuchar los dulces trinos de un pájaro cantor en el ramaje.
Stedman, en su Music at Home, nos
regala los siguientes delicados versos:

''And ag my home-bred chorister outvied
'T'he nightingale, old England's lark beside,
I though.t-What need to borrow? Lustier clime
Than ours Earth has not, nor her scroll a time
Ampler of human glory and desire
To touch the plume, the brush, the lips, with fire ;
No sunrise chant on ancient shore and sea,
Sínce sang the morning stars, more worth shall be
Than ours. once uttered from the very heart
Of the glad race that here shall act its part;
B!ithe prodiga!, the rhythm free and strong
Oi thy brave voice forecasts our poet's song!" (1).
Esto, para mí, es bello y es filosófico, pues el poeta nos hace ver que
para cantar las bellezas de Natura, o
las proezas de la raza en sus diversas
manifestaciones, los motivos hallarse
pueden en el suelo patrio como en
otras partes.
Pero cuand,o leo The Doorstep,
Laura Wanted-A Man, y otras poesías s;mejantes de Ste(jman, que tanto se apartan de su B-lameless Prince,
por ejemplo, en cuyo trabajo se res·
pira una atmósfera impregnada de romanticismo medioeval, se me antoja
versátil artista literario, al

superior cuando de la poesía de la ordinaria vida se ocupa.
Examine el señor Gómez Robelo
The Great Remembrance, de Richard
Watson Gilder, y ya verá cómo en un
estilo lírico extraordinario, el autor.
a semejanza de Edward Everett Hale
en su The Man without a Country,
esboza el sentimiento, delicado del
verdadero patriotismo no el de la ridícula patriotería.
Pueden leerse con verdadero deleite y provecho las baladas rústicas
de :Will Carleton y John Hay, poe-

�Revolucionarios Sinceros

Conclusión.
- .-o-terminada la revolución de mil novecientos doce.
Sirviendo al Gobierno del General
l Tuerta, el general Caraveo logró pacificar la región lagunera y permaneció en Torreón subordinado al General Ignacio A. Bravo, hasta que en
dicha plaza se incorporó a la columna formada por el general Orozco
con elementos nuevos, y juntos otra
vez, los dos compañeros en tantas
campaiias, hicieron una gloriosa travesía desde Torreón hasta Chihuahurr,
por entre todos los núcleos rebeldes a
los cuales dertotaron en los combates que les presentaron en Estación
Díaz y en Ciudad Camargo. La columna de Orozco y Caraveo se componía ele mil quin ientos hombres, con
dos piezas de sesenta milímetros )
con esos elementos fueron a reforzar la g1:arnición de Chihuahua. fuerte en cuatro mil hombres, bajo lai
órdenes de Salvador R. l\rercado, q,:c
estaba sitiado por los mismos elementos revolucionarios derrotados por
Orozco y Caraveo, con tan poca gente.
En Chihuahua las fuerzas de Caraveo
fueron las que más trabajaron en
desarrollar los deficientes planes del
General Mercado.
En la defensa de la ciudad de Ch ihuahua, CaraYeo peleó como un león,
igual que en Ojinaga, siendo él con
unos cuantos hombres, el único je:.e
que arrostrando mil penalidades fué
por territorio mexicano a incorporarse a las fuerzas del Gobierno que deF!Hiif

fendía, libránd ose de la vergiienza
que se vie ron obligados a sufrir en
!es fortalezas de los Estados Unidos
los restos de la que en un tiempo se
llamara la Gloriosa División del
Xorte.
Después de su odisea por el desierto, poco notable aconteció al joven
gnerrero. quien desde la disolución del
Ejército Federal se encuentra radicado en este país y alejado de la política.

El general Caraveo recibió invitación de F rancisco Villa para que fuera a engrosar sus filas, demostrando
mucho empeiio el vencedor de V elazco por que Caraveo le prestara su
valioso contingente: pero Caraveo,
hombre de t,na honradez proverbial,
se negó terminantemente a aceptar
dicha invitación, pt:es no cuadra con
sn 1?arácter la labor de destrucció11

•

- Para los Muchachos -

guen ese incendio voraz que amenaza acabar con nuestra amada P atria.
Ca raveo es hombre de honor y cumplirá con ese compromiso contraído
con la Nación. ¡ Vaya si cumplirá!
Para ello cuenta con el apoyo de sus
Colorados" que con toda abnegación lo
seguiremos hasta el sacrificio, con
!a convicción de qt:·e llevará enarbolada la bandera de la honradez que
siempre ha tremolado en sus manos.
José Reyes Estrada.
San Antonio, Tex., Noviembre &lt;Je 1915

Plan de Guadalupe

Conclusión.
-

o-

Jefe de las Armas, Gab riel Calzada,
Jefe de las Armas de Alilende, A. Barrera, Jefe del Cuerpo de Carabineros de l Río Grande, l\lyor R. E.
y rapiiia qt:e f'Stá llevando a cabn - J\I úzquiz, 11-Jayor del Cuerpo de A.
del D. ele Río Grande, Mayor Dolor1 .\tila del J\:orlc.
Fl general Cara,·eo es 1111 revol11- res Torres Capitán lo. Manuel B. Borionario de firmes com·icciones que tello. Capitán 2o. l. Zamarripa, Capifre a la lrcha persiguiendo ideales, no tán 2o. Julián Cárdenas, Capitá n lo.
viendo en el movi miento libertario del Batallón "Leales de Coahuila" Feuna ocas;ón para enriquecerse a cos- liciano Mendoza, Teniente J. F lores
Santos, Teniente Adolfo Treviiio, Supt~ de la Patria y de. la honra y la tranqu;lidatl de los hijos de t-1 éxico. Po- teniente Juan G. Gonzáfez, Capitán
bre entró a la pelea y pobre salió de 2o. fedc rico Garduño. Subteniente A.
Lozano Treviño.
ú· ella.
Los Jefes y Oficiales en el campo
La fl:imígera espada del General
~larcclo Caravco nunca se ha troca- de operaciones de Monclova, se adhiedo por el puiial del asesino y está ren y secundan el Plan fi rmado el
siempre dispuesta a salir de su vaina día de ayer. en la H da. de Guadalupara ser esgrimida en defensa de su pe, Mayor Teodoro Elizondo, Cap t,
tán lo. Ramón Arévalo, Capitán 2o.
Patria y de su pueblo.
FI es uno de los qt:e incendió a la Francisco Garza Linares, Capitán 2o.
R~pública con la tea de la revolu- F. G. Galarza, Capitán 2o. Miguel
ción y toca a él ser de los que apa- Ruiz. ·

- ~

LA LINEA-A-DIRECTA

A ganar dinero! La ocasión
es oportuna. La facilidad es grande.
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Lic. Nemesio García Naranjo.

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Las Letras americanas y el Lic. Gómez Robelo.

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americano.
En los trenes, 15 centavos.
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1 trimestre .... $ 2.00. oro americano.
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1 año ......... " 6.00 ,.
"

-0--

tas bucólicos; los poemas líricos, alegres y melancólicos, del padre Tabb;
los ensueños espirituales contenidos
en las exquisitas rimas de Edward
Rowland Sill; los cantos de jilguero,
de Richard Hovey; los de tzenzontle,
de M.adison Cawein; las sentidas efusiones de amor maternal, de Helen
Hunt Jackson; los fragmentos alta,
mente artísticos de Emily Dickinson,
y los poemas de placer y de pasión
de Ella Wheeler Wilcox.
Creo que el señor Gómez Robelo
conocerá cuando menos los principales rasgos biográficos de Edward
Everett Hale. Este célebre puritano
era realmente la personificación de
lo que de más egregio, social, moral
e intelectualmente hablando, pudieran
jactarse los fundadores y los descendientes de Nueva Inglaterra. Fué
notable historiador, poeta, prosista y
orador eclesiástico, autor del clásico
sermón intitulado The Man Witho·ut a
Country. Su genial carácter, su cons-

-oADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

P. O. Box 637.

;

.¡

"Calm, eternal walls, tranquil, mature,
With old voices, old songs, old kisses cover.
:\s mosses and lichens cover your ancient stones.
1'each me the secret of your serene repose;
Tell oí the greater things to be,
Whcn !ove and wisdom are the only creed,
And law and right are one."
(2).

'i.
'1

Quizás el mái; artístico de los poetas modernos de este país, es Thomas Bailey Aldrich, y al hacer uso
de los vocablos más artístico, me refiero, no ya a lo que pudiera llamarse alma de la poesía, sino a sus forma&amp;
externas. a las cuales aquel ha dedicado, más que ningún otro cantor
contemporáneo, atención muy especial. Alguien ha tenido a Aldrich
como a un Herrick más joven, pero
de superior cultura.

SAN ANTONIO, TEXAS.
-0--

REVISTA MEXICANA
Illustrated W eekly
Director and Proprietor
· Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
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tante buen humor, su optimismo en
todo, eran una inspiración perene para
aquellos que 'con él se ponían en contacto. Hale, a la verdad, era el gran
maestros de las masas, el N éstor de
su pueblo.
Todos le amaban porque él amaba
a todos. Comµrcndíase que su gran
corazón estaba siempre en la felicidad de quienes le rodeaban. En Hale,
el débir encontraba un grande y fiel
amigo; el proscripto por la injusta so·
ciedad, un decidido protector. Heraldo de la paz, luchaba con vehemencia por la verdad y la justitia. Como
sus antecesores, soñó siempre en una
tierra de libertad, en que debía reinar
el amor de Dios sobre todo lo demás;
en que fuera proclamada y puesta en
ipráctica la confraternidad universal
(sueño también de Víctor Hugo), y
en que cada hombre pudiera contribuír con su contingente por humilde
que fuese, al bienestar. de la especie
humana.
Sobre el tema contenido en los anteriores mal perjeñados pensamientos, la notable poetiza Helen Keller
ha escrito, enriqueciendo con ello las
letras americanas modernas, un exce·
lente poema intitulado The Song of
the Stone Wa11&gt; obra que contiene
versos como estos:

0.40 American
Cy.
,,
1.00
"
,,
1.80
"
,,
3,50
"
0.10
"
"
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A Aldrich debe la literatura americana de estos tiempos dos notables
trabajos en prosa: The Story of a
Bad Boy y Marjorie Daw. Esta última es verdaderamente admirable
desde varios puntos de vista.
La fama de Aldrich, sin embargo,
se basa particularmente en sus versos, sobre todo en sus poemas cortos, pues en esto sigue de cerca d
dictado de Poe, de que el poema debe
ser breve.
fuciendo a un lado sus trabajos
Windham Towers y Judith Holofernes, casi desconocidos debido principalmente a su inmoderado tamaño.
podemos extasiarnos leyendo sus breves obras poéticas más recientes, cv
rno, por ejemplo, Voice of the Sea,
Befare the Rain, A Touch of Nature,
Forever and a Day, y otras semejan·
tes, en. las cuales Aldrich parece haber abandonado los sueños acadios
que de vanas ilusiones y fantasías ridículas han llenado el cerebro epiléptico de la mayor parte de los poetas
que han surgido desde que Spenser
diera a la publicidad su Faerie Que(Continuará).

j

(•

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              </element>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA
MEXICANA.
SEMANARIO ILUSTRADO.
NOVIEMBRE 28 uE lHS.

VOLUMEN h,. NUMERO 12.
PR,ECIO, 10 CJ!;NTA VOS.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Fntered as second class mat tu, Octo:.er 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio. Texas. unde r the i\ct. oí ?lla rch 3. 18í 9

r

Afio l.

San Antonio, Texas, Noviembre 28 de 1915.

Número 12.

De Potencia a Potencia.
.. El C. Venustiano Cé:rranza.. invitó al Gobunador d!l Fs- gentes ce este pa's i:ens: rían y con razón, que s·1 Presidentado de Tf'xas rara celebrar una eo:1:erencia en la Ci did te, rcl ¡;jat a la r:acir nalidtd a la ca trgor'a d~ 1n fragmento
de Nuevo L,redo. Mister Ferguson aceptó gustoso la invi- de Nac;ón. Pcr tso C2rranza, al tratar personalmente con
tacit.&gt;n, y la entrev:sta se dectuó sin ningrna novedad en la Ferguson se ha conver tido de Gobernante en Gobern.ador.
población frontui:::a. No saibemos qué tases se apro'.:iaron
Anté.ño, t eníamos el orgullo ce que para poner las creni qué programas se disc, t ieron, y esperamos qi:e el porvenir denciales de una Nación en las manos de nuestro Gobernanaclare los mist erios de hoy. Entretanto, vamos a hacer un te se e(c·Jgía a una g!o: ia m litar como la del General Polaanálisis dr lo que signif:ca intrínsic:imente la referida confe- vieja o a una elocuencia arrebat?dora como la del Marqués
renc:a.
d::: Bugnano. Chile envió como Ministro Plen:potenciario a
Desde 1··e[o ncs ha l!é:rraf o la .. tendón que D. Venus- In hijo de Don Andrés Bello; y Nicaragua mandó sus felicitian., haya_invitado a un Co'.:ier11ador de Estado y no al P re- taciones en 1910 ¡:or cond ·cto del Poeta más inspirado del
sidente df la Unión Americana. Nada tend ría de particular Cont nf'nte. Por te das pzr~es se veía q1;e n .iestra Patria era
que L·l'is G. Catallero, Gobernador de Tamaulipas ¡:r:&gt;yectase cst ;rr:ac"a, y q" e "las naciones extranjeras se esforzaban en
una conferencia con Míster F erg, son porque amtos tienen escoger Emtajadores y Plen' potenciarios que est'.lviesm a la
l.. mi&amp;ma jerarquía gul:ernamental; pero resu~ta denigrante altura de México.
¡:¡ira nuestros antecedentes de Nacié n ai:t ónoma, q·•e el EnDe cinco añ.cs a la fecha se ha h::ndido nuestro rrest:carf:ado del Peder Ejcc:·tivo, se o·v:de de su categoría hasta gio int ·rnac:onal, y en los últimos dieciseis meses ha alcanronven' r entrevistas c·:n Jefes de entidades semisoberanas zado un descréd t o last:moso. Los Estados Unidos' nos han
que carel:en de personalidad internacional.
inferido la ofensa de t ratar si:s asuntos por med:o de AgenCarranza se hace !'.amar 'Primer Jefe del Ejército Cons- ! ; l\,,cor.(u·arrs, que corr.o Carothers y S111:man, carecm en
t:tucionalista y Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación; Jo atsoh. to de aureo:a de r:spctabffdad. Les bandos repero corr.o no existen Poderes Legislafvo ni J udic"al r esul- ver denarios, cegados pcr los intereses facc'onales y por sus
tJ que en su persona se encuentran concentrados los Poderes
cC:ios recíproccs, cometieron la iniquid;;d de aceptar esas reabsol:tos de la Nación. El legisla, ejecuta y juzga s'n lími- lac·oncs por ce ndt·ctos exót cos, y se dejó sentado un pret es ni val"adares. Y no es honroso para México que t oda ceder te q e va a ser mr y dif'.cil destrd r. Además, como
esta absorción de mando y autorida:l, al traspasar la línea las nac:ones dd viejo mundo ven qve de n"Jestros Embajadivisoria del Río Bravo, apena!l alcance la equivalencia m :r- dores d~ ayer a los de hoy, existe cJ abismo que separa al
rr.adís'ma de una intendencia provincial.
General Don Vicmte Riva Palacio del Licenciado Fabela, no
Durante el imperio de la DictadLra porf r ista los mexi- s:rfa remoto que en reciprocidad, no3 empiecen a remit'r
canos nos habíamos acost.:mbrado a que nuestra Patria fue- d~ Allende el .Atlánt:co, t na colección de S.llimans Europeos.
)
se tratada de igual a igual por todas las nac:ones del orbe. '
Es triste ccnsicerarlo ; perq d descenso qu? ha sufrido
Fl Jefe de E stado se dirigía a los Reyes y Presidentes de
nuestra Patria, es el mismo que bastaría para convertir al
todo d ll!Undo, y los Mo_n arcas y Gobernantes le contestaban
General Polavieja en un Carothers.
personalmente. Para los élsuntos oficiales se acred taban
Pero lo más doloroso, lo c.asi irreparable consiste en que
Emtajadores y 1?{inistros Plenipot enciarios que presentaban
artoridades
mexicanas, que a~tes se limitaban a t olerar
las
sus reclamac!brte~ y proyectos de tn:tados con la majestad
las
ofensas
a
nuestro
prestigio internac·onal, empiecen a soque requier~' la repr esentación de i·n pueblo: En cierta ocaHace un año eran los Estados Unilicitarlas
con
sumisión.
sión los Fst~dos Uni:los concertaron con nuestra Emt-ajada
cos,
q
·iems
o!vidaban
el
prestigio de México y acreditaban
en Washigtorl que el Jefe del Poder Ejecutivo de la Unión
Emtajadores.
H oy es el Primer Jde quien
Cónsules
como
cdebrara tna conferencia con el Pr es"dente de Méx'co; y en
,·ok
nta'amer.te,
desc·ende
de
su
jerarquía para tratcr con
F I Paso y Ciudad j'..:árez, de igual a igual, y recibiendo idént icos y recíprocos honores, se estrecharon ía mano el Gene- Frrguson, y pontr toco México a la misma altura de Texas.
¿Creen les comtitr cior.alist;::s que nuestra Patr.ia ha perral Porfido D íaz y Mr. William H. Taft. A nadie se Je h111
biera ocnrido por aquel entonc(s,' que r n 1··stro después, cido s:i so'.Jrranía? ¿Considera Carranza a Mis ter Ferun individi;o q:·e se ftulaba Jefe Supremo de la Nación gusbn toni o·e un igual y a Mister W ilson como a un sup:rior ?
Mexicana, iba a descender: de su ¡;os:ción pa;a tratar de igual
Solamente contestando de una manera af: rmativa las
a igual con la Primera Autoridad de un Estado;' que interna- r reguntas anteriores se expl'ca la conferencia de Nuevo
cionalmente hablando, sólame~i~ sign:Eca r na quincuagésima laredo. Antes México trataba con los Estados Uñidós; hoy
pc.rte de la Unión norte-amer'.cana.
'
solammte trata con Texas. Antes se decía entreJista' DíazEn tiempos d~ la entre~ista D1az-Taft, la conferencia Taft; hoy se dice conferencia Carranza-Ferguson. Pero
habría parecieo
tan extraña y absurda afort'&lt;nadamente México alienta aún y pronto Jiegará el día
Carranza-Ferguson,
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,• \
como parecería a los nort¡;:-amcncanos
que uno de estos en que obligue a todos los pueblos de la t ierra a que lo con,,T
días invitase Mister Wilson a Espinosa Mireles para tratar s:deren como lo considerat an antaño: DE POTENCIA
f.o" '
L.
algún asunto coahui~ense en la' c1..:dad
de .l!:agle
Pass. Las A POTENCIA.
.i

...

-~

1

�La Ceremonia en honor de Hindenburg.

El Viaje de Dn. Venustiano
'DESDE JAUJA.
A 18 de Noviembre de 1915.
M.i bien querido colega:
Tengo un remordimiento: no habe1
dedicado, entre las siete que ya recibiste, una epístola especial a Don
Venus; y para despejarme la conciencia estas líneas serán las que te habl~n exclusivamente del exporfiriano senador.
Los frecuentes viajes en que paso
ta mayor parte de mi tiempo, disfrutando comodidades que no existían en
el ya lejano de ta execrable, me han
proporcionado la feliz oportunidad d,
saber cuánto y cómo ha si'do agasajádo el Ptimer Jefe en sus visitas a
diversas poblaciones de la patte Norte del país:
~ad'ie sabe a' cuento de qué vienen
esa'S expediciones : el1o es que se rea1iza11 con un éxito colosal. En fodas
partes hay repiques a vuelo, músicas,
banq,ret'es, bailes, veladas, perorata",
poesías arias, cotos, arcos triunfales,
vistosa'S comitivas en que figuran los
elem'entos más connotados d'el soberano, rtiñas y niños de escuelas, Y
corporaciones de obreros, muy agradecidos por los efectos de la "causa", si bien un tanto enclenques por
la abstinencia a· que los ha condenado la carestía de los alimentos. En
una palabra: han abundado los festejos más ruidosos, sin que esto signifique de ningún modo cierta semejanza con hábitos de la odiosa;
puesto que los adalides de la nueva
hornada rechazan indignados el más

leve vislumbre de similitud con aqt:e11as prácticas repugnantes, en que la
adulación servil movía como con resotte mágico todas las voluntades envilecidas. Ahora se hace todo con
un entusiasmo y una espontaneidad
que confunden y aplastan. Vaya esto para vergii'enza de los apocados de
ayer qu·e se despepitaban por andar
en estas danzas, a impulso de la rastrería, o bi'en empujados por el temor de ca·er de la gracia de los magnates que nos (enfan con grillete al pie.
Figúrate si habrá o nó espontaneidad en estas demostraciones, cuando form·an parte importante de los
grupos organizadores, muchísimos de
los conrerciantes, ifidustriales, mineros, ha'cendados, propietarios Y. ganaderos que han visto desaparecer sus
capitales a la sombra benéfica de la
revolución.
Tal vez tú, con tus rancias idea1t,
apegado como estás al régimen dicta·
torial, no alcances a medir la grandeza de estos alardes de espontane1·
dad, ni aun concibas siquiera el pensamiento de que pueda haber quien es
con toda el alma después de verse en
la ruina total o en los linderos de
ella, se a.presten gozosos a rendir estos brillantes homenajes al iniciador
mismo de la inacabable serie de venturas conquistadas en Ja¡1ja. Pero lo:1
hechos se encargan de "darte en la
cabeza", para ver si así te convences
de que tu criterio andaba desorientado, y de que los procedimientos del

día son la justificación plena de las
excelencias de la restauradora.
Yo que también he sido de los re- .
fractarios a la convicción de que esto
es lo justo, lo legal y lo encaminado
rectamente a levantarnos de la postración en que nos mantuvo la dictadura, estoy pqco a poco cayendo
en la ct,enta de que así es como se
redime a los pueblos, arrancándolos
de garras opresoras, y se trabaja eficazmente en la obra de reconstrucción
nacional.
Volviendo a los agasajos, no debo
olvidar un detalle muy significativo.
Cada vez que Don Venus está para
llegar a una poblaci-ón, la primera
medida que toman las autoridades militares, es la de prohibir bajo severísimas penas, que se dispare un solo
proyectil. Los cándidos creen que
esto obedece a espíritu de economía:
así no se dilapida el parque, tan necesario para los fusilamientos de traidores, y se demuestra que los de la
renovación procuran disminuir en lo
posible las cargas para la patria. .Pero hay o tros- los suspicaces y malévolos- que lo atribuyen a que no
acostumbrado el Primer J efe a las
detonaciones de armas de fuego, pudiera sentir a lguna g rave alteración
en su sistema nervioso, de no tomarse precaución tan sabia. De estas
dos opiniones, quédate con la que te
dé la gana. Y o lo que ñago es cumplir dándotelas a conocer.
Como nunca faltan lenguas viperi-

nas, también hay quienes se asombren
de que hagan estos restauradores un
uso tan frecuente de las campanas de
los templos para festejar al perínclito ex-reservista de los tiempos bo
nancibles de Don Bernardo, fundándose en que esta p.ráctica no se compadece con los ideales revolucionarios sobre lim.pia de sacerdotes y
destrucción de iglesias, ideales que.
como sabrás, tuvieron ya una realización cumplida en muchas ciudades
de Jauja. El razonamiento a que
acHden es muy senciUo: casi parece de los que emplean Pero Grullo
o Gedeón. El que está contra la iglesia-dicen-está contra el campanario,
y el que está contra el campanario
está contra las campanas; )nego a qué
sonarlas con tanto ahinco? Pero este es uno de los cien mil pro~temas
recónditos &lt;cuya solución no nos incumbe a los no iniciadores en los secretos que trae en la maleta el viajero.
Sucede algunas veces que las O'e
mostraciones de simpatía, no obstante la espontaneidad que las distingue,
no tienen una expresión muy marcada, porque hay señorita que rehusa
cantar en el concierto, caballero que
rehuye el cuerpo a la peroración laudatoria, músico ocasional que se nie-

ga a pulsar el instrumento de su preferencia, y orador de banquetes que
escurre el bulto al tratarse ele ofrecer una comilona al oriundo de Cuatro Ciénegas. Pero todo esto se suple con los valiosos elementos artísticos que abundan en ta fac¡;ión carrancista, y queda salvado el abismo.
Como ves, ta espontaneidad sufre
aquí teves deterioros, hijos quizá de
la timidez en damas y caballeros para presentarse ante et coloso de la
reconstrucción social y política de
Jauja, hombre de hierro, con estatura gigantesca, luenga piocha imitativa de la de su antiguo ídolo, cristales color de humo y andar pausado
de filósofo en elaboración de doctrt·
nas y con largos trancos que recuerdan al fatigado tirador de aquellos
ara-dos que se tenían en uso cuando
la tiranía nos doblaba la cerviz, lo
mismo que a mansos bueyes.
He hablado con atgnnos de tos
qtte habiendo visto venir a menos sns
caudales, al empuje libertario. tomaron parte activa en estos homenajes, para saber sr es qne han entrado
for zados en el grupo, _o es que temen
las iras de ?os de .rrriba, o es que
consideran bien justificada la ráp1da
traslación de sus intereses a otras
manos, a fin de que el p~blo entre ·

por la vía del mejoramiento; y lo
único que han podido decirme, con
una resignación de mártires todavía
no inscritos en el catálogo preconstitucionalista, es lo siguinte :"Amigo mío, hay que agachar la
cabeza."
Esta expresión es gráfica: pinta
toda nna época de vigor y altivez;
refleja la condición moral a que hemos flegado por los floridos senderos
de la democracia.
Y entretanto, el Rey se divierte.
La zumban e nlos oídos: las fantarrias, el redoblar de los tambores, las
notas agudas de los clarines, el repi'tneteo de tas campanas, las alabanzas de sns alabarderos y el himno
naciotial que tirmbién se le tocaba a
su colega Doroteo Arango en días
pró517eros. 'Foctos los ruidos imaginables le hieren la trompa de Eustaqnio, menos el detonar de las armas
de fuego, según antes se hizo cons·tar en esta el)~tola.
A mi lo ffl'IC rne deleita los oidos,
por sobre tod'os estos estruendos. es
la, frase aquefila en culto a la libertad
de los pueblos civilizados: " HA Y
QVE AGACHAR LA CABEZA."
Se desl)i&lt;le por hoy tu amigo,
SILVERIO.

Las Viñetas de Julio Ruelas
U na carta del Sr .. Emilio V alenzuela.
Sr. Lic. Nemesio García Naranjo,
Director de "Revista Mexicana."-San
Antonio, Texas.
Distinguido y buen amigo:M.e permito dirigirl e la siguiente
carta,. porque verdaderamente estoy
colocado, con don Amado Nervo, mi
copropietario en la Revista Moderna.
en un predicamento, con motivo de
la publicación que hace Ud. de los
dibujos, las viñetas que dieron orig·inalidad a la Revista Moderna. No
quisiera yo por ningím concepto, que
Nervo, cuya bondad estaría por encima de todo, foese a pensar que yo
he rlispuesto en venta de tales dibujos. Por lo tanto, aun que sé que él
me conoce suficientemente para no
creer tal cosa, yo apelo a su caballerosidad, parn que se sirva Ud. insertar en su periódico la aclaración
correspondiente, así como esta carta,
lo que te agradeceré mucho. Por otra
parte, co)lservo en mi poder originales de Rucias, que son de mi exclusiva propiedad y que pongo a disposición de ust ed.

Estamos nuevarnente-,:lesde mi había autorizado; pero. entonces tuviviaje a M',adrid-el grat1 poeta mexi- mos la satisfacción de que en dicha
cano y yo, en persp@etiva de volver reclamación no se ventilasen asuntos
a publicar la Revista Moderna, por econom,1cos. Aprovechamos aquelJa
In cµal me siento yo más obligado a oportunidad para manifestar que "Reesa explicación, que espero de su ho- vista Mexicana" no se ufanaba de ser
norabilidad, reconocida en todas par- original y hoy lo volvemos a repetir: muchos de nuestros grabados
tes.
Anticipándole a usted las gracias, han sido reproducidos de "El Mundo
Ihrstrado", otros de "Arte y Letras,"
quedo suyo afmo. y S. S.
algunas
caricaturas de "Multicolor" y
Emilio Vatenzuela.
NOTA.-"Revista Mexicana" no últimamente, algunas viñetas de " Retiene inconveniente en manifestar que. vista Moderna". Nuestra aspiración
las viñetas a que se refiere la carta consiste en dar a conocer no nuestro
anterior no fueron vendidas por el genio individual-ésto sería puerilSr. Valenzuela ni por nadie. Las re- sino a quello que más vale de la Patria.
produjimos de "Revista M'oderna" co¿ Pertenece el genio de l&lt;uelas a los
mo hemos reproducido el monumento . propietarios de "Revista Moderna''?
de Cuauhtemoc, los versos de Ohtón
No lo creemos; .pero basta que la
los artículos de Altamirano, las cari- reproducción de aquellos dibujos gecaturas de de la Vega y tantas otras nial es ponga a un amigo nuestro en
cosas que demuestran ta iUperioridad predicamento, para que nosotros haga
del espíritu mex icano.
mos la' aclaración solicitada y renunYa el Sr. de la Vega nos hizo una ciamos a difundir aquella gloria que
reclamación con motivo de h aber re- debiera ser esparcida por el mundo.
producido algunas caricaturas suyas
con leyendas distintas de las que él

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-· Niña A driam. Junco ··de hiV.:ega de Monterrey, N . León.

-Soneto.

. . Los Luchaaores.
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...

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Su Ultima Visita.
ltl ,

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. Recuerdos imborrables de los días
fe lices que pasaron, como en ondas
los perfumes qt.:e nacen en las frondas ,
y se pie rden en tr:stcs lejanías.
'

Tr~aquil,q ,cl corazqp¡ y en las cimeras
la alti,ve~ .?A~ penacho de Cyrano
escalan con aliento soberano, , t·· ·
el más alto bastión de las trincheras . . ,·
·, .

1

·,1

Ca generosa' sangre,· en torrenteras,
baja y fécunda la aridez del llano;
y flota arriba, en victoriosa mano
1
ef chin'o '· p'eri'dó;tde· las quinieras
f ••

!

Al cho car de J"os fúlgidos aceros,
alientan inm ortales' espe"ranzas, .
;.}{ á)z_~~ fu értes

!- ,,

' ••• .·.I

.ª:· 1os . s-º'~~1.,fieros.

''"'y' el. sor ,inuriente, en roías' lo,;t¡~an zas.
encie'n'de; ·co',¡- s~~ raros postrime;Ós, .•
una l~~t~~J(a' éi~\t 'hi~jrro de las lanza~ !

il i
. '! ' .

Enca nto de las mi.:ertas alegrías,
, ,,i. •
.que el alma me embargáis intensa s y honda:. ··--·Esparc' os en mi espíritu, cual rondas
de pájaros en tétricas umbrías!
En medio del ca nsancio y del has tío
ele mi vida sin fé, triste y obs cura,
herida por amante desvarÍo;
llegáis a mí, m emorias de ventura,
como al fondo de un páramo sombrío
llega un rayo de sol desde la alt1,1ra !

···~-

·l.
De aquel a quien todos ll amaban el
Genti,llwmbre Enfermo, · nadie supe
jamás el, verdadero 11ombre. · 'f)espués de su súbito desaparecimiento,
de él tan sólo quedó el rec11erd o de
sus . sonrisas ino,lvidables y un retrato ejecutado por Sebastián del Piombo, quie n Jo representa envuelto en
blanca ropa talar, como una sombra, enguantada la flá cida mano.
Los que más le amaron-y yo entre

el escaso número d~ ello~,-aún recuerdan el singt:lar color de su tez,
palidamente amarilla'; la Egereza casi
fe1ne.nil , de. s u paso, y la expres ión'
habitualmente extraviada de sus ojos.
Gustaba de hablar mucho, p ero nadíe le entendía de manera precisa.
i\lgunos rehuían pen etrar en su pe,isami cnto, porqu e las cosas que . d~cí a
eran demasiado horribles.
Verdaderamente, era r:n "sembrador de espanto . "
.
Su presencia comunicaba color fan:
t ástico a las cqsas 111ás séncillas: "el
I

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Objeto
c¡qe .~,\~S l.\\&lt;l.¡l.OS tocaran, pare·
cí;i ent'ra~.
repe.ntiii:!ñ1ente
t n el munu ·
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do del fnsue ñ,()í.
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.. S,us 'ó]os ·,t ·ó..reflejílban la ~ cosas
pi_-esé1¡teS,; · refJejaban las. _cosas ig nptas, las c;os·~·s. lejanas, qpe no ad ver·
tían los que· estaban junto a é!., Nadie se atreJip n~mci\ a pregt;ntarl,e.
q1:é enferme9ad sµfría ,Y por qué afee-.'
taba no cuidarse ele ella. Siempre e.s-1
.taba en marcha. Na.da &lt;;1,e d,etenerse,
ni de día ni de nocjie, Jarnás se supo.
d.ónd,e t enía sq . mora.da: . nÍt·n¡_a . se.
supo ; i tuvo .padr~,. her111a'r¡qs, p_arien..
-

.

• , ,

�Soldados franceses atrincherados en un cementerio.

tes. Un día se apareció en la ciudad, y algunos años después, otro dia
imprevisto, desapareció para siempre.
La víspera de su desaparición, en
los primeros instantes de la mañana,
cuando el cielo apenas comenzaba a
blanquear, fué a despertarme a mi
propio cuarto. Sentí en la frente la
suave caricia de su gll'ante y le ví en ..
vuelto en sus pieles, la eterna marca de su sonrisa en los labios y más
extraviados los ojos que de costumbre.
Sus párpados enrojeddos me hicieron
sospechar que había pasado en vela
toda la noche. Sus manos trémulas y
su cuerpo ardiendo en liebre, ,indicaban que había aguardado el alba con
angustiosa impaciencia.
\pregunté.-¿ Qué tenéis ?-le
¿Vuestra enfermedad os molesta hoy
más que nunca?
-¿M~ enfermedad?-contestó-¿mi
enfermedad? ¿ Creéis, entonces, como todos los demás, que tengo una
enfermedad, que existe una enfermedad mía?
¿ Por qué no
decir
que yo mismo soy una enfermedad? Nada hay que sea mío.
¿ Oís bien? Nada hay qu·e me pertenezca, nada. En cambio, yo soy de
alguien, y existe alguien a quien pertenezco.
Habíame acostumbrado a sus extrañas palabras, ,por lo cual no le coo-·
testé y seguí mirándole. Debían ser
muy dulces mis miradas, porque se

acercó un poco más a mi lecho y
sentí de nuevo en la frente el blando roce de su guante.
-No tenéis ni asomos de fiebrecontinuó ;-,estáis cowpletamentc sano · y tranquilo, la sangre -circula serenamente en vuestras venas; puedo,
pues, deciros algo que tal vez os espante: puedo deciros quién soy. Tratad de escucharme con atención, os
lo suplico, porque quizá no pueda decir dos veces .)as mismas cosas, y es
necesario, empero, que las diga, por lo
menos, una vez.
Diciendo estas palabras, dejóse caer
en un sillón. al lado de mi cama, y
continuó con voz más firme.

II.
Yo no soy un hombre real-dijo.No soy un hombre como todos los demás, un hombre engendrado por hombres No he nacido como nuestros
compañeros, ninguna mano me ha-acariciado; ninguna mirada siguió mi desarrollo; no he conocido la inquieta
adolescencia ní tampoco el dolor de
los vínculos de la sangre. Soy-y
quiero decirlo, aunque indudablemente
no me creeréis,-soy nada más que
la imagen de un su'Cño. La frase de
William Shakespeare ha llegado a ser
para mí trágicamente exacta: "Estoy
hecho de la tela con que se hacen
nuestros sueños." Existo porque existe alguien que me sueña. Hay alguien

que duerme y sueña, que me ve vivir
Y proceder, y que en este momento
está soñando que digo cuanto digo.
Cuando ese alguien comenzó a so·
ñarme, comencé a existir. En cuanto
despierte cesaré de vivir. No soy otra
cosa que una de sus imaginaciones,
una de sus creaciones, un huésped de
sus interminables fantasmagorías nocturnas. Es tan persistente e intenso
el sueño de ese alguien, que me he
J1echo visible hasta para los que velan.
No obstante, el mundo de los que velan, el mundo de la realidad concreta, no es el mío. ¡ Me sie11to tan incómodo dentro de la vulgar solidez
de vuestra existencia1 t.f.i verdadera
vida es la que se desarrolla lentamente en el alma de mi dormido creador.
No creáis que os hablo valiéndome
de enigmas y de símbolos. Os digc.
la verdad, nada más que la verdad.
Caiga, pues, de vuestros ojos, el asom- ·
bro. No sigáis mirándome con aire
de compasión y espanto.
El hecho de ser actor de un sueño
no es lo que hace aumentar mi tor·
mento.
Los poetas han dicho que la vida
es la sombra de un sueño, y los filósofos han sugerido que la realidad es
una mera alucinación. Por el contrario, a mí m'e persigue otra idea:
"¿ Quién me sueña?" ¿ Quién es .e se
alguien, ese sér ignoto que no

puedo conocer j, de quien soy esclavo?
¿ Quién es ese alguien, que de improviso me ha hecho surgir de las tinieblas de su cerebro fatigado, y que,
al despertar, me extinguirá de golpe,
como una llama baJo soplo imprevisto?
¡ Cuántos largos días he pensado en
ese amo que duerme, en ese creador
mío, absorbido en el curso de nú
efímera vida! J M1t1y poderoso debe
ser, sin duda alguna, el ente para
quien nuestros años son breves minutos. que puede vivir toda la vida
de un hombre en una sola de sus
horas, y la historia de la humanidad
en una sola de sus noches!
Sus sueños deben ser sobradamente
vivos, fuertes y profundos para poder
proyectar las imágenes de modo que
parezcan cosas reales. ¡ Quién sabe
si et mundo no es sino el producto
perfectamente variable del entrecruzamiento de sueños de seres semejantes
a élL---N o quiero, sin embargo, generalizar demasiado. Para los imprudentes, la metafísica. Yo, por mi parte,
me contento con la espantable certidumbre de ser la creatura imaginaria
de un gigantesco soñador.
¿ Quién será él? Tal .es el .problema que me preocupa desde hace tiempo desde el mismo instante que descubrí la materia de que estoy formado.
Ya comprenderéis la impo.rtancia de
tal problema para mí. De la solución que pudiera hallarle, dependería
mi destino.
Como los personajes de los ensueños goran de inmensa libertad, mi vida . no era enterame11te determinada
por mi origen, sino que dependía en
gran parte de mi voluntad. No obstante, necesitaba saber quién me soñaba, para elegir el estilo de mi vida.
En los primeros tiempos me espantaba la idea de que podía bastar
lo más insignificante para despertarlo,

es decir, para aniquilarme. Un grito,
un rumor, un aliento cualquiera, podían sepultarme de súbito en la nada. Amaba entonces la . vida, así es ·
que me torturaba en vano por adivinar cuáles podrían ser los gustos y
las pasiones de mi desconocido poseedor, para dar a mi existencia las actitudes y las formas que p1,1dieran agradarle. A cada momento temblaba ante la idea de hacer algo qu·e pudiera
ofenderlo, asustarlo, y, por consiguiente, despertarlo _____ _
Durante algún tiempo me lo imaginé a manera de oculta divinidad evan·
gélica, y me ingeniaba para llevar la
vida más virtuosa y más santa &lt;le!
mundo.· Y, por el contrario, cirrtos
días pensé que sería un héroe pagano, y entonces me coronaba de pámpanos, cantaba himnos dionisíaco~ y
danzaba con las ninfas en los claro¡;
de las florestas.
Una vez, por fin, creí formar parte del ensueño de algún sabio sublime
que hubiese resuelto vivir en las regiones máximas del espíritu, y fargas,
interminables horas de vigilia consagré al número de los astros, a la~
dime-nsiones del mundo y a la composición de tos seres vivient~s.
Pensé después, cansado y humillado, que yo no bacía otra cosa que
servir de espectáculo a ese amo ignoto e incognoscible. Advertí también que esta ficción de vida no merecía tanta bajeza, tanta adulación
cobarde, y entonces comencé a desear
vehementemente lo que hasta aquel
instante me horrorizara: su despertar.
A fin de que despertara y saltara de
espanto, me esforcé en realizar las cosas más horribles. Ningún crimen me
fué ajeno; ninguna ignominia me fué
desconocida ; ningún terror me hizo
.retroceder: todo ello para destruir este ridículo fantasma de vida, que me
hace semejante a los hombres. Ase ·
siné con indecibles torturas a infe-

tices ancianos; envenené las aguas de
ciudades enteras; incendié en un mismo instante la cabellera de millares
de vírgenes adolescentes; y a los niños que hallé a mi encuentro los desgarré, rabiosamente, con m.is dientes.
Al caer la noche, solicitaba la compañía de gigantescos monstruos negros y sibilantes, ya desconocidos para los hombres; tuvo aventuras innumerables con gnomos, incubos, kobo1dos y fantasmas; desde to alto de
una montaña me precipité a su valle
árido, circuido de cavernas, todas llenas de blancos esqueletos; y las brujas, que hacen estremecer hasta a los
más valientes, me enseñaron sus lar·
gos aullidos de fiera desesperada.
Parece, empero, que quien me sueña, no se espanta de las cosas que
os hacen temblar a vosotros los hom bres. O quizá se regocija viendo lo
más horrible, o no se preocupa ni sorprende de ello. Hasta el presente no
he logrado despertarlo. i Y todavía
arrastro esta vida innoble, esta vida
servil e irreal I
¿ Quién me libertará de ese alguien
que me sueña? ¿Cuándo asomar~ el
día que ha de llamarlo a su obra?
¿Cuándo repicará la campana, cuándo
cantará el gallo, cuándo resonará la
voz que habrá de despertarlo? i Hace tanto tiempo que aguardo mi li·
hertad '---- !Con tanto anhelo aguardo el final de un sueño en que desempeño papel tan monótono'---En este momento hago la última
tentativa. Digo a mi soñad.o r q1:c
soy un sueño; quiero que sueñe que
sueña. Tal ocurre a fos mismos
hombres, ¿ no es verdad? ¿Y no es
cierto también que despiertan en
cuanto advierten que están soi1amlo?
Por eso he venido a buscaro~ y por
esó os hablo así. Qu~siera que quien
ha logrado crearme, comprendiese en
este instante que no soy un 11&lt;?-more

(Pasa a la penúltima pág.)

�TOPICOS DEL DIA -

-

!

de lito que han come tido mostrándose
dign os, conscientes y francos.
En t:.nas declaraciones que hizo
Don Venust;ano, habló de los privilegios que disfrutaba n los favori tos
d~ la dictadura, razón por la cual los
ricos no pagaban impuestos, pesando
éstos exclusivamente sobre el pueblo.
Qné pueb lo ~erá ese qt e sopo. :0
tales cargas durant~ trtinta años? No
XXX
La prensa de Monterrey ha llena- ha de ser el que, según los constitudo muchas column~s con motivo de cionalistas, formaba el montón anónimo, resignado y envilecido ayer; porhaber sido destituido varios Profesores por el Alcalde Primero, de or- que ese no ha tenido nunca ni en que
den del Secretario de Gobierno del caerse muerto.
Lo raro. es que Don Venus se esE stado, · a causa de haberse reunido
con objeto de solicitar, en respetuoso tuviera tan calladito, y no saliera a
la defensa de ese pueblo, durante
Memorial, el aumento de sueldos.
los
quince años que fué senador porLa consigna, obedecida ciegamente
firiano.
_por el Alcald e, se atenúa con frases
XXX
como ésta: "Los ayuntamientos toEntre los crímenes que la prensa
davía no gozan de completa libertad."
Todavía nó; pero ¡ qué tal cuando de M:éxico echa en cara al General
pase . el período pre-constitucionalista t Huerta, ha olvidado los "proditorios
Y.' ~so que los Profesores no hi - asesinatos" cometidos en las persociero~ ~scándalo, ni se declararon en nas de Don Manuel Amaya y Don
huelga, ni nada de eso que tanto Nicéforo Zambrano, quienes a ra íz d~
recomiendan los periódicos carrancis- la proc!amación del Plan de Guada1' para que 1os po br es no sigan
.
tas,
con lupe, fueron aprehendidos, Y--- - toel yu.~9 de los ricos sobre el cervigui· davía dan fe de vida, figurando en.
el grupo más saliente que rodea al
llo.
En resumen: cuando se trate de Primer Jefe.
Eso sí, están los dos en la indiir contra un industrial, bien está QU&lt;:
los operarios demandan aumento de gencia, sob re todo el pobrecito de
sueldo, aunque sea a gritos y som- Don Manuel Amaya que ha sacrifibrerazos. Cuando la cosa vaya con- cado sus intereses en beneficio del
tra el poder público, y aunque los pueblo, aparte de andar arriesgando
solicitantes procedan con orden y for- su vida en la campaña.
men parte de la Instrucción, t an alaSe calcula que de su vastisimo cabada y pregonada por los renovado- pital le quedarán apenas unos cuanX X X
res, entonces a ponerse coléricos los tos millones de doHars. T odo lo deLo que los carrancistas llaman "Sede arriba- y a mandar a .sus casas más lo ha ido repartiehd'O · entre las
cretaría de Ha cien da," acaba de dica los maestros, para que acaben dt clases menesterosas. ! ,- '·
tar una disposición para que sean inmorirse de hambre.
i Qué almas tan g randes ha criado ·
cinerados todos los billetes de "dos
1'es, que no tuvieron conocí,
la revolución car rancista !
L
os
edi
caras" que existan en !;¡¡. zpna domi,.
X X X
miento previo de la alcaldada, protesnada por el ejército de Don. "X.ienus.
La mujer mexicana está ganando ·
taron
en
plena
sesiort.
Justo
es
conlEsll!;i).a.pel es el que manejan ),'&lt;? .
en prer~ogati\ias. Antaño, cuando
villistas, y -foi .&lt;;mitido en Chihuahua signar nombres para qirel se vea que
una dama iba en coche acompañada
todavía
hay
quien
tenga
vergiienza.
con la autorización del Primer Jefe,
de un 'caballero. és te le cedía siemcuando estaba con Doroteo a partir Don Eusebio Cueva y el Profesor
pre la derecha, et,1 señal de respeto,
Don
Mariano
de
la
Gar
za,
estuV'Íerou
un p1non. Ahora se nulifican esos
y galantería. H oy se hace todo Ío
a
la
altura
de
su
deber,
reprochart'd'o
billetes y se.,Jts manda quemar, lo
contrario, y ponen 1~ muestra los li&lt;.rna:1·' a 11adie sorp rende, porque e·, las debilidades del Alcalde. Hablaron de la sangre derramada, ele la bertadores desde el General hasta el
el procedimiento de rúbrica.
recluta. Ni por "ch iripa" le toca a
'
d '
~
- se han· quemado estacionrs, tem- ruina del pa1s, y e otras pequeneces
la
mtijer ir sentada a la diestra del
plos, ·edificios puentes, archivos· p:1- parecidas, hechas por la revolución
varón.
blicos, etc. Hoy se quema nn pap~l con l•a · mira de llegar' al "Municipio
Ahora sólo fa lta saber si esto es
que sirvió para hacerle · la g,1e~ra libre."
por
obra de las reformas pre-consE
l
asunto
quedó
pendiente
hasta
el
al li11ettismo.
El fue go es un gran clepurad0r, se- regreso del Gob.ernador que anda titt: cionalistas; o porque los manclari1:es del día no están al tanto de ciergúri dicen. y el carrancismo ha to- con Don Venustiano.
tas prácticas sociales. .
Pronto
sabremos
que
los
Sres.
Cue!Í1árlo la fórmula al pie de la letra.
Que lo haga un recluta, pase ; pero
va
y
de
la
Garza
tienen
ya
hospeda'Y como ascienden a millones los
je en la Penitenciaría! por el grave . ¡ todo un señor General_! . ~
papelii~~,..~e~;:..i~t caras"-1.a de Ma~

D. Venustiano Carranza para borrar
hasta la última huella de la oprobiosa dictad. ra. quiso tener tam bién su
Conferencia, 1e invitó pa ra ello, al
Gobernador de Texas.
¿Para qt é querrá conferenciar D.
V enusbno' se preguntaban todos.
¿ Que tendt ía q:·e decirle a 1\1r. Ferguson?
Habló D. Vent!stiano ______ y dijo:
"Que reco:nenrlaba a los norte-a:11ericanos no fu eran todavía a 1\1 éx icu.''
Adiós ih:siones ! l\landar llamar a
11na persona para decirle qt e no e,
tiempo de que vaya todavía es llegar a la ''cand:dez" de aquel que escri bió una carta diciendo: "Te suplico veas si dejé mi tabaquera en tu
casa'' y luego, puso en la postdata:
"Ya no la busques, pues acabo de encontrarla en mi gabán. Gracias."
ºPero eso es nada; lo interesante es
que cuando todos los periódicos de
aquende y allende el Bravo cantan a
coro las delicias del nuevo Paraíso, D.
Venustiano en persona los desnüent~.
Y tampoco eso tiene importancia,
porqr.e nadie ha creído en los himnos
de la prensa carrancista. "Músico pagado toca mal son." .
Pero sí es horrible que después de
tanto constitucionalismo, de tanto sacrificio y de tanta rapiña, ya con patente. de .Washin gt on ~n el bolsi!lo, llarne. D. Venus al representante de un
Estado americ;¡no; para proferir la frase más nefasta para un pa:s: "NO
V AYATS A. MEXICO." .. , ,
De la obra constituciona1ista, este
es el primer Fallo.

dero y la de Don Abraham-esto de
incinerarlos aliviará la pesadumbre
qre abruma al país. Eso menos tendrá que amortizarse por el Gobier1:0 reconocido.
¡Francisco l\f ad ero quemado en efigie por Don Venus !
¡ Oh, heregías de la moderna,,inquis irión !

0

.ni :;,.

1.

�Munich, la capital del Reino de Baviera celebra entusiastamente anie el Palacio de los Reyes la victoria

Entrada triunfal del Príncipe Leopoldo de Baviera por las calles de la capital de Polonia.

- Las

Mujeres ·y La Guerra

Observarán ustedes que la mujer
empieza a ind:gnarse de la duración
de la guerra. No le intere,:in los le··
legramas de los Cuarteles genernles,
ni los relatos de batallas, ni le que
escribimos comentando el cu:·50 tic
las operaciones guerreras. La mujer
aparta la mirada de los periódicos, y
no le interesa poco ni mucho el a,•ance de los alemanes ni la derrota de
los rusos. Q:urere que te.nnine la
lucha. No se explica cómo oura tan to--~-- Su irritación alca111a ya a lc,s
propios combatientes---- Si éstos
so n los sentimiC'ntos de la, muiere~
de !OS países lle!1traie3. ¿ C¡U&lt;' pensarán de la guerra las que sufren las
consecuencias y los horrcr~, de la lucha en s,.s hogares?
Una muj er de talcn t·) se propuso
recient emente hacei· u11a tentativa en
favor de la paz. La sei1ora Adams,
norte-americana ella y ami¡;&lt;1 de b
tranquilidad-,cosa muy de ai:;raJ~·ct' r
en una señora-, ha re~o rriJ::, las principa les capitales de Europa. ':i~lt~H·
do a los ministros en las c:i nnliena3
y a los jefes de Estadó en sus palaLa señora Adams buscaha um,

fórmula salvadora para q.,c las naciones beligerantes, deponiend_' J las ar·
mas, pactasen una paz duradera. Se
había hecho la ilusión de creer c¡ ue.
con un poco de ·buena voluntad, su~
esfuerzos vcrian se coronados por el
éxito. ya que, como afi_rma e) adagio
francés, "lo que la mu¡er qu iere- ---,
Dios lo quiere."
Pero la expedicionaria yanqui ha
regresado a Nueva York descoraw ·
nada y, lo que es muchísimo pe~n:- - ~·
sin dinero. Parece ser que los v1a¡ec1tos por Europa, en las esculas circunstancias, cuestan un ojo de la ca
ra _____ Los cambios son deplorable,.
no hay estación donde no salgan a
desvalijar a los viajeros en nombr~ de
la ca ridad sacrosanta, y el que tiene
el corazón un poco sensible vuelvt
a su casa con los bolsillos vacíos. F.s
te ha sido el resultado del penoso v 1a·
je emprendido por la seíiora Adams ...
En cambio. eso sí, no ha sacado n.¡¡
da en limpio, y la guerra continúa ___
Lo que la habán dicho al verla llel!ar
a Nueva York____ ¡ Para ese viaje_____ !

-

quitarse el polvo del camino, organt·
zó una conferencia "monstruo", a la
que concurrieron diez o doce mil personas, ansiosas de conocer el resultad o de sus gestiones_____ ¡ Diez v
doce mil ¡¡.!mas nada menos! Asombra ve r lo que deben tener que hacer
ah ora las gentes en Nueva York
La señora Adams refirió sus entrevistas con Reyes, príncipes, ministro~
y diplomáticos : sus visitas a las redacciones de los grandes rotativos
europeos; sus excursiones a las trin cheras y los campos de batalla. Ha
hecho observaciones curiosas· e interesantes, tan interesantes y curiosas
como las que ahora pueda haber hecho D. Melquiades Alvarez ___ _
- Según se desprende de lo dicho por
la señora Adams, los Gobiernos de
las naciones en guerra desean ardien,
temente hacer la paz_ __ Este es un
punto en el que t odo·s se hallan conformes---- Pero para convenir la paz
existe una pequeña dificultad ____ bastante grande _____ Tmponen la cond ición de que antes han de alcanzar la
victoria definiti va sobre el contra·
rio ____ Y en esto también parece que

.........

del gran Príncipe Leopoldo.

están todos de acuerdo.
Como es natural, la seíiora Adams
no ha insistido, y en Nueva York ha
confesado modestamente el fracaso
de sus gestiones pacifistas. Es inútil
buscar fórmulas ni arreglos habilidosos. Los Gobiernos de las naciones
beligerantes. desde las capitales de
sus respectivos Estados, proclamai\
altivos que la guerra debe continuar
hasta el fin. Lord Kitchener, sobre
todo, está conve ncido de la victoria
de Inglate rra ____ ¿Cómo ____ ? ¡Ah!
ese sigue siendo su secreto ____ El secreto a voces, clarO---- P.orque tod J
el mundo ve que el triunfo de J nglaterra será el agotaciento lento, pero
segu ro, de Francia, Rusia y Alema·
nia.
.
Pero la señora Adams ha dicho una
cosa trascendental_ ___ De sus visitas
a los diversos frentes de batalla ha
sacado la im,presión de que los soldados, en general. pelean contra su v_oluntad. Van al fuego cuando sus ¡efes se lo ordenan; pero van sin e11·
tusiasmo. La señora Adams afirma
que es preciso emborr~char antes a
los que salen a coml;&gt;at1r ; que en las
filas francesas corre a torrentes la
absinthe que a los soldados alemanes los 'animan con no se' que' rara
mixtura alcohólica y que a los rusos

los atracan de voika, algo así como
petróleo sin refinar que produce una
mezcla detonante ____ Gracias a estos
ingredientes se consigue que los soldados se acometan, lanzándose unos
contra otos como demonios ____
Y resulta de los atreYidos jeicios de:
l:i seíiora Adams que los que están
sosteniendo Yalientemente la guerra
los que, arrogantés, en,-ían a morir
a cientos ele miles de homhres jóve~ nes y sanos y robustos, son unos
cuantos vejestorios que viven ya con
un pie en la sepultt1ra. ¿Qué importa a los· estadistas de Petersburgo,
Berlí n, Londres, Roma y París que la
juvent1:d se sacri tique y perezca?
81los no ven la Yida ya como la ven
los que salen arrancados de sus hogares a los veinte años ___ ____ ¡ Ellos tratan de dejar su nombre a la posteridad!
La seíiora Adams muy indignada
y sin apelar a eufemismos oratorios,
pide una modificación radical en lo~
usos y costumbres de las guerras modernas_ ___ Dice que los que deben
ir a combatir son precisamente los
v1e1os, y asegura que entonces la
guerra terminaría en plazo breve.
La idea no puede negarse que es
nueva y femenina, sobre todo ____ _

Respira ·a fe1~1ina por todos sus poros_____ Recientemente. hallándome
en Roma, escuC'hé algo parecido de
labios de una lind¡i dama que, apo
yada en el balcón Clel hotel donde
me hospedaba ,·eía desfilar lo~ r~17.in1ientos el" he rs~g-lieri que salían
con destino a la frontera __ __
-¿ No es nna pena?- decíame-.
¿ No hiela la sangre de espanto Yer
a toda esta j11vent11d que ,·a a morir porq1ie se lo ordenan doce viejos
ministros llenos de ambiciones, de
a chaques y de alifafes ____ ? Vea nsted cuántas energías, cuántos talen
tos, cuántas esperanzas en flor van a
quedar sepultadas en los campos de
batalla ____ _
Y o la escuchaba en silencio ____ Los
regimientos atravesaban rl Corso al
compás de la marcha de los bersaglieri, que obligaba a todos aquellos 1110,
zos a marchar rápidos, con paso corto y nervioso _____ La gentil señora,
viéndolos desfilar alegres aclamados
por una muchedumbre brutal, murmuraba :

- ¡A delio, giovinezza !

José J.

CADENAS.

�- - •... ·· ·----

- ·- -

-

.. -.... --~

Otro puente del V ístula destroU1do por los rusos.

u 11 putmc Otl V ÍtiWiti hecho pedazos para evltl:ir que tuese utilizaL.,

por los alemanes.

·

El Rey Pedro

sde un montículo la defensa de su
da Patria.

�E' .Príncipe Leopoldo en el momento de pasar revista a sus huestes triuntactoras

f otograíiu del Príncipe Leopoldo en el momento de descender d~l automóvil para entrar al antiguo
·

Pierrot enamorado de la Luna.
l.
Pasa la escena en un jardín \i\Tatteau, bañado por lu! de Luna. Parques s imétricos ojaranzos. La Luna
llena y redonda, se mira, desde el
centro de la decoración, en nn estan que azulado sobre el cual se ti ende
una blanca balaustrada En el primer
plano, a la derecha, un altar del Amor,
enguirnaldado de r osas, se alza en
medio de la claridad. E n el pedestal, la estatua del Amor-niñ o armado
con el arco y con el carcax, se destaca, blanca y sonrosada, sobre el cielo
pálido.
P ierrot ll ega corriendo, como si lo
pers iguieran. Trae, r.o el casaquín
flotante de Debureau, sino el vestid o
un poco· amplio del hermoso Gil les;
además ,enharinado el pelo que cae
debajo de su sombrero pequeño. Huye de Colombina como de una abeja
importuna,. e imita su zumbido. Así
lo persigue. ¿No le cree loco porque
está enamorado de la Luna ? Y ¿por

qi:é no había de estarlo? Es ·ella ta n
hermosa, tan tersa, tan brillante____ _
Y luego es tan pu ra como el lirio,
tan resp landeciente como una rosa ___
Cae en conte mplación y la adm ira con
éxtasis.
Le canta una ba lada.
Le consagra, de rodillas, una oración.
La ll ama, le dirige toda suerte de
halagos. La implora. Nada.
Quiere ir a ella, puesto que ella no
viene a él. Al borde del estanq ue está am arrada una barquilla. Entra y,
a riesgo de volcarse, levanta los brazos a la Luna, trepa al puente y cae.
Quiere tenerla en el agua, donte brilla
su reflejo, y se tiende, p ara besarla,
consigui endo sólo mojarse.

II.
Llega Colombina con enagua rayada y jubón lila. Le dirige a Pierrot
amargos reproches. ¿ Por qué huye de
ella ? ¿No lo cu ida tanto ? ¿No le sir·
ve los manjares que le ag;adan ? ¿01-

vidó ya las piernas deliciosas que dan
vue ltas en el asador, los jamones ma,
cizos? ¿ Olvidó los vinos suaves que
,enarderen, el champaña que salta y
espuma? ¿La olvidó a ella, que es el
regalo más sabroso? y __ __ aquí mirase con juguetona vanidad las manos
sonrosadas, los piesecitos leves; y
comba el cuerpo de ta: modo que la
enagiiilla se distiende.
Pi er rot queda insensible.
-¡Ah! Amenaza ella : lo dejará por
Arlequín.
P ierrot permanece frío.
- Entonces, lo engañara con un ca,
pi tán de bigo te reto rcido y porte in solente.
P ierrot sonríe, incrédulo.
-Pues será con un fi nanciero, de
cuyo v ientre, como de nn tonel, salten
mo ne~las .tl e oro.
P ierrot se en coje de h ombros.
Colombina llega a la desesperación.
-Está bien, me mataré.
Perfectamente, dice Pierrot, y le
da va lor. ¿ Q,u é escojerás ? ¿ La na-

Palacio de los Reyes de Polonia.
yaja. la cuerda, el fuego, el veneno?
-¡Ah! solloza Colo mbina. !Que
desgraciada soy ! Y todo por esa luna! Te has enamorado de esa máscara de yeso, de esa Luna maldita.
horrorosa, vieja y decrepit&lt;1. i Uh!
!Qué horror!
'í le enseña el puño a su r ival, Y
la escupe en el estanque. Pierrot, indignado, la amenaza. Colombina se
ríe de él. La persigue. Se oculta
ella t ras del altar del amor.

te a él, le implo ra con fervor.
· El &lt;líos sale de la inmovilidad, se
anima, sonríe, se espereza, cambia de
actitud y le dice en una copla :
-Puesto que siempre me serviste
bien, y puesto que Pierrot te abandona, te daré el medio de que lo casti·
g ues. Te prefiere a la luna por que
no sabe cuán insensato es ese amor.
Búrlate de él, y para que lo cures se
cambiada en

HADA DE LA LUNA

III.
. Pierrot, vuelve jadeante de su inútil carrera. Prefiero vagas amenazas contra ta invisible Colombina, Y
sofocado, se acuesta en una banca de
flores y se duerme ..

IV.
Colombina sale de su escondite. Está desesperada porque ama a Pi erro:
En s u desesperación se desata el la:: 1
de su cuello para ahorcarse. Vuélvese, y percibe al Amor-niñ~ de pié sobre el- altar, corre a arrod1llarse fren -

Suenan los címbalos. Cae el vestido de Colombina y aparece, ella, en
cuarto creciente, con enagiiilla corta, de gaza azulosa, adornada de pe·
drería que chispea, y con una media
luna prendida en la cabellera. El
rostro, los brazos, las piern as, tienen
la suave claridad del astro.
La luz no cturna ha disminuido.
La luna llena del cielo, por un efec·
to de transparencia queda reducida a
una luz pá lida.
Se oye el suspiro de un scherzo.
Es primav4!ra.

,

v.
Pierrot despierta, y absorto, admira '
a la Hada de la Luna. 1Como 1 ¿ Es
ella? Sí, es ella que baj ó a la Tierra,
y que baila, simbolizando la juventud
de la Luna y sf propia juventud.
Pier rot quiere abrazarla; pero, ella,
virginal, se escapa con ligeros saltos, y le opone como una cabrilla, la
punta de los cuernos luminosos, prendidos en su cabellera, y con los cuales le rasguña.
Suenan los címbalos.
La Hada se cambia en luna llena;
y en su frente un disco diamantino
que sustituye al creciente, evoca la
imágen del plenilunio. La hori; del
cielo se transforma también en disco.
Se oye un andante:
Es el estío.
La luz penetra por todas partes.
Baile absolutamente lánguido.
E s la madurez de la Luna, la L una
mujer, Pierrot corre a abrazarla; pero su frialdad lo hiela. i Brrl
(l'asa a la ftltima pl,g.)

�Las Letras Americanas Contemporáneas
y el Lic. Gómez Robelo.
AL DERREDOR DE LA· POLEMICA MOHEN O~CERNA
CONCLUYE
Concluiré, por hoy, trayendo a co·
en el mundo literario, y que de tanto
reproducirse y comentarse favorable- !ación las palabras de un distinguido
mente puede considerarse ya como prosista americano moderno :
"Aunque la época actual se calificlásico, es el que lleva por título: The
que
de prosaica, y aunque este o
Wan wit h th e H oe, de Edwin Markham. De este hermoso canto al tra- aquél publicista nos diga que la poe. sía no costea, y que, por el contrabajo el final es como sigue:
rio, al escritor de efímeras historietas
''O masters, lords and rulers in ali lands,
o cuentos cortos le están reservados
}fow will the Future reckon with this Man?
fama y éxito pecuniario; sin embar·
How answer his brute question in that hour
go, no puede imponerse silencio a las
When whirlwinds of rebellion shame the world?
genuin·as efusiones del poeta lírico.
How will it be with kingdoms and with kings
De todos los ámbitos del país: del
W ith those who shaped him to the thing he iscampo del villorrio, y de la ciudad;
When this dumb terror shall reply to God,
del norte, del sur, y de occidente surAftcr the sJence of the centuries?"
(3).
ge el sonoro verso. Porque ya no
existen escuelas locales : ha tiempo
que la M.usa Amercana ha declarado
En su poema Brotherh ood, el misque no respeta los llamados cultos
mo M'arkham nos hace esta signitt·
centros
de población. Entre el gran
cativa amonestación:
número de poetas no hay uno que
predomine-quizás porque la vida de
'·Come, clear the way, t hen, clear the way:
nuestro siglo y de nuestra nación, es
Rlind kings and creeds have had their &lt;lay.
demasiado intensa para que sea exf: rea k the dead branches from the path:
presada por un solo hombre; pero en
Our hope is in the aftermathcada uno de esos cantores existe una
Our hope is in heroic men.
promesa, cuando fielmente trata de
Star-le&lt;l to build the world again.
desarrollar los dos temas principa·
Te, this Event the ages ran.
les de eterno interés poético: la Na:\fake way fo r Brotherhood-make. way for man." (4) .
turaleza con su hermosa realidad, y
el alma humana con sus sueños, más
El desarrollo intelectual moderno cosa que la satisfacción que pueda hermosos todavía."
En otro artículo me referiré a los
de los norte-americanos no debe, pues, proporcionarles la libre y expontánea
buscarse en los trabajos de "fiction, expresión de sus convicciones artísti- prosistas americanos modernos y a
algunas de sus más notables obras.
short stories, moving-picture stories, cas y filosóficas.
Estos atletas del arte literario, esetc.." de que nos habla el señor GóDAVID CERNA.
mez Robelo, y a que también alude tos arquitectos del parnaso americano moderno. seguirán, impávidos, su
el agudísimo Lic. l\foheno, porque todo ello es el producto, con rarísimas hermosa y noble tarea, a pesar de San Ant onio, Tex. Nov. 12 de 1915.
excepciones, de traficantes literarios; aquellos que no sepan o no quieran
(1)- Y como mi nativo corrista sosino en obras semejantes a las que he apreciar sus méritos.
brepuja
al ruiseñor y también a la
citado, obras de autores que, lejos de
alondra
de
la vieja Albión, pe'nsé:
Lo
ha
expresado
así
el
poeta
Alformar parte de aquel grem~o mercan¿
Para
qué
copiar
? . Clima más vigorodrich
en
el
siguiente
Soneto:
til, se dedican a hacer verdadera liso
que
el
nuestro
no posee la Tierra;
teratura, sin que les preocupe otra
ni su historia, un período más amplio
''Enamoured .architect of airy rhyme,
de gloria humana y de deseo para, con
•
I:uild as thou wilt, heed not what each man says.
fuego, inspirar la pluma, el pincel y
Gooil soL•ls, but innocent of dreamers' ways
el labio. No trino en rojiz.Q 9riente
\Vill come and marvel why thou wastest time;
y sobre antiguo océano y sus playas
Othrrs. beholding how thy turrets climb
desde que sus cantos elevaron las
''J\\'ixt theirs ancl heaven, will hate thee all thy days;
estrellas matutinas, será más digno
J:ut most beware of those who come to praise.
que los nuestros, cuando bi;oten
del corazón de una raza feliz cuyo
O \Vondersmith, O worker in sublime
papel aquí ha de representar. 'Ale'And heaven-sent dreams, let art be ali in all;
gre pró1igo: rl libre y robusto ritmo
Tiu ild as thou wilt, unspoiled by praise or blame,
de tu voz profetiza ¡ ellcanto de nu'ésl~uilcl a~ th ou wiit, and as thy light is given:
tros poetas."
'l'hen if at last the airy structure fall,
(2)- "Cubríos viejos, 1)aCÍficos,
D-issolve and vanish-take thyself no shame.
Tlicy fall, and they alone, who have not striven." (5)
(Pasa a la penúltima pág.)

ene, y Sydney su Defense of Poesie.
No cabe duda que en su obra poética. Aldrich se ha acercado con particularismo a su época y a su propio pueblo.
Uno de los poemas modernos que
ha llamado intensam en te la atención

,~

..

�Santiago R. de la Vega
Por J oaquin Piña.

Caricatura del cabecilla villista Rodolfo Fierro
Esta es ·una de las mejores de Santiago R. de la Vega.

Espléndida Caricatura de Francisco Villa.
Lector: Santiago R. de la Vega, cioso como tan feo; pero también es grueso y provisto de los huequecillos
el caricaturista que te hizo reír en posible que tu ánima se constriste de donde un día su propietario colocó
aquel inimitable semanario que se lla- ver esta otra tan sencilla y tan bue- los cart.uchos de un pistolón enorme
mó "Multicolor", afeando a todos los na que un señor Cura, amigo de Pe- que lo acompañó en la mas peligros..
políticos, del rostro y del alma- lo pito Elguero, dice anda extraviada co- de sus aventuras. El rostro del caricaturista, es grueso, provisto de un
q111e a ti te 'Producía sonrisas y a ve- mo niña en una selva obscura.
X X X
bigotazo negro y de unos ojos peces hasta antipatía por determinados
Santiago R. de la Vega. ·no es cha- queños, negros también, pero semindividuos- Santiago R. de la Vega
es, como todos los hombres que ha· parro ni alto ; recio de músculos; pro- brados de puntos cafés los globos,
cen reír a sus semejantes, como el nunciado un tanto el abdomen. Viste que suelen irritarse a la hora en que
clown de los cuentos románticos, traje común y corriente, más ésto que el caricaturiita deja de serlo para lanaquéllo en este país donde las modas zar sus arengas inflamadas contra la
un hombre ..triste.
Trato de decirte en estas líneas al- cambian en menos tiempo que Mr. propied.td. contra el clero, contra los
go del alma del caricaturista y tam- Wilson se contradice. La camisa gobiernos ......
Una cabeza cubierta de ensortijados
bién voy a describir su físico. Es siempre anda :saliéndose por entre
mechones
negros bajo un sombrero
la
pretina,
como
descontenta
de
ser
posible que en el transcurso de mi
de
bola,
completa
la singular figura.
oprimida
por
el
cinturón
~e
cuero,
relato sondas de hombre tan gra-

El sombrero de de la Vega tuvo las
alas recogidas y en el tiempo que emplearon en caer planas, ha cambiado
su color pasando del negro al verde
indefit¡ible. Y ha crecido, ha crecido
un ·poco y no precisamente por el
agua qu~ ha llovido sobre él en varias primaveras, sino por el tiemp0,
por el odioso tiempo que todo lo destruye y afea.----En calzón blanco, con su faja desfajada y con un sombrero de petate,
sefía un tipo popular, el del clásico
"pelado" del interior de l\Iéxico.
De la. Vega no fuma ni behe una
ni muchas copas. No tiene amoríos,
es misántropo; se resbalarÍa en un
salón del gran mundo..... Su vida
la ha dedicado a la política, del lado
de la oposición) a la que parece haberse dedicado en cuerpo y alma.
Comprendiendo esto los Gobiernos,

lo han perseguido sin descanso. Conoció Bclém desde los tiempos del
"llijo del Ahuizote"; perseguido por
el reyismo, tuvo que _expatriarse; lo
mandaron matar a balazos y sólo le
hirieron; un sacristán lo iba a ma tar;
había estado en el complot de Tacnbaya y cuando Madero llegó al l'oder
lo atacó; no lo persiguió 1J ad ero, pero pudo haberlo perseguido; durante
el Gobierno del General Huerta desempeñó el n~ás peligroso de los pa
peles: conspirador de. ciudad: triunfante la revolu~ión estuvo a punto de
ser fusilado por IÓs mismos revolucionarios que desconfiaban &lt;le él por
st:s ataques a Madero; lo sometieron
al juicio de un Tribunal de Salud Pública. Y en el momento en gue parecía que se iba a hacer gobiernista,
en la secretaría particular del Gobierno de Villarreal, se lanzó a la opo-

sición, descontento de Carranza ....•.
¿Tiene o no tiene madera de martir el caricaturista de la Vega?
Es socialista. Con.sickra malos a
todos los Gobiernos. Al socialismo
ll~gó después de ¡,a3ar por el jacobiJ;ismo más agudu.
leído lm.
clásicos españoles y l•;s ama. Sus
lectura~ sobre legislación agraria
abarcan cúanto se ha escrito de la
materia, Conoce la organización de
los sindrcatos y en rdigión es fue r te

Ha

como un jesuita.
Cuando discute de estas ma'terias, ha
bla con la pasión de un apóstol: encendido el rostro, agitadas las manos,
procurando que lo crean, y convencer a sus oyentes. Queda triste cuaudo su oyente no ha quedado convencido.
Sus lecturas le han permitido l!egar a comprender la bondad de mu-

�rodar la primer cabeza, como tembló
cuando vió la sangre de los revolucionarios correr por los campos de
Nuevo León ___ _
X X X

En su arte, de la Vega es un mae~
tro. No es sólo un caricaturista, es
también un retratista y un retratista
psicólogo. Dos de sus últimas caricaturas son la5 cabezas de Francisco
Villa y de Rodolfo Fierro. Tal vez
por ser de la gente humilde estos dos
(¡pos, de la Vega los pas.ó al papel
con tanta verdad y con tantas y
profundas observaciontis, c9mo quizá
no lo habí'a hecho nunca. Las dos
cabezas son admirables di verdad,
profundamente estudiadas y ,sentidas.
Por J'a cara de Villa, bañada por una
sonrisa de inconséiente, asoma toda la
ferocidad del hombre que mata y en
la ele F ierro la reconcentración del
pensamiento de matar. está tan papatente y tan clara, que d dibujo es
la mejor evoc:!&lt;:i·in d,; la fervcidad de
;:,te hombre.
De la Vega no muestra su estilo
en toda su obra, sino ,;uando trata
de pasar al papel tipos populares; asi
se ve. el procedimiento y la manera
especial de ver rJel ar'.'ista; per,) ha
hecho caritaturas de políticos en que
no hay un detalle que n,1 pase desfigurado y deformado por el lápiz; tntre ellas una bellísima de un horrit le señor Rip-Rip.

Don Juan, yo la amaba, si
Mas con lo que habéis osado
Imposible la hais dejado
Para vos y para mí.
de ''Multicolor''
chas cosas que se contradice.!. Así
venera la vida de San juan de Dios,
todo caridad y amor /---- ro:1s1dera
a Nietzche el poseedor de u·1a n·.c,ral
más fuerte y más humana que to cb s.
Es radicaL----- y el rierra!narnir:ito de sangre humana lo llena de indignación, hace flamear en sus labios- los períodos · más can&lt;lrntes cüntra los hombres que matan.
De revolucionario teórico y de conspirador de cuidad, pasó, al lado de
su amigo Don Anton io I. Villarreal,
a la cam paña militar. Y al .lado de
Maclov io Herrera estuvo en combates en que las fuerzas de su amigo
fueron despedazadas. E ntoncts vió
cómo los hombres se morían en el
campo de batalla, cómo caían !ns
heridos por balas y los apuñaleados
a la .hora de los ,saqueos; en tonces
tembló an te el horror de los ÍU$:lamientos l Y no hizo uso del enorme
p_ist olót:i que llevaba ceñ ido a la cin-

gota de sangre en las manos.
tura ... -...
-;-JEs r.n romántico de la revoluAque lla visión ele la guerra por primera vez sentida en la real idad, por ció-me dijo José E lguero después de
primera vez alcanzada, 1o llenó de es- tratarlo y conocer:o.
U~ hombre qr.e ama las ·ideas,..
panto, y reaccionó.
1
Reaccionó contra aquella matanza las id eas y sob re todo las ideas en
'ele hermanos contra hermanos; quiso las que él cree está un esfuerzo de ¡~·
que cesara ya. Y fu ndó un periódico humani dad hacia el mejoram iento unien los Es tados U nidos, "Claridad e~" ,·ersal, es .de la Vega.
En la Casa del Obrero 1htndiaI
que sólo tenía el arte del Multiculo;-.
en
México y en Monterrey, es ado~
pero no la fu erza polí tica. En este
per:-ódico habló entonces de la m- rado por los obreros a los que exalta
con sus teorías de "redención de la
consecuencia de los luchadores.
"¿Por qué pelea mos ?"-decía en un c!ase" de "organización sindicalista"
a rtículo. "No hay motivo, no hay idea etc.
¿ Cómo cree posible que se ha~an
para continuar combatiendo". Pero
revoluciones
sin que corra la sanseguía elogiando y amando a la revolu ción a la re voluci ón _____ de ideas. g re ? Babia de la necesi~ad y del
Como del gran pantano del period is- derecho de r evolucionar y del ho~or
mo metropolitano, de la Vega había ele matar a un ser humano. No sería
pasando limp: o por aqu ella ola de ba- uno de aquellos hombres que ltevabar,
rro y de sangre que forrnaban las pa- a la guillotana a los aristócra tas cresiones de los hombres ramados. No yendo que salvaban al proletariado y
tra\a una mandrn en su alma ni un2&gt;. a su Patria: se desmayaría al ver

~?¡~

De la Vega, ha logrado (:t.:c sus
muñecos pasen hasta Europa y, así
las caricaturas más celebradas de él
se han reproducido en periódico, donde la selección artística es impecable.
Pero____ el político, el socialista,
matará al artista.
De la Vega abandonará su arte cuan
do éste no sea suficiente para servirle de medio de propaganda de sus
ideas. Nunca, desgraciadamente, comprenderá el arte por el arte, sino el
arte por la política. Y este homt,re
inteligente, que escribe en un estilo
castizo cosas profundas y producto
de i:na alma entristecida por el dolor
del mudo, dejará de alegrar a l0s
que quisi~ramos que hiciera una obra
artística nacional, cosa que está en
sus manos, que no fueron hechas para alzarse como banderas sobre las
turbas enloquecidas. sino para ir pa·s ando al papel cosas más perdurables
y bellas.

JOAQUIN PrnA.

�• •
~

Banquetes Dominicales.
MENU

~

-o-

Sop1 de Yemas
Ensalada de Pimientos
Pap.1s Rellenas
Langosta en Mayonesa
Queso Gruyere
Pavo a In Galantina
Frutas Secas
Paté Foie Gras

-

Frutas

D;.1lce

Café

.

Pa¡:as rellenas -

Se ponen a cocer las papas sin m01~
darlas; se parten en mitades y se les
saca el corazón. este. se desmenuza y
se mezcla con un picad"llo de puer·
co hien seco: se rellenan las papas y
se les pone a cada una un troci to de
mantequ illa: se cubren con clara de
huevo batida y espolivoreada con sal
y pimienta y se meten al horno.

Espárragos
Té

San Antonio, Tex. 28 d~ Noviembre de 1915 ·
.. EXPLICACION DEL MENU
- -o-

Sopa de Yemas
Se toman tantos huevos como comensales son; para seis personas se
usan seis huevos; se baten tres yemas
se espolvorean con un poco de harina, pimienta y sal se les añaden
t res tazas de consomé y tres de leche sin deíar de batir hasta que se
incorpore todo bien; se pone a frei r
manteca con unos ajos ma&lt;!hacados y
tajadas de cebolla que !-e sacan des~
pués. de fr itos; se. v.acía ·,al) í el caldo
con las yemas y se. sazont. con e,1
jugo de un tomate que ha sido molido
con ajo, cebo1'1a y sal y pasado por
una-coladera; los tres h ueYos restantes se ponen a cocer; se muelen las
yemas con papas cocidas, sal y queso
rayado y se for man trocitos qu e se
mojan en las claras que sobraron de
los primeros t res huevos y se echan
a fre ir en mantequ illa: estos se le
agregan a la s-0pa al tiempo de ser -

-

• •

Pavo a la Galantina

rebanadas de cebolla y tomate y rebanad itas de atún o salmón o pescado fresco: se baten dos claras y dos
yemas separadamente y se incorporar,
al arroz: se pone todo en t,n mo!de
untado de mantequi lla y se mete . al
horno.

Torta de Arroz

•

Langosta en mayonesa -

Después de bien limpia y cocida h
langosta con agua sal y una botella
de yino 1:,.,lanco, se e-ubre con mayonesa que se prepara como de costumbre con yemas de huevo, vinagre, ace ite y jugo de limón.

Se deshuesa el pavo abrién dolo por
rl lomo y ten iendo cuidado de no
romper la piel más qu-e Jo indispeh
'sable para limpiarlo y sacarle las pie·
zas :. se unta perfectamente con sal
pimienta y toda clase de especias por
dentro y por fuera y se rellena con l a
siguiente mezcla: una libra de carne
de puerco y otra de ternera bien mo¡idas con clavo, pimienta, ajo, sa!
y un vaso de J erez seco; se le añade
mejorana, tom illo, trocitos de tocino
almendras y piñones. Todo en crudo, se rell ena el pavo y se cierra con
aguja poniéndole antes dos o tres
huevos cocidos, según el· tamaño del
ave. Se envuelve con una ser villeta
muy apretada y se ata con· un cordón ;
se pone a cocer en agua co nmllch as
especias y toda clase de hierbas aromá ticas: al sacarlo se pone en prensa
así env uelto y al servirse se taja o
bien se lleva a la mesa ente ro y descansando sobre un lecho de lechuga
bien picada y espolvo reada con yemas de huevo cocido.

GRABADOS•
•

Rápidos, excelentes y a
su justo precio

Trabajos en cobre o en zinc
para hacer ilustraciones a una tinta
o a varios colores.

responderle una palabra, me miró tfna
vez más y se incorporó.
M.e pareció mucho máq alto que
antes y volví a observar su tez algn
diáfana. Notábase qu sufría horriblemente. Todo su cuerpo temblaba,
con temblores cada vez más acen~uados-----Su mano enguantada estrecho ~uavemente la mía, y fué la ult-ima
vez _____ _

El Gentilhombre enfermo

Conclusión.
real; al punto dej arí a yo de existi1
hasta corno imagen irreal. ¿Creéis
que a fuerza de gritarlo y de repetirlo desper taré sobresaltarlo a mi dueño invisible?----

III.
Al pronunciar estas palahras el
Gentilhombre Enfermo, se agitaha en
el sillón, se quitaba y volvía a poner
el guante de la mano izquierda, y al
propio tiempo me miraba con mirada
cada vez más extraña. Diríase que
de un momento a ntro aguardaba algo maravilloso y terrible.
De· rato en rato veíase el cuerp,&gt;
como si esperara verle disolverse. y
con ademá n nervioso se acaiiciaba la
frente.
- ¿ Creéis todo esto, no es verdad?
- repuso.-¿ Comprendéis que no mien
to? Pero, ¿por qué no puedo desaparecer ? ¿ Por qué no tengo la libertad de acabar esta vida? ¿ Acaso
soy parte de un sueño que no tiene
fin, el sueño de un eterno dormido,
de un eterno soñador? ¡ Por favor I
!Alejad de mí tan horrible idea I j Os
s uplico me consoléis! Sugeridmc alguna estratagema, alguna intriga, al gún procedimiento que me suprima.
Os lo pido con toda el alma. Acaso
no podéis disponer de compasión para
salvar a este espectro aburrido y cansado?-----y como y~ siguiera silencioso, sin

Salió de mi cLarto como diciendo
algo muy en voz baja____ Y sólo
Alguien ha vuelto a Yerto' desde entonces.

GIOVANNI PAP INI.

- - -- ,o- - - -

Las Letras Americanas y .. .
Conclusión.
tranquilos y eternos muros, de antiguas voces. de antiguos cantos, de
antiguos. besos, cuyos musgos y al, gas cubren vuestras vetustas piedras.
El secreto enseñadme de vuestro plácido reposo; hablad de las grandes
cosas que serán cuando el credo único
se base en amor y la sabiduría, cuando la ley y el derecho sean uno sólo."
(3f-"Oh, amos, señores y gobernan
tes de todas las naciones: ¿Cómo el
Porvenir ajustará las cuentas a este
hombre; cómo le contestará su brutal
pregunta.. a la hora en que las tempestades de rebelión temblar hagan
al mundo? ¿Qué sucederá de los rei-

Se pone a cocer una taza de a rroz
en agua con un poco de sal y ante~
de que esté bien cocido se saca y se
· s de a a, chicharos,

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virse.
Torta de ar roz

nos, de los reyes, de aquellos que Je
han convert ido en lo que es ___ cuando
esta tragedia muda ante Dios sus labios abra después del silencio de los
siglos?"
( 4) - "Venid, despejad el camino
pues, despejad el camino. Los ciego~
reyes Y los credos ciegos tuvieron ya
su día. Quitad del camino nuestra
esperanza en los héroes, por estrellas
guiados para edificar de nuevo el mundo. Para este suceso se han sucedido
los siglos. Abrid paso a la Coofraternidaél,-abrid paso al hombre."
(S)- "Arqt1iteto ena'morado de la
airada rima: edifi.ca como (Jt\leras;
no hagas caso de lo que diga cada
quien. Las buenas almas, ignorantes,
sin embargo de la obra de los soña'd ores, vendrán y quedarán asombrados
de como el tiempo pierdes; o tros, al
contemplar cómo tus torreciffas se
elevan más alto, entre Tas de eflos y
el ci,elo, te odiarán constantemente; pero hbrate con mayor razón de aquellos
que te adulan. Ah, obrero admirable
ah, obrero de sublime's y celestiale~
sueños permite que el Arte sea todo·
edifica como quieras, sin que la adula~
ción te afecte o el abuso; edifica como quieras, y como la luz natural te
alumbre. Entonces, si tu estructura
ideal llega a derumbarse, disuélvete y
desaparece, de ello no te avergiiences.
AqueJJos caen, y tan sólo aquellos,
que a la lucha no han entrado."

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�Pierrot enamórado de la Luna
Conclusión
,Suenan los címbalos.
La Hada se metamorfosea. En su
frente lleva t:n segmento pálido, sus
cabellos se han vuelto grises como en
antes. La Luna del cielo está ya en
menguante. Se tiende la sombra.
Suspira un adagio_
Es I el otoño. Así lo expresa la
danza de, la Hada. El otoño de la
Luna, el •otoño de la Mujer.
Pierrot se siente gastado como ella,
que lo rechaza con ademanes melancólic'os.
Suenah los címbalos.
La Luna desaparece. La sombra lo
invade todo. Nieva. Ya no hay media
lt:na en la frente de la hada; y ésta,
con la lamentación de un scherzo,
se aleja entre la sombra y desaparece.
Pierrot queda inmóvil y aterrado.

VI.

na.
Que Pierrot prometa ser bueno, y
se la devolverá.
Reaparece Colombina con la enagiiilla rayada, la carita radiante, blancos los senos y redondas las piernas.
-Amala ahora; ordena el Amor.
Juramentos apasionados de Pierrot.
E l Amor bendice a los dos amantes.
Li.:ces de 'bengala.
Paul MARGUERITTE.

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'J·:-'.'':":-:::-~0::r.,~~ Cerca del
Asoma el alba, fría y triste.
t , ..-.;aoNtO, n:x.
F. C. S. A. &amp; A. P.
Pierrot se restrega los ojos. ¿ Ha~rnra:i;i
¡
brá soñado? Se siente entumecido.
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El frío de la mañana lo asalta. Vién~nle tbflexiones caseras En la casa
Dr. Heraclio González
de Coldmbina no tendría frío, comería bien, bebería mejor. Lo amar:an. Especialista en enfermedades
Aquí hiela. ¿ Es esto racional? Ya
de niños y partos
·no· ama a la Luna. Además; llueve,
sopla el cierzo. ¿ Y Colombina? Tel TrarJiB 940
NuerJo 206
¿ Dónde está? ¿ Fi.:é a buscar a
130 N. Sta. Rosa Ave
Arlequín? · ¿Al Capitán? ¿Al FiSan Antonio, T ex
nanciero? ¿ Se mató? Sí, probablemente. Todo ha concluído. Ahora, a ahqri::áh;~. Y fijánrlose en el
BEE CANPY MFG. Co.
lazo de Colombina, hace un nudo corredizo y busca un árbol para colgar- Cia Manufacturera de Dulces
se.
''la Abeja''
Entonces el amor, desde su altar
extiende el brazo, y en una copla le Dulcería
Pastelería
reprocha JU inconst'anda. Fué él,
Descortez\dores de Nueces
quien a fin de curarlo de su enfermt&gt;dad, transformó en Hada a ColompiSan n.ntonio, T ex.

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6 months ... 0 1 80

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Dr. Chas Rees.
18 años en ·
San Antonio.

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COSAS DEL TIO SAM
Tal es el título de un libro sensacional del LIC. QUERIDO MORENO, Qlle próximamente será lanzado a la publicidad. Criterio libre, observación penetrante, ironía aguda, son las caract,rísticas de esta obra
que hará época en la literatura mexicana. Para que el público jngJe SJ importancia, anticipamos el Indice:
1.-La Antesala de Uncle Sam. 11.-De la Habana a New York. 111.-Cocina y Literatura. IV.-La Abominable Metrópoli. V.-El Molde Americano. VI.-El Rebaño de Panurgo. VII.-Los timos de Acá. VIII.
-Sobre el mismo tema. IX.-Siguen los t:mos. X.-Home sweet home. XI.-Home, sweet home (concluye) .
XII.-Combination salad. XIII.-Si Lincoln resucitara. XIV.-EI Lado Bueno. El Porvenir de Uncle Sam.
160 páginas en 80. por 60 centavos. A los Agentes y Libreros, preJios especiales.
Pronto será puesto a la venta en "REVISTA MEXICANA," P. O. Box 637, San Antonio Texas.

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                    <text>�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.

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Entcrcd as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of Sail,, ,,:)
Antonio, Texas, under thc Act. of l\Jarch 3, 1879
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Año I.

San Antonio, Texas, Diciembre

5de 1915.

Número 13.

Mexicano, a pesar de todo.
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Un descendiente de Don Quijote.

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Un telegrama de Madrid recibido recientemente en esta
ciudad nos comunica la 1!otic:a de que Amado Nervo rehusó cortesmcnte ,µna pensión que le ofreció el Gobierno de

su alma cacla vez más serena, h~ logra~ crear verdaderos
..
de sent.m1ento
. .
~···
susit!lll tunos
.
m11agro1
y arm9111a.
versos. son
c!e una blanc.. ra seráfica. coienos ha l~vantado m1.1cho su
España. El grah'.pocta mexicano fue separado d~ su pues- . nombre, y más_aún el nombre santo de la :Patria.
to diplomát:co por la revolución carrancista; y entonces,
N'atura·'.m-dnteJ· :esta obra de devoción por la Belleza y el
España, nuestra madre España, palpando las dif'.ciles cir- Eien tenía que ser desconoc:da por los beoc;os que considecunstanc'as que afogían al ilustre a·; tor de "La hermana ran a Marcelino Dáva!os y a Isidro Fabela como las coli.lmagua," le tendió maternalmente su mano siempre llena de· nas de la ~ultura mexicana. Las fieras de Tracia se conmomercedes. Amado Nervo recordó el precepto const'. tucional v'.an con l~~ ca!1tos de Orfeo; pero las' hordas de Carranza
q•1e le prohibía aceptar este generoso ofrecimiento, .. . . y pre- swi, ~¡¡piunes al se~.t i~iento y a la gracia: lo único que nefirió segu:r siendo mexicano.
cesita~ es el cencerro de cualquier Rip-Rip.
Sí, mexicano a pesar de todo. En esta época de infamias · 1 Amado Nervo, por su parte, es inmune a la cstdticia y
y de vergüenzas, el poeta se olvida de las ofensas que le sigue !acorando por su Patria. En esta época tremenda en
1an inferido la estulticia y la 1:arl:aric, para seguir enorg:.ille q•·e '. os pa'scs extraños cometen la inconsecuencia de hacer
ciéndose. .de nuestro, Pasado y tener plena confianza en nues· caer so~re México el descrédito .de ,!íl~ facc;on~s que se han
tro porvenit·.
Anfado 'Nervo ha dedicado su v:da: entera a darle lustre

apoderado del mando, mediante la ay,¡.qa extranjera, ., e.J,;poeta, lejos de renegar de su amada nacierfálidad, se afer.ilalit ·ella

a rá Patri~;; D~~ado ~or 1.~ Natur."l~za de ¡1~n temperamento
artís~Íco .~~c~pcipnal, .. cQp;¡agró las mejores energías de su
juv~~lHd,aJ.. cultiv~ &lt;Je l~s ,ij~las Letras. Sus primeros versos
fueré.n,·tildados'. 1de . e3ctFavagaa.tes y absurdos. No desmayó
ante· ia's ironías que· próc'ilra;~:n cerrarle el paso, y después
de publicar "Místicas" y "Pbrlas' Negras" se incorporó a
aquel grupo de intelectuales que bajo la dirección de Jesús

a la
dc :.r ~s.-:e~~eran,~~f:&gt;'~,~f.rcan /~ ' ~-º,"~tstc
v1v1suro, l~1,fc~1~d .~e Ne~~~. qu~. ~_cc?~~ª.,~~f ~I.~~·?"!,,que
la República ..pAqrá d~ 1i;o~s;d~ra~,Jl\~~n~,~RW.? p_n tiT~!'~ de
gloria. y :l~t..(;Pnducta . de. aquellos I11.e.11ican9s;;qu~.,yjn¡~rqp a
Fstadcs 't.T&lt;Mltlos a recibir de manos ·c!xtrañas, las afntas:;que
's e hab:aíi d'c clavar ei\ el corazón' ·tlf'lá.¡Páfria) " ·11.',1 Jt,ir
. " :A:inad8 .-k~rvo nks había he.c ho· en· ~rafi'--\5¡éH' 1cori su lír:-

~

•

E. v,1c~~u~~¡i., redaftaban aqu~'.~a maravilla de arte que se
llam'~. "~e":~sta}doderna." Fué entonces cuando Ncrvo pcr. , .
fec&lt;¡ionp su téqiica, qcpcró su gusto y amplió su criterio hasta e!.gradoJde lproducir e n libro perfecto y definitivo: "El
Exodo.y,,lás FÍores del •Camino." Desde aquella época ocupa

¡~

un lugar d~, ~r~mera fila' e'A . -~í~ica españo'. a contemporánea..
No C~J:?-/p.rme con servir ~ ,su Patria en las legiones del .
Arte quis_o,,también ser un mentor de la juventud ; pero lejos de soliéitar la c~tedra anhelada de un favor m ;nistcrial
fue a:.disputarla noblemente en i·na oposición. Y después de
un .trit:nfo lcgftim·o, pasó a formar parte de! Magisterio de
Esct-e· a Nacional Preparatoria.
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c;¡i.Jm:.inijme; ¡;¡~ro , ~á~ ha l?,ccho
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cirg1;ilo, su ,condición de mcxic,a~.o. .''.ElJ?rjsma Roto" e "Impfaéardc" son "poesías." ,Hn. Qamb':o s1N:ui1itud Wren~e. de
la hi'dalga· Fspaña es "poesía". 1,'J ,i,1
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'Bién ·hace el poeta en aferrarsci·1Hoy Wi'!~ 'que 'h'dhdá a

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e~ Car~a~za en frente .de Ferguson, ni,Yil,la sent_~ f'-,~n la silla
de J uárq~1 ;n~ Funston apoderándose d~l .~~e,rtc; ~~.Yerac:i;uz.
No! ,. Para Nervo, como para todos los1rd11sterf9dos11 México
es algó ·más, •muchís¡mo más, es !a lc!~Jhda de •Cu1tbhtémoc,
los ~·er'sós'· cl't!" Sélr Juana Inés de la C'ruz; las'ttampañás·· de
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,.¡.,, - ~~·J. i,t ·1 1·;, .•
M,qre' os, el pcrdón rle Bravo, la epog~yá d'é dfapu t. epec!

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-~ás tarde", presentó examen de Diplomático en la ..s,.e...,,r,Sí, ~.~o . es Méx¡cq Y eso nunca se pued,e,M.l}f llf,i,fr . . ~Pi.4ii lo
cretát ía de Relaciones Exteriores, y d'.,rante Ja . gestión 1'4!;-,..• c9.r;trar:o : es la htrencia de gloria que .nos,~g1ron.nqcNros
nistcriai' ·de Do!1 lgnacio Mariscal, fue designado como Se- · mayores, y que s'.empre debemos reclarttar-lai comó'··uo,.honor.
gun&lt;lo Secretari.9, d.e la Legaciónf de México en España. De ',. r • F spa ña ha demostraco una vez más 'ti:r •Ja r'ti:tdre·"ae ·t6da
1
entonces a acá, su vida literaria Ha sido t:na serie' confn'ua·' 'Ú América. Am'ádo Nervo, a su vez, ha dl!tniosÚad6;'kef ··a::sI • • ., 1
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M' , t~q ,., ~
da de triunfos. Con su técnica cada vez más segura, con ccndicnte de Don Quijote.
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�Caf'ión destrozado por una granada enemiga.

El General Gallieni
Nuevo Ministro de la Guerra en Frarcia.
Traducido Especialmente para ''Revista Mexicana''

El General Gallieni es veinticuatro
años más joven que Carlos de Frey·
cinet, así que podemos saludarlo co·
1110 a 111j 0 de los jóvenes. Mas, para
hablar con justicia, el General Gallien i hahía realizado ya, como él lo
creía una grande y brillante carrer11.
y se prepa'raba a pasar el cre~úsculo
de sus días retirado rn su villa de
~au Rafael, cnando comenzó la gne·
rra y fue llamado nuevamente al
servicio activo.
F.n cierto sentido, Gallieni era un
hombre más conocido que . J offre,
hact año y medio. Había adquirido
gran fama como soldarlo, como ex·
plorador, como administrador en _et
creciente imperio colonial de Francia,
Y era muy ventajosamente ~onoci clo
y admirado como escritor. por Sll!I
dos libros popularísimos de viajes en
Africa, por sn libro elegantemente
editado y
brillantemente escrito:
"Nueve a,ños en Madagascar," libro
sobre la gran 'isla, (tan _grande como
Ftancia o como Alemania,) que él
añadió prácticamente al dominio
francés. Como conferencista, como
sabio, como una figura encantadora
rn la vida social de París. era.', Y
con justicia muy popular tamb1en:
entanto que, fuera del 1\linisterio de

la Guerra, el General Joffre era conocido apenas.
José Simón Gallieni es, como el
General Joffre y el General F och, nativo ele los Pirineos; comenzando al
pie de las montaiias, en la Bahía de
Viscaya, donde nació rl General Foch,
de rstirpe Vascuense en parte, se pasa, hacia la mitad de la cadena de
montaiias, por Saint Reat, el lugar
natal de Gallicni; después por Foix,
hogar de Freycinet: y en el extreme,
ri el \í ecliterráneo, se halla R ivesaltes,--!cerca de Perpignan,-tierra del
vino moscatel en donde el padre de
Joffrc era vinatero y tonelero.
?lfüntras J off re asistía a la Escue·
la Politécnica,- algunos años después
que Freycinet se había gradnadoel joyen José Gallieni iha a la F.scuela ?lfilitar de Saint Cyr; en otro
tilcmpo "Academia para Señoritas'' rn
cuyo beneficio se representaron por
primera vez la "Esther" y la "A talia"
de Racine.
Gallieni recibió su despacho en julio ele 1870, exactamente a tiempo de
capacitarlo para tomar parte. como
lo hicieron Joffre, Pan y Kitchener,
en la guerra Franco-Prusiana. Pan
combatió en Alsacia, Joffre en París sitiado, Gall ieni, en el noreste.

Después de la guerra, y con el grado
de teniente de infantería naval, Gallieni marchó a las colonias francesas
del Océano Indico y permaneció ele
guarnición algún tiempo en la Isla de
Reunión, al sur de la Isla Mauricio;
En su regreso a la patria, en 1875,
tocó algunas de las islas próximas
de \f·a dagascar qne habían pertenecido
por períodos de cien a ciento cincuen·
ta aiios a Francia.
l~l servicio siguiente lo prestó en
Africa Ocidental, en donde comenzando por la pequeña colonia de Senegambia, con su capital, San Luis,
Francia se preparaba a construir el
extenso territorio colonial del Sudán
Occidental, mientras Inglaterra, comenzando al otro lado del territorio
negro. iba extendiéndose por el Sudán
Oriental, con el que ha quedado ligado el nombre de Lord Kitchener.
Desde sus comienzos, Gallieni demostró ser al mismo tiempo que un
atrevido explorador, un benevolente y
hábil negociador de tratados, y un
inteligente y valeroso soldado. Sn
patria. reconociendo sus méritos, lo
envió en expedición tras de expedición a las regiones salvajes de Afri,
ca. Entre dos de esos viajes. Gallieni sirvió en las Indias Occidentales

Los Soldados en un momento de descariso escriben a sus familias
desde el campo de las operaciones.
Francesas ; estableció su ce ntro de
operaciones en la isfa de la i\f artinica;
pero no ha escrito aún Gallieni sus
experiencias de esa época. "Las primeras impresiones en J\ mérica ·• no
figuran entre sus libros.
Todo lo con trario respecto ele Africa: 11110 de los libros de viajes más
interesantes, mi1 s bien escritos sohrc
ese continente en qne tanto se ha
, iajado y del que tanto se ha escrito, es su libro sobre el S1:dún, en
el que hace la historia de sus notables avcntllras, partiendo desde el cm
so superior d('I SencgaT, siguiendo
por los bosqnes y cadena de montaiias que forma n el dique entre ese
gra n río y el Kiger. más grande todahasta qu e llegó a éste. y después el e
meses de delicadísimas negociaciones,
obtuvo un t rataclo muy ventajoso para la expansit'&gt;n francesa.
El General Gallieni es 1111 0 ele los
que más contribuyeron en la formación de 1111 ejército ele senegalrnses,
que tan brillantemente se ha hecho
notar en la defensa de Franci,\ e1.
contra de la invasión. En 189 1, Gallieni, q11e para entonces hahía alean.
zado el grado de Coronel, fué trasia
dado del Africa occidrntal al extremo
oriente ele Asia, al Tokín en donde
bajo la inspiración de hon1bres como
Freycinet y Julio Ferry, Francia
contruía un \'alioso imperio oriental.
Región que el Comandante Viaucl,
(Pierre Loti) ha glorificado en la Ji.
teratura francesa.
En Tonkin primero, como Jefe de

un regimiento y más tarde como ao!
ministrador del territorio nuevamente adquirido, el Coronel Gal lieni laboró infatigablemente durante cuatro aiios consecuti,·os, dejando su
nombre ligado con la organ ización
ele las regiones del río Claro y de
\1 onkay. Limpió el país ele bandidos,
que lo hahian infestado por siglos, y
estableció excelentes relaciones con
la:. ,·ccinas antoridades chinas del
norte. prestando su ayuda en la const rnción del
ferrocarril de
PhuThoung a Lang-Son.
De Tonkín rcgrcslÍ a Francia. esperando gozar de un período de tra n&lt;Juilidad en el hogar: pero el l\l inist ro de las Colonias. l\1. Le non. envió
a buscarlo y le confirió una misión a
Madagascar, que lo hacía el árbitro
civil y militar de los destinos de la
gran isla. Gallieni acep tó y se embarró en el Yang-Tse, tocó .\den y
Zanzíhar, llegó a \ladagascar y dió
principio a los nueve aiios de hrillantrs servicios de los que ha hecho una
rx,:elente narración en el mejor de
sus libros.
La historia mús rrcjente ele Galtieni es la mejor conocida. A su regrrso a Francia tuvo el mando sucesivamente, de dos cuerpos de ejército el
segundo ele ellos de guarnición en
Lyon, lu gar del que fué nombrado
Gobernador. Ensegu ida pasó a Parí ~. a l Ministerio de la Guerra, en rl
que prestó sus servicios como miembro del Consejo Supremo de Guerra, puesto que desc.mpeiiaba,. así como el de J efe de l Departamento de

Defensa Colonial, cuando se rompieron las hostilidades.
Todos recordamos cómo, inmediatamente después de la primera conmoción ministerial de las primeras semanas de la guerra, conmociones que
hicieron a .\l. Viviani Primer Ministro y a ~l. :lllillerand Ministro de la
Guerra, el Ge neral Ga llieni fué nomhrac!o Gobernador militar de París:
cómo, cuand o el Gobierno Civil partió para Burdeos, tomó el mando supremo de la Ciudad y la preparó para el sitio, anunciando su resolución
de luchar "hasta quemar el último
cartucho'' en una pequeiia arenga que
ha llegado a ser clásica.
Sabemos también cómo, después de
la batalla del ?lf ame y libre ya París de 1111 peligro inminente, Gallieni
dedicó todas sus energías a hacer ta
Ciudad inexpugnable, construyendo
nurvas trincheras ele concreto con redes infranqueables, colocando cañones más poderosos y ele mayor calibre. derribando manzanas enteras ele
residencias y casas comerciales para
dejar libre el campo ele accirm de la
artillería: y midiendo con toda la
exactitud posible todas las distancias
útiles hacia todos los mm hos de
la Cindad. En parte, quizá, debe a
haber cons umad o esa tarea con toda
pe rfección, el haber podido aceptar
la Carte ra de .Guerra uniéndose, al
Ministerio más fuerte que ha tenido
F rancia. en la labor de "organiza r la
victoria."

CHARLES JOHNSTON.

�.,

por eso un día que J ezid se encontra- nna por una, las ramas y las fl ores
ba más rendido de amor, díjole: "Se- · de su amada, y dar..cpn sus besos
iior. si bien me queréis, qu itadme el latidos a l corazón
agonizante no
tormento ueq aprisionaba mi espíritu, pudo lograrlo, y ni más oyeron los
a lo que Jezid respondi ó: "Si ~s mor- o idos de 11 e haba, ni más vieron sus
ta l y su muerte quieres, tendrá de vi- ojos, ni más palpitó su pecho, y queda lo que tardes en nombrarle, y si es dó aquel cuerpo sin vida, ¡aquel ctier- ·
cosa que a mí me incumbe, otorgada po ! que fué la ,·ida del Califa J ezid. ··.
está en cuanto salga de tus la bios."
O rdenó J ezid cubrir con paños ne¡ :\[i dneiio!, habló con zalamera voz gros todo su a 1cázar, Y· con sus prola esclava : sé que el Amir Alhaur no J)ias manos rasgó sus vestiduras y las ·
procede en España con lo ordenado de sus esclavas, echó al fuego sus
por Alah, que mancilla al venci&lt;Jo, po- joyas y perfumes, ._111,qceró su cuerpo
see a las virgenes y apropia del y no permiti ó encender leña ni probar
sudor de los naturales, y esto maldi- bocado alguno yaciel1(10, du ran te muto está, y tú no debes aprobarlo.
chos dias, espantado y ad olorido, abraSe cumpli eron los deseos de IIe- zando el cadáver de su amor.
baba, y el A mir A lhanr fué destituído
Los principales caballeros del calide su cargo el afio 103 (72 1) , pasan- fato y &lt;'I hermano de J ezid c¡r.eriendo
do, en su lugar, a tierra de cristia- poner coto a la pena del monarca,
nos, Alsama. (x).
apro\'echaron un mome nto en qne el
Como sólo D ios es eterno y todo sueiio rindió su materia y cubrieron
lo demás pasa, l'egó a su fi n la Yida debajo de tiera ,con f 1ores y ramaje,
de la esclava amante, y aunque Jc- el cuerpo ele la esclava.
zid sintió que la desesperación se
Como al despertar J ezid no ve1ra
clavaba en su alma, y daba gritos junto a si el cadáver de liehaba, amoamenazadores, y con sus manos que- nestó a su hermano, y él mism o quitó,
ría evita r se cerrasen los párpados que tapaban el hoyo, y cargando en

sus brazos aquel cuerpo sin sangre .
lo colocó de nue,·o en la cámara de
su alcázar, y dijo a su hermano : "no
hay otro r&lt;'medio más que la muerte
para mi pena; por eso yo iré, de hoy
a maiiana, a la mansión eterna."
Y allí, jrnto a los despojos de su
atnor, hizo que todas las mujeres del
harem danzaran y ...entonaran cantos,
mientras la mtiertc hacía presa en ·su
alma. Se tornó su cara amarillenta,
los ojos quedaron sin brillo, y la mar·
ca del falto,de razón imperó en su
rostro, y muy poco.. lle poco, como se
apaga la luz del día, como las tinieblas van Yinie nclo cuando el sol se
oculta, l'lcgó la mu('rte. hasta Jezid y
cayó su cuerpo, sin vida, sobre el
)'crto de la esclava, y las mujeres det
harem ~iguieron danzando y canta1,do
hasta rendirlas el hambre y el can- . .. ,:fi·.
sancio.
·;.,, ..
Fue la 1111.erte de Jezicl el día 25.b,~tl~ti'
de Xaban (agosto) de l año 105
~_-.J.'~::¡i
y rein ó por espació de cuatro i• ñ1s,. y"·•
un mes.
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_,.·'~,;::~·

Cr.('ntan que los des&lt;'OS de lTebaba, en favor de la sang re de sus
mayores, se cumplieron y contra ellos
se estrelló el valor del Emir Alsama
que cercó a Tolosa, y luch ó como ·
(x).

,,

león, y en aquel encuentro los
del señor i\ fra no obtuvieron la victoria, ten;endo los árabes que retirarse
derrotados, y dejando en el campo de
batalla, "donde el polvo obscurreció al
hr:tYO

- .:La Bella ·He baba . -

1,.

~-

A l fec~~do Poeta M..Lo_záno Casado, Cantor de la Raza Arabe.

·,1
., • ,1 ~ .• ¡,

Era a!to cual fortaleza: bello :ºP10
reina de harem; había en ~ÍJ rostro
tinte de rosa, y más obscura era la
nieve que la blancrra de su's ~tientes.
'J'enían sus modales al ta 111ájestad, Y
en el manej o de sus ropas, en el .cui'dad o de sus manos y en el aliiio de
511 persona. pregonaba su nob le esti rpe. Su arrogante figura venía desde
arriba desti nada a brillar y deslumbrar: cambió por entero la severidad
de los alcázares de sus anlepasados,

¿¡

mirar con· pasión a las mujeres,
j· 'maestro en hallar postura para los
~-ófoqu ios amorosos, que era csluclia I
do con largueza en estos lances.
· Las monedas de 'oro, pasaban como
lluYia ele sus manos a poder de st1s
1

mujeres. que gi:staba lencr as cuajacla~
de .llllenas piedras y Cll l' Ue!Las en lelas finas, dirigiendo él la forma de
adosarlas sobre los juveniles cuerpos.

Entre todas las muj eres de su harem, llc baha oct1paba el primer lugar, y además de su natu ral saber, con
lo r¡uc fué aprendiendo de maestro tan
docto, logró alcanzar el poderío de la
Yoluntad del Cal ifa, que por entero
era suyo.
L,a .madre de He baba fué una &lt;le las
prime ras godas que mand ó de Espaiía Taric, al Califa de Sule iman: era
hermosa entre las mujeres como las
fl ores en tre las piedras; color de alabastro tenia su piel, y parecía el cuerpo, ¡Jor lo bien hecho, diosa tallada
La sangre goda que po r las venas
de 1-1ebaba corría, ciaba inspiración
a su alma en favor de los cristianos;

,¡

,1 1,

Del.libro próximo a publicarse " Leyendas de la España A ntigua"
trocant!o por ricas telas guarn~cidas
de or·o y preciosás· piedras los arcos
y saetas que péndian &lt;le sus· muros,
y sembró por las cámaras de su pa 1a~io.' t'Oj i\ics más mu lli dos y amplios
qu&lt;! 'lós usuales; y era sabio en el dec;r 'de amores a las bell as, y st:til en

¡ •· ,.
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~i·
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scJI",
a los 1.1rít:µ;ip
~ es caballe'ros mus,....
,
.... ¡,,
line$' ,y entre ellos: ,al 111ismo A lsama,
que ahí ¡)erdió la ~·ida-; esto ocnrrió el
último mes &lt;ld. año 103 .{721).

...

Fut Jez i&lt;lhen Abdclmclíc prodama~
do Califa a la muerte de 0111ar, en ·~J
mes de Regcb, (JuEo), en el año ti~1ito uno (71), sin que hiciera veintii
cinco de su nacimiento.

t;._.i

l)") t t-:.... ...

1. " . ,.

1

�4

Cañón austriaco de treinta centímetros de diámetrc.

NEUTRALES Y COYOTES.
Desde )auja
mas: lo único que pretenden es que
de Xovicmbre de 1915.
se tenga una opinión política defini:\1 i estimado amigo:
Dos puntos esenciales abarcará esta da con perfecta claridad y que no se
mi novena epís tola: el que se refiere guarde en lo secreto del pensamiena los "neutrales" y el que se relacio- to, s ino que se externe ct:antas veces
na con los ''coyotes", dos entidades sea necesario, para que todo el munvistas con ma 1a voluntad por la res- do quede e nte rado de cómo piensa cada ciudadano. Por este camino se obtauradora.
tiene una ventaja: abandonada una
Ningún pecado que menos perdonen
plaza
por los villistas, y ocupada por
los constitucionalistas que el pecado
carrancistas,
el que gritaba " i Viva
los
de la neut-ralidad. Para ellos, no ser
Doroteo
!".
o
se
resuelve
también a la
carrancistas. ni villistas. ni zapatista,
es e l crimen mayor que puede conce- correspondiente evacración, o se quebirse. Según estos reformadores, hay da en su casa, sin co rrer otro ríesque de!inir la filiación política, hacien- "º que el de perder la vida. aparte
do uso de los derechos de ciudadanía &lt;le los intereses que tenga a mano, inque nos otorga el famoso Código cidentes de po quísima importancia s i
Fundamental, un tanto cuanto desen- se les compara con la satisfacción de
ct ademado a estas horas.
haber hecho uso de sus sacrosantos
Viéndolo serenamente, nada máia
derechos de ciudadano.
justo, pues su cond ición ele inermes los
Hay quienes creen que cada un o es
hace sumamente peligros os.
muy
dueño y señor de su propio criXo son tan exigentes los renovadoterio,
y, por tanto, de mezclarse o no
res para pedir que todos tomen las ar-

A 23

mezclarse en política; y ahí está el
error, error funesto, porque el gru po
de la renovación los considerará como
parias y les aplicará el castigo preceptuaqo por la legalidad.
Como el egoísmo y el amor a la vida tienen más partidarios que las facciones dominantes en Jauja, resulta
qre los neutrales están comunmente
constituídos por los que algo tienen
que perder, ya sea dinero, ya vergiienza. Ellos se echan la cuenta de que
si no van con unos ni con otros, ninguno de los armados ha de causarles
daño. De pronto parece racional y
lógica esta manera de discurrir; pero
mirada al través del criterio reformi sta. es una monstruosa aberración.

Y así es cómo a l neutral que tiene su
capitalito lo dejan en cueros, y al neutral que tiene vergiienza, no contando
con algo más efectivo que quitarle.
le quitan sus derec)los civiles, apar-

tándolo del gremio como si fuera un
apestado de bubónica. De este modo
la obra depuradora resulta de una eficacia probada.
Con prisiones, con despojos, con
cuatro tiros si hace falta. se nos está
inyectando valentía, desprecio a los
deleites de la vida y amor a los renovadores de polaina. Por supuesto
que esta carencia de gallardías del
espíritu no tiene otro origen que el
de la opresión asfixiante en que nos
mantuvo Don Porfirio. Si el gran tirano, en lugar de proporcionarnos paz
para que pudiéramos trabajar holgadamente y aun enriquecernos si era
dable. nos hubiera permitido a todo;
los ciu&lt;ladanos pacíficos armarnos
desde la coronilla hasta el peroné y
adiestrarnos en el manejo de las ar111as. no estaríamos en esta triste condióón de mujercillas temblorosas qre
se amilanan · y desmayan delante de
una carabina. Don Venus nos habría
encontrado aptos para seguir su pro¡!rama sah·ador. abrazados a 1111 treinta a treinta, y 110 existiría la epi&lt;lcmia
de los neutrales.
Esto tendría nada más una contra
peque ita: que 110 habiendo partidario,
de la 11eutralidad. y metidos todos a
redentores. se di.ficultaría mucho encontrar acaudalad os a quienes quitarles lo suyo a boca de fusil. Armados todos ¿quién iba a "armarse"?
A mi se me figura que, por esa
solá razón. los revolncio11arios dcherían estar muy agradecidos de que
haya neutrales, y en Jugar de p.e rscguir a la clase, debieran procurar su
fomento. Así no escasearían los elementos propios para el saqueo y la
confiscación. Pero qué quieres: no
opinan de esta suerte los sostenedores
de la igualdad social. y los neutrales,
en todo tiempo inofensivos resultan
ahora los enemigos más peligrosos del
constitucionalismo imperan te.
¡ Díme si no acertaste poniendo río
&lt;le por medio ante el formi·dable empuje de la ~loriosa " BIS"I O carraneista. o villista, o zapatista, tenías que
ser, para que cómodamente te quitaran los bandos opuestos al tuyo, la
bolsa y la vida. No te digo nada
si te inclinabas al porfirismo; porque
rse derecho apenas lo tuvieron Don
Venus y algunos de sus satélites.
Urueta y Barrón entre ellos. · '
X X X

Supongo que tu permanenc:a e.i
tierra yanqui no te habrá hecho olYidar al.::·o de los caprichos linguísticos de tus compatriotas; y siendo
así recordarás que a los corredores
de c0111.ercio se les designa por aquí
con el apodo de "coyotes."
Los individuos de esta especie han
mt.ltipEcado ahora su número, por-

que paralizadas las industrias, mermadas las unidades mercantiles y
achicado todo a la sombra bienhechora de la revolución, ha sido preciso
tomar cualquiera de estas dos carreras: la de las armas ( donde también
el correr es condición esencial) o la
ele las operaciones comerciales.
Pues bien: contra los coyotes viene ahora la guerra, sin duda a causa de los celos que produce siempre
la competencia entre individuos de
gremios similares. Corredores los
unos y corredores los otros, tenía que
surgir la pugna. · Rivalidades del oficio. Y como los hombres armados
pueden más que los inermes, por ley

de todos los tiempos, que no ha de
s1.Jrir alteraciones, altérese o no se alte re el orden público ,resulta que los
coyotes legítimos tienen que someter.se al cartabón que señalen sus congéne res. Y estos han procedido con
democrática firmeza a eliminar al
grupo enemigo prohibiendo ganarse
la Yida por ese medio bochornoso en
algunas ciudades de JaLtja; por ejemplo. Veracrm:, aquel puerto de feliz
memoria, ocupado por soldados yanquis cuando la revolución carrancista demostró ante el mundo enterq que
no necesitaba auxilio extraño para
hacer "morder el polvo" a la usurpación,

En este rasgo queda de relie,·e el
espíritu renovador que ha remoYido
los cimientos sociales. Antes la libertad &lt;le comercio daba lugar a escandalosos al1t1sos, tales como irse enric1uecienclu un cualquiera a fuerza de
economía y paciencia: la paz porfiriana servía traidoramente a esos finc·s. 11 oy no está pcrmi,t ido semejante \i lipendio para la moral. ¿Con
qné derecho 1111 individuo se dedica a
¡.{,111ar el pan con el sudor de su frente. si ahora el mandatc&gt; biblico, por
lo que tic11e ele origen dogmático. can·cc de aplicación. puesto que ,·amos
echando abajo templos. expulsando
sacerdo tes. proscribiendo cultos y ci111en tándolo todo sobre bases de li bre albedrío?
11 oy entendemos la libertad ele un
modo 111ás amplio. Se puede ocupar
Pna finca ajc·na. sin pagar renta y sin
la rnhmtad del propietario: vender los
muC'hks. destrozarlos. etc., etc.: se
puede también lazar una ,·aca. darle
muerte comerse la carne y vender el
Cl"cro. sin que el clueiio de la besti-1
tcn,~a el derecho 'c1e reclamar lo suyo.
cx il!ir que se le pal!ue su valor. ni protestar en forma alguna. so pena de
scr arll!&lt;ado de enemigo de la "ca11fa0'. ¿Qué se reqricre para emplear
l'Ste procedimiento democrático? Una
sola cosa: ostentar águilas. estrellas o
harras en el texano. portar pistola al
cinto o embral'ar un rifle. En su111a.
c·st;1 r afiliado en el glorioso grupo
ele ciudadan os armados.
¡ Díme si esto no es más cómodo. y
~¡ rn tal forma el mejoramiento individual no viene por caminos más
r0rtos ! .i\ sí es co1110 se han improYisaclo grandes fortunas. representadas hoy por personalidacles que en
tiempos de la odiosa andaban con !05
codos a la intemperie, porque les rrpul,!'naha hacer uso de la libertad ele
comerci.o. y el trabajo en cualquiera
de sus múltiples aspectos, les resultaha nocirn a la salud e indigno de un
hombre que sabe estimar su decoro.
,,,., qr ericndo equipararse a las acémilas.
He aquí explicado el por qué de la
Q'm'rra a los coyotes. Ellos en su
imheciliclad, fruto de la vieja ti:ran;a,
creyeron que sudar la gota gorda corrirn do por las callt's para ganarse la
vicl-1 era sano. limpio. honesto y bien
mirado por tocios. Afortunadamente
v;i ht•ho quien les abriera los ojos seña1~ndolcs su gradFimo error. y estarán resueltos a morirse de hambre
0 a comerse las uñas: aunque si las
tienen larga s podrían utilizarlas alist;í n&lt;lose CJl las falanges libertarias.

Y hasta otra vez se despide de tí
tu amigo,

SILVERIO.

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EJ I)tama del

Calvari6.

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·Veínte siglos' ~an transcurridos desde,1.que- en las praderas de Jr.dea sona~an, una 11oche de luna, los hos~nna's y villanci,cos en honor del Mes1as,
hijo de Dav'id, hijo de Abraham, rey
de· I srael. 'Vein te siglos desde que
el niño nacittb"' en tierras de Betlem.
patr4..l de Da~·icl;/trajera al mu ndQ su
mel1.saje div.~nA-,, &lt;J~. am,or y de paz.
Vei1itc siglos. y aqn los hori1bres se
postran de hinojos para ,g(orificar al
me1isajero de amor; al J)_PÍ'l\'ciµe ' de la
pa:i:;i al maestro d.e la verdad. Y todar)a escuc¡1aR?os l_os homl!res, .asom:- ··
brado~_ conJo. mños! la ley~nda Betlen;· º '
aq~1ella leye~~la hermosa f peregn na.. de la nativ1dad de un D10s.
Vei nte siglos, y todavía el ceo de
- ..
., ~

h celestial alabanza p.·,toril llena el
mundo: ¡Hosanna, hosanna al hijo de
David! ¡ Hosanna al rey de Israel!
hosanna, hosan na, hosanna'-- ---Y el eco sagrado nos estremece
blandamente. Es Cristo quien acababa de nacer, Cristo cuya gloria y
ma,jestad llena en lo humano la historia de veinte siglos; el eleP-ido el
CSP,~rado, el que venía a pred;car 3
los ' hombres la buena nueva y enseñarles ca minos de perfección·1 el que
revolucionaría al mundo con una sola ~c!ea: ''Amad a vuestros enemigos, 'be1!dec¡d . a los que os maldicen,
haced bien_;i__los que os aborrecen. y
orad por los que os ultrajan y per- ·
signen." Basta· entonces los hom·

bres habían aprendido anicament~ a
amar el prójimo, y abórreter al e~é- ..
migo. Jesús también le~1-'dijo: "ha- " 1
ced el bien." Y los hombhr§ se asombraron, porque .las religion es conocidas sólo preceptuaban·: no. matarás, no
hurtarás no ____ harás el mal. Y Je·
sús les predicaba que no ' basta abstenerse del mal, sino que, además,
dehe hacerse bien.
Sí, aun escuchamos el eco sagrado
y aun conservamos memoria de aque l ·
divino mensaje de amor y de paz. Se· 1
le ha enseñado a la humanidad dura n.te veinte siglos, generación tra:s
generación. Todos lo aprendemos, y
(Pasa a la penúltima pág.)

•

�Su Majestad Imperial Guillermo II felicitando a un soldado que se distinguió por su valor

-- -- La Cicatriz -- -Era un niño muy rubio, con tez de
nrna, venas que se traslucían debajo
del cútis, frente lisa y ojos azu l pálido.
Muy delicado. se le había criado al
calor de la seda y ele las caricias, oculto tím~damente de los res friados, de
los transtornos, del agua fría- de todo
Jo que mata. Así, con sus cuatro
años, tenía aun la torpeza de movimiento, la adm.i ración de equilibrio
de los chiquitin es a quienes una primera diablura acaba de llevar, titubeando de orgullo, de los brazos de s u
nodriza a los de su madre.
Antes de dormirse µensaba largiJ
tiempo en los cuen tos de brujas y
decía:
- Cierra la cortina, mamá, ciérrala
con un gran alfiler, para (]lle si la
bruja llega a pasar por ah í, no divise la luz de mi lamparilla.
Creció, y con él su cobardía.
Había cambiado su cuna por t.nv
de esos catrecitos de hierro donde

duerme la inocencia, los niños, y la
castidad, los frailes.
No creía ya en las brujas voladoras que llevan las guagas en ~us canastas; pero los asesinos fr ecuentaban sus sueños, el miedo a ese mon st ru o qt:e se oculta debajo de las camas, acecha la r egular respirac10n
del sueño para levantar en l,1s tin ieblas su cabeza horrorosa, alargar s u
mano que estrangula, su hocico que
chupa.
Y ha sta el chis porrote0 del cañón
\
del candelero prolongaba sus veladas
de angt:stias. Con la frente empapada en sudor, las rodillas deba.10 de la
barba, acechaba en el cielo la danza
de las sombras crecientes.
Una noche que reabría sus ojos en
su pieza medio obscura, después del
e'ntorpecimiento de l prim er sueiio. entre su lecho y la blanca pared, vió levantarse del suelo claramente una
forma decapitada. Era la sombra de

un maniqt:i, en el cual la costurera
había dejado un traje de baile. La
lu z moribun&lt;la lo iluminaba con una
llama que, intermitente, hacía salir de
la obscuridad y volver a ella la silueta de la g ran muñeca.
Se levantó de su lecho para rechaza r
el fantasma, dió t:n g rito horrible y
se precipitó al suelo.
Lo recogieron desvanecidiJ, mucha
sangre se escapaba de su frc:nte. El
m édico que se llamó, dijo:
-Tranquilizaos, no morirá: pero
conservará esta cicatriz toda su vi&lt;la.
E n la violenta caída de su cuerpo,
la frente había dado en el fil o de- la
pala de rn'e tal que servía para echar
el carbón a la ch im enea. Esto daba
a la cicatriz semejanza con un a cortadura. En · toda la extens ión &lt;le!
choqt:e la rotura se presentaba igual mente profu nda. Y co mo a causa &lt;le!
dolor no había querido exponers(! a la
picazón de su costura jamás Sf' reu-

Un grupo de enfermeras de la Cruz Roja sobre el campo de batalla.
nieron los bordes de la heri'.fa.
La madre ,no se co nsolaba de esta
avería.
-¡ Yo que lo he cuidado ta nto ! ckcía.
Y se lamentaba y encontraba a s•J
hij o desfigurad o.
- ¡Bah! cuando tengas vei nte años,
mi amigo, Je dijo un día un viejo oficial de A frica, afir marás a la ·muj er
que te am e, que tu cicatriz es una
cuchillada. No le costará trabaio
cr eerte. Yo mis mo sería capaz de
engañarme. Y así esa arruga te hará más honor qu e perjuicio. Un
sablazo a través de la frente, sienta
a mil ·maravillas a un hombre.
Estas palabras Je dejaron pensativo.
Como en la sin ceridad de nue stra
alma nos parecen sobr e todo extra·
ordinario esas cualidades que superan a nuestro esfuerzo . personal, el
valor militar se presentaba a su co·
bard ía revestido de un brillo divino.
Y una irresistibl e t entación se deslizaba . en su corazón de hacer creer
a la multitud que tenía el corazó n
hecho de la misma substancia que los
héroes cuya historia leía y merecía
compartir su fama y renombre.
Ahora bien, en s.ecreto, delan te de

los espejos se probaba el kepis. Levan taba la visera sobre sus cabellos,
descubría la cicatriz gloriosa ____ _
-Ahora, se decía, sólo tengo la apariencia de un niiío que ha caído sobre
una pala, pero s i m is bigotes hubiesen
salid o, si tuviese a tada lacio charreteras mi levita, ciertamente que todo
el mundo creería que en una reirie~a
be recibido esta herida.
Y no se recreaba sino con los j uegos de soldado, con tambo res, fusiles,
sables; cartuch os. Sus pad res decían
admi rados:
- ¡ E ra tan miedoso en su in fancia!
A ho ra no pi ensa ya s ino en la !1atall a. • Con toda segu ridad harem os de
él 1111 cadete.
Fué lo q~ sucedió.
Sin embargo, una an gus tia espantosa le oprmuo el corazón cuando,
abierto el diario, e11 la lista de los
randidatos admitidos, leyó su nombr~
con todas sus letras. P,ai;ó la noche
con pesadillas, con las. sábanas su bidas hasta la cabeza pira no ver las
perspect ivas espantosas de camp,)s el e
batalla que se desarrollaban ante él·
con aparicio nei¡_;_~e acu rru có _para escapar al ·a plastamiento de las prsa&lt;las
cargas de caballería cuyo viento creía

sentir sob re su cuerpo.
Por la mañana, se arrastró hasta
la pieza de su padre para coniesar s u
cobardía. Cuando ya t enía la ma110
sob1e el picaporte, se desvanec ió su
resolu ción.
Se dejó pon er, pues, el kepis rojo.
E n el acto sus compañeros creyeron olfatear su cobardía y lo embromaron. La blancura de su tez, lo rizado ele sus cabellos, la pal idez de
sus ojos de niña, todo es to fué crutlmente ridiculizado. Una vez encontró en el do rmitorio, en la ca becera &lt;le
su cama, clavado en la muralla, un dibujo que lo representaba vestido co n
un traje de mujer, y este reto estaba
esc rito al pie: "¿Por qu é esta ni1h
ha dejado sus vestidos?"
Sus amigos declararon que debía
batirse.
El sen tía que no tendría fu erzas para vivir hasta el día de la sal ida de la
escuela, con est a amenaza de co mbate
suspendida sobre su cabeza.
Resporidió como un sonámbulo :
-Podría despre ciar este insulto, pues
he dado mis pruebas. Pocos meses
antes de entrar aquí, viajaba en Alemania. He disputado con un oficial
alemán¡ que en alta voz ha blaba mal

�·- - - - - - ·- -·-- · - - - -

La Princesa Margarita de Sa~oya que ha organizado un
cuerpo de enfermeras para atender a los heridos Italianos,

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man. al Emperador Francisco
cito ruso.

Un veteraPo Garibaldino que a pesar de su ancianidad se
ha distinguido en los últimos asaltos de Gorizia.

�Carmen
Por Aguatín F. Cuenca.

1 1

11

Primeros disparos de las tropas Búlgaras en su lucha contra los Servios.
de Francia. Nos hemos batido a sa·
ble; he sido herido; tengo todavía la
señal de la herida al través de mti
frente.
No se sospechó que mentía. La
historia se esparció; las manos se extendieron hacia la suya; el caricaturista vino a su encuentro como los demás.
El lo perdonó.
Y debido ·a esta leyenda, acabó en
paz su tierripo de escuela.
Cuando el regimiento en que había
entrado de servicio fué designado
para que partiera a una lejana colonia,
contra un enemigo salvaje que resistía valientemente a los franceses, se
levantó para ir donde estaba su coronel y decirle:
- Dejadme permutar. Mi padre está muy viejo, me ha suplicado que
no me aleje. He tenido la debilidad
de ceder a sus súplicas.
Pero desde la puerta, al ver entrar
al subteniente, kepis en man o, con ia
frente cubierta por un.a bella cicatriz,
el coronel exclamó:
- Ah ¡ mi valiente joven 1. qué su~rte tenéis para vuestros estrenos. Vo1veréis con la cruz.
Y no s.e atrevió a presentar su vergonzosa petición.

Su silueta se destac¡ba en claro sobre el ci"elo azul. Parecía de abajo
de una estatura extraordinaria.
En el acto una descarga nutrida de.

Se hizo a l mar y recorrió con su
regimiento algt:nas leguas en un país
pantanoso. Había esperado que la
fiebre lo retendría en el hospital. Esta no le hizo su presa por ironía. fusilería partió del ft:erte. El no paUna noche durmió muy cerca de las recía oírla.
avanzadas enemigas.
-¿ Y bien ? di jo el capitán.
Por la mañana su capitán lo llevó
Sin darse cuenta, respondió:
en re conocimiento con un!l débil com---.1-l an visto. Vienen.
pañía para tantear el terren o. De
-Bajad, pues, exclamó el Jefe.
repente, los chinos invisibles salieron
i No tuvo tiempo de responder!
·ele toda s partes y los france ses no tuAbrió los brazos, se dobló sobre la5
vieron sino el tiempo de meterse en
rodillas y, como arrastrado hacia
un fortí'n abandonado, para escapar a
atrás por el peso de su cabeza, desde
la matanza.
lo alto de l terraplén rodó al foso inSe t endió allí a l capitán gravementerior haciendo desmoronarse la tierra.
te herido, y que ya no podía sosteAlgunos soldados se precipitaron
nerse sobre sus piernas.
para
levan tarlo. U na voz exclamó:
Hizo llamar al s ubten iente y le dijo:
¿
Estáis herido?
-,\migo mío, atad t:na ballera a
Estaba
tendido en tierra, c;on los
vuestro sable y subid al terraplén.
ojos
abiertos,
inerte, con una bala en
Haced seiial de que estamos acorralados: es preciso que nos liberten. medio de la frente.
Los soldados le miraban consternaLos chin os van a disparar sobre vos.
dos.
~os alcanzará n. Y además, es el deE ntonces el capitán se arrastró hasber.
ta
el cuerpo y después de haber miEl subteniente no dijo una palabra,
rado
un instante ese rostro para siemno palideció, pero súbitamente se pupronunció est as palabras:
pre
inmóvil,
so frío como una piedra.
- Era un valiente.
Con manos que no t emblaban, a tó
su pañuelo al sable y con paso v!v(&gt;
subió al terraplén.

HUGUES LE ROUX.

Era blanca, y su blancura
en negro traje envolvía,
Y a , mis ojos parecía
alborada en noche obscura.

i Cómo estaban de rocío
las caléndulas cuajadas
en las fértiles quebradas
del musgoso lomerío !

Rubia cabellera undos1
coronaba su donaire
Y suelta al flotar, el aire
era un aliento de rosa.

i Qué sol aquel sol naciente
envuelto en undosos tute~,
Y que entre montes azules
orla ha de oro su frente !

Sobre el azul de sus ojos
brillaba húmedo reflejo,
y ese azul era el espejo
de mis amantes antojos.

i Y qué espléndido aquel so'
de la luna perseguido,
que al morirse está tendido
en un lecho de arrebol t

De su boca eran agravios
sus labios angelicales
a los n1ás rojos corales
de los más hermosos labios;

Sobre las rotas almenas
i qué pardas las golondrinas I
i Qué abejas tan peregrinas
en las blancas azucenas t

Color que a besar convida
era su color, y presos
túvolos en red de besos
la pasión en mí nacida.

AI mecerse ¡ qué elegante
la palmera en el espacio l
Era palma de topacio
bajo un cielo de diamante.

Era blanca, como que era
el alba de mis amores,
primera flor de las flores
de mi hermosa primavera.

Cada pájaro en la enhiesta
arboleda era una lira,
era un chal de Cachemira
sobre el valle la floresta.

j

1 1

1 1

Oí el canoro aleteo
de sus fugitivas alas,
iba entre virgíneas galas
dando vicia a mi deseo.

•

La onda al mar rodaba ufana
y al rodar copiaba la onda

cielo claro, obscura konda
mirlo alegre y flor galana.'

Suspiré, de amor rendido
'
ella suspiró también,
sonó un beso, fueron cien,
fueron más, que no lo olvido. 1

Todo entonces bajo el velo
de fantásticos antojos,
que amor tiende entre los ojos
del alma y la luz del cielo.

i Cómo trascendiendo aromas
soplaba el ambiente manso,
y en la agua azul del remanso
se bañaban las palomas I

¿Y después?. Ya puesto el sol
¿ su arrebol no dora el monte?
E lla es en el horizonte
de mi vida ese arreboL __ __

1 1

�.,

~ft,H,,;·

•

Dr. Salffí'ñ~J Garza Aldapefy Sla. Beatriz Casti1lón de Garza Aldape. El Dr. Garza Alda'pe
:::ffi
. l{t§
.~~ .\in benefacto/ para los desterrados. pues los ha atendido con erran desinterés , .· ,11; .
"•ur ~···:
,,·
o·
~
.
~
'
y
piedacl,
compensándoles
hasta
cierto
punto
las
difíciles
circunstancias
.,
¡;
r.~ .}, - .,i
·1 ;_ • • . , ;
por que atraviesan.
·
1

1

- :~ r.
•

~'

LAS LETRAS HISPANO-AMERICANAS
,
,:~·:· EN WASHINGTON
1

Traducido especialmente para "REVISTA MEXICANA"

'.'E n edición reciente. de un diario de
\,Vas hington, D. C., se lee lo s iguiente:
;
·• Ha causado m ucho interés el prog-rama de la presente estación, que ha
pr epara do el ATENEO JllSPANOA.M ERICANO. L a primera par te de
dicho pr ograma, areglada ya por completo será desempeñada (]a noche del
pr óxi nieJ~éve_s.
"El señor don F rancisco J:;Yañes,
St.: b-Director de la Unión Pan.,J.meri-

..

cana, que fue el primer Presidente del
A te neo, dará una conferencia en español sobre las obras de Shakespeare.
E l se ñor Yañes ha sido siempre un
entus iasta coopérador en la ob ra de l
A te neo y ha prestado importantes ser~
vicios a la· Soc'iedad. Abriga la creencia rle que los trabajos del Ateneo,
tendentes a impulsar el estudio de la
historia, del idioma y de la literatura de los países latino-americanos,
contribuirán grandemente a fortalecer

los lazos de unió n entre los anglo - y·
los latino-americanos.
''El Ilmo. Charles Warren Cur rier,P residente del Ateneo, pr onunciará
un discurso en inglés. Será el pri mero de una serie de conferencias que
versarán sob re las literatura s E s pa:
íiola y Latino-Amer icana.
"Otr o de. lo s riúmeros interesan tes .-.
de la velada, será la recitación en español, por el señor don E m ilio M1•
Amor es, traductor en jefe de la Unión

�- Banquetes Dominicales -

El Drama del Calvario
Conclusión
hasta queremos enseiíarlo, todos dili~entes para proclamar sus excelenlias. t~~los alerta para lanzar la exc?mt:111011 contra quienes de él se oln den. Pero, de tí para mí lector
luego de j u.zgar a tus amigos y d;
c~har. una. Ojeada sobre tu propia conc1enc1a, dime: ¿ cuá ntos lo practicamos? ¿ cuá ntos, aun concedida a
nues tra humana naturaleza sus dere·
chas, lo aceptamos como guía y luz de
nuestras acciones? ¿cuántos se d icen
s iquiera. al estrechar un a mano amiga: paz y a mor para es te hom bre but·
no y para todos los hom bres lim pios
de corazón? ___ _
H ab lamos con mucha pompa y gravedad del amor, la caridad, el sacriiicio; "pa7. en la tier ra, y buena vo-

1

~

MENU

~

Sopa de hígados
Melón con crema
Sopa de fideos
Queso fresco
Chalupas
Ensalada de. aguacate
Chiles polkos
T aquitos de crema
Pastel de frijoles
Fruta

Dulce

Café

. Té

te de fr ezadilla, chile verde y r epa·
nadas de ceholla Se fríl·n en i:s•a salsa las tortilla s ·; lu·:,p q11c se sa·
qucn, s e les pcme cre,n l de T l)!uca, envolviéndose c•&gt;lll·l enchi!arla., , c11hr :é,r
dose luego con la l"llSt~u salsa y a,t. ,rnándose con re'Janadas dt chik ,·u-

CHILES POLKOS.

Se asan los chiles y se les quita el
pellejito exterior , en segui&lt;la se atiren
y se desvenan. de manera qu e queden
bien limpios. Se pon en a cocer unas
papas y 2 huevos y lue go que estén
cocid os se mondan y se cortan en
&lt;ie:·
trocitos pequeños; se le agr ega queso
PASTEL DE FIHJOJ.E.,
rallado, pedacitos de aguacate, r eba na·
ditas de tomate, cebolla !)ic~da. un po-oco de o régano. pimienta y sal. S e le
Se toman 2 tazas de harina y se
agrega un poquito de vinagre y acdles
pone 1 cucharadita de Royal , una
te y luego que esté bien incorporado
poquita de sal y 2 cucharadas de man·
todo, se rellenan los chiles y s e coiocan en el plato donde se van a servir; t eca. Se amasa todo ésto con tantita
se cubren con queso rallado y se agua y se extienden dos tortillas del
adornan con rebanadas r!c za nahor ia tamaño del plato en que se vaya a
y betabel co cidos, pe&lt;laciws de al{ua· cocer. ,Se coloca una de ellas en el
cate y de tomate y se le ponf n acle· plato y se mete al horno. Cuando es·
t é cocida, se saca y se le pone en cimás algunas aceitunas.
ma una pasta de frij oles bien mo lio os
TAQUITOS DE CREMA
y refritos y a los qu e se les ha pues·
to rabi t os de cebolla ; s e cubre con
-o-

San Antonio, .Tex. Dic. 4 de

se hace una buena salsa de toma-

Estb.

1898
BUSQUE UD.
El Rótulo Original de Rees
H acemos el examen de los ojos por
losmétodosmás científicos y comprobados. Tallamos los lentes en nuestro
propio laboratorio y garantizamos satisfacción absoluta.
Dr. Chas Rees.

i PaG.i • l• úlLima pt.g.)

- 1915 Explicactln del MEN.U
-o-

SOPA DE Hi GADOS

-~
Se pone a coce r Vi' libra de hígado
ele ternera y Juego que haya hervido bastante, se toma la mitad y se
muele con 2 yemas de hu evos c~cidos,
pimienta, ajo y sal : se rebana un po·
co de toma te y cebolia y ·se le agrega un poquito de mos taza: se incorpora bien todo ésto y se fr íe en
manteca·; en seguida se le va poniendo 6 tazas de buen caldo; con el resto del h ígado se hacen cuad ritos que
se van poniendo al momento de servirse.

-o-

CHALUPAS.
-oSe hace una pequeña tortillita con
masa de nixtamal a la que se le ha
puesto un poquito dé sal y chile colorado molido; se dobla la tortillita a
manera ele hacer una pequeiía canasta y en seguida se fr ien en manteca.
Se hace un buen picadillo de puerco
sazonado con pimienta, ajo y un poquito de clavo y se le agrega rebana.ditas de aceitunas, betabel y zana·
hori a. · Se rellenan las canastitas y se
les pone salsa de tomate al mon;ento
de servirse. ·

- - o-

"EL PRESENTE"

217 E. Houston St.

Diario Nacionalista e Independiente.

18 afios en

Colaboración selecta, ·imparcialidad notoria, información oportuna.
Nadie desconoce que los escritores de este gran diario son los mismos que redactaron periódicos metropolitanos de gran prestigio. Al frente de ellos se encuentra
-el Lic. José Elguero, que como recordaiián todos los mexicanos fue quien sustituyó a D. Trinidad Sánchez Santos
en la dirección de ''El País.'' Y fue el Lic. Elguero
quien escribió en 1912 aquel artículo admirable que se
tituló "La Partida de la Porra", que bautizó a las legiones de politicastros oficiales con el mote imborrable de
' 'Porristas''.
.
''El Presente' ' está escrito con el mismo nervio, con
la misma fuerza de los periódicos mexicanos de aquel en
tonces.
PRECIOS DE SUSCRICION:

San Antonio.
Se habla espafiol

Por tres meses . .
$1.50·
.....
$2.75
,, seis
,, un afio . . . .. $5.00
Números sueltos, cinco centavos

..

Toda correspondencia debe dirigirse a
"EL PRESENTE"

P. O. Box 1155

117 N. Flores.
San Antonio, T ex.
..

- -

·'"··

!untad a los hombres" decirnos, pero
nuestros corazones están vacíos. Pre~lican~os de contin uo am or, paz, des·
111teres. humildad: pero para los ot ros.
Y lo que tan fácilmente pedi mos, mucho nos cuesta dar. Si la conciencia
grita rebelde coli tra nuestro egois mo,
pronto la acallamos: guarda ndo avaros_ \&gt;ara nos?t~o.s _nuestro tiempo,
acti\'ldades e 1111c1at1vas, rese r vándunos nuestro tesoro moral como los
ri cos retieneu su caudal, " haciendo tesoros en la tierra. donde la polilla y
el orí n corrompe y donde ladrones minan y hur tan." Olvidamos a cada paso
que es más bendito hacer mercedes
que recibirlas.
,\do ra mos la obra de Dios con la
pa labra, "prolij os como los gentile:.
t¡ue piensan que por s u parl ería se·
rán oidos," pero no con el co razón.
El amor y las obras ele amo r viven

Cerca del Hotel Gunter.

eternas. Y Cristo fué el Amor· el
amor, p~ rseguido, azotado, escarn eci·
do., .~rrojaclo. c)el temp lo y puesto e11
pn swn, martm za&lt;lo, coronado de espinas Y clavado en la Cruz· el amor
que .toda vía fu lgura como. 'una estre~
!la •.ncrustada en el firmamento e
ilu1111na no sólo el e~tablo Y valle de
Hetlem, y guía a los ~Lagos, sino que
alu mbra el mundo y guía a los hon1bres por los tristes y escarpados senderos de la ,· ida: el an10r, que ennobl_e~e las criaturas, que consuela y
for~1f1ca, qu~ red ime y sa l\'a.
. :'\o es preciso co mu lgar en la fé rcli
giosa para tener fé en la obra del
:'\_azareno ... Para los que ven en Jesus al l!Jo de Dios lo mismo que
para. quienes sólo es hijo del humilde
carpm tero de J u?ea, para µnos y otros,
para todos, Jesus es el 1\1aestro. Sus
e1_1se ñanza~ tie nen la virtud de persuad ir al salHo, al ig norante. al rico, al
pob:e. al plebeyo, al magnate; s u lenguaje es en tend ido por todos los ho m.
bres, y por los niiíos: su verdad v
grand eza, reverenciadas; y sus enseña nzas y su lenguaje, mode lo ejemplar des¡Jués de veinte s iglos. ofrece n el milagro de ser regla de vida
para todos las criact:ras y para todos
los tiempos.
Si· las enseñanzas y palabas de. J esús de ~ azaret no so n divinas, al
menos merecen serlo.
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�TOPICOS DEL DIA.
Mister Wilson tiene un secretario
¡Con que el Himno!
particular que se 11ama Tumu:ty. y
¿ y Don Venustiano?
este nombre traducido al espanol ,1~or
Paseándose entretanto por la front;n carrancista, ti ene que resulta r l u- tera. Fs prec;so recordarle aquC'l l'iemulto.
jo refrán:
Efectivamente, cuando "1
c iance ,,
"Camarón &lt;¡t:e se duerme
.
dec1'r chanza ' Y ''application"
quiere
·
1
Se Jo lleva la corriente."
significa aplicación, es lo mas natura
de l mundo que l\l ister Tt:multy ~e
X X X
convierta en el Señor Tumulto.. y solo un hombre que se llame. as1
f . puede
Los periodicos norte-american_os
asegurar que los ultrajes Hl ene1os a
com
unican qne el famoso "'l'hanksg1vlas monjas Y las profanacion_es de los
conventos son meras calummas que el ing Day" fueron sacrificados varios
Padre Kclley ha levantado . a r.os mi llones de "guajolotes." Porque en
sim patizadores de Don Venustiano.
este dichoso país, no se puede dar
gracias a Dios sin comerse tn "guaX X X
jolote."
''The San Antonio Express' comunicó la noticia de qt:e un ."Corone I"
O "G enera l" de apellido Cardena.s
bl · , se
¡
. a poderado de la po . ac1on
11a1)la
i' e·e
No()'ales Sonora. El referido e i~i:10
no "'se ~onformó con ,dar la not1c1a.
sino que deseo ademas. presentar a
~us lectores del retrato del menciona·
Buscó la
, ¡enas.
do ''Coronel'' care
r· . e1e Cárdenas y al no encone.ig1e
trarla, se decidió a publicar el retrato
1 Don 1\1 iguel Cárdenas, Cobernace
f
de Coahuila durante la
dor quefi!e. ia A1 pie del retrato
época por ma1 .
d
Don 1\1 iguel puso una leyenda ecI e
T
1
dicada al héroe de N oga.es.
.
El día menos pensac1o ,·an 'a publide don Abraham Concar el retrato
el 1 ''General Con
, 1 - con la leyen a ee
, . el
za
ez,
d
zález, Coman ante del Ejercito \!
Oriente."

\

X X X

J\ lvaro Obregón pidió a _1\1is ter
. para pasar cien .heFunston permiso
·
.
·11
·
t
s
ndos v1 is a al lado norte-amenca·
d'd
no, don d e po día n ser bien .,aten i os.
li
y el General yanki conced10. lo so .
d'ic1en
. do. que era el primer aceitado
.
'
·
1
·
ado
que palpaba en la gueto CIVI IZ
sos.
r ra que el es de hace quince meses
.
'l\istas
y
carranc1stas.
tienen 1os v1
. .
Mr Wilson ha pensado de d1stmt~
. que Mr · Fumton. Porque
manera
· s1
.
carrancistas
le
hubieran
las acciones
,
.
es · no hab1a reconoc1parec1·do sal,•a¡·
'
·
d~ a Don V enus tiano como gobierno
mexicano.
X X X
1

La prensa de la ciudad de Méx_ico nos comunica que Pablo . Gonzalez fue recibido por sus am igos en
. , Colonia mientras .cuatro
la Estac10n
1
' . as tocaban el Himno Nac1ona.
lllUSIC

- Página Recreativa -

La prensa ele los Estados ~n idos
afirma que el próximo mens~¡e de
~I is ter Wi lson v.a a ser excesiva mente corto, pues apenas "ª a contene r
cuatro mil palabras.
i Cuatro inil palabras!
¿!\ que le !'amarán largo estas
buenas gentes?
A la Encic!opedia Británica, únicamente.

Soluciones relativas al No. 10.
-o-

A la Charada:- Cucharada
A la la. Adivinanza:- A
A la 2a. Adivinanza:- O
A la Charada rápida:Marcela

X X X

El lTon. ;\fr. :-'erguson, Gobernador
del Estado de Texas, después de haber oído esa y otras frases históricas
de labios ele ;\Ir. Carranza, ha declarad o: ''Que tiene la cándida impresión ele que su invitante es hombre
apto para hacer la paz de México."
La precisión del lenguaje i! ega a lo
estético.
D. Venustiano ha prohibido la entrada a los X aciona les, ha prohibido
la en trada a los cxtranjer~s. ha prohibido la entrada a tocio el mundo Y
sólo hay entrada _libre a las casas
rartict:lares, a los Bancos y al saqueo.
Cuando ya no queden si no Constitucionalistas. mondos y lirondos, y se
aca be· C'i ' parqt:e, podemos estar seguros ele que la paz será un hecho.
!\' osotros siempre hemos tenido la
misma opinión: Para hacer la paz
en l\l éxico no se necesita sino una
cosa: que 110 quede ni una casa en
pie ni una vaca en cuatro. Cuando
l\!éxico esté como la palma de la mano, habrá paz y D. Venustiano Carranza ha sido. en esa labor única y
sobrehumana, el hombre único y semidirino.

--o-

Al Acróstico:
Anac R eonte
Arist O teles
Pin D aro
Her O doto
Pe Layo
Sa F o
Pel O pidas

Adivinanzas
- -o--

Sin ser mujer tengo medias;
Ando bien sin tener pies;
En muchas partes me ves
y mis cuartos no se alquilan.
Tengo lanza y no peleo;
Tengo dos puerta~ d~ entrad~;
Hago bien cualquier Jornada,
Tengo techo sin ser casa.
Fuga de Consonantes.

.

A . .a.. O ua... e.u.. a.o.
.o.. u a.i.o e .. a.. o .ie.o
.. o.. e .. ó:- .a .a.e .u.. o
. ue .o .o. . e.o. e.. e.o.

.~

Por eso eremos también que nada
más cándido que la opinión ele l\l r.
Ferguson.

El Poder Secreto.

¡ Qué cosa más blanca que cándido lirio ? como decía Gutiérrez Nájera.

--o-Con este maraYilloso libro resolv~rá
1.odas sus l l1·r·1cu1ta el es, será ¡)roteg1do
._
de la suerte, recobrará el canno perdido. se hará amar del ser que adore
Y logrará casamiento afortunado: ob·
tend rá éxito en todos sus negocio~ Y
enwresas, gozará de salud, atrae:·a a
una persona ausente, ~esa~rollara su
poder magnético Y dom mara a ~as personas que le rodean .• sus enemigos
.. , no
podrán causarle daiio Y adqumra valiosos secretos para curarse Ud. Y las
demás personas que soli~iten s.u ay~1~;:
Pida un prospecto gratis. D1recc10 .

El Jefe de la Familia Madero
X X X

l\lister Taft, ex-Presidente ele. los
Estados Unidos Y l\rister Garnson
actua l Secretario ele Guerra en el Gabinete de l\lister Wilson, andan ª. la
greña con motivo del pésimo gobierno ele las J slas Filipinas.
El ex-Presidente Taft asegura que
la política de l\11ister _Wilson es tonta
y el Secretario Garnson afirma que
la conducta ele Taft, es mendaz Y
malévola.
¡ As í se gobierna I

Y a propósito ele cándidos: El mismo día de la conferencia, se cumplió
un año desde que Cándido Agt:ila r,
hoy Jefe de la escolta del Primer Jefe, recibió ele las manos de los norteamericanos amigos la tierra libertada
del odioso dominio de los traidores
huertistas.

Bien hizo D. Venustiano en corresponder, en el Gobernador de Texas, la
recepción ofrecida hace un aíio a su
"Cohernador" de Veracruz.

J.

VENCE.
Habana, Cuba.
P. O. Box 491.

Tocados y Sombreros

�CERVANTES

Ultimos Estilos ...

CARTASlDE1LEONOR.

y la Literatura Española.
En la p róxima pri mavera Espaita
conmemorará dignamente el tercer
cen tena rio de la mue rte de Miguel de
•
Cerva11tes Saavedra, creador del "Caballero de la Triste F igura", el inmortal DOt'\ QUlXOTE DE LA t[Al\'CI l J\.
Con motivo de tal acon tec imiento, el
distinguido literato norte-americano, r.
J•:. He1111ett, actual director de T HE
POST, de \Vash in g1011, ha dicJ:¡o r ecie ntemente lo que a contin uación se
t ranscribe:
"Bien hace J&lt;: spaita en recordar un
pe r sonaje qne ha dado lustre a sus
anales literarios, y e n no grado inferior al qne en los ele su his toria militar le die ran sus co nqt.istadores e11
inumrrablcs campos de batalla y en
otras y desconocidas t ierras.
"Los trescie ntos años posteriores
a la mue rte de Cervantes, han veni1
do a de mostrar lo que realme nte es
l) ( ¡:-,,: QlJIXOTE-1111 lib ro mái un iversal mente conocido y leído que cnalqu ier otro en el' mmicio, con excepció n de la Biblia: nna producción litrrar ia que enca nta con su buen humor: que enamora con sn sentimiento
senci llo. convincente, .nu nca inoportuno: q1 e clcse ncadcna el robus to pensamien to: que comie nza en medi o de
un hnmorismo fan tást ico y acaba en
triste realidad: un lihro. en fin qne
ah ora y siempre puede leerse con dele ite y con provecho por todo in di viduo de mal qui era edad. y por tocio individu o de cualq uiera época.
"Si el recuerdo de Cervantes tiende
a aumentar el inter&lt;:s del mundo,
!retor de la literatura española en g-eneral. t,11 suceso hará ot ro se rvicio
t~tr.;\·!t:· ·~~'" .... ~~('t"~ -- '!..~~ c~~~=F-SZ~
~
no me nos estimable. P orque la naModelo de vestido para Señora
cibn que produjo a Ce rvantes, h a proclr,cido igualmente 1111 número consi·
cretar;a del :\trnco. an11nc:arf1 los dr- derable de otros escrit ores qne tamPan--Amer:cana, del poema Annabel
hirn han contrihuido a hacer ele la
tallrs ,te nn a ob ra clramática española
Lee, es obra de la señorita Ca rmcl a
v de ,in Cuadro Español, qnc será n literatu ra de aquel país. lo qnc es :
En late. de Sevilla. España. y socia ·,lcsernpeñados por miembros ele l.! 11 11 almac.én de riqu ezas intelectnalcs
corrrsponcliente del /\ tenro.
Socie1lad el 7 del próximo Diciem- &lt;'11 qne la mente cscnclriíiadora pnrde practicar in cursiones, sin agota r.
'·En la parte mrsical de l programa
hrr. E stos trabaj o s se pondrán en
tomarán parte el seitor don J or~e r srcna' bajo la di rección de la sei,ora s11 contenido.''
Por las copias, David Cerna.
Rcnt er quien ejecutará alg unas pie- rloña Rosario de :\1 orrison. · La obra
za s en el piano. y el sei,or don i\í a- alr,dida es •·zarag ncta,'' de Mig uel R anucl Prieto quien cantará can cion es
mos Carrión y Vital i\ za.
mexicana s.
"La reunión ele Diciembre se veri''El señor don P edro Requcna. ficará en la Legaci ón del Perú. Y en Especialista en enfermedades
miembro del Latin-Amer;can Bur eau, aouclla r l }.linistro ele est e país . s ede niños y partos
de N ue,·a Yo rk. tomará participio en
íior don f cde rico Alfonso Pe zet.
la misma velada, recitando algun os pronunciará un d iscurso rn es paito l, Y
de sus poemas mexicanos originales.
será quien reciba las principales aten130 N . Sta. Rosa A ve
"Se di stribu irán ln ego diplomas a cion es de parte del Ateneo ."
San Antonio, T ex.
\os nuevos socios.
" La señora Jcnnie O. Berliner, se-

•

Dr. Heraclio González

Tel Trm?is 940

NuerJo 206

M¡

querida Luisa :

·' ':l.::.":!40
- _ _ _ _ _ _ _...

Como te pro-

met í en mi anterior voy a procurar
ayudarte a seleccionar los mode.los
que te servirán para la confección
del " tr ouaseau" de invierno de tus

~-

niños.
,
En México, en aquel hermoso pa1s
donde eternamente reina la primav~ra los niños van generalmente vesttd;s de blanco ; muselina finísima, trasparentes encajes valencianos en combinación con primores de Irlanda o
bol, llos delicados se usan para el arreglo de los trajecitos de las '.tiñas ; p~ra
los nenes el "piqué" de ltno o bien
la sarga suave que tan bien se presta para los de estilo marinero; aún en
plena época de N avidad los bebés
llevan el restirado calcetín de seda
que les deja al aire las sonrosadas
pantorril1as; usan zapatilla, Y l?s pequeños sombreros se confeccionan . de
gasas ligeras y vaporosas que deJan
e scapar libremente los rizos rub~os
O castaños; a veces, como medida
de precaución, la niñera les ll~va bajo el brazo el confortable abriguito de
terciopelo que casi no llegan a necesit·ar ni a la vuelta del paseo. Pero
aquí donde el clima es tan inclemente los niños deben ir bien abrigados ;
trajecitos de lana,· paletós con pieles,
gorras también de piel y ajustadas a
la cebeza, sweaters de lana y algo que
es muy útil y cómodo para ellos: las
polainas; todas estas son prendas indispensables para el guardarropa del
pequeño en esta estación; el otro día
ví un niño como de cinco años con
un abriguito muy lindo ; era de pa1io
color " beige" con cuello y puños de
piel café oscuro; llevaba polaina del
mismo color del gabán con una her·
mosa botonadura de concha que le
subía hasta arriba ele la rodilla; usa
ba una gorrita rusa de piel café con
penacho al frente, idéntica a la que
usan los soldados de Rusia ; completaba su indumentaria con unos pequefios guantes "beige" y t odo él se daba
un aire de señorito que le sentaba
muy bien ; iba acompañando a su mamá-una elegan te dama vestida de
gris topo- y le daba la mano a su
hermanita, una n iña rubia de ojos
verdes que llevaba un abrigo de terciopelo negro estilo imperio con p iel
blanca al borde, en los puños y en el
cueJto;calzaba sus piesecitos con
unas botitas altas de charol neg ro y
cabritilla blanca orlada de piel del
mismo color y cubría su blonda cabeza con una alta y e~trecha gorra de

piel blanca también: completaba sn
traje con un manguito de pief que la
convertía en una peq ueña rusa.
Por lo demás la moda pára los
niños debe ser sencilla y cómoda ; que
les rleje los movimientos libres y al
mismo tiempo les proteja contra el
frí o : una de las prendas de ropa más
útile; para los niños es un juego de
"sweater", gorra y polaina-pan talón
Que les c ubre desde el pie hasta la
cintura; esta indumentaria aun cuan,
do no se bella y transforma a los niños
en verdaderos esquimale~ @i: suma-

mente cómoda para ell os; como es de
la na sua ve los de ja jugar co rrer y moverse a su a ntoj o y al mismo tiempo
los a briga admirablemente bien : te
recomiendo mucho esto como tra je
de diario para tns nenes y procura escogerlos en un tono oscuro como
guinda o azul marin o pues esto te
evitará la necesidad de mandarlos lavar con demasiada frecuencia.
Adió s mi querida Luisa; esperando
que te sean ·útiles mis indicaciones te
abraza con cariño tu amiga,

LEON9R,

�•! .

Banquetes Dominicales

vuelve a poner en la lumbre hasta que
, espese bastante. Se pone en los platones y se rrieten al horno a que st
dore un poco.

Concluaión
la otra tortilal y se mete a la estufa
a que se cueza.

R~~IHA M[XICANA
SEMANARIO ILUSTRADO .,.

PAN DE FECULA DE PAPA

h

-o--

DULCES Y PASTELES

1

· /r:•Hi1

Ingredientes:5 huevos.
5 cuch.aradas de azúcar.
5 ct:'charadas de fécula de fapa.

Queso de Almendras.

U na libra &lt;le Almendras, 16 _yemas
de huevos y 2 libras de azúc~r; se
muelen las almendras con 10 claras
y se mezcla con las yemas que ya han
de estar bien batidas. Se incorpora
bien ésta mezcla .Y se echa en el azúcar que ha de estar a punto de caramelo y s~ S'i1nie batiendo has ta que se
despegue del caso la pasta. Se coloca
en un molde redondo y se saca lt:ego
que se enfríe.
..
....
\ -.~/\:~
. , · COCADA. " · . :.?
v,1$-·,;
~ :,&gt;{'i
"'
A un liho de leche endu.lzada al gus
to, se le pone Vi libra de:, coco rallado. : 1'ttégo que la leche lfiya hervido
se le pone el azúcar y se le agrega
la mitad dei" :coco, a que espese un
poquito. Se baten 4 yemas de huevo
y se revuelven co'n el resto del coco;
se saca el caso de la lumbre y se Je
eciüi4a mezcla de yenias y coco; ,se

'

1·,./.&gt;JJVIJ

Director y . :f:&gt;ropietario

,. .:·: , · .·

Lic. Nemesio Qarcí~.

Se baten las yemas con el azúcar,
después se agrega la fécula y por último las claras bien batidas. Si se

Nu,áryo.

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COSAS DEL TIO SAM
Tal es el título de un libro sensacional del LIC. QUERIDO MOHENO, qüe próximamente será lanzado a .la publicidad. Criterio libre, observación penetrante, ironía aguda, son las características de esta obra
que hará época en la literatura mexi cana. Para que el público juzgue su importancia, anticipamos el Indice:
!.-La Antesala de Uncle Sam. II.-De la ·Habana a New York. III.-Cocina y Literatura. IV.-La Abominable Metrópoli. V.-El Molde Americano. VI.-El Rebaño de Panurgo. VII.-Los timos de Acá. VIII.
-Sobre el mismo tema. IX.-Siguen los timos. X.-Home sweet home. XI.-Home, sweet home (concluye).
XII.- Combination salad. XIII.-Si Lincoln resucitara. XIV.-El Lado Bueno. El Porvenir de Uncle Sam.

160 páginas en So. por 60 centavos. A los Agentes y Libreros, precios especiales.
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1915. Año 1. No. 13. Diciembre</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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.

Re?Jista Mexicana.
SEMANARIO ILUSTRADO.
DICIEMBRE 12 DE 1915.

VOLUMEN lo. NUMERO 14.
PRECIO, 10 CENTAVOS.

�/

'

REVISTA MEXICANA .
.Semanario Ilustrado.
Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio. Texas, under the Act. oí March 3. 1879

Año l.

San Antonio, Texas, Diciembre 12 de 1915.

Número 14.

El Preconstitucionalismo~
Cinco años de guerra fratricida han consumido la mayor parte de la riqueza púb!ica, y lo que es más sensible aún,
han destrozado los últimos vestigios de las antiguas instituciones. La sociedad mexicana vive desde hace año y medio, sobre bases falsas y movedizas, y carece de leyes y
autoridades que le garanticen el respeto a la vida y la propiedad. Desde que el Presidente Carbajal interrumpió voluntariamente sus fünciones de Poder Ejecutivo y autorizó la
disolución del Ejército Federal, los Tri;bunales se quedaron
s·n brazos que hicieran efectivas sus sentencias, y el pueblo
entero quedó sometido a la voluntad de las gavillas armadas
que inundaban el territorio mexicano.

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Don Venustiano Carranza comprendió desde el primer
momento que no ejercía autoridad sobre los "Generales" y
"Go'.:lernadores" que integraban el llamado Ejército Consti·
tuciona'ista, y que, con solo manifestar un intento de concen·
trar el mando, provocaría rna insubordinación general. El
ex-Gobernador de Coahuila se dio cuenta de que todos los
caudillos que se encontratan en s:i derredor no consentirían
que su poder absoluto fuese limitado por leyes y decretos,
que garanfzasen una vida civilizada, sino que por lo contrario estaban desosos de continuar en un régimen bonanci-ble de inrresponsabilidades; y anhelando él, a su vez, contin,·ar con su t'tulo de "Primer Jefe," acogió con ent,1siasmo
la idea de rn "período preconstitucional" que lo libertaba de
la obligac:ón de poner a la sociedad bajo el al,llparo santo
de la Ley.
El "preconstitucionalismo" ha sido el disfraz bajo el cual
ha ocultado Carranza su impotencia. Sabe Don Venustiano
que Orregén estará dispuesto a hacer su voluntad omnímoda
donde quiera que se ha' le, y que hasta Pablo González, el
más fiel de sus amigos, rmpieza a hacerse tocar el himno
nacional rn la Cap:tal de la República. Sabe 1g1.1almente que
el día en que ¡:rocure poner valladares al autoritarismo de
Obregón y a la vanidad de González, perderá hasta la categoría meramente nominal con que tanto se envanece. Por
consiguiente, deja hacer, y romo "NO HA LLEGADO EL
TIFMPO DE ORGANIZAR," y "es extemporáneo volver al
régimen com:tituc:onal," divierte sus ocios en visitar poblaciones y se goza con el poco envidiable deleite de escuchar discursos. Después de todo, es lóg:co: puesto que no
t:ene el oro del poder, se conforma con sus ialsos oropeles.
Nat,.ra!mcntc, con ese sistema, lo único que logrará Carranza será continuar su situación equívoc4 y perpet,1ar en
México, por algún tiempo, la creciente disgregaC:ón del poder. A medida qu: pasen los días, irá siendo más débil l;¡
a11toric!ad central, en tanto que la autoridad de los caciques
se consol"dará más y más en sus feudos respectivos. Alvaro Obregón que es el que más espera del porvenir, ha vuelto

a su Estado natal, en donde seguramente sueña establecer
las bases de su fut vra vida. Pablo González, menos práctico que el caudillo sonorense, se ha limitado a rodearse por
"pitines" vesf dos de Generales, que recompensan las mercedes de su señor, murmurándole a los oídos, la profecía de
las Brujas de Macbeth. Salvador Alvarado da rienda suelta
a las extravagancias de su cerebro calenturiento, creyéndose
el apóstol de la Revolución, tal como antes se creyó apóstol
de la enseñanza. Y así, cada quién, por su lado, y sin fuerza superior que los congregue y armonice, enderezan sus
energías por rumbos contradictorios, arrojando la Patria a
t·n verdadero caos.
Al principio, muchos creyeron que el peligro carrancista era Villa. Y suponían que tan pronto como éste fuera
vencido, quedaría consolidado el trono de Don Venustiano.
Pero lejos de eso, el aniquilamiento del cabecilla durangueño no ha traído un sólo elemento a la reorganización nacio·
na!. Continúa fa República en estado de ansiedad, el Código
Penal, suspenso, los Tribunales cerrados, las elecciones pendientes y el Pre-Constitudonalismo imperante. En una pa·
Jabra. los jefes mi!?tares siguen imponiendo su omnímoda vo1'&lt;,ntad, y Don Venrstiano pers·stc en s~s giras pintorescas
fscrchando los sonoros ditirambos de sus campanudos ora·
dores.
Ahora, los Estados U nidos han reconocido a Carranza
como Gobifrno de México, Villa está aniquilado, la reacción
se encuentra en el destierro. . . . ¿Qué razón existe para sostener la prórroga del período preconstitucional? ¿Por qué
Carranza no ha organizado su gobierno? ¿Por qué no dicta
rna ley, o cuando menos unas bases generales, que normen
los puntos más importantes de su administración y marquen
les cercos indispensables a las autoridades políticas y militares? Nada hace Carranza y nada hará, porque nada le permiten sus aparentes subordinados. Como está seg,1ro de que
los cal:ecillas de la Revolución desobedecerían cualquiera ley
que pusiera rienda a sus desmanes y tropelías, prefiere Ca-rranza continuar su "PRE-CONSTITUCIONALISMO" que
es el mágico secreto de la lealtad de sus partidarlos.
Después del pre-constitucionalismo vendra el post-consúucionalismo; pero sea que a la palabra qtte sirvió de bandera a rna Revolución se le anteponga este o aq,1él prefijo,
lo cierto es que bajo la autoridad nominal de Carranza, Mé·
xico no podrá entrar ·dentro del carril de las instituciones y
de la Ley. El día en que Don Venustiano haga el ensayo de
prohibir el famoso "pre" en su organismo político, le pasará
lo que al morfinómano que quiere suspender en un instante
el vicio que ha alimentado a fuerza de vacilación y debilidad:
comprenderá que su mal es tan grande, qu: después de haberle amargado la vida, lo condena a seg11irlo teniendo hasta
la muerte.

�n. 45

Posito de Guadalupe -

mexico

El Estandarte de la Virgen de Guadalupe custodiado por los Grals.
Gregorio Ruiz y Emiliano Lojero en una de las fiestas del
1

Centenario de la Independencia.

La Virgen de Guadalupe
La Vírgen de Guadalupe es más
que mex icana :es todo M,éxico.
Los hombres pueden ser incrédulos; los pueblos son siempre creyentes; la razón y el análisis, capaces de
ll enar un alma, no alcanzan a todo
un pueblo, a quien mueven los sentimientos y en quien se multiplican las
pasiones. La sed de ideal, sin embargo, es tan viva en las masas como
en los individuos y allí donde las
profundidades de la meditación y el
esplendor de las grandes teorías no
enciende los espíri tu s, la luz sobrenatural de la bondad celeste, un rayo
mi serico rdioso de espe ranza, alivian
el hambre y la se d, refrescan los sudores de angt:stias y de fa tigas y dan
paz a los espíritus sencill os, con más
eficacia cuanto mayor es el cansancio
y con más dulzura cuanto más amarga la ex is tencia.
Ese don divino de consolación y de
amor es el que ha hecho de la Vírgen
de Guadalupe el centro de un ión de
los corazones mex icanos. pues ante
ella no sólo se contempla a la imagen
de la elegida de la Divinidad, sin o· a
la protectora de todas las muj eres
nuestras, a la Mater Adrnirabilis de
nuestras madres y de nues tras esposas. Y más aún: a la protectora de
la raza entera, ante quien se han postrado en peregrinaciones seculares,
las frentes humildes y curtidas de

nuestros paisanos, y ante quien se han
descr.bierto las frentes luminosas de
nuestros héroes y en cuyo nombre se
han llevado a cabo las más estupendas hazañas de nuestra historia.
!\arra !a tradición que Juan Diego,
devoto de la Vi rgen, la invocaba a
menud o, y en el cerro del 1'epeyac,
áspero y pedregoso, cubierto de abrojos, de cardos y de espinas, se arro_dillaba a orar fervo rosamente, y que
alguna vez, cuando más doloric1o estaba su cuerpo y más contris tado y
humillado su pobre espíritu, vio a la
Vírge n que flotaba sobre las púas ele
un ma.guey.
Corrió el indio a llevar la nueva al
/\ rzobispo, pero no logró llegar hasta él. Regresó al lt.:·gar del prodig io,
a pedir al gún signo para ser creído.
La aparición se repitió y en prenda
visible y material de ella, nacieron
rosas. claYeles y violetas de entre
los secos peñascos, donde sólo podrán nacer espinas. J ua,n Diego cortó las [lores marav illosas, ll enó con
ellas el "ayate" que l! evaba atado al
cuello y aprct_acla su cosecha contra
el pecho volvió al palacio Archiepis·
copa!. Venció su ardor la resistencia
de los familiares y fué llevado a presencia del Arzobispo, el Ilustre D.
Fray Juan de Zumárraga, a nte quien
refirió los prod ig ios que había visto,
añadie ndo que, en prueba de la verdad

ele su di cho, llevaba flores que no
habían nacido jamás antes en a,q uellos
ri scos. Soltó los extremos del ayate
y cayeron, frescas y fragantes en pleno invierno, las más admirables rosas,
los más rojos claveles y las violetas más perfumadas. Mas si el asombro del santo Arzobispo había sido
grande, ll egó a la .e stupefacción al ver
que sobre el ayate de Juan Diego,
había quedado 1.a Imagen de la Vir~
gen, pin tada por las flores !
Y así nació el culto de la Vírgen
que para mostrarse en M'éxico, quiso aparecer morena.
La leyen da re 1ig iosa ha sido algo
más qu e dominio de la I glesia : ha
si~lo nue stra leyenda : lleva cons igo
la poesía profética de nuestra Independencia, después de haber sido la
fraganc ia ún ica de nuestros indios en
toda su vicia de sujeción, y enciende
y g raba con un esplendor ele vivas
rosas, la Image n ele la G uadalupana
en la dolorosa his toria nuestra, más
agria que el Tepeyac, con más cardos, con más espinas.
Después de su misión de amor en la
_é poca colonial, fu'é lá baro y fué escudo en las manos sagradas del Padre
H idalgo: Nuestra vicia como Nación
autónoma com ienza aquella noche glo
riosa del 15 de septiembre en que,
elJa ftte la guía ele los In surge ntes.,
fué ella quien presidió con sus ben-

diciones a la epope,ya ele once años,
y el g rito de guerra de toda la campaña ; aquel ¡Viva la. Vírgen de Guadalupe! llevaba consigo tocio lo me. jor nues tro, todo lo mejor pe una
raza: la unidad, que nunca se consigi;e como en el sufrimiento, en la
esperan za y en la. oración. Bajo el
patrocinio de sus ojos n egros y de
sus man os morenas, pusieron nuestros P adres el destino ele la patria,
y la .tradición ha pasado a ser no relig iosa sino nacional, no cuestión l it:
creencias sino ele historia.
Además de que conserva en los
gruesos hilos del tejido el temblo de
mill on es de labios que han implorado a sus plantas, de que están llenos
sus oj os de las miradas de dolo r y de
agradecimiento que ha contemplado,
de que están colmadas sus manos con
las mercedes que ha di spe nsado y sus
labios con las bendiciones qu e ha he·
cho sentir a los corazones ele todo
un pueblo, E lla oyó la voz de rebelión
de labios ·del Libertador, E lla oyó los
gemidos y los gritos de triunfo de
los que caían invocándola. E lla sintió
el beso adorante de Morelos y está

consagrada por la vcnerac10n de
nuestros a.ntepasados y por la sang re ele m:estros más gloriosos ca u&lt;li,
Pos.
Cuando en el Centenario de la Independencia pasó por las calles de
México, en el Estandarte de JT idalgo
acompañando las rel iquias de Morelos que, como don regio, presenta,r a
el R ey D. Alfonso Xlll en nombre
de Es pafia a nu estra patria. ¿ Qué
destin o hizo que mandara la división
el General V e lasco, que la escoltaran
los Generales Lojero y Gregario Ruiz,
qu e la recibiera en el Pa lacio Nacional, el General Porfirio Díaz? Parece que se cerraba un ciclo: que la
patrona de la Independencia acudía
a despedir a l último año de vida. librL
ele México, ciando a l defensor de Puebla, en un saludo póstu mo, la bendición ele Dios y • 1a bendición de Hidalgo; que el pobre viejo a quien
a menazaban en esos m omentos lo~
pseudo-libertadores qu e han venido a
rendir la bandera a pies extraííos, tu vo una compensación suprema, y que
s i había de morir en el destier ro, si
h abía cometido errores y amasado

rayos, todo desaparecía ante una sola
consicleráción : había amado a su patria, había defendido su clig nidd : Je
había dacio el esplendor inaudito ele
1910, y el viento de cien años antes
le traía en las man os divinas ele la
Vírgen de Guadalupe, en el E standarte de Il iclalgo, el homenaje ele la
patria libre ante la agonía ele nu estra
dignidad y de nuestra independ encia !
Por coincidencia horribl e. también
Grega rio Ruiz, el caballeroso militar
que prestó g uardia de hon or a la
Guadalupana, cayó a manos ele l0s
bárbaros, sin juicio y s in sentencia,
asesinado en el Pa lacio.
Una leyend a más en la his toria de
la Vírgen India.
Son tantas las que ya existen, que
sólo recordaremos una : E n la escalinata que con duce a la Capilla, construída en el Tepeyac, sobre el lugar
en que t uvo lugar la aparición, Capi lla en la que por algún tiempo estuvo la Imagen, antes de se r transladacla a la soberbia Basílica en que
hoy se encuentra, la que no pudo se1
construída en la altura por el deseo
de que fuera vast a y magnífica, existe

�Evacuación de Varsovia. Los campesinos rusos abandonan sus hogares
ante la llegada de los Alemanes
.

La Libertad de la Prensa
"Revista Mexicana" ha sido prohibida.
DESDE J A UJA
A 29 de Noviembre de 1915.
!lri bien querido colega:
Entre las demostraciones de amor
a la !libertad que tenemos· ya catalogadas con el adve nimiento de • la
restauración, merece lt1gar preferente
este hecho: ''REY ISTA MEX1J CANA" ya no pasa nuestras fronteras.
Estos li bertadores han dispuesto,
valiéndose de stis sabuesos, que esa
publicación deje de tener entra&lt;la en
este florcci-:nte país, y estamos hace
cuatro semanas sin leer una sola línea
de las que salen de e:.a redacción.
Se comprende bien el móvil de tan
libertario a.cuerdo : "no desorientar
la op inión públ,ica", ni más ni menos que como reza la ley sobre supresi'ón de agrupaciones políticas.
Celosos de la tra.nq'uilidad del país,
los mandatarios del día no quieren
que tus escritos vengan a ser causa
de motines populares, y acabe por
perturbarse la paz, aquí donde la estamos disfrutando completa, orgánica y radical, no a medias, artificiosa y vacilante como la que imp~ró
bajo la bota charolada de Don Porfirio.
Después de haber hecho la guerra,
estos caballeros de la polaina quieren probarnos que saben ser soste-

nedores de la paz; y como nada existe más peligroso que ia mentalidad
de los hombres cuando se encamina
torcidamente. han de comprender que
esa Revista es un elemento nocivo,
perfectamente apropiado para echar
por tierra estos monumentos creados
a la sombra de los benefactores del
pueblo. ¡ Estarles costando tantos
sacrificios la reconstrucción naciona 1,
y venir tú con tu labor antipatr iótica a desbara.tarles con cuatro plnmadas lo que ellos a sangre y fuego
elaboran sobre sólidas bases, es una
abominación! Han obrado, pues, con
admirable acuerdo, cerrando el paso
a un periódico como el tuyo.
Habemos a lgunos reaccionarios y
traidores a la patria que nos sentimos a fli gidos ante esta libertaria. disposición; pero sinceramente reconocemos ( también nosotros tenemos
m:estro "reconocimiento") que es
muy merecido el castigo que se nos
impone. ¿Quién nos da derecho para alimentarnos co1tmanjares que ponen en grave pelligro nuestra vida,
como hijos de un país que ha llegado
al culmen de las prerrogativas individuales? Estos de la "gtoriosa" (segunda etapa) están en el deber de
procurarnos la mayor suma de be-

neficios, y el pri mero de ellos es la
"salud públ ica," como aquí se le Jliama. Y para que ésta no se resienta, hay que apartar del olfato y aun
de la vista todo lo que pueda dañarnos el organismo. Lo malo es que
lo vedado despierta apetito, y el día
en que por un fraude inic¡¡o se les
cuele a los sabuesos vigilantes cualquier eciemplar de tos tuyos y venga
sigi losamente has ta nosotros, vamos
a tirarnos sobre él con vo racidad de
tigres des¡1ués de veinte d ías de rezago en la alimentación. Y con atracones así, a lo desesperado, nos pondremos malísimamente del estómago.
i Los apuros en que se verán n uestros benefactores al enterarse de los
estragos causados en la salud pública!
¡ Y las rabietas que les dará la
ineficacia de esta moderna terapéutica social!
Pero cuidado con lbs organismos
viciados. Y a nosotros, con lo poco
que .veníamos saboreando de los
productos de tu elaboración, nos acm,tumbramos de tal modo a esos potajes, que acabaremos por ponernos
canijos si nuestros protectores logran éxito cabal en la patriótica labor emprendida. Y n'o será mucho
si nos ataca el delirio del hambre.

..

Sra. Paula Lecea de Botello y Niña Cit:lo Aurelia Botello, esposa e hija del último Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León.
¡ Y esto en un país como Jauja, donde todo es abundancia. regalo y uaratura ! ¡ Figúrate qué sarcasmo!
Que es nacionalista la obra d.:: los
actuales redentores, nadie puede negarlo. Impidiendo la introducción
de periódicos que aparecen en tierra
de yanquis, favorecen indirectamente a !la prensa de este país, lo cual
tiene que considerarse como labor
de nacionalismo puro. Así, los que
gustamos de lectu ras del día, o no&amp;

lanzamos ,·alerosamcntc al piélago de
la verbosidad revolucionaria, tan delirada y nutriti,·a, porque aquí no se
admiten escritos qt:e tiendan a "desorientar la opinión pública," o nos
resignamos a vi•ir sin este alimento
intelectual.
lllirándolo fríamente
para. qué lo necesitamos? Que no~
baste lo que pasa por delante de
nuestros ojos, par:i a fianzarnos en la
idea consoladora de que nos estamos preparando al disfrute de una

larga era próspera, en la que el absolutismo quedará fuera de régimen,
Y la uniformidad de criterio político
acabará con esas divisiones que tan
funestas son para los pueDlos que ya
lograron manumitirse.
Como ves, a pesar de la manía de
los decretos, no se ha lanzado disposiciones visible y tang·iblie para interceptar el paso a tu Re;ista. -Ña da de alharacas: todo calladamente
(P3sa a la última pág.)

'

�El Rey de W urtemburg pasa revista a sus tropas en territorio francés.

Las Grandes Horas
Las dos Vendimias.
'l'raducción de "~evista l\Iexicana".
Desde que partieron las golondrinas, ha perdido el cie!o su azul resplandeciente y seráfico: tiene hoy gri~
ses profundos como de manto de invierno.
El Dordoiia, entre sus riberas despejadas. en dond~ danza a las · horas
de bruma la ronda de las hadas violetas, parece más ancho: diríase que se
ha desbordado, que corren más profundas su aguas de estaño al tornarse glaciales. Empiezan los hilos de
humo a nacer de los flancos de los

El defensor de los Indios.

Fr. Bartolomé 'de las Casas.

tejados y los árboles, pensando en sus
hojas, se hallan consternados.
En la llanura gascona, en las hondonadas esparcidas ante m i vista, lo
mismo que en las ancas de los vallados pedregosos, distingo a lo lejos
un hormiguero de gentes, entre los
rahs follajes de oro negro y de ver-

de bronce. J nclinados hacia el suelo,
en actitud de tiradores en acecho.
¿se ocultan acaso al abrigo de las redes y setos que forman los pámpanos entrelazados? Bi~n sé que no:
-Están en la vendimia.
Grandes maniobras de l otoiío. Cel~bración del antiguo rilo eterno.
11 umildes vend imias que presentan
ac¡uí la imagen simplificada, pero sin
embargo, exacta, de las magníficas
recolecciones producidas por los opu
len tos viñedos inmensos. En esta
grave estación en que la naturaleza
y la vida misma cambian tan bruscamente de carácter, en que todo se
esfuerza por desligarse para recogerse mejor; en que parece, a primera
vista que sólo quedan pérrlidas y añoranzas, una obra de recompensa, de
soberbia y legítima ganancia tiene lugar a pesar de todo: la vendim ia, que

viene a coronar la ingrata labor del
vinícola y lo compensa. Y se lleva
a cabo en los campos, hoy como siempre; pero ¡ cuán diversamente! Fuera de los vi.ejos y de los niños, no hay
sino mujeres para la tarea y el vermellón de más de una falda está allí
recordando con su mancha vibrante
c¡ue el varón, hace ya catorce meses,
partió para vestir el pantalón r ojo.
Desde entonces, no lo han vuelto a
ver sino una sola vez: en una licencia breve, vestido con el azu l lejano
de los horizontes en los que aun se
halla, escarbando la tierra. Qué fa lta
hace s iempre; pero sobre todo en la
cosecha! Tan frágil y tan ligera, la
espiga que se mece pide al segador
más fuerza y más emp uje que el pesado racimo al viñador. Basta la
mano para desprender el racimo, dedos débiles lo cortan. E l chiquillo que

�do nada por esperar. "Pero, diréis,
llegaremos demasiado tarde a esas
tierras de Canaán despojadas ya por
el otoño". Sí , tarde para las peq1ieñas vend imi as, pero no para las gran des. las de los ejércitos.-Si los \' inos
rosados, si los vinos grises han s'do
fermentados ya. son nuestros soldados
quienes habrán de beberlos. Fn el
M osa. en i\f ose la, en Lorena. hasta
las pendientes cobrizas del Rh in. se
Yr ndimia rá, sin cuida rse de la esta-

d ,n.
Y cuando el burn Yiñaclor de Francia ebrio ele gloria haya regresado a
su hogar, a sn granero. a su pequeña
bodega, !as mujeres, las niñas, ya
crecidas, le servirán lentamente, más
tarde, el vi no de 1914 y ele 1915, el
vino generoso del recuerdo, que valdrá por todos los vinos crudos. por
todos los vinos raros.-"fu;mos no!J&gt;otras. recuérda lo, quienes nos enroj ecimos las manos en la vend im ia". E l
responderá: " Lo recuerdo. Y o me

:..

El Archiduque J0sé Francisco y el Príncipe Heredero de Austria conversando con algunos
·
ofidales y autoridades civiles.
no es más alto que la parra, y el
se unen s in cesar y funden sus púrpuabuelo encorvado que se le une, están
ras fecundas.
aptos para esa obra fáci l.
i\l e agrada, y prefiero no ver en
Pero ¿es posible ciarse cuenta de la ello rn efecto del azar, que la época
ausencia de los hombres sin pregu n-. del comienzo, a l frente, de nuestras
tarse adónde están ?-No. Y al pun- grand es vendimias, coinclda con la de
to, iluminada por el ft:.lgor de los he- las pequeñas, a retaguardia, y que
chos nuevos que acabamos de saber, aquí la podadera y las tij e ras de !ala respuesta surge, sola, impresionan- ~ bor hayan segr.ido el ejemplo de las
te de oportu nidad: " Los hombres es- l0 ayonetas. Sí, hermosas vendimias,
tán también en las vendimias, en las comp letas, las de nuestros so 1dados:
otras, las que comienzan ig ualm ente vendimias hechas a l raso, en las rea coronar su labor i,1grata." Y todo des de hierro de las viñas alambralo que éstas tien en de inocencia y de das, y en los bosques raspados, tah:i.
paz, tie nen. las de allá lejos. de te- dos, sulfatados por la metralla, en
rror y de muerte. i\Ias, cada una en donde !os árboles centenarios reducisu género, tienen las dos su razón de dos a astillas no tienen a un metro
ser y su bienh echora necesidad: se de l suelo sino tirabuzones torcidos:
completan y van juntas al mismo fin. vendimias que se prosiguen en los
El vino y !a sangre tienen entre sí embudos del campo de ba tall a, co11una corre laci.ón maravillosa y oculta vertidos en las cubas humeantes de
que la guerra hace visible. La sang re estas horribles recolecciones. Y ¿ de
qr e hoy está corriendo y que la tie- dónde ha partido, de dónde se ha Jan··
rra bebe, parece un vino redentor y ndo al fin este esp léndido y fur iomi lagroso, y · el li cor qu e corre de la so movimiento de vendimia? De lá
Yiña presenta más que nunca el as- Champaña! de la región por excelenpecto sagrado de la sangr e y la pro- cia de la viña del reino de los vinos,
mesa de sus virtudes. Ya salten del arrasado, removido, hecho trizas, nunlagar o de las venas, estos dos ríos ca exhausto! No es posible, aunque
corr en como dos fuentes de vida que se quiera, dejar de ha llar en esta elec-

_)

........ f

c'ón tan apropiada del terreno, en
estos momentos, una intención de eleg-ancia francesa. Por privi legio ins igne y merecido, esta Champaña dolorosa es uno ele los escasos Ju,gare.:;
doncl e se habrán hecho a la vez, inmediata la una a la otra, cas i en la
misma línea, las dos venldimias. A llí,
los racim,os habrán caído en los canastos al sonido del cañón, a la 1111s·
ma hora en que los racimos alemanes
crujían aplastados bajo las prensas de
nuestra artillería.
A la ·hora actual las vendimi.as rústicas han terminado. Adiós cepas y
racimos! La viña no tiene ya en
su cahel!era roja los hermosos frutos maduros que la adornaban; no
queda 1111 solo grano para los pájaros!
Pero las vend imias de la patria, las
otras-. no han hecho sino comenzar y
prosegu,ran siempre. Serán largas.
Bien puede pasar todo el invierno en
ellas a tal punto es grande el viñedo
por purgar: fo rma horizonte. S in
embargo, se llegará a ver el fin. Y
después de éstas vendrán otras, cada
una a su tiempo, y en viñedos no menos famosos y que no habrán perd í--

las enrojecía también".
En el hogar, cuyas paredes tienen
afelpado más suave q1:e la cepa
ele !as botellas, mirarán cómo se cris-

1111

pan los sarmientos tor turados por el
fuego y cada uno encontrará en ellos
r1 esp~smo de su pasado. Las mujeres re, ivirún en aquella s flamas los
largos s ilencios de las veladas, en la
c::isa estupefacta. y el héroe escuchará
en el crepita:· de la madera seca el
ta c-tac rabioso ele la ametralladora.
Entre la sarabancla del chisporroteo
los niños verán flores y moscas de
oro: el padre ,·erá allí cohetes e incend ios. Y por muchos inviernos
así, poco a poco, paladearán el v'no
respetable de la victoria. El refrescará 1as gargantas enronquecidas por
La Ma rsellesa. No se prodigará, no
será lle,·ado a la mesa sino en las
fi estas de fami lia y en los aniversa-

rios.
Y, en aquellos tiempos,

nuestros

enemigos también destaparán sus botellas, pero si,n alegría, en una Alemania herida y deshonrada. Tendrán,
ciertamente. sed siempre-más aún
q1:e antes! Guardarán s iempre la surerstición de sL.s zafias borracheras.
Repetirán siempre el vino a los pies
de a1 c:lla de los Bávaros. Levantar:111 s iempre s1 s copas erud itas, s us
co¡,as de Bohemia. todas las vasijas
y jarr os de sus \'iejas leyendas. pero
el Johannisberg habrá desechado la
azúcar de sus buenos tiempos, el Rudesheimer. el Liebfrauenmilch les ras! arán la ga rganta y en el grueso tarro en que brindando a nuestra muerte mojó 13ismark tan a menudo los
hi gotes ftavos. la sa nta cerveza naciona l tendrá por una etern idad, el sabor
de la derrota.

HENRI LAVEDAN.

�S. S. Benedicto XVII, quién ha

· del Vaticano reconociendo indirectamePte la

11 Majestad de los Soberanos de Italia. -- ervicio de Reflectores de Campafia --- Los
heridos Alemanefl, dados de alta, re

a las 1íneas de combate. --- Los últimos

1 1 perfeccionamientos en las tJirchera~; · ~ación de teleEcbpios para el tiro.

�El Príncipe Leopoldn y sus pn :&lt;.: p1:11t l&gt; lJ( r11 n,k s csü ;dian

lln

mapa de las operaciones.

Puente colosal del Río San destrozado en las últimas campañas.

Carlos Luis de Freycinet
Vice-Presidente del ConEejo del Gobierno de Francia.
1'raduc iJo espe, ialmenta para " Re'IJista M exicana."
Nos hemós acostumb rado ya a
pensar en el General Jof fre como en
''el Gran Viejo'º de la guerra actual,
quizá porque su cabello. ant.!s ra staiio, se ha t1ocaclo en la más fi na
plata; todos S itS soldados habla n de
él con tierno afecto, como del '' A huelo Joffre." Pero en comparación con
el nuevo V ice-Pres idente del Con sejo
de l\íinistros y Secretario. de Go1,rrnación, Carlos-Lu is de Sanlses de
Freycinet. para dar a tan hurn caballero todos sus títu los, el Gener::il
J offre no es sino un jonn. Y esto
al pie ele la letra. porque cna ndo Joffre. como un Yaliente snborclinarlo
de diec'.ocho a ños manejaba una hatería en el cinto de fuertes de París
en contra de la invasi.ón prusia na d.:
1870, Freycinet ,entonces de c1'. arenta y dos años, que había ganado nna
reputación europea como hombre de
ciencia, fi!ósofo1 economista y nego-

ciante. se 1 aliaba C'O.Jpcrando con el
ard iente p::itriot:.i L :ón Gambc t ta en
la tarea de reorganizar lo, ejércitos
de Francia. fuera de los muros de
farís, de c'oncle se había eYad ido en
un ploho. para rli1 i~ r los traha~os de
la dcfrns:i nac:ona l.

J,lica y aun vive. a l.n se halla junto
al Prime r l\finistro en el más g, andio o Gal inete de notables q11e ha
,.¡, to r: r:rn cia. Ve rdade ramente. Freyc· net es la más fina flor y resumen
dr la Franc:a moderna: en él vin toc!a 11 11a época de su h istoria.

f.rrvc i!l,' t s,•ría Yerfhdemanete Yene1 ahle. hasta angnst o. nada más q ·e
por la f11r r 7a ele los a:ios. J offre. el
;ih1'.elo. nació j11:tamente a! tiempo
clcl gol pe ele estado de J.: is ;-..: apolcón. fsto da su fecha: p~ro Fr~yci-

E' anciano cah~llero celebró su octo ,;t'.s:1110 sé-ptimo a niversario hace
pocos clías-cl 14 dr nov iembrr. f&lt;n
esa fccLa naciü c·n la pequci,a ciL1da,l
. .
.
.
.i .'. : .. r..r~i;,.
de l·o1x. en Aneg.!. al pie cle;los ·lk-..1·'··,:·,,,
1

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~ '~·-' ./'F "':•"._,(:~,·:.,:•.,

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rineos. c:is· a medio ra:n:110. po r tti)_a&gt;- • ., ·:·~;', •
entre ·RiYesaltes
, cl .:rncié .•.¡ );··:;té·.\
nct nació durante r1 reinado de Car- roinri rlcilri:i·.-'
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lns X. viv ió los pálidos y desconcer- ració Jo ffre, ' y'' \\1 int-Beat, tierra natan t es aíi os de Lnis Felipe-cnyo 11 ic- t:il. del G.-:neral Callien i. Sus parien:
to hoy rige los drstinos de Bnlg-a- tes ele la precedente genera rió n l1an
ria_.yjÓ la Segn nda República de , obtenido renombre por la misma la1848. el Segundo Impe rio que des- hor que Carlos Darwin hizo en Bcalumb ró ele gloria en l\f ag-en ta y Solfe- g'c; la labor a qne ha asoci:id o s11
rino y cayó derrumbado en Sedán; nombre el bnque inglés Challenger:
tomó parte activa en la reconstrnt.
una g ran exploración de los mares
ción de Francia e n la Tercera Repú- antárticos, en busca de nuevos datos

de oceanografía, geología, botánica y
cartografía. Por eso es que en la
Australia occidental, precisamente al
sur de Java, existe un Puerto Freycinet, y en botánica, 1111 género de
plantas lleva el mismo nombre.
Obtuvo una alta reputación como
escritor científico algunos aiíos antes de la guerra prusiana de 1870, en
el mismo trabajJ en que se ha distinguido el primo del Presidente
Poincaré, en matemáticas. En la Biblioteca pública de Nueva York existe una formidable colección de sus
obras; Tratado de Mecánica Racio·
nal: en dos volúmenes; un Estudio del
Análisis !infinitesimal, o sea Ensayo
sobre la l\Ietafísica del Cálculo Superior. Teoría l\fütemática de los Grados de Ferrocarril. De esas obras.
la última es la única que sugiere la
labor material de Freycinet. Graduado en la Escuela Politécnica en 1848,
tuvo un empleo como ingeniero de
minas del Estado: ocho años más ta~.
de pasó al trabajo de ferrocarriles, y
obtuvo un gran éxito como Director
del F. C. Meridional de Francia, puesto que desempeñó durante cinco laboriosos años. Terminó allí un sistema de operaciones que ha sido copia-

do en una gran área y que ha dejado
su marca en todo el sistema de Ferrocarriles franceses.
En 1862 inició, cuando ya era notable como hombre de negocios no
menos que como escritor de singula1
fuerza, una serie de estudios cconónu·
cos cuyo fin primordial era, como para la actividad que ha desarrollado
Lord Shaftesbury en Inglaterra, obte ne r las mejores condiciones posib1es de salubridad y ele bienestar para
los trabajadores de las Fábricas, y
reducir en todo lo posible la participación de las mujeres y de los niiíos
en la vida industrial o, cuando men , s,
proporcionarles todas las salvaguardias de que se pueda disponer. Siete
años estudió estos problemas en Ing laterra. en Francia, en Alemania y
en Bélgica. Dos de las obras en que
registró el fruto de sus investigaciones fueron tan excelentes que lograron ser "coronadas" por la Academia Fran cesa e11 1869.
Esto nos lleva a la vÍ~pera de la
guerra Franco-Prusiana, en la que.
como queda dicho, tuvo tanta parte
con Gambetta, quien dice de él: "Carlos de Freycinet. mi colega. cuya abnegación iguala a las peores dificul-

tades y cuya resolución vence todos
los obstáculos". Con Gambetta, dej ó el Gobierno cuando fue firmado el
armisticio con los prusianos.
En 1876, Freycinet volvió a la vf:
da pública en Francia, al ser elegido
Senador por su adhesión política a
Gambetta. En el M.inisteri o Dufaure de 1877 fué Ministro de Obras Públicas, y en ese puesto llevó a cabo
un gran proyecto para la apropiación de los Ferroca rriles por el Estado-una necesidad militar en Fra11;
cía- además de habe r construido nue~·as líneas con un valor de tres mil
millones de francos, ($600.000.000) y
de haber desarrollado el sistema de
cana!es con un costo de $200.000.000.
Retuvo su puesto en el Ministerio
W addington y sucedió a su jefe como
Primer Mlin istro y M in istro de Relaciones Exteriores en 1879. Fué la
primera de numeroºsas ocasiones en
que ha ocupado la jefatura del Gabine te. Freycinet dictó una ley concediendo amnistía a los comun istas de
1871 e hizo un primer esfuerzo para
solucionar la cuestión de la Iglesia y
el Estado; pero era demasiado tolerante para los deseos de Gambetta.
cuya frase de alarma era : "El cleri-

�Los Trenes de Aprovisionamiento Siguen la División de un Cuerpo de Ejército.
calismo, he ahí el enemigo!" y sus
diferencia produjeron la caída del
Gabinete en septiembre de 1880.
Pero tan presto gira el torbellino
en Francia, que quince meses después
era nuevamente Primer Ministro, y
pronto volvió a caer, esta vez por diferencias con Inglaterra sobre la
cuestión de Egipto.
En abril de 1885, fué el Ministro de
Relaciones, del Ministerio Brisson,
Jefe del Gabinete al año s iguiente,
en el que tomó parte activa y honorable en el desarrollo del dominio
colonial ele Francia-su mejor conquista política después de la guerra
Franco-Prusiana. Tan firmes fu eron
los cimientos puestos por él QUI'!, ·al
e'stallar l1a guerra actual, en tanto
que A lemania tenía como un millón
de millas cuadradas de territorio colonial, Francia tiene entre cuatro y
cinco millones. Esta disparidad es
mucho mayor aún hoy que Alemania,
en cuanto a poder colonial, prácticame.n te lo ha perdido todo.
En 1887, F reycinct se presentó
para la Presidencia de 'la República.
En el caso de haber sido elegid!), ello
habría significado su r etiro de la
política activa, puesto que el Presidente francés se halla fuera de las
luchas políticas casi tanto como el
Soberano de Inglaterra. Pero pareció demasiado moderado a los radicales y Sadi Carnot gobernó en
aquella vez.
Tuvo su revancha, no obstante,
porque fué nombrado Minis tro de la
Guerra en el Gabinete Floquet de
1888. el primero de los civiles que
ocupara ese puesto des de la caída de
Luis Felipe, cuarenta años antes.
Atlí fue donde llevó a cabo la más
fecunda labor pará Francia, soste-

niendo su posición durante cinco
años consecutivos y cinco Gabinetes
diversos. Obtuvo ta aprobación de la
ley de tre s años de servicio, es tableció el Estado :Mayor General Fran- .
cés y organizó el Consejo Supremo de
Guerra, comisió n compues ta de doce
Generales que, bajo la dirección del
Ministro de la Guer ra, rige las ope
raciones del Ejército Francés. En
agosto de 1914, Joffre, Gallieni y
Pau eran los mi~mbros más conocidos de este Consejo.
Durante uno de los cinco Ministerios nombrados, Freycinet fué Jefe
del Gabi nete y conservó además su
Cartera ele Guerra-un hecho que demuestra su fuerza como orador parlamentario. En 1898 ocupó nuevamente el 1finisterio de la Guerra en
el Gabinete Dupuy, y después consagró varios años a escribir sus "Recuerdos" que forma n dos volúmenes
de memorias: s u libro sobre Egipto
(1905) y sus "Pensamientos" que publicó en "El Contemporáneo."
En sus memorias, lo m.ás intere·
san te es la relación de la participación tomada por él en la formación
de la alianza Franco-Rusa, en 1893,
alianza que está para determinar la
hi storia de esta generación y ele la
s iguiente. E l relato es demasiadn
largo de hacer; pero el hecho es que,
en nombre de R usia. el Emperador
Alejandro III y el Gran Duque N icolás (padre del Gran Duque Actual)
tendieron las manos cordiales, que
fueron estre.chadas por Freycinet y
por el Pres idente de la República
f rancesa; Bismarck y su embajae101
en París, el Conde l\Iunster, trataron
por todos los m edios de ellos conocid os, · de frus trar la alianza entre
Francia y Rusia, y de sus ·e sfu erzos,

Freycinet narra una anécdota interesante:
En 1889, Freycinet hizo una visita
al Conde Munster en la Embajada
Alemana. La hija del Conde, la Condesa l\liaría, estaba presente. l\lunster
dijo: "]\h querido Freycinet, que
interés posible hace a Uds. arrojarse en brazos de Rusia? Créam~ Ud.,
nada bueno viene del Oriente.''-Observación algo ligera en boca del vecino oriental de Francia.
"Mi querido Conde," replicó Frey,
cinct, "entre Rusia y nosotros exis te
una vieja simpatía, que se ha mostrado en los días ele Napoleón. y más
recientemente, bajo las murallas de
Sepastopol. Además, es muy natural
que busquemos un contrapeso a la
Triple Alianza. Que no desean Uds.
atacarnos, lo creo; pero con el Nuevo gmperador, quién sa be lo que vaya a suceder?"
La Condesa María intervino en la
co nversac ión: "Oh! desengáñese Ud.
Conozco bien a Guillermo. Jugaba
frecuentemente con él cuando éramo~
nmos. Tiene sentimientos relig iosos
profundos y no tomará nunca la iniciativa para hacer la guerra.''
Freycinet recuerda al éntonces
Gran Duque Nicolás que· !~ decía, en
marzo de 1891: "Si veo claramente, ., .
los ejércitos francés y ruso .formarán uno solo en caso de guerra. Y
el que esto sea bien conocido aleja,
rá el pelig ro. Porque nadie querrá
atacar a Francia y a Ru sia unidas.
Es to es lo que repito a mi fam ilia."
Hoy, el venerable freyc inet entra
una vez más a la vida activa, con el
mi smo aliado contra el mi smo enemigo. Deséemosle "M uchos cumpleaño~
felices, el 14 de noviembre."

LA LEYENDA DE LA REINA BUENA.
Cuentos de la Reina de Rumanía.
f: x is tía en un t iempo una reina bu ena. Deseaba ésta calmar todos los
sufri mientos que que veía sobre la tierra. t\ o obstante, c1.anto más bien hacía parecíale que la miseria se multiplicaba. Sus recursos no bastaban para pobreza tan grande; sus palabras
no tenían la virtud de librar del peso
de su dolor a los pobres, ni su mano
sabía curar todas las enfermedades.
Pensó sin embargo, que Dios, que e,.
la bondad mi sma, no podía querer un
mundo tan defectuoso, y que, si únicamente los hombres se avenían a tomarlo como era, no dejarían de. llegar
á se r felices. E ntonces se dirigió a la
iglesia y elevó una plegaria, de la cual
desconocía en aquel instan te el alcance y el atreYimiento. Oraba, como

Sintió la reina _que, gracias a su miY decía: "¡ Dios bondadoso, haced
que si encuentro a uno qué sufre, ~e rada, aquel muchacho recobraba todo
convierta en dichoso con mi sola mi- su vigor, y que un cansancio desconora ~la, aun cuando ca iga n sobre mí s us cido la r endía. De pronto, el niño
se tornó alegre.
dolores!"
,
-Creo que puedo andar-dijo como
Salió con el corazón oprimido, preen
un sueño; levantóse sobre su leguntándose si Dios la habría escuchado. Dios muchas veces parece que es cho de dolor, y se puso a caminar,
sordo a nuestras oraciones. Pero el 'cual si jamás hubiese estado paralímismo día comprend ió la reina que tico.
había s ido oída.
La reina selló su contento con una
En efecto, encontró a un muchacho sonrisa de cansancio; volvió a su paque, tendido en su carrito, no había lacio. cayó en cama, y quedó parapodido nunca dar un paso. Desde mu- lítica durante gran número de semacho tiempo le conocía ya la reina. nas. S us piernas estaban como muery él la amaba con todas las fuerzas tas, pero rehu saba los auxilios de un
de su alma. Como de costumbre, se médico, diciendo que cuando Je lleacercó a él, tomó su mano tierna con gase su hora, Dios la libraría del sula suya, y con voz dulce le habló de frimiento. Esa hora llegó.

tantos otros, en su clemencia, sin sa-

una pronta curación.
Los ojos del niño se ag randaban
poco a poco.

ber, al fin y al cabo, si sus ruegos serían escuchados.

Desde aquel día se hizo, sucesivamente, cargo de todas las dolencias;
se puso ciega, sorda, muda, calentu-

�generoso, y lloraba en silencio. Pronto, sin embargo, volvían a disiparse
los nublados, y comprendía que, aun
en el orden moral, debía echar sobre
sí las penas del prójimo. Desde enda! Nada de cuanto otras veces encantaba a su corazón.

rienta, pero siempre salía de estas tonces, su paciencia fué inalterable, y rodillas, vienda ya a su hijo fuera dt
pruebas más hermosa, más joven, más las gentes olvidaban · que la habían peligro.
radiante. Nunca se l'e oía exhalar un tratado mal, imaginándose que habían
Esta vez, cuando regresaba a su palamento. A pesar de que ella no ha- amado siempre a su reina, y nunca la lacio la reina, se si ntió tan fatigada
blaba jamás palabra, pronto se divul- desconocieron ni insultaron. Dulce- co.1110 de ordinario, y no obstante, un
6ó su arte de curar. Y las gentes mente, una sonrisa llegaba hasta su grave mal, la muerte misma quizás,
la atormentaban con sus sufrimientos, corazón: una mirada de sus ojos les debía espiarla.
Cuál no sería su impresión cuando
aun comprendiendo los sacrificios que había dado el olvido.
Para ella fué una prueba especial vió al día siguiente caer gravemente
en su pro hacía. Decíase que la reina
estaba expuesta a todos los conta- el haber devuelto al buen camino a enfermo a su hijo único e ir a grandes
gios, y no consentía que se la preser- un hombre, víctima de una pernicio- pasos al encuentro de la muerte
vase de ellos, particularmente tratán- sa tentación, y tener que sufrir por "¡Dios mío! ¡Dios mío!-gemía- no
tal hecho remordimientos y todas las me pidáis este sacrificio, que es sudose de niños.
torturas
de la conciencia; como si ella perior a mis fuerzas !" Vanas eran
No tardó en tocar ella misma la pobreza. Pensaba procurarse trabajo ; misma hubiese cometido la falta. Pe- sus s úplicas. De nada le servían sus
pero al cabo de algún tiempo no te- saba esto demasiado. porque ella se cuidados y su experiencia. Su propia
nía nada, ni para atender a su propia juzgaba inocente, y, sin embargo, sn mirada había perdido su poder. El
persona; no podía hacerse la más pe- pobre corazón palpitaba, noche y día, niño no abría los ojos; sólo hablaba,
q uefia ilusión: siempre le faltaban los mortal'rnente angustiado. En ocasio- balbuciente, de ángeles extraordinamedios. Así, a pesar de los nume- nes, comprendía que tal estado ei:a riamente hermosos y de flores, hasrosos subsidios de su tierno esposo, pasajero, semejante a todos los de- ta que se le quedó en sus brazos, pálile ocurrió como a Santa Isabel: ape- más, pero el sufrimien.to era terrible. do e inanimado, mientras que aqueUn día oyó a una pobre mujer que lla desventurada muj"er, herida, sl11
nas poseía un manto.
le
suplicaba:-"¡ Bondadosa reina, mi una lágrima, sin fuerzas, sentía únicaSu nombre era mil veces bendeci·
único
hijo se muere, y sé que poseeis mente el dolor que la devoraba.
do; se buscaba la ocasión de acercarhierbas
qne curan lo que nadie pueDe entonces. su dón parecía que hase a ella, de tocarla, de robarle una
de
curar!"
bía huido de ella. La gente creía que
mirada, porque el brillo de sus ojos
Sin vacilar, se dirigió hasta el le· había perdido la fe en sus hierbas miconsolaba a quien la mirase. Se concho
de muerte sobre e-1 cual agoniza• lagrosas. Por aquel tiempo, la vida
sideraba feliz y tranquila, y su destino
ba
el
niño. ·Volvió a abrir éste sus presentábase con tintes negros a la
era completamente bueno, no apartándose de Dios. Nadie sabía resistir ojos medio cerrados, y miró a la reina · pobre reina. M1aldijo ésta su plegaria
todavía una vez. Esta sola mirada y se maldijo a sí misma. Acusábase
a la paz que de ella se desprendía.
Más difíciles de sobrell'evar eran bastó para que reardiese la llama in- de haber hecho recaer sobre su espo-las horas de olvido, cuando había apa- terior de su cuerpo; el pecho recobró so el peso de . su propia desventura.
ciguado alguna discordia. y debía abri- su respiración, los labios descoloridos i E l mundo se le ofrecía lleno de tigar, allá en su interior, mios propósi- y fríos tornáronse rojos y calientes. nieblas, sumido en una noche sin autos._· Hacía por olvidar, en tal instan- y aquella madre, reconocida, se arrojó rora, sin primavera, sin árboles her:
te, q·ue todo ello era parte de su dón a los pies de la reina. abrazando sus mosos, sin cantos de pájaros, sin nat

·,

.•

La que jamás había exhalado una
queja y tanto había trabajado por aliviar la miseria de los demás, halló
entonces despi.a dado el cielo, y no tuvo la virtud de congratularse de la
dicha de la otra madre a quien ella
había librado de este dolor espantoso.

la violeta, y que le decía con v0z armoniosa:
-¡ Madre mía, no llores más! ¡ 1fo
has hecho más dichoso que hubiera
podido ser aquí abajo, a pesar de tu
amor entrañable! ¿No me has abierlo el cielo? ¡ A él he podido volver
sin do 1or y sin pecado, gracias a tu
sacrificio, madre mía! ¡ No llores más!
Yo estoy siempre a tu lado. Cometi ste una piadosa falta cuando creíste podrías ali.v iar todus los dolores
del mundo. Y has tenido que expiarla, encorvada sobre el polvo. La tie-

Luego que anduvo a tientas largo
tiempo ; mucho después, en la noche
de las dudas, la reina quedóse por fin
dormida. De pronto le pareció que se
abría la puerta de su alcoba; que entraba su hijo radiante de felicidad:
que se sentaba al borde de su cama;
que con su manecita levantaba la losa de plomo que pesaba sobre su
pecho: que le comunicaba la alegría
en un hálito que despedía el aroma de

rra es tal como Dios la quiere: una
cantera, un hornillo. un crisol, el paso
brevísimo de una existencia a otra,
más perfecta a medí.da de lo que hayamos depurado nuestro espíritu sobre la tierra. ¡ Paciencia, madre mía I
La hora de la libertad suena, y ni un
momento dejaré de asistirte, iluminándote con "mi luz y alentándote con mi
fuerza. ¡ Fácil te se rá hallar siempre
consuelo, porque crees en una vida

,1

futura, porque estás convencida de
que ·nos espera a todos I l La muerte
no existe! No es ésta sino un renacimiento y ¡madre mía, si supieses
cuán hermoso es, lo esperarías radiante de gozo, y no suspirarías más! La
pobreza, la enfermedad, la injusticia
y la lucha son necesarias; todo ello
sirve para purificarse y ayudarse y
apiadarse mutuamente.
Así son felices cuantos van con tocia sus fuerzas en socorro de los desgraciados, y les ofrecen todo cuanto
pueden darles; pero convertir la tierra
en paraíso, eso ninguno ni puede ni
ele be hacerlo; porque la tierra es un
obrador que se llama en el concepto
humano "infierno o purgatorio."
Despertó la reina entonces, y volvió
a reinar . la paz en su corazón. Podía nuevamente hacer bien, alegrarse,
pero curar ____ no. No lo deseó más;
vivía en una dicha apacible, y a su
alrededor derramaba la tranquilidad.
CARMEN SILVA.

t•'

1

h

'.

�'1

LA GLORIA.
Cuento Selecto.
Octavio Bruot despertó una mañana con una idea que le pareció buena.
Octavio Bruot era lo que se llama
vulgarmente r. n Ji.terato.
· Había escrito Yersos que nadie había querido editar; había escrito novelas que tocios los periódicos habían devuelto sin leer; había escrito
comedias, dramas y sainetes que hasta el di.rector del teatro más ínfimo
había rechazado!
Tenía, no obstante, a falta de talento, una t eoría, un ideal:
Se creía llamado a ser jefe ele escuela, y pensaba . fi rmemente en haber inventado el género moderno.
Entendía por esta palabra tocio lo
que constituye la yida de nuestros
días, tan extraña, tan positiva desde
ciertos aspectos, tan loca desde otros.
Decía que cada época, habiendo tenido su expresión prop:a, la nuestra
debía, a su vez. tener la s uya.
·No le faltaba razón.
Desgraciadamente, no era hombre
para llevar al combate la bandera que
enarbolaba, y todo s u valor se limitaba, a discutir mu'C110, a perorar en los
cafés.
A hora bien: una mañana encontró
al sa ltar ele! lecho, la obra maestra
que desde ha cía tanto tiempo buscaba.
Cuando digo que la encontró, no hablo con exactitncl: quiero decir qne
creyó encontrarla.
Había " dacio a 1112" un título.
¿Qué haría con él? Aún no lo sabía. Pero el título le pareció elocuente, sonoro, sugestivo; rico en
ideas, fáci l de retener en la memoria.
lleno de modernismo, y res umien&lt;l o
este siglo y las aspiraciones del genio de una manera compleja al par
que sencilla.
Este título era: La Gloria.
XXX

Con este título hizo primeramente
un soneto.
El soneto fué leido a los amigos,
naturalm ente acompañado de prelimi-Revista Gal. Ocho.nares, comentarios y , obser vaciones
destinados a hacer comprender todo
el alcance de la obra.
Por unanimidad fué el soneto declarado admirable.
-Hay que publicarlo inmediatamente-gritaron los más entusiastas.
-Estos versos van a dar la nota de

la poesía nneva.
Un envidioso qu e no se atrevía a
decir francamente su parecer, pero
que se sentía molestado por el éxito
de su rival, enl'oll'ió su crítica en un
cumplido.
-Yo-dijo-creo que el asnnto pedía más desarrollo. Ciertamente, el
soneto es hermoso. Pero. ¿ no os
parrce que es insuficiente para cont ener t.na idea de esa importancia?
Fijaos. Una cosa tan profunda, tan
alta, tan variada, tan complicada no
puede caber en catorce Yersos. E l
pensamiento. sobrado poderoso, está
es1a' lando dentro de su estrecha forma. Si yo fuera Hruot, haría de ese
soneto 1111 drama.
Todo el cenáculo aplaudió esta censura, contentísimo en el fondo de \'er
el famoso soneto sometido a corrección.

Bruot no comprendió la ironía del
envidioso.
-Tenéis razón-dijo mordiéndose
los lahios.-11 abía achicado mi idea;
la había embutido en este molde estrecho. Te agradezco tu crítica, que
me prueba cuánto 111;! estimas. En
efecto, mi id eal requiere mucho más
que catorce versos. 11 aré un drama
en cinco actos y nueYe ct:adros.
Y, a pesar de las protestas hipócritas de sns amigos, rasgó en mil peda7os el soneto, que era una obra
il1aestra.
XXX

Vivió durante cinco aii os con el
recuerdo &lt;le este soneto.
.\ todos hablaba de su drama admirable: La Gloria. Bruot se había hecho casi célebre con su drama en cartera. Se sabía que no le qu edaban
por hacer sino muy pocas escenas.

Se decía que adelantaba el trabajo.
J\luchos que no conocían siquiera al
autor, garantizaban su genio y divulgaban su fama. A creérseles, Bruot
tenía un gran porvenir, era una esperanza maravillosa. No podía negarse ,Que el futuro genio tardaba mucho
en darse a conocer. Pero ¿ el álea no
emplea cien años antes ele ciar flores?
En fin, fue acabado el drama. Fue
un acontecimiento en los pequeños
periód icos. ¿ Qué teatro iba a serv ir
ele campo de batalla a la nueva escuela?
Sin duc\a se disputarían todos los
empresarios el honor de presentar al
público la obra capital ,~el siglo XIX.
¿ Habría artistas capaces, de interpretarla?
Antes de todo, Bruot reunió a sus
amigos y quiso darles una lectura de
su obra.
No obtuvo el mismo éxito que cuando leyó el soneto. ¿ Se habrían formado una id ea superior a lo que era
en realidad el drama? ¿No habría resultado Bruot tan admirable como se
esperaba? ¿Habría alg.o de envidia
en el juicio de los oyentes? ¿ Sería
quizá que éstos eran ya menos jóvenes, y por consiguiente. menos entusiastas? En suma, la lectura fue un
fracaso.
Solamen te el envidioso protestó
contra la frialdad general y ostentó
rna admiración sin límites. •
- i Esta es una ohra!-clecía.-Una
obra que responde a la id ea concebida. JI ay movimiento, vida, observación. realidad, grandeza, modernismo.
¿Q u'én se acuerda del soneto? Am igo, has encontrado el drama moderno. el drama del porvenir, el drama
eterno.
Pero Hruot seguía consternado.
-¿ Quieres que le diga la verdad?le .diio otro ele los am igos.
- Di.
-Pues bien: pienso que la vida moderna es demasiado fronElosa para
meterla en un drama. En tu lugar, yo
· refundiría todo eso, lo alargaría, lo
aclararía, agrandaría el marco, ajustándolo al tamaño de la idea. Haría
del ,drama una novela.
-Tiene razón-exclamaron todos;
-tiene razón. Ilaz una novela.
X X X

Con un heroísimo extraordinario
Bruot arrojó su drama al fuego y
se puso a hacer una novela.
Pasó trabajando en ella diez años.
Los amigos, unos murieron. otros olvidi'ron se de Bruot . Recordaban los
má vagamente que trabaJaba en una
lar
novela; pero se dudaba que llegara a t~rmi.narla . .
A los sesenta años estaba casi o!-

No se citaba su nombre sino de tarde en lard e, y se citaba como el nombre de un excéntrico, de un monomaniaco.
Ko faltaba quien se burlara de aquella gigantesca obra en veinte volúmenes, que trataban de resumir toda
m:estra sociedad contemporánea.
Pero Bruot había terminado su formidable novela.
Comprendía veintisiete volúmenes.
lilas al final del trabajo, aterrado de
haber escrito tanto, no se atrevió al
experimento de una }ectura entre
amigos, como otras veces. Entonces
se puso a abreviar, a cortar, a condensar.
A foerza ele condensar, resumió los
veintisiete volúmenes poco a poco,
primero en diez, luego en cinco, después en dos, al fin en uno.
Al cabo redujo su obra a un cuento
de cien páginas.

Tenía entonces ochenta años. Ya
no tenía más que a un amigo confidente ele su ambición nunca muerta.
-Publica el cuento-le dijo el amigo.-Te juro que te conquistará un
nombre entre los primeros escritores.

-No-respondió Bruot.-No he llegado aún al punto de condensación
que deseo. Conozco mi oficio y conozco al público. Para hacer una
obra que dure, es necesario hacerla
intensa. Cien páginas es demasiado.
En mi inspiración juvenil encontré
la forma verdadera de mi pensamiento, forma breve, precisa. cincelada,
estrecha, apretando el ideal como un
corsé, como una coraza. ¡ El soneto! Aún me acuerdo de aquel maravilloso soneto. Pero hoy me parece ·
sobrado amplio.
Si aun me concediera el cielo diez
años de vida, haría un verso, un verso nada más, que reconcentrara todo
mi pensamiento.
Vivió los diez años, y escribió el
verso deseado.
11Iomentos antes de morir, comprendió que aun eran aquellas demasiadas
palabras.
Entonces, haciendo un esfuerzo,
acercó el papel a la luz de una bujía,
y el magistral verso, la obra maravillosa que hablaba de La Gloria, quedó
reduQiiclo a cenizas.

Ultimas Estilos

Juan RICHEPIN.

�DULCES Y PASTELES~
TURRON DE ALMENDRA
I ngredir ntes :I libra de azúcar.
10 claras de huevo.
Almend ras tostadas.
Se pone eJ azúcar al fuego con un
poco de agua; cuando está a pu nto
de caramelo se saca Y se le incorporan las claras muy bien batidas: se
blanquea con unas gotitas de limón }'
se vuelve a poner a fuego muy man so hasta que seque; enseguida se le
añaden las almendras Y se sirve en
copitas.

20 tazas de harin a.
0 taza de azúcar.
1!h tazas de mantequi ll a derretida.
1 huevo.
1 taza de melaza.
1 taza de ieche agria.
1 clavo.
1 cucharadita de soda.

2 cucharaditas de canela.
Se bate el huevo con el azúcar,
manteqtiilla la melaza y la leche;
incorpora la harina y por último
Je añade la canela, el clavo, y
soda; se amasa y se mete al hórn o
un mol'de engrasado.

Mostachones (muy ricos).

ROSCAS.
Ingredientes:I libra de azúca r.
10 claras de huevo.
Corazones de nuez.
Se ba ten las claras hasta que queden enteramente secas; se incQrpora
poco a poco el azúcar que ha de esta r
muy bien molido y se aiiad.en los corazones de nuez; enseguida se va
I
ooo~
ndo en copos con una cuchara
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sobre una bandeja que tenga encima un papel grueso y engrasado Y st
mete al horn o a fuego lento.

PASTELERIA
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King William
hacen las roscas y se dejan reposar · -"""~" 6 "'"""....
Cerca del
tres o cuatro horas; se les unta por
encima yema de 111.: evo Y azúcar graPIONEER ,,.. F. C. S. A. &amp; A. P.
__e~nnulada y se me_t
a 1_1_
1º-r-no_. _ _ _ _ _
~ _.. '-··2,_,.·~..-4
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Conclusión.
-ocon la cautela diplomática que es d~
usanza en gobiernos prceco11stit11cionales, para ___ _
¡que no lo sepan ni la

lt11.

11i el Yi1·nto!

Ignoro sl continuará5 manóando
tus periódicos a este delicioso país,
o habrás ya recibido aviso de k•s interesados para que suspendas los envíos. Como quiera que sea, mi c.lebcr
es ponerte al tanto de esto, para que
no arrojes tontamente tu dinero a
la calle, y te guardes los ejemplares
que tomaban este rumbo, utilizándolos por otro lado. De otra manera,
vas a nutrir con tus ju•gos a los centinelas fronterizos que no podrán saborear nunca tales manjares con la
fruición de los reaccionarios y traidores que suspiramos todavía por el
grillete porfiriano.
Y Jo probable es que proceda la
especulación: ve~derán a precio fabuloso los ejemplares, y destinaráneso sí-el producto a las clases proletar¡as, como han estado haciendo

con todos los bienes confiscados en
Jauja. lle aquí cón,o ae modo indirecto podrías tú favorecer al pueblo,
ayer entre suplicios inquisitoriales
condenado a leer exclusivamente periódicos subvencionados por la dictadura, y hoy liberto y soberano,
sin trabas para enterarse de todo papel impreso. venga de donde viniere.
Como no hay regla sin excepción, el
tuyo ha quedado "fuera de cortadura," según el léxico democrático.
Aunque para esta mi décima epís tola · te parezca un final cursi, creo que
aquí encaja bien este grito redentor:

R[Vl~TA Mf XI CANA
SEMANARIO ILUSTRADO
-:x:- ·

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
San Antonio, Texas.

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Nemesio García Naranjo.
P . O. Box 637
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COSAS ·DEL TIC S.AM
Tal es el título de un libro sensacional del LIC. QUERIDO MOHENO, que próximamente será lanzado a la publicidad. Criterio libre, observación penetrante, ironía aguda, son las características de esta obra
que hará época en la literatura mexicana. Para que el público juzgue su importancia, anticipamos el Indice:
1.-La Antesala de Uncle Sam. 11.-De la Habana a New York. 111.-Cocina y Literatura. IV.-La Abominable Metrópoli. V.-El Molde Americano. VI.-El Rebaño de Panurgo. VII.-Los timos de Acá. VIII.
-Sobre el mismo tema. IX.-Siguen los tim- s. X.-Home sweet home. XI.-Home, sweet home (concluye).
XII.-Combination salad. XIII.-Si Lincolri resucitara. XIV.- El Lado Bueno. El Porvenir de Uncle Sam.

160 páginas en 80. por 60 centavos. A los Agentes y Libreros, precios especiales.
Pronto será puesto a la venta en " REVISTA MEXICANA," P. O. Box 637, San Antonio Texas.

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                    <text>RerJista Mexicana.
,.'.'

SEMANARIO ILUSTRADO.
DICIEMBRE 19 DE 1915.

VOLUMEN 1º. NUMERO 15.
PRECIO, 10 CFNTAVOS.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Afio I.

--

UNA DELICIA, una creación exquisita de los perfum istas parisienses. Una artística caja llena de refinamiento, de
frescura y de fragancia ; la farnrita de las damas más delicadas y exigentes. Eso es el POLVO PARA LA CARA
"LADY MARY". Ud. puede obtenerlo por 5 O cents.
POLVO DE TALCO GRATIS. Con cada caja de Polvo
para la cara '' Lady Mary," damos a Ud. un fra sco grande de
Polvo de Talco de Lilas de Arly ( que se vende al precio de
25cts. ) o un tarro de crema "Lady i\Ia ry".
EL AGUA DE TOCADOR ··Lady Mary'' t iene, como el
Yient o del Sur, el a roma de las corolas más suaves y perfumada s. En un frasco de forma original : $1-50.
LA CREMA "Lady :'.\1ary" es la flor de las creaciones de
Mr. V. Vivau dou. E n un frasco Da nubio azul : 50 cents.

Mande Ud. 15cts. a Vivaudou, Dep. V. : Times Bldg,
N. Yorh por una muestra de Extracto "Lady Mary"
en una primorosa botella.
Las Creaciones de V ivaudou y de Arly.
Agentes Exclusivos en San Antonio:
W A GNER' S DRUG STORE.

,e-

•

San Antonio, Texas, Diciembre 19 de 1915.

Número 15.

La Navidad de la Patria

--

Nuestra patria no es ya sino ·un cementerio. De todos
La posición entre los dos océanos,con un istmo como el
n:=estros ·grandes hombres dan cuenta las innumerables lá- de Tehuantepec por todo obstáculo, salvado ya por el F.
pidas que, en sustitución de las cosechas destruídas, han he- Carril construído por el Gobierno del General Díaz; el
cho surgir a su paso las hord;ls carrancistas. El gesto, la descubrimiento de nuestra riqueza petrolífera, de las masut':ilime figura del sembrador, se han con~ertido ante los es- yores del mundo; el clima y las riquezas incomparables: todo
_pejuelos del "Pr;mer Jefe", como frente a espejos grotescos, está d sp.::esto para hacer de México una potencia de primer
en las siluetas tenebrosas de sus antiguos lugartenientes: ro- orden; el pafs que en una fo tura organización del mundo,
jos de sangre: Villa y Fierros; en las misérrimas deshon- ocupe el lugar que tuvo Italia cuando el esplendor de Roma.
ras de s·:s antiguos Ministros; en la misión nefasta de sus Era necesario an·,ar ese futuro, p:ilverizar ese poder, deslugartenientes y de sus Ministros actuales.
truír ese país: el Carrancismo recibió el encargo.
Al son de la matanza, D. Venusfano pasea sus anteojos,
Parece que la obra iniciada el 21 de abriÍ de 1914, por
vacíos como cuencas de calavera, en una gira que imita las el Almirante Fletcher en Veracruz, q11edar4 consumada dendel Gral. Díaz, con las d:ferencias que separan las fiestas del tro de ¡:ocos días, cuando D. Venustiano Carranza estreche
amo de las del criado; convierte a México en una sucursal la mano del Eml:ajador Fletcher en el Palacio Nacional.
africana de Washington; glorifica sus triunfos con arcos de- Mas no! "El Primer Jefe" ofreció acabar con el país, a camleznables y, a falta de la crema, los asientos de la intelectt.ta- bio del reconocimiento y el reconocimiento lo está devoranlidad cantan alabanzas en un concierto que suena a De Pro- do a él. Cuando su Embajador,-Arredondo o C::1brera-alfundis en el viento que huele a muerto.
lado de los demás diplomáticos del Continente, lleve al PreMuerta la Constitución, sin leyes que la s:istituyan, Mé- sidente Wilson la apro'Jación carrancista; obsequ'ándole no
xico ha dejado de existir como Estado entre las Naciones del a México, sino el cadáver de México, se removerán todas
mundo; muerta la Ley, dentro del país, sin Códigos y s·n las tumbas y la hora final de Carranza y de los suyos habrá
Tribunales, México no existe como Nación para sus pro· sonado.
pios hijos. Muerta la dignidad, bajo la atmósfera corromEs necesario que la destrucción sea completa, para que
pida, los jefes roban, desp'.:és de haber asesinado, y el Ce- los· destruya a ellos: en toda revolución, en toda reconstrucmenterio Nacional ofrece el macabro espectá~ulo de un pan- ción, en todas las grandes convulsiones hi~tóricas, hay dos
teón invadido por ladrones de sepulcros.
períodos: el de cr:men y el de virtud, el de traición y el de
Pueden los cuatro espejuelos de esta' tragedia: los va- honor, el de infamia y el de gloria.
cíos de D. Venustiano y los amarillos de odio de Luis CaD. Venustiano y los s'.iyos aceptaron el primero y pronto
brera, estar satisfechos de su obra: La Muerte y el Ham- acatarán. Ya la Peste y el Hambre han venido en su auxilio.
l:re, las dos deidades a quienes consagraron las armas de sus Mas el momento mismo de la muerte, será el de la resurrecsecuaces, están para triunfar. Llegan a las estaciones fron- ción: la sangre los ahoga, "al delirio de matar re'sponde el
terizas caravanas de fugitivos: traen los pies descalzos; vis- delirio de morir" y jusfciero e implacable avanza ya el ene·
ten harapos, y vienen por millares: forman una corriente in- migo que a su vez acabará con ellos. ¿La revolución del
terminable; los avienta el aire irrespirable de los cadáveres Sur? ¿Oaxaca? ¿Baja California? ¿Argumedo? . .... .
insepultos, precip:ta sil fuga el estallido de los balazos con ¿Quién?. . . . . . No hay que preguntar el nombre: el Destique los héroes del "Primer Jefe" los expul!&gt;an; no caben ya no habrá de cumplirse. Los hombres mueren; los pueblos
en la tierra en que nacieron, como si manos fabulosas la hu- sólo desaparecen cuando se suicidan, y el nuestro no ha rebieran levantado de en ·medio para hacer rodar a esos infe- nunciado nunca a la vida. Ahora menos que nunca. Parelices a tierra extraña. El terror y la misena los ha!} aniqui· ce que renace: más bien, que va a nacer; que, en una natilado, han puesto en las bocas arrugas que perpetúan el dolor vidad sublime, abre los ojos y, al abrirlos, encuentra los ojos
y temblores que parece que imploran y se atropellan a las de la madre Patria, que le imploran. Ese día, la aspiración
puertas del destierro, para entrar a él, como los concurrentes, nacional tomará nombre.
por salir, de un teatro incendiado.
¡ Ay entonces de los matricidas!
Muerto todo en México, el Presidente Wilson convoca
E speremos pues, vigilantemente. Parecía todo muerto,
a una unión Pan-Americana, ofensiva y defensiva, en contra todo perdido, y, al contrario: todo está para nacer. La Esde :IDuropa. Sabía el Presidente Wilson que nosotros nada peranza, rotos los p ies, sangrando las rodillas, apagados los
teníamos que temer de Europa; mas para el Presidente Wil- ojos, se inclina anhelante sobre el seno de la patria y oye
son, dada su política internacional, existe un ~ran peligro en un rt:mor de vida, de vida inmensa, más allá de las tumbas,
el tri'cnfo de Alemania, lo mismo que en el de Inglaterra. y un soplo divino hace temblar y resonar sus blancas alas soOtro inmenso peligro, más próximo, amenazaba en la Unión bre los sepulcros!
de las Repúblicas Hispano-Americanas, para tratar sus asunEsperemos diligentemente. Preparemos con recogitos directamente, sin intermediarios, con Europa y con los miento y con alegría la Navidad futura: la Natividad de la
Estados Unidos.
Patria.

�democráticos; por ejemplo: acostarse
un depurador de estos a lo largo de
una banca de plaza pública, en tanto q'
las niñas clan fe del hecho, y escuchar
éstas YOCablos ele aquellos que nunca
merecieron los honores ele la publicidad en papel impreso. Porque entre
las prerrogativas entra naturalmente
la ele hablar fuerte y subrayar las
palabras mejor caldeadas en el hornno
democrático. De manera que así no
hay quien pierda sílaba ele las emitidas por estos demoledores de la usurpación.
Otra ele las ventajas que proporcionan estas libertades concedidas al
grupo de abajo, consiste en que, enemistados ferozmen te con el baiío y la
li mpieza de ias ropas, ofrecen un
agradable espectáculo, sin tomar en
cuenta los momentos de desahogo íntimo en que practicdn minucioso registro de !as vestimentas para extraer
de sus pl iegues y costuras los picantes insectos que les hacen fiel com·
paiíía.
F.s fácil de presumir cómo quedarán aquellas bancas crespués de esta
detenida labor de caza y pesca. Y
así nacla tiene de extraño que un ciudadano pacífico salido a la calle tras
de sumergirse hi giéincamente en el

Tropas aliadas en las cercanías de Saloniki

Lfl Redención de los Parásitos
Desde Jauja.
• A 6 de Diciembre de 1915.
1-.Ii muy estimado amigo:
Tocios sabemos bien que la igualdad social ha sido uno de los principios proclamados por la revolución.
Kada de privi legios para ningún nacido no importan cuna, posición pe·
cu ni~ria, méritos, ni aptitudes me'nta·
les. Todos hemos de ser medidos
por el mismo rasero. Ni señores, ni
vasa 1los; ni amos, ni servidores; porque las servid umbre! son signos de
esclavitud y a esta hay que abolirla
en nombre de la libertad.
Y puesto que las l.alanges guerrera s son las que han proclamado este
régimen, por ellas habrá de comenzar
la práctica igualitaria. Así, no será
mal visto que un Coronel le ensille
la cabalgadura a su a~«stente; que el
sargento pasee del brazo por plazas
y a lamedas a la consorte del Capitán:
que juntos coman en restaurant de

lujo el General y el cabo de cr.ad ra,
y que haga cuarto de centinela frente a su cuartel el Comandante, a l
rendi r su cuarto el soldado ra so.
Esto parece tan lógico que hast·.
se antoja ocioso enunciarlo. Et nrincip io igual itario resalta aquí tan claro y tan visible que sólo s iendo topo
de nacimiento no se le percibe en
todo su esplendor.
Todavía no vemos que Generales
y reclutas, Coroneles y asistentes, Comandantes y cabos de cuadra se confundan fraternalmente en esta encan·
tadora comunidad; pero poco ha de
vivir quien no lo ,ea, porque una
vez terminado el período pre-constitucional vendrá el imperio de la igualdad, sin distinción de grados, méritos,
capacidades y posición. La jerarquía militar se derrumbará de puro
apolillada, como fruto podrido ele las
dictaduras.

Por de pronto tenemos una manifestación libertaria en el hecho de
que los soldados de última fila, aquel'os que llamaban "carne de cañón"
en los tiempos porfirianos, cuentan
con prerrogativas que antes no disfrutaban, tales como la de tomar
asiento en los paseos púb licos y recorrerlos libremente entreverándose
conforme .al canon democrático con
las pollas mejor tr~jeadas y los mozalbetés acicalados a la moda. Esto
prod uce a los ojos y al ánimo un efecto delicioso y original; sobre todo
original, puesto que no es tábamos
habitr.ados a presenciar estas cosas.
Como no son precisamente las buenas formas las que distinguen a estos
libertadores de la capa de abajo, ni
es posible pedi rles que s u vocabulario
resplandezca por la ,1ureza, ya de expresión, ya de esencia, a cada paso
somos testigos de cuactros netamente

•

líquido incoloro, y portando camisa
albeante acabada de traer de la lavandería china, vuelva al domici'io ostentando algunos ejemplares minúscu
los que recorren e1, aiversas direcciones la almidonada pechera, recogidos durante uuos minutos de descanso en los asientos públicos. :\q11ello es a lgo así como el símbolo de la
democrac'a, para comprobar que pul·
cros o descuidados, todos podemos
llenr hoy visible y palpitante la insignia gloriosa.
¿ X o resplandece aqu í la pregonada
igualdad?
Véase cómo un ejército de par;1sitos que lo mismo escarabajea entre
piltrafas que pasea airosamente , obre
alburas invioladas, ha venido a ser el
genuino representante ele la nivelación social.
Los propios diminutos bichos han
tenido un resurgimiento benéfico pa·
ra la clase. Antes habitaban humildes cabañas y aun infectas pocilgas.
Vivían y morían, recluídos en lu gares recónditos y malsanos, era hum'llante su condición; nada rnbían
de ríc~s residencias, ni de excursiones sobre terreno limpio y bien ::dcrczado. Pero era tiempo también de que
semejante abyecta tiranía tuviese tér-

mino feliz, y ya los vemos ahora co·
dcarse con gentes de pro, dueño.; absolutos de la luz, en libertad plena, como es razo nab le que sea en consonancia
con esta renoració n social que nos
ha traído el núc 1eo depurador. No
era justo que r edimido el pueblo, saca dos a fl ote los elementos más abnegados de la g leba, quedaran si n
ig uales derechos los insecto.; que
siempre fueron fieles at grupo cuyas
cadenas
quedaron de finitivamente
despedazadas en Jauja.
Se Ye clara la tendencia drl constitucionalismo a ir n,moviendo lc,s
bajos fondos, para que ahí. donde la
d:ctadura se cebó inexorable, broten
y tomen alas los seres •1uc Yegetaron en la obscuridad y en el oprobio.
Ahora dime si es de conde narse
o nó el apóstrofe de aquella dama
que evocando a la libertad hace un
s iglo y pico, exclamaba en et ratíbnlo: ¡ Cuántos crímenes se cometen
en tu nombre!
Y no tengas a mal s i en esta mi
undécima epís tola he tocado un terna
que acaso pudi.: ra tildarse de "pican te'.'

Tu amigo ele siempre,

SILVERIO.

�•

El Terror de los Carranclanes
l.

•

ACROSTICO

en que se anó.-

lo que trajo

•

11.

III.

El viejo barbas de chiA Villa perdi6le el miePorque ya está el bandoléEnteramente vencí-.

Reconocido por WiSe conceptuaba segúY creía que por múaños iba a estar tranquí-

Ha bajado la monéDe una manera terríEn lugar de haber subíTras el reconocimié-.

Pero en cambio pone el griToda su gente en el cieAl advertir que Ar guméA Monterrey se aproxi-.

Mas ya viene BenjamíY resulta que íué inúLa infamia de VeracrúY la venta del paí-

Pero todo importaríMuy poco si no anduvieArmando bolas y ruiEl terrible de Argumé-.

Ya sudan los carranclá-,
Ya se esparce un gran Terró-;
Y al pobre de Venustiá-

Ya sudan los carrancláYa se esparce un gran Terró-;
Y al pobre de Venustiá-

Ya sudan los carranclá-,
Ya se esparce un gran Terró-:
Y al pobre de Venustiá-

Las rodillas se le doY el copete se le paY hasta le tiembla la pio-

Las rodillas se le doY el copete se la paY hasta le tiembla la pio-

Las rodillas se le doY el copete se le paY hasta le tiembla la pio-.

Venuatiá.-.

Venganzas por el pasá-;
Exaltación de brib6-;
Nulidad del matrim6-;
Ultraje a todo lo fi-;
Saqueos por sus bandí-;
Tiranía que estrangú-;
Incendios morrocotú-;
Asesinatos a mi-.
Nacionalismo de pe-;
Oprobios al_territó-;

Confiscaciones de to-;
Agravios para los bue-;
Reformas que causan mie-;
Ruina que en cueros nos pu-;
Alimentos por las nu- ;
Ntgocios para los pi-;
Zánganos yendo a este gri-:
¡Armense todos los bru-!
SILVERIO.

A 5 de Dic. de 1915

�IV.

¿De qué sirvió que en Laré-

Ya se esparce un gran Terró-;
Y al pobre de Venustiá·

Don Venus viera a Fergú-?

¿De qué sirvió que con FuHablase en Douglas Obré-?

¿ De qué sirvió tanta ayúDel Almiranti: FlechéQue después de herir a AzuéDesembarcó en V eracrú-?
Ya sedan los carranclá-,

Las rodillas se le doy el copete se le p1ty hasta le tiembla la pio-.

V.
¡ Que demonio de Argumé- !
Al empezar el festíAmenaza al carrancíy todo lo echa a perdé-.

Y Wilson queda perplf·, .
Y Carranza convencí ·
De que perderá la síTras de perder la vergiié-.

REGALO DE NAVIDAD

Y a sudan los carranclá·
Ya se esparce un gran ':ferró-;
Y al pobre de Venustiá·

Escrito en inglés especialmente para REVISTA MEXICA~A. por la Sra.
Matilde Lorenz de Cerna, y traducido por su esposo el Dr. David Cerna,

Las rodillas se le doy el copete se le pay hasta le tiembla la pio-.
VALERIO.

La Propiedad es un Robo
Desde Canaán
Muy querido Silverio:
En esta época gloriosísima de libertad y de red ención hemos presenciado actos g randiosos que reconfortan
el alma y levantan el espíritu.
Una de las cosas que más me han
hecho simpatizar con la revo!uciún l'S
la faci lidad con que un hombre se
convier te de proletario en propietar io. 'l'u sabes que la gramática ha
hecho que se parezcan estos dM YO·
ca hlos, y que para convertir el un o
en el otro, no se tiene que hacer 111f1 3
que rnmbiar una "!" por una "p" y
agregar una " i ". ¿Porqué, pues, lo
que es fácil para el lenguaje, ha de
ser difícil para la realidad ele la Yida ? ¡ Absu rd os in tolerab'es de la tina.nía !

1Toy, cuando a un "General" se le
ocurre ocupar una casa ajena, lo
único que hace es mandar a un oficial que notifique a los propieta ri os
su decis ión (esto equiw1le a la con,·ersión de la "!") y luego se instala él mis mo en las mejores r ecámaras (esto es lo correspondiente a la
adición de la "i".)
J\fuchas veces los dueíios van a rec1amar lo s uyo, y suele suceder que
el "General" asaltante (no de la plaza de Oaxaca como Morelos, ni de
la ciudad ele Puebla como Díaz, s ino
sencillame nte de un hogar ajeno),
recibe al antiguo propietario en su
misma s.a la, y lo invita a sen tarse en
sus propios muebles. Esto es bello,
por que después de todo, demuestra
la sencil!ez y modestia de los revolu cionarios. Antes, los generales eran
presuntuosos y aristócratas, y sitiaban Querétaro y exigían a los Empe-

radores que les entn,gasen la Espada: lÍoy no, son sumamente modestos, y lejos de ambicionar laureles,
que acabarían por marcar distancias,
se limitan a pedir un .automóvil. Y
luego, democráticamente, invitan al
dueño a ciar unas vuelt-lS en el dichoso y bien manumitido vehículo.
Esto es lo que yo he hecho, con
tu estilo, mi querido Silverio. En
tiempo ele la tiranía no se usa'ba imitar a ningún autor, sin recibi r ante
las gentes cultas el nombre de "plagiario." Pero la Revolución, que todo lo ha reformado y redimido, liberta a los despojadores de casas del
nombre de "ladrones" y a los despo'
jadores de estilo del nombre de "pla·
giarios." Después ~e codo, hace bien
porque ante la razón y- la justicia no
hay motivo por que un Altamirano
esté por encima de Rip-Rip.
Por eso, Silverio. me he apoderado de tu estilo ; y a semejanza de los
"Generales" qÚe después de asaltar
casas ajenas, reciben a los dueños
legítimos con bene, o:encia y cortesía, yo también te invito a tí para
que leas mis composiciones y veas la
manera de como lo ·'tuyo" ha pasado a ser "mío".
Después de todo, esto· es democrático e igualitario y tengo la seguridad
de qu e s i te parece mal es porque
aún estás contaminado de las infamias. Bonaparte pasó por el puente
de Areola lumin osamente: los "Gener.a les" que no tienen ocasión de
pasar por ese puente, hacen bien en
pasar por los dinteles de las casas
ajenas: demuestran modestia y valor
temerario, puesto que se conforman
con poco, y se a rriesgan a que los ·
llamen ladrones. Bonaparte en Arco-

la no puso en peligro más que su vida: en cambio, los que ocupan ca·
sas de otros, hacen ante la Patria el
sacrificio de su rep utación.
Yo, por ejem!}lo, no tengo esti lo
propio, y recurro a! tuyo, para mis
creacion es literarias. Esto es legítimo y patriótico. Hace algunos años,
un estudiante de Derecho puso en
Jauja la mues tra de cómo se ponía la
firma debajo .de un cuento ageno,
que s i mal no recuerdo se llamaba
"Así quieren las mad res." Naturalmente, como aquél compañero se
adelantaba a su época, fué duramente Censurado por eHVldiOSOS que 110
sabían penetrar en los misterios del
porYenir. Hoy, han sido reconocidas sus Yirtucles, se h: ha rehabilitado y después el e asaltar una biblioteca, ha llegado a figura prominente
de la cosa pública.
1\saltar una bib lioteca e's tarea hero:ca, amigo mío porque además de
demostrar valor, sign ifica tendencia
abn egada a la sabiduría. j Asaltar
Puebla: esto es propio de gentes brutales que entronizan tiranías! Apoderarse de los libros del Lic. Goros·
t ieta-pongo por caso-es una labor
que no puede ser desempeíiada por
un e~píritu vulgar.
Lo mismo hago yo con tus versos :
los lib erto de la ergás tu!a en donde
· los tenías encerrados, con el centinela de tu firma, y los doy a la publ icidad.
No po r robarte, te quiere meno s,
VALERIO.

~

•

)

•

E ra una tarde sombría de crudo invierno.
-"Tiempo infernal, tiempo infernal," exclamó ai rado el viejo arqueólogo al saludar a su antiguo amigo:
médico que, solo en s u humilde vehículo, ~e encaminaba a auxiliar a
una indigente enferm~ en los arrabales de populosa ciudad.
E l arqueólogo era un anciano misántropo que ll evaba una vida de
so!terón in corregible, si n lazos de familia a que acu~ir en demanda de
consuelo, s in obligaciones que cumplir.
E l galeno era viudo. Su esposa,
difunta de varios años, no había de_iaclo descendiente alguno, y esto le
había encanecido y llenado el alma
de amargura y pesimismo.
Tiritando de frío, el médico invitó
a s u amigo a que le acompañase.
-"Venga usted conmigo, Egipto.
Voy a aux iliar a una pobre mujer
quien quizás, para cuando lleguemos a
su choza, habrá dejado de existir.
J ,uego re.gresaremos, y estaremos en
nuestros hogares antes de que el sol
s e ponga en el ocaso."
Aceptó el arqueólogo la invitació n,
nolens volens. Durante la triste caminata ambos se desataron en quejas
contra el mundo y sus miserias, aumentando su ma l humor los copos ele
nieve que un ,·iento glacial hacía arrojar sohre sus rostros ..
1Tabiendo arribado a la casi desierta
choza. encontraron : a la enferma,
muerta; y casi muerto de frío y hambre. a un chiquillo de menos de un
año de edad.
¿Qué medida tomar a nte aquél triste y do!'oroso cuadro?
Los buenos vecinos nada podían
hacer. que también ell os eran desheredados de la fortuna.
Una · nz dispuesto, por su propia
cuen ta, qu e se diera sepultu ra al cadá·
Yer de la infeliz muj er, los dos amigos se ll evaron a l infante a la casa
de l arc¡ueólogo.
Durante su Yiaje de regreso dieron
en quejarse contra las inconve niencias del enmantillado montoncito ele
carne humana; contra la grave responsabilidad que se habían contraído,
a ello obligados por las circunstancias, y, por fin, la dieron por aceptar de buen grado las consecuencias.
Pasado un corto período de silencio
profundo, el médico hizo la siguiente

obser\'ación:
-"Esta ocasión extraordinaria, amigo mío, me hace recordar las bellas
expresiones del Duque en Como Gustéis (As You Like It), de Shakespeare:
"Diferencia de estaciones: como, el
viento glacial, y los regaíios iracundos de zéfiros de invierno, que, cuando mi cuerpo azotan y lo hieren, ha~ta hacerme encoger tiritando de frío,
yo sonrío, y digo:-esto no es adu lación; son los consejeros que con todo sentimiento me persuaden de lo
que soy: cuán dulces son los usos
de la adversidad, que, como el feo y
venenosos sapo, aun lleva una preciosa joya en la cabeza. Y esta nuestra Yicla, exenta de sociales atenciones, encuen tra lenguas en los árboles,
libros en plácidos arroyos, sermones
en las piedras, y el bien en todas las
cosas". ( 1).
Y agregó en tono de broma:
-"Ha encontrado usted un magnífico ejemplar en esta. exploración. Lo
fel'c ito por ello. porque debe hallarse
usted muy satisfecho de haber recibido
un hermoso rega!.o ele J\'avidad, s in
esperarl o."
Xada contestó el arc¡ueólogo, pues,
profu ndamente pensativo, contemplaha aJ huérfano, al parecer, ¡ con ternnra casi paternal!
Ya en el hogar del anticuario, el
chiquillo fué objeto de los mayores
y más delicad os cuidados.
Por va rios días el médico trabajó
asiduamente, sin descanso cas i, por
sa lvar a aquel enmantillado montocito de carne humana. Horas enteras
se pasaron los dos ancianos contemplando, llenos de ansiedad, aquel pe-

qu eño ser que luchaba entre la vida y
la muerte.
Salvósc al fin el huerfanito.
Con la resurrección del pequeííuclo
vino también la resurrección en el
alma del misántropo, p"raue· ante.Q
de ello darse cuenta :·1 rec1amaba
como suyo propio al ch iquitín, y ya
pensaba seriamente en el porvenir de
su hijo!
Ya había por quién trabajar; ya
haqía a quien dedicar cuidados; ya
había qu ien de su cariño fuese dueíio.
La vida era hoy para el ·misántropo un
encan to. no una pesada carga.
También el médico se había transformado.
Los dos amigos convinieron en unir
sus esfuerzos en pro de su protegido,
que igua!mente el galeno se sentía
impulsado a contribuir a la buena obra,
que asímismo en él se había desper·
tado un sentimiento de paternal amor.
Para ambos, a la Yerdad, la vida
comenzaba de nuevo. Ambos, como
el Fénix de la fábu la, renacían de s us
propias cenizas, vigorosos y llenos de
ilusiones.
Contemplando el sol de N'a\' idad al
través de los crista1es. los dos amigos, extas;ados. estrecháronse las manos. y, rebozando el corazó n ele gozo,
murmuráronsc mutuas felicitaciones y
deáronse Felices Pascuas: que allí,
en aquellas dos almas, en donde antes
tan sólo existían la duda y el más
negro pesimismo, voh·ió a a rd er en
todo sn esplendor la intensa !!ama de
la Fe.
Una ,·cz más se levantaba un Cristo; U n Cris to volvía a nacer.
San Antonio, 'l'ex. Dic. 4 de 1915.

(1 ).- "The scasons' difference.-as, the icy fang,
And churlish chiding of the winter's wind,
\ Vhich when it bites and blows u pon my body,
Even till I shrink with colcl, I smile, and say
This is no flattery.-these are counse llors
That feelin gly persuade me what I am.
Sll'eet are th e uses of adversity,
\\'hich, like the toad, ug 1y and venemous,
\V ears yet a precious je~·el in his head;
J\nd this o:ir life, exempt from public haunt.
Finds tongues in trees. books in the running brooks,
Sermons in stones, and good in everything."

�Los Funerales de Manuel Acuña
Interesante Crónica de Don Nicolás Rangél.
¡ ?IIael Acuña se ha suicidado ! ¡ La patria pierde una esperanza ele legítimo
orgullo, de la que recibiera los pri·
meros opimos frutos !
Tales exc lamaciones se oían en esta capital la tarde del 6 de diciembre
de 1873.
Porque la noticia se esparció con
suma rapidez. Acuña era admirado
ya de los primeros literatos de ~f'éxico, y a la vez era popularísimo. Su
"Nocturno" a Rosario y sus composiciones "A una ram era" y "Ante 1111
caclá ver," las sabía de memoria toda
a que'la generación de románticos.
Muy pocos poetas han conseguido se r
admirados tan ní,pidamente.
]\[uchacho precoz' y simpá tico. desde la aparición de sus primeros versos llamó la aten~ión pública, y se
espe raban con ansia st:s nuevas producciones, como si se presintiera un
fin próximo y desastroso. T\'ada lo
bacía prever. Sin embargo, llegó inesperadamente, brutalm ente, cruclmen te.
¿ Qué fue lo que impulsó a ese genio a poner fin a sus días? No intentaremos descorrer ese Yelo, como
no intentaremos, tampoco, investigar
algunos secretos que verá el lector
en un .documento que los periód icos
de la época publicaron y que es conocido de muy pocos.
Acuña tenía una familia en M éxi·
c0: una familia humildísima, a juzgar
por la cant idad que manos cariñosas, de uno de sus amigos, y del producto de la suscrwción para sus fune rales, le dieron para lutos y alimentos .
Manuel Acuña tenía un hijo, que
murió tal vez prematuramente y al
mismo tiempo que el padre.
Y todas estas noticias, olvidadas
por los que las supieron y desconocidas para la generalidad, las, damos
hoy a la estampa.
La despedida de Manuel Acuña no
prdo ser ni más desconosoladora ni
más cruel.
El viernes S, por la noche, destruyó
Dios sabe cuántas ins piradas composic:ones que contarían, sin duda, su
torturada existencia. Escribió a su
madre sentidísima carta de desped ida,
y después las siguientes lín eas:
"Lo de menos era entrar en detalles sobre la causa de mi muerte :

i ?lfanuel Acuña ha muerto!

llt

Sr. Martín Volpe y Trinidad Ramos de Volpe, que acal?an de contraer
matrimonio en la Ciudad de Laredo, Texas

•

-·- IRAS Y GEMIDOS -·-•
•

Para "Revis ta Mexicana."

A Federico García y Alba.
Cuando el volcán agita en. sus entrañas
olas de fuego que rugientes chocan,
hace temblar de espanto a las montaña.
que con sus moles su furor provocan.
Y entonces, de aquél antro tumultuoso
y preñado de rabia purpurina,
suele brotar con furia de coloso
un torrente de lava que calcina.
Cuando Eolo descarga sus flagelos

sobre la mar, que su extensión dilata,
y caen con furor desde los cielos
las aguas en potente catarata;
ruge furioso el líquido elemento
y en su seno sepulta embar caciones,
y es cada tumbo fú nebre lamento,
y remedan sus gritos maldiciones.
Así, cuando la pena se agiganta
y hondas he ridas en el pecho deja,
del mismo pecho sube a la garganta
un pedazo del alma que se queja.
S. Antonio, T exas 11-12-915.

GMO. A. Y F IERRO.

¡;uno ; basta con saber que nadie más
que yo m:smo es el culpable.-Dicicmbre 6 de 1873.-Manuel Acuña."
Y eso fue tocio.
El nefasto día se levantó tarde:
salió despt:és y estuvo de palique con
sus camaradas, sin que estos· pudieran adi vinar la próxima catástrofe.
A las doce y media del día vo~vió a
entrar a su cuarto, el número 13, el
mismo que ocupara Juan Díaz Covarrubias; y nadie sabe lo que entonces
sucedió.
Juan de Dios Peza acostumbraba
visita r lo diariamente a la una de la
tarde. Y i cuál no sería su sorpresa y
su dolor al encontrarlo muerto l
Llamó a los estudiantes de med icina Vargas, O rive y otros compañeros de Acuña y en Yano pretendieron
restit1 irlo a !a vida.
La víspera, estando d.:: paseo en la
t\lameda con su amigo Peza, sintió
1·chementcs deseos de escribir y le
didó el siguien te soneto:

Acuña murió en la miseria. :Nada,
o muy poco le habían producido si:s
ad mirables composiciones. IJ oras an·
tes de morir buscaba un editor para
ellas.
La bohemia literaria fue la primera en acudir con su modesto óbolo
para sufragar los gastos inmediatos;
Y, a iniciativa de don Ignacio Cumplido, las Redacciones unidas de los
periód:cos "El Sig!o XIX" y "Eco de
.\ mbos Mundos" nombraron a los señores don Eduardo L. Gallo y don
] uan E . Barbero para que colectasen
donativos de la Prensa pa ra los gastos de los funerales. En la Escuela
de Medicina quedó, igualmente, abierta r na suscripción con ese fin.
A rreglaclo el en tierro por su inseparable amigo y compañero, el inspirado poeta Agustín F. Cuenca, tuvo
lugar la mañana del día 10, saliendo
el cor tejo fúnebre de la Escuela d.::
~ledicina, en cuya capilla se expuso
el cadáver cm balsamado.

A UN ARRO YO

EL ENTIERRO

Cuando todo era fl ores tu camino;
Cra¡1clo todo era pájaros tu ambiente,
Y, cediendo tu curso a la pendiente,
'fodo era, en t1, fugaz y repentino.
Vin o el invierno con sus nieblas: vino
El hie lo que hoy estanca la corriente,
Y, en situación tan triste y diferente,
Ni aun un pálido sol te da el Dest ino.
Y así es la vida: en incesante vue 1o
~1 ientras que todo es ilusión, avanza
E n una hora lo que mide el cielo;
Y ct:ando el duelo asoma en lonta(nan za,
Entonces. como tú. cambiada en hielo,
No puede reflejar ni la esperanza.

Al publicar "La Iberia" la anterior
compos ición, agregó: "Larra. en su
artículo "En un cementerio," escritv
también la víspe ra de su muerte, estampó una idea parecida a !a que en
este soneto se contiene, "Esperanza'
fue la ú'liima palabra que de la inspi rada lira de los dos se escapó."
Ddn Alejandro Casarín y un joven
artista, Alamillo, tomaron la mascarilla de Acuña y modelaron su mano
derecha; ' mano que escribió los bel!os
versos que le han conquistado fama
imperecedera.

lll programa según el cual se ordenó el entierro, fue este :
Derrotero : Cerca de ::Santo Dom ing-o hasta la esquina del Esclavo.P.sclavo. hasta la esquina de la Profcsa.-Profesa, hasta la esquina de San
Juan de Letrán. -San Juan de Letrán,
hasta el Salto del Agua, donde ),1
caja se colocó en la carro;,a.
Comitiva: primero, el cadáver : segundo, música; tercero, personas invitadas: cr1arto, círculo de obreros, artistas y actores; quinto. comisiones :
sexto. Redacci ones ; séptimo, s ociedad
"Concordia"; octavo, sociedad "El
P orvenir": noveno, sociedad "Díaz
Covarn:bias" : décimo, sociedad dramática "A lianza"; &lt;lécimoprimcro.
ConserYatorio de Música y Declamac1on; décimosegundo, li ceo "11 idalgo": décimotercero, sociedad "Filoiátrica"; décimocuarto, el carro fúncbre
y los coches.
Oradores: primero, señor don l\íanuel Rocha. (Sociedad "Filoiátrica") :
segundo, señor don Gustavo Baz y
señor don Justo Sierra, del liceo "Hidalgo"; tercero, oradores de las sociedades, en el orden invertido del programa: cuarto, tribuna libre; quinto,
Juan de Dios Peza.
Presidió el duelo la sociedad "Filoiá trica."
A las nueve de la mañana, una com-

�pacta multitud invadía la plazuela de
Saryto, Domingo, ansiosa de tributar
sus. homenajes a su poeta favo rito.
En el interior de la Escuela de l\fedici na se habían reun ido los intelectuales de más renombre de la capital,
los representantes de las corporaciones científicas y lite rarias, las sociedades mutualistas y de obreros y los
amigos Íf)timos ele Acuña. Estos últimos se disputaban el honor de llc~ar
en hombros el cadáver del poeta.
1lomentos antes de las diez fue sacado el cadáver. y en pos ele él una
músíca mili tar, a la que seguía la consternada comitiva.
Después, una elegante carroza,
adornada con una lira de cuerdas rotas y encima de ella, atada con negro
crespón, la corona que conquistó el
poeta con su drama ''El Pasado". Esta carroza precedía a un gran número de coches, en su mayor parte pertcn~cien tes a particulares.

ALOCUCION DE PEZA

tns afectos ____ no han podido borrarse sino porque ____ ¡silencio'---- Ley
de la tierra es que el poeta, el '.'Cr·
daclero poeta, el que. como tú, can~a
a la Xaturaleza y es el profeta de la
humaniclad, sea como esas cxhalaciunes que, cruzando liápiclamcntc el
cielo, dejan una huella luminosa ___ _
. ''En ti esa huella es imperecedcr.1;
tú te has encendido como el astro
más brillante en el cielo de la patria;
pero, ¡ay ! para eso has dejado un vacío in menso en nuestros corazones;
para eso nos has abandonado r.ua111b
más te necesitábamos _____ ; cuanclo
tú alentabas nuestros pasos; tú, el
ún ico ·entre nosotros que sinti,'1 y
palpó su gloria en la prima vera de
su vi da.
"Hoy___ no, l\fianueL __ l-foy ____ ,u
cuerpo yace inerte, y yo, que ma,¡uinalmente he trazado estas lineas en
nombre de tus hermanos, en nombre
'de aque llos que en ninguna de tus
horas sagradas pudieron abandonarte,
en nombre de los que en ti miraron
siempre al más querido de . sus amigos y al más sincero de st·s jucc.!s,
vengo hoy __ __ a_ decirte la última palabra ___ Manuel: tras el dolor inmen·
so de haberte encontrado sin vida:
tras el dolor ele un desengaño tan tris·
te, todo es sufrimiento débil; por eso
· aun me serví de mis últimos esfuerzos para pisar esta tribuna en nombre de tus hermanos en letras----··¡ Adiós para siempre'---- ¡Adiós!''
A las doce del día el primer puñado ele tierra cayó sobre el ataúd.

A las once llegó el cortejo al panteón del Campo F lorido, y colocado
el ataúd bajo i:n cobertizo artísti camente ;elornado, ocnparon la enlutada
t ribnna diez y nueve personas, las
cuales hablaron elocuentemente, unas
en verso y otras en prosa. El último
orador, el inseparable amigo y hermano ele Acuña, Juan de Dios Peza, &lt;les·
aparecido ya también, pronunció esta
srnticla alocución:
"lTermano:
"La suerte me designó para darte el
DEL CAMP O FLORIDO A
úl timo adiós al borde del sepulcro en
DOLORES
110111 hre de tus hermanos. y por c3.o
vengo a ocu,par una tribuna que jaDiecisiete añ o~ rcpos;:ron lo!: rc~t(,s
más creí tener delante ele mis ojo~. ele Acuña en el pancci,11 rld Cantpo
"Yo que si.emp re escuché tus palaF lorido, en la fosa qac coni,) .iusro
bras con la atención con qne se oye
homenaje al gc,1:,), ccdio gn,tui1.1al maestro; yo que recogí ele tus lamrnt,: el g-ohern:i "!, •r cid Di,tr:t 0, scbios mil confidencias en las ch11r.c:s
iíor don Othón Pérez.
horas ele la_amistad, no puedo, no deUna maííana inclemente, triste cobo, no quiero conformarme con cs:a
mo
el alma del poeta, se co~grcga ron
terr,iblc verdad: has mnerto.
"N"o, no has muerto: la vicia no es en el panteón algunos de los miembros
el tránsito doloroso por la tierra; la ele la junta eacarga,b dd m 111u11:c•1:f•J
Yida 110 es SÓlO )a que reviste Ulla SO)a a Acuña. a fin ,1,! pr,:,.•nr:,1 .. la t.·· 111:fortná: la vicia es la nota que com- mación de los restos, los que serían
pleta las armnoías del universo, y esa trasladados al panteón de Dolores.
nota ·jamás deja de vibrar, porque es A las seis y veinte minutos procedió
infi nita. Tú lo has dicho: la transior- a ella el doctor Ahel González, quien
maeión es la vida y la transformación la hi zo dcsinteresaclamcnte, habienes eterna. Pero, ¡ay I cómo tranquili- do regalado las sustancias dcsin feczar a truestros .corazones con esta tantcs el doctor Patiño.
E l acta levantada con este 1110verdad, cuando ellos latían dichosos
ron, mirarte. Dime, hermano mío: tiYO dice ·a la letra:
"En la ciudad de México, , a los
¿ nosotros· faltamos alguna vez a nuestro cariño? ¿ qi:edó abrigada en tu pe· treinta días del mes ele noviembre cíe!
cho alg1111a queja en contra nnestra ? año ele mil ochocientos nov.enta, se .
Entonces---- ¿por qué. ¡Dios mío'--- reun ieron en el panteó n del "Campo
Florido'' los sel!orcs diputados por el
por qu é nos abandonas
tercer distrito del Es tado de Aguaspre? ___ _. Tu inteligencia,

calientes. Agapito Silva, doctor Abel
F. Gonzálcz y secretario que suscribe, miembros todos ele la junta directiva del monumento consagrado ,\
Manuel- Acuña, para proceder a ta exhumación de los restos de ese ma logrado e inolvidable poeta.
"La ex humación se practicó por el
doctor Gonz~lez en pr~scncia del se~
ñor B.enigno Trujillo, administrador
de l panteón, y ele conformidad con
los preceptos de la ciencia, a las seis
y ve inte minutos &lt;le la mañana.
"La orden del Gobierno del Distrito dice:
"Gobierno del Distrito Fcclcral.
(Sección del Estado Civil).-Previos
los requi'sitos legales, puede practicarse en ese panteón la exhumac1ú11
de los restos del ciudadano nT anucl
Acufia, que se encuentran en el pa,·imcnto, y serán entregados a sus deudos donde les convenga.-1\[éxico, 15
de agosto·de 1899.-I slas y Bustamante.-AJ adm inistrador del Campo Florido.
"Los restos se encontraron en perfecto estado de poder exhumarse, y
no despendían gases nocivos a la salubridad, y, por lo tanto: el mécliM
de la junta directiva no tuvo incon,·eniente en aprobar que fuesen trn5ladados del Campo Florido al .P~n- ·
tcón de Dolores.
''En vista del pericial informe, se_
levantó la presente acta, que, desp\lés
de firmada por los testigos, certifico:
Agapito Silva doctor Abe! F. González, Benigno Trujillo, C. Fehronio
l\íurillo. ·C. F. Loreto Rosas, Luis A.
Escandón, secretari o de la junta directiva."
Alguno de los testigos prcs0ncialcs
refiere que, al aparecer el cadáver, se
vió que tenía perfectamente intactos
los cabellos qr.e caían sobre la frente: tenía abrochada su levita negra,
color que sufrió alguna alteración,
cambiando en verde.
Se le encontró en la bolsa derecha
ele su chaleco una peseta del cuíí0
español, moneda con la cual pagó el
mismo poeta al doctor González, que
recogió esa prenda en su exhumación.
Trasladados los restos al panteón
de Dolores el primero de diciembre
de 1890, rucron sepultados, a perp~tuidad en la fosa 352 del primer lote
ele primera clase.
La partida bajo la cual se hizo la ·
inhumación, fue la número 140,101.
Pre.s iclió el duelo el poeta michoacano don Agapito Silva. La fosa la
cedió, graciosamente, el Gobierno del
'D istri-to.
Poco tiempo después se colocó en
el lugar en que descansa para siempre uno de los más graneles
radas poetas

simo monumento, que hasta la fecha
existe en bastante buen estado de
conservación. Este rilonumento es
de chiluca sobre base de recinto. Sobre una lápida de mármol, de 120 x 70
centímetros, que está colocada en
el primer cuerpo, se Ice:
l\ft\XUEL ACU~A
A
Salt illo, 17 de agosto de 1847.

o
México, 6 de diciembre de 1872.
Recnerdo imperecedero
/\ 1 malogrado poeta,
Al inolvidable amigo.
J nnta Directiva:
Tr~neo Paz. J\gapito Silva. Arturo
Paz. José l\f-a. Ga rza Galá n, Luis
A. Escandón.
1891.
Otra peqi:cíía lápida, también de

mármol, de SO x 25 centímetros, coloca
da en el segundo cuerpo vertical del
mon umento, tiene grabacla, en oro,
una lira pcntacorcle, con uno de sus
lados y dos cuerdas, rotos, y circu n·
dada de una rama ele laurel y nna
palma. En lazada a éstas, un listón
qnc las circunda, en cuyas partes Yisib!es pueden leerse los nombres de
las composiciones siguientes: ''S de
~layo,'' "La Felicidad," "Ante 11 11 cadál'er," "El Pasado'' y "Gloria."
Cuatro columnas de hierro, de las
que penden unas cadenas, completan
este monumcn to.
X X X

El último artículo humorístico que
escribió 1\1 anuel Acuíía y que publicó
"El Federali'sta," de fecha 9 de diciembre de 1873, fue una crítica litera ria a una composición poética de l
sciior don J qsé Joaquín Terrazas, pu~
b!irada en el periódico "La Voz ele

l\f éxico", de 27 de noviembre del mismo año. Aparece firmada por "Un
l'eterinario."

E l misi110 día de sn muerte apa re·
ció en el periódico popular ''El Torito'', la letrilla bien conocida:
Sí. mi amigo don Grcgorio,
tiene usted mucha razón:
eso mismo qne usted dice,
eso mismo digo yo ____ !
Esta letrilla se publ icó en la sección denominada "Cornadas,'' sin títu lo, con fecha 22 de noviembre y
fi rmada por "Miau ." Dos días antes
estuvo Acu íía en la Redacción de ese
periódico a entregarla, y había recitado algunos fragmentos de las compos:ciones que más tarde se publicaron con el nombre de "l lojas Secas.''

NICOLAS RANGEL.

Poesía de Don Justo Sierra
Leída por él mismo en el entierro de Manuel Acuña
i Palmas, triun fos, laureles, dnkc aurora
De un porvenir feliz, todo en una hora
De soledad y hastío
Cambiaste por el triste
Derecho de morir, hermano mío!

En vano el mundo incl inará la frente
Sobre tu tumba; en vano de l abismo
Querrá arranca r el lúgubre secreto
De tu heroico egoísmo.
El drama ele tu vida se encontraba
Desde la cuna en t\1 interior escrito;
Era un germen que en tu alma fermentaba,
En tu alma que, buscando el infinito,
En un mundo raq11í tico se ahogaba.
, ¡ f\y I tú eras ele otra raza ya perdida;
La muerte heló en tu boca el postrer grito
De incurable dolor y ele anatema
Con que, en tu sangre juvenil teñida,
Arrojabas al mundo ht diadema.
E ras un rey proscrito;
Y a11tes que presentar tu frente altiva
De espi nas coronada
Al ultraje, a la burla, a la saliva
Del mundo miserable,
Antes que al hombre revelar tu suerte,
'fe encubrirse en tu lecho de dolores
Con la púrpura regia de la muerte.
Tiempo hace te faltaba
El beso maternal que el pecho escuda;
Como águila en la noche se agitaba
Tiu alma en la inmensa noche ele la eluda.
Tiempo hace que tu ciclo se apagaba ____ _
Los soles escaló tu fantasía,
Y crc.íste que el orbe fatigado
En su manto ele estrellas se moría.

Buscaste el más allá; nada saciaba
La inspiración suprema ele tu pecho,
Y de tu vuelo al ímpetu gigante
Y ele tu vuelo al ímpetu gigante
El rumbo efe los astros era estrecho.
Nada encontraste ____ El ala ele la ciencia
Sobre t u espalda se qncbró, y Yolvistc
A posar de la ti erra en la indigencia,
Solo, si.hlime, triste _____ _
Y así arrojaste el guante en "El Pasado"
A nuestra pobre sociedad idiota,
Que t u audacia aplaudió sin comprenderte,
Y nos cantaste en tu postrera nota
Tus divinos amores con la muerte.
¿ Qué te_ importaban dime,
El odio o el amor de los mortales?
!\' ada más eran átomos pequeños
Que un instante anublaron
La luz crepuscular de tus ensueños.
¿Qué te importaban, clíme,
Por el dest ino cru el amortajado
En el dolor sin tregua y el olvido,
Algunas hojas ele laurel sagrado
Por el llanto agos tadas en tu nido ?
¿ Qué te importaba a tí la grata impía
Del enano, tus plantas lastimando
Con su ponzoíía vi l ? ¿qué la porfía
En insultar tu faz, del vu lgo necio ?
¿ X o le queda al poeta todavía
El Olimpo mortal de su desprecio?
Manuel, mi hermano, el poeta incomparable,
El divino cantor del pensamiento,
¿A que pedir razón a tus despojos,
De tu postcr aliento?

�pa
Sa
Sil

di
tu
lo
ne
da

ca
m

te

a
ta
e
p

ta

Que en lágrimas empapa nuestros ojos.
Si en tu hora postrime ra
Nada ha 1lastc en el seno de la noche
Que a la angustia ele tu alma respondiera;
Si te quisiste erguir buscando el aire
De una región mejor de fe y poesía,
Y el silencio rodeó tu desven tura
Y te sentiste solo en tu agonía;
Si viste el ciclo, si el sagrado nombre
De tu madre a tus labios se acercaba·
Si, como en tu niñed, buscaste triste '
Su rostro en tu alma angelical impreso
Y, al tiempo de expira r, sentir quisiste
Como un perdón de Dios, su último beso,

.. . ··,· ...... ... .. . ..... .
i ,\ diós, adiós, mañana
En torno de tu tumba habrá callado
La po'mpa estéril de la gloria humana.
¡.\h ! La historia cruel tic tus dolores
Será la sombra que huye fugitiva;
Como hoy el mundo tu rcet:erd~ esquiva.
Tal vez tu tumba esquivarán las flores.

¡Cuántos te olvidarán! Nunca el que pudo
Escuchar un momento tu gemido ____ _
E l que una vez sintió bajo su mano
De tu alma enferma el fúnebre la tido.
¿Cómo olvidarte? N'o. Siempre en las horas
En que llegt:e la sombra fu11craria
Escuchará tu voz, como en la noche
El grito ele la Úrante procelaria,
Se mezclará tu nombre a sus amores,
Tu memoria beticlita a su plegaria,
Tus versos al perfume de sus flores _____
Cerca del f.ucgo de su hogar, vacío
'fe esperará un lugar, y si el impío
Duelo visi ta su mansión obscura,
Como 1in .sollozo de letal quebranto .
Se mezclará en la copa de su vida
Gota perenne de insaciable llanto,
El nombre infortt:nado del suicida.
¡ Adiós, hermano, ad iós ! Ya en lontananza
Tu estrella se apagó: nues tra alma herida
Como señal de eterna despedida,
En tu sepulcro escribirá: esperanza!

r

te

~.

t~

e

e
o
11

a
s

Avanzadas austriacas en la frontera Italiana.

Las Grandes Horas
La Mesura.
Traauciao por "REVISTA MEXICANA."
Una de nuestras características, la
principal quiá, ha sido siempre la
mesura.
l Iabrá podido sucedemos que, como pueblo, en el curso de la historia,
de la misma manera que puede acon tecer a cada t:no de nosotros en momentos de tur bación individual, hayamos faltado más de una vez a esta
mesura que parece inseparable de
nuestra conducta. y haber faltado tan
gravemente que se ha,ya podido ercer
que 'a habíamos perdido para siem ·
pre. ~ o, nada de eso. No son sino
accidentes humanos, espinas de la
misma cualidad. Quién es aquel que
sabe el número de recaídas necesario
para la conserración y el coronamiento de una virtud? A pesar de todo,
hemos guardado nuestra mesura y

podemos estar orgullosos de ella. das, sin embargo, ft:eron sometidos
Sin trib1:tarnos, en efecto, elogios nuestros nervios tensos! Ko hay 1111 0
que no irian ele acuerdo con el don en todos los órdenes de ideas. en
de moderación ci tado, tcnem,os de- todos los géneros y matices de las
recho para encontrar admirab le el emocione.s, que no hayamos tenido,
que, dotados de una v,vaciclad super- que no hayamos sufrido. Nada, de
lativa para sentir, no salvemos sin todo lo que es capaz de quebrantar
embargo, casi jamás, los límites. Es- al más sólido temperame nto naciota virtud, en tiempos ordinarios, se nal, nos ha sido perdonado! E l deshabía man ifestado ya, al curso y me- tino, para otorgarnos un mérito madida de múltiples circun stancias; pero yor, nos ha acosado más. A pesar
podemos decir hoy, que la guerra la · de todo, hemos permanecido inmuha coordinado y la ha exaltado hasta nes. Ko solam ente ha triunfado
su pe rfección. Descfe hace año y me- nuestra ec uanim idad de todos los redio, Yenga lo que nos vi ni era, no nos veses, sino que se ha templadp, se
hemos despojado de esta serenidad ha fortalecido bajo los golpes, a tal
con la que hemos resue:t.o demostrar, punto, que la experiencia, después de
de un extremo a otro de la. terrible habern os endurecido en la escuela de
prueba, que somos dueños de nos- la lentitud y de la tristeza, nos haotros mismos. ¡A cuántas sacudí- lla hoy maduros para acoge r a la ale-

�gría en dosis progresivas. Somos
recompensados dob!cmente por ha-her aprendido a esperar: qt e allí,
en la, actitud suprema con que resistimos si n doblegarnos los choques
más espantosos dd éxito. es donde
aparece el bencfic:o esplendente de
esta do lorosa educación.
i\o se ha necesitado que cayese de
lo alto, que viniera de nin~una parte
la menor consigna pa.,a lJile codos, a
los primeros rumores de nuestra
enérgica ofensi1·a, mostrasen la misma disciplina reser\'ada. 1".n Francia
jamás se necesita darse la. contraseiía para tenerla. Cada uno la recire, a su nacimiento, por tradic· ón.
En todas las grandes cuestiones de
honor, to.dos los fram eses nos entendemos. sin estar obligados a prnio
acuerdo. Al cboque y al fuego de
la misma ch ispa, se establece al punto la corriente dir ina que nos galvaniza y nos hace resonar al unísono.

¿ llabéis risto la tra11qrila unanim;.cl~cl con que hemos saludado, en un
ri,·o 1110\'imiento de akgría, rete1fr
clo al momento, el vi:;;-oroso ª"anee
de nuestros Ejércitos en l\rto's y en
la Champaña?-:,,.:¡ gri tos ni cántico,
11 i procesio11es. Es dcmasi~do profundo nue stro recogimiento para que
11os abandonemos a manifestac'o11t'S
rui do•as que no corresp.ond.erían a la
nob leza de nuestros pensamient.os.
Por otra parte, un sentimiento que se
retiene es más intensamente gustado:
conserrn todo su aroma; a l agitarse,
se pierde.
Los penosos caminos recorridos
nos han enseñado que debemos, para
prose¡:niir, \le1·ar nuestros deseos,
nuestras esperanzas y aun nuestn•s
victorias con infinitas precuaciones,
como un tesoro frágil y sagrario.
~omos como los miembros de una familia, como los niños que, r-:un idos
en una sala. esperan el resultado de
una ope ración que se hace en la alcoba vecina a un enfermo querido:
0reración ele la que depende su vida.
:\ menudo. de momento a momento,
,·ienen a deC:,.·les: "Va bien ____ To··
do marcha adm ira blemcnte. Pero
¡ pariencia '- --- aun ,,o puede decirse la última palabra. Au n no term ina." Y cuando h operación ha acahado y ha tenido éxito. el cirujano no
consiente en declarar 1,o sino después
&lt;le algú n tiempo, de varias horas o
c!e var· os días. Los niños no tieneii
derecho a hacer estallar s u alegría sihasta aquel instante \'igilaclo y solemne. en que se les dice: "Sí_ __ _
1Testra madre se 11a salvado!" Sólo
r11tonces pierden la cabeza, se a,bra~;, n y ríen. Y algunas veces también, han sido hasta entonces tan
pn,dentes, tan tímidos en sus espe-

ranzas que no pueden creer en la
curación cuando se les anunc:a, y
es necesario proclamarla a gritos.
Y bien, sabemos que nuestra madre
está mej0r, pero que no ha saoado
aun ele! todo y por esto permanecemos sonrie ntes y pensativos, hasta
que no se nos diga que ''ha pasado
Perder la mesura
tocio pc',igro.''
frente a esperanzas tan capitales haría el ef ccto de un sacrilegio: pod ría
traer mala sue rte. ,\demás, estamos
obligados por toda la templanza que
hemos practicado ya en nuestras palabr,\s, en nuestros gestos, en el ejercicio d¿ nuestra imaginación. PorqPe es admirable obsenar que este
sentido innato vela inces;ntcmen te
sobre la armonía de nuestros pensamientos como en la er,r,it mia de
nuestr,1s emociones: que preside a
todas las manifestaciones de nuestra
sensibilidad. que no permite a ninguna extcrnarse sin haberla examinado y en con tracio &lt;l igna cie nosotros: ·
qnr la cMen•, 1ia desesperación, el sufrimic n'.o, el dolor, la ,·enganza, el
odio j::sto nada prevalece sobre su
mi iún moral y reguladora.
llien podemos exclamar a Yeces,
poseídos de horror: "¡'\osotros ta:11,
bién empicaremos sus medios viles
y sus anms ignominiosas! t\osotros
-también .asfixiaremos'--- ¡ Cuidado
con NUESTROS soldados, más tarde. en VUESTRAS a ldeas!___ ¡ Os
de,·o lveremos ojo por ojo, fuego por
fuego, campanario por campanario!. ...
~o lo haremos, no haremos nada.
:,; o podemos: no sabemos.
1\ un ejecutando las represa lias
anunciadas. a las que nos obliga el
bárbaro. llernn nuestras grana,das la
rectitui que e1·ita a las mujeres y
a los niños: tenemos el respeto tenaz
por la inocencia. En el comba le, fu era del combate. antes, en él, dzspués,
Q:rard;i mos la mesura: lo que no nos
im pidió prodigarla, Íntegra y pura.
1\1 esura en los soldados, en su actitud, en sus cartas, en. sus relatos en
sus sobrias pláticas: mesura en los
enfermos. en los herid os, que ahogan
o csp,·cian sus gem idos; en los mo-ribundos. que se esfuerzan por par-tir en silencio. .1\1 esura en la resignación de los padres, en la fiebre ingenua de la infancia, rn la concisión leal
de las comrnicaciones y de los boletines de éxito, en el tono de la prens~.. en la opinió n, en los juicios, en
el escrúpu lo de !os rostros, en el
andar, en las miradas! Es univer.sal
y contag:osa. La adquiriría t:uo a
su pesar si, no la tm· iera. 'foca las
al mas. como la gracia: de tal modo
que quien la olvida y le falta, tiene
conciencia, al instante, del exceso en
que ha caído. A visados en todas las

cosas del dominio del gusto perma1cce111os !úcidos aun en el curso de
un error pasajero. Una ley de cla' idad, de orden y de razón nos guía
invariablemente. Ya se trate -en la
¡ az o en la guerra- de gloria o de
amor, de heroísmo o de ternura, de
aec',ón o de ensueño, de arte, de literatura: en todas las religiones del
bien, de la verdad, de la belleza, esta
mesura es el perpetl'o milagro de
nu.::stro genio somos los únicos que
la roseemos a tan a' to punto ele delicadeza y de \'irtua lidad. Ella e3
quien nos ha preservado siempre del
vértigo de la desproporción, de las
catústrofcs del ridículo. ele la locura
ele las magnitudes, que bien sabemos no es la misma que la de las
grandezas. Lo colosal es demasiado
pequeño para nosotros y lo enorme
110 alcanza a los pies de nuestro ideal.
El día del triunfo no hincaremos claYOS en un inmenso Joffre de madera.
¿ Es decir que esta actftud volun taria nos tuerce y nos paraliza? De
ninguna manera. El [H dor que ,·cla
una cmocivn no la amengua nunca:
la condensa y la fortifica. Nosotros,
por lo contrario. "gozamos" toda la
intensidad · de los transportes a que
hemos renunciado. Si habíamos preYisto que las nuev,:s se rían buenas,
1'10 nos arrojamos sobre ellas con un
furor brutal y discordante: nos informamos de ellas como ele una carta importante, esperada con calma,
,~bierta con tranquilidad, leída sin agi
tación.
.
Todos estos días, en torno de la
·mesa al fin de la comida, se han levantado los Yasos en una com,unidad
de deseos, de grati tud y de votos que
se convertían en sublimes al permanecer mudos. l\ . través de la púrpt:ra y del oró de nuestros vinos. las
miradas se encontraban. se hablaban,
renovaba n el juramento g ra.bado en
los corazones. ¿Por qué se brindaba? Por todo. por millares de cosas
que no. formaban sino una sola y
que expresaba el silencio. Y esto
sobrepasaba a todos los brindis, a todas las efusiones. Otra hora ve ndrá,
sin duda, en la que bailaremos, cantaremos, como embriagados; en que,
después de desplegarlas, dejaremos
flot,1r nuestras banderas y toda la seda tricolor de nuestros sentimientos:
pero aun entonces. en el del irio de estas expansiones que parecerán in moderadas. la Hesura estará ahí, para
ennob!ecer la embriaguez, para dar
1111 ritmo a nuestro entusiasmo y embellecer sus pliegues porque ella es
la expresión soberana, el · estilo· del
alma francesa.
HENRY LAVEDAN.

LA ESTRELLA DE LOS REYES MAGOS.
Por Amado Nervo.
Cuando los tres Reyes :'dágos hu- a los griegos, sabrías que las estrebieron cumplido su misión de adorar llas son soles enormes, que Yemos
a Jesús 11iiio, y de ofrecerle incien- tan peq1:eíios a causa de su lejanía.
so co1i10 a Dios, oro como a rey y En cuanto a !os planetas, son siete
mirni (a111arga y acre) co;no a hom- los conocidos en los ct al.::s los poebre. p¿nsaron en tornar a sus tierras tas griegos simboliz~n los dioses a
d' stantes.
saber: l\,J ercurio, Vcnus, l\larte, úEl alic:ente mayor de este rewr, ¡,itcr, Saturno, la Tierra que hab'tano era el deseo de narrar a los su- mos, y la Luna que ilumina nuesyos el maravilloso ,·iaje.
tras• noches. Y aun afirma Aristó·
Gaspar emp('ro, quiso &lt;Ietenerst teles, en conceptos quizá un poco
un poco .en Palesli11a. Deseaba cono- obscuros, pero no tanto que 110 se
cer las ciudades ro man izadas, a las c11 tie11da11, que má~ i\llá del alcance
qi:e l lerodes el Grande había do- de nuestros ojos hay otros planeta~
tado de 111011ume11tos grandiosos.
desconocidos. Ahora bien: ¿cuúl d.::
Quería, asimismo, ver la mdrópoli esos siete planetas d ~ que te hablo
jud;oica, Jerusalén, y contemp'ar la pod:a bajar a! nuestro para guiarte?
opulencia y majestad del templo edi- r.l e dirás que la Lrna, que es el más
ficado por Salomón.
c~rcano: pero, tras de que tú afirma.\sí lo hizo, y se hospedó duran- l·as ha poco que ,·cías el lucero "no
te al¡::-unos cl'as en la ciudad santa
obsta nte la c'aridad lt nar," este pladonde tr~inta y tres ai1os más tar--~ neta es todavía ele tal suerte gr-anele el hijo de[ hombre debía ser cru-- de, que en vez de guiaros os hub;ese
::ificado.
cerrado tocios los camii1os con su
Casrar era mry ingenuo: a pesar ,n:olc formidable ___ __ Por lo que resele su alcurnia, había visto poco 1111111·- pecta a los cometas, iras ele que ocudo, y a cada paso, en Cesárea (la pan inmensas extensiones en el esantigua Sebasto) y en Jerusalén, su- pacio, sería absurdo suponer que, al
hre todo, encontrab~ motivos para bajar 11110 de ellos para conduciros
admirarse.
no hubiese sido visto de toda !a TieTenía poco que referir, y como se rra, y es. por otra parte, ridículo penl·allaha aún estremecido 11or el mila- sar q1 e un cuerpo tan tenue y de tal
gro qur había visto, era éste el ob- magnitud se hubiese detenido, como
jeto prcd i'ccto de sus conversacione~. afirmas, sobre el techo de 1111 establo
Cierto día, en la casa donde se hos- de rlelén ____ . 'l'cntlrás, por tanto, q1:e
pedaba. púsose a la mesa caca de él co111·enir connt;go. ¡oh r0y! en que tu
estrella es absürda, y en que ni el
1111 ro·nano, rec· én llegaoo a J erusalén con una misión ~t:t:unaaria dd más ignorante ele los pastores caldeos, bien familiarizados con las noemperador.
Este romano era hombre instnuclo, ches rcsplandecient,'s, creería una pahabía estediaclo filosofía con un so- labra de lo que dices---- Y perdona
fista gríego, se había leído a Platón lo rudo de mi franqueza.
y a rlotino, a los poetas y a los fiiCaspar, que había seguido con prolnsof os. y sus juicios estaban, ge- funda atención estl' discurso, traduneralm,:,nte, inspirados por 1:11 cle-- cido por uno ele los presentes en nuc·
¡;ante escepticismo.
na parte, po1:que el rey oriental ig~
.\1 oí r 11arrar a aquel rey bárbaro noraha c~si por completo el latín, des
sn per,grinación en pos de t:na es· p, és ele algunos 111:1wlos de perple· t re'la. el ro:i1ano se permitió, sonrien- jidad. y en medio de la at~11ci911 un ánime ya expectante. ya sorprendida,
do duhitati\'amcnle. decir a Gaspar:
-Perdóname que haga una obje- ) a h11 1lona. re~pondio as :
-Te confieso que al principio.
rió11 a lu interesante rdato: Pretencks haher ,·isto con tus compañeros cu~ ndo vi la estrella anunciada en
1111 radiante astro que te indicaba, tosu.::iíos por espíritus armoniosos. 11 0
l'as h·s roches, el camino. Pero ¿qt·c: pcPsé en la posihil' dad o imposibiliastro p'.ld 'a ser éste? Bien sabes que dad ele que me g1,iase, ni de que hu110 l-:1y en el ciclo sino estrellas fibiera podido descender a la tierra: 111c
jas. planetas y cometas. Una estre- contenté con seguirla ____ (Lo:; ma.'!slla no puede bajar a la t:erra. ?\ ues- tros qt:e condujeron m,i infancia por
tra pobre esfera, sería destruida, los caminos de la sabiduría, no haabrasada en un i11stante. Si leyeses bían leído a Aristóteles. Sabían, sí,

J

nu:chos secretos de las almas y muchas propiedades y caracteres octatos de las cosas ____ ) Pero más tarde, cuando el examen sustitt yó a la
emoción producida por nuestra mara\'illosa ave11tura, he reflexionado e11
al:{o ele lo que tú ahora me dices, 11u
con la claridad con que tú lo piensa!&gt;
y expones-más confusa quiza, peru
mús intensamente- y considerando
asimismo lo que mis compañews
Ca'tasar y i\l'elchor me han dicho, y
lo que oí de los labios de muchos
pastores, que todos veía.n y s.:guían
la estrella, he acabado por compre11·
&lt;lcr que ésta era una cstreila interior. . .. Sí-continuó Gaspar con
cierta emoc;ón, que digniíicaba au,,
más su 110Hc y ang1 loso rostro 1110r.:110 y ponía en sus grandes uj;;~
de gacela pensativa quién sabe qué
f1·l 6 orcs sobrenaturales:-sí, era una
lt17. interior, 1111 astro que babia llaciclo en m:estros espíritus. Lo veíamos en una especie de éxtasis, sin
acertar a decirnos .;1 nuestro deliquio encendía el lucero o él producía
nuestro deliquio... l\lientras los drome
darios caminaban, proyectando a la
luz de la luna sohre el desierto lívido s1:s cuellos ele serpiente, nosotros perseguíamos una visión in ter·
na____ Quizá íbamos hasta con los
ojos cerrados, porque ciertas luce~
di,·inas se ven así mejor ____ Cuando nos arrodillamos ante aquel infante desnudo y temblvru~o uel es·
tal,\o, la lu z de adentro quedó eclipsada por la luz de afoera, por el fulgor que emanaba de los ojos del niiio
misterioso. ¡ El lucero se había hecho carne'----El romano, ligeramente conmo,·:do
por el rdato del rey, miraba inmór il el metal de su copa. en el que
arcl:a un tímido rayito de la tarde,
que J&gt;cnetraba por 1111.1 vc11,ana a·
bierta.
- i Quién sabe si, en efecto, ese nifrn ele que hablas ha Yenido a encender una estrella nuc1·a en ;as ai·
mas'---Cas¡iar no contestó.
.\ lo lejos. entre los riscos ásperos del paisaje, más allá de los tor ·
ciclos pinos, se desangraba lentamente el crepúsculo.

Amado NERVO.

�Navidad Imperial
Evocaciones de 1811.
Es la velada de }fayidad del año
de 181 1, y Xapoleón, en su gab in ete del pal acio de las Tullerías, trabaja solo desde las diez de la noche.
E n la vasta pieza reina cas i la obscurid ad. Vagamente entre la som bra,
aquí y allá, relucen alg unos objetos dorados, marcos de cuadros invisibles, ~abezas de tigre que rematan
los brazos de un sill ón, o la pesada
borla de una cortina. Las bujías de
cera bajo sus veladores de plata de
dos candelabros, no alumbran sin o la
ancha mesa cargada de atlas y gruesos registros encuadernados en marroq uí verde y sellados con la N y la
corona.
ITace más de dos horas que el Emperador trabaja, y que sobre sus cartas geográficas y sobre los estaao~
ele situación de sus ejércitos, inclina atravesada de un mechón negro,
su' for midable frente, llena de pensami entos, pesada como el mundo del
que medita la conquista.
E l atlas abierto, presenta una carta de Asia. y la mano del Emperador, nerviosa, femen ina, encantadora .--busca lentam ente con el índice
~ llú. al' á. a traYés de la Persia, un
camin o hacia el Indostán.
¡ ~í, las Tndias, p or tierra l ¿Por
r¡-: é no ? Puesto que su marina ha

s.&lt;lo vencida y dest ruida, el conqu istador no tien e cami no que tomar, sino bajo las palmas &lt;le los bosques

faln:losos, seguido de sus águilas cu·
yo oro chispea en tre el acero de las
l:ayon etas; herir directamente en el
corazón a la Inglaterra, es decir, en
su imperio colonial, en su tesoro!
T iene ya la grandeza de César y
de Ca rlomagno, qui ere aún más, qu iere ·la de Alejandro. Y sencillam ente forja es te s ueño. Conoce ya r l
oriente; tras él ha quedado una 1~ye nda inmortal. E l Nilo v1o un día,
sobre un dromedario, un débil general de cabellos largos.
A los bo rdes del Ganges, para el
pesado emperador de levita gris será
necesario el elefante de Porn s. :Sabe ya cómo se arrastra a los pueblos
y cómo se les fanatiza.
Mandará allá a los soldados de tez
bronceada y turbantes de blanca~
musel inas; verá mezclados entre su
estado mayor a los rajahs cua.jados
de ped rería ;· y preguntará su destin o
a los monstruosos ídolos que levantan sus diez trazos sobre sus mitras
de diamantes puesto que ha poco en
Egipto, la esfinge de gra.n ito de la
cara aplas tada, delante de la cual ~oñó con sus manos apoyadas sobre
el sable curvo, no quiso revelar su
secreto.

¡ Emperador de E uropa! ¡Sultá n
de Asia! Serán los dos únicos títu los
grabados en su mausoleo.
Un 'obstáculo : ¡ la inmensa Rusia l
1T as si no ha podido fijar la ilotan-

te anú tad de Alejandro, ¡ él. la vencerá! Y la pequeña mano del emperador hojea con a\'idez los gru.:sos volúmenes verd es, las listas qne
le di cen los efectivos del enorme
ejército que se amontona en direc ción del Niemen.
Sí, vencerá al autócrata del &gt;iorte y lo arrast ra rá, tzar vasallo, seguid o de sus hordas sa lvajes a la
conqu:'Sta del O ri ente.
j Em perador de E uropa!
¡Sultán
ele As ia! La obra no supera ni a sn
deseo, ni a su genio. Y una Yez
forma do su prodig:·oso impe rio, no
lo aven turará a. ser compartido un
día entre sus tenientes corno el Macedon iano.
X X X

Desde el veinte de marzo, ~ a¡,o·
leó n tiene 1111 h ijo, 1m heredero 1~
su gforia y su pod er; y en J&lt;&gt;s hhios
del emperador se dibuJa un a inefable
sonrisa, al pensar en r:l 11rn0 que
duernre tan cerca ele Pl, en el palacio silencioso.
De pronto levanta ia cabeza rnn un
movinú~nto de s orp:·e~a. J-las ta el
gabine te tan cerrado, y cuyos ('Spc sos co rtinajes apagan todo ruido, llega t:n extraño y profundo murmullo.
Parece que las gruesas abejas de oro
bordadas sobre la s eda ele los tapices
se ponen todas a zumbar.
E l' Emperador escucha más atentamente. cuando distingue las sonoras

Los Soldados juran sostener sus banderas hasta la muerte.
vibraciones del bronce.
ban en los espacios del firmamento Jesús en su santo Pesebre.
"¡ Ah l sí.••. NoeL .. La misa de es trellado:
l!l Emperador no piensa más que
media noche."
"Gloria a Dios, y paz en la tierra!" en su hijo, y siente de pronto un
Y son en efecto, las campanas de
El Emperador escucha las campa- irresistible deseo de verle.
todas las iglesia.s de París, que cele- nas de Navidad y sueña-sueña en
Se levanta, golpea las manos, e inbran el hacimiento de J esús; las cam- su infancia obscura y humilde, en la
mediatamente se abre una puerta di·
panas que Bonaparte no ha mucho misa de media noche de su tío el
simu lada entre la tapicería, y Rousha restablecido en las torres y cam· archidiácono de la catedral de Ajact an se presenta. A una señal del
pana.rios cuando como cónsul paci- cio. y el r egreso de la numerosa faamo toma uno de los candelabros; y el
ficador. reco nciliaba en Francia tan- miJia al viejo hogar, testigo de tanEmperador alumbrado por s u fiel
tos hermanos enemigos.
ta pobreza. tan dignamente sufrida, mameluko atraviesa los corredores
Qué de veces han sonado en los y en la belleza de matrona de su
desi'ertos y va derecho al apartag loriosos T e Deums, el evados en s u madre presidiendo la fru gal cena en
mento del p equeño rey. Penetra, deshonor ; y cómo repicaron a todo yue- . la que se comían castañas. Su hijo,
pidiendo con un gesto a Ta nodriza
lo apenas hace algunos meses el día su hijo de él, del victorioso empey damas que se despiertan con sodel nacimiento del Rey de Roma, fe- rador y de la archiduquesa de Ausbresalto. y se queda ele pie delante
cha memorable en que el cielo, . con- tria, no conocerá estas miserias, será
de la cuna del prodigioso recién nacediendo un hij o al héroe, parecía dueño del mundo.
cido.
estar de acuerdo con él, reconocienAfuera, en la noche helada, las
E l Rey de Roma duerme profundo la legi timidad de su obra, y pro- campanas siguen r epicando. En la
damente. Por encima ae la blancumetiéndole su, duración.
puerta de las Tullerías, el veterano ra de sábanas y encajes, atraviesa
Sin embargo, en esta noche fría y con bonete de pelo que marcha fu- el g ran cordón de la Legión de Hoclara, suenan lo mismo de alegres, rioso a grandes pasos delante de su nor, y hundida en el almo hadón reasí de tr iunfan tes como sa na.ron pa- iuardia para calentarse los piés, quiposa la encantadora cabecita, mienra Austerlitz y para Wagram. S í, zá se recuerda en estos momentos
tras una mano chiquita adorable d es,
suenan lo mismo para el humilde ni- de una or ación, o de algún cántico
cansa encima de las ropas; y sobre
ño, para. el hijo del carp intero naci- que apren dió a11á en su• aldea, mieneste ca ndor, sobre esta pureza, sobre
do sobre la paja de un establo, hace tras la madre lo tenía sobre de sus
esta inocencia, el cordón de seda
ya tanto tiempo, mientras que in- rodillas, y sonríe con ternura bajo
escqrlata pasa como un arroyo
finidad de voces misteriosas clama· su rudo bigote al evoc'ar al Niño
de sangre, com o la corriente de

�sang re que se va..,_ _a__d~rramar,_con._terna, ahora más que nunca, p;ens.a .en _ba1Llas torturas.-..de Prome teo, Y si n
la esperanza de que esta frágil cabe· el G ran Ejército y en la conquis- ver, sob re tocio, en el parqHe de Sci10cita ciña un día la más pesada de las ta de la' Rusia y ele las In dias; j u- enbrunn, bajo un cielo de otoí10, al
coronas, y ele que esta pequ eña ma- ran cio cl ejar a su heredero tocios los jove n triste y pál ido, co n una piaca
no, ahora tan delicada y lincla como tronos del Viejo l\I.unclo.
de una arelen austriaca. sobre su un1una fló.r, soporte más tarde todo un
Le ha ciado ya la ciuclacl de San fo rme blanco, que tose cam inando s i1
haz cle cetros.
Pedro como so naja, pron to ten drá el lenciosam en te encima de las hojas
Napoleón contempla a su h ijo y rec;én nacido entr e sus demás jugue- m uer tas.
s ueña: jamás org ullo huniano ha aca- tes otras ciudades santas.
Y m ientras el' Emperador persir iciado más deliciosamente un cora¡ E mir de la l\I1ecca ! ¡ R ajah de g ue su monstruosa quimera, imagina
zón.
Denarés ! ¡ Ilé aquí los tí tulos dig - el reino de su hijo, Y de los suceQ ue vengan a incli na rse delante de t1os del Rey de Roma !
so res de su hijo, sob re tocio el uni.,.eresta cu ná tocios los graneles di gnata¡Ah!! ¡por qué las mujeres ele so y se supone er. iin, él mismo.
ríos ele' su · corte, sus generales más Francia no son más fecu ndas, par a
:-S:apoleón, en el tiem¡10 Y la leyenda
ilus tres que los h éroes de H o mero, poder tener baj o sus órdenes el in- hecho un mito fab uloso, un nuevo
que vengan m inist ros y senadores re- vencible capi tán un m illón, dos mi no- :\!arte; rn dios sola r t riun fante en
camacl ds de oro, y jacobinos renega, nes de soldados ! El uni verso entero, medio del Zodia co de sus doce mados y viejos r egicidas llevando aho- el globo del mu ndo es lo qt:e quier e riscal es.
Las ca mpanas de Kavi clad s uenan
ra la. , iqr.ea imperial, que vengan a poner en es ta pe queña mano!
Y sueíía, s ueña . sordo a la voz ele
siemp re, a legremente, triun falme nte,
solicitar, si se atreven, el favor inI
menso de besar la pequeña manecita las campanas santas, s in un pwsa- locamente, en h ono r del pobre peque reposa sobre las sedas de la miento para Aquél que reina en los queííito nacido en Belén. el que co ncielos, y que mira desde los más g ran quistó Yerdade rame nte al mundo hacuna.
ce m il novecientos a ños. no con san·
E l Em perador sueña, y en meclio des imp eri os lHis ta los hor migueros.
S
ueña,
s
in
ver
en
el
po
rvenir
s
u
gre ni con vi.etarias, s ino con el ver·
del co nfuso clamor de las cam panas
inmenso
ejército
sepu
ltado
entre
la
bo de p;,,: y de amor, y que reinará
que llaman para la misa de media
noche, él cree oír la marcha cad en- nie\' e del 13eresina, s in ver el último e n las a lmas po r todos los siglos de
ciosa de las tropas y el rodar de lo~ tro feo de sus águilas arrasado por la los s iglos.
\ armones, allá sobre la s rutas cubiertas metr,,lla in g-lesa con el batallón saFrancisco COPEE.
\le nieve de la Alemania y de la Po· g rado de Wa terloo, sin ,·er en med io
lonia, Embriagado de ambición pa· cleli océano ta roca donde lo espera-

•

...
Un nifio polaco en los brazos de un oficial alemán de la Cruz Roja.

ARISTIDES BRIAND
EL JEFE DEL GOBIERNO FRANCES.
Traaucción ae REVISTA MEXICANA.

·,
,,

.

Arístides Brian&lt;l se considera ua
socialista. Por varios años fue uno
de los jefes, agresivo, militante, triunfador, ~el Partido Socialista acti·:o.
Víctor Berger, que quisiera hacer la
refQrma de la República Americana,
nos asegura que el nombramiento Je
Briand para presidir el nuevo Gabinete francés, y su aceptación pai.
desempeñar ese puesto demuestran
que Francia está disptiesta a hacer la
paz-bajo las condiciones &lt;le Alemania. No puede haber error más radical, más comp!eta equivocación sobre
el alma de Briand y el alma de Francia. Es verdad que Arísticles Briand
es un socialista, pero para él esa calidad significa una generosa simpatía
con la humanidad entera, simpatía que
ha ele manifestarse en hechos y !10

mo nos declara toda la verdad cuando nos dice que el nuevo Cabinrtc
significa una cosa, y una nada más;
la Victoria!
Arístides Briancl es un hombre de
53 aiios; comparativamente joven, poi
tanto, entre los estad istas que están
actualmente dirigiendo la guerra. Nació en :;{ antes, la gran ciudad indu,;trial de la desembocadura del Loira
en la Francia occidental. No fué uno
de los apesarados hijos de la pobreza, nacidos en la privación y la miseria, sino hijo de padres acomodados y cultos, tipos normales de la
burguesa ciudadanía francesa. Pero
él, desde su niííez, fue un soñador
entusiasta, lleno de bellas teorías para el mejqramiento humano, ansioso
de laborar por la nuern edad ele oro

cía como un estudiante aplicado e inteligente, pero su espíritu estaba más
que en el derecho, en la política. Y
admirablemente dotado con lo que su
amigo y compañero &lt;le trabajo, Georges Clemcnceau, lla m'a'el claro y
crí tico espíritu de Francia," anhelaba

en palabras y, si es necesario, en e!

que haga de la tierra un paraíso.

-puesto que el Socialismo es, en cier-

fiero sacrificio de la guerra. El mis-

Pasó por la Escuela de Jurispruden-

to grado, sujeción,- era· francamente

expresar sus ideales y sus proyectos
en palabras de amor y de entusiasm0

En aquellos días en que la tercera
República luchaba encarnizadamente
en Francia, amenazada por el segundo brote del movimien to Comunista,
por una parte, y por la renovada hostil idad de Bismarck, por la otra, había un periódico llamado "El Pueblo"
que amaba a la Libertad con tan exaltada pasión que más que socialista,

�anarquista; y en "El Pueblo" h izo
su' primera campaña el j oven abogado nantés. Enseguida, ocupó el puesto de editorialista ele "La Linterna,''
cuyo propósito como el de la linte rn a
de D iógenes, era buscar un hombre
honrado. De La Linterna pasó a ''La
Pequeña República," la que dejó a su
vrz para fundar, en fraternal acuerdo
con el famoso Jaurés, la ho1a sonoramente llamada "l-1umanidad." Aquellos dos hombres eran en verdad irreconci1iables, estaban destinados desde el principio a tomar puntos de
vista antagónicos en tocia cuestión
fuhdamental; pero, por el momento
trabajaron juntos comq camaradas, en
el más gen uino sentido socialista.
.'\rístides Briancl, joven, se encontraba en los momentos de "buscar su
vía'' y su asociación con Jaurés fue
11 11 paso en el camino.
Se ha dicho del socialista típico qnc
es 1111 ho:11hre de imaginación espl,~n elida pero de débi l voluntad: dt tal
manera que, capacitado para hac r r
magníficos sueiíos, es incapaz ele la
menor prov idencia para convertirlo~
en realidad, por lo que acaba por
echar espuma por la boca. en t'na
có!era impotente. 11 as Briand pii~t'e

mo tiempo, la resolución, inquebrantable y valerosa, de proceder aí hecho que los convie rta en realidades.
Así, mientras escribía en "H umanidad," sus visiones de cosas futuras,
v:o con toda lucidez que el primer
paso efectivo que había que dar, para
mejorar la cond ición de los Jornaleros. era el fome nto de las uniones ele
trabajo las que podrían conquistar.
palmo a palmo, un día y otro día, pero venciendo siempre, alguna v,~11taja duradera.
Sin reconocerlo totalmente, dió el
mús decisivo paso de sn carrera cuando en el Gran Congreso ele Trabajadores, en ?\antes, en 1894, acogió
la cat:sa de las Uniones de Trabajo y
la defendió en contra de la ''Utopia''
dr l famoso jefe Jt:!es Guesde, que
pertenec'.a a la escuela que rechaza y
dep lora to.da legislación progre;.i,·..t,
: o 'o meioramiento parc:al en la con dición de los trabajadores, porque
ah uyentan el día de "la Revolución
~ocia!."

en la espera del día milenario.
Como todos los franceses, sinti,) la
fascinac ión tremenda y el estímulo de
la Yida maraYillosa y del "esprit" parisienses. Como abogado y corno ¡,0~:tico, su ideal en Par:s era la Cantara
de Diputados, y Yarias vece..; SI! presentó como candidato a los votos de
sus conciudadanos. Al fin ~vnsigui[,
el éxito en 1902, cuando tcni:t cuarenta años. Lo acerbo de b Y•&lt;~a
parlamentaria de entonces era q11-:: h
Cámara popu lar estaba di,iciicla ('11
una docena de pequeños partidos -en
notable contraste con el sistema tradicional Inglés de la división en &lt;hs
partidos so!amente; de tal mr.nera
que la tarea de 1111 Primer Ministro
francés que qui siera mantener una
mayoría e;, el Parlamento era como
la de la heroína del cuento q11c p.ir,,
cn:zar el río tenía que saltar d.: n1,
hielo flotante a otro y tla ba por resulta~lo que ningún Ministeri o ir..inces que habían entre ·' llos t,:v1crr,n
l lab ía una ventaja, sin e111hargo, y
era
que los rarlamentaristas franceses
Desde la fecha ele! Congreso de .
adquirieron
una experiencia única en
Xantes hace veinti:11~ años, se des,1
tácti
ca,
y
todos los hoinbrcs c:tpafr licidad un inrsal. ha tenido al mi,ces
que
había
entre ellos tuvieron
c:dió el destino de Briand. Se con,·ir tió en uno c'.e jefes reconocidos oportunidad para probar sus fuerz.1~

una vo luntad exc?pc:onalmente fi rme

y de confianza de los Sociali,tas. en

en el campo guberna,n•11l:tl.

y vigorosa, y si acaricia ensueños &lt;l~

acJt:elb rama del partido qu ~ no erre

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Esta tradición, de que la Iglesia deellas, la gran inestabilid«d, y dcsJe be de gobernar al Estado, se comluego se distinguió Arísti&lt;lcs l3rianu p licaba en Francia con el hecho de
en la Cámara francesa a'.J0ganclo ca- que el partido de la dominación clel urosamente y trabajar.do con emr,e- rical o de la Iglesia era también el
iío. por la unión de los elementos rralista, dedicado a atacar y a derribar
más rad icales, con el fin d~ obten,-r la República, asi que, "clericalismo"
una legislación práctica, dirigida r~- significaba también hostilidad al gopeciahnente al mejoramiento de las bi'e rno popular y a los p rincipios de
clases t rabajadoras.
·la democracia. Esto expli'ca el enUna sola y grande cuestión absor- carnizamiento de la l'ucha, que no era
bía entonces la atención de todos ios realmente en contra de la religión o
espíritus activos en Francia, con ex- en contra de la Iglesia Cató lica sino
clusión de casi todas las cuestiones en contra de la influencia romana · y
externas e interiores: era la de las de su interferencia dictatorial en la
relaciones entre la Iglesia y el E~:a- política francesa.
do. o más bien, de bs Jglcsias y el
Arístides Briand llegó a ser una
Estado; porque no solamente la lgle- figura mundial cuando, llamado a insia Católica Romana, que era la do- formar sobre el proyecto de separaminante, sino tamuién las org-ani,:aci:&gt;- ción de la Iglesia y del Esta do, r inncs religios;¡ &lt;le la lglesia Protes- dió su informe ante la Cámara de
tante y aun de la Judía, tenían una Diputados con tal fuerza, tal clari:rosición oficial y estaban pagadas dad y, adefnás, con tanta urbanidad
por el Tesoro Público. En real idad y genti leza, que su destreza en el
puede decirse que la cuestión era de manejo del asunto palió muchas hela Iglesia Católica sola, y de la vi- ridas enconables. No solamente fué
gencia tradicional de la teoría de Gre- el autor de la ley, que puso a la
gario VII-el gran Hildebrando-de Iglesia en una situación muy semeque el Estado debe estar sujeto a la jante a la que tiene en los Estados
Iglesia, que los Reyes y los Empera- Unidos, s ino también su ej ecutor prindores todos recibían su trono del Papa cipal en el Ministerio Sarrien en 1906;
romano y eran sus vasallos.
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- DIRECCION. 811

mar parte del Gabin·ete de un Primer
Ministro "burg ués" deter minara el
que fuera expulsado del Partido Socialista.
También otra g rande hazaña ha h echo célebre el nombre de Arístides
Briand: su campaña, su gran campaña victoriosa en contra del Sindicalismo, man ifestada en su actitud
ante la huelga de los F . Carriles,
en la que valientemente y con todo
éxito, aceptó y sostuvo el principio
de que los inter eses de la totalidad
de la nación son los supremos y pueden y deben de soprepujar a los intereses de cualquier clase, sección o
cuerpo.
"Arístides fue un Dragón" dice Maxi
miliano Harden, resumiendo en una
frase el papel que entonces desempeñó Briand, con va lor y entereza magníficos. Briand por su parte contestó
a los a taques de sus enemigos con
brillante ingenio: "me llamais un dictador,'' decía, "si he de hacer de
dictador, necesito ser un buen g inete. Mañana mismo buscaré un caballo."

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�Una Cultura Falsa.
Su contacto con el militarismo.
Se ha publicado en Francia una
edición crítica del manifiesto de los
intelectuales alemanes. Entre los documentos que habrá que recordar de
esta gnerra tendrá que fig urar tal
•· volumen preferentemente. El at.tor
de la edición es Luis Dimier; ha cdi' tado la obra la Nouvelle librairie nat i~nale, de París. Const~ l~ edición de le;&gt; siguiente: el t.exto auténti ~o en alemán: la versión o:icial
francesa. Yersión dada por los mis·
mos alemanes: la traducción litcr:.11.
exacta. h~cha por Dimicr, traducción
que difiere bastante-h, c¡.;o io vcrc.
mos-del texto francés salido de
Aleman ia: finalmente, .varios cap'tt.los de glosa y comentarios. En la
prese nte ocasión Yamos a recoger la
doctrina expuesta por Dimier en un o
de estos capítulos. ..\ borda el autor
en esas páginas el -concepto ·9e la
cultura. ¿Qué debemos entender por

C'ivilización y por cultura? ¿ Cuál es
el carácter prrclominantc de la civilización y de la ct.ltu ra alemanas?
"() la civilización no es nada-dice
Di111ier-o es algo común a todas las
na,:oncs". La civilizació11 no puede
se r algo exclusivam..:nte nacional; n(',
pncde consistir sino en dictados, principios y categorías que · s¿an aplicables y útiles y fecundos a todos los
ho:nbres. ''Los pre¡u1c1os locales,
los humores particulares !as determinaciones étnicas no entran en la
civilinción." Por tal causa no poclemos hahlar de ciYilizació n alemana, o ciYilización francesa, o civilización italiana. Civilización es para
r1 hombre y no para unos homlJrcs.
Y esto no quiere cl?cir-aiíacle el atitor-que una nación no pueda van.a ,,.lor'arse de contar como suya una
~leterminada aportación a· !a obra general de ciYilización que pcrsigre la
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en beneficio ele todos, puede ser el
res111taclo del trabajo de una nación:
ese pueblo puede ser Grecia, l{oma,
ltalia, Fra ncia, España. Y en cst
scnt;clo podemos hablar ele civilización griega, lati na, italiana, francesa,
española.
Pero prcvcngúmonos contra el exclusivismo; pongamos mucho cuidado en ~!lo. Abrir la puerta al prejuicio nacional puede se r abrir la
puerta al retroceso, al csl.cionamiento o a la barbarie. X o es el prcjui cio y el particularismo· griego, la·
tino, italian o o francés lo que ha
constiti:,ido la civilización, sino lo
que había de general y humano en el
genio griego, latino, ital iano o francés. ''i\l con trario-d;ce Dimicr~,
es precisamente corrigiendo esos prejuicios subordinando esos hum ores,
reformando esos rasgos y esas proporciones en el sentido delicado qm.
revela el estudio de las cosas Jlern,
do hasta los principios, y ia verdad
abarcada en toda su extensión, como
los gri egos y latinos han lleg[tcJo :\
ser los preceptores del género humano."
Lo mismo ha ocurrido en !as naciones modernas. Si alguna ha dacio
jU nombre a una. civilización. ha sido
a causa de esa niisma intensificación
&lt;¡uc ha hecho ele los principios hu manos y generales. K o en otro sentido
ha podido hablarse el~ que el Rcna- ·
cimie11to era itclliano. y de que la civilización del siglo XVT TT era francesa. Y a.iíadc el autor: "A lemania
ha p~ctenclido cambiar esto; Alemania ha querido p~secr t:na civilización que no fue ra si no de ella. que
no ref 1cjara si no a ella, cuyos rasgos
no fueran sino sus rasgos nacionales."' "Quiero decir- sigue escribiendo Dimier-que Alemania, en vez de
norma lizar sus gustos, de lo proporcionado, de lo razonable, se ha aa·
do, al contrario, por norma esos mts·
mos gustos, fa ntasías y humores.
Quiero añadir que ele la norma que Ale
111.ania se daba de ese modo, han
resultado dos cosas: de una parte, un
cisma et;ropeo, más radical, más solemne que el que ha marcado la Refo rma y diferente de la Reforma en
el hecho de que la Reforma no sepaque a Alemania: y de

•

•

humanidad; lo que luego redundar~
subordinar el mundo a ese cisma.
l'orqur la separación que Alemania
operaba el sistema intelectual, moral
Y étnico en que ella se fo rtificaba,
no le. im pidió la pretensión, de una
cil!rta, universa.lidad, que era la de la
conquista. Reducida esencialmente a
no ser sino el germanismo, la cultura
se arrogó en virtud de su nombre,
que se tradujo en civili zación, la pre·
tensión de anexion arse el mundo."
Y aquí volvemos a llamar la atención-cosa esencialísima-entre lo
que hay de particular en im país -:,
lo que puede haber de general y humano: aquello, el prejuicio, la pasión,
la cor ruptel a, no puede ser incorporado a la obra de la civfühción,
esto último, el pri.ncipio que bienhechoramente abarque a tocios los
hombres, sí y con ~sultaclo fecundo
para la marcha ele la -huma nicla-d. ·
Alemania ha qt,erido-como observa
Dimier-elevar su exahado y violento germanismo a la condición ele
principio universal. Y eso es lo que
un hombre moderno y progresivo 110
puede aceptar. Fundado en tal pretensión germánica, Emilio Boutroux
ha podido decir: "La cultura alemana difie re profundamente de lo que
la humanidad en tiende por cultura y
civilización."
'J'odo esto 110 quiere decir que Alemania, cuando aun no se había llegado al actual concepto de cultura,
no ha.ya prestado servicios a la obra
general de la civilización, ya por c1
esfu erzo de los particulares, ya por la
obra de la nación misma. "Yo no
pretendo negar-dice Dimier-qu e en
ciertos .dominios. en que ese concepto tiene apenas consecuencias, dom inio de las ciencias exactas o ciencias
auxiliares de la historia, la nación no
se haya hecho útil, aun clesp11és de
surg-icla la teoría ele la cultura. Digo, sí, que todo Jo que en Alemama
procede del designio ll ti no se r sine.
cll&lt;\ misma, y de imponerse como tal
a t;,t humanidad, debe ser rechazado
y &lt;;ombatido." Leib11itz data de antes de la i11Yención de la cr.Jtura,
.C~ethe es contemporáneo de la invención; pero escapa casi por com~
pleto a ella; Bcethoven y Schumnnn
no tienen ele e!la n.ada. Examinadas las celebridades al emanas una a
una, desde este punto ele vista, comprobaríamos que al rechazar la cultu,
ra, com.o germanista., el mundo civilizado está lejos de privarse de algún provecho.
En el artícu lo anterior indicábamos
que la civilización nioderna alemana
convergía lógica y fatalmente al mis · '
litarismo. Razón es ésta por la que
un espíri tu liberal no puede acep tar

sino con mu chas salvedades y distingos el pensamiento filosófico moderno de Alemania. De la identidad del
hecho y del derecho y &lt;!el exaltado
nacionalism'o, se hahía de llegar sin
remisión a la exaltación de la fu erza
militar. Todo en la nación había de
polarizarse en torno al militarismo y
a la conquista. Todo: industria, comercio, política, filosofía, cultura.
Los mis¡nos noventa y tres intelectuales firmantes del manifiesto lo
han rccpnociclo así; lo más autorizado Y prestigioso de Alemania en la
inteligencia. ha hecho esa pública confesión. En el texto oficial francés·
del manifiesto se lec lo :,iguiente:
"Sin nuestro militarismo. nuestra civilización estaría destruida desde hace mu cho tiempo. Para protegerla es
por lo que ese militarismo ha nacido
en nuestro país, expuesto como nin,
guno a las invasiones que se ban sucedido de siglo en siglo."' En la
versión francesa dada por la misma .
Alemania se ha suprimido de la anterior frase un inciso importantísimo·
ese inciso figura en el texto alemán'.
La traducción literal de ese texto

auténtico es ésta: "Sin el militarismo alemán, la ci)'ifí;.~-ci~ alemana
habría desapareci(Ío de la ti.erra desde hacet rnucyo tiempo. Es par~
protcge.rlá que,, nacido de ella 1 el militarismo se ha formado en un país
que estuvo durante siglos entregado
como ningún otro al bandidismo de
las in vasiones." El militarismo nacido de la cultura alemana. . . • ¡ Y eso
lo declara todo lo más prestigioso de
la intelectualidad germánica! ¿Por
qué se ha suprimido ese inciso en la
versión francesa? El hecho es en alto grado interesante.

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Conferencia del Lic. Rodolfo Reyes
en San Sebastián.
--o-La prensa del otro lado del Océano
nos trae ia noticia de que el Lic.
Rodolfo Reyes se impuso como orador en la península ibérica. Recojemos con orgullo la noticia, pues aunque las convicciones y las circunstancias nos han colocado como adversar"ios de Rodolfo Reyes, tenemos
una gran satisfacción de que haya levanta.do el nombre de la Patria en el
extranjero. Somos ante todo, mexicanos, y nos alegra que un mexicano
se abra paso en cualquier terreno,
cuando esgrime como armas su carácter y su talento.
Los periódicos de San Sebastián no
pueden ser más elogiosos. Dice "La
Voz de Guipúzcoa :"
"Al conferenciante se le puede clasificar entre los oradores bien formados. Su juventud y su gesto denotan en él la existencia de un carácter
laborioso y firme. Su erudición histórico política se revela en el caudal
abundoso de sus citas. Su ima¡inaci?n

tiene vuelos meridionales: el juego de textura moral de su nación; un espílas bellas figuras retóricas es cons- rit noble que le hace ser justo en
tan te en su discurso. Conoce y sien- todo momento, apreciando sin apasiote mucho las cosas de España; llora namiento los sucesos prósperos o adcon elocuentes acentos la situación de versos de su patria; un hombre presu patria, sacudida por las convulslc..- parado para desempeñar con éxito senes de una revolución que no acaba. guro las misiones más delicadas y drE l señor Reyes, en fin, acusa la pose- ficiles que le confíe su nación.
sión de un temptramento fuerte, inLos aplausos que oyó anoche Rodómito como la raza a que pertene- dolfo Reyes le probarían que su conce."
ferencia fué una serie de aciertos so"El Correo del Norte" no es menos beranamente expuestos.
expresivo en s~s alabanzas, y se proNuestra cariñosa felicitación. Su
duce en los siguientes términos:
triunfo de ayer ha dado a conocer
"No conocíamos al Dr. Reyes co- en todo su innegable valer como hommo orador, pero la impresión que bre eminente.
ayer nos hizo nos trajo la convicción
"El Pueblo Vasco" también se exde que puede figurar al lado de. los presa del Lic. Reyes en términos almás renombrados magos de la pala- tísimos y hace una crónica detallada
bra, de esos que han rasado a la His, de la conferencia, que no reproducitoria nimbados por la gloria.
mos por haber sido publicada en la
Maneja el habla castellana con un prensa diaria de esta localidad.
clasicismo más propio del nacido en
Celebramos el triunfo del Lic. Reel riñón de Castilla, que en tierra yes y deseamos que todos los memexicana. Vos airosa; bien timbra- xicanos procuren borrar en el extranda, resistente a una oración de más jero la impresión de barbarie que han
de una hora; la. acción adecuada y dejado los actuales poseedores de tejusta; conocimiento hondo de la con- rritorio mexicano.

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El caso no tiene importancia, y sólo' muestra cuánta petulancia y vanidad pueden caber en un cerebro estrecho.
Suponer que Inglaterra y Alemania, Austria y Francia, Turquía y Rusia van a olvidar sus intereses y sus pasiones solamente porqae así lo desea un individuo que no se ha señalado en el mundo más que como un fabricante ele carros, es
cosa t an banal; que únicamente en Estados Unidos puede
ser concebida.

La prensa diaria nos cqmunica la noticia de que Don Venustiano Carranza, hastiado de asistir a bailes, kermesses,
rifas de compadres, veladas con discursos oficiales, comedias
ele oficiales, y toda esa clase ele fiestas que constituyen el
"arte" según la revolución, se ha dedicado a cazar venados Y
liebres en los alderredores de Saltillo.
Es natu ral.· El criado quiere hacer lo que antes hizo el
amo. ¿Don Porfirio organizó ·cacerías?-Pues también Don
Venustiano las organizará.
Lo malo es que para ello se meta en una selva intrincada, en donde, con toda seguridad no encontrará ni la décima
parte de las liebres que militan en el Ejército libertador. Para matar liebres, ·no tiene más que buscar en su derredor las
presas apetecidas, aunque a decir verdad, para que la cacería fuese un éxito completo, tendría Don Venustiano que cometer suicidio. Así caería la liebre más codiciada de nuestra
fauna.

infamias mayores que las que se realizan en Europa. Y podría volver a su país, en donde tendría la obligación de participar a sus compatriotas que el Gobierno de Wash ington es
quién ·ha presidido aquella saturnal de sangre.
P ero por si acaso llfr. Ford no quisiere caer en las garras de Villa, Carranza o Zapata, y desea servir a la causa de
la humanidad, bien puede hacer una gira por el Sur del Estado de Texas y enterarse de cómo murió el General Orozco, y
de cómo también han sido ejecutados centenares de compa-

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Alvaro Obregón, que según John Lind, puede mandar
Ejércitos europeos, ha demostrado su estrategia profunda en
su última campaña contra el vi1lismo. Primero, aniquiló a
Doroteo Arango en Nogales; después lo volv_ió a aniquilar
en Agua Prieta, luego tornó a aniquilarlo en Frontera, y ahora se prepara a aniquilarlo en Ciudad J uárez.

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Esparta. Pero lo que no podemos explitarnos es cómo un
país que no ha logrado nunca reclutar arriba de setenta mil
hombres, a pesar de que ha intentado elevar la cifra de su
Ejército hasta noventa mil, va a poder reunir medio millón
de soldados bajo sus banderas.
En los lugares más visibles de todas las poblaciones hay
anuncios--&lt;tan vistosos como si fueran de la Emulsión de
Scott-en los cuales se pondera la excelsitud de la vida militar, y se invita a todos los americanos a entrar al Ejército.
Y no obstante el anuncio y el buen sueldo, y la magnífica alimentación y la elegancia de los cuarteles,_____ nadie, absoluta mente nadie quiere ser soldado. Todos prefieren ser cualquiera cosa menos vestir el uniforme.
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1 15

X X X
Y a propósito de romanticismo, Wilson se casó el 18 del

actual. Una reunión de damas fué invitada a felicitarlo y
rechazó tan extravagante proposición.
Un periódico americano censura acremente a las damas
por haber expresado que el segundo matrimonio de Wilson,
estando· tan próxima la defunción de su primerá esposa, constituía un acto muy poco serio y menos digno en un personaje que debiera servir de ejemplo a la Nación.
Las damas estuvieron dentro de su papel; y si alguien
tuvo culpa íué la que propuso tan absurda felicitación. No
lo mira así el diario yanki, porque este país no es la tierra
de la Lógica sino de la Libertad ____ para hacer injusticias.

-·• Regalos de Noche Buena -·•
Para Revista M exicana
Para los héroes (?) que han libertado
a nuestro pueblo, por bien de Dios,
la mar ele obsequios ha destinado
en este invierno "don" SANTA CLOSS.
Y, pues ño es cosa que tal portento
quede ignorado,-que entraña honorhoy con profundo detenimiento
te hago un relato, caro l&lt;:ctor.
Al señor barbas de chivo,
ex-comodín del Senado,
"primer Jefe" y "encargado
del Poder Ejecutivo",
con un recado efusivo
y c!riñoso a la par,
quiso Santa Claus mandar
un poco de patriotismo
y otro poco de heroisino.
¡ Qué modo de derrochar!
También recibió el barbón,
de la misma procedencta,
una dosis de conciencia
- j El San to estuvo guasón!y por triste conclusión
que cualquiera palpa y siente,
Venus recibió igualmente
un estuche preparado
para que limpie el calzado
de don Woodrow el Presidente---.
X

'l

bulosa de hombres?
El día en que se aprueben las proposiciones bélicas de
Mr. Wilson, y se inicie el reclutamiento, comprenderá el funcionario de la Casa Blanca que no es lo mismo concebirse en
un momento de romanticismo, como un César victorioso que
pone sus legiones a los pies de su amada, que organizar sesudamente la defensa militar de un país.

X

X

Don Alvarito Obregón
recibió-¡ ya es otra cosa!un CORSET color de rosa
con moñitos de listón;
un pomito de azarcón,
un perfumador "Suspiro,"
un VALS obligado a "güiro,"
un "rial" de polvos de arroz
y un ____ revólver treinta y dos
para que se pegue un tiro.

aclamado por la fama:
un tratado que se llama
"el despojo a la alta escuela."
X

Dn. Heriberto Barrón,
el lacayo del reyismo,
el que atesora un cinismo
más grande que el del barbón,
en bien de su progresión
obtuvo algo que revela
que del bien es centinela

X

QUASI MODO.

SANTACLAUS
Santa Claus! Santa Claus! ya los pinares
ofrendan su ramaje solitario,
que enciende un misterioso Iampadario,
en el rincón feliz de los hogares.
Los perfumes del valle, a los altares,
el árbol llevará, como incensario;
y la carga del dócil dromedario,
ahuyentará los cándidos pesares.
La noche pasará en la lenta esfera;
y en donde ansiadamente se te espera,

asomará, por

X

Y así sucesivamente,
la distribución fue hermosa.
y fiel, mas como no es cosa
de escribir eternamente,
el cronista, reverente,
da fin a la relación,
deplorando que el barbón,
el regalador audaz,
no le haya traído paz
a nuestra triste nación.

fin, la tarda aurora.

Mas eres ¡ay! buen viejo, despiadado 1
Porque a mi hogar ausente y desolado,
no llegarás, oh. Santa Clausl ahora. ·

MARIANO VIESCA ARIZPE.

�PECK
En el nombre del Padre, del Hijo ........ .
J\dora&lt;lo hijo:
l\fe figuro cómo has &lt;le estar en
estos momentos: jalándote los cabe.. ..
ll os porque no encuent ras ¡a
P
para llamarme padre y fir me en tu
manía &lt;le morderte las uñas, con menoscabo &lt;le mi dignidad y &lt;le la higiene. ¡Todo me Jo imagino, hijito !
T us berri nches por no tomar el te
de cebada, t us caprich os por andar
si n calcetines y tus retobos por qu ere r es tar todo el día con el ch ico &lt;l e
Vice nte, qu .:: te da charanrnscas Y te
mece en el columpio hasta que t e
indigestas .
.1Pobre &lt;le tu mad re! Razón • de
sobra Je asiste para jalarte las ore¡as.
Mira, R egino. Yo te ngo para t í.
como comp renderás, todo el ca riño de
padre que te mereces, porque, al fin
y al cabo, soy padre tuyo, y po r demás es pensar en remediarlo. P ero
· es bueno que comprendíl s, también,
que tu mamá es---- tu ma má Y es
mi esposa, y que la debes respetar
po r ambos conceptos. Porque te pertenéce a tí , y porque me pertenece
a mí.
Que te riñe porque te comes la
parafina, que te repre nde porque fumas las colil~as, que te amonesta porque desplumas a los pollos ? Bien hecho. Tiene la misión de educarte, Y
vela por tu bien. (Est e "vela" no es
de parafina. Cons te.)
Ahora que ____ ya· estás grandecit o
para que veas que tu ma má ele hoy,
no es tu mamá de hace cinco años.
E l ti:o que nos la quería llevar, la
ao-ohió por completo. La hih que
tt Je derramas, la está consumiendo.
Y la edad, hijo, la edad que ayanza,
y avanza, y nos acaba, sin que podamos remediarlo.

Eso sí,. si te inv itan, vas; pero una
P or eso te digo que la respetes, que
vez
solamente. y te' cuida s de romla cuid es, y que no la molestes pa ra
per la pi iiata, y &lt;le robarte la ·:c?nada.
lación." De lo que te den, pa rt1ras
X o pienses en escribir a los Sancon tu mamá la mitad, Y le convidatos Reyes, porque, como estamos en
rás ele lo tuyo al hijo de la port_era.,,
revolució n, las comunicaciones se haK O le pida s "comida de navidad
llan interrumpidas, y los San tos Rea tu mad re, ni "arbolito," ni " nacives no recibirán tus cartas. Además,
miento," ni "agu inaldos." Confo rma~arece q11e en el cielo no andan bien
te con un a pierna de galli na, que Je
las 1..orns y que se viola !'a correspo n- recomiendo te fría al asado r. y
de ncia con relativa fac ilidad. Y no sa nta s pascuas.
scr:a cosa de que, po r el afán de teLa patria no da t&gt;ara más, hij o, Y
ner ta mbor este año, fueras a da r un hay que confor marse.
diso-nsto
a a quell os se ñores, que, .por
Conque ___ _ besos a mam á, caricias
~
otra parte, sé que andan a la qu111ta a la abuelita, y muchos mimos para
preg unta.
tí.
De suerte que no pienses en escriTu padre que te bendice.
bir. Guarda el tintero y cuídate ele
TIBERIO.
sacar tus zapatos. Porque llevas el
riesgo de que te los roben. i So n tan
malos los ho mbres, hijo!
HARINA
Ah !, oye. Como se aproximan las
" posadas" y conozco tu carácter ele
Pioneer
parrandero, me apresuro a recomen "Marca del Viejo"
darte que no te salgas ele la casa por
Pioneer Flour Mills
ir a la de Encarnación. Encarnación
Producción diaria
nos quiere y tiene para tu mamá
15 00 Barriles
grande un buen afecto; pero desde
Oficina y Molinos
que me prestó aquellos cien pesos Y
el gallo colorad o para la pulmonía de
Calles Guenther Y
la abuelita, y que a un no le he deKing W illiam
vuelto, estoy medio disgust ado con
Cerca del
él, y no me ag radaría que, por una
r,; SAS ,\STONIO. Tf.l\.
F. c. s. A. &amp; A. P.
imprudenc:a de tu parte, te hic ieran
~ PION._E ~ ~
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alguna mala jugada.

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Versos a una muerta

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Lic. Nemesio García Naranjo.
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Esq. H ouston y Leona Sts.

Deus dedit, Deus abstulit
OFERTORIO
Dios mío, yo te ofrezco mi dolor:
Es todo lo que puedo ya ofrecerte.
Tú me diste un amor, un solo amor,
un gran amor ______ _

San Ant onio, Texas.

Me lo robó la muerte
I y no me queda más que mi dolor!
Acéptalo, Se.ñor
Ies todo lo que puedo ya ofrecerte 1
UNIDAD
No, madre, no te olvido:
---- mas, apenas ayer ella se ha ido
y es natural que mi dolor presente
cubra. tu dulce imagen en mi mente
con la imagen del otro bien perdido.
Ya juntas viviréis en mi memoria,
como oriente y ocaso de mi historia,
como principio y fi n de mi -sendero,
como nido y sepulcro de mi gloria:
i pues contigo, nací, con ella, muero!
Ya viviréis las dos en- mis amores
sin jamás separaros;
pues como en un matiz hay dos colores
y en un tallo dos flores,
en una misma pena he de juntaros!
1d:arzo 28 de 1912.

Pronto Aparecerá.

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�Y o fui a comprar dinero Mexicano
y me encontré no sólo con la mejor casa de Cambio
sino con algo infinitamente superior.
&gt;l'w:....,. ;\,,

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BILLETES '

Antes de conocer a esta gran casa de cambio, había hecho negocio con \·arias otras y frecuentemente tenía disgustos,
ya sea por las operaciones o por el trato que recibía pero m i buena estre lla me llevó a la MAYO'S MONE Y EXCHANGE, 323 Calle de Houston en San Antonio. Texas y desde entonces 110 he vuelto a pensar siquiera en las otras
casas.
E l trato que recibí en la :.layo's :.-Ioney Exchange era exquisito. y obtU\·c mucho más dinero mexicano de lo
que yo esperaba y su ga lantería llegó hasta el grado de facil itarme a uno de sus empleados quien me sirv ió de intérprete y guía por la población y por cuya intervención me dieron precios especiales en las otras casas de comercio.
A mi: regreso he seguido escribiendo a esa casa de cambio. enviándole m is ped idos por dinero y por todo lo
equ he necesitado. y desde medicinas hasta carruajes, quedando cada \·ez más complacido de s u actividad, baratura y
buena fe. por lo que no he rncilado en recomendarlos con todos m is amigos quienes como yo están muy contentos de
tratar con ellos.
Por su consejo empezé a ahorrar hace como un afio y a la fecha cuento con más de diez m il pesos con los que
estoy por comprar un rancho en México en donde pasaré fe liz el resto de mi vida.
Xo vacilo en recomendar a todos que ahorren y que inviertan sus ahorros en dinero mexicano garantizado y sobre todo que escriban hoy mismo a la i\layo's ~Ioney Exchange 323 E . Houston, San Antonio, Texas, haciéndole pe·
&lt;licio por lo que necesiten. seguro ·de que en esa casa hallarán. como yo. a unos buenos y sinceros amigos y a una honcr
ble casa comercial.Esto dice uno de nuestros vein te mil clientes, y Ud. qué dice?
''Recorte este cupón y envíenos lo hoy mismo para rem itirle uno de nuestros pr'eciosos obsequios de ::'\aviciad y
A ño Xuevo y nuestros precios ele dinúo mexicano:"

Escríbanos hoy mismo.

M A Y O' S M O N E Y

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323 E. HOUSTON ST.
PHONE CR. 3500.

MAYO'S MONEY EXCHANGE,
323 E. Houst on St.,
SAN ANTONIO, TEXAS.
Muy Sres. Míos:-Sírvanse enviarme sus precios de dinero
mexicano y uno de sus regalos de Navidad y Año Nuevo.
Nombre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

�</text>
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                    <text>ALREDEDORES DE MEXICO, PAISAJE DE XOCHIMILCO.

�.REVISTA MEXICAN·A,.
.,

Semanario Ilustrado.

..

¡

. - ,

..

Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San

~ ·-

,,

-,~·

_,u

Antonio, Texas, under the Act. of l\Iarch 3, 1879

Afio

l.

San Antonio, Texas, Diciembre 26 de 1915.

Número 16.

Villa y el Villismo
La Corte del Patibulario.
La extinci6n de Francisco Villa como caudillo revol'ucio·
nario fue la nota sensacional en la última semana. El bandolero se encuentra vencido y ha llegado a este país, en donde hace pocos meses era aún tratado como "entidad internacional." Viene cargado de oro: trae como botín los pro·
ductos del saqueo impune de una naci6n; pero todas las ri·
quezas del mundo reunidas no le podrán proporcionar ni la
décima parte de la voluptuosidad de su antigua vida, caprichosa y errante, llena de audacias y peligros: pronto sentirá
el hastío de su existenc·a burguesa en el destierro, y reinci·
dirá en s'u afán inextinto de aventuras. Los hombres como
Villa no pueden estar tranquilos sino en un presidio: nacieron para llevar grilletes en los pies, y cuando no los tienen,
los buscan por extraña fatalidad. Dice Dostoyewsky que la
pr·mera obsesión de todo criminal consiste en visitar el lugar del crimen: por eso, Villa volverá a cruzar el Río Bravo para recrearse en el antigt·o teatro de sus famosas correrías. Entonces, quizás tropiece con el patíbulo que lo está
reclamando desde hace un ci·arto de siglo.
No existe en nuestra historia una figura q11e se pueda
comparar con la de Francisco Villa. En tres años se convirti6 de jefe de una partida de foragidos en amo a': soluto de
una Nación. Después de haber sido durante veinticinco años
camarada de patibularios, desp';és de segu:rlo siendo, gozó
de la embriaguez loca ce contemp!ar a sus plantas besando
sus botas enlodadas a eminentes personalidades que se habían distinguido en la Cátedra y en el F~ro. ¿QiJé prestigio
recóndito poseía este homtre singular para que los espíritus más orgullosos g' orificasen sus obscenidades de lépero?
¿Qué milagroso conjuro hacía que sus lacayos besaran el
látigo con el cual los azotaba? ¿Qué fuerza magnética emergía de su ser para que las gentes, en su presencia se olvidaran
de la dignidad y del honor?
Hombre vulgar, enteramente v·1 1lgar-nos dicen aquellos
que lo conocieron. Procablemente tienen raz6n; pero su vulgaridad no; fué obstáculo para que adornase su cuadrilla de
bandolero, con las charreteras deo Felipe Angeles, la casaca
diplomática de Miguel Díaz Lombardo, la toga austera de
Francisco Escudero, el birrete dóctoral de Miguel s ·1va y la
borla rniv~rsitaria de Valentín Gama. Hombre vulgar que
casi sin e; !uerzo realiz6 el placer inefa':ile de verse obedecido y aclamado por cna crema intelectual, que aunque degradada y abyecta tenía que mirar con asco la exaltación del
delito y la apoteosis de la obscenidad.
Felipe Angeles fue un alumno distinguido del Colegio
Militar en donde se graduó como Teniente de Artillería. Más

tarde fué pensionado en Europa, donde ampli6 notablemen·
te su cultura militar. En las escuelas francesas trat6 intimamente a las primeras personalidades del Estado Mayor y
contrajo franca y cordial amistad con los Generales Pau y
Foch, hoy figuras de brillantísimo relieve en la tragedia europea. A su regreso desempeñó en México comisiones técnicas de trascendencia y acabó por ser Director de aquel
Colegio, cuyos alumnos enseñaron en 1847 a morir en contra del invasor. Ese era Felipe Angeles. Pues bien un día
este hombre absurdo se olvid6 de sus lauros de estudiante,
de su cultura refinada, de su amistad con Foch y con Pau,
de su grado de General, del alto ejemplo de pundonor que
debía infiltrar en el ánimo de sus discípulos; y poseído de
rn vértigo de precipic:o, dej6 ideales, conveniencias, dignidad,
laureles, honor, por sentir la voluptuosidad inexplicable de
revolcarse en un estercolero.
Miguel Díaz Lombardo pertenece a una distinguida familia conservadora, que ¡::or sus preju:cios arcaicos de imperialismo, se mantuvo distante de los gobiernos de Juárez de Lerdo y de Díaz. Don Mig.iel hizo magnífica carrera de abogado, que perfeccionó en el bufete del cultísimo Emilio Parco: vivi6 apartado de la cosa pública hasta figurar transitoriamente en la Administración del Sr. Madero. Fernando
Iglesias Calder6n y Miguel Silva eran dos reconocidas intelectualidades que vieron con malos ojos la dictadura porfiriana, soñando quizás con la resurrección del legalismo de Don
José María Iglesias. Valentín Gama, era un hombre superior recluído en su gabinete de pedogogo y matemático, porque se conceptuaba muy por encima de su época. Todos parecían esperar mejores días, reservaban sus principiales energías para un tiempo propic:o en el cual su colaboración fuese már, eficaz a la República. Mas vino la conmoci6n revolucionaria. . . . . . y aquellos hombres que habían esperado
veinte años, aquellos que rechazaron con orgullo la librea
¡::orfiriana, no t11vieron empacho en domar sµs rebeldías de
antaño para incorporarse en el Estado Mayor de un presidiario. Odiaron la matona y füeron siervos del grillete.
¿ Qué hizo Villa para pervertirlos?
Nos explicaríamos perfectamente la actitud de ]os "intelectuales villistas" si Villa hubiera revolu~ionado moralmente; pero lejos de ello, cuando se encontró en el solio, siguió siendo el mismo, con su amor siemprq creciente a la
disoluci6n y al pillaje, al concubinato y al ro'\;)o, a la traici6n
y al cr1men. Las líneas de su rostro no se ennoblecieron
con el mando: su frente continu6 cetrina, llena de protuberanc:as y coronada por los cabellos alborotados del rijo-

�so; sus mofletes abotogados de infamia, siguieron en perpetua congestión-; sus ojos jamás perdieron la feroz desconfianza de las hienas; su nariz se mantuvo siempre abierta, como
sedienta de sangre; sus mandíbulas desproporcionadas crecieron en vez de suavizarse, como si procurasen eternizar
su apt:tud de triturar cartílagos y huesos; y su boca, aquella horrible boca de bestia nunca abita, ostentó siempre la
misma mueca abierta, como si constantemente estuviese lista
para vomitar insolencias y chocarrerías.
Pensando en este hombre singular y en los hombres que

¡0 rodearon conduímo¿ en que no fue una virtud emergente
de su ser la que lo hizo tener esclavos de la inteligencia.
Fué algo pavoroso y que casi nos resistimos ~ confesar~o:
fué una depravación general, una gangrena horrible, una fie-

bre de disolución que se apoderó de una sociedad corrompida, en un tiempo maldito, que recordarán avergonzadas
las generac:ones venideras. Afortunadamente, la eliminación de Villa no es un epílogo revolucionario como supone el
carrancismo. No! Es el prólogo de una serie de eliminaciones necesarias para la reconstrucción na~ional.

Admirable caFicatura de Villa, original de Santiago R. de la Vega Y que fue publicada en "Claridades" de El Paso Tex.

Reoista Mexicana,
Desea a sus lectores un Feliz Año Nuevo
que les compense de todas las desventuras de 1915.

Hombres y Reses
Desae Jauja.
A 13 de Diciembre de 1915.
Mi muy estimado campañero:
_ F irme en su idea de ir sembrando
de decretos el campo nacional, nuestro muy ilustre ex-senador de la era
abominable, ha lanzad.o desde Saltillo, durante su gira democrática, un
decreto prohibiendo la exportación
de cueros de res.
Ese documento ~s breve, tan breve
que sólo contiene tlll Considerando;
pero chorrea jugo de puro substancioso, porque en él se declara que el
alto precio de los cueros tiene origen
en la escasez de reses, y és ta proviene
de "Haberse venido sacrificando el
ganado desatentadamente, a veces en
forma delictuosa, con grave detrimento de la agricultura y de los intereses
públicos."
La claridad del documento, como
comprenderás, no permite que se diga quiénes han sido los causantes de
la escasez del ganado; pero por lenguas ponzoñosas se sabe que la obra
del carrancismo se inició g loriosamente con jornadas de abundantísima exportación de reses que se hallaban
"bajo la férula ignominiosa de sus
propietarios"; y at:nque esto ·no ha de
ser un misterio para el insigne redentor coah uilense, porque casi en sus
barbas, según las mismas lenguas
ponzoííosas, desatentadamente y en
forma delictuosa se consumó el sacrific:o, buen.9 es que a estas horas¡ quizá tin" poco tarde !-se t rata de reparar el daíío para que no siga el
grave detrimento de la agricultura y
de los intereses públicos, confonue
reza el decreto regenerador.
TT ablando un momento en serio,
permíteme exclamar: ¡Qué amarga
verdad la de Don Venus! Efectivamente, se ha venido sacri ficando el
ganado, corriendo con él a tierras de
Yanquilandia, y vendiéndolo a cambio
de carabinas y balas para combatir la
tisurpac1011. Porque la usurpac1011
tiene perfiles trágicos; pero ofrece todos los toques fascinantes del ideal
más puro, cuando es usurpación de vacas gordas, toros lucios, bueyes laboriosos y cabras lecheras! i Oh deliciosa égloga la que podrían escribir los Virgilios del carrancismo, rememorando el éxodo de aquellos ji,.
defensos animales conducidos por los
otros que iban armados hasta los dientes!

Las jornadas de entonces han de
haber dejado en el aire lamentos de
angustia mezclados con silbidos paYorosos. Las vacas, los toros y los
bueyes, muge y muge; las cabras, bala y bala, y los exporta dores, bala y
bala también _____!
Durante los días que permaneció en
Saltillo, Don Venus, no queriendo parecerse ni de lejos a Don Porfiri.o,
tan aficionado a cacerías, consagró
sus ocios a ejerc1c10s cinegéticos.
Quizá entonces, al hacer un recorrido por los feraces campos que ha cult ivado con patriótico esmero, se halló
de improviso, escopeta en mano, con
una vaca enflaquecida por luengas vigil ias _____ _
y dándose en la frente una palmada,
ha de haber dicho para su coleto:
"Voy a echar un decreto
Pa que ya no se lleven la Bueyada".
Y así nacería la nov1s1111a disposi~
c1on que viene a surtir sus efectos en
las crías de aqu ellos toros y de aquellas vacas arrebatadas al terruíío, y
los cuales dobla rían la cerviz co~ Yisibles señales de amargu ra durante la
caminata, y una vez allá detrás del revuelto Bravo, mugirían dolientemente en sus horas 110stálgicas. Los animalillos que entoiices por su corta
edad quedaban aquí, dejados por inút iles, !!orando su orfandad y su aban dono. serán los que hoy obtengan el
beneficio de no salir del predio nativo, destinados a perecer de indigestión por lo abundante y jugoso de
los pastos, baj'o el mismo diáfano
azul que cobijó su cuna, y al que
tántas veces habrán dirigido lánguidame:n le los ojos húmedos en demanda
de misericordia para que no se les sacrifique en fo rma del ictuosa.
¡Ay! Si nada más fa! taran cueros
de res en Jauja, no sería tan lamentable nuestra situación; pero si nos damos a contar los cueros humanos que
han sido perforados por las balas y
que estarán bajo tierra, aparte de los
millares devorados por lo~ cuervos,
desfilaría ante nuestros ojos una procesión dantesca! Verdad es que este
sacrificio no ha t enido características
del ictuosas, ni ha sido con perjuicio
ele la agricu ltura, porque cuando se
muere y se mata por un ideal tan seductor como el consignado en las glo-

riosas páginas del Plan de Guadalupe,
la existencia personal y la existencia de la agricultura significan lo que
un átomo en la inmensidad de los
espacios.
De acuerdo con el decir de las lengua s ponzoñosas antes citadas, nadie
sabe que en tiempo de la dictadura se
cometieran actos delictuosos tan seííalados y tan abundantes con el ganado, como sucedió desde la iniciación
de este surgimiento reformista. De
modo que por mucho que se apure la
memoria, no se da con otros culpables de tal delito que con la num erosa pléyade hacinada bajo la bandera
que enarboló Don Venus.
Sin embargo, no hay que perder
la esperanza de la democrática reivindicación C\!ando. se ~xijan Tesponsabilidades. Así como se fusiló a
García Granados, porque no pensaba
que ser carrancista fuera una virtud
Y se pasó por las armas a Gustav~
Navarro, porque fabricaba proyectiles
destiuados a defender el honor nacional cuand o en Veracruz tomaron hospedaje los yanquis, así también se irá
haciendo la investigación depuradora
del delito de robar ganado, y llevarlo
a Texas, y convertirlo en fusiles y parque para matar mexicanos, y entonces se verá cómo cumple sus ideales
la revolución, castigan do a los que
Desatentadamente sacrificaron reses
en forma delictuosa.
Comentan do el texto del famoso decreto, los meticulosos piens¡m que
habría sido más delicado no mencionar lo de la escasez, ni lo del sacrificio. ni lo de la delincuencia, ni lo
del detrimento, por aquello de que
no es prudente, ni piadoso, mentar la
soga en la casa del ahorcado; pero
Don Venus ___ __
que en decir la verdad no tiéne em(pacho,
no ha querido taparle el ojo al macho.

Y aquí da término esta mi duodécima epístola, no sin enviarte un a fectuoso abrazo.
Tu amigo y cofrade.
SILVERIO.

�que sne darra usted un permiso para

Sr. Dr. David Cerna.

El Presidente Lincoln y el Secretario Stanton
Anécdotas de Personajes Célebres.
Escrito Especialmente pa.ra "REVISTA MEXICANA"
Una afligida madre suriana que había logrado obtener del Presidente
Abraham Lincoln, el perdón para su
h ijo condenado a muerte como espía,
compareció en la Secretaría de Guerra. llevando el documento oficial en
que se ordenaba fuese puesto el reo
en abso luta libertad.
La dama &lt;lió el documento a un escri biente, y éste lo entregó al Secretario Edwin M .. Stanton.
m' señor Stanton era un distinguido intelectual; robusto, de baja estatura, barba larga algo canosa, ojos
negros y vivarachos; y de ligeros
movimientos de cuerpo, con tendencia,.a la nerviosidad.
Dirigiendo una mirada furtiva a su

visitante, exclamó :
-"Con que usted es la señora que
ti ene un hijo herido en la prisión,
sentenciado a muerte con10 espía?"
- "Por mi desgracia, yo soy," le
contestó la pobre mujer, derramando
copiosas lágrimas.

años, que hace tres se huyó de mi lado
y entr ó al servicio de las armas."
-"Ni una palabra más, señora," repuso el Secretario, montado en ~ra.
"N9 tengo tiempo que pe rder. Favor
de retirarse, que nada puedo hacer
por usted."

-"Bien; pues nada puedo hacer por
usted," continuó el Secretario, ya en
un tono más brusco. "Ni puedo emplear 1¡ás tiempo en escucharla. Si
usted ha dadq_ a luz y criado seres
para que se rebelen con tra el mejor
gobie rno de la tierra, sujétese a las
consecuencias."

-":C,.flas, traigo para usted una orden del señor Presidente", prorrumpió
la madre, en tono ele protesta.
-"Sí, señora, ya lo sé," repuso irónicamente el Ministro, "ya lo sé. Y
haré con esa qrclen lo que con muchas
otras de igual procedencia: me empeñaré a fin de que no sea obedecida.
Ahora,· tenga usted la bondad de retirarse."

- "Pero, señor mío," replicó la dama, entre sollozos, "mi hijo es tan
sólo un muchacho de diez y nueve

-"Pero el Presidente me aseguró

pasar al Hospital, toda vez que estaba
acordado el perdón para mi hijó." ~
-"Ah, ya comp rendo. 1fas, permítame usted, señora, que le haga
saber esfo : El Presidente es un imbé'cil, un egregio imbécil. Y ahora, ¿me
hace usted el favor de retirarse y dejanne en paz?"
-"¡Vaya un animal!", exclamó pa.ra
sí, indig nada, la joven que acompañaba a la angustiada madre.
Esta últiina agregó:
-"¡ Por qué se investirá de autoridad a individuos semejantes l"
-"Para mí es un misterio," observó la joven. "Sin embargo, se ha
asegurado que el señor Stanton es el
~ec retario de Guerr.r más grande que
ha figurado en n uestra historia."
Ambas damas regresaron incontinenti al despacho presidencial. Llevadas a la presencia del señor Lin.
coln, la joven contó al Supremo Magis trado de la Nación, el mal recibimiento que el señor Stanton había
hecho a la pobre madre, y dióle a conocer el leng uaje abusivo emp leado
por aquel.
- ''Con que el señor Secretario dijo
que i yo era un imbécil!, exclamó el
Presidente, frunciendo el entrecejo y
asomando a sus labios humorística
sonrisa.
-"Sí, señor," agregó la joven, "un
egregio imbécil."
-"Egregio, además" reputo el Presidente, la risa conteniendo a duras
pehas. ''Vaya, vaya _____ Bien; si el
señor Stanton ha dicho que yo soy
un egregio imbécil, así debe ser----porque, por experiencia, me consta
que el señor Secretario casi siempre
tien e razón, y siempre siente lo que
dice. Pasaré a verlo sobre el partictilar. Entretanto, no se preocupen
ustedes pot el in ciden te.-El hijo de
usted, señora, será puesto en absolu ta
libertad."
Dibujóse la a nsiedad en el triste
rostro de aquel grande hombre, escapóse un suspiro de su pecho, y la atribulada madre pudo observar, a l través
de aquellos ojos grises vagamente al
vacío dirigidos, una ráfaga de decisión
suprema, y del león el poder indómito.
Atentamente despidió a sus visitantes, y al punto trasladóse el señor
Lincoln al Ministerio de la Guerra.
El Secr etario, que en esos momentos acusaba un humor insoportable,
hallábase solo en su despacho, nerviosamente a su s illón asido. Con característica humildad preguntóle el Presidente las r azones que tuviera p~ra
r ehusarse a ejecutar su orden. Sin
vacilació n alguna contestó, colérico, el
señor Stanton lo siguiente :

-"Mis razones son muy sencillas.
La ejecución de ese traidor es de todo pu nto necesaria, pues ella forma
parte de una bien estudiada política
de justicia de qne esencialmente dependen el porven ir y la estabi lidad de
la Nación. Si he de ser yo quien
desempeñe las labÓres inherentes a
esta Secretaría, no permito que la intervención del Ejecutivo estorbe constantemente mis actos. Además, el individuo de mayor influencia en el
Congreso, me ha recomendado encarecidamente se haga en este caso especia l, estricta y pronta justicia. Por
tanto, yo aconsejo a usted, señor Presidente, se abstenga de entrar en abierta lucha con es·e Hércules de la política militante, y con particnlarismo
durante esta terrible crisis nacional
por que atravesamos."
A la verdad, los excesos de aquella época de historia política cu lminaron en los esfuerzos que, aun después
del injustificable asesinato del P residente Lincoln, se hacían para african'izar varios de los más grandes Estados de la Unión Americana; como
hoy, por ejemplo, con sus procedim ientos antipatrióticos, los jefes reYOlucionarios en la desventurada patria de Cuauhtémoe y de Juárez, tratan, al parecer, de substituir con otra
imposible, ¡ el alma de la nacionalidad
mexicana!
El señor Lincoln, sentado en un
confidente, cruzadas las piernas, con
toda humildad, sin proferir palab ra
alguna, 'y s in acusar la más leve emoción, escuchó hasta el último vocablo del discurso que le espetara su iracundo Secretario. Efectuando luego
un lige ro cambio de postura, y colocando las manos sohre sus rodillas, e)
impas ible Presidente, con toda saugre fría, clavó sus intensos ojos g rises sobre Stanton cuyos labios aun
acusaban movimientos convulsivos, y
expt:so brevemen te :
-"Stanton, yo creo que mi orden
debe ejecuta rse."
-"Pues no ha de ser así," con testó el interpelado, de mane ra decidida.
"Usted trata de interrumpir el curs,J
de la jus ticia, y yo no puedo ejecutar esa orden."
El señor Lincoln, sin dejar ele clavar su mi rada penetrante sobre el obstinado Stanton, pausadamente, y con
insistencia, exclamó:
- "Señor Secretario, esa orden debe
ejecutarse."
Al punto el señor Stanton &lt;lió media vuelta sobre su asiento ,tomó ía
pluma, mojóla en el tintero, corrióla
ne rviosamente, rápidamente, sobre
una cuartilla de papel oficial que te,
nía delante, y, después de calzar con

su firma lo que había escrito, se levantó, acercóse a l señor Lincoln, con
el documento en la mano, y pron unció
estas palabras:
-"Señor Presidente, deseo dar a usted las gracias por sus constantes de,
mostraciones de amistad hacia mí durante estos terribles afios de prueba
en que he desempeñado esta Cartera. La guerra ha concluido, y mis labores oficiales también han terminado. Le presento mi renuncia."
Del sofá lentamente levantóse el
señor Lincoln, y echó una mirada de
sorpresa sobre el rostro, enrojecido
de ira, del Ministro de la Guerra. Tomó el docume nto, lo hizo mil pedazos, y, colocando uno de sus largos
brazos sobre los ho:nbros del atolondrado Secretario, expuso, en tono casi paternal:
- "Stanton, usted ha s ido un fiel
sirviente público, y no es usted quien
ha de determinar la !echa y la ocasión
en que ya no sean necesarios sus
servicios. Siga usted adelante en sus
tareas. En este asunto que ha motivado nuestra actual entrevista, quiero que se cumpla con lo que he tenido a bien acordar. Pero _____ , de
·ello yo me encargaré personalmente."
Sin pronunciar una sola palabra en
contestación ,el Secretario S tanton,
visib lemente conmovido, volvió a ocupar su asiento; y el Presidente, satisfecho, regresó a la Casa Blanca.
De aqt:ella furibunda campaña que
se llamó Período de Reconstrucción
Nacional, y que tan sólo era un caos
en que estallaban las más tremendas
pasiones políticas, y en que tantos crímenes a diario casi se cometían, el
Goliat había ce dido a la pa labra persuasiva, caído inerme ante la serena
pero enérgica actitud, de aquel humilde David que tan hábilmente manejaba las riendas del "mejor gob t
no de la tierra."
Sea de todo ello lo que fuere, es
bien sabido que después de l extraordina ri o suceso que narrado queda no
tu \'o el Presidente Abraham Lincoln
amigo más leal, ni más grande admirador, que el Sec retario F.dwin M.
Stanton.
DA VID CERNA.
San Anton io, Texas, Dic., de 191'5.
NOTA.-No carece de autenticidad
la an terior anécdota, pues de ella han
dado cuenta varios autores, entre ellos
Thomas Dixon, jr., en su reciente interesantísimo libro :intitulado ·T he
Clansman. De esta obra principalmente me he servido en la preparación de l presente trabajo.-D. C.

�/

·Nuestros Iritelectllfllei '.- ','·,:

..

;~

.

Don Ricardo García Granados.
Su Vida, sus obras y sus luchas.
-Pero dice usted que aquel caballero es don Ricardo García Granados?
-Sí, señor. El mismo.
-Parece imposible!
Pero era él. Los mismos pasos,
los mismos modales, los mismos ___ _
Nada! Que no había duda. Que era
él. Y le seguimos.
Iba el l1om Ure incondcible, Un
traje negro y polvoso le servía de
vestido; un sombrero de alas anchas y
caídas le cubría la cabeza, y unas barbas tupidas, más descuidadas que lacias, le sombreaban la cara, dándole
todo un aspecto imponente.
- Pero este es García Granados, el
historiador?, preguntamos.
-Sí, señor. El historiador, el político el científico y el diplomático.
Ah! y el protagonista, también, de
una traged ia horrible, de un drama
bárbaro y salvaje como no lo imaginaron nunca los caníbales. Ese es
el señor García Granados.
Llegamos junto con él a su casa, y
con exquisita amabilidad nos invitó a
que entráramos.
- Pasen ustedes, nos dijo, y perdonen esta revolución. Soy emigrado,
y como me encuentro de paso en esta ciudad, no he tenido ni tiempo,
ni manera de establecerme.
-F.migrado ha dicho usted?
-Sí, seiíor. Emigrado. Y sin es-peranzas de volver. Pero no crea usted que es ia primera ocasión en que
me hallo en estas tierras. El primer
destierro lo pasé por culpa de don
Porfirio, y el segundo, ya lo está usted viendo, por ct.lpa de Carranza.
Hace veintidós años atravesaba la
misma situación. P ero entonces había un motivo, una causa fundamental: había ;itacado al general Díaz, y
sabido es que el general Díaz con todo transigía, menos con los ataques a
su administración y a su política.
- Error capital.
-Error o mala fe. El caso era ese.
Con mi hermano Alberto, -que erí paz
descanse.- fundé .un periódico en México. "La República" si mal no recuerdo. Allí estábamos don Justo
Renítez asústese usted, ¡don Justo
Benítez!, don Protasio 'fagle, don José Luis Requena, don Federico Gar0

cía y Alva, Antonio Rivera G, mi hermano Alberto y yo. Y por si le parece a tisted poco, el general Escobedo, que era accionista del periódico
y Presidente de un club reeleccionista. Opine usted.
-Un contrasentido.
-Ni más ni menos. Pues por esa
puhlicación fuí desterrado. J\H hermano Alberto fué a la cárcel; Rivera G. sufrió diez meses ele prisión;
García y Ah-a estuvo ocho meses en
la penitenciaría. Y mur.ió "La Rep$blica", Siquiera en aquella época,
con matar los periódicos estaba un o
a salvo de la persecución, y libre del
peligro ele perder la vicia. Regresé
al poco tiempo. Y tanto yo, como
mi hermano, resolvimos no meter• nos máS' en política.
-Naturalmente!
_:_fundamos la Academia de Ciencias Sociales, y me dediqué a mis trahaios de historia. Por cierto qt:e, en
190.f. abrió el gobierno un concurso
científico para premiar el mejor estu&lt;fo histórico-sociológico soqre la
Constitución de 57 y de las Leyes ele
Reforma. Y me tocó en suerte llevarme el primer premio. Un diploma y tres mil pesos en billetes fueron el pago d.:! mi trabajo.
-Y quiénes contendían en el certa111r11?
-~o lo supimos a ciencia cierta.
Porfirio Parra obtuvo un accesit y
Andrés l\J'olina F.nríquez, otro. Y no
s1·pimos más. Fueron sinodales el
Lic. Julio Zárate. el Lic. don l\Liguel
l\f acedo y el Dr. don l\la11ue1 Flores.
• -Casi nada!
-Qué tiempos. señor. qué tiempos
aqrellos ! Después, en la Academia
de Ciencias Sociales se trató ele mandar un delcg-aclo al Congreso Pan--americano de Río Janeiro, en 1906.
Y fuí agraciado con el nombramiento.
Joaquín Casasús se negó a hacerlo;
Ole1ra rio l\folina estaba también imposibilitado. Y fuí yo. Recuerdo que,
tan pronto como J enaro Raigosa me
&lt;lió tan grata not;icia, llegué a mi
casa y le dije a mi señora,- benclita
seiíora· mía!- Arréglame las P.e tacas, mujer.
J\I e marcho al Brasil.
Mi señora se echó de espaldas. No

podía pasar, como verídica, aqueila
noticia.
-Pero estás loco, Ricardo?
-Lo que oyes. Me voy al Brasil.
Soy delegado de la Academia de Giencias Sociales en el Congreso Pan-americano de Río J aneiro.. Y no hay remedio.
Salí; cumplí mi misión; me trataron
a cuerpo de rey; regresé; dí cuenta
de mi cometido. Y en pago a mis
servicios, me nombraron Representan te de México en los países .centro,
americanos. Residí en San Salvador.
-Y cuándo dejó usted la carreta"
diplomática?
-A la caída del General Díaz. Volví a mi tierra durante el régimen maderista a dedicarme a mis trabajos cie
historia. Fué entonces cuando la
Casa Ballescá se fijó en mí para hacer el sexto tomo del "t.féxico a través de los siglos." Labor en que me
he venido ocupando hasta la fecha,
sin mezcl.ftme en p0lítica, sin tomar
ingerencia en los asuntos públicos y
sin participair, en lo absoluto, de las
cosas del gobierno. Pero i qué quiere
usted! Vino la revolución; se verificó la tragedia que tocios conocen y
tuve que salir del país. Sin un papel. sin un alfiler que me· pudiera
comprometer ante los revolucionarios. Hice un viaje penosísimo. Salí
de México, disfrazado de lechero; a
lomo de burro la emprendí hasta Zumpango, y allí hice vida común co1r los
labriegos, cuidando de hacérmeles
agradable. Con el poco dinero que
pucle guardarme en los bolsil!os, compré mi pasaje hasta Laredo; tomé el
primer tren, y de mi asiento no me
moví sino hasta pisar tierra americana. JT asta entonces respiré tranquilo.
-Son muchas las molestias que se
sufren en el ca.mino?
-l\,füe usted. Los revolucionarios
no se meten con uno para nada. Y
no por falta de voluntad, sino porque
es imposible abrirse paso en aquel!os
grupos apiñados. Pero lo que es higiene, comodidad y 1'reposo_;.._.., 110
hay que pedirlo por ahora. Por precaución yo no me traje ni un papel.
Y la introducción de la Historia de
México, que fué lo único que vino
conmigo, traía, como recurso salva

dor, una carta suscrita con un nombre supuesto, que decía más o menos:
"Mi que6clo Gámez:
Le incluyo a usted el original de la
historia que me pide. Es de un amigo mío, y me parece que no le disgustará. Su servitlor. Roustoff."
Esa ha sido mi odisea. Ahora pienso ir a Nueva York, a buscar la. vida
en lo que pueda. Interrumpidos mis
trabajos históricos, no me queda más
recurso que ver la manera de pasar

este destierro lo menos penoso posible. Ejerceré mi profesión o barreré
los pisos. El caso es no morirme de
hambre.
Llegó a buscar a don Ricardo un
amigo suyo, y no quisimos quitarle
más el tiempo.
Le dimos las gracias por su amabilidad y nos despedimos.

pregunta :
-Pero este es García Granados, el
historiador?
-Sí, señor. El historiador, el político, el científico y el diplomático.
Ah! Y el protagonista de una tragedia horrible, que hará época en los
anales macabros de la revolució n.

X X X

Y al salir nos hicimos la misma

Alfonso ANA YA.

Curioso punto de observación levantado por los Ingleses en los Dardanelos.

�El País Perfecto
,.:",'

Mi qneri.do Silverió: ·
'l'ú me vives compadeciendo por
haber abandonado el territorio mexicano· é~· et1' glorioso' ·momento en que
nuestra Patria se convertía en Jauja;
pero es porque no has considerado
que desde hace año y medio disfruto
de la dicha inefable de vivir en Canaán, Y si ll egar a la tierra de promisión después de asolearse durante
'cuarenta años en el desierto, constituye una alegría inenarrable, ¿como
será de grande mi alborozo, al verme en Canaán, sin molestias ·de travesía, sin dejar muerto a Moisés en
medio del camino, y sin necesidad de
que los alimentos hayÍn caído rlel cielo, para no fallecer de agotamiento?
De seguro, Silverio, que tú etes un
hombre feliz por vivir en Jauja; pero
mi felicidad es m~yor que la tuya porque vivo en Canaán, la naéión perfecta. Bien es cierto que el exquisito
Anatole France ha encontrado a este
país más parecido a una feria que a
un a civi,lización; pero es sin duda alguna porque el discípt¡lo predilecto de
Renán tiene un alma arcaica, incapaz de comprender el ruído ni el estruendo de la vida perfecta. Tamb ién
es verdad qi:e Eca de Queiroz, el ilustre autor de "La Reli quia" y "El Primo Bas: lio," ha dicho que Chicago
se asemeja más a un gra nero que a
una metrópoli; y a l\í áximo Gorki le
ha parecido la "Estatua de la Libertad", la representación de la grasa y
de la mugre; pero estos juicios desfavorables sob re Canaán, agregados a
los del siempre sutil Paul Bourget y
a los del siempre nostálgico Pierre
Loti nada significan; si se tiene en
cue1;ta que Don Venustiano Car~anza, el regenerador de Jauja, encuen tra
a este país tan admirable, que a él
recurrió para la educación de sus familiares. Y 110 conttnto con enviar
a sus más cercanos parientes, ha pensionado a cinco docenas de maestros
de escuela para que vengan a llenar
sus almas de aquél e$píritu justiciero
y magnánimo, que nos hizo el favor
de apoderarse del p'u erto principa 1
,·
de Jauja, el 2J de A~ril de 1914.
Nosotros crefamos, ;hace veinte meses, que el desembarq}1e . d~_tr,opas canaanitas en el primero de nuestros
puertos constituía un ,ultraje a ,rnestra nacionalidatfC.qí.i"{~~igÜdle'scle iuégo cumplir el juramento de la prime-

/

Bellezas Infantiles

Desde Canaán
ra estrofa del himno nacional; pero
esta creencia obedecía a que nuestros
maestros, educados por Barreda y Ramírez, por Altamira-110 y Sierra, no estaban al tanto de la manera de impartir la enseñanza en Canaán. Ahora, que Jauja tiene la seguridad &lt;le
que la civilización canaanita será esparcida por los ses en ta normalistas
que vi.n ieron a este 1&gt;aís, podemos
creer que desaparecerán las sur.cptibilidades absurdas de antaño, y que
m:estro himno será reformado en los
siguientes términos:
"Mas si honraren

los Funston y
(Fletchers
Con sus plantas gloriosas tu suelo,
Piensa, oh Jauja querida, que el ticlo
Un esclavo en cada hijo te dio!"
Indudablemente, que Jauja ha progresado mucho; pero se debe a su "canaani.z ación" que comenzó hace dos
años y que se perfeccionará cuando
las cinco docenas de maestros de escuela enseñen a sus discípulos la manera artíst ica y humanitaria ele linchar un negro. En la época clr ·1a
Dictadura, para matar a un hombre,
se le atormentaba antes, con un fatigosísimo proceso, que duraba meses y en ocasiones, dos y tres años.
Ahora, no. Se le aprehende, se le
acusa, se le condena y se le ejecula
en un mismo dla. La muerte del Ing.
García Granados, demuestra lo adelantada que se encuentr'1 la justicia
jaujista e_!l su canaanización constan·
te, puesto ·q\le se le condenó a muerte,
a pesar de que el Agente acusadcr
sólamente pedía dos años de pri~ión;
sin embargo, bueno es decir q!te todal¡a
fa lta mucho a Jau1·a, y qi:e se imv
pone una ejecución como la del Genéral Orozco, enteramente conforme
con los principios más rudi.m entarios
de . equidad, para poder ~ecir qi~e.
Jauja ha entrado en el carril de la civilización.
Los trámites jurídicos de Canaán
son expeditos y rápidos: la prueba la
tienes en la causa qce se ha instruido
én contra ele! ex-Dictador de Jauja,
que desde hace seis meses no logra
que se practique una sola dili~encia
en el juicio que se l.: tramita ni se le
dé oportunidad para defenderse. Esto
es admirable por.que pone· é1e inanifiesto que las autoridades no recurren a

aquellas antiguallas que se llaman
declaraciones, careos, cÓmprobación
del cuerpo del de lito, conclusiones del
Ministerio Público y la Defensa,'· y
ofras cosas arcaicas 'que no son indis-'
pensables para impartir el Suum Cni
que."
Pero la mej or prueba del espíritu
justiciero de Canaá.n es lo que ha
hecho con Jauja en los últimos años.
Jauja era_antes una verdadera ignominia cargada de riquezas y adelanto,
con el fardo al?ru m~dor del petróleo
y con el lastre hor~ible del istmo de
Tehuantepec. Dios. envía a· las almas fuertes el dolor, y Canaán, con un
espíritu cristianísimo nos ha enviado
revoluciones, miseria, bandidaje, crimen, infam ias, y como si todo esto no
bastase, nos ha regalado a Don Ve- '
m:'s tiano. Este último regalo es tan
Yalioso, que si mis palabras fueran
oídas, propondría a mis compatriotas,
enviásemos a Canaán, como obsequio
especial, a Don Heribert'o Barrón,
único modo de pagar el favor tan
grande que nos han hecho.
Canaán nos ha quitado las riquezas, tal como un padre generoso quita
a sus hijos el dinero que habrán de
malgastar ; nos ha privado de la Independencia tal como se le pri va a un
menor de la libertad que lo perjudica: y siguiendo adelante en sus nobilísimos propósitos, ha convertido a
Jauja entero en una provincia de Canaán. Tu has contemplado esta evolución gloriosa, y te refocilas con tanta ventura desde Jauja. ¿Cómo 1i'o me
refocilaré yo qu e me encuentro en
el corazón del propio Canaán?
Y como los sesenta nacional istas
llevan' la misión sagrada de canaani;,ar a nuestros hijos, te voy a contar
en varias· cartas las g rand ezas de este
país. En una epístola te hablaré de
la natural eza, en otra de l Arte, y así
• por el estilo procuraré pintarte los
mejores detalles del alma canaanita,
para que ayudes a las cinco docenas
de maestros de escuela en su gloriosísima labor.

..

_J----

í

..

Y ahora, hasta la semana próxima.

'I'11 rolega que hien te estima,

Niña Berta Garza ·cantú,
VALERIO.

hija del Sr. Carlos Garza Cantú y Sra. Guadalupe
G . de Garza Cantú, de Monterrey, N. L.

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00
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!'

00

El Beso

~

Por Jesús E. V alenzuela.

~

'

•

~'

Por Jesús E. Valenzuela

A Rosendo Pineda.

11
1 1

Sueña el rey que es rey, y vive
con este en;año mandando.
Calderón de la Barca.

1 1
1 1

Un oso y un tigre resguardan mi 'lecho;
un tápalo chino, colgado del techo,
esparce sus rosas en gayo dosel;
mis libros a un lado (mis viejos amigos
de dichas y duelos perennes testigos)
y al otro un espejo tallad o en bisel.

E n el fondo, hojas, p1antas regionales,
una po'icromia de juegos florales,
y en gót ico aspecto gallardo lebrel;
todo reviviendo por medios colores,
los tiempos heroicos de altirns señores,
de duras tizonas y blando ronde!.

Dos monstruos mar inos, enormes figuras
de fa unas extintas, cuyas dentaduras
mascan la penumbra con ira brutal,
retorciendo airados sus biformes colas
en los toques rojos de las largas o1as
aur:candescentes de 1:11 biombo oriental.

La blanca princesa ____ es un princesa,
como que entreabre sus labios de fresa
cuando estoy a solas en mi habitación;
y le entono versos, y le cuento historias
de amores arca icos y arcaicas victorias,
trorndor secreto de la tradición.

Enfrente la mesa de icónico estilo,
en ella un Aquiles, la Venus de ~l ilo
y un cofre pequeiio con cartas de amorde amor'---- de memorias de tiempos pasadoscon flores marchitas, listones chafados,
todo sin perfume, todo sin color-----

Yo sé que me ama. Sus ojos a veces
en las al tas horas me pagan a creces
mis tiernas miradas, mirándome a mí.
Le dije una noche: Princesa: te adoro;
y escuché muy claro su acento de oro
diciendo muy quedo: también te amo a tí.

A Manuel José Oth6n.
1 1

1 1

Suena un eco
persistente que atormenta mis oídos;
es del golpe duro y seco
que los pájaros esparce en la fontana,
el del recio leñador, cuyos ruídos
interrumpen el cantar de la mañana.
Leñador, ¿a cuál objeto la madera
de ese árbol que era gloria de los montes
servirá, ¿a la vida o a la muerte?_ ____ _
i Qué follaje le prestó la primavera!
i Cuántos pájaros de ignotos horizontes

en el árbol joven, fuerte,

11
1 1

jay! sus nidos suspendieron en las ramas !
A tus golpes, leñador, huyeron todos.
Ora, dime, ¿que tú no amas?
¿Nunca fuiste
como fronda de i!usiones
por encima de los lodos
de la ,·ida breve y tri ste,
que así acahas con la fronda y las canciones?
Si es i:n mústil, lci1ador, para que ostenlr

Exornan el plano vecino del muro,
sepias, acuarelas, el perfil obscuro
de un sátiro joven y un rojo tapiz,
donde medievales artistas arcanos
milagros tejieron -yo adoro las manosdc luces y sombras, en raro matiz.
Sobre la una mano, fcrmosa doncella
sostiene una ave que espó njase en ella,
abiertas las alas queriendo volar;
con la otra, toma las áureas semillas
que una dama ofrece, puesta de rodil1as,
en ex traíía copa de espuma de mar.

Temblaron las flores de seda en el techo,
rugieron las pieles que guardan mi lecho,
oí como 1111 eco de estrofa nupcial;
y rápido, entonces, sal tando a la mesa,
dicicnrlo: Princesa, mi blanca Princesa,
besé de rodillas su blanco brial.
i Oh efímeros sueños!_ ___ Un sueño es la vicia.
Yo ví a mi princesa, princesa querida,
juntar a mis labios sus labios de miel;
y bajo su beso -quimera de amoresre,·ivos los tiempos de altivos señores,
de duras tizonas y blando ronde!.

•
Por el rojo campo, árboles y arbustos ;
y airando las manos, erguidas los bustos,
un fiel unicornio y un brarn león;
figuras egregias, solemnes r solas.
sosteniet1do lanzas cuyas banderolas
dcstienden al yiento su ilustre guión.

¿ Quién puede arrancarme mi efímero sueño?
Yo soy de mis sueños el único dueño;
verdad o mentira, yo he siüo feliz ___ _
Y ha puesto en mis labios sus labios de fresa,
temblando de amores, mi blanca princesa,
la blanca princesa del rojo tapiz.

su ('Scarlata guión la guerra,
111cn'ces que la tierra te sustentC',
ni tu huel!a señalar sobre la tierra.

110

i\!rira,
L·íiador, ese árbol f11é la lira

1

1 1

liLre y franca
q1.e esco~ió ~at11raleza entre la selva:
el invierno lo cuh, i,'1 de r-sc:1rch:1 hlanra
y el v('rano de hojas ve rd es,
para que la gran parvada pronto vuC' lva.
¿Por qué, clíme, leñador, con tu hacha muerdes
ese tronco qt:e es sustento
de las \'O ces de las a ves y de I vicn to?
Oh! ______ no sigas

el crncl trahajo n:do ele tu hacha:
d: ··y cosecha en la llanada las es¡.:gas,
de;a el úrhol a la furia de la racha.

¡:\!ira! _____ Busco
el ropaje de las selvas del Ajusco __, ___ _
Si sacude el sol su lumbre,
o su du'ce haz la luna,
¡ qué infeliz desolación en esa cumbre!
¿ l'or qué el árbol te importuna?
¿ Por qué buscas con su muerte tu fortu na?
L

l\ o prosigas, leñador, tu Yil tarea;

vea
tu estulticia singular, sin luz ni vuelo,
cómo crece el árbol nob le sobre el suelo
para darte grata sombra en esta tierra,
y atraer sobre los gérmenes que encierra
toda el agua de las nébulas del cielo.
Abandona
ese árbol que t us ímpetus encona.
Bajo el golpe destructor con que lo hieres,
tu s afanes -rufo provecho- son prolijos.
¿ Cuáles sombras buscarán tus pobres hijos,
con los suyos y sus débi les mujeres?
Por la saiia de tu hachazo
ya la cima es eriazo
que gravita sobre el alma recogida
en un antro de tristeza.
E n tu sórdida pobreza
rns matando hasta la vida
de los seres porque luchas;
¿qué tú mismo no te escuchas?
¿y en tu espíritu no sie ntes
que erns árboles do'ientes,
que se abaten a tus golpes en la sie rra,
gala son y son riqueza de )a tierra?
Ohl las frondas, oh! las sombras, oh! los cantos
de las selvas que cubrieron como mantos
las montañas de la t\ mér:ca; el rlcs1erto
no es tan árido, tan tr iste, ni está muerto,
porque tiene sus esfinges y s11 s san tos.

�Los soldados franceses oyen misa antes de salir a la lucha.

Los soldados franceses dan sepultura a sus compañeros de armas.

�EL MAL VIS·.
Por la Condesa. de Pardo Bazán.
Entre las, mezquinas construcciones del barrio de la Julería, rlestacáhase una espaciosa, bien encalada, alta, con vol;ado balconcillo lleno de
cajas de cla ~:eles reventones y plantas
floridas.
1
Era la de:! jud'o Da\'icl, negociante
en joyas, telas y pieles, y el pensil
lo cuidaba su hija Séfora. que solía
asomarse par:i regar, y para colgar
al sol la jaula de 1111 mall'ÍS, d ruiseñor de a&lt;jnella comarca.
Aunque tan activo traficante, ciesmentía David las características dd
hebreo avariento y sórdido. Sus estancias lucían mobiliario más rico
que el del conde de Lemos, señor de
la ciudad. Su mano se abría frecuentemente· 'para la limos na. IT asta
a los men~tgds cristianos socorda.
Su rostro np era el de nariz corva y
boca astuta de los fariseos, sino una
faz grave y bella, con ahorquillada
barba rizosa.
Dentro de su hogar, David ocultaba, o por lo menos callaba, sus buenas obras, cuando en cristianos recaían, porque su esposa, Raquel, pro-

frsaha a 1os crist ianos odio de muer- sohre todo en las noches claras. rste. acrecentado por la rabia de notar t re iladas o lunares. :d nchas veces
q1:c ni su marido ni sn hija compar- oía Séfora, bajando la cabeza y cat:an tal furor, acentuado como mn 11ando, las discusiones de su padre y
monoman ía. Era una mujer qt e ha- de su madre, pees no siempre lograbía sido muy hermosa, de ojos so·11- ba David ev:tarlas con su prudencia.
hríos. cej:·s pobladas, labios qt•e ha-¿ llas olvidado, hombre sin frhía estrechado. y secado la cólera, y gritaha la matrona-cómo ahorcó d
hiliosa tez. Frecuentemrntr. tomal1a ronde ele l.t·mos a nuestro hrrm:ino
de la lciiera clos pa'itos. los ,rnza- Simcún ?
ha, los ataba. y arrojándolos al suelo,
-Simeón acuno .11011eda falsase comp'ac:a en escnpi rl os y pisarlos contesta ha Da,·id-y eso es un g-ral'e
delito, que la ley castiga con !a 1111.errepetidamente.
Cuando Séfora presenciaba estos te.
-llizo bien en falsificar la monerltrajes, su li ndo rostro, delicado y
pálido, se en·tristecía. Ella no podía da de los perros, contra los cuales
crcr qee los cristianos fuesen todos todo es lícito- replicaba ,·ibrante de
malvados y réprobos. Tenía, secre- ira Raquel.
- ~lnjer- adl'ertía el negoc'antc,tamente, 1•11a ami¡,'-1 crist'ana, la hi.:a
de 11 n ranac~cro qu e vi vía al lado de los hijos ele Dios no · deben entre sí,
la Tglesia conventual de Santa María, 11amarse perros ni decirs'e raca.
y \'endía sus hornadas a los frai'es, IT 0111 bres somos todos, los cristianos
Ocr.lta la amistad como. un delito, como los judíos, · y todos peéamos
era más íntima aun: buscaban ardi- ante la presencia del Señor. Ya te
des para reunirse, y se con taban esas he dicho una vez qne Rabí Jesús ennaderí'as que lisonjean a la gente jo- señó cosas verdaderas. Para que nos
ven: cómo se enfi la una sarta de co- perdonen, hay qne perdonar.
-A Rabí Jesús, el impostor, si volrales, lo bien que cantaba el malvís,

.....

viese al mundo, debieran crucificarle
otra vez~rugió Raquel, con luz siniestra en la mi rada.
Séfora, sin alternar en la di sputa,
guardaba en su corazó n las palabras
de su padre. Salía éste, la sigliiente mañana, a un viaje corto, para
vender por los castillos circunvecinos sus mercancías ¡Jreciosas, entre
las cuales, no sin indignación de Raquel, iban rosarios de oro y misales
encuadernados en piel arábiga y, acompañando Séfora hasta fuera del
pueblo al traficante, conversaron, libres de la vigilancia de Raquel.
-!11 i amiguita cristiana es muy buena-afirmaba Séfora.-¿ Por qué dice mi madre que todos los cristianos
son lobos, canes y buitres?
-Séfora-respondía el hebreo,ese odio que tu madre se complace
en cultivar, y que a su vez nos profesan muchos cristianos, sera nue~tra perdición. No: Jo ha sido ya.
Por ob ra de ese odio feroz, vagamos
si n patria y aislados como leprosos,
donde quiera que nos lleva el destino. 'I'u madre me aflige, me envenena el pan, con la maldición incesante colgada de los labios. Lejos de
condenar a los cristianos, ya que entre ellos vivimos, debemos hacer lo
posible para unirnos a ellos, ,para
hermanar nuestras almas. Oye un
secreto, hija-articuló bajando la voz,
aun cuando el arriuo, con la reata
de mulas cargadas de fardos, caminaba . muy adelante._:_Esos odios son
propios de gente baja. Nuestro Ra-

bino piensa como yo, aunque no Jo
dice, por temor a que lo apedreen.
Y, 1esto importa mucho, Séfora ! Atiende un consejo que voy a darte:
¡ Guárdate de tu madre! ¡ Es capaz_ ____ quién sabe de qué 1 Yo estaré de vuelta el sábado próximo.
La ausencia del padre coincidía
con la Semana Santa. Raquel, que
evitaba las fiestas de los cristianos,
todos los días, desde la mañana salía a vigilar algunos trabajos agrícolas en una granja que poseían alJí
ce rca. Séfora quedaba al cuidado
de la casa, con orden expresa 'de
no abandonarla un momento. Y la
n111a obedeció, hasta el Miércoles
Santo, en que un deseo impetuoso
agitó su espíritu, como agita el viento las parvas en la era.
QuerÍa asistir a las ceremonias religiosas en honor de Rabí Jesús.
Quería saber cómo era su culto, cómo narraban en el templo su historia, su martirio. Y fué a pedir a su
amiga, la panadera, ropa humilde de
cristiana.
Vistióse la doncella isrealita en
casa de su amiga; y ambas penetraron en la iglesia conventual, colocándose al pie del presbiterio. Iban a
comenzar los oficios.
Séfora, fascinada, miraba el retablo, recientemente co1ocado, resplandecie nte, con sus dorados nuevos,
flamíge ros, y sus frescas pinturas,
obra de lo que hoy llamamos un primitivo- pues esta historia es contemporánea del arte que enseñaron los

Van Eyck-. Allí estaba, en las tablas primorosas, Rabí J esúa, en tod~s
las escenas de su vida terrenal: e~
brazos de su madre, t:n ·,a gloria de
las Palmas, en la senda de la .Cruz,
en el patíbulo, y por último, dulce y
pensativo, triunfador, con el cabello
partido en bucles, los ojos abismales, y entre dos dedos de la alzada,
bendecidora mano, la blanca Hostia ...
El relato de la Pasión empezaba.
Era la traición de Judas, las palabras
de Isaías: "Decid a la hija de Sión
que su Salvador viene"---- Y la ruína de Jerusalén, y el relato de la celebración de la Pascua, y la oferta del
Cuerpo y de la Sangre, y luego, la
hora de agonía en el Huerto, y el
Prendimiento sellado con el beso de
traición, y los azotes, y el escarnio,
Séfora, extática, bebía el amargor
celeste del drama, antes para ella ignoto. Ansiosamente, suplicó a su
amiga que, por la tarde, volviesen al
Oficio de Tinieblas.
Y como lo hubiese ob tenido, los
Salmos cayeron sobre su alma, los
Salmos que ya conocía, pero · cuyo
sentido creía ahora entender por primera vez. Las lamentaciones y trenos arrancaron de sus ojos lágrimas
puras. Medio desvanecida de emoción, tuvo su amiga que sacarla de
la iglesia, vestirla otra vez y acompañarla hasta su casa.
· En el zaguán esperaba a Séfora lá
sierva de su madre, la vieja Sara; alborotada, haciendo aspavientos;· · ' •
-¿Dónde eras· ida, hija Sefora? Te

�busqué por todas partes, cordera mía.
/

¿ Y qué diré a Raquel cuando me pre-

·La Abeja

gunte?
Séfora hizo un gesto de indiferencia, enró y fué derecha al balcón; necesitaba aire. La nocT1e había caído
las flores olían a miel. El malvís aÍ
primer resplandor de la saliente l~n a
empezó a gorjear. El corazón de Sé~
fora se colmaba, como un cuenco don
de el vino aromado de las granadas
rebosa. Toda la plenitud de la savia
primaveral hinchada -:sus venas, y cada trino del pájaro aumentaba su ideal
delirio. Sentfa que amaba; que el
amor, por fin, la veucía deliciosamente. Y fué necesario que Sara la llamase a gritos para que se apartase
de aquel alto balcón, que tan lejos
estaba de la tierra y tan próximo al
cielo bañado de opalina luz ___ _

DE LA ENCICLOPEDIA DE ILUSTRACION Y CULTURA
Libro en Preparación del Lic. Francisco Elguero.
ABF.JA. El rumoroso y dorado in- rocío, tres gotas del divino licor, que
sécto, amigo de Virgilio y de Cervan- afanosos y diligentes, libaron tres intes, símbolo del trabajo asiduo y fe- sectillos que pasaban: la mariposa,
cundo y a quien la poesía sagrada la araña y la ABEJA".
ha comparado a una de las más ama"Desde entonces los tres aman el
bles vírgerws, a Cecilia la mártir, arte y lo cultivan."
musa de la armonía cristiana, de quien
Pero el pueblo también debe ser esdijo: "quasi apis ~rgumentosa Do- cuchado en este concierto de dioses:
mino deservisti", "fuiste diligente, coEl Capitán Stevens nos regala a' mo industriosa abeja, para servir a gunos refranes viejísimos y aunque
Dios."
. no conocemos ciertas palabras de
Amable insecto cuyo aguijón mismo ellos y tememos sean erratas, los inha servido para compararlo a la sáti- sertamos como aparecen en su prera más leve y alada, pero más útil cioso diccionario:
quizá, al epigrama gracioso y justicie"Abeja y piedra que treveja y pénro, del que dijo admirablemente la dola tras oreja y porte en la Igreja,
musa española:
desea a su hijo la vieja."
Por la traducción inglesa se ve que
treveja es trabaja, aludiendo a la pieA la abeja semejante,
dre de molino, e Igreja, Iglesia. El
Para que cause placer,
pueblo, que no se para en pelillos,
El epigrama ha de ser
quizó
desfiguró Iglesia y trabaja para
Pequeño, dulce y punzante.
hacer
los consonantes.
Martíqez de la Rosa.
cuga la abeja, miel torna,
"Cuando
El poeta de Mantua se deleita en
y
cuando
el
araña, poncoña." (Cuga,
las tranquilas Geórgicas, cantando la
es
chupa).
abeja y la colmena y el Falerno que

La mañana del Sá°bado de Gloria
volvió Séfora a la encrucijada a esperar a su padre. Cuando le vi ó
asomar, apoyado en su báculo, al
modo de los antiguos patriarcas, se
echó a s u cuello y declaró con ardie;te voz que suplicaba:
-Padr:e, tengo que confesarte lo
que sucede. Perdóname, no lo he sabido remediar. He ido al tem,p lo de
los cristianos en estos días, y he visto_ el retrato de Rabí J esúa. ¡ Tiene
tu misma cara! Es más joven, pero
semejanza mayor no cabe.
Callaba el negociante, sorprendido,
hasta que al fin prorrumpió:
Hija mía, no extrañes eso. Rabí
J esúa descendió directamente del Rey
David, y yo ____ yo, pobre traficante ____ , ló mismo. Por eso los varones de nuestra f.amilia se han llamado
siempre David. De nuestra casta esperamos que nazca el Mesías prometido.

endulza la miel de oro, y sus versos
serán repetidos por los labios de los
hombres que amen las letras y admiren uno de los encantos natu rales
que más enseñan, regalan y enamoran: la sana y honesta poesía.

-Pues bien, padre, has de saber
que amo a Rabí J esúa ___ _
- ¡Pobre niña! Hace siglos que el
Rabí ha muerto, víctima de los odios
- respondió el israelita sencillamente.
-Muchas vírgenes-contestó ellase reúnen para amarle en solitarios se . la tol?l (~ ceñida al talle. Dcsmonasterios, cerrados a las miradas • pues le s1rv10 la cena. Hací~ un luprofanas. ¡ Así lo haré yo!
na: argenta~o Y e l aire traía por el
-iRef!exiónal o, Séfora! Sobre to- abierto balcon auras de flor de sa úco
do, que tu madre no lo sospeche.
Y brezo. Séfora se asomó.
-No me importa, Siento un valor, una fuerza terrible que me irnpulsa. Yo misma se lo confesaré.
N o hubo que confesarlo. La noticia de la "conversión" se había esparcido por el pueblo. AJ llegar a
su casa, el rostro lh·idt'J de la madre hizo comprender a la hija -que
Sara, indiscreta, había hablado. Raquel, sin embargo, no abrió la boca.
Con manos trémulas, lavó los pies
a su marido Y los enfogó, desciñéndo-

Cantaba dulcemente el malvís, y
la niña pensaba e.n la felicidad de
amar siempre, siempre a Rabí J esúa
entre las paredes blancas del retiro.
después de recibir en la fr~nte eÍ
a•gua jordánica, que redime __ __ Le
amaría cada vez más. Le amaría por
su cruz, por sus clavos, por la cárdena brecha de su costado, por Jas espihas desgarradoras de su blanca frente __ __ Moriría amándole y Ju ego subiría hasta besar sus pies taladrados,

llevando la mirra de su amor en un
cáliz, como una ofrenda ____ Y se reclinaba, escuchando el pájaro misteri oso ___ _
Un vértigo nub ló de improviso los
ojos de la soñado ra. Sintió como si
en su cabeza entrase una enorme ·
tromba de aire que la asfixiaba. Aún
oyó, rn aquel supremo trance e:
último y romántico arpeg;o del' ruiseñor del SiL ___ - - -Luego, nada: su
cuerpo rebotó sqbrc los guijarrros de
la calle.
Y la tradición asegura que bara~da
ha.b.ían sido aserrados
por la mano implacable del · mismo
odio que cru cificó a Rabi Jesúa.

Y balaustres

Cervantes, en la g randilocuen te
pintura de la Edad de Oro, dice: "En
las quiebras de las peñas y en lo
hueco de los árboles, formaban su república las discretas y solícitas aoe·
jas, ofreciendo a cualquiera mano,
sin interés alguno, la fértil cosecha
de su dulcísimo trabajo."
En lengua alguna se ha elogiado
mejor una virtud con que las abejas
nos aleccionan: la liberalidad. O.tros
graciosos insectos e Jmo las mariposas, las arañas y las -hormigas, trabajan para si mismos; la abeja lo hace para el hombre t._mnién.
Goethe le dedicó una de sus baladas áticas y graciosas, como podía haberlas imaginado el más refinado artista ateniense.
'"Iba Minerva con paso ligero al
banquete de los dioses, que ya la· esperaban impacientes, y llevaba en la
manó una copa murrii1a rebosante de
la AMiBROSIA, licor suyo que debía
ofrecer a los inmortales convidados."
"Al pasar una risueña. pradera, la
prisa la hizo tropezar ligeramente y
cayeron entre la hierba, empapada de

El pueblo y San Basilio coincidieron, porque este gran Padre de la
Iglesia aconsejaba que en el estudio
de los clásicos paganos, se procediese
como hacen las abejas al chupar las
flores venenosas, que dejan la ponzoña y toman la miel.
La musa moderna 110 podía olvidar
el insecto que con fa mariposa y la
cigarra, deleitaba la flelena y la liltina, y Augier dijo:

"¡Sa bouche étroite est si vermeille!
¡ Son visage a tant de fraicheur!
¡ Helas I qui ne serait abeille
Auprés d'une si bel!e fleur !
Tienes los labios tan vi~os,
Tienes la cara tan fresca,
Que el alma, viéndote rosa,
Se quiere vo,lver abeja.
Rostand;- en el himno al sol de
Chantecler, que traducido publicamos
en otro lugar de esta Enciclopedia
(V. Rostand) no podía olvidar el
glorioso insecto y le dedica algunas
alusiones tan felices como fugaces.
Víctor Hugo en una sátira terrible
e injusta contra Napoleón 111, a
quien llamaba el "Pequeño", se acuerda de las múltiples abejas del manto
imperial de los Bom,partes, que también tachonan su blasón, y les dice
que ellas, castas, laboriosas, humildes,
liberales, abandonen el manto que
cobijaba la lujuria, !a pereza, el orgullo y la codicia.
Agreguemos al ramillete una flor
de la patria.
El Illmo. Sr. D. Arcadio Pagaza,
actual Obispo de V-eracruz, en unos
soberbios versos de un RETO (certamen poéti~o entre pastores) que dedicó al Illmo. Sr. Labastida, Arzobispo
de México, se dirige a las abejas y
les dice, en lengu~je que ella.s, si hablaran, usarían:

Castas abejas, que en el flavo estío
juntáis el polen de las tiernas violas,
y libáis en las nítidas corolas
el opalino y gélido rocío:
decidme, os ruego, en qué breñal sombrío,
en que plantel de rubeas amapolas,
en cuáles grutas, tétrica, y solas
tenéis oculto vuestro hogar natío.
Decídmelo por Dios. Si no me es dacio
celebrar en idilios inmortales
la piedad y el valer del g ran Prelado,
entraré en los oscuros lauredales
y en cestillo de mimbres aparado
le he de iuntar violetas y panales.
Pero es preciso que en ~ste artículo también hable la ciencia acerca de
la amable bestiecilla, como decía
Fray Luis de Granada.
Un ilustre sabio alemán, Christian
Henoo.nn Vossen, dice con todos los
grandes naturalistas:

"Cuando uno ve los brillantes lepidópteros o las diligentes abejas, revo·
loteando en torno. d_e una flor, se creerá sólo que bµscan miel, sin
sospechar los fines ulteriores que. la
P.rovidencia con ello se propone. En
muchas. pi.a ntas el _polt!p, ~eces,~rip a

�/

la fecundación es trasladado· del estigma al pistilo (ya de una misma
planta y de otra) por obra del insecto que lo agita o lleva por el aire.
Si llegaran a faltar los zánganos, la
planta del trébol desapareciera, porque sólo ellos, a causa de la longitud
de la trompa, pueden servir para sacar el polen y transmitirlo. Be suerte que hay plantas e insectos de tal
modo relacionados, que no pod rían

las unas fructificar sin los otros.
También aquí pertenece el hecho ob~ervado ei1 varios insectos de los que
chupan la miel de las flores, como
las abejas, que si por la mañana comienzan a picar en una planta, no
van en todo el día a plantas de otra
especie. Quizá sea la causa inmediata de esto el que la fragancia de las
primeras flores que liban, las penetra y embelesa, no dejándoles sentir

el perfume de las otras. Mas cuán
útil sea esto para la fructificación de
los árboles no es difícil de ver. Porque yendo el insecto de flor en flor
de la misma especie, deja caer en los
pistilos polen útil y fecundante, mas
si fuera a otras flores el polen sería
estéril y desa·provechado. (El Cristian ismo y las J mpugnaciones de sus
adversarios. Traducción castellana del
Jesuita Abacial, págs. 322. y 323.)
\

El Padre Melitón

/

Cuento.
-El Padre Mditón es un sabio!
Esta era la voz que, esparcida por
la ciudad de Madriü, cundió enseguida por las provincias de España. Y
desde las humildes moradas del pueblo bajo, hasta las gradas del trono
de S. M·. católica Carlos III, se afirmaba, como artículo de fe, la insondable sabiduría del modesto fra ile
carmelita del Convento de la Calle
de Alcalá.
El Padre l\fditón era un mozo, alto como un templete, fornido y de
tez morena como un moro, y de ojos
de mirada dormida, en contraste con
sn imaginación que, al· decir de las
ge ntes, siempre estaba despierta.
La fama del monje carmelita diariamente llevaba al convento a infinidad de necesitados de sabios consejos. Y era de verse con qué mirar de penetración escuchaba el fraile las cuitas de sus semejantes, y,
siguiendo la máxima que dice que
"de sabios es el callar," el Padre Melitón contestaba siem:,re con monosílabos, y en una vez muy tenue, casi
imperceptible, como si sus palabras
se desprendieran con trabajo del oculto manan tial de su ciencia.
Pero el Padre M'elitón era un sabio.
Por concesión del general de la
orden, estaba el Padre Melitón exento del rigor de la regla, y para él no
rezaban ni los contínuos ayunos, ni la
eterna abstinencia de carne, obligatoria para todos los demás religiosos;
y podía distraer su espíritu con frecuentes paseos, y ha_sta paladear
generosos vinos en recompensa 'de
los amargos tragos que daban a su

ánimo aquellos papelotes antignos y dicar a su memoria 6entido discurv1e¡os pergaminos, entre los cuales so, ensalzando no sólo su saber, sino
se pasaba las horas enteras el sabio también la modestia del humi lde fraireligioso.
le que, para huír del pecado de la
Y como también las rarezas son vanidad, no quiso que su trabajo fuepatrimonio ele los sabios, y la mo- ra conocido sino hasta después de
destia, atributo del religioso, el Padre su muerte.
M elitón había afcanzado consentiComenzó el lectora! de la comumiento de los super~ores para que el nidad la lectura del primer volumen,
fruto de sus trabajos y desvelos, re- y enmedio del más completo y respecopilados en grandes tomos empasta- tuoso silencio del auditorio, leyó:
dos, no fuera de nadie conocido du"Obras completas der muy reverenrante la vida de su autor.
do fraile l\'Mitón, de la Madre de
Y el Padre Melitón pasaba muchas Dios, de la orden de los Carmelitas des
horas del día y muchos días del año calzos; formadas de veinte volúmenes
encerrado en su cómoda celda, tras- hechos por propia mano del Padr~
mitiendo al papel el torrente de su l\[elitón, por la gracia y misericordia
saber inagotable, que la posteridad de Dios_. Libro Prrmero; capít'ulo
había de saborear cuando él pagara primero y único: DE LA FACILIsu tributo a la madre tierra, que DAD CON QUE SE ENGAAA A
tampoco en aquella época se detenía LOS HOM,BRES."
ante la ciencia.
Y el lector cuidadosamente cambió
Y llegó el día en que el cielo llamó la hoja, y después otra, y otra, y
a su seno al Padre Mlelitón, noticia un sudor frío de muerte, invadió toque, esparcida con toda velocidad por do SY cuerpo, y sus labios se cerra~da la corte de España, sacudió de ron, y sus ojos se abrieron mucho
'
pesar a todos sus vecinos. Y pobres Y el libro cayó de sus manos.
y ricos, y grandes y humildes, y
Aquél tomo y los diecinueve ressabios e ignorantes, pasaron, en silen- tantes estaban co1~pletamente en
ciosa procesión, ante el cadáver del blanco; pero en aquellos folios albos
sabio, expuesto a la admiración del dejaba el Padre M1elitón escrita una
pueblo en los atrios del templo.
verdadera obra de filosofía.
Con pregón se anunció el lugar,
De la facilidad con que se engaña a
día y hora en que comenzaría, en los hombres!
la iglesia de los frailes carmelitas, la
pública lectura de las obras comr·
Pedro A. Serrano.
tas, escritas por el Padre Melitón, y
que formaban veinte volúmenes de
dimensiones enormes.
Ante numerosa concurrencia pues,
se procedió a dar lectura de las obras
del Padre Melitón, no sin antes de-

Resumen de la Semana
VIAJEROS.- Según noticias · de cilla Hipólito Villa y algunos otros
Nueva York, recibidas en esta ciu- secuaces, y de la evacuación inmediadad, se sabe que acaba de arribar a ta de Ciudad J uárez.
No se sabe, a ciencia cierta, cuáaqu'el puerto, procedente de Europa,
el Sr. Lic. D. Luis Cabrera, ministro les sean los propósitos de los villisde - Ho:cienda en el gabinete de Ca- tas al dejar, en manos ele los carranrránza, y que está para llegar a la cistas, la importante plaza fronteriza;
misma metr.ópoli el Sr. Lic. Juan pero se cree, fundadamente, que ello
Sái1chez Azcona, que por algún tiem- obedece a la desmoralización que reipo' fungió de representante del ca- na en esa facc¡ón revolucionaria y a
la resolución que tienen sus jefes de
ml1ncismo en el Reino de España.
retirarse
de la lucha armada para disSegún los rumores que circulan, el
frutar
de
sus "economías".
Lic. Cabrera volverá a hacerse cargo
SE RETIRA.-Los periódicos de
de '. su alto puesto en el gobierno de
"fado," y el Lic. Sánchez Azcona San Antonio, Texas, que se publican
ocl~pará la cartera de Relaciones Ex- en inglés, dan la halagadora noticia
de que Francisco Villa está decidido a
te;fo~es en el gabinete provisional.
Sii1 embargo, dícese que ambos in- abandonar la revolución, a renunciar
dividuos no marcharán a la Capital el mando supremo de sus tropas y a
de la República, sino hasta que se en- internarse a territorio americano, si
cuentre allí don Venustiano Carranza, las autoridades de este país le garandespués de terminar su gira pacifista tizan la vida e intereses.
Parece ser,-seg{m se desprende del
por el territorio nacional.
!ÓBSEQUIO MACABRO.- Un co- caso de referencia,-que el jefe de
ronel carrancista, apellidado Galicia la fracasada Dívisión del Norte se haLuna, dirigió a Pablo Gon~ález, con lla desilusionado de su campaña milifecha 12 de los corrientes, t1n telegra- tar, y que, ante el abandono de que
má concebido en los siguientes térmi- está siendo objeto por parte de sus
principales lugartenientes y el peligro
no~ :
de ser fusilado por ellos mismos, ha
.¡,Hónrome en remitir a usted, mi
superi.or, la cabeza del general científico Juan. B. Hernández, como regalo' de Navidad y como demostración
dé nuestras actividades.
I'J uan B. Hernández era un científico que prestó muchos servicios a
Pbrfirio Díaz y que estaba emparenta:do ·con el usurpador Huerta."
Ha sitio generalmente repudiado est; proceder, que pugna con la civilización, y que evidencia el ínfimo nivel moral en que se hallan colocados
los que se titulan redentores de México.
Pero hay que hacer constar que el
militar sacrificado no es don Juan A.
Hernández, general de la extinta institución y consuegro del ex-Presidente
Huerta, sino el general Juan B. Hernándéz, viejo servidor de la Patria,
que por mucho tiempo d_esempeñó el
puesto de Jefe Político en San An--drés Chalchicomu_la, Puebla, y que
últimamente ocupó el cargo de Comandante del Fuerte de San Juan de
Utúa.
DE BODA.-EI 18 del actual , sin
las ceremonias rituales de protocolo,
contrajo matrimonio el Presidente de
los Estados Unidos, Mr. Woodrow
Wilson con la señora Norman Galt.
EVACUACION.-Telegramas recibidos por un periódico local dan
cuenta del inesperado arribo, a la
ciudad de El Paso, Texas, del cabe-

resuelto retirarse a la vida privada,
al decir de é¡, "como compete a un
mexicano patriota, que ama a su país
y que no quiere entorpecer, por más
tiempo, el restablecimiento de la paz."
CONFERE NCIA.- Varios jefes villistas han celebrado una conferencia,
en la ciudad de El Paso, Texas, con
el cónsul carrancista Andrés G. Gar-

cía.
En dicha conferencia se trató de las
bases y condiciones sobre las qu'e podría plantearse la rendición de algunos
grupos armados de la Di.visión del
Norte. Pero no se tienen noticias
exactas del resultado.
NUEVO JEF E.- Corre insistentemente el rumor de que el general José Isabel Robles, ele las fuerzas convencionistas, ocupará el puesto de Villa como comandante en jefe de las
tropas de éste.
Dícese también que Robles, en combinación con el general ex-federal
Ocaranza, dirigirá las operaciones en
el norte de México, de acuerdo con
una nueva revolución contra Carranza.
No se tiene confirmación de esta
noticia.

GRABADOS
Rápidos, excele~tes.y a
su justo precio

-

Trabajos en cobre o en zinc
para hacer ilustr~ciones a una tinta
o a varios colores.

Service Engraving Co.
CALCASIEU BUILDING

1

San Antonio, T ex.

[.

�Et.Pritlcipio delFin
La famosa Convención
que pagó negro tributo
llenando de horror y luto
a ' nl\estra pobre nación,
con la fuga de un ladrón
ll ~gó a su esperado fin;
y hoy Carranza el comodín
dice con satisfacción:
-ayer arañé el violón,
pero ya tengo violín ____ ~

""Vl
j

El part ido carranclán
empieza a sentirse bien,
pues queda, en un satiamén,
dueño del trigo y del pan.
Más duke que el mazapán
le es a Venus la cuestión,
pues 110 le causa opres ión
su conciencia de sultán
más negra qlte el alqu itrán
y que la faz de Barrón.

...

Los no pocos federales
que ensuciaron sus galones
s¡rviéndole a ln chacales,
hóy, 9ueños de cuatro reales,

ai vn~lo cruzan el Bravo
y de Wilson al esclavo (!)
ofrecen servir leales,
p\'1es para ____ señores tales,
"un clavo saca otro clavO----"

Y. mientras tanto, Obregón,
que me dicen no es muy suato,
le arregla .su "carbonató"
al celebrado barbón. ,
Sé hará la revolución
número cincuenta y tres----'pero muy pronto, a su vez,
cesarán inquina y daño:
¡no se hacen tántas a l afio
que no se paguen al mes!

.'·

(1).

DESIDERIO.
Léase Carranza.

. E n _el cementerio que rodea la igles,a, siempre fresco, lleno de flores, y
dorado por el sol, vi una muchacha
de diez Y siete años, aun no cumplidos, apoyada sobre una tumba y riendo a carcajada tendida.
No es posibl'e imaginar nada más
hermoso que aquella criatura angelical, esbelta, agraciada, con sus cabellos rubios, no muy largos, sus ojos
centellantes Y sus labios de coral.
. Per? me disgustaba que 110 dejase
de reir, porque no está bien eso de
mostrar alegría junto a las tumbas
donde yacen los muertos.
Mie acerqué Y no pude resistir a la
tentación de hablarle en estos términos:
-Hace us ted mal' en reírse señor ita. Estoy seguro de que no' ha conocido usted siquiera al que descansa
bajo esa losa.

. ."

.

.

/ .

-¿ Qué no le he conocido ?-dijo l,a
joven.-¿ Qué no le he conocido? Era
• mi novio, que me adoraba ton delirio
: Y a quien yo correspondía con pa• sión. Mi fe licidad era la suya; corrían parejas nue~tras esperanza.s,, y
cuando mi amado murió, creí morir
yo también.
·
··
-Pero el caso es que usted se ríe
-repuse yo.
-¡ Ah !--contestó la doncella.-l\11e
río para rendir un tributo a mis recuerdos de ventura.

Ciudad J uárez siente ya
las botitas de Obregón
y, no obstante la estación,
de gozo floreando está.
Carranza espera el maná
que don Wood row le ofreció,
Y· exclama: primero yo
y en seguida Dios dirá ;
¡y muy satisfech9 'eS'tá .. ~
pbrque a Santa Anna inJtó _____ ¡
Es la angustia general
en nues tra pobre nación ;
que huyó Caco de rondón.
pero Cestas, que es igual,
encarnado al natural .
en don Venus harba-flor,
con mengua del patrio honor
dará a su amo paternal
media tierra naiconal
porque lo haga dictador ____ _

. -LA CARC!}JAD:I).

-¡ N" o comprendo'-----Cua ndo vivía, estribaba su mayor
goce en verme alegre y contenta, y
si me p usiese a llorar sobre su tumba, estoy segura dé que habría de
producirle un profundísimo pesar.

CATULLE MENDEZ.
[jfttc_:,g;a!ir:i&amp;i_H-1~~·-

.. . -~~ ... ~ .',

,Origen del ·nombre de alg~nas flores.
La fucsia tomó su non~bre &lt;le Leo- de la ninfa de este nombre cuya hisnardo Fuch, un sabio b¡:tánico ale- toria refiere Virgil io.
ftián.
Cuenta Ovidio que un joven- bie n
La begonia, fue llamada así en ho- parecido llamado Narciso se convirtió
nor de Mt Begún, botánico francés. en la flor que ll eva su nombre.
Jazmín es corrupción de la palabra
· Lirio se deriva de la palabra céltica
árabe ysmin.
li, que signi fica blanco. Esa flor ha
El plúmbago se llama así, porque sido considerada sie.mpre como emlos médicos antiguos suponían que blema de la pureza.
era eficaz para curar el envenenam1e11Pedro M agnol, Profesor de Medicito por plomo.
na en la Universidad de Montpelier,
El nombre de la : lila es casi igual F rancia, tlió su nombre a la magnolia.
al que es ta flor tiene-- en persa.
E l adortis tomó su nombre del herAlthea procede de una palabra grie- moso joven de s u nombre, muerto en
ga que significa "curar."
una cacería.
La dahlia tomó su nombre de un
Desde muy antiguos tiempos se ha
célebre botánico sueco, Andrés Dahl, considerado el pensamiento como 1111
que fué discípulo de-Lineo. - • .,,. ~
emblema de recuerdos carifiosos .
El amarilis fué llamado así en honor

BOLAS DE MIGAJON·
-Y a Zapata para con Wilson?
-Templado!

E l colmo de la . pretensión periodística:
escribir cien veces "el, la, · el la." Y
llamarse "articulista." Uffl
Los americanos. han dado en llamar
"bill" a las facturas. Y tienen razón. Ap enas hay algo más "vil" que
una factura!
-¿ Qué desea usted 'de "chr\strnas"
a los mandatarios de Washington?
-De "crismas"? Que se las r&lt;;&gt;mpan.
Y perdón por la molestia ___ _
Cuestión de temperatura :
- ¿ Cómo ve usted a Wilson para
con Carranza?
-Frío.

Al temperamento inventor de los
americanos cuadraría bien descubrir
una hornilla para freír este invierno.
Porque, a la verdad, se presenta
muy "crudo"!
-¿En qué se parece una crónica de
Urbina a la imbecilidad de Carranza?
-En eso. En qu e es "crónica."

r

Lansing ha dicho que la cuestlón
con Austria lo tiene muy ocupado. Y
Wilson, por su parte, afirma que él
se ha ocupado mucho antes que Lansing.
Esto quiere decir que Mr. Wilson
se ha "pre____ ocupado."

- Una palabra musical :
-Re-la-mi-do.
Otra, aritmética:
-Re ____ diez !
\Vilson, entrando a un café,
-hay té,inventó una infamia ahí,

- J;laL-tí,con furor de i Belcebú,
- ¡Ay, tú!Se salió de donde "hay té",
se introdujo donde "HaL--tí,"
y se ~eropió por ailí
lo que ~~ginará ..usté,
"Hay té," "Hai_ __ tí"---" ¡ Ay tú".

TIBERIO.

�Y o fui a comprar dinero Mexicano
y me encontré no sólo con la mejor casa de Cambio

El Poder Secreto.
Estb.

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Antes de conocer a esta gran casa de cambio, había hecho negocio con varias otras y frecuentemente tenía disgustos,
ya sea por las operaciones o por el trato que recibía pero mi buena estrella me llevó a la MA YO'S MONEY EXCHANGE, 323 Calle de HoushJJt en San Antcmio, Texas y desde entonces no he vuelto a pensar siquiera en las otras
casas'.
El trato que recibí en la Mayo's Money Exchange era exquisito, y obtuve mHcho más dinero mexicano ele lo
que yo esperaba y sn galantería llegó hasta el grado de facilitarme a uno de sus empleados quien me sirvió de intérprete Y ,!;UÍa por la población y por cuya intervención me dieron precios especiales en las otras casas de comercio.
A mi regreso he seguido escribiendo a esa casa de cambio, enviándole mís pedidos por dinero y ~or todo lo
equ he necesitado, y desde medicinas hasta carruajes, quedando cada vez más comp lacido de su actividad, baratura y
buena fe, por lo que no he vacilado en recomendarlos con todos mis amigos quienes como yo están muy contentos de
tratar con el los.
Por su consejo empezé a ahorrar hace como un año y a la fecha cuento con más de diez mil pesos con los que
estoy por comprar un rancho en México en donde pasaré feliz el resto de mi vida.
No vacilo en recomendar a todos que ahorren y que inviertan s us ahorros en dinero mexicano garantizado y sobre todo que escriban hoy mismo a la Mayo's Money Excha1~ge 323 E . Houston, San An tonio, Texas, haciéndole pe·
tlido por lo que necesiten, seguro de que en esa casa hallarán, como yo, a unos buenos y s in ceros amigos y a una honO'
ble casa comercial.Esto dice uno de nuestr-0s veinte mil clientes, y Ud. qué dice?
"Recorte este cupón Y envíenoslo hoy mismo para remitirle uno de nuestros preciosos obsequios de Navidad y
Año Nuevo y nuestros precios de dinero mexicano :"
•

Escribanos hoy mismo,

M A Y O'S M O NE Y E XC HAN GE,

J. W . KING, D. F. ftl P. A ..
Aget:\te de Carga y Pasajes de la División

G. M. BYNUM, C. P. ftl T. A ,
Agente local de Boletos y Pasajes.

f•

323 E. HOUSTON ST.
PHONE CR. 3500.

MAYO'S MONEY EXCHANGE,
323 E. Houston St.,
SAN ANTONIO, TEXAS.
Muy Sres. Mfos :-Sírvanse enviarme sus precios de dinero
mexicano y uno de sus regalos de Navidad y Año Nuevo.
Nombre .. . ... . . . . . . . . . . . . .... .. •. • . •• · .••••• •.••
Dirección .. . . . •. .•. •. •.•.• ••• · • ••••••• •.•.• , ••••
Ciudad .. ... .• .•.. .. .. •.•. ... .• . .•. . ••• • • , H ••.• • •

�Director y Propietario
Lic. ·Nemesio García Naranjo,
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.

Anagramas

)

TEL. CROCKET 3398.
San Antonio, Texas.

Z. REDOBLA
?

2 4222238

ILorenzo Rico de Cardona I

Con estas mismas letras se deCon las letras antenores. re- be formar el nombre de un
petidas tantás vec-eá : como lo Rey ~élebre.
- o·indica el número correspondiente, formar un período que
Niña de Carlos
se lea lo mismo de izquierda a
derecha que de derecha a izAnagrama de una comedia esquierda.
. pañola.

j

-0--

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oro americano

"
"
"

"
"
"

Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.

-o-

IMala

- filarmónico

I

IDon Elías ·I
Con las letras de los dos anteriores adjetivos, obtener el Con las mismas letras se fornombre de un sabio conocido. ma el nombre de un héroe de
la antiguedad.
TRIANGULO NUMERICO.
- - - -o- - - Soluciones de los problemas
- Vocal
4
anteriores.
- Verbo
43
-Tjempo
456
La Srita Vicenta Ximénez de
1252
- Vegetal
Floresville T ex. nos envió las
-Diversión
14316
siguientes soluciones a los Ana
- Afecto
123456
gramas del número 14:
1
Vicente Riva Palacio
2
°
Santanén
I Anton robó a Pepe Lan. 1

° -.

El Sr. Enrique García de S1n
Con las letras de la frasean- Diego T ex. nos remitió la siterior, formar el nombre de un guiente . solución al juego de
conocido Emperador.
consonantes del número 13:
HARINA
Pioneer
"Marca del Viejo"
Pioneer Flour Mills
Pro duc ci6n diaria
15 00 Barriles
Oficina y Molinos
Calles Guenther y
King William
Cerca del

F. C. S. A. &amp; A. P.

Al calvo Juan preguntaron
Por su amigo, el calvo Diego
Y contestó: Y a hace mucho
Que no nos vemos el pelo.

----------------------BEE CANDY MFG. Co.
Cía Manufacturera de Dulces
"LA ABEJA"
Dulcería - - Pastelería
Descortezadores de Nueces
San Antonio, Tex.

En el resto del mundo.
1 trimestre .... $ 2.00. oro americano.
1 semestre .... 11 3.50 "
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1 año ......... '' 6.00 °

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-oREVISTA MEXICANA
Illustrated W eekly ·
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
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Un Libro del Lic. Querido Moheno.
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Septiembre 19 de 1915.

Volumen 1 Número 2.

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REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado•

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Año l.

~íl A los Anunciantes
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1

El número prospecto de "Rev¡sta
Mexicana" se agotó a los tres días de
ha her aparecido. Fué tanta la deman tia qt:e huho de nuestro periódico que
nos vimos obligados a suspender in-

®,

linidad de pedidos.
El éxito ha sido colosal. En todas
partes la venta ha sido enorme. y las
subscriciones se; multiplican a medida
que. pasan los d1as.

1

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San Antonio, Texas, Septiembre 19 de 1915.

·-·•

•

Pagina Editorial.

Número 2

.-.•
•

LA CONTESTACION DE CARRANZA Y EL MEMORI ~L DE CALERO.
,Los dos, ~ocume.ntos políticos de mayor interés publi- bi~no del Seña~, Madero para adquirir una ciJrul en el Secado.; ~r. li: ,ultima semana, son la contestación que dió don na ~ de )a Nac1on, y luego, aparentando una ecuanimidad
Ven~st1ano _C~rranza a la nota del Secretario Lansing y los sublime, ir a la Cámara Alta a atacar la Administra . ,
Plenapotenc1anos de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Uru~ue les había dado vida. Pero desgraciadamente
a c;~:
~ay Y ~u~temala, Y..el memorial dirigido a estos mismos Ple- firmantes del famoso memorial esos buenos tiemp"0par
volverár..
'
s ya no
napotenc,anos por los Señores Licenciados Don Manuel Calerc, 'i Dor. Jesfü; Florei: Magón.
. En los tres últimos años se han registrado aconteci, . El primer 'documento es una respuesta negativ¡i. y catemientos., treme.ndos, que han variado en ¡0 absoluto la
g?,nca, ~'-!e rechaza :de plano las proposiciones de pacificadecorac1on nac1~nal. La República ya no quiere "hábiles"
c1or. erru~d~s por el Secretario Lansing y lo~ Diplomáticos que s_e salven, sino hombre de corazón que la salven s
de la Amenca del Sur. Es una nota mal concebida y peor n~cesd1ta.. una generación de hierro que tenga esta suprem:
!xpresada, llena de falsedades notorias y de declaraciones
virtu : saber quemar las naves."
inoportu~as i P_Cro que en su parte medular, proclama, sin re· _ Tanto el documento del Señor Carranza como el del I
servas n1 distingos, qu&lt;: los asuntos de México deben reSenor Calero nos c~nfirman en la idea que nos hemos for- ¡ ¡'
solverse pol' México mism~. Sostiene un gran principio,
~ado de sus re~~echvos autore_s. Carranza es el obcecado de
apuntala'fo torpemente. por vaciedades y fanfarronerías.
siempre, el fanat1co que no ceJa, y que hoy por una coinci- '
La nota de. los -Señores Calero y Flores Magón, está,
denc!a afortunada del D_e~tino, al defenider sus particulapor lo c~ntrano, redactada de manera hábil y sutil. Reres in_ter_e~es y sus amb1C1ones políticas, defiende también
chaza la intervención de los países extraños, y sin embar- un P~!nc1~10 sal~ador para la Nación. Don Manuel Calero
go, recurre espontáneamente a su autoridad para implorar tamb1en s~gue siendo ~l hombre dúctil, ponderado, que se
como una gracia lo que podía exijirse como un derecho.
pasa de listo, que ~ue porfirista_ sin serlo, que repitió la
Condena la intromisión de otros pueblos en los asuntos ins.ierte ~on el madensmo, que quiere sin querer y que proteri~res de Méxic&lt;?, y no obstante a ellos acude, para que
~~sta s1.n protestar, cualidades espléndidas para ser Subdecidan de la suerte lle la Patria. Los verdaderos mexicasecr~tan? _tle Fomento en tiempos de Don Olegario Molinos, sin embargo, no deben escatimar elogios a los Licenna, o '1:in1stro de Justicia en la época de de 1a· Barra; peciados Calero y Flores Magán, por el fondo de su memor? enterament.: ineficaces para orientar un pueblo ensorderial, aunque, a decir verdad, habría sido más oportuno, que
cido por los clamores de la tempestad.
al dirigirse a las Potencias interventoras, se hubieran ¡¡.
Nosotros,. que nos colocamos en un punto 'de vista nemitado a reprobarles su actitud.
tamente mexicano, :leclaramos que si la desaparición de
Los Licenciados Calero y Flores Magón han creído en- Carranza,, q.ie _ta~to a~helan los Licencia1:los Calero y Flocontrar la clave de la situación mexicana, alabando la actires Magon, s1gnaficana una gran liberación para nuestra
tud de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay y Guate- pobr~ ~atria, la. desaparición de la Asamblea de Plenipomala y censurando la conducta del Gobierno Norte-Americatenc1anos, que intentan resolver n.iestros destinos sería
una liberación mucho mayor. Porque Carranza es un~ ameno.
naza pasajera: si no lo derrumban sus adversários lo desNo comprenden que si las conferencias de Lansing y
truirán sus amigos. Y aún en el caso pavoroso d¡ que lolos Plenipotenciarios se celebran, es únicamente porque los
gra~e c~nso!idar su. régimen ,func~to, los males que le pueEstados Unidos invitaron a las repúblicas de la América del
da inferir a la Patna, quedanan limitados a los cortos años
Sur, que son nuestras he('manas de tradición y de sangre.
que le restan de existencia. En cambio, el peligro que lleArgentina, Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia y Guatemala,
no htcieron absoh.1tamente nada para remediar la anarquía va en sí la Asamblea de Plenipotenciarios es eterno porq_ue sienta un p~ecedente i:ialdito y deja mt,nguad;s para
de M~xico durante un año; esperaron que Estados Unidos
siempre nuestra indepedenc1a y nuestra soberanía.
los invitara y accedieron a firmar con el Secretario Lan¿Que Cararnza es el menos indicado pé.ra asumir una
sing \ln memorandum, en donde francamente se interviene en
actitud nacionalista? ¿Que ayu•:ló a los norte-americanos en
los asuntos interiores de nuestro pobre País. Hasta hoy no
Abril de 1914, en lugar de contribuír a expulsarlos del terrihan htcho más que ayudar a salir a los Estados Unidos del
torio patrio i' ¿Que lo únicc, ~ue él proc.ira er. mantenerse
abismo en que se hallan.
indefinidamente en el poder? Todo esto es rigurosamente
Cuánto mejor hubiera sido que estas naciones, en lugar
exacto; pero la . verdad es verdad en donde quiera que: sede aéeptar la invitación, se hubiesen negado a concuencuentra; y no por que Carranza apoye a una causa noble
rrir ¡¡ las mencionadas conferencias, como Colombia, Pecor. aviesar. intenciones, va esta. caus&lt;'. 2. quefar desprovist~
r.ú, Vcnezuela y · El Salvador, como todas las demás naciod e Sil nobleza.
Es preciso salvar lé'. soberanfa mexicana á toda costa.
nes del Continente.
Urge··
evitar que lor. Ministror. extranjeror. controlen n11esPor lo demás, el memorial de los Señores Calero y Flotror. asuntos interiores. El triunfo de Carranza no~ traería
res Magón tiene el lenguaje tendencioso de todo aquel que
algunos años de dolor, varias ciudades destrtiídas, muchos
desea halagar a muchos, y se reserva, por tanto, infinidad
campor. desolados, una nueva vergüenza e# nuestroi. anales y un nuevo sonrojo en la faz de nuestra historia; pede retiradas seguras. Ataca con acritud a la revolución;
ro en medio de tanta tristeza podríamos conservar la espepero , confiesa que "algunos hombres honorables y probos,
ranza de reconstruir lo demolido, el ensueño divino de reque ¡¡ún quedan en las facciones, son impotentes para imdimir las faltas de los hombres de hoy por medio de la virpedir los atentados de la mayoría." Todo esto sería admitud y del trabajo. En cambio, la aceptacrón del plan pacirable, si, como en 1912, se pudiera seguir teniendo un pie
en el Gobierno de la República, y otro pie en las filas de la ficador del Secretario Lansing significaría el ocaso definitivo de nuestra amada nacionalidad.
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nces utilizar al Go,1

¡ A am111t·iarse 1 :--:o_ hay 411e olvidar

la mayor parte ;de los periódicos
se leen y luego se d~jan ¡. en tanto que
"Revista Mexicana"·-se lee en el momento de ser comprada, luego se lleque

va al hogar, en d~de se sigue leyendo durante toda la se,;nana. De5pués
se guarda en espera de -nuevos ejemplares para .formar colec~iones y, encuadernarla.s,

:
Una inserción en "Revista Mexicana," es por consiguiente ' muchísimo
más productiva que una semana c&lt;;ms·tante de anuncios en cualquiera otrb
periódico.

.

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.\:¡A Anunciarse!
·

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•

..

Pará ello, dir.íjaae Vd. a

"Revista :'. Mexicana'!
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:,: -~--j ...

P. O. Box 637 San Antonio,.--Texas··~ª:

�l

Í\ la orilla del río qt1e alegremente corría entre los sauces llorones Y
los fresnos, saltando de piedra en
piedra quebrando sus linfas clarísimas
en espumas rumorosas, junto al viejo paredón del abandonado huerto,
entre cuyas piedras crecían·Jas yedras
y los musgos y por encima del cual
colgaban los festones de campánulas
v rosas blancas. se hallaba un grupo
ele muchachas que lavaban ropa y desgranaban risas y entonaban canción
tras canción. mientras sus manos Y
sus brazos, desnudos hasta los codos,

mullo de árbo!es y espumas, y levantándose de vez en cuando para po·
ner al sol la ropa húmeda.
-¡Jesús cómo está el s.ol, pare·
ce lumbre,-decía una q11e volvía de
tender su ropa,-y poniéndose en la
,intura las mojadas manos y enarcando los brazos desnudos, añadió:-no
se puede estar allá. Sacudió la cabeza con soltura. haciendo revolotear
sus cabellos negros sobre la frente
trigueña, se puso de rodillas, cogió
una prenda del montón .que al lado
tenía y se entreg-ó de nn&lt;'YO a su rae-

Se fueron levantando una por una sorprender la mirada hosca y somhicieron sus líos de ropa, secárons¡ brí a con que acogió la noticia y al
oírle cle,ir en voz baja: •·¿Vendrá o
las manos y los brazos con los delanlo habrá castigado la Providencia?",
tales, y con su carga :i la cabeza, cosu temor se hizo terror y en una remenzaron, silenciosas y pensativas, a
andar hácia el pi.1eblo ____ _
trospección de su imaginación, apareció en su mente la visión trágica de
- ¡Eh! Juana, ¿te quedas? no digo
su hermana corriendo por los caminos
hicn. Ya está llorando; anda, mujer,
in te rminables, bajo el sol y la lluvia,
no seas tonta. Yámonos.
tras el batallón que marchaba __ ___
El chicuelo de las cabras. asoleado
-Padre. ¿qué tiene usted ?
y rendido, se hahía acostado junto al
-Nada, hija, ____ y como si hablatronco de un fresn o, y mordisqueaba
ra a su alma, a su recuerdo, murmuraun pedazo ele pan, mientras su perro
ba: Yo Jo ví rondar mi casa. cuando
le miraba con ojos ávidos y las caella estaba sola, muchas veces; al volbras seguían pastando por los barnr del campo yo lo ví esconderse
bechos, ent re las amapolas. El humo
de mis ojos. Mu chas veces lo ví con
del jacal subía lento hácia el cielo, y
otras,
para ocultar su fin ; pero yo lo
1111 zopilo te, en pausados giros, mansabía. Luisa estaba ciega, quise oblichaha el ciclo azul con su negrura.
garla por la fuerza a dejarlo. no quiX X X
so, negó _____ Leisa estaba ciega yo
Por el camino del pueblo. entre
no. F.!. él me la robó y robó mi honlas magucyeras Juana se acercó a
ra y mi paz_ ___ ¡ lf az ! Señor, en tu
L11z.
infinita misericordia que no vuelva.
-Oíme. ¿ tú crers en el "pajarito?''
Padre nuestro que estás en los cie-¿Yo? _____ Sí. contestó Luz, tras
los ______ _
1111a pausa. vaci lante.
-¿ \' no tienes mírelo?
-"'.\o. porqut yo crto qnc nos anuncia algo alegre.. __ _
-¿ 1'1.cs por qné entmíccs le oí yo
tan tris te?
-Lo oirías así porque sólo pien sas
en triste zas, por eso.
-Es q1H' han· dos meses qnr no sé

había de quererle!, y rompió de nuevo a cantar:
Pica, pica, pica perico,
Pica, pica. pica la rosa ____ _
De repente, sobre el ruido del agua
y de las frondas, de los cantos y el
restregar inquieto, se levantó el canto de un pajarillo que cantaba desde
el viejo paredón; fué 11na escala descendente, argentina y temblante. Juego una nota aislada, ____ Juego otra __ _
después una terceri ____ _
Cesaron brusca1ñente las risas y
los cantos, cesó el restregar aranoso

,le él__ __
-11 ahía n llegado a las primeras ca-

».:::

.t.P',,.~

1'~~~~~4#,
del jabón y la piedra, y todos los ojos
se mojaban rn la fresca agua corrien-na, cantando alegremente:
se volvieron al paredón, alcanzando
-Señora, su periquito
te. y la espuma del jabón iba f?~a ver solamente el pajariJJo que voMe
quiere
llevar
al
río.
mando en los reman sos manchas 1r1Y yo le digo que "nones''
laba hácia los árboles del huerto.
sadas en las que jugaba el sol queman
Porque me muero de frío ____ _
-¡ El saltaparedes!, y se miraron
te de 1111 mediodía ele primavera, con
-Oye. Luz, exclamó una interrumun as a otras medrosamente; ¿ qué nos
un cic'o azul que no empañaba la
. ' ) ___ _
anu nc,ara.
piendo la canción. ¿Tampoco este año
,
más ligera nube.
-¿ Cantó triste, _verdad?, preguntó
tendrás novio?
1Iás allá ele los árboles del no que
-¿Yo novio? ¡Vaya! Para cariños.
J nana toda tembl orosa.
agitaban sus copas blandamente, se
con el de mi padre me basta por aho-Sí, contestó gravemente otra de
veía el campo, barbechado a trechos.
ellas.
ra.
salpicado de girasoles y amapolas, en-¿ Y para después?, agregó otra ja-¡ una desgracia'---tre los que pastaban medrosamente
bonando con presteza un pañolón en-¿Porqué?, al contrario, dijo Luz,
algunas cabras flacas cuidadas por as¿ por qué si cantó alegre ?
carnado.
troso muchacln:elo, yestido a medias.
-¿ Para después?------- ¡ Quién sa- Xo, Luz; no, cantó como si Jl ocon la cara sucia y el cabello lacio
be! Ko qu iero ponerme como Juarara ,-dijo Juana, volviendo la vista
caído sobre la frente, quien, flecha
na.
al paredón, algo nos va a pasar--- en mano buscaba algún descuidado
-¿ Como yo?, preguntó la aludida,
Nadie vió más, nadie habló más,
pájaro e1~ qu ien ejercitar su puntería;
irguiendo el busto, mirando a Luz
sólo, después de un rato, Luz reco' un perrillo amarillento y terroso le
con sus ojos garzos de graiides pesseguía los pasos, deteniéndose
se
menzó en voz baja su canción:
taiías y apa rtando de su frente. con
detenía corriendo si corría, agobiado
- Señora, su peri.quito
su mano mojada, un mechón rebel por el sol. :;\] ás allá, una maguey e;',.Je quiere llevar al !Ío,
de.
ra recortaba sus puntas: ason~aba tras
Y yo le digo qlle "nones"
-Sí, que siempre estás más triste
de ella el pajizo techo de un Jacal que
Porque me mlfero de frío ...
y más callada que pareces enferma .
humeaba. luego una obscura arboleDesde que se fué tu cabo con el bada, y lejos. muy lejos .. los cerro~ azuEl viento que hacía susurrar las
tallón a pelea r con los indios ª-----Josos sobre el cielo $111 nubes, mten:1pretadas hojas de los árboles, trajo
bueno,
a
esa
tierra
donde
se
muere
samente azul.
,
,
el lejano sonido de un sil bato de fáa
uno de fiebre, no haces sino llorar
Las muchachas del no segma~1 su
brica, lastimero y quejumbroso.
y pensar que no lo volverás a ver ___ _
faena riendo y cantando. harmon1zan- Las doce.
-Es que quiero a J osé.
do la gama de s11s risas con el mur-Vámon os ya ____ _
- i Y o, si tuviera un novio, no

s!

---- .

-~

sitas del pohlado: én una puerta estaha s&lt;·ntacla 1111a Yiejil a arrugada,
&lt;·ch;indo 111aíz a una, ga l inas que caca reaban .
- ~ladre dijo J1.a11:1 hemos oído
el canto dl'i "pájaro."
La frtnte de la Yicja se arrngó más.
dejó ele echar el maíz, y como una
oraci,'&gt;n. 111nr11111ró :
- L a Virgen de los Remedios nos
a~ i~t:1. ,\diós. Luz.
Y Lu z se alejó, sola por la an~osta callejuela..\ su pesar quizá, se
acordó del canto clel ave agorera y
pensó en su padre. en el pobre viejo
que desde aqu ella tarde en que Luisa. su hija mayor. había desaparecido
,le la casa. estaba tan triste. Ya hacia
mucho tiempo de esto; había sido la
misma tarde en que Juana le había
dich o:
-Ya se fué el batallón, José no volverá, me lo dice el corazón.
Y todas las noches al acabar los
rezos. después de pedirle a Dios el
descanso para aquelia madre que Lu z
no conocía. por haberse ido de la vicia cuando ella llegaba a ella. el viejo agregaba con voz sombría:
- ¡Jlaz! Señor, en tu infinita misericordia. que nunca vea yo a ese hom
bre, nun ca _____ Padre nuestro que estás en los cielos_ ___ _
Caminando para su casa. Luz pasó frente al vetusto caserón en que
estaba el cuartel, el cuarte!' del batall ón que se había ido, y se detuvo
asombrada: la gran puerta de macera claveteada no estaba terrada, como
hacía mucho tiempo. y en el patio había unos soldados que lavaban las
cuadradas Josas, atareados.
- ¿Voh·erá ya el batallón ?-se preguntó y un temor impreciso se derramó en su alma porque ella sentía
vagamente, sin explicárselo bien claro, que la suerte de su hermana desaparecida estaba ligada con aqu el
enarte! ncí o, con aquel batallón que
se había ido.
Se apresuró a llegar a ~n c~sa, con·

;;-"
Lic. Santiago Méndez Armendárü:,
qu&lt;: ademáf, de ser un escritor laureado, h.i. atraído la atención del
público, por haber sido el Juez
Instructor que instruyó el
proceso incoado contra
Francisco Villa, por haberse insubordinado en
contra del General
Huerta.
- -o-Una harmoniosa escala descendiente. argentina y tem blona. rompió el
silencio angustioso. Luz sintió 1111 terrible esca 1oírío. y se arrojL'&gt; a los piés
de su padre.
- Padre. padre,. ____ cJ canto del pájaro. parece que llora .. .

Brillan al sol las afiladas bayone-

tas, sobre un amontonamiento de uniformes blancos: el batallón se acerca al pneblo, a su viejo cuartel y, sin
embargo, en el silencio del campo no
se escuchan ni cornetas ni tambores.
El campo está cansado de tanto sol,
tanta vida ; duerme bajo el cíe-

tambores de redoblar, marchando ' hácia la muerte?
El chico de las cabras llevó la noticia, y todo el mundo sale a verl os.
Allá vienen, sobre el camino polvoriento, sin ruido apenas Un agudo
son de corneta parte del amóntonado grupo; los soldados se cletieñ'en. se
forman; las bayonetas brillan simétricamente, con reflejos de pla ta, y al
frente los tambores tienen destellos
de oro; los árboles y las casas y los
montes se empinaban para ver?os. El
campo dormía. O tro toqne de corneta y, a un tiempo, baten todos los
tambores, suenan toda s las cornetas,
y el batallón avanza al pueblo saludándolo con sn alegre fanfa rria, qne
despierta ecos en las montañas, y
ecos en los corazones.
- i Los soldados! ¡ los sol(lados !,
gritan palmoteando los chiquillos y
echando a correr hácia el ,amino.
-¡Los soldados! claman las 1110
zas, asomándose a puertas y ··\'enta
nas.
-¡Los so'dados. suspira Juana.
- ¡ Los soldados. murmura J';uz 111i
rancio a su padre. qur n•pih' ·,·n voz
queda:
- i Los soldado,!
Ahí están ya, ya &lt;'ntr:in 1·11 el ¡,111·blo; eran más cuando part it·ron. 11111
chos más!
- ¿ Será de los qi:c íalta n ?,: pitn~a
Juan a.
-¿ Será de los que v11rlvcn ?. pien,;:i
Lu;.
Tienen todos los rostros amni ).,,
y los ojos h1:ndidos. y 1111:\ rap:\ dl'
polvo cul,re los "chacbs" ~11i1111cl;1d,1,,
Jo~ uni fo rmes de dril amr,;·i 1lr11lu y
las negras correas y las moeh:la~. \'it
nen cansados. mucho muy : ¡tnsados.
sus pies casi descalzos gvlfh'.an el
suelo con fatigada cadencia: 1' l:1 misma tristeza. él mismo desali~nt') tiene pintado en el rostro el soldado
qne march a entre las filas, q11c el rnronel sobre su yegua escuá'ida.
Y pasan. pasan redoblando' !&gt;Í!l tregua los tambores y vibrando wnoras
las cornetas, rodeados de la t1trha
de harapien tos chiquillos que, en al
gazara juguetona y bulliciosa, gr itan
y marchan é imitan con dcst~mplacl,,s
YOces el "paso red oblado ___·~"
Y pasan, _____ pasan las apretadas
filas ele rostros demacrados y uniformes polvosos. y, con ellas. las mujeres del batallón cargadas como bestias, con canastas. patatas y cazuelas.
sudorosas y jadeantes, seguidas de
los perros hambrientos qu e han segu ido a sus amos a la gnerra.
Luz no quería ir a ver!os. ten ía
miedo, su padre la llevó cas-i a la fuerza. y miran también pasar al batallón ella angustiada. él pens.ativo. J ua
na ~e les ha unido. ansiosá, inquie·
ta.
Todo el mundo mir?. a los soldados, menos Luz que mira a su pad~e.
callado y hosco.
Y el batallón sigue pasando con su
fati&lt;Yacla cadencia. ~' a el redoble seoye"' lejano. J nana está cada yez mis
pálida, sus ojos fosforecen con. inquietud, su pecho respira traba;osamente; Luz no quita los ojos de su
padre, cuyas cejas s~ juntan más y
má~.
Las últimas filas l•an entrado al
pueblo en ellas vendrán los espera·
dos---~ -- - ¡ oh no vendrán ya más!
Los corazones
palpitan, las miradas parecen dardos que se cla-

""'ªrE:.1Un,

�16 de SeptiemOre

de los soldados, las manos están frías,
los labios secos. Cuando la última
fila pasaba frente al ansioso grupo,
J nana dió un grito. ¡ El, J osé, al fi n!
- ¡Sí, al fi n!. rugió una voz junto a Luz, y ésta vió a su padre arrojarse sobre un cabo, y clavarle su
cuchillo de monte en el pecho. El caho cayó pesadamente soltando el fusil, cuya bayo neta tm·o un relámpago
s iniestro. Todo fué en un instante.
Cuando Luz vió a su padre lanzarse
hácia el cabo. perdió el s entido y cayó al suelo. E l batallón se detuvo;
sólo los que ya iban lejos, siguíeron
marchando, ignorantes del caso. Los
soldados rodearon al asesino, amenazándola. injuriándote. Juana se arrojó
sobre el cuerpo del cabo derrumbado llamándole, llamándole inútilmente v entre el tumulto, abriéndose pasd. 1legó una muj er demacrada y s u·
cia. con un chiquitín en brazos, envuelto entre los pliegues de un des-

..

0

~·
garrado rebozo azul.
-¡José; José'----Y al mirar sobre
el cadáver a una muj er y entre los
soldados a un hombre de mirada torva, ex.cla~ó: ¡Juana!_ ___ ¡ Padre! ____ _
-Ahí le tienes, míralo,----Y empu jado a culatazos por los soldados, s in
apartar la vista del muerto, que parecía mirarlo con sus ojos vidriosos,
se alejó del desolado grupo de las dos
mujeres, que llorando se disputaban
el cuerpo ensangrentado, ro{iead¡is de
soldados macilentos, de mujeres ha rapientas y chiquill os asustados.
De lo ·alto de una par ed un pajarillo desgra npba pna escala argentina
y temblante. Nadie parecí11 escuchar
su canto; sólo una n¡uJ er, lev¡intándose del suelo, se volvió al ave a1rnn cíad ora de la pena, murmura11do con
voz hueca:
- i Canta. can ta, pájaro malo ___ __
canta má s 1 •....•..• , .•••••.••• ,

- ¿ Y qué pasó gespués ?, me preguntó Ella. con un7lf voz melodiosa.
- ¿Después? Ya lo sabes, lo de
siempre, un encierro muy largo en un
calabozo obscu ro y frío, muchas lágr imas de corazones, quizás inocentes, que ex piaban el pecado de amar,
y, un a mañana nublada de invierno,
una descarga de fusilería.
Ella permaneció callada. Tras los
cristales de su ventana se veía el crepúsculo dorado; un rumor de fro ndas llegaba hasta nosotros ____ _
Fijó Ella en mí sus ojos, que pa1 ecían dos lagos sombreados por los
sauces, en un atardecer, y me preguntó:
-¿ 'fú crees en eso _____ ?
-Est¡uido junto a tí, creo en tí_ __ _
-¿ Y ]ejus de mí?
-Lej os ___ no creo en nada.
Y quedamos de nuevo silenciosos,
viendo el crepúsculo dorado, apagarse tras los cristales de su ventana.
Santiago Méndez Armendªriz.

In 1Jutrlrrtunlibttb fflrxirnun
.JJ,
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~
irspurs hr J'rbrrrn hr 1913
La habilidad excesiva de los Señores Calero y Flores
Magón los lleva a lanzar afirmaciones audaces, que ponen
, de manifiesto su pasión política o su ignorancia en lo que se
refiere a l¡¡. ctiltura mexicana. Dicen temerariamente que
los intelectuales no sirvieron en la Administración del General Huerta. Basta recordar que después del 18 de Febrero de 1913 fueron utilizados por el Supremo Gobierno de la
Nación 1 literator. de lé'. tallé'. de Salv.f:ior Díaz Mirón, Federico Gamboa, Amado Nervo, LuiE, G. Urbina, Francisco
A. de !caza, Balbino Dávalos, Enrique González Martínez,
José López Portillo f Rojas, Victoriano ~l~ Alvarez,
Efrén Rebolledo, Manuel Puga y Acal, José Juan Tablada
y Rafael López; historiadores de reputación internacional
como Genaro García, Luis González Obreg,5n, Lt1is Pérez Verdía, Jesús Galindo y Villa, Carlos Per:yra y Vicente de P. Andrade; j\lrisconsultos de los tamanos de Jorge
Vera Estañol, Agustín Rodríguez, Emilio Rabasa, fulio
García Antonio Ramos Pefüueza, Vi,toriano Pimentel, Francisco 'Elguero, Francisco Carvajal, Miguel S. Mace•jo Y
Agustín Garza Galindo; eminencias en Medicina Y en la
Cirugía como José Terrés, Aureliano Urrutia, Manuel
Toussaint Julián Villarreal, Ulises Valdés y Fernando Zá.
'
' · ~
nombrados como Ramón Ibarrola

~

Josií Aguilera. Manuel Marroquín y Santiago Villarello·
educadores tan prestigiados como Esequiel A. Chávez Mi~
guel F. Martínez, Antonio Caso, Alfonso Pr'imeda, 'Guillermo Sherwell y Leopoldo Kiel ; tribunos tan elocuenter. come, Franciscc, Bulnes, Francisco Olaguíbel, Querido
Moheno, Toribio Esquive! Obregón, Rodolfo Reyes, José
María Lozano y Rubén Valen ti; artistas plásticos como Alfredo Ramos Martínez, Germán Gédovius, Saturnino Herrán, Arnulfo Domínguez, Fidencio~ Nava y Enrique Guerra ; músicos como Julián Carrillo, Carlos J. Meneses Manuel Ponce, Pedro Valdés Fraga, Carlos del Castillo' y el
Padre Velázque~; naturalistas como Alfonso Herrera; geógrafos como Miguel Schulz; y h'\lmanistas como el Maestro Rivas.
Si se suprimen. los nombres anteriores, queda suprimido de un golpe la mtelecfüalidaid mexicana. Todos ellos sir:'.ieron en la Administración del General Huerta; y los Senor~r. Calero y Flores Magón, al afirmar lo contrario, han
reahzadc, ur. acto muy poco serio e indigno de sur antecedentes de honorabilidad.
"
A no ser que, para ellos, el centro del pensamiento mexicc1no. le, ocupo el inmortal Bonilla.

-

Las conmemoraciones cívicas, las
fiestas suntuosas con que los pueblos
celebran los aniversarios de los grandes sucesos, las solemnidades y los
regocij os que consagran a rememorar
sus fastos son. no sólo efusiones del
entusiasmo y de la admiración por los
grandes homhres y por las grandes
co~as, sino también y muy prin cipalmente, medios importantes y eficaces
de educación pública, de exaltación
del civismo, de crear, robustecer y
aquilatar el sentimiento patrio, el
amor a lo grande y a lo bueno y el
anhelo de bienestar y de progreso.
La naturaleza humaua es tal, que
vive más y mejor de sentimientos que
de ideas, de efusiones que de meditaciones, de afectos que de reflexiones. No le basta jamás que la razón
serena y fría le demuestre lo bueno
y le evidencie lo grande. Le es forzoso también que lo que la razón san- ·
riona lo recoja y lo fecunde la emoción y que la s imiente seca que diseminó el juicio la acoja e impregne
de savia el sentimiento y la transforme en frondas exhuberantes y en
perfumadas y matizadas flo res.
La eYolución de una idea no es
completa y resulta frustránea cuando no ha descendido del cerebro al
corazón y hecho vibrar sus fibras más
sensibles. Creer en la Ciencia es mucho; pe,::o amarla es mucho más. Razonar la patria, estudiarla y medi-

-

•

tarla es necesario; pero sen tir por ella siastas, sacudida el alma hasta en sus
anhelos, desearla y adorarla es más más arcanas profundidades, nublados
fecundo en placeres y en bienes.
los ojos por las lágrimas, compr imiLa razón debe ser tan sólo el pe- dos en el pecho los sol!0zos o
ristilo del sent imiento; todo afecto lanzando los labios vivas y hurras,
debe ser razonado. tundado y justifi- se siente más ardiente que nunca el
cado: pero si se quiere que, a la vez amor a la patria. se cree en ella. en
que focos de luz, sean focos de calor, ella se confía, todo para ella se espera
y que además de espectáculos para y los resortes de la actividad, retemla contemplación sean móviles de ac- plados al fuego del sentimiento, imción, la Ciencia, el Arte. la Patria, 1:.. pelen e impulsan al bien, a la prosV irtud deben descender de la corte- peridad y a la grandeza nacionales.
za del ce rebro hasta el fondo del coCada año, al conmemorar los anirazón y encender en él la lumbre versarios de nuestras grandes empredel afecto y el calor de la pasión.
. sas y de nuestras grandes conquistas,
A eso ticmle11 y eso )Jrovuca11 lt1 s clevamo:, nuestra alma por el a111or
ceremonias religiosas, las agapas y la tendemos. por el 1·11tusiasmo; nos
científicas, las solemnidades cívicas. sentirnos fuertes y dignos, capaces
H armonías &lt;le órgano, humos de de sacrificio y de heroísmo. formulaincienso. trajes recamados, templos mos grandes propósitos y juramos inengalanados, desfiles hieráticos, tal teriormente ser ciu'Jadanos dignos de
es para los espíritus sencillos y para la patria que nos tocó en suerte, que
las almas sensibles el origen de la tanto amamos y que esperamos ver
emoción y de la. fé religiosas; y nada cada día más grande, más digna y
exalta tanto el sentimiento patrio ro- más feliz.
mo las banderas flamea nd o al vie1~to.
Y al calor de esas efusiones, colas músicas prorrumpiendo en mar- mo el metal en el crisol, nuestros senchas triunfales, las salvas atronando timientos se depuran. se separaran y
el espacio, las pompas deslumbniu0- segregan las escorias y las impureras del aparato militar ostentáncJose zas de nuestro sér moral y vamos
en las columnas en marcha.
siendo más dignos y ;nás nobles, más
Y cuando en esos momentos de puros y más des interesados y más
cm briaguez patriótíca vienen el poe- capaces de laborar por el bien y la
ta a entonar sus himnos y el orador grandeza nacionales.
a desenvolver la pompa de sus períodos elocuentes y de sus ideas entuDr. M. Flores.

TOPICOS UNIVERSALES.

De algún tiempo a esta parte se
ha extendido la opinión en Francia
de que no hace falta proceder a la
restauración de la catedral de Reims;
que es necesario que sus ruirtas hablen
a las generaciones futuras, como lo
hacen las ruinas de Hiedelberg. Jamás olvidaremos el triste gesto del
cura, ni sus palabras: "¿Quer éis entonces que sea mi pobre iglesia la única herida de la guerra a la que n o se
le preste socorro?." ¡Ah, sí! ¡ Una
gran herida, una mutilada a la que
es posible salvar a condición de poseer la fé de aquellos que la construyeron y la valentía de los que, trémulos, pero resignados. asistieron a un
martirio que no debe ser uua agonía!
X X X

"El Journal des Debats" publica detalles acerca del caso francés que ha
sido adoptado para el ejército a partir de Abri l último, y que está listo
ahora para ser distribuído a la infantería. El casco pesa 670 gramos Y
se compone de una placa de acero de
siete milí'metros de espesor, que cubre completamente la cabeza y el
cuello del soldado.
La adopción del casco es el resultado de un informe :r&gt;resentado por el
General J offre en el mes de febrero
pasado. en el que indicaba que la mayoría de las heridas en la cabeza
que recibían los soldados eran debidas a las granadas o a las explosiones de los obuses, contra lo cual
un casco representaría una protecci ón efectiva, agregando que las bala» mismas serían desviadas.
Las estadísticas muestran que los
dragones que usan casco, han sufrí-

do mucho meno3 en las trincJ1eras
que los húsares o la infantería, que
no lo emplean.
. Se conservará el uso del kepí en
tiempos normales, y los cascos serán
usados solamente durante el servicio
actirn.
X X X

El General alemán A. Conrad acaba
de ser nombrad o Generalísimo de los
ejércitos austro-alemanes que operan
contra los italianos, de los cuales,
como es bien sabido, es Jefe supremo el General Cadorna. Tenemos por
tanto a A. Conra&lt;l contra Cadorna.
es .decir, letra por letra, ojo por ojo,
diente por diente. En efecto, si descomponemos y recu1struímos el 110111
bre de Cadorna. nos resulta A. Conrad; y no deja de ser ésta una de las
coincidencias más cu riosas de la guerra.

- - o -La Universidad de Cambridge, está formando con grande interés una
colección de "Literatura de la Guerra," y agradecería grandemente que
se le enviasen folJetos, periódicos. dibujos. etc.. etc., relacionados con la
propaganda alemana en los países de
habla española. Podrían ser enviados
directamente, a fin de acusar el recibo. a "The Librarían," U niversity
Library. Cambridge, Inglaterra."
X

X

X

Hay en Inglaterra un puerto y estación anval que, por ser hoy el que
más llora la pérdida de tantos de sus
habitantes. podía ser denominado el
'· Puerto de la Tristeza": Chatam se
llama. En tiempos de paz, era la alegrí a de servidores de la flota in lesa

-

era la esperanza de los q' surcan esos
mares por meses, . sin más goces que
los que les proporcionan la llegada
al puerto de donde partieran. Chatham era la meta de los corazones ingleses: por eso hoy, cuando hay un
desastre naval, cuando un torpedo alemán atra\·iesa alguna de esas masas
flotantes de acero causando la pérdida de tantas vidas. Ch atham tiene
siempre que llorar ta muerte de a.1gunos de sus hij os. No pasa un d1a
sin que el telégrafo haga pasar del
estado de casada al de viuda a algunas de las mujeres de Chatham. M~tcho se ha discutido de modas, aún
más se discutirá, porque entre los
e'egantes la moda parece ser siempre
un fingimiento; por eso hoy las mujeres ''chic" se visten de negro. pero la moda de Chatham es un negro profundo. incontrastable, es un
color que no lo producen los tintes,
sino las penas hondas y el desconsuelo grande que emanan del sentir
de haber perdido allá lejos, en mares extraños, a los novios. a los padres o a los hermanos. Dos mil viudas se calcula que hay en Chatham;
éstas son las que han mostrado sus
dolores. pero cuántas no habrá que
por no encontrar ningún atractivo en
la vida exterior estarán compartiendo
sus penas con la soledad y melancolía de los muros dt sus casas. Pocos
hogares habrá en Chatham que no
estén vestidos de luto, por ser este
pyerto el que más marinos ha dado
a Inglaterra. En Chatham los cementerios no sufrirán gran alteración, no
habrt_.necesidad de cavar nuevas fo~ a a la última página).

�COCIN,A Y LITERATURA.

Lo que va dé ayer a hoy

(Primicia , de un libro).
una de las actiddades más asombrosa~ .de ~léxico es. sin duda alguna, la del licenciado Querido 1Ioheno. Durante su corta pero intensa
vida parlamenatria, tuvo oportunidad
de désarrollar una fuerza incontrastable,' tanto por el vigor de su ma ·
ravillosa improvisación, como por ser
inaccesible a la fatiga. Hubo tarde,
en qú'e pronunció 1111 discurso y cuatro réplicas, realizando el milagro cJe
no cansar al auditorio ni cansarse él
misnio.
En' sus quince largos meses de destierro ha trabajado con la consta11ci,1 &lt;te ~icmprc en lugar de perder el
tiempo en ,·a11as quejas e inútiles lament.icioncs. Ti~ne concluidos v,
dos libros: en uno de ellos hace ·la
rc5efi'; de los diecisiete meses de
Gobkrno del General Huerta, y en el
otro ·apunta ouscrvaciones atinadas y
orig-in"ales de la estructura, tradiciones historia, costumbres y religióu
del pueblo norte americano.
La .última de estc1s obras está escriw c·11 estilo espitsolar. El autor
relat;1 ;: un , ti,i qth: se encuentr:: en
.\léxico. anécdotas y episodios, imprc
sionts ·y memorias, recogidas al través el\'. .un viaje por los Estados Unidos. En una de las cartas se ríe de
h org;111ización política de este pueblo: l'n otra ridiculiza la vida de sus
grandes ciudades; .n otra se burla
(le sus instituciones educativas; y así,
en estilo siempre festivo, que recorre
desde la risa franca de un Extremera
hasta la ironía espiritual de un Benavcntc. exhibe despiadadamente las
lacras de este País. que a pesar de
ser tan grande, carece sin embargo,
de grandeza.
J,:J licenciado :\[oheno nos ha herhu el iavor tic remitirnos l.\ tercera rarta de esta serie. Habla del
gusto yanqui por la literatura y por
l¡¡_ ____ ¡rncinaL----. C,rnceptos que
seguramente no se unirían nunca s t
el autor no ln,hi cra empl&lt;·acu como
eslabón. la singt lar idiosincracia del
¡,ueblo 'yanqui.
Y basta de prólogo. lfc a,¡ui h ,·ar
t;: de referencia:

'

Narración de la fiesta celebrada el 17 17 d~ S~ptiembre de 1910, con motivo de la devolución que del unifor"r
me de Morelos, h1zo el Gobierno español a México.
:!? '
Es_t,e fué el agasajo que mas conmovw el co~~zón del pueblo mexica.1,
no. p_ara quien la evocación del hé,.
ro.~ ?tempre ha provocado delirio pa.t1_-10t1co. M orelos es la figura legendaria ~or excelencia y, además, es d
mestizo que simboliza la fuadició 11
de las dos razas, el cousorcio d~ íos
dos abolengos, que producen una nuerama con todas las grandezas de
aquellas. 1[.orelos es, por cst•J. represent~nte genuino de la nacionalidatl
n~ex1cana. Como militar, nc1&lt;lie ha temdo _su astucia, ninguno sus elotes
organizadores. Jamás en b. l listoria
~a~_ional se han res¡anidu tanta prev1s1on, tanta auda,;ia, tJnto carácter.
~anto genio. Sus tres prim,:rns camp:inas son constelaciones formadas de
victorias, y la última tiene la dolorosa grandeza q11e le &lt;lió el destino imµlacable, al cubrir poco a poco sus estrellas de triunfo con los velos ensangre ntados tle la derrota.
Tras el fracaso de Valladolid, efectuad o cti las postrimerías de 1813. se
inició lúgubremente para el gran Morclos el aiío de 1814. La batalla de
La Escuela Militar de Aspirantes y el Colegio Militar en el desfile del 17
Puruarán, en donde sucumbió el bizade Septiembre de 1910.
rr? ~r·ata!noros, fué uno de los golpes
mas terribles que sufrió la insurrección. Obligó a l\forelos a retirarse
grata memoria para no,otros. porr¡ue
guro un entu siasmo y un reconocia 'f!'.tcote~ec, y allí, el Congreso cofué él quien reali zó la obra magna de
~¡
éxico.
El
joven
miento
inmenso
en
metlo el imperdonable error de quiborrar distancias. apagar ren cores
Re~: q11~ t_anta s t111tC'stras ha dado de
tar\e las facultades del Poder Ejeextinguir prejuicios y unir para siem~
ca rtn o hana los países hispano-americut1~·0; _desde aq uel instante, el campre a su Patria con la Pal ria l\f ex ir~ nos, acc&lt;.'dió a· la súp lica de sus súbpaco.11 ilustre fué. sin quejarse, un
cana. haciend o que, después de su
ditos y consintió en ceder objetos
humilde_ soldado dé la revolución. Las
gloriosa misión diplo111frt ica. la madre
riue Pt'rlenecían legítimamente a Esdesgracia stenían ,que ir sucediéndoy la hija se dieron el beso sagrado
paíia. y;1 que habían sirl o ganarlos en
se Y así fué. En f&lt;tbrero de 1814 mes
de terna reconciliación.
acción &lt;le guerra. La \f adre Patri,1
)'. medio después de Puntarán eÍ reaEl Gobierno .\lexicano ~e preparó
hacía. así. a su hija. el meior &lt;le los
lista Armijo alcanzó a los it;surgenpara recibir el obseq11io de Espaiía
obsequios
y ofrecía u11 ejemplo de
tes en el rancho de las Animas, discon los honores que merecía, resuelnobleza y de hidalguía. al no recordar
tante do sleguas de Tlacotepec; los
to a que el acto no se redt jera a una
,1ntiguos rencores y oh·idar por com¡,uso en fuga, y se apoderó del archifria formalidad cJiplomática. Formose
pleto las hondas heridas que le havo Y el sello del Congreso, de la coasí. el día 17 de Septicm bre, una pro~
bía ocasionado aquel a quien A}amán
rrespondencia y el equipaje de l\Ioreccston en la que figuraban las prendas
llamó el homhre mas extraordinario
(os y ~e. una buena ca ntidad de armas
del Caudillo \J ichoacano. :;eguidas de
~e la Revolución ele la K ueva Es pa)' llllllllCIOnes.
los estandartes insurgentes, que eran
na.
El hi storiador Alamán escribe: "Enesco'tados, al mismo tiempo que
~ 1éxico. por s11 parte, s upo comtre _los Yarios artículos de que los
aquellas, por un grupo de Generales,
)render perfectamente semejante conrca)tstas se hiciero11 dueiíos en las
tres rompañías de cadetes y una briducta y se empeíió en patentizar su
Anuuas, se encuentra el retrato de
afecto
a
los
miembros
de
la
Embaiagada de tropa regular. Era la Histo}Lorelos. pintado al óleo ____ ; el pecda Española. a ue fueron los extranJeria qre Yertía a recibir a la Historia·
toral del Obispo de Puebla ( que usaros mas ovacionados, en las betivi- .J 1111 siglo que se incorporaba para salu-'
ba el II éroe); el uniforme de Capitán
'i&lt;lacle~ del Cen~enario.
ci ar despojos venerables. ,\1 moverse
General con dos bandas, la una enufioN uafisempJmfwy mfwyp mfyp pu
en el aire esos pendones desgarrados.
ca rnada, correspondiente a aquel graparecían
palpitar alegremente, cual si
Con
la
mira
de
que
los
honores
t
rido, y otra azul, de Generalísimo· otro
quisieran significar a las prendas de
butados al Héroe ele Cuautla resultade Teniente Genera l con boton~s de
\forelos que también e'los presenciasen más solemnes. el Gobierno ele Su
oro macizo; la espada, bastón y som1
.ron
el espíritu heroico que sacudió
\fajestacl
don
A
fonso
XTIT
tuvo
la
brero armado con galones y plumas,
deferencia de nombrar Embajador Es·a la época terribl e de la insurrecto&lt;!o lo cm~! se remitió al Virrey,
pecial de España en las fiestas del
ción. que vi,·ieron con aquellas hazaqmen mando a Espaiia, con fé de emCentenario a 11t1 viejo y aguerrido
iias, qt,e palpitaron co naquellos hebarque, de escribano, el uniforme de
soldado. el Excelentísimo señor don
Capitán General y distintivos aneroísmos y que hoy se estremecían al
Camilo G. de Pola\'icja. que ha lograxos, que se han colocado en el Murecordar aquelals glorias _____ Los obdo
logrado
llegar
a
la
suprema
jerarsco ele Artillería de Madrid."
jetos inanimados cobraban ,·ida al inConservadas ali ílas gloriosas prenquía militar. lonquistando todos sus
fluio divino de los tiempos que fuedas, p~nsaron tra!1sladarlas a Méxias~en s~s por rig;uroso escalafón, y
ron; la evocación subl ime tomaba forco _vanos españoles prominentes que
&lt;1 men tiene. ademas de su honrosa Yima enérgica y corporea.
radicaban en la República desde hace
da militar. dos méritos que lo hacen
La multitud que contemplaba el
más querido en ~f éxico: es hijo de
años y que pueden ser considerados
lesfilc retrocedía una centuria de exis
Y~ como n\exicanos; con tal fin ocuuna compatriota nue stra, por Jo ,que
encía y se embriagaba con los misrneron a Su :\fajestad don Alfonso
11eY~ s.a,ngre mexi_cana en sus arterias.
,1os delirios de libertad y los mis1110s
XIII ~ara suger!rle una idea que, si
y sirvw en las lilas de los ejércitos
I nsueiíos de justicia que animaron a
se realizaba, hab1a de suscitar de sedel General don Ji:an Prim, de' muy

"ª

_ .......;

11

,·
11
1

SR LIC. QUERIDO MOHENO.

-D-

Jacksonville, Fla. Xov. de 1914.
Sra. · · · · · · · · · : · · · · · · · · · · · · ·
• ~léxico. D. l· ·,
~Ji querida tía:
Úe seguro Ud. no habrá olvidado
que fué el 3 de Julio cuando fuí despedido por el Gral. Huerta. Como
uo 'esperaba yo otra cosa para marchar al extranjero. al día siguiente
salí. pero de intento evité el puerto
de V eracruz, ocupado a la sazón por
los americanos. A riesgo de ser
asaltado y asesinado por alguna de
las num erosas bandas de "libertado·
res" o "patriotas'' que merodeaban
por el Ferocarril de Veracruz al Paciflco, preferí embarcar en Puerto
~léxico a bordo del ''Espagne", que
cié allí marcharía a Veracruz y después a la Habana.
Hícelo así en efecto, y con est:
motivo permanecí en la bahía de Veracruz dos días, durante los cuales fuí
ase_diado por los reportera veracruzanos y por corresponsales de pcriódicos.
Las opiniones que a estos últimos
di fueron cablegrafiadas a E~taclos
Unidos
ublicadas por_ºmí11ares_ de _

;@-~y~

cJiarios americanos, y a esto se debió
que dc~de Key Wes t los reporters
me asaltaran en todas las estaciones
del tránsito, de manera que al llegar
a :X ew York, a las diez. de la noche
del día 18 &lt;le Julio, caí, como dijo
"The X ew York .\merican." ''into the
waiting arms oí a throng of reporter s."
Trabajosamente pude escapar de
ellos con el pretexto cJe que mi inglés era '",·ery sroht," salvo de Gera Jd
Brandom. riej o conocido mío de MéxiLo, a &lt;¡Hicn hube de da r una entrcvista que duró hasta cerca de la una
de la madrugada.
• - Pero ¿a qué viene lodo esto?, se
preguntará Ud. con un principio de
impaciencia.
:\ ello voy, si me concede Ud. unos
minutos más.
Paul de Rousieres ha hecho obscrvar en su '"Vie Americane," que la
ausrncia de prejuicios en materia de
trabajo. hace de Estados Unidos el
pai:i de la~ ''oportm1idades." porque
%Jt1Í el hombre. no estando remacha_do, como entre n'lsotro~. al cepo de

su profesión o tic ~1,., a11 IC'ccdc11tes
se 111~1eve con entera libertad. llabl~
Rous1eres de un indi,·iduo que en
Chicago le dijo:
. "He teni_&lt;lo. ocasión de ejercer .varias profeswnes: he sido maestro de
escuela en Seattlc, en Philadelphia
me dediqué, a pintar chimeneas, el afio
pasado fut pastor protestante en
Oklahoma. ahora tráfico en cerdos y
e1 ª~º. próximo pienso dedicarme al
eJerc1c10 de la medicina.''
, C~ando leía yo. en ticn1pos. esa
pagtna ele Rouss iercs. creí firmemente qt:e exageraba y que su tipo, aun ~ue ~epr_esentativo de este país, era
1112agmano; pero Cerald Branclom me
p~rsuad\ó de que Rousiseres 110 había
dicho sm~ la v~rda&lt;l, y u na ,·erdad
de las 1,nas humildes y corrientes en
este Pa1s.
,,. En ~fec,!º· cuando acabó nuetsra
111terv1ew
y pregunté a Ceralcl
Brandom. d~sde cuando trabajaba en
gran dian~ de H cars t. me elijo que
el 110 trabaiaba en el i\ ew Yo rk

:1

1

�General Gaillot condecorando a su hij c.
los padres de la pa tr ia. El g rito de
º'Viva la Virge n de Guada lupe!" volvió a a tronar los aires entusiasta mente, como durante la Guer ra de Independe ncia. La relig ión de la libertad
fus ionaba todos los credos y amalgama ba todas las conciencias; el paso
heroico reconciliaba todos los antagonismos; el amor a la Patria se erguía
épicamente sobre todos los amores.
El desfile heroico part ió de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Una a mpl ia valla colocada desde las
puertas del edi ficio hasta la entrada
del Palacio .K acio nal. marcaba la ruta
que debía seguirse en la conducción
P recedía al cor tejo triunfal una descubier ta de gendarmes montados que
portaban traje de gala: seguía una
compañía de la Escuela :'11 ilitar de
Aspirantes; aparecí'a luego la cureña de cañón sobre la cual fueron co 1oca·dos el retrato y los tiniformes de
:\.Ior elos, tirada por dos troncos de
caballos que conducían cuatro artiller os, y flanqueada por se is sargentos del Colegio l\Iilitar, dos artiller ros, dos sargentos de infantería, dos
de caballerí a. y dos de a rtillería, representantes del Ejército que hacían
guardia de honor· a las viejas prendas
del soldado más grande dt l¡i Historia

El Estandarte de la Independencia, custodiado
Gregorio ~uí;t.

por

el

Señor General

- - -o--,,Embajada Española: el ExcelentísiGeneral Marqués
de r igurosa

raciones, marchahu entre el ~eñor
Subsecretario de Relaciones E;1;terior ~s. do{! Federico Gamboa, y el sei'lor

�•
•

Desfile de Húsares alemanes a través de Polonia.

LO QUE VA DE AYER A HOY

. l

(Conclución.)
Grneral Don lgl]acio Salamanca. quiénes tam bién lucían uniformes de gala y condecoraciones; Su Excelencia
&lt;·I ,rii or :\linistro de España, don Bernardo J. dr Cólogan, caminaba entre
c·I Primer J ntroductor de Embajadore s, don Luis S. Carmona, y el Dire ctor del Colegio ~Iilitar, Brigadier
don Joaquín Beltrán; iban en segui,fa los señores Secretrios de la Embajada y de la Legación. los miembros ele la delegación militar y los
]des y Oficiales ckl Ejército nombrados ¡,ara atender a los huéspedes hispanos. La mezcla de uniformes militares y de casacas diplomáticas daba
a esta sección del desfile un aspecto,
si hien pintoresco, sobremanera solemne. Seguían luego; en representaciún del señor Presidente de la República, el Jefe de su Estado Mayor, . Tenic.nte Coronel e Ingeniero
don Samucl García Cuéllar y el Tenient e Cornnrl e l ngeniero don Porfirio Díaz. (hijo).
lkspnés de este brillantísimo cortej o, aparecían las banderas históricas, c¡ue constituían ta nota más ronlllO\'cdora de la ceremonia; pues la
visión ele un estandarte siempre evoca la memoria sagrada de la patria.
La bandera es el símbolo de la nacionalidad, la representación material de
todos los anhelos, la síntesis maravillosa de todos los ideales, y si ella
por sí sola es siempre objeto de veneración. los pendones de hace cien
años, destrozado s por las balas realistas, revivían en las memorias a los
abnegados insurgentes q•e los tremolar&lt;©nw,Jos cam os de ~aJalla, y ha-

-. '

cían que sr in clinasen con re\·eren- los soldados, conmovidos. rechazacia todas las frentes y que se con- ran a la masa popular, porque sabían
mo\'ieran hondam ente todos los cora- (Jite iba a rendir el mayor homenaje
que ha recibido 'el Ejército.
zones.
A fin de estar represe ntada en tan
El primer pendón .que apareció .fué
el de don l\liguel Hidalgo y Costilla, interesante ceremonia. la Cámara de
que es una imagen de la Virgen de Diputados envió a una comisión inteGuadahipe la diosa de nuestras mul - grada por los señores l\lanuel Sierra
titudes la ' capitana libertadora que Méndez, Licenciado Demetrio Salaanimó ' a los padres de la Patria en za r y Secretario Licenciado Antonio
sus terribles momentos de desencan- de la Peña y Reyes; y otro tanto hito y de duda, la· que los. guió sie~1pre cieron la Secretaría ele Relaciones, el
al combate y los conduJo a la victo- Estado de l\lichoacán y el Círculo l\Iiria Tras de este pendón, pasaron, choacano residente en la Capital. A
cubiertos con el polvo amarillento de los representantes del Congreso y del
los años. y evocando visiones de gran- Est ado de l\fichoacán se unieron gadiosas leyéndas, el estandar\e de M,o- lantemen te el Alférez de Kavío Isrelos, la bandera del 13atallon de '1 e- mael Znrueta y el Teniente de Frapic la oriflama del Cuerpo de Caba- gata Américo Fi1.ca11¡ti, el Oficial
lle;ía de Valladolid y, fi nalmente, el Caillet Bois y los Aspirantes Jofre,
guión conocido c?,n el n.01:1bre de Bertrongo y Ferreira, todos ellos de
"Doliente Hidalgo. El M1111stro de ·la Marina Argentina, y los Tenientes
la Guerra nombró a los Generales de Texeira y Paz Oliveira y los SegunBrigada don Gregario .Ruíz Y don dos Tenientes Frompesky, Castillo
Emiliano Lojero cnstod10~ del pen- y Campos Páez, de la l\Iarina Rrasidón del Padre de la Patria, Y, para leña.
que escoltaran los otros estand~rtes,
Cerraban el cortejo dos compaiiías
a los señores Generales de. Bn?ada del Colegio Militar y una brigada
l\Ianuel Sánchez Rivera y Bngad1eces mixta. al mando del Brigadier Don J.
l\!anuel M1 Blázquez, Miguel Gil, ~ar- Refugio Velasco, integrada por t-1
ios Becerril, Adolfo Iberri, Enrique 190. Batallón de Infantería, por el
l\londragón y Eduardo Paz. El cua- ll o. Regimiento de Caballería y por
dro era solemne : los Generales de una batería del Regimiento l o. de
hoy rindiendo palmas a los soldados Art illería.
de ayer · las tropas que for maban vaHermosas niñas vstidas de blanco
lla, prc;entanclo armas; las flamantes se agregaron a la procesión en la cabanderas tricolores inclinándose ante lle del Empedradillo, y desde allí coel paso del cortejo y la multitud, ató· menzaron a derramar sobre las reii ·
nita y conmovida. arrojando flores quias de l\Iorelos brillantes pétalos
al contemplar la resurrección del más de flores que llevaban en canastillas.
bello capítulo de la Historia NacioLa IJegada al Palacio Nacional fué
nal. Hubo un momento en que esa indescriptible. En el instante en que
multitud rompió la vaJla para acer- fueron bajadas del armón las reliquias,
carse a las banderas sagradas, sin que las bandas de los Batallone$ 180.1 200.

..

Soldalj os alemanes cortando rastrojo en. las cercanías de Rheims,

.

...,,.,.,

y &lt;le Zapadores hatieron marcha de
honor y las músicas de los mismos
cuerpos dejaron oír las notas vibrantes del Himno Nacional ; todas las
campanas de Catedral repicaron a gloria, y el pabellón izado en el Palacio
del Poder Ejecutivo fué arreado momentáneamente para ascender de nuevo en forma de saludo triunfal. Ante este espectáculo no hubo corazón
que no palpitara de emoción ni ojos
que no se humedecieran con lágrimas de santo júbilo, mientrns el alma de la República cantaba en las
sonoras esquilas y eñ las vibrantes
cornetas y hacía ondear en el espacio
la bandera nacional.
Después de atravesar .,cl patio y suhir las escaleras entre una doble fila
de dragones de la Guardia Presidencial, pasaron las reliquias en medio de
una valla formada por los Jefes y
Oficiales francos de la guarnición,
que presentaban armas.
El señor General Díaz, uniformado de Di\'isionario y rodeado por los
Secretarios de Estado y los miembros
de sn Estado :\1 ayor. esperaba en la
plataforma de- h'on or al Excelc11tísimo señor :\farqués de Polavieja y a
su brillante acompañamiento, que en- .
traron por fin en el salón; entonces
los diplomáticos y los militares, las
&lt;lamas y los caballeros se pusieron de
pie, a nte las reliquias sagradas, y un
silencio religioso se extendió por todo el recinto.
Habló el Exc,elcntísimo señor EmlJaj ador Especial de España. Su breye y conceptuoso discurso interprttó
noblemente los aP.helos del hidalgo
Monarca que de manera tan há bil rige los destinos de la Madre Patria y
abandona ndo el ceremo.nioso formu-

lismo de etic¡neta, hahló de la fraternidad de los pueblos con frases sentidas y entusiastas, y rindió un homenaje a nuestro gran :\forelos, a quien,
con alto espíritu de jnsticia, llamó
gran cindadano y gran soldado y de
quien afirmó que España, como madre, se sentía orgulJosa.
El señor General Díaz, en notable
contestación, expuso que recibía las
reliquias en nombre de la República entera y que aquellas constituían
un obsequio de la hidalguía española y no una justa devolnción, porque
habían sido perdidas en esforzada lid
por el inmotral Caudillo, que fué leal
enemigo de España. "Si España ufánase de habernos dado vida-agregó
el señor Presidente-, México se enorgullece de reconocerlo y proclamarlo." Y a continuación añadió las siguientes palabras, que causaron una
de las emociones más hondas del Centenario:
"Y o no pensé que mi buena fortuna me rescnara este día memorable.
en que mis manos de viejo soldado
son ungidas con el contacto del uniforme qt.:e cubrió el pecho de un valiente, que oyó palpitar el corazón de
un héroe y, prestó íntimo abrigo a
un altísimo espíritu que peleó, no
contra españoles, porque fuesen españoles, sino porque eran los opositores de sus ideales; que persiguió,
no a Espaiia, precisamente, sino la
realización de una quimera para ent onces y dulce realidad después para nosotros: crear una nación soberana y libre."
Una delirante ovación coronó estas
palabras. La rigidez del protocolo
desapareció completamente. El res-

petuoso silencio qne debe presidir toda ceremonia oficial. fué roto por una
tempestad de vivas y aclamaciones.
El Excelentíismo señor General Polavieja con tribuyó a romper los círculos de hi erro del rigorismo acostumbrado, gritando estentóreamente:
"¡Viva l\léxico!" "¡Viva nuestro gran
Presidente!" y el señor General Díaz,
también vivamente conmovido, formuló el siguiente vítor, que fué secundado por todos los presentes:
¡"Viva España!" "¡Viva nuestra Madre Grande!" Jamás el Salón de Embajadores había prescnciatlo tanto
fuego patriótico y tanta fraternidad en
los pueblos. Cabe al gran Morelos la
g:loria de haber convetrido el escenario de los ceremoniales más austeros
en un lugar de espontaneas y delirantes aclamaciones de amor a la Patria y a sus héroes.
11 oy reproduci mos esta cróni,a pu·
hlicacla hace cinco años en 1111 libro
editado especialmente por la Secretaría de Gobernación. Ya los Generales Díaz y Pola\'icja desaparecieron
de la escena de la vida; el General
Gi;egorio Ruíz, que custodia ba el Pen dón de la Patria, fué asesinado en el
patio central del Palacio Nacional ; el
General Velasco, que mandaba la
Brigada en. aquel día memorable, vive
t'n el desl1e1To, con grandes cuente¡;
pendientes para con la Patria.
Todo ha pasado. Sin embargo, al
leer este cuaG1ro. en donde se pone
de relieve nuestra an tigua grandeza,
el ánimo se reconforta y cobra fé
en que volveremos a ser grande en el
fu turo.

�PAISAJES ANTARTICOS.

..==
- ==:=:s-=========~ ~ .

~

POR LAS REGIONES POLARES.

~

...
....
.
-&lt;&gt;--·i Como no romantizarte,
jardín lugareiio,
oh.
si fuiste como un balua r te
para defender mi ensuciio
rnntra el arte
de lo ,·ulgar y' pequeiio?

mi

Baj0 tus verdes arcadas
que fo rman uii pabellón
de frondas desmelenada,.
me ha gritado el corazi•n
con Yoces aceleradas:
''por aquí fué tu ilusión.
la canción
de tus ansias malogradas."

l.a ,·icja cancwn .de ayer.
la que torna de t:n perdido
tramonto. y \'\leh'c a tc.icr
en la maya &lt;le! oh·ido .
la imag-cn de un mujt·r:
d :icor&lt;le prcsl'ntirlo
y aprendido
fil 1111 stt:l\'l' alankrrr.

¡·EL POEMA DE LA HORA ROMANTICA
Especial para "Revista Mexicana."
\'il·jo jardín , &lt;n·1olie11to:
hi,tnri:1 de! cMazú11.
n.-,ni,·a &lt;kl ,ci11imie111,i.
¡,:1i,aj&lt;: 1lt la ,·moción.

\'it'jo parque lugareño
donde apuré la iraga ncia
&lt;le mi ensuci10
rn el lejano y risueño
atardecer de mi infancia.

Te

1\

ron 1111 poco de candor.
con un poco &lt;le pasado
y otro poco dr dolor.
Bajo tu~ frondns sombrías
miré ayer.
y hoy. en las postrimería~
&lt;\e mi ilusión, vuelvo

La canc1011 que es como una
transmutació n &lt;le! do lor
,¡uc suspira por alguna
d;ión imprecisa: una
dcse5peranza de amor
que se nos ft:é en el temblor
de tlll fugaz rayo de luna.
l ,a canc10n adormecid:i
qnc arrul'ó los desengañ os
de la jamás poseída:
la frágil desconocida
que nos doró los peldaños
de la esca la de la vida;
la novia de los quince aiios.

en el remoto confín
de una ilusión malograda;
es. en fin.
la cándida ilusionada
de "Tú eres la paz.'' el ] lada
~entimental de Agustín.
o quizá la enamorada.
del :\~arqués de Bradomín.

la l 111·iolada
que no cabe en la estrechez
de 1111 deseo : la ln omhrada.
Una zozobra í11 ta11gi hl c
adormec ida al ca lor
de una ternura apacíhlc;
1111 c11sucíi o de ca nd or,
1111 fo lgor
urdím hradn rn lo i111·i~ih 1c
&lt;il' mi te la r in te rior.
r,111 11 11a hru ma sl' n,i lilr.
,·.,, n uua pen a dl' amnr.
con 1111 poro dc i111 p11,il,J r
_,· nt rn poro dt' dolor.

La l'Í pa,car 1111 dí:i
hajo la g-ala11tc 11111hría
de tu!' cal 1cs:
la que a la ,·cz parecía
un perfume rlc \'ersalle,.
una flor ck ,.\lcjandria
Y un CC(I rlr RoncesY;:dlr, :
1•11 s11111a. una 111clodia.

j &lt;.'111110 1111 ro111ant it:11 lt',
nlt 111i j;ml' n h1g-;11T i111.
si fui, te ro11111 un halt ar ll'
¡,:ira ddt• tHler mi t'ti...116 111
ron tra l' I ark
rlc !11 Yulg·;¡ r y pt•q11l'i1" :

Pero una 111ujcr _____ \quclla
diáfana. radi u.sa. hc lla.
matinal.
la qt:c ·nos clejú s11 bue1la
perfumada. Ella. Ella.
l:1 clc-1 bil'11 y la del mal.
la rlr rl'~pland()r de e~trclla.
la :\Jirel1a
dt• ~r;~tr:tl.

~

c .-,111 0. ,1 p11r

(lh

,, ,111 lina~

- n'edarl t', l'ltt'Íl'o a n'I'
('! ía11t as111 a dt· 11trns dia s.

L::lla. la desconocida.
Ella. 1a mú~ica oíd'a
que se &lt;liluró en un trino :
Ella, la flor c,conrlicla.
l;i csiumada. la perd ida.
en un la111p0. ___ la qut· 1 in ..
y se ft: é. _. .Ja flo recida
aparició n di:I ca111i1H
dt la. ,·ida.
,...,

.

h,•r lt o ron 111cla11co lia~
rlt• 1111 ilu~inn ad o ayn :
. .. . ... . . . . . . . . . ..•...
l·: n:,; crnno una ranr i.-,11
&lt;¡lit' • e acah.t : ere, t'i lc11 tn
acu r&lt;le ele 11 11 diapa sún
qnt· st· de~maya : t' I aCl'lll11
dt• una pag-a11a o raci.-,11
0i,i pada por el ,·icnlo.
\ ie,io parq1 t· , tiiwlil 11111.
hi,toria del coraz,Jn.
crónica del , entimi1.:11to.
pai;:aje de lu emoción.
l'Starit'111
dundc pa ró el De~ali t:u tu

Pero la nun ca encontrada,
IR que no fué, la soñada.
la que no 1·e11drá tal ,·ez;
la diáfana. la nimbada
~~;;~ ::::::::.__:c:.:.n:....::e.:.,
1-;tren de la Ilusión!

�.•
•

..

,~
. i

�~ -------- -

''

Una de las posiciones fortifü:ada;; de los t ur cos en el estrecho de los Dardanelos,

U na int eresante vista de las trincheras servias,

corriendo mayores peligrosque los soldados

.

'

,

"t

~
a VIJ ::ias

yun tas de bt.:eyes, anter ior rnente dedicadas

a la

labrilll~ y hoy ernpleadas

en ¡;9ogucir

ur¡ ¡;¡;¡fión de gran

e!!b~~ a Ja línea ge ope¡:a7!9nes.

El Kaiser conversando con el Archiduque José
Francisco y al~unos Jefes del Estado Mayor.

�·•

.

�ARTILLERIA FRANCESA.

A~TILLERlA ITALIANA .

.

__.:;-,-,

Cañones italianos en el momento de disparar.

Una batería colocada en una colina.

( EL DESPERTAR_DE ~A GRAN SERVIA)
Hubo un pueblo. que fué en tiempos pasados cuna gloriosa de una raza fecunda de artistas ,abios y gue. rreros: éste pueblo turn su asiento
en las orillas del caudaloso Danubio.
que mecía, coll el dulce murmullo de
sus ondas, sus sueños de poder y de
grandeza. Este gran pueblo fué dique de contención por el Oriente. de
las feroces hues tes mongólicas. que
amenazabn desolar la Europa: y por
el Occidente. muro secular que comprimia el bárbaro poder del turco
que. como un mar. parecía querer ahogar en sangre toda la Europa continental con su ci\·ilzación e~pléndida,
legado glorioso de la Grecia.
Este puebl o. rnyo poder era inmenso. como sus Yalles y gigante como
sus 111011 tañas. se llamó SerYia, que
íué indoinable. como guerrera, eterna al traYés de sus '.nfornh:nios y mar
tririos, por que su alma Yibraba al
calor de la idea inmortal de una patria.
que en cada corazón tenía un altar. en
cada hogar un templo : en cada hijo un
creyente com·enc ido en su glorioso
porvenir y un mártir de s u libertad.
Este gran pueblo. amante de sus
tradiciones. libertades y derechos. jamás midió sus heroísmos. ni señaló
fronteras a sus sacrífi cois, porque no
había conocido e11 su Yida mas leyes, que las del honor. ni mas códigos
que los del deber estudiado en la escuela del heroísmo que creó. la patr~~

el alma de la raza. para que. como
aquella. fuese eterna e inmortal.
La gran nacionalidad Senia, con
sus héroes sucumb ió. gloriosamente .
un día bajo el peso abrumador de las
,i111itarras de Bayaceto: en el ,·alle de
Kossarn. halló su tumba, hace rnatrocientos años: pero de élla salió su
alma purificada por el heroís mo y engrandecida por el martirio: y esa alma es el alma de ese gran ¡)ueblo soñador y guerrero ar tista y dípl omatico. qi.:e entre sus bosques siempre
está oye ndo la \'OZ de sus caudillos,
que la alienta en la lucha. por su
pas~da grandeza y libertad.
La gran Servia. sepu ltada hace cuatro siglos en KossaYo. resucita. todos le., días y YÍH todas sus horas.
en las almas heroica y guerreras ele
sus hijos.
Los servios jamás habían renunciado a ser libres ni a la esperanza de
res taurar su pasada grandeza: su ex istencia de raza cautiYa y sobjuzga cl:t p,J,·
el despotismo turco. nunc:t crc\',i ea
su cond ición de esclaYa. por qué sus
almas YÍYÍan libres y soberanas en las
regiones puras de la superma esperanza. y .del .s1,1blime amo r puestos
en la Aurora de Justicia próxima a
aparecer, para iluminar. el despertar
glorioso 4e tantas nacionalidades
sepu ltadas .: 9ero no muertas en el
suelo de Europ~.
Cuando e! hijo

"la alza. ha dicho un ilustre escritor

de nues tra raza. para buscar la luz
del cielo y con ella la libertad o la
alza. parar mirar a sus tiranos y 1:11·
\·iarl es la muerte.''
Cuando ·serYia en sus luchas perdi ó el manto de su realeza : cu and o
sus poetas colgaron sus liras de le~
sauces: cuando los héroes &lt;lormian el
sueño de la muerte en sus tumbas solitarias Y el te rror im n&lt;•r;tl 1a 1•11 l' I
suelo sagrado de la pat ~ia. los ·a ncia nos. las mujeres y los niñ os. tes tigos
prese nciales de in conce bi bles hcroismos. a,·e rgonzados de llevar en ~us
Yenas la sangre ge ne rosa &lt;le sus
mártires. iban y lrs decía : "~[átame, antes de deja rme al.capr icho &lt;lt:I
opresor."
Du r ante la Edad media. edad donde la barbarie tu\·o su cuna y todn
despo tismo su asiento: s intiéndose ckbil. buscó con la astucia. lo que ante,
esperaba del Yalor. .El apoyo de Roma papal contra Sambul, y ele Samln:I
co ntra Roma, y Yenció a Roma y humi'ló a Sambul: enem igas secula res
de sus prestigios y sagrados de re chos. las dos.
S in fuerzas para vencer a la od iada y op resora Tu r q,1ía. se entregó en
brazos de Rus ia. en espera de su ayuda. que no recibió para em~uc:p:11:se de
la maldec ida Otomanía.
Resignada. esperó pacientemente el
19.ue re sonase en el r eloj de su \·ida de

,r,'i: con l'I ad,·enimientC' ,(1 trono de
·Austria de J osé I l ,nonan:a 1te ,cntimit·nto, ¡¡;1:11erosos ) amantes de la lihertad de iodos lo, pueblos. En esta
rpora dl' ,- n historia. iué la c,cuet_a
111i1s ilustre de la astu,ia y de la dc plrnnai.:ia t•n l·:nropa. Contió a la inli·lig:t n:i; .. lo qué . 11&lt;¡· pod1~ alc~nzar
l'i porkr de st;, lucr;-a: -~ac~1dcr el
"d ic1sn \'l'YO de I urq111a. \ mgun J)Ul'hln "u¡;n ;Joriiicar a su, héroes co1;1"
bta ~ingular \ac ibn a , u Jorge ka
r:ige11rgwir h héroe narin11al pür t·,1·c·l&lt;-nria. y deiiicado en el altar d_e la
patria srn ia como &lt;a1 único f?.1os ..
Su gran patrioti,1110. co1~0 la I~. he
,P el miJao-ro d.::, co11 1·crt1r el tirano
\lilns,h. et;:tpóstot mártir y rcdrntnr.
\1 ilo~ch . con la paz ,ienh', la no,talg-ia ti&lt;: ,u pa, ado y el pucho. sol,). lo
;,,.,trona e11 1839.
.
l .t' sucrdc \1 ilann :rima pod rida que
11 0 ,nnnre la Yirt ud que es amoral Y
mancha en ,;us ,irnc, la corona. que

~alir &lt;le ,11 rasa. el 1·r.. ·,:io1 d,:
J .nndrc s rlt-lw h:icl'r~e la, sig-11ic11tc·,
pr1·:.:m1tas:
,
.,
- ; .\ quié11C's 111c tm·ara ayudar ho) .
; :\ Jo, hclP-as o a los polaco,? ;_ ._\ los
~crvios o a Jo., rn,o,: ¿ .\ las nt~das
" a los ht:crianiw&lt;' ;_.\ los hcrnlos
II a los 11111erto,?
.
L' 11 día se pide para esto, Y otro
&lt;lia S&lt;: pide para aquéll(~S. \' ercladero,
1-jérritos iemeninos-lJ. 20 Y a ,·cces
2S.000 muchachas-acosan a 1~, transcu n tes. ofrecirn doles banderetas ~e
papel. flores de trapo o una especie
rtc ensalada que luego resulta s~r .. por
t·jempl o. la hierba de San__Patricio.
Para los hospitales militares ____ _
Para los niños abandonados- --- Para
la Cruz R oja__ __
.
Las muchachas suelen ser bonitas.
alegres. elegantes. tentadoras ___ 11uchachas bonitas, niños desamparados__ __ Guerra_ __ _ Ojos azules __ __
_. \ J

pa,a · a las de su c11aq11éxico hij o \ ji~ucl.
· Y. en estas horas supremas de desg-racía. Ser r ia. en que sus destinos yacen regido, por imbéciles monarcas.
yucln'. a sus ojos nuublados por lágri ma~ a su \1,ilosch en 1859. para que
su 110mbre glorioso sirviera de bandc·ra. y su pecho de escuelo a la zarpa sangrienta ele \leternich. que amenazaba desgarrar el corazón dcsYentt.rado de la Serl'Ía.
\lilosch. se restituye a su amada pa
tria pero cargado de aiios. achaques
1, dolores y deposita la corona CO)I
;nano temblorosa en las sienes depnlllidas de su estulto hijo \[igueL que
11 n sintiéndola segura en sus sien es.
arranca ele el las p;;ra entregarla srn
:;doria y sin honor al fatídico \fi!ano.
monarca en vilecido r degradado. q~1c
hizo 1111 feudo de su patria. y convirtió en yasallo, a sus des,·enturados
L'Olllpatriotas: hasta que 1111 clia. re sol-

!a

zas rnhias. pantcr rill a,; rro rclas-~-L.'n o ~e ejecuta. &lt;leposita su oboln
('11 el cepillo de la herc.nosa postul~nte. que le da las graC1as. acompan ~clas de una sonr is a. y sigue su cam ino con la satisfacción ele habe r hecho
una burna obra. En el ojal. bien ostrn~ible. apa recen la hierba la flor o
la bande rit a. Si otra chica se le acerra a uno. bastará enesiíarle la solapa.
Pero a \·eces no basta. A yeces se
rct.11en ,eis o siete chicas. que le
asaltan a uno. despojándole Yiolcntamentc de sus insign ias para colocar!c
otras . Y. realizada su hazaña. todav1a
ríen.
-Para los pobres polacos-excla111an.
Los pobres polacos pueden agradcrerle a Dios el que se trate de u~as
chicas bonitas. En fin. no emp~quet!zcamos nuestra generosidad atnbuyendola a pasiones vulgares. H e1;10~ ayu~

.

-

.,_ --.. -~-~

YÍÚ ,·cmler su cct ro y su corona.
hij o, el célebr e .\lejand ro, último
Ohronewich. y rá,tago de una raza
degenerada y decrép ita. que halló s11
mu erte trágica en brazos amoroso;;' de
la infortunada Draga rn 190J: ocupando et trono de Ser~1ia. Ped ro _Karageorgc1Yich. descenchente del gra.n
J orge. héroe nacional. que supo morir
al pie ele la enseña patria y desca1~sar
al lado de ~1·s adorados despoJOS :
mien tras que su recue rdo 1·i,·e en b
memoria de su pueblo.
..
Pnehlo pequeño por su extens10 n.
pero grande por st:s ,·_ir_tucies de amor '
a la libertad. a la Just1C1a y al traha¡o
iecundo \' redentor.
Qi.izá -los últimos ca ñonazos. q~1c
,uenen en las orillas del Danubto,
~enn las sah·as. que a11uncin1 al mun
do ri\·ilizad r,: ·'El despertar Je la
Cran Sen ia."
José Manuel BADA.

c•xceltncia. Y. al ~cguir nuc,tro camino. con el 1r~jc cubierto de ha n
dcra ,. ofrecemos el C'spectácu 1o de un
na,·ío empal'C·~arlo. ¿ Quién osará ahora oirecerno~ más bander itas?
Pues he aquí una nue\·a postulan te.
I•:, ta
no es la girl consabida. sin o
una r;,petahle señora.
- Otra banderita ___ Come along . ..
Se trata. indn dahlemente. de algt,na
gran dama. lady Ta l o la duquesa de
Cual. O tal vez sea una popular es
rritora inglesa. t\l día siguien te, el
Daily Mirror publica rá su retrato, sa~
cando de dudas a todo el mundo. y n
ialtará quien se arrepienta d_e haberla
dacio tan ~ólo rn par de pe111ques.
En ta última colecta popular se rc1
caudaron más de 5.000 libras. JiuJ
ho 1111 señor que por una rosa de tra~
po extendió 1111 _cheque ~l e ci~n.
Pero es preciso reumr mas. mu
cho más. :.\ {añana, las muchachas vol

"ª

------

�EL 1-f E:REDERO DÉL TRONO:DE,BAVIER.A

¡-l

•

Ultimo retrato del Príncipe de la Corona de Alem~nia.

verán a acosarnos en la calle, en el
' Anderground, en el restaurant, en el
teatro y hasta en las casas particula•res. Seguiremos aliviando el dolor humano, en la medida de nuestras fuerzas, porque el dolor humano. cua~do_
está representado por una flapper bien
reusi, enternece a todos los hombres.

Parece que la inmensa desolacrón
de la guerra debiera producir en nuestra sensibilidad mucho más efecto del
que produce la sonrisa de una chica
de diez y ocho años. Desgraciada o
afortunadamente, esa desolación está
lejos; y la chica está cerca, y para
preparar nuestro corazón a la ca ridad

hay que someterlo previamente a una
emoción de otro orden.
Y no hay moral que valga, porque
la moral sería peor. La moral sería
organizar colectas con curas protestan tes o con veteranos de la gnern
de Crimea.
Julio CAMBA.

..:'

Borró la lluvia los mil colores
Que hubo en su manto y en su do1el,
Y recordando tiempos mejores
Guarda amarillas y secas florts
De las verbenas del tiempo aquel.
El polvo cubre sus aureolas,
Las telarañas visten su faz,
Nadie a sus plantas riega amapolas,
Y ve la santa las calles solas,
La casa triste, la gente en paz.

Níveas cortinas, jaula11 doradas,
Tiestos azules . . . . ¡ no estáis aquf I

~~

¡ Pobre guiñapo que el aire enreda!

La vida pasa y el mundo rueda,
Y siempre hay algo que se nos queda
De tanto y tanto se nos vá.

Ya no hay macetas llenas de flores
Que convirtieran en un pensil
Azotehuelas y corredores ....
Ya no se escuchan frases de amores
Ni hay golondrinas del mes de Abril.
Frente a la casa la cruz cristiana
Del mismo templo donde rezo,
Las mismas misas de la mañana,
La misma torre con la campana
Que entre mis brazos la despertó.

¡ Oh, mundo ingrato, cuantos reveso¡
En tí he sufrido! la tempestad
Todos mis campos dejó sin mie1es ....
La niña duerme bajo cipreses,
Su sueño arrulla la eternidad.

A arrebatarlo nadie se atreve;
Sfrnbolo antiguo de gran piedad
Mira del tiempo la marcha breve,
Y cuando el aire lo empuja y mueve
Dice a los años: "pasad, pasad."

¡ Que amarga y mud·a lecci6n nos dá !

,,

En mi azarosa vida revuelta
Fuí de esta casa d'ueño y señor;
¿Do está la ninfa de crencha suelta,
De grandes ojos, blanca y esbelta
Que fué mi encanto, mi fé, mi amor?

Por muchos años, all{ prendido,
Unico adorno del tosco altar,
Flota un guiiiapo descolorido,
Piadosa ofrenda que no ha caído
De las des¡racias al hondo mar.

..

¡Todo ha pasado! ¡Todo ha caído!
Sólo en mi pecho queda la fé,
Como el guiñapo descolorido
Qué a la escultura flota prendido ...•
¡ Todo ha pa11de 1 ¡ Todo 11 fué I

.Pero q·1.1e amarga, profunda huella
Llevo en mi pecho . .. ¡ Cuán triste etsoy !_ __
La fé radiante como una estrella,
La casa alegre, la niña bella,
El perro amigo . ... ¿dónde están hoy?
¡ Oh, calle sola, vetusta casa I
¡ Angostas puertas ide aquel balcón!
Si todo muere, si todo pasa,
¿ Por qué esta fiebre que el pei::ho abrasa
No ha consumido mi corazón?

¡ Cuántas memorias tenéis guardadas I

Sobre la rota ventana antigua,
Con tosco alfeizar, con puerta oxi¡ua,
Que hácia la obscura calleja dá,
Pasmando al vulgo como estantigua
Tallada en piedra, la santa ettá.

ríos jefes de su Estado Mayor,

1

Tras esa virgen de oscura p1eC1ra
Que a nadie inspira santo fervor,
Todo el pasado surje y me arredra;
Escombros míos, yo soy Ja yedra;
¡ Nidos desiertos, yo fuí el amor!
Altas paredes desportilladas
Cuyos sillares sin musgo ví,

JUAN DE DIOS PEZA

... -~t'\i,~--=-~ t :··...;ui.}

~;.~ El Príncipe Ruperto en uni..Sn

:,1

Vetusta casa, mansión desierta,
Mírame sólo volviendo a tí ...•
Arrodillado beso tu puerta.
Creyendo loco que aquella muerta
Adentro espera pensando en mí.

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SRA. MERCEDES M. DE MOHENO

~

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Ml HIJA MARGOT
Tiene j(argot un niiio a t¡u1c11 adora,
que no nació entre lágri mas y males,
pues sA lo &lt;lió de cuelga una señora
&lt;¡ue lo ..:ompró de lance en Ycinte reales.

Que 110 las toma el niiío es cosa clara,
pero aquí la intención salYa tt11 abismo:
l\ f argot en ta 1 desaire no repara.
p1:es ella se las come y es lo mismo.

Ko hay un cariño igual ?. ese cariño
reflejo fiel de abnegación sincera,
pu es ni lo entiende ni lo paga el niño
que le dice "mamá" y es de madera.

jfargot junto a mi padre dulce y qttieta,
era siempre su encanto y ?u consuelo.
y yo ví alguna vez, frente a la nieta,
lágrimas en los ojos del abuelo.

Sin temor de que enferme o que se pierd a,
la madr e sabe de contento loca,.
que el niño si le tiran de una cuerda,
llora, abriend o los ojos y la boca.

"Estos juegos-me dijo,- causan frío
"no sé ni qué revelan ni qué indican,
''¡ hacen cosas los niños. hijo mío,
''que ni los grandes sabios las explican.

¡ Si la vierais en horas sosegada~
con qué ternura maternal lo viste,
y con qué mel ancólicas miradas
se fija en él cuando le juzga triste !

/"
1'¡ Cuánto Margot a la Yirtud promete í
l'Mira ___ _en su niño están sus ojos fijos ____ _
"¡ Avergüenza esta madre de jug uete
.'~ !os monstruos que olvidan a sus hijos !"

"¿Qué tienes-le pregunta,-niño mío?"
"¡ Más bonito que tú no habrá ninguno 1"'
"&gt;:o llores __ ___ ¿tienes hambre? ¿tienes frío?"
•·Duerme mientras te traigo el desayuno."

Y lo acuesta en su lecho allí. lo abriga,
pajo sus mismas sábn11as lo arrop:,
corre por h leche y por la

'.t

:\fie¡llras yq silencioso meditaba,
ñl,a rgot. que cuenta cuatro primaveras,
para dormir al niño lo arrullaba
como ;1rrujla11 las m11drrs Yerrladeras.

�Y majestuoso, fastuosamente il umina-

".
El Palacio Nacional de México, durante la noche memorable del 15 de Septiembre de 1910.

fl ~ríto.
Como se efect uó la c_eremoria del "Grito" de la Independencia en la noche del Centenario.
La Ciudad ele ~léxico. al llegar los
días de la celebración del Centenario.
se apresuró a presentarse ataviada para recibir dignamente la visita de los
representantes de los países amigos
de la República. y ofrecer un teatro
agradable a las ceremonias y festejos
dcl mes de Septiembre.
La decoración de la Capital de la
República fué dispuesta por el Gobiern o, Qne embelleció las calles, los
µarques r los edificios públicos; por
las casas de comercio, que procuraron
adornar de la mejor manera posible
las fachadas de sus edilicios, y por innumerables particulares. que con deseos patrióticos, repintaron sus ca~a~.
las iluminaron ampliamente y las eu,
bellecieron con banderas, flores y
otros atavíos.
En la Avenida de San l?rant.i,co.
qt:e cuenta con gran número de esta·
blecimientos comerciales y es, al mismo tiempo, arteria de· tráquea y lugar
de paseo, el adorno fné sobremanera
variado Y lujoso. Los mástiles !rico·
lores, que dejaban ondular airosas
banderolas Y lucían en su parte media un gran macetón rel'estido de
heno Y musgo, Y lleno de plantas Y
flores, comenzaban a levantarse allí
para seguir la A Yen ida Juárez Y el
Paseo de la Reforma, hasta el Bosque
de Chapultepec. En todas las esqui·
nas se entrecruzaban guías ele rosas
Y de focos eléctricos con pequeñas
banderas. que presentaban un con·
junto nriado de matices viYos Y alegre,'..
Era semejante el as;J~1..to de la
Al'enida del 5 de l\layo . ..ie la del
16 de Septiembre. de las :allc, qnc
convergen en la Plaza de la Constitución y de otras y otras que por su
situación Y su importancia son ca:,i
~ªa~i tF~~~:is~~s, como la Ai~:.itl.1 de
· Las banderas de todas b; naciones se izaban en lodos los edificios
y extendían a lo largo de los bakones,
ostentándose abullonadas o flotantes
y crut.i,ndm,c en •.,ia hcrn?o 0 a ron
fraternidad. entrelazados sus colores;
juntábase el escudu c,pa1fol. ti :=,,I
argentino, el crisarkr.i 1 nipú11, las
águilas rusas y los demás emblemas
de los países del Globo y el pabellón
mexicano, que dominaba en toda la
ciudad, desde los suntuosos palacios
del centro hasta las humildes casas

de los últimos barrios. ,\parecían a veces. colocados sobre el pintoresco fondo de las banderas, los retratos de
los principales caudillos e.le la Independencia. las fechas simbó'lcas de
1910, y las palabras Independencia,
Paz, Progreso y. sobre todo. la Libcrtad, el 1·ocahlo
que sign ilica
tanto para los pueblos que algo valen.
La ciudad. normalmente apacib'e,
t¡ue en los días corientes. fuera de
algt,nas calles céntricas. aparece recogida y quieta, principal'mente en
sus barrios, que todal'Ía t•i·ocan la
antigua vida colonial, se presentó des
de el lo. de Scµtiembre, animada de
una existcnci,t jnbilosa. como si el
amor (jlle rncendía todos los corazones se manifestara rn el má s franrn regocijo. De toda la República
traían los trenes, gente ansiosa de
agregar su entusiasmo a la alegría
de la ciudad. En las calles, en ¡05
hoteles, en las plazas, la muchedum
bre se agrupaba O circulaba densamente y pletórica de vida. Los museos y los establecimientos públicos
eran iusufi,ientes para contener a todos sus visitantes. - Las reliquias históricas y los monumentos de arte
de la ciudad recibieron el homenaje
de amor y de admiración qL:e los mexicanos indiscu tiblemente consenan
en su espíritu. para cuanto les hable
de Patria y de Belleza. y Ja rigorosa
existencia nacional se hizo igualmente patente ante la gal'arda estatua de
Cuauhtémoc, que, ,,n los salones de
Arte de la Acamedia Nacional, o ante
la 1·ieja campana del templo de Dolores que sintió temblar su bronce al
impulso de la mano de Hidalgo. o
ante las elegantes fachadas de los
más hermosos edificios de la Capital.
En los barrios alejados del centro.
la ornamentación fué menos vistosa
Y rica; pero la suntuosidad y la abur.
dancia quedaban allí substituidas por
un delicado sentimiooto patriótico y
una noble intención de contribuír al
éxito de los festejos nacionales.
Por la noche, el espectáculo era
aún más encantador. La ciudad se
enyo]vía en un manto de brocados
cintilantcs, de pedrerías que fulguraban como collares de esmeraldas, como sartas de diamantes. como hileras de rubíes: un Yerdadero manto de
luz, cuyas inmensas lenguas de fueo ascendian al cielo. eral si la ciu-

dad se consumier.a en un vasto incendio o consagrarla n una pira colasal el recuerdo de sus héroes. El corazón el la ciuc.lad, donde se alza
la Catedral, se iluminaba con claridad insuperable. como si los hombres
hubieran formado con sus débiles manos un n11e1·0 astro ri1·al del sol.
Viniendo de la calzada de I~ Reforma hácia el centro. se admiraba
primeramente el palacio de la Secretaría de Realciones, i'uminado de
una manera exquisita y original. Con
tubos de mercurio, dispuestos y ocultos de tal modo que solo daban luz
hácia las paredes del l\linisterio. se
logró µroducir un efecto fantástico,
t¡ue a distancia hacia creer en una
construcción forjada con una materia translúcida, fosforescente, hialina, que atravesara una luminosidad
1·aga y violada; de cerca, aquella luz,
que salía rectamente hácia el cielo,
rosando las paredes blancas, producía
la ilusión de surtidores invisible, que
virtieran mágicamente sus chorros
luminosos.
A lo largo de la A1·e11ida de San
Francisco. se caminaba como entre
dos murallas de fuego, y los infinitos
foqui'los que cruzaban sus guías en
las esquinas. formaba11 arcos con los
tres colores de la bandera de l\léxico, cuyos perfiles recortaban en perfecta claridad.
El eclifcio de la joyería ''La Perla,"
ostentaba una gran estrella. La estatua de la Libertad que remata la
magnífica construcción de "La Mexicana," aparecía envuelta en una briliante aureola. El adorno de la Droguería de Labadie era de arte nuevo.
La sedería "El Paje'' se hallaba recamacla de focos.
En la Plaza de la Constitución, se
admiraba en primer lugar la Catedral. visible. por su altura, desde casi todos los puntos de la ciudad, y
cuyas líneas de luz seguían todos los
detalles de las dos macizas torres
y de la cúpula y formaban t.n palacio de ensueño, sólido como una fortaleza y a la vez ligero, esbelto y
dotado de una gracia nueva por la
claridad que lo hacía destacarse en el
cielo negro: en tre las dos torres parecía suspendida en el aire una bandera
nacional de tamaiio gigantesco, formada de incontables foco~. Después
se veía el Palacio Nacional, sencillo

1 ·

•

do con mrm~rosas estrellas radiantes,
Y como ~111 ª Joya en:sastada en el centro, arriba del balcón Presidencial
la camapana de Dolores, entre un res'.
plandor. ardiente. El Palacio ).Junicipal hacia resaltar la belleza de su arquitectura antigua y la gracia frágil
de las columnas retorcidas ele su largo corredor.
. En _la A venida del 5 de ;.Iayo se distm?'~llan por el buen gusto y la profus1on de luz. el edificio de "La Mutua," el de los Ferrocarriles Nacionales y el de la Compaiiía Bancaria.
La casa de la Compañía de Luz
Eléctrica y Fuerza ).fotriz. en la esquina de las ,\venidas Isabel la Catól ica y del ~ de ;\lay~. ostfntaha
nn adorno lummoso, procltgo de colores y rematado por un escudo naciona I de grandes proporciones: en el
ce.ntro de la calle, la misma Compañía hizo colocar numerosos hilos con
focos eléctricos. que figuraban un
enorme dosel de trono. Desde el fondo de la Avenida. se descubría un
nuevo aspecto de h\ Catedral, de no
menor encanto qu.e el primero, visto
desde la Plaza de la Constitución.
En otro rumbo de la ciudad. el Edificio de Correos, tan admirado por sn
mérito arqnitectónico. fué iluminado
de tal modo, qne todos los detalles de
su constn:cción se acentuaban con líneas brillantes que parecían de llamas.
El Edificio del Consejo Superior
de Salubridad, los establecimientos de
educación, las casas que hospedaron
a los Representantes Extranjeros, todas las instituciones que dependen del
Gob ierno y numerosas casas particulares fueron iluminadas con positiva
profusión durante el mes de Septiembre: baste decir, para dar una
idea de la ('a11tidad ele luz wnsumida entonces, que se instalanrn cerca
de millón y medio de bujías eléctricas y que la energía que se gastó dura nte el mes. solo en los edificios
y c·stablecimientos del Gobierno asccmlió a ciento sesenta y ocho 111illo11cs de watts, aproximadamente.
Esa ilnminación de las avenidas, de
las calles y de los edificios fué, el
IS &lt;le Septiembre. mas espléndida que
nnnca. La claridad difundida era tanta, el derroche de luz asumió tales
proporciones. que l\Iéxico se antojaba una ciudad formada con infinitas
llamas. Desde las residencias ubicadas en las poblaciones que r,Pdean la
Capital, se percibía11 gigantescos fu lgores que iluminaban el cielo con un
resplan do r de colosal incendio; era
que las lámparas de arco y las incandescentes, multiplicadas en fastuo·
sa profusión sobre las 1·ías públicas.
fachadas. azoteas y torres. proyectaban sus deslurribrantes destellos hasta
el firmamento. La irradiación era tal.
que al surgir sus ráfagas del fondo
negro de la noche. semejaban el despertar de una aurora: y no s_olo e~plendía la luz con toda su 111tens1dada y difundía sus rayos por dondequiera, sino que derramaba st~ polvo
de fuego en múltiples coloraciones y
brillaba con todos sus tonos sobre la
obscuridad que cubría nuestro dilata·
do Valle.
La red espaciosa que formaban las
avenidas y calles de la ciudad. la or·
namentación de los edificios P.úblico,
y prindos. Ja coqueteria de las C?ns
trucciones modernas. la austeridad

Iluminación sugestiva de la Secretaría de, Relacioner. durante lar. fiestas
Inolvidables del Centenario de la Independenci::.
- -o- arquitectónica de las antiguas man11era plena por las roces de todos los
.siones coloniales, la grandeza y majes
ciudadanos presentes. De este modo,
tad de los monumentos 'patrios, toel mismo día, a igual hora y en idén do sr dc:stacaba con lineamientos ígtico acto. se ofrend.rn a la Patria las
ll\'OS drl marco sombrío del espacio
bendiciones de todos ,us hijos amany formaha11 un panorama de extraortes de la libertad y nistod ios de la
dinario encanto.
independencia y ese l'Ot&lt;• rnlectil'o
Este he rmoso ll-atro. donde había
externado con el mayor júbilo. dirtannido desarrollándose la serie dl'
do por la co,tumbre y consagrado por
fes tividades c11·1cas nacionales del
la tradici ón. es la nota mas significaCentenario. sobrepasó en belleza y
tiva y trascendente de los regocijos
esplendor a todo lo previsto, para dar
nacionales. la mas simbólica de nnes
lug-ar a la más original e impresionantras solemnidades.
te de aquéllas. o sea al que conmemoDurante el mes del Centenario. la
rú expre,amenle el Grito de Indecapital. ya que lo que en aquellos días
)l\'IHlencia dado por Hidalgo en Dolose conmemoraba. era precisamente el
res. la madrugada del día 16 de Sepgrito de libertad dacio por Hidalgo.
tiembre de 1810. Sin que sepamos a
cuyo aniversario constituía ya por la
ley la primera de nuestras fiestas napunto cierto el motivo, esta conmecionales y cuyo Centenario tenía que
moración se ha efectuado, desde haacrecer en grado sumo su significace muy largos aiios a las once de la
noche del 15 de Septiembre.
ción ·para los mexicanos.
Celébrase el ''Grito'' de manera
X o existe una sola población en toigual en todas partes, sah·o detalles
do el vasto territorio mexicano en
donde. aiio por añ o, no se verifique
de lugar y de forma. ~egún el punto
t al arto patriótico y significativo, que
en qne se l'erifica. En ;.léxico toma
no es otra cosa que el Ilimno de to,111 rclie1·e mayor por trntarse de la
primera ciudad de la República y porrios los labios y la plegaria de todas
ciuc está pre~idiclo por el Primer ::-.1alas almas por la libertad y la inde·
gistraclo ele la :\' ación quien, al propendencia de la Pat1 :a.
La ceremonia no necesita, para ser
nunciar las palabras consagradas. hagrande, esplendores de ornato ni magce sonar la campana que sirvió al Panificencia de lujo ; tiene majestad prodre Hidalgo para conl'Ocar a los pripia porque es emi1i.;ntemente popular
meros insurgentes y que se halla hoy
y pon¡ue su hcrmos11ra y su excelenarriba del balcón central del Palacio
cia estriban cu su misma sencillez.
X acional. en donde se suena una vez
En presencia · del pueblo la voz
al año, tocada por la mano del Premits artorizacla en ~ad;,. lugar, dcto~idente de la República.
n ;i a la Patria y a sus glorias e ins"El Grito," que simboliza el clamor
titL cioncs. y ese grito es repetido unáde un pueblo por su emancipación .
nimemente y confirmado de ttna mala lucha tremenda que dió vida a la
"T -

- -

------

�__..

-.,.

tal ocas ión devora a los mismos insde los. edificios, cuyo aspecto era restantes, fueron insuperables la noche
plandeciente y seductor.
Y en aquel conjunto en que la luz del 15 de septiembre de 1910, en que
y el color triunfaban, había un tema se trataba de conm emorar el Centenario de la procla mación de la Indereproducido por donde qu iera, un motivo resaltaba en todas par tes: las pa- pendencia con mayor solemnidad que
nunca.
labras Libertad, Independencia y ProLa muchedumbre, a medida que el
greso, que representaban el ideal supremo del pueblo, por el que ha lu- iempo se deslizaba y que la ansiedad
acrecía, se iba haciendo más y más
chado lo mismo en sus constantes ascompacta; la tropa se preparaba a renpiraciones, que en 5US fecundos aflos
dir en el h istórico momen to los honode trabajo.
res debidos al P , imer :Magistrado; los
Como en años anter iores, la digna
invitados a Palacio se agrupaban en
esposa del señor Presidente de la
los balcones del edificio; la mult itud
República, doña Ca1 men Romero Ruse estremecía, pronta a romper en un
bio de Díaz, ofrecía a la sociedad meclamor de entusiasmo y de júbilo desxicana una recepción en los salones
bordan te.
del Palacio N aciana!..
Faltaban solo momentos para que
Los Embajadores. lfoviados y Dedieran la sonce de la noche y la Nación en todas partes : en los paraj es legados Especiales; el Cuerpo Diploción entera vibraba poseída por un
habitualmente concurridos en los es- mático permanente; los altos funciomismo sentimiento de amor a la Patablecimientos mercantiles: en los cen- narios de la República, y las famitria.
lias
mas
distinguidas
se
hallaban
reutros de solaz y reunión en las plazas
De pronto, el seiíor Presiden te de
y plazuelas de los barrios. La corrien- nidas en los grandes salones de la
la República, empuñando la bandera
Presidencia.
que
ludan
su
espléndite ~en~ral del público convergía de la
nacional, apar eció e n el balcón cenpenfena al centro: pero no por esto do decorado y su magnífico mobilia- tral de Palacio, acompañado por el
rio bajo verdaderos torrentes de luz.
el trá,fico ~e peatones, carruajes y
señor V ice-Presidente, los señores
tranv1as deJaba de ser considerable en
El señor General Díaz y su distin- Secretarios de Estado y los señores
todos los rumbos. Llenaban el aire guida esposa recibían a la concurrenEmbaj adores. La hora tan deseada
el estrépito formado por los Yehícu- ci~. con su proverbial fineza. Los
sonó
en el reloj de Catedral, y el Selos, el bullicio de las turbas, los acormiembros de las Embajadas y 'Misioñor General Díaz, J efe del Su premo
des de las músicas. los cantos de los nes Especiaels y Perma nentes y de
Gobierno, caudillo del pueblo y pricomparsa~. el desfile marcial de los las Delegaciones y los diplomáticos
marinos extranjeros-que en grupos mexicanos se presentaban brillantemer ciudadano de J\Iéx ico. repicó la
numerosos discurr;an fraternizando mente 11niformaclos. y los altos funciosagrada esquila de Dolores, hizo oncon el pueblo y por él agasajados.- narios llegah,1n con valiosas condeco,dear el lábaro tantas veces salvado
las aclamaciones y los vivas de todos.
raciones: los Jefes v oficiales del Ejér
por é l mismo, y con voz sonora y
el estall ido de los rohetes y otros mil rito y de la armada Mexicanos y los de firme. en la que temblaba una viril
ru idos de aquel enorme.júbilo.
l;s extrajeros (]ue en )íéx ico se haemoción, pronunció las palabras soSe reflejaban y se coudensaban eu llaban aparecían vestidos de irran g-alemnes: ¡Viva la Independen cia! ¡Vila ciudad de México las explosiones la. v las señoras y señoritas llevaban
van los héroes de la Patria! ¡Viva la
patrióticas ele todas las deniás pobla- bellísimos toc;i,los. trajes del mejor
ciones &lt;le la República, y se perci- ¡rusto y ricas joyas de valor extraor- República! j V iva el pueblo mexicano!
Y la respuesta ~randiosa y unánime
bía aquí, en la Capital, con mayor in- dinario. Segur:1111Pnte el Palal'io Natensidad, el latido de aquella emoción
cional nunra había reunido tan luio- hrotó de todos los corazones v salió
que hizo Yibrar de igual modo el
sa y amplia representación de las Na- de todos los labios en un grito deorgan ismo entero de la Kació11 y que ciones más. cultas del )fundo y de
lirante, y numerosas bandas deiaron
pareció fundir en uno todos los co- nuestra mejor sociedad: porque no
oír las sonoras harmonías del H imno
razonefo mexicanos.
solo se rnrontraban pres1&gt;ntes EmbaN'acional y entr e los son idos marcia• De tiempo en tiempo rasgaba la ti· jadores. Ministros y Em·iados de los
les de las cornetas. el redoblar de los
paise~ con {lt1ienes 11 éxico c11ltivaba
niebla un enorme globo de ftrego que
tamhor es, el estall ido de cohetes Y
se desgranaba en las altura, y rega- relaciones amistosos ~ino i\l iembros
las detonaciones de las salvas. aquella
ba, en vistosa lluvia, destellos radian- ele oarl:imc11tos extrajeras: Oficiales
exclamación repercutió en el espacio
tes y florones de luz; grupos compac- de la~ :\íarinas de Naciones noder o-. y lo llenó como el voto supr emo de
sa~: Delegados de Colegios. Un ivertos de distintas cla~es cruzaban las
todo un pueblo libre.
sidades y centros docPntes de otros
avenidas, acreciendo el alboroto cor¡
Despué~. el regocijo sal ió del caupaíses: renresentantes de l:i más cons-.
su algarabía. y el concurso aumence de la Plaza y se desbordó por las
nicua intelectualidad mundial. y todas
taba a su tránsito por las calles y ave
calJes de la ciudad. recorrida en todos
nidas y se engrosaba al desmbocar en J;i~ familias mexicanas más esti111ahl&lt;·s. 'ran 1111111erosa concurrencia lle- sentidos por al multitud. que no cesó
la Plaza de la Constitución, que pronde atronar los aires con cantos, múto se vió invadida tan .completamente, naba por romplct o el dcpartame11to
s
icas, vivas y aclamaciones. en los
que se hizo imposible el paso por presidencial.
que palpitaba el alma popular, heella: no obstante, todo el mundo conPor lo que toca a la Plaza ele la
o::ha en los días de prueba con abnetinuaba dirigiéndose allá, porque allí
Con~titnción. ;i las diez de la noche
-rnciones y sacrificios sin cuento. y
había de efectuarse la ceremonia.
qo había en &lt;'lla, a pesar de ser tan
,Ietórica &lt;'11 la celebración del CenMillares de personas llenaban ya amplia un solo punto libre.
\ tenario. del noble orgul lo y la satisel vasto pa,ralelógramo, y toda vía saEl Orfeón Popular, en cuyos coros
facción suorema de quienes. cumplilían, de las calles que a el convergen, tomaron parte numeros hombres y
dos sus deber es de h ijos, esperan tran
otros millares de in&lt;livuduos en pinmujeres, entre éstas las alumnas de '
toresco conjunto, que atronaban el
la
Escuela ele Artes y Oficios, ejecutó
aire con el son ere s ilbatos. sonaias.
notables números musicales &lt;1Ue a·
cornetines, panderetas, bandolinas y
compañaron las bandas del Estado
mi,
vihuelas.
Mayor
y
de
Artillería;
a
esta
audición,
sig1
iificativa
de
las
fiestas
del
CenteEn le Plaza, las maravillas de luz
excedían a las de las calles y aveni- que deleitó al público, se unió el espec- nario, fué escrita hace cinco años por
das por la iluminación de los Palacios táculo de los fuegos artificiales. oue el D iputado J\Ianuel H . San Juan. Leyéndola en el destierro, revivimos
y de la Catedral, que parecían reful- formaban siempre el embeleso de las
gentes en el espacio, proyectando su multitudes populares y que en el Cen- tiempos mejores. y nos parece que la
tenario estuv ieron muy sorprendendestrucción de la Patria sólo ha siclaridad a una gran distanaia.
tes. como hechos exprofeso en Fran- do una horrenda pesadi~la. Sin emEn cada una de las boca-calles de las cia y México.
bargo. pronto nos convencemos de
avenidas que dan término en la PlaLa sensación intensa que año por que el triunfo de la barbarie ha sido
za, la perspectiva era prodijiosa, no
año experimentan los concurrentes al ·una realidad. y de oue todavía tene·
sólo por arcos luminosos distribuidos
"Grito'' en los momentos que IÓ premos que luchar mucho. par restaurar
con profusión en ellas, s ino por la i- ceden y en los breves instantes que
en México la. cultura.
luminaéión y adorno de las fachadas dura el acto, y la impaciencia que en

Patria. es la parte esencial de todas
las festividades: y por eso el pueblo
puso en ella todo su entusiasmo, la
noche luminosa y resonante en que
su libertad cumplió cien años.
Impulsada por noble entusiasmo y
traída por tal fiesta de luz y de color,
la multitud jovial y entusiasta dejó
los hogares J}ara recorrer las calles
y las avenidas: en·aqncl cuadro, que
convertía a ).[éxito en una enorme
ascua de oro, se notaba desde luego
la palpitación de la vida, el regocijo
seductor de la aleg-ría, el hálito caliente de la juventud, agitándose en
las ondas del mar popular que, sonoro y movedizo, iba irrundando rápidamente las venas y las arterias de la
ciudad. Había movimiento y anima-

l

r:::, ' .,: : : : : ~.: ·: ••:,

_ _ ._--==-ar-_ __

PAGINA FEMENINA
MENU
Sopa de pechuga,
1felones con .:rema,
Macarrgpes blanco!.,
Almendras tostadas,
Croquetas de atún,
Pollo en salsa de Champignon,
Aceitunas.
Espárragos en salsa tártara,
Frutas,
Dul~es,
Café,
Té,
San Antonio, Tex. Sept. 19 de 1915.
--0---

EXPLICACION DEL MENU.
Sopa de pechuga
Se pone a freír una cucharada grande de mantequilla en dos ajos m~cha cados y una rebanada grande de cebolla; se le' añaden la mitad de una
pechuga de galliná que ha sido molida de antemano con dos yemas de
huevo cocidas, sal pimienta y un poquito de mostaza fr.:ncesa; se le agrega el jugo de un tomate grande y
luego se le vá poniendo el caldo
en que se ha cocido la gallina, al
cual si se quiere se le puede haber
puesto un trozo de carne de cerdo,

otro de ternera y una tajada de jamón a fin de que salga un consomé
rico, se deja lhervir un buen rato
para. que se sazone y al tiempo de
servirse se pasa por una coladera; se
l~ pone la otra mitad de la pechuga
bien desmenuzada y si se quiere ador
narse bate la clara de un huevo hasta que quede muy seca. se le pone
sal y pimienta y se,. va colocando en
forma de chopitos sobre la sopa que
ha de estar ya se1 vida en la sopera.

- -()- MELONES CON CREMA.
Se bate bien un poco de crema con
azúcar granulada y luego se van llenando las mitades de melón y queda
1111 delicioso entremés.

MACARRONES

BLANCOS.

Después de bien ..:ocidos los macarrones se les añade queso de Parma
rayado y manteqoilla derretida, se
revuelve todo bien y se les pone otra
vez queso y mantequilla hasta que esto han de estar el\ el platón donde
han de servirse, el cual se coloca s0bre una olla de agua que esté hirviendo sobre la !umbro a fin de que no
se nfrí. Todo esto se puede hacer casi al tiempo de llevarse a la mesa.

CROQUETAS DE ATUN.
_ Se desmenuza el atún en pequenos fragm~ntos; se· torna una papa
grande cocida, lechuga tiernecita, tomate, cebolal y ~111.,1 pun tita de ajo;
todo esto debe 1r muy bien picado
Y sazonado con sal y pimienta; se
mezcla todo con el atún y se forman las croquetas que se revuelcan
en polvo de pan tostado y se echan
a freír en la mante&lt;..11 voltándolas con
cuidado para que 1, 0 se deshagan.
Estas se pueden sen·ir con una ensalada o bien con una salsa que se
prepara con mantequilla, leche y harina; se fríe la maJHequil la y se le
pone luego I ahar~.1a mezclada con
leche, se le añade s.ii, pimienta y jugo de limón al gu,to. Esta salsa no
ha de quedar espesa.

POLLO EN SALSA DE CHAMPIGNON.
Para preparar la salsa de Champignon se pone a freír un trozo de
mantequilla, se le agrega harina, lecJ1e, sal y nuez moscada; se bate
contínuamente para .¡ue todo se mezcle bien y luego se toman los honguitos más tiérnos de la lata y se echan
en la salsa junto con el agua de la
misma lata; se queda muy espesa se
le añade más leche, teniendo cuidado de que se mecle bien; se colocan en una fuente las piedas cocidas
del pollo-que puede ser muy bien el
que se empleó para la sopa-y se
van cubriendo con la salsa; se mete
al horno a fin de que se dore un poco y al llevarse a la mesa se adorna con los hongos restantes y con
rebanaditas de betabel y zanahoria.

ESPARRAGOS EN SALSA T AR.
TARA
Se colocan los espárragos en un
gran manojo sobre la fuente donde
se han de llevar a la mesa atándolos g raciosamente con un lazo de listón; luego se bañan las puntas con
la siguiente salsa:
Se pasan po r tamiz tres yemas de
huevos duros y se ,nezclan con dos
yemas crudas, añad ien do una cucharadita de polvo de l\tostaza, sal y pimienta; se espesa la salsa agitándola
sin cesar con una cuchara e incorporándole poco a poco aceite y vinagre y se termina agregándole unas
l'llcharadas de pepinos picados.

-

P ASTELE RIA Galletas de maicena

Ingredientes :1 libra de maicena.
6 huevos.
3 onzas de mantequilla.
3 onzas de azúca~
Se baten las yemas con la mantequi!la y el azúcar y luego que ya esté
bien batida esa mezcla se vá añadiendo poco a poco la maicena pasándola
por un cernidor; luego se amasa y se
,•an formando pequeños bollitos que
se colocan en una bandeja que haya
sido engrasada dt antemano y se
ponen al horno. que ha de estar a
fuego lento.
Las claras que sobran se pueden
utilizar haciendo turrón de almendras
...d.A... lo.A ..(1-1...,;e;

.n..t:".Q..,,.r'"'n..,2:1,,,u1.

�COCINA Y LITÉRATURÁ.
(Conclusi6n)

Los Jefes de la familia Madero
Conttmplados de repente producen la impresión de Don Quijote y Sancho Panza; pero fijándose bic:n en
ellos, se advierte que tienen más semejanza con el judío Shylock.

r~J..J.

D. ERNESTO MADERO
Ex-Ministro de Hacienda y Crédito Público y ......... .
¡Multimillonario.!

D. Rafael Hernández Madero.
Ex-Diputado limantourista Ex-Ministro de Fomento, Ex-Ministro de
Gobernación y .. . .. .
¡Millonario!

TOPIUOS DEL DIA
Una pec¡ueíía parti&lt;la de revolucionari?s no se conformó con atacar poblaciones indefensas, sino que llevó
su osadía durante la ~emana pasada,
hasta atacar un campamento norte·
ameri ca no. El combate que se originó tu,·o alguna duración y hubo mutrtos y heridos por ambos lados.
Kos hemos quedado estupefaclns
con la noticia.
Porque nos ¡1arccc·
que para tomar la ofensiva contra el
ejército de un a potencia de primer ur·
den, se requiere además de una gran
audacia, nn equipo guerrero comple
to. La guerra Europea nos ha demostrado que los pertrechos son el secreto del éxito en las batallas contemporán eas.
¿De dónde sacarían los rernluciona
ríos las armas, con que combatieron?
¿Con qué municiones habrán atacado
al poderoso ejército de esta Kación?
Porque en ~Iéxico. no hay fábricas
&lt;le armas ni de cartuchos.
X X X

Villa, castigado por las derrotas de
Celaya se había vuelto un poco consecuente y mansu rrón. Y pretendió
salir de la fé rula de Doroteo; pero
éste comp robó una vez más la exact itud del famoso refrán taurin o: los
toros muertos son los qne dan peores cornadas.
X

,,.
habría sido 111{1s elocuen te y má s justo,
si se hubiera limita.do a decir lo que
sigue:
··\' o tienen Uds. ,·ela en este entierro."
Y un memorial así redactado, habría
tenido además la ventaja ·de poderse
poner telegráficamente, sin traspasa r
la cuota mínima de tran smició11.

X X
X

Sabemos que tn uno de los harrins
más apartados de San Antonio, se está constru yendo una lujosa Sinagoga.
¿Tendrá algú n punto ele contacto esta
cons tru cció n, con la llegada de los
\ faclero después. de la derrota de Paredón?
X X X

Díez galeras, diez enorm es galeras
t ipográficas llenaron los Sros. Caler()
y F lores l\Iagón, con el famoos memorial dirijido a los Plenipotenciarios
Latinos.
¡Diez gale ras!
\' pensar que siete palabras hubieran bastado! El referido memorial

X

;

X

-La prensa diaria nos co munica
que el Gral. Scott, .J efe del Estado
~[ayor de los Estados Unidos de América, encantado ele -su última conferen cia con Pancho Villa. acaba de re·
petir la suei-te con ~ei mismísimo don
11 eriberto J3arrón.
¡Que lástima cjue no viva Ch ucho
el Roto I P orque con él serí a la tercera confere ncia.
X X X

\' uestro colega "La Prensa" publicó el 15 de Septiembre último, una
edición extraordinaria de cuarenta páginas dedicada a los héroes de la Independencia. J,'eJicitamos al colega
por tan brillante esfuerzo.

J\ merican, si no que se había prestado
a entrevistarme mediante pago especial y como un servicio a esa poderosa emp resa. que lo había solicitado
"a qu o'' por razón de hablar español.
-Pero-dijo en .:onclusión-ahora
110 hago reportazgos; me dedico a hacer versos para magazines !

-¿ '----- ----y como observase en mi semblante 1111 gesto mitad de asombro y mitad
de interrogación, agregó para explicar su pensamiento:
-Eso me resulta mucho más pro du ctivo !
Este se ncillo suceso acaso pudiera
se rvir para explica rle, mi querida tía,
el sabor de la literatura americaña.
Es cuestión de tendencias y del
"mock s faciendi." En la elaboración·
&lt;le un poema como en la fabricación
de "bisc uits'' hay completa identidad
d e móviles-ga nar dinero-y analo,
gía de procecl imientos-rapidez y b(·
rntura-, de manera qne no hay por
qu é sorprend('rsc de que en este País
una noYela y un cuadro. una e~trofa
y un chiste y una galleta de ~oda, t-!n·
¡.?;a n todos el mismísimo ;abar.
Y luego que tambiéu inlluyc el
facto r cantidad. Usted, que tan deficadas manos tiene para sazonar ciertas go!osinas, sabe hien que no es lo
mismo gu isa r ··a fuego manso'' para
dos ·o tres perso nas, que san~oc har
1111 puchero entre carreras y "ajigo'f:!·
nes" para toda una brigada.
·
, \quí. donde se come tan mal -que la
hora del ·'tuncheon" resulta una tortura digna de Torquemada. aquí, digo hay fábricas de "comidas hechas"
:.....como si dijeramos de '· ropa hecha."'
-que se encargan de a1imentar a ca ·
ble "dim e."' cualquiera puede consegu ir una lata de spaghetti, de "ejotes" frijoles con carn e de puerco.
l,e~f st ea k liam bit rgtéS-----&lt;· i qué se
yo!
J Iay casa. co mo la de H einz, que
explota t'l "secreto" de 57 fórmulas
distintas qne corresponden a . otros
tan tos brevaj es o platillos diferentes.
,
d
La cosa resulta sumamente como a,
para gent e$ que han hecho del hog~r
un a simple oficina de comer y_dorm1r.
Va usted al "grocery" o senc1llam~nte al tel éfono y mediante sus. diez
cc ntaYOS pide utsed---1--)º, I?nmero
que se le ocurre: resulta rnutil. deba·
tirsc en yacilaciones con motivo de
la elección clel gnisado, desde el. mo
mento en que todo sab_e lo m1sm•,;
los frijoles co n puerco lle~en el m1~mo gusto que los spagh~t.t1 Y los ch1·
charos con jamón no difieren de los
"ejotes" 0 del dulce de rui?arbo.
Tal es el cotidiano menu del 92 por
ciento de los americanos; y usted habrá de reconocer "vellis nollis," que
cuando se guisa para ~ama~a tropa!
no es lícito tener refmam1entos m
ex istenc ia de "gourmen."
.
Pues lo mismo sucede con la htera tura en cualquiera de _sus for~a~.
nove'ag, po('mas, o histona palpitante Y absurda de cinematógrafo. También para estos "guisados" como pa·
ra los de a diez centaYOS lata, hay
una serie de rece tas que explotan unos
cuan tos fabricantes.
y como los poemas, las novelas Y
las historias de "movi~g-pictur~"-fe·
lizmente acabadas gracias a la liberta·
ri; institución de la "National Boar~
of Ccnsors"-lambién se guisan aqu1
para un a mul titud enor11;~, donde no
abundan los ''gourmens, es natural
Que en el . cine como en la novela,

�frijol cs ''Boston Style," encuentre uno
mvariablemente el mismo sa borcito
el propio tufillo. el inven cible resa~
bio de fo nda americana.
Que digiera usted grata y iá..:i! mrnte esta ensalada de literatura y cocina, desea de todo corazón su muy
devoto sobrin o.
Querido MORENO.
- - · - O - - ...___ _

f ~ :-~ ,~MODAS DEL DIA~' - -==~' ~.'

~":-..--~~

RfVISTA M[XICANA

"Revista Mexicana"

SEMANARIO ILUSTRADO

®®®®$®*$®®®*®~®®®®®®~*®®®®*®

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo,

El próx imo número de nuestra publicación será tan interesante y sugesti vo como los anteriores.
Fn la portada, publicaremos una
fotograf:a ikminada de la estatua de

P. O. Box No. 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
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Pago adelantado
En Estados Unidos, México, Cuba y
Puerto Rico.

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X

El sub-marino inglés E 14, que ha
hecho tantas proezas en los Dardanelos, hace pocas semanas, después
de haber destruido varios cañoneros
y transportes militares turcos, encontró dos barcos de esa nacionalidad
llen os de pasajeros que huían de
Constantinopla. La tripulación y los
pasajeros se creían ya perd idos; pero el capitán del sub-marino se acer-

®

honrar la memona del ilustre mexicano ~
Don Justo Sierra.

1

Todo el material será selecto. El
número próximo será desde este punto de vista verdaderamente excepcional.
Los grabados en cobre serán tan

hermosos como los de los números anteriores.
Papel fino. tinta excelente, impreiión cuidadosa, 36 páginas.

¡TODO POR DIEZ CENTAVOS!

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La Página· literaria estará dedicada a

!®®®®®®®®®®®®®®®®®~··~

ADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No ~e devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a :
REVISTA MEXICANA.
P. O. Box No. 637
SAN ANTONIO, TEXAS.

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a

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®

En el resto del mundo
1 trimestre . . . . $ 2.00 oro americano
1 semestre . . . . " 3.50 "
"
1 año . . . . . . . . . . " 6.00 "
"

U~ matemático inglés ha aplicado
el calculo de las probabilidades a los
posibles peligros de una visita de los
Zeppel in es a Londres. Ha sacado en
conclusión, que hay tan sólo una probabilidad contra muchos centenares
de millones, de que caigan bombas
dos veces en el m ismo lugar. En consecuencia, la mejo1· manera de precaverse de daño, es guarecerse lo
más pronto posible en alguna casa
ya destruída, o simplemente en la escava_ción. que hubiese hecho un proyectil. S111 grande aplicación de las
matemáticas, ya d:ce ele antiguo el
pr_overb~o castellano que: "No hay cammo mas seguro .... "

gina editorial, cuento mexicano, tópicos del día, y comentarios de actualidad.

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1 mes . . . . . . 40 cts.
oro americano
l trimestre . . . . $ 1.00 "
"
1 semestre. . . . " 1.80 "
"
1 año . . . . . . . . . . " 3.50 "
,,
números sueltos 10 centavos oro americano.
·
números atrasados 20 centavos oro
americano.

TOPICOS UNIVERSALES
- (Conclusión).
sas ; pero bien podemos decir que cada corazón es una sepultura donde se
entierra una pena.

Crnuhtémoc en el Paseo de la Reforma. El Emperador azteca es el mejor símbolo de la defensa de la Patria.
Contendrá como siempre una pá-

Haga Ud., sus pedidos a REVISTA MEXICANA.

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"·

P. O. Box 637

San Antonio, Texas.

Treje de calle para Señora

có a los barcos y tranquilizó a los
que a su bordo estaban, diciénd o les
textualmente estas palabras, que figuran ya en un documento oficial auténtico: ".l\'osotros somos marinos de
Su Majestad Británica; es decir, pertenecemos a una ,1ación que lucha
unida a sus aliado,.. por la ci,·ilización y en contra de la barbarie. Como soldad os, combatimos contra sol·
dados: pero no hac~mos la guerra a
las mujeres, a los f¡iños o a los no
combatientes."
,
Los vap ores con tiiib aron su camino sin ser molestados . ..
BOLLOS DE LA REINA
Ingredientes:4 onzas de maice11a.
4 huevos.
4 onzas de azúcar.
Se baten las claras y las yemas separadamente y lu eg.., que estén bien
batidas se Je pone el azúcar, que

ha de ser granulada y ha de estar muy seca y se sigue batiendo
durante un buen rato; en seguida se
añaden la maicena y las yemas y se
mezcla todo sin batirlo ya; se pone
en los moldes que han de estar untados de mantequilla y luego se mete
al horno a fuego muy lento.
-

Impreso en los Talleres Ti pog-rá ficos de

TORTA RAPIDA -

Ingredientes :- •
3 tazas de hariiia.
1 hueyo.
1 Yz cucharaditas de polvo.
1 cucharada grande de manteca.
1 taza de azúcar.
La harina con el polvo se pasa por
el cernidor, luego ;e le agrega el
azúcar. la manteca y el huevo y se
amasa con leche hasta que quede la
mezcla un poco aguada.

712 Dolorosa Street

San Antonio, Texas.

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                    <text>REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Volumen to

Septiembre 26 de 1915.

Número 3.

�1,

REVISTA ME*ICANA
Semanario Ilustrado.
Año l.

San Antonio,_ Texas, Septiembre 26 de 1915.

·-·

••

Pagina Editorial.

·-·• •

¿QUIEN HABRA DE PONER FJN A LA REVOLUCION MEXICANA?
Escrito expresamente para. la "Revista Mexicana," por el .)octor David Cerna.
Elbert Hubbard, filósofo norte-america no, víctima de
un submarino alemán, en el desastre del "Lusitania," ha
expresado la verdad.
Nadie, absolutamente nadie, nos ha dicho que fué la
Revolución Francesa.
Paliemos examinar con todo detenirr.:ento una de las
mejores historias imparciales que se han escrito acerca de
aquella tragedia humana: la del grandilocuente scritor inglés, Tomás Carlyle.
La lectura reposada de esa magna obra nos vuela la
cabeza. Sentimos un mareo indescriptible al pensar tan sólo en ese extraordinario movimiento, en ese remolino evolutivo de heroica intoxicación.
Mas, no encontramos una explicación lógica, satisfactoria, convincente, del POR QUE de esa Revolución.
Observamos, sí, en el ambiente de esa monstruosa evolución económico-social: sospechas, odios, tiranías, temores, venganzas, sentimentalismos repugnantes, locos devaneo~.
En el desarrollo de la trágica lucha, por ejemplo, se daba de baja a un jefe porque nada hacía, y a su sucesor
se le llevaba a la guillotina porque se extraiimitaba en sus
actos, tratando de halagar, con ellos, a los directores del
movimientc.
Las asambleas políticas se reunían con 'harta frecuencia ;
tan pronto se disolvía una cuando otra quedaba organizada.
Pero ...... en ellas nada se convenía. El REINO DEL TERROR continuaba en su apogeo.
El 4 de Octubre de 1795 escuchóse un grito estridente,
grito que resonó furibundo al través de aquel ambiente envenenado, asfixiante: era el grito espantoso dado por cuarenta mil CIUDADANOS parisienses.
Nadie sabía lo que deseaba aquella multitud enloquecida ni esos cuarenta mil ciudadanos daban explicación algun~ de su conducta.
Aquello era nada, quizás ... ... O era tal vez que los
jefes revolucionarios intentaban apoderarse del mando supremo. Porque ellos insistían en que la grari CONVENCION NACIONAL fuera disuelta: ciertos individuos que a
ella pertenecían debían ser substituídos por otros.
Reuniórense los miembros de la CONVENCION, y desafiando 'el furor del populacho, sin que les preocupase la
tenebrosa idea de que sus cabezas podían rodar de un momento a otro al golpe implaca~le de la guil~otina. (pues nadie podía asegurar que no peligraba su ex1stenc1a~, se ?ecidieron a sostener la autoridad de que estaba investido
aquel Alto Cuerpo.
Los salones de la asamblea se encontraban exageradamente repletos de espeétadores. No sólo los lugares adecuados sino también las puertas, las ventanas, y hasta las partes 'salientes de las columnas interiores del edificio estaban ocupadas por excitados ciudadanos.
Trepado sobre la comiza de una de las c'o lumnas hallábase un joven militar, llamado Napoleón Bonaparte, silencioso, taciturno. inmóvil ; observaba con mirada penetrante los actos de aquella austera CONVENCION, en espe!~·
indudablemente de algo que pudiera serle de alguna utthidad práctica e~ su inseguro porvenir ; de algo que viniera
a cambiar la fa z de su inactiva, monótona existencia de soldado, así por él considerada en ":quellos mo~entos de t~ multuosa excitación en que todav1a nada seno se le hab1a

confiadc.
La CONVENCION deseaba conservar su autoridad s
prema, Y, por tanto, necesita.ha protegerse a todo tran
Apelóse aJ General Jacobino Barras como el único que p
fü¡_,. salvarla de Jas garras de los amotinados.
Barras había sofocado ya con éxito las intenlonas
los insurrectos desalmados, y de él se esperaba que pudi
ra verificarlo de nuevo.
Al llamado intempestivo de la CONVENCION, B
rras, que presente se encontraba, palideció notablement
la responsabilidad que se le echaba encima por aquel! Al
Cuerpc:, era tremenda.
Comprendía Barras que, en esos momentos de verd
&lt;lera prueba, para someter con éxito a la multitud desenfr
nada, era necesario que el Jefe de las operaciones se v
viese ciego y sordo a todo acto de compasión contra l
alzados.
Considerándose é:asi impotente para llevar a efecto
maña empresa, Barras se puso en pié, y, echando una
rada escudriñadora a su alrededor, como quien busca
algo de que asirse para salir ileso de una angustiosa sit
ción, situación que, de otra suerte, le llevaría al fracaso, o
servó, altamente conmovido, que la CONVENCION es
raba ansiosa escuchar palabras de aliento de los labios de
SALVADOR, pues así se le consideraba en aquellos sole
nes instantes, instantes de vida o de muerte para la nació
Horrible, a la verdad, era la lucha interior que sosten
el célebre jefe militar. Mas quiso la suerte, la casualidad
vez, que Barras descubriera la presencia de la forma di
nuta del mayor de artillería (Bonaparte) ocupando, co
queda dicho, la corniza de una de las columnas interior
qel edificio en que se celebraba la solemnísima reunión p
l'hica de cuyas deliberaciones dependía el porvenir de Fra
ci~.
Ya Barras sabía quién era aquel individuo, joven, de b
ja estatura, y cara de bronce, y que con éxito tan brillan
había dirigido la artillería en el sitio de Toulón.
Barras, en un momento de verdadera inspiración, al
su diestra, y dirigiéndose hacia el joven oficial, con voz
brante y de entusiasmo lleno, exclamó, sin vacilar: "¡A
allí tenéis al hombre que ha de salvaros!"
El joven artillero fué, por ruidosa aclamación, nombr
tlo jefe de las fuerzas de la ciudad.
Bonaparte bajó de su periquera, sin pronunciar palal&gt;
alguna, y empleó como media hora para cerciorarse de
los solddos estaban a favor o en contra de la plebe enf
recida, y, por fin, aceptó el encargo.
Al siguiente día los revoltosos rodearon las Tullerí
al grito de LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDA
Los terroristas exhortaban a los soldados a que dep
sieran las armas : insultaban, reían, maldecían y cantab
alternativament&lt;.'.
Como siempre, las mujeres marchaban a la vanguard
tle los pronunciados.
París reconocía el derecho divino de la insurrección.
¿Quién habría de atreverse a hacer fuego sobre aquel
multitud desenfrenada, cegada por la idea de que en sus a
tos de violencia tan sólo hacía uso de un sublime privil
gio popular ?
.
Sin vacilación alguna atrevióse a hacerlo el Joven may
de artillería. Dió las órden de ataque, e inme:liatamente 1
cañones, emplazados en las principales avenidas, comenz
ron a vomitar nutrido fuego, sembrando la muerte por t

�·--...:..:.. · -·

.r

partes, y pr~duciendo el pánico correspondiente.
Los proyectiles derrumbaban muros destruían edificios
¡al ~!avés de puertas y ventanas aquell~s elementos de des~
~cc1on llegaron a penetrar en uno de los templos de la
~da~, en donde, s~ había reconcentr~do el pop.:lacho enrec1do como su ultimo baluarte de resistencia..
El boml:ardeo había corr.enzado a las cuatro de la tarPara las seis, con excepción de los soldados victorios, no quedaba cna sola alma en las calles de París.
Y así vencida, la insurrecta Capital del mundo adopt·5
Ir somet~rse incondicionalmente al imperio de la Ley.
Despues de este notable hecho de armas, notable por
final resultado, Napoleén recibió de la CONVENCION
nombramiento de General del Interior.
Desde aquellos instantes sup;emos la Revolilción FranFé'. quedó registrada en las páginas de la h:storia tan sócomo un suceso extraordinario de pasados tiempos.

I

X

X

X

¡ C11ién pi.:diera contar otro tanto con respecto a los susos sangrientos que hoy se verifican en nuestro infornado país!
¿Y quién ¡:odrá at1everse a tachar de imposib·e el heo de que de tna CONVENCION NACIONAL formal ornizada m~IJiante ~n esfuerzo supremo de los mexicanos,
rja 11n Napo'.eón capaz de reduc·r al orden a los desalmados
pe: poner fin a lé'. Revobc:ón?

¿Nos deddiremos los mexicanos, SIN EL AUXILIO DE
ELEMENTO EXTRA~O ALGCNO, desafiando el. iuror
público, y sin oue nos preocupe la tenebrosa idea de q1.1e
n~estraf. vidar. corren peligro ante el ciego salvajismo de los
revolucionarios, a organizar una CONVENCION :;emejante
"· la de 1795 en Francia?
.... ¿ O es tal la división en el elemento de orden del pueb~o
mexicano. hoy d·seminado por todas parte!', fuera del pa1s,
que no sea posible ya deponer ambiciones personales para
salvar a l&lt;'. patria agonizante?
¿ Estamos los mexicanos enteramente desprovistos d_e
todo valor civil? ¿ Hemos olvidado por completo los s1.1bhmer. ejemplos de nuestros antepasados?
¿ H áns«t acabado los hombres de corazón que salven a la
Repúbli.ca.1
¿No hay ya individuos de hierro q:ie, res1:eltos a cumpl'r con el más alto de sus deberes cívicos, "TENGAN ESTA SUPREMA VIRTUD: SABER QUEMAR. LAS NAVE&amp;?''
¿No hay ya Cuauhtémocs entre nosotros, dispuestos a sacrificarlo todo, a ceder la existencia misma por que perdure nuestra naciona,idad?
¿ O acaso hemos perdido ya los mex:canos toda noción
de verdadero patriotismo?
San Antonio, Texas, Septiem:ire 21 de 1915.

---x--·

~un es tíempo be salbar a la Jatría •
En los act,alcs días de angustia para la Patria, la mer glorificación para los caudillos de m;estra Independen1, será exteriorizar el sentir de todos los mexicanos y conbuír a formal y orientar la opin•5n pública q:.:e haya Je
cauzar el esfuerzo de todos nosotros en la patriótica lar de salvación nacional, y sin omitir la más vehemente
1nifestación de gratitud para los que sacrificaron Sil vida
ra crear nuestra nacionalidad y la más solemne protesta
q •·e en todo tiempo y a través de las circunstancias más
agas, sabremos cumplir con el deber fundamental q ce la
tria nos impone de salvar sus instit!:ciones, detengámo.
s Ln momento a consitlerar las verdaderas causas que aámtan nuestra tragedia nacional.
México, un pueblo pródigo en r;quezas naturales, te~ que despertar la codicia insacia.:ile e insaciada de los traantu sin patria, de los próceres, mercaderes judíos. Pe,
México, joven y brioso, por Sil espíritu generoso y pa ·
ota y por sus condiciones geográficas, era inconquistable.
fa, pues, preciso, debilitarlo. El oro, que gobierna a los es1istas norte-americanos, comienza a desarrollar una políf engañosa y sut!I, disfrazada _con reiteradas ma_nifestaciolil de sincera amistad, de desmteresada fraterm~ad, para
plotar en su provecho todas nuestras ambiciones, nuestra
nfiada ignorancia: comienza a acentuar nuestras divi~io~. a atizar nuestros rencores, a fomentar nuestros odios,
,encender n:: estras pasiones y, malvados o engañados,
~scados y ciegos, una buena parte de los mexicanos, relmando el título de héroes y libertadores, se ha entrega! a i:na labor de destrucción y matanza fratricida, que ameza acabar con m:estra nacionalidad, convirtiendo a Mé·o, de pueb!o inconquistable, en pueblo dé:iil y hambriena pi:nto de someterse a las huestes inermes de la Cruz
ja Americana.
Aun es tiempo ; México acn palpita lleno de vUa. La
vulsión arrasadora Je que es víctima, es transitoria. Es
desencadenamiento de diversa, fuerzas de orden político,
~nómico y social qt:e han roto el valladar que las encauba y obran actualmente con violencia incontrastable d~s;ljando todas nuestras instituciones. Pero esas fuerzas t_1~P por ley universal e ineluj ible, q .:ie buscar su equ1hl~ y producir como r..:sultante, el imperio de la justicia,
e única en que pueden sc stentarse las instituciones socia- .
y m estra labor no debe ser otra que la de abreviar la
secución de ese equilibrio, antes q i.1 e la visible i{[lpaciende intereses extraños, se encargue de imponerlo con
pleta mengua de n1.1estra dignidad.
No es tiempo ahora de formular requisitor;as. Es la hosuprema de la concordia. Conocidas las causas de nuesl disolución nacional y la necesidad ingente que tenemos
apagar en plazo perentorio, !~ hoguera en q lle se. c.onsun nuestras riquezas materiales, nuestras trad1c1ones,
stra soberanía no creo que ningún programa de recons~cción nacional ' pueda cristalizar en exclusivistas a_mbiciode bandería política, ni en esa labor de acusac1one~ y
injurias que a diario se cruzan los bandos contend1.e~conifocto de los que están consagrados a escnb1r

l

¡

LIC. SALOME

BOTELLO

nuestras divisiones, en vez de laborar por la uniSn y fomentar nuestras virtudes cívicas.
No. Es la hora suprema de la concorfüa. Depongamos
nuestros odios, aplaquemos nuestras iras, serenemos nuestras conciencias. Descorramos un espeso y piadoso velo de
olvido sobre todos nuestros errores políticos, pospongamos
ante el enemigo común que a todos nos amenaza, nllestras
desavenencias personales o de grupo, y apresuremos la implantación de la justicia que depure responsabilidades, para que la unii&gt;n sea posible y perdurable y pred iquemos la
concordia y hagamos un último llamamietno al patriotismo tradicional de los mexicanos. Los que lo desoigan constituirán la fa lange de los inadaptables, de los ambiciosos,
de los corrompidos y de los defiintiva y ejec1.1toriamente
traidores. Y deslin\1ados los campos, localizada la contienda, aprestémonos a la lucha con amor y con fe inquebrantables que la Patria estará con nosotros ; pues que ella no
puede encarnar en las extraviadas aspiraciones de unos cuan-

-

-

CLAUSULAS DE ORO FRAG'.\rENTOS DE

ÜISCl'KSOS DE

Dn.

J e sTO SIERRA

-

. (Trozos brillantes del Discurso
maugur~I del Congreso Pedagógico
pronunciado el 13 de Septiem bre de

1910.)

Para coronar esa obra e{li1ca th a
9ue. comprendéi.s bie~ ... que segu ís por
mst~nto,. . pero mtens1ttca r¿i.; y ,i,temati7:ar~)S por obediencia a vuestra
conv1cc1on y por acatamiento a la ley ·
para rodearla de una aureola de luz'.
elevad en el niño al hombre in terior
en un perpetuo s1:rs11111 corda hacia la
Patria: el la junta las tumbas y las
cunas, los dolores y las i ,m·s, J,1~
amor.es y las espinas, los altar es y
los talamos, los recuerd os y los idcal~s; ella, que es por sortil egio del
h~mpo, nuestra madre y nuestra hij a
_;\ ll¡ vez, debe sumarse a toda s nu estras creencias. a tódos nuest ros deberes, a todas nuestras fatigas. a todos nu~.stros trit.nfos. Ella, su si mple
evocac1011. posee ese magnetism o milagT?so que, en la hora en que no predomman en nosotros las pasiones malas. realiza la conco rdia cív ica. la
unión de las almas en 1111 mismo s entimiento ele consagración hacia un fin
q~1e no es un interés, ni una ven taj a,
111 un provecho; que su ele ser lo co ntrario de todo esto, y por ello es un
sentimiento religioso. una su g estión
divina de la forma en qu e el humanitarism o ( porque adorar a la Patria es
realizar en un fragmento concreto de
humanidad el abstracto amor al ge·
nero humano), la forma en que el
humanitarismo puede llegar a sant ificar la guerra y la muerte, la fo rma
más altruista del egoísmo.
Cultivad con amor, con piedad in,
tima y proft:nda este sentimien to en
el niño; no intentéis di finirlo para
ellos; procurad hacersel os sen tir, y,
para ello, sentidlo vosotros mism os
hondamente; no el amor a la Patria
que borboll onea en frases fan fo rronas.
en od ios que ocu:tan rencores de envidia o literatura de agitació n y de
intoxicación sin sinceridad y sin hcr o'ísmo. X o, nosot1"0S ad oramos a la
Patria como adoramos a nuestras madris, por un deber, por un amor: s in
consentir que se discuta. E stad s egu'ros de que nada tenemos que temer del porvenir si la escuela cumple su misión ; y cuand o se os hable
en , lamentaciones furibund as del peligro que pudiera amenazar a nuest ra
nacionalidad, seguid el consejo de
León Gambetta, pensad, pensad en
ello siempre ; pero no habléis de ell o
nunca.
X X

X

Lá religión tle la P atria basta a la
escuela ; puede no bastar y de hecho
no basta al hombre : pero a la escuela
sí. ,Nosotros somos no por espíritu
sectario, no por bandería política, sin o
constitucionalmente y por patri otismo y por moralidad , nosotros somos
laicos, laica es nuestra ley y laico
nuestro espiritu: los mismos que 1,inchan la ,·oz pa ra predicaros odios de
raza, alzan un gran clamor contra la
escuela sin Dios. Cristiana mente e,to es una blasfemia, porque Dios está
en todas partes; pero si Jo que se
quiere hacer creer a los ignar os. es
que la escuela del E stado, que ll eva
la neutralidad hasta vedarse,

El Maestro Justo Sierra
mús simple profes ión de fe. :itaca las
creencias de alguno y se declara atea ,
entonces opondremos a este reproche
el más absoluto mentí,. Si la esencia
laica no es de ,·eras Jl eutral resulta
una cala midacl nacional : ,i los encargados ele cuidarla y ,·igilarla no impedimos la más le,·e ialta de rcspdo a
la, creencias ele los niños, no cu mplimos con nuestro deber, y como somos responsahles por el'o, dcbemo,
ser castigados. Porque la escr.ela la ico no solo lo es porque, formando
parte con st itutiva ele! Estado, tiene
que , i, ir dentro del principio de la
libertad de conciencia. que es un do~ ma político. ,i no que por ,u carack r esencialmente cclucativo debe ser
laica: imprimir en el espíritu de cada niño el hábito ele respetar la creencia del otro, arraigar en él hasta en
el subsuelo ele la conciencia. permít1seme la frase, el hábito de la tolcrans ca ·i du ·ar!

·:;;;

ra' mente porq ue es hacerl o el hombre ideal el hombre social ,en toda
la fue rza de la expresió n.
Os aseg uro que si procuráis que el
n iii o nrneva su cuerpo armónicap1cn·
te. resp irando el aire puro y absorbien do la salud del so l y la alegrra del
agua : que si ponéis en sus man os los
ins tru mentos del trabajo manu al y los
lápices de colores, qt:e son las len·guas infantiles de esa otra habla v;va
que es el dibujo, para educar en el
los ojos y las manos y . al t ravés de
ellos. la facultad creadora de la intelige11cia y la necesidad del orclc1i en
la acción : que si sabeis ponerl os en
contacto íntimo con las cosa s, para
que ellas sean sus maestra s y la naturaleza entera su director a: si de la
corriente de la v ida cotidiana sabéis
extraer las ense ii anzas del respetü
mutuo y de la necesidad del
para poder vivir y dejar. vivir

-~""-"L&lt;a....-W

�r1~. ,:=o,odóo,
·, 1

.... - ~ .;i,,..

J, p;,d,d.

paso ele lo más a lo menos complejo, es innegable.
Sobre esta serie científica que info~ma el plan de nuestra enseñanza
secundaria, "la serie de ciencias abstractas" que apellida Augusto Comte
está e&lt;lifcacla el de las enseitai!rn;
su¡&gt;eriores profesionales que ':!l Est:ido expen~a y sostiene con un cuanto esplendor puede, no porque se crea
con la misión de proporcionar carreras gratuitas a individuos que han podido alcanzar ese tercer o enarto grado ele la selección, sino porque juzga
necesario al bien ele todos que haya
buenos abogados, buenos médicos
ingenieros y arquitectos· cree así !~
exig.en la paz social, la ;alud social y
la nc1ueza y el decoro sociales satisfaciendo necesidades de prim~ra importancia. Sobre estas enseiianzas
fundamos la Escuela de Altos Estudi?s; allí, la selección llega a su térm1110; alli hay una división amplísima
de enseñanzas; allí habrá una distribución cada vez más vasta de elemen tos de trabajo; allí convocaremos
a• compás de nuestras posibilidades:
a los príncipes de las ciencias y letras humanas. porque deseamos que
los que resulten mejor preparados por
nues tro régimen &lt;le educación nacional. pt:eclan escuchar las YOces mejor prestigiadas en el mundo sabio
las qur vienen ele más alto, las tJllL'.
van más lejos: no sólo las que producen efímeras emociones, sino las
()lle_ inician, las que alientan, l.t3 que
rc,telan. las que crean. Esas se oirán
un día en nuestra Escuela; ellas difundirán el amor a la ciencia, am0r
divino, por lo sereno y puro, qt,c
funda idealidades como el arn0r terrestre funda humanidades.
:N'ucstra ambición sería que en esa
Escuela, que es el peldaño rnás :..!to
del edificio t:niversitario, pnest•) así
para descubrir en el saber los h·1rizontes más dilatados, más abiertos.
como esos que sólo desde las cimas
excelsas del planeta pueden contem ·
piarse: nuestra ambición sería que
en esa Escuela se enseñase a investigar y a t&gt;cnsar, imestigan&lt;lo y p,:11sanclo, y que la substancia de la investigación . y el pensamiento no se
cristalizase en ideas dentro de las almas, sino que esas ideas constituyesen dinamismos perennemei,tc tr,·.duciblcs en enseñanza y aci:iún, que
sólo asi las ideas pueden llamar,;c
fuerzas: 110 4,iisiframos ver nunca en
ellas torres ele marfil. ni vida contemplativa. ni arrobamiento,; en b11,,,a
del ''mediador plástico''; c.,·J ¡rn:·d~

como decían los antiguos, la piedad
para la Patria, habréis realizado la
obra magna, la formación de un hombre. y la República podrft tener plena co nfianza en su destino.

--o--

¡
•

Colegas: mi bienvenida en estos
sagrados días tiene que estar hondamente subrayada por un sentimiento ele confianza invencible en el buen
suceso ele vuestra empresa; tened ánimo, tengámoslo tocios; para ello, meditad en la gigantesca lección e&lt;lucativa que nos clan los recuerdos ele 18!.0.
Pensad en lo estupendo de la aventura
por nuestros padres acometida; pc11sad que la Patria por quién iban a
combatir estaba sólo en sus almas.
era un ideal; pensad como la reaiizaron poniendo en él una fe inmensa
y sellada su fe con su pasión y su
vida. Sigamos ese divino ejemplo;
no ,·eamos la magnitud del intento.
sino para proporcionar a él el esfuerzo ele nuestra voluntad, la intensidad
de nue5tra fe en la Patria. Ya lo
veis, surgió viva ele la ~angre y ~;
la muerte de nuestros herucs; 5nrgio
grande de nuestras desdichas e infortunios de pueblo libre; sea así con
la escuela, que es la prenda augusta
de la moralidad de la República. Ved
todo esto encarnado en un sím1)olo
viviente· en estos días ele septiembre
nuestra ' bandera, ya fuigure en la
diestra siempre viril y firme del gran
octogenario, ya flamée :ti fr:!:1tc del
Ejército ~acional en manos del gen
ti! y arrogante Colegio ~~il_itar. ya. la
haga vibrar como un Jtron de Juventud el entusiasmo reconfortante
de nuestras escuelas juveniles, o ya
parezca subir al ciclo en el aleluF
infinito de los cantos ele los nmos
siempre expresa lo mismo, . es. la mis·
ma frase, rs el mismo sentimiento, e~
nuestra historia condensada en una
forma material y poética, es nuestr,
historia que nos enseña el orgull? pot
el pasado que se suma en glona. la
coniianza en el presente que se rtsume en esfuerzo recompens~do ¡Jor
la confianza en nuestro destmo, que
se resume en un credo, en .uno &lt;le
esos credos por los que se vive, por
los qne se muere.
X X X

F.I primer resultado se rÍL una dumitad de
plicadón ele la Patria.
l0s hahitantes de la Repubhca. y me
r1u edo corto, ignora lo que es se~ m~xicano. no participa de la conciencia
nacional· el ais'amiento, la miseria
de 'las n;cesidades y de los medios de
vida; el predominio de la. superstición y del alcoholismo privan a un
inm enso grupo de nuestros conciudadanos en teoría de t odo contacto con
el alma nacional. Es preciso, pero ingente,.perp urgentemente preciso, que
. a la vuelta ele dos generaciones este
estado de cosas se haya modificado
profundamente. Es verclac) que hac.e
muy poco, que ahora mismo qu izás, en graneles nacwnes cult_as existe
el mismo problema: E n Ru sia en Irlanda, en Italia, en España, en la península halcánica: pero es más premioso entre nosotros, más trágico; a
la vera de un organismo que crece
en volumen y en fuerza hasta la .hipertr~fia nosotros tenemos la vital

1:ª .

1·

1

l!.:O'.J3!.J"\'""

Desfile imponente de doctores en el día en que se
fundó la Universid!l.d Nacional.
pocos e!emen tos de crecimientos recibimos de fuera, necesitamos a toci o
trance crecer dentro para el exterior,
y lo demás nos será dacio por añadidura. Pues bien, ¡ gobiernos y sociedades mexicanas!, salgamos al paso de etsa formidable ex igencia de
nuestra Historia, de 111:estra Sociología. en suma: con nuestras escuelas
abramos por dondequiera estas Yentanas al aire exterior, al aire de la
Patria al aire de la civilización humana:' mas no perdamos ni un día, ni
una hora. Cometemos crímenes de
lesa nación cada vez que retardamos
esta labor santa de unión, ele mexicaniza'ción, de redención ele almas. de
salvamento ele la República. Y no
son estas yan:ts ensoñaciones; el progrcsita Jefe Político del Territorio
de Tepic, secundando una mira clire~ta, un empeño personal del Presidente de la República, se ha propuesto por medio de la escuela. arranca'r del estado apenas social en que
vegetan. a los habitantes más. refractarios a la cultura de nuestra sierra de
Alica; los rcsu'.taclos &lt;le esta empresa apuntan ya; pronto al e.staclo. s~lvaje habrá sucedido otro !)len &lt;listmto. ¡ Y pensad que es preferible esta
especie de anexió!l ele un mundo de
almas, que la ele 1111 fragmento ele
nación conquistada!
Hagámoslo así, pt:es. maestros;
pongamos en ello tocio el entus iasm.o
que conmunica el contacto con los 111ños, que impacienta a veces, n11e a veces hace sufrir. pero que sa .. .;;a el espíritu y lo t0nifica y reconforta; harrámoslo como quién va al campo ele
batalla a la lucha por la Religión Y
por la Patria- pro aris et foc is-:. la
religión del mej oram iento humano mfundicla hasta en la médula &lt;le los que
la ignoran; la religión ele la ~atria, la
que hoy proclamamos en h1mn_?s al
pie de las efigies ele nuestros heroes,
en las tumbas ele nuestros padres conYertidos en aras. en rededor de n uestra bandera. émula del iris de nuest.ro
cielo, que ayer flameaba en los oros
de las mañanas otoñales, rodeadas
de yoces de niños orando por la unión
y por la paz. como coros angélicos
que saludan con hosannas la llegada

(Períodos elocuentes del magistral
discurso pronunciado en el momento
tle funda rse la Universidad \lacional).

--o-La Universidad está encargada de
la educación nacional en sus medios
superiores e ideales; es la cima en que
brota la fuente, clara como el cristal
ele la fuente horaciana, que baja a regar las plantas germinadas en el terruño nacional y sube en el ánima del
pueblo por alta que éste la tenga
pues ta. En tanto todo aquello que
forma parte de disciplinas co ncretas
r utilitarias ligadas con el desenvolYimiento ele necesidades de c¡ue depende en parte la vida actual del Estado, como las enseña nzas comerciales
e industriales, materia de futuras uniycrsiclades; t0do lo que es necesario
proteger perseverantemente en el orden económico, por lo tenue de la
ambiencia en que evoluciona exige la
creación temporal ele medios facticios
f ivorables a esa evoulción que tene111os por indispensable a la cultura r.ac1onal-me refiero a las enseñ:rnzas
e,~éticas-, que en nuestro :,l;rn pe dagógico en su situación ac tu i l 1am ·
bién en la íntima dependencia del 1·:stado.
Así, pues. La Unive rsidad nueva crgan izará s1: selección en los elementns
que la escuela primaria envíe a la
secunda ria; pero ya aquí los hará suyos, los acendrará en los fu~rtes crisoles, de donde extraerá al fm el oro
que en medallas grabadas co n las
armas nacionales pondrá en circulación. Esa enseñanza secu ndaria, está
organ iza da. aquí y en casi toda la República con una doble serie de enseñanzas que se suceden preparán4ose
unas a otras. ta nto en el orden lógico
como en el cronológico, tanto en el
orden científico como en el literario.
Tal sistema es preferido al de enseñanzas coincidentes, porque nuestra
experiencia y la conformación del
espíritu mexicano parecen darle ma;
yor valor clicláctico; sin duela que. esta
en cierta pugna con la actual mdepenclencia científica; ~1as . su relación
ron la historia de la ciencia y cna las
I

....,___.

existir. y quizas es b:w10 que exista
en otra parte; no allí, alli no.
Una figura de 1mplor:wtc 1a,:a ha·
ce tiempo en clu redor rlt Je,, ''templa serena" de nuestra enseñanza oficial: la Filosofía; nada más respetable ni más bello. Desde el fondo de
los siglos en que se abren las puerlas misteriosas de los santuarios de
Oriente. sirl'e de conductora al pensamiento humano, ciego a Yeces. Con
él reposó en el estilóbato del Partenón, que no. h;w)rÍa querido abandonar
nunca; lo perdió casi en el tumulto
de los tiempos bárbaros. y. reuniéndose a él y guiándo!o ele nuevo. se
detuvo en las puertas ele la Universidad de París, el ''alma mater" ele
la humanidad pensante en los siglos
medios: esa implorante es la Filosoíía, una imagen trágica que conduce
a Edipo. el que ve por los ojos de
su hija lo único que. vale la pena do
Yerse en este mundo, lo que no acaba.
lo que es eterno.
¡ Cuánto se nos ha tildado de crueles y acaso de beocios, por mantener cerradas las puertas a la ideal Antígona ! La Yerclad es que en el pl:.11
de la enseñanza positiva la serie científica constituye una Filosofía fundamental: el ciclo qu e comienza en la
Matemática y concluye en la Psicología, es una explicación del Un iverso: pero si como enseñanza autonómica no podamos darle en nuestros
programas su sede marmórea. nosotros
que teníamos tradiciones que respetar. pero no que continuar ni seguir ;
si podíamos mostrar el modo ele ser
del Uni1·erso hasta donde la ciencia
proyectara sus reflectores, no podíamos ir mas al1á. ni ciar cabida en nuestro catálogo &lt;le asignaturas a las
espléndidas hipótesis que intentan explicar no ya el ''cómo" sino el "por
qu~" del Universo.
Y rio que hayamos adoptado un
credo filosófico que fuese el "positivismo:" basta comparar con la serie de las ciencias abstractas propuestas por el gran pensador que lo fundó,
la adoptada por nosotros para modificar este punto ele Yista; no, un espíritu laico reina en nuestras escuelas; aquí. por circunstancias peculiares de nuestra historia y ele nuestras
instituciones, el Estado no podría, sin
traicionar su encargo, imponer credo
alguno; deja a tocios en absoluta libertad !)ara profeasr el que les imj)onga o la r::!zón o la fe. Las lucubra
cioncs metafísicas que responden a

------~---_,..,,.,,
1
1

1

-

un invencible anhelo del espíritu y
que constituyen una suerte de religión en el orden ideal. no pueden ser
materia de ciencia; son supremas síntesis que se ciernen sobre ella y que
frecuentemente pierden con ella el
contacto. Quedan a cargo del talento,
alguna Yez del genio, siempre ele la
conciencia individual; nada como esa
clase de mctalismos para alzar más
el alma. para contentar mejor el rspíritu, aún cuando, como suele suceder, proporcionen desilusiones trágicas.
Hay. sin embargo, trabajos de coordinación. ensayos de totalización
del conocimiento que si tienen su ra ,t
entera en la ciencia, y una sección
en la Escuela de Altos Estudios los
comprende bajo el títu 1o ele "Filosofía." Nosotros abriremos allí cursos
&lt;le Historia ele la Filosofía. empezando
por la ele las doctrinas modernas y
de los sistemas nuevos y renovados
desde la aparición del positivismo
hasta nuestros días. hasta los días
&lt;le Bergson y \V illiam James¡ Y,
dejaremos libre, comple ta111c11tL· lihn:
el campo ele la metafísica negativa
o afirmativa. al monismo por manera igual que al plu ralismo, para que
nos hagan pensar y sentir. mientras
perseguimos la visión pura de esas
ideas eternas que aparecen y reaparecen sin cesar en la corriente de la
vicl2 mental: un Dios distinto del Universo. un Dios inmanente en el \jniverso, un Universo sin Dios.
¿Qué habríamos logrado si al realizar este ensueño hubiéramos completado con una estrella mexicana un
astcris.mo que no fulgurase en nuestro cielo? No; el nuevo hombre qt:e
la consagración a la ciencia forme cu
el joven neófito que tiene en las ,·enas la savia de sti tierra y la sangre
de su pueblo, no puede oiviclar a quién
se debe y a qué pertenece; el sursum
corda que brote de sus labios al pie
del a!tar debe dirigirse a los que con
él han amado, a los que con él han
sufrido; que ante ellos eleYe. como
una promesa ele libertad y redención,
la hostia inmaculada de la verdad.
Nosotros no queremos que en el
templo que se erige hoy. se ackir.! una
Atena sin ojos para la humaHi1hd .Y
sin corazón para el pueblo. dentro cic
sus contornos ele mármol blanco; queremos que aquí vengan las seleccione&amp;
mexicanas en teorías incesantes para
adorar a Atena "promakos," :: la
ciencia que clefienJe a la Patria.

SUEÑOS -

De mi alma haré una gota de rocío
Para regar con ella tu corola;
Haré un sublime altar del pecho mío

Ven, dejemos el lecho del proscrito,
Del mundo impuro, que tu planta toca,
Ven conmigo; yo haré del infinito
Una copa de amor para tu boca.

Y en ese altar te adoraré a tí sola.
Brillará en las tinieblas de mi suerti¡
La luz del sol de tu mirar divino;
Será un perfume para tí mi muerte
Y mi vida una flor de tu camino.
Te creí realidad y eres fulgente
Ilusión de mis días halagiieñ.o s ;
Señora, y
frente

La triste noche plegará sus velos
Y tu voz en mi lira de poeta
Agregará al "Te deum" de los cielos

El mágico nocturno de Julieta.
Ven, yo te amo; la luz que tú destellas
Será mi eternidad, y en santa calma,
Tú buscarás a Dios en las estrellas,
Y yo lo encontraré dentro de tu alma.

�•
1\llá por los últimos días de Junir,
cumpliré cuarenta años. y lo qtie ,oy
a referirte, amigo mío. a~~eci·&gt; cwtPdo
era yo un rapaz, un dc,u 1·;11,, q11e ''"
hubiera podido recitar de ,_·qro, sin
tropiezo ni punto. los Jie.~ preceptos
del Decálago. Sin enti;;;r¡w. rl recuerdo de la pobre :wcciila urJ ::e ap,,rta de mi mem oria. ni c1 &lt;u que ·~ ¡¡parte de ella en los días de la -,.iJa _____ _

Con mi padre no se jugaba· una
sola vez decía las cosas; nnn~a repetía sus mandatos.
i Ah, Dios mío! r Qué tentación
aquella! De día, de noche, a todas
h_oras me perseguía. En vano quena yo. pensar. en utra cosa. Aqud
deseo 1ha crec1cndo. creciendo dominánelome, subyugándome. ,\~í debe
suceder a esos hom bres que de abis1110 en abismo \'an a dar al crín1e11
-¿ Y por qué no ?-pensé,-¡ A i~
obra!
Busqu~ un cesto grande. el mayor
que hab1a en la casa, y corrí ha cia
el gallinero.
Eran las diez de la mañana. Los
gallos escarbaban en la tierra floja,
buscando alimañas; las ga!Vinas se
ba1iaban en el poho: otras estaban
echadas, poniendo. y la copetona cacareaba alegremente a pico ab ierto:·
Pos. . . . pos. . . . p'Os posporeso !
La, chachala.quita, al verme, huy0
Y ft:c a refugiarse en el útlimo ri1;cón del corral _____ Allá fuí yo cun
el cesto en alto ____ Si, sin duda, llegar y atraparla sería co5a ele un minuto ____ _

La Chachalaca
dial
,\] trazar estas lÍl.t'as al consignar
en estas hojas fugti,·as tan dulces y
tiernas memorias. descubro por el baicón, que tengo al iren te, la casa de
mis padres. la hcrecl,:d ti¡ mis abue 1o~.
Veo los campos. el bosque. la dehesa,
la vieja rhimenea. de la cual asc.iende lentamente al ciclo una columua
de lumbre azul. y rep ito los versos de
Gutiérrez Gonzále7:

el pensamiento humano
como el mar, sus cadávere¡, :irroja.
Así dijo el poeta en su admirable
poema. Ciertamente. el cerebro es t•n
oceano siempre agitado, con frecuencia tempestuoso. cuyas olas arro¡an
implacables hacia las p1ayas del olvido
los despojos del rasado: esperan;,;a:;
desvanecidas. ilusiones malogradas.
sueños azules. ard0rosos anhelos, rngas aspiraciones, nobles ideas. recuer dos regocijados, rec ,tercios tristes. l'ero ¡ah! este de la ,nfeliz avecilla. IIeva años seis lustros ele flotar en altamar. juguete de las olas. si n que
los turbiones de la adolescencia ni la~
tormentas de la juventud, ni las terribles y sombrías tempestades de la
edad madura hayan conseguido arrojarle a la costa.
Allí está. allí. siempre flotando sobre las crestas de las olas, lo mismo
en las noches tenebrosas que en los
días luminosos y serenos. Es como
una gota de tinta . en la página más
blanca del libro de mi vida.

I.
Una tarde calurosa. ardiente, una
tarde primaveral. Un cielo sin nubes. pero inundado de !\orte a Sud
y &lt;le Oriente a Pouíente por la ca 1ina como si humaredas lejanas, diseminadas en los campos, hubiesen espesado la atmósfera y extendiendo c11
la sabana. sobre )¡i~ arboledas. so[Jl'L
los planteles de caña de azucar un
Ydo de azulino cr"spón. A lo lejos
el río que nos enviaba de cuando en
cuando con el rumor sordo de sus
aguas, aire fresco y vivificante. 1\ un
lado. el viejo trap iche con su ruidr,
monótono. Al otro el sendero rojizo,
quemado por el sur, bordado de amarillenta grama de es,.obillares poi voro
sos. de estramonios marchitos que
suspiraban por las lluvias ele ),)ayo.
Delante de la casa. en el césped, humedo y fresco por el riego reciente.
sobre el verde tapiz. la abuela Yene·
rabie y cariñosa. ralados los anteojos, repasaba las páginas de no ,e
qué libro piadoso; junto a ella nues
tra madre haciendo labor. y en la na ·
tura! y mullida alfombra, Ernesto haciendo un pape 1ote; la chiquitina, ;a
blonda N iní, muy entretenida con u11
rorro. y yo, el pac:ífico Rodolfo. sacando de una arca de X oe, juguete en
boga elefantes, camellos, cabras, oso~.
panteras, jirafas. gallos. gall inas. y
unos hermosos y envanecidos p.1 vos reales, cuya brillante cola ele , idrio hilado se quebraba entre mis dedos _____ Frente a nosotros, uno a
uno, lentos pacíficvs. sedientos, pa,
saban los bueyes camino del corral.
¡ Hermoso cuadro ele la ~·id_a rú~ti

Ya ese fuego lo enciende mano ex( traña,
Y a es ajena la casa paternal. .....

Tf.
Obscurece. El cit:lo brilla con ~us
mil luceros. y fulgt1,·a11 l.'!1 las choza&amp;
lejanas las llamas del hn¡:::-ar.
Ruido ele caballerías voces ele filies servidores. una sonrisa en los :abios ele mi abtiela. una rxclamaci&lt;Ín
regocijada &lt;le mi maclrc; \'iní que ~e
olvida ele su hehé. Ernesto que se levanta arrojand o lo~ carrizos y la na
Yaja _____ ¡ Es mi paclre que vuch e ele
ra;,;a ! ¡ i\l i padre. con la l'Scopeta al
ho1i1hro y el morral repleto 1
Corrí a recibirle. Detrás ele él Ye11ía
.\n clrés. el criado dili¡¡;ente. el honcladoso ami1ro. el fiel \ndrés a qnien
mi paclre. sin mengua ele su au toridad
ni menoscabo ele su decoro, estiu:aba
y quería como a 1111 hermano.
-¡ ,\1 comedor !-decía mi padre to
mando la mano ele Xiní.-¡.\1 comedor! Les traigo muchas cosas ___ _
La curiosidad y la impaciencia li'JS
hicieron correr. .\ ,·oco entraba el feliz cazador e11 Ja-ando dl' lcemén te
con el brazo la cintun de la dichosa compañera ele ;:11 vida.
Pronto el morral cstnYo Yacío, y ex
tendiendo en la mes,1 el prod11cto r!e la
jornada: un gazapo y media docena
ele perdices.
El conejillo esta:&gt;a tibio aún: 1:is
aYes yertas. De nieve p::··ecí,,n a•¡n.:·
Jlas patitas ro¡a, CLllhi ~] cur:1.l.
Se i1ablaba de los incic:cnte, de la
c,,,:a: pero nosolro~ no ,,;amn,; 11ada.
rn espera de las m;irav illas que nos
habían prometido. ~i,1í se at:-cvi(, :il
fin a oregunar:
•
-; Y na ra nosotros? ¿Para 1111?
So-nrió mi padre con aquella anacihk rnn risa de sus delgados labios:
brilló en srs ojos claros y siempre
benévolos un re'á111nago de alegría. y
.sacó del morral rrl;.;ado en hanclok:
ra 1t11 ramo de fru,os morados. casi
azr les. un racimo ele ¡¡:ranadillas sil
,·"~tres y mostránd,ilo por lo alto de-

fundiclades del morral; y nos mostro,
cerca ele la lám.pa\ a, un huevo, u.1
lindo huevo b'anro tinto en la sangre de las perdices.
,::__¡ Un hueYo de c.:1achalaca! De 1.a
puesta de hoy _____ Cuando le co~t~
mos estaba tibio. La ponedora se tu e
herida ______ y pas~ndolo a manos de
111i madre. agregó :-Límpialo ____.
Ernesto y yo nos disputamos el
huevo.
La autoridad materna puso término a nuestra discusión.
-Le guardaremos, para ver si lt
copetona blanca, q1,e es buena sacadora, consigue empollarle.
Y ya nos parecía • er a la .chach_alaca c¡ue ele aquel huevo naciera, 1r Y
venir por el corral gritando: Hay c~cao hay cacao.. . . . . Y que desde el•
ho~'que vec ino le re,;pondía el macho;
No hay cacao, no hay cacao ____ _

Clé':

- Pllra la señorita \' iní ___ __
La blonda niña dió un salto. queriendo atrapar las frutas c¡ue al puu ·
to c~ ve ron en sus manos.
- Para el cahall ero don Ernesto __ .
- :Qué?- clijimos a t111a. ~
- Para el ca baile, o don 1'.rnesto y
para Rodolfo. una cosita muy lin da ___
.\rlil'inen __ ___ ¿Qu~ será ?
- i Un niño rle ci1t1pamirtos !
- l'n pajarito h".rido.

- \'o.

· - Caracolitos del almácigo ___ ___
,Ji madre ,onreía: mi padre seg-ozaha en atormentar nr estra curio~i ·

Xo fué así. ,\1 acercarme corrió al
otro extremo del patio. saltó sobre
unas matas, dió un brinco, consiguió
escapar.
-¿ Te burlas de mí?-murmuré.¡ Ya lo verá~!

IIT.
A las

tres semanas. o poco mh,
cierto día, al despertar, nos dieron una
alegre noticia. La copetona blanca
tenía catorce pollue~os, y muy orgullosa de su nielada iha y venía por el
corra~. luciendo entre sus chiquitines,
uno de ex traño asp.:cto que sus her ·
manos miraban de reojo, las de111ilS
o-allinas con extrañeza y el señor del
harém con altivez y menosprecio. La
chachalaca. fea, cubierta de obscuro
vello torpe. muy distinta de sus Yiva·
rachitos hermanos, fué desde entonces
objeto de nuestro$ cuidados, . nu estra
ronstante ocupación. el tema magota ·
ble de nuestras pláticas. ¿ Cuándo sería grande 1 Cuándo la veríamos l~•Tradita? ¿\'o la oiríamos nun ca g ritar y reYolver el ga:ilnero_? . i Qu~ ~e
idas y venidas! ¡Qt,e de v1aJes) ,Como gr itábamos todo el santo d1a: hay
cacao ...... no hay cacao!
La avecilla plumó; un plumaje pardo triste. luctuoso, que hacía con·
tr~sk con la blancura nítida de los
polluelos nacidos en el mismo nido.
\'o tardó en dejar a la madre adoptiva. y campar por sus respetos, y.
chiouita como era. ni brscaba abrigo
por la noche ni gl:staba ele los cuidados maternales.
Cierto día le dije a Ernesto:
-¿ La cogemos?
-\'o, porque hui1A; es arisca y hu raña. ¿no lo ves? Los pollitos nos
conoce n v nos quiMen, vienen a comer arro~ en nuestra mano, mientras
esa prieta asustadiza y canallona ___ _
¡\'o la qu ieras !
)Ie quedé sólo ~ intenté atrapar ·
Ja ____ En vano. La avecilla huía __ _
]l ice del corral un ,;ueblo revuelto, Y
no sin pena hube de renunciar a mis
propósitos. Tenía ) &lt;? tantas ganas d.e
acariciar y jugilr ('un la chachalaqm.
,
ta !
A)&lt;runos días después renove 1a 111tent~ia. pero sin éxito feliz. E n )a
brega me encontró Ernesto, y por !ª
noche, a la hora de la cena. cuanao
menos me lo esperaba yo, prorrumpió :
- Papá: Rodolfo anda queriendo
coger la chachalaqu!ta_____
•
- \'o hará tal ;-dijo mi padre-no

y emp~zó el ataque. La a,·ecilla
azorada, iba de aquí para allá. si,{
detenerse un instante. Las gallin;,s
espantadas, Yolahan o se agrupahan
medrosas a la puerta del patio. Yo.
en campo abierto jadeante, rojo, que~
mad? por el sol. redobland o el brin.
s~gu1a en pos del anima'ito, el nial,
cansado _rendido, cuando yo daha trtgua a m1 precaución. recobraba fuerza. Y luego ~~c~paha Yictorioso .. \&lt;¡1,1.:llo era un vert1go ____ Por fin. en momentos en que él animal se detu, o
lancé el cesto Y---_ ¡ Chás ! ¡ Pre~a !
J\le dett:ve a gozar ele mi triunfo.
Cuando yo me incliné, doblando
una. rodilla, para t•,11ar mano a mi
cautiva oí la roz ele mí padre, scYera
y reprensi va:
-¡ Rod olfo!
Estaba a la puerta &lt;~I corral. 'J'odc? l~ había. vi~to. De pronto quede, s111 mov1n11ento. ¡\¡ e repuse y
l1t~1 por 1a bodega. Dc~de allí,
1111_e1.1tras m1 padre iba a libertar a la
pr.1s10nera pud_e ver t'rm espanto que
1111 chachalaqulla, laxo el cLH:llo ,e
agitaba moribunda____
'

IV.
l\l i padre no d1istó. .\ la hora de
com~r. al s_erv irme el primer p1atilln.
llamo al criado. y en Yoz haja le di io
algo que no pude 01r. l·:~taba ;-11

-- -

.....................................................
............. ............ ........-....-..-...-. .-...-... .. ...... ..-.-

•

-

Esta es la hist,,ria. amigo
Cuando la recuerdo. y la recuerdo to·
dos los días. y siempre con dolor y
remordimientos crudes, me pregunto:
-¿ Qué sentirá el aseino cuando ic
ponen delante ele su YÍctima?
RAFAEL DELGADO.
C. de la R. Academia Española,

--o--

...........................

········-···························-·············-

NOTAS MUNDIALES
--t,--

tfn Discurso de M. Stephen Pichon
!\os es grato publicar uno de los
más aplaudidos pasajes del discurso
pronun ciado por ::'donsieur Stephen,
antiguo :\.J inistro de ~ egocios Extranjeros ele Francia, en la fiesta celebrada en el "Trocaclero," en París, en
el ani,·ersar io de la batalJa de Solferino en 1859. en c¡ue combatieron
unidos franceses e italianos:

·--~

avergonzad? )'. trémulo, con los ojo.
llen,os de lagrunas; me latía el corazon como si fue1 a a salírseme de!
p_ccho: era yo un crim.inal que merccia la horca.
.Andrés \'(JlYió, trayendo una
te cubierta ron 11na servilleta.
ton ces' mi padre. romo nunca sevc.
ro , ele¡o su a,iento y l'ino a coloca rs e
a 111 i lado.
-Rndol fo ____ _
Xo me atrel'Í a lc,·antar los ojos ,;i
a responder.
-Rodolfo.-rcpitió con dureza hasta entonces cle~conocida en él,-dcscuhrc esa fuente!
Obedecí temblando _____ y ¡ Dios
s,_rnto! '.dlí estaba el cadá\'er, con el
JHco abierto destilando sangre ____ _
IJe codos en la mesa. oculté el ros
t ro entre las manos. sen ti c¡ue m::
ahog-aha y me eché a llorar.
Frnestn y \'iní lloraban también.
. Papá y mamá comían silenciosos, y, '
sm dt:da. apenados y tristes ___ _

........... .................

"Xo son únicamente los lazos de
consanguinidad los que nos reunen, sino una concepción idéntica de los derechos y de los deberes de los pueblos
libres; un mismo menosprecio ele la
tiranía un mismo horror hacia lo~
procedimientos con los cuales una
raza enloquecida por el orgullo, pretende imponer su omn ipotencia; un
mismo afecto hacia compatriotas aYasallaclos, que reivindican indomablemente la patria perdida; una misma
fé en las ideas, qt:c son, para las naciones como para los hombres, la justificación de la ,·ida; una misma conciencia de los interess cuya defen~a
precisa. bajo pena de retrogradar y
de perecer.
Por terrible que sea, la guerra no
es más que un episodio que pasará
en la historia de la Francia y de la
l talia. Lp que es durable, lo que pre..
valecerá, es la comunidad de sus nece,idacles. ji.nlo con el parentesco de
su origen.
Cuando los pueblos · germá ni cos
hayan sido reducidos a la impotencia y cuando la Europa se haya reformado según el principio de las
nacionalidades, nuerns motivos de inteligencia fraternal habrán nacido e1,tre los dos países, cuyos intereses en
· ninguna parte se chocan, cuyas insti-

c!ones s?n paríficas y cuya prosperidad reciproca será para el 11110 y para la otra garantía de grandeza y de
seguridad.
El que ellos han co11cluido en 1915,
no es un pacto de familia (ya se sabe
cuán funestos resultado, traen para
lo, pueblos tratados semejantes)· es
un acuerdo que reposa sobre las más
nobles preoct:parioncs y se inspira de
sacrificio por la más santa de fas cm:
sas-la del derecho. ele la justicia y la
libertad-y que al propio tiempo mira
por el desarrollo mutuo y so lidario
de las fuerzas ele que los contratantes
clispo11en para su potencia y para el
por \'enir ele su expansión.''

X X X

Dice "Le Fig-aro," de l'arb. que el
Príncipe de l1ii 1ow. ex-Canciller alemán y últimamente Embajador en
l talia hasta la rnptura ele la Triple
.\lianza, está actntlmente corrigi~ndo las pruebas de un libro en el cuai
explica y excusa el fracaso de su diplomacia en Italia.
En es te libro, el Príncipe declara que el mal resultado de su misió1,
debe :&gt;. tribuirse al actual Canciller Tmperial, Dr. YOll llethmann-J lollweg,
y a la politica que sigu10 .\ustria .
Prepárense los lectores para cuando
la paz llegue. Austria va a ser grandemente culpada por los Ht;nos, colos otros.

•
X

X

X

i El abate 'l'hibault. "aumón ier" militar. acaba de ,t:r dec·,¡rado '. En un pue
hlecito de la Champagne, y en presencia de gran 11úmero de tropas, el
General Comandante ele! Cuerpo el.:
Ejército. le ha entregado las insignias
dr la Legión de l l onor.
Todos lo,; soldados. tocios lo, habitantes de la región de Cambrai conocen al abate Thihault. Es muy jó\'en
todavía. de lisonom;a ch lee al par
que enérgica su acti11 cl clise.reta y casi tímida solamente la a'tera el ruido de la metralla o el estrago del
obús. Siempre en la hrecha y siempre
estimulando el celo ele los soiclados.
,e le ha Yisto en todos los campos de
hatal'a: ya en Bélgica. ya en el Aisne, ya en Argonne. yendo en bict·
clcta de un lado para el otro. sin
cuidarse de los proyectiles que llueven en torno suyo, llevando a los
moribundos el último consuelo y le, antando el ánimo ele los combatie ntes con su palabra Yaronil y al par
llena de unción.
.\dorado por los, ilrlad,n. estima:lr, p.ir
st:s jefes. todo el mundo ha aplauuid,)
tan merecida recompensa. En ei 1110men to de imponerla, el Ge11e1 z.i en
Jefe dijo: "Cualesquiera que sean las
opinione~· que ~e profesen, hay que
con\'enir en que en esta guerra rl rlero h:t hecho s u deber, ¡tod0 s,1 deber!"

�•
,

Los Topicos del Dia

La prensa carrancista de la ciudad e.Je )féxico nos trae
noticia sensacional de que Rafael )fartínez. alias "Ripp." acaba de ser nombrado Proie,or de Historia Patr ia
t la Escuela ~acional Preparatoria.
El nuevo Profesor ha entrado con brío cxtraorc.Jinari o
el ej rcicio de sus funciones, y se propone escrib ir un Texde Historia en donde se rectifiL¡nen los errores que por
,ngos años virtieron en la aulas. aquellos ignorantes que
llamaron Justo Sierra y .\lfredo ChaYero, )fanuel Sáncz :1! ármol y José :1faría Vigil.
Fl propósito del. gran Rip-Rip, c.:; poner de manifiesto
servilismo de m:estro país e.Jurante la época porfiriana, y
in11ndarió n libertaria de los últimos tiempos. Celebramos
todo corazón que lleve a cabo tan bella obra. y le vam~s
ayudar ron algunos importantes daros, c¡ue probablemenoh·ide. por las ocupaciones extraordinarias que lo abru-

primer lugar, le recomendamos que al hacer las lis' de los esclavos asalariados de aquella época abyecta,
1 , aya a st:primir el nombre de un Se nador-Yejete por más
i1as-q11c med iante el sueldo mensual de $250.00 obedeció
1r:rntc diecis,;is aííos las oprobiosas consignas de la dicta1ra: y que luego. no conforme con ser un instrumento pa10 de la tiranía. manifestó sus tendencias pretorianas al
tl iarse como simple Subteniente bajo las banderas de la
·gunda Rescrl'a.
También sería interesante. que el ilustre Rip-Rip colo·
,e a Don Ileribcrto Barrón en el sitio augusto que le
rrcspondc. y lo llamase "El Matías Romero de · 1915." pues
s srrvicios que ha prestado al cons~itncionalismo. en el exI rnjero. aunque de espionaje y delación, son tan útiles co 0
o los que el diplomático de 1865 prestó a la causa de la
fensa nacional.
El egregio Rip-Rip tiene oportunidad de darle nielo a
pluma incansable pero cansadora: y puesto que su pro1sito es entrar de lleno en el terreno ele las rectificacio·s. y lijar para siempre el nueYO crite rio nacional no sel malo, que empezase a llamar traidores a los niños que
uri eron en Septiembre de 1847, luchando contra las fuer.s de l General . Scott: pue~ la experit1cia l~a demostrado.
1e cr·ando los 111 rasares pisan d sue o patrio. lo que pro·cle es ir al l.1osque de Chapultepec, no a morir como )Iellf y Escutia. sino a adamar estrnendosamentc al Jefe Su·cmo del Gobierno de la Xación invasora.
El gen ial Rip-Rip puede ser el profeta de las nue,·as
eas y de seguro que con tará con in!inidad de prosélitos.
¡ Demonio ele historia! ¡ Donde ha ,·eniclo a qt,eda r !

!

* * *

l\Iuchos de los refugiados están temerosos de que los
,taclo~ l.'n idos. después ele fracasa r en sus intentos de
)nsolidar a Villa en el poder, traten ahora de reconocer
Carranza y a su grupo, como Gobierno legítimo de ?l.1étco.
¡
La verdad es que el caso no merece la importancia
tlte se le da. Dicho reconocimiento. sería como elijo un
plega. un insulto a nuestra cultrra. pues un paí s que ha
roclucido hombres como Juárez. Degollado. Ramírez, Alta1irano. Orozco y Berra. ,\!amán, Pal'ares. Barreda. OcamD. Lerdo de Tejada. etc .. no merece ser gobernado sobre
s bases del despojo y del cr imen. Pero ese insulto. como
ocios los demás que Estados Unidos nos ha estado infiendo desde hace cinco aiios. no podría consolidar al Pri1er Jefe en su trono. sino que sen·iría únicamente para
'• ue nuestra nacionalidad mostrase l na Yez más su energía
superYi"encia.
Carranza jamás constituirá un centro coorden~dor perI
I urable. y si los Estad os Unídos le otorgan el famoso rcI or.ocimiento. lo único que lograrán ~fífl 1111 frncaso tan

¡.

Este tendría la particuladidad
quedarían en ridículo.

-

de que

•
siete naciones

* * *
Hace algunos meses que el seííor Licenciado Don Emilio Rabasa, rno de los pensadores más altos de la humani.
dad contemporá nea, publicó un artícu lo justiciero y atinado sobre la triste situación en que se encuentra nuestro
país. Dicho artículo. no obstante haber aparecido en las columnas de "The :t\ew York' Times.' pasó enteramente inadrer tido para los norte-americanos: ni lo comentaron ni
lo to1naron en consideración.
En cambio, en la semana pasada publicó unas declaraciones Roque Gonz:í.Jcz Garza. y todos los periódicos las
reprodujeron en su primera pla na. Este solo dato da idea,
el&lt;' lo qne han hecho los E~tados Un idos con ~réxico, de
cinco aiios a la fecha.
Para Rabasa. desprecio. Para Ro(]U(', consideración. Para Villa, honores de divisionario.

* * *
Y a propósito de Vil1a, toda la prensa carrancista. lle"ª un aíío de piutarlo, como un banc.Jolcro, que después de
Ycintc a1ios de asesinato., y correrías se aprorechó de la revoluc ión de 1910. para Llisf razarse de libertador e improvisar~c como General.
\'orntros nos permitimos prl'~unlar a los órganos de
don Venustiano:
¿Quién sería el insensato que colocó en la
c•ntnra de Dorotco Arango, la banda az1:I. que la Patria antaño, rcserl'aba para los Escobcdo y los Díaz? ¿Quién prostituy6 de manera tan inicua la suprema jerarquía militar?
¿Quién enYaneció al bandido?
Porque después de todo. no puede haber crimen mayor. que instituir la ~!orificación ele los criminales.

* * *
El semanario de caricaturas ''Claridades.'' que se publicaba en esta ciudad. baio la dirección del conocido artista
don Santiago R. de la Vega. ha n1clto a aparecer en el Parn. con el mismo r riterio re,,olucionario. con que se caracterizó desde el primer momento de su aparición.
:t\o obstante de qre "RcYista :1íc,icana" no puede nunra aceptar la tesis histórica ni política de "Claridades," nos
alegramos de que haya l'Cncido las dificultades que intern:mpie ron su publicación y deseamos que su Yida sea larga y próspera.
La sóla presentación de "Claridades" indica que es un
periódico que merece vivir. Los norte-americanos están acostumbrados a Yer los periódicos mexicanos como publicaciones de índole inferior. y la pluma del señor de la Vega,
demcestra que es injus ta y temeraria semejante apreciación.
Como prueba de ello, hoy reproducimos en nuestras
colum,nas una magnífica caricatura del seííor de la Vega.
publicada hace algunos años en el gran ":1[11lticolor." y a
la cual nos i1emos permitido poner una leyenda, que no
creemos que traicione para nada el pensamiento de su autor.

* * *
Roque González Garza. el Presiden te satélite. arguye
que Carranza no controla un centímetro cuadrado de territorio mexicano. Y la mej or prueba en que apoya sus argumen taciones. consiste en la posibilidad que él tuvo de hacer a caballo. la traYesía, desde Querétaro hasta Torreón,
sin qre nadie se atreviese a molestarlo.
Roque: si Carranza domina realmente en
~ido no de.lar escapar al

�--

Cosas de mi Padre
.

•

-

Explotación inícua de los Editores

f'or torios concepto, in teresante sc. ia la pul&gt;licaciún dl' algunas clitu,uI b co11 teni&lt;las l'll escrituras de ,·cnt'' de colllcdi,h qul'. L"'r cir,tm,La111as especiales de la Yida. se l'ió Eu~hio Bla,co iorzado a Sthcrihir en
i~t i111as épocas. Jll'rn moti,·os &lt;le deli:uk za i:tciks de comp render, me ,·ean dic ha puhl icaciún.
¡ \ 'il't'll l'ngai1:ulo, ios que suponen
i·ul' l\lasco ve11d1a st.s collledias pa ra
a,tus ,uperiluos.
\:o, Eu,&lt;·hiu lJlasco siempre vendió
ns comedias, a precios irrisor ios, por
'iert u. para atender a casos urge ntes
I t' l:t vi&lt;la .
.\,rit'l1dr11 a ochenta y tantas las
hra, qtH' ,u p!ullla it·rn111lis i111a &lt;lió
.l ll·:, tr" \ tudas. a c:-.n·pcii'in dl' una
I m'l'lla de. ellas, l', 1krir, la, que cs•rr n,·, en s1 s últi1111,s ailos. dc,dc 1896
l'Jll2 ti"11la, pa,aru11 a lllanos de emrt"sario, l'clitDrl',, collll'rcianlcs de la
'lh-li;,:cncia.
11 L nas, W ll!O .. El vecino de enirenc.'' jt ¡;uetc cómico en un acto y en
crso. rnyos dcrl'chos de representa1iún han alcanzado muy cerca de los
115.000 &lt;luros las vendio para enterrar
1, sus her manos; otras, cual "Los clul1,es de ia l,uda." c• .Ji,, l ¡J••r n atro
I
uarto,. y ron l'llyo, dt"rcchos deYen:·ado, llll' rnn,idl'raria yo feliz para
3 ,eg-urar \'l pon cnir de mi mujer y de
I IÍ, hijito,. para ra,arse: aquél las co1&lt;, " l ,a ro,a amarilla," "El pairne o
i,tan ro," "l·:l baile de la condesa," .. Poi:re puriiado" sus mtjores comedi~s
· 1e lo~raron miles de representa~10!,es y asim1sn10 ,·c1Hlida~ yor una 01coa para ('ducar a sus h1Jos.
.
1 ~uspl' ndc el itnimo leer estas c!au;11la, de es tos lcon inu, contratos. Al;unas i1ay en qne el usurero- no se le
out·&lt;lc llamar de otra manera-ad~lan,;i rantidadcs a m asco, monopo\1zan:l•1 .,11 laJor inlelu:t,,,(! ; 1)h, _JJ11,cra1les! 1·:I capital lt 1:·.1 1r;ilJa.1aclor Y
:,..:ce:,itadll y ,e fué apoderando ele s1.
nhajo, qm· hoy produce renta, a los
:1ij(1S cll' ,ns c:-.plotadores._
, rua ndo en los uml:ra es de la ,·el·t·z . rodeado del am ,:· y •l·:I ,·a nno
1
Je l1b suyos cuya ~ucrte en ~.l m~.n ·
'In l't'a ,11 ronstante preocupac10n. , 1~l11mhralia es te sama varón un rvemr
nás t r:lll qt.ilo: cuando disponíase a
1,rodnrir preferentemente ~~ra el tcat ro. a fin de que a sus h1i os no. les
alla,c ti pan de mañana ____ llego la
1nucrlc i111placal&gt;lc.
Sí; Eusebio B asco, meses ant,es de
11bandonarnos para siempre, a la por
•l mes de septiembre clc,l aú.) 1')0! se
. ué con su hija Aurora a Araniuez.
!i\llá fué para preparar tr;,inquilamente.
nlejado del bullicio madrileño. sn año Una nermana ~,e 1a candad y un soldado contnouyen en 1a construcc1on ae un Hospital
teatral, acaso el más fecundo qt:e
una "Charla": "Dios me da todavía
~roduj era, pues ~u afán constante, lo
sería de mí. Cuídame bien los pá1·epito, era produc ir. producir para el
Jaros y las plantas.
fuerzas para trabajar un rato cada
r.eatro al objeto de dejar alguna rentiAdiós, hijo mo: recibe mil y mil
mañana y cumplir con la obligación.
¡' a a su famil ia.
hes0s de tu amantísimo oadrc, Euse¡La ohligación! ¡El deber! Palabrá~
1 Tres comed ias en tres actos pensabio."
sagradas cuya foerza es muy grande.
El pobre Blasco se moría, y desde
La obligación no espera. ¿Se vive
1·ia Btasco terminar en anuel real sitio:
'La coronela" "El amigo Andrés"
allí. desde Aranjuez, con el auxilio de
para él y de él? Pues hay que sertodos noso tros, del doctor Huertas y
I ot ra sin título concebido.
virle antes que a nadie. antes que a
Pero la suerte lo dispuso de otra
de su ayudante, que entonces lo era
nada."
l11anera. A los pocos días de su estansu hijo Francisco. hoy médico de sóAlgunos días intentaba escribir es~ia en Aranjuez recibía yo la siguienlida reputación, hubimos de trasladarcenas de comedias que a mí me dicte carta, la última que me escribió:
le con toda clase de precauciones a la
taba; pero no logró jamás terminar
·'Queridísimo hijo
Wenceslao:
corte.
una.
Cuando yo no te escribo, mala señal.
Durante su larga enfermedad, una
Cinco horas antes de morir. el 25
lEstoy muy mal, no adelanto nada y
en fermeclad de muchas alternativas.
de febrero de 1903, a las tres de la
voy a volverme pronto a Madrid.
aún tuvo energías para escribir cintarde, me mandó llamar a su cuarto y
l•Xunca me he visto tan malo;
Y tantas crónicas que se pudii.?:

l

•

la vuelta, con lo que hayas obsetv,do y me cuentes, haré una croniquilla.
Ya verás, ya verás qué sor presa les
voy a dar a Moya y a Fra ncos Rodn·
guez. Anda, hijito anda.
.\fe cogiú la mano entre bs suya~ .
quiso apretar y no pudo .
Desobedecí a mi padre y, con el co·
razón oprimido. me fuí a discur rir tristemente por las solita rias aven idas del
Retiro.
;\/ o ta rdé en volve r a mi casa. A5í
me lo impusieron la conciencia. el
debe r, el deseo de permanecer, cual fi-

nados clías, al lado del sér querldo cuya vida se apagaba lent a y dulce mente.
Y al penetrar en la habitación del
:1&lt;lorad0 en fer mo. a1 obscrrarle en los
comienzo, ele la agonía. mis ojos St'
liumcdecinon. mis lahic,;; se uniuou
a su frente y en ella dejé para siempre el beso más re·spe tuoso, el beso
más tierno. el beso más inte nso: mi
último beso al amig"O, al m:ic, tro. a
111i pad re ele mi alma.
¡ .\ l'Stc beso sun:dieron otros, los
besos dt los demás, y todos, mad re

SONETO.
--o- Especial para la "Revista Mexicana."
En el yelmo ondeando la cimera,
sonada la señal, por la esperanza,
Cl!&amp;I andante adalid quebré mi lanza,
con firme brazo y voluntad entera.

Mas una decepción hiri6me nrtt'ril,
ya proclamado vencedor! ; y alcanza,
a pesar de mi anhelo y mi pujanza,
en tierra a dar con mi triunfal bandera.

Pliega el alma sus alas abatida.
cual mariposa del abril temprana,
por ruda racha del invierno herida.

¡ Afán eterno de la vida humana!
Dar hoy a la esperanza nueva vida,
para perderla, como ayer, mañana!
San Antonio, Texas, Sept. de 191 5.

0

Mariano VIESCA ARIZPE.

SONETO.
--o-Especia) para la " Revista Mexicana."
Como en el mar, en temporal deshecho,
sigue adelante el bregador navío,
y acrecienta en la lid el noble brío,
y el puerto alcanza, para el miedo estrecho;

as( en la vida, con valiente pecho,
los rigores del hado desafío;
q11e soy roble que hiere el rayo im¡,ío,
y al cielo se alza, sin caer, derecho !
Para llegar a la soñada altura ,
el camino es de sombras y agonía ;
mas tras la noche tétrica y obscura,

•

en que, perdida la anhelada v1a,
la dolorida planta va insegura,
vendrá ·l a lut del suspirado día !

y hermanos, s:n consultarnos coh

mirada, impulsados por afines sen
m.ientos. nos confundimos en un í
timo y estrecho abrazo!
.
i Y en el eslt'rlor aun tn rn F.useh
ll'asco encr¡.ria~ para abrir los oj1
mi rarnos amorosamcn tt• y alzar la ·• i
ta a ~11 Virg-cn cll'I Pilar!
i \' así ~(' dc~pid iú dc la \' iua, t ;
ing-rata para él, 1:110 dr los homhr
m:1s l&gt;m•1Hh &lt;k la pasada centu ria!
Wenceslao BLASCO.

�•
••

so de asegurar una paz: íarnral,lc. Las
intrigas de Maritz: con los alemanes
qieron principio en 1913, y al rornpiñ1iento de fas hostilidade., europeas
:;\laritz solicitó de los teutone,; pro1·isión de pertrechos de guerra. e informándose de cómo seria garantiza.
tia la in&lt;lependencia '.le ia nutYa re·
publica. la respuesta &lt;lt'l 1:aisrr inJ
· la siguiente: ·· K o s0l:1 ' \ H'll U' re1..P!IOrrré la ind~pendenci:i del ,\Hca de&gt;]
Sur. síno q11c la garantizaré, siempn .
qt e la rebelión estalle inmediatamente." Como comentario agregó el General Botha: "Cuando se oye hablar
de semejante &amp;'arantía, nos acordamos de la pobre tierra de Flandes."
I fizo 1n1 relalo de las crueldades alelll,p11:s para crrn los indígenas y tcrminú diciendo: "Puedo aseguraros
que los natil"Os Yicron nuestra llegada como una liberación. Hoy cada
1100 de el' os. recurre a nosotros p1
diéndonos protección. La opresión

-··

alemana era un cáncer que tenia necesariamente que ser remo,·ido .
X X X

Hace pocos días que la Compañía
Cu11ard adquirió una considerable cantidad de flores las que fueron puestas a bordo del barco del Gobierno
Siguet, el cual las arrojó en el sitio
en qre se hundió el "Lusitania".
x x x
Servia es un país principalmcnt e
agricultor. Puede decirse que rná~
de r.n 80% de la pob!ación del rcinr,.
viYe en los campos. L"s c;ud:i&lt;le5 no
son muy grandes. ~ich y Lklgrado
son las mayores Y la ca¡,it:d a¡,rna~
cuenta con 90.0GO hah',tantcs. Las
r anuras que fertiliza el Danubio está n cubiertas de cereales : Y .: !'eme·
janz:a de muchas nacionc, (k \.me
rica, el maíz es la base r" i;,. alimentación. La iran:t&lt;il'ría as:mi~:no i;orc
.
~.__...

~·""-----

&lt;,...-.,.

-- -----·

ce en Servia. y ayuda a su constan te desarrollo la fertilida rl de los
campos de Jadar, de Matchva y de
la }lorava.
Los periódicos de Budapest relatan
la miseria en 4ue se ::-nn:entra:1 lns
habitantes pobres de las grandes ciudades de Himgría. Van de puerta en
puerta. de tienda en tienda, en bus
ca de algo de comer; pero en , ano
y hay día~. se asegura, que ni .urn
pan se pÚepe conseguir. Las calles
están atesta'aas de pobres harapiento~
de caras famélicas, de séres
bu'an. ·q~1e' más que séres
sombras de existencia.
X X X

El Duque de Connat:ght pasó •11t.imamente revista en el Canadá 11 Rr¡;!imiento formado por las Uninr,i,Jades de :\Je Gill y de Toronto. fclicitanda a ·1~s muchos profesores de
esas üni,~sidadcs que han scnt.:Jo
plaza de simples soldados.

----. , ~,

·~~

'

Soldados de caballería teutona en el momento de vadear un río.

TOPICOS UNIVERSALES
Al princ1p10 de la guerra. cuenta el
Gil Bias. de París su Católica \1 ajcstad el Emperador ele Austria pidió
para sus ejércitos la bendición Papal.
::-u ~antidad Pio X contestó con una
hermosa íras(' q1¡e encierra toda 1111a
\'ida dedicada a la ,·irtnd y a la caridad:
"¡\'o bendigo út1icamcnte la paz!''
X

X

X

En 1ma de "as últimas sesiones celebradas por la :\cademia de :\Icdicina dl' l'aris. el Doctor Raynier ha
n,plica&lt;lo detalladamente una intrre,:1ntt' c,pnación prarti,ada por él ha n· :d({uno~ mese,.
l" ua bala había arrancado rn pedazo del hueso frontal de un soldado.
v el Do :tor Raynier dispuso reemplazar la parte de hueso ra· tan te por
un peda70 de hueso de la espaldi!la
de 1111 conejo. El notable cirujano
colocó en su lugar este hueso extraño. y pronto se &lt;lió cuenta de que la
unión de las partes óseas se verificaba rápidamente. Pasados dos meses
de cuidados solícitos. la soldadura se
hab:a completado. y el herido completamente restablecido. abandanaba
el hospital.
Es esta la primera vez que un cirujano ha podido obtener la soldadura
de un hueso extraño en la caja craneana de un ser humano. Los académicos dieron un voto de gracias al
Doctor Raynier por su interesante co·
municación, que Yiene a agregar una
página nueva al libro de_ los, progresos realizados por la c1rug1a desde
el principio de la guerra europea.

bronne. el famoso General de palabra
enérgica, estuvo a punto de ser pasado por las armas en su juventt:d? En
1715, siendo simple cabo, hallándose
rn estado de rmbriaguez, desobedeció
a un oficial. El CoronC'I dél Regimiento, compadecido de su poca edad,
le t'x igió bajo palabra de hot;ior QUC'
nn W&gt;h·ie ra a rmhriagarsc a cambio dC'
no SC'r castigado. La. palabra fué dada. r más todaYía. fué exactamentt
cnmr· ida. En aquellos tiempos heróiros los homhrrs con riñones escalaban bien pronto el Generalato. y
1111estro jo,·cn ex-borracho. a los diez
aiioo, de la promesa se ciñó la banda
y se puso las charreteras. Un día,
en un banquete entre camaradas C'ncon tró a su antíguo Coronel. quien.
par:i renovar las amistacks. le ofe
ció un vaso dC' vin n. Camhronne, mi
rándo!e iijamente. le dijo no la iamosa palabra. sino poco más o menos: ··¿ 1l abéis olvidado la palabra dt
honor que di en '.\antes? Os certifico que desde esa época no he probado rna gota de alcohol." Si el legendario jefe de la Guardia l mperíal
no hubiese pasado a la historia por
la energía de sus vocablos, merece·
ría haber ocupado el sitio por la fuerza de su \'Oluntad.
X X X

Las autoridades mil ita res alemanas
han publicado un manual de conver·
sación en seis idiomas, adaptado ;,
las necesidades lingiiísticas de los
soldados que luchan al lado de los
austriacos. La introducción de la
obra. e i a µe considerando que el

nización multi•lingur, ha sido necesaria la ~ublicaciól' del libto. Los
seis idiomas son el alemán, húngaro.
('roato, polaco, bohcm,io y ruso.
',..
X

X

...

"!,

X

',, ~

La capt ura ele Constantinopla por ',
los cristianos ha sido el tema de un
gran número de profecías. Una de
las más curiosas se encuentra en un
antiguo libro de apuestas encontrado
en Rrooks. En el aíío de 1778 segt'.m
aparece en dicho libro, i\Ir. Charle~ •
James Fox ent regó a ~Ir. Shirley diez
guíneas, quedando entendido qué debería re cibir en cambio quinientas
cnando la Turquía Europea ¡&gt;asase a
pnder de una o varias pcitentia'.s europeas. ¿ Harán efectivas las· 500 guínras los descendientes de ~fr. Shirley
a los de :\! r. Fox?

Campamento francés,
----·O-- - -

COMENTARIOS DE ACTUALIDAD.
En los bautismos que se han cele
prado en los últimos meses, pred u
miann los nombres de Alberto y jor~e para los varones y los de )!aria ,
Isabel para las niñas.
Xos e,xp'ic~mos el nombre de Alberto. tomo una glorificación al hér,1t.
de Bélgicé.
¿ l&gt;erc, J orge: ¿ Por qué?

X X X

El General Botha ptonu11ció un intt'resante discurso con ntotivó de las
festi,·idades verificadas
Ciudad del
Cabo. Africa del Sur. para Ce-lebrar
su triu nfo. En ~u peroración. hizo
importantes revelaciones. Dijo, entre
otra·s cosas. que los designi,.'s de Alemania en A frica del Sur eran muy
grandes: que se habían encpntrado
mapas reconstruyendo por.. CÓll_l¡jleto
la carta de Africa, bajo la base ·dé ·que
la paz serí a firmada en Roma en 1916.
y en dichos planos aparecía toda el
Africa del Sur, a partir , del Ecuador, ... ,
marcada como ''Gran Alemania''. ·•·
Agregó que una pequeñísima porcÍ\&gt;.A·:-'
de terirtorio figuraba marcada como
''Reserva Boera," siendo todo eilo cie mostración_ perfecta de los proyectos

!

en

X X X

De la importante publicación católica de París. "Le \ oél," tomamos los
pár;afos sigui en tes:

•

La Asociación de '.'\ otre Dame de
Salut, ha entregado a los sacerdot~ssolljados 2,200 altares. Cerca de JÜÜ
de tntre ellos. tienen todos los man·
teles y demás deta:Jes que se requiere11¡ y éstos han sido pr0porcionado11
l {.,.

;

•

"

•

y los "trousseaux •· eucarístico,, que
se enl'Íen se rán muy bicnl'enidos.
Hostias para los altares portátiles
de campaña. Dos cartas:
":\! e ha conmovido mucho vuestro
llamamiento para suministrar hostias
a los ,,acerdotes que se hallan en In,
campos dr batalla. :\! i hermanita y yo
hemos decidido priYarnos dr' 1&gt;ostre.
a fin de enviaros hostias. f-1 J)' remito
J 200 peqt:eñas y 100 gran¿,s, y em·iaremos una cantidad .,emejantc cada
quince dias.
efirr.,ado) . SEMBERT."
¡Ojalá que el consuelo de recibir
a su Dios. dulcifique a nuestros bravos soldados la pena de no estar con
sus familias! Sobre todo a aquéllos
que. uath·os de los departamentos iarndicln.~. 1rn tieneR Roticia~ de ellas
1,~(e ti~~po. ¡OJalá €j1Je sea t~mbién

1111 :,acerdotc pueda a:.i:, tirles en
últimos momentos.
BERGERAE.

X

X

:.t;;

X

El costo de un sub-marino pt.c&lt;lc
apreciarse aproximadamente por el
del barco inglés de esta c!a~c E4. el
que. según datos oficiales. fué com;trudo en los astilleros Vicker, hahit&gt;ndrl sido botado en 1912 y terminado en J91J. por lo que puecíe considerarse como uno de los sub-mari·
1105 más modernos de su clase. S('
~ún 1rs cuentas de 1 :\lmirantazgo in
glés, el costo de su · casco y equipo··
fu¿ d,~ f.26,787. y el de toda su ''ma
qÚin~ria, incluyendo la propulsora. de
f.79 105, agregando a esta suma una
partida de .f 1,899 para ''gastos inci·clentilcs relacionados con la terminación ! del buque, prueba, en lo~

_..JJ_,."~

"'.-·

ptr '' Pnc _J:3 o to o)

�Íi .

ISABELA.

Después enrosca a mi cuello
sus dos bra·.:n,; ambarinos,
hasta darme con los finos
rozamientos de su cuello

\. -,edal pm la "R&lt;vista Moxi&lt;ana."

escalofríos divinos.
Y yo beso ]os enár:nos
revuelos de su ca bello.

I

En las fiestas del amor
f! puso un mote el poeta;
I la llam6 Isabela, por
~er galante y trovador
porque fuera mejor
';&gt;ara la dulce coqueta
~ste nombre adulador
:iicho en la hora secreta.

f

¿Qué supiste mi querella
de amor, con la dama aquella
enigmática, y que no
quieres encontrar su huella?
Mira, dejémos!a a ella,
bésame en la boca, y yo
te diré que eres más bC'lla
que la Ninón de Lenclós.

',Y

l

¿Qué te debo una canción?
Bien está, y haría mal
en no hacerte una cabal
endecha de tu ilusión,
ya q ue te ilusiona un tal

J

poeta, que por el mal
de su lírica pasión,

Con esa carga gitana,
ella se vería bien
¡ ~e mantilla sevillana
o de "Chartchaf" musulmana
en el letárgico harén
1 ~t una lánguida sultana ... ..
,l?ero la viste Paquín,
omenta la "Mona Vanna",
:liserta sobre el nirvana,
'tiace citas de Ver,aine,
'., es. . . . . . la mitad mexicana
V la mitad parisién.

,

¡

¿Qué esto suena a madri~al?
de esa coplilla venal
no la puso el corazón.

• l.

¿ Amor hasta el frenesí?
No hagas frases, Isabela ;
el Niño Ciego, tontuela,

"

.,
~

,;

¡;~

Sonriente y veleidosa
.: coge una frase pomposa
:de su ladino amador,
:11 pueril y maliciosa
'toma la frase de amor
11
como s1• f uera una rosa:
I
11 por fragante y por hermosa,
¡. por la nota de color
, tstallante, por su olor
,1de languidez capitosa ..... .
1
11Al fin y al cabo, una flor
toma la vanidosa
11 que
.
¡1para adornarse mejor.

r

i:

Tiene en sus labios, la miel
'de los dioses, y es la Diana
de un tibor de porcelana z z
1
pintado
por Florisel.
1
I Con su sonrisa cruel,
1
1 'c on su postura liviana,
es una visión pagana
' digna de un grande pincel
la francesa-mexicana.

¡.

r

Abre la cálida flor

! de sus labios, y me besa;
siento en la boca un temblo,,
y hay en su beso un pudor.
~quívoco, .a : .. francesa,
I per:0 al fin encantador.
Al cabo enfría su ardor
11 \ la
I

•

s:ibe rimar el coral
de tus labio's, con el son
de tu risa de cristal. .. ...

Pi.:ede; pero la intención

1

Muy a pesar de la tela
·de colorines mongólicos
: ~onque las formas se vela,
· fiene sus dedos bucólicos
i mi enamorada Isabela,
,(y unos ojos de gacela
cansados y melancólicos.

¿ Amor repites? Sonrío .. . .. .
¿ Que son pobres t11s caricias
de amante? ¡ Qué desvarío!
¿ Intentas dejar va cío
el cofre de tus delicias?

•

no ha pasado por aquí.
¿ Que si amé a la otra?
,.

•

1

Sí,

pero. . . . . . ¡ casp1tas. y dí:
¿ d5nje encontraste esa tela
de tu blusa carmesí?

Si yo te pasé el calor
de mi beso, en el temblor
de una caricia dormida
tú desper taste el ardor '
de mi carne estremecida,
con tus pecados de amor,
Y entre placer y dolor
apuramos el licor
de los jugos de la vida.

Pero nada más. ¿ Olvidas
que par~ pwic r amdr
fuera menester atar
con lágrimas nuestras vidas?
y t'Í, ¿podrías llorar ?
y yo, ¿podría dejar
correr lágrimas, salidas
del fondo de mi penar
para poder afianzar
con esas got;Js vertidas
los misterios del amar?

ni cantemos la pasión
con nuestro canto trivial;
de la música ideal
no llevaremos el sór,
porque nos saldría mal:
que es un compás muy cabal
el compás de la canción
in~enuo-sentimental.

No hablemos más del amor·
caprichosa pizpireta,
y permítele al poeta
ser galante y trovador
para que diga mejor
t1.1s encantos de coqueta.

Con esa cara gitana,
pienso que te iría bien
la mantilla sevillana
o el rebozo de henequén
de la chinita poblana .. . . . .
.. Pero te viste Paquín,
comentas la "Mona Varn:,"
disertas sobre el nirvana,
haces citas -de V erlaine ..... .
Y así me gustas: liviana,
con tu mitad mexicana
y tu mitad parisién.

Enriqu e F ernández Ledesma.
-XII-3-1 914.-

�\
~

,r.
{.¡· .
•

. ·t -~.::

..

.

1

•,

las puertas de la

1

Su¡cstiva ilustraciSn del "Emden II"

s

I

4

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I¡

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I pero a). ¡
Al cabo

que marchan

�IPLOMATICOS DISTINGUIDOS.

1

,·de
~on

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,.,:y ul

11

De aqui y de alla.

, cansl

i ·coge \

I'

,;des•
¡i)'. pu~
1•tom~ - 11co
I por
11
por
1···tst

~ernstor f, Embajador de Alemania en
los Estados Unidos.

De aqui y de alta.

I

!lde
r1A1
1,

t

Si el 'I'irteo de la Rernlu cié,n hubie1que
se legado sus cenizas así como clió
¡,par su alma a Francia, no hubiera podido hallar mejor lorma ele sc·n·ir1a c,ue
isnpirando la imponente ceremonia
con que París ce',hn, la Fic5t:J. \"acional. ~tr!l'I se había marcado el
~fü¡ en una forma más alta y
,!el genio y de la historia latinos.
ip¡
Como ~fr. 1\natole France dijo en
s11
elocuente mensaje a los "queridos
'''e
1,
soldados. heroicos hijos de la ~¡ adre
, co
1
Patria", la antigua gloria de los Flrur
de Lys, las oriilamas ele St. Deni~.
los nobles estandartes de Patay y ele
l, Ia.
Formigny; las banderas de Rocroy y
de Fontenoy: los colores de Flcurus.
1'
.\rco)a, Zurich y ?\[arengo; las águilas
formidables de J\ usterlitz, Eylau y
Wagram ; las águil~s )ierida.s rle Champaubcrt Y 1'Iont1111ra1l. lucieron en el
ste
pa.bellón tricolor de la Francia rcpu; y h..y kh~ana, a la hora de se r deposi tados
· ~quívoc\ restos &lt;le Ro111e: tlc Li,lc bajo
¡per,o aJ cúpula ele los Tn,·á.lidos.
·A1 cat, La "~l'an,elle~a." el má:, grande ck
•la eri;, los himno.s~
de guerr¡¡, que el mundr•
li •
,u:.. 1,, tM.,; ,tJ\J, re, ..)':¡,...,r:,e n1a ,t,,,de ~l

:;:~1
'dej

i.

11:.f.VJ, ~ - -

•

}o:. -

~o&amp;gos\ d&lt;'~dc ,\baq.í!..,,

c,•.riíío no 1:1c11•1, g1ancle, lamhién
SL cantó en las 35 1.•tlh.; clt• t~incllt'ras
inglesas desde Ypres hasta La Bassée. Francia la gloriosa está combatiendo con vab1t:a nn ~,)1,rcrasada
en su historia de h?roi,mn ) con paciencia nunca alcanzada antes. en la
lucha culminante por su existencia
nacional.
Rouget de Lisie compuso la ")J arselksa'" en Estrashurgo. El g-ran
poeta )faurice Barrés ha dicho al pié
de la estatua con memorati,·a en la
plaza de la Concordia de París: ''Esta es la última ,·,:::¿ ,Jll1~ vc11imos aquí:
el aíío próximo nos reuniremos en
la capital de Alsacia." El inconquis·
table espíritu ele Francia Yibra en esta palabras. y es porque conoce demasiado bien la fuerza y el amor cte.
~us hijos. lloy así111ismo sahe y confía en la Jealtarl rle sus aliado~. J untos lograrán la paz y la libertad de
las naciones. Juntos entonan la hermosa estroia del 1-~rmoso canto:
Amour i,a.kl} de la l"atrie,
Concluis, souticN 'ttu,. bras vengeurs!

fonia alemana d7I Africa Occi&lt;lcntal
del Sur. ha tenido gran resonancia
en I ngla_terra. Con tal motivo. y par~ premiar l?s servicios del General
T,otha. un miembro de la Cámara de
los Lor,es ha. propuesta se bautice la
que fue Afnca Occidental del Sur
,\ !emana con el nombre de "Both!and" ("Tierra de Botha''). de la
misma manera que se dió el nombre
. " a una gran porción
e1e "RI1_oc1c.s1a
de territorio del Africa &lt;kl Sur en
memoria de Sir Cccil Rhodcs. '
X X X

Cu&lt;;nt~n las crónicas que el Duque
d_e \\ ell111gton Yolrió, después de va·
n os aííos. a Yisitar Watcrloo: y al
contemplar la inmensa pirámide levantada no lejos de la granja d'l l uguemont. para la cual hubo necesidad
de hacer cscayacivn~; en el terrenc,
mismo a fin de obtener el material
que sin·ió para construir el colosal
monu11:1ent&lt;?, exclamó, entre irritado
Y entristecido: _____ "¡)fe han echado
perder mi campo de batalla!'" En
1~ má.s alto del :\lemorial halla.ba se u11
leon inmenso y emblamá.tico. :\1 pob~e animal_ito tar
lo ti-"
-t-~d1cado vana~ oca

~·

bien pi11tándolc en cierta ocasión
co11 un n rde ultraja11te. Todo lo soportó ·sin murmurar, según contaba
el guardián del monumento. anciano
soldado ,·enerable que entretenía sus
ocios y llenaba sus bolsillos vendiendo a los touristas ha 1,•s auténti,:as n:cogi,das en el campo de batalla y manufacturadas por su estimable familia, y no precisamente en 1814. Hermosa paciencia altamente loable en
el Rey de los animales, y que no
merecía el pago que los alemanes le
han dado al convertirle recientemente en carne de cañón. ;\tme. VanderYelde. la esposa del :\[inistro de Estado belga, ha manifestado en un
meeting. presidido nada men os que
por la Duquesa ele \,\' ellington, que
11na Seííora de su amistad. quien había logrado salir de Bruselas última·
mente, manifestóle-haber personalmente visto-que los alemanes desmontaron el histórico león; enterándose después de 4ue hal.í:t sido cle~tinado, al cabo ele un siglo de gloriosa vida. a ser fundido para fabricación
dt: ohu ses. ¡ Hay predestinaciones I
X

X

X

El otro día un oficial belga recien
llegado a Londres penetró en un esta
blecimiento popular de té. Lle,·aba
pendiente del hombro derecho su bolsa de campaíía. y parecía recién llegado a Jngleterra. Tomó cuidadosamente algo que pendía de su brazo
y lo colocó sobre una silla. ¡ Era un
casco alemán!! Tranquilamente se dedicó ,a comer pastelillos y a beber té.
A su -alrededor mujeres elegantísimas.
ataviadas con ricas toilettes !daban
una, :_nota de rlistinc:ión al espacioso
beUísimo Hall. Entre las mesas.
meseras llevándo de aquí para allá

tro de este cuadro. el hombre extraí10, el guerrero con la triste reliquia
a su lado. · ¡ Qué asunto para un poeta! La gente, sin embargo. pide aún
algo novelesco: pide que retornen los
días de Ricardo Corazón ele León.
mientras que a pocas horas de nosotros, y a cada instante, se registran
hechos nobles los unos. espantosos
los otros, cual ninguno de aquellos
contemplaclos por la Edad Jfcdia. El
e~píritu ele las Cruzadas vive aún
hoy en día. y entre la infinidad de
gente extraíía que la guerra en,·ía a
playas inglesas. pocos habrá como este tipo de soldado belga que colocó
el casco de su enemigo sobre una siJ!a de un establecimiento de té.
X

X

X

Las agencias ele turismo han encontrado nueYOS centros de atracción: los
campos de batalla. \\'aterl oo ha producido ya todas las emociones y to
dos los beneficios pecumanos que
puede producir un monumento histórico: pero en \\' a ter loo los viajeros a
la moderna. los que yagan por el
mundo en busca de sensaciones ultraterrenales. no hallaban ya esos 'escaJoiríos que puede producir un pa·
norama ma cabro. Las calal'eras. conYrrtidas en poh·o pnr 10, a•1os. hs
había barrido el ,·iento a otras tierras: las manchas de sangre de los
combatientes se ;1a!i•:n rs:uma,lll : no
quedaban más que praderas tiernas
y apacibles en que rec rear la vista
Pero unos cuantos blazés propusieron
a las agencias de turismo que estable ,ieran Yiajes de "recreo· ·a los eam
po~ &lt;le hatalla de Fland~s. ·jdea que .
los comercialista::. no titubea1 on en
aceptar. l\'aturalme1ite los Gobiernos,

go de la guerra harb!Lrin. han da·
do muetsras de cordura proh:L.ie1.clo
tales espectáculos, que hubieran he. cho ele los campos de Flandes un
grandioso col iseo donde las besfo.:.
humanas jugarían a la guerra para
satisfacer la sanguinolenta curiosidad
de los turistas a ia tn,)1knn.
X

X

X

El distinguido escritor belga J[onsieur Henri Davignon, acaba de publicar en fr•cés un interesantísímo
libro que denomina "Bélgica y Alemania.-'I'exto y documentos." De~pués de un prólogo admirablemente
escrito, condensa el autor todo el
objeto de su laboriosa recopilación
en la frase de 1lonsieur Paul Hymans, actual }linistro de Bélgica en
Londres: "La P.el~ic¡11&lt;'. (ir•rr et cc.:11tiante, s'offre au juguement de l'Uni-vers." Las 122 páginas ele libro, com
tituyen una mesurada. pero fonnida
ble requisitoria, apoyada por numero·
sas fotografías tomadas en LoYain ..,
)Ialinas. Lieja, Dinant, Tremoml._,
etc., etc., por listas por menoriza&lt;b~
de las víctimas, por declaraciones testimoniales, por las proclamas de las
autor idades belgas, por las proclama~
de las autoridades alemanas y por
cartas de origen alemán que obran en
poder de las autoridades de los pa1ses aliados; y por un gran número
de otros documentos. Tiene la publicación 67 ilustraciones. y darán idea
de su importancia histórica sus cinco grandes capítuio,, que 5c drn01mnan: "Bélgica ante la Historia," "Bélgica ante la Innsión." "Alemania y
las leyes de la Guerra," ."Las Confe.
siones de lar; Jefes y Soldado~" Y
"Bajo el Yugo.'' Tenemos entendid0
que está actualmente imprimiéndost

�. • :

¡ ,_~ . -.,... •

t

.
~
'

•

•

•

Brillante carga a la bayoneta en la selva de Argonne.

EL OTRO EJERCITO
Este ejército del cual hoy hablo se
compone de todos aquellos que, en el
sentido técnico y propiamente militar.
no se baten; pero que, sin embargo, prestan un Servicio. Es innumerable, tan grande por lo menos como
el que forman las tropas movilizadas.
Comprende efectivos abundantes y diversos; se reparte en Cuerpos de todas clases, unidos e ntre sí por un
pensamiento general y lirectivo, obedece a órdenes instintivas y supremas, a deberes perpétuos. Una dis·
ciplina secreta le da su fuerza y su
unidad. Existe y parece ignorarse,
funciona y se agita sin ocuparse de sí
mismo y sin que se hable de él. Parece ser una multitud dispersa, inmensa, vaga, la arena movediza, la duna
errante, el desierto humano; y, sin
embargo, tiene un espíritu que le
guía, una cohesión misteriosa, y constituye un organismo poderoso y necesario aún en aquellas de sus porciones en que la vida parecería suspensa y a veces extinta.
Tiene en las primeras filas, y desde
luego, sus soldados. Son los organizadores del Bien, los que socorren todas las miserias: los sacerdotes, los
médicos, los enfermeros, todos los
voluntarios de la abnegación y de la
caridad. c11vai: bellas virtudes defensi vas transforman cada una de nuestras ciudades indefensas en una plaza
fortificada. Relevándose entre sí,
siempre listos y jamás fatigados, estos valientes luch an sin tregua contra
la enfermedad, contra el sufrimiento, contra los enemigos interiores, en
ocasiones tan crueles y tan temible,;
como los de las primeras avanzadas

A su lado se colocan los jefes de\
qué se les reconoce? me pregunta!' risamte r,tn franct-s, 1,.5 qi e l'•&gt;II la
reis.-En su rostro pálido y gr ave.
palabra o con la pluma. tien~n la mien la dignidad de su abatimiento, así
sión de sostener la confianza, el buen
como en la de su resignació n, en St.
acuerdo de r eanimar el valor y de
mórbida languidez. en la sombra de
mostrar el fin a través de las pruela melancolía y en la amargura probas.
funda que se disputan el terreno. Fá,
Este ejército posee asimismo su teci'mente se observa entre ellos a lo~
soro. sus cuestores. su intendencia.
heridos leves y pasajeros. que no essus aprovisionamientos y almacenes....
perarán para curarse largo tiempo;
y su personal de la Cruz Roja moral.
después a los heridos g raves. cuy&lt;.,
sin uniforme ni signo distintivo, disestado sério inspira inquietud legíti·
puesta a prodigar sus cuidados a ll í
ma: a los estropeados, a los mutilaen donde adivina que son útiles, },
dos. a los in curables, cuyo rostro
sobre todo, cuando no son solicitapermanece intacto, pero cuya alma, a
dos; camilleros sól idos y vigilante:.
consecuencia de una tremenda explo·
que recogen a los débiles, a los irre ·
sión. quedó para siempre desfigurada;
solutos que han caído en la vía, en
a aquéllos que han sido operados e 11
las rutinas de la duda, en los campos
el cuerpo de uno de los suyos; a
de batalla de la esperanza, a qu ienes
aquellos cuyos ojos se cubren de una
ponen nuevamente en pie y hacen volver sobre sí mismos, en la reacción
m:be desde que las pupilas de un sér
más pura del hecho y la palabra.
querido se han abismado en la noEste papel admirable y conovmedor
che; a aquéllos que amputados de
lo llenan no tan sólo los hombres;
un hi10, de un padre, de un marido,
también lo representan mujeres de
ra no arrastran en las estepas de Ja
todas edades y condiciones. Lejos
existencia más que un espíritu en
de los hospitales y de las ambulancias
ruinas Y un corazón despedazado; a
aquellos que han sufrido todos los reexisten igualmente profesores de Fa
cultades. ideales, cirujanos de la rachazos y los reflejos choques de la
zón, doctores esp irituales, especiabala y del shrapnel, del vapor as,
listas del pesimismo y del temor;
fixiante o de los lanza-llamas,- ----médicos de todas las enfermedades
que todos los días desde hace mesei.
de la guerra, distintas a las de la carse han asido, hiriéndose, al alambre
ne Y la sangre; hermanas de la candentado de sus tormentos, que por·
dad universal, enfermeras sin título
tan bajo sus ropas una cruz, cruz de
que visitan, cuidan y a menudo cu·
guerra también, invisible y bien garan a los heridos especiales que han
nada por actos espléndidos de sufritotllQdo a su cargo.
miento- llevados a cabo en la sombra,
Estas victimas del otro ejército nt.
por altos hechos anónimos de dolor
muestran heridas aparentes. Su frcnque nunca serán publi.cadoe ______ E~
.. te 110 se halla vendada, no llevan el
te ejército. tiette r egimientos entebrazo en cabrestil!9 '/. no se les ve
ros vestidos de luto. de un color nero_. ,,
--,.r~m::nuo va na1&gt;
1

•
1

en el cual flotiln los velos de crespón de las mujeres como a manera
de banderas inconsolables.
He aquí al batallón sagrado ?e la$
madres, de tod~s las madres sm excepción las resistentes y las agob~a
das las' destruídas para siempre Y la~
qu¡ resucitarán galvanizadas por el
exceso mismo de sus dolores.
Hay entre ellas algunas que, pareC'idas a los soldados honrados e"
muchas Ordenes del día. han sido heridas dos Y tres veces, ~ 9ue agota·
das debilitadas ,inmatenahzadas, no
estJn ya sostenidas sino por una _e~pecie de extenuación virgin,aí. . 11 1'
cesado en sus quejas Y son nen I pero
con una sonrisa dolorosa Y santa de
"Pietá" l Conozco algunas qu_e _ha,,
llegado a ese extremo de sub\1m1d~~
completa a esa cima de calvan0, ma.
allá de I~ cual no se puede ya c'y1~
cebir ni padecer nada pe?,r-----_
han terminado la ascenc10n han p;
sado todos los escollos Y el gran 1 _1'que del Sacrificio terrenal, y
llan ya muy adelante. en e,1 ,m:?
con otros mundos. en los ocela1f1ots ilas P1aya s de u uro
b res que banan
,
· •en , y e11. as
Se pregunta uno como
vn
.
a
no
son psino
mismas 1o ignoran, Y
llamas, lámparas. fulgores -:--er·
manecen inmóviles en mansiones que
.
las ventanas
semi-cerrada,,
tienen
.
~
e
S entadas en estancias pequenasb qu
ron·
se han hecho inmensas,- -----d
ces de valor y mármoles de . eso1ación, estatuas funerarias palp1tan~es;
o bien arrodilladas co1;10 dot~atnces
de un viejo tríptico baJo el r_1gur~so
tocado de duelo que les oprtme as
sienes. y en efecto, lo han dado t,odo han dado lo mejor de ellas mfis,
la o relil

ª

Sr li\

&lt;lo en persona.
En torno de estas tnártires ya coronadas. se agrupan las otras ma·
dres aún no sacrificadas, y las espos;s, las hijas, las prometidas, _las
hermanas, cuyas plegarias han sido
escuchadas hasta ahora; y que soberbias de confianza obstinada en sus
esperanzas, se han ya acostumbrado
a desafiar la angustia. Estas se baten en realidad de día y de noche. Y
se mantienen firmes sin retroceder
jamás.
,
Y hay también niños que aun no
están hechos hombr_e,s, los pupilos d~I
hogar, demasiado, ¡ovene.s para que
se les acepte alla. y qmenes des_earían tener siquiera uno o dos anos
más para ir a lanzar voces y recrear·e en los campos de batalla.
~ y hay los padres, quienes. desde que
el hijo está prisionero, se ~1enten _cautivos perdidos. sin apetito. Fm~mente además de sus soldados, e
sus h;ridos, de sus mutilados, el ~tro
ejército cuya revista pasamos, tiene
sus muertos. Los Yernos desplomar:
se lejos del combate; pero como s1
estuviesen en él. ¿Cuantos son los
ue en silencio, sin hacer uso de las
~rmas tendidos en su lecho, mueren
n o obstante Y seguramente. a caus,a
de la guerra Y como si hubiesen ca1do en la zona terrib}e?. ¿Aquellos qu~
no sobre viven la perdida de ui:i coM
· .' ? ,Aque
batiente para el cua 1 vinan · '
., llos que no soportan la. _amp~tac1on
de un miembro de la fa_m1lta? ~Aquellos cuya sangre se hiela a ct~n leguas de distancia por el paso e u~
ob ús determinado? ¿Aquello~ que a I
mismo tiempo que un marmo de

prensibles? ¿Aquéllos que desaparecen a causa de un desaparecido? ¿Los
que se van por no haber podido re
cibir noticias? Aun cuando lancen e,
último suspiro lejos de los países devastados, se puede decir exactamente
de la mayor parte de ellos, qu~ han
caído en Beauséjour, en Vauquois. en
Y ser en Oriente___ ___ E llos merecían 'también que se pusiese en su féretro una ba.idera tricolor, por.q ue
han muerto "frente al enemigo", territoriales paternos, heroínas de. la
maternidad, todos hijos de la patn~ .....
y después, ¿olvidaremos a los. tternos a los frágiles, a los que tuera
de toda herida directa mueren a causa de la guerra, por exceso de sens•·
bilidad por delicadeza de alma. como
si fue;e para ellos la única manera
digna de cumplir su deber?
.
Demasiado estremecidos o demasiad~
vibrantes bajo los golpes alternados
del entusiasmo y del horror_. se ro1:1pen en pedazos como el cn~tal. ¡-..; o
habían sido hechos pa~a. la crueldad
de estos tiempos magn1f1cos.
y ahora saludemos con respeto,
con piedad, a los últimos muerto~. a
los ancianos que la guerra te.n111na .
cuyos cabellos habíari enc~nec1do e~
la paz después de años b~en largo~.
;,.Jo obstante su edad, _hub1e~an podido vivir aún un poquito mas-H---b;-.
a tan
Pero la guerra vmO--------,
permanec1'do ergu1'dos , . ", . de . un d1a
sin recnmmacwnes, se
para el Otro,
h' ·
l
encorvaron rápidamente
acta d a
tumba con la sola pena de no . ,urar lo' bastante, decanos de otrod e¡rcito para morir de un ataqu{ e. /licidad en la apoplegía de a v1c o-

�•
1

"

•
mujeres polacas.

LA

."

••

•
LECCION DE

. . AL DERREDOR:DEL MUNDO • •
LOS MAES-

TROS
--oLas clases todas de la sociedad
francesa parece como que está n animadas por un deseo inmenw ,!e r 1,1t1lación patriótica. Ya hemos hablado
del dero ; muy pro nto sahrán :1uc ,tros lectores. po r artículos cx ¡¡rl'samentc c&gt;scritos para ellos. la hnui ~a
actitud del Foro y del Cue rpo :\,c•!il'O. así t•omo el belio eje mplo ,!1' todas las virtudes que ha puesto en i:, ta
gue r ra la mujer francesa.
I foy so n dos maestros de esct11:Ia.
t•f Ten iente :'lla!avieiile muerto d~ un
balazo en la frente. y el soldado :'1 1arce! Enn on, asimismo mu erto. qu iénes en las dos cartas que a contin ua ción publicam os dan con su tranqu ilo
heroísmo .. una hermosa lección ele
a mor a la patria.
El teniente :'l falaY ieille escrib:a a
su Padre:
'' :.\íaííana es el día design~·.do para
que mi compaííía tome parte en d
asalto, y como no 6abe uno lo r,ne
puede suceder. he querido deciros
adios a todos, antes de lanzarme en
lo desconocido __ __ Padre, estoy tranqu ilo, muy tranquilo. Iré como siempre he ido. Si caigo, confór mate, por·
que habré muerto como buen solda·
do. y todos podréis acorcfaros de mí
sin rubor- ----- La causa por la cu3!
combatimos. vale bien la pena de morir po r ella."
E l soldado Marce! Evenon

Habeis ' aceptado valient emente
nue(tra sepa ración ; espero que con la
mi~ ma entereza aceptaréis el rfr,!or
que os lleYará esta carta, si es que
os fues e entregada. :.\le he preparado para todos los acontecimientos.
Cua ndo se hable algún d1a de la guer ra delante de Yosotros, 110 tenclreis
por qué sonrojaros de rnestro hijo.
Si no nief vo. tened la absoluta seguriclacl de que he ca1do de frente . Xo
hay que abatirse por el golpl.' que el
pon·t' nir puede reservaros. Que 1111
noh'e orgulln remplace \·uest-o dolor.
.\ corclaos ele mí : pero no me llorcis."
X X X

Fragmento el e una carta escrita a
orillas ckl Río Y ser por un ~olclado
belga:
Q.
.. Fstamos ahora acantonados cerca
del Cuartel General. Casi todas las
ta rdes llega el Rey en un automóvil
rojo. para conferenciar con sus General es en el modesto presbiterio
donde se aloja. ¡ Qué sencillez de traje! ¡ qué simolicidad de apostura! ¡ c¡ué
vida tan ejemplar'!
El otro día, iba yo en bicicleta a
toda velocidad, y como soy miope,
estuve a nunto de chocar con nuestro augusto Soberano, quien caminaba pausadamente, con las manos en
los bolsillos y enteramente sólo. A
dos o tres metros le reconocí por su
alta estatura, y traté de saludar. Su
1lajestad saludóme con esa
.1.

1

rreras como ~i hallase placer en ver
la fatiga de su oficial de órdenes. Es
tal el dominio moral que tiene sobre
sus numerosas tropas, que estoy seguro que el día en que se none-a a la
caheza de ellas estamos todos sin
nl·epcí.-rn dispuestos a seguirle y caminar , obre hayonetas ___________ ,,
X X X

11 are- algunas semanas se cumplió
el ceBtt·narin de haberse entregado
:"\ apolcón prisionero al Capitán del
llellerophon. En Inglate rra. según
cuentan la, crónicas. pocos creyeron
la noticia: acostumbrados como cstahaB a los canards respecto al grande hombre. Gn solo periódico de la
época. d iú cu en ta nueve veces de su
muerte. La primera ve z murió en la
batalla del Dnieper, en donde recibió
rínco heridas mortales y entregó su
c:~pacla al Príncipe Ktttusoff. Poco
después se ahogó dos veces, una al
cruzar el :'l loscova y otra en l\Ioscow,
en donde cayó en una cisterna. En
la retirada de :.\[oscow. fué estrangu··
lado en su propia tienda de campaña.
Pocos dia, después quedó sepultado
en la inmensa estepa cubierta de nieYe. Finalmente llegó a París, en don·
ele sus súbditos, ex.,sperados, lo lyncharon (y perdónese el anacronismo)
cuatro ocasiones diferentes.

-.!....- ~ ~._=h~IW~C~"-""
+r'-"'-,'-"P'----...:.a.:.:..:..,..;:;...:==-

- -~==

...:.:...:....:=:::

�COMENTARIOS DE ACTUALIDAD

•
I:os.

''

•

- .,

Estado~ Unidos y las seis
Repubhcas latmas, han anunciado
q~~ reconocerán como gobiernl"I leg1.t.1mo. de nuestro país, a aquella facc1on que garantice plenamente L;s
derechos de propiedad y de vida.
El Primer Jefe del Ejército Co1,stitucionalitsa ha creído y sigue creyendo que él será la autoridad afortunada que a'ca11ce el tanto ansiado rl'·
conocimiento. Pero como para poder
garantizar d&lt;las y propiedades. se re··
quiere el restablecimiento de un regimen de justicia. es casi seguro ,;ue
muy pronto se ,·uelvan a abrir las
puertas de los tribunales, para Yentilar los asuntos pendientes, para castigar los crimenes impunes, y para
reparar hasta donde sea posible los
inil'uos despojos de la última reYOlución.
·I
Mucho trabajo van a ten er los próximos juzgados ..\ fin de que se les
facili te su abrumadora labor. les vamos a ayudar. comunicándoles datos
importantes a fin de que puedan ini·
ciar importantísimas investigaciones.
Desde luego, ponemos en conocimiento del futuro Procurador Gene·
ral de la República, que los habitan·
tes de esta ciudad han Yisto corn:r
arrogantemente por las principales
a ,·en idas, un suntuoso carruaje, que
según rumores maliciosos hasta el mes
de Agosto de 1914. estuvo destinado
al sen·icio del Poder Ejecutivo mexi·
cano. Los nuevos poseedores lo s...
caron de las caballerizas del Paiacio ~acional, borraron de la portezuela el escudo de nuestra bandera,
y lo sustituyeron con las iniciales V .
C., qce deben corresponder segura
mente a algún per~onaje importante
de los últimos tiempos.
Los espíritus curiosos se han afanado inútilmente por acertar quién
pueda ser el afortunado poseedor del
antiguo coche presidencial; y en la
imposibilidad de encontrarlo. han
bautizado el carruaje de referencia,
con el gracioso mote de "Vacas y
Cabras" que además de corresponder
a las iniciales mencionadas, evoca la
tendencia revolucionaria, de libertar
a los ganados de la oprobiosa tiranía de sus propietarios.
La investigación de este asunto. sería una magnífica oportunidad. para
que se prestigiara el fu turo Procura-

dor, y para que iniciasen sus labores
los nuevos tribunales mexicanos. '

cumban Eulalio Gutiérrez y Lucio
Blanco, desde el moento en que ha
muerto tanta gente de bien. ·

--0--

También sería oportuno dilucidar
el paradero de los antiguos y lujosos
muebles de D. Joaquín D. Cesasús, qu.e
I ueron rcogidos por un General, que
tenía precisamente las mismas iniciales. del eminente abogado Tabasqueño.
Cuentas las crónicas que al t'nler:irse de que todos los muebl.:s t~nían
las letras J. D. C.. exclamó. ia~ .tebo recoger, porque el Destino me lo
está ordenando. Yo soy el instn;m~n
to del sino para castigar a este científico. ¡ Por algo, hizo la Fataliüa&lt;l que
fueran idénticas nuestras iniciales!
--o-?llientras íos soldaos rarr,:It..:ist:is
cruzan diariamente el i{Í,J B1 a1·0 para hostilizar a los pueblo~ ·lel 1:stado
de Texas, don H eribert,1 Barrt',11 con·
ferencia en \\'ashington &lt;.011 e i •"°;en eral Scott. y declara en los per:i,di,·o,.
que todo es obra de los reaccionarios.
¿ Qué tal será la uiplo,.iacia norte·
americana, para que enfrente de t'5·
tos hechos palpable~. sal.i;a tkrrr,iada en sus propó,itos? ¿Qué porvenir
le espera a este país. cuand9 tenga
que conferenciar con dip 1omáticos de
talla' Si don H eriherto basta para
Yencerlos ¿qué sucederá el día en que
tengan que tratar con un Delcassé?
¡ Que respondan los cadáveres del
''Lusitania'' !

-·o-Lucio Blanco y Eulalia Gutiérrez
parecen encontrar~e prisioneros en
la ciudad de Saltillo en donde fueron
capturados. en el momento en que
emprendían la aventura de Yisitar
a Alrnro Obregón para convencerlo
de que se debía rebelar contra Carranza para restablecer un gobierno
civilizado en ~léxico.
Se han dirigido telegramas a Obregón y al propio Carranza pidiendo
aracia par los prisioneros: pero pare~e que nada se remediará. y que sobre ellos caerá inexorablemnte, el pe·
so formidable de la vindicta perso·
nal.
Nada tiene de particular que su

Lo tri~te es cousiderar que mientras cometieron ac:tos censurables recibieron maudo, honores y fortuna;
y que en el momento terrible de espantarse de su obra tremenda. cuando
arrepentidos de sL1 aYCntura trágica.
quisieron retroceder. para Yoh·er a
la civilzación. sólo encontraron en su
camino la ad,ersidacl y la derrota.

Raúl ?lladero cayó en mar.os de autoridades americanas. que de seguro
lo tratarán con toda clase de consideraciones. Si hubiese caído por defender a su Patria. su pon·enir seria
un cah·ario; pero lejos de ello, Sll derrumbamiento se Yerificó a pesar de
los esfuerzos que hizo este país. por
colocar en la frente de un bandido, la
corona de :.loctezuma.
Aquí recibirá toda clase de aten·
ciones y finezas; después, será olvidado con toda su fami 1ia. con el desprecio con que se oh·idan los trastos
inservibles.
A México no podrá rnlvcr ya más.
Trit:nfe quién triunfe. los )fadcro ten
drán que vivir expatriados el resto
de su existencia. )J éxico podía olvidar todos los males que recibió desde
1910 a 1913; pero la conducta seguida
posteriormente por la acaudalada familia coabuilense, su sed de oro, su
embriaguez de sangre. su explotación
inicua de nuestro pueblo, su sumisión
al bandolerismo y a la leperocracia.
t~ésto ha abierto y ahondado las
v1eias heridas. haciendo ímposiblc
un futura cica trización.
~o, los ?lladero ya no rnlverán a
nuestra Patria. Cuando los cadh·eres
no tienen Yirtud reconciliadora. es
por que el perdón es inaccesible. Y
esto es lo que ha pasado con el maderismo: la tumba del Panteón francés fué considerada como mercancl&lt;i
de alto valor. que debía pagar la ".\ación; y ésto provocó la náusea de la
República. En adelante pueden con·
siderar los miembros de esta familia
que no son ya mexicanos, que han
dejado de tener Patria.

LOS TALLERES DE "REVISTA MEXICANA''
Tenemos el gusto de comunicar a
nuestros lectores que desde el próximo mes de Octubre ''Revista Mexicana," empezará a tirarse en un taller
especial, enteramente apropiado para
producir imprrsiones y grabados de
primera clase.
La entusiasta acogida que nos ha
dispensado el público, nos decidió a
hacer \ll) s~·¡:rificio en pro del mejoramiento de nuestro semanario. Dentro
de breYes días lo podremos presentar
sin un erGt·r. sin un defe~t(). sin un a
l e a;
rt'alizarerno~ el anhelo, d&lt;:

que el mejor magazine de todo el Sur
de los Estados Unidos. esté escrito en
idioma español y sea leído por gente mexicana.
X ue stra circnlación ha ido en constante aumento: y no obstante de que
solamente tres números de nuestra
Revista han aparecido hasta el día
de hoy, casi no hay pueblo de Texas.
Arízona, XueYo ~léxico y California,
que 1,0 conozca y estime: nuestra pul•licadón. Este éxito no tiene precedente y cons tituye par&lt;! nosotrn~ una
inmenii1L satisfacción.

Prometemos a nuestros compatriotas seguir laborando por la causa nacionalista. que es la que al fin y al
cabo, habrá de salvar a nuestro país.
,\lgunos colegas escritos en español.
pero que no merecen el nombre ele
mexicanos. nos han atacado. ~ o importa. '\'11estra labor seguirá adelante, pues la misión de "Revista Mexicana" no consiste en trabar polémicas
con quién no las merece, sino contri!,uír al hucn non1brt' y prc5tigio de la

�A los Meroes AnoryirI)os

- - UNA PARABOLA DEL TOLSTOI - -

~~~~~·x~~~~~

Poesía del señor Licenciado don Alfonso Teja
Zabre, premiada en el concurs0 histórico-füerario abierto por El Musco Naci:mal coi~ motiv:,
del primer Centenario de la fo~ependencia y
leída por su autor en la velada que tuvo lugar
en el Teatro Arbeu, la noche dtl 27 de Septiembre d':' 1910.

,,
..

UN MINISTRO DE VILLA

Los propietarios de un prado viero.n. que la cizaña crecía en él, y ocur!1oseles que era l,~ mejor para extirparla s egar sus tallos. con lo cual.
naturalmente, volvió a crecer la cizañ.a con más vigor que antes de ia
siega.

~

Alabar la memoria de los hé1oe3 obscuros,
Desprenijiendo una nota de los :.:ántiros puros
Que a los héroes ilustres la República eleva,
Es honrar a la estirpe y elogiar ,1 la gleba,
Es cantar las virtudes y el vigor ele h. raz:i.
Que llevando con furia el clamor &lt;le amenaza
Hasta el trono guardado por los leones hispanos,
Como antorchas ardientes levantó entre sus manos
El ideal y el derecho de la Patria 0primida.
Sus anhelos rebeldes, y sus ansias de vida!
Fueron héroes aquellos que llarn5 la campana,
Y al oír en la s sombras la cadencia lejam
Descender temblorosa de la oscura capilla,
Acudieron al templo con su ofrenda sencilla
Y la fe de sus almas primitiva y serena,
A rezar en las aras de la Virgen morena;
Los que vieron a Hidalgo, con su cuerpo cansado,
Que acechaba la muerte, convertirse en soldado,
Y en la lucha siguieron la senil cabellera,
Como el blanco penacho de una erguida cimera
Que los guió en el com':late. Y el patricio desnudo
Sin más armas que la honda y el valor, ni otro escudo
Que el acero sin mella de su espíritu fuerte, •
Desafian:fo el Destino y esperando la muerte
Bajo el fuego implacable del cañón castellano,
Con la audacia orgullosa y el tesón so:&gt;rehumano I
Del primer Moctezuma, su monarca y su abuelo,
Que lanzaba sus flechas a la comba del cielo!
La falange azotada por el hambre y la guerra,
La traición de los h ombres, la crueldad de la tierra,
Que dejó en cada surco de los campos natales,
En los valles fecundos y en los muertos eria~es, j
Con la enérgica savia de su sangre plebeya,
La indeleble memoria de la gran epopeya!
Y el tropel ignorado no buscaba la gloria,
Ni grabar para siempre su recuer:'fo en la Historia;
Lo impulsaban el ansia de romper sus cadenas,
Y el instinto guerrero que incendiaba sus venas,
Reanimando en su pecho, por obscuro atavismo,
Un empuje violento y un callado heroísmo:
El valor silencioso de sus padres indianos,
Y· la ardiente bravura de los hombres hispanos!
Y al morir se quedaban olvidados y yertos,
Estrechando los surcos con sus brazos abiertos,
Con la boca en la imagen de la Virgen morena,
Y esperando del viento su mortaja de arena.
Sólo tú, tierra patria, diste asilo a íos bravos
Q'ue jamás consintieron que n&lt;ltrieras esclavos ;
Tu dulzura de madre, que no duerme ni olvida,
Los ha vuelto al fecundo manantial de la v1fa
De una vida más dulce, más pequeña y más pu~a,
Que no sufre las penas del amor que tortura,
Sin angustia ni risa, sin placer ni dolores,
De la vida sin alma que perfuma las flores,
Y estremece las selvas y palpita en los granos;
Sólo tú recogiste los despojos humanos,
Y. a los héroes humildes que no hallaron la gloria,
N1 grabaron su noml:re para siempre en la Historia
.
.
'
N1 cayeron envueltos en la patria bandera,
Les concedes por tumba la República entera.
Y les das en tll seno maternal y piadoso,
La dulzur.\ infinita del eterno reposo!

..

·'

•

I¡

¡;.

Don Miguel Díaz Lombardo, que en lugar •de ascender desciende. Fué Ministro de Madero; hoy es Ministro de
y por los pasos que lleva, mañana será probablemente Se:
cretario de Roque.

Villa·

Pero un ~ropietario vecino, de mu~ha prujent1a Y sabiduría, al visitar a
1.o~ duenos del prado. &lt;lió a todos muy
ut1les consej~s. _Y e1!tre ellos el de
n.o seg.ar la c1zana 51 es que se quen~ evitar que se propagara por 5 ¡
misma, Y. que en cambio, la arran casen de ra1z.
Los propietarios cid prado, bi c:i
sea· ~orque entre el número de in strucc1on.es recibidas del buen vecino
no hub1es~n reparado en la relativa
a la neces1d~d de extirpar, arrancán
dala de cuaJo. la cizaña. en lugar de
segarla; sea que no llegaran a comprender este consejo, o que los cá lcu l~s personales i.mp_i&lt;liesen aceptarlo, lo
Cl:_"tO es qu~ S)gu1eron segando la cizana Y cons1gu1endo por lo tanto, que
con mayor fuerza se multiplicas e.
En e~ cu~so de los años sigui entes.
no falto mas de un hombre que reco~&lt;lase a los dueño~ tiel prado el conseJo del prudente y buen vecino· pero quien tal hacía no era escucl;ado.
Y tan poco caso s e le hacía como si
nada estuviese ocurriendo.
Vino a suceder de esta suerte que
segar la cizaña desde el momento en
&lt;1ue aparecía fué no solo un hábito. sino una tradición sagrada, con lo cual
el prado llegó a estar cada vez mas
enfermo e invadido
Llegó el día en que no hubo en
el prado más que cizaña. Los propietarios de él gemían por tal causa ingeniándose para encontrar el r~me dio de situación semejante, que, sin
embargo. era uno. nada más que un o:
el señalado por el vecino sabio y
justo. Pero nadie lo usaba.
Sucedió, por útlirno. que entris teci&lt;to un caminan te al advertir la perdición del prado. ht:scó las in strucciones dejadas por el vecino sabio y bue no, todas las cuales estaban olvidadas. por ver si había entre ellas alf · guna con que poder remediar las cau~
sas de la aflicción general. Descubrió la que decía que no era necesario segar la cizaña sino arrancarla de
raíz. Declaró pues, a los dueños del
prado que habían sido imprevisores
y que de mucho tiempo atrás habían
sido adnrtidos todos contra dicha im previsión.
Pero en vez de comprobar lo que
este hombre decía. para que, en el caso de que fuera exacto no segar más
la cizaña, o demos trarle. por el contrario, que estaba equivocado;_ en lugar de aceptar sin molestia la máxima
ofrecida. los dueñ os del prado resoi ·
vieron en su mayor parte declararse
ofendidos por la apelación que a ia
memoria y doctrina del antig uo varón
justo había hecho el viajero, y, conformes en esto. empezaron a lan za,
contra él toda especie de invectivas y
de ofensas.
Decían de él que era or gulloso. que
se imaginaba ser el único que había
comprendido las ins trucciones del antiguo vecino. Otros aseguraban que
el viajero era un falso intérprete, un

Hemosos tocados ferl)enlryos.

ADORNOS DE ENCAJE Y LISTON.

-~

Presintiendo los rtcmas que no habk
dicho nada de su cuenta. sino qu~
simplc:mente había recordado los co nsejos de un hombre estimado de te.dos. afirmaron que era un individta)
perjudil'ial. que tan solo deseaba Yer
multiplicada ta ciza1ia, de manera que
el prado quedase perdido para siempre.
--Pretende-decían-que no conv iene segar ta ciza ña ¡ pero. de no des·
tru irla nosotros. se multiplicará hasta
el infinito; r entonces. ;adiós nuestro prado! Es maraYilloso creer que
éste nos ha sido dado para que pre,·
paguemos la mala yerba.
Con la peor intenció n olvidaban decir que de todo había hablado el viajero menos de no destruir la ciza ña,
habienclo sólo afirm;¡.do que debiera
ser arrancada de raíz en lugar ele ser
scgacla.
La opinión de que el caminante era
un insensato o un intérprete mentiroso se afirmó de tal manera, que ya
no se pyeron contra él más inju ri as,
contestándose con el s ilencio a las
explicaciones terminantes que él ofrecía asegi;rando que la destrucción ci-:
la cizaña era esti n,ada por él como
uno de los principales deberes del due
ño de la tierra. aunque comprendía
que cst::i. cle~trnccirín debía entenderse como el vecino sabio y justo la
entendía.
Exactamente lo mismo me ha ocurrido cuando he hablado en favo r del
precepto del Eva ngelio. que reco~nien-

cia. Por Cristo ha sido formulada
dicha regla, y sus discípulos la han
repe tido después de él en todos loq
tiempos y lugares. Pero sea que no
se ha reparad o en ella. sea 'Pie no
se la ha compren dido, o sea. por último. que ha pa recido difícil conformarse a ell a. lo cierto es qac rn::i.t1tn
más tiempo ha pasado. más ha sicl() olvidada. y más el areglo de la vida de
los hombres se ha alejado. .\ tal
punto se ha lt ega&lt;lo. que dicha do~trina se ofrece hoy a los ojus rtd
mundo como algo nue1·0. descnnociJo,
cuando no insensato y extraño.
Me ha suced ido cvmo al v iajero que
r ecordaba a los dueños del praoln la
prescripción antigua del vecinu justo. en virtud de la cual no debe ~er
segada la mala yerba. s ino arrancada de raíz. Los dueñ os del prado han
ocult ado maliciosamente que en dicha
reg la se establecía n o que la cizaña
no fuese destru ida. s ino que era menester no destru irla de una manera irracional. De l prop io modo cuando he afirm ado que para destruir el
mal es preciso con formarse al precepto de Cristo. qt·e nos enseña no
opone rle la violencia. sino extirparlo
por el amor. se ha exclamado:-"?\o
escuchemos a este insénsato. que nos
induce a no lu char con el mal. p1 ecisamente cuando el mal nos está ah0gando." ·
Y los hombres continúan tranquilamente. con el pretexto de destruir d
ma t. reproduciéndolo y multiplicán

�1

Las Ultimas Modas

1

Extravagancias imperdonables

do reñidas con la ttrmonia y con la
lógica.
Si una mujer, al desnudarse por
la noche, se encontrara formada en
realidad como había parecido estarlo du~ante el día, con los pechos hunrealidad como había parecido estarotra, el vientre saliente, y su antítesis
completamente roma, estoy segura de
que no lograría contener las lágrimas.

1

Cuando se ve una colección de moda.s ol\'idadas y lejanas, solemos sonrc1r, y murmurar con cierta lástima:
"¿ l &lt;,mu pudicrun t•stas gentes disfraza rse ele este modo?'' Y después aiiatlimos: "Porque hoy las modas son
mucho más razonable, _____,,
Y es que nunca pensamos que la
mujer o el hombre creían disfrazarse con la moda, sino que únicamente
trataban de añadirse más encantos o,
a lo l11CJ1os, aparecer como personas
elegantes.

Además de estas aglomeraciones
de tela sobre el talle, hay en la faldas actuales · una tendencia marcadísima a restautar el poli~ón con todo
su interés malsano. o mucho me eqliivoco, o dentro de ¡.oco nuestras precio,\as ridículas de~enterrarán el polisón con su lluvia de encajes y v0lantes.

Estas ligeras reflcx iones me las
sugiere la contemplación de los figurines de actualidad. Yerdaderos trajes de máscara, confeccionados con el
recuerdo de atavíos ya difuntos: pero
que resucitan al capricho dt.&gt; los creadores de elcf!ancias y son luego lanzado, a la circulación con ceguedad
fanática por nuestras más esclarecidas
y sangrea;:uladas Princesas de la J\foda.
Las mujerc~ suelen mostrarse francamente agrcsiYas cuando se les hacen observaciones sobre la moda del
momento: pero de,111iando audazmente sus iras. y resignándome de antemano a la saie de exquisitas y variadas calumnias con que pública y
particularmente tendrán a bien favorecerme. YOY a formular algunQs reparos a la indumentaria "clernier cri."

1

Respectq a los chalecos, no puedo
decir otra cosa sino qite con ellos las
seductoras hijas de Eva parecen Jefes de ~ egociado de un l\Iinisterio en

•
¡..

•

J\lienlras la moda femenina ha estado inspirada en la época griega y
han reinado las tunicas levemente
ajustadas al cuer1&gt;0 que no destruían
su línea, y los peinados de suave ondulación, ni reducidos ni abultados.
todo ha marchado irreprochablemente. Las mujeres eran muiíecas adorables sus siluetas, encalmaban el espíritu
facilitando la buena digestión. con la
inefable sensación que producían de
bienestar y placidez. Pero de algún
tiempo a e~ta parte. la Reina :\loda
está perdiendo la cabeza de una manera lamentable, y hasta puede afirmarse que parece :tconsejacla por los
peores enemigos del Buen Gusto y la
J\fujer.
·
El principal encanto del bello sexo
es su fcmenidad, y ésta desaparece
por completo con esas capas de estudiante y esos abrigos de sereno que
conv~erten sus siluetas en las de un
buen chico provinciano o en las de
un estimable vigilante nocturno.
l\fenos mal cuando la portadora de
una capa o un abrigo ultra-chic es una
criatura joven y de formas pronunciadas. Puede librarse de ser confundida con un "sidrn;" pero si es talludita y ha perdido la línea ____ "¡ la
debácle !"-----Yo he visto, a la salida de un teatro. un grupo de señoras
ya mayores despidiénd ose de espaldas
a mí, y me han causado el efecto de
una docena de guardias poniéndose
de acuerdo para cargar sobre las masas.

Los Ultimos Modelos

1

1

.'

!
1
1

TRAJE DE PASEO
fundaba en que era11 caros por estar
te a la moda, da la impresiót\ de un
planeados con telas suntuosísimas;
muchacho vestido de mujer-----, lo
pero desde que las burguesas los llecual no es sugestivo que digamos.
van de batista y en las tiendas baraLas faldas que ahora privan. en
tas se pueden adquirir por seis pesetas. los chalecos no tienen razón de
Yez de seguir las bellas ondulaciones
subsistir.
y las graciosas curvas del cuerpo fe~ ada tan coquetón ni tan gracioso como los zapatitos con tacones
menino, alteran Y mixtifican de,sc;iraLuis XV. Sin embargo. ahora las
damente las forrn.a~. Esos faldellines
de grandes dimesiones, que caen somujeres conceden su predilección a
zapatos odiosos, perfectamente masbrc la funda que oprime sus piernas.
culinos, con la suela muy gorda Y el
cuando forman graciosos pliegues las
tacón ancho Y baju, ni más ni mesalvan de parecer campanillas gigannos que como los podría Ile,·ar el hites, y no carecen ele cierta· elegancia
jo del alcalde de Chicago.
aristocrática; pero convendría· que las
¿Pues y el peinado en boga? En
autoridades de la aguja cJ.isminuyesen
esos frunces exagerados bajó el taYerdad que no puede ser más arbille, pues con tanta te!a laboriosamentrario. To:e'.o tirante hacia detrás. re~lo.,_;t:_
)a_-___
te _plegada, las caderas revisten
matado por un

Esos girones, pegados a los vestidos en razón de una moda idead1
por advenedizos rnás atentos a im
plantar lo caro que lo bello; esai
vueltas de volantes, descendiendo des·
de la cintura hasta el borde de la falda, tienen el inconveniente de qucson pabullados al sentarse; por ese
las mujeres- de sociedad habrán de
estar de pie toda la noche en los sa
Iones, como mleshas abuelas. para
no arrugar esas telas flotantes, y si
incurren en la tentación de sentarse, al levantarse para bailar o acercarse a una mesa de te se arreglarán
los voíantes sobre que estuvieron sen
tadas con un ademán que recuerda
al de un mono qu.e se rasca.
Y esto no es el~inguido ni correcto, sin contar con que la preocupáción que hace de su parte posterior.
que se si.e1Jta y de la retadora exhibi·
ción que ~ace de su parte potserior.
roban a las 'lnujeres gran parte de ~ti
abandono y libertad de espíritu.
Esto no quiere decir que las mujeres no resulten seductoras con los
modernos atavíos. Una mujer ele¡;:;an·
te lo. está siempre aun con el vestido más absurdo, y sabría llevar sobre sus hombros un delantal de cocina con igual majestad que un manto regio. Aunque no lo he visto, estoy segurísima de que Eva, con su
hoja de parra, ponía cátedra ele elegancias en el Paraíso Terrenal y que
causaba sensación por su oportunidad
en el emplazamiento de este adorno
tan breve.
De lo que me lamento es de que
las Hijas de Eva no manifi esten un
poco más de cordura antes de aceptar una moda de gusto dudoso.
Si fuha una sóla ía que se vistiese
ridículamente, todavía podría ser desdeñ:1da; pero como la generalidad de
las mujeres se apresuran a seguir la
moda con sagrado frenesí , ¿ vamos a
desdeñar al sexo?
Contra su obcecación no hay más
recurso que unas prudentes reflexiones, que seguramente no seguirán por
que las mujeres tie,ien un horror invencible a meditar-dicho sea sin
ofender a nadie-ni siquiC'ra tra tándo
se ele trapos.
Claro que, afortunadamente, no todas las mujeres se arrojan al abismo
de- la m'oda rxtravagante y arbitraria,
y qne son bastantes las que huyen
de parec.er un marimac!10; pero la s

nerse y quemar en un auto de fe esas
capas ele guardia. esos zapatos ele
"sportman." esos chalecos gedeónicos, y, sobre tod o, peinarse con un p~
quito más de gracia, desterrando tiranteces de cabello ja ,·anesas?
Si no lo hacen asi. el Buen Gusto
~cguirá con calentura, y la Reina J\J oda empezará a in ternarse en los laberintos del rid ículo.
¡ La di osa :'lfincrv; sí que sabía ser
mujer ! Ella. que. habie ndo inventado la flauta y Yiendo a los dioses
encantarse con los dulces sonidos que
brotaban de aquel instn:men to, al advertir que sus carri llos se inflaban
sin gracia. a rrojó la fla uta al sue
lo.
¡ Oh. diosa coq uetona y perspicaz.
que surgiend o de la cahez::¡ del Señor de los dioses para representar el
Sentido Común so bre la tierra, adiYin ó que había de ser tratado como a
enemigo público y no se at revió a
salir del cert' bro pate rn al sino acora
za&lt;la y armada de punta en blanco__ !

R()M~NllCISMO
--o-·Señora: soy mosquetero,
ducho en lides y en intrigas,
pues fueron cien mis amigas
por mi porte y por mi acero.
Sólo por una mirad¡¡
concertaba un desafío,
y jamás sufrí desvío,
ni me importó una estocada.
Mas hoy, burlas del Destino!
es mi amor un desatino,
contrario a Dios y a Ja ley,
porque eres bella, madama,
la más encumbrada dama,
la favorita del rey.

�A nuestras lectoras

HUACHINANGO AL HORNO.
Después de bien limpio el pescado
se unta perfectamente de mantequilla,
sal. pimienta y jugo de limón; se baña con el jugo de tres tomates grandes y se mete al horno a fuego lento;
se sirve después con cualquier salsa
o bien con ensalada de lechuga.

--o--,

T enem os el propósito de hacer la
Secció n F emenina de nuestro periódico sumamente intnesante para nuestra s queridas lectoras, y al efecto,
además de las hermosas páginas de
modas que publicamos, hemos coleccionado una ~crie de recetas de cocina bien conocidas 1 experimentadas
que esperamos sean del agrado de
nue~tras lectoras.
Pronto abriremos también una Sección de consultas en la cual con gusto contestaren10s a nnestros lectores
lo qt:e nos pregute,1 relatirn a Arte.
literatura. asuntos •.le actualidad, formas sociales. recetas ele cocina, fórmulas ele tocador etc., etc.
Pensamos además, dentro de poco
dedicar una página a los niños y en
ella publicaremos cuentecitos amenos.
lecturas instruetivas, adivinanzas, jeroglilicos, juegos de vocales anagramas, etc., etc
1'ara complacer a una de nuestras
lectoras que nos lo ha pedido publi c,iremos en breve t.na página de labores manual es, la cual creemos que
será ele mucha utilidad a nuestras laboriosas compatriotas.

• • •

MENU

,'1', -

.•

• • •

~---o----

1

Sopa de rosas
Uvas heladas
Canastillas de arroz
Frutas secas
Hi:achinango al horno
Qt:eso de Holanda
Lengua envinada

.1

SUJESTIVO PEINADO DE DAMA
LENGUA ENVINADA.

CaiJ
T~.
Septiembre 26 de 1915.

EXPLICACION DEL MENU.
SOPA DE ROSAS.

- - - -e- - - Para hacer esta sopa se pone a cocer una taza de arroz y cuando esté
muy bien cocida se pasa por una
coladera hasta que qued e una e~pecie ele puré : se t oman seis tazas de
un buen conso mé y se pasan por una
servilleta húm eda a fin de de sgrasarlo para que se Yea li no y en él se
des líe el arroz: se muele muy bien
un poco de cebolla, t: na puntita de aj o,
sal, pimien t a y dos tomates grandes
pasados po r una coladera : todo esto
se pone a freír en dos cucharadas de
mantequill a y luego de bien frito se le
añade el consomé con el arroz incorporando bien toda la mezcla y ag regánd ole un a pizca •le carinín vegetal
hasta que tome un e.olor rosa tenue; el
arroz qu e sobró sv mezcla con un
poco ele c¡ueso rayado y sal, se le
pone un poqu ito de carmín y se hacen bolitas que se ec han a freír en
manteca o mantequilla y se le ag rea la sopa al tiempo de servirse.

---x--LA MODA SE HIZO PARA LA
MUJER, NO LA MUJER PARA LA MODA.

Jamón en salsa roja
Fruté'J

PASTELERIA.
GALLETAS DE HARINA DE
MAIZ.
l ngredien tes:
Un kilo y medio de harina de maíz.
Un kilo y medio de harina de trigo.
Medio kilo de azúcar.
Un kilo de manteca.
Se ciernen bien las harinas y se añade el azúcar: luego se amasa con la
manteca derretida; se hacen bo fitos
pequeños y se colocan en una charola
engrasada; se rnetc&gt;1 al horno a fue
go muy lento.
CAKE DE ORO.
J ngredientes:
6 yemas de huevo.
l\ledia taza de mantequilla.
Una taza de azúcar.
Una taza de leche.
Dos tazas de harina.
Dos cucharaditas de polvo.
Se baten las yemas con la mante4uilla derretida y el azúcar nn buen
rato, se le añade la leche y se vuelve a batir; y por último se le agrega la harina cernida con el polvo
y se mezcla bien todo ; se pone en los
moldes y se mete al horno en fuego

Se golpea bien la lengua y se pone a cocer en agua con sal pimienta
y hierbas de olor: se le añade un vaso de ,ino blanco y se deja hervir
hasta ql:e esté bien cocida: se pone
a prensa r dura nte tres horas y al
tiempo de llevarse a la mesa se corta en tajadas fi nas; se sil'l·e con salsa mayo nesa o con ensalada de pepino~.

JAMON EN SALSA ROJA.
Se hacen tajas :,1uy delgadas de
jamón de \,\'es tfali a y luego que ya
estén colocada s en el plató n do nd e
han de se rvirse se bañan con la sisig uiente ,a Isa:
Un ,·aso de Yino tinto se pone a
herYir con azúcar y tn trozo de canel a; se deja en la lum bre quin&lt;;e minutos: al ponér~ela al jamón se tiene cuidado de echar\1 solo en un lacio de cada tajada dejando en seco
un a ex tremidad.

CANASTILLAS DE ARROZ.
Cuatro cucharadas grandes de harina se baten con le&lt;:he suliciente para
que qu ede una mezcla aguada: ;;e le
añ ade sal y un huern y se bate hasta qu e toda se in .:orpore bien: se
pone a calentar la manteca y allí se
coloca el molde que ha de estar bie n
(

caliente para que al hundirlo en la
mezcla. se le pegue ésta bien; luego
se introduce otra vez en la manteca
y si no se despega del molde con facilidad se le ayuda con un tenedor,
teniendo cuidado de que se doren bien
los bo rdes de la canastilla; para esto
se deben usar dos cacerolitas pequeñas pero profundas a fin de que al
introducir el molde tanto en la manteca como en la pasta se cubra hasta los bordes ; se llenan las canastill as de arroz hecho como de costumbre y se cubren con una capa de
chí charos o bien con un huevo estrellado al que se le pone encima
como adornp una ramita de peregil.

TORTA NOVEDAD.

--o-Jngredientes :
Dos tazas de harina
Una taza de azúcar.
Dos cucharaditas de polvo.
·Dos huevos.
~I celia ta za de mantequilla.
;\[ edia taza de leche.
Incorpórese bien la harina con
el azúcar y el pol vo ; añádan se dos hue
vos y luego arná sese con la mantequilla derretida y ia leche ; póngase
en los moldes y méta se al horno.
(Al frente,)

---

•

Una carta que acabamos de recibir
de una dama elegante y distinguida
dice así:
''De modas, todo lo más exagerado
que estamos viendo en ciertos figurines. Las faldas. sumamente cortas,
con mucho vuelo, y las botas muy
altas, idénticas a las que usaban unos
polacos que hicieron nuestras delicias
en la infancia, cuando íbamos a verles bailar la mazurca.
En cuanto a los sombreros, unos
rnn sumamente reducidos y- parecen
gorrillas de cuartel; otros en cambio,
grandes y anchos, como el de los picadores.
Es indudable que la moda actual
tiene poco de artístico. Ni la falda
acampanada ni los godets hacen favor a la figura.
Por eso me con suela ver entre tanta extravagancia no pocas muj eres
verdaderamente superfinas que conservan sn "gusto personal", rechazando toda moda reñida con la e~tética.
:Mu cha falta . está haciendo una cá:
tedra de elegancias femeninas. As1
se evitaría que tantísimas damas Y
damita s cayeran en las ridiculeces de
ciertas usanzas, nada más que por
ignorancia.
Lo mismo para la playa que para el
campo, el traje de dril, sea .del col~r
que sea, pero. sobre todo; beige o g ris
es el gran tra¡e, por lo comodo Y adecuado. Es fresco. es elegante,. tarda
en deteriorarse, es fuerte ; m1~ntras
más se lava y se le plancha, mas bonito y nuevo parece. Se co ntenta con
poco ; no requiere otros adorn os qu e
pespuntes y botones.
Y basta por hoy.
Pero no sin decir

BORDADO DE ROPA INTERIOR.

�.·¡

RfVISTA MIXl~ANA I!
--o.SEMANARIO ILUSTRADO

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box No. 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
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oro americano
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En el resto del mundo
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&lt;,le administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.
P . O. Box No. 637

-----°'"--.......-.

·

SAN ANTONIO, TEXAS.
X X X

~un es tíempo be salbar a la f atría
(CONCLUSION)
de dos o tres iconoclastas ignaros, no puede alimentar la naza ; pero no nos humillemos ante nadie por grande que sea
ambición de m!!jia docena de mediocridades políticas, no su poderío. Que n1.1estra labor se inspire y se establezca sobre
puede amparar a unos cuantos mercaderes sin escrúpu:os, las in conmovibles bases de probidad, justicia y patriotismo, y
ni puede proteger a los r épro'bos, ni acoger bajo su som- nuestra debilidad se convertirá en una fortaleza inexpugnabra bienechora a los esca~ados de presidio, por más que ble. Amor y fe bastaron a los caudillos de nuestra Indepenéstos se cuenten por centenas y hayan sido consagrados, dencia para crear nuestra nacionalidad. Amor y fe inquepor próceres extraños, como apóstoles y redentores. No brantables bastarán para redimirla. .
S. BOTELLO. . ., ,
provoquemos al enemigo común que nos acecha ·y nos ameSan Antonio, Texas, Septiembre de 1915.

LA OPINION DE
LOSCAIDOS
- - : x :-

-

''Thc Literary Digest" en su número correspondiente al día de ayer
trae un artículo interesantísimo. en
donde se dan a conocer las opiniones
de tocios los pueblos esclavizados por
Ru~ia, Turquía. Austria y Alemania.
sobre el porvenir que les espera después de la actual conflagración mundial.
El alma se llena de tristeza leyendo
los juicios .&lt;iescncantados c(e Polacos y Bohemios, Rutenos, Croatos y
~foravos sobre su destino y su por-

"enir en medio de esta catás trofe
grandiosa. Ünos suponen que triunfarán los aliados; otros creen que la
. Yictoria será para lo raza teutona;
y todos se muestran doloridos. por
wrse obligados a combatir por intereses e ideales enteramente agenos. y
a \'eces contrarios a sus respectivas
nacionalidades.
Oja 1á que en la nueva organización
mund ial que se prepara. mejoren de
condición, y sean escuchadas estas
pequeñas naciones sometidas.

o----

NUESTRA PORTADA
--o-accidente desgraciado
(

causa de que nuestra portada no sa
liese a var ios colores como lo habíamos an unciado. Hicimos todo Jo posible, por re.-ediar dicho accidente,
y al fin logramos presentar a nuestros lectores. con el retardo ele algunas horas. u na portada elegan te y
artística, que tiene el mérito ext raor- :.
dinario de haber sido improvisada.
En nuestro próximo número publica remos en la carátu la de nuestro
periódico el famoso cuadro de Don
Félix Parra intitulado "El defensor
de los indios." Sign ificará otro nuevo esfuerzo, que sabrán apreciar los
inteligentes y patriotas lectores de
"Revista 1icxicana."
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA M·EXICANA
Semanario Ilustrado.
I

Volumen to.

Octubre 3 de 1915.

Número 4.

�REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.

Año l.

San Antonio, Texas, Octubre 3 de 1915.

La Reacción Nacional.

l

\

..

· La facción villista se encuentra completamente destrozada, Y el carrancismo, s:n adversario aparente, va ., entrar en
el pcri·J(o mas accidentado ·: azaroso de su vida. Hast:i
hoy, la situáción anormal ha tolerado proce-1iEiientos ,mormales. El pueblo ha llevado una existencia artificial, sin
orientación ni método, sin tranqdl.dad ni programa; pero una
sociedad no puede vivir perenemente bajo rn régimen morboso: llega un momento, en qi' e se hace ind:spensable expulsar del organismo los gérmenes de corrupción y muerte, para
reconstit..iir lo perdido, y empezar una nueva vida.
Este es el momento preciso en que hacen crisis las revoluciones; si no viene la reacd5n de fuera, viene en el mismo organismo. Si los emigrados son incapaces por sus
egoísmos y divisiones, por su inacción y cobardía, de poner
fin a los desmanes de la Revolución, entonces los prop:os revolucionarios, espantad()s de sus excesos, atardidos de su
propia obra, son quiénes por voluntad propia, tomen el camino de Damasco, y con un nueve term.idoriano, marcan el
epílogo de los días espantosos del :rerror.
¿Vendrá la reacción mexicana, acaudillada por los desterrados? ¿Volverán las antiguas clases conservadoras-Clero
Burocracia y Ejército-a apuntalar la nueva organización
cial? ¿Se reconstruirá el Estado mexicano sobre los intereses de los antiguos propietarios?
Mucho lo dudamos. Las antiguas clases conservadoras
llevan quince meses de vagar por el extranjero, sin dar otras
señales de vida, que las necesarias para arrojarse mutuas inculpaciones. Los políticos le echan la culpa del desastre a
sus adversarios; los militares al General Velasco; los burócratas callan en espera de mejores días; los ricos guardan sus
forti:nas sigilosamente en cofres recónditos, para evitar solicitudes de préstamos; y finalmente, el Clero, no obstante de
contar con prelados tan elocuentes como los Obispos Pagaza y Montes de Oca, deja todo el peso de su defensa a la
pluma extranjera del Padre Kelley. Pero en ninguna de las
viejas clases sociales se advierte la fuerza, la decisión, la
atlfacia y el desinterés necesarios para apoderarse de un golpe de los destinos mexicanos, y orientar nuestro país hacia la
civilización y hacia el bien.
No comprenden estas clases que México atraviesa por
la crisis más pavorosa de su historia; y que si ellas son indignas de conservar los intenses indispensables para el equilibrio social, el país se verá en la dura necesidatl de improvisar clases ni:evas que apuntalen los muros bamboleantes del
Estado.
Los pueblos viven eternamente de la lucha entre las clases conservadoras y las radicales reformistas: de esa pugna
surge un equilibrio benéfico, que si no permite el estancamiento de las naciones dentro del arcaísmo de las viejas fórmulas, tampoco tolera los cambios absolutos, las reformas
temerarias que hacen peligrar la vida de los pueblos. Cuando en un país, falta una de las dos clases sobrevienen inevitablemente el despotismo o la anarquía.
En México, las clases conservadoras desaparecieron hace un año, y los elementos revolucionarios, sin frenos que los
sujeten, sin ideales que los dignifiquen, sin tradiciones que
les pongan coto, han dado rienda suelta a sus instintos cíe-

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Número 4.

ve, es preciso detener los desmanes, castigar los crímenes,
reparar los despojos, destruir la tiranía oprobiosa de los guer~eros_ improvisad~~· q_ue sin d~sciplina ni orientaci5n moral,
solo tienen del m1l!tansmo, la msolencia y la brutalidad.
México quiere salvarse y se salvará. Si los hombres
del pasado, son incapaces, por su egoísmo, de hacer sacrificios; si las antiguas clases conservadcras, continuan copiando la conducta de los emigrados franceses de Turín y de
Coblenza, entonces nuestra Patria se verá obligada, a encomendar a un revolucionario el aniquilamiento de la propia
Revolución. No hay que olvidar que cuando Francia se convenció de que los soldados del antiguo régimen corr:o Laffa.
yette Y Dumouriez, fueron incapaces de libertarla de la tiranía jacobina, se entregó en cuerpo y a1ma, a un soldado de la
República, a un artillero de las clases bajas, a un enemigo de
los arist!5cratas, a Napoleón Bonaparte. Y el hijo de la Revolución, a semejanza de Zeus, destruyó al ser que le había
dado vida.
Las antiguas clases conservadoras deben darse cuenta de
que los momentos son solemnes y que la Patria no puede esperar ya más. Nada se remedia con pasar revista a los acontecimientos pasa•fos ni con tener en cuenta las responsabili·
dades pert.:lientes. ¿ Qué el General Velasco tiene que rendir CLlentas pavorosas ante la Nación? Esto lo veremos después. Entretanto, es bueno no olvidar que hay muchos militares con procesos pendientes en El Paso, y otros que han
caído trágicamente por el supuesto delito de querer internarse a México. Y bien, un calabozo o un cementerio, son
para un soldado de honor, preferibles al destierro definitivo
de la Patria. El clero tiene por su parte, la oportunidad de
iniciar una cruzada evangélica como las de los primeros siglos de la cristiandad o como las de los santos misioneros del
siglo XVI. Finalmente,, los ricos y los burócratas, los que
pertenecieron a las clases altas y privilegiadas, deben tomar
ejemplo de las aristocracias europeas, que en estos momentos presentan el espectáculo grandioso, de llevar sus archiduqus y sus príncipes al sacrificio y al martirio.
México necesita vivir. Para ello es menester que rea&gt;
cione y reaccionará. Es preciso que la fiebre destructora se
convierta en anhelo santo de construcción. Si las antiguas
clases acaudaladas y poderosas, no gastan energías en salvar
lo que han perdido es porque son indignas de recobrarlo.
Entonces, no habrá otro camino q:ie el desarrollo de la misma Revolución, para que poco a poco, se vaya formando )a
nueva crema que habrá de dirigir los futuros destinos de la
Patria. Indudablemente, que a1Ín dentro de la hipótesis de
que las futuras selecciones de hombres e instituciones se hagan en el mismo campo revolucionario, la desaparición de
Don Venustiano Carranza tiene que "'er inevitable. Se necesitan elementos consolidadores; y querer formar un Estado
con el caudillo del preconstitucionalismo, es lo mismo que
desear construir un edificio con fuego y con dinamita.
La extinción de Villa sólo es el prólogo de la muerte del
carrancismo. Los antiguos elementos tienen la oportunidad,
por última vez, de acaudillar la reacción en México. Si no
lo hacen ellos, la reacción vendrá en las propias filas de la
Be

�COMO SALVO D. GUILLERMO PRIETO
A D. BENITO JUAREZ.

cien para que fusilaran a los prisionerns. 1&lt;:ramos ochenta por todos.
l'na compañía del So. se encargó
de aquella orden bárbara.
"C'na yoz tremenda, salida ele una
cara que desapareció como una visión, dijo: "Vienen a fusilarlos."
Los presos se refugiaron al cuarto
en que estab el Señor Juárez; unos
se arrimaron a las paredes, los otros
como que pretendían parapetarse con
las puertas y con las mesas.
El Señor Juárez avanzó a la puerta; yo estaba a su espalda.
Los soldados entraron al salón---arrollándolo todo: a s•1 frente venía un joven moreno, de oj os negr~s
como relámpagos: era Peraza. Corna
de uno a otro extremo, con pistola
en mano, un jo,·en de rabellos rubios:
era :.\! oret. \' formaba en aquella vanguardia Don Fi'.omeno Bral'O, Gobernador de Colima después.
,\quella terrible columna, con sus
armas cargadas, hizo alto frente a la

-01----------

·\

, ' f

d

M is compaiíeros quedaron en el
despacho del Sr. J uárez, y yo salía
con mis útiles de escribir en la mano.
Estaba remudúndose la guardia. había soldados de uno y otro lado de la
pue r ta : por la parte de la calle: al
entrar yo en d zaguán. para salir,
se volvían dentro de él los soldados.
a mi me par(;ció, no sé por qué, que
eran arrollados por rna partida de
mulas o de ganado, que soºía pasar
por al.Jí: me emJutí materialmente en
la puerta; pero Yolví los ojos para
el patio, y 1·í. ensangrentado y en
ador~n e~pantoso. al soldado que
custodial.a la pieza: gritos, mueras,
tropel y confusión horrible, c11\'o!vieron aquel e~¡ acio.
E l lugar rn que yo estaba paradú
era la entrada a una de las oficinas
del Estado: allí fui arrebatado, a la
vez c¡t,c se crrraban todas las YCntanas y la pt.erta, quedando como en
el fondo de un sepulcro.
Por la calle, por las puertas. por el
patio. por tocias partes, 10~ ruidos eran
horribles, oíansc tiros en todas dirccc:ioncs, ,;e clerrihahan muebles. haciendo e~trépito al despedazarse. y las
tinieblas en qt:e estaba hundido exageraban a mi mente lo que acontecía
y me represctnaban escenas que felizmente no eran ciertas.
En la iconfrsión horrible en q•~e
me h~ liaba, 1·i que alguno de los qt:~
estaban encerrados conmigo en aqr el
a ntro. salía para la calle imp1!ncm ente: yo no me atrcv1 a h;:ccrlo. ¡·rndientc de la suerte ele mis amig&lt;b, a
qu ienes crc1 inmolados al desenfreno
de la rn'cladesca iernz.
Los grito,, los ruirlo,, los tirns, \'I
rumor de la mr I tituel, se oían en el
in terior del P.alacio. Co:no pude. y
ten ta' cando, me acerqué a la puerta
del salón en qre n:: hallaba y chha
al pat io. ap 1iqué el ojo a h ccrrackra
de aquella pr.crta, y ví el tumulto. el
caos más espantoso: los soldad ns )
parte del popu'acho corrían en todas
direcciones, d;sparando ,us arma,: cic
las azoteas de palacio a los corredore,;
caían, o mejor dicho, se descolgaban
a islados. en racimos, en grupos. los
p re~os ele la cárcel contigua, con los
cabeJlos albortaclos, los vestidos hechos pedazos. blandiendo puñales, revoleando como arma terrible sus mismos grillos.
En el centro del patio de Palacio,
h abía algunos que me parecían jefes,
y un &gt;Clérigo de aspecto feroz ____ _
Algunos me instaron a huir; a n~í
me &lt;lió Yergiienza al ·andonar a mis
amigos. Luché por abrir la puerta __ _
la cerraba una aldaba. que después
de algún esfuerzo cedió: la puerta se
abrió y yo me dirigí al grupo en que
estaban los jefes del motín.
A uno ele ellos Je dije que yo era
Guillermo Prieto, Jlinistro de Hac ienda, y que querla seguir la suerte del Sr. Juárcz.
Apenas pronuncié aquellas palabras
cuando me sentí atropellado, herido
en la cabeza y en el rostro, empujado
y convertido en objeto ele la ira de
aquellas furias ______ _
Desgarrado el nstido. lastimado,
en situación la más deplorable, llcncia de los señores

puerta del cuarto _____ y sin más espera, y sin saber quién daba las voces de mando, oímos distintamente:
"¡Al.hombro! ¡Presenten! ¡ Preparen I
i.\.punten!" ____ _
Como tengo dicho, el Señor J uárez estaba en la puerta del cuarto: a
la voz de "apunten," se asió del pestil!o de la puerta, hizo atrás su cabeza y esperó _____
Los rostros feróces de los soldados,
su ademán, la co11111oción misma, lo
que yo amaba a J t1árez ___ yo no sé ___
es apoderó de mí algo de vértigo o
de cosa de qu&lt;: no me puedo dar cuenta __ ___ Rá pido como el pensamiento,
tomé al Señor J i;árez de la ropa, lo
puse a mi espalda, lo cubrí con mi
cuerpo ______ abrí mis brazos- ~--- - Y
ahogando la voz de ''fuego" que tro
naba l 11 aque l instante, grité: "¡ Levanten esas armas! ¡los valientes no
asesinan!" ____ y hab!é, hablé yo no sé
qué: yo 110 sé qué hablaba en n_1í, que
me I ull!a alto y poderoso, y ve1a, en-

tre una nube de sangre pequeño todo
lo que me rodeaba; sentía que lo subyugaba, que desbarataba el peligro,
que lo tenía a mis pies _____ Repito
que yo hablaba, y no puedo darme
cuenta de lo que dije _____ A medida
que mi voz sonaba, la actitud de los
soldados cambiaba_____ un viejo de
barbas canas que tenía enfrent,e y
con quien me encaré diciéndole, "¿ quié
ren sangre? ¡ bébanse la mía ____ !"
alzó el fusil ,los otros hicieron lo
mismo _____ Entonces vitoree a J alisco.
Brarn se puso de nuestra lado.
Los soldados lloraban, protestando
que no nos matarían y así se retiraron como por encanto ___ _
J uárez se ~ brazó de mL ___ mis
compañeros me rodeaban, llamándome su salvador y sah·ador de la Reforma ____ mi corazón estalló
tempestad de lágrimas.
Guillermo Prieto.

-~-~~o-- - - ~---- ~

DESDE JAUJA
ha dirigido un em inente literato radicado a ctualmente en una
(Hermosa carta que nos
de las cirdades ocupadas por la Revolución).

- -o- -

A 25 de Septiembre de 1915.

1

cll 1 pcnsan:iento, los decires fl oridos

II

lI

l
1

La Ú!t.ma fotograHa de Don Guillermo Prieto. El gran poeta s1g...1enao sus
tradiciones romáticas, aparece abrazado aun humilde papelero, que
bien puede ser el símbolo de todos los oprimidos.

-----~---~-o~-~~--~--,ió profundamente; Ocampo me reron\'ino por no haberme escapado,
pero hondamente impresionado por
que me honraba con tierno cariño.
Apenas recuerdo, después de los
muchos años que han transcurrido,
las personas qt:e me rodeaban.
Tengo muy presente el salón del
,Tribunal de J ustic,ia, sus columnas,
su dosel en el fondo. Estoy viendo
en el cuartito de la izquierda del dosel a León Gt17.tnán, a Ocampo, a
Cendejas junto a Fermín Gómcz Farías; a Gregario J!edina y su hijo,
frente a la puertecita del cuarto; a
Suárez Pizarro, aislado y tranqt:ilo; al
general Refugio Grrnzález siguiendo
al señor J uárez.
Se había anunciado

s1c1011es. El señor J uárez se paseaba
sil encioso, con in,·erosímil tranquilidad: yo salía a la puerta a ycr lo que
ocurría.
En el patio la gritería e ra espantosa.
En las calles, el Señor Degollado,
el General Díaz de Oaxaca, Cruz Ahe&lt;lo y otras personas que no recuerdo.
entre ellas un médico 11olina, verdaderamente heroico, se orga nizaban en
San Francisco, de donde se desprcn&lt;lió al fin una columna para recobrar
Palacio y libertarnos.
A ese amago aullaban materialmente nuestros aprehensores: los gritos,
las carreras, el cerrar de las puertas. lo nutrido del fuego de fusilería
y artillería, eran indescriptibles.

Mi querido colega:
Jle pides artículos, epístolas, Yersos, lo que salga: pero que sean amenos. .\menos sí. ¡ \ menos hemos
venido para sazonar platillos con sales y pimientas cid intelecto! Vetdad
en que si damos en la cue11ta de c¡t.:e
por acá ya no se hila tan del~ado la tela ilteraria. cnalquicra tan
indigente ck seso como yo podría merecer el lu).{arcillo que benévolo me
ofreces. Y no te desairo, nó: ya está,
viéndoloá antes agradezco la dádiva.
Como que me proporcionas la ocasión de rnntartc algo de lo qtre en
trihnto a la oratoria se estila ahora
en estas tierra~. ya que se trata de
cosa~ ele la palabra. este maravilloso in,trumento, reputado como el de
mayor alteza y calidad entre los concedidos al hombre.
Lo recordarás bien: antes. hab!ar
en plazas públicas. Teatros, .\.teneos,
Congresos, •\.caclemias. etc., cte., era
asunto que ofrecía escollos. Aun los
avezados a soltar la Jengt:a y doctos
en ella se escamaban y solían eludir
el compromiso. Era para sacudir el
sistema nervioso y dar al rostro tintes
de palidez cadal'érica. Tanto así imponían los auditorio~. Pero. esto que
ocurría en los calamitosos tiempos de
la dictadura no prirn ya en los d?minios del legalismo. La de1;1ocrac1a
ha tenido el acierto de abnr tod~s
las bocas como se dió maña para abnr
todas la; puertas ___ _ajenas. Casi no
surge hoy t1n ciudadano armado cua~
quiera que sea su laya, qt:~ n? este
dispuesto a la arenga o al bnnd1s. Para ellos Jo mis1no es tomar la palabra que nn automóvil o una plaza

eYacuada.
Es una verborrea
que atosiga y marea.

) pintorescos, no tienen asiento en
b oratoria actt1al. Se habla con rusticidad, mansa o tosca, pero con rusticidad siempre. co1no conviene en labios que ayer silbaban al rebañ o, o
paraban la yunta eón el ¡OH! clásico
de los campesinos. o echaban sapos
y culebras ante la bestia de tiro tarda
y rejiega. Pura . retórica de idilio, no
bastardeada, sino tal como sale de la
)ladre ~ aturaleza. Un encanto, amigo 111i.o, que regala los oí_dos y enciende el espíritu, adormecido ayer por
la atmósfera del despotismo, y hoy
con amplitud de vt:clos hacia tocios
los horizontes. Y en- verdad que es
sabrosa esta literatura primitiva. Canosos estábamos de e 1la, después de
treinta años de abstinencia. i Qué hartazgo nos hemos dado!
Llegó por fin la era del desparpajo en el obrar y en el decir . Del ?brar
nada hablaré ahora: al puro decir me
atengo . Y no interpretes torcidamente Jo del "puro decir." La pureza es
una chicuela remilgada que se alejó,
de nosotros, no sé si avergonzada de
lo que viera en J at!ia, o lanzada a
puntapies por los restauradores de
polaina.
¡Ah! Si vinieras por acá y oyeras
cómo parlan esta lengua que tanto estimas y glorificas, los hijos de la democracia, así los secuaces del troglodita chihuahueño, como los "hermanos equivo~ados." mote piadoso que
brotó de labios del ex-federal Angeles y cayó para fructificar ricamente
en los fecundos campos del choteo
popular! Entonces te ruborizarías de
haberte andado con escrúpulos en la
selección de Yocablos para dar expresión fuerte, viva, clara y donosa a
tus audaces pensamientos. a'odos
aquellos aderezos son piltrafas hoy
día, amontonadas en el rincón de los
cachivaches.
Q ue te baste un ej emplo.
que empiécemo~ la can:pa-

los arriamos a yarejonazos" grita un
libertador de los que portan el águila en el frontispicio del sombrero texano, y que aparece en camisa con
los tirantes a manera de guarnición
de mula de tiro, delante del bien
oliente pueblo ya definitirnmente manr.mitido.
E,;to de manumitido, no se toma
ahora como se tomaba ayer; hoy tiene acepción opuesta, como imperiosamente lo demandan las pragmáticas
en uso, contrarias en un todo a las
predominantes cuando estuvimos amarrados al oprobioso yugo. Digo que
se aplica' el vocablo a la in versa, porque periódicos hay que se expresan
de esta guisa: "¡ Pobre pueb'o, manumitido hambriento y desgarrado ayer,
aracia~ a la nefasta dictadura!" ~ i
e,
miento ni exagero. Has de entender
qr e es' evangelio puro lo que c~!º·
Y no hay que establecer d1tercncias: la misma oratoria gastan los del
trog!odita que los del célebre 1Ianco
de LESPANTO, como llaman a Don
Alvaro. Y uno y otro pueden exhibirse en calidad de maestros. i Idealmente cerriles los dos: Ni más ni
menos que si acabasen de bajar a saltos de la intrincada serranía, o salir
de un bosque enteramente virgen.
1\ o es esto para ensanchar el ánimo? Ko alcanzas a vislumbrar siquiera lo que habremos gozado oyendo
hablar y discurrir a los renovadores
de la patria? Ko es flor y nata ?el
extasis el ponerse delante de los OJOS
la figura marcial de tales caudillos
y sentir cómo fluye de sus belfos
la pasteril arenga?
¡ Desdichado de tí que, ausent~ del
rinconcillo de tus mayores, te pnvaste de solazar la pupila y embelesar
el tímpano con estos resurgimientos
de vida primitiva!
Te compadezco, y
vez.
Tu viejo amigo.

�El Romance de la Migajita ---··-v
"Detén te! que está rendida,"
eh! contente, no la mates !
y aunque la gente gritaba
y corría como el aire,
cuando quiso ya no pud o.
aunque quiso llegó tarde,
que estaba la :\ligajita
revolcándose en su sangre ____ _
sus largas trenzas en tierra,
con la muerte al abrazarse.
la miramos de rodillas
ante el hombre, suplicante:
pero él le dió tres "metidas"
y una al sesgo de remache.
De sus labios de clavelc~
salen doli entes lo:- ayes.
se ven entre sus pestañas
los ojos al apagane----.
y el Ronco está como piedra
en medio a los sacrifante~.
que lo atan codo con codo.
para llevarlo a la cárcel.

11

11

· · .:v·e· ~l ·l;~spit~l 'iúgajita,
"vete con los platicantes,
''y atente a la Virgen pura
"para que tu alma se salve.
··¡ Pobre casa sin tus _brazos!
"¡ probecita de tu m~are ! .
"¿ Y quién te lo hubiera ?icho,
''tan preciosa como un angel
·'con tus sartas de corales,
•·con tus zapatos ele raso,
"que ibas llenando la calle.
"como guarda1;do tus gracias.
•·porque no se reclamase1;1.
"El celo es punta de rabia,
.
··el celo akanzó matarte,
"que es ve1;eno que hace f~nas
"!os más fmas volunt~des_.
Esto dijo con conciencia
una siñora ya grande
que vido del peapa al pepe
cómo pasó todo el lance.
y yendo y viniendo días
la :\iigajita preciosa
fué retoñando en San Pablo:
pero la infeliz era otra,
está como pan de cera,
el aigre la desmorO(lª ,
se Je pintan las cost1ll~s.
se aLevanta con con~oia ;
sólo ele sus lindos OJOS
llam as de repente brotan.
· · .",¡ Út;cr·t~-L~~~ ¡'tiése·!;.: .~ ·¡~ yen ta na
Ja pobre herida se ~soma.
y vió que llevan difunto,
por otra mano alevosa,
a su Ronco que idolatra, .
que fué sn amor y su glona.

Oh·ida que está baldada
y de sus penas se olvida.
y corre como una loca.
y a\ muerto se precipita,

1· aulla de dolor la triste
Ílenándolo de caricias.
":\ladre, mi madre (le dice)
--que su madre la srguía",rendan mis aretes de oro.
·'mis trastes de loza fina.
"mis dos rebozos de secta,
"y el rebozo de bolita;
"1·endan mis tumbagas de oro.
.. y de coral la soguilla.
"v mis arracadas graneles,
"guarnecidas con perlitas:
·\·endan la cama de fierro,
"y el ropero y las ca misas.
"y entierren con lujo a ese hombre
porque era el "iien de 111i ·:ida;
•
"l¡ue lo entierren con mi almohada
"con su funda de estopilla,
"que pienso que sn cabeza
"con el palo se lastima.
"Qu~ le ardan cirios de cera,
"cuatro, todos de a seis libras;
··que le pongan muchas flores
"que le digan muchas misas,
"mientras que me arranco el alma
·para hacerle compañía.
"Tú, ampáralo con tu som~)ra,
"sálvalo, Virgen María:
"que s i en esta positura
"•11e puso. lo merecía;
",o porque le diera causa,
"pues era suya mi vida"------.'{ dando mil alaridos
!a infelice ~Hgajita,
se arrancaba los cabello,
v aullando se retorcía.
he pronto los gritos cesan,
de pron to se quedó fija:
se acercan los platicantes.
la encuentran sin vida y fría.
v el silencio se destiende
~0111·irtienclo en noche ·el día.
En el panteón de Do!orcs.
lejos, en la .última fila.
ent re unas cruces de palo
nuevas o medio podriclas.
hav una cruz lenntada
de· pulida cantería,
" en e'la el nombre del Ronco.
~. \rizpe J osé :\[aría"
y al pie, en l'll montón ele ti erra.
medio cubierto de ortigas.
~in que lo sospeche nadie.
reposa la Migajita. .
flor del barrio de la Palma
y enYidia ele las catrinas.
Guillermo PRIETO.

11
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SRITA. AMINTA MORENO.

SONETO ..

11

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MEDIOEVfll

Especial par a "Revista Mexicana."

Especial para "Revista Me1:icana."

Yo sé que existes sin saber en dónje,
y que imp osible a mi infinito anhelo,
serás eternamente mi desvelo.
¡ De~tino cruel el que a mi afán te esconde!

En alas del amor y del deseo,
tras de porfiado batallar, triunfante,
llego a la torre que te guarda amante,
y ufana se alza de su noble empleo.

¡ Ansia del alma a la que no responde,
indiferente y despiadado el cielo!
¿Puede encontrarse en este triste suelo,
pena que más dentro del pecho ahonde?

Ciño feliz, cual mi mejor trofeo,
la banda al pecho, que ostenté arrogante,
en medio del estrépito sonante,
que te aclarrw'5 mi reina del torneo!

Sentir la vida con la fuerza ingente,
que hace estallar el brote en cada rama,
y sentirla pasar inútilmente!

Brilla en el cinto el espadín de oro,
a la Juz melancólica de plata,
que ensalza oculto el ruiseñor canoro.

¡ Mi llanto desbordado se derrama !

Y al pie de la marmórea escalinata,
¡nlso rendido el barHolín

y ~ae

P.1¡

fe, sin fuerzas y doliente,

-.--,---,...,==

�h

JUNTO AL LAGO.
- - - - - ---- --·0--------

o

Cueoto rl)ex icano
POR RAFAEL DE ALBA.
1

1

much o antes que las primeI rasDesde
tenues claridades del día blan;¡ quearan el cristal de la laguna em·
.

pezó a caer de la torre como llu,·ia
mansa sobre el pueblo aún dormido y
sobre las aguas qui'etas la salmodia
triste de aquella música. Ya el sol
apareciendo esplendoroso en un cielo
sin nubes, sobre los cerros cubiertos
de verduras húmedas aún por las nieblas de la noche. ha!Jó al flautista acurrucado junto al alto pretil, bajo la
úncca campana. 'dando ol 'aire-mi'
airecillo fresco y suave, tan suave
que no alcanzaba a rizar el espejo del
· 1 lago-las notas plañideras de su siringa de · carrizo. Y la mañana desplegó, por fin. radiosa sus pompas triunfales y )as aguas se tiñeron por el
oriente de púrpura y de gualda, y las
estrellas últimas se anegaron en aquel
doble mar de luz y de colores, en el
que se desiacaban y reflejábanse con
puros contornos los árboles de las
quintas de la ribera y los mástiles
desnudos entonces de las pequeñas
embarcaciones: y el puertecillo se animó con los mil ruidos de un despertar de fiesta, sin que cesase de llover
desde la torre la salmodia de aquella
música plañidera, Y todo el día fué
. '.¡ así. Los fiel es madrugadores indios
de los villorrios y de las rancherías
que bordan la laguna. ciñéndola con
el cinto de verdor y de flores de sus
huertos, la oyeron casi sin darse cuenta de ello, ¡ la habían escuchado tantas
Yeces ! Sorprendió un instante por su
novedad a las ancianas de,·otas y a
las señoritas elegantes de la coloni:1
veraniega. Algún curioso hasta in·
quirió la causa de hallarse aquel vi&lt;.:·
jo pescador muy conocido, de atezada tez y de greñas canosas, entregado
en Jo más alto de la torr.e a tan de ~u ~ada ocupación y
.ninguno J,.,

la única persona razonable en busca
de mejores dato's.
El cura en realidad no supo decir
más, sino que aquello era una costumbre piadosa. un acto de devoción cuyo
origen y objeto ignoraba. En cambio
conocía muy bien al flautista y de su
historia si dió amplias informacione~.
Y es esta historia, la humilde historia de un infortunio obscuro y vulgar.
la que quiero referirte ahora a tí , que
pasas los veranos en aquel pueblecillo
en que el protagonista del dran;a, de
la tragedia diré mejor que oirás de mi&lt;;
labios. Yivió con sus dolores; a tí.
que tal vez lo habrás visto como lo
ví yo, encaramado en la torre de su
parroquia dando al aire de la maiiana
sus notas plañideras.
Encarnación Rodríguez contab:t
cuando lo conocí sus ochenta años.
Asegurábanlo así, al menos, los más
Yiejos moradores de la playa, porque
en verdad nadie que no supiese la extrema longevidad que alcanzan algnnos de su raza lo hubiera creído.
viéndolo tan entero, tan robusto y tan
ágil. Por lo demás, la fecha precisa
de su nacimiento no la sabía ni ¿[
mismo y apenas si hubiera podido conjeturarse-a tener alguien interés er:
averiguarla- de las vagas noticias qae
su memoria ya débil y vacilante, guardaba de a.contecimiientos históricos remotos y de personajes de much o tiempo atrás desaparecidos. Acordábasc.
así de haber estado. niño, pero ya capaz de manejar u¡¡ mosquete. en Mexcala, con su padre, uno de los heroicos
aunque anónimos defensor es de la isla. De los viejos insurgentes que capitanearon en at;cc!la oca:;ión memo·
rabie a los indígenas y para Ye.'lcer a
los cuales tuvo el G,)l&gt;ierno \iirrtinal
que dar verdade1 os comb,tt.::, ua..,aleF,
armando en aqt,d m:1r iateri:.ir toda
una escuadra. t1.1ii1 Rodrigue.: grab.:.
das en la mente las austeras ,\.:ur,::,.
De ellos. de
de H\~

nificantes, podía hablar cuando aún
no era ta'n viejo ni había :;u!,·1c!0 aún
tanto, durante horas enteras en ia canoa. a las pasajeros a quienes lleYaba
a tirar en las ciénegas el~: no. v a :os
compaiiero~ en las te:tulia-; &lt;le la taberna. ::--renos, pero algo todavía, contaba de los tiempo~ cu (lue foé
soldado y a las órdcn~J de Don
Santitos. se batió por :.1 liberta.! y
por la Reforma en .\hualL1•co y ,\tl'nquique. A Yeces, ya muy pocas, rde ·
ría también la historia de S'1 pueblo,
de aquel pueblecillo. a::tes obs,t¡ro,
sólo de unos cuantos am:ll!tc,; tic la
naturaleza visitado que \,! r,iut!a haoía
convertido de pronto Ci: estu:ión balnearia y veraniega. Y :;iy:1 ~1 cono ..
cía él bien aqueJ:a historia. l'odia decir de quienes habían sido, de tinco
generaciones atrás. los terr-:nos en
que se alzaban los chalets y la~ Yi llas. como los periodistas de triinsito
llamaban a aquellas casas del pueblo
de arquitectura má~ o muH:s ¡¡r·~ten ·
siosa. Precisameute los •11,,jo:·e-; y
más ventajosamente situ~'.d&lt;H de l'~vs
solares fueron suyos y él e, primero
en aprovechar enriqueciéndose en
unos cuantos días, aquel capricho de la
fortuna que hizo en cttal• tU' ~r rato
que los habitantes ele la c•;ntal ra·
yesen en la cuenta de l¡ae ten:an t"a~i
al alcance de la mano un \." ,·1ty 0 un
Vellagio en miniatur;;. Per, si contaba de buena gana los rli.:~alks de r"a
transformación, no decía i,L th.a r1,mo
y de qué manera habiendo vendi~~ con
más de un mil por ,.,,, de utilidad.
las tierras de sus ¡... :, ,·s h redadas.
habían llegado a la negra miser ia _de
aquel'a su vejez, sin barc , propio.
sin más vestido que uno, cuantos andrajos. ni mas pan l!UL' el que a
costa de rudas penas y siniendo a
otros se ganaba difícjlmen.te Y. n.o to··
rlos los días. .Pero si·. él. c\i~creto. has·:
ta la obstinación. nada . d.cc)a¿.::_. de
las.
••. •
~

que Rodríguez, al retirarse de sus andancias de soldado a la paz de su
hogar, se trajo una moza de fuera
con la que acabó por casarse al na~
cerle un hijo. A haber querido para
consorte una mujer de su m!sma tierra habríale hallado tan bonita como
la que tan lejos fué a buscar, e indudablemente más buena.
Habríale
bastado con poner los ojos en cualquiera de las muchachas núbiles de
la vecindad, y con robárse!a. Con ro·
bársela, no por gus.to de novelescas
aventuras, sino para seguir la tradicional costumbre que por aquellos
rumbos exige que a todo matrimonio
legítimo preceda un rapto, un rapto
que es una comedia cuyos detalles se
conciertan con los padres de la que
ha de ser raptada, de tal modo que
é~tos saben de antemano la hora en
Que la joven se saldrá del domicilio.
el camino que t omará la pareja y el
punto y momento en que habrá de
dársele caza. Después con aguantar
algunos palos-cuestión de pura fo1,
mula-y llevar a la novia a la iglesia.
y cargando las dos sendas y pesadas
cruces, recibir la bendición del cura
hételo ya hombre hecho y derecho
jefe de fami'ia. 1Ias prefirió a sujetarse a todos esos trámites, probar
suerte y bien caro pagó su amor a lo
desconocido. Sa!ióle su mujer borrachona, despilfarrada, y, lo que era
aún peor, no muy fiel. Dios quiso.
por fin, llevársela y dejarlo en paz
con un chiqt:illo en el que puso toda
su adoración. Tanto lo quiso que en
vez de hacerlo lo que él y lo que
cuantos en torno suyo vivían, eran
labrador por temporadas y por temporadas marino _____ de un mar de
agua dulce, como no en balde había
córrido tierras y aprendid o aJgo, ape·
nas supo de la fundación de una escuela en el pt:eblo, cuando lo envió a
t:lla, para que se civilizase. Salió
:Xicolasil' o-que así se llamaba el hiio de Encarnación-despabilado y
listo, y una vez que el dómine luga·
rciío le hubo ense1iado cuanto supo,
su padre, malbaratando algo de lo po·
co que entonces tenía, y privándose
áuñ de lo más indispensable, lo l!cY&lt;'•
al seminario de la capital.
u
era liberal

y

Y había peleado bravamente con los
mochos, Encarnación no concebía nada más al to en la sociedad ni más re:;,
pctablc que 1111 sacerdote. Pero Xi
colasillo no de spuntó por ese lado, y
al lleg:ar al derecho canónico, después
~1.e bn}lantcs . ~stu,clios de latinidad y
hlosof1a man1testo su resolución de
ser abogado. Y lo iué. Pintar menudamente todos los sacriiicios que
tu,·o el padre c¡ue imponerse para
que el mozo alcanzase el codiciado
título, kera cuento de nunca acabar.
Cada uno de los exámcne~. cada uno
de los paso~ de aquella larga carrera. representó para el viejo una nuP
va y a cada día mayor priYación. Si11
grandes necesidades que satisiacer "
con algunos aunque no muy lucidÓ•
bienes de fortu na, enfermo, justo y
conl'eniente ht:biera sitio que Chón
diese al fin tlescan,o a sus vicios huesos y les proporcionara uno que otro
regalo. Pero ¡ quiaá: Ya no digo el
cigarro de hoja y tabaco macuche, la
copa rle 111!:zcal con los amigos y la
partida de tute ti rentoy en h playa,
ni aun el calor de una mala irazada
en el invierno y el aliYio de la friega
recetada de caritlacl, por un médico
veraneante, podía Rodríguez ..:once·
derse. · TodaYÍa si todo eso lo hubiera pagado el h;;,, rnn ~nlicítutl y ternezas ! Pero el hijo, i bueno estaba
el hijo! Ya di:sde el seminario :-e
avcrgonzaLa rle la ln:milc!e condición
de su padre, y recibía sus visitas con
mal oculta contrarietlad, que no podía
\ cncer ni el goce de los regalillos,
pescados, frutas, alguna que otra pe
seta que el yiejo le llevab,i. Después
en el colegio ciril, ante su~ camaradas. hacíalo pasar por un mayordomo
o por un criado . . \1 obtener e! título
y meterse ele hoz y coz en enretlos
electorales y politicos, llegó en las
redacciones de los periodicuchos en
que escribía. a arrebatarse &lt;le ir a la
presencia del autor de sus días, y a
significar'e que no lo Yisitara. Tor
pemente pretextó para ello un i11tl
rés filial que no engañó a Rodríguez.
¿Para qué se ha de imponer Ud. a sus
años 1-a molestia de c:,tos via¡cs?
Yo iré a pasar a su lado algunas semanas; yo seré el que lo busque siem
T

•

~ menudo pidiéndole siempre dine-

"ru en cartas
' secas y aprem10sas.
.
y

así trabajandp el uno hasta matarse
por el otro, y éste dcjánc\o~e querer,
sorprendió a ambos _la sub1ta transformación del pueblec11lo teatro de las
proezas y de las penalidades del anciano.
,
b
Los terrenos que aun consena a
vendiéronse a precios exorbitantes ~
Encarnación fué rico. E1~tonces s1
vino a Yerlo Xicolás. Quena 'Casarse,
fundar una familia, y las monedas
enterradas en un rincón de la choza
salieron a luz y se emplearon en adq1.;irir los muebles, perifollos Y chucherías indispensal&gt;les para la bo~a. _A
ella 110 fué invitado el pobre marttr.
-Ud.-díjolc su verdugo-se en~ontrará entre personas como los yanentes &lt;le mi mujer, orgul!osos e mtratables. -:,: 0 yenga Ud., que ya le traeré a Carolina y yerá cuán buena es
y cuánto lo quiere!
:..\1 as el 1·icjo deseaba conocer ~ su
nuera y fué al enlace. D~mas1ado
a' tivo para soportar desprec1?s, contentóse con ati,bar a la_ novta en la
iglesia, detrás de t:n pilar, Y pudo,
durante una$ 'CUantaS ho(·as, 1m,r~rla
a su sabor, flacucha. rubia Y p~hda,
ron su vestido blanco Y a traves de
,;u ydo vaporoso.
Después no la vió _más. i Oh, aquella ocasión! En la mebla h_C?rr~sa que
era ~u Yida desde que _el h_1Jo mgra~o
Je ia'taba. sólo t:n ep1.sod10 destacabase, fúlgido .e ,instantaneo c?mo un
relámpago. Fue en la t~~de mfausta
en que un vapor se hund10, de vuelt~
ele una jira en la lag~na. ¿Por que
capricho del azar l~a!lab~se en ,el lu,,ar de la catástrole · ::,;: o podi~ re~ordarlo más tarde. Lo. qu~ .s1 r~cordaba es que. nadador mtrep1clo,. el
haba sido uno de los que s; ~rroJaron al río a salvar a los nautragos.
1 en uno de lo~ cadheres te~1di~os
en la ribera sobre un lecho de canas,
creyó reconocer. desmesuradame~te
.ibiertos Y vidrio,;o;;, aquellos _o¡os
azule;, que haLía Yisto en una igle~ia. bajo e! ,·elo blanco ! )~ corona _de
.,zahares. Fn su im~~s1b~hd_ad de m·digena no Je ocurno s1c¡mera ª:'e: ·
rigu1r e! nomtr-· dt la muerta l· uc

�...

.
'

.

-

Tópicos delJDía

-

'\

.'!'-·
•

1

'•'.,t(

ti--------~-Ün diario carrancista publica con iecha lo. del presente mes un admirable artículo que ~e llama ·• La cabra tira
al monte". ( hasta en los títulos ed itoriales tiene la tendencia
de acordars~ de h., cabras) y que entre otras cosas dice lo
siguiente:
" Qi·e tal
cual jefe constitucio nalista dispone de estos
o aquel)os caucales, n,1ia tier.e da extraño puesto que n adie hay tan cándido q"e vaya a fig:rarse que se lucha por

o

1

¡

i Bah!

J-'.st&lt;&gt;s

,0 11

. ..
":

'\
'

dn·l Presidc nk de Guatema la:

.

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...

í

MATE R ADMIRABILIS.
A Estrada Cabrera.
La que llegó te dijo: "Hijo mío. esto es Bien
y c,to e, -:\!~ti''. srñalfrndote la tiniebla y la luz.
Te sl'ñaló la glmia ckl e,tablo: Belén:
,. tr ('11,l'iio el ohj1·t11 ele los puros: la Cruz.

.\ 1;i, también t1: nwstri\ a Pala, con :,u lan1.a,
cuando ya lle\aha L'lla con sus siete puiiales.
el fiel que te indicaba la celeste balanza,
y e, dar al !l íen. ~tis bienes. y es dar al .\1 al. su~ males.

' '
L"acl1i,·acl11:,

Que dc,clc la r1:\ión donde está la Señora
mantcga por tu suerte una estrella encendida;
) porqur u1 t'1 paisaje. pinte nna nueva aurora
la cnla del Qucval qu1: impone nue\a ,'ida.

de los ex-héroes ele nuestra historia.
XXX

"The San Antonio Expre~s" nos' da cuenta en su edición
del día ele ayer. que en Donna. lugar sit uado a cuarenta y
cinco millas de Hrown~villc fueron encontrados los cadáveres de once mcxican ns. sin que se sepa oficialmente el día

d{' .... , p~,·' ,·t"
,·, r·,, h·r,·n · .. · eso once cadáveres, fuesen lleYados a
l:1 T'al 'a ck :-,., .., York. y expuestos en un lugar e'I donde
1 nlir,cn &gt;Cf ;¡, ·, ;, ; ·
por los r espla ndores de l. antor' '1

¡\.

X X:\.

.\ titulo de curiosidad pub!icamos los siguientes vGrsos,
originales de Rubén Darío y dedicados a la Señora ".\l adre

que no debe tomarse en cuenta.
,\mor a las Yacas: amor a la, cabras: a mor a los automúY ilc&lt; amor a las alhajas: amor a los fer rocar riles: amor
a lm billete&lt; de l banco nacional: esto si L'S ra,onahlc y dip;no

ele! cig-lo XX·.
¡ .\mor puro a la Patria!

1'

ca ,·ucha a m:estra J'atria.

únicamente por la Patria.
; Pno amor al terruño!' Estas ,on n 1lgaridades que ininr·naron ar:uellos espíritus pusilámines que lucharo n y mnrit·ron por la Indcprndencia y la Rcinrma ... l loy. luchan ele
sesperadamente por defender la t ierra de :o-u~ mayorc,. to·
das las naciones de la Yieja Europa; pero Du n \ 't:nu,tiano.
f\'pe rior a ~u época y a su generaci/)11. tiene la noble auclaci.1
de n'anifestar qt!e e! "puro amor a la Patria" es un a tontería

·I

i

XXX

.\lis ter J uhn Sil liman ha recibido órdenes de abandonar
el puerto de V cracruz y d ir igirse inmediatamente a Washington. Deseamos de todo corazón que este país lo reciba con
gran cariño. que Jo mime, q ue lo rodee de toda clase de ventnra,. que lo arraigue para s iempre; ______ y que nunca, mm·

puro c:mor a la Patria."
Creemos sinceramente 4ue el pá rrafo a nterior dene a
rertifi:·ar mrchos errores y a desmen tir g randes calumnias.
:\Ltcha ~ente c!c mala fe. le había levantado el fa lso a Don
V cnustiano Carra nra. de que su fa moso plan ele Guadalupe,
ohcdccía a un anhelo le~alista en que no en traban para nada . mezquinos y 1 astar&lt;los intereses. Pero el periódico de
r eierencía. con st•s francas decla racio nes. nos demuest ra.
nt: e clon Venu,tiano es un hombre completo, libre de esos
r rei r icios roir.ánticos. que cond ucen a los hom bre, a luchar

1

.

m usicalmente:
-Si-la-mi-do!

cLa rlr la ,·~tat\1a 1le 1:: Libertad.
El s;mholJ tk 1·, , tatua sería completo, y el mundo
comprendcr:a :o qrc s i :i:iica en este país el derechc de vida.
XXX

"El Presente" i.: ay1 r t rae la noticia de q ue entre ot ras
fincas confiscalt,,, r .1r el carran cismo, se en cuentran l as pertenec:entes a la C 11. pañí;· .\grícola y Gana dera del Río Gr ande ele ~~n Diego, S. A .. v las de los Sr es. Lorenzo Gonzál ez
TreYiiio y Raymundo ¡\ avarro.
Recordamos a nuest · os l ectores que el principal accionista de la Compañía de' Río Grande es don Francisco Madero Sr .. : que don Lorenzo González Treviño, padre político
del Lic. Rafael Hernandez. se encuentra casado con D oña
Puclenciana ~Jadero; y fü1almente que Dn. Raymundo NaYarro era mieclio hermano de Don Evaristo :\ladero. y es
padre de dos Generales el e la Revolución.
¡ El :\J.acleri, rno despojado!
' El q11e a hierro ma ta a hierro mucre.
XXX

El gracioso y popular Tiberio ha publicado el siguiente
párrafo que con gusto reproducimos:
"\Vilson es afecto a la música. Por eso abusa de las
''notas'' Por eso le gustan los "bemoles" de la política. Por
"s'ostenidos". Y

11 accnl!ls sahl'r

;1

nuestros h:ctorc:~ 1¡uc

\'11

Guatemala,

IJs aniversarios de la muerte ele la madre y del hijo del Pre-

sidente, son considerados como días ele luto nacional. En
este aiío. fné Rnbén Darío el encar~ado de hacer la elegía.
1.

XXX

Maytorena se va, se va. se fué.
llra el ultiJ110 1,ohrr!larlor de los ele•órlos durante la época maderi,ta: c·I 1111i ~o t;,111hi~n que tu1·11 la fortuna ele con
cluir r l 11Pr·odo co11•titr,iunal.
De 1910 a la fecha ft1eron electos' los tres podcre, &lt;le
la 1\ariñn v tnrl?~ las admin;ctracione~ locales de los Estados. E l Presidente v el vice-Presidente no fonc ionaron sino
a11ince me,f',: las órnaras no )pgislaron a rriba de un año:
algunos gohernaclores apena:; si compl etaron tres meses.
Todos se renol'aron tempestuosamente. 'l'an solo Don
José :Yfaria 'll ;l\·torena pudo completar su período. Con él.
de~ap:irece n los últim os vestig ios de un régimen.. qne después
de disgu star a las yiejas clase, conservadoras. ha merecid o

"'·

el oprobio de la mis ma R e\·olució11.
XX X

·--

P or si ~r:i so " ln-11 iPn cl11rbce del "~¡ ... ,.:,.;¡ ·' ~1 Primer
T"f" rl Pl ri ,\r,· ;t o 1nn&lt;fii,.rion;i lí•t" y~m r··· " -dr -: n, oc .l sn
:,Jtimo ~rtn rl r ~11rbria: la remnc: iún de Xafarrat&lt;' rlc la J cfat" r~ rl P '. f:,fan1nrn~.
J ."S ú'ti•n:&gt;" ,t ifi,·¡, ltorlrc su~rit~rl;i.&lt;; oor h ,; h;•··&lt;l~!' ~t·hclcl" c 011e rr ~rorlro n ~\rprl PClo r ele Browns"·ille. 1" 1s iero11 a
X afarrr te. en una no•irió n muy difícil. TJos E, ',dM 'Cntsu inmediata rPm oción. Y don Venu stiano.
patriot a ta n inrleoendiente com o ;;_iempre_, __

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�Notas _de la Guerra

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LOS MODERNOS SUMERGIBLES

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Su desc:,pción y fun ~ic.inamient0.
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labor para rktallar c11 los 11·
n1ith dt• t111 artki.lo. la clt'srripri1'i11 )
it1 11cin11a111ie11to de llll 111odn110 s u11wr
g ih lt•: pcrn. al rnenns, dart; rnr11ta
dl' algt1n;is 1k las drig-i11a!e, di,p11,i
ri1111t·s rarartcrísticas &lt;k esta rlast dt·
l.arr11s, a 111, &lt;¡li t les d:, la n,11 tit•111ia
,·ur11¡,l'a t1na tristt· artt1alídad y 111:a
gr:111 i111 porta11ría ril'lltíiic:t y gm rrc·
t,

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.\ J.,1h r11a111t•11ll'. t•I rasrn dl' u11 ,11
1111 rgihlc 110 adopta l''- tniornH 111&lt;- l:i
ior111a i1.,iion11t• &lt;k Sl't'ci,', 11 l· 11 ·. t1 tar
cll' g-r:111 rr-..i~tt. 11ria. ~i 110 , 1lll'. t'dP,,·n ando e;,ta sl'rr;,·,11 para l'I 11t,:'k"
an t,·rior. &lt;1;'1 a la l' III oh C11ll' dt' (•,k
1111a inrn1a :L11úl11ga a la 1k 1111 t11rprdl·
r". lo &lt;¡lll' tienr la , entaja. 11,1 ,,·,¡.,
&lt;k tt·ner 11tt·.i11res ro11dil·io11,·, na, r~a
I ks e11 la sllpt•riirir. si 11&lt;1 dr , ,·n ir
1k protcrriélll a la n.trnnura 11:s;Íor
llll' ;ntcrna.
F. I medio de q11e e,tos harro, ,e , :1
k n para s11mtrgirst· y rjern•r .,11 :1t· ·
¡ j¡',11 nic11si1 a y dcic11sí1·a díi:az. rrn1 ·
, í, tt· l'll hacer e11t1 ar t•I agua ..-i, I,•,
rn·11part imrnto, a tilo 1kstinados y a
la n•z. y tt•11it•11Cln en cuenta l'' t'.,
Í1H·rz,1 dl' pro¡H b i1111 de Sll liLiín·.
rornponrr con &lt;?,te nlrn ele 1li,ti11ta .¡;.
rrrrii,n ciando a los do, 1111a re~1:lta11tc qnc hag-a de scctl(kr al surnergihk.
La disposicii',n a qnc alnclo es el ~!,1·
pico ele dos pares de timones. n11 p::r
1

¡,rninndirlacl de los a&lt;.&gt;roplanos.
l 1ara l'I 111a111c11imil'nto ele la e,ui,i
líd ad l11n¡rit11dinal &lt;·x istrn , arios ~;l(-111as. trn lns ellos :On tcndrucia al
111is1110 fiu. l'Slo es, J. pror11rar , l ~.l.
,·í,111:uni,·nto 1k 1111a, hnmhas que n:.
11 :tl'Tl 11 intp('lt'll agua en clep,\siln.; , i11 ad11, ,·11 In, c·xttc·mo, &lt;h-1 harcn y
''"' i1 11 .·i .. 11a11 a 1111«!11 de r11utrapl',"·
1::\r il111l 11k "' ,·,p'ira qlll' ;,; l,: ,-11 ·
1nn~íhk t·11 in mr r.,ii',n Sl' incl ina h:1
cí:1 l:i proa. hasll' pa ra ma1:l&lt;:11C'i t I
t•q1 ilihri11 q11e. t·ntr:ll1d1i ,·n j11,•g11 la
disp11,íciún dicha. qt1e pt1 c·d c ~cr d~c
trica o 111&lt;:r;'t ní ca. nt rai g-a t•I ag-na del
dtpo'1 ,í to de proa y ia llc,·r a! dt• ¡,op;1
l.:ista l·o11st·g11 ír rl ,•q11ilihrin. t' n l',:'..i
mru11r11to resa la :\l·,iú11 ckl me,;1n],.
111&lt;\.
Otra ck las raractcri sticas ('S l'I
c•mplco com hi naclo &lt;k motores de csc n
ría ( r11 g:c11cral acc·itcs pc~ados) y
de 11111torr , rléc tricos. cmplcánclo,c !11.,
primeros r11 la na l'cgaciún en la , u
prrfic it• y los segw·&lt;los en la 11a1·l!;::a
rii,n snhmarina. De• cslr 111otio e!
ra 1or que desarrolla el motor ele l'~&lt;.' nri:1 y lo, g-ases c¡uc111aclos. puelkn c·xpul,arsr al cxtrrior y. adcmá,, :ic1nl'I
11:1:('\'C' al clc ctrorutor q11e. innc ionan
clo como dinamo. i arga lo, ac1111rn' a
dores ()\\&lt;' han de ser el mananl1al íll'
tlc•rtr icidad que alimenta al clcetrn·

!lo'

ncr la ¡,artirnl:i ricl:1d &lt;le qur, ))U(lién
do,,· , aríar l:L ind inar ic', n d&lt;' sus ale·
t:i,. 1111 e·, nt·,·c,sarín para invertir el
, ,rtltn dt• la marrha hacer girar el
m"tor en •l'llt ído r11 11 trarin.
F,t:is s"n· a grancks ra,g,~s. !as
di&lt;;¡1&lt;1~íri1111&lt;·, lllt'ci\llicas caraclerísti, as
ck l',ta, ultr:11111Hkr 11a, 111.1q,1inas rie
;: ncrr:i. y dari· para termin,u' 1 na i,ka
,¡.. J,., 11wdi1" ,k "rítntari&lt;111.
1-:11 l:t ,1:pt•rii,· it' ¡n:td&lt;- 11ri~atar,r
,k,dl' 1a tnrrl' q111· queda sohre d
:i~lla c1111 l'I ·,:i'rt·o ,1111H·rgido, lo c¡ur
:i g-ran tlís t:11:cia 11n t's iiit'il sra visto,
tn ta11t11 q11l' l'. 1,hscn·aclor 1·11 ella
t'olncaclo p11f'&lt;k I rr ))Ntt·rta1,1e11 ti' a
lo~ grande, l,an-•"· l ',· :, 1 r u:indo ~e
11en·sita 11:;·y11r ¡,rl'l:t\!\ i,11: p;1c•le s11 111crg-irsr la torre q_.c· dah,1 ,:sión directa ,· q11cdar ,ohre ¡•j a¡~t1a el cxtrl'llln · clrl tuho dt '. pni:;t·,,pio, in¡.rc11iosn aparto qt1&lt;' prr::1it t: nwcliante
st•ncil1o rner.nismo dr c,pt;n, parah'&gt; ·
liros o prismas díl'i ,ar el !,orizont,·.
C11a11clo d periscopio «irht• también
sum&lt;:'rgirsr esto &lt;.'S. rn 111mcr~i,,n to ·
tal. el' su 111er¡:{ib' (' n .1 t ít·nc :,as,.1 ah,&gt;·
ra 111cdín de or icm ~rsc. 1•:1 rlia quita! cosa st· ro11,iga. st r;1 111: pa,11 &lt;I~
rrigantc clrci,i\' n de este rnara1·i1lo,o
~!~mento de combate.
Amadeo POJ'J"'F:S,

..
~

�me parece estarla viendo. Bien recuerdo · el ramo de rosas amarillentas
junto a la rubia cabellera. rosas de un
amarillo tan pálido .tan delicado. y
luego sobre el corazón aquellas otras
ro~as obscuras. como manchadas de
sangre ____ ¿ Quién tiene ahora ese
cuadro?
-un banquero de ~\lll'\"a \'ork-contes t ú t'I pintor dando un suspiroqnc ha ciado por él cuarenta mil francos. ) r
-\" o •e vend1 en mil quinientos en
época en qt e _____ Claro, todavía _110
era yo el artista afortunado ele 4111en
\"IICstro ''alter ego". Claudia Lar
chcr. úecía malicio; amen te: •· Dichoso
~l irant cuyo oficio consiste mirando
todo e· d ía a una americana. lo cuai
le prod.ucc quin ce mil francos'----~''
Dicho sea entre no cotros: pero pocha
haber hecho st s juegos de palabras
a costa- ele otros. y nD de sus antig uos am igos _____ Et) lin. Dios le hay.a
p, rdonado.-Pero s1 o, hahlo de d1nrro-a-ñadió tocá ndomt· en el brazo por,que ronocia que iba.ª cantes:
tar defendiendo la n,cmona de 1111
antiguo amigo- no rnyais a cre~r qne
es por rcaliar e1 , alor comercial de
mis óbra~: no. Es súlo porque C50S
mil quinientos francos tienen relación con mi aventura. Figuraos que
yo no había tenido nunca reunida
un a cantidad igl al \lis principios lrnn
sido tan oenosos ! Lle,:,-11é a París con
una S\lbvención de mil francos &lt;111e
me pagaba mi pueblo. y con esa sun~n o poco más he tenido que contentarme durante seis años.
-1 le conor:iclo esos ap11ro;-dije
yo 1&gt;ero por poco tiempo. ¿ Comía
r sted. como nosotros. en casa de
Pc¡)ydoro. calle de )1011sie11r-icPri11ce donde por diez y orho sueldo~
se iog-raha al111orz;1:? Cuanc:o e,1, uen ·
tre usted a Jaequc s \lolan y le airnrr:i con sus historias munda11a5 y cua
las elegancias de s11 próxima noreia.
hi, l)lele de esa repostería. y antes de
cinco ,minutos quedará usted libre de

Wn Jugabor
µnr Junl inurgrt.

1

1,,.
1

.\1 salir del teatro entré en el Círculo y me entretuve hasí.:t n, 11 y _tard ,~ an te la mesa del baccar:1t n11,and 0 d
juego y n10nt:1do .:t. el re~pa_l_do lle
una de esas sillas alta~ para ,. so de
IM jugadores que 110 han en,~on~~a&lt;l~
sitio ante el t,,¡)ete "~rd c, '.' d1.: 10 ~
simp'.es curiosos como :,") l .r:. _a,¡uella, como se dice en r '. len¡~1!'.1Jc del
club. una hermosa pa1 t,,la. , t&lt;.1. b;,nqucro. un joven guap?, ~-,111 traJ•' ~I~
soirée y con t na g~ro~:·'·1 "' 11 ~l &lt;,.~,
del ir:u·. llc,·aha pe, llt",l' .1;11 0, !re s
mil luises: pero en ~u. n :li.a ntc 1:' 0 nomía de Yividor de r • 111uc 1_l!l·0 •11: ··~
no se notaba la menor . nioc1n n. l 111ramente el ángu o de alj u~ll,t \¡, .'.." que
pronuncia~·a las sac, amen~.~,~~ I rases ;
"Do . ____ Fn cartas ___ l~ai.::·.:· - · \Nll
est/ el punto _____ .• no ::ai&gt;,1a ma,,•·r
do tan nerl'io~amente _1i:1a . pnnt~ le
cigarro apagado; _si el 1rt~ .:_r&lt;'ne,; 1 ~(·'.
jue"O no le hun1era opnnf1&lt;k,_el to
razbn Enirente de él L,li 51' Jt' l•l de
cal;ell.os blancos. jugado r ,.!e t·J&lt;l_a 1.ª
vicia, hacía ele sotab.anquCt'0. Y 11,an1festaba sin hipocres1a su ma,l h_\"'.1or
contra la mala sombra qu.: ( 11.'• .ir.1.Ja
· 1a iba, disminuycn•l·i e. moneu tira&lt;
,,
. n ele fichas y tantos co 1o~ adus t 1,. 1,,_n~~ ele sí. En cambio. el m;·,',; :.:lc~rc .1egocijo iluminaba el !Ostro de 1,_,s
t' , . que sentados en dencd111 ' ~ a
mesa extendían S\I S pue.• r? , ._ Y _111
el ¡r1pel con la p.111 t,l &lt;tea Irnn en
• .
1 . . . .. -ta
: ·. l:ls alternativas &lt;e ia ,t¡ll.&lt; ~ '•
]ap1z.
·. .
,. ,., ,· , los
ese "e,p1ntt1 de la ta 11 a . e,. 11 -~¡ •
supersticiosos
no
pu c&lt;kn l cJa r
men Os. nna
de creer en manto tocan nn: 1 ,
l la ciertamente el' el cspct:t,11: ul,;_&lt;e
tod; luch a. aunque sea la de un , 1et_e
1 o " de un rey Lon un a:s,
con un oc 1 •
.
··
· te
·é qué ele fascrnac10~1 ~1ue ll1 0
n sa \wofr.nclament e la cuno; 1darl. r 0rre. o\\'t est~bamos cincuema p~rsoque ..
" •
·
1 ,.
a" a'rededor de aquell os Ju,{.ª' nre.~.
n_ ., .' . 1 los l:lnces !le la pa rtid a. ~111
s1g111t\~Sentes . en io arnn z~d o. tle l'.1
~ara
. Qué fil ósofo e~p icara ese
. ora .' '"ºº inerci;~ ,l, ¡,,. ,i, a,lru ·
.•
, -.¡•. · ;1 tan
\Pt1om u ,r, . ~- ··
'' · ·11110·.,¡1I Z I l 11 . 111'
ga&lt;1a. tt •·' ••
• 1 ¡ ,•r•, , i,·1 111
,,,•ni&lt;'. nu im¡,,,,·t.t &lt;., r:, 5· :
· :.
t ,a,._.
.,
11, ,¡., ... tn ·
re fl:n,t de su,; · ,1. ,.t , ,
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.. ..• ·., .
P
1
• ' h J. r ¡ • , 1,, t,1, • 1\ t 1 ' ·
saría •1e, ,:-a ª
: · ·· to lnber
' .1
nes , Por mi parte, no 1 mten·,111, 111
l Cl'diclo aquel fa nc,c,1,• :i t&gt;"l. . l , , ;., ..
11
!.ano &lt;le trasno ch'.H ¡i0r l' \·: ' 1 ~ · '
•
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·e . n· ,•1· t ' ·1 1a 1111
hiera rettra&lt; 0 cu.&lt;' 1 1'.' " ' ~. e·, .. t "'\ i,1
ra rcgr ~ftr. no nu 1) tt•r,t '·)" '. · ' . .. 1111
en el ~al0n cillo en q~1e ~ cena. ''.
.
el intor '·lir u;t,·• ~·· n .111te
amigo
P
.
. .·
I • ¡, •her~e
su mesa. en d1s¡)L)• '. t'i" II t ~. ,,_ .
una taza de cald o: no 111·.- h n,,1t• r:1 pr~puesto ll e\'arm e en su coch.e a 1111 cas,1.
y no le hubiera oido refe_:1rme __1~n. caso del juego que a la manan a s1g.111ente escri ht. lo mejor que pude dandome él 511 autorización para ello. .
_. Q ué diabl os e, taha l1s ted haciendo ~n el Círcul o después de las do
ce-me preguntó-puesto que no cenaba usted ?
.
-E,;taha mirando ¡ugar- le . respondí- he dejado en buen ca mmo al
mocito Lautrec. Perdía en los se
scnta mil__ ___ _ ,
·
r:1. roche se poma en marcha
a1 pro' d ~ Per-•
nnnriar yo esta frase. Y, veta
•
:-.¡ · r:i nt e ue ei,cencha su cigarro -

.....

t'1r

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i.

él.1

S A. In:¡:;cri-'

Pr·nces2 Am: Paw iona, prima hermana

de)

Czar de

----~-----

.¡,. .,,

•

1~

R.sia, vestida. de enfermera de la Cruz Roja.

1

Pequeña familia polaca victima
bién realce a su he;mosura. ('\ o e~
bastante singula r que con sus homhros de lansquenet. su anchura de espaldas y su se nsualidad refinada. ca,i
med ida que nos acercábamos al Se
na. la niebla se iba .iac iendo más esglotona. este gigante siga siendo el
más especial de nuestros pintores de
flores y de retra tos de mujeres? •ConYiene a ñadi r que de aquel pulmon de
gladia-dor sale una voz de una dulzura

experiencia. que e~te soldaclón tiene

1111 corazón excelente y así no me
chocó mucho la me!amólica confidencia in,·oluntariamente prol'ocada por
mi frase sobre el juego. .\fortunaclamente tuvo tiempo bastante para
contarme el caso muy por menor. A
mulida qt• e nos ace rcábamos al Sena la niebla se iba haciendo más esavanzaba al

'f'c·-

andab;¡ n de acá para allá con artochas
en cendidas: otras hrillaban en el áng ulo del puente q•1c atr.11 e:;ñLamos. co .
locadas ai rape rle las piedras. por
donde corna un arroyuelo de resina
encendida. La fantástica ,ilueta de
otro~ ruches nue "L rruzaban con el
rn:e,tru t.:n ac;ucl!a 11id1la acre. casi
negra, de~¿,arrada _ trechos por las
mó,·iles luce~ 1 c1wrnta: a sin duda la
im pre~ion del pt•ado, &lt;¡t'c ~e apoderaba de! arti,ta. ¡ ::,rque su rnz se iba
haciendo má~ dt•'.:t y m.is dé'.1il a medid a qt:e se :ile¡a'&gt;a er esP:ritu más
y más de mi &lt;]Uf e interru,np 1 a lo
preciso para excitar r11' recuerdos.
- Yo- emp e7Ó a decir- no he jt:gar!o más &lt;JUe dos '"&lt;?ces. y . .¿ me creerri,? hoy ni ,iqmc a puedo nr juga r ___ flay ali::-una, 110ras, ya sabeis
de r~a~ quC' 1.110 nr, tiene los nenios
bien templad&lt;Js. en qur la vista sola
de una naire me ohl:ga a salir del cuar
to._.. ; Y e, que ¡ay! de esa~ dos
ú11ica~ partidas u)n~tr·, o tan terrible
rteut!rdo!
-¿ Quié1~

de ciue salimos. por una jugada dud osa. y luego ~urgió aquel absu rdo desafio. acompaiiándolo al cementerio a los
cuatro días de haberle estrechado la
mano delante de este tapete verde.
~ien1°rf' hay alszo de traged ia al recl t·
dor de las cartas. de lo, crímenc~. de
las deshonra~ y de los su icidios. Pero
todo esto no impide que se ,·ueh·a a
reincidir. como se \'llelve en Espa ña a
la~ corridas de toros. a pesa r del despanzurramiento de los caballos. de · as
heridas de los picadores y del asesin ato del toro.
-Con,·enido-d ijo :\1 iraut- pero no
debe ser uno mismo la causa de esas
tragedias, y eso e, :o que a mi me
ha !&gt;Uc-edir!o en circunstancias bien
sencillas. Pero cuando os lo haya referido comprenderéis por qué, la más
insignificante partida de besigue me
infunde igual escalofr 10 de horror
que sentiría al oír una detonación en
el campo un nom bre que hubiese da
rlo muerte a alguno por descuido al
limpiar un;¡ arma. Era precisamente el año rle mi entrada en el círculo
--"..:",¡¡A="'--,~ cn_l8Z2.
a~e- ft:Lta ·tn __ l ~~ n:i.i.

-\' osotros habíamos resuelto el
problema por medio del falansterio,
rcp 1ico el pintor: al)!nnos compañero¿·/ yo haciam os la comicia en común .. , La ami ga de uno de nosotros,
que había sido cocinera l tales eran
n uest,as elegancias) . nos guisaba las
da~. ~o midas~ diaria~ por cuarenta y
cin co fran cos al mes cada uno. El
cuarto, quince francos : nada de cría
dos, yo mis mo me hacía la cama.
tal. sesenta francos para lo preciso.
Estaba desarrapado como un ladrón,
pe ro no sabia lo que era ir en ómnibu s. :\lis compañeros vivían como yrJ
y no han ido mal. Allí estaban el e~cultor Tardif: Sucre. el pintor de an1ma!c~: Rivias. el grabad o r. y por fin,
el mejor dotado de todos. el cantinero de nuestra cantina, como le
llamábamos, LadraL ____ _
- i Ladra t. Ladrat !- dije yo eYocanr:lo mi s r ect:.erdos-yo conozco ese
nombre.
-he habréis leido en los periódicos-siguió diciendo Miraut, cuyo rostro se nubló- pero voy a ello. E se
Ladrat. que se ll evaba tod os los premios de estudio en la Academia. era
ya entonces víctima del terribl e vicio de la bebida. En la vida demasiado libre que llevábamos, semiobreros,
y en continuo roce con modelos y trabajadores, estf. bamos expuestos a
muchas tentaciones y desde luego a
ésta. .-\ Ladrat le había domin ado.
Tengu que deciros esto para que no
me juzgué is dentro de un mu mu·,to
rr. ,:1 ..,.,.,,.~. d~.l!Pr.irfad
Jf'\. J ri &lt;¡tj',

n

�Después comprendí qu.e aqu~I mozo
de mendigo, desoladoras, cuya lectume había tentado para Jugar el con la
ra deja a uno disgustado.
hnena ,uerte de 1111 principiante. Pe-Cuando se les dá nédito--diÍc
ro ,·o me hubiera bastado solo para
yo-porque a los ciicz afios de \'Í\ir
rae;. en la tentación. )le encontrab_a
en París ha rcribiclo uno tantas ep1~en
11110 de esos momentos en que gnto'as scmcjantes ____ y s i entre el mo11
taria 11110. como aquel otro, al bartún hubiera siquiera do, ,í11reras~--qurro durante la tormenta: "Llerns
-\lás I ale cxponrrsc a que le e11a
César y su fortuna-----" i Oh! ün
•raiicn a uno tod,ts las demás ,·ccc,.
César bien pequeño y una iort una re
~ne dejar &lt;k atender a esas úos-reducidísima. porque me senté a la meplicú ti pintor.-Por otra parte. en
,a
diricnclo a mi compai1ero:
aquel 1110111Lnto no puse en duda la
-\·m a lirma r un pagare &lt;k ri11l'"
si11ccridad de l.adrat. Quiso la ca
luisl'' ,: ,¡ pind&lt;), 111e 10)'---,11ai1dad t.¡uc aquel d,a hubic,(· yo co
- Y ·pcrdii', 11:,tt'cl y ,e q11cd11•
bracio lo, mil quinicto, iranc(» &lt;k la
¡ \fr arundo de hal er for111ad11 t;111
"Ofelia." l·.11 mis a,u11to, de di11cr11
s it,L!&gt;tL' ht , ido muy m.:tirnlo~"·. Y11
ta, ,eres e,as pndcntl'' rt,ol11ri11
no tulla 1kn&lt;la~. y ¡;1,ardaha L'n 1111 ca·
lll'' , de 110 haht'rlas rn111plid11! __~-La cosa 110 fué tan fáci1-rep i
jc'in una cantiuacl igual.
'l\·11ia imta ado mi l'st11di11 y pro
rú ~1ira11,.
- \li te11iador. que ,\· halua ,c11t;1d"
,isto mi ;;uardarro¡,a ¡,ara tod11 el
j1111to a mi. me dij ,¡ qnr aguard;1~l'
a1111. ~le arnenlP que hice de 111c11111
mi mano. l.l· obedl'l'I. Tiri', n\lCll'. , ••
ria d halanrc de mi sitLaciún n·o ·
hab1a arrie,gado mi, ri11co lui,l·,. .
nú111ira al tic1ttpo .¡,ll' ccpillal;a 1tti
-11 aga nstcd dohic pue,ta-ml· d1
gaban para ir a uno dl' mis primt·rus
l'l' al nido mi consderu.
run,·itr, tit ,u:i•:dad. una de c~as cu--Tiro od10. Sigo dohla11d11 ,icll'.
mida, de triuniador a que se ,a con
y ~ano. En lin. lle .rn.e1e en 11rh11 y
un api:tito de mac,tru ele l'S&lt;.:nela Y
de orho en siete. y :,ll'm\H'C dohla11
cun un amor propio dl· estudiante.
do, paso seis yeces. seguid\1:,. :\ la
~e tiene igual ic en la autenticidad
séptima tirada. y siempre 1ns1.mmlu
de los ,·inos, que en la sinceridad de
por mi l'Ompañero. hag? 1:11 hu, tan
los elogios! Comparé mi situación
,ólo. Pierdo: pero tenia un os trc:s
con la de mi antiguo compaiiero dt
mil francos ;inte mi. )li gní,i. que ha·
barrios, y tt. ve un o de eso, impulsos
hía ganado ca,i otro tanto, se lcl'angeneroso, tan propios de la juve'.1ta
\' me dice:
tud como la flexibilidad y la alegria.
-=-~i es usteú razonable, haga rnnw
Cogí tiez lr,ises, los metí en un soyo.
l ,.
bre. escribí las sei1as de Ladrat Y
Pero yo 11 0 k escuchaba .. _.\ca &gt;aua
luego llamé a mi porterc~. ~i est.c
zó, que acabó de cualquier mono 1111a
de experimentar una sensac1011 demahombre hubiese e~tado alh. 1111 anttcomposición que habia empezado
ai;.
do fuerte para dejar aquello asi.
rruo
camarada
hubiera
recibido
el
dimagistralmC'nte ! En una palabra. en
:( o pertenezco a la escue 1a &lt;le los
~ero aquella noche misma; pero ha1872 era el único que había contique usted llama anal istas. ni llH.' p_abía salido a recados. Pues maiiana
nuado en la Yida ele bohemio de la
50 de listo en minrme, y en sentir.
será, dije, y salí, dejando preparado
más baja estofa. JI abía llegado a ser
Dispensadme, pues, si no .os dec.lar_o
el sobre encima de mi mesa. Tema
lo que llamamos un petardista. o sea
sino en globo y por medio de 1111atan bien tomada mi resolución, que
un hombre que hallamos de estu,renes lo que por mi pasaba. Durante
experimenté de antemano ese cosqr.idio en estudio, pidiendo prestado cien
los cortos instantes en que había galleo de lijera Yanidad que nos produsueldos aquí: mayor cantidad allá,
nado había invadido repentinamence
la
conc
iencia
de
una
acción
gesiempre con deliberado propósito de
te to do mi ser un embri~.gador orgu~
nerosa. ~o es muy hermosa la tal
no pagarlos en la Yida. Y los de
llo. Un exaltado sentimiento de 1111
Yanidad, pero es hu,nana, y hay taneste género dura·n muchos años.
personalidad me agitaba y me solitas
obras
que
no
tienen
ese
pretext~
-Por lo menos daba las gracias
viantal,a. Una sensación análoga he
elerndo
por
ejemplo,
i
la
que
en
m1
con algún insulto-repliqué yo-cointerior' sucedió a la primera casi inmo ese Lagrimandet que conocí y que
mediatamente! En la casa donde conunca iba a casa de lllareuil sin pemía
me encontré sentado entre dos
dirle algo para la capillita ( era sn
mujeres muy elegantes • que ri.,·ali- .
fórmula) y sin insultar'e en seguida
zaron para conmigo en adulac1on Y
para salvaguardia ele su dignidad. Ün
i.:01¡ucter\a.
.
día le encontró disponiéndose a col•.n una palabra: ,alj &lt;le alli a eso
rregir las pruebas d&lt;' un articulo que
&lt;k la,, once dominado por 1:na ele
iba a publicarse. Pidió su limosna, y
L
aa, crisis rk fatuidad en que se bien~
.\ndrés. S(' la dió. "Cahall(&gt;ro-le di,e uno duei10 del mundo, y me apee
jo, ml'tiéndose en el bolsi'lo la 1110
en nuestro Circulo. estabkcido entonncda de plata-¿queréis conocer s i
ces en c:I hotel de !a plaza \' cndóme.
un escritor tiene talent o? Pues 110 tca donde me babia gu,ado uno de lo~
neis más que. a1·crignar ~i recik·n s.11
coi,
vidados que se brindó a haceroriginal en una redaccié,n. Si la. rc~·,me los honores de la · n:unión. Cohen, está jizgada : es una n1ed1a111a.
mo ca~i no i.:onocía a nadie allí. no
,\&lt;lio5 _______ .\11í tiene u~ted un pobre
hal ia ;ucsto en el los pi_e~ seis \e1_1;amodelo.
na,- después de haber sido ad1111t1t,• .
-Xo- diio \1 iraut- no era rse el
J)o,; pin tores me hab1a11 se.r,tclo lle
género rk · l.aclrat. Daha las gracias.
paurinos. y só!o la pcrsp_c~t1va 1!t
s e echaba a llorar. juraba que traExposición anual me h;li)1a .dec1cl1t,•&gt;
bajaría y h egl• se iha al café y ,e
¡¡ hacer me ~oc io. a pesar de ,a c110,a,
1•nvenenaba C'On ajtnjo. Entonces le
que me parecía en,unces muy r,'.ra.
ciaba vergiienza y 110 ,·o'l'ia a presenEra yo ta1~ ingenuo. que p1:cguntt a
tarse en muchos dia,. Su, pedido,.
mi guia como se llamaba el ¡uego &lt;;uc
por otra parte era ins~ini ficantes: catenía reunida, alrededor de la m~~a
si nunca pasaban de cien sueldos .. \sí
a tantas persona;.. Se echó a reir. Y
es que me ext rañó mucho una tarme enseñó en dos palahras las regias
de al encontrar en mi casa una larga
de
l "baccarat.''
carta suya. en que me pedía nada me- ¿ \o os tienta c~to~-me dijo.
nos que dosciento, iranco,. Jlac!a
-¿ Por qué no?- contesté algo mor
más de seis meses que no le hab1a
titicado de mi ignorancia- pero n11
' visto: y me c_ontaba en ella que todo
tengo dinero.
.
. . .
ese ti~IIlPº habíá est.ado lu_chando con
Si11 deja: de. reir. 1ne explico, com1'
Sil vido ..$.1e 1v'&gt; hal:i:a bebido, que ha·
me baitar1µ lirn1¡¡r u11 p¡¡gare para
bía quer.id9 trah~ja_r. que .,ns. fuerza:1
recibir sobre 1111 p¡¡lal.¡r¡1 IH\5ta
le habían v.endido ..Que ~11 mu¡cr esta
1

·.¡
H

!·t

. ,,
..
!

.

1

..

(

experimenta?º al nadar en mar gruesa. Aquella mmcnsa ola mó,·il que os
a11_1e!1.aza, os balancea. y a la que domma1s con rnestra furrza, rs cirrta1.11~nte .el símbolo exacto de lo que
luc. el JlH'go para mi en aquel primer
pe nodo, rl de la g-anaucia: porque
11.ne\'amcntt' g-ani· c·n iguales prop11rnnues que uu 111, ,111t·n10 :rnte,. ,. lue
go más. ;\o arric,gaha g-rancl('s .aJHll's
ta~ sino sobre mi m:111n: , ,11hre la
de los dem:is, j11g-acl:1s i,;~igniliran
trs: pero cada , cz que toca ha las
cartas, teuia 1111 !tumor tan insolente. qn· primero ca l1ahan todos. y lue 1.CO ruando tira ha. pr11rn1111pia11 r1,mo
t•n 1111 rumor de admirariún. (juizfr
sin aquella ad111irariúu huhina tt·ni
do n\,)r para dc·j;1rl11. 1'no j a\'! ,ient
111e he tc:n·lo 1:11 amor pri,pio 1k
todos lu, diahlo,. que me ha herho
hacer mil t,¡ntcn a,. } r1111 111is ranas
toda,·ia Ita de haq·rn1l' r11111t·tcr otras
muchas sin duda. Lu ,P11uzco. 111c d11v
cuenta de rilo. y luego. n anuo tc,;flO t•spcrta&lt;Jurrs. ¡¡dios 111i di11n11. 110
¡1ued&lt;&gt; su irir ljlll' digan: "Se ha c:rha
do atriis." E;; ,uhli,,w ser así cuandu
la e~cena pasa sobre el ¡na·11te de
.\rcu'c: prrc · ante una mesa de hacarat. y ar azar de una carta. es estúpido. Sin embargo. este orgullo in fantil iué causa ele &lt;;,te después de hahermt· hecho gozar (le mi buena fortuna. no quise ceder anlt' la mala cuan
tlo se accrraha. l'or qnc yo lo c:0110ci. LlegéJ 1111 in;;tank en que compre11ui que il1a a perder, y aquella cspedc: de luciucz Yictoriosa que me hahia hecho coger las cartas con una
confianza absoluta, se eclipsó derrc:
pente. E;;taba escrito que yo había de
experimentar. en ura misma sesión,
todas las emociones que el juego produce a sns aficionados, porque después de haber ;;osteni&lt;lo la borracher:,
ue la ganancia, experimenté la seca
y punzante embriaguez de la mala
suerte. Porque existe. Ya conocéis la
célc hre frase: "En rI ju ego. después
tltl placer de gana r, ltay el de perdu.'' Xo enc:uentro otra frase para
explicarros esa especie ele ardor emponzoñado, esa mezcla de esperanza

y de desesperación. de cobardía y de
encarnizamiento. Se cuenta con domi
n.ar la mala suerte. y ~e tiene la segu
rielad de que ,e saldrá n·ncido Se
pierd(' la iacultad de raci ocinar. ·,. ,e
hat·en apuestas que ,e sabe son. ahsurd:)s. \' la ganancia rri1Tt. primcrn
las l1tha, luego lo, tan lo, t'lll'arna
do,. l11s hl.111r1J,, ., 'l' tiri11a11 1111t·111,
pag"ar~~. l&gt;t·sp1.i·s ck hahn tl'nid11 du
rant\' diez aiws Sl"g-111.dos. t·! , alor
dr n.1irarn1l' a111cs de ga,;iar !11, , cinte
re11t1m,1s de 1111 tra111 ,a. n,1110 '" hi1·c se jncg-;111 quinirnto, , 111/ iran'º" sin ,·arilar. !'ero 1·,i1~ a harc:ro,
el n:s11111r11 de tucl1.1 l'II tÍu, palabras.
l lal11a entrado rn l'I C-rl 11!1, a la, 1111n·. y a 1as do, abría la p¡¡nta 1k mi
rasa. hahirudu pndicl11 ~obre 1tti pala bra lo~ tn·s mi' fra11r1i, el,· 1111 rr{
ditq. que na rrnn I " lo hl' clirh11 ra·
si t11do 111 que Jl"~l''a.
- l'urs hien-di,ir y11 ,i ,l(-,p11('.",;
d1· aqu\'lla ,ac1.dida 1111 st· Ita hn·J,,,
usted _ingaclnr. l's &lt;111r lllJ tienl' usl&lt;'d
,·ocal'iéin. Era par;1 rndnsl' ¡,,ira
stcmpn·.
'l'itnt• u~tcd razú11-rq1liri'1 .\[ira11t.
-Cuando me uc,pcné al clia ,ig11ic11tt: del sut·iio abrumador que sigut• a
Sl'mcja11tes sensacio11e, St' 111c rcpre
,cntú de nue\'O, y ya no t\:Ye m:'1,
11uc dos ideas: la dt· tomar mi desquite aquella noche misma ,. la de
combinar mis apuestas con a~rc:g-\., a
la experiencia adquirirla. Rernnstituí
mentalmente cierta~ jugadasfque ha
bía perdido y q11e buhiera debido ganar unas. tirando y otras 110 tirando
a cinro. De pronto mis ojos se lijaron en la carta dirigi&lt;la a Ladral y
que la víspera había dejado sohre la
mesa. Un cálculo in,·olutnariu 111e demuestra interiormente que ro11 dar
aquel dinero hacia 1111 sacrilirio insensato. Pagados los tres mil francos de
mi deuda, ya no 111c quedaría casi nada. Para reunir una cantidad que me
permitiese volver allá por la noche
(y yo conocía que no podía dejar
de \'Olvcr), necesitaba tomar prestado
del tratante en cuadros v malbaratar
algunos estudios . . \ sí ]H~dria rccojcr
unos cin cuenta luises y de aquellos
iba a dis traer diez para aquel perezo
so. para aquel borracho. para aquel
l't11h11stc:rn. Porque yo inll'nté dt·mostrarme a mi mismo que su carta 110
rra más que l:n tejido ele falsedades.
La cogi y la rnh·í a leer. Su acento
me desgarrú 11Ut\'amc11tc el corazún.
l'rro. 110. X o quis(· oír aquella ,·oz.
y me ec hé d e la e ,;i1a ¡¡ara escribir
apresuradamente un hilktr ncgati\'n.
l,e escribí en térn1inos brc,·es ,· ,('
ro, para interponcr una larrcr·a in franqucahlc c:ntrc mi antiguo ramara
da y mi co111pa~ió11. C11a11du r1n·ié t•I
hjl\('[e. St'lltÍ llll JH1((1 rk \ºl'rg'ÍÍCl!l;l
y &lt;k remordimiento: pcr11 me aturdi
a t11ás y mejor con los murhos paH'OS (fL&lt;' tu,·c que ¡far. Jlor ot ra parte. me dccia yo para a.callar mi rnncienria. ,i gano siempre estaré a tiem
pu ele e1wiar la cantidad a Ladrat.
\' µ;a 11 aré.
- \' g-ané, 11stcd- lt' pregunté. ,·il'II
do que se callaba.
-Sí, respondió cun , uz rn111pleta mcnle alterada-más &lt;le quinientch
luises: pero al día siguiente era demasiado tarde. lnm~diatamente &lt;lc:~pnés de haber recibido la negati,·a dt'
mi bi llete. Ladrat que no me hahía
engañado se ,intió poseído del fren esí de la desesperación. Su compañera y él tomaron la fatal resolución
de asfixiarse. Encontráronlos muertos
en su cama. y yo fui; yo. nótelo usted
bien. el !Jne hk:c d .ccrra'a la p11er,

--1)--·
leido l'n los periódico~ l',-t' 11umbrc
dt• Ladra t. ¿Com¡m:nde usted ahura.
por qué la sola \'Ísta de 1111a carta
n:c inspira horror?
-\'amos-le dije-si le hubiera usted cn,·iaclo el dinero la ,•ispcra. le
hub iera sah·ado un mc:s. dos mc:ses:
pero hubiera ,·uclto a caer, el vicio
le hubiera dominado de nucH&gt; \' hn ·
hiera acabado como acabó.
· •
-Es posible-contestó el pinturpcro bien mirado en la vida. nunca
debe ser uno la gota de ¡1gua que haga rebosar el vaso.

PAUL BOURGET.

Caricias rl)Uertas
!-,in odio, pues. queridas mías, y
aunqi:c algunas de n1sotra, ml' haht;is
parecido livianas criaturas. ruando I'c ga d día de vi,itar a los mucrt&lt;"
amado,. ,·011,olado por mis lágrit11a,
sinceras. tC'jo para , osotras, con fin
re, irág'lcs romo n1sotras mismas.
efímeras corona, ¡,onic nrlo en ella, .
no ,it·mpn·,·i,·a,. ,. 111 lirio, hla11nico1110 , ucstras ircntcs. sin 1-angre &lt;¡U&lt;'
las ,·ol11H'. y rosa, cnrarna&lt;las con1,1
rne,tras bocas ,in 1 c,os que las ayi
,·c. 'y li 'as de oto1ie1. 1ckidf)sas ,. &lt;ll ·
li ,·adas romo l'llCstra, ,·irtudC', sit; l'l'a
lidad:
\o ml·uo,prccii•i, e,tas 1Jfrcndas
1111 nb~t=nado ron ~1:, H't'ltl'rdos
el tnmrlto de la , ida. El hagagl' dl
la m;a el fardo lijern que clurank
ella arra~trn. cnmp,'incsc de n1estra,
dclirio~as mentiras dr ant,1r10. de h
memoria iicl ,t ntl'Stras ra rne, in iil·
k ,. de t11do lo n1e,tro que rnc,llltaha
la jul'entud de mis ,c nsu ales fcryo
re,. j .\diós, amiguitas mías ! Si nos
encontramos 1111 d:a en otro mundo.
qL.e nn ~ca mejor que este que YiYimos: porque fuimos aq uí completamente dichoso,. ,·osotras con la feli
cidau de \'\les tras periidias: yo. con
el encanto de mis ilusiones, cuyo po~trer periume sube todavía de mi alma
·a vuestro, pies. cnn el ramillete de
clulccs quimera, ruyos últimos pé·
talos revolotean :1lre ·dor _d e vue·-.

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Un soldado teutón contemplando al

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1

S. A. R. La Princesa Margarita de Sabaya, hija del Rey de Italia, fué
en días últimos a visitar a su padre a la línea de operaciones.

agujero

.• l!

'l. .

�Los conductores de Ejércitos
ll--··-------

¡:

J?ffrc, rey Alberto, gran dt,•¡ut: .\ico_las, arch1&lt;lnque l•'edcrico, Frcnch
'1 bndcnbnrg, ¿ cuá 1 &lt;le estos nc,mhre;
que tanto .suenan en nue-;rru, 01Ju,
tn estos, cha,. Je prueba para Europa
akanzara la mmurt~l:tbd: ¿Cnd. ti"
e1los t'unduci1ft :1 ,tt~ CjÚ(itu, a la
1·1ctu11a deci,¡, ;, • \'an.) t-lllpeiw Juera ª.'/nturar una ¡¡,·. ,lucia l II una
Cllt:stwn tan compleja, acerrn de la
cual se han exµt e~t,, t;n crJ11:r;,di~t·•·
rias opiniones y ar~11111&amp;'11:o, p:..ra to ·
clo~ los gustos. ·t·'.11 c·,t:t t;T.:rr:1 1k
grand¡·~ masa~. en t·~··, lu\'1::t ,:l' ¡11a·I !1¡s y !·azns, si el rl'SIJ,t;:d,, d,pt·ndit·,¡· so amente de :,¡,; t·ic:n,·nt•H 1:1at'.-riales. ca_hría &lt;Jlll' .in npí:-i:1, ;,11aií
lll'o de primer urch-n hil;it:,t' un 111in~cimo recuento. d~ cil,,, .' p,,r 1;1c1h11 de una sl'ncilla OJll'Ltc:, 11 ::; i.in(iira lltg-aria a avl'rig1.;,r n1;!1 ,le ;,1Jllt'!'.os c_auc(ilh,s tenía fat:11111,·111 ~· ,,,1e · ,a,1r tr!llnlante.
l'l'ro la !,{Ul'ITa..1a l,1 dij,, _i,,m:ni
"n•J es una cil'ncia e:o-acta. ,inu nn
drama terrible y apa,it·na, 1,1 ·. I·'.., d&lt;.: .
l'ir, u~ acto trádro. t•n l'I que l'I pro,
tago111sta t'S el homl&gt;rc cun tutl·" ~us
rencores y pasiones. ,·oa ,o,k1,; nis
entusiasmos y des1,1ay1i,;, coi, [t,tJo~
sus aciertos y tnrp¡,;:as: en una pal:iI hra. con todas las t,:a:1d,1til', i1:ht•n·11ll:S. a_l sér ht:i!rnno. \o hay más qttt'
&lt;lmgir una OJeacla rctrospectira ;i i,1,
acontecimientos de la lucha actual p,tr.a convencerse de la vcracidaJ del dístico de tan insigne, escritor :,,ilitar.
Con los meses que lle,·an pt•lean&lt;lo l.t~
dos grandes coaliciones, si la :suerra
f~ese una ciencia e&gt;.acta. tiempo suiic1~nte era ya para •1aber logrado el
triunfo el grupo que más rectamentt:
hubiese aplicado sus principios.

Por los Campos de Batalla

\o: no existe tal exactitud. Jntc¡,?ada la gi:erra por t111a serie ele f)n•
h t'mas &lt;¡nt· lo~ randillos han de rt·
,olrer. en
mavoría
de .In-:-,
. la inn1&lt;:•nsa
'
.
ra,o,. ~1!1 lynuccr cumpletamcntt• In,
d.atu~ ltl:IS Hllpurt!UlteS-Íuerz:t nnrn(·.
11ca. mattn:· J di,ponihlc. ~it11acin11 .:11
l'.' tnru1,:) .".ihn· •,.,¡"· rstad11 11111r:ii
1;lº J11, \'Jll"l"ll&lt;•, ( IH'llli~1,s-, e, , .., :&lt;il'llll' .•,rt• ~·~o., dirctort·, &lt;le la lnch~•.
••11·.11. d1,po111c11do de Jo, cºcmcntos &lt;lt
.1u1cw !]lit' les proprirri()11a11 los 1110
d'.·nws medio, di' •·xpl11raci,·,11. se l'l'
ran 11•ucha~ 1 l',t·s 'u11stn: i1id11s a a,
tqr i11,t inti1·a·11t·111l' ) r1111 relati,·~ in
d¡_prndc11ria dr tucl11 rignri~11111 rirn
.

0

1. l l!t"&lt;.,

1e·11 ,·~,,s ~r:u1d(', 1111
111illr1ll('S lll' (11111kllic11h~
1 ¡·J l!·,11ro dt· l;J '(ti\ rra
nrri&lt;lc11ta:
an,m:hadus a l:1 ti··rra. lºll rn11ti11t t;
ha tal ar sin I e11ta.ia ,rnsildl' , ,¡n1etid11, a '''! t•,tt:r!l lt'.il'r y ¡JL,,it:_in que.
ri:al la 1ntt·rn1111ahh: !t•la clr J'¡•11rl11J)l', k:; obliga ~1 drsandar por la 110
rhr lo andado durante t•I clia. o ,¡
rncrsa. pan·re l'o1.11 ,i la din·rriún
de 1os ejércitos hubiese Jlt'rdido ,u
antiguo prestigio de genialidad. ~us
altos I ne los de im¡,iraciún. Y. ,in
l'mhargo. no e, así: nunca como aho
ra tienen que haL1rst dotacl.,s lus
gi.:ncraks en jdc de ese sL·midiYino
l_lon ck i111provisar i1",11 de esa po&lt;lero,a
larnltacl q111: les ha&lt;&gt;a , i~l11n1 brar cla
ramcntc el momento, la ocasión pr,·
Pi.ria de rca'izai: el csft:erzo suprc1110. de L'SC dc~tc.llo del gl'llio que se
res u me rn la irase de ;( apolcón: "Ser
más fuerte en el ¡iunto decisivo.''
En esta irase. tan sencilla aparentemente, está
condensada toda
l'Pa11cl11

\:'l'lh,

..
General Obest von Falkenhausen.

'l'

\'SIIS

,.

, I
¡

,\

·-¡..~·,

•

Granadas rlisas q,1e fueron recogidas en el campo de batalla, antes de hacer explosión.

•·----------la finalidad de las do, rama~ del art,·
militar: la E'&gt;!rategia y la Táctica. El
t•studio profundo de ambas. enlazado
rnn el ele serena crítira de las ,;i1,1pai1as más notables y la enseiian;.a adquirida en las grandes maniobras, suministran a los generales en JCÍ&lt;: ,·I
l'Onocimicnto apriori~tico ele ci,•rt;1~
normas generales. que sahian:ente
aplicado,. les facilitan sobrcm:'.nc r:t
su misión.
l'ero el hecho de poseer ese hag:a
.it: intelect ual no ·mplic;t que ·1c\'e
c-onsigo u na especie de panacea o recetario para r1:nccr. como lo demm·-tra la presente g:uerra. en la que. sicpdo lo, catdillos ant·. s citado, las mf,;
hrillantes lumbrera,. n:iºitares de !:'.,
naciones respectira~. hicn notorio e,
que ninguno de e.- ,s ha con,.cguido
,icmpre la I icturia. \ cccsit:tn. a1k111ás tener una inttlig-cncia pri,·iki,:-iacla. una energía ,k carácter t:x traordinaria ,. un poder interno de adap
taciún a ·las cirn11 __;tancia, que \es
permita aprol'l::charse de los in,tantc,
fa, ora bles para to·11ar ~úhitas dctn
minacioncs.
Joifre. por ejemplo. demostró ha
liarse en pose,ión de las exprc,adas
condiciones cuando d ra1z de la crucn
t.a derrota .ufrid,1 por sus ejército~
··en la frontera franco-belga. y batiéndoie ~n retiro.da. ,upo sa~ar partido
de ltJ. wnfiada ttcomctil"i&lt;lacl de los
eJércitos alenlane~. y m 1.1y pi,rtieular-

.~ .

.-A , _ - - - ·---..

neral Gallieni en el campo atrincherado de París, de ivs cuatro cuerpos
de ejército puestos a las· órdenes del
general ~I aud'huy. que amenazaron
seriamente la retaguardia ele las hue~tes de von Kluck, juntamente con la
ofensh·a a fondo ordenada 1ror Joffre
en todo el frente, trocaron lo que pn
día ha her sido iirep ,rabie desastre en
señalado triunfo, ~.· que la Francia
angustiada debió su sah·ación.
De igual modo, las dos grandes vic
torias de Jlindenburg en el teatro de
operaciones del Este: la de Tam\cnberg y la de Lodz. prueban indiscutiblemente sus altas Jotes de caudillo.
principalmente en la primera de dichas
batallas. en la que .-quilih,ó ,u inferioridad numérica venciendo sucesirnmcnte a los dos ejércitos rusos merced a sus lurninos~s combinaciones
estratégicas. haciendo u&lt;o del lema
que dice: "Divide y vencerás".
~lucho camino queda toda,·í¡¡ por
andar hasta llegar al fin. Pero incontestablcmente lle1·ará a ,u naclóq
a seguro puerto de u¡ia paz d~tqriosa el generalislmo qtte en igual~aq.
y aun en alguna inreriaridad de lo'?
otros factores, conscn·e hasta el último trance elerndo el ánimo de SUif&lt;
tropas. lo cual dtpe¡idertl. del a)lc11tq
patriótico c¡uc la~ presten sus cqn~iu·
dada,nqs. Oue Jos pu~blos que e11 lo$
días d~ peligro rr¡¡¡nti~ACH intactas S\13
virtn9S§ nwrnle•. iQn hwendble~.

�~.,.,,..,p

J¡J 11.- Ulf.T.l&lt;ls;rp

;:&gt;p 't?Ut95 ~

c;;ognd SO( c!p.1ow as 'os!d .1am,.1d ¡~p
sauopt?l!ql?t( se¡ u.&gt; a.1¡n:m ns uo.&gt; cp
- 1?.ua:&gt;ua 'l?tpetpntu e¡ 'OlUCl ;i.1ltl~
.'OS~A

-

...

- u! 0 1p.1~f;:, ¡;:,¡, sod.1;:,n:&gt; sos.1;:, ,,!(l so¡
;:,.qua S.&gt; UO~:&gt;C:l!lllllUO:&gt; Sl!( 1? .)lU;),UIU:&gt;
!ut_l upe.1Bcsuo:, Á urma¡u ¡uuos.1 .-•. Jüd
l?pt-u_,1.&gt;0 u .1 ;¡ l?ll!:l\10 e¡ s;&gt;nds;:,p o.~Od
·u¡,1:t
-sa.1.11? u o .1efap l?[ ;:,puop ·sa uo!.&gt;P.l!C( l'tJ

Cl0 13 Z31 VZNO~ ~ Od)--

sns e J!qns uo.1;&gt;p!t[ e¡ Á 01-e.rnd-e ns
;:&gt;p l?lS!Jl?.1.8;:,¡;¡l U;)AOf 1?( 1? U0.11?:)Ul!.1.11!
'l?U!::&gt;90 -e¡ u;&gt; u9pd11.1.1! ;:,1uaw-e::&gt;sn.1q
uo.1ap!t( sou-e¡nt¡ O.lll:!tl::&gt; opu-en:&gt; •sou
-1:!sn.1d so¡ ap p1?p!Ut!xo.1d l?[ ap su-ea.¡
-.10 -e .1!uaAa.1d -e -e1sandS!P Á 01e.1ed1:
¡e opu-eq:rndsap ;).lq111::&gt;o ap sam ¡;&gt;p
T!\P un asl?C[1,(ll!t[ ·a.1petu ns l? aluau1
-zu:&gt;ya Ánu1 -eqepnÁP. anb 'l?lª!(ll [
"SJ;:&gt;!,\!L[l!d ;)() l?ll!'.&gt;!;10 \?[ 0-0.I P..1
n s l? l!\ua1 npO(I ".)ttq,\'. 'OL8I uz¡

"SOJl?.1.l!~[.&gt;l ap l?'Upyo l?l ;;apom l?llll ap u9p:&gt;:&gt;a.l!P P.[ ;upt?ut ns
1l &lt;_&gt;!pa:&gt;uo:&gt; .&gt;s -eu!nbzam Ántu u9,suad
uun uo:&gt; .&gt;puop '!.od9.11ar\l e¡ t: c1s
;:,.1íi;:,.1 ';&gt;.1p-ed ns Ol.1;:lll l\l 'UO!Ull;)~{ l!~f
U;) oppeu l?!qcq "S l?!llO(O::&gt; Sl?( U;) O[H!ll
-ps;:,p 'l?S;):)Ul?.lj 1![)\?lll.l\¡1 l![ ;:&gt;¡&gt; O:&gt;!();&gt;lll
un ;:,p ef! ¡ ¡ ";&gt;H;&gt;!J.'lf 1H¡ctu&gt;!(I ;is u '! .101
-S!t[ ;:,p ope.11x;:, ;:,1sa ap Ull!0.1;:&gt; t( e 1
"OlllS!O.l;Jl( u;i ;"&gt;[.11~.I
-:lcln~ ;ip Oll! S ';)J((lllOL[ (l! S;J[l?'.1-5! l?!:&gt;

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-U;:&gt;.8!1![) Á Ot;J::&gt; UO:&gt; S;&gt;UO!-)UtlJ,SnS .ll?tJ
-;&gt;dm;:,s;:,p ;:,p zede::&gt; 0¡9s s.&gt; ou ou psap
¡;inTH? ua .1;:&gt;fnm l?( ;:,nb cq;:,n.1d º !POS
-!da tª anb l?Á 'ou,uaw;:,J oxas (P. SOJ
-1:.1.8~¡;:,1 U;) s-epcu.8!51? Sl?Zl?(d ;:,p 0 .l;)W
· l)II ¡;&gt; ;:l![dlll"l! ;&gt;nb l?Jl?d u9pct1JJC[00
P.¡ ap OJlS!ll!f'&lt;: 1a a1uc 01 uamn.8.1 1? ap
S;)(.1!,\J.lS ;:,pand !!:' .JOd Sl?(OUl?d«;¡ Sl?lS~J
-1!.líla¡:)l Sl?lf.lOy;is SP.( "\? O(~S.11}()U!.JC(
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~

~

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El General Botha pasa revista a sus tropas del Africa del Sur, después de regresar trfünfante de su campaña en las antiguas colonias Alemana~
de sueño y de fatiga __ ___ __ ..
to. En el exter ior, los aisladores estaa ií os a trás. :Vlontándolo sobre la meDe este modo pudo J ulieta sa lvar
ració n , pensando que estab a inm.óYi(
ban
fijos
e
n
los
muros
de
la
ventasa, con un hil o, en comu nicac ió n co n
al genera l d' A ure li e de Paladines, el
mientras a llí abajo se e n con traban t o na. A estos aisladores se empalmaban
el cab'.e ex t er ior- --ct, al, ad vertido de los planes del príndos l os a p aratos con los cuales hubielos hilos qt:e e ntrab a n .por la pa- " Yo hablé con mi madre-dice
c ipe Federico Carlos, hi:.rn volar el
se podido tal vez salvar a los so'da·
red
de
la
oficin
a.
Se
trataba,
pues,
de
e ll a e n su "jou r n a l,'"- y mi madre
puente de G ien.
dos franceses de los peligros de una
lan
z
ar
dos
hilos
sob1
e
Udc:•ns
y
aprobó en segu ida mi id e a, diciéndosorpresa, o a l menos prevenirles de
No o b s t a nte su previsión &lt;le desde o bte n er. por este m e dio, una deri111e:
la marcha d e l enemigo.
montar todas las maraña:,; su aparavació n . tJna criada mía estaba en e l
"Sí,
sí.
Coge
tu
aparato
Morse
y
to, para g u ardar se de una sorpresa ,
Súbitame nte se le ocu rrió una idea
co1nplot. Antes de alumbrar el nucla pila portátil que n o usábamos ya.
s u ardid fué d escubierto p,)r culpa de
feliz. Los hilos del telégrafo. después
"º
día.
y
d
es
pués
de
num
erosas
y
Com ienza e n seguida."
otra criada. Era ésta de la ra lea de
de salir de l a oficina, pasaban por las
vanas tcntatiYas, logré fijar mis hi-•· Aprovechándome de l a o b scuri;\J aritornes y aceptaba las gala nterías
vent anas &lt;le s u habitación. ¡ Sí pudie los
sobre
los
de
los
prusianos,
y
así
dad de la noche, e n que la v ig ilan c ia
de los so!dados. Corno J ulieta la base coger a l paso l os despachos aleob
tu,·e
fragmentos
d
e
despa
c
hos
e
n
era m enos severa, bajé andando con
hía sorprendido varias veces abrazamanes!
a le mán 4ue yo r eexpedía sin compren
las puntas de los -pies, para n o ser o íSí podía y sí1 pt~do __ __ _Tenía en un
derlo~-· Eñ ~Sl&lt;1• ,!_.a1"ea cme ~ empleé d1:1(Pasa a la última página).
'da,
a
bti'scar
to
que
n
ecesitaba.
P
u
se
,
rincón un vícjo aparató• ~ o'r se de '
mi aparato sobre la mesa de mí c uar-~ · ra ntc diecisiet e· n oches. \,, me 111•.&gt;r1a
punta seca, reformado cin co o seis

�Campaña de F!andes.- Incendio de un puente.
&lt;I

EL GENERAL SHRAPNEL
lle ahi 1111 nombre que han popularizado, por dcsgraria. las circunstancias. El proyel'til rellrno de hala~.
q11e al harcr cxpi0siún siega tantas
\ ida,. t•l shrapnel es, en efecto, salil.'lltl' pC'rsonajc en todo moderno
drama héliro. De s11s hazañas sangrientas hablan siempre los relatos de
l'Omhate,. y él es, en ,·erclad. quien
hoy decide casi siempre el resnltado
tll' las cspantaL\es carnicerías a q11e
~e entre~a la culta Europa en nombre del progreso y de la ci1·ilización.
I lallánclosc el shrapncl en plena art1!aliclad. dediquémosle unas líneas que
tal vez despierten algún interés en ti
!retor curioso.
Crcéese generalmente que esto del
shrapnel es diabólico invento guerrero ele n11estra época, fec11nda productora de árfefactos de destrucción. :( o
hay tal. ~e trata '1e un hallazgo r~latirnmente antiguo. l deó el pr&lt;_&gt;yect 1l
el general Henry ~lirapnel, nacido en
tierra b;·itánica el J de J11nio de li61.
Segundón de una iamilia n11mero
sa, tran$ru rrió su ju\'entud entre dificult:í;des materialrs. Inteligente y
cst11dióso abrazó la carrera de las armas ~uando aún era casi un niño, alcanzan~ su Real despacho de teniente de artillería el 9 de Julio de 1779.
Enviado a Terrano,·a al año síguiente, no tardó en regresar .a Inglaterra.
v alli empezó a realizar a su costa
en 1784 los primeros ensayos &lt;le balística que habían ¡\e hace'r ilustre su
nomhrc.
Hasta entonces servíanse la artillería de proyectiles esféricos . huecos.
cargarlos de materias explosivas. . ~11
daño provenía de la fragmentac,on

del proyectil al estallar. ,\ Shrapncl
se le ocurrió hacer mús mortífera la
explosión incórp"rando a la carga de
póh·ora de la granada. buen acopi,&gt;
de halas esféricas aglomeradas mediante azufre fnnr':do. y dejando só
lo en el interior del proyectil el huero indispensable p.,ra la carga cxplosil'a.
El ejército inglés no tardó en adoptar ese modelo ele granada que. aun
presentando hastante, imperfercione,,
prodi:jo efectos clc,astrosos cntn: la~
tropas napoleónicas durante las campaiias ele Fspaña y l'ortugal. Fn n11a
carta a Sir John ~1nrlair. ierhada t:
1.1 de Octnhrc ele 1808. \\ºellington
con firma. ciectirn1nen te. los gr:i ncle,
prol'echos logrados por el ejército ing-lés mercecl a la aelopriún del nue1·0
proyectil. y ,olicita 1111a g-encrosa re
rompensa para Shrapnel "por su haliiliclad y por su ptrscYcrancia en r1
perfeccionamiento &lt;l e la in,·ención."
Otro general inglés que operaba c11
Portugal. Sir \\'illi~m Rohe. del Cucr
po de atrillcria. atrihuy_c gran parte
del éxito ele las tropas rnglesas ~·n la
ha talla de Torres \' edras. al empleo
de los ~hrapne 1s. Por último. a creer
al (!eneral Sir Gcorgc \\'ood, los ,hrapi1~ls fueron los verdaderos héroes de
\Vaterloo. Po1'que gracias a la acción de esta, granadas destructoras
pudo la brigada \\'nod roh·cr a tomar
la famosa granja de la llayc Sainte y
con tribuir de una manera eficaz a la
victoria de los a'iados.
Entre t:into, Shrapnel proseguía br!11:intemente su carrera militar en Gibraltar y f ll )as Antillas. De vuelta

'Lln batallón austriaco desalojando

a l ngl:iterra iha a ;\.:t·1-rt·:H a ¡:Janclt•,
cnn ti t·jér,it11 ¡Jt.J ·l 11qt:L· fk \"nrk . .'"
na herido (•n L'; a,L•di" dl' 1&gt;11nk(·rque (1793).
\lenr ionemos. ademús. rnlrt• 11tr&lt;h
im cnto, de Shrapntl. !t&gt;, imp11rta11tl'S
perfrrtionami(•ntos pnr él lle1·ad11, a
lo, morteros con :~ i11trndm·tiú11 dl'
hs cúmara, parahr'dira, del freno
eompensador en el retroceso de lo,
cañones, y de nm·,·as rhscs de c&lt;,he
tt,. Tr,das rstas i11l'estigacione, hu·
hinon &lt;le ron:;r.mir lo, modesto, recursos pccu11iarios dc 1 ré!rbre arti
llero. Cuando ascendía a coronel. ('11
IXIJ. ,·iúsc ohli~adn a solicitar &lt;kl
111i11i-tro un :w:-;ilio pernni:1 ri o. \cg-a
dn al prinripill. e•1 L'ons iderarir'111 a
los scrl'i,ios prl·,tadn, por los ,h rap
nrls arahi1 d Cohierno ing-lés por
otorg-ar!e una pcnsiiin 1ita'icia de
1.200 libras a1111all's n::'ts ei doble de
su -Hcldo. Shr:ipn.·1 111uri(1 dl· IL'nirntr ~cncral el J.l de \1:irzo &lt;k i~42,
en su re,idcnria de Pt·artree 11011,l".
~outhampton.
:'\atrralmente. clc,de rsa época. ~&lt;'
ha perfeccionado en un mod0 ronsidrrahle el inYcnto. En los shrapnrl~
de! modelo actual111cnte en uso e,1
IM iamosos raiione, ele i5. franccse,.
las halas rnn mezc'adas ron la pólvora,
adic ionándose a ésta una s1:stnncia rspc cial que c1·ita la ruptura del rnc~·po
ele! proyectil en el momento &lt;!el 11ro.
Cada granada encierra unas JOO ha_la~
&lt;le 12 gramos. ele o1omo cndurec1&lt;lo
con antimonio y 1ecihiendo la carga
interior un au mento de velocidad ,k
100 metros apro~imadamente.

A. READER.

a la bayoneta una posición r'.isa.

- - EL FAMOSO "75" - Los francc,es están enamorados de
su famoso 75, como c~r.iiiosa Y concisamente llaman al canon f!e campa
iia que tan excelentes resnlt~dos le,
esH1 dando en la extensa !mea ele
cnmhatc.
Cuando nnestr11 caí1éin. &lt;iiccn. íné
rnnocid0 por los alemane~ le &lt;lespr~riaron y le· calificaron de J~t~uete. \."
r~. decía rl gnhierno del K~1s~r. 111 ª'
que un mecanismo de relo¡eria: su,;
ventaja, son más aparrnte.s _qut rea
ks: se deteriorará m:1s rap1da1m·nk
que la hol'a &lt;le fuego germa)1a. i_~1L:
nos vistosa ,i. pero mucho .mas ¡H .LL ,· sohrr todo. más ihspuesta a
t i.r~
, ,.
1· 1 1 I • h ,,ne
re~pondcr :i las rea H a, es &lt; t ' "
rr'l

.

..

'ii1 jueg-uetc francés ha servicio ch.
t,e para contener el empu¡e
c:12men
. so
brioso de las hucst-ls teutonas. ) . hre sus bizarras ma,a, ha causado terribles efectos.
.
. ,
Fl 75 dicrn los lrnnrrsrs. no t1em
.
.
.
t
.
&gt;
colc¡sal
&lt;1ur
tanto
halaga
r,e aspee ,
··
..
a los alrmanes. pero nn por e11 o Ls
meno~ ~ó' i&lt;lo, ni menos p1:eciso: :lll.
tes al contrario. . S11 manl'J•) cs. a l,t
vez, sabio Y S('ncillo Y torla, las rom
plicacioncs de ;.11 111ccani~mo se rt•suel\'cn. por lo q11c h~c~ al \ISO e1_1
mQvimicntos, de una facilidad y de _11n,1
segnridacl vcrcltlclera mente m:i ra n llo-

Restaba por encontrar la supresiún
ele! rdroccso por la creación &lt;le ór~anos que actuasen a la wz sobre el
tnhn drl cañón y sobre la rnn•ña que
a rada dc,carga se desplazaba hnl'it•11
do sohrc los soportes del raiión una
ronti nua labor de desgaste.
S¡• arncliú, en principio, a los sistc111:1, ele ireno,. actuanclo hicn sohrt·
la~ medas, ya ~nhrc- los ejes: prro cst,1s ircnns nn impedían q11e la pirza
rl'sha·asc) patinase. fü, inventó cnt&lt;~n-·
n·, la n·ja, que sujeta a la parte 111
iero po,lL'rior de la cureña. tnraha. al
,ue'o. !.a reja se \Jincaha en la t1rI ra al primer disparo. por decto de la
fuerza del rctroce,o y aseguraba para
las descargas sucesi1·as 1111 punto &lt;_le
apoyo: pero. a causa de este sosten
asaltaba con ,us ruedas como un ca
hallo rnando se pene de mano,.
Ya en 1880 la artillería inglesa e!1
,u nueva pieza de campaña de 7_6 1!11limetros hizo uso de un freno h1&lt;)raulirn: la fáb rica 1,rnpp se apropio }.sta idea y fabricó en 1883 un canon
de 84 milímetros rrol'isto de_ ~111 f;.\
1111 análogo. En 18~3 ~I cap1tai: l 11
farel director de la {almea. de can_ones
Cail. de P:irís. i111·entó el lreno hnlrnncumittico. Tres aiios después lo~ alemanes construyeron en Essen cañones de ii milímetros con fre1~os _r.en1peradores. sobre &lt;:nya consttt,u,c1.on
y circnnst:incia, guardaron patnot1co
,ecrcto.
En ~lont-Valcrien realizaron lo~
france,L'S los primeros

~~=-----

1

-

,

'I

República ministro ele Hacienda ..
,\1 recordar los franceses este liso1~
jero éxito. citan que el agregado m1
litar aleman, coronel Schwartz Koppen. tnl'o ocasión ,le con\'encerse d~l
triunfo drl tiro ráoido por el prtt~1pitado cañoneo q11 e oyo un tl,a. •11
pasear a caballo por el Bosque tic
l\oloiia. y no pudo reprimir su asomhrn de técnico. para angurar resuha do~ excelentes.
El in1·entor del 75. ~o.ronel T?e.~ort,
sufrió la ingratitud of1c1al y p1d10 ~u
ro:111. .o. .·\ l comeriar esta cruent
d. .a
campaírn y ruando los hechos icron
a' su obra el prcm\o q~e merece .
port ha ,•uelto a la~. f_1las _del ei~r.'!to francés Y sns ser\'~t:tos nnden .·~t t.1va eficacia a su patna en los ar~cnalcs militares.
.Después de marcharse ilesrorazoo\ coronel l)epor.t ~'.su colega
na do '"
.
d
d la
Sainte-Claire Devtlle. tr~ tor e. •
. . te' cnica de artillen
-aporto
a 1.
secc10n
.
.
75 los últimos perfecc10na te!'tos )
el coronel Rimailho. enton&lt;;e~ ¡efe de
esceadrón Y jefe de serv1c10 de la
artillería de campaña: inventor del
155. fué también partícipe de la maraYillosa periección ,le la actual boca
de iuego francesa .
.
Detalles, cifras, meca msmos, da~o~.
rstadisticas curios;¡s, quédense para
o.tro día: por hoy como su~ enemigos,
como ellos mismos, ad~i,remos la
perfección artillera del canon de ~fampaña de los franceses, del mort1 ero
y celebrado 75.

. u~

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El Sr. ·Moheno y la Literatura Americané!.
POR EL DR. DAVID CERNA.

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i.

table había producido Alemania c·1 el
su Barbara Fr'tchie " su Ma'.ld
A la veróad que no nos han llamamundo de las letras. sino hast:i. el
.M uller; a Walt \Vhitma~ y su Leaves
do la atención las expresiones destiempo de Klopstok, Wieland y Lasof Grass y su Song of Myself.
pectivas del notable orador mexicano.
sing, formidable trinidad de escritoLa cultura literaria primitiva del
Querido ~¡ oheno., dedicadas a las bepueblo norte-americano t iene un orires qu e vino a echar los cimientos sóllas letras norte-americanas, expres iogen y i:n carácter británicos, es Yerlidos de una literatura puramente
nes q' se Yierten en la carta que de él
germánica; literatura robustecida desdad. gracias a la in fl uencia ejer cida
publicó "Revista Mexicana," bajo el
por las obras clásicas de Chaucc r.
pués por Herder, Goethe, Schil!er,
epígrafe de "Cocina y Literatu ra,''
H eine, Kant, Spinoza. Schelling. los
Spencer, Shakespeare, :.1ilton, Dryen el X o. 2, ele 19 de los corrientes.
Schlegel. Fichte, Tieck, Uhland. Herden, Pope. Add ison. Ben Jon,on,
Ya hemo,-, o'.do decir a algunos
mann Muller, Schopenhauer, H cgel,
Beaumont y F ' etche r. Goldsmith. Y
otros il ustrados compatriotas nuestros que los norte-americanos no tieLeitbnitz, Auerbach. Freytag, Spielotros que, cual columnas indcs Lructibles, sostienen el magestuoso templo
nen literatt:ra. lo cual. en honor de la
hagen, y otros muchos.
verdad , no pa~a de ser un aserto caX 0 es de extrañarse, pues. que
de la literatura inglesa.
Mas. pasaélo su })eriodo inicial de
rente por completo de fundamento.
un pueblo de reciente origen co .. 1parati,·amente, colocado en el umbral de
vida política independiente. !os nortcEn un trahjo qne publicamos no
ha mucho. in,:t,·l;•.do "Ap.intes para la
americanos han desarrollado una liteun período histórico-político al traHistoria de h Literatura Nor te-ameratura propia, no imitat iva; una literavés del ci.;al entraba a constituír una
ricana." hen,os demostrado que este
página brillante en el gran catálogo
tura autóctona. nacional,; literatura
gran pu eb'o t iene su literatura prop ia,
de las naciones independientes, carecimentada en los habito~. en las cos·
literatura que, de~clc , arios puntos de
tumbres, en las im-1;t1:ciones. en lai
ciera en los comienzos de su exisvista. es superior a las del resto del
ideas. en los pensamientos. peculiar e!,
tencia de una literatura nacional.
X ue\'O Continente .
Sin embargo, ya había dado el pria el' os mismos : literatura emhell ecich
Y aún comparada con las de la ve
m er paso en la formación de esa lipor la salvaje virginid ad de su s cam
tr.sta Europa. la literatura norte-amepos, lo imponente de sus s ch·as, 1:
teratura. literatura de carácter esenricana (no perfeccionada. es ,·erdad,
cialment e político, engendrada por su
grandeza de sus valles. el per fume dt
porque aún se encuentran los habi
primer Con greso Colonial, y a _la ~~al
sus flores, la sublime m agestad de sus
tant es de esta gran República estu
manantiales y sus ríos, y , us lagos.
refirióse alguna vez, con adm1rac1on.
diand-o problemas políticos-sociales de
el fa moso orador inglés Edmundo
y sus férti'es campi(tas ; inYit ando todifíc il soluc ión, problema,; que les imdo este maravilloso conjunto de eleBurke.
pid e dedicarse a estudios abstractos
Esta literatura primitiva la fo,··nan
men tas inexl¡ ai: stos. a la evolución de
con mayor detenimiento) es una fiuna sociedad potente. vigorosa. inYen·
las cartas. las arengas y los disr· rsos
gura que se destaca, imponente, qu&lt;.:
de Otis. W as hington, Adams, Hamilcible · invitando todo. en fi n. a la
se dis tingt:e por su vigor. su belleza.
ton. ]efferson. 1fadison y varios otros
meditación seria y profonda de espíy. por todo. por su originalidad: n,,
irtus que, colocados frente a nuevos
patriotas de la Revolución Xorteinfe rior a aquellas. si se tiene en
americana.
y gloriosos horizontes. se enrnentra;1
cu en ta el comparatirnmentc corto pe
Con el transcurso del tiempo atlquiávidos de su propio desarrollo poltrí odo de su desarrollo.
riron las bellas letras norte-amcricatico, físico, moral e intelectual
Después del épico H omcro. y &lt;le1
nas mayores proporciones, 1:'~yor. briA lo que tenemos asenta&lt;l&lt;? podcdidático H csiodo. ¿ cuúnto tie:npo pallantez artística mayor ongmahdad;
mos agregar qu e en los estu dios teosó antes que Grecia nos presentara su
Y ya en 1841 la ' Quartcrly Rcvicw,_de
lógicos cu~nta la literatur a nor teadmirable S ig-\o de Pe rieles?
L ondres, al ocuparse en una rev1~ta
americana con Jon~thiln E dwards,
¿Cuánto, ai1tes que Roma registra
Timothy Dwi~h t, Albert Barnes Y
literaria, de Palcs~ina, obra escnta
ra en su historia la época brii'.antísi
por E duard o Robmson. se expresaba
Henry Ward Beecher.
.
así:
En la oratoria, con Patn ck Henry,
ma de Augusto?
La historia liter aria de Inglaterr;i
''Xo estamos del todo complacidos
ter y Char'es St: mner.
.
..
recorre nn período nada menos qul
con el hecho de que por el mejor y
En la historia. con J ustrn \\ msor,
de doce sig los. El padre &lt;le las bella~
John Cald well Ca'ho1•n. ~an iel :Ve_hs1nás erudito trabajo referente a la
letras inglesa~. Chaucer. uno de los
rret&gt;crrafía y antigiiedades de la TieRichard Hildreth. W illtam Hickmg
escritores más notables del mundo.
;ra "santa aunque escrita en inglés,
Prescott, J ohn Lo throp :.í º : ley. Gcorvivió de 1328 a 1400. cinco centuri-1~
sr,mns deudores a un prelado ameri- ·
l!'e Bancroft, Benson J, Losmg Y John
ha.
r .no."
.
Fiske.
Y no podemos decir menos acerca
Para sostener que los norte-amen
En las ciencias naturales, con J ol~n
anos tienen su literatura propia, bas
James Audobon. Alexan d~r Agassiz,
de la literatura francesa que ya en la
E dad ?.ledia contaba con varios cétará mencionar a unos cuantos auto·
Asay Gray, \ Villiam Darl m~ton,) ores y algunas de sus principales prose• ,h L eidy. E. D. Cope Y Harnson
lebres poemas épicos. como el ~e
Lambert li Cors. (el Corto) , de Cha
lucc iones.
.
P. len.
. .
·
Por ejemplo. a Washington Irv1~g
En las ciencias f1s1cas Y, 1a mYe nteaudu n y Aleiandro. de Bernay. inY , u Sketch Book de donde surg1e.:ión. con Eli \ \'h itney E1'as Howe.
titulado Alejandre, escrito en el meron su Rip Van Winklc y su L~gncd
Benjamín F ranklin, Samuel B F. ?.fo;·
tro especial de doce sílabas. metro
of Sleepy Hollow; a James Femmore
~c. Alexander Graham Bel! Y 'romas
que en la litcratt:ra moderna se coCoope r y sil Thc Pionecrs YT su T~c
A. Edison.
noce por ver so alejandrin o. . ,
Last of thc Mohicans; a Nathamel
En la crítica y la investigación 11y ¿ qt~é tiC'Tií'O r:o t,ansct:rr!o .e~tre
H awthorne Y su The Scarlct Lcttcr,
losófica. con Tomás Pa}.~~- Ralph
el período de los bardos prinutn·os
Waldo F.merson, John \\1 ham Drasu Wonder Book y su Lcathcrstockfranceses y ia brillante época literaria
ing
Tales·
a
Harriet
Beecher
Stowe
per y Robcrt lngersoll.
de Liiis XIV. cl'ya ¡rrandcza prepaY su Unclc Tom's Cabin ; a \Yilliam
En la fi! oloi;¡-ía, con :;,.;oah \Veb~tcr
raron esos tres ~randO!i hombres de
Cullen Bryant Y Sil Thanatops1s Y su
" Daniel H . Brinton.
.
Estado: Enrique 1\', Richrlieu: Y. ?.laTo a Watcrfowl; a Henry ~adsworth
- En la medicina. con • BenJai_n1!1
zarino. ímpl'l~;indo el adnn11mento
Longfcllow Y su Evangchnc Y su
Rush George B. W ootl, Altred Sti!le.
de los Rorhones;.
. .
Hiawatha; a James Russell Lowell Y
S
• D Gross Joseph Panco1st.
¿Qué m~s? i\leman\a, la 111~(g~e
s u Thc Vision of Sir Launfal, su Unamue1 ·
·
r · s·
\ lemania·. ct•n sus a~tiguas tr~dt:10'llows y sus Biglow Papcrs:
D. Rayes Agnew J. ) anon .1m11"'
der the Wl
d
Ch l T J ackson Hora ce \\1 e s.
nes. Sll ma~na historia,. h1Sl~T1a . tora Oliver W endell Holmes Y su Ol
w ·ª¡¡r· es
G ) Iorton J. C. \\"arren.
mada al través de ,·anos &lt;:,1g os de
Ironsides, su Thc Last Lcaf, su Th•
1 iam , . •
,
H
fo
_iucha inteligente: Y rodeada. de los
bercd Natutilus y su The AutoCrawford W illiamsun Long, S
Sham
C
Wood W illiam Pepper, .
e1r
pueblos más ikstrad_o s de la t1er~a. no
'l. 't h 11 'x S Da vis. Tohn Ashhurst.
crat of the Breakfast T ab1e ; a Edgar
contaba co!1 una literatura n~ 1on~l
.'llan Poe y su Thc Raven, su Anabcl
,, 1 c e , • · ·
K
~ino hasta el perjod~ sue n:ed1a en"
Th B 11
Howard Kell Y W . W. ee.n.
Lee
su
L-enorc
y
su
e
e
s;
a
Todos
los
que
hemos
tra1?0 a co~
tr e &lt;'i prrncipio déT S1;- ·o X\ IIT •· el
y
Toh;1 Gr. eenleaf Whittier Y su ~':" --·º º ? ciivos escri_tore,; yc,:ummos0s, -

T

º{v i.

�11

mu~l!os otros cuyos nombres seria
proh10 enumerar, han enriquecido las
letras norte-america nas en todas sus
r~in;,s con el tesoro de sus obras originales.
La }1teratura delo, Estados u nidos
del ;,,.; orte, .es no ca be duda, digna
de los estudios más serios. Para comprender!~ con más o menos per fección.
se necesita co nocer los elementos fun
damentales que han co11tribddo a ~u
desarrollo, elementos que evidentemente ign oran el srñ or .\Ioheno y
otros que, co mo. él, se mu estran ligeros en sus aprec1at:ones sobre el particular.
La calificación qt.e el se ño r :\Ioheno hace de la literatura v del arte
culinario norteamericanos, ;;, en nuestro humilde concepto, altamente errónea Y no corresponáe al j uicio razonado de un crítico serio.
Pero s ea de todc, ello lo qt:c fuere, y aunqu e respetamos la autoridad
de nue~tro disting uido co mpatriota,
en achaques literarios, no cr eem os
que el s eñor .\Ioheno tenga razón
~ara asentar con tant o aplomo que la
literatura norte-am1.. ricana no tiene
refinamientos. y menos cuando de ella
no hace un exam en detenido e imparcial.
Repetimos que 110 nn:; llaman la
atención las expres iones despectiYas
vertidas po r el señor .\I uheno ~obre
el as unto de r eferencia.
Bien sabido es q,1e los gcnios son
casi siempre extraordinariamente estrafalarios. no di remos 'en ct:an to a
sus propia:; concepc iones, sino hasta
en s us asertos al ; uzgar obras ajenas. El señor :\Ioheno es quizás uno
de esos genios.
Browning \ \'hitman y el Dante, por
ejemplo, son poetas intensos, poetas
que han escrito mucho que los demás
mor ta' es, en una gran mayoría, n o
han podid o sentir, y por tan to, no
han sabido comp render. De ahí que
críticos y comentadores distinguidos
hayan cali fica do al primero ele obscuro e insípido; al segundo, de eccéntrico, sin insp iraciú.1 poética alguna ;
y al tercero de loco rematado.
A Turner, célebre creador de paisajes, y qu e bien puede coloca rse
al lado de i&gt;Iiguel Angel (aunque ambos cultivaron dist into género de pintura) , se ha visto tan sólo como un
pretencioso por pentos en la materia,
peritos que no han podido comprender la orig inalidad de las admirables
expres iones artísticas llevadas al
lienzo por su mágico pincel.
¿ Cuántos críticos en el arte mus ical han despreciado y aún condenan
la sublime expresión emocional de las
g randiosas prodt:cc10nes de \ Vagner,
así como las exquisita~ armonías exótico-d iscordantes de Grieg?
Bien pudiéramos centuplicar los
ej emplos en la Iitr;.rwra. en la pintura y en la música, ele que se ha
hecho m ención, para demostrar cuán
estrecho es, por lo general, el ci-iterio
humano; para poner de relieve el h ech o de que con fr..:cuencia el geniri
no puede comprender al genio y de
que, por extraño que aparezca, los
pr edil ectos de la inspiración, los atletas de la inteligencia, como los imbéciles, no se saben e.preciar unos a
otros.
En nuestro in tento de ampliar
los a nteriores conceptos, diremos q'ue
en el ar te, como en la 'iterahira. · el
de~'ri'.~~ h~ r~o3, t:ll ... r.oíno
ero el artista Yl"rd.arlero ,;,.

presa lo que siente.
X adie, pues, puede apreciar una expres ión artística si no está apto para percibir lo invisible.
De donde resulta tJue los mo rtales,
1:n ~11. mayor parte, no son capaces.
ni aún
educativos' ele
. por medi0.,;
.
apreciar el sentir del artista; y, al no
poder hacerlo, se vengan de este 1 con1·irtiéndose en bufones, o asum iendo
hacia éÍ, una actitud apaya~a&lt;la, cíni
ca, irónica, colérica, o de envidia llena.
Otros todavía contemplan la grandeza, la belleza, la sublimidad del arte, con fría indiferencia, sin atreverse
a hacer comentario alguno. Estos, sin
embargo, son más justicieros que los
que, en su papel de críticos, representan la bufonería, el cinismo, la .ironía, la envidia, r. para herir al coloso
o deprimir el mérito, inYitan la atenr ión o mendi~an los aplausos de las
ignaras multitudes.
Para concluir. nos vamos a permitir repetir aquí la significativa anécdota siguiente:
Un inglés, en una de sus frecuentes visitas a Voltaire, encontró a éste
r ecostado leyendo a Shakespeare, a
quien ya el filósofo francés había calificado de bárbaro.
- ¿ Qué leéis ?. pregunta el visitante.
- ¡Vues tro Shakespearcl, contesta
el fil ósofo, y , sin poder reprimir su
enojo. arroja el libro al suelo. como
par a hacer patente s u hondo desprecio por el bardo británico.
-Ese no es mi Shakespeare, replica incontinenti el inmutable hijo
de la pérfida Albión, como dando a
entender que el S hakespeare universalmente admirad o y tenido como el
más grande poeta que ha producido el
mt: ndo, como el más profundo y fiel
intérprete del incomprensible corazón
humano, no es el Shakespeare que
Voltaire ha calificado de bárbaro.
Al com entar la obra maestra del vate
inglés, el Hamlet, eminentes críticos literarios y filosóficos como Dryden,
Gr ee ne. el Dr. Johnson. \Varburton, y
otros, han vertido en sus estudios
vocablos como estos : vanidad, exageración, juego de palabras, extravagancia, estilo bombástico, puerilidad,
idiotismo, obscuridad, mentira, imbecilidad, y demás ( !)
Y nosotros podríamos agregar que
todos esos vocablos, que entrañan calumnias literarias y de lesa filosofía
nada más, no s on, efectivamente, sino
palabras, palabras, palabras. como dijera el mismo Príncipe de Dinamarca.
¿Q ué da, pues, que el señor Mohe. no (a quien evidentemente no agradan la liter atura y el arte culinario
norte-americanos) , verdadera potencia
en el arte parlamentario, pero no ducho en crítica filosó fico-literaria. p or
ignorancia, por envidia, por despecho .
por reco ncentrado mal humor, por
odio de raza, o por qué sé yo, haya
dicho que:
··como los poer11as. las novelas y
las historias de moving-picturl!-felizmen te acabadas g racias a la libertaria
institución de la "~ational Board of
Censors"- también se guisan aquí para una multitud enorme, donde no
ab.undan los gourmens, es natu ral qur
en el cinc· como en la 1to1·cla, y en el
poema como en las· Jata:, de fr ijoles
Bostéin Style, encu.entre uno invariablemente el miS"mo . sºaborcito, el pro
1)10· .tufD!o, c'l 1ñvcncible resa·'.'JÍO de
Fo~a~. :Íme.ricana .., :

.

··:e: - •• f

' •1

1-\.

nuestro modo de ver. no expresan la
verdad en la materia de que se ha
hecho referencia; son tan solo expre- .
siones exageradas del justamente cé-'.
lebre tribuno mexicano, lanzadas a
la publicidad en momentos de dispéptica ofuscación.

. Modas Infantiles .

DAVID CERNA.
San Antonio, Texas, septiembre 28

de 1915. ·
NOTA.-Lejos de estar conformes
con las i.deas del Dr. Cerna, declara:
mos que no se encuentra en lo justo al aseverar que la literatura latino americana desde algunos puntos
de vista es inferior a la literatura
anglo-americana. Seguramente el Dr.
Cerna, con el prejuicio tradicional y
arcaico de que sólo lo extranjero es
bueno no se ha dedicado a estudiar
las letras mexicanas con el entusiasmo que despiertan en su alma las literaturas sajonas; y a eso sin duda
ahruna se debe, el lugar secundario
que asigna a ciertas ramas de una
literatura que ha tenido líricos de la
talla de Sor Juana Inés de la Cruz
y dramaturgos de los tamaños de
luan Ruiz de Alarcón.
· El día en que el Doctor Cerna estudie como ha estudiado a Shakespeare los versos de Othón y Díaz Mirón, los discursos patrióticos de ~amírez y Altamirano, las alocuciones
proféticas del Padre I\-Lier, las oraciones suntuosas de Justo Sierra,-¿ qué
orador norte-americano habrá forjado
cláusulas como las de nuestro .gran
Maestro ?-las obras históricas de
Clavijero y Alamán, de Zavala Y
Orozco y Berra; la gran literatura
jurídica de Vallarta y Pallares; los
balceta; los romances populares de
opúsculos impecables de García lcazGuillermo Prieto; los estudios J1istóricos-sociales del Dr. Mora y del
Lic. Rabasa, la novela picaresca .del
"Pensador Mexicano." y Don Vicente
Riva Palacio, las discusiones .parlamentarias de Arriaga y Zarco, de
Zamacona y Lerdo de Tejada, de Al·
calde y Hernández y Hernández, e.ntonces comprenderá que desde . nin- .
gún punto de vista debe asignar un
lugar secundario a los pensado¡es y
artistas que han procurado darle ÍOfr
ma a las tradiciones y sentimientos
de la Patria.
·
Es muy común creer que la músifa
mexicana se reduce al vals "Sobre las
Olas" y la poesía patria a algunas
octavas campanudas de Antonio PJaza. Asimismo se cree que la escultura mexicana solo ha producido ,. las
figurillas de barro modeladas por los
alfareros de Guadalajara y se afiri~a
temerariamente que nuestras "Bel~s
Artes" caben perfectamente dentro
de tos extravagantes escaparates .de
tlna "Curiosity Store." Y así como ) e
calumnia a nuestras inteligencias, Ji.e
calumnia también a nuestros estóm'ag os, s uponiendo que reciben delei!e
con ese brebaje inmundo que IJam.an .
''Chili con Carne."
'·· · ·~
"Revista Mexicana'' se ha funda,do
con la misión especial de desvane'.éj'r ··
estos errores; y s i hem os dado hospj~'t
ta!idad al artículo del Dr. Cerna es
únicamente porque t enemos la. ~~u ridad de demostrarle que esta f~ra

i Precioso vestido de niña.

'

Para los niños

- LA ELEGANCIA DE LOS PEQUE~OS.
--·-----o-----:'.\ acla hay más interesante, para nosotras, que los niños.
Ninguna mujer existe, ya sea joven
o vieja, casada o viuda, soltera por
gusto o por___ _ disgusto, y muchas
hay, por desgracia para ellas, de estas
últimas, que no sienta, en presenci,1
de los niños. un vivo anhelo por abrazarlos, por tenerlos sobre las rodillas, por sentir bajo el calor de sus
besos la suavidad de la piel infantil
que es blanda y suave como el terciopelo.
Es claro, que por lo mismo que
son delicadeza y bondad, por lo mismo que son sencillos e ingenuos. se
adaptan más bien a nosotras y sien
ten más viva su simpatía por nosotras que por el masct:lino recio, brusco e incapaz de las percepciones sutiles y exquisitas del sentimiento, que
constituyen nuestra idiosincrasia particular.
Sin embargo, frente a un niño alegre y risueño que lle_Ya en la redonda carita sonrosada el tesoro de su
inocencia, que deja escapar ~or entre
la grana de sus labios la pmtoresca
jerga de sus balbuce?s, de sus graciosísimos contarsent1dos y de sus
preguntas indiscretas y 1!1uy co~1p~ometedoras a veces, el caracter mas mflexible se torna dúctil y ~ondes~endiente y la más grande sencdad tiene
que rendirse a discreción.
. .
Los niños dominan con el do1111~10
deseable del amor, con la fuerza 111vencible de su debilidad y de su gracia candorosa.
Preocuparnos de ellos, pr?curarles
todas las satisfacicones posibles en
pago siquiera de las muchas que ellos
nos proporcionan. debe ser par~ nosotras una obligación de las mas sa"radas de nuestra vida.
"' . y habíamos de venir a parar a la
1
'
'
:\luda¡
¿ Pero que' alegria
mas
grande para un niño que la que le produce el estreno de sus ropitas Y de sus
zapatitos ni qué impresión pueden
recibir rrtlls duradera ni más grata ?
¿~o habéis visto el orgull? con que
os enseñan las botitas r eluc!entes, los
lazos impecables o los e.nca¡es
s us
vestidos nuevos? ¿ Y con.10 brilla en
sus ojos el contento ":( ¡uega en la
lozanía de su boca la nu el de una son. ,
nsa.
.
.
Pues ideemos lo más bonito, 1o mas
delicado lo más artísticamente sencillo par~ las toilettes infa~tiles. Pero
vistámoslos bien, por Dios, que no
hay nada más des graciado que un
niño sujeto al gusto perverso ele es~s
madres que en punto ~ índumentana
infantil confunden last1mosamen.te al
pobre niño que tm·o la desgracia. de
pertenecerles con un mono del Retiro.
Las ropas de los niños deb en ser
blancas como sus almas puras; vaporosas aéreas, delicadas, como ellos
mism'os, sin recargo ni absolut_a escasez de adornos y acomodadas siempre,
aunque parezca exagerado, a su condición e inclinaciones.
. .
Un criterio igual ha de pres1d1r a
todo lo que guarde relación ~on la ,oda infantil en lo que se r efiere al
cqmplementq de l?s trajes:· Som~r; ro~. ~alz~qq, Jl}~41;i.s. han &lt;k re~on-

?e

�d.er a un tono de color semejante Y
s1 es posible igual
'
H
..
d' asta el . pemado es interesante y
igno d~ cuidadosa atención, Y aunque
en realidad
no se presta
a nltlc I1as
]'
.
,
comp tcac1ones. se cae fácilmente e.
extremos d~ mal gusto, que conYie,/~
prever y evitar
Es tan grato: tan subyugad or y tan

amable 1111 niño bien \'Cstido. sin exag-craciones ni alardes re\ eladores dl'
srnsibi'iclarles deplorables. que bien
merece que robemor. algún tiempo a
la preocupación egoísta de nuestras
modas para dedicarlo exclusivamente
al mcjo.r arreglo ele la dichosa chiqt.illcría. ·
y dtspurs de bien limpios y llcli-

Contraste

cadamente perfumados, después de
adornados preciosamente como muikcos, sintamos el placer de abrazarlo,.
de estrecharlos contra el corazón, de
comerlos a besos entre un desgrane
de risas que sean como una bella sinfonía de amores y de felicidad.
ROSALINDA.

La otra Ilusión
Creernos enamorados es una de las
supercherías más aflictivas y, al propio tiempo, más deliciosas del corazón.
¡ Oh, divina e infernal inquietud! Si

la per»ona motivo de nuestras ansias
se halla junto a nosotros, ¡ qué alegría!
S~ lejos, ¡con qué valentía arremete
mos contra toda clase &lt;le obstárnlo5

DesolacioT)

--o--

--o--

Especial para "R evista
·
Mexicana."

Especial para "Revista: Mexicana."

Un ci~lo azul que por lo azul explende;
~na ciudad de límpidos tejados;
~ campo alegre que a rosal trasciende:
Cielo, campo Y ciudad por luz bañados.

Huye de mí la cláusula rotunda,
El ritmo delicédo y armonioso,
h:l decir elegante y deleitoso,
La vaguedad poética, errabunda.

Cual cinta de cristal, sobre los prados
El murmurante arroyo que desciende:
Tras el claro perfil de los collados: ,
Como una inmensa hoguera que se enciende.

Todo pasa ante mí, como en profunda
Obscuridad env1.1elto ; ni un esboso
Alcanzo a percibir, y en el reposo
Más es agranda la sombra que me inunja.

Todo l1.1z y color. Luz Y Ale.g ría.
Entre irisadas blondas nac..: el ,jfa;
y a través de fulgores en derroche,

Scñando en se r 1 n orto, soy ocaso;
Pretendier:do volar, a tardo paso
Camino por la senda de las ansias,

Por las del pueblo calles polvorientas .
Arrast¡:-ando la pena de su noche
'
Va un pobre ciego caminando a 'tientas.

¡ Y cuando soplan vientos de poesía

para volver a ella!_ ____ El amor nos
hace ing~ni?sos industriosos. valien·
te~: la ,q~1m1ca no compuso jamás niñ.
gun ton1c? que reuna tantas y tao
excelsas Y1rtudes analépticas; para d
amor no .hay camino largo, ni cuesta demasiado empinada, ni sacrifici1J
que no sea dulce._ Ante su formidahle egotismo, el mundo objetivo desaparece. El amor o la ilusión de
ama r-tanto monta- crece ajeno a
todo: sus propias savias bastan a su
\·ida, y no existe autosugestión como
la suya. El amor saldrá desnudo a
la calle, en i1wierno, y no tendrá frío;
caminatá en verano doce horas por
el desierto, y no padecerá calor, ni
sentirá sed.
En esta inefable y atormentadora
creencia de haber rendido nuestro corazón, Yivimos meses. años; a vcc&lt;,s
la bruja ficción se aliña y fortalece
con tales paramentos, que dura toda
nuestra juventud. Es más, hay quién
muere ,·iejo y enamorado, sin haberlo
estado nunca realmente. Ello constituye una cxcC'pción. Lo general, •·:o
(Pasa a la vuelta.)

.... Con cuan dura labor la Musa mía ....
. . . . . Puede apenas reunir unas fragancias ... ! !

L. N. R.

L. N: R.

Sof)eto

AL HACER UN ALTO, EN EL
CAMINO DE LA VIDA.

'NorrT)a

- n --

~--~o,~-~~

--o--

Especial para "Revista Mexicana."

Especial para "Revista Mexicana."

Especial para "Revista Mexicana."

Una risa que parece
Violento campanilleo;
Que cuanto más vibra y crece,
Más deseo.

Este soñar, sin coto ni descanso·
Esta vaga ínq'u ietud en la que ví~o;
Esta insaciable sed de un bien esquivo
Que busco siempre, porque nunca alcanzo.

Según es el impulso que nos mueve
La vida nos parece corta o larga ;
Huracán arrollante, soplo leve,
Beti:1a deleitosa, linfa amarga.

-Esta senda sin luz, por la que avanzo
Con un ansioso afán de fugitivo;
Y estas duras cadenas de cautivo
Que sufre mi q1.1erer por bueno y manso ....

Senda llena de sol o bien de nieve;
Fardo lijero ; abrumadora carga;
Si el placer nos halaga: es vida breve,
Y si la pena nos ahoga: larga.

Si lazo que sujeta y que tortura
Y me retiene en esta brega obscura,
No sé lo que será ni lo que sea,

Corta o larga la vida; fardo o pluma,
Lodazal manchatlor o blanca espuma,
Nuestra norma interior, será su guía:

O incentivo tenaz que aguijonea
Para que surja límpida la idea,
y más firme, y más sabia y más segura.

Rama que a todo soplo se doblega,
O Quimera hecha hombre que a la brega
Viene lleno de ardor y de alegría.

L . N. R.

Una risa, clara y leal,
Llena de viva alegría,
Que suena como Cristal
Tuya es, Ana María.

__ ...
,

JJE

• ...

__.J

INVIERNO

L. N. R.

Tibi Mater

EL SOMBRERO JARANO.

Especial para "Revista Mexicana."

~~--01~~--

Albricias, lindo so mbrero
porque el francés te detesta,
a la atrevida trigueña.
porque te aborrece Almonte
~i cabalgando en su cuaco
y te prohíbe la regencia_____
va gárbosa a nuestras fiestas
Sombrero ch.arra, tú no eres
con su rebozo terciado,
para traidoras cabezas;
su enagua con lentejuela·s,
sólo para el chinacate
sus puntos de ampo de nieve.
eres aureola y diadema.
su gargantilla &lt;le perlas ____ _
y como copa de fresno
Valiente tú. sombrero ancho.
cuando su frente sombreas.
~é signo de independencia:
Ven con nosotros, l&gt;Ombrero.
tu arriscada lorenzana
que lo~ fandangos alegra~.
diga. a los franceses· guerra.
que: orfull9 ert:" del jinttf
porquc. ere:s muy mexicano.
·~ ~q~~ r,~~,!:rt, 11.1:tMf.ilS,i,}tl;[.~,S,,, . ,e.,:__:__;.::i;:.;..:.;,:.;.~fc=~='::'f=1::n ±; - . ,·

¡1 __ ......
_ ____ __ _
HERMOSO VEST!uv

Una sonrisa tan leve
Que alma de beso se antoja,
Vagando siempre en tu breve
Boca roja.

que eres burla en su cabeza;
ven a adornar nuestras filas,
jarano, como presea
que no te desdeñó Hidalgo
en su divina pelea,
y te llevaba Guerrero
con orgulo en nuestras seh·as.
Ven aquí, qua ya humillaste
a los Riaños y Callejas.
y sobre tus anchas ala$
dejó caer su luz excel,,a
el '.é.ol del Cinco de )Ia o

--"'·--

"""'

Escultor. Cincelara en marfiles
De Elefantes Sagrados de China
Una estatua de griegos perfiles,
Una estatua admirable y 'divina.
Coloritsa. Pintara en un bloque
De magnífico mármol de Athenas
Un paisaje simbólico al toque
Del votivo pincel de

Filarmónico. Tímpanos regios
Golpeara con mazos de seda
Constelando de blandos arpegios
La. poética Danza de Leda.
Soy Poeta. Te ofrezco este día
Sobre un raso muy blanco, muy terso
Un suspiro del Hada Armonía
Congelado en la forma lde un verso.

Una sonrisa que alumbra
Tu alma (sin sombra) y la mía
(toda llena de pem1mbra)
Es la t uya, Ana María.
Yo no sé lo que prefiero,
Ni saberlo me precisa,
Si alma de un beso que espero
O tu risa.
Pero de ambas sé muy bien
Que ha de llegarme alegría
Sonríe o ríe. Ven .. . .. .
Sigamos, Ana María.

�l Modelo de abrigo para Señora.
I

d1: to1dus los &lt;has· ts qUt· nues tr.
tsperanza Je amar fine mucho antt
que z~osotros. Una inmensa y ama1
ga ~nsteza, un inexorable aba timic11
to, mvad.~n entonces nuestro ánimo
desvanec1ose el supremo miraj e tro·
cóse el oro en grosero oropel. '
-¡Luego yo no quería!-pensamos
,:-:¡Luego -he Yiv_ido en la ficc ión y
~n::la- me-ntiFa~·_un a mentira que, por
1gual;:.ñ-0-s eMolvía a "Ella" y a mí.¡_ __
¿ Dón:de: ibüsear-:enlonc~s la ver dad, si
hastá::;el :?c-óra:~n, que tan cerca late
de:.nos~trés;- 'así nos engaña?--' -F1:ec11cntemente, sin embargo, continuamirs: mostrándonos enamorados de
la p ersona objeto de nuestra equivocación1 · para no lastimarla. ~ o queremos hacerla sufrir, no consentiremos que llore, no la daremos motivos
de que nos llame ingratos. Porque
aquellos ojos-adorados un día-no
se aflijan , apelaremos a todas las
mentiras, y apartando las cenizas so. piaremos, perseverantes, piadosos y
nobles, sobre las br asas de la vieja hogue ra. El amor pierde su carácte,
egoisfa: el amor se bate en retirada
y al dejarnos. para ser bello s iempre
se viste con galas de filantropía )
misericordia:
.
-¿ Cómo abandonar así a la persona
que nos quiere tanto ?-nos decimo~.
Lo triste-¡ o.h, perpetua falacia de
las cosas !-es que esta segunda vez 1
nos equivocamos también; es decir :
que creemos ser amados, no siéncjolo.
Los autores parecen haber ahondado
poco en este sutil y curiosísimo panorama moral. ):uestra alma divaga
por una selva de supercherías inex t ricables, y apenas conocemos un engaño, cuando tropezamos y caemos
en otro. De esta parte, la ilusión de
amar; de aquella, la ilusión de ser
amados. tan fuerte y generosa en
sinsabor es, como la primera. Si el
querer esclaviza, no menos duras son
las cadenas que echa a nuestra voluntad la presunción de ser queridos.
Constantemente el alm a suspira por
la libertad , por el pleno dominio de sí
misma, por el equilibrio: y ese equilibrio no se produce. Y también:
- i Si yo no amase '-pcns~mos-i Si
no me amasen!_ ____ _
¿Quién no ha vivido esa doble, espantosa y deliciosa mentira?---- ¿ Qué
mujer, o qué hombre, no besó primero, lleno de pasión, y más tarde, anegado en misericordia, se dejó besar?
La escena es vieja como el mundo.
Los dos "creyeron amarse" y entr e
ambos de consiguiente, no hubo traición. 'Sus almas. sus nervios, vibraron al unísono: alternativamente, cada cual era voz y eco del otro; a la
vez reían, lloraban, admiraban---- Sin
embargo, bajo etsa [elicidad insolente, la araña del fastidio-la terrible
araña amada de las flores-tegía su
red. Un día, en el silencio de su
habitación, los amantes se miraron
profundamente, y-lo que nunca hicieron-quisieron razonar su catiño.
EL ( P ensatirn y triste).-¡ Qué
buena es!_ ___ _
ELLA (pensavtia y triste.) -¡ Qué
bueno es !_ ____
Esta idea desaparece en el acto.
pero volverá-- - -- fatalmente volverá_;
es como una espada, y el amor esta
muerto porque el amor es tocio corazón 1 ~ no hay herida en el cora1ón
que n 0 sea mortal. La araña sigilosa
del hastío, caminando por la esEern. de
los relojes. sigue hilando su red. 1,os
o en se ar arse Y

I·

• •

11)enu

•

• •

- -o-Sopa de Chfchar os.
Plátanos en crema.
Ejote, con mantequilla.
Queao Gruyere.
Lengua rellena.
Almendras.
Tortitas de papa.
Fruta.
Dulce.

- Ultlmas Modas

Café.

Té.
Octul:re 2 de 1915.

EXPLICACION DEL MENU.
-0-

Sopa de Chícharos.
Después de bien cocidos los chícharos se pasan por una coladera para qur suelten el hollejo se pone a
la lumbre 1111 poco de manteca y allí
s e echa a freir tomate, cebolla un
poquito de chille, ajo, sal y pimienta;
t odo esto muy bien mohdo y colado;
enseguida se añade el chícharo, se
bate un poco para que todo se incorpore bien y se deja hervir bastante
tiempo a fin de que se sazo1íe; al
tiempo de servirse se le pueden poner tajaditas de pan dorado en manteca o bien daditos hechos del 111ismo
chícharo molido con dos yemas de
huevo cocido, un poco de mostaza
francesa, sal, pimienta y un huevo batido; se hacen los daditos y se frien
en mantequilla y se agregan a la so· ·
pa al tiempo ele servirla.

LENGUA RELLENA
--o-

aso mbran de que sus alm as esté1; ·,a
tan lejos una de otra; por que ~11
nuestro mundo interior, la s ideas se
hallan colocadas como los vagon es dt
t1n tren: el deseo es la locomo_tor..1..
el deseo va delante: la con ciencia es·
el fu rgón de cola, y así , a todas partc3
llega siempre la última.
Al tormento de amar ha sustituido
la tortura de ser amados.
EL.-¡Yo me iría! Pero, ¿cómo? ....
?lli ingratitud la mataría ____ _
ELLA.-Me ahogo a su lado. }[ as
¿cómo dejarle, si me adora? ____ _
EL.-La r obé el corazón: soy un
miserable.
ELLA.-¿Por qué le hice concebir
tantas ilusiones?_ ___ Luego, si e~e
hombre se suicidase. ¿podría yo vivir? ______ Soy una in fame.
Estas monólogos se r epiten diariamente. Transcurre el tiempo. Los
dos amantes se espían, se analizan.
y afanosos procuran hallar un motive,
para reñir. i P obres esclavos! Ese
pretexto tardará en presentarse. por
que ambos son buenos
no

ra;;ón cualquiera. de&lt;:i,Ql!Jl. separa rse.
La n:rdad, la a.ium'ga verfü1d Ee
ahrió camin o. , ·
... ·
EL (?llcdítando) .-¡Cómo" sufre'.
ELLA (los ojos húmedos) . -¡Cómo
~uire ! ·
(Hablan: EL).-Xo me guardes
rencor; te llevas mi alma; pero, ya
~es _____ ¡era preciso!
ELL\.- Tuya seré en pensamiento
m ientras v iva _____ _
Se dan las manos. Vivieron junlos
una ardiente novela, y han llegado a
la última página. Una ola de dolor
les sube a los .ojos. Lloran. El llo:·a.
llo ra por Ella; y Ella también llora,
mas no por ella, sino por El. Luego,
al quedarse sólos. experimentar án :,n
hondo aliYio, una especie de ligereza
interior; ya son libres; ya, ni el car iño que al principio sintieron, ni t'!
afecto que hicieron sentir. les estorban. X o obstante, cada cual, duran te
días, llorará por el otro.
Y así, entre las dos bellas ilusiones
&lt;le amar y de ser amados, la Vida frí ·
Yolament~ ríe nos dice adiós.

Después de bien golpeada la lengua se agujerea por dentro con .un
cuchillo bien filos o te'n iendo cuidado
de no romper las par edes de la len·
gua en la superficie exterior; se unta
bien por dentro y por fuera con sar
común y sal de nitro; se toma una Ji.
bra de carne de cerdo y una libr1
de carne de ternera bien picadas se ·
revuel\'en con dos huevos crudos, sal,
pimienta, y media cucharadita d e sal
&lt;le nitro; se va introduciendo en la
lengua esta mezcla y a la mediación
de la lengua se mete un huevo cocido, se pone más carne picada y
luego se cierra la abertura con una
aguja y un hilo grueso; se pone a cocer con ramiJlete de olores. ajos, pimienta y sal; luego que esté bien co·
cicla se pone a prensar y para servirla se corta en tajadas finas y se
toma con cualquier salsa o bien con
una ensalada de pimientos.

TORTITAS DE PAPA
- o- D os papas grand.es después de bien
cocidas y molidas se baten con una
cucharada de mantequilla, dos huevos, dos cucharadas de queso rayado
sal y pimienta; se hacen las tortitas
y se fríen en manteca o mantequilla.

-

PASTELERIA - Biscuits -

--o-

?. tazas ele harina.
2 cucharadas de polvo.
2 huevos.
Leche.
Sal al gusto.
Se pasa por el ccrn i&lt;lor la harina.
el polvo y la sal y luego se le pont'
la manteca y los hue"º' y se amasa
con leche; se e:-.tien&lt;le luego cortan
do los hiscuils con un molde.

PASTEL DE CREMA
- -O· -

Ingredientes:1 taza de harina.
1 cuchara.da de man teca.
1 cucharada de polvo.
Azúcar al gusto.
Se hace con esto una maza que se
extiende .formando m1a tortilla; ¡se
vone en un molde y se mete al horno; cuando esté cocido se saca Y se
Je pone la crema que se hace de la
siguiente manera:
J ngrediente~:3 yemas de hueYo.
¡ cucharada de manleqnilla.
1 taza de leche.
1 cucharada de azúcar.
Unas gotas de esencia.
Se bate todo esto hasta formar una
mezcla, se pone sobre la tortilla y
mete otra ,·cz al fuego hasta que
1

--

....1.-

sobraron se halen hasta que queden
rnny secas. se les añade tres cucharada, de azúcar un poqnito de jugo
ele limón: se mete por tercera vez
al fuego un momentito a fin de que
Sl' dore el huevo.

- - - - - o - - -- EL SR. MOHENO Y LA LITERATUAR AMERICANA
(Conclusión).

----- o----de la verdad.
Esperamos que el Sr. ?llohemo conteste en lo que se refiere a la existencia o inexistencia &lt;le la literatura

norte-americana, tema en el cual, no
terciarémos; pero una vez que se haya
agotado la polémica. o antes. si preciso fuese, tendn.:1110~ el gusto de
prubar al Dr. Cerna. que la literatura rle su Patria en ninguna d~
sus ramas ha oct,paclo ni ocupa un
lugar secundario en et Continente.
Entonces el referido Dr. Cerna. a
semejanza del hijo pródigo de que nos
habla la Escritura comprenderá que
si efectivamente hay muchas bellezas
en lejanas tierras. las más cautivadoras son las que se cnrncntran en la
t.... •..,. ... __ .n ...."""-1:.er;in.,,l".,'1.c::1 rn~xicana.

�R[Vl~l AMf XICAN~
SEMANARIO iLUSTRADO

- o- Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.

--o-P. O. Box 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.

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1 semestre ....
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del mundo

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(Conclusión).
EVOCACIONES DE LA TRAGE· · · ...... . ... DIA ..... . . .. . . .
da a los enem igos, y la había amonestado. y como volviera a hallarla otra
vez eón un prusiano, no pudo contener su indignación, y r eprendiéndola
severamente, le dijo, entre otras cosas. qr.e parecía mentira que siendo
francesa ttwiera la desvergiienza de
aceptar amores de los prusianos.
-También parece mentira- Y no lo
es-contestó la )Iaritornes- -qnc h sefíorita francesa robe los despachos
telegráficos de los alemanes. Tampoco eso es honrado.
Escuchada la frase por un oficial, ya
puC;&lt;le adivinarse el desenlace del episodi,).
tl ardid foé descubierto, el aparato secuestrado y la heroica señorita
sometida a juicio sumario de t{UCrra.
Julieta no se excrsó. Con arrogan cia varonil. orgul osa de su acción,
no negó ni excusó su delito.
.
-Yo soy francesa y mi madre también. He proced ido así en defensa de
mi patri1. Sabía lo que arriesgaba:
mi vida. Haced de ella lo que queráis
-elijo fieramente.
Se la condenó a ser pasada por las
armas y escuchó la sentencia con imponente serenidad, tranquila, como si
se la ofreciera una recompensa por
su ber a acción.
El Príncipe 1-\:derico Carlos, conmoviclo ante aqt:el fiero rasip &lt;le ar-

pns10nera a Alemania. donde Julieta
permaneció hasta el fin de la guerra.
franco-prusiana, en que Yok icí sa 11a
y salva a su adorada patria.
Francia la premió con la cruz de la
Leg ión de Honor y con la )1 edalla
militar francesa, y así Julieta Dodu
ha sido la única mujer que ha podido ostentar el mismo ciía amt11~ rnndecoraciones.
Cuando murió-hace e5&lt;'"1,,. 1 ; \ inrn
años,-en Clarens. (Suiza), era la de
cana de la Legión de Hon or.

E. GO?\Z.\LEZ FlOL.
(Conclusión).
JUNTO AL LAGO.
para él una de tántas como \·ió en
aquel día trágico, sin 11e una sola Jág rima humedeciese sus párpados, sin
que un solo músculo de su cara. ~eca
y rugosa, se contrajese por la emoción o por el espanto.
Después, vuelto a la sombra de su
existencia de trabajo, siempre igual.
s upo vagamente que su hijo triunfa
ba que era ~ucesivamente juez, dipu
tado, secretario de gobierno, hasta gobernador interino de su Estado; que
tenía hijos. Habláronle de dos niñas
blancas y hermosas, que eran sus nie
tas y hasta le dijeron que solían venir ' algun as veces al puertecillo en
que él vegetaba dolorosamente. ,\caso las habia paseado, como a tantas
otras chiquillas el gantes y bulliciosas,
en la vieja barca de su patrón. El
no amaba a los niños, ni éstos tampoco le querían. No sabía sonreír
ante sus gracias inocentes y el!os lo
encontr aban sobradamente áspero Y
triste.
Y allí estaba aquella mañana, solo,
en la torre, bajo la esquila ya mohosa, dando al viento las notas de su

'""' c1,;J,i.L d=&gt;-'--- ~ ·-----'-'::-::=:'~='.

la, que tampoco cerrarían sus ojos
ruando la 11111erk viniese? ¿ En el hijo ingrato !.JUl' no le enviaba para
sus , icjns días un socorro, ni la limosna siquiera de una palabra cariñosa?() remnntándo,e má~ leja~: ¿en
la mujer que le amargó la vida?
¡ Quién sahe !. ,\caso con la flauta entre los lahiu, y la pupila inmó\'il y
ya casi ciega iija en el confin del la•?;O. no pensaba ni en· eso ni en nada.
,\caso al hallarse allí no sabía ni qné
,·5taba haciendo, ni por qné lo hacía.
Era algo. un re,tn de nn pasado que
,·on el se il&gt;a. Como ~us padres y
l nmo ~tb abuelos hasta donde la tra,li.cii'in se perdía en la noche de los
. · ~iglos, él tocaba l'n la torre en, .los
,·ierncs santqs. obediente a una (,OStumhre cnyo .origen y cuyo objeto, no
se cuidaba de inquirir. lamentando con
:1quella ~u música quejumLrosa la
murrte en días remotos y en lugares
leianos de un Redentor para él óesrnnocido Cuando bajase a la tumba 1tadie h: substituiría. . \casQ ya [j¡tya
?11uerto · ,i pasas otro verano e.11 ese
puerteci!lo no lo encontrarás y~., _en
lo alto de la iglesia. bajo la es,&lt;n11h.1.
salmodiando ,u queja_ doloros;\, f· l
cura ()t:l' me refirió SÚ Yida ;tCÍlS&amp;) SC
haYa también marchado. El que le,
re~mp 1ace tal vez te predicará. en la
misma iglesia, que esa sí no ha camhiado, un sermón elocuente sobre la
ingratitud es tan · vieja co,mo. el ~01_11,u :\I e sías y Redentor. \ aun .1~ad1era ser-todo cabe en el tcrrehO :ttc •la
posibilidad,-que las niñas blar1c~~ y
hermosas hijas de aquel ~ic-0las1llo,
que fué jt:ez. diput~do y hasta g?bernador interino, oigan ese sermon
sin comprender todo su alcance. La
ingratitud de los humanos ~ara :ºn
bre. Y el ·rey Lear y el papa Gonot,
, el ··Abuelo" de D. Benito Pére:t.
Gald · s ~o t de todas Ja, ed, el

i.

JI¡

·l,....i,

',..,_

,,

.

�La carátula ele

eSI&lt;'

nÚmC'rO ele

"Revista Mexicana''

1 1
1 1

ha significado 1111
,·erdadero triunfo para los tallcre~ dt'
"El Imparcial de Texas." Jamás en la
historia periodística ele Texas, (in
cl111mos a las publicaciones inglesas I
se había hecho un grabado tan helio
como el ele Fray Bartolomé de las
Casaa.
'.\ osotros. al agradecer profundamente la hospital idad que ni.estro co
lega nos ha brindado, nos complacemos en agradecer también el esfuer
zo que ha hecho por el mejoramiento
ele nuestra publicación.

�</text>
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
Volumen lo.

Semanario Ilustrado.

�-REVISTA· MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Año l.

"

San Antonio, Texas, Octubre 10 de 1915.

Número S.

Pagina Editorial
LA SALVACION ·DE MEXICO,
==1
SE ENCUENTRA EN

i!

~.

Las facc:ones revolucionarias siguienüo sus tra:liciones
anti-mexicanas han enviado representantes y más representantes a Washington, para ver si así t:onsiguen el soñado
reconocimietno. No procuran el trii.:nfo defin:tivo de la Re.
volución por medio de la fuerza que se apoya en la moralidad y en la justicia. Acostumbradas a o:;tener victorias
con la ayi da de extranjeros, les parece mucho más fácil
q::e consolidar i:n rég:men patriótico ,recurrir nuevamente
a un puel::lo extraño, para qJe ponga una et:queta de lega.
lidad a s:i larga serie de atentados contra la c,vilizaci5n.
Es natural. Carranza no plede olviaar que si lleg.&gt; a
sentarse en el so'.io de México se debió excl. sivamente a la
pofüica norte-americana. Sabe perfectamente q e si las tropas invasoras no se hubieran apoderado del Puerto de Veracri:z, la revolt::ción Ee hubiese dividido y el Gobierno del
General Hi.:erta habría arro lado en i-nos cuantos días a las
fuerzas consti'tuc.on~litsas. Le consta q· e en Febrero de
1913 hizo .n llamamiento revolucionario al pueblo de Méx:co, y éste contestó alternativamente con desprecio e indignación, en tanto q· e la ay¡:da norte-amcr:cana lo llevó
en cuatro meses al Alcázar de los Virreyes. Es por con-siguiente mry 1'.Sgico q· e Carranza procure afianzar la estabilidad. de su administración, no en los idea'.es e intereses
mexicános, sino en la voluntad poderosa de los Estados
Unidcs. Fxtrrnjcro es s:i origen, y extranjera tiene que str
su consolidación.
Por ur:os Jfas creímos que al asi:mir una actitud altiva, pod'a aten• ar un poco sus inrr.ensas responsabilidades
históricas. Pero es in'lt l. ... La remoción de Nafarrete, s ·s
delegaciones constantes a Washington, si·s promesas y súplicas, todo indica qre s11 ideal de Gobierno sería obtener
un Pro-consu'.ado perpetuo, por con:lucto de la Casa Blanca. Para él, la verdadera sol ci6n del problema nacional, es
convertir el águila de nuestra enseña en una nueva estrella del p&amp;'.:lellón americano.
Este es el p··nto en el c•·ál ··nunca podremos estar de
acl'erdo con los hombres de la Revolución. Podr~amos olvidar s··s despojos y st•s amb:cioncs; pero nunca les perdonaremos el sacrificio de nuestra nacionalidad.
Para nosotros, la salvación de Méx co habrá de encon.
trarse en México mismo. Tenemos fe en n"estra Patr:a, y
sabemos que no requ:ere de ayudas extrañas para vivir.
Nuestros ¡:adres la salvaron, en contra de la voluntad de
pueblos formidables; y nosotros habremos también de li·
brarla de la anarq ·ía. En México se hará la paz, aún cuando los Estados Unidos se opongan. La República, se encuentra atrrdida y ..dé·sirozada; pero estos días en que la
inmoralidad y la ·disgregación se encr entran prohijadas
por extraños· tienen que pasa,·: Dentro de su mismo seno
habrá de surgir su propi_a _r_e~e~ción.
··· ··- : ..:. ..... .
~ . . ., ... .. ::.:..
. . -~ ::.:; :~-= :

la revolrcién const tuciona·ista ha cometido el delito
cap:ta: de esperarlo todo del extranjero. En un año y medio q e tiene. de re:nar, no se ha encargado de lar al pafs
ni s1quiera l na organizac~ón c:mtr_onaria porque ha es¡:erado y sig e esperando el reconocimiento del Gobierno
de Wash:ngton. Sin ese reconocimiento todo le parece inú·
til y hasta pcrjudic:aI. Su len:a invariable ha sido el s:g iente: "C ue México se acabe; pero q e me siga concediendo
su apoyo el Presidente Wilson." Y así cont:nuarán los revo1 c:onar os, h,sta recr:ir en me'Jio de hosanas y a e uyaa
al fi t ro Fmbaja 1or, aunq e presente s,-s ans:adas creden-cialcs sobre los últ:mos escombros de la Patria.
Pero México vivirá a pesar de todo. El pre-constltucional:smo fI ac.:sará prec:samente por anti-nacionalista. . Cuan••
do los pueblos llegan a cierto período de desarro!lo no
toleran ¡:artici¡:ac:ones extrañas en s s asuntos interiores,
s:no que l:uscan y ene entran dentro de sí m:smos los ele·
mentos de su ¡:ropia salvac:ón.
La revol ción francesa q"e tuvo los defectos inherentes a todas ·as revo u·iones, q edó ungida en cambio, por
el mayor csfr erzo nacional y patriótico q ·e hnn presenciado los si~los. La noble y org llosa acftud con que la Convenc:ón Ee irg ió ante Inglaterra y Fspaña, ante Austria
y Pr s'a, salvó a la Franc:a y salvó tamb én a la Revoluc:6n. Los Generales Hoche y Marce~u, Jo··rdan y Klel:cr,
Bonaparte y Dessa:x s:n medir la n:: gnitt:d de sus a•lversar:cs, co·ocarcn s s c'esgarradas ·eg_oncs enfrente '!le los
Fjércitos coligz)~os del mundo. Y aq ·et nacionalismo heroiro en actit-·d de arrogante dernfío contra la fuerza Y la
tradi~·1:n, y rnfrcnte ce todos les tronos, fué el mágico secreto de la victoria.
¡Así ceten ser las revol· dones!
Pero rna re\'olrción que errplea to~a S'J f"erza en destru'r lo nacicnal; que se s ·bordina incondicionalmente al
extranjero; q· e acepta a 'os invasores como Mesías; q··e mata la riqueza de la Repú':rca; q··e no se c··ida de ~os
enen:igos de la Patr·a s:no rara adamar los; t•na revol ·ci6n
asr es una fuerza social fracasada, t•na organización polf·
• , de
tira' q· e l'eva en su seno les gérmenes q·:e la barran
de an:qu:lar.
Fn la vic'a de !os preblos, l2s revoluc;ones y las reacciones c!el:en s"empre ser nacionales. Cuando b·-scan apoyo
en el extranjero con::eten suiciJio. Una revobción esclava
es r na revokción ml'erta.
Pcr eso, el reconoc·rricnto ~ue ctorgue el Gobierno de
Wr:shington a esta o ,q ella facción carece en lo a';soh·to
de in::pcrtrnria. La redenc:ón mex:cana no habr~ de venir
de la Ct~a Blanca ni ce n:ngún otro palac:o. extranjero. La
salvación de _México se debe encontrar en Méxicp.

�lHACIA DONDE VAMOS?

blo mismo de los 'Estados Unidos.
'l'al vez usted, el que lec estas líneas,
fué uno de los millones de america·
nos que se regocijaron cuando d Ge·
neral Díaz se vió obligado a remmciar la Presidencia que había oc1..pado
tan brillantemente por más de treinta años; ta. vez usted fúé uno de los
que se regocijaron a la aparición de
"la ley para el peón" en un país vecino,-si así es, es usted responsable
también, en cierto grado, de todas las
desgracias que han caído desde entonces sobre el desdichado México.
Porque fué la simpatía de los americanos la que influenció a Washington
en favor de las fuerzas de la rebe.ión,
qt.e han demostrado, en el transcurso de los cuatro últimos años, ser totalmente despiadadas y egoístas. ·

EL PORVENIR DE MEXICO
TP1"'~ REPRESENTANTES DEL ANTIGUO REGIMEN EN MEXlCO.

r'. DE LA BARRA.
Embajador en los Estados Uni·
dos en tiempo del General Díaz,
y escogido por los maderistas para Presidente Provisional, cuando Díaz renunció y salió de Mé·
xico.

PEDRO LASCURAIN.

F. S. CARBAJAL.

Ministro de Re'aciones Ex\erio:
res de Madero! y su st:cesor. !Jue
p esidente treinta y cinco mmut;s y dejó el camino a Huerta.

Ministro de Reláciones Exteriores ci:an'lo Huerta renuncio y, en
consecuencia, su sucesor. Entreg.5 el Gobierno a Carranza.

E GOBIERNAN HOY A MEXICO POR LA GRACIA DE LOS
TRES TIPOS DE LOS HOMBRES QU ESTAT'- - ·r'IIDOS.

M~xico. Esto no quiere decir que to·
por hecho que los actuales disturbios
en Mé..xico constituyen un gran le\'ando lo hecho por el General Diaz y
tamientó popular de las masas en conpor su Gobierno haya sido bueno
tra de la opresión. Nada de eso. El
Pero puede afirmarse con certeu,
examen de un hecho fundamental disi
~ue lo peor que él haya hecho no es
pa esa ilusión. Un le,·ant:imiento potan malo como lo mejer que hayan
podido hacer las fuerzas de la anar- . ¡:iular comprende necesariamente a
gran parte de la población. México
:¡nía y dd desorden que le han sucetiene una población de quinci! millo·
fülo.
ncs, aproximadamente. de los que
Si los Estados Unidos desean sin·
cuando menos el diez por dento, o
ceramente la paz y el bienestar d&lt;
,ea en millón quinientos mil homMéxico, están en el deber, aunque ya
bres, tienen la edad necesaria para
tarde, de volYCr de rc,·és su polític..1,
dejars de charlatanerías sobre liber~l servicio militar. Es dudoso que al·
tades del pueblo y justicia social y
{tlnJ vez, en los cinco años transcuprestar su influencia a los llamados
rridos, haya habido uu total de cien·
cientifi&lt;'.os: los educados, los propieto cincuenta mil hombres en todas
tarios, los elementos que tienen no
las facciones armadas, y este númedón de responsabilidades en la socit .
ro comprende a todos los crimina·
dad mexicana, por medio de los cué.·
les en\'iados de las cárceles a las tiles, y sólo por ellos. puede venir to
las; a todos los conscriptos llevados
UNA COMPARACION.
Jo ordtn y toda paz en lo futuro.
)or la leva, a todos los desalmados
'rodos los que conocen exactamc11
que se han unido al ejército por las
F':..:1i11e 1'•tP&lt;l T;,s ~Pis fotollr;ifia,
te la situación mexicana, está:n plena
oportunidades de saqueo, así como a
rlP P•t:r ná t)'in:i. 'l'rPQ ,i,. f' llas son d,
mente com·encidos de que los jefe:,
los patriotas que están luchando por
hnmhrt's n11t ~e idrntifi"aron con &lt; de la Re\"Olución, sin excepción, están
libertar a su país de la opresión, de
Tr"'i'l'll'n rlt' n:;¡7-&lt;'Íl'nt;n('os !-i ust(l
· moYidos por fines egoístas; que 110
los reaccionarios, de los científicos,Ol'if'rr-v ntrnc trt&gt;!l i::nn "lo~ ho'11hrt.. ,
tienen un ideal más alto que el de la
Y, por supuesto, también a la totali~PI f\l'th!n" t:r' v rnT'tlo h:in sido los conquista del poder; que nada semedad de las clases varias que están lu·
iluPñno &lt;lt&gt; 1'f ¡.,c-;,..n clPctfe Qtte &lt;&gt;I Ge- jante a un Gobierno representativc
chanclo al lado del opresor. del reac11Pr;il l-f,,rrf:i. f,,¡. fM?;irlo :i :ih:in&lt;lonar es abso'utaiucnte pot-ible bajo su dicionario y dd científico.-EI noventa
ta iPfott•ra &lt;fp) 0nhiPrno. 'T'orlos. los rección. El ideal de Carranz;1, el dl·
y nueve. por ciento restante del puee,•• !,;in nr1•narln rl n•1esto de Pre- Vi11a. y ele toda la gente p1crmda, es blo mexicano nada mejor pide que d
oirlPntpc dP la RPn1'1hlica Mcxirana pura y simplemente una dictadura mi·
ser dejado en paz, bajo cualqi:ier Go,f,.ntrn (!p loe ,',Jtinin~ ct•atro años.
litar el ejen:icio de un poder ili·
bierno, con tal que proteja las vidas
Art .. ,.,,?• ,lr Pllos. Fr~ncicro Tiradero y
:nitado, sin traba~ ni restricciones.
y las propiedades y la oportunidad de
Virtnrin•n Ht•t&gt;rt:i. h:in tt&gt;nirlo el c:irtrabajar. El uno p0r ciento es el que
trn &lt;Ir PrPcirlPntPs: Carrann. nunca EL FRACASO DE MADERO.
¡.1ro&lt;luce todo el desorden.
l,;i ,.,.,,,;,iº t:tnlo más alto que el
La protección ele los americanos en
,1,, Prh1er Jefe.
~i aigrno de c:,to:, bandido~ logra
.\lé.-...:ico es cuestión que 110 ha llegado
Examine ustt&gt;d los rostros de los ;;i el ambicionado reconocimiento de
a impresionar intcmamente a la ad~eis l•omhrcs retratacloc y decida ba· 1o~ Gobiernos extranjeros, 110 implan·
ministración de \Vashini;ton. ~o sÓ·
in cwé ctrt•ro preferiría vivir como tada ui11.1r11na reforma para el puc·
lo ha. tenido el sentit, 1:ino &lt;it:t:, por
;rohtrna&lt;lo Rec1 erde rsted entonces nlo. )!adati duró quince 1uest:~ rn e:
medio de varios de sus ;eµresrntan·
,11,. ,,,.¡,qro !:?:r:tnde y i:rlorio•o Gobier- poder. y ~¡ adcro era siquiera un idea,
tes ¡ a expresado s11 opinión .. de que
"" h;i hc.&gt;rho cuanto ha podido 'l)ara lista $Ír:ccro ,,unque 111entalment1
!:.,~ ;nncric;i.nc,; qt:.: cmi.iran l'll bus-·
,o&lt;tt'llCí rn el poder y por la fuerza irasponsabk ¡.,ero nada llevó a cao ú fortuna lo h::c"n bajo s-1 proa la h·riAn de la &lt;¡tte Gutiérrc:.:. Gar- ho ~o iuició u11a siql'icra de 1as pro·
pio riesgo y que no puede c;,pcr::.rsc
,;i y Ch:Í7aro son representativos. y
netid·.s r formas en beneficio de lo!
que el pais se na envuelto en un con1ttt&gt;. rn trr?n medida. a su influencia ¡,eone~. Causó la bancarrota de ;.u
flicto por causas de el'os. E~la e~ tam
,r cleh&lt;&gt; rl oue de la Rarra. Lascu- p:iis J' por ~u incompetencia descarrió
biéu úna base falsa ilJara juzg-::r
·~ in v C"arhail'll. se ha'len clt&gt;sterr:idos 3 tal grado la gestión ue los negocios · del asunto. Si los Etados llnidos tic·
p•íh'ico:;, oue su ré(!imcn se hizo ver
1• ron ello•. decenas de miles de lo
nen .. algún derecho para inten enir
mtior &lt;le ]\f éxico: que sus propieda- rfadcramenle insoportable.
en los negocios de )léxico, este &lt;len:dts hallan sido confiscadas o destrui- . S1 ta re,·olución llega a establecer . cho sólo puede estar basado en la vi,)·
1:ic y que la estructura industrial y
an · Gobierno, lo que cabe dentro de
)ación de los derechos de los ameri·
lin:in,..it&gt;ra del país. en cuya ceración fo posible, toda la fuerza que pucanos, reconocidos por los tratados.
rolahoraron, haya sido totalmente
diera tener o alcanzar, dependería
Habla de dirigir las cuestiones de·
iestruída.
de la participación en los . negocios
un país extranjero, independiente, en
de 'as clases hov desterradas. El Gobeneficio de los ciudadnos de e¡e
~CTITUD ERRONEA.
bierno de \Vashíng-ton puede, si quiepaís, o por razones de humanidad,
re. tener este hecho en cuenta. Si
no es sino repetir los tópicos más
La senci'la razón por la que los Esmanoseados del programa que sólo
:;i&lt;los Un· dos han encontrado la situa llega a ser reconocido en nuevo Go·
bierno
que.
persi~a
y
mantenga
una
existe
en las academias.
;ión mexicana tan intrincada es que
,
actitud ,intolerante hacia los que tie;u áctitud desde el primer momento,
NUESTRA MEDIACION.
rué f1•ndadamente errónea Ha 'lega- nen propiedad y hacia los hombres
fo el tiempo de reconocerlo. Lo me- de negocios. será un fracaso lamentaSi estamos resueltos a no prote·
jor del pi:eblo, y no lo peor. es lo ble. origen de mayores perturbaciones
ger los intereses americanos en el
1ue debe regir a México, como a to- para este país y para México.
exterior y no tenemos otro fundados lós
El General Diaz tu)fochas personas, aun de aquellas
metlfo para intervenir en los asuntos
de México que el beneficio de los me.
cue ocu an uestos romiuentes, dan
1

-

1

1

¡1

1

J"ULALIO GUTIERREZ
Nombrado Presidente por la con.
vención en noviembre de 1914. A
las diez semanas salió con tal prisa q··e olvidó renunciar. Un año
y medio antes, su especialidad
era dinamitar trenes y robar a los
pasajeros.
A mediad~s de septiembre, se pre·
,·ino a los cit.dadanos americanos, residen tes en el norte de l\iéxico. que
salieran del país. Los Cónsules recibieron orden de volver a los Estados
Unidos. Esto es lo que la adminis·
tración de Washington ha ac'.arado
dd embrollo mexicano. Reeónocer la
inca · acidad de los llamados Gobier·

ROQUE GONZALEZ GARZA.
Elegido para suceder a .Gu~érrez,
servó el puesto casi seis mecon Er:i un manequí de Zapata, el
ses.
band'do de Morelos, y renunc1'6
tem1·e'ndo por su. vila
d pues babia
caído de la gracia e si.t amo.
das de los americano., en el&gt;e país,
que stt propia incapacidad en ese senti&lt;!o es palmaria, consagrada por an·
tccedentes que no dejan lugar a duda.
Poco menos de cinco años de re,·olución y de anarquía, han convertido a )fé..xico, antes uno de los más
prósperos pa!ses latino-americanos,

Substituy5 a Garza y reinó dos
semanas. Cuando los carrancistas
se aoroximaron a la Cit:dad de
México, se retiró a las montañas
con el .ejército de Zapat~. Ha pasado a ex-presidente sm haber
puesto su renuncia.
Iencia o por inanición, d robo, la rapiña, y todos los atentados son las
condiciones normales, y quince millones de gentes están sufriendo hasta
el límite del infortunio humano.
En gran parte, los Estados Unidos
son responsables de ese estado. ko
so'.amente la administración del Pre·
sidente Wilsou y, antes de ella, la del

�•
nuestra ayuda entonces toda intervención es tna impertinencia y. debemos dedicarnos extrictamente a nuestros asuntos propios. Pero desgracia·
&lt;lamente no hemos hecho eso. Hemos
mediado en los momentos más inopor
tunos. y por más de dos años hemos
procurado constantemente contrarres
tar tendencias naturales de la República hermana cuando no eran del
gusto de la administración nuestra.
Tal vez la conciencia de este error es
la que impulsó al ex-Presidente Taft
a decir, recientemente, que ]a política
del "Watchfull Walting" ni ha observado ni ha esperado. Predijo además
que la intervención, tarde o temprano, llegaria a ser inevitable.
Frecuentemente oímos decir: "Wilson está en lo justo ~ os ha librado
de una guerra con México" Es verdad que no ha figurado la guerra en
contra de l\f éxico en 1914, sion só!o en contra del General Huerta. Es
verdad que no estamos actualmente
en guerra con México; pero estamos
matando a sus soldados y ellos están
matando a los mestros en nuestro
propio suelo. Eluden las consecuencias de sus actos alegando la inexistencia de un Gobierno organizado o
responsable. Si hubiera a quien hacer
responsab'e de los asaltos, de los asesinatos. de los robos que se están
perpetrando en la frontera de Texas.
nos veríamos obligados a reconocer,
a despecho nuestro, un estado de guerra con México. Y a tener México
algún Gob:erno, la muerte de Pascual
Orozco en Texas bace pocas semanas. habría estado a dos pasos de cons
tituír un peligroso "casus beri.'
Por cuanto tiempo podemos aún estar jugando con dinamita
F. J. SPLITSTONE.
(Leslie's llkstrated Weekly).
NOTAEl juicio anterior fné " ..1-,:~~r1,.. t'n
el "Leslie's lllustrated Weekly,'' y se
debe a !a pluma de un escritor norteamericano, no es de padres reaccionarios.
A las antítesis enérgicas del texto
el mejor comentar· o es el del contraste de los tipos; pero justo es hacer
algi. nas observaciones, en nombre de
los mismos postergados, cuya defensa emprendemos, a la vista de estos
retratos, verdaderamente piscológicos, de los que hay que descontar
la toilette externa e interna que sufren los que se van a retratar.

cncton nacional para el monumento de Madero asciende a tres mil pesos bilimbiques, es decir cien pesos
oro americano puede asegi:.rarse que el
movimiento actual, al que se refiere el
juicio anterior, tampoco es maderista.
Por otra parte, los tres "antiguos''
pertenecieron por su edt:tación, por
sus ideas, y además, por sus propiedades, al régimen exclusivamente porfirista, y el articulista tiene toda la
razón.
Siguiendo- sus consejos, escrutemos
también los antecedentes y las fisonom;as de los libertadores. Habrá quien
diga que ya no son carrancistas, y
esto es lo peor; pues despt:és de haberlo sido, ni tos suyos los soportaron ni ellos a los st:yos, Jo que viene en apoyo del autor; pero es el
caso que lo fueron, y exactamente en
los tiempos en que Mr. Wi!son declaraba su simpat' a por ellos.
l\Ias hemos prometido su drfen~a:
La figura central es la de Roque:
quiso aparecer trágico, cuando sabe·
mos que es un joven sano, sincero y
de bt:enos instintos Cuando estuvo
en el Norte, la campaña de Casas
Grandes a Ciudad Juárez, le impidió
razurarse la barba y al regresar a México la conservaha todavía. No quiso aprovechar la oportun:d,ild de "El
Harem" del Coliseo y del Cinco de
Mayo porque según decía él era del 20
de NoYiembre y, sin barbas, no lo. conocerían sus compañeros "los del Nor
te."Esto era en 1911. Vemos que no
!o desconocieron. Así pues, conservó
la barba. Fara retratarse, presentó el
flanco izquierdo a la cámara obscura,
montó los ql'evedos en la nariz y,
enseguida, vplvió la barba hacia el
objetivo, dando su mirada, pensativ2,
al mundo.
La candidez innata en Roque traicionó a las barbas y a la mele~a revolucionarias y rest:ltó una e!pecie
de Valle Inclán en traje de corso,
y no hay que asustarse de su figura,

Los tres representantes del "antiguo régimen" elegidos por el articulitsa cumplen su fin, de ser gentes
decentes, por más que, puedan alegar los renovadores que el señor
Lascurain fué maderista; que el señor
de la Barra casi, casi fue Madero. Y
que e~ señor Carbajal, . conferenció
c~n:- ~i;ad.e1·0¡_ .µ.~~~ ~h~y, que la sus-.

como quiere el autor.
Don Francisco Lagos Cházaro ofre
ce un espectáculo patético: la leyenda lo evoca en la Presidencia, en las
montañas con el feroz Zapata; podrán decir sus enemigos que tiene cara de bandido y no: vean lo ustedes:
es un jefe de mesa porfiriana, que ha
gastado sn quincena; se adivinan los
brazos caídos con desconsuelo; el tedio de un "Imparcial,'' que no lee
porque Je bailan las letras; es la visión que pasa por sus ojos, de la
renta cumplida, Pos calcetines agujereados y el sombrero lustroso ••• __
¡ Doble contraste el de estos libertadores: nada de eso es cierto; observen ustedes: el Presidente Lagos Chá
zaro es un poeta: la melena lo dice,
cuando los ojos querían disimular,
apagados, su inspiración. Un momento desptés, habrá sacudido la cabellera y habrá compuesto en las sierras
de Morelos, como pendant de su
~ema "M Ma~ el ~ema de "fil
Jilguero."
Don Eulalio Gutiérrez es adorable.
Dice la leyenda que volaba trenes
con dinamita; produc:endo una de
aquellas horribles conflagraciones en
que las carnes se desgarran y se rompen los huesos, una de aquellas hecatombes en qte hombres pacíficos,
mujeres y niños quedaban hechos una
masa negruzca y sani:¡,1·nolei,ta sal·
picada en las peñas en los trucks, en
los fragm,etnos de la made.ra y del
hierro, y los ayes de los heridos, la
desesperación de las madres junto a
los pequeños muertos; y el tiroteo
y la carnicería después, en que el
terror llegaba a la demencia _____ Don
Eulalio se ft é a retratar y en este des
file, su retrato es d más amable: luce
el traje dom\nguero, la corba.ta de
(?asa a la última pág).

Soy Mexicano
Uso tosco jarano y chaparreras
y en hoja de maíz chupo el cigarro;
soy señor de 1 na yunta y beco en jarro
el j. go de las verdes magueyeras.
Lo mismo "calo" el penco en las laleras
que tiro un pial y q··e aparejo un carro;
sé b:andir el machete, visto charro
y muero por la patria en las trincheras.
Tengo además de mi labranza, un techo
de adobe y carrizal, 'junto al barbecho
donde suelo oividar penas y hastío ·

Y es mi gloria después del jaripeo.
lucir a mi ranchera en el jaleo
y entonar las "balonas" del Bajío.

..

Topicos del dia
Mr. Wilson esfá de novio. "The San Antonio Express"
nos dió la noticia el último jueves, y quedamos ____ .. ¡helados I
Ni la prematura racha de invierno, que nos azotó en días
últimos nos congeló tanto como el idilio del Señor Presidente.
-Ahora nos explicamos el desbarajuste de la cancillería norte-americana enfrente de la anarquía que consume
a nuestro pobre país Mientras los diplomáticos se .reúnen y
se disuelven el Primer Magistrado de los Estados Unidos,
ha de estar contemplando lánguidamente los cielos, repitiendo el inmortal verso de Byron:
• "She walks in bea··ty like the. night.''
Y claro: así no se gobierna t:n pueblo, ni mucho menos se fija una pol'tica continental. Entre el papel de Romeo Y el de Bismarck hay la misma diferencia que entre
un ramillete de flores y una espada guerrera Su excelencia
ha de pensar en estos momentos en donas, encajes, listones
cartuchos de di lees, perfumes, anillos tomos de versos, en
todas esas cosas en fin, que agradan la sensibilidad de las
Julieta. Probablemente se pasará horas y horas buscando alguna consonante para ajustar un verso a la dueña de
sus pensamientos.
A la edad de sesenta años, el amor tiene e.re ser azucarado, "de tristexa en la frente, de volcán en el ama"
que dijera Guerra Junqueiro. Necesita del "Lago de Lamartine," con su indispensable sol poniente y sus cantos
de pajarillos; y a la vuelta de los paseos, el imprescindible
piano de lVausset para acompañar en tono de Melopeya las
dulces confdencias; luego, esparcimentos bucólicos, melancólicas de luna, rachas románticas que enardezcan los madu
ros corazones.
Entre tanto México se sigue aniquilando.
¿Y Mr. Wilson?
Masticando bombones de Cupido con sus muelas orificadas. Si es que aún conserva restos de su dentadura original.
X X X

"The San Antonio Express" también nos comunica con
idéntica fecha que el propio Mr. Wilson ha consultado ,.d
Congreso Americano la constri.:cción de cuarenta y ocho
"Dreadnaughts" de primera clase que convertÍrán a los Estados Un'dos en una potencia marítima formidable.
Hace seis meses Mr. Wilson era enemigo de toda esta pompa guerrera, y se declaraba más partidario de la paz
que las palomas. Hoy nos resulta como Díaz Mirón, que
nació "éomo el león para el combate.''
¿A que se deberá este cambio tan repentino?
El alnor, a! travieso y juguetón amor.
Mister Wilson ha visto que las mujeres se enamoran
de las leyendas forjadas con k-chas, peligros, zozobras, inquietudés, ímpetus y tragedias. En estos momentos, en el
Mercado del Amor, los bigotes del Kaiser se cotiz:1n a más
alto precio. qre las madrigales de Gutierre de Cetina. La
batalla del Mame, es un anzuelo de corazon.es. más segtt·
ro de éxito que la mejor serenata del más inspirado tro·
vador.
Y como Mr. Wilson se ha metido de conquistador de
un ,1lnia, lo natt:ral es que desarrolle ante los ojos de su
Dulcinea, una visión épica de pueblos subyugados a su carto glorioso de vencedor.
X X X

nin o.
Antes, no reconocía en J.a mujer más dere..:ho que el
hogar. Pero ____ _
"Amor es niño travieso
que mata con sus mercedes
hale tendido sus redes
y hale preso"
como diría el poeta español.
Probablemente,· rna tarde dorada de otofio, a la hora
romántica en que el sol se pone mientras cantaba un ruiseñor o un grillo-estando enamorado lo m:smo da-le pidieron como condición del soñado "sí" que diera su voto
en favor del sufragio femenino. y él, meÍrló a su juramentos amorosos el trascendental juramento electoral.
Y allí tienen ustedes, como el Amor que tuvo la culpa
de la Guerra de Troya, vuelve a tenerla de muchos acontecimientos de trascendencia.
X

X X

Caranza y Villa siguen m?ndando emisarios y más emisarios para que cons:gan de Lansing el reconocimiento de
sus respectivos desgobiernos. Pero como Mr. Lansing no
está "de novio" no ha resultado mty fácil arrancarle el suspirado "sí."
X

X

X

Inglaterra que declaró la guerra a Alemania en defema
de la neutralidrd ae belg ca acaba de violar la nectraliclacl
de Grecia, introduciendo tropas en el territorio de esta nación.
¡ Así son todos los tuertes.
Defienden el Derecho, cuando les conviene.
X

X X

El v:llismo ha muerto.
Próximamente se efectuarán los ft:nerales de esta facción altanera que tuvo el privilegio de pervertir a gentes
que mercían anteriormente el concepto de honorables.
Bajo la férula de Doroteo se agruparon oficiales brilantes qce, con toda delberación abandonaron su vida primitiva de hombres cdtos para cuadrarse igno-niniosamente ante un bandido repugnante. ¿ Qué borrachera de rencor y odio, de inqdna y despecho, de rabia y desesperación, de envidia e ira, se necesitaría para llevar a los oficiales que hab:an sido adm:tidos en los regimientos de
Francia y A!emania a las cuevas sombrías en donde se disputaban el botín, los lugartenientes del prófugo de Tlatelolco?
Crando Don Fr2ncisco Madero quirn salvar a Villa, se
avergonzó de manifestarlo, y mandó abrir !as puertas de la
prisión, en medio de la sombra y procurando que nadie se
enterase.
Es dec:r, el criterio del Jefe la Revolución, era qce
otorgar protección a Vílla era un acto digno de sonrojo ¿Qué
habría dicho de subordinarse a él?
Y esto, que era el Jefe de la Revolución.
X X

X

El director de un periódico carrancista que se pubJ:ca
en :v• atamoros llama al director de nuestra Revista "ex-laureado.''
Ex ____ex ____ ex____ !
¡ Lo que es tener la obsesión del "ex"!
¡ Cuánto darían algunos por ser ex-negros!
¡ Qcé dicha tan grande la de llegar a ser ex-tontos!

Desgraciadainente hay~alg¡.;nos "ex" que nunca se apli·

�in gturrnrióu littrarta: ~t la lltfnrmn
pnt 1Jgnatin ttanurl J\ltamirauo
(Fragmento del prólogo de "Pasionarias.)"

1!.l me pa=ba las visitas hechas ~n su día a sus sentencias lacónicas como
· a ~ues tras . reuniones
un apotegma antiguo.
cárcel, Y .,asist1a
.
melancólico y abatido, pero s1em~re
Terciaba siempre en ta'es disputas
Corrían los años de 1857 y 1858, en- hablando de poesía, ~º? su sonrisa dominándolas con su voz de trueno y
tre las porfiadas luchas del partido li- triste y su palabra .f~ctl y eleg~nte, su altiva figi:.ra dantoniana, Manuel
beral y del partido reaccionario, que
'braba como si qu1s1ese traducir la Mateos ·que a su torno traía siemensangrentaban la República y apenas Vl
ainarga pena que se reve 1a ba en sus Pre a :nal traer al pobre Juan Diaz
dejaban tiempo para pensar en otra ojos profundos. ¡ Pobre Marcos I Po- Covarrubias, que murmuraba con voz
cosa que no fuese la pol;tica o :a gue- co tiempo después, pero. en aqu~llos sentimental sus agudas respuestas.
mismos días, se encontro s~ cadav~r ¡ Cosa singL!arl Aquellos dos jóverra.
Yo estudiaba entonces Derecho en en el camino de Pue.bla, Junto. al
nes, el grande y hercúle,o. ManLel
el Colegio Nacional de San Juan de A ua del Venerable? sm saber. como Mateos, y el pequeño y pa_hdo Juan
Letrán, y comenzaba mis ensayos en nigpor qué estaba allt. Sospechose un Díaz Covarrubias, estaban siempre en
Tal vez. Pero se dtJO tam- discordia, y dos años después debían
· 'd'
el periodismo.
su1c1 que
to. caminan do ArruiliZ,
. . se. lo,p or morir 1' un tos y abrazados en el caEn el primero de estos años tem- bién
pestuosos, dividía, pues, mi atención aque'los bosqLes plag~dos entonces de dalso de Tacubaya.
.
entre las contradicciones del Digesto, bandidos, pudo ~nas proba?leme?.te ser
Alguna vez, habiéndonos hecho amtque no producía~ sino un dilt:.vio de asesinado por estos. Ast muno un.o gos en las galerías del Congreso de
sutilezas en la Catedra, y las disputas
de Me- Miguel Cruz Aedo, el il~st.ra~o escrilos más inspirados poetas
11
or su tor y vailente soldado Jaltsc1e~se, lo
irritantes de la política, que traían agi- de
jico, el aristócrata entre e os,~
tra1'1'mos también a nuestro cornll,o_, de
tados a los liberales y conservadores
educación euro~e~ por sus hab1tos Y
y provocaban la más sangrienta de aun por sus opm10nes. Nosotros, r~- Letrán y mientras estuvo en 11eJ1co.
nuestras guerars civiles.
. . volucionarios y den:iócratas, respeta- formó 'en nuestras filas, Y enco_ntró
Por más que yo fuese un escritor bamos siempre sus ideas, de que por en nosotros t:n auditorio entus·ats.a
joYen y bisoño en _aquella épo~a, ,Y a otra parte se abstenía de, hablar en para sps artículos, di!fnos de ~an11'a nuestra y respetabam-0s to- . lo Desmoulins, y sus discursos dignos
tal pi:.nto desconocido que nt s1qmera
mi nombre aparecía en mis articule- re~enct, su de;gracia y su talento, de Saint Just.
jos, había contraí.do re_' aciones nuevas nªubl~d:aysa por la demencia; ArróAquel era el bello tiempo ~e los
en los círculos hteranos o conserva· h b' empapado Su Poesla en la Suen- os de L1'bertad y de Poesia, _de
Bryon El gran poeta in• los propósitos generosos Y de los JUba algunas antiguas de colegio con es- ntz , ª
criton.s ya renombrad?s o que se &lt;;on- Pféet!ra ~u mode:o, su maestro, su fa- ramentos revolucionarios que pronto
Como él era hermoso, en fer · iban a cumplirse, porque la gue.i:ra. esquistaban una reputac16n en las hdes g 't
v~n
tico; como él, había ama- taba allí para reclamar el ci:.mp 1m1e11periodísticas de actualidad.
..
Así mi humilde cuarto solía trans- rizo ~ ~~ce: había suirido tremendos to de los votos juve~iles.
O
n11:c
. como él también, maneNuestro círculo, mitad poi ttco Y
form~rse, por la afkencia . _frecuente
de estos amigos, en redacc1on de pe- ?eben[ª~º¡5;s armas; p~ro al contraiio mitad literario se ensanchaba vada vez
riódicos, en club reformista o en cen- Jda 8.¡ te O amaba la Libertad; ~l me· más, admitiendo nuev~s adept~s del
e e¡' n mbatió sirviendo al d1ctatlor mismo colegio de Letran. Ya Í!guratro literario, que se au11;entaba natu1
bl
e ex- ban en él desde el principio, A fredo
ralmente con la asistencia de nume- nos a co
e !os
pue peº1!igros,
y s pe- Chavero, Em'1lio Velasco y J.ua,n _Dospuéscontra
a todos
rosos estudiantes )' partidarios arden- SantadAnna
fus{)d \alerosamente en la ,batall~ de ria; los dos primeros, laborios1s1mos
tísimos de la revoh1ción.
Con ellos nos dirigíamos muchas óªn t11n al lado de la reacción. h1e- estudiantes: el tercero reserv~do, peco anos los esfuerzos de su gran ro veher.11 nte liberal frontenz.~ que
veces a las galerías del Con~reso ~ara asistir a las sesiones en que s.e d1~- ro~ v z O para atraerlo a nuestr,.s ya había tenid? fre~ o cuatro nnas ~
arcb
la desgracia y re- causa de las d1scus1ones .de la Co.nsttcutía la Constitución, y para ap attdir ,uugo
filas Esta a en
, '
·
arse
los eloci:.entei discursos de O~ampo, h . ; h ta quE_ se trastorno su cere- tución. Pronto vmo a mcorpor
1:.so,
as
.,....
l)S't
nos
un
•
oven
a
quien
estab
reservacfa
de Ramírez y Zarco y de Arnaga, Y b o ¡Pobre 1narc
1
,
' .
r
d los tertulianos era l· lorrn- una gran celebridad poetica.
para tomar nota de los esfuerzos que
. ~ ,e del Castillo, que redaclaHabía entrado a principios d~ aqu~l
hacían el ministro Lafragua Y la pa~• ~-r \ronitor Republicano y era mismo año de 18?7, a cursar _f1 osof1a
dilla de falsos liberales contra las li- c,o
b ya e 'do por sus bellísima!&gt; Y en Letrán, como interno, un, J_oven de
bertades humanas y políticas.
~~{i~~~;al~s
nove;as, arrojad~s en dieciséis años, moreno, paltdo, de
Pero dando tregua a estos alboros d'10 d esta sociedad envue1ta en grandes ojos negros, de abundante ~atos. que duraban, a veces semanas en
de sangre como blancas flo- bellera ensortijada, y de aspecto tnsteras lo más común era consagrarnos me
' y du'ce Floren· te .... enfermizo.
.
a las' conversaciones literarias, en las vapores
es
de
aroma
suave
·
.1
J
l 1
d
tud10
r.
'b' entonces .;u H ennana ue
Paseábase en as 10ras e es
que salían a relucir todas }as reputaciones poéticas contempo.raneas Y to- c10 escn. ta er1 su calidad de i edac- con sus compañeros, t.n el corred~r
dos los conatos de bella ltterati:.ra que los Angc1ea/1os periódico.; más :wan- de los filósofos; pero sm llevar el t,día era contendedor ex~lta- bro abierto en las ma~os,. ,como lo!
se hacían lugar de cuando en cuando tod de
entre los ruidos pavorsos ~e la ma- za os e f' on~mí I m/n ¡¡ y nerv1c,sa demás ni rec:tando su ecc1on en vo ..
tanza Y la destemplada gnta de los pero .su israba h:i.blando de literatu- alta, sino con el libro constante.mente
se trans~gu perdía el ·arádcr hnrlón cerrado Y debajo del br~zo. taciturno,
,
•
partidos.
Esas sesiones no carec1an de inte- ra, slu ~::ía t~mihle disputan&lt;lo, tor· con los ojos clavados en el suelo Y
a benévo'a
- como i.1empre
.
rés y hasta llegaban a tomar a veces que
nábase
Y c·on s1'empre sumergido en hondas meditael ~specto de una Cátedr~ ? de una
t gracias·:&gt; que acostnmbr,1ba,
ciones. No estudiaba, nadie lo conocía,
Academia cuando las presidia alguno e1 argo
•
d
d d no buscaba amigos, no tomaba parte
í
de los v~teranos de la Literatura o decía cosas encantauoras e nove a ·
. Rivera Y Río era el elemento. de en tos grupos charladores que se or
de los campeones de la prensa mili- Jose
,
maban en las horas de recreo, sino qi:e
tante, porque solí~n aparec~rse por la contradicción literaria,. y con sdus
allí los amigos m,os de qmene~ ~e arranques pesimstas o indignados, a- · durante el' as se encerraba en su cuarhablado al principio. Marcos Arron1z, ba pábulo a la conversación. En eter- to, y alí perman~cía sentad~ 111tlole_nel apasionado cantor de Herminia, el na disputa co.n Juan Mateo~, que. ya temente y siguiendo con mirada dt!iexcelente traductor de Don Ji:.an, .de era abogado, pero que segi:.1a temen- traída las espirales de huino de su
Bryon, que acabab_a de troc.ar s~ hra do como hasta hoy, el carácter es~u- enorme pipa alemana. Decid1dame11melodiosa por el sable reacc10nano de
li'gero, epigramáti~~ y bur}o~, te aquel joven era un misántropo, tal
Puebla, y que apreh~ndi~o después. di~ntil
.
R' - serio y enfattco se 1rn.
b
endo 1; s carca- v~z un enamorado a quien encerra an
como conspirador, hab·a sido encerra- Rivera Y 10 • .•
mo un nmo oy
·
·.
- ,·
t
Co
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b
do en una prisión donde,· ~orno. 'f~sa
resp~n-. :. por fuerza en el c~!:g10, p~ra ap~r arso, había comenzad·o a perder él J?1c10.

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lo de aventuras amorosas; tal vez un
negligente o un soñador, víctima de
grandes pesares o presa de recuerdo¡
pa:pitantes todavía.
Los curiosos pronto lo asediaron.
En el colegio es difícil que se mantenga por mucho tiempo un c::.rácter
envuelto en el misterio, y la juventud es eminentemente expansiva y
confidente.
A pocos días se supo que el joven
misántropo era nativo del ~stado de
Puebla, y que hacía versos, versos
de amor melancólicos y apasionados.
Como era natural, esta noticia se
comunicó inmediatamente a nuestr.o
centro :iterario; el joven me ft:é presentado por su amigos y yo te presenté a los míos, quienes le, recibieron con afecto fraternal, quf' se aumentó cuando le oyeron recitar con
modestia, que llegaha a la timidez, sus
enamoradas elegías.
Manuel Flores.
Aquel poeta soñador y ardiente era
Manuel Flores.
Desde entonces fuimos amigos; desde entonces comenz~mo~ a ~ustar de
esa poesía intensa y embriagadora que
rebosan sus versos, como rebosan los
aromas de las flores &lt;le lo~ bosqt.cs
tropicales. Había en esos cantos juveniles suspiros apasionado,; y quejas audaces que nos ,·ausaban extra·
ñeza. ¡ Eran los rumores vagos que
anunciaban la erupción próxima de un
volcán de amor y de poesía!
Marcos Arróniz acababa de morir.
Este joven lo substituía al punto en
la poesía elegíaca.
Como aquél, estaba devorado por
ese malestar indefinible, por esas aspiraciones al ideal que no se alcanza,
por esa ansia de amor insaciable y por
esa melancolía ingénita que se llamó
en Europa, en otro tiempo, el mal
de Werther.
Pero Flores no tenía eI espíritu ne·
buloso de Arróniz, que parecía perdido siempre entre las brumas del Norte
y la filosofía escéptica de Byron. En
los versos del joven poeta erótico, no
se sentían aquellos dejos de amarga
duda que prodi.:cen la fiebre en Manfredo y el sarcasmo envenenado en los
labios de Don Juan. No; en ellos corría la sangre fecunda de la fe y del
amor. a veces en la forma más sensual. Era la pasión despertándose po. derosa y exigente "'n un corazón virgen. Los gemidos del desengaño vinieron después, y del corazón de Flores puede decirse con Enrique Gil:

de que parecía no estudiar a ninguna cubo o de Falerno, me sorprendí mu·
hora, se presentaba a examen, y salía chas veces de encontrar en las apasiobien.
nadas elegías del cantor de Dt
Pasó el año de 1857, y a fines de él misma ternura el m1~rno fr.ego, el misestalló la guera civil en la cii.:dad de mo acento sensual que hacían tan
l\léjico, que se prolongó hast Enero atractivas las poesías de Flores.
de 1858, en que la reacción triunfanY le comuniqué mi opinión sobre
te quedó apoderada de la ciudad que la extraña semejanza que encontra·
había abandonado a sus guerras Co- ba entre su genio poético y el del
monfort, por una serie de debilidades poeta romano.
y de torpezas increíbles.
El se ~uru ió, mortificado por la
Nuestro club, naturalmente, no vol- modestia. No conocía a Tí bulo. Era
vió a reunirse, y trabajos tuvimos los un Tíbu 1o americano, inconsciente de
estudiantes lateranos para substraer- su semjanza con aquel autor de las
nos a la suspicacia de la policía. To· penas amorosas. Era de la familia;
davía escribí yo, indignado, aquellos sentía, amaba y cantaba como él; pero
alejandrinos Los Bandid~s de la Cruz, no conocía a su deudo de la antigua
que eran muy malos, pero que en alas Roma.
de la pasión de partido volaron por
Yo no sé si lo ha conocido después;
toda la República, agitada entonces pero supongo que no lo necsitaba.
por los dos bandos. Manuel Flores, Tenía una organización igual, un alma
Juan Düria y otros diez estudiantes poética y triste, un carácter taciturno
les hicieron su primera edición en la y propio para errar meditando entre
memoria, edición que sirvió pa1 a im- las selvas.
primirlos. Todavía F:orencio del C:.stillo Yino a leernos algt:nos folletos
"---tacitum silvas inter reptare salu·
incendiarios, y Juan Díoz Covarrubias bres Curantem___,,
algunas estrofas que circulaban en los mucha savia juvenil, un anhelo infinicolegios; todavía Manuel Mateos y yo to de amar y ser amado, un corazón
escribimos una tarde, en los bordes de fuego y muchas Delias en la sonde la fuente de Letrán, los atroces rosada nube de sus sueños.
dísticos contra el Gobierno reaccionaPero aquel estado de lugubre sopor
rio; todavía nos vimos alguna vez reu- en que viviamos, le fué insoportable al
nidos en algunos cuartos de la Escue- fin. El colegio era para él una cárcel;
la de 11edicna o del Colegio de Mine- la falta de libertad política que se res·
ría, que eran focos de conspiración en piraba entonces hasta en la atmósfe·
qi:e mantenían el fuego revolucionario ra, lo asfixiaba; su alma joven y arF rancisco Prieto (hijp de Guillermo); diente aleteaba en busca de espacio,
'Mariano Degollado (hijo de D. San- de aire y de luz en aquella jaula, y al
tos); Ignacio Arriaga (hijo de Poncia- fin dejó el coleio en 1859 y se fué a
no); Juan Díaz Covarrubias y Juan vivir la vida del bohemio libre, sin
Mirafuentes.
obligaciones. sin recursos; pero sin
Pero se acabaron las reuniones: Mi inquietudes y sin trabs.
guel Cruz Aedo había volado a GuaA poco dos negros ojos andalnces,
dalajara, endonde él había sal- que fascinaban y embriagaban, fueron
vado a Juárez de ser asesinado por los primeros que como dos soles disilos militares amotinados en favor de paron por completo el crepúscu!o de
la reacción; Florencio del Castillo ha- aqcella vida juvenil.
bía sido desterrado de Méjico por el
Y no volvimos a vernos por entonGobierno reacionario, Manuel Mateos ces. También nosotros todos fuímos
fué a unirse al ejército liberal; Juan disperasdos por la borrasca política.
Miateos y Rivera y Río se ocdtaron o Manuel I\Iateos y Juan D;az Covarrufueron presos. Sólo quedamos los de- bias habían sido asesinados en Tacumás, conspirando, escribendo hojas li- baya, el 11 de Abril de 1859. La indigberales que se imprimían por estu- nación ,la furia se apoderó de todos
diantes en una imprenta clandestina, o sus amigos. Juan Dor;a partió para
entreteniendo nuestra impaciencia po- Nue\'O León; Emilio Velasco, para Tamau'ipas; yo me fuí al Sur. Todos
lítica en el esti:dio de la liter·atura.
F'ores Velasco, Chavero, Doria, y nos volvimos combatientes o salimos
yo, pasábamos así el tiempo. Yo era al menos de esta repugnante y abru.~
entonces catedrático de Letrán, y ex- madora atmósfera de tiranía que pesaplicaba los clásicos latinos a Manuel ba sobre Méjico.
Olaguíbel Juan Govantes, Diodoro . También Flores tuvo que salir pronContrera;, Manuel Lares, Manuel Ti- to de ella; también él tomó parte en
có, V. Canalizo, Pedro Miranda, Emi- la política liberal, y tan pronto como
¡Ay del corazón del niño
lio Monroy y otros, hoy abogados, se Yió libre de los encantos de su
Que se abrió sin vacilar,
médicos, diputados jueces, y entonces Circe fué a combatir en Puebla en la
Sin reserva y sin aliño,
prim~ra oportunidad. Defensor siemmuchachos de catorce años.
Pidiendo al mundo cariño
Entre aquel'os clásicos, había uno pre de su patria y de sus ideas, con
Y no lo pudo encontrar!
que no era de texto; pero que yo ama- la pluma y con la acción, supo en
ba y amo mucho todavía: Tíbulo, el la guerra de intervención cumplir con
En Flores la tristeza de entonces tierno Tíbulo, el juez de los versos de s~ deber como soldado, y a conseera el ·crepú~culo matinal de la vida; Horado:
cuencia de eso, no tardó en ser persetristeza de Arróniz era una somguido y preso en el Castil'o de Perote.
bra de la tarde. En aquél, presenti"Albi nostrorum sermonum candide por orden del general francés de Thun,
miento quizá de los dolores del alma,
'
(judex"
comandante de Puebla. Permaneció
en el último, la hez acre de los desenencerrado
en las mazmorras de la
gaños.
.
.
Así comenzó Flores su ex1stenc1a cuyas elgías eran mi encanto. En- vieja· fortaleza con su hermano Luis,
tonces
comenzaba
yo
la
traducción
de
poética. Por lo demás, cuando no
escribía o conversaba con nosotros. todas ellas, que esta es la hora en .~ue por espacio de cinco meses, hasta que
volvía a encerrar~e en ~ilendo, Y no concluyo todavía, pero que pub 1ca- salió para ser confinado en Jalapa.
se paseaba meditabun~o, de modo q?c ré un día de éstos, con gran sorpre- Después ha tenido una suerte varia;
podía describirse él mismo, como V1c- sa de los que me creen tardío.
pero· ha seguido firme en sus opiniotor Hugo a los dieciséis años:
Pues bien: leyendo y releyendo, sa- nes democráticas, y por ellas ha meboreando y paladeando el suave y puro recido ocupar dos veces un a_siento en
"M'oi. seize ans et l'air morose."
latín· de este poefa del siglo ·de oro, la Cámara de diputados-de la Unión élé
Y sin embarg~, de su indolencia Y como si pala-deara· uria ánfora de Sé-- la que hoy es· diputado suplente~· sien-

la

�W• ~-----• · - - - - - .-__...__

do propietario en la Legislatura de
l\1orelos.
Pero ¡ay l ¡cuánto han cambiado los
tietnpos, y cuánta tristeza causa recordar aquel'os días de Letrán y aquel
gn.po qt:erido a cuyo calor, como en
t:n búcaro, nacieron las primeras Pasionarias I
Las tormentas políticas, la guerra,
los pesares, el soplo mismo de la vida han arrebatado ya del mundo a
mis de la mitad de aquellos entusiastas jóvenes que se reun'an en mi cuarto humilde de Letrán soñando con
la fama ·a poesía y la gloria.
M.arc~s Arróniz, suicida o asesina.do
en 185i; Mrni:el Mateos y Juan Diaz
Covarn bias, fusilados en '.facubaya, en
1859; Florcncio del Castillo, muerto

del vómito en Ulúa, en donde lo habían encerrado los franceses en 1863;
Miguel Cruz Aedo, aseinado en Durango en el año de 1860; Juan Doria,
e· heroico batallador del Cimatario, en
1867, muerto del corazón, en 1870, y
Mirafuentes muerto en el Gobierno
del Estado, Juan A. Meteos que ha llenado el teatro de piezas dramáticas, la
prensa de novelas y poesías J:ricas y
las Cámaras c.on el acento de su voz
de tribuno ;Alfredo Chavero, que habien sido como el c1nterior, poeta dramático y diputado, vive entregado a la
Arqueología; Emilio Velasco, que es
hoy miniftro de :Méjico en París; José
Rivera y Río que después de haber publicado poesías, novelas y libros de
texto, se ha hecho ermitaño, desenga-

ñado y triste, como el médico· de H.
Arnaud y por último, el que servía
de lazo de unión de aquellos muchachos, y que hoy escribe este largo prólogo para el Benjamín de aquella fam:lia, que está vivo también, pero triste, abatido, casi ciego, s;n esperanzas,
abrumado por grandes dolores recientes que han despedazado su corazón,
y oue si arranca todav1a sonidos dolorosos de su enlutada lira y canta, es
sólo

•

'
..... r-1.'
. . '

"Perché cantado il duo] se disacerba,"
como dijo el Petrarca.

Ignacio M. Altamirano.

En pro de la cultura mexicana

...

(ALREDEDOR DE LA POLEMICA MOHENO - CERNA)

._.
Me voy a permitir dar breve contestación a la ~OTA qi.:e aparel'C al
calce de mi art:cdo intiti.;Jado El Sr
Moheno y la L:t?rat ra Americana,
publicado en el No. 4 de REVISTA
i\fEY ICAKA 'La NOT/. se debe,
indudablemente, a la bien cortada pluma dd 1ILstrac..o Director de .. stc semanario.
1o tiene razón mi bue;¡ amigo el
señor Lic. D. N'emesio García Xa~anjo para atribuirme el "prcjuirio tradicional y arcaico de que solo 10 extranjero es bueno."
No señor, lejos de mí semejante
prejt:icio.
Al contrario y refirienuome con
partict:larismo al asunto de r~ue. st
trata, debo decir que tengo fa rntt.na
convicción de que desde muchos pu~tos de vista nuestra literatura mexicana puede compararse vent_av,samen~
te con la de los Estados lim&lt;los, as1
como con las mejores de los pab.!~ 'atino americanos
Aunque no tan profni1da1:1cnte_ como el señor Lic. Garc1a 1\ at anJo a
qt.ien considero como en poeta Y literato de altos vuelos, qi:e honra las letras mexicanas, sí me atrevo a a:.entar que conozco algo de lo mejor. qt1e
han producido nu estros co·npatnotas
en el arte, en la :iteratura y en las
ciencias.
A 'a verdad que no me son des..:o·
nacidas las eminencias &lt;!Ue el seífor
Lic. García Naranjo n'c ~eñala. c,m10
son: Sor. Juana In6s de la Cruz, Juan
Ruiz de Alarcón, Othón, D' az :\lirón,
Ramírez, Altamirano d Padr&lt;! :\J 1er,
Justo Sierra, Clavijero, Atamán, Za\'ala Orozco y Berra, Vallarta, Pallares Garc'a Icazé,~ cc~a. Gt il1erinc,
Priet¿, Lic Rabasa. Vicente Riva Palacio Arriaga, Zarco, Zama: ona,
I C?rd°o Je Tejad.i, ,\lcaláe, y J-1 erná11dtt y Hernández.
Conozco igual:,1en~c ¡:ran parte tl e
ia~ obras de historia&lt;lorc3 ,ow.; .\Ianuai Paync, Jt:ar. &lt;le IJi,1s !\ria~,
fn..do · Chavero, Juli Zárate. Luis . .l'•:1 ez Verdía, r' ;).l'Cl~·:ú i\. !' 11,n·s,. ,111~
González Obregón y el Padre Rivera;
,Je ~s__y ltt1:::.:.i,~ ~-o.l}lQ. :,,laJ111el

·\!-

!:'rón Contreras, Jcan de Di0s !'e¿a.
Jusé Rosas, Lms r;. l:rbina, Fedcri- la imperdonable torpeza, de afirmar
..:u Gamboa, Manuel :1Jores, Amado que !os mexicanos no tenemos lite,erv:-i, !íanuei :'u.:;a y Aral. T! ilarié-n ratura o que ella carece de originaFrías y Soto, Ignacio Mariscal, Joa- lidad, belleza y robustez.
Entretanto siento que el señor Lic.
~u:n D. Cassasús y l3albino i .l.1, alos,
García
Naranjo haya interpretado mal
.1. hombres cie (Í,:11lia rotJ10 .\nton10
García Cubas, Leopo'do Río de la mi actitud al comentar yo los aser
tos inft:ndados del· Sr. Moheno resLuza, Rafael .\bn,e&amp; de Ota, ~' :.tria
pecto
de la literatura norte-america·
no Bárcena, Secundino Sosa, los Al- na.
fonso Herrera, padre e hijo, Joaqu:n
Con toda serenidad de ánimo, con
Vértis, Rafael Lucio, Manuel Cartoda
imparcialidad, sin prejuicio almona y Valle y Luis E. Ruiz; de
tribunos como Juan A. Mateos, Jesús guno, he dicho, y lo renito. que: "desUrueta Francisco Bclnes, Francisco de varios puntos de vista" la literaOlaguíbel, Quer:do Moheno, y José tura norte-americana "es st:perior a
1'aría Lozano; de filósofos como Ga- las del resto del Nuevo Continente;"
bino Barerda y Porfirio Para; y de lo cual no es de extrañarse, ni deotros qL e sería prolijo enumera1. Sé muestra, por otra parte, la general
de la literatura mexicana
también que las eminencias mencio- inferioridad
1
a
a
de
Estados
Unidos o las del resnadas gozan de muy justa reputación
to de los países latino-americanos.
mundial
Las literaturas latino-americanas se
Ya ve, pues, mi r ustrado amigo el
señor Lic. García Naranjo, que no han formado lentamente debido a
ionoro del todo la altura a que han diversidad de causas, siendo una de
ll~gado las letras mexicanas; y yo ad- ellas la de las incesantes agitaciones
núo como el que más, el distingrido pol:ticas que han producido desastropresto que en el mL ndo intelectual sas lechas fratricidas así en México
J·an ronqui stado nuestros ilustres com- como en l.¡ mayor parte de 'os pueblos de Centro y Sud-América.
patriotas.
Además dichas literaturas no han
Por lo demás, nunca me he ocupa- contado, para su propio y más extendo especia.mente en glorificar la li- so desarrollo con los poderosos eleteratura norte-americana, con meno~- mentos de que casi siempre ha discaro de ·as demás del Nuevo Conti- frutado la de este país colosal, colonente, y menos con destrimento de ~al así en sus virtudes co-no en sus
la nuestra, como ertónearne!1te pudi~- debilidades, así en sus méritos como
ra creerlo así el señor Lic. Garc1a en ~us defectos.
.
. .
K aranjo, a juzgar po~ Jo que ha ex¿ En qué consiste la supenondad
presado sobre el parttcdar.
de las letras norte-americanas sobre
Fn mi artíct Jo. El señor Moheno Y las del mundo laf no-americano?
Ya tendremos ocasión de demosla Literat ra Amer cana, me he co!1cret;,do a desYanecer un error comun trarlo, llegado el c~so., sin que por
entre aqi:eJ' os que sostienen. sin fun- ello se me deba atnbuir un ?esc~nodamento. que los norte-americanos, »o cimiento de las bef ezas Y refi~amientienen literatura propia o· que esta tos que se enct entran en la literatucarece de bellezas y de refinamientos: ra mexicana, refinatn4entos Y bellezas
de que t:n gran parte carece la de esnada más.
Estoy se'{uro gue me atrevería a te país.
DAVID CERNA.
hacer lo mismo, en defensa de nuestras letras, si algún lit.erato nort&lt;:San Antonio, Tex. Oct. 4 de 191t
americano. por ignorancia, por env1
dia, por ·despecho,-·por reconcentrado
mal ht."lllor2. P&lt;:r odio de raza, o por
:X::.--~-- - -

-

(..

'.

�Una eminente actriz inglesa se dirige a las muchedumbres d;--Londres, excitándolas para que vayan a la g.:erra.
~~~~~o,~~~~~

Lo que cuesta la guerra
La gt:erra es cara muy cara. El
triunfo sólo puede conseguirse con
una sólida preparación en la era de
paz, obtenida con un enorme gaste
que pesa como carga irredimible so·
bre los erarios de los pueblos. ¡ Desgraciada la nación que confía su ven·
fora a la improvisación de marciales
elementos en los azarosos instantes
del pe:igro. Ni la instrucción bélica
de los hombres, tuanto más difícil y
cuanto más complicados son los mecanismos de lucha, en esto mismo mat:erial cuya construcción precisa na·
cionalizarse se pueden improvisar.
Por otra parte, el soldado se adiestra en la maniobra, se educa en el prac ·
ticaje continuo, y es necesario en
la paz, simular la guerra para que
las tropas aprendan los incidentes
de la lucha. También los oficiales
se adiestran en el simulacro frecuente, y asímismo, sólo la maniobra periódica, sencil'.a o complicada, pardal
o general, es escuela práctica del aii
to mando.
Dinero, dinero y dinero, dijo Napo·
león. y dinefo, dinero y dinero r~quiere la defensa de las naciones.
De nada sirve querer o no querer
prepararle. Ya hemos visto en el
!!jemplo de Bélgica para Jo que sirve
!a neutralidad armada.
Y dejando a un lado el costo crecidísimo de esta precisa preparación
marcial, analicemos tan sólo el gasto
ue esta matndial lucha supone a

las diferentes armas, y sumando gastos del hombre, del armamento que
maneja, el de 12 pesetas diarias, gasto excesivo si a nuestro éjercito se
refiriese, promedio justo si se atiende
que los pueblos que pelean son los
más ricos.
Cada millón de hombres, con arreglo al susodicho promedio, consume
12 millones de pesetas por día, y en
este p ·an de estadística deduciremos
que Alemana, con su contingente
aproximado de 5 millones de comba·
tientes, gastará 60 millones de pesetas diarias, o sea 1.800 al mes, y en
total 16.200 millones , en los nueve
meses transcurridos desde el comienzo de las operaciones.
Rusia, admitido que sus ejércitos
se aproximen a la cifra refrida, habrá
gastado igual o poco menos, si se
tiene en cuenta que su ejército de
segunda línea no ha sitio llamado n
las filas activas hasta finalizar el ter·
cer mes de campaña.
Inglaterra gastó los primeros meses
600 millones por mes; más ahora con
rruís elevados contingentes. su presupuesto marcial ha subido extraord i·
nariamente y excede, con seguridad,
del millar de mi!'.ones.
En etsa última cifra pueden calcularse los gastos por''mes de Austria·
Hungría y aun los de Francia, que ,egún sus estarlistas: consume por día
36 millones de francos.
Turquía gasta menos: unos 6 millones de pesetas .al día 180 por mes, y

•

Servia, con sus 300.000 hombres armados, gastará al día unos 3.600.000
pesetas, 180 millones por mes, 1.620
en el tiempo de lucha transrnrrido.
Y Montenegro, que sólo maneja 50 000
soldados, gastará unas 600.000 p1:setas
diarias, o esa 18 millones al mes, 162
millones de total.
Pequeños han sido los gastos mili tares del Japón, y pequei10s relativamente los de otros Estados que, s i
no han intervenido en la contienda,
han precisado elevar al pie de gt.ara
sus contingentes armados, movilizando sus reservas para evitar cicsagra ·
dables y temibles sorpresas.
Un mes de guerra 'y el gasto mi!itar de todos los pueblos en lucha pasará con mucho de cien mil millones,
aparte de los destrozos causados. de
las industrias paralizadas, de los pueblos arruinados y de las incalcul,,
bles pérdidas oca~ionadas en los te
rritorios que son teatro de la actuaí
hecatombe bélica.
La g uerra es cara, muy cara. La
presente, no sólo arruinará ce-marcas
y empobrecerá regiones, sino que ade·
más, dejará tras de sí una larga es ·
tela de quebrantos que pe~a1 :.n S"
bre las arcas de los respectivos paí
ses, privará a las indus trias y al terruño de manos fuertes y hábiles que
contribuyan con su labor al florecí·
miento y resurgimiento de las nacio
nes.
¡Sangre y oro, derramados a rauda les en ciega y tenaz porfia!

�...:,te:; e.e Lr.~r O'..)Ort. nuad ac hact r

Las últimas reservas de Alemania se dirigen a la línea de fuego.

RON ICA DE LA GUERRA. T flUBES Y ZEPPELINES.
C011 1: na ,·oli;ntad te1:az y decidida
·sigt:ió Alemania la c1 cación de t na
tente flota aerfo que graci:'.s a h
j&lt;lad de método y a · su ex::clentc
~anización, es hoy la prin:era entre
f,de tGdos los ejércitos mt:ndiales
f el crecido númeró de S'JS :ipara·
I y por la índ ole y ca'idad de est1 ,.
~n trn principio se limitó Germanía
tapiar los aeroplan os y dirigibles
otras naciones; más luego adqt:i
,·on sus aviones una forma e,pc
l que hoy caracteriza a los famo. o,
pbes.
~:¡ primer Taube (palabra que sig
ica paioma) ft:é creado por el mi
11ario austria~o Eltrich, que quis(,
1roducir en las alas del monoplala forma de las hojas del árbol
io Zanonia, por haber observado
r es.ta¡ hojas -se mantienen largo
~npo en el aire cua ndo se despre.nn 1.Jt,J ran:aje del árbol, y que uu
ro \.; en to hasta ba para transporlas a \·arios kilómetros de distan·

!

ics¡ ué~ de ni:merosos ensayos, la
ma &lt;le las al~s fué ap roximándose
~ ( 1e las alas de paloma; y por ello
tli6 al aparato el nombre de Tat:·
1

, ptrd1 presentó su aparato a la
¡ninistración mi'itar alemana, que
~doptó procurando en sucesivos en·
os mejorar el tipo primitivo.
lctual mente un Taube puede elesc en ocho minutos a más de 1.000 .
tros de altura, con una carga de
kilogramo~. comprendiendo el pedel piloto y el del observador, Y
•de yo} ar más de seis horas reCO'
42Q miHas.

También posee Germanía como tipo de aereoplanos militares un in ·
n;cnso l:;;r,!;;;:o r~:l':::-to r.e r•·2 tro
motores ~1 erredes Ge 225 cab1llos
cada 1:110 suceptibles de transportar
cratro J'~éajeros. co nbi:stib le y aceite para diez horas de marcha y mi' kilogramos de exp· osi\·os.
Poseu1 aüe·n~s monor!anos t ip1
Rumplcr Ha rl au , .-\ go. Joaunier. Got ha y h·rlano, :\l'·atr0, Avi1ti!&lt;. D.
F. \\' Ago. Otto. L. V. G y Wright.
Desde rl comienzo de las hostili·
d~de, el ejt'.rcito trutón ha encarga
do gran número &lt;'.e hiplauos a las tres
f~hricas :\ lratro,. Aúafr, \' Lrft,chift-V erkcl-r- C ese r chMt.. &lt;t.iadas
cú ] ohannitrnl cerra dr. Bcrl n
f"n cnanto a rns di;igi11ks, la 001·1
?( rea alenwna ·roser et iitr o tipos di·
icrcntr&lt;: !11s Zcprel'nes. Ql'e se re·
cono::en ror su for:na crl;ndrica ahr,crada y las dos h?rquillas srspen&lt;li&lt;las
l·ajo ·a r¡i:i'.la del diri1ible: llevan en
I t1c J •a de ~cela g-ris y tr::ié; de sí tienen
nn serie c!e p!ano~ r'.e dirección. Los
:-:tlirtte-Lan7. mf, _s p.eqteí1os cp,e los
a1·teriores y de forn-:a ele pez; llevan
detrás rlrnos &lt;le direcció n horizontaks y ,·e1+cales: tienen los mode los
de este tipo· cinco barquillas. tres
srsrerdi•J;i, de la q1·il a v las otras
dos a derecha e i1.q11ier&lt;la, rn po~o
más elevadas. Los Parsevals. que
tienen la forma ele 1·11 cic:-arro y son
más compactos Qt!e los dos tipos anteriores: no Jle\·an más que 11na bar&lt;•11illa, de la cual parte ¡,n t nho Que
~ondrce al cuerpo del dirigib'e; los
planos de dirección van situados en
1as cl'.atro caras y el color de la enri,
o diri ibles mi:¡,¡,¡~&amp;~:&gt;..

do, con una extremidad en punta delante de la cual es.t:í la torre de direc·
ción; los dos departamentos de los
motores ,·an detrás, la rnn1elt:t es
también amarilla.
Respecto a· empico de es tas naves
aéreas en el Lo:11bardeo de pt:chlot,
las potencias repre,en~ad:is en la pr,·
mera reunión de la Haya, en 139'J.
acordaron por rn pla70 c'c cinco ai10~
prohibir el Janzan:ien to de proyectiles
y explosivos desde globos u ot ros m l"vos elemento, aercos; pero céta d.:clara ción no iué renovad'\ ::1 expi:·a1
los cinco aíios dd p!a10 ·
En Octr bre de 190i ren' i :a. ck
nue,·o en La Haya la cpo trnr i 1,. rri
teraron le c!ccla ración &lt;l e 1899. con la,
restricciones sig1:ientcs: "La presente ceclararión no es ohli,;ato.riíl par.,
las rotcncias signatari?s má'I, Qrc e;11
caso de guerra entre do;; o Ya.ria, de
ellas. C'r•?rá ele se r obligatoria. entre potencias si~na tarias cu1trnl ) un:,
potencia no signataria ~e 1111:1 a los
bel;gerar. t es."
En la guerra actt:al só'o llé)gic:t ne,
ft:é signa taria del inte1 nacion;tl ac1:er&lt;!o
En sus sc::iones de 1911. en cStjl
corte. el I nstit1•to de Derecho I nter
nacional. admitió qt•e b gt:rra aéren
estaba permitida; pero con la co ndición de no presentar para las per,lionas de la población pacífica otros peh·
gros q1:e los de las guerras terrest,..:
y marítima.
Para el bomhardeo céreo de una
plaza fuerte debi eran obse rvar se las
reglas establecidas para el asedio te·
rrestre. El art. 26 de l reglamento de

"

O•--- - -

LOS EXPLOSIVOS ALEMANES.
En el preludio de -ta actual campaña,
el famos'o m9rtero de 42 que los alemanes usaron con Éxito en ;os sitios
de Lieja, ::.:amur, Maubege y Amberes, fue causa de admiración miundial
por la ciencia bélica germana.
Todos los intentos . de monstruos
: nf !o 6 os de gran calibre e inmenso
¡;otler destructor, habían fracasado en
el tran sct. rso de la histo ria artillera
:v tocaba· a los alemanes la gloria del
triunfo; tenaces y constantes habían
conseguido vencer los obstácu!os bal•sticos v nada se resistía al avasallador influjo de los proyectiles gigantescos.
Rendida 1\m Jeres, .: mortero audaz
y titán apagó sus fuegos y buscó reposo. quién sabe si ,1a sta la ya próxi11:Q primavera.
; lial ·rá influido ,11 este forzado
pa1:~ntcsis el mal c~tado de los caminos. b red inundada de canales qt!e
surcan en F landes el terreno de la
lucha?
Sa Jo qt.e sea. el caso es que el
mortero de 4f ni disp:tra, ni amenaza;
es un secreto más de esta creciente
lucha, un misterio más del porvenir de
a ca,mpaiia.
Los ~fccto~ asombrosos de los pro
ycctiles· a.el .terrible mortero se dehen in~l!tiílb)ement~ a la excelencia
&lt;ie !g~ e~plf!~iYos alemanes. . 1::1 tro
. ty_l. &lt;1b.reY\act9n germana du tnmtroto·
luol o trinitrotolueno, no es otra co

Granada desde la nLmorable etapa en
que regenteó la laboriosa fábrica militar de la ri bera &lt;le] Darro el sabio
y prestigioso artillero general :\ranáz.
Con la trilita, adoptada por no,
otros antes qt:e pueblo alguno la usase en sus máqi:inas eje guerra. se si::stitu) ó a la picrinita. como ésta, ante·
riormente, desbancó al fulmico tón.
Los alemanes nos siguieron a nO$·
otros en el empleo dé este potente
explosivo que constituye la base y
esencia de la~ gra!.aclas rompdora,
Araná;;.
Germania la emp'ca en sus grana
das. en sus torpedo, y c;1 sus minas
submarinas.
La cnergia dinámica de la trilita. o
•ea del trotyl. pasa de cu;-. tro m iliones de kilográmetro; por segundo. S11
estabilidad es la más intercoan te de
&lt;us propiedades, pt es e\·ita en la era
de paz las doloro,as catástrofes que.
romo las del Jcna y del Liberté. hunden. por descomposición explosiva de
estos elementos. potentes acorazados.
Los teutones usan tambiln la tri
lita en las granadas de mano que arro
jan a sus enemigos des.de sus atrin
cheramientos de Flandes, en la~ !11
chas cuerpo a cuerpo y en las bomba•
•"tte desde los aeroplanos y zeppeline~
dejan caer sobre poblados y atrincheramiento~ .e nsus frecuente~ exct:rsio

los gern:anos gran. parte de sus éxi
en la g1.:erra de s'tio, de plazas y
en la actual fase de guerra de sitio
,ampo ab ier.to. y este explosivo,
justamente rnco,1iado, fué reglam
tario en nuestro pa:s antes que
parte a!Jt:na. gra,ias al :audable e
a la labor plarsible y tenaz. al co
tante cstt·dio de un artillero
el gerenal Aranáz.
Las granadas rompedoras que
,:in s11 nombre iueron los prime
proycct ilrs con carga de trilita: en
r oligono de Carabanchel rindieron
éxito franco las pruebas &lt;lef niti
1:11 aiio antes ,1eJ confli cto melille1
y e! triunfo del explosi,·o español
lió ceo l n lejanos países, que no
,'aron c-11 ac¡&gt;ptar prontamente la n
I a carga destructora.
Carla t:na de m:estras g:ranaclas r
pedora, llc\·a 2i0 gramos de tril
r¡ue hastan para reducir a poh-o
muro de 1: 11 metro de espesor.
; lmag;ne~c el lector cuáles ;;erán
decto, d( 150 kilogramos de! men
nado explosivo con que ca rian
alemanes s11s famosos proyectiles!
Cabe pues. a nuestros artilleros.
le¡rítimo orgullo de haber sido los ¡
1ncros en emplea~ u1! explosi,·o
r, hoy asombro del orbe por
rírctos y por •ns condiciones:
Y Jo que en nosotros e~ motirn
orgullo, lo es para otros p~eblos. 1
pr5ctico• dr fortaleza
~

�La madre de Esteban el Grande.
(Cuentos de la Reina de Rumanía)

1

En la .Molda'lia septentrional, entre Piatra y Folticeni
~e ven s.obre una montaña próxima a la ribera, las ruinas d~
1.111a at\hgua plaza fuerte, llamada Niamtz, de la cual queda
•ª:&gt;:' b1e~ poca .cosa. La a!dea qu.e se extiende al pie de la
eminencia ha sido construida, casi por completo con piedras
de la antigua fortaleza.
'
Esta plaza tenía, en otros tiempos, un gran renombre y
pasaba por inexpugnable cuando servía de residencia a Esteban, el poderoso príncipe de Moldavia. Esteban libró cin
cuenta bata:tas y de casi ninguna de ellas volvió sin una herida. Después de cada victoria hacia edificar una iglesia para demostrar al Cielo su reconocimiento. Defensor infatigable de su paí.s, había concebido planes grandiosos para hacer
ele él una potencia vasta y temida. Recientemente se ha des,cubierto en los archivos de Venecia el texto de un tratado
tde alianza ofensiva y defensiva concluido por él con la todoh~oderosa Re'pública contra los turcos. Era el verdadero bafuarte de la cristiandad, baluarte a través del cual trataban
los turcos, sin cesar, de abrirse camino, si no podían abatir
lo.
En esa época era una bien difícil tarea la de reinar sobre
a región del Bajo Danubio, porque se tenía por vecinos a los
tt:rcos, los polacos, los húngaros, los cosacos, los tártaros,
¡ue no dejaban reposo ele día ni de noche; pero Esteban
.arecia haber crecido hasta la altura de su misión e inspiraª a su pueblo una confianza sin límites.
Cierto día se había trabado un nuevo y encarnizado com
late y se podían seguir sus peripecias desde las almenas de
a fortaleza. Después de algún tiempo, la pelea empezó a tonar un aspecto desalentador y se hubiera dicho que, por esa
vez, la fortuna de las batallas se disponía a abandonar a Este
lian. En la mural:a se veía a dos mujeres; la una era la ma
lre de Esteban, la otra su esposa.
La joYen princesa dejaba rodar su5 lágrimas por sus me

l
.

.
El soldado más viejo del Ejército de Italia.

-oiillas rosadas, sobre las cuales ca1a su espesa cabellera de un
rubio dorado. Ya contemplaba con mirada fija la llanura
ya, en su angustia y su espanto, ociJtaba su rostro bajo un
ve'.o para no ver nada.
Ko sucedía lo mismo con su madre, que se mantenía alti\'amente de pie cerca de la joven, y miraba a la distancia
sin hacer un movimiento, sin decir una paiabra. Bajo sus
negras cejas, enérgicamente contraídas. relampagueaban sus
gra ndes ojos obscuros, que, con su nariz ft:ertemente pront:nciada, daban a su fisonomía algo de la del águila. Un
velo de fino tejido de seda cubría su cabellera negra, de reílejos azulado,, encuadraba su rostro y venía a anudarse bajo el mentón saliente y firme, sobre el cual se dibujaban sus
labios ásperamente apretados. Su boca era más bien grande
que pequeña; cuando se abría dejaba ver dos hileras de dientes de una blancura brillante, que contribuían a la expresión
enérgica de la fig~ra. Vestid~ co!l ricas tela~ de seda, se habia mantenido alh todo el dta sm comer 111 beber, con los
ojos fijos siempre en el mismo punto. De tiempo en tiempo, apoyaba su hermosa mano so.bre el. hombro de su nuera
y le decía a'gunas palabras para infundirle valor y fortaleza.
Su voz alta y llena, devolvía por instantes la tranquilidad a
la jov~n sumida en anisedades mortales. Pero hubo un
momient~ en que el aspecto del campo de batalla se hizo tan
inquietante que la angustia ,se sobrepuso. Los combatientes
se aproximaban cada v:z mas y en br~ve pudo verse que Esteban se hal'aba reducido a la defensiva.
- ¡Oh, madre mía, van a matármelo!
.
~Esteban obtendrá la victoria antes de terminar el d1a.
La seguridad y la _gravedad ~on. qce fuero n. pronunciadas
estas palabras, contuvieron las lagr.1mas, de _la. Joven. Y entretanto el ruido del ,combate se hacia mas dtstmto Y la noche
se acercaba.
El sol que había sido ardiente, parecía precipitarse ya hacia el horizonte y las sombras se alargaban sobre ta: llanura.
El crepúsculo se extendió y envolvió todas, las casas, t~nto
que ya no pudo distinguirse nada. Despues, la qb~cunda~
se hizo completa. Las dos mujeres apltc~ban el 01do, cut-

De pronto se oyó el paso de un caballo lanzado al galope
y violentos golpes resonaron en la puerta del castil'o.

-1 Oh, madre mía, es Esteban 1 1Lo sé, estoy segura
de ellol Déjame bajar, quiero abrirle.
· Pero la vieja, con un ademán imperioso, apartó a la prin
cesa y descendió lentamente.
-¿Qi:ién llama?, preguntó desde adentro, sin abrir.
-Esteban, tu hijo.
-¡Mi hijo! ¿quién eres tú, extranjero, que pretendes entrar en la morada de mi glorioso hijo?
-Madre mía, ábreme; soy yo, tu hijo. Estoy vencido ;
los turcos me persiguen; mis heridas me abrasan.
· -No puede ser mi hijo quien me habla; es algún des~?nocida. Mi hijo no vuelve jamás sino victorioso. Mi h1Jo
está lejos de aquí y rechaza con su. b.razo podero~o a los
e~emi~os de un país. En cuanto a. t1,. Joven ext:ªª}.ero que
qf'iere~ causarme un dolor cruel, fmg1endote m1 h1Jo, sabe
que no entrarás aquí. Puesto que no sabes ·vencer, b~sc~
por lo menos sobre el campo de batalla una muerte heró1ca,
entopces seré yo para tí una madre y adornaré con flores tu
tumba.
.
. .
I'
La joven princesa cayó de rodillas, y c?n suplicas Y airi!Úa~ trató de conmover a su madre; pero esta con un gesto
le ordenó que cal!ara y se puso a escuchar.
Esteban había bajado la cabeza un instante, c~n el peso ~e
la vergi:errza y del dolor; pero bien pronto echo ha~1a atras
su ci6ellera flotante. embocó su bocma y lanzó en .as sombras
la noche, sones capaces de res~s1ta.r a los. i_nuertos Y
de arrastrarlos tras él. En brev~ su ,eJe.rc1to fug1ttvo se rehizo y se reconcentró en torno al prmc1pe en buen orden.

de

C;o? la rapidez del huracán, descendió de la montaña, se prcc1p1tó de n~evo contra !~~ enemigos que, alegres con s11
trn:nfo, habian roto las ft.as y en pocos momentos los dispersó.
El ruido de la batalla se dejaba oír cada vez más lejano.
El viento llevó a !as dos .mujeres un grito de victoria que h~~
zo saltar el corazon en su pecho.
Y otra vez Esteban ,llevó su bocina a los labios y toco
una alegre fanfarria, dirigiéndose hacia el castillo cuyas almenas se perdían en las a!turas del cielo estrellado. Inmediatamente se vieron aparecer numerosas luces. que se movían en todas direcciones y comenzaron apresuradamente Í'f
preparativos de una brillante recepción.
De nuevo resonó sobre el flanco de la colina el galope de
t:ft caballo y apareció Esteban a la cabeza de sus guerreros,
delante de la puerta abierta de par en pas. En cuanto distinguió a su madre, echó pie a tierra e inclinándose profundamente ante ella le dijo:
-Madre mía, a vos es a quien debo esta victoria.
Y por primera vez los ojos de aquella mujer se humedecieron y temblaron susl;ibios. mientras el héroe recibía en sus
brazos a su esposa radiante.
- i Ibas a abrirme la. puerta!, murmt.ró el príncipe.
La joven se apretó contra él:
-¡Te amo tanto y estaba tan inquieta _____ !, murmt..,d
con acento apenas perceptible.
-Sí, rep!icó Esteban en alta voz; pero mi madre me ama
aún más que tú.
ELISABETH, REINA DE RUMANIA.
(Carmen Sylva).

��jflusa Jflcxícana

:::¡

=

Guadalupe
Con su escolta de rancheros,
diez fornidos guerrilleros,
y en su cuaco retozón
que Ja rienda mal aplaca.
Guadalupe la chinaca
va a buscar a Pantaleón.

Pantaleón es su marido,
el galán más atrevido .
con las bestias Y en la hd :
faz trigueña, ojos de moro,
y unos músctlos de ~oro
y unos ímpetus de Cid.

s. M. el Rey Víctor Manuel de Italia en la

línea de operaciones.

Cuando mozo fué vaquero,
Y en el monte y e.t potrero

EL ODIO NECESARIO
La declaraci6n de dos ministros
explosi6n de la Santa Rusia. En
franceses en el Congreso Socialistll
humildes fondas del barrio latino, en
de Londres, en momentos de "unión
sagrada", es de mal gusto y de una torno de un pilaf sabroso, algunos
hombres cetrinos organizaban la caída
táctica deplorable. Otra vez Viviani
de un tirano rojo, mientras "los reha debido asegurar en el Parlamento
yes desterrados" de Alphonse Daudet
que Francia "irá hasta el fin." Así
queda reparada la indiscreción ____ _ disponían, por e' contrario, una restauración desde P arís. Y no puedo
i Censurar indirectamente a Rusia deolvidar a esos asiáticos silenciosos de
clarar que no se quiere agobiar a AJemi barrio, con americana y oliendo a
mania, cuando la fraternidad con el
opio, un porn ridículos. un poco sanadversario es actualmente casi t:n detos. que iban 11 ser. en Peldn. los márlito de lesa patria I
tires de nna República sin coletas.
Se lucha a muerte. Pero en esta
Se infiltraba así un amor de redentierra de ideólogos. algunos empiezan
ción universal que tuvo en Zola su
a perdonar. No veamos al'í si no una
convulsión, tal vez la última, de ese qt•into evancrelista. París era .T eruidealismo generoso y peligroso que la salén y era Cosmópolis. Los soñadoGran Revolución dejó como un fer- res, los desamparados, los persegu.,..
dos vinieron aquí a beber ajenio. y
mento de inquietud humanitari~ y mísfué°Ja
hora en que el excelente Jaurés
tica. "No es la Alemania de Goethe la que nos odia" se murmuraba aconsejaba a los hombres el abrazo y
aquí al principio. Pero la A1emania a las naciones el desarme. Tanta belleza no podía ser verdad ni predicada
intelctual se asociaba pronto al bom- ~in
¡,,,·irJpnt"~ ; Rerord;íi~ el ~rntno
bardeo de Reims. Antaine ha contaDreyfus? Salieron a luz, crispadamendo hace poco una frase de Hat.Jptman,
que fué su cordial amigo en los tiem- te los dos semb'antes de Francia.
A;nbas actitudes eran sinceras hasta
pos del Teatro Libre. El dramaturgo
el odio hasta la muerte. Conflicto
alemán que iba más tarde a renegar
de trag~dia antigua y perenne, el más
su mesianismo, decíale entonces cohondo problema de conciencia que un
mo un fariseo sentimen tal:
pueblo se planteara jamás: ¿ Vale
-Un alba de fraternidad se levan- más que para salvarse de una guerra ·
tará y habremos sido como so· dados probable se condene a un hombre :,i.unque se abrazan en el valle nocturno, que pueda ser inocente o que pe:ezc_a .
antes del sol.
un mt•ndo, pero que triunfe la JustiAntoine creyó. Francia también. cia? Para algunos, el rencor a Drey¡ Cómo dudar I Desde la Revolución, fus fré sobre todo aversión a la racon breves pausas, esta es la fábrica za nómada, peligrosa, que bajo ninmundial de ideas avanzadas y de ex- gún cielo quiso instalar su definitiplosivos, la patria del "evangelio trico- vo campamento. Para los otros. el
lor" decía Heine. El anarquista es- "Komandante" era también un símbopañol, el nihilista ruso, el polaco so- lo. Un partidar;o le llamó seriamen- :
ñador de la ideal Varsovia, todos tu- te "el nuevo Cristo." Hombres sinvieron aquí su hogar. · Cerebro del ceros como ese ardiente Peguy, que
mundo, presidio su~lto ~el mundo, tan católico y soberbiamente ha muer"casa de todos," fue Parts. Er~ su to eran frenéticos partidarios del reo.
gloria. Vimos a rusos enflaque~tdos
más singular es qu~ casi todos
por Siberia. y el amor__t _
JróJ1:110; los soñadóres cosmopolitas
0

.

....

~

-

Lb

ligro de amar. A favor ·del evangelismo de la misión libertadora, se des·
qui~iaba el éjército, se abdicaba en fa.
vor de Alemania se convertía a Francia en tna encrucijada universal donde podría e'evarse un Calvario. ¿No
ha dicho un ut6pico exasperado que
este pueblo debiera ser el Cristo de
las naciones, morir para propagar
eternamente la abolición generosa de
las fronte ras?
La guerra actual parece dar una
respuesta acerba a estas candideces
de iluminado. Pero los iluminados
continúan. Romai Rolland, con el
grupo barcelonés de los amigos de la
unidad moral de Europa, declaran hoy
qce "ningún país debiera pasar de
un Gobierno a otro sin el consentimiento explícito de su pueblo." Esto
quiere decir-y así lo interpretan ~a
los buenos entendedores de Francia
-que para incorporarse a Alsacia y
Lorena, después de una victoria, .cr~ía
necesario un plebiscito, un pleb1sc1to
en donde. la prolífica Alemania ven·
ceria.
¡ A esto se llega. Dios santo I Es
hermoso que Buda conceda por . sobrehumana caridad un brazo al tigre
que tiene hambre; pero en los pueblos tal budismo se llama "hacer el
primo". "En general--:-ha dJcho, un
gran español-una nación s1mpatlca
es una nación que marcha mal" A_ntes que ser simpática, Franci~ debiera procurar la fortaleza en ti.erra Y
mar. El símbolo de Grec1~- de
Grecia que pereció por desprecio a las
armas-es oportuno aún. La cordura,
la suprema Razón, necesiitan como
Minerva, casco y lanza.
Y por esto, los más republicanos
de los hombres deben alabar a los actuales reaccionarios de Francia que,
enfrente de los perdones apresurados.
de las ~~nerosida.des suicidas,· más

la fatiga lo templo
para todos los reves:;s,
,.
y odia mucho a los f_ranceses
y cien veces lo probo.

Con su silla nlateada,
su chaqueta alh.amarada,
su vistoso cach1rul.
y su lanzo de cañutos,
cabalgando pencos brutos,
I qué gentil se ve el ga_ndul 1.

Guadalupe está orgullosa
de su "prieto," ser. ~u esposa
le parece una iluswn,
Y al mirar que en la pelea
P 2ntaleón no se "pandea,
. Panta1eon.
' '
grita ¡Viva

Ella cura a los herJdos.
con remedios aprend1d9~
en el rancho en que nac10,
Y los venda en los combates
con los rojos "pa¡·iacat e,s"
que la pólvora impregno.

En aquella madrugada
todo halaga su mirada,
finje pórfido el nopal,
Y los "órganos" parecen
candelabros que _se mecen
con la brisa matinal.

En los planes y en laJ pefias,
el ganado entre las ~renas
rumia y trisca mugidor

azotándole los flancos,
y en los húmedos barrancos
busca tunas el pastor.
A los lejos en lo alto,
bajo un cielo de cobalto
que desgarra su capuz,
van tiñéndose de brumas,
como piélago de plumas
erizadas por la luz.

y en las fértiles llanadas,
entre mi'pas retostadas
de calor, pringan el plan
amapolas, maravillas,.
zempoaxochitls. amanllas,
y azucenas de San Juan.

Guadalupe va de prisa,
de retorno de la misa,
que en las fiestas de guardar
nunca faltan las rancheras
con sus f'ores Y su ceras
a Ja iglesia del lugar.

Con su gorra galoneada,
su camisa pespunteada
su gran paño para el sol,
su rebozo de bolita.
y una saya nuevecita
Y unos "bajos'' de charol.

Con su fa 7 r ncantadora
más hermosa que la Aurora,
que colora la extensw~,
con sus labios de carmines,
que parecen "colorines"
y su cutiz de piñón:
Se dirije al cam~an_1ento
donde reina el mov1m1e~to
Y hay "mitote' Y hay licor:.
porque ayer fué bueno ;1 d,a,
ues cayó en la serran,a
itn convoy del invasor.
Que mañana tan hermosa ,
cuánto verde, cuánta rosa!,
Y qué linda, en la extens1011
rosa Y verde. se destaca.
con su escolta la " ch'm.aca"1.
que va a ver a Pantaleon.

AMADO NERVO.

1 1

1 1

�•,

,;

•,

••
Tropas t eutonas tomando una pcsic~ón estn:tég:ca de les r :.!sos.

- El "75"

y el "77"

-

pida.
La longitud de pieza cs. en el 75, &lt;le
Entus iasmados los franceses por él
Puede el canon francés desenfilar2,475 metros y de '2,40 en el moáeiu
indudable éxito de Stl afamado Schneise más y mejor de las vistas y de
alemán; el alcance ,~icaz es de 6 500
der, nos lo han pintado como absol os fuegos del enemigo y su velocidad
metros en el primero y de 5.300 en
lutamente superior, en todos sus detade fuego es casi tres veces más rápi. el segundo; efectúa aquel de ve;ñtc
lles técnicos y balísticos, al Krupp
da que la de s u enemigo.
a Yeinticinco dispa1 os por mim.:to y
germano, y ésto, sobre no ser de una
En esta dura can.paña en que améste de diez a doce; pesa el shrapnell
certeza abso!t:ta, en nada amengua la
bos cañones han puesto a prueba sus
7,200 kilogramos en aquel y 6.850 en
superioridad definitiva del arma franexrelen~ias, los aviones les han preséste, y el proyectil explosivo o gracesa sobre su congéner.:: y enemiga.
tado eficaz apoyo descubriendo las
nada rompedora 5,300 y 6.850 respecEfectil'amente. lo~ mismos alema
posióones enemigas y dando, para la
tivamente ; en el 7S la velocidad inines son los prime.os en reconocer
cial del proyectil es de 529 metros y ·
las ventajas del c.tfió n francés, sin
puntería exacta, detalladas y precisas
de 465 en el 77; tiene el primero tres,
mostrarse por ello, ni mucho menos,
referencias. La presencia y ·situación
descontentos de su modelo.
de la infantería en los avances a
cientos balines en el sh rapne ll , de doEn el examen compaarti,·o de am·
cubierto la señalan tos exploradores
ce gramos cada t1no y el segundo
bos sistemas ·puede asignarse al caaéreos dando en el aire con sus apa.trescientos de diez; la zona peligrosa
ñón alemán la Ye nt.,Ja de que su peraios Y&lt;'rfrrinos0s Yueltas en círculo.
para i:n blanco de -:.:n metro de altuso en batería es de 150 kilogramos
sobre el lugar que ocupan las fuerra es, en aquel, de 41 metros a 1.000
menos que el del cañón francés; mas
zas del arma, que tras la pr-eparación
de distancia y de 15 a 2 000, y en
no es por esta mayor ligereza más fáartillera. decide el resultado final de
éste de 31 y 12 respc;cth·amente: el escilmente transportable, porque s u pel;,. pelea .
pesor del escudo es, en el 75. de tres
so sobre el avantrén, comp rendid os
milím etros y de cinco en el 77: el pePor ello es nect.sario en .uno y
los cinco sin·i entes que en él se in s ·
so de la pieza en batería es en cada
otro bando asimi ar los abrigos de la
talan , es se nsiblem, nte semejante ¡¡l
caso 1.100 kilogramos y 950; dispoartillería y las trinc-J1eras de la infandel modelo Schneide r, que ert cada
ne el prim ero pa1 a el aprovisionatería al terreno circundante, no solaavantrén no ll eva más que tres sir miento in med iato, de 501 proyecdes y
mente con relación a l espacio a
vientes.
de 397 el segundo ; sirven la pieza del
y,inguardia. sino también para desenEl escudo protector del 77 es de
75 siete soldados y ocho la del 77;
filarse de la vista desde Jo alto, evimás espesor y de mayor superficie
Francia tie ne cuatro piezas por batet;i ndo todo movimiento en las posique el del modelo francés: 1,44 mería, A lemania seis; treinta baleríás
ciones en batería cuando un avión surtros cuadrados de área en el primero
aquella por cuerpo de ejército y Yeinc • ca 1os aires y suspendiendo momeny 1,30 en el segu ndo.
ticuatro ésta; y en total 2.520 cañotáneamen te el fuego, porqi;e · el · disEl í7 no exige e l abatimiento, es
nes li geros de campaña Fran cia y
paro de una pieza denuncia desde luedecir, movimiel!.to p~rc! _c_a_\?=a.r. las ru~- _ · · 3.600- Alemania.
- - · ·- ·- - - ·go su pos1c1ón.
das aunque -la pieza francesa puede
El freno de tiro alemán es menos
A esta ocultación eficaz at_r.ibuyen
en 'realidad dispara, eficazmente sin
_pr áctico. _que el hidro-n~mn~_t ico- jli_. ... también los france,es gran pa,rte del
necesidad de es ta previa operación.
cañón francés
,
éxito de su artillería de campaña: peEl material francés tiene veinte
.
La
pu~terí~
}el_
c.añón
·
años de existencia .: el alemán y5k

un r -!! rr.1cnto torrr.á. lo por a,tos mttlectuaies de Alemania, listo para entrar en comuate.

Napnlr1in ru la Jala hr 1.Elbu. Eunrartúu hr la IDragrhta.
dieron el 110:nbre de i :\I ulini, le~
Días atrás-y quizás por 1:n error
)! oulins, o en c.!stella no, los :.íolinos,
disculpable, dada la precipitación con
Ti! pr:sa ten ' a por mudarse de moq1:e se escribe en los, periódicos cotirada qt:e, sin agL:ard:i.r a qt e se acadianos-un diario hacia \'Otos porque
basen las obras de · a nueva, cambio
el ar tor de la actL:al y cada día más
de a'ojamiento.
maldita guerra, acahase como XapoPero a pesar de que el panorama
lcó n en Elba, cual si esta confin:1ción
c¡ue desde la terraza se ,·e'.a era mah:ese el epirndio más cruel de la \itla
ra,·illoso. el calor del palacio le oblide aquella genial calamidad, y hasta
gó a constn: ir una nueva casa, la
pe&lt;l'.a que se le alojase en la Yi!la de
vilb San :\lutino, su Cloucl, a cuatro
~an :\1 artino, que albergó al famoso
kilómetros de Porto Fe.rrajo, en un
Bonaparte.
sitio más alegre y dominando un fres ~ o sé si por parecerme poco casti1
co n1lle, y a lo lejos, la rada y la
go la isla de Elba o por defender a
\·erdad, sentíme con ganas de destruir ci1:dad.
t I laps1·?-quc lapsus debió ser,-lapEra una casa de campo, de blancas
•ns que no es ni;evo, pees hace unos
paredes y de un sólo piso. Lo más
cra tro años que un actiYo correspon- curi 0so de ella era la Sala de las
~al dd "\'ew York Herald,'' cometía Pirámides . sohe cuya ch· menea se
u na pequeña plancha al telegraf"ar
leía c~ta inscripción: "1.;bictrnquc fela Yenta de la vi la de San :.!artino lice :--:apoleóp." (Xapolcón es feliz eri
¡•n Po rto Ferrajo, como recuerdo his·
todas partes.) A ella .se hubiese podido añadir lo que en las charadas
t ór ico del primer Bonaparte.
~in gu~a casa de las que habitó en
de calendario se suele poner: "La
la isla puede ~er considerada como solución, mañana," o ya te lo dirán
tal recuerdo histórico.
de misas.
Así lo afirma :\L Gruyer-los chis·
Lo único que queda hoy es la batosos con m~s mala sombra qt e cnl- ñera ele );;ipoleón. Es de piedra Y
t ura pueden ahora pegar, del. Yocabl\
fren·e a ella hay pintada por la hu- en su célebre obra Napo eon ro1 medad y bastante desvanecida, como
de J'ille d'Elba, y demi;estra que en
todas las Yerdac!es que datan de nmy
ésta q1:edan Ir.l'Y pocos recuerdos dt
atrás.
aquel Emperador.
.
Los :,íolinos y San :\lartino costaBien recibido por los isleños, ::-;a.
ron alrededor de 110.000 francos, canpeleón fué alojado en un nri~cipio en
tidad por la cual puede verse que
la Casa de la Ciudad, alhaJada con te11!an poco efe palados.
muebles prestados por unos Y por
Como San :\Iartino había sido ediotros; pero encontr~ndose muy poco
a gusto, por !o nada confortable de ficado en b11sca de frescura Y , el calas habitaciones y por los malos olo- lor seo-u;a · siendo asfixiante como en
res que venían de la calle, hizo &lt;le- los };f~linos, Napoleón se acordó de
una ermita ue había visto al Oeste
c ne ha

su séquito. Desde aquí veían la Córcega _____ _
Toda la estancia de X apoleón en esta isla es una serie de anecdotas trist es por Jo ridícL!o qt:e aparecía el
abatido corso.
l .1as veces eran las gentes que faltaban al respeto a I3onaparte, el cual
los escuchaba en silencio frunciendo las cejas o gritando con altanería
Que no pod'a dejar de ser ridícula:
¡Yo soy siempre el Emperador! . .. .
Otras veces eran ingleses que acudían
a la isla de Elba para Yer al Gran
Napoleón y que se volvían desilusionados después de haber Yisto a un
homhrecillo regordete que tomaba rapé con tal desaliño que se le qt:edaban enmascaradas las narices y manchado el ,·estido ___ _
Otras eran batallas por el dinero.
como drspués hubo de sostenerlas en
Santa Elena. Se le debía dar tres
millones por aiio y no se le daba ninguno.
Lo de más valor que perdura en b
isl a -:on los !ibros de la biblioteca
de J\ apoleón conservados en la Casa Ayuntamiento: lihros sobre el arte de la guerra. y de :\Iontaigne, la
Font4 ;ne; el Ot,ijote, de Cervantes;
Voltaire; Le Cabinet des Fées en
rnarenta ,·olúmencs, co n lo; Cuentos
de las mil y una noches.
La is' a de Elba es solamentL un
paréntesis entre la Córcega v la I t,1
Jia, entre Fontainebleau y \Vaterlóo.
Xo es como ha dicho t:n biógrafo
de Napoleón, ni la gloria de las batallas ni el prestigio del martirio.
La Historia sólo concede ;¡ esta

.w.1.a

�••
En el elegante Retiro de Trouville, donde antes se congregaban las aristocracias eu·
ropeas, hoy lloran las viudas y reposan tristemente los heridos.

LAS SEÑORAS BELICOSAS.
,Lc;s sínto.mas son fatales. El fem1m:sm
a:;~;!a;~,m;n1ida~áfasv~~lf~s
que
:enc1as son, que antes de nada las m···
"
Jeres h b
ran conquistado los primeros puestos
fuerza de puños Y, como es natural, de puñetazos
Por lo pronto, miles de ·inglesas
h an . ~asado .ª. Francia para presta•
serv1c
I
ios auxi tares en el ejército que
b
se ate, Y centenares de franceses van
a emprender Jo que ellas llaman "nueva Cruzada" para ir por los pa'ises
t
I
3:u ¡~~s :ifid~t:ndo adeptos a la causa
H t
h
d as.
6 a h bora,
• en la actual cont1'ena, s .º
ran intervenido hombres;
pero eque va a suceder si se mezcla
el elemento
A
T femenino?
ver, omasa, ¿es que no tengo
un solo cuello planchado?
. -No, señor. La planchadora ha
dicho que, dados sus sentimientos
germanófilos, ella no puede planchar
para usted que reva un retratd de
Joffré en su cartera.
-¿ y qué tiene que ver el avance
de las trincheras del Y ser para que
yo tenga que ir ahora con un pañuelo
de seda al cuello como si fuese un
cantador fla1™!nco?
-No lo sé. 1Pero ahí verá usted I
Esta actitud, resueltamente guerrera que parte del bello sexo, va a
traer más disgustos que el no pagar
el impuesto del inquilinato.
IY cuidado que ya había señoras
que muerdn a la cosa más mínima!

yn°

El Gobernador alemán de las colonias teutonas del Africa del Sur, (a la derecha)
en el momento de rendirse ante el General Botha que se encuentra sentado.

La il')COQl)ita de los Dardanelos
La impaciente sed de aventuras de
los curiosos que siguen al detalle las
peripecias de la mundial campaña,
y aún el afán de emociones de aquellos que sólo paran mientes en las
grandes batallas que marcan el predominio de uno de los beligerantes, n0
se explican la inercia naval. Creen
y quisieran que esos grandes monstruos marítimos que condensan la potencia guerrera de un pueblo, se buscaran en el mar, lejos de la tierra
que defienden, para dirimir a cañonazos su pujanza, o se acechasen en
el puerto para reíírr frente a los cañones costeros. la ruda lid que los
sepulte bajo las ondas del Océano.
Algo así como nuestra trágica y
memorable aventura de Santiago de
Cuba. No; para eso no son las escuadras en qut&gt; invirtieron los Estados millones y millones de su Erario; para eso no son los enormes ~uperdreadnaughts. Las escuadras tienen por única misión el dominio del
mar y al acometer otras empre~~s secundarias: bombardeos, reducc1on de
forta 1ezas terrestres y forzamiento de
e er ni en

movimiento e impedírsela al enemigo.
Con esta misión, al parecer sencilla,
se anula el comercio del adversario,
extrangulando sus vías de importación y exportación.
Y esa tarea no es fácil para pueb!os
insulares, como Albión, ni para países de vasto imperio colonial y amolio comercio. como la mayoría de
los beligerantes.
Tal vez por este axioma primordial
de la guerra marítima no haya habido
más combates navales que los excéntricos y alguno ineludible y escudado
en la vecindad del teatro terrestre de
operaciones.
Las escuadras no han estado por
eso inactivas, ni mucho menos; no
han aventurado perder loca y ciegamente unidades de combate porque su
reposición no es factible y la rebaja
en el poderío marítimo traería,· co
mo corolario inmediato, la derrota'.·defintiva y rotunda.
Tardaron las potencias aliadas en
ponerse de acuerdo para bombardear
mancomunadamente los fuertes del
Estrecho de los Dardanelos. Y qui-

da que, decididos a la acción, habrán
contrapesado los pueblos aliados la
misión futura de cada uno y la repartición del botín esperado.
Para Rusia, el forzamiento de )05
Dardanelos trae consigo la salida al
Mediterráneo, y con era, la exportación más rápida y fácil de sus granos
y la importación, en estos críticos
momentos, de armas y municiones, y
después, de toda la industria y el comercio mundial. Era su ambición.
Además, para el Zar, oir misa en
Santa Sofía y contemplar la poética
me'.ancolía del Bósforo desde la soñada Bizancio.
Pero esto, sobre malquistarlo con
todos los pueblos balkánicos, cuya
mayoría simpatizaba con su acción,
tiene que llevarse la enemiga de lnglatera, que no ha de dar alas p~ra
no lejano plazo, a un nuevo enemigo
en los dominios del Mediterráneo.
¿ Quién sabe si a cambio de su in·
tervención decisiva, se adueñará la
temida Albión de la llave del Estre·
cho de la Penínsu!a de Gallipoli,
ar; ser obstáculo en su día a las

ª

ª

ª

.ª

.
a ofensa personal.
-¿ Con que picadura zuave? ¿Y si
no me da la real gana?
-¡ Señora(
-1 Qué calabacines I Usted es andaluz y, por tanto, un trapalón que
no tiene derecho ni a fumar picado.
-Si lo dice usted por mi acento,
le advierto a usted que soy de la provincia de Zamora, y si ceceo es a
consecuencia de una mojadura
-Eso lo dirá usted por despistar.
i A ver la partida de bautismo I
Como nadie lleva semejante documento en el bolsil'o, lo más práctico
· 1e d os maJa
· denas
,
era dec1r
sueltas a
la estanquera y marcharse, lo que
daba Iu"ar a que ella saliera hasta
"' de la cal 1 e gritando:-¿ No
la puerta
lo dije? Andaluz. ¡Pero a mi no
me la da nadie!
Luego resultaba que este odio a
los nacidos de Despeñaperros para
abajo nacía de que allí. en su juventud. un flauta que era de Cádiz arrebató el corazón de la estanquera dejándola en ta desesperación Y sin dos
paquetes de puros escogidos que se
llevó con el pretexto de qce eran para convencer a un tío suyo de que
otorgase el consentimiento para contraer matrimonio.
Señoras irascibles las ha habido
siempre, sin necesidad de que se declarase la guerra: pero ahora, por lo
visto, ta cosa va mucho más seria,
a juzgar por la actitud tomada princi almente por las in~'esas.

y se encontr:i,.á rnn nt1e se levanta
1 ara ponerle como hoja de pereJII ~

propia pat1 on.i
-Pero, ¡ D. Romualdo I
-Sí, señores, sí; he venido para
protestar contra lo que ha dicho ese
calabaza que acaba de hablar.
-¡Fuera!
-1 Que se ca'lel
-¡Dejadla! ¡Bravo!
Y aquel energúmeno con faldas s~
guirá dicendo improperios.
-¿ Cómo queréis que sepa administrar los interess de la provincia un
hombre que se retira a su casa de
una a dos de la madrugada, después
de haber tomado una copa con el sereno? ¿ Qué fe os inspira un ciudadano que quiso ahogar a la lavandera con el pretexto de que le fla·
bía perdido un calcetín bordado?
Ante semejantes acusaciones, el as·
pirante a diputado provincial sa'taría
del escenario y precipitaría sobre la
expatrona con intención de estrellarla y surgirá el consiguiente escán·
dalo y el feminismo habrá dado un
paso más por el camino de la violencia.
El sexo bel1 0, dulce, tranquillo y
apacible, dispuesto está a espirar en
la contienda para amargarnos la vida.
¡Señor, Señor I Haz que las cosa&amp;
recobren su verdadero aspecto; porque si no, antes de nada, el mun&lt;111
es un inmenso cementerio.
Con
guarda que, claro está,
~a.....s.ie.u·i.w;a .de.. es.tas.
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· La señora A1da &lt;.iatte
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\..,-:i-1:.~, 6vy1a,;:o

1..el \... aa 1 ta I o !·11ür..1p(;dé.nO oe Nueva York, y ts¡;oza cei I mvre-

1,¡¡r,o ¿ti miill;\O, en uno áe lo&amp; rincones de

&amp;l

finca veranic~a.
j

,(

,.

Las montañas del Oriente
la 11.:na trasp so ya,
el gran li.:cero del alba
mírase apenas brillar
al través de los nacientes
ra~os de luz matinal;
l:aJo s:i manto de niebla
gime soñoliento el mar
Y el cé:iro en las prader;a
tibio despertando va.
De la sonrosada aurora
con la dulce claridad
todo se anima y se m~eve
todo se siente ag'tar:
'
el águila allá en las rocas
con fiereza y majestad
erguida ve el horizonte
por donde el sol nacerá·
mientras que el tigre gallardo
y el receloso jaguar
se alejan buscando asilo
del bosque en la obscuril.iad.
Los alciones en bandadas
rasgando los aires van,
y el "madrugador" comiemlt
las aves a despertar:
aq·,í sa,ta en las caobas
el pomposo "cardenal,"
y alegres loe gt!acamayos
aparecen más allá.
El "añí" canta en los mangles,
en el ébano el "turpial,''
el "centzontli" entre las ceibas,
la alondra en el arrayán,
en los maizales el tordo
y el mirlo en el arrozal.
Desde su trono la orquídea
vierte de aroma un ra··dal,
con su guirna,da de nieve
se corona el guayacán,
abre el algodón sus rosas,
el ítamo su azahar,
mientras que llu•ia de alj5far
se ostenta en el cafetal,
y el neli mbio en los remansos
se inclina el agua a besar.
Allá en la cabaña h:milde
turban del sueño la paz
en q••e el labriego reposa,
1os ga'los con su cantar;
el anciano a la famil:a
despierta con t:erno afán,
y la campana del "Barrio"
invita al crist;ano a orar.
Entonces, niña hechicera,
de la choza en el umbral
asoma, que "Flor del alba"
la gente ha dado en llamar.
El candcr del cie o tiñe
su semblante virginal,
y la luz de la modestia
resplandece en su m rar.
Alta, gallarda y apenas
quince abriles contará,
de azabache es su ca'1ello,
sis labios bermejos, más
que las flores del granado
la púrp,•ra y el coral;
si sonríen, blancas perlas
menudas hacen brillar.
Ya sale airosa, llevando

el cántaro en el "yagual "
sobre la erg"ida cabeza'
que apenas mueve al andar;
cruza el sendero de mirtos
y cabe un cañaveral
donde hay una cru~ antigua
bajo el techo de un palmar '
plantaca sobre las peñas '
mrsgosas de un manantial
arrodillada la niña
'
h,milde se pone a orar,
al arroyuelo mezclando
sus lágrimas de piedad.
Luego sube a la colina
desde donde se ve el mar,
y allí con mirada inq:.1ieta,
buscando afanosa está
una barca entre las brumas
que ahuyenta ledo el terral;
los campesinos alegres
que a los maizales se van,
al verla así, la bendicen,
y la arrojan al pasar
"amarillas" olorosas
de las cercas del "bajial",
qi:e es la bella "Flor del alba"
la ddce y bL•ena deidad
'
que aioran los corazones
de aquel humilde lugar.
Ignacio M. ALTAMIRANO.

LA SALIDA DEL SOL
Ya brotan del sol naciente
los primeros resplandores,
dorando las ?!tas cimas
de los enci:m· ndos montes.
Las neblinas Lf los val es
hacia las altur2 , orren,
y de las cañadas se esconden.
Fn ascuas de oro convierten
del astro-rey los fulgores,
del mar que duerme tranq:iilo
las mansas onias salobres.
Srs hilos tiende el rocío
de d:amantes tembladores,
en la alfombra de los prados
y en el manto de los bosqJes.
Sobre la verde larlera
q··e esmaltan gallardas flores,
elevan su frente a fva
tos enhiestos girasoles,
y las calénd··las rojas
vierten al pie sus olores.
Las amarillas retamas
visten las colinas, donde
se oc11Itan pardas y 2legres
las chozas de los pastores.
PL rpúrea el agua del río
lame de esmeralda el borde,
que con sus hojas encutren
los plátanos cimbradores;
mientras que allá en la montaña
flotando en la peña enorme,
la cascada se reviste
del iris con los colores.
1

(Pasa a la última pág.)

1 1

1 1

�·=

PAGINA PARA LOS NIÑOS.

El pequeño vigía Lombardo
(CUENTO PATRIOTICO)

'1

En 1859, durante la guerra por el
~~sé~at~ del Lobbardía, pocos días dese . a atalla de Solferino y
S
an M~rh?o ganada por los franclses
y los italianos contra los austriacos,
en .una hermo~~ mañana del mes de
uho, .una secc1on de caba'lería de Sauzo iba,
~aso lento, por e&amp;trecha
senda sohtana hacia el enemigo ex
plorando el c~1;1po atentamente. l\lan:
daban la sec1on un oficial Y un sargento, Y t~dos miraban a lo lejos del~nte de si, con los ojos fijos, silenc1osos, preparándose para ver blanquear ª c.ª1ª. momento, entre los árbole~, las d1V1s10nes d" las avanzadas enn.ugas. Lleo-aron así a cierta casita rús·
tica, r?deada .de fresnos, delante de la
cual soJo hab1a un muchacho como de
doce anos, que ~escurtezaba gruesa ra
ma con ?n cuchillo par proporcionarse
un bastan: en una de las ventanas de
la ca.sa tremolaba al viento la bander~ tricolor_; dentro no había nadie: los
a.deanos, izada su bandera habían es·
capado P?r. ~iedo a los austriacos.
Apena.s ,d1v1so la caballería el muchacho, tiro el bastón y se quitó la gorra. Era un hermoso niño, de aire descarado, con ojos grandes y azules los
cabellos rubios y largos· estab¡ en
mangas de camisa y enseñ~ba el pecho
desnudo.
Qué haces aquí? el preguntó el
of1C1al parando el cabila. ¿Por qué no
has huido con tu familia?
-Yo no tengo familia, respondió el
muchacho. Soy expósito. Trabajo al
go al servicio de tridos. :Me he quedado aquí para ver la guerra.
-¿ Has visto pasar a los austriacos~
-No, desde hace tres días.
El ofical se quedó un poco pensa·
tiv?, después se apeó del caballo, y
de1ando a los soldados allí vuelt~s
hacf~ el enmigo,. entró en la casa y
sub10 hasta el t~Jado: no se veía más
que un pedazo de campo.-Es meneste: .subir so~re los árboles, pensó el
ohc1al; y baJÓ. Precisamente delante de la era se alzaba un fresno altísimo y flexible. cuya cumbre casi se
mecía en las m:bes. El oficial estuvo
por momentos indeciso, mirando ya al
árbol, ya a los soldados; después, de
pronto. preguntó al muchacho:
-¿Tienes buena vista, chico?
-¿Yo? respondió el muchacho. Yo
veo un gorrioncillo aunque esté a dos
leguas.
-¿ Sabrás tú subir a la cima de aquel
árbol;
-¿A la cima de aquel árbol, yo?
En medio minuto me subo.
-¿Y sabrás decirme lo qce veas desde allí arriba, si son soldados austtia·
cos, nubes de polvo, fusiles que relucen caba'los ..•. ?
-De segcro qué sabré.
-¿ Qué quieres por prestarme este
servicio?
-¿Qué quiero? dijo el muchacho
sonriendo. Nada. ¡Vaay una cosa!
Y después ____ si ft:era por los alemanes, entonces por ningún precio: ¡pero
por los nuestros!... __ Si yo soy lom·
bardo.

f

.ª

re-,

-

chico.
-¡ Baja!..._ repitió el oficial ¿Qué
más ves a la izquierda?
'
-¿A la izquierda?
. El. muchacho volvió la cabeza a la
1~qu1er~a. En aquel moento, otro silb!do mas agudo Y más bajo hendió los
aires. El muchacho se ocultó todo lo
que pudo.- ¡Vamos exclamó· la han
tomado conmigol- La bala Íe había
pasado muy cer ca.
,- ¡Abaj.o I gritó el ofical con energ:a y furioso.
. - En seguida bajo, respondió el chico, pero el árbo. me resgLarda · no
te1~ga usted cuidado. ¿A la izquierda
quier usted saber?
-A la izquierda, respondió el ofi.
cial; pero baja.
.-:A la izquierda,-gritó el niño, dirigiendo el cuerpo hacia aquella parte
- donde hay una capilla, me parece
ver--- ·. Un te:cer silbi.~o pasó por !o alto, y
en seguida se vio al muchacho venir
abajo, deteniéndose un punto en el
tronco· y en las ramas, y precipitándose desptés de cabeza con los bra·
zos abiertos.
- ¡ Maldición I gritó el oficial acudiendo.
El chico cayó a tierra de espaldas,
i'reciosas gorritas
para niños.
y quedó tendido con los brazos abier..,
tos, boca arriba: un arroyo -de sangre
le salió de:· pecho, a la izquierda. El antes que dejaran sus campamentos. al pasar. ¡ Bravo, pequeño lombardo!
sargento y dos soldados se apearon de -El camino, flanqueado por un arroyue ¡Adiós, niño! ¡Adiós, rubio! !Viva!
sus caballos: el oficial se agachó y lo, pasaba a pocos pasos de distancia !Bendito seas! !Adiósl-Un oficial '.e
le separó la camisa; la bala le había de la casa. Cuando los primeros ofi- puso su cru21 roja, otro le besó en
entrado en el pu· món izquierdo.-¡ Es- ciales del batallón vieron el pequeño la frente, y las flores continuaban llo·
tá muerto! exclamó el oficial -1 No. c~dáver tendido al pie del fresno y cu- viendo sobre sus desnudos pies, sobre
vive! replicó el sargento.-¡ Ah, pobre b1erno con la bandera tricolor, ·o sa- el pecho ensangrentado, sobre la ruu=a
niño, valiente muchacho I gritó el ofi- ludaron con sus sables, y uno de ellos cabeza. Y él parecía dormido en la
cial.- ¡ Animo, ánimo! Pero mientras se inclinó sobre la orí la del arroyo, hierba, envuelto en la bandera con el
decía ánimo y le oprimía el pañuelo que estaba muy florida arrancó las rostro pálido y casi sonriente, como
sobre la herida, el muchacho movió flores, y se las echó. Entonces todos si oyese aquelos saludos y estuviese
los ojos e inclinó la cabeza; había los cazadores, conforme iban pasando, contento de haber dado la vida por su
muerto. El oficial palideció y lo miró cortaban flores y las arrojaban al patria!
fijo un minuto, despt:és le arregló la muerto. En pocos momentos el muEdmundo de AMICIS.
cabeza sobre la hierba, se levantó y . chacho se vió cubierto de flores, y los·
estuvo otro instante mirándo· o. Tam· soldados le dirigían todos ses saludos
bién el sargento y los dos soldados,
inmóviles, lo miraban; los demás esta·
ban .vueltos hacia el enemigo.
- ¡ Pobre muchacho! repitió tristemente el oficial. ¡ Pobre y valiente
niño!
Luego se acercó a la casa, quitó de
Lloraba un joven porque su amada contado sus querellas.
la ventana la bandera tricolor y la le 1,ao1a oirec1ao corresponder a su
Expúsole a este rosal el ruiseñor
extendió como paño fúneb re sobre el amor solo si lograba traerle una ro· sus deseos, y el rosal le contestó:
-Rojas eran mis rosas, pero los
pobre muerto, dejándole la cara desct¡· sa color de carmín; y como esto pabierta. El sargento acercó al lado saba en invierno y en un país sep- vientos las destrozaron y el hie o pedel muerto los zapatos, la gorra, el tentrional, los jardines estaban todos netró mis venas: ya no tendré flores
bastón y el cuchillo.
ateridos. Un ruiseñor se conmovió en el resto del año.
-Necesito una rosa, una sola rosa.
Permanecieron aún un rato silen· con los ayes do ientes del joven ena-Existe un medio. repuso el rosal;
ciosos; después el oficial se volvió al morado, y volando de su abriiado ni·
sargento y le dijo: Mandaremos que do, atravesó el bosQue, llegó a un ver- pero es tan cruel que no me atrevo
a prononértelo.
lo recoja !a ambt:lancia: ha muerto jel y se posó sobrr un rosal y dijo:
como soldado, y como soldado debe·
-Habla.
-Dame una rosa encarnada y te
mos enterrarlo. l'icho esto, dió al cantaré mis cantos más melodiosos.
-Si quieres cna rosa de color de
muerto en beso en la frente y gritó:fuego, debes formarla con notas mu·
El
rosal,
sacudiendo
la
cabeza.
re·
¡A cl!ballot-Todos se aseguraron en
sica· es a la luz de la luna y teñirla
las sillas, reunióse la sección y volvió puso:
con tu propi~ san~re Tt&gt;ndrás 011e
-Mis
rosas
son
blancas
como
las
a emprender su marcha.
cantar
para mí toda la noche, recJ=naPocas horas después, e' pobre muer- espumas de los torrentes y como las do sobre mis espinas; mis espinas,
nieves
alpinas.
to tuvo los honores de guerra.
El pájaro, entristecido, voló a otro al liincarte harán flrir la rnni;re de tu
Al ponerse el sol toda la línea de las ·
rorazón. y alb1ent?da con tu sangre,
avanzadas italianas se dirigía hacia el rosal e hízole igual súplica Y el ro· mis venas producirán la rosa.
sal
le
contestó
con
estas
palabras:
enemko. y por el mismo camiI~o que
-Trato hecho.
-Mis rosas son amaril as como los
recorrió por la mañana la sección de
Cuando la lt•na asomó en el ciel&lt;
cal-al ería, caminaba en dos filas un cabellos de las sirenas. co'll.o los pétasu
disco pálido. el n iseñor se pos~
los
del
narciso
y
los
destellos
de
los
bravo batallón de cazadores, el cual
en las es
topacios. Ve a hablar con mi herma· en el rosal, y apoyándose
pocos días antes había regado valer0
.,
no el rosa' plantado bajo la ventasamente con su sangre el collado de
(Pasa. a la última).
na' del enamorado joven que te ha
~an W artino. La not;cia de la muerte había corrido yá entre los soldados

_____

e

:-:¿

,,

t•----------

LA

Hermoso traje de niño para la media estación
-Bren; súbete, pues.
-Esp.e~e que me quite los zapatos
S; qmto, el calzado se apretó el cint~ron, echo al suelo la gorra Y se abra·
zo al tronco &lt;le! fresno.
. -~ero, mira·-···, exclamó el oficial,. intentando detenerlo como sobre·
cogido por repentino temor.
El muchacho se volvió a mirarlo ocn
?us hermosos ojos azules, en actitud
interrogante.
-Nada, dijo el oficial; sube.
El muchacho se encaramó como un
gato.
-1 Mirad delante de vosotros I gritó
el oficial a los sold~dos.
· En pocos momentos el muchacho
estuvo en la copa del árbol, abrazado al tronco, con las piernas entre las
hojas pero con el pecho descubierto
y su rubia cabeza resplandecía con eÍ
sol, pareciendo oro. El oficial apenas
lo veía: tan pequeño resultaba allí arriba.
-Mir~ 1.~~:~ er freñte, y muy lejos
'
gritó el oficiaL
El chu. u. ¡,.tra ver mejor, sacó la
mano derecha, que apoyaba en el ár-

bol, y se la puso sobre los ojos a
manera de pantalla.
-¿ Qué ves? preguntó el ofical.
El muchacho inclinó la cara hacia
él, y, haciendo portavoz _de su mano,
respondió :-Dos hombres a caballo en
Jo blanco del camino.
-¿ A qué distancia de aquí?
-:Media legua.
-¿ Se mueven?
_:Están parados.
-¿ Qué otra cosa ves? preguntó el
oficial después de un instante de si·
lencio. Mira a la derecha.
El chico dijo:
-Cerca del cementerio, entre los
árboles hay algo q11e grilla; parecen
bayonetas.
-¿Ves gente?
-No; estarán escondidos entre los
sembrados.
En aquel momento un silvido de ba·
la agúdísimo se sintió por el aire y fué
a perderse lejos, detrás de la casa.
-i Bájate, muchacho! gritó el oficial.
Te l1an visto. No qdero saber más.
Vente abajo.
.-Y o no tengo miedo, respondió el

ROSfl ROJfl.

�•
•

D ESDE PARIS

•

-

.Los Naranjos

LA CIUDAD COSMOPOLITA
La :ciudad cosmopolita ya no es
París-. Esos rumanos t enebrosos con
dedos llenos de sortijas, esos bajás
solemnes, esas cimbrantes americanas que bebían champaña con desgaire viril. toda esa ca rvana internacional, ya no está aquí. Se marchó en
busca de alegría y de cafés de noche.
Sólo tímida mente, clan des tinamente,
algunos argentin os bailan tango en el
Sans-Souci, un nombre simbólico, en
efecto.
En cambio el Havre es Cosmópolis.
Acabo de regresar de esta capital pro,·isoria de Bélgica que más parece sucursal de Piccadilly. Desde la estación todo trasciende a tabaco rubio,
Y rubias son las mt:jer ·s que piden
nove as a un chelín en librer.as pa·
reciclas a las de Londres Para ellas
organizan "casas de té" como para
los soldados instalan ya sastrerías y
bars. Se les ve a éstos en los cafés, tomando lecciones de galantería
con profesoras de París o mostrándole al vecino el último retrato de
:a novia. Son mocetones de ojos ingenuos y almas simple.
Los vecin os del liavre no íos pierden de Yista. Los \'igilan porqre son
niños t erribles. Se guardan íácilm~nte en el bolsillo del allrigo una
cu chara, una pipa cualquier objeto,
indistintamente. No es indelicadeza
ni codicia. Es souvenir, co;no e los
dicen y como los apodan en Francia cariñosa y bu rlonamente En todo inglés dormita un coleccionista.
¡ Cómo no han de llevarle recuerdos
a la familia ! St: mentalidad es seme·
jante a la del turista que en la Alham• bra cortaba mo duras con cuchilia.
Y como toman, dan. Fácilmente St.
despojan de la estiló;;rafa o de los
botones dorados de la capota. El generah simo inglés ha tenido que prohi·
birles esta generosidad, recientemente. Prohibición penosa, pues se ad1
vina su deseo de ser amables. Sonríen como niños, van encantados con
dar el brazo a Magdalenas de arroyo.
En sus rostors desaparece '·la habitual expresión británica que es sufrimiento escondido y esplín intenso",
como decía un inglés irónico. Ko
sienten ya en torno suyo ese "espléndido odio" que, según Thackeray Europa entera les ha tenido. Y_n~ es
raro verlos jugar con esos cl11qu11los
dE; gorra belga y cara pálida, !lue os
piden cinco céntimos en frances dengoso pero rudo.
Una fraternidad ilusoria reina ent re os desterrados los errantes, los
viajeros de comercio y los viajeros
de guerra. Cada tren que va al lla
vre o regresa es una hermandad um·
versal. Dos nurses charlan con un
herido francés en un idioma· que es
a la vez esperanto y lenguaje de sordo-rru.: dos : un soldado nos muestra sucesivamente el retrato de su coronel y el de su "dulce corazón," que
está en Escocia, pegados ~mbos e~
las tapas interiores del reloJ: u~ be.ga cuenta atrocidades: un Io~dmen~e
estrafalario hace . c_alceta-:-1.extrana
moda!- con una penc1a de v1eJa .ab~~la que nos sume en asombros mhm-

Ultimos Modelos

Perdiéronse las neblinas
en los picos de la sierra,
y el sol derrama en la tierra
su torrente abrasador.
Y se derriten las perlas
del argentado rocío,
en las aldelfas de1 río
y en los naranjos en flor.
Del "mamey" el duro tronco
picotea el "carpintero,"
y en el frotdoso "manguero"
canta su amor el "turpial;"
y buscan miel las abejas
en las p,ñas o o, u1&gt;a:.,
y pueblan las manposas
el florido cafetal.
Deja el baño, amada mía,
sal de la onda bullidora;
des~e que alumbró la aurora
j g :eteas l&lt;'ca a -lí.
¿Ac~so el genio que hab ta
de e$e río en ]os cristal, s,
te h :nda de'. icias tales
q e lo prefiet es a mí?

¡ 1ngrata ! ¿por qué riendo
te apartas de lé' ribera?
Ven pronto, qui' ya te espera
pa)pitando el corazón.
¿No ves q e todo se agita,
todo despierta y florece?
¿No ves que todo enardece
mi deseo y mi pasión?
En los verdes ta mari ndos
se req ieb1an las pa1omas,
y eu el na1 do los aromas
a beber las brisas van.
¿Tu coraz,Sn, por ventura,
esa sed de amo1 nu s u ..-.,
que así se m estra inclemente
a mi dulce y tierno afán?

Primorosos ves~dos para niñas.
En el "departamento" de fumadorrs. media docena de pálidas, dest eñidas y frágiles misses fuma ciga rrillos de roqr illa dorada E' rnifo r-·
me reciente les sienta bien. Son las
nuevas ama1onas Son las guerreras
aceptadas por un min;stro humorista, que vimos con sombrero de homhre v ron garrote en los motines londinenses: y son también las profesionales del sablazo místico, las que con
·a rap1-.1•1a del "Ejército de salvación" piden limosna a las puertas de
los teatros.
Y romo este tren n siendo sajón
por entero, como entramos desde el
Havre en 110 seráfico ambiente. he
aquí que viene lo que no podía faltar:
el viejecito evangéFco. el agente viajero de Dios. Cuando llegó a mi
departamento le reconocí en segi:ida
por sus ojos claros. su pantalón a cuadros. su p1. lcritud y su dulzura.
Los viajeros franceses se equivocaron. En realidad. su ademán· humilde podía hacerle coniundir CO!l esoi.
recaudadores ambtlantes que organizan la caridad en Paris. Prudente-

apartaron los ojos, fingiendo un bru_sco interés por el paisaje. Pero humilde, testarudo. resignado al temor burgués, el anciano volvió a ofrecernos
el cuarderno, diciendo:
- No cuesta nada. Es la palabra
del buen Dios
Aceptamos todos. Era el evangelio
de San Marcos en un folleto primoroso. Con fieso que na pt:de disimular
la sonrisa de inicua burla. Pronto
se r,epetía en los otros departai:nentos la misma distracción y la nusma
réplica; el coche entero leyó, en fin,
la pa abra de Cristo.
Ante la santa simplicidad de esta
propaganda, no supe ya reir. Con
una M ufusa admiración, catequizado y
curioso me fuí siguiendo por el tren
al viejecito que llevaba los folletos en
una red como un simbólico pesca·
cfor de ~lmas: al viejecito medio chiflado y medio santo que en esta ~onf agración·de la historia humana, mientras los hombres se odian. mientras
los pueblos se matan, repartía las palabras de bondad, de perdón y de
'..

¡Ah, no! perdona, bien mío;
cedes al ti n a mi r-·ego,
y de la pas·ón el f ego
miro en tus ojos Iuc:r.
Ven, que tu amor, virgen bella,
néctar es, para mi alma;
sin él, qt!e mi pena calma
¿cómo pudiera vivir?
V en y estréchame, no apartes
ya t · s brazos de mi cueilo,
no ocultes el rostro bello,
tímida huyenlo de mí.
Oprímanse nuestros labios
en un teso eterno, ardiente,
y transcurran dulcemente
lentas las horas así,
Fn los verdes tamarindos
enmudecen las palomas;
en los nardos no hay aromas
para los ambientes ya.
Tú languideces; tus ojos
ha cerrado la fatiga,
y tu seno, dulce amiga,
estremec,éndose esti.
En la ribera del río
todo se a gost a y desmaya;
las adelfas de la playa
se adormecen de calor.
Voy el repeso a brindarte
del trébol en esta alfombra,
a la perf:.m?da som'lra ·
de los naranjos en flo r.
·. '·

.

...

, ' '
:

Ignacio. Man~el· ,\l,'I'AMI~~9- ;_ .

�PACINA HUMORISTICA

\

[

EPISTOLA ·A UN POETA
Por Me'itón Gon1.ález
Amigo Ireneo: En vista de qce te
han c~labaceado por quinta vez en
los examen~s, me dices que quieres
abandon?r os. estudios y meterte a
poeta. Haces bien; por de pronto,
ya te llamas Ircneo, qre no es poca
sterte. Y en Cl'anto al títclo te lo
p~edes &lt;lar tú mismo, siempre' que tl
P,r_o~ongas no faltar a los preceptos
siguientes:
· Tend:ás presente que la poesía sólo co11p1ste en no llamar las cosas por
su verdadero nombre. El cuervo es
i;n. cementerio que vuela; el cemente:io, un c~ervo en ~eposo. Las gota:. de. roc10 son br.llantes líquidos;
los bnllautes, gotas de rocío crstalizadas. La pradera, verde alfombra·
la alfom~ra de casa, pradera lanosa'.
Las mar·p?sas, flores volátiles; las
flores, manposas inmóviles. La p'u~a,. un s~rtidor ce ideas. El mar,
Lqmda e inmensa esmeralda. Y las
m~leuas, ~i te las dejas, como te aconse_¡? sera~ tu felpudo poético.
El s~l smnpr~ es oro y fuego; sus
rayos,· aureos e 1gneos; su luz, febea.
Para consonante en o! agárrate al
arrebo' o dí Qte el astro sol es del
mundo facistol.
La kna es de plata, pálida o blanc~: Y como no hay más que una, ya
tienes consonante para ella además
de la indispensable laguna donde la
reflejárás.
Al cielo, '.Jamarás "celeste velo" y
así tendrás conrnn~.nte en elo, ' sin
echar mano del camelo. del cazuelo ni
d~.I ciruelo, cosas de difícil interveu·
cion en asuntos celestes.
~as estrellas, el as siempre son bellas: por aquí no hay dificultad.
1~1- ·l,u•110 jarnás deja de st:bir en
espirales: y como srbe y for·na hn sa nllt'e. te fl'rt entras r l conso11:rn·
te r;¡· tbe sin darte cuenta.
Xo ronw13 a Pa"ie en los gardines
así te resrltarán de en~•:eño P 1zlo;
señor:ales, ron mármoles triunfa'es
Y podrás reflejarlos del lago en los
cri•t~les.
_:t\o se te ocurra escribir qi·e determmada ave vuela despacio. El vuelo
raudo. ~ se le aihde rápido y velozot•e es o mis"llo que raudo-si hacen
fa' t&lt;t e~a~ s:labas para completar la
medida del verso.
No sé si sabrás qce las aves para
volar, extienden r .s alas. N~ te
ast•ste el conson?nte en alas: llama al
espacio "etéreas salas" o "etéreas antesa' as"; no le vayas a llamar "etéreos
gabinetes." ni "etéreas alacenas," que
· 11º consuen.,n con alas.
Por iq-ual ra7ón las zagalas siemPfe vienen "luciendo sus galas."
~unca se las dejan en casa; sería deJarse el sonsonante. La noche es
densa, negra, lóbrega, triste----, todo
· lo que tú quieras hasta blanca Ahí
,: \ienes ancho campo para adjetivar.
': .' P9r Dios. fjate bien en esto: la
&lt;;ámpana siempre suena lejana. Jamás? en·,·a vida. a un poeta le ha sonado una campana cerca. Lo mismo
le sucede con todo lo_qte suena, sobte todo si suena en el silencio de la
nÓche.
_Los rebaf'íos ;ºn bt~nc-os. nada más
1

carpant~, triste y. con acento, que lleva el viento, queJumbroso y lastimero o p'añidero.
. Ungirás a diestro y a siniestro con
diferentes óleos: "Un abrazo ungí·
&lt;lo en el óleo amoroso del jardín"
"ungidos en el óleo santo de sus pe~samientos pecadores". Ahora se unge
mucho.
Debe,, estar al tanto de la moda
poética. En los últimos figurine~
continúa !leYándose el marfil, el cris·
tal, la seda y lo alado. "Silencio de
marfil'", "suspiros de marfil", ''mirada marfilefia " "paisaje de seda de
sol," "páj:1ros de seda," •'sonrisa sedeña"; haz de seda cuanto se te antoja, excepto telas y gusanos de seda,
qt:e &lt;le e\n ya tenemos. "Una tardt
&lt;le crista\'' "noche cristalina," "efludos de cri~tal. ·• y venga cristalería.
"Plegaria alada," "ensueño alado,"
"aleteos dt :!tardecer,'' y venga volatería. La última creación es la carne de las flores: '"la carne de las YiO·
Jetas'', "soºo111illo de clavel," ''chuletas de alelí." para compensar el en.
carecimitmto de las subsistencias.
Adjetiva !'in miramientos ni escrÚ·
pul os; puedes escribir "abejas místi.
cas", puesto que elaboran cera ~·
ésta, sirve para las iglesias; "abeja~
ateas", puesto que la cera se emplea
para lustrar suelos &lt;le madera, construidos por carpinteros, y entre éstos
hay muchos de ideas disolventes.
Ten siempre a mano las 50 pala·
bras de cajón entre las que están
fronda, esfume, ancestral, triunfal,
&lt;loFente, gesto, rictus, ensueño y des·
grane.
Si no sabes como terminar una
composición en verso repite la primera estrofa; esto redondea e invi·
ta al lector a que vuelva a empezar.
Retrátate mirando al cielo, pensando en las Batuecas, que es lo que llamamos actitud dt! ensudio.
Si pt:b'icas tus composi&lt;.:oines en
1:11 tomo, para título rebusca frase que
~e pegue Je .:osco1-roncs con el sentido común: "Serpentinas ele la misa
nr&lt;le," "~.1uy día 31 de Febrero."
Y. po• últimn. no te presentes en
mits _it;:·-;:•.), lhralf~ que J,,,; ,1e ti:
¡it:c hl0. pNl r,·. 110 te liag;¡,, ilu~i,,
nes. t! primer premio st:ele ser para
Jn pürt:1 lul·a', y así to&lt;lo se queda en
Meli.t5n GONZALEZ.
- - - - - &lt; J ·... -

Bata y g~rro para la rec~ra.
de corderos negros y blancos están
t~rminantemente prohibidos en poes1a.
La mariposa siempre se posa sobre
una rosa; si esto ocurre por la mañana, la rosa es temprana.
Toda llanura es inmensa, muda, solitaria, somnolienta ____ ; puedes añadir desierta, que, si bien es 'o mismo
que solit~ria. te vendrá de perilla con
yerta y esperanza muerta.
Los caballos harás oue sean alazanes y tendrás la ventaja de que sean
montados por galanes o por jayanes.
No te metas, con caballos negros, en
los cuales solo pt:edes montar suegros; ni con blancos, que te exigirían jinetes mancos o cojitrancos; ni
lord os, porque 'os f netes tendrian que
ser gordos o sordos.
Todo camino es una cinta de plata
;nate: todo río, una cinta de plata

conocen la línea recta.
La fuente ríe, lagrimea, sonrisea,
carcajadea y tintinea, lo que tl':ts rabia te dé; y si la haces caer gota a
gota, que sea sobre su taza rot-a, que
es como están todas las tazas... de to
das las fuentes Qt:1' caen gota gota.
"Alto neñasco" sea la frase que emplees si de algún peñasco hablas: 'os
peñascos que están cerca del suelo
no son peñascos de ensueño.
Al citar la cumbre dirás "alta cum·
bre", y llamarás a la nieve "blanca
nieve." La a'barda sobre albarda es
una figura retórica muy eºegante.
Toda princesa medioeval y soltera
es rubia; así que se casa se vuelve
morena o castaña; pero como en uLia
sólo tienes alt: bia y la fábrica de Trubia en vez de rubia, pon blonda y
para consonante dispones de fronda.
El trovad~r. también medioeva1, vie·

a

Ultima Moda
·l..

¡~&amp;Wf~~

1

Traje de calle para s,:ñora.

-

~aria ~ntonitta
Esta Reina de Francia. hija del Emperador de r\1:stria Francisco I y &lt;le
1faría 'f ercsa, nació en Viena. Casó
con Luis XVI.
Que si fué imprudente, pródiga y
enemiga de necesarias reformas; que
si mereció la impopularidad; que si
empujó a su marido a hacer frente
a la Revolución; que si sostuvo antipatriótico trato con el extranj ero. 'l'odo esto y muchísimo más refiere la
Historia. ¿ Quién no lo sabe?
Nosotros nos fijaremos en que fué
bellísima y digna de ser considera·
· da como una de las mujeres más deliciosamente elegantes que "en el
mundo han sido."
Al evocar su época nos deslumbran
infinitos atractivos, todo lo que más
seduce en punto a distinción, arte y

=

=

:\lodas vaporosas, pliegues en.canta- ran siempre cc•nmovi&lt;lo~, reconocicn&lt;lores (¡ oh. \Vatteau) !. lunares boni· do que !\la ría Antouieta supo sufrir
tos, pelucas artísticas. sombreros ·Jin- y morir como una mártir admirados. "fichu "(¡ fichtt" l\f aría Antonie- ble.
ta) l" de un primor sin iguaL___
¿Y lo invocaciqn a los perfumes
La vida c!el campo la se&lt;lucía, pero en "Priere potwtous?" ¿Y la inspirade modo postizo y artificioso. Bien da poesia, a los perfumes también, de
conocidos rnn sus bui-Alicos esparcí . la encantadora condesa de Koailles?
Exacta idea de los perfumes de
mientos del pequeño Triaón . paraje
enc;,ntador. oue Gaoriel convirtió en otros tiempos nos la dará la co'ei:ción
j;,,-,Hn de hadas. y Mn e'. 01 1 e Lui~ Klotz. que posee inunmerables estu·
XVI la obseouió, dici¡ndole: "Ya que ches. con sus correspondientes frastanto os agrad;,n las flor,.~. os ofrez· cos de pomadas; cajas repletas de lunares, y otras de polvos; pebeteros
co un ramo: el pequeño Trianón."
Pero fijémonos sobre todo, y cor. y diversos pomos. Estuches que eran
honda emoción. en los días de su de tafilete encarnado: los pomos, de
"nc-::irrclamiento. en su actitud ante éristal. guarnecidos de oro; las cajas,
, J Trihunal revolncionado. ::ictitud inde "vernis }.[artin." y había otros
comparable de a1tiva dignidad.
frascos de porcelana de Sceaux. EpoCue.n_to_s_._c or~~ den culto..-...s__,..__ _ _~__Jlu-P.a...a a..la última).

�Rf~ISlA MtXl~ANj
SEMANARIO ILUSTRADO

-o-Director y Propietario
Lic. Nemesío García Naranjo,

-o--

P. O. Box 637

714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
-o-PRECIOS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En México y Estados Unidos.

1 mes. . . . . . 40 cts.
oro americano
1 trimestre. . . . $ 1.00 "
,,
1 semestre , ... " 1.80 "
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1 año. . . . . . . . . . " 3.50 "
"
Números sueltos 10 centavos oro americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados 20 centavos oro
americano.
-o-En el resto del mundo
1 trimestre. , . . $ 2 00 oro americano
1 1emestre. . . . " 3.50 ''
"
1 año ......... " 6.00 "

LA ROSA ROJA

--opinas, cantó toda la noche la epifanía del amor en una hermosa pareja
humana.
Al apuntar la aurora, brotó una ro·
sa hechicera, que al principio era blanca; pero al apoyarse más el ruiseñor
en las espinas y cuando se derramó
su sangre, la rosa se coloreó como las
pudorosas meji.Jas de una doncella al
recibir el primer beso del amado. El
pajarillo se desangraba cantando el
amor triunfante por medio del sacri·
ficio coronado por la muerte: el amor
qte no se extingue ni en el sepulcro;
y el apasionado joven pudo ofrecer
a st1 amda, en pleno invierno, antes
que se inventaran !as estufas, una preciosa rosa del color de la sangre.
Osear Wiide.

--oMARIA ANTONIETA.

-o--

ca Luis XVI. De cuyo tiempo. pre·
cisamente, se conserva un primorosísimo frasco: el qt;e formó parte de
aquel estuche, tan magnífico como
funesto, que retrasó la huída a Varen·
--o-nes, causando quizá la terrible muerte
ADVERTENCIAS:
de sus egregios poseedores. Fracaso
Los pagos de suscripción de::ien ser que es de lo poco que qLeda de aque·
adelantados. No se devuelven origina- Jla magnificencia íntima, ¡resto intere·
tes.-Para anuncios y demás asuntos sante de un neceser que evoca tantos
de administraci5n .1.ríjase a:
de un neceser que evoca tantos te·
REVISTA MEXICANA.
terrores!
P. O. Box 637
A un artícu'o injurioso para la memoSAN ANTONIO, TEXAS.
ria de 1Iaría Antonieta contestó Amadeo. Achard haciendo una brillante apo
Joga de tan desventurada Reina. Pocos días después, el ilustre escritor
recibía una carta acompañando dicho
LA INCOGNITA DE
LOS DARDANELOS frasco, "enviado por tna familia que
estuvo al servicio de la Reina." La
Para Italia, tampoco puede ser carta revelaba profunda gratitud por
grato un nuevo huésped en el l\fedi· el acto de justicia que Achard había
tcrráneo.
llevado a cabo, y en ella le rogaban
Ahora el problema estriba en si que admitiera aqu&lt;&gt;l presente en relas escuadras aliadas, lo que no es cuerdo de su defen&lt;lida.
de esperar, limitarán su acción por
Recuerdo embalsamado. no por los
cálculo o por impotencia, a un bom· "bouqr.ets" de la dignidad real que
bardeo como el de Cattaro o persh · evocan alegrías de Trianón; no por
tirán en su empeño de romper el mis
las rosas de la hermosura, que viven
terio del Bósforo y empujar a la in- Jo qte elJas-¡ lo que las rosas 1-, sifortunada Turqda hacia las regiones no por las espinas del martirio granasiáticas.
de, sublime, cuando se sabe sobrelleLa acción de las escuadras atacan- var-----Que es cuando merece eterna alates ha de ser lenta, muy lenta, por
aquella poderosa razón de que en el banza y cuando deja el imperecedero
mar es apotegma cuidado la conser· e incomparable perfume de un culto
vación de unidades. Los barcos no respetuoso y conmovedor
han de exponerse a tontas y a locas Y
procurarán batir directa o indirecta·
mente las baterías costeras de lo~
fuertes turcos.
CROWCA MILITAR
Cuentan para ello con el mayor al ·
- - --o~~~~
canee de los poderosos cañones de
sus supe1dreadnoi.:ght$, que tratan de ro preciso es reconocer que en ésto
reducir al ~ilencio las bocas de fuego como en todos los ardides de guerra,
otomanas muy léjos del alcance de sobre todo cuando son frutos de oblas trayé~torias de sus proyectiles.
servación, pre\'isióu y estudio, son
Además, el dragado de minas es maestros los alemanes.
Uno y otro cañón disparan proyec·
operación, deli.:ada y 1enta, y a la ac·
ción naval tendrá ~in duda alguna que tiles explosivos, con pó:vora B los
auxiliar eficazmente uu acertado des- franceses y nitrocelulosa los alemaembarco, siempre peligroso, que fr~- nes.
El proyectil explosivo de los francenará actividades y dará mayor lenti·
tud a la esperada consecución del oh· ses es de acero cromado y produce
en su explosión tal enrai;ecimiento del
jetivo estratégico.
No es tarea fácil, ni marcial labor aire vecino que provoca una verd~dera
asfixia. Fl cuerpo del proyectil se
rápida . Esperemos.
quiebra en multitud de fragmentos
Aurelio MATl:LLA.

.

0

menudos dotados de una considerable
fuerza de penetración.
El explosivo del proyectil francés
tiene sesenta partes de cresilita y
cuarenta de melinha, completándose
con melinita pulverulenta; el dei modelo alemán es de ácido picrico.
Tales son los do_!. cañones que han
de decir la última palabra en esta
formidable lt:cha que ensangrienta los
campos de Europa.
Aurelio MATILLA.

CRONICA DE LA GUERRA
Ta11bes y Zeppelines

r----dante de las tropas asaltantes debe
avisar a la autoridad militar de la
p aza," siendo tradicción respetada que
eJ bombardeo se dirija únicamente
sobre las fortií.icaciones y ed.ficios
militares.
Pero la guerra es el derecho del
más ft:erte y durante su curso fatal
son letra muerta los acuerdos adoptados por los pueblos en la era de paz
para amortiguar los sangrientos rigores de la lucha inhumana.
Aurelio MATILLA.

LA SALIDA DEL SOL

:~·;. =:--....

El ganado en las llanuras
trisca alegre, salta y corre;
cantan las aves, y zumban
mil insectos bdl dores
ql."e el rayo del sol an:ma,
que ¡:ronto mata !a noche.
En tanto el sol se levanta
sobre el lejano hor:zonte,
bajo la bóveda limpia
de rn c:elo sereno.. . . . Entonces
si•a fatigosas tareas
suspenden los lal::radores,
y un santo respeto embarga
s•·s sencillos corazones.
Fn el val e, en la floresta,
en el mar, en todo el or':e
se esci;chan himnos sagrados,
misteriosas oraciones:
porque el mundo en esta hora
es altar inmenso, en donde
la gratitud de los seres
tu tierno holoca•·sto pone;
y Dios, qile todos los días
ofrenda tan santa acoge,
la enciende del Sol q e nace
con los puros resp andores.

, .. ¡

·.:· ·.

. ./.

-~

-_:'_:,..

Ignacio M. ALTAMIRANO.

-~~~·o-~~¿HACIA DONDE VAMOS? .......
colores, ~¡ cuello nuevo; en la peluquería, de la que huye el bueno de
Roque, él se hizo cortar el pelo, pi·
dió "pomada," que le hicieran "chi·
nos," y además, un chambelán. Pa·
rece un obrero endomingado, en la
sociedad mutualista el día de aniversario, cuando la directiva obsequia las
familias de los socios con un baile.
¿Dinamita? ,:s:\:l::r.•: \ a ;oa-.-.: :i0hre el grupo de los tres libertadores.
los rizos reltcientes de Don Eu!alio
dejan un penetrante olor de agua
rida _____ _

:no-

•

.,

......,

---

.

,,.

�Reservado para
Anuncios.

�</text>
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�REVISTA
MEXICANA
Semanario
Ilustrado.

Application made to enter as second class mather, September 13, 1915 at the Post Office of San Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879.

Año l.

San Antonio, Texas, Octubre 17 de 1915.

Número 6.

Pagina Editorial

•
EL RECONOCIMIENTO DE CARRANZA
- - - -------·
.

Cuentan v1eJas cron1cas lugareñas que cierta ocasión en
que un Ministro de Hacienda le exigió cuentas de la aduana
de Matamoros al General Don Juan Nepo11111ceno Cortina,
obtuvo la siguiente respuesta: "esta aduanita es mía, me la
regaló Don Benito." Y con esa contestación ingenua, cre76 el caudillo tamaulipeco eludir todas las responsabilidades pendientes y venideras. Traemos a colación esta graciosa añoranza porque el mismo criterio que se atribuye a Cortina, con referencia a la aduana de Matamoros, es el que
piensan aplicar los carrancistas a la República Mexicana. "Mé
xico es n'11estro, nos lo ha regalado el reconocimiento del
Presidente Wilson." Y con la simple evocación del famoso
reconocimiento consideran que ha llegado una era bonancible de consolidación para todas las injusticias y de impunidad para todos los delitos.
Ahora sí, las casas de Braniff y García Pimentel, de Limantour y de Lascuráin serán usufructuadas indefinidamente por "generales libertadores;" los automóviles adquiridos pasarán a la categoría de botines indiscutibles; la emisión constante de papel moneda seguirá siendo el mejor extractor de los restos de la riqueza patria; y los ferrocarriles,
tranvías, ganados, imprentas, cervecerías, etc., etc., bautizados gloriosamente con el epíteto triunfal de "constitucionalistas" continuarán marcando para un grupo privilegiado una jauja maravillosa e inextinguible.
México es de ellos: se los ha regalado el PresHente Wilson.
El razonamiento ribeteado de ensueño que forjan para trazar sus planes de ilimitada bonanza es el siguiente:
puesto que los Estados U nidos fueron quienes destronaron
a los Generales Díaz y Huerta; puesto que hasta hoy los
Gobiernos, de nuestro país han estado a merced de los caprichos norte-americanos, lo natural es que desde el momento en que Carranza cuenta con el apoyo incon:iicional del
Presidente Wilson, no existe fuerza capaz de derribarlo.
Pero las naciones viven y se desarrollan no conforme
a los antojos de los gobernantes de los pueblos poderosos,
sino de acuerdo con leyes sociales ineludibles. En México, se hará la paz como se hace en todos los países: sobre
los cimientos del respeto a la vida, a la propiedad, a la conciencia y a la honra. Las escua1Jras marítimas sirven admirablemente para presentar batallas navales o para blo(J.iear
los puertos de las naciones; pero son enteramente ineficaces para bombardear las leyes fatales de la Naturalez~. Por
eso, los Estados Unidos, que tuvieron la fuerza necesana para desbaratar la flotilla de Cervera en Santiago de Cuba;
que pudieron fomentar las revoluciones que derribaron a
los Generales Díaz y Huerta; q.ie están en aptitud de contribuír en el desarrollo y desenlace de la guerra Europea,
con su estupenda producci5n de armamento y munic~ones;
los Estados Unidos, con este maravilloso poderío, no pue-

den ni podrán establecer un Estado firme y consolidado sobre las bases frágiles de la inmoralidaj y del despojo.
Es inútil, enteramente inútil que procuren construír con
elementos desorganizadores y disolventes. La intención de
apuntalar a la facción carrancista, con "reconocimientos extranjeros" y no con el respeto a la justicia y a la ley, es
tan ilusoria como lo sería la locura de detener el derrumbamiento de un edificio con "úkases" imperiales. Cuando en
las edificaciones políticas y sociales se emplean procedimientos artificiales, lo único que se consigue es levantar
muros vacilantes que se desploman con la primera sacudida.
Los norte-americanos no lo creen así. Y es porque ia
vanidad en ellos alcanza proporciones tan grandes que colinda con la loc,ua. En Estados U nidos se cree que fuera
de este país no hay nada grande ni respetable en el resto
del planeta. Tienen el orgullo de poseer las casas más altas
de la tierra, y desde ellas se considran más cerca el cielo,
que cualquier otrq_ fragmento de humanidad. Están acostumbrados a que el cinematógrafo les diga que todas sus mujeres son Lucrecias, y que cada uno de sus hoir:Jres compendía la brav.ira de los doce pares de Francia. Caja cowboy
sol:repuja a Cyrano de Bergerac. El General Joffre resulta el "Scott francés," y la Escuela Militar de Saint Cyr, el
"West Point" de los galos. Bismarck no pasa de ser el Lansing de los alemanes y Homero el Longfellow de los griegos.
Con vanidad tan pueril, lo natural es que juzguen que la
voluntad del Presidente Wilson no tiene límite ni valla. Si
a él se le ha ocurrido que Carranza sea el "Wilson de .Méxic;"-para usar su fraseología especial-lo lógico es q'11e
así suceda. Si mañana se le ocurre promulgar una ley, prohibiendo que los cuerpos desciendan con igual velocidad en
el vacío, no ven razón por la co.1al no se someta la Naturaleza.
Por eso creen que México es de _los carrancistas: se los
ha regalado el reconocimiento de Mr. Wilson.
.
Entretanto1 el carrancismo lleva en su seno mismo los
gérmenes que 10 habrán de aniq.iilar. No necesita adversario para deshacerse. El enemigo mayor lo lleva en sus propias entrañas.

Y. nuestra Patria se levantará a pesar de todo. Este último giro de la política extranjera será el principio del fin.
No obstante de que los carrancistas y Mr. Wilson, conceptúan que México, no es otra cosa que una aduana de Matamoros amplificada, nuestro país tiene que demostrar ser
un pueblo deseoso de sobrevivir. Por eso, el famoso reconocimiento será para Carranza, la última alegría; para nuestra Patria, la última prueba: y para los Estados U nidos, el
último ridíc-o.1lo.

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Zamacona y
Don Juan Bautista Morales, Don Francisco Zarco y Don Luis de la Rosa.
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VIEJO PERIODISMO
0---í .JJ&lt;•r la alta Ílllportancia dd asun111 por l~ extcn,ión que habría de
~de, . est11~1am•&gt;s emprc,a iácil hala historia ele! periodismo en :\léJ: qui' 1:or.11a_dil'. ha,ta hoy, ha sido
r1ta 'l last1111'.t será que pnr alcn ni'. se e;;rrd,;1, pues rcsultana
cuno,a _l' inti:resantc historia. y
lll ,', cnsenanzas podrían ~a,·a··s-: d-:
l'orqm• el pn101,i.,P10 mc.;¡,·,,.1•11
un gran periodismo, aunque 110 lo
. ¡111 mud10s de los que st'1!1, cnnnrrn
ahl'II lo que en sus días ac11ntl·c,·.
Í110ran que l11s bicnc~ ,oci'.des que
r~1.tan l'.1', dcben a l", sacriiicio,
11cr;~ de ~ti gl'rh·rusu preJccesort,.
\'rC'so, y. ralientes también. que
ha \'altnt1a se necesitó en :\1 éxic(&gt;
t escribir periódicos cuando el hun d~ la política, lleYando en su
t'luoso y temihic t,.r· ,dlinu j, ,
rndus principios de la Democrari;t
!{&lt;:forma, avi, •ha , : i111:,4,, le- le·~
s cirilrs, y al periodista era nc11ri11 ~al,er l'~grimir con iguall's
uedo y dl"•trcza la 1·spada dl·I s11I
o y I;, pluma dl'I es,·ritor. Verdad
1u· cnt, ,nn, 1'11 era t•l mcJro ptral ti nnrlt' " P!l't,1. 1w ya del pe
i,ta. pern ni ckl literato tampnro,
:.. rtimb;ttitnks y 1 ;1triotas todos
~. i:11 gran nÚllll'rn iucron \'ktimas
dl',tirrro y de la Jlli,rria ele] eiq&gt;a·
,!(,. romo RoclrigtH·, l;aÍ\Úil \' To;ra1w, o elcl a,t',inato y de la pri. c11lllo .\rroniz. Cruz \edu. :\la. c(l\',llTllhias \' Flortnrio .\[aria
Castill11. 11011;,r a todos ellos y ,
trus muchos qul· nombrar poclríapues lllercl'd a ellos. romo dijo
,1111ira110. "las letras al,rieron parn
progreso, 11 más hic11 lo dieron a
•. porque en ellas Yinieron e11r1:~d(1s lo, gérmenes de las grandes
as que produjeron, tras grandiosa
1·0Juci&lt;',n. el tri un i11 ,k la l{c¡1úhlica
111.:rátira."
'crminada c:n el cerro de las Camas la patriútir;l c1&gt;op'', .1 .., ,111t 11: (&gt;
¡¡ ,.\J éxico. el laborios,, ¡ ,.:·íodu de
•cconstrucción. y las enronadas p11iras ,¡ue se suscitaron al re,tahlc,e d régimen republicano. dieron
1 a más de treinta pi:riódicus que
aron a publicarse en sólo la Capii Cuánta~ de aquella, po 1émicas
~inaron lances de honor, en que los
tendienll:, ,:tlierun o heridos o
·rtn, pues nadie ronll:tio jama, la
·,111,·z ck ahro•¡udar~c contr;1 las
,cc1•c11cias dl'. s,1' l·,crit11,. tras l'1
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rhas ekrt 1,ralcs o de di~gusto raus,tdo (wr. ma'a ad.ministraci{111 política. el
pcnor!1,m(1 f,1c paulatinamente dccarcndo Y \'1110 a j)trdcr rasi tuJa ~U
1mport:111cia ¡,or \'Í(:ctO de cansancio
de tan prolon¡;ada lucha. Decaido d
,·iejo p,·rioclismo retirados de ,u:; co
lumnas ra,i la t11ta!itlad de lns distin
t:uido, l scriton·s qUl largn, aiins le
redartarnn. h ma) ,,r p:trll' tic la l'rl'll'ª t..''\tr:l\ j¡'¡ lkplorahicmenlt' In, iclral?, pcriodí,tirns. } lle¡c11 (' 1 a!/1 n"s de
sns organos a ha,·er~c tl'mihle ,i rc'.1up:11ank. por su proraridatl y por sn
Jaita de rl'spcto. aun a la vida prirada
de las ptrsonas. Periodistas nul',·o,;,
y 111, m~s sin :111tcn·dr11tcs litl'rari,,s
solt[,rousr puliliranrlo hojas a bajo
nru:i,•. a centavo alguna,. \'srrita~ \'arias ('11 d caló ruii rncs\·" d('] hajo pm·hlo. 11,-ll c'iell'ln l' iniuriando '.1 todr1 ,·
a tc,dt&gt;~. al Cobin1 ·····o 1" .t f,,, ¡,a1 t •
rnl.,rl's,) 'u~ trihunaks ,\· in"tiria 110
,,e ciaban Jugar ha~tanll. para ,tl'llth·r
queja" y dtlllllllia~. y ddencr ,. cnrar
celar insnltadnn·, ) chanta::(stas. La
l'rcn~a sni. ,. dn·1.:11ll nacla podía ha
ca para rc·u~diar aqndb pl;1¡.;a ck J&gt;l'rió(Jil'os ¡wqueño, y baratos. porque
por su forma :- P"r su precio demasiado alto. n" , ra ni hn~l'aha. ni leída
pN lo,. consumiJores de la ínii111a.
Y el rcml:'&lt;lin urgia: era intlispensahk que algnic·n acometiese la difícil
em¡nesa de crear periódicos baratos
.llll'. por serlo. pndie,-en ser snlicitaclns ,· al mismo tiempo reuniesen 1111
mat,:rial ele redacción semejante al de
los grandes :-' ~erios: en taks con&lt;li
cinnr~. el periódirn habría de resultar
más ,Ílll'rtc rn gastos que en productos. y. a la nz. insostenible: necesitáha,e que al¡¡;uicn cooperase ron rcrursns n)ateriales ha~tanles para facilitar la ccliri,ín. al nH'no, mientras el
nUC\'O periódico lograse acreditarst• e
impunnsc. y adquirir una rircularil'in
tan grande &lt;n:e le permitiera ,·er realizada la ,cguncla parte del aforismo 1·0111erci:1l: para vender mucho, vender
barato; para vender barato, vender
mucho. Et a~unto 1.:ra a,entura&lt;lo; pern 11tdH• quien t;tl l'lllpre,a acometie~c ,· h11ho qt•i,11 tal rnnperación le

•

. l)l ,dc l'l _l-! de octubre de 189-! hah1a.?~ puhhca&lt;lo d prospecto de un
prnod_ico scma1,ario c1111 ilustraciones
Y cararkr re, reati,,i , . .&gt;m·• 1,,, \' &lt;!
-!_ '.le no,·i:trhre del mi,11111 aiio a,;areno d ¡ rmH r nnmn •\ .. ,.. J '.!till·
d_o". Dis•m(sta Sl'g'lll' el 111 .. Jdl' artist1c, 1 dt "L. J'u,tra,·ir,n J,'.,¡,aliola ,
\mcri,an,i." ¡ uhlic;:tla en .\ladrid ;.
,011 muda ,ircl'laci¡'nt en .\léxico. la
l'lltrcga ¡,rime.·a ,¡,,¡ ~' 1,: -::::-i .. 111\ v1ra1~0 tr,,jo ;111 h1c•1n ) ,¡]iundantc maten,,] dt ·e t 1ra } n1e.Jia11as. llH'lH&gt;S
que medi,.n.,, ihstracioncs. dci,·cto
cli,rnlpabk. ll"r&lt;J'Jl· en aqudlos día,
1,,, tai'ert~ '1,.cwnales dc intograhailu
, ,t'.\han ,a,i 1·11 1111!ltill.1,. ) tra'..iaja·
han mal y e.ero. D1ccsc (Jlle la cons~ancia t1 d, o YCl'rt'. } ¡,a:-o a paso
ll'l•run n cj raw]., 1(s ilustracin11c, de
"1,J .\l1iwl11" ,c111,,n,1ri11, , su l·irrula:it'111 lleist', a -er 11111\' cunsidcrahlc.
Quien ha 1&gt; a lt&gt;!.!vacln -,·1:uc1:r la, mucl·a, dificnltadl's inherentes a ,u emrr,·sa m r, í.1 ~e r arl pta11o para int,·n
tar r' p,ri,'•,'i,o &lt;,;ari11 quc ,,: &lt;kse,tlJa
l'stahkcu·: ;wt&gt;r ,11 ctiitur babia ,itk,
i,111,la.J, ·r &lt;:l' .. ,, J l"ni\', r,al". '!Ul' \l'lt·
din cl'ardu le , 01n llH ) ,,. 1" pagarnn
hieu. rumprometíéndose a un puhlic;1r
otro diariu qne "I:' le par,,it:sl y pudiera harerle romp.t·h'n,í,·..
Entrt el romprador y d vcnckclor
huhn, sir du&lt;'a t•n arreglo o transaccion. :,Ír &lt;¡lll' nos Jtrns podamos ase·
·~urar cúm.1 ni en c¡t:é iorma pues ale_iados cle~clc antes de U'-\~l del perio&lt;li~mo activo que por muchos aiios
ejercimos. no tu vimos relaciones con
los periodistas de épocas posteriores,
y nada pódemos informar a este rcspetro. Lo cinto i:'- que el 'sáballo 12
de !&gt;Cpticm hre de 1896. contando ya
do~ aiios de ,·ida pri'ispcra "El :\[ undo"
~l·manaril,. aparecii'i el primer número
de .. [~] [ mparcial". y el jth'\'CS 2-! el
primero también ele la edición diaria
ele "El ).IunJo". De uno y otro fueron el licenciado Rafael Reyes Spíndola director. y Carlos Díaz Duioo y
el doctor Constancio ,'e !'" ,, ,tl1.'im,&lt;:1.
jdes de Rcdacciún. Con .. El Impar-ría!". que empezú taniendo el tamaño
ele menos rlc la mitad de media hoja
de un perióJico común y corriente,
se quiso hacer competencia a los periodiquillos de a centavo, que fué el
precio que se k marcó. y ron "El :slundo'', edición diaria, Sl' inició if.?;ual comrctc11ci;1 ;t Jo, rkrnús pcrir,dic&lt;J, cl~n ·

a tres centavos en vct de cinco y 5eis
que aquéllos cobraban.
Desde su primer momento hizo notable a ''El Imparcial" su jefe de Redacción, Carlos Díaz Dufoo escritor
distinguidísimo, por su ciar~ talento
superior ;fustración y exquisita ameni~
&lt;lad que sabe imprimir a cuanto brota
de su pluma. En su saludo a la Prcn·
rn &lt;)e la Capital, dijo: "El Imparcial''
&lt;·1.1n_a a sr s c?legas en labores pcrioJ1st1cas d mas cariiioso saludo. Es
posible que en el desarrollo de nuestras ideas encontremos .numerosos aJ\'crsario~: en este caso, nuestra conducta dependerá de la actitud de nuestros contradictores. Tenelll{)S, sin embargo, trazaJa una linea de conducta:
dis~uti'.110s. no disputamos. :\ los que
cantat1\'a y bondadosamente se sin·an
traspa,ar el límite ele la corrección,
les recorJaremos la frase Je! griego:
.. I'ega, pero escucha.'' "El :\tundo"
dijo a su vez: "Venimos al periodismo a continuar la labor de muchos
aiio;;. knemos la conricción de nuestras ideas y las propagaremos con sinrtrida1l: nuestras personalidaJes importan poco y deben Je~aparecer totalmente ante_ la ?bra t¡ue nos ha agrupaJo _____ Sent1111os en torno nuestro
una atmósiera de ho:.tilidad y de rcni.:ur que deploramo,. Conservaremos
nuestra saenid,Hl y nos ronducirt;'.lllos
&lt;kcornsamen te."
La empresa editora de uno y otro
paiódico que desde un principio constituyó una compañía anónima por ac• ciunes, comenzó por dar mucho y barato: primero anunció que del 24 al 30
de septiembre repartiría gratis "Ei
:slundo" a los suscritores al semanario ih:strado: con el número 6 bajó
el precio de los ejemplares sueltos a
dos centavos y la suscrición a setenta
y cinco, en vez ele a peso; el número 21
lo imprimió en papel color de rosa con
ocho páginas y numerosos grabados
muy medianos, y se vendió a cinco
ceuta\'OS: el número 63, de 6 de diciembre, repartió doce páginas por los
mismos cinco centavos; el número 81,
del 2i del citado diciembre, tuvo dieci,
séis páginas con numerosos grabados
y el mismo precio. Con etse motivo
"El Xoticioso," altamente irritado, hizo cuenta de que "El r.frundo" perdía
en cada número puesto a la venta.
tres centavos y cinco décimos, deduciendo de ahS que si, como se murmuraba. el Gobierno era el yerdaedro editor y empresario de los nuevos periódico:,. había que censurarle por malgastar a,,í las rentas públicas y el dinero ele los contribuyentes. Rió ''El
:\1 undo'' &lt;le e!k,. contestó con afcctaJa

la aceptaba como un sacriiicio en obsequio del público, y demostró que
bastaba a compensar sus gastos la
venta extraordinariay numerosísima
de ejemplares sueltos, y el importe
de los muchos y grandes anuncios que
a él acudían al cebo de su abundante
circulación. Para convencer a sus
rnntradictorcs y al público de lo numeroso de su tirada, "El ~1undo" hizo
catifirnr por Ju, notario, don ~I a
nuel Tello y don .\gu,tin ,\vcndaiiu.
qt;c del número del 26 ele diciembre
había impre,-o catorce mil cien ejemplares.

.\ute;; ele que "El Imparcial" y ··fü
~l undo" empezaran a salir a luz. se
publicaban en :\léxico, en 1896, los :siguicnt?s periódicos politicus: "El Siglo Diez y '\'11eve," iundado por don
I gÍ1acío Cumplido t:l ;! de octubre de
18.Jl: en 1896 era su editor propietario
&lt;lon Luis Pombo y. su director llilarión Frías y Soto. "El :\Ionitor Re¡n:blicáno." fundado en 1849: director
propietario, Vicente García Torn·s. hijo; redactor, Luis del Toro. ··La Voz
de :\léxico", fundado en junio Je 1869
por los señores :\1 igucl :\Iartínez, Tgnacio Aguilar y .\[aruclw. Raiad G,'imez e lgnacio ,\nic,·as: direct,,r. Luis
Gutiérrcz Otero. "La Patria.'' iundado en 1878: rl'Jactor y eJitor. !remo
Paz. "El :\'acional.'' fundado en JO de
junio de 1879 por Gonzalo A. Este,·a:
director propietario, Gregario ,\ldasoro. "El Partido Liberal." iundaclu \'11
1880 por el general Vicente \Tillada:
director, ,\polinar Castillo. "El Diario
del Hogar," fundado en 1881 por Filomeno Mata; redactor, Jo,é P. Rivera. "El Tiempo.'' fundado en 1883: director propietario. Vi,c toriano ,\giieros. "El Universal." iundaJo en 1888
por Raiad Reyes Spíndula. traspasado a Ramón Prida y dirigido por éste. ''El Gil Bias.'' fundado el 17 ele
julio de 1892 por su director, Francisco :si on tes ele Oca. ·· El ::\' oticioso.'
iunclado el 17 de abril de 1894 por
Federico :\Iendoza y Vizcaíno y Angel
Pola, y redactado por éste. ''El Globo," fundado en l o. de agosto de 1895
por Eusebio Sánchez y redactado y
dirigido por Carlos Roumagnac. '\' o
hacemos entrar en esta enumeración
los periódicos que no se publicaban
diariamente, ni los de género ínfimo y
valor de un centavo, in dignos de ser
citados, ni los muy estimables órganos
de las colonias extranjeras. corno "Le
'l'rait d'Union," francés. redactado por
J. L. Rfga~non, "'fhc.Two Republic~.~

tclla Clark. ) "El Corr1:1, E~paiíol.''
por Fernando L. Julict ele Elizalclc.
Todos estos periódico~ irn¡irim1a11.
por término meJio. de mil a cin..:o mil
ejemplares. número ciertamente reducido, pero suficiente. sin dulÍü, ¡:,ara
que hiciesen sus gastos y al~i::1., ut,
lidacl dejasen. puesto que la aparición
de ''El Imparcial'' solamente a tres
de ellos hizo desaparecer. Lus trt·,
desaparecidos fueron .. El l'artiJo Liberal". "El Siglo Diez y \ ue1·c" y
"El .\lonitur Rcpi:b!icano.'' Cuin(i
dieron en su muerte "El Partidu" \'
"El Siglo:" pero por haber sido aqul:¡
periódico de la maiiana y éste de 1:i
tarde, los citamos en ese ord1:11.
"El Partido Liberal" !\'nía por dircctor c. •\polinar Castill". y p1.i1 .h'
fe ele redacción a Rafael de Zayas Enr!Q\ll'Z, di,tinguidísimo literato. in~pi·
rado poeta. ameno no,·eli,ta. gran conocedor de las literaturas c:,pai10la.
alemana y francesa. y proiundo y
práctico admirador de los antiguos
rlási.cos. La imprenta y R&lt;?d,1.:ri,1n
cstu,·ieron en la casa número 18 de la
calle de las Verdes. Dejó de publicarse el jueves lj de octubre con el
tomo vigésimo y el número 3.35-!. En
,u despedida dijo lo siguiente: "Periúdil'O mini~tcrial. pertenecía en todo
} pnr tocio al Cubierno. y estaba desti11ado a defender la política dd seiior
¡::-em·ral Diaz de nna manera inconJicional y ahsoluta ___ ·- Como era jus
tP. se retribuía nuestro trabajo. pero
no ~e compralm nuestra adhesión, ni
s(• alquilaba nuestra conciencia ____ El
Cohíerno ha juzgado con ,·ctiicnte supri1:iir varios periódicos que sostenía.
corno "El Partido Liberal.'' o qt1c ayndaha a ,·i\'ir, como a otros colega~.
para iundar un diario grancle. interc:saute. rompiendo los antiguu, moldes de la preu~a mini,tcrial. E,tá para ello en ~u peri~cto derecho y a,í
debe con,·enír a los inten·ses del pais.
:\osotros acatamos !a dispo,icic',n. y
recogemos nuestra , ieja liandera tic
combate 1:n la Pren,a __ __ ..
El mi~mo jueves 15 de octubre ce~ú
en :.u publicación "El Siglo Diez y
X ueve," teniendo J)llr editor propietari•&gt; al licenciado Lt1i, Pombu y por
administrador a don Sebastián Cortés: su redacción administración e
imprenta se hallaban entonces siti:ada,
c11 la casa número 15 de la calle de
\'il'toria. Ilabía Pegado al tomo llu
y al número 17,638. E~taba en ~n
~poca noYenta y en el año cincuenta y
se.is de l, vida. E11 su dc,pcdicla se l''prcsó a~i. "I )ny ~u,pcndc ,u puhli
rncit'n1 ..:1 decano de la Prensa; p,·rc,

�no de una man era defini ti\"a, sino tempora lmente, mien tras cesa n las circunstancias personales que me ob liga n
a tomar esta cletermi nar ión. Quizits
pronto cesen estos incidentes, y entonces " El Siglo'' Yo ln rá a la lucha
periodística, sosteni endo. como siempre, el dogma de la Democracia y
los principios planteados por la Refo r1na _____ ,,

más alto trilmna l ele Jnstiria. jurispe- c)('.:dr antes ele l:i. fecha ele Sil apariri to, político y escritor &lt;!t: ralía I sin cii'm ha,ta la de su murrt&lt;;: de tse
mancha. muerto a los M·,c·n1a \ ·.,rh,, artíc11l11 &lt;·ntrl',:ll "1111"' h, sil{11ic·11t--s
aii,º," ti ~9 de jnli .. de 1856. ·
ck,·lar,rinttl'' . "\ 11 n isti,·1tc!CJ ya l'l
1ak~ lut·ron los redanorl's l'O'l ¡.,, partid,&gt; Iihl·ral. :;Íttn 111111,; rnanto,;
cnak, cm¡¡czí, a señalarse "l.'[ Siglo hombres que conservan su fe políD iez y .\ uel'e'' en el periodismo na- tica r muchos degenerados, no, falta
cional. Después estnieron encarga- 1111 punto de apoyo para nuestra pol:dos de escribirle don :\Ianud (;ómez tir;?. .. El }d onitor'' nn está ya en
P edraza, don José :\1 a ría Tnrncl. don contacto rnn él puchln. ni tiene meSu muerte fné enteramente indio-na .T osé Maria Lairagua, don Franciscn dios ele ,011&lt;lrar Sil w&gt;lnntad, abandode su brillante histo ria y de sus a;t/ Zarco, don J o~é ?ll aria Iglesia. y mús narlo~ cr,mc, t icne é·str sns intereses
re~le.ntes brillante~. y le faltó aquel tarde don Ignacio Ram:rtz. de)]; (;ui- pitl,licns :i 111;i11os rlc sus gobernantes.
n~ento de qne se r nn necían los gla- l!ermo l'rieto, don José ;\lari;i \'igil. "El 1lonilor,'· por In tanto, viene
cl1adores romanos : el ele que el yenci- &lt;ton Ignacio ,\ lt amirano. dnn :'llamll'l rxprl':-anclo desclc hace alg-(111 tiempo
do cayese con gracia en la aerna. l\l a ría Zamacona, y colaboraron en ia opinic',n &lt;Ir su~ rcclactnres, pero no
Quién sin noticia de esa historia y ele sus secciones ele Yarieclades y rrcrco h cid pueblo. Creo que a la :\" ación
esos antecedentes le hubiese Yisto en tocios los más notables literatos rnn· poro Je importa saber cómo opinan
s~s !iltimos años no siendo nada, ni temporáneos de aquella pléyade ele los redactores ele "El :\lonitor," y
s1g111ficando nada ni eu la política 1u distingu idos escritores y políticos.
por lo tanto, la publicación ele e~tc
en el periodismo mili tante. no hubieA ese en sus tiempos grande y sin pcric'&gt;clico e, ya inútil para ella ____ _
ra podido creer que aquel en te incolo- ri1·al periódico se reiirió "l•:I Impar
"l~I .\ln1 itnr" se cqui1·oc&lt;°&gt; al ayudar
ro y desgarbado que expiraba en una cial'' en su primer articulo ele su pri- al tri11nio rlc la rr1·oluci,,11 ele 'l'uxtr
cua~i acce~oria ele mal habitada calle. mer número. diciendo: ''l lace nin· ¡H'r, y, rn pnlítira, el que se l'(Juin&gt;ca
a.l pie ele los. muros del magnífico edi- t icinco llños la suscripción al "Sig!o 1m:nc : por eso "El .\lnnitnr" trrmif1c10 del antigu o I Iospital Real de .\a- Diez y Xuen" ,·alía dos pe,o, men- n·i hoy su a.trihulacla Yida ________ La
turales, que a su extinción adqu irió suales, y la circulación máxima rn mordaza impu~sta a la Prensa ago1 ·1
don Ignacio Cumplido y en él instaló días ele grandes trastornos rernlucio- mis csinerzos y me a,iixia"
StJ querido periódico con amplios y narios no pasaba de cuatro mil rjcmRealmente. despné, ele leer ~cmrco~nodos salones pa ra sus peinazos, plares___ La idea del comerciq na jantrs dedaraci,ml'S nccr,ario es l'úll ca;as y prensas: extensas halJitaciones entonces wnclcr poto y caro __ ___ _ , ,·nir en qt,c "l~l ,;.I onitor Repubhpara sus redacta re, y empicados. sun- Cuando se inició la lucha ck la com- l'ann'' hizo hit·n en morir.se: si ya no
tuosa y lujosísima morada para su . pctcncia en el campo ele b prensa. estal::a en contacto ccn el pueblo, si
fundador y propietario. que all í ciaba los I iejos proyeedores • de la n. riosi
no expresaba la opinión tlel pueblo y
banquetes r bailes espléndidos, no ha- clac! pública hicieron oir un grito ele a éste no le impor taba la de "El Mobría podido reconoce r en él al \'iO'o- c!t:,pecho ______ ¡ Periódicos de a cen- nitor," ,u ¡mi&gt;licaciún salia sohrandn
roso camneón del grandioso perioSis
t avos !, prorrumpieron despecti l'alll('n- por mntil. ¡ 1 e~l' artírulo de clespe·
mo ele mitad del siglo diez y nucYe, te ____ Sí, señores; cuan el o se ¡rneek elida lo íirmaha con t0clo su nombre
cuyo nombre tomó por título.
cqmprar un sombrero en cinl'tJ · pe
y apl'llido \'iccnte García Torres. hi
X o : no parecía aquel periód ico, in- sos, ése habrá ele estar obligado a jn ! Seguros (',tamos ele qt1t· nn _lo
significante casi, el mismo que había comp rar uno de a die;:, ____ ,\ l pú- l1nhiese escrito ni iirmado nunca ;;ihablado por boca del insigne jaliscien- blico loca decidir si el sombrero d,) más don Vicente García Torres, pase don :"d arian o Otero. nacido en Gua- cinco pe~os es tan bueno como el que ,Jre: pero ya éste había muerto el
clalajara en 1817: abogado rec ibido a vale diez pesos." 1\pl icaclo a la I'rrn- primer cha ele enero .de 1894.. !r~s años
los dieciocho años de edad: escritor y sa y po r un periodista ese pro,aiu&gt; ante~ que su quendo pcnocl1rn. al
orador distinguid is imo a los veinticin- símil, nos parece un tanto clcpresirn. cual &lt;lehiú la llluy granrle iortuna que
co: diputad o y periodista se ñaladis:- pero aun tomándolo ai,ladamcntc. clisfrutc'1 y lcgú a sus hijos; pues aunmo a los veintisiete; dos ,·eces lla- no Jo encontramos ni exacto ni con- que "El l mparcial" lmhiesc dicho.
mado al :\finisterio ele Relaciones, que fo rme a razó R: alguna ,superioridad romo elijo con cierto desdén y wnno quiso ad mitir. a los treinta; minis- de clase debe haher entre el sombre- misrraciún. qre h tiracla ele los 1·il tro el e don J osé Joaquí n de lT errera ro de diez y el sombrero ele cinco. j11s pe~iúdicos no pa.saba de cuat ro
a los treinta y un o, y por últ imo. pues se nos antoja demasiado consi· mil ejemplares, ta111h1cn en aquellos
,·ino a morir hahiend0 alcanzado cuan clerable t,,ia· diferencia del dDhll': si
til mons, comn en los de "El l mpartas gl orias pudo am bicionar su excel- el comprador es poco entendido en
cial" sultan hacerse ricos los edite&gt;·
so espíritu, a los treinta y tres años. sombreros, puede resultar engañado.
el 31 el e mayo de 1850.
Lo más general y común l'S que lo n·,; ele esa tspec:ic ele pnhliracioncs.
·,\I cesar '·EI :\lonitor Repuhlicanc,·'
Xo : no era en 1896 aquel periód ico que cuesta poco salga caro por su
I{allla llrgado a su quinta época. a~o
caliclacl
o
poca
duración:
c:l
mamala
el mi,mo en que había escrito con
Otero el t ambién in,igne zacateca- terial v la hechura del sombrero ba- cuarenta y seis y núnwro 31.l .lle! ~tlrato n~ parece que puedan ser igua- timo ele ellos. Su tiro ele CJcmpfa.
110 don Liiis de la Rosa, literato y
orador de singul ares méritos, ,·arias les al material y la hechura ele! som- res pasa ha ek cinco mil diario~ Y. _de
sci-. mil J.1s · dolllingos: la suscnpcton.
yeces diputado a nuestros Congresos : brero caro. aunque a la simpie 1·i,ta
In, rcllliticlo, y los anunrins "roclumini,tro el e llacienda. ele Justicia y no s_ea mr,y pcrceptihle la difercnfr1
rí:111. ,rgun ininrllles ele un l'll1J11C'atc.,ln,
repetimos,
¡rnra
01
poco
sobre
de Relaciones : candidato al par d~
cl11
ck s;t acltninistrari.-,n. mú, d,• &lt;.&gt;cho
rnnoceclor. Quil·n no rsté sl'gurn &lt;il'
Arista en las elecciones presidencia
mil J&gt;l'sns lllL'llSU:tks. Su prn¡&gt;tela
serlo
hucno.
hará
bien
en
hthrar
la
les de 1851; pleni potenciari o de :\1éxico ante los E stados U nidos, y grande marca y iirma ele! buen sombrero: ~¡ rio y l'ciitor nn lllat•\ en consecuenri·t su ¡h·ric'iclicn por taita ele t'kll1enen todos los hechos de su \'ida. que la marca y la firma c-stitn bien a~rctn,i.: para haher seguicln sos1eniénc!nsc.
terminó el 3 de septiembre de 1856. ditadas. lo mits pruelente es comprar
dejando en su paí, grata menH,ri:i el rnmbrero de a diez pesos. Rl'cu&lt;'r- hahía sido y In era aún. 1111 huet! 1H'gncio. y nn ialtaron quicnl's· hnl~l(',~·n
como escritor. como pe riocli;ta. como dcse que rl comerciantr qul' annnria qucridt&gt; comprar!() u ohtencr s1qun•hombre de Estado. como diplomático violenta realización y barata sin igual,
ordinariamente lo hare para salir &lt;k ra que se les arr.:nclase:1 a tocio se ne
y como pa triota.
"Ú c;arcia 'l'orre,. ~0 1radamcnte n?\o; no fué el suprimido en 1896 el géne ros averiados. de mala cali&lt;lacl o
~n l'n &lt;&gt;ran capital heredado ele su pamismo órgano de la Prensa nac ional in,enibles : ele esa clase pueden ser
dre \' "in1Í1enta&lt;lo pnr él con hucna
los
sombreros
baratos.
De
ningú;1
en que co n Otero y la Rosa colabomodo
pretendemos
hacer
aplicahle
nasi.crte y hmna inteligencia, y l n apró en sus buenos días el a su vez
da de e,to al periodismo: periodistas titud ele pnc\er llel'ar ,i'll~ 1ante, ,u
insig ne g u;:.najuatense do n Juan Dau- fuimos allá, cuando Dios quería. y no
tista. ::\! orales, el famoso autor del sa- sería correcto en nosotrns estahlc(er detcrminatic',n. propia de su caractcr
r(•concentrado l'n si misn~o . Y muy
t írico "Gallo Pi tagórico,'' el e~tnclian- símiles clepresirn~.
rcsudto y cnc''rgico. cnmo torJaclo que
te para ahogado, tan pobre que e;
iué l'll el yu1H¡ue ele grancle, contraX X X
tudiaba en libros prestados por no
ril'clacks y penas intimas. '.illC' .le mantres
periúdi~·os
murrtns
en
De
los
t enet con qué comprarlos, y por muchos años no pudo recibir su título 1896. el último en desaparecer fué tul'icron en ,·oluntario akia1111e1~tc1 ele
las
por falt:i ele recursos para pagar los "El :\lonitor Republicano." que puhli- la generalicla&lt;I clr las gentes.
cuale,
supo
Y pulo pasar,e la i icla.
cú
su
último
número
rl
jueYCs
31
ele
derechos, y poco a poco, .J)Or sus sotnrerra&lt;lo en las intimiclacles clel palalos méritos fué diputado. senador. ma- diciembre. Se clespicliú con artículo
de
muchas
columnas.
en
que
hizo
un
gistrado de la Suprema Corte. gober(Pasa a Ja anti-penúltima)
nado r ele Gr.anaj uato, preside nte del compendiclo de la historia de :\! éxirn
0

sm.

DESDE JAUJA
--o--

Querido compañero:
_ ,\ 7 ck Ociuhn; de 1915.
En e:;ta·-i11i Úgtillih · t&gt;-!•Í:ifof.C.Ü hablaré Üe ltl1;t tilct1icJa -Yus(tci~r;~ 1¡Ue t:S •·
tú tomando el g-rupo reno1·ador, y que
rcHi:;iste en clcl'Ol\'er a ,u:; dueños las
propieclaclcs que se le, hahian contiscaclo en nombre de la kgaliclael.
Para ir haciendo la dc¡&gt;L:ración ele
la, cla,cs so.:iales, fué preciso y urgente inten·enir todo lo que. tt;1icra
algún l'alor. Este rasgo de energía
le ganó mnchos acl&lt;'ptos a la raiisa. cspecialísimamcnte cntrc lo~ hombres
¡¡r;'1rticos, ;¡ quicnl's n,, k, seduce le,
meramc111l' ideal ele un pri11cipio tT
I olut·i,.11ari11.
Ill'~pc,jar a 1111 indil'iclt,,, &lt;k In que
pcrtl'll\'l'l'. disfrutarlo h.Jgadamcn
te a }a sombra del lrgali,;1110, y lucg•&gt;
ele h1e11 mermadito, restituir los rcs1d110,. es obra que a.penas puede lle-·
Yar a caho con inmensa suma ele "enero,idad un grupo restaurador. e
Tntcrpretanclo torcidamente la ¡irimiti1·a decisicÍn ele estos bienhechores.
cll'I puchlo, había currido p&lt;'&gt;r Jauja
c1111 la rautcla de ritt•r rn pa is ele
amplias prerrngati1aS: lo que ras a
u1r: ".\yl'r que cqn la pa,. nos daha11
npi•&gt;. cada cual l'ra dueño ele 111 pr11pi11. 1!C1y que la lihl'rtacl no tielll' fr('11&lt;,, rada rual l'S 11111 dm·iip ele In a icle

e

no."

..

1
•

-

·

H,ta, n,n•., salían, romo romprenckrá~. ele lo~ abyectos encliusado:,;
ron la 1·ieja tiranía porfiriana, que 111&gt;
¡¡ucell'n ,er con buenos ojos la n:ivind'kari,'m ckl pul'blo por prort·climien tos tan at inados y sc:gur1Js como el
ck las conlisr:1ricim·s.
,\ 1•ri111na \'Í,ta le parccl'rii cp1r cle1&lt;d1er a 1:11 i11cli1iclt11J 111 &lt;Jlll' t•, suyo
a la 1cz c¡ur un arl•&gt; ele ju,tici;t. l',
la n.&gt;l\Ícsic'rn &lt;k u11a dc.:lincuc:nria por
part" ele quien rc,titu)'t'. l1ero el c11th·
lit11rio11alis1110 impnanl&lt;' tic11c l!ll
rampe&gt; ele I isu;didacl moral más amplio, y l'II gra 1cs den dos ¡&gt;rl'gona
ot,irg·ar de t.sta sunte t,na mcrrtrl l'~pl.'ria[ a ill." dcspojaclos .
C11mo quiera que ,l·a. tS facil cum
prtnclcr la 111ag11it11cl del trabajo c:m
pirad" JH.H' l'I grupo :;alvaclur para
hacl'rsc rargo de los hiencs ajenos l'n
Lt 1·a,ta l'.\tensii'&gt;n dt• l;1 1'.cpiti&gt;lita.
ruidarlcJs ron c.:! 111avor rslltl'J"(I. u,ufructuarl()s l'll uso cÍe la kgaliclaJ y
tra,arlos cumu "¡ iucran propios. nu
sin cn,ariiiarsc a I cccs C&lt;'n ellos hasta el n.t ll'lll&lt;&gt; ele lch:'trsi:·]u; a cues
ta,. n,a11&lt;'0 !11 1 a permitido :;u runcli.:ic',n de p11rtátilc~.
l mag1natc también a cnánto Ilcg-ar:'t
la alincgacii',u de estos h'.·orrs al r&lt;.:,i.~narsc a ornp,tr l.ts rc:,idenlia~ de
los ricos l'lll!&gt;t'Cataclos que habían herh&lt;&gt; rolosale;; fortunas a la ~ombra
del ¡J&lt;Jdcr dictatorial. 'l'encr que ,rntarsc a la propia mesa clonclc los gastrónum,,-; cicntilicos cdehrahan suru
lentos festines: y dormir en luju,os
Icchn~ donde a pierna mas, o meno.~
sudla dc:,ntll:,aron y roncaron los
opulentus ele ayer, esquilmarlorcs del
pt:cblo, es ako que pa~a por encima
de todo sacrilicio.
J:ien romprenclerit, la rcpugnanri·i
que habrán ~t''llido l'lios •¡ue 1·inierr,:i
de runas hll'rilck, que a toclo tirar

t

EL ABANDONADO
n,tciunal. vic:llllo:;c compelidos, por
, xi¡,!'c:ncias ck -u Jahor dqrnradura. a
e, rrtr ~ohre I uti;!i:10;:o,; ::t,to~ ele ex
tranjcr;( nrnrca cioncle antaiio exhibían ,u arrogancia ncliosa los adoraclqres cid 1:crerro ele ore&gt;.
¡ l·.. llo~. qm• aprna~ 5ab1a11 dl' la
rl,oza rú,tic1, p11ltica11cntc cscundicla u1trl , el follaje pintoresco. tener
t¡ue hollar con sus sill'C:strcs plantas
!-'a!trnes pa\'imentados traidoramente
ron resbaladizo mosáico. o bien decorado~ por aliombras de Pcrsia !
¡ Ello~. c¡i.c salidos del ,l'no rlc la arcill, pnpular. no habían tlcjado e.ter
,11, 1nie111h•&gt;" iatig, t'e,, pc,r la rwh
1• • • •

1 ,• .,...

''

rlc- pa~ar nuchl's agitada~ ~ubre colchones ele pluma y en rama~ ,on muelles que sacuden nen·iosamcntc la
masa corpórea!
Xo miras palpable el ,arrilicio? ~o
con,iclcra, que ,e hace inclispcnsable
penetrar muy ,útilmente en el análisis ele esta complicada empresa. para
llegar a comprender lo que habrán
sufrido estos adalides de las libertades, desempeñando tan ímprobo y patriótico trabajo ele restauración social?
l'crri c¡né c¡uicres : fué preciso
pa,aran por tocias estas inc¡uisiturialc, tortura~. en bl·nelicio del pueblo a

�~~~=a ~

Diplomáticos del A. B. C.

~~~~::.l

la bíba btl campo
POR MANUEL ACUNA.
Yo

110

sé ~i el sciior 11 oracio Flaco

i1:é quien se alzó el primero.
u·h;111do a nnra111a];: la ri.lt11ra
y I ai.Ltndu uc la d:cha } la I entura
1 11 ,· ,\: ¡.;o,a vil'iendo a lo ranchero;
: o no ,é si el bi·cn I ate poseería
l,t iuta o h;:cirnda, o lo q1:e allá se estile
ni si I iviendo en ella se hallaría
cuando dió en escribir sn "beatus illc:"
pero l'l hecho y el caso
es que cksdc él a Rosas.
sin contar a Fray Lni, y a Garci laso,
no hay poeta c¡nc no hable a cada paso
de la ,·ida del campo y de sus cosas:
y tanto de magnífico y de bueno
nos dicen ele esa Yida,
y tanto nos repiten ''la escondida
,enda y la fruta del cercado :ijeno,"
que ganas dan de veras
de comprar unas buenas chaparreras,
de abandonar el fieltro por el ancho,
el bastón por la reata,
y adiós diciendo a la ciudad ingrata,
a caballo o a pie lanzarse :i un rancho.
0

Y como esos seíiores
sahc•n clccirlo y presentarlo todo
con ese ··memodeodo''
exclusi\'O a los buenos escritores.
ele ac¡u1 resulta en consecuencia clara,
que ante rnadros tan helios y fe lices,
más de cuatro lectores
se quedan eón un palmo ele narices
y soñanrl() en redile, y pastores.
J)e estos cuatro entusiastas, el que menos
e;, seguo que exclama:
"i Oh! ¡ la vida del campo! ¡ Cuún hermo,;o
debe de ser en la abrasada siesta
gozar de la frescura y del reposo,
cabe la margen del riachuelo undoso
que corre serpenteando en la flo resta!
rnn la que piensa dar en el ''hnsilis,'º
y que tiene por fuerza que ser Filis
desde rl momento en que entre a labradora.
le dirá: "Por la tarde, Filis mía,
nos iremos al monte, y desde el monte
Yerás cuán grato l'~ al morir el día
el cuadro que presenta el horizonte."º
Y esto, que ciertamente
es ele una grande y poética belleza,
le parece al Scíior tan conv incente.

qt:l' ~in a:1d:i r;e Ln chica~.
111 pensarlo primero,
se mete de ranchero en la confianza
dl que d ,'o',,r no pµde !:&gt;Cr ra nchero
¡Ah ! ¡s i yn refiriera una por nna
las \1, timas &lt;¡uc dehe
este en or, que en el ~iglo diecinueve
rn haciéndose tan raro por fortuna!
Sin cam:nar más lejos,
yo, que conmigo aun no me reconc ilio
pc,r l:ahrrme hnscaclo esa desgracia,
yo soy el m:'b completo, wrhi graci.).
clr 1111 márti r de sn amor por el idilio.
Dióme hace tiempo ya por la manía
de leer y releer cuanto a mis manos
so'.1re la Yida pastoril caía,
y tanto di en pensar de qoche y día
sobre los bienes r ús ticos y urbanos,
que conYencido al fin de que la corte
sólo es del mal y del dolor la senda,
exc 1amé : ''¡ Ql.1e el demonio la soporte !_____ ..
Y después de ped ir mi pasaporte,
me puse en dirección para una hac ienda.
:\un no asomaba el rubicundo Febo
pon iendo al Universo como nuevo
y el saltador y alegre jilguerillo
aun no alzaba su canto en tre las hreíias,
cua ndo yo y mi tordillo,
un an ima l muy bruto por míts sciías,
:itra\'csando cerros y as ustando
aquí un conejo y más allá a una liebre,
íbamos ya en ,·ereda y caminando,
yo en busca de un hogar y él rle un pesebre.
Dcspr.és de una hora larga
ele correr y correr a la Yentura,
a despecho y pesar ele mi andadura
que ¡.rolcstaha ya contra la carga,
más que pesada, dura,
y más que dura y que pesada, amarga,
pues era nada menos m i amargura;
&lt;lespués ele una hora impía
rle cor rer y de anda r inútilmente,
sin poder distingui r ni aun vagamente
las seña les de alguna ranchería ,
dimos por fin con una
donde cansado ya de correr tanto,
mi animal se alzó y dijo: ¡Qué fo rtuna!
y yo 111e hajé y elije: i,\quí me planto!

11acerlo, y que tres perros
se me echaran encima, fué todo uno:

1 1
1 1

~ ~í14

~

• ~

~

00
00,,

Representantes Sur-Americanos que acorisejaron el

BELGICA HEROICA Y MARTIR
•
·--------·-······..·-·--··-···. ··-··----

1

ij

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j~

,

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~

1 1
1 1

de Carranza.

-,y

~

11

reconocimiento

......,.~

La revista pans1cn "L'.\rt et les
.\rtistes" consagra su último número
a "Bélgica heroica y mártir.'' De
l'ntre los trabajos que pnhlica . traclncimos r~le hdlo art1rnlo ckl gra•1
poeta Emilio \'erhaercn. J~I Yiejo
cantor belga parece haber tornado a
~u j1:ventud para cantar con digno
orgullo el hernísmu y la t·speranza &lt;h'
su patria:
\ o quisiera que btas líneas iueran
como el t.:-xto ele un cpitaii(I snhr,'
las rnii1a,; de nui:,tra~ ¡mhL1r;c,11C·, a,o
lada'!.
f'p . ·que aún l·;er\-t'. tl!ii"~ sns
ce:1,z, ~ Ja , it!a. del mi,J&gt;1&lt;1 mo-lo 'JUl:
la prim.1, era l'ircnla, .J~.~-·i,•ndl' ,·. re
mont.. ~· flor de t1,'rra e:1 J ill\'!,'r
no.
Flandes v \\'alona han ,·i,·ido clÍa$
tan a·11;,r~o-s como los ¡,re,• :,[('5 : i),,rgoíia. España .\ustria. la,; hirieron y
despedazaron a su 1·ez. 1'cro no Ílll •
ron muertas: porque iucrnn hecha~
para una perenne rC'lll"fl't:ciún.. .\! as
aunque la Esperanza nos anime Y
proteja contra el I icnto fatal la lámpara que arde al cabo cld camino, no
¡Jor eso i:s menos cieno que la hora
que suena es grand&lt;.'mcnte tlnlornsa
y terrihle.
• C.I
. Para reducirnos. no ~e ha contcn
tado Alemania con l'tiviar a sus hombres al conóatr. sino qne los ha en·
viado también al incendio: no ~e ha
limitado a hacer la guerra al rnlclado que pel&lt;?a, sino que además la ha
hecho a la madre que engendra y al
nii10 qne crece. \ la raído sohre nuestra casta entera. Y no solamente ha
querido clcstruir nuestro porYC)lÍr, ~¡,
no también nuc,tro pasado. l•J ocho
es completo.
X u estro porvenir es nue~tra e., pe-

ranza, y aunque arda en fervor, e,- pa lús conocen. El mús ilustre
tá aún por realizar. Se oculta en todos ha siclo colocado en el rang-o
m·e~tra alma: 110 se le puede Hr. ni lo~ Caryle y Emcr,on. Y estas ilc
tocar. Y. sin e111bargn, es tan real ro
ciotll', c~t&lt;:ticas han ,itl,1 rn cada
11\o nu&lt;·.,tra prcsL'ncia l'n la tierra.
·
pa la consecuun:ia de una larg-a
\'
l'nr l'1 contrarie,, llU\:,tro pasado l'S segura prospcriclad material.
Yi,ihle y palpable: está pla,maclo en l:ts luchas comcn·iak, ,k Occidc
t•s Bélg-ica qt:Í\'11 nrnpa ,·l lugar i111
la, ¡,iedr,b de nuestra, moradas y
mo11ullle11tos De,de el sig'lo X 1 ~- diato a I ng-laterra, Francia y . \ le1
X 1(. simbolizamos nuestr;; ic en l~t nía. l'or eso podemos haccr oste1
iabrica ele nuc~tras igle,.ias: ornamos nún dt• nuestros méritos con at
nuestros templos con una d\'coración, rida&lt;l. Y somos clignos de perma
a la ,·ez reali,ta y mi,tica. expresan- c,·r inclcpendicntcs y librc~. Jl"r
do a,í pkna111ente nm·,tro pcn,amicn- poseemos rualitlacles étni&lt;:a, que
to rn todo su matiz. , \ partir del sison propias. cnntriht1y\·1Hli1 cc,n \'
!-('lo X 111, nuestro org-ullo CÍYico se a la fuerza, Yaril•dad y hellrza
declara y aiirma en lus campanarios mundo.
·
de nuestrM Consejos: domina nues);c,, ialtaha. c¡nizit. cit.'rt·1
gl,
tras habitaciones pri,·aclas. nuestras g-r.crrcra . .\las lw ,HUÍ qu..:. grada
¡i lazas públicas como una adYerten;111\',lros enemigos. la helllos ;i°cll
ria de que nuestro dehcr cÍ\'Íco ,:,tú ridn. liemos tl'nido l'l h11nor-¡c
por encima de nuestros intcn·s,·s par- rintamente sin sahcrlc,-·de srr
ticuhre;; y rencillas públicas.
primeros en clefende1 todr un pas
11 ernos neadn nuestros ora torios de esplendor y ó,·ilizaric',n. (;r
para satisfacer nuestro anhe\"o de me- y Roma nos acnmpaíiahan im·i,ilJ
ditación y soledad. :'\ uestro, mer\llá. en el cielo nocturno de L
cados y soportales. con sus paíicros. se agitaron !as alas de Palas . \ t
merceros. carniceros. corredores, de·
mi&lt;:ntra, sobre nuc~tras cahl'zas
l'laran nuestro amor al trabajo. la in- Ycgaban 1,), zeppl'line~ 111011,tru".
dustria \' el comercio. J lemos crea- ); inguno de nuestro., st1ldarlns
do: en iin. magníiicas y bellas rusa,: meneos o walont's, y aun nnsot
de nuestras manos han salido ,·erda- mi,mns, tuYimos siquiera 11•1 Yish
clcra, ohras mac,tra,.
hre de lo que nue,ti-a arciu11 sig1
Toda m:cstra vida histórica fué ar- caha. Súlo in supi111,)S más ta
diente y per~onal. y cliiiere de la de cnando el sentido moral ele esta g
!ns otro, puehlos. En dos ocasione~. rra se hizo visih!c. l ,os tt::úricos ,
c·n l'i siglo XV y en el X\'J. hemos manes h;-n rleclarndo su suci1n ele
dadn al mundo, gracia, a nue!-tro~ pin vilizacíbn al modo asiútico, rn el
tore,. una lección de arte.
los puclilos sniren lns unos el .Yl
• Y ahora nuestra c,rnela literaria, de lns otros: l'\·oraron !ns tirm
apenas nacida y ya ilustre, coloca entre los más afamados los nombres de
(Pasa a la penúltima).
nuestros escritores . .\mérica y Euro-

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pero a la

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ele alarma,

-¡ Oh, habitantes felices
rle esa comarca rústica y tran&lt;]uila ______ !
ll's dijt' yo tan luego
que , i los canes en lugar seguro.
-Y o , rngo aquí tras del feliz sosiego
(Jlll.' en la alma &lt;kl labriego
tkrrama este aire embahamado y puro.
cansado de la ,·ida
que se lleva en la corte aborrecida:
yo Yl.'ngo con el mal qt:e me destroza
y que gimienclo mi zampoña exhala,
a que me ciéis un sitio en Yucstra choza,
'.11cdia torta de pan ____ y una zagala.

•\sí fué. ,ohrc poro más o menos,
el pequeño y tristísimo discurso
(Jlll' improrisé al mirarme entre el concurso
ele aquellos hombres rústicos y buenos:
y media hora después. una pastora,
110 Flérida ni .\rminda,
pero. eso sí. tan linda
qut· casi era una chica en can ta dora,
se pre.scnti'&gt; a mi vista completando
con un trn:w de pan que me traía,
la, tn·s rosas aquellas.
y haciéndome gozar con - todas ella~.
dt• 1110clo qm· yo elije: ¡.\qui es la n11a:
\'unca J,, hubiera dicho,
o Jrnr mejor decir, no lo hubiera hecho.
pues aprnas sintió ella sohre su hombro
rn hcso que k di en mi llcsYarío,
cuando con triste asombro.
ra)/i de mi ilusir'in sobre el e:scumliro
1111 hofet,'in ele Din, y Señor mío ____ _

1 1
1 1

Después de c¡uc comi aquel pan amargo
al quc hiw más amargo este &lt;ldallc,
de 111i ie y &lt;k 111i~ crerncias en descargo
pr&lt;mnndé suspirando un sin embargo,
y me puse. en camino para el Yalle ___ _
•\ 11 í, pensaba yo. mientras seguía
el mejor y más cómodo sendero,
allí bajo ele nn olmo
encontraré rn consuelo en mi tristeza.
ya que la pérfida esa
a mi pena y dolor ha puesto mimo;
bajo sus ,·erdcs y brillantes hojas
iré a llorar la pena que me mata:
y si la muy ingrata
, a a reírse aún allí de mis congnjas:
pues que en mi tierno y ardoroso ahinco
ni una sonrisa de su amor merezco,
o le hago comprender lo que padezco,
o k hago comprender ¡cuántas son cinco!

me largué con la música a otra parti:.

1;

L==:=:=::i!l:=::I::)e=r=o=,:Jseñor,

salieron de la choza unos pastores,
Y cogiendo unJs piedras, que es el arma
di: que se nlen siempre esos señores,
a su sola presencia fué acabando
cid canino furor, ha~ta el resicltro,
y yo pu&lt;le pur lin en eco blando
cantar. la instalación de mi in&lt;liYiduo.

con una precisión constante " rara
cara'
bajaba desde el techo hasta
para se~~ir después por todo el pecho,
me obligo a despertar en el instante
en. que s~ñaba yo, lleno de galas,
hadar baJo la luz. de un sol brillante
entre un grupo magnífico y ardiente
de hlancas y bellísimas zagalas.

Cll

el bendito valle,

como en la alma de un poeta de ,eintc años.
todo estaba tan seco y tan marchito
como ella a los primeros desengañt,.,;
los árboles sin ramas y sin hojas,
la hierba macilenta y amarilla,
y en medio de este cuadro y a lo lejos,
un arroyo estancado, a cuya orilla
rumiaban con afá~1 &lt;los toros viejos.
Ante tal panorama.
yo que soíiaba coronar mi frente
con las flores cogidas a una rama
de las ve rdes y muchas ele la fuente;
yo, que soñaba en recrear mi oído
con la canción dulcísima y sabrosa
del tordo fiíarmónico escondido
• cabe las ramas de la selva umbrosa,
me senté sobre el tronco de un encinn
y me puse a llorar con tantas ganas,
que los cielos al verme y al oirme
llorar con un dolor tan Yercladero,
empezaron también recio y de firme
a gemir y a llorar nn ag-uaccro .
¡.\y! cómo y cómo cntonn·s
cxtraiif los simones de la plaza.
y cómo fué aquel líquido elemento
que entraba hasta mis huesos poco a poro,
el mejor y más sólido argumento
para obligarme a ver que estaba loco.
Cuando llegué a la choza, las estrellas
brillaban ya en d éter indeciso,
y en derredor riel iueg-n
que alumbraba mtiy poco c:iertanitnlt:.
me hallé c:on que a la ley de un uso ai1cj11,
pcru para ellos hueno y necesario,
bajo la yoz ele un viejo un poco dejo,
rt•zalian todos juntos el ro,;arill,
Esto sí no es conmigo,
me dije yo al primer Santa :\1 aria.
Yicnrlo que no era aquella la más propia
ora~ión de salvarme del infierno:
y l't1Co11lramlo en la fe que mi alma arnpia,
que a&lt;¡uella copia era muy mala copia
pan1 darle d ,alor de un Padre Eterno:
y cumo el sueñu. ~en te que no reza,
me estaba ya doblando la cabeza
y yo c,mpezaha ya a ,entir en mi alma
sus primeras y &lt;lnlccs vaguedades,
me decidí a dormir en santa calma
para acabar ron tantas necedades ___ _
-El sueíio. por lo menos.
me hará gozar de la ilusión c¡ue an~íopeusaba yo temblando
¡ y estremecido todo por el frín !
-Y como ellos me han puesto en este brete.
que peor no puede ser según barrunto.
crncaré a Fray Luis y a Xa\'arrcte
¡y les diré lo que hay ~obre el asunto ______ !Y me dormi ____ pero una santa gota
c¡ue cayendo del techo

Metido entre un trigal y decidido
a terminar con él, lo que era fácil,
no estando muy crecido,
me encontré al animal de mi caballo
tan dado y atareado en su faena,
que a no ser por un medio
muy usado y común entre animales.
probablemente no hallo otro remedio
de sacarlo de aquellos andurriales.

i Ah! Y lo que roncan esas buenas gentes
que a los más fuertes árboles destroncan
Y que hacen tanto ruido con los diente~
que parece mentira lo que roncan:
nunca me hubiera yo ni sospechado
ver por aquellos mundos
reunidos y durmiendo lado a lado
tantos bajos profundos ____ _
Así es que hallando aquello peor que el rezo,
pues era una calumnia contra el arte,
le di gracias a Dios, y después de eso,

Y aun no asomaba iluminando al mundo
la dulce claridad del rubicundo
y la pastora aquella
aun no se alzaba a ver la última estrella,
cuando cansado ya de ser tan loco
y de soñar en lo que ya 110 pasa,
rompí de mi ilu'Sión las dulces redes
y me volví a la corte y a mi casa,
donde estoy a las órdenes de ustedes .

MANUEL ACUt:l'A.

•

1 1

1 1

•

me atengo a lo que soy, de carne y hueso
'
Y prefiero los besos y 110 el humo,
que al fin. al fin, la gloria no es más que eso.

¿ Y qué? ¿ Será posible que nosotros
tanto amemos la gloria y sus fulgores,
la ciencia y sus placeres,
que olvidemos por eso los amores,
y más que los amores las mujeres?

Por lo demás, señores,
¿quién será aquél que al ir para la escuela
con su libro de texto bajo el brazo,
no se olvidó de Lucio o de Robredo
por seguir, paso a paso,
a alguna que nos hizo con el dedo
una seña de amor, así_ ___ al acaso?
¿ O bien, que aprovechando la sordera
&lt;le la obesa mamá que la acompaña,
t nos dice: j No me sigas!
l
porque mamá me pega y me regafia?
t

¿Seremos tan ridículos y necios
que por no darle celos a la ciencia,
no hablenws de los ojos de Dolores,
de la dulce sonrisa de Clemencia,
y de aquella que, tierna y seductora,
aun no hace un cuarto de hora todavía,
con su boca de aurora,
"No te vayas tan pronto," nos decía?

'

\'~.·

¿Seremos tan ingratos y tan crueles,
y tan duros y esquivos con las hell:is.
que no alcemos la copa
brindando a la salud de todas ellas?

¿ Y qmen no ha consentido
rn ~cpararse del objeto amado
rnn ta l de no mirarlo contundido?

Yo, a lo menos por mí. protesto y juro
que si al irme trepando en la escalera
que a la gloria encamina,
la gloria me dijera:

¿ Quién será aquél, en fin, que no ha sentido
latir su corazón enamorado,
y a quién más que el café no ha des,·claclo
el café de no ser correspondido?

-Sube, que aquí te espera
lo que tanto te halaga y te fascina;
y a la vez una chica me gritara:
-Baje usted, que le aguardo aquí en la esquina,
lo juro, lo protesto y lo repito:
si sucediera semejante historia,
a riesgo de pasar por un bendito,
primero iba a la esquina que a la gloria.
Porque será muy tonto
cambiar una corona por

...·,

\.

Al aire, pues. señores,
lancemos nuestros hurras por las bellas,
por sus gracias, s~1s chistes, sus amores,
su&gt;s perros y sus gatos y sus flor&lt;·s.
y cuanto tiene relación con rila~.
1

Al aire nuestros hurras
&lt;le las criaturas por el sér diYino,
por la mitad del hombre.

~

�General Porfirio Díaz.

•

•

"&lt;"-{"

•

fl ~am~orciUo i,arbo .

Én la primera jornada de la batalla de Custoza, el 24 de Julio at
1848, sesenta números de un regimien
to &lt;le infantería de nuestro ejército.
enviados a una altura para ocupar cier
ta casa solitaria. se vieron de repen
te asaltados por dos compaííías de soldados austriacos que, atacándoles por
,-arios lados, apenas les dieron tiem,po
rlc refugiarse en la morada y reforzar precipitadamente la puerta, después de haber dejado algunos muertos y heridos en el campo. Aseguracla la .Puerta. los nuestros acudieron
a las ventanas del piso bajo y del
primer .piso, y empezaron a hacer certero fuego sobre los sitiadores. los
cuales, acercándose poco a poco, coJocados en forma de semicícurlo, respondían vigorosamente. :'.llandaban
los sesenta ~oldados italianos dos oficiales subalternos y un capitán: viejo. alto. seco, severo, con el pelo
v el hig-ote blancos: estaba con ellos
~111 tamborcillo sardo, nrnchacho de
poco más de catorce años, que representaba escasamente doce, ele cara
morena aceitunada. con ojos negros
y hundidos, que echaban chispas. El
capitán. desde una habitación del piso primero. dirigía la defensa, dando órdenes que parecían pistoletazos.
sin que se viaa en su cara de hierro ningún signo de conmoción. El
tamborcillo, un poco pálido. pero firme sobre sus piernas. subido sobre
una mesa. alargaba el cuello. agarrán·
dose a las paredes, para mirar fuera
de las ventanas. y veía. a través del
humo, por los campos. las blancas
rlivisas de los austriacos, que iban
avanzán&lt;lo lentamente. La casa estaba
$itua&lt;la en lo alto de escabrosísjma

correspondiente a un cuarto de últi
mo piso; por eso los austriacos no
amenazan la casa por aquella parte, y
en la cuesta no había nadie: el fuego se hacía contra la fachada y los
dos flancos.
Pero era un fuego infernal, una nu·
trida granitada de balas. que por la
parte de afuera rompía paredes y des
pcdazaba tejas, y por dentro deshacía
techumbres, muebles, puertas, arrui·
nándolo todo, arrojando al aire asti·
llas, nubes de yeso ·y fragmentos de
trastos. de útiles, de cristales, silbando. rebotando, rompiéndolo todo con
un fragor que ponía los pelos de pun·
ta. De vez en cuándo, uno de los soldados qué tiraban desde las YCntanas
caía dentro .. al suelo, y era echado
a un lado. Algunos iban vacilantes de
cuarto en cuarto, apretándose la herida con las manos. En la cocina
había ya un muerto, con la frente
abierta. El cerco de los enemigos se
estrechaba. Llegó un momento en
que se vió al .capitán. hasta enton·
ces impasible, dar muestras de inquietud y salir precipitadamente del
cuarto, seguido de un sargento. Al
cabo de tres minuto5 volvió a la ca
rrera el sargento y llamó al tamborcillo, haciéndole sei1a de que le siguiese. El muchacho le siguió, subiendo a escape por una escalera de madera. y entró con él en una huhardi·
!la desmantelada, donde vió al capitán que escribía con lápiz en una ho·
ja. apoyándose en la ventanilla. y te11iendo a sus pies, sobre el suelo. una
Ct:&lt;'rrla de pozo.
I:l capitán dobló la hoja y dijo brus
qme11te, clayando sr,.bre el muchacho
SUq p1-1pilas grise5: y , frías, ante \as

.-El tamborcillo se llevó la mano
a la visera.
El capitán dijo :-Tú tienes valor.
Los ojos del muchacho relampa·
guearon.
-Sí, mi capitán, respondió.
- '1 ira allá abitjo, dijo el capitán
llev:, dote a la ventana, en el suelo.
junt" a la casa de Villafranca, donde
brillan aquellas bayonetas. Allí están los nuestros. ínmóYiles. Toma es·
te papel, agárrate a la cuerda, baja
por la ventanilla, atraviesa a escape
la cuesta corre por los campos, llega adonde están los nuestros, y da
el papel al primer oficial que. veas.
Quítate el cinturói1 y la mochila.
El tambor se quitó el cinturón y la
mochila, y se colocó el papel en eJ
bolsillo del pecho; al sargento echo
afuera la cuerda y agarró con las dos
manos uno de los extremos: el capitán. ayudó al muchacho a saltar por
la -ventana, vuelto de espaldas al campo.-Ten cuidado, le d..
··
1JO: 1a sa1,·ac1on
del destacamento está en tu valor y
en tus piernas.
-Coniíe usted en mí, mi capitán.
dijo el tambor salién_dose f_t~era.,
-,\gáchate al ba¡ar, d1JO aun el
capitán. agarrando la cuerda a la vez
que el sargento.
-Xo tenga usted cuidado.
-Dios te ayude.
A los pocos momentos el tambor·
cilla estaba en el suelo; ,el s~rgen·
to tiró de la cuerda para arnba, Y
desapareció; el capitán se ~som{i pr~;
cipitadamente a la ventanilla. Y vio
al muchacho que corrla por la cuesta
11-bajo.
Esveraba

�J~

se destacaron Je! suelo, delante .&gt; detrás del muchacho, le advirtieron que
había sido descubierto por los austriacos, los cuales tiraban hacía abajo, desde lo alto de la cuesta. Aquellas pequeñas nubes eran tierra echada al aire por las balas. Pero el tambor seguía corriendo precipitadamente. Al cabo de un rato, exclamó consternado:-¡ }foerto !-Pero no había
acabado de decir la palabra, cuando
vió levantarse al tamborcillo.-¡ Ah,
no ha sido más que una caída! dijo
para sí y respiró.-El tambor, en efecto, Yolvió a correr con todas sus fuerzas, pero cojcaba.-Se ha torcido un
pie, pensó el capitán.-Alguna nubecilla de polvo se levantaba aquí y allá,
en torno del muchacho; pero siempre
más lejos. Estaba sako. El capitán
lanzó una exclamación de triunfo.
Pero siguió acompañándoí0 con los
ojos, temblando, porque era cuestión
de minutos. Si no llegaba pronto
abajo con la esquela en que pedía
inmediato socorro, todos sus soldados caían muertos, o tenía que rendirse y caer prisionero con ellos. El
muchacho corría rápidamente un rato; después detenía el paso cojeando;
tomaba carrera luego de nuevo, pero
a cada instante necesitaba detenerse.-Quizá ha sido una contusión e1t
el pie por una bala, pensó el capitán.
Y reparaba temblando tocio~ su~ mo

vimienlo~; y excitado, le hablaba e.o
mo si pudiera oírlo. 1Iedía incesantemente con la vista el espacio que
mediaba entre el muchacho que corría
y el círculo de armas que veía allá
lejos, en la llanura, en medio de los
campos c!e trigo, dorados por el sol.
Entretanto oía el silbido y el estruendo de las balas eJ1 las habitaciones de
abajo, las voces de mando y los gritos de rabia de los oficiales y sargentos; los agudos lamentos de los heridos, y el ruido de los muebles que se
rompían y del yeso que se desmoronaba.-¡ Animo! ¡Valor! grital'Ca, siguiendo con la mirada al tamborcillo
que se alejaba. ¡Adelante! ¡Corre!
i Se para'--- ¡ Maldición 1 ¡Ah, vuelve
a emprender la marcha !-Un oficial
sube anhelante a decirle que los enemigos, sin interrumpir el fue({o, ondean un pañuelo blanco para intimar
la rendición.-¡ Que no se responda!
gritó el capitán, sin apartar la mirada del muchacho, que estaba ya en
la llanura, pero que no corría ya, y
parecía que desalentaba al llegar.¡ Anda!_ __ ¡Corre!___ decía el capitán
apretando los dientes y los puños:
desángrate, muere, desgraciado, pero
llega.-Después lanzó una imprecación horrible.-¡ Ah! El infame holgazán se ha sentado.-El muchacho,
en efecto, que hasta entonces se le
había visto sobresalir l:i L".thcza por

cima de un campo de trigo, ~e había
perdido de vista, como si se hubiese
caído. Pero al cabo de un momento,
su cabeza volvió a nrse fuera: al fin
se perdió detrás de los sembrado,.
y el capitán ya no lo Yió más.
Entonces bajó impetuosamente; las
balas llodan; los cuartos estaban llenos ele heridos, algunos ele los cuales
daban vueltas como borrachos, agarrándose a los muebles; las paredes
y el sucio estaban teñido5 ele sanire;
los cadáveres yacían en los umbrales
ele las puertas; el teniente tenía el
brazo derecho destrozado por una
bala; el humo y la pólvora lo envolvían todo.
-¡Animo! gritó el capitán. ¡ Firmes en sus puestos! ¡ Van a venir
socorros! j Un poco de valor aún I
Los austriacos se habían acercado
más; se veían, ya entre el humo, sus
caras descompuestas; se oía, entre el
estrépito de los tiros, su gritería salnje, que insultaba, intimaba la rendición y amenazaba con el degüello . .'\lgún soldado, aterrorizado, se retiraba
detrás de las ventanas, y los sargentos lo empujaban hacia delante.
Pero el fuego de los sitiados aflojaba, el desaliento se veía en todos los
rostros; no era ya posible llevar más
allá la resistencia. Llegó un momento en que el ataque de los austriacos
se hizo más sensible, y una rnz de

trueno gritó, primero en alt!mán, en
italiano después:
- i Re11clíos !-¡ X o! gritó el capitán
desde una Ycntana.-Y el fuego volvió
a empezar más certero y más rabioso
por ambas partes. Cayeron otros soldados. Ya había más de una ventana
si}l defensores. El momento fatal
era inminente. El capitán gritaba con
voz que se le ahogaba en la garganta.-¡ Xo vienen! j l\ o Yienen ! Y corría íurioso de un lado a otro, arqueando el sable con su mano convulsa, resuelto a morir. Éntonces un
sargento, bajando de la buhardilla,
gritó con voz estentórea :-j Ya llegan!-¡ Ya llegan I repitió con 1111 grito de alegría el capitán. Al oír aquellos gritos, todos, sa.nos, heridos, sargentos, oficiales, se asomaron a las
ventanas, y la resistencia se redobló
ferozmente otra vez. De allí a pocos instantes se notó una especie ac
vacilación y un principio de desorden
entre los enemigos. De pronto, muy
de prisa. el capitán reunió algunos
soldados ea •l ¡iiao b;jo para conteur ~1 I!lffl.,P~ d• !,;era, con bayoneta

rra ! formidable, y vieron desde las
,·entanas avanzar entre el humo los
sombreros apuntados de los carabinc·
ros italianos, un escuadrón a escape
tendido, y un brillante centelleo de
espadas que hendían el aire, en molinete por cima de las cabezas, sobre
los hombros y encima de las espaldas: entonces el pequeño ;pi.quiete
reunido por el capitán salió a bayoneta calada fuera de la puerta. Los
enemigos vacilaron, se resolvieron, y
al fin empre,ndieron la retirada: el
terreno quedó desocupado, la casa estuvo libre, y poco después dos batallones de infantería italianos y dos
cañones ocuparon la altura.
El capitán, con los soldados que
le quedaron, se incorporó a su regimiento, peleó aún, y fué ligeramente
herido en la mano izquierda de una
bala rebotada en el último ataque a
la bayoneta. La jornada acabó con
la victoria de los nuestros.
Pero al día siguiente, habiendo
vuelto a combatir, los italianos fueron
vencidos a pesar de su valerosa resistencia, por mayor número de austria-

El capitán, aunque herido, anduvo
a pie con sus soldados, cansados y
silenciosos, y llegaban al ponerse el
sol a Goito, sobre el 1Iincio; buscó
en seguido a su teniente, que habia
sido recogido con el brazo roto por
nuestra ambulancia, y debía haber
llegado allí antes que él. Le indicaron una iglesia donde se había insta·
lado precipitadamente el hospital de
campaña. Se fué allí; la iglesia es taha llena de heridos colocados en
filas de camas y de colchones extendidos sobre el sucio: dos médicos
y varios practicantes iban y venían
afanados, y oíanse gritos ahogados y
gemidos.
Apenas entró el capitán, se detuvo
y dirigió una mirada a su alrededor
en busca de su oficial.
En aquel momento se oyó llamar
por una voz apagada muy próxima:
-¡Mi capitán!
Se volvió: era el tamborcillo.
Estaba tendido sobre un catre de
madera, cubierto hasta el pecho por
una tosca cortina de ventana, de cuadros
y blancos, con los br~zos

llm= , .. ~ MJª~t

~J.~

.:\'~ió.. ar.tiha. ~

--'°"

v la rn,i\at:1.~d,,.l26..-t,.,~.t ·

•

•

-¿Cómo1 eres tú? le preguntó el
capitán admirado, pero bruscamente.
Bravo; has cumplido con tu deber
-He hecho lo posible, respondió d
tambor.
-¿ Estás herido? dijo el capitán
buscando con la vista a su tcnient~
en las camas próximas.
-¡ Que: qui(•rc usted! dijo d mu
chacho, a quien daba alientos para
hablar la honra de estar herido pur
\'CZ primera, sin lo cual n&lt;J hubiera
osado abrir la boca ante aquel capitán: corrí mucho con la cabeza baja; pero, aunque agachándome, me
vieron en seguida. Hubiera llegado
veinte minutos antes si no me alcanzan. Afortunadamente encentre: pronto a un capitán de Estado }layor, a
quien dí la esquela. Pero me coi,tó
gran trabajo bajar, después de aquella caricia. :.le moría de sed: temía
no llegar ya: lloraba de rabia, pensando que cada minuto que tardaba
se iba uno al otro mundo, allá arriba. Pero, en fin, he hecho lo que
he podido. Estoy contento. ¡ Pero
mire usted, y dispense, mi t'apitán
que pierde usted sangre!
En efecto: de la palma de la ma no, mal vendada, del capitán, corría
algunjl. gota de sangre.
-¿ Quiere usted que le apriete l.,
venda, mi capitán? Déme un mu
mento.

El capitán &lt;lió la mano izquierda. y
alargó la derecha para ayudar al mu
chacho a h~ccr l'l nudo y atarir1; pl'ro el chico, apenas se alzó de la al·
mohada, palideció, y tU\'O que \·ul\'er
a apoyar la cabeza.
-¡ Basta, basta! dijo el capít(u1 lllÍ·
rúndolo y rl'líran&lt;lo l:t mano ,.:.nda
da, que d l:unhor &lt;¡lll'rÍa rl'lenl'r;
cuida d,· lo tuyu, L'n ,.L.,, de pensar
tn )o, dcmits. que la~ co,as ligeras,
de~rnidún&lt;lulas. pueden ;:ac,•nc ;.rr:i
ves.
El tamborcillo movía la Labcza.
-Pero tú, ic dijo el c:l!)iti11, mirándolo atent.11ncnte, debes haber
pcrdído muciw sang.-~ p,!r;: cstat tan
déb:\.
--.: l\rJido rnucaJ ;; ,1.:,•·t· .' rt·sp&lt;',111: ,', c:I mucr.'l ·!.·,
nriendc, ,, i¡.,o
,,'.t' , •1c :,an¡:,1 ·.
, \l in•! Y i,e l.~1,o
abajo la colcha.
El capitán se echó atrás, horrorizado.
El muchacho 110 tenía más que una
pierna: la pierna izquierda se la habían amputado por cima de la rodilla: el muñón estaba vendado co11
paños ensangrentados.
En aquel momento pasó un médico
militar, pequeño y gordo, en mangas
de camisa.
-¡ Ah, mi capitán! dijo rápidamente señalando al tamborcillo: he aquí
11 n caso de~graciado: esa pierna se

habría salvado con nada, si él no la
hubiese forzado de aquella mala manera: ¡ maldita inflamación! fué necesario cortar a5Í. Pero es un valiente, se lo ;1seguro; no ha derramado:
una lágrima, ni se le ha oído un g~i. ·
to. Estaba yo orgulloso, al operarlo,
de que fuese un muchacho italiano:
palahra de honor. Es de lntcna ra·
za. a ic mía.
Y siguió su camino.
El capitán arrugó stb grandes cej;,~
blancas, y miró íijamentc al tam.
borcillo, subiéndole la colcha: de:.
pués, lentamente. casi sin darse cuenta de ello, y mirándolo siempre le,
vantó la mano hasta l.. «.· aa y se
quitó el képis:
- j :..li capitá,11 ! exda111&lt;'.&gt; r1 11H1&lt;:ha
cho admirado. ¿ Qué han:. mi 1:ap_i.
tán? ¡ Por mí!
··
Y entonces aquel to~co ,uldadu, que..
no había dicho nunca u11J. pataur..
suare a un inferior suyo. respondió
con voz dulce y extremadamente cariñosa :-Yo no soy más que un capitán: tu eres un héroe.
Después se arrojó con los brazos
abiertos sobre el tamborcillo, y lo
besó cariñosamente con todo su co
razón.

EDMUNDO DE AMICIS.

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1

1

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ºº

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)
POR SANTIAGO RUSIÑOL.
De padres fab ricante~ de fideos, trt za. y de la nnganza al exter"1i:1 io. tos poefoos has perturbado! ¡ Cuánfamilia en prosa, &lt;le! centro de un y del exte rminio a la agonía. Fl !i- tas almas sensibles has arrancado a
medio comercial, balanceando entre deo. el mismo sencillo fideo sali&lt;:ndo la materialidada de los fideos, para lic
fue rte y libre. le hacía cantar la Jilicr- \'arlas a la rC'gión del sueño! ¡ Y cuán·
!ideos y calderilla. l nl icta había na
cido poetisa, como • las J10res na,:::¡1 tad, y de la libertad a la patria, y de to le cuesta despertarse a aquel que
del cementerio, romo &lt;le b oruga );\ la patria al lhuch, y del Bruch a los te mira!
L"n aíio tardó en despertar de su
crisálid a. y como &lt;le la Y'.IÍ!;ar c1 i~á· Juegos Florales. y de los Jucgo3 L":oral·es a la englantina.
,ueíio nuestra gran poetisa. un aíio
!ida la pintada mariposa.
?\o tenía más que ,·e i11tiún aií:&gt;s y justo, y todo para nada: para Yoh-erXi la nodriza, ni la ;rniclre, ni lo~
padrinos, le habían ensci11&lt;io I!Lill, .. ya la tenía. la englantina, ya e1 a su- sc a adormecer en seguida. y esta Yez
a ha cer versos, y ella, por b saqr:ida ya, cuando tantos poetas cnveJccid0;; en serio. Fué, como era natural que
estrella que las ~lusas plan:an en las en la rima, en el rítmo y en todo~ fuese, en comunión espiritual con un
frentes de las criaturas mi111atla~. a , los secretos florales no tenían más poeta. con otro poeta como ella, con
romp er en la charla precursora. rom· que tristes accéss'Íls. y muchos ,.i~ e- los mismos sentimientos y los mispió en versos perfectos. Puede &lt;le.- ir- llos por influencia de amigos m~1:tc- mos gutsos que ella, con igual amor
a las penas hondas. A aque l poeta
se que rimó papá con mamá como ~i nedores. \" a sólo le faltaban &lt;lo3 µre
mios para ser maestra en gay:i ,-ien· n i le conocía. ni le conocería nunca.
ya tmicse confia nza con ias mus:is
La aritmética l:i aprendió en verso. cía: ya con dos empujones mi, bien .\caso vivía lejos, ¡ay! como vivl' n
la geografía en redond illas; la his- poéticos y bien floridos teJl(lrÍa el tí- todos: acaso ni viYía; acaso ya habría
to ria, en décimas reales; el rl&lt;'uri, t·n tulo efectivo para enseiiar poe~ia a las muerto cuando ella empezó a leerle.
J'ero, ¿qué importaba eso? Vivían sus
ro mancee bíblico; la mbanid.iJ, en clases productoras.
Pero aquello no duró mucho. ,\un obras. y qué obras. y qué versos ¡ Ya lnrsos li bres; y sus maestros y su:;
padres, y los parientes de los padres concurría a lguna vez. pero puramente gamc la santa poesía! Cada verso era
y &lt;le los maestros, y los que entraban por fratnnida&lt;l, para llc:nar la iiesta. un grito desgarrador de un alma ge
&lt;'n el almacé n &lt;le tideos, y hasta l~s pa ra aprO\·echar los ,.-erSiJS ;"!orales mela de la suya, que batallaba para
amasadores de la pasta no sabían que que había hecho la niña. l'ero ;;i10- huír de la tr iste materia terrosa y emadmirar más: que la criatura hicie,c ra había. tenido la sue rte de poderse briaga rse &lt;le nieblas: cada estrofa
aquellos Yersos, o que los versos deja- enamorar. la gran sL:erte de encontrar era una J)l]e~ta de sol y ele melanun enamorado. la rcsuertc d,· ,;1:c la colía; y había tantas puestas de sol.
se n crecer a la criatura.
•\ los diez aíios los paclres se los pro· dejase, cuando la tení:t !,ien ei~w-:ias- que nunca amanecía en ac¡uel gran
corazón de tinieblas: cada palabra
hibieron por consejo de los méd icos macla. por Yiles cuesti,, 1e, de intcre·
ses; y esta ocasiún punz:1tlora Hllla na un gemido, cada línea el rastro tic
y de los padrinos. que temían, con
tan &lt;le pcr~as para iJ,.,.,T ,;n tu1111t0 una pena. cada letra un lamento: y
mu y buen juicio. que el don poé,ico
ella seguía tan hien aquellas penas.
le embotase la circulación y Je tr::s· de engaiios, ele qnej,,~ 1,l,1:1;,1uas .ele
lloraba ele tal mod o el llanto del poedolores
amargos
y
de
•.:~pinas
de
JU·
tornase las células, y la hi-d'eron hata. se entristecía tanto con sus trisYentud.
que
hubiese
&lt;;Ílb
tonta
en
Jcshlar ~icmpre en prosa: a los Júcc.
tezas y batallaba tan a ü~mpo al
ya hacía quintillas a escondida!&gt;: _a pcrdiciarla, porque ; ay: h• oca,iones mismo compás de ansias, que llegó
de
sufrir
en
Yerso
p:.,,1:1
mu~
alta5
los catorce, dúos, también a escond1·
a hacerse esta cuenta y a decidir e~das con un mozo, al que tuv ieron atic sobre la vida.
ta conducta: que si de allí en adelanEn
esta
ocasión
señalada,
como
des pedir por demasiado amor a _i~ roe
te no padecía, no volvería a coger la
siempre,
la
noche,
la~
e,t:·cila:;,
y
~o·
sía ; a los diez y ocho, se Yolv10 ka.
bre tocio, la pobre luna fueron h" &lt;¡ac pluma; que sóle del dolor puede bro·
y harto tUYO que hacer para no µare·
tar la poesía: que los grandes versos
cerio; a los vein te ya no la pud ieroll pagaron el pato. V,:nga e,pcrar q¡¡c salen de los grandes disgustos; que
saliese,
venga
voln::
l&lt;&gt;s
oj,1s
ila,:ia
detene r : de los fideos, de los ..parru·
las }fusas son las lágrimas; que la
quian os, de la familia, de los que i- su luz, y ele la luz a i:i, e11:,rtill;is.
felicidad
no inspira; que sólo puede
?\i los astrónomos que yan a inspec
ban y venían. de los que pasab:in, de
tener inspiració n la que es muy deslos
eclipses
lia:1
pa-;;ido
ta
1:0
cionar
t odo hacía poesía.
grac iada, Y----- para ser muy desgraE l hombre era versos, el estable tiempo en las ,,zotc·a~ eoL10 pasó c1 l:l ciada _____ se casó!
cimient o era Yersos. los comprado- desde el desen gaiío ,;" arp1cl Jn•:en
Se casó. para ser lo más desgraciares versos y hasta la pasta era Yer· con alguna reil.:xió11 :u;:,;;ti, ;t s:-ihrr
la plenitud de 11· i:icll11-:.a11ria. ~ Que da posible, con un comercian te en
sos y los amasadores, y las pastitas.
granos, bien nilgar'. bien prosaico.
Y no crean U&lt;ls. que hacía idilio cn:1 en cuarto cr~c1·:11t~? l)naYas 1ea ic~ bien aferra.do a la materia: con el
con
el
alarido
del
amor
creciente.
aquel personal que la rodeaba. :\ o
que menos pudiese comprenderla. El
había nacido para idilios: &lt;lran.as y ¿Que menguaba, como mengua siem- iría a su modo por el camino pedes~
pre
que
tiene
el
deber
de
menguar?
muy dramas, dramas de hombre. y
t re de la vida. y ella en casa, a sucuanto más terribles mejor, y carg ... Dolores. muchos dolores, como una
frir y callar, ¡ y a hacer versos! Si
chispa
&lt;le
blancor
muy
velado
que
dos de erres feroces, y con algun reno la quería, mejor: haría un volume11
sobre
el
corazón
de
los
ver.sos
cayese
niego poético y con un realismo que
como lágrimas de plata. X o se esca- de quejas con cada lamento que esdaba espanto. El trigo que S•! con
t rc1n.eciese. ¿Si la maltrataba? i }[cvertía en pasta. antes &lt;le pasar n ser paban ui un rayo de la plácida cla- jorl Ya se oirían . las tiradas. ¿Y si
riclnd
m0neci1rn.
ni
un
rayito,
ni
una
fideo, le daba mot ivo para cle5erlblr
llegase a pegarla? i Qué odas si !Je·
t odos los afanes de la siega .pasan&lt;Jn litbrn: ubria el corazón de par en
pegarla! Cada golpe sería
pa1. 1 tudos iban :1 caer dentro. ¡ Oh
del sol a la espiga. y de ja espi~a a la .1...A...l - f'..á...i., ....Li, ......enci:..

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la C'tcrnida&lt;I.

•

w

Pero ¡yaya 1,steJ a hacer proiec1a,
rr,n los homb re, cuando la suerte
,e tll1f)l' íia en C',torharle a usted la
rarrl'ra! .\ qucl pobre comC'rciante.
qn&lt;' por lnerza había de ser tan brn10. tan pegador y tan iicra result(1
una mah·a poética. La quería como si
no· iue,e poeti,a: le re,petaha tocio&lt;
lo~ clarns de luna y toda, las puestas
&lt;Ir ,ul. que siC'mpre ,aían en las ho ra,; dr comer; la escuchaba atontadn
como a una sihila mansa, y la dejab;i
hacer todo lo que quería. Así es que.
con la desgracia de no tener una hora triste para poder mojar la pluma
l n lágrimas. ¿ quién hace poesía ni
quien ,e quC'ja? En lugar de los \'('!·
sn, que l'Speraha poder hacer con el
,11irimicntn. I&lt;: \'in o nn hijo.
¡ Y qué hijc, ! ¡ Qné hermoso! i Y qué
poco brindaba a hacer elegías aquC'I
montón de carne sonrosada! Gordo
ancho, duro. con salud para muchachote tan "ti ero!'' Que ria comer, y
rC'Ír. y romper a hablar cuanto antes,
y en prosa. y echar dos fiias ele dien
tes romo C'I cl0ble '"aneo del dominó .
y su m:i&lt;lrc que además de poeti,a
era madn•, rsperaha tiempos mús
tristes p:ira sacarse las penas dC' du1
tro, pero ya nn deseaba qnc viniesen.
Para hacer versos alegres, más vak
no hacerlos. ¡ Los \'ersos alegres no
~on yersos ! ''¿ :d adrigales ?" Que m«
drug11e quien quiera. Harta que oía d
toque de oraciones dormía J)Oéticamente. ;Baladas? La c¡ue espera el
drama ·\i, ido " no quiere nada con
ha lacias. Pero ('ra joven y esperaría:
si ahora no tenía suerte. pac1enc1a,
que ra \'endrían las trifulcas, y le,
juro ·a ustedes que la habían &lt;le oír!
C'n tomo ele trescientas páginas, con
versos hasta quedarse de sobra, Y todos tristes, todos ele alma dolorida!
Pero el adoloramiento no llegaba,
v entretanto no se podía trabajar. Todo estaba tranquilo en aquella casa

f

¡

rir~e ! i Hasta los suegros empeiiados
t II no ciar disg-u,tos ! C na harmon1«
desespe rante. ¡ Vamos, qt,e así no s~
podía escribir! ;\ O era Yivir, ,i,·ir tan
hic11. i Era malgastar la vida aquel col
lll&lt;&gt; ele fr!icidad ! En dos aiíos que lle1·aha de casada no ha her podido esnihir ni 1111 soneto por escasez &lt;le emoriuncs. era una airen ta y un &lt;:scán&lt;lalo. Los ¡¡:,ros se ic con.1ertian en hi
jo,. \ 1 ,cg11ndn :iíio el SC'g-1111&lt;!0 lihn&gt;.
al tercero el tercero, al cnarM, el
cuart11, y a lo, diez las obra~ completas. ¡ ~¡ eso. no era errar la carrrra,
que bajasen las ~! usas a decirlo!
C na vez, por sospechas, Ir pareció .
ya esperanzada, que su marido se le
distraía. \ enía tarde, comía &lt;IC' pri,a,
y hnstt'zaha. "l'alla-5&lt;' díjo,-cxplot:1rfis los Cl·lns y los e,plotarás en
Hrso~ lihrcs, qne son los que mejor
~e prestan para los dolores súbitos y
enérgicos." Pero ¡ cá ! ¡ Qué había de
&lt;lis traerse! El trigo y su mujer &lt;:ran
lo único que le di,tr:iía y con la~ distracciones del trigo. no podía lucir~c
1111a fH,etisa ! Otra \"('Z tu, o que mar
rhar,e por trrs mese~. ·· \ñoranza,pt·ns,', t•lla.-1·::-.plr,tarús la aíioran:rn,
y esta vez en YCrsns cortos, y llenos
Je trístt•za." Pero, ¡tampoco! El que
tn,11 aíinranza fué él. .\1 caho ele ocho
días va la ten ía otra \'ez a su lado,
preci~amentc cuando estaba empezando a escribir. "Tal ,·ez se cansará." se
elijo ella, como última esperanza. Tam
poco. ,\q11C'I diablo de comerciante tenía tocios los recursos para no dejar
se aburrir: era a111ahlc, era generoso,
era cli1·crtido; sabía mandar, sabía
obedecer. ;cabía tocar el piano, sabía
no hacer demasiado ruido, y sabía
quitar la gana de hacer versos: De eso
sí que sabía. lo juro. En diez aiíos de
matri111onio siempre habían hablado
en prosa.
De tanto hablar así, acabó por no
re&lt;ignarse. V cía su vida. i11Yálida; con
ann;ento para la humanidad, pero con
pérdida para las letras; y padecía de

chosa casa! El poco que tenía, libre.
pensaba en que "aquel" poeta la ten dría compasión; si veía las cuar tilla~,
su blancura la anrgonzaba; y si al·
guna vez veía la luna. ya casi no SC'
atre, ía a mirarla, porque se Jiguraha
que le decía:
-¿ Qué has hecho poetisa descala·
brada? ¿Por qué, C'n VC'Z de huscar
marido, no has buscado los dos premios de gaya ciencia que te faltan?
¿En qné has gastado la ,·ida, mujer
indign:i? l'ara tcn&lt;'r hijos y más hijos, ¿ qué falta te hacia mirarme des·
de la azotea, ponerme los ojos en h)an
co, y contarme tantas trifulcas? i Vul'l
'"ª a tus fideos, ique los mer('ce~ !
¡,\parta, fa! sa poetisa!
-F.s que no he tenido tiC'mpn.
-¡ ,\ los fideo~. te digo!
-En el mundo lo he pasado
siaclo bien, y yo ____ _
-¡ A los fideos!
-Sí: me he e qui rocado; te lo con
ficso. luna. El vi,·ir no me ha dejad
C'scribir; pero ahora me haré vieja
y en la vejez ya no viviré, y te pro
meto __, __ ¡ Oh blanca luna! tres tomo
antes de morirm('.
-¿Tres tomos ele qué?
-De mi ,·ida.
-Tu vida no se escribe: se pasa
Sólo te picio 1m soneto; nn triste so
neto, no 1111 soneto triste: ·',\ la mu
jer equivocada." Cuando tengas un,
de~gracia, escríhclo.
-¡.\y! Temo que no la tendré nun
ca.
-Entonces, no lo hagas. pero n
me mires nunca a la cara. '.\o quier
llevar más la cesta a mujeres que· s
equivocan.

SANTIAGO RUSlfWL

�Emiliano Zapata.
Amar es h'ner en la mano un hilo
para todos los dédalos, una antorcha
para _todos )os caminos, un vado para
todos los rios.
i :\mar es comprender los cielos!
F.s llenr, dormido o despierto1 una
hiz en los ojos y una música e n los
nido,.
i Es calentarse en lo que arde, inclinar el alma embalsamada hacia el lado divino de todas las cosas! As1
dulce amada mía, tú eres, tu corazó1;
Y tus sentidos, e~1. el retiro donde me
I
acoges, a los &lt;halogos encantadores
rle las olas, las hojas y los astros.
El cristal deja ver la luz del mismo modo, a pesar de nuestras nieh~as y nuestras dudas, ¡oh. angel mío!
aparecen al través Jtl amor todas la,
, 1 C'rdades.
El hombre y la mujer, comunión di
chosa, a quien el corazón sirve de
apóstol, dejan ver el cielo detrás ele
~¡ Y son transparentes el uno para
1"1 otro.
I Lle1·an en stt seno como el reflejn
,t,, Dio,; oculto a quirn nn se puedt

de su paí,. Era ti mejor médirn de Guatemala. y d Presidente dr aquel pais Jo obligó a salir de su patria, para que
lo f11csu1 oh idanclo sus discípulos, amigos y compatriotas.
Fué condcnaclo a destierro perpetuo. bajo el clisfraz dorado
de una legación diplomática extranjera.
El Doctor Ortega renunció tn distintas ocasiones sin que
~e le admitiera la renuncia. El Presidente lo seguía colorando en la embarazosa po~ición de representar un país, en
clonclc francamente se conspiraba en contra del Gobierno
ante el cual estaba acreditado. Así St' hizo con el General
Díaz y con el General Huerta. \,í se quiso hacer con Carranza: pero ya el juego de Estrada Cahrera ··era conocido,''
y Don Venustiano, con ese discernimiento que Dios le ha
dado para cometer errores e injusticias. hizo caer en el
pobre del Doctor Ortega, el bofetón que debiera haber
asestado contra el Presidente de Guatemala.
~aturalmente, el Gobierno de aqt:el país, ha aceptado
con verdadero regocijo el dictado de ··extranjro pernicioso"
c¡ur filé tributado al Doctor Orteg-a.-¡ Un rival menos!dirá para sus adentros el Presidente Estrada Cabrera.
X

X

X

Alvaro Obregón fué preguntado sobre las cualidades de
Felipe Angeles, como artillero. Y contestó: me parece espléndido, puesto que me dejó sus mejores caííoncs rn la última batana.

\"('.".

¡ \mrmos!

¡Roguemos!

Los bos·

resplandece en el ccspcd, las semillas se entreabren respirando vida, la
onda se desborda y la yerba brota.
Dejemos a la multitud continr,ar
sus senderos insensatos, bien lejos di.
no-otros; amemos, postrémonos e,
tarde, el amor trae el convccimiento
&lt;k Dios a nuestra alma sombría. Es
prrciso que haya en alguna parte un
rurrpo si rn rl rspejo se rrflria ttna
sombra.

lo que pasa prepara al hombre par~
i Amemos! ¡Seamos dos! El prudente piloto no está solo en el buDios.
El hombre es un árbol al que le que: dos ojos forman el rostro y uos
alas el pájaro.
falta savía antes de hallarse en flor·
¡ Es prrciso amar! En Yano la su de stino no se cumple nunca -sin1~
¡Seamos dos! Todo nos incita a
sombra cubre los ojos de nuestro esamarnos, hasta la tarde. ¡No tengapor rl lado de la drsgracia.
p1rit11. ¡ Crerd, y sr abrirán los pár mos entre los dos más que una sola
Todos bttscan unánimes la alearía
'
... '
pados! ¡ Amad, y la pupila verá I
a esperanza sonne a todos los que vida, no tengamos más que una e:,
Desde lo alto dr los ciclos ilnmi- 1
llegan, cada uno tiende la mano tem- peranzal
narlos por su luz, la verdad d~masiaEn este mundo de engaños yo amablorosa hacia algún objeto radiante.
do lejana no puede vi-rter má s que
Pero la -desgracia se dirige siempre ré mis dolores, si mts sueños son
claridades inciertas rn el libro del
con pasos pesados, como 1111 espectro tus sueños y mis lágrimas tus lágrialma.
de pies de piedra, hacia toda alma hu- ma.
I Dnrante la noche no hay mirada
Puesto que aquí abajo toda alma
milde o actil'a. L o drmás q11rda
,capaz de leer al solo furgo de los asconsagra a alguno su músi.ca, su llasirmpre flotando.
itros inflamados: pero el amor ,ienc a
Todo nos falta, excepto la pena. ma o su perfume. puesto que aqilí tobrrllar cerca de ncsotros y una lám
La
dicha para el hombre que llora, das las cosas dan siempre su espina
para ayuda a los soles.
no es más que una imagen ,·acía º" o su rosa a sus amores, puesto qae
i l'ara que podamos lrer incesante- objetos qne están en otra parte.
. \bril da a las encinas un susurro enmente en la sombra por donde Dios
La esperanza es alba incierta en cantador, que la noche da a las p~nas
·n1is conduce. el amor une sn luz hnel olvido letárgico, puesto que el
nuestro paradero: pero es arrebol le·mana · a las irradiaciones celestes.
aire da la rama al pájaro, el agua, un
jano de 1111 rayo misterioso.
¡ Amad. si, puesto qnr todo nos
Es el reilejo, bruma o llama que poco ele agt:a a la Yincapcrvinca, puesmanda. amar, puesto qne la inteligen t,1 qur la ola c11ando llega a reposarrn su calma etrrna derrama desde
cia ,ola esclarcc·c muy poco y que fre se rn la ribera 1~ da un beso:
las alturas sobre nuestra alma ,las
cuentemente el corazón de una muj r r
Yo te doy a esta hora, inclinado
felicidades del cielo.
e, la explicación cle Dios.
hasta tí, lo mejor que en mí ha).
Son las blancas visiones que, has¡ Oh I cuando esté yo durmiendo
ta en nuestros días malditos, Yienen ¡ Recibe, pues, mi pensamiento, trisacércate a mi lecho, como se apar1.;al través de las ramas de los arbo- te, que te llega convertido en lágri cía Laura a Petrarca. y rózame con
mas como un rocío!
les del Paraíso.
tu aliantO-- ---¡ Recibe mis votos sin número, ¡ oh
Es la sombra que proyectan en
.\ I punto mi boca se entreabrirá.
amor mío! recibe la Jlama o la som
En mi frente triste, donde· quiza~ nuestras playas esos árboles encan- hra ele todos mis días. ¡ :\[is traspotse termine un sueño sombrío que ha- tadores cuyos estremecimientos Ya-tcs lleno s de emhriagncz, puros de
bía ya durado largo tiempo, haz le- gos siente el alma en sus s ueños.
toda s las sosp echas y tle todas las C:\
.\ ese reflejo de lo s bienes sin núvantar como un astro tu mirada __ __
ricias de mis canciones!
mero
le
llamamos
dicha;
y
queremos
Y al punto mi sueño irradiará.
¡ :\!i espíritu, qu:. boga sin \'ela acaDespués en mis labio s, donde se. apoderarnos de la so mbra mando prr- so, y que por estrella no tiene sino fll
tenece
al
Señor.
mueve una llama, destello de amo,
mirada! ¡ ?lli musa, mecida por las
An&lt;la! nadie se eleva tan alto; e~
purificado por Dios mismo, depos iolas· delirantes, y que, llorando cuan ta un beso y de angel tran sfórmate en preciso seguir morando en la tierra: do tú lloras, llora con frecuencia!
mujer ____ Y al punto mi alma des- lo que se desea hace sonrcir, pero lu
Recibe, ¡ oh hermosa mía! mi bien
que se tiene hace llorar.
pertará.
celestial, mi corazón, del cual, si se
Puesto qne un Dios vierte su san·
No pidas'álegría de· esta tierra dongrc en el Calvario, no nos quejemos, quita el amor, no queda absolutamende todos plegamos nuestra tienda a la
créeme. ¡ Suframos I esta es la íey se- te nada.
caída de la tarde: conténtate con el
Víctor HUGO.
¡ A.memos! esta es la ley suaExcepto él, todv !lft! borra; la
1t u r. ,;o¡n r '
o

X

X

X

que están ,·erdcs, el sol de verane,

Los representantes de Villa en Washington, sin que
nadie se los pregunte, han declarado, que sienten no haber
sido ellos, los ejecutores del ex-Ministro de Gobernación
Don Alberto García Granados. Esta confesión criminal basta
para poner de manifiesto los instintos feroces de los partidarios de Doroteo.
¡ Estar disputando sobre 1111 radá\'Cr !
¡ Pelear la gloria de ser verdugos!
Sin embargo. no hay por que asombrarse. Después de
subordinarse a ViJla, lo natural es .que sobrevenga la degeneración moral absoluta.
X

X

X

•
Villa dice que seguirá peleando contra Carranza, a per~ r del reconocimiento que a este último acaban de conc~l'.cr ~::,,, l'.stal'.os Cnidos. \' muchos ingenuos, cegados por la
pasión política, ~speran algo del movimiento destructor que
proyecta el prófugo de 1'1atelolco.
Pero Villa. ha muerto para siempre. Con él desaparecer
,lciinitil'amente .\ngeles. Delgaclo, Casso Lópz, Ojcda, Ocaranza y demás jefes que no tnl'ieron escrúpulo en descender hasta convertirse en cortesanos del antiguo salteador de
caminos.

•

X

X

X

Algunos emigrados ~e forjan la ilusión de qr.e Alvaro
Obregón va a pronunciarse contra Don Venustiano. i Tontería! La suerte de !\léxico no depende de la actitud de este o aquel revolucionario. El porvenir de nuestra Patria tiene que despejarse proilto, y conforme a leyes naturales indeclinahles. K o se n~esitan pronunciamientos de Obregón
ni de .'\lrnrado ni &lt;le Gadra p:ira que el carrancismo des-

Un problema que queda sin resolverse ·

aparrzca del escenario político.
Cuando un Gobierno se quiere cimentar so'ire hase, disolventes se tiene que derrumbar. Los Estados Unidos quieTen sostener a Don Venustiano. ¿ Y qué? También quisieron
sostener a Don Francisco }.[ adero hace tres años. Y lo úni&lt;'O qt:e lograron fné conducirlo hasta la muerte.
Ténganlo presente Carranza: en ~féxico no se sostienen
los Gobiernos apuntalarlos por extraños.

�(Conclusión).
VIEJO PERIODISMO
ci~ lJUe _se construyó.Y era uno d1: J,i~
,~as lu¡ usos y con mús hul·n gnst,i
•hsput•stns t'll toda b ciudad
. Tt·nemús, Plll.'S, Qll&lt;' C!Jt\ ia :1p:1ri
oun de ''El Jmparcial" c11i11ciuiu írni
camenre la supresión de tres de Ju,
l'it·jos periódicos: la de "El Partido
Lihe~al," que. ~ra sostenido, según rn
propia confes1on, con dinero del Gobierno; la de "El Siglo Diez y Xueve." que sin importancia y crédito
propio, también estuvo ,ub1·enci•&gt;natb,
r la de "El ~fonitor Republicano··
que, a creer los rumores y hablillas
que circun laron, fué ampliamente com
pensada a su editor, motivo de su
negativa a venderlo o arrendarlo. Lo~
demás periódico:; más arriba citados
siguieron por largo tiempo saliendo
a luz, y únicamente uno de ellos, "El
Xacional,'' vino a desaparecer cua tru
afios después de 1896
Como ya dijimos. "El Xacional"
fué fundado el 30 de junio de 1879 por
el sefior don Gonzalo e\. Etse1·a, escritor y poeta muy distinguido que
entre sus anteced~ntes más dignos de
mención. tuvo el de haber sido el
prinrip,1! iniciador drl gran semanario literario ''El Renacimiento." asodado ron ·el insigne maestro don Igna,:io l'-í. Altamirano. ~Tiembro de
altísima y opulenta familia, Gonzalo
fsteYa sostuvo varios me,es con sus
propios recusas el referido semanario. ¡,n11ie11do ~u~ páginas a Jisposición de cuantos por aquel entonce~
brillaban en los círculos intelectuales sin distinción de escuelas ni opinionl!s políticas. ''El !\acional" fué.
en sus manos. el periódico de las
faÍnília, de la más alta sociedad. haciéndole siempre di~tinguirse por la
suprema corrección rnn que trataba
todos lo, asuntos que entraban en
su amplísimo programa. Fncontró en
el sefior don Gregario Aldasoro un
~ran ;rnxiliar para' su labÓr, y cuando "El X acinnal" pa,ó a ser propieci;\d de é~tc. el periódico no se dcsyi(1
ni un punto de la línea de conducta
trazada por su fundador. y a rn re dacción y colaboración fueron llamarlos los t•sc:ritores jóvenes más notables en el liceo ''Altamirano," y figuraron entre los más laboriosos e in·
t eligentes, .\ntonio de la Peña y Re~·c, y Angel de Campo, Micr5s, que
dejaron en sus columnas verdaderas
preciosidades literarias. "El Xacional" dejó de salir a la luz pública el
30 de noviembre de 1900, después de
haberse publicado durante Yeintiún
afios.
Enriquc de Olavarría y Ferrairi.

-----o---- --

Corl)o era
Morelos ,.
Un antiguo soldado me contó un
día lo siguiente:
-Tú me oyes decir a menudo: "El
señor ?lforelos.'' y me has preguntado porque lo trato siempre con tanta
"'"'" ,..,,, ...

(')¡

ULTIMO PRESIDENTE DE
MEXICO.
o--

LIC. FRANCISCO S. CARBAJAL
--0-·

La magnitud de esr héroc es tal
que he visto a muchos que le conocieron y acompafiaron en los combates, quitarse el sombrero cada vez que
pronuncian su nombre.
Como militar era un genio: ya sabes que Calleja, cuando creía habérselas con un cura, se sorprendió de
encontrarse con un general en toda la
extensión de la palabra. ·
Tu sabrás también ~ue era tan
amado de los mexicanJs, que el día
de su fusilamiento se pusic1 vi! l::s
tropas sobre armas. por miedo de una
sublevación, que hubiera sido te rrible.
. \ la hora que lo iusilaron. hubo
un fuerte temblor de tierra que dió
margen a muchas consejas, y ese
temblor hizo salir del Yaso las aguas
del lago de San Cristóbal. y en su
desbordamiento. lavaron la sangre del
héroe. en el sitio en que cayó su
cuerpo atravesado por las balas.
-Dios no quiso, decían las gen·
tes del pueblo, que nadie profanara
pisándola, a aquella sangre t.:.n nob1e y tan pura.
Como hombre de ideas levantadas
no tuvo ri1·al en su tiempo. ·
Reunidos por su voluntad y a ~11
llamado. los miembrus del congre,o
,,;,

,1:&lt;\

.u.l

(.,.,,,....

Don ,\ nclré, Quitnana Roo le preguntó con la franqueza que k era cara,·
terística:
-¿ Qué ideas tiene Gd. tlCl'rca &lt;kl
gobierno que dehemfJs da¡- ,l ];¡ na
ciún? ¿qué principio~ vamos a dejar
cunsignados en la constitul'iún que
hl'lllOs de disentir dcnlr" de hn·1·,·
tiempo?
~Seiivr Licenciadv-rcsponúiú ,·!
héroe-yo soy 1111 rústico y usted 1111
sapientísimo letrado: no puedo ha
blar de ciertos asuntos en presencia de qu iin tanto los ,onoce; pero
creo 1111 deber no reservarme mis ideas
en las circunstancias en que nos en
contramos, y por eso, no por otras
miras, contestó a su pregunta:
"Soy siervo de la nación, porque
é~ta asume la mas grande. legítima
e inviolable de las soberanías, quien.
que tenga un gobierno emanado del
pueblo y sostenido por el pueblo:
que rompa todos los lazos que la ~ujeta11 y que acepte y considere a Espafia como hermana y nunca como
dominadora de América.
"Quiero qre hagamos la declaración de que no hay otra nob 1eza que .
la de la virtud, el saber el patrioismo
9 1a caridad; qu~ todos somos iguales; pues del mismo origen procedemos; que no hay privilegios ni abolengos: que no es racional. ni humano, ni debido, que haya esclavos. pues
el color de la cara no cambia el del
corazón ni el del pensamiento: que
se educ¡re a los hijos dd labrador y
&lt;le! barretero como a los del más ri·
ro hacendado y duefio de mina~: qu•'
todo el &lt;1ue se queje con justil·ia 1c11
ga 1111 tribunal que lo escuche. !o an~pare y lo deiienda rontra el fucr!t· y
el arbitrario: se declare que lo nuc~ ·
tro es ya nuestro y para n11estro5 ::iios, que tengan una fe, una causa y
una bandera, bajo la cual todos jn
1,·mos morir antes que ver oprimcl:l
como Jo está ahora. que cuando va
sea libre estemos fotos para defen -der, con toda nuestra sangre, esa libertad preciosa que _____ _
-:Xo me diga Ud. más-el ijo Quintana Roo. con los ojos Henos de lá
grimas ;-es usted muy grande sefiur
'.\Iorelos, en Ud . se encuentran talc5
ideas. que han de ser más tarrle la
fuerza y la felicidad de la patria: permitame Ud. que le abrace pa1 a que,
si Dios me concede largos a11(,s de
vida, pueda alguna vez decir a mis
hijos: Sean Ustede~ honrados, 1trtuosos y patriotas para que pue&lt;la;,
reclinar su frente sobre este pecho
que está lleno de gloria. no ¡.¡orqu·~
es del se r que le~ cournnicó la vida,
sino porque hubo un momento en el
que se acercó. en un sup remo abrazo
al pecho que ha abrigado el corazóu ·
más grande, el alma más hermas,•
que envió Dios a nuestra tierra: el
corazón y el alma del gran :.J orelus.
El seño r :.lorelos solo respondic,
modestamente: "Usted me favorece
mucho. seíior licenciado; yo no sny
más que un hombre rústico.''
Juan de DIOS PEZA.

----o

�Resenado para

Anuncios.

�</text>
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1915. Año 1. No. 6. Octubre</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Volumen to.

,·.

.

l
t

~

.
~

.
.

. ..

.

Octubre 24 de 1915.

Número 7.

�REVISTA MEXICANA
.

Semanario Ilustrado.

1

1

Application made to enteras second class matter, September 13, 1915 at the Post Office of San Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879.

Año l.

San Antonio, Texu, Octubre 24 de 1915.

Número 7.

Pagina :Editorial
~

...,

CARRANZA Y LA;~YUDA EXTRANJERA
El seis de Noviembre de 1911 se hizo cargo de la Pr~idencia de México el C. Francisco l. Madero. Nadie como él
ha escalado el solio l:ajo mejores auspicios ni nadie ~poco ha tenido oporti:nidad más bonancible para estable~
cer la paz orgánica de la República. Todo lo tuvo en su favor: origen constitucional, popularidad abn:madora entre
las masas, estimació.n de las clases medias y altas, cajas llenas de oro, crédito en el exterior, Ejército veterano y aguerrido, Cámaras de D:putados y Senadores cuyas mayorías
secunlaban su política interna, y Gobernantes de Estados
dispuesto a sostener el peso de su Administración. Y como
si todas estas felices circunstancias no bastasen, también
contó el señor Madero con algo que fué el secreto maravi·
lioso de su fácil triunfo, y al mismo tiempo, la causa deter~
minante de su inevitable derrumbamiento: este algo fué la
ayuda incondicional de los Estados Unidos.
Sin la alianza norte-americana el señor Madero no habría desquiciado la dictadura porfiriana¡ tampoco hubiera
aniquilado en unos cuantos días la revolución encabeza~
por el General Bernardo Reyes¡ menos aún, hubiese hecho
añ:cos, en el término de seis meses, la insnrrección formidable acaudillada por el General Pascual Orozco. La ayÚ~
da de los Fstados Unidos le sirvió para sentarse en la silla
de Juárez, y para desbaratar la dos primeras revoluciones
que se organizaron con el objeto de derrocarlo.
Pero esa ayuda incondicional y deciüida le sirvió de
igual manera para d"sgustar prof.. ndamente al pueblo me:eicano, que no podía ver con agrado, que sus destinos estli~
vieran a merced de un capricho irreverente de la Casa Bl-4ca. El orgullo mexicano tenía que sentirse lastimaio ante
la perpet·:a consideración de que su Gobierno se encontraba
bajo d patronato de extranjeros. Por eso la ayuda de le&amp;
Fetados Unidos que fué al principio motivo de impopularidad, se toro5 muy en breve en causa de aversión; y fué é;
ta creciendo de tal manera, que acabó por convertise e!1
torrente arrollador que barrió de modo incontrastable aqutlla extravagante administración.
Una vez qre alguien acusah a cierta persona de cons_pirar contra el Gobierno contestó Don Gustavo Madero:
"Si fuésemos a aprehender a todos los que conspiran, necesitaríamos convertir a la Rep(iblica entera en una prisi5n."
Otra vez que el Diprtado Moheno interpeló al Diputado Samuel Santos, (uno de los más adictos al Presidente Mad~ro) sobre si se encontraban los "renovadores" conformes
con la política del Ejecutivo contestó negativamente sin
vacilar. F~tas dos declaraciones, emitidas por las gentes menos sospechosas de desafecto a aquella Administración,
demuetran palpablemente qt?e el Gobierno maderista en sus
agonías, ya no contaiba con el apoyo moral de Ja Nación.·
Todo lo había tenido en su favor en Noviembre de 1911;
tódo lo tenía en su contra hacía fines de 1912. Solamen~~
conservaba la ayuda inconfücional de los Estados Unidos,
si bien es verdad que le había servido admirablemente

vfa en cambio para retornarle el amor perdido de su pueblo.
Las cajas del tesoro estaban vacías, la revolución del Sur,
inextinguible, las Cámaras vacilantes, el Ejército dudoso, y
el pueblo .... aquel pueblo que le había tributado ovaciones
más estruendosas que a Iturbide y a Juárez, ya decepcionado y· triste, lo dejaba abandonado, en medio de la tempestad.
¿Y la ayuda americana?
La seguía teniendo; pero era estéril. Cuando los p1.Jeblos se desengañan de los Gobiernos que los rigen; cuando
vuelven la espalda a sus ídolos, resultan enteramente inútiles los esf&lt;.?erzos extranjeros para resucitar un cariño que
pao5. En Francia, la casa de Austria manejada por Mettemich,, impuso la restauración borbónica; pero la revolución de 1830 di6 al traste con aquel Gobierno art:ficial im·
puesto por elementos extraños. Lo mismo le pasó al señor
Madero: la ayuda del Gobierno norte-americano que había
sido el principal secreto de su encumbramiento fué también la causa más eficiente de su desastre.
Hacemos estas reminiscencias porque •algunos creen
que el reconocimiento otorgado por. Mister Wilson en favor
de la facción carrancista y el embargo de armas decretado
en contra de Francisco Villa, han traído una solución pésima pero inevitable a las desgracias que afligen a nuestra
pobre Patria.
Pero nuestra historia nos dice elocuentemente lo que
significa la ayuda de los extranjeros. El apoyo de los franceses sirvió en 1863 para tomar la ciudad de Puebla, para
ocupar triunfalmente la Capital de la República, para posesionarse militarmente del territorio patrlo: pero slrvi6
también para despertar el sentimiento nacional, excitar los
heroismos dormidos, sacudir las voluntades enervadas Y
provocar la fe en el triunfo de la República. Y la ayuda
extranjera, que había sido tan magnífico auxiliar acabó siendo un lastre pavoroso que h',.mlJió para siempre al partido
conservador.
En nuestros dfas, la ayuda norte-americana servirá para exterminar a Villa en Sonora y al Coronel Cantú en Baja
California, como sirvió para ahogar las revoluciones de Re·
yes y Orozco como sirvió también para consegu'r el derrumbamiento del General Huerta. Pero esa ayuda que fué ineficaz
para sostener al Gobierno del señor Maiero lo será igaalmente para fortalecer la posici5n de Carranza. Todo lo contrario: después de contribuír en el encumbrimiento contribuirá en el desastre. Es una filer:za que se convertirá en una
debilidad. Es un éxito que se transformará en fracaso. La
ayuda er.tranjera se parece a algunos medicamentos como
la m·orfina · que si bieri es cierto que extinguen determinadas dolencias, dejan en cainbío en. el organismo
1~·:
..
-.. gennenes de muerte.
. .
.. .
Nuestra historia · se repetirá · con ¿ carran_cismo. La
ayuda extranjera le ha dado la victoria; la ayuda extranjera
lo !J1atará.

�La contestación de Moheno
El pueblo norte americano ea viejo
y au literatura ea pobre.
. Labor intelectual de suma urgen~1ª. embargó mi tiempo durante las
ultimas sem~nas,. por tal manera que
no me hab1a. sido posible disponer
&lt;le algunas horas para contestar el interesante artículo del doctor Da\'id
Cerna, "El señor 1loheno y Ja Literatu
r a ,,Americana , " que ''Revista .l.:'lle•
x 1cana publ icó recientemente.
Al pie de ese trabajo aparece una
no ta, que supongo escrita por la elegante y cultisima pluma de García
Xaranjo, y qi:e me habría evitado este . trabajo, si no fuera porque en la
m isma nota se me invita a replicar.
X

X

X

Tiene mucha razón el estimable
c'.octor Cerna cuando dice que, como
otros muchos, yo ignoro los elementos que han contribuí'do al desarroilo
de la literatura americana y p0r eso
no la comprendo
Lejos de mí ll pretensión &lt;.ir S&lt;. r,
como mi •distinguido opositor. 1 na
autoridad en orden al movimirnto in telectual de este pueblo que evidentemente es m1 i.pueblo grande'' &lt;iunque
acaso es discutible que sea un "gran
pueblo."
No obstante esa ignorancia mía,
se me permitirá agregar los nonbres de tres pensadores americanos,
de los más ih. stres, que no comprendo cómo pudo oh idar el doctor Cerna: Lewis fl. :.\forris. Franklin ~.
Giddings y Lester F. \Vard.
Hecha e·sta acotación a la lista de
notabilidades americanas que contiene el t rabajo del estimable doctor
voy a rectificar desde luego dos con'.
cept os que me afectan en lo personal, para ocuparme después de los
conceptos capitales.
:\"o cuadra con la sericd1d y el in
terés &lt;le todQ aquel trabajo, la broma de llamarme ''t;, nio.·• Aunque yo
no trngo el ltonur de conoc.:r al doc·
tur Cerna. es posit-le qnc él si m.:
conozca de vista. y en ese caso yo le
aseguro que · debajo de mi aparien·
cia presuntuosa, guardo t n concepto
bien humilde de mí mismo. No me
creí genio jamás; soy simplemente un
espíritu libre que no acepta lo que
juzga imposic iones y errores, aunque
los sancionen todas las autoridades
del mundo.
Conjetura del doctor Cerna que mis
apreciaciones sobre literatura americana pt:eden ser obra de "ignorancia,
envidia, despecho, mal humor reconcentrado u odio de raza." Admito el
primero y el' último concepto: ignorante, lo soy por mi mala ventura,
aunque jamás hice otra cosa que estudiar con empeño, y los que tienen
la fortuna de ser sabios, como el doctor Cerna, rita! hacen de afrentarme
con mi ign()rancia, cuando debieran
compadecerme por ella.
Por Jo que hace al odio, debo confesarlo: me avergonzaría de no sen·
tirio siendo mexicano.
La envidia; aqi:el bajo sentimiento que Ripalda defiiniera admirable~
mente coma "la tristeza del bien
ajeno" jamás la sentí. Pero,

la un indidduo respecto de una colectividad Si yo fuera ruín, me dolería, en mi lastimo~a ignorancia, del
vasto saber del doctor Cerna, por
ejemplo; pero ¿cómo sentir envidia
de la Enciclopedia?, ¿cómo explicar
que valiente alguno de la tierra se
sintiese envid;oso de los triunfos del
ejército alemán? En cuanto al despecho no imagino siquiera cómo podría actuar en mi respecto del pueblo
americano y, en fin, por lo que atañe al humor, aunque harto tenemos
los emigrados para tenerlo negrísimo más negro que los negros lynchados diariamente por este pueb lo
tan "artista" y "civilizado," el doctor
Cerna puede tener la seguridad de
que es lo único que me ha quedado
en el destierro, y tanto, que me cuesta positivo esfuerzo no demostrárselo aqui mismo, como el griego demos
traba el movimien·to andando; pero __
no hay cuidado de que yo falte al
rc6peto a tan estimable y culto com·

te erróneas en mi sentir, contiene el
interesante estudio del doctor Cerna..
a saber:
Primera, que el pueblo americano
es un pueblo joven; y
Segi:nda, que, ,no obstante, tiene
una literatura si:perior a la del resto
del Continente.
Con el profundo respeto que me
merece la opinión de todos los hom·
bres voy a esforzarme por demostrar que ambas opiniones son abso·
lutamente falsas.
Napoleón Colajami, el pensador
italiano cuyos estudios d.:: sociología
no puede ignorar el doctor Cerna,
toda vez que le son familiares a persona tan ignorante como yo, compara
el encuentro y fusión de dos civilizaciones de diferente grado con el fenómeno físico que se verifica mezclando dos líquidos de temperatura
diversa: como en este último caso, la
cív:li1ación más alta sufre un abatJmlcnto de varios rados.

temática, me atrevería yo a intentar
una aplicación de la fórmula la cual
si un cuerpo que se mueYc en deter- .
minada dirección con una \'C lQcidarl
~orno 100, choca con otro cucrpu
igual, y ambos continúan moviéndose en la misma dirección la velocidad de cada uno será ta' mitad de
la que llevaba el cuerpo chocante.
Tal es el caso de la conquista e,,pañola en América, donde la civilización europea, tra1da por el conquistador, en contacto con las civilizaciones aborígenes, sufrió un notorio
abatimiento.
En l'.léxico. lo mismo que en Peri'.,
y el resto de la América conquistada
por España, esa fusión de dos civi
lizaciones de diverso grado (Juc se
verificó por el cruzamiento fisioló,
gico de conqu istad ores y conquistado~. dú lugar a la aparición de un
pui;blu novel, r¡uc lia el~ rccorrl''
torio el ciclo de la C\'olución progre~iYa, para alcanzar las últimas etapas de las civilizaciones su peri ore~.
Por eso es legítimo con;;iderar como.
pueblos nuevos, como t:.n solo pueblo
sumamente joven, a toda la poblarión civilizada de la América cspa
ñola.
Muy distinto es el caso &lt;le los Es·
tados Unidos. El doctor Cerna, que
tan al detalle conoce cosas e instintucione~ de este país, no puede igno. rar que los elementos europeos inndadores de las· primeras trece colonias, lo mismo los puritamos dt:
:lfassachussetts, que los cuákcros de
Pennsilrnnia y los católicos de jfaryJand, sistemáticamente cvitarón todo
contacto con el elemento aborígen
previniendo el cmzamiento de razas
con todo cuidado. De hecho, la única
relación que medió entre ce&gt;louos e
indígenas. ü.é la indispensable para
exterminar a éstos por todos Jo, medios. incluso los más reprobados por
la moral cristiana. Xo hubo entonces
piedad para los hermanos de Pocahon·
tas, como tampoco la hay ahora para
esos desventnrados parias últimos
descendientes de los primitivos pobladores. que el gobierno &lt;le este "cul
tisimo" país vienl.! ases;nando lenta
mente, con el infame y Yergonzoso
sistema de las re,errnciones, sistt:rn;.
i¡uc el Dr. Cl'rna nec1.:sariame11te ha ck
conocer, anm¡ue parezca co11trackci1 lo
~u ternura :¡: su admiración por este
pueblo, que le arrastr? '.l extn:mos ::o
mo el parangonear a \Vhitman con
el Dante, lo cual vale tanto como poner t:n caballito de palo del Portal
de :\Lerca&lt;leres junto a la ·'Feria de
Caballos" de Rosa Bonheur.
De esta suerte, gracias a ese aislamiento sisetmático, no hubo ocasión
ni motivo para que la ci,·ilización inglesa traída por los colonos a :,.;"ueya
Inglaterra sufriese rebajamiento alguno, de manera que el pueblo que ho)
se llama americano, no tuvo que comenzar de nuevo su evolución, sino
que sencillamente' venía a continuarla
en un medio más propicio para su
libre funcionamiento, pero tomándola
en el punto que guardaba en la metrópoa
.
.
Si se considera como entidad nacional,
el pueblo americano puede llamarse
nuevo pero desde el punto de vista de
su personalidad moral o psicológica es
te pueblo es tan viejo como el pi:eblo
il'lglés y demás pueblos europeos de
donde procede.
.'\$Í, el Dr. Cerna n? tiene razón,
creq yo, cuando p~ra ?!scu~par 1~ pobftza de ta contribucton .literaria Y

sente guerra y sus cultísimos hijos
antes que presenciar el reparto de s~
patria, llcnran sus penates al otro lado del globo para iundar en tierras
,olitarias una patria nue,·a, un Dr.
Cerna riel ,iglo próximo no tendría dcn·cho para llamar nuevo o reciente a
ese puelllo que &lt;lt:,cendcría en línea
recta de cultura, dt: abuelos como
Fitche, Kant, Goethe. Hegel Schopennliauer, \Yagncr, jfozart Lizt, Alberto Durero, ;1[0msem, Hacckcl, Vir..:ho'.\, tlc .. etc.
Pue~ .:xactamente lo mi,mo sucecl!
con e,tc pueblo. :\o i~ay razón para
suponer c¡t•c le,· "pilgrims" del }Iayilo
\\'U o los rnakcr,1~ (le Guillermo Pcnn
al cruzar el .\tlánti.:o, cumu si iucra
un fantá~ti&lt;:rt ·.. \l;ir del Olvido,' ' perdieran las noc•one, ttte formal.Jan el
fon!lo de la c,1lttira inglesa.
Sí, cuno en el caos &lt;le }léxico, los
,nvs ~l l,uhiera11 auzado con los
;11d1gcn:is, clan&lt;lo lt.~ar a la formación
de un pueb:o mestizó entonces :-í
tendría!ros aqu1 i 1 1 ¡n•c 1ilo de origen
reciente, qué haLrb tl'~IH ,ter andar
de nuc,·o los caminos que rt'corricran antes los pueblo, más a\·anza-

"º'

do,.
El ¡itteblu a1,H rica1n t,; \Í,e;o } 11,uy
vit•jo; tiene la mi,ma e&lt;l;:&lt;l que el
gran JJUi'blo inglés, y ~í. no obstante,
su cn1h'.ció11 literaria ,. artística ha scgt:id11 una marcila más hirn regrcsi\'a,
de tal 1l1anera que pttdicndo superar
a la madre patria, por las Yentajo:;:i.;
rondidones ch:! medio americano, :e
ha qn&lt;'claclo muy a la zaga. esto s~ debe, en mi runccpto al "culto del clollar,' ' que llena J;i. exi,te:·cia de estos
hombres. y c,uc lk, aclo ü la exageración que ~1.t¡¡:1 presenciamos. r~baja
··- ·esanan ctne la mc:1tali,Iad colec-

tiva.
!'ara (¡UC ~e cu1r.prcn1h1 t.:11 tudo ~u
, alur esta Última opiniíin acudiré a
t:n recuerdo ri:ciel'tc. El año pasado,
;1 1a -·1zón qt.c ~Pe encont."aha en
;( cw York. 111a dl· los primeros pcriódirn,, de allá. ha~iendo el !)alance
t:ni\"&lt;·r~itano del último ejercicio. hacía notar que el pensamiento uni,·er5itariu a:ncrica 10 era r, ,·clador del
profund,1 ca•nbk, o•&gt;tr.. do en la mentaliLlad de este puehlo: ··antc:~-&lt;lecia
aquel periódi-o- ~l prct!vntal a a tod .,
Ío\'Cn "wha~ do \TU know :". cu tanin c¡re al·ora ii:;:irhblemcnk ~e :e
l're~.rnta "\\''•n can ) ou Jo:"
Y d
&lt;loc,"r C('rnt1 me pnmitirá
o'1scrvar. con \o&lt;lo rt'rpeto, c1t1e el cid,.1 cvolutiYo compreriJiilo entre amh;(s preguntas ro1-responde con bastante cxaclitt:d al qu,• sería necesa
riamenk para l'Onvc1tir a un Xcwton
o a un Quatrcfages l'll un fobricante
de manteca!
X

::r.

X
X
Seguramente no hay en todo el
mundo un país donde conci:rran, tanto como en Estados Vnidos, las con
diciones qi:c más favorecen un alto
grado de florecimiento intelectual.
Gr.1 población numerosisima, con
1111 elevado coeiic1cnte de cutlura alfabética, teniendo a sti servicio una gigantesca red &lt;le ferrocarriles y que
gana los salarios más altos del mundo forman un conjrnto ideal para el
cultivo de las ciencias y de las ar-

ción reumda es inferior numéricamente a la de este país.
Una población que carece de horno
geneidad, esparcida en vastísimos te·
rirtorios, sin comunicaciones casi con
un pesadísimo lastre de ignoran~ia y
de miseria, embrutecida y arruinada
alternativamente por despotismo intolerables o por sangrientas guerras ciYilcs, constituyen, sin género de duda,
el ambiente menos propicio para la
,·ida intelectual en sus más nobles
manifestaciones: Literatura, Ciencias
y Artes.
X o obstante, mientras que en ese
Continente hay pueblos como México. que han creado una personalidad
genuina. propia, distinta. inconfundible, el pueblo americanJ no ha logra·
do, a pesar de lo que en contrario
sostenga el Dr. Cerna, tener "una
literatura propia", ni nada que le de
un caracter específico, que lo distin ga de las otras razas, fuera del dominio de lo extravagante.
Tome el Dr. Cerna dos estampa!&gt;
conteniendo, una nuestro bello monumento a Cuauhtemoc, por ejemplo, y
otra, el monumento que le plazca elegir de entre los muchos que afean
lastimosamente este inmenso país, y
contemplando las dos figuras habrá
de reconocer y confesar, si quiere hacer jusfria que si mañaná un maremoto formidable sorbiera y sepultara
para siempre entre las olas aqLclla
parte de la tierra americana que va
de"Je la frontera del Canadá hasta
las grandiosas ruinas del Palenque
dct1 ás de los E:,tados Unidos queda~
ría, cuando más, ''el suspiro del ,·iento que pasó," puesto que nada hay
en este país que no pueda encontrarse
en cuah1uier centro i11dustrial de
Europa; pero es posible 4ue en el
hueco, mucho menor sin duda, que
habría dejado jJéxico al desaparecer,
acaso el recuerdo &lt;le algo muy nuestro
perdurase eternamente sobre el rumor
de las embravecidas olas.
Este concepto, que e~ proíundamcnte verdadero, resulta con demostrati\'a eloct:encia del mismo esfuer:,:o que el Dr. Cerna ha hecho para
evidenciar !o contrario.
Cuando se comienza por colocar a
Shakcspearc, poeta colosal sin duda alguna. por encima del abuelo Homero,
y junto al portentoso jliguel Angel
a Turncr, el célebre paisajista inglés,
solo porque a~í lo enseña Ruskin, ya
todos los absurdos resultan lícitos y
har"deros.
No llegan a treinta las líneas de
"Revista :Mexicana" que ocupó el Dr.
Cerna en su erudita enumeración de
''genios literarios" americanos, incluyendo nombres de "obras maestras,"
lo que resulta demasiado pobre, cuando es piensa que esas treinta líneas
no alcanzarían par.i. contener siquiera
los títulos, la más breve de todas las
síntesis, de la obra literaria o científica de Hugo, de Spencer o de
Zolá.
Y todavía eso, permitiendo al Dr.
Cerna herejías tan gordas como catalogar entre las obras de arte las
de Fenimore Cooper y el libraco de
jJ rs. Harriet Beecher Stowe "La caba,
ña del tío' Tom."
De toda la reducida lista confeccionada con gran trabajo por el Dr. Cer·
na, sólo hay tres nombres mudialmente conocidos: Logfellow, Edgar Allan
Poe y Walt Whitman; pero crea el
estimable y culto facultativo que la
labor artística de estos, no supera ni

tes.
Kada más adverso, por el contrario, que las condiciones reinantes en
el continente hispano-americano, que
en esta vez tomaré como una sola
entidad, a causa del gran parecido
que existe. entre todos los pueblos
que Jo ~arman, ~ese~. ct:al.quier pu~"'--""'- A..;.. "-·~+-..,, .. _p._+.~~:t.LU:"~-"º"'e""onn"'o-~•
... OOJOa......mur.hA---2..-Í2-. rie. !tal_ A~11-nt'.Í

�M1róu, para 110 citar más que esas· cua
tro estrel)as de primera magnitud.
El ?e~10, Sr. doctor, tiene por carac!ensttca ~terna la rebeldía, que le
obbga a salirse de la fila, a buscar
nuevos derroteros o encabezar vastos
movimientos colectivos, empresas to
das que jamás acabaron los "genios"
americanos de que nos habla Ud.:
Longfellow trajo, cuando más "el
vino viejo en odres nuevas" d~ que
habló antaño el poeta; Edgar Ellan
Poe, espiritt:almente no es americano
sino francés. como producto de aquella evolución literaria que comienza
en 1830 y se cierra con la generación de Baudelaire y Lecomte de L'Isle; y en cuanto a Whitman, por más
que hago no acierto a encontrarle
tampoco los atributos del genio.
Y conste que, adrede, afronté desde
luego la comparación con los tres más
altos representantes de la poesía inglesa de América, pues no valía la pena de librar la batalla contra escritores de segunda categoría que, como
Washington Irving, no alcanzarían a
conquistar mayor calificativo qc.e el de
''estimables."
Lo que hay de cierto, y el no tenerlo en consideración es lo que ha
cxt(aviado a hombre tan inteligente
y culto como el Dr. Cerna, es que
mientras los escritores americanos
tienen a su servicio un idioma y un
pueblo de reputación e importancia
internacional. los escritores hispanoamericanos por razón del idioma y
del país en que han florecido, casi
nunca logran traspasar los límites· de
su patria.

Pero !º a~guro al Dr. Cerna que
otra serta nuestra condición si en vez
d~ serlo en español y en ~léxico, en
L1m~ o en Bo~otá, se editara el pensamiento amencano en X ew York y
en inglés.
Sub:;triiigasc el Dr. Cerna al influjo que , 1Jbre él y sobre otros muchos
ejerce el prestigio del idioma y del
pueblo, y no le costará trabajo convencerse de que en toda la obra literaria y científica del pueblo americano, no hay poemas como Tabaré ni
novelas mejores que las de Sanchr.,
Polo ni monumentos de arquitectura
ligiiística, como el Diccionario de Re·
gímenes de Cuervo, o de Derecho Internacional, como el de C¡¡.lvo.
Agregaré todavía los nombres de
Ricardo Palma, Julio Flores, Jose
1Iartí, Amado Nervo, Luis G. Urbina,
Rafael Delgado, Raul López, Federico Gamboa, Francisco Bulnes y
cien más que podría yo sumar a estos y a la ilustre falange de mexicanos catalogada por García Naranjo
en su Nota, por donde verá el Dr.
Cerna cómo es nrdad que podemos
victoriosamente afrontar la comparación con este pa1s y que hay para
consolarse ele tantas tristezas que nos
oprimen el alma.
Y nótese al paso que nuestro desenvolvimiento intelectual se ha realindo en condiciones lamentables, sin
lectores que paguen el trabajo mental sin comunicaciones que lleven las
producciones de nuestra cultura a los
útlimos extremos del mundo, con un
idioma que jamás tuvo poder mundial
ele difusión, no obstante ser divina-

mente expresivo, con masas de analfabetas, d.~ salvajes casi, como base de
la poblac10n Y cayéndonos de miseria
Y a~osados perpetuamente por el des
potlsmo o la anarquía.
A~ora, piense el Dr. Cerna qué nu
ha~namos hec.ho con una gran nacio nalidad, con cien millones de lectores
que pagan Y en medio a las bendicio
ne~ de una paz que, con solo un paréntesis. de cuatro a~os. Jleva más de
un siglo de cumplir su obra bienhechora en este país.

X

X

~==-=~
~
~

PAGINA

br inr 1Juuuu 1Jur.a br la &lt;ttrui

~~~,

X

Abrigo la esperanza de que leyendo
lo~ conceptos anteriores, no se pondra en duda que el humildísimo concepto que tengo de la literatura americana, es obra de nua convicción documentada y no del odio, com~ supone el Dr. Cerna: puedo garantizar
que mis odios no suelen tener exteriorizaciones tan inofensivas como "Cocina y Literatura."
Pero si así no fuera, tampoco me
pesaría. El odio es santo, ha escrito
Zola, y yo pienso que nunca antes de
ahora pudo santificarse con tanta razón, erigiéndole altares en los corazones de lo que, gracias a la perfidia
americana, ya casi no tenemos Pa·
tria!

1 1

11

QUERIDO MOHENO.

1 1

New Orleans, La. Oct. 17 de 1915.

la 1-Entntra rtniguartóu hr Nrrkrr

i1

1

(Escrito especialmente para "Revista Mexicana," por el Dr. David Cerna.

Sin pronunciar palabra algt:na en
tono de queja, y sin inmutarse siquiera. Necker escuchó, sereno, la disposición de su iracundo jefe, quedando
conforme con el inesperado cambio,
cambio de regresión en su carrera
inicial como hombre de negocios.
Cualquier otro individuo (de CS05
que, a pesar de su talento. tan sólo
se distinguen por su estrechez de
criterio, y a Jo mejor se hunden para
no leYantarse más), herido en si:
amor propio, habría enunciado desde
Juego, separándose de su empleo. para
después quejarse de su mala surrte.
y prorrumpir en inútiles lamentaciones, lamentaciones qt:e casi siempre
sólo conducen al desastre.
En efecto, ¡ cuántos hay que, en
su desesperación, en su falta de pcrsever2ncia, maldiren o sencillamente
abandonan a la diosa Fortuna cuando ésta, en realidad, se encuentra a
punto de sonreirles l
He ahí a Coriolano que pudo haber vencido a Roma, pero que muere
en el destierro por ceder a i:n sen
timentalismo extraviado ( ?) eu mo·
mentos verdaderamente solemnes µara
la realización de sus ideales ideales
que quizás habrían traído: a él gloria
y provecho personal, y mayor gran·
deza aún a la Ciudad Eterna.
Ahí a Catón, el filósofo-polílic&lt;&gt;,
que, después de hae;er leíd,o l~ Inm.01:·
talidad del Alma, de Platon, se sutct·

Bie~ . con muchas armas fundo
que l:d1a Yuestra arrogancia:
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mund~.

Homb1:es _necios.
que
acusáis
a la mu1er sm razón 1
sin ver que sois !; 0 ca~ión
de \o mismo que culpáis:
St con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
é por qué queréis que obren bien
s1 las incitáis al mal?
Combatís su resistencia
Y !~ego con gravedad
'
decis que fté liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer Joco
al niño que pone el coco'.
Y luego el tiene miedo.
Queréis con presunción necia.
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
Y _en
posesión, Lucrecia.
, Que humor puede ser más raro.
9uc ~¡ que falto de consejo.
el 1?1smo empaña el e~reio
Y siente que no esté claro?
Con el favor y el desdén
tenéis condición igual
quejándoos, si os tratan mal
burlándoos, si os quieren bíe~
Opinión ninguna gana.
pues la que más se recata
si ~o os admite, es ingrat~.
Y s1 os admite, es liviana.
Siempre tan necios andáis.
que con desigual nivel
a cna culpáis por cru~l.
y a otras por fácil culpáis.
Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
Y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada,
o el qce ruega de caído?
¿ O cuál es más de culpar.
aunque cualquiera mal haga.
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
¿ Pues para que o~ espantáis
de. la culpa que tenéis?
Queredlas c1:al las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Mas entre el enfado y pena
que vuestro .....,sto refiere.
bien ha"a la que no os quiere
y &lt;'"eiaos enhorabuena.
¿ Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende.
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?
Dejar de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuera a rogar

ENDECHAS

!ª

Anécdotas de personajes célebres

respecto a un negocio de finanzas alg-o compl'cado e nque se trataba de
Para los individuos capaces, para los
interesar al Banco.
individuos útiles, el anchuroso campo
:Monsiet:r Vernet. presidente de la
de la actividad humana ,permanece I nstitu\;ión. se encontraba ausente.
siempre abierto
Con tal motivo el joven Xecker atrePara los demás, este globo en que vióse a hacer un eét11dio :in11ítico y
vivimos es, como dijera l Iamlet, "un sintético de la proposición del corresestéril promontorio;" y "este aire que ponsal. Fornwló ,u pl~n con proinrespiramos este inmenso tul, este ma- sión de detalles; computó las prohagestuoso pabellón que h:z febea alum- hles pérdirl~, y g-anancia,. teniendo
bra,' todo, todo, tan sólo "de va
en cuenta todos los pros y todos los
pores una congregación podrida y pes- contras del problema financiero que
tilente."
se le presentaba; y por fin, perfeccio
Jacé¡ues l\ecker era oriundo de Gi- nó s,,s cf.lculos, cálculos qre favorenebra. ·
cían los intereses de la negociación.
A ~cmejanza de otros jóvenes ele
A su regreso, Vernet encontró so
provincia, de ilusiones llenos pero con bre su escritorio, entre otros docula mirada arriba, siempre arriba, Ne- mentos pendientes de e,tudio y reso·
cker habíase trasladado a París en lución. el hien preparado. trahaio del
busca &lt;le fortuna.
joven XC"cker, y la recomend1ción de
¿ Qué había llevado consigo a aque- éste a efecto de que fuera hecha la
lla Cap;lal de los ensueños, el aldea- nPn~rión ¡woiwetsa por el corresponno suizo? un corazón sendllo, buesin vacilación alguna.
na ~ah d, grandes esperanzas, y en sal,:N'eckrr
fué llamado a la presencia
los bobillos Yeinte francos en plata:
de su jefe.
nada más.
-"Parece que conocé:s todo lo conNo tardó en conseguir colocación,
cerniente
al ramo bancario." '
la ·de portero, en un Banco. En corto
Tal fré la observación sarcástica
tiem.P.O,. sin embargo, gracias a su buen
que hiciera V crnrt. enterado va del
compQrtamiento, a su constancia en el
trab~io de su escribiente confidencial.
más t¡lle . satisfacto.rio des.empeño de
-"Sí, señor, lo conozco" replicó
su ·J1un1;l_&lt;~ oficio, Necker fué elevado.
con toda entereza el futuro financie. si.Jr ~olicjfario,' ·a Ta -categoría de escriro.
:·. biertte· co"n fiden&lt;.'iat: '· ..
·
--"Pues sabéis demasiado." repu·
·· "Cíe~to ~Úa r~:cibiósc en la casa banso Vernet mostrando profundo dcsa1
caria una carta de extraordinaria imo. "Por tanto. os voy a colocar
""''r"~"'"'" c:,1\

Arguye de inconsecuencia el gesto y
la cens. ·ra de los homtres, que erlas muJercs acisan lo que cal.'san.
--o--

1 1
1 1

¡~ ~j

·-

--o---o--

Que expresan cultos conceptos
.
, de afecto sing•·lar
~abras querido Fabio
si ignoras que te quierd·
c¡ue ignorar lo dichoso, ·
es muy de lo discreto:
Que apenas fuiste blanco,
en q\1e e_l Rapaz Arquero,
del tiro rndefectible
logró el mejor acierto:
Cuando en mi pecho amante
brotaron el incendio
de recíprocas llamas
conformes ardimientos
Xo has visto, Fabio mío.
cuando el Señor de Delos
hiere con armas de oro
la luna de ¡;,n espejo.
Qt1 e haciendo en el cristal
reflejo el rayo bello
hiere repercusivo
al más cercano obJeto?
Pues así del amor
las flechas, que en mi pecho
tu resistente nieve
les dió mayor esfuerzo.
V ueltas a mí las puntas.
dispuso amor soberbio,
sólo con un impulso,
do alcanzar trofeos.
Díganlo las ruinas
de mi valor deshecho
qce en contritas cenizas
predican escarmientos.
:\li corazón lo diga,
r¡ue en padrones eternos.
inextinguibles guarda
testimonios del fuego.
Segunda Troya el alma
de ardientes :.fongibelos,
es pavesa a. la saña
de más astuto griego.
De las sangrientas viras
lo~ enervados hierros,
por las venas difunden
el amable veneno.
Las cercenadas voces,
que en balbucientes ecos,
si el amor las impele,
las retiene el respeto.
Las niñas de mis ojos,
que con mirar travieso
sinceramente parlan
del alma los secretos.
El turbado semblante,
y el impedido aliento,
en cuya mi:da calma
da voces el afecto.
Aquel decirte más.
cuando me explico menos.
queriendo en negaciones
0

de

11
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1 1

1 1

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�•JU"

la considerab,m como una bruja pies y las manos con bejucos, indina
lutura, se estremc,:1:i tnits que nu1h·a la · cabeza sobre el pecho aspira el !Ji~e!Ja flor, sino que la guardó para
y una pena incur.:,ulahle inundaba perfume de tu última flor Y---- serás
su alma.
dichosa.
III.
Ne., teniendo a nc1die 1.n el mundo, se
Hanna no habló una palabra más
dt.t.:J~.ó por fin a ir a vrr a la ,·ieja recomendó simplemente a Saschk~
i-lanna y pedirle consejo sobre su que volvi~ra a su casa y que siguiera 11 La noche estaba tibia y tranquilia
ena de encanto Y de misterio
'
triste destino.
su conseJo.
Antes
de
media
noche
mi~ntras
La vieJa Hanna, acostada rnbre sn
Saschka partió. :1Iil pensamientos
jcrgon miserable, ri:!cibió ccmaoh.. men · atravesaron entonces su cerebro. Se qi:e ~odo el mundo estabd sumido e~
te a la pobre huérfana y la llamó sentía llena de fe y de esperanza en apacible sueño, Saschka tomó la últicou ternura "hija mía".
la vi~ja Hanna y también de gratitud 1~~ flor. Con. mano trémula la perd10_ en su corse, como hacían sus comlon los ojos iicnos de lágrimas y por eJla.
panems cuando iban a la iglesia con
el corazón adolorhb, Saschka Je conLa vieja Hanna la siguió largo una coro.na sobre las sienes.
fesó a la vieja que nadie la quería.
tiempo con la mirada. Saschka había
Despues se dirigió hacia el lago.
- ¡Ah!, dijo sus¡,,ranch, no quino ya desaparecido en las brumas de la
Marchaba con paso vacilante. Un
c.:, mis últimos día.; arrastrar uua vi
estepa, y Hanna miraba aún las leáa semejante a la tuy:., una s.,litaria . janías y murmuraba algo entre sus la- mal sendero conducía hasta el tronv1óa de bruja. N,1 qi..iero que h1s ni- bios descoloridos. Algunos pájaros co de un viejo tilo, que como i:na viga se adelantaba sobre el agua.
~ws corran al ven;1.., llegar.
negros revoloteaban por encima de
Se arrastró hacia allá y se sentó
Y sollozando se cubrió el r:&gt;stro su cabeza.
en, la extr:emidad del tronco. Se amacon las manos.
rro los pies y las manos con lianas.
La vieja Hanna sintió lástima por
Pasó un momento. Pero reflexiola pobre huérfana;-pensé, en las miseSaschka hizo lo que la vieja le ha· nando de pronto la cabeza sobre su
rias humanas en la crueldad del despe~ho y aspiró a pulmón lleno el emtino. Le pareció que tenia ante los bía dicho.
En el campo, detrás de la choza, briagante perfume de la soberbia flor.
ojos su propia juventurl y todo su pa, Y Saschka sintió al punto que nasado, esa larga y triste percgrimtción, vió aparecer muy luego dcspt.:és de
c1an
en su mente sueños maravillosos.
primeras
lluvias,
flores
de
una
belas
encadenamiento de penas y di! desdilleza extraordinaria y de un perfume Soñó en la vida dichosa de las bellas
chas.
rou~salki (1). de larga cabellera que
Reflexionó y vaciló largo tiempo, embriagador.
habitan palacios de cristal en el fonY
cuando
esas
flores
estaban
entecomo si ella misma dudara del poder
ramente abiertas, Saschka las cogía do del agua.
de si:s hierbas y de sus simples.
y
las arrojaba por la tarde al paso de
~":helante aspiró una vez m,ás el
- ¿Tú no· quieres ser una Hanna?,
dehc10so perfume de la última flor __ _
murmuró varias veces, inclinand0 gra- los mozos.
Nadie se inclinaba para recoger las
I Dioses I Le pareció que ella mis
vemente la cabeza.
Al fin salió de la pocilga y volvió un flores, y sólo, a veces, al pie de un ma era una roussalka arrastrando a
momento después con un puñado &lt;le transeunte distraído las hollaba o las hermosos jóyenes hacia su profu•1d(l
alcázar.
echaba a un lado.
granos misteriosos.
Así
se
pasó
el
primer
año,
desDe pronto, sin sentid_o, Saschka se
Los puso en la mano de Saschka y
pués el segrndo; luego el tercero inclinó hacia un lado. El tronco ciel
le dirigió este discurso:
viejo tilo comenzó a balancearse co-Aquí tienes semilla para tres tocaba ya su fin.
Fué ese tercer año cuando las flores mo la cuna de t.:n niño. El agua del
años, siempre para el mismo st:rct .
Tendrás tantas flores como donceles de Saschka se abrieron más soberbias lago encantado se entreabrió, brotó
que nunca.
como una fuente y volvió a cerrarse.
hay en la aldea.
Pero mientras más se abrían las
Después _____ el silencio.
Al muchacho que te guste le arroSaschka había desaparecido. Ya era
jarás una flor al paso. El que h, flores, mientras sus colores eran más
brillantes y más emhria~adores sus completamente dichosa.
recoja te amará.
perfumes. más empalidecía y se marEl tronco del viejo tilo se balan
Si a pesar de todo ningún mozo se chitaba el rostro de Saschka.
ceaba aún y sobre el agua aquietada
incl;na para recoger las flores, y si
El día de San Juan el campo no se difundió, a través de las ramas de
todos las hollan bajo los pies, entonsauces,
ces, en el tercer año, guardarás la era ya más que un desierto. Saschlta los
na ______
_ el pálido fulgor de la lutodas
las
flores
y
sólo
J,ahia
arroiarlo
última flor para tí -Luego mira lo
que has de hacer: hay un tronco &lt;le le quedaba una. Era la última.
Eduardo FELINCK.
Fntonces recordó lo Que la vieja
viejo sauz que se inclina sobre el
Hanna
le
había
recomendado.
Y
reagta del lago; a media noche, con la
(l) Divinidades fluviales de la mitohma llena siéntate sobre ese tronco solvió seguir su consejo hasta el fin .
No lanzó a los pies de ningún mozo logía de la Ukrania.
como sobre un banco, Amárrate los

·n

=f

l lago tttcantabo
(CUENTO DEL PAIS DE~BOHEMIA.)

------------------ ---· --~----I.
La v1eJa Hanna. i QUI;! espantosa
vieja! Se arrastraba por el· munó&lt;.&gt;
como una sombra. En vez de derramar la alegría a su ah eJec!or, inspiraba por doquiera el miedo y el
espanto. Era una trabazón &lt;le huesos mal unidos, una bruja jo~o0a&lt;la
y tosijosa.
Cuando se acercaba a la aldea, los
niños cosacos se dispersaban ammciando por su !lan to y sus gritos la
llegada de Hanna.
La detestaban tanto como a la vieja Paziocha que, conociendú los mejores conjuros y los encantamientos
más eficaces, obró de t31 manera que
un gallardo mozo se enamoró perdidamente de una mujer ica.
Se decía de Hanna que sabía un
gran número de misterios, pero que
no tenía la suerte de la. Paziocha.
Las muchachas que iban a ¡,edirk
consejo se ponían a pocu -pálidas y
se marchitaban co1110 ilorc, c:ortadas.
Por cs0 no la querían y no iban
a buscarh sino en los casos en que
la tentación podía más qt:c la incredulidad.
Por lo demás, Hanna casi no trataba con los humanos. Solamente en
los momentos de gran miseria llegaba arrastrándose hasta la aldr.a a fin
de mendigar un mendrugo de pan o
de atraer a las muchachas. Las que
la encontraban por la mañana la sa1
ludaban con una maldición o bien
escupían hacia un lado. Por lo tanto, la vieja Hanna estaba más a ~us-

cielo nn llegaban hasta su sórdida
choza, pero bajo su techo, cuando
menos, no tenía humillaciones que
soportar.
Así YÍYÍa la vieja I:Ianna, triste,
miserable. sola, como un sér &lt;le mal
agiiero y un peligroso espantajo.
Se dec~a, sin embargo, r¡ue la Yieja
Hanna en un tiempo había siclo um.
joven; nadie entonces hr.bicra sospechado que en sus días de ancianidad
llegara a · hacer el extrañn oficio ele
bruja.
Vivía entonces en una aldea de la
Ukrania una pobre huérfana abando·
nada. Sólo por piedad la tomaron
como sirvienta en una pobre casa.
permitiéndc,le en cambio dormir sobre el sucio y com~r pan a secas.
Los días de fiesta, cuando nn soberbio sombrero ornaba la frente:
blanca de todas las jóycnes y sus
ojos irradiaban placer. Saschka er:i
la única qt:e no tenía nada con que
adornarse, ni nada por qué rcgocijar-

s~.
.
Tenía los días de iiesta el mi.,mo
a,-pccto que la YÍsper.~ la anteYísperé'.
y los donás d:as de tr::wajo.
~ adíe la hab' a enseñado a engalanarse y a ponerse hermosa. Su
modesta falda be iba a pedazos y cada vez más perdía su color. Y todo estaba en contra de ella. V nicamentc el Sol era tan bueno para ella
como para los demás.
Las muchachas frívolas se burlaban de Saschka gritándole perversa.mente al oído: "Cuando muera la
vieja Hanna, Sascl,ka será la hruja!"
La _pobre

1

•
destino era ser una desdichada sobre
la tierra.
Y más de una yez, recordando que
las muchachas le habían proictizado
l'l porvenir de Hanna la bruja, se
puso a derramar amargas lágrimas.
Pensaba con desesperación que los
mnos también huirían de ella____ Sucedió que un día echó a anuar distraída, lejos de la aldea, haci,, el lago
encantado. Saschka se contempló
por yez primera en el espe_io de una
agua tranquila y pura.
Sus tristes pensamientos desaparecieron entonces como un ~ueño.
Al contemplarse murmural,:, nm un
júbilo desconocí.do:
-Pero Saschka, si tú r.o eres la
más iea de las muchachas de! pucbl!'&gt; !
Pues había descubiérto rnbre la
s,iperficie del lago enca1:t~\1-·, que ~ra
.e~belta. graciosa. b~anca c~mo ur.a
paloma. Su cabe'llera secirn:a le caía
~obre las espaldas en abtu!chntt~ trenzas. Cuando se sonrci..i a 8Í misma.
su corazón se cstrcmect:t con una
dicha inefable, tan encanta&lt;lon así Je.
¡,arecia su sonrisa.
1Iientras sus compaiiera, se adcrnaron la frente con g,tirnaldas. ai
~on de alegres cau&lt;.:ivf'fS y se con·
,·irticron en esposas felic.:~.
¿ Qué había de 0;:xtrafio· e:·, qu·~ Sasd1
ka hubiera deseado ser también una
.:,;pc~a? ¿Xo e:ra ya hastante g-ran-

.

(lt.'

Pero ¡ay! lo.; pretendientes 11"
· ~anqutauan jan•,1; el dintel de Ht
n.orada de huéríam, y Saschka no oía
jamás sus declaraci0n:•r Los prctrndicntes no iban :m.o a las casas ve
l\inguno ,;·: &lt;letenía en b dr

�TOPICOS DEL DIA
1

•
Ponemos en conocimiento d~ todos los mexicanos, y muy
l'Spccialmente de los nuevoleoneses que el Presidente del
Consejo que cond&lt;!nó a muerte al señor Ingeniero Alberto
C'.arcia Granados fué Vida! Garza Pérez.
La noticia parece carecer de importancia, desde el momento en que tau sólo 1111 "Vidal" podía prestarse a ser el
instrumento ejecutivo de un asesinato tan alevoso y tan frío.
Para llevar a cal&gt;o las \'enganzas y cometer los crímenes
¡1&lt;,liticu,;, lo natural es c¡ue no se procuren almas evangélicas sino ruíianes de la más baja categoría.
Cabrera, por ejemplo, aconseja el exterminio; pero tiene él bastante respeto por sí mismo para no convertirse en
\'Crdugo práctico Para eso, siempre hay "Vidales" que lo
mismn disponen &lt;le un bien agcno que de la honrada existenc;,¡ (:e t:n riudadano.
'l\ m·mc,~ la seguridad de que los neoloneses, y principal111cnlc los naturale~ de Lampazos Yan a sentir indignación
,:1 lc,'r tstas I t1l'a•. ¿Cómo es posible que un hombre tan
alto, tan 1;rmc, tan inteligente y tan honrado como Gar•::a Granados fuera condenado a morir por quien menos terna derecho a la cxisten cia?
; Co~as de la Revolución!
1

X

X

El Prc~identc \\ lison ha tomado las precauciones necesarias para que todos los objetos confiscados por Fran·
rico Villa queden fuera del comercio de este país. Nada
tendríamos que objetar y sí mucho que aplaudir esta medida, si se hubiese dictado desde el primer momento y aplicada a todos los revolucionarios por igual.
Pero siempre será una vergüenza que todos los objetos
robados allende el Bravo encontrasen en Estados Unidos
comprador. Y sigue siendo un bochorno, que los objetos
confiscados en zona carrancista puedan seguir entrando en
el mercado norte-americano.
X

X

Hace cuatro día:; que fué reconocida la facción carrancis(a -como Gobierno ''de iacto" en 111éxico y todavía los
billetes constitucionalista~ no han podido iml&gt;ir ni siquiera
cuatro décimos ele ccntaYo.

X

.X

George Carothers cónsul de los Estados Unidos acre·
ditado como tal ante Francisco Villa acaba de ser llamado
a ,vashington, por no tener ya fun:ciones que cumplir ante
Doroteo Arango.
La vida de Carothers y su gestión consular han sido
ele las más fune¡,tas en nuestra Patria. Hombre inteligente
y perspicaz, ,e clió cuenta' de que el Presidente Wlison no
,¡uería escuchar informaciones Yerídicas sino datos que concordasen con su manera de concebir la situaición mexicana.
Comprendió que el antiguo Profesor de la Universidad de
Princeton había formado su "hipótesis" respecto de nuestro pobre país y que rechazaba todas las observaciones que
le contradijesen.
Todos los demás Consules fueron suspendidos. Carothers continuó en su puesto, y llegó a influír poderosamente en nuestros destinos. Pero la verdad se abre paso, y -tarde o temprano tendrá que incrustarse en el cerebro obstide )Ir Wi\son

Por lo pronto, Carothers se aleja de México; y esto
es ya una gran fortuna.

X

X

..

X

Con motivo del reconocimiento de Carranza, n!uy pronto se nombrarán los Embajadores de los dos Gobiernos. Mister Wilson nombrará a un Señor que se apellida Fletchcr
&lt;Jllizás con el objeto de que los carrancistas no olviden el
norrybre del Almirante que se apoderó del puerto de Veracruz.
' Fletcher e11 la mañana, Fletcher a mediodía. Fletcher
en la noche, Fletcher ------- ¡sic1111pre ! Si quieren o,·acionar. al nuevo funcionario tendrán que gritar: jYiva Flet·
rher! Si le ofrecen 1111 banquete levantarán las copas ¡ por
Ftetcher!
Parece que los Estados Unidos quieren. significar el
~ervicio prestado a Carranza por conducto de Fletcher el 21
de "Abril de. 1914. Al}ora sólo falta que nombren un S;erretario de Embajada que se apellide Funston y un Attaché
euyo nombre s~a Badger.

X

X

X

Carranza aun no nombra Embajador pero los candida·
tos más probables para el puesto son Eliseo Arredondo y
Roberto Pesqucira.
En tiempos de Don Porfirio ocuparon la Embajada Don
~1atias Romero y Don Manuel Aspírez. Bien es cierto que
en aquella época nefanda no había de"sembarcado en Veracruz ningún Fletcher con el objeto de libertar a la República de la influencia nefasta de Maquiavelo.
X

X

l

•'

1

X

Jesús Urueta ex-Subsecretario de Relaciones exteriores
en el Gabinete carrancista anuncia una serie de artículos
sensacionales que se habrán de publicar en "Revista de Revista."
Por el anuncio de dichos art;culos se advierte que Urueta se ha disgustado con Cabrera, Palavicini y Macias, y
hasta se presume que piensa dirigirles intencionadas
iron:as. Dice, por ejemplo que Chelito Dávalos,-el poeta
del carrancismo-se puso a recitar algunas escenas de uno
de sus dramas, y tuvo la virtud de arrasar de lágrimas los
ojos de Natividad. Tambiég nos habla de que Félix Fulgencio (Palavicini) se ha convertido en poeta erótico; y
casi afirma que el universo se ve extraordinariamente mezquino al través de los espejuelos de Luis Cabrera.
No nos extrañan los artículos sino su tardanza. A411que el talento de Urueta se encuentra tan gastado, que necesita repetir los discursos que pronunció hace veinte años,
conserva sin embargo el natural buen gusto de todos los
l}ue han hecho estudios artísticos de alguna seriedad. Así
como era anormal que Felipe Angeles, Gustaro Bazán y
algunos otros intelectqales militasen bajo las órdenes del
bandolero Arango, así también resultaba absurdo que Urueta, lector y comentador de las homéridas, tuviera esparcí·
mientas estéticos con Palavicini y con Chelito Dávalos.
Bien están Chelito y Félix Fulgencio para ungir con
sus pastorelas los idilios embalsamados del carrandsmo.
(Peto Urueta? No es lo mismo juntarse que revolverse.
Aun cuando él se propusiera lo contr:irio.

V

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)

�Escenas de la guerra.

Por 1os campos de Batalla

•
1

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Soldados alemanes, blindando una trinchera, con una malla de acero.
_,.,,.,¡L or. carros de prov1'sione~ ai:striacas y a.lemanes se encuentran en una llanur:: dt· Polon:a
.,......a

UNA LITERATURA' DE HIERRO.
LA PERSONAL' DA D DE TR EITSCHKE.

mánica descan,a en gran parte en la
"prnsianización artificial" ele todo et
Dnrantt' \ cinte aíios. desde 187j imperio. y el célebre hisloriador y
propagandista, ha sido el abogado
hasta 1895, JI e inri ch \'011 Treitschkc.
autor de la elegante ''Historia del im- más ardiente y 'eficaz de esta obra. (1)
perio aelmán en el siglo XIX'', proPara Treitsch ke el Estado es la
nunriú en JJerlín, con extraordinario más aita manifestación de la socieáit•&gt;. una serie de disertaciones so- dad, y ''por encima de él no hay na
bre el estado, la guerra, la paz y las da en la historia." Pero el Estado h,t
ideas políticas g-crmánicas.
clt ser "nacional rigurosamente". ToRecopiladas en 1899 en dos grue- da idea de fraternidad humana y ele
sos yoJúmencs, con el título de "Po- derecho, qnc· limite el ''derecho del
litik". estos discursos constituyen lú estado," la rechaza con patriótica ira.
que pudiera llamarse la Biblia alema . El extranjero es el enemigo. Desde
na en materias de derecho público } el \'Ocabulario bárbaro, qnc debe desterrarse del idioma hasta los producde rdaciones internacionales.
Xaturalmente, Treitschkc alcanzó tos industriales, a los q,.c aci.&gt;en ce
grand-:s honores de su gobierno, y rrarse las fronter.as, cuanto viene del
la prutccción cariilosa de l3ismarck. interior es nocirn a los \'ercladeros
intereses del fütado. El EstadoEn ~11 auditorio distinguíanse por su
entusiasmo, a \'eces delirante los mi- aíiade-, es nna organización para la
litares el;! la camarilla directora pru- deiensa y la ofensa, amhas en el fonsiana, desde oficiales de alta gradua, do, la misma corn, porque toda
ción, l1 asta modestos tl'nientes y sol- ofensiYa tiene carácter defensivo,
''El primero c¡ue comprendió como
dados.
Trcit!'chke no era prusaino, sino era y debía ser un Estado, fué :\1 asajón ele nacimiento y eslaYo de ori- quia\·elo," cxcl:una Treitschke, para
gen, pcrn deicndió la hegemonía L:e quien el autor de "El Príncipe" es el
Pn:sia. "Toda :\ lemania,'' dice, "es gran genio de la política. El Estauna extensión ele Prusia," y en esto, do. en suma, rs la iurrí'a: "dcr Staat
ist 11acht."
según L !. consiste su fuerza y el se
crcto &lt;h: s,· importancia. Como alir
PI clcher más alto d.: un huen Esman los ilustres profesores de la Uni- tado, es la consen·ación e.le sn poderío. "De todos los errores el de la
Yersidad de Oxford, que en un re
debilidad es el más clespreciable. el
ciente libro se han ocupado de Treits
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(Traducido para "Rev;sta Mexicana)"

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más abominable, el gran pecado conel Espíritu Santo ele la política."
;\ o existe razón ninguna que puede
obligar a. un Estado a ser débil, o a limitar, en lo más mínimo, su poderío.
El derecho ínter.nacional es absurdo.
L(,s tratados y oblgiaciones internacionales, solo son Yálidos miéntras
com·engan. "l.In Estado no puecle
comprometer su Yoluntad ft:tma a beneficio de otros."
·· F.n cuanto a escrúpulos morales,
¿no es ridículo aconsejar a un Estado que lucha, el cumplimiento del catecismo?" ?\ o cabe aceptar que un
Estado admita a los demás como sus
jueces. El es el único j1:ez de Sth
acciones, y, por consiguiente, solo a
él incumbe decidir si ha ele aceptar o
no los tratados que antes haya hrcho, si en la actuali.dad no le convienen. Los hombres tienen la ley y
los tribunales que pueden obligarlos
a cumplir sus compromisos; pero lo~
Estado no _obedecen sino por la in~rza.
El Estadq superior, como decía :\! ac¡uiaYelo, ha de kchar, ''cua.ndo !Irgue el día". contra "la. fe y la caridad, la humanidad y la religión.''
¿Qué importancia h11.11 de tener para
un Estado esas' ideas, si no le bcncli
cían y solo sirven a sns tnemigos?
Cun tales "palabras" lo que se
ta rs proteg~r a los c~ébiles,
tra

... -

hra Lle que existan quienes intenten
torcer "la i1i.:Yitable ley biológica del
triunfo justo del más fuerte," im·o·
rancio aLsurdos principios morales.
Xo menos se asombra. de que existan enemigos de la guerra. "La guerra es santa." "La guerra es una institt1ción creada por Dios.'' "La guerra es In más poderosa creadora de
nauoncs.
··La guerra es la política
por excelencia". - "¡ Qué perversión
,le la moral ~eria''-dice en uno de
~u5 párrafos más admirados en .\lcmania,-"si pudiera borrarse e.le la huma;1idaLI el heroismo !"
El heroismo, por consiguiente, no
tiene completa cabida en la paz, según esta concepción germánica, SóÍo el guerrero puede ser heroico. corno solo la guerra puede extender el
bien \' la ciYilización. El un1co repa
ro qu-c pone Treitschke a :'llaquia\"elo.
"el gran apóstol,'' e~. el de !10 1,1,aber
Yisto que la guerra e~ preciosa como "YChiculo de la mas alta cultura
moral''. "La espada de Alemania,,, es
el vehículo de la. cultura alemana, Y
un deber, por consiguien,te, del im·
perio mantener su poderio para que
esa ~ultura se extienda. por el mundo.
He aquí la gran misión de los soldados alemanes. misión que Treitschke concreto, en Yarios de sus discursos. predicando y profetizando_ la necesidad, ante todo y por encm1a de
todo, de destruir a Inglaterra. Francia, Yencida y degenerada, no era ya
para él. enemigo tan digno de tenerse en cuenta. Un zarpazo del águi'al bastaría contra ella. Pero

rrcrlo del camino. Por fortuna, In ·
glatcrra también e~ "t 11 Estado enfermo y decadente,'' en realidad "la sombra de 1111 Estado.''
La horrible c0nti~nda en Europa.
ha hecho famoso &lt;:,1 pocos meses ai
general \'On Bernhardi. y su libro
",\lcmania y la próxima g-uerra."
1"Drutschland
uncl
(!Cr
naC'hstc
Krieg") publicadc• en 1911. I\ernhardi no es más 1¡uc un di~cipuln dC'
'l'reitschke, disdpulo exagcradn. ~i
eso cupiera en lo posible. Uernhardi
no comprende tampoco que "una nación débil tenga el mismo derecho a
viYir que una nación iuerte." 'Ei
mantenimiento de la paz"-escribe"nunca puede ser el fin de ningi.:na
polític~'.' La guerra e, necesa1 ia,
para extender la cultura. y por(]uc es
"la ley de la humanidad." El derecho internacional. en fin, es una me11
lira. '·no existe.''
Esta obra, vertida ya a casi todas
las lenguas europeas, en la cual se
predice, con exactitud casi matemática la invasión de Bélgica y la guerra con la Gran Bretaíia, y se defiende el atropello contra Bélgica con raz?_nes dignas de Treitschkc y de
;\ 1etzsche, es demasiado conocida, para requerir un artículo aparte. Toda
la prensa europea y americana, la h::.
extractado. Baste decir que ni )laquiavelo, ni Treittchke, ni Xietzche.
se negarían a firmar muchas de sus
páginas.
Violenta, rápida,-como su arte de
la guerra y los libros de sus "apóstoles'' -ha sido, pues, la tran,forma-

cluída en 1871. Las Yent,~jas ere·
cientes obtenidas por el so:ialismo
germánico en las últimas elecciones
\·crificaclas dnrante quince aiios, han
siclo. pues, engaíiacloras. La propaganda socialista y de las grandes
ideas de fraternidad t:ni\·ersal, tenía
en Alemania un carácter meramente
académico.
.\ lcmania entera. d~,¡,ués de ~u ,ic·
toria de 1871, siguió pen~andn y sintiendr, rnmn Bi~marck al iinal &lt;le ~u
\ ida expresó francam &lt;'n te &lt;'11 sth .. Reflexiones \' Recuerdos." "Todos los
Estados"~ecía Ilismarck-"procedci.
de conformidad con ,us intereses. y
estos son la única guía de sus acciones. ;\o importa que traten de cubrir las últimas, con ideas ele justio.:ia
y apariencias de sentimentali,1110."
"Otros esperarán de nosotros complacencia y sentimientos de justicia,
pero no nosotros de ellos, escribió
también Bismarck. convencido de que
su nación tendría que luchar contra
el mundo, y no podía ni debía, cuando estallara el conflicto, usar otros
argumentos que los de su fuerz:i. implacable y arrolladora.
(l ). \\"hy \\' C are at war (Great
Britain's case) , by niembers of the
O:dord faculty of moclern l l istory.Oxford. 191-t.

�El Palacio Mtnicipal de Arras antes
de ser destruído por la artille ~ra.

uso de un telescopio para observar desde las
trincheras losmov1D1ientos enemigos.

... J...
~._... ~

lii,. . .

�fflna ~ocbe extraorbicaría
han Petro,·ich Panijidin (1) palideció, apagó el quinqué y dijo con
Yoz temblorosa:
-Espe,a niebla enl'Ol\'ía la ciudad
aquella noche. Era \'ochebuena, y
acababa de asistir a una sesión &lt;le espiritismo en casa de un amigo, hoy
difunto. Las calles transnrsales por
donde tenía que pasar, carec1an ele
alumbrado, y más ele una ,·ez tul'c que
andar a tientas. Viv1a vo en casa
de un empleado que se llamaba Trupof (2,) en una de las tarriadas más
solitarias de ~Ioscou. ~lis pensamientos eran lúgubres.

.'

'111 \

\

l

I t1

.. Tu vida se acerca a s11 térm ino"
me hab.ía dicho aquella noche el esp.írit11 de Spínoza. Rogué que le hiciesen repetir e,as palabras. y el filósofo. no solamente las repitió. sino
'":\Iaiiana por la noque aiiadió:
che." Yo nu creo en el espiriti , mo,
pero la idea de la muerte me s11me
en el de,consuelo. La muerte e, ine,itablc. sí, seiior: todos hc.:mus de pasar por ella; pero eso no quita que
sea contraria su idea a la naturaleza
humana. El frío, las tinieblas la humedad, los gemidos del ,·iento y la

soledad de las calles hicieron que un
terror inexpl icable e inmenso se apo
derasc de mi espíritu. Y yo, que no
tengo prejuicios. apresuraba el paso
y cerraba los ojos, porque temía que
se me apareciese J.1 muerte bajo la
forma &lt;le un espectro.
Panijidin suspiró, bebió un sorbo de
agua } pro~iguió:
~Este inexplicable terror, que comprenderéis perfectamente, no me abandonó al llegar al enarto piso en que
habitaba Trt.poi, ni siquiera al entrar
en mi habitación. La obscuridad más
profunda reinaba en ella. El viento
descendía, plañidero. por el cañón de
la estufa. y hacía chirriar la puertedlla de hierro como pidiendo calor.
-Si no J1a mentido Spinoza-pensé
-estos serán los lamentos que acoi?erán maiíana mi fallecimiento. $in embargo, es difícil que me muera tan
pronto.
Encendí t~n fósiuro. Cna ráfaga de
aire se abatió sobre el tejado, y el
lastimero llanto del viento se condrtió en alaridos. Cna ,·entana a me··
dio cerrar golpeaba a impulsos cU
aire. y la puertecilla de mi estufa gemía dolorosamente.
-:.lala noche hace -pen~é- para
los que no tienen casa donde g-uareC&lt;'rse.
Pero aquella no era ocas1011 propicia para las meditaciones. Cuando encendí el fósforo y pasé la mirada por
mi alcoba, se ofreció a mis ojos un
c•pectáculo tan inesperado como horrible. ~Iejor hubiera sido que se
apagase la cerilla. porque ni hubiera
visto nada, ni se me hubieran erizado
los cabellos. Lancé un grito, cerré
los ojos y, poseído de desesperación
y de terror, &lt;lí un paso hacia la puerta.
En medio de mi alco!)a ____ un féretro. La cerilla se consumió pronto;
pero me dejó Yer sus contornos. Era
color de rosa y tenía galones dorados
y una cruz también dorada sobre la
tapa. Cosas hay que se quedan grabada:, en la memoria, aunque sólo :,e
las haya Yisto un instante. Esto me
:,u cedió a mí. X o YÍ el féretro más
t¡ue un instante, pero recuerdo todaria hasta sus más insignificantes de·
talles. Parecía estar destinado a una
persona de mediana estatura; a una
joven, puesto que era color de rosa.
La rica tela, los esbeltos pies, lo~ a~arradores de bronce ____ torlo indicaba
la riqueza de la difunt~.
.
Salí corriendo de m1 cuarto y. sm
reflexionar. dominado por un terror
indescriptible, bajé a escape la escalera. Reinaba allí obscuridad profunrla. v estuve a punto de matarme .. \\
llegár a la calle, me .a poyé en t~n farol y respiré: me !atta el corazon de
1111a manera horrible, y me faltaba la
respiración _____ _
Uno de los oyentes encendió el
quinqué y se aproximó al orador. .
-:,; o me hubiera extrañado-prosiguió éste-encontrarme con que m~
casa estaba ardiendo o con que en 1111
cuarto había un ladrón o un perro rabioso. Tampoco me hubiera sorprendido que se desplomase el techo, se
hundiese el pavimento o se cayeran
las paredes. Todo esto es_ nat~ral Y
m rensible. ¡ Pero ______ lin feretro

..
•

ln.milde funcionario público un féretro íenh·nino. cle~tina&lt;lo, sin &lt;luda. a
una joven de la alta sociedad? ¿ Estaba vacío o. lleno? Y si estaba ocupado, ¿ quién era aquella joven, prematuramente arrebatada a los encantos
de una vida espléndida, qu~ tenía a
bien honrarme u111 tan espeluznante
visita?
Si no es un misterio, se me ocurriú
de pronto, será un crimen,
Púseme a cavilar. La puerta de mi
alcoba-decía yo-está cerrada duran·
te mi ausencia, y el sitio donde pongo la ll a1·e no lo conocen más que
sus amigos íntimos. Estos no iban
a enviarme un féretro. ¿Lo habría
traido allí por equirncación algún de·
pendiente de funeraria? Esto era lh
más verosímil. Es fácil equi,·ocar~i.:
de pis&lt;' y de puerta; pero ¿ quién ig·
nora que los empresarios de pompas
fúnebres no ,e van hasta que se le ~
paga?
Los espíritus me han anunciado la
muerte. ¿Serán ellos. tal vez, los qur
han cuidado de qnr nn me falte el
ataúd?
Yo señores. ni creo, ni crc1a e1, ,.¡
espiritismo; pero aqti°cl conjunto d.:
circunstancias era capaz de inspirar
al más materia lista ideas sobrenatura
lt'S.
- i Qné tonto soy !-exclamé.-I'arezco un chico de la escuela. Será
una ilusión óptica y nada más. Lle·
,rné :t ca~a ele tan pésimo h11111or. qnt
~ada tiene tic extraiio qn&lt;' mis nen·io,;
me hiciesen \'C'r 1111 frr&lt;'tro allí donde
n:1da hahía.
La llu,·ia 111&lt;' azotaba el rostro y el
,icnto agitaba con violencia ,urna 1,&gt;~
ialdone~ tic mi pelliza. Estaba hcla
do y empapado. Era preciso tomar
11 na &lt;lecisión. irme a algnna parte·: pl'
ro ; a dónde? \ · oh·er a mi casa C'((UI·
l'alia a pasar la noche en co111vai1Ía
de un iéretro. lo cnal era snpcnor a
mi~ fuerzas. Podía ,·oh·erme loco estando solo, ~in oir siquiera la voz cll'
un ~cmcjanlc y tenicnd.o al !arle! ti·.
ataúd qm• tal vez cont~nia un caclal'n.
Sin t•mhargo. no pod1a q11ecl:~r111e e,,
Ja call&lt;' aguantando la lhn 1a y t·l
frío.
Decidí ir a pa~ar la 110clté a ca,a
&lt;le mi amigo Upokoief. quien. rn1111
ustede~ saben, se pegó un tiro no hace mucho. \·i,·ía entonces en rnsa
&lt;lcl comerciante Chcrepof, t'll calle
:1J ért,,a ( Jl.
..
Pannijidin enjugó el sudor I rto qu.l'
brotaba de su pálido rostro, Y rc,p1
rando fatigosamente, prosiguió :
-:.Ji amigo no estaba en casa. Después ele haber llamado a la puerta. de
enc1do

de ,u aust•ncia cog1 a tientas la llal'C,
abn y entré. :.le despojé de la pelliza, busqué el cli\'án y me senté a
descamar. Todo estaba obscuro. En
la ('Stuia gemía rl \'ientu y en el T,;: remJín tocaLan las campanas a la misa
ckl gallu. Encendí un fósforo, pero
la luz. lcju, de calmar mi zozobra, la
aumentó. Lancé un grito. me levanté
tambalándome y eché a correr.
En la habitación de mi amigo acababa ele H'r, lo mismo que en la mía,
un féretro. Era más grande y con
adornos de zinc, que lo hacían más
lugubrc. ¿Qué ilusión óptica era
aquella? ¿ En cada alcoba iba a haber un féretro? :\quello era un padecimiento nerrioso, una alucinación .
Los féretros se multipl¡caban. Los
YCÍa en todas partes. ¿ Estaría yo lo
co? ¿ Padecería yo también de mono
manía ferétrica cuyas causas eran la
sesión rspirifota y las imprudent,'~
palabra, &lt;Ir Spinoza?
- i :.lt· hl' rnl'lto loco!-pcnsC:-. llc\':ÍnclonH' las manos a la cabeza. Se
apoderó de mí un temblor espantoso:
privado de la pelliza y ele la gorra. el
, iento me helaba. \'oh·er por ella~
no lo pensé siquiera. ¿ Qué hacer~
Estaba entre la locura y la muerte
por el frío. Felizmente :ccordé 9t)C
mi hucn amigo Pogostot l ·n ~w1a
n•rra de la calk \lért1·a. I'ogostot había estado conmigo en la se:,ión c~pi
nt1sta. .\llá me cntaminé. porque ~s
de sahrr qut' entonces se h~hta
ca,aclo ron una hcrcclera r qnc , 1na
t'll el q1. into pist&gt; de 111.1:1 c:i,a ,1·J
Consejero (le F,t:11!0 1, la&lt;h 1chc,ky
( ~

).

¿ Pues no me ha puesto tau nc:11 io~· •
qt:e al \'Olver a casa he ,·isto _____ u11
ataúd?
Xo dí crédito a mis oídos y Je, rogué que repitiese lo que acabá de de·
cir.
-S1, 1111 ataúd: 1.n ataúd de ,erdad
-dijo Pogostoi sentándose: en ua i-scalón. \' o soy cobarde: pero Crl'a usted que eso ele encontrarse con un
ataú&lt;l después de una sesión ele espiritismo es capaz de asustar al mis
mísimo diablo.
Asombrado y balbuciente concé a
mi amigo lo que había visto. :;o,
miramos con la boca abierta, y pa ra
convernos de que no estábamos so
ñ:tndo, nos pellizcamos uno a 0tro.
-Los dos estamos enicrmos-cli"o
Pogostof, que era médico :-sin duda
estamos despiertos. y es posible que
los ataúdes no sean ilusiones, sino 1.:0,as reales y ,·erdaderas. ¿ Qué hace·
mu,, querido? Si nos quedamos · en
la l'scalera hacirndo suposiciones 1·
exponemos .a coger una pulmonía;
más vale desechar el miedo y entrar
en mi cuarto después ele haber despertado a mi vecino.
.\si lo hicimos. . \1 entrar en la habitación provistos ele una luz, vimos
un ataúd forrado &lt;le raso blanco con
franjas de oro. El ,·ecino Sl' santiguó
piadosamente.
-.\ hora es prcci~o saber-dijo Pogostoi temblando de pies a cahe.1.asi este féretro l.'stá ,acío ______ o La·
hitado.
Después de un momento ele l'aciiación, mi amigo se inclinó sobre el i~retro, apretando los clientes, y levantó la tapa. Todos nos apresnramo;;
a mirar.
El ataúd {'Staba yacio. Dentro no
había más que una carta concel:iitb
en Pstos términos:
"Querido Pogostof: Ya tú sabe,
que los asuntos de mi suegro Yan
muy mal. Está de deudas hasta el
cuello. \1 aiiana o pasado vienen ,1
emhargar sus bienes, lo. cual ar rui;
narú a su iamilia. a la m1a y pondra
~u honor 1:n entredicho; el honor. que
es antes &lt;JUe todo. En el cons~j? de
iamilia celebrado anoche dec1d11nos
ocultar todo lo que tenga valor. '
cunsistiendo su iortuna en féretro~
( pues. como sabe, tiene el almacén
de artículos fúnebres más acredita
clo l. hemos resuelto esconder los me
jores. :.[e diriio a ti, como a un buen
amigo, rogándote que me ayudes. a
,alrnr nuestra fortuna y nuestro ho-

l'no. ~i11 eluda t'staha e~rrito q1H:
al11 dchían ~uirir mis nerl'Íos n11C'1 ;,,
wrturas.
.
.
.,
\ l lleo·ar al quinto piso 01 un r11111,1
cxtraiio.&lt;'&gt;('01110 si corriese alrui,·11 clandc, portazos y lanzando gntos.
-¡Socorro! !Socorro! !l'ortcr•l !clc:cían.
.
Y al 111i,mo tiempo hajó a 1n1 e.n
rucntrc&gt; un ho111hrc ron gabán ele pt~
k, 1 con el sombrero abo!la&lt;'»
l'og-cistoi!-cxcl:1111t'.·: pues aa 1111
amigo.-¿ Que'.: lL ,urcdt•:
l'ogos toi st' an·rcó a mi y 1,:•' l':;-t re
cltb conn:bi,·amentc ia 1w111,.1. !.staha lívido. rrspiraba lr.1ba 1 lll!Cllt(.' Y
temblaba. Sus ojos mi1aLan a 1111 lacio y a otro con cxtri1rÍ11,
-¿Es ustecl l'anijiclin?-p:-.~1111ti
ron apag-ada I oz.-i Qué púhdc e, ti1
u,trcl ! Par('ce ust&lt;'cl un cii.:~tntrrnlb.
-C'stecl sí qu&lt;' tiene la cara descompuesta-le rcpli11ué.
-Permítamc que respir~. ).le ale(Pasa a la última).
verle.
¡ \laldito espiriti,_·1_,1_0_!_ _ _ _-,-

_:¡

,:i

�En la Polonia Irredenta
•

•

Ai.tomoviles destrozados por los rusos antes de dejanos en poder del enemigo.

El Gibraltar de Alemania
Consideramos de interés, reprodu- mán.
cir aquí lo!¡ siguientes datos sobre
Heligoland era posesión de la coHeligoland, (o Hegoland), llamada rona inglesa. A los ingleses les queno sin razón el Gibraltar germánico
da siempre deshacerse de los terriLa reina Victoria de Inglaterra tu- torios por peqi.:eños que sean, que.
vo siempre vivas simpatías por Ale- caen en su poder. Para hacer que
mania. Alemán fué el más o:do de la opinión pública. británica aceptara
sus consejeros, el barón Stockmar, la cesión de Heligoland a Alemania,
y alemán fué su esposo, el príncipe se dijo a Londres que el islote estaba
Alberto, a quien la reina amó mu- hundiéndose y que era cuestión de
cho. Durante la guerra franco-alepoco t.empo su desaparición bajo
mana de 1870-1071, se atribLyó la in- las encrespadas olas del Mar del }iordiferencia de Inglaterra 2nte los re- te. Hasta ahora no se ha hundido, y
veses de Francia a la influencia per- en su frágil estructura, los alemanes
sonal de la reina Victoria, que quizás han podido construir una de las más
no preveía entonces que el engrande- poderosas fortalezas del mundo.
Dt:eños de Heligoland, los alemacimiento de Alemania había de ser,
con el tiempo, motivo de tantas pre- nes pensaron en el acto en fortificar
ocupaciones para la Gran Bretaña. lo. El grandioso plan de Guillermo
En 1890, las relaciones entre los go- 11, de unir el 11 ar del Norte con el
biernos de Berlín y de Londres eran Báltico, por medio del canal de Kiel,
cordialísimas. Acababa de subir al y convertir Cuxhaven y Wilhemshar
trono real de Prusia e Imperial de ven en dos grandes puertos militares,
Alemania el actual kaiser Guillermo tenía como complemento necesario
II que si~mpre se manifest~ cariñosí- la fo rtificación de I I eligoland. llesimo con su abuela, a pesar ?e las cha innacesible la isla ;i una flota
diferencias que por entonc!;!s tema con enemiga, la naciente ri ,·,iadra alemasu madre, la emperatriz ~ ederi_co, l!i- na, cuyo brillante dr,:u rollo era una
ja, como se sabe, de la rema Victoria. · de las más ;ura: ·'. das aspiraciones
Alemania empezaba entonces a h~- de Guillermo Tl. · 'ndría en aquellos
cerse de un dominio colonial en Afn- puertos y en los ilamados actuarios
ca oct:pando los territorios que aún alemanes, un seguro reil:gio, y adepertenecían a ninguna potencia eu- más la isla sen·iría de punto de aro
ropea. Hubo dificulta~es .acerca de yo a ''raids" naYales, audas y rápidas
los límites de las colo111as inglesas Y en el :Mar del t\ orle. Cuando los inalemanas en la regió n de Zanzí~~r. gleses se dieron cuenta riel partido
En Londres se temió que la expansi_on que los alemanes se proponían sade las colonias alemanas del Afnca car ele Heligoland, era ya tarde. El
Oriental, resultara pe:judici.a\ ~ara el · mal no tenía remedio.
La fortificación de la isla fué len
porvenir de las ~olomas .bn~a111:as, Y
el gobierno ingles se resigno.~ ~ar
ta. Los ingenieros militares alcmaAlemania alguna compensacion por nas se dedi'(:aorn, primero a dar mala cesión de sus derechos &lt;)e sobera- yor solidez al alto ma cizo central del
nía en la región de Zanzib~r. Ale- islote, pues las tierras bajas, el '"obermania pidió Heligolan.d. Y el islote le Jand", no es adecuado, por sii débil
fué concedido. Nadie en Londres na- estructura para la instalación de granrecía sospechar en esos días, que He- des piezas de combate. Luego se insligoland llegaría a ser, en menos dt talaron dos baterías de cuatro moro de si 19,. el Gibralt_ar a1e- _ w;a.a....J:.1Ula..JJ.~~~~:!=!~~

nd

ª

Al mismo tiempo se inició, en la costa sudeste de la isla, la· construcción
de un puerto para torpederos y submarinos, bien abrigado y defendido
por pequeños cañones de siete milímetros. Entretanto, el canal de Kiel
se abría y Cuxhaven y Wilhelu1sha.ven se convertían en las formidables
fortalezas que hoy son.
Pero los ocho morteros no basta,
ban para defender la isla. Se insta
!aron cuatro grandes cañones, capa
ces de disparar en un círculo completo, hacia los cuatro puntos cardina
les. Para entonces, ya Heligoland
estaba unida al continente por 1: 11 ca
ble submarino, y completas estaciones
scmaóricas completaban sus medi,1s
de comunicación. Cuando se llegó a
la telegrafía sin hilos, se instaló tam bién una estación radiográfica; y en
el puerto de torpederos y submari
nos, se construyó un gran "hangar··
para el cuidado y lanzamiento de di rigibles Zeppelin.
i\lás cuando los progresos de la
construcción nanl llegaron a los
grandes "drcadnoughts" de más dt:
reinte mil toneladas con Sl'S colos:1
les caÍlones, fué menester reforzar la~
defensas de Heligoland, y se comrnzú
la construcción de fuertes co n po:ic
rosísima artillería, ·capaz de barrer
el mar a muchas millas de dista11ci;1 .
l leligoland quedó com·ertida en una
fortaleza invulnerable. o toma.ble solamente con el sacrificio de mu clH&gt;~
buques de guerra y de millares de I i
das.
Y ahí está, el Gribaltar alemán, _cri
zado de cañones rodeado de minas
submarinas con sus escuadrillas rlc
torpederos,' si:bmarinos y. ;-eppeiínes
listas para entrar en acción, defen diendo los estuarios alemanes, qur
pueden considerarse los pulmones dd
más grande imperio.

de ametralladoras

- Generales y Bilimbiques ·
DESDE JflUJfl
· !\Ii

,

muy estimado colega:
A 14 de Octubre de 1915.
Entre los problemas de difícil solución qi;e habrán de presentársele al
constitucionalismo, una vez que haya terminado su labor de saneai_nie_ntr,
social debe contarse como pnnc1pa
lisim~ el que se relaciona con las m~ltiples emisiones de papel reYolucionario.
Ya sabrás que en esto la p1:od1
galidad ha sido espantosa. ~e tiemblan a uno las carnes con solo pensar 1a suma de papel que han hecho
circular en Jauja los dept;radores.
. · \ 'erdad es que para realizar una
·labor tan honda, no _bastaba ech3;r
iriano de to.dos los elementos de riqueza que la ominosa _dictadura hu~o
de esparcir en esta tier.ra, ~or m3;s
que los renovadores no pusieran ]_imite a la confiscación Y, .al despoJo
en uso de un der~cho legitimo
va
vieJ·a formula aquella. La
la
tra
b ,,
con
propiedad es un ro o.
Si se hubiera tra.tado ele un cambio superficial, el sistema de arreb~
tarle a cada quien lo suyo, habna
sido suficiente. Pero este no es el
caso: se trata de algo que lo remue
va todo, que lo limpie tod~, para qt: 1:
sólo quede flotando. despues del i!a~
fragio, aquello que . ha de . subsistir
erdurar or stf bien aquiltada ou-

q:~.

'

De aquí la necesidad de la célebre
'maquinita" productora del billete _revolucionario, vulgarmente conocido
por "bilimbique," palabreja de cuya
etimología no te sabré dar cuenta y
razón, y al que por lo genuino de su
propia st:bstancia, le estuvo encomendado un papel principal en esta gloriosa tragedia libertaria.
Xo podría yo precis~r a cuánt~s
m'llones de millones asciende lo emitido, porque en esto. de estadístic~
fiducíaria no me considero fuerte; 111
débil siquiera. Pero ya te figurarás
aue para abastecer todas las plaz~s
de un país tan extenso com_o .JauJa,
es indispensable que la maqu1111ta haya ft:ncionado sin .sosiego, de~de. que
se inició este admirable mov1m1ento
por el llamado Primer Jefe, a q~ien
algunos irreverentemente denomman
el Primer Chéfere.
Aquí se me ocurre que debo rectificar aminorando mis temores sobre
lo c~mplicado de la solución de este
problema económico, porque a salvarnos en gran parte de esta car¡;za
para ]as arcas nacionales. acudirá la
sagacidad de estos restauradores, que
es muy penetrante. Ellos lo resuelven
todo por expedientes r~pidt?S de que
no hay ejemplo en la htstona de Jauja.

¿Sabes

sadumbre de su papel? Sencillamente
encantador. Ir declarando falsas estas y aquellas emisiones, por medio
de terminantes decrc•os. Unas veces
por lo sombrío o lo pálido del paisaje· otra~ por el rasgo de la riibrica
taÍ; hoy por la numeración que parte
de cifra determinada; maiian:i. por
la serie C; después por este o el otro
detalle del grabado; todo expuesto y
pormenorizado en los decretos con
claridad meridiana, y verdad en loa
actos oficales.
¿ Qt:ién duda de que por este camino irá decreciendo la deuda; y de
que la reducción podrá llegar hasta el último límite, en términos de
que la totalidad del . papel resulte el!minada por haber sido obra de falsificación? ¡ Mira, pues, si son astutos
o no nuestros novísimos financieros!
"Y al que no le guste el fuste---etc. etc.", como diría ct:alquiera de
estos Generalísimos que jinetean sobre bien habidos corceles.
Por esto de las falsificaciones hubo
ya procesos y fusilamientos, empleándose para todos los delincuentes el
mismo rasero. Como que entre las
víctimas están dos Cener~les carran·
cistas, de apellido Bring~~· padre. e
hijo, que dejaron de c~~tal. segun
los periódicos de la prop1a.:11area, d~s
millones de pesos los angelitos (a nu•• I

L-

.L-'-

----- t-.1.-

...,......._

�mente de su labor preconstitudonalista. No te sorprenda que Bringas
¡:adre y Bringas hijo hayan sido Ge·
nerales: eso aqt í es mny general.
Las máquinas no descansan, y co1.
igual facilidad y destreza te hacen
un bilkte revolucionario que un General de la misma procedenc:a. La
me.ánica ha prosperado mucho entre
nosotrDs Con decirte que hoy hasta
el malestar y el descontento son ge·
nnales, te lo digo todo.
K o necesito agregar que estas fa
hr lo '35 e·ni iones de pape! l:an :i ~
t · , . ':i ,
:11
.o .1~ ;Jrtc,:den
· · ( ·, r"ic l:
,\ J, a , ,
.•&lt;l Js J pa;a .10~
. os ,os ,nt11.!steres de la v1 ·
1

•

1

11
i":d

~

~

da. Nos hallamos en pleno fausto.
Un sombrero cuesta cien pesos; otro
tanto y un pico más se paga por un
par de zapatos; una camisa representa un desembolso de c111cuenta pesos.
Los comestibles se hallan en igual
P:oporción: kilo de café cinco pesos;
kilo de manteca cuatro; kilo de maíz
cinco. Y no sigo para qLe esto no
parezca :t\ ota mercantil de precios
Lo ciicho ¿es o nó la comprobación de
que hay abcndancia de dinero?
Verd,d es q,1:e los obreros que ga
r ,.la~ v: ') o c:os pesos al d1a c:nndo
· - n · :i' • h oJiorn no akan. a.• ;· 0
J ,r
la; o. si es qt e lo .ai ar., a1{;
J • o n die podri. .mglr qt e e. ta ~e
I olución titne la honrosa ·caracteríc-

tica de ser netamente salvadora para
las masas ayer irredentas.
¿ Con qué vamos a pagarles a Venus
y demás personajes ol'.mpicos la merced recibida al empLje libertario?
Así es como un amigo mío, bajo
la influencia de este ambiente renovador, ha dado al verso aquel:
¡ Oh, Diosa Libertad, yo te bendigo I
esta otra forma:
¡ Odiosa Libertad, yo te m.il&lt;ligo I
Y aquí termina esta mi tercera epístolL
Sinceramente tuyo,

SILVERIO.

~

EL RECÜNOéÍMINTO
~ Celetrado con toda pompa en Jauja la noche del

~

20 de Octu'::re de 1915~

Se oyen por las calles músicas y dianas;
corren los corceles, suenan las campanas.
Bocas de p:stolas, bocas de ftsiles
lanzan a los aires raudos proyectiles.
Los libertadores, llena bien la panza,
van gritando roncos vivas a Carranza.
'rodos son carreras, confusión y susto,
mientras los armados se embriagan de gusto.
La gente se aturde con el campaneo;
se cierran las puertas por miedo al saqueo.
Las niñas nerviosas se llenan de e·spanto,
diciendo: ¡ Qué pasa t ¡ Qué es esto, Dios Santo I
Y mugen las vacas viendo las estrellas
y tiemblan creyendo que vienen por ellas.
Con igual pavura, por igual motivo,
sus lamentos lanzan la cabra y el chivo;
y de si.: serrallo temiendo el despojo
canta el sultancillo del penacho rojo.
¿Más cuál es la causa de tánto aspaviento?
¡ Lo del esperado reconocimiento!
Después de una hora de ruido espantoso
se calman las gentes y vuelve el reposo.
Y aquí de las charlas y del comentario,
por el importante triunfo libertario.
Uno que se alegra y otro que se abate,
pues quiere qt~e siga sangriento el combat~.
Mas ya no hay remedio: se acabó la danza;
que en toda la línea ganó ya Carranza.
Los de Yanqu;Jandia tendiendo la mano,
la piocha acarician a Don Venustiano;
y él dice con garbo: "Bien hacerlo supe;
triunfa mi glorioso Plan de Guadalupe".
Se acabaron penas, disturbios y alarmas.
si embargan a Villa municiones y armas.
La paz vendrá firme, después del martirio,
no la arÚiciosa del viejo Porfirio.
Quedará el acero muy quieto en la vaina
de estos paladines que gastan polaina.
Triunfaron los libres; llegó ya el momento.
¡Vin0 el esperann reconocimiento!

p

~

====,E

De aquí en adelante quietud y bonanza.
vivan los yankees, que viva Carranza!
Ayer los ganados estaban perdidos,
porque gobernaban puros foragidos.
Veremos muy pronto, si todo se aplaca,
qué bonitamente va a engordar la vaca.
Surgirán millones de crasos rebaños,
no flacos y pocos como en otros años.
Las casas y haciendas serán de su duefio,
no como pasaba cuando el oaxaqueño,
aquel gran tirano que avieso en sus móviles
dejó que robaran coches y automóviles,
y que sus soldados saquearan las tiendas
y que confiscaran en pueblos y haciendas,
dejando a los ricos dormir en petates
y dando a palurdos poder de magnates.
¡ Qi:é horribles despojos cuánta tropelía
durante los TREINTA de la tiranía I
Esto ya es la gloria; llegó el gran momento.
¡ Vino el esperado reconocimiento I
j Que

¡ Abajo las viejas prácticas odiosas,
y a dormor tranquilos en lecho de rosas!

No dirá ninguno que hay personalismo.

¿ Se quiere una prueba de nacionalismo?
Hoy si el centinela su QUIEN VIVE lanza,
todos al momento responden: CARRANZA,
con lo cual se deja bien patentizado
Jo que vale un pt:eblo democratizado.
Y a olvidar que Vent:s era reservista;
que sirvió al Senado siendo Porfirista.
Et cambiar de juicios y borrar recuerdos
siempre ha sido propio de los hombres cuerdos.
Ya todos en Jauja seremos iguales;
no habrá servidumbre ni habrá principales.
Si algún desp.o jado murmura o se queja,
la bala o el palo: ¡ta ley es pareja!
¡ Oh, la democracia de la edad presente,
cómo eres fecunda, grata y bien oliente!
¡ Ya verán ustedes qi:é resurgimiento
con el esperado reconocimiento!

SILVERIO.

•

•

Cartas de
Leol)or
Mi querida Luisa: me entero por
tu últim« de que piensas permanecer
en ese lugar todo el resto del año;
prefieres la tranquilidad de tu casa de
campo al bullicio de la ciudad; qui ..
zá tengas razón sobre todo si habías
de venir a esta ciudad que tiene muy
pocos atractivos; y si además, como
me dices, piensas invitar a tus amigas a pasar la temporada contigo, te
puedo asegurar que te divertirás mucho más que aquí .
Ya me entero de que deseas que te
sugiera alguna idea 1&gt;ara elegir tu
trousesstaux de invierno y con mucho
gusto lo hago. Uno de los colores
más bonitos para los trajes de la
próxima estación es sin duda alguna
el color de arena, el otro día ví una
señora que llevaba un vestido de este color y se veía muy elegante; estaba hecho de una tela suave; el corpiño era de cortes y llevaba como
único adomo pequeños tabloncitos
que se recofían en la cintura; se ce·
rraba hacia adelante con una hermosa
botonadura de concha; las mangas
terminaban en un largo y estrecho
puño que llevaba la misma botonadura del corpiño; la falda caía graciosamente en tabloncitos iguales a
los de la blusa y todo el conjunto
era de una elegante sencillez; la dama calzaba unas altas botas de fini·
sima cabritilla del mismo tono del
vestido y sumamente ceñidas al pie;
completaba su indumentaria con un
lindo sombrerito gris que estaba adornado con plumas de avestruz del
mismo color y toda ella se veía sumamente distinguida, con esa elegancia sin ostentación propia de las gentes refinadas.
Te daré una noticia: el último grito de la moda neoyorquina es el sombrero "Charlie Chaplin." El popular
artista de cinematógrafo ha dado su
nombre a este sombrero y las jóvenes de Nueva York han acogido con
verdadero furor esta moda. al grado de que casi n:&gt; hay una Miss de las
que pasean por Broadway o River
side-Drive que no lleve una sombrerito de este estilo; los americanos se
muestran astisfechos de que por fin
una moda no se llame \.Vatteau, o Napoleón o Luis XVI o Carlot.a Cor.da_r.
ni sea de estilo griego, o 1mpeno o
directorio sino que sea exclusivamen
te suya, que lleve una nombre enteramente yankee.
El sombrero en cuestión, no deja
de tener su gracia; es un bombm
igual al de "Charlie-Chaplin" solo
que está hecho de fieltro de seda tan
brillante como el del sombr~ro. de C?pa y lleva solamente un hston gm,
o biscuit alrededor de la copa; se
usa sin velo y es para llevarlo en la
maííana nada más, y con. un se".ero
vestido estilo sastre, las P.1eles-si se
llevan-han de ser muy ltsa~ Y para
añadir nn ligero toque fe~nmo a es. ta indumentaria tan varoml se llevan
aretes grandes con llamativas perlas
en las orejas.
En mi próxima te diré algo más
sobre modas.
Te abraza tu amiga.

�En ffii
Relicario,.
-------------

•

. ___Wagner y la Guerra

ltapecial para "Revista Mexicana."
Con renrencia· llevo como un saorario
D e m1. cuello pendiente mi relicario; "'
Y en él de mis recuerdos guardo el tesoro
Un puñado bendito de granos de oro
Que forman el emblema ele mis amores •
Un compendio adorado de mis ternuras
De inmutables afectos y de venturas,
'
De tristezas muy hondas v de dolores _____ ! ·
En: él se encuentran juntos dos rizos bellos
Y es de amor un poema c;icia uno de ellos:
l'no .sedoso y ruhio que me embelesa
Es recuerdo sagrado de una promesa;
... Talismán· adorable que de la ausente
Xoviccita la imagen trae a mi mente!
¡ Cuántas horas de dichas. de remembranza,.
De ilusiones, de encantos y de esperanzas!
· Cuántos dulces instantes pasé a su lado
Con.templando sus ojos apasionado.
Cuántas Yeces en ratos de dulce· calma
Inundarse sentimos de dicha el alma!
Por eso de mi novia los hilos de oro
De ese bt:cle adorado son mi tesoro _____ !

De
, una persona amada.que ya no existe:
F.ntre los negros hilos de aquel cab ]! '
1 uce el g · d ¡
e o,
.,
. ns e as canas como
de•tello
~e ¡1b.ta refulgente; Y ante ese cano f elo que emblanquecieron penas temprano
Re,·erente me incliño v a t D'
•
·\
.
. n e 10s oro,
' ese Dios que me hiere beso la
y
. .d d
mano
oprun1 o e angustia recuerdo J,. 11 oro ___ .!

•

un

En ~\ m~ padre es cabello, que cual santuario
,
1:
on o consen·:o. del relicario;
Y un hogar me recuerda que se ha dcstr , 1
y un amor apaci'bl e que. ya he perd'd uic n.
1
~ombra, consejo, amparo: ya nada
E_stá la noche obscura y eñ mi vereda .e ª·
'.:o
. ..
. tengo
. . ningún guía·
' , todo e·t'
s a ·1llctertn
\ i; vista columbra solo el des!~rto _____ .
¡·
o_r e~o cuando entreabro con arnargura
~I rehcano Y miro con grán ternt:ra
Las d?s reliquias santas gue tan.to adoro.
Dolorido sol_lozo, suspiro y lloro; .
De mil suaves recuerdos mi alma se llena.
Y una lágrima funde como cadena
Esos caros emblemas: Y en mi embeleso
En la lágrima enjoy_a· mi amor un he~o!

q~-d--

El otro tiene en cambio su historia triste

Benito Javier Pérez:_Verdía.
Washington, D. C.

inuitn

ifl ittftn
Especial para
·,. "Revista Mexicana.''
Aljofarada nace la mañana.
r¡ue en el ebúrneo lecho la sorprende;
que la despierta, y que tr~viesa enciende,
a su paso, el florón de la persiana.
Se lennta, y la curva soberana
de su contorno triunfador, esplende l:
el níveo peplo de sus hombros prende.
y se llega lijera a la fontana.
El céfiro suspira entre las frondas.
y ávi&lt;lo besa el enarcado cuello,
que ~l sol la dora con sus hebras blondas.
Luce su cuerpo con fugaz destello.
y surje envuelto. de las tibias ondas,
en el manto imperial de su cabello!

Especial para "Revista Mexicana."
Baja tu riza cabellera endrina
en dos ondas lucientes desatada; '
Y es un cáliz de amor tu ensangrentada
boca. nido de perlas, Colombina.
·
Es tu gracia gentil, de golondrina
por vez primera en el azul lanzada.;
Y eres tan misteriosa y delicada.
como si íueras hecha de neblina.
Son promesas sofiadas tus ojeras,
de imposibles delirios y qt:imeras
ele una extraña y triunfal epifanía.

Y eres, en florescencia soberana
con que en abril natura se engalana.
botón de ros.a al despuntar el día!

MA~IANO VIESCA ARIZPE.

MARIANO VIESCA ARIZPE.

ENDECHAS
Que explican un ingenioso sentir de
ausente y desdeñado

--o-}le acerco y me retiro:
¿quién liino yo hallar puedo
a la ausencia en los ojos,
preferencia en lo lejos?
Del dgsprecio de Filis
infc!ice me ausento:
i ay de aquel en quien es

aun
pérdida el,..__ desprecio!
- '1\...- _....___,
..

•

que en el mal que padezco.
no siento sus rigores,
tanto como el perderlos.
No pierdo al partir so.lo
los bienes que poseo,
si en Filis, que no es mía.
pierdo, lo que no pierdo.
Ay de quien un desdén
lograba tan atento
que por no ser dolor,
no se atrevió a ser _Prem~o.

preciso mt destierro.
me desdeñaba más.
porgue perdiera menos.
¡Ay 1 ¿Quién te enseñó, Filis,
tan primoroso medio
vedar a los desdenes
el traje del afecto?
A vivir ignorado
de tus luces me ausento,
donde ni aun mi mal sirva
a tu desdén de ·obsequio.

•

, E~ telegramas de agencias perio
d1st1~as tan poco dignos de
, d 't
se dice q e h
I
ere I o,
·,
u
ay en talia gran reacc1on contra las óperas de Wagne
Se tratara,
'.'
n'
d probablemetne
,
, de la s op1_1o~eJ e algun grupo de empresan~ . e- teatro, más ce!osos de su interes personal que del interés del art~, porque la mayoría del público italiano es demasiado culta para prestarse a esa monstruosidad. ¡ Oponerse
a la representación de las óperas de
Wagnerl ¡Combatirlas a pretexto de
la ~erra! _T_al cosa equivale a com·
bah: la mus!ca, pues como ha dicho
· Ju~\th.,G_autter, no por wagneriana
:.:;,JJe110~. , trancesa, los compositores
. ·má~,l~t:stres al lado de Wagner no
son _smo ~randes músicos, y él ~s la
1Ius1ca misma.
\Vagner nada tuvo de apreciable en
su ~on_ducta como hombre v en sus
sen_t1m1~nt?s políticos. Fué ingrato,
a.migo, Jnf1el1 • mal esposo, egoísta,
. .. poco at1~tero .. Se degradó conYirtién' :}p~e.. en. 1mpenalista prusiano y satéli}.• tl: -de· füsmarck. :\Icreció por ello los
¡ -·~ ¿1ar~~~ de. ~ietzsche. :Moviéronle
¡ ~ ::· tar~p~en, baJa.s ideas de venganza (por
! :::.el ~r.Jlner fracaso de "Tanhauser" en
· ~·f?a.r:~J cuando escribió y publicó en
;:...,· \l~l ~u carta cruel animando al e1'ér. ¡ ·, ':c\to::~:a!cmán a destruir la inmortal
~ . I.;:w~da: Pero ¿tiene esto relación al¡ · .:· ~fña con sus obras? Sus errores, sus
faltas como hombre, ¿disminuyen su
\'alor _como músico y poeta? ¡ Lástima, sm duda, que el autor de "Tristán e Iseo", no fuera un amante del
derecho y la libertad! Mas .fuera de
esta expresión de amargura, ¿qué ca·
be decir contra su genio? \Vagner
es uno de los sublimes creadores que
han inaugurado una época nueva en
la historia de I pensamiento artístico:
1111 hermano de Homero y de Dante
de Cen-antes y de: Shakespeare, d~
\
Goethe y de Víctor H ugo !
Cuantos hemos tenido la desdicha
de una primera educación musical
errónea, y nos acostumbramos a oir
las óperas pre-wagnerianas, absurdas
en su conjunto y sus detalles, y redimidas por alguno que otro rasgo de
inspiración, hemos pasad9 por el cho- &lt;le imágenes Y pensamientos cada
que violento que las creaciones de , cz más emocionantes. En el aspeeWag·ner· por· fuerza producen en quie· to artístico. los que hemos modifines. sólo han. co.nocído eu la escena a cado por \Vagner nuestros gustos,
Doi1Tiétti, a l\IeyÚbeer O a \'erdi. En nos asombramos de no haberlo enestas óperas antiguas, donde un mú- tendido en un tiempo. y hasta de ha~ico sin facultades literarias, 0 te
ber creído, como artículo de fe, el
niéndolas npenas, ha puesto notas a absurdo de que no existen melodías
-t,n libreto. generalmente sacado por en su música. Hasta relegamos a
escritor mediocre de una novela o de segrndo término aquellas obras su·
un ·dr;¡Arn en ··b(?ga la música y la Pa· yas en que el deseo de verlas re prelabra se relacionan raras veces. (El sentadas, antes de hallar la prote r
· Íibi·éto de ·.. Los llrgonotes" es una ción del rey de Baviera. le hizo caer
excepción, más ¿quién ignora las có· en concesiones a la escuela reinante,
micas luchas entre Scribe y :\Ieyer· como la "marcha nupcial, de "Lobeer?) Pero \\'agiicr, autor. a la vez, hengrín", o la del primer acto de
del drama y de la música ha fundí- "T:inha1•ser." páginas a lo Verdi o
do las dos artes para servir a sus a lo :\.leyerbeer. Cuando llegamos a
ideas, siempre bellas. siempre pro- comprender ésto, somos ya dignos esfundas, y en::am:idas simbólicamente pectadores de "La Valkyria," "El
en sns. personajes, o expresadas por Anillo del Xibelungo," "El Oro del
éstos en torrentes:· armoniosos de Rhin," "Sigfrido," "El Ocaso," y popoesía.
demos agradecer al monarca bávaro,
Todo el que posea en el alma un -un loco s.!gÚn el vulgo- que diera
"erdader-o· sentimiento .de la belleza, . a Wagner los. elementos para dcsa
ha de' comprenderlo pronto y amar- rrollar su genio. y aume~~ar con sus
lo, Los que :han tenido la suerte de · obras el tesoro de la feltc1dad huma·no oir otras óperas a11tes d.c las su- na.
•
···· ·· ···ya·s, desde ...kl, .. primera aoaición lo . -En el aspecto filosófico, las óperas

uno de los maéstros de la lengua ale·
mana. Su filosofía-inspirada en la
de Schopenhauer-tiene un fondo terrihle de pesimismo. y una sombría
fatalidad conclrce la ácción de sus
dramas, arrastrando a los héroes a
su ruina. La mitología germánica le
proporciona los argumentos y.figuras
en que desenrnel\'e su simbolismo sin
que dejen jamás la muerte Y el do·
lor, de salir .victoriosos, como ejecutores implacables de una vengado·
ra justicia..
Pero en e.! fondo de·-todas las espan tosas tragedias que la: imaginación
de \Vagner concibió como ct:adros de
sus óperas. la suprema.te)t es la responsabilidad humana ·y el castigo co·
mo consecuencia de h culpa. "!seo
y Tristán'' son YÍctimas del filtro que
ella equivoca. La fatalidad, cie::ta·
mente, dirige el error de la mano.
pero esa fatalidad no es sino la sanción del acto c11lpalJk. \Votan, en la
serie mitológica ·q~e.termina con ··1·1
oéaso de los d ..o,ses,'.' fa . uor grados
hundiéndose,, por· sti"s ercofes y sus
faltas, des&lt;lc ·el clomiiiió.
la tierra
y los cie!os, ·hasf::i "Iá desaparición to·

·o.e·

· · · . ; coinpr-encl.e:n,j Ja :a.1nan.! _Re_vélase ei:i - : &lt;le.: \\7agner sugieren, tan1bién, hon- tal de su gra·nd¿za. ·E$ . ,la ..·,.·1ey kár·
ton ces· algo~.así ·COIT\0 un universo oos meditaciones.. La·· forma en que mica'' de la retribüéión'"én: la filoso
nuevq para nuestro espíritu y nuestra- ·. ·se .c·~presan:fstá .a· .ta.' mistna altura de · ..
· · :; .:.=.:

�LA MODA DE AYER
- - -Y LA MODA DE ANTIER
Pasa con la moda un fenómeno
singular, digno de la atención del pen
sador.
Desde luego se· observa que toda la
moda nueva parece fea. Tanto es así,
que se necesita verdadero valor civil,
audacia, a veces: serenidad estoica. a
menudo, y deprecio por el rirlículo,
siempre, para lanzarse e introducir
en las costumbres públicas el uso del
panamá, del botín de trompa de elefan te, o del jaquet de cola de pato.
Dicen que el hombre más valiente
fué el que se comió el zapote prieto;
a mi juicio fué más heróico e imperterrito el que usó el primer sombrero de
copa.
Y no que la moda en si misma v
por sí misma sea ridícula u odios'a.·
En este o rden de ideas no hay tér·
mino medio; o todas las modas son
ridícn!as o ninguna lo es. Y la pmeha &lt;le dio es que todas comienza11
siéndolo y acaban por no resrlo.
Xo hay razón plausible ni motivo
estético razonable para juzgar oprobiosamente la crinolina, que llego a
~rr el mejor adorno de la reina Victoria y de la emperatriz Eugenia mujeres las más hermosas y elegante~
de su época. l';i es razonable denigar
los sorbitos chaparros y las monstruosas quesadillas de los incroyables en
nombre de los tubos de chimenea
del príncipe ele Metternich, o de los
garibaldinos que exornaron las cabezas de los unitaristas italianos.
¿ Que puede objetarse a la chinela
o a la corbata de ahorcado de Lamartiene, que no sea aplicable a las gargueras de Felipe IV, o a las botas con
encajes de D'Artagnan?
Todo eso, mirado fría y serenamente, con ojos de filósofo y no gomoso,
u, tan ridículo como todo lo que precedió y como todo lo que lo ha seguido en el orden de los tiempos, y no se
puede racionalm ente dar la preferencia a los corsets de cuerpo entero
de las infantas que retrataba Velázquez sobre los cintos de la Venus de
Mad. Tallien o de la emperatriz J osefina.
Sí pues, y en estricto rigor, no hay
moda que no sea ridícula, ¿cómo es
que unas nos lo parecen y otras no? ;
y si ninguna lo es en realidad, ¿cómo
es que todas lo parecen. en alguna
época de su evolución al menos?
Sugerimos a nuestros lectores esta experiencia: salir a la calle con
"carrik," botas charoladas con borlas
de oro en las bocas y sombrero tirolés enredado en cintas, y que nos
ahorquen si no llueven nedradas sobre el audaz qut! a tanto se atreva, y
si no atrapa la más estruendosa de las
silbas.
Pues bien, ese fué el traje de conquista de Kean o "Genio y Desorden,"
Y ante esa caricatura cayeron rendidas las bellezas de la época.
I Qué separo tan confortable se
abriría en San Hipófüo para quien
asistiera a su oficina vestido eo11 el
pelucón desmesurado, la casaca bordada y los escarpines de cinco pisos
del Rey Sol!
-·
Lo cual no obsta para que t$C ñgurón de guardarropía atestara de siet,ra s ~·:b· •

"

Jt

-...

Banquetes Dominícales
Una comida a !a mexican ....
Menú
Sopa de Legumbres
Mangos helados,
Macarrones a la mexicana
Panelas al horno,
Huachinan¡o a la Veracruzana
Chiles en vinagre
Mole Poblano
Queso fresco
Enchiladas fi nas

Fruta

Frijoles refritos
Dulce
Café

Té.
San Antonio, Tez., Donúngo 24 de

Octubre de 1915.

-----·lt--- - - -

EXPLICACION DEL MENU.
SOPA DE LEGUM BRES.
Se pica menudito toda clase de le·
gumbres como betab~t zanahoria calabacita, chayote. col, camote, papa,
elote, manzana, nabo, tomate, chile
verde y cebolla. Se fríe en manteca
ajo pimienta y sal bien molida con
un poco de agua; se le añaden allí
mismo las legumbres con uu poco
de chorizo desmenuzado; se le agrega
un bt:·en caldo, incorporando todo
bien y poniéndole por último un clavo molido con media cucharadita de
· azúcar y un poquito de \'inagre.

•

MACARRONES A LA MEXICANA.
Des pués de cocidos los macarrones
se pone una capa de ellos sobre un
trasto bien untado de mantequilla;
enseguida se espolvorea queso rayado
y se le añaden trocitos de chorizo y
una salsa qt:e se hace con tomate molido, cebolla, ajo, pimienta, sal y rajitas de chile verde; se coloca otra
capa de macarrones luego queso, chorizo y salsa; al final se cubre con
queso y se mete al horno ; al !le~ar ·
se a la mesa. se adorna con taJad1tas
de chile cebolla y tomate.

HUACHINANGO A LA VERACRUZANA.

ULTIMO E STILO :OE ABRIGO PARA SEftORA.
y de su tiempo!
'
Ahondando el problema y ensatt·
chanclo la observación, nos encontramos con otro hecho importante que
lo embrolla aún más y dificulta a
mayor grado su solució n.
La moda, por extraña que pueda
ser y por disímbola que pueda parecer con la actual y la local, se ennoblece y se embellece cuando es muy
antigua o muy exótica.
Qué gracia y qué elegancia en
la túnica griega, qué nobleza en el
peplum romano, qué majestad y qué
grandeza en el manto y la tiara bizantinos, qué frescura y qué encan
to en las gasas de la bayadera, qué
suntuosidad en los enredados y en
las mochilas de las japonesas.
La moda histórica y la moda exótica se hacen bellas y graciosas, · majestuogas y nobles con una condición

siendo fea; la moda de ayer seguirá siendo; pero la moda de hace
siglos o la moda de los antípodas son
y serán o nos parecerán siempre bellas.
Pero esas condiciones de tiempo y
de espacio son sólo requisitos aparentes, subordinados a un requisto
fundamen tal. Para que la moda antigua nos parezca bella es fuerza que
haya dejado de ser moda, y para que
nos parezca hermosa la moda exótica,. es necesario que siga siendo exótica.
Gustamos de admirar · las modas
viejas en los drapeados de las esta·
tuas, en los paños de loo cuadroi,,
en las estampas de la época; mas una
vez que las "montan1os" en el mani·
qui de nuestras personas ¡adiós belleza l. todo se evapora y todo se afea.

Se corta el pescado en tajadas iargas después de haberlo _limr,ia&lt;lo perfectamente; se untan ~1en con sal Y
jugo de limón; se roc1an con un poco de vino blanco y se var. colocando en una fuente con troc:to~ de man·
tcquilla; se muele jitomate cebo]la
ajo pimienta orégano y sal; se le anadeo rajitas de chile verde y con esta
salsa que ha de ser abundante se bañan las tajadas del pescado Y se meten al horno a fuego lento.

MOLE POBLANO.
Se toman 4 onzas de chile colorado bien desvenado Y limpio, una . taza de ajonjolí, unos cuantos troctt?s
de chile y algunas semillas del mismo· se pasa todo esto por manteca
cali~nte sin dejar que se doren y en
seauida se muele todo esto con clavo, pimienta, pimientón, canela ajenjibre y chocolate negro al gusto; se
Je afíade t:n poco de caldo Y un vaso de vino dulce; se muele apart e

·na

to a la mezcla anterior y se echa
a freír en bastantt! manteca; se sazona con sal y un poquito ele azúcar y
menea a llll solo lado hasta que
espese: entoncrs se nn ponienclo las
piezas del guajolote que han si&lt;lo de
antemano doradas en manteca: luego
se sirve con ajonjolí tostado por eucima.

se

ENCH I LADAS FI NAS.
Se remojan las tortillas en cogñac,
lt:ego . se les pasa por manteca . caliente; en seguida se hacen taqm~os
con queso de crema de Tokca y rebanadas de aguacate. Se colocan en
una fuente y se cubren con salsa de
chiles poblanos desvenados, molidos
y fritos en manteca o mantequilla.

PASTELERIA.
SEMITAS FRONTERIZAS.

rra la masa hasta que se esponje en
un lugar donde no le d~ el aire; lut.
go se extienden las sem•tas y se vuelYen a encerrar hasta que se le"anten
un poco y ensegt:ida se ponen a cocer. Si se prefiere, en lu gar de azuc,r
se le pone piloncillo deretido en un
poco de agua y . unas semillitas dt.
anis.

MOLLETES.
4 tazas de harina.
4 huevos.

4 cucharadas de manteca.
4 cucharadas de lcvauura.
sal.
d
En el primer batido se tom~n os
huevos dos cucharadas de azuca~ Y
dos de manteca: se baten muy bien
y se le agregan dos cucharadas de
levadt:ra; luego se Je ponen dos tazas de harina Y se amasa con agua
tibia hasta que quede la masa un poco aguada. Al estar levantada la 11;asa se le agrega el resto de los .mi
gredientes Y se le añade la h?rtna
poco a poco. Se hacen los molletes !
se encieran donde no . les de el a1cue1i&lt;;iQ ~e es_pot'IJ ª..!!....l! ponen

�..... t •

R[VISTA M[XICANA
SEMANARIO ILUSTRADO

Director y Propietario
Lic. Nemesio Garcia·Naranjo.

ro es pequefia en su afán absurdo de
dominar la tierra con su espada. Como el W otan mitológico de los antiguoe germanos, en las obras de
Wagner, rodará, por sus 'lropias cu!
pas. en el abismo, si a tiempo no
sabe erguirse ante sus opresores, e
imponerles con el respeto a la vida
y a la libertad de los demás pueblos,
un régimen, en su propia tierra, de
derecho y justicia.

--o-

de tus merecimientos.
:-·:·:.
Si a ellos atiendes, ··Fabio,
con indicios más. cierto.s~ :: ~verás de mis finezas. ·· ., .: . . : · 1 . ,
evidentes contextos.
. ; ·:,: .'.:.;,.·,':
Ellos a ti te basten,
qi:e si prosigo, pienso, · ·
que con superfluas voces . : . t • • • •• •
su autoridad ofen.do.....
•

José de ARMAS

PRECIOS DE SUSCRIPCION
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1 mes. . . . . . 40 cts.
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1 trimestre . , • , $ 1.00 "
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1 año .. ... . .... " 3.50 "
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americano.
Fn los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.
-0-

Fn el resto del munJo.
1 trimestre ... . $ 2.00. oro americano.
1 semestre . . .. " 3.50 "
1 año ... . ..... " 6.00 "
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lea.-Para anuncios y demás asuntos
de admin.straci6n diríjase a:
REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637.
SAN ANTONIO, TEXAS.

Wagner .... ..
(Conclusi6n)
-0-

fía budista,- filosofía en la cual Schopenhauer halló los fundamen tos de su
rrolla en sus grandiosos poemas. Se
han comparado éstos a las clásicas
tragedias de Esquilo, y algo hay de
semejanza entre unos y otras. Pero
el arte del gri!!go es primitivo aún,
el del alemán complicado y perfecto. Wagner no tiene parecido con
ninguna otra gran figura del arte.
En su cerebro -prodigioso, hubo divinos resplamlores de Orfeo y de Sha·
kespeare.
•
E l ejército alemán merece la derota porque pretende imponer la con·
quista, la fue rza, el i.mperialismo. el
retroceso a la barbarie. No es verdad que su triunfo pueda ser el de
la cult ura alemana París ha sido conquistado por Wagner, y en el teatro
&lt;le la Opera, sus obras se erpresentan con entusiasmo y perfección. Pero París ha rechazado al ejército alemán, qi:e ni en 1871 pudo entrar triun
fante por sus puertas, y que ahora
ha tenido que replegarse del Marne
al Aisne, y retrocede , del Aisne a
sus fronteras día por dta.
No confundamos.. la grandeza
.
~

.

'

• \

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-'

r

•

La Moda de .... .'.

P. O. Box 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
- : x:- -

• :_

- - 0 ~ · ···1,

-··-o-!..-...t •·

.• ·~
(Conclusi6n) ·

La Eat&lt;lica Resig ..... .

-

(Conclusión)
da la víspera de su triunfo, triunfo
que habría glorificado el mismo César.
Para mitigar un tanto el escozor
que en su conciencia produjera el acto
injusto que acababa de cometer, Vernet, dirigiéndose a su socio, dijo, en
tono de excusa:
- "¡No era asunto de su incumbencia!"
-"Es verdad." contestó el iuterp~lado, "pero observar,ais que de nu: y
buen grado aceptó lo inevitable."
Después de una peqi:eña pausa, Ver.
net, que había reflexionado con más
calma, observó:
-"En efecto, t iene ese joven dus
grandes cualidades, cualidades que
sólo poseen los individuos de alma
grande: confia nza en sí mismo y resignación ______Creo ____ estoy seguro
que he obrado con ligereza."
Vernet revocó su acuerdo, &lt;lis·
poniendo en seguida se retuviera a
Necker en su puesto de escribiente.
A los seis ¡neses, después de este
notable suceso, N ecker fué ascendido
a Cajero, y tes años más tarde, ¡ a
Socio de la Institución!
El humilde aldeano suizo llegó a
ser el financiero más afamado de su
tiempos.
P or un período de cinco años, de
1776 a 1891, desempeñó el delicndo
puesto de Ministro de Finanzas en
la Corte de Versalles. Sus gestione;;
salvaron de la bancarrota al gobierno
monárquico agonizante de Luis XVI.
Después, dcrante el período borra~coso que iniciara el Tercer -Estado de
donde surgió la invencible Asamblea
Nacional, .Necker fué condenado al
ostracismo mediante intrigas políticas.
A raíz de este suceso vino el inevitable desastre financiero naci1mal
que, unido a otras causa~ de, Yer&lt;la·
dera trascenden, ia, contribuyo a en·
soberbecer el espíritu, ya iracundo, &lt;le
la Revoluci, ,n Francesa.

--o--

Redondillas
-·-o--

(Conclusi6n)
expresar los . conceptos.
Y en fin dígaslo tú,
que de mis pensamientos
lince sutil penetras

..

"'.'

.~r. • •-.

queteros dé los juzga·dós:: menorésf :~
los caballeros cruzados de las oficinas del Fiel C-0ntraste 'y' los·~ s'o!dados romanos del comercio de lencerÍL

~- ·

En suma: la moda sólo es beUa,, ·
cuando es muy vieja, ci:ando es' mu,Y: '
exótica y, sobre todo, cuando ya n'O·'
se lleva en el lugar de los· aconteti.. · ·
mientos.
Si no soltamo~ la carcajada, cuán·'°
do, revstidos de ·Jas modas actuales; .
nos encontramos iinos..=a otiós; e:.: '
en el fondo, porqué .. la moda es,. éo.i:!:
mo la prostitución,.tolerioa;º1peró 110 :
permitida no tnenol aún aplaudida. · :
Dejémosla pasar y conte.mplémos-·,:
la a corta distancia; veámosla venir y
amargarnos con su~ i•igor~} y ·1a,:~i:ontraremos siempre ·ridícula y siempre fea.

DR. M. F LORES.''.
1; , •.
-~r.

--o-:.

;

\.

.,. • . : :! .

•,.._ :

•

(Conclusión)

,, ..

,

.... ...
. -~. ..

-!·

Una Noche . .' .... ·.:.- / ...

~-

,,...

..
.. l , ·- •

· ·•

nor. En la esperanza de ,que-·no h,1s
&lt;le negarte a ello, te envío. qúerido;
un ataúd para que lo ten~as en tu
casa hasta que te avise:· ~µerd..°41le
no te negarás, pue~ mandaré por él
la semana que viene. A todos mis
amigos. íntimos les he n¡a1:1dado . un
féretro ; i.-onfiando en ·su• ~randeza 1k
alma. Te quiere, !van CheÍ'$6J..': ..
El yerno del fabri~ante de ·at~~&lt;l~
salvó su honor. y su ·&lt;linero; pero yD
estuve tres meses malo a con~ecpeqcia de un desarreglo. nerviosó .. C)1eliustin tiene una oficina de .pompcis fúnebres y un almacén de lápidas, cor~:
nas y otros artículos por el· estilo, y
como sus asuntos no. prosperan ' todos
los días, al voh·er a mi c¡(sa, tef!:1~
encontrarme con que al lado de na
r~rna se alza un mausoleo o. t:n catafalco.
· ·

Anton TCHEKOF.

DAVID CERNA.
San Antonio, Tex. Octubre 20 de 1915.

• ~·

1() Panijida sigtdíca en ruso ~isa
de requiein, y pantijidin es un ad¡etiderivado de esa palabra.
.
(2) Trupof es un derivado de trup,
cadáver.
·
.
.;
(3) U17okoie( _signigc~. d_e.sc¡i~s~,
Chei'épof · se. d~riva. · .dt:-· c}s~~t&gt;;._
vera, y :\Iértva sign1.f,c~.m~1erJa ... ~ ·.
( 4) Pogost · sig'nífic_g . ~emen t~r,~::; ·
(5) Kladvichesky significa t~mb1~n
cementerio. . ... - . . .....; .

"º

tª~.3:.~

·..:

'--.
\ '",_ ....
.....

' ...

..

,../

. ··:

-

�Reservado para
Anuncios.

�</text>
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                    <text>�REVISTA
MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of SanAntonio, Texas, under the Act. ofMarch 31 1879.

Año l.

San Antonio, Texas, Octubre 31 de 1915.

POR ·LOS MUERTOS

--

El dos de Noviembre está ya prox1mo: pasemos revista a los muertos de nuestra Patria.
¡ Cuanta desolación en cinco años! Pocas son las madres que no lloran la desaparición de un hijo en los campos de batalla; muy contadas son las esposas q11e no esconden su tristeza inconsolable bajo el tocado negro de
la viurlez; raras, las creaturas que no sufren los tormentos
inacabables de la orfandad. El territorio mexicano, como las
orillas del viejo Rhin, ostenta las ruinas de una colosal hecatombe; parece un cementerio desolado, un camposanto
trágico como el de Eylau, en donde los hombres siguieron
lt.!chando bárbaramente sobre las tumbas, que la nieve, en
vano procuraba protejer con su blancura ..... .
Pensando en la tragedia mexicana, nos figuramos un
enorme ponteón, en donde reposan los restos de medio millón de cadáveres, sacrificados en los últimos cinco años. En
la rotonda principal contemplamos las tumbas de Porfirio
Díaz, Bernardo Reyes, Ramón Corral, Rosendo Pineda,
Francisco MaJero y Pascual Orozco. Fueron los representativos de las ideas en derredor de las cuales giraron los
ensueños y las ambiciones, las esperanzas y los ide14es de
la República entera. Hoy todos han· desaparecido del mundo de los vivos, y esperan en s&lt;!s lechos de piedra el fa.
llo de la P.osteridad. El General Díaz, nostálgico y atormentado, pasó sus últimos años, lamentando acaso que su
vida hubiese sido respetada por los proyectiles de Miahuatlan y la Carbonera; murió quizás pensando como Escipión el africano que su país no era digno de conservar sus
restos.
El General General Reyes cayó dolorosamente, como el
mosquetero de Dumas, en el momento triunfal en que acariciaba una ilusión qre había llenado su existencia. Don
Ram5n Corral se hunJió con la sombría desilusión de un sacrificio estéril. El señor Matlero se alejó de la vida palpando, como Massianelo el frío desencanto que siempre
proporcionan las volubles y locas rnuched•:rnbres. El licenciado Pineda rnl'rió lamentando en sí mismo, los errores
de toda una generación. Y finalmente, el más dolorido, el
más trágico, el esqt"iiiano General Orozco cayó en tierra
ingrata con la -:lesesperación tremenda de un Jaures apuñaleado en el momento pavoroso en que su Patria necesitaba más ayuda ::le s , s hijos . . ... .. .
Detrás de la rotonda, donde reposan los muertos que
llenaron el alma nacional de 1910, hay dos sarcófagos de
mármol cubiertos siempre de rosas, dos tumbas blancas,
que como la de Orfeo, son gratas a las alondras y a los
ruiseñores: son los monumentos que tienen en todos los
corazones, Justo Sierra y Jesús E. Velanzuela, aquellas dos
almas luminosas, para quienes el Destino no tuvo la misericordia q1.,e prodig5 al poeta Lamartine, al arrancarlo de la vida, unos cuantos meses antes de que se desplomase sobre su Patria el drama pavoroso de la g1.1erra
franco-prusiana. No los mató la Revolución; pero hizo algo más que arrebatar1es· la existenc:a: les llenó de amargura una agonía que pudo haber sido tan plácida como la
de Platón o Anacreonte.
Al lado de estas tumbas gloriosas hay dos tristes se-

Número 8.

.-

de José González Salas y Rubén Valentí, víctimas de la
misma desesperación.
Y luego, en una callejuela del Panteón, vemos levan.
tarse una serie de tumbas de hierro: allí reposan los hom~
bres de acero, (file cayeron luchando en la pelea, y que sin
una lamentación, sin un reproche siquiera, entraron a la
eternidaJ con la misma sonrisa de Leónidas en las Termópi}as: son Gregario Ruíz, Felipe Alvírez, Jesús Garza
González, Luis G. Morelos, Miguel Quiroga, Jacinto Guerra, Ignacio Muñoz, Reyna, Antonio Rojas, y el más bra·
vo de todos, Ricardo Peña. Al lado de estos muertos de hierro, descansan los atridas que murieron sin luchar, porque
la ancianidad había paralizado ya sus formidables musculaturas, los campeones de antaño, como Gerónimo Treviño,
que cayeron víctimas de la tristeza de no poder ya combatir. El Destino, que }os había coronado en la j11ventud con
los laureles de la victoria, no los quiso dejar morir sin ungirlos con las espinas del martirio!
Finalmente, vemos en el Pante5n, el lugar en donde
están enterrados los propios revoh:cionarios, aquellos, a
quienes la Revolución misma ha sacrificado. Son las tumbas
de Jesús Cananza, Maclovio Herrera, Tomás Urbina, Da·
vid Betlanga, Atilano Barrera, lldefonso Vázquez y tantos más, que fueron barridos por el mismo torrente que procuraban encauzar. Todos furon antiporfiristas y renovadores, y en todos ellos se cumplió fielmente la tremenda frase
del convencional francés: "La Revol1..1ción como Saturno,
devora a sus propios hijos." En medio de estas tumbas reposa el Ingeniero Alberto García Granados, que fué enemigo de la Dictadura, que sirvió al primer Gobierno revolucionario, y que a pesar de sus dolencias físicas y su ancianidad, pudo incorporarse en su lecho Ue muerte, para
ir al patíbulo con la resignación de los mártires, y qae sin
dolerse de su suerte ni quejarse de sus verdugos, tuvo la
gloriosa actittd de un Condorcet, Q'lle todavía enfrente del
Cadalso, señalaba a sus compatriotas el camino luminoso
de la concordia y la fraternidad.
Y después, las tumbas de los an5nimos, los que no dejaron nombre en la Historia, pero sí dejaron hogares vacíos y niños huérfanos; los que no imprimieron otras huellas que las q.:e el dolor marca en las arrugas de las madres;
los que no encendieron otro resplandor que el de la mira.ia
vidriosa de una· viuda sobre una tumba. Este es el lugar
más conmovedor del Cementerio: en las otras tumbas se
adyierte gloria y tragedia, ensueño y desencanto, victoria o
derrota; aquí, como en el poema de Othón sólo queda
"el desierto, el desierto y el desierto."
Dice Víctor Hugo que cuando fueron desenterrados los
cuerpos de Voltaire y de Rousseau, para ser traídos al Panteón Nacional, füeron puestos en contacto; y que al chocar los cráneos de los dos pensadores, brot•.S la chispa de
la reconciliación. En estos momentos pavorosos para la
Patria, sería digno desear q"e un terremoto formidable sacpdiera este trágico Panteón, donde reposan las víctimas
revolucionar:as, y que al chocar todos los muertos, los del
antiguo Régimen y los de la Revol'llción, surgiese otra
chispa que si~ificase la reconciliación nacional.

�.l

·I

'

1

Bellezas infantiles

l

Niño Carlos Martínez, hijo de don José Martínez, miembro prominente
de la colonia mexicana en Brownsville, Tex.

. - Lihros y Magazines - rAl derredor de la polémica Mobeno Cerna.)
\

Señor Lic. Don
X,!tne5io C,uc1a Xaranjc, Directcr
&lt;le ·'Revista :.Iexicana .
Presente.
Muy estimado :;cñor y distinguido
amigo:
Interesado en cuc~tiones de . irte,
tanto que por conocer me desvivo '!
en conociendo me alegro, me permito hacer algunas cándida~ pregunta~
Y obseryaciones para me¡or conoce1
los achaques literarios a que tan eruditamente atiende el Sr. Dr. Cerna en
Revista )Iexicana.
.
Con su permiso, paso a rnformarme:
.
Dice el Sr. Dr. que aunque ¡oven, la
literatura anglo-americana ya se destaca imponente y se distingue P?r. su
belleza Y sobre todo, por su ongmalidad, entre las 'literaturas de la vetusta Europa, no obsta~te que ella,
la literatura anglo-amenc:1-na, se h~lla "es verdad, no perfeccionad~. poi que aún se encuentran los habit~ntes
de esta gran República estudiando
problemas políticos sociales que les
'carse a estudios abstrae·

tos con mayor detenimiento; pero que,
a pesar de todo, este gran pueblo tiene su literatura propia, literatura que.
desde varios puntos de vista, es supe·
rior a las del resto del Continente".
Sin objetar que sea un gran pueblo
ni que tenga grandes ai:tores y sólo
refiriéndome a lo dicho por el Sr.
Dr. Cerna, la primera pregunta que
ocurre es la siguiente: ¿Opina el Sr.
Dr. Cerna que el pueblo es el que va
a dedicarse a hacer literatura, como
hoy se dedica a resolver problemas
políticos? porque de ser así n? 11;gan mis entendederas a concebir como puede el pueblo dedicarse a la fabricación literaria, de la misma manera que a la de automóviles, proyectiles, carnes frías, jamón sal~do y
demás productos de este admirable
país industrial. Y en ese caso. nada
más exacto que la opinión del Sr.
Lic. Moheno en su artículo: "Cocina
y Literatura."
¿ Con ayuda del tiempo augura el
Sr. Dr. Cerna para la literatura angloamericana la producción correspon. diente al siglo de Pericles en Grecia,
al de Luis XIV en Francia, al siglo
XIX en Alemania? Está bien, pero el
señor doctor olvlda , y esto causa mi
desconcierto que justamente al surgir
las nuevas nacionalidades y al fijarse el
idioma, es cuando han aparecido las

más grandes obras de la humanidad
literaria. De la ingenuidad del contact~ directo con la natural~za y con
la vida; de la fuerza espiritual que
~odeló siglos enteros y que aun preside sobre el arte actual, del genio
y del alma de los griegos primitivos
surgieron La Illiada y La Odisea, cuyos fr11to~ v;,,;Prnn " producir los más
grandes poemas latinos. Al pr 11
de la lite1 au.. r a alemana está la Biblia de Lutero, que fijó el alemán
contemporáneo; al principio de la literatura italiana está la Divina Comedia, que fijó el toscano, el italiano
puro; al principio de la literatura francesa están los trovadores, y al principio de la len gua y de la poesía castellanas, están las diversas vidas de
los Santos y el Poema del Cid y el
primer Romancero.
Posteriormente, al tiempo de la hegemonía de los pueblos; después del
esplendor primitivo que r evela el genio de la raza, han venido los s iglos
de oro y para la literatura inglesa, o
sea en inglés, y para la literatura castellana; ese siglo fué el siglo XVI;
por lo que no alcanzo a comprender
cómo un escritor tan erudito como el
Sr. Dr. Cerna, puede hacer de la ~abaña del Tío Tom algo como la Vita
Nuova y de Hiawatha el poema de
los Nibelungos.

--

Augura el Dr. Cerna para la literatura: anglo-americana los esplendores de
SotocJes, de V irgilio, de Lope: no lo
dt:d~; pero do~de están los puntos de
partida, el origen popular nacional
heroico, distintivo de la nueva literatu'.
ra sino ~n .1:1- literatura inglesa, de la
que supnm10 el Dr .Cerna a Byron a
Shelle)'. y a Swinburne, que son, los
d?s ~nm.eros, quienes mayor influencia eJerc1eron sobre la literatura anglo-americana según sus mismos autores? Y cómo entonces puede hablarse de juventud, si la edad de una
literatura es la de la lengua y no la
política de una nación? Y en ese
punto es inadmisible comparar a unos
Y a otros, porque tiene )léxico sus re
presentantcs no sólo en la época con·
temporánea, sino en la más. brillante
&lt;le las épocas literarias: en pleno siglo de oro.
: debo confesar también que por
mas que busco no hallo ni retórica. ni
füosofia ni crítica que pueda hacame
admitir que la Iliada y la Odisea puedan ser citadas como los "palotes" de
la escritura, como el silabario com(,
los primeros ·'pinitos" de la' litera·
tura, cuando aparecieron al mundo
ª!1tiguo, ~o~~ la misma ,\tenea, para
eJemplo m11111tablc y para rnaravilia
del tiempo. Cuando no ha habido
de ellas acá un escritor de genio que
no las admire, y los tres colosos de
la literatura moderna:
CerYantes.
Shakespearc y Goethe, despué~ de I
Dante, se arrodillaron suspensos a
escuchar las insuperables estancias de
los homéridas divinos, en quienes todos los poetas han aprendido.
¡{ o cree Ud. señor Director que la
erudición del Dr. Cerna la llevó muy
lejos y muy alto y desde las cimas del
Parnaso nos dejó caer sobre una pantalla de cinematógrafo?
Pero hay otra cosa: el Dr. Cen;:i
habla de una literatura anglo-america
na propia, "autóctona, naciopa_l, cimcn
tada en los hábitos, en las costumbres. en las instituciones, en las idea~.
en los pensamientos peculiares a ellos
mismos; literatura embellecida por la
salvaje virginidad de sus campos, lcJ
imponente de sus selvas la grandeza de sus valles, el perfome de sus
flores ____ invitando todo este maraYilloso conjunto de elementos inexhaustos a la evolución de una sociedad
potente, vigorosa, etc., invitando todo
en fin, a la meditación seria y profonda de espíritus que, colocados frente a nuevos y gloriosos horizontes
anhelan su propio desarrollo político, físico, moral e intelectual". Y
en seguida añade: "A lo qt:e tenemos
asentado podemos agregar que en los
estudios teológicos cuenta la literatura norte-americana con A. B. C., en
la hi5toria con D. E. F_____ en las
ciencias naturales con H. l. J.---- en
las ciencias físicas y "en la invención",
N. O. p ____ __ en la medicina con X.

Y. Z,------"

•

Confio a su discrec1on Sr. Director
que aqu\ me dieron vértigos: ¿ se tra:
ta de literatura. como parte de las
Bellas ..\rtes, como "poesía" según la
expresión &lt;le Shelley, o de literatura en el :;cntido bibliográfüo de "literatura jurídica, Ji teratura médica Jiteratu ra farmacéutica" etc.?
'
Po~que en este último caso, nada
he dicho; pero si :;e trata de litera.
tura literaria, ¿ por qué vienen a Cue11to Kant y Fichte y Hegel y la medicina, la mecánica, la zoología la l,otánica y la invención? y si s~ habla
&lt;le arte. ¿ es admisible el criterio cient1iico y lo es la tesi:- spenceriana dei
progreso, y la tesis dt::I Dr. Cerna de
que el arte pertenece a los estudios
abstractos? Goethe dice que no y :it
burla de los ''enchire,,is naturae" en el
¡.,rimer Fausto r yo me Yuelvo loco.
Purqt:c no hallo el logaritmo que
pueda c.larme el cociente de dividir a
Quinto Horacio Flaco por la invenció11 e.le la manteca ni la rdación este
tica entre Sófocles y la apendicitis.
Pero tampoco he podido dar con lo
c¡uc el Sr. Dr. Cerna ofreció darnos:
la prueba de que la litlratura anglo;unericana ts supaior o cuales sea,1
lo:; puntos de vista desde los cuáles
put:da apreciarse esa superioridad. sobre la &lt;le los demh países del Continente, donde también hay bosque,
\'alles. lagos, montaña~. a\'es. sül
luna y floreo.
Si cnti,mdo por Jitcr,1tura nacio1rn\
la tíµica, la &lt;1t1e currespondc a la
mayoría del µúl.Jlicu; en los Estados
Unidos, como en todas partes. lo
µcor es Jo más bueno, como sabe el
Sr. Dr. Cerna: los libros que se ven
deu pur millares, los q11e busca la
ma\.·oría, nunc;• son los más exouisitos
y aquí e:.os libros, también lo :.ab~
el Dr. Cerna, 110 son los libros: son
los ·'maga7ines"; y entre los mairazines dedicado~ a la literatura exclusi
vamente "to fiction". según ellos
mismos, no a ciencias abstractas o concretas, es donde puede enc1mtrar
todo bt11'11 lector la literatrra a
que se refiere el ag-11cl;•i•llo Tic. ~fobe110 al relatar la actividacl del periodista que yende yersos a tanto nor mes·
V tan t;oica es que do11rle ouiera nuc,
&lt;len encontrarse anuncios de of:cin"-"·
estahlecidas en todos los Estarlos Unir"• """" "º"Pto• rlp f--t,nn . short stories, moving picture stories, etc.. etc.,
tal y como lo pinta el Lic ·v ohcnu
SPñor Director: ~o cree Ud. oue el
Sr. nr C'Prna tan d11c:ho en crítica filosófiro-literari:i. al hacernos la des·
crincinn oue llevo cit;irla en parte
de la literatura característica v anóctona. y al en11Merar tlesde Homero
hasta el paisa ii~ta 'l'urner. pasando
por f'i ilustre Doctl)r Peooer. y si¡z11iendo su m~xima de C111e "na&lt;lie puede aoreciar t1na expresión artlstica si
no está apto para percihir lo invi•ible"
dejó de ver la importancia de Edgar

Allen Poe, y a los dos más grandes
poetas contemporáneos : J. Whitcomb
Riley y R. Le Gallienne, y se lanzó,
pluma ~1,1 ristre, sobre lo invisible, y
se perdio, como el erudito de La Isla
de los Piuguinos, bajo un diluvio de
fichas y de catálogos, desde ci:yas proil:ndidades sólo una cosa olvidó
decirnos: Si desde el punto de vista
literario, no puede decirse que la literatura anglo-americaua sea superior ni a las europeas ni a las del continente, porque en todas ellas encontramos autores excelsos y poetas admirables, podremos decir que el Sr
Dr. Cerna ha juzgado únicamente de~dc el punto de vista de la medicina y
de las ciencias aplicadas?
Y dígame Ud.; puede el Sr. Dr.
Cerna creer qi:e la obra de arte es
obra del pueblo, en el drama y en la
poesía, o en la medicina y en la terapéutica? porot:e el pueblo, que pue
dt resolver los problemas poi' tic os
y los resuelve por el ejercicio de las
mayorías, "jamás podrá ser el que
decida de las instituciones de ct:ltura'' &lt;lice el sociólogo americano Franklin H. Giddings, a quien no cita el
Sr. Dr. Cerna, y otro crítico también
filisófico literario, como el Dr.: .\rturo
Schopcnhacer,
opina
que
"El hombre vulgar, ese producto de
fabricación al por mayor de la naturaleza, que lo•crea por millares todos
los días, no puede dirigir su atención
hacia las cosas mas que en cuanto tienen alguna relación aunque sea indi
recta, con su voluntad ____ busca su
:amino a través de la vida ____ recog•:
nociones topográficas. En cuanto a la
contemplación de la vida misma, no
pierde su tiempo en ella. Por el contrario, el hombre de genio se detiene en esa contemplación: mientras
que para el hombre vulgar el conocimiento es la linterna que alumbra su
camino, para el genio es el sol que
le ilumina el mundo y se lo descubre."
p¡ r e-o. C'l más grande de los poetas anglo-americanos, Edgar Poe, ha
vivido ya, y vivió en la miseria. porque
sus obras eran demasiado perfectas, y
murió, intoxicado por propagandistas
políticos en un día de actividad electoral.
Pero como el Sr Dr. Cerna opina
en contra de todo lo que he acabado
de citar y en c:1mbio, he oído a estimables profesionistas, que opinan como él no acabo de saber qué pasa;
Quier~ Ud. Sr. Director, hacerme 1.a
merced de librarme de esta tortura, diciéndome quién tiene razón?
Con las más rendidas gracias, crea·
me Ud. su más atto S. S. y amigo,

R. GOMEZ ROBELO,

�virgen augusta de las pálidas visiones
polares ¡a la viajera inmóvil y como
suspendida en las claras y largas noches de invierno, ¡la Reina de las Nieves con su trineo de bruma espectral!
µ veía pasar en la imaginación espaptada, muy alta por el cielo impasible, en medio de un blanco torbellino de abejas como grumos; grandes
cuervos negros revoloteaban a su alrededor graznando el hambre y el invierno; en sus hombros flotaba 1.:n
manto de rayos de luna desmesuradan,~nte prolongado en la noche, y en
las fuertes nevadas me parecía que
ella era aún la que venía a dibujar con
la p1.1nta de sus dedos rígidos, sobre
los vidrios de las ventanas, las grandes flores fantásticas y las arborescencias de la escarcha; y siempre temía yo, a media noche, ver surgir en
los cristales de mi balcón sus apagados ojos y su frente luminosa, porque conocía su leyenda y sabía que
cuando nos mira la Reina de las Nieves. su alma está en en otra parte y
sus ojos también; allá, lejos, más allá
qel océano ártico, en los bancos del
polo; muy lejana, sí, más allá de los
estrechos y de los mares.

• •

lo~ (uento~

i:.'n .. J Miado eterno de la nieve
donde duermen los futuros inviernos.

• •

Después, con la adolescencia, s~
despertó mi curiosidad por las princesas de los cuentos; la curiosidad igualmente que el amor: un amor piadoso. un poco tímido, de niño de coro por la Madona, una especie de ado-

•
Bajo el mojado cielo de diciembre,
mientras los transeuntes mordidos
por el frío se apresuran atropellándose en los ángulos de las aceras, y el
invierno atormenta con ferocidades
' de gato a los mendigos que ruedan
sobre el st:elo fangoso de las rutas,
qué dulce es remontar el pasado, y en
la tibieza de las alcobas cerradas,
con la ingenuidad de la niñez junto a
las brasas rojas de la chimenea, qué
reposo para los ojos irritados por el
polvo de la vida, descansar otra vez
como en la serena infancia, en la con·
templación llena de encanto de los
antiguos libros esmaltados de figuras
fantásticas, los viejos libros ilustrados de antaño y volver a creer en los
cuentos aún!
¡ En qué ambiente de magia y de
sueño, en qué arrobamiento de almit_a
deslumbrada y temblorosa han mecido los años primeros de mi vida es' tos cuentos de hadas, reemplazados
ahora por historias de viajes y descubrimientos científicos; las leyendas
maravillosas que habl~n a la ima~inación y preparan la piedad . ;ºn mg~
niosos motivos de compas1on hacia
princesas quiméricas; y cómo se duele mi alma de los niños de esta generación, que leen a Julio Vern~, en lu
gar de Perrault y a Flammarton en
vez de Andersen Las prácticas familias de estos bambinos ignoran la
juventud que preparan a·esos futuros
corredores de bicicleta.
:-lo existe en el mundo emoción de·
licada que no se relacione de .algún
modo con el amor por lo maravilloso;
el alma de un paisaje está toda entera en la memoria más o menos poblada de recuerdos del viajero que
lo atraviesa, y no hay montañas, selvas nacimientos de auroras sobre los
hieios o crepúsculos sobre . los lagosdonde no se crea ver surgir, con un
sentimiento de deseo y temor a la vez,
a Oriana en la linde de un bosque, a
Tifaína en medio de los tréboles Y a

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I

•

•

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,1),.4

\~C

Cuando se ignora a Homero, a Teó
crito y a Sófocles, ¿se puede desear
de corazón visitar la Grecia o la Sicilia? Y para amar esa copa enor. me de líquido zafiro qL e es el Mediterráneo con el delicado sentimiento de Paul Aréne, ¿no es preciso ha··
ber oído algo más que el canto de las
cigarras alrededor de los macizos de
olivares, y que los gritos de los marinos de Provenza sobre los mástiles?
Si es embriagante la bahía de 1\'apoles, es por el recuerdo de Parténope; y si el Mediterráneo mira todos
los inviernos frecuentadas sus playas
por indiferentes y escépticos, es porque el azul transparente de sus ondas
ha ceñido y acariciado antaño la desnudez de nácar y alga de las Sirenas.
Así pues es menester amar los
cuent~s y los lugares de donde vienen: Grecia o 1\' orLega, Suecia o España, Bretaña o el Orient~. S?n ~os
almendros en flor de las 1maP-tnac10nes juveniles; el yicnto arrastra _los
pétalos; la vida dispersa los suenos,
pero queda algo que, a pesar de todo,
dará frt to, y ese fruto ~erfumar~- el
otoño. Quien no ha cre:do ~e nmo,
no soñará de hombre. Es preciso pensar en el dintel misn10 de la . vida,
en 'tejer hermosos tapices _de st eño
para alegrar nu~str.a estancia cuando
se aproxime el m~1erno, Y Jos bello:.
sueños aún marchitos constituyen las
suntuosas tapicerías de diciembre.
Sí, es preciso amar los cuentos: ~mbriagarse con ell~s como con un v1110
poco peligroso y ligero, cuyo· sabor e_ndulza el paladar largamente Y permite
al comensal aburrido permanecer en d
festín ya terminado, entre l~s flores
mustias y las copas consumidas ___ _
En cuanto a mi, lo confieso, he qt:erido con un amor casi salvaje los cuen
tos hoy proscritos y desdeñados,
los cuentos brumosos surcados de
luna y de lluvia, sembrados de, grumos de nieve: los cuentos d~l ~orte,
en fin, pues bien tarde me hizo cono,.,... ¡,, virl:i In_" f'_c:nlenclores solares

Toda mi infancia transcurrió a la
orilla del océano, rumoroso y glauco,
perpetuamente estraido de espuma, en
un pueblecito de la costa azotado por
el viento del Oeste, y desde el mts
gris de noviembre por ráfagas y borrascas; durante las noches, grandes
torbellinos sonoros corrían a lo largo de los acantilados con siniestro
ulular de lechuzas enormes. Los
cuent os que me referían marineros
barbudos, metidos hasta la mitad del
muslo en botas llenas de fango, olían
como ellos a nieve fundida, a alquitrán y sal marina; esos cuentos ha·
blaban más de noches que de aufi&gt;ras, más de naufragios a la luz de la
luna qqe de risLeñas bordadas en lás
mañanas bermejas, y yo adoraba su
melancolía, donde maravilloso e irtgede las olas algo maravilloso e irtgenuo, hecho de esperanza y ángusfa: una poesía de alma sencilla terrificada por la fuerza ciega de los elementos, y a pesar de todo sostertídá
por la fé del retorno.
Esos cuentos alucinantes cuyos per
sonajes galopaban después toda la
noche en la sombra de mis cortinajes, señalaban la vuelta de los maríneros al puerto, la llegada de los hom
bres a los hogares, qLe celebraba el
publo con alegría. Enton~es me pa·
rec:an verdaderas esas lustorias, de
un fantasía a la vez brillante y lejana y una, sobre todo. me encantaba:
un nostálgico. emocionante cuento
del Norte que después leí en Andetse¡1 pero que en los rudos labios de
los hombres de mar tomaba la salva
je intensidad de una cosa vivi~~ Y
vuelta a sentir, como si éstos hubiesen
visto ciertamente, en el c~r~o de ~lls
peligrosas travesías, a la palida Rem~
de las Nieves, cuyo recuerdo me cautiva todavía
Oh la Reina de las Nieves, de pié
sobre la inmensa púrpura de su etetno palacio vacío 1 ¡ Cuán!o he a~ádo
v _te_1}1_ir1o a la vez esa rema petnl\ca-

rante devoción.
¿ Ko se parecían, acaso, a la Santa
Virgen y no tenían también algo de
madonas con 'su blancura inmact:lada
y su ademán hierático de segadoras de
lirios? .
Cubiertas de brocados de plata y sa
tines lrcientes de perlas, errump;an
semejantes a extrañas floraciones, bajo cielos de sombra y angustia, surcados por nubes cambiantes en forma de
serpientes y de dragones de oro pálido
que erraban encima de viejos campanarios y misterio~as torres. Lueg:o,
en el fondo de florestas encantadas,
troncos de árboles milenarios las hacían más leianas que en el claro obscu
ro ilt•minado de los vitrales de las
ratl'Clr2les: o bien se levantaban al
borde de los mares. frente a hori7ontes nostálgicos de una tristeza infinita. surgentes de la ec:puma y fijas en
las rocas como madréporas maravillosamente florecidas en rostros de sueño. Otras ·como oriflamas dec:plegadas al viento torcían siluetas trági cas encima ne hecatomhcs y de campos de batalla, y todas eran semejantes.
01•e fuesen ac:i~ticas. egipcias o bohemias, santas bienhechoras en Curhndia o mái;icas a orillas de los
fiordc:, todas se erncahan recíprocamente: así la Virgen X e1;ra de Nuestra ~f'ñon1 ele A frica impone en el re·
cuerdo la Vir~en de Cristal de Nuestra Señora de las Xieves, y por eso
las arlaré con igual fervor acatando
en torl"~ juntas a la Virgen de lo
}faravilloso.
De los cuento&lt;; oídos, leídos y hojea

. ...

0
''

.

dos en mi. infancia, han_nacido, -1
princesas de marfil y embriaguez, hechas de éxtasis, de sueño y de recuerdos. Más precisas y con una vida má1,
ardiente, son las de lo, países del
Sol, princesas de ámbar y de Italia.
Príncipes de nombre sólo, pues son
tan delicados, tan quiméricos, tan andróginos en su adolescencia de jóvenes dioses, que parecen princesa~
esos príncipes de nácar y de caricia.
Otras visiones. más misteriosas toda\'Ía, aparecen aquí y allá, en el claro
de luna y en los grumos de nieve, en
la magia helada de las noches inver,
nales. Cautivas en cajas de cristal
como mártires bienhechores, descienden a la deriva las aguas lentas de
los ríos, o duermen bajo los corales
blancos de selvas inmovilizadas por
el hielo; gnomos ·vestidos de chapas
rojas y verdes caperuzas guardan a
estas reinas de las escarchas y del
sueño, las albas princesas del invier-

no.
El parecido de los cuentos se explica por los reflejos de un mismo sueño a través de ambientes diversos;
los ecos de un mismo tema musical
interpretado por instrumentos de di·
Yersos países. ¡ La fábula queda la
misma, sobre el diferente tejido de
las estrofas y la diversidad de los
textos sólo pri:.eba una vez más la
belleza del símbolo y el terno vuelo
del pájaro ilusión!

•

JEAN LORRAIN.

�ECOS DE LA TRAGEDIA EUROPEA

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Los Ejércitos del Príncipe Leopoldo de Raviera pasando lista en la Plaza de Varsovia.
Infantería austriaca descansando en su marcha contra los italianos.

La Indumentaria de la Libertad
:·

DESDE JAUJA.

A 20 de Octubre de 1915
, Estimado. compañero:
Hay un punto importante acerca del
cual no te he hablado en mis epístolas,
con relación a la pléyade libertadora
que tiene a su cargo la sagrada misión
ele regenerarnos. Ese punto es el de
la indumentaria.
En la época abominable de la dictadura, era de protocolo presentarse los
hombres públicos, al cdebrar algún
acto oficial, en el traje apropiado a
la dignidad de cada personaje: el 6vil se enfundaba en la levita o en el
frac, según la hora; y el militar lucía
los arreos de su graduación.
X o debemos negar que estas prácticas son de suyo repugnantes, puesto
que van pregonando una aversión profunda al noble principio de la igualdad social. País donde impera la democracia, excluye siempre estos desniveles en la exterioridad; y es de su·
poner que t:no de los principales móviles al lcv:intar~e en armas tantos
ciudadanos de pelo en pecho, 1
el de contundirse con la masa del pue~

blo, no sólo en sus tendencias y modal~s, ~i~o también en su aspecto, para Justificar aquello de que el hábito
n.o hace al monje.
Evidentemente hay un manifiesto
ultraje a las mt:chedumbres 1 humildes y sencillas en el vestir, al ostentar un hombre de Iftando pomposas
prendas de ropa. El sentimiento nacional se lastima; el pobre se abochorna; parece como que se hace gala
de abundancia y decoro, en un país
donde ambas cosas han ido desapareciendo al empuje irresistible de esta
gloriosa falange.
Siguiendo el altísimo propósito de
la igualdad social, vemos ahora Generales insignes que pasean en automóviles sin otra prenqa exterior sohrP el bl'sto ore 11na camisa. Así no
habrá quien les llame descamisados.
Es de suponer que debajo de ella esté
la camiseta, aunque nada podemos aseverar respecto a tan interesante detalle. Lo que sí afirmamos, porque nos
consta, es que sobre la camisa no hay
otra pieza de ropa.

Y a~í se presentan en todas partes:
para ellos lo mismo es la taberna que
la fonda, el paseo público que el Teatro, r.na comida familiar que un fe3tival de lujo. Ante todo la igualdad.
Dirán algunos que esto se debe a
que no poseen muchas prendas, dad'&gt;
que los azares de la campaña les impiclen pertrecharse convenientemente,
ávidos como están de luchar en beneficio exclusivo del pueblo, sin que les
qrede en mano ni la más despreciable
piltrafa. Así será tal vez, porque en
al~o han de querer distinguirse de los
científicos que ayer desposeían al pueblo de sus sacratísimos bienes.
Asistir a un banquete, en simple
camisa, cualquiera de estos Generales,
es cosa común y corriente. Y ya te
figurarás qué avasallador espectáculo
el de una fila de comensales de e~a
traza dentro de un salón riquísimo,
perteneciente ayer a los abyectos porhristas, y hoy a cargo de los nin!laclores sociales. No falta en esas comilonas de carácter democrático uno que
otro individuo de los "chapados a la

--

antigua," que todavía se endosa la incómoda levita tradicional, y cuyo as .
pecto contrasta desagradablemente
con el sencillo pelaje del grupo reno·
vador. Cabe esperar que al correr del
tiempo se irán todos acostumbrando a
lucir las mismas prendas que gastan
los hombres del día, y entonces habrá
uniformidad de indumentaria en todos
los festines. De esta suerte quedarú
patentizado que se alcanzó el fin pri·
mordial de este resurgimiento.
Comprenderás que los tales que van·
con la aristocrática levita no son si110
rancios ejemplares de civiles mans0s
que alejados del movimiento regenerador, acuden a engullir manjares y
a vaciar copas, unas veces por devengar la cuota, y otras por espíritu pusilánime, temorosos de que se :c·s
coja ojeriza y paren luego en una celda penitenciaría o siete pies bajo ti:&gt;rra; miedo sin fundamento, porque h
libertad de hacer cada quien lo que se
le antoje, nunca había dominado c11
Jauja con la amplitud de ahora. 'i"
aun hay los que asisten al paladeo de
potajes y bebidas, por la comezón de
rozarse con las altas dignidades del
grupo imperante, y verse más tarde en
una cartulina por obra del arte fotográfico, entremezclados con personajes de tan vigoroso relieve.
Te demostrará todo esto que aquí
reina un laudable espíritu de fraterni-

dad y democracia, a la inversa C.:e lo
que ocurría antaño, c•ando la di::tadura tuvo la avilantez de hacer odio5o.scparos entre los Yarios elementos .;uciales. Aquí me asalta el recurrdo de
una estrofilla que se echó a volar a po·
co de haberse indignado el pueblo soberano frente al golpe de la usurpación: "En los tiempos del célebre
caudillo, siempre andaba la plebe ('11
calzoncillo. Hoy que nos guía libertario móYil. anda siempr(' la piche en
automóYil.''
Borradas ya las fronteras soriales.
es natural que la primera H:ar.iiestación del igualitarismo se c:xterioricc
"" la indumentaria. Cn General de
los de molde porfiriano, rc·5ult:ifr1 hoy
una figura arcaica, aparte ele repulsi "ª· Y a nadie mejor corre~¡,onde d.1r
d ejemplo que a los mismJ,; portadores del águila del Generalat'l. Si t,n
tenientillo cualquiera se pr':!setHan en
camisa al celebrarse un banqnete. el
hecho carecería de importan cia. La
refo¡ma ha de partir de la ci'tspide cid
escalafón, único medi':i d,? &lt;¡11&lt;' h propaganda sea efecti,·a.
En justa concordancia coa el traje
están los detalles de pulcrrtud. personal. Aíeitarse, lav:&gt;.rsc, aderezar el
cabello y otras menud·~ncí:is indica·
doras de refinadas co~tumbres propias sólo de afeminados, no se estilan
hoy día. El agua y rl jabón fueron

siempre enemigos j uraclo~ J~ ia ócmncracia. y es de j tBtir1,1 que ~-e les
, li 11inc por completo.
Ya te imaginarás l,l brillante y arro1,ador lle! cuadro &lt;lfre,ÍIÍll por barb:1~
allJorot.. C:as, cabel!t. as cc,11:.-. relvc1s
YÍrgenes, uiías Ja:;ra,:, maci1.:is y cor1'.ts -:on su luctuoso :il..tillo ccmo lle' .. ':,i, a la funera'.'t, tocl.'.l cJ!o cntr.::
emanaciones odoríferas que deleitan y
confortan. La triple adjetinción adosada a las uñas, no es caprichosa: coryas, macizas y largas tienen que ser
por exigencias del oficio.
¿Hay nada más consolador que estas demostraciones democráticas, después de haber pasado, durante treinta años, por la YCrgiienza de remilgos
feme niles impropios en la falange varonil, bajo el filo de la ya oxidada
matona
¡ De cuán tas pequeñeces deliciosas
te has perdido con haber cruzado las
aguas del reyuelto río que marca límites entre la bulliciosa Yanquilandia
J la serena Jauja!
Vuch-o a compadecerte con toda el
:ilma enviándote mi despedida en esta
enarta epístola."

Tú viejo amigo;-·
SILVERIO.

�- Tópicos del Día !\Ir. J ohn Lind, que no necesitó luchar en Celaya ni
en León, para ser I\Ianco glorioso; sino que le bastó escribir con la mano que le queda st:s notas famosas, acaba de
pasar por San Antonio con rumbo a Eagle Pass.
Fué interrogado por los reporters sobre el motivo principal de su viaje, a lo que contestó que carecía en lo absoluto de carácter oficial. Asítnismo dijo que su visita no tenía más objeto que atender t:na invitación personal de Eliseo Arredondo, quien desde Washington lo había convidado a pasarse un día en Piedras Negras.
Es realmente curioso que :Mister Lind emprenda un
viaje de tres días, con otro tanto tiempo de regreso, por
tener el gusto de tomarse un Yaso de "Grapé juice" platicando con Elíseo Arredondo.
Este americano ilustre que durante su estancia en México no se tomó ni siquiera el trabajo de estudiar nuestro
país sino que le bastó leer un Epítome de Historia Barata
para rendir su luminoso informe, ahora deja sus ocupaci~nes, con el exclusivo objeto de Yisitar a Don Elíseo.
¡ 1Iagní'fico ! ¡Ctánto carii10 para nu.estro pobre país!

catán. Obregón, antes de proceder contra su prisionero se
dirigió al hermano, a fin de que éste intercediera por la
víctima. ·
Todo ft:é inútil. El hermano carrancista creyó que se
comprometía defendiendo al Coronel villista y contestó a
Obregón suplicándole que dejase caer sobre el prisionero,
todo el peso de la Ley. Y fué pasado por las armas.
Ahora bien, en estos acontecimientos tremendos no hay
términos medios: o se es sublime o se es infame. Dejar-'
matar un hermano de este modo, constituye un acto de
Guzmán el Bueno o expresa el más refinado y criminal
egoísmo.
Don Julio Madero al enfrentarse con su familia vencida por "la causa" es un tipo heroico o un ser desprovisto

X X X
Carlos Randall, substituto de Maytorena en el Gobierno
del Estado de Sonora acaba de manifestar francamente que
si el Gobierno de los Estados Unidos permite a los carrancistas el paso de tropas para auxiliar la guarnición de
Agua Prieta no podrá responder por las vidas ni las propiedades norteamericanas en el territorio que se encuentra
bajo su mando.
~esotros nos permitimos recordar a nuestros lectores que el Seor Randall pertenece al 85 por ciento de nuestro
país que tanto ama el Presidente Wilson.

de afectos.
El público decidirá.

Pequeñas Notas de Actlia 1idrd.
Tenemos la pena de comunicar a nuestros lectores que
durante la semana pasada falleció en Laredo, Texas, el señor don Francisco Farías.
~atural de la frontera mexicana se radicó en Laredo
hace más de medio siglo, y se hizo querer de todos por una
larga vida de honradez y de trabajo.
Paz a sus restos y gloria a su alma.

En el elocuente artículo del licenciado Querido 1foheno publicado en "Revista MexicaJJa" la semana pasada
aparecieron los nombres de Lewis H. Morris Y Raúl López
en lugar de Lewis ll. :\Iorgan y Rafael López.

X X X

contrase y se lo devoh·iese.
Las autoridades locales, en cambio han ofrecido mil dólares por dos indidduos que andan asaltando trenes.
¡ Qunce mil pesos por un caballo!
¡ Mil pesos por un ser humano!
"Bello país. debe ser
El de América papá."

El Profesor de )lúsica, ?.lartínez del Villar de Laredo, Texas nos ha hecho el favor de remitirnos un inspirado
paso-doble institulado "El Serio."
Agradecemos el envío.

X X X
El Coronel Esteban Cantú, se ha declarado independiente de Francisco Villa. Celebramos lo ocurtido, aunque
a decir verdad hubiera sido más lógico que se hubiera separado de Doroteo con mayor anterioridad.

X X X

X X X

Damos las gracias más cumplidas a nuestros colegas
"Justicia" y "El ~orte" de El Paso, Texas, por las frases
cariñosas que nos prodigan.

X X X
El Señor Julio :.\Iadero hizo unas declaraciones interesantes atacando a sus tíos que fueron enemigos de la Revolución en 1910 y a s us herma nos que en unión de Villa, se
pusieron en frente del carrancismo en 1914.
Asimismo manifestó Don Julio que no interecederá por
ningún familiar suyo a quién considere culpable.
No es· el primer caso en que un hombre del "r~gimen
novísimo" sacrifique los afectos más.. santos en aras de
"la causa." Sabemos que después de la Batalla de Celaya,
cayó en poder de Obregón un Coronel Villista. que tenía
,ttt

h~m:iM sirvien,k nf rarrandsmr ~n

p}

E~t:td? rfr

y11

.....

..,._

Efectos de la artillería inglesa en una población belga.

x ·x x

X X X
Un millonario de Nueva York perdió hace algunos
días un caballo ,;pura raza," y deseando recobrarlo ofredlP&gt;
una recompensa de quince mil dólares a aquel que lo en-

..

Las gentes de Laredo y Piedras Xegras están esperando a Don Venustiano desde hace una semana; pero Carranza aún permanece en Torreón arreglando asuntos que no
se han dado a conocer al público.
Las gentes, al ver que don Venustiano ~o llega. a la
frontera ni Elíseo Arredondo sale para Torreen, han mterpretado el asunto a su manera, echando a volar rumores
sensacionalísit}lOS que han llegado a preocupar a los constiucionalisas.
Esta preocupación es justificada porque los rumore~,
aún cu¡¡.ndo sean falsos, suelen denunciar una crisis próxi-

ma

•

El Escribiente Plorentirlo
ta!Estf~ en la cu~rta clase eleme~- de aquellas tirilla~ de papel, escri- pezó a escribir, imitando todo lo que
d ·
!ª un gracioso florentino de tas en caracteres grandes y regulares i,~uo la Jttra de su padre. Y escrioce ano~_. de cabellos rubios Y tez Pero esta tarea le cansaba1 v se la· b1~ contento,. con gusto, aunque con.
blanca, h1Jo mayor de cierto emplea- mentaba de ello a menudo c¿n la ta · _miedo; las faJas escritas aumentaban
do de fe:i_-ocarriles que, teniendo mu- . milia a la hora de comer.-Estoy Y de vez en cuando dejaba la plum~
. , con
cha fam1ha Y poco sueldo, v1v1a
p_ara !rotarse las. manos; después consuma estrechez. Su padre lo quería P~;diendo la vista, decía, esta ocupa- tu~uaba con ~s alegría, atento el
c~~m de .. noche acaba conmigo.-El
~u~ho. Y era bueno e indulgente con h1J_o le d1Jo un día.-Papá, déjame tra01do y sonriente. Escribió ciento
e ' indulgente en todo menos en lo baJar en tu lugar; tú sabes que escri- sesenta: i cerca de una peseta I Enque se refer!a a la escuela: en esto bo regular, tanto como tú.-Pero el tonces paró: dejó la pluma donde
era muy exigente . Y se revestía ¿e padre le respondió;-N'o, hijo no· tu estaba, apagó la luz y se ,·olvió a la
b~stante severidad, porque el hijo de debes estudiar; tu escuela es c~sa {nu- cama de puntillas.
b1a ponerse pronto en disposición de . cho más importante que mis fajas:
A9uel día, a las doce, el padre se
obtener otro empleo para ayudar a tendría remordimiento si te privara sento a la mesa de buen humor. No
sostener a la familia; y para valer al- del estudio una hora, lo agradezco· había advertido nada. Hacía aquel
go pronto1 necesitaba trabajar mucho pero no quiero, y no me hables má~ trabajo mecánicamente, contando las
en poco tiempo; Y aunque el mucha· de ello.
horas, pensando. en otra cosa, y no
cho er.a aplicado, el padre lo exhorEl hijo sabía que con su padre era contando las faJas escritas hasta el
ta_ba siempre a estudiar. Era ya de inút_il _in~!stir en aquell~s cosas. y
día siguiente. Sentados a la mesa
a\anz.ada edad el padre, y el excesivo no ms1st!º· Pero he aqu1 lo que hi . con buen humor, y poniendo · la mano
trabaJo le había también envejecido zo.. Sabia que a las doce en punto en
hon:tbro d,el hijo:-¡ Eh, Julio,
prematuramente. Con efecto, para deJaba su padre de escribir y salía le d1Jo, mira que buen trabajador es
pr_o:veer a l_as necesidades de la fa- del despacho para la alcoba. Alguna tu padre! En dos horas he trabajamilia, ademas de! mucho trabajo que vez lo había oído: en cuanto el reloj do anoche un tercio más de lo que
terna en su destmo, se buscaba a la daba las doce, sentía inmediatamente acostumbro. La mano aún está ágil
vez. aquí y allá, trabajos extraordi- el rumor de la silla que se movía y el Y los ojos cumplen todavía con su
narios de copista, y se pasaba sin lento paso de su padre. Una noche deber.-Julio, contento, mudo decía
descansar en ~u mesa buena parte de esperó a que estuviese ya en cama
entre sí:-¡ Pobre padre I Ader:iás de
la no~he .. Ultunamente, de cierta ca- se vistió sin hacer ruido, anduvo ¡ la ganancia, le he proporcionado tamsa .~d1~onal Qt:,e pub.li~aba libros y tientas por el cuarto, encendió el quin bién esta satisfacción: la de creerse
penod1c.o~, hab1a rec1b1do el encargo qué de petróleo, se sentó en la me- rejuvenecido. ¡ Animo, pues!
de ~scn~1,r en las fajas el nombre y sa de despacho donde había un monAlentado con el éxito, la noche
la direcc1on de los suscritores, y ga- tón de fajas blancas y la indicación siguiente, en cuanto dieron las doce,
naba tres pesetas por cada quinienta9 de las sefias de los suscritores, y em- se levantó otra vez y se puso a tr~-

~!

�.·

'

lor y la fatiga lo demacraban y le
hacían perder el color, obligándole
a descuidarse cada vez más en sus
estudios. Comprendía pe1 fectamente
que todo concluiría en un rr.om::nto.
la noche que dijera:-Hoy no me levanto; pero al dar las doce, en el
instante en que debía confirmar enérgicamente su propósito, scnt:a remordimiento, le parecía que. quedándose en la cama. faltaba a su deber,
que robaba un:.i ¡&gt;('seta a su p,1&lt;lrc ::
a su familia; y se l.:,·antaha p~n,:indo que cualquier noche &lt;'lle su pa&lt;lrc
se despertara y lo sorprc1:di1:ra. o c,ue
p..:,r cast:aliclad se entcr:!ra rontando
ias fajas dos veces, u1tuncc:-; krmina
ria naturalmente todo, sin un acto de
su voluntad, para lo cual 110 s1' ,t mía
con ánimo. \" así continuó 1:. rnsa.
Pero una tarde, en 1.i comirla, el pa&lt;lre pronunció una ¡:,alalira qui! fué
úecisiva para él. Su madre 1, miró.
y pareciéndole que c..,t:iha mas l'Chado a perder y más pálido que de cos·
tumbre, le dijo:-Jt.:lio. tú estás ma
lo. \" desptté5, YOlYíéntlose con ansiedad al pa&lt;lrl! :-Julio está. malo:
¡mira qué pálido está! ¡Julio mío!
¿ Qué tienes? El pa1lre le miró de
reojo, y dijo :-La mala conciencia hace que tenga mala salud. Xo esta·
ba· así cuando era estudiante aplicado e hijo cariiioso.- 1 Pero está malo!
exclamó la mamá.-¡ Ya no me importa! respondió el padre.
Aquella palabra le hizo el efecto
de una pi;ñala&lt;la en el corazón al pobre muchacho. ¡Ah! Ya no le importaba su salud a su padre, que en otro
tiempo temblaba de oírlo tos&lt;!r solamente. Ya no Jo quería, pues: había
muerto en el corazón de su padre.¡ Ah, no, padre mio!-dijo entre sí
con el corazón angustiado :-ahora
acaba esto de veras; no puedo vivir
sin tu cariño, lo qr.iero todo, te lo
diré, no te engañaré más y estudiaré
como antes, suceda lo que suceda. pa ·
ra que tú yuelvas a quererme, padre
mío. ¡ Oh, estoy decidido en mi re·
solución!
Sin embargo, aquella noche se lcyantó todavía, más bien por fuerza
de la costutnbrc que por otra causa;
y cuando se levantó quiso ir a salu-

.
.....
Prisioneros italianos custodiados por soldados austriacos.
bajar. Y lo mismo siguió haciendo
va:ias 1~oches. Su padre seguía también sm advertir nada. Sólo una
vez, c~~ando, se le ocurrió esta observac10n :-¡ Es raro: cuánto petróleo
se gasta en esta casa de algún tiempo a esta parte !-Julio se estremeció·
pero la co~versación no pasó de allí'.
Y el trabaJo nocturno siguió adelan·
te.
Lo que ocurrió fué, que, interrumpiéndose así el sueño todas las noches, Julio no descansaba bastante
por la mañana se levantaba rendid¿
aún, y por la noche, al estudiar le
costaba trabajo tener los ojos abiertos. Una noche, por la primera vez
en su vida, se quedó dormido sobre
l~s apuntes.-¡Vamos, vamos! le grito su padre dando una palmada. ¡ Al
trabajo 1-Se asustó y volvió a ponerse a estudiar. Pero la noche y
los días siguientes contint:aba la cosa lo mismo, y aun peor: daba cabezadas sobre los libros, se despertaba
más tarde de lo acostumbrado; estudiaba las lecciones con violencia, y
parecía que le disgustaba el estudio.
Su padre empezó a observarlo, despues se preocupó de ello y, al fin,
tuvo que reprenderle. Nunca lo había tenido que hacer por esta causa.-Julio, le dijo una mañana; tú te
descuidas mucho, no eres ya el de
otras veces. Ko quiero esto. Todas
las esperanzas de la familia se cifraban en tí. Estoy muy descontento.
¿Comprendes?-A este único regaño,
el verdaderamente severo que había
recibido. el murbarho ~f' tnrhó-Sí.

el engaño concluya.-Pero la noche
de aquel mismo día en la comida,
exclamó con alegría su padre:-¡ Sabed que en este mes he ganado en
las fajas treinta y dos pesetas más
que el mes pasado!-Y diciendo esto,
sacó a la mesa un puñado de dulces
que había comprado, para celebrar
con sus hijos la ganancia extraordinaria, que todos acogieron con júbilo.
Entonces Jdio cobró ánimo y pensó
para sí:-¡ No, pobre padre, no cesaré
de engañarte; haré mayores esfuerzos -~ ra estudiar mucho de día; pero
continuaré trabajando de noche para
ti y para todos los demás!-Y añadió el padre:-¡Treinta y dos pesetas'----- Estoy contento----- Pero
hay otra cosa, y señaló a Julio, que
me disgusta.-Y Julio recibió la recom·ención en silencio, conteniendo
dos lágrimas que querían salir, pero
sintiendo al mismo tiempo en el corazón cierta dulzura. Y siguió trabajando
con ahinco; pero acumulándose un
trabajo a otro, le era cada vez más
difícil resistir. La cosa duró así dos
meses. El padre continuaba reprendiendo al muchacho, y mirándole cada
vez más enojado. Un día fué a preguntar por él al maestro, y éste le
dijo:-Sí, cumple, porque tiene bi:ena inteligencia; pero no está tan aplicado como antes. Se duerme, boste·
za, está distraído, sus apuntes los
hace cortos, de prisa, con mala letra.
El podría hacer más; pero mucho
más.-Aquella noche el padre llamó
al hijo aparte y le hizo reconvcnrionP~ .m;í~ Sf''\1e.ta~

~las.

cho mi· vida por la familia. Tú no
me secundas, tú no tienes lástima ~
mí, ni de tus hermanos, ni aun de tu
madre - i .\h, no no diga usted eso,
padre mío! gritó el hijo ahogado ~n
llanto y abrió la boca para confesarlo
todo. ' Pero su padre le interrumpió
diciendo :-Tú conoces las condiciui1es
de la familia: sabes qt.e hay n.!cesídad de hacer mucho, de sacrificarnos
todos. Y o mismo debía doblar mi
trabajo. Yo contaba estos meses últimos con una grat;ficación de cien
pesetas en el ferrocarril, y he sabido
esta mañana que ya i;io la tendré ..,..Ante esta noticia. Julio retuvo en seguida la confesión .que estab~ par~
escaparse de sus labios, y se d1¡0 risueltamente a sí mismo:-No i,atll'e
mío. no te diré nada;. guardaré el
secreto para poder trabaJar por t1; del
dolor que te causo te compenso ~e
este modo: en la esct.ela estudiaré
siempre
bastante para salir del
paso: Jo &lt;¡ue importa es ayudar para
ganar la vida, y aligerar~e ?,e la ocupación que te mata. S1gu10 adelante trascurrieron otros dos mieses de
ta~ea nocturna y de pereza de día, de
esfuerzos desesperados del hijo y t:e
amargas reflexiones del padre. .Pero
lo peor era que éste se iba enfrían
do poco a poco con el niño, y no it:
hablaba sino raras veces, como si
fuera un hijo desnaturalizado del qi;e
nada hubiese que esperar, y casi huía
de encontrar su mirada. JuFo lo a&lt;l·
vertía, sufría en silencio, y cuando su
padre voh·ia la espalda, le mandaba

lo

la

•

-

dar, a volver a ver por algunos mi1!-u~os, en el silencio de la noche, por
ultima vez, aquel cuarto donde bahía
trabajado tanto secretamente con d
corazón lleno de satisfacción y &lt;le
ternura. Y cuando se volvió a en·
contrar en la mesa, con la luz encendida. y vió aquellas fajas blancas
sobre las ci:ales no iba ya a escribir
más. aquellos 11ombres de ciudades
y de personas que se sabia de memo·
ría, k ,·ntr;i una gran tristeza e ín\·oluntariamu1te cogió la pluma para
reanudar el trabajo acostumbrado.
l'cro al extender la mano, tocó un libro y éste se cayó. Se· quedó helado. Si su padre se despertaba ____ _
cierto que no le habría sorprendido
cometiendo ninguna rnal:i. acción, y
qi.:e él mismo había decidido contárselo todo: sin embargo ____ el oir
acerc;trsc aquellos pasos en la oscuri ·
·dad, el ser sorprendido a aquella
hora, con aquel silencio; el que su
madre se hubiese despertar!,) y asustado; el pensar que por lo pronto ,;u
padre hubiera experimentado una
humillación en !&gt;ll presencia descubriéndolo todo .•.• todo esto ca~i le
aterraba_ Aguzó d oido, 5uspendien
do la respiración.-.; Xo oyó nada
escuchó por la ccrradurn de la
puerta que tenía cktrá~: nada. To
da la casa dormia. Su padre no ha·
bía oído. Se tranquilizó, y YOlvió a
escribir. Las fajas se amontonaban
unas sobre otras. Oyó el paso ca·
dencioso de la guardia municipal en
la desierta calle; luego rddo de ,a·
rruajes que cesó al cabo de un rato:
después. pasado algún tiempo, el
rumor de una fila de carros que pa·
saron lentamente; más tarde silencio
profundo, ínterrumpido de vez en
cuando por el ladrido ele algún perro.
Y siguió .es~ribiendo. Entretanto su
padre e,,taba detrás de él: se habia lcvan tado tuando se cayó el libro, y
esperó buen rato; el ruido de los carros había cubierto el rumor de sus
pasos y el ligero chirrido de las hojas de la puerta; y estaba allí. con
su blanca cabeza sobre la negra cabecita de Julio. Había visto corret
la pluma sobre las fajas, y en un

momento todo lo había olvidado, lo
había recordado y comprendido todo,
y un arrepentimiento desesperado,
una ternura inmensa, había invadido :
su alma y lo tenía clavado allí, de·
trás de su hijo. De repente dió Ju· '
lio un grito agudísimo: dos brazos
convulsos le habían cogido por la .
cabeza.-¡ Oh, padre mio, perdóname!-gritó, reconociendo a su padre, llorando.-¡ Perdóname tú a mí!
-respondió el padre sollozando y
cubriendo su irente de besos. Lo he
comprendido todo; todo lo sé: yo I
soy quien te pide perdón, santa cría·
tura mía. ¡ Ven, ven conmigo! Y ,
lo empujó, más bien que lo lJ('vÓ, a I
la cama de su madre. lk spicrta, y
arrojándolo entre s1:s brazo.,. le dijo: 1
- i esa a nuestro hijo a c,t~ á.ngei, ¡
que desde hace tres meses no duerme
y trabaja por mí, y yo he contrista•.
do su corazón mientra,
nos gana
ba el pan !-La madre In recogió y·
apretó contra su pecho, sin purler ar·
ticular una palabra; después dijo:
¡ A dormir en seguida, hijo mío; ve a
dormir y a descansar! ¡ Llévale a la
cama!_ ____ El padre lo cogió en bra
zos, lo llevó a su cuarto, lo m.!tió ea
la cama, siempre jadeante r acariciát•·
dolo, y le arregló las almohadas y
la colcha.-Gracias, padrc,-repetía el
hijo; gracias: pero ahora YCtc tú ·
la cama; ya estoy contento, vete a l·
cama, papá. Pero su padre qi;eri1
verlo dormido, y ~entado a la cabece
ra de su cama. le tomó la mano }
dijo:-¡ Duerme, duerme, hijo mio!y Julio, rendido, se durmió por fin
y durmió muchas horas, gozando po
primera ,·ez, después de muchos me
ses, de un sueño tranqt.ilo, alegrad,
por rientes ensueños; y cuando abrí
los ojos, después de un buen rato d
alumbrar ya el sol, sintió primero
vió después cerca &lt;le su pecho. apo
vada sobre la orilla de la cama, 1
blanca cabeza de su padre, que habí
pasado a~í la noche, y dormía aún
con la frente inclinada al lado de s
coraz6n.
1

a

EDMUNDO DE AMICIS.

��por no deJarse vencer con el
sueño, cont.. ba las estrellas del cielo o tr~?ab~ con\'ersación con los perros, Y10 mas de una vez alguna cosa
hlan~a en la sombra de la posada: aa
Juamllo en camisa, que había dejado
su cama. El niíio no volvía a la
choza; se quedaba ahí, apoyándose
en los muros y escuchando. En la fonda había más de una pareja de jóvenes
que danzaban; más de un grup,&gt; de
mace.tones que cantaban aires alegres.
Se 01a desde aft:era el ruido ele 1,,s
piés resonando contra el sud,;, las
voces juveniles de las muchachas: Los
violines cantaban en un tono ligero: "Debemos comer: debemos beber;
debt'mos chocar los· vasos." El vio·
loncelo deC1a con ,·oz grave: "Como
Dios quiera: como Dios quiera ___ ;._"
En las ,·entanas se nía una viva Ju,.;
rada viga de la posada parecía \'ibrar
preludiar, cantar----- Y Juanillo escu
chaba. ¡ Cuánto habría dado por tl'·
ner un violín que también cantase·

Ql1e,

JANKO EL M ÜSICO
(Cuento Polaco.)

llo en~ontrab': siempre algún medio Tómalo." Con la camisa flotante, se
para tntroducirse, y, gracias a las
aproximó a la puerta; ya las ramas
plantas trepadoras, llegaba hasta la dejaron de ocultarlo. En el dintel se oía
puerta del granero, y se quedaba allí la resniración precipitada del niño de
escuchando o se contentaba con ~mi- pecho hundido y enfermo. En cierto
rar el violín.
mo~ento desapareció la camisa, y no
El instrumento estaba colgado en se v1ó otra cosa que el pié desnudo.
la pareel, justamente frente a la puer· El cuervo había vuelto y decía una vel
ta. El nilio le enviaba toda su alma más :· "~fo¡ No¡" Juanillo está ya en
en sus miradas, porque ese objeto le la habitación. Las ranas croajan de
parec1a una cosa sagrada a la cual no nuevo en la fuente, como si las hullegaría Jamas, tan indigno era de bieran a~ustado; desnués el silencio se
poner sobre ella su mano. Sin em- restablece. El ruiseñor ha reanudado
bargo, debia ser lo más deseable que su canto, las trepadoras sus mt:rmtt·
ht.biera en el mundo. Un inquieto llos. Juanillo avanza con precaución
anhelo de poseerlo se apoderó de él; en el cuarto: pero bien pronto lo detiene la angustia. Entre las cnredade
quiso, por lo menos, mirarlo de cer
ca ______ Esta sola idea hacía estreme- ras se sen(a en su pronia casa, cocer de gozo su pobre corazoncito de mo la bestia salvaie en la maleza y
ahora se siente como la bestia salvaniño.
l.Jna noche, el cuarto e.le los criados je en campo raso. Sus movimientos
estaba vado. Los seiiores se encon- son bruscos, su respiración corta y
traban ausente~, en el extranjero y silbante, mientras la obscuridad le ro
la casa se hallaba desierta; el lacayo clea. l:n rayo silencioso de luz, coestaba en otra pieza, sentado junto a rriendo de oriente a occidente, ilumialguna hermosa. Juanillo espió du- na de pronto el intérior de la pieza y
Debemos comer, debemos beber,
rante algún tiempo, oculto entre las al pobre Jt:anillo que casi de cuatro
debemos chocar m:estros vasos ____ ! enredaderas, contemplando por la patas, con la cabeza levantada hacia
puetra entreabierta el objeto de to· el vioJ:n, se arrastra por el suelo. El
Sí; ¡pero de dónde sacarlo! Si, a das sus ai1sias. La luna llena bri· rayo de luz se extingue, la luna se
lo menos, se le dejara entrar y tocar llaba en el cielo; sus rayos, entra11- envuelve con t:na ligera nube. y se halos instrumentos ! Pero, ¡ vana es¡,e- do por la \'Cotana, alumbraban la pie- ce tan imposible ver como oír. Al caranza ! ?\ o tenía más que hacer que za y se reflejaban exactamente sobre bo de algunos momentos, un ruido
escuchar, y escuchaba hasta que 11 el mr. ro de enfrente. Bien pronto débil atraviesa las tinieblas, un son
voz del sereno se hacía o· r:
llegaron hasta el viol:n y lo ilumina- qt.ejumbroso, como si se hubiera toca-i Quieres \'Olver a tu casa ducndc- ron por completo. Parecía que una do por descuido tnz. cuerda del violín:
cillo!
plancha de plata resplandeciese en la clespué.s una voz áspera partió de un
Entonces se volvía a su casa, u,n densa obscuridad. La parte que he- rincón y preguntó con cólera:
los piés húmedos; y la voz del vio
-¿Ql'ién va ahí?
ría la luna estaba tan vivamente
lín lo perseguía hasta en el lecho, en· alumbrada que Juanillo se sintió casi
Juanillo contuvo la respiración en
trando por la ven tan a y cantando:
deslumbrado. Y en la luz intensa se su pecho y la voz áspera repitió:
-¿ Quién va ahí?
destacaba todo las superficies lisas, las
Debemos comer, debemos beber,
Hubo un frotamiento de fósforos
cuerdas, el mango mórbido____ Las
Debemos chocar nuestros vasos----! clavijas brillaban como gusanos lu- en una pared, la claridad se hizo Y--minosos; el arco parecía un bastón ¡ oh Dios mío I entonces fueron los juramentos, los golpes, los grito5 ele 1·.t·
Y también por la del violoncelo qt:e de plata.
¡Ay! ¡ Cuán hermoso era todo ño, los llamamientos desespr.rados.
respondía:
"Como Dios quiera; como Dios quic· ·aquello! Poco menos que mágico. Después ladridos de perros en la casa.
Juanillo tenia una expresión de avidez, y ventanas que se abren.
ra."
Dos días más tarde, el pobre Juani·
Era para él una gran fiesta cuando cada vez mayor, en la mirada. Apepodía oír un violín en los días de lotonado entre las trepadoras, con el llo compareció ante el alcalde y el
cosecha o de casamientos. Se desli- codo apoyado sobre la rodilla PU!ltia- juez del pueblo, ¿ Iba a ser juz,.tado co
zaba entonces detrás de la chimenea Y guda, miraba siempre h~cia el mismo mo ladrón? Naturalmente. E! juez y
se quedaba allí todo el día, sin decir punto, con la boca ab1etra. Ya se el asesor miraron al sujeto C!Ue se
una palabra; no se veía más que: sus sentía retenido en su sitio por la an- les presentaba allí; un muchacho, con
t:,ºª un &lt;lec.lo metido en la boca, c011 gran·
ojos que brillaban en la obscuric!arl, gustia, ya impulsado adelante
com~ los de un gato. Por fin consi- fuerza irresistible. ¿ Era una bruJeria? des ojos saltones y asestados, andra··
guió fabricar un violín c'!n algunas Le parecía que el ,·iolín, en la irradia- jaso, transido de miedo, que no sahía
tablas; hizo t:n arco con crines de ca- ción de su gloria, se movía, se apro- dónde estaba ni qué se r¡L1eria hacer
¿ Cómo se puede ,ibli~ar a
ballo. El instrumento no vibraba co- ximaba. Un instante la luz se extin- con él.
guió; después reapareció_ más brillan- comparecer así, ante la justicia, a una
mo los de la fonda, las cuerdas daban
un son leve, muy leve, apenas más te---- Era un encantamiento, un ver tan infeliz criatura, a un sér que cucn
daelero encantamiento. Y, entre tanto ta diez años, y que apenas se sostie·
fuerte que el rumor del vuelo de una
el viento soplaba, los árbalos murmu ne sobre sus piernas. ¿ Se le va a man
mosca o de una abeja; pero no ~or raban en voz baja, las enredaderas
eso dejaba de tocar desde la ~iana· ct:chicheaban. Juanillo creyó escu- dar a la cárcel? ¿Qué ,~ lo ,¡ue se
na a la noche, por más que rectbtc'\e char estas palabras dichas con voz le va a hacer? Sería bueno. sin embargo, tratar con piedaa a los niños.
como recompensa tantos golpes, que
perfectamente perceptible:
Que el sereno Jo coja y le aplique alacabó por parecerse a una ma~zaua
-¡Adelan_te, pues, Juanill'?i
No gunos latigazos, a fin de quitarle ias
caída antes de madurar. Pero el era
hay nadie en el cuarto, nadie___ A
ganas de volver a emvczar.
así.
delante,
Juanillo¡
-Perfectamente justo. De acuerEnflaqt:ecía cada vez más; sólo . su
La noche estaba clara; calurosa. d".
vientre seguía prominente, Y s_us OJOS
Se mandó busccir al sereno Stach.
más saltones y siempre lacrunosos: Cerca de la fuente, en el parque de la
Stach tomó a Ju,Millo g-niñaa,!o Jc.s
sus mejillas estaban chupadas Y su casa el ruiseñor se puso a cantar.
pecho hundido. Se parecía, n~ a los Silb~ba · ya recia ya dulcemente: "A- ojos. Tenía una cabeza bestial. Puniños, sino a su violín que tema ap_e- delante¡ Tómalo----i" Un honrado so al muchacho bajo el brazo como
nas suficente voz para hacerse oir. cuervo revoloteaba graznando en tor- si hubiera sido rn gatito, y se fué a
Antes de llegar las cosechas estaba ,Yª no de la cabeza de Juanillo y le decía: la granja. Juanillo no comprendía n~casi muerto de hambre, porque solo "::,{o, Juanillo, no." El cuervo se ale- da o estaba aterrado, porque no dec1a
se alimentaba con nabos y con _la jó, el n iseñor se quedó y las ~nred~- una palabra y se contentaba con lanesperanza de poseer un verdadero no- deras murmuraron con voz aun mas zar en torno suyo miradas de pájaro
distinta: "~o hay nadie ___,, Y el vio
espantado. ¿Sabría lo r.e,suelto re~;
Jín.
, d
Esto sin embargo, no le servia e Jín aparecía en su aureola cada vez pecto de él? Stach lo as10, lo arroJo
más
brillante:
gran c~sa. Ei lacayo del castillo tema ·
El pobre pequeñuelo se agac~1ó,_ se al suelo y le levantó la camisa con el
uno y lo tocaba
slizó sin ruido y la voz del ru1senor látigo. Y el pobre Juanillo se ~uso a
I

--------Nació débil y delicado. Las comadres, reunidas en torno del lecho movían la cabeza al pensar en la ;uerte
de la madre y del hijo. La mujer del
herrero, que era la más práctica de
todas, trató de dar valor a la enferma
con estas palabras:
-Vamos; yo encenderé un cirio ben
dito. Este es el fin, comadre mía.
Haced vuestros preparativos para el
otro mundo; hay que mandar buscar
. al cura para que os dé la absolución
de vuestros pecados.
-¡Bah!, dijo una segunda; es pr;ciso de todos modos bautizar al pequeño; no durará hasta la llegada del
sacerdote; yo os digo que será una
maravilla si no se va antes del bautizo.
Diciendo estas palabras encendió un
cir io; cogió al niño y lo roció . con
agua bendita: el pequeñuelo pestañc(,
un poco, y ella dij o:
-Yo te bautizo en nombre del Pa
dre, del Hijo y del Espíritu Santo y
te doy el nombre de Juan y ahora, ;,lma cristiana, vuélvete alla de &lt;l,,nde
víenes.
El alma cristiana no le agrarló l;,
idea de volver sobre si•s pasos y abandonar su pobre cuerperillo: al contrario, se puso a mover las piernas con
todas sns fuerzas y a gemir, con YO.t
muy débil, sin duda, porque las comadres creyeron que era un gatito o
algo por el estilo.
Se envió a buscar al eclesiástico, el
cual llegó, desempeñó sts h:aciones
y se marchó. La enferma se restableció y una semana después ..-oh-ía a
su trabajo. La vida del recién nacido sólo pendia de un hilo; ¡,arecía
r espirar apenas; pero pasaron cuatro
años; el cuclillo vino varias veces en
la primavera, a pararse sobre el techo; todo iba mejor y el pequeño al·
canzó, bien o mal, a su décimo año
de vida. Seguía siendo flacucho, me·

nudo, de grueso vientre, mejillas raí
das, ;abellos lacios, tan pálicJ0~ qnc
p~rec1an blancos, y le caían sol.&gt;re los .
OJOS, que eran de color claw, saltones Y grandes y que miraban este
mundo como si estuviera a una distancia inconmensurable. En invierno se
acurrucaba junto a la chimenea v el
frío l? hacía llorar con una deliada
vocec1lla; otras veces era el hambre
porque la mamá no siempre ten ía co~
qué p'roveer al hogar o la mesa. En
verano correteaba, vestido con :.ina camisa, con un cinturón ele pai.o tn
torno del cuerpo y un somb1 erit·:&gt; de
paja sobre la cabeza. Los C;!bellos
color de lino, se escapaban po,· deba;~
del sombrero, y él levantaba la cal/eexaminando el aire como t.n páJaro. La madre era una pobre mujer,
que vivía al d;a, habitando como una
golondrina, bajo un techo extraño; lo
amaba, quizá, · a su manera; pero le
peiraha fuerte, calificándolo ordinariamente de "feo regalo." Cuand o t:1Yo
ocho años, trató ya de emplearse C.)·
mo pastor, y cuando no había aué
comer en la casa, iba hasta el í011Jo
cid bo~c¡uc a bt. scar setas. Si no fué
dcrnrado por los lobos. lo dehió solamente a la gracia de Dios.
No tenía vivacidad alguna y cuaaJo
se le hablaba, se quedaba hecho un
no~te. co:110 rn muchacho de a ldc:'I,
que era en efecto; con un dedo metido en la boca Las gentes no supo
nían que pudiese vivir largo ti..:mpo,
y menos aún que su madre e~tt. vÍt'se
contenta con él, porque :ipenas se le
podía utilizar para algún tnbajo. Ko
se sabe bien como fué acJclantc: sólo
para una cosa mostraba gusto decidido: era la música. Cuanto 111ás crecía
escuchaba con mayor atenci::m lus sones y los acordes que llegaban hasta
él. Iba con el ganado a la floresta
o partía con sus camaradas para coger
moras silvestres; pero volvía siempre
con las manos vacías, diciendo con

~ª·

su vocecita clara:
-¡ :.Iamál i Cómo me he divertido
en el bosque! ¡Cómo h&lt;! cantado!
¡Oh! ¡Oh!
.-Yo voy a darte con que te di\'lertas mejor, pícaro_____ Y ella Je
tocaba sopre la espalda algún aire
co_n el ct:charón de cocina. El niiio
gntaba, prometía no volver; pero r.o
cesaba ~e acordarse cómo había cantado y Jugado en la selva . ¿ Cantár?
¿Qué entendía por eso? Los sauces,
los olmos, los abedules, los otros árboles, todo preludiaba y cantaba. El
eco ta!11bién: también en los campos
las briznas de yerba; también en el
jardincillo, detrás de la cabañ:i los
gorriones piaban tan ruidos,rn;ente
que hacían vibrar lo;, cerezos. En
la noche oía todas las voces ima~ina·
bles y se figuraba que toda la alelea
tenía una voz y un canto. Cuar.co lo
mandaban a trabajar, a remover ti estiércol, creía oír el viento que p~saba
• entre los dientes de su horqt.iil:i. El
inspector lo ve:a quecJarsc inmóvil,
los cabellos echados hacia atrás, escuchando a la brisa que rondaba entre los dirntcs de la l:orql'illa de ma dera; cntoncei, le proporcionaba una
rima administrándole algunos golpes
para hacerlo Yoh-er en sí _____ ¿Qué
quería decir eso?____ Las gentes lo
llamaban Juanillo el músico. Ln la
primanra se escapaba de la 1..asa y
se tallaba una flauta. En la noche,
cuando croajaban las ramas, cuando
los gallos cantaban detrás del 1..cr
co, le era imposible dormir y Dios
sabe qt:e aires le venían entonces al
espíritu! Su madre no se atrevía a
llevarlo a la iglesia, porque cuando
el órgano hacía oír sus ronquidos o
sus voces humanas, los ojos del pequeño se obscurecían o bien se iluminaban y brillaban como si reflejasen
el esplendor de otro mundo.
El sereno que recorría el pueblo y

,

·•

~

.

Pº:

�-Mam!¡
r&gt;arecl~ el camino que había ·tomado
A cada golpe clamaba otra ,·ez
la
almtta. Tanto meJor si en el instan
-l\lamál l\lamál
·
te de la muerte se había precipitado
Pero su voz se iba d.e::,ilit:m,lo. y por esta larga vía, porque quedándocuando hubo r~cibido un cierto nú- se en la tierra habría tenido que re.
mero _de, latigazos cesó .de gritar. ¡ Po
bre v1ohn roto 1 ¿Se puede pegar de correr t:n sendero bien duro!____ El
esa manera a un niño? El pobre pecho hundido se levantó aún un pom_u~hacho era ya tau peuueiio, tan co, c~n un débil murmullo; el rostrn
deb1l, marchaba con tanto traba- pareció reflejar todavía el espectáculo del mundo exterior, que se mostra
Jo por el desierto de la ,·ic:laí
, La madre ller:-&lt;'1 por Jin y se lo lle- ha por la abertura de la ventana. Era
la noche; las canciones rústicas de los
vo, porque fué necesario que ella carsegadores llegaban a él y le traían esgase con él hasta la casa. Al d:a siguen t~ Juan i)lo n? s.e levantó y al ter tas palabras: "En el verde; en la fresce~ d1a lanzo el ultimo suspiro, tra11- cu~a de ~os bosques ____ ,, y el arroyo
qu1!0, sobre el duro lecho, bajo una deJaba 01r su murmullo. Jt:anillo puso una vez más ei 0ído a los cantos y
manta de caballo.
Las golondrinas piaban en el cerezo a los rumores de la aldea. Cerca, súbre la manta de caballo, estaba el vio
que crecía delante de la ventana; un ra
yo de sol penetraba por el vidrio y de lín que construyó con algunas tablas.
rramaba sus olas de luz sobre la ca:)cDe pronto el rostro del niño se ilucita enflaquecida del enfermo, sonrió minó, y sus labios exangiíes murmuesa cara en la que no quedaba uua raron:
sola gota dP. sangre. Este rayo de sol
-&lt;Mamá!

-¿Qué quieres, pequeñuelo mio~preguntó la madre con voz ahogada
por las lágrimas.
-¿ :Mamá no es cierto que el buen
Dios me dará en el cielo 1111 Yiolín de
verdad?
-;:,1, sí, hijo mío
La madre no pudo decir más, porque su endurecido corazón estalló con
el dolor contenido tan largo tiempo.
Sólo pudo gritar: ¡Jesús! l Jesús!
dejando caer la frente sobre la mesa.
Y se puso a gemir como una loca o
como Lna persona que ha perdido lo
que más ·ama en el mundo. Sufría un
verdadero desgarramiento. Cuando
levantó la cabeza y miró al niño, los
ojos del pequeño artista estaban abiertos todavía; pero fijos: el rostro
grave; las facciones inmó\'iles y con
traídas.
El rayo de sol había desaparecido.
• ¡ Reposa en paz, Juanillo 1

-iranbo al (ido
Traducción de Víctor Hugo por Manuel M. Flores.

El último destello de la tarde
moría en el oca~o. Pálidas y bellas
unas tras otras salpicando iban
el manto de la noche las estrellas.
Dulcemente en mi pecho reclinada,
tan pálida y hermosa como ellas,
mi lánguida }Iaria,
en YOZ muy baja, cariñosa y triste,
sonriendo me decía:

Enrique SIENKIEWICZ.

''-¿ Qué buscan tus miradas en el cielo?
¿No estoy aquí? ¿no te amo?
Por mirar las estreJlas no me miras,
ni escuchas que te llamo.
¡Oh! vuelve a mí tus ojos;
deja a los cielos en su eterna calma;
no los mires ya más---- ¡ Mira mi alma!"
"En esa oscuridad en donde apenas
el tímido lucero se divisa,

¿qué encontrarás que valga nuestro beso?
¿qué encontrarás que valga mi sonrisa?
¿Qué miras en los astros?----¿Las miradas de amor son menos bellas?
Alza el velo de mi alma.
11
¡ Cuán llena está de estrellas 1

•

•

· Ya sé por que es

Era muy nma María,
todavía,
cu.ando me dijo una vez:
Oye, ¿por qué se sonríen
las flores tan dt:lcemente,
cuando las besa el ambiente
sobre su aromada tez?
-Ya lo sabrás más delante,
niña amante,
la contesté yo ___ ¡después I
y más tarde, una mañana,
la niña pura y hermosa
al entreabrirse una rosa,
me dijo: ¡Ya sé por qué es!
Y la graciosa criatura,
blanca y pura,
se ruborizó ____ y después,
ligera como las aves
que cruzan por la campiña,
corrió hacia el bosque la niña
diciendo: ¡ Ya sé por qué es I
Y yo la seguí jadeante,
palpitante
de ternura e interés,

Y---- oí un beso dulce y blando,
y una voz después del beso,
que fué a perderse en lo espeso,
diciendo: ¡ Ya sé por que es I
Era muy joven María,
todavía,
cuando me dijo una vez:
-Oye, ¿por qué la azucena
se abate y llora marchita
cuando el aura no la agita
ni besa su blanca tez?
-Ya lo sabrás más delante,
niña amante,
le contesté yo___ ¡ después 1
Y más tarde ¡ay! una noche,
la joven de angustia llena,
al ver triste a su azucena
me dijo: ¡Ya sé por qué es!
Y ahogando un suspiro ardiente,
la inocente,
me vió llorando ____ y después,
corrió al bosque y en el bosque
esperó mucho la bella,
y al fin ____ se oyó una querella

--

diciendo: ¡Ya sé por qué es!
Era muy !in.da María,
todav1a
cuando me dijo una vez:
-Oye, ¿por qué se sonríe
el niño en la sepultura
con una risa tan pura,
con tan dulce sencillez?
-Ya lo sabrás más delante
·- amante,
mna
Je contest~ yo _____ ¡después!
y ____ murió la pobre niña,
en vez de llorar, sonriendo,
y voló al azul, diciendo.
diciendo: ¡ Ya sé por qué es I
Ya Jo ves, mi hermosa Elmira:
q·.iien delira
sufre mucho, ¡ya lo ves!
Y así, ilusiones ni encanto,
ni acaricies ni mantengas,
para que, al llorar, no ten~as
que decir: ¡ Ya sé por qué es! '

.

MANUEL ACU~A.

=

''¡Cuántos soles! Escucha: cuando amamos
llevamos ~n el alma un firmamento.
El sol divino del amor, alumbra
con inefable luz el pensamiento.
Y cuando la dttlcísima tristeza
hija caJlada del _amor la cubre,
en medio de esa noche, la esperanza
y los recuerdos adorados, brillan
como esos astros que tu vista alcanza.
La abnegación, el sacrificio, el llanto,
más bellos son que Venus cuando asoma
de la montaña sobre el pico agreste.
Cree mi palabra--- el firmamento es nada;
' ce1es t e."
el cielo de mi alma es. mas

''Bello es mirar los astros que tachonan
de las sombras magníficas el manto;
bella es el alba y la Creación es bella:
mas nada tiene el inefable encanto
de amarse con pasión. El mejor fuego,
la llama más espléndida y sagrada.
es aquella que cambiall' en silencio
dos almas, en la luz de un'a mirada."

"Vale más un amor correspondido
en un rincón humilde de la tierra,
que todos esos ignorados soles
en que el Eterno su secreto encierra.
Dios, el padre del hombre,
que al hombre siempre lo mejor ha dado,
puso lejos de él el vasto cielO----la mujer, a su lado.
Ama y vive, nos dice donde quiera
su acento soberano;
ama y vive, mortal; es tu destino:
lo demás, es mi arcano."

"¡Amemos! He aquí todo. Dios lo quien
Deja esos rayos pálidos que doran
la región de la sombra ____ Más hermosos
los verás en los ojos que te adoran.
Amar es comprender toda la vida
y presentir lo eterno.
.
El verdadero amor siempre ha Juntado
alma más grande a corazón más tierno."

"Ven ¡oh mi amor! ¿No escuchas
una música vaga que suspira
a nuestro derredor? Natu raleza
se cambia en una lira
y nuestro amor celebra---- 1Oh, dueño mío,
vaguemos entre el musgo y el rocío!
Ya no me des enojos,
no más mires al cielo;
estoy celosa de éL---- ¡mira mis ojos!"

Con voz muy baja, cannosa y triste,
así hablaba mi pálida Miaría,
Brillaba el astro, suspiraba el' viento.
la flor stt copa de perfume abúa
y blanqueaba la luna el firmamento.

Tranquila soledad de mi retiro,
astros, noche de amor, tímidas flores.
¿adónde se perdió tanto suspiro?
¿Qué se hicieron, decidme, mis amores?

- ---- - ¡ Qué triste es el destino! Aquel instante.
eternamente al corazón querido,
pasó como los otros'--- ¡Y quién sabe
si para Ella perdióse en el olvido L----

�joesías be llíctor 1!,ugo
Trélducid, s por el Poeta Mexicano Manuel M. Florea

1

LO QUE DICE LA:CAMPANA
Para "Revista Mexicana"
La móvil campana
&lt;lel vetu~to templo,
~de esa casa roja
&lt;le muros espesos.
llena de reliquias.
de santos austeros
con rostros mt:y graves,
con rostros muy secos,
con ojos tan tristes
cual ojos de enfermos ___ _
la móYil campana
que imita lamentos,
cuando con sus sones
lanzados al viento
nos llama a humillarnos
ante el Padre bueno,
ante al Padre augusto,
Señor de los cielos,
nos dice mil cosas
que no comprendemos---!\ os dice: "mortales,
llegaos al templo;
vosotros sois nobles,
vosotros sois buenos;
aquí está la casa
de Dios. y en su seno
caben las miserias
y los sufrimientos.
Venid los sufridos,
llegad los hambrientos,
entrad los carentes
de todo, que el templo

de Dios, el recinto
do habita el misterio,
donde todo es calma
y recogimiento,
donde al cielo suben
en ondas los rezos,
es para los náufragos
el tranquilo puerto,
y es para los tristes
caricia y consuelo,
y es para los débiles,
para los enfermos,
la mano qi:e cura,
la que unge los cuerpos.
y explosión de luces
hace en los cerebros".
Cuando ante los ojos
todo se alza negro,
. y sentimos hambre,
y sentimos miedo
porque estamos solos,
porque nos perdemos
en la eterna noche
de los sufrimientos;
cuando, como hienas
en montes espesos,
anidan las penas
en ni:estros cerebros;
cuando estamos pobres,
cuando estamos huérfanos,
cuando ni una mano
cariñosa vemos
tenderse a nosotros,
cuando el universo

parece un gran manto
muy triste y muy negro:
la vieja campana
del vestt:sto templo
vibrando nos dice
con voz de consuelo:
"venid los sufridos.
llegad los enfermos,
llegad hasta el atrio,
penetrad al templo,
humillad la frente
dPblegad el cuerpo,
y pedid de hinojos
al Dios de los buenos
tu que os hace falta,
lo que os tiene huérfanos,
la salud del alma,
la sakd del cuerpo,
y el pan de vosotros
y el pan de los vuestros _____ ..
Oh, campana, cómo
suena en mi cerebro
destrozante y triste
tu repiqueteo;
cuál a mi alma llegan
tus sonoros ecos;
llámame, campana
del vetusto templo,
suena en mis oídos,
vibra en mi cerebro,
que Dios a mi alma
llega con tus ecos----Guillermo Aguirre y Fierro.

PARODIA
En "Revista Mexicana,''
Garc:a Karanjo, poeta
de potente inspiración,
y tribuno de altos vuelos,
Y--- refugiado hoy por hoy,
entra en consideraciones
de gran peso y de valor
sobre el reconocimiento
de don Venus el barbón;
y lo hace de tal manera,
con tal verdad se expresó,
que no hemos podido menos
que aplaudirlo, sí señor.
"Sí señor García-Natanjo, ' ·
tiene usted mucha r·azón,
- eso mismo que usted dice, '
eso mismo d:go yo."
Dice usted que el carrancismo
(cuidado con el reloj)
se siente dueño de México
por la sencilla razón
de que aquel que quita y pone
gobiernos a su saber
en la .tierra de Morelos.

de Juárez y Cuauhtemoc,
por medio de un documento
ya de premio se lo dió.
Dice usted que en esta tierra
del dólar y el salchichón
piensan que todo en su seno
es grande y dominador,
que cada politicastro
es un nuevo Cicerón,
Lucrecia cada mujer
Galeno cada doctor,
y cada gacetillero
lo menos un Rusignol.
Agrega usted en su artículo,
. mi::lm~ amigo y sef¡or, .
que a· pesar de que a Carr.anta
ya Wilson reconoció,
no con esto hará la paz
de México ese barbón,
porque entre la propia gente
que a la meta Jo llevó
hay elementos que harán
que languidezca ese sol,
ouesto oue tiene oor bases

el robo y la "incautación;"
y añade qi:e no es posible
tapar con un dedo el soL __ _
ni apuntalar con un "úkase"
torre que se desplomó.
Y siguiendo usted esa lógica
que celebro con ardor,
concluye usted por decir
que el "Gobierno" del barbón
no con reconocimientos
se hará fuerte y redentor,
sino con firme respeto
a nuestra Constitución,
con sujeción a las leyes
,· y.con.·,¡.lgo · más que no
ha pasado por las barbas·
del vejete "redentor."
"Si. mi amigo don Nemesio,
tieBe usted mucha razón;
eso mismo que usted dice,
eso mismo digo yo."

1

1 1

~ij ~~

~

,¡~ ~'1

.-

1 1
1 1

~~
ij ~

abrióse a las estrellas la misteriosa flor.

UQ ~stro

Yo estaba junto a ella, su mano entre mis manos,
perd· dos en la noche sus ojos soberanos,
en mi hombro reclinada la pensativa sien.
La hablaba en voz muy baja: porque era la hora santa
en que algo que va al cielo del alma se levanta,
y la mirada al cielo levántase también.

Una tierra infeliz, áspera y dura
donde tral)ajan tristes los Yivientcs,
empapadas las almas de amargura
y de sudor las al;atidas frentes;
ca'Tl¡:os de sol y estériles arenas
r te en cambio de trabajo y de quebrante
a una raza mald ta dan apenas
pan miserable que humedece el llanto;
los hijos del oprobio engrandeciendo:
orgullosas ciudades delincuentes,
ele donde las virtudes yan huyendo
y las manos torciéndose dolientes;
el orgt. llo infernal hallando abrigo
Jo mismo del magnate bajo el techo
que dentro del tugurio del mendigo:
el odio y el dolor en cada pecho:
sobre las cumbres las espesas nieblas;
la inocencia y justicia prostituidas;
)a muerte, espectro ciego, en las tinieblas
riendo feroz y arrebatando vidas;
aquí las soledades abrasantes,
allá. del polo, los eternos hielos,
oceanos que rebraman espumantes
escupiendo su cólera a los cielos;
y todas las pasiones engendrando
todos los males, todos los dolores;
las grutas a las fieras abrigando.
ocultando a los áspides las flores;
continentes cubiertos de humo y ruido
donde la guerra infame centellea;
luto, crimen Y llantos Y rugido
salvaje del furor de la pelea;
pueblos que se desgarr~n palpitantes
del odio de Satán, de rabia Y ~elo,
sangrientos, rencorosos, blasfemantes~---;
¿y todo esto es un astro allá en el cielo.

La noche suspiraba; besábanse las palmas;
el estrellado cielo estaba en nuestras almas,
flotaba en los espacios el alma del Amor-----

.................................

Y al asomar el blanco crepúscdo del día,
me dije recordando la imagen de :María:
he visto entre la sombra el ángel del Señor.

Despierta

m

Ya brilla la aurora y aún no abres tu puerta,
al beso del aura la flor está abierta
¿y aun dt:ermes y sueñas, angélica flor?
Yo te amo y te canto, señora, despierta ___ _
despierta, mi vida, que es hora de amor.
Despierta, señora,
y escucha al cantor,
que canta y que llora
su trova de amor.
Están a tu puerta llamando, alma mía,
dulcísimas voces de blando rumor;
la aurora te dice: Abrid, soy el día.
El pájaro canta: Yo soy armonía.
Y mi alma suspira: Yo soy el amor.

•
A yer, el blando soplo del aura de la noche
b he
de las agrestes flores que tarde abren su roe
lleYaba hasta nosotros el embriagante olor..
La noche iba cayendo, los ruidos se ª?orm1an,
de la sombra tranquilas envolv1an
1as a 1as
,.
t
can. or.
en su pa1ac1-0 de hoJ·as al paJaro
,
El aire estaba tibio; su rafaga ligera,
ola de perfumes traía de la praderat
en l de invisibles bocas besándose el rumor.
et.a
. d 1 palmas·
y leves susurraban las hoJas e as
,
.
1
la
sombra
Allí
de nuestras almas
11upc1a era
---

~·= =C@~

¡ Despierta'----- Es la hora
del ave y la flor,
del alma que llora
sedienta de amor.

¡Arcángel, te adoro! ¡Mujer, yo te amo!
:Mitades de un alma nacimos los dos;
por eso a tu vida mi vida reclamo,
por eso te canto, por eso te llamo,
por eso nos junta la mano de Dios.
Despierta, señora;
ya cesa el cantor,
ya pasa la aurora _____ _
mas queda el amor.

�CARTAS DE LEONOR
&gt;·· Mi querida. Luisa:
· D~cididamente, vivimos en una fpoca de hierro, los trajes y sombreros
. de las damas cada día llevan un estilo más varonil; la mayoría de los
moldes están inspirados en trajes de
h~sares y cosacos y no me sorprende. ría que un día de estos surgiera un
sombrero igual o parecido al casco
alemán; pero reflexionando un poco,
no es muy probable que esto suceda;
las modas las hacen los franceses y
para ellos no ha de ser muy agradable ver cascos teutones en París.
El sombrero postillón sigue triunfando todavía aunque en Nueva York
lo han modificado ligeramente y le han
puesto otro nombre; le llaman el "puri·
· tan hat" _probablemente con el objeto
de halagar el gusto puritano, de algún
personaje de este país, pero en realidad es el mismo sombrero "postillón,"
idéntico al que usaban los postillones
franceses, en aquellos lijeros tiempos
en que no había ferrocarriles y las
gentes caminaban en pesadas diligencias arrastradas por dos o tres tiro5
ele caballos; y naturalmente han surgído también los cuellos "postillón"
las mangas "postill5n" las capas postillón etc. etc., por eso te decía an
tes que la moda femenina se está volviendo completamente varonil; nada
~ líneas griegas, ni figura's de Tanagra ni siquiera el primoroso gorrito y la manteleta de 1847 que tan
bien irían con la falda de pliegues
que hoy se lleva; ni mucho menos el
deliciosamente femenino estilo Watteau que quiso iniciarse en el verane,
pasado; no, todas las modas se están
mascLlinizando y hay alguien que
afirma que el próximo giro de la tno·
da será imitar la indumentaria varonil
de 1792.
Los trajes de "soiré" vienen sumamente cortos, muy vaporosos, muy
amplios y ligeramente remangados a
los lados. La blusa ''pumper" vueh-e
·otra vez aunque algo distinta de como vino hace algunos años; la de hoy
tiene algunos puntos de contacto con
la; forma medioeval; las mangas en
la' forma "campana qt:e tanto gustaron desde que las lanzó a la moda
la famosa bailarina l\Irs. Vernon Castle; hoy se llevan algo modificadas
pues tienen a la orilla un fino festón
de piel.
Probablemente vendrá dentro de
poco tiempo la moda de las mangas de "pierna de carnero" aunque no
tan exageradas ni extravagantes como
vinieron hace veinte años; por de
pronto. Paquin ha hecho reaparecer
. . '!) canesú que baja sobre el hombro
•",/~~·-"--:: ~
.

.Y como al mismo tiempo inicia las man ·

gas de pierna de carnero, las damas
elegantes no saben que elegir pues los
dos estilos son enteramente opuestos;
yo te aconsejo, querida Luisa, que elijas el que mejor siente a tu figura sin
preocuparte de cual será el que tr_iunfe.
·
Entretanto, lo único que te puedo
decir es que la Moda, como todas las
Bellas Artes. debe ser a'nte todo honrada y verdadera. Es decir, debe procurar embellecer el cuerpo femenino
y no falsificarlo.
Las modas eternamente bellas son
las que están de acuerdo con la naturaleza humana: una túnica griega será digna de llevarse en todos los tiempos; en cambio las extravagancias . de

Uf) Circo quiere col)tratar a Villa.

las modistas no hacen sino pasar con
rapidez de relámpago. Por eso las mo
das varoniles de hoy sólo tendrán im·
perio transitorio. Cuando se acabe
la tragedia europea, y vuelvan los
hombres a encargarse de las labores
del campo, de la conducción de ca.
rruajes, y demás oficios que hoy des·
empeñan temporalmente las mujeres,
volverán éstas a encerrarse ~n su hogares, volverán a ser femeninas esto
es recobrarán el mayor de sus encan·
tos.
y la moda, volverá a ser lo que le
corresponde.
y ahora hasta luego, te abraza tu
amiga.

LEONOR.

r

~-

Esta mañana, el Sr. Cooper, representante de los Señores Tammen and
Bonfils, propietarios del circo Fl,O·
TO, que trabajará dentro &lt;le poco en
esta ciudad, manifestó que va a dirigirse a Francisco Villa, haciéndole
proposiciones para que ingrese a la
TROUPE de dicho circo y sea exhibido en las poblaciones norteamericanas del Este, en donde el mismo circo hará una gira próximamente.
Mr. Cooper habló con 1:.no de los
redactores de "El Paso Herald" y se
expresó en estos términ~s. qu~. t?mamos del importante y seno penod1co:
"Villa ha despertado gran interés
en el Este-dijo Mr. Copper.-Su
nombre se conoce domlequiera; sus
audacias, sus aventuras y sus luchas
contra Carranza son tema constant;:
de conversaciones; y creemos que sera
uno de los mejores "NUMEROS" de
nuestro programa. Así es que, poi
mi parte, haré todos los esfuerzos posibles por contratarlo para que, h~1za
una gira con nosotr.Js en la prox1ma
estación o, a lo menos, ,q~e nos. ~ro;
meta que si sale de Mex1co, viaJa.ra
con nuestro circo."
..
Mr. Copper manifestó tamb1en. que
se dirigía por la vía de Pa!oma~:. en
poder actualmente de Francisco \i illa,
para entrar en arreglos sobre el particular.
.
Esta noticia, rigurosamente C\erta,
mueve a risa; provoca la carcaJada,
destierra por algt nos minutos el mal
humor Pero a poco que se reflexiona no puede menos que pensarse &lt;."On
tri'steza, en que los Estados Unidos
ven a los principales actores de n~es
tra tragedia, de igual modo qu_e s1 ."e
tratara de entes de tal manera mfer10res y ridículos, que pueden s~r comarados con t.n perro que baila, ;ou
~n elefante que _hace piruetas o con
una fiera domesticada.
En tratándose de Villa, todo es poºbl que tenga mucho de fund~do,
fila sido perro que baila ante W_ashm~:
ton. elefari te que ha hec.ho p~rueta~'
' todos tiempos ha sido fiera se·.
~id~mesticada a ratos, pero en lo _general librada a sus instintos sang1:.m.1rios.
1
a e y
1NO está pues, en esto, o g': v
1e
•
q
e
a
esta
fiera
vituperable, smo en u U 'd "Na·
en los Estados m os 1
11
ªFe~~ºAmericano;" estrechó íntim~s
~~ladones de amistad con fl Jefe mL~
alto del Ejército: genera
go e~i:
Scott. se cruzó piropos ~ond et, par t·u· .
' ·¡
lo trato e u
'
de~te W1 son, sfut~iunfa sobre Carr,.1.1~Y finalmente,.
d' . . do con vilt- se le hubiera 1vm1za '
1
za, d'
baldón para el honor de os
h~~ad~i Unidos y de la gente honra-

f

da de !léxico. b', n está en que maLo grave tam ie
, 'd
sa
do Carranza este ca1 o, co
nana, cua~ , . vitablemente, otro cirqt:e ocurrir~ me FLOTO tratará &lt;le
co, o el mismo
exhiba su barl&gt;a,
contratarlo para que d él y Ja Silla
cuente las aventuraslle:ó a Veracr1:.z;
Presidencial 9ue se. nes de ser Caµt·
hable de las 1mpres10 adrilla de Ban, d una enorme cu
•
tan e
f'
mil primores de a1iadole~os Y r~e1%~radas de violación de
nam1.entos . ecuciones, de perfume~ _omonias, de e~
f' de toda la h1sbregonescos, ~n m,PRE-constituciotoria de esta epoca

nal

�fácilmente a Ía más leve presión que
hiciera sobre elJa, como si faltase al·
guna vértebra de la arm~zón ósea..
En estas graves c1rcunstanc1as,
Adam, haciendo algo análogo a lo
que había hecho a menudo en sus horas de aburrimiento para entretenerse,
comenzó a contar inmediatamente
con el índice de cada mano, el número de costillas que tenía en ambos lados del cuerpo.
-¡ No hay más-gesticuló entonces
Adam, dando un salto y ponién~os~
en pie-aquí me f~lta una cost.1lla.
Yo siempre he temdo una cantidad
igual de ellas tanto e1~ el costa?º derecho como en el izquierdo. y sm em·
bargo, ahora resulta que en el costado izquierdo tengo una de- menos:--Dcrante mi malhadado sueno h~ sido
víctima indudableme~te de al~un es·
píritu maléfico, pero Juro y reJuro
mo que me llamo Adam, que h?Y. ie
de concluir con todos los seres, v1v1entes que encuentre en el Para1so. .
No había terminado aún de decir
Adam estas sacrílegas palabra~, :uando el Señor, abandonando .r,rec1p1tada·
mente su escondite, se p~so muy cerca a él para impedir, s1 era. l'!ecesario, la realización de tan ~m1estros
proyectos.
,
d l
-Díme,Adam,~pregunto1e con . ~.:
zura-¿por qué pretendes exterm1n.;1
todos los seres vivientes del Para1a
in antes haber consultado Con50! s?
Tú ignoras tal vez cuanto
r;:~~~-¡;~;dido, y es !1ecesa1 io q_ue l~
Entre esos mismos serea que
s~~~:~des exterminar, y escúchame
está precisamente aquel l!Ue fa
d~enl~bar la felicidad que Yo te ie
prome,tl'do ,· acércate a Uí, Y te cun-

El aburrimiento de Adam
En el octavo día, Dios, con la
perspectiva de que su obra nada dejaba de desear, dirigió la vista al Paraíso. Miró un instante, y creyó que
todo era una ilusión. Volvió a mirar
más atentamente, pero, esta vez, su
Espíritu sufrió una grande decepción.
Elpetimetre de Adam. porque en
esos angustiosos mom~ntos Adam había descendido en el concepto de
Dios a la ínfima calidad de petimetre, daba señales de un aburrimiento
y malhumor extraordinarios.
Después de mucho vacilar, Dios se
acercó a Adam, preguntándole sobre
el pecho:
-¿ Estás aburrido, Adam?____ _
-¡ Oh, ya lo creo !-respondió éste
instantáneamente-Tú me habías dicho que el Paraíso era un sitio de
deleite, pero yo debo declararte que
no encuentro en él diversiones de
ninguna especie. El continuo murmullo que producen las aguas del Phison, y del Hevilath, y del Tigris, y
del Euphrates, al cabo de tanto oirlo,
se ha transformado en un martirio
verdaderamente insopotrable para mí.
Los acrobáticos ejercicios que con
muchí~imo placer hacía en un principio, encaramándome a los árboles
más elevados del Paraíso, y saltando
de un lado para otro, me tienen ahora extremadamente fastidiado. Ya
nada sé que hacer para distraerme, y
por eso me ves aquí tendido en el
suelo. con el rostro apoyado sobrt
mis brazos, vegetando conmigo el m~ ..
estúpido aburrimiento que Tú puedas
imaginarte.
Dios mordiéndose los labios I:asta
hacers~ sangre en ellos, guardo silet:cio, pe·o l.11e11 pronto su natura·
leza sensible le indujo a hablar. Compadecido sincerar.1~nb! de la mi.;c~al&gt;lc
existencia que Adam llevaba en el '.'_a·
raíso1 y no obstante la cru('I ,Jecepnon
que )e había propo, cio11?.do, dijt,le tariñosamente:
-No tienes por ·¡t:é afligirte. Adam,
pues yo te, haré feliz.
..
y pronunciadas est:i:;_ profou~as palabras el Señor se alei•&gt; del l. ara1so,
pero ~on la seria preoc•Jpación de 11,)
saber a ciencia cierta cualt&gt;s er?a. los
motivos que producían el aburr1m1ento de Adam.
-¿Será esto? ¿Será aquello?-decía Dios a cada instante- ·per~ n_unca
podía acertar con el de~cubrtm1entz
qi:e tanto lo interesaba.
Cuando Dios había va empezado a
impacientarse, dió felizment~. con nna
idea que le pareció muy ~t,~az para
hacer desaparecer el aburnm,cnto de
Adam y entonces fué cuando nació
en su' Espíritu Divino la famosísima
concepción de Eva.
Hizo caer en Adam un proíundo
sueño y cuando creyó que estaba perfectamente dormido, extrajo con un
arte envidiable aquella céltbre costilla con la cual formó a la que fué primera mujer sobre la tierra, y luego,
para que Adam al despertar no S4·
friese ninguna incomodidad en su
cuerpo, hinchó carne en el lug;,r que
la extracción de la costilla deJó desocupado.
Después que terminó estas difíciles
operaciones Dios se puso en acecho
para obser;ar pacientemente desde un

e¡°"

b'

-~

Vestido de Invierno.

sitio próximo la grata impre~ión 11ue
la presencia de Eva ioo a producir en
él ánimo de Adam.
-¡ Qué alegría efectivamente ¡.,ar..
Adam-pensaba Dios-cuando viese a
su nueva compañera, que era carne de
su carne y hueso de sus huesos, habitando junto a él en el Paraíso: ____ El
aburrimento y el malhumor que le
habían tenido exasperado, alejaríanse
tal vez para siempre de su espíritu,
y entonces ¡ohL ______ ya no di:daría
de que el Paraíso era verdad~ramente un sitio de deleite, como El desde
un principio le había asegurado.
Adam se despertó, pero desgraciadamente más malhumorado que nusca. Un escozor que le molestaba con
mucha insistencia en el costado izquierdo le hizo hablar pestes sClbre
las causas que originaban las picazo·

nes en el cuerpo humano, y después
de haber pretendido infructuosamente neutralizar el mal frotándose con
la yema de los dedos y a veces tam,
bién con las uñas, restregóse los ojos
que aún estaban perezosos y Vl'lvió
desesperadamente la vista hacia la
parte afectada por la comezón.
Un rojo cardenal que se extendía
paralelamente a la disposición de sus
costiJlas, y que vió perfectamente
aunqi:e había mirado de un modo
oblícuo, Je llamó poderosamente la
atención. Queriendo verificar con
más exactitud sus autoinvestigaciones IJevó las manos hacia él, palpó
luego con fuerza, y quedó entonces
profundamente horrorizado ante l:..
poca consistencia que su cuerpo pre
sentaba en ese lugar· la carne cedía

ve.A~t:~:· con la consiguient~. sorpres~
&lt;lujeron en su espurtu esa:,
que pro . speradas palabras, se
suave~ e, a1nDe'1os que le condujo al siaprox1mo
•
E
. ,
. d de descansaba va.
. . . Adam exammo a
tio on
En un principio
do D1'oc:
te pero cuan
·
1
ésta :ec~ os::~~d~ absolutamente te·
le, afirmot qmer proce d"
10 con más sol·
ma que e és de haber estado oltutra; d~:s:nuciosamente durante ~u
f a ean
Adam creyó que la precio·
largo rato, d'1 ealmente brindarle la
sa Eva po ª .r
t'd pue11 sen·
. 'dad por Dios prome I a,
f el1c1
Jacer de estar con
tía verdadero p l Seuor que t?.mbién
ella y entonces e
' 1 e'xito obgozoso por e
,
'b
esta a muy , referirle de que mo·
tenido, ,emEplezo :&lt;lucido el maravilloso
do ahb1a
pr
nacimientoD~e ~:\eveló lo referente
Cuando ios
·u todo se
a la extracción de la costl dª'r Adam
· ºbl mente a per e ·
'
echó irrem1~1 e chado hasta enton
que le babia escu ado no quiso saces con mucho
' 'l'-'ad
,
da.agr
la tranqm
1·, desaber Y~, ma~iet¡mente de su espírit~,
parecto cod. pd contenerse, exclamo,
no pi: 1en o
yterriblemente exaspef r~dto :Tu'?
UIS e
· -----J Ah! ¿;on q~!cer una pausa para
y despues de
. · moviendo
alientos, contm~10,
cobrar
'b aba30:
la cabeza de arn ªte ·amás hubiera
' 1
. 1
Yo• francamen
b'endo sucedido o que
pensado que _ha 1 1 coraJ·e de venir
. ' tuvieses e
suce d 10, • t en mis propias barba:;
a vanaglolnar e has hecho, porque al
de todo O que
· d
yo efec·
f y al cabo, supo111en o q~e
'
11
a ser feliz____ sere
m
tivamcnte egue
ta de mis costifcliz, pero------ a cos
llas.

Vicente

J. GRILLO.

�R[VISTA MDICANl
SEMANARIO ILUSTRADO

MENU.

se coloca en el plato en que se va a
servir; en seguida se van cubriendo
las rebanadas con la mayonesa que se
hace batiendo tres yemas de huevos
cocidos con aceite vinagre y un poquito de limón. Se adorna con hojas de
lechuga y rebanaditas de betabel y za
nahoria cocidos.

Sopa de papa.
Habas con crema.
Arroz a la valenciana.
Aceitunas.
Fritura de sardinal.

Director y Propietario
Lic. Nemeaio García Naranjo.

PURE DE .CHICHAROS SECOS.

Paté Foigras.
Lengua en salsa de Mayonesa.

-o--

Rabanitoa.

P. O. Box 637
Esq. Houston y Leona Sts.
San Antonio, Texas.

Puré de chícbaroa secos.
Fruta, Dulce.

-:x:--

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En México y Estados Unidos._
1 mes. . . . . . 40 cts.
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1 trimestre. . • . $ 1.00 "
"
1 semestre
" 1.80 "
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1 año .......... " 3.50 "
"
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En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.
-oEn el resto del mun:lo.
l trimestre. , . . $ 2.00. oro americano.
l semestre. , .. " 3.50 "
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1 año ......... " 6.00 "
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Café.

Té.
SOPA DE PAPA.

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adelantados. No se devuelven origina.
les.-Para anuncios y demás asuntos
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REVISTA MEXICANA.
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REVISTA MEXIC~NA

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Nemesio García Naranjo.
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..

"
"

-----o,-----

"
"
"

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"

"

...
.

FRITURA DE SARDINAS

Se cuecen papas, y después de coSe cuecen tres papas grandes y un cidas se hace puré al que se le po·
huevo; se muele una poquita de pi- ne una poca de harina y dos yemas
mienta, ajo y sal con la yema del de huevo, según la cantidad de papa
que sea, se l• agrega queso rayado,
huevo cocido y COR una papa grande.
peregil picado, sal y pimienta. Se to·
Se fríe esto en una poquita de man- • ma una poca de papa de manera de
teca, agregándole rebanadas de toma- hacer una tortilla, se le pone media
te y cebolla; luego que esté bien fri- sardina, se dobla como empanada, se
to, se le va poniendo leche y el resto pasa por pan rayado y se fríe en man·
de las papas cortadas en trocitos pe- teca.
queños
BIZCOCHOS DE NUEZ
LENGUA EL SALSA DE MAYO.NESA.

-0--

ADVERTENCIAS:

S~ cuecen en sufiiciente agua con sal
y un trocito de mantequilla. Se escurren y se muelen. Se fríe cebolla en
mantequilla y se echa el puré de chícharos que se moja con leche y se sazona con sal y pimienta. Ya para ser·
virse se adorna el puré con rebanadas
de cebolla y de pan fritas.

Se cuece la lengua desde el día anterior con ajo, pimienta, clavo, orégano, hierba·büena, laurel, mejorana,
tomillo y la cantidad de sal necesaria. Luego que esté bien cocida se
corta en rebanadas muy delgaditas y

A una libra de corazones de nuez
se le pone libra y media de azúcar. Se
muelen y se le agregan doce claras
de huevo y una libra de harina
con una y media cucharadita de Royal. Se baten bien y se pone en torteras untadas &lt;le mantequilla.

•

�El próximo 21 de Noviem\re publicaremos un nú-

1 1
1

mero dedicado a la REVOLUCION MEXICANA iniciada hace cinco años.
Grabados espléndidos, artículos alusivos e imparcialidad de criterio, harán de este número uno de los
más interesantes en la historia del periodismo me..
x1cano.

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>RerJista Mexicana.
SEMANARIO ILUSTRADO.
NOVIEMBRE 7 DE 1915.

VOLUMEN lo. NUMERO 9.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
- --.·-

Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, T exas, und er the Act. of l\Iarch 3, 1879

O',

Año l.

San Antonio, Texas, Noviembre 7 de 1915.

Número 9.

La Futura Organización de México.
Asistimos a uno de esos momentos grandiosos de la
historia humana en que se cambian las fronteras, se tuercen las tradiciones y se forja una nueva filosofía. Dos p·lleblos, igualmente grandes, Alemania e Inglaterra, se disputan la supremacía mundial, querien.do imprimir su sello propio en las civilizaciones del porvenir. Por una parte, el Imperio Germánico, con su maravillosa orgánizaciSn de hierro, con sus insti't'Llciones descansando sobre sus ejércitos
estupendos, con su fe ciega en la fuerza trasmutadora en
derecho; y por la otra, el Imperio Británico individualista
Y ciudadano, tolerante y liberal, reposando todas sus ambiciones e ideales, en los derechos que consigna la Carta de
Juan sin Tierra.
·

•

En frente ·de este conflicto colosal cabe preguntar :
¿C.1ál de las dos organizaciones en pugna es la superior?
¿Qué régimen es preferible par¡¡ la humanidad? ¿Cuál es
el más adaptable a nuestro México?
Porque si hemos de ser desapasionados y sinceros habremos de confesar que dentro de ambas organizaciones caben las virtudes supremas de la lr.:manidad: pensamiento ¡
herorsmo, fuerza, sentimiento, poesía ... . En E stados Unidos se mira con aversión profunda al militarismo alemán,
sin considerar que éste no estorba en el desarrollo cultural
de aquél gran pueblo. El militarismo ex:ste allá; pero no ·
ahoga los progresos de la Ciencia ni las conquistas de la
Inwstria ni las adivinaciones del Arte ni los consuelos de
la Religión ni los vastos horizontes de la Filosofía. Inglaterra, tiene todas estas virtudes culturales, menos desarrolladas que Alemania, pero aureoladas gloriosamente por
el nimbo de la Libertad.
En resumen, la diferencia entre Alemania e Inglaterra
es la misma que existió entre Esparta y Atenas; la que siempre existirá entre los pueblos ciudadanos y guerreros.
1

A nuestro modo de ver ninguna de estas dos organizaciones es mejor que la otra, y ambas represent,m tendencias insustituibles en el espíritu de la humanidad. Cada régimen debe adaptarse a la indiosincracia especial de los pueblos en particular, y no pretender la organ:zaciSn unitaria
del Universo.
Implantar el régimen prusiano en los F.stados Unidos,
como lo pretende el Presidente Witson es tan descabellado
como intr~'lucir la República federal en el Japón : cada Estado debe obedecer su nati:r~leza, · sus tradiciones y S'l h:stor:a, antes de decretarse una estructura pol'.tica 2rtificial.
¿Y ttiJestra Patria? ¿Cuál es el régimen que más cuaJra
con sus antecedentes, con sus ideales, con su historia? ¿La
organización democrática o el régimen de acero? Indudablemente que si recurrimos a las leyes que se han escrito
de un siglo .ª la fecha, México es un país democrático y liberal, en donde el pueblo goza de todos los derechos y aspira a las más excelsas libertades. ºDesde la Carta Fundamental de Apatzingan hasta la ConstitiJción de 1857, in-

cluyendo los Códigos conservadores, todas las leyes han supuesto la existencia de un pueblo, dispuesto a ejercitar los
mismos derechos que Inglaterra. Pero si estudiamos la historia auténtica y sincera,; tendremos que llegar a la conclusión de que México es un país de lucha':iores de acero, un
pueblo irreducible por la fatiga y el hambre, creyente en b
fuerza, Quijote de la gloria, que no ha perdido un solo detalle del alma inconmovible de nuestros antepasados. SegUI·
mos estando mucho más cerca de Esparta que de Atenas.
N L1estra grandeza como la de Alemania y el Japón, se habra de labrar a se mejanza de la epada de Sigfrido: con el
hierro y con el fuego.
México con un ejército de trescientos mil hombres, admirablemente disciplinado, constituiría una fuerza extraordinaria en el Continente. Y al amparo de esa fuerza colosal, crecería la industria, progresaría la ciencia y se fortalecería el Arte. Dejaríamos de ser tributarios mercantiles
de los pueblos fuertes, y podríamos explotar libremente la
posición privilegiada que ocupamos en el planeta. Sí, seamos
fuertes ; y lueg~ seremos libres y grandes.
Una historia interminable de intransigencias y de prejt:icios nos hace mirar con horror todos los Gobiernos que
no sean exclusivamente democráticos y populares; pero la
verc!adera esclavitud se encuentra en ia debilidad. Jap5n,
hace med:o siglo era un país despreciado por las grandes
naciones : pero en lugar de delJicarse a soñar con libertades políticas que poco liubieran influído en sus destinos ulteriores, procuró siempre fortalecerse y crecer hasta convert;rse en potencia de primer orden. Comprendió que s'u grandeza estaba en imitar a Esparta, y hoy es un pueblo cfileño
del extremo Oriente. Mañana inundará los mercados con los
productos de su inlustria, y asombrará al mundo con el esplendor de sus Universidades y Aca ,f p n • i~ ~ ,.1,. Arte
México se tiene que formar así. Lleva cinco años de
ccrrer locamente tras una organizaciSn tan liberal como la
de Inglaterra. cuando en realidad lo q'Lle necesita es un régimen tan fuerte como el de Alemania. Si Japón, en lugar
de fortalecerse hubiera corritlo en pos de ilusorias garantías individuales, todavía sería un pueblo de tercer orden
sin importancia en el concierto 1..nivc:rsal.
Nosotros somos admiradores de la organización inglesa como también lo somos del engranaje perfecto del Imp¡rio Germánico. Amb os rég'menes se completan en el mundo, y no puede 1.:no de ellos !derrotar completamente a su
contrc rio. Pero, puesto que los dos sistemas nos parecen admiratles, lo único que deseamos es que se aplique a nuestro
México el qt·e esté más de acuerdo con su espiritu heroico Y
füchador. Y cuando por medio de una orientación moral,
nuestros defectos se conviertan en virtudes, cuanio el servil:smo de hoy se transforme en discipEna, cuando las hordas desbocadas se transfiguren en Ejército, dejaremos de
depender de caprichos extraños, porque habremos consolidaHo una naciSn fuerte y respetada.

�El Señor Moheno g laB
Letra8 AmericanaB
Réplica del Dr. Cerna.
T.
IT e leído con todo de tenimiento la
"~ontesta ción" del señor Mohe no, pu .
hli cada en el No. 7 de R EVI STA
11EXJ C \NA.
. F. n m i hu1uilde concep to, no con .
oene esa con tes tación razones de oeso para demostrar, como el se ñor M 0 _
he no lo . prete nde, Qnc "el Puehl o norte-american o es viejo Y su litera tura
es pobre."
. E l tra baj o drl &lt;'m in en te orador mex_ic~.110, es muv elocu ente e n Ja expos1_r1 011: pero la tés is no está sos ten~rla por med io de razonamie11tos lóg icos.
F_n momentos de oportunida d, esPec1alm enle e n un período crí tico d
exa l!~c!ón r olít ica o de of11scació~
r a tn0t1ra. la el ocue ncia periodís tica
o parl arr~ent;iria_ pu ede. entre las igna r;is e tr re flex1v~s m ult itt•des. so bre
todo, produc ir efectos so rorrndente~
convi rtiend o lo negro en bla nco y ¡~
bl;inco en negro.
Pe'.·n en las perso nas de criterio
amplio Y sereno, &lt;'11 los indi vidu o.,
reposados, ~n . J_as a lmas desprovis tas
d_e todo pr~1t 1_1c10. una eloc uencia que
ca rece de lo~1ca. y ~ue es ir5nica, para mayor a_bun dam1e11 to. no prod uce
d ecto c011V111ce.nte a l~u no: por que una
hu eca pa labr~n a. a1•11qPe esté cn;ijarla d_e hellas fig uras de re tórica ( co111r,
J;:i Y1oleta de gotas de roc:o. o11 e onr
e l mo mento ma ntienen s11 l'ital idad).
1
,nca pod rá rnntrihui r a la co nstru rr 1011 OP un sólido cim ie nl () sobre que
de" 'l descan sar la ,·e rdad ~tn na.
"\·o no soy orador como e l señor
11ohe no. ni m ucI,o menos. si no un
hn.rn br e se~ c!llo. sin pretensiones. por
m:i ~ Que mt il t1strado con tr in cante 111&lt;'
r a lifiC1ue (ir5nicamente, se e nti~ nde)
de cnJto. sabio y demás : y. con O telo,
a g-regaré que mi len ({uaje es rudo
Que carezro del d0n de la p~lab-a. y
no ronozro el valor de la pulida frase.
Con todo. en mis poh res prod uccio nes si,.,m pre be procurado cont ri!-iuír
con mi esra•o contin o;e nte a l eqr Jari'ci mien to d(' la ,·.., rdad en ma ter ias li t erar ias y cien tífic;is, sin tenrr en
r 11enta otrn consideración a le-11n a :
po rGt1 e a mi juicio es siempr e in fnwtrorn todo intento que se ha,,.a de
re nd ir c11lto :ti error para satisface r
nPr ias. ridículas o basfardas prcteu·
cio nes.
Lo ha dicho el Yate ( \Vill iam Gul h ,
'P rv;, n nor ta nort&lt;&gt;-americano-no lo
oh·ide el ~eñor l\I obeno-):

n:

''Trut h. crushed to earth, shall rise
(agai n ;
'T'h e Pternal years of God are hers:
í\11t F rror. 11·01111rf ,,d. w rithes in na in,
A nd dies among his worshippers." ( l J
V ov, p t•es, a a treverme a replicar
a l señ or Moheno, y en esta vez Jo
har é en términos generales, porqne
no es posible que en un solo articulo
se pueda analizar en todas sus fases

una ma te ria tan vasta coP10 la c• ue
se yt?S ha .P:e.s entado. A demás, p~r a
emitir un JU1c10 más o me nos correcto ~o~re el pa rticul ar, más que la expos1c10_n. m omentá nea nacida de tm
1mpul s1v1s mo exage rado se necesita n
un es tudio se r io y madt; ra reflexió n.
X X X

A d~1it~ el se ñor i\I oheno que s i· s
a prec1ac10 11es s obre literatura america ~a, son obra ,de ignorancia y de
odio de raza. Eso ya me Jo suponía
a unque no me atrevía a c reerl o ni
quiero creerlo t odavía a pesar d~ la
confesión del señor l\Ioheno.
Por otra parte , en tie ndo que e l
seño l\I&lt;;&gt;heno no conoce el inglés, y
ya m e fi guro, con tal mo tivo, que n o
habrá pod id o id enti fica r se con los
au tores americanos que haya leído (ni
por medio de traducc iones, in correc tas
e n su mayor parte); qt;e n o habrá podido familia rizarse co n los giros peculi ares de sus pen sa mientos, con las
ve rd a deras tend en cias de s u espíri tu.
P or tanto, n o es probable que h aya
podid o comprenderlos o que los comprenda.
E s mu y fácil a rremete r contra cual quier auto r, por bu en o que sea, y
destroza rlo, con pa r ticula rismo cuando se tra ta de refutar tan só lo el estil~ la fo rma o los modis mos del lenguaje. RecHerd e el se ií or l\foheno al
Arista rco· hispano m odern o, An to nio
de Valbuena, co n sus fam osos Ripios .
P ero el verda dero . art,: en rri 1ir:t
litera ria o filosó fi ca. es bi e n d ifícil ,
como es h arto difí cil apreciar el fo ndo. la esencia o el esp íri t u de un pensam ien to pr ofun do . pe nsa miento que,
por el momen to, no se comprende en
to da su m agnitud.
Así, pues, un in div iduo que no conoce. no diré a la perfección, n i superficialmente siquiera, el idioma en
que está escr ita una obra. no puede
emitir sob re ésta un j uicio más o
menos· acertado, ni mucho menos.
Se me antoj a que e n ese caso se en cuen tra el señor l\l ohen o. Por t al
razón no d~ben to marse e n ser ia cons ideració n los asertos de q1· ien con
tant o apl omo afir ma que la americana es un a literatura pobre.
No debe n t omarse e n ser;a wn sideración los ase rtos de quie n se
8treve. sin fun dame nto alguno. a ·de
cir que es una herejía "catalolsar entre las obras de arte las de F e nimo
re Cooper y e l libraco de 1Irs. Ilarriet Reec her S towe "La Cabañ a del
tío Tom;" y a t e ne r a \Vash ington
I rvi ng como u n escrito r de segLndo
-orden.
Críticos li ter ;irios de r enombre han
co nsiderado y conside r an a .1ames
Fenimo re Coo per como e l Sir \Va lter
Scot t de América. Sin duda, que
quien t an admirablem e nte h a descrito
las selvas d e Norte-América, y delineado las m ás nota bles car acterísticas
de las tribus ab orígen es, bien puede
parangonearse con el celebérrimo au-

tor de las Waverly Novels.
Es bie n sabido que duran te un período borrascoso en la vida polí tica
y socia l de los E stados Unid os, precur sor de la gran lucha fratric ida inevita ble, ninguna obra literaria de esa
época ejer ció mayor influ encia en la
r.nificació n de la opinión pública para'
contrarestar el in ícuo s is tema esclaYista, que la Uncle Tom's Cabin, de
H.a rriet Beecher Stowe .
¿ Cuá les fuero n los in mediatos y
perm a nentes resultados de a quella
terrible· contiend a? Pues nada m enos
que, en lo polí t ico, la preservación
de la U nión A merican a, y, e n lo civil,
e n lo es tric ta ment e justo y humani tario, la Abol ición ele la Esclavitud de
los negros.
Cier~a mé nte, un a obra literar ia que
ha co nt ribuido de manera poderosa,
y como 'ningu na otra entre las de su
clase al . triunfo de principios ta n
t ra sc~nd e ntales, debe tener sus méritos, y no es acreedora al ~ítulo de
libraco con que tan despecttva1n ente
la califica el se ñor 1J oheno.
E l estilo par ticular de Washington
Trvin(7 la fo r má artís tica que ha dado
a su; obras, y su creación de la · 110 ·
vela breve (Rip Van Winkl~, ~or
ejem plo), todo, todo ello ha eJerc1do
infl ue ncia notabl e en el desarrollo de
la litera tura de su pa t ria.
. .
Y debido precisamen te a la ongmalidad, a la gracia, al encant_o. al a1:te,
que se observa n en su estilo. 1rv111g
ha sido com pa r ado ;favorabl emente,
por peritos en. la i:n a te.r ia. con el re·
nom brado p,msta 111gles, J oseph . Addison .
E l poeta Cam pbell. adm irador en
tusiasta de J rving asien ta que el 110velis t,1, historiador y biógr afo amen ·
cano J,a dado, sin duda algun a, claridad a la leng ua inglesa; .
. . .
H a7lit t. a fam ado cri tico bnta 111co,
v un o· de lo, más eminen tes come n·tadores de Shakespeare. ha 11.a ma&lt;l_o
a Tr ving. por stt estilo y otras c n_alidades que le adornan .c-?mo es~ntor
versatil Y erud ito, \l na filigrana !' ~eraria. h aciendo observar a_u e las f1l ui;ra1ns artísticas de los gn egos eran de
nn ;i. bell en ex quisit.a.
•
Sin em bargo. segu n e l senor Moheno. Ja mPS fe nimore Cooner .. l\f rs .
11a rr iet Beecher Stowe Y Washmgtoa·
Trvino- pueden tenerse en el m t~ ndo
rl &lt;&gt; la~ k t r~s ta n sólo com_o ~sttmaMes, no v~ liendo la pena s1qmer a el~
lihrar Óatalla cont ra ellos co mo es
crito res.
l
. Alega el señor l\loh eno qu e
".s
. trein ta ¡;neas en a ue e_n ume_ro (erud!tamente) los genios lttcrar10~ amen canos e incluyo los no~1br~s de obras
maestras (siempr e la 1ro111a) .. no alcanzarían para contener siquiera ~os
títulos. la más breve de tocias las smtesis de la obra literaria o cien tí fi ca
de H~go. de Spencer ( ¿ cuál de ell os,
Spencer el filósofo, o Sp encer el poe-

ta?) o de Zolá.
En primer Jugar, yo he di cho en mi
?,rimer artículo, y lo repito ahora, que
~?dos lo~ que hemos traído a colac10~, escritores entendidos, escritores
actn os, escritores voluminosos, y
otros muchos que sería prolijo enumerar, han enri qu !o:id-&gt; las k,ras
norte-americanas, con el tesoro de
sus obras originales."
En segundo lugar, en est os casos
no debemos fijarnos en la cantidad de
las obras sino en su calidad.
N ada tengo que obj etar, por cierto, a los trabajos de Víctor Hugo de
Spen cer o de Spenser, porque t~dos
ellos s on de un mérito indiscutible.
P_ero. ¿ puede el señor M o heno po~
eJemplo, señalarnos la influencia sal~dable que en e l mundo hayan ejerc_1do las novelas inmoralmente sugesllvas de Paul de Kock ( que también
ha escrito much o) o las obras realistas de Emilio Zolá ?
Afirmar que la labor artística de
Longfellow, Ed gar A llan Poe y Walt
\Vhitman, no supera ni con mu cho a
la de José Asun ción Silva, de Col ombia, Ruben Darío, de Nicaragua y
Gutiérrez N áj era y Dí az l\1iirón 'e$
no diré una herejía de lesa literatura:
pero sí un er ror craso de parte del
señor l\Ioh eno, como se podrá de mos. tra ex amina ndo dete nida e impar cia lmente sus obrn s. lo cual dejaremos
¡:ara otra ocasión.
Con respecto a los m éritos de la
literatura americana, estoy seguro
que no opinaba como el señor Moheno, D. I g nacio M ariscal quien supo
enriquecer las letras mexicanas con
una excele nte ve rsión del poem a clásico Thanatopsis, de W illiam Cul!en
Bryant. Tampoco creo que opine como el s eñor J\I-oher1 0, D. J oaquín D.
Casasús quien in gua lmente nos ha
dado a con ocer en nuestro . rico idioma .las bellezas litera rias del ex quis :to idilio Evangeline, de H enry Wadsworth Longfe llow.
K uestros ilustres compatriotas, l\laris cal y Casas ús, por su reputación
mt:ndial como literatos y sus profundos conocimientos de la lrn gua inglesa, pueden cons id erarse indiscuti·
clemente com o autoridades en la materia, muy superiores a la del señor
Moheno, s in que por eso deje de seguir siendo mi estima ble contrincante rn orador parlamentario de prime·
ra it: erza.
X X X

Por razones que no es del ca so especifi ca( me veo ahora obligado a
referirme a ese odio de raza que el
señor l\1'ohe no, con Zolá, cons id era
santo, y que evid entemen te le impele
a calificar de pobre la literatura americana.
¡ Santo, el odio de raza! Bien dijo
el poeta :
"Alas! for the rarity
Of Christian charity
Under the sun!" (2).
La opinión del s eñ or l\Ioheno, basada en odio de raza, no es lógic~.
no es razonable, y, por tanto. no m erecía ser tomada en consid eración :
pero hay que decir algo sobre est~
punto, siquiera para demostrar lo fa lso del terreno en que, desde es te punto de vista, s e ha colocado el eminent e tribun o y político m exican o.
Tenemos un ej emplo notable· de
el odio, en materias literarias
en otras, obscurece la razón;

de cómo el odio tiende a deprimir las
r eputaciones más bh:n sentadas.
Despu és de la muerte &gt;de Edgar
A llan Poe, el crítico y editor Rufus
Wilmot Griswold, su primer biógrafo, publicó en The Tri.bune, de Nueva York, un artículo cienigrante acerca del gran poeta y prosista fantástico.
Como paréntesis, cabe hacer notar
aquí que el señor Moheno. padece un
lamentable error al asentar que Pve
"espiritualmente no es americano sino
francés como producto de aquella
evolución literaria que comienza en
1830 y se cierra con la generación de
Baudelaire y Lecomte de L' lsle."
Todo lo contrario. Edgar Allan
P oe, co n su estilo peculiar ; con su
p ropia definición: la poesía es la
creaci'5n rítmica de la belleza, definición que él mantuvo s iempre como
principio literario; con su obra artístico-fantás tica que bien puede compararse con la de Frédéric Francois
Chopin en el arte mu sical ; (3) Edgar
A llan P o~. r epito, fué quien ejercitó
nota ble influencia en la poesía francesa ue sus tiempos y h:-sta en las producciones ertraordina rias de Julio Ver
ne cLya s profesías ha es tado realizan·
do la ciencia moderna.
P ero volvamos al asunto de GrisGriswold.
Wiilis y Graham salieron a la defensa del inmortal autor dé The R.tven. A pesar de es to, Gris wold in
sistió en que apareciera su crítica (?)
como pre facio en el tercer tomo de su
edición de la s o bras de Poe. (4) .
J\1luchos años más tarde se &lt;lió a
·lu z una carta que privadamente había
dirigido Gris wold a la señora Whit
man, a raíz de libelo de que se ha
hecho mérito y en cuya carta el de- ·
turpador se xcusa diciendo: "Yo
era amigo de Poe, ni Poe, era amigo
mio.''
Griswold, convirtiénd ose en un
mon struo, por decirlo asi, entre 10~
biógrafos, se encargaba tan solo de
atacar rudamente la personalidad dt
Poe con lo cua l contribuía a rebajar.
el ve rdad ero mérito de s us c hras.
El libelis ta, por medio de su condt.:.cta r eprobable, conseguía, --orne.,
muy bien ha dicho alguien, que la :.111·
sa de la Biografí a ,·iolara una de las
leyes más importantes de su domi-·
nio: aquella que insiste t:n 4ue lo m e·
j or de la vida de un hombre y de
s us o bras se debe da r a conocer detalladamente, y antes qut: nin guna
otra cosa.
En sus apreciaciones res pecto de la
literatura am ericana, pues, y a JUz
gar por lo que ins inúa referent e al
odio de raza (a pesar de la salved ad
qu e hace a l fin al de su filípica) , el
s eñor J\.Ioh eno me ha hecho recordar
la injusta labor de Griswold.
Puede decirse que, políticamente
hablando, los mexicanos odiamos a
los norte-a mericanos o por lo menos,
no somos sus amigos.
En consecuencia, según el sefio1
Moheno y aque llos de nuestros com
patriotas qi.:e se in clinen a us ar de
la ex travia da arg umentación que él
ha in spirado, noso tros los mexicanos,
por odio de raza, o sencillamente por
en emistad política, debemos negar qu_e
Be njamín Franklin haya sido el primero entre los hombres de ciencta
en arrebatar a la rojiza nube el fuego aterrador de la centella; debemos
negar que Crawford Williamson Long

•º

0

fuera el primero en dar a conocer las
virtudes anestésicas del éter sulfúncu,
gandioso descubrimiento que tanto ha
contribuido a ensanchar, a robuste
cer la fisiologí'a y la cirujía moderna; debemos negar que Noah Webste1
haya producido uno de los mejores
diccionarios del idioma inglés, tenido
como la suprema autoridad sobre la
materia; debemos negar que Thoma~
Alva Edison sea, si no el primero, uno
de los físicos más notables de hn
tiempos actuales; debemos negar que
George W. Goethals. después del estupendo fracaso de M. de Lesseps, haay podido unir los dos grandes océa
nos al través del Canal de Panamá.
Y por odio de raza, o sencillamen·
te por enemistad política, debemo~
los mexicanos sostener que los norte
americanos no tienen literatr.ra, ni ar
te, ni cien cia, ni filosofía, ni cosa que
Jo valga; que los norte-americanos, en
fin, son unos analfabetos, unos pretensiosos. unos fabricantes de mante,
ca ( !) , sin nobles aspiraciones, y cuyo
Dios es el dinero: ¡ nada más!
Mlas ya se comprenderá que una
opinión como la del señor l\loheno
basada en ignorancia y en odio de raza, o sencillamente en enemistad polí
tica, no puede destruír, ni destruye
los méritos de la literatura americana ; como tampoco los rebaJa la con,
vicción documentada de qt:e nos ha-bla: el señor Moheno, sin exhibir !ah
pruebas.
Sea de todo ello lo que fuere, creo
yo que echar mano de nuestras convicciones políticas o tratár de explotar el sentimiento patriótico en los
momentos críticos por que atraYesamos los mex icanos tan sólo para deprimir o empequeñecer el producto
meramente intelectual de nuestros anversarios, es, más que ilógica e irracional, una labor impotente; estéril,
pueril, p or lo menos, porque tal labor
no nos lleva al esclarecimiento de la
verdad en ningún sentido.
En el estudio serio y concienzuao
de la literatura, como en el del arte,
la ciencia, la filosofía, y como en el
df' aquel que nos pone en condiciones de practicar el bien por el bien
mismo, no debe haber, ni permitirse
que haya, diferencias políticas ni divi
siones geográficas.
Asentado lo anterior para dar término a la considerac ión de los dos
puntos en que se ha basado el seño1
Moheno para externar su opinión relativa a la literatura norte-amertc.,
na, se puede ya entrar en materia
más provechosa. más en consonanc1;.
con la verdadera naturaleza de la
polémica qt.:e se ha iniciado.
X X X

Puédese asentar que ninguna otra
literatura es de mayor interés para
el observador sereno, para el investigador filosófico, desprovisto de todo prejuicio, que la de los Estados
Unidos. Y por varias razones .
La poesía americana, por ejemp10,
más que la inglesa, ha ideado, ha ins
pirado el sentimiento nacional y lo~
movimientos históricos del país que la
ha producido.
Hoy el pueblo norte-americano, en
el segundo siglo de su crecimien to ,
hoy este pueblo que comenzó su e-.is
tencia guiada, no por el selvático Dar·
barismo de los aborígenes, ~1110 por
una civilización que traía consi¡;o !O~
gérmenes de nuevos principios políti·
cos y sociológicos, gana en fuerza, en

�1

¡

población y en las artes liberales.
¿ Puede señalarse en otras partes del
m~ndo, una época literaria sui generir:.
n:as notable, que el período constituc10na_l en la historia política norteamencana; otra, en que las letras hayan estado en más íntima relación
con la vida y los ideales de un pueblo
celoso de su propio desenvolvim icntc,
y de su grandeza nacional?
En una comunidad ciertos rnúlv1duos expresan sus sentimientos sus
ambiciones o sus ideales. en div~rsas
líneas de acción, como los estadista¡,
los hombres de negocios, los milita~
res, los inventores; otros hay, los
más privilegiados quizás desde el punto de vista intelectual. que se dan a
conocer, y reflejan el espíritu de su
época o en ella ejercen influncia decisiva, por medio del lenguaje escrito,
y tales son los poetas, los novelistaD
los historiadores, los filósofos y 1v~
hombres de ciencia.
Ambas clases de individuos, sin
embargo, los hombres de acción y
los intelectuales, representan, en gr«·
do superior. la vida misma de la colectiYidad a que pertentten.
Y toda vez que la verdadera e&gt;.is·
tencia de una comunidad ~e nos revela al través de sus conqu;stas 111ateriales, políticas, morales c intdectuales, ya podemos cornprenJ,:r -.¡ue su
historia y su literatura forman una cadena de unión inde.muctible, y que

••
•• •

para apreciar la segunda necesitamo~
conocer íntimamente la prir.1era.
Podemos estudiar el desarrollo ma·
terial y político de los norte-americanos en los esfuerzos heroicos de sus
primitivos pobladores venidos de
a!Iende el Atlántico ;en sus peregrina
c10nes de océano a océano hacia las
tierras vírgenes de occidente; en las
obras patrióticas de Washington, de
Franklm, de J eferson, de Lincoln y
de otros ilustres hombres públicos.
Y llegaremos a conocer y aprecia,
igualmente el de sarrollo intelectual de
los norte-americanos, tan íntimamente ligado con su progreso material '1
político, examinando detenida e imparcialmente las obras evangélicas de
los Puritanos o de los Cuáqueros; la
oratoria de Patrick Henry, de Daniel
\Vebster o de John Caldwell Calhou11,
o los trabajos literarios. filosóficor:.
y científicos de :tvlather, Edwaros,
Hawthorne,
Lowell,
Longfdluw,
Bryant, Emerson, T horeau, l· .·anklin,
Leidy Dana, Cope y muchos ol.rns.
Así, pues, para comprender y apre·
ciar en todo su valer la labor lite·
raria norte-americana, necesitamos co·
nocer a fondo así el idioma como el
desenvolvimiento material y político
de los Estados Un idos.

(1).-"La Verdad, aplastada sobre
la t ierra, se levantará otra vez; los
eternos años de D ios a ella pertenecen; pero el Error, herido, se retüerce en su dolor, y muere entre sus
adoradores."

cimien to porque sin la buena acog!da que dió a nuestros t rabajos y sin
el bondadoso disimulo que ha tenido
para los defectos in herentes a toda
iniciación, no habríamos podido sa lir
avantes en nuestra empresa.

(2) .-"Ah! ¡ cuán rara la ,caridad
cristiana bajo el sol!"-Thomas Hood
en su Bridge of Sighs.

"Revista Mexicana" tiene ahora casa propia, y eso ya es una gran ventaja. El esfuerzo que hemos tenido
que desarrollar ha sido enorme y las
difiwltades que aún tenemos por delante son arrolladoras. Pero t enemos
fé en el éxito, porque todos los mexicanos han acudido gustosos a nuestro llamado. Algunos, entusiastas nos

(3).- Refiriéndose a las producciones del compositor polaco, Jorge
Salid ha dicho:
"Son génie était plein des mystérieuses harmonies de la nature traquites par des equibalents st.blimes
dans sa pensée musicale, et non par
une repetition servile des son extérieurs."
Igual caso puede decirse con res-pecto a la obra literaria de Poe. En
el cerebro extraordinario de este poeta, había. al parecer, una pre-existente armonía entre las palabras musicales y· los pensamientos melancólicos.

Desde Jauja.
A 30 de Octubre tic 1915.

DAVID CERNA.

Mi estimado cofrade :

San Antonio, Tex. Oc.t. JO de 1915.

----------o----------

•••
••• •

Consolidación de ''REVISTA MEXICANA.''

"
1

"Revista Mexicana" tiene el gusto
de participar· a sus lectores, que después de una lucha tremenda contra las
difíciles circunstancias del momento ha
logrado asegurar su vida. Los talleres que ha establecido en la esquina
de las calles de Houston y de Leona
son un indicio claro de su potente vitalidad.
Al principio, cuando pensamos en
la fundación de "Revista Mexicana"
no podíamos tener la seguridad del
triunfo. Desconocíamos en lo absoluto el medio, ignorábamos los gustos y las necesidades ele aquellos
compatriotas nuestros que desde hace
Yarios lustros viven radicados en este país; y por tal motivo fué por lo
que decidimos hacer una prueba de
nuestra pt.blicación, antes de acometer la empresa con toda la amplitud
que era menester.
En tal virtud preparamos la edición
del "Número prospecto," que fué elegantemente im,p reso en los Talleres
de "El Imparcial de T exas" y del
cual se hizo una tirada de dos mil
eienwlares. El éxito fué sorprendente. Solamente la ciudad de San Antonio. consumió quini entos ej emplares en dos días, lo cual marcó un ver·
dadero "record" en los anales del periodismo mexicano en el ertranjero,
desde el momento en que ni los mismos 'd iarios habían logrado vender
arriba de doscientos ejemplares. En
El Paso y Los Angeles se agotó 1a

existencia de "Revista Mexicana" casi en el momento de ser puesta a la
venta. Y lo mismQ sucedió en todas
partes. El resultado fué que una se-

Sr. F. A. Chapa.
mana después no existía en el mercado un sólo ejemplar del Número
·prospecto de " Revista Mexicana".
·. Ante urta acogida tan entusiasta

de parte del público, decidimos empezar .a publicar nuestro periódico
con toda r egu laridad. "El Imparcial
de Texas" nos sigu ió brindando genesa hospitalidad, y el 12 de Septiembre lanzamos al público el primer
número de " Revista Mexicana", cuya
tirada de tres mil ejemplares se volvió a agotar en el término de tres
días.
·
Desde entonce:, a acá "Revista
Mexicana" ha ido en constante y rápido aumento, hasta requerir un taller
prop~o que se dedicase a ella en lo
absoluto.
"El Imparcial de Texas" ha hecho
por "Revista Mexicana" todo lo que
era . materialmente· posible. Por eso,
al rnstalarnos en nuestro casa propia nos es muy g rato reconocer· públicamente los servicios prestados de
una mnnera tan desinteresada. Hacemos pues, patente nuestra gratitud
a todo el personal de "El Imparcial
de Texas" y muy especialmente a su
director y ~~ooietario, Coronel Francisco A. Chapa, y al Admini.strado1
ingeniero Félix Chapa.
A. la buena voluntad del primero
se debió que "Revista Mexicana" tuviese un lugar en donde vivir los
primeros días
de su existencia.
que siempre son los más difíciless.-El Ingeniero Chapa, por su par
te nos concedió toda calse de facilidades en el taller
Al pueblo mexicano también manifestamos nuestro más sincero agrade-

para que haga comparaciones con
cualquiera otro periódico mexicano o
extranjero, seguros de que no habrá
de pronunciar en nuestros contra 1111
veedicto condenatoio.
Y ahora. a seguir trabajando con
tenacidad. J\'uestra causa es santa
y nada nos hará desmayar. La obra
es la rga y trabajosa; pero tenemos
la segt:ridad de que tanto los mex icanos que accidentalmente se encuen_tran desterrados como aquellos que
viven en el extranjero desde hace medio siglo, nos ayudarán a levantar la
bandera desgarrada de la Patria

Periodismo Revolucionario

( 4) .-Griswold y su cr ítica han que,
dado relegados al más profundo olvido. Poe, en su obra literaria, vive
todavía, y vivirá.

Nuestra Nueva Casa.

remiten expontáneas cartas de felicitación, manifestándose orgullosos de
que el periódico más bien presentado
en todo el Sur de los Estados Unidos, sea un semanario mexicano. Nosotros recibimos estas frases como un
aliento, y continuamos en nuestra pugna por el prestigio de !\léxico.
No decimos nada en pro de la bondad de nuestros talleres porque esperamos que el periódico mismo se recomiende. Invitamos a todo el mundo para que .hojée la Revista, y se
dé cuenta de la elegancia y fineza de
su impresión. Lo invitamos también

Por mis cartas sabes ya cómo hablan y cómo visten los sostenedores
del libertario P lan de Guadalupe.
Ahora trataré de darte una idea de lo
que es la prensa, que los defiende y
g lorifica.
No voy a detenerme en alabar primores del idioma, porque la tarea sería abrumadora para mí, y no habrían
de bastar todas las páginas de uno
de tus ejemplares a contener la e11or,
me serie de bellezas literarias con
que nos regalan a diario estas hojas.
salidas de manos que no se macularon
nunca cogiendo texto alguno de los
que la ominosa esparcía en las escuelas. Casi todas estas lumbreras son
de generación espontánea. De la noche a la mañana arrnáronse escritores públicos, (porque aquí cualquiera
se a rma), estimando democráticamente que la mancera equivale .al
mango, y que la máquina de tallar
ixtle tiene puntos de contacto con una
Oliver o una Remigton destinadas a
la exteriorización de l pensamiento.
A cosa de más jugo encamino mis
ideas, y no esquivaré puntos de comparación entre lo que fué la prensa
durante los fatigosos años de la dictadura, y lo que va siendo este periodismo renovador, todavía con la leche
én los labios; pero ya bien rollizo,
man.oteador y parlanchín.
Allá, cuando se proclamaba esta
fórmula "El necesarismo del Cesaris
mo." solían darse a luz periódicos de
· oposición, que ya en caricaturas, ya en
escritos, dejaban ver claramente opiniones adversas al régimen imperante. No sé si recordarás que el mismo
genuino apóstol y mártir fundó y scst uvo allá en la frontera un periódico
llamado "El Demócrata", con destino
exclusivo a la censura de los actos oficiales de entonces.
No necesito citar más ejemplos. Y
ya que hablo de "El Demócrata," te
diré desde luego, para que no vaya a
olvidárseme, que Jauja está actualmente inundada de diarios de ese nombre, todos ellos manejados por el ilustre Rip-Rip, aquél de "la plum;. incancansadora." Esta siem-

giies cosechas; aunque nada tiene de
raro, porque demuestra que ahora está prohibido estrictamente el monopolio, del que tánto se abus'ó en la era
porfiriana.
Decía que en aquellos tiempos se
. establecían periódicos oposicionistas,
prueba evidente de dos cosas: de que
la libertad de pensamiento estaba entre grilletes, y de que la administración pública era detestable.
Hoy pasa todo lo contrario: hay
tal uniformidad de pareceres en la
prensa que no logras tropezar con una
sola línea en letras de imprenta, delatora del menor desacuerdo respecto
de los actos oficiales del grupo restaürador. Y no es que se haya amordazado el pensamiento: es que no
existe aquí ciudadano capaz de no
sentirse dichosísimo de tener al frente de los destinos de la patria a hombres cu ltos y honorables, como los
que tomaron a su cargo la misión de
limpiarnos de viejas impurezas, para
dejarnos ____ limpios de todo a todo.
Uno que otro. a la sordina y en corrillos familiares o de intimidad estrecha1 suelen externar opiniones que no
con cuerdan con las tendencias libertarias; pero estos son los menos y entran en el número de los eternos
descorrtentos con todo Jo que veng ...
de arriba. La opinión pública, grave y augusta matrona que, como sabes. es muy difícil de ser complacida porque tiene a ratos antojillos extr~vagantes, responde hoy día por haca de la prensa con muestras de asen tim iento y hasta con vítores y ap:au·
sos a la obra de los reconstructores
del país.
Esto de la reconstrucción es tema
que los periódicos de aquí han explo
tado con habilidad máxima. Todos
convienen en la necesidad de que se
reconstruya el país, lo cual envuelve
la idea previa de la deslrucción.
Quiénes son los que han destruido,
no se dice,. naturalmente, porque hay
que saber guardar el secreto profesional. Lo que sí palpamos todos es que
se impone la urgencia de reconstruir.
Para los efectos de esa reconstrucción contamos en todo el país con amplísimas zonas que están esperando
los materiales nuevos; porque por ma

se~reto profesional), la tea, la din:i.m1ta y otros ingredientes así de inofensivos, convirtieron en escomb1 e&gt;~
y cenizas: fábricas, estaciones de icrrocarril. edificios públicos residencias particulares, templos, 'etc. etc ..
todo aquello que a la sombra de 14
odiosa, se levantó con iniquidad rianifiesta, para engañar al pueblo haciéndole creer pérfidamer.k c¡uc el
progreso se !:abía d~sbordado 50J,re
nosotror.
Tema obli~a.Jo es h tiran:a
ayer. Los periódicos lo adoptan de
contínuo, y como es fecundo en apreciaciones, favorables todas ellas al régimen actual. en parangón con los
desórdenes y las inmoralidades del cesarismo, el más topo acaba por co"'
vencerse de las ventajas obtenidas con
este resurgimiento democrático.
Y no cabe dudarlo. ¿ Qué significan (para no citar otros hechos) los
sesenta y cinco millones de buena
moneda que Don Porfirio dejó en las
arcas nacionales al abandonar el poder y la patria, enfrente de los trescientos millones de bilimbiques (entre
legítimos y falsos) que existen emanados de la reivindicadora de hoy. y
que corren por todas las manos? La
mejoría salta a lo~ ojos, y lógico es
que un pueblo tan beneficiado con es·
ta irrupción igualitaria, uniforme sus
aspiraciones acomodándolas a las de
nuestros impecables redentores. De
ahí que tal unánime opinión se refleje brillantemente en la prensa del día.
Esto de que no se lance al público
una sola palabra contraria a la prcconstitucional labor, tendrá que facilitar a los historiadores de mañana su
obra de investigación y expurgo. Van
a ver los futuros sabios amantes de
registrar viejos papeles, ¡ qué maravillosa homogeneidad de pensamientos,
qué lujo de dicción, y cómo se agasajaba a los héroes de 1915, y se ve·
neraba ·1a memoria de tántos mártire,
surgidos tras el grito redentor consignado en las apocalípticas cláusulas del
P lan de Guadalupe!
Y aquí da fin mi quinta epístola.
Sabes que te aprecia de verdad
amigo,

�•
1.

cha europea.
·N .
- ¿ o ,tie_ne-nos decía- en su PO·
der a Belg1ca ? ¿ No ha invadido el
Norte de F rancia? Y hace días, ¿no
se han ap_cde rado nuestros ej ércitos
de Va rsovia y amagan R iga ?
-¿ Cómo sabéis-·le dije yo-esas
últi mas noticias?
- Cómo lo sé, no se lo di ré a usted·
pero esté usted seguro &lt;.¡t e nosotro~
. saben~os mucho mejor lo que pasa en
las t rincheras e n R usia, en los Da rdanclos y en l ta lia, que la in mensa
mayoría de los franceses, pues e~ ta
mos muy bien informados, no lo dude usted.
declar? que aparte de la privaC'IOn de la li ber tad, el tra to que lc:s
daba n en Blaye es aceptable. E l trabajo-nos dijo-les Jistra·a . Q ue les
daban vino, qt e lus alimentos no de
j aban nada &lt;.¡ue desear y que el pan
y las patatas eran excelentes.
lJn muchacho que tenía cier to . as ·
p~.:to mí~t ico me miraba con fijeza:
te111a el tipo de los aldeanos de \\'urtembng y me ha:ía re.cordar los
t iempos en que yo, hace más de cuart&gt;n la años, estud iaba en Stttttr&lt;art y
pas:1ba las vacaciones a uríll2~ d;l
Kecker. en ;\! anhe im.
··.:;ic der Scll\\abe"? 1'1 oir esta fra
se todos se echaro n a reir. No me
l1ahía u111ivo:::ado. v una vez que se
~intieron a legres al ,·er qLe vo er a
~a.nbién de carácter brom ista, m e

~-r~gunta:on si había visto en el edit1 c10 donde estaba la ma_quinaria el
retra to del e mp erador.
Al contestarles negati,·amen te un o
de ellos corri ó hacia el ed ifici~ seiialado. y trajo una postal represen
tando a Guill ermo lI montado sobre
1111 burro.
i\li interl ocu tor renano
pJrecía e~~ar. algo 11101t ificado, pue ,;
se. encogw &lt;le homb ros y no dijo
mas que : "-Simple caricatura r1ol:ti ca."
X X X

.!'JM

o

Niño Arturo Cantú de M onterrey, N . L. radicado
temporalmente en esta Ciudad.

Pero las once acaban de dar. L os
pris_ioneros se fo rman en fil as, y con
pLrlecto orden y paso ma rciJl se dirigen a la fo r taleza o ciu dadela. Es la
hora de la com ida. A poco \'Uelven
todos, ll ernndo la sopa de legt..mbres
y patatas &lt;.¡ue ha de repone r sus lu.:rzas. Fl r a ncho en cuestión es bue·
no, sano, nut r itivo y apetitoso.
Tanto en la cocina como en todas
partes comprobamos que la ~alu d de
los pr i~ioneros es inmejora ble. Pasamos de lante de las tejava nas donde
se ha llan los prisioneros alsacianos y
techeques, que vi\'e n separados de los
demás. T ouos ll eya n encima de su
gorra de cua rtel una banderilla francesa. Su régimen es un poco más libre que el de los 1ilernanes, y parcrr 1
hallars e tan bien como si est uvieran

en su país.
. E n sus acuart elam ie ntos, es dec!r, en los locales qi;e ocupan los p ii~~one ro~, h~n colgado acorazados y
zeppelmes hechos por ellos mismo!
de papel de diversos colores.
En el pat io de la ciudadela, un destacamento de pr i~ioneros vue lve d(
1111 ta ller donde trabajan , y pasan en
buen orden y correcta formac ión a
nuestro lado.
U n suboficial alemán que e:; d
que les manda, vigilado por otro sub
of~cial francés, les da la voz de "en
guardia." Dicho destacamento desfila a nte nosotros al paso Je parad a
en honor del oficial francés que 110,
acompaña y sin·e de "cicerone., t.:n
nuestra visita a la fortaleza.
Este momento es para mí emocionante, produciéndome una impres:ón
e;&lt;traord inaria. La última \'CZ que
v1 paf.ar tropas alemanas al pas..1 de
parada iué en Berlín en L na re,·ista
de prima,·era celebrada en Tempelho f.
i Ah! ¡ Aquell as tropas estaban enorgullecidas : las mandaba el emperador
en persona, bajo t.n sol ard ienk d&lt;
mayo, mientras que hoy e~tos solda·
dos son cautivos y el ritmo cadencioso de su paso por la forta leza de
Blaye tiene algo de trágico ., 1c:.,.
cionante !
ReimunJo Menendez Orr a.

Prisioneros de Guerra.
Visita a un campamento en la ciudadela de Blaye

- -o- H ace días tuve el gusto de v1s1tar
la hermosa villa de Blaye, situada a
orillas del río Gironda, a unos cincuen ta kilómetros, próximamente, de
Burdeos.
E l objeto principal de mi vis ita era
acompañar a un colega suizo M . Al ·
fred Wt..arin, ilustre abogado del Co legio de Ginebra y miembro, como
yo, de la benéfica y humanitaria insti·
tución internacional La Cruz Roja,
de la cual tengo el alto honor de ser
comandante y enfermero mayor d~
sus hospitales.
Voy, pues, a dar una sucinta relación de nuestra visita a dicha villa
y de las impr esiones que saca mos,
después de conversa r detenidame nte
con los súbditos de Guillermo J.I de
Alemania, para informar a los lectores y deshacer las falsas historias o
ll!yendas que aparecen en los pen odicos germanófilos de todos los países, dando cuenta de st:puestos malos
tratos infligidos por los franceses a
los in felices soldados alemanes que
los aza res de la guerra han dejado
caer e n sus manos.
Au-nque esta parte de Francia está
aún libre del invasor, sin embargo,
los girondinos, así corno los saboyanos y los bretones. han sufrido grandes pérdidas. Muchos de ellos ha n
perecido en los campos de batalla,
llen ando páginas gloriosas en la h istoria de su patria.
Por todas partes se ve gent e que
viste de luto y diariame-n te llegan a
oídos noticias de amigos y discíísimos
ue h an

muerto en tal o 1cual bataíla. El
amigo que nos condujo en su automóvil a Bla,ye perdió a su único hijo
en la batalla del Marne.
X

X

X

D espués de un viaje del icioso' a orillas de los ríos Garona, Dordoña y
Gironda, llegamos a Illaye, donde
tiene dicho río una anchura de 3.500
metros; y penetramos en la antigua
ciudadela, que se halla enclavada en
un montícu lo, desde donde se des cubre un soberbio panorama.
Muy pronto llegarnos a una cantera,
donde se hallaban trabajando un os
veinte soldados de los ejércitos del
Kaiser . Un pequeño cabo 'francés ·es
el · encargado de vigilarles ; trabajan
en grupo5 y se ocupan en hacer barrenos para ext raer la piedra. Kos
acercamos a ellos ¡¡in que nuestra
presencia les llamase la atención , pero en cuanto nos oyeron hablar en
su lengua natal se detuvieron y nos
miraron con aire de satisfacción y
alegría, tomándonos sin duda por sajones.
•
·
Sus semblantes demostraban hallarse en plena salud, sus carnes firm es
y su tez bronceada por el sol.
Hicimos s eñas a uno de ell os para
que se nos acercara, y vino sonrienuo
hacia nosotros. Nos dijo que era ele
oficio panadero. casado y padre de familia, y que recibía con g ran regularidad noticia s de s u hogar.
·- Indudablemente qi:e est aréis aquí
mucho mejor que en las trin cher asle dijimos ; a lo que no nos res~~nd ió
más que bajando la vista y sonnendose.

- ¿ Cómo os tratan aquí ?
-M'11y bien ; pero el t iempo se ne,~
hace muy largo.
. :-¿Tenéis alguna queja o reclamac10n que hacernos?
-Ninguna, absolutamente.
~us camaradas, co mpañeros de tra·
baJº. del panadero, permanecían inn:ioviles y mudos oyé ndonos . Repetunos las preguntas individualmente
a todos y a cada uno de ellos y nos
~o~testa~,an idént icamente que el
Ba¡;ker, o sea el panadero.
La mo:al de es tos hombres es ex celente, ig ual que su fí sico, y fíjense nuestr os lectores que noso tros íba~10.s ~olos,, de paisan o, sin ninguna
insignia mas que la cruz 'en el oía!
de la americana, y qu,e no se hallaba
presente ningún ofic ial francés ni na·
die que · los vigila se o entendiera lo
qu ~ no~ decían. Ninguno de los que
alh estabamos era de nacionalidad
fran cesa, ni aliada. ellos eran alemanes "ex beliger a ntes," nosotros n eutrales : uno suizo y el o tro español. Es,
pues, nue stro testimonio de gra n valor e imparcialidad.
X X X

Alejados algo m ás de ést os halláb ase otro grupo de prus ianos . Me
llamó mucho la atención un joven de
las provin cias rena nas, de aspecto int eligente, tipo de obrero de los qt:r.
suelen p erorar en los mít ines y qu e
no parecía tener pelo de tonto . Discutía muy bien y razonadam en te, h ablaba con firmeza, y me aseguraba
que, al fin y al cabo, Alemania se·
ría la vencedora en esta titánica lu-

MoschgBaba
Cuentos a.e la R eina a.e Rumanía·
1Iosch y Baba (el Viejo y V ieja) ,
así se les llamaba s implemente Y eran
tan viejos qt.e nadie co nocía sus nombres. Eran el 1Iosch y la Baba, las
dos personas más ancianas en los do m inios de nues tro gran poeta A lexandri, en i\lirccsc i.

hasta postillón célebre. En su larga
vida había amasado una fo rtuna; doscientos francos; y después de ha-ber
casado a su hijo único en una aldea
lejana, había casado a su vez en se·
gundas nupcias, con una mujer que no
tenía más qu\! una hij a única, también

Vi\'Ían juntos hacía ya mucho tiempo, y eran tan viej os que se tornaban
cada ~ía en más y más pequeiios,
cual s1 fueran arrugándose.
A menudo se les veía por las lla
nuras de l\llircesci, atravesar la floresta .Y luego sentarse bajo u n ár bol,

�luengas horas disfrutar así del hermoso día, mitad conversadores mitad
adormitándose. H abían cons t~uido la
n~s chica y baja de las casitas y poseian una yunta ele bueyes, no mayores que un asno razonable. y también un caballito no más alto que un
perro. Y eran felices y estaban satisfechos mientras pasaban los días.
-E n una ocasión, le había ocurrido
casi una desgracia a l viejo. Había.nsele confiado ciertos gansos para s u
custodia, y guardándolos dió un paso en falso y cayó en el arroyuelo de
la campiña. Demasiado débil para
levantarse por sí sólo, se hubiera
ahogado sin rémedio y miserablemente, si alguien no le hubiera visto y
acudido en su auxil io.
Cuando contaba sus trajines de
postilló n era solamente cuando se rejuvenecía aún; entonces sus viejos
ojos resplandecían, y en torno suyo
todo parecía animarse con tilinteos de
de campanillas y piafar de caballos; ·y
se sentí'a de nuevo en la posta,· cami ·
nando de día y de noche, caminando
siempre, como la brisá.
Guardaba también muchos, muchísimos recuerdos ele la historia del
país.
-Coconu (señor) Vasili,-decía él
a me nudo a Alexandri,-yo he conducido fuera del país a muchos príncipes y a muchos ministros!
Era su manera de hacerle comprender y exp,resarle la fragilidad de las
cosas humanas.
Era muy celoso con su mujer: ésta
no debía mirar a nadie. ni hablar
con nadie. Y con gran contrariedad
suya, un joven rondaba de continuo
por los contornos de su casita.
--&lt;¿ Qué viene a buscar por aquí
Es que no le da pena?, decía el viejo,
muy irritado. Hasta que por fin descubrió que era por la hermosa hija
de un vecino por quien el galán ron-

daba los contornos.
En medio de esta paz que imperaba en su Yida, el viejo fué un día a
casa del propietario del dominio.
-¡Coconu Vassili ! queremos divorciarn os.
El propietario lleno de asombro,
dijo.
-¿ Pero qué id ea se te ha metido en
la cabeza? ¿Te ha s peleado con tu
vieja? ¿ Qué idea se te ha ocurrido?
Porqt.:e, al fin, y de todas maneras,
vosotros no tenéis mucho tiempo que
vivir juntos.
-Justamente es por eso, Coconu Vassili. Hemos reflexionado que no nos
quedan muchos días de vida por delante, que cada uno de nosotros tiene
1111 hijo, y que después que nosotros
nos muramos, nuestros hijos va n a pelearse por la heren cia. Y por esto
que nos pasa es por lo que queremos
separarnos de antemano ____ _
Nadie pudo disuadir a los dos viejos de su decisión. la cual principiaron a poner por obra sin tardanza.
Los doscientos francos en monedas
de oro fueron agrupados en montoncitos, y el viejo, poniendo una moneda de oro delante de sí mismo, y
otra delante de su m\1jer, iba diciendo :-'Una para tí! Una para mí I
¡ Una para tí'! Una para mí!_ ___" Hasta que no hubo más monedas que
distribuir. Una almohada para ella,
una almohada para él; un tapiz para
ella, un tapiz para él. Después el viejo dió a su compañera los dos bueyes, y se reservó para sí el caballo
ton el carretoncillo. Y después fueron a la posada para decirles adiós a
las gentes. Allí fueron rodeados por
todo el mundo y se bebió a la salud
de ellos. Y aunque la gente pretendía estar alegre, vertía lágrimas. Pidiéronles perdón a todos, con el objeto de que nadie pudiera guardarles
rencor. Al cabo emprendieron la

marcha, descendiendo, y llegaron al
puente de Sereth. En este sitio se
detuvieron un ligero in stante: se abrazaron. lloraron y cada cual tomó su
camino: el uno por la derecha, el
otro por la izquierda____ _
• Con mucha frecuencia es más fáci l
ejecutar una resolución que soportar
sus consecuencias. El viejo se debilitó y transform 9 de tal manera, que
al fin de breve plazo no era más que
la sombra de sí mismo. Si acaso le
preguntaban cómo iba, solía responder:
-Ya no puedo dormir, porque no
percibo sn aliento que me acariciaba
el cuello !
Se la pasaba errando por donde:
quiera como un espíritu sin r eposo,
y tenía las trazas del que bus ca siempre algo sin poderlo encontrar.
Cuando habían transcurrido ocho
días le dieron la noticia de que su
Baba estaba muy enferma. Sin tardanza unció su caballito al menudu
carricoche, y se marchó tan rápidamente como le era posible. Pero
¡.:uando llegó a la aldea a donde ella
se había retirado, se encontró con
que precisamente llevaban su féretro
para el camposanto.
Sin decir una palabra siguió a la
muerta, y asistió al entierro sin prorrumpir en una sola queja. En sc:guida volvió directamente a su casa
y se acostó. Y al día siguiente amaneció muerto ___ _
Entretanto la casita se va caye11do con lentitud; y de tal manera está.
ruinosa que ya no se ven de ella sino
los .be·jucos y los rosales que cubren
su techo.
Pero Alexandri no permite de ningún modo que la toquen.

•

•

Carmen SYLVA.
--o-

La Plagera
En la man sa orilla de mis playas
natales, brotan los cuentos, fl orecen
las leyendas como las, rosas y los jazmines que bajan ·al arenal trocando la
colina en una sonrisa, por entre los
mangueros, los tamarindos y
los
shkandoles que de sus espléndidas copas verdes dejan caer por las puntas
de s us ramas su incesante lluvia de
flores de oro.
Unas de esas leyendas son reidoras
y alegres como la luz del día; otras
melancólicas como el crepúsculo de
las tardes lluviosas; de todas se exhala el vivaz aroma salado de tus
algas. ¡oh! mar, que has sido colocado a la vista del hombre para sugerirle la emoción del infinito. Uno
de esos cuentecillos "ºY a traduciros,
lectoras mías, en pálido lenguaje;
oírlo referir a una joven de la costa,
mezclándolo con cantares, salpicán-

dolo de i1nágenes que parecen árabes
por lo atrevidas, por lo ardientes, en
lenguaje YibratTte y sencillo, sin un
ápice de retórica, es un encanto.
Oírmelo a mí en lenguaje literario y
en frases poéticas compuestas ad hoc,
puede se ros fastidioso; temiendo esto, será brnc.
l\Ias os he engañado, lectoras mías.
lo que vais a leer no es un cuento, ni
es una leyenda siquiera; es un poemilla muy lírico, muy subjetivo, es decir, muy del alma para adentro. s i se
me permite decirlo así ( y aunque no
se me permita) que en lugar de estar
escrito en Ycrso, está compuesto en
prosa, lo más verso posible( si puede
decirse así, que sí se puede).
Apasionado de los contrastes. desde
niño he buscado ~nstintiYamente, no
los sitios siempre verdes y floridos
en que parece que la luz se enferma

de fastidio, sino el prado cargado de
tintas Yigorosas que se apoya en la
abrupta montaña y que desborda sobre escalinatas de rocas ásperas y negruzcas en donde el mar se estrella y labra su nido la gaviota. Por
eso en las playas dulces y sin cantiles
de mi país, era para mí deleitoso
cierto sitio en que la amplísima curva de la playa se interrumpe súbitamente, por una aglomeración de peñascos cuajados de cacteas y desde
cuya cima. que me parecía la de una
montaña, y que en realidad no era
más alta que la de lcis vecinos cocoteros, tomaba el mar a mis ojos de
niño un relieve soberano.
¿i\Ie creeríais, lectoras, si os dijese,
que en este lugar me entregaba a
grandes y fantásticos ensueños mirando las nubes, una tarde del estío
templado que en .nuestras costas acos-

�1

tum,bran llamar invierno? ¿ Y por la rizada seda de s us pestañas. Bajo
qué no me habíais de creer? Tenía la nariz rosada y un tanto aguileña,
yo diez años.
¡ Mirar las nubes! se abria como el botón purpúreo de
¿Qué otra ocupación más seria pue- un clavel, una boca que espiaban pa- ·
de tenerse en esa· edad? Esa tarde ra besarla y chuparle la miel, los co
tenía un resplandor cobrizo, pen, libríes y las abejas. que habían olcorno si fuera el reflejo de un gran ,·idado por ella las flores perfumadas
horno de cobre en fusión, oculto co- del shtaventún. Completaban aquella
rno el sol baj o el horizonte. l\Iás arri- maravilla las líneas del óvalo de su
ba grandes masas de vapor, de un
rostro, sedosas y puras, como las de
impuro color Yioláceo, desleían sus la escultura de la Purísima que se
contornos en la enorme placa de zinc
venera en la ig lesia de S. Francisco
del cielo. El mar imprimía a aque- y que es fama que fu é esculpida· por
llos horizontes su tono prodigioso. los ángeles.
l\lis meditaciones, (¿ eran meditacioLila era trna niña rica; más cuando
nes?) tomando un giro triste del pai- vivía con s u fami lia en el lindo posaje me sumergían lentamente en una blacho e,11 que Campeche toma fres·
catarata de abismos.
co, las marineritas de los contornos
Unas muchachas con sus flotantes la contaban como una de ellas, la colmaban de regalos y parecían maripofaldas de muselina blanca, con el pe·
cho cubierto por una cruzada pañoleta sas rc,·oloteando en torno de una
de seda, y con flores y cocuyos e11 rosa de Alejandría.
Lila nunca había sufrido ni tamlas trenzas, subieron a donde yo estaba, reidoras y traviesas. Una de poco había llorado, y esto la ponía
ellas tocaba una guitarra, cantaban triste y pensativa ; mu chas veces se
todas; poco a poco los cantos cesa- pasaba las horas sentaba a la orilla
ron; la triste za indefinible que ema- del mar, preguntando a este perenne
naba de las cosas ganó sus almas, y, oráculo de las costeiías, el secrett', ·
sin hacer caso de mí, comenzaron a no de su falta .de sentimiento, sino
hacerse confidencias, y una, la toca- de su falta de lágrimas. No, no llodora, hizo su confesión. De esa con- raba y cua ndo resen tía alguna g rave
fesión que la joven ponía en terce- aflicción. sus ojos se ponían un tanra persona. he extraído unas gotas de to opacos----- y 110 más.
perfume para las páginas que vais a
Era una mañana de Agosto; la plaleer.
yera acababa de bañarse en el · mar
-Se llamaba Concha; en los labios reidor y tibio y parecía empapada
de la que se confesaba, tomó el nom- en el lampo de la aurora: sus cabebre de flor: Lila.
JJ os, salpicados de gotas de cristal,
Lila era más li,nda que ese ce laje caían en grandes on(lulacion es sobre
que veíamos fl otar como un encaje sus hombros de estatua y baj o la orla
de oro sobre el disco del sol ponien- de la pintoresca saya asomaba un
te. Era blanca y e l hálito del mar, · piececillo cubierto a medias por el
sólo aterciopeló un ta.oto sus faccio- agua y sobre el cual las olas remenes. Era alta y parecía haber es tu
daban arrullos de paloma y deplegadiado en los datileros cierto delicio- ban coquetamente primorosos festo·
so v.aivén que daba a su modo de n es de espuma. Lila tenía a su he randar la cade ncia de una de esas can- manita entre los brazos y jugueteaba
.ciones tristes que canta n los pescado- deliciosamente con su carita ri sueña
res al salir para el mar ; sus cabellos y sonrosada de placer y de vida; ya
eran de un castaño denso, eran casi ce rrándo le la boquita con sus dedos
negros con visos dorados, suaYes co- de hada, ya fingiendo el. canto de la
mo el primer vellón de la mazorca torcaz cuando r ecl ama a sus polluc·
del maíz y sus ojos eran grandes y los o cubriéndole de besos y mordidi ·
brillantes, de un color indefinible, y tas que hacían reir sin cesar al redivinos y turbadores . cuando los en- cién nacido.
trecerraba (porque era i.;n tanto mioLas nubes, como aorct:idas hanca~
pe), y podía percibirse el fluido cris- de cisnes, que tomabán en d oriente
talino que los bañaba, al través de
baños de púrpura, se abrieron dejan-

do entre ellas un gran t rec ho azul
limpísimo y bruñido. En ese espacio
apareció súbitamente un seg mento
del disco del sol en asceusiéon. De él
se escapó el ¡,rimer ray,J y la luna
que se columpiaba solJre el mar, pa·'
tideció de amor. ti r.::yo de sol baj 0
la colina cubriendo de beso, las copas de las palmas, troc:indo eu perlas
de oro las gotas de rocío en las flo.
recillas y los musgos, y lléló a la
cabellera de Lila; allí quedó prendido; se había enamorado de ella; la
sombra se proyectaba delante de la
niii,, y c·ra qu e el primer beso Je!
día se había dormido en el regazo
de la playera.
Lila sentía extraños padecimientos·
pa lpitaba violentamente su corazó~
y cerraba los ojos como s i quisiera
cegarla el reflejo del sol que ya abría
sobre las olas su inmenso abanico de
fuego: ¿Voy a llorar, Dios mío? se
preguntaba. Una se nsación inexpresable la hizo volver en s í; al tornar
el rostro al oriente había recibido un
beso en los labios; quiso huir, pero
no pudo. Puso al niño sobre la arena, suave como un almohadón de plu·ma, y se apoyó en la r oca; parecíalt
que una voz cuchi cheaba en s u oído
frases divinas. Y tornaro n sus oj os
a cerrarse, una ,corriente volcánica
circuló por s us venas y al sentir et'
segu ndo beso ·sus labios sonrieron
de deleite ; estaba dormida.
Y allá, eu la región de los sue ños,
la joven esct.tchó la música voluptuosa y lánguida de esta canción de
amor:
'
Soy un destello del sol candente,
Chispa de un foco de eterno amor;
Niña, tu boca dulce y riente
Será mi cáliz, será mi flor.
Mírame,. ámame, niña hechicera,
Y o soy el ángel tle la ilusión;
Dame tu vida, blanca playera,
Playera, dame, tu corazón.
Delante de ella se irguió un mancebo, tenia en la mano el arpa, vibrante aún y temblaba en sus r ojos
labios la última nota. Su belleza era
ideal, brotaban de sus ojos en ondas
luminosas el amor y la juventud.
Hasta su sombra parecía iluminadi.
por un fulgor cuya fu ente era invi-

slble. El mancebo .pareda embar
amor, adquiere para nosotros una sigcado en un esquife cubierto con mar,
nificación inmensa, nos lo explica totos de armiño y cendales de oro; la~ do, es la clave del jeroglífico de la
olas del mar se teñían de fuego al eternidad.
acercarse a él; cuando batía sus alas
Lila no se explicaba así lo que seninmaculadas, dejaba entrever detrás
tía, ni de ningún otro modo. Por
de él, en los c ielos, un gigantesco ·que el mancebo que la playera tenía
pórtico de cristal y de za firu desde delante, lo estaba en realidad, pero
donde bajaba una gradería de oro delante de su alma; y el parecido de
transparente.
éste con el fibustero, indicaba que ya
En medio de su éxtasis, una pen- lo había visto. Pues no, no había
umbra negra invadió el alma de la visto a nadie; y sin embargo, todo
muchacha ; tuvo un recue rdo. En la era real, todo era supremamente real,
última fiesta del patrón de los ma.ri- ¿ pues qué, hay algo más real que la
lnz de un rayo de sol y el amor en
neros que se venera en San Román,
una mujer de qt.ince años, en la
había visto a aquel ángel: vestía de
terciopelo como un magnate de la costa del Golfo?
corte ,·ireinal (de los que todos habla Lila, magnetizada por las palabras
ban y nadie había visto,) o como un
del mancebo alado, se dejó cubrir la
jefe de corsarios franceses y recordó
frente de besos: de cada beso n:i cía
que todos creían que aq uel hombre
un azahar ; y juntos formaban una
debía de ser un filibu stero, porque corona de desposada. Luego, el án
nadie lo conocía y derramaba el oro gel (¿110 os he dicho que era un ána manos llenas. (Estamos, queridas gel?) tendió sobre su cabeza y dejó
lectoras, en los tiempos coloniales; caer en rectos pliegues sobre el cuerno se me había presentado oportuni- po de la virgen una nr.be sin mandad de decíroslo). Lo singular, lo cha; era el velo de boda. Y el al-·
malo, es que durante todas las fies- tar era sorprendente: parecía el altar
tas aquel hombre la siguió con sus de la iglesia de San Román, pero
miradas amorosas y audaces a la vez; cuajado de piedras preciosas; los cor¡qué horror I Y ella, ella lo veía como tinajes de tisú recamados de oro, pa·
distraídamente y el corazón le palpi- recían nubes bordadas de estrellas y
taba con infinita fuerza ____ _
el pavimento e ra un ópalo verde coTodas estas reminiscencias pasaron rno el mar.
-¿Me amas? Preguntó el mancebo.
como una bandada de aves negras por
el cielo de su alma. Quién ha preten-Sí, dijo la joven con sólo el desdido analizar el primer momento de tello que se encendió en sus ojos.
amor en el corazón de una mujer t
-Ven, pue s, ven conmigo.
Ellas jamás lo explicarán, ni los ri·
-¿Podré llorar ?
sueñores cómo brota de su garganta
- Llorará s, repuso el amante ele
el primer arpegio, ni el botón de nardo cómo exhala, al abri,rse, su pri- Lila.
mer perfume. El primer amor es la
Y la barquilla de cristal se aproxi
revelación del alma en nuestro ser; mó ______ Pero otra sombra neg ra se
sabemos que existe, ma s no la seni'nterpuso entre el alma de la niña y
timos sino cuando amamos. La pasu visión de amor: ¡Diós mío! exloma' que anida en el misterio que clamó la niña con desesperación procada uno lleva en Jo más íntimo dt funda, ¿ dónd e está mi hermanito?. I~
sí abre la s alas y canta, con solo el dej é dormido en la arena y lo ol\'l&lt;le
fu lgor de una mirada que penetra en
¡ay! se lo han lleYa do las olas.
-·Míralo en su nido le dijo el cenuestra sombra. Y esta palabra mil
,·eces deletreada con indiferencia: lestial barquero.

Sobre 1a luna en menguante ap~nas visible e n occidente y que parecía una cuna de plata colgada en
el firmamento, Lila pudo ver a su
hermanito dormido.
Y ya la barqu·illa bogaba, bogaba
en el mar· risueño. La cabeza de Lila
reclinada sobre el pecho de su ama
do, parecía rodeada de una aureola;
sus cabellos destrenzados, mojaban
sus extremidades · en las olas, y estas
pasaban a través de sus hilos suti.les
temblando armoniosamente como la
brisa por entre las cuerdas de las ar pas éolicas. Lila se sentía donni
da y no tenía fuerzas para querer
despertar. En sueiíos tuvo un recuerdo y fué la última sombra negra.
Aquella mañana, .ti salir del baño,
había visto 1111 bergant111 con bandera
negra cruzando a toda vela el horizontr ___ La !),-andera negra es la
bandera de los iilibusteros: allí está,
decía palmoteando alborozada la criada africana de Lila, allí está, viene
por nosotros. ¿Quién? preguntó la
niña. Aquel que tanto miraste en
las fiestas de S. Román ____ Después,
Lila. pensativa, tomó un poco de lech e que le trajo la esclava, estaba un
poc'o amarga y Juego siguió jugando
con su hermanito _____ _
Lila sintió un beso entre los labios
y la barca continuaba bogando, bogando-----Yo quisiera llorar, decía la niña,
¡oh! Dios mío, creo que voy a llorar.
-Llorarás, contestaba el ángel, inclinando sobre ella su gran mi.rada de
amor----- Vaya un cuento raro, y ¿lloró
por fin? decía nna de las muchachas.
-¿ Quién sabe? Pero lo cierto es
que fué feliz. ·
-¡Feliz! dijeron tocias a una.
-Si murió, fué feliz, y si lloró, fué
feliz también ____ _
- ¡º¡Oh!!
-¿No ha dicho Jesús nuestro Señ or, felices los que lloran ?
Justo SIERRA.

�Como ha dejado l~ guerra al Dios de la Misericordia.

�Morteros rusos capturados por los alemánes en Polonia.

o---------

s '

.-. El Derecho de Hacer la Guerra. •...
-•

• •

------0------

Fragmentos de J .
Desde 1795, cuando Kant publicó,
ya en su vejez, el tratado sobre "La
Paz Perpétua." un gran número ha
tenido por hecho comprobado que la
guerra es la destrucción de todos los
bienes y el origen de todos los males.

V on Berenhardj, traducidos para ''Revjsta Mexicana.''

s~lmente estigmatizado y todos los gobiernos se esfuerzan, parte en realidad, parte" de dicho en extinguir el
con flicto.
'
Pero lts ideales pacifistas rara· ve;z ·
son el verdadero motivo de sus actos.
A despecho de todas fas ensefüin- Comunmente emplean esta necesidad
zas de la historia, no existe la convic · de paz como un disfraz para encución de que la lucha entre las nacio- brir sus fines políticos propios. Esta
nes es inevitable, y al avance de la era la situación real de los asuntos en
civilización se concede un poder ante los Congresos de la Haya, y este es
tam bién el significado de la iniciativa
el cual la guerra debe de ceder.
E, impasible ante las t eorías huma- de los Estados Un idos de América,
nas y el cambio de los tiempos. la gue- que, en recientes o~asiones han procurra ha marchado, una vez y otra vez, rado activamente celebrar tratados pade nación a nación, demostrando su ra el establecimiento de Cortes de
poder, destructor a la vez que creador Arbitraje; primero y principalmente
con Inglaterra ; pero también con el
y purificante. :tifas no ha logrado
hacer que la humanidad conozca cuát Japón , con Francia y con Alemania.
es su verdadero carácter. Largas épo- Ningún resultado práctico, debemos
cas de guerra, lejos de convenccer a decirlo, se ha alcanzado.
Difícilmente podernos admiti r que
los hombres de la necesidad de la guerra, han reavivado siempre, por lo con- sea en verdad el amor a Ia·paz el que
trario, el deseo de excluir la guerra, inspira estos esfuerzos. Y lo demu&lt;!Sen lo posible, de las relaciones políti- tra el hecho de que precisamente aquellas potencias que por su debilidad esc1s de las naciones.
Este deseo y esta esperanza se han tán más expuestas a una agresión y,
difundido grandemente, hasta en· la por Jo tanto, má s necesitan de la proépoca actual. E l mantenimiento de la tección internacional, han sido t otalpaz es cantado como el fin único de mente omitidas en las proposiciones
los estadistas. Este deseo incondicio- americanas para Cortes de Arbitraje.
nal por la paz, ha llegado a ejercer eu En consecuencia, debe s uponerse que
nuestros días una influencia notable han sido motivos políticos meramensobre los espíritus; aspiración que en- te mat eriales los que han impulsado a
cuentra su manifestació6n pública en los americanos, con "s u instinto comerlas ligas y congresos de paz; y para la cial, a dar esos pasos, y los que in duque están abiertas las columnas de la jeron a la "pérfida albión" a acced&lt;!r
prensa de todos los países y de t od0s a sus proyectos. Debemos suponer
los partidos. Tan fuerte en verdad que Inglaterra trataba de cuidarse la
es esta corriente que la mayoría de 103 espalda en el evento de una guerra
Gobiernos declaran para el público. en con Alemania, y que los Estados Unitodo caso- que la necesidad de man- dos sólo deseaban tener las manos litener la paz es el fin r eal de bres para seguir, sin obstáculos, ;;u
su olítica; entanto que, cuando esta- g_olítica de soberanía sobre Centro

t ivos al Canal de Panamá en su. interés
propio, con excl usión de los demás.
Ambos países t enían ciertamente la
esperanza de obtener alguna venta·
ja de la otra firmante del tratado, y
de ga nar la parte del león para ellas
mismas ____ _
Este deseo de paz ha vuelto anémicas a las naciones más civilizadas, e
indica un decaimiento de espíritu y de
valor político, tal como lo ha mostrado a men udo una raza de Epigones.
"Siempre han sido," H. von Frei tschl&lt;e
nos dice, "las épocas más débiles, más
desprovistas de espí ritu y más agotadas, las que han gozado con el sueño
de la paz perpetua."
Todos admitimos, dentro de ciertos
límites, que los esfuerzos para disminuir los peligros de la guerra y para
mitigar los s.ufrimientos que lleva consigo, son justificables. Es un hecho
incontestable que la g uerra perturba
temporalmente la vida industrial, interrumpe el tranquilo desarrollo económico, lleva tras de sí el dolor y exa·
cerba la primitiva brutalidad del hombre. Es por eso, la más deseable de
las relaciones, que se lograra hacer
imposible la guer ra por motivos triviales, y que se dirijan los esfuerzos
a amenguar los males que son necesariamente la huella de su paso; cntanto, sin embargo que sean compatibles esos esfuerzos con la naturaleza
esencial de la guerra. Todo lo que el
Congreso de Paz de la Haya ha obtenido en esta esfera reducida merec1.,
como toda admisible humanización &lt;le
la guerra, la gratitud universal. Pero
otra es la cuestión si s u objeto es
abolir totalmente la guerra o negarle
al lugar que necesariamente tiene en
el desenvolvimiento histórico.

Una sección de ametralladoras austriacas en Los Alpes.
antagonismo con las grandes leyes
universales que rigen toda \'ida. La
guer ra es una necesidad biológica de
la mayor importancia, un elemento regulador en la historia de la humanidad
que no puede ser excluido; pues sin él
se produce un desarrollo insaluble, que
excluye todo mejoramiento de la raza
y, por ende, toda verdadera civilización. "La guerra es la madre de todas
las cosas". Los sabios de la antigiiedad, mucho antes que Darwino, lo recojieron.
La lucha por la existencia es, en
la vida de la naturaleza, la base de
todo progreso saludable. Todo lo que
existe demuestra ser el resultado de
fuerzas antagónicas Así, en la vida
del hombre, la lucha no es solamente
el elemento destructirn sino también
el prin cipio que da la vida. "Suplantar o ser suplantado, es la esencia de
jamás no . debía ser nunca tributaria
la vida,"' dice Gqethe, y la yida má1
fuerte gana lo mej or. La ley del má1
fuerte tri un fa dondequiera. Sobreviven las formas capaces de procurarse
las condiciones más favorables de vida, y de afirmar su propia existencia
en la economía universal de la natu·
raleza. Los más débiles sucumben.
La lucha está regida, limjtada por. el
influjo inconsciente ,de leyes biológicas
y por la acción combinada de fuerzas
opuestas. En el mundo de las plantas y en el mundo de los animales e$te
proceso tiene lugar en una tragedia
inconsciente. En la raza humana, se
lleva a cabo conscientemente y está
regido por leyes sociales. El hombre
de enérgica voluntad e inteligencia se

esfuerza por todos' los medios en afir- son resultados de la lucha intrasocial,
marse, el que tiene ambición procura en la que uno sobrevive y otro es deselevarse, y, en este esfuerzo, el indi\ i
echado. La lucha ex trasocial, super.
duo está muy lejos de ser guiado na- social, que preside al desarrollo exterda más que por la conciencia del dere- no de las sociedades, de las naciones,
cho. El trabajo y la lucha en la vida de las razas, es la guerra __ __ ¿ En qué
de muchos hombres están determina- consiste el poder creador de esta ludos, sin duda a lguna, !por' móvi1'es cha? En crecimiento y decadencia,
desinteresados e ideales. Pero en en la victoria de un factor y en la degran medida,
las pasiones menos rrota del contrario! Esta lucha es
nobles, la sed insaciable de pose- creadora, puesto que elimina." (Claus
sión, de goce o de honores, la Wagner).
envidia, la venganza-determinan las
"La guerra es terrible; pero necesaacciones humanas. Todavía con más ria, porque salva al estado de la petrifrecuencia quizás, la necesidad de viYir ficación y del estancamiento social.
obliga aun a caracte res del tipo más Bueno es que lo transitorio de los biealto a descender a la lucha universal nes del mundo no sea solamente prepor la existencia y el goce.
dicado, sino aprendido por experiencia.
Sobre este punto no puede caber du- Solamente la guerra enseña esta lecda. La nación está formada de inélivi· ción".-Kino Fischer.
duos, el Estado de comunidades. ~.l
"Reconozco en el efecto de la guemotiYo que influencia a cada uno de rra sobre el carácter nacional uno
los miembros. prevalece sobre el cuer- de los elementos más saludables en
po entero. Una lucha persistente pot la educación de la raza humana".la pocesión, por el poder, por la so- liumboldt
beranía es la que rige primariamente
El individuo no puede llevar a cabo
las relaciones entre dos naciones Y el
más
noble acción moral que sacrificar
·derecho es respetado nada más hasta donde sea compatible con el pro- su vida a sus convicciones, consagrar
vecho. 111~entras existan hombres con su propia existencia a la causa que vesentimientos y tendencias humanos, nera, o a la concepción del valor del
mienfras haya naciones que luchen ideal en la moralidad personal. De
por ampliar su esfera de actividad, ha- manera semejante, las naciones y l" s
brá intereses en conflicto y surgirán Estados no pueden realizar más noble
hazaña que emplear todo su poder en
motivos para que la guerra estalle.
"La ley natural. a la que todas las mantener su independencia, su honor,
leyes de la naturaleza son reductibles, su reputación.
Tales sentimientos, sin embargo, sóes la ley de la lucha. Toda propielo
pueden ser puestos en práctica en
dad intrasocial, todos los pensamienla guerra. La posibilidad de la guerra
tos, invenciones, todos los pensamien(Pasa a la última pág.)
en verdad, el sistema social mismo,

�Poesías ael Gral. Ri-oa Palacio
El Alba
(En la Sierra) .

-

11
1 1

-o- -

Ya ama nece, el horizonte
dibuja t endida faja,
orla del manto nocturno
diadema de la alborada. '
En O riente las estrellas
palidece~ y se apagan,
y sopla el viento más frío
anunciando la mañana.
Entre la sombra que cubr e
las espesas enramadas
trinan los "madrugaddr es,"
y sus aromas exhalan
el "oyamel" y el 'acote,'
los cedros y las lianas.
E n los "ranchos" silenciosos
alegres los gallos can tan,
que ya ilumina· el paisaje
incier ta la luz del alba.
Ya sube desde los prados
el tañer de la campana
y el balido de la oveja '
y el mugido de las vacas.
Cruzan de tordos pa rleros
negras r evueltas parvadas.
que descienden de los bosques
sobre la fresca labranza.
Divísanse los senderos
que s uben por la montaña
r elucientes y sembrados
de pura y brillan te escarcha
de azul se tiñen los cielos,
las nubecillas de gra na,
os ten tan do la llanura
sus alfombras· de esmeralda
los ca por es de la noche
huyen como n ube blanca,
ha5ta posarse en las crestas
O morir entre las ramas.
D esp iden los "jacalitos"
columnas de humo azuladas,
y el canto de los'"rancheros"
que al trabajo s e prepara n,
se mezcla confusamente
con ese rumor que se alza
cuando después de la aurora
vivífico el sol derrama
sobre el m undo que despierta
Su luz esplendente y clara.

El Meaio Día
(En la Costa).

-oRadiante el sol meridiano
lanza torrentes de fuego,
y sus ondas luminosas,
aduermen el manso viento.

De aquella calma profund a
sólo interrumpe el silencio
el ronco mar que sus aguas
azota estruendoso y fiero,
de los apartados morros
contra los ·peñascos negros
que ya se cubren de espuma
y ya aparecen enhiestos.
Ni un barco sobre las olas,
ni una nube sobre el cielo:
parece el cielo un abismo,
parece el mar un desierto.
Lánguidas cuelgan las hojas
del altivo cocotero,
lánguidas flotan las palmas
del "cayaco" gigante sco;
fue go circula en el aire
y el azul del firmamento,
como de flotantes llamas
envuelve rojizo velo;
sobre las ondas del río
se inclina el mangle soberbio,
y buscando grata sombra
calla el "zanate" parlero.
Al abrigo de la hierba
los esmaltados insectos
enmudecen, respetando
el silen cioso misterio.
Duerme la verdosa iguana
sobre un tronco ele árbol seco, ·
duerme el caimán perezoso
a la orilla del estero.
L os loros y guacamayas
se agrupan bajo los cedros,
inmóviles mientras s opla
el terral húmedo y fr esco.
Huye el "guaco" a la cañada
y el tigre con paso in cierto
sigue el rumor del arroyo
que sale a buscar sedien to.

11

La Noche.
(En la Montafta).
La noche envuelve la tierra
..:on sus negros pabellones,
y en el espacio infinito

..... ...... .... ......

T err ible es aquella calma,
pavo roso aquel silencio,
que sólo el mar interrumpe
con su monótono estruend o.

La Tarde
(En el valle de México).
Está moribundo el día
y el sol poniente colora
las nieves del -Ixtas ihualtcon los tintes de la r osa.
E n un cielo de turquesa
ligeros cr espones flotan,
nubes de púrpura y grana
que oro mienten con sus orlas.
Sobre los te ndidos ,lagos
las brisas mur muradoras
van recogiendo el perfume
de las fr escas amapolas.
Del mirto y del -zempazoachitl.de las clavellinas rojas,
del -cacomite- atigrada,
de la azucena olorosa .
En gr ato vaivén se agitan

los -tulares,- si les toca
el aliento de la tarde
que va impregnado de aromas.
Llas flores en las -chinampasinclinan ya sus corolas
y el girasol languidece
de la tarde con la sombra.
Forman alegre concierto
los gorriones, en las hojas
de fresnos y -capulinesen cuyas ramas se posan.
El vuelo tienden las garzas
buscando la selva umbrosa,
y al abrigo de los trojes
retíranse las palomas.
Se oye el rumor a lo lejos .
de las reses mugidoras
que llegan a los establos
o a los potreros retor.nan.
Por el lago transparente
cruzan pesadas canoas
o -chalupas,- que ligeras
mueven apenas las olas.
Sembrado se mira el valle
de haciendas, pueblos y chozas,
y en medio de ese conjunto,
México, que se corona
con cien torres que reflejan
esa luz que, seductora,
las nieblas del -Ixtasihualttiñen en carmín y rosa.

•
,r

•

•

brillan miríadas de soles.
Espléndida se levanta
la luna en el horizonte,
y vaporosos celajes
sus blancas luces recogen.
No es la imagen de la muerte
dentro las selvas la noche
que se alzan por todas partes
dulces y extraños rumores.
El eco de los torrentes
viene de lejano bosque.
NLientras al brillar la luna
cantan, sin saberse en dónde
pájaros desconocidos,
'
desconocida~ cancion es.
Se oye crujir la maleza
y luego el pesado roce
de los tigres que en la loma
cruzan -pujando- fero ces.
Aullan en las cabañas
los lobos y los -coyotesY brillan entre la hierba
mil insectos zumbadores,
que como estrellas perdidas,
fosforescentes, veloces,
tan pronto surcan la tierra
como en las hojas se esconden
de los árboles soberbios
en que cantan sus amores
los jilgueros en las tardes
y en la aurora los -sensontles.Una ráfaga de viento
llega rápida y se oye
crujir el añoso tronco,
y sordo Juego, recorre
aquel rumor misterioso
la virgen selva, y entonces
se interrumpen de repente
todos los otros rumores,
porque el ángel de las sombras
cruzando va por el bosque.

UN RECUERDO

Es un recuerdo dulce pero tris te
de mi temprana edad;
mi madre me llevaba de la mano
por la orilla del mar.

-----o-----

Alzábanse las sombras de la tarde
como pardo cendal,
y a grit;;.r comenzaba en la cañada
el huaco pertinaz.
Cantaban las turpiales en el bosque
con dulce suavidad,
los penachos del mangle caballero
agitaba el terral.
Y de ]a balsa entre los verdes musgo
s e adormecía el caimán,
y bajahan los peces a sus nidos
de con cha y de coral.
Zumbaban los insectos en el bosque

•

•

•

en su continuo afán,
y en m edio a los rumores, dominando
los tumbos de la mar.

Mas de improvi so atravesando el viento
escuchóse fugaz
de las campanas de la aldea vecina
tañido funeral.
D etúvose mi madre y en silencio
la contemplé r ezar,
y de llanto llenáronse sus ojo¡
y se inmutó su faz.
-¿Por qué lloras, mi madre? la decía
con dulce ingenuidad,
f e'lla me constestó dándome un beso:
-Es preciso llorar.
Que con fúgubre toque las campanas
(Pasa a la última pág.)

1 1

1 1

�Cartas de Leonor.
-------------------0-------------------

l\fi quer1da Luisa: l\Irs. Edith
Eolling Galt, la futura esposa del Pre·
s idente \Vilson, h:1 pu esto de moda la
ciudad de Baltim ore mandándose co nfecc ionar ahí su trousseau de novia , y
las damas norte-americanas se han
sentid o agradablem ente sorprendida s
al saber qe e aquella ciudad de l\larylandia sea apta para arreglar lindo,
trajes tanto co mo lo es para produ·
cir los suculentos bi valrns que se llaman ostiones y que son una especialidad "baltimorense."
Los modis to; de aquel lugar no se
h::in quedad o in activos, y a l efecto,
para cump limentar a la que dentro
de poco será la prim era dama de este
pais , han creado 1.•n color especial
para do~ de sus trajes y l~ han llamado "Bolling-green ;" además creen
que el "trousseau" de l\! rs. Galt no estará t oa1pleto sin un , cs tiJ o, por lo
meno•. de "oyst~r wh te:·
P ero los le aders de la moda no se
han pu esto de acuerdo t oda\'Ía sobre
los colores que más se estilarán en
este inYiern o ; mi entras algm1 os como
Callot y \Vorth opinan por el ama rillo en todos sus tonos y matices desac el á :,11.&gt; n- pf. li,,o has ta el naranj:1 st.bid o, otros co mo Drecoll si g,c
ren el ne:g10 como el su mn,n de la
ekgancia y a fe qu e este ú!ti_m_o . tiene
razón cuando menos a m1 JL 1&lt;:10. l !
negro es un color discreto . elcga n~c.
distinguid o ; tan bien se adapta para
un severo vestido de ca ile i-orno pua
un suntuoso tra je de "so:ré." El mo
delo qu e envía Drecoll es un beil o
ejemplar para traje de teat·-u ; es uno
linda combinación de charmeuse negro y chiffon del m is mo ton o : ll eva
adornos de piel al bord e de la falda,
el escote es en forma de V . y Ia
manga amplia, muy corta y de estil o
campana ; el corpi í10 tiene co:n o a~o rno ún ico una lind a roca amb'lrnH1.
Per o las americanas no está n de
acuerdo con tanta ¡¡everidad en el
vestir· dicen que las damas francesas
'
'
bien pueden
tener razon
en usar traJe!!
tan serios dadas las circunstancias
porque atraviesa su país; pero que
ellas no están en el mismo caso y s e
han dicho para sus adentros :
Sin ce Mrs. Galt
Has called' a halt
On Paris modes aw11 .. e
W e now will go
To Baltimore for stylc.

Y yd, mi querida Luisa, pienso qu1,
aquella frase que dice que sobre gustos no hay nada escrito, es ri7.11rosamente cierta.
Corrfspondencia de Nueva York
nos tra'e la noticia de que en la vitrina de una -tienda de la Sa. Avenida se
ex hiben como novedad unas botas de
terciopelo col or de naranja con botonadura · de fili grana y unas medias fi.
nísimas de seda del mismo tono con
un rech oncho japon ecito bordado al
frente: ¡ Dios mío! ¿qué estas extravagancias ' saldrían de los talleres aé
Baltimore?
En cuanto a ,la ropa blanca, te diré
que hay -i&gt;,rimores; ·cada_día se espi:itualizan, ~á s estas prendas de ve~ttr ;

B·a nquetes Dominicales
--·,
)

:M F. N U.

Camotes con mantequilla.

Sopa de camarones.

Aceitunas.

Se ponen a hervir en agua los
camotes y antes de que es tén bien
cocid os se. sacan, se mondan y se cor tan en taJadas largas; se colocan en
una tartera untada de manteca se
le pone a cada• tajada un trocit~ de
mantequill y se espolvorean de azucar; se meten al horno y se sirven
calientes.

Pimientos rellenos

Pimientos rellenos.

1

Fresas con crema
Tallarines verdes.
Ensala-Ja de gallina
Camotes con mantequilla

Queso Gruyere.
Puré de lentejas.
Fruta.

Dulce.
Café.
Té.

San Antonio
Noviembre 7 de 1915.

--o--

EXPLICACÍON DEL MENU
Sopa de Camarones. _
Se cuecen en agua cincuenta camarones grandes; se mondan y muelen hasta reducirlos a pasta; se añade pan frito en mantequilla y bien
molido después. Se deslíe todo en un
consomé rico de pescado; si no se
tiene este consomé se puede hacer
en leche mezclada con agua y sazonada con sal y pimienta. Se sirve
caliente sobre tajaditas de pan fritos
en mantequilla.
Tallarines verdes.

e
Hermorn traje de Invierno.
lindos y delicados que parecen h echo~
por las mano s maravillos as d~ las
hadas; el crepé Georgette sigue e111 ·
picándose con gran éxito en esta
clase de ropa y algunas damas refim,das lo usan en un delicado co lor rosa
ténue, las batas de dormir y las graciosas gorritas de "boudoir" resultan
de un gusto exquisito haciéndolas de
esta tela en combinación con finos en
cajes valencianos; dicen que pron to
vendrá el encaje chantilly negro combinado con el crepé Georgette rosa para las prendas de ropa interior, pero
yo dudo qu sean de buen g usto.
Adiós, mi querida Luisa, en mi
próxima te daré algun os ei,tilos para
trajes de niños.
Tuya
LEONOR.

- - - - - o - -- - ·
CORRESPONDENCIA
FEMENINA

--o--

Ma'ría-Rosa:~Lamentará Ud.-y no

carse profetizá ndole para d:&gt;ntro de
poco muy
pronun ciados juanetes¡ Horror!
Laura: Desconfíe s iempre de ln,
polvo s de arroz, que no sea n J e
absoluta con fianza, porque poc:1s cosas habría que estropean más el cutis que ese afeite cuand o no t:S de la
mejor calidad.
Industriosa:-Las man cha s de .1 ;:et· .
te en los tejidos d~5apare-:en comba tiénd olas del sig ;1ie11tc modo : Cubrir de polvo fiuisi1n',) de yeso O
creta una hoja de ;npcl dt! estra¡.a,
Colocar encima la parte de tejido
manchada. cubriéndola tam bién del citado p olvo, y sobre est e otro papel
de estraza con una plancha encima.
Al siguiente· día, la man cha habrá desaparecido. En caso de ser muy anu·
g ua el yeso la absorbería con dific_ultad; entonces antes de empezar se
echará una gota de aceite sobre la
man cha y se operará con toda seguridad.

Después de bien cocidos los tallarines se van colocando en capas en
un trasto bien untado de mantequilla
intercalando en tre capa y copa la siguiente crema: se fríe en mantequilla una poca de harina con sal pimienta y nuez moscada; se bate bien una
. taza de leche del día anterior esto es
que haya empezado a cuajarse y después de bien batida se le añade una
clara y una yema de huevo batidas
por separado, queso rayado y sal; se
echa a freír todo en la mantequilla
con la har ina y se pinta con verde
vegetal cuidando de que no quede_espesa la crema añadiendo leche s1 es
necesario; se cubre el platón con esta
crema y se mete al horno un rato
para que se dore.
Ensalada de gallina
Después de bien cocida la gallina
se desmenuza y se le añaden rebanaditas de tomate. cebolla, papa, huevo
cocido y una lata de chícharos franceses ; se baten aparte tres yemas de
huevo con vinagre, aceite y unas gotas
de limón; se mezcla todo esto con
la gallina añadiéndole lechuga tierna
picada, sal y pimienta; se sirve en frío
sobre hojitas de lechuga colocadas
en t ajadas de pan un tadas de mantequilla.

Se hace t:n buen picadillo de carne de puerco con almendras pasas y
aceitunas; se rell enan los pimientos
y se bañan con una salsa caliente de
tomate; se espolvorean de queso rayado y se pone -el platón sobre una
olla de agua hirviendo; al tiempo de
servirse se adornan con lechuga:
Puré ide lentejas.
Se lavan, limpian y remojan las
len te_ias; se ponen a cocer con ajos
ceblla y sal ; se muelen y se fríen

en ma1:tequilla con sal · y pimienta;
al servirse se les añade leche o crema con una yema de huevo y se adorna con rebanadas de huevo cocido.
PASTELERIA.
PUDDING DE ARROZ.
Se pone a cocer una taza de arroz
y luego que esté bien cocido se le
añade leche y una taza de azúcar y si
se quiere una cucharadita de mantequilla. Se le agrega además pedazos
de manzana, durazno pasas de uva o
cualquiera otra fruta que se quiera. Se
baten cuatro claras de huevos y cuatro yemas separadam ente y luego que
estén bien batidas se mezclan y se 11!
ponen al arroz. Después se mete al
horno a que se dore. Si se quiere se
pueden dejar tres claras de huevos
para ponérselas bien batidas a1 pudding después de hecho, y meterlo al
horno o que se dore, quedando de ésta manera de muy bonita vista.

�- - El Alma de Bélgica - -

TOPICOS .DEL· DIA

11
1

La prensa diaria nos trajo la noticia de que Eliseo
Arredondo, futuro embajador carra~cista en Washington,
invitó en días pasados a Mis ter J ohn Lind, a una cacería
en los alrededores ele Piedras Negras.
Nada tendría ele particular la noticia si el antiguo representante personal del Presidente Wilson no fuese manco; pero como lo es, no nos explicamos su manera &lt;le ma-·
nejar el rifl e. Algunas gentes recién llegadas de Eagle
Pass aseguran que la cacería se llevó a efecto, y que l'vJister
Lin&lt;l mató "algunas füJbres" con "el sable" que según afirman, maneja a maravilla. Es raro que las liebres sean
muertas por medio de sables, aunque a decir verdad, para
manejar esta arma, no se necesita más que una mano.

X X X
-¿ En qué se parecen 'los Tranvías Eléctricos ele la Colonia Guerrero de la ciudad de México a Pablo González?
-En que andan p.or "la M¡oneda,' pasan por "Hombres
Ilustres," tienen título de ''Guerrero," atropellan muchns
inocentes y corren cada cinco minutos.

X

X

X

Francisco Villa fué hecho pedazos en los alrede&lt;lores
de Agua Prieta. Algunos que todavía creen que sus esperanzas deben ser depositadas en las ambjcioncs agenas, se
han entristecido extraordinariamente con la aparente consolidación de don Venustiano.
No, señores desterrados. Nada se gana con que Villa
derrote a Carranza, porque eso equivaldría a encumbrar -de
nuevo a un bandolero vu lgar. La reden ción de la Patria no
tiene nada que ver con la batalla de Agua Prieta, en donde tan solo se ventilan intereses faccionales sin importancia
social. La depuración nacional habrá de venir, y la eliminación de Villa no significa la consolidación de Carranza. Este, empezará a caer cuando acabe de subir. Hoy está en
su culmen, y muy en breve se desplomará de su trono.
Entretanto hay que celebrar con hosanas el ocaso de Villa y el maderismo.

X X X
Los banqueros de Mléxico se encuentran extraordinariamente inquietos con la última di spos ición del Gobierno carrancista que les quiere obligar a cambiar sus billetes por
dinero efectivo en oro o en plata.
La cosa no mierece la pena y sólo significa un disparate más. de acuerdo con los disparates que se cometen día
a día. Naturalmente, va a llegar el momento en que todos
estos errores amontonados produzcan una crisis pavorosa,
que haga peligrar la vida &lt;le l\íéxico.
Hoy les tocó su turno a los banqueros. La Revolución
ha ido desbaratando a todos los gremios uno por uno. Estos
se mantenían neutrales, apartados de la política, mientras
no sentían en sí mismos, la herida de muerte. La falta de
solidaridad en el desastre es lo que ha ocasionado la verdadera agonía nacional.
Si en vez de mostrar un egoísmo refinado, se hubieran interesado las clases y las instituciones del pasado, por
la superviYencia general, otra sería su suerte. Hoy es tán
expiando sus errores, como mañana expiará el carran cismo
su ign oran cia hacendaria y técnica.

X X X
El Doctor Cerna está empeñado en que seamos imparciales y ecuánimes en estos momentos trem endos en que el
General Fuston pide permiso al Gobierno de Washington
Patria

La imparcialidad cuando no es una virtud suprema, resulta un defecto imperdonable. ¿ Cómo es posible que veamos con imparcialidad una lu cha entre el prestigio norteamericano y el prestigio de nuestro México? ¿ Cómo quiere
usted que podamos prescindir de nuestras pasiones, cuando son el único puntal que le queda a nuestra sem i-derrumbada nacionalidad?
¿Ecuanimidad?
No, querido Doctor. Eso pasa en un Goethe que· ha
escrito_ un Fausto; pero no en nosotros que aún no podemos salir del montón agitado de la mediocridad. Bien está
el Júpiter de Weimar colocándose. por encima de las nacionalidades y tendiendo su mano al través de todas las fronteras; pero Goethe encarnaba una grandeza, que valía tan ,
to como su· propia Patria. Nos.ros, querido Doctor, al
asumir una ecuanimidad tan soberana, lo único que· lograríamos sería ponernos en ridículo.
Hay necesidad de que sepamos que no so1nos sino
ruedas de un engranaje superior que se llama México.
Qr·erernos salir de nuestro papel constituye una srmpleza.
No somos semi-dioses y por tal motivo no podemos asumir actitudes divinas.
¿Parcialidad?
¡Puede ser! Pero la literatura mexic~na es nuestra madre intelectual, y a las madres no se las puede discutir. Ahora bien, prescindir de los afectos, ir sobre las tradi cion es
suprimir las leyendas, para rendirle homenaje a. un Ho~
mero, o a un ]?ante o a un Shakespeare ________ bien está;
pero hacer tan grandes sacrificios de alma . para arrodillarse
delante de la Cabaña del Tío Tom ____ Vamos, Doctor ____ _
nos parece que usted está de guasa.

X X X
El Coronel Esteban Can tú, Jefe Político de la Baja California tenía depositados en dos Bancos de Calexico los
fondos de su Gobierno, que según personas imparciales,
eran em)])leados en obras materiales de trascendencia y en
los gastos de una administración honrada y justiciera.
Tan pronto como Carranza fué reconocido corno Gobierno "de facto'' en iVJ.éxico, sus agentes consulares procuraron apoderarse de las cantidades depositadas, contando con el apoyo de las autoridades, y con los mismos Bancos depositarios. Y al efecto pidieron el embargo de dichos
fondos, lo cual se está tramitando en estos momentos.
Nosotros no nos explicamos la poca previsión del Coronel Cantú. en depositar fondos de su Gobierno en un país
en donde el General Orozco fué ejecutado por ser "ladrón
de caballos/'

X X X
-¿ Quién perdió más en Agua Prieta?
-¿Villa o Carranza?
Porque si bien es cierto que sobre el primero pesa toda la derrota, sobre el segundo pesará de aq uí en adelante el telegrama del General Funston pidiendo permiso al
Gobierno de Washington, para ayudar a Calles en su lucha contra VUla.
La derrota de Villa no es sin o la confirmación de s u
desmoronamiento. Casi no tenía ya que perder, porque estaba destruído.
En cambio, Carranza estaba en su apogeo, vencedor,
dueño absoluto del campo. E l telegrama de Funston es una
derrota histórica, como lo es igualmente la ocupación del
puerto de V eracruz.
-¿ Cuál de las dos derrotas es más trascendental?
-:-El .
In di '

- ,..

La situación futura del admirable
reino belga, rot.o y disgregado por la
victoriosa ocupación germana, es, sin
duda, uno de los problemas de mañana más singularmente intercsa11tcs, en
tre otras cosas, por lo cxtrañ'l.mente raro y C(lmplejo de la personalidad étnica de ese país.
¿ Existe real J' definidam"!nte Uf\ al·
ma belga? Esta pregunta ha sido hecha por todos ](Is tratadistas que han
intentado investigar las entrañas de
· Bélgica, sin log•·ar encontrar su respuesta adecuada ni en los anti;;uos
antecedentes de la tradición ni en la
concreción moderna del país. Una
profunda y vigo,.osísiai.a línea de demarcación ha se9arado siempre a los
belgas del Norte de los .del Sur, y
entre flamencos y walones existe la
misnA aguda dispar~dad que entre eslavos y semitas.
Numerosos p:iíses de heterogénea
formación étnica, por el influjo de
poderosos facto, es determinantes, han
llegado a constituirse en una especie
de materia m~eva en su valor estable, si no definirlo. En Bélgica, a pesar de su civilización profundamente
condensada, se ha creado como una
ft1sión corno 1ma integración enea
minad~ al sostenimiento y a la fertilización del t,·abajo colectivo; pero
las dos razas que componen los m~sculos vivos dd país permanecen intactas no únil:ndose sino en un conglom;rado abso\utamente artifi~ial.
Por otra -rarte, el flamenquJ¡Sn.10
es eminente, funélamentalmente nac10nalista. y, al mismo tiempo, . ª&amp;udamente galófobo., Este mo".muento
s urgió lleno de tmpetu despues de. .ta
revo\r¡ción ~e 1830, como reacc1o.n
afirmadora C"ntra el penetrante afrancesamiento ele la Bélgica. .
Ya desde 1815 Holand~ unpuso. a
Bélgica su iclioma Y con el su. caractcr nacional, Y el R.e~ G~1llermo
desarrolló i:on robust1s1mo impulso

creciente una política que tendía •
transformar en neerlandesa el alma
belga, y rr111y especialmente a destruir
toda huell;i., toda sedimentación francesa. Algunos estadistas, como Ro.
ger, luchuon denodadamente en favor de l;i unidad lingiiística, a base,
desde l11Pgo, de la cultura francesa;
pero un gran contingente de nacionalistas, bizarramente aferrados a la
tradicinn, declamaron lírica y exaltadamentc que la tierra· que ni César ni
Carlom,gno habían podido dominar
jamás, no debía ser nunca tributaria
de país alguno.
Después una Asociación poderosísima, h vVillems-Fonds, concentró y
centralizó todos los in coherentes movimientos que perseguían la plena indepeT1dencia intelectual y política del
pr eblc, y con el empuje de esta cruzada el flamenquism-0 dilató y refor·
zó su campo de acción, añadiendo
nuev:is sumas de vitalidad a su caudal
amplio y firme.
P,)l de Mont, exaltador del flamenq1,i~mo, dijo con motivo de todo este
arcloroso renacimiento que el platonismo e.n política no era sino una
f,wma desmayada y vacilante de debiliuad de impotencia, y que si la afirmaición de Bélgica había de ser un
hecho era indispensable desgarrar
completamente cuanto no tuviese extensa y viva raigambre flam~nca. .
En esta corriente de sentimentalidad nacionalista la razón étnica es la
fundamental y decisiva. Los flamencos, de raza germá!lica, se encuentran
históricamente preparados de la manera más excelente para adoptar los
intereses alemanes, y si prescindim.os
de los apasionamientos y exag_e_ra.c10nes suscitados por la ocupac1on de
Bélgica, nos encontraremos con que
autores belgas de tanto fuste como
L. Germain, en su obra '}/ame. beige et le ·peuple flamand, sostienen
que Alemani'a enca~na actualmente

la fase max1ma de la civilización de
Europa y atribuyen el magnífico desenvolvimiento de Bélgica a la animadora influencia germánica.
Es sabid'o que la campaña sostenida en favor del Íntegro flamenquismo
de la Universidad de Gante se hizo
de íntimo acuerdo con el órgano pangermanista Alldettuche Blatter y con
la llameante revista Germanía, siempre tensa y rebosante de actividad
patriótica.
León Vanderkindere, el admirable
escritor flamenco, de la manera más
rotunda y categórica dijo recientemente en una de sus brillantes conferencias que el supremo renacimiento
belga no tendría lugar sino después
de haber destruído toda la venenosa
podredumbre gala y después de su
incorporación a la gran madre Germanía.
Cuando se fundó en Bruselas la
Escuela Francesa
el Vlaamsche
Volksrraad :protest'ó enérgicamente
contra aquella invasión franc~sista
que amenazaba carc~~~r y derruir ,to·
do el ·sob-erbio ed1f1c10 constrtudo
por los flamencos, y finalmente, merced a la tenalCiclad de los cruzados flamencos, el "Vilhemus van . Nassauwen" ha . sido declarado himno nacional.
Todos estos rasgos, ¿no de~otan
que esa aproximación de Bélgica a
Francia· puede ser meramente externa y artificiosa Y que en e! fon.d o
del· alma belga tal vez no exista esa
supuesta rencorosa amargura contra
la ocupación germana?
.
Así como esta guerra va reduciendo los círculos políticos de Inglateigualmente se van estrechando
rra, manera extraord'mana.
· t os que .en
de
otro tiempo fueron ~astís1mos radios
esp_irituales de Fra.ncia.
Isaac Muñoz.

�•

El Oasis de Paz

ocre, verde, oro. Una vez más com¡m1ebo mi impresión antigua, y es :
las arboledas. Son casas germá nicas.
que F rancia da idea de algo ilustre
que se ha h echo viejo y, por tanto .
melancólico; mientras que t odo 10
germánico ayuda a la idea de la j uventud; per o una juventud sana, tu·
multuosa y alegre.

•

PaiBaje de Suiza.
Despu-s de Francia, cuando el úl,
timo gesto rabioso de Francia se ha
perdido entre las aguas torrentosas
del Ródano, he ahí que aparece la infinita serenidad de l .lago ginebrino.
La guerra ha quedado lejos. Todo
transpira calma y buen s entido. E s
la Suiza y es la paz. Es una pausa
amable en el camino; una isla que ha
quedado flotante en medio de la tempestuosa inundación europea.

sos y ademán honrado, honesto. No
logró descubrir una mujer que se
muestre preocupada de tentar al varón.
En tal sentido. Berna es la antípoda
de País. L os hombres tienen ya la
cabeza alta, fuerte, rapada ; estamos,
pues, entre germanos.
¡ Qué curiosa la ciudad! En esta
ciudad, que es capital de ona nación,

¡ Qué divinamente luce este día otoñal, lleno de reminiscen cias estivales !
El aire es suave; la atmósfera es
transparente, clara, in fanti\. Ginebra
reposa junto a su lago, toda elegante y tranquila. (Tal vez un poco desvirtuada por la propina corruptora t
imperiosa del turismo inglés y americano). Y el lago Lemán, por último.
duerme al pie de las colinas labrada",
trabajadas . hasta la angustia, donde
los viñ edos alternan con las blanda~
praderas de césped bien cuidado, como hierba de jardín. Una barca a
dos velas, inmóvil en el espejo riel
lago. Un vapor fluvial que navega
rápido. dejando larga estela. Los
pueblos en la orilla, con su campana·
rio puntiagudo.
·y todo es te panorama de cromo va
deslizándose al paso del tren, cada
vez más bonito, cada vez .más sereno
y sublime. La t arde declma. El sol
se ha acostado sobre el lomo de una
montaña· antes de ocultarse compJe.
tamente ha querido reflejar su disco
rojo en el lago bien amado, para au·
mentar el valor del panoram~. Y el
panorama, en efecto. se convierte en
una cosa estupenda, de calma, _de ~erenidad, de corrección lineal Y colonsta ....•
En Berna ,por la mañana tempra~o,
los campesinos llegan a la pl.aza ~nncipal. Hay ~ r cad? al aire ~1bre.
¿Tenéis una idea ru1~osa Y a~na .de
los mercados con gntos Y d1scus10_nes. con chal;neos y disputas ? Aqui.
al revés, el mercado trans~ur:e e.n el
mayor sosiego. Todo esta limpio Y
ordenado. y O me complazco en transitar entre los puestos de verdura.
Dejo reposar los ojos sobre los montones de zanahorias y bersas, sobre
las robustas manzanas Y las nueces
recién cogidas del árbol. Me a cerco
a oler las flores que traen en ramo~
in correctos las aldeanas.
Hay flores por todas partes. La
ciudad rebosa de flores .. En las balconadas de los edificios público~, en
las humildes ventanas de los cmdadanos en la mesa del café, en el
aparador de la cervecería. Hay flores en cualquier sitio ; las . hay en t.odos los sitios donde es posible l.a exis ten cia de una fl or. L os gerani os ro
jos manchan con su nota de sangr~
el verde intenso de las praderas . Y
hay .praderas O haf árboles por doquier. Donde terminan las casas empiezan inmediatamente los prados )'
los árboles.
Gente. Una gente de rasgos borro-

U n río límpido y rápido contornea
la ciudad. Desde los elevados puen
tes se ve allá bajo, muy en lo hondo,
las aguas de un verde claro. Se ve
el fondo del río. Sube una fr escura de
agua de nieve. Y en la atmósfera se
percibe un aroma sutil, mezcla de
agua corriente, de hierbas segadas y
de nievs altísimas.

los hombres no han sentido la tentación peligrosa de hacer· calles muy
rectas, avenidas muy largas y edificios muy altos. Las calles tuercen y
van a su capricho; las casas s e e:,,
parecen por las p endientes y las ci:mbres de las co linas . L os barrios se
desgajan del cu erpo de la ciudad )
huyen a sumergirse en la blandura de

- Allá lejos sobresalen los Alpes.
Emergen del primer plano verdoso,
de las azuladas lomas y, por fi n, de
las nubes que el sol incendia . L::.;,
cumb res nevadas, a lo lejos, parece
más bien que flotasen como ampo~
de nube.

1

1

t

-

i'

i I·

Desde la baranda de un puente me
entretengo en mirar ~ unos ch i~os qt!c
j ue~an al foot-ball Junto al n o. Es
un prado extenso, ll~no de_ sol. L?~
chicos, como de qumce anos, estan
desnudos; sólo visten un c_orto cal
zonc illo a manera de taparrabo. Ifo
lleran ni gorra ni calzado. El sol
se ensaña con sus carnes adolescent~s.
Pero en lugar de golpear el pelot~P
de colores alegres : blanco, gns, r?Jº
con los pies, lo golpean y maneJar:
con las manos. Al dar las . once,
bruscamente han terminado su Juego.
Dos de los muchachos se lanzan corriendo al río. Nadan a favo r de l¡¡
corriente. Luego combaten la resaca con fuertes canotazos . Y alcanza!'
la orilla. Se dirigen corriendo a um
casa que tiene aspecto de escuela c.
de gimnasio.

y al llegar la no~he. sin duda i:,orque es sábado, estos hon~ados suizos·
· e lanzan a beber. ¿ Cuantas t~1.Jer~as y cervecerías, cuántos caics ,Y
restaurants existen en Berna? ?u, nu·
mero es Yerdaderamente prodi,gwsu.
Los hombres beben cerveza a gra~des tragos O apuran botellines. de .~t·
Perc de esta abundante ltbac1on
~~- surge un efecto trágico de borrachera: es más bien un e~ecto de _kerrnesse. Lo·" rostros rubtos se
D hacen
·
más rosados, Y esto es todo. espues,
en las balconadas que dan sobre el
. o a la luz romántica de la luna. veo
~ia;ar grupos de i?venes que can~an a
coro caucione~ tirolesas,. tan dulce:,,
tan campesinas y armo111osas.---

. Oh suizos h eroicos Y altiv?s ~uizo~ q~1e corn~rendistei.~ la ~ifíc1l cie¡icia ' de la vida ! Haceis bien cua1~l o
'záis la frontera con v.ue stros fusil.es
en
.
Vuestra independencia,
preventivos.
d esa vida vuestra tan humana,
to a
l'bre merece de vetan buena y tan .i{. . ' 1 de la muerras el último sacn ic10. e
Pero la patria de uno, aunljue sea
te.
.
bre Y mala, ¿ 110 mere~
una yatnae pe~ honor de hacerse mace siempr
tar por ella?
!osé Ma. SALAVERRIA.

Cuellos y Tocados..
·Modelo de T raJe de Invierno.

�RlVISTA M[XICANA

Aparición
Traducción de Victor Hugo por Manuel M. Flores.

SEMANARIO ILUSTRADO
'

H e visto un ángel blanco. Sobre mi sien t endía
rns alas deslumbrantes: su frente en la sombría
tiniebla de la noche miré desparecer.
"--¿ Qué es lo que buscas, ángel, en la nocturna
(calma?"
le dije, y respondió me:
"......,Yo vengo por tu alma."
Ent onces t uve miedo, porque era una mujer.

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo,

-o--

P. O. Box 637
Esq. Houston y Leona Sts.
San Antonio, Texas.
-

:x: - -

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1

1

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- i O h, déjame mi alma!-gritéle suplicante.
¿Adónde te la llevas, incógnito habitant e
de yo no sé qué mundo?- -----y nada respondió.

-¿ Te llevarás mi alma al emprende~ el vuelo ;
y qué a mi pobre vida le quedará en el suelo?
El ángel se callaba ___ _ El cielo se enlutó.
-Viajero de los cielos, yo quiero conocerte.
¿Acaso eres la vida? __ __ ¿Acaso eres la muerte?
El ángel se hizo negro, y dijo:
"- Soy Amor."
Pero su faz de sombra más beJla era que el día,
brillaban sus pupilas entre la niebla fría,
y ví tras de sus alas los astros del Señor.

Un Recuerdo
Conclusión

-o-1

ADVERTENCIAS :
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven origina- ·
les.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

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--0-

REVISTA MEXICANA
Illustra te'd W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
San Antonio, Texas.

anunciándome están
que un hombr.e, r.omo todos. de esta
pasó a la eternidad.
- Y tú te has de morir? la dije entonces,
¿tu amor me faltará?
Y ella sin co ntestar no más lloraba
y yo lloraba más.
S0bre t;u seno recliné mi rostro
y ella con dulce afán
enjugando mis lágrimas decía;
- Vamos. ya está, ya está.
Pocos años después perdí a mi madre:
no ceso de llorar
y en sueños la conte mplo cada día;
del cielo viene ya.
Llega y se acerca hasta tocar mi fre nte
su rostro celestial,

El derecho de hacer la Guerra
Conc'u-ión

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.

es necesaria para dar al carácter nacional ese estímulo del que estos senti·
mientos nacen, y solamente así está n
capacitadas las naciones para hacer
justicia a los más altos deberes de ta
civilización, mediante el completo
desarrollo de las fuerzas morales. Una
nación intelectual y vigorosa no puede
sufrir peor destino que verse condenada a una existencia de Feaciano por el
goce indisput,ado de l.a paz.
Los movimientos pacifistas muy fre ·
cuentemente son usados solamente para disimular proyectos políticos profundamen te egoístas. Su idealismo hu-

manitarista aparente constituye su peligro.
Nuestro pueblo debe aprender a ver
que el mant en imien to de la paz nunca puede o debe ser el fin de una política. La polí tica de un gran Estado
tiene fi nes positivos. No solamente
debe tener la conciencia de que en
cuestiones vita les que influencian el
desarrollo de una nación. el llamamien
to a las armas es un derecho sagrado
del Estado, sino que debe mantener
esta convicción siempre viva en la
conciencia nacional.

�El próximo 21 de Nov:embre publicaremos rn número dedicado a la
REVOLUCION MEXICANA ini.
ciada hace cinco años.
Graba·fos espléndidos, artículos alvsivos e imparcialidad de criterio, harán de este número uno de los más
intrre~antes en la historia del periodismo mexicano.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVIST
Agosto de 1915

Número prospecto.

t" La

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que se
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Untos inte}bablemenencuentra
-~ San Ancimable pe-

de precons-

�ISTA MEXICANA

..

Semanario Ilustrado .
Año l.

"REViSTA MEXICANA"
36 Páginas
1

El Periódico más Elegante

de los Estados U nidos.- El mejor Editado y más bien impreso en toda
la América Latina.

Revista Mexicana

viene

ª uenar un

vacío en 1os

hogares de todos los mexicano8. Los demás periódicos de Texas, traen
informacion:s de importancia; pero "Revista Mexicana" por sus amen~s
i1u:)tracione:-:; por sus cr.1nicas sociales; por rn atractiva secdón de recetas; y por sus pr( xima~ µáginas dedic::,das a rr.odas, no tiene ni pue~e
tener corn µetidor en ninguna parte .

Este número es solamente

una muestra

ae

nuestro próximo semanario. Por él podr.í verse la calida i altísima de la
pub!icació.1 . Nunca se habían dado 36 páginas tan completamente nutridas por el precio modcstísimo de 10 centavos.

A leerlo y a suscribirse
inmediatamente. Oiríjas: Ud a REVIST.\\IEXIC.\NA.
P. O. Box. No. 637.

~an Antonio, Texas.

Impreso en loa Talleres de

"El Imparcial de Texas''
712 Dolorosa St. San Antonio, Texas.

éxico, México y México . .. . Tal es en síntesis
nuestro programa.
Nos proponemos levantar el crédito de nuestro
pueblo ; desvanecer las calumnias propaladas en contra
de nuestra raza; exhibir con orgullo las nobles floraciones de la cultura mexicana; trabajar por la solidaridad de
todos los emigrados; contribuír al mejoramiento de aquellos compatriotas que desde hace medio siglo viven en
este país tan irredentos como los polacos de Varsovia y
los italianos do Istria; y sobre todo, avivar la fo en la
resurrección de la Patria.
Un año triste 'de destierro errante nos ha ratificado
el noble convencimiento de que los mexicanos no podemos vivir sino por México y para México. Nuestra nacionalidad forma parte de nuestro mismo ser y no hay fuerza atractiva que sea capaz de arrancar nuestro pensamiento del terruño. Quiso el destierro .oistraernos de nuestra honda pena desarrollando ante nuestras atónitas miradas la mayor tragedia que haya conmovido al mundo;
pero nuestros ojos, obcecados en lacontemplación de los
horizontes patrios, atraídos incesantemente por los macabros resplandores de la hoguera criminal que ha carbonizado nuestra civilización, apenas se han dado cuenta del genio estratégico del Mariscal Mackensen o de la
diplomacia maciza de Sir Edward Grey: llevamos en
el alma una tragedia interior y lo único que nos preocupa fundamentalmente es la salvación de México.
Nos hallamos en el caso en que 6e encontraría un
hijo que mientras su ma'dre agonizaba fuese obligado a
presenciar una tragedia de Esquilo.
Somos mexicanos, y por eso nuestro periódico se
ocupará preferentemente de México. Publicaremos semana por semana una crónica de vida social mexicana,
una revista imparcial y verídica de la prensa, una serena sección editorial, una página literaria dedicada íntegramente a uno de nuestros mejores poetas, otra página que contenga algún cuento selecto, una narración de
los acontecimientos universales de más relieve y una va,
riada sección de miscélanea. Como no podemos prescindir de nuestro siglo ni de nuestro medio, presentaremos además en la parte gráfica de nuestro periódico los
mejores grabados que se p'uedan publicar sobre la guerra europea y los sucesos mundiales de mayor trascendencia. Un arreglo que hemos podido celebrar con "The
New York Times" "The New York Tribune" y "New
Yorker Staats Zeitung," nos coloca en la feliz oportunidad de disponer de la mejor información gráfica del mundo. En este particular, tenemos el orgullo de comunicar
a nuestros lectores que ningún otro periódico puede proporcionale ilustraciones tan variadas, tan oportunas ni
tan imparciales.
Nuestra revista no será política; pero tampoco podrá prescindir de temas políticos. Aunqµe tenemos el firme propósito de ocuparnos en los asuntos que tiendan
a unir a los mexicanos y no en aquellos que puedan dividirlos, no estamos en aptitud 'de contemplar fríamente el desarrollo sombrío de la gran tragedia mexicana sin
tomar en ella una participación de sacrificio y responsabilidad. No! Una neutralidad tan abstracta en momentos tan tremendos sería criminal y antipatriótica. No seremos nosotros quiénes en instantes tan graves, se limiten a lavarse las manos como el famoso Procurador de
Judea.

M

de todo el Sur

Número pro1pecto.

-.-• PRO PATRIA -·-•

Material Escogido.- Grabados Espléndidos.-

Papel fino.- Todo por 10 centavos.

San Antonio, Texas, Agosto de 1915.

"SE TUMBAN O LEVANTAN LAS NACIONES." La
geografía mundial se está modificando y nuestro México
corre peligro de hundirse para siempre. Para que se
mantenga de pie necesitamos llamar en nuestra ayuda
a todos los eleméntos congregadores que sostienen a 101
p'ueblos: tradición, historia, moral, sentimiento, creencias, poesía . . . . Por eso nuestra revista presentará semanariamente trozos selectos de nuestra vida heroica, fotografías de nuestras joyas arquit-ectónicas; cantos de
nuestros trovadores, todo aquello que contribuya a cuitar el sentimiento patrio. Hoy comenzamos esta labor
reconstructora publicando el retrato del General Porfirio Diaz y alg11nos versos de Gutiérrez Nájera. ¿Quién,
leyendo una composición inspirada del Duque Job no
se siente mexicano con orgullo? ¿ Quién contemplando la
marcial figura del héroe de M,iahuatlán no evoca conmovido la lucha gigantesca ioe la Segunda Independencia,
y no cobra fe en la salvación de México? Hagamos pllCS,
la propaganda de nuestras letras y de nuestra historia
para olvidar un poco las amarguras actuales y poder
soñar en un porvenir tan hermoso como nuestro pasado.
Y ahora a trabajar. México fué la primera palabra
de este editorial. Que la última también sea México.
----o

Los Tópicos del Día
--0-

Los representantes diplomáticos de seis repúblicu
latino americanas, entre las cuales se encuentra Guatemala, se han reunido en Washington con el objeto de
buscarle término a la anarquía mexicana. ¿Quién hubiera dicho al orgullo mexicano de 1906, que Guatemala, el
país en donde nacieron y se equiparon los asesinos del
General Barillas iba a tomar cartas en sus asuntos interiores?

* * *

Uua pequeña partida de revolucionarios, probablemente carrancista, ha cr.uzado el Río Bruo y se encuentra
hostilizando los alrededores de Brownsville. "The San Antonio Light" los llama bandidos .
Nesotros nos permitimos preg,mtar al estimable pe·
riódico verpertino.
¿Por qué el robo de ganado, que se efectúa en 101 Eata~os Unidos., se llama bandidaje, en tanto que si se reci•·
tra en México, recibe el sonoro y pomposo nombre de
constitucionalismo?

* * *

El 20 de este mes, cumplir~os un año de preconstituciona1ismo
México lo ha. soportado.
¿ Qué mejor prueba de la fortaleza nacional?

* *

"i';

El General Funston ha ordenado a las tropas americanas de la frontera que mantengan los cañones listos, y
dispuestos a respQilder el fuego de las tropas mexicanas que luchan por la posesión de Nogales.
¡ Las vidas, inter~es y territorio americano son sagrados! Es preciso c;onte1tar metralla con metralla.
Sin embargo, los cien cadáveres sacrificados en el
'_'Lusitania," aún va~an _errantes sin que el pabcitón de las

�La caricatura del General Huerta.

Homenaie

/'
I
Santiago R. de la Vega I
un dibujante antihuertist (
que aún rnando procura r
diculizar con su pluma el
ntente la, facciones del so
dado ele Rellano, no puede co
,eguir pri, arla~ ele tortalez
ni Yirilidarl. ¡ Un homb
inerte. tenaz. incloma:&gt;le: c.
es el General ll uerta ! Y a
aparece lrn-ta cuando lo &lt;l
l,ujan su a(h·crsarios.
Ei señor de la Ve.t{a es u
admirador rlc .\lrnro Obr
¡rón: ) no obstante lás not&lt;
rias inclt1h!encias de ,u láp
generoso,· nunca h,1 podi&lt;
dibujarlo con facciones t
héroe ni con un gesto du
de férrea 1,1asculinida&lt;l.Sie1
¡¡re aparece el cabecilla ,
norense como un buen m
zo y na,]a más. En can
bio, el general 11 u~rta emer
,iempre de su lápiz como t
hombre, ~¡ ¡tn ho111\i1~!
único tal vez que tiene el st
premo prestigio de enson
brecer la blancura de la Ca
13lanca.
Es que &lt;le la Vega. por nr
que quiera ser político,
fundamentalmente ar ti s t
grande artista. Y la obra
arte, cuando es yerdatlera,
depende de la ,·oluntad. V·
mos a poner un ejemplo. ~
rique SienckieYickz escnb
una novela 1,opular que se 11
mó ·'Quo Vadis,í'· en la c~t.
quiso pintar la conve~s1.
del mundo pagano al cnstt
nismo. Y a pesar de que
novela est~ dedicada a lo·
\ las excelsitudes de la nue\
religión todos los lector
quedan enamo~ados de P.
tronío, el gentil Y no de. \;
nicio. el cristiano. Lo nusn
pasa a de 1~ Vega: sus roa I
nílica~ cancaturas procur
deprimir a los reaccionari?s
enaltecer "· algunos caud1ll
ele la ReYolució[!: pero a no
otros rios acontece 1.o ~ue
los lectores de Sie11ck1ev!eck
nos suelen gustar mas 1
retratos de las person
I
c¡ue trata de deprimir.
9 Y entre todos estos retr
tos, preferimos el del Gener
Huerta ¡ Cn hombre compl
to! .\ pesar de todos los P

A L A SEÑORA CARMEN R. R. DE DIAZ.

---oNo recordais la blanca, la &gt;.lulce creatura
que Dante vió en el bosque surgir entre la espesa
obscuridad radiosa. V uestra gentil figura
tiene el per fil gallardo de una ideal princesa.

,,.
1

Y así, ¡::or los zarzales
ju nto al valor heroico la
y sois ramo de lirios que
}os rastros del combate,

t

de la vida, atraviesa
angelical ternura;
suavemente besa
prendido a una armadura.

•.:i

i·~ .
:j

E l es todo firmeza ; vos sois toda blancura ;
su voluntad es hierro ; vuestra bondad es pura
flor de viru:d, qi:e al hierro, para vivir se afianza ;

Y mientras él medita sobre sus grandes cosas,
vos decoráis sus lauros con inmortales rosas
y le co!má:s Ja vida de amor y de esperanza.
LUIS G. URBINA.

-

----

SEÑORA CAR ME N ROMERO RUBIO VIUDA DE DIAZ.

Ultimo retrato del General Porfirio Díaz.
Los estragos de la.Ingratitud y del abandono.
El último retrato del General Don
Porfirio Díaz es la mejor historia que
se puede hacer de la amargura de su
destierro. Es todo un cuadro. En él
,e nota la figura marcial del paladín
de Oaxaca enteramente &lt;lesencantada
y vencida. Ya no tiene el rostro imponente de un hombre que manda sino la faz angustiada de t,n ser que
~Hfre. $u frente, antes soberana y
tranquila, aparece semivcla&lt;la por una
profunda melancolía y muestra la misma majestad ultrajada &lt;le los últimos
me~es de :daría Antonieta. Su boca
se ciera dt1ra111ente con un rictus marcado de dolor. en tanto que sus ojos
aquellos ojos relampaguean tes y domi~
nadorcs que lloraban en otro:; tiempos sin que las lágrimas dejasen ert
sus párpados una sola huella de trislJeza aparecen cansados. abatidos, con
de~eos vehementes de cerrarse para
siempre .....
i Que retrato tan conmo,·edor l Contemplándolo se evocan las grandes
clesnnturas de la historia. Se pienoa
en el Empraclor Carlos contemplando ,us propios funerales desde el )fona~terio de Yuste o en Bonaparte redactando su testam1..nto en Sta. Helena. Pero la tristeza que evoca la efigie
porfiriana es aún mucho mayor! Porque aquellos seres desventurados vieron sobre'l'ivir a su Patria de la catástrofe q,ue aniquiló sus últimas ilusiones, en tanto que Porfirio Díaz sintió la pesadumbre enorme de contemplar que desp.ués de su naufragi?

da fo rman una elegía tremenda. Porfirio Díaz en 1911 &lt;lió S\t Yida por
terminada. y si11 contestar las injurias de sus detractores, sin permitirse un solo desahogo, sin externar la
más leve cem.ura, ,in balbutir siquiera una queja. pasó sus últimos días
encarcelando en su propio pecho las
hondas amarguras que lo consumían .
Las lamentaciones del Rey Lear en
la tragedia de Shakespeare sacuden
el alma de espanto y de dolor: pero
el silencio de Porfirio Díaz es más
lastimero aún que aquella lamentaciones.
A pesar de sus errores. fué siempre
un mexicano dedicado a su pueblo y
a su raza. Por eso la destrucción &lt;le
su país lo angustió tanto, que los honores· q1:e recil, iera en las corte s Europeas, apenas si mitigaron un poco
la inmensidad de su descon~uelo. Un
día se encontró casualmente por las
calles de la capital francesa, con un
viejo am igo a quién acompañaba el
licenciado Miguel Díaz Lombardo,
\linistco diplomático, enviado por sug
adYer:.arios a París. Pué presentado
con éste, y el anciallo ex-Presidente
tendiéndole la man o con dignidad y
con sencillez le dijo: '·un mexicano, a
las órdenes de Ud., &amp;eñor ::II'inistro.''
Si, un mexicano, un Yerdadero mexicano: eso fué el héroe del 2 de Abril
hast2. su muerte.
El gobierno francés. maniiestó que
no enviaba tropas a sus funerales .
porque de hacerlo Heccsitaría descui-

de un \lariscal de Campo. Pero etse
homenaje grandioso, en lugar de
amortiguar su tragedia, lo único que
hace es acabarla de exace rbar : sólo
es un pedestal grandioso, para que se
destaqtt,e más su infortunio y su pesar.
Cuando se considera el abandono
en que Jo dejaron muchos de sus familiares y amigos, y sobre todo cuando se tiene en cuenta que los que
más implacablemnte lo combatieron
son aquellos que más servilmente lo
adularon. y que por una de esas ironías implacal,les del Destino cubren
hoy con gorros frigios sus cabezas ton
sttraclas ele esclavos, entonces se nos
figura que el atricla oaxaqueño, a
semejanza del gallardo Acteón fué co
denaclo por los dioses a ser dernrado
por sus propios perros!
¡ Pobre Anciano! Dedicó toda su
existencia a la Patria, y ésta le premió como a Aristides. con el destierro. dió una paz absoluta y un2. dulce
tranquilidad .a qu ince millones de compatriotas y ninguno de ellos sostuvo
su testa Yenerable en su abandonado
lecho de muerte; convirtió un inculto erial de un millón doscientos mil
kilómetros cuadrados en un huerto
feraz e industrioso t.n dnde se sustentaba alegremente la dichosa República )Iexicana; y hoy en ese huerto degenerado otra vez en erial y convertido en campo de matanza, no se le
concede ni siquiera la migaja de do~
u drad s de tierra

o
o
O

~ ~

~----

--------

Q

- __¿:---

..______________________...;;-s::=.;.·.;~~.·.;;ct. ,¡_·;~: f..;.;. _,~1/'c.;_;;J~~c;;;;;;;;;;~.
:t
sares.
•

A través de la Prensa
L?. Convenciór. Zapatista.
''The Xew York World,'' publica
ííííííúúúúúúúúTPmwfyp up up puupp
una crónica intervencionista rrwfdyp
; unn crónic?, interasantísima de una
' sesión parlamentaria celebrada en la
, ciudad de 1Iéxico vor los miembros
de la Convención zapatista. Reproducimos algu nos párrafos de las discurso que allí se pronunci~ron, no sola-

ha efectuado en el modo de pensar
de algunos rernlucionarios durante el
breve término de un año.
Luis Zubiría y Campa, antiguo
diputado maderista y Ministro de Haciencia en el Gabinete de Lagos Cházaro, expresó lo siguiente:
"Wilson y nadie más que Wilson,
es el responsable rle la presente situación de :.léxico, porque \Yilson

__.....,._

vuelve contra nosotros y nos amenaza, cuando ve que el personalismo
de Carranza es el q11e se 111terpone para lograr la pacificación de 11éxico."

* * *

Rafael Pérez Taylor, diputado suplente del Congreso madeirsta, refiriéndo~e al Gobie: no del General
Huerta dij:
··cayó no

~:!!~~lm.lli!J.'111. .

�Historia de un peso falso.

In Memoriam

- - - - - -- -

ante la tumba de Gutiérrez Nájera.

Era un ritmo: el que vibra en el espacio
orno queja inmortal y se levanta
llega del Señor hasta el palacio.
n ritmo! ... . y en el cielo de topacio
perdió: ¡ como todo lo que canta I
Era un ave; su nido, en el paraje
ue habitamos fo1J11ó; cual Filomela
orjeaba al amparo del follaje.
ra un ave! . . . . y . batiendo su plumaje,
e atej6: ¡como tddo lo que vuela!
Era un lampo : el flamígero, de plata,
ue tiende llll fulgor en la penumbra
casto amanacer y se dilata
or el éter ; un lampo!. ... y su luz grata
$e apagó: ¡como todo lo que alumbra!

~I

N~ ~ué s11 muerte conjunción febea
i puesta melancólica de Diana,
ino eclipse de Vésper, que recrea
Los cielos al nacer, y parpadea
~ cede ante la feérica mañana!
Morir cuando la vida nos reclama
:::uando la dicha suspirando quedo
'Adi6a.,"-murmura-y se extinguió la llama
)e la fe, y aunq11e el mundo dice: "ama!"
il coraz6n respon~e : "ya no puedo !"
Cuando sólo escuchamos por doquiera
)el tedío el cruel monologar eterno,
r en vano desparrama primavera
Su florido caudal. en la pradera,
?orque dentro llevamos el invierno,
Bien está! Mas partir en pleno dia,
::Uando el aol resplandece en su jornada,
~uando todo en el pecho ama y confía,
'Y la vida, Julieta enamorada,
~os dice: ¡no te vayas to\iavía!"

f
f
f
{

Y forma la ilusión mundos de encaje,
los troncos de savia están henchidos,
las frondas perfuman el boscaje,
loa nidos salpican el frondaje,
las aves arrullan en los ni:los,

Es muy triste en verdad! Tal fué tu suerte,
)h, poeta! y en vano a tu partida,
)pusieron al par su muro fuerte,
~or, más poderoso que la muerte!
'uventud: el paladión de la vida!
Ave, ritmo, luz nídda que encanta,
tl cariño a perderos se rebela,
tntre Dios y vosotros se levanta ... ,
da1 huís: ¡como todo lo que canta !
bs perdéis: ¡ como todo lo que vuela!
Pero que1das_!lQUÍ, con las queridas
demorias del ayer en dulce acuerdo,
h, poeta! Laa: almaa en que anidas,
mas son de ~speranzas extinguidas,

EL GRAN POETA MEXICANO,
DON MANUEL GUTIERREZ NAJERA.

NON OMNIS MORIAR.
¡No moriré del todo, amiga mía!
De mi ond11lante espíritu disperso
Algo, en la urna diáfana del verso
Piadosa guardará la Poesía.
Tal vez entonces por la boca inerme
Que muda aspire la infinita calma,
Oigas la voz de todo lo que duerme
Con los ojos abiertos en mi alma.
Hondos recuerdos de fugaces días,
Ternezas tristes que suspiran solas:
Pálidas, enfermizas alegrías
Sollozando al compás de las violas ....
Todo lo q11e medroso oculta el hombre
Se escapará, vibrante, del poeta
En áureo ritmo de canción secreta
Que invoque en cada cláusula tu- nombre.
Y acaso adviertas que de modo extraño
Suenan mis versos en tu oído atento,
Y en el cristal, que con mi soplo empallo,
Mires aparecer mi pensamiento.
Al ver entonces lo que yo soñaba,
Dirás de mi errabunda poesía :
-Era triste, vulgar lo que cantaba ....
¡ Más, qué canción tan bella la que oía!
Y porque alzo en tu recuerdo notas
Del coro universal, vívido y almo ;
Y porque brillan lágrimas ignotas
En el amargo cáliz '1e mi salmo,
Porque existe la santa Poesía
Y en ella irradias tu, mientras disperso
Atomo \:le mi sér esconda el

__________,

(*) I'arccía bueno! i Limpio. muy acepilladito, con s11
i Es indudabie que la aristocracia está 1P11y corrompida! Esá1ruila a _guisa de alfiler y caminando siempre por el lado de
te, se qued~ en una cantina: es~, eh la Concordia, aquel en
cara el muy bellaco y el que sólo de vista lo hubiera conocíla contaduna del teatro ____ _¡Solo el pe.-o falso el pobrecar el muy bellaco y el que sólo de vista lo hubiera conocílón, el de la clase media. el que no era crhtavo ~¡ tampoéo
do. no hubiera ncilado eh fiarle cuatro pesetas. Pero_____
i&gt;ersona decehte, siguió acompañando a su generoso proteccrean ustedes en las canas blancas y la plata que brilla! Aquel
tor, como Cordelia acompañó al rey Lear. En la Concordia
fué donde lo conocieron; allí le echl!.ron en cara su pobreza
peso era un peso teñido; su cabello era castaño, de cobre.
y él, por coquetería, porque le dijeran :-Es usted muy Luis
y no le quisieron fiar ni servir nada.
X.VI. se lo había empolvado.
La única moneda bu·ena se escapó ehtonces coti el moP or supuesto que era de padres de~conocidos. ¡ Estos
zo-no es nuevo que una señorita bien nacida se fugue con
pobrecitos ,pesos siempre son expósitos! A mí me inspialgún picnhe de cociria- y allí quedó el pobre peso, el que
no tenía hi un real, pero sí url corazón que no estaba toran mucha lástima, y de buen grado los recogería: pero mi
casa, es decir, la casa de ellos. el bol~illo de mi chaleco esdavía metalizado, acompañ ndo al amparador de su orfantá v1cío, desamueblado, lleno de aire y por eso no puedo
dad. en la tristeza, en el abandono,- en la miseria __ ___ ¡ Lo
recibirlos. Cuando alguno me cae procuro colocarlo en almismo que Cordelia al lacio del rey Lear!
¡De veras ehternecen estos pesos falsos! Mientras los
guna canüna, en ·una tienda, en la contadur*a de un teatro;
llamados buenos, los de alta alcurnia, los nacidos ert la opupero hoy están las colocaciones por las nubes y casi siemlenta casa de moneda, llevan mala vida y van pasando de
pre se 'queda en la calle el pobre peso.
Xo pasó lo mismo, sin embargo, con aquel de la buemano en mano como los periodistas venales. como los pona facha. de la sonrisa bonacholíticos tránsfugas. como las muna y del águila que parecía de
11 jeres coquetas; mientras estos vi\·erdad. Yó no sé en dónde me
DAMAS DISTINGUIDAS.
· ciosos impenitentes trasnochan
lo dieron: pero sí estoy cierto
en las fondas, compran la virtud
de cuál es la casa de comercio
de las doncellas y desdeñan al me
en dontle tuve la fortuna de conesteroso para irse con los ricos,
locarlo. gracias al buen corazón
el peso falso busca al pobre y no
lo abandona. a pesar del mal tra
y a la 1tnala Yista del respetable
comerciante cuyo nombre callo
to que éste le da siempre: no
por no ofender la cristiana mosale. se está rn su casa e11cerradestia ,de tan excelente sujeto,
dito: no compra nada y espera
Y. por .aquello de que hasta la
como sólo premio. de Yirtudes tan
1hano .jzqukrda dehe ignorar el
excelsas, el martirio. la ingratiien que liizo la derecha.
titud del hombre; ser aprehendiEJJo es qu e. como un benefido, en fin de cuentas. por ~1
cio no se pierde nunca. y como
gendarme sin .:ntrañas o morir
Dios recompensa a los caritaticlavado en la madera de algún
vos, el gener"so padre p¡1tatimostrador, co100 murió San Divo de mi peso falso no tardó en
mas en la cruz. ¡ Pobres pesos
J1aJl.:w a otro .:aballero que confalsos! A m.í me parten el alsintiera en hacerse cargo de la
ma cuando los veo en manos
criatura. Cuentan las malas lende otros.
guas que este rasgo lilantrópiEl de mi cuento, sin embargo. había empezado bien su vico no fué del todo puro: parece
que el nuevo protector de mi
da. ¡ Dios lo protegía por guapeso- y téngase entendido que
po. sí. por bueno, a pesar de
el cómerciante a quien yo encoque no creyera el escéptico memendé la crianza y educación
sero de la Concordia en tal bondel p'obre •expósito, era un candad; -por sencillo, por inocente.
tiner~nO' se dió cuenta exacta
1&gt;or honrado. A mí no me robó
nada: al cantinero, tampoco; y
de q• e ibá a hacer una obra de
misericorclia, en razón de que
al caballero c¡ue le sacó de la
repetidas libaciones habían oscantina, en donde no estaba a
cureci&lt;lo un tanto cuanto su visgusto, porque los pesos falsos
ta y entorpecido su tacto. Pero
son muy sóbrios. le recompensea porque aquel hombre poseía
só la buena, dándole una hermoun noble corazón, sea porque el
sa ilusión: la de contar con un
coñac predispone a la beneYopeso todavía.
Jcncia. el caso es que mi hom Y no sólo hizo e~o ___ ¡ya verán ustedes todo lo que hizo!
bre recibió el ,&gt;eso falso. no con
los brazos ab iertos, p_ero sí
El caballero se quedó en la
fonda meditahundo y triste ante
tendiéndole 1, diestra. Dió un
billete de a cinco duros, devolla taza de té. la copa de Burvióle cuatro el cantinero. y endeos, ya sin Burdeos. y el metre esos cuatn,, como amigo po•ero que estaba parado en frenbrc en compaíi ia ele ricos, iba mi
te de él como un signo de interrogación. Auella situación no
pei ~ ro ¡ vean ustedes cómo los
podía prolongarse. Cuando espobres somos buenos y cómo
tá alguien a solas con una inocente moneda falsa, se avergüen
Dios nos ha ~dornado con la vir
SEÑO RI TA ADELA GARITA
za como si estuviera con una
tud de los perros: la fidelidad!
Los cuatro c:\pitalistas. los cuamujer perdidll; quiere que no lo
vean. pasar de incógnito, que
Radicada en San Antonio, Texas.
tro pesos de plata. los aristó•·
· ·
d
¡
&gt;
,
.•
ningún amig0 lo sorpn:nda ___ _
cra,,as, siguieron e parra neª·
l orque seran muy buenas las monedas falsas __ ____ ¡ pero
la gente no lo quiere creer !
.
* Nos proponemos publicar en cada uno de
Yo mismo, en las primeras líneas de este cuento; cuannuestros números, cuentos y poei:-ías de los mejores
do no había encontrado un padre putativo para el peso falpoetas mexicanos. Hoy comenzamos esta tarea deso, lo JI amé bellaco. ¡ Tan imperioso es el poder del vulgo!
dicando esta página al cuento mejor de don Manuel
Todavía el cal:.allero, en un momento de mal humor,
Gutiérrez Nájera. El próximo número de n11estra
que no disculpo en él, pero que en mí habría disculpadv,
Revista dedicará su págin: lite~aria al
luego que quitaron los manteles de la
ol eó el e-

j

�·-·~
1

si &lt;le yera:-, no tienes corazón! i Y
yaya si ten*a corazón! Lo que no tenía ti infeliz era dinero.
El cahalJeru quedó meditabundo
por largo rato. ¡ Quién le había dado
aquel peso? Los recuerdos andaban
todavía por 511 me,,10ria como indecisos como distraídos. como soñolient~,. Pero no cabía duda, el peso
era falso! Y lo que es peor, ¡ era
el último!
Su dueño entonces se puso a hacer, no para uso propio, todo un trat ado de moral- La Yerda es. se decía, que soy un badulaque. Esta tarde
recibí en la oticina un billete de a
veinte. )le parece estarlo Yiendo ___ _
Londres-México ______ el águila _____ _
Don Benito Juárez ___ y ____ una cara
de perro. ¿ A dónde está el billete?
En los zarzales de la vida deja
alguna cosa cada cual; la oveja
su blanca lana; el hombre su virtud!
\' lo malo es que mi mujer esperaba esos veinte. Yo iba a darle quince ____ pero de ¿dónde cojo ahora eso~
quince?
Ei caiJalJero Yoh ió a arrojar con
ira el peso fabo ,o,)re el mármol de
la mesa. Por poco no ~e le romp ió
al infortunado el águila, el alfiler de
la corl ata! La única ventaja con que
cuentan los pesos falsos, es la de que
no podemos estre1larlos contra una es
quina.
jo\ la calle! La Esmeralda que ya
no baºla sobre tapi. oriental ni toca
donairosamente su ¡,andero: la pobre
Esmeralda que está ahora empleada
en la esquina de Plateros y que. como
' los antiguo,. serenos, da las horas
, mostrn a nuestro héroe su reloj iluminado. eran las doce de la noche.
, \ tal hora no hay dinero en la calle. Y era preciso voh-er a casa.
-Le ciaré a mi n.iijer el peso falso
para el desayuno, y mañana _____ yeremos ! l'ero nó ! Ella lo "nena en el
hu ró y así e, ~egnro que no me esrapo &lt;il' la riña. ¡ :'d al dita suerte ___ __ !
El pobre peso sufría en silencio los
insultos y araños de su padre putati,·n. e.-l·ondido en lo más oscuro del
bolsillo. ¡ Solo. tristemente solo!
El ca hall ero pasó frente a un garito. ¿ l~ntraría: P uede ser que estuviera en él algún amigo. \demás. allí
•. lo conocían _____hasta le cobraban de
cuando en ruando sus quincenas ___ _
Cuando menos, podu ,t abrir los créditos por cinco tluro, ____ \'olrió la vista atrá, y entró de pri,a como qnien
se arroja a la alberca.
El amigo cajero no estaba de guardia a&lt;¡nella norhe: pero probablemente yoh ena a la una. El caballero se
paró junto a la me,a de la ruleta. X o
sé qué encanto tiene esa bolita de
marfil que corre, brinca. ríe y da y
quita dinero: ¡pero e., tan chiquitna! Los pesos en co!umnas se apercibían a la l atalla formados en los casilleros del tapete yerclc. ¡ Y es taha
cierto nr.estro hombre de &lt;¡ue iha a
salir 32 ! ¡ Lo había visto! ¿ Pondría
el peso falso _____ ? La wrdad es que
aquello no era muy correcto ______ Pero alcaho. en aquella casa lo conocían _____ y ____ ¡ cómo habían de sospechar!
Con la mano algo trémula, abrió la
cartera como buscando algún billete
de banco-que: por ,;u puesto no estaba en casa-Yoh·ió a cerrarla sacó el
peso, y resueltamente, con ademán
gra n señor. lo puso al 32. El corazon
7

?e

son las co.as. Los bueno;, mozos
t ienen mucho adelantacJo ___ I] ay hombres que llegan a ministros extragero,. a rico,, a poetas, a sabios, na~la más que porque son buenos, m~zos. Y el peso aquel-ya lo hab1a dicho-era todo un buen mozo ______un
buen mozo bien yes tido.
¡ Treinta y dos Colorado!
La bola de marfil y el corazón del
jugador se pararon, como el reloj
cuya cuerda se rompe. ¡ Había ganado! Pero _____ ¿y si Jo conocían ____ ?
¡ Xo a éL ___ al otro __ __ al falso!
Xuestro amigo-porque ya debe ser
amigo nuestro este hijo mimado de la
dicha-turn un rasgo de genio. Recogió su peso desdeí1osamente y dijo
al que regenteaba la ruleta.:
-Quiero los otros treinta y cinco
en billetes.
¡Xo Jo habían tocado!__ ____ ¡ ~o lo
habían conocido _____ !Pagó el monte.
Cno de veinte ___ ___ uno de diez_ __ _
y otro color de chocolate. con la ligura de una mujer en camiósn y qtre está descansando de leer, separada por
estas dos palabras. Cinco pesos, del
retrato de una muchacha muy linda,
a quien el mal gust,:, del grabador le
puso una águila y un a víbora en el
pecho. El de a diez y el de color ele
chocolate eran para la señora que sue
na los pesos en la tapa del buró. El
de a veinte, el de Juárez. el patriótico, era para nuestro amigo ___ era el
que al día sigu iente se com·ertiría en
copas, en costillas a la milanesa: y,
por remate, en un triste y desconsolado peso falso.
¡ Qué afortunados son los pesos fal sos y los hombres pícaros!
Los que estaban al redeodr del tapete verde. hacían lado al dichoso
punto para que entrara en el ruedo y se sentara. Pero, dicho sea en
honra ele nuestro buen am igo, el fué
prudente, tuvo iuerza de ánimo y
volYió la espalda a la traidora mesa.
\'oh·ería, sí, a dejar en ella su fu tura quincena, o propiamente hablando.
el futuro imperfecto de su quincena.
pero lo que es aquelJa noche se entregaba a las delicias y a los pellizcos
del hogar.
Cuando ,e sintió en la calle con su
honrado, su genero;.o peso falso, que
hahía 5iclo tan bueno. y con el retrato ele Juárez, con el busto de un perro, y con el grabado que repre,-nta
a una señora en cami,ón. rebosaba
alegría nuetsro querido am igo. Ya era
tan bueno com el peso falso. at¡uel
honrado e in teligente caballero. Habría prestado un duro a cualquier ami
•ro pobre; habría repartido alguno,
~cales entre los pordioseros. Caminando aprisa, aprisa por las calles.
pensaba en su pobrecita mujer que
era tan buena persona, que lo estaría
esperando ___ para que le diera el gasto.
Pi.1is, l'cpoux volage
rentrant au logis
pour paraitre sage
prend des airs conflits.
il pense á sa femme
-seule dans son litet de chcz madame
un galan s'enfuit . . .. !
Voici l'aube vermeille,
Etc.
Esto cantan en una opereto que se
e,. trenó en París a fines del mes pasado y que se llama El Huevo Rojo;
pero esto no lo tarareaba siquiera
· cto ami o. )Or uc no

llUC

cierto muchachito que yoceaba periódicos y a quien llamaban el inglés. Y
parecía inglés en verdad, porque era
muy blanco, muy rubio y hasta habría sido bonito con no ;;er tan pohre. Por supuesto no conocía a su
µadre _____ era uno de tantos pesos
falsos humanos, de esos que circulan
subrepticialmente por el mundo y qúe
ninguno sabe dónde fueron acuñados.
Pero a la madre, sí la conocía. Le pegaba. Ese sería su modo de acariciar.
También cuando no se come, es imposible estar de buen humor. Y muchas veces aquella desgraciada no comía. Sobre todo, era la madre; lo que
no se tiene más que un a Yez, lo que
siempre YiYe poco; la madre que aunl'lle sea mala, es.buena a ratos, aquei'1a en cuya boca no suena el tú como un insulto __ Ja madfe, en suma __ _
nada más la madre! Y como aquel
niño tenía en las nnas sangre buena-sagre colorida con vino,sangre
empobrecida en las noches de orgía ,
pero sangre, en fin ele hombres que
pensaron y sintieron hace muchos
años-amaba mucho a la mamá_ __ _
Y a la hermanita, a la que vendía billetes ____ a esa que llamaban la france

!

CON MI HIJO.

BELLEZAS INFANTILES

sa.
La madre, para él. era muy bue-·
na ; pero le pegaba cuando no podía
llevarle el pobre una peseta. Y aquella noche-¡ la del peso falso !-estaba el chiquitín con El Nacional, con
El Tiempo de mañana, pero sin un
centavo en el bolsillo de su desgarrado pantalón. ¡ :1\ o compraba periódicos la gente ! Y no se atrevía a volrer a su accesoria, no por miedo a
los golpes, sino por no afligir a la
mamá.
Tan pálido, tan triste lo vió el afortunado jugador, que quiso, realmente
quiso darle una limusna. Tal vez le
habría comprado todos los periódi_cos, porque así son los jugadores
mando ganan. Pero dar cinco pesos
a 1111 perillán de cs:s ralea. era dema,iado. Y el jugador había reribidn
los treinta y cinco en billetes. Xo le
quedaba más que un peso falso.
Ocurriósele entoNces una travesura: hacer bobo al muchacho.
-Toma, inglés, para tus hojas con
catalán, ¡ anda! ¡Emborráchate!
¡Y allá fué el peso falso!
Y no, el muchacho no creyó que lo
habían engañado. Tenía aquel señor
tan buena dlra como el peso falsa.
¡Qué hueno era! Si hubiera recibido
esa moneda para devo\Yer ~iete reale~
y medio, cobrando El Nacional o El
Tiempo de mañana, la habría sonodo
en la, Josas del zaguán, rnyo umbral
le servía casi de techo; habría prrgi•ntado si era bueno o nó , al abarrotero que aun tenía abierta su tienda.
Pero ¡ ele limosna! ¡ Brillaba tanto en
la noche¡ ¡ Brillaba tanto para su alma hambrienta ele dar alga a la mamá y a la herman ! ¡ Qué buen señor!_______ ¡Habría ganado algún
premio en la lotería!_ ____ Sería rico !
Quien sabe____ _
¡ Qué buen señor era el del peso falso!
Le había dicho:- Anda, Ye y emborrachate '----- Pero así dicen todos.
ecogió el Rarapiezo los periódicoi-.,
y coriendo como si tuviera fuerzas.
fué hasta muy lejos, hasta la puerta
de su casa. Ko le abrrieron. La viejecita-la llamo viejecita aunque aporreara a ese mudiacho, porque, al caPasa a la Penúltima Pág) .

LA ELEGANCIA EN LOS NIÑOS.

Hay una cu,a qur me hace estremecer: mi hijo:
,~lgunas veces. mirándole, me figuro muchos millares
L~ ~leganci?. en lor. niños er. un?. copié'. e
miniatura de la elegancia de los padres, as
~e niños de su edad nacidos en el mismo día, y que en este
como sus gestos, su coquetería. s&lt;1 cuidad
mstante son como él, inocentes y cariiio.,os; me los tiguro
en la corrección. Los niños desde su má
en sus cunas, entre los brazos de sus madres, cubiertos ele
corta edad, poseen en germen to"do aquell
de besos y llamada con los más dulces nombres de la lenque admiran en los mayores
gua humana; veo en el corazón de sus padres la misma esLa verdadera elegancia de los niños es sn desnudez
peranza, el mismo presentimiento de que serán honrados y
Todas las madres podrán darse cuenta exacta de esta afir
felices, mejor dicho, la misma seguridad mía, y no de otro
mación.
modo alimentada c¡ue como yo alimento la mía al mirar a
¿ Será necesario evocar la imagen encantadora y clási
mi hijo; y pien~o que, sin embargo, de toda esa legión de
ca de esos adorables y pequeños bohemios que corren et
angelitos saldrán ladrones, falsarios, asesinos, !parricidas,
las calles detrás de un coche, pidiendo una limosna y mos
que arrojarán la desesperación y la deshonra sobre sus fa.
trando, según la expresión de sus madres, ''todo lo que po
milias. Cuando este pensamiento se fija en mi cabeza, tengo
seen."
que hacer gran esfuerzo para librarme de él.
Es que la gracia es natural e1
Esta mañana tomé mi niño so
el niño y por eso aparecerá so
bre la srodillas, y le pregunté:
bre todo cuando nada entrab
-Xiño, ¿serás tú asesino?
su delicada y suave moYilidacl.
E l no comprende toda\'Ía el
La belleza del niño es, siem
significado de estas palabras.
pre, su salud; decimos un "her
- Sí:._respondió,-pero quiero
moso bebé," por un niño san
dulces.
y robusto. La belleza de un ni
¡ Si pudiese adiYinar su porveño, repetimos. son sus brazos
nir, como hacen los gitanos, en
sus piernas rollizos y bien 1110
la palma de la mano!
delados, sus mejillas redonda
- ¿Qué manejará esta manefirmes y rosadas.
cita ? ¿La espada? ¿El puñ al?
La pl uma? ¿El arco del YioXi au n en las épocas más ro
lín? ¿ El escapelo del a natomismánticas, ha sido. la palidez e
la infancia, rualidad de supre
ta~
Pobre manecita, ¡ cuántas veces
ma distinción, ni la neurasteni
y sus estigmas están en ella el
sotendrás la cabeza fatigada por
el ingrato trabjo o por el penmoda, como entre los adulto
samien to dohroso ! i De cuánClaro está que no es costumbr
tas cartas listadas de negro
dejar a los niños desnudos y e
romperás el sello! ¡ Cuántas
una lástima; lástima para 1w:-,
otros, que nos pri,·amos de u
diestras de falsos amigos y de
espectáculo ele admirable armo
mujeres indignas tendrás que
nía; y lástima para Jo5 niño
estrechar!
puesto que, con la necesida
Pero tú la conserYerás limpia
de toda mancha. hijo mío; y si
de vestirse según los recurso
cuando te hiera un gran dolor ,
de sus padres, nacerá en ello
el primero y doloroso concept
inmerecido, te asaltan impulsos
de las desigualdades sociales.
de levantarla cu alto, no la leComienzan los niños, desd
Yantes, nó, para maldecir, sino
sus más tiernos años, a ~abe
para juntarla con la otro como
que hay en el mundo ricos y po
tocias las noches y todas las ma
bres, desde que aprecia la el
ñanas te enseña tu madre.
ferncia entre las lanas y las se
~liro su manecita, la abarco
das. Y así, lentamente. se y
toda en mi puño, y sonrío penformando, en los que sólo tic
sando qne pasaron también por
nen aquéllas. el rencor ine,·ita
l esta forma las manos de los
ble y ama rgo que se trae apare
guerreros más formidables y de
I los artífices más· gloriosos del
jado la miseria.
El primer vestido.
mundo.Y de esta idea paso a
Se pretende que los niños sic
mis pensamientos predilectos
ten un placer intensí~imo al e, I
de la infamia de los graneles
trenar una '"toilette;'' sin duda
hombres.
fuerza de oír decir c¡ue van, cot
)fe figuro ¡¡ Homero, que se
el traje nuevo a estar muy her
desespera porque le han quitamosos, acaban por ir a mirar
do un arbérch igo; a César. que
se al espejo con complaccnci:
tiembla delante de un ratón ; a
persuadiéndose de que son en
Dante, que salta ele l.1 silla de
can tadores, y que encantarán
un caballo de madera; a ?111guel
sus familias. Pero, a la Yerdat
J\ ngel, que mi,,11tr.1c; su padre
es sólo la coquetería de las ma
le en$eña una estatua, se dedica
dres la que hace la coqueteri
a machacar un hueso con Ci
de los niños.
pie, y a la señora Bonaparte,
que dice al futuro vencedor de
Y por lo que hace a los ni
NIÑO CESAR AUGUSTO FARIAS.
Europa:
ños, si es exacto que el día e,
De Laredo, Texas.
- i Qué vergüenza! ¡A esa
que se les abotona el prime
pantalón, toma en su vida un
edad, caundo se tiene una neceimportacnia casi histórica, es, ante todo porque
sidad, no se ensucia de este modo la casa!_ __ _
talón, por su confección peculiar, los libertará de
i Si llega.se a ser un grande hombre! Es el sueño de todos
continua y humillante de sus amas____ _
los padres: pero no es un imposible.
Pero ¡ con cuántas privaciones de postre, de
Enigma, enigma al fin; geroglífico cuya signilicacióu es
aún desconocida: palabra de la cual no está escrita más qu.:
ha ten ido que pagar el niño, el orgullo de
la primera letra: número de la inmensa lotería humana. E3pantalón!
ta duela es el más du lce alimento de mi vida.
-Vas a ensuciar tu vestido nuevo ___ _
~! e parece que poseo misterioso cofrecillo en el cuai
-Vas a romper tu ropa nueva ____ _
PS posible que haya un puñado de arena o un montón de
J erlas. Estoy cerca de los trein ta años: mi pon-enir que emUn rústico de comedia exclama:
pezaba a limitarse. se ha prolongado de improYiso ; he per-Cuando me pongo mi vestido nueYo, nunca me
to ____ _
dido las últimas ilusiones de la juventud: he encontrado las
infinitas ilusiones ele la infancia. ¿Qué importa que
Y en cambio los niño\ cua ndo Jleyan un traje 1111

•

I

�La Oliva de la Paz. I=======JoJn un sediento erial, que en ,•ano espera
d~ manoR del gañán la sementera
y las caricias del arndo bronco,
tiendo los brazos a la " zul esfera
de añosa oliva el r eto, cido tronro :
y do pompa desnudo, áspero, yerlri,
en IA griR Jejanlk, el caminante,
del moribundo sol al brillo incierto,
el esqueleto de Ün gigante
sobre la arenil del deKierto:

**

,;

}'ué ayel', cuando a la sombrá de ese ,i1iv,,
que, desde el Bravo n Yucatán, altivo
las simbólicas frondas extendia,
un pueblo libre, d e su bien cauti\•o,
en en,•idiada placidez vivla.
AIH el genio encontró la rica vetk
del sabe1' codiciado,
riH&amp; y libros la n iñez inquieta,
111 industria esfuerzos, brios el soldado,
ti arte ritmos, alas el poeta,
) la razs de .\náh11ac floreciente
de amor pa\rio, fecundo
\'alles, como el fuego, ardiente
,·orno e lla altivo y co1'10 el ma1·, profundü.
.\111 al obrero, de \ionradez ejemplo,
que convierte a la fábrica en un templo
) en aras vaporosas ''&gt;S telares
donde, al compás de la ágil lanzadora,
improvisa monótonos cantares
a la novia garrida que le esper a
en la alegre ventana i'e sus lares;
y al labriego que empuña la man,1e1·a
dd con-o arado, al despuntar el dla.
1
) . &amp;ten to sólo a la mezquina paga,
; no la abandona hasta que el sol se apaga
¡ en las negruras de h1 noche fría,
el pan moreno, trabajoso, duro,
y. a11Dque escaso, seguro,
uno el pecho )' vaclo
: dt la1 codicias de oro y de laurele~.
1u supo " dulces mi, les
1 1·omido al pié de su follaje umbrío.
'
Huyeron ¡ay¡ veloces las dulzuras.
I de aquella edad feliz , y al alma azotan,
tempestades de miedo y de tristura,
que, po: el aire envenenad&lt;• flotan ,
• ,·orno efluvios de abiertas sepulturas
Yace mudo el taller, triste, sombrío,
y no se escucha en la extendiad v~ga,
fera z ayel', y hoy páramo vaclo,
el canto de la arada y de la siegn.
Es que la dicha. cual mujer liviana.
del Anáhuac huyó, r en las ciudades
y yermak soledades.
tatalló el huracán bra,io y ronco
que de la verde oliva mexicana,
Ídejó sin pompa al calcinado tro111·&lt;1.

I

¡

* * *
i La centella la hirió¡ ¡ Quién el rarniw,
: del cielo mexicano, antes sereno,
I a la nube mostró, y dij saña lleno,
, uelav&lt;• de vandálico d estino
hinchó de rayos su pedrusco seno!
i En qué yunque inclemente!
i qué mano parricida,
¡con fuego de Luzbel y odio sah-aje,

forjó el rayo fatal que hendió la frente
d el santo olivo, y con In propia herida,
al astillar su espléndio ramaje,
•
tronch6 de un pueblo la pujante vida 1
¡ Quién lo sabe'--- también allá, en

la

(altura,
l r. región del ;1:,·r, 'lo no llegun
ni el odio insano ni la c;w1dio im¡mm,
oe negros

s~ empeñan en llorris&lt;'na porfí"
)', cual negra mesnada do gi¡;actt~
Ne embisten, retroceden, chocan, cejan,
y, por el cielo tenebroso, dejan,
los flotantes girones de su seno.
~11 esa luche ciega, encarnizada.
les da, poi' grito de combat..•. e' t1·n,·11fl
e1 fl,imi~f'ro n,yo poi' ,)\q•:L&lt;li, ~

En 111 negra ansiedad ate rradora
11ue a todos hos devora,
r en el mar ele la angustia nos abisma
como a roto bajel, la historia mism&amp;
do esas tormentas el mislerio ignora.
Mejor es no indaga•·lo
que tener que llorarlo
después de remover su fondo oscuro,
y en 111 dudll pun,ante,
~s más grato, y más noble, y iuás segur o
poner los ojos en la Patria amante,
que, aún puede en el tenit de sus dolores,
tornando al pecho la perdida calma.
iluminar con mágicos fulgore s
eRta angustiosa cerrazón del alma.
¡Desde aquí la contP.mplo¡ ___ como aquella
Yirgen, del Valle de .Tudea, encanto,
en su aurora feliz , como el sol bella,
r aún más hermosa en su mortal quebranto,
en la cumbre del Gólgota divino,
ron un dolor sublime,
11álido el rostro, acongojada, inerte,
junto al madero ensangrentado gime,
,londe lucha la v ida , on la muerte,
tal nuestra hermosa Patria mexicana,
la Virgen india, la de faz morena.
de porte augusto, y .de m irada altiva.
grande en la dicha aye,, y hoy en la pen a
mayor aún, con maje@tad serena,
gime a los pies de la agostada oliva
&lt;rue amante besa y con su llanto balia.
So estás ¡oh Patria¡ sola; un pueblo amigo
,,ue, en su seno te dió calor y abrigo
en los albores de tu vida, España.
que compartió gozosa \us amores,
tiene parte también en tus dolores.
)' muy rerca de ti, llora contigo
,·on ansieclad de madre ____ En el anhelo
de volver a aquel tronco, savia y vida
la triste Pall'ia por la 1rng11stia deg11,
de hinojos o nel suelo,
con los torrentes d e earmín le 1·iega
Hrtidos en la lucha fratritda.
Empeño vano, ¡ oh l"ctria infortunada ¡
la sangre de tus hijos derramd11
ele tu historia en los rampos ubertozos,
hizo brotar frondosos
,,11 los enhiestos montes y en los llanos
los verdes lauros que tu frente ciiien:
mns ¡ ay¡ la sangrp qr e ni laurel aviva
de la Patria ofrendada en los altares,
,i es .\bel o Caln, cuando es de hermano~
1rue, como hienas, a zaTpadas rif\en,
,·nal lava de un volrírn. sera la oliva.

* * *
i So habrá

esperanza ! ¡ ni pi

continuo
(llan!t

&lt;1ue transidos de espanto,
Y faltos del apoyo y dP.I cariño
de hijos, padres, y esposos que cayeron
en la lucha inhumana,
,·ierten, sumidos en letal quebranto,
la esposa en su viudez, la madre anciana,.
y el inocente candoroso niño
&lt;¡ue, con mala fortuna,
encontró la horfandad junto a la cuna
o en los umbrales de St. edad temprana,
Y mitiga tu llanto y tus dolores ;
otra Virgen indiana,
como tú, como

imagen borro~:\.
nimbada con los patrios 1·ebplandorfs,
es slmbolo de raza en la bandera,
que tremoló el anciano ele Dolores,
¡-ace a tu lado muda y pensativa.
En ti los dulces pensamientos fijos,
al pie del arbol seco gime y llora
tus penas y los yerros de tus ·hijos,
y ese llanto que Yierte compasiva,
más bello que las perlas de la aurora,
es el riego fecundo de tu oliva.Con este suaye y vil'ginal tributo
de lágrimas, en b1·eve Tediviva,
de nuevo, ostentará su dulce fruto,
y no será aquel tronco, ásper o, yerto,
,,ue, en la gris lejanía, al caminante,
del moribundo sol al 1-rillo incierto,
semeja el esqueleto de un gigante
de pie sobre la arena !le! desierto.1'11)'8

PBRO. JULIAN G. VILLALAIN.
(1) .-Nota..-Esta
bermosisima
poesía
filé premiada en los últimos .fuegos Florales que se celebraron ?n la ciudad de Mé·
xico. La gran tragedia que se está deurrollando en Europa, la vuelve en e\tos mo·
mentos de inter és universal.

fATUIOAD POSTUMA
- - o--

Cuando )'O muera, al borde de mi lecho
Quiero ver una hermosa reclint.dt.,
Que escuche, con sonrisas en los labio~.
l.tt ronfesi6n postr~rn de mis faltas.

11
1

Anhelo oÍl', en vez de hondos gemidos,
Trister. ayes y fúnebren plegarias,
De Byron las estrofas inmortales,
De Mignon la nostálgi_ra romanza.
Haced que junt o al !éren·o se agrn¡&gt;en
Las Tirgenes más bellas de mi patria
Y que cubran, al son de alegres cantos,
Mi l11et11oso atau&lt;I de r osas blancas.
l•'ormando luego perfumada hoguera
.lrrojad mi cadáver n las llamas,
Y no me abandonéis hasta el instante
En que mi cuerpo, bajo formas vagas,
Ascienda raudo a la c,•leste altura
Donde fijé en un tiempo mi esperanza.
}lás si queréis guardar mis pobres restos,
Grabad sobre mi tumbh estas palabras:
'·; Amó sólo en el mundo la belleza¡
¡Que enrnentre ahora In Verdnd su almn; ''

JULIAN DEL CASAL.

-~~---o---~~
EL CREDO DE FRANCIA
- -o- -

o ración P atl'iotien
''C,·eo en la sangr e de la herida y en el
agua bendita, en el fuego de la artilleria,
en la llama de c irio y en la cuenta del rosario.
"Creo en los votos sagra&lt;los de los vie·
jos y en la omnipotente ignorancia de los
niños.
"Creo en la oraci6n de las mujeres, elT el
heroico insomnio de la esposa, en la cal·
ma piadosa de las madres, en la pureza de
nuestra causa y en In gloria inmaculada
de nuestras banderas.
· 'Creo en nuestro gran pasado, en nuestro
g ran presente y en nuestro porvenil' miíg
grande.
"Creo en las manos armadas de hierro
unidas.
en nosotros. Creo eu Dios, Creo,

,

�El Rey de Italia conferencia con uno de los altos Jefes del Estado Mayor.

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Cuerpo de cosacos desfilando por las calles de Bruselas.

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vando al enemigo desde los muros
de la fortaleza Semeniria .

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Un cañón

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tres p:-lgadas de la.rtillería Servia en el momento

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arrojar el proyectil.

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Un crucifijo respetado por las balas en
i:na iglesia destruida.

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. . . ),o •

El Kaiser Guillermo II, que próximamente hará su entrada triunfal en la capital de Polonia.

La Juventud de Guillermo II.
"Sus Impresiones en Paris''
La fácil y fecunda fa ntasía popular
ha contado varias veces cómo Gui
ll ermo I l, para sub~traerse un mo mento a los enojos &lt;lt: la Yida Je cur te, abandonara ,ecretamenle Posldam, realizando un .. l'autelosa y rá pida vis ta a Parí,. arumpañado por
1111 amigo íiel.
.-\ tales relatos hemos opuesto siempre escéptica sonri sa, consciente, de
las mil dificultade~ materiale, que
habrían de ofre cer,e a l Kaiser para
burlar la vigilancia de sus fam ili arb.
quienes, sin duda, se hubieran opue,to a que el Sobera:10 se expusie,-c a
ser objeto de demostracione, ho,tiles, por parte de un pueblo que no podía o lvidar la "debacle" del 70. Pero
no era sólo este temor. Los mismos
(;obiernos habrían eludido tlluas la,
re~pon~abilidades derivadas ele lo s
desagradables incidentes. ~ o hace
aún tres meses , la presidencia del último salón parisino oponíase de un
modo rotundo, llegando a plantear
la cuestión de conhanza, a que figurara en el certamen, entre las obras
de un famoso escultor tudesco, un
hu sto del Emperador. Temíase q1.:e 1~1
marmórea efi ·ue determinara explo-

siones del fe rmento antiteutón. Por
embajadas y canr illerias paso una som
bra trágica. En,01,1:irecíeronse las
gra\'1:, frente, diplomáticas y el f:n
ta~ma de la guerni. apareció t'l1 el camJH&gt; de las po~iLilida..:es.
\ si l'Sc penetrante sentido tle responsabili&lt;la&lt;l. tan altas y delicadas.
presentó el gran peligro latente de
una guerra franco alemana en la ~imple exposició n ele un retrato, en el
:1ng-ulo tranquilo y discreto de una
:-,ala. rúmo habría podido perm1t1r
nnnra. ni bajo ni1,gún pretexto. el
¡,a,eo a tra\é, de las populosas avenielas parisienses del verdadero. del
auténtico Guillermo. tan característirn, tan difícilmente cfüimulable?
L a leyenda de la Yi,ita, eas pintore,ca leyenda florecida en la imagi
nación popular. no era pues, acreedo·
ra al créd ito ele las gentes. Lo., polt
ticos hien informal.los negaron qut
el \'iaje se hubiera eiectnado en ningún tiempo, después de la guerra
franco-prusiana, y los periódicos germano, aíiadieron, con cierto aire fan ·
farrón: "El Emperador no ha dado
hasta hoy ningún paseo por Park
)lás como tiene ranas &lt;le darlo, si

alguna \'CZ lo realiza en nuestra compañía, no entrará de in cógnito, sino
en triun fo."
Guillermo II ha estado dos veces
&lt;'11 París. La primera fué en 1864. Era
entonces Príncipe de Prusia, y acompañaba a sus padres. ~o vale la pena
Je detenernos en esta v isita. El Prínl'ipr tenía cinco afios.
:
La segunra vez fué en 1878 y estu, u por propia voluntad, luego de haber luchado encarnizadamente con
sus fam iliare5 que con toda razón,
mostrábanse opuestos al viaje. El
odio a Alemania habíase exacerbado.
l labna que ocultar su escapatoria a
las autoridades francesas, empresa no
muy dificil ciertamente. Pero el hiju Jd Kronprin z. con la tenacidad de
su., diecinue\·e años in sistía, amenazan&lt;lu con marchar solo a París. Y si
,e le poma el ,·eto definitivo a Pan,. qt;e se le dejara al menos ir a
\ er~alles. Era la cuna del Imperio
germánico y él quería visitarla.
Tres semanas antes habían llegatlo aHí en Yiaje de novios la hermana de ,Príncipe Guillermo la Prince~a Caralla y el Príncipe heredero de
sa·onia-:.leinin en. Los dos cónyu-

~~:imilill. .Rmal~

�Receta para hacer naciones
lO QUl PUfOl lA ff

'\.

--o-

La artillería turca movilizándose en. os santos lugares.

La Guerra en la Tierra Santa.

go, ~1c11mpai1adu, p,1r una chm ,
• m:nciar
ni una •soh• 1·,.,. i·,l I)ra t•n ak111:lll
gentil homhr1· dl' h C 11 t · • a ~ un
, · po_r temor a descubrirse
cm1 I •
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r l' pru,1ana
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~-ur~~1.1te al;~·uno, minutu, la tum ndade ¡ ..
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a r' ~1 · 1,llh'c,as l'&lt;&gt;lllo paricnk ele
JP' am1. 1a rnl
· .hrit:•1111·&lt;'.t. \' no 1111·ntía
orr¡n\:.
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;.t• ,11·1• t 1re de h .
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p_nncDcsa i·!·a _hija dt" la Reina \'icto~
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1• a11ad1tlura y , .• •
mejor l'I inr,"io . · - 1 ª1•1 um~ervar
via·
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,.,111111. 1"" dn, aug-u,t11s
_Jero, ial.lahan sic·mprt en in ,·Jé:
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Jl"r &lt;1os autcnt1. "P
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~ - º1·r qule _hahna tic l'an,ar txtrañcz~
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personaJes Jamá,; comieron iucra del

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nlit&lt; 'ª1 1_10ra. .\1 ira ha ;n ida mente '.1r¡,ue
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yo,··rq·.:.
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.· · ,,i,,. .in,1as de ron,¡uis 'i~·-e hoy. dee111·acknada, al ¡¡ 11 ,e
~1,1111hestan. ante el estupor cil'I n;un; o atcrro;~zaclo. co111 ul,inna11d11 la
tbo_r pa,rhca 1!e las inclustrias " ,k
,trtes_. &lt;leten1cndo. !qnilll .-a he- por
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LLI

•:ll·.

Los alemanes no se han conforma·
do con levantar monumentos a Bismarck dentro del perímetro del territ~ri? germánico. El grabado de esla
pag1~a represnta la glorificación del
Canciller de Fierro, dentro de la misma Francia.
Creemos oportuno reproducir un
artículo español, en donde se ex¡,on~, _como el gran. Bismarck puso los
c1m1entos formidahles de la nación
~st.upenda, que hoy tiene fuerzas suhc1entes para h:.char contra todo el
mundo.
-El artículo de referencia es el siguiente:
He aquí, menguado Juan Español
la receta par hacer naciones: "Se to~
ffi;ª un hombre lleno de fe Y---" Ya
se que es más difícil de lo que parece
e~contrar un hombre lleno de fe. Aun
sm esta condición, sino buscando un
hombre. nada más, no logró hallar
lo la linterna de Diógenes. Y la f.:
es fundamentalmente necesaria para
el éxito de esta receta, porque la fe
es espíri.tu de sacrificio, es energía,
es tenacidad, es desinterés es inteligencia, es lu z para guiar' y fuerza
para vencer.
El caso de Alemania no es umco
pero es más expresivo, más concre:
to que todos los dtmás. Se ve hacer
una nación por la obra de la fe cie
un hombre, como un milagro vivo·
no se crea sólo el Estado la organi'.
zación oficial, sino que s~ engendra
un alma nacional y se le infunde tal
fe que irradia y sr. difunde a través
de una serie de generaciones.
El ideal de 1:na patria única era pa·
ra los múltiples pueb!os de origen
teutónico una cosa puramente retórica, de que hablaban algunos oradores
y escritores como tn España se hablaba de iberismo por elgunos soñadores que qi:·erían borrar de la Península la absurda raya de Portugal. Y allí el problema era mucho
más difícil, porque un gran imperio
íuerte y ambicioso, Austria, aspiraba
a absorber y gobernar los innumerables reinos y ducados en que se divi
día la Europa Central, y además por
Los Alemanes ievantan un monumento a Bismarck en Francia.
que otras tres grandes naciones, Ru
caso. La diminuta Dinamarca apenas pudo defenderse, y
sia, Inglaterra y Francia, tenían invencida en breves combates, tuvo que entregar a Pruterés en que no surgiera otra gran potencia en el centro
sia y Austria en el tratado de Viena, los ducados de
del Continente.
Schleswig, Holstein y Lanenburg.
Había Ln hombre en la ingrata 1Iarca de Brandebur
Bismarck realizó con ello diestramente su primera mag?, l_a más pobremente d~!ada por la Naturaleza,. que teniobra dipolmática. Hizo a Austria responsable ante Euma te y ·acechaba la ocas1on. Este hombre era B1smarck.
ropa de aquel despojo, y luego se mostró con ella geneLa tradición creada en el corazón de Prusia por Federoso y humilde. Le reconoció derechos administrativos
rico el Grande, se había derrumbado y hundido en la
sobre el Holstein y Prusia, reservóselos sobre el duaplastante derrota de 1806. E l Príncipe de Bulow mis cado de Schleswig, adquiriendo su jurisdicción sobre Lamo, en su obra ''La politii:a alemana," reconoce que este
i1enburg, pagando a Austria millón y medio de thalers
acontecimiento pareció dar la razón a los que ni.:nca qui
\sí sembró la semilla de discordia con su aliada, a la que
sieron ver en la soberbia creación del gran Rey más que
habia que hacer desistir de sus pretensiones de dirigir a
i:na obra pohtica artificial. que unicamente su extraor·
la raza germana. Con aquella empresa consiguió Bisdinario genio de guerrero y de estadista podían mantemarck despertar en Prusia el entusiasmo militar.
ner en pie, y que debía derrumbarse cuando su iundaLa reorganización del ejército fué obra rápida. Los prudor faltara. Era preciso. pues, un momento en que Prusianos
recordaron la vieja leyenda y vieron aparecer el
sia pudiera hacer despertar el abatido espíritu de la raespíritu de Federico Barbarroja en las almenas del Castiza germana Este momento fué la muerte de Fernando
Vll, rey de Dinamarca, dominador de los ducados teu- llo de Kyffanser, como una aparición mesiánica. Cuando
Bi~marck estuvo seguro de la fuerza de sus nuevas trotones de Schleswig y Holstein.
pas. cuando todas las previsiones militares habían sido
Austria se precipitó un poco y convocó la Dieta de
bien etsudiadas y satisfechas. comenzaron los disturbios
Francfort, para reclamar el dominio &lt;le esas tierras, y
y las dificultades en los territorios recién adquiridos. CaPrusia reunió la Dieta de Erfurt. Dinamarca aprendió
da día Prusia encontraba motivo para formular una reentonces cómo J nglaterra ampara a las naciones peque.den tes de frontera, arbitrariepeligro. En
ñas, cuando en ello no ve provecho

�•
1

l

cidente grave. Prnsia quiere const ruir en Kiel una dársena para buques de. guerra. Aus tria se niega a
consentirl o. La lucha es eneYitable.
. Estaba 1loltke ;iJ frente del ejército. prusiano. Su táctica era esta:
"quien hiere primero hiere dos veces".
.\ustria no temía la guerra¡ estaba segura de ser más fuerte que Prusia.
X o pudo imaginar que Bismarck hubliese buscando un aliado. Creyó sólo pelear en la frontera Xorte y se
encontró con que Italia lanzó sus
tropas hacia la frontera meridional
cumpliendo un tra tado secreto que ha
bía firmado con Prusia.
Los prnsianos se apoderaron del du
cado de Holstein, rlispersando las escasas guarniciones austriacas, .y en
quince días ocupan el reino de Sajonia, Hanno,·er y el condado de HesseCassel. Sus 254.000 soldados avanzaban ya victoriosos hacia Viena, mientras Austria no había terminado sus
preparativos militares y tenía que dividir sus fuerzas para defenderse de
1~ doble acometida ele Prusia y de Italia. Las fuerzas prusianas se habían
dividido en tres ejércitos, mandados
por el Kronprinz Federico, padre del
actual Emperador, por el príncipe Federico Carlos, hermano del rey Guillermo I y por el general Herwarth.
Ante la avalancha 1,rusiana, las fuerzas austriacas van ,etrocediendo hacia Kóniggratz, donde ambos ejércitos se reunen y se traba la batalla decisiva que termina 1..on una espantosa
derrota de los an;;triacos. Era el 3 de
julio ele 1866.
El ejército prusian.o, victorioso,
avanzaba hacia Viena, pero aunque su
aliado italiano habí~. sido vencido por
austriacos, advierten entonces las potencias europeas co11 cuánta razón les
pedía ayuda Dinamarca. No era una
guerra aquella que podría afectar a
las tres naciones qu.; peleaban y a sus
pequeñas aliadas det centro europeo.
Era el resurgir de Prusia, era el renacimiento de una gran potencia que
vendría a disputar a Inglaterra y a
Francia el dominio del mundo. Se inició entonces la intervención de Francia a favor de Austria, y Bismarck.
viendo en peligro los provechos de
aquella rápida campaña, detuvo la
marcha de las tropas hacia la capital
austriaca y aceptó la paz de Praga.
PocGs documentos diplomáticos han
tenido una mayor uascendencia en el
porvenir de Europa. Austria renunciaba a la hegemonía y dirección de los
pueblos teutones y enderezaba hacia
el Oriente sus futuras ambiciones. En
el espíritu de aquel Tratado renacia
el od io ele Prusia a Francia y quedaba sembrada la semilla de la nueva
guerra. Prusia se engrandecía con los
terirtorios de Ham1over, Hesse-Cassel, Xassau, Franciort y Schleswig
Holstein y sobre todo con un gran
prestigio moral y militar.
Italia cobró a butn precio la derrota de su general L.,,mlrmora. Es po~ible que en ningun .. otra ocasión ele
la historia un ejército vencido haya
cobrado como vencedor. Se le dió el
Veneto y las fortalezas de Mantua.
Verona, Legnano y Peschiera.
Había durado la Mu erra siete semanas. Los pueblos germanos se sintieron llenos de confi..inza en Prusia y
secundaron ciegamente la acción de

lA VIRGfN YlOS ANGflfS
--o-Durante lo, ocho días que pasó en
el establo de Betlem, María no sufrió
demasiado. Los pastores llevaban
quesos. frutas, pan y leña para hacer
fuego. Sus mujeres y sus hijas se
ocupaban del niño y daban a María
los cuidados que reclama una mujer
t¡ue ha dado a luz. Después los Reyes
::-.Iayos dejaron una tl'ran cantidad de
tapices. telas preciosas, joyas y vasos
ele oro.
Al fin de la semana, cuando ya pudo camina r. quiso volver a Xazareth,
a su casa. Algunos pastores le propusieron acompañarla, pero ella les dijo:
Yo no quiero q•,e dejéis por nosotros vuestros ganados y vuestros
campos. 1Ii hijo nos conducirá.
-Pero dijo José : ¿abandonaremos
aquí los presentes &lt;\e los :i\Iagos?
-Si,-dijo ::-.Iaría,-puesto que no
podemos IJeyarlos.
-Pero hay en ellos mucho dinero,
-dijo José.
-Tanto mejor-dijo ::-.raría.
Y distribuyó entre los pastores los
presentes de los Reyes.
-Pero,-replicó José,-¿ no podíamos guardarnos una pequeña parte?
- ¿ Qué haríamos con ellos ?-respon
&lt;lió l\faría. X osotros· tenernos un tesoro mayor.

* * *

llacía calor en el camino. ;slaría
tenía al niño en sus brazos; José llevaba un resto de ropa y de algunas
modestas provision.is. lf acia el mediodía se detuvierOIL muy fatigados a
la entrada de un bosque.
Inmediatamente, detrás de los árboles aparecieron algunos ángeles.
Eran niñitos sonrosados y mofletu dos; tenían sobre la .:Spalda alitas que
les permitían volar cuando querían y
que el resto del t iempo hacían su
marcha ligera y fár:il. E ran erguidos
y vigorosos. más de lo c¡ue hacía su·
poner su edad tierm, y su pequeña talla.
Ofrecieron a los Yiajeros una botija de agua fresca que habían cogido no se sabe donde.
Cuando la santa familia se volvió
o poner en camino. los ángele~ la siguieron, de semb~trazaron J ose ~e su.
cesto: pero ;slaria no qm,o confiarles
i su hijo.
Cuando ll egó la noche, los ángel~s
clispu~ieron lecho, de musgo baJO
un gran sicomoro y to,da la noche
velaron el suei10 de J esus.
11aría entró en su casa de ;i:azareth.
Era por una calleja populosa. en una
casa blanca de techu plano donde José tenía su taller.
Los ángeles no lo~ habían dejado y
continuaban haciéndose útiles de mil
maneras. Cuando el niño lloraba uno
de ellos le mecía dulcemente; otros

a

asentados. Cuatro auos más y una hábil diplomacia había borrado los rencores de Austria y la había trocado
de adversaría en amiga y cooperadora. Cuatro aí10s más y Francia recibiría el castigo de haberse interpuesto en el camino de Viena.
He
desmedrado Juan :Espa-

hacían mus1ca con su pequeñas arpas .
y cuando era preciso le cambiaban la

ropa en un momento. Por la mañana, cuando ~Iaría ;se despertaba, ya
encontraba su cuarto barrido; despué~
de cada comida, ellos lavaban rápidamente los plato$ y tas escudillas; corrían a enjuagarlos en \a fuente vecina y los dejaban re.posar en el baúl.
Cuando la Virgen iba al lavadero, le
llevaban el bulto de ropa, se la distribuían, golpeaban .ifegremente sobre
las telas mojadas, las dejaban secar
sobre las piedras y las volvían a llevar a la casa. Y 6Í María, hilando
sobre su rueca, se adormecía por el
calor, sin despertarla hacían su obra.
N'o tenían menos atenciones para
José; le prestaban sus útiles, los arerglaban después del trabajo, se llevaban las virutas y las atsillas y tenan
el taller en tm estado de limpieza
irreprochable.
Pero como estaba demasiado servicia por los ángeles, María no tenía
nada que hacer y se .. nfadó. Una mañana, al levantarse \'io a los angeles
ocupados en asear· el cuarto. Les
quitó la escoba e hizo ademán de perseguirles; ellos se escaparon. Pero a
rned\odía, después de la comida, como
quisieran levantar h, mesa, María dio
sobre los deditos de uno de ellos un
golpecito que puso ,n fuga a la tropa. Volvieron pocv después. En el
momento en que st disponía a hilar,
un ángel trató de apoderase de su
huso; ella blandió éste como si fuese
una arma y persiguió al intruso hasta
el taller ele José. Al cabo de una
hora, cuando ella ccsia sentada, cerca
de su hijo notó que dos angeles se
habían deslizado debajo de la cuna y
la mecían, suayemente. Se levantó
los sacó fuera y cltró tan vivamente la puerta, que uno de los ángeles
se quedó cogido pc,r ta punta de un
ala. Lanzó un grito; María lo libertó: pero le dijo:
-Tanto peor para ti, esto te enseííará a no mezclarte en lo que no te
interesa: avisa a tus compañeros que
no quiero Yerlos más.

* * *

-Pero, dijo José, ¿por qué arrojas
a e~tos pequeños? Ellos nos proporcionan grande servicios.
.,
-Precisamente por eso,-respondto
;s[aría.
-Yo no comprendo,-replicó José;
puesto que tu hijo es el Mesías, es
natural t¡ue sea servido por ángeles
y que su madre ap1 o,·eche.
- i Oh. elijo 1Iaría, he aquí una5
¡'Jroposiciones sin delicadeza. ¿N' o
sabes tú que el Mesías ha venido al
mundo para sufrir .con los hombres?
y desde Juego tiene que experimentar
todos los males propios de los niños.
Cierto es que yo debo dulcificar sus
sufrimientos tanto como !}le sea posible, puesto que so¡ su mad;e; pero
quiero que nadie fuera de 1111 se encargue ele este cuidado.
¿Es que las otras madres no cuidan
ellas mismas a sus &gt;'equeños? i Que
infame creatura sería yo si renunciara a mi parte de trabaj.os maternales¡.
Desde, luego estoy segura de que m1
hijo prefiere estar cuidado por mí que
por esos mocitos alados, y se que me
asociaré mejor a su misión redentora
penando como las demás mujeres Y

�Lo que va de ayer a hoy

¡-

. En 1909, la República ?lftx ica~a no podía encontrar
un digno sucesor del General
Porfirio Díaz. Don Ramó'n
Corral le parecía un hombre
?scurot el General Reyes. un
impuls1vo, Don Teodoro De~esa, ~111 intrigante y el sen? r Lunantour, un a,·aro. y
nmguno, absolutamente ningun.o e~1cajaba dentro de sus
a~p1~~c1ones e ideales. La
Nacion, tan descontentadiza
como las princesas de ¡0 ~
cuentos, esperaba a un ser
perfecto. para que rigiese ,us
fu turos destinos.
Todavía no se cumple el
perío~o presidenc ial que com~nzo en 1910. y la Repúbhca ha sentido el peso de
una. decena de Presidentes y
\'an os centenares de caciques. Xaturalmente, el pueblo se ha vue lto m1?chí•imo
más tolerante en lo que se
refiere a los méritos ele los
altos funcionar ios v se consi.deraria dichosís i1{10 si pudiere conseguir un gobernante igual al peor de lo, candidatos ele 1909.
Iloy, los amos de ~I éxico son Carranza, Villa y Zapata.
Basta contemplar un 1110_
mento las adm irables caricaturas de Ernesto García Cabra! y Santiago R. de la Vega, para darnos cuenta de la
fisonomía intelectual y moral
de l&lt;_)S tre~ jefes de nue,tra
Patn a desn•nturada. ¿Qu ién
le h~1biera dicho al orgullo
mexicano de 1910. que en
menos de cinco años habría
d.e descender a tan profunda
s11na~
Dice ~,.n historiador de la
Re~·oluc1on a los nobles de
Luis XVI: por no querer las
reforn~as. de Turgot fui,t~1s v1ct1ma de las conliscacione~ de Robespierre.. \lgo
seme1a11te le ha dicho el
D estmo a nuestro país: no
os gusto ningún candidato
en 1909; pues entonces. soportad a Carranza. a Villa y
?. Zapata.

•

\

0

Apocalipsis~---Solamente en el Arte, i&gt;Utio el gran líricci
fra11cés r ealizar el prodigio de una res,urección, cuando hace aparecer al ~lesías de Alemania, al Emperador Federico Barbarroja, saliendo de las misteriósas profundidades e1i'
donde estuvo sepultado, y entrando en la madriguera ele los
Burgraves para azotar a los verdugos de su Patria con un
puñado de relámpagos y truenos que llevaba en la diestra
justiciera, mientras su frente majestuosa se contraía con un
gesto heroico de indignación y de venganza!
'·~uestra iniciati\'a no tiende a restaurar un régimen
que llegó definitivamente a su ocaso, sino a resucitar el
culto por una jornada épica, que la pasión demagógica procura envolver en las telarañas del olvido. Ayer, por primera vez, desde hace muchos años, los cañones callaron y
los clarines enmudecieron, al sonar la hora bendita, en que
nueve lustros antes se iniciaba la última ele nuestras Epopeyas __ ___Tal fué, que tras ele alcanzar el naufragio ele la
Admin istración se procura el naufragio de la Historia. Se
intenta sepultar entre tinieblas un recuerdo de gloria. como
~i fuese un recuerdo de rubor!
"Pero la verdad no admite ser confinada en el triste silencio ele las criptas funerarias: la verdad, como la esfinge del Desierto soporta intacta la cólera de los tiempos.
Dice Víctor Hugo, que las cenizas de los siglos cubren a
Esquilo hasta los hombros dejando ver solamente la cabezr; pero al igual del coloso de las soledades, con su cabez¡t llega a la altura de los dioses que le rodean erguidos, en
sus pede,;tales. Lo que dijo el genial poeta de Esquilo, pactemos nosotros decir del atricla de Oaxaca: la pasión y el
odio han cubierto sus proporciones de gobernante y estadista; la có!era y la envidia han bañado de polvo su tarea
colosal ele pacificador; ya sólo asoma en los horizontes su
cabeza marcial ele paladín; pero es tan grande, que con ella
le basta para sobrepasar a tocios sus compatriotas1 en estat~ra .aún cuando haya algunos que estén en la cim a &lt;lel Cap1toho.
"Con el 2 de Ahril se inicia la agonía ele aquel Imperio
que en un arranque de locura concibió el último de los Bonapartes. Desde el 9 de :Marzo se encontraban frente a Puebla las tropas republicanas; y los soldados imperialistas
que militaban bajo el mando de Noriega sentían que a cada momento se angustiaba más su situación. Díaz, Alaton e, Pacheco, González ,\lier y Terán y Enriquez sitiaban
a Puebla; y la ciudad heroica semjaba estar envuelta en
1ma constelación. De repente las tropas ele Leonardo 11árquez, el terrible, el siniestro, el cruel, bajaron desde la caoital de la República y amenazaron desencadenarse sobre
las huestes de Porfirio Díaz. Eran como rachas que pre
tendían estrujar los laureles germinados en )fiahuatlán y
la Carbonera.
"El jefe del Ejército de Oriente se sintió entre las fuerzas sitiadas de Noriega y las huestes auxiliares ele Leonardo
:.\1;'trquez; y decidió romper aquela dificultad con una ele las
audacias más estupendas que registra nuestra historia militar. Concibió, en un instante ele inspiración divina, caer sobre Pueb!a a viva fuerza para hostilizar Juego con toda li1 bertad al ejército de ;\[árquez. El penamsiento se lleró a ca-·
bo triunfalmente. El 2 ele Abril en la tarde el pabellón republicano ondeaba sobre la ciudad ilustre; una semana después
derrotó a :.\l'árquez de San Lorenzo, y a mediados de ,\bril
terminó su magní'fica campaiia con el cerco de la Capital
rle la República. La epopeya concluía, en tanto que pre·
ludiaba la tragedia de los Ilapsburgos aquella tragedia que
~egún la frase del :.\fae.s tro Justo Sierra parecía trazada corno por un I):squilo que removiera en gigante,cos escenay humanidades!
rios. acontecimientos, pueblos
......
$:
•

\\

~~

?
Don Venust.iano Carranza, exSutteniente de la extin
nado Porfinsta Y casi ex-Jefe c:el ex- E'Jerci
, 'to ex-const1tuc1onalista.
t~ . 2.., . Reserva. Ex-Senado!' del ex-Se-

~~~~~

La Glorificación del 2 de Abril
Tenemos el gusto d
f
lectores algunos párr:fo~ r~~f r d'a nuestros
pronunció en el Congreso
. iscurso qu.e
putado Nemesio García :a_ex1c~no el ~1en 9ue el 2 de Abril fué elev:~¿º• 1ól d1a
gona d~ fietsa nacional. Este ac~ ~ cateprema Justicia fué uno de los poqu' e. suhala
.
1s1mQs
gods q~e tuvo el ilustre ex-Presidente
en su estterro.

lucl~a,. ha dejado de alentar en nuestro
.
. .
reY1nr en· la historia al lacio d 1 ,. . . medio publu:o, para
·· ,.
' '
e Juansmo" y· d ¡ "1 d'
mo. ., o seremos no~o tros los
e
er 1s1111 mausoleo glori~so p;ra le~~~tar ranl.ql_uen~os bloques de
'
' ar ec 11cac1ones en dond
poc1amos guarecernos: nuestras frent
.
e
reles de una tumba épica _____ . X o 'E es no prof~naran l~t!lu s temerosos e inquietos. el si - . Gstad tran9u1los, espm.·
·
·
enor eneral Dta
1
';¡ a 1&gt;1and1r ,u espada arcan él'
z no vo \'ete triunfal no Yolverá a flame~ ica dtt llamas; su estandartro~ cam JOS. A 'l
'r orgu osa mente sobre
'
u1 es 1eva
t
'

''Con estos ejemplos, queda comprobado, qne el señor
General Díaz al a.saltar Puebla, realizó una hazaña digna
de figurar en )?. historia militar del mundo. Logró hacer
en unas cuantas horas. lo que otros genios no han podido
alcanzar en centenares de días. Las armas republicanas, en
aquel!:-. jornada. reunieron l;i. apoteosis de la Estrategia con
la apoteosis ele la Patria. El señor General Díaz, en aquella
fecha no se conformó con salvar las instituciones, sino que
las pu,-o encima de un luminoso pedestal. La justicia no se
limitó a hotener la Yictoria: sino qne a semejanza de la guerrera Pallas derivó desde entonces sn existencia de la olímpica testa de un Joven omnipotente.
¿"Y sería decoroso que nosotros, los que ayer tocamos
a diana permaneciésemos mudos, como los cortesanos de
Luis XVIII ante el recuerdo de ::Vlarengo y Austerlitz? La
leyenda napoleónica quiso ser ahogada por la envidia de
los Borbones, que confundieron la agonía de un régimen
1:011 la agon*a de la verdad, y se olvidaron de que las vic10rias de Bonaparte eran las victorias ele la Francia. A nosotros nos está asando lo mismo. Escatimar laureles en

E L P ROPIO ZAPATA.

rrado, es ofender a nuestro hravo Ejérrito. porque se arroja
polvo sobre uno de los mejores cuarteles ele su blasón; es
lastimar a la Patria, porque se arranca con mano rabíosa
y fanática, una de las páginas más vibrantes de su Historia. ¡ Y bien el recuerdo discutido del Estadista os pertenece tempor almente, oh políticos miltantes : podéis analiz,trlo · piedad. Clayac\ en él Yuestros escalpe!os; partid
0

�Yios:--:- Pero inclinaos ante rl Guerrero. po rque desde ha,·~ 4.) a.no, repMa ~n el rega.zo maternal de la República. y
s1 alguien fuese a 1hterrump1r su desca nso. sería nn infeliz
Cnclro que mereciera más bie n lá risa c¡ue la cólera candente de Juvenal.
"Este a~unto es ele ob,·ia resolución porque para fallarlo no se. requiere dictamen ele comisión ni repetidas lecturas .. S~ .discute un problep1a de ingeniería, se estudia un
caso Jttr1cl1co, se medita sobre una cuestión social: pero las
e1_&gt;opeyas_ tienen ..el pr_ivile_gio santo de deslumbrar y repudian la 111clagac1011 m111uc1osa de los gabinetes. La batalla
de Salamina no se comprueba en archivos ni se detalla en
hibliotecas: ¡LA POESIA NO NECESITA DOCUMENTOS! El 2 ele .\bril tiene la grandeza de haber penetrado
en el alma apasionada de las mu ititudes y no saldrá de allí
con sabias rectificaciones ele eruditos. Los historiadores1
deben dedicarse al estudio ele las cuestiones secundarias a
semejanza de lo, hortelanos, que sólo cultivan las plantas
peqt:eña"': las epopeyas nacen y se desarrollan como las
i-ehas, sin necesita r nunca del castigo encantado de la poda: se has tan a sí mismas; florecen y fructifi can, bajo la
caricia direl.'ta ele la naturaleza. Pretender encauzar un torrente de sensaciones dentro del Reglamento de la Cámara es tan ilusorio como pretender encauza r en un canal el
ímpetu desbordante del ::'\iágara ¡_ _____ EJ 2 de Abril debe
ser fiesta nacional porque así lo siente la República. Esto se sostiene más bien con pasión que con razonamientos. /\. todos Jo,, fríos argumentadores se les puede contestar con las palabras de Ezequiel: ¡ "Arrancaré 'de su pecho
el corazón de piedra y les daré un corazón de carne!"

Hi1toria de un peso falso.
--()--

(Cond1.1sión.)

DOROTEO

--o--Este producto del fango
con su cara de .\ smodeo
se llamaba Doroteo
Y se apellidaba .\rango.

.:\fas después del libertario
1110,·imiento que triunfó
del nombre de presidiario
también él se libertó.
En su afán siempre crecido
de triunfar y de ascender
tocayo del Presidente
Pancho Villa llegó a ser.
Cuando sus fuerzas llega ron
a la plaza de Torreón
los yanquis lo apellidaron
"El bandido X apoleón.'

,.,..,.,

Después ele cien mil azares
fué tanto lo que subió
que en la silla del gran Juárez
i oh, ironía! se sentó.
Fue entonces. cuando en honor
del bandido General
se tocaba ¡ oh, gran dolor!
nuestro himno nacional.
Una turba ele menguados
le tributaba loores:
Generales. Diputados
Ex-11 ini,tros, Senadores ___ __
~las vino Celaya __ __ y creo
que el fondo ha tornado al fango:
ha vuelto a ser Doroteo
el gran Doroteo .\ rango.
Resulta inútil querer
YOh-erlo al sofo perdido:
él que Doroteo ha siclo
Doroteo habrá de ser.

Rec l tas útiles
AGUA DE ROMERO

--o--

El agua ele romero, planta que. como tod as la~ labiadas, tiene propiecla?es reconstituyentes y tóni cas se fabnca del modo siguiente:
'
Aceite e.sencia, de romero 60 gramos.
Aguardiente ele vino __ __ 2 litros.
Debe usarse en la proporción de
una cucharada del agua de tocador
por cada litro de i\i;{Ua para lavarse.

o,- - -ESPIRITU DE MENTA
. -o-Esta exc~le~te agua dentífrica. que
puede sust1tt11r con Yeutaja a tocias
l~s 1el comercio. se prepar del modo
s1gu1ente:
Esencia de menta inglesa 20 gramos.
Alc_ohol de 90 grados ___ 180
"

Y guarda en frascos tapados hermética mente.
Se usa echando ocho O diez gotas
en un vaso de agua de los ordinarios.

- - -----o---- - AGUA DE CLAVELES

--o-JI OJas
. de clave! ----- 400 gramos.
Alcohol ele 90 grados ____ 2 ltros.
:'intura de benjuí __ __ _ 200 gramos.
Se ponen las hojas de clavel en inf nsión en el alcohol Y se tienen diez
O cloc~ día s.. En seguida se filtra y,
despues de filtrado se añade la tintura ele benjuí.

bo esa infeliz era padre, era mad rese había dormido cansada de aguardar al inglesito. Pero. ¿qué Je importaba a él dormir en la calle? ¡ Si lo mis
mo pasaba muchas noches! ¡ Y al día
siguiente no lo azotaría'---- !Llegaba rico!_ ___ ¡Con un peso!
i Ay cuántas. cuántas cosas tienen
adentro un peso para el pobre!
.\lli en el zagrán. encogido como
un gatito blanco, ,e quedó el muchacho dormido. Dormid(), sí: pero apretando con los dedos ele la mano derecha. que es la má ~ segura, aquel sol,
aquella águila. aquel sr.eño ! Durmió
mal. no por la dur&lt;'za del colchón de
piedra no por el frío, no por el ai,e,
porque a eso Citaba acostumbrad,,:
pero sí porque esta ha muy ale1ue y
tenía mucho miedo de que aquel jl:l-·
jaro de plata se Yolara. ¿Creen ustedes que ese muchacho jamás había
tenido un peso suyo? Pues así hay
muchísimos.
Además, el inglésito quería soñar
despierto, hablar en YOZ alta con sus
ilusiones.
Primero, el desayuno ___ Bueno. ar,
real para los tres! Pero los pesos tic
nen muchos centavos y hacía tiem·
.po que el inglesito tenía ganas ele tomar 1:n tamal con su champurrado:
Bueno, real y tlaco. Queda mucho.
mucho dinero ___ _ :'&gt;l. i·l no diría C¡,1c
tenía un peso ____ aunque le ciaban tentaciones muy fuertes ele enseñarlo, de
lucirlo, ele paseado, de so11:i1 :-cli,. romo si fuera una ;tmaja, a h hermanita: de que lo Yie:·a la nnm.í y pen··
sara : "Ya puedo descansar, !l1&gt;r•1u~
mi hijo me mantiene.'' Pero en , iendolo, en tomándolo. la 111:1111.i rl,111pra
ría un real ele tequila. \ el muchacho tenía un proyecto atrevido: gastar un real, que iba a ser ele tequ ila
en un billete. Y, sobre otdo, recordaba el granuj a que debía unos tlacos en la panadería otros en la t ien;
cJa __ _y era imposible que la mama
los pagara si él le rl,era el peso. i Reales men os!
¡ X o! era más urgente _comprar .n~anta para que la hermamta se h1c1~ra
una camisa. ¡ La pobrecilla se queJaba tantísimo dei frío _______ Decidiclamente a la mamá cuatro reales. un
tostón y los otros cuatro reales
para él. es decir. para el tamal,
el billete., para la manta----iY quien
sabe para cuantas cosas más! i ~uecle se r que alcanzara hasta para ir al
Circo!
¿Y si ganaba trrscientos pesos. en
Ja lotería con ese real? i Tres cientos pesos! i X o se h~n de ~e acahar nunca! Esos tendna el senor que
le &lt;lió el pe,o.
.........
.. . . . . . ..
· · Vino la luz. es decir. ya estaba para llegar. cuando el muchacho se puso
en pie. Barrían las calles____ _Pasaron una s burras con los b_otes de h?jalt¡a, en que de las haciendas proximas Yieue la leche. Luego pasaron
vacas ____ En Santa Teresa llamaban a
misa ___ __-¡ Jaletinas!, gritó una voz
áspera.
El rapazue lo

P~:ª

la madre, con manta, con un bizcocho para la francesita y con un tamal en el estómago. Iba a espe rar a
que abrieran cierto tendajo. en el que
vendían todo lo má~ he rmoso, todo Jo
más útil tod olo más apetecible para
él, velas, indianas. $antas de barro,
madejas de seda, &lt;.:ohetes, soldaditos
de plomo, caramel0s. pan, estampas,
títeres _____ Cuanto ~e necesitaba para
l'ivir. Y p5ecisarnente en la puerta se
sentaba una mujer detrás de la olla
de tamales.
Fué paso a paso. porque todavía era
muy temprano. Y a había aclarado. Pa
só por San Juan de Letrán. De la
pensión de caballos salia una hermosa yegua con alhar&lt;lón de cuero amari llo y llevada de la brida por .el mozo ele su dueño, alemán probablemente. Frente a la imprenta de El Monitor y casi echados en las baldosa de la
acera. hombres y c:hicuelos doblaban
los periódicos todavía húmedos. :\luchas de esos chicos eran amigos de
él, y el pri mer impulso que sintió
íué el de ir a haLlarles enseñarles
el peso ____ pero ¿y si se lo quitaban?
El cojo, sobre todo, el cojo era algo
ma lo.
De modo que el pillín siguió de largo.
\" a el tendajo estaba abierto. y lo
primero. por de contado fué el tamaL ___ y no fré un o. fueron dos: i al
fin estaba rico! Y tras los tamales,
1111 biscocho ele h¡¡r ina y hue,·o. un rico bollo que sabía a gloria. Querían
cobra rle adelantado: pero él enseñó
el pe~o con majestuosa dignidad.
-.\hora que· compre manta, cambiaré. Y pidió dos Ya ras de manta ;
compró un granadero de barro que
lía cuartilla y al que tuvo la desdicha de perder en su más temprana
edad, porque al cogerlo, con la mano conyu]sa de emoción se le cayó
al suelo: le enrn!Yieron la manta en
nn papel de estraza. y él con orgu11 0 11 con el ademán de un soberano.
arojó por el aire el limpio peso. que
al caer en el zinc del mostrador, dió
un grito de franqueza. uno ele esos
gritos que se escapan en los dramas_al
traidor. al ase ino. al verdaero clelmcucnte. El español había oído y atrapo al ch iquitín por el pescuezo.
-i Ladroncillo. ladrón l Vas a pagármelas.

"ª

~;;é

.. ¿Ó~é
.El ·1~1~1ñ·e·c·o. ~~:to: ·,;e~,;~
pedazos en el sue)o ___ la 1_nd1a que gn
taba ____ el gachup111 estruJanclo al p~bre chico ___ __Ja madre. la hermanita. la franecsita, allá ~nu): lejos----más lejos todavía las 1lt1s1ones _____ y
el aenclarme muy cerca.
(rna confrsaría ____ un herido ____ un
horacho ___ _gentes que le Yieron mala
cara ___ _hombres que le acusaron de
hal;er robado pañuelos i a él que_ se
secaba la, lágr imas con su ca1:11sa !
Y luego la CorreccionaL ____ el Jorol&gt;adito que le enseñó a hacer malas
co,as ____ y afuera la n~atlre, que n,1t!rió en el hospital de diarrea alcohohca ____ y la hermanita .. la francesa,. a
quien porque no yend1a muchos billete~. la compraron, y a poco la pobrerilla se murió.
¡Señor! Tú qúe trocaste el agua ~n
Yi no: tú que hicste santo al laclron
Dimas: ¿por qué no te dignaste con,·t'rt · r en bueno el peso falso &lt;le ese
; Por ,mii_en .maq~~~),'tS:ª·
.....a..it.c~

com la espearnza Lomo el amor, como la vida: peso fa1,o. Tú eres bueno. Te llamas caridad. Tú que cegaste a Saulo en el camino de Damasco. ¿por qué no cegaste al e:,pañol
de aquella tienda?
Manuel GUTIERREZ NAJERA.
-

---0

La Vírgen y los angeles.
--o(Conclusión.)
Sí, yo qu iero sólo ,·estir a mi hijo, sóla arrullarlo v dorm irlo. sóla hacer
mis trabajos, · sóla hilar mi rueca, y
sola ir al lavadero. Y como estos pequeños trabajos me parecen casi una
alegría, no tengo en hacerlos, gran
mérito. y sí sería culpable al soportar que los ángeles los hicieran en mi
Jugar____ ¿Comprendes?
-Yo creo que si. mi querida hija:
a ser preciso que yo
pero entonce.renuncie también a ios pequeños servicios que los ángeles me hacían.
-EYidentemente. amigo mío.
-Y o había creído sin embargo. que
ser el esposo ele la madre del ~Iesías
me ciaba derecho a algunas pequeiia~
ven tajas: pero tú debes tener razón
porque eres má :, inteligente y más sabia que yo. aunque no tienes más que
quince años y yo paso de lo" sesenta.

"ª

* * *
. \ la noche siguiente. como el nmo
Jesús lloraba y no.quería dormirse. repentinamente se oyó en la calle una
me lodía ligera y de extrema dulzura.
:,..fa ría abrió la puerta y miró, al claro
de la luna. alineados contra el muro
ele la casa. a los ángele sque hacían
música en sus pequeñas arpas. .
-¿TodaYÍa Ustecles?-les dijo ella.
¿ Y si le place gritar y »ufrir? Ade¿ Y si le place gritar y sufrir? •\demás aquí estoy yo que soy , 11 madre.
iclo~ o me en fado.
.\ 1 dí a siguiente no se aparecieron
para nada: pero a la otra mañana,
:,..[aría lo~ Yió a todos en el patio, agrupados baj o la higuera, tímidos, avergonzados y llorand\. en silencio.
,-:',.lis angelitos - les dijo,-os parezco seYera porque sois muy pequeños para comprender ____ Pero i escuchad! La ,·ieja Séfora que Yi\'e enfrente e~tá paralítica ___ Un poco más
lejos e:,tá la buena Raquel que ti~ne
doce hijos y pasa .nuchos trabaJOS
para atenderlos. Y así encontraréis
en \azareth otra, muchas pobres mujeres. Pues bien. es pi:eciso ayudarlas para hacer su ti aí&gt;aJo; a laYar su
ropa, a cuidar sus hijos: si queréis
complacer a mi hijo. por allá lo lograréis mejor.
Y Yie nclo a los pequeños con las
naric illas plegadas por un gesto de pesar, añadió:
- Cuando sea más grande os permitiré jugar con él: pero mientras haced
lo que os digo.
Y aquel año, todas las pobres mujeres y las enfermas .re. Xazaret11, fueron auxiliadas y lo., 111ños mecidos Y
arrullados por ser, 1dores invisibles,
porque sólo }laria ) J osé nían a los
ángeles, y los recién nacido~- no 11?raron más a excepc~.&gt;n del nm o Jesiis
rr_ue quería sufrir por todo~.

�mentos al compás de la charanga zapatista, desaforadamente.
Gentes venidas de la ex-;,Ietrópoli,
--o-cuentan que el general Cal y ;,Iayor,
(Vienf: de l?. 3a. pág).
ctnre su botín de e(Uerra, ha traslalol&gt; E5tados Unidc:,s, el cnal puso dado a la graciosa bailarina al EstaWilson ál serYicio de los rernluciodo de ;,Jorelos en cuy.as abruptas.
narios mexicanos e11 contra de Huer- serranías y al compá~ del cuerno zata '
patista la Conesa bailará garrotin6.
* *
iantásticos.
En seguida añad ió:
Real y positiramente el generar
''Xo habría caído si no hace la gue- Cal y ;,[ayor puede estar sati,iecho,
tra en su contra el gobierno de los de la victoria. La plaza rendida por
Estados Unido:.. i' ¿porqué? Porque sus bizarros esfuerzos, no era preciáquel se negó a acceder a lo que el samente una plaza 1:-uerte, pero sí diginanw Lind pretendía.
na por otros muchos títulos, del asal¿ "Porqué cayó Santos Zelaya? ¿ Por to y la captura.
c¡ué cayó Estrada Palma? ¿Porqué
11aría Conesa es ,111 magnífico boiuii1 caído y han sido asesinados mu- tí n par los zapatist.is. En el destiechos presidentes en Santo Dómingo rro a que se verán condenados muy
y Hayti?
en breve, la creadora de la ''Gatita
"Todos ellos han .:aido por el hu- Blanca," será un admirable lenitivo
manitarismo de los Estados Unidos." para sus penas y mia distracción ad"Y ahorn ellos mismos nos vienen mirable para sus torpes cavilaciones.
Los picarescos ''couplets" de la Cocliciendo que \Vilson es sincero, honrado, modesto, democrático y respe- nesa, quizá eviten algún asalto semetuoso de la soberanía del pueblo; ¡ Qué jante al de Ticumán y quién sabe si
bello ejemplo! Wilson no reconoció los neg-ros ojos de la canzonetista
a Huerta, pero reconoció a Benavi- hipnoticen algun a vez a Genovevo dedes,el autor del cu,_.rtelazo de Lima, la O., impidiéndole excederse en el
en el Perú, que empleó los mismos asesinat o.
Ya parece que miro, allá en "'l're,;
medios para despon,;r a un gobernante demócrata como ;,J ad ero fué de- Marías" el seductor aspecto Je un
puesto, el doctor Bilinghurst, después c.ampamenlo: En tomo de una hogueque había sido asesinado el Primer ra, sentados en el suelo, con el rifle muy cerca de la 111a110 y sobre las
)I Ínistro, ge11ra[ V arela.
"Wilson que nu I econoció a H uer- piernas largos puñales. todos los geta porque había dt.rrocado un régi- neralísimos de la horda con los ojos
men legal, reconoció al caníbal Ores- desorien tados, la boca seca y la nari:i:
tes Zah10r, jefe de una cuadrilla de hinchacla.
En el lugar de honor Enúliano, iÍ·
bandidos en Haytí, que arrojó del povido
y mudo, como siempre. Genovecl er al general .\ntonio Simón: y los
Etasdos Unidos combatieron la opo- vo acariciándose con el puñal los ca&amp;ición ele! pueblo de Ilaytí. encabe- llos "blindados de los pies;" Soto y
zada por el recto senador Theodore, Gama con las harbas crecidas; Cal y
::'.Iayor ébrio con una botella en la
contra el crimnal de Zamor."
Y al fin expone c~tas se nsacionales siniestra y unas castaíiuelas en la
diestra; Palafox, vestido de cuero a
declaraciones:
la vera de Emiliano, fiel como un
"A mí personalmente me dijo lo perro; Eufemio de pie junto a su casiguiente Palavicini: 'Tamarada Pé- ballo por si acaso ____ Y así en círrez Taylor, venid con nosotros a Ve- culos concéntricos todos los otros
racruz, Carranza debe triunfar porque ases de esa baraja sangrienta que se
tiene e1 decidido apoyo de lor. Esta- llama el zapatismo.''
dos Unidos. Silliman está desde hace
----o-~-tiempo comprado por Carranza."
"X o acabab;i el orador de pronunciar estas palabras, .:nando González
Garza se puso en pié y exclamó:
·-o-"Palavicini es un tiesgraciado, es un
"The San .A. ntonio Express," en su
traidor." Pérez Taylor continuó: "En
las enormes cuentas de los libros de última edición dominical trae el si\Vall Street, y con l.¿ complacencia de gu iente párrafo. en dond~ de un mo\Vi.lson y Bryan, se ..:stán a cada mo- do elocuente se pintan algunos demento aglomerando enormes ganan- detalles del lynchamiento del negro
cias.
Stanley, en la ViJla de Temple:
¡ "Qué vergüenza para la revolución!
"La muerte de Stanley, fué pesenHacer esta revolución por Wilson, y ciada anoche por mujere,; y r.itío5. E!
ahora div~didos por \\'ilson, conti- negro trató seis vcc.-es de salir &lt;le la~
nuar esta revolución, al principio llamas
pero
unas
pesadas caa1~ada y bendecida, y que ahora es denas se lo impedia ,i. Dc~¡,ués de ~u
odiada y abominada por la inmensa muerte los restos c!e su cuerp,) itiemayorí;,. del pueblo mexicano.''
ron colgados, como escarmiento, de
un poste telegráfü:&lt;, . ..-\l~n1ws &lt;le los
espectadores recogi,:,ron cenizas para
guardarlas como ri'•:nt'rdn. (·11 tant ~·
que unas mujeres levantaban unos
objetos, probablemente los huesos car
bonizados del negro."
-o-i ?IIujers y niños asistiendo y goUn periódico carrancista de Vera- zando con esta saturnal de sangre!
qqz, public?. un articulejo relativo
i :\Lujeres y niños recogiendo carne
al rapto de )Iaría Conesa. Reprodu- humana quemada, como "souvenirs."
cimos algunos de i,us párrafos para
Esto si es c~ltura. Esto si es miseque los adoradores de la inimitable ricordia. Esto si es humanidad.
builariana se enteren de su suerte:
Con razón el Presidente Wilson,
"Una Yerdadera bailarina es aque- representante de un pueblo üm mo-

A través de la Prensa.

*

R UlTIMO UNCHAMl[NTO

lA CON[SA YR ZAPATISMO

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Director ,¡ Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
--0---P. O. Box No. 637.
71~- Dolorosa St. San Antonio, Tex.
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tiempo y se deja revosar durante cinco o seis días.
Después se vuelve a agitar como al
principio y se guarda en frascos herméticamente tapado.., y con el tapón
forrado de valdés.
ERRATAS NOTABLES.

--oEn l&lt;'. plana central decimos al pi~
de uno de los grabados "Celeste Imperio," en lugar de Imperio del Sol
N?.cientl!,
Al pie de otro grabado decimos cosacos en ve~ de Coraceros.
Estas deficiencias de forma y otras
más se deben a la prisa que tuvimos
en formar el primet número. Suplicamos a nuestros lectores que nos las
perdonen.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Enero 2 de 1916.

Precio 1O centavos.

Volumen 2. No. 17.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entcrcd as sccond class mattcr, Octobcr 25, 1915 at thc Post Officc of San

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Antonio, Texas, under the Act. of 1Iarch 3, 1879
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Año 11.

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Año Nuevo, Vida Nueva.

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La Vuelta del Espíritu Heroico .

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Número 17.

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San Antonio, Texas, Enero 2 de 1916.

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El año ha terminado, ¿qué nos traerá el año n::evo? Pasó el de 1915 y en vercad que ninguno de nosotros, los hijos de naciones en guerra, lo hemcs despedido como otras
veces; no herros sentiC:o al recibir al nuevo, aquellas lágrimas de felicidad que r.os anegaban los ojos al mirar a los
seres amados, a la media noche, cuando levántabamos los
vasos en un trindis fraternal de felic;taciones mutuas, en
torno de la mesa florida, en tanto la música hablaba por
nosotros y sotre la cit:cad despierta y espectante, cantaba
el coro de las campanas, ben:iiciendo al cielo.
En vez de cantos, nos parece oír gr:tos de dolor y de
odio; a lvs voces de awor y de concordia han sustituído c'amorcs de g·•e1ra y de matanza y, lejos de los campanarios,
mide el cañ(n en nucrtra fcrra r'tmos de m~:ertc sobre la
desolación de los can-pos fratricidas.
Pasó 1915 y, al volver hacia atrás la vista, en la invitadón q ·e siempre hace el año nuevo, un instint ivo movimiento de protesta quit're borrar este año último y el anterior
y otros más. Atcrmentacla la memor:a tusra refugio en lo
rasado y tusca consuelo a s·1 angustia retrotrayéndonos a
nuestro México de 1910, el del Centenario, y evoca aquella
suntuos·dad para poner en la amargura de hoy el hechizo
de aqt'el vino encantado del México de ayer; cuando aun era
la Patr;a, rna y grande, des!· mbrante de majestad, de riqueza y de esperanza. C• ando era tan imponente y veneracla ql'e ro intentatan h1 m:llarla, q •e los más grand-::s Soberanos de la tierra enviaban a los más encumbrados embajadores; cuando poseía los tres dones maravillosos: la
juventud, con la a'curnia, la ínter gencia y la bondad; mando había adqu:rido después de sus largas cris:s, un addanto y una cultura q•·e eran asomho d-:: los países originar:os
de la civilización, a la q"e ha'&gt;ía aportado dos mat'ces más:
el de la S"avísima ternnra de sus m!'jeres y el de la fina cleganc;a de s',•s arffices.
Fn aquel tiemro r"do presrntar ante el esplendor de los
extraños una socicclad hechicerfsca de be'leza, de elegancia y de gusto; ante los artistas y los sabios, pudo estar orgo l'osa de sus grand--~ -o~t·~. de sus pintores y de sus músicos. Y si .iun no 11 •r;al-a a c'ar ma~stros 21 mundo ni ejemplos al f turo, poras riae'o'lrs, quizá n :ngur.a, podían enorg,.llecrrse como ella &lt;le conocer los traestrcs y los modelos
extraños, p--es todos los sabio!;. to:.las las escuelas, todas las
doctrinas Je rran famiEares. Fra 1:na gran Matrona que env:aba s ·s hijos a Grecia para hered11r a Grecia en Roma. y
qne eSTleraba el más alto destino de la fidelidad de sus hijo6
y del heroísmo de su raza.
El tiempo implacable obliga a repasar estos cinco años

horriLlcs, y su ra~o arranca un grito de angustia. Hablábamos de nuestra estirp:, de nuestro orgullo, de nuestras grandezas y he aquí que aquel regio esplendor fué como el de
In inccnd· o; q e i.:quel'a hechicería encLbría un principio
mortal; q· e '•na mulftud desheredada, oprimida, sin luz en
los ojos, meditai:a en silencio. Que bajo el sonar de las orquestas murmuraban cóleras sordas y aquella Corte, como la
cxquisüa de Luis XV, as:stía, cubierta de lujo y refinamiento, a su d;solucién y a st·s ft nerales.
Sí, mas no es razén que fa'te luz para dejar la casa en
tinictlas~ no es razón q .. e haya desheredados ¡:ara destruir
lo; b;cncs rratr rnaks, y est'.Js cinco años ndastcs, celosos
de la opt lerc·a ele 1910, r.o JleYaron pan a quien carecía de
él, ni j' src·a a ks cpr:mid · s : soplaron toc'as las antor :has,
dcrr irLaron todas las mans:cn(S y acabaron, no con los vicios de 1910 sino con la here~ad entera, con todo el patrimonio. Si en 1~•10 rodíamos estar orgul'.osos de la op•1lencia
m;i.ternal, hoy, en c2ml&gt;io, sólo sentmios dolor o vergüenza y
el viento de d:ciemtr:: rasa funeral esparciendo despojos y
cenizas ..... .
Año Nuevo : T ambién al otro lado del océano ruge el
cañón rnt re los campos; también al!á caen los hombres a millares, matacos por la metra'Ja; pero hay un resplandor sotrchurnar.o en esa lucha y nun-::a espírit ·s mortales tuvieron
ccasión de admirar hechos más grandes: ni los cantos de ia
Ilíara ni los anales de Alejandro son comparables a esta
granclicsa traged;a en la que está rehaciéndose el munao.
Hay ,·na id~a en cada frente y una hoguera en cada pecho: d rhoq .. e de las arwas tiene rcsonanc:as eternas y de
rsa confla¡:-rac'ón ::;urgirá una h ·man:dad nueva, o para der ir·o exactatrente: reno··ada; porq•·e es el mundo antiguo,
dd heroísiro. en lucha con el mo:lerno. del tráfico. En esos
carnrcs de haz;,ñas sorrchumanas, rna cosa se disc"te, se
afrrna v va a srr res .. elta: la funda'llcntal y ddin.tiva, y en
un molde terrrnal, el bronce y el h;erro fundidos están vaciando, arri?s1r'os con carne y ron sangre de hoy, la estatua
11rit'cr1,a ,. ·;n,..,.n•tal dr Palas At&lt;"nl'a: de la idea de Patria.
C'11da m,;¡ de l;,s n;,c· 0'1&lt;'S ronrnrr~ a 111 e-ran rl'novación y
!'r:¡ ero' f .. rr" rI r~!;"ltaAl'I la :rria,rn ('I r¡ sacrificio y la ley
c'f' ~ jec:fn a la n:irinn;,l'd,..t V a 1~ r~7 .... c,nedará romo !PCr;ó,, sur,rt&gt;rra oue rrct;f;&lt;'ll" las rr,entiras r1,. la h·storia y los
r1:~fr~r..-s ~e h. esnrcnlación rro-lerPa. en }'IS º''ª Pstál-amos
n··trir1os l-?io l?s frrr:&gt;s dt&gt; ilrr,-,orra6a v tlt&gt; inifi_vid,·al'smo.
Allá !"" forn-an las p;:itrias nul'vas: PO&lt;;otro-;. la d~sha.
r"m&lt;'s: ará se agrun:in los honibr,.s en !Yf"nos t :,n corr,pa"tos ou~ oa ra arrancar a uno de ellos o oara oenetrar en la
masa, hay que pulverizarla toda, y de la egoísta competen-

�cia mercantil, llegan los hijos de un mismo pueblo a la in·
audita abneg&lt;1ción de la muerte. Nosotros, al contrario: he·
•
1
mos roto las hgas, hemos desbaratado el hogar. Como en
la inmortal fábula griega, han sido sacrificados, para aplacar
el hambre pasajera, los rebaños sagrados de Apolo: los principios del orden y de la armonía, la solidaridad y el ideal,
y la tormenta hace naufragar todas las naves y arroja sólo
cadáveres a las orillas. Desp11és del sacrilegio, toda la tripulación está perdida : riñen los compañeros de una misma
nave; la tempestad parte las quillas y náufragos y dispersos vagamos todos a merced de las olas encrespadas, en tanto la Patria, como dolida Penélope, hace y deshace la tela de
su vestidura temblando de pavor ante el agravio de caer en
brazos de los P retendientes, y aguarda con fe inquebrantable
la vuelta del espíritu heroico que haya de salvarla.
Y la memoria y la esperanza se unen para decirnos que
así es, que así existe para nosotros, que se halla intacta, inviolable en nuestro corazón, que sólo falta volver a unirnos,
a ponernos el uno al lado del otro, como lo hacíamos en ca-

.

sa, cuando éramos pequeños, para ver que somos felices con
sólo vernos reunidos! Que si alguien o algo trata de separarnos, de romper el hogar, hay que desecharlo, que arrojarlo fuera, para que la casa siga en paz.
Así, los que están en casa no llorarán por los ausentes,
los qt.:e estamos ausentes no sentiremos esta horrible nostalgia del hogar, y después de tanta angustia, de tanto desconsuelo, verá la Patria a sus hijos en torno suyo y después de
haber aprendido, los unos en la guerra, los otros en el dest ierro, q,1e no vivimos los hombres sino como partes de una
patria, al levantar nuestros vasos, a la media noche, saludando un año nuevo, la nueva regla de vida hará que al mirarnos en los ojos tengamos la mayor de las felicidades y
el único duradero de los orgullos: el de poder, al fin de los
años nuestros, brindar a la vida y a la muerte, con la certeza de que hemos cumplido con el mandamiento de honrar
padre y madre, y en el destino de la patria hemos preparado para ella muchos felices años nuevos.

~

La _Estatua de la Libertad.
Desde Canaán.

SR. GRAL. VICTORIANO HUERTA. QUE A PESAR DE ENCONTRARSE GRAVEMENTE
ENFERMO. SIGUE DESPERTANDO EN LOS ESTADOS UNIDOS EL MISMO TEMOR
QUE DESPERTO CUANDO SE ENCONTRABA AL FRENTE DE LA
REPUBLICA MEXICANA.

M'uy querido Silverio:
A tí te consta que una de las cosas
de este país que más ha despertado
la admiración de las gentes de Jauja
es la famosa estatua de la Libertad,
que según el decir de los canaanitas
"ilumina con su antorcha al mundo."
Este sonoro decir ha servido entre
otras cosas para que Moheno compare
ingeniosamente la referida estatua con
aquellas gentes que son "candil de
la calle y oscuridad de su casa," porque a decir verdad, la antorcha que
ostenta la ,i.gura liberta ria, con ser
enorme, apenas si ilumina cien metros en su derredor.
Aunque mi tendencia marcada a una
aristocracia intelectual me ha hecho
siempre preferir tm Leonardo, esclavo de un Francisco J, a un gañán
manumiso cantando la Marsellesa, era
tanto lo que había oído decir de la
estatua de referencia .que sentía una
curiosidad inmensa por conocerla. Y
me figuraba que era un bronce milagroso, simbólico de todo un pueblo,
que levantándose sobre rutinas y prejuicios, invitaba a la humanidad a la
concordia y al trabajo.
Enorme fue mi sorpresa al encontrarme no con una Diosa presidiendo
un pueblo y señalando los derroteros
del porvenir sino con una figura desproporcionada y contrahecha, que a
pesar de su estupenda estatura se veía
aplastada e insignificante. Quizás ést o te parezca extraño y hasta contradictorio, querido Silverio; pero mi al-

ma romanti.cona y algo sentimental
t iene su manera arcaira de contemplar las cosas; y probabl~mente por
eso, las dimensiones no entran para
nada, en el concepto que tengo formado de la inmensidad. Uno de esos
edificios fabu losos de cincuenta pisos
de altura me parece más lejano del
cielo que el mas humilde campanario
de la más escondida de nuestras aldeas, que no obstante de medir apenas veinte metros de altura logra, envolver su torrecilla en una aureola
transparente de divinidad. Yo he
clavado y vuelto a clavar mis ojos en
la antorcha de la estatua de la Libertad y por mús que lo he intentado, no
he podido forj~rme la grata ilusión
de estar contemplando un astro; en
cambio, en frente de las pupilas apagadas de ''La Noche" de Miguel Angel, sin necsidad de tea libertaria,
he advertido 1~11 refl ejo santo de los
resplandores de Dios.
Por eso, la estatua de la Libertad
me pareció grande sin grandeza, inmensa sin inmensidad; oscura a pesar de su famosa antorcha.
A las gentes ele Canaán les parece
en cambio una escultura divina. Porque para ellos el secreto del Arte no
radica en la pureza de la forma, ni
en la excelsitud del pensamiento, ni
en la apoteosis de la emoción: para
ellos, la Belleza es hija legítima de
la Dimensión. Aquí la p·atabra enorme equivale a estético, y uno de los
cordones férreos que sostienen el

puente de Brooklyn tiene mayor mérito artístico que el torso de Belvedere. Por eso su admiración llega a l
éxtasis cuando al referirse a la estatua, pueden exclamar: "su nariz es
tan larga como una estatura humana';
"en el candelabro ele la antorcha
p11eden caminar seis hombres." Y
no se imaginan, cómo la Venus de
l\1:ilo, sin amplificación, pueda despertar la veneración del mundo. Así
son, Silverio, las gentes de Canaán.
Los franceses, psicólogos refinados,
comprendieron perfectamente el concepto estético de los canaanitas y por
eso les regalaron la estatua más grande del mundo. Podían haberles obsequiado un bronce milagroso de Rodin, o cuando menos un mármol divino de Falguieres. Y si querían entregarles la representación artística
más alta de la Libertad, les bastaba
enviar una reproducción de la Victoria de Samotracia, cuyas alas vigorosas mueven una nave y pueden redimir un pueblo. Sí; esto pudieron haber hecho los franceses; pero enviar
estas obras a la rusticidad de los canaanitas era lo mismo que obsequiar
las sandalias de Cleopatra para los
pies grotescos de Sancho Panza. Consideraron pues, más oportuno, enviar
el bronce famoso, que si mereciera
el nombre que lleva bastaría por sí
sólo para convertir a las gentes de
buen gusto en enemigos jurados de
la Libertad.
Pero a pesar de su desproporción y

�fealdad, hace Yeinte años encarnaba
un símbolo sagrado: en aquel entonces era la estructura más alta de Canaán. Los espíritus exqu1s1tos la
podrían mirar con aversión; pero ella
estaba más arriba de cualquiera construcción. Su brazo pesado y monstruoso levantaba la an torcha por encima de lodo: sobre ella sólamen te
fulguraban las estrellas de Dios. Y
lo que pasaba con la estatua pasaba
igt:almente con lodo Canaán: era un
país sin Arte ni Religión, sin I dioma ni 11 isloria; pero libre, con una
libertad absoluta que lo redimía de
sus lacras y compensaba con largueza
la ausencia de· sus virtudes.
Eso era el símbolo de antaño. El
símbolo de ogaño también resu lta admirable y perfecto. lloy se han levantado en Canaán construcciones colosales. a cuyo lado la estatua de la
libertad parece un insignificante bibelot. El "Woo.lworth ~ldg" y la Torre l\fetropoli tana son edificaciones
gigantescas que se irguen muy por
encima de la antes insuperable Diosa.
Y resulta irónico que el rayo de lui

que sale de una de las ventanas de
estos edificios corte la atmósfera muy
ar riba de la antorcha de la estatua. Y
parece que es tas nuevas ed ificaciones
levantadas con fines netamente mer.cantiles, al alzarse sobre la escultura
quieren decir al mundo que en la t ierra de Canaán el Comercio ha destronado a la Libertad.
Sí; anles la estatua ¡parecía una
reina dominando en su Imperio y hoy
semeja haber llegado al crepúsculo
sombrío de su divinidad. Y despojada de .su grandeza, convertida de símbolo de triunfo en símbolo de cierro-·
ta, solamente queda de ella su tosca
deformidad que parece exhibirse insolentemente para comprobar una vez
más la exactitud de las últimas palabras de 11adame Roland.
Y contemplando la estatua deforme
y vencida, y meditando melancólicc1
mente en la agonía de la Libertad, pen
sé, que rido Silverio que ún icamen te
lo bello es digno ele nacer, ele vivir,
y hasta de derrumbarse por que el
derrumbamiento lo acaba de santificar. Las ruinas del Partenón llenan

el pasado radiante de la humanidad,
y los escombros de la Catedral de
Rheims iluminarán su porvenir.
Y puesto que 1a estatua de la Libertad no se puede red imir como obra
de Arle se debe, cuando menos, redimir como obra simbólica. ºPara ello,
precisa hacer con su bronce todo Ju
contrario de lo que Napoleón hizo
con el de la Columna Vendomc: si
ésta fue fundida con bronce de cañones; y el bronce que había servido
para crea r leyendas sirvió luego para
perpetl1arse como obra hclla, con el
bronce de la estatua de Bartholdi, que
fue un fracaso como obra de Arle, deben fundirse los cañones y las granadas que derrumben los edificios
que ha construido el l\fercanlilismo
para colocarse encima de la Libertad.
Pero, ya me puse demas iado solemne y en estos momentos recuerdo que
por haberle servido a la 'l'iranía no
tengo derecho a hablar de la Libertad. Pe rdona mi atrevimiento y acepta mi cariño.

VALERIO.

·Las Botitas de Año Nuevo.
Por MANUEL GUTIÉRREZ NÁJERA.
b que no me Yiste ni una sola vez desabotonen. Y si supieras 11ue, a
en los festines, y siempre siempre pes;:,r de su lujo, tiene en el alma 1111
en todas las tristezas : tú, la que me grau , acío ! Era de una mujer rirn y
acomp~íias en todo lo obscnro de la muy hella. Por mirarlo habrían ciavida. en el estudio, en el trabajo, en do, los galanes ele la época. aiíos :elas en fermeclacles, en las penas, y te lices de sus mocedades. Por obtenerquedas sola y apagada cuando voy al lo, prometió 11110 da.r la l'ida. Y ese
amor, a los placeres, al ruido: tú, l.1 lo co11sig-ri{i, porque era apuesto, jnque haces br illar en el papel los en- \'en y ,·aliente. La hermosa enamolutados signos ck rni pensamiento, y rada, al fin rendida. dejb al salir del
sabes qr.c. a menudo, son lágrimas baile, en la diestra de l doncel 1111
las gotas q11e crédula bene,·o'encia guante perfumado. Y en el guante
llama, a veces, diamantes: lÚ, ;¡ cu- esta esquela:
ya luz ha nacido lo único mío QUP
acaso vi,·irá: lámpara buena ¿ qué 1,os ¿ Ven,lrás ?.... Tnquieta en el jardín estraerá el nuevo aiío?
(prro,
Por devoción a religiosa y poética Quiero ser tuya con el alma tod,a ___ !
leyenda. los niños que tienen padres, i FI lucero del alha es el lucero
y padres cariñosos dejan esta noche Que alumbrará temhlando nuestra
sus zapatitos en la mesa que está
(boda!
junto a la cama, y dentro de esos zapatitos hallan, al siguiente día. la goLas rosas del jardín saben el selosina y el juguete pro:netidos. Voy creto y cuchichean. En el hosq1 ecia escribir ¡ oh lámpara! para que llo de naranjos suspiran l0s olvidatú la leas antes que nadie, la historia dos azahares ____ _
t\ 1 ap¡¡ntar el día, la a macla huyó
de los breves zapaLitos. Cendrillón,
que se parece much o a tí, me la con- del amado. Tal corría que dejé, en
tó.
la arena del jardín, por no detrnerPapá Ener o,- el d~ la harha florida, se, la rnhori7ada zapat illa color de
como la del Empen,clor Carlo-:\lag110 rosa _____ ! la zapatilla que durante
-l'iene al mundo en c1anto San Sil- dos minutos narla mits oprimic', el pie
l'est re se rala sn capucha y hace !a bre,·e ele la ninfa!
noche snhre la tierra. íluen cómico
Desde entonces est.'t ,·ac·o ___ espe-el Diablo sabe más por l'iejo que rando siempre. r;:1 amante se la llcpor Diablo-no entra jamás en esce- \'Ó como reliquia: pero ,le rl huy0
na antes de tiempo: ag-t'arda a que el el amor, como antes hab'a huido la
rclox-apuntaclor dé las doce llama- gentil enamorada. Yo, que entiendo
das e, ínterin suenan éstas. conver- el id ioma en que se expresa el escarsa con el anciano S2n Silvestre, (]uien, pín ele raso. sé que dice:
a fuern de haberse muerto tantas
-Soy el qne tú besaste con ter,·eces, ya mnere tan sencilla y mansa- nura. Soy e! que espera en ,·ano qre
mente, como q11ien dice i Buenas No- lo llenes tú ron 1111 rcct:erdo. Sé que
ches! y se cluerme.
mi dueiía te esperó muchas noches.
-Papá Enero-dice el Santo.- muchos meses, m11chos aiíos, y que
¿ Porqne buscas. mimas y prefieres los ahora está tC'ndida ,:obre el dr,:nndo
zapa titos ele los niñ os?
mármol ele la t11111ha. romo yo snhre
-Santo padre, no soy yo el que los el mármol de la chimenea. ¡ Xi &lt;'11:t
A tí, lámpara, nrnca te he visto husca; ellos tirnen la hora .siempre ni yo tendremos aiío 1111evo ! P;i ra
palidecer sino cnanclo clare;i el cl:a: a hierta y piden ____ piden! Tanto los tí anudaba mi SC'ÍÍora s11s cahrllos rn·
tu h17. como el cariño ele los huenus he tratado, tanto C"OIH)7.C'O s1 s sccrr- hios, mirándose rn el espej0 ele Vrpadres. siempre es la misma: te&gt; entur- tos, que los amo. Cada zapato tiene necia. f\o podía venir a tí. porqur sn
bie', mi a liento: te dejó expiran te .mi su secreto. Unos son felices huc- planta descal7a, p1mza&lt;la por los rardescuido, como a los b11e11os padres lrn a taloncitos rnlor de rosa, a me- dos del camino. habría manchado ele
les empaña la vicl'a y les enferma el dias ele seda. Otros, han sufrido musangre tus alfomilras. 're e&gt;peró.
desamor o el suspiro de los hiJos: cho.
Le habías prometido darle la vi&lt;l a v
rrro. jamás clistr srñales de cansanEn mi armario de ébano rhap""ado le diste unas horas. Con ansia ag-u:ircio. y ni rlesrspcraste ni temiste.
g-1:ardo muchos. C:ida uno está, para cló que tú me ataras a s11 pié. y ha
i ~fi hermana de la Caridad, Sor mí, lleno de recuerdos. T~ay uno co- mt:erto, y no se atreve la infC'li z a
i\Ta rrrlina. la hermana a quien Al- lor rle rosa que parece ele carne. Es- entrar en el cielo, porque se averfrrdo de ~l ussct elijo expiran te: "Dor- ta hecho para pisar flores. para que giien7.;i de tener el pie drsnurlo __ __ _
mir _______por fin voy a dormir!" ve- las alfombras · lo acaricien, para que
Fste otro hotincito-prosig-uió Paladora de cofia blanca, viejecita: tú, las manos de una camarera guapa Jo pá Enero--este roto, de suela clave-

Lámpara que me has acompaí1ado
durante lar~os aíios en las noches de
tedio y en las noches de tráhajo.
U1111para anciana ele cofia blanca y
gafas v.::rcles; enfermera rallada y
cliligrnte: tú, la que no haces ni el
menor mido; veladora, oye el tic-tac
monótono, incesante de aquel cucú
cokado en la pared; pronto va a abrirse la puerlecilla de nogal. para
dar paso al abierto pico, a los ojos
rojizos y a la cresta del gallo que
a medio día y a media noche da el
a;erta a las horas vigilantes. Lámpara no consientas que te apaguen las
,&lt;rg-enes · locas. porque hele ahí que
está a la puerta y llama.
Es e I mismo: pero se llama de
otro modo. Los aíios se parecen a
los enfermos ele los hosp itales y a
los presidiarios, en que sólo el número q11e llc,·an k s singulariza. No
J ienen nombre, y i desclichaclo el c¡ut..
lo tiene! a ese, de seguro. la desgracia se lo dio. I'orq11e habréis oído
decir el "aiío de la peste," el ''aiío de
la guerra," el ''año del hambre:" pero
nunca el aiio de la dicha, el aiío del
amor el año de la Gloria! Sólo el
dolor suele llamar a los aiíos: ¡ hijos
míos! ¡ Cuántas noches de San SilvC'stre i oh huena lámpara! hemos pasado en esta muela espera ! Ni tú ni yo
creemos en los aiíos nue,·os, ·el tiempo no interrumpe su marcha ni un
segundo _____ continúa indivisible, como infinita línea recta que no sahemos de donde arranca ni si termina
en algún punto: pero, a pesar ele ello,
s11perticioso scutim ie nto se apodera
ele nosotros en la última noche de Diciembre. como si esta fuese en realidad la última noche de una Yida. ¡ .\y
lo sólo cierto es, que en cada una de
esas noches nos encontramos más y
más cercanos a la última noche sin
orillas I

�teada, es el de un niño que nunca tu\ ' O juguetes porque su padre era muy
rico y la madre era muy pobre. Anduvo mucho, lo agt.jerearon las pi~clras, lo cubrió et lodo, por todas
partes le entraba el agua. El niño
era mendigo y una noche pidió,
por amor de Dios a un desconocido
que era su pad re, y este nada le dió
porque era Noche Buena, soplaba aire
muy frío y no quiso desabotonarse su
gabán_____ Una última noche de Diciembre, el cielo echó más frío que
nunca dentro de ese zapatito. Y esa
vez fue la única en que el pobrecito
pordiosero tuvo su regalo ele año nuevo: aquella noche se murió.

J\I ira ahora, padre santo, tocios los
botincitos que me esperan. ¿ Cómo
no he de quererlos, si son tan pequ eíiuclos y graciosos? Hay entre
e' los muchos que son pobres, por
ejemplo, la punta de aquél parece
t-oca de negrito limpia-botas: por la
rajadura que tiene ha de asomarse la
carne de los dedos· regordetes, como

una encía muy colorada. Ese otro
está cansado de tanto ir a la escuela,
Y st.s resortes [)ojos dicen: ¡ya no
vamos! El ele más allá-¡ glotoncísimo !-se ha comido los tacones. Pero todos esperan algo, pues aunque
pobres, son dichosos, porque nadie
es enteramente pobre ni enteramen te
desgraciado mientras tiene padres.

queños pies que ahora están muy abrigados en las colchas? ¿ De qu,é serán los zapatos que usen mañana?
Atiza el fuego de tu chimenea, mi
viejo amigo San Silvestre: me da frío
pensar en los niños descalzos!
No sabes cómo quiero a los muchachos! Y cómo río al oír lo que me
dicen. ¿Sabes lo que me pidió ese
chicuelo que apenas sabe hablar?
Los zapatitos de los niños ricos
esos tan cucos y tan monos, nada me. ¡ Me pidió una hermanita! Cada año
preoct 'pan, no les hago falta. ¡ A esos me hacen más encargos. j Y cada
les caen juguetes todo el año! Los año estoy más viejo I
que costaron mucho al pobre papá,
por más que sean de los mas baratos;
los que se acaban pronto porc¡ue duLámpara : ya asoma la erizada cresran medio aíio; los que conocen a los ta de l gallo en el cucú. Al umb ra a
remendones, esos son los que miro mi fantasía para que deje sobre el
con cariño, los que llenaría de dia- mármol su zapat ito de cristal. Es el
manles esta noche para que los padres compraran mtl\:has' canicas a sus
hijos.
Si n embargo, tam bién los otros, !os
de los ricos, me hunden en serias
reflexiones.

¿Adonde irán esos

pe-

. ..

;.• ·

;. - ,.·

,.·.···

..

de Cenicienta la tt.tnajador;t, humilde y pobre. 'roma tú tu a ño nuevo;
toma otro poco de vida. ¿No me das
Loda la tuya? Aun brillas; aun oigo
al egres risas en mi hogar; aun canta
algo en lo íntimo de mi alma. No
es hora de dormir. Velemos todavía.

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Mendigos con Garrote
DESDE JAUJA.

.
0
''

A 20 de Diciembre de 1915.
~fi estimado am igo:
Fué tan bochornoso par este pab
el período dictatoria l; nos costó tantó tánta vergiienza. que casi la der rochamos toda a jLzgar por la pofa que
nos queda.
En aquella época, no suficientemente excecrada, era teoría, por todos admit ida, el agradecimiento cuando se
nos dispensaba un a complace ncia cual
quiera. Por ej emplo : se organizaba
un festival en homenaje a un mandata rio, sistema, muy propio de los pueblos en abyecta serYic.lumbre; y la
co misió n encargada de recabar fo ndos, los recibía sin escr úpu los en cuan
to al valor pecuniario de las cuotas.
Esta apatía en pun to tan esencial,
era causa de que cada contribuyente
aportara la s uma que se le a ntojaba,
seguro de que con t oda impunidad

podía entregar lo mismo cinco pesos que doscientos. Como la suscrición era volun taria, cada quien hacía
lo que le daba la gana. Aquello constituía un abuso .porque la. li bertad
ind i\'id ual debe tener sus cortapisas;
pero todo era fn ,to del estado de
opresión y servilismo en que nos hall ábamos entonces.
Y lo cu rioso es qué no sólo .no se
enfadaba la comisión recaudadora sino que en fórmu las e.le cortesía, muy
propias del "régimen pretoriano," segú n estribillo del ins igne "RlP-R IP,"
ponía el agradecimiento encima de la
cuota.

go. viene a se r menos que un átomo, si se re compara con aquella
"noche eterna de cuatrocientos años,"
de que nos habló h1.1.ce poco Don Alvaro el manco.
¡ Qtié diferencia entre aquellos opro
biosos tiempos y l,,s libertarios que
corren! 11 oy tocio ha de ser con med ida y razón. Por ejemplo: se organizan festejos para recibir a. Don Venus en los actuales dominios del ilustre ex-molinero Pon Pahlo; y como
se trata, no de u11a adulación repugnante. sino ele un '·.\CTO QUF, TíE:\'E l\'"\11•:\'S,\ SlG\TlfICACTON Y
TR,\SCE:\'DE:\'CIA, PUES'I'O QUE

Se comprende bien que un sistema
político y administrativo, con tales
deficiencias democráticas, no pudiera
durar ; y así fué como lo vimos desmoronarse después de treinta años,
lapso que, aunque al parecer es lar-

E:\' EL SE GLORIFICA A LA PROPTA NJ\CIOX MEXICANA QUE
1-IA TRll,1:\'FADO DE 'I'ODOS SUS
E.NEM1GOS, Y QúE DUEílA EN
Al'lOLUTO DE SU PROPIA VOLU.NTAD, SE LEVANTA AL'I'IVA

�y co;,: scrnxTE y SE

PRF.PJ\R.i\

i\ LA Olrn .\ DE Rv'.CO\'STRUCCI O \' T.\i'; C-.:ECES.\R I :\ C0,\10
GR.\ \' l)I o ::;;:\.''-según reza un ediln1 ial titulado "CO.;,\S DE LA AL·
T .\ ll.\:\'C\." rn'ido ;i, luz en "El
l'i1ehlo," d;_, la anti gua ciudad de los
palacios, oc1 padns hoy por la pléyade
I enculo1 a,- hay q1 e dar a ]ns festejos to la maj es t;, d y pn:npa, n::ituralment c sin que en ellos tome asiento la ,·il-:, a 11101 al propi1 de las servitl11111hre ~ con ompidas.
Se hare, J)l'Cs, la cuestación de rstilo, y clos de los principa'es Banc05
del p·tis- el \'aci onal de )léxico y el
de Londres y l\! lxico.-c r;_,yendo candorosamente que todal'Ía privaba c·I
"1 éginH'n pretoriano,., se cotizan con
ll escicn 'os pesos el uno y doscientos
cinc1 rnta , 1 otro, srg1 ramente en
moneda de cu rso legal forzoso (vulgo hi li:nhiqucs), porque ahora- e 0 te es
el ra pe! prd!'rido por todas ):is rlases socia'es. da,la la súlida g;,i.rantía
que ofrccr. romo emitido por 1?11 Gohirrno "de facto.''
Sa '•r r esto b Secretaría de Gohern~ci c',n el Gobierno del Disit rito, h
Junta Or~ani zadora de los Festejos y
el Pr.:sidentc de la Junta dr Festejos
de la Ct arla Demarcación de Po11cía, y cnrendérsclcs el pelo ele rabia
democr[t: ;ra, fué ohra que turn la
duraciún fngaz lle 1;11 relúmpago.
Aq neílo no podía quedar así: en e1
acto se di~pu rn la rlcvoh?ción de las
dos ca utida r!cs, co n c;· rtas en bs ruales se consi ~na que "L.\ SIC:JIC:\1'JV.\
I'.\ RQUED.-\D DE L:\S
l :&gt;.°S'l' 1 T UC 'O~ms .\LUDIDAS, '.\O
11,\ C,·: Sl :,.: o CO"\WIWB.\R U\'A
VE Z ~'.\ S l .\ CO ND lT CT.-\ ET -:R.'A ' IF X'ff.'. F XDIIG.\ DE LA REVO LUCi n\J. QUE DftSDE LOS
CO;o, I
DE ESTA, SlEl\1'PRE
11.\ \'
~.'.\ :'\ IFEs·,·,\00:
PUES
OTr. .\ " J"R ! \ SU ESPLENDIDEZ
sr SF T R.\T .\ R,\ Dl~ FESTEJAR
1\ J\ Lí.l1 \'0S l)Jo: SUS .\:-.:T IGUOS
T!R .\ \ O ~ I'ROTFCTORES,'' como
text t,al.11,' nt c dire C' l mism o editoria-1
de "Fl P11eh1oº', to•nándolo rle la
carta st ~0&lt;lirl a : c::irta y editorial que
te aMmpaii o para ronrencertc de qne
es:n no rs frrto el C' alg una pesadil'a
qrr I a,·a s11frido Y" C-:uraute 1.11,;1 partíc1 la de la "nochr rt.? rna de cuatrocien tos años.''
;-.:o creas que 1·oy a meterme en el
tra lla ·o de an:ilizar la . parte litrraria
de lo tran ~crito. por m:t s q1 ·e me causa com,'7c'l n aq;·ello de ''()'l'R .\ S l~RIA SU ES PLE ND I OE7.," porque
se c0 nf: csa q11e la huho ah ora, aunque no tan elástica,; y es to no se compagina con lo de haher pre ten dido lo~
donantes. según la propia carta, contribuir ''DE LA l\IANERA MAS

mxzos

TRRTSORIA." Y se me atraganta asimismo aquero do:! ''SUS A\'T IGUUS
TIR,\ ;o;os PR01'EC'J'ül&lt;ES;" puesto que el protector nunca. es tirano
de SL. protegido, y el tirano nunca
prote,g-e a su 't iraninclo. Esto lo saben desde Palavicini hasta R IP-RIP.
Aqu í lo q11e importa hacer res~ ltar es el procedimiento caballeresco
y la altitud digna de la Secretaría de
Cobernac:&lt;'in, de l Cohi~rn o del Distrito. de !a Ju nta Organizado.a de fes
tejos y del Presidente etc. ele. de la
Cuarta De111arración de l'olicía; asom
hrántlome de q1 e habiendo de por me
d:o l'o:iría y C1?arta no recibieran azotes en la ('árcc:l los directores d~
up1cl:os rlos Bancos, como en rigor lo
merecían.
l'o111¡,a1 a, pues, el 1·iejo sistema con
el nuern, y halla rús que la libertad
in,'.i1·id1:al se h::i robustecido de l!n modo a 'arman te, eri~iéndose sobre 1,a~amento f1me: y verás cómo estos
trasegado, es de 111i Iones ____ ajenos,
nn plleden conformarse con can t id::idcs rid:culas, c1 ando se trata de celehrar el arribo de un ci11 dada no cuya
modest ia exaltan s1i,. apologistas: 1110de. tia hien rnmb"1ohada ron el hecho de la elevolucit'.rn de los quinien tos.
cincuenta pesos de Lrlimbiq,?es.
Sigue comparando, y tendrás que
en la era dictatorial se aceptaba y
agradcc a ton4amente la cuota, po r
ir ri soria que fuese; y hoy se rehusan
las clonaciones, acompañándolas de
cartas repujael:is de adornos grama ,ica'es y d?mocrúticos. aprovechándose
de tema de t::in p:ttriótica importancia
r a1 a la con'.e t ció_n de editoriales finísimos en que se enaltece a los donantes, haciéndoles en tende r, sin embargo, qre el Constitucionalismo se
!;asta por sí sólo; afirmación muy
orortnna y feliz, ya que admiralJ lementr se enla:·a al herho de andarse
solicitando dinero de los Bancos para
tributar honores a Don Venus.
¡Quiniento ; cinrnenta pesos entre
dos Instituciones podcro»as ! ¡ Qué tacañer' a! ¡ \' esto cuando el Gobierno "de facto" les es tá haci?ndo ,.¡
favor de d('s~alizarlcs sus mentas. y de
cesiones. evitándolrs asi las mo lestías
declarar la caducidad ele al~unas· rnn
y C'I gasto de seguir emitiendo papel!
Por eso dije al principio q11e ya nos
qPeclaha pora ,·crgü cn;·a.
Fs muy significativo también el toqre sentimental_ ___ .-orno de enamorada 11 01·ia romántica a q1 icn rscuere
la duela·_____ de que si de a'{asajar
tiranos fuera el casc.. ··OTRA SERT:\
SU ESPLE NDrDEZ." ¡Conque a fa!
ta de clara adhesión. negros celillos
tenemos ! ¿ Y de quién? De Don Porfirio ? Pues son injus tos los delicadísimos organizadores del festival. Por-

..

q11e Don ror!irio no foé para Don Venus, sino ''SU A:--JTIGUO TiR,\;--..;v
PROTECTOR'', pu_;sto que lo mant uvo en el Senado dmante quince
años.
Y evoca ndo este d1 ke re c1 er.Jo d~
complicidad del Prime r Jefe en 111~
actos aho:ninables ,le 1a di ctadu1 a,
cie rro esta mi décima-terce1 a r p.,;tola.
T u amigo y camarada,
SILVERIO.

11

11

........,

N. de la R.-?\o p11blica,nos el editoria l a que se re fiere la anteriür ep'stola po rqt e pa ra que nt,cst ros lect0res se den cuenta cabal del asunto,
basta qne lean la ca rta cid I'residt!nte General Ignacio Rod ríguez ~l. Pur
el hilo se saca el ovillo.
SE DEVUELVE N A LOS BANCO :;
NACIONAL Y LOND RES, SU S
CUOTAS PARA LA RECE&gt;.?CION AL PRIMER J EFE

·,

--o-Así lo acordaron, dignament ~. las a
toridades constit •.c:onal ~t c:s
"~féxico, 11 de dicieml,rr de 1915.
Sr. Presidente de la Junta de Festejos de la cuarta derna1 cación d.:
policía.
..P resente.
l\fuy señor mío:
Por mi conducto, la Secrrtar'. a de
Gobernación, el Gobierno del Distrito y la Jnnta Organi7ado1a de !os
Festejos que se preparan ra ra solemniza r la llegada de nuestro dis tin ~uido P rimer Je fe, enca rC'crn a usted se
sirl'a devolver a las poderosas l nstituciones llamadas Banco ~ acional y
Bando de Lond res y México, las cantidades de 300.00 y 250.00 pesos, respectivamen te, · con las que, de la
manera más irrisoria, l· an pretendid o
contrib uir para la ctiebración de un
acontecimiento de la trascendencia
nacional que reviste 1a ent1 ad::i vi · toriosa a la ciudad de l\J (xico del Primer Jefe del Ejército Constitucion·v
li-s ta, Encargado del Poder F,jec.utivo.
Por mi parte, me p~rmito aiiadir,
qr'e oo llama mi atención rn lo mi ~
mí ni mo la significatil'a rarq1·Nl~d ele
las insti tuc iones aludidas: ella no hare sino comprobar. una ,·éz mfts. la
conducta eter1Jamentc encmi.~a el? h
Revolución, que, desde los comienzos
de ésta. siempre han manifestado
Otra sería s11 esplendidez si se trotara de festej ar a a)guno de sns antig11os t iranos protectores.
Anti·cipo las gracias y qnedo 1ma
vez más a sus órdenes.
El Presiélente General de la Junta
de Festejos, Ignacio Rodríguez 11.''
"El Demócrata" 14 Dbre. 1915.

La célebre bailarina rusa Ana Pawlova, que después de sus éxitos en Europa, no fue com'prendida por el público de Nueva York. que prefiere el Cake Walk. zapateado de los negros a las danzas armoniosas de la Grecia;

�El Final de la Guerra
''La confian za es indispe nsable;
al degenerar en 1111 cieo-o
oppero
•
•
t,
t11111s1110 esta coníian7a se conYierte en un peligro público. ¿Cnálrs son las pósiciones respecti ras
de los dos grupos de beligerantes
a I cabo de un a.ño de guerra? ¿Cuál
de ellos ha avanzado y continúa
a ,·anzando? :,. : osotros. natu ralmcntr. estamos seguros tic que, a la
larga, ramos a derrocar a agota1
al enemigo: pero ¿110 estába mos
igralrnente seguros de que Lieja
resistiría varios meses, de que .\ mheres era casi inrx p11¡:p1 a hle. d" q11r
1\ ustria, no sólo no reganaría Lemherg. sino que perdería. además.
Cracol'ia. de que. antes de las últimas Pascua s, los ru sos cncontraría11sc ca11Jino ele Berlín y ele que
esta prÍlllavera veríamos a l3élgi·
ca li bre de in l'asores "
Doctor E. J. Dillón.

1'

fo'.J doctor Dillon · es un o de los
hombres más eminentes de Europa.
¿Ct:án tos aíios tiene? Yo no lo sé;
pero difícilmente se puede citar un
país ct·ropeo del que el doctor Dillon
110 diga:
- \' o he ,·ivido ve:ntc aiios en ese
p~ís cstuclia nclo su iclioni;1 . su historia. sus leyes. sus costumhres, sus
instituciones.... f.Í1..... (aquí una
fecha rcmotísima) yo he intervenido
#c•n la rnn fcrción de un tratado entre
cs1' país y tal otro....
\' Jo ext raord inar:o es que el doctor f)i 'lon di ce la Ycrdad. Conoce
m:1s de treinta idiomas: el ruso y l.is
0tras le11g11as ·c~laYa~: el alemán. act11a l v primitivo teutón: el griqo
~ c·l latín, r on todos s11s derivado~
111oclrrnos. Y el rspaíiol. idio111a en
rl rn:·I yo he tenido el honor ele ha·
1 hr rn día con rl docto r Di'lon, le es
pcrfccta111cnte fam;,liar.
Su f11crtc es la política internacional. ,\ntrs de la gue rra se podía
cll'cir q11c en las cancillerías europeas
Po había secreto para el doctor Di·
Pon. rp irn. corno corresponsal del
Pail.v T elegra ph, ha obtenido éxi tos
rn iodístirns formidahlcs. Y es que
~p:1rte 511 hahilich1d. el doctor D;llon
co11s tit·1ye 1111a institución. y si en
1111 país cu;1],¡11iera hay vei nte corrcspons:t les ex tranjeros y el jefe del Got,icrno de ese país necesita hacerle a
algimo una revelación importante, elig-e siempre como confidente al doctot
Dillon. F.1 corresponsal del Times
tendría la autoridad de l Times, el
corresponsal del Temps tendrá la autoridad del Temps y el de la Frankfurter Zeitung tendrá la a4toridad de
la Frankfurter Zeitung: pero el doctor Dillon tiene su propia y persos

nal ,tutoridacl. Así, él pronosticó este aiio. con más ele un mes de anti·
cipaciún, la fecha exacta de la caída
del :.\1 inisterio Salandra y la de -la
i11tcrvc11ció11 dr l tafo en la guerra ...
Pero el doctor Dillon 110 sólo intor·
ma. sino que opii1a. '' Mientras el
doctor Dillon escri ba en la Contemporary Rer icw-decía uno de los má5
altos tratadistas políticos de J\ lemania. t'I profesor Dcl t&gt;rück, sucesor de
Trcitschke-. tocios los que anhela·
mos ascgu ra r la paz entre J\ lcmania
e l 11glatcrra trabajaremos en rano."
,\ hora el doctor Dillon ve que !;\
guerra "ª para muy largo. y propone
1111 medio de ace 1crarla. Su proposiciún tiene 1111 inte¡és directo e inmtdiato para todo rl mundo, aun para
J·:~paii,a. ya que tiende a envoh·cr en
el ronfl icto a tod os los países neutrales. Y si yo me he extendido tanto en la presentación del doctor Dillon. antes de presentar su proposición. fué para demostrar que el &lt;!OC·
tor Dillon es un hombre a quien se
Je hace 'l:a!lo. y cryas proposiciones
se estudian sie~11pre con interés. El
l·a sido quien propu~o en Tngl~tcrra.
antes q11c 11iugún otro la formación
de 1111 Gabinete de coalicii'&gt;n y la
creación de un ministerio de l\íunic1011es. Chi.ro que Inglaterra hubiera hecho amhas cosas. aun sin la
próposición del doctor Dillon: pero
es que el docto r Dillon sólo propone cosas razonables. ,·iahles, y,
muchas veces. como hombre bien en·
tcrado que es propone cosas cuya rea
Jización está de antemano resucita.
A way .to end the war (1111 med:o
rara terminar la guerra l se titula el
artícn 10 del doctor Dill(jln en The
English Review, Y este medio consiste en la creación de una gran alían
za económica. qre tendría por base
dos tarifas aduan eras: una muy ha·
ja-y de la que. en muchos casos. se
podrí;\ prescindir complctame11tepara los países que entrasen en el
concierto económico con la Cuádruple f. ntente. y otra. muy alta. para
los demás países. El cstablccimientc
de esta Liga rep resentaría hoy 271
millones de hombres de un lado-e)
1arlo de la Enten te-. 142 millones
d!' otro lado y 65 millones de neu ·
trates. 1\1 ás tarrle. casi toda el Africa, la mitad del Asia, el Canadá y la
Australia estarían con los aliados.
ro habria neutralidad posible. Se
ría preciso decidirse por la Entente
o por las potencias del centro a~

Europa; pero, en la inmensa mayo
ría de los casos, sería preciso decidirse por la Entente. dueña del ma1
y representante de casi todos los roer
cados del mundo. Para la exportación se crearían también dos tarifas,
y los países no pertenecientes a ta
Liga sufrirían trastornos gravisimos
en su industria a costa del encareci'mi en to del carbón y de otros artícu,
los. Se crearían además impuestos
L'!'peciales para la navegación y el
rabota ie y se formaría un sindicato
bancario.
Tal es el proyecto del doctor Dillon. ~Ioralmente. este proyecto representaría una enorme imposición,
pero los ingleses. convencidos como
están de que, a más de sus propias
lihc rtadcs. defienden en esta g-uerra
las libertades del mundo. no retroce·
cl er' an por tan poco. "~uando la ca,a arde-dice el doctor Dillon-, los
t,ombcros tratan de salvar a los vecinos. aunque los vecinos no quieran
salvarse." :.\fás seria es la objección
de que, con el concierto aduanero en
proyecto, infinidad ele artrcu!.os subi·
rían de precio; y la vida encarecería
considerablemente. Y, sobre todo,
el concierto enc0ntr-aría una opost:
c:ón formidable en los lil&gt;recamhistas
ingleses. capaces de dejarse mata1
antes que abandonar sus principios.
N' o se trata. sin embargo, ele un
proyecto completamente irrealizable,
ya que sus inconl'enientes se com,
pensan con ventajas grandísimas. Se·
ría el aislamiento económico de Alemania y sería algo más aún. AI entrar en el concierto ele la Entente, ca,
da país tendría t:n interés material
clirectísimo en el triunfo de los aliados, y no sería extraiio que algunos
países pusieran su fuerza mi litar al
servicio de este interés.
¿Qué ocurri ría en España si la idea
del doctor Di llon se llevase a cabo?
¿ Qué harían los partidarios de la
neutralidad ante la necesidad de quebrantarla para unirnos económicamen te a la Cuádruple Entente? ¿lrla·
mos 'tal vez, a una guerra contra 10~
aliados para defender esta neutralidad que nos es tan querida? El
as.unto no de ja de te ner interés, y
Yale bien la pena de que los técnico!
lo estudien un poco.
Londres, Septiembre 1915.

JULIO CAMBA.

N ño Alfun:=;o Pé,ez, ~e MAtani ,..,r&lt;'~ T1m1p''. r.ctuolmente
radicado en Laredo, Texas.

EL RETRATO.
Calle, :.filial!

diJo alguno Junto a

mí.

•

:\hré al individuo ,1 quien se m.: señalaba. porque hac· a mucho tiempo
que yo tenía ganas de conocer a aquel
don Juan. Ya no .-ra joven. Tenía
el pelo gris, de ese gris turbio parecido a las gorras de pelo con que. se
cubren los habitantes de ciertos pueblos del Xorte. Su barba, larga y
muy fina. le caía sobre el pecho y tenía también semejanza -con aquella
misma piel. Hablaba con una mujer,
inclinado hacia ella, en l'OZ baja y mirándola con ojos dt!lces. Su mirada era acariciadora y tierna.
Estaba yo al tamo de su vida, o
por lo menos de lo que de ella se conocía. Había sido amado locamente

11111,has 1·cces. y su nombre se hah;a
mezclado a gran ní11n.:ro de historia s
dramáticas y conmovedoras. Se le
co11sieleraha como hombre muy seductor. casi irresistible. Cuando pregunté a algunas mujeres que harían s11
mayor elogio, para a verigt.ar de dcí nde le l'enía aquel poder. después de
reflexionar 1111 punto, me respondían
siempre:
-:'\o sé ... tiene cierto atracli1·0,
cierto en can to .. y en rigor ele verdad. aquel hombre no era hermoso. y hasta carecía
ele la elcg-ancia especial ele la que suponemos dotados a los conquistadores
de corazones femc11i11os. Preg11ntáhamc yo dónde estaría oc11lta su seduv
moral? Jamás se me había citado una

cic',n. ¿.\ raso prol'enia de 1111:i fuerza
frase suya. ); unca oí alabar su inteligencia. ¿ En st s ojos? 'ral 1·ez.
¿ 1-'.n la voz? La voz de alguno, seres tiene un tono ~ensual, exquisito.
:\Jgo como el s,1hor delicioso ele algunos manjares. Se siente hamhre ck
escucharles y el acento de sus pal:il&gt;ras ti&lt;'ne algo de una golosina.
J\ 1111 amigo que pasaba rn aquel
in stante le pregunté :
- ¿ Conoces tú a ;\I iEal?
- Sí.
-Pues prcséntamelo.
Un minuto después catnhiithamos
1111 apretón de manos y connrsal amos amistosamente. Lo que él decía,
aunqne no contenía nada superior, era
agradable. Aquella voz era dulce, aca-

�U nu de lus c, s'lq conmovedoras de la uctua l trugedia Europea, es la pa rticip1.ci6n que toman lo&lt;1 niños en
la lucha tremenda Et pre:=,ente grubildo mue-tra a los alumnos d:: las escuelts primar ,t1s de Fruncía ejercittlndose
e 1 el manejo de las armas,
PdrB su,-tituir Q su" padre:en la santa misión de defender a la Patria.
Aunque estamos acosu nqrados a ul)ir l'l palabrn
"guJrra" con la idea de matan~. no podemos menos
que ~dmirar estq prepnraciór
heroieti, llent1 de nbnf&gt;gución
y virilidt1d.

~~~
~~"
0~ ·~:"'"
1,

\1

El grabado que aquí re
producimos también poned
manifiesto la abnegación y e
sacrificio de los niños en
gran tragedia de • Europa~
Representa a los niños d
Koenigsberg cultivando lo
campos que sus padres aban
donan para ir a defender
Patria en contra del:enemigo
Estos niños, que han de
jado sus juegos de infanci
prematuramdnte, constituí
rán mañana una generació
de hierro, sobre la cual bie
pueden descansar los desti
nos de la férrea Alemania
Al contemplarlos, no
sentimos fascinados por la
nera heroica como._se está
formando los hombres d
porvenir.
1

�El Rey de Ing1aterrn visita
riciadora, pero yo había oído otras
que imp,resionaban más. Se le escuchaba con placer, como con plac er se
escucha el murmu ll o de una fuente.
Para segu ir el curso de su conversación, no era preciso ninguna extraordinaria tensión del pensam iento, ni
aquella inspiraba gran curiosidad; no
man tenía vivo el interés; al contrario,
era tranquila , reposada. No despertaban sus palabras, ni el afán de a rgiiirle. ni la entusiasta aprobación.
Tan fácil era replicarle, como atenderle. La respuesta venía lógicamente; como si lo que él había dicho
arrancase las frases de la boca.
La impresi.ó n que me produjo fué
la de figurarme, aunque sólo le conocía desde un cuarto de hora ant es, qu e
todo en él me era conocido y fami liar:
su ges to. sus palabras, sus id eas; después de algunos ins tan tes de conversación, me parecía un am igo íntimo.

A

un nficiHl herid~

Entre nosotros ya hahía r.na confianza tan expontánea y tan g rande, que
Ir hnhiera contado esos detall es de
la l' ida íntima. qnr se rrfiercn so lamente a los más antignos camarada s.
lncludablementc, allí hab ía 1111 misterio. E sas barreras. levantadas entre
los seres hum a nos, y que só lo el tiempo. la simpatía y la iclentidacl absoluta de gustos. de cultura y relaciones
constantes, hacen caer poco a poco,
parecía n no c'xistir entre él y yo. y
si n dud a, entre él y tod os aquell os
hombres y muj eres a quienes la casualidad ponía en su camino.
AJ cabo de media hora nos separamos. prometiéndonos vern os con frcci.encia. Antes de despedirse me invitó a almorza r con él dos días después.
l\f ás sucedió, qne habiéndome ol vidado de la hora de la cita, ll egué a
su casa demasiado pronto, cuando él

no había vuelto aúl\. Un criado, correcto y si lencioso, abrió un bello sal0n. al¡.ro sombrío, íntimo, recogido.
~¡ e encontraba a llí tan a mi gusto como en mi propia casa. 1\I u chas veces
he pod:do ohserl'ar la influencia que
el aspecto de las habitaciones ejerce
sobre el espíritu. Piezas hay, en las
qu e se siente lllio idiota, otras que inspiran extraordinario deseo &lt;Íe hablar ;
un ,:s. entristecen. a pesar de su claridad y hlancua; otras. alegran el alma. por más que estén vestidas de
obscu ros colores. Nuestros ojos. ;
igual que nuestro corazón, tienen sus
od ios y sus amore s, y nos los imponen furtivamente. y sin que nos demos cue nta de ello, influyen en n11estro carácter. La armonía de los muebles de las paredrs. el estilo del con junto, obran in stantáneamente sobre
nuestro espíritu. como obran sobre la
naturaleza física el perfume de los

bosques y el aire del mar o de las
montañas. Me senté sobre un diván
de mu ll idos cojines, y me sentí de repente hun dido, preso dulcemen te entre
los suaves almohadones de pluma, forrados de seda, como si la forma y el
volu men de mi cuerpo tuviesen allí
su molde preparado desde mucho tiem
po antes. Después, dirigí la vista en
torno ____ En aquella estancia no había nada de relumbrón. Objetos modestos, muebles sencillos, a la par qre
raros, tapices de Oriente, que no parecían provenir del Louv re, sino del
interior de un harém. y fre n te a mí
un retrato de mujer. Era éste de
regulares dimensiones de medio cuerpo. Aquella muj er tenía en las manos
un libro. Era joven, llevaba la cabeza descubierta. el peinado bajo, formando dos ondas que le cubrían la
frente. Su son risa triste. Ya por tener la cabeza descubierta. o bien por
la actitud natural de aquella mujer,
lo cierto es que nunca me pareció retrato alguno tan en su propia casa como el que contemplaba en aquellos
momentos. Era en un todo dferentc
a los muchos que había visto y que
copian trajes vistosos, peinados estra,·agantcs y la afectación estudiada
de la muj er que piensa en el p intor
que está enfrente o en las personas
que después han de contemplar el retrato. Unas, de pie, con aires de
reina qu1e seguramente no han conservado en su vida. Otras, deseando
agrada r con su gestecillo coquetón.
Y todas tienen ya una flor. ya un
pliegue del vestido u del labio. que se
conoce puesto por el pintor para el
efecto. Que lleven sombrero, o cubran sus cabezas con encaje o la lleven descubie rta, desde luego se ve algo artificioso o rebuscado. ¿Qué será
esto? Lo ignoramos, puesto que no
las hemos conocido; pero se adivina.
Parece como qt,e están en visita con
gente a quien desean agradar, mostrándole todas sus bellezas, y su estudiada ac.titud, ya modesta, ya altanera.
-¿ Qué decir de la mujer que contemp laba ahora ?-Estaba en su casa
v estaba sola; sí. porque sonreía co;,,o se sonríe cuando se piensa solitariamente en alguna cosa triste y du lce a la vez, y no como se sonríe cuando hay alguno mirando. Estaba tan
sola y tan en su ca.s a, que formaba
en torno el vacío absoluto. Ella la
habitaba y la llenaba. Podía entrar
mucha gente y hablar y reir y aún
cantar. E lla estaría siempre sola con
su sonrisa y daría vida a todo aquello
con su mirada, con aquella mirada
especial que caía sobre mí, fija, acariciadora, sin verme.-Todos los retratos saben que son contemplados, y

------ - -

D

-

Mujeres Inglesas ocupadas en apagar incendios mientras sus
maridos Juchan por salvar a su Patria.
nos miran con ojos que ven, que se
mueYen, que nos siguen desde que entram os en la habitación hasta que salimos de ella. Aquel no veía nada,
por más que su mirada se clavase en
la mía en línea recta. 1\fe acordaba
del hermoso verso de Baudelaire, que
dice:
'·'frs ojos que atraen como los de
un retrato."
l\f e atraían en efecto con fuerza irresistible. Aquellos ojos pintados que
habían pestañeado, que acaso pestañeaban aún, acusaban en mí una turbación poderosa, inmensa ___ _
¡Oh! ¡qué encanto adormecedor como suave brisa, seductor como el crepúsculo rosa y azul, y melancólico como la noche que le sigue, salía de
aquel cüadro sombrío y de aquellos
ojos impenetrables! Aquellos ojos

creados por unas cuantas hábiles pinceladas, ocupan el misterio de lo que
a un tiempo parece ser y no ser ; de
lo que puede expresar la mirada de
una mujer, de lo que hace germina r el
an1or----------Abrióse la puerta y entró M ilial.
Excusó sn tardanza, al paso que yo
excusé el haber anticipado la hora de
mi visita. Después, no pude menos de
decirle:

¿Ser ía indiscr eción, preguntaros
qwen es esta mujer?
Y me respondió:
Es mi madre. Murió muy joven.
¡ Entonces comprendí de donde venía la inexplicable seducción de aquel
hombre!
GUY DE MAUPASSANT.

�Un Soldado francés, que al regresar herido a su ciudad natal recibe una ofrenda de rosas.

�TOPICOS DEL DIA.
Copiamos de un diario carrancista, la s iguiente nota fechada en Ciénega del Toro:
"Al arribar el C. Carranza, los campesinos le formaron
valla con más de quinientas yuntas, poniéndose en acción los
silbatos de qu ince trilladoras."
Todo ese homenaje parece "chuela rústica." ¡ Formarle valla al Primer Jefe con quinientas yun tas, sabida ya la
afición que el carrancismo demos tró al ganado!
Y luego las trilladoras silbándole a Don Venus ____ ¡ Qué
espontaneidad ! ¡ H asta los aperos de labranza !
Cómo se ve que so n los campesinos
hombres muy socarrones y ladinos.

X X X
En un periódico Oficial del gobierno "de facto" vemos
una solicitud de concesión minera.' Las colin dancias son:
el rincón del Embudo, el rin cón del Diablo y el rincón del
Cabrito. El fun do minero se denominará Venus.
Como se ve, todos estos nomb res se enlazan maravillo·
samenle, y son s imbólicos y de actualidad.

El\J'B UDO (la ley en uso);
DIABLO (aq uél que ya nos lleva);
C1\BRITO (evoca el abuso
de echar al ganado le,·a);
y VENUS (el viejo obtuso
que está chupando la brev&lt;).).

X X X
Para ir abriendo paso a los ideales redentores de la revoluci.ón, acaban de ser s uprimidos en Monterrey dos diarios carrancistas que habían estado defendiendo a los ciento
y pico de maestros destituidos oficialmente por el grave delito de solicitar aumento de sueldo.
No hay peor cuña que la del mismo palo, ni hay que
olvidarse de echarle la viga a la odiosa, porque haéía estragos en la libertad del pensamiento.

X X X
Los Bancos mexicanos, única riqueza que medio había
quedado en pie, después de cumplidos los ideales reYolucionarios, están siendo objeto de una escrupulosa inspección
por parte del des-gobierno de Carranza, y ya se ha declarado la cad~i.dad de algunas concesiones bancarias.
Parece que se tiende al establecimiento de un sólo Banco
emisor de papel en la Repú blica, probablemente con el deseo de evitar el monopolio.
Sobre esta teoría económica, se busca a todo trance cualquier pretexto para echar abajo las instituciones de crédito
existentes, que tienen como delito primordial el haber sido
creadas durante el imperio de la dictadura. Así lo consignan los 'periódicos del país.
Y como todos los Bancos fueron abiertos en aquel período agobiador ele treinta años, ya se puede sacar la consecuencia de la actual inspección depuradora.
13 de Diciembre de 1915.

X X X
11

Alvaro Obregón declaró enfáticamente en E t Paso que
primero se cortaría el brazo que le queda que cometerle una
deslealtad a Don V enustiano Carranza.
Ante todo, es curioso ver como Obregón tiene empeño

do queda en casa.
~

en hablar siempre del brazo que perdió y del bra.zo que le
queda. En Monterrey dijo: "vengo a abrazar al héroe del
Ebano con el brazo que me dejó la traición." En alguna otra
¡H1,rte manifestó: "me basta el brazo que me queda para exterminar al bandolero Villa." Y así por d estilo. siempr.trae el brazo perdid o o el que le queda, como una especie d
imán que mantiene o procura mantener atraída la opiniói\
de la República.
Por lo que se refiere a las protes tas de leaJtad, creemos
sinceramente en ellas, por más qee no constituyan la clave
del problema mexicano. Sabemos que Ob regón será siempre fiel a Don Venustiano Carranza; pero no es eso lo que
se necesita,: lo que precisa es que sea leal y subo{dinado con
Pablo Gol17álcz o algún otro jefe que se encargue interinamente ele la Presidencia de México, mientras Don Venus-tiano se presenta como candidato a la Primera Magistratura del país. Allí es donde se encuentra la verdadera clave
de la paz mexicana.

X X X
E l Coronel Esteban Cantú, Comandante de la Baja Cali í0•·nia. ha decidido son1eterse a la autoridad de Don Vent,~tiano Carrama, y median te negociaciones entab!adas directamente con AlYaro Obregón, ha conseguido seguir como Jefe de l Territorio de referencia.
Y conste que son ya dos los anticarraucistas que tienen
tropas '1ajo mando en el te rritor io de México. Primero, José
Isabel Robles: hoy, Esteban Cailtú; ¿ i'il añana?
No cabe duda de que la situación mexicana se consolida y qre Alvaro Obregón está preparando el terreno para
que Don Venustiano reine luengos y felices años.

X X X
Andrés García, Cónsul carrancista en El Paso, Texas,
dirigió un tremendo ataque al Lic. Díaz L ombardo por ha-her degene rado en Consejero del troglodita Villa. Díaz Lombardo, por su parte acusa a Carranza de haberle conferido
el grado de General de División al propio troglodi ta. Asimismo echa en cara a José Isabel Robles, el nombramiento
que hizo en favor de Villa, de General en Jefe de las fu erzas
convencionistas, y al prop io Cónsu l García de haber vendido el algodón robado en la Laguna en Abri l de 1914.
Hacen mal en discutir Díaz Lombardo y Andrés García
po rque los dos tienen razón.
.
Villa es un troglodita y fué una ignominia investirlo como General de División y como General en J efe del Ejército J\lexicano. Taml&gt;ién significó una degeneración indisculpable el hecho de conYertirse en s u Minis tro y de haberle ayr idado a Yender bienes robados. Si todo es claro, como
un diamante, ¿para qué discutir?
~Los dos tienen razón.

X X X
llipólito Villa se encuentra en El Paso cargado de oro
y cargado también de acusaciones. Primero le pidieron diez
mil dólares, luego el doble, y en unos cuantos días, las sumas recl amadas ascendieron a cien mil dólares.
El hecho es delicioso y demuestra el espíritu recto y justiciero de este noble y hospitalario país, que ayudó eficazmente a los bandoleros en la tarea de saquear a nuestra Patria y que hoy, convencido forno está de que el villismo fué
un crimen, se propone despojar a los des.pojadores __ _
i Bravo! A~í se sirve a la Moral, a la Libertad ___ y to-

X X X
Villa tene preso a un hermano de Obregón, y éste ha
ordenado a Jacinto Treviño que persiga a l bandolero, a pesar
de que su herma119 sea sacrificado. En una palabra, la P ar
tria, que actualmente debe a Obregón un brazo, corre el riesgo inminente de deberle también un hermano.
Una, pierna perdida en 1837 nos costó diez años después,
la mitad de nuestro territorio.
¿ Cuánto nos irá a costar el brazo de D. Alvaro?

X, X

X

El ejército de los Estados Unidos ha tenido en los últimos diez años 48,000 desertores. Esta cifra es tanto má3
significativa cuanto que el propio Ejército apenas asciende
a ochenta mil hombres. Y en un numerario tan cor to resulta
escandaloso que se deserten cuatrocientos soldados al mes.
Si en la línea ailemaua que cubre desde los Vosgos hasta
F landes ( dos millones de hombres) se efectuase una deserción proporcional, el Ejército teutón perdería diez mil hombres mensuales además de aquellos que cayeran muertos o
heridos por los proyectiles franceses, y de los que fuesen
capturados por el enemigo. El E jército alemán con sus reservas asciende a once millones de hombres, que si desertaran
como los norte-amercanos, se disminuirían por ese solo capítulo en cincuenta y cinco mil unidades al mes.

Sin embargo, el espíritu de aquel pueblo es distinto al
de este país, y allá la deserción es excepcional.
Mlr. Wi lson que proyecta aumentar el Ejército americano a medio millón de hombres debe considerar seriamente,
que los desertores van a multiplicarse más rápidamente que
las filas, y que debe por tanto procurar que el remedio no
resulte peor que la enfermedad.

X X X
L os Estados Unidos están a punto de romper sus relaciones dip 1omáticas con Austria-Hungría, y probablemente
a la hora en que circule " Revista M1exicana" ya se han r etirado los respectivos Embajadores.
Pero esta. gran Nación no puede hacer más de lo que ha
hecho en contra de Alemania y Austria; y por consiguiente,
este suceso carece de importancia, para el desarrollo de la
tragedia europea. Estados Unidos, siguiendo una neutralidad verdadera, habrían sacado grandes ventajas del conflicto arniado; pero les pareció mejor lucrar con la venta de armas y municiones, y han provocado en su interior un conflicto treme.ndo que no van a poder solucionar.
La ruptura entre Austria y Estados Unidos va a significar el rompim iento definitivo entre los Americanos y los
Germano-Americanos. Esta división se efectuará unos cuantos
meses antes de la contienda electoral, y probablemente va a
ser el origen de acontecimientos extraordinarios.

Los que Vuelven
Comienzan a r egresar a la patria
aquellos que a los primeros nubarrones tempestuosos, lo abandonaron todo, para no ver el cuadro de pavor
que nos ha traído la guerra.
No vuelven animosos; no muestran
el semblante de quien se siente feliz sob re el amado terruño; traen sello de tristeza: la que recogieron a,llá
en el destierro, o la que acaso les produce la destrucción que no presenciaron y la turba indigente que no había desfilado delante de sus ojos.
Hablan de nuestro porvenir sin el
calor de la esperanza que tonifica.
Les abruma el peso de la fatalidad.
"Esto no se arreglará; no tornaremos
a ver floreciente nuestro país."-dicen a media voz, y echando a todas
partes la mirada, temerosos del oído
aguzado del delator oficial.
Muchos de ellos vuelven al hogar
que profanaron las audacias revolucionarias. Ah í quedó, para memoria
que no ha de borrarse, la huella del
ultraje. Falta mucho de lo que había: la ma.no alevosa de la rapiña arrebató lo más tentador, lo más vistoi:o. Lo demás quedó maltrecho. Casas hay que no conservan uno solo de
los objetos que las ocuparon. Paredes desnudas y alcobas vacías son las

c¡ue reciben con frío de sepulcro a sus
antiguos moradores y dueños.
Bien se advierte en el gesto y en
el abatimiento cuán amarga es la decepción de las víctimas. Huyeron ricos, y tornan para vivir con modestia
que ha de afligirles. Lucharon vara
labrar la fe lidad de los suyos, en
previsión de las volubilidades del mañana, y miran hoy en torno las cenizas de lo que fué.
En estos desmanes nada tuvo que
ver la acción política de los ultrajados, porque en ella nunca se mezclaron.
Aquellos opulentos no habían cometido más cielito que recibir los halagos
de la fortuna.
Y la revolución }os marcó con su
estigma, porque esta ha sido " la guerra de los de abajo contra los de arriba", según desvergonzada expresión
de los propios instigadores de la horda.
Y no fué la. soldasca mercenaria la
que consumó el atropello: j usto es decirlo. Fueron los mandarines ensorberbecidos, los fracasados de toda la
vida. Viéronse de pronto con una
espada en la diestra, capitaneando imbéciles, y allá fueron a pisotear hogares donde acumuló sus delicadezas el
refinamiento de la d a.se.

¡ Qué cólera, reprimida en pr esencia de sus verdugos, la de estos desterrados que vuelven! No lo dicen por
el terror que les üprime la garganta; pero en lo recóndito del espíritu,
¡ qué negrura de odio hacia, la canalla vencedora; hacia los haraganes y
desarra.pados de ayer, enriquecidos
hoy por el robo cínico!
¿Y a qué vuelven? ¿ Por qué vuelven? Vuelven acaso a convencerse de
su infortunio y a contemplar los despojos de lo que fue su obra de largos
años. Vuelven quizá, por que lejos,
bajo el ambiente mismo de donde parte el soplo infernal avivador de esta
inmensa hoguera que nos devora, habrán sentido ya la pesadez del hastío. Vuelven, porque esta es su patria. y la acogerán más hondo en su
corazón, viéndola empobrecida y desgarrada.
Y acá, en sus horas de vigilia, sobre el lecho mismo que mancilló la
impudicia, lanzarán este rabioso apóst rofe:

¡M\ALDITA SEA LA REVOLU-·
CIONI

ENRIQUE MARQUEZ.

�A Esperar el Año.
-Qui'lrnbo don Raymundo ! ¿Cómo \'an los male s ?
,i Qué dice el trabajo ?
Ya usté ni platica, ni habla, ni cont.?sta
dende que el muchacho
se amarró en· el pueblo de Tepecuacuilco
a !'hija del maistro,
en la fiesta aquella de la pastorela
de'n ca' don Ulalio.
Usté ya di'a tiro nos echó al olvido,
nos echó al tapanco.
Ya ni nos pregunta cómo van las cosas,
cómo ancla el volado,
qué tal van las siembras, cómo están las vacas,
cómo está el rebaíio.
¡ 0l'ada, don Raymundo! Dende aquel suceso
quedó usté tan ancho,
qui'a los prohrs hn ..i.is. antes ¡;us amigos.
.
nos mandó en ca'el diablo.
-rero homhr,·, don Heno! ¡ Dios me favore zca
si.l o ele pensarlo!
Y o a us té, don Benito. -bajo mi palabra.yo a usté lo quie'ro harto.
Y ora mi sma mente m'iba pa' su casa
m'iha yo a buscarlo,
pa\·er s i se viene, con todo y su vieja,
a esperar el aíio.
¡ :\ndcle, don Beno,
tráigase su banco,
y aquí que la ;..;acha nos haga un mondongo
medio sancochado,
y unos biiíuelitos,. y con dos cuartilla~
que nos merque un tra go.
¡ Andele, compadre! Venga a emborracharse
pa'esperar el aíio.
-Sí, señor Raymundo,
bien hay que esperarlo.

,·cr si Dios quiere que el aiío que viene .
es pa'cmparejarnos:
ra'ver si acompleto lo de mis vaqu itas,
lo ele mi rebaño,
lo ele mi maicito, lo ele mis frijoles,
lo ele mis garbanzos.
-Pues y yo, compadre. ¡Tanto que he sufridoit
¡ Lo que me he atrasado!
- Y por qué motivo, dígan~e, don Ben o?

¡\

-Pues por el sufragio,
¡ or la democracia, por tocia esa bola
. de cosas---- j qué diablo!
que a naide inte resan y que a todos juntos
nos han amolado.
Tocio lo qae pasa; los robos, las· hambres,
los asesinatos,
la peste clrl tifo ____ ¡ no le quepa duda!
es por el sufragio,
es ¡ or el sufragio que prrclican esos,
c:se&gt;s que se llaman revolucionarios.
-Quie ra Dios, compadrr,
qui era el cielo santo,
que en el año nue vo
téngamos trabajo.
~ o más Maderitos ! ¡ r,,:o más Panchos \iilbs !
¡ ~ o más V en ustianos !
.,-Pues ándele apriesa,
trá igasr su banco,
y aqt. Í que la )facha nos haga u1~ mondougo
medio sancochado,
y unos biín.elitos, y con tres cuartillas
que nos merque un trago,
¡:;a'beber tranquilos,
pa'esperar el año.

TIBERIO.

Año Nuevo, Vida Igual
"A iío nuevo, vida nueva",
reza el adagio vulgar·
por eso, al soplar del año
la última rach a i11Yernal,
toda se vue!ve propósitos
de enmienda, la humanidad.
El adorador de Baco
protesta no beber más,
y no apostar otro peso
el esclavo ele Birján;
y así suce_s ivamen te,
los de aqní, los de acullá
y todos los que en el globo
son inmenso colmenar,
piensan mandar sus defectos,
como en carrera triunfal,
metidos en la maleta
de cada . año que se
Pero todo observador

"ª----

No hay qne hacernos iíusiones:
''Año nuevo, vida igual".
siempre con pena verá
qu e .del ya vctus,o adagio
ha hecho la humanidad
un trueca tintas qne reza:
"¡\ íío nuevo, vida igual."
Y para mostrar de plano
la fnerza de esta verdad
ahí ,-an dos botoncitos
como muestra nada más.
En el aíío dieciséis,
que ya en las puertas está,
¿ prescindirá V enustiano
el simple. de legislar
con su método art nouveau
y pre-constitucional?
¿ Prescindirá de despojos

el partido carra1,c1án?
¿ Dejará \Vil son de ser
gran amante de la paz ____ ?
Urueta, don Luis Cabrera,
Pela :chini y Znrharán,
con e I man to de la patria
dejarii n de comerciar?
¿ ).:0 matará Pancho Villa,
ni Escudero beberá,
ni "Rip-Rip" hará periódicos.
-aunque los hace muy mal.ni la. basura ele México
en e I éter flot ará;
ni cada vulgar ratero
se llamará "general ?"------

DESIDERIO.

Resumen de la Semana
TIFO.-Una fuerte epidemia de
tifo se ha desarrollado, de poco tiempo a esta parte, en la ciudad de l\l éxico y poblacionts ce1 canas del Distrito Federal, c:aus.utclo innumcraliles
víctimas entre la c:la!&gt;~ baja d.-1 p·1cblo.
Las autoridades tarrancist.1s y el
Consejo Superior de Salubridad &lt;le
aquella metrópoli, han dictado algunas medidas eucaminadas a contrarrestar los efectos de la terrible epidemia; pero, hasta la fecha, no se
han obtenido resultados satisfactorios.
NO SE RINDE.-Francisco Villa
ha dirigido un telegrama a, los periódicos más importantes de Nueva
York, manifestando que carecen de
verdad las versiones propaladas por
los carrancistas, en lo que respecta
a su rendición y huida; pues que.
muy por el contrario, se halla ocupado actualmente en reorganizar sus
tropas y en reforzarlas con nuevos
elementos, pa.ra emprender una lucha tenaz en contra de don Venustiano Carranza, a quien tilda de trai·
dor y criminal.
X

X

X

DECLAR,\CJO&gt;J RS.-El Lic. don
:Miguel Díaz Lombardo. Secretario
'de Relaciones en el gabinete tic
Francisco Vi1la ha declarado a los
representantes de la prensa americana que son falsas de toda falsedad
las noticias referentes a la rendición
del cahecil\a fronterizo; que él,-Díaz
Lombarclo,-está en aptitud de informar que dicho jefe, así como las
tropas que hasta hoy le han siclo fieles y tocios los ciernen tos armados
de la Convención, están dispuestos
a seguir la lucha contra Carranza,
seguros ele que hacen obra patriótica
y que combaten por uu ideal enteramente revolucionario.
X

X

X

ATAQUES.-El Coronel Tcotloro
Roosevelt, ex-Presidente de los Estados Unidos y candidato actual del
Partido Repnblicauo para la Primera
11 agistratura ele este país, ha hecho
,d{l'unas declaraciones al periódico
The Sun, de Nue\'a York, con moti\'O de l_
a política de Wilson en los
asuntos interiores de México.
En concepto de Mr. Roosevelt,que robustece con sólidos argumentos, -vVilson ha incurrido en lamentables equivocaciones y en contradic-

cioncs que pugnan con la moral; que
hizo mal en no reconocer al general
ll uerta so pretexto de que su gobierno dimanaba de una_ convulsión armada, y que ha hecho peor en reconocer a Carranza, ele manera tan
inopinada, puesto que la administración de este i11divitluo, salvaje· y
sangrieu ta como no lo fué aquella, tie
ne s u base en un movimiento revolucionario que ha costado muchas vidas
mexicanas, que ha . costado muchas
vidas americanas y que ha perjudicado grandemente los intereses de nacionales y extranjeros.
l\Ir. Roosevell considera que la política de Wilson a este respecto: ha
sido francamente intervencion ist;i.
con la inmoralidad consiguiente a
toda interve nción, pero sin los res ultad os beneficiosos que son de esperarse dé una intervención semcdan-

te, porque, - según el criterio de
fllr. Roosevelt, - lo primero que
debe hacerse en estas cuestiones es
evitar el mal; y si no puede evitarse
el mal, evitar el golpe; y si no puede evitarse el golpe, darlo pero bien
dado, de modo que no se tenga que
lamentar después debilidad o desacierto,
Por último, l\lr. Roosevelt ataca
a Wilson por la indiferencia y poco
celo con que ha visto los perjuicios
sufridos en J\J éxico por los ciudadanos americanos.
lx

X

X

LLEGADA.-El veintiseis de diciembre último llegó a Ciudad J uárez,
procedente de la Ciud~d de México,
el primer tren de pasajeros, después
de diez meses ele in lerru pción en el

�tráfico del Ferrocarril Ce ntral.
X

X

X

GO BIERN O ClVIL. -Varios periódicos de San A nto nio, T exa s, habla n del esta blecimiento de un gobi erno civil en Ciudad Ju árez, por
disposició n expresa de Alvaro O bregón.
Alg unas personas que se dicen bien
e nteradas de estos man ejos políticos,
a firm an que, de con firma rse la anterio r not1c1a, implicaría un acto lle
verdade ra oposició n del cabecilla s o-

noren se hacia don Venustiano Carran
za, puesto que el establecim iento de
un gobiern o civil. en época en que
un régimen m ilita r constit uye el gobiern o de fac to reconocido por las
prime ras potencias, ent ra ña una rebelión fr anca de qL icn o rdena el es tabl ecimi ento de ese gobierno, en contra del .1 efe militar q ue ocnpa la s uprema l\l agistra tura de la República.
D ícese también que, del lado de
Obregó n, se encuentran varios polít icos mexicanos, alg unos fina ncieros
americanos y un regular número de

militares pertenecientes al extinto ejér
cito federal, q ue ha n venido combatiendo en las fil as de la dis uelta Convenció n.
X

X

D. Sant iago R. de la V ega,
Guillermo de H ohenzo-.
lern y Elena de Montenegro.

X

E NTRADA.- Al va ro Obr egón, J efe de las ope racio1,es en contra de
Francisco V illa, ha hecho su entrada
tri unfal a Ciu dad J uá rez, después de
pa cta r, de ac uerdo con el gobierno
de \Vash ington, la rend ición incondicio na l de alg unos j efes y oficiales de
la fa mosa D ivis ió n del Norte.

Recibimos la sig uiente carta, que
con todo gusto publicamos :
'' El Paso, Texas, 21 &lt;le cl ic. de 1915.
Sr. Lic D. Nemesio García Naranj o,
P. O. Box 637.
Sah Anton,io, Texas.
Muy seíí or rnío:En el n úmero 15 de su R ev ista, he
Yisto publicada un a caricatura del
seííor Carra nza que lleva m i fir ma y
que t iene por pié un acróstico.
ll'e de agradece r a usted se sirva
hacer con star qu1e tal cosa se ha hecho s in mi consen timiento y que. para
evitarme hacer aclMaciones en cada
caso,-n o respondo en general de
ningu na de las altert1cio nes que se hagan o se hayan hec:~1 0 a m is dibujos
al reproducirlos.
Soy de usted a fmo. atto. S. S.

ANNABEL LEE
Poema de Edgar Allan Poe.

S. R. de la Vega.

Traducción directa del Inglés por Carmela Eulate.

E sta historia que voy a deciros,
-triste historia de amo r y de arcanoHa oc urrido en tm tiempo lejano,
En un reino a la o ril!a del mar.
Fue heroína una joven hermosa,
A nna bel, m i ge ntil desposada,
D ulce virgen de casta mira&lt;l:t,
Q ue en el mundo a mí sola iba a ama r.
Yo era un niño, eJla niíía inocente,
P ero el mutuo e inmenso cariño
Era má s que el afecto de un niño,
Eta más que el a m or de un mo rtal.
Y los mis mos alados querubes,
D esde el rein o esplendente del cielo
En vidia ban el cándido a nh elo
D e los niños del rei no del m ar.
Y por esta razón, una noche.
A A nnabel me a rrebata la muerte ____
Y o la tuve en mis bra zos inerte _____ _
Sólo pu eden mis ojos llorar- ---U n arcangel, acaso su• hermano,
La ha llevado, implacable, a la fosa ,
Y s u cuerpo Jo cubre la losa
D e una t umba a la orilla del mar.
Son los úng eles, sí, que envidiaban
N'tlestra dicha infinita, absoluta,
De Annabel la belleza impoluta,
Que una ráfaga vino a matar.
No digáis que m i men te delira,
Que mis lai os locuras desc r iben,
P reguntadlo a los hombres que viven

Cuellos y Peinados.

En el reino a la orilla del m ar.
N nestro amor fné más fuerte que todo,
A nte él todo amor es inerte,
11 a vencido en su lucha a la muerte;
Nad ie ha am ado cual yo a. h1i Annabel.
No ha n podido los á ngeles puros,
Ni el demo nio con pér fi dos lazos,
Arra ncar a An nabel de m is br azos,
N i mi amo r con el tiem po vencer.
Y e lla vien e en el rayo de luna,
A mostrar me su r ostro de cera ,
Su fig ura gentil, hech ice ra,
De ma rmó r'ea, mortal pali dez.
L os luceros que alum bran la noche,
De otros mundos espl éndidos fa ros,
Son los ojos brilla ntes y claros
De m i her mosa y que rida Annabel.

GRABADOS
,

Y una. n oche t ras otra, inta ngible,
A m i lecbo se acer ca callada _____
Su cabeza reclina en mi almoh3da:
Yo la siento a m i lado a lenta r.
¡ O h, emoción de t ernura subl ime !
¡ Oh mi amada ! ¡ mi vida ! ¡ mi esposa !_ ___ _
Nuestro lecho nupcial es la losa
D e una t umba a la o ril! a del mar.
NOT A.-fü anterior poem a fué leído an te el
AT E NEO JTJSPA NO -AM·ERTCA N O , de Wash ington, D. C., por el señor D . E milio M'. A mores. L a
autora de la trad ucci ón, señori ta CARM:ELA lWL A T E, es orig in aria ele Sevilla, F. spa íía, y Socia
Correspondiente del A T E N EO.

Rápidos, excelentes y a
su justo p:recio
Trabajos en cobre o en zinc
para hacer ilustraciones a una tinta
o a varios colores.

Nota de la R edacción. -Efectivamente, el señor de la V ega no nos
dio permiso para publicar los versos
de Sil verio debajo de su carica lu ra
de Carranza, y por tal m otivo le s uplicamos q ue se s irva perdonarnos.
Aprovechamos la opor tu nidad para
implorar el perdón de S. M. l. Guill ermo Segundo por habe rn os a trevido a poner su retrato encima de un
cuento francés intitu lado "La Cicat ri z" y a S. l\L E lena de M•o ntenegro,
R eina de Ital ia , por no habe rle pedido permiso a l publica r su r etra to
en una de nuest ras portadas.

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�Página Recreativa R[VISTA MUICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
-:x:-

La Srita.. Casilda López nos
envía los siguientes
problemas:

Solucioi:es a los Anagramas anteriores:

o----

•

Charada

•

Querida prima y segunda:
si tu madre nos tercera,
dile doble dos mimosa
y a su tres cuatro te sienta;
que ella, al ver los azahares
que en en la cuatro dos albean,
se apiadará de mi anhelo,
se apiadará de tu pena,
y verá, en fin, que la todo
nuestras dos almas acerca
Episodio charadístico
Cierta noche obscura,
tormentosa y fría
llegó un dos tercera
que dos, cuarta, quinta,
cual niños a quienes
doble dos formida
y paróse en seco.
en la misma orilla
do la cuatro cinco
su oleaje enrisca.
Un prima segunda
se lanza enseguida
de cabeza al agua,
la ronda lo trinca
y lo lleva al puesto
y allí lo castigan.
¿Qué pesares hondos
su acción determinan?
¿Quién era ese hombre?
¿Cuál es el enigma.?... .
Pues un cuatro dos
que al torcer la esquina
y llegar al todo
sobre el cual vivía,
al ver a su suegra
sintióse suicida.

Las soluciones a los Anagramas y Triángulo Numérico que
aparecieron en su número de
•'Revista Mexicana'' del N 9
16 son los siguientes:
la.

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.
S.an Antonio, Texas.
-oPRECIOS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En Méxko y Estados Unidos.
1 mes ...... 40 cts.

oro americano

1 trimestre .. :. $ 1.00 "
1 semestre
" 1.80 "
1 año. . . . . . . . . . " 3.50 "

"

Dábale arróz a fa zo"
"
rra el abad.
. Números sueltos 10 centavos oro
Camilo Flamarión.
americano.
Cariño.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
Napoleón Bonaparte. americano.
Ricardo Corazón de
-o-

2a.
3a.
4a.
5a.
Leon:
6a. Doña Clarines.
7a. Leonidas.

Srita Vicenta Ximénez
de Floresville, T ex.
Mala Filarmónico:
Camilo Flamarión.
Triángulo Numérico:
123456

En el resto del mundo.
1 trimestre . . . . $ 2.00. oro americano. ,
1 semestre ... :" 3.50 "
"
1 año .. . .. . ... " 6.00 "
"

Los pagos de suscripción deben Her
adelantados. No se devuelven originalcs.-Para anuncios y demás asuntos
de administración · diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

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Antón robó a Pepe Lan:
Napoleón Bona parte.

REVISTA MEXICANA
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Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
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Srita. Casilda López Carvajal,
de Galveston, T ex.
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El Sr. Gabino Vela nos
envía las siguientes soluciones:
A la Charada que apareció en
el No. 10:
Cucharada.
A la Charada que se publicó
en el No. 14:
Pachuca.

.

. ..

' '

.

·.:.: l

'
}

ADVERTENCIAS:

SAN ANTONIO, TEXAS.
--o-

Don Elías:
Leonidas.

.·,,

·,

-o-

c a r i ñ o.

Niña de Carlos:
Doña Clarines.

.

In Mexico and United States.
1 month . . . . $
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0.40 American Cy•
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On the train .. " 0.15
Old Copy . .. . " 0.20

..

.

."
"

In other Countrie1
3 month1 • •. " 2.00
I month, ... "3.50
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Un Libro del Lic. Querido Moheno.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>PAISAJES DE MEXICO.--EL POPOCATEPETL

Semanario Ilustrado
9 DE ENERO DE 1916.

VOLUMEN II No. 18.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Afio 11.

San Antonio, Texas, Enero 9 de 1916.

Número 18.

El Precio del Carrancismo.

\..._

'
-·~

l

El Gobernador Hunt de Arizona ha solicitado oficial- criminalidad que sacrifique a los débiles por el placer de
mente la cooperación del Gobernador Johnson de California contemplar su agonía.
a fin de iniciar los trabajos políticos necesarios para aumenPor tales causas, los Estados Unidos no han apoyado
tar la extensión de sus respectivos Estados con una faja ridesinteresadamente las revoluciones que ban destrozado a
quísima de la Baja California, que separa dicho territorio del nuestra Patria. Necesitaban obtener determinadas concesioEstado de Sonora y que abarca desde la línea divisoria internes, destruir el espíritu nacional, imponer su comercio, sacrinacional hasta las aguas del mar de Cortés. . En dicha faja
ficar el istmo de Tehuantepec en beneficio del Istmo de Pase encuentran la región fertilísima conocida por el nombre
namá; y como las gentes honradas no estarían dispuestas a
de Valle Imperial y la desembocadura del Río Colorado.
acabar con México, decidieron entregarlo a una partida de
Los Estados Unidos, al realizar el proyecto del Gobervándalos que derrumbasen todo, a fin de que el pueblo atornador de Arizona adquirirían desde Juego dos puertos extementado por el hambre entregase sus manos vencidas a los
riores desde los cuales quedaría· dominado mercantil y miligrilletes implacables del conquistador. Y nuestra Patria
tarmente el golfo de California. Así mismo separarían con
fue puesta con toda frialdad, con absoluto discernimiento,
esa pequeña saliente la península del resto del país; y si se en las manos de unos hombres que no tenían ya que per.
tien~ en cuenta que en medio de estas fracciones de territorio
der, puesto que en Abril de 1914, habían perdido el decoro
mexicano se encontrarían dos poderosas bases navales norte- y el honor.
americanas no se necesita ser profeta para augurar que la
Pero todo se hizo con paciencia, mediante un programa
anexión actual no sería sino el prólogo de la anexión total
detallado,
y nat"ralmente, con las protestas indispensable de
de la Baja California.
humanidad y desinterés. No huto ignorancia de nuestro
El asunto es grave, ai.:nque a decir verdad, lo estamos temedio ni desconocimiento de nuestra historia. México íué
miendo desde hace mucho tiempo. El Presidente Wilson ha
sacrificado conscientemente, con el propósito calculado del
aseg11rado en diversas ocasiones que su política c~n relación
beneficio posterior. Todo nuestro pasado y nuestro destino,
a México no se ha inspirado en ambiciones y que respetará
nuestras tradiciones y nuestra historia, nuestra leyenda y
la integridad de nuestro territorio. Pero I~ circunstancia de
nuestro Arte, nuestra vida nacional en suma, fué considerado
que dos Gobernadores de la Unión Americana, inicien oficialcomo algo que precisaba derrumbar para que la ola de la inmente una usurpación tan inji;sta, es mctivo s ..ificiente para
vasión norte-americana no tuvíera en su expansiones muraaue los mexicanos veamos con alarma que la desintegración
llas ni valladares. F l delito foé armado y el crimen recibió
de la Patria se aproxima. El Presidente Wilson decía que
su espaldarazo de caballero; hoy, la recompensa tiene que
no reconocería ningún gobierno emanado de la violencia y
ser tremenda para la Patria.
reconoció la revolución militar del General Benavides en PeEl Presidente Wilson dice que no ambiciona un centímerú, y el mandarinato de Don Venustiano en México, que !.1º
tiene otro origen que el de una brutal imposición de la solda- tro de nuestro territorio; pero. . . . . . de sabios es rrtudar de
desca apoyada por el invasor. ·Por consig11iente, corremos el opm,on. Fl Gobernador H unt segu'rá sus trabajos lentapeligro de que con un nuevo perJ.:rio intente desmembrar nues- mente y pronto llegaremos a la funesta solución. Pero México sigue siendo fuerte en su debilidad, alienta en su lecho
tra nacionalidad.
de
muerte y espera resignado y tranquilo su Destino. Ha
Después de todo· el acto resulta lógico dentro de su inh•chado
dos veces contra Franc;a y una vez en contra de los
morali&lt;lad. No se explica que un hombre sostenido por todo
Fstados
Unidos; sufrió once años para consumar sn indeun pueblo, y sin intenciones ulteriores, dé apoyo moral y ma.
pendencia
y siete años para conseg'..iir su reforma; ha sido
terial, a una partida de bandoleros, en su labor infame de
adC"más
a'!'rtado
por infinidad de revoluciones intestinas y ha
clespojar a las gentes honradas y cultas de un país. Existen
seres degenerados, que los crim.nólogos llaman "delincucn. vivido durante ochenta y cuatro años (de 1810 a 1894) oh
tes natos" q"e violan las leyes morales porque su naturaleza mila~ro, con una banrarrota constante en sus presupuestos.
torcida los impele fatalmente a producir el mal: pero nin- Un p•·erlo así de resistente, que ha tolerado cinco años de
g,.na sociedad, por primitiva y l:&gt;á11'1ara que sea, comete crí- rrvoludón y veinte mesrs de crimen sin agotarse, no puede
menes innecesariamente y tan solo por rl pwrito de hacer · ser drstrozado en aras de la ambición.
Los carranclstas fracasarán en su tarea de destrozar a
el mal. Fn los despojos de los p..ieblos, en las conq,iistas
de los débiles, en las irrupciones vandálicas, las naciones b1·s- la Patria, y los Fstados Unidos no recojerán la cosecha de
can su propio mejoramiento, y el sacrificio del vencido se su obra. Ya lo dijo el Poeta : cuentan con todo; pero les
hace en aras de la ambición y del interés. Todavía no apa- falta una cosa:
rece en el mundo el pueblo que tenga la suficiente dosis de
¡Dios!

�NuestroS Intelectuales
El Dr. Don Aureliano Urrutia.

•

1
1

11e acompañas, lector? Voy a ver
;,i do&lt;:Lor l ': ,·wi:.i. A don .\"urcli·1,h,
Lo has tratado alguna vez? Bueno
Pues si ,·ienes conmigo te lo presentar-é con mucho g usto, platicarás con
él un largo rato y verás lo que se esconde dentro de su coraza de bronce. t\h ! Porque te adv ierto que el
doctor, individualmente considerado,
es una be!la persona. , \ mable, decente. · de fi nos modales, el~ Yasta ilust ración. Una bella persona. Qué
más puedo decirte!
Claro que esta 1111preswn,-111uy
mía y de la cual me hago yo el responsable,- la corroborarás después
de platicar un rato. Porqtie de pronto, así como quien dice, de sope tón,

no creo que te ilusione demasiado
la figura del méd ico, con sus cabell os largos y desordenados, con s u
boca trigueña y saliente, con su cara
pomulosa y achatada, y con un abdomen, y una gallardía ____ Digo! A
menos que te agraden mucho los tipos 11acio1¡ales, en cuyo caso, lector
amigo, tiempo y paciencia te fallarán para estudiar la figura del doctor.
Porque don Aureliano, mal que nos
pese, no es más que un ind io. Un
indio hecho gente. Hecho hombre a
fuerza de ilustración y de carácter.
E n él, como en la mayoría de los tipos representativos de nuestra raza,
la materia fué fácilmente amoldable.
Y la amoldó a la cirujía. Y resultó

un cirujano eminenk Del mismo modo que hubiera resultado un ingeniero notable o un filósofo profundo,
ele haber amoldado su inteligencia a
las ciencias matemáticas o la filosofía.
i Cuestiones de étn ica ¿Sabes?
Pero si su inteligencia y su percep- ·
ción son obra de u11a voluntad superior, en cambio su ed ucació n y su
cultura se deben a él, a él directamente, qu e supo vencer toda di ficu ltad y tocio obstáculo para llegar a l
fin. Y por ese 'só10 capítulo, si no
tuviera otros muc!10s que lo honran,
merece ya nuestro res peto.
Un indi viduo del pueblo, como él,
que sale ele las más modestas capas
sociales, como él, que se levanta, que

se fo rma, que se hace y que llega hasta el sitio prominenLe en que el doctor Urrulia se ha colocado, es un 111dividuo merecedor, cuando menos, a
la admiració n general.
Porque es bueno -1ue sepas, lector,
que don Aureliano es, en efecto, un
hombre de cuna humi lde. N'ació en
Xochimilco, si no miente mi memoria,
en ju nio de 1872, haciendo s us estudios primarios en la esct:ela ele la localidad. Después ingresó a la Prepara toria de !\léxico, en 85, precisamente cuando el general Díaz, -ilustre desaparecido,-e,..:upó la presidencia de la República en su segund o período constitucional. Y es curioso.
En esa época fué cuando se formó la
generación que ha venido dando tanto queha cer en los ültimos tiempos.
~J anuel Calero, Flores :\l agón, Vera
Estaíiol. Rodol fo Reyes, Rafael Zubaran, Luis Cabrera y otros. Todos
estudiantes de Prep;¡.ratoria! Y por
otro lado, Félix Día¿, Go nzalo Carita,
Fidencio l lernánáez, Felipe Ang-eles,
na \'id de la Fuente. y otros. Todos
estudiantes dd Colegio ;\l ilitar.
ri:es en esa época en tró el doctor
a la P repara'toria. Cuando el general Díaz, celoso del orden en los ramos de su administración. nombró director de aque l estahkcimicnlo docente a don Vida! Castaíieda y ~áJera. clisqre para imponer au(or i&lt;lad, dizque para meterlos en cin tura _____ ,\llá él.
Y don .\ureliano S&lt;.' formú. Termi nó sus estudios profesionales d a1i•&gt;
&lt;le 9.5, e ingr ó, inmediatamente después para ganar el 6USle nlo. a las filas del Ejército. en calidad de '.\Jayor del Cuerpo l\ lfoico l\J ilitar.
Que si fué profesor de la Escuda
ele '.\Jedicina. preguntas? Claro está.
Y por oposición. Disputó las cátedras
ele cirujía teórica ele te rapéutica quir úrgica y de ci ru jía práctica, a Su;Lrez
Gamboa. a RodrígJez, a \forma. y
triun fó. Si mal no recuerdo, l\í acías,
Icaza. ;\'. úíiez y Licéaga fungieron ele
sinodales.
De ah í la fama de don :\ urdiano.
Después, el g-ohierno ele ~ladero lo
nombró Director de la Escuela, con
el aplauso unánime ele los estudiantes
y con la aceptación expresa de l profesorado.
llrrutia correspomlió a la distinción
del gohi,'rno. Tmplan tú algunas rt'f ormas ele im portancia en el plan ele
estudios, suprimiendo los cursos teóricos de patología e implantando t1n
mé1odo de cstnl ios práctico en los
hospita les, ele la citada asignatura.
l gt1al renovación introdujo en los
cursos de bacteriología, otorgando a
sus discípulos amplias facultades pa-

ra que, si n trabas &lt;le ninguna especie, pudieran hacer sus prácticas ele
clínica y cirujía en las respecliras salas &lt;le los hospitales existentes.
:\. este respecto recuerdo las palabras del doctor, el día de su toma &lt;le
posesión:
-De hoy en adelante, dijo el asiento &lt;le la Escuela ?\acional de Medicina será el llospital General y los
institutos c\natomo-Patológicos
y
Bacteriológico. Touos íos ca&lt;lá veres
el&lt;! estos establecimientos serán recogidos por la escuela y utilizados en
el gabinete &lt;le disección. Porqt.c con
iinneza crco,-y cstu está también en
la conciencia &lt;le tooos los profesores,
-que los mejores textos para la enseíianza son: el ca&lt;lá \·er en •\nato mía
y el enfermo en Patología.
Estas fueron, lector, las palabras
del eminente médico, que expt.so a gui
sa de programa, y a las que ciñó su
labor inknsísima en todo el tiempo
que estuvo al frente &lt;le la alta Escuela.
Cierto que cooperaron con él los
profesores. Pero también es verdad
que, aun en el mismo profc.:sorado, hizo una revolución.
P idió a la superiori&lt;lad d ingreso
a la Escuela ele elementos ventajosamen te conocidos por sn competencia. Como l'errín en llistulog'a: l lidal·.\O. )lam ell y l\Jarl:nez Jire!{ en
disecciún: Villarreal, Velázqtr,'Z l 1riar
te. ,\ h-arez. y Cutiérrez, en Cirujía. y
Fandila l'etia. en .\11ato111ía.
Y así. y no ele otro modo, se explica el triunfo tan completo que obtu,·o en su delicada misión.
Te ad\ierto -aunqt1e 11~\o el riesg-o de que me tom&lt;'S por apolo!{ista
d&lt;.'i doctor Urrutia.-- qu e duran te el
tiempo que este cirujano desempeíió
la dirección del pla11td médico. tll\'O
a su cargo el tt·rccr curso de clín ica
de perfeccionamiento en la misma esct ela.
Después, el gobierno le confiú la
dirección del 11 ospi,al Gen~ral. y snhre las con1)iciones que guarda -o
que guardaba, a l menos, por aquel
en tonces,- el doctor Urrutia me decía:
-Fuera de loda pa:sir1n y dentro ele
un espíritu de justicia, puedo n1a11ifesta r que el 1 lospital General de l\l éxico es uno de los mejore:; hospitaÍcs del mundo. .\sí como se oye.
Del n1nn&lt;lo. ll e recorrido los 111ejor.'s sanatorios, los mejores hospitales y las mejores casas &lt;le asistencia
médica en .\ Jemania, en Francia, en
St•iza. en l talia, en Runanía y en los
Estados Unidos. Y después de ese
largo recorrido de estudio, concluyó
afirmando que el llospilal General de

l\l éxico no desdice, en nada, de los
mejores hospitales extranjeros. Visité la sa l.:! Tufier en F rancia; a Roux.
en Suiza; a Cocher, en Alemania; a
Jonesco, en Rumanía. Y de todas estas eminentísimas personalidades no
tuve más que distinciones señaladas
y atenciones exquisitas. Principal:
mente, de Tufier y de Roux.
Y es conveniente que sepas, además lector amigo, que en co ncepto
del doctor Urrutia, los métodos &lt;le
. enseíianza empicados en l\léxico satisfacen su misión; porque hacen que
el pro fesor tenga una base fi rme de
conocimientos generales, sobre q,ue
construir, después, la especialidad a
que qu iera dedicarse. Estas obserYacioncs las hizo el doctor con motivo de los propósitos que parecen
abrigar los revolucionarios en lo que
toca a la irnplanlación de otros sistemas pedagógicos en ~léxico.
-Yo creo, dice el doctor Urrulla.
que los mexicanos tienen una cirujía
especial y genuina. Que adunan a la
l.ielkza &lt;le la ciruj ía fran cesa, la tranqt ili&lt;lad y aplomo &lt;le la cirujía alemana. Un mexicano opera nd o, -ag-rcga,- &lt;la al acto qu irúrgico un sello .cxclush·o. que despierta cmociún
in tensa en cada uno de sus ti empos:
pero. al mismo tic111po. revela tal s~g-uridad tal confianza y tal firme,a
en lo que hace. que sólo se expl ica
por los conocimientos que tiene y
que h1 ad r¡uirido de acuerdo con los
métodos usuales en nul!stra escuela.
Fs decir. sabe lo que hace y por qué
lo han•. El acto es he lio, y la bell eza del acto estriba, más que en el resultado que se "ª a obtener, en la
seg-uridad con que se ejecu ta. Esta es
la ciruj'a pecu liar mexicana. que tiene. romo punto capital ele apoyo, un
dt'sarrollo étnico &lt;le que carece n otras
raras .
.\quí para intcr nos, lector, y sin
c111e qt•f'fla oírn os el sabio cirujano,
debo decirte que este hombre ha realizado operaciones asombrosas. Y si
no Le cansa n mucho los términos de
medicina ni le empalaga el teje y
maneje de la cirujía, re relataré algunas ct antas:
Fx ti rpi'i, cierta yez, la aneurisma
del tronco braquio-.:efálico con ligarh•ra directa sohre la aorta. El tumor
ten ía las dimensiones de una cabeza
de Íclo, y la operación fué lle\'ada a
nbo en presencia de los doctores
:\lnnroe y Crockell. de ;'{ucva York.
'l'amhién ha extirpado. en su tota lid acl. el intestino g-1ueso, haci endo la
su tura por procedimientos personales.
La anestesia raquicliana la ha aplicado en más de cinco mil enfermos

�y tiene un procedir.iiento para extirpar la matriz sin utilizar las pinzas
de ligadura, como c011sta a varios doctores del Hospital de Santa Rosa, de
esta ciudad.
Tiene, as1m1smo,
observaciones
personales en transplantaciones de
huesos y articulaciunes, que ha llevado a la práctica, con resultados satisfactorios, en el propio Hospital de
Santa· Rosa.
En el año de 1909, hicieron una visita a México, con el exclusivo objeto de asistir a una operación del
doctor Urrutia, los eminentes médi.
cos americanos Chas E . Bowers, W.
A. Wood y A. F. Vanee. Y ante
ellos practicó la difícil resección de
la cadera, con anc:stesia raquidiana
de cocaína, que manifestaron empeño
en ver aplicar los cirujanos americanos.
El éxito fué brillante • y obtuvo
nuestro compatriota calurosos elog ios de sus huéspedes.
Además, el doctor Urrutia dispuso
una exhibición cinematográfica en la
que les hizo ver una laparotomía para la extracción de un tumor de vientre y la extirpació11 del maxilar derecho.
En el mismo aiío de 1909, el doctor
Urrutia llevó a caLo una operación
quirúrgica sin precedente. Encontró
un gran .tumor que, ten iendo como
punto central el "ciego", se extendía
al intestino "delgad..,," obstruyéndolo
en una buena -extensión. Comprendía el uréter y el r iiíón del lado derecho, abarcaba el colon ascendente
el colon transverso y terminaba en
la parte correspondiente de la "s"
iliaca. donde formaba un g ran estrechamiento. Abierto el vientre, el caso parecía c!esesperado. En estas
condiciones, los cirujanos cierran el

vientre, dejando el tumor: o, según
los procedimientos europeos, se hace
la anastomosis de los intestinos con
la ''s" ilíaca, como recurso paliativo
que, a la larga, acaba con el enfermo.
Sin embargo, el doctor Urrutia resolvió, dada la poca edad del paciente, llevar a cabo una operación radi.
cal, extirpando todas las partes enfermas, incluida la porción intestinal,
el colon, el ciego. las válvulas, el riiíón, el uréter, etc., y estableciendo
. rnnductos a r tificia les para el paso de
los líquidos y para la salida · de los
excrementos, ajustándose a una técnica rápida y a una ejecución correcta que dejara los órganos en condiciones parecidas a las que ocupaban
normalmente.
Esta operación, - cuyo símil sólo se
ha practicado en animales,- fué ruidosamente aclamada por el entonces
Ministro de Instrucción Públiq, don
] usto Sierra, -inocentón que sabía
apreciar el mérito,- quien felici tó a l
doctor Urrutia, diciéndole ante un
grupo de estudiantes: "Di-. Urrutia.
Así se hace y así se enseña."
El paciente, llamado José Ochoa,
vive tranquilamente ___ __

XXX
Ahora el doctor se ocupa en sus
trabajos profesionales.
Tiene un
magnífico consultorio en la Avenida
C. y está escribiendo, en sus ratos de
ocio, un resumen de la ciruj ía mexicana que le ha sido pedido, para antes de dos meses por el magazine
"Annals of Su rgery of Phi ladelph ia."
Que si ha figurado en política? Ya
lo creo. Pero su personalidad en
ese sentido es detestable. Qtdso ver
la política, desde el pun to de vista de
la cirujía, y al practicar la extirpación de las llagas, se equivocó lamentab lemente. ¡ Toda\la andan , por ahí,

bichos a .quienes hubiera convenido
caer en manos de este habilísimo cirujano!
A lgunos lo atacan por radical e in.
transigente. Y hasta le atribuyen cosas muy negras. Pero de esto sé decirte, lector amigo, que en boca cerrada no entran moscas.
No me explico, sin embargo, cómo
un ogro semejante, cómo un aterrador de esta naturaleza, pudo dedicarse, con todo cariño, al amparo del
triste, a la ayuda del necesitado; curando a los pobres y, atendiendo a
los desahuciados.
A nosotros, por le.. menos, nos atendió con solicitud y delicadeza. Nos
dedicó expresamente una sala en su
sanatorio de Coyoacán, que era
atendida por los mejores médicos, y
a la que puso un título especial que
decía: "Asociación de Periodistas
Metropolitanos. Servicio Exclusivo."
Y más después en el Hospital General, nos abrió una nueva plaza, poniéndo a nuestra dispos ición, todos los elementos con que aquella
institución contaba.
En fin, que no n ,e explico el contrasentido.
Y ahí lo tienes ahora. Trabajan.
do en su profesión. "Haciendo patria". como él dice.
¡ Haciendo patria., para que hoy, que
tanta calamidad aflige a :tliéxico, los
extranjeros vean que los hijos de
aquella desventurada República saben
trabajar y saben honrarla con sus
trabajos!
Y creo, lector, que ya ¡a5 inútil que
me acompañes a ver al doctor. Hemos platicado largamente. Y casi,
casi te he hecho su apología. Conque abur!
AJfonso ANAY A.

LAS POSADAS
Capítulo de un libro inédito intitulado ''Entre Bu~~os''
•·Recuerdos y Meditaciones de un Desterrado
Escrito por el Lic. Francisco Elguero.
Describe este artículo la noche del
16 de Diciembre, ele 1914, noche animada, bulliciosa, alegre en las ciudades ele i\f éxico. durante el tiempo de
la bendita paz.
Las Posadas son exclusivamente
m:estras. Requieren clima ben igno
porque generosamente se verifican en
los patios de las cusas y bajo los
corredores abiertos; exigen sin embargo el ambiente fresco, el cielo
luminoso, porque sin cierto frío moderado y discreto realmente refocilador, y sin un azu l constelado de es. tre! las invernales, la ~iesta perdería
"'ran parte de ·s u carácter singular. •
b
La devoción al m isterio del Nacimiento del Dios Homj)res es muy española de veras, p~ro nosotros por
permitirlo el clima, hicimos domésti.
ca esa devoción, y para animarla y
alegrarla dieó el buen humor ele nuestros abuelos, todavía no ent ri stecido
con tanto crimen y con tanta sangre,
al rededor del altar de Belém sencilla fiesta de fam ilia, en que los niños
toman la mayor participación.
E n las casas de la capital y ele los
Estados en que impera el espíritu religioso ye! discernimiento que da la
cu l tura sab estimar en su profundo
encanto la
ostumbres antiguas, genu inamente populares, no se admite
en las Posadas el baile intruso, ni la
bebida impropia de la niñez, ni siquiera la cena de la gente grave.
Rezan los adultos la novena y el
rosario al pie del aftar en que el retablo de Belén, profusamente iluminado, aparece bajo una· bóveda de ramaje de pinos olorusos, se sacan los
Santos Peregrin os en proces ión entre
filas de luces; un grupo de concurrentes se detiene frente a cada puerta del corredor, cantando el villancico que pide posada; otro contesta
des de el interior del aposento, negán.
dola.
Y la música de la letanía y de los
contrapuestos cantos es la vieja, la
tradicional, la que no puede tener
más encanto que el recuerdo, y que
por lo mismo el bu\!n gusto ele la gen-

te culta conserva s in alteración, porque en cosas como esta la novedad
es execr able.
¿ Qué arte puede haber en música
de villancicos si no es el que yo considero superior y profundo, de evocar
santos recuerdos y traernos con sus
notas alegres y sencillas y en sus
r im.:;is candorosas, efluvios de la infancia, ai res de juven tud, calor maternal, algo que nos pinta la sonrisa del padre, que repite la broma del
am igo nn;erto, y que hace llegar al
sentido y al· corazón de los que hemos perdido hijos, algún eco, algún
rumor lejano de sus juegos infantiles?
, Después se rompe la piñata una
ol!a cub ierta de oropeles o encajada
e n el armazón de algu na figura extraiía o grotesca, -l!e un buque, un
muñeco, un marrano, olla ench ida ele
confites, cacahuates, p eanuts en esta
tierra frutas y caramelos.
Cuando la olla se rompe y se esparce en el st:elo la rica colación,
los niiíos. y aun a1stmas muchachas,
se arrojan sobre ella pugnando cada
pepenador (l. por ser qu ien más recoja.
Después viene la jura palabra que
no trae el diccionario en la acepción mexicana que juzgo netamente
española. En la jura de los reyes
se arrojaba dinero a l pueblo Y ese
acto, tan grato al populach o, tomó el
nombre del acto principal.
La jura cons iste en arrojar a los
niíios las frutas y confitt,ras secas
de la estación ..
Los ni ños, algunos caballeros y las
muzas se reunen después en los corredores o en los patios y se platica
y se adivinan charadas y se juegan
prendas.
No pretendo que las leyes, como en
los ti empos de Grecia, conserven esas
cos tumbres de nuestros padres, aleg res y sociales y ¡,or eso provechosas, honradas y por eso patrióticas,
r~ligiosas y por eso sant;is. Pero s i
yo fuese Riaiío, aquel buen español
I ntenclente ele Cuanajuató, que no ~e

limitaba a gobernar sino que educaba
en la ctJtura la sociedad que regia,
s in duda que conservaría y estimularía una diversión que en vano el folk
lore puede buscar en otra parte, más
típica por el colorido regional, más
enemiga ele la lice11cra, más conservadora de la familia. mas protectora de la paz en las citl(lades, y hasta
más discreta y honrada surcidora de
enlaces jm·eniles.
En el alma te acojo como tesoro
de otra ecbd, recuerdo puro y santo
de mejores días I
Conserve el pueblo esa noble fiesta que creó su piedad española: que
modeló su imaginaciórt tropical; que
muestra todo el encanto de los goces
domésticos, que es para la niiíez inmenso regocijo: para la ancianidad
mansa y serena melancolía; para la
j1:ventud, goce honrado, fuente de
afectos nobles y muchas veces oca.
sión propicia de fe lices en laces.
Los que nos denigran; los que nos
juzgan sem i-bárbaros porque · las reYoluciones se suceden en México a
las revoluciones, co,no las olas a las
olas: los que atribuyen los de lirios y
locuras de nuestro pueblo a pervers ión
ingénita y no, como yo lo creo, a
un filtro que inventó la impiedad y
que bebió nuestra inexperiencia; acudan a una de esas fiestas mexicanas
de los días de Navidad y digan nos si
no reYC lan virtudes popu lares como
la santa alegría de la casa, la devoción ingenua y regocijada; el amor
a la niñez, la sociabilidad de un patio
andaluz: la imaginación fresca, risueña. gallarda de un pueblo que sabe
hacer cuad ros vivos con el colorido
la frescura y la grac:a que daban los
pintores sevillanos a los á ngeles, los
niños, las Vírgenes y las palomitas.
(1 ). Palabra mexicana que debería
aceptar la Academia Espaiíola, porque en el idioma no tenemos vocablo
que signifique r ecoger cosas pequeñas.

�estéis agotados. Habéis peleado como héroes. Pero la patria está en
pel igro. El que no pueda resistir más
puede regresar a su casa sin temor de
castigo. Pro la patria está en peligro y vengo a morir por ella con vosotr os. Qne se queden los que quieran
morir por Serbia, con su Rey.'' Levantó el rifl e e h izo fuego. Las palabras del a ncia no que había dejado el
lecho de enfermo para pe lear en las
trin cheras, electrizó a los soldados.
Se lanzaro n al ata que sin vacilación
y doce días después no quedaba 1111
sólo austriaco en territorio de Serbia,
y recuperaban Belgrado.
La Entrevis ta con P utnik.
Ahora esperaba' el Rey la repetición

del milagro. V is itó nuevamente la
primera línea de las trincheras y permaneció dos horas con los solclados,
levantando trabajosamente el rifle para disparar. i\T as sn aspecto era profundamente triste al regresar a :-Jish.
Los l\l inistros habían partido ya y decidió regresar a Kralievo.
En K rusevatz distinguió el automóvil que condncía al Genera lísimo Pntnik. el viejo Voivocla im·encible, a
q11ien los soldados llaman "el abuelo."
Putn ik regresaba (le Kraguyevatz, a
donde estaban a punto de entrar los
alemanes. Y el viejo Voi,·oda enfermo como el rey, pero incansable. tnvo
que aband onar la plaza. Los dos automóviles se encontraron y se detuYieron. En aquell os días, Krasevatz

era presa del panico que sembraba
como un contagio la caravana de refugiados provenientes ele Kish y del
norte. El camino estaba obstrn ído
por los fugit ivos, por las carretas,
por los bt.cyes. Alg,1:en reconoció los
coches y dos nombres pasa ron de boca en boca en aquella muchedumbre:
-··m Rev. el Voivodal" ~· de súbito
aquella multitud quedó muda como
por encanto. Abrieron paso a los
automóYi les, al ineándose a los lados.
Los hombres se descubrían, las muieres miraban con ojos fascinados, muy
abiertos. Xadie profirió una palabra.
X o se oyó un solo grito. Los dos carruajes a,·anzaron lentamente, y parecía su paso el de una proces ión fúnebre.

El Reg Pedro.
Cómo se consumó su derrota.

'

1

El corresponsal del Cor.reo de la
Tarde, de Mi lfrn, Sign. Fraccaroli,
hace la sigu iente descripción emocionante ele las hazañas del Rey P edro:
- El Rey estaba enfermo antes de
comenzar la guerra. A su enfermedad se debió el qu e fuera conferido
el mando supremo de las operaciones
a s u hijo Alejandro, el heredero del
trono. El Rey estaba sujeto a tratamiento médico en T ópola. Tan pronto como tuvo la convicción de qt:e
Bulgaria agredería a Serbia enfermo
como estaba, declaró su resolución
de marchar inmediatamente a la frontera a comba tir a los búlgaros. La
frontera septentrional tenía poco
atractivo para él, pero deseaba encontrarse frente a frente de los agreso res de 1912, entonces terribl emente
castigados,-,los que habían si do los
"hermanos'' de la ¡,rimera guerra de
los Balkanes. Los médicos se opus ieron, declarando que sería una loen-

ra marchar en concJ.iciones tan cleplorablcs de salud.
E l Rey resistió al principio, después
pareció resignarse: "está bien", dijo
al doctor. Dos días más tarde, partió sin avisar al médico. Ll egó a
Xis h en un automóvil, y se dirigió en
segu ida a buscar a Pasitch a su modesta oficina, y le pidió permiso para
llegar a la línea de fuego. Pasitch
quedó sorprendido ele ver al R ey tan
enfermo y tan exitado, con los ojos
ardiendo como carbunclos y el rostro demacrado. Pe1 o aim más lo sorpren día la pregunta: ¿Cómo era que
e l Rey pedía permiso?-"Soy un soldado," respondió el Rey Pedro, "el
Voivoda tiene el n1ando de nuestro
ejército. por tanto, vengo a a listarme en las filas." ·felefonearon a
K rag11ycvatz, en dond e se hallaba aun
Putnik, También se ílam ó al médico.
El Voivocla pidió al rey, el médico
le ordenó, que no fuera.

•

E l Fusil del Rey.
Entonces el Rey dijo: "Bien esta.
Tenéis facultades para negar permiso
a un viejo soldado. U n soldado viejo sirve para muy poco. l\fas soy
tam bién el Rey, y es posible que el
Rry pueda aun hacer algo bueno cntr_e sus soldados. Dadme dos gendarmes.'' Y partió para la frontera ori en
tal, en la que sus hombres contenían
el avance de los húlgaros.
Qijzás el rey esperaba otro mi lagro. El mes ele diciembre anterior,
él fué quien dió nuevo valor a sus
tropas, que se retiraban ante las g randes masas qu e Austria había arrojado más allá del Danubio y del Save.
Tuvo que ser conducido hasta La zarevatz, a la vanguardia del ejército
de Stcfanovitch, y allí se dirig ió a la
trinchera del Segundo Regimiento, el
famoso "Regimiento el e Hierro," sosteniéndose en un bastón. Cambió el
bastón por un rifle y dijo a sus soldados : "Hijos míos, comprendo que

Niño Mario Garza A ldape: de Torreón, Méx.
Actualmente en San Antonio, T ex,

�TOPICOS DEL DIA.
Desde que D. Vennstiano Carranza, desarorllando sus instintos bélicos. demostrados cuando la Dictadura haciéndose
reservista, se dio el título de "Ge neral'', todo en l\f éxico lo
ha imitado: desde la felicidad hasta el tifo que son los ún icos
Generales en la República: la felicidad, según los manumisos
de D. Venustiano: el. tifo, según las noticias de los periódicos.
De los tres Generales no sabemos cuál es el que verdaderam ente domina; pero a juzgar por las noticias, D. V enustia110 es el General Constitucionalista que ha acabado con la
Constitución, la felicidad es la general que se pone de luto
et.ando pasan sus compañeros armados y ele gala cuando piensa en que no vuelnn, y el tifo es general que dejan tras de sí
los otros Generales.
Con es tos tres generales, bien pueden los Carrancistas desafiar a todos los ejércitos del Ka iser.

X X X
El 29 de sept:embre día del A rcángel San Miguel, vencedor del Diablo, celebró SU' septuagésimo otoiio el Sr. Carranza. ''Le tocó en suerte'', como dice Fabela hablando de
la Patria, hallarse en S. Luis Potosí. Fueron inivtadas las familias decentes y no acudió ninguna Se trató de exitar al pue
blo a la alegría, quitándole el hambre con discursos sobre
la libertad, y el pueblo silbó a sus libertades Se di'Ó un
baile en la Lonja y acudieroh las res.petables cohortes libertarias ______ y nadie más. D. Venustiano dijo, en vista de aquel
entusiasta recibim jento, que si se hallaba en San Luis era por
necesidades de la guerra no porque merecieran su presencia.
Jnmediatamente se sintió la onda bienhechora de la propaganda constitucionalista en una epidemia de tifo.

X X X

ron facultades extraordinarias a Mr. W ilson para desembarcar tropas en Veracruz, en 1914, nadie ha sabido qué ha pasado. Se dijo que el desembarque de tropas era para obligar
un saludo a la bandera americana, encubriendo así, con un ·
motivo que alhagara al pueblo americano, otros fi nes. Posteriormente se congratuló el Presidente Wilson de haber determinado la caída del General IT uerta, y de haber dado su
apoyo material a las facciones del famoso ochenta por ciento, que van a resultar a M'éxico del mil por ciento, y desde entonces nadie ni nada ha podido explicar las· doctrinas,
contradicciones y declaraciones de M:r. \Vilsn. La interpela.
ción del Senado Americano es universal: ¿ Qué es Jo que se
propone el Profesor de Princeton con todo esto? Aunque
ya sabem&lt;?s a qué atenernos, independientemente de sus declaraciones.

Damas Distinguidas.

X X X
Un ciudadano ele los Estados Unidos, que acaba de llegar de México, publica en "The Sun,'' de Nt.'eva York, un artículo en el que dice que tocios los americanos residen tes en
nuestra Patria desean vivamente que Roosevelt sea Presidente a fin de que desde luego envíe 50 000 soldados para
imponer la paz en ll1exico.
Afortunadamente la cosa no pasa de ser un buen o mal
deseo.
Si para apagar la revolución de Pizano y de la Rosa hubo necesidad de movil izar todo el Ejército yanqui, ¿a qué
milagro se recurriría para someter a l caudillaje en México?
Pwede ser que Arredonclo lo sepa.

X X X
¿ Y la moneda?-; Bajando'!
¿Y el pobre pueblo?-¡ Muriendo I
¿Y Don Venus?-¡ Banqueteando!
¿Y la Patria?-¡ Sollozando!
¿Y Estados Unidos?-¡Riendo !

Pero, en cambio ha ten ido un gran éxito. De un penodico genuinamente democrático, tomamos las siguientes palabras de l Primer ] efe: "Estas ideas, que ahora he expresado y que hace poco fueron indicadas por mí, han tenido eco
en un distingu ido ciudadano que pensó ya también en la
X X -X
unión de las naciones latino-americanas y en los prinicpios
Alvaro Obregón se halJa .enfermo en Querétaro, por lo
que acabo de enunciar, de paz, de jt:sticia, de libertad para que hizo acudiera a curarlo un médico de !ucson, Arizona.
todos los pueblos de América."
Q.ue Obregón esté enfermo o que llame a un médico, nada
Esto, traducido al romance, quiere decir que el Presi- tiene de extraodinario. Pero ¡ llamar a un médico de Tucson
dente W ilson es discípulo de Carranza, que la idea del pan- cuando hay en México médicos a quienes estiman los méamericanismo nació de la vejez venerable del Primer Jefe dicos más notables del mcndo! Todo irá ele. los Estados Uniy fué acogida por la amorosa naturaleza de Mr. Wi lson; a dos para estos hombres: las armas, el dinero, el reconocila vez muestra cómo Don Venustiano, llama a Wilson "ciu- miento y las consignas.
dad:1110" y acaba de enunciar un programa para tocia la A1:néHan sust:tuído el jarano por el texano, el foot hall a los
rica Si después de haber sido porfirista y Reyista resulta toros y no han enviado a Washington el Palacio Nacíona l,
demasiado cómico Don V enustiano declarándose demagogo, porque es más cómodo para Washington mandar a Fletcher
más cómico ·aún se nos presenta acogiendo a la América con Carranza.
entera bajo su manto. Porque, según las noticias ante-dichas,
X X X
bajo la de ropa del Costitucionalismo no es propiamente la
libertad la que se cobija sino el redimido vehículo del tifo.

Un decreto reciente de Pablo González suprime los sueL
dos de los ] efes y Oficiales ex-federales, que habían quedaX X X
do "en Depósito" en Mkxico; pero si no reciben paga sí obeA la Conferencia Pan-Americana de Wash ington, en pro decen órdenes, por lo que quedan arraigados en la Ciudad,
de Ja paz y de Ja un.ión Continental, ha delegado el Constitu- a disposición de su Señoría Pablo González.
cionalismo a los .Seiiorcs Luis Casti llo Ledón y M am:el Ga- .
Después de haberse sometido a todos los caprichos del
mio. La institución pacifista .norte-a1J1ericana más caracteri- enemigo, no es extraño que éste se muestre carla vez más inzada, célebre en el mundo e~t.r:ro: la · de Carnegie, nombra solente.
delegados a lqs Señores Licenci¡¡.do.~ Emilio Rabasa y JoaNo hay actualmente sino dos clases en México: la· Que
quín D. Casasús. Para qué hacer comentarios?
.. ,pega y la que sufre los golpes. Como siempre, es~án con la

X X X
F.) Senado American&lt;;&gt; ha interpelado al Presidente Wil-

son para que in forme sobre !Ós motivos del reconocimiento
oto,·gado a Carranza. La verdad es que desde que se die-

prmera los histriones del Señor; pero cuando la• clase que
sdre, no se cansa de ser batida, entonces no &lt;')necia más remed io que recibir con más frecuencia, por ver si así se
cansan los que pegan.

" ·t

J fl l'l.

CRrmen zqmbrano de M on terrey, N.

L.

EL MISTERIO DE LOS REYES MAGOS
11 un&lt;lido entre la, ábpcras ,·crtientes de la sierra, cuyas crestas cunfinahan velados horiwntcti, el hotel parecía caído allí como un a de aquellas
moks que en otro tiempo, desde la
cumbre al valle, rociaron desprend idas.
El sol,' en el invierno, no descendía
nunca hasta. dorar las esbdtas cupuii-

llas del hotel. Preso entre las bru111as, tamizando su I ui a tra l'és (le
los cdajcs (¡ue orlaban las montaiias,
pero sin romperlos nunca, pc_rn~it" a
que 'a humedad soca,ase los c1m1e11tos del edificio. enrnlviéndolo con un
abrazo solapado y capcioso.
i'( o era éste el único peligro que
amenazaba su existencia. ¡\ la acción corrosiva de laJ agt.as era prcci-

so aiiadir la de los trenes. La contingencia de un posible desmoron~miento por ,falta de solidez en la cimentación estaba compensada con la
cvc11t,1alidad de una catástrofe probaLlc, a poco que una de las locomotoras, al enfilar la curva, trepase por la
rampa. Vivir en el hotel era, pues,
\ i,·ir en un perpetuo azar.
'l'al c\11111110 de · circunstancias ad-

�versas, todas ellas atentatorias a la
plena integridad y larga duración del
edificio, más aumentaba que disminu ía el interés de los propietarios por
su conservación y mejoram iento. El
temor a ve rl o destruído acrecía en
ellos el deseo de repararlo con esa extremosa solicitud cGn que se mima a
los enfe rmos incurables. Ya era t:na
Ven us de piedra para el parterre, ya
un zócalo de mán nol para los corredores, ya un raro injerto para el
jardín. ya una campana de cristal para el invernadero.
Pero l\Iargot-el ángel ru bio de
mimosa gracia y de encendidos ojos[e abu rría morta1mente. ¡ Que no le.
hablasen a ella de refinamientos ni
de comodidades! El hotel, con todos sus lujos. no era otra cosa sino
la eterna jaula de oro de que hablan
los poetas: y ella, a clecir verdad, estaba del oro y de la jaula hasta el
oro mismo de sus cabel1 os. ¡ Qué
tedio. santo Dios! La nostalgia de
irad rid, co n sus ma ñanitas del Retiro y su legión de niñas dispuestas a
j11ga r, hahía hecho presa en el alma
de la chiqui lla.
E n espera siempre de lo desconocido, de lo imprevis to. de lo qte, ll e1ando de foe ra, salpicase con algn na
rovecla cl la sucesión rnva riab!e ele los
días los dos amigos de la casa, Mar~ot .y Ryhi, el inmenso perrazo negro
con melenas de leó n, veían desfilar el
tiem po con el mismo gesto de res ignada expectación. Sólo de vez en
cnando a.ct:dían algunas visitas al hotel.

bo cometido en sus ínmediaciones. El
expreso, sob re todo era desvalijado
con una frecue ncia que ya tenía sembrada brena fama en tre los viajeros
de aquella línea.
C11ando el expreso, a las altas horas de la, madrugada, silbando por la
c··rva, deslizá hase de túnel a túnel
como un reptil mon struoso, l\Iargot
no pod' a evitar un estremecimiento.
El exp reso no era un tren como los
q11e ella desde el balcón. ve'a cruzar
en ple11a tarde, divirt1éndose en extender los brazos para sentirlos acariciados por el aire de la marcha. El
expreso era un tre n so t¿mne. majest11oso. al que asaltaban los ladrones
entre las sombras. Para ' TIJargot, el
expreso tenía ese prestigio misterioso y extraño con que las cosas que
s uceden a media noche fascinan el
ánimo y amedrentan la imaginación
ele los niños que se acuestan temprano __ ___ _

y ah umados lentes; ya un señor colo-

Por si tal cúmulo úe circunstancias
no era l•astante para acrecentar el
odio qr~ a l\ l argo t le inspiraba el hotel. una idea terri ble. casi trá{l"ica: me11os soportab le one el miedo procluci&lt;ln ror el paso de l expreso y el fastid;o orasionado por, la a• ,se ncia de
a n1i~11itos, vino a colmar su indignación.
; Dio~ de Dios ! ; Cómo era posihle n11 e. en aquel aislamiento e11 &lt;111e
l:t casa se encontraba, los Re ves J\T ag-os ~e acordasen de Margot ? Ella
pond ría int'itilmentc sus zapatitos a la
intrmperie. Sobre e! los, aquel año,
no florecería la rrg-ia ofrenda de Gasp:i r, l\T elrhor y Baltazar ___ éra para
volve rse loca.

rado te y sano, con barba rubia ; ya
1111 ing 1és bien afeitado y con monóclo _________ Para l\fargot, aquellos
seño res, que jamás coi ncidían los un os
con los ot ros, haciendo sus visitas en
días disti ntos y separadamente, no tenía n sino una mirada de indiferencia
o un a fo~az caricia al encon trarla en
el jardín. Margot respondía con
igual desdén. Bybi, por el co ntrar io,
como qreriendo desqu itarse del prolongado silencio a que el abandono
del hotel lo condenaba, solía ladrar
con terca obstinación.
Porque Bybi, bajo las t razas de
burgués. cuya agilidad hubiera el ocio
entorpec,ido. era un celoso cumpli dor
de sus deberes. Atlivinando el pelig ro que en el aislam iento del ed ificio
pudie ran correr sus dueños. dormía
rle oie. Tal exceso de fideli dad y
viP-ilancia no era de l tudo inútil.
De entre las po,:as noticias. en
efecto, que del mundo exter ior llegaban hasta el hotel, figuraba siempre
en primer término la del último ro-

Sin emhariro. la seguridad con otle
s11s padres le· afi rm,iron que los Revl's. desde el cielo, divisan tocios los
rincones de la tierra, tranq uilizó a
]lf·an:rot. Entonces. una duda de
otra clase vino a inqu ietar su espírit,•. ; El paso de los Reves sería verrl :,rlrro, o. como s us am igas del Retiro le insi nuaron. sería todo ac111el10
1,pa impostura con fa que los padres
enir~ ñ~n a sus hi ios? ___ __ i so~oecha
horrible! Pero ella esclarecería lo
nue l111hirse de verdad en el fantástko rlesfile. En Madri d, otros años.
por ignorar la hora exacta en que tal .
maravilla hahía de realizarse, no pudo co11seguir 1o. Et sueño, a pesar
~··vo, la rendía antes del amanecer.
Este año. ta curiosidad. más for rte
O"e el sueño. nueclaría satisfecha. Era
evidente además. que los Reyes pasarían rn el exnreso. 1. Por qré sitio si
no. ihan a llegar de noche hasta el
hotel?
1\fargot no comunicó a nadie su proyecto. AqueJTa noche, como todas, se

Ya era un señor de negras patillas

cuerdo y testimonio de la extraña ma- mirar de que regia manera la obsequia
ravilla, aquella boh,11 de cuero entre ron los Reyes 1 ¡Jamás, en anteriores
años, estuvieron con ella tan esplénsus manOS---Ahiertos los broches ele níquei y didos t Bien hicieron en olvidar los
examinado el contenido, la sorpresa dulces y los juguetes- --- Pa ra Margot, mujercita de siete años, las jode M.argot aun fué más grande.
Un tesoro. P ulseras ele zafiros, co- yas iban te niendo ya un poder mistellares de hri l1antes, sortijas de esme- rioso y enorme de at racción ___ _
raldas. Los rubíes, destacándose soPor vez pri mera, el brillo de las piebre la seda color ca rn e del estuche. dras la desvelaba. Su primer inso mLas perl as, sobre el rojo terciopelo nio de m1:jer coincidió con s u último
de los cofres. E l azu l celeste de las sueño de chiquilla. Y J\fargot, al fin ,
turquesas, sobre el raso az ul e1éctrico purlo dormirse ele mad rugada como
de l joyero _____
duermen los ni ños en la noche de Re,_
yes, con un sopo r intranquilo, que
¡ Qué hermoso!
ne huena ga na, l\fargot ln:biese ido (') temor a despe rtar de masiado tarde
al dormitorio de sus padres; pero la interru mpe de vez en vez, como un
prudencia pudo en ella más que el en- alerta de la ilusión ___ __
Un sollozo prolongado, insistente,
tusiasmo. y decidió esperar a l día siguiente. ¡Qué sorpresa cuando en el veló su sueií o. Sus pad res habían as ishotel despertaran todos y pudiesen ad- tido a la escena del balcón sin que

acostó temprano, durmiéndose más
pronto que de costumbre. En el balcón quedaron esperando los zapatitos ___ __
Pero no era verdad que dr. rmi cse
'.\T argot. Con los ojos cerrados, complacíase en imaginar la sorpresa de
sus padres cuando viesen descubierta
la s uperchería. Porque l\fargot ya
no dudaba. Un certero instinto la
convenció de que los Reyes no existían : y en sus ojo6, abier tos al fin
cuando la dejaron sola, brilla ba más
el fu lgor de la mal icia experta que
la inocencia de la candidez que ig nora ____ ¡Bah! ¡ Qué tontería más gran
de pensar que a ella pudieran engañar
la ____ _!
Un silbido lejano. una leve y remota
vibración que, rodando por el silencio
de la noche anun,,:aba el ¡:&gt;róximo
desfile cid expreso, hizo q,.'e l\1argot
se levan tase.
Avanzando descalza y con sigilo
has ta el balcón del gabinete, extrañó
ve rl o abie rto. En los zapatitos, sin
embargo, no había nada.
Entonces, sin temor al frío, cubie rta solamente por los pliegues de su
camisilla de dormir, se dispuso a esperar.
Había nevado por la tarde. El
campo estaba blanco. Una luna gran.
de, clara, de invierno, rodando por un
ciclo del que huyeron las nubes, desgarradas, hacía destacar las negras bocas de ambos túneles como las ún icas
mácu!as del paisaje.
El expreso se aproximaba.
l\largot no pudo reprimir su emoción. Con los labios contraídos y los
ojos muy abiertos, esperaba ____ Las
entrañas del túnel tetumbaron. E l
silbido de la locomotora hi rió el silencio con una estridencia· prolongada.
Un destello roj izo fu lguró en el seno de las sombras como la inyectada
pupila de un an tílope _____ El expreso cruzó rápido, estruendoso, azotando con fu ertes racl1as de viento los
bucles de Margot.
Y algo ocurrió entonces que dejó a
l\Jargot maravillada y suspensa. obligándola a rendi rse ante la evidencia
de una maga realidad de brujería.
Imposible dudar. Ella misma, con
sus propios ojos, presenció el milag ro. Los Reyes existían. No era
su paso una impostura, como las amigas del Retiro le dijeron. A llí estaba para probarlo, el presente que al
cruzar el expreso por delante cid hotel había una somb ra lanzado hasta el
balcón _____ ¿Fué Melchor, Gas par o
Raltasar? 1\-Jargot no lo sabía. Cuando qu iso mirar de nuevo, só 1o quedaban del expreso unus jirones de humo flotando por el aire, y como re-

ella lo a dvirtiera..
El abismo de vileza que ocultaba la
vida del hotel había estado a punto
de mostrarse ante los ojos del ángel,
que todo lo ignoraba----, que, salvado milagrosamente úe la cruel re·
velación, todo lo seguirí a ignorando.
Los cómplices de aquellos robos es
canda!osos del expreso también recibieron de los Reyes un regalo : el remord imiento.
Y reconciliados con el bien, ambos
pensaron que los R.:yes, al pasar, había n dejado en los halcones del hotel algo que para M argot era más
que un t esoro: algo que era la felicidad, porque era la ignorancia de la
infamia de sus padres y del horro r de
st.s vidas- ----

F.

....·,

Mujeres lnRlesas en sus trajes de labranza.

Aparido Miranda.

�REVISTA

MEX ICANA

111

·!.!::::==================~==================================================~~
En los Dardanelos. A la Puesta del Sol.
Las Escuadras aliadas han abandonado la Campaña de Turquía: Constantinot:b, la soberbil Stumboul, ha permanecido inexpugnable: la cadena de fuertes establecidos a lo largo del Estrecho fue irrompible, La Campaña de los Dardanelos deja como huella la destrucció n de Servia, a pesar de los heroísmos de su Rey, bravo y caballero como el de Bélgica,
vencidol -por la gran avalancha teUtona.
La magnífica reproducción que damos a nuestros lectores, muestra al clarín del buque insignia Francés saludando al
Astro Rey y a la gloriosa Bandera de Francia en el memento de arriarla. l a infinita belleza y meb.ncolía del mar corresponden admirablemente a la grand eza d e esta lucha de Titanes.
A Bizancio fueron los Emperadores Romanos a refugiar los últimos tesoros de la herenciu de Augusto, y cuando
Constantino le dio su nombre, com prendía que la Gran Joya del Oriente era la puerfa de Europa y de Asiu; así como el
más grande de los Capitanes Modernos, Napoleón Bonaparte, la apellidó lo Cat:ital rr.ilitar del Mundo.
Uno de los más extraños caracteres de la guerra es que Alemania parece la más atenta a bs lecciones del E mperador y por eso , oportunamente, cuidó de organizar el Ejército turco y posteriormente, de convertirlo en su aliado .

�U na niña polaca da de beber en una posada a los soldados alemanes.

Los Mentores de D.

V enustiano.

El Porvenir de los Bilimbiques.
DESDE JAUJA .
iíores padres y sus seiíorcs maestros,
que en paz descansen.
?\ada de esto se sabía en Jauja,
~Ii muy estimad o amigo:
porque
la vida pública &lt;le Don VeEn este piélago de salobres ondas
nus
tiano
vino a tener sus primeros resobre el cual m11·egamos rumbo al
lieves
cuando
la mano &lt;le hierro del
puerto d&lt;! sa lvación, las palabras del
dictador
lo
condujo
amorosamente haPrimer Jefe caen como gotas de néc·
tar balsámico y embriagador. Por cia un s itial del Se nac:o. Después
su figura ha tomado proporciones
eso las recojo yo cfusivamcn te.
alarmantes
enarbolando la bandera de
De una arenga que pronu nció en
s u pueblo natal-Cuatro. Ciénegas-y la legalidad.
De modo que ajustando cuentas. tede unas declaraciones hechas a la
nemos
que la educación casera y esprensa, tomaré. asunto para esta mi
colar
no
vino a dar sus frutos sino
décima-cuarta epístola.
al
cabo
de
unos doce lustros, porque
En la arenga ha exhibido una mo-a
estas
horas
el ex-senador porfi ri sta
destia que lo enaltece. Dijo no decontará
no
menos
de sesen ta y cinco
berse a él exclusivamente la obra que
años
el\!
vida.
Pasó.
pues, el austero
ha realizado al mando de sus tropas.
reformador
por
un
largo
período de
. \tribuye el hecho a la enucación que
recibió. así en el hogar como en las sumisión. y no precisamente pasiva
aulas. Comparte, pues, humildemen- sino todo lo contrario, ayudando con
te la gloria alcanzada, con sus se- su clara inteligencia, su verbo po. \ 2 de Enero de 1916.

tente y abundoso y su acerado temple
de carácter , a la ruda labor de Don
Porfir io.
¡ Lo que sufriría tvdo ese tiempo en
la incubació n del Plan de Guadalupe!
11 oy que palpamos los beneficios
de su acción revolucionaria, . tenemos que lamentar ;.margamente las
demoras en recibir nosotros el fruto
de aquellas enseñanzas. ¡ Cuánto no
hubiéramos ganado si Don V enust iano. en lugar de pega rse al sitial de
la Senaduría durante quince aiíos, levanta una revolución salvadora desde hace treinta!
Pero está de Dios que Jauja haya
de caminar muy lentamente "por la
vía de su adelantamiento," como elij e
ra cualq uier Rip.Rip.
Tarde llega el bien, pero ____ al fi n
llega. ¡ Bendigamos a los progenitores de Don Venustiano y a sus hábi-

�les maestros, que tánta sa biduría lopido y efectivo. La:J decla raciones de
g raron inculcar · en aquella criatura!
Don Venus, no del todo fra ncas y
Con los ojos de la imaginación, y
a biertas por donde asoma ya el sagaz
cerrando los de la cara, nos figuradiplomá tico, dan sobrada hi-1., sin emmos el cuad ro de la escuela regi_onal.
bargo, sobre la fo rma de' hacer 1J11e
Venu stian ito, muy avispado él, dela ndesaparezcan en su totalidad los fa_
te de sus sap ie ntisismos dó mines
mosos bili mbiques. Estos no iuen&gt;n
avecindados en Cuatro Ciénegas allá la n:cados, scgÍl n el Primer Jefe, para
por el año de 1,860, oyendo las pré- que tuvieran t:n va lor represe11tati I o
dicas sobre incautaciones, prés tamos en moneda extranjera , sino pa ra saforzosos emisión de bilimbiques, pro- tis face r las necesidades ele la rc~'olumulgación de dccrctos,-ya para el di- ción sa lvadora, prefiriendo este sistevorcio, ya para los cueros de res,-íi til ma al de prés tamos fo rzos0s que alem pleo de la dinamita en voladura de gunos de sus partidari os le aconscJatrenes y destrucción de puentes y ban al pri ncipio. Ta mpoco quiso ,·111:fin cas, cad ucidad de co ncesiones ba ntir bonos que resulla ran carga j1ara el
carias, l ibertad de penados, filiació n go bie rn o estabkcido una vez Jcrrode es tos en ejérc itos legalistas, fusila- cada la usurpación. Del modo qnc
miento de reaccionarios y traidores,
e l ideaba las cosas, resultaría el cosetc., etc., ¡ todo ese desfile de glorioto de las co nquistas li be rtarias, pro-.
sos hechos cons umado~ Por el paporcionalmentc distri buido e?1lre tntriótico empuj e del hoy indó mito guerrero de Coahuila, y que han venido a clos los habi tan tes y se estimaría a su
echar los cimien tos de la fu tura y per- tiempo como contr ibnció11 de guerra.
petua felicidad del ex-México Bárba- l\l e parece que en estos conceptos,
ro!
si bien no son los texti.:alcs por ·no
tener yo a la vista el imj)l·eso relatiXXX
vo, se t rasluce lo bastante pa ra que d
Pasaré a las declaraciones. Es tas pú bli co entiend a que cada cnal se
se reiieren a la emisión de los bi- quedará co n lo que le toqu &lt;'. ·,icne la
li111biques. Empiezo por LOnfesar lo
nu lificación ofi&lt;:ia l y el Gohir rno D!~
desacer tado que estuve en un a de
Y: AC'l'O no le debe a ningún nacidü
mis epístolas cua ndo, metiénd ome a
1
un só o. centavo. i~s un medio de
profeta, va ticiné qt: e habría de irse
saldar cue ntas e11te\amente prc-co11sdisminu yendo el va lor total de lo emititucional y democrático.
tido, i)or medio de decret os qu e nuliQue no se decid ió por lo;; préstaficaran ta les y cuales billetes conside rados como falsos. Co n toda hu- mos forzosos, bien lo sabemos en
mildad declaro que sufrí un error gra- Jauja, y el e ello pueden dar tcsti1110vísimo al exponer ese pensamiento. nio los mil es de enca rcelados ri co3
~o va a proce derse así ; y en mi de- que por no soltar rápida n:cnte las
ber de rendi r cul to a la verdad, aun- sumas que se les asignaban al arbitrio
que me a margue, hago p ública confe- de los renovadores, una vez convC'rtidos en gobierno, tt:v1eron qr·e pasa r
sión de mi desac ierto.
sema nas y meses ,·n celdas penit enEl procedi mien to va a ser más ráciarias, ras·_cándose la piel y la cabeza

~

~

~

por el festín macabrn de lus parásitos en redenciór.. !. que lb se llamaba
entones ''co nrrd)t:ción · de g·Je rra ...
Tampoco se ;rw!c:;1 ú a nadie con interve nir bi"Cnes urbanos y r.isti-.:,n. ocupar casas ajenas, quirnr automúvi-·
les, ca ballos, ganado, etc., etc. Tndo
eso se respetó romo cosa sagrada y
obra en poder de sus legítimos dueÍlós. Así es qu,~ no hulio para el s0stenin:ie11to de la r~, o!ución sin,) puramcu tc los bilimbiques, tal como lo
hace público Don Venustiano. Por
eso es justiciera y salvadora su idea.
Uú pequeiio sacrificio como este,
¿qué importancia tiene si se le compara con el imperio absolLto y defini tivo de la democracia y la gigan tesca labor de reconstrucción nacional?
Ahora nos exp lit.:amos todos, por
qué el hil imbiqre, a pesar d&lt;!l reconocim iento yanqui, no mejoró de tipo,
sino antes bien ha descendi do más
aprisa que la caña de un cohete después del estallido en los aires. Ese
pa pel no se emitió para que tuviera
valor ninguno en moneda extranjera.
j Lo que sign ifica no hallarse uno al
tanto ele los proyectos secretos de 1111
jefe renovador! Vienen las divagaciones, los comentos, las profecías,
los cá!culos financieros, y a errar dr
medio a medio. Ah ora sí, ya vamos
viendo claro, por más que Don Venus
ha querido dejar la cosa un tanto ambigua, con cierto sen t ido misterioso,
púdicamente semi-,·elado.
Dime ahora si tengo o nó razón
cuando declaro que me equi voq1:é en
mi augurio. Y mira si me gusta o
no que la verdad resplandezca, aunque sea en mi propio da ño.
'l'uyo de corazón,

SILVERIO.

~

Lo vemos a todas ho-:
trepados están los bruque afilaron bien las upara incautárselo to-.
Lo más fino y más lujóque se ha conocido en Jau-,
esta gente se lo incaupor un medio muy sencí-:
declarando a todo rienemigo de la cau-.

' - IÓ ..di~es y está probá°:;
más la duda se me clade si aquello que se obtúhaciendo uso de la. u-,
será propiedad sagrá-.

Pues mañana otro nos grí-,
machete en mano: "Bribó-1
LA PROPIEDAD ES UN RO-,"
y lo robado nos quí-.
Vamos,. que esta malclecídoctrina es una madéque en los sesos se me enré-;
y o soy un pobre cuadró-,
o nada existe segú-

Conque mira si es negóque regreses a tu tieY te afilies a Don V epara hacerte poderó-,
LA PROPIEDAD ES UN RO -,

DESDE JAUJA
Mi muy queri'do Valé-;
con todo g usto he leítu fácil y ameno escríY tus sonetos supré-.
Eso de tu plagio es chué-:
bien sabes que de este mose escribieron a montóversos en tiempo lejá-,
cuando desfacía ag rá-,
lanza en ristre Don Quijó-,

Es toy de acuerdo contíen cua n to expresa tu plucon sá tira tan agúque se sie1rtcn las cosqui-.
'r e explicas a maravícuando exclamas muy garbó-:
LA PRO P fE DA D ES UN RO-;
porqu e este es el mismo leque el 'l'ío de los decrélleva en su escudo glorió-.

Por lo visto es tás vencí-,
y apla cada ya tu fu-,
res uelves seguir la ruclel viejo barbas de chi-.
llaces bien: es el camíquc da dinero y da fa-,
y en menos que canta un ga-,
muge un toro o ladra un pe-,
te ceñi rá el Primer Jebancla de Divisioná-.

El que desde Jauja ·escríal que escribe de Canále agradece el agasáde imitarlo en el estí-,
Y le ruega, a ser precípor el P lan de Guadalú-,
no olvide aclarar la duque arriba apuntada que-,
si de nuevo le concégallardías de su plu-.

SILVERIO.

La Respuesta de

Vale,-J

El robo es una propie.D esae
Mi muy querido Silvé-:
Si, como dice Prou&lt;lhó-,
La propiedad es un ró-,
Re sulta el robo propié-;
Y por consiguiente, aquéQue se adqufrió · con las u-,
Es propiedad indiscúQ~ie no puede ser tocánl ientras que subsista el PlaGlorioso de Guadalú-.

Hoy no; la cosa resú-:
Fácil, pronta y justic,ié-:
; Quiéres cogerte lo agé-?
." Ptres que maniobren tus u-1
1
'
y si aquello que se ot&gt;tuPor robo fuese robá-,
N o hay que olvidar que el pez graSe come siempre al pez chíy que en cuevas ele bandíTodos tienen uñas la-.

y por eso no compré-

Estas cosas justiciéDel viejo barbas de chí-.
La nueva filosofíEs bastante misterióPara todo soñadóQue no consienta olvicláA quellas barbari&lt;láLlamadas honra y honó-.
Para arrancar la propiéAntaño se requeríUn largo y cansado jníCon, período de proé-;
Se. pronunéiaba sentéDespués de- Jos alegá-; •
Luego, ante los Magistrá-

eanaán.

Se entablaba apelacióy en seguida casacióPara acabar con ampá-.

'l'ú estás formado a la a n tí-

Una duda de Silve,-J.

siguiendo así la cadé-.

Por eso, si alguien se atreA robar a otro ladróF.ste recobra su roRobándoselo otra ve-.
y así en gloriosa cadeDe robos y la trocí-,
De es tafas y de rapiTodo qu eda equilibnl-:
Lo que con uñas se ga-,
Con uñ~s también se cuí-.

r·

•

1

¿ Has compren cl i&lt;lo SilvéEl régimen de las u-?
¿ Se han disipado tus duSobre al robo y la propié-?

..

Alaba pues a Don Vey a su santo precusó-,
Aquel ejemplar varóNo comprendido en su PaEl mártir J csús ArriaEl arcángel Chucho el Ro-.
¡ Las uñas para viví¡ Para vigilar las uLas uñas para ejecúy evitar las injustí_.;
Un papel importantí'l'ienen. y en una paláSirven para legisláPara sancionar decréy aunque lo dudes, SilveSon el poder judiciá-.
Dichosos aquellos síLoaclos por Don QuijoEn los que el mundo perdióLa noción del "tuyo y mí-"
P ero es mucho más feliE l reinado ele Don VeQue ha mejorado al mancheDiciéndole a tocio el mu-:
"Lo mío es mío, y lo tu~,
Lo tuyo es mío tambié-."

VALERIO.

�Soissons, la Martirizada.
Por Pierre Loti.
Trad uc ción de Revis ta Mexicana.
El prusiano es cr't.1el por naturaleza,
la civilización lo tornará feroz.
-GOETHE.-

y a la \'ez más trfrgico.
Aquí )' allit, sobr..: las parceles que
han JH:rinaneri do incúlumcs, peq11 eiias
inscripciones, impresas s~lne papt'i
11 ay en el norte cna de nu ~stras blanco. rcz:in: "Casa desocupada''.
grandes ciudades martirizadas a la \' siguen los nomlircs. man11scritos,
q11c no se PIH"de llegar ya, si no es de los obst inado~ t'n ausentars.:. Espnr pasos tortuoso., y cubiertos. ron to adqnicn.:, sin saber 11110 porq nr. un
las precauciones de 1111 pid roja rn aire de puerilidad. Es para al.:jar a
las sclras, porque los búrharo~ se los laclronC's o un a, iso para las g raocultan dondequiera en fa tie1:ra. al nadas? ¿ ,\ clc'rndc fué don ele ví, en
abrig-o de la colina inmediata )' con medio ele t. na cl.:solaciún como C:·sta,
sus malign os ojos armados de geme- a, isos de esa misma especie? i,\h! sí.
los, vigilan los caminos, para rociar fué en l'ekín. cuando lo ocuparon !as
de metralla a quienquiera que se atre- tro¡ a, europeas y fu é ('11 la desdichava a atra\'esarlos.
da sección qne correspondió a los al..:Recientemente, un adorable ata rde- mancs, en la que los soldados del
cer de septiembre, fuí guiado hacia J,ai,;e r dieron rienda sue lt:i a todos
esa ciudad por ofirialrs avezados a sus malos instintos: p,irqnc entonl'cs
esos peligrosos senderos. Caminando pulieron ser ju,-gados esos tlesalmaen zig-ng por zanjas que atraries:111 dos comparándolos con los soldados
jardines abandonados. entre las rosas de los demá s paísrs aliado~ q11r ocupostreras y los árboles carg-:iclos de 1·arc,11 'as secciones circt:nl'ec inas sin
frutns, ll egamos sin difin.ltad :i los l.acer rlai10 a nadie.
suburbios y poco d..:spués a las caI llns fneron los ún icos, hs alC'11all es de b ciudad, donde Íia comenza- nes. que dieron tortura a sus victin,as
do ya a crecer la hierba ele las rui- y 'os infelices que quedaron entreganas, porque hace 1111 aiío que fueron dos a esa crueldad imhécil. tratai-on
segadas esas vidas. ¡\ lo lejos, a rlc pnne:-se a cu hicrto. fijando pequegrandes distancias, grupos d~ solda- ñas inscripciones sohrc sus puertas,
dos: fuera de ellos, nadi e: 1111 silencio tales como: "Somos chinos bajo la
de muerte bajo el deºo maral'illoso protección francesa" o bien: •· Fn
del estío agonizante.
esta casa tod os somos chinos cristiaAntes de la in\'asión, era un:i ele nos.''
aquellas ciudades 1111 poco anticuadas
Lo que nada le~ vaEa. pues. por
ele! interior ele !_as provincias fr:incc- o tr:i pa.rte el Emprr:idor.-l-l. siempre
sas, con mansiones modestas dero- ~l. cuyos tcntárn'os san,zrientos p11rra&lt;las por escudos de armas. en torno cl r n ser hallarlos siempre en In mús
el e peq1:ciías plazas cuaclraclas phnta. hond o de torl:is las herirlas abiertas
clas ele olmos. ¡ TTa ele haber siclo h
en c1;alq11icr p:iís del mundo: él. el
vicia. tan tranquila ahí, en meclio ele gran organizador de la ra1{1strofe un iaquellas costumbres de otro tiempo! wrsa l. el Seiíor de la piratería, el
¡Viejas casas solariegas, amadas re- príncipe de la m:ita,1za y de b carniverentemente, sin duela alguna, y que cería. hahía dicho a sus tropas: '' Id
una barbarie imbécil lucha a diario y y haced lo que los ! Tunos. Que Chiapasionadamente por destruir! l\í 11- na ~icnta. dentro de cien aiios, el techas ele ellas se han derrum baclo, es· rror ele Yncstro pai,o7" Y lo obedeparcienclo por el arroyo sus muebles cieron opdentamente !
venerables, y en su inmovilidad acPero aquellas casas de Pekín. arratua l mantienen actitudes que parecen sadas por sus órdenes, derramaron
ele sufrimiento. Esta noche, qne pa- sohrc las piedras de las calles chirece ser de lánguida energ;a, el soni- nas un tesoro de reliqui:is, ext raña s
do del caiíón, algo distante viene a y rem otas para nosotros :-imág-cncs
puntuar, si así puede decirse, la luc- de la piedad china fragmentos de altuosa monoto nía ele las horas: mas tares de los antepasados, pequeiías
esa música intermitente es tan habi- tahlillas de laca en las que había instual que se oye sin fijar la atención cri tas. en columnas. largas genealoen ella, y, en vez de romper el silen- gías manchúes, cuyos orígenes se percio, parece que lo hace más profundo dían en la noche.

Y aquí, los poh.-es despojos que
yacen en la ciudad, nos son más familiares y su aspecto oprime más cloloros:imcnte el corazón. La cuna de
un niiío: un piano humilrle, de forma
an ticuad a, caído de cabeza desde un
piso al to y que aun despierta el rec1 -crdo ele las vieja~ sonatas de las
reuniones de fami '. ía. i\f:e acuerdo
también de hahc r visto en un ~aiío,
llena de sucirclacles. la fotografía piadosame nte amplifira1ía y encuadrada,
ele la honrada y dulce fisonomía de
la abuela, con sus rizadores! Debe
de estar durmiendo ella. ya hace mucho tiempo, en alguna cripta y esa
imagen profnada era segu;amcnte su
última huella sobre la tierra.
El trueno del caiíón se hace más
pcrreptib1c a meclicla que avanzamos
por estas calles muertas en las que
el :ihandono ele 1111 verano entero ha
ciado tiempo para q1:e broten tantas
l·ierbas y flores silvestres.
En el corazón de la ciudad se halla
la Catedral. más antigua que la de
Rhrims, y famosa en nuestra historia
ele Francia. Por supuesto que los
alemanes se clclritaron en h:iccr blanco en e1la, siempre bajo el mi smo
pretexto. de estúpida malicia. de qu e
hah;a habido un puesto ele observación en lo alto de la torre. Un sace rdote cuy:is vcstidnras están bor~ladas ele rojo, y que no huyó un solo
dí:i ante el bombardeo. nos abre la
p•:e rt:i y nps acompaii:i por la Caterlra l.
:"\ os pmd11ce 11na gr:111 sorpresa, al
entrar. el h:illarlo tocio en teramente
I bnco, con la YÍvida hlancura de tn
cel ificio totalmente nuevo. Con sns
brechas, ahicrtas por los húrha ros desde e! techo hasta rl pavimento, la
Ca tedral no da, desde lnego, la impresión de una ruina, si no más bien
la de un:i constrncción no terminada,
en la que se está trabajando todavía.
La Catedral, por otra parte, es mara,·illosa ele atrevimiento y de g racia.
Un:i ele las obras marstras de nuestro arte Gótico en su más pura floracJin primera.
El prela do nos explica aquella desconcertante blancura. Antes de que
Yin icran los bárbaros, estaban para
terminar la JaborioM tarea de raspa r
caela piedra, una por una, con el objeto de renovar tocias las junturas

con cemento; así había caído en polrn
la capa gris q11e el incienso, quemado
por varios siglos, había dacio a la
piedra. Es q1iizá 1111 tanto sacrílega
esa raspadura; pero me parece que
brinda una magnífica oport1111iclacl para admirar. De hecho, bajo la monótona tinta gris cenicienta a la que
estamos acostumbr:,(iOs en nuestras
iglesias antiguas lo,; esbeltos pilares,
las finas nervaduras de las bóvedas,
parecen por decirlo así, de una sola
pieza y hacen pensar en que surgieron
solas y sin esfuerzo alguno. Aquí todo lo contrario: los millares y millares de pequeiías piedras, tan distintas
unas de otras al haber siclo· ren ovadas,
se hacen incomprensibles y desconcertantes. al sostenerse suspensas formando la techumbre interior a tal altura sobre nuestras cabezas, y, mucho mejor que en las iglesias cubiertas uniformemente con una tinta ceniza. tenemos la revelación ele tocia la
paciente y milagrosa labor de aquellos artífices de antaiío que, sin la ayuda del hierro y ele tocios los au xilia, .
res modernos, consiguieron hacer que
esas cosas frágiles y aéreas se man ..
tu,·icran juntas por incontables aiíos.
En la nasílica, como en su exterior,
reina 1111 silencio que angustia, puntuado lentamente por los disparos de
canon. Y sohre el trono Episcopal
permanece legible una inscripción que.
en medio de aquel caos, adquiere la
fuerza ele un irónico anatema en contra de los bárbaros: '·Pax et Justitia."
A \'anzamos pisando fragmentos de
todas clases. de los que nos apartamos
cada vez que nos es posible, por respeto a los pedazos preciosos el e vidrios estañados, pu;:s hace daño oír

bajo los pies el crujido del Yidrio que ros en sencilJas hojas de papel. De
ord inario, pasamos al lado sin mirarse quiebra.
Todo el esplcndot del poniente es- · las, pues no nos merecen ni el drsti1·al al que no estamos hahituaclos en dén, ni siquiera un encongimiento de
santuarios como éste, penetra a to'- hombros. Pero en esa pared, donde
rrentes por las brechas abiertas en la ironía de las balas les ha hecho
los muros y por las Yentanas linamen jt.stiria, tocándolas mil veces, adquiete puntiagudas, ya. stn velos. La do- ren ele súbito algo irrcsistihlcm&lt;&gt;nte
ble fi la de pihres se hunden en pers- cómico y les debcmus un momento ele
pecti\'a, en la blancura lunlionosa, como dil'ersión, ele franca y sonora risa, r
al'cniclas paralelas ele gigan tescos tron esta. es, indudablemente, la única ocasión, durante su mísera existencia en
cos albos.
Cuando salimos de la Catedral, sur- la que han logrado algo bueno.
Iloy ¿quién recuerda siquiera esas
ge ante nuestra vista. en una de las
calles abandonadas, 1111 muro cubierto pequeiíeceses del pasado? Los miscon carteles impresos, los que según mos que las escribieron han de ser
parece, las granadas han tenido espe- los primeros en reírse ele ellas y quizá a esta misma hora se hallen comcial empciío en destruir.
Il ahían sido colncaclos unos junto batiendo lacio a lado, como hermanos.
a otros, lo más apiiíaclos posible, su- i\1 ás tarde. no lo niego, cuando los
perponiendo las orillas como con celo bárbaros se haya11 marcliado finalclel espacio qne los otros ocupaban, mente, nuestros sctta ri smos tratarán
cmo ansiosos de cubrirse, ele devorar- de levantar la cabeza nuevamente en
se. J\ despecho ele la lluvia de balas este o en aquel lugar, mas no por
caída sobre ellos tan ccrteramen te, eso dejarán de hahcr recibido en la.
pueden leerse toda\'Ía algnnas frases gran guerra el golpe del que no hahrún
que eran sin duela las más importan- ele recobrarse. Porque sea lo que
tes, ya que estaban impresas en gran- fuere lo que el destino nos rcserre,
des caracteres para impresionar la nada serfr capaz de hacer que no havista: "Traición!, Falsedad dcsYer- ya habido en Francia, ele un extremo
gonzacla !'' clama una de esas líneas. al otro ele nuestra línea ele batalla,
"¿Calumnia infame. mentira innoble l" por muchos meses, esa red intrincaresponde otra, en enormes letras ele da de madrigueras su7Jtcrráneas a las
anuncio _____ ¿Qué significa. en el que llamamos las trincheras. Y esas
trincheras, que a primera Yista parenombre del Cielo, tod o esto?
cen ser nada más qt,e espantosas guaOh! sí. las mezquindades ele nuesridas de sórdida miseria y de su f ritras pcqueiías luchas electorales de
miento, comproharfrn haher sido, al
hace tan poco tiempo, que han percontrario, el más espléndido de los
manecido allí, legibles aún, como en
templos, al qu e hrmos acudido todos
la picota, a pesar de las ll11Yias ele dos
para purificarnos y, por decirlo así,
veranos y de la nieYe de un invierno!
para unirnos en comunión en la mis¿ Cuán sorprenden te la resistencia ele
ma santa mesa.
cosas tan absurdas, pegadas a los mu-

�En Elogio del A ta1Ji8mo.
Ataca un periódico cubano de reciente fecha a un médico prominente
de la misma nacionalidad, que hace _política en los Estados LJnidos
contra el Gobierno el e su país y que
ha tenido, entre otras cosas, conceptos duros para los espaiíolcs en . la
Pe rla antillana y finalmente contra la
propia España.
Esto trae a la mem oria el disc urso pronunciado no hace much os días
por una alta personalidad rrrnlucionaria, quien, de ma nera muy sin¡5¡¡Jar
por cierto y a propósito de la próxima pacilicación ele i\l éxico, expresó
que, desde la conquista, nns encontramos los mexicanos sumidos en la
noche inmensa de la esclavit11d y que
desde la misma lejana época histórica, los turban tes clericales, las en .
ces, las espadas y todo lo que en pos
de sí trajo el inmortal conquistador
Cortés, como una n,anifcstación de la
civi lizació n ele entonces. no si rri ernn
más que para arrojarnos en el abismo infinito del retroceso.
Conceptos parecidos se escnchan
frecuentemente en :,ocas dirersas.
Aún mas: hay quien odie ferrn:-osamcntc a todo lo que tiene algo ele
español y hay much os-los admirado res ele la energía ele Rooselve t, del
puritanismo ele Wilson y de todas las
discutibles virtudes de las altas pcrso• na lidadcs norte-am ericanas contemporáneas-que darJan la mitad ele su
vicia porque nuestras costumbres y
nuestra manera ele ser fueran iguales
a las de los habitantes ele es te país
de los magazin es y ele las exp.-:dicio·
nes pacifistas "Forcl".
Ignoro si los que tai habl an tcn d_rf1 ry
razón; pero sí sé que abundamos to- ·
davía los que sen timos tristeza de
las agresiones a la madre Espa ña y
a lo que de el1a hemos tenido, así
sean del más conspícuo_ re\'oluc ionario. del enemigo más insigne del Gobierno de Cuba o ctel tendero de la
esq uina.

ha visto más duramente ofendido ah o americano, no puede implantarse en.
ra jue el nuevo Gobierno de .México tre nosotros. Resultaría grotesco,
trata de ciar otro aspecto a nuestra ridículo. Algo digno de las zarzuenacionalidad. Se adhiere a las ideas las del género chico. Nos mirara.
pan-americanistas de \\'ilson, elogia
mos como aquellos "enganchados"
la doctrina Al oni:oc., pretende llevar que regresan al sur mascando breva,
a nuestras escuelas el sistema peda- l' el iendo whiskey y mal enfundados
gógico de los Estados Unidos, prote- en los hol~uras de los trajes de page la incursión del protestantismo, cata de las fáb ri cas de Chicago.
mientras persigue ai catolicismo, feli- · Un pueblo inflamahlc, entusiasta,
cita al gran \V oodrow por su matri. sensitivo, inconstante, qt e se clá ele
mon io, decreta el divorcio, prohibe puiíalaclas a la Yt1clta de una esquina
las corridas ele toros y recomienda por el amor ele su dama, que aplaud e
el box, el foo t-ball y todos los depor- a Gaona, que diviniza a la Iris, que
Es esto tal vez el sentimiento de l tes higiénicos que en este lado del &lt;lice amores en las quejas de una guiatavismo que se revela, que se entris. BraYo se cultivan. En fín, que se tarra, que Yitorca hoy a don Fancistecc. Es amor a lo heredado, a· lo quiere hacer de nosotros el remedo ro Madero y maiíana le combate en
que se ha hecho patte de nuestra ,·i- de es tos hombres del norte, frív~. la Ciudadela, que se confiesa y cree
da misma, que se s,cnte herido. Fs calculadores , materialistas, lleno el en la Vírgen de Guadalupe, no f, uela tristeza que llega cuan do se ri di- cerebro de sumas y de restas y ayn- dc asim ilarse jamás la gravedad exóculiza algo que es íntimamente nues- ~o el corazón de las aregrías del sen- tica ni la frialdad inmensa e inextro, y cu.ya exister1cla va- 'tmída a timiiento.
presiva. [~ los Estados Unidos.
nuestra alma.
Y
esto,
aparte
~I
atavismo
nuestro
·
Cuba, prote~ida y hasta gobernada
Y este sentimiento suave, delicado
que
en
lo
íntimo
del
alma
se
queja
en
t:n tiempo por el Gobiernq{Qf este
indefinible, que por jugo de heredad
en
señal
de
protesta,
lejos
el
amor
país
sigue siendo Cu1&gt;a attl;t&lt;¡t¡te y
nos ha venido a todos los que nacea
nuestro
sello
de
nacionalidad.
q·,¡:
soííadora.
1\1 éxico será s/-cmp re hija
mos en las naciones que en otro tie mse
revela,
y contra las opiniones de de España.
po formaren parte de la España, se
los admiradores del pueblo nortePor eso es que habemos muchos

,,..._

todaYÍa que sentimos la tristeza ele
la agresiones a la madre Patria y a
lo que de ella hemos tenido; porque
mirando hacia nuestra alma, contemplando nuestro interior examinando
Jo que nos rodea. encon tramos por
tocias partes el sello ele nuestra nacionalidad, de esa adorable nacionalidad de Cicles y de Quijotes, de poetas y ele guerreros que nos trajo Hcrnán Cortés y que al mezclarse triunfalmente con la pureza india, con la
bravía serenidad ele Cuauhtémoc y
~r octczuma, con la tristeza reflexiva
de la ).faJinche, produjo una raza
victoriosa de hombres que llevan en
su sangre el empujt, de todas las p:tsiones, el amor a tocias las belle~as
y el anhelo infinito de todas las libertades.
Y en este caso, nada significarán
los decretos del Gobierno para abrir
nuevos horizontes a nuestros gustos
y a nuestras aficiones, mejor dicho,
para 111:ircar otro derrotero a ·nuestra
psicología: nada ganará el revolucionario citado con impugnar a los conquistadores españoles; en el vacío se
perde rán las frases despectivas ele

El Poder Secreto.

los que creen que Españ:i nos ha lleYaclo al retroceso. E l pueblo mexicano seguirá siendo el mismo; con
algo de indio y con mucho de ibero.
Soñador, locuaz, turbul~11to y sintiendo hondamen te dentro de su alma b
devoción a las leyMdas religiosas Y
la emoción triunfal de las tardes de
toros. Nuestra nacionalidad no puede cambiarse tan bruscamente. Es
algo que heredamos de nuestros padres que aprendemos al saborear los
!'
,
pri meros sentimientos, que nos quet o
con tos besos de nuestra madre Y C')a
las caricias de nuestras novias. P:spaña palpita dentro ele nuestra alma.
hierve en nuestra sangre y la llevamos asida fuertet\1ente a nuestro
corazón. Intentar arrancarla de nosotros es intentar destruír toda nuestra historia, olvidar todo nues tro p:isaclo brillante y victorioso.
Pobre Esp.aña, pobre Madre Patria.

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Qué mal has hecho en haber decaído,
en haber llegado a la ancianidad Y en
no haber sostenido el empuje glorioso de tu época de esplendor. Y
sobre todo qué mal has hecho en no
haber inventado una doctrina Monr.oe
y no enviar armas al Nuevo Mundo
para que los mexicanos se asesinaran
fra tricidarrien te.
¡ Entonces,
tal vez dijera que
eras la nación más grande de la tierra!

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�Resumen de. la Semana.
OPER.\DO.-Los periódicos de
esta localidad han dado la noticia de
que el general don Victoriano Huerta, ex-Presidente ele lllcxico, acaba
de sufrir una delicada operación quirúrgica, de la que, afortunadamente, ha salido sin novedad.
El general Huerta, cuya salud ha
venido f!aqueando de poco tiempo a
esta parle, se halla recluido en su casa particular, al lado de sus familiares que lo atienden, y ha siclo objeto
de seiíaladas consideraciones de parte
&lt;le nuestros compatriotas y de algunos
americanos que no caminan de acuerdo con la política de Wilson.

XXX
lXCORPOR.\.DO.-Según lo informa la prensa diaria, el señor Coronel don Esteban Cantú, que por
a 1g-ím tiempo estuvo al frente de la
Je fa tura Política del Territorio de la
Haja California, acaba ele ingresar a
las filas del constitucionalismo de
aruerclo con un arreg-lo previo tenido
cnn el g-encral Alvaro Obregón.
Por espíritu de justicia hav que haC&lt;'r rnnstar que el coronel Cantú.
111ir111hro del extinto Ejército federal
disnelto en Teo 1ovucan. siemp re se
m:rnifcslÍl amigo del orden y veló por
la tranquilidad de sus antiguos dominios.
Cantú. en efrctn. apartó al territorio frnn terizn de las g-arras de la reynf11ciAn. _v st•po atender a la s nece~idadrs dr :rnucl puehlo, hasta donde
le f11é posible.
Fs. por !anto. un elemento ma1rnífico que se incorpora al carrancismo.

XXX
A CTllJIUATIU.\.-Según se ha
,·enido rnmor;indo i'1ltimamente. el
grneral Obregón está haciendo los
prt&gt;r&gt;;,rativns necesarios para hacer s11
rn1,.acla en la Capital del F.stado de
Cliih11ahua.
Parece sn que en dicha ciudad se
frlt&gt;hrará una conferencia entre los
rrinfipalr~ irft&gt;, &lt;ld carrancismo. y
nup sP rlis&lt;'•·tirá ahí el 111•e1·0 prof'r~nia &lt;'e Q"ohirrno y el gahinele que
rf,,h,, f•·n~ir durante el período pro,·i~innal.
SáhC'se, ta111hién, que tanto don Ve111·stia110 Carranza como Ohreg-Ón,
~'&gt;rio-~n rlr"ros de nomhrar. de mutt•n ?c11errln, un Presidente que se
r11cargve de con\'ocar a elecciones,
p:ira d?iar a amhos en libertad de
derechos de ciudadanía en

los próximos comicios.

XXX
NUEVO
PRESIDEXTE.-Algunas noticias que llegan a la Ciudad de
El Paso, Texas, informan que el licenciado Antonio Díaz Soto y Gama.
-general zapatista que ha venido operando al lacio del jefe suriano,-acaba
de ser nombrado Presidente de la
Convención Soberana, por el voto
expreso de los principales cabedllas,
fieles hasta hoy a aquella institución.
X o se sabe, a ciencia cierta, rnál
será el asiento de la aludida Convención ni el lugar donde se instalen
las oficinas de la Presidencia Provisional de la República. Pero Jo

Actualidades
Que cesando en sus desmanes
los señores "carranclanes"
paz a :.léxico le den
y sin locas ambiciones,
vayan a las elecciones,
está bien;
pero que don Venustiano,
con el poder en la mano
se sueñe sen bo r feudal,
olvidando en su cinismo
que le sirvió al porfirismo ___ _
está mal!

ciert.o es que Soto y Gama, como
primera disposición de su gobierno,
ha hecho un llamamiento a lus ciudadanos de la República para que
coadyuven con la Convención al derrocamiento de don Venustiano Carranza.

XXX
ARlUBO.-Los periódicos de la Ila
bana informan de la llegada, a aquellos lugares, de la familia de Francisco Villa.

Que los hombres de esta tierra
comprendan que no es la guerra
precisamente un edén,
y encaminen rumbo a Buropa
a su pacifista tropa,
.e stá bien;
pero que, "con la otra mano,''
del gran pueblo mexicano
crezcan el bercngenal
protcg-ien&lt;lo ''neutralmentc"
a cualquier Caco insolente ___ _
está maL_•__ _

Según las entrevistas concedidas
por la seiíora Luz Corral de Vi lla, se
sabe que el ex-Jefe de la División del
}: orte no saldrá del territorio nacional, y que luchará, hasta mori r, con tra el régimen carrancista.

CI EII'E:IIITE
l3 ,·::;:::,::::::·:·:·=;;-:::::::::::·/

Que Olm:gón comprenda al cabo
que de Venns no es esclal'o,
y lo deje sin ~artén,
y unido a sus "generales''
le haga de éhi1·0 tamales
está hien;
pero el mismo sujt'to.
por no l'ersc en 1111 aprieto
jure a Venus ser leal,
mientras acá en la frontera
le forma su ratonera,
está mal.
Que terribles "reaccionarios"
por sagaces y arbitrarios
en el ostracismo estén.
pues saben que si regresan
de fijo los descabezan, '
está bien;
Pero que I lcriherto Frías,
que fue en difíciles días
con V cnus firme y leal,
haya sido sentenciado
a morir emparedado,
está mal!
Que de 1111 justo Presidente
los hombres de un Continente
enamorados estén,
y has ta se empeñen a efecto
de hacer que salga reelecto.
está bien:
pero que. tras de exhibirse.
quiera \Vilson reelegirse
y luche en sentido tal,
con asombro de la gente
que tiene un dedo de frente ___ _
¡ esto sí que está muy mal !!!

DESIDERIO

�IPágina Recreativa I R~~!~~1~I~Jf~~~
~

Los problemas del Número 16
fueron solucionados por las siguientes personas, además de aquellas cuyos nombres publicamos en nuestro
No. anterior:

J aime Oros Morales

I

Dn. A. Paez es judío

I

San Antonio, Texas.

lo. Srita. Consuelo Mendirichaga de esta Ciudad, Alberto Celestino Campa de Del Río, T ex. Gustavo A. Ruiz, de Los An~eles, Cal.
y Esteban L. Guerrero de Austin,
Tex.
2o. Alberto Celestino Campa de Del Río, Tex.
3o. Srita. Consuelo Mendirichaga, Alberto Celestino Campa,
Gustavo O. Ruiz,
4o. Srita. Consuelo Mendirichaga, Alberto Celestino Campa,
Gustavo O. Ruiz, Esteban L. Guerra y Niños Angel E. y Mercedes
L. Garza Mendiola, de Eagle Pass,

.x . -

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

-0--

Vara de Mono

PRECIOS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En México y Estados Unidos.

TRIANGULO NUMERICO
Por María Zúñiga.

1

- Vocal

1 4
2 5 6
3 6 5 2
5 2 3 4 2
1 2 2 4 5

- Nota
- Mineral
- Gentilicio
- N. de Varón
6 - Planta

- - - O&gt; -- -

Tex.

1 mes. . . . . . 40 cts.
1 trimestre .. .. $ 1.00
1 semestre
" 1.80
1 año ...... , . .. " 3.50

oro americano
"
"
"
"
"
"
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.
-oEn el resto del mundo.
1 trimestre .... $ 2.00. oro americano.
1 semestre .... " 3.50 "
"
1 año ..•... . .. " 6.00 "
"
-o-

So. Srita. Consuelo Mandirichaga, Alberto Celestino Campa,
y Niños Angel E. y Mercedes L.
Garza Mendiola.

60. Srita. Consuelo Mendi-

CUADRO SILABICO:

o o o -- N. de Varón¡
o o o -- Oficio
o o o Vestidura
o----·
•

Charada

P. O. Box 637.

•

- o-

JEROGLIFICO COMPRIMIDO.
I

Nota Nota K.

1

AFERESIS DE LETRAS
Sustancia Química
O o o o -- Pasión
o o o -- Verbo
0 0 - - Personaje mitológico

0 0 0 0 0 --

ANAGRAMAS
-o-

IEstaría Maduro. 1

Los pagos de suscripción deben i.cr
adelantados. No se devuelven origi • 1les.-Para anuncios y demás asum vs
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

richaga y Alberto Celestino Campa.
7o, Srita. Consuelo Mendirichaga, Alberto Celestino Campa,
Esteban Guerrero y Niños Mercedes y Angel Garza Mendiola.

ADVERTENCIAS:

Un animal en tres-cuarta,
Otro segunda y final,
Y la tercia y la primera
Tela fina y especial.
Prima y dos dan nombre propio
Tan sólo para mujer,
Y cuarta y tercia, vestido
Que en los jueces puedes ver.
Tanto se alegra el que ·juega
Cuando tercera y final,
Como el que enfermo se hallaba
Y prima y quinta del mal.
Dos y Cuatra, indefinida
Parte del tiempo nos da,
Y el todo, como ·remedio
En botica se hallará.

SAN ANTONIO, TEXAS.
--oREVISTA MEXICANA
lllustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1916. Año 2. No. 18. Enero</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                    <text>Me
SEMANARIO ILUSTRADO.
PRECIO, 10 CENTAVOS.

�:REVISTA MEXIC ANA.
Semanario Ilustrado.
Ent crcd as sccond class mattcr, Octobcr 25, 1915 at thc Post Officc of San
Antonio, Texas, under thc Act. of March 3, 1879

Año II.

San Antonio, Texas, Enero 16 de 1916.

Número 19.

Victoriano Huerta
-:-.

Acal:a de descender a la tum':Ja el hombre más extraordinario que ha prod\:cido Méx:co en los últimos años. Era
rn rebelde, un espíritu indomable, una serenidad de montaña, i.:n carácter inaccesible al desastre y al desencanto, . una
energía siempre creciente porque tenía la virtud de nutrirse
con infortunios, r no de esos maravillosos seres de los cuales no púede decirse q:e están aniquilados sino cuando han
muerte.
Su cuerpo era superior a la fatiga, s\:s músculos nune:t
s--pieron lo q--e era la contracción del sufrimiento, tl'JS nervies estaban dornacos por un esp'ritu libre. En s·: s pupilas
nunra brillaron lágrimas, n i siquiera como aquellas que virtió Cortés rn la Koche Triste. Si hubiera vivido h ace cuatro
s;glos habría soportad o silencioso y tranquilo, como s ,1 gran
Abuelo, las llamaradas bjo sus p'es. Vivió en el s·glo XX y
renunciando al cloro!ormo y demás privativoS' del s:·frimiento fsico, cntregata su C--fí¡:o a las operaciones q·:irúrgicas
más colorcws, sin exhalar 1·na queja. Un cuerpo formado
para ser la coraza de un gran espíritu, el escudo protector
de un ensueño, el bah·arte inexpugnable de l'n ideal.
Y lo era, en verdad. F! General Huerta creía e.n la P atria Y en su destin'.&gt;. Creía también que su misión era la
de David: soñaba-porque había i:n romántico oculto en su
máscara de tronce-que bajo su férrea dirección México se
r.abría de libertar del inflvjo norte-americano. Fn 1810,-decía,-nuestra 'Patria se U::ertó de España; en 1857, obtuvo la ·
errancipac'ón de conciencia; en nuestros tiempos, debemos
libertarla del ¡:oder sajón. Fse fué su programa pol!tico, ese
fué el secreto de su popularidad, ese fué también el origen
de su derrota, de su destierro, de su pr:sión y de su muerte.
Ct'anc'o los Fstados Unidos intentaron poner la mano en
nurstros destinos, as•·mió
una
actitud
orgullosa y
altanera que hizo concentrar en si persona las miradas de
t odo el mundo. Y con una audacia que atra' a a los corazones,
s:emr re res'.:ntidos con los recuerdos de 1847, se jugó el todo por el todo, y sin admitir transacciones que envilecen,
aceptó el reto qve Je lanzaba el Presidente Wilson. El General Puerta creía en el patr"otismo de la Revolución, y juzval:a, que así como en 1861, huto conservadores que · abdi_caron s··s ' d~as por defendrr a la Patria, así también en 1914,
rruchos de los rcvoluc'onzrios, en el momento del conflicto int,..rnac·onal, il:an a olvidar sus rencillas políticas, para prot &lt;&gt;irr el s"elo de la RepúbEca contra el ultraje del invasor.
¡ Error inmenso! La Revolución sólo había sido la vang,·ardia arnlariada del extranjero. El ultraje de Veracruz fué
recibido con entusiasmo para ser celetrado después en el

aqiversar:o de la Independencia, y bajo la sombra de los
mismos añows sai:inos que vieron rodar el cadáver de Melgar por las a!.-:ruptas laderas de Chapultepec.
Desde ese instante comprendió el General Huerta que
su ol::ra había sido prematura . ..... y decidió abandonar la
Presidencia. César· no fué muerto por los puñales enemigos
sino por la ingrafaud de Bruto. Lo mismo le pasó a Huerta: no se consideró vencido cuando los americanos desem1: arcaron en Veracruz, s no en el momento vergonzoso en
q--e los revo'.uc'.onarios tra:cionaron a su Patr;a,
Después._. . . er ando q::eC:ó comprobado que no era su
presencia en el solio lo que fomentaba la guerra civil, c..:ando se palpó claramente que la Revolución era un vulgar estallido de l:andidaje y anarqufa, volvió al Continente Amer:cano para cumpl.r con su deber. La policía de los Estados
Unidcs lo aprehend:ó cerca de la frontera mexicana, en
un:ón del General Orozco: ambos salieron del calabozo para la Eternidad. Los dos murieron en manos de enemigos,
y sus cadáveres tendidos en tierra norte-americana, víctimas
del deseo de libertar a México, son el símbolo más acabado de nuestro p~eblo. Su muerte, como la de Ph lopemenes,
puede ser la desaparición de una raza.
Pero no! La Patria es una madre siempre fe&lt;.;unda de
val:entes. Dice Víctor H ugo q i.l e Catalina Sforza, al contemplar desde la ciudadela de Rímini el sacrificio de sus hijos,
se llevó las manos al vientre y gritó con rab:a a los ejecutores: "Ved de donde nacen otros." Lo m!smo puede decir nuestra Patr:a en frente de los cadáveres de Huerta y
Orozco. Su seno está listo para seguir aEmentando mártires y héroes.
Fl General Huerta cayó sin rendirse: inerme, pero lleno
de trío, ap'astado, pero siempre disp'11esto a continuar la lucha. No pertenece a la casta gloriosa de los Césares que
tr:unfan. Su est'rpe dedende de los Aníbales que son vencidos, y de los Cuauhtémoc, que miran en su propio naufragio el naufragio de su Patria ; pero q,.e to~avía en medio de
s•1 derrota, tienen un ademán de sublime orgullo, un gesto
de imperturbable grandeza q\·e arrojan como i: n castigo sol:re el rostro insolente de sus vencedores.
Fl encono con q··e fué perseguido demu:stra únicamente
fa estatura moral del desaparecido.
H acía año y medio que ha')ía dejado de ser Pres'.dcnte
de México; ya no tenía ejército bajo su mantlo; ya no disponía de mercedes para conqu;star voluntades; casi todos
s•·s amigos lo habían abandonado ..... . y sin embargo, sin
fu ..rzas materiales visibles, en sü aislamiento, en Sil calabozo, en su propio lecho de muerte, seguía despertando el

�temor de todo Estados Unidos. La nación entera estaba inquieta porque Huerta hablaba, porque se movía, p orque existía . . . ... E1 mundo lo estaba viendo, y eso, es&lt;;&gt; . . . . .. era un
peligro para ia l·n:ón norte-amcr:cana. i_:&gt;or eso fué indispensable tenerlo sujeto en una bartolina, con un proceso pendiente, sitiado p or un ejérc:to de carceleros y policías, y con
el proyecto quizás de trasladarlo a ·.:n islote desierfo en med:o del Océano.

Pero así como Napoleón le dijo a su carceler o que a\Ín
d( sp" és de que Inglaterra desapareciera del mapa, el munc o recordar ía conm ovido las batallas de Marengo y Auster1 t z, así t ambién el infortunado ex-Presidente de México pudo haber dicho a los esbirros q ue atormentaron sus últimos
días: primero desaparece vuestra nación que m i recuerdo clel
alma mexicana.
/\ ··

TOPICOS DEL-DIA.

··.,~

..

lÍ

Ya Argumedo llegó a Gómez Palacio; ya se apoderó de
L erdo; ya tiene en su poder una cosecha de a lgodón que le
iba a reportar a los carrancistas un ingreso de varios millones de dólares; ya h: siló a varios traidores por la es pal da;
ya está atacando Torreón; ya hostiliza Saltillo, ya ___ __

··-··

cimos qi:e no saben ni LER, ni ESCREBTR, como ellos dicen .
Con factores tan importantes, la cultu ra de México no
tiene pierde.

X X X
Ya suda n los carra nclá-,
Ya se espa rce un gran ter·rÓ-,
Y al pobre de Venustiá-,
Las rodillas se le doy el copete se le pay hasta le tiembla la pio- !
Don Venustia no Carranza ha establecido la capital de
la República en la misma ciudad en donde el A rch iduque
Miaximiliano estableció su gobierno en los últimos momentos de su vida.
En verdad, que el Primer Jefe ha s ido op ortuno por prim er a vez en su vida.
¡ Querétaro ! ¡ Cerro de las Campanas! !I nvasión fran·
cesa! !21 de·Abril de 1914 !
Cuidado, Don Venustiano con la lumbre. Querétaro es
fatal.

X X X

--

l os pe riódicos de México pub li can el retrato del Prime r Jefe en el rri"omento ele escribir un pensamien to en el
album dedicado a H idalgo, ·y qte existe en la casa que h a bitó el padre de la Patria.
¡ Q,u é raró ! ¡ Como se está volvie ndo reacciona rio D.
Venustiano !
Eso de firmar en el album ele Hidalgo es cosa abominable del pa~ado : ahora, lo patriótico, lo noble, lo revolucionario es firmar rn un alht1m dedicado a \,V ilson, a Funsto n, a
Badger o a Fletcher. As im;smo en lugar ele celebrar el 16
de Septiembre, lo lógico es festej ar el 21 de Abri l.

X X X
Un periódico. de la capital de la Repúb lica ha publicado una carta del D irector del l\f useo Nacional de. Arqueología, Sr. EJ:as Amador, en la cual se ocupa de l importantísimo asu nto de denunciar a dos pobres ex-emp leados de la refe rida institución .
El asunto no merece ni siquie ra recordarse. Y si lo traemos a referencia es única mente porc1ue lo consideramos sintomático de la ola corru ptora que ha invadido lós espíritus
mas sanos. Don Elías Ama dor. que como figura científica
no llegará a nada, era en cambio una persona honorable digna del mayor respeto.
y ahora, nos resu lta un espía, un delator - -- - - i Oh,
Re\'olución, como nos has puesto!

X X X

Retrato a pluma ob3equiado a ''REVISTA MEXICANA''
por el artista Mariano Martínez.

Uno ele los gravísimos defectos de la adm inistración porfirist~. según los Rip-Rip ele la libertaria actual, fué mantener al pueblo en la ignorancia.
Por eso esta revolución se hizo para i'.ustrar a las masas; y al efecto, cogieron la carabina individuos que en unos
ctantos meses ascendieron a Generales, entre los que hay ra-

Palavicin i p,1blicó un ar tículo en loor rle Chelito Dávalos
¡;or habe r éste "dado a luz" r.n libro titulado "Carne ele
Cai1ón."
E n ese a r tículo dice que Chelito "es ahora el primer dramaturgo mexicano."
¿);'o les parece a ustedes que ese AHORA nle un Potosí?

X X X
Cada General y cada Gobernador en México tiene su
car ro especial en las líneas ferroca rrileras, y van siempre
con inmen~o séquito: parientes amigos, admirador es, empicados oficiales, comadres, soldadesca y p lataformas para
la conducción de automóviles, prop:edad exclusiva y legítima
de los ma ndarines del día.
E n cambio, para el servicio público, hay JAULAS ele las
qre en tiempo de la dictadura se utilizaban en la conducción
de bestias.
¡ Cómo se han trocado los papeles!

X X X
El ·'General" Pablo González en unas órdenes acerca del
proceso ele var ios acusados de robo y violación ele garantías
individ,iales, que a la postre fueron fusilados, habla en un
lenguaj e du lcemente republicano. "Yo mando;" "No hago
gracia;" "Tengo a bien" y otras frases por el esti lo abundan
en e l escrito.
¿ En qué ca rtilla democrática aprendería eso de "Tengo
a bien," qt&gt;e sobre ser ridículamente pre~11ntuoso es delator
de ignorancia? El "tener a bien" se aplica a otra persona;
nunca hablando de uno mismo.
¡ Cómo enseñan la orej a estos satélitr5 de Venus!
¡ Y todavía dice el bue n Don Pablo qr e " no hace gracia"!
¡ Pero muchísima que nos hace!
A lo que hemos llegado : ¡ un carrancista ordenando el
ft:s ilamiento ele los que roban y violan garantías!
Si continúan aplicando el mismo castigo por los mismos
clel'tos, acaban con el F.jército Libertad or.

X X X
En Méx ico, para que los Bancos se ajusten a la ley r
no defrauden al pueblo, se les ha revisado sus existencias
metálicas. I\'ada más razonable.
Lo ún ico que llama la atenci ón es que antes ele proceder
así, el Gobiern o "ele facto" no haya reintegrado a esos Bancos las gruesas cantidades que por concepto ele préstamos
~orzosos les quitó durante la obra anti-usu rpadora.
Porqt e eso ele que un Gobierno exija pureza ele manejos al mismo a quien no le ha pagado lo que le arrebató carabina en mano, será muy cómodo para el pre-constitucionalismo: pero es muy inmoral para cualquiera que toda,·ía no
haya perdido la vergüenza.

�'•
\

Caricatura publicada en " Claridades" con las siguientes leyendas:
" La voz d€ ·su amo" y " Tú me reivindicarás. "

,..,_.

Lo que el Dictador veía.
Los más viles para obedecer, son l?s más insolentes para mandar.

---t,C6mo va la pesca?
---Los peces están recelosos: pero al fin muerden .
--De "Poli Oculos," --

Sed bienVenidos.
E l día 15 de este mes circuló el
primer número de ''.Poli Oculos" pe.
riódico qtincenal de caricaturas, dedicado a combatir los errores de la
política Wilsoniana, tanto en los asuntos interiores como en los extranjeros.

E l aspecto es atractivo, el texto interesante y las cariet1furas muy intenDe ellas reproducimos
c'onadas.
dos: una que comenta la verdadera
actitud de Washington en la unión
"Pan-Americana" y ía segunda, la
empresa de sostener al Pre-Consti tu-

cionalismo de D. Venustiano, tan deteriorado, con ayuda de los diplomát icos del A. B. C.
"Poli Oculos"' es ta publicado en
inglés y en es tos tiempos próximos
(Pasa a la últ ima pág.)

.Salón Luis XVI rica mente decorado. Por los balcones se divisa la plaza principal de la metrópoli. En uno
de los r incones conversan íntimamente el D ictador y su 1\-1 inis t¡o de
la Guerra. E l D ictador habla wa el
tono firme y seguro de qu ien t iene
la costumbre de ser escuchado, y parece poner e n cada urna de sus palabras todas las a ma rguras ·y esceptici.;;mo s de una vida de luchas que careció de satisfacciones juveniles. · Su
voz. a medida que se comp!i~a el diálogo se v•t~ h e r.,:í.~ ~·"'l', ;r•r('n(..~ y ~i·1cera, y e\'oc:1 l;1 inu.!&lt;'1 d~ u·1 act &gt;r
que se quita de pronto la careta, v
presenta su ro.;tn ta l co·no r~. El
Min istro efe la G11er,-.1 esrnr ha cm
·\lgo (fo i11cr,·ci1i! 1cl:t:f. las palabra s
de su Jefe, pero lejn;; de r ebatirlas,

deja hablar al Di:L·1,lr,,, .c1t1,!ü SClii~r. to de recoger su amarguísima experiencia y su mar~villosa intuició n para sor p~ender los secretos del corazón ln:m ano.
E l D ictador.-¿ Conque Ud. lo considera honrado?
El ~J inis t ro.- Sí. señor.
E l Dictador.-La palabra "honrado," General, es de mucho más difícil
aplicación que lo que Ud. se imagina. Aunque no nació Ud. en cuna de
príncipe ni le debe su elevada posición a un favor especial, en cambio
sus ascensos han sido demasiado rápidos y no le han proporcionado la
oportunidad de conocer el espíritu humano. Para llegar al fondo del alma
se necesita una vida de azares, peli-

gros y decepciones. Se requiere ade ..
más un gran fracaso, una derrota como la que yo experimenté en 1871.
El l\finistro.-Efectivamente, señor,
entre Ud. y yo . ... .
El Dictador.-No deseo sugerirle
que lo que es Ud. se debe a mi faYor; lo que quiero decirle es que Ud.
gozó en plena juv(!,ntud de las delicias del mando; que no ha sufrido
hasta hoy un verdadero desencanto ;
y que por eso reputa sinceras las alabanzas que le prodigan. Yo, en cambio, f4í aclamado en 1867. y luego
sufrí de 1872 a 1876 todas las decepciones posibles. En esos cuatro años
apredía conocer á los hombres y se
perfectamente a que atenerme cuando
recibo las aclamaciones de quiénes se
dicen mis admiradores y ami$OS,

�\•eces más dura de la que fu eron víct imas cuando. arrastraban la cadena.
. \sí se portará
si alguna vez
llega a mandar.
E l r,.¡ inistro.-Pcro quiere ser Gobernador interino de Coahuila y ___ _
El Dictador.-Bien sabe Ud. que
trasmitir órdenes no es mandar. En
ti gobierno ele Coahuila y en el Senado no le toca sino obedecer. Sabrá que lo l' igi lamos y por eso se limitará a ser nuestro instrume nto:
pero si algún día se \'e libre, ese dia
se rebelará, sí, General, se rebelará.
Y entonces no nos perdonará.
El i\lin istro.-Pcro si no hemos hecho otra cosa &lt;¡ne levantarlo.
El Dictador.-Precisamente eso será lo que nunca 1105 perdone: Sabe
que cada cuatro años lo hemos Yisto llega r de rodillas a este Palacio,.
para implorar st1 continuación en el
Senaclo. 11 a ido, en cinco años, como
doscientas vrccs a la pagaduría
a recoger la dácliYa oficial ; y no nos
pe rdonará estos recuerdos de sumis1011. No le preocupa lo que le hemos hecho : lo que le duele es aquello que le hemos Yisto hacer para continua r disfrutando m:estro favor.

c______

El i\l ii1istro.-Entonces, no cree
Ud. que los votos de adhesión que
le envía c ____ sean sinceros.
El Dicta&lt;lor.-No.
El lllinistro.-¿Piensa Ud. sacarlo
del Senado?
El Dictador.- D~ ning una manera.
El llf'in istro.-¿ Cómo?
E l Dictador.-El mundo, General,
no es un conjr.nto de Arcángeles, y
es preciso tomarlo como es en realidad, y no como quisiéramos que fuese. Nadie desea ta11to como yo,. formar una crema de hombres superiores que s e encargue de l Gobierno de
lll éxico ; pero eso no es tan fácil como podría suponerse. Para hacer el
bien de una nación se deben utilizar
los elementos buenos y los malos ____
sí, los malos, también. Por eso ve
Ud. que en el cuerpo gubernamental,
alternan eminencias con ndidades, y
en el Senado se sienta el cultísimo
Emilio Pardo al lado de e_ ___ que es
un farsante sin significación.
El }.[lnistro.- Entonces. ¿ Por qué
lo mantiene Ud. en ia privanza?
El Dictador.- Porque es de aquellos hombres que sirven sin vacilar.
Ud. me lo r ecomendó como obediente. y en efecto, hasta hoy ha sido sumiso a mis consignas. Tiene además
otra ventaja; es muel o. En cinco
aiíos que lleva ele recibir las quincenas no ha despegado los labios sino
para votar por la afirmativa. No he
neces itad o amordazarlo porque la Naturaleza se encargó de negarle los
id eales y las ilus ion es que tienden a
exteriorizarse.
El Mfoistro.-Efectivamente, es silencioso.
El Dictador.-Pero algunos jóvenes impetu osos. Gen eral contemplan las injusticias impt:estas por condiciones históricas y étnicas, y quier en remediarlas en un momen to.
No tiene Ud. una idea de lo que me
duele ahogar esas voces nobles qu e no
tienen otro defec to que querer realizar en unas cuantas horas. lo que no
se puede hacer sino en siglos. Mu-

chas veces me he visto obligado a es- General, el equil ibri,1 es ind ispe nsable
terilizar algunas juventudes inquietas en la vida.
y turbt.lentas; y aunque, comprendía
El Ministro.-Entonces, Ud. no le
que era en bien de la Patria, siempre reconoce a c ____ más mérito que el
de la o.bediencia.
es triste marchitar ilus iones.
El Uinistro.-Pero necesario, seEl Dictador.-Ni ese siquiera, Geñor.
neral.
El Ditcador.-Pero ¿ cuánto mejor
E l Ministro.-N o entiendo.
E l Dictador.-La ooediencia es meno sería estar siempre lejos de tan
dolorosa necesidad ? Por eso cuando ritoria cuando es hij a de la convictropiezo con un hombre mudo .co- ción: entonces. se llama disciplina.
mo c_______ lo conservo como un En cambio, cuando es engendrada
magnífico auxiliar.
por la conven iencia, no tiene base
El Ministro.-¿ Pe(O tan útiles así moral y se llama servilismo. Dent ro
son los inertes?
del cuerpo g ubernamental hay muEl Dictador.-Ud. sabe General que chos qu e obedecen ¡1orque cr ee n sinun gran edificio no se hace con dia- ceramente CJL'.'e es te régimen dictatomantes sino con canteras: lo mismo rial es 1.:11 puente ind ispenasble para
pasa con mi obra pacificadora: los llegar a las fu turas libertades. E sos
tontos me sirven más que los sabios. se llaman disciplii:ados; pero hay
V _____ es más útil que Justo Sierra. . otros que sirven en contra de sus
El 11inistro.-Entonces, ¿desecha con vicciones, y que mañana, r enegarán de su actual obediencia : esos son
,usted a los hombres superiores ?
servirles.
es de estos últimos.
El Dictador.-No tanto. O igo sus
El
Ministro.-¿Y
por qué lo cree
consejos, les encomiendo ob ras cienasí?
Ud.
tíficas, los mando a Congresos UniEl Dictador.-Por que es r evoltoso
versitarios y los estimulo como puepor
temperamento, y a Ud. le consta
do; pero cuando nvcesito obrar, me
veo obligado a neucralizar sus ímpe- que tiene antecedentes de agitador.
tus por medio de mis autómatas. Ya H oy nos sirve porque nos t eme ___ _
ve Ud. , en las Cámaras tengo mu- y también porque llenamos sus machas gentes cultas que dan lustre a nos de oro. Pero si corno es posible,
mi gobierno; pero &lt;l su lado tengo llegare un día en el cual nos viera
una mayoría de mansos, incapaces de sin mando, enton ces _____ entonces,
alzar la voz. Si el Congreso estuv ie- Gen eral, se vol vería rabioso contra
ra formado únicamente por hombres mí, y mordería es ta misma mano qu e
supe riores como Rabasa y Díaz Mi- le ha dad o el pan _____ _

E l Min istro.-Entonces, si Ud. lo
t iene · eii tan · mal concepto, bórrelo
ele la lista de Senal~o res _____ y asunto concluido.
El D ictador.- ¿ Y para qué?
El }.] inist ro.-Para mejorar su gobiern o.
El Dictador.- ¡ Es tan di fíci l l Ha ce años que una com:sión ele gentes
bien intencionadas me pidieron que
los liberta ra de un Gobernador arbitra rio que se ll amaba Zertuche. A
mi me constaba que tenían razón en
queja rse, pero no , ude menos que
contestarles tristemente:· ¡ Todos los
hombres son Zertuches !
F.I i\l inistro.-Tan mal concepto tiene Ud. del género huma no.
El D ictaclor.- 1lay sus excepciones. General, pero es nmy difícil encontrarlas. Po r lo pronto, de jemos
a e ____ en su puesto. E s torpe y
será desleal ; pero todo sirve, todo,
hasta el guano. ustedes los impael bien
cientes
quieren
hacer
utilizando ún icamente el bie n. Así
como para darle consistencia al oro
~e le mezcla con meta les inferiores, así
también para darle consistencia al
bien, se necesita la ayuda de lo malo

e___ _

y lo mediocre. Q ue siga pues
en el Senado, y hasta lo podremos
mejorar en la primera ocasión; pero
sin forjarnos ilusiones. El mundo no
es un conj unto de arcánge les y es
preciso tomarlo como es y no como
qi;isiéramos que fuese.
El i\l inistro.- Con todo respeto, me
permito manifestar a Ud. que pienso ele otra manera.
El Dictador.-Porque le falta a Ud.
General. una derrota como la que yo
sifrí en 1871. Cuando la sufra Ud.
aprenderá también algo fundamental,
El 1'.finistro.- ¿ Qué cosa?
El Dictador.-La tolerancia y la
frialdad, cualidades ind ispensables p-ara poder vivir después de haber llegado al fondo del alma humana.
E l i\l inistro queda triste y el D ictado r sonríe escépticament e. E n estos momentos, un oficial brillantemente uniformado entra al salón y
dice: "El Senador e _____ tiene cuatro horas de esperar en la antesala."
El Dictador:-Dígale Ud. que puede pasar.

Telón ráp ido.

c_____

rón, Casasús y Bulnes, la Asamblea
se volvería un centro excesivamente
peligroso. Suponga Ud. por un momento que mañana amanezca Bulncs
con deseos de proponer una Ley inconveniente. Ud. sabe que la elocuencia de este hombre es arrebatadora, y qi.: e si la mayoría de las Cámaras, no estuviera integrada por
gentes como
la ley podía ser
votada en un istante de exitación,
y el gobierno se vería en un g ran
predicamento. E s pues necesario poner enfrente de cada intelectual una
docena de nulidades. El equilibrio,

e____

El ~ini stro.-¿ Pero lo cree Ud. tan
ingrato ?
El Dictador.-Los más viles para
obedecer son los más insolentes para
mandar. Un criado que llega a am o
resulta intolerable. E n el Sur de E stados Uni dos, observé dt:rante el {mico viaj e de r ecreo que he hecho en
mi vida, a muchos negros que fueron
·esclavos, antes de la obra r edento ra
de Lincoln, y que habían llegado a
capat aces de las propias haciendas
en donde aotes fu er on azotados. ¡ Si
Ud. los viera I Tratan a sus compañeros de raza, con una crueldad diez

El Deudo,
Doctor, el enfermo sigue muy grave,
Dr . W ilson ,
N o importa. He prometido curarle y lo cur o .
Los Asistentes, en coro ,
Lo cura! Lo cura!
De Poli Oculos.

�barriendo con cuanto encontraban a
mano.
· Como de fabricación reciente ha salido "EL GOBIERNO PUTREl?ACTO, para reemplazar al "DE FACTO" que nació simultáneamente con
el célebre reconocimiento yanqui.
Muchos otros motes salieron a relucir, pero tuvieron vida pasajera. Entre ellos recuerdo dos: "LOS PUROS", qÚe comenzó por llevar un
adjetivo deprimente a la derecha--digamos "sinvergüenzas", u otro al
gusto-y qt:e después se empleaba a
secas, tal como lo indico: y •· L.·\ PESTE DOBLE", para sig11iiicar el estrago bajo dos aspectos: contra el

Decires Populares.
DESDE JAUJA.
A 8 de Enero de 1916.
Mi queridísimo colega:
Hoy abarcaré varios puntos para
que resu lte una miscelánea, en mi
constante ahinco de echar por camino opuesto a] que siguen los elementos constitutivos del Gobierno preconstitucional; pues ha sali do ya un
precioso decreto sobre la tendencia
unificadora de la revoleción. De manera que mientras elJos se dedican a
formar bloque, yo me complazco en
el fraccionamiento, Y no te asombre
la noví sima disposición: vivimos en
pleno dominio de la plaga que aquí
denominamos ''DECRETOMANIA".
Y por este punto comenzaré. El
flamante decreto de Don Venus exige
la destitución inmediata de todos los
individuos que ahora se hallan prestando servicios al pseudo-gobierno.
si es que estu,·ieron bajo la férula del
poder dictatorial. No quedará uno
sólo de los empleados que sirvieron
a Porfirio Díaz y a Victoriano Huerta, sino bajo condición úe que hayan
de antemano expresado y con11probado simpatías por el nuevo régimen.
Los periódicos carr.ancistas declaran
qr e esto "no es represalia ni ve nganza. sino un necesario drenaje act1111nistrativo."
De modo que conforme al decreto
que podríamos considerar como derivac;ón de la cloaca ____ por aquello
del drenaje _____ , no quedarán de los
rie_ios empleados sino aquellos que
en tecnicismo democrá tico se ll aman
"i\JAROi\IEROS": ios que por su habilida d en jueg-os de equilibrio supieron se r porfiristas, maderistas, huerfstas y carrancistas, por orden de sure~ión. rasando por encima de ULALIO y Roque. Los de ideas firmes. o c¡ue no las hayan tenido ell
política. dedicados exclusivamente a
sns labores con honradez. aptitud y
constancia. esos se irán a la calle, por
1'1 delito de no estar "identifcados con
la raPsa .. " Así es como se distribi:ye la justicia. y se imopne u1J régimen de moralidad y se lleva a cabo el
drn1aie administrativo.
Probablemente la excepción apuntada obedece al propósito de no verse
el propio Don Venus en la necesidad
de renunciar la Primer.a Jefatura, atenJiendo a que prestó servicios de Senador en los tiempos del General

Díaz y a que fué Subteniente de la
~egunda Reserva organizada por Don
Bernardo.
Si es así, doblaremos la cabeza y
ao~laremos la hoja.

* * *

A propósito de doblar la cabeza. me
acuerdo del yugo, y al acordarme del
y_ugo. se me viene a la mano una
anécdota de origen campestre que
corre por acá como rigurosamen te histórica. Aquí la tienes:
Ello ft é cuando el carrancismo en
sr s comienzos. andaba aJl.á por la
frontera cumpliendo su programa redentor, en términos de merecer el titulo nobiliario de "ROBA-VACAS,"
que conserva grabado en su escu do
señorial, para ejemplo de fut uras generaciones necesitadas de propagar
ideales democráticos.

Un carretero volvía de la ciudad
conduciendo el rústico vehículo, rumbo a una ranchería. Era al caer la
tarde. y el hombre iba echando al aire "sonatas turales"-que dijera un
poeta bucólico.-i ntercalándolas con
interjecciones a los dos fatigados bue~'es para qre no retardaran el paso. y
fuera a sorprenderle la noche en pleno campo. Se hablaba mucho, por
aque ll os días, de la obra depuradora
de los carrancistas, y el carr~ tero se
daba prisa para esquivar el encuentro.
Pero el destino, que a veces tiene entraiías más negras que los anteojos
del Prime r Jefe, dispuso las cosas de
manera tal que no hubo escape. Cuando menos lo esperaba, "le cayeron"
los henefactores de las clases desheredadas y lo despojaron del vehículo
y de los bueyes, ha.:iéndolo que co11tinuara a pié su ca111ino. Aqt:e l infeliz. afligido por la ¡,érclida de lo suyo. se consolaba con la idea de que
no Ir había n quitado también el derecho de segu ir respirando. Llegó a
la ranchería, y al entrar en su ~¡_Yien.
ele halló el e visita a un compadre suyo. Narró el percance con la amarg-11ra que es de suponer, y el visitante,
qt•e por lo visto era socarrón y maligno. puso al relato este su bstancioso
comento :- POS. compadre. qué le hemos de hacer. Hay &lt;1u e conformarse
con la volunt,¡1d de Dios. Dicen los
"&lt;'arranclanes" QUESQUE vienen a
"QUITARNOS EL YUGO"; pero a
usted lo DESGRACIARON de a viaJe, porqt:'e también le quitaron la ca-

rreta y la yunta.

* * *

Y ya que cité los motes de robavacas" y "carranclanes", con los cuales el humorismo popular bautizó a
los revolucionarios desde que se inició esta era glorio,a, te hablaré de
algunas otras designaciones 11echas al
grupo, y que salen de todos los labios co·n la prudencia exigida dentro
del régimen ampliamente libertario a
cuyo amparo vivimos.
Recordarás que en los tiem pos je(
rn,1derismo se altt&gt;ró-;;.d,:m;i, úc '"
su fa111oso lema; y en ing-a~ de e,cri birse: "SUFRAGIO EFECTIVO.
NO REELECCION", se escrib ía:
"SUFRAGIO EFECTI VO, NO. RE,
ELECION.11 Hubo también entonces otras alteraciones sohre el lema.
Algunos lo citaron así: "SUSTR AIGO
EF ECTIVO. NO REFLEXCON."
Pnes ahora, con lo de "CONSTl'l' UCTON Y REFORMAS" se ha her.ho
un cambio, substituyendo la leyenda
tentadora por esta otra: "CONFISCACTO~ Y REFORMAS."

bolsillo y contra el olfato. 1I'amb1en
se les llamó ''LOS iNCAUTOS," por
aquello de las incautaciones; y "LOS
DE LA lNTERVE~ClON", por lo
mismo de intervenir üienes ajenos, y
por las simbólicas barras y estrellas
designando grados.
Para estas fechas, ya son pocos,
pero bien seleccionados, los apodos
que les quedan; con lo que basta para la identificación.

* * *

Como final va la noticia de cierta
idea que anda ya flotando en la atmósfe ra del choteo. Una vez que Don
Venus sea reconocido por todos los
países que hayan cultivado relaciones

con el nuestro, se propondrá una manifestación popular monstruo, en la
cual figuren represenrados los diversos grupos sociales, como señal de
que J at:ja en lera se apresta a otorgar
también su "RECO:-l'OCIMTENTO"
por los beneficios recibidos desde que
se LEVA l\1'0 Don Venus hasta que
nos TI UNDJ O a todos.
¿ ~fo crees que esto sea de estricta justicia? 1lientras me das tu parecer, dejo quieta la r11uma, hasta mi
próxima epístola ·que será la décimasexta.
Tu viejo amigo,

/

'

•

1

!

Como estos bienhechores del pueblo se hicieron llamar " CO NST I'i'UCIOXALISTAS", y su amor a lo
ajeno pasaba de lo soñado a lo real,
median te una destreza suma er1 la
ejecución, la picardía callejera dió
en llamarlos
"CON SUS URAS
LJSTAS". F.sa misma te nde ncia a
apoderarse de lo ajeno convirtió el
verbo "robar'' en CARRANCEAR", lo
gra nda tal fortuna que es de nso corriente entre los mismos partidarios
de Don Venus, quitnes unos a otros
se lanzan frases como estas: "MP.
carranceaste mi capote." "Si te descuidas te carranceo las polainas.'' Y
se queda n tan frescus.
Lo de ·"EL PRIMER J Ef'E EN'CARGADO DEL PODER EJ ECUTIVO" se ha t ransformado en esto:
"EL PRIMER CHEF'ERE ENCAJADO EN E L PODER EJECUTíVO".
A veces las opiniones . se rlividían
en la aplicación de los remoí(uetes. y
en tanto qu·e a la vista de un desfile
de libertadores, alguien &lt;lecía: "Ahí
va la brigada de LA MUGRE", otro
rectificando exclamaba: "la brigada
de LA LIM·PIA". Y resul taba que
ambos tenían razón; el primero, por
lo astroso de los depuradores, y el
segundo por la función que ejercían,

SILVERIO.

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..

"'

Bomberos femeninos en Inglaterra.

�AUTOGRAFO DEL GENERAL HUERTA.

Íd.

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1

•

Señora Emilia Aguila Viuda de Huerb, quien estuvo al lado de su esposo hasta el último momento.

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-

�Angulus riaent.
Un rinconcito de jardín humilde
y en él un árbol de apretada copa;

/

Niña Amelia Camarena, de la Ciudad de México
Hija del Lic. A ·. R. Camarena.

HIMNO AL SOL
Traducción de Rostand.
De la Enciclopedia de Ilustración y Cultura. ( Libro en preparación

del Lic. F ranciscó Elguero) .

A tí que vuelves gemas el llanto matutino
Y mudas muertas flores en vivas mariposas.
Luego que se deshacen, como mortal destino,
Al soplo del Pirene, del Rosellón vecino
En los almendros tiernos, las hojas temblorosas;

Das al ánfora rústica esmalte jaspeado;
Secando un blanco lienzo le vuelves oriflama;
Por ti tiene la hacina el capuchón dorado,
Por ti la capuchita del panal delicado,
H ermana menor suya, también de oro se llama.

A tí, rey sol, adoro, a tí cuya lu z pura,
Al besar tantas frentes y hacer tanto panal,
Rompiéndose en mil rayos espléndida fu lgura,
En la choza que alegra y el fruto que madura,
Una y múltiple como cariño maternal.

Gloria a tí en las praderas y gloria a tí en las viñas;
Bendígante los musgos de montes y de valles;
Gloria cuando los cisnes y los lagartos tiñas;
Gloria cuando perfiles vastísimas campiñas ;
Gloria cuando precises minúsculos detalles.

Te canto y sacerdote tuyo yo ser .q uisiera,
Tú, lustre de la c~ba que azu lea el jabón,
T ú, que cuando en ocaso tu majestad impera.Sueles poner un rayo de un pobre en la vidriera,
Tiñéndola de púrpura como imperial blasón.

Tú las sombras engendras, tranq uilas o medrosas,
Que agranda o que recorta tu mágico poder,
En torno cuanto brilla. Amantes y curiosas
Las impalpables sombras, hermanas de las cosa,s,
y más bellas a veces, han duplicado el ser.

Gira,n los girasoles por ti en el cementerio,
Y mi dorado hermano adorna la veleta, ·
Y bajo de los tilos, por tu real imperio,
Las movedizas sombras tiemblan con tal misterio
Que allí no encuentro donde posar la_ plánta inquieta.

Te adoro, a ti que prestas al horizonte tint~s.
Iris a la cascada, alma al bosque y la fuente.
La tierra en si tan lóbrega, cual paraíso pintas.
¿ Qué serían las cosas de tu color extintas?
Lo que son solamente.

un roble añoso y lánguido que tenga
fresco el ramaje y semiazul la sombra.
Allí, un viejo sillen, -claustral y cómodo
refugio de cansancios-donde todas
las mañanas, me siente, y, en silencio
repase de mi vida las memorias,
como las cuentas de un rosario. Una
•
casa de muro enjabelgado y tosca
majestad, de interior pobre y arcaico,
sin resonancias: una pieza sola
con un estante antiguo, una ancha mesa
y un lecho blanco;-comedor y alcoba.
U na docena de libracos míos,
-camaradas de goces y de glorias,
que encendieron su lámpara divina
en la quieta penumbra de mis horas:
Clásicos españoles: los Romances,
Fray Luis, San Juan, Lope de Vega, G óngora ,
y Cervantes; Cervantes es mi guía;
Quevedo, no; Quevedo es otra cosa.
Don Miguel es la sátira contenta;
y Don Francisco la ironía fosca;
mas Don Miguel y Don Francisco tienen
sutil ingenio y alma generosa.
•

Un rinconcito de Jardín, el roble
y la casa y los libros: he aquí toda
la ilusión que me queda . -¡Qué fracaso,
qué gran fracaso el de mi vida loca!
En esa soledad sueño, así como
soñé, de niño, en Ja primera novia.
El alma, avergonzadamente, pide
el reposo, después de la derrota.
De cuando en cuando, una visión amable;
de cuando en cuando, el ala de una estrofa;
y algún bello crepúsculo; y alguna
primaveral emanación de rosas.
Y paz. La paz de la vejez tranquila,
la paz humilde, resignada y honda.
que aleja, lentamente, los dolores
y que es como el principio de la otra.

Luis G. Urbina.
Habana, Noviembre 9, - 1915.

�Las Trincheras Francesas.
-EN SOISSONS.Traducción de REVISTA MEXICANA.
i Nuestras trin cheras! Comienzan do, que una seiíal tdSi imperceptible
allí, cerca, mty cerca, ay! de la Ciu- sería bastante para hacer brotar .del
dad martirizada·: a la mitad de l paseo suelo una vida furiosa, de fuego, de
Y nos va1~10s llegando a ellas a través sangre, de lamentos, cle~da la confude estas ca lles por las que nadie pasa sión de la niuerte.
ya.
Por un estrecho descenso oculto,
Es bien sabido que nuestras ciudapenetramos a los pasos llamados indes provincianas, cas i todas, tien en su
testinos, qu e· van a llevarnos cerca
m_a llo, que es su paseo, sombreado
.. tan cerca de los bárbaros que casi
por árboles que en ocasiones tienen
los oiremos respirar. Es una empremás de cien años de edad: el mallo sa agobiadora, intermina ble, la de
de aqu í era tenid o por uno de los
atravesarlos. El aire es cálid o y pemás bellos de Francia: mas no es posado. se tiene la impresión de que lo
sible ya aventurarse por él, porque la
oprimen a uno, de qt:e la tierra de
muerte furti va lo cubre a todas horas
los 1111 ros la terales ,·a a desmoronarY sólo podemos atravesarlo secretase sobre los hombros, y luego, cada
mente, por enmarañados pasos subtediez- o doce pasos, hay á ngu los inrrán eos, cavados a toda prisa. a los tenciona lmente abruptos que obliga n a
que denominan los "intestinos."
uno a vo' tear. a voltear constanteDirijámosle an tes una mirada , a tramente, Y se sien te que cami na uno
vés de un a rendija practicada en el
nn,cho, nu:cho Y apenas si se avanza.
muo: La tristeza del mal lo es tal
i Qué tentación ta n obsesionante la de
vez más pu ngente que la de las catrepar a uno de los lados, de volver
lles, porque es el lugar escogido en
al aire libre, de sacar s iquiera la cadonde las buenas ge ntes del lugar
beza para ver por donde vamos'- - -acostumbran reunirse para el descanPero significaría la muerte _____ Y se
'_so y para la alegría tran quila. Se exs:.: fre una angustia real al sentirse
'. tiend e a lo lejos, has ta donde la vista
preso en _ese laberiuto, a: saber qt e
J
pu ede alcanzél:r a lo largo de los o.lpara salir con vida es necesa rio pasar
T\10S Y se halla. como es natura.!, vacío.
ele nuevo, impresci ndiblemente, a lo
vacío y silen cioso: hierba funera l 1,a
'argo de toda esta sucesión de pequecubierto también de verdura sus caliíos rodeos. que lo mantienen a un o
7adas, como si hubiera caído sohre
retroced ien do siempre.
de él la paz de un abandono definiLa cálida opresión de estos p asativo y a es ta hora exquisita del crepúscu1o, el sol poniente tie nde sobre dizos aumenta por la circun stancia
él, hasta perderse en la distancia, t:na ele que hay mucha ge nte en ellos
serie rle rayas de oro, entre las som- ho:-nbrcs en uniforme azu l pálido:
bras que van ju ntán dose, de los tron- qne se pegan a las paredes y contra
cos de los árboles. D iríase que es tá quienes roza uno p~, a .pasar. Cier tos
vacío, el malJo de la Ciudad martiri- lugares están tan poblados como las
zada; sí por el momento nada se galerías de 11 11 .hormi guero; si entonmueve en todo él, so se oye un sólo ces fuera necesario huír precipitadaruido: mas se halla salpicado a tre- mente i qr é confusión, qué magullachos por caba ll ones de tierra, seme- miento habría'-- -- Au nque es verdad
jantes, en una mayor escala, a los que que nuestros soldados ti enen rostros
forma n las r atas o los topos e1,1 un a la vez tan sonrientes y tan resuelsembradío: y al punto imaginamos ]~ tos q11e la idea de una fu ga, por s u
que · hay ahí, porque ya conocemos parte, a nte no importa q11é, ni sibien esos disimulados pasillos de la qu iera ll ega a insinuarse alguna vez.
Como la hora de la comida se acerguerra moderna.
'
ca,
comi enzan a e::tender sus mesa s
Pequeiías excavacion es sini estras.
aquí
y allá, en los recodos más seg uque nos revelan que este s itio ele lóbrego silencio se halla, por lo con- ros. en los abrigos protegidos. P ues
trario, terriblemente habitado. bajo la -fác ilmente se compre nd e que tienen
verdura -de la' hierba: que ojos p ene- que cenar temprano para hacerl o con
trantes lo observan de todas partes, iL:'Z.
que cañon es oculto~ Io están cubrien-

No es posible en cender una lámpa-

ra: tan pronto como caiga la noche,
reinará a llí la obscuridad de un sept:lcro Y, a no se r que haya una alarma, que un ataque repentino alumbre
con el destello de los fogonazos, se
Yi rirá so lamente por el sentido del
tacto hasta el amanecer.
He aquí, que llegan los portadores
de la cena en una alegre procesión:
,ha tenido- que hacer un largo viaje,
en los in trincados corredores, esta
cena de los soldados; pero huele bien
Y los huéspedes ocupan sus asientos
o lo qu e hace sus veces. Oh ¡ Qtré
asombrosa promiscuidad la de estos
compañ eros de mesa en la que parece se hallan todos tan bien de estar
¡·untos ! No tengo tiimpo esta vez
para esperar ; pero recuerdo ha berm e
dete nido, no hace mucho, en una trin
chera del A rgonne, para una larga
ebria, al final de 1a comida. Había
all í un ex-anti-militarista del tipo más
rabioso, al lado de un heroico sargesto, cuyos ojos se empañaban de
lágrimas al ver pasar una de nuestras
!:anderas acribill ada a balazos· con
el'os, un ex-apache, a quien las' me~
jillas, empalidecidas por las correrías
corturnas. habían vuelto a enrojecer,
al a ire libre, y qt:.1e parecía por entonces ser en todo tra,nce un combatiente de primera y, fina)me nte, el más
al egre de todos, un so ldado de treinta a ños, sólidamente construído, que
no disponía de ti empo para rasurarse la barba, pero que conservaba
cu idadosamente una tonsura en la coron illa. Y este camarada que tan ce1osamcn te se dedicaba a conservar este disti ntivo revelador, había sid o 1111
anti-cle rical furioso, un trabajador de
zinc, en Belleville.
I'roseguimos nuestro camino, sin
,·er nada nunca. conducidos como los
ciegos. Pero el fi n J e nuestra -expedición debe de estar próximo porque
oig o que nos diéen : "Ahora, caminad
co n cr. idado, habla.{ quedo!," y un
poco después : "Ahora, no hableis nada." Y cuando uno ele los nuestros
levantó demasiado la cabeza, hubo
una detonación. un cruj ido seco ; pasó una bala silbando, fa lló el blanco
Y se perdió e n la maleza. Después el
sil encio volvió a cerrarse, más profun do, más ex traño.
E l pu nto terminal es un reducto

f·

abovedado, de paredes mitad de t ierra
crasa; mitad_ de "láminas de hierro.
En la cubierta de hierro han s ido
abiertos dos o trés pequeños agujeros que un mecanis mo permite abrir
y cerrar violentamente, y a través de
mio de ellos podemus Yer hacía afuera, durante pocos segundos, en una
especie de semo-seguridad ; a no ser
c1ue una bala _repentina entre por JU:s
ojos has'ta el cerebro _____ ¿ E s posible
que no hayamos avanzado más? Después de ta nto caminar, no hemos llegado ni al final del mallo. Continúa
estrechánd ose . ante n'osotros, con sus
aven idas de olmos, e rguidos y apacibles, con s u alfombra de hierba funera l. E l sol hace desapa rece r las franjas de oro qu e tendía hace pocos instantes; el cre púsculo declina y no hay
ni un sonido, ni siquiera el rumor
de los pájaros cua1,do van a descansar. E l inmÓYil s ilencio de la muerte !
En una nueva dirección, otra abertu
ra de la.s pla nchas de hierro nos pe rmite ver h acía la orilla opuesta. Exactam en te sobre la ribera derecha del
río a cuya izquierda estamos, a veinte
metros de distan cia. nuevos caballones de tierra, cubiertos con ramas
amigas y que se . h allan silen ciosos como el mallo, con el mismo silencio
intencional. sospechoso, terrible. Y
oi¡rn que susurran e n mis oídos: "Allí
están ellos."
"¡ Allí está n!" O h! los ha bíamos adi
vinado, por haber conocido en tantos
otros Jugares esas atroces zonas de

silen cio mendaz que forman una de
las características de la guerra moderna. Sí, allí están ei!os, hundidos y
protegidos en nuestra tierra francesa
que no estalla para sepultarlos: Hijos de esa raza a bomina ble que lleva
la menti ra en la sang re; que ha enseñado a todos los ejércitos del mundo a hacer que ha sta las cosas mientan y hasta la apariencia de las cosas: las trincheras ·q ue los g uarecen
tienen el aspecto de inocentes abrigos entre la hierba; las casas que escudan a sus estados mayores toman
el aire de ruinas aband onadas. E llos
mismos, no son vistos jmás; avanzan e invaden como la hormiga bla nca, como los · g usanos. Y e ntonces,
cuando menos se les espe ra, de día o
de noche, precedidos por toda la cohorte de in ventos infernales que han
llevado a cabo: líqu idos ard ientes, gases que ciegan y gases q ue ahogan,
si:rgc n de la tierra como bestias a
las qu e se ha abierto la jaula.
i Qué sarcasmo! Después de esfuerzos prodig iosos de maquinaria y de
Qt1 ímica, ¡ ser retrotraídos a los usos
de l hombre de las cavernas ! ¡Después de habe r combatido por más de
un año con máquinas tan diabólicamente perfeccionadas para llevar la
mrerte a grandes distancias, encontrarse así, casi tocándonos, durante
días. durante meses. con los nervios
en tensión, con todo el organismo
alerta: pero s iempre bien ocultos, s in
moverse nunca'------¡ Horror! Creo e n verdad que están

cuchicheando en aquel hoyo'----Como nosotros, hablan en voz baja; pero a pesar de ella, podemos reconocer el acento alemán. Conversan, esas gentes invisibles, en el s ilencio que nos rod ea, y sus voces par ece que llegan a nosotros de abajo,
de las entraiías de la tierra. Al punto,
una interjección, ele un oficial s in duda, los llama al orden y quedan silenciosos. P ero los hemos oído, a!ií, inmediatos, y es ta especie de rumores
de an imales que cavan, era más lúgubre a nuestros oídos que cualquier
estrépito de batalla.
N"o que s us voces fuesen crueles,
no. a l contrario: casi eran armoniosas, de tal manera que, s i no hubiéramos sabido qu ién c.s hablabn, n o habríamos sufrido este estremecimiento
de cólera en toda nuestra carne y nos
habríamos sentido inclinados a decirles: "¡Venid!" tregua a esta ca.cería
mortal. ¿No somos todos hombres ,
he rmanos? Salid de v uestros escondrijos y démonos las manos."
Per o lo sabemos bien, si sus voces
son humanas y pue de ser que también
sus caras s us almas no lo son; carecen de elementos esenciales: de lealtad, de honor, de remo rdimiento y
espccialmnte, del más noble y al mismo tiempo del más elemental de los
sentimientos, que h:.sta las bestias lle
gan a poseer alg una vez: el sen ti-·
miento de piedad. Recuerdo una frase de Víctor Rugo, que anterioi:mente me parecía obscura; decía: 1'la
noche que la fiera tiene en vez de

�alma." E sta imagen me la han hecho inte ligible las almas alemanas.
¿Qué puede ser, sino noche sin t:n rayo, el alma de su siniestro Emperador, el alma de su heredero imperial,
cuyo rostro, cortante como un hacha,
scpalta en una gran gorra de piel negra, adornada por una ca lavera
No haber tenido durante toda una
vida ot ro cuidado que fabricar má.
quinas de muerte, que inventar explosivos y venenos para matar, qLe
ejercitar soldados para el homicidio:
que haber organizado, para satisfacer
t:na monstruosa vanidad personal, toda la barbarie arre:&gt;ujada en el alma germana: haber organizado,-repito el vocablo, porque aunque no
es correcto francés, es, ay! esenc ial mente alemán,- organ izado, pues, la
ferocidad nativa, organizado la grotesca megalomanía, su servil' ismo de
borregos y su credulidad estúpida. ¡ Y
no morir de horror después, ante sn
propia obra! _____ En Yerdad que a un
se atreven a vivir, estos seres de las
tinieblas, fre nte a tantas lágrimas,
fr ente a tantas tor turas y tantos inmensos montones de osamentas ! ¡ Comen satisfechos, duermén, aceptan
I•omenaies; hasta sirven, segt:. ramente, para modelos de escultores, para
bronces y má rmoles duraderos, cuando las to rturas de Ch in a serían demasiado benignas para ellos!
Oh! lo que digo no es tratando
de suscitar un odio mundial innece.
sario; no, es que creo de mi deber
emplea r todas mis fuerzas en alejar
el pe1igroso olvido que puede caer
sobre sus crímenes. Temo tánto a
nuestra adorada y francesa ligereza
de espíritu, a nuestro. buen natural
y a nuestra con fianza l Somos tan capaces de permitir que los ten táculos
&lt;le esta "monstruosa gib ia vuelvan a
hundirse una vez más en nuestra ca rne! Quién sabe si la innumerable plaga de espías no volverá a caer nuevamehte caYadores s igilosos que
corruptores. cavadores de sigilosos que
hasta debajo del piso de nuestras casas tienden emplazamie ntos para cañ.ones alemanes, no, no nos permita.
mos jamás olvidar que esta raza depredatoria es incurablemente traidor a, furtiva, hornicidc1.; que para e!la
ningún tratado de paz es valedero y
que, en tanto no se le aplaste, no se
corte su cabeza,-su terrífica cabeza
de Gorgona,-el imperialismo prt:siano comenzará de nuevo.
Cuando encontremos en las calles
a nuestros jóvenes, mutilados, cami.
nando en grupos, trabajosamente, apo
yados los unos en ios otros; y a los
que han sido cegados, que van conducidos de la mano, y a todas esas

mujeres que han sido también heridas de mt:erte bajo sus velos de luto, rcpiLámonos siempre: Es su obra.;
y a4ucl que a la sombra, encubierto
por las mentiras más impudentes pasó largo tiempo preparándola, es su
1,ais~r. Y d. si no se le aplasta, no
s0 i1ará en otra cosa que en comenzar otra vez, mai1ana !
Cuando nos encontremos en las est::ciones donde se embarcan los homb1es para la frontera, a aquellas mujeres jóvenes que conteniendo las
l:.igrimas en los ojos f1enos de angustia y de valentía, con un uiño
en los brazos, acuden a dar el último adiós a un soldado que Yiste el
t,n iforme de las trin cheras, rep itámo.
nos: A él, cuya ausencia será tan llorada, le esp era la melra!la de l Kaiser, y tal vez mañana lo arroje, anóni.no y perdido, con millarrs más,
a lll,0 de aquellos hoyancos de carne
deshecha qt.e forman la delicia de
Alemania y que no desea s ino estar
llenando siempre.
Especialmente, cuando veamos pa·
sar, con sus nuevos uniformes azt: •
les, a nuestras genaaciones más jóvenes, a nuestros hijos, que marchan
tan esp'.(ndidamente, con soberbia
alegría en sus ojos tiernos y con ramos de ro~as en la boca de los fnsíles, entonces meditemos nuestra re,·ancha sacrosanta en contra de aque-.
llos que yacen allá abajo apostados.
en e~pera de los nuestros, y en con.,
tra cid hombre maldito que tiene la1
noche por alma.
Desde el reducto protegido en ef
que nos encontramos y en el que, para
observar hacia afue ra, tenemos que
levantar periscopios de acero, ven1u!&gt;
aún el mallo, con su hierba verde.
tan tranqui lo en la luz evanescente
del anochecer_____ No oímos más
a los bárbaros, no conversan ya ni
se mueven n i resp ira_n, y só lo conservamos la inquieta. tristeza, diría más
bien. la descorazonadora tristeza de
sentirlos tan cerca.
Para recpnquistar la esperanza y la
alegría, basta con volver sobre nuestros pasos, en estos "intestinos" en
los que la cena está para terminar,
bajo el crepúsculo aclmirab 1'e. Allí,
tan pronto como estamos basta nte
lejos de ellos para que nuestros soldados puedan charlar y reír libremente, nos baña al punto una santa alegría, una consoladora y absoluta certeza. Allí está el l)ranantial inagotable de nuestro poder irres istib!e, allí
es donde se refrescan una vez y
otra vez y siempre los ímpetus irresistibles de ntestros ataques fo rmidables, de la victoria definitiva.
Lo que pr imero llama nuest ra aten-

c1on en torno ele estas mesas, es la
admirable cordialidad, la afectuosa fa.
miliariclad que reína entre oficiales y
soldados. Hace ya largo tiempo que
hemos tenido esa experiencia en la
r.r arina. Las prolongadas expatriaciones, 1os peligros cqmpartidos en
una estrecha concha, nos ponen a todos en íntimo con.acto; y no creo
que mis camaradas de los ejércitos
de tierra me guardei1 un resentimiento si digo que esta familiar idad, tan
compatible con la disciplina, es para
ellos más nueva que para nosotr os.
Uno de los beneficios resen·ados para el los por esta guerra de trincheras, es el haberse visto obligados a
Yivir más cerca ele sus soldados, hacitndose así más queridos para ellos.
Conocen ya a · casi todos sus camaradas a quienes decora una cinta, los
llaman po r su nombre y conversan
con ellos como con amigos. Por eso,
cuando llegan las horas solemnes del
asalto, en vez de tenerlos qte azuzar
por la espalda, a latigazos como acon
tece con los salvajes del otro lado,
van al frente, a la manera francesa,
y poca necesidad tienen ni aun de
volver la cara para ver si todos sus
homb res van en su segirniento.
Así es como a esta guerra sobrehumana y especialmente a la Yida en
común en las trincheras, debernos esta unión que nos hace grandes estos rasgos de abnegación tan sublimes que sentimos impulsos de arrodillarnos ante ellos.
Oh! b.endigamos estas trincheras
nuestras, en las que se han fundido to
das las clases social~s, en las que se
han formado arn,istades que ayer parecían imp osibl es, en las que "los
hombres de sociedad'' han aprendido que el alma del campesino, del
trabajador, del mecánico, pueden se r
tan nob!es y exquisitas como las del
más elegante gen tleman, y aun más
interesantes, por más originales y
transparentes, al tener menos afeit~s
que las cubran.
.. Trincheras, "intestinos," pequeños
laberintos, redes subterráneas. de abnegación y ele sufrimiento, en ellas se
ha establecido nuestra mej or y más
pura escuela de unidad social.
!\fas por esta palabra, "social." tan
frecuentemente profanada, entiendo,
como sin duda se ha comprendido, la
verdadera unidad social, aquella que
es sinónima de tolerancia y de frater
nielad: aqueJla en una palabr;i. de la
que Cristo vino a .darnos la más cta.
ra fórmula,. la qut ~esurne, en su adorable senci11ez, a _todas las demás:
"Amaos los m~os a los otros."

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I.

ESTANCIAS

II.

Ven, hermosa del nombre florido.
quiero hablarte. muy cerca, al oíúo,
y decirte que tengo razón;
es amargo vocablo el de Olvido.
mas precisa que todo lo ido
sea mortal como toda ilusión.

Nunca vuelvas de un vtaJe muy largo,
que al regreso tristísimas quejas
porque nada es eterno ni igual;
todo nuevo sería, o diverso,
que es el tiempo un anciano perverso
implacable en su obra fatal.

Porque al fin, lo pasado es quimera
que el anhelo creyó verdadera ;
e,;. ensueño borroso y fugaz
del que el alma en la tumba despierta
cuando se abre para ella la puerta
que separa la lucha y la paz.

Nunca vuelvas mujer, si te alejas,
que, al regreso, tristísimas quejas
de tu• pecho oprimido saldrán;
si murió tu cariño en tu ensueño,
nun ca intentes volverlo del sueño
de la muerte, a la vida mortal.

También es la tenaz pesadilla
que termina en la pálida orilla
de la muerte en la hora postrer;
cuando libre el espíritu sube
-. desd'e el suelo, al igual de la nube
- - que -era lodo y es copo después.

No sería jamás aquel Il'iismo;
de la muerte es muy hondo el abismo
y no vuelve lo suyo jamás:
de la tumba resurge la vida,
mas la sangre en la tierra absorbida
va a teñir la eclosión del rosal.

RAUL BARRAGAN.

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Cosas de Jauja
En Jauja, la fe liz, la codiciada,
la que por fin se encuentra libertada.
cosas se miran hoy, morrocotudas,
que a todas las personas dej an mudas.
En tal virtitd, enmedio a su bonanza,
gritan todos allá: Viva Ca rranza !!!

Y todo lo que en ] auja está pasando
vale.... la pena de sali r volando.
Han anunciado ya gentes formales
que habrá otra convención de "generales,"
para saber, de toda esa panclilla
quién ha de ser el que r'eleve- a Villa,
pues no es cosa de hacer que esas legiones
dejen que se enmohezcan_ los cañones.

Los boleros de ayer visten levita
(qué bien que se verá n, Virgen bendita!)
y los que ayer tuvieron sus millones
poco menos están que sin calzon'es.
Es inmutable ley del remolino
cubrir con lo más sucio lo más fino • • •..
Las que antes bibliotecas se lla111aro11
y a "científicos" puros ilustraron,
hoy sólo albergan, en su brega diaria
los piojos de la ge nte "liber taria;"
y la gente comenta sin sonrojos
que hoy tienen libertad hasta los piojos ..•..
Una pieza de pan, corta pitanza,
vale cuarenta pesos de Carranza;
y unos zapatos valen, ha pasado,
una mensualidad de diputado.

~1

~~~:~:~:~§;;:~I~~~;}.;:;~.,~~

•

A l que chilla, le rompen el bautismo
por bien del "pre-constitucionalismo,"
y al que todo "comenta" con suspiros,
por "neutral" le recetan cinco tiros.
Esto es saber la antigua moraleja:
"Siempre algo qu ita lo que nada deja."
Díaz Soto y Gama fué recientemente
nombrado por Zapata Preside nte,
y a V illa lo hará Zar ya que lo estima,
tal vez de Ticumán o de la Cima.
Y Zapata comenta: nunca yerro ____ _
A Venustiano ••••• que lo muerda un perro.

DESIDERIO.

Junio de ' 1915. Hacemos constar que
hasta nosotros ha llegado el rumor
de que la casa en Que se efectuó el
banqt:ete, no fue la de Don Lorenzo
González Treviño como se asienta en
lá crónica, sino la del Li~. Viviano L.
Villarreal; y aunque la personalidad
del anfitrión es lo de menos en este
caso, siempre recojerá la historia con
in terés-, el detalJe de Que un ex-Go.
bernaclor, honorable y austero, sentó
&lt;\ su mesa, en medio de su familia. a
un lépero de presidio. i Hasta donde
llegan las pasiones!
Como no nos consta este último detalle, nos limitamc,~ a trascribir la
crónica, tanto más digna de crédito,
cuanto que habiéndc;se publicado hace
siete meses, nadie la ha rectificado
hasta la fecha. Cedemos, pues la palabra al cronista:
"Y el banquete que las familias de
1\1 on ter rey ofr ecieron a Villa ....• parece un cuento del Abate Brantome !
Es verdad gue no fueron tocias las
familias de Monterrey, no, eso no;
pero sí una de las principales, de las
más distingi:idas, llenó el salón come·
clor de la aristocrática casa de un capitalista, para recibir al bandolero."
Así, con exclamaciones, nos CU&lt;!.Hb1
el viajero que viene de Monterrey la
crónica de una fiesta que se le dio
a Francisco Villa en la casa del señor Don Lorenzo González Treviño, personaje de los más conspícuos
de la fronte ra, re lacionado con Don
José I ves Liman tour y con los prohombres de los re6 ímenes que han
sucedido al porfirtano.

LO OR AL VENGADOR
De la casa Madero salió la idéa de
celebrar la llegada de Villa a Monterrey con una gran fiesta. Las invitaciones fueron familiares, pues el
banquete tenía por objeto mostrar a .
la sociedad neoleonesa el r egocijo de
fa familia triunfante por el paladín de
la casa: el Jefe de ,a Revolución del
Norte.
Dejemos la palabra a nuestro in.
formante:
"La fiesta no tuvo un carácter íntimo, oo: fué la glonficación de Fran, cisco Villa por une. familia grande

como un pueblo. En la casa del señor don Lorenzo González Treviño,
dueño de la Hacienda de San Carlos
para la cual han tenido magnanimidades sin ejemplo dos gobiernos: el del
se ñor Limantour y el familiar del
señor Madero se reunreron tod,as las
clamas de la aristocracia el~ dinero
en l\f onterrey, es dc:c,r, todas las damas de la familia l\Iac!ero.

la camisa de seda ¡,or el recio cinturón de cuero, del q1.,e pendían las cachas negruzcas de un par de pistolas.
Sencillo como un héroe, no aceptó la
presentación personal que se le quería hacer de cada tiria de las señoritas
Que estaban presemes, sino que dirigiéndose a Raul Madero, le preguntó
con ruda franque za: "Dónde está el
almuerzo, Rulito ?"

¿DONDE ESTA EL ALMUERZO,
RULITO?

AQUELLOS DIENTES
LLOS ......

"Una dama de las que asistieron al
banquete relataba así a una de sus
amigas, el recibimiento que hicieron
a Villa:
"Llegó a las puertas de la casa seguido de su escolta de "dorados," sudoroso y lleno de polvo, sal iéll(;l osele

"No creas que todas las señoras
que estábamos allí ten íamos tranqui.
liclad cuando los ojos del General se
fijaban en los nuestros; sin embargo
soportábamos aquella mirada que no
llegó a ser feroz y más nos llamaban
la atención los dientes amarillentos,

AMARI-

�responsabilidad de la guerra. Yo
sólo puedo hablar cie lo que he visto.
He visto que el aspecto de Alemania
no induce a la tristeza; he observado que Alemania no se halla abatida,

muy afilados y siempr e descubiertos
del vengador de Francisco.
que produjo a los Lerdo, a Barreda, a
"Fuimos a la mesa sigu iendo a Villa que, fami liarizado desde luego, se
sentó en el sitio de honor y se ouso :i
relatarn os sus campañas al mismo
tiempo que comía con gran apetito.

ni muchísimo menos. La energía vital de ese pueblo robusto sabe dominar el apuro del momento, y la raza,
sin duda alguna. se nace superior a
todas las adversidades de la hora.

" QUIE RO T ORTILL AS"

"¡ Tan curioso el General ! ¿ \,.luE&gt;
crees que pidió para comer los m;,njares más ricos que se le habían preparado en aquella 111esa llena de flor es y de cristalería de Racarat? 'J'·J r-

He visto en Munich una ciudad alegre y clara, limpia y populosa; he
visto en Nuremberg humear las cien
chimeneas de sus fábricas; y en Berlín
famoso por su fausto y su sed de diversiones, he notado un espíritu de
confianza, de tranquilidad y de vida
intensa.
/

tillas-----''-1lire-dijo a Dn. Lorenzo-déme
tortillas, las quero porqte con estos
panes no se pueden hacer c;opas. se
quebran."
Seguramente que esto lo dijo ~ur
· chiste pero el caso es q,:,~ C1uiso seguir la broma hasta que no le llevaron
las tortillas y se puso a comer con
ellas un trozo de "'paté foiegras"- - -i Una delicia el General!
"K os relató sus campañas Y a veces al hacerlo sus palabras eran m:.s
encendidas que las rosas que estaban
cerca de un búca ro que tenía cerca dt
s:1 rostro sonriente.
"¡ y si:s amores! Ah, no puedes
fi&lt;Yurarte la sencill..:z con que este
"
1 "D.
hombre
habla de sus amores.icen que yo me llevé de To:reón a un
puño de mujeres--- mentiros?~· . Sólo me llevé una y a esa le deJc cmco
mil pesos para sus trapos--- - - ··

La gente de Berlíu come y bebe con
. buen apetito, llena los cafés, invade
las salas de espectáculos. Las orques·
tas tocan de buena gana en los in-

'·El banquete se deslizó así, en alecres pláticas. Y todas las damas tejinios de elogios una corona par a el
vengador de la muerte de nu-:!stros
queridos hermanos Francisco Y G:,s-

el público no cono,:e, pero que t&gt;in
duda será una sugestiva página de la
histor ia de esta revolución. i Ah, se
me olvidaba un detalle----- pero no,
para que voy a dár~e lo a i.Jd."

ro:

-¿ Pero es verdad que n&lt;&gt; le ha pasado a usted nada? ¿Es cierto cnanto ~scribc usted en el periódico?
. Podemos crer que en Alemania, a. la
hora actual, un extranjero. entra, vive,
transita, sin temor a molestia3 y ve-

¿

jaciones----?
.
Estas preguntas me han sido hechas
por individ,ws cc11á11ime~. hasta por
ge ntes irermanófilas. !.o cual demuestra que la campaíia de las mil
publicaciones aliadistas tiene una _eficacia induclabe. Ha sido Y signe siendo una campaña hábil, que ha concluido po r enturbiar la atmósfera intelectual del mundo. Hasta el punto
de que hoy, para la generalidad de
las gentes, Alemania cesa de ser una
nsforma en un fanrealidacl Y Se tra

Alguien dirá que ésta es la obtusa
tranquilidad ·de la inconsciencia, de la
ignorancia. Pero es lo cierto que en
Alemania se publican libremente los

Joaquín P iña.

tavo !"

* * *

N t:estro informante terminó:
"Así l;e o'.do relabr el banqnet.! que
en Monterrey ca,:só asombro Y ,¡ue

EL PRESENTE, 8 de J unio de 1915.
San Antonio, Texas.

Los feroces teutones.
Tan pronto como he regresado a
Madrid, algunas personas me han hecho extrañas interrogaciones. Me
han dirigido preguntas de este géne-

mensos cafés, y no vacilan en tocar
piezas italianas, francesas y rusa3.
Tocarían seguramente piezas inglesas
si los ingleses se hubiesen acordado
alguna vez de inventar una pieza dr
música.

comunicados de los Gobiernos enemi.
gos, caso desconocido en Franci,
También es un hecho evidente que en
las librerías de Berlín se venden al
público los periódicos de París y Londres, hasta los periódicos más patrioteros y agresivos; caso también perfectamente desconocido en París.
Se dice: que el alemán es desconfiado; al prusiano, sobre todo, se le adjudica la mayor desconfianza ______ _
Cuan~o me sie~o a la mesa del restaurant y hago frente al mozo difícilrs equilibrios con el idioma, los
próximos comensales levantan la vis. ta Je! periódico o cesan de hablar entre sí. Ue miran, me inspeccionan.
Tratan de descifrar el enigma que les
cae de pronto en pleno Berlín y en
plena hora del almuerzo. Y se ponen
a conjeturar:
- ¿Quién será este señor extranjero? ¿Qué clase de idioma habla?
Y calculan: No parece que sea germano. No es escandinavo ni ruso.
Tampoco parece turco. Me miran
bien. Observan qi;e mi tipo es de naturaleza despistadora; por el aspecto
físico puedo ser de la Europa Central,
y por cierta tiesura de modales podría pasar por inglés. En cambio, el
idioma y el acento t ienen fuerte matiz lat'n o. ¿ Es francés lo que hablo?

tasma, en r.na ficción borrosa e imprecisa.
Alguno pues, me habrá consicler;,
do con cierta adn:iiración, suponiendo
q1:e un v:aje por Alemania importa
· y osac1·,a. Na a''
un esft:crzo de coraJe
más contrario a la verdad. Hoy puede un sujeto neutral, inofensivo, recorrer toda la Alemania sin hacer un
sobreacopio de valor. y es bien cierto que un viaje por Alemania no otorO'a act!almente ninguna cédula de va&lt;&gt;

len tía.
Los alemanes no exigen al v1aJeru
precauciones extraordinarias. A~orn
bien: así como las fórmulas poltc1ales se verifican en Francia con alguna
negligencia, debido a la_ endémica fl_ojedad de los pueblos fat111os, esas mismas fórmulas se llevan a cabo en Alemania con atenta prolijidad. Pero
estando en regla nu.estros pape les, nadie tiene interés en molestarnos. ,-\
mí nadie me ha mol estado. La Poli-

cía me ha dejado en paz. 1"o he recib ido ninguna visi ta oficiosa o insreccionadorn. Durante más de un
mes he transitado por Alemania libremente, y no he sentido siquiera el
a;obio de la susp:cacia pública. Necesitaba hacer esta confesión, Y la
es cribo aquí, en efecto, bajo el resg,;ardo de mi palabra verídica.
Los lectores de buena fe se dejan
. arras trar fácilmente ¡JOr la fantasía ele
ciertos escritores. Es frecuente pensar que en Alemania faltan las cosas
esenciales; que todos están tristes o
medrosos en Alemania; que la gente
vive en A \emania bajo el látigo de
la autoridad o bajo el terror del sable: que hay en Alemania grupos de
hambrien tos y . turbas descontentas--y O ignoro el estado de alma de los
hombres dirigentes de Alemania, como ignoro lo qt.re piensan las dos docenas de prohomhre.i: mgleses, franceses y rusos que llevan sobre sí la

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Afinan el oído con disimulo. hacen
po r r ecordar las lecciones de lengua
francesa que acaso estudiaron en el
colegio; no, no es francés lo que yo
hablo. Entonces, ¿ qué diablo de idioma es el mío? ¿Será el italiano ____ ?
En la cabeza de esas gentes investigadoras se produce la angustia de
lo it'tverosímil. Hasta que yo mismo les liberto de su angustia. · Y con
cualquier pretexto le expongo al mozo, en voz alta, mi cualidad nacional. i Soy español!
En Alemania está permitido hablar
la lengua española. No así el inglés;
el inglés es un idioma prohibido, bajo
pena de amonestación. En cambio, la
lengua francesa estlt consentida, a título de intermed iaria. Véase, pues,
cómo Alemania guafda algunas consideraciones a Francia, consideraciones
que no son, ciertamente, muy retribuidas.
En cuanto a las expansiones públicas, yo he notado en Berlín una constan te seriedad. Los éxitos y las victorias no producen en el pueblo explosiones bullangueras. Estando yo
en Berlín se supo la gran acometida
francesa en la Champagne; los comunicados dieron cuenta exacta de los
sucesos, y en los cristales de los periódicos aparecían uno a uno los despachos. "El ataque ha sido en tal
forma. Las pérdidas son de tal clase. La acometida ha sido contenida
en secO----" Después se supo la participación armada de Bulgaria, el
triunfo diplomático alemán, la toma
de Belgrado, la invasión arrolladora
de Servia y la apertura del camino
de Constantinopla. Entonces también,
el público acudía a los escaparates
de las redacciones, leía los jocundos
despachos y alejábase en silencio, sin
alharacas ni demostraciones.
El alemán está habituado a la experimentación, a los trabajos científicos y al estudio intenso ; hace sus
cálculos, toma sus medidas y sabe,
por consiguiente, que el resultado no
ha de faltar ____ Así en el asunto de
la guerra, yo he notado que los alemanes tienen una confianza diríamos
que científica y racional. No se les
ocurre, como a sus enemigos occidentales, opinar y construir sobre
conjetura!, discursos, y vehementes
promesas.
Pero me faltan por consignar otras
observaciones, que irán apareciendo a
su hora. Hoy sólo quería tranquilizar a los lectores más impresionables,
y decirles que nada de nefasto le ha
sucedido al autor. L os alemanes no
piensan que deban devorar crudos a
los extranjeros.
José Ma. SAL AVERRIA.

�,:

Rf Vl~TA MfXIC~U Página Recreativ-a .·
SEMANARIO ILUSTRADO
- :x: -

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo,
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

Charadas.

Juego de letras

-o-

- - -- 01--- -

-o-

Primera - segunda - tercera - primera
primera - segunda - prMilera
primera - segunda - tercera.

PRECIOS DE SUSCRIPCION

---o---

San Antonio, Texas.

Pago adelantado
En México y Estados Unidos.
1 mes. . . . . . 40 cts.
1 trimestre . . .. $ 1.00
1 semestre
" 1.80
1 año . . . . . . . . . . " 3.50

oro americano
"
"
"
"
"
"

Números sueltos 10 centavos oro
americano.
.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano,

-o-En el resto del mundo.
1 trimestre . ... $ 2.00. oro americano.
1 semestre . ... " 3.50 "
,,
1 ·año . . . . . . . . . " 6.00 "
"

-oADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven origina.
les.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

tercera - primera es consonante.
tercera - segunda - cuarta, fue torero.
tercera - tercera es afirmación .
tercera · el todo para invierno.

Charada rápida
-

5
3
2

o-

Letra
Preposición
Pronombre
Forma verbal
Apellido
T iempo de verbo

53
25
542

15
42
A tribut? de espada
345
Nombre de mujer
452
Tiempo de verbo
423
Cortante
12345 Rama del saber
- - - 0 1 - - --

P. O. Box 637.

Cúadrado de letras

SAN ANTONIO, TEXAS.

12345 - Planeta
1265460 - V iejo
8590 - Animal
60960 - Adjetivo despectivo
125670 - Palabra mal escrita pero
acomodada al conjunto
1234567890 - Nombre de persona
- - - o , - --

En nuestra próxima edición publicarem os los nombres de las per-·
sonas que resolvier on los problemas del número anterior.

Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P . O. Box 637
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
San Antonio, Texas.

Anagramas

Subacription ratea

•

L. H.-Dile a Lila, mico gustó.-!. G . j

Advanced payment.
In Mexico and Unit ed States.

1 month . . .. $
3 months ... "
6 months ... "
I year ..... . "
Single Copy .. "
On the train .. "
Old Copy .. . . "

0.40 American Cy,
1.00
"
"
1.80
"
3.50

"

0.10
0.15
0.20

"
"
"

In other Countriea

3 month1 • . . " 2.00
I montha . .. . " 3.50
1 J'e&amp;r
" 6.00

Con las letras del siguiente
cuadro se forman las mismas palabras, leyendo vertical u horizontalmente.
. - cuadrúpedo
. - verbo
, - utensilio
. - verbo

...

"

"
"

..

....

Joven necio, cuelga el dado.
Raul S. Gubini.
Mi tío Lucilio G. H, Galleda.
Este último anagrama nos fue remiitdo por el Sr. A niceto B. Zapata
de Seguín, Texas .
-o-

.•

~

ANTONIO MAGNON
Sales Agent.
DUERLER BUILDING
224 COMMERCE ST. ROOM 205.
TEL. CROCKETT 7259.
Mis relaciones con pers onas ad iheradas me permite agenciar préstamos
sobre joyas u otras gara ntías a tipo
de inte rés de Banc0. Solicito sus ncgoc:os. Traducciones de Español al
J nglés y ,·icevcrsa. Atiendo a reclamaciones, cte., etc.
H oras de oficina : de 9. A. M. a 7 P.M.
_¡

-o-REVISTA MEXICANA

~·r

-

SED BIENVENIDOS.
-Conclusión. a la campaña electoral de Funcionarios de los .Estados Unidos, viene
opor tu namente a la contienda.
Y ahora, que hasta los mismos periódicos americanos ven el juego
¿qué dirán los carra nclan es?

\

._ • -";:

-

,, ¡.,~,.,..,,,, ·• 1
Nt:cstro estimado amigo, el Sr.
Emilio Valenzuela, que fué el último
director de. "Justicia," nos anuncia la
próxima publicación de un nuevo ¡,criódico, independiente y nacionalis ta:
"La Constitución," que será publicado en E l Paso, Texas.
En este nu evo esfuerzo que p one
de manifi&lt;:!sto la constancia de nuest ro
buen amigo Emi lio en sus luchas periodí sticas y patrióticas, esperamos
que obtenga el éxito que merece n sus
esfuerzos y que deseamos para todos
los que aun se acuerdan que tienen
Patria.

...

r

~ !! ¡.i..:'

�l

The Power Multiplying Machine Co.
UNINCORPORATED:

LA MAQUINA MULTIPLO-MOTRIZ.

EL MIL POR CIENTO.
Si Ud. invierte un "Dollar," y le produce dos, se siente Ud. muy satisfecho; pero si le prod:.:ce d:ez, su satisfac.
ci6n llega al asombro.
Las inversiones más prodt?ctivas son las que proporc:onan a los consumidores los med:03 de multiplicar su dinero.
Si Ud. necesita un motor de diez caballos para mover sus máquinas; ha tenido hasta a!iora q·:e hacer todos los
gastos consiguientes a un motor de diez caballos.
Sí con i.:n motor de un sólo caballo de fuerza pudiera Ud. mover esa misrr.a planta, Ln cab&amp;llo le produciría lo mismo que diez, y habría Ud. multiplicado su dinero.
Esto es lo que ofrecemos : una MA JUINA MULTIPLICADORA DE FUERZA, que d::.sarrolla diez veces más
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Es decir: que si en la actualidad mceve Ud. sus talleres con un motor de VEINTE CABALLOS, en lo sucesivo podrá mover esos talleres con un motor de DOS CABALLOS y una MAQUINA MULTIPLICADORA DE
FUERZA, que se encargará de desarrollar el resto de poder, trayendo por resultado i::n gasto. d'ez veces menor.
La Máqdna "MULTIPLO MOTRIZ" ha venido a encontrar la solución, l:uscada ¡::or m::cho tiempo, de esa
necesidad mrndial.
Es ·rn Maravilloso Invento Mexicano, para el cual se está organizando una Compañ'a, que explotará este gran
descubrimiento, y estará basada en absolutas seguridades para los acc:onistas. Esta Compañía qm:cará co:isftuida con
un capital social de Trescientos mil dólares, divididos en treinta mil acciones de a D:ez dólares cada a:ción.
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resto, en abonos semanarios de Un dollar, por cada una.
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porcionamos al accionista grandes privilegios.
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CALLE DE HOUSTON, FRENTE AL HOTEL GUNTER.
H áblenos U d. por teléfono o escríbanos si vive U d. fuera de la Ciudad ; tenemos algunas otras propos:ciones y
explicaciones que hacerle.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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