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                    <text>fl
Aso XII.

MÉXICO, l&gt;uMIN1.&gt;0 ]

J DE Fi,;tt 1rn1w DE 191 ~-

ARTE FOTOGRAFIOO.

Convento de ~an Francisco: Querétaro
Estudio fotográfico por· A, Carrillo,

NuM. 6.

�De soeiedad.

UN RETRATO AL CARBON.
(I-I istorieta).

...

~

.

Y volviendo al punto á la orilla del río, con el retrato en la
El joven pintor Emilio X*** salió de su casa en una hermano,
contemplándole satisfecha la aldeana continuó, lavando
mosa mafiana de Agosto, con el álbum bajo el brazo y la caja
la ropa, y se retiró con el lío después de concluida su faena.
de lápices y carbones en la mano.
,
-Adiós, caballero, y otra vez gracias,-dijo al marcharee.
Era en Oviedo, la bi~tórica ciudad de :Fruela y Alfonso II el
-Adiós, mi lindo modelo-conteetóla el pintor.
Casto, vagaba ·al acaso por el cámino de Mieres, sabiendo que
pronto encontraría en la comarca algúri lindo paisaje ó ruinas
célebres, puntos de vista encantadores para estudiarlos y copiarlos' en su álbum.
Al cabo de una hora de camino, á traves de un bosque de enEra mediodía cuando Emilio pensó en que, si podía beber
cinas y castaños, llegó á la orilla de un río qu·e descendía ru- agua fresca y cristalina del río, no contaba con un pedazo de
moroso por estrecho valle, describiendo en aquel sitio un!l curva pan que llevarse á la boca.
entre arbm,tos y espadañas, una de esas graciosas curvas que
-- ¡Diantrel-murmuraba.-Si pudiese encontrar por: estos
tanto regocijan á los paisaji,tas.
alrededores, un mal almuerzo, para no volver á Oviedo ha~ta la
-¡Dt:ilicioso!-exclamó Emilio, contemplando el paisaje.- noche ..... . Porque esta vista es deliciosa, y no quisiera dtjarla
¡Delicioso! Aquí tengo soberbio estudio, mullida alfombra de 1,in terminar mi estudio......
'
césped si quiero de3cansar, y agua cristalina que convida á beY al llegar á este pupto de su monólogo, sintió detrás de él
heria ...... á falta de un vaso de sidra ..... . ¡ Lástima que no baya una voz que decía: • .,
podido eucontrar el hotelito donde habita mi maestro!
-Que sea en hora buena, joven; le felicito muy de veras,porSentóse el joven en la fresca hierba, frente al río, y los rayos que está 'muy bieh, hecho ese bo~quejo.
del sol, e~cudriñando el e~peso follaje de encinas y castaños, y
-¿Le parece bien?-conte~tó el artista i;in dejar el trabajo,
paRando por los huecos que trazaba en las copas el vientecillo suponiendo que le hablaba algún transeunte inoportuno.
de la mañana, caían de soslayo sobre la corriente límpida de
--No sólo me parece bien, sino que le admiro.
las aguas, que resplandecían y centelleaban.
-¿Es usted aficionado á la pintura?-preguntó Emilio sin
Emilio abrió im caja y su álbum, tomó un carbón y empezó volver la cabeza.
á dibujar, cuando vió á una aldeana que llevaba un lío de ropa,
-Un poco-le respondió su interlocutor-un poco ..... .
y la cual, sin preocuparse del artisra, arrodillóse en la misma
Y soltó una sonora carcajada. ·
ribera del riachuelo, dejó la carga en el césped, levantóse las
Emilio se volvió airado para contestar severamente á aquel
mangas del vestido hasta el codo, sacó un pedazo de jabón mo- atrevido, y dejó caer el lápiz y el álbum al reconocerle.
reno y comenzó á lavar una camiea.
¡Mi maestro!-exclamó.- ¡Mi querido maestro!
I Aquella muchacha, vista de perfil, como entonces podía verla
-Abrázame, hombre: abrázame.
Y maestro y discípulo se abrazaron carinosamente.
Emilio, ostentaba facr.ioties muy regulares, y además tenía blancos y redondos brazos, bien torneada garganta y talle esbelto y
-¡Oh, querido profesor! ¿Y usted me dirige esos elogios? ¿A
flexible, á juzgar por sus movimientos: era, en suma, una figu- quién debo sino á usted miE,mo, sólo á usted, mis progresos en
ra 'excelente para el cuadr'ito que el pintor empEzaba á bosque- · el artt?
jar en una boja de su álbum.
·
- No es eso, Emilio: si debes algo á mis lecciones, debP-s más
-¡ Hola, ntfia !- se atrevió á decir Emilio, sin moverse de su á tu aplicación. ¡No he tenido, no, muchos discípulos como tú !
asi'ento--¿Quiere úst&lt;Jd ·volver lá cabeza· para mirarme?......
-!Maestro, por Diosl-intequmpió Emilio, más ruborizado
.:_¿Para mirarle, caballero?... ... ¿Por qué?
que una doncella al oír la primera declaración de amor.-Pero
--Porque voy á hacer su retrato.
¿cómo le encuentro aquí, habiéndole buscado varias veces y
- -Pues no, señor, no quiero-respondió i,onriendo la aldeana. siempre en vano, en la capital?
'
-¿Pues no ve usted que tengo mucha ropa'. que hivar, y es im-Porque habito cerca de aquí, en mi casita de campo .... ..
posible perder un minúto? ¡Me reñirían·en casa si tardase en · La casualidad, amigo mío, la casualidad, que eabe hacer bien
volver.
las cosas ..... Vamos, sigue tu estudio ......
- - ¡Yo se lo ruego por favor, hermosa nifíal ¡No rehuse usted
-No, maestro: le seguiré otro día, pues ahora tengo la dicha
e~a gracia á un paisano!. ..... P0rque supongo que usted será de da estar hablando con usted......
·
As.turias, á juzgar por su gracioso dengue 'y sus frese.as mejiY mientras Emilio sacaba la petaca y ofrecía un excelente
llaEt, ¿eh?
!,
habano á su antiguo profesor, éste hojeaba pausadamente el ál.'..-);H, señor: soy de Oviedo.
bum artístico de su discípulo.
-¡Qué veo!-exclamó de repente el maéstro.-¿Quién te ha
- ¡Ah! P~es. ju¡;to; paisana mía; porque también yo soy de
Oviedo'. .... .: Va:triol'l;:"¿consiente usted? , i,
permitido hacer este retrato?
-¿Y me dará 'el retfato? · ·
'),
El retrato que entonces contemplaba el maestro era el de la
.:.-¡Prometido!
. . .
.
gentil lavandera.
· - Bueno, consiento -:'-resiw:ndió la muchacha.
-Pues el mismo original.
Y Emilio se mordi6 los bi'bfos,· porque aquella promesa se le
-¿Te burlas, Emilio?
había escapado demasiad1:i'pfo'nto ...... Mas como poseía en alto . · --¡Nunca rria!;lstro! ¿La conoce usted? Es una muchacha ling~ado el arte especial envidiable del retratista, con pocos ras- dí.:,ima, ¿verdad?
go~ da lápiz.t.rnz6 en ~l papel, con habilidad y exactitud prodi- . -¿Te-parece así?-:--preguntóel mael;ltro qonextraño acento.
giqsas,· las lmdas facciones de la muchach~.
· :i' --¡Ya ló ·creo! ¡Enca1itadoral Apenas hace veinte minutos
Y en seguida, sin que ésta lo observase, copió el retrato en eEtaba ahí, en la orilla del río, lavando ropa. ¡Me lo pregunta
otra hoja, le arrancó del álbum, y se presentó á la aldeana, di- usted de un modo tan extraño!. ....... .
ciéhdola:
-¡Cuando pienso en ello, mi querido Emilio! .. . :..... En fin,
-Se ~cabó, niña ...... Ahí está lo prometido.
¿has almorzado?
-¿Y~?- lijo la muchacha con algún pei,ar, levantándose y
- Ah, qu.erido maestrol-exclamó el joven con regocijo. Precorritndo hacia Emilio. - ¡Pues si apenas Ra tardado usted me- Jisamente cuando usted ha llegado aquí estaba yo pemando en
dia hor:1! ,. ¡ A. ve~, á ver l ¡Oh, Dios mfo_l ¡Qué bieQ está! ¡Si soy que el cielo me enviase un par de perdices e~tofadaP ......
la mismá1 · ¡Gracias, caba.ilero, gracias! · .
- -Pues te ha enviado á mí- contest6 eonriendo el maestro. 1

y

¿Quiéres acompañarme? No te daré perdices estofadaF
EL COLOR DE LOS SENTIMIENTOS
pero no te quejarás. ¿Vamos?
... ..... .
- Vamoe, maestro, vamos.
I Es locución ésta al parecer fan anómala como d ·.
·aos
' bores melod.iosos. y sin embargo muchas
ecu:veces
somexY el profesor y su discípulo, cogidos del brazo, se dirigieron calientes o.sa
con paso rápido á presamos!(n uestra
'
una·casita cercana, opini6n calificando
oculta entre los ár- un objeto con epíteboles del bosque.
tos tomados de coeas diversísimaP ,
que de ningún mo'.
do le convienen pe--¡C atalina !ro
que declaran bien
gritG el maestro
nuestro
pensamiencuando hubieron'
to:
así
decimos
dullegado á una plara
á
una
fotografía
zoleta de rosales que
servía de atrio y chillona á una pintu~
vestíbulo á la ca- ra, pesada á una música, etc.
sita.
Recuerdo que un
-Voy, papacontest6 en el inte- ciego de nacimienrior de la caea una to manifestaba por
medio de sonidos
voz argentina.
.,Y á poco apare- varios el concepto
c10 en el umbral la que había formado
gentil figura de Ca· de algun9s colore;,.
talina. ¡Era la her- El rojo vivo, por
mosa lavandera re- ejemplo, le parecía
tratada por Emilio! una cosa así como
¡Qué encarnado UO Sunido de cornese pueo su lindo ros- tín, y así de 1los de'
tro cuando la joven más.
reconoció
al
pintor!
·
~~ñorita Margarita Santín,
Podrá parecer ~1C. C arneiro de Fontoura
que se umra_en matrimonio próximamente en
-- Pon un cubier- go singular, jugue- que se Señor
unirá ~n matrimonio próximam~nte en .
esta ca_p1tal con :el señor de Fontoura.
to .... para este con. tón ó francéi,, si se
esta capital con la señorita Santín.
vid1do ......
qui.ere, que son muy
- ¿$abes,·p_apá? ...... -murmuró la niña.
amigos de_novedades y paradojas los franceses pere or otra
p T.Sí, ya sé~ ¿pues no h~ de saber que es inútil presentártele? parte /'xpl1c.able perfectamente el atrib',uir colores'á los se~timien/r~ e~ camb)º. ignoras que tu retrato es obra de mi predilecto tos. ~s lo ?1erto que no es eso cosa nueva y en prueba de el! '
1~c1 pulo E.m1ho ~***, uno de nuestros pintores más distin- ¡ay ~ cop,1ar par~. diver~ión de mis ledtoreg un párrafo d~i
~mdos.-~;lro, q_u.endo ma~stro, no exagere usted, por favor ... _
rance~ ~P?n Gozlan, ee_cnto el 9 de Mayo de 1841, sobre eso dé
rnt~r:r~mp10 ]¡_~1li?·:-El .retrato de esta señ.orita es un bos' ut O los sent1m1e~tos colo~eados ? los colores de los sentimientos
. pun crogms, un sencillo croquis sinimportanciade ninguna cfa~; ' q~!:l .~S lo mismo. Dice así: «Co:mo soy algo loco, siempre hó
erodís1 ._:u.sted lo permite, volveré
' .. · ,.
.
.
refen~o, no sé por qué, á un color
un a ~rox1mo
' · ......... y entonces
''
·
ó
matiz los afectos que experime"nerpp~zare un retrato de verdud..... .
to. Así para mí la piedad es un
··., ,(~J, papá, síl- grit? Catali_na.
color az~l celeste; la resignaci6n,
~ ¿~~e6esitas acaso m1 permiso,
de un grni perla; la alegría de un
Emrh_c{ ---:-respondió el maestro. verde manzana; la satisfacción de
Aquí s~r~~ bien recibido siempre.
café
con leche; el placer de c~lor
Y Em1ho, en la época que :fijade
rosa
afelpado; el suefio, de huron, los tres de común acuerdo em mo
_de
tabaco;
la reflexión, de anapezó el retrato de Catalina. '
ranJado;
el.
~olor,
de color de ho¡Qué feliz era el joven artista
llín i el fa~t1d10, color de chocolate·
contemplando á su gusto á la herel pensamiento de tener que pa.1a:
mosa aldeanital y no se apresurauna
letr~, gris plomizo; el recu~rba, en verdad, para concluír su
d~
del
dmero que se ha de cobrar
ob~a: habitualmente empleaba diez
ro~o escarlata.. ....... Acudir á un~
sesiones en hacer un buen retrato
pr1~e:a i.nvitación, color flojo ; á
al óleo; pero en aquella ocasión
una v1g~s1ma, de té cargado. En
pasaron do?e, quince, veinte sesiocuanto
a la dicha es un color
nes, Y el prntor no concluía el reque no conozco.» Ni yo tampotrato de Catalina .
co, P.ero espero conocerlo en día
Siempre tenía que hacer algún
no leJano.
!etoq_ue, dar nuevas pinceladas,
ilummar un poco más la mirada
~~
dulcificar más todavía la sonrisa ... '.
buscar pretextos, en fin para perPensamientos
manecer días y días en ;quella casa, donde su maestro le trataba
. Pa!a algunas mujeres, la concomo á hijo querido y la hija de su
?1enc1a es un ~orsé que se ensancha
maestro le inspiraba una pasión
o se estrecha a gusto.-Liserol.
avaRalladora.
Y s~~edió lo que debfa. euceder:
U~ pré8tamo pequeño puede prode ses1on en sesión y de ret oqu e
porcionarnos un amigo agradecido .
e? ~etoque, el joven artista empeun préstamo de consideraci6n es se~
zo ª ~acer el retrato de la señorita
g~ro que nos proporcione un eneCatalina, Y terminó el de la semigo. - Syrus.
ñora _D~ Catalina de X*** esposa
del pmtor Emilio de X***·
!1'uir por cobardía es vergonzoso ·
d' . .
. . Señor don José Porrúa,
evitar un peligro
J ULTÁN G. DE ÜMAÑA.
. . es pr ueba depru-'
1st1ngu1do penod1sta esp,, ñol fo llecido t n Madrid recientemente. d entes. - Grnsti.

�Página atTtístiea.

Aetualidades
Fiesta en la Escuela Normal f- ara Profesoras.

Expo~ición de trabajos
ma nuales.

Aspecto dd _patio durant~ 1
la tiesta.

El público y la

ver~a~

Una noche hallábase reu1;ida
una tertulia de señores americanos en torno de una mesa en
un restaurant de Wáshingtou.
Terminada la comida, no que·
daron sobre la mesa más que
los últimos dobles de cerveza. .
Los comensales, invadidos
de aquella alegría, que es el
premio otorgado á los que ~an
comido mucho y han bebido
con mayor abundancia aún,
charlaron á más y mejor, de
todos los sutiles argumentos
en torno de los que puede el
espíritu hacer ejercicios gimnásticos sin perjudicarse de·
masiado.
.
De pronto, no sé.á prop6sito
de qué 1 uno de ellos dijo que el
público.si~mpre está ávi~~ de
la verdad, y que es un pes1mo
sistema el de ocultarla á la muchedumbre.
- Que el sistema sea horri·
ble, no lo discuto; pero que el
público esté ávido de verdad,
eso lo pongo en dudl\, respon·
di6 otro comemal.
Como es natural, la contestaci6n dió motivo á otra contestación y prosiguió la charla,
sobre el tema mencionado, durante algunos minutos, sin
que ninguno de ambos interlo·
cutores se mostraee dispuesto
á ceder ni un ápice en su opinión respectiva .
Finalmente, el segundo interlocutor propúsose demostrar
con los hechos, que no era tan
fácil fiarse de la verdad.
· -Pues entonces, ya que sostiene usted eso, ¿quiere demostrarlo?1 dijeron los reuni·
dos.
-Estén todos usted&lt; s mañana á las diez en la plaza del
Parlameñto: lo verán.
Naturalmente, apenas reunidos los amigos, vieron al cl,s·
cutidor, el cual llevaba colgado

El señor Subsecretario de Instrucción Púb:ica
presidiendo la tic::.ta.

Banquete en X :ichin1ilco .

al cuello una, gran~bulsa reple·
ta de dinero.
Acto seguido hizo éste seña
á sus amigos para que se acer·
casen, y colocando precisamen·
te en el punto de mayor trán.'
sito de público abrió la bolsa,
sacó un puñado de dollars nue·
vos y relucientes, y alzando la
voz púsose á gritar:
-ce¡Dollars nuevos, salidos
hace poco de la casa de la Moneneda, á diez sueldos uno!»
El pregón hizo reunir mucha
gente en torno al c(cbarlatán. »
Algunos, oída la proposición,
limitáronse. á sonreír y se marcharon; otros, más curiosos,
se llegaron á decidir á palr,ar
y examinar las preciosas monedas.
Todos reconocieron que el
trabajo era perfecto, y que has·
ta el precio parecía justo; pe·
ro, en general, nadie estimó
que el pequeño objeto valiese
diez sueldos.
Cón todo, un cintero compró
una de las monedas.
- ¡Bah!, dijo riéndose; le
daré un bromazo á mi mujer.
Finalmente, comparecieron
dos guardias, los cuales, despué~ de haber examinado bien
las monedas, y considerándolas extraordinariamente bien
imitadas, detuvieron al vendedor por expendición de mo·
neda falsa en público! ... .

"La primera pipa."

El aria final

1

D~talle del banquete ofrecido por los empleados al J efr del 11uevo

Departamento de Agricultura del Ministerio de Fomento.

U o célebre cantante se ha·
liaba gravemente enfermo. Fué
á verle un amigo momentos
notes de expirar y le dijo:
- cc¿Cómo esiás?i&gt;
- ,cVoy á cantar el aria fi.
nali&gt;, contestó el artista.
¡Siempre la muerte!
¡ Es tan útil pensar algún
tantico en ella I

"La trampa de los dad0s. " - Cuadro de Woodville.

�IJa IJeyenda de la Hietrba Santa

Ca J:tytnda. 4t la fiitrba Sa~~a.
,,

(C UENTO ARABE)
Maestro, la hora del nwghreb ha pasado. Tus ojos ciegos, no del sol, pintaba en el aire sus espejismos; brillaba la arena como
ven como mis ojos; en cambio, mi torpe corazón no siente como mont6n de polvo de oro, y las siluetas de las duna.a recortándose sobre el fondo azul, deslumbraba con su blancura de sal.
tu corazón santificado.
Allá, bajo las tres palmeras que retorcieron los vendavalee y
-¡S6lo Dios es grande, s6lo Dios es vencedor y poderoso!
_'._Señalaste este día y esta hora, oh Maestro, para iniciarme tostaron los rayos del sol du_rante muchos siglos, brota escaso
1-:
en el gran misterio que ha de dar luz á tus ojos i,ecos, y forta- ma.nantial de agua fresca y apetecible.
Al
pie·de
aquella
vena
rota,
bajo
el
toldo
ondu]ante
y rumoleza y sabiduría á mi coraz6n y á mi entendimiento. He aquí
que la hora llegó, y tiemblo cual si cayera ~obre mi frente la .roso de las palmeras, se alzan las tiendas de lino dé la caravana.
mirada divina de Mohamed.
¡El sea loado!
-Ya la neblina, flotando como el Jaique vaporoso de una
virgen, álzase en el río y extiende sus trémulos velos en el.feE&lt;pa~~ ,·
cio. La brisa columpia el fuste de las palmeras y hace sonar las
hojas con vibraciones de guzlas: los picos del Atlas ciñen su turbante de sombras, y la estrella de Occidente se"eleva, triste co-·
mo el amor, intangible como la dicha .... '.. Maes~ro, mi corazón
está puro ¡Dios lo sabe! • Pon tu mano sobre mi cabeza y háblame.
El viejo Hach Sliman-Elarbi hundi6 su barba de nieve en el
hueco sombrío de la capucha azul: movió los labios que agitaba
el rezo, y elevando las ésferas turbias de sus ojos sin luz hacia
el firmamento,· invocaba un destello de la suprema sabiduría.
-Lo que ha de ser, está escrito.
•·.
,
Y colocando la mano diestra sobre la frente' calenturienta de
su discípulo amado, aquel santón que muchas generaciones conocieron viejo y respetaron como sabio, h» bl6 con el acento grave y el EOlemne ademán de los patria'rcas bíblicos. ·
.
.'._Corrían las lunas en que Mobained ·¡él sea loádó ! vivía entre los mortales. El gran destino no se ho bía cumplido: el Pro- ~i r
Los camellos pacen de las escasas gramíneas verdes, con el
feta luchaba con el espíritu del mal en este mundo. Hombres
vientre
en el suelo: tendidos también, y encadenados, descansan
de nuestra propia raza, aconsejados por aquel eRpiritu, decidielos esclavos.
ron ¡él los perdone! dar muerte violenta al enviado de Dios.
Los árabes, envueltos en grandes albornoces, discurren, esMahomed·lo supo ¿qué cosa escapará á su sabiduría? .y cuanpingarda
al bombro, 6 aparecen sentados libando el cahuach
do protegido por las sorobraEI cayeron sobre él para herirle, la
arbmático
en vasos de cristal labrado, y fumando el delicioso
sola mirada de aquellos ojos acostumbrados á ver en todo lo\fro.
.
fuodo, anoriad6 á los pervereo~. Mohamed cóntinu6 su oración, tumbok en larguísimas pipas.
A la lu,z delicada ·y· rbs~cea del crepúscuio; ven !lf•gar el especy los agresores, cargados de cadenas, esperaban con !as' priroeluces del día los primeros dolores del suplicio. El santo oró y tro vacilante de un mendigo moribundo. Tendi6 sus brazos con
lloró mucho aquella noche, y cuando el alba comenzó á teñir suplicante ademán aquella especie de sombra, y pidiendo hoscori fajas blanquecinas el horizonte, salió de su tienda, dispues- pitalidad con voz emonquecida, desplomóse en el suelo.
El jefe de la caravana tendió la mano al caído y lo condujo
..to á perdonar á los miserables. Los miserables habían sido~deá
rn
ti~nda, para compartir la sal de la amistad y el agua de la
gollados por la guardia del Profeta. Los cuerpos amontonados
.
···, .~ · ·
protección·
llamaban á los buitres del aire y á las fiera"l del desierto. Afli-!Dios es grande! Hermano, te debo la vida.
gi6se Mohamed ante aquel grupo de inertes cabezas, y proster-¡Dios es justo! Herin.ano, la vida ea de Dios: El la dá y El
nándose hacia el Oriente donde se anunciaba con luces áur~as
la
quit.a, según está escrito en el gran libro,. , ,
.
y franjas de púrpura la salida del sol majeftuoso, lloró sobre
-Vengo
de
allá,
l.lll_lY
lejos,
de
las
regiones
donde
el sol se
aquella tierra enrojecida, porque no había podido perdonar.
oculta:
he
c~minado
varios
años
por
el
de1:1iérto,
registrando
to¿Comprendes la santidad de este llanto?
En aquel mismo sitio humedecido por sus lágrimas, brotó una dos los ~epltegues de la llanura y tod0s los hueco's de la montaplanta extrafia y de-conocida que cada cien años cúbrese de flo- ña: Sorprendí el misterio de la existencia de muchos pueblos
res azuladas y olorosas. El que coja estas flores, llevando el co- que la humanidad n~ conoce, perdidos en el seno ignorado de
razón limpio de impurezas, será justo, será grande y sabio y ca- esta tierra; dejé pedazo's de mi vida y sangre de mis venas en
una peregrinación que espanta ...... Mi cuerpo se rinde, se insi inmortal como el Profeta.
clina
como la palma vieja, az.otado por las fatigas del hambre y
-Maestro, tn palabra me extremece ...... El que no está puro
calcinado
por el deseo ...... ¡No quiero vivir! La noche, la ineral recoger la plti,nta ¿qué clase de castigo sufre?
cia,
el
descanso,
.todo lo que 'sea reposo me subyuga:
- Sfl queda ciego.
-Hermano,
hablas
como los sabios, y te quejas como los in-¡Dioses grande!
-Yo ví la flor, toqué la hierba, sentí el perfume santo pene- fieles. Lo que ha de ser, será.
-He pa,ado mi vida buscando las enseñanzas del Profeta (El
trar hasta mis entrañas como efluvio del paraíso, y, como estasea
bendito en la plenitud de los tiempos); he ocupado mi inteba impuro, me hundieron en noche eterna y aprisionaron mi
vida con cadenas de sombras que tú solo has de romper, si pue- ligencia en descifrar las eternas verdades bajo la dirección ·de
un justo, que allá me espera en su lecho de muerte; he negado
des ...... Allá en el desie1·to se encuentra la «hierba santa,,.
todos
los goces á la Naturaleza y todos los apetitos á la carne,
-Deja que bese tu rodilla ...... bendíceme, Maestro: dame tu
buscando
la perfecci6n para encontrar la «hierba santa» que se
báculo para que me apoye en él, como he apoyado mi entendimiento en tu sabiduría ...... ¡ Dios me gqíe y Mohamed me am- esconde y me evita cuanto más le busco .... .. Hermano, lavopare! Adiós, Maestro; el desierto me llama, ¡qué oscuro está! luntad se rinde, el coraz6n se desespera.
-¡Quién puede conocer los pensamientos de D_ios! ¡El s6lo
Y es allí donde voy por luz para tus ojos y santidad para mi eses
grande! Tú 1 que has pisado mucha tierra, y has examinado
píritu ..... :
.
Declina bit f.l clía: el desierto iluminado coh los últimos rayos muchas µlan taP, y pasando muchas lunae estudiando los libro

santos, y acostumbraste la vista á leer en esa página del cielo bia suelt~ sus velos ...... Allá quedan solitarias las tres palmed?nde l_os· ast:os ~scriben cosas que yo no conozco, ¿has. apren- ras, meciendo sus ramas sobre el manantial y sobre el cuerpo
J1do, di, lá ciencia de infundir salud y vida en los cuerpos?
-Muchos hombres he salvado, cuando ya tenían eh rostro
vuelto hacia: el Oriente.
-Entonces, ¡Dios es poderoso! no busques esa hierba feliz
cuya posesi6n te enloquece. Quédate en el desierto. Yo te dar é
mi hija Sida, que es embeleso de mi alma. Ahuyenta su ehfermedad, y te la entrego: y tuyos serán mis tesoros y mis esclavos
Y.el marfil ~ el oro y las plumas y las pieles y el ámbar y las
piedras premoslls......
-~alvaré ~ tu h.i)a si su muerte no está decretada. No quiero
tus bienes, m tu hiJa tampoco ...... ¡La hierba santa 6 la muerte en el desierto!
'
Y~asiend~ del~ mano al peregrino, entraron en la blanca tien- •
da, forrada mterwrmente de damasco rojo y adornada con tapices, alfombras persas, pebeteros de Stam bul, bandejas cinceladas y ebúrneas lámparas de huevos de avestruz.
Bronceadas esclavas .sirven de rodillas á una~figura pálida y
vaporJsa que yace reclinada i;obre un mont6n de cojines.
El ara be l~v,ant6 aq~ella figura bla~ca, arranc6le el jaque· que
parecía un giron de mebla y descubri6 el rostro ideal de la niña abandonado de un árabe 'ciego tendido en la arena abrasadora..... .
'
'
enferma.
Ya las prime~as ráfa~as sacuden el ramaje y pasan silbando
- ;Mohamed me guarde! Tu hija es co.mo el sol de lo&amp; desiercomo vanguardia de sierpe: el ímpetu acrecienta, y el Smun
tos: deslumbra y mata.
Y ante aquella mujer pálida que vestía kaftán celeste y ceñía grande y magnífico, levanta y deshace montes de arena 1 arranuna corona de flores azuladas envolviendo las sienes en nimbo ca palmeras seculares, vuelca gigantes rocas, abre surcos inmende ~uz div~na, el pereg~ino tem~laba ...... La sangre que en el sos, y pasa barriendo la extensión bravía con formidable fuerza
de la Naturaleza irritada.
des1er,to hierve desperto su espíritu con fieros latigazos.
. -El ave de la muerte-decía el padre-se ha posado en esta ... . . .. .. . .. .. . . ... .... .. ' . .. .. . . ... ...... .. . ....... .
.b,; J vit·jv H11d1-S l11nau .ElaJül yc.1 l:c, t u :,u l~~i;~·;j~ ..
tienda.. Alguna sierpe pic6 en sus labios y en su corazón, por~eado de ?eudos y amigos, De todos rn despide con la tranquique m1 pobre gacela sueña y soñando dá besos en el aire.
--:-Tu hija me ha mirado, ¡Dios es grande! Su enfermedad es lidad de~ Justo y la alegría del creyente. Su discípulo amado ha
mucho tiempo que p·artió, y no vuelve ..... ¡quién sabe! la cehierterrible ..... . es amor.
Y abriendo l9s tostados brazos, como si fuese á cojer un mun- ba ~anta,, se esconde á la mirada impura.
Vuelta la faz al Oriente, el anciano Sant6n murmura el credo
do, e,trechó aquella cabecita pálida con ansia de condenado
C?n afán de calenturiento. Un grito' de espanto llen6 la estan~ musulmán; ¡Dios es Dios! y Mohamed único profeta de Dios ...
Y cortando su despedida el hipo de la muerte cay6 en e! poscia. La corona de flores, dePprendida de las sienes vírgenes rot~er leta~g? de su agonía, aquel que muchas generaciones cono·
d6 por el suelo y se deshizo en la alfombra.....
'
i Luz, luz! pedía el ena~orado caminante: ¡luz! hasta que to- meron VIeJO y respetaron como sahio.
Un hombre entró con pasos vacilantes y avanz6 hasta tocar
cando las flores con los piés, compren'di6 el árabe infeliz la. enorel rostro cadavériéo.
'
me magnitud de su desgracia.
- ¡Maestro mío, no mueras!
- ¡La hierba santa!. ... .. ¡Ciego para siempre ... ... maldito sea
AJ so~ido de esa voz abri6 el moribufido sus ojos sin luz y
yo. que la toqué impuro!
reconociendo
al discípulo, pareci6 revivir en un relámpago'de
Y t~~diendo _sus manos, !rémulo, ébrio; desesperado y rugienvolnntad.
tt&gt;, salio de la tienda y cayo de bruces en la arena.
- -¡Tú, - dijo. - ¡Tan tarde!
i El Smi~n, el Smun! gritan. los árabes. Ese grito hace temblar
-;
La. noche .eterna está ?onmigo . .. mis ojos, como los tuyos,
,
en los desiertos: es el anuncio de la muerte que llega sobre las
ciegos ¡ci~gos para siempre! Bendíceme, Maestro.
estan
alas negras del huracán.
-Estaba
escrito.. ... ¡Dios es grande!
Con loca rapidez des~rman las tiendas, recogen lo~ esclavos,
Y
en
aquel
punto expiró el Hach Sliman Elarbi uno de los
ciir~an los camellos, y a todo -el correr de las asusta&lt;!as bestias
srntones más queridos en todo el Moghreb al-aksa. '
aleJose la caravana.
El horizonte Ee enrojece; los astros se nublan; la sombra turJo~É NOGALES.

;;i·~~i¡~·;¿:

~

~ -======='=====-ººº===========--~~
IL USION DE OFTIOA

1.-H~ ahí una personad~ extraña apJriencia en un grn n coche . .

2 . - . . . . pero

las apariencias enp;añan.

--~~~~~===~~==============================~

-·'

�88

CARLOS

Rritistas mexie:inos

DTCKENS.

7 DE FEBRERO DE 1812

Señora María M. de la Fraga, sopr:rno ligero que debdó con gran éxito en el Teatro Colón.

UNA PROFETA EN SU TIERRA

AUDICION DE CONRADO TOVAR

MARI ."'. M. DE LA FRAGA

UNA LISONJERA ESPERANZA.

Con asistrncia de muchas damas y cab~l~eros_y de no pocos
El vulgar proloquio «Nadie es profeta en ~u tierru,,, tantas
veces confirmado entre nosotros más que en nmgu~a otr~ ¡,arte, representantes de la prensa, á quiene_s ded1c,c ~l Joven Tovar la
ha sufrido una feliz fxcepción en el caso de una ~1~pát1ca me- audición verificóse ésta la tarde dP.l Jueves ultimo en el elegan~
, .
xicana, la Sra. María M. de la Fraga, de cuyos ex1tos dn~a,nte te rnlón de conciertos de la Sala Wagn_er:,
La ú!tima de "Aida,, con que se dt'sp1d10 la companía ?e opera
la última temporada de 6pera hemos dado cuenta en Er, 11rn·
en Col6n y el recital de Tuvar, constituyeron
PO diario y de quien publicamos hoy dos
laR dos únicas notas artí~ticas de la. semana.
retratos ~no de ellos en traje de carácter.
El predilecto discípulo de Moctezuma, cu·
'
La nueva soprano comienza apenas rn ca·
yas
cualidades salientes hasta ahora , .s~n la
rrera artística. Nacida en una de las más pinpr eci~i6n y el vigor, más que la emot1V1dad
torescas poblaciones del Estado de Veray ln, delicadeza, rn va i-evelando acelerada·
cruz, Huatusco: sus primero~ trinos se conmente
una personalidad por I~ pureza y l_a
fundieron con los de los páJaros, entre las
exactitud. A decir verdad-y sm que ello s1flores de nieve de ·los cafetos y á la sombra
o· ni6que un reproche- Tovar debe luchar
de los platanares; pero una voz como la.suya
;nucho todavía p:ira afinar su tempera·
no podía paear inadvertida, y pronto la Joven
mento. Obra c;erá é,ta del tiempo y de sus
María --casada desde los quince años con un
consign ientes enseñanzas, sobre todo d_e
apreci~ble caballero,-se r~~olvi6 á ve_ni.r á
:1quellas c¡ue ofrfcen el dolor y los eacud1México, y confiar la educac1on de su prmle- ·
m1entos de la gran entraña.
giada garganta al empeñoso y competente
Hasta ahora Conrado Tovar-cuya brava
maestro Pizzorni. Tres afios fueron más que
melem1,
aunque demodé, nos recuerda al &amp;esuficientes para adaptar aquellas facultades
ni:d
Paden:w~ki-es
una promesa que cris·
naturales á la buena escuela de emi~ión, Y
tal izará en pocos años; su asid.ui?ad.;n el esde ésto dan fe todos los diletanlli que la ha n
tud io y sus facultade3 de as1m1lac1on, que
escuchado últimamente en Lucía, en SGnámsu
rnae¿tro y compañ~ros recon?cen, le prebula y en Rigoletto.
paran
un amplio camrno de realidad y de no
Su voz es fresca, de timbre de cristal y de
e~casos
triunfos.
gran extensión. En la Gil~a la hemos oído
En
cuanto
á la audición, compuesta de n(1dar un limpio mí bemol, sm el menor eduermeros Hquisitos, especialmente del incom zo. Canta á fiare di lavro. Agreguemos que
rarn ble y doliente Cbopin, apuntamos por
frasea primorosamente y á cada_ palabra le
1:-i
fi el interpretación su Nocturno N? 13, y
da la inflexión debida , porque siente lo que
...
1
3er.
Scherzo, una pá gina dulcíEima de los
canta. La sinceridad es lo mejor de su ta·
Señor Conrado Tovar,
dw·pciona&lt;los.
aventajado pianista mexic;mc.
lento.

El mundo literario de Inglaterra y de los
gran sentimiento de rns adoradore9, en Junio
Estados Unidos celebra el miércolee, el cende 1870.
tenario de Carlos Dickene, el.novefüta insigLas obras de este popular escritor están
ne, el periodista que empezó como simple
revestidas de un mér¡to singular, y todos i;us
taquígrafo del True Sun y lleg6 á fundador
adornos son tan sencillos como agradables:
del Daily News, el prodigio de actividad lite·
el estilo es pintoresco y seductor: fácil, ameraria que, hijo de un modesto empleado,
no, variado; y los sucet1os naturales y en
supo con su laborioEidad crearse una renta
extremo interesantes. Jamás podré yo olvianual de diez mil libras esterlinas.
dar los gratos momentos que me proporcioCon motivo de la celebración de este cennaron la Historia de David Copperfield y algu·
tenario, nos ha parecido oportuuo reprodunos de los Cuentos de Navidad. En estas precir hoy el siguiente artículo de nuestro finaciosas joyas de la literatura inglesa contemdo é inolvidable Director, el señor Lic. don
poránea, encanto y deleite de los amantes
Victoriano Agüeros. Dicho artículo fué pude las Mrae, dá Dickens pruebas admirables '
blicado por el año de 1877 en ((El Siglo XIX",
de rn talento de narrador elfgante y a meno,
cuando el señor Agüeros era folletinista de
así como también de su fina y profunda obaquel diario:
servaci6n.
ccNaci6 este famoso novelista inglés en
David Copperfield es una historia intereEañPortsmouth, cond~do de Hamsphire, en fo.
tí&amp;ima y conmovedora. En la primera parte,
glaterra, el 7 de Febrero de 1812. Así que
((Recuerdos de mi niñez," un niño inocente
tuvo algunos conocimientos elementale~,
Anternece los corazones con los sufrimientos
Ultimo retr.1to de Dickens.
su padre lo coloc6 en clase de escribiente
injustos que padece. Viviendo en el hogar
en el estudio de un procurapatt&gt;rno, al lado de ese sér eterdor, y allí comenzó á escribir
namente adorable que se Hama
artículos de co~tumbres, cr6·
madre, recibe humillaciones
nicas de teatro, etc., que se
y maJos tratamientos de perpublicaban en los periódicos
sonas extrañas, Ein que ¡ay!
con el seudónimo de Boz. Esle sea permitido quejHrse, ni
tos ensayos, notables por su
recibir la s caricias maternales
originalidad y aguda sátira,
como en otro tiempo, ni ir á
obtuvieron en general muy
visitar la tumba de su padre
buena acogida; lo que animó
en el vecino cementerio. El
al joven Carlos á tscribir novepobre niño parte désterrado á
las. Dió, pues, á luz, [,os Paun colegio, y sufre allí los ho·
peles del Club Pickwick, obra lle·
rrores de la soledad. P ero
na de novedad y de interés que
aquellos 11ñbS' de ~3:margura y
reveló desde luego el talento
de penas borran en el infeliz
distinguido de su autor. La .
David la inexperiencia infaninmensa ropularidad y el extil, y le hacen comprender su
traordinario éxito de su prideEamparo y su situación tris·
mera novela, hicieron que los
Cas:i de curiosidades, en Londres, que inmortalizó
tí~ima. Meditando en su poreditores pidiesen á Dickens
Dickens en sus obras.
venir, adopta la resignaci6n y
empeñosamente nuevas proel trabajo como los únicos meducciones, y así, sucesivamente, di6 á luz: Obiverio Twist, Nico- dios para hacérEelo dichoso. Ya en la segunda parte del libro,
lás Nickleby, El Almacén de Antigiiedades, Barnaby Rudge y otras. ccRecuerdos de mi juventud,» Daniel es un hombre juicioso que
En í844 hizo Dickens un viaje á Italia, del cual public6 des- piensa y se deja guiar por la rtfl.exión, com.iguiendo de este
pués una interesante relaci6n. Continuó la serie, comenzada el modo labrarEe por sí mismo un bienestar dichoso. ¡Cuántos
afio anterior, de sus célebres y bellísimos
infortunioe, cuántos desengaños. y qué amar·
CuE~TOS DE NAVIDAD: El Canto de Navidad,
gos días antes de unirse á la amada de su
Las Campanas, El Grillo del Hogar, La Batalla
coraz6n ! Antes de llegar al puerto, ¡qué tfmde la Vida, El I'o,qeído, La ,.,asa de Alquiler y
pestades tan furio¡:ap, qué golpes tan rnnos
El Velo Negro. Hizo también algunos viajes
en el océano de la vida práctica! Muchos
á los Estados Unidos, en donde fué siempre
afirman que la vida de David Copperfield
recibido con entusiasmo, pues no s6lo era
es la vida de Carlos Dickens; y si esto es así,
allí querido y admirado, sino que su presenhonran ciertamente al gran novelista inglés
cia proporcionaba á innumerables perEonM,
todos los r11sgos y epiEodioe, todas las luc-ba s
el interesante y agradable espectáculo de las
y ~acrificios consignadas en eeas páginas.
lecturas que hacía él públicame~te de sus
Los Cuentos de Navidad se distinguen prin·
obras, según acostumbraba hacerlo en Ingla ·
cipalmente por sus tendencias á predicar la
terra. El natural atractivo dP. estas fiestas
virtud y el amor al trabajo, á corregir los
literariae, la voz varonil de Dickens, sus mo·
vicios y las malas inclinaciones del pueblo,
dales finos y elegantes, su porte majestuorn,
poniendo á su vista ejemplos de bondad y
noble y simpático, y las magníficas dotes de
de honradez dignos de imitarse. Hay en
actor y orador que le ador11aban, atraían cer·
estas candorosas narraciones mucho ingeca de él un concurso numerosísimo y e!conio, notable originalidad y una gracia exgido.
traordinaria.
La venta de sus obras y estas lecturas dieTal es, en pocas palabras, el juicio que he
r:&gt;n al popular noveli;;;ta una fortuna crecida ;
podido formarme de las obras y del carácter
fortuna que él siempre dividió con los pobre~1,
de Carlos Dickens, uno de los escritores con·
los huérfanos y los ancianos desvalido'!. Estemporáneos que más honran á Inglaterra.
te raego de su vida acredita bien la bondad
de su corazón; y su generoso desprendimienVICTORIANO AGOEROS».
to se explica por el amor que en todo tiempo
- - - profesó á los de~graciados. Sin. embargo de
En el estudio de un pintor.
esto, Dickens pudo dejar á rn .muerte á sus .Sr. do.n Francisc~ del Paso y Troncoso. .
El retrato do.-Todos di:)en que. mi retraherederos la enorme suma de 80 000 libras rnbi~ mexicano qu~ vive en Europa hace vemte to tiene una expresi6n bestial
~t 1·
(800 000
, ) .'T '
,
anos y que ha sido nombrado Delegado de
.
·
e, er mas
'
pe,os . ¡ afito as1 le
México al Congreso de Americanistas
El pintor.-No ee culpa mía. ¿No me ha
de Londres.
exigido usted un parecido perfecto?
produjeron sus obras! Bajó al sepulcro con

�90

e rrónie&amp; Extrr&amp;njerra.

Crróniea Extrranjerra.

EL I~CRNDIO pE .. LA EQUITATIVA" RN NUEVA YORK.

.IJ..R CHGBI\IH 08 tJO~GB V EN LIA If-lOJH .

El edificio de " La Equitativa," de N,,eva York, transformado en
''palais de glace," por el aguJ que arrojaban las bombas.

Las bombas de vapor c..1bierté1S de nkve, lo que h;.1cía
muy difícil las rnan1o brJs.
El lunch en la selva.

UN INCENDIO BAJO LA NlEVE

UN PUESTO COMUN

Murió un ambicioso qne siempre importunaba á los ministros
El martes 9 de enero, el grandioso edificio de la Compañía de
Seguros &lt;1La Equitativa» de Nueva York, situado en la Aveni- con la petición de todo género de destinos, y SU3 amigos le puda Broadway, fué destruido casi totalmente por utl terrible in- sieron en la tumba el siguiente epitafio:
cendio que causó una docena de víctimas.
Aquí y((.ce R. M.
Los bomberos tuvieron grandes y penosas dificultades para
en el único puesto que nunca solicitó.
combatir el :fuego debido al exct&gt;sivo frío que ese día hubo en
Y á ese puesto todos hemos de llegar: es el escollo á donde
Nueva York; el agua que se arroj~ba profusamentealedificiose
van á estrellarse todas las ambiciones de eEte mundo.......
congelaba rápidamente, á pesar del calor de las llamas.
No fuéramos tan ávidos de honore3 si tuviéramos á la vista el
Esto parecería increíble si no lo atestiguaran las fotografías
que publicamos en esta plana.
S"pulcro.
EL NUEVO GA.BlNETE FRANCES.

Detalle de la cacería: cuatro tigres y una gacela.

Jorge V en la India
De conformidad con el programa arreglado de antemano para
el viaje á las Indias, el Rey Jorge
V salió de Delhi algunos días después de la solemne coronación,
para ir á cazar el tígre y el rinoceronte en Nepal, mientras la reina María permanecía en la Rajputana descansando de las fatigas de la expedición.
.Para recibirá su huésped imperial y su comitiva. el Mabarajah de Nepal, Cbanqra Sbam~ker
J ang, hizo construir en pleno bosque dos campamen_tos, ~istantes
el uno del otro diez kil6metros.
El Rey es un cazador consumado y quedó muy satisfecho del
resultado de su expedición.
Se cobraron treinta y nueve tigres, de los cuales veinticuatro
fueron muertos por el Rey, dieciocho rinocerontes y cuatro osof:l.
La hazaña más notable del Rey
fué cuando mat6 sucesivamente
con las dos balas de su rifle á un
tígre y á un oso.

Doctrinast
rancias'
.

r

Plat6n, el gran filósofo, había
cometido el dislate de definir al
hombre: un bípedo implume.
Diógenes, el cínico, queriendo
dar una buena lección á Platón,
desplumó un pollo y fué á arrojarlo en el lugar donde este filó·
sofo daba cla1&lt;e, y dijo con sumo
desprecio: «He aquí el hombre de
Platón».
.
A lo cual respondió éste muy
s 1lfnrado: «Eres un Sócrates loco».
En suma, á Platón, que no te·
nía el dón de la fe, se le podrían
perdonar esos dislates; pero que
en pleno siglo XX haya hombres
que patrocinen doctrinas rancias
y heréticas, esos sí que han de
ser unos locos de atar.
Esas doctrinas, mil veces convencidas de error y condenadas
por la Iglesia, 6rgano infalihle de
verdad, son : el liberaliFmo, el socialismo, el materialismo, etc. .
A buen entendedor, breve ha·
blador.
1

S. M. el Rey Jorge V en su elefante de caza.

Los miem bros del G:ibinete Poincaré reunidos en consejo en un salón del Ministerio de Marina.

Dos tigres abatidos frente á la línea Je caz:1dores.

El soberano, en su ele'tante de caza, cargando su rifle.

�'

~~A

LAS//

OAMAs··.

PASATIENIPOS

La misión de la mujer.
JEROGLIFICO COMPRIMIDO.

PEONZA NUMERICA

LOGOGRIFO NUMERICO

por llfassanet.

FRE

100

T

U
M

9. 6

12

PLANTA

12 3 4 56
3 42 2 6

CHARADAS

1

5 162
315
51

Nota musical.
Artículo.
Nombre de mujer.
Apellido.
Moneda.
Verbo.
Nota musical.
Vocal.

por Betella.

I

Primera, segunda-tercia
árbol que en montes abunda;
poblaci6n es muy nombrada
la cuarta tras la segunda;
parte de _nuestro organismo
son los segunda-primera,
y es el todo un apellido.
¡Si esto lo acierta cualquiera.!
II
Mi amigo segunda tercia,
que trabaja de una-tres,
es un primera-dos-dos,
más borracho y todo que
er mismo vino que bebe,
todo, por cierto, también.

LETRA NUMERICA
por Gallo.

45131&gt;47 Verbo.

4217347 Idem.
En el campo.
174
7l 5
Aparejo.
71o
Culpable.
2 1 !1 1 7
Verbo.
Idem.
23 747
Tiempo de ver,Q9.
474
Verbo.
547
Apellido.
764
2675176 Animal.
1234567 Estado de América.

¡por Senesenin.

5
62
496
6249
4 5 623
426426
9642682
45357849
1234.56789
1 2623862
4562382
685427
96849
3849
4 15

35
8

Vocal.
Negaci6n.
Adverbio.
En música.
En el teatro.
Aumentativo.
Nombre de varón.
Diminutivo.
Nombre de mujer.
Idem íd. var6n.
Drama de Echegaray.
Parentesco.
Diminutivo.
Nombre de mujer.
En la China.
Nota musical.
Número romano.

Las soluciones en el próximo número.

· Soluciones á los pasatien ¿os insertos en
el número anterior:
Al rompe cahezai::
1 2 3 4 5 (i
7 89
A PALA

R

RAS

L OCASO REJAS SOR DAS

A la Combinaci6n
SARTO.
ASTRO.
RATOS.
TARSO.
OSTRA.

A la K numérica
RICARDO.
Al acr6stico personal
ANICETO.
ANTOLIN.
SATURIO.
TIMOTlW.
EUGENIO.
HILARIO.
LORENZO.

Estos siete fragmentos constituyen un jeroglífico, pero hay que acertar de qué circunfe.
renda se empieza para que, dando la vuelta hasta tomarlas todas, se pueda leer un refrán
muy conocido.

Al acr6stico gráfico
1.-LOcomotora.
2. - QUEso.
3. --TElescopio.
4. -- HAda.
5.- TOmo.
6. - CAdúceo.
7.-DOmir.6.
8. - PORdiosero.
9. -SUma.
10. - ERmita.
11. - TEla.
12.-NOvela.
13.-LOro.
14. - TENdido.
15.-GAStador.
15.-PORtal.
17. - FUERza.
18. -TEjado.
Lo que te ha tocado por suerte no lo
tengas por fuerte.

Acerca de este asunto, quP- adquiere cada día mayor importancia, y que es y será ohjeto de discusi6n en todos los países
civilizados, escribe una señorita norteamei-icana á un peri6dico,
las siguientee líneas:
"En sus descripciones de los Estados Unidos dedica usted
algunos párrafos á la mujer yarikee, tratándola quizá con harto
rigor: dice usted que el hombre rasg6 el velo que ocultaba las
perfecciones de la mujer, y escribió sobre nuestra frente lapalabra libertad, sin saber
que era nuestro martirio
lo que escribía; dice usted que nos han hecho
libres para .no cuidarse
de norntras, y cita usted
ejemplos y saca consecuencias que nosfavore·
cen muy poco, á pesar ·
de que atenúa sus juicios con galantería y
re e o no ce al mii:imo
tiempo que no nos faltan virtudes. Agradeciendo los l ama b 1es ·
.elogios y perdonando
las censuras, me determino á diri~írme á UR·
ted, exponiéndole mis
razones: quiero persuadirle de qne la mayoría
de nosotras no piensa
como juzga usted que
pensamos; quiero con·
vencerle de que la mujer
norteamericana s a b e
comprender sus deberes, y no aspira, en ge·
ner!\I, á confundirse con
los hombres; quiero que
distinga usted entre la
gran masa femenina y
las oradoras de club que
han perdido la cabeza.
"Antes de que usted
y otros e1,critores se di·
viertan en comentar los
discursos oídos á las su·
fragistas de Nueva York
y Chicago, deseo hablar
como representante del
vulgo de las mujeres, co·
roo una de las infinitas
que pagan culpas ajenas
y no quieren ser responsables de los ca pricbos
Modelo de abrigo de casimir. ·
de ciertas minorías osadas y tumultuosae. ·,
."Caei todas nosotras despreciamos en absoluto esos prlvile·
gios del hombre que piden algunas. Pedir nuevos derechos pa·
ra influir política y socialmente, sería por nuestra parte decla·
ración vergonzosa de ineptitud y de impotencia. ¡Pues qué! ¿No
influimos? ¿No podPmos influir de una manera decisiva' en los
asuntos de la naci6n? La mujer honrada, la mujer de su casa,
tiene en su bogar la primer tribuna del mundo ; tiene en su vir·
tudel ejemplo más admirable; tiene en sus lágrimas, en su resignaci6n y en su silencio el lenguaje más elocuente.
"Vedla, rica 6 pobre, recogida en su domicilio: no viste dura
cota ni empuña fiamígera espada; no pretende disputar al hom bre los tesoros del saber y los encantos del arte; ni en el revuel·
to golfo de la política lanza su bajel desafiando á las tormentas.

Pero ¿qué importa? En el fondo dei hogar apacible elogia á los
buenus, compadece á los malos, ora por todos; coadyuva silenciosamente á la obra de la civilización, mantiene unidos los la·
zos de la familia, forma mujeres que llevarán á otros hogares la
ventura, y hombres que serán los soldados, los artistas, los obreros de lo porvenir: anima al esposo que vuelve al puerto huyendo de la tempestad, fortalece su abatido espíritu y renueva la
savia de su cerebro, para que torne al campo de la lucha vigoroso y alentado. Y detrás del esposo, más tarde, irá también el
hijo¡ el hijo, preparado por la madre á la batalla de la vida.
¿Qué
aprende el niño en las escuelas? La moral escrita' la reli.,
g1on en preguntas y respuestas, el derecho impreso en un pedazo de papel, lo que ense·
ñan los libros y lo que
explican los profesores;
enseñanzas incompletas
y frías que pueden llenar la cabeza, pero que
no tocan al coraz6n, que
hablan al raciocinio y
no despiertan el sentimiento; castillos de nai·
pes que el infortunio de·
rribará de un soplo; ar·
madura de cart6n que
no resiste á loe golpes
de la desgracia: es la
teoría de _la existencia,
no la práctica útil y con·
veniente, no lo que en·
señan las madres, por·
que s6lo ellas saben enseñarlo. ¡Infeliz del que
no tenga por primer
maestro á la que le di6
el ser! Porque la madre,
después de nutrirle en
seno pr6vido y cariñoso, después de embalsamarle la atmósfera que
respira con el tibio aro·
ma de los más codiciados besos, después de
1efrescarle la tez con
raudales de dulcísimas
lágrimas, después de
eneancharle el ánimo
con las más suaves cari·
cias, después. de rodear
su infancia de las más

~~¿~~. 1~~aª;Ji1:ict~ee~
8

li'

J

un regazo amante, deleitoso abrigo en unos
brazos siempre avaros
del ser amado y la más
pura luz en una mirada
inefable, le da lo que la
ciencia no puede otorTraje de paseo.
gar al hombre, la edu·
caci6n del alma; le ensrña lo que no Ee aprende en los colegios,
el temor de Dios, el respeto al prójimo, la religi6n, la benevo·
lencia, la virtud, el culto del honor, la estimación de sí mismo
y el amor á la patria. Todo esto sin libros, ni horas de clase, ni
enfadosas obligaciones, por medici · dE&gt;l ejPmplo, de la palabra
persuasiva que brota de los labios maternales como brota el
cristalino arroyo en la risueña cumbre de la montaña. ¡Ay!
Los que no conocieron á su madre, los que en la niñez se vieron
privados de esta segunda vida que se llama. cariño maternal
entran en el mundo atemorizados por la deF&gt;ronfianza, recelosos'.
tristes, eom bríos; marchan cual nave Ein tim6n, caen t&gt;n brazos
de la casualidad, y s6lo se libran del peligro y se salvan de los
escollos cuando les acude misericordiosa la Providencia. En

�Patra las Damas.

94
1

'

cambio, ¡qué animoso el hijo que dió los primeros ¡mo~ rnste· e~, para él, ángel en la niñez, musa en la juventud, prototipo de
nido por su madre, que iluminó sus primeros pensamientoa en sus ensuefios, faro, norte, estímulo perenne de sus obras, re·
la radiosa claridad de sencillas explicaciones inspiradas por la compensa digna de sus afanes, gloria de su edad viril y refugio
más tierna solicitud! Sabe, siente, puede pisar con firmeza el de su vejez. No mira el hombre al horizonte sin verá una muáspero sendero. y la memoria del ángel tutelar que le guió le jer en los celajes de lo porvenir: ¡es la imagen de su esperanza!
"Continuamente se refleja en el carácter del hombre el espísirve de estímulo y de alivio en los amargos trances de la jornada. Es hambre do3 veces: una, porque ha nacido; otra, porque ritu de la madre que le &lt;lió vida, de la esposa que le ayuda y le
ha visto los primeros relámpagos del firmamento tempestuoso fortalece, de la hija que le seduce y le cubre de flores el camino.
"¿Qué privilegio puede ambicionar la mujer que sea superior
cobijado en el materno seguro; porque úna mano siempre leal
y una inteligencia nunca obscureci&lt;la le mostraron el horizonte, á este derecho propio, indiscutible, único, debido á la omnipo·
le abrieron las puertas del misterio y le dieron las armas de más tente voluntad del Hacedor Supremo?
''Y si la mujer quiere ampliar con la instrucción la red forfino temple, la confianza en sí propio y la fe imperecedera.
midable
de su influencia, ¿quién se lo prohibe en los pueblos
''Quitad hoy á las madres el instinto supnior, la percepción
sublime q·ue emplean en beneficio de i:; us hijos, y veréis, á pesar cultos? Abiertas tiene á su curiosidad y á sus ambiciones aulas,
de los libros y de los maestros, qué sociedad tan perver,a, tan biblioteca¡:, museos, carreras independientes y empleos oficiales.
"¿Qué más necesita? ¿Qué más puede necesitar?
ignorante y tan cobarde conl:ltituye la generación futura .
"La
que exige nuevos derechos, prueba que no sabe utilizar
"Diréis que omito la influencia del padre: no la omito, pero
la pongo en segundo término. El padre, con innata rudeza y los que tiene; indica que tampoco sabria eervirse de los que la
otorgaran.
~ ·
·
varonil empuje, impone su voluntad al ni"Si Ja mujer no hace uso del privilegio
fio, le manda, le am.,drenta, y no cuida de
natural que Dios le ha concedido, no será
convencerle por medio de halagos; le dice:
digna de lástima por los efectos de su indi"Devuelve golpe por ·golpe, mata al que
ferencia. Pero no debe salir á la calle á
''te hiera, estudia aunque no te guste, se
competir con .el hombre cuando posee bas"bueno para evitar el castigo." Y la matantes medios para dominarlo en la sasa.
dre no impulsa al nifio á la lucha, no le
"La mujer que huye del hogar y de la
obliga al .. studio, no le apremia ni le amefamilia en pos de los derechos reservados
naza; pero á la vez, con el delicado tacto,
al hombre1 sólo aspira á ser un hombre
con la rara maestría de que ha dotado el
más. Esto es absurdo y resulta irreverente,
cielo á la mujer, y sólo á ella, hace comporque
demuestra pretensiones de enmenprender al nifio que la cobardía es vergon- .
dar una obra divina.' ·
zo3a, que la bondad es loable, y que el es"La mujer, dentro de su esfera., puede y
tudio es necesario, citándole oportunainen- .
debe
alcanzar el reFpeto, el auxilio y las
te los hechos de los buenos, de los sabios y
consideraciones
que merece. BaEta que se
de los héroes, y el premio que les concede
proponga obtener lo razonable y lo útil con
el mundo y el que les reserva Dios. Y así,
el mismo tesón que emplea en algunos de
evitando el rigor y salvando el fastidio, le.
sus caprichos.
hace despreciar el miedo, aborrecer el mal
''Quizá no falte quien imagine que doy
y sonrojarse de su ignorancia; y de los bra·
importancia á la influencia de la mujer sozos femeniles, incapaces de herir, sale el
bre el hombre. ¡Error será el imaginarlo
hombre honrado, batallador, estudioso, a~No hay más limitación de la influencia fe.
tes de que el padre lo imagine ni lo commenina que la distancia moral ó material,
prenda. ¡Gloriosa conquista del santo amor
cuando ésta separa mucho á la mujer del
maternal!
·~
objeto de sus pretensiones. Pero dentro de
"Pero ¿qué mucho, si el hombre ya cursu radio de acción, toda mujer que ee retido por la experiencia cae también bajo el
suelve á conseguir algo de un hombre que
soberano dominio de la mujer, y no logra
se halla á su alca'nce, rara vez deja de conquebrantar el bienhechor influjo de la tímiseguirlo. Es cuestión de tiempo, de pasida esposa, de la débil criatura que apenas
vismo y de oportunidad. Casi todas las mupuede y apenas sabe? Si el hombre es virjeres lo saben; y las que no lo saben lo sostuoso, acendrará sus virtudes; si es ate&lt;.&gt; y
pechan.
libertino, al volverá su morada sabrá re"A menudo, hombres que no retroceden
portarae, ocultar sus defectos, esconder en
ante ningún riesgo ni coneideración, se delo íntimo del corazón las viles pasiones que
tienen ante la terquedad de una mujer.
le destrozan; y á la vez escuchará con resEntre mil ejemplos históricos que podría
peto supersticioso las plegarias de su comcitar, elijo el siguiente: Napoleón I, en lupañera, dejándola libre para educar á los
cha implacable con lo Gran Bretafia, prohijos, reconociendo tácita~ente la superiohibió, bajo los penas más duras, la introridad de la madre y admirando la abnegaducción y el uso en Francia de las telas
ción de la víctima, aunque él no sepa coinglesas. Tres razones abonaban la orden
rregirse.
.
del Emperador: el patriotismo, la conve"¡Cuántos hombres que hacen gala de su
niencia de favorecer la industria nacional,
impudencia en .público moderan sus accioy la neceaidad de mermar los recursos del
nes y sus palabras al verse delante de la
enemigo más peligroso. Pero estas razones
resignada es posa! ¡Cuántos, después de una
Otro modelo de abrigo de casimir.
fueron nulas para las mujeres: todas las
noche de orgía, entran silenciosos en su alelegantes,
todas las damas de la corte, y á
coba para no turbar el euefio de la inocente
compañera! ¡Cuántos insensatos declamadores que blasfeman su cabeza la emperatriz Josefina, vistieron telas inglesas de con·
por hipocresía y niegan la existencia de todo lo grande y de to- tínuo, burlándose del Emperador. Y Napoleón I tuvo que toledo lo puro, hacen en la hora de la,muerte, cont1itos y arrepen- rarlo.
''Yo creo, firmenente, que si las mujeres se coligaran para
tidos, la conieeión de q~e se burlaron, sólo porque la esposa lo
quiere-, s6lo,porque el remordimiento entra en su alma impelido obligar á los hombres á cometer el mayor disparate, se rnldria n
con la suya.
por una mujer!
" La suerte de loe hombres consiste en que la mujer no ama
"Y ¿qué no podrá decirse de los milagros del amor, del sentimiento celoso que tran~forma á los ignorantes en sabios, y el esfuerzo colectivo: se satisface con el individual, y prefiere las
convierte á los cobardes en héroes, y hace brotar la eantidad en pequefias victorias, porque puede alcanzarlas sin auxilio ajeno.
i,Mas en las luchas parciales que la mujer sostiene contra el
el Jnismd seno del crimen?
'U~n todos. los grandes actos de~ ~on:ibre interviene siempre la hombre, no ha menester ningún apoyo; le basta su natural pemujer ;,tant&lt;;&gt; en el deseo de adqumr, que lanza al aventurero á ricia y su intuición maravillosa.
»¿Por qué no aprovecha estos recursos en beneficio de la hulas más arie~gadas empresas, como en la sublime locura del
pa,~~ioti~J;l}o1 que arroja .al anciano contra las bayonetas enemi- manidad? ¿Por qué no procura la reforma de las malas costum.
. \ gas. En ella encuentra él á todas ho:'.ls un poder regulador; ella
Concluye en la página 96.

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES
¡Ea!-gritó el inspector-¿qué manera
de arrojar los baúles es esa?
El cargRdor se quedó perplejo y varios
de los viajeros volvieron la cara al oír los
gritos del inspector, esperando la disculpa
del cargador.
-No ve usted-añadió el inspectorque se está rompiendo el cemento de este
andén.
.

El parroquiano al mesno.-No puedo
tomar esta sopa.
E: mesero se la lleva y trae otra di~tint.a.
El parroquiano.-Le he dicho á usted
que no puedo tomar esta sora.
El mesero furioso llama al propietari0.
El propietario viene y dice aI parroquiano: ¿Por qué es que no puede usted tomar
esta sopa?
El parroquiaño. trr.n quilamente: -Porque no tengo cuchars.

***

ANTES DE PODER

utilizarlos, c~i menester extraer el
hierrJ ú oro de la piedra mineral.
Lo mismo puede decirse del aceite de hígado de bacalao puro.
Sus virtudes no se encuentran en
sus materias grasosas y mucho
ménos en . su asqueroso sabor y
olor. Sus efectos sobre los nervios y la repugnancia con que lo
recibe el estómago, son más que
suficientes para contrarestar, en
la :oiayoría de las gentes, sus
butnos efectos como medicina, y
eso sin tomar en cuenta que es
de dificil digestión. Sin embargo, siempre hemos tenido motivo para creer, que envuelto en
los elementos que componen el.
aceite de bacalao, se encontraban
propiedades curativas del más alto valor. Pero fué necesario separarlas de su nauseabunda matriz
en que estaban combinados, y esto es lo que con grán éxito se ha
efectuado en la elaboración de la
PREPARACION de WAMPOLE

en cuyo eflcaz remedio, tan s:&gt;.
broso como la miel, tenemos to&amp;,\
la esencia del Aceite de Bacalao
puro, combinada con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Uerezo Silvestre.
Estos ingredientes, constituyen
un reconstructor de tejidos, un
purificador de la sangre, y un reconstituyente general incomparable. Ante este remedio, la enfermedad se retira con una eficacia
y rapidez, que asombra i los facultativos tanto como deleita á
los enfermos. En los casos de
Escrófula, Diarrea Crónica yAfecciones Pulmonares, jamás deja de
proporcionar un alivio y curar.
"El Sr. Dr. N. Ramirez Arellano
Prnfesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice: La
Preparación d_e Wampole es doblemente eficaz en las Afecciones Pulmonares, por la acción de .
los principi0s nutritivos del aceite de hígado de bacalao." Nadíe sufre un desenga:ño con, esta. ,
. De venta en todas las Boticas.

Hacían notar á Gedeón que sus niños
tenían una apariencia triste y dolorids.
-Es verdad-respondió Gedeón;-yo
los castigo todo el día para que pierdan
ese carácter, y no puedo conseguirlo.

Entre ama y criada:
,, ,i
-¿Es cierto que quie1es a·bandonarme
Catalina?
- , ;'r:
'
¿Por qué? ¿Qué móvil te obliga, á ello?
-No es de los móviles, Sffiorita; es un
sargento de caballería.

***

Una rnñora, acabando de pedir informes
sobre una criada.
·,, ,
-¿ Y discreta?
-¡Como la tumba!. ........ Es ,ea paz de
romper toda la vajilla y no decir 'ni una
palabra.

***

Los caprichos de Jo~ ricos s~n,los vicios
de los pobres.-Margueritte. . ,: .

***

Antes del baile. -Agustir,a, ¿ha traído
nsted las flores que debo llevar en los cabellos esta noche para el baile?
-Sí. señora, pero ..... .
-¿,Pero qué?
- Que he perdido los cabellos.

MAÑAN14 •.••,.,,••
Es el grito, esperanza .Y· refugio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen ,·éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobard~a, la impotencia ,y :la ignorancia.
, ..
Tristes hogares donde imper~
esa palabra! Infelices seres aquellos que tienen que esperar la
nueva aurora para calmar su s
angustias y dolores!
Hombre, mujer ó niño en cuyo
cerebro germinen las ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su voluntad.
Cuantas vidas segadas por esperar á mañana! Entre noso-·
tros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo de la
salud. decir: mañana haré esto,
mañana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en seguida una bronquitis y .... . no
hacemos caso, mañana me curo;
luego una laringitis y ... . mañana me .curo. Despues viene la calentura: ,~h la tarde, la tos muy se·
ca, los imsomnios y sudores nocturnos; vemos á un médico, nos
examina, se pone serio y frunce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos receta lo
mejor que todo médico honrado
conoce parala Tuberculosis:
''Creosofosfatina. '' Es cierto
que con ésto nos vamos á curar ·
pero en un tiempo mucho mayo;
que el empleado si desde que comenzó el eatarro hubiéramos
usado esta medicina; con- ella se
de~truirían los gérmenes del ca~
tarro, -,haciéndonos al mi s mo
tiempo inmunes para la Tuberculosis ( tísis. )
Maña na... Mañana... Maíiana.. .
..;., :

. ..

~,..,,. .

' -~ ...

~ .... .:.. ·• ', -i,'),.

, ...... .:,.. &gt;

�L.f\ MISION DE LA MUJER
Concluye de la página 94.

bres? ¿Por qué no trata de corregir lo qne nunca se torregirá expontáneamente?
»Den el ejemplo las ilustres, las ricas y las sabias. Déjense de
perseguir derechos ilusorioH y de aquilatar deberes imaginarioe.
La misi6n de la mujer civilizada, al principio del siglo XX, ea
una misi6n de paz, de caridad y de progreso. Yo me determino
á exponerla en lo, términoE siguientes:
i&gt;Redenci6n de la mujer pobre, que vive más 6 menos esclava
en todos los pueblos de la tierra. Necesita educarse, instruirse,
tener un trabajo propio de sus fuerzas y de su sexo. Debe ocupar detrás del mostrador el sitio que hoy ocupa el hombre. Debe emplear su minuciosidad y su constancia en tareas de orden
más superior que las que hoy absorven su cúidado.
11Re&lt;lenci6n del niño pobre, que con peligro de su vida y menoscabo de su salud, es víctima de la necesidad, de la codicia y
de la infamia. Una ley severa debe prohibir el trabajo de los
niños.
)1Redenci6n del criminal, que, aunque haya delinquido por
arrebato, por ignorancia 6 por miseria, queda eternamente sujeto á la falta que cometi6, sin que le sea dable regenerarse. Hay
que distinguir en los grados de criminalidad, y no confundir al
de,graciado con el asesino incorregible.
»Castigo enérgico de la blasfemia y grosería, vicios estúpidos
generalizados por el indiferentismo que nos abruma.
»Suprésión de ciertas noticias que publica la prensa peri6dica y que causan evidente p13rjuicio: tales como los relatos de crímenes, de suicidios y de robos ingeniosos, y los ataques á la vida privada.
»Supresión de las corridas de caballos y de toros, luchas de
gallos, de fieras y de púgiles, y todo eF&gt;pectáculo en que pueda
peligrar la vida de una persona, 6 se busque el martirio de los
animales.
»Supresi6n del duelo, co,tumbre bárbara que se sostiene en
parte por culpa de la mujer.
»Propaganda contra la guerra, y proclamaci6n del arbitraje
como medio único de arreglo y como sentencia definitiva.
»Probibici6n absoluta del uso de armas, cauea principal de la
mayoría de los crímenes.
»Apelaci6n constante á los principios del honor, de la forma-

lidad y de la hiJalguía, ú fin de cúmeguir que desaparezca el es- ,
píritu del robo, extendido por todas partes bajo diverEas formas
y á fin de lograr qu., la palabra del hombre vuelva á tener cré.
dito y valor, como en los tiempos legendarios.
»Guerra perenne á la inmorulidad en todas sus manifestaciones, hasta conseguir arrojarla de los lugares donde se exhiba..
»Guerra sin cuartel á las bebidas alcoh61icas, origrn de multitud de catástrofes, asesinatos, locuras y pérdidas.
»Guerra á la falsedad, al cinismo, á la política viciosa y especuladora, y á la desmedida ambici6n de los agiotistas en todas
las eaferas sociales.
i&gt;Supresiéin de las pompae fúnebres, resabio del gentilismo que
ya debiera estar enterrado.
i&gt;Liga internacional contra la mendicidad, la ignorancia y la
holgazanería.
l&gt;Reglamentaci6n prudente del juego, ya que este vicio universal resiste con fuerza in quebranta ble á todas las prohibiciones.
i&gt;Estudio perenne y ordenado de los grandes problemas sociales que preocupan á la humanidad, inspirándose en la vida real
y en las necesidades presentes, hasta desterrar las corruptelas,
utopiae y rutinas que imposibilitan el progreso.
»E,;tudio profundo de los elementos adversos 6 favorables que
nos rodean, para evitar que continúe la decadencia moral y el
empobrecimiento físico de las actuales razas.
)&gt;Propaganda activa y tenaz en pro del matrimonio, procuran·
do á la vez la emancipaci6n de la mujer por medio del trabajo.
Es preciso que .el ca~amiento llegue á ser el fruto del cariño y
&lt;le la discri&gt;ci6n, no de la necesidad 6 del cálculo egoísta. Es
indispensable que la mujer se haga re!!petar, y que no crea el
hombre que la salva con el matrimonio. Es necesario que desaparezca la fábula de la inferioridad di:i la mujer: la mujer no es
inferior al hombre más que cuando se propone serlo.
)&gt;Apunto las anteriores ideas, no porque juzgue imposible su
desarrollo simultáneo, eino para que vean las mujeres que tienen materia á su dispoeici6n. Procurar que llegue á realizarse
algo de lo que indico, será obra mfü, meritoria que la rebusca de
un título de académica f, de una cédula electoral.
))Hoy la misi6n de la mujer es amplia y geneross, por lo mismo que ya no debe PXifltir la hembra ignorante arrinconada en
un ángulo del hogar, sin aspiraciones, iniciativas ni conocimientos. La mujer de nuestra época circula con libertad por el

Concluye en la última página de ávisos.

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Miércoles 7 y 21 de Febrero, sorteos
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Vigésimo...... -, .... $0 10 •
Lunes y VierneEi, sorteos ron premio principal de $1,000. '11
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Pedro Sandoval y Gual. :

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                <text>El Tiempo Ilustrado,  1912. Año 12. No. 6. Febrero</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>{ t/

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AÑO ·xu.

I

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MEXfCO, DOMINGO 4 DE FEBRERO DE 1912.

NUMERO 5.

,,., .,

UN FA S ·":) DTFIOIL.

Precie:

2l .s. en la Capital.

2t :s. en los Estados.

�......................~··················

fl

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LOUIS"
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Agustín, núm. 30), próximo á Teatr~s y Bancos, está dotado de
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ASb XII.

MÉXICO, DOMINGO

=============c:=====a::================

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4 DE

FEBRERO DE

1912.

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MEXICO, D. F.

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.

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Eetablecido el 15 de Febrere de 1899, ·
'

l
1

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:o

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fhalmann &amp; Co.-Chicago: First National Bank, Commerclal Natlonal Bank.
-St. Louis Mo.: Mississippi Valley Trust Co.-San Francisco: Tannhauser
Co.-, Wells Fargo NevadaNatlenal Bank.- Eagl!! Pass: First National Bank,
- Laredo: Laredo National Bank.-EI Paso: National Exchange Bank.-Kan·
taJ Clty: National Bank· of Commcrce.-Bisbee, Arizona: Bank of Bisbee.'laco, Arizona: Branch Bank of Bisbec.-Pittsburg, Pa.: Firs National Bank
,f Plttsburg.-Habana: N. Gelats &amp; Co.-Berlln: Deutsche Bank, Comme111
ond Dlsconto Bank, Dlrectlon der DlscontoiGesellschaft.- Hamburgo: Com·
meu und Disconto Bank Deutsche Bank.-Madrid: Banco Hispano Amerlca·
oo, Gmo~ vegel &amp; Co. --Parls: Banquc de l'Union Parlsienne, Banque de Parla
tt Pay Bas, Com ptoir Natlonal d'Escompte de Paris, De Neufllze &amp; Co ......
Londres: Dcutsche Bank (Berlín) London A¡cncy, Loado1 lt Wntm!Ntier
lank Ltd.-Milán: Banu Commerdalr ltali1na.

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CONSEJEROS:
PROPIBT ARIOS: JOAQUIN D. CASASUS, Presldeate¡ l'IIRNANN PIMENTEL Y FAGOAGA, Vicepresidente¡ Ram6n Alcázar, Manuel Araoz, b·
tonto V. Hemández, Miguel lturbe, Bmllio Mcyrán, Donato de Chapearouc1,
Alfredo Bloch, Jos~ Slgnoret.
1t
SUPLENTES: Carlos Casasús, Rafael L. Hemánde1, Lic. Femando Ouret,
Alberto Terrazas, Jesús Salcldo y Avllés, Mariano Yáñez, Carlos Bracho,
Guillermo Ancho, Mauricio Ullman, Bmuto Shroede'i. Francisco Madero.
INTERVENTOR DEL GOBIERNO: Juan N. deOt'alaclo.- SECRSTARJOt:
Miguel Lanz Duret.-COMlSARIO: Juan F. Brlttingham.- COMISARIO S..
PLENTE: Josi Gondlez Mlsa.-COMISARIO SUPLENTE: Manuel Su6ra.GERENTE: Fernando Plmentel 'f Pa~aca,-SUB·GERENTE: Federico (la&amp;
-SUB·GER!NT!: John Sutellle-cc&gt;NTADOJt: Rafael ku.a y Pleru.C.U&amp;RO:

J. M. R~bles.

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Apartado 274.

EL REB~AÑO.
Estu dio fo t o~ráfico por A. C a r r illo .

NuM. 5.

�.Aetualidades
FIESTA EN LA. ESCUELA MlLI'I'AR DE ASPIRANTES,

Hundida en el pecho la barba del color de las azucenas, pos·
trado resignadamente en amplio sil.Ión de labrado r_espaldo que
tiene por remate la real coron~, deJando vagar la mua da D?elan·
cólica por los espléndidos tapices de la magnífica estanma, el
anciano Rey se hace servir la ce~a.
._
El cocinero de Palacio, un artista. de la raza de los Montmos,
apura inútilmente cada día los primores ~e sus. confeccione~,
las exqui~iteces de sus guisos y la fecunda inventiva de su ~emo
culinario, ein lograr que el Monarca haga honor á los apetitosos
manjares que se le ofrecen.
Aquella noche el Rey ha invitado á su me~a á los tres persa·
najes más adictos á su persona y más emprngorotados de la
corte.
Van sucediéndose los platos y, como de costumbre, el Sobe·
rano apenas si prueba bocado.
Con su'sobriedad corre parejas la del obispo don Alonso, prelado venerable, confesor del valetudinario Monarca.
En cambio, el Dr. Henares, primer médico de Cámara, y el
veterano Guimbarda, generalisimo de los Reales Ejércitos, comen y beben copiosamente, dejando ver en la rubicundez gozo·
sa dei semblante el placer íntimo que experimentan al regalar
el paladar y al fortalecer el estómago.
Cruzado de brazos tras el sitial regio está Ruiz, el servidor fiel
. que entró en Palacio siendo pajecillo de áurea caballera y que
ha encanecido siendo sombra del cuerpo de su augusto i:ieñor.
-Ruiz-clamó con doliente voz el Monarca.-¿Nos servirán
perdices? ..... .
-Sí, Majestad--respondió con dulcedumbre respetuosa el
servidor. ·.
-¿En salea?--preguntó el Soberano.
--Sí, Majestad-afirmó Ruiz.
El Médico y el Gener11lísimo cambiaron una mirada que valía por todo un poema de jubilo inefable.
En el mundo entero tenían fama las perdices de los banquetes
reales. Luculo se hubiera sentido humillado al catar aquel plato que ni en sueños adivinó.
.
Sin embargo, ctecíase que el Monarca se limitaba á probar un
trocito de las renombradas perdices, rechazándolas inmediatamente y murmurando ron honda tristeza: "No es esto."
--Ruiz--habló el Rey.--¿Te acuerdas de la perdiz que comi·
mos en la choza del leñador'? ......
--Sí, Majestad-contestó el vetusto escudero escanciando en
la copa regia vino dorado como el sol andaluz.
-Estimula al cocinero, y dile que si me sirve una perdiz tan
gustosa como la que el leñador nos brindó, tiene su fortuna hecha-añadió el soberano.
Luego, tras un sorbo del añejo vino, el Monarca, mirando á
sus invitadoe, dijo:
- Más de tres leguas anduvimoa á pié extraviados en el bosque, y cansados y hambrientos fuimos á dar en una choza po·
brísima, donde, tras larga espera, un matrimonio de leñadores
flos ofreció, en dornajo de madera, ricamente aderezada, una
perdiz que mi escudero cazó. El pah era moreno y duro, man·
teles y cubiertos eran cosa desconocida en aquel selvático lugar;
por bebida tuvimos el agua fresca de un murmurante regato,
y, sin embargo, proclamo que aquella perdiz, por lo especial dP.
su condimento y por lo agradable de su salsa, fu é uno de los
mejores bocados que probé en mi vida.
-Perdonad, Sefior-observó traga!ldo apresuradamente el
Generalísimo.-Pero creo haber oído decir á V. M. que diputaba como excepcional la perdiz que comimos al pie de los muros
de Roblefía, sobre el campo de batalla en que mordieron el rol·
vo los enemigos de la patria, aquel día manumitida por V. M.
del yugo extranjero.
-Brava jorna&lt;la fué aquélla, mi fiel Guimbarda-exclamó
con mspiro de añoranza dichosa el Soberano. - Por cierto que
inútilmente vengo encargando que se averigue la receta de la
salsa que bafi.aba á la perdiz inolvidable que devoramos tras el
combate y toma de Robleña ...... Ruiz-añadió-dirás al cvcinero que si da con el secreto de tan exquisita salsa, cuente por
suya la dehesa del Espinar.
- Bien, Majestad.
- En aquel instante, el venerable obispo D. Alonso se dirigió
al Rey presentándole un memorial.
Henares y Guimbarda miraron rencorosamente al Prelado, que

con tan escasa oportunidad abrió un paréntesis en el banquete-¿ De qué se trata?-dijo con indiferencia el Roberano.
-Se trata Señor-dijo con firmeza el Obispo, poniéndose de
pie,-de un 'ruego empapado en el llanto de_una atri.bul~da f~milia. Se trata de implorar de Vuestra MaJestad rrnsencordia
para que un hogar no quede en lutos, para que cinco pequeñuelos no sean huérfanos, ¡.,ara que una desdichada esposa no se
vea sumida en triste viudéz y en horrible desamparo.
-;Osáis
~
' acaso, hablarme eu fa\'or del mi~erableaEesino .Juan
de Chiclana?-rugió el Monarca, golpeando con el puño la me·
sa de roble, que retembló con retiñir de argentería y de fino
cristal.
-Hablo, Señor-replicó solemnemrnte don Aloneo, -- en
nombre de Jesucristo.
-Alabado sea por siempre- murmuró el Soberano doblando
la cabeza.
-Amén-balbucearon el Médico y el Generalísimo, con malhumorado acento.
-El Rey de Reyes-prosiguió el noble prelado- perdonó á
los infames verdugos que le dieron ::nuerte afrentosa ...... Perdo·
nad, á ejemplo del Divino Rey-suplicó, arrodillándose, - al_loco que alzó el bra7.o armado contra el pecho de Vuestra MaJes·
tad.
- Señalaré rentas á la esposa que m:i ñana será viuda; ampa·
raré á los inocentes que en In. orfandad queden, pero castigaré
al loco ...... Alzad, don Alonso-habló severamente el Monarca,
- y no olvidéis que el loco por la pena es cuerdo.
Silencio profundo reinó en el comedor. Al cabo, el Prelado,
irguiendo su hermosa figura, exclamó:
- -Permita Vuestra Majestad que me retire; he ofrecido al reo
acompañarle en la capilla, y corro á cumplir mi promesa .....
-Esperad, Padre mío- interrumr,ió el Rey,-os ruego que
concluyáis de cenar ..... Ruiz-ordenó con pausada voz, - que
el Jefe de la guardia vaya á la cárcel y disponga que se suspen·
da la ejecución del condenado, .Juan de Chiclana vivirá.
-Gracias, Señor--sollozó don Alonso, besando la temblorosa diestra del :Monarca.
Sobre la mesa humeaban, rnrvidas en repujada fuente de plata, cuatro hermosas perdices.
El Rey, cuyo apetito se había despertado por obra de la emo·
ción ó por virtud de la espera, trinchó una pechuga, y, al saborearla, gritó alegremente:
-¡ Admirable! .... . ¡Exquisita!... .... ¡Delicadísima!. .... l\Ii
cocin ero ha dado al fin con una t!alei:i semejante, aunque mejor,
á la salsas que gusté en la choza de los leñadores y junto á las
murallas de Robleña.
Sonrió levemente el venerable Prelado; comieron con gran
fruición Henares y Guim barda, y cuando de las perdices sólo
quedaron los huesos, el Rey mandó llamar al émulo de Montiño para premiar su talento de guisandero.
Dejóle hacer don Alonso, y luego, á los postres, satisfecho,
sonriente, habló así:
-Seiíor, el in1:1igne Dr. Henares dirá á Vuestra Majestad que
con veinte años de edad, tres leguas de paseo, salud y hambre,
no hay comida mala, siquier se haga en pobrísima choza.
-Exacto, Señor--afirmó el Galeno.
-El generalísimo Guimbarda- continu6 el buen Obispo-sabe muy bien que el laurel ganado en el campo de batalla y la
gloria de redimir á un pueblo de extranjero yugo son, para el
paladar de un guerrero, de un patrióta ó de un soberano, con·
dimentos que hacen alimento sabrosisimo de los más insípidos
manjares.
Y yo diré que siendo sal~as magníficas las que se confeccio·
nan con hambre y juventud, ó con abnegación y heroismo, hay
otra salsa infinitamente mejor y más delicada ....
-¿Cuál?--insinuó el Rey.
- La que Vuestra Majestad ha hecho practicando la caridad ,
olvidando las injurias y demostrando que la mayor de las gran·
dezas está en el perdón.
La dulce lágrima desprendida de las pupilas turbias del Mo·
narca, rodando por la barba del color de las azucenas, fué á dar
en los labios de Ruiz, que arrodillado besaba las ropas del Mo·
narca, como lebrei fidelísimo que con sus caricias se asocia á las
satisfacciones del buen amo.
M. R. BLANco-"BJ.;LMON'l' E.

Pirámides de infantería.

Carrera de obstáculos.
Con asister.cia del señor Presidente de la República se efectuó el lunes último una fiesta en la Escuela Militar de Aspirantes con motivo del sép·
.
timoaniversario de su fundación.

LA POLICIA DE NUEVA YORK.

alumnos aprenden cómo han de conducirse con el preso para ha·
cer el at_estado. Todo agente de polícia debe llevar consigo un
cuaderm~o para ap~ntar el nombre y señas del preso, las cirHOMBRES QUE SABEN DE TODO.
cunstancias y motivos de su detención y todos los demás detalle!:! concernientes á Jo misma, datos todos de gran utilidad
cuando se ve ~a causa, á _veces muchos meses después.
Tan pronto como un aspfrante á polícia de Nueva York recibe
Cada tres d1as un médico da en la escuela una conferencia
su nombramiento, para lo cu.\l se exíge que tenga buena con- sobre aquellos extremos de cirugía elemental que debe conoctir
ducta, un metro sesenta y ocho centímetros de estatura mínima todo el que vela p_or la seguri~ad pública. Con un esqueleto y
y de veintiuno á treinta años de edad, queda obligado á asistirá unas cuantas lámmas a~at?m1c_as los futuros polícias aprenden
la escuela de instrucción, y sólo á los trein á d1stmgu1r una fractura de una contusión
ta días de clase se le permite vestir el uni.
ó á cortar una hemorragia. Aprenden
ligera
forme y prestar servicio.
también la diferencia entre la sangre veneEn las clases de instrucción se da á prime·
nosa y la arterial y la manera de detener
ra hora lección de código y ordenanza, se
una ú otra, y se les ensefia prácticamente
estudia el reglamento de coches, tranvías
á poner vendajes y ligaduras, porque en
y automoviles y se aprenden en excelentes
Nueva York el policía que encuentra un heplanos las calles, pasos, edificios, etc., de
rido ó _un contuso. ~stá obligado á prestarle
la ciudad.
los primeros auxihos mientras llega soco·
En seguida viene la instrucción práctica,
rro. En las clases de medicina se oyen los
de la qne están encargados dos teaientes.
más curiosos diálogos en tre el conferen·
ciante y aus oyentes.
Un alumno hace de criminal, otro de agente, y el segúndo recibe la orden de detener
-Supongamos-dice el primero- que en•
al primero y meterle en la prevención.
cuentran ustedes un hombre desangrándose
Por regla general el primer día el alumno
por un brazo; la sangre es muy encarnada
toma al supuesto reo por el cuello, de la
y sale á borbotones. El infeliz tiene una ar·
chaqueta y lo trae á la clase poco menos
teria cor~ada; le ponemos una ligadura y la
que á rastras; pero el profefor se apresura
sar:gre sigue saliendo. ¿Que haríamos en·
á corregir este procedimiento defectuoso.
tonces?
Si el preso es hombre fuerte y la ameri·
-Yo le cauterizaría la herida con un hie·
cana está vieja, una sacudida le basta para
rro ardiendo-dice un alumno que recuerda
e_scapar, dejando el cuello en manos del pola lección sobre mordeduras de perros ra·
hceman. Debe sujetarse al detenido con la
biosos.
mano izquierda por dentro del brazo dere·
- Yo man daría llamar á un sacerdote-cho, retorciéndole la manga para formar
con testa otro, demostrando su previsión.
con ella una fuerte ligadura; así se tiene la
En Nueva York hay también po,lícfa á ca·
mano derecha libre para sujetarlo mejor si
ballo, y los alumnos que han de pertenecer
trata de hacer resistencia. En caso de neceá las secciones montadas aprenden otras
sidad, con esta mano puede el agente sacar
cosas de su incumbencia, entre ellas el mo·
del bolsillo una fin ísima cadena de acero y
do de detener caballos desbocados para lo
pasarla por la muñeca del preso, que enton·
cual se da liber~ad á. un caballo engancha·
ces ya no se atreve á resistir, porque los
do á u~ cochec11lo ligero. El agente tiene
eslabones le cortan la carne al menor mo ·
vimiento.
que salir en pos de él~ galope tendido, ade·
lantarle por el lado izquierdo, pasar á la
Además, nunca se debe llevar al detenido
derecha por delante y en seguida parar en
tirando de él, sino 1Ievarle delante, sobre
S
doctor don Nicolás León ,
seco, extender y tomar la rienda del caballo
tódo al llegar á la prevención; es preciso Delegadoeñor
de México al Congreso de America- escapado en el momento en que éste va á
que en caso de un prostrer conato de fu ga
nistas que se reunirá en Londres en Mayo
d l
próximo.
pasar e argo. El profesor, hace verá los
el agente sea un obstáculo entre el preso y
alumnos que de este mo~o no hay peligro
la puerta.
de choque ó atrc,pello, como sucedería si
..
Cuando se detiene á ~a delincuente por sorpresa tomándole se qu1s1era
cortar
el
paso
al caballo pcmiéndoeele delánte.
por la espalda, eJ políc1a aprend~ á tocarle antes, sin que aquél
de
la
mañana
terminatt con algunas nociones de
Las.
clases
lo note, los bolsillos de la americana para saber si lleva alguna urba~1dad Y a~eo personal. Los
botones del uniforme deben esarl!la prevenida. El cacheo del preso, una vez en la prevención
siempre brillantes, l~s b_otas lustrosas, los guantes blancos
exige también cierta práctica; después de buscar en los bolsillo~ tar
s~ usan en verano limpios y sin zurcidos.
se le debe pasar ambas manos por encima de toda la ropa. Mu· que
F1gúren_se
- dice el oficia.! instructor . que de impro.
rhos ladro~es llevan limas ó ganzúas colgadas á la espalda ó en v1s_o les env1an ustedes
á
prestar
servicio en Madison Square ó en cualas ~antorr11Ias, ·y no hay que decir si se aprovecharían de ellas
qU1er otro paseo elegante. ¿No les darla verguenza presentarse
a1 verse en el calabozo.
con los guantes sucias?" En la escuela hay una pequeña sala de tribunal, donde los
Sigue en la pá¡lna 13.

�LOS ZAPATISTAS EN HUAJUAPAM·

FIESTA EN LA ESCUELA INDUSTRIAL DE HUERFANCS.

V0luntarios del pueblo en la azotea del Palaci0 Municipal
defendiendo la plaza. ·

El señor Presidente en el acto oficial.

Los

EnucADORES DEL

JAPON.

Los síntomas de una guerra yanquijaponesa y la posible pre·
ponderancia del Japón sobre el Pacífico, que podría determinar
su influencia sobre el continente americano le da un interés de
actualidad al estudio de la civilización de ese imperio.
, Dos grandes corrientes de ideas predominan desde hace tiempo en el Japón: un movimiento retrógrado y un movimiento innovador. Los unos desean que conserve el imperio del, Sol Levante sus viejas tra.diciones y sus antiguos usos, los otros quieren asegurar al Japón un lugar preponderante en el concierto
asiático europeo, que es un concierto poco armonioso. Los retrógrados se reclutan: sobre todo, entre los banqueros, y los progresistas entre los intelectuales.
La vieja moral budhista y sintoísta ha expuesto al Japón á

.'

71

Aetualidades

Aetualidades

Aspecto del salón en el mom,ento de la ceremonia.

un gran peligro de perderse. Bajo la influencia de esas ideas, al
nivel de la moral pública se rebajó tanto que el pueblo insul H
estuvo á punto de dejarse absorver por la China. Pero despuás
ele esa época crítica, no muy lejana, pues de ella no hace más
de treinta años, lo cual es muy poco en la historia de una nación, las cosas se han modificado profundamente.
El .Tapón se ha levantado brioso y robusto, una vitalidad nueva lo anima desde entonceb, y sus islas asoleadas y sus verdes
paisajes, comenzaron á dar asilo á una población industriosa,
comerciante y activa. Un profundo deseo de r,onquista se apoderó de pronto de ese pueblo y con tal empuje procuró ilustrarse, que hoy está al corriente de las ideas nuevas y de los ;últimos progresos realizados en todas las ramas de la ciencia) de la
industria europess. Las principales escuelas militare,, universidades y liceos de Europa, abrigan una colonia japonesa tan numerosa como asidua en el estudio.

Ahora bien: ese cambio tan brusco y profundo en las costumbres y en el carácter de un país bo se ha realizado sin motivo.
Cabe s?bre ese punto hac~r .investigaciones penetrantes respecto
de ~as mfluencias y necesidades de primer orden á que ha obe·
decido ese pueblo antaño indolente y rutinario.
Cualesquiera que sea la complejidad de esa.s causas un he·
c~o es ~vi~e.~te, y e~ .que el ~ov.imiento inicial del pr~greso nipon corncid10 con la mfluenc1a hbre del catolicismo en el imperio del Sol Levante.
Hay que reconocer la influencia indiscutible y directa de los
misioneros católicos en el Japón durante
los últimoP lustros.
. En 1862 no existían en todo el Japón
smo algunos misioneros católicos'retribuidos por el gobierno de Napoleón IIl en
calidad de intérpretes agreaados al co~sulado francés. En esa époc~, bastante leja-

.

'

Portal ''Valerio Trujano" tomado como fuerte por los volu~tarios . . . ,
del pueblo,
,·

no siendo más que cinco individuos fundaron e.n Tokio y en _Na~:
gasaki los primeros colegios católicos. En 1888 los colegios dirigidos por religiosos no alcanzaban más que ocho alumnos Y,
hoy alcanzan á una cifra de mil ciento dieciocho solamente 1-0s
alumnos de internado de Osaka. y del colegio cosmopolita · de.
Yokohama, sin contar los demás discípulos de los establecimientos católicos. En ellos se educan los hijos de los ministros, al-.
mirantes y en general los de las fiotabilidades intelectuales y
políticas del país. Los padres marianitas ocupan. varias cátedras
en la universidad imperial y enseñan idiomas en varios colegios
delEstado. Ultimamente acaba de fundarse una universidad dirigida por jesuitas.
Es de notarae que esos grandes centros
de instrucción católica que han llevado
la cultura al Japón se han fundado con
limosnas de los católicos del mundo cristiano.

MANIFB:STACION EN PRO DK LA UNION LA.TINO~AMERICANA •

'

Estátua (\el Gral. don Antonio de León.

Capilla del Cal varío donde se parapetó el "Tuerto
Morales" para hacer fuego á los federales.

La Catedral de cuyas bóvedas hiciero~ fuego
los federales á los zapatistas.

na, el gobierno nipón espiaba desconfiadamente todos los actos
Ahogar las penas en Dios.
de loa cristianos recién convertidos á su credo. No habían transcurrido diez años cuando se creó en Nagasaki un obispado.
La obra de los primeros catorce misioneros, voluntariamente
De_cía un borracho consu~tudinario: "¡Quince años hace que
desterrados en una n.ación hostil, fué muy fructuosa. La perse· me esfu~rzo por ahogar mis penas en aguardiente sin' poder.
cución de 1870 no hizo más que contribuir á la propagación de consegmrlo !"
'
'
·
~na religión que no contaba más que con la sangre de sus már¡Pobre dial,lo! no en el licor, sino en Dios debías ahogar tus
tires, la cual, como siempre, fué prodigiosamente fecunda. En penas; y ~ntonces hasta las penas más agudas se te habrían tro1~74 hubo ya sacerdotes católicos japoneses, y en 1886 fué pre- cado.en ligeras.
c1.so crear un segundo vicario en Tokio. Los misioneros mariai Pues ¿hay ta~ vez amargura tan grand'e que no pueda endul~
mtas llegaron en 1887 é hicieron prodigios. Fueron ellos los que, zar este pensamiento: Hágase la voluntad de Dios?

Los manifestantes en la Avenida de los Hombres Ilustres.

Fots. ele El Tiempo n11:t1•aclo.

E.1 J !f~ P&lt;lític0 y soldados federales defendiendo la plaza.
1

Vista panorámica de Huajuapam.

�73

H.aeia Tierrrras llejanas.

Hacia Tierras Lejanas.

gaitero an6mada. Erguido, como un triunfador ant:guo, miraba
fijamente el incendio purpúreo del ocaso, como si así se recon·
centrasen las impresiones amargas de su vida: el caminar por
los prados frescos á la luz suave del alba, el repicar alegre de
las campanas en los días de fiesta y aquellas danzas bajo los
castaños, junto á los bardales en la hora dulce y solitaria del
angelus campesino. Y con el alma encogida por la enormidad
de la nostalgia sentimental, con ....... ·
el gesto gallardo de los grandes
dolores morales, murmur6, mi·
rando al mar obscuro y á la cos·
ta lejana:
-Mi alma si non ye buena des·
gmcia andar pel mundo lmscanclo
fortuna ........ .

Y reaparecían los fantasmas de otras épocas, sepultados en la
negrura del recuerdo .. .... Aquellos viajes á Oviedo el día de la
Ascensi6n, aquellas excursiones de muchachos á · las huertas
vecinas, aquellas sonatas moduladas á la dulce paz de. la tarde,
entre el griterío de los romeros alegres .. .......... .......... .. ,....... .

···· ···· .. .... .... ·························· ··························· ·········
--¿A qué hora lo tiran al agua?

r--===============~===·

I.

Entre el abigarrado y heterogéneo mont6n de gentes .extrañas
que embarcaron en Coruña para América, destacábase por su
peculiar inanera:de vestir el tío Falo de.la Cor.rada, gáitero'ho·
norario del concejo deCarreño, condecorado alegremente con los
aplausos de cu~ntos mozos y mozas.le escucparon e1:1 las ~estivas
romerías y comensal obligado de cuantas'refociladoras comil~nas ·
se organizaban en las fiestas sacramenta1es de ' las trece parro- ·
quias que componían el mínimo concejo.
'
Era el honrado gaitero un hombre' de•historia so~bría, cuyos
orígenes databan del día de Navidad 'del año'58, en que suma·
dre, la tí~ Brígida, llama!la la Chata, lo 'ech6,' en~re angústia·s y
gemidos, á este mundo de miserias. De rapaz ·ayudaba á misa
en la iglesuca bizantina de su pueblo, y el cura, hombretón
1

••

1

dejando solo y libre.al mísero tío Falo que reincidi6 en el ma·
trimonio, invitando al honesto tálamo á una rubia de Logreza·
na, de quien se enamorara en la romería de Santiago .......... A
cuenta de Sil músfoa y. de su honradez, edificada en sesenta
año~, con una sucesividad nunca interrumpida de buenas acciones, vi6se un día de San Juan libre de la pícara rubia , propia·
tario de una pomarada asaz, fértil y padre de una hija, que, á
los diecif!iete, march6 á o~ro concejo, casada con Nal6n de Pru·
na, carrete'ro que hacía viajes semanales á Candas y más aficionado á l¡i. sidra que á las. lindas rapazas. En el espacio de algu·
nos años, el· tío Falo de ~a Corrada fué feliz, como lo puede ser
un hijo de madre·mortal:'
Por efo -c.uando una ·tarde anunci6 solemnemente, en el lsgo
de Lfn: de Podes, que pensaba marchar al Brasil, cuantos allí
bebían sid.ra quedaron estupefactos, esperando á reng16n seguido la explicativa del gaitero. ¡Explicativa! El solariego trovador
no tenía por qué darla. Era aquella una irrevocable decisión
que había arraigado en su alma sana y viril, después de muchas
noches de imsomnio, cuando la soledad, en figura de trasgo ma·
ligno, venía á contarle calladamente historias de miles de pesos,
apilados en un almacén obscuro, allá lejos, muy lejos, á dos mil
leguas de la patria asturiana.
Alguien, agazapado en la penumbra de la bo_dega húmeda,
apunt6 sibilinamente.
-Non fagais caso; mal rayo me parta si non tá borrachín ...
Borracho estaba, borracho de dinero y de riquezas ...
A la mañana siguiente, una clara y luminosa mañana de
Abril, tom6 la carretera de la villa, cabizbajo y melanc61ico,
olvidándose de saludará los buenos labradores que se dirigían
hacia el mercado. Corría en el ambiente un tibio aroma aldeano
de tierras fértiles y de árboles en flor. A intervalos, rodaba len·
tamente, por la soleada carretera un viejo carruaje, tirado·
por un rucio flaco, cargado de años y de achaques. La pupila
roja del sol abríaRe sobre los campos floridos. Los álamos pardos y tristes sacudían el rocío fresco. El gaitero marchaba, su·
mido en la lobreguez de sus pensamientos, con el rostro abierto
al viento que orea y al sol que quema, con el alma cerrada á
las caricias de la luz rnnriente. A la legua de Ambiedes, donde
una piedra blanca y polvorienta marca los cuatro kil6metros,
tropez6 con su antiguo compañero de andanzas y romerías Ma·nin del Galupo, el celebrado tamborilero de Vielles. Salud6Jo
con gravedad, sin detenerse á parlotear pretextando que llevaba
prisa. Le hacía daño la presencia de aquel hombre robusto y
ajeno á toda suerte de preocupaciones.
Cuando lleg6 á Avilés, eran las nueve. Una nébula blanca se
extendía sobre la ría donde se balanceaban pataches viejos. En
la plaza del Mercado, logr6 vender á un vecino de la Moniella
una vaca y dos xato.s que arrastrara desde Amhiedes. Concertáronse, tras muchas disidenciaa y contiendas, en dar por el ganado sesenta duros y robla paga. A la tarde, después de comer en
casa de Silveria la roxa, en la Plaza de la Constitución, á la derecha st&gt;gún se entra, el tio Falo camin6 hacia la aldea, abatido
y regocijado á un mismo tiempo.. Por ~n, ya 'se veían en perspectiva las lontananzas del Brasil, aquel vasto país donde los
millones ruedan alegremente sobre los mostradores. El domingo, antes de que la campana llamáse á misa, el tío Falo de la Co·
rrad11, renegando por un momento de sus creencias religiosas,
cruz6 el puente de Cañedo y sigui6 la carretera de Amar, que
había de conducirlo á la tierra de la fortuna y del dinero.

grueso y recio, que usaba de gañanescas familiaridades con to·
dos sus feligreses, instruyérale, agradecido á sus servicios de
ac6lito, en las .abstrusas reglas de una gramática nebrijense, cur·
tida por los años de 1869 tenía un puesto de libros viejos en el
Fontán.. Mas no se sometían á la dura nobleza del rapaz aquellas
vaciedades del mascula sunt maribus, y así después de vanos es·
fuerzos soportados por la paciencia del párroco, se desisti6 de la
instrucción clásica que hubiera puesto al rapazuco en condicio·
nes de llegar á call6ndrigo; como firmemente anhelaba la tía
Brígida. · Larga era ya la vida del gaitero, aunque poco fecunda
en acontecimientos que dominasen la negra vulgaridad de las
existencias aldeanas. Abandonado el áspero latín, 'a:diestrábase
Falo en la gaita, instrumento músico qne le I prometía renom ·
bre inmaculado y popularidad augusta entre ·sus compatriotas.
Bajo las melanc6licas umbrías de la aldea, resoQaban de continuo notas aflautadas y chillonas que alegraban y enternecían
á todos los corazones de dieciocho' anos. Pronto corri6 la vo11 de
la gentil habilidad que el de la Corrada poseía y un primer do·
mingo de Agosto, en la romería de Ambiedes, fué proclamado
rey absoluto de cuantos gaiteros comían la ciiayada en las rec·
torales circunvecinas...... Un corro de mozos aclam6le acredita·
do tañedor de gaita, amenizando la campesina ceremonia con
sendos palmotazos sobre la recia espalda del tío Falo ...... De~de entonces, todos los domingos del alegre Agosto, así que Dios
II
amanecía, cruzaba las escarpadas callejas de las aldeas, festiva
procesi6n de rapazucos desarrapados que vitoreaban jubilosaEl vapor sali6 de la bahía, á las seis, cuando ya el sol amor·
mente al afortunado hijo' de la tía Brígida ...... A los veinte años
cas6 con una mozona de Santa Marina, que le quit6·salud y le tiguaba fúnebremente su luz, y el mar tornábase acobaltado,
di6 disgustos ...... Por aquellos tiempos el señor Obispo de Ovie· como una inmensa masa de nubes plomizas.
Allá en proa, el tío Falo agitaba tristemente su montera desdo, haciendo la visita pastoral, admir6 sus musicales destrezas
y le regal6 una tabaquera, que él s6lo usaba en los días de ro· pidiéndose de aquella ciudad que por vez primera veía y que se
mería, luciéndola miefltr¡¡.s spplab~ .l:¡, gaita. La mozona de le representab~ ()Olll,O l~ ~nte.sala del.a gloria, como el punto á
Santa Marin11. baj6 ál Flepulcro á c()nsecuencia ne un mal pnrto, rlonrle convergían s~s ensueños de ricacho y PUS recuerdos de

-Probablemente á las doce,
cuando esté el pasaje durmien·
do. ¿Va ueted á esperar?
-Sí, señor, es triste, y á la
vez curioso, el espectáculo.......
fa luna ascendía en el hori·
zonte brumoso, pálida como el
blanco rostro de una muerta·.....

IV

III
- Diz el ilot.or que no pasa de
hoy .........
-Abiiltábame mucho que no lle·
gara á las ~uatro.
Conversaban así en un corrillo
á tiempo en que, acompañado
del médico, me disponía á pe·
¡1etrar donde el pasaje de tercera
· dormía. Apestaba á pies sudo·
rientos y sucios, y, de una es·
quina, venían hálitos de enfermedad. El tío Falo!agonizaba en
una litera miserable-en un&amp; litera de aquel vapor que le había
de conducir al paÍ'! de los ensueño3 áureos y de)os millones de
pesos ...
--'-Borma ...... pomarada ...... la mí fía ...... Madre de(alma ......
gemía angustiosamente, estropajeando incoherencias por la bo·
ca contraída .... ..

-OrernuR.... recorrla.re, Dómi·
'lle, qiiid acciderit nobis.. .. .. I'ater
noster ...... l!;t ne nos ittdncasin ten·
tationem ..... .
-Sed libera nos ámalo.
Silbaron en el puente, viró el
vapor con rapidez y el tío Falo,
abrazado á dos enormes pasillos
de hierro, hundi6se en el ·agua
amarga y vieja del mar ronco,
sobre cuy(superficie:la)una tejía urdimbres fantásticas .. ... ... .

LA POLICIA DE NUEVA YORK.

mente se les hayan designado, y cada alumno sigue hasta media
noche á un agente veterano para observar todo cuanto éste hace
en el servicio y perfeccio~ar su aprendizaje con el ejemplo.
De este modo las autoridades de Nueva York consiguen un
cuerpo de seguridad verdaderamente útil y eficaz, en el que cada
agente sabe su deber desde el primer día que presta servicio. Y
eso q~e la escll:ela no supone ningún curso complicado ni ningu·
na asignatura marbadle. Un mes de práctica, eso es todo.
Verdad es (}ue. además de la e~cuela hay otras cosas que ha·
can un buen policía. Desde que mgresa en la academia el agente
empieza á percibir su sueldo.

HOMBRES QUE SABEN DE TODO.
Sigue de la página 69.

Las dos horas de escuela que tienen por la tarde la dedican
los nuevos policías á la instrución militar, á las órdenes de un
sargento, y luego quedan libres hasta las ocho de la noche. A
esta hora tienen que estar en los puestos de policía. que previa·

········· ········· ............................. .. ··· ···· ····· ....... ·.........

Cuando nos retiramos á nuestros camarotes, miré al firma·
mento de bruma, y, en el tremendo asombro, en el fúnebre si·
lencio de la noche obscura, percibí á Saturno que describía un
lento arco .. .. ..
~ .

PEDRO GONZÁLEZ BLANCO.

Señor Manuel Mart;nez del Campo Y señorita Mercedes Cuevas, distinguidos mi.embros de nuestra Sociedad, que se unirán en matrimonio próxi,
rn 3men t~ en esta cap1till.

------

..-.. ·----~ -

'

. ...-

·- - - ----- ..- - ·-

-

----

�,

Ctróniea Exttranje:tta

CtJÓniea Exttranje11a.

74.

UN CUENTO.
(Traducción del Vasco)

75

LA CORONACION DEL REY DE SIAM

pero me tiré al agua bien pronto
y lo saqué, no dudando que él
me debe la vida.
-Muy hermosa es tu acci6n,
contest6 el padre, pero ayudarnos el uno al otro en los peligros, es obligaci6n natural que
tenemos todos.
En seguida lleg6 el tercero diciendo:
- Caminando por unos tremendos pefiascales encontré una.
vez que uno de mis mayores
enemigos dormía profundamente en la orilla de un precipicio,
de tal manera, que si hubiera
hecho un pequeño movimiento
corría el grave riePgo de morirse. Pero, p11.dre, como si hubiera
sido mi amigo más sincero lo cuidé y lo eaqué de aquel peligro
tan inminente.
-Hé aquí el mejor de mis hijos, contest6 el padre, dándole
un fuerte abrazo, y prosigui6:
-Toma esta preciosa sortija,
hijo mío, que tú la has ganado,
porque el acto mejor y más digno de celebrarse es el hacer bien
á nuestros enemigos.
( De Egutegi euzkr,tarra.)

Erase un padre de familia rico, que reparti6 su enorme fortuna entre sus tres hijos, reservándose solamente una sortija con .
valiosos brillantes. Un día llam6 á sus tres hijos y mostrán - ·
doles tan valioea prenda, les
dijo:
.
-Esta sortija la reservo para
regalár~ela á aquel de mis hijos
que ejecute la mejor acci6n. Id
por el mundo y que cada uno
me cuente después la buena obra
que haya ejecutado.·
Al cabo de cuatro meees volvieron los hijos á casa de su padre y el mayor se adelant6 á decir:
-Padre, un extranjero medej6 al cuidado de su casa, repleta
de oro, pude haberle robado todo sin temor á nada ni á nadie,
pude haberme hecho colornlmente rico; pero á pesar de lo
que dejo dicho, preferí cuidar
con toda sinceridad y legalidad
los montones de oro de mi He,
,Obraste bien, le c:mtest6 el
Nos quejamos aquí, dice Nuepadre, pero no hiciste más que
vo Mundo, de Madrid, de las dicumplir con tu deber, pues si
ficultades con que tropieza la
Los infantes don Fernando de Baviera y don Alfonso de Orleans,
hubieras robado á tu jefe, humujer para ganarse la vida honal llegar á Melilla á tomar parte activa en la guerra.
bieras sido el hombre más desradamente, y más de una vez se
preciable y malo de este mundo:
ha expuesto la queja de que el
porque nunca deben utilizarse malas artes para apropiarse de lo despacho en muchos comercioe debería estar desempeñado por
ajeno.
peraonal femenino. Estamos conformes; pero en todas partea
Inmediatamente presentóse el segundo hijo y dijo:
cuecen babas. Lal!l "costureras"· más hábilee del mundo son ...
-Caminaba un día por la orilla de un río caudaloso y un ni- los hombres japones.es, y sus rivales más formidables los homfio cay6 al agua; si no le hubiera ayudado: se hubiera ahogado; bres también de Persia.

La coronación del Rey de Siam

El Generafüimo del Ejército de la República china
Li Yuen Hung.

La coronaci6n solemne del
rey de Siam tuvo lugar el 2 de
diciembr? último en Bangkok,
once días antes que la proclamaci6n igualmente solemne de
.Jorge V en Delhi, como emperador de las Indias.
Después de diversas ceremonias entre las cuales se hacen
notar la del bafio real y la
ofrenda al soberano, de la agua
consagrada por los brahamane3, representando las ocho
provincias, el Rey V1idjiravudb, según las antiguas costumbres de Siam, cie proclama
él mismo soberano, en presencia de príncipes reales, de altos dignatarios de la Corte y
del Est11.do y de representantes
especiales de las naciones del
mundo.
Entre los representantes especiales que 11.sistieron á la ceremonia de la:'coronación, ~e
hicieron notar el ~prínci pe y );1,
princesaJAlejandro de Teck, .el
príncipe y, la princesa Guill ermo.de Suecia, el gran duque
Boris de Rusia y el príncipe
Waldemaro de Dinamarca.

•

Los señores De Selves, Caillaux y Clemenceau momentos despu és
de la caída del Gabinete francés.

-

Anécdota de Elihu Roo!.

El rey de Siam conducido en su trono de oro rumbo al templo donde va
á orar por su pueblo.
La primera apmición del rey ante el público.

La siguiente anécdota se
cuenta de Elihu Root ex-Secretario de Estado del Gabinete
del ex-presidente Roosevelt.
Un día en su oficina llama á
James su muchacho mensajero
y le dice:
- James ¿quién se ha llevado el cesto de los papeles?
- El señor Rilley, señor.
- Y, ¿q uién ee el señor
Rilley?
- El mozo de limpieza.
Pasa un rato.
-Jame!1, ¿quién ha dejado
abierta esta ventana?
-El señor Leutz, señor.
- ¿Quién es el señor Leu1z?
- El criado, encargado de
limpiar las ventanas.
-Oye, James, aquí llamn.rnos á cada uno por su nomhre y no ,,señoreamos» á nadie
¿0yes?·
El muchacho se retira.cabizbajo por la reprime.nda y al
poco . rato abre la puerta y
grita:
- ¡Elihu, aquí hay un hombre que le busca ...... !

�.. h

~~~~~~-~~~-~
K NUMERICA

ROMPE CABEZAS
por NovPjarqne.

1

o

2

---0000
5

o
7

----

3

o

110r r.amos.

4

0001

6

--00000
8

({ 7 1 4 () 7

Nombre de varón.
A&lt;ljeti ro.

3 4 1 G7

PlnntA.

5237

AojP.livo.
Verbn.
Not1t.
Número romano.
Negación.
Héroe t&gt;Spañol.
Fruto y persona ideal.
Compuesto químico.
Tiempo verbal.
Verbo.

1 2 3 4 fí 6 7

6 4 l

9

00000
000
000
Sustituír los puntos por letras para que
leyendo con todas ellas un refrán se pueda leer en los grupos indicados:
Grupo 1?-De una letra. Preposición.
2?--De cuatro letras. Tablita de madera ó de metal, con mango.
3?-De una letra. Consonante.
4?- De tres letras. Igualdad de lascosa~ en la superficie.
5?-De una letra. Número romano.
6?-De cinco letras. Ocultación de un
astro en el horizonte.
7?-De cinco letras. Herramienta del
arado (plural).
8?-De tres letras. Hermana.
9?-De tres letras. Tiempo verbal.
COMBINACION
por B.otella..

00000
Sustitúyanse estos puntos por letras tales, que, combinadas entre sí, sin repetir.
afiadir ni suprimir ninguna, den lugar á
cinco nombres distintos, á saber: apellido
conocido· cuerpo celeste; espacio de tiempo (plur;l); parte del pie, y molueco.

6 7
3

3 4

326
3
4
4
4

7 3
3 3
5. 6
3í

7
67
26 7
5 6 4 5

ACROSTICO PERSONAL
por Molino.

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Sustituir las Oy los cuadros con letras
de modo que en las líneas horizontales y
en las diagonales de cuadros se lean nueve
nombres de varón.

Las soluciones en el próximo número.

Soluciones á los pasatiempos insertos en
el número anterior:
A la Charada ROMERO.
A la Quisicosa
CEREZO
ROMERO
MANZANO
ROSALES
CENTENO
MORERA
ENCINA
CASTAÑO
PI NO
NARANJO
OLMOS
PERAL
ROBLES
A.LAMO
Al Jeroglífico coml:')rimido
NOTARIO.
Al Logogrifo numérico
ANTONIO.
Al Jeroglífico comprimido
CEMENTERIO.
Al Rombo
M

DUO
MUNDO
ODA

o

A las Charadas
CEBEDEO.
ZAPATOS.

ACROSTICO GRAFICO, por Novejarqúe.

4.52
314
7€,6

Descífrense estos dieciocho fragmentos jeroglíficos y colocados en columna ~n el mism9 orden se verá que con la primera sílaba de cada uno
de ellos se lee en acróstico un refran,

membrillo las tres veces, y al acabar ln.
operación, 1,e ech6 el soldado á reír .
-;,Te .ríes?-dijo
el cabo.
.
.
1
- Sí ; Ja ...... Jª .... Ja ...... .
Cosas de la miliciá- Un gusto que
-Pero ¿por qué?
-1\Iíreme
usted bien.
merece palos
-¡Calla, es verdad! Tú no eres el que
debía recibir los varazos ...... ¿por qué no
has reclamado?
Un soldado fué condenado á recibir tres
-¡Toma! Por el gusto oe decirle una
vatazos. El cabo que debía dárselos se .vez que se ha equiyocado ( !)
vanagloriaba de ser un hombre que no se
equivocaba nunca. Llegó el momt&gt;nto, y
llamado el soldado, le sacudió la vara de

ANE'c DOTAS Y CURIOSI DADES

***

Casos y Cosas

LA CONFIANZA
dijo un sabio, es una planta de
lento desarrollo. La gente tiene
fé en las cosas que vé, y hablando en sentido general t iene
razón. Lo que ú. veces se llama
fé ciega no es f é de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para tener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina ó remedio,
ia gente pregunta "¿Ha curado á
otros? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
r-· ¿Vá en armonía con los descubrimientos de la ciencia moderna
y están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha ? En tal caso, es digno de. confianza, y si al·
guna vez me encuentro atacado
de alguno de l os males para los
cuales se recomienda, ocurriré á
él en la plena confianza de que
me podrá aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la
PREPARACION de W AMPOLE
su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
puehlos civilizados. Este eficaz
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Hipofosfitos, )falta y Cerezo Silvestre. Con t oda prontitud elimina
los n.cidos venenosos que engendran la enfermedad y las demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo ; desarrolla
un fuerte apetito y buena digestión, y es infalible en Postración
-que sigue á las Fiebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. "El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela R. ele :Medicina de
niiéxico, dice: Mi juicio respecto
á la Preparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo a. tráz, concediendo á dicha preparación todo el mérito y toda la
importancia que en realidad tiene
en la terapéutica. n El desengafio es imposible. En las Boticas.

--Mira qué cuarto más precioso acabo
de alquilar.
-Mny bonito, pero no vas á poder dormir, porque da la alcoba á una calle por
donde pa~an coches á torias horas.
--Ya me acostumbraré.
--DeEde luego; pero el primer mes no
rns á pegar un ojo.
-Se me ocurre una idea.

-Veamo!'.
- Ese primer mes lo paso fuera de México.

La doncella:
-Yo tengo que decirle una cosa al
señor.
El señor:
-¿Qué es ello?
-Pues que yo no puedo aguantar más
el genio de la señorita, y me voy de la
casa.
El seííor:
· - ¡Feliz tú!
Efitre amigos:
--¡Qué alfiler de corbata tan bonito!
¿Es de malaquita?
- No, es mío.

¡Oh !os Vaiieíltes!
No se crea que vamos á trJ.tar
de aquellos que luchan en el campo de batalla, no, vamos á t ratar de tipos que, por desgracia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se encuentra
con un fuerte catarro y un poco
de c2.lentura; al preguntársele
qué ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada,
yo nunca me curo, no tengo miedo á las enfermedades. Y nuestro hombre se queda tan satis-_
fecho como si tal cosa.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro; solo le
ha quedado una tosecilla ¡:ec:i..
no puede dormir, ha perdido el
ap0tito y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valiente, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama al
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tomar luego la "Creosofosfatina"
líquida.
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera to,
ruado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con menos de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tornarse varios y está expuesto á contagiará toda su fa.
milia.
Los catarros y las toses nunca son inocentes; deben cuidarse
torn:i.ndo la admirable medicina
que dejamos nombrada; con ella
se ev ita y0 cura la Tubercul osis y
todas las enfermedades del pu lmón, pecho y garganta. \ Tambien la hay en pasti_llas.

�Microscópicas
La felicidad es verbo
Que todos conjugar quieren;
Es un verbo extraordinario
Que se ha de conjugar siempre:
En pasado, con recuerdos
Que se fueron y no vuelven,
Y en futuro, que no llega,
Con esperanzas alegres.
Cosa rara en este verbo:
¡No tiene tiempo presente!
II.
Hemos de pasar.la vida
Por una ley misteriosa.
Haciendo algo muy sencillo
Que nos da provecho y honra:
J uetificando esperanzas
De los que amigos se nombran,
Y realizando temores
De todos los que nos odian.

Agente exclusivo de «El Tiempo Ilus•
trado» .. n Saltillo, Coa huila, señorFran
cisco A. Medrano.
·

cía, en siglos anteriores, como signo de
mal agüero y como objeto de burla: al
condestable Montmorency, que era romo,
se le llamaba en la corte el romo Montmorency, y el duque de Guisa, que también
era romo, creía que por eerlo manchaba
el lustre de su glorioso escudo de armas.
La duquesa de Maine tenía por comensal. casi diariamente, á su capellán Charles Genest, y cierto día: buscando un anagrama con el nombre del a.bate, le dijo:
G' est large nez; y era en verdad, tan ancha
la nariz del eclesiástico, que fué objeto de
punzantes sátiras y caricaturas para el Duque de Borgoña, el conde de Matignon. y
otros magnates de la corte.

***

La nariz de la Marquesa de Villette
madre del amigo de Voltaire, era tan lar'.
ga como recta y fina la de su amiga la ConR. DE CORDOVA.
desa de Coutades, quien, para consolarla
elogiábale sus manos deliciosas y sus pie~
enanos; pero la Marquesa de Villette cansada de oír Eiempre los mismos elogi~s, se
Al REDEDOR DE LA NARIZ.
entendi6 en el presidente Perigny, famoso por su agudeza de ingenio, para bur(Apuntes de varias clases,)
· ·
larse de la Condesa.
Un día, hallándose preeente varias person~s que no ~~t~ban en el secreto, PerigSigue de la pagina 78.
ny mterrump10 a la señora de Coutades,
aplastan las narices de sus hijos, porque que prodigaba elogios por milésima vez á
opinan que es una locura llevar la nariz la delicadeza y blancura de las manos de
la Marquesa, y le dijo :
delante de los ojos.
Las narices romas eran tenidas en l!'ran-Pues no está ahí todo el encanto de

mi señor~ la Marqu~sa.: es injusto que
se~n· el~g~ados sus d1mmutos pies y sus
ar1stocrat1cas manos, y ningún elogio ee
otorgue á su nariz.
Todos los contertulios se asombraron de
aquellasfrase3 de PerigIJ-Y, juzgándolas de
mala manera, y despues de algunos··momentos de silencio; aquél prosiguió de este modo:
·
, -¡Sí,: señore~! Ha:y que otorgar elogios
a la nariz de m1 señora la Marquesa. ¿Es
larga? Pues por eso mismo se acerca más
á quien la habla, en señal de amistad no
fingida , sino sincera ..... .
El aud~torio aplaudió aquel panegírico
de l~ nariz de la Marquesa de Villette y
la señora de Coutades1 mordiéndose 'loe
labios al eEcuchar la pu nzante indirecta de
Perig~y, se c?nsol6 des~e entonces de que
su amiga tuviera, ademas de man.os aristocráticas y piee diminutos, nariz larga y
elocuente.

***

Un recuerdo para terminar.
. ¿Sabéis ~uién fué nariz de plata? El saL10 Juan Craon, uno de los eruditos má s
,t?,signes de mediados del siglo XVI: ba1 10se en desafío por una dama de la corte
Y su adversario le cort6 de una estocada l~
na.ri,z; pero el, eminente c.irujano Ambrosio
Pare le coloco una nariz de plata revestida de piel de la frente, y Juan Craon se
quedó con .el nombre d.e Nariz de plata.
El desdichado, víctima de las discordias religiosas y civiles que ensangrentaron entonces el suelo de Francia, muri6
en el ,patíbulo en diciembre de ·1561.
EMILIA DE

8***

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                    <text>fL
=A=&amp;=o=X=IJ=.=--===========:=~M;'.;É'.:X:':ICO, DOMINGO

NuM. 4.

28 DE Et.ERO DE 1912.

I.dl A~TJSTA SEÑO~ITA 81J8f4A lYID{,

euya Exposieión de auadttos:se abttittá al páblieo el 19 de Feb11e110 pttóximo.
l!'ot. de "Et Tif1111JO Utt8ll'Ctclo"

�•

Vida Soeial.

Así en la tierrrra .....
La discusión llevaba camino de ser interminable.
Los contertulio¡¡ de mi tía estaban in_flamados de espíritu beli·
coso, y Jo mismo el refunfuñador ex-intendente Sr. Vacas, que
·el melffluo doctor Férnandez, que el bonísimo P. Capellán y que
mi insignificante persona, no dábamos paz á la lengua en la tarea de controvertir acerca de lo que cualquier novelista folletinesco intitulara pomposamente "misterios del corazón.''
--La resignación es cosa santa-·observaba dulcemente el P.
Sapellán.
·
--La desesperación es sentimiento disculpable en los que
sienten vibrar, entre los estremecimientos del cuerpo, los nervios, tirantes como cuerdas de una arpa pulsada por el dolor-·
exclamó el émulo de Galeno y de Esculapio.
--La resignación suele ser la hipocresía de los débiles para
sentir y para protestar--gruño el ex-Intendenle, chupando un
descomunal tabaco.
--¿Resignarse no es tanto como inclinar la cabeza bendiciendo
la voluntad de Dios?-·pregunté suavemente Da. Rafaela, la
simpatica ama de llaves de la casa de C~rdenns.
-Comprendo--insinué yo·· la resignación triste, como epitafio
escrito por la vida ante el espejo roto de otra vida truncada; lo
que no comprendo es que en la reeignación haya alegrfa y en el
llanto amargo gratitud sincera ......
--Tiene razón, pollo·-asintió el Doctor;--tu teorfa es humana.
Convino en ello el Sr. Vacas; formularon protestas el P. Capellán y Da. Rafaela, y, al cabo, mi tía, que nos habfa estado
escuchando sin pronunciar palabra, dejó reposar un momento
los bolillos, que no descansaban casi nunca entre sus ágiles de·
dos, y exclamo:
--Se han empeñado ustedes en una discusión inf:rntil, y ile de
tratarles como á niños; así, pues, va de cuento.
A pesar del respeto y del afecto que á sus contertulios merecía Da. Antonia, hubo gestos de asombro ante tan brusca salida,
y an poco estuvo que el ex· Intendente no se arrancase renegando de la forma poco parlamentaria con que la señora de Cárdenas ponía punto á los debates.
Tras breve pausa, comenzó á decir la narradora.

***
-Cuento y cuento como que era el Rey más grande, más noble,
más bueno y más justo de todos los reyes; y este Monarca ten fa
P.ntre sus súbditos á un caudillo esforzado, inteligente y puado·
noroso, que por sus altas prendas fué siempre objeto de señaladas muestras del real aprecio. Dióle ascensos repetidos; concedióle todo linaje de honores y de recompensas; favorecióle
otórgándole por esposa á una de las damas más bellas y más
dignas de la corte; apadrinó al hijo único que nació de aquel
enlace; y tantos y tan frecuentes fueron los dones regios, que
contarlo sarfa tan imposible como contar por menudo las lágrimas de cristal que se han necesitado para formar la inmensidad
de los mares.
Como es natural--prosiguió diciendo mi tía,-·la gratitud del
caudillo fué tan ilimitada como puede ser, dado lo estrecho del
sentimiento humano. Celo, abnegación, sacrificios, cuanto es
dable hacer á una criatura hizo por su Rey el valeroso luchador,
y si no hizo más fué porque no supo. Andando el tiempo, llegó
un mvmento de prueba. En apartados dominios del vasto imperio
de aquel soberano, ¡,,ndaban soiiviantados los súbditos, y sentíanse menesterosos de un gobernador que con mano firme los
dirigiera y con el ejemplo los estimulara para guerrear y vencer
contra huestes enemigas que de continuo hacían irrupciones y
saqueos pcir aquel territorio.
Allá fué, investido de plenos poderes, el protegido del gran
Monarca, y allá establecióse con su familia, comenzando á admi-

nistrar con prudencia, á pelear con bravura y á ganar victoria~ y
. comarcas para su egregio señor.
Má&lt;;··añadio suspirando la señora de Cárdenas··ya es sabido
que son pocos los que alcanzan las cimas de la perfección ...... 1
El ex-Intendente, el Doctor y yo interrumpimos el relato con
toses muy expresivas.
,;
-Cuiden esos catarros, señores"· exclamó sonri'3ndo la vest~~a
dama,-·y luego continuó :·-El hechr fué que el Generalfsimo'de
los reales ejércitos durmioee, como vulgarmente se dice, en Jós
1
laureles, y aun cuando siguio sirviendo á su Monarca, no demostró tanto celo como en un principio.
Llegaron ¿cómo no? á la corte noticias de la tibieza que el bizarro caudillo sentfa en el cumplimiento de eu deber. Cuando
se trataba de dañará un favorito, .la envidia y la murmuración
cuentan con medios de comunicación infinitamente más rápidos
que los de la telegrafía eléctrica.
Disgustóse el Soberano con las nuevas que le dieron; benigno siempre, y siempre dispuesto á la indulgencia, achacó aquellas faltas de su predilecto súbdito á distracciónee nacidas de
los cuidados qne un esposo y un padre debe á su' compañera y
á su hijo. Y pensando en que así era, envió hasta el Generalísi·
mo á un mensajero con el encargo de traer á la corte al unigé·
nito y á la esposa del insigne caudillo. El mensajero llevaba
una carta del Monarca que decía así:
"Venga á mí tu mujer y tu pequeñuelo; aquí vivirán á mi am .
paro haciendo votos por el mejor éxito de tu empresa; nada les
faltará. Conságrate por entero á mi servicio, y cuando hallas
cumplido por completo tu misión en esos mis dominios, yo
mismo iré á llevarte á los objetos de tu cariño ó dispondré que
venga&amp; á reunirte ce,n ellos .... ''
El Generalísimo-siguió mi parienta-obedeció el mandato re·
gio, y en su obediencia, aparte de la consideración de creer que
se había hecho acreedor á castigo, hubo gratitud jubilosa, gratitud nacida de lo más puro del alma, al considerar que los seres
amados de su corazón estaban para en adelante bajo la mejor de
las tutelas y á cubierto de todo riesgo ......
--Perdor,e, señora mfa··interrurnpió el doctor Férnandez,··
si n;e permito observar que un rey tal como el que usted nos
pinta, sólo existe en Al país de las consejas, donde Aladino impera con su maravillosa lámpara y donde los palacios de pedrería se abren al conjuro de un Sésamo mágico ... ;,.
•• Y yo añadió , ·habló el ex-Intendente--que todos qui9iéramos estar en el caso de ese fantástico Generalísimo, para que
nos cayeran semejantes brevas .....
• - Y yo hago constar· murmuré impaciente- ·que aún nos falta por saber el final del cuento .....
•• Que dicho sea de paso-- apuntó burlonamente el Doctor- re·
sulta más so sito que un huevo sin sal.. ....
--Pues si ustedes me lo permiten-·concluyó la señora de Cárdenas--les diré que ni el Monarca que se les antoja tan ideal, ni
el caudillo cuya suerte les parece tan envidiable, son productós •
de voluptuosidades imaginativas, y sí seres que están al alcan ce de nuestras almas. Volvámosla al reino de la eternidad y en
él encontraremos al Rey de reyes; bajemos la vista á la ruindad
de la tierra, y en cada hombre que se ve privado de su esposa y
de sus hijos encontraremos al caudillo de esta historia.
Y ahora--·dijo Da. Antocia- -comprenderán ustedes cómo
nuestro infortunado amigo, el coronel Bravo, se resigna sin desesperación con la desgracia que le abruma. Lo que para uste·
des resulta envidiable y apreciable, dispuesto por un Soberano
de la tierra, debe ser, como es para el coronel Bravo·, más dulce
y más consolador cuando emana de la misericordia del cielo.
M. R. BLANCO·BELMONTE.

IMPRUDENCIA TEMERARIA

51

lavar en casa, se exhibe á los ojo&amp; de los maliciosos ~or !ndis·
creci6n de servidores faltos de seso 6 sobrados de dafilna mtenci6n. No los inculpemos. Tengamos la franqueza de reconocer
En los grandes centros de poblaci6n, y muy señaladamente y de proclamar que los poco avisados somos noso~ros.
en las pequeñas localidades, es frecnentíeimo oir relatos críticos
A nadie se le ocurrirá discutir á voces en med10 de la calle
de dichos y de hechos referentes á tal 6 cual familia.
respecto á la dote de una hija, al casa~iento Je un hijo, 6 á la
En tales relatos, abultados en tercio y quinto, y desfigurados molestia que un pariente 6 amigo ocasiona.
al correr de boca en bo·
Y, sin embargo, los
ca, palpita un fondo de
Un matriruonio elegante.
que de ello se recatan
verdad arrancado á la
no se guardan para exrealidad de la vida.
presarse con libertad
Ese fondo está formado
dentro de la casa, sin
por detalles de orden
parar mientes en que
verdaderamente íntilos que en la casa habimo, por juicios salidos
tan no son por igual
de labios del padre, por
acreedores á la confian·
observacionesformulaza, ni por ende fieles
das por Ja e9posa, por
depositarios de lo que
ideas reveladoras de un
se quiere guardar en
criterio más 6 meno.'!
secreto.
sano, y por apreciacio·
¿Habrá qué decir el
nes lógicas 6 absurdas.
medio
único de evitar
¿Quién reveló esos
estos
disgustos
y de po·
detalles? ¿Qué oído rener
coto
á
estas
decogi6 con fidelidad fo.
masías?
nográfica los términos
No hay manera de
de un debate familiar?
obtener
una servidum¿Qué lengua los llev6
bre
que,
por defecto fíal terreno del dominio
sico
6
por
exquisitez
público? ¿Por qué caumoral,
sea
sorda,
ciega
sa, frases nacidas en
y
muda
para
cuanto
el secreto del hogar roentra por la vista y por
daron por el arroyo, se
el oido y puede ealir de
enlodaron por el fango
los labio?. Peroen nuesde la plaza y sirvieron
tra mano está el impode pasto á Ja maledieensatez reflenernos
cencia? ¿Dónde está el
xiva y moderaci6n pruresponsable de que esdente.
to suceda?
Para lograrlo basta y
, Sin gran esfuerzo, y
sobra con tener en
a poco que ce mire, hacuenta que es muy dillaremos que el reo y ·
fícil
que otro tenga la
la causa eficiente de tade que estadiscreci6n
les daños está en no,mos faltos, y que es
otros mismos, dentro
muy fácil que el criado
de nuestro propio raadicto,
mientras está á
rácter y unido á nues·
nuestro servicio, sea
tra naturaleza.
tornavoz desleal tanlue·
La imprudencia, ef':t
go como deje nuestra
hija de la vebemencia
casa para servir en la
en el pensamiento y de
&lt;le
un amigo 6 enemigo,
la intemperancia en h
ante el cual aparecereexpresión, es el origen
mos en caricatura por
del mal que deploraaquellos actos 6 frases
mos.
que requirieron, para
Personas discretas y
i;er realizados 6 dichos
prudentísimas no se
la ausencia absoluta d~
recat!\n para manifes·
personas extrañas.
tar en alta voz sus más
ARACELI.
reservados juicios en
presencia de los sir-~~
vientes. Acaso-como las antiguas patricias
romanas-entienden que el sirviente de hoy,
RETIRA ESE POLLO.
como el esclavo de ayer, no es un hombre,
sujeto á todos 103 bajos apetitos y á todas las
ruines pasiones, que le impulsan á la calumUn jefe revolucionario está almorzando,
nia, á la murmuraci6n y á la venganza innocuando
su criado le dice: «Señor, un huelguisble de los mismos que le dan el pan que es su
ta
pregunta
por Vd.»
sustento y el albergue en que halla:amparo
nQue
entre;
pero antes trae los rábanos y
y· descanso reparador.
El templo de la Enseñanza durante el
retira eee pollo.»
Aventurar observaciones ante los criados matrimonio de la Sri ta. Guadalupe Gar·
¡Oh¡ ¡supiera el pobre pueblo cuanto le es·
es exponerse á que esas observaciones, por cía Elguero y el Sr. Enrique L. Cor.
quilman
esos que en nombre de la libertad
i~reflexi6n 6 por otro m6vil peor, sean repe· cuera.- Retrato de la desposada.
fraternidad é igualdad le roban la fé del alm~
t1das y comentadas fuera del recinto del que
y la plata del bolsillo! Ved c6mo medran á
nunca debieron salir. Y esto, que reimlta altamente pernicioeo
en ~odo tiempo y lugar, es funestísimo en poblaciones de eEcaso expensas de los bobos. El pueblo para ellos no es sino un escal6n para subir sobre el pedestal de la gloria .... .La ambici6n
vecmdario, donde se convive en la misma sociedad, donde los es
la furia que los domina.
conocimientos se imponen y donde el trato es inevitable.
en esto, cnando oís á ciertos charlatanes propalar ideas
Pensad
Trastornos dolorosos en la familia, diferencias de triterio en
subversivas
...... y también en esas otras palabras del siervo de
punto á intereses y materias sociales, menudencias infinitas de
Dios,
el
venerable
Don Bosco: c&lt;Con ideas revolucionarias no se
orden doméstico, toda la ropa sucia, qu6 16gicamente se debe llega al cielo.»

�A eto ali dad es

Aetoalidades

El Junior Club en la Escuela de .Agricultura.

EXCVRSION 08; LOS ALUMNOS DEL MUSEO NACIONAL,

w,w,w,w,

Tribunas para los invitados,

Stand donde se hicieron los ejercicios.

Nuevo Museo Histórico en la casa que habitó el señor Cura Mo·
relos en Morel ia, en el que se conservan algunas reliquias de él.

Los excursionistas en el interior de la. Capilla Expiatoria
del Cerro de las Campanas en Quérétaro.

El domingo pasado se verificaron con gran lucimiento, en la Escuela N. de Agricultura, los Juegos Olímpicos orr:inizados ¡:or el Junior C lub, y
que no habían podido verificarse antes por circunstancias especiales. La fiesta estuvo muy CClncurrida y alca11.zó muy lisonjero éxito.

SOCIETÉ ÁCADÉMIQUE n'HISTOIRE INTERNATIONALE
e~. / ,/ .,

c;)f, ,,p . ,
.•• L
,
.., #
a-.//,1/,
j/dJ
.
';;;Z/.eda,ia,,.co,ycn,m,rmen/-.cváV..ux,,.,:t«, . 7/"Jaáúr(y'C)l_./f, - -l.% -/~fu

.

50,Boulevard S~ Jacques, 50. PAR IS
·V· -- ~

~d. .¡f) ~
. .ir~, · d,-L /@
//lkt
fa/
Pedt. .'el. .a. ~Vlettr.· ...//°.{¡ ~Jl'Wáa{/bm?4T1&amp;?Uht?ci,t,k-fj1Ó,uú'1ú111tatr'

CD~ :o~ 911,J~J'
,~

,a,,-~

e~

Exteriordei Tc:mplo de Santa Clara en Querétaro, que iba á ser destrui·
do para ampliar el terreno donde se construye la catedral de dicha ciudad.

Los excursionistas en el lugar por donde pasaron las fuerza s
Republicanas. con lo que terminó el sitio de Querétaro.

Inauguració n : de un g itnnasio en l a Escuela§de Ingen ier:Js,

- -~~l.daL-~t!.,.:LLu*""'~~_/
&amp;: '.'.'___

~-~~~~~-~Ji!út.~;f~cee . . .~(9/~

(/ ,~-=

~ 0'...ú....;J.,..~, '

){~,k

5/'-';'&gt;«.&lt; •

El señor Ministro d~ Instrucción Pública y el señor Director
de la Escuela de Ingenieros á la hora del lunch.
Diploma correspondiente á la:medalla de oro otorgadara I conocido historiógrafo señor Lic. do n Genaro García
por la Sociedad Academica de Historia Internacional de París.

Grnpo de estudiantes que asistieron al acto.

! i~~f;l:ti~ ~~~i~u~!'a~ f~if~~,
~~gse· 1ii~ruc~~o~t
lllicaJ1 ~ giou a sio Y pelu.qtiería,in ~talados recientemente en el.departamento que ocupa eu
º
es
se e arro116 un progrnma deportivo Y term1116 el acto ofrec1ondo una copa de ehampag .

1

el Pa1!~{~~~t;~~~!1
ue al señor Ministro .

1

vo

1

�54

Aetaalidades
Aetaalidades

Granóes artistas falsificaóores y~ran~es Museos esfafaóos.

tes del antiguo testamento. La falsedad de los manusc~itos fué
descubierta á tiempo por un francés, sin duda menos dispuesto
La falsificación de obras de arte no esi cosa de hoy. Cuando el que los inglese3 á gastar dinero por poder añadir algunas JínPas
arte griego estaba en su apogeo había en Grecia artistas notables á la Biblia. Hasta el especialista hebreo del museo británico fué
que se dedicaban á falsificar obras de Apeles y de Fidias. An· engañado por el hábil fa lsificado.. El IQismo Shapira había ven·
dando los tiempos, eminencias artísticas como Miguel Angel, dido poco antes por ochenta mil francos una colección de ceráentre los escultores, y Andrea del Sarto, entre los pintores, no mica mohabita falsificada al emperador de Alemania.
Pero la falsificación más extraña de nuestros tiempos es la del
creían rebajaBe dedicándose á falsificaciones del mismo género.
griego Constantino Simonides, de quien con razón se ha dicho
De Miguel Angel se sabe que
que no ha tenido rival en el arte
intencionadamente e u te rró Hu
de
la caligrafía ni en los estumagnifico Hércules niño para
.
dios
paleográficos. Algunos de
que tomase aspecto de antigüelos manuscritos que vendió eran
dad, y á su debido tiempo lo deauténticos, pues, como el mismo
senterró,lo envi6 á Roma y lo exdecía, para falsificar los veinti·
. puso como un tesoro de los tiemcinco mil manuscritos con que
pos clásicos recientemente desse presentó en Londres tendría
cubierto. El cardenal Riario ~e
que haber Yivido más años que
dejó engañar y compró la estaMatusalén. Sin embargo, lamatua, pero cuando se descubrió el
yor
parte de ellos eran falso~: pa·
fraude fué devuelta al escultor,
el aspecto de antiguos
ra
darles
joven y sin gloria todavía en
habían sido previamente lavaaquel entonces. Enterado de to·
dos con sumo de tabaco.
do ello, Césat Borgia fué á busNotable es también el caso del
car al escultor á su estudio y
esultor
Bastianini, algunas de
comprendiendo que aquel artiscuyas obras :figuraron hasta hata sería algún día famoso, Je
ce poco en el Louvre como del
compró el Hérculee por poco dinero.
renacimiento italiano. El talBastianini
era un pobre muchacho
El nuevo comprador sabía
que copiaba con :fidelidaci bustos
muy bien lo que se hacía, y tan
Estudiantes de las Escuelas de Ingenieros y Bellas Artes con el poe.
pronto como Miguel Angel ad- ta Manuel Ugarte, á quien le fueron á presentar su adhesión con mo- y bajo-relieves del siglo XV, sin
propóeito de engañar á nadie.
quirió fama reven:lió la escultu- tivo de las declaraciones que publicó el distinguiáo argentino.
Los anticuarios eran los que
ra al duque de Urbino por una
Fot. de El Tiempo Ilnstrdo.
compraban sus copias por unas
cantidad exhorbitante.
·
cuantas
liras y luego las vendían
r. Otro caso histórico es el retrato de León X por Rafael. Habiendo sido preRtado el cuadro por unos días á Cosme de Médi· por miles de francos, como si fuesen esculturas antiguas. El go·
cis, quedó éste tan encantado, que inmediatamente encargó una bierno frances pagó por una 13,600 francos y la puso en el Loucopia á Andrés del Sarto, copia tan perfecta que cuando estuvo vre junto á una obra .de Miguel Angel, creyéndola antigua.
Entonces lleg6 por primera vez todo esto á oídos de Bastiani.
terminada engañó al mismo Julio Romano, que había colaborani,
que inme:liatamente reclamó sus derechos de autor, y ocudo en el original con Rafael. Todavía hoy, los. grandes críticos
rrió
una cosa verdaderamente singular. Todos los inteligendel arte no están conformes sobre si Cosme de Médicis devolvió
de impostor al joven artista, censurando su atre·
tes
tacharon
el original ó si entregó la copia.
vimiento
por
querer atribuirae obra tan notable, y el mismo
fo célebre falsificación de Shapira estuvo á punto de costar
francé3
que
compró
el busto en Florencia volvió altá y amenazó
al museo británico veinticinco millones de~francos, precio que
dicha~institución se disponía á pagar por unas supuestas varian- al escultor por haber dicho semejante bla8femia artística. Por
fin, todo terminó gracias á un italiano que tuvo la magnífica

idea de hacer fotografiar al empl~ado de la fábric,a de tabacos en
la misma postura para comparar luego la fotografia.con el busto.
El parecido era tan exacto qu ~ tofos comprend~eron _la ver·
dad del c1so. Sucedido, como este y como el todav1a reciente de
la tiara de S::1itaferneF1, obligan á decir 'JOn
Saint füuve que "la última palabra d13l arte hay que buscarla en los faleificadores.»

que ha cogido la costumbre de arrancarle pelos del bigote. Basta
que lo vea ocupado ó hablando con un amigo para que ehtre Y
le diga con la mayor naturalidad del mundo:
-Papá ... vengo á ... eso. - Y se sube á una silla, para P~?er
realizar cómodamente la cruenta operacion.
El celo paternal reviste diversas formas.
Así como hay padres que creen que l'a.?ue·
na educación consiste en atar á los h1JOB á
la pata de una cama y darles con una z~pa·
LO.::; OH100S
tilla en la cabeza existen otros que le dicen
á
usted con mucha naturalidad:
Tudo padre debe de mostrarse car;ficrn
cJn sus hijos porque para eso es padre.
-A lo~ niños no es preciso castigarles
Pero no todos siguen esta línea de conpara que adquier,an .dot.~s de respeto. Por
ducta, y hay algunos que entran en su casa
mi parte educo a mi hiJo de una manera
de3esperados, y Jo primero que hacen es coespecial: cuando quiere romper un cachagerá un chico por el cogote y decirle:
rro ó hacer un agujero, ó morderá la n?u-¿Ha estudiado usted la lección? ¿Sabe
chacha, yo le dejo, y cuando se ha s~hdo
usted quién fué Isabel la Católica? Diga uscon la suya, hace usted de él l.o que qmer~,
ted. algo sobre la dominación de los godos ...
porque es muy dócil. Ayer ~1 Antolin quiPronto, antes que lP. rompa á usted la caso pintar de negro á la abuelita, y yo no me
beza!.... Los niños que tienen padres asíCno
opuse. Cinco minutos después, .estaba tan
pueden crecer ni romper los pantalones con
tranquilo como estoy yo ahora. Nuestra ma ·
confianza, y viven tristes y flacuchos como
Señ0r Senador Francisco Albistegu1,
la fortuna nos ha lleva&lt;lo más de una vez á
fallecido el 22 de los corrientes.
103 gatos cuando se mojan. A lo mejor i:ie les
casa de don Basilio, que vive bajo la ~li!Or·
pregunta: -¡¿Qué tienes, Manolín? ¿Estás
me pesadumbre de tres chiquillos indomamalito? Y el interpelado:Contesta:-T1mgo un bulto en este lado. bles · desJe la mañana á la noche viven sobre su pap~, y uno se
- ¿De alguna caída?
le si~nta sobre de las rodillas, otro se monta á horcaJadas sobre
-No, señor; de mi papá que medió ayer una patada.
sus hombros, y el tercero se sube encima de sus dos hermanos p~- ,
Hemos conocido á un padre que cuando no tenía que hacer, ra dominar la situación en absoluto: de suerte que don B~s1ho
cogía á su hijo por las piernas y lo fregaba todo con jabón y es· desaparece bajo su prole, y no puede escribir, ni hacer piti.llos,
tropajo, porqu'El era persona muy aseada; después lo P?n~a á se- ni afeitarse. -¿Está el señor visible?-preguntamos en e1erta
car, y aunque el chico gritase pidiendo socorro, él se limitaba á ocasión á la criada.-No, señor; dijo ella.
decir sentenciosamente:
.
- ¿Pues qué le pasa?
-·¿No es mi hijo? Pues hago de él lo que me parece.
-Está debajo de los nifios, y no puede ver á nadie. .
Con esos padres tremebundos contrastan otros de sentimientos
A todo esto, don Basilio se considera el hombre más feliz del
dulces y de ternura infinita, padres de mantequilla, que duermen mundo.
con sus hijos y están diciéndoles á cada rato:
¡Allá él! -L. T.
- ¿Quién te quiere á tí, cielo de la casa?
A ver, muérdele á tu papá en la barbita....
Más ..... más fuerte ..... ¡Ay, qué niño tan
mono!
Lo3 niños se acostumbran á hacer todo
i
!
lo que quieren, y á lo mejor entran en la sala cuando hay visita, en estos términos:
-Con el permiso de ustedes, voy á arreglar este asunto.
,
Y entra en la cocina,para decir á la criada: Anda, Isidora, no lleves la contraria á
Candidito¡ dE:ja que te pegue con el palo,
porque si no, va á coger .una rabieta y puede ponerse malito. Como padre benévolo y
cariñoso, uno que conocemos hace ~año~.
Tiene un hijo que parece una sombrerera y

.

El señotr Ptre sidente ep Xieo,

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Grupo de.concurrentes á un banquete ofrecido á don Gust.wo Madero por varios amigos, y que se efectuó días pasados en el Tívoli del Elíseo,
Fot Sosa y Mendoza, ·

-----------------------~----------------........- ,~ ..

__..~

El domingo próximo pasado el acaudalado español señor don Iñ igo Nor1ega, ofreció al señor Presidente de la Re·
pública, don Francisco I. Madero y á
otras distinguidas personas un espléndido banquete en la Hacienda de Xico,
que explota la Compañía Agrícola de
Xico.
En nuestras fotografías se ven al!se ñor Presidente de la República y .al señor Noriega en la escalinata ge Ja Ha·
cienda y á la señora de Madero rodeada
de algunas damas que la acompañaron.

'

�57

Aetoa1idades

Aetoa1idades

BXCU~S1or,¡ 081..t safio~ P~BSIDBl"iTEI A SAr,¡ tJUAr,¡ TSOT I¡,iUACAr,¡.

coadttos de la señorrit&amp; Elena lYiix.
~

Desceudiendo ·de la Pirámide del Sol.

Crisantemos.

1'

'J

~

Composición del natural.

·..

.

'"' f"'.'.

~

Claveles."

Al pie de la Pirámide del S_ol.

En la casa de los sacerdotes.

Reparto de ropa á los niños pobres, hecho el dcmingo últimº en et Teatro del Conservatorio.

Amapola~.

' - _.., . ..

Banquete á la policía en Mixcoac·.- El señor Gobernador de Dbtrito
presidiendo la mesa de honor. .

�Un cuadro rival

de l a ''M ona L.isa. ''

Desde que «Mona Lisa)) desapareció tan
misteriosamente del Louvre, las autoridades de ese museo de fama mundial están
tomando multitud de precauciones para
salvar de una suerte igual la otra obra
maestra de Leonardo da Vinci.
Eita pintura, igualmente estimada por
los conocedores del arte pero opacada por
la enorm~ fama de «Mona Lisa» ó «La Joconde» como es conocida en el mundo entero, es un retrato ideal de Lucrecia Crevelli, la hermosa poetiza Lombarda que
inspiró á da Vinci durante su juventud.
Debido á la banda de metal que adorna
la frente, la pintura es llamada ((La Belle
Ferronniere. ii En esta obra Leonardo ejecutó tales maravillas en ese par de ojos
admirables que es difícil precisar si tienen
menos influencia que la sonrisa de «l\fona
Lisa.1&gt;
Los admiradores del gran Lomb&amp;rdo
siempre han dividido su atención entre
«Mona Lisaii y «La Belle Ferroniere&gt;&gt; observándolos durante horas enteras enloquecidos ante esa sonrisa y esos ojos y
después escribiéndoles cartas de amor.
Estas cartas de amor á los retrJtos de

bellezas italiauas que descansan en sus
tumbas desde hace trescientos años son
abiertns y leídas por -ke__ autoridades del
Louvre; á uno de estos en'amorados se le
atribuye el robo de «Mona Lisa.1&gt;
Desde la desaparición de esta C1bra maestra se han multiplicado las visitas y cartas
á ((La Belle Ferronniere&gt;&gt; y la conducta de
algunos de esos admiradores es tan fanática que ha sido necesario vigilar la pintura durante dfa y noche-asimismo se ha
prohibido acercaroe demasiado á ella.Cuando Leonardo da Vinci pintó á Lucrecia aún era un primitivo-Todavía no
descubría los efectos de la luz y la atmó5fera. Cuando pintó á la poetiza era un
pagano&gt;cuando pintó á ((Mona LisaJ&gt;era
un místico.
-No es menos maravillo:,o en concepción
ó ejFlcución el retrato de Lucrecia que el
de c,L'l. Joconde. » Simplenlente es más su·
til, más difícil de en tender.
El público, voluble como siempre, est á
perdiendo rápidamente el interés sobre la
pérdida de ((Mona Lisa)&gt;y ccLa Belle Ferroniere,&gt; está ocupando su lugar.

"La belle Ferronniere"
Célebre mrndro de J,eonardo de Vinri,

DAMAS CONTRABANDISTAS.
En las aduanas de Dover, Inglaterra ha
sido necesario establecer un cuerpo de inRpectores denominado «Dog Squacli&gt; con el
fin de evitar el contrabando de perros. Los
miembros de ese cuerpo esperan llegar (i
ser unos expertos y notar á primera vista
la diferencia entre un perro y un niño. En
las nochee obscuras y de neblina sus oídos
les ayudarán muchísimo.
He aquí el caso que se registró hace poco en e5a Aduana:
Del Yapor procedente de Calais d~scicnde una arrogante se fiora ricamente ataviada y seguida de una doncella que carga
cuidadosamente en sus brazos lo que parece ser un niño lujosamente vestido de encajes.
((Señora,» dice el inspector atentamentr,
«¿ha declarado Ud. el bulto que carga la
doncella?))
«Caballero&gt;)) contesta indignada la dama, ccmi doncella carga á mi bebé, á rni
hijo.»
(( ~'1il perdones)) replica el in5pector, prrn
como la doncella sigue á su señora y e,t:t
allí cerca da un pellizco tremendo v con
gran habilidad al bulto que lleva l~ doncella« y ¡Bow, wow!» dice el «bebé.&gt;&gt;
No queda más remedio á. la seííora que
pagar al Gobierno Británico los derechos
sobre su valioso perro francés.

COSAS VIEJAS.
Yo busco con ansia las cosas añejas_
que cubre del tiempo polvoso capuz, .,
los cascos mellados con ásperas cejas,
las férreas tizonas con puños en cruz. ·~·
Pesadas gualdrapas de pieles bermejas;
dalmáticas mustias con gemas sin luz,
y en sándalos hechas his arcas tan ritjas
que ha.siglos guardaron las perlasdeOrmuz
Adoro los vasos que huelen á incienso,
me encantan los cuentos de brujas que pienso

oyendo consejas del suelo e3pañol;
y es fin de mi anhelo de gocss sencillos
vagar en las torres de viejos castillos
que baña amorosa la lumbre del sol.
,JAVIER

SORONDO.

FRASES DE ORO.
Todos saben que la excelencia de la raza, la fuerza del pueblo, se deb~ sobre todo
á la suerte de la mujer.
El nifio debe más á su madre que.Íl i:, u
mismo padre. Somos y seremos eternamente deudores de las mujeres.
Para los hombres rnnsatos la. mode~tia.
es el primer atractivo en una miijer bor¡j ta; sólo los necios prefieren la coqueterí_a.
Una dama contrabandista.

Pe las mujeres~_-®ltlfJ.P3dre ama con _.
deeinterés.-Ricardo Soler..

~RALAS(/
DAMAS'
El corsé á través de los siglos.

Desde entonces formó parte del atavío femenino la baequiña de
terciopelo con armadura de hierro y varillas de madera, asta ó
metal. La moda, de dichos instrumentos de tortura duró algunos sigloe. En vano importó á la Italia María de Médicis el po·
lizón que abultaba las caderas. y el corsé ballenado, que rectificaba. el resto: t0dos los retratos de la época basta Luis XV Y
XVI de Francia, dejari adivinar la prernncia de las ccarmaduras
de busto.»
En tiempos de Catalina de Médicis, e&amp;ta estética del corsé em·
peoraba aún, alcanzando el verdadero máximun de fealdad.
Veamo8 como nos describe á esta dama
cierto cronista de la época: «Catalina hallá·
base aprisionada en su cárcel-ballena; los
pliegue3 de las faldas caían rígidos; asemejábanse las mangas á dos grandes alas negras;
su pequeña manteleta y su blanquísimo
cuello de lechuguilla le daban la apariencia
de un gran insecto.»
En verdad que no hubiera podidoideam,
nada más incómodo, rígido y feo, que aquellos corsés; probablemente, excedieron en
incomodidad á los corsés de hierro, llevados
algunos años más tarde.
El traje de Cristina de Francia represen·
ta ya una ligera modificación beneficiosa
en la forma del corsé, aunque sin duda alguna, debía conservar el artefacto car:&lt;i toda
su anterior rigidez, y esto mismo ce observa
en los corsés de las centurias siguientes.
Rousseau habla en los más duros términos
de ccesos cuerpos armados con ballenas, ha·
jo los cuales disimulan sus for::nas, en vez
de realzarlas, las caprichosas mujeres.)&gt; Y
se cree que los anatemas del filósofo no fueron extraños á las mejoras introducidas en
el corsé tornándole prenda llevadera y sen·
cilla de forma, tal era el corsé en boga du·
rante el siglo XVIII y que lleva el nombre
ele ccCorps de Dame» origen .acaso de fa palabra corsé.1&gt;

La tantas yeces mencionada «noche de los tiempos,».frase q ne
pndríaU1os sustituir por la ya menos usada de las &lt;&lt;brumas de
lae etlades prehistóricas,» envuelve todo lo relativo Ít la forma
primitiva ctel corsé. Seignoraen .absolutocómo fueron y de qué
f~cron los primeros cefiido_res de torsos femeninos. De lo único
que se tiene seguridad, porque en la mujer palpitó siempre, el
mismo sentimento de coquetería, es de que el coné existió en
lati más remotas edades. Tamb;én ee pudiera garantizar, dada la psiquis del i:;exo bello, que el cors_; varió constantemente de
forma á partir de su aparición, y que sus
materiales de construcci6n debieron ser tan
varios como rudos, empleándose ya las fibras vegefales, ya el lino 6 el bocací, ya las
acreditadas barbas de ballena.
No ha existido prenda de indumentaria
femenina más censurada y anatematizada
que el corsé. Pero, es lo cierto, que el corsé sobrevive á los peores ataques, debido
principalmente, á que, hoy por hoy, la confección de ese artefacto y su adecuada adaptación á cada tipo femenino han llegado
á constituir una ciencia, depurándose de
paso el perfeccionamiento artístico.
Contemplando ahora algunos modelos de
corsés antiguos se comprende, no obstante,
con cuánta justicia se ha abominado de
esa prenda, en otros tiempos verdadero
aparato de tortura sin la más remota semejanza con las sutiles y elegantes obras maestras de la moderna cc,rsetiére.
El ceñidor de lino dá idea de una de las
más elmentales formas de corsé, usada aún
hoy por la mujer del campo en algunos países de Asia y en el Norte de Afric11. Fué el
corsé de las hetairas y de las bailarinas de
Gades; es el mismo corsé de las almeas, de
las bayaderas, de las Fátimas y Zoraidas
que pueblan los harenes de Oriente.
Si las mujeres griegas y romanas no conocieron el corsé verdaderamente tal, usaron algo que se le asemejaba y que lleYÓ
lC1s nombres expresivos de' strophion, stetrodesmis, toenia, zona, fasllares; etc. Consistían
aquellos corsés, por lo general, en vendas
de hilo, y aún de cuero fino, destinadas á
sujetar el pecho y á comprimirlo en la medida reclamada por el concepto de la belleza
femenina dominante en aquellas épocas.
No es admisible que, durante la Edad
Media, cuando los vestidos de las mujeres
modelaban las formas hasta la cintura, renunciasen las hijas de Eva al deseo de apa·
recer esbeltas. De ahí que pueda observarse
en todas las estatuas de dicha época, que
las damas usaban, ó bien dos trajes f'upnpuestos y artísticamente apretados, ó bien
una especie de ju,tillo que dibujaba rn
busto defde el cuello hasta la cintura. Lit
cota atrevida (tal es el nombre de la prenda en cuestión,) moldeaba perfectamente
el busto sin comprimirlo.
Pero al llegar el siglo XIV, y con moti ro
de haberse empezado á adoptt r el desrote
(Isabel de Baviera, mujer de Carlos VT de
Fra-,cia, abus_aba grandemente, de c1ichn
mo_Ja,) el corsé flexible viene á ¡,er sustit,JÍ·
do por el corsé reforzado con va1illas meti'tlicas ó ballenas.
Mc,delc, de abrigo de paño.

-------..____

:....

-·

·---~---·---~ -

UNA MISA DE ALBA .

Era en los primeroR días del imperio. La
ví~pera de una gran festividad, un teniente
general invitó á cenar en su casa á varios oficiales de su misma graduación y á un mariscal de Francia. El bafiquete y la algazara
se prolongaron hasta cerca del amanecer.
Al retirarse á descansar, dijo uno de los comr.nsales, al oír tañer la campana: «Puesto
que es dfa festivo vamos á miea antes de
acostarnos, » y se encaminaron á la iglesia
ele San Roque.
Después de una noche de orgía y de regocijo, se puede comprender la escasa reverencia con que se presentarían los alegres
camaradas eu la casa del Señor.
Mas' he aquí que de repente aparece un
hombre de pequeña estatura que iba como
amortajado en un largo capote, que les interpela con acento breve é imperioso: «Lo que
eAtáis haciendo no está bien .... Cuando se
viene á la iglesia se debe tener en ella toda la
corrección y compostura que un lugar sagrado i:e merece. ¡Respeto y silencio, señorei,.!»
El hombre pequeño del capote grnnde,
r.ra nada menos que el emperador Napoleón
I, que hacía una ronda en la iglesia de San
R·ique de París. Este hecho tan Eencillo al
parecer, puede ser más elocuente que mucho3 sermones sobre la santidad de nuestra¡¡ iglesias y el respeto que se les debe.
.... ___ .,.

__________ ___
.

�60

lla Moda á t.t1avés de los tiempos.

186o- 1861

61

ua lVIoda á trravés de los tiempos.

1865 1865

1869 - 1870

Pocas cosas hay tan mudables como la Moda. Véase si n6, la serie de modificaciones que ha sufrido en medio siolo y que están
r~presen_ta~as en los_curiosos grabados que hoy ofrecemos á los lectores de «El Tiempo Ilustrado. » Comienzan con c;inoliria q~e
hizo decir a un escritor de aquel tiempo: La muje1· comienza á ocupar rnucho lugar en el mundo, como lo prueba la crinolina. En ~ues-

1:

1903

1905

1909

1908

se juzg6 bdispensable para rnstener la parte posterior del vestido y sobre todo la gran cantidad de tela que se usaba . El peinado
fué variando también, y después las cachemiras en excesiva cantidad que se usaban en los vestidos se aprovecharon -;&gt;ara hacer
túnicas ú otras cosas, cuando no se aprovechaban para convertirlas en carpetas de mesa, fundas de piano 6 cortinas. En 1886, la
silueta femenina empez6 á afinarse y á alargarse y bajar el talle, y la Moda hizo que la cantidad de tela que había diEeminado por
arriba, se acumu1ara en la parte inferior. Vinieron las colas, tan pesadas y molestae, por el año 1890, como fueran los polizo·
nes anteriores. Más tarde, hacia 1893, el exceso de tela se revel6 en las mangas de globo, que llegaron á adquirir enormes propor·
ciones. Esta nueva moda apaieci6 repentinamente y lleg6 á ser semacional, increíble, extravagante hasta la locura. Posteriormen·
te, mud6 la moda de la falda, adoptando la forma de campana, de paraguas 6 de embudo, y de 2 m. 25 de amplitud que tenía.
lleg6 á alcanzar 6 6 7 metros de diámetro. Con el nuevo siglo vinieron nuevas modificaciones que fueron tendiendo sucesivamente
á la pureza de la línea. Nuestros grabados. representan las variaciones que en el vestido, peinado, sombrero, etc., ha tenido la Mo·
da en la primera década del siglo XX y los lectores podrán ver, para terminar, algunos modelos de vestidos sastres, de -(lltima
creación, estilo que ha resultado sumamente c6modo y práctico. ¡Qué diferencia con las crinolinas de hace cincuenta y tantos años!
.. ........... ......................................

~

==-~~~~~~~~~~

1876

18&amp;:l

1885-1886

tros grabados no solamente se ven las variaciones en el vestido, sino también en los sombreros peinados so~brillas v en una
P.alabra, todos los d~talles que c_ompletan la «toilette.» Esa moda antiestética se prolong6 hasta' 186E, fecha en que la·~iioda evolu·
e1on6 un poco, declmando la cnnolii1a, Y apareciendo poco después la falda doble superpuesta. En 1874 apareci6 el poliz6n, que

1895
-- ~

-?"""""'~

-

- -- -- --

1899 --1 900
-

-

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1910-1912

1910-1912

1910-1912

r9ro-1912

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~

~¡
1• w• n.."-'""

PASATIENIPOS
LAS NIEBLAS EN LONDRES
CHARADA
En el mar segunda prirna;
segunda tercia en el mar,
y el todo de esta charada
en el campo lo hailarás.

QUISICOSA
por Ramón Botellla.

Fórmese una lista con catorce apellidos
muy usales, que al mismo tiempo indican
nombres de otras tantas plantas, y tomando una letra de cada uno se leerá verticalmente el nombre de una capital que á la
vez está formada de nombre y apellido de
varón.

***
JEROGLIFICO COMPRIMID O
por l\Iassanet.

, _,_R_E--~P-A_N_uco
____ ,

CHARADA8
por •r orres.

Mi prirnem es una letra,
mi cuai·ta letra también ·;
es otra let ra mi dos
y es otra letra mi t?-es : ·
ninguna es letra de cambio
ni letra para poner
música ningún· maes tro ....
y en cuanto al todo diré
que es nombre de un personaje
que t odos conocen bien.
T rabajos de pi·im_a y dos
suele:, hacerse en la g-uerra
y en la tierra y en el agua
andan segunda y te1·cera.
Te1·cera es propia del tiempo
de lluvias, fríos y nieblas.
Está dos veces segunda
en Roma, y para que sepas
lo que es el todo, te advierto
que suelen tener orejas
y en ellas se ponen plantas
que sólo la sangre rieg,a.

La~ snluciores en el próximo 1,úmcro.

- - - -- - ·- --- - ANEUlJ Or1, AIS
LCGOGRIFO NUMERICO
p ,r Guillermo Ramo s.

6

36
15 1

36 21
3 723 4
34 5 627
1234 5 67
34 5 34 5

15 63 1
2731
312
27
2

Número romano.
Pronombre.
Nombre de mujer.
Objeto.
~stado individual.
Nombre de clown.
Nombre de varón.
Aumentativo.
Diminutivo.
En música y en exámen.
Adverbio.
Negación.
Consonante.

***
JE ROGLIF ICO COM P RIMID O
por Massanet .

C EM
T

LERMA

ROMBO
pot· Mo re no.

o
o oo
o oo o o
o oo
o
Substituir los ceros por letras de m odo
que se pueda leer horizontal y verticalmente; 1? Consonante. 2° En alg unas zarzuelas. 30 Nombre de varón. 40 En las
poesías. 50 Vocal.

El célebre marino Juan Bart envió á su
hijo á dar cuenta de un a victoria al Rey
Luis XIV. Enterado el Monarca de que
el joven también había tomado parte en
la batalla, haciéndose notar por su arrojo,
le dijo:
-·¿Que premio quieres .... ? ¿Una char.re·
terra ó una pensión?
--Ambas cosas son buenas-·le coqtestó
el muchacho .
·
Y el Rey le concedió las dos.

***
Cuando cayó Isabel II sus amigos políticos trataron de pasar en seguida la
fronte ra é in ternars e en Francia y el Gobierno constituido había ordenado que se
les exig iera á todos el nombre y la profe.
eón haciéndoles firmar.
Al pasar el señor Ríos Rosas le preguntaro n :
--¿Cómo se llama usted?
-- F rancisco Ríos Rosas.
-· ¿P rofesión?
--Literato.
- · Firme usted.
Un andaluz que espera el turno, oyó lo
q ue dijo Ríos Rosas y contestó al ser interrog ado:
-·¿Cómo se llama usted?
- -José Gordiyo.
...¿Profesión?
--Literato.
- • F irme usted.
•. Zi, pero er cazo é que.... no zé ecribí.

***

E n una tertulia.
- - Lo que es yo·-dice un joven·· si me
llego á casar y me molesta mi suegra, la
hago inil pedazos.
--¿De veras?--le dice un banquero que
está arto de su mujer.
-- Sf señcr,

--Pues, ¿quiere usted aceptar la mano
de mi hija?
En un tribunal.
El acusado tiene ochenta años y el pre.
siden te le dice que ha sido condenado á
veinte años de cárcel.
·-¡Muchas gracias, señor presidente, no
esperaba yo vivir tanto tiempo!

***

En una fotogragía.
El fotógrafo.-- ¿Quiere usted el retrato
tamaño americano.
El payo ( con ingenidad) .•¡Hombre! Si
es por el mismo dinero, hagálo del g randor de los pantalones.

***

Cuentan de Quevedo, que al llegar un
día al Alcázar de Felipe IV, recibióle el
Rey diciéndole:
·- Venga un verso Quevedo, venga ahora mismo.
- • Dáme pié para ello, Señor-contestó
el poeta .
··Toma el mío, replicó el Rey alargándole el suyo.
Quevedo arrodillóse, tomó en la mano
el pie real y dijo en seguida:
En esta humilde postura
Dais á entender ¡Oh Señor!
Que yo soy el herrador
Y Vos la cabalgadura.

***

El árabe Hatemtaz era considerado como uno de los más bondadosos de su
época. Preguntáronle si había conocido á
un hombre de corazón más noble que él
y reRpondió:
·· Un día encontré en el campo á un pobre que había hecho haces de leña para
quemar. Díjele por que no iba á casa de
H atem taz, donde se repartían grandes regalos á todo el '}Ue lo visitaba, y me conteRtó :- E l que puede comer con su trabajo
no quiere deber favores á nadie. Este
hombre-añadió el árabe bondadoso-tiene
un corazón más noble que el mío.

***

Nuevo Diccionario.
" Calumniar" - Mancharse mucho, para
salpicar un poco al prójimo.

***

En el andén:
- Conductor, ¿dónde está el departa· ·
mento de señoras solas?
- Señora está lleno. P ero aquí hay otro
enteramente vacío. Si quiere usted estar
seg ura de viajar sola, no tiene más que
ponerse á la portezuela hasta la salida.

***
Un niño observa una caja sobre la cual
se lee el sig uiente letrero :

Pensi6n para caballos.
- Dime mamá, ¿les caballos van á la
pensión para aprender?
- Seguramente. ·
El niño reflexionando:
- ¡Ah! Ahora comprendo por qué los
caballos no son burros.

Lo que son y lo que ocurre con ell~s

destrozá ndose en sus esfuerzos por salir
de allí. En la oscuridad, un os cuantos
carruajes habían chocado entre sí atropellado á los peatones, y á causa de lo resbaladizo del pavimento, los coches no habían
podido contener á sus caballerías. Del
suceso resultaron 16 heridos, la mayor
parte de lo. cuales murier on pocas horas
más tarde.
No sor. estas víctimas por accidente las
úni cas que cama la niebla. Infiltrándose

¿Quién no ha oído hablar de las nieblas
de Londres? Londres, construido en un a
r egión h ú meda y á orillas de un gran río,
es por excelencia la capital de las nieblas.
Se calcula que detide 1892 hasta la fecha,
la capital de Inglaterra ha sufrido cada
inviernO' de ·98 á 160 días de niebla, pero
ae una niebla especial, reforzada, por deLUNA DE MIEL,
cirlo así, con el humo que vomitan millares de chimeneas de fabrica; una niebla
que con razón se ha hecho más fam orn
que la torre 'de Londre¡;i, la abadía de
' Westminster ó la catedral de San Pablo.
Nada tan triste y ex trafio como el aspecto de la gran metr ópoli británica en
un día de niebla. Desde las ventanas del
hotel, el extranjero contempla con asombro una masa de vapores grisáceos ó amarillentos, que dejan apenas penetrar la luz
del sol, y en medio de los cuales se deeta·
can á lo lejos las luces de gas. ó los focos
eléctricos rodeados de un halo que parece
suavizar la luz del mismo modo que la
bruma misma amortigua los sonidos. Las
figuras de los transeuntes y de los vehfo ulos que circulan lentamente, llevados los
caballos del diestro por sus conductores,
surgen de pronto entre la niebla como si. luetas de gigantes; al pie de las fuen tes y
de los monumentos brillan hoguera¡;:, y
-Mi querido Gast6n, hénos aquí unidos )ara
muchachos desarrapadoA, antorcha en toda la vida, nada ni nadie podrá . . . . . . . .
mano, se ofrecen á conducir á los tran ·
seuntes extra viados.
Nieblas galantes y trágicas
Algunas de estas nieblas ha n alcanzado
celebridad. Tal fué la de 1783, precii:am ente el día que Jorge III ha bía elegido
para hacer su en ~rada en la City, El a com·
pañamiento aconsejó al rey que volviese
atrás, pero él r espondió : ' 'Ya echaremCls
á la niebla; tal vez levante, y aclarn el
día" Y en efecto, la niebla levantó al
poco rato como cortesana galante. Tam bién es celebre el día del cumpleafios de
la reina Victoria, de 1832. E l cielo, muy
nublado desde el amanacer, oscureció máA
y más á m edida que avanzaba el día, y
á las doce estaba tan oscuro cnal si fuera
de noche; á menos de diez metros ho se
distinguían los cordones de l uces que adornaban los edificios públicos.
Pero la niebia más famosa, aunque de
una fama bien triste, es la del 11 de febrero de 1873. En este día por la tarde,
un grupo de transeuntes se arriesgó á cruzar la plaza de Trafaigar, enteramente
sumergida en capas de niebla. Nunca lo
hubierañ hecho. De pronto, de las profundidades de aquella masa de vapores,
sali er on desgarradores gritos ; acudieron
los " police:nen, " y con ayuda de sus linternas pudieron ver un inform e montón
de coches, carros h ombres y caballerías
que rodaban por el suelo aplastándose y

ya buscado la manera de combatirlo.
H asta a hora , el procedimiento más acertado fué uno que se propuso en 1884, y
que consistía en destruir la niebla por
medio de descargas eléctricas; pero los re·
¡:ultados de los ensayos que al efecto se
hicieron. fueron ca~i n ulos.

Episodios cómicos.

... , ,Más no todo es triste y sombrío en las
nieblas londinenses; sus crónicas registran
más de un incidente divertido.
Se cita, por ejemplo, elcaeo de un tran ·
seunte q ue en medio de la niebla creyó
ver á otra persona que i ba á tropezar con
él, y en el m omento de extender la mano
para detenerla, tocó el frío cristal de un
escaparate sobre el cual se reflejaba su
propia imagen. En otra ocasión, cierta
dama, viendo que un h ombre seguía infistentemente sus pasos creyó que se trataba de un mendigo y le dió una limosna
el supuasto pobre era nada menos que un
miembro de la cámara de los lores. La
escena más frecuente e&amp; Ja de una persona
g ue, al oír de un p olicía la recomen dación, de q ue no abandone su acera derecha, se está horas y horas andando sin
llegar á su caeia ..... . .. y dando vueltas á
una manzana como los guardias de una
conocida zarzuela.
Una carrera en la niebla.

El 21 de enero de 1865, d urante una de
las nieblas m ás densas que ha habido en
Londres, dos jóvenes de carácter alegre
apostaron una pequeña cantidad á ver
quien llegaba antes al extremo opuesto de
In, capital. A los pocos pasos uno de los
contendientes tropezó con un coche de
punto y casi se destrozó la cara. E l otro
to mó el partido de correr gritando: «¡F uego!, ¡Fuego!», pero eso no le impidió tro·
pezar con un chiq uillo q ue, alumbrado
con una antorcha, guiaba á un caballero
anciano. El viejo propinó al corredor U:i:ia
reg ular paliza; pero aquél siguió corriendo hasta llegar á un sitio donde lucían algunns hoguera~. Allí le i nformaron de
que estaba precisamente en el sitio opuesto de donde quería llegar, é iba á empren- . ...... . separarnos!
der de nuevo la marcha cuando un guarda
le detuvo acusándole de lad rón. E l corre~or quiso explicarse, pero el policía le di·
JO : «Entonces, ¿qué es eso que lleva usted
en las vías respiratorias, estos densos vapo
en la mano?,, En rn lucha eon el ca ballero
res cargados de hum o de fábrica, Sfl df'teranciano, q~e resultó ser un general, el jominan mil peligrosas enfermedades pulven le babia arr ebatado inconscientemenmonías, pleurecias, laringites gravisimas.
te el bastón, un hermoso bastón de ébano
La niebla recoge y lleva á los pulmones
de sus victimas, todos los miasmas y mi- co~ pufio de oro y las iniciales del propietario. Por más q ue protestó de su inocencrobios de que está saturado el ambiente
cia, el infeliz fué á la cárcel y su adversade la gran capital. Los médicos ingleses rio ganó la apuesta.
atribuyen á la niebla el 25 por ciento de
También fué chistoso lo ocurrido dulas defunciones que ocurren en Londres
rante la niebla del 15 de noviembre de
durante el invierno. Si á esto se une q ue
1855 á un muchacho de los que se ofrecen
el meteoro cuesta á la capital m il libras
á g uiar á los transe untes. El chiquillo
di arias por aumento de alumbrado, se
ofreció sus servicios á una señorita que
comprenderá que más de una vez se halos aceptó al punto; algunos metro~ más

I

�Vatdedades.
tas reglas sobre la prudencia que daba un .
viejo muy prudente:
Antes de hablar, meditad bien lo que
vais á decir.
.
No os metáis en camisa de once varas,
es decir, no os metáis en asuntos que no
os importan.
No toméis una determinaci6n seria sino
después de tres días de reflexi6n.
Por último, preguntaos si lo que vais á
hacer,·no os caueará ningún remordimiento cuando os encontréis á punto de morir.
La mujer, aunque débil, es la columna
de hierro en que se apoya la felicidad del
hogar. -Encarnaci6n Pardo.
, ,,

***·

1

lI
;\: ·.- __ _
r-LA SEÑORA: Está bien. ¿Me reprochas.m,
lujo y te niegas á pagar la cuenta del sombrero 1
que acabo de estrenar?..... Pues, prefiero morir y
me echo por la ventana.

allá, dos alemanes que vieron brillar la
antorcha entre la niebla pusiéronse á seguirla. Algo más adelante, una señora y
su bljo que se considera han perdidos se
unieron á los alemanes. Después fué un
un perro que había perdido á su amo y
con el instinto propio de su especie se unió
á aquel grupo de seres humanos; más tarde un niño que se había perdido en su
camino al colegio; luego~ •un caritativo
caballero y una muchacha que vendía
floree, á la cual había encontrado llorando en el umbral de una casa; más allá un
par de vagos que por no tener 'otra ocupación siguieron á la comitiva.
La extraña procesión llegó por fin al aitio donde iba la señorita, que había ajustado á su guía en la módica .suma de 80
céntimos. En aquel momento una ráfaga
de aire disipó un tanto la niebla, y júzguese del asombro del muchacho al ver
que por tan poco dinei:o había conducido
nada menos que á veintinu~ve personas y
un perro á través de las tinieblas y dificultades de una niebla de Londres.

Una madre nunca podrá convencerse &lt;le
que existe el desdén en los hijos. ., ,
.Agente exclusivo de «El Tiemp.; Ilus~
tracto» en Saltillo, Coahuila, señor Fran
cisco .A., Medrano,

--./.;.

~t(

.

....

Un robo.-La prudencia.
Daba un caballero un banquete en su
casa, y aunque todos los convidados debían ser personas decentes, sin embargo
uno de ellos se escondió un cubierto en el
bolsillo.
El dueño de la casa, que no era ciego,
observó la acción y calló; pero deseando
al mismo tiempo recuperar lo robado ain
dar un escándalo , cogió otro cubierto y lo
escondió.
Poco después el criado enca;rgado de la
mesa los echó de menos, y principió á entrar y salir buscándolos por todas partes
sin decir palabra.
,
e&lt;Toma, descuidado», l~ dijo entonces el
dueño, dándole el cubierto; «el señor N...
te dará el otro, porque lo hemos hecho só- ,
lo para probarte.ii
¡Ah! la prudencia, amigos míos, e: la
virtud de los viejos .....
Los jóvenes obran siempre con precipitación, á tontas y á locas, y no hay que
extrañar que sus obras tengan siempre mal
resultado. Aprended bien de memoria es-

3- . . . . . Ah ! iQue sorpresa! Decididamente
soy un imbécil; estos inmensos sombreros de
moda tienen su mérit11; sirven de paracaidas y
pueden ser verdaderos salvavidas.

2-.EL MARIDO. ¡ Y vivi~;en. un quinto piso ..... !
Malditas casas estas que construyen ahora· . no
voy á llegará tiempo, ¡Dios mío, Dios mío . .'..... !
!Socorro; que me quedo viudo!

. LO QUE HARA.
· Una mujer compra una.máquina de coser por el trabajo que
ejecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva -qn relox . para
que le indique la hora y no como -,inversión de un capital sobrante, y el mismo principio so
sigue en ·el caso de enfermedad.
Necesitamos la medicina ó el
tratamiento que . alivia y cura.
El tratamiento de una enfermedad' no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina y sus efectos antes de tomarla. Debe haber I dejado conocidos antéceclell tes de beneficios en. casos idfnticos, una·serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente porque
tiene t'~les antecedentes, e.s que la
PREPARACION de WAMPOLE
se compra y emplea sin vacilaciones ó dudas. Su buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la fé d~l público y el buen nombre tiene que ganarlo. por buenos
resultados. Para los fines pam
los c1rnles se recomienda, es leal,
eficaz· y práctica, hace precisalnente lo que tiene Ud. derecho
á esperar'de ella. Es tan sabrosa
como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y curativos del ·Aceite · de Hígado de
Bacalao Puro, combinados con
., Jarabe de Hi11ofosfitos Compuesto; Extractos de ,Malta. y Cerezo
Silyestye. , Merece la más J)lena
confianza en ,casos · de Anemia,
E,scrófula, Debili~ad S erviosa y
General,Jnfluen~a, Impurezas de
·la S~ngrc y, Afecciones, Agotantes. ''El Dr. Ma:J:\uel Carmona y
,. Vane; Ex-Director de la Escuela
, Nacional ,de Medicina de México,
dice : ·Conoz'eo y .. empleo su preparación,·en. todos 'los casos en
que es necesario reparar las fuerzas del organismo ; teniendo la
ventaja de que los enfermos y
aun los niños la toman sin repugnancia." Nadíe sufre un desengafio con esta. En ·las~Boticas.

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A~o

XII.

MÉXICO, DOMINGO

21

DE E:trnRO DE

191~.

NuM. 3.

NUEST~OS P~ELt.R.OOS.

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limo.:señor Dr. y Mtro. don Leopoldo Ruíz y Flores, Arzobispo de Michoacán.
(Fotografia tomada momentos después de su coossgración en la Catedral de Morelia,)
J, M. Padilla, foto.

�R.etualidades

LOS VIAJES.

..........•..•.•
,... ...........
(y~~~~
,

Son las ocho de la mañana de la víspera del día de Reyes ....
Pepito va á dar principio á la importante operación de desayunarse para ir luego á la escuela.
Sonrosada aun su faz por las matinales abluciones, con el ca·
bello reluciente y artfsticamente peinado por su mamá, y la
servilleta anudada tras la eabeza y rodeando su barbilla cual si
hubiera de ser afeitado, el hombrecillo parte con sus diminutos
dedos los tiernos bizcochos, que va sumergiendo en el pocillo
de hirviente chocolate .. . .
¡ Qué guapo está Pepito! Ojos azules, cándida frente, sonrosados labios sombreados por ligera capa de chocolate... Para
su mamá es uno de los ratos más felices del día el del desayuno
de su pequeñuelo . . ..
Extasiada, recrea en él su mirada cariños~, que relampaguea
de intensa dicha y con la sonrisa en los labios escucha las feli·
ces ocurrencias de Pepito, para contárselas después fielmente á
su marido.. . .
•
¡ Y hoy si qne está ocurrente! ¡ Como que esta noche tiene
que poner sus zapatitos debajo de la chimenea !-sin dejar por
eso de llevar con frecuencia á su boca la cucharita de plata que
le regalara su madrina, hace á su mamá preguntas sin fin:
-Mamaíta . .. .
- ¡Hijito!
-¿Vendrán 101:1 Reyes?
-¡Cómo no!
- ¿Y si se olvidaran?
- ¡No tengas cuidado; no se olvidarán!
-Y ¿cómo se las arreglan para pasar algunas chimeneas sin
entrar?
- Porque las conocen muy bien. . .. Y saben los nombres de
los niños. . . . ¡No ves que todo lo saben !
-¿Pues entonces sabrán que lo que yo quiero este año es un
aereoplanó? .... ¡ Ya sabes, una de esas cosas que vuelan haciendo fox .... fox ! .. . .
--¿Quién lo duda?
-¡Y . ... me lo traerán?
-¡Según .. . . eso depende . . . !
Pepito intranquilo, interrumpe su desayuno y con la cucharilla en alto, pregunta con ansiedad:
- ¿De qué depende? .. . .
-De que tú quieras mucho al Niño Jesús.
-¡ Pues no le he de querer! - dice Pepito con aire que no da
lugar á duda alguna de su sinceridad.
- ¿Y por qué le quieres tanto?
Con encantadora espontaneidad P epito se levanta, enlaza sus
bracitos al cuello de su madre, y responde :
- ¡ Porque me ha dado una mamá tan buena! . ...
¿Quién d11da quePepito tendrá el a ereoplano deseado? ... . Mil
que ansiara los hubiera log rado con eiltas palabras .
Y la prueba está en que apenas Pepito había salido para la
escuela, su mamá se puso el sombrero y se lanzó á la calle en
busca del codiciado juguete.
- ¡Qué lástima- se decía mientras caminaba, que nuestramo·
desta fortuna no nos permita poner á Pepito en un buen colegio
donde pudiera desarrollar sus buenalil disposiciones! ¿Qué no
hubieran logrado de su corazón sencillo, bueno y lleno de entusiasmo, maestros instruidos y sólidamente cristianos?
Menos mal que según informes, que más de una vez se había
procurado la mamá de Pepito, en la escuela neutra á que acudía su hijito, se respetaba la neutralidad! Y mientras no se des·
truyera su obra, ella se comprometía á hacer de su hijo un cris·
tiano práctico y sin tacha.
En tanto Pepifo con su acostumbrada formalidad atendía sin
perder palabra á las explicaciones de su maestra.
Era esta todavía muy joven, quería deveras á sus discípulos
y ellos le correspondían con igual cariño.
Pero ¡ quién había de pensarlo, era rabi~sa librepensad?ral
Si hasta entonces no había hablado á sus discípulos de Gahleo

y de la noche de San Bartolomé, era sin duda, porque leía en
sus cándidos ojuelos que no le entendían una palabra. Mas si
se ofreciera nna ocasión de librar á aquellas almitas de añejas
preocupaciones no la desperdiciaría.
Y fué lo que ocurrió precisamente aquella mañana, cuando un
. rapazuelo sin pedir la palabra, gritó:
- Señorita ¡J uanito dice que si los Reyes vinieran á traer ju.
guetes, que se les vería!
Al oír tal cosa la clase entera tembló cual si escuchara horrenda blasfemia. De todas las bocas se escapó un ¡¡oh!! de re·
probación.
La joven maestra aguardó á que se calmara la indignación
popular. Las miradas de todos se apartaron de Juanito, que
confundido bajaba la cabeza y se volvieron á la maestra. Ella
con la más dulce sonrisa, con melíflua voz, les dijo.
-Mis querídisimos niños, Juanito tiene razón ... . Los Reyes
Magos no existen.
-Pues á mí, protestó uno de los pequeños, me trajeron el
año pasado un caballo mecánico.
-¡ Y á mi un tambor! . .. . dijo otro.
-¡ Y á mí una caja de bombones!
La maestrita soltó una carcajada.
-;Niños, niños! dijo, si no hubierais dormido como un lirón,
hubierais visto que todas estas cosas tan bonitas os las regalaban vuestros papás. Vamos á ver, tontillos, ¡ cómo se arregla·
rían los Magos para pasar por los tubos de las chimeneas! ¡Uf!
. . ¡ Bonitos se pondrían!
Los más de los pequeñuelos, con la inconstancia y la volubi·
lidad propia de sus años se echaron á reír al imaginarse á los
Reyes con el aspecto de limpia chimeneas.
Pero algunos, que veían desvanecerse sus ensueños poéticos
y un mundo tan hermosoi sintieron como si en sus jóvenes al·
mas se desmembrara algo muy grande!
¡Qué triste fué la comida en casa de Pepito!
Quien solfa alegrarla con su charla, inagotable, que era Pepito,
estaba serio y taciturno. Y el que otros dias recibía los postre.
con una salva de aplausos, vió poner en la mesa un hermoso bizs
cocho, recién sacado del horno, sin inmutarse más que si fuera
de mármol.
Sus papás se preguntaban con la vista ¡qué enigma era aquel!
Pero no acertaban á adivinarlo.
La solución la obtuvo su mamá cuando al acostará Pepito, le
preguntó:
-iPero, vamos á ver, Pepito, no te acuerdas?
- ¿De qu é mamaíta?
- De poner tus za patitos debajo de la chimenea para que te
los llenen los Reyes.
No pudo acabarla frase; como torrente largo tiempo represado, la indignación de Pepito rompió los diques . De sus ojos
brotaron lágrimas ardientes. Y comenzó á sollozar.
-¿Qué tiel)es, hijo mío? ¿Dime .... qué te pasa?
Muchas veces tuvo que repetir estas preguntas la cariñosa
madre, para lograr que entre sollozos exclamara Pepito:
-;-La maestra .. . .. nos ha dicho .... que los Reyes Magos no
existen .....
,-¡Sí que existen, hijo mío!....... Han entendido mal lo que os
dijo la maestra!
,-¡No, no! Yo he entendido bien. !No existen los Reyes! Son
·
nuestros papás los que.... .
No pudo decir más, le ahogaban las lágrimas.
Sus dapás se miraron con honda tristeza.
¡ Cómo no! Aquello sig nificaba algo más que una íntima dicha
arrebatada á ella y á su hijito: era la negra duda que comenza·
ba á filtrarse en la tierna alma de Pepito. Y entonces compren·
dieron aterrados el daño irreparable que en una·alma cándida é
inocente puede hacer la palabra de un maestro impío.

""" '1'T

inútil el esfuerzo ;
el que nunca hu hiera tomado agua no
s a b ria distinguir
nunca los sabores
de los diferentes vinos .
La base no se im·
provisa, por ern rn
pasa junto á lo grande sin notarlo; como los que cruzan
por el lado de la fe.
licidad y no la ven.
Tal vez dentro de
algunos añois la mayoría de los que toman un va por harán
acopio de ideas, entusiasmos, impulsos é ideales que
contribuyan al progreso nacional.

Este mes es el de
los viajes en auto·
móvil, á pesar del
tiempo variable,
pero la moda así lo
indica y se la obe·
dece.
La manía de los
viajes está en pleno
esplendor, en auto
los más poderosos;
por el camino de
hierro los que no
pueden mal gastar
más que corto rato.
T (\ d o s anhelan
ver lo nuevo y de
ahí el incansable
movimientoquetra- ta de vi~itar h0sta
los amigos ó conocidos más lejano3.
Un animal extraño
Reproduzco unas
frases de La Bruye·
re, que tienen siem ·
pre actualiadad:
Señor Lic. d1m Julio García,
Eo una ocasión
"Hay que satirizar
nombrado recientemente Subse:rétario de Relaciones Exte~iores.
cierto impío, homá esa gente que nunbre ligero y auda z,
ca está en reposo, curiosos de conocer ambientes nuevos por me- se presentó al Padre Houdin de la compañíafde Jesús, y le dijo:
dio de largo3 viajes, de los cuales no hacen relación alguna ni
&lt;,Padre, aquí tiene usted un ateo. ))
hacen memoria de ellos, que no llevan apuntes de lo intereean·
«¿Dónde está?))
te que ven y que van para mirar expresamente, y que no ven na&lt;,Aquí, yo soy. ¿No me ve usted?))
da, que no se aperciben más que de alguna que otra torre nueva
Retrocede como espantado el jesuita, y tomando un antEOjo
ó c,1mpanario y pasan por ríos cuyos nombres desconocen, ni lo que halla á mano, mira de pies á cabeza al insensato joven.
preguntan al atravesarlos; que salen de su patria para volver á
«¿Qué hace usted Padre?,,
ella sin haber aportado nada útil; que les agrada estar ausentes
«Contemplo, responde, ,cá ese animal ex traño que llaman ateo,
por el gusto de que se sepa que vienen de
que aun no conocía ...... ,,
.
muy lejanos paises y que anhelan que los
Corrido el pillo, con las palabras desextrañen los suyos.
preciativas del religioso, desapareció cuIndudablemente que los viajes traen
bierto de vergüenza.
grandes ventajas; pero es cierto que si
A la verdad, no se concibe cómo puede
aprovechan muy pocos de ellos, porque
haber hombres ateos: es necesario que hatoman el cambio como una vista panoráyan perdido la raz6n.
mica que se borra con la misma priea que
Pero de seguro no hay ateos en el tranuna película.
ce de la muerte: á veces hasta los remorLa cauea está en la educación. ¿Cómo
dimientos tardíos de esta última hora
puede gozar un museo el que no haya esmanifiestan la existencia de un Dios justo.
tudiado ui conozca el mérito de lo que encierra lHJUf&gt;l edificio? Sin preparación f S

J UAN DE T OURELLES.

Señor Lic. don José R. Aspe,
nuevo Mn.istro Plenipotenciario de México
en Italia.

Señor Lic. don Justo Sierra,
nuevo Ministro Plenipotenciario de México
en España.

Señor don Ernesto Fern ández Arteaga
nombrado Ministro residente en Hondur;s
( De un retrato antiguo).

�Aetaa1idades

Oe Soeiedad.

37

ESCUELAS D OMI NI C AL E~ PAHA OBREROS.

La señora doña Sara P. de Madero y damas que conrnrrieron á la
fiesta inaugural de las escuelas dominicales para obreros.

La señora de Madero y sus acompañantes, presidiendo la fiesta de
inauguración celebrada en el teatro del Conservatorio.

EL lVIAL FRANCES.

En la parte más religiosa la población crect, mientras que Ja¡:
poblaciones menos católicas comienzan á ser atacadas del «mal
francés», esto es, de la despoblación.
La despoblación creciente, sus causas y sus remedios.
El remedio de la Francia está únicamente en el restableci·
miento de la religión, única que pt1ede indicar la razón de la
Las últimas estadísticas oficiales de este país Ron aterradoras. vida.
Los franceses, bajo la influencia sectaria marchan á la total
¡ Desgraciados de los esposos que no comprenden la santidad
decadencia nacional, según lo hafi declarado M. Folloville en el de su estado, porque acumularán falta sobre falta y la rendición
reciente congreso de la natalidad franceea. El mal que los ·aque- de cuentas ~erá un dfa muy terrible para ellos!
ja no desvasta solamente á las capitales sino que devora hasta
¿Por qué hay tantos matrimonios en Francia que no frecuenlos.campos. Algunos de los departamentos descristianizados se tan más los sacramentos? Es porque ellos no se consideran dig·
parecen á esos árboles gigantescos que la tempestad ha herido y ños de aproximarse al altar, porque no tienen valor para poner
deRpojado de verde follaje.
término á una serie de infamias de donde les viene un entorpeciLa Alemania y la Francia tenían eu 1850 la misma poblac;ón. miento moral, un profundo letargo para todas las cosas del alma.
de treinta y cinco millones de
Ellos no tienen dnecho para
habitantes cada una. Hoy Frandespreciar á las criaturas que la
cia tiene treinta y nueve miilones
miseria arrastra en el lodo, pory Alemania sesenta y dos!
que sus faltas son ptores que las
de esas desgraciadas sin tener sus
En 1897 el número de falleciexcusas.
mientos ha sobrepujado en más
Allí donde las ideas y las prácde veinte mil al número de naciticas religio~as permanecen flore·
mientos habiendo nacido treinta
cientes, las familias son numeroy tres mil nifios menos que en
sae, y el sentimiento del deber
i906.
cumplido, aun á costa de grandes
Y esto pasa sin que haya habiesfuerzos, reina f'Il el hogar dodo epidemia, ni guerra, ni azote
méstico, y los esposos pueden mialguno, en una época en que la
rarse sin rnnrojarse.
ciencia se muestra orgullosa de
La enseñanza laica está dando
prolongar y proteger la vida husus frutos. Ella ha producido
mana.
esos millones de apaches, de maSe han propuesto numerosos
tiimonios estériles, de invertiremedios, abaratando la vida, gedos, que los degradan ante el
neralizando la higiene, establemundo.
ciendo la gimnástica obligatoria,
Sólo el día en que la Francia
pensionando á las familias que
baya vuelto á su vieja fe, á su
tienen más de tres hijos, facilitanvieja dignidad católica, recobrará
do el trabajo á los obreros, dismiGrupo de militares vencedores en el primer concurso organizado su gran corazón y los hogares se
nuyendo los impuestos, impo¡;or el Club Hípico Militar.
poblarán de bellos niños, como
niendo impuesto á los célibes,
antaño. -C. B.
llamando á los emigrantes, pero todo ha sido en vano.
La razón de ese fracaso es que los legisladores franceses no pueden remediar un mal que ellos mismos han causado con sus imEn Laponia, todos los habitantea de aquella glacial región,
pías doctrinas.
visten de idéntica manera, y el observador más perspicaz.y exEse mal no proviene de raza, que cuando era católica se ropro- perimentado no es nunca capaz de distinguir á primera vista,
ducía frondosamente. Bajo Luis XIV la Francia poseía un cua- un hombre de una mujer. Llevan todos, sin distinción de serenta y uno por ciento de la población total de las grandes po- xos ni edades, pantalones ajustados, medias-gruesas de piel
tencias. En el Canadá sesenta mil franceses católicos se convir- y zapatos puntiagudos. Además el cabello largo es ornamento
tieron al cabo de cien afios en dieciocho millones de habitantes. que usan los lapones de uno y otro 6exo.
La causa de la despoblación es la moral laica. La prueba es
que .esa disminuciGn de natalidad no se acelera todavía más gra- ¿Que tal, mi querido enfermo, qué tal nos encontramos
cias á los d~partamentos franceses que permanecen creyentes. hoy?
El mismo hecho se observa en Bélgica.
- Eso es lo que le iba á preguntar á usted.

~'f~

***

M·1 trimonio Icaza-Cabrera.-Los contrayentes durante la ceremonia
nupcial en Santa Brígida.

NUPCIALES.

Matrimonio Kuhn·Couttolene.--Un detalle durante la misa de vela·
ción. [Parroquia del Sagrado Corazón.}

erguida y el continente altanero. La majestad real parecía ser su
elemento, una majestad «importante,» dice Saint-Simón. Después de lavarse las manos con la servilleta mojada, que le ofreDos matrimonios elegantes se han celebrado en esta semana, cían ( después de examinarla bien, se entiende), el capellán de
constituyendo las notas sociales más salieñtes de ella.
palacio bendecía los manjares; el rey se sentaba al fin.
En el templo de Santa Brígida contrajeron matrimonio la be«Generalmente comía solo, sin ceremonia. Toda;la vajilla era
lla señorita ~arfa Cabrera, y el joven don JoEé Ignacio !caza y de oro. La Princesa palatina, madre del duque de Orleans, que
Ca macho.
fué más tarde Regente, afirma haber visto á Su Majestad comer
Por otra parte, en la Parroquia del Sagrado Corazón, de la cuatro platos llenos de diferentes sopas, un faisan entero, una
Colonia Roma, se unieron la bella
gran perdiz, un gran plato de enseñorita Virginia Couttolene, de
salada, grandes rebanadas de jadistinguida familia de Puf'bla, y
món y de carnero con salsa de ajo,
el joven don LeonardoKhun, apre·
un plato de pastas y además fruciable miembro de la colonia 111€tas
y huevos duros.
mana.
«Tanta
comida no le aprovechaA ambos matrimonios concurrieba;
tenía
malos dientes y tragaba
ron numerosas familias de nuestra
con
glotonería
mascando mal. Sus
buena sociedad, con cuyo concurvértigos,
indigestiones,
reumatisso, tuvieron mayor realce las ceremo,
mal
de
piedra,
gota
y
catarros,
monias.
son conocidos; continuamente había que sangrarlo y purgarlo, y en
esos
días llamados de media dieta,
LUIS XIV
no comía más que un caldo suculento con tostadas, una sopa de pichones y tres pollos asados.»
Los siguientes fragmentos de
&lt;,La pompa y la limpieza de la
&lt;cNos Loisirs» son la evocación ue
comida
real e3taban lejos de ser imun curiosísimo momento de la vida
pecables,
si se tiene en cuenta que
real en Versalles.
en los primeros años del reinado
ce En los bajos del Hospital de
de Luis XIV no se conocían los teVersalles, llamado entonces el
nedores. La cuchara sólo servía pa«grand commun, &gt;&gt; ee habían instara
las sopas; en cuanto á los guisalado las cocinas. En las habtaciodos, se comían sencillamente con
nes situadas debajo de éstas se alolos dedos, lo mismo que las salsas
jaban los oficiales y la servidumbre
y las legumbres.»
de palacio, más de 1500 personas.
Los
novios
Leonardo
Kuhn
y
Virginia
Couttolene
después
Y;;é'~"&lt;::&gt;
En este número, la tercera parte
de la ceremonia de su enlace.
'
El de rnis pecados
pertenecían á la cocina y serviFOTS . DE "fa TIEMPO IL USTRADO."
dumbre.
Pregunta el médico á un enfermo
~&lt;Utia vez la. sefial dada, la comida, ó como decían entonceE" la
pr6x
imo
á
morir
de
una
enfermedad
que el facultativo no acier«viande du r01J&gt; (la carne del rey), salía de este piso bajo, cru- ta á descifrar: «¿Qué dolores tiene usted?,,
za~a la calle para llegar al palacio y des1.més de recorrer cinco ó
El enfermo: «No tengo más que un dolor. »
seis piezas, llegaba á .la habitación donde la mesa estaba puesta.
e,¿
Y cuál es?» se apresura á preguntar el médico creyendo desEste paseo de la c?m1da ~eal cons~ituía una ceremonia oficial y cubrir
la enfermedad.
'
era costumbre de ia gente descubrirse ante tal procesión incli&lt;cEI
de
mis
pecados,»
contesta
el
paciente.
nándose; y poco faltaba para arrodillarse.
'
. Este es el dolor que habéis de sentir siempre. El pr,)feta Da&lt;:Los que han visitado el palacio de Versalles pueden fá cilmenvid
lloraba día y noche sus pecados hasta decir: «Fueron para
te 1ma!!'marse el espectáculo; el rey tomaba las comidas en su
mí mis lágrimas el pan del día y d; la noche ...... »
h~bitación, frente á l~ ventana central desde la cual se ve la AveY}osotros que ha?ríais me.recido mil veces el infierno, ¿no
mda ~e Parírs. Anuncrnba Ja comida con gran ceremonia.
habtis de llorar también?
«Lms Xlv, como es sabido, no era alto; por eso usaba altos tay pedid con vuestras lágrimas {\ Dios que os preserve
cones y monumental peluca; su andar era admirable; la cabeza deLlorad
caer eh pecado mortal.
1

�El mar ha tentado siempre la codicia humana· y el caso no
es de hoy, sino muy antiguo, como lo prueban aquellos versos
de uno de nuestros poetas clásicos.
"La codicia en las manos de la suerte se arroja al mar: la fra á

las espaldas, y la ambición se rie de la muerte.''
A~n no hace mucho tiempo que un sabio profesor de la Univers~dad de Bruselas nos anunciaba que había descubierto el
med10 de extraer el oro que en suspemión contienen las aguas
marinas.
¿De dónde procedio ese oro? ......... : el mar combate de continuo rocas y montañas que lo encierran, y en sus aguas hay
P.ºr lo tanto, partículae, infinitesimales ó poco menos del' pre·
01oso metal.
La teoría del sabio Belga fué una de tantas brillantes teorías
que ?º obtienen pract~ca é .inm~diata confirmación, y el oro
contmúa en las agu.as, mtang1ble e inexplorable, hasta la fecha.
Pero en cambio encierra la líquida llanura multitud de buques náufragos, y entre ellos los hay y los hubo bien provistoi;i .
abarrotados casi, de espléndidos tesormJ.
'
::~ Recientemente se han encontrado lingotes de plata en las
blondas arenas del puerto de Gouberville, lingotes que á no dudar, proceden de los navíos que combatieron en la batalla célebre de la Hougue.
Sabiendo que en el mar yacen fabulosas riquezas, nadie se
extrañará de que un día ú otro se constituyan sociedades dedi·
Ciidas á extraerlas en aqueilos mismos lugares donde se perdieron.
Se uso para el objeto un aparato que se llama hidroscopio,
una especie de anteojo gigantesco, destinado á explorar el suelo marino; el cuerpo dal instrumento no es sino mi tuvo metálico de gran diámetro, en cuyo extremo inferior se acumula un
sistema de · lentes, reflectores y lámparas eléctricai;i, mientras
el superior] se.afirma á un pontón, á una gabarra, ó á un buque
cualquiera.
El hidroscopio funciona como una draga excavadora de aire
comprimido;' es en esencia, una bomba que aspira del lecho
del mar, agua,:arena, piedras, (fango, moluscos y vegetales;
las substancias aspiradas caen en un tamiz, que deja escapar el agua y examinar con todo detenimiento el resto. Inutil

Grupo de c0ncurrentes al banquete
ofrecido por el señor don Ernesto Pugibet, á un grupo de sus amistades,
en la Ville des Roses.
Fot Sosa y Meiidoza.

creo añadir que la de operarse :siempre sobre las costas 6 en
parajes de limitada profundidad que viene á ser lo mism o.
En España existen los famosos galeones de la bahía de Vigo;
todos habrán oído hablar de ellos, y aun sabrán que en diferen·
tes ocasiones se ha intentado explorarloi;i, aunque infructuosamente. En 1702 cuando aún éramos grandes y fuertes cuando el
sol no se ponía en nuestros dominios llegó, á Espafia una flota procedente de América, y Cdrgada de las riquezas que durante tres años, se habían extraído de las minas de oro y plata; evaluábase aquella carga en 700 millones muy corridos:
navíos militares escoltaban á los galeones pero al llegará Vigo
fué atacado el convoy por una escuadra anglo-holandesa, que
mandaba Sir George Rook, y llevando nosotros en la acción la
peor parte, decidieron nuestros marinos echar á pique los galeones, para que sus tesoros no aprovecharan al vencedor.
Y esta es la hora en que aún duermen en el fondo del mar
los 700 millones.
En cambio, una compafiia británica trabaja .ahora con éxito
er. el sal va mento de la fragata inglesa Lutín, que el año de
1793 se fué á pique en la costa holandesa á no mucha distancia de Terschelling.
La fragata Lutín llevaba 30 millones de lingotes de plata y de
oro; se han salvado ya 2.500.000 francos, y el resto continúa
hundido en el fango á diez metros de profundidad, aunque el
ingeniero director de la maniobra confía en sacarlo á luz.
Junto á estos tesoros indudables, tesoros en cierto modo
conucidos por saber P.l nombre del buque que los conducía y el
lugar en que se hundió hay también tesoros fabulosos y fantás·
ticos, inventados por una imaginación exaltada, y populariza.
dos más tarde por la 'leyenda.
Entre Cuba y Puerto Rico, por ejemplo, pretenJe la tradición que ti fondo del mar se halla sembrado de oro, plata y
piedras preciosas, procedente de los naufragios de muchos buques españoles que se fueron á pique en pleno siglo XVII.
¿Habrá historia más romántica y novelesca que la de los te·
soros del Mary- Dier?
En 1835 había fondeado el Mary-Dier en el Callao; el ejército chileno invadía el Perú, y el puerto perur.no no tenía un

La soprano Blanca Fox y el tenor Amadi en la escena final de ''Favorita."

VIDA TEATRAL
f:Atnft:frftr:ttft

«MIGNON,» en el Colón.-- La pianista hú.ngarn Yolanda Mé1'0, en el Arbeu.

Concbt¡•c en la pagi1,a39.

El escritor argentino don Manuel Ugarte, que dará en breve dos c0n·
ferencias sobre la unión latino-americana.
El escritor aparece acompañado por unos jóvenes normalistas.'
Fol. de "Et 1'ieinpo ltmt1·ailo"

Hacía ya más de seis años que el público metropolitano no sa·
boreaba la deliciosa partitura del maestro Thomas. Desde aquella inolvidable época, en la que Luisa Tetrazzini y L;viaBerlen~
di cantaron en el Arbeu "Mignbn, '' todas las empresas se habían
aostenido de hacerla figurar en sus repertorios.
Esta semana se cantó esta ópera ea el Colón, con un éxito
bastante incompleto, debido, principalmente, á que el público
gusta demasiado de la música vigorosa, siendo realmente extraordinario el caso en que la música delicada y poco melódica ~es. pierte grandes entm1iasmos. Si bien es verdad que las localidades fueron totalmente ocupadas por el público la noche del pa·
sado martes, comenzó á notarse la indiferencia de la concurren·
cía desde que la orquesta, dirigida con la habilidad de costumbre
por el maestro del Castillo, tocó la bellísima introducción.
Y la actitud reservada y fría del público siguió hasta el fü1al,
por cierto inj 1stificadamente, pues si bien el desempeño de "Mig·
non'' no fué absolutamente bueno, fué muy discreto. El _tenor
Amadi canto apasionadamente el papel de Guillermo y hubo de
bisar, á las repetidas instancias del público, la deliciosa ro·
manza del cuarto acto. Blanca Fox tuvo oportunidad de lucir su
espléndida voz. En más de una ocasión los buenos aficionados
prorrumpieron en calurosos aplausos, contrastando su entusias·
mo con la marcada indiferencia del resto del auditorio. El bajo
Crety, al que hemos aplaudido otras veces, como en el "Barbero
de Sevilla'' y "Fausto'', no estuvo lo afortunado que hubiera si·
do de desearse en su parte de Lotario.
No obstante la apatía general, "Mignon" nos hubiera dejado
gratos recuerdos si no hubiera la empresa encomendado á la se·
ñora Zavaski la parte de Felina. Pero con esta artista no puede
haber tiempo posible. En las anteriores funciones ha substituido
con bastante mala fortuna á la señorita Vicarino; en "Madame
Butterfly" hizo patente su inferioridad respecto de aquélla. Pero
esta vez el fracaso que ha tenido en la obra de Thomas ha col·
mado la medida. Durante toda la obra el público sufrió los desaciertos de la artista, aún más desafinada la noche del martes que
las .anteriores, hasta el punto de protestar ruidosamente en los
momentos en que, no sabemos por qué causa, quedóse suspensa
dos ó tres veces en la polaca del tercer acto.
No e3 posible exigir que la Vicarino cante todas las noches,
pero el público ha demostrado con su abstención de concurrir al
Colón la5 noches en que canta una artista de tan mediocres facultades, un desagrado que debe preocupar á la empresa.

***

El viejo y destartalado teatro que ha llegado á adquirir no sa-

hemos que aspecto simpático á traves de tantas temporadas difíciles de olvidar ha abierto una vez más sus'puertas á una alta
' húngara
.
artista, la pianist-\
Yolanda Méro.
.
.
Estas temporadas, ya se sabe, no se caracter1.zan por lo animadas toda vez que el público selecto es en 1.éxico muy escaso.
Esta v~z, como era de preveerse, el teatro estuvo casi)~desierto.
La Srita. Méro, es una acabada artist a; sus facultades excepcionales y aqmirable técnica, hacen de ella una alta personalidad del mundo artístico, como lo comprobó rotunda~eate
la noche del martes pasado. Desde un priD;cipio se ?º~quistó la
admiración y simpatías del selecto audito!10 que as1~tió al concierto por su personalísima manera de mterpretac1ón de los
grandes maestros.
. .
La brevedad de esta crónica nos impide, como quisiéramos,
extendernos más. Baste á nuestros lectores saber por ahora qne
esta exquisita artista húngara hizo prodigios de técnica, de cla·
ridad é inspiración, interp!etando desde Heymann, Merkler Y
Dohnany hasta llegará "El Sueño de amor, " el lnocturno Desdur, para finalizar con una Rapsodia de Liszt.
.
El público que asistió á la velada, compuesto ~e .mús!cos, .de
artistas, de "dilletantis," premió la labor de la d1sbngmda pianista con nutridos aplausos.

LOS TESOROS DEL MAR.
Co11cluye de la página 38,

mal buque de guerra que lo defendiera. Angustiados y llenos
de sobresalto los más ricos habitantes de la ciudad, temerosos
de perder sus riquezas, suplicaron al capítan del barcn inglés
que se las guardara: y el Mary-Dfor se llenó de alhajas, de mo·
nadas de oro, de perlas y brillantes, de zafiros, de esmeraldas
y rubíes.
Sucedió lo que era de esperar; el marino inglés en un mal
cuarto de hora ( malo ........ para los peruanos, se entiende,)
levó anclas y se march6 á ocultar su botín en la isla Cocos s1tuada frente á Panamá, pero cuando trató de abandonarla .un
huracán formidable estrelló, al Mary-Dier, sobre los a~rec.1fes
sin que ni uno de los hombres que los tripulaban cons1gmera
ss.lvarae.
La isla guarda un secreto: ¿hbbrá entre mis lectores alguno
que quiera descubrirlo?

�Ctróniea Exttranjetra.

Ctróniea Exttranjetra

41

EL VIAJB; DE LOS R&amp;YES INGLESES A LA INDIA.

1

1

1

Viaje de los reyes Ingleses á la India.

Llegada de los soberanos á Delhi, bajo el ricó parasol imperial bordado de &lt;·ro: detrás el virrey lord Hardinge y su hija. .

El sherit lee el discurso de bienvenida á los soberanos, en el muelle
de Bombay, donde se levantó un pabellón para recibirá su desembarque
·
á los reales viajeros.

Las bellas pans1enses quieren sangre
Las luchas brutales de los pugilistas negros, yanquis é iñgleses, en las que mana: sangre y los hombres caen derrocados como bueyes bs_j~ un golpe de maza, tal es hoy día el deleite de
las bellas par1s1enses, lo que hace furor en la «élite» de la hermo~ura y de la elegancia femenina.
El famoso Pelican: Club de Londres, ha arrendado en París la
sala Wagran para que los franceses vean luchar en ella á los
más rnlvsjes 'de los bóxeadore¡¡· y no son los franceses los que
se han entusiasmado, sino las f;ancc&gt;sas.
Las par~sienses se parecen por el nuevo sangriento espectáculo. Han, visto á .un blanco molido á puñetazos por un, negro en
en la ~as. sangrienta lucha 9ue se puede desear; -han visto al
c~mpeon rnglé~ Hinry Shearrng derrotado por · el negro califorman0 Sam Mac Ve~, Jo han :visto arrastrándose á sus pies para
que lo retratarno, :::rn poder apenas re~ollar, con una herida en
l~ frente abie:rta por e! puñetazo d.el negro. Las elegantes de Pans confies~n 1_ngenuamente que asisten á estos espectáculos porq.ue nece31tan algo que las divierta y las interese; porque nt-ces1tau una lucl;ia de verdad. DePpués de uno de estos combates á
puñetazos, &lt;iL'Illustration)) decía: c&lt;No fué bastante brutal, no
corri6 la sangre.11 Exactam·ente lo nfomo repiten las ·herhiorns
espectadora@.
.
.
Todo el París elegante estaba presmte el día de la lucha del
negro y del ihglé;:.. Los precios se subieron, porque se prometía
que el espectáculo sería sangriento y toda la gen.te «chíc)i tomó
localidades .Y asisti6 en traje de etiqu.eta. En las primeras filas
tornaron .ª~1e~to doscfentas m_ujeres, las que necesitaban algo
que las d1v1rtiese .y las entretuviese. . ... .
·
Con alegría de todos, : al se1;undo encuentro· ya corrio la sangre. Al cuarto, -Harry.Shearing rodaba por el suelo y no podía
levantarse. 1.C6mo aplaudía el público, 'y en especial las hermosas de lag primeras filas!,
-¡Magní.fico golpe! gritaban.-jMagnífico golpe!
:
-La lástim.a -.d.ecían algunas-;-es que no ·ha durado más que
uoa hora.

Bautizo d(uaa nueva Infanta de España.
Miembr0s de la fami lia real española en la solemnidad del bautizo de
1a•infanta María C ristina, nueva hija de los reyes de España, nacida el 12
•
de diciembre.

Después de un almuerzp en el Palacio del gobern~dor de Bombay,
sir George Clarke y lady Clarke acom pañan á los ~oberanos
á su automóvil.

Todavía más emocionante para la sociedad parisieme fué la
sesión en que el _Cllmpe6n Tommy Burns venci6 al sudafricano
Smith. Lai mujeres gozaron entonces como nunca.
- j Bravo, bravísimo!- gritaban las lindas espectadoras al V&lt; r
que rlos veces sPguidas, de otros tantos puñetazos, hacía Burns
brotar la Aangre de la cara de rn contrincante.
- ¡Acábale de una vez!_-Bramaban otras poniéndo!e de pie.
Burns e1-quivaba admirablemeute los golpes de su contrario
y éste se retiraba poco á poco.
'
-jCobardel-exclamaban las admiradoras de Burns sentadas
.en la primera fila.
De un puñetazo magüitrn,l el campe6n derribó á rn contrario
cuan largo era. En el colmo de su -entus~asmo, sus admiradoras
chillaban con más .fuerza que nunca:
-¡Acaba con él, acaba con él!
Repetimos que las que así se expre~aban á la vista de la sangre y de las c,mtusione~, eran las más elegantes damas de París, las más distinguida!", la rccréme,1i Cansadas de los deportes
franceses, necesitaban ver algo más real, más terrible. Cuando
se cansen también de ésto, ¿qué será lo que pueda divertir)a5 y
entretenerlas?

LA PUERTA ES ESTRECHA
«,Señor cura,)) decía en cierta ocasi6n al venerable párroco de
Ar~ un hombre grueso y colorado y cuyo aspecto contrastaba
con la palidez y demacración del buen sacerdote, «cuento con
U..tPd para que me lleve al cü,Io, y para conseguirlo me agarraré á RU FOtan~. ))'
.
«No haga Usted tal cosa, amigo mío, replicó el cura rnnrien do, «pues la entrada.del ·!)ielo'es muy estrecha y nos quedaría·
mos los dos á:la pu.erta. )J
.¡Ah estuvo rµuy gracioso.el buen cural Y habló muy bien: la
puerta del cielo es angosta, y para pasar por ella hay que haceree
pequeño por la humildad y qelgado pór la niortificaci6n, es de· ·
cir, hay que humillarse y_mortificar~e. · ·

..--- - ·- - -- - -----. --,--..,,=--------- -

La guerra lta_lo,turca.
Las tropas italianas marchando sobre las dunas, hacia Tadjourah , el 13 de diciemb1e último.

�43

llOS AGlJADO~ES DE llllVIA

• •'
J

••

..

·1·

(Apuntamientos por Ricar _o Palma,)

Los proveed~res á domicilio de agua, ó aguateros, como, con do, e~ como quien dice de ayer por la m11ñana.
mejor índole filológica dicen los argentinos, constituyeron e11
Los aguadores festejaban · anualmente, en la igle&amp;ia de· Sa!i
Lima un gremio sujeto á pragmática ó reglamentación, gremio Francisco, á San Benito, patrón del gremio, y era para ellos ese
que. á Dios gracias ha muerto desde ha casi medio siglo. y sin .día de ancho jolgorio.
e3peranza de resurrección, pues como dice un poeta:
'
'Al incorporarse un aguador en el gremio entregaba cuatro pe·
'
sos al alcalde para fondos de la asociación. al incre·mento de
Aquel que dijo á Láza.ró·: ¡levanta!
los cuales contribuía semanalmente ·con la cuota de un real
no ha vuelto en los eepulcros á llamar.
de plata.
También esta'ban obligados los del gremio á regar cada sibaCuando fundó Pizarro la ciudad tenían los vecinos que ocudo, de cuatro á cinco de la' tarde, la plaza Mayor y las plazuepar un doméstico pa- las de S11n Francisco, Santo Domingo, la Merced y San Agustín.
ra que, en grandes
Cuando desapareció el gobierno monárquico y vino l~ repú·
cántaros de barro, blica con sus furolerías de igualdad democrática, el gremió de
trajesen, del río al ho- aguadores se convirtió en potencia política par~ los actos elec·
gar, el refrigerante é cionarios. El alcalde se convirtió en personaje mimado por ,los
imprescindible líqui- caudillos. El que contaba con el gremio, tenía asegurad,o el
do.
triunfo en las elecciones parroquiales de la capital de la RepÚ·
Tan I uego como la blica. La disciplina era ~na maravilla, pues nadie osaba hacer
trata de negros se ge- la más ligera observación á un mandato del alcalde. Al ingresar
neralizó, las perrnnas en el gremio, todos los asociados hahían prestado juramento de
:icomodadas q uisie- ciega obediencia. Eso sí era autocracia y Bo pampirolada como
ron consumir mejor la del Czar de Rusia.
agua que la del cauce
Hubo en Lim a, por los afios de 18150, un caballero acaudaladel río, y mandaban do, al que bautizaremos con el nombre de D. José Francisco,
un esclavo, caballero pero muy metido siempre en belenes de poHtica, el cual calculó
en un asno que sus- que el hombre que consiguiera hacerse dueño de los aguadores
tentaba un par de pi- sería siempre el mimado por los magnates de palacio, lo que se
pas. á proveerse de llama una potencia. Nuestro politiquero se convirtió en pafio de
agua clarísima en la lágrimas para los del gremio, que, en cualquiera tribulaci6n
Piedra Liea y otras doméstica, acudían á él
vertientes vecinas á y con frecuencia los
la ciudad. Cuando en salvaba de ir á la cárcel
1650 se erigió, con por borrachos y pendengasto de ochenta mil cieros. El era obligado
pesos, la pila monu- padrino de bautizo de
mental, que aún perdura, en la plaza Mayor, se aEociaron los retoños, y, por suquince ó veinte negros .libertos, organizando greini@ para pro- puesto, que oiempre teveer de agua á los vecinos, asignando el precio de medio real nía compadre alcalde.
de plata por cada viaje. Un viaje.. de agua constaba de dos pipM. Tuteaba á todos 1os
Desde sus primeros tiempos se singularizaron los aguadores aguadores y hasta les
por la desvergüenza de su vocabulario, tanto que era como re- daba monises para que,
frán para las buenas madres limeñas el reprender á sus hijos á su salud, bebiesen co·
diciendo: «Callen, nifios, que por las lisuras que dicen, me pa- pas en la pulpería.
recen aguadores.,,
En una ocasión viéLos del am):mlante gremio se anunciaban con el tintineo de ronse varios aguadores
una campanilla que sonaba á cada paso del. asno, y conforme á complicados en un juisu 'pragmática ó reglamento estaban obligados á consagrar, quin· cio por pecado de hurto.
cenalmente, una tarde á la matanza de perros callejeros que no Don J oeé Francisco se
ostentaran un collerín, obtenido por su's dueños de la. autoridad puso en movimiento, y
de policía, previo el pago de dos pesos~ Barato era el seguro de . después de recia fatiga,
vida, siendo el mes de Diciembre·el designado para renovación consiguió que el juez
de la póliza, digo,, argolla.
. '.
sobreseyera la causa, deLa matanza la efectuaban 'los. agqadores armados de gruesa jando á todos los acutranca con contera de plomo; y en esa tarde era horrible y re- sadores en libertad de
pugnante el espectáculo que ofrecían las calles de Liwa. Fué repetir la hazafia. El
después de la batalla de la Palma, esto es, en 1856 ó 57, cuando gremio agradecido, y sin que diecrepara voto, noml&gt;ró á Don
el bocadillo de carne envenenada substituyó al feroz garrote, José Francisco aguador honorario, distinción que á nadie se hasistema que no admitía privilegiadas excepciones caninas. Igual- bía hasta entonces acordado.
dad ante la ley de muerte: tan perro era el chusco como el miLos sábados á las tres ds la tarde, se congregaban los aguadomado falderito. Quien deseaba salvará su doméstico cancerbero, res al rededor de la gran pila de la plaza. A nuestro politiquero
tenía que vivir averiguando, por el aguador de la casa, cuándo se le veía paseando delante de la·arquería del portal de Botone·
era día del bocadillo, á fin de tener encerrado al ladrador. Cuan- ros, y cuando, al pasar lista gritaba el alcalde:-¡José Francisco:
do dej6 de funcionar el gremio, quedaron los perros en Lima aguador honorariol,-nunca dej6 de oírse la voz que contestaba:
como moros sin señor y libres de todo smto.
-¡Presente, señor alcaldel-y cumplido el deber disciplinario,
El establecimiento de la perrera municipal, reforma que aplau- se iba paso entre paso para. su casa.

.

Despuée de la lista discutían sus asunti·
llos los asociados, y terminada)a junta, empezaba el regadío de la plaza..
.
,
La acción de los aguadores en la vida pohtica era la siguiente: desde la víspe_ra ~~! dia
designado por la ley para la const1tuc10n de
las mesas de distrito, que debían recibir el
sufragio de los ciudadanoe, los aguadores se
congregaban en algún caserón viejo, dejando
á los partidos contendientes en lib~rtad para
la lucha. Los aguadores, en su encierro, eran
sólo un cuerpo de expectativa ó de reserva,
que había paeado las horas consumando
aguardiente y butifarras hasta que les llega·
ba la noticia de que el partido popular ó de
oposki6n al gobierno había triunfado ó estaba en vía de apoderarse de la parroquia de
San Marcelo, por ejemplo. Efie era el instan·
te en que aparecía D. José Francieco, revólver en mano, y gritando:-¡ A tomar la mern
de San Marcelo!-¡A San Marcelo, mucha-

AUTOMOVILES QUE SALTAN Y QUE VUELAN

i.

i·

'

)

chos! ¡Viva el gobierno!,- repetfa el alc!lde con un énfasis que se prestaba á esta d1spa~atada traducción criolla.: ccMuchachos?
ª'luí n.o hay más Dios que Mahoma y m1
compadre D. J osé Francisco, que es su pro·
feta. &gt;&gt;
Y garrote en mano, daga ó puñal, al cinto,
en medio de espantosa gritería y a carrera
abierta se lanzaban los doscientos negros
a()'uado~es sobre los ocupantes de la plazue1t que tras ligerísima resistencia y un par
d~ cab~zas rotas, ponían pies en polvoro~a.
¡Victoria por los aguadores .. .. y por el gobiérno!
A Dios gracias, desde hace casi cu~renta
años en el eleccionario de las parroqmas no
corr~ ya sangre. Embolismos y trampas pacificas en las ánforas han reemplazado al democrático garrote de los aguadores, gremio
que ya no es más que uno de tantos recuerdos tradicionales.

comprimido que produzca el mismo efecto, es,~eci~, que lance
el automóvil al aire eP el momento oportuno e 1mp1da todo choque brusco al volver al suelo.
.
E l invento de Farman es muy diferente; se trata dE1 la aph?a·
ción al automóvil de un mecanismo parecido al de su máquma
voladora. En la trasera. del vehículo coloca un propulsor que
funcion a por un motor propio y obra en el aire de la misma
manera que el propulsor dP. un buque en el agua; aumentando
notablemente la rapidez. Un autom6vil ordinario provisto de
este propulsor, puede tener doble velocidad de la que tiene; un
automóvil de carreras podría llegar á hacer 200 kilómetros por
hora. Aunque rea lmente el automóvil así modificado no haría
otra cosa que correr por el suelo,
al que en él fuese le parecería
que iba volando, pues el propulsor aumentaría la velocidad pre·
cisamente el doble.

La última pslabra en el automovilismo, es el automóvil de
caza, que puede saltar una valla ó un foso, un arroyo ó un maciso de arbustos, con la misma facilidad que un caballo. Teníamos ya el automf:ivil de tracción que podía subir y bajar colinas y pasar arroyos y pantanos; teníamos también la máquina
inventada por Henry Farman, el campeón de la navegaci6n aérea, que ha dotado de alas á su
automóvil y puede volar sobre
el suelo. El automóvil de caza,
inventado por el yanqui Carle- ·
ton Webb, reune todas estas
condiciones y otras mucho más
notables. El chauffeur mueve la
palanca y el automóvil avanza
sin detenerse ante ningún obstáculo; puede levantarse sobre
las ruedas posteriores y saltar,
sin la menor sacudida, todo lo
que se le ponga por delante. Se
La indulgencia.
dirá que un automóvil que salta
en el aire, al caer quedará desJuan VII, rey de Portugal,
trozado; pero todo está previsto.
. . era demasiado indulgente. Cier·
En el momento de saltar, t&gt;l
to día le presentaron, para que
chauffeur mueve la palanca en
firmara, la sentencia de muerte
sentido contrario haciendo que
" ' de un hombre que reincidi6 en
salgan bajo la caja del vehículo
en otro crimen después de haenormes muelles que dan al conber sido indultado por horrible
junto la elasticidad necesaria pa ·
asesinato.
raque caiga sin ningún choque
«No le indultéis,,, dijo el Conbrusco y pueda seguir corriendo
de dos Arcos; echa cometido un
como si nada le hubiese ocucrimf'll demasiado infame.
rrido.
«¿Uno?» dijo el rey. «Ha coEl esqueleto del automóvil de
metido dos.&gt;&gt;
caza es, á la vez que muy fuer«No, sefior, uno solo. El sete, sumamente ligero. fütá consLUIS FREG
gundo !o cometió vuestra Matruido con tubos de acero, y el
m dom iugo pasado sufrió nua teniule corn ada. de uno de los toros li·
J.estad, porque no debía perdomecanismo para saltar consiste
d iados en el coso de la Co ndesa Lit I ogicli&gt; J'ué parecida á l a que rnfriií
nar el primero á un gran crimien una serie.de muelles muy sóel inolvidable para la afición mexic:,1ni Antonio Montes . Los ruéclicos
na!.,, Avosotros, padres,'madres,
lidos. Mientras el automóvil va
que lo asi:1te11 e~peran que sanará dentro de algunos me~e~.
oíd lo que os dice Dios: Qui parcorriendo por terreno llano, los
cet virgae, odit filium suum : Quien
muelles permanecen recogídos, sin prestar ningún servicio, pe· no usa, cuando sea menester, el palo para con su hijo, le odia,
ro en el momento en que se toca la palanca, salen con gran fuer- porque lo deja para su mal crecer vicioso y malo.
za levantando el coche en el aire por encima del obstáculo que
Ya sabéis que por palo se entienden los castigos, las reprense oponga á su marcha.
siones, las amonestaciones, etc.
Apenas hecho el invento, ya piensa su autor en modificarlo
¡Cuántos hijos se pierd,en por la mala educaci6n de sus paventajosamente, sustituyendo los muelles por un aparato de aire dres! Estos responderán de las almas de ellos.

-· - -

-

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._

·- ..

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··-··-----

- ·--

�~~A lAStº

JUVENTUD HEROICA.

· O~MAs···
PLUMA DE MUJER.

, Venid viejos re~uerdos; batíd las níveas alas,
TraeJ toda la gloria del tiempo que corrió·
Venid al viejo bosque Y haced que vuestra~ galas
Deslumbren á quien antes jamás las contempló.

Venid con vuestros ecos trayendo á la memoria
Lr&gt;s hechos que adormece el tiempo que se fué
Haced que el mundo advierta las ráfagas de gloria
Que el Padre de la Patria desde su trono ve.

Sabía que sus hermanos en lucha que horroriza
Con esforzado aliento b1egaban sin cejar
Y entonces aquí mismo, también entró á la liza
La sangre de sus venas dejando derramar.
¡Quisiera de las auras la melodiosa rima
Cuando las frondas mueve con ecos de laud!
i Quisiera del zenzontle el canto que sublima
Para cantar tus glorias, excelsa juventud f.

Haced vibrar las frondas de viejos ahuehuetes
:'e.stigo~ inmutables de hazañas mil y mil,
EntreteJed con flores vistosos ramilletes
Para alfombrar la planta de juventud viril.

Entonces con que ritmo melódico y sonoro
Los ecos de tu gloria habría de pregonar ......
Con que grandeza entonces con que arrullo canoro
Tus infantiles glorias habría de proclamar ... ...

De juventud heroica que siente por lae venas
Cor~er sangre de fuego que sal;&gt;e prodigar,
Da Juventud heroica que no sufre cadenas
Porque es la descendiente de Escutia y de Melgar.

Tus fastos ya gloriosos, pregonan con vehemencia
Tu esfuerzo poderoso para vencer aquí
Y armada con el brío que dan honor y ciencia
Te llevas de nosotro¡¡ la admiración por tí.
('1

Aquí bajo la fronda del viejo bosque umbrío
DondE) su ruda imagen el rey nahoa grabó
De la niñez heroica con muy pobre atavío'
La cuna humilde Y blanca tranquila se meció.

Aquí creció su aliento nutriéndose fecundo
Con nobles ensefíanzas que marcan ~l deber
Deber que suele á.veces mostrar altivo al mundo
Que un niño, por Ja Patria, gigante puede ser.

•

•

von que recog1m1ento se pasa hoja tras hoja;
Con que fervor se admira la fe que te animó
En las tremendas horas de llanto y de congoja
Que aquel sol de 6eptiembre iluminar osó.

El Dios de las Victorias tu firme planta mueve
Porque jamás supiste temer ni vacilar:
Con la razón. dominas al infortunio aleve
Con tu valor indómito lo sabes abajar.

:ru

¿Quién no recuerda acaso la página más bella
Que de 1.a historia patria se vino aquí á esculpir?
¿Y qmén no mira, entonces, en el autor de ella
El brazo que se yergue marcando el porvenir?

¿-~uién es el que ha dudado en horas de decaimiento?
¿Qmén no ha confiado siempre en esa juventud?
¿No es ella de la Patria el más firme cimiento?
¿N es ella la que eneefia á odiar la esclavitud?

_nunca te domeñas ni cedes al halago,
Ni deJas que se embote tu aliento varonil·
El hombre languidece en el momento aci~go
Porque el halago trunca su calidad viril.
Tu sabes que de todas las más nobles virtudes
La más preciada y grande radica en el valor
El da todo el esfuerzo que tu jamás eludes '
Para vencer á todas, pues él es la mayor.

°

¿No es ella la que altiva opuso por escudo
Contra enemigo hierro su ánimo infantilJ
¿No es ella la que enseña que en el peligro rudo
Es cuanio debe el hombre mostrarse más viril?

Por eso cuando inquieta sintió la extrafia planta
Hollando de su bosque el místico vergel
Se irguió como las ondas que el huracán levanta
Para cefiir su frente de mirto y de laurel.

Es tan intenso y hondo el alto sentimiento
Que dentro de tu pecho le guardas al deber,
Que nunca lo razona tu altivo pensamiento
Y solo tu alma grande lo sabe comprender.
¡Bendita sé! Recoge el trémulo murmullo
Que surge de las almas que bien saben amar ......
Las almas que saludan con inefable orgullo
A los Hermanos dignos de Escutia y de Melgar.
.~1éxico, diciembre de 1911.
EDUARDo1NORIEGA.

::=:==============----=~~....._--~----=====---~~~~~~~~
------------ - - - - - --- - - -- ~------....;.:_-~ '

abatida, con.la cara entre las manos y todo el cuerpo Eacudido
por la angustia del llanto. De intento había procurado quedar·
se sola para aquel.adiós doloroso en el cual gemían todas las
ENTRE MADRES
memorias clel reciente drama ...... Cuando sintió en la escalera
Es plácida la noche en que esta mujer:aoda lentamente un rumor de pasos importunos, se arrancó con valiente esfuerzo de
camino blanco bordeado de casas. Estas casas, asomadas al ca· aquella cruel delectación en que yacía, y de puntillas,j queda·
mino, est~n cerradas y silenciosa~; están dormidas. La noche; mente, como quien pirn en recinto sagrado, fu é entornando las
coronada de estrellas, puertas y recorriendo
q u i et a y hermorn, las habitaciones con
también parece dormi- una suprema mirada
da en los brazos del es- de despedida.!
La llave giró en su
pacio azul. Late la vida del valle con un in- mano tembloros:t con
tenso latido misterio- . un chirrido ~gudo coso, amasado de cuchi- mo!(una queja, y la
cheos de hojas y gorjas mujer creyó que había
de ag'.la, y late el co- dejado guardadas para
razón de la caminante si empre las úl tim as
con el apremiante la· huellas de la página
más triste de su vida...
tido de la emoción.
Pero he aquí que
Es que la mujer ha
buscado con la mirada otra mano indiferente
una casa de aquel ca- había abierto aquella
mino que anda lenta· puerta cerrada con tan
mente, y la ha encon - profundo respeto, y
trado con los balcones otra madre feliz había
abiertos de par en par, entrado triunfalmente
desbordante de luz, co· por aquellas desiertas
mo única nota de vida habitaciones, mecienen aquella hilera de do en sus brazos á un
P.dificios muertos ..... . niño sano y reciente;
Precisamente la mujer he aquí que la densa
pensó encontrar vivas atmósfera de suspiros
todas las casas menos que había sido aventa·
aquélla.. ... Aquélla no da por las carcajadas
podía figurán,ela más sonoras, y el penetranque con las puertas en- te aroma de las flores
tornadaR y las habita- marchitas había que·
cione~ dee ier1.as. Se tl ado vencido por la
figuraba que la voz que gloria odorante de las
o~ara alzarse en aque- flores lozanas ......
La mujer, que desde
lla soledad hallaría un
eco lastimorn, y que aba jo contempla con
siempre, en aquel re, avidez penosa esta in·
cinto abandonado, flo· mensa trafüform11ci ón
taría como postrer ji- de la casa que fué surón de una tragedia. ya. no eabe todavía
una densa atmósfera qué clase de felicidad
de suspiros y un pene· es la que se desborda
trante aroma de flores en risas y en luz y en
marchitas .. ....
flores, por aque l l os
¡ Pero no era así; la balcones que ella cerró
casa estaba bien viva y un día, piadosamente,
bien despierta, llena como quien cierra los
de luz poblada de ru- ojos á un cadáver.
mores gratos!
Y cuando desd e el
Al acercarEe más la blanco camino se sien·
peregrina ha visto en te poseída de ansiosa
el balcón saliente unas curiosidad de saberlo,
macetas que asoman por el balcón lumino·
Vestido para señorita joven .
entre !os hierros hojas so y fl orido se escapa
Modelo de abrigo de terciopelo.
y flores de plantas pri- un blando cantar...... .
mororns, y ha sentido dentro del salón risas , y rharlas alegres. ¡Es la madre feliz que arrulla al niño desvelado!
Llegando J a al borde de esta casa feliz, la viajera ha cru zado los
Entonces, la pobre madre desgraciada, que no estrecha en sus
brazo~sobre su corazón palpitante de sorprern, y se ha detenido brazos cruzados más que un corazón palpitante de pena, sien te
á contemplar despacio, con inexplicable sentimiento de despe- que su despecho por aquella felicidad que invade y domina el
cho y de ternura, el aspecto risuefio de aquella morada que fué lugar de .sus desconsolados recuerdos, se deshace en un arroyo
suya y que abandonó en día fatal, empujada por el destino.
de lágrimas ..... Ya todo ee ternura generosa en el alma de esta
Recordaba aquella última hora de despedida, cuando, ya des- mujer, porque el cantar que allá arriba se mece entre flores pre·
halajadas las habitaciones, ella se había sentado sobre la tarima gonando la dicha de otra mujer, es el santo cantar de una bueque el tillo formaba en el umbral ele la hcmda alcoba donde el na madre...... -No ha sido profanado el nido que guarda la pániñ.o Ip.ur~6.
gina más tirste de una vida. El dolor sublime perdona á la suUoa desolación inmensa había caído en aquel momento enci- blime alegría, y la solitaria viajera sigue su camino lentamente.
ma de su alma. No sabía cuánto tiempo habfa permanecido allí
CONCHA ESPINA DE SERNA.

�Patra. las t:&gt;amas.
¡

&gt;

LA TIRANIA DE LA MODA

Y ya lanzada la idea, acéptela quien quiera.

..La pga para la defensa del decoro femenino está esperando
que una alma elevada, libre y: superior á las preocupaciones soTan tirana es que ha necesitado obtener un privilegio exclu- ciales, se atreva á lanzar el grito de independencia contra la tisivo de incompatibilidad con Ja molestia, á causa, claro, de la ranía de la moda ex tranjera. Surja pronto esa alma elevada. Su
mujer, para que pudiera ser tolerada.
,, .
.
. grito Berá patriótico y será bien aceptado hasta· en beneficio de
'•Lo que es moda, no incomoda: ' ' y satisfechas con este axio- la tsté~ica fdmenina, porque por desgraciada que saliera la moma suntuario, van las pobres víctimas de h moda arrastrando da mexicana, ¿1legaría á ser tan ridícula y molesta como las
sus cadenas por la calle; unas veces con faldas «entrevés, » que modas de ·París?
no las dejan andar; otras con tacos tan exagerados que las obligan á andar en constante equilibrio; otras, con unos sombreros
SBC~BTOs t:&gt;e TOCAºº~
tan descomunales que han obligado á la municipalidad á pemar
Hay tres especies de piel: la que requiere Jas abluciones con
..
en abrir con toda ur.. agua fría:, aquella á la
.
cual conviene el agua
.?
:~:~ci;ar~u~:~s p::~~~
muy caliente, y .finalcircular libremente las mente, la que no neceseñoras que se ernon- sita agua. (El agua no
den debajo de ellos; hervida es s i e m pre
otras van torturadas, mala.)
martirizadas cruelLas m:ujeres muy
mente cpn corsés im~ elegantes y las grandes
posibles que las defor- artistas que han l"a biman, quelasenferman, d o conservar la belleza
que las obligan á per- de su rostro hasta una
manecer rígidas 6 vio- edad muy avanzada,
lentamente dobladas ... usan recetas propias v
Pero las pobres víc- no emplean jamás el
timas tienen dos razo- agua.
nes poderosísimas paAdelina Patti, la fara sufrir sin protestar mosa cantantA, hoy
estos continuados tor- baronesa de Cadersmentos: primera, qt~e trom, hace veinticinco
es moda, y «lo que es años que no usa Al
. moda, no incomoda,ii agua p&amp;ra la cara. Se
y segunda, que lamo- frota el rmitro con una
da viene de Parfo. ¡Oh crema fabricada por
París! y qué seducción su dama de compañía
tan amable ejerce la y que f'e dice hecha FeVilla Luminiére sobre gún 11n11 fórmula &lt;lel
las mujeres!
siglo XVIII. Esta. fór¿Cómo no recibi r las mula parece ser la simodas por molestas, guiente:
por incómodas que
1 dracma de tintura
sean, si vienen de Pa- de b1mjuí.
rís?
1 dracma de esencia
¿Quién tiene inde- de limón.
pendencia sufi cien t'e
1 onza de espíritu de
para aceptar la patente vino muy puro ..
de ((mal gusto, i, opo8 onzas de agua de
niéndose á lo que de rosas.
París nos envían esos
E&amp;ta mezcla será inadmirables modistos, corporada.
esos maravillosos greCaetigándola vivamios que irradian por mente á la CPTR virgen
todo el mundo lae lu- y al blanco &lt;le ballena,
ces de la elegancia y el ilerrP.tidos al baño de
buen tono que alum- María, tanto como sea
bran el camino triun- necesario basta profa l de la moda i~pe- ducir una eterna espurante? .....
mo..a.
Pues, sí; ha habido
Empleada por mey hay quien se atreve dio de un ligero maeaá :,ceptar esa patente je. el efecto es marade mal gusto. Y no es villo•o. Por supuesto
Modelo de abrigo de pieles
una sola, son muchas :
Vestido de calle pJra señ0rita.
que la crema es absoson las señoras de Bar- lutamente inofensiva.
celona que han constituído una Liga para la defensa del decoro
POR UN SOMBRERO.
femenino, que tiene por objeto oponerse y, más que oponerse,
rechazar las modas por costosas, por molestas para la mujer, y
Hallándose en un teatro de la calle Market de Filadelfia, el
crear, en cambio, una moda c6moda, higiénica, elegante, econóescultor Emile Edwards, ocurrió que enfrente del asiento que
mica y, sobre todo, nacional.
ocupaba había una mujer con un enorme sombrero puesto que
fü el grito de rebelión que lanzan las señoras de Barcelona le
impedía ver la escena.
contra la moda parisiense; ea el grito de libertad contra e,a tiEn forma cortés, el escultor se dirigió á la dama suplicándole
ranía insoportable. Y esta actitud de las damas de Barcelona,
se lo quitara; pero al notar que ésta no le hacía caso alguno,
que
lo confesamos públicamente, nos parece altamente simpática y
se
lo
arrancó de la cabeza y lo hizo pedazos.
merecedora de ser imitada.
Antes
de que los acomodadores del teatro pudieran llegar
¿Se atreverían las damas mexicanas á hacer otro tanto? Aquí
adonde
estaba
Edwards, quedaba ya muy poco del sombrero.
donde la elegancia y la belleza, enaltecidas por el buen gusto,
Como
consecuencia
de ese acto, el escultor Emile Edwards
son cualidades inseparables de la mujer) sería el colmo de la
dlstinción, d61 chic, del buen gusto, una moda nacional, un a fué arrojado del teatro, arrestado en la estación· de polícia y retenido bajo .5anza de $ 800, hasta vista ulterior del caso el juemoda netamente mexicana!
ves próximo.

__________
,

:;:;-)'?,;-'- ~;~~~J·;;i,t-

-

a
her visto en sueño á un niño que debí_
hallarse en su oratorio y al cual no co
nocía
ni de nombre todavía; perc;, estaba
Cuando los moros hubieron invadido á
seguro
de conocerle si se lo pre~,entaban .
España, de tal mo¡fo quedaron mezcladas
Conforme á las sefias que él dio, pronto
las poblaciones cristiana s con las musullo encontraron en el patio, y conducido á
manas, que les er~ ~uy difícil á los homsu
presencia acaricióle, dióle algu1;1os conbres de diversa rehg1on reconocerse, faltos
i:ejos
y le envió á jugar. Era precisamencomo estaban de una señal exteri or que
te el mismo.
dii-tinguiera á unos ele otros.
Don Bosco dijo entonces: «Ese niño aún
F ué preciso bus?ar dicha ~e~al, hacien·
no
ha hecho el Pjercicio de la buena muerdo que á simple vista los cristianos se rete.
No le perdáis de vista; que se confie·
conocieran y pudiesen de este mo lo presse no hay que perder ,tiempo.,i
.
tarse ~yuda.
! IEl catequismo tomo el asunto con mterés y muy oportunamente; pues á poco
el
~i'ño, á consecuencia de una caída, era
BASADO EN EL HONOR.
llevado á la cama, y horas después morí.a
Sin duda habrá Ud. visto en
sin haber dado la menor señal de conocilos periódicos, con relación á almiento· pero en la mañana del mismo día
gun remedio, alguu anuncio cohabía Jr~cibido con excelentes disposicio·
mo este: "Si despues de un ennes los santos eacramentos.
sayo, Ud. nos es?t·ib~ que este
Amigos míos, yo no soy un don Bosco
***
remedio no le ha surtido buenos
para
predeciros el día de la muerte; pero
No hay que perder tiempo- Un aviso. creo no
efectos le reembolsaremos §. U d.
'
.
equivocarme si digo que dentro
su dinero." P ues: nunca liemos
de poco moriréis.
tenido motivo para hablar de esEl venerable don Bosco dijo un día haTal vez sea éste un aviso de Dios para
ta manera con relación al remeque
os preparéis y arregléis las cuentas
dio designado en este artículo.
que
ltenéis
pendientes con Dios, que es
En un comercio que se extiende
vuestro gran acreedor.
por todo el mundo, n_adie se ha
Traed bien á la memoria que mueren
quejado jamás de qt\e nuestr_o
cada
día de noventa á cien mil personas ;
remedio haya fallado o ha pediy
¿no
podríais vosotros, cuando menos lo
do la devolución de su dinero.
pensáis,
formar parte de ese gran número?
El público nunca murmura de
pctn honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para los
cuales se ha elaborado. La

El bigote.-.Otras señales.

PREPARACION de WAMPOLE

está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, explica ~u popularidad y gran éxit o. No es el resultado de un
suefio 6 de una casualidad, sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutrit ivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que extraemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con J arahe de
Hipofosfitos, Extractos de :Mal~a
y Cerezo Silvestre. Este remecho
ha merecido los elogios de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enferm~dad.es p::ira
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los cttsos
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. " El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice :
He encontrado la Preparación de
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyent e. La seguiré_empleando con plena confianza en
los casos de su indicación." Cada
dósis es efectiva. En las Boticas.

Quedó al fin resuelto que SA dejaría?
crecer debajo de la nariz una línea ho.rizontal de pelos, y debajo de los lab10s
también un manojito perpendicular de
pelos, que darían al conjunto la figura de
una cruz.
¡Vaya! ¡la curiosa invención!
Hay otra señal por la cual se conoce al
cristiano: es la señal de la cruz.
El buen cristiano no deja nunca de hacerla cuando Fe levanta 6 se acuesta, cuando se f:Ítltlta á comer, cuando empieza su
rezo ó su trabajo ó estudio, cuando se encuentra en tentacionAs ó peligros.
Este acto da un buen rum bo á todas
nuestras obrasj es como el timón que guía
la nave.
Hechas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, 1108 Rerán alt~mente meritorias, y nos valdrán l~ c.ont1n.ua asistencia de la Santísi ma Trimdad.

EL DEBER.
Al cumplimiento exacto del
deber, es á lo que debe aspirar
t odo corazón bien puesto; hay
muchas clases de deberes, per0
entre éstos, uno de los más importantes, y t al vez el más de3cuidado, es el que tenemos de
procurar la conservación y mejoramiento de la especie.
Hay hombres que, consumiendo todas sus energías en el desempeño de sus d iarias obligaciones, se sienten contentos y
creen no tener nada que reprocharse. Ellos est án equívocados
si descuidan la salud y olvidan
q ue es necesario ser fuerte para
poder crear un hogar feliz. iPobre de aquel que engendre seres
débiles y que solo sirvan para inspirar lástima! Su memoria no
será respetada por propios ni extraños.
Si Ud. se siente fatigado del
pulmón ó pecho por el exceso de
t rabajo, debe atenderse inmediatamente. Podemos recomendar como el mejor remedio y preventivo para la tuberculosis, la
"Creosofosfatina."

�I

·~•@+w:•~·~·*•*•*•**•~•*•~•*•*•*•*•*•~•*•*·~·~·*•*•*•*••*•*•
ZAFATER·IA DEL ElLEF ANTE

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V

1

Un incrédulo--Los misterios.

«Yo no puedo persuadirme de que tengamos alma», dijo un joven libertino á un
i;acerdote.
«Y ¿por qué?» le contest6 éste.
«Porque no puedo verla.»
«¡ Bien! vamos á ver. ¿Piensa usted?»
«Sí, que pienso.»
«¿Piensa usted en algo en este instante?,,
«Sí, pienso en una cosa.»
«¡Babi Yo no lo creo.»
«¿Por qué no lo cree?&gt;&gt;
ce Porgue no veo el pensamiento de Ud.»
Bsto fué un rayo de luz para la inteligencia de aquel joven, que no dud6 ya de
la existencia de su alma.
Se creen muchas cosas que no se ven. y
¿por qué no habríamos de creer en los
misterios de la fe, cuando es la miRma
Verdad infalible quien nos los enrnña?

***

Los anteojos verdes.-- Buen resultado.
Erase que se era un pobre jornalero, el
cual tenía un borrico. Como no te11ía pasto verde para darle, sino paja y virutas,
di~curri6 en su magín un medio muy curiorn para que el borrico comiera y no se
muriera de hambre. Y ¿qué hizo el buen
hombre?
Se fué á la ciudad, compr6 un par de
grandes antiparras verdes, y se las puso
al borrico. Dicen-yo no salgo fiador de
la verdad-- que el animal, engañado por
la. ilusi6n, comía y mascaba de lo lindo
paja y virutas como si fuera alfalfa.

Soy de parecer que á veces nos vendrían
bien también á nosotros un par de gafas
que nos hicieron parecer du~ce lo amargo
y gustoso lo desabrido.
Porque muy á menucio Dios para nuestro bien LOS manda comer un paú muy
duro, amasado con lágrimas, y no3 bri"da
un brevaje muy amargo. extracto de acíbar.
En estos casos, lectores míos, poneos
un par de gafas; las mismas que aconsejaba un venerable Padre á un penitente:
Considerad, por amor de Dios, lo amargo
como dulce, y todo os parecerá dulce.
Este medio ha dado espléndidos resultados.

día por lo menos veinte millones &lt;le vr·
vientes.
Pero no se crea que estos microbios son
perjudiciales al cuerpo humano;· al contrario, son su gran defensa contra otios
microbios.
Hay terribles combates de microbios en
el cuerpo humano.
Los microbios, por ejemplo, de la leche
matan á los microbios del c6lera, y este
sangriento combate, más furioso que to·
dos los de los rusos y japonese", termina
en una hora, en que millones de bacterios
han devorado á millones de bacilo3.
¿Infeliz del hombre si el ejército invasor de los microbios ha vencido al ejército
defensor de esta ciudadela que &amp;e llama
hombre! En un momento quedará destruído, es decir, morirá.
Microbios. --·Otros bichos.
¿En qué habéis pensado al leer esto? En
nada tal vez.
Y bien, habrías podido pemar in la
gran
miseria y debilidad del hombre, que
Tomamos de un peri6dico:
puede ser presa de esos séres imperceptiUu gramo de quello Gruyére contiene bles que se llaman microbios. Invisibles
90,000 microbios. Si el queso es viejo, auxiliares de la muerte, ellos minan sor·
esta cantidad se duplica y algunas veces damente nuestra existencia. Nuestro cuerllega á un mill6n de microbios en la can- po está invadido por ellos, como un tiemtidad ordinaria de un pedazo de queso de po el de Hércules por ese enjambre de
Gruyére. En la leche y en otras especies pigmeos de que nos habla la Mitología.
de querns no hay tanta cantidad de dichos
Habría.is podido pPns11r también en los
animales, pero es incalculable su número. otros bichos que se cebarán en vuestro caEn las bebidas, sobre todo en el vina- dáver en el lúgubre recinto del sepulcro ...
gre, y en las demás comidas, viene á ha¡Oh, debilidad del hombre!
ber como la mitad del número que en
el queso; pero como la cantidad del resto
de la comida es muy grande comparativamente del queso. y la atm6sfera está atesAgente exclusivo de «EJ. TiemlllJO Ilue,
tada de microbios, según el cálculo de los trado» en Saltillo, Co,;i h 1.1..t~(I., l;lt;(Í.QC' Fran.
doctores Weigman y Zwirn, devoramos al cisco A, Medrana.

f~

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A~o XJJ.

MÉXICO, DOMINGO

14

DE ENERO DE

191~.

Jv\. aria (onesa.

MARIA

CONESA.

NuM. ~-

�19

A etualidades

, BA.NQVETE OFRECIDO POR EL SEÑOR PRESIDENTE AL H. CUERPO DIPLOMATICO,

Chapado á la antigua, bonachón y dicharachero, don Domin·
go era un viejo ~riollo adinerado, cuyas aficiones favoritae, la
rifia de gallos y las carreras, le habían consumido parte de su
hacienda.
En su antigua quinta del camino de Sorchantres, vivía retirado del mundanal ruido, sin más compafiía que la &lt;lel negro
cocinero y un mocetón achinado que servía de mandadero y
mucamo, de jardinero y caballerizo, según se nece~itaran rns
servicios para algunas de esas tareas domésticas.
Muy de tarde en tarde, don Domingo bacía atar el tilbury y
salía á la ciudad á visitar sus innumerables compadres ó á formalizar alguna apuesta con sus viejos amigos para las riñas que
se celebraban casi todos los domingos en su quinta.
Una tarde, hace de esto más de veinticinco años, llegó á casa
de visita. Era un día canicular, sofocante, de verdadero fuego.
EL gran patio embaldosado de piedra gris, parecía que cmtelleaba á los rayos del sol, sin que sirvieran para atemperar sus
ardores, las glicinas y madreselvas que formaban . una e,pecie
de verdoso toldo junto á las puertas de las habitaciones.
En medio del patio se alzaba como un granítico monumento
el colonial aljibe1 con su armazón de hierro, adornada de arabesco!:! y en la que los geranios habían encontrado asidero para
trepar á mansalva y dar una nota de frescura, como un oasis
en medio de aquel descampado en el que brotaba fuego.
El zumbido adormecedor de los insectos, la quietud de aque·
lla hora de la siesta, invitaba más al deEcanso que á recibir visitas, por más democráticas que fueran, y aunque se tratase del
buen don Domingo, quien al atrave~ar el zaguán hacía oir sus
consabidos:
-Ave María Purísima. ¿No hay nadie en esta casa? ¿Cómo
está, comadre?
,
Aquella tarde la conversación giró al rededor de los 3bligados
temas: riñas de gallos y caballos.
No sé cómo, poco á poco, se :formalizó una apuesta sobre no
recuerdo qué punto en di,,cusión. El hecho es que se convino
en jugar un par de botellae de cerveza y en el acto los dueños
de casa que habían salido perdier.do, mandaron á !a sirvienta
al almacén de la esquina con encargo de traer dos de aquellos
antiguos porrones de barro: único envase conocido entonces del
rubio y refrescante licor.
-Dícele que te las dé bien frescas.
-Sí señor. Las tienen en el zótano.
No se conocía por aquel entonces ni asomos de hielo.
El aljibe era la mejor heladera, y colocadas las botellas en el
grueso balde de madera aduelada, un barrilito de Málaga, descendieron pausadamente al fondo del pozo, dirigiendo la opera ción el mismo don Domingo.
-Bueno, compadres, voy hasta el centro á hacer algunas diligencias y á la tardecita vuelvo para tomar las cervezas.
-Hasta~luego, don Domingo, no vaya á faltar. Müe que lo
esperamos.
-¡ Qué esperanza, comaare, si soy el ganador! A las cinco
vuelvo ..... Cuidado con las botellas.
-Vaya, no más, compadre. Verá qué fresca va á estar.
Y don Domingo subió complacido á su tilbury y al trote Ele
perdió por la calle, desierta, rumbo al centro.
Nosotros, á quienes cuando llegaban visitas, nos confinaban
en las.últimas piezas con la severísima consigna de no hacer
irrupción en el patio ni en la eala, supimos por la sirvienta que
en el aljibe estaban las dos botellas de cerveza, esperando el
momento del sacrificio libatorio.

Julio, el mayor de los tres hermanos, concibió una idea soberbia. Apenas enunciada fué aprobada por unanimidad. En
el acto se distribuyeron los cargos, como se hace en un ejército
para acometer algun'll ar&lt;lua operación de guerra. Yo estaba encargado de distraer la atención de mi madre y procurar quepa· ·
eara al segundo patio. Mi hermafio Ernesto debía entretener lo
mejor que podía á mi vieja tía ven cuanto á Julio ...... que lo
dejaf:len no más. El iba á llevará cabo, la gloriosa empma.
En cuanto á papá roncaba deliciosamente en un sillón de viaje, ·en la fresca penumbra de su escritorio, el diario caído á un
lado, el gato ronreando apaciblemente entre sus piernas.

....................... . ..... ········ .... .. . ....... .... . ········ ······
A las cinco en punto don Domingo llegaba sudoroso y coloradote, hacién&lt;losele agua la boca á la idea acariciadora y reconfort.mte de que muy en breve iba á saborear la fresca crrve·
za que desde su ausencia se helaba en el fondo del aljibe.
Hizo palmas, que más bien parecían aplamos de victoria.
Mi padre despertó sobresaltado. El gato pegó un brinco. La
sirvienta corrió á ver quién entraba, y poco á poco, como á la
voz de un conjuro, el patio que había sido baldeado profmiamente y que perfumaban las glicihas y madreselva~, invitando
á disfrutar de su frernura, se vió animado de voces y rirni;:.
·-A ver, comadre, haga traer el!os vasos. Apareció la criada
con la bran bandeja de plata y los varns inmaculado,,.
Don Domingo, ayudado pcr mi padre, elevaba reposada y
alegremente, brillándole los ojos de satisfacción, el pesado balde.
-¡Ajajá!
Un último eefuerzo y apareció en el brocal el barrilito, des
bord'.indose el agua fresca y cristalina por los aros de hierro,
mientras en el fondo se oía el chapoteo que prcducían las gotas
perdidas.
-A ver, compadre, venga ese tirabuzón.
¡Pum!. ..... ¡Pum!. .....
Las dos botellas quedaron descorchadas.
Don Domingo ·aferró una de ellas y mi padre la otra.
Inclinadas sobre los vasos iban á verter el precioso líquido.

·········· ··· · ...... . ··········· ·· .... . ... ········· ....... ..... ..... .
No son para descritas la estupefacción, la rabia, la de5esperaci6n de don Domingo; ia seriedad de mi padre y las carcajadas de mi madre y de mi buena tía.
Aquello no era cerveza ...... era agua, mucha agua, coloreada
apenas con un poco del primitivo líquido que encerraban las
botellas .. ....
Don Domingo, después de un rato, acabó por reírse. Era el
único recurso que le quedaba.
-¿Pero cómo ha sido esto?
En el fondo, nosotros bebíamos de prisa la cerveza que Julio
había hecho pasar prolijamente á un jarro de la cocina. El cambio se había hecho sin que nadie lo advirtiera. Luego había llenado con agua las botellas, las había vuelto á tapar, disponiendo prolijamente los alambres y la laminilla de plomo que envolvía los cuellos de los porrones.
Mi madre lo compzendió todo, conociéndonos como nos ·conocía.
Aquella noche no cenamos y fuimoa á dormir mucho antes
de lo acostumbrado.
Don Domingo se vió obligado, af menos por ese día, á quedarse sin cerveza.
ANTONIO

E. MORELLI.

Los lugares de honor: señora de Cólogan, señor Presidente Madero, señ:ira de Pino Suárez, señor Ministro de F1ancia Lefaivre.

DELA VIDA
Un florecimiento de ilusiones

Y nos sentimos alegres, abiertos á la idealidad que llega á
nosotros y nos envuelve en sus promesas de venturas, en sus
ensoñaciones delicadas, en sus nobilísimos deseos de recrearnos
el espíritu con la seductora ilusión de los lindos ojos que nos .
miraron afables y risuefios.
.
Rimeros del ideal vamos por la incertidumbre de la vida
esperando siempre la noble quimera que nunca llega.. . Y cuan~
do nos engañamos creyendo admirarla en unos ojos de pureza
y de gloria, nos vence y tortura la idea de que pueda hallarse
la sofiadafelicidad en
la tierra .....

¿No habéis sentido momentáneamente una plácida emoción
de ternura que evocaba en vuestros anhelos la acariciadora mirada de los ojos amados? Misterioso é ingente poder del cariño
que tan hondo llega á los ensueños del alma! Es una emoción
delicada y serena; un
madrigal que rutila
luminoso en dos pensativos ojos;es la sonrisa que es flor de gracia e n t re femeniles
labios entreabiertos.
Cuando veis pasar,
andando menudamente, ágil y esbelta,
una figura que es primor de gentileza ;
cuando cruza rápida
la adorable evocación
de idealidades nuestrn.s, surge en el recuerdo como un flo recimiento de ilusiones, los pensatirns
ojos que miran acariciantes...... Y entonces la emoción plácida, serena, de alegría
ingenua, parece un
consuelo y una esperanza á las sensible
inquietudes que son
Los lugares de lvrnor: señor Embajador Wilson, señora de Madero, señor Ministro de España
poesía de anhelo de
Cólogan, señora de Calero.
las genWes almad.

T, S. Ciutlérrez.

-¿Qué es indispensable para que un
hombre coma segunda vez en un día?
- Haber comido la
primera.
~¿Por qué causa
el famoso Aníbal tenía solo un ojo?
-Porque era tuerto.
-¿Cuál es el hombre de bien que mira
á su mujer con malos
ojos?
-El que los tiene
enfermos.
-¿Por qué siegan
los hombres los prados?
-Porque no saben
segar ellos mismos.

�Ila manifestaeión en pttó de la pttensa Hbtte.

la atenei6n que el
de esos graves caballeros y señoras á
quienes s-qs ·dolencias les obliga á ser
todo oídos para enterarse de lo qu_e: pasa en escena.

Teatro ~ara sordos

La manifestación contra la prensa alármista: Iós maniféstantes-organiz-ándose"'en·el monumentt á Juárez.

Fotografía en que se ve la indiferencia con que (los mismos manifestantes~vieronl!a: fracasada protesta contra la: prensa.-Fols.:ae "Et 1'ie1n1Jo Ilustl'cul-0•'

21

Varias empresas
teatrales de Nueva
York han tenido
una feliz iniciativa'
que seguramente
dará -ila vuelta al
mundo. Han reservado una fila de bu·
,. I
tacas para las per·
Mas vale paJaro
eonas que padecen
de sordiira, cuyos
en mano .... :
·•
asientos están pro- -- .J
vistos de un pequeUn andaluz filé
í\o aparato llamado
« Acusticol, i&gt; m u y
un día á casa de ún
parecido al receptor
maestro de esc.uela,
de Toledo y le·rogó
telefónico. E~, en
~ ,que le prestas'e·cinreali&lt;la~, u-n teléfocuenta ducados. El
no, tan p~rÍéccionado, de placas vibra·
maestro, coín pla1&lt;loras de tan gran
ciente, sacó de .,su
~onoridad, que el
cómoda una bolsit
oído más rebelde
donde tenía dicha
puede petcibir clacantidad en pesetas'
ramente la más iny se la entregó al
signifi cante nota
andal uz, el cual la
dicha ó cantada.
guardó en el bol$illO
En los teatros donsin contar las mo·
· Los manifestantes á su paso por la Avenida J uárez.
de i;e ha '·colocado
nedas. El maestro
esta clase de aparaentonces le pidió la
tos los asientos son muy buscados por los sordos, y es de ver la bolsa con pretexto de rectificar la cuenta, y la volvió á guardar
extraordinaria atención que prestan á lo que pasa en la escena y en la cómoda.
el júbilo con que aplauden, satisfechos de poder disfrutar como
- ¡ Qué! ¿ya no me presta usted esa cantidad? dijo el andaluz.'
los demás mortales de los incidentes del espectáculo, que antes
- Un hombre qµe toma el dinero que le prestan sin contarle,
s6lo percibían de modo iucompleto. Esta idea generosa ha im- repuso el maestro, prueba hasta la evidencia que no tiene intenpulsa~o á un empresario yanqui á construír un teatro exclusiva- ción de pagarlo, por consiguiente, dispense usted que quiera conmente para sordo_s, persuadido de que no hay público que preste servar eñ mi poder una cantidad que no quiero perder.

Los manifestantes desfilando por la Avenida de San Francisco.

I
1
'

�un t1:1iunfo del Pa1:1tido Católieo -El Ayu'ntamiento de Toluea.

Aetualidades

22

be, para evitar la comezón que el burro
padece en la piel á caur~a del polvo y de la
caspa que naturalmente se Je produce.
Sin raz6n se le maltrata á este animal,
y por falta de buen sentido Je parte de
quien le castiga; bastaría reflexionar que
es un burro, para explicar.se sin ira que
cometa ciertos excesos ó caiga en algunas
faltas, que desde luego podrá comprenderse que son involuntarias y originadas de
su poco talento.
Por si lo dicho fuera poco para ponderar las ventajas de los asnos y discul pH r
sus defectos, hemos de añadir que se alimenta con las plantas más espinosas y ásperas de los campos; que come la paja y
los restos de las verduras que dejan 6 desprecian los demás anímale~. resultando su
manutención al alcance de lae familias

\
f

(

REPARTO DE ROPA A LOS NIÑOS POBRES 1
Señnr Ingeniero Manuel Medina Garduño.
Gobetnador Constitucional del Estado de México.

Lo que valen los asnos.
Más que por convencimiento, por preocupación y por rutina, se da poca importancia á los servicios importantísimos que
prestan los asnos en las casas de labor y
en donde quiera que hay necesidad de erriple~r animales de cargas.
Cierto .que sus grandes orejas y poco esbelta conformación le hacen aparecer me·
nos hermoso y útil que el caballo, á cuyo
mismo género pertenece; pero no por eso
es despreciable ni pierden mérito sus buenas cualidades. En loe animales domésticos no tanto ha de mirar el labrador la
belleza de las formas cuanto las aptitudes
para el trabajo y la economía de su manutención.
El burro ó asno es verdadero modelo de
animalee trabajadores, pacientes y sufridos, agregando á su fuerza y resistencia
incomparables una sobriedad á toda prueba. Trabaja mucho y como poco, se quiere
mayor ventaja?
De joven, cuando es buche y hasta siendo después asnillo, «no piensa» más que
en retozar; pero cuando llega á la edad
adulta es muy «reflexivoi, y reposado en
sus ademanes y movimientos. Con admirable paciencia permanece horas .y horas
con la carga sobre sus ,lomos sin exhalar
una queja ·ni:mostrarse malhumorado. Si
se revuelca á veces con ,la ca.rga, culpa suele ser del amo que no)e .limpia como de1

SPíior Jesús M~ Hernández.

Señor don Antonio Barbabcsa,
Presidente Municipal de Túluca.

Señor Mariano Garduño.

· En las últimas elec:iiones d61 Ayuntamiento
de la ciudad de Toluca. fué sonado el triunfo
que, sobre los partidos cóntmdientes, alcanz6 el
Partido Católico Nacional, cuyos candidatos resultaron electos para integrar el cuerpo concejil de la capital del Estado. Hoy damos á conocer
á los vencedores, personas todas bien conocidas
en la sociedad toluqueña.

no por amor del dueño, sino por el afán
de descansar ó de llegar al pesebre, y si se
interpreta así habrá que convenir que obra
con todo el juicio y la cordura de que.es
capaz un burro, aventajando en ello á muchos señoritos que en todas partes se hallan bien menos en su casa, á la cual regresan siempre malhumorados y mohínos.

~~

ANECDOTA.
Un plantador americano, y no tonto,
según verán más adelante nuestros lectores, echó de menos en su caea una, cruz de
oro de mucho valor. Sospechando que el
autor del robo debía ser alguno de,los negros bozales que acababa de compra:r, ideó
para descubrirlo la siguiente ingeniosa treta: convocó á sus esclavos, y después de
1 eferirles el suceso, añadi6 en tono ,, solemne:
-Movida por mis ruegos y oraciones la
Un detalle del repa1 to.
gran serpiente que adoráis, y que,adivina
las cosas más ocultas, me ha revelado en
más pobres. Sirve para montar, para car-. la noche pasada que el ladrón se haHa engay para el tiro; su docidilidad y_su P!:1· tre vosotros, y que deberé conocerlo en
ciencia le hace casi insustituíble en las no- una plumita que le habrá nacido en la
rias; ara bien en los terrenos ligero?, y sabe punta de la nariz.
mostrar su cariño á la casa del amo aligeOír estas palabras, llevarse uno de loe
rando el paso· espontáneamente cuando negros. la mano á la ante dicha prominenvuelve hacia ella.
cia, y fl,plicarle su dueño un puntapié á
Esto último dicen algunos que lo hace, cuenta de cuentas, fué una mbma ,coea.

1

l

1

Señor José Díaz González.

Señor Francisco de P. S.uárez.

Señor
Vicente Cordero Montes de Oca.
;

i

-~!

"·

Grupo de damas que efectuó la distribución .

· Puesto de bolsit:is de colación.

Señor Félix Castro.

Señor Rafael Barbabosa.

Señor Leopoldo Vilches.

�Llos Atttistas de la Opetta.

IJos Atrtistas del Ptrine~pal y del lVfe:xieano.
- - - -- -- - - - - - - -

Rosita Arriaga, del ·mexicano .

Artistas·'del teatro mexicano.

la Moda y el Divorc'.o.

Por los t~aJros metro~olitanos.
,: . '.·,1;---

81:lnc:i S.w:i~ki
-:-"""""'~--=·~,~

"'
11

El tenor Amadi.
Regina Vicarino.

El maestro l¡nacio del Castillo.

Sign&lt; r Sig: ldl, empmr.rio,

Artist¡is &lt;l~ todos los géneroR
ocupan ··1os tflatros de la metr6poli. En"tre ellos figuran algunas
estrella~; cantantes de mérito,
:1 rtista~ incipientes unos, vif&gt;jo¡,
lobo~ oe. la eFcena otros; actorcillos de tre~ al cuarto.
En el Col6n, las tres figuras
nrincip·\les, ya consagradas pc,r
loR aplausos calurosos del público, son la soprano Regina Vicarino, de voz de oro y magnífir,,t
escuela de canto; el joven y tnlentoso maestro del Ca~tillo, cu·
yas innegables cualidades artís·
ticas serán justipreciadas dentro
de pocos meses por públicos extranjeros y el irreprochable barítono Píceo.
En el teatro Principal siguen
interpretando las piececillas de
género chicoi como en años anteriores el popular Gavilanes.
Eduardo Pastor y la inimitable
y simpática característica Etelvina Rodríguez. Entre las tiples,
sigue figurando con beneplácito
rlel publico de este teatro la be11a. Acacia Guerra, la que puede
figurar entre las mejorss arfütas de su género, por su hermosura y cualidades de .actriz. El
público, que bmca en las tan·
iias algo más que el couplet y el
tango, ha prodigado sue aplausos y así lo seguirá haciendo,
seguramimte, á Acacia Guerra.
Con justicia sigue siendo la imprescindible de los tand6filos, María. C, ,nesa, cosa natural dada la juguetona·graP-ia, sus arlmirables dotes en el baile espa·
ñol y ~n ángP-1, como se dice en argot ~.evillano. Herminia Quiles, muy Rpreciable
tiple c6mica, que
ha tenido algunos triunfos EO ·
·nados, completa
la eimpática trinidad de tiples
del Principál.
En la modesta
compañía dramática que actúa
· Arbtas del teatro mexi- en el Col6n, descano.
de luego figura el
viejo actor Coss,
siguiendo recibiendo nme3tras de aprobaci6n, como en tantas temporadas anterio·
re~. Completa el cuadro Rosita Arriaga y
otros artistas de menor cuantía.
Las fotografías que publicamos en nuestras página:A podrán dar idea á nuestros
lectoree de las cualidades físicas de las tiples del María Guerrero.

Caso curioso de divorcio en
Alemania. Los alemanes, como
se sabe, son muy snios. Un esposo ha entablado demanda de
divorcio porque su cara esposa,
( ¡carísimal) se ha sometido á un
régimen rigurosísimo para adelgazar. No podía la buena sefiora
lucir los vestidos estrechos que
estilan 11hora y se propuso quitarse carnes empleando una m1&gt;dicaci6n que en tres meses la hizo perder 15 kilos. Pero estomayormente no le importaba al
marido.
-No es que haya adelgazado
--decfa en su demanda;-es que
ha echado un humor de todos
los demonios, porque ha perdido el est6mago y se ha puesto
nerviosa. neurasténica, imoport.able. ·
Y el tribunal ha dado la raz6n
ni marido, declarando que celo
físico y lo moral de la demanda
han sido alterados efectivamente, y no por uña enfermedad in~\'itable, sino por obra y gracia
&lt;le su propia voluntad .»
Se dice que el esposo e~tá loco
de contento. ¡Claro! No tiene
que aguirntar las intemperan ·
das insufribles de su mujer, ni
pagar las cuentas de los vestidos.... estrechos, pero caros.
SUCESO VERIDICO PROBABLE.
Un letrado de la audiencia de Valladolid, dt"fendía uno de esos pleitos no muy
claros al torpe ojo de "'-~- , --'·· .
los profanos: tl abogado C'rey6 conducente
una dilaci6n para dar
mno fuerza á su alegato ; pero el presidente,
qua no lo enteudía de
la. misma manera , le
ri,convino con la vulgar frase de:
---Al g, ano, al grano, ~eñor dtfensor.
Este lo mir6 con
\
mucha rnrenidad, y
det&lt;pu és de una breve Joaquín Coss, del
pama contestó:
mexicano.
-Paja y grano nece~ita el tribunal, excelentí8imo' ~eñor.
Luego continu6 su defem a con una admirable circunspecci6n.
~

-Don Enrique, rey de Castilla, acos·
tumbraba decir que temía más las maldicioneo de su pueblo que las armas de'"sus
enemigos.
·

Herminia Quiles. ·
.......

,....

• .,

, ...... ~·....

~

-¡..

-

_......_ .................

-- ,_..

_________ _____-~---__,,.,..
,...

.

�llos Rrrtistas del Prrineipal.

Etelvina Rodríguez.

Eduardo Pastor.

La heroína francesa del hacha

mendo hachazo dejó en el sitio
al abanderado.
La desmoralización de lastropas asaltautes al ver abatido su
pabellón fué completa·. L:is tropas de Carlos se retiraron re·
nunc_i~ndo á invadir la part~ sept~ntnonal de Francia, y pocos
d13s después Luis XI entraba
en la ciudad en medio de las
aclamaciones de sus heroicos defensores. El estandarte tomado
•fue llevado á la r,apilla de Santa
Angandra, patrona de la misma
Juana, á quien desde entonces
conoció todo el mundo con el sobr~nombre de ((Hachette,, ó Ha- chita.

Juana Hachette y su Fiesta.

Dentro de poco, á fines del
presente mes, la ciudad de Beauvais, Francia, celebrará la fiesta
con quP, anualmente recuerda á
la figura más saliente de su his·
toria, á la heroína Juana Hachette. Una curiosa ceremonia
en que las mujeres, y habland¿
con más exactitud, las jóvenes
desempeñan el ~rincipal papel:
trae á la memoria de los vecinos
deiBeauvais el 26 de junio de cada, año la hazaña de la qnt, podnamos llamar la María Pita
francesa.
Et afio 1472,...cuando Carlos el
Temerario se sublevó contra
Luis ~I, una de las primera§
poblaciones de que quiso apoderarse fué Beauvais. Los habitantes de la ciudad, fieles á sumon_arca, _hicieron una heroica resistencia, en la que tomaron part~ hasta las mujeres y los nifioe.
Sin embargo, los insurgentes lleva b~n la de ganar, y uno de los
oficiales de Carlos el Temerario
había conseguido plantar el pabellón de los buques de Borgofia '
en la muralla , cuando una joven, Juana Laisne, armada de
una pequeña hacha de cocina se
lanzó ,sobre el estandarte l O
arranco con sus propias manos
. Yá renglón seguido, de un tre)

Francisco Gavilanes.

27

llos Atrtist&amp;s del 1Yiarría (}aetttrerro.

estatua á su hé~oína, y la plaza en que se encuentra e3 teatro de
. la parte más importante de esta fiesta. Al acercarse el solemne
d[a la ·plaza se convierte en una verdadera feria: colócanse
en ella a~ientos para el público y se levanta una tribuna para
las autoridades. La tarde del día 25 fügan á la plaza algunas
:..
piezas de artillería,
= - --- - -= ~
1 con las que se hacen
salvas para anun1 ciar que la ((fete de
l' asaut" ha comenzado. A la mañan11.
siguiente la ciudad
entera aparece en·
galanada con colgaduras y gallardete~;
vuelven á dispararee los cañones y el
pueblo se entregaba
á toda clase de regocijos.
Pero la verdadera
solemnidad no comienzahasta las tres
de la tarde, hora en
que la procesión es·
tablecida por Luis
XI sale de la catedral en dirección al
· monumento de J uana Hachette. Gran
número de jóvenes
vestidas de blanco
Anita Sánchez.
figuran en la comí·
tiva; en ella va tam bién t-1 relicario de Santa Angadrema, llevado á hombros por cuatro mujeres coronadas de flores, y detrás marchan cincuenta 6
fiesenta niñas, vestidas igualmente de blanco, escoltando el estan·
darte borgofi6n, trofeo tomado por la heroína. Hasta hace cosa
de cuarenta años se sacaba en procesión el pabellón auténtico de
Carlos el Temerario, de seda blanca sembrada de grandes floro·
nes; pero el temor de que cualquier accidente estropease la reliquia fué causa ide,que se hiciese una reprodución, que es la que

Luis X r., supo recompepsar
~qu~lla ª?cton heroica, no con
rnút1les cmtajos y medallat1 1:&lt;ino dec~arando á la ciudad' de
Beauva1e exenta de ciertos tributos, _dotando á Juana para quA
pudiese casarse y concediendo á
ella Y á su marido el privi!Pgio
de no tener que . psgar derecho
d_e puertas, tributos ni contribución d_e ninguna clase, fuese
cua~qu1era la ocupaci6n á qu~ se
dedicasen y el punto de Francia
~onde se establecieran. Ademá 8
ordenó al rey que todos los años
se celebrase la fiesta de Sanra
Angadrema con una solemne
procesi6n: en la cual las mujeres
¿e la ciudad tendrían derecho á
ir. delante de los hombres, inmedrn ta mente detrás del clero.
En efecto, desde entonces celebra Beauvais esta solemnidad
En 1851 la ciudad· levantó UDá·

Leopoldo Berbtáin;

Isabel S!lavedra,

-·~.~------··__

,_,__,,_ ~ , . . , . . _ .

hoy se. emplea en esta ~o.lemnidad, y que por ci:-;to~ está ya tan
de~colorida como el or1gmaL Al llegar la proces10u a la plaza to·
dos los que en ella figuran se sitúan al rededor de la estatua, que
en un momento queda cubierta de flores y coronas de laurel. Las
jóvenes vestidas ·de blanco se acercan entre tanto á uno de los
cañones y entonces empi~za la parte más caracterMica de
1a ceremonia. La
tradición exige que
en ese día Fe disparen cien cnñones en
honor de Juana Ha·
chette y que los dh;paros sean hechos ·
precisamente por f&lt;
manos femeninas. ··
Una por una, en riguroso turno, ague- •
llas muchachas, á
quienes su blanco
atavío dá el aspecto
de antiguas vestales, van acercándose al cañ6n v haciendo fuego.· Desgraciadamente para
la seriedad de la fies·
ta, esta parte de ella
da siempre lugar á
incidentes cómicos.
La mayor parte de
las jóvenes ae echan
á temblar en cuanto
María Caballé.
les llega la vez de
hacer de artilleras, •
y muchas necesitan.que el jefe de pieza les repita tres ó cuatro ve·
ceE las instrucciones para dispar'ar. Nurica falta algún paisano
oficioso, que queriéndoselas echar de entendido se coloca porgalantería donde no debe y sale con la cara negra ó el pelo chamuscado. La fiesta no termina con esto, sino que dura una semana,
dúránte la cual se celebran conciertos al aire libre, exposiclones
de ganados, carrera de bicicletas, concursos gimnásticos y!otras
. divf'.lrsiones por el estilo.

______

JuHa Pacello.

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n q::-,

~epatttieión de Espadas.

Aetualidades

PEUGROS DE lOS

maniobra de los aparatos á personas suma·
CINEMATOGRAFOS.
mente jóvenes que no
conocen el oficio en modo alguno.
Lt boga que han alPor tales moti vos, re·
canzado los cinematórnl vióse no permití r el
grafo~ tiene por conse·
empleo en lo~ cinematócuencia ~ultiplicar los
grafos
en público más
peligros de su exbirique
de
personas
que tención. Las película~ que
gan autorización en rese emplean para repre·
. gla. Esta se consigue tan
sentar escenas en movisolo después de un rigumiento: son muy comroso examen en el cual
bus.tible3 y aquellos que
i:e
interroga al candidalas emplean ó manioto
acerca
de lo referente
bran son con mucha
á
las
.
repre~entaciones.
frecuencia incompe~enAdemas, no puede extes ó demasiado jóvenes
hibirrn aparato cinemapara comprender cuá~tográfico
alguno como
to se exponen ellos misno
se
baya
exhibido á
mos y á cuánto exponen
los
inspeetores
y éstos
á los espectadora~ si lleno
lo
hayan
comprobagan á olvidar las prerlo y admitido. Finalcauciones necesarias.
mente,
no se antoriza
Los muchos y graves
ninguna
instalación ciincendios ocurridos han
nematográfica
en local
llamado la atención de
cuyas entradas y ~alidas
las autoridades sobre esEl señor Presidente entregando su espad~ á un nuevo oficial.
no estén dispuestas de
te género de espectácumodo
si llega el ca·
los hoy popularísimos. En Nueva York, donde se han repetido so, pueda escapar inmediataménte el público. que,
Se han impuesto
estos incendios, á consecuencia de la alarm\\ del público, la mu- reglamentos especiales para la construcción de los aparatos á fin
nicipalidad ha tomado medida3 serias para evitarlos. Bueno fue- de poner al espectador completamente, á salvo de explosiones,
ra seguir en todas partes el mismo ejemplo. En Nueva York se de humo ó de fuego. Ya era hora de que se proveyese á ello
cuentan en la actualidad 180 cinematógrafos y se ha echado de después de tantas desgracias personales.
ver que el 90 por ciento de ellos serán dirigidos por personas in~~
capaces en absoluto y que un 70 por ciento de las tales Iii aun
Hablaba un adulador con una persona á quienes necesitaba.
saben leer las instrucciones impresas á que es preciso atenerse. E-.,ta le dijo que había leído un libro; y él, por adularla, exclamó:
Se ha comprobado asimismo que frecuentement':l se confía la
-¡Qué habilidad tan rara saber leer!

El Presidente de la República visitó el jueves las obras del desagüe del Valle. Nuestros fotógrafos tomaron las presentes vistas,
que representan los momentos principales de la excursión.

29

�Aetua1idades

~~A .LAS(
DAMAS'
C·RONICA DE MODAS
Los rnmbreros de fieltro blando, 'Yª de matices vivos, ya de
lana~ obscuras, triunfan en e-tos momento&lt;', y la variedad de
sus formaP, debida á su flexibilidad, entra por mucho en su
éxi to 1 porque cada cual puede arrugar el sombrero á su gusto,
darle la forma que mejor le parece y encontrar la que mejor
sienta á su fisonomía. De aquí surgen las sorpresas que cada
día se ven en la constante persecuci6n de una idea nueva y personal para la adaptación de estos fieltros. Fácil es dar á un

sible á los cambios nerviosos: la mano.
Son ya muchos los médicos que estudian
y comparan estos signos para formular el
LO Q.UE SE LEE EN ELLAS.
diagnóstico y hasta para conocer la propensión del individuo á tal ó cual padeciNo hay signo más seguro para conocer miento.
el estado de ~alud de una persona que los
La piel de la palma de la mano ~s. un
que presenta la parte del cuerpo más sen- si(l'no de gran valor para la medicina.
C~ando aparece so,nrosada es indicio de
salud, de pureza de sa?gre; flxcesivamen.
te roja, indica tendencias á la apopl egía y
á la hemorragia cerebral; suave y sedosa
4
.
\
augura el reuma 6 la gota, húmeda, sig·
nifica que el individuo debe moderarse en
el traba jo mental 6 en los placeref'. Los
vicios traen eiempre como resultado la
frialdad y la humedad de las palmas, so'
bre todo cuando la fuerza nervio~a está
agotada.
(• .
Para las enfermedades del hígado y las
r
afecciones biliosas no hay síntomas más
seguros que los que ofrecen las manos.
La proximidad de una enfermedad cualquiera puede observarse en las manos aun
antes de que el paciente se dé cuenta de
ella. Ante todo es digno de notarse que
las formas de las líneas principales co·
rresponde al e~tado físico y mental del
individuo. La línea de vida, que rodea la
base del pulgar, no presagia por su longitud una larga vida, pero registra por lo
menos la intensidad vital del organismo,
y las líneas de la cabeza, del corazón y de
la salud muestran si el individuo goza de
buena ealud y puede llegar á una edad
Coro nel Felipe Angeles,
avanzada.
nuevo Director del C olegio Militar,

Las manos y las enfermedades.

tr~r·za de lana gruern, ya del color qel fielt~o, ya de otro que
contraste con él. Se vende11 hechos, pero es facilísimo y más
econ6mico hacerlos en cal:'a.
Las plumas siguen siendo un adorn~ elegantísimo de los ~om·
breros, y hay que pont!r en primer término, como á reinas, las
plumas de avestruz; pero en vez de colocarlas como el año pa·
sado, blandamente acastadas sobre los sombreros y alargando
negligentemente sus garbas, se las coloca ahora formando grupos y penachos 6 levantadas en altas paletas. Se les da el movimiento conveniente armándolas ·con alambre. As1 alam bradaf',
las plumas lloronas tienen sus oarbas anudadas en los dos ter·cios de su longitud y tres veces éfrieHercio de su cabeza, y co-

~~

\

f

)

CRONICA DE MODAS
(Concluye de la ¡;ág. 30.)

mismo sombrero do3 6 tres 11spectos diferentes. Basta abollarle
hoy de distinta manera qne ayer, y llevarle un día sin adorno,
prender en él otro día una pluma, para convertirle, sucesivamente, en forma de sombrare de vestir, destinado á completar
el traje de tarde para visitas.
Los fieltros terciopelo y los flamencos son los que están más
de .:noda. A veces son de doble cara ; la superior obscura, y la
inferior clara, con lo cual sientan muy bien á la cara. Claro es
que la idea ha nacido de la gran moda que alcanzan este año
las telas de dos caras. Los hay gris topo con reverso coral, pardo nutria 6 castaño con reverso gamuza, negro con azul marino
y hasta blanco con reverso anaranjado. Estos fieltros cuestan
de veinte á cuarenta francos.
Los fi.eltroii lisos merinos son más bar.atos, y con ellos se hacen sombreros muy graciosos si están arrugados con acierto. El
fieltro de pelo se lleva también mucho.
El adorno más de rµoda para estos fieltros es el cord6n 6 la

mo el alambre ~e encorva al~í en forma de cuyado, la cabeza resulta muy nutrida y volumrno~a , · haciendo contraste con el resto de la pluma. Se colocan estas plumas con. la cabeza hacia la
parte posterior del sombrero pa:'.ra que. se acentúe su hechura tirada hacia atráfl. Se hacen también plumas de avesiruz mo~tadas en forma de pequeñas somfbrillas que cubren la copa del
sombrero. La sombrilla constit!uye un casquete más 6 menos
boro beado, según es más ó mén'fs 'alta la copa que han de cubrir.
Al lado de las largas plumas.de avestruz, se ven otras cartas
enrolladas en espiral, que se coló'can en racimos, se las reun~
al pie de las paletas altas.ó se~las pone en forma de ramos desordenados, a.un.que este últimcl'tiene, en realidad, poca gracia.
Las plumas de fantasía son innumerables, formando alas
paletas 6 cuchillos. Muchas de estas últimas tienen una mitad
lisa y la otra plumón de buitre imitando «aigrette. ,,
Se ven también muchas alas y paletas formadas con grandes
(Concluye en la pág. 31. )

plumas de ciime, lisas, y en el centro plumas pequeñas de cuello de gallo, pegadr.s del revés para dar un aspecto más hueco.
Hay alas en forma de palmas, como las alas pedales que tienen
casi el aspecto de un guante sin dedos, para niño ( más grande),
las alas raquetas, anchas y rerlondas, y otras,
. La jerga, el buriel, la ratina, el terciopelo de lana y paño,
son este invierno las telas de los trajes sastre clásicos. Para de·
cidir entre una y otra comparad sus cualidades respectivaa.
Las jergas que se fabrican este afio rnn de canutillo grueso,
lisas y borrosas, Cflmo algunas «cheviottes. i&gt; Resisten admirablemente á la lluvia y al barro, y son telas prácticas por excelencia para los traje3 de calle y de r,aseo. Ofrece además la jerga una ventaja muy apreciada por las que tienen la virtud 6 la
necesidad de ser econ6micas, y es la de no pasar de moda. Lo
está más 6 menos, oero ae lleva siempre.
Ei buriel tiene cualidades prácticas análogas á las de la jerga,
pero la moda no lo acepta siempre, y además, como tela de fan.
tasia, es mucho más cara.
Tarr~ bién lo son el terciodelo de lana y la ratina, y nadie puede predecir si su éxito será duradero 6 efímero, y en cambio
tienen el atractivo de que se hacen con ellos trajes muy bonitos
realzados con adornos de seda mate 6 brillante, que consiste~
en franjas en forma, cuello~, carteras y solapas. Así combinados estos trajes, visten lo bastante para constituir trajes de tarde
·
y de visitas de intimidad.
Tan resMente como la jerga. menos caro y más fácil de trabajar que el terciopelo de lana y la ratina, el paño tiene los votos
de aquellas personas prácticas que quieren que un mismo ves,
tido les sirva para todaB las horas del día. ü n traje de paño se
puede llevar lo mismo para hacer compras por la mañana que
para hacer visitas por la tarde.
Señaladas las telas, os diré una palabra respecto de las hechuras. Las faldas siendo sumamente estrechas, pero en un ochenta por ciento de los modelos aparecen amplificadas por medio

Señor don Mario Méndez,
110:11!:rado Director General de Telégrafos.

un:detalle singular: cuando la pa 1ma
de la:mano es muy grande los_ die1,tes I e
pican rápidamente.
La mano cubierta de una verdadera recl
de rayas que se entrecruzan en todas direcciolll:ls indican un temperamento nuvioso y enfermizo : es la mano de los locos. Esto no quiere d(Cir que el que la
tenga asi haya de volverse loco por pre·
cisi6n; pero sí que debe tener mucho cuidado para evitar cualquier terrible deEenlace.

de una túnica. En cuanto á las chaquetas, las hechuras son variadísimas. Apenas se ve alguna chaqueta corta. Las aldetas,
empalmadas ó no, se alargan hasta diez 6 quínce centímetros
por encima de la rodilla. Muchas tienen el cierre del cuello muy
alto, lo cual les da un aspecto confortable y muy de invierno,
sobre todo cuando el cuello es de pieles. Las manggs son llirgas
y rectas, verdaderas mangas de prendas de hombre. Debemos
feli~itar~os por ello, porqu.e ni las mangas ensanchadas por
abaJo, m las m~ngas :fruncidas bajo un puño y formando bullón
hueco! de las que se ven algunos ejemplares, sustituyen con
ventaJa á las rectas.
En general, se puede decir que nunca se mostró la moda más
c~prichosa Y, variada. Parece que tiene declarada la guerra á la
simetría. 81 el delantero de una falda es recto, la espalda es de
dos trozos, y simula una especie de túnica con ancho dobladillo y tal vez unida á la falda, en los costados, por medio de botones. Con frecuencia, el paño de la espalda en vez de ser plano, tiene cerca de la cintura algunos gruesos frunces cosa á que
no se prestan todas las telas, y aun las que á ello ~e prestan,
han de estar ayudadas por los lastradores para tender los frun·
ces é impedir que se ahuequen.
Las medias túnicas figuran en muchos de estos trajee ni pespunteadas á la falda, ni tan por completo separadas de 'ella que
se salgan de su sitio á cualquier movimiento, sino sujetas de
~recho en trecho por algunos puntos bridas que les dejen cierto
Juego.
También las chaquetas participan del afán de romper la simetría, y se ven muchas con los delanteros ampliamente cruzados con botones en la solapa que monta en el cierre, al costado.
Suelen tener también en la parte inferior una ·franja en forma
más alta detrás ~ue ?el~nte en muchos modelos, y recta e¿
otros, como un Jareton o ancho dobladillo. Otras veces no es
un? ~ranja sin.o ~os superpuestas, como si fueran dos pliegues de
rehg1osa. Casi siempre estas franjas son de la misma tela que la
chaqueta; pero también se hacen de terciopelo, de seda mate 6
raso, que tienen el aspecto de arreglo de una chaqueta corta.

V. DE CASTELFIDO.

/
(

�Aetaalidades

PERCANCES DE AUTOMOVILISTAS REGIOS.

o

&lt;le Bélgica; Ja historia &lt;le sus percances llenaría un tomo. ·
En ciert11. ocasión, el a ütomóvi I
de Leopoldo se rompió en el camino de Ledf'.'ghem, y como tl chauf·
fer viese acercarse á un agente de
policía le dijo:
-Haga usted el favor de buscar·
me un caballo para que lleve hasta
el pueblo el automóvil de su majestad.
'
-¿El automóvil de quién?--preguntó el policía.
·
-De su majestad, del rey de los
belgafl.
El iigente quedó un momento
pen~ativo, y luego, con aire de persona que no se deja engañar fácilrntntP- dijo:
-Todos los chauffeurs dicen lo
mi,mo. Vaya usted y busque el cab dl1,.

En nuestros días, desde el k:oisn
al empérador de China, todos los
jefes de Estado del mundo usan el
automóvil. Como es natural, su c,1·
lidad de soberanos ó príncipes no
evita que estén expuestosá los mismos percrnptls que loH demás automovilistas; ape11as h~brá un solo
miembro de familia real que no haya Rufrido alguno.
El rey de Inglaterra, que durante- ocho años ha sido un verdadero
entu:-ia.sta del automóvil, es tal vez
el que menos peripecias ha parndo,
lo cual hA bla muy alto en favor de
sus chauff-urs. Su único percance
de alguna importancia ocurrió en
el otoño de 1906, al ir á !ad camiras de cahal.os, cuando el automóvil derribó á un transt-unte y le produjo algunas leai,me~. El duque de
Cunnaught no ha tenido tant11, suerte. Un día que salía de Edimburgo,
En un ho@pital de locos de In·
donde había estado ¡.&gt;rl'Sf'ncianrlo
glaterra, algunos de ellos, que se
una revista, su automóvil chocó
haliaban convalPciPntes, se qtiejac&lt;mtra un carromato y quedó desron al director de lama la 1-opa que
troz·,do, ~alienrlo el duque con al~e les daba, y é1-te ericargó al mé
gun11s hPrida~ graveti.
dico que rn a~t-gural'e del fundan;¡ más atrevido de los automomento de la queja, para lo cual
viliilta~ ngio:,; es el duque de los
pa~ó á la cocina, en dondf' hnvía
Abruzos. Hace ~eis añ .. s Ee dedicó
una desmesurada caldera. De real dt&gt;por1e aut11movili-ta con gran
nente uno de lol'&lt; loco~ más fomientu,iasmo, y habiendo comprado
do8 se acnca á él, y mirándole con
un automóvil muy ligl'ro, el conde
ojos de~eur11j»dos que anunciaban
Loa matadores Gaova y Pa~tor. las figuras salientes de nuestra
un vrinci pio de acceso, le dijo:
'Col tteletti lA &lt;lesatió á una carn:ra.
E,;ta se celebró en noviembre del
actuaiidad taurina.
-D, ct"r, t-Stáis gordo y guapo,
»ñ, de 1902 entre Turín y Bnlonia. El tiempo estaba húmedo y y creo que echándoos en la~marmita sald1á una excelente soel "uelo re~baladizo. Cuando iba á cirn kilómetros por hora, el pa ..... Hagamo3 la prurba. t;.• . · .
automóvil dAI riuque de los A bruzos p11tinó en una curva muy
bus comp~ñ~ros apoyaron la, rnrrenri11, y acorralaron a_) mébru,ca. y fué á pegar contra una piedra kilométrica. Júzguese dico para ecbarle¿á cocer, cuando é', r, n la mayor seremdad,
cómo seria el g,,lpe cuando la µiedra saltó vola.ndo y f1,é á pa- J... s ref'pondi6:
•;!,\,
.
·
rar
á
1rd,1ta.
metros.
~.,r
R11,
·ut&gt;sto,
el
automóvil
qfüdó
hecho
-Detenéos
un
poeo:
la
idea
e
rn111·
ingeniosa
Y oporfurn1;
1
1 0 vo Y fné un v, r la.11ero milagro que el duque sa liese t-in má~ pero ¿,,o advertíH~que mis vestidos ~cha1ía11 á perder el caldo?
avería que una h·~ión en una pierna.
Ante todas co~as ; s precirn quo me los quite; aguardadme, pues,
La ¡nirn fmt vez qu·· el príncipA heredero ne Grecia quiso guíar quA al in~tante estaré de vuelta.
u11 »Utamóvtl estu,vo á punto de mat:ir,e. B 1j,1ba un c:101:no en
El Hgumento satisfizo á los loros. y el c!octor tuvo la dicha
cu~sta bastante ra
de que le dej11sm
pida, cuando f'I vesal ir de la cocina,
híc.ulo se desvió á
sin que se obRtinau ., lado y rayó en
Ff'n en ser FUS ayuuna cu11eta d~ dc1R
das de cámara.
m•itro~ rle profunrlid»d Cuando recogieron al príncip ... ,
estaba sin corn·ciRf•fiérense, de un
miento y con la c:i.cochero que tuvo
ra y el cuello lln1os
de heridas. Dos
Felipe IV, llamado
el ca talán, cosas
amigos que l e
muy prontas. Vi·
acompañaban Raliehiendo del Escorial
ron también llen•·S
á Madrid S.M., hade ht-ridas y c0nt11bía nevado mucho,
siones, y por si todo
estaba mak, el caesto no era bastanmir.o, y en un paso
te, los caballos de
peligroso, dijo:
un coche donde venía la esposa del
- Apéese V. M.
No quiso Felipe
príncipe, se espanIV bajarse, y á potaron al ver caer el
automóvil y estuco volcó el coche.
Salió el rey y oyó
vieron á punto de
&lt;leci r a.l ca talán:
despeñarse con el
-Me alegro, vicarruaje y su pro·
ve Dioti.
pietaria.
- ¿De qué te ale-·
De todos los reyes
actuales, el primero ~•.;:..;1:~~~;;!;~~~~~~!!!!~~!'!!!!!'!!!!!!!!!l~~!!!!!!!-;;~~~:2S!fil!l:L_..:..J gras pícaro?
-De que Vuesque montó en autoBanquete ofrecido por un grupo de empleados del Banco Nacional al señor don Luis Uhink,
tra Majestad no se
móvil fué Leepoldo
cajero de esa institución .
haya lastimado~

=

.:~

0

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                    <text>fL
Ato XII.

MÉxrco,

DOMINGO

~~============================

7 DE E NERO

DE

HH :&amp; .

========,=r-.=====·=============r..~ri".5~

Recepción hecha en la estación de Buenavista al distinguido
escritor argentino don Manuel Ugarte.

�A etoalidades

El Niño de los Santos Reyes .

..
•,,

p,90909090

(~ASGO DB CR~lDAD C~lSTlAfOl)

En la mche del 5 de enero de 188 ... vís,era de la festividad
de los Santos Reyes, caía sobre la ciudad una lluvia de nieve.
finísima, delicada, semejante á pequeños hilachos de blanca
lana.
A lo largo de la calle caminaba un niño de unos ocho años,
uu dee:graciado de miserables harapos vestido: con las manos
metidas en los bolsillos de su chaqueta y el cuello escondido en- ,
tre las vueltas de una vieja bufanda, iba encorvado, tropezando, r
como quien ya no pUtde tenerse en píe, como quien no tiene ni
aun fuerzas para respirar.
I

En aquella hora, las doce de la noche, y con rudo temporal
de nieves, la calle estaba desierta, asemejándose á una ciudad
abandonada; y si de cuando en cuando el niño encontraba un
transeunte, oíasele ealmodiar con débil acento.
-¡Una limosna por amor de Dios! ¡No he comido en todo el
día!
Y caminaba algunos pasos al lado del transeunte, con una
mano extendida y el se.oblante apenado, teniendo la esperanza
de obtener limosna para comprar un pedazo de pan; pero los
transeuntes iban envueltos en capas ó sobretodos; y andaban
muy deprisa, y el pobre mendigo no conseguía conmoverlos col"
sus lamentaciones.
Anduvo así largo rato, con el rostro azotado por la nieve, lo~
vestidos empapados, los pies ateridos, las manos henchidas de
frío, y buscaba acaso un cobertizo donde guarec( rse, una casa
en construcción, el dintel de una puerta. ¡Y sólo veía la ancha
calle toda blanca, toda cubierta de nieve!
Y de repente vacilaron sus pasos, y acercándose á un palacio
inmediato, dejóse caer inerte en un ángulo de la portada, cruzó
las manos sobro el pecho, encogió las entumidas piernae, acurrucóse en el menor espacio posible (¡pequeño fardo de mieeria
humana!), y quedó sumido en letargo profundo.
Y la nieve continuaba cayendo, como si los ángeles sacudiesen en la altura las plumas de sus alas.

-¡No, nol-exclamó entonces 111 ¡::eñora.-A la cocina, no: á
mi recámara ...... ¡pronto! ¡á mi g~binetel

III
El niño mondigo fué llevado á donde dijo la dama , quien,
ayudada por su criada, desnudóle apresuradamente, le envolvió
en buenas mantas, le friccionó el aterido cuerpo con agua dP.
Colonia ...... y el pobre niño no recobraba el conocimiento ni el
calor de la vida: era horno una masa inerte, y causaba pena
contemplar su semblante pálido, sus ojos cerradoe, sus l_abios
dernoloridos ........ .
¡Oh, sí! Aquel espectáculo hacía daño, y la señora y sucria·
da v~rtían lágrimas que rodaban hasta las mejillas lívidas del
niño.
A poco rato entró en la estancia el esposo de la noble dama,
segeido de un médico.
-Doctor-le dijo-he molestado á usted para que vea á e5te
desgraciado niño ...... Es la víspera de los Santos Reyes, y cuando los niños felices sufñan con los juguett s y dones que les en·
vían desde el cielo, este infeliz ha caído ye,to de hambre y de
frío á la puerta de mi ca!la ..... . El es tam hién un don del cielo
para mí: ¡salvémosle, drctor!
Acercóse el médico al niño y examinfile detenidamente.
-¿,Hay esperanza de salvarlo?-preguntó anhalaote¡la señora.
-Vnemos ..... no puedo responder todavía ...... Ahora, no
hay para qué ocultario, está grave, muy g-rave, ..... Por fortuna
e~ robusto y ...... ¡el infeliz debe estar habituado al sufrimiento!
Continúe usted, sefiora, friccionándolo con agua de Colonia y
cada cuarto de hora &lt;lésele uno cucharada de la poción que voy
á recetar ...... Volveré dentro de cuatro horae.

P~rsonal del nue vo Ayunt:1mie nt , de la Ciuú:1d dé .\1 éxico , después dé present 1r sus fdicit-iciones de añ1 nuevo al seii0r Presidente de la República.

IV

Hace dos días que el pequeño mendigo e,tá delirando.
¡Pero qué delirio el suyo!
E~ un delirio que no le causa sufrimiento, sino felicidad, y
acaso por la primera vez en su vida: sueña que le dan muchas
II
li mosnas, mucha¡¡, porque mueve con frecuencia los labios y
murmura sonriéndose: "¡Gracias! ¡gracias!": sueña que come
Una hora después, el ancho firmamento, en toda la plenitud i&gt;xquisitos m11njares1 porque abre y cierra la boca y se limpia
de su grandiosa cúpula, presentaba un color obscuro y siniestro, con el revés de la mano; sueña también que los Reyes Magos I~
la nieve había ce¡;iado, y no centelleaba un lucero; allá lejoe, han traído ricos juguetes, porque supone que tiene entre su~
hacia la cumbre del cielo, veíase la luna detrás de opacos nuba· brazo_s un polichinela, y le habla, y le besa, y le arrulla como á
rrones, parecida á un formidable ojo velado.
· na muñeca, y aun le dice frases de consuelo......
·
Aparecieron por el extremo de !a calle dos linternas de un
¡Pobre alma inocente que tanto ha sufrido, consuela á un sér
carruaje, destacándose en la sombra como refulgentes pupilas más desgraciado! Y consolar á quien es más desgraciado es ser
de un monstruo; rodó el coche hasta el palacio y paróse delante feli z......
de la portada; el lacayo saltó del pescante y dió un golpe en la
-¿Pero ya no hablas, nifio?-exclama de repente la se:fiora.
puerta, y cuando ésta se abrió por dentro, á la luz de les faro- -¿Por qué abres loe ojos llenos de asombro, y me miras á mí,
les distinguióse al niño cubierto de nieve.
'lUe estoy sentada á la cabecera de tu lecho, y mirasloscuadroi:,
-¡Aguarda, Bautista, que hay aquí un mendigo!-gritó d los tapices, las colgaduras, los muebles-? ¿Quizá preguntas á tu .
portero.
débil enebro si todo eso ss verdad. ó si todavía tstás d&amp;lirando?
-¡ Eh, chicuelo!~ -exclamó el lacayo, dando un puntapié al ¡Es verdad, es verdad, niño! ¿No Íne ve&amp;? Ahora soy tu mad1e
niño.- ¡Arriba, imbécil!
y re cuido y te quiero por aaior de Dios, inspirada por la santa
Y apenas había resonaéo esa brutal exclamación, abriéronse caridad cristiana...... Ya no serás un niño abandonado, un nilas dos portezuelas del carruaje y salieron por ellas un caballero ño vagabundo y miserable, sin padres, sin albergue, sin ve~tiy una señora, los dos j6venes, apuestos y elegantes.
&lt;los sin pan· desde hoy serás mi hijo adoptivo; el niño de los
-¡Pobrecito niñol-gritó la dama conmovida- ¡No lo lasti- San tos Reye~ .... ., ¡Abrázame, para da~ gracias á tu mad~e!.: ....
méis! ¡Metedla 'á la casa!
aQuiéres el aguinaldo de los Magos? Tomale, toma el pohchmeY en seguida, quitándose rádidamente los guantes, puso una la que arrullaba~ Y.besabas en tu delirio. ¿No _lo vss? ¡Mírale
mano en la frente del méndigo, y sintió escalofríoo al encontrar- bien! Es un pohchmela de verdad ...... con traJe encarnado y
la helada.
azul, con galones de oro, con cascabeles de plata ...... ¡Ah, Dioe
- ¡Jesús mío) ¡está muerto! ¡muerto de frío!
mío! ¿Te ríes, niño, te ríes? ¡GraC:as, Sefiorl ¡Se ha salvado!
- ¡Por Dios, Luisa mía, tranquilízate!-dijo el caballero, que
Y la caritativa dama, arrodillándose al pie de la cama, hunexaminaba también al niño.-Sólo está desvanecido ...... Su co- dió su frente entre ambas manos, y murmuró lentamente:
razón late ... , .. le siento balpitar.....
- ¡Déjame ahora llorar un poco! ¡á cada uno le llega la rez
Y volviéndose hacia el brutal lacayo, le dió esta orden:
de ser feliz!
- Llevadle á la cocina ...... cerca del fuego ..... y que le den
X.
¡nmedlatamente una taza de caldo.
1

El ~eñor Gob:rn:llor Jd Distrito Y los señ~res Preféctos Políticos del mismo, después de presentar sus frlicitaciones de año nuevo al señor Pre,
s1dente de la República . -Fots. de Et Tiempo Ilustrado.

�4

A

Aetaa1idades

etaalidades
-------

Nuevo Tren Mono-rail.
Vivimos actualmente en una
época de maravillas y nos hemos
acostumbrado tanto á oír hablar
de cosas sorprendentes y estupendas, que ya las tenemos cosas corrientes. Sin embargo, debemos
admitir que Mr. Cleveland Mo:ffett
en su artículo que aparece en el
número de Julio de «América» revista mensual ilustrada que ve la
luz en la ciudad de Bu:ffalo, N. Y.
E. U. A., nos ha maravillado una
vez más. El describe el nuevo tren
mono-rail, inventado por Mr.
Bren!}an, en la forma siguiente:
ccSuéltelo» dice el inventor á
uno de sus ayudantes y entonces
vese avanzar en línea recta de detrás de los árboles un objeto pequeño y extraño que se deslizaba
rápida y suavemente en direcci6n
á nosotros. No produce ruido; no
exhala humo ni vapor; no choca
con nada ni se inclina; marcha
sencillamente á lo largo de su pequeña vía sobre la hierva muy
~uavemente y fulgurando á favor
de los rayos solares. ¡Es el ccgiro
can, sobre el ccmono-rail»I
A medida que se acerca oímos
el bajo susurro de sus ocultos giroscopios ( en el modelo grande l
estos giroscopios Ferán completamente Filenciosos), y nos extrañamos de la considerable anchura del carro en proporci6n á su
largo. Sugiere la idea de un acicalado vaporcito del río, y ente-

ramente di~tlnto de torios los coches de ft'rrocarril. Ahora la vía
Re tuerce en cnrvas muy pronunciaclas hacia la derecha; el carro
da vueltas con la mayor facilidad
y se inclina ligeramente hacia el
lado interior de la curva; luego la
vía cambia otra vez y el carro da
vueltas con la mayor iacilidad y
se inclina ligeramente hacia el lado interior de la curva· luego la
vía cambia otralvez y el ~arro deslizándoRe suavPmente Be pierde
&lt;let rás de los a1 bustos. Surgiendo
fuer1t P.ºr el lado opuesto, y penetra valientemente en un puente
colgante, 6 sea, una cuerda de
alambre tendida sobre una hon&lt;lonada, en medio de dos pequeñas colinas set.enta y pico de pies
de cuerda tirante para recorrer el
pequeño carro. Cruza de lado á
lado, sin sondear ni ladearse y
luego retrocede de nuevo,· al dar!e
un ayu.dante contramarcha, hasta
el medio de la cuerda donde es detenido, permaneciendo allí perfectamente quieto y seguro, mientras los giroscopios los sostienen.
Esto es algo nunca visto en el
mundo ¡una masa inanimada, de
peso igual al de un hombre ha·
lanceándose sin ayuda alguna sobre un al11mbrel

Señores Lic. don Pedro Lascurain é lng. don Carlos Herrera,
e!t:ctos Presidente y Vicepresidente del Ayuntamiento.

Balzac ha dicho en una de sus
cartas:
ce Los hipócritas no sirven á Dios;
pero se sirve.a de Dios para engañar á los hom bresl

Grupo de miembros del Ayuntamiento de la ciudad de México, en el que aparecen los nuevos concejales pares, junto con los consejales 11ones electos el año pasado.- Fots. rte "Et 'I'iempoitiistmdo,"

El Padre Heredia organizó días pasados una hermosa fiesta de caridad, e,n su escuela-taller.-Una multitud de chiquillos y pobres vergonzantes
recibieron un regalo de Navidad.

EL KAISER, INDUSTR.LAL
Un peri6dico inglés publica una extensa información sobre la
fábrica de porcelana que Guillermo lI de Alemania tiene establocida en Cadinen.
Conocidas de todo el mundo son las enciclopédicas aptitudes
y gustos del Kaiser, pero seguramente pocos habrán pensado
en la probabilidad de que entre esas aptitudes ostentara la de
f_abricante, y tan gallardamente, que ha merecido que Carnegie,

el rey del acero, le otorgue un diploma especial de capitán de
industria, diploma que Guillermo II ha recibido con gran complacencia.
Desde la fundaci6n de la fábrica todo pasa por manos del Emperador. El es quien ha escogido el alto personal administrativo: el cajero, los;empleados, los jefes de Eervicio, hasta para ser
reclutados han necesitado del marchamo imperial.
El Emperador es quien indica la clase de mercadería preferida por el público; todos los modelos son sometidos á su exa.

El filántropo sacerdote y grupo de damas que lo ayudaron en la distribución de los objetos que adornaban el Arbol de Navidad.

�Aet:ualidades

6

..

Aet:ualidades

7

-Un paso más sargento, tratad de caminar!
-No puedo más!
El niño bmcó entonces: encontr6 una piedra con musgo: esa
(CUENTO)
fué la almohada! S)bre la nieve extendió su capote desafiando
á la fuerte brisa que lo cortaba!
'
· Caminaba al través de la estepa infinita, el viejo veterano
Los ojos del anciano se apagaban; ee acost6.
sargento mayor del Gran Ejército, y el tamborcito de cabello;
-No hay que llorarme tamborcito· he marchado derecho
rubios.
mi ca~ino; no he. hecho mal á nadie;' he dado mi sangre á la
Las nubes s:i abrían á veces para dejar pasar un día lívido Francrn; es una vida hermosa! Me voy contento de encontrar
que se arrastraba
allá arriba á mi emcon pesar sobre la
perador.
tierra.
Te quiero mucho
La frente del antamborcito; me diciano estaba venrás una oración, Y
dada con tiras de
á ti que Dios te · ,
género blanco manguarde y te lleve á
chadas de sangre.
tu pitís. Vamos, siSe apoyaba sobre
gue adelante!
el nifio.
El anciano se caLos dos tenían
lla un momento, y
sus uniformes heluego se levant6 un
chl)s pedazos.
poco exclamando
El sargento no tedébilmente:
nía más fusil, solo
-¡Viva Francia!
su bayoneta estaba
¡Viva el emperador! .
pasada por su cin·
Y volvió á caed .; .
tura. El tamboreicon los ojos cerra-''.~.: if~h
to tenía todavía los
dos.
· ,
dos palillos de FU
El
tamborcito
lo
tambor parados por
contempló c o m o
su tahalí.
dormía; luego, cq- .
Estaban débiles,
mo
se volvía más
extenuados.
pálido
y no se mo-Sargento ¿suvía,
comprendió.
frís? dijo el niño.
El alma del viejo
-Taro borcito,
veterano había paratiende bien estas
B
t
d
·
d'
tido,
radiosa; al papalabras: Cuando
anque e e peno ista\ofreci~? ~?r "E I Imparcial" para fe~tejar el éxito de las carreras
raíso
se sufre por su emEl tamborcito llo- .
a omov1 1st1cas orgamzadas por ese colega.
p_erad?r y la patria,
L
.
r6 mucho tiempo.
s1lenc10. ¡ ~o se debe _quejar nunca!
uego, hizo D?-UY cerca una especie de fosa, en la nieve; y
Se hu~d1an en la meve hasta la rodillas.
arrastró, despacw, muy despacio, el cuerpo de su viejo amigo. ·
El anciano se tornaba muy pálido.
~vanzaba la noche; con la bayoneta del viejo soldado cabó
-Tamborcito, dijo él, quisiera dormir; deja á tu pobre ami- Jª tierra Y poco á poco la cubrió.
'
go, el s~rgento, descansar en pa~, con la cabeza sobre una pieLuego se arrodilló
dra, Y sigue adela~te. Anda hijo, anda d~l lago ge l!!&gt; Francia!
.-Sargento, al pie de nuestra cruz de Bretaña, habéis dicho á
~¡
~Í· ·l~~;i~~·n~~- -~~··t~fií~·
~i
m1 madre que lloraba: ccYo velaré por el chico.ii y or defen- cito apercib10 alguno1:1 troncos é hizo con t-llos una cruz· luego
derme tenéis la frente abierta y os debilitáis á cada ~aso Sar· la colocó sebre la tumba.
.
'·, .· ,
'·
gento, no os abandonaré jamás, yo os llevaré· haced un ~sfuerEntonces-con los ojoe humedecidos levant6 la mano á la al
zo Y encontra~emos el regi_miento. Apoyaos e~ mí soy fu;rte!
tura de BU frente, haciendo el saludo'militar.
~
-TaD?-borc1to, tamborcito, quiero dormir· busca una piedra
h aced m1 lecho!
'
'
( Concluye en la página 16.)

EL T .A.MEORCITO

Algunas de las pers0nas que resultaron agraciadas en el reparto.

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I

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men y con mucha frecuencia, él rectifica la obra de los artista~.
Los obreros _que trabajan bajo la alta dirección del soberano
no se quejan de la suerte. Mediante un .alquiler, punto menos
que nominal, ocupan habitaciones confortables, cuyos pla110~
fueron dibujados por el propio.emperador, y cada casa tiene su
jardín. De3de el lunes al viernes la jornada de trabajo eR de
siete horas y queda_ reducida á tres el sábado; por último 1 el
domingo, el descanso e~ ·ob3ervado con estricto rigor.
Pensiones par~ lo.s ancianos, para las viudas, para los huérfanos, nada se ha olvidado. , En verano sports al aire libre, y
duranteel mal tiempo juegos de so~iedaden el local cerrn·
do, al abrigo de la
intemperie. En toda Alemania no h I y
un solo director de
fábrica que sPa mús
popular que él.
M;ientras que el
f•mperador está en
s.u residencia no de·
j t de visitarningún
día á las seis de la
mañana los talleres
de la fábrica, y al
entrar dice con voz
fu e rte : cc¡Buenos
días,.. trabajadores!))
Los hombres Je responden todos á una
voz: ¡ccBuenos días,
majestad!)) Luego se
en ter a minuciosamente de la fabrica·
ción de la porcelana
y termina invitan·

do á comerá uno de los jefes de servicio. Cuan~o no está en Ca
dinen, el emperador recibe semanalmente un informe oficial so
bre los trabajos de la fábrica, y res¡ ond~ con un rescripto, en
forma correctiva, conteniendo cem:urns ó el0gios é intrucciones.
El capital de2.500,000 francos invertido en la manufactura;Jle
Ca&lt;linen no rinde más de 9 por ciento de beneficio. El Empe,rador ha instalado en Berlín un gran almacén de cuatro piso1:t/ don·
de se vende la porcelana de Ca&lt;linen. Una inscripción con J~t~s
enormes ostenta el nombre de Hohenzollern. LoR francese(,;we
decía un periodista romano. no deben fo1jarse ilu~iones; á pesar de todas las palabras pacíficas la
guerra francoalemana tendrá que esta·
llar, porque ella es
i
•l
11ecesaria á Inglate1
rra., que quiere deb: litará BU rival eco·
nómica; es necei a ·
ria á Alemania, q11 e
quiere ahogar e II
sangre sus últim ll s
vergüuenzas y r,izarcirse de sus pér
didas económica~ ;
necesarias á la coro
na italiana, que se
siente a menaza&lt;l:i
por el socialismo, y
necesaria á Clero, 11
ceaux que, obligada
á detener el mov miento democrático
bmca una división
para eternizar,e en
el poder.i,
IGNOTOS.

:·¿~;~e;1~:·~; -~1 b~,.

.de.·;~~;;· ·¡~~b~/

NUPCIAL

Señor D. Ped:o B.1rand11 Me. Gregor.

Prlra. el día 2-5 oel corriente, está anunciado el enlace del conocido caballero don
Pedro Me. Gregor con la ,.señorita María
Carbajal. La cei;em.onia Pe verifica ,á en
la ciudad dé CariS.'péalfe''y promete consti.
.tuir una brillante.nota social.
... r, :::,-

· - - - - - · - - - - - - · - - - --

•

1,•

r

S., ñorita Marí.1 Carbaj,JI.

,---....----,,----·-,r- : : - - - - · - - - - - - - ~ ~ ~ · ·- - -

D~tllles diversos de la fiestl ·atlética celebrada e~ la Esc~eb N. de Ag~cultura en honor deI Gobernador- de Sonora, senor
_ Maytorena.
-

�9

Año Teahral.

Mal cornenz6 el afio 1911 para una de nuestras más queridas
¿Qué más necesita una mujer para cautivar?
De diversa índole, pero con igual animaci6n, fué la t~mporada
artistas de teatro. En los mentideros, en lo3 café,, en los corrillos dpoca monta y en los salone3 más encopetados, el tópico más socoa del Teatro Colón, en donde actuó la compafifa dramática de Prurrido del día fué el divorcio Fábregas-Cardona, tema de palpitan· dencia. Grifell, artista de clara y buena dicción y de mejor intui·
te interés que despert6 viva curiosidad, un poco insana, dando lu- ción artística, cualidades éstas ya
gar á que se forjaran los más crueles epigramas y á que nuestra sancionadas por el público del teagoma hiciera algún gracioso jeu de sprit que hacía sonreír picarez- tro Principal, en donde estuvo cocamente, .cuando no derramar 'una ,lágrima pía y generosa. Y el mo primera tiple, con el aditamento
lazo matrimonial que más que }azo pare9ía ser un nudo gordiano de una voz regular. Pero si la Grifell
que nadie deshiciera, después de bienhe- por sí sola fuera bastante para anichora paz conyugal,· fué definitivamente mar una temporada (nada más una
desatado por la inflexibilitlad de la ley y temporada) ¿qué mucho que el negopor ende deshecha la razón social y artísti- cio que hizo la empresa fuera fabuca. Lástimafoé en v·erdad esta separación, loso si ademis Aé introdujo en nuesno sólo -en el orden moral, sino también tras costumbres la tanda de rnoda, el
por lo que al teatro nacional se refiere, pues teatro por sécéiones, tan cómodo, al
10:1 esposos Cardona siempre fuerón atenaléance de todas las 'fortunas y aún
tos ~ la prosperidad de nuestro teatro y al más, haciéndonos conocer las más
cultivo de la dramática, de la cual nos hi· bellas producciones de la dramática
cieron.conocer las más bellas prodl1cciones, espafiola contemporánea?
con luao.de propiedad y riqueza escénica.
·c on esta cowpaiiía vimos por vez
Una ·de las µ!timas comedias q~e estré- primera la '((Rima Eterna,» de los
naron en esa épo'ca fué «Genió y Figura,» hermanos Quintero, hecha en homede ~arcía :A.lvarez, Paso y Abatí·, neo-in- naje del altísimo poeta rqmántico
gemos populares e3pañoles que han hecho Becquer y con el fin de allegar fondesfilar por los escenarios de género chico dos para erigirle_un monumento, el
los más encontrados tipos de la go!Íería, que á estas horas ha sido inauguraVirginia Fábregas.
la hampa y la burguesía madrileñas. La do poéticamente y con el beneplácito general. No es en realidad
.
obra no es ni con mucho una finura ·de in- ((La ·Rima Eterna» una obra de polendas como debi6 serlo ·, ya que
genio, como era de esperarse, y más bien nos pareció pródúcto de
era para glorificar.al poeta sevillano;
la .empecata~a m~sa ~~ cuatro conterlulios de ·ca-~é que pas~p .el. día
el intento de sus autores. loable sobre
ay1vando la 1magmac10n para hacer brotar el chiste consuetudmaman'era, no tuvo el éxito que era de
r10.
desearse, por ser un trabajo superior
á sus talentos, porque obras de esta
Si bien el pasajer? retiro de Virginia ]'ábregas nos dejó un vacíci,
pro~to fué -llenad~ e~t~ con creces con la opulenta pom¡.,a de la traíndole deben ser escritas precirnmenge.d1a. El teatro yir~i~ia ]'ábregas abrió sus forjas, sacudió su mute por grandes y buenos poetas y los
ma Y se pr~Pª:º, :11stién?ose de nuevo. para recibir dignamente á
hermanos Quintero no lo son. «Canla g~an trágica 1tahana M1mí ~guglia. ¿Quién no recuerda aquellas
ción de Cuna,» de
MartLez Sierra,
veladas de intenso séntimien·
to estético, cuando aquella
fué una de 1as
mujer menudita, toda nerobras qtie obtuv1evios, nos hacía reir con:sus
ron franco éxito en
actitudes insuperablemente
Prudencia Griffel.
esta temporada,
cómicas, y estremecer de paéxito que fué jusvor y gimotear de ternura con to Y legítim0. Y todo el teatro de 'los Quintero,
sus crispaciones sublimemen- bien representado en lo general y algo de Benatetrágicas? El debut de esta en- vente en perjuicio de Los intereses artísticos de
cantadoradonnafué con la vie- este celebérrimo autor, -por la mala interpretación
ja por conocida «Zazá,» obra que hicieron de su teatro, y comedias de Linares
que .siempre deleita á nuestra Rivas, ~chagaray, "'\'.ital Aza y piezas de los muburguesia desde el se·gundo chos sameteros españoles, fué lo.que rezaron los
acto, pues el primero siempre p~ogramas, termin~~?ó ;est~ temporad~ tan pinle ha parecido escandaloso á ~ae para empres~~1?s, com1co~ y p~bhc.o con la
.
esa gente mojigata, que se~alé ,~-~us!!ada .separac10n de l,~ Gr1fell, a quien susP&lt;1co Ares.
un tanto del estrecho cartabón 1tituyo 11a segunda dama Joven Consuel'O Abad·,
de su moral. Despué~ ·'sigui&lt;l ~', 'actriz 'Re :mediano talento y de co~fus~ dicción, por lo que el púun desfile de piezas 'dfam~ti;
bhc~, a pesar de la ba~atura del
cas, pintoresco y abigarrado.
precio ~e ~en~rada, to~o .el partiDesde la siciliana &lt;(Malia i&gt;
do de deJar triste y so11tar10 el teacrúé'Í- blriente hilida ·coir:o
trd ·Colón, abandonándolo al fiero
,la: lés6oria del/Etna, ·dbra en
:am~~ de,ridfoulos raton'es.
Mímí Aguglia·.
·qü'e la Aguglla pudiera 'ser E'S·
'lisJ.
.
.
tuaiaqa ·como un tipo de clí·
;' d,
mea, hasta el c(Asno de Bundano·,i1 supe~abundantemente jo'é~sa·,
pasando por la ((Cena dell e füffei&gt; &lt;l'é Sen -BenelJi. de ·colorido hist6rico, c(La Figlia di Jorio,i&gt; de trágico sabor bud61ico y otras mu·
ch11s que llenaron nuestro espíritu con dulces ·emociones artística e.
'
1'
Noche á 1;1oche y ~l final de cada acto, el público en ·el paroxismo
d_el entusiasmo tr1but.aba á Mimí y su compañía calurosísimas ovamones. Justo es co:r~sign~,r que el elemento estudiantil fué pode:ro·
so fac~or para. la ammac1on de esta temporada y el camerino
de la
1
Agugha, ~encillo, humilde, modes~o cpmo l~ sabidu ría1 . siempre ~- ·
\t't ··· j. ,
estuvo ab1~rto p~~a la cho?arr~;ª Juventud estudiantil. · Esta pára
dem ostrAar su carrno y admirac1on por Mimí le ofreció una comida
:~.
en. 8.~n ng~11nn ~rara avis en nuestros anales teatrales) á la. que
f~
as1st10 la eenora F~breg~s. Con !~ Aguglia vinieron :comp prim·er
11ctnr Dante Cape)!i, art1stll. sobrio y Feco, y como dama joven la
ttr · A r v·
esposa, de éw, AHla: Zanclu, lllUJ.t·i' ht'rmo a, eie·o"ªnte y· cl iscnt:', . . . im1 gu.g i~ 'Xn i.rginia Fábre_gas en el bar.quete ofrecidC' á la primera
.
,
·
'" ·
por los estudü,ntes: ·

t~

'J_

No es esta Opereta síno una colección de valses :del :viejo músico
Fuera injusto dejar en el tintero y no recordarlo en estas eferdvienés,
aquellos valses vertiginosos, frenéticos, que hicieron las de·
ride9 el beneficio del bu.eno y chi~peante Pedrito Servin, empreealicias
de
la corte de Napole6n el pequeño, bailitdos impetuosamenrio y' actor del teatro Hidalgo y amorosísimo padre. Servin ha site,
como
.un torbellino, en las mascarad.as
·
do el hazme reir, en la buena defidci6n de la frase, de dos generade
la
Gran
Opera
y
en
las
grandes
'
fiestas
ciones. Sus tipos ridículamente cómicos fueron reídos estrepitosa
y francamente por el público sui gmeris que concurre á ese t_eatro. cortesanas. Todavía al oír sus sones tocaPedtito nunca se vi6 expuesto al amago de algún es· dos por los vocingleros organillos, sentimos
pectador calenturiento, .porque nunca hizo tipos de cierta nostalgia por el pasado, 11lgo así co·
traidor, ni sua mejillas recibieron el villano naran- mo si sacáramos del viejo arcón dA nuestros
jazo, .porque él siempre represent6 tipos c6micos: al 11buelos mantones de la China, chalecos bor·
criado burl6n y dicharachero, al lazarillo, al idiota, dados é infladas crinolinas.
al' rezon~6n y á todos esos personajes de los dramas
¡Cómo ha de Fer! Ricardo Bel!, nueEtro
espeluznantes, forjados cori el objeto de suavizar los
efectos terroríficos por medio de la risa inocente y gran payarn, no escap6 al sino fatal y este
honachona. Le deseamos sinceramente para este ~ño murió, Eevándose en su mortaja el cascabeleante réir de la chiquillería.
año una buena cosecha de pesos fuertes.
·
Como
todas las v:idas de los payaPor el me~ de febrero, las avanzadas
sos célebres, la suya fué t6pico de
del reclamo nos trajeron el cascabelean te
1rnécdotas interesante~, que relarumor de la opereta y con famélicos oí'
tadas
antes con la sonrisa en los
dos recogimo~ de la memoria los dulces
IRbios,
ahora haéer. escapar ·una
aires de los valses vieneses, la buJ.Jiciosa
lágrima furtiva. El que hizo reír
música
de
Strauss
el
viejo
y
la
tierna
de
Paco ·Martínez.
Pc&gt;Jrito Ser\'Ín.
.al lodo México, jamás encontr6
Leo Falle. Esperanza Iris, graciosí!'lima
quien
hiciera
desplegar
en
franca
divette, conocida nuestra desde su infancarcajada la austera comisura de sus labios, En la vida
cia, in~inuante, con el atractivo de una vida aventureprivada su seriedad era manifiesta, y con carácter y enerra, de voz pequeña y aterciopelada, nos trajo la compagía
pud0 formar una .familia laboriosa y honesta, y 8Í con
ñía más homogénea que hemos visto de este género. Las
sm
cabriolas y chistes de
~ecoraciones, los traje!!, la direcci6n escénica (y cómo
Josefina
Peral.
'verdadero
ingenio nos dej6
J)o, sifué de Miguel Gutiérrez) irreprochables. Y las in·
un recuerdo que guardamos
cansables ((Viudas Alegresi&gt; que tanto han andado por
nuestros escenarios, unas veces con buenoe, otras con malus pasM, an la urna de nuestro corazón, como
hicieron de caballo de batalla de esta compañia, y á decir verdad, perfecto caballero y amante de subofueron Hamativas esaa viudas, tanto como las alocadas y volublt&gt;-s, gair, jamás lo olvidaremos-.
en estado de merecer, que extrañan la dulcedumbre de la luna de
¡Aleluya, aleluy:i ! ¡Alegrémonos
miel. ¿Y cómo no citará Josefina Peral, también paisana y también vieja conocida de haber nacido! ¡Felices Pascuas! Las
nuestra, y al actor campanas de la ciudad tocan á gloria.
Castillo, de bien in- Después del luto religioso de rigor,
tencionado gracejo, cunde la alegría al tronar los cueles de
que tanto nos hizv · 1os judas y la gen te se regodea pensan ·
rtír en ((Aires de Pri- do en las novedades teatrales que se
mavera?» Es bien co- le preparan. Entre éstas está la comnocida la costumbre pañia de don Juan Balaguer, distin que tienen todas las guidísimo comediante., simpático á
étoiles de dar sus be· carta cabal y que más que actor pareneficios, más propia- ce un viejo hidalgo de casa solariega.
mente dicho que él 'Con él vinieron la primera actriz Conpúblico se los. dé, .y cepción 'Catalá. muy hermosa y con
la Iris 'tuvo el suyo 'eea frescura y frondosidad de las muesplendoroso 'y de jeres 'venecianas pintadas por el Tigran succés e o n 1a ziano, y su hermana Carmen, actriz
c(Viuda Alegre» ( cuán del género de las ingenuas, impecable
do no?) y la c(Cuarta y de porte 11ngelical; la ceracterística
Plana,» esa zarzuelita Dolores Estrada, lo mejor de esta
tan bien hecha y cu- compafiía. después de Balaguer; Diaz
ya originalidad jamás Adam~, Torner..... . No estrenaron
muchas obra11, pero su repertorio,
pudo ser imitada.
Señora Abad.
Y opereta ·tuvimos aunque ·de sobra conocido, fué tan
también en el teatro bien representado, que pasamos unas
Lírico, de menor cuantía pero, de mayor esfuerzo, y tan fué así, noches deliciosas, riéndonos á tod0
trapo con las ge,ticulacioque la empreea de este teatro fue la primera t'll luchar
nes de Balaguer y alhegánpor introducir la opereta en el gusto del público, tan redonos con RU elegante y
hacio para ello, consiguiéndolo al fin, con todo y ·no tebuen decir. Después lo viner muy buenos elementos artíEticos, pues fuera de la
mos en el Teatro MexicaVehi y la Garrido, de espléndida voz y muy pronto ma110 (antes «Virginia Fábre·
lograda por falta de dirección, lo demás era nna pena
E~peranza , Ii is.
gas») con e 1 éxito que
verlo y oírlo. Recordamos al tenor Arroyo Gil, para
e-iempre obtienen los artisquien la sepultura acaba de abrirse prematuramente y
tas cabales y de justo renombre.
~no de lo!:! consentidos del público burgués y de las seEn el teatro Principal, cuya empreRa. to,1os los :iñ••s y
ñoritas de segundo patio, por su voz melosa y sus actitupor Pascua nos ofrece novedadeP, poco tuvim os para
des donjuanescas. Cantó todas las operetas conocidas y
nuestro contentamiento, pues
pese á lo atrevido:y exagerado de la tigura, diremos que
Torren t.
•
volvimos á ver á la señora
·como el:cisnti, muri6 cantando.
Pronto hubo de ser · Vehi, · algo desmejorada, y á · la señor!l
reforzada la compañía ~lvarez, del todo claudicante aunque
del Lírico, y al efecto siempre defendiendo artificio~amente
~e contrat6 á la gracio- {por instinto de conservaci6n) algun0s
sísima tiple María Co- de sns bellos ra$gos naturalei:. La ~efio·
nesa, elemento de va- rita Acacia Guerra á &lt;:J,Uien un cronista
lí~, pue~esta chica t~n llamó carámbano por la frialdad de su
,.
bien baila un garrotin ,. temperamentci, debutó poco tiempo.des- ·
...
como representa una , .pués en este teatro, perdiendo poco á poopereta? debutª. ndo ,&lt;:o su frigidez y acabando por ser actu11l.con c,A1res de Prima- . mente una de las tiples consentidas del
.vera.,» de Juan público tandéfilo.
· ,"
' '
Ei gr~cho Cnstilló,
S1r:i11FP.
El tr'unío de la revolución y fo~ rnln·
Cos~ y la Griff. l.

***

***

�Año TeattTa.1.. · ·
mi¡iades que le s1gui~ron,. n&lt;? ,a~engu~r.on en n~da, .la vj_da teatral
e1·México, sino qu~ por el c~n~r¡¡.ri~, _un n\ilElVO ~~µero teatral~? Capullo ,de arte.-Con .todo y la simpatía de que ~iempre ha gozae_n,t!e~e~ió ,en nue3tro~ es~enar!q~¡ ,el g~~~~o p9lítico,. qué_nQ l?aso do .eft.ta, culta artista, simpatía exacerbada, con las contrariedades
de ser un ensayo, por el tn~p-__gi;tl},í.\O_Jng~-n~o ~e -~~~- a;ut9r~~ y la.Jno- tan ~lllargas que,sufrió, no tuvo la acogida que era de esperarse,
portunidad de rn; citas. ,-X.si _a t_
i,tes_tuvim9(~sa e1¿~erme~ad artís- siµ d,µda algtina, por.la competenéia que le hizo desde el teatro
rp_e~i.c!).·no la -.Compañía Balaguer:
_
· ·
... , . ,~i_qitqu~ s~_lla!Da el g~nero &lt;:lp.i90, nos
: . vim_os ~:X:P:t__!:~st9.§ : á .ca_er1-e1_1, ot!'~·eq.-_ .. Su debut en ,eLArbeu, ~n.el cual el enternecimiento del público
. · : .1eli,nedad; (metJJ.p.t~.iS¡qµ11¡c;\ie_e~ ;l9~ bnrgu'és llegó al · paroxismo cuando se presentó esta 11rtista en e,sce., .J ,: ;g~lipos)p:iás -pe}igrQ~¡i.Ji,9a_
be,_cpq¡() , na. fué con:,Los Fanwches, del célebre comediógrafo Pierre Wolff. ·
,: ; e,s la p,olíti~a err .llJl~tro~ t~atros &lt;'Q: La. trama.harto .vulgar de esta comedia, la pintura de cier.:
mentada por 9~e~i~.9s y g~nte;de r:tn- tas costumbrts. del mundo elegante y los sentimientos que
a,iiman sá H1s :personajes de sobra conocidos, deEmerecrn un'
sar insulso. .
·
tatito de el prestigiado nombre de su autor.
· ·: 'Jr'. Ei. T:endliio.Maderista, :eftr.e1rncf,~J~n
Or.ro &lt;'streno·ifué Lo viejo, del poeta mexicano Marcelino
el .:.'.Ceatro Lírico,
). ,
·. Dávalos/ obra de tendenciás políticas y de
,., , ,es:una de'las pie- ··,·
escaso mérito, porque trató de hal.!er un
,· . : :: za¡¡,de lá ·ándante' ..
i;imbolismo de -nuestra situación política y
·tt.-f~ · politiquería á que ·
bien sabido es que estas obras simb6licas
hacembs . referen
solo patrimonio de los genios. Pno es
son
cía, Es una pa1 o
cosa
corriente en los escritores primerizos
dia del vulgar Te110 conteote:rse con las especulaciones accenorio de Zorrilln, ,
~ibleé á me talentos, sino que siempre trahecha con el áüi, ·
El Tenor
de subir á las inmarcesibles cumbres
tan
Arro)O Gil
mo de hacer· ·reir,·
donde solo ínoran los verdaderos genios.
cosa que en· parte
Probablemente el sefior Dávalos pudiera llegar á
se consiguió, no
ser genio, ya que nadie está exento de dar una sorpor la bondad del
presa y dejarnos con nn palmo de boca abierta el
libreto, sino más ,.
MariJ
C onesa.
día
menos pensado: Pero 'confefemos que no es llebien por la nore . d ' · L
.
gado
ese momento aún, no porque el señor DávaRicardo Bell.
dad de verá nuestro~ ~ersonajes má,1
l11R
no
hay11.
d1-jado
de
darnos suficientes pruebas de su talento
conspícuoEt, ridicuiizaclos por algu
puee
sus
esfuerzos
en pro del arte nacional serán siempre
literario,
nos cómicos de pacotilla. Después vino illéxico al día, de Capell», loableP.
'
.,
úb
autor español, quier. de,5de entonces v10 en nuestra corn p. 11ca un
La Ley de K,irma, otro de los estreno11, drama que pudiér11mos
rico filón que explotar y que 11h' ra.se e!1cuentr;i comprrnd1d~ ent.re
los extrarj ·ros á quienes se les aphcara el articulo 33, por rnm1s· llamat mexicano por su autor, el doctor Krum Heller, alemán de
cuirse en 11uf'stros asuntos políticos de una 'manna tan brutal y &lt;,rigt&gt;n y que lleva largos años de re8idencia entre nosotros y, iidemá,i, porque la mayor parte de los acontPcimienks de esta obra, Fe
realmente perniciofa.
'
desarrollan
en México, fué recibida por el p6bliro con cierta cuEn México al día se hRcían inmoclera&lt;las al11 lm z1s al Jde de la
riosidad por trntarse en dl:i ciP1tos pu1 trs &lt;le drncia oculta, de
re.vol tildón
ernterismo
y se de11iy e o n un
graba . promucho de
fusamente
benevolená personacia por su
jes del go·
ori ginal¡ibieruo raíd ad y el
do Aquí
orientalisresalta de
mo un poco
una manecha vacano
.) ra palmar
de ciertos
1' : ria el afán ·
pasajes. El
' de mercanDr. Krum
tili~mo de
Heller, que
e~te autor;
en el carna pro ve-.
Otra escena de "La Princesa del Dollar."
p o de la
Amparo GarriJo.
chanclo circiencia ha
Carmen Catalá.
c·unstantenido más
cias propicias para hacer negocio pues últimamente trató de llevar
de un éxito, no fué -feliz en este ensayo dramático. Hay, sin ern·
á AFcena una 0bra en que se bef¡ á aquel áquien. tanto alabó.
bargo, que aplaudir su buena intención.
Y á propó,ito de la producci6n nacional reducida á abastecer los
Después del fracaeo de esta temporada, Virginia Fábregas, un
teatros que explotan el género ínfimo, parti?ularmente al T~a~ro
poco
decepcionada con la indiferencia del público, le,·antó la tien ·
María Guerrero, no podemos menos de consignar en e~ta cront?~
da
y
march6,
precedida por su compañía, á mPjores tierrae, en
el cisma habido entre empresarios y autores. El co~fl_teto surg10 busca de paz, de
dinero y de aplauf'o.
debido á la pt:tición de los autores encaminada. á :ª?tbir mayore;
Los gloriosos tiempos del género chico, aquella etapa en que creíaemolumentoe. La empresa negóse desde un prmc1~10 á acceder a
mos
ver una feliz y novedo~a orientación teatral, con La Viejecita,
las deman las de los autores, á pesar de que éstos re~1bí~n ?erechos
La
Revoltosa,
Gigantes y Cabezudos, (verdadera edad de oro de la
irrisorios y que sus· producciones, más ó menos s1cal1phcas, son
tanda)
ya
tan
IPj0s de nosotros, fueron pronto olvidados y el irn·
el único estímulo que tienen lo , tnn peluoeo río de la
dófilos de gubto estragndo dt »&lt;JIIP·
sicilip~
is, como
1103 rumbos. Cualquiera que tea (')
han dado m lla··
resultado de esa controver.~iii, lii nrmar á todo lo q11~ '
dad es que el público está pr,co in·erle•¡iide aires el e '
res1do en él. Autores, artistas .r 1·111Mont·
Snl,mra,
presarios de tlll jaez, 1111
rnartre 6 de bamerec~n nRda. más.
rrios bajos, arnsaPor fin, despu és &lt;le ,;,11 lló nue~trosteatr, s
chas tribulacioneP, ~e pr de euburbio, frr·
~entó bia vamen te Virginia
cu
entados por ho:··
Fábrf'gas en p) Teatro Ar·
Intérpretes de "La Princesa del Dollar" en el "Lírico."
teras y menestrn ·
beu, con t'l genera 1ron ten·
les. ¡Valiente eduta miento dtt su público. ,·su compafiía, sin grandes vacación cultural ésta para el pueblo! ): todavía
riaciones, fué la IílÍsma ~9ue la acompañó por tantos
añns d&lt;i \'ida artística'; :en ' ella figuró Alfredo Solares, hay quienee, con todo el cinismo de .un. apache,
se atrevan'á decir que protegen la producción arquien de,de aque-lhs animádas temporadas en el Hidal· tística
nacional, brindando facilidades á los f eugo eslu vo siempre á su lado; los hermanos Nieva y Guado-autores de casa, para rep:esen~ar sus obras
d!ll upe ~6pez del Castillo, con el aditamento de la' pri· .. nameabundas.
- •· ' ·
· Pardavé.
meriza en achaques teatrales Sarita Uhthoff, hermoso . Pues bien: durimte el año retropróximo, en los
Juan Balaguer.

tt

Año T eahrai.

~

U :ia

rs :~n:i de los ''F,intoches."

�t.2

· Año Teat.ra1.
El buen Molasso, un napolitano de corazón bien puesto, al ir á
co~prar en NtJw York ciertos enjuagues para sus suripantas le
fueron éstos envueltos en un peri6dico de fecha atrasadísima que
ley6 por mera casu_alidad y como esa fecha correspondía á '1a de
nuestra revolución, y como en aquel entonces
se hablaba en yanquilandia de México, como
se hablara de las Indias en tiempo de Colón,
el pobre Molasso creyó que e3to era una jauja
de empresarios águilas y sin dar tiempo á que
la Fougere comprara un postizo dernier cri y
una crema que todavía usa la Patti cuando
canta delante de un snob príncipe teutón y
festinando á la Scozzi que se ocupaba en esos
momentos de hacer un rosario de limones para conservar la voz, zurció pantomimafl fra.
guó bailes, confeccionó destro'
zos y f'e lanzó á México y así ,
El maestro Ignacio del Castillo. fué ello, pues el inéxito lo coronó, diseminándose su comp~ñ:a. A últimas fechas el gran Molasso contrató i
á !a _únic:\ bailarina de valía que tuvo, la sin par
C,1s1111a Pért&gt;do, jovenzuela de diecisiete primaver11F, Lle rar11. agilidad, de mirar de fuego y picarezca
1
P· r aña'1idura, llevándosela consigo á ignotas tiP,na~ Y nosenecesitaser unErasmo 1'fata, para predecir la suerte que espera á la incauta joven con el
tímido Molasso.

rino, El Barbero d{ Sevilla, la mejor ópera bufa que se ha escrito
la fastuosa Aída, Rigoletto, Traviata, Bohe·
·'
mia, fueron las óperas más celebradas.
Una de las notas más artística'l del año,
fueron los conciertos de Julián Carrillo, el
distinguido y culto maestro mexicano, que
tantos y tan legítimos lauros se ha conquistado. El, con Meneses, Campa, Elorduy,
Castillo y toda esa interesante plé,rade de
músicos, cuya brillante labor ha sido ya san.
cionada por la crítica severa y de análisi~,
forman en México nuestro prestigio artístico
mnsical, no avalorado todavía y aún no volando en alas de la fama, todo debido á
nuestro enteco ambiente y á la proverbial desidia y apatía de nuestro temperamento. Compartió 1os
aplausos con el maestro Carrillo el tenor tudesco Ludwig Hei:fl, magnífico como cantante.
En el teatro Principal, cuya empresa esconsel'vll dora de i,~yo, de babtidorei:l para adentro, debnt6
una fig11r1lla de tanagra que se llama Herminia
QuileA, simpática tiplecita, no más grande que un11,
m~ñeca. Y fué_t?,davía más lisonjero para el pÚ·
bhco, la reapanc1on en este teatro de María Cone·
11a, Jncansable bai.larin~, ~cupletista, tiple, canicie·
, -1 ,
r;stica .Y ~n~e qmen rmd1eron t1ibuto las tres graa opera es el espectáculo culto por excelencia.
etas m1tolog1cas. La Conesa es una de esas artistas
intuiti~as 9.;le nunc~ han paeado por el crisol de
Desgraciadamente, y aunque nuestro ambiente rs
propicio para ello, rara vez tenemos oportunidad de
una duecc1on artística y que sin embargo son el
o~r bu~nos cantantes, contentándonos con mediaEugene FJugere.
enr~nto d~l público por su natural graceJo su esntas, siempre que se nos pida un precio razonable
.
tud10 concienz.udo 1 talentoso. En efecto, ·la ConeFa
por oirlas. He aquí el éxito de las óperas popillare•, no ttene voz y sus cantos son rab10samente aplaudidos· nunca le
pues el público asiste á ellas aunque sea solamente por han enseñado á declamar y se mueve en la escena cod naturalir~galarse con la pura música. Tres temporadas de ópe- dad y dice úu afectación y muletillas, que muchas viejas lobas de
ra hemos tenido sin interrupción algn na, y todas ellas la escena usan y abusan. Y después de esto danhan dado margen á un éxito ·esplendoroso y metálico. za todo género de bailes y viste tan elega~te coPrimero la ópera popular, que sin i1itención dolosa, lla- mo un modelo de Paquin. «La Moza de Mulas, &gt;i
ruaríamos populachera: óperas representadas á veces por en que se reveló como característica; ccLa Niña de
aficionados, á veces por artistas de forzoso retiro y á oca- los Beso:i, ,, que muy pronto alcanzará el centesiones por cantantes ó mejor dicho por cantadores de re- nario, menos por sí misma que por la labor de
gi~tro dudoso. La segunda temporada fué más seria y la Conesa, y «La Casta Susana,)) han sido con
en ella si no vimos elementos de gran valía, como era de otralil mucha.s, el escaparate donde ha ·lucido esta
esperarse por el p1ecio reducido, al menos ríos dimos el mimada tiple sus encantadoras facultades.
Juana Alva.rez de la gustazo de poder predecir que algunos de ellos serán en
Para terminar, haremos mención de aquellos
Cuadra.
lo porvenir magníficos cantantes. A Regina Vicarino ci- a_contecimie~tos excepciaµales y sonados, que
· taremos en primer·lugar (como corresponde á una regi- tienen el caracter de extraordinarios y de alguna) por la general simpatía que lograron atraerse su vozfresca y nas otras manifestaciones de arte.
extensa, de hermoBo timbre y BU admirable intuición artística. DesCuando la revolución estaba en su apogeo y
pués viene el barítono Picco, opulento en la buena escuela italiana aún no se firmaban los tratados de Ciudad Juápronta á desaparecer y el tenor Battain, rico en voz, sobre todo en rez, ignorándose por ende, si la guerra civil con·El tenor Alemán Hes
el registro agudo y finalmente los bajos Crety y Panciera, insupe- tinuaría ó no, la señora Elena Marín de Bauche
rables como caricatos. No podríamos seguir Ja
Alccalde, distinguida artista, organizó una fiesenumeración por orden de méritos, porque todo
ta teatral :en beneficio de la Cruz ·Blanca neu·
lo que resta corre parejas con la insuficiencia artral mexicana, la filantrópica institución fontística. El barítono Torres Ovando. la soprano
dada á iniciativa de la gentil é inteligente señoMontero del Collado, la contralto Adriana Delra Elena Arizmendi Mejía. La señora Marín
cantó selectas piezas de música :y los Licenciagado, el tenor Aoaya y la Frery (sin especificación) fueron malísimos algunos y simples aficic cloR Luis Cabrera y JeE-ús Urueta pronunciaron
nados los otros. Sin embargo, si no un elogio insendos discursos, ganándose ambos calurorns
sincero reciban los néofitos artistas mexicanoq un
ovaciones. En esta noche memorable se oyeron
aplauso alentador. Qufdense los justos elogios
los primeros preludios revolucionarios de Ja Capara el maestro Igñacio del CasLilb, héroe de eH.
pital, porque el público solivia~tado por las frata jornada artística, jornada que tuvo feliz térmiLa Coupletista Scotzzi.
bl'S candentes de los oradores, lanzaba fren étino y pudo salir vi ctoriosa, debido á la inteligen.
cos vivas al jefe de la pa8ada revolución ymuet'l batúta de é~te. A propGsito del señor Castillo, viene de perillas ras al gobierno que aún fe rnstenía con un s6lo pie.
'lo qu~ dice una de las publicaciones mf.s
Otro acontecimiento excepcional, fué el home!la}~·á Bena:vente,
importantes de Milán y reza así': «La or- verificado en el Teatro Arbeu y con la cooperación del literato esq uesta, poco numero~a. fué hábilmente pañol Mariano Alarcón y la compañía
&lt;tirigida por el maestro Ignacio del Ca8ti- de Juan Balaguer. El señor Alarcón
llo, un joven mexicano que tiene verdad e- leyó un delicado estudio sobre las mura vocación de artista, lo que ha sido re- jeres del teatro benaventino, repre¡;:en.
conocido por eminentes directores de or· tándose la obra satírica «Lo Curei,, y
qubsta que han ido á México en los últi· ccLa Señorita se aburre:)) del miemo
mos diez años y de los cuales ha sido el autor.
brazo derecho. b e,grnciadamente sus méEl cronista termina esta Romern,
ritos nunca han sido justipreciados por las crónica de la vida teatral del finado
autoridades mexicanas, las que deberían año, vida que se CPrró con broche de
enviar al maestro del Castillo por algún oro con la Compañía de Opera que
tiempo al extranjero, para poder dará su actualmente nos visita y hace rrece,1
país un artista completo. El público lo porque plegue á Thalía sea oadivof'a
avacionó siempre calurosamenre; pero él con el año actual y séamos bien sermerece más que el aplauso de sus conciu- vidas de ver oro y oír sonido de oro
dadanos.
,, Lucía de Larnermoor, rica en me- puro en nuestros teatros.
Rcgin~ Vic1rino.
lo&lt;lfa fl, en la 'lUe está admirable la VicaLEOPOLDO ZAMORA,
L.a sopra no Frery.

~ l

¡A las gangas! JA las gangas!
Hay en Madrict algunos pr.-nderos que van siempre por e~us
calles y por esas casas de Dios
á caza de gangas y que indudablemente deben enconirar alguna puesto que se enriquecen.
E¿ la tienda de uno de estos señores míos, se present6 una mP. ñana un caballero envuelto en
su luenga y desafora.~a capa. ~:~ ·
có un cuadro, y d1Jo con mucha cortesanía:
- ¿Hará usted el favor de ·
guardarme este cuadro? v o y
.ahora á la oficina, y lo rec~geré
á la tarde cuando vuelva a pa •
sar.
-Con mucho gusto, caballero.
-Que no se lleguen á él los
muchachoi;i, porque es un cuadro
que compr6 mi abuelo en la almoneda del infante don G:ibriel, y lo apreciamo\ much~.
El prendero se qmdo exarr,I·
nando el cuadro, luego volvió
al arreglo de sus rr,uebles, baF1a
que una hora después se r·:r;eEen ·
tó otro caballero á comprar una
mesa de despacho y una sillería, porque estaba ponienoo cas11. Nada de lo que tenía el
prendero le gm;tó , pero repa-

:----1

***

y

I

.Aetualidades
r¡,,ndo en el cuadro, lo exam! nó detenidamente, y luego. p1·
&lt;lió el precio.
- No puedo venderlo, con tes-.
tó el buen hombre, no es mío.
El caballero lo volvió á ,exa·
minar y dijo:
- Cien duros ofrezco á usted
de gratificación, además del precio del cuadro, si encuentra el
medio de que sea mío.
- Ya he dicho á usted lo que
hay An esto.
·
- El caballero ,se marchó y á
poco rato volvió con otro que
dijo ser pintor. ·
Lo examinaron detenidamente hablaron en secreto algun~s minutos, y después, el comprador dijo al prendero:
- Doy cuarenta µ¡il reales
por el cuadro, y cuatro mil rea. les para usted &amp;i me lo proporciona. .
- Caballero, dij o. el buen
hombre aturdido; vuelva usted
mañana, yo haré lo que pued11 ,
pero de nada respondo.
Luego que se marcharon, el
prendero cogió el cuadro y lo escondió; A las cuatro de la tarde
volvió el dueño.
- ¿En dónde está mi cuadro? •
-Tengo que hablar con u,sted.
- Hable usted, pero nada tie-'

1(

Personal que asistió á la exhumación de los supuestos restos de Matamoros.-Fts. de E l

Tiempo Ilu st1'do.

�Aetoalid&amp;des
ne q u1, ver lo uno coa lo oti o.
¿En d6nde está mi cuadr1,?
-¿Quiere u,,ted venderl0?
-No stñor.
~. -Yo tengo quien dé por él,
cien duros.
-No me conviene.
-Doscientos.
-Nada.
-Quinientoi:.
-Nada, nada.
- ¿Quiere usted mil?
--No, eeñor.
-Pues haga usted lo que
quimi, dijo el prendero fingiendo hallarni apuradu; pero
he tenido la deE&gt;gracia de que
me lo robasen, ¡infeliz de mí!
¡ buen día he echado!
-De¡;gi;aciado de usted ¿r¡ué
l,a hecho? _dijo el cabaliero, ¿sabe usted que es un cuadro que
ciaban en ·la mano diez mil durrn,? nada, á toca-teja.
--¡Pobre de mí! haga ui:tecl
Jo que quiera, llévese Uéted lvs
muebles, llévese usted todo; per,, me han robado el cuadro.
El caballero se dejó caer enci rna de una butaca _desespera
do.
--Dígame usted bu&lt;&gt;n hombr~, dijo á poco rat0, cuánto dint'fo podrá usted arreglarme?
-Mil quinientos duroP, no
tengo un maravedí mas aunque me lleve usted á la cárcel.
-No, no le llevaré á usted
porque no es un criminal; de·
me usted ese dinero, y si algón Grupo de jóve nes que corrieron "gallr)'' en autom óviles para dar seren:1t:1s a vanas señurit:is .

Los automóvi les del "gallu" de los jóvenes de l.:i " creme:"

Fots. de «Et Tiempo Ílit~trwlo. 1,

....

día nos volvemos á ver y me
quiere usted dar más ... le aEe·
guro que ee lo tomaré en seguida.
El prendero pagó, y escoudió
su cuadro más adentro, espe·
rando al comprador.
PaEÓ un día, una semana, un
mes, y no pareció.
Eot6n0es llamó á un pintor
amigo, y le dijo:
-¿Qué le parece á usted este
cuadro?
- -Hombre, no es malillo.
- ¿10 quiere usted comprar?
-No, señor.
-¿Qué podrá valer?
·-Ya rnbe usted, señor Juan,
que los cuadros están muy barato?.

-Pues, bien, dándolo barato.
--Hombre, si le dan á usted
ruaren ta reales, no va usted mal
librado, señor Juan.
-¿Dicfl ueted cuarenta ó cuarenta mil?
-Cuarenta , Bf'ñor Juan, cua·
renta, y es mucho.
-¡Ah! ¡me he perdido! ¡ladroriesl ¡infiimes ladrones!
Despues de e~to, comprad ga·
11ga1&gt;.

Un rico puso en su testamento, la siguiente cláusula:
--Nada dejo á mi mayordomo, porque hace diez y ocho
años que me sirve.

�</text>
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                <text>El Tiempo Ilustrado,  1912. Año 12. No. 1. Enero</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AM XL

MÉXICO. DOMINGO

17

=======aa============================

NuM. 51.
1911.
~ ~ ~~ ~~=========================

DE Ü ICIEMBRE DE

1 .

1

.J
El señor Presidente de la República en la exposición de fotógrafos.
li4ct algunos meses, con molloo dt 14 entrega dt la banttra al 31~ Batallón, en tbauulftpec, se reunieron. dunnte la ceremonia, el señor madero y tl general 'Reyes.
ta fotografía Qut el señor madm Obs,ry4 nprmnla ti momento en Que ti divisionario llrOl)uso al señor madero lanzar la candl4at11ra ~evo-mac1m. Tnútll u de(ir que el actua•
Pmldente de la llepúbllca no aceptó IA proposlclóu.

1

�·- ¡~/!%J

~ ~ E l Camino de la Vida.=-~

En los primeros días del mes de abril del presente afio, cuando
aún dominaba en todo su apogeo la administraci6n mercadista
en Michoacán, un grupo de personas, anhelantes por el progreso
del Estado, emprendieron sus trabajos electorales, procurando
por ese medio un cambio radical y completo para la situación
política, alle6ando elementoe y personas enteramente nuevos, á
efecto de imprimir á la administración pública orientacione'3
distintas y bené~cas para Michoacán, y las cuales deberían traer
como consecuencia,
más fácil vida y más
amplio desarrollo
para la patria de
Morelos é Iturbide.
Con ese fin, y después de maduras
reflexiones, lanza·
ron al público la
candidatura del dis·
tinguido señor Doctor don Miguel Sil·
va para gobernador
del Estado; cuya
personalidad de antecedentes absolutamente !impíos y
honrosos, y de una
popularidad com plata, al grado de
que los mismos
merca distas , 1os
más interesados en
conservar su preponderancia en el
poder, no hallaron
una tacha que po·
ner al candidato; y
si no lo aceptaron
desde luego públicamente, tampoco
lo repudiaron , pero
sí dejando ver su
sorpresa grata, que
ni aun trataron de
disimular.
Otros candidatos
más previsores ,
comprendieron a 1
punto la ventaja inmensa que sobre las
suyas tenía por su
absoluta popularidad, la candidatura
del señor Silva , y
prudentemente se
__l retiraron de1 tor-

mo, y después de haber salvado al Estado, y muy principalmente á Morelia, de imponderables males, recibió en compensación lo que se otorga por premio á todos los buenos: ingrati·
tudes tan sólo; ya que aprovecharon los más ambiciosos
de todos, aquella ocasión, para poder 'desacreditar la candidatura más popular, la más digna, y hoy por hoy, la única
que puede y debe sostenerse en MiC'hoacán, tratándose de su
verdadero bien y de su perfecta tranquilidad.
Con tal de Eacar
avante intereses
particulares, a mbiciones bMtardas
y satisfacer ruindadea inícuas, se llegaron á inventar
consejas acerca del
doctor Silva,las que
afortunadamente
para bien de Michoacán no encontraron eco, y si ape·
t nas,
cuando mucho, entre verdade·
r o s ignorantes y
perfectas nulidades
sociale&lt;l, pues que
las clases pensado·
ras, las que de ver·
dad representan el
capital, los agricultores, los terratenientes y, en una
palabra, la gente de
valer entre noso·
tros, ha estimado
siempre y siempre
estimará lo que el
doctor don Miguel
Silva vale y lo que
siempre ha de valer.
Como una prueba
patente de esta verdad, el 25 del pasado noviembre, un
grupo de amigos an·
tiguos organiz6 un
banquete en honor
del señor Silva, sen·
tándose á la mesa
noventa y tantas
per:;onas, todas ho ·
norables, todas desprovistas de vulgares ambiciones y
to d as adictas d e
neo.
á
d
Señor doctor don Miguel Silva.
verdad á la candi. candidato
.
.
·
Pero
pesar
todo
ello, en
el fon-e
Unico
hasta.hoy,
a1Gob'terno de M1'choacan.
datura «Silva»; Yá
fin de que se pueda
do muchas pasio,
nes quedaron ahogá.odose en propio despecho, y dispuestas siem- formar juicio por ese medio del círculo qnc apoya incondiciopre al aprovechamiento de la primera oportunidad que surgiera nalmente los proyectos para el futuro Gobierno de Micho~cán,
damos en seguida una nota completa de inv .1ados; los debiendo
para tratar de destruir al enemigo. Esta no se hizo esperar.
Las últimas convulsiones de la revolución repercutieron á tal advertir que están señalados con mayúbculas los ~iembro~ ~el
punto en Michoacán, que se llegaron á temer serios atentados Partido Católico Nacional que no creyeron convement~ asistir,
en Morelia, y de hecho, ocurrieron desórdenes tan graves en la por no tener aún candidato señalado por la Convención,. co~
capital michoacana, que puede decirse, acabaron en veinticuatro bastardilla se citan los que no pudieron asistir por causas JUSh·
horas con la administración pública. Y á ese grado ya, y tenien- :ficadas, medi ante correcta excusa.
Tal es la prueba palpitante de la popularidad del doctor don
do á las puertas la anarquía con todos sus horrores, las miradas
de todos se dirigieron al único que, como conspicuo ciudadano Miguel Silva, para gobernador del Estado de Michoacán.
capaz de salvar una situación comprometida, salvaría la nuestra, tanto por su respetabilidad como por su patriotismo, y el
Lista de invitados al banquete ofrecido en honor del señor docto:
cual no era otro que el doctor don Miguel Silva; y al que todos, Miguel Silva el día 25 de Novienibre de 1911, verificado en el Ca81,·
sin distinción alguna, se dirigieron, pidiéndole que aceptara in- no de Morelia.
terinamente el gobierno de Michoacán.
Anfitriones (Comisión Organizadora.)
El noble doctor, sin medir los peligros y dificultades de una
Sefi.or licenciado don Felipe de J. Tefia, Lic. don Felipe Cassituación del todo anormal, como lo era entonces la que atrave- tro Montaña, Lic. don Manuel Ibarrola, señor profesor don Ra·
saba la República toda, aceptó sin vacilación el cargo dificilísi( Concl"J'e en /apág, 852)

Homenaje á Don Victoriano Agüeros.

Hace años llegó para mí la vez de ::nirar cómo era la Vida.
· y seguía, cuando ocurrí? que ~n in1!1aculado luch~dor, que des
Hallé que estaba hecha de cieno y sangre, de oro y lágrimas, de niño me conocía , oyo de mis J~b10s cuál ~ra mi suerte y aso
y por eso fué que de su seno s6lo brotaron impuros verdugoe, mándose á mi alma supo distingmr una claridad muy grand&amp; y
avaros y víctimas.
·
una lobreguez muy espesa, que la ocuµaban toda, pero no se
Ví que todo en derredor estaba sombrío y que, si había luces confundían porque eran el Bien y el. Mal. ~utonces me habló
irradiando en lo alto, no ponían claridad en el sendero. Supe con iguale3 palabras hermosa e que oigo de mi padre cua n?o su·
que la llanura se tornaría abismo bajo pisadas incautas. Los que f ro y como él, me señaló la meta en que no h.~Y noche m ,creagredían se contaban por miríada:; y tanto3 como eran , tantas púsculo sino luz luz por todas partes. No d1Jo, empero, como
las heridas que em'
'
había rnjuzgado á
purpuraban la livila Vida ni por qué
dez del vencido. Alsiempre fué suyo el
tas cumbres q1Je no
triunfo, mas yo in·
pudieron alcanzar
quirí, contrariando
la Virtud, ni el Ge·
su modestia, las fanio, ni el Trabajo,
ses Je la cruzada
se sintieron hollaque emprendió,
das por séres envigrandiosa y épica,
lecidos que faó una
que en nobles reliehebra de metal preves surgía de los
cioso. En el am bien.
años de media cente se preeentía la
turia.
marcha rumorosa y
No hombre viril,
lúgubre de un grlln
ni en la gloria de la
justiciero, el Dolor,
juventud, sino
que iba :lesgarrancuando niño, hubo
do corazones sin ver
de beber las aguas
que la sangre negra
salobres del sufride unos, corrSa, en
miento, que no lo
supremo afán de
po3traron abatido,
maldad, á junta11~e
ni prendieron en sus
con la roja y pura
1iupilas el trágico
de otros, para f~fulgor de rebeldias
cundar, como si·
y corajes. Sintió
miente única á la
fortaleza ante la
madre tierra, de
amargura de las CO·
donde así surgiríll ,
rns, guardó sereniprolífica y con t1n uadad cuando acreda, la raza malditll.
cían las tinieblae, y
Comprendí en sn mente, apenas
tonces el por qué de
formada, encontró
estar maculadas aluatural que el dolor
mas que cuando
mordiera sus carfueron blancas pug·
ne:a, atribuyéndolo
naron, en vano, por
á ~í mismo, sin que
haber seguido siénla fiera humana tudolo.
viera culpa en ello.
Y fuí al combate
No es maravilla que
y sentí pavor, el ex11sí rnceJie1rn, pues
traño p a v o r d e
i-e hallaba en él perquien abrigando pucepci6n clara y era
janza no sabe emcri stiano : había
brazar rodela ni eecomprendido cómo
grimir tizona. Con
y por qué un homartería y tino y cons·
bre divino, el Nazatancia, me hacían
reno, cruz ó toda s
tropezar para que
las vías y senderos
no triunfara en la
para enseñar d6nde
justa y matar tamestaba la Verdad,
bién anhelos qu e
donde estaba Dios.
surgieran de revan"Salto de:Camela," Uruápan.- Estudio de Paisage por Antonio Carrillo.
Más tarde, cuan·
cha: felon es en el
FOT. DE "EL TI EMPO IL USTRADO...
do el huracán de las
acometen, diestros
.
.
pasiones quema y
cuando herían é intangibles en la fuga, así eran los enemigos. destruye, cuando palpamos sangre de un justo que muere y llaIgual que los sucesos, las circunstancias se volvieron fatales, gas tumefactas de un miserable que vive, cuando con garras y
abrumadoras, contrarias, como si alentasen ánima que las mo- diente3 ar~ebatamos de la. hogaza el blanco pan de l os nuestros,
viese á ello.
cuando maamos que los otros hombres cultivan la planta del
Bregué, bregué mucho, mas mi hazaña fu é loca y ~alí maltre- Mal Y. destinan su semilla de muerte para nosotros y para los
cho: ~n la liza quedaron tan grandes manchas 9ue daba pena que viven en nuestra alma y son de nuest.Ia carne cuando
mirarlas: eran de sangre mía y de sangre que hice correr. Cuan- eso sucede, mll:chos, casi todos los corazones se aprestan y van
do iba de vuelta al hogar, casi no divisaba, ó veía en rojo y ne- al palenque luciendo por mote en las señoriales banderolas desgro los matices que dab~ la luz á las cosas y me sentí. estrujar plega?as, la sentencia del pueblo mosaico : «ojo por ojo, diente
y oprimir por impulsos iracundos que á ~oco se cambiaban en por diente.»
laxitud, tristeza y deseo de nunca h~ber sido. .
E l no hizo como la turba: permaneció sereno, aceptó el com·
Pasaba el tiempo, la lucha empezo otra vez desigual y seguía
Concluye en la página 846.

'

�Aetaa1idades.-Lla Exposieión de Fotógtrafos
Aetaalidades.-ua Exposieión de Fotógttafos

"Después de la lluvia," por Samuel)Tinoco, de "La Semana Ilustrada."

"Segadora," por Gerónimo Hernández, de "Nueva Era. "

· ,. _
"Pescadora," por Gerónimo Hernández, de "Nueva Era."

"Coloquio," por Eduardo Mechado, de "El Amigo del Hogar."

"Paisaje." - Gilberto Eguiluz, de" EI Zig-Zag."

�Lta rnaetrte del señorr Agüerros.

.Aetualidades

Quiero seguir combatiendo en
la Vida por el' camino que me sefi.alaron dos almas justas y grandes: mi padre fué el primero y el
ó~culo que cada día pongo en su
hidalga frente, no es sólo de cariño, encierra también gratitud y
promesa fiel de Eeguir el derrotero que marcan las huellas de su
planta.
El blanco paladín que me señaló también hacia donde he .de
seguir caminando, ya no existe
pero su obra imperecedera dice
clama que donde él estuvo se per·
cibían, y se palpaban, las virtudes
que son coraza, yelmo y espada,
para cruzar sin pena el camino de
la Vida, aquellas virtudes que no
tienen principio, ni término: Fe,
Esperanza y Caridad.
¿A qué mármoles y bronce,
que perpetúen tal obra?

y

PARIS.-GRAN HOTEL DEL LOUVRE, donde se hospedaba el señor Agüeros y pasó los primeros días
de su enfermc:dad.
.

.

EL CAMINO DE .LA VIDA
Concluye de la página 843.

bate, empuil6 la espada y no tremoló blasones cou leyendas; la
r

En días pasados, que llegaron
de .tierra extrafia los restos de ese
hombre bueno que tanto quise, miré agrandarse más sus virtudes, sentí amarlo más y cuando ya el féretro se perdía en la ne·
grura de la fosa, no puse dique á las lágrimas que de mis ojos
cayeron para ir á juntarse con las otras, las de sus
hijos, mis hermanos.
MANUEL GAMIO .

•

El vapor francés "La Navarre" en que fueron conducidos los nobles restos de nuestro Director,
atracado al mu elle fiscal de Veracruz.

llA BXPOSICION, 08 .A~TE FOTOG~AF!CO

PARIS.-CASA DE SALUD DE LOS HERMANOS DE SAN JUAN DE DIOS, situada
en la calle Oudinot núm. 19, donde ocurrió el failecimiento del señor Agüeros
el domingo 8 de octubre á las 7.10 p. m.

AUTOMOVIL·AMBULANCIA de la Cruz Roja,
en que fué transladado el señor Agüeros del Ho·
tel del Louvre á la Casa de Salud de San Juan
de Dios, el viernes 6 de octubre.

veste blanca que lo cubría habló más que torres
y castillos y cuarteles: justaba por el Bien.
La batalla fué famosa y tanto, que todos saben la gloria de sus episodios. En una sagrada
,.,
torre de marfil abrigó á los suyos y la puso luego en su corazón para que no le alcanzase pro.
fanación ni peligro. De3pués, la espada luciente comenzó la obra, blandida con fe muy honda -..
y empuje muy recio. Y fué extraordinario que
esa espada cuyos mandobles eran certero~ y el
peso abrumador, no hiriese y que borbotones de
sangre enemiga no humedecieran las arenas.
Era que sus golpes no buscaban vidas, ni dolor,
ni sangre y sólo tendieron á apartar, á endere·
zar, á corregir; fueron golpes de plano, lealeP,
que no herían, que no dejaban la cicatriz del
rencor. Con él no aconteció así, siendo mucha~
sus heridas, porque el ataque era otro: los ace·
ros iban rectos á su pecho; los puñales, los da.r·
dos, las piedras plebeyas, todo lo inmundo y
venenoso le hería por las espaldas. Así y todo,
al ponerse el sol, cuando se·levantaba el campo,
acontecía un milagroso resurgimiento: las heridas se borraban sin dejar sefia, el blanco ropa·
je guerrero parecía más blanco que lo fuera ja·
más y una sonrisa de amor y concordia florecía
en los labios bondadosos. Era un eterno triun· PARIS.-IGLESIA PARROQUIAL DE SAN FRANCISCO XAVIER, situada en el Boulefador ... ........ ..... .... ..... .. ... . , .... ..... ... · · .... .. vard de los Inválidos y en cuya cripta estuvo depositado el cadáver del señor Agüeros, desde
...... .. ...... .. ... , .. . ... . .. .. .. .. .. ... .. .. .. .. .. .. .. .. .. . d 10 de octubre al 1s'de noviembre últimos, fecha ésta en que fué transladado á México.
I

cen meneionarse los de los hermanos Caeasola, de Carrillo, Her
nández y Tostado.
Por nuestra parte, nosotros felicitamos cordialmente al Presiden~e de la Asociación de :B'otógrafos de la Prensa, Agustin
Carnrnla y) todos los miembros de esa simpática rnciedad, -por
el éxito obtenido.

Un halagador éxito him alcanzado los fotógrafos de la prensa
en su Exposición de Arte fotográfico. Gran número de traba·
j11i expuestosseven·
dieron en alto3 precio:1, lo que ha animado á e~tn. Fimpá·
tica agrupación á
organizar una Pe·
gunda Ex:po,ición,
para dentro de al·
gunos mese!'!, y que
promete alca nin r
un éxito a.rtf ¡:tico y
pecuniario aún mál:!
grande.
El señor Pre· i ·
dente de la R.. pú ·
blica, acompaña.do
de algunos miem·
bros de su casa militar, visitó la Ex:po3ición momentos
antes de su clam:11ra, quedando sumamente complacido de Jo;¡ trnh:ijo~
de los fotógrafo~ de
la prensa, Jl n r a
quienes tuvo r.·irifio~as frasee de felicitación y alientn.
Entre los traba·
jos fotográficos, to·
El señor Madern y los fotógrafos expositores.
dos notables, mere-

Volvía Delille de
casa de unos amigos á media noche,
cuando se le acer·
caron dos hombres
de aspecto sus::,e·
choso que indudableme~te no venían
con intenciones pacíficas. Uno de ellos
se adelantó un poco
y le preguntó qué
hora era.
De!ille Fe hizo
atrás y dei.:envainando la espada, le
contestó:
-A estas horas
mi reloj no tiene es·
fera si no esta aguja.

***

Un enfermo can·
sado de médicos y de
medicina s, solía decir con mucha gracia:
Yo quiero curan·
deros y no médicos.

�Aetualidades

La llegada del cadáver del señor Agüeros á tierra n1exicana.

"L::i Navarre",. antes de ser inspeccionado por el delegado de s:inidad .
Entrada á la Bahía de Veracruz del trasan tlántico " La Navarre", á !:lordo del cual fué conducido el cadáver del señor Agüeros á playas mexicanas.

Momentos en que fué conduciJa la rnja mortuoria por el mue JJe de sanidad.

·-'--__-_-_-_-..:-_-__-_-~_--_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_:-_-_-__-_-_-__-_-_-__-_-_:_-_-_-..:::.-~~--=------ -~=====--=---=---~ __-_-_-_-__-_- -_-_-_-_-~ ---~~~-~----~ .......--~

tos funtralu acl stñor DlmM 4c "€1 tltmpo" v4t 11 €1 tiempo Tlustrado."

l11~11111tos en Qvt fnt itcposltd• 11 u1a mortmla en 11 fm.-EI mtclo uecn41cno la ump1 411c cona11cc 11 tcpcyac. ·- C1ca1111 al Putch -Dvmtc ta misa de mrpo ~mente tn 1•• nm, 4t 11 Bum,~.

�Dos Notas d e Arte
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OWOWOWh

F-, eeita l de Atrternisa Elizondo.- 1.Jas aodieione s e n el estadio de Ogazón.

Mili&gt;:¡

· ~··. '••11 '

-. t

ESCUHS I ON Cll:l:NTÍl&lt;'lCA POl-l VERACUlJZ Y PUliBLA

El seilor Ministro de Iustmoci6n Pfiblica y Bellas Ar•eRen la Isla de Sacrificios, rodea&lt;10. de los comisionados del Mu8eo Nacional qne tuer~n á estudiar las rulnaJ
recientemente descmbiertas y de otras diijtlngmdas personas.- Exoavac1unes heohaR en el interior del Fuerte de Loreto, Puebla
duurleRe han hal larlo nn ,s onrio~a~ cata.&lt;·11111ha,.-EI Fuerte de Loreto.

Una dama cultfaima, Mad .
Jeanne Roux, organizó una
hermoea fiesta de arte que
tuvo lugar en su residencia de
((La Villa des Roees, 11 er, San
Angel.
Cupo exclusivamente á ln.
consagrada pianista. la st fi u
rita Artemisa Elizondo m1111tener durante dos borns In
ddeito~o encanta miento á u II
grupo de inteligente!!, mit-ntras sus manos corrían J.IOr "1
teclado como dueña y domi nadora del monstruo negro que
acaricia tan bien cuando así,
como por Artemisa es herido.
E1Steinwny, bello y potente
bruto, abierta su bocaza. de
madera y de marfil, deliciosamente rnboreó ricas rnpas
de miel que le diera au dueño,
oon esas manos de Ana de
Austria. hechas para entretP·
jer sus propios laurele!!. ¡Y
con cuánta gracia lo fustiga
y lo inquieta y lo doma la artista! Con cuanta gracia, sí,
pero ella no hace ninguna,
como que es inteligente éins·
pirada.
Compruébalo ahora más ,
su interpretación de las obras
que formaron el bello programa.
En el primer número, ((La
Sarabande,1&gt; de Bach-Ponce,
acentuó delicadamente la marca de
un único estilo logrado, en que la
voluptuosidad y la pena se confunden.
Siguió Artemisa con el doliente pol11co, ejecutando sus preludios 3, 7 y
17. En el último, lleno de melancolía, -el tema: dos almas que ago,tó
el dolor-me pareció que el espíritu
de Chopín aleteaba en torno de Artemisa para comunicarle beatitud y dar·
le gracias y bendecirla más tarde en
el Nocturno núm. '7, intensamente comprendido, cada duelo y cada queja con
su verdadero matiz .
Señalé después con lápiz azul, para evocarlos en los breves momentos
de la dicha que sólo da el ensuefio, el
«Nachstück» y el ((Warnum)) del mismo Schumann.
Tangible como una esjera de Cl"istal,
f'l alma de la intérprete tembló entre
sus pestañas como una lágrima. Ella
comprende y hace sentir que en esa
música están incluidos los más altos
misterios de la Belleza, como en los
astros que constelan el espacio infinito
están incluidos los misterios dA la
vida.
No se atenúa la impresión, el caracol del oido reproduce á voluntad, el
motivo alegre y rumoroso al principio, arrullador al final, de la &lt;CLa
Fontaine Lumineme)) del moderno
cnmpositor polaco Bortkiewiez, que
Artemisa tocó con pulsación extraor
dinaria y vigorosa brillantez
Ah! con qué claridad y sutileza de
radencias supo decirnos la ((Gavota))
&lt;le Rameaux-Diéoer lo mismo que
la «Romanza)) de Grünfeld, una linda
melodía á la manera de Godefroi.

Esta · nota volandera dice
p,co del magnífico triunfo alcanzado ayer por la renom ·
brada nov;a del piano. El selecto auditorio que sin ce,ar
la. ovacion6 aun no abandona
el co~entario entusiasta. que
ojalá trascienda benéficamrn·
te á los pocos verdaderos cu 1ti vadores del arte en México.
Se obsequió espléndidamente á la concurrencia con
un té- champagne y la dm-fia
de la casa, como gran stñora.,
como exquisita en el difícil
att':l de agradar, prodigó á
cada uno atenciones y coro·
placencias.

***

i

ARTEMISA ELIZONDO.

PEDRO OGAZÓN.

Una de las qujntas de San
Angel, llena de rosas, coquttu
y fre3ca como nuestras muchach~s del Valle, en los últimos días se la convertido en
un verdadero cenáculo de
arte puro y regenP.rador por
obra y gracia- y que no es
poca en estos tiempos calamitosos-de Pedro Ogazón,
nuestro indisputado primer
1,ianista y, sin duda, uno de
los más conspicuos educadores del sentimiento estético
mfüical aplicado al ¡.,iano.
Corno los dones de la nri ma vern, los laureles de Perico
reverdecen y se multiplican
cada vez qub un donoso capricho lo
anima á deleitar á la legión de sus
admiradores. Pero el virtuoso no se
conforma con esto y hace bien. Su
pr6dig:&gt; esfuerzo se anticipa victoriosamente á un otoño todavía muy distante y ya nos ofrece sazonados frutos
en un campo amplísimo y feraz. El
árbol joven «á cuya sombra scherzza
sus arrullos Filomelan es robusto y
enhiesto, y de su tronco, con la abundante savia que por él corre, empiezan
á alzarse muchos brazos nuevos.
Dualidad extraña es ésta que en
Ogazón nos hace distinguir separada
y claramente al ejecutante y al miiestro, al orfebre y al elaborador, que
por igual son meritísimos. Demaeiado
bien 1,aben los pedagogos cuán remota
es esta conciliación y cómo el que la
alcanza puede ufanarse de recorrer
victoriosamente el camino de Damasco, . por encima de cuyas escarpadas
colinas que lo bordean, se esconde á
las profanas miradas el dios Exito.
Como res judicata, es ocioEo insistir
aquí acerca de las condiciones por las
que se ha formado el raro prestigio de
Pedro Ogazón. Sabemos mucho de su
tnnperamento exquisito que el mismo
Hoffman calificó de ((peregrina facul tacin y que á mi, coµio á mu9hos de
nosntrmi, ha generado -esa fecund11 nte
lluvia del espíritu convertida en lágrimas cuando en un tierno pa1,aje á la
llama divina de Beethoven ó de Bach
&lt;le Chopin ó de Schumann añad¿
Ogazón el brillo propio de un~ sincera
emotividad.
No nos sorprende ya, tampoco, la
(Concluye en la pag. 855)

�852

A

et o sd id ad e s.
Ae ta a li dades.

Nota Político-social
( Co11cluye de la f,ág. 842 1

fa!'} E!izarrarás, señor Lic. d11n

Antonio P. Carranza, y señor Lic.
don .Joaquín Romero.

~ t:1&gt;L11 r Guuzález, stñor &lt;lo11 lJiódoro Videgnray, sefior doctor don
Anastacio Guzmán, s~ñor doctor
dnn JoFé Lari s, señor doctor clon
Antonio Verduzco, Eeñor Lic. don
Antnnio Ibarrola, señor profeFor
d 111 Francisco de P. Lemm, señor
d .n Gustavo Lindacher, sefiOr
Lic. do11 Fnrniencio Fuentes, señor
licenc:ado don Aélolfo Cano, y rnñor proffsor don Atanasio'Min.

S~ñnr tic. don Mariano Castro
Montafio, señor don Enrique Eliz marás, señor don Félix V. Alva, ~eñor don Miguel Estrada
RimÍrez, señor Lic. don Enrique
- -~...,......_
Doenzain, señor don Bernardo
Livares, señores don Eduardo y
ENTRE UN ARTISTA YUN NOBLE
&lt;lon Ramón Santoyo, señores &lt;lo11
Luis G. y don Luis Dávalos Jr.,
señor don Pedro Gutiérrez Bal·
El célebre pintor Holbein es·
buena, señor don Joaquí11 Sá·
taba en rn taller haciendo el remano, señor don Jesús Solórzano
trnto de una señora , con mucha
Pliego, señor Lic. don Mariano
prisa. cuardo un conde inglé~ se
Palacios, señor don Antonio Ca.·
em¡.,efió en entrará interrumpirle
rranza Laris, señor don José .Hi
en su trabajo, aunque el artista
lariés, señor don Rafael CaFtro
le h:.1bía suplicado con palabras
Montaño, señor don Librado Oratentas que le dhimulase no recitiz, sPñor Lic. don Julio Ramía z
birle en aquel momento. Insistió
Wiella, señor don André!'I Menel conde con tal arrogancia, yue
dizábal, señor doctor don Rafael
agotada la paciencia de Holbein,
Campuzano, señor don Joaquín
abrió la puerta y cogiendo al caE. Ü.:;eguera, sefior don J oaq,uín
ballero por el cuello de la camifa
Oseguera, señor don Adrián Itnrlo lanzó rodando por la escalera
bide, señor Lic. don J. Joaquín
donde recibi6 algunos coscorroSegura, señor don Ignacio Marnes, y el pintor volvió á su taller
tínez, señores don Ram6n, don
cerrando la puerta; pero á poco
Salvador y don Miguel Ramírez
rato oy6 las amenazas de los cría- dos del conde que querían vengar
García, señor don Ignacio de la
las magulladuras y contusiones
Lama y Macouzet, señor Lic. don
Grupo de inv itados al banquete organizado en Chapultepec
de su amo: y viéndose en tal aprieRafael Sámano, señor {don Juan
en honor del señor Ministru de Comunicaciones
y la señora de Bonilla.
to se salió por una puerta excuFlores Anciola, señor don Juan
sada y fué á echarse á los pies del
B. Macouzet, señor Lic. don Ma- a
riano Cañedo señor Lic. don F r nciFco Herrejón, señor don rey Enrique VIII, al que refirió lo ocurrido. No bien había obteRamón Herr~J'6n señor don J. Refugio Gómez, señor don José nido el perd6n de S. M., cuando se presentó el conde. lleno de
' Manuel Garc1a
' Gomez,
'
A. Ortíz señor don
señor don Loren zo vendajes, pidiendo justicia cont1 a tales insultos; pero el rey, manifestando su senti miento por los golpes recibidos por el conde,
Larrauri Montaño, señor don Jesús Medina Ojeda.
se empeñó en que 1:,e concediese
Invitados de honor
un generosq perd6n al agresor;
Señor doctor don Miguel Silmas al ver que el ¡¡graviado deva, señor don Pedro Antonio
sairaba su empeño y que no haSantos, señor Lic. don Francisco
blaba más que de venganza, le
Pérez Gil, señor Lic. don Adaldijo revistiéndose de rn ~era
berto Torres, señor don Felipe
dignidad:
lturbide, señor don Luis Urqui-Tu vida va á responderme
za, señor don Eduardo Pesquera,
de la de mi pintor: no debes exseñor don Eduardo A. Ayken,
trañar la consideración que yo
señor doctor don Vicente Arale dispenso, porque has de saber
g6o, señor don Mariano de J esfü,
que condes como tú los hago yo
Torre3, señor Lic. don Pascual
en el acto, tomándolos aun de
Ortiz, señor don Herculano Ibala clase más miserable de los al·
rrola, señor profesor don J o~é
deanos, y que de todos mis.conOrtíz Rico, señor don Celso Rodes no se puede hacer un pmtor
mero, señor don Alfonso Alvicomo Holbén.
rez, señor don José Martinez
v vvvv
Uribe, señor don Estaquio Roch ,
señor don Franci.sco Rodríguez
Sámano, señor don Alberto Padierna, señor don Baltazar Izquierdo, señor don José María,
Muy ~lenta la presentamos á nuestros
lbarrola, sefi.or don Andrés Callectores por el conslaerable atraso con qua
derón, señor profesor don Porfise distribuye este nú111ero. Un cúmulo de
rio Martínez, señor doctor don
Fernando Alemán, señor don
dificultades de última hora, como la des·
Carlos Hard, señor don FRANcompostura de algunas de nuestras má·
CO ZA VALA. sefi.or Lic. don
quinas á causa de los temblores, 1 ot~as,
FRANCISCO 'vrLLALON, fenacidas de las mejoras y nuev 1 organiza.
ñor Licf·nciado don J. MAción material que tendrán "El Tiempo" ·'
NUEL l'REVIÑO, señor licen"El Tiempo Ilustrado,'' á partir del p11·
ciado don JOSE UGARTE,señor
mero de enero, han sido las cau~as de
Lic. don Nicolás Méndez, señor
este contra tiempo, qua somos los pnmE'.~s
licenciado don Manuel Padilla,
en lamentar. Aprovechamos esta ocasion
S('ñor Lic. don Antonio M Arro·
para
anunciar á nuestros lectores que para
Sr. P1 o-f 1l r.n n a r,iel F. 11- Sr. don Enrique Arre- Sr. don llfRnuel G~rJ/O, señor Lic. don .José Trinid ad
zurrarb.
g um.
ola GómH,.
el
año
de 1912 tes preparamos muy gratas
García Vázquez, señor don Fran Vecinos prominentes de Morelia iniciadore? y activo~ propagan·
sorpresas,
además de nuestra acostumbrad.a
cisco Javier Gil,señor doctor don
distas de la candidatura del señor doctor don Miguel Silva para el
edición
extraordinaria
de año nuevo.
Domingo González, señor don
Gobierno Michoacán.
11

__

El ~e ñor ductor don Migutl Silva y la Comi~ión organizadora del banqutte ofrecido el 25 J e! pasado.
Señor Lic. don Manuel lbiirnda.
Sefwr Prof. don Rafael Elizarrarás.
Señer Lic. don Antonio P. C;1rr;rnza.
Séñur Lic. don Fdipe de J. Tena.
Señor doctor don Miguel Silva.
Señor Lic. don Fdi¡;e Castro Mt nt~ño.
'

{

EXCUSA

Grupo de algunos de los concurrentes al banquete ofrecido al señor doctor don Miguel Silva el 25 del pasado en el Casino de Morelia.
El doctor se ve en medio de dos respetables ancianos, personas prominentes en Morelia por ~u representación social y por sus prendas persona les.
Son los señores Lic. don Pascual Ortiz, abogado de r.ota y don Herculano lbarrola, fundador de la respetable SociedadJM ichoacana de Fuerza' Hidroeléc-..
trica lbarrola, González y Compañía.
'
•

�LA HERIDA INVISIBLE
............-..~~.,...,.._

POR MAURICIO JOKAI
ICOf'iC~UYB)

¡Y todas estas cartas principiaban desde la fecha de nuestro
matrimonio ...... !
¿Cómo describir mis emociones?
Mi estado era el de un inioxicado con veneno mortal, el cual
apuré hasta su última gota....... había leído todas las cartas.
Después las coloqué en orden, atándolas con el listón y cerré el
cajoncito.
En la tarde regresó mi esposa; dejando el carruaje Ee arrojó
en mis brazos colmándome de caricias, tal era su alegría por estar á mi lado. No la dí á entender mi trizteza.
Cenamos, y después de charlar alegremente, nos retiramos á
nuestras respectivas habitaciones. ¡No cerré los párpados! Des·
pinto conM las horas que pasaban lentas ..... .
Cuando i:;onó la hora de la media noche, me levanté dirigiéndome á su alcoba.
¡Qué lmmosa estaba entonces! ¡Su cabellera blonda parecía
de estambres de oro! ¡Su cabeza reclinada en cojines blancos!
¡Semt&gt;jaba un ángel entre nubes! ¡Mentira de la naturaleza ......
¡ Dar apariencias de inocente á una mujer malvada! Yo estaba
l11co, ebrio de venganza, obstinadamente resuelto. Mi único placer era quitarle la vida. Sí, su vida en cambio de mi honra ultrajada..
¡El veneno hacía sus efectos en mi alma!
Coloqué mi mano derecha sobre su cuello de alba blancura,
oprimí con todas mis fuerzae. Abrió por un instante sus hermo~os ojos azul-oscuros y me miró dulcemente ..... luego los cerró
por última vez ; ¡estaba muerta! ¡Su última mirada no fué de
odio! ¡Murió fin exhalar una queja!
Sélo una got-a de .sangre arrojó de su boca que cayó en tl dorrn
de mi mano en la parte que 11sted ya sabe; la cual noté haeta el
"iguiente día, cuando ya e~taba seca.

Los funerales se verificaron sin gran pompa; no hubo esquelas. Vivíamos casi aislados y ninguna averiguación oficial vino
á perturbarme. Además, no tenía parientes ni protectores que
indagaran respecto á su muerte repentina.
Cuando regresé del cementerio; no sentía el menor remordimiento en mi alma.
Fuí cruel para ella, pero así lo quiso. No la aborrecía, pero
no podía olvidarla. Creo que nadie en el mundo ha cometido
un asesinato á concieneia como yo lo hice.
Al regresar á mi castillo me esperaba la condesa. Estaba visiblemente pálida. El horror, la tristeza, la pesadumbre ó yo no
sé qué causa, le impedía hablar con claridad. No entendía lo
que me decía en voz baja. Al fin t9mó mi mano y temerosa me
dijo que iba á comunicarme un secreto, confiándo en mi discresión . Presumía que como caballero no abusaría de ella.
Me comunicó que en vida de mi espo~a le había dado á guardar un paquete dd cartas que por su naturaleza, le era imposible
guardar ella misma; sin embargo, ahora me suplicaba se las devolviera. Le pregunté acerca de su contenido y me contestó:
-Sefior, su esposa fué más generosa que usted. Cuando act&gt;p·
tó cuidar mis documentos, no me preguntó su contenido; me
dió su palabra de honor y me prometió no enterarse de ellae. Y
estoy segura de que nunca lo hizo; tenía un corazón noble y se
hubiese avergonzado de romper su palabra de honor.
-Muy bien, ¿como puedo reconocer el paquete?-pregunté.
- Es un paquete atado con un listón color de rosa con orillas
plateadas.
--Lo buscaré, le contesté.
'fomé las llaves y principié á buscar el paquete que ya conocía
perfectamente, aparentando no encontrarlo; finalmente abrí el
cajoncito pequeño.
(Concluye en la pág. 856.)

Curiosidades interesantes.
El poder lumínico de una luz disminuye con la altura, es decir, la cantidad de
luz que produce un foco luminoso en
combustión es tanto menor cuanto mayor
ei:; la actitud del lugar. Una bujía ó una
lámpara de gas alumbra más al nivel ilel
mRr que en la cúspide de una montaña.
La razón es obvia. A mayor altitud co·
rresponde menor presión barométrica lo
que equivale á decir que á igualdad de ,·o ·
lumen el aire pesa meno!.', y por consiguiente contiene menos oxígeno, indis·
pemable para la combustión, como lo es
para la re~piración.
Las rliferencias llegan á ser notables.
Se han hecho estudios comparativos por

- - - ---- - - -- -- - - - -

-¿Pero cómo vas á echar esa ca¡ta al correo,
si tiene el sobre en blanco?
- Es que no quiero que se sepa á quién se la
escribo.
Mr. Brenrond con la luz de gaE!, realizan·
do sus experencias en la línea del ferrocarril del Norte. En España, entre Madrid,
cuya altitud sqbre el nivel del mar es d11
.595 metros y la Cafiada que está á 1375
metros de elevación. Generalizando los
resultados obtenidos, y tomando á París
como punto de comparación para las altitudes, he aquí las cifras que expresan el
poder lumínico de una misma luz en di·
ferentes ciudades.
Altitudes

Poder lumfnico:

París ............... O metros .. .. ............ 105
Viena ............. 68 ,, .... .. .. ..... 103
Moscou ...... ... 255 ,, ....... ... .. .. 99
Madrid .... ..... 595 ,, .................87
México .. ...... 2212 , , ................. 30
De las cifras anteriores se desprende
que la cantidad de luz produce por un foco de gas en México es la tercera parte de
la que ese mismo foco produce en París.

---

La señora W. H. Pope, directora del. &lt;;:ol('.gio Inglés para ~eñorit~s: ofr~ció el Tiércoles pasa~o, con motivo de su día onomá?~ic~, un almuerzo:en
la pintoresca municipalidad de Tlalpan a las d1stmgu1das senontas que reciben en aquel plantel su educac1on .•

Un hombre, que empezaba á encanecer,
se presentó á pedir una gracia á Adriano,
y se la negó.
Poco tiempo después,aquel mismo hombre, que se había teñido de negro loe cabellos, volvió á pedirle la misma gracia.
Conociólo el emperador, y le dijo:
-Ya se la negué á tu padre.

Dos notas de arte
(Concluye de la pag. 851)

perct&gt;pción fina, de concepción exacta y
rápida.

***

Pero ahora. severo y mudo, en lo alto
técnica impecable, el mecanismo seguro y de la gradería aparece el educador. Despreciso con que el pianista logra de manera corridas fas cortinas de fa academia un
fidelísima traducir las concepciones e11cri- roi'tro cejijunto nos invita á nent'.trar.' Ya
tas por loE apóstoles del arte, porque todo no qut&gt;da sitio por invadir. Pronta fué la
ello es producto de una labor de estudio ocup11ción. Sohre1las librería11, en el zórigurosamente metódica, larga y de bt&gt;ne- calo de: las jarrlineras, al piA de las e~tádictina tenacidad aplicada á facultadPS tuas, por rlon&lt;l6 quiera vé~e á los devotoP.
innatas de asimilación, de delicadeza, de Entre la mirnia enredadera que &lt;lecnra
el pórtico, se acurrucan y hacen mutis los
operistas del bosque: apenas abrt&gt;n las alaF
cuando oyen aplaudir, pero guardan com:
postura temerosos de que el dómine Ee enfade.
UNA IDEA AÑEJA Y TONTA.
Parece un día de premioe. Los educanSe creía antiguamente, que una
do", lo mismo que oficiantes en las solt&gt;mmedicina era benéfica en proporl1PS fiestas dfl la religión, se han ataviado
cion á lo repugnante de su sabor
ricAmente. Cada uno que 11ega ante e! aly olor; pero ya sabemos que tal
tar blanco y negro del piano, deja hermoidea era un disparate. N'o hay
sas ofrendas, ya olientes á mirto Eiuaves
ninguna razón por la cual la mecomo las violetas, embriagadoras ~orno el
dicina deba ofender á los sentinardo ... ... Poco á poco se difunde el arodos más que los alimentos, y por
ma del exótico bouquet; estimulan y tonilo mismo, uno de los t riun!ou
fican sus emanacione~. Re experimenta
más grandes que ha alcanzado la
1ma dulce sensación de biPnestar como
química en los últimos años, concuando el alma fie reconcilia de algo que
siste en lo que se puede llamar
olvidaba, de algún consuelo que de!ldeñó
la redención del aceite de hígado
en medio de sub dolores hici-bas .....
d(l bacalao. Todo el mundo sabe
Entonces se desata el placer comprimicuan asqueroso es el sabor y olor
do, surge la cálida alabanza, estallan las
de esta droga en su estado natun:anos con sonoridades cordiales y-desral, y no es de extrañarse que la
cendido de su pedestal-se confunde enmayoría de la gente declare que
tre nosotros el hombre de la cara torva.
prefiere sufrir la enfermedad á
Ahora es un niño sonriente y jubiloso al
tomar el aceite de hígado de
cual se vuelven todas las miradas.
bacalao puro. Ahora bien, es
una de las leyes de la naturaRecogiendo impresiones, apun taré en
leza, que un remedio que es reseguida las obras mejor ejecutadas por los
pugnante al olfato y al paladar, y
aventajados discípulos de Ogazón en el
que tambien revuelve el estómacurso de las tres audiciones que ~e han
go, no puede producir buenos reverificado en su estudio, más con el ánimo
sultados, pues el organismo se
de est.i.mularlos que. con el .de reflejar la
rebela en su contra y á gritos
potencia de sus cualidades didácticas, ampide deshacerse de él. 'El milabas cosas logradas airosamente.
gro apetecido se encuentra en la
«Légende de St. Francisco de Paule ;&gt; de
PREPARACION de WAMPOLE
Lizt
y «Sonata Op. 27 núm. l, ii de Be~thoen la cual tene~os la parte vaven,
por la señorita Leonor Boesrh _
liosa del aceite, sin los demás ele«Snitesii
de Mac Dowell y «Noche de Primentos. Este moderno y eficaz
de Schumann.-Liszt por la semavera,i&gt;
remedio es tan sabroso como la
ñorita
Alicia
R. Guernsey. - :cPoloneEa»
miel y contiene todos los prin(do
menor)
de
Chopin
, «vals» (mí mayor)
cipios curativos del Aceite de
de
Moszkowski
y ((Nocturnoi&gt; número 3
Hígado de Bacalao puro, que exde Liszt, por la señorita Laura Palomitraemos de los hígados frescos
no. -«Lieberliedi&gt; de Schuman-Liszt y
del bacalao, combinados con Ja«Preludio
y Fuga» (mi menor) de Menrabe de Hipofosfitos, Malta y_
ilelsson,
por
Roberto Ursúa. - ccChaconnei&gt;
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
(
re
menor)
de
Bach-Bnssoni y «Rapsodiai&gt;
de los alimentos, evita y cura la
n~m.
2
de
Brahms,
por Manuel Rodríguez
Dispepsia Nerviosa, .Afecciones
V1zcarra.
-«Les
deux
Alouettes&gt;1 de Lesde los Pulmones y todas las enchetizki
y «Estuders MignoDJ&gt; de Schüt
fermedades que se originan por
la rnñorita
Ana María Vázquez. __ ce J~a'
por
las impurezas de la sangre. "El
,.) R ff
.1
F 1,e~1see»
11€ a por la Reñorita Catalina
Sr. Dr. F. Utrraga, Profesor en la
Castillo. cclmprom~tUJ&gt; emi bemol) de
Escuela Xacional de Medicina de
S?bubert, por Enrique Aguirrl3. -ccl'reluMéxico, dice: He usado la Prepad10» de ~t~phen Heller, por la sefiorita
ración de Wampole, como tónico
María Cr1strna Alas. - «Rondó Capricciosoi&gt;
reconstituyente, con muy buen
de Mendelseon , por Juan Arturo Michel.
resultado. " Nadie sufre un desengafio con e,sta. En las Boticas.
FRANCISCO GANDARA.

***

�8,6

De todo un poeo

El secreto del frasco Thermos

.Agente exclusivo de «El Tiempo llus•
trado• .. n Sal tillo, Coahuila, señor Fran~
cisco A. Medrana,

Para muchas persofias ~s un misterio tl
cómo esos frascos de viaje llamados Thermos, pueden conservar durante muchas
h0ras invariable la temperatura de un líquido, lo mismo que éste se encuentre
helado que hirviendo, ó poco menos. Hay
quien cree en un mP.canismo oculto, y para muchos, el hecho es tan enexplicable
como podría· serlo para nuestros ·abuelos
si levantaran la cabeza y se enterasen de
qu1i tales frascos existían.
i .Todo el secretp, sin embargo, con~iste
en que el frasco es doble. Está formado
por dos frascos de cristal, uno dentro de
otro, con un eepacio intermedio. Se extrae
el aire de este espacio, y Re cierra perfectamente, haciendo así el vacío que obra
como un mal conductor dela temperatura
y permite, por tanto, al contl&gt;nido del
fraFco, permanecer caliente ó frío largo
tiempo.

Importante descubrimiento
En el curso de las excavaciones de la
iglesia de San Silvestre, en Roma, se ha
hecho un descubrimiento de interés histórico para la Iglesia católica.
Mientras trabajaban varios obrero.a bajo
la vigilancia del cura de San SilveRtre el
pico de uno de ellos chocó contra un ct~erpo semiduro~ descubriéndose un ataúd de
, lomo, perfectamente cerrado. Lo tranRnortaron á la secl'etaría de la iglesia, danclo aviso al sumo pontífice, pueF, groi,namPnte grabados en el plomo, i:e di stingUÍRTl
las armaR papales medioevales y diferentt&gt;R imcripcioneE'.
Entre mortajas se distingufan tres cuerpoF, dos completamente pulverizados y un
tercero conservado intacto, que parecía
una momia dormida.
Los documentos encerrados en el cajón
Astablecían que éstos eran loRrestos de los
Papas Silveetre~. Esteban y Dionisia, qu1i
habían encerrados en el ataúd con numArMas reliquias-que no han sido identificadas aún-de los primeros mártires riel
r.rii;tianismo y enterrados por el Papa Pablo I, á mediados del siglo VIII.
También se pu¡:io á descubierto una hermosa columna esbelta, de mármol griego,
y diferentes fragmentos de la cornisa que
adornaba el templo de Agripa. sobre cuyo
emplazamiento fué construida la iglesia
de San Silvestre.

El primer pantalón

Ij

Los pantalones largos son mucho más
antiguos de lo que pudiera rnponerse. E~tudiando los monumentos antiguoR, Fe ven
ya pantalones entre los soldados de la an·
tigua Roma, en los persas de la época seRánida y, antes que éstos, en los medo?.
F,l pantalón medo era exactamente igual
que el que llevaban nuestros padres cuando eran jóvenes, es decir, un pantalón
muy ancho y muy flojo, haciendo muchos pliegues al andar.

LA HF.RIDA INVISIBLE
(Concluye de la pág. 854).

-¿Es éste?-dije á la condesa dándole
el paqnete.
-¡Oh. sí, sí! Ve usted están atadas laR
cartafl. Su noble esposa nunca se enteró
de RU contenido.
No intenté levantar la vista; temí que
J11yem en mí algo que le revelara mi faltll.
La dije adiós, y me excusé de no acompañarla por estar solo. La condesa se alejó
prPQurorn.
Tenía razón de ser infiel la condesa ...
Era esposa de un hombre perverso y corrompido ...... Al ser yo igual hubiera merecido que mi esposa hubiese sido lo miR·
mo. Pero ¡ay de mí! Mi esposa fué un
ella desea un retrato de
~ngel
inocente que amó á su eflporn bai,fa
A
él o él~uno de ella, 11 osel
instante
en que la asesin6 vilmentP, CA·
olros hacemos amboE'.
garlo
por
la
ira!
trabll~?agrada a los do~,
No recuerdo que hice en las primeraR
_ _ _ tamb1en complacerfohoras ; solo ,é que cuando volví á la razón,
mm, a Usted.
me encontré en el sepulcro, cerca del ataú&lt;l
que contenía los restos de mi espo8a a¡;,rsinad11.
En uso pleno de mi raz6n, comercé á
1
hablarle en eAtos términos: Así romo me
11maste hasta la muerte, dadme la gracia
1~ de Nuevo México, número 6.
nA la venganza en eRta vida. ¡No reFervPs
tu venganza para el otro mundo! ¡TortúMEXICO, D. F.
rame, hazme sdrir! ¡Ee justo el castigo
Teléfonos: Mexicana 1034, Neri. ·,, antes dA mi muerte!
Ericsson 2995.
¡Los labios de•ilá muerta estaban muy
"
pálidos! ¡Una ~ota de sangre roja se distinguía en ellos! ¿Era acaso una visión mi
fantasía
loca..... ..? La muerta se acercó
Hay elevador continuo.
hacia mí muy despacio y abrió sus hermosos ojos, así como lo hizo la última

Cu .. ndo

~u ~stro

I FOTOGRAFltM~RST"

1

L

[I

vez y besó mi mano, pero la gota de sangre quedó en sus labios.
Con tales palabras de desvarío hablé á
la muerta silenciosa. En ese instante miré
levantarse la cubierta del ataúd y el cadáver se incorporó sin ruido.
,
Anonadado caí de rodillas ante el féretro, colocando mi mano al borde del ataúd
y sobre ella mi cabeza con fiebre.
Después cerr6 lps. párpados, cayó de esµaldas sobre la fría almohada y se rerró
su ataúd!
Poco tiempo después un fuerte dolor me
Facó de mi estado inconsciente. Presuroeo
i,alí en busca de aire fresco. Era temprano
y rn1die Fe dió c1,1.enta de mí.
No había i:angre en mi m;mo y me do·
lía como si hubiese tenido fuego. El dolor
creció hora por hora y nunca ha cesado.
Algunas veces he dormi.do con la cansación del dolor. A nadie me be qaPjado,
pues no me creerían. URted ha sido testigo de cuanto sufro y del alivio qne he
Rent;do después de cada operación. Pero
tan pronto como me cicatriza la herida. se
renueva el dolor. Es ya tercera vez y no
tengo fuerza suficiente para combatida
maF.
¡Dentro de una hora moriré! Esto mA
conrnela que ella se haya vengado ~e mí
en esta vida que dete.,to; en:la otra me perdonará!
Doy las gracias á usted por sus bondadosos servicios. ¡Dios lo bendiga por ello!))
Días después la prensa publicaba la historia de un noble que se había suicidado.
Algunas personas aseguraban que Ee había privado de la vida por la tristeza que
le causó la pérdida de su esposa. Pero los
bien informadoA daban por causa una herida invisible. Y los médicos científicos
decían que el conde sufría la monomanía
&lt;le adolecer de una herida invie-ible y quemante, que no podía ser curada.

EL DEBER.
Al cumplimiento exacto del
deber, es á lo que debe aspirar
todo corazón bien puesto; hay
muchas clases de deberes, pern
entre éstos, uno de los más importantes, y tal vez el más de::;tuidado, es el que tenemos de
procurar la conservación y mejoramiento de la especie.
Ha.v homiJres que, consumirndo todas sus energías en el desempeño de sus diarias obligaciones, se sienten contentos y
creen no tener nad;i que repro·
charse. Ellos están equívocados
si descuidan la salud y olvidan
que es necesario ser fuerte para
poder crear un hogar feliz. ¡Pobre de aquel que engendre s~res
débiles y que solo sirvan para rnspirar lástima! Su mer:nori~ na
será respetada por prop10s m extraños.
Si Ud. se siente fatigado del
pulmón 9 pecho por el exc~so·de
trabajo, debe atenderse mmediatamente. Podemos recomen- .·
dar como el mejor remedio Y. preventivo para la tuberculosis, la ,
''Creosofosfatina. ''

Una "posada" entre la clase hum ilde del pueblo, Fot. de "El Tiempo Ilustrado" tomada en una casa de vecindad de los··arrabales de la capital.

Colació ·n
Las golosinas, y entre ellas los confites, han desempeñado un
papel interesante en la Historia de México; los confites eran y
siguen siendo el ingrediente principal de la colación, y la colaci6n, á su vez, era número de programa, imprescindible, en so·
lemnes ceremonias.
La entrada del virrey. la toma de posesión del nuevo cabildo, las bodas de plata del obispo, la canta misa del bijo-dalgo
descarriado, vuelto al redil por la puerta del claustro, el aniversario de la toma de México, las prósperas nuevas del feliz alumbramiento de S. M. la Reina, el bautizo de un mayorazgo y las
setecientas fiestas religiosas que por lo bajo se celebraban durante el año solar, con misa de tres padres, sermón por doctor
horlado, gran orquesta, procesión, verbena, toros y árboles de
fuego ; todo ello requería echar la casa. ó el convento por la ventana y obsequiará la concurrencia, á los invitadoe, á los huéspedes, con lo que por sinécdoque, se llamaba «colación)), y en
realidad, y según la hora, constituía un desayuno, un «tente en
pie,&gt;, un refresco, una merienda cardenalicias, servidas en mesa
de caoba con finos manteles de seda, en vidrios de lujo primo·
rosamente tallados, en porcelanas chinescas, en vajilla de plata
quintada.
En estas colaciones las golosinas ocupaban el lugar principal;
las había en conserva y secas, las últimas dispuei,tas en bandejas de metal precioso con servilletas deshiladas; ahí el fragante
canelón y el marmoreo confite albeaban entre pedacitos de papel dorado, gualda, azul, recortados en forma de corazones diminutos, áncoras, estrellas y otros símbolos llamados {(agasajos. 1&gt;
Agasajar era bafiar al agraciado con esa lluvia de colores, «echar
jura,1&gt;lanzar por los aires, para regocijo de granujas, puñados
de confites y canelones, entremezclados á veces con monedas
flamantee.

dulces finos. Leo en un calendario de 1837 que las reverendas dela
Concepción eran especialistas en empanadas; las de Jesús María,
en la preparación de dulces, e~pecialmente los que imitaban
guiead&lt;'s; las Jerónimas, en calabazates, laR de la Encarnación,
en miel ro~ada; las de San Lorenzo, en alfefiiques y caramelos
«particulares;)) las de San Bernardo, en tostadas para enfermos,
todit clase de dulces y bizcochos; las Claras, en cajetas; las de
la Enseñanza Nueva, en chocolates; las de Belén, en lo propio.
Las monjitas eran un verdadero enjambre de abejas del Señor,
diestras en el manejo de la miel rubia y del azúcar blanquísimo;
en la tregua de sus ejercicias piadosos hacían trémulos y diafanos pescados de jalea color de topacio quemado, modelaban pomas de almendra, esculpían corderillos de alfeñique, calaban
naranjas cubiertas; rellenaban limones de esmeralda c0n la blanca estopa del coco rallado, doraban al horno suavísimos pane·
cilios y hojaldras que se deshacían con el aliento, recamaban
un plat6n de leche quemada con fantásticos dibujos; sírnbolos y
dísticofl, formados por grajeas diminutas; amasaban olorosos nuégados y ante un ejército de nervudas molenderas, receta en mano, tanteaba la sabia mezcla de cacao, canela, azúcar y bizcocho para la molienda de chocolate, ese néctar profesional, pudiéramos decir, de Ja gente que viste hábito y de los cristianos
viejos. En todos los conventos había un tibor ventrudo con tapa de hierro forjado, lleno hasta los bordes, de confites ..... .
confites para juras.
De~pués de una fiesta de repiques á todo vuelo, mirábase la
calle tapizada de goterones de cera, agasajos y confites pisoteados. Andando los tietnpos, cuando se iniciaron las guerras civiles, cuando hubo partido liberal y conservador, solían mezclarse en el arroyo, el agasajo con el harapo de uniforme; el mediecito nuevo con el botón del chaquetín; la gota blanca de la cera
con la mancha mate de sangre, la bala achatada, con el confite
enlodado ...... según que ganaban los rojos ó los mofios verdes;
Aparte de los confiteros-que para ejercer el oficio sufrían exa· á los primeros se les recibía con disparos, á los.segundos con Te
men-las mongitas eran las encargadas de surtir á la capital de Deum, palio y .. .... colación.

***

---- _..

Corriente

�860

Colaeión Corrrriente

.

***

Las madrecitas dulcerat1 nunca pudieron imaginarse el mal
que hicieroi.t á la gran masa fomentando la costumbre de abusar
del almíbar, en la alimentación; los mexicanos deben al buñuelo, á la cha1~amusca, á las calaveritas de azúcar, á la calabaza
en tacha, á f.os chongos, al chocolate espeso, á los confites y _á
otros primor es de repostería y de culinaria nacional, ser el pueblo del globo r°n intestinos menos dii:ciplinados y peores dentaduras.
·
Y los hombres de digestión mala y de dientes podridos son
esclavos del cólico y del dolor de muelas; y con cualquiera de
ambas cosas en\el individuo no se va á nin\
guna parte.
\
En México ha sido costumbre dar y pedir :
las albricias hasta por la pérdida de un pleito; dar y pedir el · volo hasta por el nacimiento de un niño primo en tercer grado;
ofrecer á las visitas una copa ó un platito de
chongos queretanos;' castigará los escolapios
con ayuno de chacu.alole; comparar á una
mujer hermosa á mi edificio de mármol; á
un cuadro al óleo; á , una camisa de señora;
á todo lo flamante ...... con un dulce: dar de
cuelga á las personas de la familia urÍ amplio
y htindo platón de duraznos en conserva;
acompañar la propina ó la dádiva en efecti·
vo, con estas palabras: ((Toma para tus dul·
ce!!,ii y rellenarse durante nueve noches de
posadat1 con la famosa colación, ¡ay! que es
una de las pocas cosas netamente mexicanas que nos van quedando. Las poeadas son
las fiestas de los confites.
Llev&amp;n las andas, después de disputárselas
á dos chiquillos débiles, otros dos muchachos fortachones; ahí va el «Misterio,i) los
peregrinos; siguen oliscando la novena, caladas las gafas, dos venerables tías, alumbradas por criada idiota; cantan las seniles voces
la bella letanía; después, radiante de júbilo,
la gente menuda con velitas, las personas
formales haciendo guasa de aquello, los en amorados formando pareja, la servidumbre á
retaguardia, con aire hierático y devoción
verdadera, contestando el ora pro no bis; desfilan por los corredores, se dividen en dos
grupos el que pide y el que dá posada, los
separa una vidriera, .Y entreabriendo la pue.r~, se p~~an mútuamente el cuaderml)o con la letra de la v1eJa canc1on: á la
postre, entran en tumulto al _apose~to donde ~e enc.uentr~ el
rrNacimiento,i) y la. chusma mfant1l, y el peloton felmo gritan
á voz en cuello. «Tiren confites y canelone3, etc ...... )) La olla,
la piñata, la vasijal_de barro adornada con oropeles y papel de

De Soeiedad

861

colores, se mece en medio del patio, pesada y llena hasta la boca de frutas y de dulces, entre los cuales es típico el confite· á
ciegas intenta romperla el elegido para manejar la estaca y ~na
vez rota, se anojan po.r los suelos en ~onfusión y desord~n para
coJer lo que se pueda, grandes y chicos y
·,
mientras las ancianas pelan lentamente 'un
tejocote, y el caballerango muele con los
dientes poderosos un&amp;. caña, y crepitan aquí
y allá los cacahuates, y chupa la recamarera
una naranja, y alguien prohibe á su hija Sagrario que coma jicama porque es muy fría,
entre tanto eso sucede, la heroína de esa
noche reparte los juguetes con colación, y si
no alcanza echa jura de confites á los que
quedaron á mano. Un chico solloza en un
ricón, inconsolable, diciendo que son unos
ordinarios, que no vuelve á irá esa casa, que
los va á acusar con su mamá.
-¿Por qué lloras, nene? ¿qué te hicieron?
)
¿por qué me sacas la lengua?
- ¡Porque á mí no me tocó tamborcito !
- Vamos, cállate, no seas tonto, yo te daré
de mi colación ... .. .
Y tritura un cor.lite de los grandes, que
parecen matatenas, y todavía sigue gruñendo.
¿Qué fueron muchas de las guerras civiles
anteriores á las leyes de Reforma-leyes
prohibitivas de reposterías y dulcerías, y
confiterías revolucionarias, donde al lado del cucharón para
el almíbar se hallaba la turquesa para moldar las balas, --qué
fueron si no una jornada continua, un paseo de peregrino buscando posada en todas las formas de gobierno conocidas en·
tonces? Jornada continua en que chicos y grandes contestaban
la letanía sin entenderla y esforzabiin la voz para pedir confites y canelones, y al romper la olla proclama, adornada de
oropeles y papel picado, se arrojaban como fieras en rebaño
ambicioso, 11obre un montón de dulces estropeados é inútiles
tepalcates !
El Confite, el confite de las juras, el confite de las antiguas
verbenas, ha perdido su prestigio; hoy no queda sino la golo~ina anual, el proyectil inocente de los chicuelos, el que caei parece 11.vergonzarse-como si estuviera vestido de manta ó fuera
un dulce en camiseta,-de estar mano á mano con los últimos
productos finos y vistosos de la dulcería moderna, cuya colación
se compra por kilos, ya no por arrobas anticuadas y se usa no
para juras políticas, sino ...... para endulzar las costumbrts en
las posadas de muchachos.
ANGEL DE

CAMPO.

00.Q.O....QO~-ºOOO.OODOOOOO_QOOOOOOOOOOOQQOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOCOOOOOOO

o

Hemos tenido que lamentar un hecho sin precedente en la vida periodística de nuestro se·
manario. Por primera vez- y será única seguramente- se han juntado, con considerabilísimo O
retardo, las distribuciones y despacho de las ediciones correspondientes á dos semanas ·
consecutivas. Los perjuicios que con esto hemos sufrido son grandes, pero no los lamentaríamos, si no fuese por los que hemos causado á nuestros numerosos favorecedores, á quieg nes presintamos nuestras excusas más rendidas. Las causas de esto -han sido muchas y no
hay para qué enumerarlas. Baste el ofrecimiento muy formal y la protesta que hacemos h~y
ante nuestro público, de que no volverá á repetirse en lo sucesivo, pues tomamos ya las deb1·
das precauciones.
§ &lt;&lt;EL TIEMPO ILUSTRADO» será objeto de muchas mejoras en el año 1912, y creemos Y
esperamos que al ver los lectores nuestros esfuerzos, sabrán perdonarnos lo acontecido.
LA. RED~CCION, .

o

g
§.

8oooo0ooooooooocoooooocooo000000i0ooooooOOOOOOOOOOOOOOCOOCCOOOOCOCCCCCC~~

El señor .Ministro de Guatemala, doctor don Juan J. Ortega, y su distinguida hija la señorita Concha Ortega
, .. · ofreqierón el .pasaclo lunes una brillante recepci6n en el edificio del Automovil Club,
J
.
al sefior .Ministro de Relaciones, L~c. Calero. A la elegante.fiesta, agradable por mil títulos
. ': .
; ., ' ' asistieron 'la~,yrin.éipale~ familias de nuestra bu!lna sociedad.
'
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1

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En la iglesia de nuestra señora de los Dolores, de la Colonia Romo, se efectuó el día 2 del actual, el enlace matrimonial del se·
fior don Felipe Pardinas, laborioso joven perteneciente á la colonia española, con la bella y distinguida señorita María Illanes
Blanco. Fueron padrinos de mano,i, el señor don Miguel Illanes Blanco y su señora e3 posa dofia J o:efa R. de Illanefl, y los de vela·
ción, el señor dori· Julián" Pardinas, comandante de artillería del ej~rcito español, de operaciones en Melilla, y la señorn doña Dolores Pardinas, ambos hermanos del novio, á quiene3, en la ceremonia religiosa, representaron el señor dou Francisco del Collado
y la señora doña Dolores Y. de del Collado, respectivamente.
La novia recibió muchos y muy valiosos regalos juntamente con las felicitaciones de las numerosas amistade:; con que cuenta
entre lo más selecto de la sociedad mexicana, felicitaciones á las cuales unimos la nuestra J?UY sincera.

•

LOS TUNELES DE
LOS ANTIGUOS
El túnel del Simplón, esa gran
maravilla del siglo XX, no es mucho más de admirar que el túnel
de que habla H erodoto y que había en la isla de Samos cinco siglos
antes de nuestra Era. Esta gran
galerfa subterránea, fué vuelta
á descubrir accidentalmente en
1882. Creese que los antiguos la
construyeron para evitar que la
ciudad se quedaee sin 1igua en el
caso de que algún enemigo la pusiera sitio. Es un túnel que evidentemente se comenzó á abrir
por sus dos extremos á un tiempo
y aunque se ve que el punto de
unión de las dos secciones no estaba bien calculado, es una obra
admirable, que además de perforar
una montaña de 220 metros de
altura, pasa por debajo de un ria·
chuelo. Este es, por consiguiente,
el primer túnel subacuático que
hubo en el mundo.
No es, sin embargo, el túnel ro ás
a ntig uo, porque en los tiempos en
que ocurió la guerra de Troya ya
se construyó un túnel de ocho kilómetros de largo para desviar las
aguas del lago Topolia, en la Beocia. Hace algún tiempo se habló

Doctor Armando J. Riva, nuevo Ministro Plenipotenciario de Cuba
en México, que llegará próximamente á esta capital.

ya de un túnel abierto por los
hebreos en tiempo de EzequiaP,
ósea unos 700 años antes de Cristo, túnel que tenía por objeto llevar el agua de la fuente de la Virgen hasta el estanque de Siloe.
En el número de los túneles ó
excavaciones subterráneas de importancia histórica, hay que incluir las célebres catacumbas de
Roma, verdadera red de túneles
que suman más de 800 kilómetros
de longitud total Taro bién hay
catacumbas en Francia, Grecia,
Asia Menor, Egi:eto, y hasta en el
Perú.
En Etruria las hay muy intereFantes por que han sido construí·
das en forma de habitaciones, con
los muebles, las sillas y las camas
talladas en roca viva, y la bqveda
esculpida imitando vigas.
En la antigua Roma ya había a)·
cantarillas, como la cloaca ~áx1·
ma con struida por los Tarqurnoe,
lo bastante largas para que por
ellas pudiese caber cómodamente
una carreta cargada.
.
Muy notables también entre estos pasos subterráneos son la, cueva de Hércules, en Toledo;-y el
túnel que en Granada iba de la
Alhambra al Albaicin, y muchos
otros que conducían desde fama·
sas fortalezas al &lt;)ampo para p~rmitir ealidas en tiempo de asedio.

Llegó de nuevo la Pas·
cua coronada de aromas
silvestres y trayéndonos el
gran cesto lleno de flo res y
de las frutas de la estación.
Se arremolinan delante
de los escaparates los ni·
ños escogiendo los juguetés que anualmente con·
memoran para ellos la fe·
cha sagrada. Allí se ve la
muñeca con trabas en el
vestido, con las ropas ce ·
ñidas hasta lo inconcebi·
ble, que parece ahogarse
.
oprimjda por ellas, imitación burlesca de los trajes, que nada tienen de bellos, usados ac·
tualmente por muchas señoras; el negrito que con sus pies pone
en movimiento un coche cargado de bombones; la graciosa pa·
reja que da vueltas bailando el vals; la caza del ratón persegui·
da hasta dar con él, y muchísimos juguetes más.
Llénanse las calles de gente endomingada que recorre las ven·
tas, que entra en las pastelerías, que escucha la música en las
plazas públicas, que ríe y pasa en incesante procesión.
En los clubs, en loe restaurants de
lujo, la cena de Navidad aguarda á los
vividores que tratan de ahogar en el
champagne un tedio inmortal que parece más hondo mientras más se esfuerzan por llenarlo.

brea, ha invadido los cerebros y los corazones. Los
mismos que de ella renie·
gan no hacen sino proclamarla cada vez que ponen
como fundamento de sus
nuevas doctrinas, la misma
idea de la fraternidad hu·
mana, de humana igualdad
y de la suprema libertad
que el Nazareno anunció
en Judea en medio de la
emoción de los humildes y
el desprecio de los poderosos.-Llegó la Pascua, y
con ella todo el mundo civilizado se regocija porque el mundo sabe, por encima de las
doctrinas y de las vanas discusiones, que es el aniversario de ~a
ley de amor que hizo mejores á los hombres y mas blanda la v1•
da que rasgó con un rayo de esperanza un cielo nublado de fatalidades y que levantó con un grito, nacido del fondo de la con·
ciencia humana, las frentes abatidas por la servidumbre.
Es la fiesta de los niííos, porque niño fué el que adoraron loé
pastores y vinieron á visitar los Reyes Magos del otiente. Es la
fiest a de los niños porque en aquel día,
remoto y siempre tan presente á la me·
moria de los hombres, toda la humani·
dad nació á una vida nueva y una in·
mensa esperanza recorrió la tierra como
un soplo de primavera que mágicamen ·
te despertara flores y frutos sobre un
Ha venido la noche que en nuestra
lengua se llama por excelencia la No desierto.
che Buena, y en sus lechos muy blan \
Lo mismo donde la nieve cubre los
cos sueñan los niños con el Pesebre de
campos y viste de blanco los empinados
Belén, con el niño luminoso, en cuya
techos, que donde el cielo lleno de esluz increada se baña el rostro de la Virtrellas derrama sobre los hombres el
gen Madre y que calienta cor su hálito
perfumado aliento de la noche estival,
tibio, el buey y el asno.
en todas partes es la Noche Buena que
viene cada año á visitarnos, que nos
Sueñan con un paraíso de juguetes y
trae puras alegrías en la infancia, ím•
de luces, de caricias maternas y de alepatus ardorosos en la juventud, dulce
grías que son las únicas de este mundo
ealma en la ed:id madura y olas de reque nada puede turbar, alegrías que los
euerdos en la vejez.
brazos de la madre defienden del aire
helado que pudiera _marchitadas.
La canta el pueblo y la perfuma con
Y allá en el fondo de los templos, el
n mos de albahaca. La celebran los pe·
sacerdote vestido de blanco y oro, alza
queños que todo el año la aguardaron
á la luz de los cirios la Hostia Inmacu·
,como la hora de la realización de los
lada, mientras el coro repite las alaban·
sueños. La profanan los mundanos en
zas del Niño que nació en Belén.
sus orgías. La santifican las v!rgeues
del Señor que van, á la media noche,
La humanidad ha querido renegarlo
muchas veces, negarle su divinidad y reducirlo á las preporcio- entonando los salmos con los cirios en las manos á cubrir de
nes de un humilde agitador que logró infundir en el almli de unos nardos y azucenas el figurado pesebre.
Pero toda la humanidad la recuerda, y dos millares de años
cuantos pecadores, un sentimiento de piedad humana.
¡ Inútil tentativa! La doctrina predicada por el Niño de Belén no han hechó sino ahonda1· más y más la sensación de alivio y
ha infundido toda la civilización moderna, ha empapado las de esperanza que invade e1 corazón del hombre en esta única no·
constituciones y las leyes, ha señalado el rumbo á las costum· che de la larga jornada.

�Aetualidades

EuPE~DOfi

Aetualidades
reservado y una manera de saludar tan política y fría que im po·
nía á todo el mundo.
Todos los domingos salfan el
padre y el hijo de pa1rno, limpios
como dos monedas nuevas éiban
á los mu15eos ó al jardín de plantas.
Alguna vez lo habían vi~to
.antes de la hora de comer en un
pequeño café de los alrededores
en ~onde Tony tomaba á pe·
quenos sorbos una copa de ajen·
jo-la única de la semanamientras Adrián á rn lado mi·
raba grabados en los periódicos.
-No, señ0ras, decía á la.s ve·
cinas la portera, que era sentí·
mental, este viudo no se volve·
rá á casa_r. El domingo pasado
nos cruzamos con él cerca del cementerio de Montmartre en donde sin duda está enterrada su
mujer. Daba pena verlo con su
huerfanito al lado. Ha debido
adorar á su difunta ...... es raro,
pero hemos tropezado con un
inconsolable.
¡Ah sí, por cierto! Tony Robec
había amado tiernamente á su
mujer y no podía consolarse ·de
haberla perdido. Sólo que no
era viudo. ·

CUSr,tTO DB r,tRVIORD

I.

Ton y Robec era un obrero que
vivía en la calle Delambre y to·
do11 losvecinoslejuzgabanviudo.
Su hijo con quien vivía, era
un niño de unos seis años á lo
más y l:liempre estaba aeeado como si no hubiera carecido de su
madre, y ni el padre ni el bij"
tenían nunca el vestido sucio y
descuidado.
Todos los días salía muy de
mafiana Tony que trabajaba en
una imprenta, llevando á su hi·
jo medio dormido aún y lo deja·
ba en una escuela de las cerca·
nías, volvía por él en la tarde y
juntos hacían sus compras para
la comida y la cena, encerrán·
doseluego hasta el dfa 1:1iguiente.
Las vecinas de buen corazón
se compadecían de aquel pobre
hombre, hermoso aún, y que á
lo más tendría unos cuarenta
años, de pálido rostro, barba ne·
gra en la que se veían algunos
hiios de plata y decían á excu·
sas suyas:
II.
-Este hombre debería volver
á casarse. ¡Tan buen sujeto!
Corta y nada alegre era su hisNunca se desarregla.
toria: obrero trabajador, pero
-Con seguridad encontraría Concurrentes al Concierto de la artista señorita Artemisa Elizondo
medianamente dotado para el
una buena esposa que le cuidase
en la Ville des Roses, San Angel, el 15 del actual.
trabajo, había llegado tarde á
Fot. al magnePio, de Sosa y Mendoza.
parar la letra y á ganar la vida de
á él y á su pequeño.
-¿Habéis notado que bien
una manera pasable.
cuidado está el niño? Nunca está sucio ó roto. Se ve desde lue·
Por esta razón no había pensado en casarse cuando había pago que ea todo un hombre de orden y parece que gana sus diez sado de los treinta años.
francos diarios.
:f:e habría c?nvenido una muchacha juiciosa, que hubiese co·
Bien hubieratl querido trabar relaciones con él, cosa que por lo noc1do como el los horrores de la miseria. Pero al amor se ocu·
común, no es difícil entre vecinos, pero Tony tenía un aire tan pa bien poco de las conveniencias. Tony perdió la cabeza ante

-

EN HONOR DEL SENOR PRESIDENTE.

86,

BODA!S OH. PLATA.

· Grup.i u~ concumntes al b1nqJ~t! ofre(iJo por vJrios amigos :il señor Lic. don Jesús Tapia y Solórzano, con motivo de sus bodas de plata como abogado.

Cm:um:ites :il b inquek con que el señor don Guillermo Heinriches
y su señora esposa, honorables miembros de la Colonia Americana, celebraron sus bodas de plata.

Fou1. de Et Tiempo nustrad-0

la hermosura de una joven florista de diez y nueve años, inteligente sin duda, pero también frívola, que no pensaba sino en el
tocador y que sabía vestirse con cuatro trapos como una prince·
sita.
Había por fortuna algunas economías y pudo por lo tanto
procurarse hasta el lujo de un ropero de luna-ochenta francos
en el faubour Saint Antoine--en donde su mujer pudiera verse
de pies á cabeza.
Se cas6 con Clementina y en los primeros días fué entera·
mente dichoso.
¡C6mo se amaban!
'feoían dos piezas en el quinto piso de la calle de Port-Royal,
con una ventana desde donde se veía todo París.
Todas las tardes, al salir de la imprenta, situada en la már·
gen izquierda, Tony Rebec con su paletó que cubría su blusa
de obrero y que le bacía aparecer todo un señor, iba á la calle

de los Saint3·Peres á esperar á su mujercita que volvía de la
calle de Saint-Honoré, donde estaba su taller.
Muy juntos y del brazo, llegaban pronto á su lejano nido y
'
tomaban alegremente su merienda.
Pero los domingos, sobre todo, eran ~spléndidos.
Estaban bien en su casa; tanto peor, pues no saldrían.
¡Qué hermosos desayunos de verano con la ventana abierta
sobre la gran ciudad!
Mientras él sabor(laba su café fumando su cigarro, Clementi·
na regaba los tiestos de flores colocados en la ventana. La veía
tan contenta, era tan ftliz que se levantaba encanta&lt;lo y lo sorprendía dándole un beso en el cuello.
-¡Oh! Mira, ¡qué tonto eres! etc., etc.
De pronto un nifio, el pequeflo Félix á quien iban á ver cada
quince días á Margency en ca~a. de su nodriza y que murió de.
convulsiones al fin del año.

LA ARQUIDIOCESIS DE OAXACA EN EL TEMPLO DE LA:ENSENANZA.

Dos detalles del adorno dd salón y de la escalera pdncip:i.l del Circulo Francés, engalanado para el baile ofrecido por sus socios en honor
del ~eñor Presidente de la República, don Francisco f. ,\\adero y su señora esposa.

El altar rr¡ayor y el Ilmo. señor don Eulogio G. Guilow, Arzobisoo dt&gt; l\ntequera, durante la función celebrada el 18 del actual por los dtó,
licos oaxaqueños en honor de Nuestra Señora de la Soledad de Oaxaca.

Fots. de «El Tiempo Ilustrado. &gt;i

Fots . de Et Tiempo Ru,t,·ado.

--~-----~--~------~------.--~---.. -- 1 '.1"!'- r+---,---------------

�· 866

Aetualidades

Consoláronse, sin embargo, con el nacimiento de su segundo hijo Adrián á quien quiso criar Clementina.
Dajó el taller y tomó trabajo para su casa.
Ganaba menos, es cierto, pero tenía á su hijo consigo y salía
á pasear á Luxemburgo llevando á su bebé en un cochecito
dándose aires de toda una señora.
Y Tony trabajaba como un negro, hasta por la noche.
Sin embargo, el trabajo estaba escaso, se endrogaba.
Después, cuando el niño fué destetado é iba al asilo, la madre, frecuentemente ociosa, siempre coqueta, se fastidiaba en
su casa.
¿Adivináis lo que pasó á aquel pobre hombre envejecido antes de tiempo, lleno de angustias y de deudas y aquella cabeza
de veinte año3 hermosa como una Gracia?
Una tarde, al volver de su trabajo acompáñado ~e "Su gami.n
á quien había recogido de la escuela al pasar, Tony Robec encontró sobre la chimenea una carta.
De ella cayó, al abrirla,-el anillo nupcial de Clementina. -. ·~
En aquella carta, Clementraá ·. '
decía adiós á él y á su hijo y les
pedía perdón.
'
·

rn :~ ..

.¡

VIDA TEATRAL
como los que tienen los niñoa pobres: una corneta, un polichinela y unas canicas.
Estos objetos que habían sido depositados allí estaban nuevos y parecían haber salido el mismo día de la ti~nda.
-¡ Ah, juguetes! gritó alegremente Adrián ante el modesto
hallazgo.
Pero el padre había visto un papel prendido con un alfiler en
los juguetes y se inclinó para leer lo escrito.
_
·
cc Para Adrián, de parte de su hermanito Félix que está ahora
con el pequeño Noel. ,&gt;
De pronto sintió que su hijo se apretaba contra ·él y le oyó
murmurar con una voz de espanto:
-¡Mamá ...... ! y descubrió á pocos pasos de allí, arrodillada
cerca ~e un grupo de ci~reses, á una m!Jjer vestida con un traje
y un cnal que habían sido negros, y en los que se veía el sello
oorrible de la miseria, muy pálida, con los ojos hundidos y que
tendía. hacia él sus manos juntas en ademán de súplica.
Es creíble, señores jurados sanguinarios, que el pobre obrero se
haya acordado de aquél que nació en el día de Navidad y que
ensefió con el ejemplo y la palabra el perdón de las injurias. Su
corazón plebeyo, además, igno·
iaba lo que es el amor propio y
la venganza.
Después de un momento de
duda, debida menos al recuerdo
del pasado ultraje que á la lástima que le causaba ver en un es·
tado tan miserable á la. mujer á
quien tanto había. amado, empujó severamente, hacia ella, á su
hijito.
- Adrián, dijo, vé á besar á
tu madre.
Con sin igual ardor, tomólo ella
entre sus brazos, dándole millares ele besos en la cara, en los cabellos, entre lágrimas y sollozos
de alegría.
Luego, volviéndose hacia su
marido y sin levantar los ojos.
-¡Qué bueno sois! murmuró.
Pero él estaba lejos y le con tes·
tó con la boca seca y contraída,
casi duramente:
-No hables y dame el brazo.

¡Oh, vo3otros, s~ñores jura.:
dos, que á cada momento dejáis
en libertad á los maridos ultrajados que ven rojo y que matan
al aman'te y á la mujer, invocando el crimen pasional, váis á encontrar al pobre Tony muy ridículo y quizá vil!
Tuvo más dolor que cólera,
lloró mucho y cuando Adrian le
decía:
-¿ Dónde está mamá? ¿Vol verá pronto mamá? besaba frenfticamente al pequeño diciéndole:
No lo sé.
·'*' .,., _:--;
Clementina se había escap.ado
en los primeros días de mayo(Cuán perversoes á veces el olor
de las lilas! - ¡Tony, para julio
había.vendido casi todo su mo~iliario para pagar sus deudas y
se fué á vivirá la calle Delambre queriendo desaparecer; por
eso vivía tan discreta y dignamente con su hijo y se le creía
viudo.
V
Hacia á fine;:; de i,eptiem bre
No hay mucha distancia del
recibió una carta de su mujer;
cementerio á la calle Delambre.
cuatro páginas incoherentes y
Hicieron el trayecto rápidadesesperada!!, en las cuales i:e
lmágen de la Santísima Virgen de la Soledad de Oaxaca,
mente y Tony sentía el brazo de
mezclaban lá tinta y las lágri- que se venera en el Templo µe la enseñanza de est,1capital, y en cuyo su mujer temblando en el suyo.
mas.
honor celebró días pasados una gran función la Arquidiocesi de Oaxaca.
El niño le precedía, lleno de
Su amante, un estudiante de
·
gusto, examinando los jugu~tes
medicina, había partido hacía!mes y medio, para pasar las va- que se había encontrado. - La portera de la casa en que vivía
caciones con su familia ; no escribía, no daba seüales de vida.
'1.'ony. rn encontraba á la entrada de a~uell~.
.
Estaba abandonada y ella, la traidora, había sido traicianad a
-Señora, le dijo Tony, aquí está m1 muJer que viene de pro·
á su vez.
,
vincia en donde estuvo seis meses cuidando á su madre enfer·
Se arrepentía, pedía gracia á gritos.
ma y que desde hoy vuelve á vivir conmigo. . ,
. .J
Esto causó mucho daño al pobre Tony.
Y al subir la escalera tuvo que sostener casi a la desgrac1aaa
Pero, tranquilizáos, jurados feroces que tenéis el alma del que estallaba en sollozos y desfallecía de emoción y alegría.
Moro de Venecia, y si os place, conceded un instante vuestra esVI
timación al pobre hombre. Tuvo el valor de no contestar á la
"r
esposa~culpable.
Cuando hubieron llegado á la pobre habitación, Tony hizo
IV
que se sentara su mujer en la única ~illa ,~e había y de .~uevo
le puso al niño en los brazos; despues fue a.sacar del caJon de
No volvió á haber noticia alguna de Clementina sino hasta la una cómoda el anillo de alianza de Clementrna y se lo puso de
víspera de Navidad.
nuevo en el dedo: y sólo entonces, sin una palabra de reprochP,
Todos los años tenía Tony la costumbre de llevar, e~ com- sin una alusión amarga. sobre fil pasado, silenciosa Y gravemen·
pañía de rn mujer, un modesto bouquet, unas cuantae v1~letas te con la amplia O"enerosidad de las almas sencillas, la bes6 en
mustias y una rosa "marchita, al sepulcro de~ peg~oño Félix.. la' frente para que\ stuviera segura de que de había sido perdo
Por primera vez hizo Tony aquella peregnnac10n con la úm- nada.
ca compafiía de su hijo, y al traspasar la puerta del cementeFRAN~OIS COPEE . .
rio, bajo el fúnebre cielo de invierno, sufría más que r.unca con
Traducido para EL TIEMPO 11.0STRADO.
el recuerdo de la ausente.
- ¿Dónde estará pensaba, qué habrá sido. de ella?
Pero, al llegará la pequeña tumba de Félix se detuvo sorprendido.
Sobre la lápida había tres ó cuatro juguetes de poco precio,

Madame Buttm:fty en el Colón.
La' brillante y animada temganarse por completo. el favor
porada de ópera que, iniciada en
del público-y ellos bien lo sael :Arbeu, continúa. en el Colón,
ben-es ofrecer continuamente
promete á los aficionados de la
novedades más ó menos efecti·
,~uena música· más de una sorvas, en la ~edida de lo posible.
·,presa.
· El inteligente e~presario supo
~~
organizar una homogénea com.
{&gt;añ(a. y atraerse al público, de
Un ferrocarril
· .µna manera amplia, como lo
, prueban los libros de la contadupostal subterráneo
,ría.. El signor Sigaldi ha resuel ·
tP, pues, un problema que es·
taba en pié desde hace algunos
afioM, con gran contentamiento
Dentro de poco tendrá Berlín
de los numerosos dilettanti me.
lo que no tiene ninguna ca pi tal
xidltnos.
del mundo, un ferrocarril ex·
.Le segunda etapa de !a temclusivamente deatinado á llevar
porada de ópera ha comenzado
el correo desde la oficina central
eri el Colón con un éxito. La obra
hasta todas las sucursales ó estade l&gt;uccini Madame Butterf/;y fué
fetas, como decimos por aquí.
cantada el pasado sábado con
La conducción se hará por mebastante buena fortuna. Jln ella
dio de un ferrocarril subterráhizo su presentación el tenor
neo con una velocidad de 45
Amadi, antiguo conocido nllfS·
kil6metros por hora, velocidad
tro. Amadi vuelve con su fre;;ca.
que en las calles no puede jamás
voz, de volumen y extensión
conseguirse.
poco considerables. pero bien
Se trata de un ferrocarril enatimbrada, dulce y manejada con
no como que el túnel, abierto á
habilidad. La parte del marino
m~y poca distincia bajo el pi~o
yenkee á él encomendada, aunde la ca.lle, no tendrá más de 70
que no ofrece brillantes oportucentímetros de altura por metro
nidades de lucimiento, fué cany medio de ancho.. No hay que
tada discretamente por lo que esdecir que la máqurna, una pecuchó el artista debutante justos
queña locomot?ra eléct~i~a. fonaplausos de la distinguida concionará sola, sin maqmnista de
. currencia que llenaba la bonita
ninguna clase. Los vagones, efi
sala del COLÓN.
número de cuatro, llevarán una
saca cada uno. La vía será do·
Como era de preveerse, la 03·
ble con carriles conductores, y
trella de la compañía, la soprano
entre las dos vías habrá una
-lírico señorita Viccarino, obRegina Vbrino y el t~nor Am:idi,
senda estrecha por si fuese pre·
tuvo una nueva. victoria. Interen el primer acto de Madamt Btttterfly.
ciso que entrase un hombre pa·
pretó á la apasionada geisha con
No
· "rrecrlü
verdadero arte, conquistando calurosas y justas ovacione3. ra hacer cm. l quier
"' º· ·
. se trata de'd un simple
f t"prosrno
de
una
1 ea que, e ec 1vaLa señorita Delgado y el simpático barítono Picco, á pesar de yect o que pue de o, no reahzarse,
, .
á
d ¡
que su participación en el desempeño de Madame Biitterfly es ment e va. a, ¡¡evarse á la practica·' como que ya· est
· · cerra
d B olí e
muy corta supieron sacar todo el partido posible.
cont ra'to en t ra 1a. d"1recci'ón de correos y el mumc1p10 e er n.
Un aplauso entusiasta y · sincero al
·maestro Castillo por
la firmeza y talento
que desplegó en la
su tordinación
obra. de Puccini. En
esta ocasión, como
en las anteriore11,
Ignacio del Castillo
Cierto soldado,
e 1mprobó sus granque en una carga de
des .méritos de macaballería estaba
estro director y de
ya al alcance de un
ser uno de los eleenemigo, y á punto
mentos más valiosos
de darle muerte,
de la compañía.
oyó tocar retirada,
La empresa ha
y parando su caanunciado la preballo, dejó~ libre y
sentación de nuevo"
sano al que huía,· y
artistas y esperamos
fe volvió.
que el público que-Estando ya tan
de satiRfecho de
ceHa, ¿por qué :no
ellos. Creemos que
lo 111a.taste? le precon estos consideraguntó un camarad11.
ble3 refuerzos, los
- Porque en la
se-ñores Sigaldi y
milicia, es ant es
Alba, actuales emobedecer al general,
presarios puedan
que matar á un enevariar un poco el
migo.
repertorio, pues uno
de los secretos para

~

�Ae tu a 'ti da d e s

Posada organizada por la simpática rnciedad '' Jun ior Dancin C lub," de la que es presidente la bella señorita Concepción Cerisola,
en el Bucareli Hall, el miércole~ pasado,

SENTENCIAS EXTRAVAGANTES
PE R C&gt; PR A C T ICAS

.¡

Ea muchas países tienen los maghtrados mucha más libertad
para sentenciar y. condenar á los delicuentee que la tienen los
jueces aquí. Ha0e pocos afi.os se jugaba muchísimo en la Mancburia rusa. Todos los hombres gastaban el tiempo y el dinero
en torno del tapete verde, y como conse·
cuencia, el trabajo estaba abandonado.
Las autoridades impusieron multas, pu·
sieron presos á al~unos jugadores; pero
tod-0 fué en vano. Por último se decidió
condenar á todo el que jugase á llevar en
torno del·cuello una argolla de hierro. El
efecto fué sorprendente: el día siguiente
se habían cerrado todas las casas de juego.
El 9 de julio de 1906, la&amp; autoridades
de Chicago descubrieron que en los almacenes de Marshall Field, que son lo(más
gran0.es del mundo, no había ningún signo, flecha ó manecilla que indicase dónde
estaban las puertas de salida. El delito
podrá parecer pequeño, pero no lo ee tra·
tándose qe un establecimiento cuyos inumerables departamentos forman un verdadero laberinto y donde en caso de pánico ó de incendio sería fatal la ignoran·
cia de las salidas. Para castigar aquel descuído, las autoridades hicieron cerrar los
almacenes durante tres horas, nada más,

A UNA MARGARITA

Señor Roberto R. ~Urzúa.

Señorita Alicia R. Guernsey.

· Señor Mlnuel
Rodríguez Vizcarra:
""

:

Pert.o o gazón, nuo de-nuestros más presti"iados artista
.. · 6
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con 111objeto de presentar á sus discfpulos La cutt'a y ni stinguid!·;;;~;:en~Y: ~~re .etiitr•ouesrl~;¡ su poétlcoº"oha!Pt'' deSa n Angel,
.
, .
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talento educador de Ogazón y el dominio que del piano tiene~ .,.
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calurosamente
el
mnra,llloeo
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, 8 5 s 1se pu os, 11sonJeras esperanzas de arte.
. , ,• ' '

1

Blanca y sencilla flor, de agreste prado,
orgullo y prez, cual de la patria mía;
de oro es tu corazón, y plata fría
puso el destino á tu esplendor helado
Estrella ú hostia, del jardín amado
le finge al trovador tu poesía,
y un poema de amores nos envía
tu simbólico cerco deshojado . ... !
Pues bien, yo quiero, Que al fulgor escaso
de la tarde silente y misteriosa,
si lle.gas á vivir en el regazo
de mi apasible y tierna y casta diosa,
seas la postrer estrella de mi ocaso,
6 la primera flor que orne mi fosa ... . 1
ANGEL J, GARRIDO.

pero este breve cierre costó á la casa cerca de veinte mil fran·
cos: tan importantee sofi sus entradas diarias. No hay que de·
cir que al día siguiente todos los establecimientos de Chicago
tenían letreroe y señales in dicando las puertas de salida.
Un magistrado de Brooklyn, s~ntenció recientemente á un individuo acusado de haber abandonado á su esposa é bija 1 á llevarlas á Coney Island (la célebre playa neoyorquina) u na vez
por semana. á besarlas por lo menos una vez al día, á dar á la
madra seis dólares semanales, y acomprarle de vez en cuando un
ramo de flore3. Le prohibió que consintiese á su suegra intervenir en sus asuntos
domésticos y le advirtió que los'.efectos de
e,ta sentencia durarían cuatro semanas. Al
cabo de ellas, marido y mujer tenían que
volver ante los tribunales para dar cuenta de su conducta, y si alguno de ellos ha·
bía desobedecido sería severamente caR·
tigado. Transcurrido un Ti!les, el matrimonio y la niña se presentaron ante el
magistrado más felices y contentos que
nunca. El representante de la ley les folicitó por su nueva dicha y declaró que basta entonces no había dictado !lentencia
más satisfactoria.
A propósito de simtencias raras, puede
recordarse que en Escocia, hace algunos
siglos, los que eran llevados á lo tribunales por deudaa, tenían que vestir un traje
á rayas grises y amarillas tan llamativo
como feo. De este modo se consiguió que
muy pocos escoceses dejasen de pagar sus
deudas.

ANTE UNA CONCEPCION DE MURILUÍ
...

Señor·don Antonio Mercenario,
Senador y ex-gobernador del Estado de Guerrero,
fallecido esta semana.

Ganando el Cielo vas de astros cercada
De nubes de arrebol y ángeles bellos·
'
. el manto azul y los cabellos, '
Al aire
Al pie la luna y la serpiente hollada.
Sonrosan tu mejilla nacarada
Del pudor y del alba los destellos·
Abres los ojos, y fulgura en ello;
De tu amor la pureza inmaculada.
Ni en el sol ni en el iris ni en las flores
Halló jamás la humana fantasía
De la luz que te envuelve los colores.
Y es que Muri_llo, con la fe por guía,
Al Cielo fué á buscar los resplandores
Que circundan tu imagen, Madre mía.
FEDERICO BALART .

.....

�De todo an Poeo
DE LA MULTITUU
Que han usado nuestra. pre,.
paración ó que la están usandG
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referencia á sus méritos. Se han · obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que ¡meda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta mairca de
fábrica en cada botella de fa,

mortero con poca arena, amortiguaa las
variaciones térmicas. Pero estos materiales µorosos se impregnan pronto de humedad. En las parede~ que separan una
habitaci6n de otra debía dejarse un espacio de cinco centímetros, que podría llenarse de trozos de fieltro, algodón traoos
y pa¡,el. En los pisos debían coloc~rse una
especie de colchonetas de carb6n y escorias de hierro, y los techos podrían eEtar
formados de dos capas separadas para que
el aire pudiera circular entre ellas.
Estas son las conclusiones sacadas por
un higienista alemán, que se ha ocupado
extensamente del aeunto.

- - -·~ ~~~Un retrato pendolístico
El arte del dibujo, que pudiéramos llamar caligráfico, por ser más bien J:., borde
pendolista que de dibujante, hizo furor en
siglos paeados en toda Europ~. En E~pafia sobresalieron en él Morante y Torío-

1

1

----·---

Huevos pasados por agua sin agua
Es una novedad que ha empezado á explotar uno de los principales hoteles de
Londres, y como el fen6meno, digámoslo
así, Ee verifica en presencia del c011sumidor, está llamando mucho la atenci6n y
es objeto de no pocos comentarios.
El camarero pone sobre la mesa un aparato semejante á una caja, da paso á una
débil corriente eléctrica y mete la cantidad
de huevos que se deseen en el calectador.
Al cabo de minuto y medio, ósea la mitad
del tiempo que se necesitaría empleando
el viejo procedimiento del agua hirviendo,
están los huevos en punto para ser comidos.

•

1

!
1

incomparable mérito por lo complieado
de sus detalles, con la particularidad de
que, á escepción de las faccione¡:: todo el
dib~jo está hecho sin levantar l~ piuma,
con un solo trazo.

Educando con postales
"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve :t los placeres
y tareas del mundo á muchos
que habían perdido ya toda esperanza. -" El Profe sor Adrian
de Garay, dice; Con buen úxito
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que de·
jan al organismo débil y la sangre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas.

¿Qué grueso deben tener las paredes?
Al calentar nuestras habitaciones du·
rante el invierno, desperdiciamos una gran
cantidad de calor á cauA.a de la delgadez
de las paredeil de las casas.
Las paredes de 20 á 25 centímetros, tan
corrientei en loR edificios construidos á la
ligera, son insuficientes por completo. Con
las paredes de 60 centímetros son mucho
menos sensibles las variaciones de tempe·
ratura; mas para conseguir que no se notasen tales variaciones, se necesitarían
muros de un metro de grueso, como los
de los antiguos castillos. Actualmente,
nuestros arquitectos, lejos de aumentar,
procuran disminuir el espesor de las paredes, cosa que puede hacerse echando
mano ue ciertas substancias que contribuyen á aumentar la solidez.
Lo más importante es la naturaleza de
los materiales. Las sustancias porosas per·
meables al aire. los ladrillos huecos y el

Esta es buena época para hacer ála Niña un retrato. Contamos con todas
las facilidades necesarias.
Nuestra habilidad en este
sentido no tiene superior,
Tendremos mucho gusto
en mostrarle nuestros
trabajos.

Fotografía

l4arst.

la. de Nuevo México núm; 6,
r,'IBXICO, D. 'F,

\ Mexicana, 1034, Neri.
Teléfonos: ')
~

Ericsson, 2995. - - •

HAY ELEVADOR

\

especialmente el primero. que gustaba de
adornar sus manuscritos con flores y animales dibujados con un §.?lo .trazo, sin le·
vantar la pluma. Pocos 1 sm embargo,
comiguieron llegar en este arte á la altura
del inglés Nicolás J arry. De él se conserva
una colección de retrl\tos muy curioeofl,
como el de la reina Enriqueta María, espoeo de Carlos I de Inglaterra. Aparte de
lo perfecto del parecido, tiene este traba.jo

Se empieza á pebear en Alemania en la
utilidad de las tarjetas postales ilustradas
para educar á los nifios de las escuelas.
De algún tiempo á esta parte vienen publicándose en ei extranjero ·series ele post~les ~e historia, de zoología, geografía,
h1stona sagrada, etc.; el museo escolar de
Breslau ha empezado á formar una colecci6n de estas tarjetas, y pedagogos eminentes como Harms, Tischendorf y Rodolfo Schmidt, han aplaudido el proyecto
y aseguran que tendrá notable éxito.
Apuntamos la idea por si los maestros
mexicanos quieren imitarla. Por regla general, las postales están mejor' hechas qne
las láminas y mapas que se venden para
las escuelas, y además son muchs más
econ6micas.

-

CRIMINAL
IN DI FERENCIAl
Es una verdadera desgracia la
. criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y raquíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedacies, pero muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
asombrosos para evitarlo Y
ocupa el primer lugar la medicina llamada ''Creosofosfatina, ''
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes Y.mejora las funciones digestiva,~, sino que, salva á más del 80% de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
'
Para los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nad'.l. se ha conocido tan eficáz.

�</text>
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                    <text>fL
A~o XL

MÉXICO DOMINGO

==============='="=======================

10

DE Ü ICJEMBRE DE

1911.

Nux. 50.

=========================================-

ARTE FOTOGRÁFICO

I

'"?..

....

1

Retrato del distinguido artist(pintor señor don Félix Parra.
Estud i o p ot&lt; A, Ca1&lt;1&lt;iUo, f Qtbgnfo de «Bl T i e m po I1u st1&lt;1do,&gt;

�Aetualidades.-ltos p.tremios del Colegio lVJilitarr.

NUESTRA OA~ARA

Si usted lector amable, no ha podido asistirá las sesiones efectuad!ls últimamente en la Cámara de Diputados, en virtud de
sus ocupaciones, 6 no ha querido ir á contemplar á nuestros
Padres Conecriptos arrellenados en sus curules, por ser de usted
t1geno á la política 6 ya sea porque por más argucias que haya
empleado no la podido hacerse del boletito verdb que da acceso
á las galerias del mismo color, si al día siguiente de una sesi6n,
toma ueted los peri6dicos del día y lee una cr6nica parlamentaria, seguramente Ee verá transportado al templo de la Vfotoria
de la Roma antigua 6 á una asamblea de fil6sofos discutiendo
en los bancos del Are6pago. Y si acaso esta idt&gt;a 1mbeiste y no
quiere volar con las menudencias del día y Fe hincha usted de
sano ardor patri6tico, jamás vaya al blanco palscio legislativo 6
de lo contrario tendrá usted que confeEar, que su imaginación
es bastante desordenada y que la literatura reporteril, de suyo
fantaseadora y cada vez más, es vanidoea, hipócrita é ignorante
y pomposa por afiadidura.
Los sucesos políticos, st&gt;gún viejas reflexiones, deben verse
como las decoraciones de los teatros: desde lejos. De cerca son
manchas borrosas, pinturas de brocha gorda, líneas indefinidas,
barbaramente trazadas.
Allí está, si no nuestra Cámara de Diputados. Para el que no
sepa su formaci6n, para el que ignora que alH se sientan (salvo
honrosas excepciones) con el ceremonial parlamentario y la parsimonia correspondiente á un padre de la patria, el amigo del
Dictador, el hermano del Ministro, el suegro de su hijo, el re·
comandado del Subsecretario y finalmente como en la adivi·
nanza familiar el compadre de un amigo del primo del cufiado
del exgobernador X, t&gt;sta Cámara vista á través de las informaciones periodísticas y teniendo en cuenta los arrestos juveniles
de sus miembros, parece que tiene teóricamente la representa.,
ción genuina del pueblo mexicano. Y qué delirante entusiasmo
y cuánto fervoroso agradecimiento, producirán al ne6fito esos
discursos virtuosos, calonianos, erúditos, llenos de celo patriótico y altamente edificantes y moralizadores, propios para levantar el decaído espíritu público.
Pero la verdad es, dicho sea con toda la libertad de pensamiento y de imprenta que sean poeibles, que algunos de esos
sefiores han tomado á la patria y á la ley, como á impúdicas
terceras, y que esos torneos oratorios, glorias de vanidad y de
intereses particulares y aún duefios de la espectación pública,
pronto pasarán desapercibidos, olvidados, nulificados, indife·
rentes ante el criterio pmificador de la opinión. Porque ¿qué
capacidad moral tiene esta Cámara, á la que falta la sanción del
pueblo y por ende la fuerza suficiente, el poder bastante para
ejercer libremente sus funciones? 8u actitud debía ser sería, mesurada, pasiva y no de mera obstrucción, burlesca y de una actividad hnsta cierto punto alocada. Allí están sus desordenados
debatee, que más bien parecen escenas de género chico, las bur-

letas del público tan de ·
primontes para el civismo y el cúmulo de iniciativas, las más de fá·
rrago,presentadas en este período de sesiones, todo ello verdaderamente deeesperante para los que queremos tener UIJa República seria, sana y vigorosa.
Fuera del señor Bulnes, ante cuyos divertidos discursos, ta·
lento é ilustración rendimos parias, no hay en la Cámara de
Diputados, lo que se llama grandes y buenos oradoree. Después
siguen las medianías, los que preparan arduamente sus ditcursos, ostentan grande documentaci6n, pretenden dar cátedra imitando á Bulnes, de quien no apartan la mirada desde la tri.
buna como buscando ó su aprobaci6n 6 su indulgencia, y que
terminan sus peroraciobes, después de vistosos lugares comunes
y de pe8a'1os circunloquios, sin haber entrado al fondo del
asunto debatido, logrando de cuando en cuando, arrancar un
frenético aplauso á las galerías, con el relumbr6n de una expre·
sién huera y el oropel de una frase chabacana. Y finalmente
vienen los que representan el papel, que hacen las margaritas
en manos de los enamorados.
Hace pocos días nos encontramos con un altligo nuestro que
no tiene que comer por ociosidad patriótica. Concurre tod8s las
tardes á la Cámara de Diputados, conoce á tvdos ellos y hasta
se dá el lujo de contar chascarrillos eobre sus vidas. Venía radiant&lt;&gt;, agitando los brazos en alto, en actitud mahometana y
en la profundidad de sus ojos, brillaba la chispa del fanafümo
patri6tico.
Vengo de la Cámara, - nos dijo resplandeciente y agitadoAhora si ya podemos decir que tenemos representación nacional. Los diputados hacen gala de independencia y nuestra Cá
mara se parece á los parlamentos extranjeros. Los diputados se
insultan ......
Sí- le respondimos- se parece á ~os parlamentos en que tiene
su Palacio Legislatin, bien acondicionado, EUS ujieres propia y
elegantemente uniformados, sus oradores del pró y del contra,
sus sesiones l,orrascosas y hasta si se quiere los insultos entre
los diputados, por más que en ultramar se llegue á las ví11s de
hecho y se resuelvan esta suerte de conflictos por medio del
duelo ó de tribunales de honor 6 cuando menos por sonoras bo.
fetadas. !Aquí ni siquiera tenemos esto!. ....... En lo que real.
mente no nos parecemos á los parlamentos, es en que los miembros de estos son legitimos representantes del pueblo. Y p:ua
terminar te diré,· que aunque repugne con nuestras ideas, ante
estos des6rdenes é inconsecuencias camarista1.1, á veces echamos
de menos, la mano de hierro del dictador ¡Necesitamos urgen·
temente en nuestra Cámara un Maese Pedro, el titiritero de que
.nos habla Cervantes!
LEOPOLDO ZAMORA.

El señor Presidente de la República rodeado de su gabinete y de altas personalidades en la. Tribuna Monumental de Chapultepec durante
la ceremonia de la repartición de.premios á :os cadetes.

Aspecto de la concurrencia que asistió á la repartición de premios.

�.R.etualidades

LOS FUNERALES DE PABLO ESCANDON

Matrimonio Bravo Betancourt-Llílmosa.--La novia firmando
el acta matrimonial.

Señor Alfredo bias y señorita Boney, que contrajeron
matrimonio últimamente en Santa Brígida.

LAS ELECCIONES MUNJCIPALES.···Un ciudadano depositando su voto en la casilla electoral instalada en la calle del Havre.

La salida del cortejo.

Los dolientes en el ranteón.

Ceremonia religiosa efectuada momentos antes de depositar el féretro en la fosa.·· Retr:ito de Pablo Escandón.

�R etu &amp;ti d ade s.-Bx ttT &amp;nietro

Todo se interpreta

Aetualid&amp;des.

dará diez realee. Acepto, dijo el chalán, porque el precio de lae
dos cosas juntas me conviene, y sea la tasaci6n de una maner
ú otra, á mí me es igual.
De eBte modo, la buena mujer, tan escrupuloBa en el cumplimiento de la última voluntad de su marido, di6 á los parientes de é~te los diez
reales que rnc6 del
caballo, y se qued6
con la concienci11
tranquila, conservando los cien duros que le dieron
por el perro.

Un lugareño, poco antes d(morir, llam6 á)u mujer, y la
dij():
--He hecho testamento, y para pagar d(alguna manera el
cariño que me has
tenido, no te he olvidado en él; antes
por el contrario, te
be dejado alguna
cosa que puede rnr·
virte de mucho.
-Yo apreciaré tu
recuerdo, marido
M. L. Y ORTIZ.
mío, dijo la mujer
fingiendo que llo~~
raba.
-Escúchame,
continu6 el marido.
Ya sabes que tengo un ca b a 11 o;
cuando me haya
muerto lo venderás
tú mi!lma , y entreAunque á primegarás á mis parienra vista parezca
tes el dinero que sa11,¡;omhroso que un
ques de él.
Lápiz sea la cau0 a
ele la muerte de una
-¿Qué lo entrepersona, ha ocurrí·
garé dices?
do,
en efecto, que
-Sí; pno espe·
tan inofensivo objera. También sabes
to hA. privado á la
Grupo de concurrentes al banquete ofrecido en Chapultepec,
que tengo un perro;
~ ;f ciencia de uno de
en
honor
del
señor
Ingeniero
don
José
Cobarrubias,
director
general
de
Correos.
pues bien, te lo resus miembros.
glllo generosamente
Viajando por el interior de Africa el sabio alemán Vogel, 1leg6
para que lo vendas si quieres, y retengas su im:r,orte, 6 _lo
conserves para que te guarde la casa; y te aseguro que te servirá á un Estado cuyosa.lva.je jefe, 'al ver que el viajero se negaba á
entregarle su magnífico caballo, ~motin6 co~tra él á los indJgede gran consuelo, y que sales bien librada.
El lugareño se muri6; y la mujer, queriendo obedecer á&gt; su nas, presentándo~e c?mo un peligroso hechicero «que escribfa
marido y cumplir con su deber, cogi6 una mafiana el cab11llo y con una pluma sm tmta.&gt;i
Excitada la imaginaci6n del populaC'ho, se lanz6 sobre el po·
el perro y los llev6 á la feria.
-¿Cuánto quiere usted por ese caballo? pregunt6 un chalán. bre viajero y lo mataron con la mayor crueldad. He aquí, pues,
-Quiero vender, re3pondi6 la mujer, el caballo y el pe~ro c6mo un inocente lápiz ocssion6 la pérdida de una persono.
juntamente, y si á usted le conviene, me dará por el perro cien
duros, y por el caballo .... .. ¡qué diablo! no hemos de reñir, me

l~Ué viajero
célebremurió
por un lápit!

•

I

B'\lena parte del parlamento alem{ln ha mostrado su hostilidad al;Can·
ciller Imperial con motivo de la celebrac;ión del .tratado franco-alrman.
En una t1e la; sesiones del Parlamento, hizo el Príncipe he~e~ero '¡ªusa
común de una manera ostensible, con los amigos de la polltica dd goÍ
. bierno,' lo que le valiq una $everél tepri111enda de su augusto pa re e
Emperador Guillermo.

LO QUE SE SIENTE EN LA GUERRA

Cuando volví en mí me estaban vendando la pierna, y una
voz decía:
-¡ Ya se fueron I Esos pícaros se han retirado cuando se han
cansado de matarnos gente.»

He aquí las impresiones que se experimentan en el campo de
batalla, según las ha referido un militar ha·
- - -"&gt;&lt;.c-"-blando de su primera. acci6n de guerra:
La
petulancia
da un sabio.
,,Tendido en el suelo, con la culata del
fusil contra el hombro, ví por primera vez
la brutalidad de la guerra, una matanza
Un matemático célebre, que fué á tomar
en la que mis compafieros iban cayendo
aires por algunos días á su pueblo, por pura
sin poder hacer ninguna baja al enemiéleferencia se encarg6 de formar los presugo, oculto tras de sus trincheras. La expuestos y arreglar las cuentas de algunas
citación de los primeros momentos me
obras que tenía el Ayuntamiento. Asistía
abandonaba poco á poco. Hasta entonces
generalmente á toda11 las sesiones del cuerpo
no había disparado ni un solo tiro y em·
municipal para tratar de los asuntos que le
pezaba á sentirme malo. Un gemidode
habían encomendado; pero como desde la
uno de mis compañeros, á unos cuantos
altura científica en que se creía colocado
metros á mi izquierda, me hizo volverá la
veía muy bajos á los vecinos lugareños,
realidad. Vi que su cabeza caía contra el
trataba á los pobrts regidores con cierta
suelo y quedaba enterrada entre la hierba
insolencia y con cierto desprecio intolera·
seca. Sentí que la sangre circulaba velozbles.
mente por mis venas y que el cerebro me
Esta cotidu.cta lleg6 á irritarlos tanto, que
hervía. Una nubecilla de humo se present6
un día, uno de los regidores y no el más
ante mi vista y disparé contra ella mi pridespejado, le dijo:
mer tiro con un deseo inexplicable de ma- Tanto es el orgullo que tiene usted,
tar. El malestar había d68aparecido. Ahora
señor don Anacleto, con sus cuentas ó con
rechinaba los dientes ansiando venganza.
sus cuentos, que algunas veces he llegado
Una saguoda nubecilla. Casi simultáneaá creer si sería usted de otra masa que los
mente contest6 mi fusil y vi rodar un bulto
demás hombres. ¿Cree usted, desde luego,
desde lo alto de la colina. Acababa de maque nadie hay que le gane en las cuentas,
tar un hombre, con tan poca emoción como
Señor don José L. Couto,
y que no hay una sola que usted no sepa
cuyo matrimonio con la señorita Genoveva sacar?
si hubiera encendido una pipa.
Fortuño se verificó la pasada semana.
Una bala silb6 junto á mi cabeza y ví que
-Veo que estas enojado Gervasio, dijo
en seguida un hombre había estado tendido
el mateDJático; pero desde luego te aseguro,
á mi derecha se levant6, se agit6 convulsivamente y después que efectivamente no hay cuenta, por difícil que sea, que no la
volvi6 á caer. Aquello era horrible. Morir en medio del fuego y saque.
el e3truendo de la batalla parecía más agradable que perma·
- Yo apuesto cualquier cosa, á que no saca usted la que yo le
necer tendido esperando inmóvil el momento de detener con el eche, y ahora mismo podemos hacer la prueba entrando en el
propio cuerpo uno de aquellos mensajeros de muerte. Otra bala corral, para que no se traten estas cosas en la sala del consejo.
me arranc6 un botón de la homFueron todos efectivamente, y
brera, pero ni siquiera temblé.
Gervasio el regidor cogi6 una
¿Qué importa un bot6n cuando se
cuenta de su rosario, la ech6 al
tiene la muerte tan cerca?
pozo, y dijo:
Cinco veces disparé contra la
-Sáquela usted.
trinchera. Aquello parecía inter-Todo el ayuntamiento en pleminable; pero en un claro de
no prorrumpi6 en una carcajada,
aquel chaparrón de balas ví que
que sac6 al rostro los colorea del
un bulto se separaba de la trinmatemático.
chera y se arrastraba dolorosa·
-¡Val s6lo de esa manera me
mente hacia un punto donde
podías haber vencido, dijo des·
parecía bailarse el grueso de las
pués de haberse serenado algún
fuerzas enemigas. Aquel hombre
tanto.
dt!bía Fer un herido, acaso un mo-Eso está por ver, contest6 el
ri hundo; pero nosotros también tealcalde, y si no veamos si lo venzo
níamos nuestros heridos y nues·
á uated, aturdiéndolo completa·
tro3 muertos. Antes de que pudiemente con una cuenta formal y
ra alejarse mucho, una docena de
tan eencilla como las verdades de
disparos detuvo aquella sombra
· Pero-Grullo.
que se arrllstraba y la dt&gt;j6 en el
-Véamoil.
flitio. Cuando hay balas volando
-¿Cuánto valen cien huevos á
por todas partes, la. sed de sangre
doce cuartob la docena?
no cleja lugar á la compasi6n.
-Señores, dijo el matemático,
Otra bala desvi6 mi fusil y se
necesito pluma, papel y tinta, pa·
perdi6 en. el aire. En aquel mo·
ra averiguar el número de docemento no me ·ocurri6 considerar
nas, y luego, multiplicando las
lo cerca que había estado de mí.
docenas por el precio, y dividían·
S6lo miré el arma para ver si
do este por doce, para saber el
babia sufrido algún desperfecto
valor del pico, y uniendo este va·
antes de volverá emplearla para
lor al que resulte de la multipli·
matar.
cación de las docenas, procederé
Al cabo de un rato noté que
á una simple suma y les daré á
se me turbaba la vista y se me
ustedes la contestaci6n que me
iba la cabeza. Me llevé una mano
piden en media hora.
á la pierna al sentir en ella un
Señora Genoveva Fortuño de Couto.
-Pues nada de eso es necesaescozor que podía ser debido á
rio, dijo el alcalde, porque cien
alguna rozadura, y sintiendo que la ropa -estaba mojada com- huevos, ·á doce cuartos la docena, es lo mismo que cien huevos
prendí que me habían herido. Cuando se piensa en acribillar á á cuarto el huevo; esto es, valen cien cuartos.
balazos al pr6jimo, es difícil notar el dolor físico.
-¿Quién sabe más? dijo un regidor.
Poco á poco me eentía más débil. Oía los tiros como en un
. El matemático se cubri6 la cara con su pafiuelo, tom6 el somsueño, y el horror de toda aquella escena f ué desvaneciéndose brero, y se march6 tropezando en los muebles y en las paredes.
poco á poco....
Ya no ha vuelto á la casa del ayuntamiento.

�tas obras yfaltas dt la btrmana laica
(CONCL UYlt)

«Muy apreciable señorita: Doy contestación á su cartita, que
hac~ días rec~b~. Me preg~nta usted si me acm,6 recibo por la
centirlad remitida: debo mformarla de que lo hizo usted habién~olo yo recibido con mucha oportunidad y apruebo s'u invars1ón. Re3pecto á los proyectos de sus enemigos no se fije
'
ueted en eso; siempre que alguna
persona pone en práetica sus
ideae, tratan de perjudicarla; esto no es raro; por lo tanto debo
confesar que en mi concepto, usted fué el ángel protector de los
lib~~tadores de nuestra Patria y
felicito á usted por sus accione¡¡
tan nobles.
Perdonará las faltas de ésta
pero deseo salga en este Correo
dispongo de poco tiempo.
Sin otro asunto por ahora, quedo de usted S. S.-FirmadoEmilfa Me. Williams. (La carta
original obra en mi poder.)
Lo:1 señores galenos murmura·
han porque la señorita Arizmen ·
di no rendía cuentas; pero obser·
ve el lector que la señorita Arizmendi no recibía dinero de la eo·
ciedad y que tampoco lo recaudaba por virtud de que represen·
tara á la sociedad en ninguna
forma sino por su prestigio perso·
nal; porque ella era la popular,
la simpática, la amada, la feste·
jada, la que lograba acceso en
todas partes, y ablandaba 'todas
las codicias. No llevó una conta·
bilidad en forma porque sus atenciones eran más urgentes, su pre·
eencia por doquiera útil. Preocupado por socorrer, su amor no
hacía cuentas; élla abría las bellas manoó por donde pasaba el
río de la caridad, y los necesita·
dos la bendecían. No existen li·
broa de contabilidad, pero sí co·
mprobantes que puede ver el pú ·
blico, pues pua ello están en mi
poder, y testimonios de personas.
encumbradas por sus _méritos y
honorables por su conducta, quie·
nea me han expresado su admiración y gratitud por la obra de
la señorita Arizmendi. Porque
es curioso que sólo ha encontrado
censores mi defensa entre algunos
de sus jefes y entre personas que
no presenciaron su labor. Mieri·
tras aquí en la capital se lacen·
suraba y se la destituía, en la ciudad americana de El Paso se le
daban banquetes cuyas crónicas
guardo también á disposición del
público. Mostraré .esos.documen·
tos para que se vea cuán triste es
que aquí en su patria la señorita
Arizmendi haya encontrado indi·
ferencia y hostilidad.-Tan importantes y notorios fueron los
servicios de la señorita Arizmendi, que merecieron el reconocí·
misnto oficial; para comprobarlo y por la simpa.tia que merecen
los actos de los gobiernos provisionales, siempre generosos y superiore~ á todo gobierno real, copio con la ternura que esta cla~e
,l e dJcumentos me inspira, el decreto siguiente:"

y

·,

ACUERDO

En atenci6n á los grandes eervicios prestados á la nación du·
rante la lucha actual por la Sociedad Filantr6pica denominada
«La Cruz Blanca Mexicana», el Presidente Provisional de la República, C. Francisco I. Madero, en acuerdo de hoy, ha tenido
á bien decretar que dicha instituci6n quede reconoci.ia como nacional con todas las franquiciaP,
derechos y obligaciones que tie·
nen las asociaciones Eimilares en
el país, disponiendo que i:;e le
guarden la protecci6n y comideraciones que á su mny elevada y
patri6tica misión se deben.
Comuníquese á la Presidenta
de la Asociación denominada «La
Cruz Blanca Mexicana». Publíquese y cúmpla8e.
Dado en el Palacio Nacional
nel Gobierno Provisional de la
Repúbliaa en Ciudad Juárez, á
los veinticinco días del mEs de
Mayo de mil novecientos once.El Pre8idente Provisional de la
República Mexicana.-Jihmcisco
L Madero.-(Firmado. )-El Secretario General. -J. Sánchez Azcona. - (Firmado. )-Al margen,
un sello que dice: Gobierno Provisiona! dela República Mexicana.
Otro incidente vino á precipitar la ruptura entre la muy dig,na. Mesa Directiva y la rebelde
señorita Arizmendi. Encontrán·
&lt;lose ésta en el Hospital de la Cruz
ijlanca conversando con un rep6rter y con la eepoea de un doctor americano, llegaron dos enfer·
mos devueltos del hospitel de en·
fermedades infeccioeae, donde no
,les correspondía estar, y el doc·
tor encargado del hospital de la
_Cruz Blanca se neg6 á recibirlos
porque los señores alópatas de su
mando se traían sus rencillas con
los homeópatas que tenían á su
cargo el hospital de infecciosoe.
,La señorita Arizmendi cometió
'la insubordinaci6n de nclamar
'contra tan poc;a falta ya no de ca·
ridad, eino de sentido común, y
recibi6 la respue·ta de que élla
no tenía autoridad ni yoz ni voto
;.n el asunto. porque la honorable
M:ern Directiva no le habfa dado
f.acu)ta-des para resolver esas cues·
,tiones. Soport6 con pacienci_a es·
tas groserías pero llevó su msu·
bordinación hasta el grado de
comunicarse con los homeópatas
y 'ayudarlos en sus trabajos.
Su incansable afán de complacer á los demás la hizo cometer
nna nueva falta, una grave falta
contra la letra misma de los
texlos de la venera.b_le institución de la Cruz Blanca, porque de·
· be tener muy presente el lfctor, que la Cruz Blanca es ?eutral¡
neutral como balanza para aparrotes¡ como. ag~~ hervid~; &lt;_:&lt;&gt;·
mo sopa sin sal. Si los neutrales persegmdores de la sen.onta
Arizmendi hubieran dej11do ~u-s irnportante.s Jabores de oficma Y
su3 c.lcb.ites ac.dém:co 3 subr~ lab respoornb11LJa&lt;les agenas, l a~a

Eltna Jlrizmendí me¡ia,

Por el tic. '.Jost Uasconcdos.

trasladarse al lugar donde el sufrimiento
reclamaba manos pia&lt;losas maoos, parciales, manos amigas del sufrimiento y no
las frías de la neutralidad, Eegurame~te que
al encontrar3e ante dos heridos abandonados, uno inrnrgente y otro federal, no habrían levantado á ninguno de los dos, temerosos de violar la neutralidad si atendían
primero á uno que á otro. Por fortuna hubo persona..s que como la señorita Arizmen·
di renunciaron á los estatutos de la sociedad ante el dolor que gemfa y aliviaron el
sufrimiento con deepilfarro fervoroso, con
esa eeguridad que lleva siempre el amor, de
que basta para todo y para todos, porque á
medida que se da, lejos de amenguar se
agranda. Y como no s6lo es de atenderse
el dolor de la carne, eino que existe tam·
bién el dolor y el amor de los símbolos, los
cuales las almas femeninas comprenden
como si su ternura fuera un perfume tibio
que rodea cuanto contempla, un día la se·
fiorita Arizmendi recogi6 una canana abandonada, y con gracia festiva se la cruzo al
pecho y un fotógrafo fij6 el instante. Nunca lo hiciera, porque los neutrales de la
ciudad de México miraron la fotografía cen indignación, ¿cómo,
pues no era la sociedad, neutral? ¿qué diría de esto la Cruz Ruja; qué pensaría el sefior Gene·
ral Díaz? ¿qué iba á decir de la
descarada, la buena sociedad?
Queden los galenos y la buena sociedad con su asombro y su
opini6n¡ Elenita en ese instante
fué un símbolo y es curioso
pensar que gracias á ese arran·
que, su figura de bailadora de
sal6n pasará á la leyenda mexicana con la canana cruzada al
pecho. Y bien está con tal insignia porque también su bon.
dad fué una fuerza. la más po·
sitiva de las fuerzas y aumentan·
do en símbolo el poder de su co·
raz6n con la fuerza material de
la p6lvora de los cartuchos, signific6 sin proponérselo la reducci6n á unidad de esfuerzos dispersos, el poder ciego sumiso
al poder noble. El ímpetu reivindicador, el rayo justiciero de
la canana insurgente lleg6 al
término de su objeto transmutándose en el amor de la caritativa joven ; por eso la fotogra·
fía que di~gustara á los neutrales, pasaba de mano en mano bajo la mirada satisfecha de
los combatientes redimidos por
el esfuerzo de la rebeli6n y la
generosidad. Era necesario pa·
ra la consumaci6n ideal del
conflicto que una mexicana,
una mujer de la misma eangre
que manch6 las campiñas desoladas, revistiera la canana, ya
no con la actitud fiera del coro·
bate sino con la serena alegría
del triunfo, era necesario que
esa fotografía recorriera el paía
confirmando á todos en una
11nunciaci6n: ya vienen los fru·

tos del fatal desastre. La humorada de re·
tratarse con canana le conquistó mayore3
simpatías entre el pueblo y los insurgentes;
desde entonces cuanto ella pedía quedaba
de,de luego concedido, los auxilios abundaban y comez6 á reinar la alegría de la
cordialidad. La señora Arizmendi fué lazo
de uni6n entre los home6patas y los al6r,ata&lt;&gt;, entre mex:canos y americanos, federa·
le~ é insurgentec1; la jefe moral de todas las
rnfermera!:', la amiga Estimada de la he1óica f~milia Madero, la mimada de todo el
público, como lo prueban las cartas dtl
Gral. Vi ljoen, de los Dres. Yard Lyrrch y
Ander~on y el testimonio de todos los me xicanos que se encontraban en Ciudad J uárez. Despert6 entusiasmo, reuni6 dinero, lo
gastó bien. Sofiando con la ampliación in·
drfinida de su obra, pasó con ese objeto á
Chihuahua, donde organiz6 también los tra·
hajos &lt;le la Cruz Blanca. Eo esto se ocupaba cuando supo lo que pasaba en México.
Lleg6 entonces por primera vez á rns oídos
el coro de lamentaciones y de censuras de
la envidia: esa música dal triunfo que co·
nocen cuantos han ascendido á alguna cumbre .humana. -Er, México se la expulsó de la sociedad que organizara, s~gún el texto de la comuninaci6n relativa, porque de·
seaban procurar: el mayor res·
peto y decoro para el Santo
Principio de NEUTRALIDAD
que le sirvi6 de LEMA á nuestra INSTITUCION, gue le sirvi6 de PEDESTAL y le di6
NOMBRE, VIDA, pues no en
valde es conocida en todas partes con la muy significativa denominaci6n de «CRUZ BLAN·
CA NEUTRAL MEXICANA&gt;,.

/

'

Jtsta expulfión y las seaiones
acaloradas que la precedieron
exitaron la maledicencia que se
dt-jó oir hasta en las columnas
ele los peri6dicos, la belleza de
la heroina realzada por lo~ azares ele su campaña humanita·
ria di6 pávulo á fantasías complttamente desprovistas de fun·
da mento. Pero supongamos ror
el gusto de hacer teorfa, que la
hermana lafoa no mio reparte la
dá&lt;li va de la caridad, sino tam.
bi én el amor de su corazón ¿que
proba1ían tales excesos sino que
sn alma desconfiada del de,tino, se detiene á veces en lo efímero y pone en ello el amor que
bu,ca empleo aunque sepa que
se ¡,quivocará una vez más?
C: ua pa señora, 6 más bien como me gusta llamaros: rnñorila ·
quizás alguna vez, justament~
ofendida babeis pensado abandonar la tarea penosa que ini·
ciasteis; pero ya que os han retenido los sufrimientos que reclaman alivio, quedaos también
por la admiración llena dg afecto que en tantos habeis merecido
&lt;lespertar. Almas como la vuestra dejan en el ambiente frescura
Concluye en la página :834,

�VIDA TEATRAL
La Opem.-Po1· el Principal.-Mola8so.
Tenemos que confesar que los brillos de nuestra actual temporada de 6pera, se han empafiado ligeramente. «Manon" la delicada y poética ópera de Massenet, puesta en escena esta semana
dejó mucho que desear, á pesar de los esfuerzos del brufiidor
maestro Castillo, quien hasta el presente ha hecho por que sea
esta una temporada brillantísima. Cierto que la Frery es deleitosa en cualquier papel que se le eonfié, como cierto es que el tenor Battain tiene
una hermosa voz en
el registro agudo ;
pero la «Manan»
más bien que por
voces sonoras y hermo&lt;ae, necesita rnr
cante.da por voce3
perfectamente educadas. Y no quere·
mos decir con rsto
•
que los estimables
arli-tas precitados
no posean escuela
de canto, sino que
sus facultades no se
ciñen á la partitura
de 1':Iassenet. Y no
h&lt;ty que querer can·
tar todo, porque el
proteísmo, si en po·
litíca es profocti vo,
en el canto puede
ser p~rjudicial.

***

: 1

1

1,

1

'1

ne este espetaculo de perlas. Dígalo sino, la gentil, bella y habilidosa bailarina Ana Kramsler que acaba de debutar y que
trae locos á más de cinco petimetres d1, la «creme» por las caricias de sus ojos. Y no le va en zaga la otra debutante, Cristina
Peredo, bailarina del genero espafiol y andaluza por la car!\ y
por la gracia y por haber nacido en la Andalucía Mexicana.
Sería injusto no consagrará la bella sefi.ora Scozzi unas cuantas lineas, pues no
por haber hechoelogio de au encantadora m a n e r a d e
cantar, en otras
ocasiones, nos vie.
ramos p ri v II dos
ahora de volver á
hacerlos. Esas bar·
carolas de ardiente
Pabor napolitano,
fogoi;a¡1 1 y calientes;
las suaves y tiernas
romanzas de Tosti
cantadas á flor de
labio y su figura
eimpática y hermosn, son otros tant0s
encantamientos de
Ja Scozzi, á la que
no deben dejar de
oir los amantes del
bel canto. Bien hace
Molasso en conser·
varia en su compa·
ñía, pues es u ·1
atracti vomásquesu·
ficiente para agotar
las localidades del
modernismo Teatro
Colón, en[donde
muy pronto, dicho
sea de paso, vere·
mos á los activos
empresarios Sigaldi
y Alva, regentear la
compañía. que hoy
actua. en Arb e u,
aunque algo sanea·
da (poca cosa en
verdad) yaumenta·
da con 'cuatro artistas delfbuene. cepa·
Como que no han
sido contratados á
humo de pajas, sino
con el ojo conoce·
dor del señor Sigal·
di, tenor y empre·
eario, viejo conoci·
do nuestro.

«El Monaguillo
de las Descalzaen se
llama el estreno ea·
batiao del Teatro
Principal. Y en ver·
dadquepor lo que vimos en el primer ac·
to, (porqueelsegun·
do nos di6 miedo)
hubimos de creer
que estabamos en
el Teatro Hidalgo ó
leyendo une. novela
de nuestro venerado
compatriota D o n
Juan A. Mateos.
Estocadas por doquiera, crímenes de
encrucijada, viejas
zahories y cataclismos como en la Ca·
baña de Tom. La
música c o m o 1a
tempera tura de estaEl
noehes: l.,ajo cero.
Sfn embargo la galería como siempre
z.
estuvo en su papel.
Aplaudió á rabiar.
Y si la EmpreAnna Kresnser de la Compañía Molasso.
sa que regentea el
caballtlroso señor
del Villar no quiere pedtlr su dinero 1 haga auto ?e fe con las
y
obras que le lleguen de esa calaña ó s1 no que despida á sus cos·
tosas tiples y contrate á Pedrito Servín, que nos parece anda
coneluye de la pág, 833
por ahi bebiendo los vientos de la cesantía.
de flores. Dejaros partir de nuevo al destierro sería e0;pobrecernos: lirio de la revolución, último deseo de los combatie~te~ mo·
ribundos consuelo suave de los heridos, luz de las med1tac1ones
Molas!'o con su compafiía, ofrec~ todas l~s noches al pú?lico sombrías'· realidad de todos los amores; cuando paeais, muchas
metropolitano, un caiiente y regociJado abr1g?. Sus pantomu~.as nostalgia~ se alivian con la paz de vuestra generosidad. Quedaos
grotescas unas y otras delicadas, son.aplaud~das por. el púbheo aquí porque sois, no como la Elena de Esquilo, r?sa de amor que
hurgues, avido de soltar el trapo á r~1r y fehz y ~a~1sfecho con punza los carazones, sino la fuente donde se satisfacen.
las cabriola'! de los payasos y los bailes de rara agi61dad de Mo·
.Agente exclusivo de «El Tiempo Ilustrado~ ~n SalUllo,
lasso.
Y aún para los que gustan de la belleza plástica, les vie- Coahulla, eeñor Francisco A, Medrana,

Las bbras

***

faltas de la hermana laica.

CRONICA DE LA MODA

MUNDO FEMENINO
AB~IGOS Y VBSTIDOS.~·LllNER.S GEf,IB~RllBS DB LIA

f,'IOOR..~~sif'l.fOf'I.U:¡s Bf'I. BLaR.f,lCO.-·IlR.BO~BS DB AGUtJA.
Aublicamos una concreta explicación rnbre las pieles que se
usarán en el próximo invierno, reproducimos en obsequio de
nuestras estimables lectoras las últimas novedades que van á
La. necesidar:l de los abrigos apremia. Es la preocupación de
imponerse en la estación próxima, todas ellas
las mujeres que desean unirá la elegancia la
de muy buen gusto y de gran atracción.
economía. En puridad, para vestir bien hacen
Pieles y terciopelos. He aquí lo que ven
falta tres abrigos de invierno. El de mañana,
nuestros ojos ávidos de belleza y majestad en
el de tarde y la salida de baile ó teatro. A ve·
la moda deteniéndoee pasmados al contero·
ces puede suprimirse el último de modo que
piar esa; ricas confecciones de pieles finísimas
sirva uno mismo de tarde y noche. Tal vez por
donde los dedos resbalan con suavidad de seda
eso tienen preferencia los abrigos de terciopelo,
y que tienen precios yerdaderament~ 1·egios.
de ese terciopelo especial que se parece al peluL·1s mujeres nos entusiasmamos precisamente
che, .sin ningún adorno y con un gran cuello
µor las pieles porque son rica!', elegantes, cos&lt;le piel 6 con bordados de excelente aspecto so·
tosas; y cada vez que admiramos en las vitrinas
bre las telas espon jo~as. Algunos, muy lindos,
esas pieles e,pléndidas, no podemos menos de
llevan una amplia pelerina rodeada de fleco.
recordar los peligros á que se aventuraron los
Las que no puedan tener más que un abrigo,
cazadores en los deslertos heladosdeAlaska, en
harán bien en elegirlo de terciopelo de color
las estepas de Siberia, parajes todos de desola·
Bombrío, forrado de liberty, con un gran cueci6n donde esos pobres séres sufren el hambre
llo oria do de fleco 6 de skungs. Se hacen tam·
y la 'sed lejos del mundo, acechando noches y
bién forrados de muselinas de seda superpuesnoches la fiera que he de contribuir más tarde
tas, de colores diferentes y veladas por una ga·
sa oscura.
con su piel al principal adcrno de la dama ~e
sociedad. Cuando se considera, puP.s, los pel!·
Las salidas de teatro son amplias y cómodas:
gros que cada piel significan, ha.y que conve~ir
de seda y terciopelo guarnecidas de pieles, bor·
en que no es exajerado el precio que se pide
dados y flecos, con forro de brocado antiguo.
por ellas.
Por lo general, para las que pueden permitirse
La combinación, por ejemplo, que se ve en
todos los lujos, la piel preferida en las salidas
este grabado, :que es de piel
de teatro y abrigos de no·
legítima de armifio y que
che es el armifio; en la ca·
•
consiste en estola, manguito f
lle, á no ser que se vaya
y bolsa de mano, costar!i. á
en coche, se prefiere la mar·
quien quiera poseerla algu ·
ta, tan elegante con sus to·
nos cientos de dollars, pues ,
nos rojizos, y la nutria como
I
que sólo la bolsa cuesta 12f ,
más señas y poco llamatidollara, si bien tiene la mon·
vsa, porque la mujer ele·
tura de plata. Antes la piel
gante, aunque persiga la
de armifio se consideraba
originalidad, ha de buscar·
exclusiva de las per~onas
la Ein abusar de los brurnos.
reales, pero ya ahora se ha
Necesita ocultarse, perder·
democratizado algo y basta
se con cierto pudor de las
tener la bol.8a bien repleta
promiscuaciones con la mu 1ti tud. En los abrigos de
para adquirirla.
mañana imperan los pafios
El modelo primero de e'3inglerns y los ratines de dos
ta misma página, es de zo·
caras, que se vulgarizan derra negra muy 9oa, de pelo
masiado rápidamente.
largo y sedoso. La estola es
El rQtine se emplea tam·
de nuevo modelo y de gran·
bién
en los vestidos trotleur
des dimensiones el manguide mañana. Es un lindo moto. La tercera figura de es· '
delo el traje de esta tela cote grupo ostenta una va.rie·
lor azul rey con revés de radad que destaca muy v1goyas
blancas, sin más ador·
rosa!llente. La parte del cenno que unos botones del
tro se compone de tiras de
mismo color.
pief de foca, siendo los bor·
:
Para tarde se sustituye
ues de zorrro blanco. El in·
este
vestido por el de terciogenio puede suplir el costo
pelo, con gruesos encajes
exagerado de ese juego de
blancos y ligeros toques ce·
pieles con material€s menos
reza. Se admiten este año
costoeos, usándose para el
en ellos largas mangas, que
centro género imitando piel,
nos libran sufrir las crude·
de los que hay una gran va·
zas del invierno.
riedacl y piel blanca en los
En las horas de intimidad se prefiere un deshabillé de lana
bordes'. La estola y el manguito son lisos comp1etamentey se
azul pálido ó rojo en forma de kimono, con un galón Pompa·
forran de satín muy fino.
dour 6 bizantino.
Y por último, para la noche se llevan deliciosas sinfonías de
Cuando Platón veía á alguno cometer una mala acción, no teles blancas y oro bordadas de franja de perlas. Se cubren con
se metía. en afeársela, eino que entraba en sí mismo, y se pre- el abrigo también blanco y le. echarpa bayadera en encaje y armiño. Una ligera nota negra ó azul caracteriza el gusto persoguntaba:
-¿Has hecho tú otra cosa semejante?
nal, y nada hay más bello y más sencillo para soiré y el teatro.

á

•

I

�Atrque1ogía

Aetualida des.
-Alt·je erns ideas fatídicas de su mente.
-E-toy cierto, clentro de un mes el dolor volverá, aseiuró el
extraño con acento de abatimiento. -Más á pesar de todo que
venga. ¡E8toy en manos de la suerte! ¡Adiós!
El ciruj11.o refirió á otros médicos acerca de la enfermedad

L A HERIDA INVISIBLE
POR MAURICIO JOKAI

(Continúa. )
No es necesario, yo indicaré á usted que tan profun·
do debe cortarme, contestó el extraño.
Y presenció la operación con perfecta calma; su ma·
no·no ge movía sobre la del cirujano. Cuando se concluyó
de cortar en derredor del círculo marcaio, suspiró como sintiéndose aliviado.
¿Nada molesta á usted ya?
-Toda la pena ha cesado, dijo el extraño sonriente.
El dolor de la herida es insignificante comparado con
el dolor primitivo. Como un soplo de brisa después de
un calor sofocante. La sangre supura. Déjela usted correr. ¡Me siento muy bien, muy bien!
En tanto que rrn colocaban laA vendas, la cara del
extraño cambi6 por completo. Un semblante halagiHio sonreía al cirujano. Parecía un hombrn vuelto
á la vida; en su rostro no existía ya la menor huella de
angustia ó desesperación. También volvieron los colores
á rns mejillas.
-Acepte mis más sincfl'as gracias por el gran favor
que usteJ me ha hecho. La recompensa que le ofrezco
no está en proporción con sus servicios.
Mas la opinión del cirujano fué contraria. No quiso
aceptar 103 mil florines; entonces este sugiri6 que dicha
suma se donara á un hospital.
El cirujano visitaba al extraño en su hotel, donde
permaneci6 hasta que la herida cicatriz6. Durante este
tiempo tu \'O oportunidad de convencerse de que trataba con un hombre inteligente, de alta cultura y de
posición distinguida. Después de ser operado no traslucía la menor traza de poseer trastornos mentales ó indisposiciones físicas. Luego regres6 á su residencia en
el campo.
Tres semanas habían transcurrido, cuando una mañana, á la hora temprana usual, fué anunciado el mismo hombre extraño por el sirviente del cirujano.
Su mano estaba cubierta con un pañuelo como anteriormente, su rostro tan destruido por el dolor que con
dificultad se le conocía. Se dej6 caer sobre un ei116n
mostrando su mano al cirujano.
- ¿Qué á sucedido?
-No cortamos bastante la última vez,-dijo el en·
fermo con voz hueca. El dolor ha vuelto, quema con
más crueldad; tengo el brazo dolorido. No quiero moh·starlo á usted otra vez; sufro y espero que este dolor

Mas no se qué demonio murmuró en mis oídos: ((Todo es para
hacerte cree.rii,
El hombre es tan necio que cuando es más felíz, busca la desventura cobardemente.
)Ii esporn maba una peqmña me 8a para surcir, cuyo cajoncito siempre estaba cerrado. Noté que nunca dejaba
la llavecita en la chapa ni
mucho menos el cvjóu
abierto.
Es t o comenzó á atormentarme atrozmente,
¿Qué tenía allí guardado
que ocultaba de mi? Yo
me torné sombrío. No creí
más en su cara inocente,
en rns caricias. en sus ojos
claros, ni en sus besos.
Un día vino la conde~a
y la llevó en su compañía.
Nu stras residencias estaban situadas á corta distancia una de otra. Doc:il
aceptó la invitaci6n de su
antigua ama, porque la
prometió ir en seguida.
Cuando el c1muaje se
h ,bía alejado, busqué pre·
suroso todas las llaves del
c:istillo y con una de ellas
ab1í el cajoncito.
Quedé suspenso y asu~tado por un momento. Era
Con motivo de la celebración del onomástico del señor don Cecilio A. Rovelo, Director del Museo de Arqueolo·
un ladrón, un ladrón forgía é Historia, un grupo de sus amigos y subordinados_organizó una a_gradable yelada en aquel establecimiento. Es· zador de cerrujos que pre
ta fotografia representa una de las escenas de la comedia que desempenaron vanos aficionados.
tendía robar los secretos
de una mujer indefensa.
misteriosa, quienes dieron sus opiniones sin llegar á una r.on· ¡Mis manos temblaban! Uno por uno saqué todos los objetos
clusión.
del cajón. En el fondo encontré un paquete de cartas que pude
El mes tran.currió presto y el extraño m;sterioso no volvió. reconocer á primera vista. Eran cartas de amor!
Semanas más tarde se recibió una carta de él, y esto es lo que
El paquete permanecía atado con un listón color de rosa de
el &lt;'Íruj1no pudo leer con me:cado asombro;
.
.
orillas plateadas. Cuando le desate supuse que podrían conte((Querid,) profesor:-No quiero que usted y otros médico¡-:, lD· ner secretos de mi espOEa, que databan desde su infancia. Y
vestigadorrs científicofl, vivan dudandó acerca de mi fxlrañ.a me pregunté á mi mismo. ¿Puede ser ella responsable de cosas
dolencia, que quizá muy pronto me llevará á la tumba. E·cn- que sucedieron antes que fuera mía ...... Justo es que pudo tebiré la historia ele mi horrible enfermedad. Hace una semana ner caprichos inocentes antes de conc,cerme. Quién podía acuque me volvió por tercera vez y ya no he pretendido luchar con· sarla de pecadora? Y sin embargo yo estaba foto á acmarla.
tra ella en vano. Escribo estas linea colocando yesca ardiente Leí las cartas una tras otra, hasta el fin ..... .
Fubre la herida invisible; en tanto que la yesca arde qut-mándo¿Qué había en esas cartas..... ? La maldad más espantosa que
me no siento tl terrible dolor.
se haya intentado contra un hombre. ¡Un amigo mío las había
Hlice seis meees yo era un homure feliz. Vivía de mis rentas eecrito y en que lenguaje y con que pasión tan autorizada! ¡E~sin preocuparme de nada. Era amigo &lt;le todo el mundo y podía cribía sobre el disímulo, sobre los maridos estúpidos! ¡Aconee·
gozar de todo lo que no hombre encuentra en el placer. Hrce j11ndo á la mujer el medio de burlarlos!-( Concluirá).
un iiño contraje matrimonio con
una hermosa joven bien educada
y rle sentimientos nobles, aya &lt;le
una condesa del lugar. Mi esposa
era pobre más no solo por gratitud á que la hice gran sefi.ora, sino
también por su amor ingenuo, me
amaba profundamente. Medio año
había transcurrido desde entonces
y éramos muy felices. Si dejaba
mi residencia por algún tiempo
para ir á la ciudad, ella estaba
impaciente durante mi ausencia.
Solía caminar media milla á encontrarme en el camino. Me , aperaba, y si sufría algún retardo,
no anhelaba entregarse al rep&lt; so
en toda la noche. A veces la cond~sa, después de mu~ho.s~plicarla, lograba la fuera a v1S1tar, regresando el mismo día, estando
1,aparada de mí solo pocas horas.
Su afección á mí era tanta, que
en las reuniones no prdería más
compañero que yo, y lloraba si
sl!gún jóven la cumplimentaba.
En breves fraces: tenía por esposa
á una niña inocente y pura cuyo
único pensamiento era yo.
La concurrencia que asistió á la fiesta organiwda en honor del señor Rovelo.
0

-

"Miquixtli," la diosa de la muert~. Her~oso ídolo encontrado la seman11 p~sada en las excavaciones que se estan p~act1cand~,en las cal.les de Santa Mana
la Redonda con motivo de las obras de mtro duwon de ;:,guas.

'

Las famosas ruinas de "La pírámide del Tepoxteco," cercanas á Cuernavaca,
y que fueron visitadas hace días por los alumnos de arqueologí:I del Mu!&gt;eo Nacional.

En la fotografía puede observarse un característico vestigio de "Miquixtli" diosa de la muerte.

-

se esparcirá poco á poco: hnsla !.legar s.l
corazón y pondrá fin á esta miserable
exi~tencia. Pero esto no sucede Pl dolor
no se esparce, ni pasa más all(i del ~írculo indicado. ¡Es ufi dolor mexphca·
ble! Mire usted mi cara y rn convencerá.
ILa cara del extraño parecía de cera l
El cirujano quitó las vendas. El lug11 r
de la herida estaba completamente res·
taurado· una epidermis nueva y ~ana lo
cubría·1 las arterías funcionaban sin ce·
sar; el pulso latía, pero sus músculos todos temblaban.
-¡Esto es maravilloso! Este ~aso .superaá todas mis pasadas experiencias,
exclamó el cirujano estupefacto.
-¡ Es una mara villa que tortura, doc·
tor! ¡No busque ...... ¿Para.q~é investigar
la ca usa? Alivie este sufrimiento; tome
sus instrumentos y corte más profun·
do ...... ¡Esa es mi suerte!
El cirujano oper6 por seg~nda vez,
haciendo penetrar más la navaJ~· Y o~ra
vez percibi6 en la cara del paciente ~1g·
nos de alivio y raptos de placer al muar
brotar su sangre en abundancia. Pero
en e3ta vez no torn6 la sonrisa en el ros·
tro cadavérico del paciente.
-Gracias doctor. Todo dolor ha ce·
sado· en corto tiempo cicatrizará la he·
rida.' No obstante, no se enfade si regreso
dentro de un mes.

�De todo un poeo

Los botes automotores.

NEUROSINE·PRUNIER
RECONSTITUYENTE GENERAL

Mr- G. B. Eggert al final de su artículo
ilustrado, que bajo el título de ((Varios tipos de botes automotores», publica en el
número correspondiente á julio, de la revista ((América» que se edita en la ciudad
Buffalo, N. Y., E. U. A., prP.dice elfuturo de esta embarcaci6n, en los términos
siguientes:
En todos los casos en que se ha ensayado en el bote automotor, ha probado su
eficacia para competir con el vapor, aun
cuando puede decirse que su deearrollo
acaba de empezar.
¿Quién puede asegurar lo que será el
resultado final? Ya nuestros ingenieros
navales han ofrecido construir para el gobierno de los Estados Unidos un cazatorpedero equipado con un motor de gas.
El gobierno ruso tiene en uso un número

1 :

SIEMPRE LA VERDAD,
"Cuando est(i Ud. en duda diga la verdad." Fué un experimentado y viejo diplomático el
que así dijo á un principiante en
la carrera. La mentira puede
pasar en algunas cosas pero no
en los negocios. El fraude y engaño á menudo son ventajosos
mientras se ocultan; pero tarde
ó temprano se descubrirán, y entonces viene el frae;aso, y el castigo. Lo mejor y más seguro es
el decir la verdad en todo tiempo, pues de esta manera se
hace uno de amigos constantes
y de una l'eputación que siempre vale cien centavos por peso,
donde quiera que uno ofrezca efectos en venta. Estamos en situación de afirmar modestamente, que sobre esta base descansa la universal popularidad de la
PR.EPAR.ACION de WAMPOLE
El público ha descubierto que
esta medicina es exactamente lo
que pretende ser, y que produce
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
se ha dado á conocer su naturaleza. Es tan sabrosa como la
miel y contiene todos los principios nutritivos y curativos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
Estos elementos forman una combinación de suprema excelencia
y méritos medicinales. Ningun
remedio ha tenido tal éxito en
los casos de Influenza, Pérdida
de Carnes, Debilidad y Mal Estado de los :X ervios, asi como todas las afecciones que pl'Oceden
de Sangre Impura. "El Sr. Dr.
Porfirio Parra, Profesor de Medicina en México, dice: La Preparación de Wampole está compuesta de los principios nutritivos del Aceite de Bacalao, Malta,
Hipofosfitos y Cerezo Silvestre.
En las personas debilitadas esta
medicina me ha servido perfectamente." En todas las Boticas.

-¿Por qué escribe usted calor con acento?
-Porque ile oído decir á papá que desde hace
unos días "el calor se acentúa.

de lanchas pequeñas de gasolina como botes correos, los cuales son capacea de cruzar el Atlántico. Todos los pescadores del
mundo y especialmente loa que residen en
las co2tas dei Atlántico. han demostrado
la superiodidad del motor gasolina sobre
los botes de vela 6 remo. Todos los días
encontramos botes automotores prestando
sus servicios en nuevas empresas y su tamaño aumentando de una manara permanente. Cuando finalmente sean vencidas
del todo la tradici6n del vapor y la duda
respeto de la seguridad del motor de combustión interna, llegará el día en que máquinas de miles de caballos de fuerza hagan funcionar buques de carga y paf8jeros
á traves de los mares.

Nuestros RETRATOS

de hom-

bres son varoniles.

Muestran 1a fuerza, energía y carácter del modelo.

Son

RETRATOS que reflejan ~a
impresión que deja un hombres sin la

FOTOGHAFIA j j

MARST''

1:~ de Nuevo México, número 6.
MEXICO, D. F.
Teléfonos: Mexicana 1034, Neri.
Ericsson 2995.

.L .
1

"

Sírvase tomar el Elevador.

..JI

Botes salvavidas de mimbre.
Se ha inventado un nuevo bote salvavi.
das en Holanda que promete dar resultados no obtenidos hasta ahora con loa modelos conocidos. La novedad conE:iste en
el material de que el bote está construido
que. no es otro que el mimbre. Un bote
de estos es realmente inrrompible, como
ee ha demostrado en un choque recientemente ocurrido entre un yate y una lancha autómovil. La violencia del choque
qued6 mitigada por un bote de :mimbres
que pasaba entre ambas embarcaciones y
que 1,ali6 de la aventura con el mástil y
las cuerdas destrozados, pero con el casco intacto y sin sumergirse.
Añádese á estas ventajas que el bote
salvavidas de mimbre, por ser de un material que no se pudre, no necesita pintura. Además no se agrieta, es mucho más
ligero que los botes ordinarios de madera,
y con mlsmo peso que éstos, puede ser
más grande y tener cabidad para más
proviciones. Su baratura es otra candi,
ción que lo hace muy recomendable·

J. OLLIVIER Y CIA.
~

m

1
~

-~

~
iJlfltl

Pobres Niños.....

ta.

MEXICO, D. F.

•

Un sargento econ6mico hasta la exageración, convidó á sus amigos cierto día, y
les dijo: Cuidado, señores; sintiera que por
mi prodigalidad de un día, padeciera algu·
no de una indigestión.
-No tal: podéis estar tranquilo, pues
una comida semejante es imposible digerirla.

Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado de
salud.
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y hasta de ley. Figúrese el lector, á
quien suponemos padre, que uno
de sus hijos (hombreó mujer, )
va á contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis,
que por desgracia abunda tanto.
Toda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimonio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con defectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojos, etc. , etc., y todo por
una complacenda ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues afortunadamente la ciencia cuenta hoy
con una medicina maravillosa
para combatir ese mal: la "Creosofosfatina;" con ella en p_oco
tiempo pueden contraer matnmo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
está pura y de que su generación será sana y robusta.
Si no&lt;tubiera tanto egoísmo,
todos nuestros lectores recome~darían por humanidadala m_ed1cina que dejamos nombrada a los
débiles, anémicos y á los enfermos del pulmón, pecho y gargan-

AP. POSTAL, 45. Esq. de la Avenida de San Francisco y Palma.

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>La herida invisible</name>
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                    <text>fL
A~o

XL

MÉXICO, DOMINGO

============a============""""-'~.;;;,;;.,..,..,.'='-;..;=¡~=

3 DE

DICIEMBRE DE

1911.

NUM.

49.

===~;;Q:;;a~==a====,=====================~===~===

SEÑORITA ESPERANZA MONTERO DEL COLLADO,
APLAUDIDA i\fEZZO- SOP.RANO DE LA COMPAÑIA DE OPERA QUE AOT{JA EN EL ARBEU.

�Aetoalidades

811

NUEVOS ARZOBISPOS
11111111.. ,.. ~

·

El podett eneadenado
Apiadado Prometeo de los míseros mortales, por favorecerlos
robó el fuego divino y púsolo en manos de los hombres con el
que aprendieron muchas artes y no contento aún con ésto, hizo
habitar entre ellos á la ciega Esperanza, lo cual bastó para que
dejaran de mirar con terror la muerte. Airado y celoso Zeus del
titán, mandó á la Fuerza y á la Violencia que lo extendieran sobre las altivas montañas del Caucaso y clavados los cuatro
miembros del gigante en las duras rocas con broncíneos clavos
un feroz y carnicero buitre devoraba entretanto sus entrañas.
Prometeo impotente contra la fuerza y la violencia era el derecho vencido, la acción purificadora aniquilada, el pasajero vencedor del poder usurpado, el liberador, condenado á sufrir el
más espantable y trágico suplicio, por una justa y temeraria empresa. Y desde los tiempos del divino Schylo, cuántos Prometeos han presidido los actos de la humanidad! Los rebeldes contra la tiranía de los hombres, los redentores de la humanidad,
los que roban á la naturaleza sus arcanos, los países indómitos
ante la brutal fuer za de otros más poderosos y potentes, son
otros tantos Prometeos devorados, hechos polvo, sacrificados
con todo lujo de crueldad y todo linaje de cobardía, en aras de
la ambición, de la codicia ó simplemente de la más torpe y necia venganza. Ahora mismo, entre nosotros, tenemos un nuevo
Prometeo, guardada la debida y justa proporción respecto á la
leyenda. griega, pues ésta se desarrolló entre divinidades y nuestros actos son puramente humanos, demasiado si se quiere.
Siguiendo pues las mismas proporciones, caeremos en la cuenta de que en el viejo régimen tuvimos nuest,ro Olimpo, con sus
dioses consentes, mayores y menores, nuestro Júpiter Tonante
y su cortejo de auxiliares, su Vulcano, su Mercurio, su Minerva hasta su Baco, retozón, dicharachero Se ignora la existencia de algún Marte...... Pues bien , allí, sobrelas rocas
del cerro de Chapultepec, el Presidente de la República, en
apariencia feliz y gozoso, perennemente sonriente, no es sino
un nuevo Prometeo encadenado con las oxidadas cadenas de
los amigos del antiguo régimen , clavado por la mirada investigadora de la opinión pública y devorado pérfida é insidiosamente por ciertos buitres de la prensa y por las locas ambiciones
de sus amigos, hoy sus más crueles enemigos. Y para que nada
falte al cuadro, Mercurio, amigo de todo el mundo, viene á darie
consejos importunos.
El, por favorecer al pueblo y apiadado de su mísera condición
de esclavo, en su pequeñez y á sabiendas, luchó con un poderoso
Júpiter, arrancó el poder de sus manos usurpadoras, sacó á luz
la constitución que tenían encerrada bajo siete llaves aquellas
manos fulminantes, destronó á los que gozaban de la privanza
del amo y s13ñor, suprimió las mercedes feudales y poniendo en

libertad el pensamiento,
di6 alas á la prensa, con
lo que el pueblo considerose satisfecho.
Pero sus enemigos no durmieron, y hábiles en la intriga y duchos en l~ mentira, tejieron cautelosamente la red con que intentan cojer, unos, granjerias, otros, el brazo que pudiera hacerles
daño y los de más allá, sin saber lo que pretenden, tienden la red
á troche y moche, ávidos de desorden, oposicionistas sistemáticos.
Cuando el señor Madero en sus giras democráticas recomendaba, imploraba al pueblo que se agrupara á su alrededor y lo
ayudara en su labor gubernamental, debió haber hecho lo que
se hace con los chiquillos caprichosos. Debió decir: cccuando entre yo en el poder retírense de mí y les ruego que me ataquen
rudamente y fomenten la anarquía por todas partes.&gt;&gt; Y entonces
los resultados hubieran sido en sentido inverso.
Y bien, los desórdenes (más ficticios que verdaderos) que
han tenido lugar en toda la República y que no son en realidad
sino una especie de eangrías necesarias para la salud del cuerpo, han sido sofocados conforme han ido apareciendo, sin alardes de fuerza, diplomáticamente y no como quiere algún peri6dico, que lamenta la mano de hierro del Gral. Díaz é intenta
hacer crecer desmesuradamente la figura de éste, insinuando al
señor Madero la política dictatorial. ¿Y que sería esta política,
en manos del señor Presidente, sino la dernparición inmediata
de esos mismos peri6dicos, la apertura de las mazmorras de S.
Juan de Ulúa y la negación de toda justicia como en los tiem·
pos no muy remotos de triste recordación? ¿No sería esto un
retroceso, una retrogradación á la política florentina, hipócrita
y maulera? Dejérnos correr el tiempo, m~ordemos los aventu·
reras épocas de nuestros conquistadores y embarquémonos en
esta nueva carabela democrática, con fé é ideas nuevas, seguros
de que llevamos por timonel á un hombre patriota y de elevados pensamientos. ¿Se pretende establecer un parangón entre
este y el anterior Gobierno y sembrar la deEconfiaoza y la intranquilidad á fin de que la paz jamás reine entre nosotros 6, tal vez,
desorientar al señor Madero en la recta línea dd conducta que
debe seguir? De cualquier manera, ante las necias insinuaciones, ante los burdos insultos y las mordentes caricaturas, el señor Madero permanece íntegro, inmaculado y soberbiamente sereno.
Prometeo se encoje de hombros, á pesar de sus cadenas.

LKOPOLDO

Con general beneplácito han sido recibido en México, por
todas las clases sociales, lm, últimos nombramientos acordados por S. S. Pio X, en el
Consistorio celebrado hace
pocos días en Roma.
Será nombrado Arzobispo
de Michoacán el Ilustrísimo
señor doctor don Leopoldo Ruiz, actual Arzobispo
de Linares, (Monterrey), y
que esta vacante será cubierta por el Ilustrísimo señor
Francisco Plancarte y Navarrete, Obispo de Cuernavaca,
que es ascendido á la categoría de Arzobispo.
Los nombramientos se hicieron en el Consistorio secreto celebrado en Roma el lunes
último, y en el Consistorio
celebrado hoy jueves se debe
limo. señor Dr. D. Francisco Planear- haber pedido el palio para
te y Navarrete,
los Ilmos. señores Ruiz y
nuevo Arzobispo de Linares
Plancarte.
Su Señoría Ilustrísima, el
(Monterrey).
señor Mora, nos informó que
aún no sabe quien será designado para cubrir la vacante que deja en Cuernavaca el Ilmo.
señor Plancarte.
Ambos nombramientos serán recibidos con gran alegría por
los fieles de Michoacán y de Linares, pues los agraciados son
prelados de grandes virtudes y prestigio, y figuras salientes en
el Episcopado Mexicano.

·"'

Ilmo. señor Doctor Don Leopoldo Ruiz,
nuevo Arzobispo de Michoacán.

ZAMORA.

Banquete ofrecido al señor Vicepresidente Lic. José María Pino Suárez,
la semana pasada, por un grupo de amigos.

�812

Aetua1idades
Aetua1idades

813

/

/·

!·

".·.\'

I

I .

I

1

l.

1

·~

i
General Manuel Asúnsoio,
muerto á balazos po r Pablo Escandón jr.,
el día 24 del corriente, en la cantina
drl Jokey Club.

Licenciado José;María:Lozano,
que se había encargado de la defensa
de Escandón.

Doctor Adrián de Garay,
quien asistió á Asúnsolo en los primeros
momentos y quien practicó la amputación de la pierna deEs candón .

H onda sensaci6n h a causado en todas las
clases sociales la tragedia deearrollada la
pasada semana, y cuyos protagonistas fueron muy conocidos en México.
La muerte de~ General Asúnsolo, prime·
ro, la de Pablo Escand6n, jr. , después, fue·
ron 103 acontecimientos culminantes de este drama, que más impreEi6n causaron y
que han llenarlo de luto á dos honorables
familias de la alta eociedad mexicana.

Señor don Eustaquio Escandón y señora Guadalupe de Landa y Escandón, distinguidos mexicanos cuya boda se efectuó en Octubre último en
Londres. En la fotografía se vé á las niñas Sofía y Carmen de Landa, hijas del señor don Guillermo de Landa y Escandón, que
fué Gobernador del Distrito Federal.

,

.,.. (.,I'

.

-j'

Licenciado Roddguez Aréchiga,
J uez instru(ctor.

Todos los años, los amigos y admiradores que dejó en gran número el maestro Ricardo Castro, organizan una sencilla ceremonia al pié de
la tumba del inspira'tlo compositor. Nuestras fotografías muestran las ofrendas florales depositadas en el sepulcro y algunos
de los amigos del maestro Castro que concurrieron al panteón .

,
El General Asúnsolo
á los dieciséis años de edad.

Doctor Sánchez,
uno de los médicos legistas que practicaron
la autopsia del general Asúnsolo.

RopJs que llevaba puestas el Gral. Manuel
Asúnsolo, el día de la tragedia.-Pueden verse en la fotografía las manchas de sangre y en el cuello
el orificio de entrada de
la bala que le produ·
jo la nerida más grave.

�uas obtTas y faltas de la fle11mana laiea.

LAS OBRAS Y FALTAS DE LA HERMANA LAICA

ELENA ARIZMENDl MEJÍA
POR EL LIC. JOSE V ASCONCELOS,

..

La revolución es una necesi6lad en todo Estado donde ia renovación de las clases y la selección de los hombres deja de hacerse en forma normal. Por reacción del equilibrio moral los
los pueblos sienten l~ necesidad de llevar á las funciones del
poder si no á los mejore!.", sí á quienes repreaentan un término
medio aceptable de respetabilidad. -Existe inmanente en el pueblo la tendencia de llevar al poder á sm mejores elementos morales, obedeciendo una necesi.
dad dinámica, porque la fuerza
ja.más deja de estar acompañada
de cierta virtud,fradica escencialmente en la virtud, ó en otros
términos, el que ha de conservar
el mando necesita poseer cierto
género de virtud. Las revoh1ciones lae desencadenan las antítesis morales; en el poder vencido
siempre se encuentran los más
marcados tipos Jel egoísmo, de
la ambición, de la crueldad; para vencer de este extremo de humaM decaimiento aparecen los
héroe3, los santos, los que son
por el contrario extremos de humana grandeza: El brillo de las
revoluciones se explica porque
son obras de los más fuertes y
puros impulsos humanos contra.
la ceguera, contra la torpeza de
la naturaleza normal que desciende abandonada á si propia.
Siguiendo el hábito en mo de
comparar las cuestiones sociales
con movimiento y curvafl puede
afirmaree que hay un instante
en que la miseria colectiva alcanza un punto más bajo, una
depresión máxima. Antes de
que rn rompa la paciencia, siempre se produce un acto que P.i,'1
según el símil vulgar, la gota de
agua que colma el vaso y dern1ma el líquido. La dictadura de
Díaz, tan larga y cruel, derramó mu?pas ve.ces la gota de agua sobre el vaso colmado y la indignac10n social fué muy lenta para convertirPe en corriente vengadora. De mucnos actos puede
decirse que fueron el colmo, lo intolerable; pero aún está. vivo
el recuerdo de Ja vergüenza, del espanto, .c?n que la sociedad,
sabiendo que los heridos en fa lucha fractic1da, quedaban abandonados en el campo, sin curación ni alim~ntos, escuc?ó una
voz de maldición, voz que pa:.recía el alma misma de la dictadura porfiriana, voz que sonrojaba y hacía temblar: «vamos á aten-

- - - -- - - - - - ..--

der álos federales; porque los otros, los bandoleros, no nos inspiran piedad. &gt;&gt;Al conjuro de esta blasfemia nació una sociedad ó cosa así llamada, que para consumación del sacrilegio se denominó
á si misma con la santa palabra de Cruz; la cruz que vuela entre los peligros sobrP. el pecho de las criaturas más generosas del
mundo, las benditas hermanac, de la caridad y las afiliadas laicas que hacen el bien quizá sin fé, ni más amor que el del bien
· mismo: la Cruz Roja.
Después de este instante todo
había sido profanado y el único
anhelo de las gentes de bien ern.
destruir, clavar el hacha en el
tronco podrido, prender el fuego
purificador.
La maldad refinada despierta
todas las fuerzas del bien y ellas
desencadenadas revolucionaron
al pais con la fiebre de actividad
generosa que después de las infamias recordadas, se dernrrolló
por todas parte~.
Algunos estudiantes comenzaron á insinuar que irían á curar
á los heridos, muchas damas
pensaron lo mismo; pero, desgradada mente, la masa humana
euando quiere andar se siente
aún más torpe que cusndo procede individualmente. La inteligencia. es una mara vil la porque es excepción, pero mucho
más de admirar, aunque sea una
admira.ción dolorosa, una estupefacción es la tontera , el a bsurdo de los intentos socialei;:. Al rebaño ciego le falta.ha pastor, la
legión de la caridad estaba. en
pié llena de deseo, pero sin guía
y como siempre pasa en estos
instantes de vacilación, todos Ee
preguntaban, ¿cómo? ¿de dónd.e
rnlen en estos casos los que atinan con la forma?
Hay seres que se creen ya muertos y, sin embargo, les está reservado su instante, su misión pobre ó sublime. Seres ardientes
que comienzan á vivir y se sienten por momentos exhaustos .é
inútilee. Desencantos de esta suerte llevaron á una joven dehcada al destierro. Quizás sintiéndose como ofendida, cambió de
patria y de amigos y se fué á meditar con sequedad en el alma,
bajo los retiros de algún convento extranjero, donde pasab~n
lentos sus días. Pero esas almas Ee encienden de nuevo fácilmente, siguen unidas en la vida, y son capaces de arder de pie·

- --·- · -

·

dad por el dol.or ageno, aunque tenga~ el corazón frío para el había entregado esa cantidad , no esperó las órdenes de la Mesa
prop10 y los OJOS opacos para el porvemr. Así volvió la herma- Directiva antes de hacer gasto alguno y la sociedad comenzó á
na laica Elena Arizmendi Mejía. á su patria necesitada. Atraída disgustarse,{aunque los heridos se felicitaban por la oportunidad
por una. alta misión, trabajó sin descanso, infundió en todos de los auxilios recibido3. Lo más importante de una sociedad,
ánimo y resolución, se enfrentó con la Directiva de la Cruz Roja como la Cruz Blanca&gt; es la disciplina, «la disciplina es un de
organizó todas las voluntades, y pocos días después quedó cons: los factore3 del exito en una asociación ·'del carácter del de la
tituida la Sociedad de la Cruz Blanca Neutral que la eligió Pre- Cruz Blanca», dice uno de sus jefes, en·tono de reconvención
sidente fundadora y honoraria.
para la pobre señorita.
Constituyeron la Mesa Directiva de dicha.sociedad&gt; como Pre103 señores de la Cruz Blanca&gt; con ayuda de la:señorita Ariz·
sidente el doctor don Regino
f mendi, instalaron en Ciudad
González, Vicepresidente el doc/uárez un hospital de sangre.
tor don Jesús Amor, y Sacreta¡La señorita Arizmendi no se
rio el doctor Carlo3 Franco. Se
·presentaba todos los días al jefe
nombró Presidente honorario á
de la brigada. para pedirle órdela sefiorita Arizmendi,~para signes, sino que recorría las dos
nificarle el reconocimiento de
ciudadel:l, la ame1icnna y la mesus servicios como organizadora.
xicana., hablando con toda clase
de la benemérita empresa.
de personas, sin permiso de su
jefe, colectando fondos, organiSi la señorita Arizmendi huzando fiestas de caridad, hacienbiera sido una burguesa vanidodo activa propaganda en la que
sa, habría gozado el honor de
se servía, ¡oh coquetería imperpre3idir la sociedad de la Cruz
donable! aun de su belleza, y
Blanca Neutral, junto con los tatambién de lo que los médicos no
lentosos médico3 de la Mesa Diquerían ver, éle un raro sentido
rectiva y los miembros de la SO·
práctico. La eeñorita Arizmendi
ciedad de estudiante3, pero no
era el alma de los trabajos que
eran los honore3, ni la solemnise hacían en Ciudad Juárez&gt; pedad oficinesca de las directivas,
ro por modestia, por ese afán
ni el brillo vano de las asamque
tienen las gentes nobles de
bleas, lo que la había obligado á
hacer que todos participen en la
abandonar su retiro, sino el gri·
obra que emprenden, la sefiorito del dol6r y el goce de la acta Arizmendi hacíaJel~honor de
ción. Ella no era para elogiada
ostentarse como Presidenta de la
en las crónicas reporteriles, sino
Cruz Blanca Mexicana y la Dila aventurera del amor que an·
rectiva y los Jefes de Brigada co·
siaba el frio de las nieves, las pemenzaron á mirar con malos ojos
nalidades de la enfermera, las
aquella
propaganda. La señoriresponsabilidades dolorosas del
ta Arizmendi era demasiado
que va á mirar el sufrimiento y
bien acogida por el Presidente
no sabe si podrá aliviarlo. Con
Provisional, por los Jefes insurpermiso ó sin permiso de la Di·
gentes,
por las autoridades amerecti va marchó á curar á los he·
ricanas, por todo el pueblo:lde
ridos que, anteriorment~, no soambas ciudades.
lo quedaban abandonado3 en el
Entonces se celebraron concampo de batalla sino que cuanciliábulos
para disentir el castido había tiempo eran bayoneta.go de la escandalosa , la señoridos para rematarlos y evitarse
ta Arizmendi usurpaba funciola molestia de curarlos. Mas no
nes, era incapaz como enfermesólo para la emoción heróica de
ra,
adulaba á los jefes revolucio103 sufrimientos altos está connarios, y se paseaba en automóformado el espíritu de la noble
vil con la señora Madero. Almuje1 sino que también para
guien averiguó que la señorita
ejercitar la paciencia soportando
Arizmendi babia recibido un
las órdenes impertinentes de un
donativo de $30 procedente de
médico jefe de brigada sanitaria
la Eeñorita Emilia McWilliams,
á cuyas órdenes quedó la seño·
de Clifton, Arizona. Esta suma
rita Arizmendi, y aquí empezano fué remitida á la Mesa Diron sus faltas, porque no fué lo
rectiva
para que tuviese á bien
bastante sumisa 15ino que cedien·
ordenar su aplicación, por una
do á la pasión de un ardor huparte, porque el dinero hu bía simanitario, violó quizás los sado remitido á la señorita Arizbios reglamentos de la benéfica
mendi
y no á la Cruz Blanca,
sociedad de la Cruz Blanca Neuademás porque la señorita Ariztral, deteniéndose en Monterrey
mendi era Presidente Honoraria
para. recaudar fondos. ¿Quien la
de
la Cruz Blanca, y también,
ha facultado para recaudar fon- '
y principalmente, porque había
dos? deben haber exclamado los
urgencia para usar estos fondos,
dignos miembros de la Mesa Diy
no se podía esperar~la venia
rectiva, ¿acaso llevaba un oficio
de
los señores médicos. Sin emfirmado por nosotros contenienbargo, este ha Tsido ufio de los
do esa autorización? La insuborcargos más terribles que han landinada. señorita Arizmendi rezado
contra
la
señorita
Arizmendi
aquellos que no dieron el dicaudó en Monterrey $1,200 ó 1,300 que fueron entregados por
neroJni
tenían
por
qué
intervenir
en el destino que se les dió;
miembros de la familiaMadero, y cito el nombre de los donantes
porque después este dinero se gastó con conocimiehto de las per- personas que muy tranquilas en México desde sus casas ó desde
sonas de la familia. Madero que se encontraba en el Paso, lo cual sus oficinas, se sentían desatendidas porque;ño se les consultaba
justifica á la señorita Arizmendi de uno de los principales cargos el empleo importantísimo de la suma de $30, donados por un
que se le han hecho. No obstante que el donativo lo recaudó la · particular en los Estados Unidos. El dueño del dinero fué meseñorita Arizm!llndi sin que 103 donantes tuvieran en cuenta su nos exigente, pues en carta dirigida á la sefiorita Arizmendi, fecarácter de socia ó Presidente de la Cruz Blanca, sino su misión chada el 24 de septiembre de 1911, le dice:
de caridad, ella tuvo la generosidad de entregar $600 al jefe de
su brigada. Olvidó n.otificar á la Mesa Directiva de México que
( Concluirá en el número próximo.)

�l.tos tlombtTes de la ~evolueión

y

AQUILES SERDAN
POR EL LIC. ISIDRO FABELA .

Todo lo tuvieron los atenienses bajo Pisistrato : paz, pro,qperidad, mejoras mat~riales; todo,
menos lo que dr,, á todo eso v,n precio para el alma: la libertad.&gt;&gt;
JUSTO SIE~RA.

Todo lo tuvimos los mexicanos bajo Porfirio Díaz: pa?'.,
prosperidad, mejoras materiales,· todo, menos lo que dá á

vando en su espíritu adelantado á la política de su tiem~o2 una

fe de ap6stol y una videncia de. ~rofeta: que puso al serv1c1~ de

la Repú ulica en ocasión prop1c1a, con ~l fin de reconq__u1st~r
los derechos' que soñaron darnos los cons!1t?rentes del ano 5, .
Cuando el 1m01ador Madero funtodo eso un
dara en México el Centro Antirrelec.• ~,,.-~~..,,.
.r-c.
_ ...,. _
cionista, Serdán,en Puebla, pri ncipi6
precio para
el alma: la
sus trabajos en consecución de idealibertad.
les. Anhelaba lo que el Centro anhe\:'.
Todos lo
Jaba: Libertad y Democracia. Su lasabíamo.:l ¡,odos lo sentimos Y tobor fu é activa y fructífera: logró el
dos toleramos, sin embargo, la tiraestablecimiento de clubes de obreros
nía, de grado ó por fuerza, porque
en Puebla y Tlaxcala que tuvieron
la conciencia popular estaba a~etarpor !in trabajar por la efectividad
gada en una vieja l?esadilla de 1leg~del sufragio en las elecciones de.. ...
lidad : unos recibiendo los bellt'fi·
1910. Su ilusi6n estaba informada en
cios de la[alianza delyo?er po~ítico
un amor á la Patria purísimo, que
con el monopolio econom1co, alianza
hizo palmario posteriormente con su
engendradora de tiranías; otros, soabnegación en el sacrificio y su per·
portando medrosamente l~ voluntad
severancia siempre viva. La médula
única del César por espíritu de conde su voluntad fué el altruismo, que
servación; y los más, vivie:ud? en ~a
uo buen patriota ni siquera piensa
inconsciencia política por la merCJa
en las ventajas inmediatas, ni mede la costumbre.
nC\s él que jugaba la vida en la conPara. el resurgimiento de uuestra
tienda, minuto á minuto.
Fué un intransigente en sus ideapatria á la verdadera vida. de lo~
pueblos libres eran necesarias. una
les políticos.--No alcanzaba á comprender cómo se pens6 en tolerar la
causa determinante que, sacudiendo
al pueblo, leJ[hici~ra suspirar c_on
presidencia de Díaz y s6lo .trabaj~r
fuerza y abrir amph~mente }os OJOS
por la elección legal del Vicepres1para mirar su'oprob10 y aquilatar su
dente si el causante de nuestra atopoder; y un r:dentor, un alucina.do,
nía p~lítica era el propio Díaz.
un valiente' un héroe
quet sup10ra
En fecba de triunfo comenzó el
d'
1
Aquiles Secd á n .
darle la razón de su 1sgus o, ª enéxodo terrible Y que noble y hermo·
tarlo para la reconquista Y conducir- , .
samente ! C 11 nobleza de un nuevo Guzmán y hermosura de un
lo al triunfo[con el sangriento pero legttimo derecho de las revou
episodio de Ilíada..
luciones.
- ====
Cuando el 15 de
La causa :determiSeptiern bre de 1909
nante iué el estupen ·
trrs esbirros armados
do fraude elector:il de
sola rada.mente, le in1910, y el hombre,
timaron rendición
Madero.
por Pl delito de cony comenz6 la glo-.
duci6n al pueblo en
riosa tragedia.
1as manifestaciones
El grito redentor
libertarias, con su
al vieBto, hizo brotar
dignidad atávfoa Y su
fuerte valor, arrebató
del pueblo los palade las manos de los
dines entusiastas, caballeros andantes dü
sicarios la sarmas que
]e amenazaban Y
patriotismo que se
cuando los viles te·
lanzaron al palenque·
míall' por sus vidae
de los ideales polítifrente á frente del de·
cos con la buena fe
feusor de su honor,
Aquilesleva~tó la.voz
de los honrados, la
si¡nceridad de los
de la misericordia y
buenos y el arrojo de
del orgullo: «No los
los bravos.
mato porque no soy
Aquiles Serdán fué
cobarde como uste·
de los primeroi,.
des. Les basta su ver·
Era como todos fui·
güenza»
mos: ciudadano sin
y comenz6 el mar·
ciudadanía; pero lle·
L os huérfanos de .Aquiles Serdán,

1

=~

~~~~~-~~~-===================~

tirio y principió la gloria.-¡Imposible perdonar al osado el afán asombro, admiración respetn pudo contemplar al indomable
de ser libre, porque allí donde se iniciaba la independencia indi- Aquiles al frente de una manifestación de protesta contra el
vidual se engendraba la rebeldía.
pervertido gobierno, ejemplificando así á los ciudadanos con la
Las persecuciones templaron su voluntad y acrescentaron su elocuencia de su carácter: el valor, la primera de las elocuencias
fP. No desmayó nunca ni con las penurias de su hogar ni con las según Lamartine. Fué la última protesta pacífica. acordada con
vigilias de su santa
el candidato á la
madre ni con el
Preoidencia, señor
llanto de sus hijos.
Madero, para dePreocupánbalernmostrar á la Patria
bretodo los pei,ares
de modo solemne y
de la patria irre·
público la necesidenta.
dad de la revoluY se hizo un ca ción y su justificarácter.
ción ante el mundo.
Los ayunos · y el
Las revoluciones
escarnio lo agiganempiezan por lapataron. El desprecio
iabra y acaban por
lo hacía misericorIn. espada, d e c í a
dioso y el insulto lo
Marat. Cumplida
tornaba bueno.
quedaba y maltreY cuando el calacha la misión noble
bozo le en.fermaba
de la palabra; la esel cuerpo, le arrebapada emprendería
taba el aire, el sol y
el respeto á la 'ley.
la luz, sus labios
Una sola injustisonreían á la esposa
da habría bastado
martir y el beso pa·
pars. que existiera
ternal floreci6 ex·
amenaza contra toquisita.mente en su
&lt;lo3, c o m o afirma
boca, porque el doMontesquieu, y en
lor está hecho para
México, donde la
l os desheredados ,
Justicia era para
los escépticos y los
unos cuantos, es
débiles.
decir para ninguno,
Y Aquiles era un
la a m e n a z a se
Aspecto de l::i calle "M~rtires de ~anta &lt;;:!ara,". durante la 1mnifestac\ón popul~r verific:ida el transformaba e n
fuerte como homdia 18 de los comentes, primer an1versano de la muerte de Aquiles Serdan.
bre y como ap6stol.
atentado y contra
¿Sufrió?
los atentados de un
Tal vez por los demás, que él quedaba pagado en felicidades mal gobierno existe siempre la defema social; porque allí donde
cou la co~ciencia absoluta del cumplimiento de su deber para. impera la justicia las armas son inútile3, pero donde existe el desconocimiento de la ley la revolución se impone.
si mismo y para la patria.
.
.
Cuando hubo sufrido la condena 1~justa del delito supues·
to creyeron muchos,creyeron todos, que Aquiles Serdán, doblan¡Qué osado, qué vigoroso, qué valiente, qué gran patriota fué
do la serviz, acataría
Aquiles Serdán cola voluntad de Cémo revolucior,ario!
sar poniendo su al¡Y qué grande sebedrío á los pies de
rá en la historia nala Dictadura.
cional como mártir
Paro Aquiles perprecursor de nuesseveró. No temía ni
tra tercera independencia!
·
á ley ni á la inocen ·
cia porque creía en
c&lt;La sangre de Sersí mismo como credán fué el bautisyera en el pueblo.
mo de la rovoluCuando Barra, el
ción» ha dicho el
tamborcillo francés
grafi apóstol, Ean·
del ejército republigre de héroe que
cano, al dar de be·
ascendiendo el pueber á sus caballo3
b1o le hizo comprenfu é sorprendido po r
der q u e merecía
un pelotón de r&lt;'a·
venganza, sangre de
listas que rodeándo·
redención,sangrede
lo le intimaron:Ppopeya, s a ng re
«Grita Viva el rny, ó
herma.na de la vereres m u e r to . &gt;• tl
tida por aquel Getamborcillo sublime
neral Bertón de los
conteHt6:-c&lt;Viva la
famo5os «Caballeros
República » y f ué
de la Libertad»eneacribillado por las
migos de los Borbobalas del rey.
nes, que subió al
cadalzo lanzando el
Así Aquiles, que
grito bendito dec&lt;Viamenazado con la
va la libertad»; i,anpérdida de la liberCapilla ardiente en la casa de la fa:-nilia Serdán, el 18 de los corrientes.
gre hermana de la
tad y de la vida
de Hidalgo y deMo·
cuando la potencia
. .
gubernamental le record~ los tormentos del pres1&lt;l10_ la per~- ralos. En la casa h:stórica, frente á la esposa viuda que sabe
pectiva de la muerte, d1Jo estas palabras que repetu_an sus hi- ser fuerte porque lleva incrustada en su pecho con la mano prejos con altivez espartana:-c&lt;Ahora, como nunca, trabaJaré por la potente de la histNia la gloria de su Aquiles; contemplando con
unci6n venerativa los tristee ojos de la viejecita, madre de helibertad.»
,
Entónces el apóstol se convirti6 en héroe Y el pueblo con
[ Concluye en la pág. núm . 822].

***

.r

- -- - -- ------------~- --~~-·-·--, ..- - - - -

�VIDA TEATRAL

TEAT~OS

"LA. BoHEMrA.," en el Arbeu.-"Lrnro ENTRE EsPrnA.s," en el Principal.- Molasso, en el Colón.
De las representaciones efllcluadas durante la temporada de las aplausos que desde su platea de proscenio ha dedicado al
Arbeu, solo la de la 6pera ccLucía» puede haber superado á la novísimo director el sefior Ministro de laa Bellas Artes y eso
magnífica de «Bohemia.»
nos huele á ilustraci6n porque ...... los viajes ilustran. ¿Verdad
La Vicarino ha suscitado en nuestro ánimo sentimientos Elorduy y del Castillo?
'
emotivos de positiva delectación y nos ha recordado á la extraordinaria Livia Berlendi por eu interpretación netamente
Después de las mil peripecias zapatistas acontecidas al buen
francesa del papel
amigo Molasso, su
de Mimí. afiadiéntrouppe pan to midole además, varios
mieta se ha presendetalles del mejor
tad o nuevamellte
gusto, muy humaal público en el cénnos y propios nada
trico Teatro Colón.
más de quienes aliEl personal se ve
mentan su espíritu
ahora un poco re·
en la llama inex·
ducido, porque faltinguible de la insta n l a chanteusse
piración. RecordaFougére, su fal~a
mo~ á propósito la
costilla, el gracioso
actitud de la RegiQuincy y dos ó tres
na Vir.arino cuando
artistas m á s q u e
el raconto de Margustan de las coscelo: al decir éilte
tumbres mexicanas
quti es un poeta, la
y se han dedicado
pecadora sentimená estudiarlas íntital y por eso mismamente.
ma ávida de ensuePara llenar esos
fio, levanta al cielo
huecos-que quien
sus ojazos- húmeeabe hasta dónde
dos, brillantes y terlo sean-deben hasos, como el lago
ber llegado yá de
mágico de HeineNueva York diez 6
y antes de bajarlos
doce artistas de vapudibunda y recariedades, entre los
tada, finge con ellos
que se cuentan una
un movimiento que
bailarina, dernier
parece de ansiedad
cri por su agilidad
ó de angustia, de
y elegancia, y tres
admiración 6 de esmujeres hermosísiperanza, nostalgía
mas del coro del
del empíreo adiviManhattan que, conado alguna vez en
mo las del Metropo·
medio de su vidll
litano, saben transfrívola de amores
tornar á los milloinesperados ó de canarios y más todaprichos instantávía aunqe con meneos. Y déspues,
nos ventaja, á los
cuando Mimí mira
Ricarditos brujas
el pedazo de azul
que no alcanzan á
celeste ofrecido al
tocar ni los polvos
gris de su corazón,
de arroz de aquellos
cuando á su vez ex·
cútis de azálea.
plica quién es ella,
Molasso y sus hilo hace con una terjos, la escultural
nura y un apasioHariet Roch, Esnamiento ingénuos
ther Scozzi y May lánguidos, ya no
rion Naylor son hoy
temerosa d e q u e
los consentidos de
tanta dicha puede
los numerosos con·
ser mentira, al concurren tes al Colón.
tr11.rio, confiada y
Se ensayan nue·
segura en la realizavas pantomimas y
ción de 1 ensueño
actos de variedades
acariciado.
y-nota-bene- la
orqueeta ha sido re·
En la escena de
f rmada y se oye
Anna Frery, soprano dramático de la Compañía de ópera.
la muerte, la Vica mucho mejor que
rino se convirtió doestudia
más
y ...... hay más
lorosamente á la escueta sala de un hospital montmartrino don- en el Teatro Mexicano, porque se
de hubiese observado en sus clínicas el de3bordamiento hácia luz.
la muerte, de tantas existencias jóvenes y hermosas de la CiuNingun éxito han logrado
dos estrenos h9.bidos última·
dad- Luz 6 de la Ciudad-Fuego, diremos para concretar ei
mente en el «Teatro Principal.»
pensamiento.
«Lirio entre espinas» que literariamente es una obra no .exen·
Los demás artistas: pero principalmente Battain y Picco, canfaron muy bien c&lt;La Bohemia» y el castellano director de orque:i· ta de bellezas llevada á la escena resulta verdaderamente rnmo·
ta, como siempre: sacando todo el dulce jugo á la bella partitu- ral y reµu gna'nte. Su asunto es de aquellos que por escabroso
ra y disimulando las deficienciascon lo3 esfuerzos de su talento se estrella en el teatro, aún en el mismo teatro de S. Jv.l. «La
y del estudio. Nacho del Castillo va recorriendo aceleradamen- Tanda.»
.
Martínez Sierra que es un poeta de altísimos vuelos y un h·
te el camino de Damasco ó lo que traducido-traducido .en ro·
mance- quiere decir que merece ya un amplio auxilio oficial terato exquisito, induuablemente que escribió é hizo representar
para su perfeccionamiento en Europa. Ya hemos visto y oído «Lirio e3tre e3pinas» á guisa de ensayo, por si el tema y los pro·

***

¡ '

io!*

AMPARO

GARRIDO,

cuyo beneficio y despedida se celebró en el Lírico el viernes pasado.

El otro estreno ae llama «Las Hijas de Lemnos,» un dispara·
cedimientos de su desarrollo eran sancionados por la crítica Y,
te
cómico·lírico que no ha gustado ni al enano González, que
en tal evento insistir en tratar con su misma florida retórica
todo
lo vé grande y bueno.
.
otros árduos temas de la moderna escuela que cultiva Martínez
Pero hay qne conformarse: la cumplida empresa está por dar
Sierra, y á la que podría denominarse escuela romántica expemuy pronto á luz (?) varias de las. novedades tandófi.las ~ás
ri rn en tal.
Ese fracaso alegrará á las musas de la novela y la po~~ía, en aplaudidas en Espafia. Buenos abrigos se preparan en el Pnr.·
un momento insano olvidadas por el cantor entre los Jovenes cipal para este invierno. Esperemos.
cantare;; matritenses.

�llA

INVISIBUE
~

Aetoalid&amp;des.

.............................................................. .

POR MAURICIO JOKAl
El doctor J ohn Csermely, famoso médico y cirujano f ué obli·
'fal era la iutensi&lt;lad de su dolor.
gado á recibir con urgencia uu visitante en hora muy t~mprana.
-¡Es sorprendente!- No distingo nada en la mano.
El hombre que esperaba en la antecámara
- Ni yo. Y no obstante es tan terrible el
le había enviado un recado por conducto
dolor, que si m me nlivia usted pronto te&lt;lel criado, manifestándole que esperar semo perder la raz6n en el término &lt;le una
ría peligroso, pues necesitaba de su inmehora.
ciiata asistencia.
El cirujano tom6 un anteojo y observó
El cirujano se visti6 presuroso y admitió
más detenidamente.
al hombre. A juzgar por la apariencia y
-La epidermis sana. Las arterias en acmaneras de éste, parecía pertenecerá la altividad. No hay ioflamaci6n, no hay indita sociedad. En su semblante pálido se
cios de cáncer. Esta mano se encuentra tan
mostraba la huella del sufrimiento; su maperfecta como la otra.
no derecha estaba envuelta en un paño
-¿No ve usted amoratado?
negro pendiente eil derredor de su cuello.
- ¿Dónde?
Aunque pretendía resignaci6n, se le escaEl extraño dibuj6 con un lápiz un círpab!ln quejidos de dolor.
cuio del tamaño de un penique. El médico
-¿Es usted el doctor c~ermely?- pre·
volvi6 á observar y entonces supuso que el
gunt6 con voz débil.
paciente solo padecía una enfermedad ima-Yo §PY, señor.
ginaria.
- Peraone usted no haberle conocido an-Permanezca usted en mi casa y quizá
tPs; no vivo en la ciudad, vengo del campo,
dentro de pocos días sentirá alivio.
y s6lo le conozco por su fama.
-No puedo esperar. No piense usted
El doctor comprendi6 que el enfermo no
que estoy demente. El lugar que le he marpodía tenerse en pie y le mostr6 un asiento.
cado me duele horriblemente. Se me debe
-Estoy cansado-prosigui6 el hombre.
de operar.
- Hace una semana no duermo: algo debo
-· Pero yo no lo haré, dijo el cirujano.
tener en mi mano derecha; no ~é que podrá
- ¿Por qué n6?
- -Purque su mano está en pnfecto es·
ser; tal vez un carbunclo, 6 probablemente
tado y no distingo en ella herida alguna.
cár.cer. Es un dolor agudo. Primero se presentaba de tiempo en tiempo. Ahora no ce- -Lo que si me parece, es que en realidad me toma usted por un demente ó cree
sa, ee continuo, sin pausa, sin alivio. He
que me bromro. -Ji jo el hombre á la vez
acudido á infinidad de medic~nas en vano.
r¡ue extrnín rh·l bolsillo de su casaca un biEste dolor horrible insiste y vengo resuelto
llete de mil florin es, colocándolo sobre el
á que se me opere la mano, que se caute1·scritori o.
rice la herida; si dura una hora más me
-Así porlrá juzgar que no soy un niño
vuelvo loco.
Señor Ingeniero con José Cov:1rruJ,i:1~,
y que necesito cte sus serv.icios importa11te~.
El cirujano trató de consolarle.
nombrado Director General de Correos.
Ruego á usted me corte.
- No es necesario recurrir desde luego á
-Y yo aseguro á usted, señor:
ia operaci6n; tal vez una pomada
c·almante remediará su enferme- ;·--:------:= -~::--:====-- -~~- ~-----!!"!""-- -i Si me diern todo el oro del mun·
do, no me induciría á ver un
dad.
enfermo en un hombre i;nno, ni
-¡No, señor! ¡No más emplasmucho menos á cortarlr,
tos ni remedios! ¡S6lo necesito el
-¿,Y por qué no?
cuchillo. ¡Vengo üon el prop6,ito
-Porque destruiría tono mi
de que se me corte la mano! ¡Una
crédito profesional. El mundo enherida tan dolorosa!
tero le tomaría á u"ted por un
El enfermo acercó su mano al
idiotfl y en mi vería el deFeo de
cirujano, que principi6 á quitar
beneficiarme 6 un ignorante por
las vendas con cuidado.
no notar su locura.
- Mas le prevengo, señor pro·
- Muy bien; al menos hágame
fesor, que no se sobresalte por
usted un favor. Pract,icaré la opelo que va usted á ver. Mi dolenración yo mismo. Mi mano izcia es extraña, muy fuera de lo
quierda es un poco iísptra, mái:i
usual.. .... quedará usted admirapor esto no hay diferencia. Usted
do; pero le prevengo que no rn
aplicará llls vendas cuando yo hasobresalte .
ya terminado.
El doctor asegur6 al enfermo
El cirujano se convenci ó ele quA
tener un corazón fuerte y que por
el
extraño en realidad tomaba rl
lo tanto nada le arredraba. Sin
asunto seriamente, y más al wrle
embargo, se sorprendi6 grau&lt;leextraer del bolsillo de su ca~aca
mente al quitar las vdnda1:1. No '
una navaja. Un minuto má, y la
encon tr6 ninguna herida en l::t
epidermis
había sido cortada.
mano; por las quejati del pacientA
-Deténgaee usted. exclamó el
Ae podía creer que en realidad
cirujano, más asombrado que el
sufría.
paciente y temeroso ?e que. Fe
-¿D6i:ide está la herida?
ofendiera
alguna arte.rw.!- 18.1 la
- Aquí, señor, dijo el extraño,
operaci6n
e,i necesana prosiga·
mostrándole en el revés de la mamosl
no el punto donde parte el ramal
Tom6 la navaja y colocando
de arterias.
la
mano del enfermo sobre su roa·
Todo su cuerpo se estremeci6 '
no
izquierda, instole á que vol·
cuando el cirujano le pulsara.
viese la cara á· otro lado.
-¿Siente usted presi6n si le
- La mayoría de las person!s
toco? ,
Señor General don Jo~é Delg~do,
se
afectan cuando ven su propia
El hombre no pudo contestar;
á quien el Gobierno ha confiado delicadas é importantes comisio· eangre.
pero las lágrimas asomaron á sus nes. Este militar sufrió graves daños y persecuciones por parte de la
( Continuará. )
ojos.
· administración del General Díaz.

El popular matador de toros Gaona, tuvo la humorada días pasados de subir al espacio en compañia del aviador Oyot.
La fotog rafía muestra á los dos tripulantes á bordo del aeroplano.

Una mútua felicitación después de la proeza.

821

�Hombttes de la ~evolueión

HUELGIST AS DE LEVITA
¡

VENTAJAS DE LAS MULAS

LEYES PROTECTORAS
..,11

Es un hecho admitido que las mulas
Solemos representarnos á Jo.ihuelguis_Dei;:de~hace mucho tiempo veníase tefas como gente de blusa 6 tr11je~de mecá- poseen ciertas ventajas rnbre los cabalJop m1endose la desaparición completa de una
nico, con el rostro blll.n queado por el yeso y una de ellas es que son más rnr.as. Re~ e•pPcie de le6n sin melena que se criaba
6 ennegracido por el humo del taller; re· lati va mente padecen pocas de las enferme- en Guyerat, J que era la única variedad
ro también hay huelguistas qn1i visten á dades que atacan al caballo, y no es pro- que habí11 sobrevivido en las Indias asiá la última moda y gaetan cosméticas. Con el fin de conservar la
raza, las autoridades indias dictico para el pelo. La huelga d1i
taron leyes prohibiendo en absolevita más reciente ha sido la de
luto que Fe cazasen, á menos
los rep6rters de la prem:a i1.leque los cazadores fuesen prforimana encargados de la informapefl 6 patPntados de la provin&lt;'ia
ci6n parlamentaria de la que :Vil.
rle Katiavar. Hará próximamenhemos hablado y que fué motitA cinco años se sabía que exisv:ida por haberles llamado un
tían unos do~cientos leones Pn
miembro del Reichshig. HPir
las selvas de Gir, última trincheGroever, en pleno parlamento,
ra de la especie; pero á con~ec,cu11drilla de puercos pabrnes1&gt;.
cuencia de la protección de las
En Londrel'l, durante f.1 mes
autoridedes ha ido aumentando
de enero del año pasado, Re dPel número de un modo inquieclararon en huelga lo~ artistas de
tante. Como ya son muchoR y
los principales c,music hallF1&gt; los
la c11za escasea en aquella Felv11,
prefesores de orquesta y ha~ta
las fieras se salen de sus nomilos acomodadores se unieron á
nios y se meten en pleno día en
elloEl, y durante algunas semalos
pueblos de los alrededores.
nas estuvieron cerrados muchos
Durante el pasado año ¡::e code aquellos teatros. Recuérdase
que una cosa parecida ocurri6 en Grupo de ciudadanos que integraron en Puebla el primer Co!egio electornl mieron unos cuantos centenares
en las elecciones para Gobernador.
de bueyes y mataron bastantes
E-.paña hace cuatro años con
indígenas, á pesar de las Cllm·
motivo de haber hecho cArrar el
pañas
hechas
por la prensa india, pidim·
defecto&amp;,
ó
mábable
que
tengan
aquellos
gobierno el teatro de la Zarzuela á conseculas que hacen desmerecer el valor de do que se organizasen batidas contra los
cupncia de ciertos couplots políticos.
Una huelga de médicos podrá parecerá aquél en el mercado en muchos casos. Por intrusos; pero en cinco años s6lo han eido
nue,tros lectores cosa extraña, y sin em- esta causa, pues, no sufre depreciación el muertos siete.
Uno lo mat6 el príncipe Ranjitsinhji, y
bargo, ha ocurrido más de una vez. Los valor de la mula.
Cuando se compra una mula, pocas ve- los seis restantes cayeron en una cacería
mineros inglei;,es llevaban sesenta años pa·
organizada en honor cl~ cierto personaje
ganclo á los médicos de su club á raz6n de se exige un examen de vetuinario.
Se conoce, igualmente, que en cuanto á inglés, en 1~ que muri6 el jefe de la. poli·
30 céntimos semanales por cada minero.
A un que sus salarios habían aumentado inteligencia, fuerza muscular y resi~tencia, cía de Bombay á conEecuencia de las acocai.i en un setenta por ciento durante este la mula exede al caballo; ni es tampoco metida'3 de una fiera.
Los cinco años de tregua en la persecup~ríodo. la paga par~ los médicos conti- tan nerviosa ni estirada. Posee roE1jor insnua ha siendo la misma, hasta que éstos, tinto de propia conservaci6n; au vitalid11d ci6n de leones ha servido para demostrar,
en 1902, se negaron asistir á los enfermos es mejor. Puede agoantar má~; se mantie- por lo menoe, que la raza asiática ein merlel club si no pagaban má!-1, medida que ne en pie con más seguridad; cuando se la lena no está hoy por hoy amenazada de
adiestrn convenientemente es más CODS- total extinci6n.
le~ valió el triunfo.
El que aun haya leones en Asia sirve
Un año más tarde los médicos de Sajo· tante, y de más confianza cuando trabaja
tambifo para deeengañar á las muchas
nia adoptaron una medida semejante ~n con nrrers.
µerson~s que creen que esta fiera vive FÓvist.a del abuso ele rnciedRdes mutuas de
lo
en Africa , cuando en un animal que,
esas que prodorcionan médico y entin·ro.
no
ya en los tiempo3 prehistóricos, sino
Había doctor que por un sueldo mezquino
aun en la atiguedad, se criaba en la misma
tenía que asistirá centenares de pacientes
G1ecia.
al mes, y á nom;ecuencia de ello treF cien tos médicos de los alrededores de Leipzig
se declararon en huelga.
En mayo de 1904 el puerto de Marsella
estaba lleno de buques mercantes á bordo
de los cuales parecfa reinar la soledad más
absoluta. No se trataba de una huelga de
marineros, sino de una huelga de capitanes, que se negaban á desempeñar su car.R2lHu85 SE~OAN
go mientras no Ee les concedieee poderes
para tratar á sus subordinados como se
[ Concluye de la pág. llr7.]
merecían. Entre los marinos reinaba por
roes, que parecen ver entre los cristale~.&lt;!e
entonces cierto espiritu de insubordinasu
llanto, la soberbia actitud de sus b1¡os
ción, y los oficiales franceses no querían
mártires
muriendo jovenes por def~nder
com promisoe mientras no se les autorizaee
la
libertad,
para fraternizar con los dio~es;
para reprimir con energía cualquier conato
y mirando jugar á los hijos de Aquiles
de motín. La huelga di6 por resultado que
que no saben todavía que llevan en su
-¿Qué te parece mi novio? ·
muchos transatlánticos dejasen de circular
frente
un nombre inmortal, yo pienso con
-Elegantísimo; no hay más que ver lo bien
por aquellos días, y el correo de Francia
gravedad
en cuánto debe la Patria á los 13
que
lleva
la
ropa.
para América tenía que ir por Inglaterra.

[os Hombrts dt

la RtUOIUCión.

··-···...... --·

mártires de la calle de santa Clara, que
deep?és ~e pe~ear con bríos dignos de los
Ilbmcammas o de los Asenzos quizá murieron con el más horrendo d~ los desen .
cantos: el de creer inútil la ofrenda de sus
vidas 1in la contiendalibertadora.
Morir por la patria con un rayo de esperanza en la conciencia es sentir la be!leza
de la muerte. Pero morir como los &lt;,trece»
con la certeza del martirio infructuoso es
llorar la tragedia de la vida.
'
Cuando Aquiles en un supremo desaliento se recarg6 en el piano exclamando
lentamente.-,,Ya no sirve este rifle» mientras las balas enemigas tornaban una
casa,. en mansi6n lege~daria, y la esposa
nerv10samente le ofrec10 un nuevo rifle ...
-Nó es eso: contestó Aquiles con la ga·
llarda nobleza de un nuevo Cuauthemoc:
- ccEs inutil matar á esos infelices si la
causa está perdida. »
Levant6 la frente blanca y atormenta·

da y pensando en que hasta el último
ad~li~ había caído, entre ellos Máxim,p,
¡Max1mo el temerario! el divino herma
no que .lo acomp_añara d~sde que el peligro
le segma, sus o¡os her01cos se impregnaron de una tristeza inmensa que parecía
entr~ñar el dolor infinito de todo un pueblo irredento y vencido, la tristeza más
grande de su grande alma ..... .
F.rente ~l sepalcro de Aquiles Serdán,
cubierto siempre de flores simb61icas de
ofrendas amorosas del pueblo que le quiere tant~, pensé e~ un pequeño monumento de piedras hacmadas sin harmonía ol·
vidado allá en el fondo del Mont Parn'asse
e?, Paris y que tiene esta sencilla inscrip·
c10n:
((Aquí. reposan Tolleron, Carboneau y
Plegmer, muertos por la Libertad ei 27 de
Julio de 1816.

UN CAMBIO

equitativo. Incuestionablements
se realizan fuertes sumas de di.
nero por las especulaciones más
sencillas; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
legítimos y de buena fé, en
que los efectos proporcionados
valen el precio pagado. Ciertos
afamados .hombres de negocios
han acumulado sus millones enteramente de esta manera. Exactos y fieles en todo contrato ó
compromiso, gozan de la confianza del público y dominan
un comercio que- no pueden alcanzar los competidores tramposos y de mala fé . A. lo largo no
paga engañar á otros. Un farsante puede anunciarso con un
ruido semejante al sonido de mil
cornetas, pero pronto se le llegn
á conocer.~ Los fabricantes de la

-

MANAN A...... ..
Pregunté á un niiio:
--¿,Cafées género masculino?
Y dijo de buena fé:
- No, señor, ultramarino.

PREPARACNON de WAMPOLE

siempre han obrado bajo principios muy distintos. .Antes de
ofrecerla al público, se cercioraron perfectamente de sus méritos
y solo entonces permitieron que
sn nombre se diera á la estampa.
Al público se le aseguraron los
resultados, y encontró que lo dicho era la verdad. Hoy la gente
le tiene f é como la tiene e:r. la
palabra de un amigo probado y
de toda confianza. Es tan sabro·
sa como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y cura.
ti vos del Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, con Jarabe de Hi·
pofosfitos, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Ayuda á la di·
gestión, arroja las Impurezas de
la Sangre y curn la }rnemia, Escrófula, Debilidad, LiI.tfatismo,
Tísis, y todas las Enfermedades
Demacrantes. "El Dr. Ramon
Macias, Profesor en la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: - He usado la Preparación de
Wampole con buenos resultados
y la seguiré aplicando com0 efi·
caz para enfermedades del pecho
y de los nervios." El desenga.
ílo es imposible. En las Boticas.

Bories, Raaulx, Goubin y Pammier en
1822.
Unos con el riflf&gt; aun aumeante otros
eti la guillotina, murieron aquellos' famosos c,Sargentos de la Rochele» que dieron
su sangre por derrocar la tiranía de Luis
XViII.
Bories, el último en subir al cadalso
con inspiraci6n de profeta lanz6 á la mul:
titud espectante que le veía en la sublimidad del martirio:
¡c&lt;No olvidei~ que es nuestra sangre, la
sangre del pueblo, la que hoy se hace correr! ¡Recordad que es nuestra la venganza y que la causa por la cual perecemoE1
debe triunfar!
'
Y así como la sangre de los eargentos
de la Rochela fué vengada al derrumbarse
fatidicamente en 1830 la corona del sucesor de Luis XVIII, asila sangre de Aquiles Serdán y de Máximo y de Carmen, la
espartana gloriosa, no se vertieron inutil·
mente por la libertad y por el bien de la
patria, que cu~nd~ u?a causa es justa, como afirma J uho S1mon, tarde 6 temprano
ti:iunf? y la de aquellos mártires, lleg6 á la
victoria que nuestro pueblo merece.
ISIDRO FABELA.

..

Esta es buena época par hacer á la niña un retrato
contamos con todas las
facilidades ne cesari as.
Nuestra habilidad en estt
Fentido no tiene rn perior.
Tendremos mucho gusto en
mostrarle nuestros trabajos.

Fotografía "MARST."
THEFONOS:
Mex: 1, 034. Neri.
Eric: 2,995.

Sírvase tomar el elevador.

Es el grito, esperanza y refugio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobardía, la impotencia y la ig.
norancia.
Tristes hogares donde impera·
esa palabra! Infelices seres aque·
llos que tienen que esperar la
nueva aurora para calmar sus
angustias y dolores!
Hombre, mujer ó niño en cuyo
cerebro germinen las ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su voluntad.
Cuantas vidas segadas por esperar •á mañana! Entre nosotros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo de la
salud, decir: mañana haré esto,
mañana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en se·
guida una bronquitis y . . . . . no
hacemos caso, mañana me curo·
luego una laringitis y .... maña~
na me curo. Despues viene la ca·
lentura en la tarde, la tos muy se·
ca, los imsomnios y sudores noc·
turnos; vemos á un médico nos
examina, se pone serio y fr~nce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos receta lo
mejor que todo médico honrado
conoce parala Tuberculosis:
''Creosofosfatina.'' Es cierto
que con ésto nos vamos á curar·
pero en un tiempo mucho mayo;
que el empleado si desde que comenzó el catarro hubiéramos
usado esta medicina; con ella se
destruirían los gérmenes del catarro, a haciéndonos al r mismo
tiempo inmunes para la Tuberculosis ( tí sis.)
Mañana... Mañana... Mañana...

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>fL
AAo XI.

MÉxrno.

DOMINGO

26

DE NOVIEMBRE DE

1911.

Nmr. 48.

-

SENORITA JOSEFINA LLAMOSA,
quien contraerá matrimonio q~ntro d!i! breve~ dfa~ ~on el &amp;eñpr Lic~n~ifl.PP Bravo :J3~tapcoµrt,

�. Aetualidedes

LOS GEMELOS

Lo que pretende Reyes.-El primer Gabinete
Maderista.

El t6pico del día, la cuesti6n palpitante, lo que tiene los ánimos sobresaltados y las imaginaciones calenturientae, son los
vientos de fronda que corren por ahí, soplados por los peri6tlicos diarios y que recogen é hinchan los pesimistas, para hacerlos pasto de su volandera chismografía. La contrarevoluci6n vreparada y armada por el General Reyes, según el sentir de los
partidarios de éste, es inminente y fatal y no está lejano el día
en que veamos dibujarse la expresiva silueta del bravo General,
sobre las terrazas del Castillo de Chapultepec, concediendo entrevistas sobre democracia á un novísimo Creelman, 6 bien di:
rigiendo negligentemente la mirada desde el Caballero Alto, sobre la ciudad muerta y arraEada por los vengativos ímpetus de
las hordas negras!
La verdad es que no parece sino que el General Reyee, es la
manzana de la discordia, entremetida en nuestro país para dificultar todo progreso y consolidaci6n nacional, porque 8i bien Jo
que intenta crasamente el General Fracaso entra en la categoria
de las locuras, ciertamente es que esta misma locura puede traer
á la patria adolorida, la anarquía más e~tupenda que pudiera
contemplarse en país algune, si el Gobierno no toma con mano
de hierro las providencias necesarias para evitarla. NoEotros
creíamos que la ambici6n-patrimonio de todos los hombresera lo único que hacía cometer al General sus desacatos; pero
ahora en vista de las convulsiones que sufre la Nación y que
creemos serán las postreras, firmemente creemos que el General
Reyes, obra con el m6vil de sus pasiones desatadas y con el de·
seo de nngarse de las befa11 y el escarnio de que fué certero
blanco. Con la divisa de «ó César ó nada)) el General Reyes (tipo
de tragedia ó de sainete?) pretende debilitar el Gobierno dt-1 !le·
fl.or Madero, esperando la ocasión en que la volubilidad del pueblo tan experimentada por él, haga. derramar pródigamente á su
alrededor los favores de su popularidad, que alguna vez obtuvo
pasajeramente. Vana, candorosa, ingénua esperanza! Los héroes
(y más siendo de cartón) cuando pierden el favor del pueblo si
acaso vuelven á recuperarlo no no es precisamente con actos antipatrióticos, ni provocaciones superficiales, que tienen, además,
el demérito de haber sido forjados cuando la patria tiene hambre y sed de paz.
Entre tanto, y ahora mismo, ya comienza á dejal'Se oír el fatídico crascitar del cuervo del Norte, que parece actchar el mo·
mento oportuno, en que deba regalarse con los despojo5 de la
Patria, asesinada por sus propios hijos!

lero, que también desempeña sus funcio. nes de Primer Mini s·
tro, es un nombre inteligente, capaz, bien
equilibrado,sereno. Su
esfera de acción es muy extensa y así lo ha demostrado acupando sucesivamente las carteras de Fomento, Justicia y Relaciones
Exteriores. Ciertamente que el st-ñor Calero ha dejado á su paso por dichos Ministerios, landables huellas. Seguramente que
si se aprueba la ley sobre inamovilidad de empleados Federales,
ño tendrá efecto en las dependencias del Ministerio de Justicia,
pues el Eeñor Calero, hizo un cambio completo en el personal
de empleados, cambio que aplaudimos de veras, atento siempre
á la ley sociológica de la renov1ci6n, de la que es afecto sobremanera en todo órden de ideas tal vez por seguir la frase danunziana «Rinovarse 6 morire.»
El señor Don Abraham González, Secretario de Gobernación,
es un revolucionario de buena cepa, probo, bien intencionado y
conocedor de lo~ hombre~ y durante su corta administración como Gobernador Constitucional de Chihuahua ha dado buenas
pruebas de su aptitud política y administrativa. Desgraciadamente el pueblo chihuahuense lo reclama para que rija sua des·
tinos y el sefior Madero probablemente se vera privado de rn
valiosa cooperaci6n.
Del señor González Salas Ministro de Guerra y Marina, se di ce que se ha hecho impopular con motivo de la debatida cuestión zapatista y se agregaque laopiniónpública, esa imaginaria
opini6n pública, tan llevada y traída su estos últimos tiempos
y que á veces se emplea como azote, como gato de siete colas
paar flagelará los hombres públicos, lo rechaza abiertamente.
Cierto es que en la Cámara de Diputados fué siseado; pero este
siseo fué reflejo de la opinión pública? No por parte de los Diputado~, pues estos en manera alguna representan al pueblo de
hecho y no por parte de la galería que ademas de su reducido
número, esta formada por un público curioso, burlón y apasionado. Lo quA hay es que la opini6n pública la pueden formar
actualmente á su manera ó un periódico ó un grupo reducido de
personas.
Al señor Ingeniero Manuel B@nilla Ministro de Comunicaciones, tambien se le ha formado una atmósfera hostil de todo
punto injustificada. Afortunadamente la gente sensata, no hace
aprecio de esos insulsos ataqnes y burlas, que vé por mero pa·
satiempo. Se censura al señor Bonilla que use corbata verdeó
Los gobiernos fuertes, los hacen los gabinetes competentes. roja, se le critican versos apócrifos, se le ridiculiza como mal
Si no se tiene uuo de gran capacidad moral, respetable ante la literato ó como cursi redomado; pero jamás se tacha su labor coopini6n pública, y azás idoneo, de nada servi'rála organización mo Secretario de Estado, pues la Secretaría que es á su car~o
de grandes cuerpos de policía, ni destacamentos de sabuesos y marcha digna y perfectamente.
Sherlock Holmes, para procurar que la tstabilidad de la RepúLa única tacha que ce les pudiera poner á los sefiores Ernesto
blica no sea perturbada, ni registrar hasta el último escondrijo Madero y Ra!ael Hernández, Secretarios de Hacienda y Fornen·
para descubrir complots y maquinaciones revolucionarios. La to respectivamente, es su parenteeco con e! señor Presidente de
contrarcvoluci6n vendrá indudable, indefectible, fatalmente, si la República, pues el nepolit,mo aunque á veces sea justificado,
el Gobierno por sus actos se hace impopular y este se halla ac- se presta Eiempre á torcidas interpretaciones. Por lo demás los
tualmente en manos del Presidente de la República, con el con- señores Madero y Hernández 11on personas gratas á la Naci6~,
sejo de sus Secretarios de Estado.
• inteligentes honradas y que tienen la gran cualidad de ser riEl Gabinete del sefior Madero, posiblemente Iio está consti- gurosamente serios.
.
tuido por notables estadistas, ni talentos organizadores de priSería inconsecuencia examinar las personalidades de los Mimer 6rden, porque para ello, habría que armarse de la linternl:!, nistros ;restantes ya que estos son nuevos en la cosa pública, re·
de Diógenes para de!cubrirlos; pero dadas laa condiciones de vándonos nuestro juicio para mejor ocasión.
nuestro medio político, llena en su mayoría nuestras aspiraciones. El señor Secretario de Relacio11es, Licenciado Manuel CaJACINTO.

Los condes de Ligneville y de Autricourt, hermanos gemelos y deECendientE&gt;s
de una de las cuatro
familias de la antigua
caballería de Lorena,
tenían una stmejanza
tal, que cuando vestían, por dive,tir,e,
un traje igual, sus criados los equivoca han.
Cierto día se divirtieron con una escenb
en extremo graciol:la.
Ligneville m a n d ó
venir á un barbero; ee
hizo afeitar un lado, y
después, á pretexto de
una urgencia, se fué
al aposento inmediato.
Su hermano le esperaba allí, y poniéndose
la bata de Ligneville,
como igualmente el
pafio de afeitar, fué á
sentarse en el puesto
de su hermano.
El barbero, sin reparar en la mudanza,
fu é á afeitar el otro lado, pero ¡cuál sería su
sorpresa, cuando vi6
que en un instante le
había vuelto á crecer
la barba.
Confuso en extremo, mira y vueJ.v13 á
mirar aquel hombre,
sin atreverse á tocarle,
y no dudando fuese

f

El señor Licenciado Pino Suárez,' Vicepresidente de la República, saliendo de la
Cámara de diputados, después de protestar,

79,
algún demonio que
había tomado la figura del conde de Ligne·
villa, da un grito y cae
desmayado.
Acuden t o d o s los
criados y mientras le
prodigan los auxilios
oporturios)ara hacerle
volver en sí, Autricourt vuelve á su cuarto y Ligneville, medio
afeitado, vuelve á ocuoar su puesto.
· Ya repuesto el barbero, encuentra al conde ocupando el asiento, y lo halla. confor·
me él lo había dejado.
Entonces se sorprende
nuevamente; cree un
suefio cuanto h a bí a
pasado y no 50 convenció de la verdad hasta
que vió á los. dos-hermanos juntos.
No menos que la semejanza, la simpatía
correlacionaba á eEtos
dos gemelos: siempre
padecieron iguales enfermedades; sus dolores eran idénticos, y
su conducta y sus suefios enteramente iguales.
· Ambos padecieron
una fiebre lenta que
los llev6 á la sepultura en un mismo día
y hora, á Ligneville
en Francia y Autricourt en Baviera.

***

El señor Vicepresidente llegando á Palac!o, en cuyo sal.ón amari.llo se cfectu.ó_una ceremonia con la asistencia-del.señor
Presidente, su gabmete y diversas com1s10nes,

�Aetualidades-Llos Sttbseetretatrios de Estado.
llitetrattttr&amp;

797

:r:~ ·-· .. .

TENEERAX
La noche muy negra,
El viento muy frio. Sobre la metrópoli
La peste exhalaba su vaho de huesa.Las rachas heladas,
De muerte agoreras,
Silbaban burlonas cual si fuesen brujas
Que del aquelarre maldito volvieran.Dentro de la casa la pálida novia
Tendía las alas, dejando la tierra.El estaba solo, solo en la Negrura. dentro de la Angustia pavorosa y fría,

Llorando á la puerta.-

Cruzó un alarido de madre el Silencio . cruzó la Negrura, se detuvo el viento

Cruzó el alarido como una ave negra.'
Después sonó un tiro, brillo un fogonazo que rasgo la noche
Como un ave roja y siniestra.
'

JY.1:IS VERSOS
¿Porqué tus negros ojos inspiran mis poesías
gravando en sus estrofas las suaves armonías
que encierran sus abismos de esencia espiritual,
Y vierten en sus líneas escuetas y sombrías
tu alma toda entera con solo tu mirar ...... ?.
Porque tus labios rojo!! inspiren en mis versos
las notas más sublimes en tonos tan diversos
haciendo de mi estrofa un canto celestial
y vibran en mis versos tan rítmicos y tersoil
las voces más divinas del coro angelical.. .... ?
En fin, porqué en mis versos palpita tu alegría
tornándose mi estrofa tan pálida y sombría
Si brota de tus ojos el llanto y el pesar ...... ?
-Mis versos son tu alma que vuela hacia la mía
y surge de mis labios trocados en poesía.
ALFREDO RENOHAW DE OREA.

Las rachas heladas cortaron su vuelo;
Mas después burlona!!, macabras, aviesas
Hasta el lecho mortuorio llegaron
Por ver cual yacía como un muerto lirio la pálida muerta.-

Señor Lic. don Bartolomé Carbajal y Rosas,
Relaciones.
Señor Lic. don Federico González Garza,
Gobernación.

Las brujas fatídicas, las rachas heladas
Am~molinaron el polvo y la arena,
Danzaron su ronda,
Sobre el cuerpo inmóvil del pobre poeta¡
Mientras roja corría la sangre
Como una blasfemia.. -

Señor Lic. don Jesús Flores Magón,
Justicia.
Señor Lic. don Franc!sco Díaz Lon bardo,
Fomento.

FRANCisco BUITRAGO DIAZ.

Señor Lic. don Jaime Gurza,
Hacienda.
Señor lng. don Alberto Pani,
Instrucción Pública y Bellas Artes.
Señor Ingeniero don Manuel Urquidi,
Comunicaciones.

POU~ CBLtüB 2Ul tl'AifllB,

Señor General don Manuel Plata,
Guerra y Marina.

'

Dice el anciano:
De engaños fué mi corazón herido
y llevo el alma triste y dolorida,
Amor es la quimera de la vida
que muere entre las sombras del olvido.
El joven dice:
De mis años en el cristal brillante
contemplo la sonrisa de mi amada,
iluminada mi senda su mirada
y creo en el Amor con fe constante.
Y concluye el poeta:
Amor, bella palabra, dulce nombre,
escrito estás en las fragantes flores,
el céfiro te eleva en sus rumores
y te pronuncia palpitando el hombre.
Cuando en los ojos el Amor fulgura
es que sueña la mente vago anhelo,
y Amor lucen los astros en el cielo
y canta Amor el ave en la espe!!ura.
Amor brota del pecho al suspirar
á los labi&lt;,s asoma en la sonrisa,
y gime Amor la perfumada brisa
y ruge Amor también el ancho mar.
Amor es como faro de ilusiones
que alumbra con destello luminoso,
ese fantasma azul y misterioso
que habita del ensueño en las regiones,
cuando sonriente juventud lo mira
se vuelve realidad que Amor inspira;
pero la yerta ancianidad no alcanza,
¡que se trueque siquiera en esperanza!
Noviembre de 1911.
MARIANO LEON y ORTIZ.

Señor General don Victoriano Huerta,
cuyo último brindis, en el que protestó su lealtad al gobierno
constituido, ha causado una favorable impresión.

A

TI, SEÑOR.
Al ~- P. José ~. Catrtraón s, u.

Cruzando la existencia una alma pía,
muertas las juveniles ilusiones,
en continuo luchar, fin ambiciones
descansar olvidando ella quería.
La paz buscaba y por doquier veía
la negra ingratitud, viles traicione~,
el odio envenenando corazones
y encubriéndolo todo hipocresía.
Crímenes, vicio, llanto y desventura,
la maldad imperando inicuamente
y por otros sufriendo el inocente.
No quiso ya mirar tanta amargura,
los ojos leyantó y al ver el cielo
cifró en amarte ¡oh Dios! todo su anhelo.
MARIANO LEON y ORTIZ.
Né~ico, Noviembre de 1911.

•

�lVIR.T~IffiOftIOS

¡r··
'

.

,

. '

POR
A. H. BORDEN .
•

.

. .~

L.OS PROGRESOS DEL AUTO

.

' .

. . 1

.. '
·~·,::·.
' , ..

/ .__ . -

'

Señorita Angela Bringas y de Ja Torre,
Señor Licenciad;, don Ricardo Couto,
.
distinguidos jóvenes pertenecientes á prominentes familias de Orízaba, quienes contraerán matrimonio en esa ciudad el 29 de los comentes.

No es de creer, por varias y obvias razones, que el automóvil tal suma es una. bagatela. De aquí que solo en el distrito de
IIPgue _á suplantar nunca. el ferrocarril para cortas distancias, Nueva York, corran más de 200,000 autom6viles, es decir,
pno s1 ha llegado á preocupará las compañias ferrocarrileras más carruajes automáticos que almas hay en una gran ciusuburbanas, especialmente, y acaso solamente, en las grandes dad, y que prestan un servicio excelente con el buen afirmado
urbes de los Estados Unidos.
de las carreteras y el aefaltado de las calles, n.o sólo entre los
El número actual de automóviles es fabuloso y el tránsito grandes centros y los hogares, sino para los negocios mismos
entre las grandes ciu'
dadas las grandes disdades y los distritos
tancias de esas ciudarurales que les cercan,
des monstruos.
que bahía llegado á es·
Para largos viajes se
tar monopolizado por
está extendiendo tam ·
la locomo,tora, va
bién mucho el automósiendo conquistado rávil. Centenares de perpidamente por el auto·
sonas viven á cien y á
móvil. Y ello es lógi doscientas millas de
co. Quien conozca á
los grandes centros,
fondo el carácter yandistancia que salvan
qui, su vida, sus aeti·
en una ó dos horas de
vidades; así como la
un viaje cómodo y
peculiaridad sinRular
agradabilísimo. En los
ele sus grandes centros,
días de invierno, con
comprenderá que el
lluvias y nevadas, la
automóvil es una nedistancia entre la escesiilad. Disponer en
tación y el hogar es de
cualquier momento de
lo más molesto que
un vehículo veloz es
pueda imaginarse El
'·
ventaja tal que nadie
viaje directo desde la
apreciará sin duda cocochera á la oficina en
mo la aprecia el nor·
un automóvil que dia·
teamericano. De ahí
pone de calentador auque millares de homtomático y de más
bres de negocios y
Automóvil inglés con cocina , comedor y dormitorio.
comodidades que el
profesionales que vimejor pullman es induven á treinta y á cuarenta millas de distancia de las urbes en dablemente preferible al tren con pllsajeros incómodoe, con codonde tienen sus negocios no resistan las desesperantss tablillas nQcidos importunos, con trasbordes de trene2 y tranvías y esdel los itinerarios de trenes. ¡Aguardar quince y veinte roinu· peras en los andenel".
tos en una estación! ¿Qué yanqui lo aguanta? Y lai:s detenciones
Y es cierto que la cm,tumbre del automóvil destierra. el uso
de los tranvías, las paradas de los trenes y de loe elevados y los del ferrocarril. Esa libertad omnímoda que se goza viajando en
torbellinos de la multitud en las plazas públicas?
un vehículo propio y rápido no es comparable á ninguna otra.
Añádase á e!!to que lo más probable
Los millonarios americanos que poseen
es que el hombre que ha trabajado
varios automóviles, suelen hacerse pre·
ocho 6 diez horas febrilmente tenga que
ceder ó seguir de otros coches con sus
vi11j11r hora ú hora y media de pie en
servidores. Para giras al campo es una
una plataforma sin poder leer el periógran comodidad que no satisface el fedico 6 las cotizacionee de última .born
rrocarril. El grabado primero de esta
ni releer su c(memorandum&gt;,; que las
página, por ejemplo, reproduce un corestricciones gubernativas sobre la veche con dormitorios para cuatro perlocidad de las locomotoras en los dis·
sonas, cocina con refrigerador y come·
tritos urbanos obligan á los trenes á
dor, pudiendo alcanzar una velocidad
guardar una marcha desesperadamen·
de 75 millas por hora. El segundo grate moderada, que loe; millares de crubado corresponde á un automóvil que
ces, de ((swiches,)) obligan á paradns
ofrece la particularidad monta.ble y
tan frecuentes que ningún tren pasa de
desmonta.ble de convertirse en casa. Es
las veinte millas por hora hasta que
muy propio para disfrutar de las deentra en línea abierta., y se comprende·
licias de la selva duran.te varias semará que el automóvil sea una verdade·
nas como aquí se acostumbra, lejos
ra. solución. No hay que estar pPn·
del enloquecimiento delas grandes ciudiente del reloj para saber si se podrá
dades. Tiene dormitorios, cocina y saó no alcanzar tal ó cual tren, tal 6 cual
lón para cuatro personas, pero puede
vapor, no hay que ser esclavo del ho·
conducir cómodamente dieciséis y, al
rario ferrocarrilero. ¡ Cuántas veces tras
desmontarse, darles á todas alojamiento
una carrera por entre el bullicio de
cómodo. Su máximum de velocidad es
una plaza se llega al muelle ó á la es·
de 65 millas por hora, no menos que
tación en el preciso momento en que
cualquier ferrocarril.
el vapor zarpa 6 el tren parte!
La construcción de esos coches se haTodo ello sin contar las ventajas hi·
ce sie~pre bajo planos eepeciales. Se
giénicas y el placer de un viaje al aire
ha batido con ellos el record de la cubiabierto, sólo, sin impujones ni moles·
cación, excediendo en mucho álas
tias que el automóvil evita y que, ade·
ravillas que con frecuencia admira.Automóvil convertido en cas'.l de campo.
más, llega antes.
moa en las construcciones navales.
Mucho ha contribuido al asombroso
Puede asegurarse que no hay una. pulJesarrollo de la industria de automóviles la podularidad de sus g~da cúbica sin objeto. El coche cuyo cuerpo central reproduúltimos tipos y la democracia de PUS precios. Hoy se adquiere c1mo~ en el tercer lugar de esta página, es un modelo de consun automóvil por $300, para t.res peraonas, paga~eros a pla· trucc1?nes de esta índole. S? propietaria, la famosa actriz y mizos, como ae compra una máqurna de coser, un fonografo, etc. ; llonana. Mrs. Anna Held, v1aJa en él con mucha frecuencia. El
es decir lo mismo que hace pocos afi.os costaba una motom· comedor, como puede verse, es espléndido y completo. Anna
cleta. Para. un hombre de negocios, un médico, un arquitecto, Held suele hacer con este:coche viajes muy largos. Va iempre
11

ma-

Señ()r don Joaquín Jurado

y

señora Maria del Castillo de Jur:idn.

�.. ,.

800

--· ~

...

,,.

1

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- ........ _ _

,..,

'-•

La cocina con ruedas dd Emper.:dor d.: Alem,ini.1.

Un niño que no puede hablar á su padre.
Un caso de herencia extraordinario.
La millonaria Ann Held, almorzando en su automóvil.

801

llos ptrogtresos del aoto

llos ptrogttesos del a.uto

Auto de N.it Goodwing, con sleeping y toilett.

precedida por otro coche en el q lle van su mayordomo y dos trasl~da de un paraje á otro según las perspectivas que desea s11
camareras, quienes preparan y adquieren cuanto ella desea. capricho.
El invento es como sigue. Trálase de un autom6vil lancha 6
Cuando ?mpr~nde viajes de varios días se hace seguir de su
para
expresarnos mejor, de:un automóvil conectado á una l~n~
autom6v1l-cocma en el cual no falta nada de cuanto pudiera
cha,
de
tan sencilla man'era, que el lector se extrañará de no
necesitar el chie.f más exigente.
El grabado que sigue es modelo de confort para cortos viajes. habérsele ocurrido antes, si es que realmente nunca se le babia
Su propietaria, la millonaria Mrs Maxine Elliott, declara que ocurrido. El bote está amarrado ante la rampa que parte de la
se ha olvidado por completo de las trepidaciones ferrocartileras, cochera, y dispone de dos ranuras paralelas para que las ruedas
de las paradas dese!!perantes de los conductores y de los negros del auto entren en ellas y lo coloquen en la posición exacta que
es necesaria para que una transmisi6n una el eje del vehículo
de los pullman.
Un justo apreciador de las ventajab del autom6vil, es el Empe· con el de la hélice, al tiempo que el coche ee levanta un tanto
al efecto de que las
rador de Alemania.
ruedas giren en el
Posee una hermo~a • .•. •· · ·
- .
~...
"""'
vacío. La lancha así
c~lecci6n de automó- ' · · ~
impulsada,
toma
vlle2, no tan nume·
·
- ~ • lt ,J;,.
una gran velocidad
rosa como suelen
y se dirije á EU mue·
serlo las de sellos
'
,\
',
lle, en donde otra
·.
postales, pero de
rampa parecida á la
más valor. El co·
·
de la cochera faci·
che-cocina que sue·
li 1a el paso á la tie·
le seguir á su tou·
rrn firme.
ring-car y que re·
P!4ra salvar el in·
producimos interior
conveniente que
y exteriormente, da
pre,enta la diferenuna idea eeacta del
cia de nivel del agua
adelanto conseguipor la marea, el
do en esta clase de
bol e dispone de vál·
construcciones.
vuln.s que al abrirse
Ningún hotel posee
ó cerrarse permiten
una cocina m á a
hallar el nivel exac·
completa ni más
que seque
deeea,
c6moda. Estas co· i..:.:.-'-'-:...::.:=::..:....---'-'~~====~=~====----l~::.--==;.;.._-.,---=-_;.¡¡" to
operación
se
ciaas con ruedas
hace durante el via·
Touring·car
de
lujo,
de
Mrs.
Maxine
Elliott.
pueden y deben adje, ya que el nivel
quirir la misma velocidad que el coche que las precede, que no 1rn dstiene más que del agua es conocido. Al llegar á la orilla se desprende la trans·
en el momento preciso de servir la mesa. El Kaiser sírvese por misión que lo retenía, y el auto sigue su camino.
De cuantas maravillas nos admiran en las modernas construc·
lo común de su tren de automóviles cuando asiste á las ma·
ciones
de los cochea para ferrocarriles, ninguna resistirá las que
niobras militares, yendo seguido, adem~s del coche-cocina, del
á
diario
se inventan para automóviles. Solo cuando el aeropla·
6mnibus en donde va el servicio del Emperador.
no
surque
firms los airtis aparecerán otras mayores, porque las
Pero la última novedad y progreso en automóviles acaba de
exigencias
serán también mayores dado el problema del peso,
aparecer en Chicago. Mejor podríamos referirio como excentriy el cerebro del hombre tendrá que luchar en una esfera de ac·
cidad, porque s6lo en muy raros casos tendrá aplicación el nue·
vo modelo. Un millonario de Chicago tenía dei;;de tiempo ha el tividad de5conocida basta ahora.
Mas, por hoy, no puede negarse que de cuantas industrias
caprichoso deseo de vivir en pleno lago de Michigan, para dis·
modernas
han admirado al mundo con su portentoso progreso,
frutar de una soledad y un silencio absolutos á lo cual tenía un
la
del
automóvil
ha rebasado ya las esperanzas que en ella ee
derecho indiscutible. Su ilusión era una casita flotante, si bien
tenían
cifradas.
anclada para evitar todo lo posible el vaivén del oleaje, pero
había un problema previo que resolver por qué quería nada
menos que poder trasladarse de la casa al despacho en autom6·
á un enfermo, para que lo asistiese, una muj~r
vil, problema que preocup6 á más de un ingeniero, dado que la queTrajeron
sabía
hacer
muy buenas conservas, y habiéndoselo di·
cosa no era de fácil resoluci6n sin el auxilio de un invento. El
cho,
respondi6:
oro, sin embargo, aguza tanto la inteligencia de los hombres
-Pues que me conserve la vida, que no be mene~ter otra
que se invent6 para el excéntrico Jo que necesit4ba, hecho lo
por ahora.
CllR l coni•fruyó IR ra¡:R flotante veril11dero p11 lario Rcu6tico que

--~-J:~~~-i
,
.
:
.
1· .
-

·------..

Interior del automóvil co(ina, del Kaiser.

todos los esfuerzos posible~, y por más qutl fuera inmenso el cariño que ít t:tu padre le tenía, no podría hablarle.
Los médicos encargados de observar tan notable caso, asegu·
ran que las condiciones físicas y mentales del nifio no presentan
la menor anomalía. Las leyes de la herencia son la única explicación po3ible para este fenómeno. 'foda sensación puede pro·
ducir un cambio físico; lo mismo la cólera que la alegría dan á
nuestro rostro distintas expresiones, y cuando la sensación lle·
ga á su colmo, estos cambios pueden hacerse permanentes y oca·
sionar perturbaciones orgánicas. En el presente caso, la ira de
la madre y su re3olución de no hablar al marido causaron una
perturbación en su sistema nervioso, y esta perturbaci6n, transmitida al sistema nervioso del niño, debe influir en ciertos ner·
vios, que, relacionados con la laringe, le impiden hablar apenas
sus pensamientos se encaminan hacia la idea de su padre, sin
que la fuerza de voluntad sea suficiente para contrarrestar la in·
fluencia de los cen·
tros nerviosos tan
extrañamente afectados.

Una criatura, un inocente uiño de diez años está siendo ahora objeto de la atención de todos los médicos de todos los filó·
sofos de los Esta1os Unidos. Semejante en todo á cualquier otro
niño, gracioso, juguetón, inteligente, fuerte y risuefio, eEte niño
se queda mudo apenas se ve ea presencia Je su padre aunque
puede hablar perfectamente á cualquier otra persona. '
Ni los ruegos, ni los castigos, han logrado que este niño hable
al hombre que le dió el sér. Y no es que tenga miedo á su pa·
pre, ni que éste le haya jamás amenazado ni castigado para merecer tan cruel venganza. Según' los hombres de ciencia, se tra·
ta solamente de un
ejemplo curiosísimo
de influencia prena·
tal.
~-&lt;.r-Seis meses antes
de que este niño
viniese al mundo,
EL ERROCARRIL
su madre iuvo un11.
seria disputa con el
MAS ALTO
marido por cualquier pequeñez do·
mé!tica. Su e!tado
Presumen los suinervioso hizo que lo.
zos de su ferrocarril
buena señora diese
,le la J ungfrau, y
á la cosa m6s im·
todavía más de la
portancia de la que
línea de Gornerrealmente tenía, y
graft, que sube á
en aquellos momen·
3.019 metros; pero
tos de c6lera juró
Eli bien es cierto que
que jamás volvería
ésta en la más eleá dirigir la palabra á.
vada de Europa, no
su esposo. Cosa sinpuede competir con
gular: desde aquel
la línea de Oroya
momento, y á pesar
Mrs. Tyler Morse, que ha olvidado ya el uso del ferrocarril.
en el Perú, llamada
de las súplicas de
Ferrocarril Central.
su marido, la muEl
punto
culminante
de
esta
línea
está
en
la
mitad del tunél de
jer no volvi6 á hablarle hasta que nació el nifio. Entonces, coC'1.ldera,
y
se
encuentra
á
4.
780
metros
sobre
el nivel del mar,
mo si despertase de un saeño, la esposa recobr6 su jovialidad,
casi
á
la
altura
del
Mont
Blanc.
ecb6 al olvido su amenaza y continuó siendo para él la mujer
Este ferrocarril, que permite pasar en ocho horas desde un
carifiosa y comunicativa que había sido eiempre.
clima
tropical (8 grados al Sur del Ecuador) á la regi6n de las
La buena armonía del matrimonio creció al aumentarse la fanieves
perpetuas. es uno de los más maravillosos del universo.
milia con aquel niño, objeto del carifio materno y del orgullo
Tiene
de
extención 222 kilómetros, cada uno de los cuales se ha
de su p11dre. Pero he aquí que cuando el chiquitín empezó á
bajado
en
su construcci6n de un mill6n de francos de costo. No
pronunciar las primeras palabras, se observ6 que se dirigía siemhaciéndose
Ul!O del carbón. para la locomoci6n de este ferrocarril
pre á su madre, como si le estuviese vedado hablar al padre.
pues
sus
maquinas
marchan por petr6leo, y las pendientes son
Por algún tiempo, el fenómeno permaneció inex1,1liC$\ble para
tan
continuas,
que
puede
descender un tren sin el auxilio de la
todo el mundo, excepto para la mujer, que comen~ó á sospechar
máquina
desde
la
salida
del
tunél; al nivel del mar, recorre de
la verdad. Deseando encontrar un remedio) rog6 al niño que saesta
suerte
una
distancia
de
170 kilómetros sin gastar un cénludase á su padre cada vez que le viese entrar en la casa, y, en
efecto, el niño se llegaba alegremente al autor de sus días le mi- timo.
~-&lt;.r-raba sonriendo y ...... nada más; de sus labios no salía el menor
Un jugador perdi6 cuanto dinero tenía en la noche de Navi·
sonido.
dad,
y á la mañana siguientei cuando los amigos, que ignoraEntonces la afligida madre recurrió á la11 amenazas y después
ban
el
suceso, le daban las buenas Pascuas, les respondía:
á los castigos. Todo lo sufri6 el niño en silencio, y solo cuando
-Así
las tengan ustedes.
los golpea le dolieron, confes6 á su madre que aunque hiciera

y

f

�I

VIDA TEATRAL
POR L.A. OPERA
~ida, Lu,cía, Tosca, Rigoletto, Fausto, Traviata, Trovador, fuerzo y el cansancio que por la confianza de que á estas alturas
Baile de Mascaras, Cavallería Rusticana y Payasos. He aquí las ( 2, 100 metros) brille siempre igual el bronce de su garganta.
óperas ~epresentada, ha~ta ahora por el simpático cuadro lírico
En tonas las obras ha cantado con buena fortuna, pero lo redramático de Arbeu, que tanto y con justicia ha merecido los fa. cordamos especialmente en Aida, Traviata, Tosca, Payasos y
Yores del público.
Fau~to.
CorrP. por ahí una grata noticia: se han contratado ya por la
¡ Ah! canta la cavatina Salve dimora, casta, como mandan los
cumplida empresa
cánones, esto es,
Sigaldi- Amaya
como la escribi6
nuevos elementos
Gounod, y por la
que contribuirán
. fidelidad y exquigrandemente á
sitez, B atta i n
prolongar la temarranca una ovaporada, pues de
ción en ese conoseguir con los que
cidísimo trozo.
hoy se cuentan, se
Vengamos ahocorre el riesgo de
ra con Píceo, un
suspender las repico de oro ciertapresentaciones,
mente, como dedado el incesante
cía desde su platea
trabajo encomenuna linda sefiora,
dado sobre todo al
en la primera de
tenor Battain y al
Payasos. Después
barítono Picco.
del admirablepr6Ojalá que á la
logn, qne Picco devez se refuercen
clama y canta con
los coros y se les
toda la. intuici6n
haga estudiar un
de un artista sepoco más. Sin ei
vero, es de espe·
talento de Nacho
rarse que labren el
Castillo y sus esconsiguiente epifuerzos como di·
logo tantos aficiorector ¡oirfamos
nados que en cada
unas cosas!
reuni6n e u r si ó
Es ya res judicurai á medias ,
cata-como dicen
destrozan ese belos juris-que Rello pasaje leoncagina Vfocarino es
valir,o. La verdad
una prodigiosa
se impone un mucantante cuyos do·
tis ...... no absoluto.
minios se extien La única obra
den cada día, y espíritus inteligen en que Píceo no
com·ence es en Rites le auguran que
goleuo, es u::: paen el cielo de su
pel ..... vicepresiarte esplenderorn
denc;al, muy difíjRmás se pondrá
cil, y Picco desel Rol.
conoce los detalles
La arrogancia
más importantes,
de Carlos V en el
amén de la poca
zenit de su podepotencia de su
río fué diaculpahien impostada y
ble.y ¿qué diremos
voz.
dulcísima
de ladiva eI.JcantaLa señora Frery,
dora que apenas
una Aida impeca·
ha tramontado las
b 1e , ardorosa y
frescas colinas de
sentimental,
carela aurora y ya surce de un órgano
gfl aceleradamente
eeguro, pero com·
hacia el glorioso
pensan sus agudos
mediodía?
brillantísimos y
Los críticos exiACACIA GUERRA,
sostenidos
de que
gE&gt;ntes-y vaya si
Jos hay- concuerbella primera tiple del Principal, que sigue conquistando grandes aplausos.
tanto gusta el gros
public . Además ,
dan en sus juicios
viste
con
propiedad
y
está
siempre
atenta
á
la
acción, dos cosas
y en sus presagios respecto de esta peregrina norteamericana de
que
olvidan
mucho
los
artistas
del
tablado.
La
escuela de canto
alma ítalo-francesa, por igual graciosa y dulce, lo mismo fuerte
de la señora Frery-dentro del método francés, del cual n.o soen la pasión que frágil y tenue en los ensuefios.
Materia será de un extenso artículo el comento que haremos mos partidarios-es muy apreciable. Los bajos Cre~y y Miracle
más tarde á la interpretación que hemos visto y oído, sentido y están constante:nente á buena altura. Ambos trabaJan con em·
gozado de Lucía, Gilda, Violeta y aun del airoso pajecillo Os- peño y lucimiento. Apuntamos Rigoletto, Aida, Lucía y Baile
de Máscaras. Queremos olvidarnos de un cierto Mefist6feles.
ear, por la Viccarino, siempre Regina.
De intento dejamos para mejor ocasión la tarea- ardua de v~Battain, tenor elegante, conocedor á conciencia de la1:1 obras
que canta con esa su voz de raegos netamente masculinos aun ra.s-de ocuparno3 de nuestros apreciables paisanos. El prop?s1en los pasajes más agudos y dulces, se ha captado sinceras eim- to de la empresa por despertar en ellos una segura emulación
patías. Se sabe mucho de sus descuidos y volubilidades, se la - al lado de artistas completos, es por cierto muy loable, ~~ro .tal
menta que á las veces confíe demasiado en el brillo de su voz, y empefio lo resienten los dileUanti. Esa política de conc1hac16n
así se le oye á las veces enronquecida y vacilante en las notas deba sobrevenir después de la Reforma y de una Guerra de Tres
graves ó en las cadencias á fior di labro, quizá menos por el es- 6 más afios.

T e a t tt o s.-S o e i a 1 e s
EN UN TREN l-1:LECTRICO
BLI COLIECCIOfUSTR.

En París, las seis de la tarde.-En el tren que va ...... á ..... .
¡ poco importa! Basta saber que ese tren es

boletos. Me diréis que hubiera sido más sencillo hacer pagar su
aeiento al señor; de acuerdo, pero como ya ha abonado el im·
porte nadie lo obliga á reincidir, presentando el boleto justifica·
tivo, lo que no quiere, de ninguna manera, dE&gt;jar de hacerlo.
El revisador tiene razón de insistir; el señor no teme tampoco
al dedicari:e en busca del penoso boleto.
Las diez de la noche. Continúa la sesión.
Las once y media. Se puede calcular en
600 los papanatas que contemplan al sefi.or,
al revisador y al tren.
Las doce de la noche. El sefior se levanta, se golpea la frente exclama:-¡Eurekal
El revisador, creyéndose insultado en el
ejercicio de sus funciones, se aprontó á hacer proceso verbal; pero no tie:r.e tiempo,
pues el sefior &amp;bre su gran cartera. ¡Oh
e~tuporl en ella hay un boleto, uno solo.
El revisador lo examina. E i el bueno, el
que correspondeal día.
Ji~I revisador lo rompe en la extremidad
y parte con la conciencia tranquila por
haber cumplido con su deber.
El sefior, libre por fin, se gana á su pró·
ximo domicilio. La muchedumbre se dispersa.
Ahora se establece una cuestión: ¿por
qué eee señor no rompía los boletos?
¡Dios mío!. .. muy sencillo, los coleccionaba. -EDUARD BIGOT.

de tracción eléctrica y, aunque fuera á vapor no ofrecería ningún inconveniente pa·
ra el asunto de que se trata.
Ei vehículo se detiene delante de la estaci6n. Intrépidos viajeros penetran en el
tren, una vez efectuada esta operación, el
conductor vuelve á partir, con el tren, se
entiende.
En la plataforma: gente cualquiera. En
el interior: gente como la de la plataforma.
Un sefior, ~entado, con su gran cartera en
las rodillas, come ...... co11 los ojmi, á una
cortés viajera sentada delante de él. E~e
señor, que no llama la atención, parece que
tiene los bolsillos llenos de papas debido á
que éstos están rellenos.
-Hay sitio, exclamó el guardatrén.
A esta «llamada al pueblo» cada uno Paca el dinero necesario y recibe en cambio
uno ó dos papelee unicolores ó multicolores,
según el trayecto que recorre.
Todos los boletos llevan esta indicaciqn:
r, Este billete debe ser ¡resentado oumdo se
solicite y debe destruirse al bajar del tren.))
De repente, como una flor doblándose Señor li~enciado Ignacio Bravo Betancourt,
EL LADRON Y EL MEDlCO
bajo el pe3o de una mariposa, sube miencuyo matrimonio con la señorita Josefina
Llamosa está ya anunciado,
tras el tren camina, un revisador. Con esa
Un médico de Londres, de mucha repolítica exquisita que nos legó el gran siglo, ese importante funcionario exija el bolefo de cada viajero y putaci6n, y muy rico, fué un día á. percibir una cantidad bastante considerable en billetes de banco y en oro.
le saca un pedacito.
Cuando volvía á su casa úon el dinero, le detuvo en la calle
Cuando llega delante del sefior de los bolsillos hipertrofiados,
el revisador, con un gesto donde transpira toda la autoridad de un hombre tan apresurado que casi no podía echar el aliento,
quien le suplicó fuese á visitará su mujer, que estaba con un
que estií revestido, pide el papel que da derecho á viajar.
ataque
tan violento que exigía un remedio muy pronto, ofreEl señor, con una sonrisa, registra uno de sus famoses bolsillos y presenta al revisador un boleto que en seguida es recha- ciéndole una guinea por aquella sola visita. El médico, que era
muy avaro, aceptó la proposición, y dijo
zado por é,te con di•gusto. ¡ Estremecéos,
al hombre que echase á andar y le dirihonrada gente!. .....
giese.
E:1te boleto no es del día y no coincide
Con efecto, llegaron á una rasa en una
con los números del carnet del gu udacalle escullada, subieron al pi@o tercero y
trén.
entraron en un cuarto cuya puerta cerró in¿Fra u le?...... ¡ no l ...... nueva sonrisa del
mediatamente el conductor. Después, prestñor y desaparici6n de su diestra en la
sentando al médico con una mano una pisprofundidad de su bolsillo. Pre~entación
tola y emefiándole con la otra una bolea
de un segundo boleto rehusado. Sucesivavacía y abierta, le dijo:
mente, tres, cuatro, cinco, diez, veinte,
-Esta es mi mujer; tuvo un ataque que
treinta boletos sufren la misma snerte. Sipui:o en el estado en que la veis ; vos sois
la
lencio profundo, el horror desfigure el semuno ne nuestros más famosos médicos, y
blante del guardatren.
yo Fé que ninguno puede curarla como vos,
Mientras que el tren corre á través de los
pues acabáis de tomar en cierta parte el recoches y los automóviles, el sefior, siemmedio que ella necesita ; aplicádrnle, pues,
pre con el mismo gesto maquinal y tran·
inmediatamente si no queréis que yo os
quilo, presenta nuevos boletos al revisaaplique dos píldoras d~ plomo que se hador, que siempre los rechaza sin piedad.
yan en esta pistola.
Se ve que el bolsillo izquierdo del señor
El buen doctor hizo algunos gestos, pese desinfla y que las papas de que habláro obedeció. Ech6, pues, en la bolsa abierbamos recientemente, no son sino boletos
ta las guinea!! que llevaba y procuró salen reserva desde hace meses, afi.os tal vez;
var
los billetes; pero el ladrón, que lo coal si11mcio mortuorio se sucede un dulce
noció.
le dijo:
cuchicheo al cual parece participar el tren,
-No es justo que hagáis gratis una cuque salta en sus resortes.
' raci6n tan feliz; ya sabéis que os prometí
El revisador está descolorido, el señor
nna guinea ;soy hombre de honor; tomadla.
está ro~ado y sonriente: y no es ya un boPero yo sé muy bien que tenéis en el bolsileto que aparece, sino familias enteras. de
llo unas recetas sumamente eficaces para
boletos, ¿qué digo famflias? ... ¡colomas,
evitar la recaída del mal que acabáis de cumultitude:1! El sobretodo del sefior ha
rar: hacedme el gusto de entregármelas.
vuelto á tomar poco á poco su aspecto norCarlos P-rJ:wé,
El médico no tuvo más remedio que dar
mal, los bolsillos están vacíos, pero quedel Teatro Lírico,. quien aca~a de celebrar
los billeteF, y entonces el ladr6n, ocultando
dan los de la levita, del pant11.lón J del chasu función de gracia.
la pistola debajo de la capa, le sacó del
leco Su conteuicto comienza á desparra·
no metiese ruido, y le dejó en la esquina
cuarto,
diciéndole
que
maroe en un conjunto azul verde, rojo, naranjo, amarillo, etc.;
los vi"jeros abandonan co~ pesar al revisadar, pues han llega- de una calle, mandándole se abstuviese de seguirle.
El bribón escapó sin duda á buscar habitación en otro barrio.
do á la esta0i6n.
Las nueve de la noche. Alrededor del tren, la gente mira al
señor imperturbablemente rosado y son~iente, di~trib~yendo
uno á uno, al revisador, cada vez más pálido, una mfimdad de

�Aetualidades
Aetualidades.

UNA BUENA VISITA

Era un hornbre alto, barbudo, andrajoso, un gitano indudablemente. Deslurn brado por la claridad del pleno día nada deb!~ distinguir en aquel aposento oscuro; y antes de e~trar, vaHaber sido joven y bella, haber tenido ojos llenos de vfreza cilo un poco,
Y. como un sol el cútis, haber piado por el camino como una ave'Pero Luciano se había puesto en pie. La figura del extrafio
c1lla ..... y volverse u na vieja que casi ya ni se menea, que ape- visitan te nada bueno le auguraba.
nas habla ... ... ¡oh, pobre madre anciana! ·
---¿Qué se le ofrece á usted?-preguntó adelantándose dos
Luciana la c o n-1
·
_.,.._.....,
parns hacia la puert.emplaba. Recién
ta.
llegado al suelo na'"
Al oír aquella voz
f!
.!
tal, de!!pués de algu¡
extremecióse el desnos años de ausenconocido. In dudacia, ¡cuán cambiada
blemente creyó al
VE&gt;Ía á la buena de su
meterse alli que no
anciana madre!
había nadie, y su priEvocaba recuer·
mer movimiento fué
,los. A los ~esenta
darse á la fuga.
nfios, aun era ella vi.Pero entre él y la
varacha, y á eu hijo
puerta estaba LuciaLucia.no, que tenía
no, y de nuevo claya sus cuarenta y
maba la voz de éste,
cinco, le contaba bis·
entonces ya alterada:
torias infantiles y le
-He preguntado
hacía recomendacio- ...,x."J~
á usted qué es lo que
nea como si se trata- ·
se le ofrece.
sede un chiquillo:
-¿Qué se me ofre·
«Ponte el sobretodo,
ce? ¡ Tu pellejo l muchacho, que e 1
respondi6 el gitano1
tiempo está fresco.
sacando un cuchillo
¿ Piensas en tomar
de la faltriquera. los g u antes? Que
¡Déjame el paso liguardes compostura
bre ó ponte en guardonde vayas.»
dia!
Asimismo, , si el
i -1 Ah 1 ¡ ladrón!
cuadragenario no
, , 1,· ¿Con que venías á
era dócil, levantaba
1 robar?-·exclamó Lu.,
ciano sin retroceder
ella la mano con ade·
' · j un paso. ¿Creías enmán resuelto ¡ oh !
.. ; contrar Rola á una
¡sí! su ma110 surcada
VÍf\ja, ¿eh?
de venae, que al caer
-¡Paso l-repiti6
no hubiera aplastado
el bandido, agachanuna mosca y decíado la cabeza como tile: «Aguarda, rena·
gre que se prepara á
cuajoi,.
dar un ealto.
¡Oh! ¡aquel ,,rena-¿Paso? Sí, en secuajo»! ¡Qué no dieguida, entre dos gen·
ra Luciano por oírsedar mes.
la disparar aun
-Pues bien, ¡to·
cuando sólo fu es e
mal
por vez última! En
Lucia.no s6lo tuvo
cuanto á la guantatiempo de dar un
da, la recibiera con
salto atrás. El vaga·
más gusto que la mehundo se le echaba
jor de las caricias.
encima cuchillo en
Pero la mamá iba
mano. Por fortuna
á cumplir los ocben·
tenía que habérselas
ta y dos, y ya nada
con un adversario
la conmovía ni nada
más fuerte.
era capaz de ponerla
Luciano no hizo
furiosa. Ni aun el demás que saltar, co·
cirla su hijo: «Vaya,
ger uno de los nudo·
mamá, tiene usted la
sos bastones que ha·
nariz como grano de
Señor don Alfredo Ramos Martínez. nombrado Subdirector de la Escuela Nacional de Bellas
bfa junto al sill6n,
tabacoi&gt;. No, no se
Artes,
encargado
del
departamento
de
pintura.
en los cuales se apo·
enfadaba, ni enviayaba su madre, y
ba. ya mirada alguna
con
él
dar
un
golpe
que
paralizó
el
braz)
que
blandía el arma.
fulminante á su irrespetuoso chico. Inclinada en su sillón del
-1Ahl ¡así, así! -exclam6-Yo seré quien te deje sin aliento
tiempo del imperio, incapaz de dar un paso por sí sola, toleraba
cuanto le dijesen, y, si un rayo hubiese caído en la casa, no con· ¡misera.ble! ¡carne de presidio! ¡aguarda un poco!
Y Luciano apaleaba al ladrón que tan imprudentemente sele
moviera mucho más) la infeliz que los cisnes ya de,dorados del
había
metido en la casa.
sill6n, cuya cabeza se doblaba pensativa en ademan de llorar el
Entregado á semejante tarea, de súbito hrnzó un grito:
ccotro tiempo&gt;,, el «otro tiempoii para siempre desaparecido.
-¡Mamá!
Y cesando efi su vapuleo, pareció que los ojos le salies~n de
Una tarde de verano, m 1entras madre é hijo dormitaban en la
sala, cuyos postigos se habían cerrado á causa de las moscas, las órbitas al ver un prodigio que le llenaba de emoción Y
movióee un ruído sospechoso en la pr6xima estancia. Dijérase asombro.
Efectivamente, era milagro ó algo parecido.
que alguien andaba por allí con paso furtivo. ¿Quién iba de tal
modo por la casa? Todos los criados debían de hallarse haciendo C: La anciana. madre se había levantado sola, «como en otro
la siesta, según la apetec~da co3tumbre gascona. Luciano volvió tiempo»; «como en otro tiempo», había andado»; «como en otro
la cabeza para ver quien se aproximaba; y abriéndose la puerta tiempo» levantaba su mano; y ella, que ya ni sabía hablar, rugía
con aire amenazador, dirigiéndose al bandido.
u avemente dibuj6se en el umbral una silueta inesperada.
1

***

805

-¡Renacuajo! ¿Te atreves á tocar á mi chico? ¡Aguarda! ra un espacio de tiempo más 6 menos breve. Una vez que ha
¡a¡?uardal
pa8ado el efecto de la droga, lo único que se experimenta es
Y, á su vez, ~egaba, pre?ipitábase, se rejuvenecía, se volvía una sensación de horribla variedad, generalmente en el estomafuerte. por eflp~c1.o de un mmuto, viendo en peligro á rn hijo. Lo go, la cual produce un desasosirgo que solo se calma repitiendo
que mngún medico pudo lograr, lo había hecho aquella sacudi- la dosis de narcótico.
da repentina, devolviendo á la impotente madre los músculoe
Probablemente, la droga que más extrafíos efectos produce
la palabra, toda su energía de los treinta años.
' en la mente humana es el hachich, que se obtiene del cañamo
- 10h! ¡mamá! ¡Mi pobre mamá curada!-exclamó Luciano
indio, y cuenta con muchos partidarios en los países orientales.
cayendo ante ella de rodillas y besándole las manos surcadas d¿ Lo más curioso de este ingrediente, es que hace creer al que lo
azuladas venas.
coma todo cuanto se le dioe. Si es un árabe, bastaría decirle
El gitano, juzgándose dichoso con aquella tregua, puso pies que es sultán para que inmediatamente se pavonée entre los suen polvorosa.
yos y ordene con despótico acento ejecutará sus enemigos. DíPero ¿qué importaba su fuga? Luciano sólo veía á su madre, gasele que es un gallo, y cantará y cacareará como pudiera haá aquella mujer que, antes de abandonar el mundo, había podi- cerlo el más gallardo señor de gallinero. Se cita el caso de dos
do hacer siquiera un último acto de madre; y dos lágrimas de yanquis que quisieron experimentar en sí mismos Jos efectos
ternura brillaron en sus oj'.lti.
,
del hachich; á uno de ellos se le
-·¡Mi valerosa madrel-dijo,
dijo que era una locomotora, y
estrechando contra su coraz6n á
empezó á resoplar y á silvar, cola octop-enaria. -¿Con que es cier·
rriendo con toda la velocidad &lt;le
to que be podido oír á usted hasus piernas en torno de un meblando en voz alta, que he podisa, hasta que cayó rendido de fa.
do verla andar sin bastón y levantiga. Al otro so le hizo creer que
tar la mano para pegar, como en
estaba muerto, y &amp;in pari,rse en'
otro tiempo? ¡Ah! ¡bendito 1:ea el
barras empez6 á dar instruccb..1ee
ladrón! ¡En buena hora vino! ¡Sipara su propio entierro.
ga usted andando, manténgase
También hay quien gusta Je tousted firme! ¡Póngase usted furio·
mar cocaína, aunque esta sustansa, madre mía! ¡Oh! ¡se lo ruE&gt;go!
cia. no adormece ni sugiere agraPero ella, bajando la cn beza,
dable:1 pensamientos, sino que
volvió á encorvarse, recobró el
pone al paciente en un estado de
aspecto de cosilla quebrada. Con
fem bloroso atontamiento muy pacorto paso y apoyándose en la pa·
recido á los primeros síntomas de
red, regresó á su asiento, y dFjánla intoxicación por la estricnina.
dose caer en él, apenas pudo bulPero el más singular de los narbucer estas palabras, dirigiéndose
cóticos es el que podríamos llaá su muchacho:
mar á la vez el más artístico de
-Esos gitanos... ¡qué pl11gal ...
lo~ venenos, el bot6n del mezcal,
Corre el cerrojo, chico ..... Y que
e•pecie de cactus que crece en las
no salgas sin sobretodo; pues haproximidades del Río Grande, al
ce fresco.
sur de los Estados Cnidos. Cuan·
do se masca uno de estos botones
1Cuán hermoso fué oír de 1,ue1:e ven escenas de brillantísimos
vo aquella. frase!
colorfs, junto á las cuales resultan
Pero fué la última. Cinco mi·
pálidas y deslucidas las tintas de
nutos después la octogenaria ~e
la aurora boreal y de la puesta del
hallaba sumida en nuevo letargo
sol. Los indios kionas usaban
en su sillón con cisnes desdoramucho en otro tiempo este narcódos; y pronto aquel letargo había
tico, cuyas extraordinarias prode agravarse, tomando otro nom·
piedades refiere en los términos
bre que hace extremecer el corasiguientes un hombre de ciencia
z6n de los hijos. ¡Pobres madres
que tuvo el capricho de expe1iancianas!
Señor Lic. don Cecilio A. Rovelo,
mentarlas:
Pero Luciano se sentía dichodirector del Museo Nacional de Arqueología.
((Cuando masqué el cuarto bo·
so, muy dichoso por haber vuel·
Habiendo taniño Yerifleati vo en dfaa paFa,tos el onoró.is lc;o de este
t'
l
t'
to á verá su madre completamen·
distinguido hl1toriador y arqueólogo, R.us nuru~rMas amistades le rlnon mezca , presen oseme una se·
dieron justo homenaje tie estimac11fo y r~speto .. Unimns nue•tros vorie de visiontS deliciosas, tales cote viva, «como en otro tiempo»; y
tos á los que con el motivo antes eitacto re,•ibló el 8•fio1· Rovelo Y es·
1.
1 h
d · Ú
al terminar la siesta los criados,
peramos qu11 por mucho titt111po continúe rigiendo sabiamente la im·
mo Jam11S as a goza O nmg n
portante lnstituuión de la Qll,&lt;; es hoy ~irector.
ser humano en condicioned nordió á uno de ellos la siguiente or·
males. Un panorama inmenso y
den:
-Vete á la bodega, torna una botella de buen vino añejo; y hermoso', cambiando constantemente, con variedad infinita de
si todavía encueutras en el camino un campamento de gitano~, colores y formas, pasaba rápidamente ante mí. Creo que he exdásela de mi parte á un mocetón barbudo ·y andrajoso que ha perimentado grandes placeres en muchas ocasiones anteriorel! á
aquella, pero Jo que aquella noche disfruté na único en la histenido á bien hacernos una visita.
toria de mi vida. Los colores de los objetos eran maravillosos,
JUAN RAMEAU.
como los colores del espectro, pero intensificados como si se viesen á la más fuerte luz del sol, y en cuanto á las escenas, pareEFECTOS CURIOSOS DE NARCOTICOS
cíanme: unas dibujos de tapicería; otras, grupos de seres hum11nos danzando procesiones, etc., y otras, encantadoras escenas de
la naturaleza.,,
{! láudano, el hachih, el mezcal.
EXTRAVAGANCIAS MACABRAS.

La natcoticomanía se extiende más cada vez. La costumbre
de fumar opio empieza á extenderse por Europa, y de día en
día aumentan también los aficionados á beber láudano.
Cuando se empieza á tomar láudano como bebida, no se le
encuentra cualidad ninguna que justifique su empleo, pero pronto el cerebro empieza á concebir extrafios pemamientos, unidos
á la agradable seguridad de poder tener constantemente las más
admirables ideas. A medida que la afición al láudano aumenta
en el individuo éste siente como si su persona se elevase hasta
las nubes y desde allí contemplase á este mísero mundo sintiéndose completamente fuera de él. Por supuesto que esto sólo du-

Algunas perrnnas han tenido la extraña ocurrencia de dii.po·
ner extravagantemente de su cuerpo para después de eu muerte.
Así, un francés manifestó en su testamento el deseo de que se
hiciese con eus huesos un juego de ajedrez. Un yanqui dispuso
que curtierafi su piel y que hiciesen de ella un tambor que había de ser tocado con baquetas hechas con los huesos de las
piernas; y un asesino inglés leg6 á sus hijos los dedos de la mano con que había cometido el crimen, porque aquellas reliquias
podrían hacerles cada día más amantes de la honradez, al considerar como aquellos dedos lo habían llevado á él á la cárcel y
á sus hijos á la miseria.

�806

A\liaeión.-De Todo un Poeo.

Aviaeión.-De Todo un Poeo.

La concurrencia en las tribunas.
Un aeroplano en los momentos de partir.

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES.
LAS MADRES
debieran saber. Con la mayor
parte de las niílas, sus tribulaciones proceden de la falta de nutrición, tanto en caEdad como en
cantidad. Hoy dia se denomina
esta condición por el térmitto de
Anemia; pero las palabras no alteran los hechos. Existen miles
de nifias en esta condición ; algunas de ellas están en la edad
de los misteriosos cambios que
conducen al completo desanollo
y necesitan especial cuidado.
Muchas sucumben en este periodo tan crítico y la historia
de tales pérdidas es la más triste en el curso de la vida. Un
tratamiento conveniente podría
haber salvado Ít la mayor parte
de estos tesoros de sus padres, si
las madres hubieren sabido de la
PREPARACION de }VAMPOLE
y la hubieren administrado á sus
hijas, con el resultado de que habrían llegado á ser mujeres fuertes y sanas. Es tan sabrosa como
la miel y contiene todos los principios nut ritivos y curati vos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, combinados con J arnbe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Para lograr
el desarrollo de nifios pálidos,
raquíticos y demacrados y especialmente aquellos que padecen
Anemia, Escrófula, Raquitismo
ó Enfermedades de los Huesos y
la Sangre, no tiene igual, pues
sus propriedades tónicas son excelentes. '' El Sr. Dr. José M.
Guijosa, do México, dice : He
empleado su Prep1,ración de
Wampole en una Seliorita que
presentaba atgunos síntomas inquietantes en ~i aparato respiratorio y ctesde el primer frasco
comenzó á notarse ali vio marcado, habiendo desaparecido toda
huella de enfermedad al terminar el sexto frasco." Nadie
sufre un desengafio con esta.
De venta en todas las Boticas.

Mis Quimby en su monoplano.

Miss Moissant eri el espacio.

NO l'AS CURIOSAS
El doctor alemán Brunhuber ha dado
á la estampa un libro sobre el periodismo
contemporáneo.
. En él se consigna que el primer veriódico semanal en Alemania fué la «Gazeta
de Strasburgo,» en 1609· en Inglaterra el
ccDaily Courant,» en 1702, y en Fran~ia,
el «Journal de Parí@,» en 1777.
Para formarse idea de la rapidez con
que antafio se hacía. el servicio de informa~i6~; baste. saber que el terremoto que
se smtio en Lisboa el primero de noviero·
bre de 1755 no fué conocido por la prensa
de , Londres hasta «veintiocho día.e» despues.
A! lado. de este ejemplo presenta el
ccDaily Maili&gt; aquel su «record» de informaci6n que realizó en noviembre de 1903
publicando á los veintisiete minutos» d~
pronunciado un discurso de Chamberlain
en Manchester.

***

Un día, no hace mucho, llegó á París
enfermo, un norteamericano multimillo:
na.~io. Padec~a. de una neuralgfa aguda,
canficada de incurable por los facultativos
de su país. Sus indagaciones pusiéronle
en manos de un especialista electroterapéutico, y sometido á su tratamiento acabó por sentirse cura.do y satisfecho. '
Su satisfacción paró en agradecimiento

- Es.e bulto que tiene usted en la cabeza indica
un ca~acter brutal y feroz.
-~1, señor fren.ólogo; el carácter de mi mujer:
M~ tiró un plato a la cabeza y me ha salido ese
chichón.

expresivo. Cuando el médico, que era el
doctor Doyen, entraba en sospecha que
el enfermo fuera olvi~adizo, encontrórn
un día con un sobre misterioso que 1e sacó de apuros. _Dentro del sobre iba una
carta del americano reconocido y con ella

¡Oh los Valientes!
No se crea que vamos á tratar
de aquellos que luchan en el campo de batalla, no, vamos á tratar de tipos que, por desgracia
abundan mucho en los dos sexos'.
1=,lega Ud. á una casa en la que
el Jefe de familia se encuentra
con un fuerte catarro y un poco
de, calentura; al preguntársele
que ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada,
yo nunca me curo, no tengo miedo á las enfermedades. Y nuestro hombre se queda tan satisfecho como si tal cosa.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro; solo le
ha quedado una tosecilla seca,
no puede dormir, ha perdido el
apetito . y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valiente, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama al
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tomar luego la ''Creosofosfatina''
líquida.
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con menos de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está expuesto á contagiará toda su familia.
Los catarros y las toses nunca son inocentes; deben cuidarse
tomando la admirable medicina
que dejamos nombrada; con ella
se evita y ~cura la Tuberculosis y
todas las enfermedades del pul·
món, pecho y garganta. , Tambien la hay en pastillas.

un cheque po_r, valor de 100,000 francos y
el ~eta de ces1on de un palacio que este
último poseía e~ el Arco del Triunfo, y
que estaba apreciado en un millón
ce Mot de la fin».
.·
Los tribunales de Párís entienden ahor~ en una causa que el mismo norteame·
ncano ha promo~ido contra Doyen, para
que éste le restituya el palacio y el dinero, por no haberle curado completamente ..... · Porque le ha vuelto á doler la
cabeza.

***
Inglaterra es el país de las costumbres
extrafi~s i la q~e está establecida en Henley
desde ti.empo mroemorial no es de las menos cunosas.
Días pasados reuníanRe en fraternal
banquete loa co.ncejales de aquel ¡;&gt;ueblo
!• como es de ngor, sirvieron champafi~
a los comensales en unas copas estrechas
d_e 90 centímetros de altura. Es obligator10. apurar la copa de un trago, y si alguien no puede consE&gt;guirlo los coperos
vací~n el contenido sobre la. pechera de la
camisa del mal bebedor.
¡Felizmente, existen en Inglaterra coEturobres más encantadoras!
_

daron ~olos el prior y el concinero. Los
subordrnados no podían ser liOenos pero
con todo, el prio! le echaba de auto~idad,
Y, se daba ~anta importancia como si tuviei,e deba Jo de sus órdenes cincuenta ó se·
senta reverendos.
Un día, que el lego se había caneado
ya ~e. ta~ta impertinencia y de tan poca
fam1ba_ndad, le dijo:
-Mire, padre, cómo manda y cómo
m~ trata, ~orque si me hace m'uchas lo
qmto de pnor.
'
-1!neolentel un lego quitarme á mí
de pnor. Querría ver cómo.
- Yéndome del convento, padre deján.
dole solo.
'

***
Durante la guerra de loe franceses en
un convmto de una ciudad pequeña, que-

Casa FAYARD, BLAYN y C•• de P.AlUS.

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• a1tt1

do y postura artísticas de cada retrato, damos la atención
individual necesaria para así

11

hacer un estudio de la más

I

atractiva personalidad. Por
eso agradan nuestros retratos.
FOTOGRAFIA

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ª"' ron.u LAI F1&amp;MA.c1,: Y DIIOOOSlll..&amp;l.v.

ESiffEliiífiro

-· --.c.e-=oc.-•a--

En ,todos los casos arriba asad el

A la composición, alumbra-

~

ToB,co excelente contra Jo, CALLOS OJOS-~u·,.

FOSFATOnECAL
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J dt lu Elllermedadea que reaoltaa de elle
por las p LDORAS

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modo tan filosófico YOriJinal
que se e~s~rychará su mirada
Yle perm1tiran considerar los
asuntos de !10y y de ayer de
un modo mas elevado y baj0
una nueva faz.
PORQUE cada edición contiene varios
poemas selectos, _cuentos cor·
tos Y. ensayos literarios que
le ~~ran un entretenimiento
delicioso.
PORQUE es la que se imprime COA may~r. elegancia y se ilustra con
~In 1g~al hermosura. Agrada
a 1~ v1s~a tanto como á la fn.
tehgenc1a.
PORQUE es ve_rdad_eramente ''La Revis·
ta sm R1_val," pues á más de
ser la mas popular, es la que
~e lee en todas partes y la me·
¡or en su clase.
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Su~críbase Vd , léala, y encon.
t~ara qu~ vale mucho más de lo que debe·
na rec1b1r por su corto precio. Importando
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p_recio al alcance de todas las fortunas y
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leida por todo el mur.do.
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                <text>El Tiempo Ilustrado,  1911. Año 11. No. 48. Noviembre</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL
A~o

XL

SEÑORITA CAROLINA VELAZQUEZ Y SU6HKURSKI.
Reina de los juegos fl o rete,;¡ organiz ados por la Unión Uµiversi,,l d&lt;:, Ei;otudiantes,

�Retualidades.

La nueva faz del zapatismo.-Documen..
tos para la historia.-L os juicios
temerarios.

Contra todas las previsiones, contra todos los deseos, mani- de loe enemigce "au o 1trance" del señor Madero. En loe actuafestados con harta elocuencia, de la inmrnsa mayoría de los ha- les mome ntos bueno es que el público ~ensato consigue hechos
bitantes de la República, las hordas zapatistas, lejos de deponer tan significativos.y que prueban elocuentemente la sinceridad y
las armas y a~ogerse á la generosa amnistía prometida, siguen buena fe de las palabras impresas.
cometiendo sus depredaciones habituales, desafiando al GobierEl historiador del porvenir no dejará de hallarse un tanto desno Constitucional. El señor Madero, después de agotartodos los concertado, al encontrarse con la multitud de datos que le pro·
medios pacíficos y diplomáticos encaminados á evitar más de- porcionan las crónicas de esta época y su perplejidad será justa
rramamiento de sangre, está dispuesto á reprimir toda clase de si ~e atiende que para llegar al eonocimiento perfecto de los hedesordenes y obligar por medio de la fuerza de las hrmas á que chos la abundancia abrumadora de documentos es perjudicial,
los bandidos é incendiarios zapatistas se sometan al Gobierno, tóda vez que de ella surge para el historiador la incertidumbre.
úni,o medio para que la tranquilidad vuelva á reinar en aquellas En el caso de la conducta seguida por el señor Madero en More·
desoladas comarcas. Es de desearse que tales propósitos de ener- los, teI!drán que desechar todas esas maliciosas interpretaciones
gía no flaqueen un solo instante; que la política del Gobierno de la prensa de esta época, realizando verdaderas pobrezas. de
en esta cuestión sea todo lo enérgica que sea posible, aun cuan- perspicacia, pera llegar á un resultado satisfactorio.
do tenga que recurrirse á los procedimientos crueles. Los banY no es por falta de datos é informaciones por lo que la pren·
didos de Morelos no podrán nunca aducir disculpa alguna, toda
ea obra en ese sentido. Motivos suficientemente poderosos exis·
vez que el señor l\.adero, con su carácter de comisionado del
ten para que los criterios periodísticos se inclinen :3el lado de la
Gobierno para pasificar la República, primero, con el de primer
verdad. Es que esas razones son bastante débiles para matar
magistrado de la República, después, ha tratado de resolver la
el apasionamiento, mala fe y venalidad de les escritores de esta
cuestión de una manera práctica y generosa. Seguramente que
época.
los enemigos del Gobierno en Morelos contaron con alguna simPero ¿qué importa no estar del lado de la verdad y la justicia,
patía en un principio, atendiendo que la mayoría de los descon i;i el público gusta de sensacionalismos y, perezoso de meditar Y
tt!ntol!I la componía las sencillas gentes del campo, honradas y
reflexionar decenidamente sobre árduas cuestiones, pide expli·
laboriosas, que no encontraron otro medio de protestar contra
caciones fáciles? Un árdite les importa á los editores que el criun estado de cosas que los perjudicaba, que la rebelión. Pero
terio popular necesite ser orientado hacia la verdad. Por eso el
ahora la cuestión presenta otra faz absolutamente distinta. E1
ilustre historiador de los pingüicos oyó de un viejo sabio estas
problema. queda en pie, pero para resolverlo con alguna probapalabras:
bilidad de éxito se hace indispensable que renazca el orden, al-"Un consejo. Si quiere usted que su obra sea bien acogida
terado profundamente en estos momentos por gente malvada,
no pierda ninguna. ocasión de alabar las virtug.es que sirven de
por bandidos profesionales, que han encontrado en el saqueo y
sosten á las sociedades; el respeto á la riqueza; los sentimienen el robo un modus vivendi.
tos piados0s, principalmente la resignación del pobre, que afianAhora el!I llegada la ocasión de anotar las incon&amp;ecuencias de za el equilibrío social. Asegure, caballero, que los orígenes de
la prensa y buena parte del público. A raíz di la interpelación la propiedad, de la nobleza, de la gendarmería, serán tratados
de la Cámara de Diputados á los secretarios de Gobernación y de en su historia con todo el respeto que merecen semejantes ins·
Guerra, los periódieos, en envenenados artículos, lanzaron al ac- tituciones; propale usted que se halla dispuetto á tomar en con•
tual Presidente de la República el cargo de fomentar la insurrec- sideración lo sobrenatural, cuando convenga, y así conseguirá
ción Morelense, en donde, decían, ejercía un amplio poder, para usted la admiración de las personas decentes.''
.ipaciguarla después en dos tres días, cuando hubiera asumido
LUIS ZAMORA PLOWES. t
el poder, á fin de consolidar su prestigio con ese golpe teatral.
Eran de leeriie entoncel!I las apreciaciones insultantes, los die·
tados de egoíl!lta, antipatriota y fomentar de rebeliones que se le
lanzaron, y que el tiempo y los aoontecimientos recientes, se han
encargado de desbaratar completamente. Pocas pruebas se han
pre&amp;entado tan contundentes y, claras como ésta, de la mala fe

La mes.1 de honor del b:.nquete ofreciJo pJr el Club Aq uiles Sed:i n :il señor Pre5iJente de la Repúbli ca , en el Bucareli Hall.

Lunch ofr:ido por una 50 ciedad de obreros en el Tivoli al señor Presidente.

779

�Visita de los petriodistas á Belem

Aeta ali da des .

Grupo de presas en el. dep;ut::imento de mujeres.

Momento de dar l:t co LiJ1 á los presos en el Departamento de Encausados. En la galería de arriba e~tá el Departamento de distinción.

-

En el moment&lt;f' de dar la comida á)os presos.

Señores Guiebaldo Romero Amador Lozano y Wulfrano Vázquez, Sabalcaide
Administrdor y Alc~ide~ della Cárcel de:Belén, respectivamenk.

El Ministro de Instrucción Pública presidiendo los juegos florales organizados por la Unión Universal de Estudiantes
y un grupo de las damas de la corte de amor.
'

�•

- '1tt"

..... -

-~

Aetualidades
LOS JUEGOS FLORALES ORGANIZA.DOS POR LA UNION UNIVERSAL
DE ESTUDIANTES
,wuwuc;uwuw,w,wuw,wuw,w,w+•

(

\t

Señorita Dobres Reyes Morán.

Señorita Alicia Rivas Catellanos.

Muy lucido resultó el torneo literario que organizó la Unión Univer8al de E:3tudiante3 en el Teatro Arbeu. La reinn dr. la Üegta, señorita Carolina Velázquez y el encantador grupo de distinguidas señoritas que formaron su corte de amor. contribuyeron con
su gracia. y gentileza, á dar gran realce á la fiesta. El poeta premiado con la flor natural, don Joaquín Méndez Rivafl, eseuchó ruidosos aplausos, prodigados con justicia por la distinguida, aunque no muy numerosa concurrencia que ocupaba la sala del Arbeu;
los demás pobtas premiados fueron tambien aplaudidos, asi como el man.tenedor de los juegos, Lic. García Narnnjo.
La velada terminó con la representación del ¡egundo y tercer actos de «Lucía», en los que, como siempre, hizo derroche de
arte la diva Regina Vicarino, de la compafiía de ópera que actúa en el Arbeu.

Seiionta Isabel de Garay.

Seiiorita Concepción de Garay.

\

\

\

\

:
Señorita Margarita Olsen .
Señorita Elena \Valter.

Señorita María Lazo.

�Aetqatidades

Aetttatidades

~

veces más grande que la mayor
hormiga de la tierra , y las duras
Cómo los pintan los Novelistas.
placas que cubren el cuerpo de
estos seres son, en algunos si tio!:1,
Dl:l verdaderamente extraorde un metro de espeEor. Con sus
dinaria puede calificarse la imamandíbulas, uno de estos inginación de algunos novelistas
men sos insectps purde partir
científicos al uso, que tomando
por medio á un eltfrnte con
como teatro de sus asuntos los
rnnta facilidad como una hnrmiga parte una delicada brizna
mundos planetarios, se ven oblide hierba. Pero lo peor de todo
gados á crear para ellos ha bitan.
son los insectos voladores, con
tes de todas clases con objeto de
1111 enjambre de los cuales 1-01:1que el protagonista de la noyela
tienen los viajeros una verdadt&gt;no se encuentre solo en tan aparra batalla. «Muchos de ellostadas regiones. Robida, el autor
dice Mr. Astur-tenían de treinde los «Viajes de Saturnino F1:1.ta á cuarenta pies de longitud ,
r,1.nduli&gt;, ya nos pintó á los habinon g11.rrab enormes, afilada~ y
tantes de Saturno con las manos
terriblemente larga!:1, y mandíterminadas en aletas como dA
bulas armadas de hrilh1ntes 6111.pato y una trompa elefantina
c
lo~ dientes.i&gt; A mayor abundaque acababa en una suerte de
miento, la respiraeión de est&lt;•R
!!racioso abanico; y el célebre
curiosos eeres era venenosa.
Well s, en su «Primer hombre en
Lord Redgrave, el héroe nnla lunai&gt; habla de los selenitas ó
velesco
de Griffith, desembarcó
habitantes dei nuestro satélite
en Ganimedes, una de las tr .. 1-1
como hombres parecidos á horlunas de Júpiter, y la encontró
migas, como de metro y medio
poblada por una hermosa raza
de altura, con el cuerpo escamo·
de
hombres y mujeres que viso y tentáculos en vez de manos.
vían en unas como estufas muy
Todo eRto, sin embargo, resulta
bonita!'; las ciudades y hasta los
contrario á la opinión de Griffith,
campos estaban cubiertos de
cuyo protagonista, lord Redgra·
cristal.
como invernadero.
ve, encuentra en la luna una poPeru
donde más singulares
blación compuesta de monos
habitantes ha colvcado la imaciegos y pelados, lívidos y griginación de los novelistas os en
se3, mientras Pallander, autor
Copia de un ret. ato hecho por Peiegrin Clavé que representa á
Marte. Wells en e&lt; La guerra de
de «A través del Zodiaco)), nos
don Andrés Quintana Roo. El autor de esta copia, que ha ~ido
los
mundosi&gt;, puebla este plane dice que los habitantes de la lumuy ceiebrada por personas competentes, es el artista señor José
ta de repugnantes monstruos,
na tienen cuerpo de hombre y
cabeza de mono. Según este úlInés Tovill~, que es uno de los pintores del personal artístico del
semejantes á calderas, so bre
zancos de cien pies de altura,
timo autor nuestros vecinos del
Museo Nac10nal.
'
aunque
luego resulta que éstos
satélite de enfrente conocen ya
la industria zapatera, porque uno de los personajes de la novela no eran sino los cuerpos artificiales que construían los marciadescubre sobre la superficie de la luna huellas inequívocas debo- nos para albergarse dentro, porque realmente no eran los tale~
sino trozos gelatinosos protoplasma con tentáculos muy largos
tas clavadas con punta cuadrada.
De~pués de todo, acaso Julio Verne, introductor ne esa claf&lt;e en vez de brazos, y un cerebro que combinaba aquel mecauisde novelas, anduvo más acertado al decir que en la luna no ha- mo. E3 singular el contraste de esta teoría con la del célebre
bía seres vivos. En su novela loe viajeros no llegan á poner el Flammari6n, que en su «Urania)l hace de los marcianos, seres
pie en el satélite, pero se acercan lo bastante á él para cor.ven- un ooco inferiores Rolamente á los ángeles.
Otro novelista, Roberto Cromie, nos representa á los habitancerse dP. que no tiene habitantes.
tes de Martt: muy parecidos á los de la
Griffith, en «U na luna de miel en el estierra, sin otra diferencia que ser más bapacioi&gt;, nos presenta á los habitantes de
jitos y tener la cabeza más grande, y aun
Vénus como sere3 medio humanos, medio
hay otro autor que dice que aquella gente,
11. ves, revestidos de suave plumón y volanigual en nosotros en rn aspecto general,
do con tanta facilidad como andan. Pérez
presenta como única diferencia el tener la
Zúñiga nos dice que los venustianos tienen
piel transparente y de un bonito color
una voz semejante al dulce silbo de la ocaazul.
rina: y Fred Jane, autor de «A Vénus en
cinco segundoi&gt;, nos pinta el planeta habitado por pulgas tan inteligentes como
grandes, á las que da el nombre de &lt;1 thotbeen». Edwin Pallander opina que el pla;
neta Vénus tiene un reino floral en vez de
Ofl:fenda fillal.
un reino animal. Rosas gigantescas luchan
¡ Madre!, dime, ¿en qué flor fué transmutado
con mastodontes y .i:ionsiguen vencerlos;
el
hierático
numen de tu vida,
enormes cactus, semejantes á reptiles, sti
cuando el disco del mal cayó impensado
ponen en acecho para atrapar al descuidasobre la gloria de tu frente erguida?
do viajero; las violetas bufan encolerizadas
i Madre !, dime, ¿en qué flor el Dios amado
y las primaveras roncan cuando están con·
cautivó tu virtud inextinguida?
tentas, y arafian si se les irrita.
¡Debe ser su corola un dón sagrado
Curiosa en verdad es la descripci6n imaque restañe la sangre á toda herida!
ginaria de los habitantes de Saturno que
el millonario Juan J acobo Astor hace en
Flor mística y alada, luminosa,
su interesante «Viaje por otros mundosii.
tal como un faro en prodigioso puerto,
Supone aquel planeta poblado por espíri¡tu alma-estrella- convertida en rosa!
tus que flotan en el espacio, pero que pue¡Oh!, ¿dónde está esa flor? ¿quién la habrá visto?
den tomar forma corporea á voluntad. En
Y la fe me responde:- Está en el huerto
Júpiter, el mismo autor coloca una pobla ·
que cultiva el Doliente Jesucristo!
ción compuesta de insecto~, pero insectos
GUILLERMO PRIETO YEME.
Seíior Lic. don Rafael Dondé, fallecido
de un tamafio colosal; una hormiga, por
la pasada semana,
Tacubaya, Septiemb,e 24 de 1911.
ejemplo, es muchos cientos de miles de

Los ha~itantes de otros mundos

Señor Lk . don Ramón Miranda y Marrón,
de quien se h&gt;t ocupado la prensa en estos dins con
motivo del rnoide ute ocurrirlo eu el Mini sterio de
Justic ia, durante la toma de posesión de h~ Cartera
por el eeuor .Mioistl'O \T{1zquez T,t¡:le.

Señor Juan Sánchez Azcona,
nombrado secretario particular del Presidente de
la República.

Stíior Ingen ien, don Eduardo H:iy,
nombrado últimamente Inspector General
de Policía.

Ex-alumnos del· Instituto de Tecnología de Boston, que han organizado una agrupación, denominada Club "Tech" de Méxi, o.

----- - -

-- __,...__ ~-.,.,__ ·-

----~-----------

�~etualidades.-El señorr de la Barrrra en Vetraer.uz.

Aetualidades
EL SR.

DE LA

B A. R RA.

EN

V b: RA C H. U Z .

La últimi fotografb toma:la del señor de la Barr:i .- EI capitán del Barcn.-EI licenci~díl de la Peña y Reye~. Smet11rio de la Embaja:la extraordinaria en Italia, antes de embarcarse, acompañado del General Torroella. - El tla~atlan tiLO "La Ciiampagne.''
BA.N Q UKTE DB:

El público esperando la partida del vapor en el muelle de sanidad.-El señor de la Barr:i llegando al muelle.-El señor de la Barra
subiendo la escala del " Champagne."

P E RI O DISTAS.

G~upo de comP.nsales al banquete ofrecido el pasado miércoles á los periodist:is metropolitanos por los señore:; Ferre! y Moheno.
directores de '' El Demócrata Mexicano."

�Teat.t1os.-uos atrtistas del Rtrbeu

Yanquis y japoneses

d.ial! un cambio en la orientaci6n del sent1m1ento ......
No son los sentimientos los únicos que
El color de la futura humanidad
pueden variar, sino el mismo ((color» del
mundo civilizado. Los individuos de la
raza amarilla son en mayor número que
Más que probable e~ inevitable una
los
de la raza blanca; lo~ elementos malaguerra entre el Jap6n y lm1 Estados Uniyos,
tártaros, negros y cobrizos, suman to·
dos. Los dos pueblos son j6venes, son ¡.:o .
d&gt;tvia
mayor número; desrontad las razRs
berbios y son ambiciosos; ambos pueblos
inferiores,
como la neherlandt-sa au8traviven alrededor del mar Pacífico, y en su
lima,
piel
roja, que tienden á desaparenecesaria expansi6n nacional se han de
cer,
y una vez mezcladas las di versas
tropezar algún día; y ambos pueblos neporciones humañas en este tráfago de los
cesitan golpearse, puesto que las naciotiempos
mCldernos, preguntémonos: ¿Cual
nes valientes proceden del mif:lmo modo
será
el
color
triunfante en el mundo civique los jaques, se decir que llega un molizado?
¿
Vencerá
el color blanco el comento en que exclaman: ((Uno de los dos
lor
et~rnizado
por
el arte belénic~? ¿O se
e3tá de sobra en el mundo.,,
formará
un
color
distinto
mezcla de toSupongamos que en esa lucha gigantes.
' porvenir
&lt;to~?
¡,Seremos,
pues,
en
el
«mesca salga triunfante el Jap6n. ¿Qué harán
ti~os))? .....
entonces los japoneses? ... Al valorar las
La familia blanca necesitará preparane
ventajas de su triunfo no han de tenerse
para una lucha tremenda y decisiva· ya
en cuenta únicamente las tierras conquisno se luchará en el porvenir por m~raK
tadas, el material de mar y tierra arrebaprovincias, sino por el predominio de la
tado, la indemnizaci6n cobrada y la contierra; ni se luchará más por conflictos
siguiente gloria; ha de contarse ademáE',
de raza, de lengua, de moral intrínseta y
y sobre todo, el espíritu de plenitud que
de «color11. Si la raza blanca uo Fe arma
llenará la poblaci6n nipona, el entusiasde una heroica crueldad y no arrolla á los
mo nacional y el sentimiento de expandemás grupos etnol6gicos, deberá resiO'si6n conquistadora. ¿A qué nueva emnarse á fundir su color en la univers;I
presa se lanzarán los japoneses vencedoEl tenor Edmundo Anaya.
mezcla del porvenir. Porque en adelante
res? ¿Sobre qué otra naci6n rival dirigirán
ya. no serán posibles los aislamiento!',
sus tiros en el porvenir? ¿De qué manera querrán intervenir en 103 merced á log medios rápido3 y profusos de comunicaci6n, al
negocios, no ya solamente de los mares Amarillo y Pllcí6co, si- cosmopolitismo, al cambio de costumbres y de ideas, á la reno del mundo entero? ......... .... ..
lajaci6n del espfritu patri6tico exclusivista. y á la emigraci6n.
Existe aún otra terrible inc6gLos pueblos se visitan, se con
nita. Los chinos comienzan á
funden, se dan y se toman mudesentumecerse; la raza amarilla,
tuamente. Una simple moqtaña
tan dúctil, perspicaz y fina de
· bastaba antes para que dos puenervios, es singularmente apta
blos se desconociesen, se odiasen,
para plegarse á nuevas formas
hablaran de dissinto modo y pende vida; posee la cualidad de asi ·
saran contrariamente; mientras
milaci6n de tal modo, que ninque ahora, ni el mucho mar, ni
guna de las industrias se le resisel desierto, ni las descomunaleR
te; imita maravillosamente cuancordilleras impiden la conjunci6n
to cae en sus manos; tiene una
de 103 pueblof:l. Pues si con esta
fuerte tenacidad, unida á un seraµidez se confunden a hora los
creto orgulltcie~raza que ie hace
hombres, ¡qué ocurrirá al cabo de
considerarse como superior á las
dos, de cin co siglos! Y entonces,
demás castas que pueblan el
cuando todas las razas se mezclen,
mundo. Más bien que en estado
cuando los pueblos se sumen y
de agotamiento, esta raza permarenueven, como tierras aradas 6
nece en una especie de colapso.
como pinturas de acuarelas que
Pero de su inmovilidad puede sase disuelven en agua, entonces,
lir cuando menos se espere, y su
¿cuál ci vilizaci6n vencerá, la blan·
dPepertar será rápido é impulsivo;
ca 6 la amarilla? ¿Cuái será el covéase el ejemplo del Jap6n.
lor de la humamdad civilizada?
¡Qué podrá suceder luego? Los
¿Cuál el Fentido de la vida, de la
individuos de raza amarilla su·
morai, del valor, de ultratumba?
man medio millar de millones;
En llegando á este punto, la imalas familias similares, como aon
ginaci6n no concibe sino un térlos mongoles siberianos, los inmino decisivo del dilema: matar,
dochinos y gran parte de los maexterminar á las otras razas para
layos, suman otro respetable golque la raza blanca se salve. Pero
pe de millones; lanzad esas geneste recurso hubiera sido hacede·
t~s á la actividad, dadles consisro en épocas más rudas y vigoro·
tencia de Estado!! independientes,
sas, no ahora, en que la orientamezclad ese ma sa humana en los
ci6n de nuestro sentimiento busca
nt-gocios mundiales, esparcid su
los caminoe de blandura, ahora
comercio, su industria, sus cosque nob hemos hecho humanitatumbres, su moral, su filosofía
rios y cobardes los hombres euro·
sobre lo ancho de la ti erra, y un
peos. Sin embargo, nuestro hunuevo período se habrá abierto
m11nitarismo tendrá:que ceder a)·
entonces en la historia, semejangún día á la presi6n de la nece~1te al período de la dominaci6n
dad · nuestros sentimentalismos
de los bárbaros 6 á la irrupci6n
fem~ninos se trocarán en verdadede los mahometanos en las ribero sentimiento varonil; y el bom·
ras mediterráneas. Un nuevo curbre blanco dando de mano ií. sus
'
'
.
so en el camino de la humanielucubraciones
de filoeof1a
senil·
dad, acaso una desviaci6n profumental, se verá obligado para de·
nda del sentidode la vida munEl b .rítono Jo~é Torres Ovando.
fenderse. -J. M. SALAVERRIA.

I

~~A

lASt//

DAMAS .

CRONICA DE PARIS

que wporlar el peso de los sombreros de terciopelo, ni aun en
el rigor del invierno. La higiene aconseja que las cabezas de los ni·
ños no se cubran nunca; pero las mamás no se resignan á llevará
sus bebés sin sombrero, y han optado por ponét'selo de paja en todo tiempo. La dificultad consi ste en que conserven su elegante sen·
cil lez, propia de la infancia, sin caer en una vulgaridad fastidioFa.
Parece ser que el
modelo iniciado, y
muy bien acogido
durante el verano,
se reproducirá en la
pr6xima eR t aci611
en paja fina 6 de
Italia. Tienen la forma de los que usan
1os segadores d e
Castilla, con la copa
llamada pierrot y el
ala, plana. He visto
u no ideal dentro de
flU extremada sencillez. Una c inta
bastante ancha de
t e r c i o p e lo bleut
bleuet rodea la copa
y cae en dos lazadas
que se unen á pelo·
esto no tiene nad~
de particular; 1o
nu evo y original son
unas bolas de terciopelo igual á la
cinta y cosidas en
el borde inferior de
é,sta, del tamaño
de n uesces grandes,
separadas unas de
otras de cuatro á
cinc() centímetros.
Hacen el efecto
de un collar de cascabeles; pero están
c isidas dP m O d O
que no se illU!iVan.
E; u na fantasía
muy bonita y á propósito para nifios
de cuatro á siete
años; antea resultaría dema~iado sombrero, y despues dern a s i ad o infantil.
Loa colores más en
tioga son el ya indicado, el rojo cereza
el negro.
Comsa D'ARMONVILLE.

Por mucha inspiraci6n que tengan los creadores de la moda
es Ctl'i imposible que su fantasía les sugiera siempre ideas nuevas. Involuntaripmente y muchas veces sin darse cuenta resucitan algo que gust6
'
mucho en otros ·
tiempoe, y que ahora se nos ofrece como inédito.
Las ruchés de ee·
da deshilada fueron
un adorno predilecto de las damas
de principios del eiglo XIX, y en la
pr6xima temporada será el nuestro.
En distintos anchos
y mezclando d o is
tonos que armonicen bien, se hacen
adornos deliciosos,
de una souplesse elegantísima, para rodear las echarpe3 de
~asa, los abrigos de
liberty y el borde de
la¡¡ faldas.
La moda de los
fich-us y las túnicas
nos perm.iten utilizar para. nuestras
toilettes los bonitcs
crespones de China
bordadoe, que duermen el sueño del
olvido, en el fondo
de un armario, di-8de h a c e muchos
años.
Los blancos, i:-i
están un poco de:.lucidos se tiñen perf Pctamente en toda
la escala de tonos
claros, amarillol',rosas, azult-s 6 lila",
sin pPrdn el brillo
y la flexibilidad de
nuevos.
Para un vestid o
de baile se puede
hacer esta bonita
combinaci6n aprovechando uno de
esos chales á que
~&lt;.e-me refiero.
Mi señora doña
Una de las pun Estefanía , á l o s
tas se .corta en for·
treinta y cinco años
ma de nchú, natutenía un hijo casado
ralmente adaptáncon
una joven de
···
---Vestido
de
"g:irden
party".
dola á la medida del
diez
y
seis, modesta
bu~to.
y rica pero de poca
El fichú abierto por el centro se coloca sobre los hombros, de gracia. D0ñ~ Estefanfa había sid? y era elegante y hermosa, de
modo que los flecos caigan sobre loa brazo~. Delante ee drape. wucha gracia y de mucha sal, y a pesar de que se hallaba envíecruzando las puntas á lo Marie Antoniette. En la espalda se su- peras de ser abuela, á toda costa q?,ería conserv~r la superiori.etan con un bot6,1 de esmalte sobre un canesú &lt;le tul plegadito, d_a1 de que habí~ estado e~ poses1on mucho tiempo, mirando
ldel mismo color que el cre3p6n. Con el resto del chal se hace la s1empr_e á la ~UJer de su h1Jo c~n desdeñ?~ª impertinencia.
túnica, rodeada de fleco y montada sobre una falda de museli- Dim e, h1Ja mía, decía en cierta ocas10n á su nuera ¿qué
na de seJa con borde de terciopelo.
darías. tú por tener esta cara,, este talle, y toda esta figur~?
La moda de los niños será en un todo contraria á la fiuestra,
La Joven modesta, contesto:
afortunadamente para ellos, porque sua cabecitas no tendrán
-Lo mismo que darías tú,mamá, por tener mis diez y seis años.

�De todo an poeo

AN~r,nOTA8 Y r.nRrn8mA OF.~.

viurlos y libres cuando quiernn, y por Jo m11chq., íle to:los los:que se pueden inren·
mifirno ns voy á explicar en cuatro pala - t:ii·.
braq Pl sii,tema que sigo para conseguir esP,,r PRO. faltánrloles estaR disputiifl, prinUn aguador de la Cibelef', que de nor.hl'I te nbjeto .
cipian muy pronto á langnidecP-r; laR a.tay por el Prado marchaba e~te veterano cnn
Yo soy de la mejor pasta de maridos &lt;'il. la melancolía, RP. apodera de r,lla~ f'l
~u cuha al hombro, rn desvi6 :ilgunnR pa- que se puede encontrar, y jamái,, cualqui e- mnraRmo y vienen á caer en una PRJ)P.&lt;'ie
ROS dPl c11mino, se tropez6 y dió con la cu- ra que sea el motivo que tenga, disputo rlP. ]Pt~rgo continuo q11e concluye pnr lleba y la cabeza en loR postes de piedra que cnn mi mujer, ni la contrarío en lo mús várFefas.
cercan la fuente de Neptuno.
mfoimo; pero habéis de tener presente que
***
Llep;6 inmediatamente 11n cirujano, y la falta de d:sputas, decontra,iedade~ y de
Viendo
en
un
cementerio
unos carláre·
eoroo le reconocief'e en medio de la obscu- rencilla!'. es coea extraordirrnriamente fa.
reR
sehtado!'l,
&lt;lijo
un
.fil68ofo:
ridad. le pregunt6:
..,:,;·i; la] al bello sexo; porque la contradicci6n
- No p1irmita Dios que mP. siente en
-Buen hombre, ¿es en! las sienes:¡e n PH para hR dama s un ejercicio necn:arío á donrle ·no hay permiso para levantar.-e.
1londe se ha. hecho usted el mal?
rn rnlud, y el mejor régimen, ¡,ar11 vivir
-No. señor, dijo el aguador dolori cln,
***
¡quía! si ha sido en la fuente del dio~ Ni.Mand 6 á un peluquero un cahallno
tuno.
ANTa::S CD PODER
tontn quP. lA hiciese un peluquín á la mo***
utilizarlos, os menester extraer el
rfo, y ei'tándoselo proban&lt;lo, dijo al marsOctavio y Apicio, nobles caballeros rnhierro ú c,ro de la piedra mineral.
tro:
mano&lt;1, regalaron al emperaJor Tiberio un
Lo mi3illo uuedo decirse del acei- Hombre, me parece que está corto.
pe:-c1&gt;do muy apetecido entre ello~.
te de hígado de bacalao puro.
.-Señor, respondi6, él caerá, que abo·
Tiberio, por avaricia 6 por curioi:idad lo
Sus virtudes no se encuentran en
ra está en bruto.
envi6 á vender al mercado, y dijo á los
sus materias grasosas y mucho
***
circunstantes:
ménos en su asqueroso sabor y
Un
caballero,
á
quien
se rogaba asistie-Mucho me engañaré, si Apirio ú Ocolor. Sus efectos sobre los nerE&lt;e
á
la
tertulia
más
selectR
de la sociedad
tavio no compran este pescado. Efectivavios y la repugnancia co11 que lo
de un pueblo, se resistía abiertamente
mente, Apicio y Octavio lo pujaron á porrecibe el estómago, son más que
porque no iba á ella la mujer que amaba,
fia, y qued6 por Apicio en unos dos mil
suficientes para contrarestar·, en
y
como no era prudente fundar en esto EU
seiscientos reales.
la mayoría de las gentes, sus
negativa.
solfa decir:
Este apreci6 la compra como un verdabuE:nos efectos como medicina, y
- ¡Oh! no iré á esa tertulia, en donde
dero triunfo, por haber conseguido i,ervir
eso sin tomar en cuenta que es
no se encuentra otra c0sa que leños para
en su mesa un pescadQ que el emperador
de dificil digestión. Sin embarel
fuego.
había vendido y Octavio no había comgo, siempre hemos tenido moEra invierno, el círculo se iba ensanprado.
ti.o para creer, que envuelto en
chando, y la ama de nuestro caballero
el
los
elementos
que
componen
***
:iuQlent6 el número de los tertuliM. En·
aceite de bacalao, se encontraban
Un paje de Federico el Grande, lo im ·
1pnces,,t&gt;or aquello de «la rnga tras el cal·
propiedades curativas del más alpacient6 un día de tal suerte que el rey le
dero,&gt;1 el buen hombre se present6 inmeto valor. Pero fué necesario sepadi6 una bofetada; el criado se dirigi6 á un
diatamente.
rarlas
de
su
nauseabunda
matriz
espejo de la misma cámara, y, con mucha
Antonio, que así se llamaba el criad.o
en
que
estaban
combinados,
y
esRangre fría, se puso á componer rn, cabede
la casa abri6 la puerta del sal6n, y dito es lo que con grán éxito se ha
llo,, desarreglados con el golpe. ~~
jo
anunciando:
efectuado en la elab0ración de la
-¡ Miserable! dijo Federico, tú tienes la
-El caball ero N.
PREPARAC80N d~ WAMPOLE
audacia .. , ..
La señora de la casa lo vi6 entrar, Fe
en cuyo efic:i,z re;::iodio, tan s¡¡ -Señor, respondi6 el criado, es sofasonri6, y &lt;lijo en alta voz al criado:
.
broso como la miel, tenemos tocia
mente porque los caballeros que i,stán en
-Antonio, un leño má~ .... .. para chila esencia del Aceite de Bacalao
lR sala no se apercibau de lo que ha pa amenea, que se está apagando, hombre.
puro, combinada con Jarabe de
dn entre nosotro:1. Fué tal la tentaciór. de
Hipofosfitos Compuesto, Extracrisa que caus6 al rey esta salida, que tuvo
***
tos de ntlalta y Cerezo Silvestre .
necesidad de pasar á otra habitaci6n.
Preguntaron á Tiberio:
Estos ingredientes, constituyen
- - ¿Porqué conservaba tanto tiempo los
***
un reconstructor de tejidos, un
mismos magi~tradOR y oficiale~?
- Amigo mío, decía un estudiante á
purificador de la sangre, y un re- No me falt,t razón para ello, rPsponotro, á quien había prestado dos duro~,
constituyente general incompara&lt;li6. Todo em plPado q ne se ha enriquecido
por Dios te pido que rrie pagues mía cu1ble. Ante este remedio, la enfercon él t áquoo &lt;h·l pueblo, como ha bFcho
renta reales, porque no puedes figurart e la
medad se retira con una eficacia
~u negocio, principia á pensar en el de su
falta que me hacen.
y rapidez, que asombra á los fadueño pero si le doy un sucernr, oe que--Basta, no digas más, contestaba el deu cultativos tanto como deleita á
rrá ántes enriquecer, y lo padecerá el eEdor, porque te aseguro, que de una manelos enfermos. En los casos de
tado.
ra ú otra. te los pagaré dentro de diez dÍa f".
Escrófula,Diarrea Crónica y Afec***
- ¿Qué es eso de una manera ú.otra? no
ciones Pulmonares, jamás deja de
Rog6 un joven á 'f imoteo, poeta, y ~ú ·
hay más manera que pagarme mis dos duproporcionar un alivio y curar.
sico celebérrimo, que, Jo enseñase á t8ner
" El Sr. Dr. N. Ramirez Arellano
ros.
Profesor en la Escuela Nacional
la flauta.
***
-¿Has tenido algún maestro, le prede Medicina de México, dice: La
Un cirujano alemán, merendaudo una
Preparaci6n
de
Wampole
es
do6unt6?
d'd
tarde con sus amigos, les decía así:
-Sí, respondi6 el j6ven, he apren 1 0
blemente eficaz en las Afeccio- Me he casado cuatro veces, y os asenes Pulmonares, por la acción de
con otro.
guro que si esta mujer:se llega á morir,
- En ese caso replic6 Timoteo, me dit·
los
principins
nutritivos
del
aceime casaré con la quinta, porque soy afirás paga doble, porqJé tondré_ que' hacert:
te
de
hígado
de
bacalao."
Nacionado á las sensaciones; puede ser, queolvidar lo que sabes, y ern;enarte lo qu
;iie sufre un desengañ.o con esta.
ridos, continuaba diciendo, que vosotros
De venta en todas las Boticas.
ignorae.
ignoréia el medio de quedar los hombres

Macheta, mujer anciana, litigaba un
día y defendía ella misma su pleito, ante
l!'ili'po rey de Macedonia.
Este príncipe, que se levantaba de la
meea soñoliento, nada había oído ; de
rnerte que, cansado de su charlatanería,
la conden6 injustamente.
Oy6 Macheta la sentencia, y ainallerarse ni descomponerse, dijo en alta voz:
-Apelo.
-Y ¿á quién? le preguntó Filido.
Apelo de Filipo, que acaba de comer y
está dormido, á Filipo, en ayunas y despierto.
-Admito ese recurso, dijo Filipo, porque tienes raz6n.

***

Un enfermo, que no tenía mucho de sabio, dispuso en el testamento que le abriesen y reconociesen despues de muerto.
-¿Para qué' ee ese capricho? le decía
su mujer afligida.
-Yo te lo diré; he oído disputará lo.~
médicos sin que se hayan convenido en la
naturaleza de mi enfermedad, y quiero tent:'r el gusto de 6aber si se convienen en
la verdadera causa de mi muerte.

***

A una dama discreta que hablaba mny
en secreto con un caballero, le preg,unt6
su marido:
-;.Qué decias á ese importuno?
--Lo que era imposible que adivinases:
hablábamos bien ti.

***

Iba de noche un ciego, por la plaza con
una luz y un cántaro de vino.

- -Vaya una ocurrencia., le dijo un amigo, ¿para qué quieres la luz, si nada vez?
-Lo quiero, para que los locos como tu
no tropiesen con mi cántaro y me lo ha·
gan pedazos.

***

Cierto príncipe present6 á Lisandro dos
v~~tidos magníficos con el fin de que su
h1Ja, que estaba en Lacedemonia, escogiera uno, el que más le agradara.
-Mi hija, dijo Lii;andro, lo escogerá
mPjor; y se llev6 los dos.

***

Visitando un madrileño la universida d
de Salaman ca le dijo al amigo que lo
acompañaba:
-He aguí un sitio, en el que se disputa hace mas de cuatrocientos años.
El madrileño pregunt6:
-¿Y qué se ha decidido?

***

Estando enfermo un carpintero, sus
apren~ices perdieron una sierra, y fu é tal
el enoJo que el pobre hombre recibi6 con
esta noticia, que se murió casi de repente.
Pocos dfas despu és, estaba en la agonía
otro vecino, y sabiéndolo la carpintera so
fué á hablar con él, y le dijo:
-Mira, Clemente, cuando llegueA al
cielo, ha.iás el favor de decirle á mi Carmelino, que no esté con cuidado por la
sierra, porque la encontramos debajo de
la arteza.

***

Púsose un día el loco Juan García sobre
el parapeto de la puente del Guadalquivir, en Sevilla, diciendo á grandes voces:
-¡Nada, hombre! ¡nada, hombre!
Acudi6 mucha gente, creyendo que se
ahogaba alguno, y le preguntaron:
-¿Qué esto, Juan?
ReE1pondi6 muy sereno.
-Nada, hombre, nada.

***

¡VAYA UN EMPERADOR!. - Dominiciano
vivía retirado en su gabinete, entreteniéndose en r,oatar moscas con un punz6n.
Pregunt6 un cortesano á Vivio Crispo:
-¿Hay alguien con el emperador?
-Ni una mosca, respondió.
Esta bufonada le cost6 la vida.

***

0

Nuestros RETRTAOS de hom·
bres son varoniles.
Muestran la fuerza, energía
y carácter del modelo.
Son RETRATOS que reflejan
la impresión que deja un hombre.

fot~grafta

'MARST'
1!!' de Nuevo México N? 6.
IIIEXICO, D. F.

,
. Mexicana 1034, Neri
Telefonos . . Ericsson ;z995.
Sírvase tomar el elevador.

- ¿Por qué llevan las cruces en las procesiones?
-Porque no pueden ir solas.
-¿Cómo concluyen todas las cosas?
- Con una S.
- ¿Cuál es la cosa que menos deseamos
ver.
-La cara de un acreedor.

***

UN l\IARINEEO GALANTF.. - Estando para
partir de L6ndres, para Batb, 1.la duqueEa
de Devonshire, que era una de las mujeres más hermosas de Inglaterra, se aproxim6 á ella un marinero y se quedf&gt; mirándola con la más extraordinaria atenci6n.
Ya iban á montará caballo los postillones, cuando sacando este hombre un cigarro de su petaca, Ee acerc6 á la duquesa y
le dijo:
- Señora, ¿tendréis la bondad de prestarm e un favor?
-¿Y en qué, contest6 ella con dulzura,
os puedo ser útil?
- Yo, señora, re8pondi6 el marinero,
qqe me permitieséis encender el cigarro en
vuestros ojos.
Sonrióse)a duquesa al oír una galantería tan original, pero no se enoj6.

791

Después, cuando caballeros de la altn
sociedad le dirigían agradables cumplimientos, rnlía d, cir:
-Todo es muy bueno, pero es mucho
mejor lo que me dijo el marinero.

***

La preciosa, la. líndísima, la hechicera
Leonor, enrantadora niña de quince año!',
que está soñando con un miriñaqu13 nuevo, decía eE-ta mañana:
-¿Me comprará!', tío, un miriñaque de
verdad?
- -No, hija mía, que será mejor de ballena.

***

-¿Por qué estás triste y taciturno? decía la hermosa Rosalía á un amigo, cursante d':l estadística.
- Porque estoy calculando, vida mía,
que en cada minuto que recorre la manecilla de tu reloj, mueren sesenta personas
en el mundo, y es preciso confesar que eFto es grave, demasiado grave, para que no
pensemos en ello, y demasiado terrib!e
para que no e~temos tristes.
- Ved ahí una cosa particular, dijo Rosalía, yo miro la cuesti6n por el lado contrario; yo pienso que en cada segundo,
que en cada pulsación de mi arteria, debe
nacer lo menos uno; esto eP, sesenta 6 algo más en cada minuto. Dime ahora, al
mirar mi relox con la misma idea: ¿no es
la imágen que yo me formo mucho más
agr11.dabie?

***

EsTo ES CREIBLE.-El presidente Rosas
que era tenido por hombre de talento, pe'.
ro más que todo por avaro, había casado
su hija con un juez joven, que se le quejaba todos los días del carácter frívolo y
prodigalidad exagerada de su mujer.
Fatigado Rosas de oír continuamente la
misma queja, y no queriendo, por otra
parte, entender el objeto á que se dirigía,
dijo un día á su yerno:
-Decíd á mi hija, que si en lo rncesivo
ns da más motivo de disgusto, la voy á
de~heredar sin remedio.
El yerno no se le volvi6 á quejar.

CRIMINAL
IN DI FER EN CI A!
Es una verdadera desgracia ]a
criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y raquíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pe.
ro muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
asombro s os para evitarlo y
ocupa el primer lugar la medicina llamada "Creosofosfatin a,"
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas, sino que, salva á más del 80 '/o de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
Para los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nada se ha conocido tan cficáz.

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200 .............................. ,, 34,000 •
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du,,
100 ....... . ....................... " 19,!}00

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752901&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>• · -==A=S=o=X=I=.=======-==-,a;;;===========M=É=x1=co=,=D=o=M=IN==Go==l2nEN,=o=v=1E=M=B=R=E=D=E=l=9=11=.===~====================N=u=M=.=4~6·..,.,

S"E:&amp;ORITA MARIA ABASCAL,
OUYO MATRIMOIUO CON EL Sli:ÑOR DON DIEGO RUL ESTÁ ANUNOIADO PARA DENTRO DE BREVES DÍAS

Y EL QUE SEGURAMENTE OONSTITUIRÁ UN.A BRILLANTE NOTA SOOIAL,

�Aetu&amp;lid&amp;des

· - - - · - ~ - -- - - - - - - - - - - - - - - - -1
DISCIPULO APROVECHADO

Las condiciones en que sube al poder el nuevo gobierno.
Una eficaz colaboración.

Bien puede calificarse de difíciles las condiciones en que
inaugura su gobierno el sefíor Madero. Lss perturbaciones que
en la administraci6n pública ha producido la revoluci6n han
sido de tal manera intensas, que la obra reconstructora que el
nuevo gobierno tiene que df:sarrollar, tiene que abrnrver por
completo Bus primeros esfuerzos. La parte del público que no
se detiE:ne á leer solamente ias frivolidades y mentiras de los pe·
riódicos se dá cuenta, aunque de una manera imperfecta, de los
problemas que exigen una pronta resoluci6n.
Las consecuencias inevitables del movimiento armado, cuyas
últimas convulsiones prernnciamos, han transtornado la paz y
el orden en la República. En algunas partes esos des6rdenes
significan males muy viijos y muy hondos, econ6micos y sociale!.1, cuyo remedJo no es cuesti6n de alcanzarlo en días, n.i en semanas; es preciso estudiar seria y concienzudamente las condiciones de esos comarcas para, con fundadas probabilidades de
éxito, llegar á una solución satisfactoria. Pero de cualquiera
manera, se impone que el gobierno restaure la paz y la tranquilidad en todos esos lugares, cualesquiera que haya sido los
pretextos invocados para haber alterado el orden. Política tanto más justificada cuanto que en muchos puntos como en J uchitán, por ejemplo, la ambición y las intrigas de agitadorzutllos
vulgares han sido las causas de que pacíficos y laboriosos ciuda·
danos, ingenuos y candorosos, enarbolen la bandera de la rebeli6n. Otro tanto puede decirse respeto á los conatos de contra·
revolución-movimientos in,significante~, por otra parte-provocados por los políticastros despechados. Nadie, seguramente,
que tenga dos a~armes de patriotismo y sentido común crnsu·
raría al gobierno, si éste sofocara tales perjudiciales transtornos
con mano de hierro, toda vez que quienes los provocan no tie,
nen, ni pueden tener ningún fundamento en que apoyar sus
procedimientos violentos.
Circunstancias de otro órden, aunque producidas por igual
causa contribuyen á hacer difícil la situación. Las finanzas de
la República á fuerza de continuados y rudos golp1-s se hayan
en situaci6n. delicada. Por una parte, la disminuación continuada de las reservas del tesoro, que encuentra una debida jns· ·
tificaci6n si se tiene en cuenta los fuertes desembolsos que necesariamente han tenido que hacerse y por la otra, la dificultad de
hacer efectivo los impuestos en las regiones en que el desorden

prevaiece y la paraliza
ción de las transac·
ci(1nes mercantilefl que
trae aparejada, entre olras deplorables consecuencias, la disminución de derechos aduanales, importantísima fuente de ingreso!l,. impone al nuevo gobiern0 una política de cautela y ecu1,omía en una época en que muchos de los males que e·tá c,bligado á remediar y muchos peligros que tiene que conjurnr, re·
quieren mucho dinero para desaparecer.
Muchas otras circunstancias de grandísima importancia contribuyen. á que la labor del gobierno sea en extremo difícil. La.
reorganización del ejército federal, cuya lealtad y adhesión á 1 s
poderes ~onstituídos, hacen de él un apreciabilísimo factor de
órden; la transformación política que ahora mRs que núnca rn
necesita de los poderes públicos,especialmente en lo que se nfü1e
á la organización de los municipios; el cuidadoso estudio de e.ficace3 medios para reconquistar una verdadera justicia, y, en ge·
neral, extirpar todas &amp;.quellas causas que hicieron que la opi·
ni6n pública abominara de la antigua administración, son otros
tantos problemas de árdua resolución.
Y para que los e~fuerzos que es preciso desarrolhr en e,a ¡io·
lítica que tiende á remediar una situación tan anormal no resul.
ten á la postre estériles, es preciso que todos los ciudadanos ele
la República contribuyan, en la medirla de sus fuerzas, á facili
tar la pesada tarea que ante sí tiene el Gobierno; á procurar que
los ambiciosos, los despechados, los malvado3, no amontonen
obstáculos que dificulten la marcha del Gobierno, el que para
salir avante necesita de 103 esfuerzus desinteresados de todas laR
clases sociales, de la colaboración de todos los factores de pro·
greso. Y para eso es necesario que la pren~a se revista de la seriedad y buena fe indisperniable3 para constituirse en verdadera.
orientadora de la opinión pública. Déjese de hinchar las noti·
cías para buscar un eensacionalismo que á nada bueno puede
conducir, señalando al Gobierno sus errores de una manera me·
surada y honrada, y fütudiando por su parte los problemas &lt;le
público interés, aconsejando y dirigiendo guiada solamente por
el interés del bienestar general y de esa manera se constituirá
en la más eficaz co~aboradora de un gobierno civilizado y pro·
gresieta.
LUIS ZAMORA PLOWES.

-En todas las cosas del mundo, contestó el profesor, se ne cesita un poco de charlatanismo;
y en la medicina, más que en
otras: no para curar, sino para
adquirir fama y hacer fortuna.
¿No observásteis que cerca de la
cama había unas pepitas? Pues
bien, e:a circunstancia. vino otra,
fué la causa de mi adivinación:
tened presente en vuestra práctica
este ejemplo, ai queréia un día
pasar por un grande hombre. ·
Y nuestro joven esculapio lo
tuvo demasiado presente luego
que se creyó suficiente para visitar por su cuenta.
Un día que pulsaba un parroquiano, observó que había cerca
de la cama unas cuantas pajas
que probablemente se habían desprendido del jerg6n del enfermo:
nuestro hombre Hizo á su modo
unas cuantas muecas, y queriendo imitará su maestro, gritó:
-Yo no os puedo a~istir, yo
no curo enfermos incorregibles,
yo no quiero que mi reputaci6n
se comprometa por vuestra causa;
busque usted otro que le asista;
usted á comido µaja sabiendo que
le tengo prohibido toda clase de
alimento.

Cierto médico que acababa de
salir de la universidad, y que,
como la mayor parte, rnbía de
todo, menos del arte de curar se
hizo practicante de un viejo cloctor para completar sus conocímientoP. Un día que visitaba un
enfermo, vió que el doctor, frunció el entresejo, estiró las cejas, y
dijo con un tono grave y magiR·
tral:
-Yo no os puedo asistir, caballero, podéis buscar otro profesor
que os merezca más confianza.
-¿Por qué me decís eso? pregunt6 el eriformo sorprendido de
b determinación del médico.
-Porque sois incorregible y yo
no quiero comprometer mi re
putaci6n por vuestra cama.
-No sé lo que me decís .....
-¡No!. ..... os había prohib:do
comer frutas, y habéis comido
mel6n.
El paciente guardó silencio,
porque en efecto había infringido
el precepto facultativo; y procuró
con empefío el qne le perdonase
la inobediencia, mientras decía á
sus adentros:
-¡Qué gran médico! conocer
en el pulso hasta lo que comen
~~
los enfermos.........
_
·
E l famoso B ron comparaba
Desdués que estuvieron en la El senor Madero y el general Pascual Orozco, aclamados por el pueblo.
b
áyl
h
con 1os urros os que escuc acalle, el pa~a~te le preg~ntó al .
.
.
ban á los aduladores, porque codoctJr en que o cómo hab1a conocido que aquel hubiese comido mo ellos, decía, se dejan llevar cogidos por el cabestro á donde
melon.
el amo quiere.

Aspecto del pueblo en las afueras de la estación.

�lla pttotest&amp; de1 señotf PtTesidente de 1a ~epúb1iea.
lla dee1atfaeión de Ptfesidente y Vieepttesidente de 1a ~epúb1iea

El Gobernador del Distrito y el Director general de Obras Públicas
presenciando la.fijación del decretro en~la calle del Relox.

Fijación del decreto en la fachada del Palacio
Nacional .

-

El pueblo esperando el paso de la comitiva.

La comitiva que presidió la ceremonia á su paso por las calles del Factor.- Fots. de El Tiempo Ilustrado.

FatB. de «El Tiempo Ilustrado. i1

�El~nttevo Gabinete.
Aetualidades

Lic. Manuel Calero,
R e I a e i o n e s E x t e r i o r e s.

Don Abraham Gonzále1,
Gobernación.

Lic. Manuel Vazquez Tagle,

Justicia.

Lic. Miguel D az Lombardo,
Instrucción Pública.

Los nombramientos que el señor Madero, Presidente de la República, ha hecho
en favor de las personalidades cuyos retratos publicamos en esr,a página, para integrar su gabinete, han sido recibidos con
general beneplácito.
Toda11as clases sociales esperan de los
nuevos ministros una. alta labor, dado su
p1triotismo, ilustración y cualidades per·
sonales. En este gabinete figuran perrnnajes de la pasada revoluci6n, de la administración anterior y profesionistas que no
se habían, antes de ahora, mezclado en política. Por lo tanto, parece que en él eEt án
representadce todos los interese3 rnci!llrE&gt;.

ln~(niero Manuel 8 01.ill.· ,
Comunicacione~ . .

Señor Fr..rncisco I Madero
Presidente

Don Ernesto Madero,
Hacienda.

Lic: Rafael Hernández,
Foment".

,.,

de la República
General José González Salas,
Guerra y Marina.

\

"'.,__ ......_

Y Stiiur José María Pino Suárez
y

Vicepresidente

respectivamente.

�'
,

.

......

Un Gran Triunfo de México en el Extranjero.

Despedida del señotr de la Barrrra.- GtTupo de rrevolueionarrios.
~

, - -=.. . ., ,........___ . . .: --e---:-:-"""".:----:::--------------

-~

E l Congreso Internacional de Cerveceros, reunido en Chicago del r 8 al

22

de octubre.
IWIWICPfWIWIWIWiWIWIWIWIWl4

·..
...
&gt;,

·~
.....

. .. ,··:·

:·

.

. .
~

,•

•. '

.·. ·....

LA ASAMBLEA FUE PRESIDIDA POR EL MINISTRO DE AGRICULTURA DE LOS ESTADOS UNIDOS, MR, JAMES
WILSON .-SE CONGREGARON ALU LAS PERSONALIDADES MAS CARACTERIZADAS DE LA INDUSTRIA

. ..
'

:,

CERVECERA, LA AGRICULTURA Y EL COMERCIO DEL MUNDO ENTERO.-D. FRANCISCO G. SADA, GERENTE GENERAL DE LA CERVECERIA CUAUHTEMOC, DE MONTERREY, S. A., ELECTO
VICEPRESIDENTE.

SE~OR DON FRANCISCO G. SADA,

gerente general de la Cervecería Cuauhtemoc, de Monterrey, S. A., electo Vicepresidente
del CPngreso de Cerveceros, de Chicago.

-

,,

Grupo de revolucionarios que acompañaron á Ta Cámara al ruevo Presidente::::'·AI frente figura el general Pascua'f Orozco.
Fo1~. de Et Tumpo nmtratto
·

Ha sido un gran triunfo para México el hecho de que en el
Gran Congreso Internacional de Cerveceros reunido en Chicago
del 18 al 22 de octubra último, haya re3ultado electo VicepresidentA del mismo el sefior don Francisco G. S:tda, Gerente General de la Cervecerfa Cuaubtemoc, S. A., de Münterrey, pues
bien sabido es que á dicha Asamblea concurrieron las personalidades más prominentes de Inglaterra, Alemania, Jap6n, Holanda, Bélgica y otros países, en el campo de la industria cervecera, la agricultura y el comercio.
Para comprender la trascendencia. del Congreso á que nos

referimos, basta decir que fué presidido por el MiniEtro de Agri·
cultura de los Estados Unidos, Mr. Ja~:rns Wilrnn, y que 1-l
capital repre3entado por parte de los hombres de nego&lt;'ios de
todas las naciones que á él concurriercm, incluyendo los Estad"s
Unidos, se calcula alrededor de cuatro 6 cinco mil millones dA
pe30S oro.
El eeñor Sada fué calurosamente aplaudido después de haber
hecho uso de la palabra y todo3 los co!igresistas manifestaron
de distintas maneras sus simpatías hacia nuestro país y felicitaron calurosamente al sefior Sada.

�..
770

l.

BURLA COMPLETA

El club «Ejercito Libertador,» acordó ofrecer al señor Madero, en
sefial de adhesión y respeto, la banda presiden.
cial que debe usar en
las grandes solemni&lt;la-

de3 Je la Pal1&lt;a.
Fué ofrecido el
valioso presente en un rico
cofre de plata.
A la distinguida esposa de l
sefí.or Presidente de Ja República se, le ofreció una ca nastilla de p 1a ta
artísticamente
cincelada. Estos objetos, cuyas fotografías publicamos, fueron presentados á los sefí.ores
Madero en una velada organizada por
el mencionado club en el Teatro Arbeu,
y á la que concurrieron el cuerpo diplomático y las familias de las altas personalidades políticas.
Reproducimos el programa completo:
Himno á la Revolución, dedicarlo al
señor Presidente de la Repúblicll, pJr la
Banda de Policía.
Discurso del sefior don Juan SánelH'z
Azcona.
Obertura de ccDovorak», por la Orquesta del Conservatorio..,

771

Valiosos)bietos oftteeidos pott el Club «Ejétteito uibetrt&amp;dotT»
al S11. P.tTesidente de la ~t públiea y á la Stra. de lV!adetro

•

Aetualidades .

Oído esto, el caba
llerito se apresuró á
darle el frac en cuas·
tión, confiando en poder vengarse de la burla que le habían jugado con el castigo de
los cupables. Pero á
poco de haber ealido
nuestro hombre, recibió aquel una carta en
que le decían:
-((Muy señor nuestro: anoche tuvímos el
gusto de aliviarle rlt-1
peso de las faldas pe
su frac, pero habiendo
luego pensado que estas no podrian ~ervirnos de nada sin lo
restante de la prenda
de que formaban aque·
Has parte, hemos creído hoy conveniente
hacer que usted mismo nos la entregase,
y lo hemos logrado
por medio del mensajero q u e usted tan
cumplidamente acaba
de servir. Suyos hasta
nueva ocasión, etc.,,

Salía un día del tea-

tro uno de nuestros

\
1

'

/·'

. ·tn
--...:-__.(

1

1

.J

más a puestos elegantillo~. En las apreturas
que había se entretuvieron dos rateros en
cortarle las faldas del
frac, y la risa general
que escit6 su pre~encia en la tertulia á que
fué nuestro hombre á
paear las últimas horas de la noche, le dió
á conocer la mistificaci611 de que acababa
dP. ¡:er víctima. Al día
sigui!&gt;.nte, y antes que
el cahallerito de nuestr;1 aYentura se hubiese 1t Yantad o, entró la
rria&lt;la á aviEarle que
había un sugeto bien
portado que había
preguntado por él con
el m11yor interés:
-Caballero, vengo
de p11rte del jefe de Ja
policía, que informado
de lo que os sucedió
. anoche en la ópera, os
suplica pongáis en eus
manos el frac de que
los rateros cortaron las
faldati, para en rn vista
poder comprobar lo
uno con lo otro, caso
de dar, como se espera, con 103 ladronee.

-

.
Exmo. señor doctor Alberto Menbreño, Minbtro de Honduras en México,
y que es el primer diplomático que ha recibido el señor Madero con su carácter de

Presidente de la Repúbica.

-¿Qué se necesita
para salir de la cárcel
de Belén, aunque toda
la guarnición esté de
centinela?
-Haber entrado.

1

'.•

\';il::;J~ C'uucie1t1•, uL1:1 de• A. Ar·
&lt;liti 1 cantado por la stñoiita Sara
Upt on, con acompañamiento de or·
,
questa.
Lectura del poema ((Perdon ,Y Glo·
ria,1, rn dos cantos, por tl Lic. Ra·
fael Aponte.
.
Himno a Víctor Hugo, de Sarnt
Saf'ns, por la Orquesta del Conserva·
torio.
En la segunda parte los n.úmeros
más aplaudidos fueron los d1scureos
del señor Enrique Bordes Meniel Y
la poesía del Lic. don Marcelino Dá·
valoe.

El señ'&gt;r Madero, Presidente electo d~ la República y el señor de la Bma, Presidente interino, en el solemne acto de la trasmisión del poder,
efectuado la mañana del día 7, en el Salón Amarilo del Palacio Nacional.

--

�TBAT~OS

Tilly. Llenó el conde nuevamen·
te el enorme jarro y con toda
naturalidad dijo que perdona·
ría á la ciudad y á todos los
miembros del concejo)i alguno
La ciudad de Rothenburgo,
de ellos se atrevía á apurar el
en Baviera, es una de las ciuda·
jarro sin tomar aliento. Aque·
de:1 alemanas que más recuerdos
llos des~raciados se miraron
conservan de loil siglos pasa·
unos á otros; el jarro tenia tres
dos. Su3 calles, sus casas y has·
litros de cabida. Pero entGn·
ta el carácter de sus habitantfs
ces, con asombro de todos y so·
tienen algo de arcaico que atrae
bre todo con asombro de Tilly,
y fascina. Desde hace diecisie·
el burgomaestre Nusch ee levan·
te años este arcaísmo se aumen·
tó y dijo que él aceptaba el re·
ta. un día al año, en el que lapo·
to. Aquello significaba la muer·
blación entera de Rothenhurgo
te. Nusch abraz6 á su esposa,
representa algo así como un misabrazó á sus compañeros, y leterio, no eagrado, sino hist6rico,
vantando los ojos al cielo cogió
con el que se recuerda el he·
el jarro y lo ttpuró de un sorbo.
cho más famoso en la hietoria de
Un sorbo que duró cerca de un
la ciurlad. EEta representación es
minuto y medio. Al terminttr,
conocida con el nombre de Meis·
el hurgomae,,tre entregó el jarro
tertrunk.
á Tilly¡ estaba vacío y la ciudad
Corría el me3 de Octubre de
salvada.
1631, y el conde de Tilly, a11ti·
Aquella misma tarde entian
guo jofe de la Liga Católica du·
las fuerzas del conde de Tilly y
rante la primera perte de la gue·
un cortejo doloroso sale en di·
rra de los Treinta anos, y á lasa·
rección al cementerio llevando
z6n caudillo de las fuerzas im·
el cadáver del heroico yabnegado
periales y cat6lica.s, acababa de
burgomaestre Nmch.
poner sitio á Rothenburgo. An·
Tal es la historia del Meister·
te la resistencia enérgica que le
trunk, palabra que quiere decir
oponía la población, juró el conalgo aai como el señor trago. El
de de Tilly que si llegaba á apo·
forastero que visita á Rothenderarse de ella pegaría fuego á
burgo el dia en que se celebra la
la ciudad por tres sitios distinrepresentación conmemorativa
tos y condenaría á muerte á to·
Re creería transpostado al siglo
Señor Ignacio del Castillo,
dos los miembros del concejo.
maestro director y concertador de la compañía de ópera.
XVII. Desde por la mañana los
Los habitantes de Rothenbur· Este inteligente y simpático artista es uno de los elementos más valiosos habitantes de la ciudad vestidos
go no estaban dispuestos á ren· con que cuenta la empresa Sígaldi, del Arbeu. Ei;público ha premiado su á la antigua usanza defienden
dirse y dieron no poco .que ha- meritoria labor con ruidosas ovaciones.
los muros. En el Ayuntamiento
cer á los sitiadores, pero al fin
se reune el concejo, que decide
viéronse obligados á capitular y
1uchar hasta el fin.
el conde de Tilly, al frente de
Aquella misma tarde entran
su ejército, entró en la ciudad y
las fuerzas de Tilly en la ciudad,
se presentó en el Ayuntamien·
todas vestidas con admirable
to, er. bl Rathhaus donde el con·
propiedad, llevando sus cañones
cejo Fe hallaba reunido.
antiguos y sus mosquetes y ala·
El triu: fo de Tilly no aplacó
bardas. Todo se hace como ocu·
su cólera; reprendió severamen·
rrió en la ocasión famo~a. En
te á los individuos del concejo
sentidos versos intercede por rn
por su tenaz resistencia y acabó
ma.rido la esposa del burgomaes·
por darles á conocer EU decisión
t re¡ é~te acepta el reto y vacía
de hacerlos matará todos ellos.
de un sorbo el jarro y cae muerto.
A todo esto, sobre la mesa del
No es necesario decir que el
vasto salón, había un enorme ja·
honrado ciudadano de Rothen·
rro, un jigantesco bock lleno de
burgo que hace el papel de bur·
vino ha8ta el borde. Las auto·
gomaestre no tiene que realiZllr
ridades de la ciudad habían es·
cteveras la hazaña de aqut-1. El
tado refre,cando con aquel vino,
j,trrv está vacío y ni fiquiera es
y Tilly, bien por que !'e lo ofre·
.,¡ mi!;mo jarro empleado por
cieran, ó por que 8U derecho de
Nuil'h, aunque es una fidelí~ima
vencedor le autorizase para tollo,
copia de él. El jarro original se
cogió el jarro y echó un trago.
guarrla cuidadosamente en Ro·
El vino le gm-tó: según confesión
thenburgo.
propia no había probado otro
Siempre en verso, y ttrminaigual en su vida. Bebió otro t· a·
da la etcena del Ayuntamiento,
go y otro, y luego Ee lo pa~ó á
el actor que desempeña el papel
lo:1 individuos de su eEtado m:i.·
de Tilly declara que ha perdo·
yor.
nado á la ciudad. Se ir.vita á los
El vino alegra, y Tilly comenhabitantes para que visiten su
zó á sentirse pronto de buen
campamento. La fi.08ta termina
humor. Precisamente en aquel
con un regocijado festival en
momento una mujer, la ei,posa
las afueras de Rotbenburgo
Jel burgomaestre Nusch, entró
donde se instala un campamen:
en la sala, arrodillóse á los pies
to, reproducción exacta de los
del jeje católico y le suplicó que
del tiempo de la guerra de loa
perdonase á su marido.
Treinta años, y donde toda la
Una idea siniestra, propia de
poblaci6n termina el día entrehombre que empieza á sentir el
gada .~l baile y á otros alegres
cerebro lleno por los vapores del
regoCIJOS.
El tenor Battain, en "Bohemia."
alcohol, pasó por la mente de

EL "MEISTERTRUNK"
DE ROTHENBURGO

~ s~ñor~Francisco Madero, sr., y sus hijos Francisco}' Gu:,lavo.

EL TIEMPO

Seiior Francisco Madero, sr., y su hijo Francisco.

lLusTRADO Ee complace en ser el primer peri6dico de la República que publica en sus páginas fotografías ín timas
dtil señor Madero, Presidente de la República, y de su distinguida esposa.

--.

-- ------------L_.___ . {..__
., _

r

•
Dos interesantes fotografías del señor Presidente:de la República y su señora doña Sara P. de Made. o.
Estas fotograffae nos ban stdo pro porolonadae amablemente por nue¡tro colaborador el señor Carrillo,
totó¡rato del Museo Nacional.

773

�774

.Aetoalidades.

Estrata~ema feliz.

derico no tard6 en
fijar la. vista en el
soldado, se acercó á
él y empezó el acosFederico II, rey
tumbrado interrode Prusia, á quien
gatorio, más la cacon tanta razón ha
sualidad quiso que
dado la Europa eninvirtiese el órden
tera el sobrenombre
en que generalmende Grande, había
te lo hacía, empereunido en los regisafido por la segunmi~ntos de su guarda pregunta, de lo
dia los boro bres más
que result6 el estra·
altos y más bien forño diálogo siguiente:
mados de Alemania.
FEDEF.ICo. ¿CuánJ~l mayor Eervicio
to tiempo llevas de
qu.e podían hacerle
servicio?
los oticiales, era preRECLUTA. Veinte
sentarle reclutas que
y dos años.
reunieeen aquellas
FEDERICO. ¿Pues
circunstancias; más
qué edad tienes?
no admitía, sino es
con mucha repugRECLUTA. Tres
nancia, á los extranmeses y medio.
jeros, porque gustaFEDERICO. 0 tú
ba de hablar alemán
estás loco, 6 yo lo
con los que hacían
estoy.
el servicio inmediaRECLUTA. Uno y
to á su persona, y
otro.
aunque sabía apreBaile de trajes efectuado en la residencia del señor doctor Manuel Mendoza.
Viendo al rey atóciar el mérito en los
nito y exasperado
hombres de otros países, cuando se trataba de honradez y fide· al oír estos destinos, el oficial se echó á EUspiés y le confes6 su
lídad, daba la preferencia á sus compatriotas.
e.stratagemR.
Un capitán de la guardia conocía á un peluquero fránces de
El rey rí.o pudo contener la risa, y conservó al francés en su
una ta1la elevada y airosa, y se propuso reclutarlo para su com- guardia.
pañía, lo que logró fácilmente ofreciéndole un enganche bueno;
y para salvar la dificultad del idioma (pues el fránces no hablaEstando en la clase un escolar, travieso y chistoso, pidió li.
ba más que el suyo) imaginó un medio que
cencia á su maestro para salir: negósela
le pareció tan fácil como seguro. Sabía, por
este con enfado: fingió el estudiante que
experiencia, que el rey, cuaudo veía un rnlno lo había oído; repitió ,la sóplica: voldado nuevo en las filas, le preguntaba su
viósele á decir que no; pero ent6ncee salió,
edad, cuánto tiempo llevaba de servicio, y
y el maestro no le detuvo. Entró una ho~i le pagaban exactamente el pany el pré.
ra después, y el maestro encolerizado, le
Enseño á su protegido las respuestas en aledijo que como se había atrevido á salir sin
mán, relativas á estas tres preguntas, y en
su licencia. Respondióle muy humilde el
el órden que van mencionadas, y creyó que
dicípulo:
con esto salía del paso y fe grangearía la
-Oa be pedido la licencia dos veces;
gracia del monarca. El recluta aprendi6 la
ambas me dijiste que no; y como dos ne·
lección como una cotorra; y tenía bastante
gaciones afirman, por eso salí.
despejo pn.ra no dejar desairado ásu maestro.
Quedó desenojado el mae.stro, y aún
En efecto, el primer día de revista, Feriendo de la agudeza.

.

-·l

ANECDOTAS Y CURIOSJDADE8.
-¿Quienes son los hombre~, á los que
no pueden tomar medida de botas de zapatero?
-Los que tienen la pierna de palo.
-¿Quienes son los que tienen el cabello más lejos de la nariz?
-Los calvos.
-¿Cuántos leguas hay desde la tierra á
la luna?
-Las mismas que de la luna á la tierra.
-¿Cuándo entran los perros en las iglesiae?
-Cuanda están las puertas abiertae.
-¿Por qué da un perro muchas vm;ltas
dt'lante ae au cama?
-Porque no sabe á punto fijo donde
tiene la cabecera.
-;.Por qué hierran á los caballos?
-Porque ellos no se pueden berrará si
mismos.

***
Táles acostumbraba decir.
- Lo más difícil es conocerse á ei
mismo.
-10 más fácil aconsejar á otro.
-Lo más dulce satisfacer los deseos.

***

Un cazador, á quien un médico ealvo de
una grave enfermedad, le regaló, en agradecimiento, amen de la paga, una escopeta de valor. Escusábaee el médico de admitirla, diciendo:
--Amigo mío, yo agradezco la atenci6n,
pero es una alhaja que de nada me sirve.
-No diga usted eso, dijo el cazador;
tómela usted que con ella y su habilidad,
no dejará cosa ávida, yo se lo aseguro:

***

Encontró Epaminondas á un centinela
dormido, y lo pasó con su espada. Reconvenid o de tanta seguridad, dijo:
-Dormido le encontré, dormido le dejé; el sueño es imágen de la muerte.

***

A uno que corría gran peligro de volverse loco, cometiéron los médicos la imprudencia ,de dacírselo. Principió deede
ent6nces !Í. discurrir sobre este tema y á
devanarse los sesos.
- Ven acá, Perico, se dijo un día á sí
mismo; hágamos una esperiencia para ver
si está loco.
-S i uno que fuese mal pagador te pidiese cien duros, ¿se los darías?
El mismo se contestó:
--No, y mil veces no; aunque perdiéramos la amistad. Pues si eso es cierto,
decía después muy contento, perdonen los
médicos, que todavía me falta mucho para ser loco.
.
.

***

Señor don Manuel Levy,
quien como Presidente de la Cámara de Diputados
tomó la protesta de ley
al nuevo Presidente de la República el día 7
del prei;ente mes.

Señor Lic. don Alfredo Pardo y señora CamarSeñor Cura de Tlanepantla don Marcelino Gon;
go de Pardo, quienes organizaron una fiesta en zález cuyo trabajo sobre la obra de Jovella~os fue
honor del señor Madero. Esta fiesta tuvo efecto premíado por la junta calificadora de los ¡uegos
con motivo del bautizo de un bebé, hijo de este Flora¡es de Covadonga. Según el jurado, el ~ra·
distinguid~ .mat.rimonio. d_~I gue fué padrino el bajo de este distinguido escrito~ gallego fue el
señor Presidente de la Repubhca.
mejor de cuantos se presentaron a concurso.

Preguntáron un día á Timón, ateniense,
¿psrqué aborrecía generaralmente á los
hombres?
-A los' unos, respondió porque son
malos; á los otros, porque adulan á los
malos.

***

-Querido mío, ¿cuándo me pagas
aquellos reales que te presté hace dos años?
decía un amigo á otro.
-Chico me los prestate sobre la herencia de mi padre, y ya conoces que no puedo deeear su muerte.
- -¡ C6mol tu padre, tan viejo, tan achacoso, ¿no se ha muerto?
-No, gracias á Dios.
-¡Vaya una ocurrencia! Yo sabía muy
bien que hay un Padre Eterno, pero hasta ahora no había podido presumir jamás
que llegase á haber dos.

LA CONFIANZA
dijo un sabio, es una planta de
lento desarrollo. La gente tiene
f é en las cosas que vé, y hablando en sentido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
f é ciega no es f é de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para tener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina 6 remedio,
ia gente pregunta "¿Ha curado á
otros? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
¿Vá en armonía con los descubrimientos de la ciencia moderna
y están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha ? En tal caso, es digno de confianza, y si alguna vez me encuentro atacado
de alguno de los males para los
cuales se recomienda, ocurriré á
él en la plena confianza de que
me podrá aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la
PREPARACION de WAMPOLE
su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
puehlos civilizados. Este eficaz
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Hipofosfitos, :i\Ialta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
los ácidos venenosos que engendran la enfermedad y las demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo ; desarrolla
un fuerte apetito y buena digestión, y es infalible en Postración
-que sigue á las Fiebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. "El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela R. de :Medicina de
iféxico, dice: Mi juicio respecto
á la Preparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo atráz, concediendo á dicha preparación todo el mérito y toda la
importancia que en realidad tiene
en la terapéutica." El desengail.o es imposible. En las Boticas.

DOS A CUAL MAS EMBUSTEROS
Decía un exagerador:
-Ha visto en Murcia una berza tan
grande que á su sombra descansaban, du·
rante la siesta, varias cuadrillas de segadore!l.
-Yo, rcontestaba otro gue le oia, he
visto hacer una 'caldera tan colosal, que
dentro de ella trabajan cien jornaleros y
de unos á otros no se oían los martillazo!'l.
-Hombre, esa es grilla, dijo el de la
berza. ¿Con que objeto podían una caldera tan disforme?
- Con el de cocer la berza que vistéis
en Murcia.

,

***

Una griega, vana y ambiciosa, preguntó á Tbeana, mujer de Pitágoras:
- ;.Cómo conseguiré hacerme ilmtre?
-Hilando y cuidando tu casa.

***

-Hay tres cosas, decía Fontenelle, que
me gustan mucho, que las amo, y que no
be conseguido comprenderlas jamas.
-La pintura, la música y las mujeres.

***

Haciendo un esfuerzo sobre sí mismo
un hombre que era tenido por cobarde'
fu é á matará otro que le había agraviado'.
El segundo se dió tan buena maña, que
á su contrario en tierra, y lo pasó por el
vientre dándole una estocada.
Maravillándose los médicos de que la
heri?a no tocase en tripa alguna, dijo un
grae1oso:
-¿06mo le había de tocar en las tripas
si entónces no estaba allí?
,:.. - '
- ¿Cómo puede ser eso? pregunt6 uno
de ellos:
-;Porque había hecho de las tripas corazon.

***

· -Qué diferencia hay entre la rueda de
un coche y un abogado?
-Que la rueda de coche ·es nece¡:ario
untarla dara que no meta ruido, y al abogado para que lo meta.
- ¿Cuál es la cabeza más grande de México?
-La que necesita mayor sombrero.

***
El te3oro del dríncipe, decía Trajano,
se parece al bazo, que cuando ee hincha
todos los miembros padecen.
'

***
, Deja es~ locura que te va á matar, dec1a un amigo á otro, al verle tan perdida mente enamorado de una dama elegante
y hermos!l .
-¡Ah! querido, respondió el enamorado, ~o puedo,. no encuentro medio de conseguirlo. ¡ DeJa.~la de amar! es imposible.
-Al contrar10. es muy sencillo.
-¿,Aborrecerla?
-Si, en un mes.
- ¿Cómo?
-Casándote con ella.

.

�De todo un poeo
YO QUIERO ASISTIR A OTRA IGUAL

NEUROSINE PRUNIER

***

RECONSTITUYENTE GE.Nl!":RAL

Lucio Vero, hermano de Marco Aurelio, y asociado por él al imperio, di6 una
comida cuya profusión no tiene ejemplo.
Los convidados eran doce. y no se contentó con que se les sirviera lo más esquisito
y delicioso en vinos y carnes, sino que regaló á cada uno el copero que le servía de
beber, un mayordomo con toda una bajilla completa, y de los pájaros y cuadrúpedos, cuyas carnes se habían servid&lt;' en
la mesa, les dió además vivos, otros semPjantes.
Cúantos vasos se Eirvieron para beber
fueron precioso!!, por la materia y por el
trabajo.
Se mudaban cada vez que se bebía, por·
que quedaba el vaso para el bebtdor.
Después, para. llevar los convidados á
sus casati, les di6 carros magnificas tirados por hermosos caballos.
La cuenta de aquella comida asciende á
tres millones de reales,

***

Hay tres especies de casamientos, decía
un discreto:
- De Dios, del diablo y de la. muerte.De Dios, cuando es entre jóvenes iguales;
del diablo, cuando se casa un joven c?n
una vieja·' y de la muerte,
.. cuando una JO·
ven ee casa con un v1eJo.

***

Cierto orador habló largamente para
empeñar á los atenienses en una guerra
contra Filipo; pero como era grueso en
estremo, lo sofocaba el calor, y pedía de
beberá menudo.
-Os aconsejo, dijo Focion al pueblo,
que confiéis á ese hombre la conJucta de
la guerra; puee si por habe~ habla~o una
media hora está ya para eep1ar, ¿quién duda que hará prodig:os es un día. de combate?

Mentía. mucho un caballero, y, co@a.
particular, Ee enojaba de que mintiesen los
en pocos a í\os la casa del papá hasta los otros; así es que un día oyendo contar una
.cimientos. Comida. la casa, es claro que la necedad dijo:
-füa es bola.
mujer hábía. de llevar miriñaque y los hi·
-No
lo es tal, sino verdad, y muy
jos habían de comer, y no ganando el pagrande.
dre y no teniendo hienes, era. preciso viUno que estaba presenté, viendo que
vir sobre el país, gastando de lo agano.
crecía.
la disputa la cortó diciendo :
Por desgracia, tenía en su poder el pobre
-Mentira
será, cuando el señor lo dice,
caballero un dep6sito judicial, y aunque
porque
en
esta
esto es cosa muy sagrada., era el hambre más entienden. materia es uno de los que
más imperiorn, y se lo comieron.
Pidió cuentas el tribunal, el escribano
***
fué por los reales dd pico, y quedó chas·
Había uno empobrecido de modo que
queado en primer lugar, y en segundo, ya no le había quedado ni dinero ni mueasombrada de que un hombre de tanta ble!', y como entra sen una noche ladrones
honradez y de tan buena opinión como en su ~a, luego que los vió lfs dijo:
don Luis se hubiera portado así.
-Buscad, bui:cad, me alegraré de veros
-Pero don LuiP, ¿cómo ha sido eRto? hn.llar de noche lo que yo no encuentro de
dijo.
día.
-Cómo ha de ser, comiendo. ¡Infdiz
***
de mí I respondió.
Reprendía. uno á su compañero, diciendo:
***
-Tú no hablas palabra de verdad.
Dijo una mujer á su abogado:
-Lo que Fé dtcirte e:1, conteEtó t-1 otro,
-Yo perdollo la muerte de mi marido.
que
la m11yor parte del tiempo la empltio
--¿Quién lo mat6?
en
de
cir bien de tí.
-Señor, no es muerto¡ pero si llegase á
serl0, yo perdono á quien lo malarP.
***
Un caminante preguntó en una venta~¡
---------había cama.
- Si que la hay; medid siete piés de ES·
te suelo, y acostáoe.
-¿Hlibrá además, dijo el caminante,
\ un canto para poner la cabeza?
-Eso es, eeo, pedid gollerías.

-

***

Vacando una cátedra en la universidad
de Alcalá qni era de muy poca renta, p6·
sotóe en la pared una cédula. sPg6n era
costumbre, convocando á oposición. Como
leyose uno :
-Tal cátedra vaca; respondió otro; y
tan füca que se pega á la pared.

***

Don Luis es un caballero á quien la fortuna dió algunos bienes, y la desg_racia
una mujer y doce hijos, que i:e oomuru11

EL DEBE R.

Dos slntomas caracteristlcos
DEL

ARTERIO-ESCLEROSIS
(1 )

(1 ) tuo ulicnte y &amp;iDUJso ~, n1nl de las 1ieoc1.
(1) larras cea dilatatióa delospcqainos fl!4tddsembll!lte.

\Jn ¡,emed\o, un so\o ·.

LA

ASCLERINE

Tomar todos los meses dos píldoras despues
de cada comida, durante diez dias.

Ex/jase la marca: ASCLERINE
eran Premioen la Exposlc!On de BrUiellas 1910.
Vai;ta al ror m~yor : PRIOU, IIÉNÉTP.IER a (lln
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Eric. 2995.-México, D. F.

_.. Slrvase Ud. tomar el Elevador.

Al cumplimiento exacto del
deber, es á lo que debe aspirar
todo corazón bien puesto; hay
muchas clases de deberes, pero
entre éstos, uno de los más importantes, y tal ve~ el más de.'.:lcuidado, es el que tenemos de
procurar la conservación y mejoramiento de la especie. .
Hay hombres que, consumiendo todas sus energías en el desempefio de sus diarias obligaciones, se sienten contentos Y
creen no tener nada que reprocharse. Ellos están equívocados
si descuidan la salud y olvidan
que es necesario ser fuerte para
poder crear un hogar feliz. ¡Pobre de aquel que engendre s~res
débiles y que solo sirvan par~ inspirar lástima! Su mei:nori~ no
será respetada por propios m extrafi.os.
Si Ud. se siente fatigado del
pulmón 6 pecho por el exc~so de
trabajo, debe atenderse inmediatamente. Podemos recomendar como el mejor remedio Y. preventivo para la tuberculosis, la
''Creosofosfatina."

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                    <text>fl
A~o XI.

MÉXICO, DOMINGO

5 DE

NOVIEMBRE DE

1911.

REGINA VICARINO,
notabilísima soprano ligero de la compañia de ópera que actúa en el Arbeu,

NuM. 45.

�Aetaalidades
(A CALEFACCION DE ANTAÑO

Un año de revoluoión.-La labor della' prensa y la opinión pública.
Los señores Madero y Pino Suárez,
electos Presidente y Vicepresidente de la República.

Hace ya un año que la revoluci6n estall6 en los campos de
Chihuahua. Doce largos meses han transcurrido de zozobras y
de inquietudes. El movimiento revolucionario localizado en t~n
principio en la parte norte de la República hubo de propagarse,
primero lentamentll por los Estados fronterizos, después, con la
violencia conque explota un barril de p6lvora., por el sur. Los
combates diarios, los incendios de poblaciones enteras, el profuso derramamiento de sangre, los horrores todos. de la guerra,
con sus inevitables y gravísimas consecuencias como son el paralizamiento de las transacciones comerciales, la suspensi6n de
las labores agrícolas y, en general, el aniquilamiento de las actividades nacionales, han llevado al país á un estado, que si
bien es mucho menos alarmante de lo que dicen personas interesadas, no deja de ser delicado. En honor de la verdad la revoluci6n mexicana no ha traído las graves consecuencias que eran
de preeverse: las instituciones administrativas no han sido des·
integradas y los organismos sociales siguen funcionando satiefactoriamente. Apenas si en aquellas ha habido alguna!: refor·
mas cuya benéfica influencia ya empezamos á notar y en estos
algún desequilibrio de escasa importancia, como se reconocerá
muy pronto.
Pero no pasarán muchos meses para que el país pueda reaar·
cirse con creces de los sacrificios hechos, toda vez que las libertades:políticas alcanzadas gracias á la revoluci6n y el cambio de
los procedimientos antiguos de Gobierno por los venideros, sin
exclusivismos, bien intencionados, leales y encaminados á conseguir un progreso positivo y no uno efectista, son bienes inapreciables. Los antiguos problemas nacionalee, sociales y econ6micos, que con tanto egoísmo descuid6 el pasado gobierno y que
constituyen los más serios factores dt1 descontento y verdader11s
rémoras del adelanto nacional, esta vez tendrán que resolverse,
si no de una manera definitiva, sí por lo menos se iniciará rn
resoluci6n, pues de otra suerte la paz no será efectiva, necesi·
tándose del ejército para sostenerla de una manera artificial, como en .los antiguos tiempos porfirianos, subsistiendo las mismas
causas de un descontento, en la mayor parte de los casos, muy
explicable.
Muy digna de notarse es la actitud asumida por la prensa en
los doce meses de revolucién. De cuantos peri6dicos se publican
en la c~pital, y no hablo de los de los Estados por ocuparse gene·

ralmente de asuntos locales. uno que otro ha siuo de una manera leal y franca, afecto al nuevo estado de co.md. La mayo ria de
ellos, embosadamente y con toda perfidia, unes, haciendo gala de
&lt;lesfachates los otros, han atacado la obra rtvoluciona1ia y cu·
bierto de injur:as al señor Madero. Que persiguieron, persiguen
y seguirán persiguiendo fines bastardos, lo diga la opinión ¡,ública, pues aunque mucha parte de ella se deja engañar por las
mentiras impresas, la mayoría tiene mejor sentido. Basta ob
servar la campaña que en contra del señor Madero ha bec·ho la
prensa, en forma más 6 menos virulenta y el recibimiehto que
se le ha hecho en la estaci6n de la Colonia al presidente electo
de la República, entusiasta, sincero y espontáneo, para comprender que la labor de esa parte de la prensa ha sido infructo·
sa esta vez. No puede darse tarea más antipatri6tica que la de
engañar al p1.blico; bueno está que los peri6dicos sometan los
actos del gobierno y de los hombres públicos á una severa censura; que cuando su opini6n es contraria á la de los hombres
que estan en el poder, siempre que sea sincera y honrada, la expongan con rudeza y aún con crueldad, pero, generalmente, hun
mentido á sabiendas, usando de procedimit ntos indrnoro~os y
explotando hechos cuya ve1dadera significaci6n conocen ello,,
mejor que nadie.
En realidad la personalidad del señor Madero ee ha agrand11·
do con este sistema. Mejor es que el entusiasmo primitivo se vea
hoy substituido por un sentimiento mt-nos arrebatarlo é irrt-flexivo.
Ahora la situación ha variado: según la solemne declarnción
de la Cámara son Pre~idente y Vicepre,ádente de la República
los señores Madero y Pino Suárez. y por lo tanto, cualqu:eia fa!·
ta de respeto que Ee cometiera seria intolerable. La personalidiid
de los dos mandatarios está suficientemente discutida y es
no solamen\e inútil perseverar en eEia tarea sino antipatriótico. Para que la marcha del futuro Gobierno no tropiece con
obstáculos inútiles es preciso que se deje de eeguir haciendo
labor personalista, para consagraree á la crítica serena y dei:apasionada de los actos del Gobierno, que, en cualquier sentido
en que se verifique, será moralizadora, útil y patriótica. Sea·
mos elemento de unión y de adelanto y no de obstrucci6n ~istemática.
LUIS ZAMORA PLOWES.

Los antiguos griegos y ro·
manos, poco preparados contra los fríos, se calentaban al
rededor de braseros: de!'pués
vinieron las chimeneas; después las eatufas, los caloríferos de aire caliente, de agua
hirviendo y de gas.
Durante mucho siglos eran
las chimeneas anchas y espaciosas, y las familias numero·
sas y sus huéspedes se agru·
paban bajo eu amplia campa·
na. Esas chimeneas inmen ·
sas calentaban bastante mal.
Las Memorias de los reye~ de
Frar.cia Luis XIII y Luis
XIV nos dicen que el prime·
ro se veía obligado á poner
su silla al sol, y que el segundo apelaba al ejercicio para
entrar en calor.
La correspondencia de «Maciama», la madre del Reg1mte,
nos entera de que en 1695 el
vir,o y el agua se hPl!I ban en
la meea de Luis XIV y habiendo experimentado los inconvenientes de las chimeneas
grandes, sus arquitectos las
redujeron de proporciones
que dieron resultados preferi ·
bles. En efecto, las primeras
tostaban materialmente á los
que estaban cerca y no daban
ningún calor á los que esta
ban más lejos; muy al contrario, su6 pies y sus piernas se
helaban por la gran corriente &lt;le aire que producía el tiro d~l amplio hogar.

747
Eran muy artísticas, pero
muy poco prácticas.

La protesta del Ministro de Gobernación.
El señor Lic. Rafael Hernández, acompañado del señor Subsecretario de
Gobernación Lic. Federico González Garza y del señor General Banda·
ia, momentos después de prestar la protesta de ley ante el señor Presidente interino de la Repúbiicá en el Palacio Nacional.

PREPARACION CIENTIFlCA
El profesor Brieger, famoso químico director del Instituto de Medicina de Berlín,
estaba una mañana en su laboratorio muy atareado en
medio de sus retortas, alambiques y frascos de todas clases y tamaños, cuando acert6
á ir á visitarle un médico distinguido. Este se:interesó vivamente por conocer el experimento curioso á que el profe~or se aplicaba con tan ta
atenci6n. El gran químico estaba inclinado ante un hornillo y vigilaba un recipiente
cerrado envuelto en dema
hum!lreda.
-¡Oh! doctor Brieger-exclam6 el visitante-siempre
ocupado en vuestros estudios
micro orgánicoR.
El profesor no constest6.
-Apuesto á que estais hervir unos micrococos.-No.
Entoncee serán&lt;CSOnococos?
-No.
-¡Diablo! Se trata sin duda de «spiroquios", de los que
tratábais tan admirabl&amp;mente
en vuestra última memoria
de la Academia ......
-Pues me doy por vencido; vos me explicaréis de qué
clase de microbios se trata.
-De ninguna, amigo mio.
Se trata de unas salchichas
que estoy cociendo para mi
almuerzo.

¡1,

Señor Carlos Carrera
y señora Concepción Stampa de Cairera.

Señor Pedro L. Montemayor
y señora Ana María Charles Sánchez de Montemayor.

�lla disttribueión de pttemios en el Teattro Attbeu

lla inaugutraeión de la tempo11ada de eatrttettas.

RAREZAS DE LOS TERREMOTOS

1

La concurrencia de la elegante fiesta del domingo en el Hipódrc,mo de la Condesa.

A~OR
POU~ CBLILIE (j!UI

749

Los derrumbamientos de casas durante temblores de tierra,
siguen leyes ya conocidas. Una casa se inclinará siempre, al
caer, por la fachada que tenga más puertas y ventanas y nunca
del lado en que los muros no están debilitados por huecos de
ninguna claise. Las paredes cuya dírecci6n resulte paralela á la
del movimiento sísmico, son las que cuentan con mayore3 probabilidades de permanecer incólumes, y en el caso de que se
abra alguna grieta en ellas, puede asegurarse que seguirá de abajo á arriba la línea de las puertas y ventanas.
En la América del Sur existen comarcas que tienen el envidiable privilegio de permanecer inmunes contra los terremotos
aun en el caso de que éstos agiten violentamente las regiones
circunvecinas.
A causa de esta propiedad, conocen los indígenas á estas comarcas con el nombre de ccpuente3 del terremoto», porque suponen que )03 movimientos sísmico3 se de~lizan bajo ellas al igual
que los ríos bajo los puentes.
Los terremotos producen un efecto más terrorífico y espeluznante que nunca cuando el observador viaja en ferrocarril. El
espectáculo resulta verdaderamente aterrador. Cada trepidaci6n
se presenta en la forma de una ondulaci6n de los rieles, dando
al terreno un aspecto de mar agitado por un regular oleaje. Como quiera que este movimiento camina con mucha más velocidad que los más rápidos expresos, la vía se asemeja eñ aquel
momento á una enorme serpiente que camina con rapidez y gi·
gantescos movimtentos vermicularee.

Los terremotos ocurridos recientemente en Calabria y en Asia,
han hecho reco~dar algunas ra,rezas verdaderamente curiosas que
á veces a.companan á esos f~nomenos. Asi el que deva~t6 la isla
de Jamaica en 1692, produJo en las costas el curioso fon6meno
de alejar el mar á 11na dis.tancia de más de dos kil6metros salvo en Pi~c.o, en donde retrocedi6 más de cuatro, sin que v~l viese a su sitio normal hasta después de tres horas. Abri6se la tie·
rra y en las profundas grietas cayeron centenares de personas
sin que fuera posible auxiliarlas, porque inmediatamente volviernn á cerrar.se aquellas.
T11l vez el acontecimiento más horroroso que se registr6 en
aquel momento, fué el ver c6mo unos hombreli! caídos en una
grieta, salieron nuevamente á la sup9rficie terrestre arrastrados
por un torrente de agua hirviendo.
A consecuencia de los humos sulfurosos que brotaban de la
tierra, una terrible dolen?ia invadi6 á los indígenas, cam,ando
la muerte de unas dos mil personas.
Curiosísimo {ué el accidente ocurrido durante un terremoto en
Causa Nova (Calabria), El terreno en que Fe asentaba la poblaci6n, descend16 nueve metros, sin que se derrumbara una sola
casa. En otros puntos se ha observado que la superficie terrestre
ha avanzado 6 retrocedido unos dos metroe.
Aunque pare3ca increíble, resulta que en la cima de las mon ·
tañas es mucho menos apreciable el fen6meno que en los valles.
Asi, cuando hace veinticuatro años ocurri6 un violento terremoto en Virginia (Estados Unidos), apenas se not6 en las minas,
en tanto que en la superficie caus6 innumerables estragos.
Se ha observado que lo mismo que ios movimientos sísmicos,
Una mujer enferma envi6 á llamar al médico, y después
las balas tienen el máximum de velocidad á. la partida y la van que la hubo visitado, le ofrecio una gallina. En saliendo el
perdiendo á medida que se alejan de.1 punto donde se iniciaron. médico de allí, la pidi6 á la criada y se la llev6.
En los países donde son frecuentes los terremotos la gente se
Después que se levant6 la mujer de aquella clolencia, coningenia para hacer construcciones capaces de resistir fuertes t6 sus gallinas, y preguntando por la que le faltaba, como le
movimientos sfsmicos. En el .Tap6n, por ejemplo, muchos edi- dijesen que la había llevado el médico, santigu6se diciendo:
ficios tienen cimientos que descan8an sobre enormes perdigones
-¡Válgame Dios, infinitas veces que se me perdió esta gallide acero. Cuando ocurre un terremoto, resbala el edificio ente· na, la dí al diablo y nunca la tom6; una vez que la prometí
ro sobre los perdigones, sin peligro de ninguna clase.
ai médico me he quedado sin ella.

/

Era el atardecer
y entre las verdes frondas
que murmuran mecid.as por. el aura,
brillaba de la luz débil refleJO.
Era esa pálida hora
en que la noche llega,
cuando el sol que se apaga amarillento
se despide besando la campiña.
La sombra iba extendiendo
su manto de negrura,
en el cielo brotaban encendidas,
parpadeantes estrellas vesperales.
Una onda misteriosa
á Natura envolvía,
era algo que cantaba tenuem.ente
el himno del amor y de la vida.
Por el jardín ameno
y bajo la arboleda
que convida fantástica al ens~~ño
y hrinda paz y perfumado asilo,
vagaban placenteros,
estrechamente unidos,
los cantores de ese poema eterno
que cambia personajes y es el mismo.
No sé c6mo mi planta
condújome á ese sitio,
.
.
á mí, que triste y solo, 1~ ex1etenc1a
cruzaba indiferente y fatigado.
No sé c6mo yo vine
á ese verjel florido,
donde lentos pasaban los amantes,
donde se oían rumores de caricias
y en medio del perfume
de las fragantes flores,
que exhalaban amor y poesía,
flotaban languideces de pasi6n.

•

u' AlffiE,

S6lo sé que del fondo
de mi pecho, escaparon
los amargos pesares de un ayer
borrándose el pasado para mí.
Solo sé que á mis ojos
brill6 nueva eeperanza,
.
y que quise cantar ese ~oema,
que eseribe Amor cambiando personaJes.
MARIANO LEON y ORTIZ.
Noviembre de 1911.

A

FA~BIO
Al señolf SeJ:fnalfdo CaldeJ:fón

A tí, Fabio, unos cuantos con.sejos .
quiero darte, que te harán la enstencia
llevadera, pues encierran la ciencia
aprendida en el mundo por los viejos.
Sé cauto en el hablar y en discusiones
jamás con gritos convencer pretendas
y mide tu &lt;lec.ir,. que nunc~ ~fendas
ni personas m aJenas convicciones.
Cua.ndo alguno te hable, siempre atento
escúchale hasta el fin, y en tu semblante
no le muestres cansancio 6 mal talante,
que él se irá satisfecho y tú contento.
Cuando te pidan opini6n, sincero,
piénsala bien y dala con reposo,
no te hagas de rogar, ni presuntuoso
muestres de tu saber, galas primero.
Y en fin, para concluir, Fahio querido,
como fruto á lo escrito yo te pido
que recuerdes que el hombre con la lengua
alcanza en esta vida: honra 6 mengua.
MARIANO LEON y ORTIZ.
México, Noviembre de 1911.

�LA CORTE DE AMOR DE LA REINA DE LOS TUEGOS "FLORA.LES DE COVADONGA

--------.

~eñoritas Clara ~1orán,
Señoritas Eu¡¡:enie Dandini,

~ane Garda Pin,entel,
Su
Josefina Chico.
- =
Concepción Or~e¡;¡;a,
Guadalupe cu-,.ves
y
Luz oarcia,
l outchl•
Señoritas {&gt;. ne Maria Lascuráin y
Yova Hor ll
Señorita Dolores Collado,

llt~rttas Guadalupe Garda Pltnentel,

tlior¡ta• Guadalupe Romero de Terrerns,
ta• Dolare~ de Lascuráin y Landa,
Señori t a Pall. García,

Mercedes de M, Campos,
A m a da M o •á r, ,
Josefina Torne!,
M .. gdal&lt;ena Chayero,

-

E l ena Urqui za,
.viaria Díoz ,·i v1-1 nco,

�~AS OERA.S DEL G-:a~TRO N ACION .AL.

Una de flás máf bellas esculturas que adornan el nuevo teatro.

Bellísi:no Pegaso, obra póstuma de Querol.

a

.JmpÓrtaóte grieta producida en la fachada-del teatro por uno de los úitimos te mblo_\

re·s. Se han tomado ya las medidas conducentes p;ua remediar estos desperfectos.

Este. diagrama da un.1 iJt'a de los i~ portantes hundimientos habiJos en la fábrica. En
el se pue~.en ob~erv:ir los desmvtle; en ca_da uno de los ángulos del teatro con
la txpres1on de las fechas en que se produ¡eron y las causas que los motiv~ron.

�754

uas ob.rras del teattto ~aeiona1.

VIDA TEATRAL
~__:_~--================-..~~========~==-~.LA ESTRELLA

DE LA OPERA EN

AREEU.

Una so~pres~ inaudita, má3 gust~d~ y deleitosa por la prolon- lor, tales son en parte la~ determinantes de ese fen6meno que va
gada abstrnenc1a de escuchar en Mex1co buenos conjuntos líri- en raudo giro á la gloria.
No ha 1,ndo dable admirarla únicamente en Lucín personsje
cos, ha p1ovocado la presentación en el Teatro Arbeu de la ya
que comprende y que siente, logrando despertar en alto grado
eminente soprano ligero. señorita Regina Vicarino.
Nacida el año de 1887 en Nueva York é hija de padres fran - lo emotivo en cada uno de quien la oye.
En «Lucfan no es s6lo la cantante que acaricia con delicioEa.s
ceses, suR primeros años transcurrieron en un ambiente mitad
saj6n mitad ladino, lo que cor.tribuye á explicar el extraordi- fioritture, es más e, la actriz inteligente y seductora que nos sa·
nario desarrollo de sus facultades por un cultivo tenaz y enér- cude con los crispamientos del calosfrío, cuando ya perdida su
gico á la vez atemperado por una. sensibilidad exquisita propicia razón, como Ofelia, «de3hoja flores y ca1,tando pasu,,, en el ária
del delirio.
á los ensueños del ideal.
Nos ha bastado oír á la señorita Vicarino en el papel siempre
Cualidad más extraña cada día es esa- cantante y atriz que
contribuirá á labrar el sitio de
tierno y doloroso de Lucia, paesa encantadora Regina.
ra formu}ar un ~resagio que ya
LA OPERA EN ARBB:U.
Allá pronto lo ,eremos
antes paso encubierto entre las
F. G.
mayas del entusiasmo y de la
galantería en las recias colum~~~
nas del diarismo americano:
«Regina real Queen Song.» No
hurta.roo~ nada de la idea, la
YO SIEMPRE COMO EN
acrecentamos ~í en este vaticiLA MISMA SALA
nio: Regina Vic:irino reinará
antes de muy poco tiempo como
Ciceron y PompPyo quisleron
la !'Ouerana de más extensos do·
cerciorane un día de r:si era verminiosen el artb del bell canto.
dad lo que rn poncleraba de la
Caminando poco á roc'l ha·
magnificencia de Lúculo.
cia el ocaso la Sembrich y la TeEncontráronse con él en la
trazzini, esas dos estrellas des·
plaz I pública, y le dijt&gt;ron que
rrendidlls de la constelaci6n de
irían á cenar á su .casa, con la
Hércules, no sabemos que exiscondici6n de que no había de dar
ta hoy cantante mejor preparada
instrucciones á sus criados, ni
para rnscitar el d~slumbramien·
encargarles preparativos ni gasto y la convencida ad m ir a \OS extraordin11rios.
ción.
Conform6se Lúculo y s6lo les
Alternando en el Mar,hattan de
pidi6
permiso para 'decir á ~us
Nueva York con la afortun:1da
criado:i
la sala en donde quería
diva que tanto aplaudimos aquí:
que
se
siryiebe
la cena.
hace Reis año~, cr,mpartía:i por
- Estamos conformes,· di jo
igual los triunfos la Tetrazzini y
CiCt-r(,n.
la Vioarino. durante la tempoLúculo llam6 á un eEclavo y
rada del último invierno. No
le
dijo:
puede decirse que la Reina Joven
-l{sta
noche cenaremos en el
ganar:a entonces un nombre y
¡;:alón
de
Apulo.
una maciza reputación, porque
Llegada la hora, se pre~entaya los había alcanzado tres años
ron
Ciceron y Pompeyo, y se queantes, en su gira triunfal por
daron
maravillados y absortos al
Milán, Florencia, Viena y otras
contemplar
la imponderable
ciudades italianas.
suntnosidad
de
una cena que deCreció su prestigio, se acrebi6
costar
sumas
inmensa!'I.
cent6 su incipiente fama, cuan-¿Qué es esto? dijo Cicer6n;
do en su propio país pis6 los
una cena semejante no ha poteatros á donde es dado llegar
Regina Vicarino, en "Lucía."
dido
disponP.rse sin que tú dieses
solo á los consagrados por la
órdenes
para ello, y entonces ·
diosa fortuna.
¿Y por qué tan inmitada y rápida co11sagraci6n, á los 23 años? has ffl.ltado á tu palabra de no decir nada.
- Estás engañado, contestú Lúculo. En mi casa, cada una de
Basta escuchar el portentoso canto de la Vicarino para eatisfalas
ealas de comer tiene su gasto señalado, y cuando previne á
cer eEta interrogaci6n. El ditirámbico elogio se excederá por
mi
familia
que sirviesen la cena en la sala de Apolo ya sabía
apasionado y sin e,obargo, dejará algunas á las que de pronto
'
el crítico no podrá llegar. Así como al pie de un abismo sem- muy bien lo que había de costar.
brado en sus bordes de frescas azucenas, se detendrá y no mi·
rará al fondo para embriagarse con los efluvios emanados de las
U N VIAJE A LA LU NA
pristinas corolas.
Irresistibles al análisis fisio. psíquico son las prendas revela¿Cuánto costaría un viaje á la luna? Un americano, que sin
doras del genio. Podrá hablarse de la educación de esas prenduda
no debe tener muchas ocupaciones urgentes, seha entrete·
dae, del perfeccionamiento auxiliado por agentes del arte 6 de
nido
en
hacer el cálculo de lo que costaría un billete de la tierra
la ciencia, más no es siempre atinado el juicio que se emite
acerca de los dones que provienen de lo alto como para ccevocar á la luna en el caso de que existiera una línea ferrea que la enlo divino por medio de lo humano, según la expresi6n goethina. lazase con nue3tro planeta.
Para ello ha tenido en cuenta las tarifas de los ferrocarriles
Quien todavía no haya oído y visto á la Vicarino calificará
americanos
y los kil6metros que nos separan de nuestro eatétite.
estas divagaciones de hiptrbólicas. Con todo, no llegan á tanto
El billete costaría 4. 650. 000 francos y cegún las tarifas alema·
para los que de tal satisfacci6n se ufanen.
Un estudio met6dico conforme á una didáctica sapientísima; nas, 250. 000.
Suponiendo que el tren marchase á raz6n de 60 kil6metros
una gracia ingénita superlativa, una voz extensísima de timbre
por
hora, el viaje duraría dos millones quinientas mil horas 6
con transparencias y eonoridades de cristal; una ductilidad ex·
'
traordinaria de los órganos del mecanismo; y, especialmente, sean doscientos ochenta y cinco años.
Dado el tiempo y el costo de esta expedici6n, ¡á cualquiera
una inspiraci6n peregrina por lo precoz, cuando como la Vicarino no ha sacrificado su coraz6n en las ardientes fraguas del do· se le ocurre hacer á la luna un viajecito de recreo!
Algunas de las más importantes cuarteaduras de los muros y cimientos del teatro.

�Teatrros -Llos arrtistas de la ópetta

ASTUCIA DE BARBERO
Hubo un caballero, que fué
el terror de todo:&gt; los barberofl,
por la suma dificultad de afeifarlo bien. Era hombre que hubiera quitado la vida al barbno
que le hubiese dejado un pelo en
la cara; y además, cega ha de cólera por la menor raFcadura; de
mnnera, que los pobres barberos se llegaban á él temblando.
Pero como pagaba muy bien, el
maestro de la tienda no quería
perder aquf-1 parroquiano.
Lleg6 por fin el caso &lt;le q11e
ninguno de los oficiales &lt;le la barbería quiso ir á afeicarlo. Prnsentóse en tal sazón al mae-tro
un barbero muy tuno, á quit'n.
noticiaron el raro humor del 110minado caballero y su altivo genio.
-Aunque ese bl)mbre Fea el
dP-monio, repuso el tunante, Je
aft'itHé como yo quisiere.
Efectivamente, se prest-ntó C'n
casa del señor indigesto, el cun 1,
lu1&gt;go que lo vi6, se le puso á mirar de hito en bito, maravillado
de su crecida estatura, y &lt;lel
cierto aire desembarazado, qne
comunica el haber corrido mundo, y le dijo:
--¿Amigo, sabes cuan dificultoso es afeitarme?
-Sí señor, le respondió, pero
sé también, que mi habilidad es
mil veces mayor que vuestra delicadeza.

Eugenio Battain.
tenor dramático 2bsoluto.

.Retaalida.des
Sin darle más tiempo, le acomodó los paños, dispuso sus navajas, y empezó á afeitarle con la
mayor suavidad y ligereza, tanto
que parecía que la navaja no tocaba en la piel: pero de tanto en
tanto, se paraba, y alzaba al cielo
los 0jos, como pidiendo favor.
Sorprendido el caballero deaquellas demostraciones, le preguntó:
--¿Acostumbras áorar cuando
afeitas?
-En todas ocasiones es buena
la oración, respondi6 el barbero.
-Pues yo mando, replic6 el
caballero enojado, que dejes el
rezo para otro tiempo.
-No puedo, repuso el barbero, por-i.ie á Dios se ha de pedir
cuando hay necesidad.
-Pero hombre, continuó t-1
caballero en el mismo tono, ¿qué
necesidad urgente tienes ahora
de rogar á Dios?
-Supuesto que quereis que lo
diga, dijo el mancebo, sabed que
tengo una vehemente tentación
de degollaros, y pido al SPñnr,
que me dé fuerzas para resistirla.
-Retírate, pues, al instantP,
gritó enfurecido el caballero, que
no quiero acabarme de afeitar.
Fuese el barbero y dijo á su
maestro:
-Me asegurfü;teis que aquel
caballero no permitía que le quedaee un pelo en el rostro, y le
acabo de dejar con la mitad de
la barba. Id á verlo i,i gustais.

- Di0s me ~orrija.
Un cochero, con quien disputaba un día
..
'
1e d1¡0:
-¿Qué Dios os corrija decís? ¿Pues no
le costaría menos trabajo el haceros de
nuevo?

***

-¡Ah, Toribiol ¡Toribiol que mal haces en beber, decian á un borracho: el vino te hizo tropezar á cada paso con los
guardacantones.
-Teequivocas, no hago mal en beber,
lo que hago mal, es andar cuando he bebido.

-ii

***

...
-¡

Un contratista de provisiones escribía á
un comerciante de lanas:
-Mañana iré á verte y comerémos
junto~.
·
-Muchas gracias, respondi6 el otro·
aprecio infinito la atención, pero mañan¡
no estaré en casa.

***

Quejábase un litigante de que un juez
gastaba
más, de lo que tenía:
ra •
3,

1

_,

.:-..

....

a..v

'l,{VLi 11ru~n.

Una mujer compra una máquin~ de coser por el trabajo que
eJecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva un relox para
que le indique la hora y no como inversión de un capital sob_rante, y el mismo principio se
sigue en el caso de enfermedad.
Necesitamos la medicina 6 el
tratamiento que alivia y cura.
El trata.miento de una enfermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina y sus efectos antes de tomarla. Debe haber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idfnticos, una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente porque
tiene tales antecedentes~es que la
PREPARACION de WAMPOLE
se compra y emplea sin vacilaciones 6 dudas. Su buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la fé del público y el buen nomhrr. tjene aue 2"anarlo por buenos

7S7

'

:l&lt;

*'*

--

Un jóven, que babfa sido educfldo f'n
cflsa de! 616sofo Zenon volvi6 á la compañía de su padre, que le pregunt6 al momento:
·-¿.Qué has aprendido de bueno en caFa
del :filósofo?
-P1esto lo sabrás, padre mío respon'
dió el jóven y lue~o calló.
Irritado el padre de su silencio que
graduó de tácita confesión de su io~orancia, le dijo:
º
-Pícaro, perrliste el tiampo, y en vano
gasté tanto para educarte.
Al mismo tiempo lo maltrató de ohm.·
pero el jóven recibió sumisamente el ca/
tigo, y cuando advirtió sosegada la cólera
de su padre, le dijo son dulzura:
-:-He aquí, señor como no he perdido
el tiempo en la escuela de Zenón pues he
aprendido á sufrir pacientemente la cólera y mal tratamiento de mi padrt&gt; si n
'
quejarme de su injusticia.

***

Un caballero b1et6n tenía un carácter
tan_sombrío, y era tan lacónico y tan poco habl_ad?r~ qu~ jamás tomab11 la pnlabra
~..-

EugeniJ Mi racle, bajo.

Giusepe Picco, Barítono.

Alegres obreros paseando por el lago del Parque de Balbuena.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

...

...

Señor general don Eduardo Paz, comisionado para pacificar el Estado de Tabasco.

�ANECDOTA8 VílTTRTOSJDADES.
Un príncipe se hurlaba de uno de sus
cortesanof:l, que le había Eervido en muchas embajadas.
-Desengáfiate; le decía, no puedes ne·
gar que te pareces á un buey.
--Yo no sé á quién me parezco, respondi6 el corte~ano; pero he tenido el honor
de representaros en muchas ocasiones.

***

,...._.:--~

Efectivamente, se presf'n o en
casa del sefior indigesto, el cu:i 1,
luPgo que lo vi 6, se le puso lÍ. rnirar de hito en bito, maravillado
de su crecida estaturn, y del
cierto aire desembarazado, que
comunica el haber corrido mundo, y le dijo:
-·¿Amigo, sabes cuan dificultoso es afeitarme?
- Sí señor, le respondió, pero
sé también, que mi habilidad es
mil veces mayor que vuestra delicadeza:

Eugenio Battain,
tenor dramático 2bsoluto.

diga, dijo el mancebo, sabed que
tengo una vehemente tentación
de degollaros, y pido al Sf'ñnr,
que me dé fuerzas para resietirla.
-Retírate, pues, al instante,
grit6 enfurecido el caballero, que
no quiero acabarme de afeitar.
Fuese el barbero y dijo á su
maestro:
-Me aseguráe;teis que aquel
caballero no permitía que le quedase un pelo en el rostro, y le
acabo de dejar con la mitad de
la barba. Id á verlo ei gustais.

Pepe, era corcohado y enteramente contrahecho, y como hombre de talento, que
conocía sus defectos, acostumbraba decir
cuando se enojaba:
- Di0s me corrija.
Un cochero, con quien disputaba un día
le dijo:
'
-¿Qué Dios os corrija decís? ¿Pues no
le costaría menos trabajo el haceros de
nuevo?

***

-¡Ah, Toribiol ¡Toribio! que mal haces en beber, decian á un borracho: el vino te hizo tropezar á cada paso con los
guardacantones.
-Te equivocas, no hago mal en beber,
lo que hago mal, es andar cuando he be·
bid o.

***

Un contratista de provisiones escribía á
un comerciante de lanas:
-Mañana iré á verte y comerémos
junto~.
·
-Muchas gracias, respondió el otro·
aprecio infinito la atenci6n, pero mafian;
no estaré en casa.

***
Quejáb!ise un litigante de que un juez
gastaba más de lo que tenía:
-¿Esto de d6nde sale? dijo á otro
amigo.
- De lo que entra, le contest6.
-No pudieran hacer eso sus ¡asados,
esclam6 el dolorido.
-No, amigo, dijo el otro; pero lo hacen sus presentes.

***
-¿Qué hace el pan cuando Jo cortan?
- Disminuir.
-¿Qué es aquello que, cuando más se
quita, más grande es?
-El agujero.
-¿Qién es aquel que si no lo matau no
está contento?
-El hambre.
-¿En qué se parecen las mujeres hermosas á los abogados?
-En el buen parecer.

***

Después de dar las gracias al señor Presidente interino de la República, por las atenciones que para ellos tuvo durante los meses.que dc:sempeñó 1&gt;u elevado encargo, los fotógrafos organizaron un banquete en un céntrico restaurant-Estuvieron reunidos los señores Ezequiel Alvarez Tost11do, de "El
Mundo Ilustrado;" Manuel Ramos, de "El País;" Isaac Moreno, de "El Demócrata;" Samuel Tinoco, de "La Semana Ilustrada;" Agustín V. Casasola
y Abraham Lupercio de "El Imparcial;" Jerónimo Hernández, de "Nueva Era;" Victor O. Leon. de EL TIEMPO ILUSTRADO; Rodolfo Toquero, de
"El Heraldo Mexicano;" Antonio Garduño, de "El Diario," Míguel Casasola, de "El Ahuizote;" Ezequiel Carrasco, de "Revista de Revistas," YAn·
tonio Melhado, de "El Amigo del Hogar.

Convidaron á cenar en Madrid á un fo.
rastE:~º, y le pusieron rábanos al principio.
D1¡0 el convidado:-En mi tierra loe rábanes se ponen al fin.
- Y aquí también respondi6 el que le
convidaba.

***

Pasando un laredPmenio junto á nn Fe·
pulcro, dícese que divis6 un ei::pPctrn v
corriendo á él con lanza enristr11cla lA ¡¡;Jitó:
-Aguarda infeliz, y morirás sPgunda
vez á mi mano.

***

-Qué diferencia hay, decía J::i preciorn
duquesita Julia entre mi y un relnj.
-Sefiora, la contef1t6 un litnato. el rP·
loj nos recuerda las hor&amp;i;:¡ vos lo haréis
olvidar.

LO QUE HARA.
Una mujer compra una máquina de coser por el trabajo que
ejecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva un relox para
que le indique la hora y no como inversión de un capital sobrante, y el mismo principio se
sigue en el caso de enfermedad.
Necesitamos la medicina ó el
tratamiento que alivia y cura.
El tratamiento de una enfermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina 'Y sus efectos antes de tomarla. Debe h¡iber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idénticos, una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
c?nfianza. Precisamen~e porque
tiene tales antecedentes, es que la
PREPARACION de W AMPO LE
se compra y emplea sin vacilaciones ó dudas. Su buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la fé del público y el buen nombre tiene que ganarlo por buenos
resultados. Para los fines para
los cuales se recomienda, es leal,
eficaz y práctica, hace precisamente lo que tiene U d. derecho
á esperar de ella. Es tan sabrosa
como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y curativos del Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, combinados con
J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Merece la más plena
confianza en casos de Anemia,
Escrófula, Debilidad ::N'erviosa y
Genéral, Influenza, Impurezas de
la Sangre y Afecciones Agotantes. "El Dr. Manuel Carmona y
Valle, Ex-Director de la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: Conozco y empleo su preparación en todos los casos en
que es necesario reparar las fuerzas del organismo; teniendo la
ventaja de que los enfermos y
aun los niños la toman sin repugnancia." Nadie sufre un desengaño con esta. En las Boticas.

***

Un vifjo. {¡ qui1m nrP¡zuntaron que C'6mo hnhfa vivido tanto, rei&gt;pondi6:
-NunC'a Pstuve en pie pudiendo e;:blr
Fentado; me caEé muy tarde; enviude f Pm·
prano, y no me torné á cai;ar. He aquí el
i::ecreto.

:1-**
AsiRtían á un enfermo unas mujeres
muy ff11s; las vi6, y dijo á ms amigo!':
-SPñores. me muero.
-;.Por qué? le pn•guntaron.
-Porgue hP. leido en muchos lihrrf!
que á la hora de la muerte se ven visionP/
¡ah! y las veo espantoi;:as.
'

***
Un jóven, que habfa sido educado Fn
r.asa dP! filósofo Zenon volvi6 á la compañía. de su padre, que le pregunt6 al momento:
·-¿,Qué has aprendido de bueno en carn
del filósofo?
-PJesto lo sabrás, padre mfo, respondió el j6ven y lueJo calló.
Irritado el padre de su silencio, que
gradu6 de tácita confesi6n de su ÍP'noran·
0
cía, le dijo:
-Picaro, perrliste el tiampo, y en vano
gasté tanto para educarte.
Al mismo tiempo lo maltrat6 de obra·
pero el j6ven recibió sumisamente el cas'.
tigo, y cuando advirti6 sosegada la cólera
de su padre, le dijo son dulzura:
-;-He aquí, sefior como no he perdido
el tiempo en la escuela de Zenón pues he
aprendido á sufrir pacientemente la c6lera y mal tratamiento de mi padrr sin
quejarme de su injusticia.
'

***

Un caballero b1et6n tenía un carácter
tan sombrío, y era tan lacónico y tan po·
co hablador, que jamás tomaba la palabra
ni contestaba otra cosa que monoE-ílii.bo,.
La princern de ...... que lo &lt;'onvidó un
día~ com~r, estaba tan persuadi'da de que
era 1mpo,1ble hacerle hablar, que dt&gt;Fwfió
sobre ello á otro de m 3 comen.ale", Mr.
de Couten, teniente coronel de la g11ardi11
euiza, ho~bre de talento, que act-p16 el
desafio, dispuesto á salirse con la s11 r:i.
El suizo se colocó al lado dc:l brt-tór1 y
princi 1&gt;ió por hacerle plato.
'
-¿Qué sopa queréis? le dijo:
- -Arroz.
¿Qué vino preferís?
-Blanco.
qtra porción de preguntas ignnh s, c,b.
tuv1eMn respuPslas por el mismo e,-tilo.
-Sefior, continu6 el milita1 · creo que
sois natural de Saint-Malo. '

-Sí.
- ¿E3 verdad que esa ciudad está guardada por perros?

-Sí.
- ¡Oh! es cosa muy singular!
- Más lo es ver al rey de Francia guardado por suizos.
- ¡ Ah, princeEal dijo el oficial· bien
veis que le he hecho hablar.
'

�De todo an poeo

Gastaba mucho dinero un eE-tudiante
con una .dama llamada Prudencia , y como cootmuamente estuviese molestando
al padre pidiendo y más pidiendo, camado ya de tanta sangría de bolsillo le envió á decir que mirase como gastaba 1 porque iba destruyendo la casa, y aca baría
con ella si no obraba con prudencia.
-No sé, señor, respondió, para qué
Fon tantas reprensiopes cuando no las merezco porque pu.edo asegurar á usterl, á fe
de hombre d~ bien, que la casi se pódrá
arruinar,·pero no por culpa mía, pueH no
gasto un cuarto ·que no sea con Prudencia, como_mted ~e .acon"seja.

que todas las noches les dáis á comer rábanos y queso?
-Cierto es, respondió el mayordomo
con temor.
~Pues yo os mando, que ue aquí adelante, les déis uria noche rábanos y queso
para q~e no coman E&gt;iempre lo mismo'.
¡ Pobrec1llos! tenían razón

***
Despidió un parroquiano al sastre y al
barber? que le rnrvían, y preguntándole
el tL&lt;illvo, respondió:
-Dti~pido al sastre porque rapa mucho
y al bHbera porque rapa poco.
'

***
BUEN CONSEJO

E,taban unoslachones de3quiciando \11111.
J'Uerta. para robar lo que había en la c:1s:1;
si ,,tiólo el dmño, que de estúpid o ttnÍa
algo y 3UO algos. Asomóse á una ventann..
y Je4 &lt;lijo: ·
-Señores; de aquí á un rato podéi,;
vol ver porque 11hora. no I stamo:l aún acos·
tadufl, y os podemo3 oír.

***

-¿Qué diferencia hay, entre lo bueno y
Jo bl'llo?
Fontenelle, á quien se bacía esta pre·
gunt11, contestó:
- 1'1 bueno necesita prueba\ lobello no.

-Me ha dado usted ei azúcar con albayalde.
-Creí que l.: gustaban á usted las cosas poco
:izucar:tdas.

Enrique IV, viendo que su sastre ;,.
tr.1ía uu libro con algunos reglamentos y
rnáxi mas de estadística, que había couJpuesto, dijo á uno de sus cortesanos:
- Quo llamen luego á mi chanciller, para que me corte un vestido, pues mi ~a~tre
quiere hacer ordenanzas.

***

Decía un holgazan, que solo tres hem·
~~~~~~~~~!!!-~~~~11 bras había buenae:
/
-La cama; la olla y la bota.

r

***

e;

***

Decia cierto ho.mbre chistoso,· que una
de las pocos cosas buenas quP, ter,fan loi!
casados era la esperauza de enviudar.

·~·~·~·~·~·~·~·~·*

A uno que estaba gravemente enfermo
le acomejaban sus amigos que se reconc{
liñse con su enemigo, y habiendo conseguido convencerlo, se lo llevaron y lo
abrazó con grandes demostraciones de cariño.
Dieron después el parabien al enfermo
por aquel acto de edificación, y él respon·
dió:
-Cuanto pude hice porque se le pegase
el tabardillo, y no lo conseguí: paciencia.

***

Preguntaban á un filósofo, qué cosa
atormentaba más el entendimiento dtl
hombre, y él respondió:
-El haber de vivir y tratar con necios.

11

***
Vi dejaremos contenta.
Si de,ea una postura especial, seguiremos fielmente rns indicaciones.
Producimos lo último y mejor en
retratos.
La simple inspección de nue,tros
trabajos le demostrará el co noci·
miento profundo de nueEtro art

0
•

FOTOGRRFIA "MARST."
1~

de Nuevo México, 6.

Tel. Méx. 10341 Neri.

Eric. 2995.- México, D. F.

lá1" Sírvase Ud. tomar el Elevador.

***

. Prometió un letrad.o á un labrador, que
le daha un doblon, Je enseñaría á ¡,lei·
1~~r de forma que siempre venciese: ofre('Jo!o labr?dor, y el letrado dijo:
--Niega siempre y venc;erás siempre.
-Luago le pidió el doblon y el labraJvr dijo:
--Nit&gt;go haberlo prometido.
--Ese remedio no sirve contra mí.
-Ent6nce$ ta?'lpoco debo pagar, puesto que no gano siempre.

H

Un gobernador de provincia escribió á
Tiberio, aconsejándole que aumentase los
impuestos de su territorio, porque el pueblo estaba rico. Respondióle Tiberio.
-El buen pastor debe esquilar sus corderos, pero no desollarlos.

I

***'

Un sujeto se desper~ó uuamañana muy
temprano, llamó á su criado, y le dijo:
- - Pascual mira. si e::: de día.
El criado abrió la ventana y respondió:
-Señor, no se ve nada .
-Majadero, replicó el amo enfadado
yo lo creo; pero enciende una luz y lo ve'.
ras mejor.

***
Se quejaban unos pajes á cierto caballero fCOnómico, de que Iio lfls daba el mayordomo para cenar otra cosa que rábanos
y queso. Enterado de la queja, mando llamar al mayordomo, y le dijo muy eno- .,r
jado:
ic
-¿Es verdad, como dicen estos pajes,

Pobres Niños .....

Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado de
salud.
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y hasta .de ley. Figúrese el lector, á
quien suponemos padre, que uno
de ~us hijos (hombre~ mujer,)
va a contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis,
::iue por desgracia abunda tanto.
Toda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimcnio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con defectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojo::;, etc., etc., y todo por
una complacefü'.ia ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues a fortunadamente la ciencia cuenta hoy
con una medicina marn.vinosa
para combatir ese mal: la· 'Crcosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contrae!' matrimo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
está pura y de que su generación será sana y robusta. ·
Si TI()( )mbiera tanto egoísmo,
todos nuestros 1ectores recomendarían por humanidad la medicina que dejamos nombrada á los
débiles, anémicos y á los enfermos del pulmón, pecho y gargan-

ta.
,.•r

j

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                  <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El Tiempo Ilustrado,  1911. Año 11. No. 45. Noviembre</text>
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29

DE ÜCTUBRE DE

1911.

•

EL NOTABLE TENOR LUDWIG HESS Y EL MAESTRO JULIAN CARRILLO,

organizador de los «Conciertos Beethoven».

NoM. 44.

�Aetualidades.-En honorr del señott de la Barrrra

El problema del zapatismo.-Las interpelaciones de la Cámara.
Los señores García Granados y González Salas dimiten.
-:-F~~~
Cuando las ideas revolucionarias se extendieron por todo el
territorio de la República y el país todo se vi6 envuelto en los
horrore; de la guerra civil, gravísimos problemas se prfsentaron
por doquiera; problemas que en e3tado latente existían hacía
muchos años y cuyas resoluciones se habían aplazado indefinidamente. Fué necesario que la revoluci6n estallara y derrocara
al pasado gobierno, para que las clases dirigientes de la República se dieran perfecta cuenta del~ gravedad que entrañan tales ploblemas y de la urgente necesidad de iniciar su resoluci6n.
Hace algunas semanas hacía notar que la cuesti6n morelense no
se resol vería únicamente con la persecuci6n cruel y tenaz de lae
bandas armadas; que si bien era preciso que el órden se restableciera á toda costa en aquellas desdichadas comarcas, fusilando á los bandidos é incendiarioe, para hacer respetará las autoridade3 establecidas, el gobierno, siguiendo una línea de conducta más justa, humanitaria y eficaz que la. que siguió su antecesor, debía de iniciar, cuando menos, los trabajos indispensables á fin que tal cuestión se resolviera de una manera definitiva. Es incuestionable que hace todavía un mes, una gran parte de los hombres que componían las huestes zapatistas no estaba intecrrada por ladrones y asesinos, sino por la sencilla gente
del ca~po, crédula é ingenua, que vió en la rebeldía predicada
por gente sin concie~cia el ún~c? medio de h~cerse ?ir. Los ~inistros de Gohernac1on y J ustic1a, en las recientes mterpelac10nes de la Cámara, han declarado que el problema morelense es
eeencialmente econ6mico y social.
Pero el mal fué atacado siguiendo procedimientos que resultaron ahsolutamenteineficaces y aún contraproducentes. La gente
de buena fe no podía tener confianza en ver aNeglados sus asun·
tos, toda vez que las razones de convencimiento que empleab.a
el Gobierno eran los mauseri! y las ametralladoras, y los band1·
dos profesionale~, al últ1mo, prefería.o morir ma~ando á morir
fu~ilados. El señor Madero, con peligro de su vida y con toda
su buena fe y patriotismo, que son muy grandes, se prestó á
servir de intermediario. Sus gestiones, apenas iniciadas merecieron la desaprobaci6n de una parte de la opini6n pública y
del Gobierno siendo dificil precisar si ellas hubieran resultado
eficaces. El hecho es que se resolvi6 que los generales porfiristas
Huerta y Blanquet asumieran el mando de un poderoso cuerpo
de ejército, á fin de proceder á reprimir la rebeli6n con toda
energía..
Desde entonces la cuesti6n ha ido agravándose progresiva·
mente hasta alcanzar el limite actual. La zona en que operaban
los zapatistas, cada vez·más numerosos, sanguinarios y temibles,
se ha extendido á los Estados de México, Puebla, Guerrero y
Oaxaca. ·
Hubo de necesitarse q110 los hombres de Zapata entraran á
sangre y fuego á algunas pequeñas poblaciones del Distrito Fe·
deral para que la opini6n pública pusierl\ el grito en el cielo.
Cuando la prensa anunciaba el incendio y destrucci6n de ciu·
dades enteras en los Estados del Sur, la opinión publica apenas
si tomaba la cosa en serio. Y si no fuera. por el corto número de
kilómetro9 que separa .la.?apital ~e la Repú~lica d~ ~ilpa Alta
y Xochimilco esa opm1on pública no hubiera ex1g1do a.l Gobierno como ~hora lo ha hecho, medidas verdaderamente enér·
gicas para el pronto sofocamiento de la rebeli6n. .
Los últimos acontecimientos, muy graves y delicados, necesitan esclarecerse de una manera precisa. La interpelaci6n que
ha hecho la Cámara al secretario de Gobernaci6n y al subse·
cretario de la Guerra, tuvo por objeto que la representación na·
cional y la nación toda,sepañ lo que hay oculto en este escandalo·
so asunto· interpelación que fué consultada por los sefiores Lo·
zano y Ol~guibel á la Cámara en sendos discursos que merecie·
ron grandes aplausos de una concurrencia desorientada-¡aclamaron el nombre del dictadorl-que prodigó sus favores á los

interpelantes, especialmente, al licenciado
Olaguíbel quien, insinuando que las eleccionfs presidenciales ve·
rificada.s este mes tie·
nen el mismo valor que las otras, las de don Porfirio, puso á la
misma altura. la elección del señor Madero con su credencial de
diputado porfiristal
Según lo ordenado por la Cámara , el Secretario de Goberna·
ción, señor García Grarados, se preFentó á declarar, á nombre
del Ejecutivo sobre la cue~tión. ¿Qué dijo el señor M'.nistro? Nada nuevo y que no hubiera dicho á los representantes de la prensa: había dictado oportunas y enérgicas medidas conducentes á
exterminar el zapatismo, el que ee halla en los actuales mo·
mentos, tan extendido como en los primeros días, á pesar de los
esfuerzos del Gobierno provisional por extermiharlo. Agreg6 el
señor Ministro que en cuanto á su declaración anterior relativa
á disculpar el fracaso de tales esfuerzos, invocando !(una grande
y poderosa influencia que siempre se había opuesto á que las
medidas tomadas por el Gobierno alcanzaran toda su extensi6n",
solamente había expresado una opini6n personal, que no debía
tomarse como una declaración del Ejecutivo. La conducta del
rnñor Ministro no debe de dejar causa-r extrañeza á sus innume·
rabies partidarios y amigos: las características más celebradas y
encomiadas de su modo de ser, han sido la franqueza y la recti·
tud de·su conducta.
Y francamente, erns cualida.de3 tan recomendables no carac·
terizaron su última declaración. La aseveraci6n del señor Gar·
cía Granados encierra una gravísima imputación al señor Madero, implícita y velada, pero no por eso menos efectiva y que
ha servido de base á las acusaciones gratuitas del diputado Ola
guibel y de algunos periódicos. La responsabilidad del Gobier·
no interino es muy grande y el señor García Granados no debía
de haber desaprovechado la oportunidad que le ofreció la Cáma·
ra al interpelarlo para explicar su conducta y sus palabras, de
una. manera precisa, amplia y clara. Porque una de dos: 6 el
señor Ministro ha lanzado su acusación teniendo las pruebas rn·
ficientes para hacerlo, y en tal caso no debe por un momento
dejar de exhibirlas, ó no las tiene y entonces ha hecho muy mal
en poner en tela de juicio el honor del Presidente electo de la
República, ni aún en la forma de una c&lt;opini6n personal», que
no tiene derecho de dar á conocer á la prensa, mientras desem ·
.
peñe la cartera de Gabernaci6n.
De las declaraciones hechas á la Cámara por el subsecretario
de la guerra, una verdad ha quedado establecida: el señor ge·
neral González Salas es incompetente para ocupar un pueeto ~e
la responsabilidad del que ocupa, ya sea por no acatar l~s d11·
posiciones que sPgún declaraciones oficiales dict6 ~l. P.res1dente
interino, 6 por no tener la necesaria energía para dmg1r la cam·
pafia.
. .
El general Villaseñor, ::ni:itar pundonoroso y leál, substituirá en el mando de las fuerzas federales en el Estado de Morelos,
á los generales Huerta y Blanquet.
LUIS

ZAMORA PLOWES.

Salida del señor de la Barra Y del público de la Escuela.de Ingenieros .

. ... - ,

731

�732

l.tos juegos flo11ales de Covadonga

TEODORO LLORENTE

UN NUEVO RETRATO DE CRISTO
Un erudito eclesiá~tico francée, el abate Gaffre, acaba de encontrar en el Alto
Egipto un curiol5Ísimu documento conteniendu una nueva
versión de la historia
del retrato de Cristo
llamado de Edesa,
que se conserva en
la iglesia de San Bartolomé, en Génova.
Dicho documento
consiste en un ma11uscrito griego sobre
piel de gacela, acompañado tle singulares
y delicadas miniaturas sobre el fondo
dorado, bastante bien
conservadas, representando episodios
diferentes de dicha
historia.
El manuscrito refiere cómo Abgar, rey
de Edesa, en Armenia, hallándose enS. M. la reina de España,
fermo y oyendo l:.adesignada por el poeta laureado, reina de la fiesta. blar de los milagros
que obraba Jesucristo envió ~ éste un mensajero con una carta pidiéndole que fuese' á curarle y á conced&amp;r la bendición á su~ estados. Cópiase .en
el documento la curiosa epístola, que termma así. ccSe me dice
que los judíos están irritados contra tí y quieren matarte; ahora bien, mi ciudad, aunque pequeña y modesta, bastará para
los dos.i&gt; Y á continuación viene la respuesta del señor, que
envía también una carta al rey bendiciéndole y diciéndole que
aquellos renglones serán para él y para su ciudad, taliemán seguro contra todo mal.
Viendo que Cristo no iba á verle, Abgar quiso al me~os. te1,1er
su retrato, y de nuevo envió un mensajero, y á la vez habil pn~tcir, á J erusalem para que lo hiciese ~ient~as el Y-~estro predi·
caba en la Sinagoga. Cuantas veces mtento el artlst~ empez~r
su obra, le fué imposible, por una misteri.osa influencia ~ue dimanaba del divino modelo, hasta que Cristo, compadecido del
enviado de Abgar, se lavó la cara, sec6sela después c~n ~n pafio, y en éste quedó impresa su ben~ita faz. Lleno de JÚb~lo, el
mensajero empre:idió el regreso á su país, llevando co?s.1go la
tela con la imagen preciosa. La primera noche de su v1aJe, de-

........

11

R. P. Ricardo Olea, mantenedor de los juegos florales.
túvose á descansar en Herápolis, y no bien se había acostado,
cuando del 8itiu donde dejara el milagroso retrato brot6 una
columna de fuego que se elevó hasta el cielo. Acudieron los vecinos, acusando al meneajero como culpable de aquel incendio,
y entonces él les refirió la prodigiosa historia.
Este mismo retrato de Nuestro Señor fué el que, después de
conservarse en Edesa hasta el siglo X, fué llevado á Censtanti·
nopla, pasando 400 años después, á poder de los dux de Géno·
va. Hoy se conserva en un tabernáculo cerrado con seis llavtr::,
que guardan seis nobles familias genoveFa~. Un hecho que da
verdadero interés al manuscrito encontrado en el Alto Egipto,
es el notable parecido entre la imagen en las miniaturas grieg11s.
El deecubrimiento del abate Ga:ffre es, por consiguiente, de lod
más importantes para la
iconografía cristiana.
'TJTll""'TJTll""'TJTII""

UN LITERATO SIN LETRAS.
Un asentista que había
llegado á reunir muchos
millones, después de haber provisto sus bodegas
de vinos, conoció que para
montar su caea á la altura
rle su bolsillo y ponerse al
nivel de los grandes hombres, necesitaba indispensablemente tener bibliote·
ca. El bibliófilo encargado
de i,atisfacer este gusto,
consult6 con el ricacho sobre el particular, desean
saber, como era justo, la
especialidad del nuevo sabio, para enriquecer la Ji.
brería con aquel ramo de
literatura en que se distin-

Don Joaquín Méndez Rivas,
premiado con la flor natural.

~~
-¡Ah! eso es muy fácil, dijo el asentista; yo so1o conozco ~

Señorita María de Cólogan y Sevilla, que presidirá la fiesta.
l'ot. Napoleón

clases de libros.
¿Y cuáles r,on esos?
rá arri·
-Los pequeños y los grandes; los primeros los coloca 8ba.
ba como en la librería del duque de....... ; los segundos a JO,
'
.
y asunto
concluido.

El delicioso poeta valenciano que acaba de morir, era conoci- tre otros, unos titulados «Leyendas de Oro» y «Amorosasi1 en los
do en todos los países de lengua. castellana como uno de los más cuales había bastantee traducciones de Lamartine, Víctor Rugo
admirables intérpretes de la poesía contemporánea. Para ejecu- y Musset. Esta publicación tuvo un éxito envidiable.
tar las admirables traducciones que debemos á su pluma se ne·
Más tarde hizo Llorente una espléndida traducción del Fausto,
ce~itaba no solamente un conocimiento profundo de la. literatu- el inmort11l poema de Goethe, que bastaría por sí sola para dar
ra. propia, sino, además, el de las literaturas extranjeras, en lo nombradía de poeta á cualquiera. Más tarde vino la traducción
que tienen de más íntimo é impenetrable á los ojos de los pro- de Enrique Reine, el poeta delicioso de ccRegresoi&gt; y del «Interfa.nos. Y, sobre todo, era menester que fuera un verdadero poe- mezzo,» cuya honda poesía es fuente perenne de sentimiento en
ta quien hubiera de expresar en otro idioma. la poesía primiti- el espíritu moderno. Comprendió, sin embargo, que á los ge·
vamente E1scrita en originales franceses 6 alemanes. Don Andrés nios de la poesía que en la primera mitad del siglo diecinueve
Bello, entre nosotros, quedó calificado del primer poeta ameri- llenaron con su fama nuestra literatura de obras inmortales,
cano, tan sólo por las traducciones de la &lt;cOración por todos1, de había sucedido nueva generación de amantes del arte y del
Víctor Rugo, que es realmente obra de tan intensa inspiracióu ideal.
como si fuera original.
.El soplo cálido del romanticismo había pasado, con sus exalTeodoro Llorente inició su ca1'era literaria en Valencia, dán- taciones y su fantasía; le sucedían ahora, los parnasianos sere·
dose á conocer al lado del futuro grande
nos y desapasionados, que pusieron
orador de las Cortes EspañolaR rnñor
ahinco en la perfecci6r,. de la forma,
.\parissi y Guijarro, en la redacción de
cultivando el arte por el arte, y haciénun periódico llamado ccEl Pensamiento
dose perdonar muchas veces lo insigtüde Valencia.» Entonces fué cuando esficante de la idea por la belleza exquisita
cribió sus primeras traducciones de Alde su forma, por el afiligranamiento de
fonso Lamartine.
la expresión y la finura. exquisita con
Corría el año de 1858 cuando el joven
que insinuaban las ideas con rumores
Lloren te se presentó en Madrid sin más
sugestivos de las sílabas. Buscaban las
bagaje que un volumen de versos que
originalidades en las literaturas ó cosllevaba escondidos en el fondo de su
tumbres exóticas, ó en ciertos recodos
m11.Jeta. Era la época inolvidable de la
y obscuridades del alma. Así procedió,
bohemia literaria tan pintorescamente
sin duda, el autor de las c&lt;Flores nel
descrita años más tarde por el delicioso
Mal,» Baudelaire, que vino á tomar de
novelista don Pedro Antonio de Alar·
modelo á Edgardo Poe.
c6n, el autor del ccEscándalo» y del
Luego vinieron los poetas llamados
«Sombrero de tres picos,» &lt;los de las
decadentes que buscaban la poesía en
más henoo~as obras literarias &lt;le la (¡\.
la neurosis, para quienes la poesía era
tima mitad del siglo último. Llorente
una especie de sugestión enfermiza,
llegó á Madrid para cobijar.e bajo la
una exacerbación de lo.~ nervios y una
protección del mismo Alarcón precisaexaltaci6n permanente del ánimo. Pero
mente, pues había trabado con él amisLlorente poseía tal eepíritu de comtad estrechísima en Valencia.
prensión poética que no vaciló en dar
El único capital del joven poeta conacogida á los recién llegados al mundo
El
celebrado
poeta
Teodoro
Llorente,
sistía en el abultado paquete de rns cuya reciente muerte en España ha sido muy sentida
de las letras.
versos. Alarcón prefería Víctor Hugo
en todos lo~ pabes de habla española.
Es menester comprender toda la fuerá. Lamartine y fué de parecer que se
za y vivacidad de espíritu que se nepublicaran primero sus traducciones. At-í sucedió, y aparecitron, cesita para resistir á las sugestiones ó imposiciones del hábito, á
bastante mal impresas en el periódico la «Discmi6m1 en el cual la fuerza de la costumbre que llega. á formar en nosotros una seescribía el autor del c&lt;Escándalo.i&gt;
gunda naturaleza, en la cual las novedades difícilmente se anaiLa traducción de Llorente fué precedida de un prólogo hecho gan, para comprender el mérito de Llorente al recibir cun los
por un joven que comenzaba á darse á conocer entonces: era el brazos abiertos á los poetas de las nuevas escuelae:.
futuro pmidente de la República española, y el más grande de
Otro tanto le pasó con los modernistas que venían á declarar
sus oradores, don Emilio Castelar. Tales eran los padrinos que la necesidad de renovarlo todo en el mundo literario, desde la
empujaban por loE senderos de las letras al joven poeta valm· forma hasta el fondo mismo, las reglas del metro y las de la esciano.
tética.
Ese primer volumen de versos traducidos por Llorente fueron
Tenía Llorente una delicadeza incomparable y única para
fueron las c&lt;Poesías Selectasi, de Víctor Rugo, traducidas en ver- comprender la miel de las abejas traída de la poesía de lejanas
so castellano en ediciones modestas y pobres. Eran los tiempos tierras y de diferentes razas. Penetraba c:m rara perspicacia en
en que todos los j6venes iban de provincia á Madrid con un vo- los senderos descoriocidos de la poesía moderna, donde por prilumen de Yersos en el bolsillo, sofiando conquistar la gloria de mera vez se arriesgaban los jóvenee poetas Qon la audacia propia
un solo golpe, como Zorrilla en la tumba de Larra. Traía tam- de los ánimos briosos que todavía no conocen las dificultades
bién el joven poeta un volumen de versos de Lamartine que de la vida ni las rudezas de la lucha.
permanecieron inéditos por largo tiempo. Más tarde, desengaEl calor del alma de Francois Coppée y el de Sully Prudhome
ñado un tanto de la política y de sus ayenturat1, volvió Lloren- con su poesía sutil y delicada, le atrajeron particularmente, ente á sus tareas literarias y á sus traducciones poéticaP. Entró contrando en él un intérprete admirable.
entonces en compañía de Aurelio Queirol á publicar la c,Biblio·
teca Selecta» en donde aparecieron por primera vez sus esplénF. R.
didas traducciones de casi todos los grandes poetas contempo·
ráneo~. En los volúmenes de aquella biblioteca aparecieron en-

�APRES MOi.

AP~ES ft'IOI.

Drama en tres actos de Henri Bernstein, representado en la Comedia Francesa por la primera vez
el 20 de febrero de este año.
Deseo da.r á los lectores de EL TIEMPO

'!

una idea del ra.moso drama de Bernsteln,
"Después de mf," CtLya l'e&lt;pr~en.tación trató de im¡peidirs,e en ei teatro de la Comedia Francesa por un grlllPO de e,nemigos del
autor, á quien con tail motivo apoyan·o11
con su adhesión los más i1ustres escritores de FNllllc1a. Es tanto Iifás célehre este
drama, cuanto que Be.i,ns.tein tuvo que llati~e en due1lo veinte voo..&gt;s con los que se
dieron µor o.fendidos con ~u obra. P roba'Wemente el d!rama co1'1'0!,ponde á heobos
de la vLda l'Ntl que algunos c1e sus µersonajes rel)resen~ron en el bairrio de Sam
Germán antes de ~ntra.r en lo.s dominios de
la literiatura drannálica.
Es.te d'l'aima es una página vivida seguramente, que á trec!hos recu~11da las 'tragedias
c1e Sha:kesl)(&gt;a.re de J.)asión más intensa, en
las cuales los protagonistas Hega.n á los
limier-0s de la visión hil!)nótica y al extravío die la lccüra, hon,aaimoobe conmovidos
y ¡perturbados poi!" las pasion GS tempestuosas que agitan su ánftno y enfe1,man momentáneaimente sus f.áicultald~ mentales.
La a:cción se de&amp;a!l'1'01[a en un castil l-0,
en una de esas morad,as señoriales en donde el p¡,apietario reúne á. sus amistades par.a. pasar u.na tempora:da de placeres Y de
f.ntimos gooes.
Son sus prapi€1tarios, Guillemno Bourgade, de 54 años de eda:d, casi un anciano,
ooorq:¡arado con su esposa, Lrene Bow·ga&lt;ie,
que sólo tiene 38 años. Es Gerente Y pro-

piet.a11io de unn, gran refinería de aceites ,
á lai cuail €má. asooi&lt;ada la señora. Aloy,
que le ha entregaido á Bo11r1gade t oda su
fortwoo. y la de sus hijos Sa.11tiago y Luisa.
Gurnlenmo Boungai&lt;ie gma- de una gran
repwtrución de in.ooli.g,e~1li y prdbid:td. Ire·
ne no le ruma, l}e}X&gt; lo roop,e ta y lo a:dimira,
y el r~to y la aidimiraición son los iun·
id!rumentos de su ñde1i,da,d conyugal. "Su confianza. en mí os tan bella, dioe, que ell:1
1me oonviríf,L de eSOUld-0 si lo neoe.sitam. Es
un sér m11y noble, muy 1&gt;u1·0, muy alto:
le he coiUsagrald-0, mi vid.a .... "
Todoo se divie11ren en el castillo, meno~
él: está ar.l"llLn.a.do, ha qu('ll'i'do onganizar
un "tirust" 1)all'3. elevar el l)necio de los
aiceitk's, pero no lo ha conseguid.o, Y oon ('l
fin de an&gt;roourar el resultado que busca Y
de auimenitar sus gananc,ias fuJturm;, compró toid'Os los "stOicks" de aiooite que se ie
ofrooían. .Algotakios eus ])ro[)ios r'OOurSos,
oohó malllo de los de la sociedad .Ailoy-Bour.,gade, cwy-OIS estatllltos le prohibían ta.ies
opem.cion.oo, y por ese oaim,:.no se des1iz6 en
el desbcm-Oll' y en el crimen.

Pero aM le qu€1dia. una tabla de saih:ación: Santiago A!loy es el prometido esposo
lde Enriqueta. ManitLn-F1leurion, tres veces
millona11ia; per.o Santiago ha diferido por
1muoho tilem:r&gt;o el matrfuuonio, y por eso
,paró un año á b01'&lt;10 de su yate. Feli11mentJe ha r,egresado, eistá en el castillo Y es
necesario que la boda se verifique lnmedia-

taim.entf'. Gnillemno tiene gran autoridad se~
bu1 ól; es socio y amigo de su madre, y
lo ha considiera,do como á su hijo. En i:1
entreví~ que celebra.u en pr~,nda de ¡,1
señom Ailoy, Gurnle,nno llega hasta la \'iolencia; pero SanUa,go se niega firmenll'!1t,,
á contraer el oom¡promiso con Em,i.queta. ;

Ha 1leg&lt;llldo, pues, la hora de las revei1ci.ones, y GuiJLc.mno cita á la señora Aloy
para una entnevista á las onC(' de la noche en su J)rqpia lla!Jita.c:ión, y eu ella. i r·
1evela su orimon y su ruina, y la de ~us
hijos.

en sus esplOOullacion.es Lnfam.oo. Se matará
alH en su oua1·to antes de que lle,gue e,
dfa.
-'Es ho11riible, sí, iror.riT:lle, Estébau. Es
un h0111'or s:n noon'b11e, haiy .en tcoo esto frío
mucho más fii'!o qim la muerte que va a
ve,nir. . . . Torugo miedo. . . . Déjame, déja1:"!'o:?, te to Slltl)lwo, te lo llllhtl/do, al&gt;rázarrne
y vete: Ven Estéban. Abrázame.
Quediai solo, va á d!i&lt;11)aran-se un tiro; pero se ~ ru,ido, se aibre una puerta, y no
entrru n0ldie; GutLlenmo va á la puerta, reconooe á1renie, y la hace euta·a:r. Sa:n las
tr~ .y mroi.a, de la maña.na.
I ~ Sle sentía qprimida. en su cuarto y
sa.Hó á - paseal!'se por las habLtaciones. Trae
en de.sorlden. los cabellos y el traJe .. . . .
Cree ll'O haber estaldo má'S q.roo ¡&gt;000s me-

Q.ui.llel'lmo d~be morir; l'ntre &lt;'l p1'(&gt;Sid:o
6 la e,migración y la muer,te, preflere ia
mue1'lle, á p.esrur de las súplkas y exhorta-.
rfou~ de su aim1.go
la infancia, de sn
henmano de toda la vida.: Estéba.11 Friedi~
ger. El no escai]Y&lt;li'á al 1n,es.idio por medio
de la f.uga, no vhvirlá, aunque sus amlgoR
def,ra.uidalél,o.s no lo rucusen; ha engañado s,t
conifiain.za, ha falsi,fioado las cuentas de la
rnciroa1d, ha substraído sus fonidos llícitan:~ll'te, ha sido ca¡paz de todo, menos d1;1 vi·
\ir doohonra.do. ¿ Y ¡,'U mujer? Entre tan;
tas rarzo!l.1€s tmrJJaoa,blles do morir, ella es la
razón princi.p al; vivo, la deshonl'a. A&lt;ie·
más, ha reflexi.o,nado. Irene es joven aún.
es bella, es aldlm.ü·atda, ¿ quién sabe? acaso
no ha sa.quea'do toda su vida, quizá t¡t.1 vez
de¡,¡pués de él. . . . Estéban le entregará tre~cientos mil francos en tftulos que constituyen su dote y que no ha comprometidri

™'

Señorita Ana María Charles,
cuyo matrimonio con el Sr Pedro L. Sútomayor,
se verificó esta semana.

Señor Ingeniero Manuel P. Novoª Y Se -nora María Novoa y Palacios de Novoa, momentos después del matri monio.

~rulíe,

espamrtoso,

735
e,¡,¡panto.so:

Almigo mío, aimigo núo, haced de mí lo que
quern:rus.
-¡.A!h, haood de nú lo que que.11ráis! Lo
que querráis! IDs cómQdo! ¿Al entrar no
haibéis V'iSlto !liada? N aloo, Daña?
~¿Cómo? Yo DO ....
-En fin, ¿no haibéis visto más que mi
embar.arosa p.nesernoia.?
-No entiendo, Guil~I'll10.
--Sabed, pues, que vuestra lilega.cta me ha
i.nterrum,pildo en l.1llla !IJ!Ción más !!ería.
Cuarudo se ab.rí,a la l])uerta Lba á matarme.
-¿Qué?
-Mir.ad ...•
-¿ Qué qui~ dooir eso?
-Ya nti dedo QI&gt;rlimía el ga,tilllo.
--Ouillenmo, caJ141id, conoluild esta dh·ersió.u abominalble.
- ¿ Tengo a:specto de broma?
-&lt;Pt&gt;J·o no soi:ij}OOhá'bais mi ausencia.
- ¡ Oh, no os tomé en cuenta paira nada :
¡En efecto, os creí cállldioo.mente dormida!
Si él le hubiera oon,fiaJdo a,ntes su.s ¡lesaires, su rui.n.a, esa misma noohe, qu.é desgracia, qué horror! e11a, no hubiera . ....
No se rebella, ~ too.as las acusaiciones,
todas las lmmilllaiciones, s61o pide una gracia . . .. seguir con él, ser pobl"e á su lado . ..
Mama.rae por la pél\dida de su dinero! Matarse por un hombre tain atdim1raible y ~ondados.o!
Es que él es un Ladrón. Ha a11ruinado á
la señora Aloy y á sus hijos, y no en un
día, haice años que ejoou.ta esa tarea abominable. Al oír esta con:l'e.sión e1la se yergue frente aJl laldrón, f:rente ail hambre á
quie,n ha.Día ~imrndaldo fi,deUdoo por su probida.d y su honm~ez. sr. hiooe mu&lt;iho tiempo que amai en silen:cio á Samtiago, y que
Santiago la ruma. con a.rtlor. Se alejó un
año de su laklo !)all1a olvi&amp;I'lla; pero ha l'egresrudo más a¡pasionooo q\re nunca; esa.
m:isma. noiahe caiyó ella en sus braws poi"
conmisemcl(m hacia él; le haJbl~ba de alejarse paa-a, no vo1tVer jrumás y ~l.a. le confesó su rumor por-pied,aldt ... .
GuiLlermo, su ID.aJ1'.ido, su tdolo, un la.ür1'.in
\"U~ar! Aquí el drama re nemo1llta. en un
vuelo s h ~ o .

-¡ Vos haibéiSJ hecho eso! (Desfalleciente).
menrtos f.üem; pero pasó por el cuarto de
- ¡0:h, no, nada d'e desma:yos; no os bursu marido, que esta.ha obscuro, y su mal"loo no la vió sailir, sin embargo de que ha léli! de mf, ten6lll.06 qué b:aibila,r! (La -eoje
fuertemente de las mrunos).
esta¡do en al oururito más de tres horas con
-No e:, na!dia, n,ruda aibsolutamente.
la señora Alloy y oon Friediger.
-De segur'&lt;{ debéis estar acostumbra-da
-'Me eJqiilioo mail vuesi:Jra larga ausencia.
á
las emocione,s, arr(:'glaid vuestro ti~je.
Son las tres de la mañana, Irene: i. Qué
¡ Qué aibyooción.1
habéis h.ooho exa.otrument:e?
-¡Vos haibéis hecho eso!
-Ya os lo he dioho, he estaido en la galería, en el haJll, y d&amp;IJ:)ués ....
-Pues sf, sí, ya. lo aaibéis. ¿Con quién e3. tábais? Con Dailousset sin diuda! Segura- y desiplreS ....
mente con e,:e fa.tuo, con ese ])reSU!mjdo:
- Y .... ¡No!
- ¡, Irene, de dórnclf\ venís? Resipondeéirne. Vamos, decfdsmell(), nooesito saber.l o
-¡Vos haibéis heoho eso!
l'e:1POO'&lt;lro . . . . Irene, I rtEme ....
·-;Estoy c,amsado ya! Os prothioo que me
~ Era seguro, debía rer asf! Tenía que
men.tlr! Sí! Mentin·, mentir! Quise .. . . tra- habléis de~ moldo, ¿lo ois? Sólo falta que
té.. .. . pero vuestra;s 1&gt;r~untas me opri- me pida cuerutas! Mi juez!
mieron la gai•g,ainta, y oyeuldo yo mis res-¡ Qué horroT! Yo no pienso en vos, sóio
puestas aJhoga,oos diescubr:í cc:n des~era- pienso en m1 misma .... Ha.y en mi cabeción mi nueva vida, todo u.n ¡&gt;0rvenir dt&gt; za un tail oor11umbaimieito. . .. . Llorn por
engaños .... algo die innoble y de imposl· mi.s aunigos engañados y despojados ....
ble . . . . Es que n,o he caimbiado, GuiJier• -.Tened cuidado, Irene, por la última.
mo, os rumo tiem:w.menw, lo juro, os res- vez . . . .
\)eto oon tqda. mi aJ·ma, (,llora). N'o debta
-¡Qué me ilm¡portan vuestras prohibiclohaber oonfesado, he sido cobru'&lt;le, os pido nes! ¿Quién sóis? Yo no os cc•nozco.
-¿{)a haibéis vue1to loca?
Pt'!lidón por no haber mentido.
-Haoe un moouiento est.aba t.emManrlo de
~Es ~toso!

remor~li1nüento ainte un granlde hombre
Olfendfüo, y jamás ha existido eoo hombre!
-Sí 6 no, qllieréis decirme?
~&amp;&gt;.p,e.nt i.nannente t engo po.r marido á un
financiero sin escl:"Ú/l)ulos .. . .
.- ¡ Queréis ca1lar! . .. .
-Que ha esc.aimoteaido el c.a«&gt;ital de una
!aaniiLia., que con nobles pa:labras ....
-Basta, basta, oollaid, os rna.ndo que calléis. Tenéis la a'llJda.oia. . . . vos la mentirO'Sa, la engañaidora. Acaba de dejar á su
arrnante y . ... ¡A!h, no! perdón, oo un a'Illante, vuestro aima,nte, ¿ no es verdad?
--Sí.
-¡ Pfca:ra, mentirosa, engaña/dora!
-Yo no mient o, no, yo no miento. Diez
y sie~ años he permaoocido vuestra mujer
i.rr~rooba:bfu! ....

Señor Pedro L. Sotomayor,
cuyo matrimonio con la señorita Charles,
se verificó esta semana.
-¡ Pai'ld)ielz !

-Y sin emba.rg-0, ¡no Of1 he annado nunca! Y tenía un corazón tan ávido que el
sentimiento de mi soledad hacfa llorru: a
t cidas las cosas de ca&amp; día.! A veces mi sonrisa más sencilla me desganaba 1-11 alma:
-¡ Sóis una san.ta!
-No; ¡ipero os oolocaba. tan alto! ¡Os reverenciaba!
-Aih, no, no abuséis de ....
-A!Sí oo; ¿su.I)Onéis que me han 1,etemtdo en el culto del honor vuestros derechos,
el mundo 6 las co,r weniencias soc.iaJes? ¡ ~I
un solo dí~ 'AJ. pr.lnc.Lpio de nues.tro matrIllllOUio tenfa la f.e; pero pronto Dios no
lme gu3Jl1d.ó ya, Díos no exis.Ua ya; pero
'OOllla de vos otra reltgión, la de vuestro
ihonor! Vuestro ·honor! Qué bien ha:hlábais
de él"'! No haJbléis de tni felonía, estamos
pagmlos!
--illesventura,da loca! Yo caistigo mis propias faltas graIVes: ¡,cuáil he cometido con tra voo?
-ofo habéis roibado oom o lí. las otros. os
habéis clisfrazatlo para robarme.

( Concluye en la pág. 7 43)

�Exttranietro.-E1 eonflieto ita1o ...tatreo

....,_.. ~···
,;

.
/

Bxttranietro. -E1 eonflieto ita1owtatreo.

737

Deja que tt ame triste y pensativo;
deliciosa ¡:enumbra
es la tristeza, y con fulgor más \'ivo
en esa obscuridad fulgor alumbra.
Angel de ojos brillantes que fulgura,
mujer de húmedos ojos,
si mi espíritu encumbras, á lo menos
deja á tus pies mi corazón de hinojos!

.

VICTOR HUGO.

~º~

A

DIOS
Par~ "El Tiempo Tlwstrado "

'!

.•.·.~ ..

.....,.

/l.

·.._· .'! •.

•

..

_. , . ~

Vista pacial de la ciudad de Trípoli y al fondo el puerto.

Banda de música de un regimiento de infantería turca.

DIA DE MUERTOS
Las tumbas de los muertos olvidadas,
Siempre tristes y frias y desiertas,
Hoy se ven de coronas mil cubiertas
Y con fragantes flores decoradas.
Flores cuyas corolas perfumadas
A la vida de un día solo abiertas,
Yacerán entre el polvo, mustias, muertas,
Confundidas mañana y deshoja~as,
¡Oh ciega humanidad que nunca advie¡te
Que el cuerpo es polvo vil bajo la losa!
Y que el bien inmortal tras de la muerte
No lo dán vanidades de este suelo,
Si solo la oración pura y hermosa
Salva puede llevar una alma al cielo.
México, Noviembre de 1909.
GABRIEL LAPORTA,

-,..W'ltl~
Soldados del ejército turco.

Soldados del ejército italiano.

-- -

Tropas regulares de caballería del ejército turco.

Mi pensamiento, manantial profundo
de amor y de ambrosía,
que pudiera quizás llenar un mundo,
sólo tu corazón llenar ans!a.
¡Canta! Y ya gozo la celeste lumbre.
¡Sonríe! Más no pido.
¿Qué me importa la loca muchedumbre
y su clamor, estéril á mi oído?
En vano, en estos éxtasi:. risueños,
por turbar mis amores,
los lumia.osos vates, en mis sueños,
pasar miro entre nubes y fulgores.
Cuando esa hermosa twtación me asalta,
mi amor no desfallece;
al himno del poeta, que me exalta,
prefiero tu canción, que me adormece.
Y aunque mi nombre en el cenit glorioso
brille, la mejor parte
de mi rendido ser, dueño amoroso,
ha de quedar aquí para adorarte.

A~ o el susurro y la sonrisa leda
de las auras jugando en la espesura;
;imr¡ el concierto y la sonalJ pur:i
de l:ts aves cantando en la arboleda.
Amo el lloro del río que remeda
muchos hondos suspiros de ternura;
amo la fuente que gentil murmura,
y al arroyuelo que entre guijas rueda . •
Amo los cielos y la mar salvaje,
y á las fieras que acechan en la umbríJ;
amo á todo el que rinde vasallaje
á tu inmensa sin par soberanía;
parque todos, SE1'iOR, en su lenguaje,
me hablan alto de Tí, que eres Poesía!
Puebla, Octubre de 19n.
M. MEZA MARTINEZ.
~IIM.4~

MAS ALLA
Levanto la mirad,1 hácia la altura,
Y al contemplar el azuiado cielo
Quisiera mi alma con ardiedte anhelo
Alcanzar tan explendida hermosura.
Ir hácia allá donde la luz fulgura,
Lejos, muy lejos de este triste suelo,
¡Como debe sentir grato consuelo
En esa inmensidad serena y pura!
Me encanta y enamora y extasía
Contemplar el espacio luminoso;
El enseña y revela al alma mía
La grandeza de Dios bueno y hermoso.
¡Si pudiera llegar allá algun día,
A ese infinito ciel() esplendoroso!
México, Noviembre de 1909.
-- GABRIEL LAPORT A.

TRIUNFOS Y GLORIAS.
Cuando me hablas de triunfos y:de glorías,
tristemente sonrío;
IYO ~é bien que esas sombras ilusorias
mentira son, bien mío I
A la gloria la envidia macilenta
vence en tenaz porfia¡
la perdona no más cuando se sienta
sobre la tumba fría.
ta suerte es loca, y á su embate recio
el poder cae vencido.
Un suspiro de amor tiene más precio
y hace menos ruido.
Yo sólo quiero, y basta á mi ver.tura,
tu voz y tus sonrisas,
flores en el jardín, y en la espesura
rayos de luz y brisas.
Yo, que oculto en la sombra, prenda amada,
placer ó pena ansiosa,
tan sólo quiero, ¡estrella!, tu mirada;
tu aliento, ¡fresca rosa!
En tu pupila, cuyo espejo terso
celeste luz destella,
duerme abismado todo un universo,
Ytan sólo el amor busco yo en ella!

Aspecto de la playa de Trlpoli durante un día de mercado.

""!,.,

�.....

TBAT~OS

DE soa1sDAD

739

Señorita Teresa Luján Zuloaga,
Señor don Luis C reel y Terrazas,
distinguida pareja que contraerá matrimonio el día 9 del próximo noviembre.

•

EL JUDIO Y EL CRISTIANO

/

Serina Molasso, hija del Sig. Molasso, en e.l simpático papel

Señorita Kalherina Koch, bella artista de la

que desempeña en "La Sonámbula."

Compañía Molasso.

Un judío de la Sinagoga de Toledo, en aquellos tiempos en
que había en Toledo sinagogas y judío~, había reñido con im
mujer en el día Pábado, y temiendo infringir la ley, si le sacudía el polvo, en un día en qne le estaba prohibido trabajar, tom6 su bast6n v se
fué á paseo. ·
Debía ser joven
ú odiar mucho á
su muj~r, poryue
anduvo dos leguas
en hora y media, y
debía es t-a 1 muy
dbtraíJo. porqué no
mirando dónde po11ía'los pies, diócon
i;u cabaza en lo pro·
fondo de un pozo.
Tenía agua y no ee
h\zo d,ii.,; pero esta
110 fu6 suficiente ra.zón para que d~jn.rn
(hl a)b3rotar el rnontegrit:indo comó un
desesperado. Un
pastor, crbti3no vie·
jo, quP guardaba.~ u
ganado por aquell:is
inmediacioneP, oyó
los lame;to~ del judío v. acuclió Pn fin
auxilio.
;,Q11ifn ef'\ el que
pid(' socorro·? clij,, el

- No.
-¿Quieres que te ayude?
-Yo te diré, he tenido alguna desaz6n con Raquel, mi mujer,
y no quisiera volver esta noche á casa.
-Eso nada importa, dijo el pastor, aM tienes el cabo de una
cuerda, yo tiraré y te ayudaré á subir, y luego podrás pasar la
noche en mi cabaña, que los cristianos, para hacer bien, no
miramos las opinio-

pa~tor ·11somán&lt;lo~o

.

~

Max Dinus,

Señor Arroyo Gil,

mímico de la Compañía Molasso.

aplaudido tenor que falleció la semana-pasada.

La Serranita,
~elebrada bailarina del teatro Principal,

f-.al -i.;:oy
po1,o.
yo, Jeremf&amp;s, el ropavejero
la plaza.
;. de-No
puedes i-alir?

Señor don Jorge Watson Yseñora Margarita Peza de W.itson hija del cantor del hJgar
don Juan de Dios Peza.
'
'

ne11.
-Dices bien; pe·
ro á los judíos nos
ei.tá prohibido trabajar en sábado. y
110· me decido á ealir
ha~ta mañana.
Al día siguiente
volvi6 el pastor al
pozo, y dijo al judío:

-¿Has salido,
Jeremías?
-No; aquí eftoy
helado y medio
muntod'e humedad
y de frío.
· - Tú tienei. la
culpa.
- Es cierto, cristiano, pero ahora
me ayudarás á Falir,
y me calentaré en
tu cabaña.
- Estás engaña·
do, .Jere mías, porque 1:,i á vosotros os
está prohibido el
trabajar en i.ábado,
á no!sotro~ nos ebtá
prohibido el traba.ja.r en domingo.
Conque adi6s.

X.

�740

Damas Distinguidas.

DOS MUJERES CAZANDO LEONES
AVENTURAS DE DOS DAMAS l 'NGLESAS

'-

A

tuamente y desvanecer la sensaci6n de frío que empezaba á
substituir á la excitaci6n que hasta entonces habían experimentado, Clarence dió las 6rdenes oportunas para que ccmenzase el
ojeo.
Los cazadores rodearon la eepesura lanzando estent6reos grito3 y golpeando con sus lanzas los troncos de loe árboles. Nuestras inglesas vieron 6 creyeron ver entre el follaje unos ojos iluminados por la ferocidad, y oyeron el gruñido gutural de las
fierns acorrn.ladas. Abri6se la maleza, y de entre ella, medio andando, medio arrastrándose, sali6 una leona, que inmediatamente se ech6 entre las altas hierbas, hasta no dejar ver más
que la frente y laR orejas. Inés y Cecilia dispararon á un tiempo, y la cabeza de la fiera desapareci6 por completo. La leona
debía e~tar muerta.
Y entonces miss Herbert hizo la mnyor locura que puede hacer un cazador en caso semejante.
Era su p1imer le6n, y s6lo la ignorancia y el entusiasmo podían
excusar su imprudencia.

Que una dama acompañe á su marido en una peligrosa expe·
dición de caza 6 en ufi. viaje de exploración, á nadie debe extrañarle en los tiempos que corremos; pero que dos mujere&lt;1 i::e vayan solas, 6 sin más compafíía que un puñado de salvajeR, á
matar búfalos y leones en las soledades africanas, es de \'eras
extraol'dinario y novelesco.
Esto es lo que han hecho dos sefioritas inglesae, ambas jóve·
nea y bonitas, miss Inés Herbert y su prima Cecilia. Cuando
anunciaron su intención á sus parientes y conocidos, nadie pudo
creer que hablasen en serio; pero ellas estaban decididas, y deR·
pué3 de obtener secretamente un permiso para penetrar en f'l
país de Ogadén y de comprar las
armas, municiones y medicinas -:::.
que necesitaban para su expedición, se embarcaron para Berbera
en la costa del Soma!.
'
,
Miss Herbert en las gaEn este punto, nuestras moderrras del le6n,
naR Dianas ajustaron los servicio?
de un cazadorindígeD9.que había
Queriendo ver si la leona esta-·
sido avii:ado de antemano desde
ba efectivamente muerta, la valeInglaterra. El cazador no espnaroEla joven avanzó con la carabina
ba que los blancos á quienes haal brazo, sin pensar que la maleza
bía de servir perteneciesen al beencerraba todavía otro enemigo,
llo sexo, y por consiguiente, queel cual, lanzando un grave rugido,
dó asombrado al verá lae dos 1esalió de la espesura. Cecilia lo vi6
su~ltas señoritas, pero pasado el
é hizo fuego, hiriendo al animal
primer momento de ee.tupor puso
en la espaldilla; entonces el león
empefi? en servirlas del mej¿r mo·
se e1.1cogi6 y di6 un salto. Inés le
había visto también, y quiso
d? posible, y tSe encargó de orgaecharse á un lado; pero tenía los
mzar la caravana, una verdadera
cabalgata compuesta de eeis ca bamiembros como paralizados, y
c.1yó, por fortuna, no de cara ni
llos y cuarenta y nueve camello?,
con su correspondiente contingende espaldas, sino de costado, y
esto fué lo que le salvó la vida.
te hu~ano, en el cual figuraban
El felino había calculado sin du·
un cocmero que había estado ya
da la distancia para darle alcance
al servicio de una familia blanca
por los hombros, pero cayó solaen Aden y un cazador que por su
mente sobre sus piernaei, en las
afici6n á exagerar un tant¿ la verque clavó rabios? las gar~~s. ;n
dad, recibi6 el apodo de barón
aquel instante mismo CeCJba disMunchausen.
paraba casi á boca de jarro, y el
Al guía, cuyo nombre era un
león quedó muerto. Miss Herbert
tante difícil de pronunciar. se le
no sac6 de la aventura más que
llam6 deede el primer momento
un arañazo en el muslo, aunque
Clarence.
lo bastante profundo para obli·
El prjmer día de caza fué poco
garla á pasar algún tiempo en su
fructífero. Las dos primas cazacama de campaña.
ban separadamente después de
Apenas se había curado, cuan·
echar á cara ó cruz para ve quién
do su prima sufrió un ataque de
se llevaba el guía. Inés mato un
reuma que la retuvo á su vez en
gerenuk, antílope de largo cuello
el campamento, y en ellte estado
qufl tiene en sus movimientos algo
se
hallaban, cuando llegaron no·
de jirafa: el animal, y el resto del
S~ñorita Rosa Terrazas Luján.
(Fot. Ma~lc). ticias de que un rinoceronte ~arebaño á que pertenecía, le hicie·
gaba por lo3 alrededores. Miss
ron dar una buena caminata en·
He,
bert
picli6
permiiw
á
Cecilia
para dejarla sola por unos mo·
tes de ponerse á tiro. Cecilia, por su pnrte, rnlvi6 nl campamenmento~,
y
fe
fué
en
busca
del
monstruo
acom~iafiada de Ciaren·
to con una magnífica gacela.
ce,
el
barón
Munchausen,
y
otros
tres
hombres.
Los prin-ieros leones
Cara á cara con un rinoceJ"onte
Algunos días después el bar6n )Innchausen c~ijo que había
Después
de una larga marcha bajo un sol de jus~icis, la pe·
visto leooe3 en las cercanías del campamento. Teniendo en cuenqmüa
partida'
encontró al paquidermo, que tranqmlamf~e se
ta su fama de embustero, las cazadoras no dieron gran crédito á
8
sus palabras; pero aquella misma noche, despué:i de u~a larga atracaba de ramas de plantas espin.osae. No habla que eJf1 e
caminata, en la que no cazaron absolutamente_ nada, m1~s Her- ver de él porque el rinoceronte es un animal peligrorn, ª~ eé
bert y su prima oyeron por primera vez el rugido del rey de loR que, apr~\'echando su distracción, Inés apunt6 á la espa~dilcia 11
hizo fuego. Tal vez hizo mal; pero la co:a no tenía remedio¡
animales.
A la mañana siguiente, muy temprano, las dos jóv~ne3 y to- un bramido semejante al que produce el vapor cuando Fa e b e
dos sus cazadores salían en bm,ca de las fieras. Pronto encontrn· una locomotora, el rinoceronte olfate6 el aire Y se lal}zÓd S? ~e
ron rns huella~, y Clarence asegnró que rnm muy recie1!tes, que sus adversarios que instantaneamente se eepararotl par~, ~lªd~ e
' refugio en una mal eza espmosa
·
nsar Inés buscó
Y volv10 ad is·
los leoneR eran dos y que habían paeado muy despac1.o. Algo P"'
·
.
·
6
·
á 1 cazab ora
más allá ee encontraron los restos de una gacela á mecho devo- ¡)arar· La bestia• rab1oea por la henda, pas · Junto
't'
b
ar6n,
rar. 'Los leones habían comido allí; la arena estaba removida y con la velocidad de un relámpago y ee prec1p1 o so re e1
Munchausen
que
al
querer
evitar
la
acometida,
tropez6
Y
cayo
ensangrentada, y de3de aquel sitio la pis~a de los leones se diri·
delante del e~furecido cuadrúpedo..
.
tiraba
gía hacia una espesura de matorrales eBpmosos.
Entonces ocurri6 una cosa hornble. El paqmderm 0 b ,
Las cazadoras se apearon de rns caballos y se prepararon para
1 · feliz aron.
entrar en acción. En aquP.l momento Inéa vi6 que dos enormeR derrotes con su cuerno, destrozando Ias carnes de rn uel des·
animales de amarillento peleje salían de aquella espesura y len· La joven comprendió que había que hacer aJgo por aq é hi·
se acerco al monstru~ .
tamente' se internaban en un bosquecillo algo mayor que había dichado·' olvidando toda prudencia,
·
,
ue todav1a.con
á la izquierda. Mientras las jóvenes procuraban:animarse mu- zo}uego por tercera vez. El amma1 cayo, aunq

vida, y la cazadora, dejando á cargo de Clarence el darle el golpe de
muerte, se acercó á la víctima, que
yacía horriblemente destrozada.
Nada pudo hacerse por ella; el
pobre indígena {;~taba muerto, y
miss Herbert volvió al campa.
mento llorando, para pasar un
día de tristeza al lado de su prima enferma.
A pesar de estos accidentes, la!l
dos cazadoras pasaron cuatro mfl·
ses muy felices, ¡;,egún ellas. Es
verdad que volvieron con los Lrn·
jes destrozados, la piel liena de cicatrices y el lindo rostro abrasado
por el sol de los trópicos; J·t·rn
habían gozado la. vida libre de la
naturaleza y las delicias de la stlva virgen, superiorea á toda1:1 las
otras delicias del mundo.

ttravés de la ~epábliea.

741

borgofíoms. En el Eegundo de los
citados puntos, los canes borg0 •
ñone~ fueron dispereados por sus
adversarios de los Alpes.
Cuéntase que después del de3cubrimiento de América los pll·
rros de guerra despedazaron nada
menos que 2000 indios.
En épocas mucho más modernas se sigui6 empleando á los pe·
rros en la guerra. Carlos V (1518
- 1.556) recibió de Inglaterra 4000
perros, como fuerzas subsidiarias
para combatir contra los franceses
y e3pañoles, saliendo vencedores
é;tos últimos.
En época tan moderna como en
el siglo :XVII se emplearon canes
como escuchas contra los turcos.
En 1822 fustraron los perros un
nsalto que intentaron los griegos
------ dará la Acr6polis de Atena~. Los
france!es también han usado peLOS PERROS DE GUERRA.
rros en Túnez contra las tribus
árabes. En México, en 18C&gt;4, los
En la antigüedaJ e.e empleaban
perros del cuerpo de voluntari0s
mucho los perros en las acciom·s
de Zacatecas fueron los más tnride guerra. Plutarco y Plinio citan
bles ad verearios de las guenillas
muchos ejemplos, entre ellos el
mexicanas, hasta que lograron Ji.
de Agesilao, en el sitio de M1111tiorarse de ellos por medio del venea el deCambises, en su expedi· ~neno.
ción á Egipto, y el del rey de los l.!:.:.~----=........!f&gt;.:~~.;:~;::
·
Durante la guerra turco-rusa
garamantes, cuando reconquistó
de
1877 á 1878, !os rusos empleaCerro Santo Madero en Parras, Coah.
su trono. Eneas (100 años A. de
ron
perros en Europa y en Asia.
El peñón que se encuentra en la cúspide del montículo tiene la p;,rtiJ.), habla de perros que llevaban cularidad de que es movible, y sobre él se ha edificado una pequeña Otro tanto hicieron los austriacos
cartas en el collar. También tey los holandeses para evitar sor·
capilla.
nían perros los cimbros y los teupresas del enemigo y para encon·
tones; pero eran verdaderos perros de lucha, á los cuales temían trar á sm adverearios en los matorrales impenetrables.
mucho los soldados romanos.
Hoy día ya no ~e emplean los perros como luchadores, pero
Un escritor romano de asuntos militares cuenta que los perros una vez amaestrados siryen para llevar municiones al campo de
se empleaban en las plazas fortibatalla, guardar las avanzadae,
impedir que se acerquen meroficadas para avisar con sus larri·
Reos de la Gira Democrática C-arrancista.
dos la aproximaci6n del enemigo
deadores, llevar cartas, y, final·
y despertará la guarnición. En ia
mente, para but1car heridos desedad media también se emple.1·
pué:; &lt;le las batallas.
ron para guardar campamrntos y
- - - - -- fortificaciones, gozando de g1 an
PENSAMIENTOS.
fama los eabuesos escoceses por lo
bien que seguían el rastro de los
prisioneros que se escapaba11. SerLati mujeres más infelices son
vían asimiemo para atacará Ja
aquellas que no eaben estarse en
caballería enemiga mutilando á
casa.
los caballos con los pinchoE y garfios de que estaban erizadas las
Los corazones más castigados
cotas de malla que les ponían y á
por
la fortuna, son precieamente
las cuales solían atar ollas llenas
los
más
enteros y más hermosoP.
de combustible para que incen·
Por
esto
resisten tanto y tan bien.
&lt;liasen los campamentos por donde atravesaban.
La felicidad tiene sue raíces en
En Granson y Murten (1476)
la
tierra, aunque tenga sus raíces
comenzaban las batallas con una Don Venustiano Carranza recibiendo la adhsión de sns coterráneos
en
el cielo.
de
Cuatro
Ciénegas.
lucha entre perros suizos y perros

•

-......;:;~'""'·=-----_,;;;;,_______,

d

ª

Mi~mbros del Club Mariano Escobedo agasajando á su candidato.

El señor Carranza dirigiendo la palabra al pueblo.

�AP~ES lVIOI.

APRES MOL
(Concluye de la págína 7 35.)

POBRE PORFIADO SACA BOCADO.
Augusto César, acostumbraba premiar
generalmente á los buenos poetas que le
dedicaban versos; pero entónces, como
ahora, había un número tan desmesurado
de poetrastros y fabric1dores de dísticos á
escoplo, que no era posible ni justo premiar ni ser generoso con todos. Al hacer
esta comparación, no se crea que pensamos encontrar ahora poetas como los de
entónces, ni grandes amantes de la literatura que los premien como Augusto y Mecenas. Ninguna cosa de las dos pensamos,
ni mucho menos.
Peor vamos al cuento.
Es el ca'3o, que uno de los poetas más
fecundos, más tenaces y más desgraciados
en los repartos de pecunia, lo era uno grie·
go, que todos los días le presentaba una
oda, todos los días esperaba comer con ella ,
y todos los días se quedaba en ayunaR.
Tantas le lleg6 á presentar, que Augusto
pens6 en la necesidad de librarse de aquel
importuno, y el efecto, un día que por la
centécima vez le llevó unoe adónicos, Augusto eacó otros versos, que él mismo había compuesto, y se los dió como si lepa·
gase en la misma maneda.
Los espectadores, que comprendieron,
la acci6n, se sonrieron maliciosamente,
mirando al pobre poeta con solapería y esperando gozaroe en su vergüenza.
Pero el pcetti no la conocía, antes por el
contrario, cogi6 los versos con mucho desembarazo, los leyó con buena y segura
entonación, los aplaudió, dió gracias á
Augusto, y luego sacando ;una pequeña
moneda de cobre, le dijo:
- Señor, tomad y perdonad. Mi ofrenda es corta, y no corresponde, ni al mérito de los verso., que me habéis dedicado,
ni á la grandeza y magestad de su autor,
pero tal cual es, admitidla, os ruego como
el tributo de aquel que os da todo cuanto
tiene.
A una salida tan inesperada, los con cu·
rrentes no pudieron contener la riea y Augusto qued6 tan complaci.do del desemba·
razo del pobre poeta, que mandó darle una
gran suma.

***
Litigaban en Turquía dos labradores delante de un juez: el uno de ellos le regaló
un panal de miel; el otro, que lo supo le
llev6 una cesta de huevos. Visto esto por
el primero, volvi6 con un saco de nueces;
y el otro, que era más rico, no queriendo
ser vencido con razones de tanto ruido, le
envió un puerco más que regular.
E3tando ya para terminarse la causa,
pareciéndole al juez que había sacado has
tante, sentenció eh favor de la parte defendida por el puerco; y como se querellase el perdidoso de haber sido engañado,
pues le había prometido dar la sentencia
en su favor cuando le llevó las nueces, el
juez lo tomó de la mano, y conduciéndolo
á la pocilga en que guardaba su cerdo le
dijo:

- E~ verdad que así había determinad o
hacerlo; pero vino este animal á mi casa,
topó con el saco de nueces y lo deshizo.

***

Un cierto Pacuvio, que intentaba pedir
algun &lt;linero á Augusto, usó de esta ·esestratagema.
--Señor, le dijo: corren voces de que
me habéis dado una crecida gratificación.
Todos me dan la enorabuena; apenas hay
quien no hable de ello.
-Déjalos hablar, repuso Augusto; pero
t(t no lo creas.

BASADO EN EL HONOR.
Sin duda habrá Ud. visto en
los periódicos, con relación á al·
gun remedio, algun anuncio como este: "Si despues de un ensayo, Ud. nos escribe que este
remedio no le ha surtido buenos
efectos, le reembolsaremos á Ucl.
su dinero." Pues. nunca hemos
tenido motivo pará hab.lar de esta manera con relación al remedio designado en este artículo.
En un comercio que se extiende
por todo el mundo, nadie se ha
quejado jamás de que nuestro
remedio haya fallado ó ha pedido la devolución de su dinero.
El público nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para los
cuales se ha elaborado. La
PREPARACION de W AMPOLG
está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, explica f!U popularidad y gran éxito. No es el resultado de un
suefio ó de una casualidad, sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que ex.traemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con Jarabe de
Hipofosfitos, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Este remedio
ha merecido los elpgios de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enfermedades p1ra
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los caso3
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. "El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice:
He encontrado la Preparación do
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena confianza en
los casos de su indicación." Ca1a
dósis es efectiva. En las Boticas.

***

Despidióse el criado de un procurador,
porque este le mandaba hacer muchas cosas á que, según él, no estaba obligado.
Convenía al amo los servicios del mozo y
le rogó que se quedase en su ca~a , y p;ra
que en lo sucesivo no hu,biera motivos de
queja, estableciéron y capitularon entre sí
las cosas á que el criado debía atender
consignándolas por escrito, conformes
contentos por ambas partes, como si hu·
hieran resuelto la cuestión de fronteras entre dos naciones poderosas.
Algunos días después; el buen procurador iba de viaje montado en una mula de
alquiler, llevando delante á su criado, ~egún costumbre de los caminantes; pero he
aquí que por su mala suerte la mula se espantó, dando en tierra con la cabeza del
procurador sin ventura, que se qued6 colgado del estribo, como liebre de caza&lt;lor
orgulloso que pende del arzón.
La mula principió á correr arrastrándole, y el criado se sent6 en una piedra, para ver con más comodidad las evoluciones
de su amo, pero sin dar. un paso para salvarlo, hasta que, por fortuna, se encargó
de ello un labrador que pasaba y debía ser
más humano _que el mozo de mulas.
-:Miserable, gritó el procurador con voz
dolorida cuando estuvo cerca de su criado:
¡ah! ¿me dejabas morir como un perro?
-Señ.or, contestó con mucha e:angre
fría: véase el escrito, y si reza en él que
debía socorrer á mi amo en semejante peligro, digo que tiene mucha razón; pero si
no lo dice, lo tratado es tratado y á ello
me atengo.

y

-Qué nueva. insa.nidald ..•.
--lA vuestra failsa. grainueza sacriiflqué mi
juventud día ¡por &lt;l1a ..• .
-¡Oh!
-S[, no me coru¡priendéis, no comprendéis
la ~ Y par.a mt la atrooi.dad de
esta. pa¡labra.... mi juventuo, mi juventud
perrll.da! . . . . 01d, me i.n:flijí una muerte tan
e&amp;pa,11it.osa,, á lo
OOtnO J.ai que VOS mC·
lMt.ális! La juventiud de una. m'!]jer está .. ..
ee!B OOillt.enida. en su viua, es mucho más
1J'81Il(re que toklai su vidai! Tenía terror por
u;e don illl34"3Nd!ll.oro y trágico! No lo quena..... Em¡pujaba. violentam.enite mi exisb!l®iai había atlelam.~. me ru.eja:ba de ella
ligero, mu,y l,i gero, ree.talmente, sin fijarme
en clila, sin volver la caibez.a. Pobre mujer
l.nrl:&gt;écill, esta&gt;ba iIIJ(pacienite de ser vieja! Dtgo la ve1í&lt;W}; duramte -!os meses que acabo
de vdlVir en, el tonmento, en la. Mgt"llra,, nh'
repetfa. sin c:esaa·: un pooo de vailor toda·
y[a! Dos ó tres años más de valor y todo
ha;brá. coMl!uido, me luubré sail vado, siere
una. cniaitur~. sin ail'l11ai•.. . VaJor! Matemos,
, matelmos el últLmo dfa de ensueño, de gracia y de esperanza!.... Imbécil! 81, tengo
un amamite! Alh, mi pobre annainte! Quisiera resucita~· mi juvootud tmioiO'llaida. para
prende1fa de su pe,dho!

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SI, sí, tú vas á de-

-¿iIDstáis Loco?
-¡ Tú vas á deicímnelo !
-En .fin ....
.......Tú vas á decílilllelo, ,ponquc no se reahaza. así .ta, última voluñta.&lt;1, de un moribun&lt;lo.
--Oh, l\S im1tiJ.
-,.'fo, haiblemos tJra,rnquila.me,nte, sin ra•bia, sin g¡itos. Sólo ha.y en la casa tu-es
1
hambres á quienes a.t1ibuir la ruven.tura:
R(!ggie, La.ng,lase, Da!l.ousoot. i. Cuál es tu
ama.nte?

--Os digo ....
~le oibligo á no proforir 1ma padabra.
m~ des¡puw que me lo nombres, ni un.a
¡pr~unta, nii. un reproidhe. ... nakla, ¡'U) lo
juro! N&lt;Js sepairamemos. ·w oo iirás á oasa
de Genmama, á doinldie quieras, y tres milllutos desl)ués &lt;le tu par,tikla arreglaré mis
1CUe,n1tas conmigo m.i.snno, en eoo sillón, sobre esa a.1f-oonbra.. No seiiá nlá:s Que una cot:a. ¿Me lo d~. Irene?
- ·Yo no sé nada, no lo sé . . .. no!
-íDebe.5 cnoomnie, sólo 11)0'1' tu infidelida,d
,·i·vo tO&lt;kwia. Po1r enJVilec:Mo que esté, prefiero ail pres,idio la mu~1te; yai me había
resuello á mo1ür, camenmwé ele nuevo, dentJ1() &lt;le UJ1 m~to recomenzaré el diálogo que yo me sé con,migo mismo. Sea; pero 1&gt;ido la gra.cia ama,rg.a,, exiecmble de sa-

~I'&lt;&gt; no es cuestión de represalias, voy
á mord.r, te casan'á.s con tu aimante si ts1
quiere..... No te pu€!do ex¡plicar, es una
oou.tr.aki&lt;ioclón ob&amp;cura, horii1ble, una curiosioo.td que me devora; sube de las rprofundldax:les de m:i inEitinto, ~ quie an:mreclste. Es estú¡p.ido! He renunciado a. la vida,
uo existo más quie para mo1ir. . . . R~spiro
en la mue1t.e.... Y quñero saoor, es niecesrurio que yo sepa, n:eciesito ver al hombre
que te ha. poseído. Irene, no seas ma,la; véte !i. la 'I)lll61,ta, y desde allf, como un adiós
su1&gt;r('llilo, arn'6jattne las sílaibas de su nombre. Mira, vuelivo la ca.hez.a., vannos, vamos,
dílo y vétle, vé á runu.n10ia;1,le que eres vlndai ...... espero. ¿Es Dalousset? ¡H11bla!
¿ Pertmai1ooes inexoraible?
-,Gui.JileTllllo, no contesto más!

NO OLVIDE Vd.

y sus síntomas

e.s.

~No p.rosigáis. ¿Queréis que os eu'tregue
el nombre del h().ll);bre que amo? Ref.lexlonad y mkakllme: ¡nu,noo!
-¡Alh!
~¡Alquí me tJenéis, v.en1ga10S eu mi!

***

ARTERIO- ESCLEROSIS

·-Oh, dflIDe q,uién
cínmelo !

ber ... ..

Un tesorero tenía en la pierna uba naga,
que le molestaba mucho y le hacía sufrir
horribles dolores, pero sin quejarse; tanto,
que admirando el ciru jano de su valor, lti
dijo:
- Estoy asombrado, señor, de que us·
ted no se queja d&amp; tan acerbos dolores como es preciso padezca.
El tesorero contestó:
-Todos los días estoy diciendo ¡no hay!
¡no hay! y siempre tengo )a cnsa Jle~a de
gente, Dígame usted, amigo mío ¿,,1 por
casua1ilad se me escadase un ¡ay! ¿qué
seria?

de empezar mañana
su tratamiento contra el

-¡Jnfarme!
-¡ Le amo con adoración!
-¡Si pronuu.cia. un.a pa.la.bra más! ....
-¡Le adoro!

~,=======================~

La toma die las mamos, la sacude, la e¡,t1'Elelha, Ja estruja, ca.e de rodilJiIB á sus
pies, aldOilorlikla, y _la escupe el rostro: Ladró.n, cobarde, nunca, jaJmá.s! ....
Ya no qudeoo mor:ir, ~ dolor de loo celos
lo ha hedho vo!Lver á aman- la vida, porque
los celos OOill el rumor &lt;le sí mismo prolonga.&lt;lo á otro sér CU¡ya afección queremos poseer exclUSIÍJVamewte. Quena mo1-:ir á fin de
que Irene rehiciera su existencia; pero entonces la creta mujer de él sólo, iba á quedar libre, en1 '()Odei- die otro oualquiera en lo
futuro. &lt;le un: sér desconocido; pero ahora
est.atba eL!a en poder de a.lgu.no, se la habfa. qui,tafu) allguwn, lo sabe y no quiere
mata.1m ya, ya. no quiere mo11k. Vilvil'á; pero vivirá por ella y con ella, no puede vl-

y todas farmacias

'

743
vi1· sólo, roído por el do,Jor y por la miseria y la &lt;feslhonra . ...

Santiago le rov€1la en sus paila:br.as obscuras Y angu.s,Uosa,s que él es el Mna11te de
frene, Y entonces se cntabJa la lucha hol'l'ible entre el amant~ y o! maa·id.o por la
POEesión d.e la, mujer.

frene aima á Santiago con t~s las fuerzas de su cor~ón; pero se siiente atad.a á
vida Y á muerte á su marido, porque no
tiene bienes ni aim1gos, ni esperamzas, porque estlá deshonraltlo, po1·que llora y Stij11loo, llOirque e'lla es su vida y su consolación
única en la cátástrofe.
-tMi 1&gt;0bre niño, vóte, te amo, no llores! i A.y! esta noohe he sc,llozado soore tu
corazó!ll, l)ellsanJdo que p-ronto me marchita.ria y ya, no me amarías .... Es necesario
que yo ie-siga. Lo has v,isto hace un momento. Está trun humillaldo, tan 1Jeq.ueño y
hunulde! Pertenezco á su de.sventum! Taul&gt;e'Ol' para, llN, tanto peor, tan.to peor ....
Si tuvdera tu juventud u.nidria tu vailor, caminaría sobre etc il;e~gra,ciado, él ¡y«1garia
y no el an:n()IJ •• ••

ro

RIOARDO CONTRERAS.

MAÑANA ....... .
Es el grito, esperanza y refugio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobardía, la impotencia y la ignorancia.
Tristes hogares donde impera
esa palabra! Infelices seres aquellos que tienen que esperar la
nueva aurora para calmar sus
angustias y dolores!
Hombre, mujer ó nifío en cuyo
cerebro germinen las ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su voluntad.
Cuantas vidas segadas por esperar 'á mañana! Entre nosotros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo de la
salud, decir: mafíana haré esto,
mañana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en seguida una bronquitis y . .. . . no
hacemos caso, mafíana me curo;
luego una laringitis y .. .. mañana me curo. Despues viene la calentura en la tarde, la tos muy se·
ca, los imsomnios y sudores nocturnos; vemos á un médico, nos
examina, se pone serio y frunce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos receta lo
mejor que todo médico honrado
conoce para la Tuberculosis:
''Creosofosfatina. '' Es cierto
que con ésto. nos vamos á curar-,
pero en un tiempo mucho mayor
que el empleado si desde que comenzó el catarro hubiéramos
usado esta medicina; con ella se
destruirían los gérmenes del catarro, • haciéndonos al&lt; mi s m o
tiempo inmunes para la Tuberculosis ( tí sis.)
Mañana... Mañana ... Mañana.. ,

�·~~·@·~·~·*·~·~·~·~·~·~·~··
I Lotería Nacional I
~

~

•: SORTEO
~

+

•
S50,000 :

DE

~
+

Para el miércoles 22 de noviembre de 1911

•

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REPARTO DE PREMIOS :

1 premio de$
:
1 íd. de,,
~ ~ íd. de,,
0
íd. de,,
~ l 70 íd.
de,,
J 99 íd. de,,

50,000 ............ ........ .. ....... . $
l0,000 ............................... ,,
5,000 .............................. ,,
1,000... ..... .. .................. ,,
200 ........... ..... ":.. .......... ,,
100 ........................ . ...... ,,

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+
+
:

50.0CO
10,000
~,000
:&gt;,000
34,000
19,900

~

•
:

premio de$ lü,000, á $ 30 cada una........ $ 2&gt;970

~

+
~

S::c\OIIWIW

:

ENHRO $10.00

VIGESIMO $0.50

OFICINAS: f DE DONCELES, 121.- MEXICO.

:

:

·:· fERRoc,RRILES NACIONALES DE MEXICO ·:- .:

~
+

Precios por viaje de ida y vuelta desde México.
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2!

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olase olase
.A.guasoaliente• ......

11 95

6 oo

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Cuernarnca,.........
Dur~ngo........ .. ... .

4 90
60 15

2 ,¡5
30 o.;

~

+

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:

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+

*
*

12 30

Jalapa....... ....... ...

14 45

León.. ........... ... ..
.Manzanlllo ...... :... .

17 oo

6 85
8 50
22 05
7 75
20 40

Mo r elia. . ........ .. ...

Salamanca....... .. ..
San Luis Potosí.. . ..

42 85
15 ~o
40 80

Torre6n ............ ..

'l'oluca.......... ......
Urnapam ......... ...
Veracruz... . ... ... ...

Zacateoas ...... ... ...

:

De Octubre 28 al 2 de Noviembre inclusive.

~

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6 80
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21 o 10 s,
rn 20 ~ 60
23 su u 40

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•

O
+
+

Precios reducidos en porproción, desde otros puntos.
FECHAS DE VENTA:

~

1a 60
2n 55

as 40

:

:

Adm inistrador. PEDRO SANDOVAL Y GUAL :

25 00

Monteney.. ..... . ....

:

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Huafüilajara.. . .. .. ..

•

~
+

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2!

olase clase
P4chuJa, ...... ... .. . $ 4 oo 8 2 00
Pdrral.. ...... ... ... . 59 75 29 90

$ 23 95 $ 12 00

Celaya ... . .... . ......

:

: g:::::~.~~--·.·.·.·.--.-...· :: :: :: :~ ~~:~~:ª·;~:::::::::::: ~~

,

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• s1s prtmios yaproximaciones, qn importan $119,HO •*
~

ENTRE TODOS LOS PUNTOS DE LOS

~

...
•

:

premio de$ ~0,000, á $ 30 ca&lt;la unn ....... '.. $ 2,970

+

~

EXTRAORDINARIA RfDUCCION EN LOS PRECIOSDf PASAJE .•

•

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09 aproximaciones á la centena dd número que obtenga el :

:

~

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99 aproximacionei! á la cer,tena &lt;ld número que obterg.1el :

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: ritstas dt Codos Santos y mutrtos :

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APROXIJ\\ACIONES:

:

,,~ G+o+e+Mffo•*•~•~•••*+~•~••••'

:

:

LIMITE FINAL :

6 de Noviembre de

1911,

•

inclusive.

:

Ferrocarriles Nacionales de México.

•
•
*~•*•*•*•-*•*•~•*•~•*•*•~•*•* •*•~•*•*•*•*•~•*•••*•*•*•*••••
,

•

•

••

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•

•

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goooooooooooooooooooo:ococo,

g
Análisis de orinas, esputos, pus, etc. §
o
n

Departamento
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de contratos I g
O

de la Facultad de México, Quimico

I

APARTADO 1396

TELEFONO 682

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PRECIOS COMODOS

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del Instituto Médico Nacional.

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Juan B. Calderón,

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2a. de Victoria 53¡55.

n
n

POR EL PROFESOR

o

I
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8

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Agustin, núm. 30), próximo á Teatrts y Bancos, está dotado de
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752901&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>fL
A!o XI.

Mfarco,
-

llm&amp;E&amp;JU&amp; E

DOMINGO

22 DE

ÜCTUBRE DE

1911.

t SU

SEÑORITA MARIA DE COLOGAN Y SEVILLA,
S. M. la reina de E3paña, designada por el poeta premiado con la flor natural en los juegos
florales organizados por la Colonia Española, reina de la fiesta, se ha dignado nombrar, para que la represente
á la distinguidisima hija del señor Ministro de España en México.

Nm.r. 43.

�DE SOCIEDRD

LOS TESOROS DE LA GUERRA

El derecho de manifestación.-Su significado é importancia.-Las
últimas manifestaciones populares.

~·~-

Es cosa curiosa observar de cerca á nuestras multitudes ejerciendo el derecho de manifestaci6n. Desde el día en que cay6
el pasado gobierno, cualquier acontecimiento ofrece la oporlu·
nidad para que se reunan numerosos grupos, alrededor de algún
núcleo compue~to de algunos ciudadanos animados de sentimientos dignos de ser estudiados y echen á andar por esas ca·
lles alegremente, gritando, lanzando mueras y vivas y frases,
ahora insultantes, ahora despectivas, é impregnadas de grosera
gracia. Los comerciantes establecidos en las calles marcll,das en
el itinerario aprobado de antemano, apresúranse á cerrar sus
puertas y á proteger los cristales de sus escaparates. Y:el tran·
seunte que tranquilamente observa el paso de los manifestantes,
procura inquirir la causa que los ha congregado: ¿qué piden?
¿qué quieren? ¿contra qué protestan? Los gritos que lanzan haóta
enronquecerse esos buenos hombres no satisfacen su curiosidad.
Bien se puede comparar á las muchedumbres de la. capital con
un chiquillo que acaba de aprender á silbar: como logre lanzar
el primer silbido, no hay modo de impedir que desee repetirlo,
venga 6 no al caso.
En general, las manifestaciones populares dan á conocer loa
de3eos y sentimientos que dominan el alma popular. Claro es
que esos deseos y sentimientos son, casi siempre, un poco im·
precisos y borrosos, pero, en el fondo, siempre predomina una
idea clara. Pero en la mayoría de las manifestaciones organizadas en la capital, se puede asegurar que su objeto, su significaci6n y sus resultados han sido absolutamente nulos. Y no pue·
de ser de otra manera. Escojamos como ejemplo la manifestaci6n de protesta contra actos del secretario de Gobernaci6n. El
hecho 6 los hechos que sirvieron de pretexto á tal manifesta·
ci6n no eran enteramente ignorados antes de que ésta se efec·
tuase. Pero esos hechos son de aquellos que, por su naturaleza,
no son suficientemente accesibles al criterio popular. Que el se·
ñor García Granados haya dado 6 no pruebas de ser un mal po·
lítico 6 que sus actos hayan traspuesto los linderos del terreno
legal, son cuestione3 en las que ni aun las personas medianamente cultas pueden ver con claridad muidiana.
En otras partes, las manifestaciones importantes, de verda·
dera trascendencia Eon aquellaslen las que pide determinada clase
social algo concreto para su mejoramiento: rebaja de:contribuciones, protesta contra los patrones 6 el alza de alimentos; manifestaciones políticas en contra de tal 6 cual medida de algún gobernante que tiende á perjudicarla 6 en las que entran en juego las
0 prnione'l religiosas En la manifestaci6n de que vengo hablan-

do, mida de esto había. En México, los
manifestantes no están
animados ni por espí·
ritu de partido, ni por
el rencor, ya ni si·
quiera por la curioEi·
dad, toda vez que las
primeras fueron sufi·
cientes para saciarla.
Solamente dos, de cuantas manife-t11ciones se han efectuado
en los últimos meses han sido verdaderamente e~pontánea!l, sig·
nificativa&amp; é importantes. La primera, efectuada el 23 de Mayo,
tuvo su origen en la impaciencia popular producida por la re·
sistencia del General Díaz de uejar el poder. La del día siguien·
te, majestuosa y formidable, fué la expresi6n de júbilo de un
pueblo que había reconquistado sus libertades políticas. La otra
manifestaci6n, ilamada malamente «contra-manifestaci6n,i) fué
aquella en que el General Reyes sali6 tan mal librado y que fué
producida por la exasperación popular á que di6 nacimiento la
actitud de ese militar,
Sin embargo, alguna cosa buena se ha logrado, algún buen
resultado ee ha alcanzado. Las turbas populares se van educan·
do poco á poco, como se puede ir ob1rnrvando claramente. Las
últimas manifestacionos han sido hasta alegres y han contras·
tado notablemente con las primeras en las que el desenfreno po·
pular no respetaba nada ni á nadie. ~as.precauciones de l?s c~merciantes para proteger sus establec1m1entos resultan ya múll·
les. Ningún desmán, ningún.a\.ropello fué consignado en las ac·
tas policíacas, y la policía, correcta y tranquila, no ha hecho
sino guardar una actitud espectante. Lo único de desearse es
que los partidos políticos existentee, no permitan que agitador·
zuelos vulgares, ignor1mtes y torpes, tomen s.u nombr~ para ~xcitar á las maeas. En las multitudes no domman las ideas smo
los sentimientos, y en consecuencia, una muchedumbre excitada
puede ser peligrosa. Basta ver c6mo los concur~entes á la ma·
nifestaci6n en contra del secretario de Gohernac16n, no se ocu·
paron sino de lanzar mueras al general Reyes, y c6mo g~upos
dirigidos por individuos sin conciencia se lanzaron, hac1e~do
gala de un atroz salvajismo, contra los disciplinados estudian·
tes que hacían uso de un derecho indiecutible.
J.UJs

Los ciento setenta millones de francos que el gobierno alemán
guarda en Spandau por si sobreviniern una guerra y de los
cuales se ha ocupado el Reichstag estudiando si conve~dría 6 no
aplicarlos á necesidades más inmediatas del imperio 1 no es después de todo, un gran te-oro para un gobierno. Si sobreviniera
un conflicto con Francia,
por ejemplo, en una semana no quedaría un
franco. En la guerra de
1870, Bismarck acab6 en
quince días con los 30
millones de francos de
que dispuso para los primeros gastos. Y eso que
las guerras no eran entonces tan costosas como
ahora.
Cuando comenz6 l a
guerra ruso - japonesa.
Rusia tenía para gastos
de campaña 120.000.000
de francos, y á los cuatro
meses de romperse las
hostilidades ya estaba pi·
diendo dinero prestado.
Jamás ninguna otra na·
Señor don Jacinto Morales,
ci6n gast6 de una vez
que contrajo matrimonio con la señorita tanto dinero en guerra,
María Arzumendi y Chico.
á no serlos Estados Unidos, que después de la
guerra civil de 1861 á 65 vieron bajar el valor de su moneda á menos de la tercera parte de lo que realmente valía. Para evitar que
volviese á darse semejante caso, el gobierno de la Uni6n se pro·
puso crear un fondo de guerra, y Jo cre6, pero no en oro, sino
en plata acuñada, y el peso de tanto dinero era tan respetable,
qqe un día se hundieron las paredes y el piso de la habitaci6n
donde se guardaba, y algunos emplea.dos perecieron bajo montones de d6lares.

¿Qué poeta fué coronado burlescamente?
En la segunda mitad del siglo XV, B1raballi, detestable poe·
ta que tenia la fatua pretensi6n de rivalizar con
el Petrarca, alcanz6 tan
triste celebridad que el
papa Le6n X, para hacer
de él sangrienta burla, le
aconsej6 que se hiciera
coronar en el Capitolio
comoJ,e había hecho·antes
con el cantor de Laura.
Entusiasmado el necio
poeta cay6 cm la red qu se
Je tendía. Hiciéronse ridículos preparativos para la
fiesta, y se oblig6 á Baraballi, á montar un elefante que le conduciría al
Capitolio. A todo accedi6
el poetastro, quien al paEar por un puente á Jo.
moa de la enorme cabalgadura, fué arrojado al río
l)Or ésta, á la que hostigaSeñorita María Arzumendi y Chico,
que contraJo matrimonio con el señor
ba la burlona multitud.
don Jacinto Morales.
Hecho una sopa y me·
dio rnrdo por los silbidos de los que tomaron á su cargo el «coro·
nar!e,, regre,ó á su caEa el poeta coplero, que hasta entonces no
se ciió cuenh del eECarnio que con él hacían sus compatriotas.

ZAMORA PLOWES.

.
·
· · se ha~ const1tu1
· ·do e~ ~na agrupac10n
·' po lítica independiente.
Los electores pinistas del 59 di·strito electoral que triunfaron
en las elemones
pnmanas,
·
Tal acontecimiento fué solemnizado con un alegre paseo al pmtoresco Xoch1m1fco.

Señora Dolores Rubín de Parada,
Señora Concepción Stampa de Carrera
cuyos matrimonios, celebrados esta semana, han constituido verdaderos acontecimientos sociales.
'

�OE SOCIBOAO

LA INFLUECIA DE LA LUNA
Aunque es opinión muy corriente, aun entre personas cultas,
que la luna influye en los cambios de tiempo, cuidadosas observaciones han demostrado que no hay tales influencias. Pero si la luna no influye sobre las variaciones meteorológicas por lo menos
está fuera de duda que produce singulares efecto3 sobre el planeta de que es satélite y sobre los hombres y animales que en él
habitan.
Las mareas constituyen el efecto visible de la influencia lunar.
Mucha gente ignor.a que la parte sóli·
cla del planeta experimenta la atracción
de la luna lo mismo
que el mar, es de·
cir, que hay mareas
terrebtre,i lo mii::mo
que l11s hay maii·
na~. Claro está que
no notamos como Ja
1irrra rnbe ó baja
d~bajo de nuestroH
1,it1~, ¡,no científi·
c1rn1ente el hecho
est(1 rlemostrado: El
rnovimiento es imperceptible, ·aun con
i11i;trumentos muy
delicado~, porque la
rigidez de nuestro
globo es igual á la
deun11. esfera de ace·
ro. S in embargo,
una de las pruebas
de que hay mareas
Señor Rafael Pillacios,
cuyo enlace con la Señorita Bermúdes de Castro tene&amp;tres es que los
se verificará dentro de algunos días.
terremotos ocurren
casi siempre &lt;luran·
te la luna llena. -Sobre el hombre ejerce también nuestro saté·
lite influencias muy extrañas, y por desgracia no bien estudia·
das todavía. Vulgarmente se ha creído siempre que las faces de
la luna influyen en los locos; de aquí el nombre lunáticos que
algunas veces se les da.
En las regiones tropicales se oye hablar á veces de la ceguera
de la luna, enfermedad misterio~a que parece ser producida por
la excesiva luz que el satélite presenta en los trópicos. Una perrnna que padezca la ceguera~de la luna no ve absolutamente nada durante lo norhe, aunque la noturna luminaria al?m bra cu~l
si fuera de día. Tan pronto como sale el sol, el paciente ve sm
Jificultad, y queda de nuevo ciego tan pronto como anochece.

VIDA TEATRAL

Esta enfermedad tiene algo de misterioso, 'aunque se supone
es un resultado de dormir con la cara vuelta hacia la luna llena,
y la verdad es que ésta produce en aquellos países efectos muy
curioso3. Mientras un trozo de carne colgado á la luz de la luna
se corrompe en seguida, otro trozo colgado á cubierto puede durar doble tiempo con la misma temperatura.
Eu el reino animal, las influencias lunare3 no son menos ex-

Señorita María Bermúdes de Castro.

trañas. El zorro por ejemplo, no caz,i, nunca donde da la lun~,
dícese que porque teme á su propia sombra, mie~tras el coneJo
prefiere precisamente las noches de luna para sahr de merodeo
por los campos.
Los jardineros, por su parte, creen también firmemente en
extra.fías influencias de la luna sobre sus semillas y procuran no
sembrar nunca leguminosas dura{!te el cuarto creciente.

Banquete ofrecido al señor Lic. Moya y Zorrilla:por eldub "Aquiles
Serdan."
,..

,.

Lo8 p1·ówimvs conciettos. -

«EL CARRO DEL SoL»,

en el Principal. - Po1· el Mexicano.

Antenoche comenzaron en Arbeu los contiene trozos copiados de Caballería Rusticana,
ciertos de la Orquesta Beethoven, formada
La Condenación de Fausto, Werther el sic-decce ·
por el incansable maestro é inspirado comteris, aunque se pretenda disimuiarlos con
positor don J ulian Carrillo que con Meneses
procedimientos demasiado presuntuosos pay Campa integra el supremo tribunal de dira
un carro de zarzuela. Nada sensasional, ni
lectísimos magistrados del arte musical en
ni siquiera interesante ha pasado
llamativo,
México.
en los teatros durante lasdosúltimassemanas.
Toma parte en los conciertos un tenor ale«Sangre de Artista», la pantomima de más
mán de nombradía, Ludwig Hess, de quien
reciente representación en el «MexicanOJJ, ha
estaremos en aptitud de emitir algún extencontribuí do á acreditar ·más todavía el temso juicio el próximo domingo. La duda que
peramento ardoroso de Esther Scozzi, una
este aliciente acrecentará el interés que el sóboloñesa que trae sorbidos los sesos á una delo anuncio de las audiciones ha despertado
cena de Ricarditos inocentes, aquellos que
entre los verdaderos amateurs.
por no tener acceso al foro disfrutan desde
De los números orquestales hicieron el gaslejos contemplando sus encantos.
to en el primer concierto obras de Weber,
Ella, Maryon Naylor-la espiritu2lísima
Wagner, Schubert, Mozart y Beethoven.
apache-y los hermanos Molasso se disputan
Hoy deleitará á los concurrentes la famosa
de preferencia los aplausos y la simpatía del
sinfonía «Fausto» de Liszt que se da á conopúblico.
cer en conmemoración del centenario del naEn cuanto á la Fougére, e1:5 ya justo que
cimiento del eminente compositor.
saque juguetes nuevos. Esa «Muñeca» apeAunque el precio de las localidades parece
nas gusta á los bebés, sus amigos, porque se
un poco exagerado, en realidad no lo es, daofrece ( en obsequio) á cada uno. Los adulda la calidad de los conciertos.
tos ya se fastidiaron de oir el rechinar de
En el Principal se estrenó «El Carro del El Almirante Aubry, jefe de la expedición goznes valetudinarios y los complets muy en
Soli&gt;, un carro del que no se sabe á do vá, tal
italiana de Trípoli.
boga durante el imperio del tercer Napoleón.
es de incongruente
Al fino amigo Moel asunto de la obra.
lasso vaya una recoEn cambio, sí que
mendación: que i;:e
son de oro, al mecambie al director
nos algo de eso ~e
de la orquesta, hanecesita para exhi bilísimo descomposibirlas, cuatro decotor de sus m1smas
raciones bien trabaobras, lo que es basjadas y de b e 11a
tante decir del au·
perspectiva, salvo
tor del hermoso vals
algunos lunarcillos
&lt;le «La ~onám bula. J&gt;
que no vale lapona
F. G.
de i::eñalar.
En cuanto á la
,¡¡TIIT,¡¡TIIT"TJJll"""TJJll""
música hay números agradables y de
Un joven que la
mérito, especia !hechaba de literato
mente los duós de
porque había pla:os cuadros segungiado una zarzuela,
do y tercero, una
que por fortuna no
serenata que ca nta
ha visto la luz púAdelina Vehí y el
\
blica, se quedó dorcoro interno que
mido en el.café Sui inter-nos, resultaría
zo despues de haber
con más ensiiyos, y
:refrescado con ciermenos berridos.
tos truhanes que le
AcaciaGnerra de·
acompañaban por
sempeña tres papereírse de su necia
les de varón en la
presunci6n: uno de
obra. Hace un Otelo
estos tuvo la ocublanco, un Otelo
rrencia de pintarle
que llamaríamos
un jumento en la
modernista con la
frente; y despertán venia del celoso podolo después, le inlítico Vázquez Gó·
vitaron para bajar
mez. A falta de una
al prado. :""
obscura color, esto
Como era consies, á cambio de la
guiente, la concu·
impropiedad, luce
rrencia lo miraba; y
la escultural Acacia
uno de los bufones
algo de lo propio su·
que iba con él, le
yo, que no es por
dijo con mucha forcierto algo-dón.
malidad :
«El Carro» lleva
-Observoque totrazas de caminar
dos te miran.
un mes por lo me·
- No es estraño,
nos y.. eso por su
contestó el literato;
música inspirad ísi·
lrs hombree lleva·
ma, demasiado insmos en la frente el
pirada ... ... en obras
retrato de lo que
LAS PEREGRINACIONES A LO URDES.-Pcregrinos enfermos ante la gruta de la Virgen
agenas, como que
de Lourdes.
somos.

�---.,-

-

-

....... -

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' 7r':'

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•

TEAT~OS

718

Aetualidades

EDISON, RESTABLECIDO
El corresponeal del «Matín»
en Nueva York da cuenta de una
conversación que sostuvo con el
intrépido investigador que durante tantos días ha luchado con
la muerte.
«Hace ocho días, escribe, ví á
Edirnn en la casa de curación,
la cabeza vendada, uno de los
ojos rojo é hinchado aun, y la
cara pálida como la cera. Los
médicos temían una parálisis in·
cipiente de la cavidad bucal, que
privara al gran ingeniero del habla. Pero le encontré sentado en
un sillón, la mirada tranquila y
el hablar claro, si bien lento. Me
recibió con una sonrisa, y con·
testando á mis insistentes preguñtas, muy risueño, me dijo
que para él resultaba un verda.dero beneficio el tener que pasar
de vez en cuando una temporada
en la casa de curación, «ya que
es el único lugar donde puedo reponerme, añadió. En mi carn
sería imposible, porque el laboratorio ejerce sobre mí ?na atrae:
ción tan grande, que m de día m
de noche quiero separarme de
mis aparatos.»
Hablando luego de los expe·
rimentos que últimamente prac·
ticaba, prosigui6: «Son dos pro·
blemas que me ocupan preferentemente, y ambos se refieren al
autom6vil. Creo que el acero,
que sirve para la fabricaci6n de

.

La bella Esther Scotzzi, dd Teatro Mexicano.

Marión Naylor,
,,
simpática protagonista de "El Amor del Ap:iche.

laE diferentes partes de la. máquina, no es bastante duro y resistente, y por tanto, estoy buscando un metal ideal que dé al
mecanismo de los coches la fuerza y s61idez que hoy por hoy les
falta aun. Además creo que la
electricidad podrá aplicarse en
mayor escala que hasta el prei::ente, al servicio del automóvil.
Yo estoy trabajando en una batería, la cual reuniendo las di.
mansiones mínimas con el peso
más in fimo, ha de imprimir, sin
embargo, á la maquina. lamayor energía y cP-leridad. Hace
siete años ya que me ocupo en
e3te problema: he logrado ciertos resultados, y espero obtenerlos mucho mejores, si los médicos no vuelven á sacarme de .ni
laboratorio.&gt;&gt;
Así hablando me enseñó Erlison cuatro cuadernitos amarillos
que tenía á su lado y encima de
la mesa. En ellos se hallan minuciosamente apuntadas las faces
de 6000 baterías eléctricas: las
notas son completadas por uno
de sus ayudantes. Cuando lle·
varon á Edison á la casa de sa·
lud , no .quiso separarae
. . de.' estos
cuadernitos, y tanto rns1sho, que
por fin lo permitieron llevarlos
consigo,&gt;
~OOBM
Un valenton, decía:
-En cualquier parte que me
hirieran la herida es mortal,
' yo soy corazofi.
'
porque todo

El nuevo Gerente de la Compañía Mexicana de Luz
y Fuerza Motriz, S.

A.

Por medio de circulares se ha hecho saber al público los nue- sentamos á nuestros lectores, no pertenece exclusivamente á novos nombramientos con que ha sido agraciado el Sr. Harro Harr- sotros; sino que del mismo modo opina el público en general,
sen, persona suficientemente conocida y respetada en México muy particularmente los amigos del señor Harrsen y todas aquedebido á que por muchos años ha figurado como Gerente General llas personas que por alguna circunstancia especial han tenido
de la poderorn Compañía de Tranvías.
tratos muy de cerca con él; y, por último, hasta la Compañía Me·
Dicho caballero, por nombramiento expreso que obedeció á la xicana de Luz y Fuerza Motriz, en las circulares que repartió
renuncia que el Sr. E. D. Trowbridge hizo de los mismoe pues- avisando el nombramiento de dicho t:1eñor, termina con la siguien·
tos y que desempefi6 satisfactote exposición 1 que reproducimos
riamente por largo tiempo, acaba
en apoyo de lo que llevamos
de hacerse cargo, de la Gerencia
asentado: «Se espera. que por me·
General de la Compañía de Luz y
dio de este nombramiento los inFuerza Motriz, S. A., del puesto
tereses de la Compañía de Luz y
de Director Gerente de la CompaFuerza, Motriz, S. A., y los de
ñ:a de Luz y Fuerza de Pachuca,
la Compañía de Tranvías de MéS. A., y del de Director Gerente
xico, S. A., se unirán tan íntide la Compañía Mexicana de Acemamente que redundará en be·
ro y Productos Químicos, S. A.,
neficio mutuo de estas dos Comademás del de Gerente General
pañías. &gt;&gt;
de la Compañía de Tranvfas de
Por nuestra parte, bien seguros
México, que. como decimos anestamos, de que en el desempeño
tes, ha desempeñado hace un
de sus nuevos cargos, el Señor
buen número de años y el cual
Harrsen desplegará ampliaménte
le ha servido para patentizar ple·
sus conocimientos y conseguirá,
namente sus buenas y excepciode modo muy eficaz, el mejor y
nales dotes administrativas.
más satisfactorio ensanchamiento
Desde que el Sr. Harrten se
de las ya muy respetables nego·
halla al frente de Ía Compañía
ciaciones que han sido encomen·
de Tranvías, se ha visto que didadas á su hábil dirección.
cho negocio ha caminado por
Y si como hombre público el
rumbos marcadamente provechoSeñor Harrsen es perfectamente
sos, tanto para la Compañía coadmirado por sus patentes muesmo para el público, que ha sen·
tras administrativas, no lo es metido los beneficios en d constante
nos como particular¡ pues su camejoramiento del servicie de
rácter bondadoso y atento, le ha
tranvías.
formado las grandes simpatías de
Ufias de las adiciones, entre
que goza entre las clases sociallls
otras muchas, que obtuvo el 6erde la metr6poli mexiC'ana, como
vicio de tranvías, y que el públiun perfecto caballero, conquisco recibió con verdadero bene·
tándole numerosas amistades que
Seiior Harro Harrsen.
plácito, fué la implantación de
son las primeras en apla.udirle y
los c&lt;Seeing México¡» elegantes y
felicitarle por sus nuevog nomcómodos carros transformados en lujosos salones y que tan bue- bramientos con que tan atinadamente ha sido premiado su labo·
rioso trabajo.
na impresión causaron, principalmente entre los toiiristas.
Así es que las tres respetables Compañías que acaban de conEl poco espacio de que disponemos por ahora en nuestrms cofiar su dirección á la indiscutible habilidad del Sr. Harro Harr- lumnas nos hace desistir de entrar en consideraciones sobre la
sen merecen las felicitaciones de propios y extraños por el buen importancia de cada una de las Compañías que han elegido Ditino que han demostrado en la elección; pues al adquirir tan rector al señor Harrsen, además que no lo juzgamos de impresmagnífico elemento intelectual, es seguro que cada una sentirá, cindible necesidad, porque son ampliamente conocidas y su res·
en su provecho particular, el beneficio consiguiente.
petabilidad está perfectamente colocada entre las de primera líY eeta manera de opinar en la presente información que pre- nea con que cuenta México en la actualidad.

. ha debutado con ex1
, 'to en eI Teatro
Mario Molasso que
. ,, Mexicano,
i~terpretando "La Hija del Mandann .

.7

�_ _ __ _ _. . . _'¡ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ _

720

E:xtrrar. \ ~i1 0.-E:xplosión del aeorrazado frraneés «lliberrtad.»

E:xtrranjerro.- Explosión del aeo:trazado frraneés &lt;&lt;lliberrtad)&gt;.

....

--· - - : - · - -------- ---

1

Los dos cañones de la torrecilla cubiertos con pabellones de tela.
Llegada de embarcaciones que ocurrieron al salvamento,

¿Recordáis, lectores, una ilustraci6n de los diarios del país,
ALE:MANI A.
. en que se veía á la masonería de París celebrando con sus insignias cabalísticas el aniversario de Juana de Arco en presencia
I
de
su último monumento?
Cuando incidentalmente nos ocupamos de la Francia, parece
II
que sintiéramos esSemejantei! he tallar sobre nuestra
chos habrían enlumesa los ecos lejatado á la Alemania,
nos de una voz que
que
es, según Mr.
nos recuerda la in·
H uret , 1a naci6n
teligente, heroica y
más respetuosa de
católica patria de
la
bandera, y la
nuestros antepasar:nás
disciplinada de
do s, diciéndonos
todas
ellas.
que el orgullo, la
La discipline, eti
apostasía y el espíla acepción más laritu anarquista por
ta de la palabra,
que se ha dejado
ee
en este imperio
dominar la tienen
una verdadera relien el borde del abisgión que principia
mo.
á
realizaree desde la
Y, efectivamen·
escuela,
y que no
te, hoy, cuando esto
abandena
al hom·
mismo lo manifesbre,
ni
en
los pa·
tábamos á un ami·
seo:3
públicoe,
ni en
go recién llegado de
los
tranvías,
ni
en
Europa, éste nos
los
salones,
ni
en
contó que en la. úllos
templos.
tima jura de la banEl joven alemán
dera hecha por los
cuandoentra
al ejér·
conscriptosde Nancito
ya
ha
tenido
/
cy, uno de ellos la
El casco visto por delante, á estribor.
muchos afi.os de coescupi6.
rrección en la ma·
Manif estaci6n
nera
de
conducirse
de
subordinaci6n
á
las
clases
superiores del
brutal fué esta, de un antimilitarismo que se ha extendido
hogar,
&lt;le
los
colegios
y
de
las
fábricas,
y
de
respeto
ciego á
mucho entre las poco preparadas clases dirigentes de la nalos
mandatarios
de
la
autoridad.
ción más sorprendentemente militar que ha existido en el
Todos ellos saben que cuando un aviso escrito sobre una tabla
mundo.

dice-1(á la derecha»-nadie puede tomar el camino de la izquierda, sin verse inmediatamente denunciado como infractor
de las ordenanzas.
Porque en Alemania, la delaci6n contra las infracciones legales cometidas por
los desobedientes,
es reputada un deber-así como entre
nosotros merece J el
calificativo de falta.
La raza latina,
más por educación
que por índole, es
esencialmente encubridora.
· La unidadJ de espíritu de Alemania
iie explica por M'.
Huret, por la disciplina sistemática.

III

en todas las jerarquías sociales. -Los franceses, así como nosotros también, guiados por el espíritu de igualdad, pocas veces
nos encontramos satisfechos con lo que tenemos para la vida
exterior-pedimos prestado lo que nos hace falta para llegar al
nivel deseado.
Los alemanes tienen el instinto de
contentarse con lo
que tienen.
Esto es lo que se
puede 11 a m ar su
disciplina doméstica.
Entre los mismos
socialistas, el espí ·
ritu de disciplina
que ha hecho de
Bebe! un duque tan
des~6tico como abi:oluto para la política de an ar q u í a
que sustenta.

El doctor RatheIV
nau, jefe de: uno de
La
policía
alemalos grandes bancos
na es admirable por
de Alemania, le dela eficacia con que
cía un día á Mr.
descubre los crímeHuret: -La fuerza
nes, delitos y aim·
de este país está en
ples faltas cometiel espíritu amplio
das.
de su disciplina, en
Esto se debe, en
el sentimiento del
Restos
de
los
puentes
p_rincipal
y
superior.
gran
parte, á la: codeber creado por ese
laboración
pública
espíritu, y en la noc:&gt;n que en todos sus actos cuenta: á la delaci6n.
ción verdadera de las respomabilidade3 individuales.
El alemán secunda al policial con la misma constancia con
Esta tendencia no s6lo existe entre los funcionarios del E~taque
nosotros lo dejamos abandonado á su propia suerte.
do, sino entre los funcionarios del orden privado, en los bancos,
Y esto obedece á dos causas distintas: al sentimiento de orden
en las casas _de comercio, en .Jas maestranzas, en los colegios, y

1

l
Despojos del mástil, asta de bandera y palastros de hierro.
Se reconcentran los bravos marinos en las maniobras de socorro.
..

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1

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�722

Exttranjerro. - Explosión del aeorrazado frraneés &lt;&lt;llibetrtad•&gt;.

y de respeto encar·
nado por las tradiciones feudales, y al
sistema de primas
de denuncios establecido en todo el
imperio.

algunos años Ee le
combate de un modo · práctico y con
mucho éxito.
. Por todas partes
circulan carretillas
á mano con agua de
Seltz,
cacao, café,
V
leche, caldo, limoM. Huret le pre·
nada. Se detienen
en las postas, en las
gunt6 á un profernr
prusiano: ¿por qué
estaciones, en los
se oponen ustedes á
mercadoe, en los
parques, etc. etc. y
la limitación de ar·
mamen tos?
en todas partes ofrecen sus bebidas.
Ciertamente, l e
Este sistema de
respondió el profe·
locomoción está al
sor, nosotros, que
servicio de las bebipor tener más de sedas calientes, que se
senta millones de
venden á preciosexhabitantes ya no
tremadamente badeberíamos preocujos.
parnos de la revanLas carretillas
cha francesa,ll po·
antialcohólicas lledríamos optar por
van pan, galleta11,
un desarme franco;
« gaufres &gt;; y otros
pero le debemos lo
comestibles.
que somos al ejérVII
cito, y creemos que
Guillerm(\ II cree
el constante mejoen su misión diviramiento de éste es
na, según Mr. Huuna garantía de paz
ret.
continental. Nues·
Cree que el pue·
tra prosperidad neblo necesita ser go·
cesita paz - luego
bernado y que los
debemos afianzarla
hombres
de su fa·
con un ejército comilia fueron esco·
mo el que nos la
gidos por la Provi·
procura.
dencia, por su fuer· .
Los militares, so·
za de alma, por su
bre to d o cuando
valor y por su amrr
pertenecen á las je·
á Alemania.
rarqufas del man·
Los socialistas le
do, son profunda·
temen,
los liberales
mente respetados y
1
o
respetan
y los
nunca se les juzga
conservadores
lo
como nosotros acos·
quieren.
tumbramos hacerlo,
Trabaja enorme·
por simples infor·
Los
cadáveres
de
los
desdichados
marinos.
mente,
porque in·
ma~iones persona·
en todo lo
terviene
les.
que se relaciona con la administración, que él no sujeta á las
VI
teorías económicas que nosotros observamos.
El alcoholismo.
Está siempre al corriente de cuanto sucede en el mundo.
Había tomado algún:cuerpo en Alemania; pero desde hace

E:Jtttranjetro.-Explosión del aeotrazado frraneés &lt;&lt;Libetitad.&gt;&gt;
Es un íntelectu~l que co ~e y bebe muy poco. Creería faltar
f
á sus deberes dedicando mas de dos horas del día á cosás que
no fueran del servicio público.
Muy enérgico y fiel en sus amistades, retira pocas veces sus
afectos.
Pocas personas eaben que las primeras postales ilustradas fue·
Pero, con. todo, es un hombre eminentemente justo.
ron inventadas durante la célebre guerra franco-prusiana de
P?co sentimental, mu~ duro co~sigo mismo, sólo se dt-ja im· 1870, y que la misma guerra fué causa de su invención.
presionar por las desgra01as colert1vas. Los dramae privados no
Un francés. M. León Besnardeaus, propietario de una librele interesan.
ría y papelería, fué el autor de la idea.
No lejos &lt;le su establecimiento, acampaban cerca de 40,000
Si las ºfinion~s. vertidas hace poco tiempo por don Adolfo
Eastman a propos1soldados, que, coto de lo que al pro·
mo es consiguiente,
greso podía esperar
hacían gran commde los elementos dimo de papel y sorectiv(\s más modebres para escribir á
rados del país, husus familias. El libieran sido expresabrero sequed6prondas por un senador
to sin un solo sobre,
del imperio, ese se·
y como era difícil
nador habría des·
obtener más por la
pertado en el empedificultad de las co·
rador un sentimienmunicaciones, pen·
to de amistad impesó que la tropa re·
recedero.
cibiría alegremente
cualquier m e d i o
Sus hombres han
que les permitiese
sido siempre escogi·
comunicarse con
dos entre los que co·
sus parientes s i n
roo el piensan, en
necesidad d e s oorden á la hereditabres. Empezó á venria política de los
Las exequias de las víctimas de "La Gloire" en Tolón, el 25 de Septiembre.
d e r postales con
Hohenzollern.
grabados de cafio·
Guillermo II ha
descansado siempre sobre el apoyo que le han prt:stado esos ele· nes, tiendas de campaña y otros atributos militares, y la idea tuvo un éxito loco en el ejército. Las primeras tarjetas se vendieron
mentos.
El edificio de la supremacía alemana no se verá d.estruido por como pan bendito, y el librero tuvo que hacer más á toda prisa.
Sin embargo, cuando se dió la orden de levantar el campamento,
la obra de Bebel, mientras viva el emperador.
Después de mis días, dijo una vez, que Dios inspire á mis la venta de tarjetas cesó, hasta que pasaron de moda por completo.
descendientes.»
Algunos años más tarde alguien quiso repetir el ensayo en AleA. SUBERCASEAU.
mania y Austria, pero esta vez sin éxito hasta que pas6 bastante
tiempo. Según se dice, un alemán fué el primero en ilustrar una
Helbecio decía:-Prefiero una mujer medianamente buena, á tarjeta de felicitación, pero para enviarla como carta; sin embargo, de entonces arranca la popularidad de lae postales ilustradas.
una mujer medianamente bella.

lCUál ué el ori~en de las tarjetas postales ilustradas?

i

(

El Ministro de Marina, Mr. Delcassé, recibido por los médicos.

Transporte de un herido al hospital de Saint-Mandrier.

,

Despojos metálicos de "La Liberté", con peso de 5 á 10 toneladas, fueron arrojados sobre "La Republique"
que estaba á 300 metros de distancia.
'

�••

Una visita á la Peniteneiarda

Un.a Visita a la Penitenciaría.
/

cionan empres~s particulares, .el, edific~o cuenta con una magní- jo que en la actualidad no había un solo enfermo, y que basta
fica maqumaria que los suph~1a eJ ti empo necesario, y para el Presente no se ha hecho uso de ese local.
completar este adelanto la ~emtenc1aría luce seis pozos artesiaUna muestia de la moralidad que prevalece en la cárcel es el
nos, uno de los cuales arroJa en gran cantidad aguas termales.
reducido número de reincidentes, que ha llegado no más que al
***
tres por ciento en los últimos tiempoe. Y en la disciplina están
Llegamos á un punto que ~arca ~l grado de progreso alcan- empeñados los miembros del Consejo Directivo, compuesto por
zado en el ramo de la educac1on: seis escuelas, servidas por dos los señores Lic. Agustín M. Lazo, Emilio Rabasa y Eugenio L.
profesores, pr~sentan un modelo de orden. Es de ver allí cua- Arnoux, como propietarios; como suplente don Miguel Avalos,
de.rnol:l ~e es~ntura cuya letra sería aceptada por el notario pú· Y como Secretario, licenciado don Ismael Pizarro Suárez. Di·
bhco mas exigente para su protocolo. Cada recluso recibe dos rec.tor Delegado es el señor don Octaviano Liceaga, quien en
hora~ diari~s de clase, y naturalmente los hay desde quienes umón del señor Lazo se manifestó muy solícito con los visitantes.
empieza.u. a «gara.b~teani y á conocer las primeras letws. Las
La Oficina de Vigilancia es co;;a de muchísima importancia:
conferencias dom1mcales que dan personas intereeadas en ele· un solo y sencillo aparato tiene comunicación rápida con 28 telévar los espíritus de estos desventurado?, contribuyen en bnena fonos que se bullan en distintos lugares del local, y merced á la
pa_rte al fin moral que se propone la disciplina del estableci- combinación Ee eabe en el acto si un vigilan te tstá dormido 6
miento.
cumpliendo con su deber.

t.

Co~~ur~imos el lun~s á un~ de los establecimientos que dan de que la moral acompañe á cada sentenciado y vaya aumenprest1g10 a la República mexicana, pues se halla montado bajo tando en él como principio esencial de regeneración.
bases que ~atisfacen l~ h!g~ene por ~na parte y por la otra á lo
Como era lunes, y en ese qía está permitido que las familias
que pr~scriben l?s prmc1p10s moralizadores de la criminalogía. de los reclusos les introduzcan comida, pero sólo á quienes obserE3 decir, que Bat1sfacen á ambas hasta donde es po3ible en nues· van buena conducta, las canastas y demás bultos amontonados
tros progres.os sociale~; pero que dejan en muy buen pie el nom- en carritos para entregarlos á sus destinatarios, hacían contraste
bre d~ ~éxico _á los. ºJ?S de cultos. extranjeros que han visitado con la uniformidad de las calderetas en donde se colocan los
el edificio pemtenc1ar10 de esta ciudad situado en la parte no- alimentos ya referidos.
reste de la misma.
'
Hay celdas que no parecen tales: quienes las habitan las han
Antes de entrar en detalles diremos que la Penitenciaría fué adornado con gusto, semejando más bien la pieza de una perconst~ui~ll hace die~ años_, y que en sus trabajos primitivos y de e-ona nacida con naturales inclinacionss al orden, á la simetría
amphac10n fueron mvertidos $0.111,738.39 teniendo una su- al arte decora1ivo.
'
perficie de 45,500 metros cuadrados, y 996 'celda~ cita calculada científicamente, puea queda d1::ntro del lím(te numérico
que aconsejan los grandes criminalistas á fin de que la vigilancia

Los presos en sus celdas en momentos de entrará comer.

sea eficaz y se apliquen con propiedad la disciplina y corree·
ción.
Invitados por el Lic. don Agustín M. Lazo, miembro del Con·
sejo Directivo de la Penitenciaría, la visitaron:el día referido los
señores don l!'rancisco Madero, padre, y su señora espo~a. á
quienes o.compafiaban la señorita Aillaud, hija del Gobernador
de Veracruz; la señora esposa y la señorita hija del Lic. Lazo;
don J es{1s Fuentes Vargas, don Arturo A. Vengoechea, don G1lberto Aguirre, don Paulino Ortega y don Francisco Tobías.
El primer acto que presenciaron los concurrentes fué la distribución de los alimentos, lo cual se verifica con extrema rapidez, porque en dieciocho ó veinte minutos quedan aquélJ03 repartidos en todas las crugías, que son siete: en cinco de ellas
están los presos del primero y del segundo período; y en las
otras dos los de libertad preparatoria. Se nutren bien los recl usos: en la mañana comen atole ó champurrado con pan; al medio día carne, caldo, arroz, frijol y pan; en la noche frijoles y
vau; es una comida suculenta, bien condimentada, á pt&gt;sar de
la enorme cantidad que tiene que prepararse diariamente. Este
acto, como todos los del interior del edificio, se efectúa con precisión matemática: la disciplina es severa, con el fin sin duda

***

Don Francisco Madero, padre, su señora esposa y
acompañantes al pie de la Penitenciaría.

En el Departamento de fabricar el pan .

sastrería, zapatería, carpintería, herrería y tejidos de palma. El al lado de esa cárcel modelo tenemos en la misma capital un
dep~rtamento de muebles es una exposición de arte. Los visi- centro de reclusión tan espantoso, tan inmundo y tan amenazatantea no acababan de admirar la corrección y fineza con que dor de la salubridad pública como la cárcel &lt;le Belén. Son con·
están esos muebles fabricados. El señor don Francisco Madero trastes explicables unicamente por el desequilibrio la desmoraY su sefiora esposa compraron varios objetos artísticos, entre lización y las anomalías de los gobiernos dictatori¡les. Belén es
ellos unos ta petes.
una vergüenza para nuestra civilización, y de ello se han aproLa zapatería pre3entaba calzado que puede ri,valizar con el vechado los periódicos alarmistas norteamericanos para lanzartraído de los Estados Unidos, por su bueua construcción y ele- nos reproches que hieren á la cultura nacional mexicana. La
gancia.
Penitenciaría nos acredita; pero el bien público debe Jesarroll~rse en todas las actividades sociales para recoger el fruto benLa. cocina: e'3taba despidiendo olores que podían despertar el dito de un progreso firme, real y duradero que contribuya á
apetito rlel más dispéptico. Mientras unos hombres se ocupaban consolidar nuestra nacionalidad.
en condimentar los manjares, otros se dedicaban al aseo de los
Las cárceles deben regenerar para siempre á los hombree y
azulejos del departamento.
no hundirlos en el vicio y en el crimen. La Penitenciaría b~ce
--Don Jesús, tómese usted este plato que está .muy rico, dijo lo primero, á lo cual contribuyen eficazmente '3US directores tan
uno de los concurrentes, y le fué servida una vianda incitante. amables como interesados en el desempeño de su deber. SentiDon. Jesús, persona caballerosa, franca y nobie, comió de aquel mos tener que confesar que Belén hace lo segundo, y sólo nos
platillo, acompañado de su invitador.
-queda la fundada esperanza de que el nuevo Gobierno sabrá reformar esta última pris~ón, hoy tan ab~ndon.ada y tan explota***
Cuando penetramos á la Enfermería, que cuenta con una pie- da por reetos de un antiguo y corrompido sistema administraza para el practicante y con una sala de operaciones, se nos di· tivo.
TE6F110 GUZ MAN.

***

Concluida esa parte de la visita, se pasó al departamento
donde se fabrica el pan que se da á los encarcelados, un pan
apetitoso, cuya fabricación presenciamos. La maquinaria hace
cinco mil piezas diarias que van pasando al horno, de donde
salen exquisitas: hay pan «bolilloi&gt; y c,pambazosi&gt;, y de a~bos
comieron algunas personas incitadas por el aroma que aquellos
despedían. Con razón nos decía el señor Lazo que ese pan en·
gorda á los delincuentes.

***

.

.

En cuanto al agua y la luz, las hay en abundancia y de con·
&lt;lición inmejorable. El baño es forzoso todos los d~as, después
del cual los presos hacen gimnasia por algunos mrnutos. Los
baños de regadera, de los que se toman 52 por hora, son para
reos del primer período, y los de tanque para presos ~e. segundo
y tercer períodos. Es de suponer con este dato l~ h1g1ene que
prevalece, y las grandes ventajas que el aseo entraña para lar~·
generación de un delincuente, pues los antiguos, qu~ por anti:
guos eran sabios aunque pareciera ello un contrasentido, decían.
«merís sana in corpore sanoi&gt;.
En caso de que llegaren á faltar ambos elementos que propor·

-- --·-- -·----

.

***
Los talleres constituyen la pru11ba más palrnari::t &lt;lel estímulo
La impresión que en lo genernl &lt;lt ji\ la Penilenciaría es hala·
que fortalece, y de la naturaltza indu~trial de l,,s ¡ir~rns: hay gador&lt;1, y lo primero que el ubservndur se pregunta es ror qué

e

***

�Una visita á la Peniteneiard a .

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES.
Un honrado artesano, digno de mejor
8uerte, tenía la desgracia de Eer marido y
víctima de una mujer tnrbulenta, maldi ciente, regañona y de un carácter insufrible, aun cuando al pobre hombre le hubiese dado Dios la paciencia del mismo
J oh en persona.
La Eituación borrascosa de e¡,ta amable
pareja había llegado á tal extremo, que,
al menos por parte. del marido, era ya co- .
NO SERA USTED

I

engafiado. Que siempre hay fullerías y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mundo sabe;
pero rara vez ó nunca se encuentra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala fé ó engafio. Los
que intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor de ser embaucados y engafiados; especialmente se resisten á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de W AMPOLE

El Presidente de la Barra enfrente de una dt las crujías de la Penitenciaría ,

es un artículo que se puede comprar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactos de
seda ó algodón, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos convendría exagerar de manera alguna
sus buenas cua.lidades 6 representarla como con las que no le
correspondan; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa debe ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable valor en casos
de Anemia, Insomnio, Mala Digestión, Afecciones de la Sangre
y los Pulmones: "El Dr. Fernando López, de México, dice: Tengo
el gusto de decirles, que considero la Preparación de Wampole de
mucha •utilidad, para • ·restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

sa de comprar un cordel ó echarse al ca- Se puede creer lo que digo.
nal.
- ¿,T.o apuestas? dijo uno.
Antes de resolverse á esto, pidió con-N"o; pero le juro.
i-ejo á un vecino ya entrado en años, que
le dió uno bastante bueno, no solo para
***
Un sastre tenía malo un ojo, y muy despaliar la enfermedad, sino para curarhi.
Mandó hacer una cuna prop@rcionada consolado dijo á i-u vecino:
- ¿Qué haré, Vicente, para curarme eaá la altura de su mujer, con cuatro anillas
en sus costados. de forma que pudiese ser te 0jo?
-¿De eso te =iflijes? Mira, el año parncolgada del techo por medio de cuatro
cuerdas y una polea sobre la que gir-1 ban. cio tenía yo mala una m11ela, me la manCuando todo estuvo dispuesto convidó á dé S'.lcar y cure, haz tu lo mismo con tu
comerá algunos amigos, todos determi- ojo.
nados á ayudará aquel buen hombre en
***
el ciesarrollo del plan curativo.
Leían delante de un literato, una muy
No bien se habían sentado á la mern, buena obra, en la que advirti6 algunos
cnando la mujer, qne ponía una cara co- pensR mientos suyos.
mo un renegado, principió á levantar la
- Ve J allí, dijo, mis hijos que han hevoz y á alborotarse de una manera tan cho fortuna .
intempestiva y poco prudente que el marido creyó llegada la hora de proceder á
la cura.
-Mira, Ne:nesia, le dijo, que no tienes
razón; rep6rtate, te ruego, para que estos
i:eñores no formen mal juicio ni de tí ni
No se crea que vamos á tratar
de mí.
de aquellos que luchan en el cam-¡Bribon, más de bribonl que acabas
po de batalla, no, vamos á trami casa.
tar de tipos que, por desgracia,
-¡ Callas, Nemesia?
abundan mucho en los dos sexos.
-¡Yo callar! primero muerta.
Llega Ud. á una casa en la que
-Amigos mios, dijo el marido, en una
el jefe de familia se encuentra
locura, y es necesario curarla. Manos á la
con un fuerte catarro y un poco
obra.
de calentura; al preguntársele
Al punto se le levantan todos, la cojen,
qué ha hecho para combatir su
la sujetan y la encunan, esto es, me la
enfermedad, contestará: Nada,
plantan en la cuna, y tirando de las cueryo nunca me curo, no tengo miedas la suben corno lámpara de ermita á
do á las enfermedades. Y nuestre~ 6 cnatro varas de altura.
tro hombre se oueda tan satisfecho como si tal cosa.
Grita la pobre Nemesia, 11lborota, fe
desespera, se desgañita, atruena la c11rn.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro; solo le
Los amigos principian á columpiarla, cantando á coro:
ha quedado una tosecilla seca
no puede dormir, ha perdido eÍ
Que no tienes hambre
apetito
y se va adelgazando á
Bien lo sé,
gran prisa; pero como es valienDuérmete, niña.
te, no quiere curarse. Llega el
Duérmete.·
en que nota su esputo con aldía
Que no tienes hambre, etc.
gunos rasgos de sangre y entonPur muy mujer que sea una mujer, no
ces se preocupa algo, llama al
puede serlo tanto que no se canse de almédico y éste le dice con mucha
borotar, y mucho más cuando los otros
política que su estado es delicacantan. Nemeaia; ¡quién lo creyera! la fa.
do, que necesita cuidarse y tomosa Nemesia call6.
mar luego la "Creosofosfatina"
líquida.
La ba jan, se sientan de nuevo en la mt-sa, &lt;lescansa ella, y principia de nuevo tl
. Es querido lector, que el vae1:,truendo.
liente, por sus tontas ideas se
Vuelta á la cuna, vuelta á mecerla, y
ha vuelto tísico. Si hubiera' tovuelta á cantar:
mado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro se huQue no tienes hambre
biera curado con meno~ de un
Bien lo sé, etc.
pomo,
mientras que hoy tendrá
¿Qué os podría decir? En un par cie meque
tomarse
varios y está exse~ é cuatro ó seis meceduras al día, et:a
puesto
á
contagiará
toda su faNemesia, de quien o~ vengo hablando, se
milia.
convirtió en un ángel, dulce, pacífico y
Los catarros y las toses nunmodesto.
ca
son inocentes; deben cuidarse
¡Ah qué medicina tan buena!
tomando la admirable medicina
***
que dejamos nombrada· con ella
Un andaluz referia un hecho completase evita y ..cura la Tube;culosis y
mente absurdo.
todas las enfermedades del pul- A otro perro con ese hueso, le conll!Ón, pecho y garganta. \ Tamtestaron.
b1en la hay en pastillas.

¡Oh !os Valientes!

�ne TODO u N POCO
____________________,---,,.._..,.,,,,~__,=--,.,..,.,,,-=--------------_,...--.._,__...______________
GENEROSIDAD

NEUROSINE PRUNIER
RECONSTITUYENTE GENli:RAL

Del elogio del arquitecto Fontaine, que
Mr. Aleci, secretario perpetuo de la academia, pronunci6 en el instituto, sacamos
el siguiente pasaje:
Un honrado artista, con el que tenía algunas relaciones de amistad, se present6
á él; Mr. Fontaine sabia que este artista
acababa de perder una parte de su fortuna. por lo que á las primeras palabras adivin6 el objeto de su visita.
-Estoy muy ocupado, le dijo, me es
imposible escucharos: mi secretario está
ahí, en ese cuarto iumediato, cuya llave
e3 esta; hacedme el favor de tomar la cantidad que os haga falta y que yo no necesito saber, y permitidme acabar mi trabajo.
El artista se conform6 con esta exigen·
cia tan rara; y cuando después de algún
tiempo volvi6 lleno de alegría y gratitud,
á pagar la deuda y dar gracias á su acreedor:
-Estoy acosado por los negocios, le dijo Mr. Fontaine, tomad mi llava, tened la
bondad de guardar ese dinero, y dispensadme que prosiga mi trabajo.

***

Preguntaron á Di6genes:
-¿E~ un mal la muerte?
-¿C6mo lo ha de ser? respondi6, no
puede ser mal lo que no se siente. ¿Acaso
sentirnos la muerte? Miéntras tenemo3 alguna seneaci6n, vivimos; cuando la muerte se apodera de nosotros, ya no la sentimos.

1

""'

.

.

.

.

.

***

El conde de ..... . , bahía ofrecido á Rosini un pavo trufado; pero pasaban días
y días, y el pavo no acertaba col! la puerta del maestro.
Una mañana se encontraron en la calle
los dos amigos; y el conde le dijo:
--:-~º desconfies; irá, y si ya no lo has
rf'mb1d0, ea porqt~e este año las trufas son
de pésima calidad, y según se dice, venenosas.
-¡Va! contestó Rosini eonriendo, esas
son voces que han hecho correr los pavos,
pero un hombre de talento no debe creerlas.

***

Un labrador rico, que podía sentar plaza de catedrático de economía llevaba
.
'
vemte segadores para recolectar pronto
unas cebadas que esperaba con ansia el
alca~de del pueblo. El día primero, oh·
servo nuestro hombre que sus gentes comían demasiado; y con el objeto de ahorrar alguna cosilla en este ramo, llevó al
campo por la mañana el almuerzo la comida y la cena, seguro de que, enc~ntrándolo todo frío, comerían indudablemente menos.
Se sientan loe ssgadores y almuerzan.
-Hoy, dice el amo, que no era parien·
te de Salom6n, podremos comer cuando
queramos, porque temiendo que nos hagan esperar mucho, he mandado traer la
comida al mismo tiempo que el almuerzo.

- Yo, dijo uno de los segadores creo
que nos podernos ahorrar el tiempo que se
emplea en s~ntarse y levantarse, comiendo
ahora, y deJando todo el día librepara segar, que con la tripa llena lo haremos como unos desesperados.
La idea es aprobada por unanimidad
los stigadores se ª?alanzan á la cesta
despachan la comida como si hubieran
ayunado ocho días.
-¡Oh! ¿cómo vais á segar ahora? dijo
el labrador, no atreviéndose á resolver si
lo hecho le convenía, econ6micamente hablando, 6 le perjudicaba.
-Me parece, dijo un segador que nuestro amo ha traído tambíé~ la cena, y para no pensar en más comida que la ceba·
da, creo que podíamos cenar ahora y después segarémos con mayores deseos de dar
gusto.
El labrador conoci6 que aquello no podía convertirle pero la cena estaba en poder de los segadores, y no hubo remedio;
cenaron.
Las provieiones se habían concluído, las
botas estaban pez con pez, y los eegadores
dormían, sin fuerzas para levantarte ni
para hablar.
- -Sefiores, dijo el labrador botando de
c6lera, he dado á ustedes gusto en todo,
creo que es ocasión de que uEtedes me le
den principiando á segar.
-¿Qué dice? pregunt6 uno.
-No ee poca su ambición. repuso otro.
No se contenta con lo que hemos hecho
entre comida y comida, y quiere todavía
que seguemoa después de la cena. ¡ Vaya
un avaro!
Eran las eeis de la mafiana.

ORAN EXPOSICION I
DE
MeRTUeRI1\S,
eRUeES,
1?1\LM1\S, ETe.

I

EN LOS SALONES DEL JER. PISO

''EL 1?1\L1\eIQ DE HIERRE)''
APARTADO 26

MEXICO, D. F.

!...-------------------·----------------------_.,.,.""""'.,.,.,_,._,""""',.._____________~

y

�</text>
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                    <text>fL
ASo XI.

MÉXICO, DOMINGO

15 DE

ÜCTUBRE DE

1911.

NoM. 42.

SEROR LICENCIADO DON VICTORIANO AGUEiios
' ilustre periodista y escritor, fundador y director de "El Tiempo", fallecido, en París el 8 de los corrientes.
l'ot. tomad&lt;t en San Sebastia1i, Espmia.

�O n tiomenaje.

On tiomenage.

RECONOCIMIENTO

labor que harán quienes tengan la capacidad necesaria para hacerlo y de la que yo carezco.

***

La obra del señor Agüeras tiene dos aspectos, siendo la misLa noticia del fallecimiento de nuestro inolvidable Director
ha producido una impresi6n penosa en todo el pail!. En nuestr~ ma en el fondo. Es i~ual~ente admirable esta obra, en su 88 .
Redacci6n se ~an recibid~ centenares de cartas J telegramas en pec~o p~ramente periodístico, y en el religioso y literario.
Srn hipérbole, puede afirmarse que fué el Sr. Agüeros en sus
los que los amigos y admiradores del señor Agüeros que fueron
ú_ltimos
años, la. personalidad más conspicua de la pr~nsa namucho~, manifiestan un sincero pesar, y que dem~estran pal·
uo.nal.
En M~x1co, el título de periodista lo lleva ahora cualpablemente, una vez más, cuán respetada querida y admirada
quiera. Ba~ta 1?.gresar á la redacci6n de un peri6dico busrando
era aquella personalidad conspicua.
'
A nuestros colegas que se han apresurado á asociarse á nues· un modus vivenai, paia tener de~e?ho de llevai: el título, y 80•
tro dolor; á sus amigos que nos han enviado sus condolenciara; · hre todo en esta ~po~a de merant1l!smo en que nmgún ideal guia
á todos aquellos que no.s han demostrado de alguna manera l~ los pasos del per1od1sta; en la que todos sus esfuerzm1 carecen de
pena que les ha producido la tremenda desgracia les estamos la nobleza que ~~racte~iz6 á los de .los. ~scritores de mejores tiempo~ . .El Sr. A~ueros siempre pers.1gmo fines nobles y jamás fl.a.
profundamente reconocidos.
'
que6 un solo rnstante. De firmís1mas convicciones no Je arredraron jamás ni persecuciones, ni violencias. Fué e~ sus afios de
= =~ ~= =
peri?~ista, que fué su vida toda, el esforzado paladín de la
Just1c1a y del honor. Dotado·de la caballerosidad más perfecta
y poseyendo grandes cualidades morales, siempre combatió ai
déspota, al malvado, al hip6crita, con la correcci6n más concluída. Nunca su pluma se manchó con el dicterio, ni con la
La idea de la muerte, que en cualquier momento produce en amenaza, ni con el insulto, ni cuando en aquellas ocasiones en
el ánimo la más honda impresi6n que podemos recibir, en esta que los hierros. de Ja prisión se abrieron ante él, y en las que el
ocasi6n nos llena de una amargura nacida, no 1wlamente del uso del l~nguaJe v10lento podría tener una expiicaci6n, ya que
no una disculpa. Y no se crea que por eso sus campañas care·
afecto' profundísimo que sentimos los amigos del señor don
cían
de energía: basta recordar que fué su pluma un verdadero
Victoriano Agüeros por él, sino por las circunstancias en que
azote de la administraci6n del general González y que en tiemse produjo el luctuoso acontecimiento. La muerte, cautelosa y
pos mucho menos alejados, siempre fué un periodista de op(\siartera, sorprendi6 á un luchador, que habiendo consagrado toda
ci6n, conservanrlo su independencia de criterio y de acci6n
una vida de honradez é inteligencia á una altísima labor, mere·
consciente de los gravísimos riesgos que corrían su libertad
cía, más que ningún otro, ver deslizar años de una apacible ve·
sus intereses. Pero él, tenía conciencia de su deber. Nunca"ª
jez, rodeado de todos los suyos, y en medio de las comodidades
ponderará bastante el altísimo mérito de una conducta 8emejanque había alcanzado después de tantos años de lucha y de trate. No es esta la ocasi6n de mencionar de ciertas cosas· sin
bajo.
embargo, aquél que conozca un poco de cerca el actual e~tado
Es verdaderamente raro el caso en que inmediatamente que del periodismo nacional, ¡cuántos hombres puede presentar inocurre la muerte de un hombre, se pueda, sin temor de incurrir
corruptibles; cuántos que no sean venales; cuántos que puedan
en elogios exagerados 6 en apasiona~os é injustos reproches, dar ser comparados con este campe6n de la verdad, con este heroico
una opini6n de su personalidad, amplia, serena y justiciera.
paladín de la justicia!
.Nuestros juicios sobre los muertos han menester de un espacio
Por eso la prensa mexicana está de duelo. La muerte del Sr.
de tiempo prudente, para producirse, siempre que deseemos. Agüeros no ha sido suficientemente llorada por todos aquéllos
que nuestro cariño &amp; nuestro odio, nuestras pasiones todas, no que ven en el periodista al hombre que debe sacrificarse en ares
ofusquen nuestro espíritu. Además, los actos del hombre nece·
de sus ideales.
sitan ser indispensablemente depurados en el crisol del tiempo,
En las páginas de este número, encontrarán los lectores de
cuando sus contemporáneo::; compartan con él la misma suerte; este peri6dico un artículo en el que expone el Sr. Agüeros sus
cuando el polvo del olvido haya sepultado rencores, envidias y ideas personales respecto del periodismo y en ellas también ha·
afectos. Por lo tanto, á nadie menos que á mi, toca emitir un Jlarán algunos trozos literarios, en los que pueden admirar 111 •
juicio sobre la personalidad del señor Agüeros, toda vez que escritor profundo y al literato de altos vuelos, que mereci6 ser
siempre me ligó á él una respetuosa y sincera amistad, y ahora, nombrado socio de la Academia Mexicana de la Lengua, corresque ha desaparecido dela tierra, tengo por su memoria una pro· pondiente de la Real de Madrid. En esas páginas, arrancadas al
funda veneraci6n. Y eso sin contar con que sus relevantes mé- acaso de sus "Cartas Literarias,"' podrán, quienes las lean, ~n·
ritos merecen un panegirista de altos vuelos, que pudiera de tirse conmovidos por la ternura que reflejan esas líneas; inun·
una manera digna, acometer una tart'a de tal wagnitud.
darse de dulce emoci6n con los conceptos de amor, de nobleza
Pero hay una raz6n que pudiera hacerme desviar un poco de de ideas, de alteza de miras, de mansedumbre y sentimientos
mis firmes prop6sitos, además del legitimo deseo de consagrar cristianos que encierran esas bella.; páginas, que constituyen la
algunos renglones al ilustre muerto. La vida del señor Agüeros mEljor semblanza que pudiera darse de la noble y hermosa alma
fué tan pura, tan transparente, que no es necesario que concu- de Don Victoriano Agüeros, cuya muerte hoy lloramos.
rran las circunstancias que he apuntado, para que, á raiz de !'IU
LUIS ZAMORA PLOWES.
muerte pueda , desde luPgo, hacerse un cumplido elogio de él,

Un luchador que desaparece

y

Un rasgo de la vida del señor Lic. don Victoriano Agüeros.
Conmuévese en las aulas el corazón de la juventud cuando
el Profesor de historia relata con vivos colores los sufrimientos que
en edades pasadas agobiaron á los hombres de letras; Maimone·
des y Rogerio Bacón en la edad media; Fray Luis de León y
Galileo en la época moderna; Sil vio Pellico y tantos otros, en
tiempos relativamente recientes; y se dice con un tono de con·
vencimiento que provoca burlona sonrisa en los labios de la ve·
jez: ¡Felices de nosotros que hemos nacido en mejores tiempos!
felices s(, porque venidos en una época en que domina el principio de la libertad del pensamiento, conquistado en medio de los
horrores de la Revolución Francesa de 1789, y propagada en el vie·
jo Continente por la vencedora espada de. Napoleón I, ahora po·

demos, sin que tirano alguno nos lo impida,
ideas por medio de la palabra y del libro.
En México, agregan algunoEI ilu1rns, tenemos una de las Constituciones más liberales del mundo, y según los artfcuios 6° Y 7o,
de e1la, nadie puede impedir la libre emisión de las ideas. ~n la
cátedra, en la tribuna, en el periódico, en el fo1leto y en libro,
podemos exponer libremente lo ::¡ue pensamos y lo que sentimos
acerca de la marcha religiosa, polftica social ó literaria en nuestra querida patria, sin los temores y desazones de pasadas
épocas.
Para que se vea lo que tienen de cierto estas opiniones, voy á
referir un simple rasgo de la vida del señor Agüeros, cuyo rela•

F. BARRERA LAVALLE.

�I.aitetratatra

701

700

EL

EL DIA

PERIODISMO

DE LA
- ------

1

La publicación del presente artículo y del siguiente, escojidos
entre los artículos sueltos que forman un tomo de las obras del
señor Agüeros, obedece á. nuestro deseos de honrar su memoria
enalteciendo sus admirables méritos de escritor católico y pe~
riodísta.
l.

La prensa! ¿Quién no ha oldo alguna vez los pomposos elogios
que de e~la ~a.n hecho mucho_s hombres notables dejnuestro tiemp_o? ~Quién 1g~ora _las entusiastas frases que los trabajos del pe•
ri_od1smo hall: mspir11:do á J&gt;oetas y oradores, á pollticos y estadistas?- -Su mfluenc1a, umversalmente reconocida, no se detiene
ante ningún obstát.:ulo: todo lo'estudia y analiza, lo examina y
lo discute; todo cae bajo su mirada. ~nvestigadora y penetrante.
Los gobiernos la temen: la. halagan unas veces, y otras descon·
flan de que extravíe los sentimientos del pueblo, ora haciéndole
comprender sus verdaderos intereses, ora poniéndole á la vista.
secretas falta~ é imperdonables lijerezas; ya animándole á las
luchas que exigen el decoro y la dignidad, ya inspirándole odio
hacia los que son sus persegnidores y verdugos. De aquí que estén siempre atentos á sus _exigencia:~ é indi~aciones; de aquí que
se tome en cuenta su sentir, y estudien r discutan sus consejos·
de aquí, por último, ese empeño decidido en ahogar su voz cuan!
do sólo reinan el abuso, la ambición desenfrena.da y la arbitra·
rieda.d.
La prensa, mejor que ninguna. otra cosa, refleja fielmente los
sentimientos y aspiraciones de una sociedad, sus vicios y sus
flaqueza.e, sus virtudes y sus costumbres . En ella encuentran
eco todas las no~les y generosas ideas, todos los benéficos y
grandes propósitos. Presta su apoyo á la pobreza y la indigen·
cia., anima á los que luchan sin esperanza., investiga las ne•
ceeidades de loe pueblos y se interesa en su progreso y en su
bienestar. Busca y señala los medios para que la industria se
perfeccione, se ensanche el progreso y prospere la agricultura;
contribuye con su estímulo halagador al adelanto y lucimiento
de las bellas artes y de la.e letras; se regocija con las fiestas y
triunfos del trabajo; y de igual manera participa de las alegrías
y de los pesares del pueblo. En una palabra, la prensa. es sin
duja el centinela más avanzado de la civilización moderna, la. que
puede anunciará la sociedad los peligros que la amenazan y se·
ñalar el origen y la raíz de que provienen. ¡ Cuánto bien puede
hacer, si está dirigida por un criterio sano y juicioso, por una
concie:icia recta y honrada! ¡ Cuántos males puede evitar con
sus consejos, con su previsión; y qué impulso tan eficaz puede
imprimir á las obras de la verdad y de la justicia! Es el vehlculo
más á propósito parala propagación de un buen principio, para
que éste circule entre las maus y para que todos le den acogida
en sus hogares.
Animada la prensa del noble deseo de decir siempre la verdad,
sus palabras deben tener la sinceridad y la franqueza. sin que
nunca las pasiones vulgares ni las preocupaciones influyan en
los juicios que tengan que formarse de las cosas: sus criticas
deberán inspirarse constantemente en los preceptos de la imparcialidad y la justicia, procurando en todos los casos corregir y
enseñar, estimular y preever. Porque hay algo de augusto 1 de
generoso y el6vado en la misión del periodista: está éste colocado, por decirlo así, en cierta altura que domina la sociedad, y
desde la cual ve los sucesos, los errores, los vicios y pasiones
que ee agitan en su seno, semejantes á. las tempestades que se
desatan sobre el mar. El periodismo es entonces como roca inamovible que ,:drve de baluarte al escritor público, para que en él
pueda hacer con calma sus observaciones, y ver lo que no ven
los demás. Su deber ha de consistir en conjurar los peligros, eR
señalar el mejor camino, en predicar la concordia y aconsejar la
fraternidad. Por lo demás, ya se deja entend~r que el lengua.je
de la prensa debe ser digno y caballeroso, propio de todo magis·
terio llamado á ejercer influencia en la opinión y en los eenti·
mientas de las masas. En sus palabras debe verse la voz de.la
verdad; y no la de las pasiones humanas; la del deseo de hacer
bien, y no la de la injusticia y la de la maledicencia; pues sólo
así estarán revestidas de una autoridad que nada podrá destruir.
II

El periodismo en México, á mi juicio, se halla desde hace al·
gunos años en un estado completo de decadencia, digno por muchos títulos de lamentarse. ¿Qué se han hecho aquellos atletas
vigorosos de nuestra prensa, Pesado, Roa Bárcena , Portilla, que

PURISIMA

desde las columnas. de La Cruz, La Sociedad y la Iberia, iluatn·
ban todas las cuestione~ con calma y caballerosidad notables?
¿ Qué fruto ha dado el e3e~plo de_ estos escritores, que siem re
respetaron ~ sus adversarios, tuvieron un estilo moderado y
ble, y se retiraron del palenque sin dejar una sola enemistad?oCome_ncemos ~or _reconocer que todos los que hoy se dedican
en ~éx1co al periodismo_, con raras y honrosísimas excepciones
no tienen fo~mada una idea exacta de lo que es y debe ser 8~
const~nte obJeto: pocas ~eces entran á esta carrera llevandt' un
esc?g1do ca1;1dal de conocimientos y de buen sentido, de obser•
vaciones atmadas y de estudios prácticos de la vida social.Créen unos 9.ue _con hablar mal siempre del Gobierno, con ensalzar la. Const1tuc16n y las Leyes de Reforma con criticar · todos
lo~ h~cho!i que caen bajo su dominioi se cu~plen los primeros
prm~1pales deberes del periodista. Creen otros que es precie!
elogiarlo todo, para. halagar y complacerá los poderosoe,'en
d~b1da corresponde0:c1a á beneficios y empleos que de ellos re·
~1ben; que las cuee~1ones más árduas y trascendentales para los
mt~reses de la patr1_a, deben tratarse con ligereza y desenfado,
á .fm :3.e que el púbhco vea que un periodista sabe más que un
d1p~tado, y que resuelve las cosas más pronto que el Congreso;
en fm, que baata _ce~eurar y elogiar como y cuando conviene,
para hace_r ~el per10~1smo el eco de la opinión pública.
. ¡La op1.món pública! 4Cuándo la prensa se inspira en ella?
G9.ué ocasiones procura a3ust~rse á sus exigencias, á sus nece·
c1dade.s, á sus deseos, traduciendo claramente sus varias mani•
festac1onee?-Unas vec~s reprueban los periódicos lo que todo
el m.undo apla1;1de ; conviértense otras en órganos de intereses
par~1culares, sm ~tender á la utilidad ni al buen nombre de la
eoc~edad ~n q~e vive~; ya los vemos empeñados en sostener die·
cus1?nee mút1le11, olv!dándose de cuestiones de positiva impor•
tanc1a_; ya se entreti~nen en asuntos que sólo pueden tener
atractivo p~ra determma&lt;lo número de individuos. Además de
esto, el. estilo que. e~p.lean algunos periódicos es altamente in·
c?nve~1ente y perJud1c1al .al crédito mismo de la prensa. Las
d1ecus1?nea pocas veces siguen un orden natural y lógico; pocas
veces ~e.nen un bue!! fin, pues cuando los contendientes. empie·
zan á 1mtaree, comienzan también á dejarse guiar por la mala
!e, y truncan las. f~ases de su contrario, alteran sus conceptos,
mterpretan de d1stmto modo sus ideas; y concluyen por ineul·
tarse mútuamente si lee falta ya la razón. Muestran empeflo en
sacar á luz el no~bre y las opinione~ políticas y religiosas de
cada uno, como e1 fuesen parte esencial para la polémica; y de
aquí las faltas de caballerosa lealtad que tantas amarguras traen
á la vida del periodismo.
A estas hay que agregar las escaseces, las mortificaciones y
los co~prom1soe en que m1;1chas veces se ven envueltos los que
se ded1~an á aquella profesión. L0s amigos del escritor le rodean
y le exigen que hable en éste ó aquel sentido de tal asunto sin
consul.t ar para n~da su opinión particular ni atender á lo' que
prescriben el sent!do común ó el buen gusto. Y lo más curioso
es 9ue aunque quiera complacer á todos, jamás logra dejarlos
s~tisfecho~.-Algunés hay tan débiles, que abdican con frecuen•
c1a des~ libertad ~e.pensar, que eecriben lo que no sienten, y
que emiten ¡;us opm1?nee conforme al gusto y dictámen de per•
sonae ext~añas, ó ~1en par~ no herir las euceptibilidades del
amor propio y conquistarse simpatías, ó bien para no exponerse
á futuras críticas y tener más tarde derecho de cobrar en recompensa determinado número de elogios. Pero los que hucen esto,
se olvidan del desprestigio que semejante sistema puede traerlee.
y de .la :perniciosa ~nfluencia que sus palabras pueden tener en
el criterio del púbhco. Lo extravían y lo engañan, y lo obligan
muchas veces á juzgar sin acierto.
Conviene, por lo mismo, que los escritores públicos mediten
en la importancia del papel que desempeñan en la sociedad: es
honroso y elevado, y deben, por esta razón, hacerse dignos de
él, ennoblecerlo con sus tr~bajos y revestirlo de la mayor de·
cencia y caballerosídad. Nunca es bueno descender al terreno de
la diatriba y del insulto personal, porque esto, léjos de traer él
triunfo en una polémica, de ser útil y conveniente, denota solo
carencia de razón y de sentimielltos generosos. Las discUBionee
de la prensa deben ser tranquilas y serenas, nunca apasionacl118
ni ardientes. Nada hay tan bello como estas batallas del enten•
dimiento, an que la victoria corresponde al que la merece, por
haberla bu~cado con la luz de la lógica, de ia verdad y de laju,...
ticia.

E

Pluma de oro ha menester quien ·
d d'
gunae palabras de alabanzas y de jd~lf;aá le !Car en rste dfa al•
á la vírgen más pura entre todas las vfrgen:em:ircu ada María,
e!ti~.eo, á la que es luz, aroma y orna~en:O
1
¡ María, la criatura sin ·mancilla en .
1E
' mdeªeylore~ p~o~igdiosl; M~rfa la destinada
~entt:1e~J¡~:ód:~~
princ1p10 e os tiempo~ para 9 1
dº
•
la doncella castfeima, junto á cuya pe~re!/f: /ec~a d~ su amor;
montes es sombra y mancha obscura· flor l°;lpla meve de los
del Señor; criatura admirable en quie~ la h/edi~~d: del 1huerto
~aa~: a
ra p~ede ver la triple aureola de la v{rgen,
3
mártir; Marfa, María, la que nos quitó la r d
01 Y e 0
y nos s_ostiene y fortifica en las luchas dfar::: d:r::t: .aec:~ ,
~e; ¿quién podrá cantar tus glorias con acento digno de;;? a D~s-

~:~~: fe~~=

:!/ci!

~~1~

::r~

:d~-

1:ees~~~:~n\~f~~ªt! I!:~~o:~~o~~~a t! :~r;!~n!Q~ue1t~{duz~;
tendrá en sus escondidos secretos la suave y angél~ a coní·
con que d b
¡
.
1ca armon a
e e enea zaree á la bienaventurada Madre de D'108?... .
11

Es~ escogida criatura saldría á su ve~ del gran árbol del ge
~~rge :,~~n~it eedría comdo un tierno y delicado renuevo, henchí:
va ora Y e perenne gracia.
Pero el hombre estaba manchado: sobre su frente llevaba el
~ello de la falta que· lo habfa arroja.do de la mansión de delicia.e
ci~ para.feo; Y e~ta triste herencia, que se trasmitiría de genera.. n en generación hasta que se agotaran todas la.a fuentes de la
vid~ seria íuna pe~pétuaseñal de impureza para los hijos de Adan.
4 po r.a servir de tabernáculo al hijo de Dios una mu·er en
set~r~ aquella fatal Y triste sei'ial? ¿Podría perJitir el
0 r e .o a.e 1a~ cosas, que el que se habfa de sentar con El
~feel trono de los cielos, so estuviera libre de aquella ley terri·
ó que pe~aría eternamente sobre todas las criaturas? .. .. La
~~ze~t~e resiste á _crE:el.o, .Y la obra de la Redención habría teni·
nc~s un prmc1pio imperfecto. No; era preciso que la vír·
!:n/u~sta de cuyo seno habfa de salir el Hijo de Dios el Re
y : ~:d e dm~n~o Y el Salvador de los hombres eetuvies~ limpi;
1
concebido
. .e. . o o pecado, tal como la mente de Dios la había

O~t:~

.á

Mjeterio dulce Y con~olador, garantfa cierta de que la humam a e0:contraría remedio á sus malee, triunfaría de la muerte
verfa abiertas para siempre las puertas del cielo! . . . .
y

IV
La hermosura de la vírgen de Judea no puede com ararse con
Lo_s corazones creyentes y la.a almas de fé se recreaban en
la ~e la m~~ fresca rosa ni con la apacible gallardía ae1 suave
mo esto lmo de los valles. Las azucenas son ás eros abro·o~ considerar la ~oncepciót?- inmaculada de Marfa: todos hallaban
para su pl_anta. La n~ciente y risueña aurora no
di no trJno ~:~ala1o deleite en e~a idea dulcfeima, don que sólo á ella le fué
:~ es:a cr1at?ra bellfs1ma y celestial. De los más sencnfos episo· vid: ~o~ª~:ah del.~ri;dor,. Y que supo conservar intacto toda su
1
1
ios e ~u. vida se desprende un aroma rico y embria ador al
i!;:;!~~~:al0: :e~c~~
c~al qu1s1eran semejarse los perfumes más exquieit~s d¡ la . martiri? de qu.!:é !;n:!
se:te figloddeJó ~e ser una idea piadosa, para ocupar un r!ugo
tierra . ...
m
s e "'Va o Y digno. El santo Pontífice Pío IX va.ron en ttien
~arfa, la D;láS bella y la de xnayores encantos sobre todas las
muJeree, ¿qu1én_podrá deecribirte? ¿Dónde está el pintor ue se- el .m~ld~/atólico recon9ció una misión eagrad~, declaró ~ ad·
pa trasladar al l~enzo la gentil y acabada esbeltez de tu ia.etfsi· mir~ et dogma.~e. la Inmaculada Concepción de ?..arfa que las
,.
:\cuerpo? ¿Quién podrá expresar con inspirado pincel el rubor gen es o as reclbleron con alborozo y un.ción
.
8(,
porque
él
venfa
á
llenar
un
vac(o
que
en'at(a
mucho
tiem o
e u 11:1aneo rostro, la .humildad de tu honesta y dulce mirada la
expres1ón, en fin, de bienaventuranza, que por designio de Dios ~a en .todos !os co!azonee;. él iba á alegrará loe cielos, á satit
~ac;. Jnstads 1mpac1encías, á traer hácia el mundo las bendiciones
te hacía a~orable y adorada? . .. .
~ ios Y e 1a excelsa. Señora, á quien las almas todas adoran
d ~os artistas más famosos apénas pudieron pisar los umbrales
e a verdad. Rafael J Murillo y Fra. Angélico con haber le a· sm cesar.
[ untrodigio se ha cumplido después de aquella definición
do~! m~ndo obras admirables, inspiradas en el' recuerdo y e! la
me itac1ón de la hermosura de María, no alcanzaMn el triunfo so emn sima:. (•). el amor· Y la devoción á Maria han crecido en
de darnos á conocer un trasunto fiel de aquella criatura sin i ual !1!°a:~ or~ caióhco, como si nuevo fuego hubiese encendido las
, se ª'!1 evantado suntuosos y magníficos tem los ara
gala del orbe, estrella del cielo, y motivo de regocijo para ido~
honrfar~a Y: btr1butarla todo género de homenajes. la.e fa!ma: vi
l os corazones.
ven e1ices ajo su amparo y po d
.
'
•
¿Qué podrán decir de ella entónces estos pobres y pálidos con
ealza.n y se bendicen.!
1' . . rd º1q111era se proclaman, se en.
as
g
onas
e
a
Inmaculada
ceptoe?
•
Este Dogma es deade entónces y 1
rá · ·
.
ciado.
floron de la Rer1gt'ón de C r1sto,
'· o ysemanantial
siempre,fecundo
neo y prede
.
III
gracia y de v:enturas perennes para toda la cristiandad.
~a hum~nidad pecadora no pudo ni debió luchar nunca con la
VICTORIANO AGÜEROS
desesperación. Desde el primer instante del delito tuvo un alivio
Y un. consuelo; y el a.nuncio de una ventura plena ,eanimó sus
rbat1das fuerzas, haciéndole concebir dulcísimas esperanzas• fué
(*) En presencia de 50 Cardenales 42 A b"
.
,
rzo 11s~os, Y 92 Ob!~pos. fu.e
a promesa de un Redentor Divino, que había de nacer del ~eno definido el Dogma el g de Diciembre d~ 185
cana.
4
en
a
inmensa
Bas1hca
Vat1·
de una azucena celeste, llamada María.
.

fe

:r~~::."

Banquete ofrecido por la Aso~iación del Colegio Militar en honor de la nueva M o· .
. ·For. os "EL TIEMPO ILUSTRADO."
esa irectiva.

�CARTAS L.ITERARIAS
-

DEL SENOR LICENCIADO DON VICTORIANO AGÜEROS .
.............................. ,&lt;a&gt;,&lt;w&gt;t•

Como un postrer homenaje al aeiior A1ñeros, «EL TIEMPO
ILUSTRADO» tiene el alto honor de publicar hoy •n sua p6fl~
111 un trozo de las «Cartas Literarias,• por tu
que tanto&amp; y justos elogios reclbl6 el lluatre ncrltor, hoy des·
aparecido. l!o la Imposibilidad de dar 4 coaour á nuestras lec·
lores ese admirable trabajo en toJa II a111plltud, reprodurlmos solamente no trozo de la Carta 3a, la que, como todas
las demás, debencoosldeaars1 como una nllosa joya literaria,

... ...... Y bien: ¿qu~ libro satisface todos mis deseos? ¿cuál es el
que ca~m~ esta impacie~te avidez que me devora y que presenta á mi vista cuadros mas numerosos y variados? Es uno solo:
su estilo es majestuoso y sublime, elevado y magnífico¡ tierno
unas veces como el canto de armoniosas aves dulce como los
acentos de la arpa e6lica, y otras reposado y ~olemne como la
voz de los ancianos: ora lastimero y desgarrador, semejante á

blan todo3 los dolores, todas las dichas de la tierra y se escuchan ~ambién las más dulces é íntimas _efusiones del' amor y de
la amistad.
.Pero, sobre todo, el ánimo queda embargado y el entendimiento bUspenso, cuando se considera la Biblia como monumento literario: hay en sue resplandecientes páginas desde el
más tierno y conmovedor idilio hasta la más terrible de las tra-

Grupo de las reinas Y personas que tomaron p:ute en la fiesta organizada por la .Liga Anti-alcoh6lic;,

truft:s que dirigía á los
grandes? ¿Quién le en~~ñ6 á formular aquellas exclamaciones tristes y sombrías como la.
misma tumba, que todavía hoy hacen estremecer y temblar? ......
Y los legieladores ¿en
dónde se inspiran para
formar las buenas y
prudentes leyes que rigen á los pueblos? Y
los poetas, estos cantores eternos de las obras
del Creador ¿en donde
aprenden á dar armo·
nía y expresión d~licarla á sus estrofas? Y los
historiadores ¿á d6nde
van cuando quieren
imprimir á sus narraciones energía y ma·
jestad?
La Biblia es la historia de la humanidad
.
va~t o e' mmenso
pano-'

Mes:i directiva de b Lig~ Anti-.1Lohólka.

rama donde están utra tadas sus alegrías y
sus tristezas, sus dolores y sus esperan zui,
sus faltas y su redenci6n. Leyendo sus páginas, asistimos primeramente llenos de
asombro á la obra portentosa de la creaci6n:
nue~tra alma se sor·
prende y se recrea al
mismo tiempo con )as
magníficas y extraordi narias e5cenas descritas de un solo :rasgo
por aquelloe verafoulos sencillos, breves y
elocuentes. Después,
cuando vemos á nuestros primeros pad~es
gozando en el paraíso,
una suave ternura y
una blanda t risteza se
apoderan de nuestro
corazón: aqví derramamos las primeras

Fiesta religiosa en el S:igrario Metropolitano en conmemoraci6n del aniversmio de la fundación de los clubs cat61icos de obreros.

los gritos de la ad versi&lt;lad, ora su:i.ve y apacible como las brisas gedias; desde el himno guerrero más ardiente hasta la más triste
de la tarde 6 los inocentes cantos de los nifios;-libro que es la y dePgarradora de las elegías; desde los cantos más melodiosos
fuente misteriosa donde la humanidad bebe sin cesar las Ealu- y suaves hasta la epopeya más elevada y sublime. Ni Homero
dables aguas de una moral pura, y cuyos menores conceptos son ni Virgilio, ni el Dante, ni el Tasso, ni Shakespeare, ni otros
por sí mismos c6digos perfectísimos de amor y de enseñanza: á grandes poetaa, ofrecen en sus obras las maravillas que enconél van los poetas que quieren conmover con sus cánticos y los ar- trrmos en la Biblia: ¿quién ha igualado jamás ]a btlla y conmo·
tistas sofiadores que buscan la inspiraci6u en la belleza y la ver· vedora historia de ,José y sus hermanos la de Tobías y de rns
dad. De él dice Lamartine que son sus caracteres estrellas, y sus padres? ¿cuándo la epopeya de los hombres ha llegado á la al·
páginas firmamentos. * ¡La Biblia! ........ monumento sagrado y tura en que está colocado ·el heroísmo sublime de los Macabeos?
eterno construido por las manos mismas de Dios¡ luz purísima ¿Qué idilio de los buc6licos más célebres podrá. compararse ron
é inextinguible que guía los pasos de la humanidad; faro con· los risueños y apacibles cuadros de Ruth y de Booz, de Tobías
solador de los corazones que creen, conjunto de verdades y gran- y de Sara, de Isaac y de Rebeca? y finalmer.te ¿d6nde están las
diosas bellezas, origen de vigoro,3as inspiraciones y manantial tragedias dignas de colocarse al lado de las que abundan en las
de santísimos consuelos ... .. Allí están estampadas por el inspi- Escrituras SaLtas, tales como la de Dina y de Atalfa?....... En
rado genio de Moisés las verdades hist6ricas y científicas más este libro por excelencia ee inspiraron Rafael y Murillo yara
admirables; verdades que el orgullo de los adelantos modernos, pintar sus vírgenes de sonrosada tez, sus ángeles y sus niños;
queriendo, s6lo ha confirmado; allí están referidos con maravi- en él busc6 también Miguel Angel sus colores para adID;irar p~rllo~a concisi6n, así el origen del mundo y de los hombres, co· petuamente al mundo con su fresco inmortal de la Capilla 81~mo las galas de que se revistió la naturaleza para deleitar á nues· tina. ¿Y de d6nde si no de la Biblia tom6 Bossuet su elocuencia
tros padres desde el primer instante de su sér; allí están los más para hablarnos de los misterios del sepulcro?* ¿En d6nde a~renatrevidos vuelos del pemiamiento y las conmociones y tempes· di6 aquel lenguaje severo y majestuoso con que tantas ocasiones
tades que experimentar puede la inteligencia humana; allí ha· conmovi6 á su auditorio? ¿Quién le inspiraba los solemnes ap6s·

* CurFO de Literntura.

• Alusión á sus Oráciones Fúnebres.

Las reinas de la fi esta premiando á los vencedores de los juegos sportivos.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

El señor de la Barra recibiendo el diploma que lo acre.
dita P.esidente honorario de la Liga.

�I.litetratotra.

Llitetratorra.

;,:._

Un grupo de conc,mentes á la Kermesse Italiana.-En primer término
la distinguida artista Celeste Aída Zauchi,

lágrimas por la dicha que perdimos, y aquí también comenza·
mos á experimentar los transportes dulcísimos de la esperanza
al ver que un Redentor Divino vendrá á salvarnos. Pasan aque·
llos días de desconsuelo y de tristeza: lloramos sobre el cadáver
del inocente Abel; nos dirigimos á Dios implorando justicia y
misericordia para el fratricida y presenciamos con espanto el
tremendo espectáculo del diluvio, en que se desataron las catara·
tas del cielo y se abrieron los manantiales del abi.rmo. Llegamos á
los felices tiempoe de los patriarcas, y ya aquí es tal el embeleso
que se apodera de nosotros, que nos asociamos del todo á las
inocentes costumbres de los moradores de los campos: recorremos los bosques y las montafias cuidando del dócil rebafio, y
rendidos de fatiga por el sol del dai'ierio, nos retiramos á descansar sosegadamente á las orillas de un arroyo, allí, donde la
sombra de la palmera ó el rumor del torrente nos hacen bnscar
las agradables delicias de un sueño tranquilo. Vamos en seguida
á la montafia á presenciar los inocentes sacrificios que las familias hacen al Sefior, y por las tardes nos acercamos á las fuentes
en donde dos jóvenes sencillos sienten nacer sus primeros amo·
res. Aquí están los de Isaac y Rebeca, de Jacob y de Raquel, y
aquí aliamos también la tierníeima historia de Jose y sus her·
manos. ¡Qué perfidia la de éstos, junto á la mansa humildad
del primero! ¡ Qué corazón el suyo, tan firme en la virtud, que
rechaza poderosas tentaciones y sufre humildemente larga é injusta cautividad! Pero nada es tan tierno, nada tan conmovedor, como aquella extrafia manera de darse á conocer á loR in·
gratos que le vendieron. «José- dice Chateaubriand-llorando
á la vista de sus ingratos hermanos y del joven é inocente Ben·
jamín; ese modo de pedir noticias de un padre, esa adorable
sencillez y esa mezcla de amargura y de agrado, son corns inefables: naturalmente vienen las lágrimas á los ojos, y se siente
uno conmovido á llorar con José.,&gt;* Ciertamente, no existe una
historia semejante á la que aquí nos ofrece la Biblia; porque
¿dónde podrán buscarse más encantadora sencilles, más amor y
resignación, más humildad y justicia?
Muerto el gran rey de Egipto, protector de .José·y su familia,
una bárbara opresión cae sobre la privilegiada descendencia de

* Genio del Cristianismo.

El señor Presidente, la señora Borneque de de la Barra y el señor
Conde Masiglia, Ministro de Italia, en el Tívoli.

.Jacob: pero aparece luego Moisé3, el Gran Legialador de los hebreod, que trae de Dios la grandiosa misión de salvar á su pueblo: el va á arrebatarlo de la esrlavitud en que gime, y á guiarlo
á través de las aguas de los mares y de las soledades del desierto: el va á ser su legislador, SJ. padre amoroso que velará por la
impaciente multitud: hará brotar fuentes de agua pura del seno
de las rocas y por él lloverá del cielo sabrosíaimo maná: él consolará á los descontentos, dará confianza á los tímidos, orará
por los pecadores y los ingratos. Tal es Moisés: profecia vlva de
Jesucristo que anuncia á la humanidad los sacrificios, la santidad y el amor con que ha de regenerar al mundo el Salvador de
los hombres. Moisés solo es toda la historia del pueblo hebreo:
por eso cuando se medita en él, sentimos singular respeto Y. ve·
neración hacia su memoria y contemplamos su figura grandiosa
y radiante de esplendor entre las brumas de los pasados tiem·
pos--Deapués de coutinuas guerras y tribulaciones sin cuento,
el pueblo de Dios conquista al fin la tierra prometida: á las fa·
tigas del desierto, á las inquietudes de los combates, al mal~star
de una peregrinación prolongada, suceden la paz y el sosiego.
Empero, pronto las familias empiezan á dividirse, el culto ~e
Jehová á olvidaroe, sangrientas guerras á encenderse. Saúl, pnmer rey de Israel, persigue con odio incomprensible al msns.o
y dulce David: sube este al trono, y tiene qué mand~r pereegu1·
dores aun contra su mismo hijo: aquí oímos los gemidos de 1m
dolor inmenso de su dolor inmenso deipués de su caída, y presenciamos las maravillas que obran en él la penitencia y el arrep1mtimiento: y aquí vemos igualmente cómo, bajo ~l reina.do de
Salomón, un pueblo creyente y agradecido le!anta a S? Dios el
más grandioso y rico templo que jamás han visto los ~1glos. ~~­
tre tanto, ¡qué hermoso es considerar que aquella nación prm·
legiada, ora esté bajo las cadenas del pecado, ora desfallezcan rn
fe y su esperanza, confía en qiie llegará al fin el Redentor pro·
metido, el re.y Salvador de Israel y del mundo, el vengador uP.
tantas humillaciones sufridas, de tantos pesares y amargura~!
Los profetas lo anuncian con sus solemnes cantos, con sus fúne·
bres y tremendas imprecaciones: las ciudades se preparan á re·
cibirlo, los pecadores á implorar su perdón ......
En Betlern en pobre y oscura gruta, nace el autor de la Ley
Nueva el reg~nerador del hombre, el que trae del cielo tesoros

de gracia y de amor para d~rr~marlos sobre. la tierra. Hé aquí
que ha llega~o ya el cu~phmiento de las divinas promesas; oíd
ahora á Je?u8, ,presenciad sus .obras; no habrá ya sangrien.
tos sacrilicws; él será la víctima de paz y de amor· no
habrá ya odios entre los hombres y los pueblos: él será el dulce
vínculo de concordia 9ue los unirá á todos; no habrá ya tinie·
bias y horrores: él sera sol de verdad y maaantial purísimo de
s11grados afectos: una moral celestial y divina va á reair el mundo. Jemcristo, con sólo su venida, desquicia los te~plos de la
id0latría y de la malciad, y con su muerte en el Calvario sella
para siem)í)re el pacto de eterno amor entre el Criador y la criatura.
Después de las admirables y sublimes páginas del Evangelio
hallamos la narración sencilla de los «Hechos de los Apóstoles;;&gt;
las ccEpístolas» del gran San Pablo, figura sin igual en la historia por su conversión milagrosa á la fe de Cristo después dti haberla perseguido, por su arrojo en dar la luz del cielo á las nacione~ y á 103 reyt:s, por su abnegación incomparable para predicará los gentiles la verdad, y en una palabra, por su elocuen·
cia, su i;,abiduría y su virtud. ¡Qué doctrina hay en su~ carta;i
tan llenas de unción y amor al género humano! ¡ Qué clarida('¡
y sencillez en sus conceptos! ¡ Qué justicia en sus conceptof:l !
¡Cuánta µroiundidad y convicción resplandecen en las instrucciones que da á sus discípulos.! ..... El es verdaderamente el intérprete más grande de los preceptos de .Jesús, el varón más penetrado del espíritu de Dios, para ser el mensajero que deberá
llevar á los confines de la tierra la simiente precioea de la moral evangélica.
Con el Apocalipsis de San Juan, visión profética de los últimos tiempos, se cierra la última página de la Biblia: ahí están
nuestro destino, nuestra postrera esperanza, la promesa fioal de
la Divinidad!. .....
Hay en la Biblia algunas páginas que son como preciosas perlas que adornan la narración, como diamantes engastados en el
libro para hacerlo más rasplandeciente, á manera de las valioeas
joyas que hacen deslumbrador y magnífico el lujoso traje de una
reina: página'! que conmueven el espíritu profundamonte, así
por la exquisita y rica poe3fa que contienen. por la sana y útil
filosofía que enseñan, como por su estilo elvado y noble, y las
gratas delicias que halla el corazón en eu lec~ura. En Isaac, .Jo-

sé y Tobías tenemos el tipo de los buenoR hijos; el de la excelen·
te esposa en Esther, Rut y Raquel; en .Judit el de la mujer valerosa y heroica que ealva la nación haber Je tremenda catástrofe,
Y por último, en. David están personificados el arrepentimiento,
el dolor del pecado, el poder de la penitencia. El libro de los Salmos es un prodigio eterno de piedad y de amor: contiene los
ª?ª"es y delicados acentos de una arpa melodiosa y las inspiraciones más atrevidas que jamás hayan brotado en la imaginación
de un poeta; contiene los lamentos del pecador arrepentido que
pide misericordia y justicia, y los himnos de amor, de gratitud
y de admiración hacia el Criador y sus obr11s; contiene, en suma,
confesiones y amenazas, promesas y recuerdos, alabanzas y dulce abnegación. David canta, llora, gime desconsoladamente; ve
su corazón manchado por el delito, y eleva al Señor sus oraciones en holocausto humilde de su arrepentimiento y su dolor:
sube á las montañas, desciende á los abismoe de la tierra y de
los mares, paséase por los espacios infinitos del firmamento, y
donde quiera halla escrito el nombre y la omnipotencia del Señor: las estrellas y los brillantes mundos son joyas preciosas que
adornan y enriquecen su manto; penetra á los bosques, y une á
sus misteriosos rumores, al canto de las aves, al correr apacible
rle las corrientes, las voces adoloridas que estallan en su angustiado pecho. ¡ Qué armonías brotan P.ntonees del arpa de DaYid !
¡qué elE&gt;vación da á sus ideas, qué dulzura á su11 palabraei, qué
inefable sencillez á las imágenes de su maravilloso lenguajel-Los libros de Salomón resplandecen todos por la sabiduría que
Jehová c~ncedi6 pródigamente al hijo amado de su siervo David:
aparte del admirable Cantar de lo1S Cantares, que es el himno epi·
talámico más suave, apasionado y hermoso que existe en las
lenguas de los hombre~, para eterna enseñanza de la humanidad,
los libros d., los Proverbios, del Eclesiastés, de la Sabiduría y del
Eclesiástico: sus seuteecia:1 son breves y justas; eficaces sus consejos; verdaderos, conmovedores y profondos los preceptos que
contienen acerca de la familia, del amor, de la amistad del trabajo y del órden.
Acaso pu~de decirse que lm1 sabios Libros de Salomón, aunque anteriores al Evangelio, son uoa continuación, una ampliación y desarrollo más extensos de la divina moral que después,
vino á prerlicar .Jeaucristo; porque ¿r10 es extrafio y maravilloso
encontrar en ellos, al mismo tiempo que un tan profundo cono-

Grupo de distinguidas señoritas de la colonia italiana que atendieron los puestos de la Kermesse.
Fu1s. ele Et 1ie111¡10 fltu¡/radn

�Ldtettatutra.

Ld tetra t utr a.

cimiento del coraz6n humano, máximas idéntic&amp;.s á las del sejos &lt;lel padre, cuánta previsión y bondad! La madre de 'f
Evangelio, doctrinas cuya esencia parece estar tomada de lae ?ías, afligida y llena de temor por su prolongada ausencia opalabras mismas de Jesús?
iba, á sentar todos los días, como dice la Biblia cerca del ca71,J110Be
Isaías y Jeremías son los profetas más inRpirados de Dios: e~ lrt ~zm.a
· d~.una co l"ina, desde donde podía ver' á larga d;stanci~
"
elocue~tee y melancólicos, de afecciones tieroísimas y de manso si venia su .1:iJo: su e~poso la consuel~! dirigiéndole aquellas pay humilde corazón, sus acentos resuenan en las montaña.s, en labras carmosas, t1ern~s, y tranquilizadoras á las cuales ces6 la
las ca,:ernas, en las calles y alrededores de la ciudad, ya para nui~lre de Uorw· y ,qe aquieto.* ~ntre. tanto, Tobías camina acama_nunciar ~l pue?lo tremendas catástrofes, castigo de sus ingra· panado de_l ángel, que le prod_iga srn cesar los más cariñosos cuit1tudes é rnfiJ.ehdades, ya para exhortarlo á. vol vPr al camino dados: recibe por esporn á la mocente Sara y vuelve con ella á
del bien y de la fe; predicen el tristísimo cam,iverio lle Babilo- la casa paterna, trayendo el bienestar y la alegría. El perro
nia, las guerras con los países extranjero¡¡, laR humilli1eioneR y anuncia la llega.da del joven, pisa este el umbral de la humilde
desdichas de Israel, la ruina de Jerum!em y de su templo. ¡Q11.é C\b1füi y sui pa(lres le reciben en sus brazos, trémulos de inedolorosag ~on siemfable gozo. Después
pre la'! voces ele los
cuando llega Sara
profetas! ¡ De qué
la dicha de la santa
melancolía infinita
familia ee compleestán llenas! Jere.
ta: el ángel se desmías, sentado triscubre, sonríe, de
temente en la moncontento, y despletaña, frente á las
gando sus blanquíamadas ruinas de
i;imas alas se remonla ciudad de Dio!'I,
ta al cielo; el palanza aquellas la·
triarca, su esposa y
mentaciones amar
~ us hijos quedan
guísimas y eternas
maravillados y conque no han vuelto á
fusos ante aquella
oir los siglos y que
nueva gracia del
se verán siempre f'n
Sefior.-Hay en es·
el curso de los tien •
ta. apacible y senpos como la má~ Yicilla narraci6n cierva, Ja más patética,
to perfume delicado
la más sublime ex,
rle inocencia que
pre~ión del dolor y
conmueve plácidalas lágrimas.
mente nuestra alPara darte unn
ma, y no sé por qué
idea da otras partes
al I e e r 1a loe re·
de la Biblia, voy á
cuerdos de la infancopiar en seguida
ci11 se despiertan en
las páginas que es·
nosotros: la imagen
cribí hace algunos
de nuestra madre,
años en mi libro de
de nuestro amor
memorias despué~
bendito, aparecen
de haber leido por
en nuestra mente
primera vez las Sanpara conmovernos
tas E:icrituras: he
y trasportarnos á
buscado esas pági ·
mejoree días. Que·
nas íntimas, deseorlé unmomentapen·
so de que conozca~
~ntirn y triste, mumis impresiones de
do ante los cuadros
entonceP, aunque
que me presentaba
J:~ B1 blia: parecíadebo advertirte que
rne e$tar en lugaree
en ellas no están
fielmante expresa·
que yo babia cono·
cido durante lofl
das. Hélas aquí:
primeros afios de
"En lrt tarde. mi vida, oirun len·
Hoy be leido en mi
gu:.ije que ya otra11
cuarto, rodeado de
vece8 hahía oido, y
t1ilencio v de sosie·
aun preeenciar algu·
go, los Libros de
Ill\S escenas en que
Esdras, de Tobías,
Una :ictriz c:it:ilanúminente,
yo había figurado:
de .J udith, de E:i·
Margarita Xirgu en ''La dama de las camelias'' y en "La reyna Jove"
tal · era la verdad
ther y gran parte
con que aquellas
del de Job. Aún
siento en mi pecho las profundas emociones que en él han pro- hermosas páginas arrebataban mi imaginación. - El Libro de
ducido tanta belleza, tanta bondad, tanta ternura ..... He oido, Judíth, también bello y admirable, es un poema, una epope·
por decirlo así, las tranquilaB conversaciones'de los padris de ya magnífica del valor y el heroísmo: la virtuo~a viu&lt;la, la
Tobías, y he caminado con éste, en compafi.fa del ángel, por las ver en peligro la lib,ertad de su patria, se f!iente animada de
montañas y las risuefias campifi.as; he recorrido con Judith los un sentimiento noble, abandona los tranquilos goces del ~ogar
campamentos del Pjército de Israel y presenciado la trágica muer- doméstico y ataviada de hermosas galas, se arroja en med1~ de
·te de Hoioferne¡..¡ he estado en la brillante corte de Asuero y me los peligros que a.caso le esperan en el campamento e~em1go:
han conmovido las dolorosas angustias, los hábiles trabajos brillan en su semblante una serenidad y nobleza altís1mae, Y
de Esther para calmar Ja ira de su esposo y libertar á su pue- con estas solas armas logra llegar hasta Holofernes: su~yugado
blo de una ley inicua; por último, he.escuchado lleno de terror él por su hermosura, ,Judith puede consumar en seguida, con
gran sorpresa de ambos ejércitos, la meritoria obra de salvar á
y recogimiento los de~garradores lamentos del santo .Job .....
((El libro de Tobías es harmoso como el amor de Ja familia y su pueblo. - Finalmente, en el Libro de Esther be ha~lado sen·
los suaves afectos paternales: sus palabras respiran inocencia, timientos más suaves y delicados que me han conmovido extra·
sus páginas dulcísima ternura: vernos allí á dos amorosos y pru- fia y profundamente: la inocencia candor?!!ª de Esther,. su bon·
dentes ancianos que cifran su felicidad en amar y temer al Se· dad y su prudencia; la fe de que están ammados sus OJO!! Y su
ñor. El hijo que el cielo les di6 para regocijo de sus días, parte frente, la sencillez de su alma y la piedad de su co~az6n, hacen
á cobrar la deuda acompartado de un ángel que se oculta bajo la de ella un tipo acabado de singulares virtudes. El mismo Asuero
figura de un gallardo mancebo: ¡cuánta unción hay en los con·
* Tob., cap, Xl, vers. 5 y 6.-Cap. V, ver. 28.

y

1

•.

'

,.

e3poso, rey déspota y sensual, se siente conmovido ante tan-

de terror oyendo salir dci su llagada boca aquellas palabrati de

ta belleza y tant~ bo_n?ad, y tórna~e. de sanguinario y cruel, en indignación y de ira que ~ólo una impaciencia moment!Ínea pu·
'uez prudente y JUst1e1ero: una religión pura y divina obra esta día inspirar; en suma, parecíame que sobre mí caian las dolo-

,n1aravilla.

«¡El Libro de Job!. ..... ¿Qué podré decir de tan sublimes páginas? ¿C6mo expresar la ardiente admiraci6n que siento hacia
el inmortal pastor de la Idumea, esta encarnación viva del dolor
y la esperanza, de la abnegación y de la fe? Job, poeta sin igual
en la historia, conocedor profundísimo del coraz6n humano es
un var6n hijo predilecto de Dios, purificado en el sagrado crisol
de tremendas y doloro$aB pruebas: su virtud es firme como las
encinas seculares que tienen SUB raíces en lo más profundo de
la tierra: su resignación incomparable entristece y espanta al
mismo tiempo porque hace ver á los hombres la debilidad de
sus fuerzas y la nada de su poder. Soberano del pensamiento
intérprete inspirado de los misterios de nuestra fé, maestro eter~
no de la humanidad, su cátedra es un estercolero inmundo, su
trono un lecho pestilente y hediondo en cuyo derredor solo ee
respiran miasmas deletérnos: de sus adoloridos labios salen como rayos de fuego aquellas sentencias que espantan, aqnellas
exclamacionee que admiran, aquellos apóstrofe, que hielan la
eangre en nuestras venas. Examina la vida del horribre desde
que es concebido en el vientre de la mujer hasta que su cuerpo
se confunde con los polvos del sepulcro: invePtiga los secretos
de su corazón, saca á luz sus miserias y sus virtudes, sus ingratitudes y sus errores: se estudia él mismo, y con melanc61ica
sencillez nos revela sus goces de niño, las comodidades que le
di6 la riqueza, sus vacilaciones y eus dudas: mas de súbito, e,pantado del atrevimiento con que se ha elevado {t regiones de
desconocidos misterios, lleno de terror por las blasfemias que
han pronunciado sus labios, calla y gime con el gemido del
arrepefitimiento, prorrumpiendo en seguida en ardientes alabanzas al señor su Dios. ¡Qué pintura hace entonces de la Bondad Divina y de sus obras! ¡cuál describe las humanas mirnrias
y la pequefiez de la criatura 1•.••••
«El Libro de .Job es una elegía inmensa y dolorosa, que parece dictada por la conciencia de la humanidad: está empapada
de BUS tristezas infinitas y de sus lágrimas; por eso nos conmueve tan hondamente. Yo sentía al leerla no sé qué inesplicables
emociones que me afligían y me consolaban á la vez: mi espíritu se fortalecía y regeneraba con aquella luz purísima de las
palabras de Job; latía mi coraz6n de tristeza y pesadumbre al
ver que el que bahía eido opulento y feliz patriarca yacía ahora
en lecho inmundo, roído de asquerosos gusanos: me extremecía

rosas tribulaciones tlel justo y que era mi alma la que sostenía
el formidable peso de tan abrumadoras penas ....... 1Pobre .Job,
sublime mártir del género humano! yo he llorado con tus des·
venturas y padecido con tus lágrimas: he contemplado lleno de
admiración y de sorpresa tus her6icos imfrimientos, tu virtud
inquebrantable y sin igual que triunf6 de tantas pruebas ..... .
«Cuando Job, agobiado bajo el peso de sus amarguras, calum·
niado por sus amigos, reprendido por su mujer misma, comien·
za á sentir que su fe vacila, que su inteligencia se ofusca y la esperanza le abandona, la blasfemia quiere salir de eus l11bios, sin
que basten ya á tranquilizarlo el poder y los consuelos de la re·
signaci6n. Pero entonces una voz misteriosa, severa, la voz del
mismo Dios, se escucha de súbito en los aires: el Criador reprende al hombre y le muestra su debilidad y su flaqueza. (c¿D6nde
estabas tú-le dice-cuando yo echaba los cimientos de la tie·
rra? ¿Sabes quién tiró sus medidas 6 quién extendió sobre eHa
la primera cuerda? ¿Quién puso diques al mar, cuando se derra·
maba por fuera, como quien sale de su madre? ......... Encerréle
dentro de los límites fijados por mí, y púsele cerrojos y compuertas, y dije: hasta aquí llegarás, y no pasarás más adelante; y
aquí quebrantarás tus cansadas olas. ¿Eres tú acaso el que haces
aparecerá su tiempo el lucero de la mafiana, á resplandecer el
de la tarde sobre los habitantes de la tierra? ......» Job, sorpren·
dido y admirado cierra los ojos y se confiesa culpa ble. «Yo que
be hablado tan inconsiderablemente-exclama-¿qué es lo que
puedo responder? Nada. Cerraré mi boca con mi mano ...... Me
acuso á mí mismo, y hago penitencia envuelto en polvo y ceniza.»* Y el poema acaba con esta confesi6n sincera, con esta humildad edificante, con este arrepentimiento sublime ...... La
prueba acaba y Job recibe el premio de las tribulaciones que el
Señor le había ,nandaclv.
¿Hay por ventura en algún libro humano este maravilloso
lenguaje? El pensamiento y la imaginación más privilegiados
¿han podido elevarse alguna vez ha:ita las regiones en que flota
el espíritu de Job? ¿qué pecho ha lanzado nunca aquellas quejas, ni cantado las magnificencias del universo:como lo ha hecho
él solo? ...... »
• Job., cap. XXX Vlll, vers.
34.-Cap. XLII, vers. 6.

4 1 51 8, rn,

TI

y

32.-Cap. XXXIX, vers.

0

TEATRO LIRICO.-·"La Presi A[egre".-Lo~ personajes polít!~os q~e toman parte en est~ obra.;--De izquierda á derecha: Bernardo Reyes,
Zúñiga y Miranda, de la Barra, Francisco Madero, Em1ho Vazquez Gomez, Francisco Vazquez Gómez y Chucho Urueta.

�708

DE SOCIBDRD

DOMESTICACION ·DE LOS ELEfANTES EN AFRICA

/
¡·

RECUERDO DE UNA COSTUMBRE HORRIBLE

Asunto muy controvertido hoy día es el de la domesticación , C~nocida ~s ~a costumbre india, hoy Yª. desaparecida gracias
del elefante de Africa: mientras unos afirman la ini:iociabilidad a la 10fl?enc1a mgl~sa, de quemar á las v1Udas de los grandes
d~l paquidermo africano, otros recuerdan que los cartagines su- personaJes cuando estos morían. Lo que ya no es tan conocido
pieron domesticarlo, pues el ejército de Anibal los contaba en es que los indostanes acostumbraban á conmemorar el «sutín cohue_n n~mer~. Los padres d_el Espíritu Santo, dejando que los mo llamaban á esta fúnebre ceremofiia, por medio de una e~erte
sabios d1scutieeen, emprendieron la domesticación del elefante -de lápidas.
.
joven, y la han conseguido. En 1897 6 1898 fué cnando los miCada lápida alta conmemora la muerte de un rajá mientras
sionero.a obtuvieron los primero resultados, y continu6se tan las pequeñas recuerdan la de una mujer 6 un niilo de la casa
buen eJemplo. Los alemanes, en sus colonias han adiestrado real. En la parte superior de la lápida aparece el retrato 6 coPa
alguno:; animalel'. En el Congo belga, ello es ya una industria ssi, del rajá fallecido, y debajo de él las efigies de todas las perquA va desarrollándose todos los días.
sonas y animales sacrificados en el funeral. Porque no eran s61o
En el primer trimestre del año actual fueron á ponerse en fila las viudas las que se quemaban, sino también los portasombriocho elefantes jóvenes capturados aumentando el número de llaQ, los esclavos, los caballos y los elefanfes. En una de esas lá·
los veintidos que se encontraban '
pida, hay nada menos que seya en ella. Al pronto, los ani. , - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ~ senta y cuatro figuras. Las lápimale, salvajes padecian en su
das· se levmtan junto á un río
cautiverio, pero no tardaron en
cuyos peces gozan de la mayor
someterae, y su educación es
consideración, en la creencia de
muy rápida.
que cada uno de ellos contiene
En los territorios ingleses del
el almll. de un rajá difunto.
Uganda también se adiestra á
algunos de esos paquidermos;
~~
pero de allí, sobre el particular,
NAPOLEON Y LA TOLERANCIA
tenemos hoy pocas noticias.
Para combatir la rápida des·
trucción de los elefantes de AfriPRACTICA.
. ca. se ha fundado en Francia una
i,ociedad muy poco conoeida,con
la defiominaci6n de «Les Amis
He aquí un trozo de la arende l'éléphant.» Si logra estimuga
dirigida por Bona parte, en felar y desarrollar la domesticabrero
de 1801, á un grupo de tri·
ción de dicho animal y convertir
bun(\s,
y que parece dirigida á
la raza en útil en vez de ser no·
los
actuales
gobernantes de Francfra á las plantaciones, como lo
cia:
es todavía en muchas comarcas,
«¡Los sacerdotes! ¿Y puede un
habrá hecho más por la conaergobierno captarse la voluntad
vnci6n de la especie, que todas
de un pueblo cuyas opiniones
las apremiantes censuras dirigireligiosos persigue al mismo
das á la raza implacable de los
tiempo? Y como la mayoría de
cazadores.
los franceses es cat6lica, ¿es poFalta saber si los elefantes
sible que yo contrarié á esa ma·
arrancados á la vida libre de los
yoria?
bosques, encadenados y emplea«Diez años hac( que se llama
dos en las faenas que la pica de
á ese pueblo libre y sobf:rano, y
los cornac les obliga, encontraya es hora de que lo sea en rea·
rán que sus amigos llevan su
Jidad; gritais: ((¡Viva la liber·
amor demaeiado lejos.
tad ! ¡ Viva el humanitarismo!»,
WlNIOClftN
y ese pueblo libre no puede ir
libremente á misa, ¡y el gobier·
UN SER ANTITETICO
no «humanitario» arranca del
Señorita María Luisa Bon y,
,,...
seno de sus hogareree, enviándoquien contraerá matrimonio próximamente con el señor don
le3 al destierro, á ancianos de
Un joven, que cree que es muy
Alfredo Islas.
ochenta afi.osl Es preciso dar á
distinguido renegar de todo y
mostrarse siempre aburrido y displicie1.1te se hallaba tomando las palabras su verdadero significativo, y aunque se me tache de
fanático, deseo que los religiosos sean tolerados y que la mayo·
ce·veza con un conocido en uno de los cafés de París.
- ¿Qué le paea á usted? - le preguntaba éste al verle con ría d:i la naci6n.uo sea exceptuada de ese principio de tolerancia»
aquella actitud de di•gusto que le era peculiar.
~~
- Que me aburro extraordinariamente.
-Eso consiste en que siempre anda usted solo.
UNA CIUDAD POLIGLOTA.
- Soy enemigo de 1a sociedad, soy antisocial.
- D&lt;lbía ui:;ted echar.e una novia y casarse.
Tan curiosa población se llama Epertes, y está enclavada en
-Soy amimatrimonial.
Hungría.
Con razón puede denominársela la Babel m~d~r~a,
-Dedíquese á la política, preséntese cliputado.
pues se habla en ella, corrientemente, nada menos que seis 1d10- Soy anti parlamentnrio.
mas distinto3, más una serie interminable de dialectos y argots.
-V11ya usted á los teatros.
Los 15. 000 habitantes ele Epertes son completos linguistaB, ?
-Sov antiliterario.
ee lo curioso del caso que todo el mundo se entiende á maravi·
- Púes diviértase usted con los amigos.
lla. En un mismo establecimiento público se suele oir hablar ~l
- No acabe u~ted. ¡ Antipático, ya lo veo!
mismo tiempo seis 6 siete idiomas, aunque no sea mayor el nu·
mero de individuos que alli se encuentren.
~~
El cosmopolitismo de la original ciudad se debe en pRrte á la
Haciendo el retrato de una señorita hermosa, el célebre pintor presencia casi continua de turistas extranjeroe, aunque la
Rigrnd, obsen·6 que la joyen comprimía ridículamente los labios dadera causa se halla en las variadas nacionalidades de los a·
con el deseo exagerado de que st~ boca pareciese muy pequeña. bitantes. Dando· un paseo por Epertes puede observarse q~e en
una misma calle figura la tienda de un panadero húngar~ Junto
Cansado el pintor de aquella monería, la dijo:
-Señorita, no os canséis más, si es que os gusta eso, yo os á la carnicería de un ilirio y ésta al lado de una farmacia aus·
triaca, una. mercería rusa, '6· de un bazar francés 6 italiano.
.intaré sin boca.

v;:·

n

-¡Caramba!
-¿Se ofende usted?
-No, pero...
-Yo soy así; no me quedo
con nada dentro del cuerpo, don
Trinitario; la franqueza ante todo. En seis meses se ha qnedadp usted como una momia; arras·
tra los pies al andar, se tambalea; en fin, que me equivoque,
pero creo que me va usted á hacer gastar pronto unas pesetillas
en coche. Cuídese usted, cuídese
usted, don Trinitario.
Otros no dejan paEar nada que
se refiere á la indamentaria de sus
amigos.
-¿C;aracolos! ¡Vaya un chaleco, Ciriacol
-¿Te gusta?
-Tenía que volver á nacer
para llevar semejante adefei,io.
¿Cuánto te ha costado; con hechura y todo, dos pesetas?
-¡No t!into, hombre!
-Pues no habrá sido mucho
más, aunque tú eso del precio
te importa poco, ¿verdad?
-No eé por qué.

LOS INGENUOS
Hay muchas personas que alardean de proceder con sinceridad y llaneza de
eer ingenuos y·leales en !iU trato; cuando en realidad, no son otra cosa qu~ individuos faltos de educación y pobres de entendimiento: vulgo, brutoE.
Constantemente les oíwios repetir frases por el eetilo: cqA franqueza nadie me
gana!» «1 Yo no me muerdo la lengua!» cq Me pinto solo para decir verdaded!1,
y otra serie de ralabras con las cuales quieren dar á conocer su idiosincracia su
espe!3ial cualidad tle exteriorizar los pensamientos sin el más tenue velo d~ hipocresía.
A la palabra acompaña en estos individuos una acción correspondiente.
«¡Saluda, hombrnb&gt;, dicen á un amigo que ha tenido la desgracia de pesar
junto á uno de éstos sin haberle visto; y al mismo tiempo que le avisan de viva
voz, suelen arrimarle un b1Jstonazo en una pierna ó en un hombro, elevándole
á la categoría de purpurado. Otros dan prueba de su presencia, franqueza 6 cariño, apabullando el sombrero del amigo y metiédosele hasta el cuello, 6 bien
tapando los ojos de su víctima fuertemente con las manoi:i, y dejándole en una
~ituaci6n incómoda y desairada hasta tanto que se averigua el nombre y seña de
la fiera.
Si temibles son por la acción, por la palabra resultan funestos.
Cuando un ingenuo conversa con otro de igual manera de ser, á las primeras
einceridades suelen romperse la crisma; por el contrario, si el amigo sincero coge por su cuenta á una persona prudente y educada, le hace víctima al momento de su franqueza.
-Desengáñese, señor Piltrafas, la paga que usted disfruta no le sirve ni para
coger un constipado.
-¡ !
-Créame, le hablo con el corazón. ¡Cobro veinte duros más que usted, tengo s6lo un hijo, y los últimos días de mes el eet6mago nos llama parricidas!
-Seamos francos, señor Piltrafas; hombre soy que llama al pan, pan; al vino, vino. Me causa usted verdadera lástima. ¿Por qué han de llevar sus niñas
sombrero, no pudiendo?
-¡ 1
-Además, ¿no conoce usted el refrán que dice: c&lt;Aunque la mona se vista
de seda ...... »
-¡¡ !!
-Ellas no tendrán un céntimo; pero fea&amp; la verdad, sefiorPiltrafas, lo son
á contento.
-¡¡11
-Mi pequeño. que tiene la gracia por arrobas, suele llamar á sus niñas panecillos largos. ·
Entre estos ingenuos los hay especialistas.
Dedícanse muchos con preferencia á soltar verdades á los enfermos.
.
.
-¿Qué es e~o, don Trinitario?.
-Nada, un catarrito que, gramas á Dios, va desapareciendo.
-¿Catarrito? Sí, sí; la vejera don Trinitario, la vejera.
-Es posible.
-Y tanto. Mire usted aunque ofenda, soy capaz de decir una verdad á mipadre que se levantara d~ la tumba. El otro día vi á usted eo el entierro del
~~re, Cartulina, dije á un amigo mio: ccBien' pronto vamos á llevar al mismo
sitio a don Trinifario.»

�710

/

l.aOS

lNGENUos

-Ciriaco, ya me conoces; si te ofendes, como si te alegras. Yo
le digo la verdad al gran turco. Tú no pagas á nadie, esto losa·
ben hasta en Marruecos; y si no, dime; ¿que sueldo ó renta tie·
nes?
Hay también muchos que atacan directamente al físico; y á
las primeras palabrae que se cruzan con alguno, le sacan á relucir cuantos defectos tenga.
-¡Vaya usted con Dios, don Indalecio!
-¡Adiós, Fanegas! Voy muy de prisa á la oficina; me espera
el jefe.
Pues como abra usted el compás, ya está allí Menudas piernas gasta usted; ee parecen á los palos del telégrafo. La verdad
don Indalencio, usted ya me conoce de sobra, soy incapaz de
meutir. Cada vez que le contemplo me admiro de que haya ha·
bido mujer capaz de unirse á usted. Yo seré feo y raro: pero me
gana usted, don Indalencio. ¡Qué pesufiasl Podía usted prestarlas á la marina de guerra para el transporta de materiales á Cauta. Sus ojos son dos huevos pasados por agua; la cabeza, un bote de pimientos riojanos; en fin, que es usted un bicho, don Indalencio;
Lo cierto es que estos ingenuos abundan y mortifican. Todos
conocemol!I algún. ejemplar, y su duro meollo les dicta constantemente esa serie de brutalidades, sin darse cuenta de que se les
huye nomo á mulo coceador, tolerándoles tamañas groserías por
la umanidad de concepto que tenemos formado acerca de su
persona cuantos les conocemos.
Todos están marcados física y moralmente como brutos que
pertenecen á la misma ganadería. Suelen ser de buena estatura,
de burda presencia, gruesos. El color no hace al caso, mas por
lo ragular son morenos. Como complemento de su indumentaria llevan pesado garrote, con pufio de asta de siervo, y con él
suelen á modo de pisón golpear fuertemente el suelo, árbole:i, fachadas de los edificios y, an general, cuanto está al alcance de

CONTEMPLACION
Ruinoso patio.-En el enhiesto muro
prendida cual festón la enredadera,
que al entrar, junto al pozo es la primera
en destacarse por su verde obscuro
y por su aroma delicado y puro.
Altos fresnos copudos, en hilera
yerguen su altiva fronda, hacia la vera
del camino á mi pueblo el más seguro.
Desde el cerro á la falda el caserío,
y serpenteando entre la g~ama el río ....
Un crepúsculo de oro, suavemente
bañando con su luz yertas montañas,
un recuerdo tristísimo en mi mente,
y un inmenso dolor en mis entraña!-.....
ANGEL J. GARRIDO.
México¡ Octubre de II de 1911,
~1ljll"'~1l]ll"'

LA DADlVADEL CIEGO
Perdón si acaso tu altivez de diosa
viene á ofender el rústico labriego
no sé dulce canción, pero sí el ruego,
que vierte de la rima sonorosa.
Supe de tu poder, allá en la umbrosa
montaña donde habito, y quise luego
unas flores traerte, pobn ciego.···
de las que hay en los campos y en mi choza ,.
Aquí están; los más rojos son claveles,
los más blancos, son místicos jazmines ....
Azahares,'y .... hojas de laureles,
que al asomar el sol en los confines,
como pude corté de los vergeles
no más bellos jamás que tus jardines. . . !
ANGEL J. GARRIDO,
México, Octubre 12 de 1911.

su ariete. Sus aficiones suelen ser la caza y los toros· detestan la
música y todas las bellas artes;.sus platosf~voritos: 'el arroz con
pollo y los callos y caracoles. Sm estar afiliados á ningún partido, piensan siempre mal de las clases pudientes y elevadas
siendo receptáculos. donde se almacenan .las más extravagant~
y absurdas calummas. Dotados de excesivo amor propio, care·
cen de la más elemental cultura, y hablan de todo: de lo divino
y de lo humano, insultando desde el primer momento que notan la menor muestra de desconformidad en el que ha tenido la
prudencia de escucharles. ¿No conocéis á ninguno?
Hay ingenuos que sablean, pero sin salirse jamás del molde
sin dejar ni un instante de ser sinc~os......
'
-Don Epifanio, estoy sin un céntimo, y pensando en quién
me podría prestar cinco duros, me acordé de usted. Yo bien sé
que es unted hombre de puño en rostro; pero ¡caracoles! tiene
usted bien cubierto el rifi6n y carece de hijos, por lo menos que
yo sepa¡ ¡jal, ¡jal
-¡!
-Usted me perdonará esta franqueza¡ pobre soy, pero digo
lo que siento aunque después me ahorquen. El adelantarme usted cinco duros es lo mismo que si yo diera esta colilla al trapero¡ sobre todo, don Epifanio, la verdad es siempre la verdad
y jamás salió de mi boca otra cosa. Usted en uno de esos chan:
chullos de ladrillos ó cal, gana más dinero que tiene el Banco...
························· .... ····················································
Claro es que á estos ingenuos se les suele contestar algo pare- .
cido á lo que un amigo mío dijo hace pocos días á uno que lt,
pedía unas pesetas, al mismo tiempo que le zahería abueando
de su llaneza y poca doblez,
-A franqueza, franqueza. La sinceridad obliga. No le pres·
to á usted esos cinco duros porque no me da la gana.
R.

DE COMO HAGO LOS DRAMAS.
Por José Ecbegaray.

Escojo una "pasión," tomo una "idea,"
un problema, un carácter .... y lo infundo,
cual densa dinamita, en lo profundo
de un "personaje" que mi mente crea;
la ·•trama" al personaje le rodea
de unos cuantos muñecos, que en el mundo,
ó se revuelcan en el cieno inmundo,
ó se calientan á la luz tebea.
La mecha enciendo; el fuego se propaga;
el cartucho revienta sin remedio,
y el "actor principal,, es quien lo paga.
Aunque á veces también, en este asedio
que al arte pongo y que al instinto halaga,
me coge la explosión de medio á medio.

~~

¿DONDE?.....
Te busco en los fulgores de la luna
En los rubios celajes del poniente,
En el blando murmullo de la fuente
Que solitaria entre el boscaje llora.
En los trigales que el verano dora
Y el vi,mto mece en la campiña riente
Entre las crespas olas del torrente,
De la esquila en la nota gemidora.
En el sopio que cruza la enramada
Y agita apenas el plumón del nido,
En el canto del ave enamorada,
Y hasta en las soledades del olvido.
¿Dónde te hallas visión idolatrada
Que busca el corazón? dónde te has ido?
JOAQUIN RESTREPO TAMA YO.
(C:olomblano.)

VELASCO PA.JARES.

LAS MARIPOSAS
En enjambre feliz vuelan gozosas
las mariposas blancas sobre el mar.
¡Oh, mariposas, blancas mariposas!
¿Cuándo, como voláis, podré volar?
Tú, mi adorada, hermosa bayadera,
de ojos tan negros cual ningunos ví,
¿sabes á dónde revolando fuera,
á ser posible ti vuelo para mí?
Cruzando los jardines y los huertos,
sin detenerme ante ninguna flor,
fuera á besar tus labios entreabiertos,
y en ellos á morir, ebrio de amcir.
TEOFILO GAUTIER.

~~

LA CASITA BLANCA
Jamás, jamás olvido
nuestro campestre nido,
nuestra casita blanca, muy pequeña,
p;iro muy apasible y muy risueña:
ni su Ven us de yeso deslustrada
que entre verdes arbustos escondía
su desnudez ajada;
ni el sol, que lll suave declinar del día,
á través de los vidrios parecía
ojo enorme del cielo esplendoroso,
que atisbaba curioso
nuestras largas comidas silenciosos,
derramando sus vivos resplandores
sobre el blanco mantel y las vistosas
cortinas de colores.
CARLOS BAUDELAIRE,

ANEODOTAS Y CURIOSIDADES.
LO QUE ES LA IMAGINACION.
APUNTES DE MI CARTERA

Estaba tomando baños de mar, y un
día muy cerca ya de la orilla, obl!iervé
qu~ se había apoderado de los bañistas un
espanto indecible, hasta el ~strem?, de
que muchas señoras se volviesen a sus

NO SCRA USTED

engafiado. Que siempre hay ~Herias y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mundo sabe;
pero rara vez ó nunca se enc1..1entra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente do
alguna clase, cuando esté basado en la mala fé ó engafio. Los
que intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas ~ue temen . comprar
ciertos art1culos anunciades por
temor de srr embaucados y engañados · especialmente se resisten á da~· confianza á las manifestaciones que se. publican. ~obre
los méritos de ciertas medicmas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de WAMPOLE
es un artículo que se puede com·
prar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactos de
seda ó algodó!l, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos convendría. exagerar de manera alguna
sus bnenas cualidades 6 representarla como con las que no le
correspondan; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa d~be ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable v~lor en cas~s
de Anemia, Insomnio, Mala D1·
gestión, Afecciones de la Sangre
y los Pulmones: "El Dr. Fernando López, de }léxico, dice: Tengo
el gusto de decirles, que considero la Preparación de Wampole de
mucha utilidad, para restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

alojamientos, sin haberse bañado en el
mar, y lo que es más, sin pensar volverá
él en su vida.
-¿Cuál es la causa de este desorden?
pregunté á unas Reñoras amigas, que se
volvían horrorizadas.
-Qué ha de ser, que acabamos de preRenciar la escena más espantosa que puede imaginarse.
-Véamos, véamos, dije yo eon una
curioflidad escitada hasta el último grado.
--Figúrei:e usted, que cuando la mayor
parte de nuestros compañeros estaban bañándose ó disponiéndose á imitarlos, de
repente se ha oído salir del fondo de las
aguas una voz horroroza, que gritaba: ¡Mi
pierna! ¡mi pierna!
-Por un momento han dejado de pal·
pitar los corazones, y como pur instinto,
todas las miradas se han dirigido al punto
de donde salía la voz. Un pobre bañista
se veía luchar con las ola'l en la mayor
desesperación; solo tenia una pierna. A
los dos minutos la horrible verdad se sabía por todos, un tiburón había cogido la
pierna del desgraciado joven, y se la había
engullido como si fuera un merengue.
Esta relación me pareció tan extraña,
tan inexplicable que redoblé el paso.
El bañista continuaba diciendo: ,
-¡ Mi pierna! ¡que he perdido mi pierna!
La consternación ~o podía ser mayor¡
los espectadores no solo temían lanzarse
al agua para ir nadando á socorrerá aquel
infeliz sino que temían meterse en las
lanch¡s creyendo que la lancha y la tri·
pulaci6n podían ser absorbidas de una bo·
canada por el terrible monstruo.
Aquella situación no ~odía. dura~, y ~o
duró; á poco rato el bañista, impelido sm
duda por las olas, lleg6 á la playa.
-¿Qué le ha sucedido á usted con su
pierna, le dije con voz fuerte, cuando la
distancia era tal, que podía ser oído.
-QuQ .la be perdido para siempre.
-¡ Perderla! pues qué ¿se _Pierde una
pierna en el mar como se pudieran perder
unos calzoncillos.
-Es que la mía era ...
-Prosiga usted.
-De palo.
Una carcajada general, fué la contestación.
En efecto, era un oficial retirado, que
había perdido la suya en el s~tio de Mo_rella, y había tenido el capricho de ponerse á nadar con la de madera.

***
-¿Cuál es la comida q,u~ n? se .~uede
digerir, aunque sea de fac1l d1gestlon.
-La. que no se come.
-¿Cuáles son lienzos más difíciles de
romper?
-Los de la muralla.
¿Hay algún medio de laer con fruto,
aunque no ee entienda lo que se lee?
-Abre un libro, pon en él, peras, higos ó algún otro fruto de la tierra; lee después y leeráco snfruto.

***

Un necio hacía acostar á su ayuda de
cámara, y le preguntaba:
-Domingo, ¿estoy dormido?
-Sí, señor.
-Bueno; pero si no me duermo, dímelo, no me engañes.

***
No atreviéndose Alcihiades, por su mu·
cha timidez, á hablar al pueblo. Sócrates
le animó con la siguiente reflexión.
-¿Tenéis á un zapatero por persona
que pueda imponer respeto?
-Ciertamente que no, recibió Alcibia·
des.
-Y un pregonero, y un carpintero,
añadió Sócrates, ¿son gentes muy temibles?
-No las tengo por tales dijo Alcibiades.
-Pues bien, continuó Sócrates,- pasad
revista á todos los oficios, y ved ahí las
gentes que componen el pueblo de Atenas.
-Si de cada uno en particular no hacéis caso; ¿por qué los teméis cuando están juntos?

***

Entre un amigo nuestro y el portero
del señor N, se entabló ayer el diálogo siguiente:
-¿Está en casa el señor N?
-Sí'., señor ...... pero ......
-¿Con que no está visible?
-Sí, señor ...... pero ..... , mire usted,
el señor tiene trazas de morirse.
-¡Dios mío!
-Sí, todo eso pasa en este momento.
. . . .
. . . . . . . . . . .
1. . . . . . . . . . . . . ..

CRIMINAL ·
IN DI FERENCIA!
,Es una verdadera desgracia la ·
criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y raquíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pe.
ro muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
asombrosos para evitarlo y
ocupa el primer lugar la medicina llamada "Creosofosfatina,"
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas, sino que, salva á más del 80 % de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
Para los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nada se ha conocido tan eficáz.

J

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500 ......................... .. .... ,, 3,000
200 ................................ ,, 6,000 :
100 ................. ............. .. ,, 2,000 ~
60 ........ ........... :... ...... . ,, 19,560

1 premio de$
1 íd. de,,
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1 íd. de,,
2 íd. de,,
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6 íd. de,,
~ 30 íd. de,,
•
20 íd. de,,
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de $30,000 á $30 cada una .. ............ $
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99 aproximaciones á la centena del premio
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de $6, 000 á $30 cada una ................ ,,
~ 199 terminaciones de á $12 para los números
cuyas dos últimas cifras sean iguales á
~
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2,970 ~

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t
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                <text>El Tiempo Ilustrado,  1911. Año 11. No. 42. Octubre</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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AS-o XL

MÉXICO, DOMINGO 8 DE Ü CTUBRE DE 1911.
===============================~==

NuM. 41.

1

P.OI

ESTHER SCOZZI,
estrella de la Compañia italiana que actúa en el Teatro Mexicano1
1a

"b

�OE SOCHSORO

1111, , u , , 1 ,..,, , 111 ,,. 11 ,. , h\\ \,

fASCINAN

LAS SERPIENTES

. Está muy extendida la creencia ?e qu~ las serpientes pueden
faecmar a su presa para apod _
f' •1
e
~a;se mas . ac1 me~te de ella, y
s a creencia no so1O se encuentra entre el vulgo, sino también
entre los naturalistas; de és tos ·
unos, l.a creen debida á ef:l u vio~
?ªr?otlcos o~ros á una influencia
opt1ca P.arec1da al hipnotismo; y
h11y quienes suponen que todo
ello no es f!lás que consecuencia
d~ I~ temeridad de los animalillos
v1ct1mas del ofidio.
'I'odas esa~ opini6nes son igualmente . eqmvocadas; observaciones .re?iente.3 hechas con ofidios
de d1stmtas esp.ecies, prueban que
no hay.tal fascrnaci6n, y que, al
c?ntrano, el reptil evita y teme
siempre ,el. ver.:ie frente á frente
c~n su v1chma.
Por regla general, Ja serpiente
ª?:ovesha el momento en que el
paJaro o el pequeño mamífero que
ha de ~ervirl.e de almuerzo esté á
poc, d1stancta suya.
Entonces levanta poco á poco
la cabeza, se aproxima sin ruido hasta tener la presaáau alean·
ce, Y en un movimiento rápido
como. un papirotazo, le tira un
mord~sc?, retirándo::e en seguida.
La victn:~a procura invariable~e~te huir, pero el veneno surte
r.i p1damente su tfecto, y el pe-

queño animal, atontado y sin
fue~zas, empieza á dar vueltas y
salt1tos en torno de su enemigo
Estos movimientos de la víctim~
son los q_ue h.~n hecho pensar en
una fascmac1on hipn6tica á los
observadores que, por lo rápido,
no habían echado de ver el pri.
mer ataque.
.Lo general es que el ofidio
mien~ra~ observa atentamente á.
su victima, levante á veces la
cabeza para morderla otra vez.
pero nunca lo hace hasta que l~
ve enteramente desfallecida. entondces se apodera definitiva:rien·
t e e cilla.
Los colmillos 6 ganchos venenísos d~ estos reptiles no tienen
ra ce~, smo que terminan en un
saquillo de veneno y están unidos. á la mandíbula por medio
de hgaduras que les permite moverse. Esta disposici6n dificult
que el anif!lal pueda asegurar
presa al primer mordisco
. E! reptil se contenta, por cons~g~iente, con morderla ligera y
r ~1damente, para inyectarle el
ven~n~, Y después espera á ue
v1ct1ma pierda las fuerzas pira
adcerse dueño de ella óin necesid a de lucha.

I

Las elecciones primarias.-La huida del general Re.yes:El nuevo Gobierno.
~~~~
Desde el triunfo de la Revolución y la salida del poder del ge- el libre ejercicio del
neral Díaz, día á día se presentan gravísimos problemas socia- sufragio. Claro es que
les Y políticos, desarrollándose de continuo acontecimientos de las dudas y las inla más alta importancia. Pero ninguno de ellos tiene en la vida decisiones materiales
nacional la altísima trascendencia y significación de las eleccio- presentadas en el ci r·
nes primarias de Psesidente y Vicepresidente, verificadas el do- so de las elecciones,
mingo pasado. Desde luego la primera impresión ha sido de fueron muy frecuentes.
sorpresa: aun para los más optimistas, los desórdenes necesa- Pero los resultados alcanzados han eido sorprendentes y tanr~am_ente tenían que registrarse en las casillas electorales, y no to más satisfactorios cuanto que en las condiciones en que
ha sido poca la estupefacción de aquellos enemigos del candida- se encontraba la inmensa mayoría de los habitantes de la Re.
to pop_ular que lanzaron la terrible profecfa: "las elecciones, si púb.lica. de ignorancia en las prácticas electorales y profunda
se verifican en la fecha fijada, constituirán ó un descarado frau- exc1tac1ón del ánimo, apenas si en alguna de las casillas de la
de ó u~a sangrienta tragedia," al propio tiempo que elevaban capital hubo alguna fricción; el telégrafo se ha encargado de
memoriales á la representación nacional, pidiendo, "inspirados transmitirnos la noticia de que en los Estados de la Federación
en el más puro patriotismo," la prórroga de las elecciones. Y ni las elecciones se verificaron de igual suerte. Hacía treinta y cinc~
ha habido fraude, ni tragedia. Cuando más ha habido sainete años que los ciudadanos mexicanos no habían tenido una oportu·
que _no podríamos decir que ha sido regocijado, porque, si bie~ ni dad semejante para significar su opinión en materia polltica, en
es cierto que las escenas divertidas abundaron, como aquellas en la forma del voto, y era:de verse el domingo pasado cómo en
que aparece el protagonista oculto entre los pliegues de un zara· tropel acudió el pueblo á manifestar su voluntad. Los padro·
pe y en la que se hace inscribir en los registros del vapor con el nes acusan un dato interesante: muchas de las personas que
nombre de Genaro Freyes, la acción de la petipiesa se deseo• por sus condiciones sociales y económicas fuera de presumir
vuelve en tal atmósfera de indignidades y deslealtades, que al tienen la cultura necesaria para considerarlos como ciudada·
cabo y al fin se siente cierta sensación de desagrado, mezclada nos conscientes de sus derechos, se abstuvieron de ir á deposicon el regocijo natural que pr0duce su fin.
tar su voto, creo yo que por · negligencia, y en cambio, la
Dejémonos, pues, de tomar en consideración la influencia que gente pobre, los humildes y los desheredados de la fortuna, con
pu~o haber. ~enido en la poHtica mexicana el general Reyeti, gran entusiasmo y llevando sus firmes convicciones, apresurá·
quien defimt1vamente se verá alejado, en absoluto, de ella. En banse á inquirir la ubicación de su casilla, el procedimiento que
cuanto á ~us partidarios, la actitud postrera de su jefe los obli- tenían q11e seguir para votar por tal ó cual candidato, para de·
gará~ reflexionar serenamente sobre lo inútil de su abnegada positar finalmente rsu boleta, contentos de haber hecho uso de
adhesión á un hombre que no la merece, y lo estéril que han sido uno de sus más hermosos derechos.
sus esfuerzos, los que pueden y deben ser aprovechados en un
Los reeultados inmediatos nacidos de las circunstancias en
distinto campo de acción.
que se verificaron las elecciones, ya se estan sintiendo. El señor
El señor Vera Estañol, autor de un memorial á la Cámara de Madero, en reciente brindis, ha anunciado que fuera de nuestras
Diputados, gemelo del otro, se ha conducido en esta ocasión de fronteras se han recibido con general satisfacción las noticias
distinta. suerte. El jefe del llamado partido popular evolucionista relativas, y en los mercados extranjero9 se cotizan los valores
no ha declarado que se cometen atropellos en sus personas y las mexicanos en halagüeñas condiciones, notándose desde luego,
de sus partidarios por las autoridades, y no ee ha ausentado del entre los financieros, comerciantes, exportadores y productores
país, por no estar garantizados por el Gobierno. ni su vida, ni en generel, una marcadísima tendencia á entablar relaciones
sus intereses. Cuando el licenciado Vera Estañol presenció la comerciales é invertir capitales en un pueblo que tales pruebas
legalidad que presidió las elecciones; cuando observé el orden ha dado de ser progresista y civilizado.
perfecto que reinó en tedas p~rtes; cuando tuvo la prueba más
Y este hermoso acontecimiento será el que marque el principio
elocuente que podía presentarse de que su profecía fué lanzada de la nueva era. El gobierno que nos espera, elevado por el voto
sin fundamento de ninguna naturaleza, declaró, contestando á unánime de los ciudadanos de la República, tiene plena concien.
preguntas especiales de un periodista, que las elecciones prima- cia de sus deberes y obligaciones, y supuesto que ha merecido la
rias verificadas el domingo anterior, deberían considerarse per- confianza del pueblo, todos sus actos estarán de acuerdo con las
fectamente legítimas. Es verdad que tal declaración fué hecha necesidades nacionales, siendo un celoso_ defensor y administracon algunas reservas, é insinuando el señor Vera Estaño! que se dor de los intereses públicos. Tenemos derecho á esperar que
habían cometido alguna.a irregularidades, "aunque de poca im- así sea, y mientras no haya una causa poderosa para dudar y des•
portancia." De cualquier modo, las palabras del letrado, por pro• confiar, - que no la habrá, debemos estar seguros de ello-de·
venir de un contrario político, son altamente significativas.
bemos tener fe en un gobierno integrado por loli hombres que li·
Cualquiera que haya observado las elecciones, no estando di· bremente ha elegido el pueblo.
rectamente interesado en negarlo, confesará sin ambajes de nin·
LUIS ZAMORA PLOWES.
gún género, la aptitud que tienen todas las clases sociales para

1:

t

~~~A\"~
. Observando un orador de la antigua Grecia, que le aplaudía la
muchedumbre, dijo:
- Por dc,gracia ¿se me ha escapado algu:.a tontería?

j

Los señores !sita y:su corte de amor.

�•

~~ EN HONOR DEL SEROR LIC. PINO SUAREZ.-El señor Pino Suárez, presidiendo uOI de las mesas de honor en compañia de los señores Madero (Gustavo), Sala, Urquldl, y Coslo Ronlo,

El señor •on Francisco l, Madero,· ocupando Jos lugares de honor con los señores Ministro Bonilla, Iglesias Calderón, Oonzález Garza y Moheno,
F.OTS, DE

"EL TIEMPO ILUSTRADO,"

Oru~o '.e perlo~ls!as que asistieron al tacqu :te del señor Pino Suim, aaflguo periodista

Fots. Je El Tiempo T¡uslrado,

�r: . , . ·-·. ···---·-·· -·

__,. t - - -

-

-

&lt; t:

(

.,

.,

686

DE u EX T~Af,hJE~O

MACLEAN EL SECUESTRADO

EL PELIGRO DE LOS OFICIALES

HONRADEZ DE LAS MUJERES

EL SECRETO DE LA SIMPATIA

ALGUNAS ANECDOTAS

Siempre que hay una guerra se habla de la gran mortalidad
Sir Harry Maclean, de quien tanto se habl6 días pasados con que causan las balas entre los oficiales y generales de los ejérci·
motivo de su cautiverio por el bandido marroquí, el Raisuli, es tos beligerantes.
En estos días, y con motivo de los sucesos de Marruecos se
uno de los pucos aventureros que han llegado á alcanzar alto
ha observado que la mayor parte de los heridos por los m~ros
rango, fortuna y honores.
Hace treinta años era subteniente en un regimiento de infan· son jefes franceses, dando con ello lugar á que en la oficialidad
se procurase convencer á sus generales de la conveniencia de que
tería de guarnici6n en Gibraltar.
Un día atraves6 el estrecho con objeto de ver Marruecos, y allí no expongan su vida inútilmente.
La extrafiesa causada por el hecho de que los moros tiren, no
encontr6 su suerte.
á
los
soldados, sino á los que los mandan, debiera desaparecer,
En aquella época el sultán de Marruecos se encontraba de·
seoso de reformar el país. Una de las ideas que consider6 más pues ee ha repetido constantemente y en todos los tiarnpos, puoportunas fué la de instruir el ejército; poniéndolo á la altura diendo asegurarse que hoy en día depende el éxito de las batallas del número de ~buenos tira·
de los de las naciones más ade·
dores
que tiene cada ejército.
lantadas. Confi6 sus deseos á sir
Durante
la guerra hisµanoaJohn Drurnmond, hoy ministro
mericana, lou yanquis, entre los
de Inglaterra er. Tánger, y éste
cuales había excelentes tirado·
habl6 de Maclean, el cual inmeres, pusieron fuera de combate á
diatamente qued6 al servicio del
de oficiales españole@,
infinidad
sultán.
y
una
de
esas
terribles ernopetas,
Eoseñ6 álas tropas marroquíes
el sargento Mac Euarney, del'
á tirar al blanco y las instruy6;
9? regimiento vi6 á gran distanpero hizo algo más, que fué gacia
que un jefe montado en un
narse poco á poco las simpatías
ceballo
gris vigilaba las fortifi y la confianza del emperador
caciones de Santiago de Cuba.
hasta el punto de que á los poSe ecb6 el rifle á la cara, apret6
cos años su influencia era tan
el gatillo y la bala fué á dar en
grande que le hizo el personaje
el blanco.
más importante de cuantos roPoco después supo el oscuro
I deaban al sultán.
soldado
que había herido al ge·
Uno de los episodios notables
neral
Linares
que tenía el man·
de su vida ocurri6 acompaf.an·
do
de
la
plaza.
do á su señor en un viaje desde
Cuando rusos y japoneses an ·
Marrakesh á Rabat.
daban
en lucha, se vi6 la supeEl jefe era un hombre de edad
rioridad
de los tiradores rusos
y bastante debilitado; efecto de
que,
en
Pieng-Yang,
Puerto Ar·
una marcha forzada á través del
turo
y
Mukden
privaron
á las
Atlas, se puso gravemente en·
filas
niponas
de
considerable
núfermo y muri6 en el camino.
mero
de
oficiales;
para
ello
usa·
La muerte d~ un soberano en
han los tiradores moscovitas len·
Marruecos es siempre motivo de
tes
telesc6picas adosadas á sus
revoluciones, pues los que se
poderosos
rifles.
creen con derecho á ocupar el
Los generales Yehinobe, Tae·
trono se levantan con sus parti·
kagagi y otros varios fueron hedarios. La situaci6n delkaid Ma·
ridos por las balas enemigas que
clean era por lo tanto bastante
estaban asechando sin cesar &amp;u
crítica.
presa.
;
Decidi6 ocultar la muerte del
En Filipinas los yanquis persultán hasta que el hijo favori·
dieron por la misma causa á uno
to de éste fuese proclamado.
de sus mejores y más bravos ge·
El cadáver, cubierto con sus
nerales, Mr. Dawton, quien con
Las maniobras mílitares francesas, paso de un vado por los zuavos
magníficos ropajes ,;erde y oro,
su arrogante figura ofrecía un
durante las maniobras del Este.
pintadas las mejillas, abiertos
blanco excelente.
los ojo, y bien sujeto, para ~acer
.
Nada
drcimos
de
los
boers,
pues
su fama de hábiles tiradorres
creer que el sultan estaba vivo, continuo el v1aJe der.tro ~e su
litera con las cortinas casi corridas y dándole celosa guardia pa· es univerrn~.
Para terminar nuestro artículo recordaremos que durante la
ra impedir que nadie pretendiese hablar al sobera~,º·
.
durante
la guerra de Africa de 1800, el bravo gf:neral Prirn era
De noche, por un agujero de la murall~, .se me~10 con la lite·
el
punto
de mira de todos los fusiles marroquíes.
ra y la comitiva en Rabat, donde le fué fac1l continuar ocultanEsto
no
es de extrañar dada la proverbial valentía de aquel
do la muerte, hasta que fué proclamado el emperador act~al.
general,
pero
su verdadera causa se encarg6 de descubrirla el
Su iufluencia, primero con el padre y después con el hiJo, ha
propio
Muley
Albar, quien en una conferencia con O'Donell le
hecho que se crie más enemigos que amigos en Marruecos. Máe
aconsej6
que
no
fuera tan arriesgado su compañero, porque los
de una bala ha pasado rozando sus o~dos en alguna revist~, aunrifeños
apuntaban
siempre á una placa, llena de diamantes, que
que entre los militares goza de gran simpatía. Ha aprendido los
malos resultados de la excesiva hospitalidad, y á ser muy caut.o llevaba el heroico Prim sobre su sencillo uniforme.
Cuando supo el de los Castillejos la generoe,a advertencia del
en tomar el café que sirven después de comer en c~sa ~e los mi·
moro,
contestó con lacónica contestaci6n:
nistros. El kaid es un hombre dotado de extraordinaria fuerza
&lt;
,La
bala
que me ha &lt;le matar no se ha fundido todavía. )) .
muscular. En cierta ocasl6n oy6 á varios oficiales de la guardia
Diez
años
de~pués, el 27 de dici~mbre de 18~~' ~q~el á qmen
.
que conversaban, y uno de ellos decía:
habían
respetado
las balas de los rifeñoe, perec10 v1c.t1ma debaSi los ingleses vienen, los espantaremos como s1 fueran moscas.
las
fundidas
por
el
odio de algunos asesinos compatriotas suyos.
El kaid tranquilamente se dirigi6 al que había hablado y le
dijo:
-Usted es un valiente.-Y le alarg6 la mano para saludarle.
Entonces ) cocriendo
la mano dentro de la suya, la apret6• hasta
t,
.
Para quitar la pereza á un niño, le decía su padre:
el punto de hacer saltar sangre, y que el moro prorrumpiera en
- Uno que madrug6 mucho hall6 un bolsillo eñ" el caro1110.
alaridos.
-Padre contest6 el muchacho máa &lt;lebi6 madrugar el que lo
-Bien, amigo-le dijo entonces--recuerde si~mpre que en
perdí
6. '
Inglaterra hay unos cuantos millones dE}.moscas Jgu~les á mí.
1

•

•

~========================================--~~~~

�OE SOCIEDAD

688

OE SOCIBOAO

parte á las c1 1 atro ...... y ha!'ta ~,Sa hora na.
LJ\ HIJA
GUARDA AGUJAS
da. .. :~· hay más de mil mttros de aquí' á la
Htac1on: ..... los empl.eados v~rán que se
(CUEfl,TO.)
han equivocado de agu¡a y se detendrán .....
Se oye un silbido largo y prolongado; se
d mecánico sabe su oficio ...... lo conozcó
el tren número 16 que llega á todo vapor.
Hl detendrá á tiempo. Me destituirán, ·pe1o
P~dro Cambremer corre á la palanca éolo·
l\farta no será aplastada, y nadie moriró.
carla á alguno3 pasos de su garita, la coge,
Esto .f ué pensado en un Fegundo, y el
y con un esfuerzo hace dar vuelta al disco
de-graciado iba á apoyar la palanca, cunn·
indicador que debe anunciar al mecánico
do un silbido prolongado vibró en sus oí,loP.
que conduce el tren que la vía está li bre.
El sonido venía del lad~ de la estaci6n y
Pero en seguida, al darse vuelta, aµerciCa:nbreD':1er tenía la suficiente experiencia
be entre los rieles, ocupada'en juntar el oro
para equivocarse. Era un convoy que parque M. de Tinchebray ha dejado caer, á su
tía , un convoy puesto ya en la vía de1;cenhija que volvía á ver, después de haberle
dente. El convoy iba á encontrar indefecti·
advertido que ee acercaba un tren.
hlemente el tren montante, desviado por la
El mecánico no había apercibido á la nifalta del guarda agujas. y se puede figurar lo
ña, F6lo veía que el indicador anunciaba
que debe ser una colisi611 entre dos locomovía libre.
·
torns marchando en sentido inverw.
Veinte segundos más y la nifia iba á ser
-¡ Ah! murmnr6 Cambremer con una
desµedazada; Marta estaba á veinte pasos
voz ahogada, había olvidado....... hay hoy
de Chambremer, y la locomotora' no tenía
nn tren. especial. para Etampes, á las 2 y
que correr más que treinta metros para lle55 ...... ¡6venes neos que van á la caza .....
gar á la aguja.
,,Para que esos señores se diviertan es
El monstruo de hierro se acercaba y la
preciso que mi hija muera, exclam6 con
Señor
Leandro
A.
Payr6,
niña no lo oía, pues, el viento-una violenmatrimonio con la señora María del Rosa· una carcajada de risa loca. No ..... no ......
h brisa del norte-soplaba en sentido contra- cuyo
rio Maldonado, se verificó el 4 de los corrientes. eso no se puede ...... su vida no vale la de
rio.
Marta ......
La nifia había olvidado las recomendaEsta
yez
todavía
puso
las dos manos sobre la barra de hierro.
ciones de su padre y no pensaba más que en alcanzar al extran·
pa.sado
otro
segund~.
No le quedaban más que cuatro
Había
jero que acababa de perder voluntariamente su oro. Siguiendo
tras él, se bajaba á cada instante para juntar los luises esparci- para decidirse.
Pero ya estaba decidido.
do3 en la vía.
Cerró
los ojos para no ver pasar los que acababa de condenar
Aun c'.lando el mecánico hubiese apercibido á la niña no teá un espantoso fin, y comenzó á hacer peso para cambiar los
nía tiempo para detener la marcha. S6lo un hombre podía torieles movibles.
vía salvar la. vida á Marta.
La locomotora no estaba más que á diez metros de la aguja.
Ese hombre era Pedro Chambremer.
El tren descendiendo se acercaba rápidamente. Se le oía ro- ·
Si, como era su deber, maniobraba la aguja de modo que mandar. En ese momento, el mecá·
tuviera el tren en vía libre, su
nico que guh1ha el convoy hncfa
hija estaba ·perdida. Pero de él
~ilbar la. locomotora p,:ira ad ver·
dependía innz:1rlo en los otros
tir al gua·rdaa~njq~.
riele\ y así asrgura la salvaci6n
Tal vez había pre~• nt'd11 el
de M.arta.
peligro.
Pero cometía un crimen, pues
A Cambremer le parecía q11e
el convoy desviaclo debía enconlos silbidos de la locomotora le
trar ob;.táculos contra-los cuales
&lt;lec·ían: ¿Qué te han hecho este s
Fe e,trellaría. Salvando á su hijóvenes que vns á matar? Y ei::0s
ja, Pedro encamina á cien perpH&lt;lreR y esas madres que e~ta
sona.~ á una muerte segura.
tarde ll orarán (1 sus hijoe, ¿no
L') sabía. No podía hacer catt,ndrás piedad &lt;le ello~?
lllll' á ~ u conciencia que le gritaY, como dudase todavfo, el ·
ba: ,,S i haces eso, serás un asechifle lanz6 dos llamada~ mú1s
sino. &gt;)
Pstridentes que las otras y Cnm·
Pero también dejar aplastar á
bremer . crey6 que le gritaba:
Marta era un asesinato, ¡y qu é
¡ AFe~inol ¡Asesino!
ll SPRinato!
Entonces sus manos solt~ron
,
C.11nbremer veía el cuerpo '
la palanca y' su boca roJrmu10:
Rangriento de rn querida hija y
- Ko .... no ..... no pui &lt;l1, .. ...
sn mano pesada á pesa.r de él soMarta perdóname ...... Todo ha·
bre la palanca. Que apoyara un
hfo. acabado. Mantenido 1obre
poco más y d tren cambiaba de
111. buena vía, el tren mont11nte
rieles, pasando sin tocarla. LA
hnhía pasado.
q11edab11n tal ve? diez segundos
La Fangrc inocente de Martn
pnra escoger entre la vida de la ·
ihn {1 derramnrse por el dolnrc&gt;H 1
11i íia. y la de los viajeros.
lv-roi~mo df'. sn padrt&gt;, dfl gu:11·
Lo que pas6 entonces por la ·
ch,ngujas mártir del deber.
Cambremer tmo el rnlor tlc
cnbeza de Cambremer, es lo que
un poeta ha llamado ,da tempesIDll'll T.
Quería volver á v,r torlOYÍ:t
tad ele en cráneo)),
una ,·ez á rn hija ant&lt;·s que la
f,,e pnreció que se volvía loco.
P!dirlo, temblando, con la miramáq11ina 111 uniquiln~e.
.
E.-taba ele pie sobre el pa~n¡o-1
cla feroz, los dedos crispados sode la locomotora, con la cahez:i
brP. e.3a barra de hierro donde es·
tn b 1. suf':pendida la existencia de ·
inclinada para examin:1r un oh·
jeto que acaba &lt;le enrontror, Y
~n, tri, contemplaba la máq uina
no rarecía rn~ppr.har f'l rf l•gto. .
que ,e nclelantaba. amenazadora,
Cambremer, Joco de ,io'or,
y creía ver una bestia feroz arrofranqueó de un ~~incn. ln ví.a
JándoFe rnbre su pree:a.
descendiente y corr:o hacia la niRepentinamente una idea atra- _,
'
ba mas
' '8rr an · ,
ña que no espera
Señorita María del Rosario Maldon:ido,
vesó como un relámpago por su
cuyo
maJrimo11io
con
el,
señor
don
Leandro
A.
Payró,
se
verificó
carla i la muerte, pues la má·
cerebro alucinado ·y se dijo:
·
1 1
el 4 de los ·corrientes,
Son las tres...... el tren 69

DEL

bellas piezas amarillas que d
quina estaba rnbre el la. Dics perFefinr ha dejado caer ..... ni su tarrnitío que Martas~ diera vuelta.
jeta que he encontrado también
Vi6 al mi~mo tiempo á rn padre
~obre
la vía ...... Su nombre está
qne !ti tendía los brazos y al trf n
e,crito ...... y yo no sé leer más
qu~ iba á matarla; juntó rns 1naque en letra grande ...... pero .....
rncitas y cay6 de rodill11s p:ira
he deletreado la mitad ..... tú irás
aguardará la muerte rezan&lt;lo.
ha
entregarle las piezas, ¿no es
-¡Acuéstate! le grit6 su pn&lt;l1e
verdad,
padre?
con una voz terrible.
-Sí, iré, murmur6 Ca:mbreAl mismo tiempo la locomc,tc.ra
mer, y será preciso que me &lt;liga ...
le arrebat6 la vista de su l1ij~.
El fin de la frarn Ee perdi6 en
¿Iha á volver á encontrarla vira?
el
ruido.
Si M,rta se acostaba y permaEl
tr~n especial pasaba, llevan·
necía inm 6vil el tren pa,aría ~odo á los alegres viajeros que
brP. ella sin tocarla.
ignoraban el peligro que habían
Cuando su padre volvi6 á verl:i
corrido.
PSla ba tendida entre los dos rieF. nu BOISGOBEY.
lni, con el rostro contra la tierrn ,
- - --- ·~ - los dos brazos extendidos y sin
mrwerse.
LOS LIBROS FRiVOLOS
-¡ Muerta! murmur6 el deegrncinclo guardaagujas. ¡ Dios mfo!
UNA BUENA LECCION.
¡Har.ed que no e;té más que he
rida!
Corri6 á ella y se inclin6 para
Un pobre hombre era muy afitomarla en sus brazo?, cuando la
cionadp á la lectura de libros frí.
niíia levant6 la cabeza.
volos.
Sus ojos sonrieron y sus rnPjiCierto día le reconvino· su espolla~ ni aun habían palidecido.
rn por esta mala costumbre.
En un instante se levant6 y sol·
1CN0 te inquietes por eson·, contó al cuello de su padre.
testó; «¿qué mal crees tú que me
-¡Ah! padre, decía ella, !qué
puedan hacer? Yo me olvido al
miedo me has dado! Pero Cambrepoco tiempo de haberlos leido.&gt;)
mer no respondia, la alegría le so,cPapá&gt;i, le dijo su hija que estafoca ha.
ba
escuchando la conversación
Señor Ingeniero don Heron Rodrí&lt;rnez y Señor:i María de la
-Yo sabfa muy bien que ha«¿qué comimos el domingo pasaLuz Desentis ce Rodríguez.
bía que acostarse, decía la niña.
do?,&gt;
Tu amigo el chauffeur me lo ha.
El
pa,lre,
rnrprendido,
no
sabía
qué responder, y concluy6
dicho á menudo. Una vez se salv6 así. ..... No llores, pa.,lrr, 1~0
con
rl
ecir
qne
no
se
acordabn.
tengo nada ..... ee decir ..... tengo los oídos aturdidos..... á cama
((Bien está», exclam6 la hija, ((no os acordáis, y sin embargo,
del ruido que hacían los coches que pasaban sobre mí.
esa
comida os aliment6. );
Y r.omo su padre la oprimiese contra su coraz6n sin decir una
Esa rnncilla. réplica hizo Fonreir al padre. Abra z6 á rn hija, y
palabra, Marta continu6:
- No he perdido la cabeza, pue3, ya lo ves, no he soltado las desde entonces renunci6 á lecturas funestas y perniciosas.

Señor don Edua~Jo Fernández Guerra y S.tñüra lfda
lnurreta de Ft:rnández Guerra.

Seiior don Ern~sto Vt'lasco y Señora Mer~edes Fortuño
Miramon de Velasco.

�TEAT~tJS

•,•

.

~

... ..,

' ,,
~~

.....

.

,·

en cada nota su alma italiana y es inquietante, cálida y aromática con la salsedumbre de su mar Mediterráneo ......
. Toda Europa ha conocido á Eugéne Fougére que viene á decirnos en otoño canciones locuelas de la primavera. En París, la urbe de los music-halls y de los cafés-chantant~, fué
una de las predilectas. Hace quince años una legi6n de erotómonos, la ploclamaron su gatée. Complaciéndose menos en la
picardía en la elegancia y en la desenvoltura de la Fougért&gt;1
afinaron sus membranas pituitarias delante de su hermosa, de
su misteriosa juventud. Ella fué la representación sensible sus·
citada por los órganos alfac-iales de aquellos erotómanoa.
Más ¡ay! la fuente de juvencio no refresca yá ese bouquet de lilas que-Eegún la leyenda galante - embriagó alguna vez al
mismo Príncipe de Gales, arbiter-:-elegantiarum. Y sin embargo,
algo del femenil aroma exhala de la seda y los encajes, que atavían á la Fougére.
Otros números agradables ofrece la Compañfa Molasso á los
que me referiré en mejor ocasión. Se habla de divertidas pan·
tomimas que se representarán en la pr6xima semana, dando
así variedad al espectáculo. Esta noche se hará el estreno de
((La H,ja del Mandarin» pantomima de gran aparato en que trabaja toda la Compañía.

F. G.

"' .

LA POPULAR

MARIA

CONESA

VIDA TEATRAL
LA TROUPPE DE MOLA8SO
Al disciplinado escuadrón de
B.tlaguer ha substituído en el Teatro Mexicano, actualmente único
refugio del arte, un cuadro coi.mopolita de variedades, sugestivas todas y ninguna tan novedosa y atrayente como la representación mímico-lírico coreográfica
de escenas bufas ó tragi-cómicas,
originales de G. Molasso.
Este interesantísimo tipo italiano es el jefe de la trouppe como director y como l' uomo d' al denaro,
l' impresario. Las gentes sujetas á
su férula elogian sus cualidades
de corrección y exacto cumpli miento. Me corresponde decir alguna cosa de su rara ductibilidad
como artista ya que en su género
lo es y muy completo.
En ((La Sonámbula» y en «El
Amor del Apache», creaciones suyas, con música de Daniel Doré,
muéstrase un mímico admirable por el gesto vivaz, la mirada atenta y profunda y t&gt;l
movimiento exacto, fácil y adecuado.
En la actitud, en la gesticula.ción, en los fulgores de la miritda , muestra una singular facultad persuasiva y un desbordamiento persoual que- ficticio ó
subjetivo- es subyugador. Exagerar la mímica sin ridiculizarla,

Harriett Kook, de la compañía Molasso en "La Sonámbula."

he allí la característica del bloque italiano. El má1mol de Molasso es excelente y por eso el cincel y el martillo del estudio, han
formado la escultura al golpear
en la masa . Vivo de fantasía y rico de emotividad, está en constante tensión pasional, lo que
contribuiría. grandemente á for·
mar de Molasso un actor dramático capaz de expresarlo y tras·
mitirlo todo. Es también notable
su ligereza de bailarín. Su cuer·
po flexiblemente educado, cuan·
to baila «á toda cuerdai,, zum·
ha como un gran inEecto volador
al que apenas se miran los contor·
nos cuando gira.
En La Sonámbula, cuadro gra·
cioso de Pu vis de Chávanne.\ con
sus ribetee dramáticos al final, ~e
destacan después de Molasrn dos
figurillas de Tanagra, su hijita
Serina, una niña de hechicero
semblante donde duermen toda·
vía los ensueños. Muerta ha poco
su madre, Serina abandonó á los
trece años las aulas para seguir la
carrera de su progenitor. Apenas
ha trabajado en dos ciudades,
Nuevo York y México y ya sabe
ganarse la mar de aplausos la ca·
riria ragazzeta.
Es la otra figura una ameri·
cana joven y linda y se llama
Heriot Hoch. Es la ,Sonámbula

Giovanni Molasso , en "El amor del Apache" una de
sus más sugestivas creaci0nes.
y un fuerte amor como el de Annabel Lee guia todo3 sus pasos.

Su cuerpo es cuasi un tratado de estatuaria, ¡que ya quisieran
para texto los alumnos de la Academia de San Carlos!
&lt;&lt;Al amor del Apache» ha gustado sobremanera.
El asunto mantenido por no escaso interés de dramático realismo, ee de3arrolla en el más puro (impuro debiera decir) medio ambiente de Montmagtre.
En la labor mímica hace pendant con Molasso, Miss Maryou
Naylor, de carne frágil como Ligeia, como ella, habla. Cl\nta y
grita en cada fulgor bengalino de sus ojos relampagueantes.
Las miradas se clavan y el aplauso se dedica preferentemente
en el Mexicano á Esther Scozzi, bellísima botonesa que va entrando á la plenitud de la vida. Artista de ópera y opereta,
donde el arte es verdad, es posedora de una magnífica escuela
de canto. El Conservatorio de Bolonia sabe mucho de sus.talen·
tos y más sabe - quien la oye - de su ardoroso temperamento
meridional.
La voz no es muy extensa ni 1·obusta, más bll cambio, está
bien impostada y destila del par.al de su garganta~?lcecom? la
~iel. Más que la voz, Yale la animación para emitirla, el mspirado ardor de que cada palabra la satura.
Sus actitudes son irreprochables, y cuando al cantar, empapados ele ensueño bullen sus ojoa color de cla~o. café ?ºm~ las
uvae en la frondosa viña, yo siento de cerca la tiede he/eme dime
bouche..... .
La Scozzi apasiona y avasalla porque pone en cada palabra Y

'¡

. '

Eugene· Frugere, fa tTIO $;i coupletista excéntrica francesa ·

�.TEATROS

EL

RECORDS ESTRAMBOTICOS.

-¡Oh: Jcl mudv más i;e111:illo. i\Iurie1·un Je iuLlige~tión por
, haber.,e cebado en los cadáveres de los caballos.
~-¡Demonio! Murieron también mis caballos. ¿Qné les pn,6?
En Gourden habita un señor Du pent que mantiene el «record»
-Pues que n.1 V,)lver del entierro de mi señor, vuei:tro padre,
Je los 1ompedorPs de nueces; rompe 2844 por hora.
encontráronse la casa hecha un mar de Eama!.'I. Un cirio ha.nía
!fo Londres Mr. Clooks mantiene el «recordi&gt;de los peladore3 preudido fu ego en ella.
de patatas; pela 14 kilos en ·siete minutos.
-¡Cielos! ¡Muerto mi padre!
Ludwig Wolfang, en Berlín, fuma 19 cigarros en dos horas
-Se ~e había olyid:do ya. Efectivamente muri6 del dolor que
sin beber ni escupir.
' le produJo Yer á mi senora, vuestra madre, caer asesinada por
Luis Ballaert, en Bruselas, mantiene el «record&gt;i de la lentitud el ma yordomo, que huy6 llevándose consigo vuestra fortuna .
haciendo durar un cigarro dos horas.
'
Como se ve, basta administrar las noticias con destreza.
L'&gt;wney, americano abre 104 ostras en cuatro minutos.
- - - -- - - - - - La señora Dublé, frances!l., hace 2007 sandwiches en diez y
AMI M . A D HE.
nueve horas.
Miss Caraet compra en 84 minutos un objeto, con su rnrres·
En medio del derrumbe de mi ventura,
pondiente factura, en cada almacen de modas de las dos calles
sobre las tristes ruinas de mi existencia,
má9 ·comerciales de Londres,
como el símbolo santo de mi creencia,
co mo el cáliz abierto de la flor pura,
CUIDADO CON LAS EMOCIONES
Tu imagen ~e levanta dulce y bendita,
y es tu mirada suave, púdica y bella,
T11l es el aviso que debiera fijarse en todas las esquina~. A ca·
como el tenue reflejo de alguna 6strella
tia momento se señalan accidente3 lamentables por no haberse
que en el azul leja.no tiembla y palpita.
publicado una advertencia de la que en nuestra época hay gran
En la rruz dolorosa de mis martirios
nece•i&lt;lad .
se enredan los recuerdos de tus ternuras,
Hace poco un comerciante muri6 repentinamente ante un
como en los cementerios r;e ven los lirios
movimi,mto popular excesivamente ruidoso, y una manifestaen las cruces que guardan las sepultura~.
Y cuando alguna pena tritura mi alma
ci6n en favor del descanso dominical convirtiose para él en el
y á la Virgen piadosa quiero rogarle,
repo,o eterno. Poco antes sucumbi6 un hombre político en una
e3 tu faz amorosa de austera calma,
reunión pública, y se anuncia ahora la muerte de un ciudadala que ante mí contem plo para implorarle.
no, á quien di6 el golpe fatal la alegría súbita de haberle caído
l~s el recuerdo santo de tu cariño
un premio rle la lotería.
que en la noche de mi alma su luz levanta,
De estos incidentes puede sacarse la conclusi6n de que es preinmaculado y puro como el armiño,
ciso velar un poco los sucesos. La.s noticias sean buenas 6 ma·
como la voz del ángel que á Dios le canta.
las, no deben aeestarse con la fuerza de un martinete de fragua.
Y á tiempo que conouelas mis sinsabores
Con tiento, con mucho tiento. VueltaR y rodeos al empezar, y
y haces ec') á mi largo, triste lamento,
lue&gt;go la verdad. Recuérdese la vieja historia del criado húngaes más hondo y amargo mi sentimiento
ro que fué á reunirse con su joven amo.
al pensar que te he dado crueles &lt;lolore~!
- -¿Qué bay de nnevo en ca~a?
SOLRDAD GONZALIJ;Z ESCOBAR
-Nana, sefior .... ¡ Ah! si. Vuestros dos cuervos han muert o.
s. . pLicmbre ,l e rnt 1.
--¡Caramba! ¿Cómo fu é?

AR BOL
CONCLUYE DEL N U M. 38.

El hablaba, hablaba febrilmente. Hablaba del amor, de mis- m:&gt; uno de esos perrillos á quienes se les arroja al agua y supliteriosas coineidencias que contribuyen á la aproximación de se- can humildemente con sus ojillos húmedos que no se les vuelva
res que se aman. Yo apenas lo escuchaba, pensando cómo co- á arrojar.
- Pero que le pasa, Donato - le dije, procurando de!cubrirle
nocer su secreto.
-¿Y por qué habla de amor?-le pregunté con dulzura. ¿Por el rostro y acariciándole con ternura en loe cabellos.- ¿Está en ·
qué no habla de tantas otra s cosas agradables? l\Iire, ¡qué lindo fermo? ......
Tenía el rostro cubierto de lágrimas y sollozaba á grandes rncrep6sculo!- añadí, señalando el sol que se perdía t ras de las
llozos deFaarradores. No respondi6, no pudo hablar. Se limit6
Jej11m1s cumbres de los cerros.
- -Hablo del amor-dijo él -porque es lo único que me inte- á cogerm: una mano y apretarla con~r~ sus meji_llas. Yo guardé
silencio esperando que paeara e::ita crisis de nervios. Poco á poresa en la vida.
- ¿Y quién es ahora el objeto de su amor?-lepregunlé bru~- co los rnllozos y los estremecimientos se hicieron más lentos,
más surtves, hasta que concluy6 por un llanto tranquilo.
camente.
--¿Pero diga qué le pasa?-le pregunt é de nuevo.
Llegábamoa en ese momento al bosque de peumos. Algunas
¿Está usted enojada?- pregunt6 á su vez.
11.ves silvestres emprendieron el vuelo al sentir nuestros pasos.
- ¿Pt'ro por qué?
El bosque estaba silencioso. Llegaban desde muy lejos los ru i-Por lo Je esta tarde ..... ¿Y don Guillermo, qué dice?
dos de la vida que debía de bullir en otras parte3 ....... .. Créeme
-¿Pero, qué quiere u~ted que diga?---le pregunté con fingid.o
que en ese instante me latía el coraz6n como si de su respueEta.
asombro.
depetidiera mi vida 6 mi muerte .......
- ¿No me matará? ¿No me arrojará de su casa?
El se detuvo asombrado y mirando con unos ojos f'XLrnños
.En fse instante sinti6 el eonido de tu voz, en el corredor, que
que me dieron miedo, dijo:
-¡Bah! ¿entonces usted no lo sabe? ¿Por qué se hace la que preguntaba á no sé quién Ei habían visto á Dona to.
-¡Ve ueted! ..... me dijo con espanto.-Me busca para matar·
no comprende?
me.
¡No ee vaya usted de mi lado, por favor! ¡Defiéndame us-No comprendo nada-le repliqué.
- ¡Es curioso!-dijo, como si meditara.-¿Entortces no fnbe ted!
-Pero si nadie piensa hacerle nada á usted, si no ha pasado
que yo la amo á usted?
nada!
..... repliqué, procurando reír.
,
-Sí, ya sé que usted me quiere como puede querer á una
¡Entonces
no
le
ha
contado!
..
....
¿l'ero
esta
usted segura
madre ó á una tía vieja . ....... .
- -Pero no .. .interrumpi6me bruscamente.-Yo la amo á usted que no me matará?
Al cabo de un mo~ento logré tranquilizarlo un poco y salí
con amor de amante, yo la amo .... .....
para
hacerle traer su comida. Recordarás que te dije que Dona·
No le dejé continuar.
to
estaba
enfermo y decidimos que al día siguiente saldrí~ con- ¿Está usted loco? ¿No ve usted que ese es un sentimit'nto
tigo
para
Santiago por temor de que se agravara, y d~spues fueque me ofende? ¿No ve usted que soy una vieja, una abuela? ....
Yo no puedo no debo permitir que usted me ponga en ridículo ra imposible trasladarlo y atenderlo por buenos médicos ......
de ese modo,' que usted se burle de mí ~an cruelmente. ¿Y, ese ... y'-~~~-~~ .tod~ ·l·~. q~~ ·t~~·í¡ q~~ -~~~t~-~te:: ·..
h~·. p~~
es el modo con que me paga todo el cariño que yo le tengo a usted? ........ Créame que voy á tomar inmediatamente serias me- sado ... Después vino, tú lo sabes, su primera crisis de locura declarada ... el ridículo para mí ante el mundo. El pobre procl~didas ........ .
Me det uve porque tenía una expresi6n tal de angustia, de su- maba á gritos á quien quería oírlo, que yo era su hada, que el
frimiento de consternaci6n, en sus pálidas facciones, que me me amaba q~e yo lo amaba, qt~e juntos nos completábamos! .. .
caus6 esp'anto y remordimiento haber sido tan dura para él. Ví ¡qué sé yo'!... Y el mundo tuvo una diversi6n, ri6 de la aventuque quiso balbucear algo y que no pudo..... Yo volví la espa)- ra dolorosa en que la peor parte la he llevado yo ...... no tant~,
da y me alejé con pasos .rápidos hacia la casa! Pensaba, Ee'.1c1- no lo creas, por el ridículo que .me atr~e, como por. ~os .~entl·
llamente, guardar silencio y desat~11derme de t~do lo ocurndo, mientos delicados que pi.:;otea rnconscie~temente, _mi ~lus10n de
con la seguridad de que con ~ste sistei:na lo hana volve~ al ver- cariño de un sentimiento tierno para m1 alma solitaria; tan sodadero camino, ya que consideraba simplemente de~v1ado rn litaria 'en este mundo, de banalidades y egoísmos .. ....
(Guard6 Eilencio. El marido se desperez6 con lentitud en rn
afecto debido quizás á no sé qué misteriosas auto-sugestiones. P11 asiento
y se limitó á decir con indiferencia :-,cEn fin, todo ha
sa.ron las horas y yo estaba más 6 menos tranquila im aginando
terminado.
El pobre está ya en la casa de Orates ... .. » Ella se
que muy pronto volvE:lrÍa á recobrar el tranquilo afecto de ese
mordi6
los
labios
y quedó silenciosa, con la vista fi ja, dura , obs11iño para mí ya tan querido. Pero llegaste tú, cerrada la noche son6 la campa.n a que debía de reunirnos en el comedor y tinada. Al cabo de un momento se abri6 la puerta y la voz de
Do¿ato no apareci6. Se le hizo buscar por la sirviente y no Sll la sirviente anunci6:)
-La señorita secretaria de la Liga .........
le encontraba por ninguna parte. Entonces tú me preguntaste:
La señora contest6 con ademán austero :
-¿Qué será de este niño?
-Hágala pasar.
Yo respondí, fingiendo indiferencia:
La sirviente dijo:
-No sé... no le he visto en toda la tarde, desde la hora del
- La espera á usted en el escritorio.
almuerzo ........ .
- -Bueno, voy.
-¿Cómo es eso?-me dijiste con cierta dureza.- Tienes ('11 tu
III
casa un huésped y no te preocupas de él para nada ... ¿Y si le
ocurre algún contratiempo? ¿Y si está enfermo?
Pocos momentos después, en el pequeño. escritorio, seve~o, caLa idea de que pudiera haberle ocurrido algo, me llen6 el al- si monacal, se oía la voz de la señ~ra presidenta de la L1gn de
ma de espanto. Hasta cruz6 rá¡,idamente por mi espíritu la iden. Animales que dictaba á su secretana_:
de un posible suicidio. Le ví flotar..en las aguas. muert~s de~ es-Es preciso que el Supremo Gobierno conceda fondos para
tanque con el rostro pálido, las meJillas desencaJadas, ilumrna- atender la suerte de los pobres animal~~ desvalidoe ......
do débilmente por la luna.
.
La stñorita secretaria se detuvo, y d1Jo:
-Tienes raz6n- le dije-voy á ver yo misma lo que ocurrt&gt;.
-¿Sabe que esta pluma escribe m~lJ
,
Hazte servir mientras tanto la comida y no te alarmes sin motivo.
-¡ Pues, cámbiela por otra! -rephco la voz fna y amtera de
Corrí desolada al cuarto de Donato. La puerta estaba cerradn. la señora presidenta.
. .,
. .
Golpeo. Nadie respondi6. Entonces, empujé y penetré en la
La secretaria cambi6 la pluma y s1gmo escrib.1endo ..
pieza. Estaba completamente á obscuras.
-Es precirn feñores, que .. .... los pobres ammale~ .... .
-¿Donato?-pregunté.
Por un mom~nto no se oy6 en la estancia nada más que el
Una especie de gemido sordo parti6 desde el fondo del lecho. ruido de una pluma sobre el papel. La seño_ra ha ?ía 9uedacl_o
- ¡Donato!-volví á repetir con voz de terror. Ence~dí luz y en•imismada con la vista más dulce, como s1 sonriera a una v1miré ávidamente en el lecho. Allí estaba ...... ¡y en que estado, sió~ lt&gt;jana e~ la que estuvies~ sumergida su imaginaci6n.
Dios mío! .... Tenía la cabeza oculta bajo las ropas y su cuerpo
Santiago de Chile, 1910.
F. SANTIVAN.
se ovillaba, insignificafite, estremecido por un temblor loco; co-

t~~·o:i; ·q~~·

00

:-

Los chivos en el b:iile de los apaches.

tos chivos en el baile de los argentinos.

�~~A

LAS//

DAMAS \

CRONICA DE PARIS

fo1ma japonesa; un entredós de plata oxidada de veinte centímetros de a~cho gu~rnece e~ final_de la falda, con objeto de que
pese y se pliegue bien; encima tiene una túnica de tul gordo
Estamos en un período de transición y ya nueslras toilettes bordado con sedas formando grandes rosas de. realce, y
e~tivales par e cen
'
como uniendo unas
casi demodées, auná
otras caautillos de
que en realidad socristal
ensartados en
lo estén un poquito
cordón de plata: en
ajadas. El calor exla espalda se recoge
cepcional de Pste
el vuelo con dos
11ño nos hace olvigrandes botones,de
dar que llegó sepcristal tallado, colotiembre, y nos incados sobre el cinduce á prolongar
turón de terciopeel reinado de batís
lo negro.
tas y flores; pero
El s0bretodo, innuestro afán de va·
di.spensable aunque
riar constantemenel termómetro marte de vestidos y el
que 40 grados · á la
deseo de adquirir
sombra, puede ser
las primeras novede gasa negra con
dades de otoño, nos
borlas de azabache.
da ánimo y valor
L a s mesalinas
para abandonar los
reaparecen de nuedeliciosos tejidos de
vo, solas ó combihilo, substituyénnadas con garns,
dolos por otros de
sobre todo si son de
lana menos alegres
tonos claros.
y de más abrigo.
Los cinturones,
Las que carecen de
abandonados d u energías para sacrirante algún -tiempo~
ficarse en aras de la
parece que cada día
moda, suRpiran por
tienen más partidala deseada aparirios, lo que me hación de esos días
ce creer que durafríos y lluviosos que
rán todo el invierpreceden al invierno.
no, sin pensar que
Los de cuero de
su coquetería puetodos colores, clai::e1:1
de satisfacerse fin
y formas, servirán
recurrir al extremo
para las faldas de
dt una señora que
la n a ó terciopelo
se pre1:entó ( no recon· blusa de bati~cuerdo qué día de '
ta. · Los de se&lt;la anu
estos últimos en
dados sobre un cosque el calor era hot:tdo con caídas de'rrible) á las cinco
i,iguales re~atado,
de la tarde en el Capor monument~l
sino de Biarritz con
borla de pasaman"un gabán de nutria
ria, están indicado:i
para 1os vebtidos
hasta el suelo, man·
couturiére. Hay
g u i to y toque de
otros que pueden
Chinchilla. Ahora
servir para distintienen nuestras eletos vestidos; pero
gantes mil mona·
por su aspecto dedas que completen
masiado llamafr.o
su toilette otoñal y
conviene dedicarJ05
que no 1as EOfoá uno Eolo, y ern
t¡uen.
que esté primorosaLos tailleurs de EeTRAJE DE VISITA,
mente hecho, y que
da en tonos obscude linón blanco, bordado y guarnecido de encajes. Tul negro.
no sea el destinado
ros son muy boniá diario. Se trata. de
tos y relativamente frescos; para los tes íntimos nada tan á propósito como un una faja de terciopelo negro, de 20 centímetros de ancho, fo·
vestido de Grépe de Chine violeta de Niza, rodeado de pluma rrada de moire rojo cereza con un borde que rnbresalga dos· centímetros, y como remate un fleco de bolitas de pasamanería ne·
de cisne en el mismo tono.
El tafetán está haciendo furor para los trajes de media esta- gra. Se pliega alrededor de la cintura, y sin hacer lazo ni nudo
ción; adornados con terciopelo para imprimirles cierta nota un se deja caer detrás formando una sola caída.
Esto, como todo lo nuevo, hay que estudiarlo y adoptarlo_con
poco chilloua de muy buen gusto. El siguiente modelo podrá
dar una idea bastante exacta de las últimas creaciones del fa. grandes precauciones, pues la línea que divide Jo e;1~raordmaria mente chic de la vulgaridad más aterradora es casi 1mpercep·
moso artista Soulié.
Vestido entero, corto, no muy estrecho y ligeramente escota- ti ble.
do, de tafetán rose b.mgale; un terciopelo negro dibuja el escote,
LA CONDESA D' ARMONVILLE.
rodea el talle y sirve de borde inferior á las mangas cortas de

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES.
Un hombre de esos que sólo sirven para
estar de plantón en la calle, y que acostumbraba comer de.gorra en algunas caeafl,
supo que un conomdo suyo casaba una hija, dándole cien mil duros de dote. Presentóse en su casa á la hora de comer y le
dijo:
-Señor don Tadeo, tengo que comunicar á ufterl urí negocio que le valdrá cincuenta mil duroe; pero para ello es necesario tomar alg6n tiempo.
Oyendo esto don Tadeo, convidóle á comer al instante, dejando para después el
asunto.
-Bueno va esto, pensó el pícaro miran·
do con gula los preparat,ivoR.
Acabada la romida dijo el amo:
-Cuando quieras puedes instruírme del
negocio.
-Me han dicho que ca¡¡H usted su hija
dándole cien mil cluros; cásela usted con:
migo, que me contentaré con la mitad, y
a~í ganará cincuenta mil duros en un instante.
La contestación de esta salida de pié de
banco, no fué paliza como era de esperar,
pero e~ porque el tunante tenía unas piernas, que difícilmente aicanzarían las varas de avellano.

***
Dos hombres, que el domingo 6ltimo
habían comicio mucho y bebido más en
una taberna de las afoera~, i::e pa.eaban
por la Ronda, proponiéndose apuestas
m6tuamentP, para pagar el gasto de los
dos, que aF cendía á cuarenta reales.
-Yo 11puesto los cuarenta, dijo uno de
ello!!, al llegar al portillo de Valencia, y
otros cuarenta encima para beber un trag.o de lo tinto, que ganaré, i:,i el ciego que
tienes sentado en ese b,inco, dice tu nombre sin hablarle una palabra.
-Acepto la apuesta, dijo el segundo, y
manos á la obra.
-Toma este alfiler, acércate despacio,
de modo que no nos oiga, y púnzale en la
mano.
Dicho y hecho; cogió el alfiler, se acer·
có al pobre ciego y le aplicó la punta has·
ta que le obligó á exclamar:
- ¡Ah ladrón!
- ¿He ganado ó no? dijo el primero.

***
El famoso inglés Clarke, vivió muchos
años en la mayor pobreza, con una pasión
exagerada por los libros, pero sin dinero
para comprarlos, y sin amigos que se los
prestasen.
. Esto es tan exacto, que cifjrto día, habiendo enviado á pedir uno que necesitaba, su amigo le contestó:
•"
- ~l libro que me pedís no sale de mi
c~~a Ja~ás, pero ei en él queréis leer, po·
d~1s vemr seguro de que seréis bien recibido,

Poco tiempo después, estando los dos
amigos en el campo envió el del libro á
decir á Clarke, que le prestase por favor
los fuelles de su cocina, porque se habían
extraviado los suyos y no podía encender
la chimenea.
Clarke contestó:
--Los fuelles que me pedís no salen de
mi casa jamás; pero podréis estar soplando
en ella, si queréis venir, todo el día, Eegu·
roJde que seréis bien recibido.

LAS CRIATURAS
deberían estar medianamente gordas y criar grasa á medida que la
consumen ; pues la grasa es un
combustible y su consumo produce fuerzas. Las criaturas delgadas, aun cuando lleguen á la edad de 18 ó 20 años, corren peligro de contraer la tísis ú otra enfermedad agotante. Es una cosa
espantosa cuando reflexionamos
sebre el número de criaturas de
ambos sexos, quienes mueren por
mala asimilación de sus alimentos. El alimento, aunque se tome en abundancia, no los nutre,
no cria grasa ni imparte fuerzas.
Para evitar este mal, para curarlo, para salvar las criatnras que
las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
que principian á mirar al mundo con ojos llenos de esperanzan
y ambición, debe emplearse la
PREPARACION de W AMPOLE
Su éxito, es cosa decidida y re-

suelta. Miles de personas le deben su vida y salud. Es tan sabrosa como la miel y contiene
todos los principios curatívos
del Aceite de Hígado de Bacalao puro, combinados con J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Para la reposición de
niños pálidos, que sufren de Anemia, Escrófula, Raquitismo y En ·
fermedades de los Huesos y la
Sangre, nada hay tan bueno como nuestra preparación. "El Sr.
Dn. M. Sánchez Rodríguez, Director de la Casa Amiga de la
Obrera de México, dice: La Preparacíon de Wampole me ha dado los mejores resultados en los
ni:ños á quienes la apliqué, á
pesar de lo avanzado de su enfermedad están ya perfectamente
curados, habiendo desaparecido
las escrófulas que la terrible anemia les produjera y su estado general es de lo más satisfactorio."
Eficaz desde la primera dósis.
Nadie sufre un desengaño con
esta. De venta en las Boticas.

***
En el año 1837 vivía en ... .. un valentón
de bigote retorcido, Cilmorristo, pendenciero y perdonavidal', de esos que cobran
derecho por dejar salir á la calle de noche,
y que son el coco de los solteros lugareños
y Al gallo de )lls princesas del estropajo.
La tiranía de este hombre, que podría
llamarse Ju11n Sin-miedo, se dejaba ya
caer con tal peso sobre los mozos, que dos
de elloP, no pudiendo sufrirla, se resolvieron acabar con ella de una manera estrepito~a.
Al efecto le esperaron una noche junto
á la puerta de su caila, los do!:', por rnpueslo prevenidos de sus respectivas 11r·
mas, á saber: el primero un t11mbor con
RUS estopas y el segundo una jeringa de
formHs descomunal!\S.
- Dan las doce de la noche, llega el valentón, y gritan los mozos:
- ¡Muere, traidor!
Al mismo tiempo el del tambor da un
golpe imitando el disparo de un cañón de
treinta y seis, y enciende las estopas para
que semejasen fogonazos.
A su vez el de la jeringa dispara sobre
el valentón dos libras de agua teñida de
almazarrón, y que se parecía á la sangre
como un huevo á otro.
-¡Dios sea conmigo! exclamó el valentón, cayendo de espaldas; luego cuando
aproximaron una luz, y iie vió cubierto de
aquel líquido encarnado, pro~iguió con
voz desfallecida:
·
-Estoy muerto, he perdido toda la san·
gre, y apemas podré vivir algunos minutos. ¡Dios mío! lo menos me han dispara do veinte tiros, y se desmayó.
Al día siguiente había desaparecido del
pueblo.

***
Publio Escipión, llamado el Emiliano
fué un día á visitar al poeta Ennio qu¿
hallándose indudablemente oc:upaa'o le
envió á decir con su esclava que no e;taba en casa. Conoció Escipión la mentira
'
pero fingió creerla y se retiró.
Andando el tiempo, fué Ennio á carn
de Escipión, llegó á la puerta y preguntó:
--¿Está Escipión en casa?
-No, no estoy, contestó él mismo desde dentro, con voz robusta.
-¿Cómo es posible? repuso asombrado
el poeta Ennio. Pues qué ¿no es acaso tu
voz la que estoy oyendo? ¿quieres burlarte de mi?
.-¡Vaya un hombre ~ste! dijo Eecipión
gntando; el otro día crei que no estaba en
su casa sólo porque su esclava me lo dijo
y hoy no qui ere creer que no estoy en l~
mía, siendo yo mismo el que lo asf'gura.

***
-¿Es cierto que todos los tuertos lo son
porque quieren?
- Sí, porque en sacándose el ojo, ya no
son tuertos.

�696

De Todo un Poeo
t

i

***

Si existe alguna felicidad pura sobre la
tierra, es la que produce el hacer bien á
sus semejantes, sin niogún interé.3, y si
algunos se encuentran con medios para
hacer este bien, Eon seguramente los reye@.
Carlos III, trabajando ufi Jía en su
despaoho, llamó á su servidumbre y nadie
acudi~~ se ª??rcó entonces á una puerta,
la abno, y v10 á uno de sus pajes dormido
so?re un diván con un sueño de diez y
se1~ años, que causaba envidia. El rey
qu1s? despertarle, pero vi endo qu':l del
bols1llo del chaleco se le caía al ¡.,aje un
papel, lo tomó y Jo leyó.
Decía aeí:
((_Querido hijo mío: desde que pnr el infl UJO ~e ese gran s~ñor estás er1 palacio, y
me y1enes socorriendo con la parte de
propinas que te corresponde, t us dos pobres hermanas y yo hemos salido de la
esp:i.nto•a miseria en que nos dejai:;te, y
tenemos pan que comer y ropa con que
ª?rigarnos. ¡Ay! hijo mio, yo ·te doy gra·
c1_as por la b.ondad de tu corazón: y te bendigo como al mejor y más amante de los
hijos.,,
El rey leyó esta carta y se enterneció
sobre man era, y le faltó muy poco para
llorar ; tomó un cartucho con algunos dobloneta, lo colocó con mucho cnida&lt;lo en
el bolsillo del chaleco del paje y se retiró.
Luego que ee repuso de la emoción que
le había ca usado el raego de nmor filial Je

Pobres

r~ i~os .....

Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado d8
salud.
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y has.
ta de ley. Figúrese el lector, á
quien suponemos padre, que uno
de sus hijos (hombre ó mujer, )
va á contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis,
::iue por desgracia abunda tanto.
Tuda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimcnio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con defectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojos, etc., etc., y todo por
una complacencia ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues afortunadamente la ciencia cuenta. hoy
con una medicina maravi1lcsa
para combatir ese mal: la· 'Crcosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contraer matrimo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
-está pura y de que su generación será sana y robusta.
Si noc:mbiera bnto egoísmo,
todos nuestros lectores recomendarían por humanidad la medicina que dejamos nombrada á los
débiles, anémicos y á los enfermos del pulmón, pecho y garganta.

su paje, llamó tan fuerte que le despertó. por s1,ber la resolución que en él
,
·o í ? l dºº l
d
recayo '·
- ¿ orm as. e JJO e rey con ulzur¡¡ . . 'Pero el a:e3fro oracior cambia11d 0 d
· pente
,
- ¡·Señor
. , senor,
per&lt;l'on l
de entonación y' de asunto excle re-,
-No tiembles, continu6 diciendo el rey. enardecido.
'
amo
-S~ñor, n_~ he pod)do resistir.
.
. ~¡ Oh senado. supremo! el despreciable
El 1ey se no, y h_amendo cº.T?º que m1- ht1g10 de un asno llama vuestra atención
raba _el c?aleco del Joven, le d1¡0 :
y no os la llama la importancia..dela vid~
-¿Q~e llev~s en el chaleco?
de un hombre!
Esta reconvenci6n produjo tal , efecto
El pa¡ e l_Je,vo á él la mano, s~c6 el.dinero, lo m1~0 con asombro, y fiJando en que no se distrajeron más: escucharo i
el r~y sus o¡os ~spantados, cayó en el sue · irresistible orador, y el reo fué absu
lo sm po?e~ articular ':1.ºª palabra.
e
- -¿Qne tienes? Je d1¡0 el rey cada vtz
más enternecido; vamos, dí.
Vínole al encuentro un día al rey don
- Señor, contestó el joven llorando de- Alonso, un caballero, llamado Luis Puche
be haber alguno que me quiere pe;der, muy cubierto ~e luto, y con el hábito d~
porque este dinero no es mío y yo no ~é hombre muy tr!ste; el rey le preguntó:
como ha venido á mi bólsillo: pero Jo ju-¿Por qué vienes tan triste y tan cu
ro, rnñor, soy inocente.
biert() de luto?
- ¿Y quién crees tú que puede pen•ar
-Señor, ha muerto mi cµña&lt;la.
en pe~dert.e? ¿No tienes una madre, que
-Antes me parece que debías estar aleneces1ta dmero oara aliment ar á f'-US lli- gre por su muerte; porque muriendo tu
jos? ¿Pues por q·ué no ha de ser Dios Pl cuñada, resucita tu hermano, y se levanta
q_ue te envía e3e dinero, no para perderte de los muertos.
smo para socorrerla? ¿Crees tú que á Jo 8
EdtO dijo el rey, porque era aquella muque obran bien los puede olvidar jamá:,? jer tan brava, intolerable y mal condicio- Conozco en esas palabras, dijo el jo- nada, que sin duda mientras vivió el ma
ven, que es vuestra ma.jesta&lt;l en esta oca- rido se pudo contar por muerto. '
sión, la mano de Dios que ~ocorre á rní
***
pobre madre: gracias, gracias, señor.
Veíase en lo antiguo, en Roma, unsun·
-Oye, le dijo Carlos III, la mano de tuoso edificio, en que se había grabado
Dios para hacer bien se une lo mismo al con letras de oro eeta inscripción, en un
brazo de un rey que al brazo de un jnr- sitio destinado al efecto.
nalero, cualquiera que sea el instrumenPasajero, suspende el paso y advierte el
to, siempre el impulso, la acci6n, es de portentoso milagro que se encierra aquí: Un
Dio!'. Envía ese dinero á tu madre, y dila marido y una mujer, que no tienen discordias
que yo cuido de ella y &lt;le tí.
ni contiendas.
¡Era un sepulcro!

*
**

***

Defendiendo DemósteneE&gt;, padre de la
elocuencia, á un hombre que iba á str

NEUROSINE P RUNIER
RECONSTITUYENTE GEN!iliAL

condenado á. la pena capital, algunos de
los jueces se divertían entre sí, en conver-

¡,;aciooes que alarmaron al elor,uente orador.
Conocien'..lo entonce!', que la oratorii1
se1ía inútil en un país de eordo$, trató de
llamar la atención de los jueces, y lo ronsiguió, refiriendo un cuento que er.lazó con
su asunto, y es el siguiente:
Un aldeauo, alquiló su asno á un ¡,asajero, principiando la jornada junto¡,, el
pa:iajero en el jumento y el dueño á ¡,iP.
Como era en el estío, y la hora de medio·
día, el sol incomodaba demasiado, hasta
el extremo de haber de apearse el que iba
montado, acogiéndofie á la sombra del asno. Viendo esto el alquilador, dijo:
-Eso no, huen pasajero, que yo el ju·
mento alquilé, pero la sombra no; y siendo esto así, apártate de ella y déjamela.
-No estás en lo justo, replic6 el otro,
porque si el asno no puede apartarse de
su sombra, cuando yo pagué su r.lquiler
también pagué su 1,ombra.
-Hé aquí, dijo Demóstenes, entablado
un pleito entre dos partes que van al tribunal, sosteniendo cada cual su derecho,
y confiando en su justicia y en la imparcialidad de los jueces.
Entre tanto, los que esto escuchaban,
habían dejado de hablar, y atentos y
silenciosos, no podían ocultar el interés
que tomaban en el pleito del jumento, ni
la extraordinaria curiosidad que· tenían

~tº·

***

Dos abogados sin pleitos se entretenían
en .mentir en la puerta de la l\Udienciu:
- Chico, J uanito, dijo u.no de ellos, ¿ves
aquella hormiga que se está paseando en
lo más alto de la torre de Santa Cruz?
. J uahito abre sus ojos, mira, vuelve á
mirar y dice con aplomo: ·
-Me ganas, Pedro, no la veo; pero,
amigo mío, es cierto lo que dicee, porque
la. oigo andar.

Dos sintomas característicos
DF:L

ARTE RI 0-ES·CLEROSIS

(1) Vaso saliente y 1inoo10 al oivcl de las sienes.
(2) Barras coa dilatación de los peqoeooa vasos del semblante.

\ln. remedio, un. s o\ o

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ASCLERINE

Tomar todos los meses dos píldoras despues
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                    <text>/~

. .I (

/,.:~

fL
Ato XI.

MÉXICO, DOMINGO l?

DE ÜCTUBRE DE

1911.

NUM.

40.

-================-===-=;;;===,;==~==--==.===:;~========-==========-====================

Señorita Guadalupe de.Landa y Lozano,:cuyo matri~onio:con:e1 señor do(Eustaquio Escandón, ·
tendrá verificativo er próximo mes, en Londres.

�666

A.etualidades.

UNA ACTRIZ

como hay pocas

,,
j

!
1

¿Sabéis quién es Mlle. J uliette
Clarens?...... Eu París¡no se habla
sino de ella. En los salones y en los
cafés en las tertulias humildes y en
los g~upos callejeros, todo es ella,. todo por ella. He aquí una revista
ilustrada: retratos de Mlle. Clarens...
He aquí otra: 'mái:1 retratos, retratos
infantiles retratos adolescentes, retratos act~ales ...... ¡Y loe diarios! ....
No hay uno solo que no la coneagre artículos, interviei:is y ecos, cada 1~
tres mañanas. Su gloria es más gran- ,
de que la de roa.dame Steinheil. Su t
popularidad es mayor q~e la de monsieur Deibler ..... Y, sm embargo,
mademoiselle Clarens no ha mata- ,,. •
do á nadie ..... Ni siquiera una en·
venenadora es...... No es sino unu
actriz .....
¿Me preguntáis si es muy lin~a,
muy linda, si es una d~ esas muJe·
res que como la Recamier, mel'ecen
que el pueblo de Londres arrastre
su carroza por las calles llenas de
flores? Aun á riesgo de parecer poco
galante, me apresuro á contesta~os
que es muy bonita, .P~ro no ~~y lmda. que es uno deliciosa par1s10nse,
pe;o no una reina de belleza. Aquí
tengo una colecci6~ de fotografías
El Señor Presidente e~ la Kermesse de Coyoacán.
suyas que me autorizan á ser cate·

Banquete ofrecido por el Jockey Club al señor de la Barra.
FOTS, DE "EL TIE.',IPO ILUSTRADO."

!-----============-=-==-- ~-·~·~ --~-~- -

A et u a 1i dad es
g6rico. A la edad de cuatro años,
disfrazada de Colombina, parece una
muñeca de Nuremberg. "C'n año después su cuerpo ha creci?º· Sus o~os
también. Obscuros y hJos, esos OJOS
tienen la gracia infanti_J. A la edad
de diez año;1: una sonrJSa florece en
los labios. Damos un ilalro de un
lustro. La niña es ya una demoiselle que tiene la edad de la etra .J ulieta, la. de Verona. ¡Ay! ¡entre ambas
s6lo el noro bre y la adolescencia son
análogos! Por lo demás, la señorita
C!arens parece! mejor que u~a chiquilla predestinada á los t.nunf@s,
una pensionista aplic~da y viva, con
más ideas de sahr bien en el exa·
men que de hacer subir por una es' u' un
cala ,de seda hasta su ba1con
mancebo vestido de terciopelo.:. Nada de ro.náutico, nada de sentimental en ese rostro. «Si algún día los
hombres se fijan en ti-pudiera &lt;)e·
cirle una gitana-será por tus traJes
y por tus ojos.» Lo~ ojos, ~n eftc~o,
los terribles ojos, siguen siendo infantiles, mientras las trenzas crecen,
crecen, llegan hasta la cintura.: .. ··
Después de los retratos &lt;le qmnce
aüos, aparecen los de hoy, los q~e
no tienen edad fija, los qu~ l~ 1;111smo indican veinte que verntJcmco
abriles los retratos de la mujer en el
mome~to suptemo de su juventud.
Estos son infinitos. Los hay q1;1e, la
representan recostada en·~n dl\'an,
entre almohadones de encaJe, en una
estancia severa y suntuosa ...... Los

Los niños esperando su turno en la repartición.
hay en los cuales aparece sentada ante una mesa de trabajo cubierta de papeles 'y cargada de libros ..... ', Los ha~ en los que
la vemos jugar con un perro, con un dehc1os? ~ulu .de Pome·
rania luciente y menudo cual una rpelota). de,[terc10pelo......
Los hay en los que, vestida con sencillez se pasea bajo las enramadas del bosque de Bolonia á la hora del persil mundano .....
Los hay, en fin, suutuosos, llenos de plumas, lleno~-de cintas,
llenos de frufú de faldas y de ondulaciones de corpmos . .. .. Y
en todos hay elegancia. la elegancia natural de París; y en todos hay distinción¡ pero en ninguno .encontramos á la moderna
Recamier seductora de masas, conqmstadora. de puebloe, avasalladora de almas.
.
-Entonces-exclamáis-seguramente se trata de una muJer
de gran talento, de gran genio,. de la. creador~ d~ alguna obra
maravillosa. ¿Es una gran trágica, digna de r1vah~a.r con Sarah
Bernhard? .. ¿Una dolorosa comediante como la d1vma Duse?...
-¡No!-os contestan los peri6dicos. No es más que una actriz inteligente, que desempeña, en un teatro de segundo orden,
papeles de primera categoria.....

Eso es, en efecto, mademoiselle Clarens. Pero para explicaros
el inmeuso ruido que su debut hace, no tenemos más que agregar una cosa, á saber: que bajo au nombre en apariencia bulevardero, se esconde uno de los apellidos máe respetados y más
conocidos de la alta sociedad parisiense.
Porque, aunque parece mentira, el esaándalo viene de que
una «jeune fille du monde)) se haga una actriz. Y si no se tratara sino de un escándalo de aristocráticos salones y de sacristías
mundana8, nada tendría el caso de raro. Las gentes rancias que
siguen teniendo venerables prejuicios de casta, están en su de·
recho cuando ven con espanto que una nifia de «leur monde,11
entra en la sociedad de esas mujeres brillantes y sonrientes que
en tiempo del Gran Rey se llamaban «filles de spectacle.,&gt; Pero
lo cierto es que no s6lo el faubourg Saint Germain comenta con
animaci6n la aventura actual. El pueblo mismo, el buen pueblo que se ríe de los títulos nobiliarios y que proclama la igualdad de clases, dice sinceramente:
-¿Parece mentira!
¿,Sabéis por quét&gt; Porque para el!país entero de Francia, la

Grupo de señoritas de nuestra buena sociedad que repartieron los premios á los niños pobres.
FotR. de Bl Tiempo fliUllrado

�668

Retualidades

Retualidades

669

1 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ------- ________ ¡

Las señoritas que contribuyeron á dar mayor brillo á la fiesta de repartición de ropa, organizada por la Liga de Estudiantes Católicos.

,,1 ,,

l

/

gente de teatro sigue constituyendo
una bohemia galante, en la que toda
virtud es mito y cualquier vicio, na·
tural. En vano los ejemplos de buenas madres de familia que son ac·
trices, y de honrados esposos que
son actores, abundan en la realidad
cada día más. Da gente no quiere
parar en ello mientes. La señorita
honesta que va al teatro, como iría
á una oficina 6 á un taller de modista, con el único objeto de ganar su
pan cotidiano; la buena dama que
se casa con un galán joven y para no
separarse de él, abraza la carrera
dramática, como se haría costurera;
la dama bien nacida que, por voca·
ci6n irresistible, sube á las tablas sin
pensar siquiera que hubo una época
en que hacer tal cosa era pecado,
pasan sin ser vistas por el mundo.
La gente no se fija en sus maneras
correctas, en sus vidas intachables,
en sus vidas eociale!!. Pero en cambio
apenas se ve una carroza, en la cual
una boca pintada ríe sin recato, y
unos ojos ojerorns brillan con res·
plandores voluptuosos, ya el mundo
entero sabe que se trata de una ac·
triz, de la Actriz. No hay más que
leer una novela de costumbres tea·
trates para descubrir la idea que los
franceses tienen de las damas j6ve·
nes y de sus aventuras, y de sus ga·
lanterías, y de sus esplendores y de
sus miserias ....
Así cuando una ';.señorita bien nacida
ee decide á consa·
grarse al teatro, lo
primero que todos
piensan es que ha
caído en un infier·
no donde su inocencia corre un peligro
inminente.
-¡Se va á per·
derl - grita la voz
del pueblo.
Torios los demás
peligros que una de·
moiselle puede correr, no tienen importancia. H a s ta

El señr1r Presidente inaugurar.do el Congreso Nacional
de Educación.

e,cribir libros inmorales se le permite. con tal que no se haga actriz.
Yo conozco á una linda señorita
d~ la más noble familia parisiensP,
nieta de un héroe nacional, hereder1t
cie uno de los grandes nombres de
Europa, la cual public6, poco hace,
un tomo de máxi:nas y de pensa·
mientos extraordinarios. He aquí,
traducidos, algunos de esos pensamientos, que ofrezco á vuestra curiosidad:
«Una mujer prefiere parecer mala
á parecer mal vestida.»
«Sed celoso, y vuestra mujer oe
encontrará insoportable, y tal vez pa·
ra haceros pagar vuestras suposicio·
nes, os engañará. No seais celoso y
os engañará vara eni.eñaros á serlo. n
,,Los escrúpulos, la clarovidencia
y la ironía; he ahí á nuestros pro·
pios enemigos.»
r&lt;-Oh, alma mía, ese lunar que
tienes en el hombro!-No ... es un
grano.n
«Las mujeres dicen: hábleme us·
ted de sus asuntos, ¿c6mo encuentra
usted mi traje?»
ccLas niñas hablan, Una dice: á
los veinticinco años, si no estoy casa·
da, me meto en un convento. Otra:
yo me hago cocota. Otra: yo me c~n·
sagro á las letras. ¡Y luego ee d1cA
que todas las mujeres ron iguales.»
,,Un sin6nimo del verbo amar:
oprimir.»
,,Puesto que te
aburres, ¿por qué
no engaíias á tu
marido? - Porque
ni siquiera lo nota·
ría.»
Pues bien: cuan·
do estas máximas
se publicaron, nadie pareci6 eEcan·
dalizarse. ,,Que las
niñas digan 6 escri·
ban las máe escllbro·
zal!! frases - pienea.
la gente-no tiene
importancia ningu-

Mesa directiva electa en ei Congreso de Educación.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

Coilcluye en la p6g. 674

El señor Presidente y sus distinguidos acompañantes, contemplando la comida de los pequeños escolares.-·Fots, de El Tiempo Ilustrado,

�670

El via¡e del señorr lVladerro á Yueaeán

E:xec.trrsión de los alumnos de arrqueología á Teotihttaeán.
LA MAS INFERIOR

No puede decirse por consiguiente que una raza sea en absoluto inferior á las demás; ni aun
la alimentaci6n más 6 menos bárbara implica inferioridad: el aino
come ballena podrida, el «gour·
met» europeo queso podrido¡ el
hotentote come hormigas, que á
nosotros nos repugnan, mientras
nosotros comemos ranas y caracoles, que repugnan á otros pueblos.

DE LAS RAZAS HUMANAS

Los viajeros descendiendo del tren.

Aspecto de la estación de San Lázaro.

SANGRE FRIA DANESA
La. reciente visita de los soberanos daneses á París hace recordar un episodio muy interesante de la guena entre Dinamarca y Alemania en 1864, y que demuestra la prodigiosa san~
gre fría de los dinamarqueses.
Durante la citada campafia, servía de alojamiento al estado
mayor danés, acampado frente á Suppel, una mísera choza.
Cierto oficial fué encargado por el jefe de su brigada, de estudiar las desviaciones del tiro enemigo. El tiro de fusilería duraba ya cuarenta y ocho hora~; la ocasi6n no podía ser, por tanto, más 6. prop6sito para apreciar los efectos de los fusiles raya·
dos de que se servfan los prusianos.
Una mafiana en que se encontraba el referido oficial en Jas
avanzadas, distinguió á 60 metros de él á. un centinela alem~n.

Apenas descubri6 éste al explorador enemigo, se ech6 el fusil IÍ
la cara; pero el oficial lejos de ocultarse detrás deun árbol pr6xi·
mo, sacó sus gemelos y asestándolos al soldado, esper6 friamen·
te. Dos segundos después, el tirador alemán, apoyando el arma
contra un árbol hacía fuego.
El oficial danés guarda entonces los gemelos, extrae un cua·
dernito de apuntacionts del bolsillo y escribe:
«El cafi6n del arma me apuntaba á una distancia de 600 Die·
trol'!. Hecho el disparo he podido comprobar que, á 600 metr0t1,
la desviaci6n de una bala de fusil rayado es aproximada.mente
de un metro.»

Mucho se ha discutido sobre
1puede ser la raza que ocupa
más bajo nivel en la humanid. En opini6n de algunos 'ann,p6logos, tan triste privilegio
responde á los habitantes de
a islas Andamán, que ignoran
¡l; uso de la ropa y el fuego; pebay que advertir que el clima
su país les impide lo primero
que lo seguudo es muy difícil
aquellas islas.
T11.mbién se ha hablado de la
inferioridad de los negros austra1ianos, atribuyéndoles la f11.lde inteligencia para contar;
io embargo, en nuestros días los
miftos indígenas que asisten á las ,
tseuelas de Australia aprenden
~atemá.ticas tan pronto como
{os nifio&amp; blancos, y el «bumA·
~ng.• e,tma favorita de aquellos
:plvajes, exige una habilidad que
rprend.e á. los europeoti.
Los ainos del norte del Jap6n,
4 los que también se ha calificado
je raza inferior porque su velludo
aerpo recuerda el del mono, son,
•
embargo, inteligentes é ininstriosos, y tienen idea~ religioW muy complicadas.

Todo es cuesti6n de gustos.
En cierto tribunal se estaba
durmiendo un consejero, y el in·
mediato dijo á los otros:
-Mirad á mi amigo que duer·
me como un marrano.
Oy6lo el sofioliento, y replic6:
-En un marrano todo es bueno, pero en un burro nada hay
que valga.

***

•

Un momento de descanso.

.

La manifestación maderista organizada á la salida de la estación,
á su paso por la calle del Seminario.

Los candidatos señores . Madero 'f Pino: Suárez
y personas que les dieron la b1envemda.

Fat.s. de «El Tiempo Ilustrado.»

-Mi reloj anda atrasado dos
horas, decía un cursante de medi·
cina á otro de farmacia.
-El mfo, replicó éste, anda
atrasado doscientos reales.
Lo tenía en una casa de préstamos.

.

Al pie de la Pirámide del Sol.
' El sáb&amp;dn paea'1o etectuaTon 1011 alumnos de arqueologfa del MuHCi Naolonal-1U1a proveolloea excursión 6 San Juan Teotlhuatú. ,rulados por el seiior
Gallndo y Villa profesor de Arqueologfa del Museo Nacional y el señor Manuel Gamio, profeaor de prictloaa de la misma asignatura, que acaba de Herar de
la Unlveratdu de Columbia, de Nueva York, en donde termino aua estudios arqueológtco1, tnlclado1 brillantemente en nueai.ro Museo.- Los ~lumnoa htolenn proveohosae observaciones de ¡08 monumento&amp; mh notable&amp; del nuevo Continente, teniendo la oportunidad de admirar lae rulnaa nellln,deacublertas.

�Ell viaje del señoir r«adetro -Eln '\leira~iruz.

St viaje del señoir ft11.adeiro.-Eln '\leiraetruz

~idad, en tanto que el vendedor,
• sobre su vehíC\110, echa una trisá la gente y murmura con gesto
6n en loe labios:)
. .. Otro día más sin ganar un
le centavo!
. EMILIO BOUCHER.

~~

NOS ~UE GUSTABAN
VESTIR DE MUJER

---

la antigüedad hubo más de un soo que mostró decidida predilección
traje femenino; sirva de ejemplo
balo, que no sólo @e complacfa en
W'88 en público vestido de mujer,
,c¡oe además tenía el capricho de ha¡t.lamar emperatriz y señora.
nuestros tiempos, el único caso aná• probablemente el de Augusto Emi·
poldo de Sajonia Gotha, nacido en

El señor Madero presenciando los juegos n·iuttcos en la bahla.

A bordo del "Alerta!'

VANA ELOCUENCIA

Las águilas Imperiales.
•

CUENTO

Según varios eruditcs, introdítjoee el
uso de esta in@ignia y se ejerci6 privati·
vamente, cuando estaban dos emperadores sobre el trono, gobernando de com6.n
acuerdo el imperio, como sfmbolo· oportuno para significar esa uni6n.
.
El uso del águila con una sola cabeza.
como insignia del imperio es mtiy anti·
guo. Practicáronle al principio 101 per·
sas; después, poco-á poco, se fu, como·
nicaudo á los romanos, los cuales al prin~
cipio variaban, tomando por blasón en
sus estandartes, ya lobos, ya leopatdOI!,
ya águilas, según placía á ca.da general,
hasta que en el segundo afio del comulado de Mario se estableció el águila, como
insignia constante del imperio, y armas
romanas.
•
Muchos siglos después se hizo no se sabe con qué ocasi6n, el iguila bióípote blasón general de todos loe emperadores romanos.

(Una pequefia plaza p6blica de ciudad
provinciana, un carricoche de ·vendedor
ambulante, y sobre éste, un hombre. Echa
una mirada circular á la multitud que lo
rodea, y juzgando suficientemente excitada la curioeidad, Re dirige á su auditorio
en los @iguientes Urminos:)
Señoras y sefiores.
Puesto que todos ustedes se hnn toma·
do la molestia de escucharme con tanta
aténci6n, honor por el cual me siento profundamente reconocido, voy á explicarles
la call'sa que me tiene en la presente hora
ante la población trabajadora, honrada é
inteligente de esta ciudad.
Sepan, pues, sefiorae y sefiores, que
tienen delante un hombre que fué tan rico
en un tiempo como los más poderosos de
la . tierra, y cuya fortuna fuá tragada por
el Océano Indico durante una tempestad.
Ahora bien, un día .de primavera, en ocasi6n en que erraba desesperado y abatido
por las orillas del Gange~, llevando en la

Rumbo á Progreso.

aceptas deja que por lo menos te
ya tu medio kilo de azúcar.» «P
repliqué al cabo de un rato, puesto
queréis demostrarme vuestro
miento, no Od pido más que nua
dadme la receta de vuestro polvo pa
cer brillar loe bronces. A estas
el rey palideció y casi perdi6 el
Sus riquezas todas, su reino entel'Q,
su hija no eran tan caros para é~
ese polvo maravilloso, inimitable,
que gracias á su promesa tuvo que d
y el cual hoy tengo el honor de
á ustedes, sefioras y eefl.oree.
En Singapore, en Sumatra, en
en Java, me han ofrecido basta mil
por una sola de estas cajas, pero 6.
compatriotas mfes, no
esta su
la cual lee daré mi prod~cto. 1Qué
ni aún por quinientos, ni por ci
por veinte, ni cinco ni, uno, no,
y sefiores, ni aun por cincue~ta, ni
ta centavos, sino por veinte: va
tienda las manotJ á d!reoha é izq •
(La multitud, entre tanto, se
persando, sin comprar, una v~

sera

nnda mitad del siglo XVIII y mueré! año 1822. Augusto de Gotba pre·
loa atavíos mujeriles al traje propio
sexo; gustábanle, sobre todo, los
• á la griega, aunque con frecuen·
presentaba también en traje de gran
• Un autor contemporáneo refiere
te presentaba á la mesa en completo
femenino, con cofia del mejor ende Bruselas y cuello de puntilla.
extravagante personaje cas6 dos •
; primero con Luisa Carlota de Meb,rgo, la cual muri6 al poco tiempo
ae.gbnda con Carolina Amede llesse; ~e ninguno de estos matrimonios
hifc&gt;P. . Sucedió á su hermano en el
de Sajonia Gotha en 1804, y de
ibiemo se deduce que,· pese á ~u exmoi:iomanía, era un hombre de ta·
y- prudencia; cultivó lae letras con
te acierto, dejando algunas obras
ella.e una muy voluminosa, titulada
oium.

~~

Las regabs.

�TEAT~OS

UNA ACTRIZ COMO HA Y POCAS
Concluye de la pág. 668.

Una tregión ptrivitegiada .

mo ha de verlo con calma cuando ni siquiera existe para ello un
motivo pasional?
-Hay sefioritas bien nacidas-dice mademoiselle Clarensque se han casado con actores célebres y han acabado por ser
actrices. Ahí está Simone Le Bargy ..... .
Cierto... cierto ... Pero en casos como esos, París, siempre l,e.
névolo para las que pecan por amor, sonríe C'omplaciente pen·
sando que, al fin y al cabo, al único á quien le toca velar por la
virtud de la nueva actriz, es á su marido. Mas con lae solteraa
no pasa lo mismo. El honor de las solteras diríase que está al
cuidado de todo el mundo. La gente, viendo caer en el fuego de
los bastidores una flor lilial, tiembla y se agita.
·
· -¡Permítame usted que me ría!-ha dicho Juliette áalguien
que le hablaba de eso.
·
Y luego agreg6:
-Más peligro corre la juventud en una playa que en un teatro ...... Aquí no se piensa sino en trabajar, mientras en los ca·
sinos ~e piensa en divertirse .......
E~ verdad.
S6lo qub esto la buena burguesía no lo cree... ... no puede
creerlo .. .. .. no quiere creerlo.

na.n Y agrega: «¡Pero que se haga actriz!)) ..... ¡Que :iparezcan
vestidas de reina 6 de mendigas en un tablado! ...... ¡Que pafen
tres, cuatro, cinco horas diarias en la penumbra de los h:1stido·
res! ¡Eso no!.. .... n
Esto es tan cierto que una revista parisie1,se de las más po·
pulares ha creído indispensable someter el caso inaudito de
Juliette Clarens á un referendum universal y proponer á todo:1
sus lectores las dos preguntas siguientes:
1~ «Y a-t-il, pour la jeune fille du monde, un avenir posEible
et normal dans la carriére dramatique?•&gt;
2~ «Que! e3t, selon vous, l'ensamble des circunstanc~s rnsceptibles d'éveiller, dans le coeur d'une jeune fille, l'a~bition
et le courage nécessaires á une si périllueme entreprist?1,
Ya lo veis: para lanzarse, siendo una señorita de buena familia, á la ((peligrosa empresa del teatro, hay necesidad de ambici6n y valor» ..... pero aun teniendo ese valor y ern ambición,
no se sabe si en la carrera dramática hay, para quien no ~ea hiE. ~O~lEZ CARRILLO.
j-1 de un comparaa de comedia 6 de una duc-ña de melodrama,
un re porvenir posi ·
blH y normal.»
~
Interrogada flO·
bre los término!! de
este referé n ,l u m ,
mademoiselle Cl11 rens ha respondido:
El público qne va
-Yo no tengo
á las caEas ele fieras
una opini6n fija .....
y ve á los OSOR treYo soy una mujer
par por los hierros
aparte...... Yo he
rle su recinto pi·
nacido actriz ......
diendo golosinas á
Sin tener el honor
la gente, cree que
de conocer la vida de
son las fieras m6s
la noble niña, creo,
divertidas é inofenpor esta última Íl'!l·
sivas del mundo, y
sin embargo, el oso
se, adivinar su paes un animal ven·
sado. En el convengativo,traicionero y
to, de seguro, sus
más peligroso que
maestras la enconotros que inspiran
traban llena de interror. Los oeos haa
teligencia y de elehecho siempre m61t'
gancia, por lo cual
daño á los visitan·
la escogieron entre
tes de los jardind
todas las mocitas de
zool6gicos que lolt
su clase para de,
}Pones y los tigrell
sempeñar en las
juntos.
fiestas de fin de año
los papeles princi·
TEATRO LIRICO.-El coro de las monedas.
Hace poco estuvo.
á punto de morit
pa}e!,1 de las indispensables comedias. Así, no sabiendo aún lo que ea la coquete- bajo las garras de un animal de esta clMe Herr Hageabeok,
ría, fué una gran coqueta y se puso trajes molierescos para con- el famoso domador y comerciante de fieras:
Una vez, en el Jardín de plantas de París, acerc6 una 111n~
testará unaamigita vestida de marqués, alguna aristocrática impertinencia. Luego, ya «jeune filie&gt;, en su palacio de la rue lTni- á un nifio que llevaba en brazos para que le bef!ara el asa, y la
versité 6 del boulevard Saint Germain, fueron sus padres los que fiera tom6 á la criatura por entre los barrotes de la jaula y la
cultivaron en su alma el instinto vanidoso del triunfo teatra !. de.voró ante la madre enloquecida de terror y desesperaci6n.
Otra vez, en los jardines zool6gicos de Berna, el capitán Lórts,
Para ella, un carpintero hizo un escenario en el salón principal ...... para ella, se le pidi6 al ilustre pariente académico, una distinguido joven agregado á la legaci6n inglesa, se puso á d1r
comedia en dos actos ..... . para ella, en fin, la costurera recibió golosinas á unos osos pardos muy bonitos, y entre todos Je aga·
el encargo de buscar modelos de trajes dignos de sn admiradoR rraron y Je metieron en la jaula materialmente despedazado.
En los jardines de Roscheville otro individuo meti6 110 b~
por toda la aristocracia ...... Y, como es natural, el estreno l'ué
un éxito ...... Y, como el! lógico, mademoiselle empezó á soñar zo en la jaula de un oso negro. y de un mordisco se lo arranci6
hasta la altura del hombro. En la casa de fieras del Reget'e
que rn gloria futura estaba en el teatro.
En otras familias más modestas, el amor &lt;).el teatro se revela Park de Londres, ocurri6 otro incidente parecido.
Como en muchas exposici9ne3 zool6gicas se tienen los oroatn
de un modo idéntico. Es lo ;:iue se llama la vocación.
-¡Mi hija no piensa sino en recitar papeles!-dicen, en las una hondo1,ada rodeada de barandillaEt, á veces ha habido dffi
novelas de Ludovic Halevy, las viudas de los comandantes y grncias. porque algunas personas, principalmente los chi~
saltan la baranda y caen al sitio donde están los osos.
las esposas de los horteras.
De las recitaciones en familia, casi todas pasan {t las exhibi~~
ciones en público, al «infierno de las tablasn ......
La holgazaneria y sus castigos.
Pero cuando no se trata de una niña del Faubourg 6 de los
VII rio, antiguos legislad~nsideraron á la holgazanerfi
Campos Elíseos, cuando no es una hija de banquero ó una nieta de duque la que trepa al escenario, ningún periódico publica mo crimen digno de castigo. En Grecia, Sol6n les impusoaf!tl!
su retrato, ningún salón se escandaliza. La gente, que sin darse . ros castigos y Platon quería fuesen desterrados de la Repúbl1
cuenta de ello, conserva por los cómicos un desdén de otras pero antea, en tifimpo de Drac6n siempre eran decapitados.
Según Herodoto, los egipcios castigaban la ociosidad
épocas, no exterioriza ese desdén sino para demostrar á la nobleza una. veneraci6n de antiguo régimen ...... .¿C6mo, pues, ha criL'len de Estado, y Tácito refiere que los germanos me~
de ver sin espanto que ambas castas fraternicen? Sobre todo ¿c6- los h!)]gazanes en unas lagunas en donde loB dejaban expnsr.

Fecharlas de Da

El viaje del sefior ingeniero don

paridad le darán á los Estados del
sur de la República.
Nuestras fotografías representan á dos guapos tabasqueñas, cuyoR vestidos están confeccionados
con materialM extraídos del plá·
tano¡ lae de la parte inferio de la
plana darán idea á nuestros lec·
torea c6mo se transportan actualmentelasmaderas preciosas, aprovechando la corriente del río, formando grandes. balsas y de algunos importantes cargamentos de
plátano en el río Balsas.

uel Urquidi al Estado de Ta·
, ha sido verdaderamente
tífero y no está lejano el dia
que veamos los resultados. Uno
1P8 principales motivos del viael distinguido funcionario conen examinar de cerca la bon·
de los proyectos presentados
canalizar la barra de FronteLos habitantes de esa regi6n
n de plácemes, por la realizade esas obras que tanta pro
s

·o

_, .......

.--·

�El señor Presidente de la República visita el Sanatorio
Urrutia ubicado en Coyoacán.
El doming? anterior se Yetificó la primera Exposición tle flores de la serie proyectada por el vecindario de Coyoacán. El
Ayuntamiento y los más caracterizados ciudadanos de la localidad¡ entre ellos el eeñor doctor Urrutia, tomaron á su cargo la
plausible tarea. Seguramente que con voluntad que les sobia ·
con iniclativa, que la tienen; con actiYidades, d¿ las que no ca~
recen y?º~ el apoyo y con la ayuda popular es conseguirá el
establec1m1ento definitivo de una no interrumpida serie de concursos como el inaugurado el domingo.

fieso que he sufrido una equivocación completa; todo lo del Satorio se ha.dicho ea débil si se le compara con la realidadi&gt;
Y esto mismo que la señora con quien charlábamo3 á la hora
del lunch-champagne qua el doctor Urrutia ofreció !t Bus invitados, nos dijo, es lo que oímos de boca de otros de los visitantes.
Por lo que 6. nosotros toca, solo diremos que, á juicio de loa
extranjeros que han visitado el Sanatorio, es e¡:¡te el primero de
lns establecimientos en su género, de la América. En Estados
Unidos podrá haber alguno que le iguale en cuanto á los moder-

El señor de la Barra y el grupo de damas y caballtros Invitados por el gran clrujaao.-Destacan como flrura&amp; prlnclpale1, el seior Presidente dand• el brazo á la señora de Urrutla;
el seiior don Faanclsco 1, Madero, padre del jefe de la revolución Y 11 doct1r Urrutla que ofrece el bruo í la señora doiia Refugio Boroeque de de la Barra,

ª'
Rerotrlendo el 1randloso prado del Sa11terlo.

ICI acto &lt;l~ npcrlur,1 h·1. PSla&lt;lo clirectamente rdaünnaJo cun
un acontecimiento social de alta Rignificación: la visita que el
8eñor Presidente de la Rc:pública y su clit:t inguida señora e:iposa,
hicieron al Sanatorio que en la misma pintoresca Yilla de Coyoacán tiene establecido el habilí~mo cirujano doctor don AureJio 'Criutia.
Este caballero y su señora espo~a invitaron al Primer Magistrado, nla señora dofla Refugio Borneque de la Barra y á un
grupo de damas y caballeros e~coj,dos ello3 entre los que actualmente figuran en primera fila en la política, en las ciencias, eu
las nr tes y en las letras. En cuanto á las damas solo diremos que
el :a;eñor Urrutia se puso de acuerdo con su i:eñora esposa para
invitar á aquellas de las señoras y sefioritas que sobresalen por
su,; cualidades sociales y por sus virtu~es.
Los visitantes del Sanatorio habían oido decidan to; tanto del
establecimiento del doctor Urrutia, que ca.si llegaron á creer algunos de ellos i,egún nos lo dijeron en conversaci6n durante la
visita, que las ver~iones encomiásticas en circulación adolecían
de hiperbolismo. ,,Por mi parte, nos decía una dama, supuse
que las alabanzas que del Sanatorio llegaron á mis oidos, eran
exajeraciones y no manifestaci6n de la verdad; pero ahora con-

procedimiento!! emµleados en su instalación, pero en el re,
to del Continente latino, sería absolutamente imposible encon·
trar no ya algo idéntico, pero ni siguiera semejante.
El señor de la Barra, caballero culto, poseedor de sutile.za de
criterio y de observación, adquiridos durante su estancia .e~
pafses extranjeros, europeos y americanos, fué uno dti lo~ v1s1·
tantes del Sanatorio que, en más favorableA condiciones Pe encuentra para establecer comparaciones, y el seflor de la Ba~ra
elogió, admir6 aquella obra del trabajo, la constanica y el carac·
ter de un hombre cuyo valer científico está en relación con el
lugar que México ocupa en el concierto de las nscione~ cultas.
Los invitados fueron obsequiados por el doctor L'rrut 1a con un
lunch-champagne. El sefior Presidente, su distinguida esposa, el
señor don Francisco l\fadero sr. y otras damas y caball~ros, per·
manecieron en el Sanatorio hasta después de la co~1da,. pues
aceptaron la invitaci6n especial que el matrimonio "Crrutta les
hiciera para que los acompanaran á su mesa.
.
La visita al Sanatorio "Grrutia fué, pues, la nota sobresahente
de las fiestas verificadas el pasado domingo en la villa i:le Co·
yoacán con motivo de la apertura de la Exposición de plantas Y
flores.

1103

Los Invitados del doctor Urrutla de!!Cleadea de la eren escalinata para dirljlrse 11parque donde fui servido el luacb- cb1mp11ne,

�NUESTROS GRANDES EDIFICIOS MODERNOS
-

......... ....................... . . . ............:::::::::_. ~..-:::::...-;::-~·..:::;..···. ···-· :···.-· --· ·-···...·....-

.........

- ..

'

··

....

..

EL HOTEL "ISABEL"

\·
\

•\

\

Elegante hall del Hotel "Isabel"

r;us amplios y hermosos departamentos interiores. Estos están
montados cuidadm:ai.nente, con todas las reglas que aconseja la
higiene más rigurosa; tanto en su decorado, como en el mobiliario y servicio en general se tuvo verdadero escrúpulo para
aplicar todo lo que de más útil y notable se seleccion6 de los
mejores hoteles europeos; de consiguiente en el nuevo hotel á
que aludimos se hallan en verdadero consorcio la elegancia y la
comodidad, que hacen de este establecimiento, como lo dijimos
antes, uno de los primeros de México.
Fachada del hotel "Isabel."
El espacioso «hall&gt;, con que cuenta dicho establecimiento,· y
Por un momento, y abriendo en la escabrosidad de nuestra que está soberbiamente decorado, e¡¡ una de las primeras agravida actual un vivificador paréntes1s: algo grato, algo grande y dables impreaionee que reciben sus visitantes; pues constituye
verdadera~enta de interés alhagador no sólo para todos los ha-' una particularidad t.:l extraordinario buen gusto que descuella
bitantes de la metrópoli sino aun para la generalidad de los de en cada uno de sus numerosos detalles. .Admira, no menos tamla República y extranjeros que viajan, viene hoy á ocupar nues- bién, las bien acondicionadas recámaras, en que las albeantes
tra atención, orientando nuestro pensamiento por rutas más ropas es una de las principales circunstanciai,; lo mismo.que sus
práctica!:! y geherosas que aquellas por donde á diario se extra- confortables salones amueblados con particular delicadeza.
vía á causa de los acontecimientos políticos actuales. Ese comoEl servicio de baños y la instalaci6n de luz eléctrica, son tamlador paréntesis á que hacemos referc:ncia y que vamos á trans- bién una especialidad en este nuevo establecimiento.
mitir con grata satisfaccifm á nuestros lectores, es el que nos
Con el prop6sito de proporcionar mejor idea á nuestros lectoproporciona la noticia de la inauguraci6n de un elegante hotel res de los compartimentos de este hotel, ilustramos este artícuque lleva el nombre de «Isabel» y e&amp;tá situado en la calle de San lo con algunas vistas que representan la fachada, el hall, una
Felipe Neri número 88 é Isabel la Cat6lica número 63.
recámara y uno de sus salones.
Este nuevo edificio, por el lugar y lae condiciones en que se
encuentra, es seguro que ocupará categ6ricamente, un puE&gt;sto
Enviamos en estas líneas nuedtros más francos parabienes al
mny envidiable entre los de primera línea establecidos en toda caballero30 propietario señor Enrique Scbündube, así como al
la República.
·
activo y laborio3o administrador señor Manz, por haber dotado
Y no se crea que est11.mos exagerados al asegurar tal corn; á esta capital de un tan magnífico hotel, merecedor por mupues nuestra aseveración e!! consecuencia de haber admirado ya chas razones ele toda recomendación .

***

.-~··
.' (
.

~

.

-

r.

1

Mañana, 2 de Octubre, inau~uramos los nuevos salones que forman la TERCERA AMPLIACION de nuestra casa.
Nos honramos al invitará los lectores de EL TIEMPO ILUSTRADO á
la fiesta de ina ue:uración, en la aue celebraremos una Gran Exposición General en todos nuestros Departamentos.
· Rogamos á nuestros amables visitantes se sirvan dar preferen·
cia á nuestros salones de té y á los de la exhibición extraordina·
ria de altas novedades parisienses para la estación de Invie~no.
Agradecemos de antemano la buena atención que se nos d1spen·
se, y nos ofrecemos,, cordial y sinceramente, de todos nuestros
clientes y favorecedores, sus más afectísimos SS. SS.

~·

~

EL PALACIO DE HIERRO.

Una sala del Hotel "Isabel."

Una recámara del Hotel "Isabel."

~

:1

'

r

''

�ANEODOTAS Y CURIOSIDADES.

-Entonces principiaré;por !(segunda.

***

Uu recluta. escribía á su padre una carta

bastante breYe, y concluía así:
No soy más largo, }Jorque tengo tanto
frío en los pie1'1, que no puedo tener la.
pluma.
·:(·

* *á un jn\'en algunas
Un médico propinó
cucharncfa.,- de tintura ele 11jenj0°. El j11n:n
manife1-1ó rt-pugnancia.
-Solo la primem cnchamda la parecerá á uste 1 111al, dijo el médico.

,NO SE DESCUIDE UD.
Los varios síntomas de una
condición debilitada que toda
persona. reconoce en si misma, es
una advertencia que por ningun
concepto debería pasar desapercibida, pues de otra manera los
gérmenes de enfermedad tomarán incremento con gran peligro de fatale~ consecuencias.
Los gérmenes de la :ísis pueden ser absorvidos por los pulmones {i ctialquiera hora echando raíces v multiplicándose, á no
ser que el sistema sea alimentado hasta cierto punto que le
facilite resistir sus ataques. La
PREPARACION de WAMPOLE
que es tan sabrosa como la miel
y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos directamente de los hígados frescos del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre, fortifica el sistema contra todos los cambios de
temperatura, que producen invariablemente Tos, Catarro, Asma,
Gripa, Tísis y todas las enfermedades emanadas por debilidad de
los pulmones y constitución raquítica. Tomada á tiempo evita la tísis; tomada {i tiempo la
cura. "El Sr. Profesor Bernardo
Urueta, de la Botica Frizac en la
Ciudad ele )[éxico, dice: Por la
presente tengo el gusto do participar {t Uds. (JllO he usado en mi
hijo, enfermo de )fol de Pott y
por indicación del Sr. Dr. Rafael
Lavista h Prcp:uación de Wampolc, y tdcmCts de que le ha hecho
mucho hm, nu estómago la tolcrn
mnchíúmo mejor que las otras
preparaciones de aceite de bacalao. Igual cosa ha pasado con
algunos otros niiíos á quienes
les he recomendado que usen la
medicina de Uds." Basta una
botella para convencerse. Eficaz
desde la primera dósis. "Nadíe
sufro •un desengaíl.o con esta."
De venta en todas las Boticas.

Filipo, rey de Macedonia, por los años
&lt;le 358 antes rle .Tesucnsto, asistía á la wntll. de los priFioneroP de guerra, cierto día,
llevando llevando las ropas deRhonestamente levantadas á la vista de todo el pueblo. Uno de los prisioneros, que iban á
«er vendidoi:, repar6 en la poeiici6n inde·
coro"ª del monarca, y queriendo avisarle,
le dijo Pn voz alta:
-Sabe, Filipo, que soy un amigo:antiguo &lt;le tn padrA.
-A&lt;lmirado Filipo de esta interpelación
volvi6 la vista y le dijo:
-¿,Quién ereR tú? ¿cuándo y dónde has
contraído semejante amistad?
- Y o te lo probaré, respondi6 el prisionero, si permites que me acerque lí. tí.
Dada la licencia, el prisionero se acerc6
al rey. y le dijo en Pecreto:
-Baja tus ropas Filipo.
El rey se miró, arregló su vestido, y
dijo:
--Prisionero, estás libre, porque efecti ·
mente eres mi amigo.

***

En la época famosa de los Gremios, se
present6 con una carta de recomendación,
al examinador de los maestros albañiles,
un mozalvete como de veinte años, que
quería obtener la cartilla de exámen sin
sufrirlo.
-Es 11ecesario, dijo el honorable examinador, cubrir cuando menos las formalidades y dejar á salvo la conciencia.
-Señor, me han ofrecido que i.:ería
aprobado sin examen y no vengo dispues·
to á contestar, dijo el mozo.
-Necesito cuando menos hacerte una
pregunta, una sola ¿lo entiendes? pero si
no la. contestas no hay cartilla.
-Si es una, venga, contest6 el examinando.
-¿,Cuántas estrellas hay en el cielo?
-Eso es fa.cil 1 muy facil, tantas señor,
como pelos tiene mi jaca negra.
-¡Hombre! ¿Y cuantos pelos tiene?
-Señor, esa es segunda pregunta y usted ha ofrecido hacerme una sola.

***

Un joven que fué á bañaree por primera vez, estuvo en mucho peligro de ahogarse. Alarmado sobremanera exclamó:
-¡Ab! no volveré á entrar en el agua
sin aprender antes á nadar.

***

.

-¿Cuántos hermanos tienes? pregunta,
han á un aldeano, que pretendía entrar tle
criado en una cai.:a.
-'Señor, somos cuatro, tres hembras y
un macho. Este soy yo.

***

Carlos XII dictaba una carta á su se·
eretario á tiempo que cay6 una bomba y
estalló en la tienda junto al escribiente,
que dió un salto haciéndose atras.
- ¿,Qué te sucede? dijo el rey.
-Pero señor, ¡la bomba¡ ¡la bomba!
-¿Y qué tiene que ver la bomba con la
carta que estoy dictando? Continúa.

Preguntaban á un antiguo romano si
tenía algún defecto.
'
-Mi vecino te lo dirá, respondi6.

***

Un petardista decía á su amigo:
-Préstame seis duros.
-Sólo tengo doR.
-Pues bien, dáme erns dos, y me de,
berás cuatro.

***

--Señorita, que se pasa la hora y nos ,
quedamos sin ver nada, decía un caballft!º á la hermosa. Felisa, que. se v~tfa para
ir al observatorio á presenciar un eclipse.
-No os alarméis así. dijo: M. Aragome
quiere mucho y lo hará repetir, no lo dudéis, aunque man dos veces.

MAÑANA ...... ..
Es el grito, esperanza y refugio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobardía, la impotencia y la ig.iorancia.
Tristes hogares donde impera
esa palabra! Infelices seres aquellos que tienen que esperar la
nueva aurora para cálmar sus
angustias y dolores!
Hombre, mujer 6 nifío en cuyo
cerebro germinen las ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su voluntad.
Cuantas vidas segadas por esperar á mañana! Entre nosotros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo de la
salud, decir: mañana haré esto,
mañana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en seguida una bronquitis y. . . . . no
hacemos caso, mañana me curo;
luego una laringitis y .... maña·
na me curo. -Despues viene la ca·
lentura en la tarde, la tos muy seca, los imsomnios y sudores noc·
turnos; vemos á un médico, nos
examina, se pone serio y frunce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos recéta lo
mejor que todo médico honrado
conoce parala Tuberculosis:
"Creosofosfatina." Es cierto
que con ésto nos vamos á curar;
pero en un tiempo mucho mayor
que el empleado si desde que comenzó el catarro hubiéramos
usado esta medicina; con ella se
destruirían los gérmenes d~l ca·
tarro,•haciéndonos ahm1smo
tiempo inmunes para la Tube~
culosis (tisis. )
Mañana... Mañana... Mañana...

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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=A=~º=X=I=.=======:;;;;:;==M=É=x=
1c;_o•:..,D
~o;;,:;MING0 24

DE SEPTIEIIIBRE DE

1911.

NuM. 39.

=======================================

1•

.1'

'
1
!.
t
1

I

1 .

El señor Presidente de la República y la señora Borneque de de la Barra llegando á la Kermesse
organizada por los alumnos de la Escuela de Agricultura.

�A.etualid&amp;des .

LO QUE NOS CUESTA LA IRA

El levantamiento de los chamulas.-Las ideas de la revolución.
-La herencia del general Díaz.-La labor del próximo gobierno.
'

~~~~~~~~~~~

Pese á los títulos JJamativos y alarmantes con que la prenEa
metropolitana ha anunciado la inrnrrección d&lt;' los indios chamula:i en el lejano Estado de ChinpaP, ~a generalidad del público no se ha dado aún perfecta cuenta de toda la gravedad que
supone ese levantamiento. Al primer movimiento de alarma, ha
sucedido otro de sorpresa, y ahora el asunto amenaza echarse al
olvido, á menos que entren lo~ indios á algún pueblo pasando á
cuchi11o á sus habitantes, para que se rntisfagan eue demandaf.
Estábamos Jª acostumbrados á que los actos de rebeldía estuvieran ciicunscritos á las comarcas típicas de los levantamiP.ntos, laA del yaqui en Sonora y de los mayas, en Yucatán. Estas rebeliones de los desdichados indígenas, siempre perseguidos
y despojados, eran sofocadas con inaudita crueldad, sin esperar
siquiera á oir sus demandas, por justas que fueran y eran irremisiblemente ahogadas por el viejo caudillo, por el héroe de la
paz, y nunca produjeron sino un interés muy exiguo en la opi·
nion pública.
Pero ahora los tiempos han variado; la revolución ha llevado
hasta los últimos rincones de la República una oleada de nuevas
ideas, ofreciendo una oportunidad á todos aquellos ql1.e por
caestion d·e raza ó de clase veían sus intereses vulnerados, para
hacer valer sus derechos. Los asuntos de Morelos, en el fondo,
no tienen otro origen, así como la renovación de las dificultades
en la region del Yaquí.
En la época porfiriana, jamas se hizo nada práctico por el
mejoramiento de las razas indígenas: todo lo contrario. La decidida é inmoral protección del Gobierno á los caciques expoliadores; el despojo permitido, autorizado y aún ayudado de las
propiedades de 10:, indios; la instrucción p{lblica, gratuita y obligatoria, absolutamente fuera del alcance de ellos y ocupada en
la capital en la creación de una risible é inútil escuela de altos
estudios, fueron actos característicos de aquel Gobierno, egoísta
y notoriamente injusto, pues si algunos de nuestros indios, como determinados grupos de otomís, estan degenerados por cul.
pa de los gobiernos anteriores, el pasado, que tanto oro derramó
en el extranjero para sostener su fama de gobierno progresista y
adelantado, tampoco nada hizo por s.u regeneración. Y al lado
de esos otomis, verdaderos parias, están los tarascos, hermosa raza de Jalisco y Michoacán, tan industriosos, honrados, inteligentes y laboriosos y por los cuales tampoco se hizo nada por su
mejoramiento. Razas que ya hubieran desaparecido hace mu·
chos afíos, á no haberlas salvado su maravillosa vitalidad.
Ese fué uno de los más grandes errores del general Díaz, y
uno de los que más han entorpecido ese desenvolvimiento nacional, al que á fuerza , solamente, de rieles y de hilos telegráficos, -no hablemos de las obras de los puertos-quiso hacérsela
grandioso. Error, cuya reparación coni:tituirá una de las tareas
más árduas de los gobiernos futuros. 'fal es la herencia que lega
á la generación actual el hombre que más poder ha tenido en
México, y á quien rodea, todavía, la gratitud ciega de algunos
ciudadanos.
Si la insum.cción de los chamulas fuera aislada y única, y
este problema no fuera el que puede prestntarse en cualquier
momento en otras regiones del país, la importancia de esta

cuestión, puramrnle
local, ~ería muy relati ·
va. Pero al lado de los
cham ulae, en el mismo
Estado de Chiapas, vi·
ve la raza de los Lacandones en un lamentable abandono y atraso que los hace
irreductibles y los tarahuma,es y huicholee, que no tienen más
contacto con los criollos que aquel que les sirve para proporcionarse el aguardiente que los degenera y los pone en condiciones
de verse explotados inicuamente, y cuyas condiciones misera bles
de vida casi son las mismaei, para no citar otras tribus menos
numeroi,aei, como los pápagos, que, por su extremada miseria.
han llegado hasta á ser antropófagoe.
·
Los periódicos que, en general, son muy Jados á rewlver los
problemas nacionalei:, con una ligereza que les es característica ó
siguiendo sus particulares intereses, tratan de explicar los desordenes en la' región de los chamulas atribuyéndolos á las labores
de loe agitadores y demagogos. Es posible que estos factoree no
sean absolutamente despreciables, pero, ¿por qué no ha de pensar.se que puedan existir, como de hecho existen, entre las razas
alejadas de la civilización, algún cerebro bien organizado, un
hombre de suficiente energía y con el necesario amor á sus her·
manos para lanzarlos á la lucha en pos de su mejoramiento, de
las «reivirídicaciones)) que son justas,-hay que decirlo- dela
salvación de los internses de la comunidad y de su raza?
En el fondo, claro es que el problema tiene un orígen económico, pero hay que tener muy presente que también es social y
político. Con mucha justicia se ha llamado á este levantamiento &lt;,guerra de castas,J, porque el indio puro, como estos chamulas, los mayas, los yaquis, etc., sienten un odio profundísimo
por los blancos, muy antiguo, tradicional y, en gran parte, justificado. Y como no se pongan los medios para llevar al ánimo
de los descontentos y adoloridos indios la confianza, la idea de
una justicia equitativa, aboliendo el odioso cacicazgo y nomlmmdo autoridades que no tengan la rapacidad de las antiguas;
como no transija el gobierno y no atie1Jda á sus demandas en lo
que de justo tienen, el problema quedará en pie y el peligro sub·
sistirá indefinidamente. Podrá recurrirse á los medios de reprfpión cruel y odiosa, como en Morelos, conforme á los antiguos
procedimientos y triunfos. Pero este triunfo será momentáneo,
porque esos alardes de .fuerza no pueden ni podrán ser eficaces
para resolver e3ta clase de problemas de una manera permanen·
te y definitiva.
En consecuencia, el gobierno leal y justo que nos espera, debe
atenderá este aviso elocuente que le hacen los indios chamulas,
cuyo pod.er y los de los demá!! indios que están en análogas condiciones, si e3tán en contraposición de los demás, debilitará el
poder del Estado y trabajar enérgica y eficazmente en la creación de una solidaridad nacional.
LUIS

tirantes en proporción á la intensidad d
la ira. Resultado de esto, el calibre de las
arforias disminuye, y siendo entonces la
eangre sometida á mayor presión, su parte
Por que no debemos en colerizamos.
acuosa pasa á los tejidos inmediatos, y los
glóbulos rojos, diluídos en menor cantidad de líquido, parecen ser más numeroEn el cuento de Balzac titulado «La piel
sos cuando 8e examina al miscrocopio, esde zapa" se habla de cierta piel mági ca que
tos glóbulos, faltos de líquido necesario, ó
se encogía un tanto cada vez que su duegranulaciones en toda su superficie.
ñc&gt; expresaba un deseo. Tantos fueron los
Las consecuencias de estas alteraciones
deseos manifestados, que la· piel fué ha rnn terribles. El corazón envía á todas las
ciéndose más y más pequeña, hasta redupartes del cuerpo esta sangre concentrada
cirse á nada. Su dueño entonces no pudo
extraordinariamente rica en glóbulos qu;
desear nada más; el abuso del talismán le
los tejidos aprovechan instantáneamente
hizo quedarse sin él. Una cosa parecida le
la con bustión orgánica se verifica con in~
ocurre al hombre con su propia naturaleza
tensidad casi duplicada, la sensibilidad se
cuando se incomoda. Según un médico comexcita casi en demasía. En tales momenpatriota de Balzac, el doctor FJeury, cad:1
tos el homhre pasa por un exceso devida.
vez que nos dejamos llevar de la ira,• nuesCuando en un momento dado se .vive
tra vitalidad se encoge como la piel de zamás de lo que se debe vivir, el orga-il'i!i\llo
pa del cuento. A cada instante ·de cólera,
entero padece. El excesivo trabajo d~l·cemás aún, á cada momento del mal humor
rero y del corazón durante los momentos
avanza ufi paso la degeneración de nuestro
de ira, es un trabajo perdido, y, lo que es
organismo; nuestras energías se encogen
peor, es un trabajo perjuaicial. Un gasto
hasta que desaparecen por completo.
Laureana Wright de Kleinhans,
de energías en el organismoes perjudicial
11
68tuma,
La ira es una exitación cerebral, mejor
ilustre ~~rta1~!'1;:;i~d~sºtl0ª0
siempre, pero sus perjuicios son más de
diríamo:1 una enfermedad del cerebro. El ha sido odoptada por la secretaria
de I nstrucolón
sentir cuando no se compensan con ninPúbfüa y Bellas Artes.para las escuelas
profesor Lange, de la universidad de Conacionales de señoritas. como tex to
guna utili.fad práctica, como la que resuloficial. Dioha obra es una ooleca!ón de estudios
t d 1t b ·
· L a lra
· es,
penhagufl, ha estudiado sus síntomas y sus
biográ.J:lcos de las mujeres not ables
a e r~ aJ.º CP.rebral ord'mar10.
causas. Según él, toda!:! las emociones son
mexwanss de todas las épocas.
por consiguiente, una enfermedad ptiligrodebidas á alteraciones en la circulación de
sa para los que rodean á la persona irala eangre, y la ira es resultado de una excesiva dilatación de las cunda, pero más peligrosa todavía para el que tiene la desgracia
pequetias arterias del cerebro, que produce lo que podríamos lla- de padecerla.
mar un caso de hiperenervación, una excitación tan excesiva
~~~
como inútil.
A un caballero que se llamaba don N. Velasco, ponía un porEn el hombre encolerizado, las fibras por donde circula la tugues en el sobrescrito.
·
sangre y le forman una suerte de envoltura, se ponen rígidas y
Al muy magnífico señor don N, de Haper asco.

~;~ts:

ZAMORA PLOWES.

El señor Presidente de la República, imponiendo las condecoraciones á los militares, el 16 de Septiembre, en el monumento á Juárez.

�6,z

ACTlJAllIDADES

Puesto de Confetti,

ACTU Alllt&gt; At&gt;ES

Puesto de dulces,
atendidos por distinguidas señoritas de Tacuba.
Aspecto de las tribunas durante la fiesta deportiva.

1 · · · d Barras
·
Los juegos deportivos de la Kermesse: El campeon Ugartechea, lucha greco-romana por alumnos de la escue1a mag1stra Y e1erc1c1os e
·
Fots, de "l!L Tll!MPO ILUSTRADO,"

Asalto de esgrim·a por los alumnos de la escuela Magistral.
Fors. DE

"EL TIEMPO

ILUSTRADO...

�-

..

;

- ,- -

a

~

.Retualidades

11 a eotTtTida de totTos de Covadonga.

condición «sine qua noni&gt; de dirigirlas
yo mismo, los empresarios no pueden
convencerme estando en pie las exigencias de los directores de orquesta.
«Cuando en mi fuero interno adopté
esta rernlución en principio, sentí cinta
contrariedad, cierta huella dolorosa; hoy
me alegro porque nada me inquieta; fu.
mo, paseo, viajo, tomo parte en conciertos, voy á dirigir mis óperas donde ningún compromiso me lo estorba y ......
sohre todo, gozo de excelente salud. Vivo.
«Si no me atajasen tantas restricciones
compondría la «Festa del granoi&gt;. Pero
a~í sería inútil todo trabajo. Decididamente no haré más óperasi&gt;.
La prensa italiana espera, en no largo
plazo, una retractación de sus palabras.
'tl]ll''"'l]ll"',¡¡Tl"'1Jjll"'1Jjll"'1Jjll"'

¡i
;l
'1

El desfile militu del 16 de s~rfürnbre,- Un regi;niento de cb:illerí.1.

Hay necedaclee, decía el abate Voise·
non, que un hombre de talento com ·
praría á cualquier precio.

1 1

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¡

MASCAGNI SE RETIRA

1.

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1

1

1

•

Odiseas de Viajeras
Cuéntase del con·
quistador espafíol.
Vasco Núñezde Balboa, que fué uno de
los aventúresor más
afortunados en torlas sus empreFa~.
Y en efecto, mientras casi todos e1rn
colega11, cada vez
queemprendían nn
viaje tenían que Ju.
char á cada ,Jaso con
los salvajes de aq urilas regiones basta
entonce3 no pisadas
por plantas europeas, él era c11.~i
siempre bien recibi do, y más de una
vez se le confirieron
por los indios honores que parecen cosa de cuento. Al vi·
sitar el territorio del

L1s reinJS que p~e,ifüron l:i fiesti, descendiendo del "breack" del Lic. Pedro del Villar.

Los periódicos italianos dan la noticia. El mismo autor de «Cavallería rusticana» lo ha declarado; quizá en un roo1
mento de mal humor ha jurado no volver
á tscribir ni una nota para los teatros de
ópera. Las trabas conque tropieza para
representar y dirigir personalmente en
ellos sus nuevas obras, los contratos que
cun las empresas ha.n firmado los direc' torea de orquesta exigiendo que nadie
los substituya, ni los propios autores, y
el mismo desaliento que infunde una
iecia lucha, afianza más e.n su ánimo ta·
maña resolución.
&lt;&lt;Cierto, ha dicho Mascagni, que 6ltimamente, me obligué á escribir dos óperas n:uevas, la «Vestiliai&gt; y la «Festa del
grano;» pero estos contratos no tendrán
efecto, porque no se me señaló plazo
parfl, la composición, y porque dada la

.,

..

'"

' i

¡,
!'

El nuevo ministro de Cuba acompañ~do del secretario de lá Legación y _de los int~óductor~s de embajadores,
saliendo de Palacio, después de haber entregado sus credenciales al senor Presidente.

Las alternativas de l.:l tarde.

cacique Caretn , éste
recoaoció su fuerza
y le dió en matrimonio su propia hija, y más tarde, llegando á los dominios del cacique Comagre, hizo éste que
uno de sus hijos saliera á recibir á los
e3pafioles y le, re·
partiese infinidad
de objetos de oro
puro, demostrándoles así el placer con
que eran recibidoQ.
Y no paró ahí la
amabilidad de los
reyezuelos indios.
El mismo hijo de
Comagre, al ver que
los españoles Re disputaban aquel oro,
les indicó elJcamino
que debían tomará
donde encontrarían
el rico metal.

�DE

LAS AVENTURAS DE PERAGALLA
P,migalla, que se moría de hambre, se presentó en la comisrtría.
-S)y el autor del crimen de la calle Michel-dijo al comisario.-Penetré en la portería á las doce de la noche, ¡¡ujeté con
una mano á la portera y con la otra fr11cturé el armario de luna.
Lo llevaron al calabozo.
"
Al día siguiente
el comisa1 io, que no
se deja efigafiar fácilmente, llamó á
Peragalla. y le dijo:
-Eree un farsante, no has cometido
el crimen, pues la
víctima es un hombrb que vive en el
quinto piso y que no
tiene armario de luna. Además, el cri ·
men se cometió á
las doce del día.
¿Por qué mentías?
- Porque tenía
hambre y quería hallar albergue en alguna de esas hermosas cárceles donde
Fe duerme cómodamente y no se come
mal.
-Ya, ya-replicó
el comisario; - inSeñor Lic. Edimdo Novoa .
tentas colarte como
electo Presidente de la Cámara de Diputados. si fueras un crimi·
nal legítimo, y eso
es una verd~dera estafa Lárgate, y que no te vuelva á ver.
Paragalla se fué; pero dos días después, aguijoneado por el
hambre, pensó:
-Puesto que e3 indispensable merecer la cárcel para obtenerla, vamo:1 allá.
Se emboscó en la carretera de Saint Denis. Hacia las doce d~

Señorita Dolores Rubín

y

De soeiedad

SOCIBDAD

la noche, un s~ñor cubierto con un hermoso abrigo de pielei/
pasó por allí. Iba guiando una elegante cbarrete. Peragalla 8al
tó al estribo y hundió la acerada hoja de un puñal en el vientre
del burgués. Registró los bolsillos de su víctima y halló unR
cartera repleta de billetes &lt;le banco.
Peragalla era honrado. No tocó los billetes. Al día siguiente ~f.
presentó ante el comisario y, mostrán~o!e la c.1rtera, se confoó
autor del crimen.
- Aquí estoy dijo,-y esta vez va
df. veras. So y yo
quien he matado á
un hombre en la carretera de Saint De
nis. He aquí su di·
nero: no falta un
solo billtk
-Por lo visto, PR
una id ea fija - le
contt&gt;stó el comi,ario. - ¿De manera
que csda ver, que
rn cometa un crimen piensas present11rte y embrollar
lol'I trabajos de la
policía? Han detfl·
niJo al autor del
crimen de Saint Den i~. Llegas demaFiado tarde. ¡Guardi11sl Echad á esa
hombre á la calle.
Per11galla se retiró. Y ahora vive
Señoi Lic. Andrés Molina Enríquez,
del producto de sus que ha sido internado en la Penitenciaría acusa·
crímenes.
do de delitos políticos.

siente en su pecho una herida
que á sus glorias pondrá fin;
pero su ánimo in vencible
no se rinde ni se abate,
y dirigiendo el combate,
suena siempre su clarín.
Aunque salta á borbotone~
la sangre, con mano fuerte
le lierra el paso á la muerte
y la hace volver atrás;
renueva el toque de nbque,
y la batalla avivando,
cual suprema voz de mando
suena sin cesar jamás.
Sobre la hierba tendido
~in consuelo ni esperan7a,
al ver que su gente avanza,
contiene el dolor atroz;
á su labio ensangrentado
.f..,, 'clava el bé!ico instrumento,
y''vibra siempre en el viento
si) estremécédora voz.
1

Mira éxtenderse los zuavos
por la selva enmarañada;
la po~ición disputada
rronto en su poder caerá.
Extínguese de repente
~1 resonante alarido;
:-u último deber cumplido
ti corneta ha muerto ya.
PABLO

Señor don Antc,nio del Valle
y señnr:i Mari:, del Va lle Bu lnes de del Valle.

1l]l1""1l]l1""1l]l1""1l]l1""1l]ll""

Un lugareño, necesitaba visitar á un infante, y preguntando
el tratamiento que debía darle, supo que al rey se daba el título de majestad, y al príncipe el de alteza; pero nadie pudo decitle palabra del título que se daba á un infante, porque debían
ser tan tontos como él las personas á quienes preguntó. Yo lo
inventaré, dijo, y principió así su arenga:
- Señor: yo espero que vuestra infantería me prott&gt;ja.

Escandón;
Señor Jorge de Parada Y Buch i
que contraerán matrimonio próximamente

--

...,......

DEROULEDE.

Señor don Enriq11e Rosete
y señora Mercedes Mac Gregor de Rosete .

EL CORNt:&lt;:T.-\
Ataque anuncia el cornet:i.
Ni una nube el cielo manch.1;
la carrttera es bien anch :,;
los zuavos cantando v:1n.
Delante se extiende un bo~que
coronando una colina;
de allí el campo se domina ;
los prusianos allí están.
Siempre fué el viejo cornet:i
un camarada valiente;
si apurada ve á la gente,
el primero en la lid es.
Cuenta ya muchos combaks,
y aunque los juzga felices,
lleno está de cicatrices
de la cabeza á lus pies.
Hoy él dirige la dan z:i:
nunca su clarín guerrero
sonó tan vivo y tan fiero
rasgando el aire sutil;
él la esperanza desp¡erta
en el pecho de los bravo5,
y encendió ya de los zuavos
el corazón varonil.
Avanzan á la carrer.1;
el prusiano no se esconde;
el fuego al fuego responde:
ibuena la funciói:t será!
Por fin, á sus compañeros
lanza otro toque el corr¡et:.¡
- ·"¡Arriba! ¡á la bayonet;i!"
En el bosque entraron ya .
El heroico veterano,
á l:i primera embestida

�TEA T ~OS-ACTUAI.tlO.AOE S

TEAT~OS-1.las fiestas italianas

El viaje de Virginia Fábregas al:extranjero. - Un grupo de sus amigos que fueron á despedirla.
D0s escenas de la obra de Rovetta "R,,manticismo," de~em¡,eii.1da p:ir los distingui 'ns .1rtist.1s Dante C:i¡,ell i y Celeste Aid11 Sanchi.

FIN DE LA ESCLAVITUD EN CHINA
---.I

en lo sucesivo compren personas. Las mujeres ylos nifi.os po·
drán emplearse en el servicio doméstico, pero conservando su
condici6n de personas llbres. Los esclavos serán puestos en libertad, y los chinos que tengan criadas compradas, r¡o s6lo han
de darles la libertad
inmediatamente, eino que deberán ca sarlas. El matrimonio será absolutamente libre; se autoriza el matrimonio entre chinos y
tártaros, entre ricos
y pobres, etc. Se
prohibe á los mandarines'chinos comprar hombres para
convertirlos en esclavos.
Esta disposici6n
oficial eefiala una
u neva era en la civi·
lizaci6n del Extre ·
mo Oriente. Ya era
h• ra de que la 111 bor
admirable y vercl»dern mente heroica
&lt;le !ne mi~ioneros
r., istianos, muchos
&lt;le Jos cunles h~n
FPll:1 do con su san·
gre 111. doctrina que
pr.. dic~ han comen zase á dar su fruto.

Gracias á la continua labor de los mieioneros en Extremo
Oriente, se ha llegado á dar un paso
de gigante en la redenci6n de la mu'
jer y del niño, allí
sometidos desde antiguo á 1 a m á s
triste esclavitud.
Ultimamente el
ministro de justicia
de Pekín ha anunciado al Trono que
el ministerio aceptaba la proposición
del virreyTchu-Fu,
prahibiendo la compraventa de las personas. Conviene arlvertir que este vi m y ha sido tildado
siempre de dema silldo afecto á los
europeos y si ngularmente á los que
dirigen las mi~iones.
Con arreglo á esta. proposición, Re
manda que los chinos que tengan mujeres 6 ni ños com.......,....
prados quemen in- ¿En qué se pamediatamente l os
recen
ciertos hechos
contratos de tales
áciert.
o
s pecados?
compras, y se estaEl señor licenciado León d&lt;! la BJrra, el señor Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, el
En
queson meblecen penas muy
director de la Escuela de Bellas Artes y un grupo de alumnos, e~ el salón en que ha expuesto
ros.
sus
cuadros
el
artista
García
Núñez.Fots.
de
Et
Tiempo
nustrado.
severas para los que
..-,._ _ _ - _ _ _ ____ ,...__ . - - - --:-~..--~ ~-.,~ - -···~--_,..7~- --··;"r~ --.----...--:-- -r--- . -- ------.--- - -- - --

.......

Aspecto del teatro Arbeu, durante el combate de flores.-Fots. de El Tiempo Ilustrado,

~

�660

A CTU ALIIDADES

LA JUSTICIA DE NAPOLEON
Al día sigoiente de la batalla de Austerlitz, un ayudante de
Naµoleón penetró en la tienda imperial con una precipitación
que demuestra en estos casos el anuncio de una noticia importante.
- ¿Qué sncede? - pregunta el emperador, que en aquel mnmento acababa de tomar, i,egún su costumbre, su vasito ue
johani-bey.
- -Señor-respondió el oficial-uno de los soldados del 40 &lt;le
ligeros que más se distinguieron ayer, ha matado á uno de sus

Hes.

rnsiedad, porque conocían de sobra el carácter del emperador.
Desde el sitio en que se encontraba el beodo basta la boca del
¡,rectpicio había próximamente Joce pafO!'l.
-¡ Doce pasos al frente!-gritó Napoleón con la voz más calmo~:L que nunca.
F.:I Foldado empezó á andar, pero al llrgar al precipicio se detu vn.
- ¡ Doce pasos he dicho!
- 8eñor-exclamó el soldado, volviéndose-si doy un paso
mñ, me de~pefio.
-¿De modo-preguntó el emperador con ironía-que os dnill
cuenta de un peligro para vos después de haber apurado cinco
1:11artilloa de vino de seis sueldos, y no os dais cuenta de que
1rnttáis á un hombre habiendo bebido cuatro cuartillos rnlamen
tt-? ¡Qu'l lo fusilen €n el acto!
Un momento después los ecos de los valles repetían el rumor
de 1111·, cle,carga y el cadáver del soldado rodaba hasta el fondo
a. 1 abi~mo.

-¿,No le han fusilado todavía?
- El consE&gt;jo espera conocer las decisiones de V. M. l.
-¿,Pues no me conocen los genere.les que lo forman?
-E~ que ......
- Acabad.
- Señor; el soldado estaba completamente ebrio cuando cometió el crimen . .
-Entonces, exclamó Napoleón después de reflexionar un instante -mtonces de-jadlo dormir.
Napoleón Yolvió la espalda al mensajero de aquella · noNingún nventurero ei::pañol fué jamás tn.n hirn ri&gt;cihido
ticia que resnlta,,
·:
en América como
ba algo trivial Pn
t&gt;l inglés Drake
aq uellascircu nsta11
cuando llegó á lL
cias, y se ocupó &lt;le
costa de California,
unos arduos é i11 en 17 de Junio &lt;lll
trincados p r o b I eli'í79.
mas; pero al día
Aun no ha bfa ,lesiguiente ya estaba
Rem barcado el céleen pie mucho antes
hre piratq, cuan·
del toque de diana..
clo lie!{Ó un indio
- ¡ A ver!- gritó
flll u11a c11noa
á uno de sus ayuP.chan&lt;lo 1d a. i re
uantes-q u e conuna&lt;s plumas romo
tl uzca n á mi presen signo de piiz, y arrocia al . soldado que
jó á In cubierta riel
ayer mató á su jefe.
barco u11a cesta lleUn momento desna de tabaco, escapués, en la explapando después á tonada donde se er,l o r fl m o. Cuatro
,tfas de3p11é Draguía la tienda del
emperador, apareke estableció un
cieron loe rntdados
1·aml'amPntu en la
que daban la guar, o,ta é hizo conR·
truír un tosci) fordia al criminal.
tín &lt;le piedra. 1,a.,a
Este llevaba el
, ustodiar e I caruniforme destroza. "' gamento lllienlr11s
do por efecto de la
1'0 hacían algun11s
ha.talla. Detrás Ee·
repnracionPs en la
guía e n brillante
nave. Poco á poco
grupo una multiInauguraci6n de la biblioteca para obreros "Presidente Le6n cie la Barra." -Grupo de la Mesa
directiva y Je los obreros qu ~c,H1curi ierc1n á la ca emonia.
fueron apareciendotud de oficiales.
indios que miraban
El soldado quirn
caer á lo, pies del emperador, que le h iz &gt; un gest,,, npen:is pP.· :1 s1,mbrados aquel gig1rnteFco buque en el que hubiera podido
cab er toda su tribu. Comprendiendo su asombro. Dr11ke manrceptible, ordenándole que siguiera en pit&gt;.
- Dicen-exclamó con la calma profunda qne era el síntom,t dó hacer algunos disparos al aire, y con aquello llegó á su
mayor de su cólera-que ayer dísteis muerte á vue;tro alférPz. colmo la admir11ción de los pobres indígenas. AquelloR hom·
brPs blancos que sabían hacer fuego en el aire, que mHneEl reo balbuceó algunas excu~as.
-:-Dicen-prosiguió Bonaparte-que esHíbais complttll nwnte j&gt;lban una embarcación grande eomo un pueblo, y llev11b11n
ebno.
trajlls de terciopelo y brillantes corazas, se les debieron repr~sentar como seres sobrenaturales, y dos días después, ,il µ1e
- Así era, Fefior.
-¿,De modo que no os pudísteis dar cuenta de vuestro acto? de la colina, aman ecieron grandes multiturlPs &lt;lEI ~alv11jes ~freciendo plegarias y ~acrificios á aquellos hombres marav1llo-No, eeñor.
eo!'I.
--¿ De qué vino behiRt!'is?
El famorn pirata inglés fué lo bastante noble rarn convrncn·
- Del dfl dieciséis rneldos.
le ; de que no eran dioses. Sin embargo, los indioK no q11eríun
-¿Y qué cantidad?
eepararse de 'el sin mostrar el aprecio en que le tenían y 1,cto ~~­
- Cuatro cuartillo!&gt;.
- ¡ Hola !- dijo- que traigan cinco cuartillos de ,·ino del de ·. guido le proéamaron rey de su país, coronándole con sr,herb1a
á Feis sueldo~.
, diadema tle pluma.
Cuando vinieron con el líquido, el emperador obligó al sol·- ··-···..···············..··········"""''-·"···..············..
da.do á que apur;1se toda aquella cantidad de mo~to y esperó á
Espurina., adi'vino y matemático, advirtió á César que rn guarque surtiese efecto.
- ¡Firmes!- gritó luego; y el soldado se plantó y saludó mi- dase de las cal"ndas de marzo ( día 1~) porque hablan de serle
fun estísimn.~. Eete mismo día, yendo César al Sent1d", e1 c n·
litnmente.
- ¡ Dos pasos á la derecha!
tró al adivino 1 y le dijo riendo:
.
-Ya han llegado las calend11s de marzo, y no he tenido c,111 El soldado, vacilando como en el último grano de la borrach ·l'll , cum pli ó la or1len. El emperador miró entonce'lh&amp;.cia un:\ tratiempo alguno.
- Llegaron, replic6 Espurina, es cierto, pero no pa1,111ron.
cortadura del terreno enque empezaba un abi~mo terrible.
Pocas horas después asesinaron á César.
Las tropas formad as seguían todoa estos detalles con terrible

ORA KE CORONADO......

0,

· ···· ····"'''''''"'' ''''''''' "'''''

11

ANEODO'rAS Y CURlOSIDADES.
Un bibliotecario, encargado de formar
el índice de la biblioteca de su provincia,
dPspués de la extinción de los conventoF&lt;,
encontró un libro hebreo, y no sabiendo
qué título ponerle en el catálogo, ascribió
así:
Itero: un libro cuyo principio está en
el fin.

***

Un médico de alguna fama, pero de

DE LA MULTITUU
Que han usado nuestra preparación ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referen·
cia á sus méritos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que pueda em·
plear~e con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuer·
zas del enfermo durante esos periodos en que falta el ap.etit.o
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la,

•

"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Oompl).es·
to, Malta y Cerezo Silvestr!:).
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apet ito, ayuda á' la
digestión, y vuelve á los placer1;is
y tareas del mundo á mucl;los
que habían perdido ya toda esperanza. " El Profesor A~ri.an r
de Garay, dice; Con buen ex1to
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la n eurastenia
y en otras enfermedades que de-· ·
jan al organismo débil ·y la san. gre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas.

más orgullo, estuvo ausente de Madrid un
mfls en el verano último. A su rPgreRo habló de 1-u ausencia, en la tertulia, á qnfl
solía asistir, de una manera tan impntinente, que uno de los tertulianos le dijo:
- -Ltt ausencia de usted nos era conocida, porque uno de los periódicoR facultativoR dé la corte, aunque incidentalmente,
nos ha. hablado de ella.
-¡Ah! ¿conqufl lnR peri6dicos han hablado de mi viRje? ¿Y se puede saber qué
es lo qufl han dicho?
-Indudablemente, puesto que están
· todos aquí.
-Véamos, véamos.
-Dice así:
-Seµtiembre 30.-Ha habido una baja
considerable en las defunciones, que Re
cuentan cien menos que las que se registran en el septiembre del afio último.
-Al momento conocimos todos que estaba usted fuera.
-Ya......
Un pobre colono ***
llevaba una cesta

de
peras al dueño de las tierras, que tenía en
iirriendo, y como se entrfltuviese algún
tiempo en el patio de la casa, esperando
que su SPñor se dignase recibirlo, se llegaron á él dos grandísimos monos vestidos á lo militar, que andaban sueltos por
la ca~a, y con una familiaridad asombro-

~EUROSINE PRUNIER
l RECONSTITUYENTE GE.N~RAL
sa ~e lanzaron sobre las peras y se pusieron como buenos.
El labrador, que los vió vestidos con
tanto lujo, no tuvo atrevimiento de oponerse al destrozo que hacían en la fruta
delicada, antes por el contrario, les ofrecía las mejores peras que encontraba, diciendo :
- Cómase usted e!. ta , señorito ; esta es
mucho mejor, señorito; siento muchísimo
señoritos no haber traído más para haber
sar.illdo vuestra voracidad.
Llamóle el amo á FU tiempo y viendo
la fruta erh11da á perder y la ceeta muy
cli.minuida le dijo :

NO OLVIDE Vd.
de empezar mañana
su tratamiento contra el

ARTERIO- ESCLEROSIS
y 1,us síntomas

Tome Vd. las Píldoras
DE

ASCLERINE

laboratorio PRIOU, MENETRIER &amp; Cle
34, des Francs Bourgeois, PARIS

En México:J. LA BABlf, Suc"· &amp;e···
y todas farmacias

- ¡.Qué ha eido esto?
- Señor, repuso el labrador, estando
en el portal han bajado los dos señoritos
hijos de V. S.. se han abalanzado á la ceRt a y con muy buen apetito se han comido
las peras que faltan.
-;.Sabes lo que has hecho bárbaro?
-Sefior, tratarlos con la mayor conE:i·
deración, como cosa al fin de un ca ba ·
llero tan principal, Ein que ellos ee hayan
clignado contestarme siquiera, como e:i
fueran mudos.

***

Se rogaba á un jugador de buena rner·
te, qne sirviese de segundo en un duelo.
-Gané ayer 2,000 duros, contestó, y
me batit ía muy mal ; id á ver al que lo&lt;s
perdió, porque creo se batirá como un demonio.

¡Oh !os \9 aiientes!
No se crea que vamos á tratar
de aquellos que luchan en el campo de batalla, no, vamos á t ratar de tipos que, por desgracia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se encuentra
con un fuerte catarro y un poco
de calentura; al preguntársele
qué ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada,
yo nunca me curo, no tengo miedo á las enfermedades. Y nuestro hombre se aueda tan sat isfecho como si tal cosa.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro ; solo le
ha quedado una tosecilla seca,
no puede dormir, ha perdido el
apetito y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valiente, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama a l
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tomar luego la "Creosofosfatina"
líquida.
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con me nos de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está expuesto á contagiará toda su familia. ·
Los catarros y las toses nunca son inocentes ; deben cuidarse
tomando la admirable medicina
que dejamos n ombrada; con ella
se evita y .cura la Tuberculosis y
todas las enfermedades del pulmón, pecho y garganta. Tam·
bien la h ay en pastillas.

�LtA FIESTA NACIONAu.-AGTURulDADES

16 DE SEPTIEMBRE

LA FIESTA NACIONAL
El cañón había cesado de tronar ha-ciendo las ealvas de ordenanz~, para saludar l~ solem1?i?ad nacional que en aquel día se
fest.eJaba.-Las autoridades clVlles y militarei: ya habían pasado
revista á las fuerzas, la3 cuales con sus marciales músicas á la
cabeza se dirigían á los cuarteles.
Todo era animación y bullicio: el movimiento incffante de
aque} hormigu~o humano que se desbordaba desde la plaza á la s
avemdas¡ el rmdo ensordeced~r de los carruajPs que corrían y se
cruzaban por .todas .partes lucien~o sus espléndidos equipaje!';
los adornos v1sto~ís1mos del multicolor emb, nderamiei,to todo
h~cía v~r que el pueblo ent?ro: ciu~adano~ y extranjeros, 'se habrnn umdo todos para fe~te¡ar el amver,ario gloriorn.
Paeaba una ~úsica P?pular¡ E-lyueblo aplaudía, y muchos al
compás de la ~msma la iban s1gmendo; ya lejos y p1::rdiéndose
el eco de la m1em!l, llegaba otra y llenaba el aire con el mido ensordecedor de sus clarines y tamboree, infundiendo en la marn
como un sentimiento marcial, mientras el aplauso expontáneo
q~~ ~aludaba al paso á los viPjos militares evocaba recuerdos pa~r10t1cos de ~atallas a~peramen~e co~batid~s para conquistar Ja
rndepet1den?1~ dtl pa1s\ y de victorias glonosamente conquistadas.-Un vie¡o veterano Jlevaba el ¡.iecho cubierto de medallae
o~orgadas á su valor, y ganada s áfuerza de privaciones y rncrific10P.

Entre la universal emoción y alegría concluyó el dr sfilP, y poco á poco la enorme concurrencia Ee fué retirando vara sus casas
comentando el soberbio Pspectáculo á que había asistido.
II
En una mísera buhardilla por los alrededores de México Ee desarrollaba uns. escrna muy dü:tinta.
Una mujer más que vieja, envejecida por el trabajo y loe dolores, se acercaba á cada rato, á una pobre criatura que toda vez que llegaban hasta ella los ecos de los victorea y de lap
músicas e3tremecía en el mist-ro lecho, no obstante la fü:bre qu~
la atormentaba y la sumía en un estado casi letárgico.
Gruern,i lágrimas se deslizaban por lae mE-jil]al,l de aquella
desgraciada, que, despué3 de enjugarlas doloros:1mente se mesaba con desPsperación los cabello?, contemplando rn i~potencia
de frente á la terrible enfermedad que acoza ba á su criatura.
&lt;'l Dios mio!,, Si ella muere llevadme á mí también. -Sola en el
mundo y abandonada por todos ¿que vá á ser de mí, sin mi
Mercedes?
ccCruel é ingrato padrn, que te abandónó bu yendo de tus caricias. ¿y yó, qué le hice para que nos dPjara en la calle y abandonada~? Nada, si no combatir diariamente ese vicio infame
que le dominaba, que le hacía perder la razón, que nos llevaba
á lll. ruina completa: el juego.
ccH1-1sta mi pad re, mi pobre y buen papá que nos recogió cuando supo nuestro triste abandono, hasta él murió de pena viendono~ tan de,d icbadas,,
((Ya nada. tengo que vender, pues todo se ha consumido en
medicamentos y para el pago de este miserable cuartito al implacable casero.
ccTodos los que viven en la casa ya me han vuelto las espaldas
y yo no puedo, ni debo, molPstarlos más.-Pero de cualquier
manera, aún tuviera que robarlas, necesito naranjas para Mercedes, y no eé donde conseguirlas.i&gt;
Aquella pobre mujer di6 dos ó tres vueltas por la deemantelada habitación y por último se dirigió á un baúl medio vacío.
Allí habían varios papeles, libros viejos, gastados y sin tapas y
algunas ropas madas que no habían llegado á vecder porque
nadie las quería.
De uno de esos libros cayó, al levantarlo, una medalla de
plata, y un grito de sorpresa y de alPgrfa se eEcapó del Pf cho
de aquella mujer. ¿Cómo es que no me rPcordaba de éstú? Es
providencial; aun cuando hoy sea -día de gran fiesta, sieruprA
encontraré alguno que me la compre, y con su producto pod1 é
adquirir Jo que necesita mi enfermita. ¡ Pobre papá, que cuando
nació Mt'rcedes quiso rPgalarle esa medalla con una libreta que
seguramente se la habrá comido la polilla, porque hace de eeo
más de diez afios ! ¡Quién le hubiera dicho, en aquel entonces,
que ese pedazo de plata, que tanto tiempo ha e&amp;tado olvidado
vendría á serme tan útil! Pero dejemos eetos reouerdos que
vuelven más triste, y bajemos á vender esa medalla y comprar

m;

In necesari~; tardaré_ muy poco; suerte .que Mercedes parPce
ahJr.a dormir tranqmla, pues ya no se siente esa gritería y Psa
mus1ca.
La m?jer ee echó un chal á la cabeza y, después de cubrir
muy cu~dadosamente á la P?bre enfermita, abrió la puerta con
cautela a fin de no hacer rmdo y rnlió.
III
Antonia Paula Gutiérrez era una joven muy hermosa bija
única y en canto de su padre que la idolatraba con verdod~ra locura. Con él se había creado, pues su madre murió ~iPndo ella
muy pequeñita, y el padre jamás quirn darle una madmtra
por lo que él mismo se dedicó exclusivamente á su crianza y
educación.
A la edad de diez y ocho años conoció á un mozo muy guapo, y aun cuando el padre no miró con buenos ojos la corte que
éste hacía á su hija, ella concluyó por enamorarse locamente y
aceptar un compromiso que debía serle funef:to.
En vano su padre quiso disuadirla de erns amores, en vano
rogó y hasta amenazó, nada pudo conseguir, y en vista de ello
consintió por fin que Juan García, así se llamaba el mozo se
desposara con su hija.
'
Al principio todo iba muy bien, pero, paeado algún tiempo
Juan García pretextando hoy necesidades de su empleo maña~
na compromisos con amigos, empezó á faltar primero á, lasco·
midas, después l0s días enteros y por fin noches y hasta rnmanas completa~.
Antonia Paula se quejó con su padre de este abandono injus~ificado, pero sin ningún resulta.do, pues el anciano no podía
imponer eu voluntad al yerno. Hizo algunas gestiones para poder saber á ciencia segura la causa de estas frecuentes y prolongadas ausencias de Juan García, y después de muchos pasos y
mucho disimulo, vino á conocer que no mediaban razones de
empleo ni de nPgocios, y que la única causa de dicho abandono
era un vicio de los más graves é incomgibles: Juan García era
un ju~ador de ee~s que n? tienen n:ás ni el ~entido de la dignidad m moderac10n de mnguna clase. Oculto el anciano la des· gracia á su hija Y. pntendió convencer. con sabios razonamientos á su yern~ d~l ma.l camino que había emprendido; pero empezaron las dlsc1dencias, hasta que por último se concluyó con
una compl~ta_rnp~u~a de r~lacione9, y J?an García obligó á su
esporn le s•guiera a ::::lan Lms Poto&amp;í, pomendo así una distancia
~u;¡ grande entre la reüdencia del padre y la de la hija, é impHhendo así que desde h. fecha no pudieran más rii verse ni
ha blarsP.
Pllrnn,n así algunos mPse!', ocaeionando una desesperación
imposible de dernribir en el pobre anciano, hasta que un día
recibió una carta de Antonia Paula en la cual, después de comunicarle que era madre, le hacía saber que el esposo la había
abandonado, despué3 de haberle materialmente vendido deede
el mobiliario y las alhajae, hasta la ropa de uso.
Estaba completamente en la calle, en una ciudad á donde no
conocía á nadie, Y atormentada por la miseria más completa.
El anciano inmediatamente se puso de viaje para. buscará su
hija Y la llevó otra vez á México á donde, en la modesta casita,
se recreaba con su hija y su graciosa nieta.
Pero, como las deEZgracias nunca vienen solas, el anciano al
poco tiempo se enfermó, Y como nunca había tenido gran fortuna sino un modesto pasar, que también se había baetante
mPrmado para syudar á su hija y pagar deudas del ynno, para
ealvar el honor de la hija y de la nieta; así es que á su muerte
dfjó muy poco dinero, que naturalmente muy pronto se concluyó, Y por ello es que vemos á la pobre Antonia Paula y á su hi·
ja 011 la más extremada miseria, áloe diez años desde la muerte
&lt;ltl respectivo padre y abuelo.
IV.

En el mismo momento en que, cerrada cautelosamente la
puerta para no despertará la hijita enferma, Antonia Paula iba
á salir á la calle, un cartero le entregó un aviso. En él se le lla·
maba por su nombre y apellido, y con la indicaci6n tamb: én
del nombre de su finado padre, para que funa á retirar la pri·
mera cuota trimestral de un dividendo de $1,200.00 á que tenia

derecho su hija Mercedes. La pobre mujer se restregó los ojos
creyendo so~ar: hizo leer el avis? por una vecina y aquella le
repitió lo mismo que ella ya hab1a leido: pero Antonia Paula
aún no podía creer á tanta fortuna porque no se imaginaba tampoco de dónde podría provenirle.
Casualmente en ese momento pasaba por allí un Notario Público muy conocido en aquel barrio, y Antonia Paula junto con
la vecina, se dirigieron á él para consultarle. Este señor no tan
solo era él también suscritor en la misma Institución de que
hablaba el aviso, sino que había intervenido en su calidad de
Notario en varias compras de terrenos que la Sociedad había
adquirido para construir casas para sus subrnriptores. Se ofreció, pues, con toda amabilidad á acompañarlas él mismo, al día
siguiente, á la Dirección General de la Institución que estaba establecida en la Avenida J uárez, número 95. Aconsejó al mismo
tiempo á Antonia Paula que buscara entre sus papeles una libreta que llevaba el encabezamiento de ccCaja Nacional Mexicana de Previsión y Casas Populares.,,
Agradeció la pobre mujer con toda la efusión de su corazón
el cortés ofrecimiento que le hacía el Notario, y en la intensa conmoción del momento impuso al mismo de las graves penurias
por que pasaba, y cómo había salido para vender aquella medalla de plata.
«Señora, dijo entonces el Notario, ya que usted ahora tiene
rentas para reembolsarme, permitame, como hoy es día festivo, y usted no puede cobrarlas, que le ofrezca un pequeño anticipo de cien pesos, que ueted mañana, al cobrar su primer dividendo, podrá con toda comodidad devolverme. Pero, agregó,
no venda usted por ningún precio esa medalla; ella es el símbolo de la benéfica Institución á la cual más de un millón de mexicanos ya estamos inscriptos, ¿no ve usted que yo también llevo una igual á la suya en la cadena de mi reloj?
Ls pobre mujer aceptó, llorando de alegría, y al día siguien-

te, cuando en las oficinas de la Caja Nacional de Previsión le
entregaron su dividendo, á la simple presentación de la libreta
que babia encontrado entre aquellos viPjos papele.3, comidos por
la polilla, elevó, en prei:,encia de todos los empleados, y del público que sin cesar entraba y salía, un himno de gratitud á su
padre previsor, que, diez años antes y justamente en el día siguiente á la fiesta nacional, ó sea el diecisiete de Septiembre,
había subscripto á la nietecita por una cuota de dividendo, pa·
gando en los primeros tiempos siete pesos por mes, y después
había completado el pago adelantado por los diez años de subscripción. Ella, en aquel entonces, había considerado como pue·
ril el regalo del anciano, pero hoy ei;taba completamente recreída, pues debía la felicidad y el bienestar á esta humanitaria Institución.
La niña, debido á los cuidados que, naturalmente, la nueva
condición financiera de la mamá permitía,. sanó muy pronto¡ y desde entonces la madre y la hija viven felices y desahogadas con el dividendo trimestral de que están gozando, no caneándose jamás de prPgonar á todos, y por todos lados, los beneficios que les ha aportado la rnbia previsión de su buen padre,
Y lo mejor es que, cuando llPgan las fiestas nacionales, son
ellas las más entusiastas y alegres; en aquel día hacen derroche
de paseos en coche y de bendiciones al padre, pues recuerdan
con gratitud que en eee mismo día, y en el momento más triste
de su vida, la estrella bienhechora de la CAJA NACIONAL MEXICANA DE PREVISIÓN Y CASAS PoPULAREs brilló como un faro l)O·
tente y deslumbrador en el negro cielo de sus desventuras.
Y no cesan jamás de repetir que el ejemplo del buen anciano
debería ser imitado por todos los padres y todos loe ~abuelos,
porque las fortunas y el bienestar fácilmente se pueden: perder,
mie:itras que los dividendos de esta Institución jamás)e destruyen: nos acompañan por toda la vida y nos amparan' contra todas las adversidades.
-

"LA TABACALERA" EN LAS FIESTAS DE COV.ADONGA

El kiosko de "La Tabacalera" en el Parque Español.

Era un excepcional conjunto de verdadera hermosura, el que
presentaron los caprichosos kioskos instalados en el Parque con
motivo de las fiestas organizadas por la qolonia Española en
conmemoración de la Covadonga. La variedad de colores en
las colgaduras, flore~ y demás adornos ofrecía el más encan·
tador efecto, llamando notablemente l~ atención de los concu-

rrentes_ el «puesto,, levantado por la pop~l~,r empresa ci~arrera
denommada «La Tabacalera,,, que no om1t10 gasto de nmguna
especie por pr~se~t~r un chale~ d,e fino y extra.o:di°:ario gusto,
que con toda Justicia le conqmsto generales fehcitac1ones. Este
kiosko con todos sus productos, fué cedido galantemente á «La
Cruz Roja, ,, por el gerente de aquella fábrica Sr. Eugenio Alvarez.

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•*•*•*•~•*•*•*•*•~·
;*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•~•~++t
: BILUH fNHRO 4. 00
VIGfSIMO 0.20 :
+ GRAN REBAJA EN LOS PRECIOS DE PASAJE :
$

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*• *

i•* Lotería Nacional •i*
:

SORTEO MENOR NUMERO 710

:

f+ Colorado
Springs,Colo., E. U.A. !
-:i
INHRfSANH A LOS AGRICULTORfS -:.

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•.• ··•·•·· ....•..,.............

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Para ti m~ircolu.n dt Octubrt dt

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1 premio de
1 id. de
l
id. de
2 id. de
20 id. de
26 id. de
326 id. de

•

1911

REPARTO DE PREMIOS:
S 20,000 .............. .............
,, 4,000 .............................
,, 2,000 .............................
,, 1,000 ........... ...................
,,
200 .... .. . . ................
,,
100 .. .... ............... .. ....
,, r 40 .. ..........................

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20,000
4,000
2,000 -©
2,000
4,000 Wl
2,600
13,040

+
+

*

APROXIMACIONES:

•

Wl 99 aproximacione~ á la centena &lt;l el número que obtenga el :
•
premio de$ 20,QOO, á $ 20 ca&lt;la una$ 1,980.

*
w: s7s premios vaproximaciones, que importan $51,600 •
•+*
*
······~····
•w:

:

99 aproximacioms á la centena dt-1 número que obtenga el :
Wl
premio de$ 4,000, á $ 20 cada una $ 1,980.

.*•*•*•*•*•*•*•~•*•*•*•*•*•*•
w:

OFICINAS: 5~ DE DONCELES, 121.-MEXICO.

Administrador. PEDRO SANDOVAL Y GUAL

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Con motivo del, SEX!O C~NGRESD INTERNACIONAL DE CULTIVO EN
SECANO, que tendra venficat1vo en Colorado Springs, Colo., los

20

MEDIOS QUE DA LA ENSEÑANZA MODERNA PARA EL C~L TIVO EN SECANO :

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Guadala¡ara... . .. . .
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Guanajuato. . .. . .. .. ..
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* Durango.
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~ Queretaro.. . . . .. .. .. .
Celaya .. .. .. . . .. . ..
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Monclova·.·.·.... .".:.'.:::: :
Barroterán. .. .. . . .. . .

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115 m

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8o •
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5 •f

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f

Wl La fecha de venta de estos boletos especiales se limitará única+
mente para l~s trenes qu~ ll~guen á la frontera entre el ee y el 16 de
Wl Octubre, temendo como limite final para el regreso el 31 del mismo

•

t

:

Í~ m~~~a
mayores detalles, ocúrrase á cualquiera de los Agentes en las Í
estaciones indicadas.
~
FERROCARRILES N_ACIONALES DE MEXICO.

' ' +w:+w:+w:•*•*+w:+w:+w:+w:·+w:+w:•~·~.
oooooooooooooocoooaoo:occcco
o
u

8Análisis de orinas, esputos, pus, etc. §

oepartamento

8

1

Juan B. Calderón,

gg

de la Facultad de México, Químico

2a. de Victoria 53155. §

I

--------··--·

§

g

g
g

TELEFONO 682

8

POR EL ~ROFESOR

de contratos I g
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+
y demas, mtere~ados puedan concum~ a las Conferencias que ~! •
Wl efectuaran en dicho Co~greso en los d1as 16 al de Octubre pr' ·•
+
mo, y las cuales versaran sobre
oxi t

l• 20,000 1
*
*
*

f

A

8o

cS~

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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1_ = = = = = = = ~
DOÑA JOSEFA ORTIZ DE DOMINGUEZ
Heroina de la Independencia Mexicana.

�.R.C T U.R.I.tlDADES

UN TESORO INDIO PARA LOS
AERONAUTAS

Se acerca el momento crítico.-Las maquinaciones de los contrarios.
La complacencia de la revolución.
El pretexto invocado.- La Conjuración militar.- EI discurso de García Cuéllar.

De día en día y de momento en momento, la situación política, delicada de suyo, tórnase en angustioEa. La verdad es que
las causas que motivan la incertidumbre y siembran la descon ·
fianza no tienen sino una importancia muy relativa. En efecto,
el horizonte político se halla actualmente, si no diáfano y tran sparente, sí limpio de nubarrones que presagien grandes tempestades. El cielo político apenas si se ve manchado con algunos
cirrus, pequeños copos que afectan, fantásticamente, figuras de
arreos militares de guardarropía. Pero si esos motivos, esencialmente, pecan de baladíes, los espíritus, sin embargo, estan hiperestesiados; las noticias lanzadas á los cuatro vientoe por los
periódicos, sensacionales siempre y necias á las veces, tienden á
que el momento álgido de las elecciones sea esperado con verdadera zozobra.
Y mientras la situación se -rnluciona ( verbo revolucionario)
el público se apasiona tratando de prever la actitud que asumirá la Cámara de diputados, respecto á las peticiones de los impotentes intrigan tillos para que se prorroguen las eleccionef. Es·
tas maquinaciones de los partidos que en la palestra política tan
fácilmente han sido vencidos y aun humillados, son las que
tienden á dificultar la resolución del problema, sin atenderá que
esa esperanza que alientan de verae poderosamente organizados
y con seguras probabilidades de conseguir la victoria, aprovechando ese período de revuelta y anarquía que habría de pr~ducirse si la Cámara obrara de acuerdo con sus deseos, es qm ·
mérica y que, de realizarse no solamente alcanzarían no ver sus
ideal~s logrados, sino ellos mismos veríanse perjudicado~, cruel mente perseguidos y con justicia despreciados.
Es altamente significativo que, en vísperas de la apertura del
período de sesiones de la Cá.mara, todas las opiniones, todos los
criterios represent11.ntes de mtereses generales, excluyendo, es
claro al grupo pequeñísimo por fortuna, intereeado en que se
decr~te la prórroaa exhorta á los diputados á deponer todo interés personal y hts' pasiones y prejuicios funestos, y á dictar un
fallo adverso á los peticionarios.
La subsistencia del actual Congreso es una verdadera arroma·
lía debida únicamente á la clemencia de la Revolución. Hay
quíen dio-a-«El Imparciah entre otros- que no habiéndose disuelto labCámara al triunfo de la revolución, las leyes emanadas
de ella tienen toda la fuerza legal posible. Solamente en parte
puede ~ceptarse tal afirmación. Con el triunfo de la Revoluci6n
se ha aceptado, de grado ó por, fuerza, la ilegitimidad de las
elecciones pasadas del general Diaz y de don Ram6n .corial. Y
si éstas fueron fraudulentas, lo son más aún las de diputados y
senadores. La decisión de los jefes revolucionarios de admitir la
subsistencia del Congreso, no debe tomarse como una aceptación implícita de su legalidad, sino como un acto patri6ticotal vez de excesiva complacencia- cuya consumación, en la opinión de ellos, traería complicaciones peligrosas y males imprevistos para el país. Por lo tanto, las facultades d.e esta Cámara
deben estar constreñidas y no tener toda la amplitud que les da
la ley. Esto deben reflexionarlo serenamente los diputados y
comprender que si su conducta no se ajusta ~ los ideales de la
Revolución si defraudan la confianza depositada en ellos, no
como diputados legítimos, que no lo son, sino como hombres
honrados, quedarán como unos ciudadan?s veriales, corromp!dos y despreciables. Pero eso no sucedera: una centena de diputados, compueEta casi toda de partid~rios acérrimos del P.orfirismo y muchos de ellos netamente científicos, se ha reumdo

esta semana y han resuelto, de común acuerdo, unirse para rec~azar la estup~nda petición del partido reyista. Si los demás
dipu.tados que mtegra.n la Cámara, obran de igual suerte, pre·
senciaremos un espectáculo hermoso: veremos á una Cámara que siempre obró bajo la presión de una consigna bochornoEa,
obra~, c~ando la Revolución libertó sus criterios y &lt;lesató sus
co~01enc1as, de acuerdo con sus ideas propias, negarse á ser cómplices de ~? .delito de traición á la Patria, inspirados únicamente en patnoticos anhelos por la salvación de la República.
·
.,Y no tendrán que meditar largas horas para resolver la cufs·
t!on, porque los memoriales presentados á su consideración,
tienen una base deleznable; ningún fundamento serio loa sostiene. La anarquía y el desorden que ellos 1,eñalan como camas
para .que las elecciones no se verifiquen, no existen siuo en sus
propias cabezas. Todas esas razones son fútiles pretextos que
mvocan, para no confesar su impotencia y su derrota y no re·
solverse á retirarse leal y tranquilamente de la contienda.
Y después que la Cámara les niegue el último recurso, cuan·
do de las urnas electorales salga el nombre del candidato con·
trario ¿qué partido tomarán los derrotados?
S6lo el nombre del general Reyes es bastante significativo pa·
ra encontrar en él la respuesta. Sus antecedentes como minibtro
de la guerra nos dicen mucho. Freeca está todavía su labor co·
mo poüt~eo en aquellos tiempos, gracias á las revelaciones que
á la Nación P.ntera hizo, con todo cinismo, Luis del Toro en
«El Debate, ii de triste memoria. No es creíble que ahora que
no ofresca su valor la tremenda "figura del antiguo dictador, obre
de manera más limpia, y si su continua indecisión fuera causa
de maniatarlo y de que no se lanzara en una aventura tan arriesgada como inútil, algunos de los hombres que lo rodeañ, am·
biciosos y sin conciencia lo empujarían, anulando sus postreras
v~cila~iones. Pero, si esto constituye un serio peligro, ea cam·
b 10 existen otros factores que desbaratarían esos siniestros pro·
pósitos de sobornar al ejército, 6 á parte de él, para efectuar el
t~mi?o cuartelazo. En nuestro dec;organizado y poco numérico
eJército, seguramente hay elementos perniciosos y aptos para
secundar una obra de tal naturaleza. Pero opino que es una
gran injusticia medirá todos nuestros oficiales con el mismo ra·
se!º,. negándoles á ellos, que personifican la lealtad, todo pa·
tr10tlsmo. Y si no, véamos la impresión de entusiaemo que
causaron en los espíritus de nuestros militares, las hermosas frases1 los patrióticos conceptos, del heróico manco García Cuellar,
pronunciados el 8 de Septiembre en Chapultepec, con que exhor·
ta al ejército á apoyar lealmente al gobierno constituido, sir·
viendo á la patria leal y honradamente.
Esos militares son los que necesita!llos y no los que marchan
al extranjero á pasear sus galones, cfüfrntando de holgadas co·
misiones.
L UIS

ápunto de desaparecer en el mar de
cieno, y tuvoquerenunciarálaempresa. Ahora se está formando en
Calcuta una compañía con el prop6sito de adquirir un globo diri·
gible, con el cual será. posible
franquear el insuperable obstáculo, bajar al interior de la fortaleza
y explorarla fácilmente. El maharnjá de Rewa pajo cuya dependencia está el distrito de Amar·
kantak, esunpríncipe, muyabier·
to á las ideas accidentales, y ha
prometido prestar su ayuda á la
empresa.

Uno de los peri6dicos más importantes de la India, «El Pionner, » publica un artículo firmado
por M. Ahmad, persona muy
respetada en la península y expreceptor del presunto heredero
de Bhopal, que deben tener presente los aeronautas atrevidos.
Dice el autor que en las montañas de Amarkantak, no lejos
de las fuentes del Narbada y del
Son se alza una antigua fortale za
":::i&gt;J.~
llamada Rani Bakaoli. Las leyendas locales aseguran que raiPERRO CRISTIANO!
jás indios del país escondieron en
ella cuando la invasión musulmana enormes cantidades de alhaAsí apostrofaba todos los días
jas y piedra&amp; preciosas. Para deun beduino á un oficial francés á
fender mejor dichos tesoros conquien tenía prisionero.
tra la rapiña de los conquistadoUna mañana no pudo ya éste
res, hicieron rlestruír todas lail
aguantar más y exclamó encoleobras de drenaje llevadas á cabo
rizado: Ten tu lengua, y cesa ya
por sus predecesoros, de tal mode insultarme ...... Soy tu prisiodo, que los valles de alrededor
nero, es verdad; pero soy homse transformaron rápidamente en
bre como tú y más que tú.
lagos de cieno viscoso, imposibi«¿Tú un hombre?i, contestóle
litando el acceso á la antigua forcon sorna el árabe; «no; tú eres
taleza. En siglos posteriores,
un perro. Seis meses ha que eres
varios aventureros trataron vami esclavo, y aún no te he visnamente de penetrar en ella. Seto orar. ¡Y no quieres que te llagún los relatos populares, mume perro h,
chas expediciones perdieron hom¡Hola! amigo, que lees, Contéstame: ¿Rezas tú mañana y no·
bres Y dinero al querer franquear
General Bernardo Reyes, designado candidato á la presidencia
la larga cintura de lodo movedizo. de la República en la convención celebrada en la Academia Metropoli - che tus oraciones?
Pero, como hecho concreto puetana, y á la que asistió un grupo de delegados.
¡Ah! ya sabes, cómo se te pode consignarse que el gobernadría llamar, si por acaso te desdor de Bengala, sir Richard Temple, intentó hace afios llegar al cuidases en este deber tan importan.te y necesario.
Rani Bakaoli sin llegará conseguirlo, porque su elefante estuvo
Conque, reza y hazlo siempre con mucha devoción.

ZAMORA PLOWES.

Mesa directiva de la convención reyista. Uno de los principales acuerdos de esta convención, fué el de pedir á la Cámara la prorroga de las
elecciones. Afortunadamente las gestiones de los reyistas tendrán de seguro muy poco éxito. Fots. de El Tiempo Ilustrado.

�En hono11 de los niños hé11oes.

Enlaee Bseandón-Suinaga.-IJas fiestas de Covadonga.

El señor Presidente de la República, acompañado de su gabinete, presidiendo la ceremoni;i conn:emor:itiva,
en la tribuna monumental de Chapultepec.'

El público que asistió áJa ceremonia.--Aspecto general.-Fots. de El TiempQ Ilustrado.

En el Parque J:spañol.--EI señor Presid&lt;:nte en la tómbola de caridad.--Fots. de El Tiempo Ilustrado,

�llas fiestas de Co\/adonga en el Parrque Español

El señor Presidente, su esposa y disti nguidas personalidades de la colonia española en el
Parque Españ•JI.
Cuando cedo á tus arrullos
Que te importan? Pobres seres!
Desprecia viles murmullos,
Eres rosa entre capullos,
La reina de mi alma eres.
Que en un silencio profundo
Pase bajo tu ajiméz,
Como un riachuelo errabundo
Su envidia! No es tuyo el mundo
Desde Bagdad hasta Fez?
No es tuya Stambul que crece
Al par de mi poderío,
Y anclada flota parece
Que sobre el golfo se mece
Bajo una luna de e;tío?
Tuyos son mis caballeros
De albos, luengos albornoces,
Que en sus corceles ligeros
Blandiendo van los aceros,
Raudos, ardientes, feroces.
Y Trebizonda y Bassora,
Chipre, vergel de Afrodita,
Fez, do la arena atesora
El metal que el mundo adora,
La Meca con su mezquita.
Y Esmirna cuyos regazos
De espumas las ondas bañan,
El Danubio y sus cien br;izos,
El Ganges, que en mil abrazos
La Peste y el Hambre empañan.
Temes á un cabello rubio

Niños premiados en el concurso de trajes regionales.

DE V!CTOR HUGO

LA SULTANA FAVORITA
Pérfida como la ola.-Sb1kesptare

Cuan solo, bella judía,
Está mi harem, antes rico
De beldades, si á porfía
Ha herido en éi la gumia
Al compás de tu abanico.
Hebrea adorada, cesa
En tu sanguinario empeño.
No eres sultana y princesa?
Pobre rebaño que besa
Las sandalias de su dueño!
Si Azrael tu mente guía
Redóblanse tus ternezas,
Y sé siempre que en la orgía
Al dar tu boca á la mía
Vas á pedirme cabezas.
Celosa entre las celosas!
Son tus caricias saetas
Para mis otras e!!posas.
Has visto acaso á las rosas
Asesinando violetas?

;.
~

Del Don, á un griego perfil,
¿O á la hembra de ébano nubio
Que ruje por el connubio
Como tigra en el cubil?
Que me importan, dueño amado,
Un seno albo, una alba frente?
Si tu cuerpo naca~ado
Parece que lo han dorado
Los besos de sol de Oriente.
Que á mis pobres siervas llegue
La paz; sino la alegría,
La sangre mi harem no anegue
Y el hacha un cuello no siegue
Cada noche.-¡Oh! mi judía!
Déjalas en paz y sueña
En el baño perfumado,
En la canción halagüeña
Que entona el rawi atezado
Cabe una ilusión risueña;
En las purpúreas mañanas
De regia pompa estival;
En ver bogar las tartanas.
Yo necesito sultanas
Como perlas el puñal.
FRANCISCO BUITRAGO DIAZ.
4 de septiembre 19rr.

-- / ·
-

Lunch ofrecido por la junta directiva de las fiestas al señor Presidente y sus distinguidos acompañantes.

José María Pino Suárez.
~~~~
En las épocas normales de
Pino Suárez continu6 durante largos años la defensa obscura
la vida de los pueblos, rara de los humildes y cuando Don Francisco l. Madero llegó á Yuvez se hacen ostensibles las catán, en su primflra gira política. Pino Suárez fu é quien enc~actividades valiorns desde el bez6 la recepción y los trabajos posteriores. Pino Suárez orgam·
punto de vista moral. Los z6 el Partido Antirreeleccionista de Yucatán, congregando, grahombres normales y medio- cias á su prestigio, millares de simpatizadores. Se estaba entoncres ocupan las más impor· ces en vísperas de elecciones para~Gobernador, y Pino Suárez
tantea situaciones y el que procur6 buscar un candidato independiente de la'3 imposiciones
se aparta de la marcha regu- del centro que iniciara una campaña demacrática á fin de que
lar de los convencionalismos esto sirviera como ensayo para la lucha que más tarde había de
en que se fundan las relaciones sociales venir con motivo de las elecciones presidenciales.
es mirado·,con desconfianza 6 con des~
Pino Suátez visit6 á casi todos los pro- hombres relativamente
dén; pero las revoluciones ofrecen la independientes que entonces contaba su Estado. Todos ellos se
ventaja de sacar á la luz de la notari e· negaron á ser candidatos de un partido que se organizaba sin
dad frecuentemente á los ciudadanos permiso del dictador. De casa en casa fué rechazado Pino Suámás humildes, pero también á lo3 más
rez basta que por último, no e~contrando
fuertes ética y socialmente. Las revolucio·
quién aceptase una candidatura tan peligrones favorecen á los desconocidos pero no
Ra, la acept6 él mismo, sabiendo que iba al
basta ser de~conocido para que la revoluci6n
fracaso. Hizo todos sus trabajos de propanos dé perRonalidad, ni es exacto que se enganda, confiado en el pueblo y en su propia
cumbre la hez social después de las grandes
persona, de manera muy distinta de Ja que
agitaciones del orden público; al contrario
trabajaban los otros candidatos buscando la
la lucha realiza una depuraci6n de cualidaaprobaci6n y el apoyo del Gobierno del
des y todos los ineptos, todos los fabamencentro.
te encumbrados descienden de golpe á ocuComo el movimiento iniciado por Pino
par el lugar que merecen por sus aptitudes
Suárez tomaba incremento ine!!perado, el
personales y se verifica la selección natural
Gobierno encarcel6 á los directores y Pino
de los fuertes, no de los fuertes en el s~ntiSuárez tuvo que escapar del Estado de Yudo de la hmbici6n y del dominio porque
catán. Pas6 á Tabasco y los amigos que allí
esta es una falsa fuerza, el poder de un
tenía, le ofrecieron nombrarlo Magistrado
apetito 6 de una pasi6n individual, eino los
del Tribunal de ese Estado. Pino Suárez
fuertes en el dominio de sí mismos y en la
contest6 que no podría aceptar ningún puescertidumbre de sus convicciones. Así paE:a
to en el Gobierno de Porfirio Díaz. Que muy
cuando menos en las revolucioms verdadepronto dicho Gobierno terminaría. Pino
ramente justas, en las revoluciones que son
Suárez tie puso en contacto con el pueblo
una regeneración para los pueblos y una
y Fabía que la revoluci6n se aproximaba.
aurora de indefinidos progresoe.
En abril de 1::HO Pino Suárez vino á la
Por lo anterior se explica que al conocer
Convención del Partido Antireeleccionista
los méritos de los hombres nacidos de la
en la cual mostró su capucidad y su enterevolución nos encontramos con una relareza de carácter, pues fungi6 de Presidente
ci6n sencilla de vidas modestas pero puras
de la Convenci6n dirigiendo todos sus
Lic. don José María Pino Suárez,
y viriles.
acuerdos con serenidad y acierto, no obscandidato á la vice-presidencia de la
Sencilla y noble es la vida del licenciadq designado
República por el gran partido constitucior.al tante la amenaza de los policías presentes
José María Pino Suárez desde que se di6 á Progresista, en la solemne convención del en el sal6n mismo en que se verificaban las
conocer como literato provinciano, . y poco Teatro Hidalgo, á la que con currieron más de sesiones.
tiempo después 6 casi al mismo tiempo el mil delegados de toda la República.
Después de la Convenci6n cor1tinu6 Pino
literato se convirti6 en periodista de oposiSuárez sus trabajos de pro•paganda en Taci6n. carrera de sacrificio en los tiempos de la dictadura porfi- barno, y se puso de acuerdo con el Jefe de la Revoluci6n para
rianá..
que el movimiento de rebeldía tuviara t.am bién eco en el Estado
. Y no fué la mera política el movil de la labo'. de Pino Suár~e, de Tabasco. Obligado á buír de Tabasco por los sucesos que to·
s100 un sentimiento más hondo y en consonancia con su med10, do el mundo conoce, Pino Suárez re dirigió á -Guatemala y de
pues que le toc6 desarrollarse en un Estado que en pleno Riglo allí á Nueva Orleans, en donde trabajó constantemente fornen ·
XX sostiene el ré(Jimen agrario de los negreros del siglo XVI. tan do las expediciones que Fe dirigieron á los Estados de TabasLas primeras campañas periodísticas de Pino Suárez fueron di- co y Cllrnpeche. Se constituy6 en el represfütante de la revolurigidas contra los opresores hacendados yucatecos y en favor del ci6n en Nueva Orleans, en donde por medio de la prensa amemejoramiento y educaci6n de la clase rural, la máe abandonada ricana mantuvo despierto el interés por la causa. Varias ocasioY la más miserable de cuantas habitan la República. Casi todos nes vino á San Antonio para ponerse de acuerdo con los demás
los hombres experimentan en la primera juventud arranques de Jefes de la revolución, y por último, en las negociaciones de
humanitarismo que los inclinan más 6 menos definidamente al paz tomó la parte importante que consta á todos los que en ellas
sacerdocio ó al martirio 6 bien á la rebeli6n y al castigo de los intervinieron, s6lo que Pino Suárez no gusta de exhibir sus serculpables, pero generalmente después de los primero!! t.ropiezos vicios y por este motive no han corrido por los peri6dicos de la
que toda noble intenci6n encuentra, los arrestos reformadores se República los pequefios detalles de su gestión.
contienen , el ardor apost6lico se apaga y sin. sentirl o ~da homCuando Pino Suárez se encontraba s,olo en Nueva Orleans, tebre entra á ser cómplice de la aplastante tiranía r0c1al; pero, niendo á su familia casi abandonada en Tabasco, se discuti6 la
cuando pasada la juventud y sufddos los primeros deEcalabros, posibilidad de restablecer la paz eh la República mediante el
no cambia de ruta, es porque existe verdaderamente un.ca'.á~ter nombramiento de Ministros y Gobernadores revolucionarios,
Y una fue~za de las que se oponen, en defensa de los prmc1p1os,
contra toda clase de ataques y contratiempo.
( Conc~uye en la página 642.)

�Fiesta. militatt en honott de la. señotta. de de la. Ba.tttta..

DE

SOCIBDAD

LAMUERTE DE LUIS XIII

,.

Brillantísima, por todos conceptos,
la fiesta deportiva organizada
por los cadetes del Colegio Militar
de Chapultepe.:. en honor de la estimabilísima señora doña Refugio
Borneque de L. de la Barra, esposa
del señor Presidente de la República.
Estas iluitraciones darán á nuestros lectores idea de los juegos desempeñados á la perfección por los
alumnos del Colegio Militar, y de la
brillantez con que estuvo representada en esta fiesta nuestra mejor sociedad.
fué

repugnaba á su est6mago. El augusto en·
fermo, fuera de sí apoetrofaba duramente
á sus asel:linos y éstos respondían dandola
á beber nuevas füan as y purgantes.
Es sabido que ese rey, llamado el Justo,
En las contadas ocasíon es en que el pamuri6 cuasi ase3inado, bien que no á maciente podíasubstraerse á tales torturae,
no armada, como su padre. Muri6 asedestinadas á refrescarle, cobraba algúu
sinado ...... por sus médico3.
aliento para dedicarse á la música y otros
Debi6 de enfermar á menudo, ya que la
pasatiempos recreativos, pudiendo entonar
real facultad le recetaba de firme, aun en
motetes religiosos y hasta componer algusus días mejores. Cuando la cosa fué de
nas páginas de su obrita «Los verdaderos
veras se redoblaron los remedio~, asediándeberes de la piedad cristiana por el rey
dole con tisanas de toda especie y en parcristinísimo Luis XIII.,,
ticular de ruibarbo y julepes purgantes
Tales fueron sus contadas diversiones
que rendían sus fuerzas. Eran la purga, la
que agotaban, empero, sus fuerzas, conforsangría, entonces en boga, amén de una
me hicieron notar sus médicos, ordenánverdadera inundaci6n de emolientes y ladole para confortarle purga tras purga y
xantes para calmar la ccirritaci6nJ&gt; del enforla dieta láctea. A los ocho días de semejanm~
~
te tratam iento el monarca quecl6 tan posCon e,te régimen, el monarca perdió el
trado que ya no pudo tenerse en pie. La
apetito, y fué debilitándose de día en día.¡
facultad, sorprendida, pidi6 una consulta
Por razón de su debilidad, se le prohibi6
que se celebr6 13n toda regla, resolviendo .. .
el uso del vino, que le fué substituido porJ
sangrar
al infeliz enfermo.
el suero. La buena constituci6n del enfer-1
F ué la última tentativa de la ciencia. Por
mo le permiti6 al principio resistir á esta I
la noche los doctores declararon deeahuciamedicaci6n y pudo todavía ealir de cazaJ
do al rey, quien, desde aquel momento,
y pasear en coche por el parque del castVj
afront6 la muerte con admirable sernidad.
llo de San Germán, donde re~idía, 'En lo3
Señor don Manuel de la Bandera ,
Orden6 que el deltín fuese bautizado con
primeros días de marzo se redujo su paseo ue contraerá matrimonio con la señorita Sá n. gran pompa, cuya ceremonia se celebr6 en
á los jardines y á las grutas: luego ya no sa-~
chez Mármol, en el curso de este mes.
la capilla de San Germán el 22 de abril.
li6 más. El t2 del mismo mes ya ri'o pudo .
Después de este acto, cuyos menores deµasar de la galería que en este día estaba atestada de cortesanos, talles dispuso persohalmente, le fué presentado el augusto nialtos personajes y la reina con, los príncipes y princesas, para ño, vesticlo todavia con Jo,1 suntuosos ropajes expresamente
distraer á S. ~. Pero S. M. se divertía poco. Rendido por los enviados por el papa. Luis XIII hizo un esfuerzo para abrazar
remedios y abatidas sus fuerzas, apoyába,e en el brazo del señor á su hijo, preguntándole:
de Sonvray, sin poder sostenerse por si mismo.
- ¿C6mo te llamas, hijo mio?
A l9s pocos días, sintiéndose desfallecer, se resolvi6 contra sus
-Luis XIV, papá, respondi6 el delfín.
verdugos, resistiéndose á toda medibaci6n por haber observado
- Todavía no niño, pero ruega á Dios que sea pronto.
que sin ella se sentía mejor. . Los
Finio aquel mes entre la vida
médicos Bouvard y Chicot lo hay la muerte del monarca. El 6
bían not11.do también, pero su
de mayo dijo á Chicot, su médimisión facultativa era recetar á
co de cabecera:
su amo y r-eñor, y la cumplían
- ¿Cuándo me comunicara Chicon el mayor celo por vías que á
cot la buena nueva de que me preojos vistas iba aquél de mal en
pare á comparecer antes Dios?
peor.
Chicot, que babia hecho todo
El ayuda de cámara Duboifl,
lo posible paraen viarle pronto, se
que no Fe apartaba del real lechu
llam6 quieto; pero á los cuatro
más que para consignar sus im·
días anunci6 al paciente que ha
presiones en sus ruemorias, es·
bía llegado su hora.
cribió, anticipáudose á Moliere:
- ¡ Dios sea loado! contest6 su
Es preciso obedeceral médico y
maje.,tad.
morir guardando las formas. DuDespués, volviendose al obisbois no os6 protestar contra et
po de Meaux, dijo:
régimen funesto que la facultad
- ¿Podréis leer bien cuando lleimponía al rey, pero se alegró
gue el momento de rezar las
muchísimo al ver que éste subspreces á los agonizantes? Las he
titufa los julepes y demás póc~señalado de antemano en el libro.
mas por bizcochos mojados en viEl 14 Je mayo de 1643, á las
no generoso, que no tardaron en
tres menos cuarto de la tarde entreg6 el rey Luis XIII su alma á
reanimarle.
Dios. Sus médicos abandonaron
El diario del ayuda de cámara,
entonces la residencia real. halleno de buen sentido, se conserva
ciendo saber á todos que s6lo haen la secci6n de manuecritos de
bían podido conseguir á fuerza
la biblioteca nacional y el señor
de cuidados y medicamentos .. .. .
Emilio Roux lo ha enriqmcido
prolongar lvs días dé su majes·
con eruditísimol:! comentarlos en
tad.
sn estudio hist6rico 1cEl gran
Este admirable resulta.do ausiglo ínti mo: Richelieu á Mazament6 su fama profesional, que
rino, 1642-1644.,,
consideraron muy merecida.
La reina, asustada, hizo llamará los dos facultativos mas
T. G.
famo;o3 de Pari~, l0s cualeR aña dieron nuevos brebaje1:1 á los de
sus compañeros de la nal cámara. Aquello fué el acab6se, 110
siendo suficiente todas las hoDecía frecuentemente Fabia
ras del día y de la noche para ir
Dolabela, que tenia treinta años.
administrando los remedios rece- Verdad debe ser, la replic6
Señorita Eva Sánchez Mármol.
tados. S. M. había tomado ya
Ciceron, porque hace más de
que contraerá matrimonio con el señor de la Bandera, en el
curso de este mes.
veinte que lo decís.
tantos jarabes, que hasta el caldo

--·- - - -

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- ---- ~-

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�---~========-===================================~~~~~~~l

:F&lt;ET~R.TOS 08 ACTUR.llIOAD

TEAT~OS

[os bombrts
dt la rtoolución.
loncluye de la pág. 639.
pero permaneciendo el general
Díaz al frente del gobierno. Entonces Pino Suárez manifestó á
un amigo con quien conversaba
que si tal arreglo llegaba á formalizarse, él no volvería á México,
no obstante que se le ofrecía el
gobierno de Yucatán, y que antes que gobernar Yucatán con
Porfirio Díaz de Presidente, trabajaría como empleado de comercio en alguna casa de Nueva
Orleans. De estos radicales necesita la revolución.
Posteriormente cuando por
virtud de las negociaciones de
paz el sefi.or Madero designó los
Minietros del Gabinete del gobierno provisional, el Lic. Pino
Suárez fué nombrado Ministro
de Justicia; pero Pino Suárez sabía que en Yucatán podría ser su
gestión máe eficaz que en el Mi·
nisterio del Gobierno provisional, y sacrificando toda ambición prefirió dirigirse á gobernar
Yucatán. En los dos meses que
estuvo al frente del gobierno, ha
merecido la general aprobación
de las clases popularep, y también, caso raro, de las clases acomodadas, por supuesto que allí
como en todas partes ha habido
un poderoso grupo dedicado á
calumniar y desprestigiará Pino
Suárez; pero ese grupo representa el régimen pasado que no se
resigna á claudicar, y los ataques
de esas gentes son el mejor elogio que puede recibir un hombre
público en los actuales momentos.
Los delegados á la Convención
del Partido Constitucional Progresista al designará Pino Suárez como candidato, comprendieron que la revolución no ha
triunfado aún, que existe el peligro de una reación política, y
VirgioiaFábregas, en Q,w Vadis.-El g~an eariiio que el público mPx_ioano
en este caso es necesario que no siente
por la loaig11e arti~m estuvo pa~enuzado en la ronolón de despedida. el
jueves
pasado en el teatro Aruen, en la que V_irgloia Fábrega.s fué _llolama.da
todas las esperanzas se cifren en frenéticamente.
Haoemos votos porque el vi a.Je de nuestra compatr1ota al exun solo Jefe sino que es preciso tranjero, sea feliz y pródigo en éxitos.

Señor Lic. don José María Gamboa,
Niño Edmundo Eterr.od, alumno de la Es·
muerto á bordo del vapor "México", el miércoles cuela franco-inglesa, cuya primera comunión en
'
pasado.
la capilla" Matias Romero," se verificó el 8 del
actual.

anticiparse al caso de que dicho
Jefe por una ú otra causa desaparezca y al designar á Pino Suárez supieron que la revolución
tendría en él una segunda cabeza en caso de que Madero llegara á faltar.

X

El señor Lic. don José Maria
Gam~oa.
Una penosa impreeión ha causado en la capital la noticia de
la muerte del señor licenciado
Gamboa, acaecida á bordo del
.vapor ((México,i&gt; frente á las costas de Nueva York.
El señor Gamboa fué uno de
los conspicuos miembros del fo.
ro mexicano. Su amplia inteligencia y sólida instrucci6n eran
perfectamente conocidas. Entre
sus trabajos jurídicos más importantes, debemos citar la formación del Código Sanitario, hoy
vigente. Durante su larga carrera como hombre publico, desempeño los siguientes puestos:
Subsecretario de Relaciones
en 1891; Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario
en las Repúblicas de Sud América, en 1901; Plenipotensiario
para negociar con Bélgica el
Tratado de Amistad, Comercio
y Navegación, en 1895, y Delegado al Congreso Higiénico Internacional de Moscow, en 1897,
Fué tambien Caballero de la Legión de Honor, Miembro del
Tribunal Permanente de Arbitraje en la Hay y diputado al
Congreso de la Unión.
El cadáver del señor licenciado Gamboa sera traído á México.

TEATRO ARBEU.-"Quo Vafü."-P~tr_onio, G~r:irjo Nieva
y Eunice, señorita Castillo.

TE.\. TRC) L!RICO. - "El Príncip~ A111:irillo:"-Señoritn CCllumb-;'
Quintan:i y señor Pardave.

..uillli.4...u!L....u!llli...iill...u!L..

Trajeron á un enfermo, para
que le asistiese una m'.ljer que
sabía hacer muy buenas conser·
vas, y habiéndoselo dicho, respondió:
- Pues que me conserve la vida, que no he menester otra por
ahora.

Señor Dr. don Germán Díaz Lomb_ardo,
presidente de la Asociación electoral independiente.

TEATRO ARBEU.-·"Quo Vadis. "--Final del primer acto.
FOTS, DE "EL TIEMPO ILUSTRADO,"

�EL VIEJO AR BOL
CONTINUA DEL NUM. 37.

'

do~~e mi madre y me colgaba á su cuello: y la besaba en las
meJ1!las, en la boca, hasta que ella me alejaba con lijera inco·
mod1dad: -¡Pero, niña, ... ten cuidado con mi traje!-me decía
espanbda al v~~ q_ue yo la h~cía perder su correcta, su rígida
compostura bntamca-Los mños deben besará sus padres con
más respeto.:. así. .. -añadía besándome en la frente con la pun.
ta ~e los la~10s~ c?n un beso que se me imaginaba frío, que no
~at1sfacía mis erus1ones de ternura. En cuanto á r;ni padre, me
rnfundía un respeto parecido al terror.... Ni siquiera tuve amigas. Yo no era simpática, no les inspiraba cariño, no sé por
qué ....
(Se d_etuvo. Un golpe de lágrimas y sollozos, la enmudeció
P?r un rnstante. Su marido la escuchaba, inmóvil, con los ojo~
fiJos:-¡Oh, no te alteres! ¡Prosigue!)
. -Sí, esa ha sido mi desgracia toda la vida... Hay seres que
tienen el don especial del agrado ... Saben exteriorizarse. Fluy11
de sus bocas, de sus ojos, de su cuerpo, una atmósfera especial
que atrae y fascina. Hay otros cuya atmósfera interior no tiene
la fuerza suficiente para salir á luz .. Tal vez pertentizco á esa cla.
se d~ seres.:. cada ve.z que he desado manifestar mi simpatía por
a_lgmen, ex1st~ en m1 cuerpo, ó no sé donde, algo que me es hos·
bl, ~na especie de demonio orgulloso que me contiene el gesto
efusivo y mis palabras resultan inexpresivas, incoloras..,
(Nuevos sollozos. El marido dijo, por decir algo:-¡Oh, tú
exageras! ... )
-¡Cuánto he tenido que sufrir por esta causal-prosiguió lá
señora.-Pero todo fué poco, hasta el día en que llegué á la edad
de las 1luE-iones, cuando las muchachas se convierten en muje~es y comienzan á pensar en el matrimonio, en el amor .. . ¡EnJonces sí que sentí mi horrible inferioridad respecto á mis compañeras. Ellas reían en la plaza del tennis, ellas recibían el incienso de las secretas adoraciones, mientras yo, agriada, huraña, no sólo no era cortejada, sino que formaba el vacío donde
quiera que me acercase, con mis reepue3tas duras, mis ademanes bruscos .... Un sólo afecto tuve en aquella época y este es el
sol que aún entibia mi alma á través de los añoq:-Mi abuelito.
El pobre viejo sin duda me veía bella á través de su mirar de
cariño y de bondad ...... y yo me sentía bella ante él, y me sen·
tía graciosa, de2eable ...... y tenía para el anciano coqueterías,
gestos, miradas profundas y maliciosas, todos los encantos que
una alma femenina puede vaciar en otra alma amada...... ¡ El
pobre viejo! Murió ......
(Con voz ext.rangulada:)
...... Murió bendiciéndome, llamándome por mi nombre ...
(Reaccionando sobre sí misma:)
- Después vino nuestro matrimonio .... .. Yo no sé bien cómo
fué aquello ...... mis padres y los tuyos lo arreglaron todo .....
pero yo fuí muy feliz en aquella época: tenía una esperanza. Yo
quería apoderarme lentamente de tu espíritu, hacerme indispensable, penetrar en su vida de tal modo que yo llegara á ser
la mujer amada por excelencia, tu compañera, tu colaboradora. .. .. Tú eras bueno, sencillo y trabajador . ... Hubo un tiempo
en que fuí muy feliz. Debe~ recordar lo mismo que yo, aquella
época en que juntos trabajábamos pnra conquistar la fortuna que
hoy tenemos...... Luego el nacimiento de nuestro único hijo ...
Tus ambiciones políticas .. ... . ¡cuántas cosas!... ... Pero mis esperanzas fueron apagándose lentamente á medida que nuestra
vida en común nos aproximaba más y mál'I ...... Tú eras bueno;
pero no me comprendías. No me dabas lo que mi alma necesitaba. Tu espíritu honrado y simple, no tenía nínguna sed de
ternura, de ese algo indefinible que constituye el verdadero
amor, el amor que completa y sacia una existencia entera. Me
refugiaba entonces en mi hijo ..... pero no, no ...... es otra cosa
que cariño maternal lo que necesitaba ... Y además, era tan poco de mi hijo lo que me dejaban sus eatudios, sus gustos, sus
amorcillos.. .... Un hijo es otra vida distinta á la nuestra, es otro
mundo más joven, que para nosotros, ya no tiene interés ... Y
pronto se casó y formó otro hogar, y el nuestro qued6 vacío, y
quedaba aún más helado cuando los años y el mü1mo bienestar
material colocaba nuevas barreras y frialdades en nuestro espíritu.
¡ Cuántas lágrimas desoladas no he llorado en el silencio de
esto3 vastos salones; sóla, completamente sola .. . porque ni amigas tengo .. . porque no poseo la fuerza para retenerlas, para hacerme amar . ...
Entonce3 fué cuando se me ocurrió embotar mi sensibilidad y
dar salida á la fuerza espansiva que bullía en mi sér y acepté la

presidencia de una Liga Protectora de Animales ..... Mi ternura,
mi ansia de amor no encontraba otra salida que prest.arle todos
mis desvelos á esos pobres seres indefensos que caen bajo la rudeza y la brutalidad humana. ¡Con cuánto entusiasmo no me
he puesto á la tarea! ¡No parecía sino que se trataba de herma·
nos míos de sufrimiento al verme cómo hacía toda clase de sacrificios por los perros vagabundos y hambrientos, por los caba:
llos heridos que la ingratitud colocaba fuera de las leyes de la
compasión, de los bueyes que caían agobiados bajo el peso de
un trabajo superior á sus fuerzas! .... ¿Y quién me dir,e que no
son hermanos míos de sufrimientos?.. . ¿No llevan ellos un mundo de dolor y de incomprensión en el fondo de sus almas embrionaria11, dolor que no podrán jamás exteriorizar, como yo1 á
causa de quien sabe qué fatalidad común que nos viene cle lo
Alto?
Pero no, no encontraba tampoco en este trabajo desinteresado
el alivio de mi angustia de soledad, como uo lo encontra ha en
h,s relaciones vanas del mundo. Comencé entonces por buscar
la compañía de los artistas, de los jóvenes que se inician en el
arte, llenos de fe en el porvenir ...... Yo los escuchaba hablar
de sus ambiciones con deleite, y ellos, más ingenuos y má9 comprensivos que las demás gentes, llegaban á estimará esta pobre
mujer que procuraba serles útil á medida de sus fuerzas, que no
pedía más, en ca-:nbio, que alegraran con sus voces impregna·
das de extrañas calideces, este ambiente frío y severo dentro del
cual se consumía una vejez solitaria. Desfilaron por esta casa,
mucho! ...... Poetas, delicados prosistas, maestros en el buen
gusto, músicos de largas melenas y manos blancas, pintores,
simples aficionados; y todos vaciaban aquí un poco de su alma
y se iban contentos de nuestra hospitalidad ...... pero todos al
irae dejaban en mí un vacío, siempre el mismo vacío, el vacío
enorme que nunca ee podría llenar ...... Y fué así como llegó un
día e3e niño, un artista como los otros, más ingenuo, má!I inteligente ......
(Se detuvo para enjugar los ojos y meditar un instante).
-Tú lo conoces-continuó,- para que te he de hablar de él...
'l'ú sabes que alma tan delicada adorna su cuerpo débil, animado por sus grandes ojos verdes, inmóviles y como deeorbitados
de curiosidad y extrañeza ante el mudo misterio de la vida que
lo rodea ...... ¡ Y tan suave en su trato! ¡tan dócil y tímido!... ...
tan mesurado y exquisito en sus ademanes!..... Desde los primeros díaa que comenzó á venir á casa, una mutua simpatía
pareció &lt;lespertarse en nuestras almas ...... Usted perdone,-me
decía--Pero me siento tan bien en esta easa!.. .... el reposo, el
misterio, la pátina que forma el ambíente de estas habitaciones
parecen creadas para mi espíritu .. .......
¡,Y qué le iba á decir yo? ... A mí también me agradaba verlo
cerca de mí y io animaba á que volviese...... «Está en su casa,
Donato,-le decía-venga usted cuando quiera .... » Se sentaba
en ese ángulo, en ese viejo sillón de brazo:i, que él encontraba
amable y carifioso, y hablaba de cosas delicadas, de tantas cosas nuevas y extrañas que yo no había oído hablar sino m~y
pocas veces en mi vida. Hablaba de sus viajes por el extranJe·
ro ... De ese París inmenso y seductor en el cual vivió la vida
humilde pero intenfa de los artistas pobres que luchan denodadamente para enriquecerse en cultura ... ¡Pobre niño! ... Créeme
que se me llenaban 103 ojos de lágrimas cuando me contaba d_e
sus días de hambre, de cómo él y su compañera, una pobre m·
ña desamparada, que se uni6 á él para consolaree en sus mutuas miserias, pasaban semanas comiendo arroz y unas cuan~es
docenas de «pommes» que venden por un ccsous» en cualquier
venta de los arrabales de París ... El frío, la angustia, por. no
poder dedicarse al trabajo amado .. Luego los viajes por el orien·
te con un amigo que le costeaba el pasaje, su hartazgo def11nta·
sías en aquel país soñado durante largos años ..... Y yo la es~u·
chaba maravillada ... yo, que he llevado una vida. sedenta~a,
tranquila, sentía sonar sus palabras como una música extrana:
atormentada y perturbadora, que inflamaba por instantes mi
imaginación, mi pobre imaginación dormida quizás en qué re·
pliegue de mi sér.
.
Aunque él no lo decía claramente. de sus conversac10nes .se
desprendía que estaba solo, que su fatoilia, su bogar, no _satis·
facia sus ansias de íntimo amor ... y yo lo imaginaba, débil, ~aminando inseguramente por una vida para la cual era demas1a·
do puro y delicado. Su sensibilidad exquisita lo hacía busear
otras sensibilidades de su temple y en todas partea no encontraba. sino la dura incomprensión de le ·s vu1gares ó-de los tontos...

El \lie¡o Attbol.
Yo hubiera deseado protegerlo con mi terbura, darle siquiera traño. E taba muy pálido, y profundas ojeras le hacían brillar
una sombra de ese hogar tibio 9ue le fttl~aba, pobre planta ~e inusitadamente sus grandes ojos verdes ...... Hablaba mucho: ee
invernadero, ya que Y.º era ~as1 una anciana, y también senba dirigía á mí con gran ternura y hasta creí vislumbrar en sus
la necesidad de tener Junto a mí el calor de un afecto........ Yo palabras ciertas alusiones de amor ...... Pero era aquello tan ra·
ro tan anormal tan monstruoso casi, que preferí creer que me
ue estaba sola, desamparada .....
'
., ~ás. a1_lerado.
.. .. ...' . Pero al día siguiente, amanec10
q (Se detuvo. Hundió el rostro en las manos y contuvo una engañaba!
convulsión de ~u cuerpo_ dolorido. El m~rido muy.muró:-Te Ese día, tú te ausenta8te para Santiago, y como rns1stier~ en _.
ciertas frases galantes que yo echaba á broma, creí convemente
quejas sin motivo. Tú tienes tu hogar. · Tienes tu h1Jo!
-El día de mi cumpleaños fué el primero que vino á salu- contenerlo:-¿Pc;r qué me habla de tales cosas, amigo mío? - le
pregunté.
darme ... parece que
- Porque las
Jo veo venir ......
siento - me replic6
traía un gran ramo
él con tono serio y
de lirios. Los lirios
convencido- U,ted
-me solía decires mi hada. la ins·
no sé que semejanza
piradora de todos
tienen con uRted .....
mis sueños de be·
-¿Conmigo? ¿Una
111 za, rrii hada ccdes
anciana fea? - No .
yeux de clarté» ..... .
-replicaba él son ·
Añadió que ~in
riendo con dulzura,
mí no podría vivir.
-Usted no es fea
Que no se separaría
para mi. .... Yo la
jamás
de mi lado,
veo con los ojos del
que
yo
le era tan
alma, y usted es benecesaria
como ellla... Y me miraba
aire
para
la
vida.
con ternura, casi di·
-Usted,
me deria con amor, y yo
cía
es
la
única
sentía, lo leía en su~
persona
que
me
ojos, que era since·
comprende y yo el
ro, que me estima·
único que comprenba bella y delicada
de á usted. Hasta
como un lirio ..... hoy estaba usted so·
Tú comprenderás,
la; de hoy en adeGuillermo ..... cuan·
lante tendrá consto agradece una mutantemente mi alma
jer una respetuo,a
que
vijil~ junto á la
admiración, sea de
suya ...... ...
quien sea, y so brn
Yo en el fondo no
todo, una pobre mutenía fuerzas para
jer como yo, tan porefrenar aquellas exco acariciada por !a
presiones apasionavida ...... Entonces,
da!l. Respondía tan
para él, yo me emprofundamente á
bellecía i n t e r i o r ·
feéretos anhelos dti
mente; mi alma remi alma, que más
cobraba perfumes
bien me sentí aterrodesvaoecidoei,mi voz
rizada y asombrada
se hacía dulce y
de~la exactitud con
blanda, mis ojos adque leía en mí. Es
quirían brillos de
necesario p e ns a r
cariciae y de juvenque ningún hombre
tud ... ¡Oh, qué agraen la vida me había
deblemente palpitahablado de aquel
ba mi corazón cada
modo tan íntimo
vez que él venía á
tan cariñoso y tier'.
verme, cuando senno........ yo, loca ,
tía de cerca su voz
sugestionada, me
de ternura!
proguntaba
por mo·
Un día, en el curmentos:
¿Por
qué
so de una conversano?
¿Por
qué
no
po?i6n, como se que.
dría ter amada? ¿Por
Jara de cansancio
qué no podría él
¡trabajaba tanto pa~
amarme? ¿Por qué?
Señora
Fanny
Labat
de
Ceballos
cuyo
matrimonio
con
el
se~or
Manuel
Ceballos
se
ra ganar su subsisverificó
la
pasada
semana
en
el
templo
de
Nuestra
Senora
de
Lourdes.
..... El fondo mismo
tencia! l~ ofrecí llede
la vida es tan in varlo á una de rues·
cierto,
tan
misterioso
para
nuestras
miradas
ciegas,
que todos
tras propiedade~ á paoar una temporada. ¡Oh, rn ~legró tanto!
los
desequilibrios
no
fon
más
que
nimios
y
parnjeros
detalles
que
Algunas semanas más tarde iba yo á reunirme contigo al fundo
d~ «Los Peumosi, y muy pocos días después, él me, seguía. ~e no eon más que nimios y pas11jeTt1s detalles que no alcanzan á
hice muchas ilusiones de aquel p!l seo al campo. Ali~, en med1~ remover apenas su insondable abismo! ¿Por qué ha de ser lo
de la augusta tranquilidad de la naturaleza , conseguiría que m1 anormal lo que impulse la vida? ¿Por qué no lo anormal? Y qué
pobre amigo y yo enlazáramos una eerena intimidad, en la que es lo anormal ante el tiempo infinito? ..... . Yo fuí débil por un
yo sería algo así como su madre y confidente, una persona que momento y cedí á la tentación de conocerá ciencia cierta Jo que
velara por sus creaciones de arfüta, ahuyentándole las rudas pasaba por aquella alma perturbada ...... UG día en que tú ha~mpestades de la vida. Había que comenza; porque re!t~ble· Mas salido de una hacieuda vecina, lo invité á que saliéramos á
ctera su salud ... sabía yo de serias perturbac10nes de (:spmtu ... dar un paseo µorlos alrededores de la casa. Traspasamos el parcuestiones de familia .... .. que lo tenían quebrantado.·: ... No dor- que y nos dirigimos por el camino hasta el bosquecillo de peumía por las noches. pensando .... .. El sufría, sufría mtensamen- mos que queda á algunas cuadras de las casas. La tarde estaba
te..... y yo le prometía calmar todos sus dolores á fuer!a de hermosa, serena.
maternales cuidados.
( Concluirá en el número próximo.)
Al segundo día de estar en ccLos Peumos» lo noté un poco ex-

�EXT~ ANJE~O.-ACTU AltIOAOES

EN LAS PLAY AS DE OBTEN DE
. __...... -;------

VISION DE DIOS

El soñador profeta
que meditaba en Patmos, y leía
con la mirada inquieta
CMacteres simbólicos esc~itos
allá en los horizontes infinitos,
dijo á su águila un día:
"Llévame á ver á Jehová." Su anhelo
el águila cumplió; lo llevó al cielo,
y entró Juan , tembloroso, en la morada
que al serafín asombra.
La ¡(fandeza de Dios ilimitada
llenábala de sombra.
VICTOR HUGO.

ANECD011AS Y CURIOSIDADES
-¿C6mo es que no os habéis casado?
.preguntaba un amigo al abogado X.
-Porque no he encontrado mujer de
quien hubiera deseado ser marido, ni hombre alguno de quien hubiera querido ser
padre.

Un teatrillo al aire libre.

***
Observad, decía un adulador á Cromwel,
la extraordinaria afluencia de forasteros,
que de todas partes ha venido á Londres
para gozin de vuestro triunfo.
-No hagais caso de eso, contest6; lo
mismo harían si me llevasen al patíbulo.

Casóse un cochero con una mPza muy falta de
alcances.
- ¿Conque has mudado de estado?-le pregunta un amigo.
-Lo que he hecho ha sido mudar de ganado.

***

' 'Y

Decía un empleado de la limpieza á un
zapatero de portal.
-Hombre, ¿en qué consistirá que está
en el invierno el aire tan frío?
- i Bah! es coEa muy sencilla: mira, como en el invierno cierra todo el mundo
sus puertas y ventanas, el pobrecillo tiene
que dormir en la calle: Ya ves ¿c6mo ha
de estar caliente?

Puestos de helados en la playa.

Las casetas de los bañi~tas·~n la playa".
'

***

AUTO= T·AXrMETROS
MEXICANOS;. S. A.
..
l-V"&lt;'\

'l

::~a. ttUEVO MEXICO NUM. 106 Y AV. MORELOS NUM. 9.
~ SERVIC+Q DE DIA Y DE NOCHE~
,:

.,h.•

I

,

- ¿C6mo os habéis para adquirir tantos
amigos?
- Teniendo siempre presente que todo
es posible, y concediendo que todo el mundo tiene raz6n.

~

t

\

;

',
~

***

TELEFONOS:

Un bret6n fu é de viaje á París, con solo
el objeto de cobrar un Napoleón, que había prestado, hacía treinta años á un paisano suyo.
El deudor, tom6 un libro, que cuando
era niño le habían dado en la escuela, por
premio de su mucha memoria, y junto
con el napoleón, lo entregó al acreedor diciendo:

~

Mexicana, ·2,347.
·f

................................................

~

.. .

Sitio de Gante . ... . . . . . . . .
. .... . ... . . .
'Sitio del 16 de Septiembre.... . . . .
. .. .. .. . .
Sitio de Casa Boker . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. .
Garage ... .... .... .. .. ...... ......... . ... . ..... .

2283
3313
6718
1850

Esta Cía. pone en conocimiento del público:que ya están rigiendo para sus Autos las tarifas reducidas que á continuación se expresan:

, 1d 6
· 1O m
Tarifa num. 1 e a. m. a p. .

Por los 1500 metros ó fracción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. ........ . $ o 20
Por cada 200 metros suplementarios ó fracción. . . . . . . . . . . . . . . . ...... . .... . ...... . ,, o 05
A coche parado ó con velocidad menor des kilómetros por hora....... . .......... " 1 50 la hora.
Por fracción de cada dos minutos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... . . · . . . · · · · ,, o 05

,6
Tarifa núm. 2, de 10 p. m. a a. m.

Por los 6oo primeros metros ó fracción. . . . . . . . ................ .. ... .. ............ $ o 20
Por cada 150 metros suplementarios ó fracción... . .. .. . . . . . . . . .. . . . . ...... . .. . .. ,, o 05
A coche parado ó con velocidad menor dq kilómetros por hora .... .. .......... . .... " 1 50 la hora.
Por fracciones de cada 2 minutos . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ................. . . ,, o 05

Hotel 'Saint Louis'

***
UN PORTERO EXACTO

Miguel Serrano,

rtOTA. - Cj?uatquiet&lt; que!a del t,ú b lieo inmedi atame nte set&lt;á atendida po11 la Compañía ..

***

Cuando se nombr6 mini~tro á E. dijo el
maestro de baile que había tenido de joven.
- No creo posible que desempeñe bien
ese cargo; lo cierto es que fué mi discípulo dos años y no pudo aprender una pirueta.

***

De Gante á la Estación del lnterocéanico .. . . .... . . ...... . . $ o 40 cts.
Del Zócalo á la id.
id . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,, o 25 "
Del Palacio Nacional á la Secretaría de Gobernación . ....... ,, o 6o "
Del Frontón al Teatro Principal.... . .. .. .. . . . . . . . .. . . ,, o 25 "
De Gante al Café Colón ...... .. ........ . ....... . ... . ... ,, o 35 "
De Gante á la Alameda de Santa María. . .... . .... . . .. · · ,, o 75 "
y en todos ellos pude observar que los aparatos marcan fielmente de con·
form idad con la reducción de tarifas que esa Compañía acaba de adoptar Y
que se pondrá en vigor desde esta misma fecha.
Sin más por el momento, aprovecho esta e,portunidad para repetirme
como siempre de Uds. muy atto., afmo. y respetuoso S. S.
Inspector.

***

Antiguamente, los oficiales de marina
y más todavía sus mujeres, estaban domi:
nados de un orgullo extraordinario, hasta
***
el extremo de creerse superiores y mirar
Un abogado tuerto que llevaba anteo- con desprecio á los demás oficiales del ejérjos, dijo en una ocasión á la parte que de- cito.
fendía:
Una de estas orgullosas oficialas de ma-Creed que nada hallaréis en mí de rina, convid6 un día á comer á un oficial
superfluo.
de caballería, á quien llamaba en la mesa
-¿En qué? contest6 con asombro el con una insistencia insoportable señor ofi~
jurisconsulto.
cia~ de tie~ra. Se~or ofici.al de ' tierra por
-Para que en vos nada hubiera rle su- arriba, senor oficial de tierra por abajo
perfluo, era preciso que principiáseis por tantas veces lo dijo, que al fin el de caba~
poneros un ojo 6 por quitar un cristal á Hería se enoj6, y pregunt6 á la señora:
los anteojos que usais, y que de nada os . -Dígame u~ted, si yo soy oficial de
pueden servir.
tierra. ¿su marido de usted es oficial de
porcelana?

Cuando nombraron arzobispo á Cisne·
ros, un labrador de Torrelaguna, dándose
importancia, eolía decir :
-Qué fortuna para él y qué gloria para mí, que he sido su maestro .
....:.. Pues tú, le decía el cura, ¿qué pudiste enseñarle cuando ni siquiera sabes leer?
- Le enseñé á silbar.

Con estas tarifas el Taximetro es el vehículo ideal para carreras cortas, pues resulta más barato que el coche, como lo prueba la
carta que á continuación insertamos:
Un sello que dice:- lnspección de coches y ~1~icletas de la C. de México.
Mex1co, Agosto 7 de 19u.
Auto· Taxímetros Mexicanos, S. A.-Ciudad.
Muy señores míos:
. .
Tengo el gusto de poner en conocimiento de Uds. que en cumplt~1ent?
de los deberes que mi cargo me impone, pers~nalm~nte )'. ,en esta fec11a hice en un Auto· Taxímetro los recorridos que a contmuac1on se expresa:
E,;tatua de Carlos IV á Glorieta Cuauhtemoc. . . · · · · · · · ·.. . $ o 25 cts.
á Monumento dt la lndependenoa,, o 45 ,,
"
· "
al Café de Chapultepec ..... .... ,, o 8o ,,
De la pj;za de Tor'¿s "El Toreo" á Café_Chapultepec ... . ,, o 30 .,
De Gante á la Plaza de Toros "El Tor~o·' · · · · · · · · · · · · · · · · ,, 1 oo ,,
De Gante á la Estación Central ó M_exteano · · · · · · · · · · · · · · ,, o 45 ,,
De Gante á la Estación de la Colonia .... · · · · · · · ·. · · · · · ·. ,, o so ,,

-Tomad, es un premio que gané en la
niñez, por mi excelente memoria, pero
me reconozco indigno de poseerlo cuando
veo, que vos seguramente lo merecéis más
que yo.

-1 Ah!-dijo ésta enojada-¿mi hermana ha venido y no la has dejado subir?
-Señora, la orden de V. E.
- ¡Imbécil! ¿no conoce!! que para mi
hermana estoy siempre en casa?
Al día siguiente. la señora condesa sali6 á pasear, y la lindísima Julia volvi6 á
visitarla.
- ¿Está mi hermana?-pregunta al portero.
-Si está, señorita.
Baja del coche, sube á la habitación, recorre toda la casa, el palomar, el jardín,
todo, y no encontrando á la condesa se
vuelve enojada.
'
-Mi hermana no está,-le dice al portero.
--No está, señorita.
~;.Por qué has dicho que si?
- Porque me tiene prevenido que para
usted está siempre en casa.

El domador á su criado: Ha dejado usted abier·
ta la jaula del león y eso es una imprudenci~ temeraria. Que no vuelva á ocurrif, porque en este
país hay muchos ladrones y un día nos lo robarán.

La condesa de... ... , teniendo necesidad
de escribir algunas cartas, di6 á su portero, el jueves último, la orden de decir á
todos que no estaba en casa. Este buen
hombre, al dar por la tarde cuenta de las
personas que se habían presentado, nombr6 la primera á la hermana de la condesa.

V11~1lic uswd este hotel que es &lt;1e primer
orden, porque está situado en el centro
comercial de la ciudad, muy inmediato á
teatros y bancos.

Departamentos de lujo, con baños, para familias.
ll_L DE SAN AGUSTIN 1 30,
JUAN LOZANO ALCALDE Pro.: Feo. ZUCCOLI, Gte.

�De Todo un Poeo

***

Un marrullero remend6n de portal, que
además del de zapatero tenía en Londres
el oficio de plañidor 6 llor6n, se encontraba una mañana en el mayor apuro en que
se vi6 jamá'l, desde que honradamente se
había puesto á ganarse la vida, vendiendo
lágrimas los parientes de los muertos á
cuenta de peniques.
Es el caso, que había sido alquilado
para llorar en los funerales del banquero
M...... y se encontraba con una dificultad
tan grande de llorar que no tenía esperanzas de vencerla, aun empleando los más
heroicos recursos; y antes por el contrario
temía no poder' resistir la. tentaci6n de ponerse á bailar en lo más patético de su
quejumbroso llanto. En situaci6n tan desesperada, se fué á casa de un compadre,
su amigo y compañero de oficio"y le dijo:
-Tom, me .vas á prestar un favor.

u

-¿Y qué favor es?
curso á la correspondencia del día tomu
--Que vayas á llorar por mí en el en- esta carta, é imitado la. letra del ba~quer
tierro del banquero M...... Tú sabes que escribi6 debajo por vía de posdata:
es casa rica y la paga no será mala.
-Despues de escrita esta me he muerto
-No tengo inconveniente, pero quiero pero no por eso se interrumpirán nue~tra~
saber antes por qué no vas tú mismo.
relaciones, porque todo lo dejo en buen
--¿Por qué no voy? porque no podré 6rden.
llorar por más e~fuerzos que haga. ¡Ah!
La cen6, la sell6 y la envi6 al correo.
¿no lo sabes? se ha muerto mi mujer esta
mañana.
***
-Entonces tienes raz6n, yo lloraré aunUn fil6sofo, que para ejercicio desu virque sea &lt;le envidia.
tud, bahía casado con una mujer alborotadora, convid6 cierto día á comer á u.n
extranjero. Este, naturalmente benigno y
pacíflco, no pudo sufrir la insolencia de
aquella mujer regafiona.. Iba.se ya, cuarido
el fil6sofo le dijo: «Amigo, tened un poco
más de .t&gt;aciencia: treinta y dos años ha
que estoy sufriendo noche y día el estruendo de esa furia. ¿No podréis aguantarla
siquiera un par de horas?,,

***
UNA IDEA AÑEJA Y TONTA.

Se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en proporcion á lo repugnante de su sabor
y olor; pero ya sabemos que tal
idea era un disparate. No hay
ninguna razón por la cual la medicina deba ofender á los sentidos más que los alimentoe, y por
lo mismo, uno de los triunfos
más grandes que ha alcanzado la
química en los últimos afios, consiste en lo que se puede llamar
la redención del aceite de hígado
de bacalao. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su estado ·n atural, y no es de extrañarse que la
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á
tomar el aceite de hígado de
bacalao puro. .A.hora bien, es
una de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es repugnante al olfato y al pala~ar, y
que tambien revuelve el estómago, no puede producir buenos resultados, pues el organismo se
rebela en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El milagro apetecido se encuentra en la
PREPARACION de WAMPOLE

en la cual tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz.
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene todos los principios curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao puro, que·extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con J arabe de Hipofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, Afecciones
de los Pulmones y todas las enfermedades que se originan por
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zárraga, Profesor en la
E scuela Nacional de Medicina de
México, dice: He usado la Preparación de Wampole, como tónico
reconstituyente, con muy buen
resultado." Nadie sufre un desengafio con t.sta. En las Boticas.

-¡Animo, amigo mío! La hora suprema se
acerca. Tenga valor para subir al patíbulo con
pie firme .
-¡Ay! No puede ser; subiré cojeando, á no ser
que la ejecución se aplace unos días.
-¿Pues y eso?
-Porque tengo reúma en una pierna.

***

Un rat'lro que acaba de robar un gallo,
al tratar de huír, sinti6 paEOe, y deteniéndose un momento se lo ocult6 de la mejor
manera que pudo, para no ser visto, ni escuchado.
Asilas coeas, salta de un brinco á la calle: á tiempo que pasaba. nada. menos que
el Viático,, fleguido por supuesto, de la
mayor parte del pueblo: formando pro·
cesi6n.
Al repique conocido de la ílampanilla,
todos los vecinos se quitan el sombrero y
se ¡,ostran de rodillas.
Entre tanto el ratero se encuentrn en la
situaci6n más difícil en que ningún robagallos se ha encontrado jamás. Llega la
procesión: ¿qué hacer? huír no puede ser,
porque está cerrado el paso.
Un devoto se acerca, le pega con fuerza
en el sombrero que va á parar á seis varas
de distancia, y salta el gallo, cantando
¡Qui-qui-ri-quíl
Lo llevaba en el sombrero.

***

EXCELENTE PRECAUCION.
Habiendo-oido decir un viajero, que en
la noche inmediata debían atravesar un
bosque lleno de ladrones, dijo con aire
satisfecho:
-Yo, amigos mios, he tomado mis precauciones, porque para evitar una sorpresa, he colocado un par de pistolas en lo
más secreto de mi baúl.

***

ESTOS SE HACEN RICOS.-El banquero N.
escribía. una caita á su corresponsal de Cádiz, pero apenas la había acabado de firmar, cuando le di6 un ataque á la cabeza
y qued6 muerto en el acto.
El apoderado general de ia casa, al dar

Sali6 al encuentro, por casualidad al
rey don Alonso V, un viejo que debía venir algo vencido del vino, y le dijo:
-Señor, sabed que la leche de los vie·
jos es el vino. El rey le respondi6:
-Por ciedo, barato compráis vuestro
mantenimiento, porque según me parece,
el placer del vino con poco dinero ee consigue. Y esto dicho, volvi6se á los que
iban con él, y les dijo:
-Sabed que el mantenimiento de los
reyes es la honra, la cual tiene Dios puesta en precio, no de dinero sino d~ sudor
y de trabajo.

***
Habiéndose casado un viejo cuando tenía setenta 3tños, algunos amigos le hacían
una pesada burla, diciéndole que había
hecho una gran locura.
El viejo respondi6: -Raz6n tenéis en decir que el hombre en ser viejo pierde el eeso,
y claro es, amigos míos, que por eso me
he casado porque mientras hi:.i sido joven
y tenido juicio, ninguna me ha podido
atrapar

CRIMI NAL •
IN DI FERENCIA!
Es una verdadera desgracia la
criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y raquíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pe·
ro muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
a s o m b ro so s para evitarlo Y
ocupa el primer lugar la medicina llamada ' 'Creosofosfatina, ''
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes y m~jora las funciones digestivas, sino que, ·salva á más del 80 % de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
P ara los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nada se ha conocido tan eficáz.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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