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                    <text>AÑO

MÉXICO, DoMINuO 3l

X.

DE

J uuo DE 1910.

NuM. 31.

ARTISTAS MEXICANOS.

/

~J' .

"

!

l.
\

.,

4 •

EL PINTOR O ALFREDO RAMOS
MARTINEZ,
.
. '

quien de regreso de Europa, prepara.una exhibición de sus obras.
(Fotografía de EL TIEMPO ILUSTRADO, tomada en el estudio del artista, quien aparece trabajando en un retrato del joven Jorge Berriozábal;
nieto del general republicano de ese apellido.)

'

�~ET~ATOS VA~IOS

Se ob~erva ya algún cambio en nuestra atmósfera.
Ya lae nubes comienzan á retozar, chocando unas c0n otras
y despidiendo el flamígero rayo. A veces como-virutadas por
lo que ven abajo de ella~ arrojan pedruzcos albo i, como para
indicarnos que la falta de pureza en las costumbras, merece
verdaderas lapidaciones.
.
Una granizada es sumamente poética, sobre todo bn el campo. En las grandes capitales como la nuestra, también encierra cierta poesía. La formación del granizo en las nubes todavía se explica por meras hipótesis; pero álos que observan ese
fenómeno poco les importa la teoría científica. Solamente lo
observan y admiran la omnipotencia divina.
El domingo nuestras calles se vieron invadidas por ese meteoro y hubo con ese motivo bastante alborozo, pues aunque
su presentación ofrece graves inconvenlentes, siquiera por salir de la monotonía, tiene algunos atractivos.
Los chicuelos toman á puñados el granizo y lo degluten como el más sabroso alimento; los pobres en esos días hacen
nieve! Un poco de azúcar y dos ó tres limones bastan para
que el frigorífero granizo les proporcione una bebida que muchas veces no pueden probar, no obstante la baratura del hie·
lo artificial. Y n0 es tanto el encanto de paladear la nieve, sino
el reunirse en un hogar, aunque pobre á conversar, después
de haberla confeccionado con gran trabajo, primero recogiendo el granizo y deRpués sirviéndose de aparatos que hacen la
confección más difícil, pero más entretenida.

***

Después del triunfo el regocijo y este regocijo, manifestado
con fiestas.
Es lo más natural del mundo.
' Los sonorenses partidarios de la candidatura del Sr. D.
Ramón Curral para Vicepresidente de la República, lo obse·
quiaron con un banquete en el salón principal del restaurant
de Chapultepec.
.
Ese salón fué muy bien adornado, asi como la mesa en que
se Rirvió el banquete.
Como de costumbre, en esta claae de fiestas, hubo brfndis,
la mayor parte significativos.
El señor don Angel Almada habló del triunfo obtenido en
la&amp; elecciones .Y de la parte que en él correspondió á la colonia
son orense.
Contestó el señor Corral en frases sencillas, manifestando
su agradecimiento por las distinciones de que era objtto.
Propuso el señor don Eduardo Baz la formación de un cen·
tro ~onorense.
En esta fiesta, aunque tuvo un carácter político, no reinó
la seriedad exagerada.
Después de los brindis hubo amena charla, en la cual se
recordaron los distintos episodios de la historia mejicana, se
refirieron anécdotas curiosas y se habló mucho del Estado de
Sonora, procurando todos que su porvenir sea brillante.
Cetca del obscurecer terminó esta agradable reunión.

***

ccNo sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. »

***

Acordó el Club Hípico Militar cel ebrar la torna de po,e,ión
de la Nueva Mesa Directiva, cuya elección sti eftctuó última·
mente.
Las familias de los socios fueron invitadas á un pai,;eo cam pestre.
Se pasó un día alegre.
L'&gt;s excursionistas tomaron los trenes especiales que partieron frente al Palacio Nacional y llegado que hubieron á Xochimilco se embarcaron en trajineras.
En todos los semblantes se retrataba el contento, y duran·
te la travesía de Xochimilco á Nativitas, nadie temió un naufragio.
¡¡Todos contentos y satisfechos nadie se fijaba en que aque·
llas barcas se balanceaban á impulso de un viento que µodfa
sumergir en las profundidades de ese canal tantas vidaE?, tautos séres dignos!!
Las trajineras no iban como las carabelas de Colón á descubrir un nuevo mundo. Caminaban guiadas por Jo¡;, rr.meros, á un lugar de recreo, á un lugar de esparcimiento, y en
ese lugar se gozó ampliamente.
Se sirvió una suculenta comida; la Banda del Estad o nlayo r lanzó sus alegres notas, pasando después los invitado,.; á
la caseta construida por la Junta de Provisión de Agua".
Ahí se efectuó la toma de posesión de .la nueva Met:a Di·
rectiva.
El viaje de regreso se hizo en lanchas de gasolina hasta Ix.·
tacalco, lugar en que se tomaron trenes especiales con dirt'C·
ción á e;;ta capital.

Próximamentt se unirán m matrimonio tn
esta..capital, la seño1Ita
€lisa BAZ Dudaud y d
señor don 'francisco
Jlrmida. tos noolos
per:enmn á familias
distinBuidas de la so·
ciedad metropolitana.

***

I'
1

El arte pictórico en l\Iéxico ha contado con buenos rt'¡ire·
sentantes de él.
Nuestra ,Escuela de Bellas Artes ha contado con alumnos
que perfeccionándose en el extranjero han revelado despué~
bUR a¡.,titudes.
Próximamente nuestro compatriota, señor Alfredo R1moi- ,i1'
Martíoez, hará una exposición de sus cuadros en la e~cut::la ,,
;1
antr.R dicha.
Este artista hizo sus primeros estudios en México. Déspué', 'I
sin subvención del Gobierno estudió en Europa y, última· 1
mente viajó para completar sus estudios en ParÍll, protegillo
por Nuestro Supremo Gobierno.
Se hacen grandes elogios de sus cuadros y los pintores es·
peran con ansia contemplar sus obras.
En México no es de gran porvenir este arte; pero á veces es
estimado cuando es una. notabilidad quien la represent a.
Que el sefíor Ramos Martínez no solamente sea admirado,
sino que obtenga una compensación á sus trabajos son nues·
tros deseos.

Continúan'fas damas mexicanas moEtrando, como siempre,
su precioso corazón, su caridad inextinguible.
·1
Las.señoras que pertenecen á las Conferencias de San Vi- 1
cente de Piml, en TJalpan, con motivo de la festividad que se
celebró en honra de su santo patrono cumplieron con la t'3r·
nisima obra de misericordia ccvestir al desnudo)), obsequiando á cerca dii docientos niños pobres con trajecitos.
Por la tarde fueron obsequiados con tamales, atole de leche
1
y dulce.
¡Ah! Esas obras de caridad, que se' hacen sin ostentacción
son verdaderamente conmovedoras.
¡Cuanto será el mérito que encierran que el mismo Jesucristo al anunciar la entrada de un bienaventurado al Cielo,
expresa las frases de amor con que será recibido.
«Entra ... ... porque tuve ham hre y me diste de comer, tuve
sed y me diste d~ bebe~, estuve enfermo y me visitaste, estudesnudo y q¡e vestístei, ......
¿Podrá haber algo . más 'sublime que la caridad? ¿Podrá
compararse á la filantropía?
¡Dios bendiga á esas damae honorables! ¡Ellas no quieren
que sus nombres sean dados á la publicidad!

Nos ha tocado en estas notas hablar del arte arte de tod
clai;es, pueE? ['.ábese demasiado que hay bellas a~tes artes nªs
rale!l, artes mecánicas y también artes bárbaras ,
I eEntre, las primeras una de las que descuella e~ sin dud I
fotograf1a.
.
a a
i.Tener á la v_ista el retrato de una persona desaparecida con
qmen en otro tiempo hablamos, á quien quisimos á
.
amamos ; recordar su fisonomía con todos sus detall~s qbm,en
var su mirada
' o serto. ' que aunque fi'Ja, parece que va á presentar
dos los. matices de los cambios que tuvo en la vida refl.e'anc1
!ªs p~s10nes que la diri~ie!an; contemplar un pais~je ris~eña°
?:ª, o del natural} pa!saJe que nos recuerda:algún lugar que~
r1 o o a1guna de las mas bellas obras del Criador des ierta
en nue~tras almas saludables pensamientos!..... . '
p
Pubhca~os hoy entre nuestras ilustraciones, dos grabados
rep,roducc1on de dos e.studios fotográficos del lago de Pátzcua~
ro a las horas del crepúsculo.
Estos estudios son originales del jefe ele nuestro taller de

El CRONISTA.
~~~

LA.. P U ERTA DEL CJe:L.O

Es angosta y baja.
Por ella se deslizan suavemente y sin ruido:
Los humildes, porque son pequeño~.
Los pobr~s, porque nada tienen.
Los obedientes, porque se bajan.
Los corazones P_Uros, porque á nada están sujetos.
l~~~! palcient_tes, porque los . pequeños sufrimiento,; &lt;le
1as as 1enen como achicada 8. - (S. )
=====§~§§~ ~~§§,~=00000~~~~~~~~===

tot~s

Artistas mexicanas que regresan.

**
*
Arte de otro estilo: la aviación.
El señor don Miguel Lebrija está verdaderamente de &lt;les·
gracia.
.
Ansioso de cernerse por los aires y contemplarse cual un
nuevo Ji~olo, dominador de los vientos, ha hecho ensayo tra~
ensayo y cuando ya esperaba obtener el fruto &lt;le i;us afaneE&gt;,
un fracaso Jo ha d,=tenido en sus artísticos vuelns.
Por causas que todavía no se pueden explicar t-ati~factoria·
mente, el hecho es que una vez ascendido el aeroplano, des·
cendió rápidamente, arrastrando en su caída al aviador.
Esta caída foé más bien aparatoi-a, pue~ Lebrija sufrió contusiones que nt&gt; son de gravedad.
Los aviadores tienen dertos puntos de contacto con los to·
rero~.
Sufren ésto:;; una cogida, tienen los médicos nec~sidad de
coserles las entrafü1P, ligarlei: las arterias, cloroformarl os y al
terminar la operación, al volver en sí, en vez de maldecir In.
carrera que han elegido, la primera pregunta que hacen es:
- -¡Doctor! ¿Cuándo podré volverá torear?
Los aviadores cuando E'ufren un descalahro dicen:
-¡He de dominar este p~j,n o rebelde, annque me despeda·
ce la crisma.

f~:gr_fJa, el j_oven Y i:iodesto artista Antonio Carrillo que ha
o em o vanos prem10s en su artística carrera
'
d No los publicamos simplemente por estimul.arlo sino á fin
te qu; nuest~os 1~,cto!es aprecien nuestro empeño ~or presen. ar ets a pubbcac10n a la altura que siempre nos hemos propues o mantenerla.

Stftorlta 3uana 111vam de la euadra.
"lflll""'Tfll""1JJ!l"""1Jlll"'1fll1T'"1l]11~

Procedentes de Europa, á donde fueron
con. el fin d~ ampliar y robustecer su educac1?n musical, iniciada empeñosamente
~&lt;1u.1, han vuelto á los patrios Jans las ,;enontas Juana Alvarez de la Cuadra y E~¡wranza Montero del Collado.
~ uestras ~li.stifiguidas compatriotas de8 pues de re_c1bu con toda dedicación las regla ~e~ta~ias ensefíanzas de los conservatul'los 1tahanos, formaron parte de diver~a~ compañías de ópera, y recorrieron
cosechan?º. laureles, los teatros &lt;le eE';~
11nra artls~1c~ por ~x?elencia, que fu é cu na de R~ss101, BelhmyVerdi. En más de
una ocasión nos hicimos eco en las pági11:~1-1 de ccEL TIEMPO lLUSTRADoi,, de los
t r1 unfos que en Italia lograban las señoriAlvarez de la Cuadra y Montero del Colla·
do .Y reprod~jimos las crónicas y las crític·.a,; lauda tor1ai, en que la prensa especiah~ta se ocupaba de ellas.
Con mo~ivo de su regreso, varios amigos. y admiradores de estas distinguidas
armtas preparan en su honor un concierto de bienvenida, el cual habrá de verificarse en el Teatro del Conservatorio Nacional de Música del que fueron un tiempo aprovechadas alumnas.

Esperanza montero del tollado.
f'!Jll""1ij!W'1fllTT'"11]11"'1llll""1fllTT'"

�A CTU ALtI O A DES

ACTUAuIOAOES
gencia y criminal abandono, estrechísima, terrible respousabilidad.
Desgraciados los jóvenes que en su veloz carrera á través de
la vida, no encuentran obstáculo alguno, esto es, buenos diLo3 padres que abandonan á sus hijos al capricho de marectores, irán á estrellarse irremisiblemente en el abismo sin
nos asalariadas que les dejan~en completa libertad, sin fijarse
fondo dt'l ateísmo y del letal sensualismo. No será posible en·
en lb que hacen y con quiénes se relacionan,que no les corrigen
tonces el remedio que
y no les clan avisos
evite tanto estrago
oportunoe, y en carn
moral. El árbol cornecesario castigos Fa·
pulento ei está torciludables ya enérgido, no puede ya po·
co!', ya suaves, según
nerse recto. Intentarlos casos y circunslo 1-s ''como quien &lt;litancias, tendrán que
CH fray Luis de Grnlforar en plazo más
naJ~, quii,iera S3c:-ir
6 menos largo su deur, gran río de madre,
sidia y abandono.
que romo t iene tantos
Ellos d e b e n ins;1 ñ o H ha abierto y
truir, deben corregir
ahondado la canal
á sus hijos, desde sus
J&gt;Of clonde corre, es
má@ tiernos años, un
dificultosísima cosa
día y otro día, no desacarlo ele allí. ' '
jándoles nunca de la
¡ Bt:ndita mil veces
mano; deben Feñalarla Ha nta correcci611.
lee desde que balbu·
grncillS á la cual tancean lae primeras paI í,i 111os y tantísimo,
labras, el cielo y sur,;
jó\'enes se han lihr,1t&gt;xcelencias, y hacer·
cJ,, del error y riel pelos pronunciar una y
cado, llegando á ~er
Q,,.;1 verdader3i. gli,rial:i de
mil veces el Santc,
nombre de Dios y .el
¡ la igleRia y &lt;le ~u ¡,ade la Santísima Virtria! La ccrrección
==-=·= ~ · ·. cristiana
gen María, procuranes el depurado comprendan cuán
EN XOCHIMILCO,-Regatas en el lago,
tÍVO de la tiOCÍedad, es
grandes y excelsos
I
el filtro que eleti ene
son; y cuando '.Yª sus
todas las impurezas de la vida, es el crisol en el cual· se fun·
pies vayan sueltos y comiencen á correr para acá y pnra allá,
den tocla~ las esperanzas, es, para terminar, la luz ·celef-tial
¡ah! entonces que ya empiezar1 á ver y á conocer el rnun&lt;lo
que alumbra los horizontes, señalando los peligros y ap¡ntán pongan tacto intinito y miren no se extravíen de la ¡;;enda
dolos, y que conduce á los individuos y á los pueblos por la~
del hogar doméstico. Si así no lo hact&gt;n, ellos miE:mos lahra·
vías del verdadero progre~o y de.la verdndera civilización.
rán la ruina de SU'l hijor:;, y Dios le!l demandará por su negli- .

Importancia de la corrección cristiana

1

t

~---"""!'--....-~-~

J

'

tos 11eeTDEntES DE tJI JIUTfünOn. -Ual'ios de los uelos btcb is por el piloto mexicano tebrlla, con el monoi1ano " Blolot" , en 1as nanum de ua;butna.

..

\

'\'

. i

t

D\
.....

El aviador mexicano sr. D. Miguel t ebrlla 1n ti mono~lano -.'-'Blerlot"-, con el cual, dupuh de bam varias- prutbas ti domingo úlll
f t 11
de un accld111tt tn tl campo dt a.vlaclón de
mo, u "et ma
. Ualbuena.-Fots... de ,J!..'l
. Tiempo
, , Ilustrado

.

EN XOCHIMILCO.-Grupo de concurrentes á l a fiesta ofrecida&gt;por el Club Hipico Milita r en h onor de su
'
,
nueva Mesa Directiva

- .-

�lVIUSA CA.STEI..tl.tAflA

ACTU ALtIDAOES

desviación inicial en el camino que seguimos? ¿No ,·éi~ que
esta desYiación, por pequefia que fuese al principio, abriría
un ángulo que, ensanchad•&gt;. llevaría el buque á estrellarRe en
En cierta ocasi6n camihaban unos viajeros hacia remotas rei de llevarle al puerto? El intrn nsigente fingió inRisti r, como
playas en un hermoso vapor. Para matar el aburrimiento,
si hubiese I er&lt;liclo la razón, y todo el
enfermedad común á bordo, se discumundo se arrojó sobre él acabando por
N U K~THO~ 1?ULIT1C 08.
tía, como suele acontecer: de política y
atarle. Ent6nces, cuando estuvo ata·
de religi6n.
do, bízose dos pasos atrás, mir6 de arriNo hay que decir que la mayoría de
ba aba¡o á. toda aquella gentr, y solt6
los tri pula.ntes era liber?,l templada. ( Lii
una carcajada.
templanza es la plaga de ñuestro siglo).
- ¿Con que me habéis encadenado,
-Soy cat6lico, pero no soy fanático,
&lt;lijo, porque trato de alterar una yerdecía uno.
dad náutica y desviar un poco la mar--Tampoco á mí 111e gustan ]as exacha de ef'te barco, que lleva á. bordo un
geraciones, decía otro.
centenar de perFoñas, y queréis que yo
-Pero, señores, exclam6 el único ¡·i
transija con las desviaciones del barco
to afinado en aquel humano d, scon ·
social, que lleYa á bordo la humanidad
ciertn; no comprendo la palabra exagcentera?
raci6n al tratarse de verdades: ¿c6mo
~
~y-no ajustarse á e1las lo mismo que ú lns
EL LENGUAJE DE LA TARJETA
(lemá~?
-Sí, sefíor, hay que ajustarse Ít ella R,
He aquí el lenguaje convencional que
pero sin llevar las cosas al extremo,
en ¡,ociedad se da á los pliegues 6 dobleporque la intransigencia es un remedí,,
ces de la tarjeta: Doblada la punta supepeor que la enfermedad.
rior derecha de la tarjeta, significa de.El interpelante no replic6 ya.
pedida; la de la izquierda, visita; la inLlegada la noche, cuando sobre cuferior derecha, felicitaci6n; la izquierda
bierta estaba reunida la tertulia ha.jo la
péRame; doblar las dos puntas de la izpresidencia del capitán, el intransigen · .
quierda, entierro. Doblarla un poco por
lte se dirigi6 al aparato del tim6n y asió
la parte derecha paralelamente al lado
a rnP.da que lo mueve.
vertical, recomendaci6n ; esto mismo por
-¿Qué hacéis? pregunt6 el capitán
la parte izquierda, excusa. Doblar desalarmado.
sr. don mmt1 .euuta Gallardo,
de el vértice superior izquierdo hasta la
-Dejadme, contest6 muy serio:
Pero, ¿qué vais á hacer? pregunt6 to- Coutldn CJpltallsta y bimbre de negocio• tapatlo candidato mitad del lado opuesto, cita; el doqlez
al üobiern,, drl Estado de Jalisco.
desde el ángulo superior derecho á la
do ..1 mu&lt;1do.
I
mitad del lado de enfrente, negativa.
-Hacerle girar un poquito.
Doblada
verticalmente
por mitad, desafío; enteramente ne-No e~ más que unos centímetro•.
gra,
luto
riguroso,
con
orla
negra, medio luto, con una esqui-¡Centímetros! Pero ¿habéis pensado Jo que es un centíenlutada,
alivio
de
luto.
na
metro? ¿.\dónde iríamos á parar con un snlo centímetro de

El sueño de Bolívar

LA NAVE DE LA SUClEDAü

1

1

BoLI\'AR, en la cumbre del m•&gt;nte Prilntino
Monte que l,i, gran~esa de Roma pr...Renci6, '
Buscaba de su patria la huella del def'tino
En su fe?,nnda mente, d~ libertn.d en pnR
D~1rm10sP, al ~n, tendido sobre la verde alfomhra:
Cemnoni!e sus OJOS, su frente relumbr6 ·
P11s6le por delante como terrible somhr;
fo histo,ri~ de s~ pueblo, la historia del baldón.
L~s v1ct1mas mermes del pérfido tirano
Vemendo sangre y cólera, miraba con horror,
A~og,1da la esperanza del pobre americnno
Tnunf~nte la codicia del bárbaro español. '
En 11:c~do letargo BoLTVAR penetraba
De Amel'lca el arcano que le confiara Dios ·
Y emblema de ese triunfo feliz que meditaba
El nombre de Colombia, simb6lico, invent6.

Mil figuras cruzaban á lo lf.jos
Su varonil y ardiente fantasía:
Su vista herían los fúlgidos reHejns
De la gloria inmortal que presentía.
Oy6_sonar estrepitoso acento
Por..el ámbito extenso americ1mo
Desde el norte de México opulen'to
Hasta el confin del Plata soberano.
Vi6 un ejército :rndaz de bandoleros
Y un pueblo resistiendo sus baldone¡.: ...... .
Esclavitud gritando los primeros
Al presentar suplicios y prisiones ......
Y l?s otros enérgicos y bravos
Deteniendo el puñal del asesino ......
Xo eran, por cierto, estúpidos esc lavos
Sino los nuncios del poder divino!
'
Lleg6 BoLIVAR, y empuñó su acet'o
Y al reblandirlo en desigual campaña:
Más que los héroes ínclitos de Homero
Dej6 r~ndida á Ia feral España.
. '
Los campos de batalla se cubrieron·
De tripni?S, de cadáveres y gloria:
Los h1béncos nombres perecieron
Y los libres vivieron en la historia.
Insaciable de lauros el guerrero
Tendi6 su vista en busca de opresores ......
Creyó sentir un eco lastimero
Como el agudo son de los dolores.
Era el Per·Ú que yerto y moribu ndo
De consunci6n despMica moría:
Hízolo libre, y present6lo al mundo
Como naci6n ds inmensa nombradía.
En sus brazos, estáticas de gozo,
i Oh! tres grandes Repúblicas cayeron ·
Y juzgándole Dios, en su alborozo, '
Una imperial corona le ofrecieron.
Mits él la despreció por la bandera
De libertad; y el cetro soberano
Pis6 arrogante; en su triunfal call'ern
Como reliquia del feroz tirano.
'
Al resplandor que América dPRprendH
Los Reyes tiemblan, se estremece Eu ropn:
Aquella virgen su misi6n comprende
Y con el manto liberal ee arropa.

T~do_eRto, en su del~rio BoLIVAR contemplaba,
El cant1co celtste sus t1m¡:,anos hirí6:
América, ya libre su padre le llamaba
Y al grito &lt;le su gloria BoLIYAR despe;t6.
Mas no de querubines el armonioso canto
De~pués de estar despierto cesó de percibir-'
La música divina y el sing'ular encanto
'
En más profundo sueño volviéronle á sumir
Vi6 un pueblo libre, soberano y fuerte .
Que oe un océano al otro se extendía
Una regi6n donde brillaba el día
'
Con más belleza, luz y claridad.
Co1011rnIA se llamó-su egrrgia fama
La presentó con cívica diadema
Cuyo primer y seductor emble~a
Traz6 con su buril la LIBERTAD.
Cerr6se de repente ante RUS ojos
Poco después el libro de la historia
Y fugaz resbal6 por su memoria '
La fantasma de vil adulación:
Una página oscura de aquel libro
Hizo luego torcer su fantasía
Hast~ que otra fantasma neg'ra y fría
Turbo eu paz, llamándose traición r
Y !11ientr~s él gozaba de grande 103 honores
En r1co gabrnete, bajo dosel falaz:
· Del pueblo, le acosaron, los fieles dtfensores
Y hundieron en su pecho, la punta del puñal.
Al golpe de' la muerte movi6se su cabeza
La!i temblorosas manos llev6 á su coraz6n · '
Di6 un grito lastimero de susto y de trist:za,
Y lleno de pavura, BoLIVAR despert6.
En el monte Palatino,
De Roma firme gua1·dián
Inclinadas sus rodillas '
BoLivAR se puso á orar.
Su espíritu recibió
El aliento de Jehová
Su pecho la fortaleza',
Su frente la majestad.
.
Sobre la qrui de su espada
Aü~que simple capitán,
'
J µro vencer los tiranos
Y establecer libertad.
«América será libre
E indep1mdiente será'
Y tres centurias de c;ímen
Con eso se borrarán.
&lt;&lt;El español infamado
Tal vez al báratro irá
A llorar su desventura
Y á sentir su iniquidad.i,
En el monte Palatino
Esto dijo el capitán ......
El cielo escuch6 aus ruegos,
Y el mundo cambi6 .su faz .... ..

·· ···,··· ···· · ··············"'······ ··················
Dt-&gt;f'p11é, ! c!Pl tiPmpo la tremend~·
m suefiv de BOL1VAR realizó .....
y el GRAN LIBER'fADOR americano
En tri~te playa, pr6fugo, murió.
PR6SPERO PEREIRA GAM8 .\.

;;;~·n~........... ..

(Colombiano.)
~ ~ o :Oo:......,,.._.,...

GOTAS DE AJENJO

,

.· ,
6ru;o dt concumntts al t,anquttt ofrt~ldo ti h1nu úlltmo, al Sr. »~u Ram~n ,Zorral, porlos sonmn1u radicados en uta capital con obltto dt ctltbrar
··
los trlunf~s polltlcos dt su cotmAnto ...:.·Fot . Tiempo I/11strad-O.
'

--

L'1R ángeles bellos tocaron entoncPs
L·1 s cuerdas sonoras de su áureo lau&lt;l:
Del cielo crugieron los ~ólido• gonceR,
Rompieron sus cantos la bóveda azul.
Qued6~e la tierra callada y rnsµens:i,
Lns hombres postrados oyeron el son ,
Los Andes doblaron su cúpula inmen~fl
Y el viento.doquiera su nombre llevó. '
SuR nervios se excitan levanta su fren 1°·
Sonrisa de gozo decora @~ faz......
'
Sí, sueña tranquilo, soldado valientf
Durmiendo en las alas del recio hur¡cán.

Ayer cuando en el alma ~e dejaba
el rojo estío del amor su huella
al v~~ un sitio a6reste, murmur'aba:
cqquien estuviera allí, solo .. .... con ellah&gt;
Y hoy que, con ella, avanzo hacia el futuro
llevando en mi alma la frialdad del polo
'
al v~~ un siti? como aquél, ...... murmur6:
«¡quien estuviera allí, sin ella ...... solo l
,JULIO

FLOREZ.

(Colombiano. J

�fl~TE FOTOG~R.FICO

PAGIN,A DE t{ISTO~Ifl

Amores románticos de una infanta de España ..
L'&gt;s periódicos de estos días, escuetamente, han dado la notir.ia de haber falleci&lt;lo en París, á los 83 años, la infanta Dofta Josefa Fernanda Lui~a de Borbón y Borbón. Pero, á excepeióo de uno, ninguno ha referido la h is to ria de esta si mpáti&lt;:a infanta: relato que es uno de los más románticos y novP.·
lescos del siglo· pasado. Fué tan extraordinaria y apar tada.
Jel rutinarismo cortesano, que produjo un formidable escándalo.
La infanta de Borbón, hermana de don Eorique--el aspirant&amp; al trono de España que murió en el desafío con Montpensier-y de don Francisco, rey consorte, se enamoró locamente de un joven y elegante poeta cubano. Y á pesar de loi:,
ob3táculos que se le presentaron, y de la oposición de los reyes, contrajo con él matrimonio en Valladolid, en 1848.
Como la razón de Estado y otras zaran'dajas por el estilo
prohiben estos .matrimonios, Narváez, por orden de los soberanos, dispuso lo nece3ario para que la infanta perdiera título
y honores. Con esto se pensaba castigar á la hermosa dama;
pero bien pronto vieron sus deudos y enemigos que no esta·
ban en lo cierto. La infanta, con estas .contrariedades, en vez
de malhumorarse, se· alegraba-más, pues sus simpatías en el
pueblo, que ya eran muc~as, iban creciendo á medida que se
aumen~aban las persecuciones. Y los que la perseguían ,empezaban á ser vistos con odio por el pueblo, que nunca deja
indefensos á los que siguen los dictados del corazón.
Todo el mundo recordaba los prclegómenos de los amores.
rle la infanta-cuando los caballos de su coche, en la pinada
de la Castellana, se desbocaron y pusieron en peligro su vida,
salvindose por el arrojo de un joven, que contuvo á los indómitos corceles-y le daba la razón. El joven aquel, que ern el
poeta cubano Güell y Renté, mei·ecía su amor. Y la infanta,
con ern arranque propio de la juve_r.tud, se lo concedió sin res·
. .
triccione3.
No hay para qué decir el escándalo que este noviazgo pro,1 ujv en la corte. Pero de nada sirvió. Los novios, tercamente resistieron aquel aluvión de censuras, y vencieron. Pero
despué3 de su boda. tuvieron que mar~bar al extranjero, porque aquí se les hacía "la vida imposible. Y, aunque I?, · infanta, más tarde, fué reintegrada en sus honores, no quiso volver
á España, pues conservaba vivo el recuerdo de lo que le había ocurrido. Dofi.a Josefa no quiso volver por no verse obligada á aguantar los cumplimientos de ciertos aristócratas, que
fueron los primeros en combatirla al saber las censuras rea le!",
y que no fueron de lo:! últimos en adularla cuando se la reintf!gró á HU título.
'No hizo lo mismo eu esposo. El set1or Güell, en 1854, secundó en Valladolid la 1evolución y fué elegido diputado en
las Cortes Constituyentes, formando parte de
la. minoría de Cal V O
Asencio; en 1856 defendió la'l Constituyentes
al frente del cuarto batallón de Ligeros de la
· Milicia Nacional. y, acabada la lucha, fué preso, comparecitndo ante
nn consl'jO de Gnnra.
Se creía. 4ue é~te i bii. á
pronunciar una terrible
1•en3: contra él, cuando
· O' Donell, para calmar
la agitación popular,
promulgó una amnistíaLibre, iracias á ésta. re·
gresó á Francia, en don ·
de permaneció veinticlóR años. Ene,tevolunDon :¡osé 6ü ,I v Renté, u11oso de 1a !n!~nta
tario destierro, publicó
dóña :Josefa Jmanda ·
veinticinco hermosos
volúmenes, algunos de'
los cnnle~ son farno!'Oº. Regresó &lt;le Francia en 1879, como
.xt-na&lt;lor por la. Uni1·t-'r~idad de la I-fabana, y le cupn la honra
de presentnr u11 proyecto en Ja Alta Cúmara pidiendo la abolición &lt;le la esclavitud.
ltra. ta.l su carácter, que no había dolor que no mitigara, ni
miseria que no intentara aliviar. Su muerte vistió de luto

muchas almas. Véase, si no, lo que escribía. Grilo al warqué:5
de Jover:
((El pobre Raimundo, su hijo mayor, vino á MatlriJ transido de pena, y no ha podido llevarse á París reliquia más sagrada que las últimas gotas de la sangre de su padre, guarda
das en una taza por una mano piadosa, de '1a sangría, isút,l
ya, que le aplicó la ciencia de8pués del rayo de la congestión.
¡Cuánto habrá sufrido el infeliz Fernando al encontrarse con
su hermano á
solas des-¡.,ués
de la muerte de
f;U padre! Su
entierro ho.sido
una verdadera
manifestación
de pena y de
entrañable
simpatía. Castelar, ese gran
poeta, que tiene en todos sus
discursos las
músicas de todas las rimas,
y á quien adoraba el egregio
difunto, llevaba marcado en
su rostro aquel
día el sello de
una gran tristeza: Miguel de
1os San tos se- ta ínfanta dt España doña ::tosda Jernanlla dt Borb6n,
gnía á pie y diciut acalla dt fallem tn París.
fícilmente, en(Rttrato lmbo tn la t11oca dt su casamltnto.&gt;
corvado por la
.
anaustia, la marcha de la carroza fúnebre; Horacio Lengo, el
reputado pintor, me recordaba, con los ojos humedeci?os, las
recientes visitas de nuestro anciano- niño á su estud10 de la
calle de Fernando el Santo; Pedro Boffil, el inteligente y activo redactor de El Globo, comprendía la intensidad de mi do. lor y se esforzaba inútilmente por aplicarle los consuelos qne
él necesitaba, y que yo tampoco podía darle en aquellos mo·
mentos.&gt;1
Un detalle interesante: el esposo de la infanta que acaba de
fallecer ahora murió pobre. Todos sus bienes los había repartido entre los menesterosos, atendiendo personalmente á los
necesi tadol'.

PROSA RIMADA
LÓGlCA. EN LA HlSTORIA,

·

A Pedro Saatacllia, en México,

No es crimen de un solo hombre jamás la tiranía;
prodúcelo de muchos la abyecta cobardía.
Materias descompuestas vida á gusanos dan:
P.n pueblos decadentes tiranos brotarán.
La peste es el castigo del fango material;
cr1st.igo es el tirano á corrupción social.
Un pueblo sin virtudes de sí propio es verdugo;
t1 s pueblo, como el toro, nacido para ·el yugo.
Stff demócrata y déspota es ser un Dios-ateo;
la capa del apóstol no encubra al fariseo.
Virtud en la epidermis y vicios en el fondo:
!lo es pueblo el que no habla alto, el que no sie11te ho11'1,·.
Aniquilar prejuicioe, matar el tartufismo,
e3 ¡:alvar al mafi.ana de hundirse en el abismo.
Pa.ra arrasar del crimen tiránico el cimiento,
la dinamita pérfi.da no es sólido argumento.
¡ A nn César otro César! El crimen no se borra
a.1 criminal matando ó hundiendo en la mazmorra.
Humanidad, ¡labora! La fuerza nada crea:
]a rNle ·1ciÓn f'S obra tan solo de la tdea .
¡Si! Bien e~tán los déspotas en pueblos donde e~t»n.
Misión llenaron lógica Atila y Gengiskan.
·
Lima. 1910.

RICARDO PALMA,

«PUESTAS

ng

SOL.»

li'icltudios he~hos en el lego de Pt'.at7,cuaro por el fotógrafo de «El Tiempo 11 u st re d º"• senor
~ don Antonio C..:flrrillo.

�-491-

-490A.CTUA.LtlDAOES

1'0 HAY olA°L QUE PU&amp; BIES NO VENGA

COMO SE FUNDA !.JNA RELIGION

Era poco después del 93.
La China, aunque más atrasada que las otraR nacioneR, se
Uno de loe revolucionarios que había asistido á la matanza
les adelanta á veces. Así lo demuestra lo siguiente:
y pillaje de que fueron víctima los.sacerdotes. La réveilléreLos gobiernos que han :leclarado formalmente la guerra á
Lepaux, se dijo: Ha llegado el momento de reemplazará .Jelas ratas, empiezan á pensar si sería posible apro,·echar ele alsucristo, voy á hacer una
religión nueva, según e! gusguna manera las pieler,; de
estos molestos roedores. Opi- ,•.- - - - - - - - ~ - -- - - -~ - to del progreso.
Y agota los recursos de su
nan, y con razón, que la
genio y de su imaginación,
destrucción de la especie
y la nueva religión aparece
marcharía á pasos agigantarisueña, cómoda y encanta&lt;los si sus pieles tuvieran
dora ...... Había en ella poealgún valor comercial.
sía, filosofía, filantropía.
A pro.pósito de esto, bueHabía fiestas y cánticos y
no es recordar que los cl,ifloree, danzas, bueyer,; y car·
nos se han propuesto hace
neros de dorados cuernos...
mucho tiempo el mismo proAl cabo de algunos meses,
blema y lo han resuelto i:;aellinventor, cabizbajo, se ditisf actoriamente. No e o n rige á Bonaparte, el primer
tentos con hacer de la rata
cónsul.
un manjar delicioso, en su
-¿Lo creerá usted, ci uopinión, curten: su pit&gt;l y
da da no general? Mi religión,
hacen C()n ella numerosos y ,
¡tan linda! no pega.
variados artículos de i nclu ·
-Ciudadano colega,-mentaria.
contestó
Bonaparte: ¿quiere
Por ejemplo, en el inYier- .
usted
seriamente
hacer corono, los campe~inos de .Mnn. · · · pet_encia á Jesucristo? No
churia l'e abTigan,las orejas
~ '. ha:ymás que un medio: hacon pequeños saquitos de
·.:_!
ga como El: hágase crucitipiel de rata. 'El ejército jacar un viernes y trate de reponés adoptó ésta moda du.sucitar el domingo!.... .
rante la guerra de lo, ru~os:
El ótro no juzg6 á propóla; gorras de invierno de los
sito tentar la aventura. A y
soltados estaban provistas
la nueva religión ,;e fu é, ~ al
· de orejas de piel de rata, con
clamor de los silbidos, á reuel pelo hacia dentro. Více·
nirse con las lunas viejas.
8" que eata piel tiene la propiedad de proteger las ore·
jiis c,rntra el frío, sin im peLa pureza verdadera no dá
dir que los sonidos lleguen
Uarios dt los cuadros b1cbos por Rnm mirt"lna==_d:=H=J1==11=_s=u=.e==s1a=n==
c1a=en=E;;::u=,o=pa=.1==-=- escándalo. - Veiiillot.
hasta ella.

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En la mesa de la ruU.1.
EN LA COTE D' AZUR

EL. PALACIO DEL JUEGO
( Concluye. )
He dicho que todos pierden? .. .. .. No ..... . Aquí tenéis ú los
aleo-ianes que vienen á sitiar el dinero francés .... Es m1a nube la ciue e"te afio ha caído en Monte-Carlo, y todo~, absolutamente.todos ganan ... ... Son fríos, razonaélores. calculista!",
y ni se acaloran ni se ciegan ...... «Los calculadores,--decía
Napoleón- concluirán con las casas de jnego.J&gt; Los alemane~
ponen en práctica el precepto de Goethe: «El genio es mi paciencia.» Y aquf están llevándoselo todo pacientemente.l. ... .
No gas·an más que lo estrictamente preciso, viven en hotele,;
mode-tos, y desde las once de la mañana, hora en que la bnncn comienza á funcionar, hasta la,; once de la noche, en que
se a·nmcian solemnemente ((las tres ú ltimas,,&gt; están observando juego, c~lculando, estudiando, haciendo anotaciones y número".
· Han echa1lo de Mont'l Carlo á la gente chic, ií. los rusos, á
los ingleses, á los americanos, que se han_ ido á vivirá Niza,
á Menton 6 á Villafranca. El -casino advierte la mudanza,
pnrq11e los alemanes no oierden, no. se dejan arrebatar por el
encl,ablado juego; calculan, apuntan y ganan...... ¡Ganan
siempre!
No i,,on éstos los ccpunto~" que convienen, y comienzan á
mirn1 lns con mulos ojos, pero sin decir la verdadera causa. ...
Los lla,man groseros. mal educados, sucios ...... En realidad
nn los vueden ver, porque se ltevan los montones de oro sin
hactir ruido, sin llamar la atención, sin acometer grandes jugadas de ·esas qufl deslumbran á la galn·ía: se llevan el dinero
lenta, pero. con1inuamente.
No quieren nada con las france,ac:, y ~alen riel Casino abro·
chándose el paletot y mirando con de¡;confianza ú iodos 1a&lt;ios ...

Disputándose una silla.

Cuu.ndo llegan ,,1 hotel, se instala.u en la mesa r. tlonda y ali
se festPjan unos á otros la buena suerte, de~corchando h11tt•
lla~ de vinos caros, que beben con golorn delectación .. .. . C:1·
da cual tiene su sistema, su true, y todos ganan, todos g:1· ·
nan .... ..
Claro es que se conforman con muy poca cosa y no les alu
cinan los miles de francos. . . . Mi vecino de mesa me Pns1·
fiaba hoy su carnet, donde lleva registrado día por día el in1
gwo del juego ...... En tres meses que hace qutl está en l\lo1
te-Carlo, el día qué menos ha ganado 160 francos ..... .. Y r
dice el secreto ni á tiros! ......
No dice más sino que todo es cuestión de cálculo y que p?..-,:
ju&lt;Yar hay que de.echar las supersticiones.... .. Los super,::
ciisos son los clientes que convienen á las casas de juego .., ..
Lo, calculistas, no......
'
Pero si fuera ver&lt;lad, todo el mundo ganaría y no te:,drí:1
más que com prar cualquiera de los libros que aquí se ven~en
en todos los idiomas, recomendando diversos precedim1e!1
tos...... Los supersticiosos desprecian á su vez á los calcuh··
tas y prefieren á los sanos consejos de un libr~ cualquiera, .la
i-uerte que parece brindarles la giba de cualquiera de los ¡,1
robados que en Monte-Car lo se ganan la vida.......
Estos son los que hacen fortuna, y jorobado hay que, ve·
tido de smoking y tumbado en un rinc6n, espera que llegurn
los parroquianos, que no vacilan en ofrecerle un luis con ~:11
que los rleje pa sarle h mano suavemente ...... El smoking tiene brillo en la espalda ya, pero el jorobado se lleva todos los
días á su casa 500 6 GOO
francos ......
Y en el C»si no os dicen
quiénes son los que pier·
den máR .... ¿No lo acer·
t{tis? l talianos y rusoF.
Las dos nac10nes 01:1~
supersticiosas.
I
Adiós fortuna! ........·
Una vez en fa Yida he ,:1•
lido á tu encuentro, hr
~oHcitado tu carici9. ~u~·
Ye he tenido la e-pNnn·
i n'd e poseerte. .. .. .. 1'·111·1·
saste por mi lado y 1le
01 o s61o ad vertí C'I rn
mor ..... Despt.és ten\..
1\1 e 11a$ en•''~:1'
Jaste........
- do....... Yo 11ue
na
.1 yrni:J1i
· á que me dieras algo '
lo que á tontas y lÍ l&lt;l"~s
desparramas, y no ~o"º
no me has complacido,

Unos que ganan.

sino. hque no dándome 11ªda .. · .. me lrns robado lo que traía
H
b:s de~110 co mo ews pecesillos de colores que se comen ei'~~:
Y .~Jan a1 pescador burlado... ...
' sueños de ambición
¡Ad1os
. ' Fortuna'
.
.. ·.. · ·. y ªd''
!OS tam b'ien
1
1
raai1~a:1, pa ~~º~ gJand1~sols, trems soberbios, befüzas trinncarla , ...... r~ o. o tsta a fo~·tuna para el que virne á bu~
palaci~ -~~f ~UJd~rdal fin, fe~ capnchosa y liviana; y aquí, en su
I en 1 0 , i;e o rece, pero no se entre"ª
' o&lt;. . ...... .

Una que;pierde.

.Serenísimo señor, JJríncipe augusto de esie país verdes' iem ·
¡Jie &lt;'?mo el tapete de las meF:as de juego con~te ue
~~ ;,n_~llones q11e percibirá vufst ra Alteza 'el co;rie~te ll~~o
- .uises g~rn1 os ('011 los puntos de una pluma
N
..
.
nunca Vue-.trn Alteza Serenfaima saber el tr~b~j~ qu~ quu:a ganar 20 l ums con la pluma.....
cues-

1:; .

t

JOSÉ JUAN

CADENAS:

,=}f{\f/}\ ·:\/\ .....·. .·.·.····
·..·_.;:::::::::::::-?··

Los . . . . cont;injo y pesJn do el dinero :111te los insred orc::~ de S. ··¡·.

Traducción de José Juan Cadenas.

Ilustraciones de Hugh Thompson.

�-495-

~

•

Postales conmemorat1vas de la lndepen'dencia.
EL CENTENARIO Y LOS ARTISTAS MEXICANOS.

EL

DE .L UZ.
CEJ::3CEN AS EV ANGELICAS)

PotT ~eynés monlaorr.

ccoNT1NuA.)

Trrad; del P.

Jaime

Pons. S J

estorbármelo. ~e da enojos el oír hablar ..... :rnnque s-a á tí.
¡Ta1t1poco puedo llor:ir!
.
n
.
.
jóla
el
paso
libre
Gamaliel
con
gesto
e13pa11taclo
Y cot~pasn:o.
U.ANI o volvió 1-11 sí Susana, hul16se en una casa desconocida. Gamaliel, inclinado cobre su lecho, _es- Sin drcirle palabrll, ordenó á una.mujer de su. confianza y a un ~L1;
iaba con a.nsieclad t-1 rnom~nto en que desp\'1 ta- cípulo suyo que la siguie1:an h.~crn. ~l Ca.lvano..su_-an_a .e11cammo
p Al abrir e1la los ojos, miró vagamente t-n tor- sus pasos al lugar de 1n eJecuc1011, sm cospech~I -siqme1~.que al
ra.
., ,
h
o le gmen
·
J ·0crtii'ei··i La ruta que pasaba por detras de la tone Auto' •
a. si
•
J
·'
t ha
no ~uyo más apenas reconoc10 a ~u erman ,
·
que corría á lo laro-o del muro de c1rcunva acion era. es rer
n1a y
t••
d
t
i I
atrajo h~cia sí diciéndole:
.
-¿VerJad que hiciste todo lo posible por sal- y pedregosa. I~a la jovrn con paso pr~cipita o, en ornac os ll
ojos, como dommada de horrorosa pe~_ad1lla. ,
,
varle'?
.
A medida qne se acercaba al Calvario, sucechanse uno_s 3 otr~
-Todo, re13pondió gravemente el _Maestro; Y si
bien es Yerdad que no pude consegmrlo, al menos espantoso 5 fenómeno,. Amon~onába?se las n~bes ~mpu¡adas por
el huracán.I ponía•e el cielo mas y mas sombr,10 por momentos, y
el sol á traves de los espesos nu·
no;.¡ queda e1 Consuelo. de pensar que será menos amargo su tor
_ _
mento. A fuerza de dinero, pudé
barrones, semejaba una enorme
conseguir de los soldados. que 1:mancha de sangre; desgarraban
dieran un brebaje nareobzado a
Jo, aires cual si fúeran inme~
fin de amortiguar su espantoso
gemidos, los in~esante~ silbid~
del viento, y furiosas rafagas lrsuplicio.
..
va.utaban nubes de polro, quece-No lo habrá aceptado, d1¡0
gaba á lo3 transeuntes.
Susana mirando vagamente. .1!,l
De repente espesas tinieblas cuquiere ~ufrir ..... ·
.
¿Hace ya mucho tiempo que
brieron la ciudad y el monte: Su·
sana y sus compañeros apenast!
estoy aquí?
,
-Va dar la hora sexta. Tu
nían luz bastante para proseguir
quedaste desvanecida ~asi en el
su camino: ninguno de ellos 1$·
instante de llegar yo al lía bbathH~
lin. pronunciar una · sola ~alabn.
Un discípulo mío que _encontre
L·t muchedumbre esparcida plt
allí al acaso nos ha recog1do en su
las vertientes del Gólgotha, P311
c11 ntemplar más de cer~a el_ s~pfimorada.
cio de aquel p.ombre a¡ust1c1ado.
Haciendo Susana un esfuerzo,
¡,arecía presa de estupor, Y~~
se incorporó, preguntando con anchos
empezaban á bajar ~reCJ¡t
Eiiedad:
. d?
tadamente. Pab6 inadvertidaSt
· -¿D6nde le han cruc16ca o.
sana por entre los grupos qUI
-En el lugar acostumbrado en
huían alocados, hasta llegar ~ b
que suelen ser ajusticiados, los
cumbre.
Sin levantar sus op,
reos, en el G6lgotha;. contesto su
cc~eñor murmuró con voz a
hermano. p ero sos1égatP. y no
perceptible, comunicadme un~
quieras pensar más en esas ?osas
co más de aliento.»
tan tri~tes y lamentables. Piensa
Vi6 entonces delan!e des~
máfl bien en que El poseí~ un almnjer que permanecia de pieJ nM
ma generosa y re~plandec1en~e, y
ti) á una de las cruces, Y al pu
que Dios va á enJugar pa_ra siemreconoció en ella á la Mad1
pre las lágrimas de su.s OJOS.
.
.Jesús. Cada nuevo tormento,~·
Levantándose con dificultad, di·
hiJ. 0 se reflejaba en su pur!61 .,
·0 Sui:;ana resueltamente: .
'
J -A todo trance es preciso .que
sembhnte,
surcado de l'a.grlill"
¡¡¡
Permanecía
con
las
manos
¡un
yo vaya.
,
contemplando con mirada angl
--¿A dónde? interrogo e,::panta·
tiosísima la muerte d~ aqUt'
do Gamaliel.
.
V
-¡Al Gólgotba: qmero ver otra
q uien tanto amaba, s 1 n1ro·
a¡Jretar contra su corazon e ·
vez á Je~ús antes q~e muera. LP.
'ensano-rentado del h"
J sus
prometí Feguirle y consagrarme
1¡0 (le
d8
0
· ·
d'
una
sola
enteramente á su obrii !
Un.a olña elrgaote Y su Institutriz, tumaoos del natural.
trañas, ~l ~mpe ir le diri~I
-¡Pobre niña! ¿No ves que s~
atroces m¡unas que
. ·
manecía de ¡,ie,
l .
obra perecerá juntamt&gt;nte con El?
. ,
.
1
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estatua
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S
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quet'fi
exclamó Gamaliel, ¿Cómo crees tú que l)Ut'da ti:ner d1sc1pu 1os un I
' ¡,unto Rll lllll'a
. da.d e J esus..
' . Compren
iod usa1
desviar un
1
alabras¡q
resolución tre la Madrr1 y el Hijo no había 1;1eces1dad a g~n~ e P ue aq
crucifiado?
· , s
-Debo ir. cueste lo que cueste, replico ?8anR. cor;~
,
Ro-tenían nmbos un düílogo sublime d~ alma a a !Jlª• y f~ndalll
inquebrantable, y nadie será capaz de impedumelo. ld va a mo· lla angustia ~in nombrr1 ahondaba por mstantes mas p10
rir hermano, ¿oyes?
,
'bl
t'
( Continuará),
.'.._.Pero no ves que ha de ser un cspectaculo hom e, y u no te en los del mutuo amor ·· .. ··
tienet alientos para soportarlo? ~demás, se halla rodeado de una
· ~oo~
,
h.·
1 alimento,
turba re ulsiva, de toda la escoria de Jerusalen. .
.
-Tres cosas deben los padres dar a su:- JJOS: e
-Irí; repuso ella con pausada voz,.aunque tuviera que 1:n&lt;l~1 so_y el buen ejemplo.
.
·a en
bre carb~nes encendidos. Pero no q1:1iero ,que.me acampanes, por.. educación
-E~ umt rutinidad avergonzará otro por su 1gnoranc1
sufriría aún mucho más si te viera a m1 lado. Nada temas, cosa, cuando puede ser superior en otras muchas.
i:~o alientos más que suficientes; pero te ruego que no pretendas
XV.

Ya en la edición última cle·«El Tiempo Ilustrado» nos referimos r.o obstante que no había terminado aún los preparativos para la,
á la patriótica y bella idea de varios de nuestros más reputados ar- revolución.
tistas pintore", consistente en formar una serie de ocho cuadros,
2. El soladdo José :M. Barajas, alias Pípila, cubierto con una lopara otras tantas tarjetas postales á colore!!, que reproducen varias za, incendia la puerta de la Alhóndiga de Granaditas, el 28 de Sevde las eecenas más culminantes de la gloriosa epopeya de 1810-1821. tiembre de 1810, luego que Hidalgo le dice: "Pípila., la patria neEstas tarjetas, que estarán á la venta en la Administración de "El cesita de tu valor. ¿Te atreverás á prender fuego á la puerta de la
Tiempo" al precio de $0.80, (ochenta centavos) la colección desde la Alhóndiga?' '
semana próxima, son de un gran ~alor artístico, están sujetas en
3. El Ejército insurgente oye misa en el Monte de las Crucee, el
su composición á la verdad histórica, y tienen, por tanto, inesti- 30 de octubre de 1810, momentos antes de romper sus fuegos somable significación desde el punto de vista educativo. Los nom- bre los rea listas.
'
hres de los autores de los cuadros que se reproducen, señores Félix
4. El Generalísimo D. Ignacio de Allende es aprehendido en Ac11Parra, Antonio Cortés, Adrián Unzueta y Daniel del Valle, artistas tita de Baján por el traidor Igna~io Elizorido, el 21 de marzo de 1811,
todos de gran cultura, son una garantía, no sólo por el renombre después de breve defensa, en la cual quedó muerto D. Indalecio,
de que ya gozan como profesores de la Academia Nacional de Be- hijo de aquel héroe.
llas Artes, sino· también por pertenecer á la más alta institución es,5. El Generalísimo D. José María Morelos, después de rechazar
pecia füta en historia patria, al Museo Nacional de Arqueología, con las frases de "Otorgo igual gracia á Calleja y los euyos" el inHistoria y Etnología. Debido á esto han tenido faci_lidad y ocasión dulto que ese jefe realista le ofreció, y á pe¡:ar de estar seriamenpara consultar documentos de la época, .y depurar lo que autores te enfermo, :rompe el útio de Cuautla, á las dos de la mañana .del
poco escrupulo.11os dicen en obras que tratan de la Independencia. 2 de mayo de 1812 y al caho de FetP1lta y dos días de heroica deLa indumentaria de los diferentes personajes es de absoluta fideli- fenea; en la rnlida se ve en peligro de ser matado por un centinela
(fao, y, por ronf-igniimte, de un marcarlo Aabor de época, los luga- enemigo, á quien oportunamente da muerte el Coronel Gnlra11:&gt;.
- - - ----- -·

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1

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El Oeuerallslmo D. Ignacio Allende es aprehendido en Acatlta de Baján por el traidor Ignacio Ellzoodo, el 21 de marzo de 1811, después de bn Ye
defensa, en la cual quedó muerto D. lndaleclo, hijo de aquel héroe,
(De la colección de tarjetas postales á colores que se venderán en la Admón. de "EL TIEMPO,")

res ó teatro donde se desarrollaron los acontecimientos se han compuesto teniendo á la vista fotografías fehacientes y descripciones
dignas de toda confianza· y si á esto se agregan las ámplias y bien
netalladas leyendas que dada postal ostenta en tipos claros y legibles, puestas el pie en un pequeño márgen, se comprenderá lo. que
antes decimos, esto es, la gran significaci6n que tienen estas tarJetas
desde el punto de vista educativo.
En cuanto á su arte bastará ver una de las muestras que hemos
publicado antes de ahora ó la que aparece con estas líneas. E~ todas hay unidad y armonía de composición, amplias perspectivas,
proporción en la figura, y, lo que nuestros lectores. sólo podrán
apreciar viéndolas, gran viveza y brillantez de colorido.
La cole~ción, según hemos Llicho, consta de och~ cuadros que
comprende, con sus más salientes detalles, todo el cIClo de la gue~ra de Independen1Jia, desde su proclamación en D?lores por el senor cura don Miguel Hidalgo y Costilla, el 16 de septiembre de 1810,
hasta su consumación por don Ao-ustín de Iturbide con la entrada
del Ejército de las Tr~s Garantíasº á la ciudad de México, el 27 de
septiembre de 1821. Los títulos d~ cada tarjeta son:
. 1 El cura don Miguel Hidalgo proclama la Independencia Nacional en Dolores, á la madrugada del 16 de septiembre de 1810,

(Cuadro de Adrián Unzueta.)

6. El General D. Nicolás Bravo, cuando sabe en Medellín que
su ~adre ha sido ej.ecutado, el 1~ de septiembre de 1812 por los
realistas, otorga la libertad á trescientos de éstos, que tenía prisio·
neros.
7. El General D. Vicente Guerrero rechaza el indulto virreinal
que le lleva su padre á fines de 1817. Al hacerlo, dice á sus oficia·
jes: "Compafieros, ¿veís á este anciano respetable?· es mi padre·
viene á ofrecerme empleos y reco,mpensas en nomb{e de los espa~
ñoles. Yo be respetado siempre á mi padre¡ pero mi patria es pri ·
mero.''
8. D. Agustín de Iturbide, al frente del Ejército de las Tres Garantías, entra triunfalmente en la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821, consumando así la Independencia 'Nacional.
Estas tarjetas, que sólo se venderán por colecciones estarán á di::iposición del público á los precios siguientes:
'
Una colección en 18 carital .............. ... .............. $ 0.80
Una colección en los Estados ( franco de poi te) ...... $ O. 90
A nuestros agentes y á todo el que noR haga pedidos al por ma
yor, les haremos un descuento. Pidan nuestra circular relativa.
Todo pedido hágase á la Administración de "El Tiempo" 1!11 de Meso ·
nes 18. Apartado 379. Teléfonos: 103, Ericsson y 626, Mexicana.

�cuchillos de mesa 880, en agujas de coser
l. 776, en hojas de cortaplumas 15. 928, en
aims de botones 22. 425, en muelles de reloj
125.000.

TENORIO FRUSTRADO.

***
o

METAMORFOSIS
DE «VUESTRA MERCED,» «VUESTRA
SEXORIA» Y «VUE.3TRA EXCELENCIA,
Vueioa merced.-Vuesarcel. -Vuesarcé.\\arcé. - Uuarcé. -Vuesuced.--Vuesancé.Vuesacén.-U~arcé.-Ueacé. - Vuece.-Uced.
- Ucé. -Vuesamested.-Su mested. · -VueFaste&lt;l.-Vuesesté. - - Usasted. -· Vueated.Vusté.- lf,.qted.
VuesesE-íioría.-Vueseñoría. -Yuseñoria.
-Vusiniría.-Useñoría.-Vusiñoría. -U8i·
niría. -Vueseoría. - Vuesoría- Vuesiría.Vrn,oría. - Usiría.-Vuesía. --Vusía.- Ubía.
.Y tH·xcilencia.- Vuecelencia. - Vueselen·
cia.-Usencia-Ucencia.-Vuesencia.

***
Bellísima dora Inés
e~pejo y luz de mis ojos

el rr.irarme sin enojos
como lo h;1ces, amor es.. ..

Los bohemios residentes en la costa del
Pacifico se rE'concentran en el estado del Mi·
surí, donde pronto se celebrará un interesante congre.
so; el de los gitanos de Amé·
rica.
La asamblea se efectuad
0 ·
cerca de San Luis y en ella
quedará proclamado el nuevo rey de los gitanos, pues
el mandato del soberano ac·
iual toca á su término, y en·
!:
tre los gitanos la digni.da~
real no es hereditaria, DI si·
qui era vitalicia.

I

L.\ MAXERA DE
SENTARSE
La m'anera de sentar.;e
e!! un ramo de la higi!)ne que, descuidado, produce individuos dispépsicos. Una postura abandonada al sentarse coloca E'1
e,t6mago fuera de su poRición natural; despu0s
de algún tiempo este deH·
quiciamiento se convierte en crónico: los alimentos no encuentran expedito su CA.mino naturll l
y todo el sistema se priva
de una pa rle de las sustancias nutritivas necesarias para la ~argr.i y para
reponer los tPjidos.
Para sentarrn correcta- Don Ju; n. don J11: n . } o lo ímrloro
mente se nece8ita que el
de tu hidalga comp~sión....
alto y el ancho del asien.
to y de la me!la estén calculados y ajustado,;
á la estatura ele la persona. Lo alto de la silla en que se siPnte uno para escribir, debe
ser una cuarta parte de la estatura. La mP~a
ó el pupitre deb1 n ser dos tercios más al to~
que la silla.
¡Otros dirán otra co~a!

I

***
~

Como es una ciencia varia,
Comprende la arqueologío,
Cer~mica, indume1 ,taris,
Ulíp1ica, icon ografía.
El p~dre [:1p:11 tt- ]:- ¡ Ahí bribón
á mi decoro! ...

¡ intentas

.¡:**
.VALOll DI~ 108 )!ETALES.
Un kilo de oro
cuesta
3.444 fra ·1co .
,,
)&gt;
,, telurio
&gt;&gt;
5.621
1i
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11.2:)0
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22. 500
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,, cadmio
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,,
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,, glucinio ,,
66.000
,, ,, ,, torio
,,
\15. 600
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,,
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112. ,500
,,
J&gt;
,,
» vanadio i,
123. 750
,,
,, » ,, galio
))
787. 500
n
Una barra de hierro que vale 25 francos,
tran.sformada en herraduras, valdrá 60, en

.--~

.

.

.,,- ~~~.... :~ _l(":!,-,P,,

CIENCIAS ARQUEO·
LOGICAS

~

- ~

- ·-;., ~ •
__.;..;-:.;,í:;;-

Y como ya no está en moda
la sistema tenoresca,

arma á tiros la gran gresca
y descompone la boda.

(E.)

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>,\ÑO

X.

MÉXICO, DüMIN1;0

24

DE JULIO D~:

1910.

NuM. 30.

ALREDEDORES DE MEXICO.
F'.~TO~o' '

r

,., ,~

~'&lt;W

'!

-

f

}

,:/,

XOCHIMILCO- UN DETALLE CERCA DE LOS MANANTIALES.
Fot, de «E l Tiempo Ilustrado.»

�~ET~.Á.TOS VARIOS

¡Todavía hay caridad en :',léxico!
,
El 18 de Julio, como de costumbre, se depositaron coro- 1 \
La colocación de la primera piedra fa é hecha por nuestro
nas en la tumba de don Benito J uárez, llamado -benemérito
¡ Ilmo. Prelado.
de América.
El P. Fulcheri en una conmovedora plática t sluvo verdaHubo la manífestación respectiva y muchos acudieron á
deramcnte inspil'ado.
ella, ignorando lo que fué en la Historia ese personaje á quien
Apadrinó el acto la S{-ñora esposa dbl President&amp; de la Remuchos ilusos adoran con fanatismo.
públic:1 y asistien... n al act9 familias de nuestra mejor socieLa verdadera Historia lo ha juzga:do ya y ·si tenemos que
dad.
hacer mención de lo que los liberales hicie1 on en este año,
El niño José Villagrán recitó muy bien una poesía del jopara recordar los hechos de J uárez, es porque, á fuer de croven poeta D. José Pedro DuráB, quien no pudo irá pronunnistas tenemos que dar cuenta de todo lo qae acontece en la
ciarla por un cuidado de familia.
semana, siempre que sea de alguna importancia buena 6
mala.
***
No extrañen, por lo mismo, nuestros lectores, que á veces
No e3 cuestión política, no es lisonja hacer un justo elogio
en estas notas, que más bien tienen un carácter recreati vo 1 r,in
de
Porfirio Díaz, hijo, que sujetándose á la voluntad rle rn
que por esto digamos que no pnsigan un fin noble, hablemos
padre, ó más bien dicho, asimilándose á su idea siguió los e:3de. asuntos históricos y aun políticos.
tudios que aquél le indicara.
Todo cabe en la conversación, cuando de ella se puede EaEn el Estado Mayor del Presidente de la República rn ascar algun provecho.
ciende
por orden riguroso de antigüedad.
La manifestación juarista, sin quP nos domine lo que se
Porfirio Díaz, hijo, hoy es Jefe de Estado Mayor, porque
llama espíritu de partido, ~:tuvo bien desairada, por cierto.
ocupando actualmente el señor García Cuellar, otro vuc.:;to,
¿Quién vá á acordarse de don Benito cuando en e,tos días
para el cual fué nombrado, tócale ser su sucesor en aqm 1
s6lo se ha hablado del resultado de las últimas elecciones?
cargo.
Hoy nos fijamos más bien en el presente, y el pasado lo vefüta no es cuestión de nepotismo.
mos envuelto P,n densas brumas.
Es el resultado del cumplimiento de una disposición, cnsi
Hacia el porvenir tienden nuestras miradas.
legal,
y por esto nada tiene de censurable. Más aún, es digna
Dejemos, pues, á los juaristas en sus ensueños y hablemos
de
alabanza.
de algo más agradable, si es que aquel asunto puede causarEL hoy jefe de Estado Mayor ingresó casi niño al Colt&gt;gio
nos agrado.
Militar y de boca en boca corren, no anécdotas, sino verídicas
relaciones, de cómo el señor General Díaz dispuso que su hi·
jo fue3e tratado al igual de sus compañeroil.
Grande alboroto causó la nueva vía de tracción eléctrica,
Y ahí se vió que no hubo el abuso del poderoso.
que partiendo de esta capital ha de conducir al pueblo de
liil alumno del Colegio Militar, sea de la clase que fuere, ya
Xochimilco.
pertenezca á la clase humilde, ya á la e.levada, es tratado de
Ese pueblo es pintoresco por demás, y si bien es cierto que
la misma manera.
con gusto se visitaba, aun antes de que se inaugurara eFita vía,
Dos horas de plantón, tre8 de guardia, etc., etc., se cum para muchos era molesto emprender el viiije en nuestras nada
plen, sea quien fuere el que ha violado, aunque en pequeña
artísticas canoas.
escala, la disciplina.
Hoy se abrevia la duración de la trave$ía y aun se puede
Porfirio Díaz, hijo, mucho debe agradecer á su padre lus
hacer un viaje mixtó, digámoslo así. . .
beneficios que le ha proporcionado esa educación.
Se puede ir en el tren y rPgre~11r en canoa, ó viceversa.
¡Qué satisfacción le debe causar estar al lado de él!
«Per troppo variare natura e btlla. i&gt;
Sus amigos Jo obsequiaron con un banquete, felicitándolo
De todoe modos, los días festivos serán aquéllos en que los
por su ascenso.
vehículos eléctricos se verán más repleto@.
Es muy justo.
El día de la inauguración, difícil era encontrar un asiento,
y en Xochimilco, casi no cabía un alfiler.
***
¿Durará el entusiasmo?
También Virginia Fábregas fué obsequiada con un banquete.'
Difícil lo creemos. .
Fué banquete de otra índole, pue~ era un banquete que
Sea porque no somos amantes de los paseos campe~trPs, sea
presidía
el arte.
porque somos como los niños que el juguete que les embeles6
Virginia tiene muehos admiradores, no pocos exageradoe
unos cuantos días después es arrumbado y visto con desprepor cierto; peio el hecho t:S que esta artista, sin llegará la al·
cio, el hecho es que somos completamente volubles.
tura
de otras eminencias extranjeras ha hecho mucho.
Sin embargo, quizá si la empresa baja los precios y dispono contamos con medios para adquirir una e~cuela
Aquí
ne que loa viajes sean más frecuentes, 110 es del todo imposidramática;
de cuando en cuando nos visitan estrellas de ¡.,i·
ble que obtenga pingües gananci:Js y que se animrn las mul- 1
mera
magnitud
y las actrices mexicanas van á estudiarlas, sin
titudes para hacer un agradable paseo y aun en días no fes- 1
sólo por su instinto artístico.
dirección,
guiadas
tivos aumente el tráfico.
Virginia Fábregas puede decirse que se ha formado por s[
Veremos si esto se realiza.
sola, pues aunque desde aficionada dió pruebas de poFeer una
alma casi predestinada para el arte dramático, aunque de1:***
pués don Leopoldo Burón la inició en ese camino, más tarde
Colocóse la primera piedra del «Ai;ilo de la Pazn institución
ella se elevó sin ayuda de nadie, dándonos á comprender que
de iniciativa particular, debida á dos apreciables st:ñoritas, 1 sus dotes podrían elevarla á la categoría de estrella de primecuyos nombrts han sido ya mencionados y que no irn,istimos
ra magnitud.
en repetir, para no herir más su delicada modestia.
Aun no llega á aquélla; pero mucho se acerca .
La idea vino al haberi:e encontrado á un niño sin padres, 1 Ocupa el primer lugar entre nuestras actrices.
recogido en el arroyo.
'
Aquél nifio fué socorrido y albergado. De ahí vino la gran- 1
***
diosa idea.
Este
año
debía
ser
apellidado
el año de la Independencia.
Esas dos damas, sin contar con recurso; mas pidiendo en
Los
centenarios
se
multiplican;
los países latino americanombre de Dios han logrado mucho en sus afanes.
nvs
dan
rienda
suelta
á
su
júbilo,
recordando
la fecha glorioYa muchos niños abandonados ó desheredados de.]a. foren
que
lograron
su
emancipación.
.
sa
tuna, tendrán un hogar donde no sólo serán atendidos en sus
En
estos
días
los
colombianos
residentes
en
nuestra
capital
neceüdades físicas, sino más aún en las morales.
Ee
unieron
en
apretado
abrazo
para
conmemorar
las
gloriull
Cuando crezcan se les instruirá y más tarde serán · útiles á
patrias.
la familia y á la sociedad.

.l

Señorita Mar~a Carrillo.

que contraerá matrlrr.onio próxin¡amente con el
Sr. Teniente Jacinto Trevlño.
·
Sr Teniente Jacinto Treviño,

que contraerá matrimonio
próximamente
con la 'Señorita Marta Carrlllo,

Ya e S t á muy
próximo para nosotros un día seme.
jante. Yasentimos
entusiasmo por contemplar la alborada del 1.5 de Septiembre
ya escucharemos con alborozo los repiques, las salvas y tod~
I~ estruendosa manifestación con que celebraremos el centenario de la fecha en que vislumbramos nuestra independencia.
i Honremos al Altísimo por este insigne favor y seamos dignos de él!
Q~e independencia y la libertad no nos conduzcan al libertrnaJe. --EL CRONISTA.

!ª

El embellecimiento de las ciudades
París, f&gt;S quizás, el mejor rjemplo. Cuando el bar6n Haussma_n tramf~1mó la. ciudad bajo el rcJinado de Napoleón III,
habta e0 tud1ado las mdicaciones y las mejor~s hechas por los arquitectos que le ¡:ir.,c?dieron en sus esfuprzos para poner en orden
el caos de las interesantes aunqu"' enmarafiadas CJlles que foi·maban lo qne se llamó
París.
Aun que no era arquitecto, el barón Hauss~an_n tenía uba honrla aprer·iat·ión de lo
. practico y lo b,llo, y, :ibarcan&lt;lll conci'enzudamente d :isunto, echó á un lado lo, expe-

Señor Robe rto

c.

Brown.

dientes temporales Director fürente de la Compañía de Tranvías, á quien con
y realizó con gran
Mr. Harre Harssen se debe la construcción de la linea
eléctrica á Xocbimilto.
éxito las espléndidas mejoras q u e
París ~o q.ue es hoy: una grande y hermosa ciuhan hecho
dad. Fun_daronse distritos pop_ulosos, las enmarañadas calles
desaparecieron y grandes ayemdas fueron establecidas en los
pun~?S ~n gue era nec~sano, no ~olamente proporcionando
arterias mdispensables a las necesidades crecientes del ·
1· a
a cm. t bº,
d d smo am ien rea izan o la belleza.
El
ancho .de
calles,
la úsiembra
de 103 árboleN"', los pu n tos
, las
d 1
,
.
. t
d.e m ersecc~on e as vrn~ p bl:?as, la estructura de los edificios del gobierno, la cons1derac10n de las perspectiºva t d
. .
f ue/ est udºrnd o con det emmiento,
así como también lo s, f o. o
,6
1
.
t
d
1
re erente a1 t ra co, a sis
. dema e .c, oacas y á la provisión de1 agua.
Es ta es 1a especie e so1uc10n que el problema necesita.

1e

ª,

........,.......,,..o~.....,,..

-Hay m~chos encantos á los cuales se
les da po~a importancia: uµo de ellos es la
voz; los C}egos pl~e~en ate,tiguar este aserto.
Para hacer revivir un amor que está dando boqueadas, hay q~ie empezar por matarlo.
81 encue~tras vanas mujeres rifiendo sigue.tu camino.
-La pasión es una condición del alma
opmsta á la recta razón ¡.,or la naturaleza.

ue ~r. O. Javier Torres Rivas .
Sr. U. F'ernándo Plmentel
F
aa sido nombrados en comisión para organizar el grao baile qne. con motivo del rlmer
Y
agoaga.
Sr. D · M anuel Sierra Ménde:,;.
de la ltepúbllca á la sociedad mexl:aaa ea~=:~::~!:e:\~~ ~:~:~;:_~::::~ateccrá en septiembre próximo el Sr, l'resider{te

Q

�-468-

ACTO AllIOAOBS

LA VIA ELEOT&amp;IOA A XOOHIMILOO
..·.·. ::·.••••:..·.·.·..:·.·:·:. :::.:::::::::·:::::.0000.cc::::.. ::.:....:.:;.::.\.··::..:::::::::::::

Estación de Hulpulco, (antiguo Hueypulco) donde se bifurca la lfnes
de Tlalpan con dirección á Xocblmllco.

Las alumnas de las escuelas esperando la llegada del seil~r Presl·
dente, al ple de uno de los arcos triunfales.

Banda lndf~ena dando una audición al seilor Presidente de la
República.

Llegada á Xocblmllco del tren presidencial el dla dé le Inauguración
de la llne11 eléctrica (17 de julio de 1910).

El :ilmuerzo ofrecido á los lnvltadi.s en los corredores del Palacio Munlclp11.I, por la Compailfa de Tranvlas Eléctricos de México.

El Palacio Municipal de Xochlmllco el dla de la fiesta,

(Fots. «El Tiempo llttstrado)

·

REC

~

DIPI.OMATICA.- EI nuevo ministro de IZuba seil
1
:Jefe del Estado mayor Pmldenclal, y los dos lntr~ductoru de e:b::~~~:tde~r~!~:ueY ntovna~del
,ti_ teniente eoronel Porfirio »·ax
ervo. Fot.IZastlllo,
de El T1empq f l1tstrado.
•

RPC lO N

�-471-

-470-'-

ACTO Altl O ADJ3.S

EN HONOR DE UN MINl:HRO,.......füupo de concurrentes al banquete ofrechlo por la cdoola cubana al ou, vo Ministro Lo) naz del Cu tillo.
(A los lados de éste se ve al Sr. José F. Godoy, Ministro de México en Cuba, y al Sr. Martln Rlvero ex-ll\lnlstro cubano cerca de nuestro Gobierno).

.R.CTU A.1110 A O 85

EN HONOR DE UNA ARTISTA.··firupo de concurrentes al baoquéte ofrecido o
..
de Cardona, con motivo de su regreso de Guat.eu;iala Pd:o~n grupo óde los amigos de la actriz señora Virginia Fáb, egas
.•
.
··
. '
e a canz grandes triunfos escénicos.

.

.

.

... .

.
.
EN HONOR DE UN MILITAR. - Lugar de honor de la mesa del baflquete ofrecido el n.ártu últlu.o en el Tlv1,li d~í Elileo, en hon1.r {el Sr,
Teniente Coronel don Porfirio Dfaz, hijo, con motivo de su nombramiento de Jel~ "el Estado Mayor Presidencial.
(Fots. de El Tiempo Ilustrado .)

EL CllNTENARIO DE COLO,~\BIA.· ·Los colombianos residentes en Méxl:o celebra
Manuel Párraga, el primer centenario de la proclamaciónº d~º~a

ºf ;anqudete,
casaRepública.
del Cónsul de Colombia ' Sr • don
epeo eneleo
a dela esa
O

Fots. de El Tiempo Ilustrado

�-47'3-

lYIUSA CASTEltltANA

.A.CTU Al.JIOAOES

..

•

HUMILDAD

liL A H.'l'l~T'A

Pensamiento que al cielo subes y subes,
Mira bien, no te pierdas entre las uubes;
Pliega, pliega las alas, amaina el vuelo,
Peoi:;amiento que altivo subes al cielo;
No te arrebate, loca, la humana ciencia:
Lo., consfjo3 atiende de la experiencia;
Escucha. á lod que en alas de· su ardimiento
Cruzaron las regione.s del vago viento
Y verás que encontraron-¡triste etl8tñanza!Fallidas las prome¿as de bU esperanza.
Del éter en la triste I egión inerte,
Asechando á la vida vela la muerte;
Conforme de la tierra se va elevando
El hombre de la vida se va apartando:
E11 los altus espacios-¡raro portento!Falta luz á sus ojoe, aire á su aliento;
Su1kr de sangre baña su torva frente,
Vértigos tenebrosos cruzan su mente,
Sus miembros relajados embarga el frío:
¡Todo es calma, silencio, sombra, vacío!
T,d is también la suerte del homb1 e vano
Que penet rar intenta lo sobrehurrrnnu:
Cua11do á inquirir misterios de Dios !'e lanza
Cuant,1 más alto vuela, menos alcauza,
Y cuanto más invoca su estéril cien( ia,
l\lás confunde su orgullo la omuipotencia.
Pliega, pliega las alas, amaina el vuelo,
Pensamiento que altivo subes al cielo;
¡Mejor á Di os te elev:is cuando te humillas;
Nunca es más grande el hombre que de rodillas!
FEUERICO

BALART

(ESt'AÑOL)

LA CITA
interior dtl templo del espíritu Santo. iJot. tomada duranH ti sermón del

€1 Timo. Sr. Jlnoblspo dt Duranao, qut btnd!lo ti ni1,uo templo Yti R. P.
Ricardo oua. t'iot tomada dupuh de ~a cmmonla,l

R, p, Olea el día dt~l~a~ln-au~gu_,a_c_lón_.i_ _ _ _-:-...,....---------:---,,--,--::--=:":"'"::::--;--:--------¡

l

J

Y a se va el sol; cuando haya anochecido
al bosque vé de la cercana hacienda,
que ancioso ya de verte, dulce prenda,
allí te esperaré, de amor rendido.

No te asuste el paraje ensombrecido,
ni la hora de la cita te sorprenda,
_ni al rocordar del bosque la leyenda
acelere tu sangre su latido.
No temas, no: que la prisión sintiendo
de tu pie sobre el césped, reina mía,
el hosque irá su lobreguez perdiendo;
De aroma y luz se colmará la umbría,
y cantarán los pájaros creyendo
que vuelve el sol y que despunta el día.
MANUEL REINA.
(ESPAÑOL)

MISTJCO
Pastor, que con tu silbos amorosos
Me despertaste del profundo sueño¡
Tú, q_ue hi ciste cayado de ese leño
E11 que tiende~ los brazos poderosos;
Vuélve los ojos á mi fe piadosos,
Put'S t1, contiesu por mi amor y &lt;lll&lt; ño,
Y la µalabra J e seguirte emµefüi
Tu!i. dulce::; 1:-il b0s y tmi pies hermoso!l.
Oye, Pa~tor ºq ue por amores mu eres,
No te espaute el rigor de mie pecados,
Purs tan am igo &lt;le rendidos eres;
Espera pues, y escucha mis cuidados;
Pero ¿cómo te digo que ine esperes,
Si estás para esperar los pies clavados?
LoPE DE VEGA.
(ESPAÑOL)

El poeta es pintor: la poesía
copia el más atrevido panorama;
paleta sin igual-la fantasía,sus múltiples colores desparrama.
Músico y escultor, con ardP-ntfa.
el ritmo de la métrica amalgama
cou la frase-escultura y la harmonía
que en su, hebras retiene el pentagrama.
Arquitecto fecundo, los palacios
que su mente construye, en los espacios
furman otro magnífico universo.
Y es el Artista Superior, el Numen,
por1¡ue todas las artes se resumen
en la vibrante músic.1 del Verso!
J. BAYONA POSADA
(COLOMBI-4NO)

,¡¡wr ,¡¡wr,¡¡wr

~IN E~PERANZA.
Como van hacia el mar precipitadas
·1a8 aguas del torrente rumorosas,
Atropellando las humildes rosas
Que á su cauce crecieron asomadas,
Así mi corazón y mis ·miradas
Fueron, amante aquél y é:,tas ansiosas,
Al mar que les copiaron engañosa8
Tus pupilas profundas y ra~gadas.
Hoy, bebiendo en SUl:l olas la atuargura,
Por 1:;us fieras corrientes absorbída
Navega el alma en la tiniebla oscura,
Sin que le den consuelo en su caida
La inocencia, la paz y la ventura
Que atropelló el torrente de mi vida.
MANU'EL DEL PALACIO.
(ESPAÑOL)

PATRIA
Patria! te adoro en mi silencio mudo
Y temo profanar tu nombre santo;

Por ti he gozado y padecido tanto
Como lengua mortal decir no pudo.
No te pido el amparo de tu escudo
Sino la dulce sombra de tu manto;
Quiero en tu seno derramar mi i1anto,
Vivir, morir en tí, pobre y desnudo.
Ni poder, ni esplendor, ni lozanía
Sou razones de mar. Otro es el lazo
Que nadie, nunca, deHatar podría.
Amo yo por instinto tu regazo¡
Madre eres tú de la familia mía¡
Patria! de tus entrañas soy pedazo.
MANUEL A. CARO.
( • OLOMBfANO)

1!W"11Jll" 'IJl1"'

TEMBLAD
Cuentan que un rey soberbio y corrom¡,ido
Cerca dt 1 ma.r, con su conciencia. á Hula !l,
l::,uure la. µlaya se quedó dormido;
~ ct1t·ntau que aquel mar lanzó un rugi do,
Y s"pultó a1 infame entre sus olas.
Huy .... .. l•ie11 hacéi:; ¡oh déspota¡; dd mundo
Eu e~tar con los ojus muy abierto~,
Purque el pueblo es un mar, un mar ¡.irofundo,
Que pieusa, que castiga, y que iracundu
08 puede eepultar .. .... ¡Vivid despiertos!
JULIO FLOREZ
(COLOMBIANO)

�-475B.La PA.llACIO OE.ll JUEGO
EN LA COTE D' AZUR

EL PALACIO DEL JUEGO
Por José Juan Cadenas.

Ilustraciones de Hugh Thompson.

(
h t 1

b

Llegan las gentes á la puerta del C as1110,
. Ycada cual oculta una superstición
•
.
. . . . Todos 11acen calculo~
Y combinaciones.

. o e es so _erbios; he recreado mis o'os en et
Jadas de ptedras precio&lt;-as br'll d J . s a~ muJeres cuade. los vestidos, y, rald;ad~ p~r
r1~t·~~ntes entre las sedas
mi sa~gre corría precipitada circu1::~:i
sol que abrasa,
prendido en este instante tod 1 t t at gazos ... He comapretando con mano nerviosa~! as_ or uras ª? la ambición, y
sacrificio resuelto y dec·d'd hpunado de lu'!Ses destinad0s al
1
dirigiéndome ciego allí d~nºd eí P~~etr1ado e? t? santuario,
monedas de oro.... '.
e o a ,e a egre tmtmear de las

:7 °

De,;Jt lo alto de la escalinata he conlémplado el panorama encantador ...

d ia. has JtJ 1:arn ar
¡Oh, Fortuna ...... ! Ciega y loca Fortun~, inquieta, ~apriá nuestras puercho·:i fuaaz é.impalpable ...... Hénos aqm en tu palacio sutae, no aguardes á hacerln cu,,nJu la. vejez comit.:1,z.1 á hela r
1ui;¡n:;' y r~n&lt;l idos, .dispuestos á tr, butarte los homenajes todos
_nu-stras ilusione,, cuando ya no podemos dioirutar del bene·
que &lt;le no6otros exijas ...... Diosa del capricho, tienes las ¡,uerficio de tus caricias .... Ahora es cuando te necesitamos, y
ta~ de tu templo abiertas y en tus altare, recibes el óbolo que
por eso te salimos al encuentro, te buscarno:1 en tu dorado Palacio, sombra fu.
gentes de todas las razas vienen á ofrecerte sacrificando á vegaz é impalpable,
Ct:'S en tu honor riy corremos detrás
queza, nombre,
de ti cuando cree¡ ,osición y vida ...
mos que pasas
Vea yo en tus laanunciándote con
bios dibujarse una
el tintineo del oro,
rnnrisa, una son·
tu fa11j(lre gloriorn
risa nada más, pey triunfadora .. ... .
ro únicamente pa¡Oh, no! Yo te
l\\ rn í. Disfrute un
lo juro ...... Yo no
minuto sólo tus
vendré á solicitar
fugaces caricias,
tus miradas cuanque si yo sé apr9·
do los años me en·
vechar ese minuto
-corven , como esos
que me ofrezcas,
viejos avaros que
mujer al fin, f:'8
te persiguen sin
posible que logre
de~canso, sátiros
sujetarte y ui1ir
vergonzosos, vam·
para siempre la
pi ros insaciables ..
suerte á mis em·
No ... Entonces no
presas .. .. . Escú te buscaré ... Pero
chame ...... Vuelve
hoy sí; hoy te nehacia mí tu rostro,
cesito; te llamo, tfl
á fin de que puequiero, y por con·
da yo contemplar·
seguirte, realizaría
te de frente, y de
Los jugadore;; se apre!)uran para lograr sillas cuando se abren las puert:1s del C:1~ino . · · ·
los
mayores
_impo·
ese río de oro que
sibles
y no vacila·
vas vertiendo por
ría ante los más grandes sacrificio? ... . A las puertas de tu pa·
&lt;londe paeas haz
lacio, antes de penetrar en el rngrado recinto, he contemplaque hasta aquí corra un pequeño arroyuelo, un hilillo dorado
que nos consuele y ale6re ...... ¡Si tú supieras! La vida es l!m
do un instante déede lo alto de la escalinata el panorama en·
amable, las muje'res son tan lindas, lo , modistos tan exigentes,
cantador que te rodea.... He visto los palacios suntuosos, los
los joyeros tan insitantes: .... .la juventud tan breve ......Si un

---

**

Q

•

rr

F1J'aos .... · · E s cu rioso
•.
*
Ll
l
Casino, y cada cual ocuÍt~. ~na egan a~ ~~ntes á la puerta del
ñor gordo? Se detiene '
. superotlc1.on ... ... ¿Véis ese se) comienza á subir la escalinata con
.

cuidado, á fin de que coincida 111
,l
vaya á dar con el pie derech~ ega? a pue~-ta _el paso qu(:
mente, si en vez de tras asar el ..~~ l no comc!de exactale corresponde hacerlo cbn el iz . b~al
c3n el P!e derecho,
0
desciende de nuevo la escalera quier , ~ media vuelta y
ta el siguiente día tiene la pac1· .. .._. ¡Yda no Juega hoy! y has,
,.
enc1a e aguardar
¿Que pensa1s de esta señora? ·C é ·
. .. ....
dad?
·Oh no! ~f di
· ¿ r eis que viene por curiosi. 1 ,,
.ira a ...... Sacaunpeque- f(h
.
badito de coral y frota ccn él los billetes ~o ,e ic e, un Joropués penetra en la sala de · u
e Banco ... . Des.
dan un grueso cuaderno y Ju e1?ª•. 1a mstala~ en un sillón, la
n apiz Y· .. com ien za á ap t
arropa podéis ha' ce1. m1. 1 observactone
.
un are...
E. nd'e1 'guar
el d
ada 111 iv1 uo lo primero que hace a l rt!ct.b.tr la chapas......
es mirar

Q (I\i
~~

'?

~ &lt;_

�-477-

RBT~ATOS VA~IOS

•1
1

. i I
he suena un disparo seco,
A1gunil. vez en el sUile11cl10. e e ~ dnoocqne rnln,la por última vez
.'
V 0 Qotros no os podéis figurar las combinacio·I No tiS nada . · · ·· i n ' e~esper.,
el numero.·····
, mero
A e~te señor a·tw Y
~
.
l de este senc1 11 o nu
· ·· · ··
d' del caRtil io de Mnnaeo........ ,
_
nes que sa eo
d á c:imbio de su sombrero el númer&lt;&gt;
el honrado pen on
[ Oonclui1á en el próximo numei·o.]
seco le han e~tredgla o Lleva veinte minuto, ron la chapa en
124
y mira e, .... ··
bº ·
.,
~~~
rn,.I · · · · · • y un cartou
eu 1a ot ra. haciendo com 1nac1ones
. ,
.
ª ~a~o
El 124 es un número en el que qmza se enc1e.
La producción literaria en los diversos países.
temat1cas._ .. ,. .. ,
Fortuna le hace ..... ¿Creés (Jlle no?
rrn. la in_d1c~c1~1: que lc1i
·ue ue aquel señor el 1, el 2 y el
.
,
. ·, n &lt;lr, ne es Francia la nac 6n ~n la
ICs u_n::i. inv1dtac1onépalraliuy\! 2f á continuación el 7, porqu i
H:x.1ste la erronea op101~
~cr·º1be· pero esta ideit, v1eJa, y
4 primero· espu se
' ,
.
que mas se e,,
,
- e 1
.
t
h·1t·e
dos l~i;, tres números-1+2 + 4-:--·ha; .
muy cier a , apenas alguno, a no.' ia
de· a.do de ser exact l desde el mornento en
~~~; ó no hay matemáticas en la tierra;
co:viPO!i-1Ton1.~ .vt i,x1cANOS
J e1 impen
-0 ger=ánico
ha entradod de
.
,,,ú.~ t;rJeel 3, porque1+2,Jsumai° 3! luego
,.,.~qse
'"
lleno en et movimiento intelectual mo erel 6 porque 2+4 hacen 6; y e lo, pu2r4, ·
1·
l 25 porque 1+
f\111:l 12+4 son o; y e
:on lá lá' ·C,1111 \
d
' •
.\lemania es hoy ,-1 p::iís don e mas ,e
hacen un total de 25 ···:· 1 • ' • • ¡ -tá
llega!1do
. c11l11d la serie de combmacwne.,, que ~ d
es. ~r1·¡ &gt;e ó donde más se publicn,
Ime~ t e "., h, .
. do e-e señor alto y seco, ar.te" l:l
."
,,bras
que
se
editan
an1rn
11Hc1en
l
"
·
.
,
J94
,t
•
¡ 2- O"O numero al
·u.,11r delante de ese i,;enctllo nun1ero ,.,
il' 11 y res netable cifra e e .J. v ,
.
1
t.'
,
n
modo
puede
J r ,'stenta la chapa que le h~n dado en
. co11ip:1rar.:;e t 1
,1u,, e 11111gu
que
l
·P . todavrn
,-1 ,uarJ arropa ... · · 1 Ue!:i
. . hay otn,,;
,
,le h~ publicadas en Francia.
vi
t·,lia
ha
aument·ido
bastante
el
rno
qLte miran SÍ el número es d1v1s1.bl~
f•
I
'
· · 1 ~ e1.1t1 e11
tllay
. le suman le restan, hi mulu¡.,llcau, é
111 ie1•,to literario
y p,d1tona'
000
;lividen, le 'extraen la raíz y hacen verda·
Fr: 11 ,ria han llegado á pro u_cir
·
- 1901 ' mientras
que
d.-rns locuras .. ····
1
.. 1i,a, durante e1 ano
'
l
'f
lo
· a a c1 ra, r.,
y en tanto, la voz monótona de cruii
I glaterr.1 uo alcanza srno
·ooo libros nuevo~, sean del gé1ero qu ,~
pier surge de todas las s~la~:
¡,sea.11 lo que dºIC1io ,ea
s
d e paso no e.:111111_ I. Messieurs fmtes le JW.
.,
d
la'
bola
d6
marfil
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corneqza..
'
"
d1·
o-na
de
llamar
Y cuan o
,, .
,,unaco~a º
. .la ate11c1on.
·
. í
.., En resum(:-n. Alemania impnm "l ¡,01 ~
,lo á rodear verti6inosa, la voz mo110.u11,\
~
má.s ue Francia, Italia é J nglnt~'.T:1
vuelve á decir:
P.
junta~, lo Jue no dejad e llam ar la atenc1011.
-¿Le jeu est-il fait?
.
Un oloe ~eco indica que la bola ¡•el.
.¡ iendogve.locidad ha tropezado con el pi_i·
mer ohstáculo ...... Entonces la voz mouo·
Electricidad Recreativa.
tona exclama:
- ¡ H:ien ne va plus!
.
Tomaremos una hoja de papel blanc~,
i y ¡;e acabó! Lasciate ogni speranza ..... .
fuerte seco. Puesta snbre una i-r_iesa e
De$pedíos ya de vuestras po~turns, porque
sr. M anuel .\11. Ponce,
veréis cómo no sale jamás el número que
maderay s·1n p1ºntar, pasaremos var1as1· vec
t
io
Nacional
de
Míisica,
que
ces por encima una ¡.&gt;1anc ¡1a muy ca ten·l
eleo-ísteis y todo se perderá, desde la po~t~- .
~I d:º,·~~t~:,r concurso ~bi.e,rto para el canto
n ue no tanto que chamusque e
ra ~ínima de cinco francos hasta la ~a~1- ba profesor
sido nom ra patrio ''lndepeodenc1a
te, au q
ma de 1SO que el reglnmento os perante l upap,el. 1 a el ueda fuertemente adberiá un :;olo número.
b
d l
Ji:fectna1la la operac1on, e p ~
erza se expnimenta una
gar e P antl&gt; b ,
.,·1do' y véissalir á los j·u dínes hom res
·Todo se 1a ra peru ·
h
nódo
á
Lt
mndem
..
Tira~~º
c:~
ºproduce,
al ser restirado,
I
esticulan nerviosos, manotean y acen mo .
considera ble res1stenc~a Y. p p 1 .
.
alocados qu~ g
lt contem nlaréis alguna muJer
o
l.'
C
Iogos .. . . . En un banco ocu
1111 rnido crPpitante bien int1:º:a la extenderémos sobre un
parns del C·as1. no, eu la oficina &lt;le, orreos
11 or, sn..... .. A dos
.
.
,
t·
t
de
lo
.
qtie
van
a
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egra
.
Calent:ida nuevam ente a 1ºJ Jocarémos un manojo de
1
· ,. l
mac1on con- ~n tJ
'
· ¡ "
l centro del pape e &gt;
.
,
.1
ad vc1t1re1s a an 1
1
,, d·111ero más dinero unos para
cm,t'
. i1..n e . ,
d d á éstas se venficara una ues·
,
. '
,
fi ,r urgent e Par:t' que e:; en v1enar la fonda
l!a ves, .v n prox1~~ ndo un e o
,
y salir de aqm.....
carg.t eléctric:t v1s1blr.
b t~car J_e~quite, otrosbpar~ ~~! J· 11rJine; un fogonazr¡ brilla .. "
y en mect10 de las som ras e ~

por

..1;

.........,,...ººª~

~ª~

•

'"r. l.)a ote C u ss,.

Caballeros Italianos que se han dirigido al

~r Marin Ca l vir« ' ·

'

·

. istro de Oobern:tlóo, á nombre
Mm 12 de octubre. aniversario del

.
,ea {eclurufo
de la Colonia ltal1anll.
pId!&lt;n do C.rlstóbat
Colón .~or
descobrlmlento de América por

?

~
A 1 t&gt;e1·to l\11 ontuo ,~i .
' r .
ó! O
Congreso
día de llet1a oador.tl el PI x m
1
e

.

,

DE LUZ.

RAYO

CESOEN AS EV ANGELIOAS)

Porr Reynés monlaurr.

(CONTIN UA.}

Lev1tntábase ante t-lla la formidable fortaleza compuesta, de cuar
:des, palacios y torres. La~ habitaciones que ocupaba el gobernad,,r romano dnr,nto sus e rtas estamias en Jeru,alt-n, caían jui:;t·1111ent~ frentt&lt; 1 l lu!lar q11·· ella rcupr~ba. A la sazón Yivía allí Pilat,lS, pues s, .Jí,, i defec1ibl-mc1 ,t~ r·resentarse en la Ciudad Santa
, ara las grandes festividad,s, :t c, usn. de las numerosM s sediciones
,¡ue P,talluban entre las rnormcs m11chcrlumbrts de má s de un millón de h•,mbres que solían concurrirá ellas. El pal~cio era matiz,; una galería formada d1c: arcPs, e rr'a ú lo largo de los piso.&gt;, t:-n
fi&lt;rura de balcón. No se notab I en él
~iñaJ alguna de vida: estaba cerr.1do
v rnmbrío.
· Los clamores ernn inc1·santes y se
, ían ahora muy distintamente, cual
~i fueran estallidos de rPlámpago:
11¡ Crucificadle !» «j Crucificad le !i&gt;, gri trtba furioso aquel pueblo de hienas.
,\lgunas mujeres, con su nativa bajeza
&lt;le orientnl s degradadas, refo.n estúpidamente entrt:i sí; H~nán y KHifá~
inir~ ban á una y á 01ra ¡ ·arte &lt;'Ori
aire arrogante y ~atisft'cho, enviando
á·todos lados sus emisarios. Cua11cl,,
ést ·s se a.cercaban á a lgún' grupo que
se mostraba al parecer men,&gt;s entus,ast·,, 11uevos y más prolong_ados gritos
&lt;le ¡muera! atronaban lo, mres. Aqu ellas almas v,les y despreciablt&gt;" estaban á disposici6n de cun.lquiera. pnra
:1sesinar. Surnna 1·ensaba para sí:
"i Dio, nos ha abandonad .. !»
De imrrovirn. unn. de las grandes
puertas de la galería del I rimer piso
,e abri6 bruscamente de par en par,
y apareció Pilatos ante la balaustrada. Era de peq mfia estn tura de color
moreno y con el cabello corto, recortado en forma de semicírculo, según
la moda rom·ana. Cubría sus hombros una magnífica toga, ele graciosos
pliegues, bordeada de púrpura. Contempl6 con iiire de profundo cansancio y fastidio aquella especie de motín, midiendo de arriba á bajo con
su mirada despecti va á aqiH·lla muchedumbre delirante, que enmudeció
de repente al cfüisarle. Con \"Oz áspera dijo entonces Pila.tos:
11He aqu í que os lo ~aco fuer.1, para
c¡ue conozcái, qut: yo llO h~llo e 11 él
•lrlit • ningn110."
No había nombrndo {t nadie ni había nece,idad alguna de hacer
lo, puesto C]ll" d~srlc hacía largo rato sostenía un duelo encarnizacl11 1·on :.quclla bestia humana, cuya !&gt;resa que1:ía arrancarle de entre b f: ga ,ral-'. ,,¡ Di os 11,ío! ¡ Dios mío, murmuraba Susana, libradIrle de tale, nngusti;is. ,&gt;
A una. ~cn,,l de Pilato:::, prodújose tras él un ligero movimiento,
Y. los lic:o res co 11 ])HSO acelrrado Je prernntaron á Jesús, que iiparec1ó so'o b ,j, la :ircacb central.
¡Jesús! :--í. era realmente El!. los horrorosos suplicios de nquclla noche le hab;,,n destigurado: pero era Jesús mismo, aquel dulCf proft:ta ... ... Llevaba, cubiertas las espaldas con una clámide de
P.~rpura; su cuerpo se estremecía á causa del suplicio de la fL1gelanon, y cada uno de rns pasos depba una huella &lt;l&lt;&gt; sangre impresa
en el ¡.,avimento &lt;le mármol. Ceñ ía su frente una corona de espinas
Y. s~ deslizaba lentamente po~ entre los cabellos y á lo largo de su
&lt;l1v1no rostro, grue!as gotas de sangre. Levantó sus manos atadas
esforzándose por enjuga¡: J~ ~fl.ngre y las lágrimas que le cegaban;

Ttr&amp;d. del P. úaime Pons.

s

tJ

dejando caer sus brazos con resignación inefable. A pesar de ha ll;ir11;agullado de pies á cabeza: y cubierto de ignominias, brillal,a
en El la indecible hermosura del Cristo, y todo s u sér, anegaclp en
un mar de dolores, reYebba una mnjes1ad divbH ..... .
El alma de Susana Fe habfa refogia·~o toda entera en la prolon.
gada. mirada con que fij ó sus ojos tn El. Había ella c• ,ntemplado
á Jt sús gloriosn, 1,icna venturado, triunfador, arrojando á manos
llenas la espléndida eflorescencia del mifagro: habíale visto nobl...,
grande, m it:t· rios, , y 1:-ublime, aclamado e ,n delirio por la muche·
dumbre, entre c:ínticos y bendiciones
de gloiia. Y, ¡aun entonces!·...... ..
Aquel hombre desgam,do, insultado
y saturado de oprobios, comerva ha
todavía impresos en su mirada mo,i·
hunda todo.:1 los misteiios del más idJá.
Aquf'l hombre, abrumado bajo los fu.
ribundos grito3 de muerte. que al pa·
recer martirizaban su coraz6n mucho
más aún que su mismo cuerpo, dorninaba desrle una altura i11conme11rnra. ble aquella jauría de finas que aulla·
ha á sus pies. ¿En qué pensab&amp;. entonces sumido en tan profundl) silrncio? ¿.Qué fnerza mistniMa le mantenía en aquella act 1tud tranquila. paciente y duldsi,n ', f'in rJ menor as111110 de arr, ·gancia r,i desdén, viéndo~c
renega.dn dt: todo un pueblo. cu l,ie, to
Ü·· in,ultos por aquellos mismos :t
quienes amab .? De~concertada S11f'a11a ante nquel enigma, 1amella indo,.
ci frn ble. em pezó á murmurar é11 rnz
1,:ija y c?,~_tono suplicante: ¿l'or qué
no I um11·a1s sus OJos, vos que al,rísteis los dtl ciego de nacmiento?
O bien, ¿p(ll' qué no les aturáis y confundí ~, vos que rerncitásteis á Lázaro?
Una señal, dadnos una señal que nos
conv ... nza de que Dios no os ha abando nado. . Después ya podréis morir
en p11z, s1 no qUtda otro recurso, pero
no con esta muerl e tan ignominiosa
y e11tre la rechifla de ern pnpula~
Ee

l~ l

din .. . . . . ,&gt;

LJn grito formidable atronó de nuero los aires : ¡Quita! ¡Quítale de er. rneclio! ¡ Crucíficale pronto!»
Díc, les Pilatos con manifies:as rn
fíales de disgusto y dPsprecio:
"¿. \ rn( stro rey tengo y he ele crucificar?))
Y Jos pontífices y sacen.lotes. e~c1:ibas y fariseos, juntamt'.nte co n
t oda la hez del pueblo, en el p:1r11x1smo de sn furor y rabia aullaron como fi eras salvajes:
'
,qCrucifícale! ¡Crucifícale! ¡No querernos más rey que el Cés:1r. ,&gt;
J esús crnó un momento los oj, s, rol viendo á abrirlos con inefa1,le ex presión de resignada, tf:n,ur,1. Tal vez, con Ht dulce mirada
buscaba un c0razón 11 migo, en medio de :1quella muchedumbre fu.
ri osa. C"n tra Él. Quiz{t, con su cicnda in fi. ni1 11, contHba á todos los
que de sigl,1 en siglo se postrarían ante Él para adorarle con aquel
jirón de púrpura y teni endo en sus manns un cetro de caña .....
8u~a11a cayó de rodillas completamente desfallecida, y diciendo:
&lt;,¡Oh Maestro mío! Sí; os recorn zco por mi Maestro ¡hoy más
que nunca!,,
Pilatos dijo con frialdad calculada:
(fVe&lt;l aquí al hombre; tomadle a llá vosotros y crucificadle, que
yo no hallo en Él crimen alguno .. ... . »

( Continuará).

�-478SECCJON DEL

Cortés. -3. Misa insurgente en el Monte de los Cruce2, por Félix

CENTENARIO

Astalt\S
l'Anmt\mi\rat1·nas
·."\1\.~ la Tll""""n""tt"'l~a·
Y
\ \.Y
\. Y
V
,.\t'\ \1\ \.
P MAGNIFICA OPORTU NlDAD PAR A NUESTROS LECTORES

a\

l

EJ

En esto3 instantes en que la República entera se apresta á celebrar el Ejército de las Tres Garantías, por Ant on}~ Cortés. .
.,
uno de los acontecimientos más trascendentale; de la historia del
Las tarjetas 1-stan impresas en cartulina fims1ma Yla ewmc10n es
N?"º Mu";d? ,el centenario de la independencia de México, el mnvi- de lo mejor hecho hasta hoy en mrj,ta post al. A1 sabe~~?,otros que
miento pohtico de
la ed1c10n era muy
Dolores, en el cual
, / ~ t\i· :·\:, ,:l16.,
limita~a y com~-~ ~~·!if(",
pren d ie ~1d? qu.e
habia de·iniciarse
1dado el md1scubla obra prodigiosa
! .'f.A ~ i • ".~'&lt;
""
~ ~ ~' • "' t
·1
l
, .
de transformación
,
._,,,, 1 ·: ~.; .,11 •
u e va or art1snco
de esta vasta ex·
"
'':j4,,.". "'- •
de ~sta t'er.e, lo
1
¡r~a
.bello ele su comtensión del se p )
tentri6n america ·
posici6n, su exac·
no, nuestros lectoti1 u&lt;l rigurosares han de ycr con
mente históric, y
agrado la noticia
la oportunidad de
del conwnio espela actual re'ebracial que, en pro·
ci6n del Centenavecho de ellos, he
rio, estas t.:i, jetas
mos celebrado con
a'lcanza ria n un a
los e ditor es de
clemand;t
inmen·
sa,
11os apresura·
mos á a d qui r i r
un·as primoro as
una p ar ti d a de
tarjetas postales.
ellas para ponerlas
Un grupo de los
á d1sposici6n de
mejo!e; ar tistas
nuestros lectore,i.
mexicanos co n·
Gracias á la fineza
tempo'ráneo·, se·
de los editores,
cundando la idea
nue,tro:1 buenos
de uno de ellos enamigos: Buznego y
tre los más cultos
C\ podemos ofrey av¡¡nza&lt;los, com- ,
€1 €1ér.ito Insurgente oye mtsa en ti monte de las emes, el 30 dt Octultrt de 1810, momentos antes de romper
cerlas en las si·
pu si er on ocho
sus taegos soltre los realistas
guientes condicio·
cuadros diferen ·
nes: Cada eolecci6n vendida en nuestra Administración ... ...$ O 80
tes, relativos to·
,,
,, enviada á cualquierlugar, franco de porte. O 90
do:1 á la Independencia, y mandaron hacer de ellos otras tantas
tarjetas postales á colores, á una de las más afamadas casas especiaNo se venderán tarjetas sueltas.
Nuestros agentes en la República y en el extranjero podrán ha·
liastas de Zurich, Suiza.
Como antes decimos, ocho rnn los cuadros, tres de los cuales es- qernos pedidos al por mayor, en cuyo caso les haremos un des·
tán :reproducidos en los grabados de esta página. Los asuntos re· cuento en relaci6n con la cuantía de aquél.
Todo pedido debe venir acompañado de su imp0rle y s6lo -así
presentados son los siguientes:
l. Proclamaci6n de la Independencia en Dolores, por Adrián
los atenderemos.
Unzueta, -2. Toma de la Alh6ñdiga de Granaditas, por Antonio

·t

l

Parra.
-4. Aprehensión
de Allende,
por Ad1ián
Unzueta.-5. ]\fo.
relos rompe
el sitio de Cuautla,
por Daniel
del Vafü,.-6.
perdón
,o, por
del Valle.
7. G_uer,ero
el mdul
to dedesuBra
padre,
porDaniel
Félix Parra.
-8- Iturb1de
entrarechsz~
en .Mex1co
con

,·"

":

¿QUE RAZA DOMINA.EN EL MUNDO?°

.
más ó, menos volunt:iriamentn
t'd
· '
", viven
someI os a e.;ta. raza; de modo que las indí enas
Tanto se ~a hablado de la supremacía &lt;le de América se consideran. en a uella ,g .
erioca,
los anglo-~a¡ones y de la decadencia de los como e:;pañolefl los de la. I a· q
'
n rn. como francepueblos latmos, que no puede menos de ser ses o, portugueEes,
etc. A partir
,fo~ 1700, iJO:-i~
•
rnglesfs comienzan Fil marcha
prrgreE-ivn.. fu~
colonias americanas se hacen
m~s extensaR y
ma&lt;, robladnfl,
ha sta J11-g~r a¡
Px1remo de po5 MILLONfS
&lt;lf'_r formar por sí
21 MILLONES
rn1smoR un nuede
habitat1tes
de l¡abi~a 17 t-e.!i
vo pueblo anglo10 MILLONES
1 187 500
sajón, S1776);
~ f¡abit.\ryte.s
f 700
k,lol'I) c14adr
k, Ion¡ C.t..(adr
once ancis más
775 000
k;[Oll)t~dr
tarde, se estableLATiNOS.
ALlMANES
cen, en Australia
los p r i m e r o s
squatters; á fines
LAS CUATRO RAZAS PRINCIPALES .rn 1400.
del ~iglo, la colo-

ººº

ESLAVOS

ireresante un estudio comparativo ligero al
ª 1ancde de ~odo~, de la situación en que é;tas
Y ~s emas razas del mundo
·
ocCidental se han encontrado en
el tr~nscurso de m~dio millar
de anos.

Cabo pa sa al poder de I ; t nia hol~ndesadel
tenida algún tiemrio , ~g a erra, y e~ta, mant
a raya por unos cuantos

kilómetros
cuadraclofl
m1·entrºs
l
J
•
,
•
"' que oQ a ng o-saJones sumaban 96 mill one"" &lt;IP ~,
~ h n, ere~
r~anos i;o bre un territorio ele 20 875 Ül O k'
J~~iet.ros. L11 ra z~. e.~lava er; la t~rc:;a en t;:
:rut"r1o ( 1_7.750.000 kil ómetro!:\) y la. últ'
, u.na
en población (35 millone~) , 1
contaba' con 54 rrn·¡¡ oneR ue
~ 'alma"
.) ª germanica
tensi6n de 2. (;25.. 000 kilóm e t rOF.•.'E.Ytntre
una rxlas
cuatro razas rlommaban y11 en más d J .
tad de la superficie del 1'o bo ' e a m1quintos de su población. g
' y en los &lt;los

de~~~~~ :1n1t~nlce3 l?s ardigllo-¡:ajones no ,e han
' camino e a exµa ,;'
.
n,.on nacional. Los Estados U .d
.d
ni os, rnbre todo h
s1 o como la bola de nieve· aparte d ¡' an
r~~ta de. México, han suprimido la ~o:i~u~
c10n latma de la América del Norte L I a
g~eses, en tanto, han sometido á 8 ~ · ~s n~1ª los va~tos territorios al norte de ~~n u~n,s~~ col?r~1zado la. Australia, han exten~iJ~
. om1mo en Asrn, han fundado nue .
penos
en Africa· En
.
" 1850
' l a raza anvos
] imJO na oc u raba 28. J 25. 000 k'l'
g o· sacios; veinticinco años desp~é~m~~:~s cbuadra30. 500.000.
,
pa a ......
na~; ~:~e~~1:
,

;;:so es-~ºimposible
encontrar
sea el aumento de

1

pobl~c1on de los eslavo!!, que
en cmcuenta años subió de
66 á 85 .millones. Los latinos
en el. mismo lapso de tien o'
percl1eron 25 .000. 000 kil6~e~
tros d~ extensión, y adquirieron mio 250. 000. En 1875
los eslavos! h¡ibían llegado Íl
19. 750.000 kilómetros y lo
alemanes á 2.875.QOO.'
s
Al terminar el siglo XIX
In~ an.glo-sajones sumaba~
470 m1.llones de almas, casi
un tercio de la población total del. globo. Las otras tres
ra~as Juntas no le excedían
mas que en 55 millonef'. y de
entonces acá, en diez año¡:,
aguellos han aumentado má~
~un i hoy, ingleEes y yanqui~
JU~: os dominan rnbre 487
rn1 l.ones de personaf', y oe11:

Al inaugurarse el siglo X v ,·
la .raza anglosajona no había
salido de sus islas. Ocupaha
flp~nas un territorio de 312. 500
k1lometros cuadrados, y con:ba con unos cuatro !millones
e ~!~as. En cambio, las expediciones Y conquistas portu4 87 MILLONES
guesas en las costas de Africa
2.5~ MILLONES
el di:scubrimiento del Nuev~
d.e hab, tan te,
dt tiab1ta0tes
140 MI LLO NES
fundo ~o~ los españoles. y el
((¡¡, t¡a.b1YJ)te.s
~9.52.:'.;
000
¡
37
375
000
mosQ, v1aJe de Vasco de @ama
1
12
62.5.000
kdon¡ C~cidr
1 •
que aorió una ruta marítima
kilorrJ u «1dr
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para,Jas Indias Orientales, dieANCL 0- SAJONES. '·
S.B76.ooo
LA TI NOS
ESLAVOS
~on ª l~ .raza latina el dominio
l&lt;il. tLl.lAr.
AlFMANES
e ~menea y de los mares. Espana, Portugal Y, en último luFrancia, poseían casi todo
l AS CCATRO RAZAS }'HINCIP.HES E:N 1800.
. uevo Mundo y las Indias
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Orientales Ingl t
. kilómetios cuaJ~: do~ercpa &lt;!e fO millones dt&gt;
blecimi .
a erra so, 1o tenía algu nos esta- f:an?eses olvida.dot- de su gobierno ,
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01 triste que nos paDe las ent?s en N.uev~ I?glatnra y Virginia.
única nac1one~ germamcas, Holanda era la &lt;lían entennizacit;e mamfestaba_iilgún hum0r de colo- der.se entre
cedía ' y ,en cuanto a lus esclavo~, Polonia eilos, hízoEe
estos pocobla poco su prirna cia á Rfüi&lt;1 pero rletinitivnmen
pnea os au. n no poseian
, nada ' fu era te d uefia de la
de Euro
travé~ d PI URr~a no empez6 á avanzar á India.
Grande e ra asta el r1:inado de Pedro el
Cuando cogran .d pr~ como de por sí tenía yt una menzó el siglo
ron ve pe~ c1e, ~n 1700 los e-clavo~ pudie- XIX, la raza
lospuebl: lf~.ed1atamen te á continuación de latina. era tokilómetr s a mos. Estosocupaban20. 126.000 davía la pri.65 MILLONES
La raza os.cu,a~rados, y aquellos 14 900.000. mera en terri.
% MILLONE.'S
te. En
poseía2.750.COO wlamen- torio, pero en
de '7c1b1 ta gtl!.5
de 1-)ab,t.ir¡tq,s
35 MILtONE:ganaron uªº o á la pohlacióu, lot; alemanes poblaci6n~uede l¡,bitaiJ~5
21.875 000
cían 41 -~ pue.sto. A la raza latina perten11- daba ya la se28
625.000
17
750 óOO
kilo"). &lt;.1.&lt;c1dr
lllillonesm; 1one~ &lt;le al01as; á la alemana 28 gunda. Conk,ton¡.c.14.\M
kdol1).
CLWdl'.
~4,MlllOkr.i
nes . ' 4 millones á la eslava y 9 millo- taba, en efec- ANGLO-~AJONE.S
dt lµ~it.irylO',
ESLA110S.
' ni uno más, á 1a ang 1O-SaJona
.
i ..62.5.000
to; 65millones
k,l.wadr.·
Pero tén
A!fMANCS,
J)oblació
gas~ presente que estas· cifras de de a 1 ma s y
de la
n~ solo comprenden los individuos una i-u perficiPª, ~mo todos los séres humanos que rle 28. 626. 000
LAS CUA'rRO RAZA S PRINCIPALES EN LA AC'l'UALIDAD.
.

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€1 tura D. m19ue1 1;1oa190 l)rotlama ta lndeptndencla nacional en Dolom, á Ja ma~
drugada dtl 16 dt $el)tlem1'n dt l&amp;lo, no o1'stante que .no tenia terminados aun
tos l)Hparattuos
la reuotucl6n.

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6ral. D. J1911stin de lturbtde, al trente dtl 1jército de las tm 6arantias, entra tri••·
lalmentt tn ta ciudad dt mtxtco, el 17 de $tl)titm1'rt dt is11, consumando así
la lndependtncla nactoul.

LA TINOS

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.

�SALIDAS FUNERALES.
La fuerza de la costumbre.
Gede6n, que ha abierto una fotografía es
_llamado para retratar á un mnerto.
'
Prepara su máquina, y cuando todo eftá á
punto, excl.ama:
- ¡No se mueva usted!

rezca, el contraste que con estas cifras ofrece
la decadencia de los pueblos latinos es poco
halagüeño. Italia, por lo que á colonias toca,
no ha pasado de la segunda fila; la historia
de las que fueron españolas es demasiado
bien conocida; Portugal no ha perdido las
suyas s6lo por las querellas que ·mcitaría el
reparto de los despojoi!; y en cuanto á Francia, si bien posee aún vastos territorios, no
e3 más hábil para conservarlos y sacar partido de ellos.
No podemos, pues, acusar de orgullosos á

***

Decía. un comerciante á un conocido suyo,
bastante tronado:
-Esto efl insufrible, los negocios están paralízados y no se vende nada.
-¿C6mo que no se vende nada? No hace
aún dos horas que yo he vendido ...... migabán.

'***

Ante el juez:
-¿Cuál es su profesi6n de usted?
-Invent0r.
¿Y qué ha inventado usted?
-Ha¡;ta ahora, nada; pero busco ......

***

--¿Son frescos estos besugos?
--¡ Vaya! Sí señor.
-Paiµe que tienen el ojo triste.
- ¡Rediez! ¿Hay algún difunto que lo tenga alegre?
-Desengáñese usted, como Gona:i no hay hoy
ningún torero. ¡ Esas larga~! .. . .
Ln prensa ai día siguiente: "Ayer celebraron una
importantísim:i conferencia dos significados persom.:
jes políticos. Guárdase gran reserva sobre lo que en
ella se trnt6; pero por noticias que han llegado hasta
nosotros podemos asegurar que .... etc."

-La señorita tiene visita, y no podrá recibir
á usted.

-Esperaré que termine.
-Es que tardarán en marcharse mucho tiem·
po.-No importa, aguarJaré. ¡ He venido porque
no había donde matar el tiempo!

Aviso al público

El domingo 17 de Julio por la mañana
se inaugur6 la ñueva línea de tranvías eléc1ri·
cos al lago de Xochimilco.
Por la tarde de ese mismo día, quedó el
los profetas inglesi&gt;s que i.,retenden que antes servicio establecido á disposic:ón del púde un siglo toda Asia meridional, toda Ocea- blico.
nía y cabi toda Africa serán anglo-eajonas, y
De~de la 1 p. m. los carros hicinon viaque un siglo ruáfl tarde, la cifra de la pobla- jes tan á menudo como lo reque1fa el tráfico.
ci6n anglo-sajona excederá á la población ac·
Precio del pasaje: 40 centavos.
tual del mulllio entero, porque ca:si todo el
(.ornp"'ñín de TrnnvÍQS de Méxir:o, S. A.
mundo de Pntouce:, ser~ suyo.

====§§'§§§§§§'§§§§§~§§§§§:,00000·§§§§§§§§§§§§§§§=?==

¿QUIÉN FUÉEL PADRE DE LÓS····?
-Restitutito,-pregunt6le afu bleme1,te
el
interfecto,-¿qué e::; iela?
Era dun Rest:tuto Pérez, el hombre más
-Isla?
...... isla? ......
amante de su fam i I ia que puede conocerse;
-Sí,
hombre,
isla!
,
pero si era muy bondadoso de coraz6n, era
Pausa, en la locuacidad y talento del
rematadamente corto de alcance;:.
chico.
Parecía., por otra parte que la naturale-Mira, isla es una porci6n de tierra ro·
za, odiándole desde d nacer, se había. comdeada
de mar por todas partes; de :nodo
placido en ¡;umar en él to las las fealdad(:'S
que ei te digo: á la porci6n de tierra rodea·
y defectos físicos habidos y por habn. Se
da de mar, ¿c6mo se llama, qué contesta·
casó p0r casuR.lidad, con otro ejemplar tan
rás?
feo como él, y de esta «conjunci6n» dP. gen- ............... ..............................
te horribla nacieron tres retoñof', fe0s á
···········
··· ··· ······ ············· ····· · ········
cual más. El mayor, Restitutito, era el más
····
·················
·········· ···················
ingeniosillo de todos, y su padre alelado,
- Hombre, es lo mismo que ~i te preveía que si i:e le parecía en lo ffaico, no suguntara: ¿,quién e3 el padre de lo, bijns
cedía. lo mismo P.n lo intelectual, pues eran
del señor Pérez?
tmtas y tantas la'&gt; agudezas que al niño se
Lev:mt6se don RPr;:titnto con grare 'ad,
i
le ocurrían, que túvole siempre temeroso
y dirigiéndo,:P. al inter¡,el:mtfl le elijo: ,
de una locura á priori, efecto del asombro- No le pregunte ust ecl ern, porque el pobrecito no ha co11ucido a
so talento de aquel hijo.
Creci6 y estudi6 Restitutito con gran provecho al decir de su padre. su abu(:'10.
•
Cuantos amigos entraban en la casa del señor de Pérez, habían de so¡¡¡¡¡ ... ... !!!!!
1u~ter por sí mismos á Restitutito, á un exámen de su&amp; conocimiento~.
'.felón rá¡,i,lo.
R GIMl.:N E7, FRONTOK
- Vamos á ver, Rtstitutito, conteeta á e"te ~eñor,- díjole su pa,1re en cierta ocasi6n.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AÑoX.

MÉXICO, DOMINGO

17

DE JULIO DE

1910.

PRO PATRIA
Grupo escultórico de .Augusto Volpi, que se colocará el frente del mgnumento que se eri¡¡e á Juá~
rez en la ciudad de este non'lbre del Estado de Chihuahua.

NuM. 29.

�-450-

"---~~~~~~~~~~~~~~~~~~~--~~---n__

VID .A SO C I A .u

~~~-ral~~~~~[

¡ Cuántas conversaciones acerca de política en la· pasada ee-

mana!
Por cierto que á nuestros lectores que, los unos por necesidad, los otros por afición tienen que oír'ha'blar de esos asuntoi:,
los domingos quieren siquiera poner una tregua,á eRos baru1lot1 1
leer la nota divertida, la notil"literaria y aunque la nota política les~produzca placer por su sensacionalismo, prefieren sus·
pender 11). conversación. acerca de ella.
Sin embargo, hay. casos en que, como el preeente, se olv_ida el teatro 6.cualquier centro de diversión; se hace á un lado, siquiera por
OIPLOMATICOS EXTRANJERO$
breves horas, el
«sport» y se pieriaa
en un hecho tranfcendental.
Este hecho transcendental y a l o
hemos observado
todos los habitantes dEJ la República.
El señor Gene¡al Don Porfirio
Díaz y el señor
D o n Ramón Corral, continuarán
al frente del Gobierno.
Que lofl descontentos ó los poco
conten'tadizos se
calmen; que todos
pidamos á Dios que
nos conserve la
paz y que ilumine
á nuestros gober~
nantes, á fin de
::¡ue tengan acierto
en sus determinaciones, es lo que
exmo. sr. 6entral Don €nriQUt tovnax del tastmo, constituye el ver·
11\lulstro Plenipojenciario de Cuba, en México. que .ha sido d ad ero patriorecibido en audiencia solemne el viernes, por el señor tismo.
Presidente de la Rep6bilca
Fot. Tiempo Itustmdo. ,
H.a b r á diputados quejosos de
que en esta vez no entraron en el grupo legislativo; otros que
esperaban no pertenecer á él y, con sorpresa, de súbito se encontraron poseedores de una curul.
Todos, cada quien en su esfera de acción, obren á conciencia.
Esperemos el resultado de las luchas llevadas á cabo al
principio del sexenio.
Si todos cumplimos con nuestro deber, seremos verdaderos
demócratas.
El primer paso está ·dado y tenemos que acatar el último
hecho consumado..

***

La diócesi de Zacatecae se encuentra de duelo.
Su Ilmo. Prelado el 8.r. Alva y Franco, falleció víctima de
una penosa enfeqnedad.
Era muy estimado y respetado.
Infatigable en el cumplimiento de su cargo episcopal ejer·
cía su ministerio con inquebrantable consta.ocia.
Era muy ilustrado y ya en nuestra edición diaria hemos
presentado los principales rasgos de su vida.
En lo que era admirable sobre todo, sus diocernnos de Zacatecas lo reconocen, en su caridad.
Su alma sentía un amor indecible por sus hijos y se extendía por doquiera.
'
·
¡A cuántos consoló, á ct~ántas heridas supo aplicar el reme&lt;lio radical, ó por lo menos un gran paliativo!
Duele la desapnrición de sétes a~nega:dos como:la·Jel que
hoy lamentamos, pero al mismo:, tiempo-se experimenta con·suelo indefinible al pensar que una vez alejados de este valle
de miserias su gloria es imperecedera, su corona inmarcesible.
'l'odas las espinas se transforman en rosas; toda la pestilen•
cia de la tierra, en perfumes de aroma suayísimo.

Esos séres son'losrque ven~~ompmsados sus afanee, SW3 ·esfuerzo¡:,, de una manera casi infinita.
¿Púede compararse la gloria que aquí se recibe á esa glorill
en que no sólo no existe el dolor, sino que constantemente se
di¡:,fruta de imperecedera venturanza?
Las plegarias del difunto Prelado atraerán sus benQjcione!l
¡:,obre la diócesi que en estos momentos Ee haya en 1a orfan·
dad.

***

Por de contado deben comprender nuestros lectores que no
simpatizan:?ª co'n [ ·
•
la celebrac1on que
PERIODISTAS MEXICANOs/
d 14 de Julio hacen !os franceses.·
La toma de la
BaF:tilla que en esta fecha es el princi_pio de todos los
horrores y de todas las injusticiaR
que más tarde se
c o m et i e r a n en
nombre de la li bPr·
tad.
¡No! ¡No! Lll 1evoluci6n france~a
cauea una especie
de repu!Fión.
A ~u Fomhra vino · des p u é s en
A~érica el funeF- ·
tí s imo rewlta&lt;lo
de la indiferencia
religiosa, ya que
no la completa incredulidad.
Se de~preció al
sacerdote, se efectuó la separación
de la Iglesia y el
E¡;tado, vino la·es·
Señor Don tarlos Diaz Dufoo,
cuela laica con SUS Jefe de redacción de «11 Imparcial,» que ha sido nombrado
director Interino de la Escuela Naclooal .de Com&lt;rcio
f U ne S t a S COnSe·
y Administración.
cuencÍai,,, ]a intrO·
Fo!, Mack.
misión de muchas
libertades, que ca!li comtituyen un libertinaje, la deaamorti·
zación y tantas calamidades que los buenos católicos todavb
lamentan.
·
Lodranceses, como siempre celebraron su fiesta con carn··
ras, Kermesses y todo lo que acostuml:&gt;ran cada año.
· A título de información publicamofl grabadoK, que se relacionan con esta celebración ; pero no se entienda. por algún
motivo, que simpatizamos con ella.
1

tos ton:umnru AI~ fitsta)n:Xotblmllto.
~~ ~Jñor General ~on Enrique LJynaz del Castillo ha sido ya
~:c1, l o.en e:1ta caP,ttal por el señor Presidente de la Repúbii, a quien presento por conducto de l S
t ,
.
las credenciale3 que lo acreditan comoª M~c~etariad reCspbect1va
tre nosotroe.
mis ro e u a en tó ~uba ~a atravdesEado por crisis formidables, desde que intenb'
·
. manc1parae e spaña. Hoy logr d
dtcarse con tranquili'd.ad á obra; más ~r~c~~f~r1:t~, puede de-

*
El mierco
., 1es se efectuó una*fieilta
* íntima y pl .

t
Todos lo~ emple d d l 1"[
acen era.
campo en Xo h' ~ os, e ,useo ~acional dieron un día de
_c \m1 co a su digno Director, el señor Lic. don

ta

mua durante el banquete.

Genaro García con motivo d ¡ d' d
~; ¿Qué hubo ~n él de notab1e? ia e su santo, quefné el día 10
El cariño que á él profesan sus b a·
de las fatigosas tareas r.otidianas su or mados, el descanso
En esa fiesta se olvidaron p ·b
h
los geroglíficos, las momias or reves o.ras 1~.arq~€0logía,
aspirando un aire sano·y co~tj~~lma3u~crNos 1ndesc1frables,
. boreando caldos y manjares qu dan
e 9s panoramas, saesta clase de fiestas y conversanedo an mas gu~dto al paladar en
D
, ? A
con amem ad
¿ espues.
tener un recuerdo grato más
.
la'l
. con 'mas
q~f ahmco
a~r~gará len
lab págmas de
, la existencia
. y a, d ed'ICarse
ore3 que a cada uno corresponde.-El CRONI.STA:
. as

º,

1

1
l. .

l

).

.

:

.

)

***

Un nuevo templo que se abre al culto pbúlico, sugiere la
idea de que no h-ay otro lugar en que se respire mayor am·
biPnte de tranquilidad.
Vale más un &lt;lía al lado del Señor, que mil conlosmundanos.
En el templo se ofrecen á Dios los homenajes de respeto,
de admiración y ahí en ese lugar privilegiado se reciben ins·
piraciones y gracias especiales. Todo aquél que eleva, ó con·
tribuye á la elevación de un. sitio en que se adore al Supremo
Hacedor, casi tiene asegurada su salvación eterna.
En la prolongación de la calle de Dolores, frente á la «Quin·
ta de los Cedros,,, en la Colonia Escandón, de Tacubaya, se
inauguró el día 16 el templo del Espíritu Santo.
Para solemnizar tan fausto suceso se entonó la Tercia, á la
cual si~uió la Misa Mayor, ocupando la cátedra sagrada el
M. R. P. D. Ricardo Olea, de la Orden dominicana.
Hizo la bendición del nuevo templo el Ilmo. señor Delega·
do Apostólico, Boctor don Joi:é Ridolfi.

***

Cada día adquieren mayor desarrollo nuestras relaciones
con los países extranjeros..
¡Ojalá y de ellafl brote la verdadera fraternidad, único beneficio á que deben tender los esfuerzos de todos los pueblos,
uniéndose en estrecho abrazo.

Grupo 9ttttral d 1
- - -- - e as sttntes al dia dt campo ofrecido por los empltado1 .dtl museo. n. de. Jlrqueolog;a, Jjfsloria V €tnologIa en b9nor de s~ Dlmlor el Sr. tic. D. 6ettaro &amp;arela
Fots. de El Tiempo Jb,strado.

'

�_;453-452ACTU AI.tIO.R·OES
ACTUAllIOAOES
El religioso padece una alucinaci6n y cree e5cuchar un misterioso lenguaje en aquel extraño sonido ...... sí, no cabed~da, son·articulaciones de voces, rnn palabras muy 1-uans, muy
tenues, muy confusas, pero palabras bien detinidas ......
Hay un reclinatorio al pie de una ventana. Un anciano re¿Es una ilusi6n de su mente? ¿Es que su espíritu, aguzado
ligioso reza arrodillado.
por
la oraci6n, penetra en la vida íntima Je las cosas y en los
Al través de la ventana se contempla la crest!)ría de un mosecretos
de la naturaleza?
numento g6tico.
:Presta atenci6n, y al cabo comienza á entender claramente
Parece este estrecho recinto un rinc6n medioeval conservalo que dicen esos granos de arcilla al chocar con la madera del
do prodigiosamente. El hábito del religioso, los infolios de perreclinatorio.
~:'.'
gamino, el polvo que patina las paredes y los objetos, el pa-¿Por
qué
te
has
&lt;lesprendido
del sillar de la b6veda?-se
norama de torres y agujas, ojivas y arbotante¡,-:, la tranquilidad
dicen
unos
á
otro:::.
¿Por
qué
te
has
separado del átomo á que
augusta, la calma y el silencio, E6lo interrui:npido por el grazestabas unido?
nido de las aves
-No pedíaque anidan en la
FIESTAS FRANCESAS
mos vivir juntos;
torre.... todo nos
mi compañerv se
transporta á una
había contagiado
época que pas6.
con los errores
Este rinc6h se
de la moderna
conserva, no obsarquitectura . . Yo
tante, en nuesquería conservar
tros .días, a 1g o
la pureza de la líruinoso, pero osnea ojival, él quetentando todo &amp;u
ría formar un
carácter. Hay
trazo modernicgrandes grietas y
ta .... No po\lía ·
concavidades en' mos ·co nt.inuar
tre los sillares de
uni'doi,, .
las ventanas; las
_:_La culpa la
labores g 6 ti cas
tienen el los ¡,11r
· están gastadas,
):.1. rigidez é i11to·
apenas se,puede
lerancia de ~ u
precisar el dib'ucriterio.
jo de las línea!',
-· La culpii la
pero ¡cuánta betienrn los qu.e Fe
lleza aún enciehatl dañado .con
rran esos casi
las corrientes
perdidos trazos!
moderna¡:,
¡Cuánto espíritu
- Hay que
y cuánto pensaamoldarse á h,s
tltgadil
dtl
señor
Prtsldtntt
á los llanos dt Jlnnm dondt, con un concurso hípico, dltrcn principio las flfstas dt la
miento en esos
realidadt'S de la
colonia franma.
arcos que se cruvida presente.
zan en severas y
-H~y que ser fieles al estilo que nos di6 el Fér.
majestuosas curvas!- El religioso medita. Una sombra de
-Estáis petrificados por añejos convencionalismos.
tristeza pasa por su imaginaci6n. Es.una nube que empaña la
-Estáis corrompidos por estúpidas novedades.
luz de su vida contemplativa. Ante su mente se presentan las
-¡Atábicos!
confusiones y las disputas de los hombres....... las luchas y
- ¡Ambicio¡:os!
las vacilaciones de aquellos que por su fe debían caminar se-¡¡F6ciles!!
guros, formando un solo cuerpo, una alma sola.
-¡ ¡¡Modernistas!!!
¿Por qué la divisi6n? ¿Por qué la lucha?
lt ntonces fué la madera del reclinatorio lo que vibró contes¿Por qué se odian los hermanos?
tando
á los granos de arena. En su lenguaje había un marcaSi hay una raz6n para ello, ¿quién procede con justicia?
,
do
acento
de ironía.
Si hay una cama justa, ¿quién lleva razón?
-Unos y otros estáis apasionados y la verdad ha huído &lt;le
Y la nube de tristeza envuelve con sus brumas la mente del
vosotro!'. La purez11. de doctrina de unos, la tolerancia prácti religioso ...... éste pide luces al cielo y suplica con fervor que
ca de los otros... ¡'Bah! ¡bah! ya sé yo el secreto de todo eeo ...
se disipen las tinieblas y la verdad triunfe ......
to&lt;lo es falso, todos son pretextos. La verdadera cama no es
De las grietas de las b6vedas comienza á caer sobre el reclimáA que una, lo demás no son más que disimulos y mentiras.
natorio una lluvia de polvo y de menuda arena ...... Produce
¡,Sahéis por qué no podéis permanecer unido~?
al principio un rumor imperceptible ...... aumenta desnuéA el
Porque os hlta la fuerza de cohesi6n ( que es la ley de amor
rumor .... luego el ruido adquiere modulaciones de sonidos....

lFOR QUE SE ODIAN?

',.

tas trll!Mnas ltvantadas tn 1111mts.

Vista gtntral dtl s1110· dt la fiesta.
Fots. de E l Tiempo ilustrado.

ta tril!una dt honor ocupada por las señoras dt Díaz, dt tdalm y dtlRomm Dus,ntt,[y stñort(Pmldttttt Díaz,'.fflinlstro ttfaivrt y m. Jaudon

�-455-

llAS EI.tECCIOfiES
llAS

El.lECCIOfiES EN

Ell

OIST~ITO

FEOE~Al.l

'

Primer €olt_910 Eltctoral instalado tn la Dlrmlón dt €d~caclón Primaria y prul4ldo
por d Sr. [le. 6tnaro 6arcía.
·
{En este coleglo se .hizo constar 1~ protesta· de un elector, por la designación
del diputado Ltc, D. Roberto Núñez,)

EL SUENO

Sr, Gral. D. Porfirio D~"z,

Candltato del Partido reelecclooi1ta y dtl Circulo Nacional Porflri.ta e'ecto
Presidente de la República para el pré1lmo sexemlo de l91o·l916,
(Ultimo retrato)
{Fot. Valleto.J

de los átomos. )-Porq~~ -uno.s y otros estáis gastados y decadente~. ¡Pureza de doctrina! ¡intolerancia! sí, sí, ya sé lo que hay
en todo eso! ¡ Mentira! ...... ¡hipocresía!
Cuando los átomos pierden la fuerza que
los une, la ruina y la división es inevita·
ble; cuando los hombres pierden el amor
paterno, el odio, la soberbia ó los rencores
y la lucha no pueden faltar; sólo que hay
que encubrir estas miserias con el manto
de la hipocresía; y hasta hacer aparecer
como una~virtud, como santa intolerancia
lo que en:el fondo es una decadencia, una
pérdida del espíritu de vida ...... que debe
ser el alma de las sociedades y de los se-

Sr. n. RAmÓn Corral,
Candidato del Partido reelec:loalsta. electo Vlceprrsldente de la República
:para el próximo sexenio de 1910,1916.
( Fot. (T,tarkt )

LOS UNOIDATOS AN flRRllELECCIONISTAS DERROTADO

el polvo del camino ..... y os pisarán los
hombres y las bestiae ... . Por vuestra causa se desplomará este edificio y vendrá á
tierra el templo del Señor. Más daño que
la piqueta revolucionaria hace en la casa
de Dios vuestra falta de amor. La piqueta
difícilmente podría abrir brecha en esto¡;;
duros sillares; vuestra decadencia y vuestras divisiones cauearán la total ruina, Ce·
só la lluvia de arena, se apagó el sonido ...
todo pas6 como una ilusión. S6lo se escu·
chó entonces el graznido de las aves que
anidaban en la torre, ·y la campana. del
ron vento qúe ponía término al rezo del religioso.-L. L.

tercer fZoltglo Electoral Instalado tn la Escuela dt Jlrtu y Oficios, y presidido
por ti Sr. tic. D. Ulctor manutl eastillo.
(En esh ColeJlo 1oiaron de amplia lllíertad los antirreelecciooistas, y uno de ellos,
el ~r. Lallsoa Banuet pronunció dlscursós en honor de los caadiditos de ese· partido, )

alivio del prisionero' ' y Dryden lo define
· · 'restaurador de la paz &lt;lel espíritu y bálSancho dijo: '.'Bienaventurado el que samo que vuelve la fuerza para el trabajo
diario' ' 6que cosa es el sueño? Considerado fisiológicamente es una especie de
sangre en el cerebro, que al disminuir
la rapidez de las vibraciones cerebral ea
trae consigo el reposo. La Pxplicació~
dAI fenómeno del sueño fu é e"l,;tudiada
por primera vez en las observaciones.hechas sobre un mendigo de París que tenía fra~turado el cráneo y al que fué
necesario .ponerle una placa de plata
para cubrir la masa encefálica. Se vió
que cuando dormía, el cerebro se contraía y no tornaba á sus dimensiones
naturales hasta que despertaba. Todos
sabemos lo difícil que es dormirse cuan. do el cerebro se mantiene sobrexcitado
por cualquier causa por que la actividad mental dilata el cerebro y hace
afluír á él la sangre. Así, para un sueño tranquilo es absolutamente necesaria la tranquilidad de espíritu. Para los
que están despiert.os-dice Veráclitohay .un mundo común; pero cada hombre que duerme está retirado á 8U propio mundo particular. · El sueño es el
mejor restaurador de la'Natu.raleza: durante él, nuestro cuerpo va haciendo
acopio de materia y fuerza para repar~r l~ pérJida. del trabajo y del ejercicro. ....,n la fisiología del hombre-dice
€1 señor Pmldtntt dt la Jltpúbllca mibt tn fZbapultt~tc , el doctor Torber-se ha comprobado
a tos tltctom por el Distrito ltdtrat que te ofre·
cen su candidatura.
que el cerebro, gasta . durante -las horas
de vigilia su propia energía y la recuinventó el suefio que envuelve al hombre pera durante el sueño. Si la reposición no
como un manto' ' Shakespeare llama al¡gue- iguala al gasto, el cerebro padece y se pierño "bá!Ramo de la mente oprimida" . Sid- de la salud. Así en la primitiva historia
ney dice que es la riqueza de 1 pobre y el de Inglaterra se ve el cruel castigo de con-

&lt;lenar á los sentenciados á morir de sueño
impidiéndoles dormir, y se volvían siem·
pre locos f urioso!:1. Por lo tanto· hay el pe-

€1 Sr. t:lc. llamón Prida, pmldtntt dtl 40 coltglo tltctoral, que dirigió la palabra al 6ral. Díaz, en
. nombre ·dt los tltctom dtl Distrito.

ligro de vol verse loco si el cerebro no está
nutrido y duerme bien. Los que fuman y
tral-&gt;a jan mucho con eJ. cerebro necesitan
dormir mucho tiempo.

Srts. madm y Dr. Jrancisco Ubquez 6ómtx.
Grupo tomado el dla de la convención ea que fueron
proclamados candidatos .

Señor don Francisco l. Madero,
Candidato, derrotado, del Partido antlrrelecclonhta para
- Presidente de la Rep6blica. -Fot. Napolelm.

res. Es ridículo poner como razón su prema la forma. ¿Qué importa que la forma.
r-ea gótica ó .renacimiento? J.,o que importa
es que el templo,rnbsista y así cumpliréis
vuestra misión. Si la cohesión anima vuefl·
tro sér permaneceréis unidos, á pe@ar de
]ac¡ diversas opiniones que sustentáis, tfm·
&lt;l ríais suficiente amor para sobrellevarlos
y disculparos mutuamentP.. Mientras es:i
l ey de vida os ha unido ¡ya véisl habeís
contribuido á sostener este grandioso templo donde,se ha dado gloria á Dios; cuan.
dó os ha faltado la fuerza que os unfa,
caeréis miserablemente al suelo, os arras·
trará el viento, seréis juguetes de caprichosas fuerzas, forma:réis e~ lodo del ~rroyo y

Señor don Teodoro A. Dehesa,
Candidato. derrotado. del Circulo Nacional Porllr!Rta para
Vicepresidente de la Repóbllca.

tos tlttlom mlmionlstas ftllcltan a su candidato ti Sr. !Zorral tn ti m1n1s1,r10 de
6ol!nnación, dtspuh dtl triunfo.

tos tltctoru rttltceionlstas, ctltbran ti triunfo dt sus candidatos con un dtmocrá·
tlco almutrxo tn ti fZaft tolón,

�1·:¡ ~ J t}J:. t i r~ ~ r)t't r1 t1[

J.lCTU Alllt&gt;J.lOES

LA RIQUEZA SUBTERRANEA DEL GLOBO ·

~- ~ ..........

)1'

Con arreglo á la estadfatica inglesa, en 89 fué de 20. 000, 000
de libras esterlinas.
La mayor producci6n es la de las minas de California y de
Colombia.
Viene luego la que ofrecen las del Brasil, de México, de Venezuela y la de la República Argentina.
El Transvaal va adquiriendo extraordinaria importancia &lt;le día en día.
En 1886 la exportaci6n &lt;le
orofué en el Africa Amtral de
69.543 libra,i esterliff?,s; en
1887 de 133,-584; en 1888 de
235, 000 y en 1889 de.... .... ..
750,000.

Todas las cuestiones relativas al mundo subterráneo de las
mina~, donde buscamos el combustible mineral y los metales,
adqmere &lt;le día en día mayor importancia.
Para convencerse de ello,
•
b~sta reflexionar acerca de la
creciente producci6n de las
minas.
M. Curiot, eri una interesante conferencia; recientemente
impresa, calcula en más de
nueve mil millones de pesos
el valor de los productos que
actualmente salen de las mi.......,....000--.,..,.
nas en todo el mundo durante el espaci0 de un año.
Exentricidades
de la moda.
·;".\..
No hay que creer que el oro
"i· - y la plata ocupan el primer
No
siempre
la moda se inslugar en dicha cifra.
pira,
según
,
parece,
en co,as
Los metales preciosos no
bella~,
para
copiar
sus
estilos
representan más que la séptiy formas.
ma parte de lo que el hombre
Algún curioso observador
extrae todos los años de su
ha encontrado que uno de lo~
planeta. La mayor parte perpeinados modernos, tiende
tenece al carb6n, que figura
por su forma, á dará la cabPpor tres mil millones y medio,
za de la mujer perteneciente á
y luego viene el hierro que fila raza blanca, el aspecto de
gura en la mencionada canuna de raza negra.
tidad por mil millones.
En efocto, la forma casi reEl carb6n produce á la hu&lt;londeada de la cabeza de una
manidad un ingreso tres vede nuestras damas elegantl:'s y
ces superior al que se saca de
refinadas, de una de las mutodas las minas de plata y de
jeres
del siglo XX, que figuoro reunidas.
ran en las sociedades :más ciEn este colosal ingreso, la
vilizadas, más adelantadas y
parte de hulla corresponde á
progresistas, coronada por un
Inglaterra, la cual saca hoy
enorme mont6n de rizos, bu·
de sus minas de carb6n más
llones
de pelo y gasa , torcídos
de mil millones de pesos, y
de listón, horquilla!'.l, efo., etc.,
vende en todo el mundo por
toma la forma alargada·deuna
valor de doscientos cincuenta
cabeza
femenina de raza nemillones.
gra.
Ante la enormidad de estas
Bien está que se copien las
cifraf:l, los hombres de ciencia
formas griegas siempre hery los de negocio piensan muy limo. Sr. Fray José OuadaÍupe de Jesús Alva Dignfslmo Obispo de Za·
catecas, fallecido el lúoes último eo la ciudad capital de su dlocesl.
mosas y artísticas, algunas de
seriamente en el porvenir de
tVéaose las Notas de la Semana,)
la Edad Media, que tienen
la riqueza subterránea del
cierto
«cachet» de elegancia y
globo.
.
aristocracia, pero que se quiera imitar una forma considerada
Según los primeros, no debe abrigarse temores de ningún
como defectuosa y quién sabe si un tanto degenerada, eso es lo
género.
que da que pensar á sabios y filósofos.
Si una cuenca carbonífera se agota, siempre será.substituiPero en tratándose de un capricho de mujer, nada tiene
da ])Or otra no menos fecunda y dilatada.
fuerza ni valor, y ahora las bellezas blancas quieren parecerse
La superficie .de los distritos mineros en Inglaterra se calcuá las fea ldades etiopes.
la en 33,000 kil6metros cuadrados y en los Estados U1~idos
j Qué vamos á hacer!
llega á 490, 700.

J

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mada mitnttmtntt.

Banquete ofrtddo tn honor dtl Sr. Otto Ptust, it!t dt la melón dt Jlgricultura
dt la Smttaria dt Jomtnto.

( Fots. de El Tiempo Ilustrado.)

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LOS

'H IJOS

DE

llOS liIJOS DE PADIIJLtA

PADILLA

POR FEDERICO CLIMENT 'T'ERRB:R.
··:.:-·::::::::::::::::::::·::.. 0000::::::::.:::::·:::::· ·...:::·::.. :::::::::::::::

A la chita ca11an•lo, y como si ncP.hara de asesinar á su
mujer, que ~eguía durmiendo plácidamente, levantÓ3e muy
t mpranito aquella mañana el Feñor don Luciano de Eguía y
Medrano, hidalgüelo sin fortuna á quien su lejrn() deudo el
marqués de Miraflores había hecho merced de un ínfimo ero·
pleo en las c.-ivachuelas de San Felipe. Después de vestirse
con la negligencia propia de su azoramiento, encamin6se á
paSJ felino el madru~ador hacia la estancia que de bufete le
servía y se puso á releer la esquelita recibida con t·1puj os la
noehe antes, y que decía lo que sigue: «Querido Luciano.
Acabo de hablar co~ Romero Alpuente y he conseguido persuadirle á que te admita. Prepárate para esta noche sin falta. Te espero á las once en la calle de Silva, esquina á la plazuela de Santo Domingo. Tuyo: kistótl'le11.»
Murmurando estaba Luciano el tóteles de la extraña firma,
cuando se le antepresent6 su mujer en bata y en chancletas,
desgreñaéla como una bruja, con los ojos á medio entornar,
rostro airado y labios temblones.
-Te oí, gran tuno, te oí, á pesar de tu cautela. ¿Qué diantres de enredos traes en e as manos,
que nunca te han de servir par,1 llevar
el pan á la boua de tus hijos? Pero, ¡calle! ¿Pap€lito tenemo-? A fe que iaerá de
ese mastuerzo á quien Satanás corone.
( Tránsito $Úbito del erwjo á la dulcedumbre.) Mira, Luciano, el consejo &lt;le la
mujer e3 poco y quien no le toma es loco. Acuérdate de lo que te pasó el año
14, en que gracias al señor marqués no
fuiste á confundirte en presidio con esos
cuáles, que si ahora e,tán sobre el candelero por antojos de la fortuna, no
tardarán en volver á llevará rastras Pl
grillete que no debió soltarles lo~ tobillos. Déjate de aventuras y patri11te·
~·ías, atiende á tu mujercita y á tus chiquitines con el escaso, pero bendito
fruto de tu trabajo, y no te empeñes
en revolver el mundo, que ba~tantes
vueltas da sin que nadie lo ernpujt&gt;.
Conque, á la cama.
-No sermonees ni prediques en desierto, que,rida Lorenza (con melosidad),
porque ni has de persuadirme ni convencerme. Precisamente por tí y por
mis hijos hago lo que hago, y estoy dispuesto á más, sin que me arredren los
imaginarios peligros qpe tu femenil te
mor vaticina en vago. Me levanté despacito no por . miedo, sino porque no
quise despertarte al ver cuán apaciblemente dormías; pero ya que estás aquí,
no has de..volverte sin oír mi defensa. Mira Lorenza ( con perl,intería ), contra la inocente terquedad de los que porfían que el
mundo y los horol:;&gt;res fueron siempre como hoy, y qu 1 tal
como son habrán ele ser mañana, cabe oponer que la sociedad humana, semejante al planeta donde mora, recorre siempre el mismo camino sin pasar jamás por iguales puntos rl el
espacio. Quizás sea esto una desdicha paráfra:;is de Vico ( tú
no sabrós quién fu~ el tal Vico), pero cierto es que la aleg6rica serpiente no está' quieta y dormitla cuando se muerde la
cola.
-Déjate de serpie~tes·, de galerías y de micos. Bastante
mico eres tú .. Lo qµe te digo es que si hoy haces lo que ayer
y 110 vas á la covachuela, me arrebujo en el manto y se lo
cuento todo, todito á Miraflores.
-¡ Pobre señor! Su valimiento se desvaneció como niebla
de Agosto y si conservo el 1tnpleíto lo agradezco á nueva&lt;i
amistades. Hoy es preciso arrimarse á otra; lumbre~ para no
aterirRe, y si Dios no lo remedia, pronto nos hemos ele ver tú
en carroza y yo en ur1a secretaría ó poco menos.
-En la. horca te verás gran inclino (reaparece la ira); pero
no mis qjo3, porque antes me moriría de , ver6üenza y pena.
( llanto entrei:ortado).
-No te aflijas l¡orenza, y serénate. Para que lo sepas, y
esto te lo digo con la mayor confianza que pueda caber entre
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cónyuO'es, los buenos patriotas, los que quieren una Espaii a.
grand:, ltbrci, poderosa, feliz y respetn.cln., han roto toda liga
y trato con esos pacatos rancio~ y ruti,,arios como tu primo
·radeo, que no se atreven á mover un párpado i;.in p~rmho de
Fernandito, y están hacir.ndo el figurín e11 las logias con mo·
gigangas, de mandi~ y mallete, t raídas de estrangis, para
mengua del'caballeresco y siempre hidalgo carácter de los
espafioles. y aunque el rey les haya confiado el mundo, por
odio mal reprimido á los verdaderos def.ensores de la Constituci6n, pronto no ha de quedar ni un doceanista para modelo. Argüelles, Queipo, Martincito y el canónigo irán con su
divina elocuencia á escardar cebollinos. ( Crece por instantes
ln atención de Lorenza.) Porqué esos son los mayores . enemigos de la libertad, los hipocritones moderados, má~ serviles
que Montijo, los que creen que la niña honit«, hija única de
-sue pensamientos, es perfecta, intangible, inviolable y como
la cifra virgen de las modernas libertades. Nosotros, y digo
nosotros porque felizmeñte esta noche estaré ya entre ellos,
aspiramos á reformar la Constitución gaditana, y para mejor
lograrlo hemos formado secta aparte, eligiendo por patronos
á los infortunados caudillos que sucumbieron al golpe de la
traición en Villalar.
-¡Ah! ¡de3dichada de mi!,-dijo á este punto Loren~ai¡y c6mote han machacado los cascos esas disparataq.as q_uimeras de masones y comuneros con que los listos engañaú y
experimentan á los tontos! Lo. que· es como yo vuelva (con.
iracundia reconcentrada) á ver por aquí á ese sangonete de
Aristón, ó como se llame, más viejo que Matusalén y más malo
que un dolor de riñones le arranco de
cuajo los pocos pelos que le quedan
en el colodrillo. Él es quien te traé á
mal andar y sacándote de tu pacífica
covachuela te ha metido á esas covachas
de perdularios, donde el más avisado
debiera estar en Babia y el más homado en Ceuta. Pero mi marido eres ( con
resignación) , obediencia te debo e rr
cuanto no i,e oponga á la ley de Di os,
según manda nuestra madre la Iglesia,
y así puedes hacer lo que bien te pare·
ciere; pero te aseguro que al fin y á la
postre los chisperos de la villa te han
de ver en asno y con opa. Que Dios te
guarde.
Dicho e5to refugióse Lorenza en la
alcoba marital. y cuando más tar,de sa· ·
li ó de ella vestida con pulcritud y. con
primor calzada, ya su marido había
puesto pies en polvorosa, sin que pareciera por allí erí todo el santo día.
Llegada la noche y sonadas las once
menos cuarto en el Buen Suceso, apre·
rn, ábase Lucia.no en llegar por excusadas travesías al lugar
de la cita que Aristóteles le había dado. Acudió éste poc~!:!
se&lt;1undos después de la hora prefijada. Era hombre de cot'ltine0nte plebeyo, porte desgarbado, ropa con vestigios de prístina riqu~za, carnes enjutas, huesudo, nariz acotorrada,. ojos
pequeños, brillante3 y como si asecl1aran el pensamiento
ajeno desde los hundidos focos de las órbitas; la estatura más
que mediana; empezaban á pasarle los años, y por la traz~ no
tardaría en frisar con los sesenta. Saludáronse los dos amigos
con yivos ademanes de simpatía y brazo sobre espalda tomaron la vuelta de la plazuela, hacia la antigua calle de la Inquisición. Iban como quien mata el tiempo y deteniéndo$e
ú ca la tres paso~. Aristóteles le decía á Luciano:
- Hasta las doce no empezará la ceremonia. Anticipé la
c:ta para. enterarte de ciertos pormenores que es necesario que
conozcas, pues que estás decidido á ve~i~te con nosotros. Los
estatutos de la sociedarl declaran exphcitamente que h con·
fecleraci6n de los comuneros es la reunión libre y t-spontáne11
ele todos los ali -tados con objeto de obtener y conservar por
cuantos medio~ eRtén á su alcance la libertad del género hu·
mano, sostener con todas sus fuerzas los derechos del pu eblo
español contra los abusos del ·poder arbitrario y socorrerá los
menesterosos, principalmente á. los que formen parte de la
sociedad. Estamos distribuidos en comunidades y éstas á su

11

vez ~;l subdtv~den en m~rindrtdes, torrej, y castillos b1jo la di.
r~ccwn .Y g-Jbtern~ de u~i asamble_a. suprema formai a por los
siete m1embros ma'l anc1anos, residentes en '.\-!adrid y Jo 3
procuradores nombra'
do~ por las comunidades. Esa asamblea se
llama Alcázar de la. J;iluirtrid. Nuestras fór ·
mu 'as y símbolos no
son es as majaderías
con que los reacciona-

El centine la acompañó al recluta hasta el ciw po de guardia,
que estaba adornad? cvn armaduras manchadas de almagre
figurando sangre, viéndose por las paredes inscripciones tan
patrióticas como: ¡ Constitución ó miierte! ¡vivn Riego!, ¡mueran los tiranos! y otros por el diismo estilo. Cayó la venda de los ojos de Luciano y purlo
darse cuenta del extraño lugar donde le habían dejado, sin más compañía que la de un centinela enmascarado que le exhortó á reflexionar sobre su si.
tuación y á contestar por escrit0 á lae siguientes
preguntas:
. ¿Cuáles son las obligaciones más sagradas de un
c~udadano para con su patria? ¿De qué ca,tigo es
digno el que no las llena? ¿Qué reuompensa merece
el que se sacrifica en su cumplimiento'?
l..uciano, cuyas ideas andaban algo at1l1111dradas
por el cerebro, contest6 ordenad lmente á la-, tr~s rle
esta manera:
«Librarla de la tiranía, defender su independencia
y trabaJar por su engrandecimiento. »
cr De la muerte.»
«El aprecio de sus conciudadanos.,,
lJ;scritas las respuesta~, pasaron de las manos dPl
centinela ~ las d_el alcaide, quien se las entreg6 ·al
cttst,ellano o presidente de la secreta congregación.
Oyolas ésta con agrado, aprobándolas unánim i. mente, por lo que Luciano, puesta de nuevo la v ,n da en los ojos, fué conducido ante la asamblea. El
c~~te~ lano entonces exhortóle por última vez al cum plimiento de las obligaciones que contraía, y c 1m,i
t-1 recluta conteshra perseverando resueltamente fn
su propósito, se le fué apuntando el jurament ), que
con voz temblorosa y ta:tamudiante dijo L1Jciaoo
de esta manera: .Juro ante ·Dios, y por mi honor,
gU'lrdar secreto sobre lo que he visto y oído, sobr,
lo que pueda ver en adelante y sobre cuanto me sea
confiado. Me comprometo igualmente á hacer cuanto seme
ord füe por la C0'.1federaci6n; y si falto á esta promesa en todo
ó en parte, consiento en que me maten.
El castellano respondió solemnemente: «Si cumplís vues.
t~·os d~beres co~o hombr:e d~ honor, la sociedad os ayudará;
s1 no los cumphs, os castigara con todo el rigor de la lfy. »
A es~e punto cay~ rápi~ament~}a vencla que cubría lo, •·j·•s
ele Luciano, y su pnmera 1mpre,10n al ·contemplar la escena
fu é creerse jugando co~ niños talluditos á la gallina ciega. A
uno y otro lado aparecian, espada en mano y apuntándole al
pecho, los comuneros que habían presenciado la ceremonia·
muy cerquita de él; ca&lt;:i tocándole, estaba Arist6teles; qu~

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ifo, masones.embaucan á los pisavercles de coletilla, sino que
todo es propio, grave, caballeresco y digno de los adüides
del. derechr&gt; humano contra el divino, que sacrílegamente se
atnbuyen los reyes. Tenemos cuArpos de guardia puente3
lev~dizos, barbacanas, salas de armas, almacenes d~ enseres
recrntos y demás d~~ende~cias de una fortaleza;' pero to i~
ello es pura figurac1on y stmbolo, porque nos reunimos ahí
en el n_úm. 27, en l~s mismas estaneias donde en tiempos del
~espotismo se reuman los del Santo Oficio para tostar hereJ~s. Ya estamos cerca, y es preciso que te dejes vendar. los
o¡os, porque cuando lleguemos saldrá á recibirnos el alcaide
Y es hombre que-toma su oficio muy por lo gra,;e,
A todo esto no respondía Luciano pa.labra alguna pensando 9ue p~esto no e_ra posible volverse atrás, cosa qde tampoco _el 9ueria, lo meJor era entregarse en manos de su amigo
Anstot~les, que tantas y tan seguras bienandanzas le había
p~·omefldo. Al doblar la esquina y como si fuese cosa conven1cla de ante~ano, les salió al encuentro un hombre ya maduro, cuya hnrada encubrí~n unas gafas de dómine, quedando lo resta~1te.del rostro casi oculto por el embozo de la capa.
Era el alcaide del castillo que se dignaba adelantarse á la llega~ª. de Luciano para advertirle de las grave3 obligaciones
que iba á contraer, de las cuales respondería nada meno, que
con s~ cabeza en caso de faltar á ellas después de haber presta~lo Juramento. Conformóse Luciano con todo cuanto el alfª'de le previno y Aristó~eles}e _vendó los ojos, condnciénclo e de Ja mano como lazanllo a e1ego por espacio ele unos ciento qumce. pasos, andados los cuales, se oy6 una ,;oz estridente que gntaba: ¿ Quién vive?
-:No tenga~ n~iedo, - dijo Aristóteles á Luciauo, - -es el
cen~mela del castillo que nos ha divisado desde su atalaya..
Y srn aguardar la réplica. gritó Aristóteles: Un ciudadano
que se ht pre.sentado eq las obras avanzadas con bandera de
parlamento, á fin de ser alistado.»
-Entregádmelo, - contestó el centinela -yo lo conduciré
a1 cuerpo de guardia de la plaza de armas'.
A_l punto se oyó una voz que mandaba bajar el puente le ·
radizo Y 11lzar fl rastrillo, J sonaron estrépitos como de ha)erse hecho todas e,t.as bélicas operaciones.
-No te asustes,- murmuró Aristóteles al oído de Luciano
--toda esa baraunda la hace Mirwuitos el calderero de Pue/
tac
. da, con plancha'! de cobreo y cacharros
•
en erra
vacíos. Ahora,
C cuanto pasemos los umbrales te meterán en la cocina
onque ánimo, no te acobardes hasta luego.
.

y

e¿1tre ric:;1wño y grave le dijo quedamente: «No tengas miedo
Es de J1ojalata. &gt;&gt;
•
Sin .dar lug~~· á ot1:a cosa, el castellaño le dijo al rPcluta:
Ahora que esta.is a~hado en la sociedad y vuestra vida noi:;
re~ponde de las obligaciones que habéis contraído y que vais
á JU_rar, ace~caos, extended la mano sobre el escudo de nues·
tro Jefe Padilla, y con todo el ardor patriótico de que seáis ·

'

�LlOS f{IJOS DE P.RDILll.lA

RCTUALlIDADES

NUEVA IMAGEN DE NTRA. SRA. DEL PERPETUO SOCORRO
EN El TEMPLO DE LA SANTISIMA TRINIDAD.

-1~=======================~===================:;=:=:=======~

yor aún es la necesidad que tenemos &lt;le hacerlo en la épocn
prt&gt;sente. La corrupci6n de l11s c~Rtumbres y la impierlarl.
aumentan cada día. La ¡.,erEecución á Jesucristo y á su Iglt sia es cnda vez mayor. La ana,qnía y el socialismo amenaza,,
de mue1 te á las sociedades modernas. ¿Cótno podremoH Ji.
brarnos de tantos peligros? ¿Dónde está el remedio de tantol'
male&amp;? En Dios, en Jesucristo. -A El debemos volver sincna·
mente para obtener paz y felicidad para nue~trn patria y para
nuestras familias. Acudamos pues á ese centro de adoració11
al Coraz6n Eucarístico de Jesús, á reparar las ofensas que
diariamente recibe. Pertenezcamos á la SUPLICA PERPETUA DE NTRA. SRA. DEL PERPETUO SOCORRO á fin d1,
que alcance de la misericordia Divina el perdón.. á sus hijoiculpables.
No terminaremos e8tas líneas sin dirigir un homenaje ntadmiración y respeto á Jo., RR.
PP. Redentoristas, hijos de San
Alfonso María de Ligorio ruya8
apost6Iicas labores han rnertcido el aplauso de los católicos me- '
xicanos que han tenido 0ciu-ión
de ver lo mucho que Fe empeñan por la gloria de Dios.

Este templo que es uno de los más bellos f'jemplares de estilo Churrigueresco, que tenemos en la Capital, está siendo
objeto de grandes ~ejoras. Su antiguo cnpellán el Sr. ~ic. D.
Francisco T. Gord1llo, Prebend,ado de Ntra. Sta. Iglesia Catedral llevó á cabo no pocas mejoras de importancia cuyo
mérit¿ es tanto mayor cuanto más escasos fueron los elementos pecuniarios de que dispuso. A pesar de esto, sostuvo siempre con decoro el culto divino, atrayendose por esta conducta el respeto y la veneración de todo el vecindario.
En noviembre último este templo quEdó á cargo de los RR.
PP. de la Congregación del Divino~Redentor, quienes defde
luego desplegaron toda su activiilad y celo por aumentar en e~c
templo el culto divino.
Como es sabido, á e¡:a C(lngre6aci6n le fué encome11d~rl:•
por el inmortal Pontífice Píu IX
la propagación del culto 11] Perpetuo Socorro de María Sa[ltÍSima, confiando á su cuidadQ ti·
prodigioso cuadro de la imagen
de este nombre, y de 111' que fe
Entre un sacér~ote y un
vrn copias en lugar preferente,
('ll todos los templos que tieneu
"manequí"
í1 su cargo. Deede luego comenzaron sus labores á fin de e~tablecer la1:; Archicofradías del CoEs el papel de manequí un&lt;•
rnón Eucarístico de Jesús y de
de los más tristee que puede &lt;leNtra. Sra. del Perpetuo Socorro
sempefiar en el mundo un i,er
que la Santa Bede ha enriq11enotado de intiiligencia, de volu11c1do con extraordinario nÚmP.tad y de pundonor.
ro de indulgencias.
Y, sin embargo, ese papel lo
Grande ha sido el iqr¡.mlFo que
ha desempeñado y sigue aun deel culto católico ha recibido en
sempeñando todo un pre11idente
~ se templo con el establecimiento
de la república francesa M. Arele esas dos Archicofrndías. Los
mando Falliéres. Dígalo si no el
meses de mayo y junio últimos
hecho &lt;le haber él indultado á m,
fueron una serie no interrumpida
criminal de la peor ralea, un tal
de festividades extraordinarias
Solailland, quien asesinó á una
en dicho templo.
·
niña después de haberla ultrajaLa novena y festividad de
rlo, y para quien todo el país peNtra. Sra. del Perpetuo Socorro
día á voz en grito la pena de
( 19de Junio, ) revistió un carácmuerte.
ter especjal de piedad y devoDicha pena está aun vigPntP.
cióu á la Madre de Dios, cuya
en Francia, pero las logias t-st í111
Archicofradía quedó canónicaempeñada¡, en que Ee ha de anumente eRtablecida en esa fecha.
lar, y M. Falliéres, más que á
Se bendijo e,e mismo día la nuenueva·1mll9en de·ntra. Sra. del Perpetuo Socorro que se venera ea el templo
la vo.l,un tad del pueblo, !:'e rnva imagen de la Santísima Vir~
• de la Sma. trinidad, de esta fapltal.
mete a 1a de los masones.
gen, se estrenó el alumbrado
De aquí el indulto y el perd ón
eléctrico, y el altar é imagen de San Rcque que se debe á la
para aquel monstruo de crueldad é impudicia-; de aquí fa, 11 pie&lt;lad del Sr. Dr. D. Roque Macouset.
bién la carta ahierta. que ha escri to al manequí el úl1i 1110
' Cuando su Santidad el tlr. León XUI, fundó en la Igle.-ia
cnpellán de la Roquettr, que re]Jrocha al presidente su b:irde Sn. Joaquín de Roma la ADORACION REPARADORA
bara conmiseración en favor de los delincuentes, siendo m~i-:
DE LAS NACIONES CATOLICAS, concedió á la n,isrna
criminal él si por obedecer á las l0gias, pasa por encima rlel
congregación del D.ivino Redentor la dirección de tan grande
bien común.
obra. Deseando estos religiosos cumplir debidamente la alta
Y sigue diciendo el valiente abate Valadier:
misión que la Santa Sede leP tiene encomenrlada, han resuel«La cabeza de un ladrón e, pa ra vos una cosa FllO'ra&lt;la 1 11
to establecer en el templo de la Santísima Trinidad la ADC·
el estercolero de la república ~in Dios. ¡Bonita está vu:¡;trn rnuRACION REPARADORA AL CORAZON EUCARISTICO
rnl independiente é irrPli¡zi0sa! Hacéi:; con la religif.n lo que
DE JESUS, la que F:on la SUPLICA PERPETUA A NTRA.
::\oleilland ha hecho con la ¡,obrecita y casta rriih E-brll,.-1.
SRA. D l~L PERERTUO SOCORRO quedará con el favor D,.
ding: despué1, de ultrajarla violentamente, queréiil n1atnil:i
vino establecida canónicamente hoy domingo 17. Siendn
con refinamiento en las almas de los niños. Aguarda&lt;l tan ~ómucha'! las dificultades que hay que vencer para realiznr
lo al fin de un' afio, y la ~s~adí.,tica del crimen i;e eucargará
obra tan grandiosa, no es posible de pronto allanarlas todaR.
de enseñaros la responsabilidad que habéis aHurnido :wte Ja
Se necesita desde luego contar con un número de fieles qne
historia y ante el Juez de !ns conciencias, que no tardarán en
por turnos hagan fa. velaci6n al Santísimo, y se necesita taP•citaros á rn tribunal. 1,
bién dinero, pari sufragar los crecidos gastos de cera que duEsto no es sino una peqmña parte de la c 11ta.
rante li~ velaci6n debe consumirse, así es que de pronto sola¡Bien por el valiente abate, y feliz- cai'i di1íamos - Ja inimente se expondrá á S. D. Majestad todos los días de las 7
cua persecuci6n que da margen átales ejemplos de noble t'll·
Y media de la mañana á las 12 y media, y por la tarde de las
tereza sacerdotal!
3 y media á las 7 y media de la noche.
~~º~~
Es de esperarse que los católicos vecinos de la Capital ay u-Se le puede arrancará una mujer la verdad sobre su paden á realizar tan buena obra. Si en todo tiempo ha sido un
sado; pero como se saca el tapón de una botella no teniendo
d~ber de los católicos rendir el homenaje de su adoración al
sacacorchos: pedacito á pedacito.
Dios que compadecido de nuestras miserias, quiso quedarse
-No digas jamás lo que vas á hacer, porque si no lo realicon nosotros en el Augusto Sacramento de la Eucaristía, maza~, quedarás en ridículo.

�pues era evidente que iban donde se hallaba J esús. Andaba como
inconsciente y haciéndose visible violencia. Nadie repnraba en ella.
pareció de pronto oír ª?)amacione.s semejan~es á las de pocos
dias ·antes. ((Hosann! al HIJO de ~av1d! ¡Bendito sea el que viene
en el nombre ~el Senor!,i Tanto tiempo hacía que habían resonado en sus oídos?, ¿Se ~abían acaso convertido en un siglo aquellos
cuatro días? Y a medida que avanzaba eran otros muy distintos
los cl~mores que llegab~n á sus oíd?s; gritos furiosos, impregnados
de od10 y rabia1 por mas que todavia eran apenas perceµtibles ......
La vasta plaza, el Gabbatha, se hallaba cuajada de gente. Toda la ~ez de Jerusa_lén F.e había cong:fgado allí; todo el pnso- ·
nal obligado en las eJecuc10nes de los criminales, pero ¡ah! también
se veía á l~s guías de Is~ael, los p.ontífices supremos, los sacerdotes, los fariseos, los escribas, todos, todos, llevando estampadas en
~1 rostr~ todas las señaleo de una saña diabólica. Llegó Susana hasta la pnmera fila de columnas que rodeaba las construcciones romanas, y quedó disimulada en un ángulo, invisible á la muchedumbre.
( Continuará) .

L:

E ·L

R1\Y()

DE Luz.·

1E::30ENAS EVANGELIOAS )

.Porr ~eynés monlauff.

(C01'TJNUA.)

1

trad. del P. Jaime Pons, S tJ

&lt;c¡pequé! ¡pequé y es mi pecado enorme!)) Con g¡'sto maquinal, pa·
recía querer arrancar algo de sus labios, algo inrisible, ¡.,t:-ro que se
los
estaba abrasando; hubiérase dicho que luchaba por desgarrár·
UANDO de¡,pertó Susana muy de í,;añanita al siguiente día, supo con gran , orpresa que Gamalíel había selos. Anduvo con paso sacudido hasta la salida; despué:;, torció
~alido de c11sa á las 11Jtas; horas de la noche Ün que .bruscamente hllcia la barrera del patio de Israel, y vuelto hacia
hubiera vuelto todavía. Llenóla esta nueva de ex- el altar, lanzó con todas sus fuerzas un puñado de monedas de pla·
traordinaria zozobra. Subió ésta de punb al adver- ta con gesto de maldición. Revotaron las piezas al chocar co11 el
tir que los criadoR á rns reiteradas preguntas sólo movimiento del mármol produciendo un sonido vivo y argentino
contestaban que el rabino había salido á un nego- que quedó al punto ahogado por un grito desgarrador que lanzó el
cio urgente y que la rogaran d~ su parte que no se hombre diciendo: ((El precio de Rangre». Y de~pués bajando repen·
turbara ni saliera de casa hasta que él hubiese vuelto. Presa de ~i- tinamente la voz, presa de mortal angustia y cual si buscara en ~us
niestros presentimientos, eh vano procuró la joven serenarse espe- labios un acento conocido, añadió: ((¡Judas! Con un beso ent1err,.9
rando la vuelta de su hermano: al cabo de un rato no pudo ya con· al.hijo del hombre? ...... ¡Con un beso!)) Al pronunciar estas p;a,.
tenene por·más tiempo, y como empujada de una fuerza irresisti- bras había tomado su voz inflexiones de inefable dulzura: pero apoble, arrojó con viveza un tupido velo á su cabeza y lanzóse presu- deróse de él un nuevo acceso de desesperación, y gritando furiosa·
mente: ((Dios te guarde Maestro!,&gt;, echóse á reír con risa estúpida,
rosa á la calle.
Hallábanse cerradas las sinagogas en aquella hora tan temprana; más punzante que un sollozo. y degpareció en la penumbra. Los
pero por razón ae la PM,cua, permanecían abiertas las puertas sacerdotes recogieron impiisibles las monedas dE:l suelo ..... .
Susána había permanecido muda y helada de espanto. Aquella
del Templo durante toda la noche; y si bien es verdad que allí se
escena
desgarradora fué para ella una revelación ~iniestra. ¡Judas!
iba más para ofrecer sacrificios que para orar, con todo, Susana rnde Kerioth! ¡Con que él había entregado á su Maestro! ¡Es¡Jndas
bió presurosa á él, confiando hallar alguna paz en aquel lugar sa¡nde pies á cabeza con tan rudo golpe. ¡Jesús estaba pretremecióse
to que Jehová llenaba con su sombra.
Serían como las seis de la mañana: un nublado espeso, uniforme so! ¡Jesús se hallaba ya en poder de los sacerdotes! Comprendió en
aquel instante ¡cuán agudo pue·
y triste cubría completamente
de ~r el sufrimiento sin que lleDAMAS DISTINGUIDAS
el cielo,' dando un tinte melangue á causarnos la muerte! Mas
cólico á la ciudad que á la sazón
aquel aturdimiento f ué muy bre·
empezaba á desperezarse. Veíave, porque 1a valt:Tosa joven
se alguno que otro madrugador
reaccionó al punto c11n generoso ·
que se dirigía hacia. el Moriah.
aliento. ¡,Dón·le podrfa t:-ñconAtravesó Susana el mmenso patrarle? · Gamnfü l, pues . había
tio de los Gentiles y entró en el
ido en su busca durante la pasa·
de las mujeres. Apoyad,~ contra
da noche. '.Vla~ ¿por qué 110 la
la balaustrada. y lo más cerca
llamó? ¿Qué había sucedido desque pudo del Santo de los Sande la vigilia? Andaln al :,zar
tos, vacío á la sazón,. pero que
mientras se hacía esw.s ,,regunhabía contenido antiguamente
tas, sin que a µenas pudiera te·
todas las señales de la alianza
nerse en pié, no ntrev.éndose ÍI
que Dio,; había hecho con el puemirar á nadie, ni hacn· indag,ib o de Im.el,-las Tablas de la
ción alguna ..... .
ley, el Arca Santa y la Vara de
Grupos de hombres, cada vez
Moisés,-la jóven hizo un esfuermás numerosos, se encaminaban
zo para orar. Quiso recordar la
hacia el norte del Moriah y del
Shemn. ú oración de la mañana
Templo en dirección cle la torre
que todo~ los días solía recitar
Antonia, donde á lá sazón moen aquella misma hora; pero
raba Poncio Pilatos, gobernador
huían al parecer de sus labios
romano. Reían y hablab:m alt&gt;·
las palabras. confundíanse las
gremente cual si fueran á ¡.,re·
ideas, y su frente estaba ardien·
senciar un esp1&gt;ctáculo. Vario~
do . Sólo acertaba á repetir muy
sacerdotes· se iban. mezclando
de tarde en cuando: «Señor, 110
con el pueblo, azuzando á las
apartfo de mí vuestro adom hle
.turbas con frases insidiosas que
rostro,» mirando con ansit·dad
acabaron de descorrer ante Jo;
á tma parte y á otra para wr si
ojos de Susana el velo que le
descubría algún ros1ro amigo:
ocultaba la espantosa realidad.
todo en vano.
- Ese hombre os t raía embauAl poco rato llamó su atención
cados·. Y aun gracias que he·
una figura extraña. Recordaha
mos llegado á tie,npo. :::-u~ pr·:·
haber visto en otra ocHsión sin
dio-io3
obrados con arte &lt;lial&gt;ól1·,
o
saber dónde ni cuándo, al hom ·
co fascinaban{¡ los espíritus ere·
breque avanzaba hacia ella hudulos, y ¡anda Roma con ojo tan
raño, desgreñado el cabello y fi .
avizor! Nos hemos li.li,ado de
j~ la mirada. Salía de la sala
una espantosa calamidad. ~Iudonde tenían sus reuniones los
chos daban con la cabeza sepríncipes de los sacerdotes, é iba
ñales de aprobación; algun?ª
mascullando palabras entrecortemblaban de miedo, aunque,31~
tadas é ininteligible~. Pasó junto
decir palabra. Susana les fue ?1·
á Susana sin reparar en ella, reSeñorita Maria Cbávez Ojeda.
guiendo, á regular distancia,
(De Aguascallentes,)
pitiendo como un ir.sensato: Fot. Pach
XIV

'

1•

~~ii:,'=e-

OARTA A

.FLORA

Acababa de escribirte, cumpliendo mi promesa, una carta acerca del hastío, el mayor peligro de la felicidad doméstica. cuando
entró en mi d~spacho un amigo, hombre experto y genial', que ha
leído todas mis ?ª:tas. Al ve_r la úl_tima echóse á reir y me dijo:
- ¿No has reC1b1do aun aviso de Flora para 4ue cesen tus sermones? Acaso te.?.guras que las cosas melanc6licas y un tanto sombrías q?e la d1J1ste pueden agradarla? Pues eres un grandísimo bobo, amigo doctor. Ese hastío de que hablas en tu carta es sinónimo de f:1-~_tidio, 1ágnific~ el disgusto ó desazón que caus~ un manjar
mal rec1b1?0 por el es_tomago, y en lo moral equivale al enfado ó
repugnancrn que ocas10na una persona molesta. ¿No temes serlo?
Cu!ndo el hastío se present~ ~n. el hogar es porque algo hay en él
&lt;lanoso Y. cree que es ~u~ dificil .arreglarlo con frases ni consejos.
--Es cierto-le rephque- prec1samente por eso tuve buen cuidad1o en ~e~alar los peligros que vienen de fuera, pue1:1, si por desgracia,
e parai;1to se 1ogra apoderar de nuestro ser, entonces el remedio es

di~cilísimo. En estos casos nos convertimos en nuestro mayor ene-·
n:1go. Y pe~sando e~ ello, quería aconsejará Flora un medio senmllo para sa. var las s1tu.aciones graves, para endulzar los dolores y
las penas honda~. Consiste en evocar la alegría lejana, que suele
traernos con el tiempo nuestras alegrías ahuyentando el sufrir.
.~sí, por ~jemplo, de~tro de muy poco estará casada mi amada
nma. Ya viste que su mfancia fuéalgo triste· pero tuvo sus íntimas y nobles satisfacciones; gracias á ellas se ' mantuvo firme cuan do pudo ~aer. La tranquila vida del colegio y sus pequeños tiiunfos y glorias end.ulzaron las amarguras del servicio pefio5o y cuan do luchab~ en el taller animaban su espíritu los gratos pa'seos con
su prometido, sus proyectos para el porvenir. En esta cadena de
h~chos realesósoñado3 (y lo pasado nos parece siempre sueño) , con viene separar lo que nos fué grato y dulce y por muy amarga que
sea la vida, alguna satiEfacción tuvimos q~e nos place recordllr. '
o quería es?ribir al~?nas cartas enumerando las alegrías micr~fcopicas de. la vida familiar, para que no las desdeñe jamás y las
recuerde s1em_rre, a fin de ahuyentar el horrible hastío. Los llrre:
glos de l:1 casita, los plan es y presupuestos, la adquisición de un
muebleCito .desea~o, que se limpia y se mima; los pobres regalillos
que.su nov10 la hizo y que ella debe conservar, el releer lo, libros
bonnos y agradables que cor,stituyen nuestros más fieles com paiíeros ~n las horas ~e soledad, y sobre todo algunos placeres inefablf's
como el de reclmrse en la casa en día lluvioso embebecidos en ani·
mada c~,arla, en la comp~ñía .de. un_ niño, que siempre iilegra el
boga:. ~stas c?sas peguenas, ms1gmficantes, pasajeraR, no se olvidan Jamas, .y s1 se olvidan, somos por siempre desgraciados ..... .
--Tienes razón, amigo d_octor, peró si ella no siente esas cosaP,
más vale que n~ se las digas. Además, sólo podrían encantarla
oyéndolas de lab10s de su marid·o, y nosot ros, los hombre@, rnmos
l? b~stante egoístas.para no permitir que otros refieran estas minuc1?s1dades á ,su muJer. Lo mejor es que rompas tu cart a y no la escr1 bas mái:i, a no ser que necesite tus consejos y los reclame.
~ así _}o,hice, ni~a q~.erida, co~vencido .de que tiene razón mi
am,1go. 1Se muy feliz, h1Ja mía; se muy feliz, y cuando estés trist~ o sufras acue:date de que te qui~e siempre mucho, á fin de que
sien~as algún mmúsculo consuelo que atenúe los dolores de la exi~·
tencial
1

1':

NUESTRO FAI8

============================

. ,,
ji

1,
11

¡¡

\

1

============================== ========--=-=-==~==================================11
Parroquia de Lagos de Moreno, Jalisco,

�ANECDOTAS Y CURIOSIDADES

-El que tenga educación, respoi:ldiG el gobernador.

;&lt;Hace poco ( escribe un misionero de InHIJOS BIEN NACIDOS ......
dias) explicando á mis negritos el catecismo
-¿Cómo te llamas? pregunté á un labriego. les hablaba sobre la diferencia que hay entre
-Como mi padre.
el cuerpo y los espíritus, y dirigiéndome á
-¿Y tu padre?
uno de ellos, le pregunté:-Díme, ¿son espí-=-Como yo.
ritus el perfume de una flor y el sonido de
-Bueno; pero, ¿cómo te llaman tus p'adres una campana?-No, Padre-¿Y por· qué?á la hora de comer?
Porque se les puede coger con la nariz ó coa
-No me llaman: siempre acudo el primero.
las orejas. n

el mundo musical. Los primeros instrumentos del nuevo sistema fueron de cola. es decir, triangulares como los claves. Di6celes el
nombre de pianoforte óJorte p·;ano, porque ~u
mecanismo permite suavizar ó reforzar los rnniélos á voluntad.
Friederich, de Gera, inv('IltÓ en 17.53, ti
piano vertical,.

***

ENTRE CHINOS E INGU~S.E:3
Un telegrama de Hong Kor,g trae la noti·
cia de un incidente ocurrido entre un capitán
***
***
La mamá.-Este año no has querido hijo
de buque británico y un oficial de la armada
EL
PIANO
rnío, darme el gusto de ganar el primer pre0hina. en que, por cierto, no salió bien librami&lt;•.
A principios del siglo- XVIII, con objeto do el hijo del Cele~te Imperio.
-No, mamá; elite año he querido que tu- de modificar el sonido chillón y desagradable
El vapor de bandera británica Chrn~po,
viese ese gusto la mamá de otro niño.
del clave, se ideó reemplazar con unos «mar- tuvo una colisión con una balrm china en el
tillosn, las púas que en éste servían para ha- puerto de Sanshui. La bal,a se fué inmedi»·
***
cer
vibrar las cuerdas. La primera idea de tamente á pique, pero la tripulación fué sal·
ALMAS EN PENA
este progreso se debe á Bartolomeo Crist6fali, vada por el buque británico.
Encuéntranse dos amigos:
.
Cerca del lugar en que se produjo la colide Padua, quien la emitió en 1711 y no pudo
--¡ Adiós hombre! ¿Qué es de tí? ¿A qué te llevarla á efecto. En 1716 un fabricant@ de sión se encontraba ur: guardaco tas chino. Al
dedicas?
Paris, llamado Marius, hizo un nuevo en~ayo ver lo que ocurría, su capitán mandó abrir el
--Pues, hijo ...... á vender muebles.
y presentó á la Academia de Ciencias cuatro -fuego sobre la nave británica.
-Y ¿qué tal? ¿vendes muchos?
Tomada de sorpresa, el capitán británico
instrumento11.
1
.:._ Por ahora ... nada más que los míos.
En 1750, Godofredo Sibermanu, organista vió que sería inutil huír pues se exponía·6
en Freyberg, (Sajonia) logr6 vencer todas las grave riesgo con ello. Tomando entonceH
***
Un hombre llamando en la habitación de dificultsdes, desde entonces el piano entr6 en una resoluci6n heroica. · se dirigió con su
barco sobre el guarda costas y lo
un amigo suyo, pregunta al cria·
abordó.
El capitán Levingdon, del
do que ahre la puerta:
El papá chasqueado y el trovador burlado. buque Chempo, ralt6 sobre la cu-¿ Está tu amo?
bierta del barco chin0 y revólver en
-Sí, seúor.
mano,
se dirigió al capitán, orde-Pue., díle que deseo hablar con
nándole
que se rindiera porque &lt;hi
él.
lo contrario lo mataría. El ofic:nl
-Eso es algo difícil.
se entregó y filé transladado con
-¿Pués no dices que e1:1 1,á?
su buque al Chempo.
- Sí, señor, pero está...... de
El incidente ha causado gran
cuerpo presente.
conmoción entre las autoridades
chinas.
***
El asunto se encuentra entre las
SABIAS RESPUES'l'AS.
manos de las autoridndes anglo
Cuando se pusieron las prime·
chinas, creyéndose que se solucioras aceras en las calles de Buenos
nará satisfactoriamentP.
Aires, al1á por el añÓ 1793, hubo
cuestiones y disgustos sobre quién
***
debía cederla , y para eali.r de du~das preguntaron al \gobernador.
-No.crea usted que soy tan tonto
---Señor, ¿quién le parece á V.
como parezco.
E. que debe ceder la acera, el que
- De ninguna manera; eso sería
-¡ Asómate á la reja
lleva la derecha ó el que vaya por
dem11&lt;iado.
pelos de g11arrnl ..
la izr¡uierda?

11

1

~

-Tomad esa respuesta,
tú y el guitarro ... .

Y al tro día
vuelve el trovador. hecho
una herrería.

�</text>
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ARo X.

MÉXICO, DOMINGO lÜ DE JULIO DE

I

,/

1910.

BAHON ALEJANDRO DE HUMBOLDT.
\p

'-:¡I·

Ilustre. naturalista y viajero alen1án, q11e llan,ó á México «L a Ciud a d de los Palacios,»

'' Y cuya estatua será ofrec ida á l a República por el Emperador Guill e r1no IJ, con motivo d~J 9entenari9
de nuestra independencia,

, ,J

NuM. 28.

�-434-

-,-435-

\

ACTUAIJIOAOES
EL SOLTERON

EL OL UB SAN JOSÉ

[Traducido del inglés.]

1)

(
1

'
t

l

'

¿Cuál ha sido la principal?
,
.
. Un banquete· en el cual se desplego ~n luJo verdaderam.ente aRiático, para obsequiar al ~t.ñor P;esident~ d,~ la Rep~bhca.
:Mil y tantas personas sentaronse a las meisas, el ador110 del
edificio en que se efectuó fué suntuoso.; la orquesta del Conserva.torio Nacional y la «Lerdo&gt;, amemzaron la fiesta.
.
Los que fuimos jóvenes rec?rd~mos que nuestros proge m·
tores nos hablaban de los esplendidos banquetes que se hac~an
en las épocas del Emperador Maximiliano y de don Sebast1án
Lerdo de Tejada.
,
¡Este banquete, sin duda que ha superado a los de aquellas épocas!
. .
.
¡Cómo se recreaban nuestros abuelos refiriéndonos los detalles de aquellos á que habían asistido, asegurando los más
que casi habían si~o preferidos, pues ~odían .est~r mu}'. c~rca
del Jefe de la Nación. observar sus mas sencillos movimientos y aun sus miradas!
Los jóvenes que, asistier?n á este ~anquete ya tendrár! motivo de conversacion para muchos anos-, cuapdo fª hab1en~o
fundado un hogar sus hijos les pregunten a que fiesta mas
hermosa fueron invitados.
Detallarán la feérica iluminación, el conspfouo adorno, la ·
elegancia en el servicio de mesa, la corrección de los comen~ales y todo aquel conjunt? de luz y ~rn:onía que se obser;a·
ha esplendente en los ám b1tos del ed1 fic10 en que se efectuo el
festival.
1

, .
t r1ges1mo
. / .
La Colonia angloamericana***
celebro, el cente,imo
cuarto aniversario de su independencia, en la cual Jorge Washington desempeñó un papel de primer orden.
La fiesta se efectuó en el parque provisional que se halla
establecido en los terrenos de Chapnltepec.
Se hicieron nueve disparos, al presentarrn e~ Cónsul G~ne-·
ral Americano y á la llegada del Exmo . EmbaJador Amenc~110 diecinueve. La llegada del señor Presidente de la Republi~a foé anunciada con veintiún disparoi:.
Pronunció el discurso oficial el señor Embajador Mr. Henry Lane Wilson.
.
Se si,vió un lunch á las 12. Siendo tan numerosos loi:;
miembros de la Colonia Americana el stñor Embajador ha fi.
jado tres sábados para que en esos días ee éfectúen recepciones en la Embajada.

***

Pepito Arriola si~ue ha~iendo s_u jira artística.
En esta capital fue agasaJado, mimado, en una palabra: produjo entusiasmo.
_ .,
.
.
Fué á San Luis Potosí y ahí re.,1b10 la mayor gloria, gloria
que no se puede comparará los efímeros aplausos ?el mund~.
Tocóle por designio de Dios recibir en aquella ~tudad e~inentemente católica por primera vez el Pan del Cielo, al mismo Jesucristo, en su pecho.
.
.
¡Ah! Se dice que ese niño es artista no solamen~e mus1·
cal: que piensa·y siente hondo; que no son sus dedos los que
dan sér á las composiciones, sino su alma, su alma siempre
levantada siempre fija en algo sublime.
Si esto ~s así, ¡oh nir10.privilegiii.do! cuando ya te encuentres cansado de tu precocidad, cuando ya tus manos no puedan dominar ese instrumento que ha constituido tu predilección· cuando te produzca hastío la gloria mundanal, acóget_e .
al Dios Hombre, que te concedió la mayor gloria: unirse c~ntigo con el mayor afecto y amarte como ama á to9as sus Cl'laturas. Esto en el desencanto, en la triste época que á todos
llega si no se sienten vigorosos para resistir los embates de la
vida. Hoy es el momento precioso en que puedes dar gracias
al Señor, por haberte dotado con el don sublime del arte musical.
........ ·································· ············· ·· ······· .... ,
Pepito Arriola después de haber estado en San Lui s Potosí,
sigue conquistando aplausos en Aguascalientes y Monterrey.
En toclas partes es recibido con muestras de cariño y admiración.

***

Inauguróse la nueva vía eléctrica que conduce á Tizapán.
Esta vía antes se llamaba del «Ferrocarril del Valle. i,

Es una mejora de verdader~ importancia, qu.e todos loil vecinos de aquel lugar han acogido con benepl~c1to. , . .
Los vecinos de aquel pintotllsCo lugar a~1stieron a la fiesta
organizada por la J un~a de Mej?ra~ de M1xcoac y por la gerencia de los ferrocarriles del D1str1to.
.
Fueron conducidos los invitados de esta carita] e~ trene~
especialeE&gt;, que partieron del frente del Palacio Nacional, a
las once de la mañana.
.
Hubo en Mixcoac una fiesta en celebración de la. meJora ,
facilitando el 1:1eñor Lic. Don Francisco Ser~al~e el teatro-salón de su casa en donde se instalaron los mvitados y numerosas familia:i 'de la localidad.
.
Hubo vistas cinematográficas y lunch-champagne, pronunciando un discurso el licenciado Villarreal.

***

RecorJarán nuestros lectores que el sefior Minietro de Hacienda don José I ves Limantour tuvo un rasgo de catidad
para l~s estudiantes pobres; tnandt1,n?o.constt~ír Asus expehsas una casa, donde por una renta mod1ca pudieran tener una
hnbitación decente.
·
La idea ha comenzado á realizarse, pues se ha colocado la
..
primera pie~ra del edifi~io.
Los estudiantes que vienen de los Estados,. son pobres, por
lo general.
• • .
1
Sus padres hacen grandes sacr1fic1os por asegurar es .un porvenir y les dan cantidades muy limitadas ¡iara que ~1gan su
carrera con no pocos sacrificios.
Hoy' todo cuesta un ojo de la cara y la corta suma co~ que
cuentan los estudiantes, apenas les basta para mal cubm sus
má~ apremiantes necesidades.
, .
·
Lo que cuesta un miserable cuartucho en Mex1co ya es ruuy
alto para ciertas clases sociale!.
. .
Un pobre estud!ante )l~ga a ~na casa de vet:imdad; .d?nde
consigue un tugurio, casi mhabitable; donde falta la h1g~ene,
donde mal se respira y muchas veces a la luz de una bug1a d.e
parafina tiene qué dev~!ar los libros de t~xto, con la .E~gur~dad de que el aire mefit1co que ahí se aspira le pr?duc1ra ta~de que temprano, una enfermedad, que -le hara mterrumpir
sus estudios ó no lograr su fruto.
Hoy, debido á la obra caritativa ?el .señor Limanto~r, al·
gunos estudian tes contarán con hab1tac10nes sanalil y, s1 no de
lujo, por lo menos muy aceptables..
, .
La juventud estudiosa ha aplaudido este rasgo filantrop1co
del señor Limaniour.
·
1

***

Sociedad verdaderamente simpática es la que se hafun1ado
con objeto de cultivar las ciencias y las artes como su mismo
nombre lo indica.
·
Ahí no se hace distinción de ideas políticas ó religiosas; todos los hombres de rnler caben ahí, y aunque en nuestro ~oncepto ofrece algunas dificultades es~ amal.gama.. pue~ las 01en·
cias y la religión tienen profundas hgas, s1 las d1scus1ones que
se entablen en esa rnciedad son serenas y de buena fe, mucho
bien se obtendrá y brillará la luz de la verdad.
Entre los nuevos nombramientos de socios encontramos
perwnas verdaderamente notableR.
. , .
El Ilmo. señor Dr. don José Mora y del Río, digmsnno
Arzobi spo de esta arqui.:i~ó?esi.
.,
.
Conocido es el talento e rn&amp;truccion de esie ilustre prelado,
quien hizo una carrera bril!ante y, no º?stante.~u modestia,
fueron comprendidas su vuturi y vasta 1lustrac10n, al grado
de llegará ser el Jefe de la Iglesi~ Católica, en México.
.
El señor Pbro. Dr. don Antomo de J. Paredes, M. I. Vica rio general de la arquidiócesi, hi~o s~s pri_meros es~udios
en esta capital y después en el Colegio P10 Latmo Amencano.
Es un gran humanista y un gran teólogo.
El señor don Enrique Lane Wilson, Embajador de los Estados Unidos en México. Persona de vasta ilustración, muy
~
competente en la diplom~cia y la;lil~ra~ura. .
Se asegura que pronto mgresaran a dicha sociedad, el senor
don José Ives Limafitour, los señores don Berñardo de Cólorran y Cólodan · Ministro de España; don Reginaldo Tower,
Ministro c1:1a'Gran Bretaña y don Max Haelik, Ministro de
Austria-Hungría.-EL CRONISTA.

El domingo último se verificó un interesante juego de base. En las páginas de un periódico feminista.de Norteamérica,
ball
entre los clubs «Saint J oseph» y «Marte. &gt;, Poco antes de
el doctor Vallace ha tenido la
las diez dió principio el jueosadía de defender al solte~
go, debido á la espera del
ARTISTAS M
XICANOS
rón, uno de los séres más juscatcher del «Saifit Joseph,&gt;&gt;
tamente perseguidos por la
quien brilló por su aurnncia;
sociedad. Sostiene que ninpero que fué suplido, de h .
gún solterón, sin una gran
manera
más satisfactoria que .
lucha, conserva su indepen·
se podía esperar por el conodencia.1 aun cuando aparentecido sportman Salvador Pesmente rehuse arrodillarse anquera, quien había sido hasta , ·
te la belleza de la mujer ó
ahora
Center Flelder. La bate- .
confesar su soberanía.
ría, según esto, Ja formaron
El solterón es un reto perlos señores Alschier y Pespetuo, irónicamente lanzado
quera, mandando el primero '
á la fascinación del bello sexo
á la banca á un buen número
provocando constantemente
de contrario~. Al campo se
el ataque con su actitud redü,tinguin-on : Santibáñez en
belde; pero sin abrigar nunla segunda estación; Bravo
ca, en una dudosa fijeza, de
er¡ la tercera y Ferreiro y
no pasar el ·día menos penAllera en rns acertadas asissado á engrosar las filas de
tencias en el out- field. A1
los hombres ·útiles. Sin segubat. superiores los del "Saint
ridad en su e3tado, su vida
J o s e p h , » especialmente I.
es una continuada procesión
Bravo en un hum- run limde sorpresas.
pio y metiendo á dos correDespués de todo, añade el
dores; Santibáñez, Pesquera
doctor, el solterón moderno
y Alschin con un hit de tres
no es tan negro como lo habases cada uno, siendo este
cen aparecer. Sencillamente,
último
puesto out en tercera
dice, es un ser deFgraciado,
J or errada decisión del umque ha nacido sin las dotes
pre.
necesarias para la vida conDe los de «Marte» Fe disyug¡¡.J.
tir guieron el short stop, el
Para casarse, de cu~lquicr
cenle, flelder y el catcher en el
manera, se nece~ita inspir.i campo y al bat Limón, Sena;
ción; para casarse bien, am to y Reyes.
bición; y desesperación, par,,
Las carreras por entradas
casarse mal: de los que en nhfueron
,,Saint Joseph)) . .,
soluto le ha hegado la natu1-0- 0- 3-1- 0- 3- 6-x- -14
raleza á este ser regular que,
«Marte&gt;, ... ...
por su querer propio, llega
0-13- 0- 1- 0- 0-4- 0- lJ
á practicar una vida aislada
La
novena
entrada no la
y para nadie provechosa: perjugó
el
«Saint
Joseph1, por
severando en esto, el animal
Señora Pilar González ne Rocha,
haber
Estado
el
juego de su
de quien se trata, tórnase eneantantt mtxlcana que, prbxlma Apartir AEuropa, ha dado un concierto dt duptparte.
·dlda en ti t eatro dtl eonsrn,atorlo.- Fot. Go11zález.
simismado, egoísta, absoluto,
-&lt;.,--·O·-...-').
irritable, raro y descontento
siempre, tanto de sí mismo como de todas las cosas que le
Anécdota.-La madre y el niño vuelven Je paseo:
· rodean.
- Oye, Timoteo-le dice aquella al padre dela~criatura;No tiene hogar en el sentido estricto de la palabra, y mitengo que darte una buena noticia. El niño ha empezado á harado desde el pu~to de vista de la evolución social, no es más
blar, y en Chapultepec ha ~ronunciado la primera palabra.
que un erra~te ~ue constantemente vaga de la cantina al club,
- ¿De veras?
y al contrano¡ sin tener de este modo, en el orden general de
- Al detenernos ante la jaula de les monos, se mostró sorla naturaleza, ni lugar ni objeto deci~ido.
. 1
,
prendido y exclamó ......
En una palabra, esta claee de ammal no tiene razon de
- ¿Qué?
existir.
- ¡Papá!

l

€1 Stñor 6o1't1nador dtl Distrito en la Inauguración de la nueva via tltdrlca
AtlupAn.

Un motor tltctrlco m orrltndo la nueva vía Atlxapán ~ue slgut la del antiguo
Jerrocarrn dtl Uallt.

Fots. de El Tiempo fl1'Slrado,

�-437-

-436-

RCTlJRI.tIOAOES

R CTUAI.tIOAOES

EL BANQUETE EN HONOR DEL SENOR PRESIDE NTE

111e9or1a de la Paz.

LA MUJER ARTISTA

J:a mesa oficial.

¿Por qué no estimular esas tendencias hacia ló grande, lo
bello, lo útil, fundando en PllrÍs, la capital del mundo,
quien como la Ro:IBa antigua tiene la pretensión de fer el curian dignitatmn, g1mnasium litterarium domicilium, verbun mundi, patriam libertatis, una escuela de Bellas Artes para mujeres?
.... .... . .. . ... .. ... .. .. ~. .. .. . .. ..... .. ........ ... . ...... ...... . ... ... .
Es la Francia la que lleva hoy el cetro de la pintura. Es
á sus intelectuales, á sus grandes artistas, que tienen la dicha
de vivir entre límas puras y color&lt;'S vivos, de rrspirar una
atmó ,fera que abre sus almas á la in~piración de lo que es poderoso y bello, á
quienes toca llevar
á cabo . e·a obra
de justicia.

Aquellos que se burlan del talento en la mujer. jamás alcanzarán á ver cuántas buimas disposiciones, cuántos temperamentos realmente notablPs han sido echados á perder,
atrofiados por una educaci6n viciosa ó imcompleta. La mujer
artista es ta.n interesante como el hombre artista.
Se dirá, que salvo &lt;los ó trFS excepciones, no ha habido
ejemplo de mujer que haya dado al Arte una personslidad
comparable á la que han dado los artistas hombres.
Sí; porque los
hombres reciben
en las mejores escuelas del mundo
intt-1igente y briMaria Bssbklrtsdf.
llante educación.
---- 3o!:-&lt;:&gt;o-.,
Constantemente
~A MADHE
rodt-ados por las
bellezas del Arte,
Hay un ~ér qu e
reposan siempre
puede dulc:1fic1n
sus ojoR sobre las
todos nuestros d11puras líneas y los
lores, que ¡.Jt1ede
más vivos colores.
Jrstruír to d as
Respiran una atnui stras tristnas:
mósfera más prola madre. Dios nos
pia para abrir su
.la ha ·dado par a
alma á la inspiraponer una gota de
ción y desplegar
miel con sus pulas alas de su imaros besos en el acíginación que les
bar dA la vid a.
llevará á la altura
Dios la ha enviado
de los Genios.
junto , á la cuna,
¡Entre tanto,
para que al abrir
para las mujeres,
los ojos, oculten
nada! ó el azar de
las alas desuamor,
los estudios pritoda la ob~curidad
vados.
del horizonte en
¿Por qué maraquevamos á batavillarnos, pue•, d1-1
nave central del gran salón, donde se ~e ta disposición de las muas antes del banquete.
llar para conquisque salvo dos ó
Fots, de El Tiempo Ilustrado .
tarnos la muerte.
tres excepciones,
E lla es la virtud ,
las mujere3 no hayan dado al Arte serio personalidades sobresalientes? ¡oh, qué
la caridad, la parte tierna del corazón, la nota melancólica
del alma, del fondo inmortal de la inocencia, que siempre
injusticia! La mujer, probado ya, que es más valiente, más
queda hasta bajo los pliegues del más cruel caráctrr. Cuando
tenaz, además de la pobreza cuando es común á unas y otras,
tiene que luchar contra crueles perjuicios, y dificultades sin
sintáis un buen impulFo, el deseo de enjugar una lágrima,
de socorrer una de~gr3:ria, de partir vuestro pan con el hamnúmero; tampoco posee la libertad de obrar del hombre.
Es, pues, al hombre, que por BU naturaleza misma tiene
briento, de lanzaros por ~alvar la vida del prójimo, encontraréis á vuestro lado, como el ángel de la guarda que nos
todas las facilidades para estudiar, á quien ¡:e le procuran
también todos los medios. En cambio, á la mujer, que no
inspira el pensamiento del bien, la sombra bendita de vu~s·
posee esas mismas facilidad e:::, y que tiene que luchar contra
tra madre.
todo y contra todos, se le cierra todo camino de enseñanza.
EMILIO CAS'l'ELAR.
A pesar de eso-se me dirá--hay ya demasiado número de
mujeres artistas. La mujer fué hecha para el hogar.
-Las mujeres son extremadas: son mejores ó peoreb que
¡Ay! No ~s privándola de satisfac:er una noble pasión colos hombres.
mo se la obligará á que le guste el oficio de tejer medias.
Las mujeres sienten más hondamente que los hombres el
¿Porqué no satisfacer con la enseñanza á aquellas nobles
amor¡ pero no van tan lejos en amistad.
pasiones femeninas?
'
~

.....,....,,.~º~.....,....,,.

··U ··

··-:l,.;_
Parte dt la mua oficial. (De 4mct,a á izquierda: Sres. Presidente Díaz, banquero Pimentel y ;agoa p Id
torte, ministros Sima y J:imantour y :Javier torres IUm.
sa, m ente de la Suprema

Fotografías al magnesio de EL TIEMPO ILUSTRADO.

�-439-

-438-

s:o!c I E D A D 8 S .

D :Tost T. tlmantour hablando c~tt ti Dr. D. :Tost 1'erm y e11Jrqu11ecto maurlClo
m. eampos. encar9ado de la constrml6n de la «fasA del Estudiante.»

LOS ABANICOS

limo. Sr. y D,. O. José 1\\ora y del Rlo,
Dgmo. Arzobispo de México.

Hxmo. Sr. Heory Lane Wllso~,

El Oral. D. Ignacio Salamanca,

Embajador de los Eitados Ualdos en Méxlco

Subsecretario del Despacl!o de Ouma y Marina.

Nombrados miembros de la •·sociedad para el cultivo de las ciencias y las artes,"

LAS MUJERES FORMAN LAS COSTUMBR IS
La enseña•Jza teórica de la mujer consiste, pues-según
Henry Bordeaux-en.hacerla comprender que ella tiene una
misión de consejo, de abnegación y de sacrificio que llenar.
Porque las mujeres, como dice la señora de Nercey, forman la:i costumbres. Pero cuando quieren formarlas puras,
y cuando han re3uelto obr~r una regeneración religiosa, ir_idividual 6 social, lo consiguen de otro modo qne por med10
de controveraias ó discursos.
No hay duda-agrega dicha escritoraque una mujer no debe mostrar~e extraha á las cuestiones serias que se agitan á ~ ·
su presencia, sino que en cuanto hay lucha, puede aparecer en ella útim,amente
como pacificador, no como campeon.
«En los torneos de la palabra hace la
mujer en el día, el mismo pap~l q?e en los
tiempos caballerescos: el de d1stnbuír los
premios y las coronas.
«Debe saber decir una aprobación, una
palabra para inclinar la balanza del la·fo
ele la ju~ticia.

«A'veces puede permitirse una censura pero atenuándos~ y
dulcificando la vergüenza de la derrota. Y al tene~· una victoria, debe dejar el hooor de ésta á sus adversano~. N~ se
trata, en efecto, de un triunfo personal, de una satlsfacc10n
mezquinadeamor propio; es demasiado noble su causa, demasiado elevado el objeto de sus esfuerzos.&gt;&gt;
1

~ ~ o : C o :..................,.

-Entr6 uno á sacarse una muela en u11a barbería, y el mancebo· poco acostumbrado, le sacó una buena con la mala.
-'¡ Hombre-dijo el paciente,-si me ha sa'Jado usted dos
muelas!
Calle usted-dijo el mancebo;-que si
ee entera el maestro, le va á cobrar las dos.

\

***

Gedeón toma un coche para ir á ver ú
un amigo al cual no encuentra en carn.
-¡Es triste-exclama n':e~tr? ~om,bre,
-gastarse una pe~eta para 11' a v1a1ta~ ~ ~se
imbécil y no encontrarle en su dom1c1ho!
¿Si hubiese ~abido que estaba fuera , hubiera ido á pit?

Los nbanicos de Luis XV
se caraoteriv.n por el nombre
de sus favoritas. Los más notables son ]03 de la Pompaclour, de varillas cortas, pulidas con profusión de un modo
irregular: abundan las flores
y el marfil calado.
En Luis XVI se reduce el
tamaño de la pintura y las
varillas parecen menos compactas, empezando á verse los
medalloñes. En la segunda
época de este desdichado rey,
los abanicos se hacen todos
de seda, con tres medallones
pintados y con lentejuelas entre ellos: los varillajes son ligeros y separados.
La época Imperio hace un
cambio radical: aparecen con
un ,6lo medallón pintado y
por lo demás conservan Íos
rasgos de la época anterior.
En España se hacén de una
forma más ligera, sin ninguna pintura, sembrado3 de len-

por el

n1otJac16n de la primera i,ltdra dt la «easa del Estudiante,» colocada el mltrcolu
sr. tlmanton, en ti terreno cedido por él II los estudiantes en la plaza de 1a eoncordla.

tejuelas y bordados de oro,
con el pie mucho más corto y
calados, de modo que las bellas gazmofias pudieran marlos como ciloria. Se conocen
con el nombre de Goya y son
preciosos.
Los de la época de María
Cristina son fáciles de distinguir, porque presentan una
colección de trajes de colores
bastante vivos. Esto titne su
explicación en aprovechar los
clichés de moda para los pai·
sajes de abanico.
En la época moderna los
hay pintados sobre tela, con
copia de cuadros de grandes
artistas y del natural. Los
abanicos japoneses abmídan
mucho y se hacen lindos caprichos de gasa, de encaJe y
sencillos dti algodón y papel.

-.,..,.,.~~~
-Lo esencial para una mujer no es tener un director,
sino vivir de una manera que
no lo necesite.

~~

VESPERTINO
Para l!L Tll!MPO ILUSTRADO,
De •·Bocetos Rústic os»

De Tie, sobre la cumbre de la loma,
contf'm¡,lo embelesado el panorama.
¡Qué alegres loe rebaños en la grama!
¡qué fresca la campiña policroma!
Flor misericordiosa que derrama
de mí1-tica bondad sutil aroma,
la ermita entre los árboles asoma
con su doliente cruz que ál cielo clama.
Simulan un palacio bizantino
de fa~tuoso magnate damafquino,
las nubes al bordar el firmamento.

Exmo. Sr. D. Vlctor Sáncbez Ocaña,

Exmo. Sr. Max Hadlck de Futak.

Ministro de Guatemala, nombrado miembro de la "Sociedad
pua el cultivo de las cleac(as y las artes."

Ministro de Austria Huogrla en Mélico, nombrado mlem·
bro de la "Sociedad para el cultivo de las ciencias Y las srles,"

Solloza la oraci6n lejana eEqnila
y el ánima recógese tranqt~ila
en un indefinible arrobamiento.
J. SOBREIRA ORTIZ.
Michoacán.

El serior Minis tro Limantour rode a do de las c o misiones d e estudiante s -Fots. de El Tiempo fhtsfrado.

�EL 4

-440-

- 441-

ACTUALtIOAOES

ACTUI.lIOAOES

J:a tribuna of!Clal. 1De pi~ el Gral. norteamericano Jlgramonte
pronunciando ti ¡liscurso oficial.

Con la asistencia del señor Presidente de la República, y los
Secretarios de Estado Cree! y Limantour, y estando presentes
el Embajador y el Cónsul General dfl los E:,tados Unido!\ celebraron regocijadamente, el lunes último, el aniversario de

----.

EL 4

DE JULIO EN MEXIO O,

....._,.... -~·· ....--~~--·~- - - - ·,

DEJULIOENMEXIOO

; enma d1 obst.i:ulos entr1 l~s urnc1dms en las
otras carrerJs.

fiesta d~portiva, compuesta de muy lucidos nú~eros y poco
despué~, á la llegada del Presidente tle la República, Fe verificó ·el acto oficial tomando la palabra el Gral. C. H. M, Agra.
monte y el Embajador \Vilson á quien contestó el señor Grnl.

·- --~

' .

.

l:os siñores Presidente Y Ulcomsidente dt la República, Embajador dt los Estado, Unidos y principales invitados II las fiestas dt la eoi~nia Jlmerlcana.

€1 públic~ dlsmritndo dunntt la fii ~ta unificada en la mañana.

Señ~ritas de la e~1~nlJ ílnm:canJ, uended~ras dt «confitll, .. bJndmlas etc., lle

su Independencia, los norteamericanos residentes en esta capital. Por primera vez se verificó esta fiesta en una parte del
Bosque de Chapultepec, eligiéndose los llan©s que rodean el
restaurant para instalar la kerrnesse. Deide las ocho estuv.o
llegando concurrencia alegre y elegante; á las diez comenzó la

I?íaz con palabras muy halagadoras para la Colonia Norte-Am€ncana.
La animación de la «Kermesse,, continuó en aum ento por
la tarde, tocando esco~idaR piezas algunas bandas de música
y reinando un general regocijo.

€1 «lundi,, ofmldo á los stñores t'mldent1 y Ulcepruldcnte de la Repú~
l&gt;lica, Embalador wnson y principales invitados á las fiestas.

i:a comitiva oficial en ebapullepec.
Fots. de El Tiempo Il11strado.

Grupo de nliios Que tomaron iarle en las carrms en burrcs.

Fol. «El Tiempo !lustrado)

�-442-

- 443-

LA LUCHA JEFFRIES--JOHNSON

El lunes 4, día de la celebraci6n de la 'Independencia de
lu:i l~stados Unid0s, se verific6 en Reno, Nevada, la espprada
lucha de box entre el campeón blanco Jim Jeffries y el negro

T O RERO

Hll:RIDO

€1 noulllm mexicano merced Qómez, gravemente herido por el sexto toro dt b corri!a verificada el domingo en '. '€1 toreo". Jotografia tomada en la enfermería de la pla•
u de torot al pmtlcarle un~ cumiótt él Doctor 0uut~ (primer ttrmi110 a la {zquierda!
(JI la calmera se ue al m1taflr:u1cenN suna~qulen tiene) su la~o al padre dti dlutN l!trldo.)-Fots, de lil Tiempo I/11strado.

.t
6

r;
••

!

o ·.
rJ'

Australia. Eitriun-

fo quedó por parte'

del n egro ,John·
son, quien venció
á su contrario al
14? round, quitándole el {título de
campeón: mundial
d ... l box . .Ddbemos
rtdvertirqueen ese
w,tr,h la superiori 'II dad del negro ern,
i - muy grande, pueR
11
' 1. ,..'1·V Burns tenia
li&gt;
t c~ntímetros de t·, Jim Jerr.-;.,~.
}la y 75'kilos :28G Jlntl~uo campeón de box, vencido oor el negro :Jobnson
,
•
el 4 del corrlent,.
gramos de peso,
,
.
por una altura de l. 92 centnnetros y 98 In los_d~. peso (JU\,
tiene el nPgro .Johnson, Ycrcladero col· so que nteralmente
jugó con su contrincant.... El tri unfo de Johnson llegó á oídos
de.Tim Jeffrie· antiguo campeón del mundo que seha11abaen
'
los ~~tados Unidos, quien al ver que
por primera vez ese título del cam-·
peón del box pertenecía á un negro,
declaró que él, J effries, iría al ririg á
quitarle el título á ese «perro amarill&lt;1i» nombre que Burns daba á Johnson 'por el color amarillento de su
piel negra. Este aceptó el reto desde
luego y ambos luchadores comenzaron á prepararse al encuentro. Este
tropezó. como se recordará, con muchas dificultades: el Gobernador de
California prohibió que el match se verificara dentro de los límites de su Estado, ( se había elegido San Francisco California
para el encuentro), pero todas fueron vencidas y al fin se concertó que el campeonato se disputaría en la ciudad de Reno,
Nevada, en la fecha á que nos referimos. La lucha se verific6
en presencia de una inmensa multitud en la que figuraban nu- •
merosos artistas, escritores y celebridades de todos géneros.
Las entradas, segúo. los primeros cálculos, fueron de 250, 000 .
dolliirr,, ¡más de medio millón de pesos mexicanos! Al 15? round
Jack J ohnson,
J effries, que en un round anterior había recibido de su adverCa11peón 4e 1'ox 4el mundo, por baber vencido II tos antiauos camptones ·Bnrns
(26 de diciembre de 1908J y :]dfr!u, (4 de lu¡-¡q de 1910. ¡
sario un terrible golpe en el ojo, perdió el conocimiento, áconsecuencia de dos golpes, uno en la quijada y otro en el.pecho,
Jack J ohnson, lucha cuyos antecedentes vamos á recordar sus. . y foé declarado definitivamente v:encido por el «refcrec.&gt;, Salvo
cintamente. El 26 de diciembre de 1908 se di~putaron en Syd-·
en el cuarto round efi que J effries obtuvo una superioridad
ney, ante 20,400 espectadores, el título de campeón de bo?C en
marcada sobre el negro, propinándole un golpP qne le partió
el mundo el boxeador blauco Jommy Burus y el negro Jack
los labios, se podía preever que J ohnson saldría al tiu victo·
Johnson. 'Además dél título se intere~aba una regular suma
rioso, pues ni una sola vez logró el campe6n blanco hacerlo
de diuero, y se pagabJn 150,000 francos al primero y 2!;,000
caer al suelo, mientras Jeffries rodó á tierra cuatro veces. en
al segundo. El match causó gran sensación, y de todas parlos rounds que prt&gt;cedieron al golpe final. Johns .. n luchó con
tes del mundo hubo excursionistas que fueron á presenciarlo á
verdadera fiereza, e~pecialmente en los últimos rmmrl.,.

J
«SA.INT JOS ECPH CLUB.»

1. fitrilltrto Jlllera, R, r -2. Jernando :Juambelli, (lmpire. - 3. lgnaclo Bravo, 3 Bast. - 4. Jlifonso Jmelro, T. J. - s. Sr. Pbro. Jlmtllo Placencla, Dlmtor.- 6, litrman Jlblscbier, s s. v tapltán. ·-7, Pedro t~pn, manager.- •. Salvador Pesqnera, e. 't,-9, Samuel torres, 1 Base. - 10. 6onulo Obregón, 2 Base.
u. Jorllno Diu, mascota.- 12. Jllberto 6allo, Catcber. 13. tuls SantlbAñez, Pltcber.

Puño del campeón negro.

Puño 'd el campeón b l anco,

�-444-

PO~ llOS ESTADOS
,r .

TABASOO,-UN A

J

ºICION DE 0-:)LORElS . MANUALES·
E x p o ....,

Con brillante éxito terminaron
el 11 de Junio último los exámenes de fin ·de curso en la A, a·
&lt;lemia del Verbo Encarnado, &lt;le
S!Í:n~Juan Bautista, que 'e&lt;;tá bsjo la dirección de las· s~ñoritas
~fa,ía Teresa . de· Jesús Sulís ?
María Concepción Solís, respec·
ti va mente.
Los días 22 y 23 se expmieron l0s trabajos ejecutados ¡,rr
la'l alumnas, de los cuales i,:on
Lis fotografías que aparecen ron
e&amp;ta&lt;i líneae.
Dicha expo~ición ha sido muy

visitada por miembros de todos
l11t:1 clases sociales de la capitnl
tabasqueña y ha dado lugar á
muy favorables comentarios.
Entre las alumnas mns aventajadas y que se distinguieron
por sus labores manuales bien
Pjecutados, debemos mencionar
á la Señorita Esperanza Díaz
Men&lt;loza. Entre lo expuesto se
sefialaban además otras bonitas
producciones d e 1a f:l señoritas
~1aría Canales, Elmira Muldoon,
.Jotefina Bayona y otras.
A. S.

l .

Hacia ei Infierno.
IPara «El t1e111po llustrado. » l

rA mi re~petahle amigo el Sr. Lic.
Don 1"1deouio Hernáodez.¡

¡I

La cuna allá á lo lejos perdida en la tiniebla,
Flotando sus cendales que el duelo de•garró;
La edad de las caricias que el horizonte puebla
De gratos espejismos, hundiéndose en la niebla
. Del tiempo que pa~ó.
•
Muy cerca la amargura, la h_iel de los dolores
(;on séquito de males que agobian al mortal;
Sin galas ni perfumes, deshechas ya las flores
Que·en la niñ ez querida brindaron sus olores
Al aura matinal.
¡Qué cuadro tan obscuro la vida nos ofrece
Al denumbarse el trono del pobre corazón!
En el confin lejano la dicha palidece,
Y el prisma de colores, ya roto, desvanece
La última ilusión.
Asf es la edad madura; santuario de memorias,
Alhergue de miserias y nido de sufrir.
l~I hombre ve á sn espalda reliquias d~ las .glorias
De cármenes floridos, y al frente las v1ctonas
Del negro porvenir.
Y triste ya cruzando la arena del desierto
Q•tH ahrnsa en sus rigores al i_nseguro pie.
)~1 óasis no descubre del smp1rado puerto;
·La tempe~ta'l le azota y en el camino inciArto
Se olvida de J-.1. ft&gt;.
¿Qué re¡,ti\ al peregrino de los mundanos mares,
Del ytrmo ele la tierr11. del campo del dolor?
Quiméricos ensueños de goces tutelares,
Venturas eclipsadas por nube~ de pesares,
Dolencia y desamor.

Mas algo sobrevive de la ilu~ión primeia,
De cunas y cendalen y de caricias mil,
Si en lo íntimo del pecho se yergue duradera
La imagen ele la vida que en la moral severa
Escúdase gentil.
Con esa imagen pura coséchanse laurelPs
De triunfo en la funesta campaii.a terrenal;
Ella es disipadora de los tormentos crueles, .
Amiga y refri~erio de campeones fieles
Que luchan con el mal.
Merced á los impulsos de su anhelar bendito
Se cambian en consuelos las penas de la cruz;
Desátanse ]03 lazos que oprimen al precito,
Y el alma sin estorbos se eleva al infinito
Como á suprema luz.
¡Feli z el que se aleja de ruta payorosa
Y firme se encamina de la verdad en pos,
Labrando con virtudes la escala misteriosa •
Que en el poFtrer latido le sirve prodigiosa
Para llegar á Dios!
FuLGENcro VARGAS.
····························:::::::::::::::::: .. 0000::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::·······

ORATORIO
En el aposento estrecho,
En la blanca pared fij o,
Tiene muy cerca del lecho
Donde duerme, un crucifi jo.
Que, como á d ulees abraz'JS
Llamando al ánima, vil ,
Tiene los rígido3 brazos
Sobre una cruz de marfil.

Y de espinas coronada
Dobla la cabeza, inerte,
De noble expresión, hela&lt;ln
Por el beso de la muerte.
En este sitio, amorosa
La oración de ritmo breve
Va de sus labios de rosa
Hacia los brazos de nieve.

.JOSE A. SILVA. •
(COLOMBIANO.)

;:

'

EL RAY .O DE LUZ.
!ESCENAS EV ANGELICAS J'

Porr .Reynés monla.utt .

(CUNTIN U A,)

Trrad. del P. Jaime Pons, S . J
Anhelante escuch ·1ba Susana al gran rabino. ú quien ~u ·culto á
verdugos como el corderito que está mudo delante del que lo trasla belleza había sacado de quiciq: también n el.ta, desde la maña,- quila. ii
na la asaltaban extraño~ presentimientos, tristísimos como las noLos roj~zos fulgores gue desped~an las angostas vidriera,, ¡,aretas' &lt;le un. Cilnto f,une1:&gt;re.
·
cían terminar en san6 nentos refleJos. Gamaliel había enmudecido
En aquel irn,tante penetró en la sala José de Arirna(ea.
y _Permanecía silencioso, suavemen.te entornados los ojo~, como su~
-¡La. paz sea co ntigo, Maestro! Al nie11os esta tarde putdes esmido
en una de aquella~ .brucsas rnterrup?iones que le eran por
tar com 1 letamente tranquilo. Jesús se halla, en lugar seguro; pues
aquel
entonces muy fam thares. José de Anmatea, dijo en v, z baja:
le tengo en mi casa, junto con sus discípulos para celebrar allí la
- ¡El gran ~aestro se halla muy lejos de nosotros!
Pascua. A eso de las dos se presentaron Pedro y J uan pidiéndome
Susaua le contestó:
t-11 su nombre que h·s cediera sólo el Kntalyma, l::i, sala ordinaria:.ya
·- Pero está cercano á Dios. Ora.
conoce, tú su gran modestia y cuán enemigo es El de toda pompa.
Después de la cena, prolongada por largas hcra~, después que huYo hice adornar el aliyah con toda la
bo pasado de mano en mano la ro¡:&gt;a
esplendid,flz posiblP.--¿.par., quién, si
con qu~ aquélla se terminaba deman no para El?- ·y se lo he ofrecido. Su
dó Susana permiso par a ~etirarse.
sana, t-1 rarr.o de rosas que tú enviasQuedaron .solos entonces Gamaliel y
te á mi madre, lo hice colocar en meJosé
de ~nmatea, cuando de improvi dio de la mesa, entre los jarros y las
so
les
hizo estremecer un golpe furti copas. Todo lo dejé en su punto, a::;í
vo dado en la puerta de entrada. Nique podemos estar tranquilos.
cod~mus, desfigurado y pálido, entró
Susana respiró ya· más !ihremente.
corriendo en la sala, y cayó como dfS ·
Salió al encuentro de los vecino~ poplomado sobre uno de los lechos babres, que penetraban tímidamente Rn
jos.
Cuando recobr6 alientos para hala suntuosa sala, y con: exquisita amablar, dijo con voz ahogada:
bilidad les hizo sentar en los puestos
-Jesús está preso, y la conorte de
de honor que se les había preparado.
los sol&lt;lados lo ha conducido á HaGamaliel les abrazó : aquella tarde punán y Kaifás, poniéndolo á su dispoi;iso más Rmpeño que nunca en cumción.
Todo ha concluido.
plir con exquisita cortesía aquellas
Un
silencio se~ulcral embargó la
ceremonias, que eran de abolengo envoz de los tres rabmos. Gamaliel pretre ellos. Mientras tanto, iba murmuguntó:
rando por lo bajo unas palabras que
- ~ero ¿es que quieren juzgarle esal azar, había oído á Jesús: ccSi hiciéta
muima noche?
reis limosna, todas las cosas estarán
-Han
convocado á toda pri,a 'ht
limpias, en orden á vosotros." lüa
mayor parte de los miembros dtl Sarealmente el sacerdote del hogar, co·
nedrín , repuso Nicodemus. Dicenquf'
mo era su custodio, y en aquel día de
por
respe to a, tus canas, 110 qtiinen'
la Pascua emanaba de su persona una
turba
r tu reposo.
serenidad majestuosa que infundía
- ¡~illana .e~cu~a! dijo con sorna
re~peto. A la bendición de las copas
Ga1~ahel. ¡Hipocntas y cobardes! No
había sucedido el lavatorio de las mas~ flan de mí. ..... y tienen sobradaranos: ya Fe habían partido las yerbas
zon para no füuse .. . .
silvestres empapadas en el charo8eth,
- 4Se ha?rár. atrevido .á prenderle ·
sin que se hubiera prcsPntado &amp;.ún Nie~ m1 pr~pia casa? gritó ·José, encen codemus. Era aquél el instante en que
dido en col~ra. ¿Ignoran eso¡, malvael miembro más joven de la familia
do~ que m1 morada es inviolable y
debía preguntar: ¿Qué significan esque el asilo que le dí es completam'entos ritos?
te sagrado?
Hizo -Susana la pregunta con voz
- Le ~~en~ieron en Gethsemaní, in argentina. Fué Lomando entonces Gaterrump!o N1codemus torciéndose 'J:11-,
maliel cada uno de lo~ platos, y pre~ano~, a donde, como es sabido, sosentándolos á los comidados, dió las
lía
retirarse para orar. Judas, el miexplicaciones de rúbrica. Presentó
.,
s~rable
Judas, ha sido quien ie ha er _
primero las yerbas, amargas como la esclavitud; después el aphikotregado. Yo lo presencie deleJos. ¡Oh! ¡Quélúgubre cortejoRqu l
mon, tlgura del pan duro que comieron sus padres en el destierro; alumbrado por el pálido resplandor de las antorchas! Jesús
e.l cha.roseth, ele color rojo, recuerdo del hormigón con que los Israe- descolorido entre la rechifla' é insultos de gente soez. Sí ·todo e . /
lita~ levantaron la s pirámides 'de Rhamsés y Phitom, durante su per d1'do 1. .... ¡y sm
• remed'10.1
' ¡
IS 1,l
largo cautiverio. Y cuando el doctor judfo tomó en sus manos el
Retratábase en el rostro de los tres rabinos una angustia mort l
cordero pascual, aspado con dos palos de granado-el cordero in-Dios ha manifestado su juicio, dijo al fin Gamaliel en toª ·
molado para aplacar las iras del cielo, - revistióse de una gravedad grave, y Dios es justísimo. No le hubiera entregado en las m· º''.
extraordinaria, y extendiéndose en consideraciones sobre esta ley d l
'd
C
a 1lU~
1 d . h b'
expiatoria y sobre el rescate de los culpables por el sacrificio del . e os ma. va os s1 u iera s1 o su ns~o. Era demasiado bello el
maestro! Pero como qmera que sea id á informa .
Justo, explicó cómo aquel cordero no era más que un tipo proféti- dideal, del.Joven
h 11
.
.
.1
,
ros
e
com?
se
a
a su n~goc10, y si es pos1b e intentar algo en rn f,1 . co, citando, en corroboración de su aserto, aquellas palabras que
av1sadm~ en seguida, aunque no haya más que una probabi!i Isaías pone en lós Ja bios del Mesías: ((Fué ofrecido en sacrificio, vor;
dad contra mil.
porgue él mismo lo quii:;o; y no abrió su boca para qul'jarse : conJosé de Arimatea y Nicodemus desaparecieron al punto en las
duc!do será á la muerte como va la oveja al matadero, y gua.r- sombras
de la noche.
&lt;lar¡¡. ~iltm~io, .sfo. despegar siquiera sus labios delante de sus
Gamaliel se encaminó á paso lento hacia la habitación de su~ana.

it

O

...

�Parecía haber envejecido diez años. Detúvose indeciso en el umbral del aposento. Vínole repentinamente á la memoria el primer
encuentro de Cristo con su hermana, en aquella tarde memorable,
:í. orillas del lago de Genezareth, cuando le pareció descubrir en
ella el f&gt;rimer ensayo de iniciativa personal quella alejaba de El.
,cuanto sufrió en aquella ocasión! Y con todo, era todavía mucho
~ás intensa la pena que en aquel momento experimentaba! Revolvía en su imaginación todas las escenas de los últimos años, y recordaba con placer cómo se había sentido atraído, á pesar suyo, hacia aquel joven singular, por solo la hermosura de su alma, y cómo
se había ido aficionando á El con tan tierno amor.
·
No tuvo alientos para comunicará Susana la triste nueva. Escuchó unos instantes su respiración, agitada y entrecortada, de aquella noche calenturienta. ¡Ah! ¡Qué dolores tan lamentables aguardaban á la joven! Su alma cándida y sencilla ee había refugiado
en la de Jesús, fue1te y robusta, á semejanza del pájaro miedoso
y que se refugia en los agujeros de la roca. ¡Tal vez con el rudo
choque quedaría del todo quebrantada! Los ojos de Gamaliel se
nublaron de lágrimas, y elevando sus manos al cielo dijo con voz suplicante:
-¡«Señor, ruégote que uses de piedad con tu siervo; si es posible, sálvale!»
' ( Continuará) .

Ninguno de ellos debía permanecer ocioso, y el papel y las atribuciones de cada uno estaban perfectamente determinados.
Al hombre le correspondía la guerra, la política, el comercio, la
industria, la caza; en general, la vida fuera de casa.
A Ja mujer, el cuidado de ésta, los tiabajos domésticos, la vida
del interior.
Al hombre incumbía el deber de ganar dinero y hacerlo valer.
La mujer debía emplearlo en una buena administración y hacer economías -para los hijos.»
..............000..............

La señorita en la calle

No baje usted los ojos señorita. No es esa la actitud hipócrita
que nosotros aconsejamos á la soltera. Por el c0ntrario, que abra
bien sus ojos ingénuos; que los abra á la luz, á la vida, cuyas impurezas no tienen poder suficiente para empañar su candor; que
honradaniente pose sus miradas, sin desviarlas, afectando poseer
un espíritu inquieto. Si f\e presenta en sociedad, es por que allí va
á encontrar aquel que debe acompañarla en la vida; es preciso,
pues, que se entregui&gt; á un examen ~erio, que estudie á aquellos que
le sean presentados con e~e objeto, que procure adivinar sus carac·
teres y su~ inclinaciones y esto puede hacerse charlando, cambiando ideas; sin dejar, sin embargo, que la conversación llegue á un
terreno resbaladizo.
Un hombre serio no aceptará nunca por e~posa á una jovencita
que, sin haberse comprometido por completo, baya permitido á la
crítica cebarse en ella. Evidentemente que es muy halagador verse
Esta independencia social de la mujer; está igualchd de condirodeada en una reunión, y obtener
ci6n con el sexo masculino, esta ·
allí uno de esos t1iunfos que dejan
emancipaci6n radicál que cuenta
en la sombra á las demás jóvenes
/.,....:/'.
en el día con bastantes adhesiones,
rnlteras; pero ese triunfo pudiera
y que para el sociólogo es una quiS')r muy efímero y hacer que el ani"'&lt;'
'
.
'
mera, se llama feminismo.
llo nupcial se deslizara en el dedo
Empezó éste por una especie ele
de alguna joven poco envidi ada,
vompa de jabón, una manzana d"l
pero que lo conquii.tó por su corree·
paraíso, y ha ido ensanchando los
ta aetitud.
limites del programa hasta conver·
En otras épocas, una señorita no
tirse en ariete formidable, en motisalía nunca sola, ámenos quenofuevo de alarma.
ra de clase social inferior,; tampoco
En los viejos tiempos la mujer
salía con la institutriz ó con la criaestaba siempre bajo tutela; y el
da, si no era para hacer compra!',
axioma de Aristóteles de que hay
ó al templo; pero nunca aparecía
tres séres humanos que necesitan
sola en sociedad ó en cualquier luser gobernados: el esclavo, la mu- \
gar donde se reune la gente eleganjer y el niño, así lo demuestra.
te, paseo, teatro, recepción, etc.
El doctor Scharnhorts, de la UniDebe saludar graciosamente en
versidad de Bonn, en un libro que
la calle á los amigos de sus padres
publicó no ha mucho. refiriéndose
y no per:nitir nunca á los otros que
á la libertad y á la dignidad de la
la aborden. A los hombres d.e mamujer ateniense, dice que ésta esdura edad, deb~ saludarlos con detaba siempre bajo tutela: cuando
ferencia; á las amigas de las maera niña, el padre disponía de su
dres, con graciosa sonrisa. En cuan·
destino y cuando era mujer, el esto á los jóvenes, ligados por amisposo, ó sea el hombre que el padre
tad con los miembros de su familia
había elegido.
y á los simples conocidos, el único
La mujer .griega no era nunca
recuerdo que debe conceder es un
mayor de edad. El casamiento la
La última moda, por Alpbonslne.
saludo serio.
hacía pasar de la tutela del padre
La joven soltera debe evitar en
á la del matido. El esposo era el
todo haceree notable, tanto en la calle, como en los diversos lugaadministrador de la dote y lo usufructuaba. La mujer no podía po- res donde se vea aparecer. En(la calle, caminará correctamente, sin
seer nada por su cuenta, ni comprar ni vender objeto alguno, cuyo retrasarse en contemplar las cosas que pueden rnlicitar su curiosivalor pasara de tres pesos oro de nuestra actual moneda, ni firmar dad: no se detendrá nunca para echar hacia atrás miradas que puecontrato, ni defender por sí sola su propia causa ante los tribuna·
dan interpretarse de una manera dei;favorable para ella.
les ya sea como parte civil, ya como acusada.
Cuando se encuentra en la calle con alguna amiga, ó cuando sal·
No era el marido, á pesar de to~o, el amo: era más bien el tutN. ga con ella, no deberá llamar la atención riéndose ó hablando en
El doctor Scharnhorst citado, estudia detenidamente esta cues- voz alta; debe proscribir por completo toda manifestación de exutión y sobre el particular dice lo que en los párrafos siguientes
berancia intempestiva. La risa y las lágrimas deben ser muy discre·
tran~cribimos:
tas; el afecto que se prodigue á las amigas jóvenes no debe eer de((El hombre r,o tenía sobre su mujer. como en la ley romana, de· masiado demostrativo ni entusiasta. Se puede querer á las comparecbo de vida y de muerte. Según las ideas griegas, la mujer era un ñeras sin aturdirlas con palabras de exagerada ternura, ni con extre·
sér débil que necesitaba ser protegido.
madas caricias; todo esto es de muy mal gusto, y eh nada traduce la
El hombre era su protector natural, y por consiguiente, su tutor amistad sólida y durable que sabe expresarse por medio de una franlegal.
queza exenta de exagera0iones. Necasita también no entregar su pen·
La situación de la mujer griega con respecto á su marido, no er:1 samiento, no hacer nunca confidencias- ni á la mejor amiga-dt
la de la esclava en relación á su amo; era más bien la del jriven
los asuntos íntimos que pasan en la familia.
con respecto al padre.
En sociedad conservará una actitud discreta, se colocará modes·
Las leyes griegas trataban á la mujer como si fuera un niño, pero tamente en un asiento lejano del centro de la reunión, dejando á las
de ningún modo como esclava.
personas de edad madura derecho á las mejores y á las buenas bu·
Casada,. la atenien$e tenía más libertad, más autoridad, y sobre
tacas.
todo, más consideración que soltera.
La gran alegría de las muchachas solteras consiste en que cuando
El primer deber de la mujer era dar hijqs á la patria. «Te doy á sean casadas podrán salir solas á la calle. Es un sueño de liber.tad,
mi hija por mujet para que nazcan hijos legítimos:» tal era la fór· que en algunas llega á convertirse en obsesión y que al realizarse,
mula consagrada que el padre empleaba al entr(lgar su hija al ma- no les trae sin embargo, más que decepción y fastidio. Para una da·
rido.
ma hermosa y púdica y discreta, es más bien penoso que agradable
Para que la asociación del hombre y de la ~ujer por medio del
sola en las calles de las grandes ciudades modernAR.
caminar
casamiento fuera feliz y de resultados benéficos, era necesario que

LA' MUJER EN LA GRECIA ANTIGUA

;.,.;

el uno y la otra tomaran parte en el trabajo común.

CONDESA 11:t\

':r:RA,MAR.

EL SUEÑO

***

Contra los cucarachas dan buen resultado
las .hojas de té. Para usarlas se ponen en re·
moJo, se eEcnrren 1uego con la mano y se colocan sobre hojas de papel er: los lugares que
por la noche frecuentan las cucarachas las
cuales se comen las bojas y mueren _por ~fecto- del tanino.

LEYES GENERALES

El int~ligente pueblo e9pañol ha redactado con smgular gracejo la cronometría del
sueño, que voy á transcribir:
Una hora duerme un gallo
Dos el caballo,
Tres un Santo,
Cuatro el que no lo es tanto
Cinco un caminante
'
Seis un Observante '
Siete un ~studiant:,
Ocho un Jornalero,
Nueve un caballero
. un majadero, '
D1ez
Once un muchacho
Y doce un borracb~.

***

El papel de periódicos.-Los inrnctos abor~ecen tai:to la t!nta de imprenta, que una
cornada, b1~n tapizad~ con papel de periéqicos, ef:ta b1011 garantizada contra las cucarachas, hormigas y otras alimañas.

***

UN CASO
Com? ?n jefe de negociado sorprendiese á ·
un es~nb1ente dormido en la oficina y le reprend10se, el amonestado se excusó diciendo:
-11~s que tengo un hijo recién nacido que
no me deja pegar ojo en toda la noche.
--Pues traedle aquí todas las mañanas para no dormÍ\'OS.
.

EL GRA N FESTIN
De un junco desprendido, á una corriente
Un gasano cayó·
Y una trucha saltando d~ repent e
Voraz se lo tragó.
'
Un martín pescador cogió á Ja trucha
Con carnívoro afán ·
Y al pájaro después, tras fie~a lucha
Lo apresó un gavilán.
'
Vengando esta cruel carnicería,
.,
. Un diesti:o. cazador
Tuo@bro~p~~'~e~oomía
Al martín pescador.
Pero ¡ay! al cazador desventurado
Que al gavilán hiri6
Por cazar sin licencia y en vedado
Un guarda lo mató.
'
A otros nu·evos gusanos dará vida
Del muerto la hediondez,
Para volver la rueda concluída
A empezar otra vez .. .. ..
(R. C. )

***
LOS CHINOS Y EL ROSARIO.

La &lt;lev~ción de.l santo Rosario es grande
en~re los _fieles chmos. Las mujeres rezan ]o!ó:
***
. -E~tos cambios de temperatura so~ terribles . ... qurnce
., dieces
D cada día , y muchos homb res'.
LAS EDADES
I Da miedo ver la gente que se muere!
tambien.
e5.de lejos se oye la dulce armo·
-Con tal que no seamos ninguno de los dos!
r.ía
del
Rosar!?
en las familias cristian·as.
En un tribunal:
-Hombre con menos me contento. ¡ron tal que
no sea yo !
'
'.s u venerac1on ee extiende hasta las cuentas
- ¿Qué edad tiene usted, señora?
nnsmas, y se acusan en confesión de hab
-..- Cuento veinticinco años.
***
t-ocado e.l Rosario con manos sucias de
-Bueno. Pero, ahora, dígame usted los
Co~~ra los mosquitos.-Basta preparar una berle deJado caer al suelo.
que no cumta.
soluc10n de 100 gramos formol del comercio en
Suelen á veces dü,gustarse los penite~te
***
900 gramos de agua, llenar de este líquido porque no se. les dan más que tres rosario:
lo Contra las hormi1as. -Para desembarazar algunos platos y colocarlos en la habitación que rezar Y piden se les cargue más.
s mueble~? armarios, etc.' de las hormigas que se quiera· sanear, y á las veinticuatro hoLa fiesta del Rosario es una de las má
~asta depositar en tales sitios limones podrí- ras. todas las moscas y mosquitos habrán pe· lemnes del año. La celebran con gran ~:~as, para lo cual se dejarán estos frutos en rec1do.
·
pa, 11desde la1 vigilia hasta el fin de la ocptava.L
u,na cueva hasta que el mob0 baya cubierlo la
Cada dos días debe renovarse la solución
a aman a fiesta de la Rosa Mística 0, J
cascara.
porque se disipa al cabo de este ti empo
' fie:: ta de los qitince misterios.

6 h!~

ª

LO QUE

ENGANA E.L OORAZ ON

I.

\~
!

ª

1.--AI piéLde
· baíiarse la• en .
cantadora
J' I caseta, donde sol_ia
ovendo
°!ta, . estaba el conquistador Caliñez
córtados1~ rf pirac!_ón dulcísi111a y los suspiros entre'.
e a duena de sus pensamietos.

-2.- Y al otro lado el n?;menos conquistador Piavt ,
oyendo los mismos suspiros . ~ pensando en s! aquel
dechado de h,ermosura lanzarra tan tiernas quejas
pensando en el.

, 3.- Y ~entro de la caseta, sola doíia Dorotea la
tia de ~olita, q~e entre mortales fatigas, suspiros' d~
angutsltl1a, dy copiosos sudores, procuraba atarse las
za pa I as e baño.
'

�nia de estos estímulos,
contando entre los más
perjudiciales la pimienta mada con exeso y los mariscos y escabeches, sobre todo el
de atún.

UN PERCANCE, por Rojas.

**'*

1

TITULOS DEL PRINCIPE DE ASTURIAS
El heredero del trono es Príncipe de Asturias como primogénito del Rey de Ca~till1;1;
rnas como el Rey de España es Rey de Ara.
g6n,' corresponde al heredero el título de Príncipe de Gerona.
.
El título de Príncipe de Asturias fué concedido á los herederos de la Corona de Castilla por el Rey D. Juan I. en 1388, al mod1&gt;
que el primogénito de los soberanos ingleses llevaba el título de Príncipe de Gales.
El título de Príncipe de Gerona fué dado al heredero de Arag6n por Fernando I,
en 1414. Antes se titulaba el heredero aragonés Duque de Gerona, desde el año 1386.
Los Reyes Católicos establecieron en
1495 que los herederos de la Corona de España llevasen ambos títulos. Así se hizo
hasta Felipe IV, el cual es el primero al
que Fe deja de llamar Prfocipe. de Gerona,
siendo llamado tan solo Príncipe de Asturiae.
Corresponde también al Príncipe el título de Principe de Viena, creado para los
primogénitos de los Reyes de Navarra el
:1ño 1397.

LOS GORRIONES.
Los ingleses no están
conformes respecto al
í odice en que deben
figurar los gorriones,
pues mientras algunos
labradores les declaran
guerra sin cuartel,
otros los defienden,
considerándolos bene"
ficiosos para el campo,
y trabajan con el gobierno para que desaparezcan del catálogo
de a ves dañinas y los ampare la ley protectora de animale~.
Los enemigos de los gorriones emplean para de~truírlos el siguiente medio:
Desparramar por los sitios Yisitll&lt;los por los
pájaros, granos de trigo remojados· durante
dos horas en a·gL1ardiente azucara&lt;lo.
El gorri6n tiene, entre otro;ddectos el del
borracho, y se ¡~recipiia i&lt;obre &lt;-'1 grano, que
devora con deleite, y le pone 1·11 e.~tado de no

hay un procedimiento sencillo. Consiste en
procurarse sal desnaturalizada, de la que em.,
plean los curtidores, que generalmente la ti·
ran después de haber.se servido de ella. Eso
puede obttnerse gratis 6 por muy poco dine.
ro. Se echa esta sal por las sendas infei,tadas
durante tiempo húmedo 6 Huvioso, y en die;
días habrá desaparecido todo rastro de yerba 1
por lo menos para toda una tistaci6n.

***

'

EL ROSAL DE LA CIENCIA
Antes de abrirse en el rosal la rosa,
En la nariz se encuentta detenida,
Y va subiendo al presentir la vida
Por la fibra del tallo misteriosa.
Al contacto del agua bulliciosa
Cobra vigor sil savia comprimida,
Y en brillante capullo ,convertida,
Brinda á la luz su esencia deliciosn.
Antes de despertar á h. exii:;tencfa
La idea que enardece eL,entimiento
Se agita en la raíz de la conciencia,
Y por igual y fiel procedimiento
Yan brotando las flores de la ciencia
Del oculto rosal del pensamiento.
(S. R.)
El alca,lde de cierto pueblo, yendo á visi·
tar al gobermtdor de la provincia, llevó con·
sigii su familia.
--Tengo el honor-le dijo-de presen·
tar á V. E. mi mujer y mi hija, y µara
que las pueda distinguir, me atrevo á de·
cirle que la de más edad es mi mujer.

***

;;

_;'~---

, :::... _

Comparece un raterillo, ante el tribu·
nal, llorando. á mares: ·
¿Cuánto tiempo hace que está usted sin
trabajo? le dice el juez:
-Desde que falleci6 mi santa mR-.tire:
Compadécese el juez del infeliz hué,fa·
no, y le pregunta:
-¿Y cuándo muri6 su madre?
-El día en que yo nací.

~·

\

Aviso al público

-

***

El papel caza moscas se hace con hojas
ele papel pergamino, á las que se da una
11111no de cualquiera de las siguientes recetas:
2
Resina, 500 partes; aceite de linaza, 350;
miel 100.
Re~ ina, 500; aceite de linaza, 300; miel 200. poder volar, cayendo come una bola Je~¡:ués
!)ll" se cansa de hacer eses.
R&lt;:i~ina, 650; aceite de recino, 3,50.
l\Iientras duerme la mona, nada mú¡:; f:ícil
R~~ina, 600; aceite de recino, 300; miel 100
q11e
recorrer el campo recogiendo las pobre,;
Resina, 500; aceite de recino, 3-10; glicerivíctimas.
na, 160.
La liga que se prefiera se aplica al papel
***
en caliente, con una brocha. Para que mate
mantener secos los senderos ele nn j11?'1lí11
más pronto á los insectos se la puede añadir
lo
mas
acertado
es cubrirlos de una en pa rn uy
un cocimiento fuerte de pimienta, casia ó
Pi&gt;pei,a de ceniza de cartártaro emético.
b6n, sobre la cual se echa
**?!&lt;
n
n poco de arena. Corr.o
AL COMENZAR LOS CALORES
la ceniza es porosa, absorLa constituci6n atmosférica que se suele be la humedad de la tieobservar en este mes es diferente de la de los rra., y además, el procemeses anteriores; suelen reinar las erisipelas, di rn iento resulta muy
las ca.lenturas biliosas, las irritaciones violen- econ6mico, lo cual es
tas del est6rnago é intestinos ~on v6mitos y una ventaja en los '3itios
diarrea, los c6fü.:os inflamatorios, etc.
donde la arena es cara y
Importa mucho modificar el régimen ele no puede emplearse en
vida, -no ¡;¡obreexitando el estómago con ali- gran cantidad.
mentos fuertes, de difícil digesti6n. Estas
La ceniza tiene tamprecauciones, y el uso de las bebidas acídu- bién la ventaja de no delas, que instintivamente se apetecen en esta jar que arraiguen en los
época, son muy aprop6sito para moderar la senderos las malas yer,p
predisposici6n á las irritaciones, tan frecuen- bas.
tes en este mes.
Si el abuso de los condimentos es siempre
Para destruír bs malas
perjudicial, lo es mucho más en la estaci6n
yerbas
que brotan con
del calor.
Las personas que padecen enfermedades frecuencia en las sendas
cutáneas deberán usar con mucha parsimo· y paseos de los jardines,

"ª;ª

El domingo 17 de Julio por la mafiana
se inaugurará una nueva línea de tranvías
e1éctricos al lago de Xochimilco.
Durante la tarde de este mismo día, quedará. el servicio establecido á disposici6n dcl
públicp.
De,de la 1 p. m. los carros saldrán tana
menudo como lo requiera el tráfico.
Precio del pasaje: 40 centavos.

Compa ñía de Tranvías de lvléxico, S. A.

***

3

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                    <text>ARoX.

MÉXICO, DOMINGO

3 DE

JULIO DE

1910.

NuM. 27.

ARTE FOTOGRAFIOO

Estudi:&gt;-....de paisaje.-Barrio de San Peclro, Uruapan .
·A~ Cerrillo, fot,

�-419-

~''.,i'.,

Res~ltaron. yencedores los jóvenes Juan
A. Rmz,. ~bgio Castañ6n y Alfonso Legor:eta, recibiendo los premios que «El Im are1al» había acordado de antemano.
P

: i~!g':~a;~·~~'
f ~"!IJ&amp;l•)¡\J(,,,

***
No cabe duda de que el doctor Rickets f '
un ~erd~dero mártir de la ciencia.
ue
Vmo ~ nuestro país con objeto de e&amp;tudiar
esa temble enfermedad que arrebat t
vidas: el tifo.
ª antas
Tenía la ilusi6n de lograr destruír sus f
toa, llevar á las familias un antíd t t- ec'bl
o o para
ese tern . e azote y su noble idea se eHrelló
ante. el impenetrable misterio del ori en
medios. de atacar ese terrífico mal.
g Y
él. Queriendo atacarlo sucumbi6, víctima de

v...¿,;;.;...:.,--

Tuvimos el domingo un hecho raro entre nosotros. Tratábase de las -elecciones primarias y algunos que recordaban
las éoocas de revueltas creían que se iba á 1carmar la bola,i&gt; que
habría balazos, puñaladas y pedradas en las casillas electorales.
. Muchos no se atrevían á salir de sus casas; otros entusiastas iban á reclamar que no se les había empadronado y solicitaban con ahinco una boleta para nombrar los electores.
No pocos, ignorantes en demasía, pensaban que tratábase
ya de la Jecci6n definitiva de Presidente y Vicepresidente de
la Repúblia.
Dejemoe en sus sueños á los ilusos que toda rL1 discutrn •
puntos indiscutibles. Dejémoslos pensando en que el partido científico es poderosísimo; dejemos también en paz á los que
piensan que constituye un gran paso en
nuestra democracia las elecciones primarias del domingo anterior.
Dejemos, en suma,· la política que en
todos los países es siempre igual y ocupémonos en asuntos, más levantados unos,
más tranquilos otros y que, sin sert:raecendentales, nos distraen y nos apartan algún tanto de esos problemas, las más veces irresolubles.

1 •

\

ciedad, nombrando su Mesa Directiva. La fiesta de inaugu·
ración.se efectuó en este 6rden:
A las ocho de la mañana en la Capilla de Nuestra Señora
de Guádalupe, en Catedral, el ex-alumno de esa escuela el señor Dr. don Antonio de J. Paredes celebró una misa en sufragio de su director, profesores y compañeros finado~ .
A las dos de la tarde se sirvió un banquete en el Restau·
rant del Jardín.
Debe suponerse lo grato quf' debe haber sido para la totalidad de los que á él asistieron, recordar los episodios de .la
vida juvenil, encontrarse ya establecidos, cada uno por distinto cnmino&gt; v extrañar á los que los antecedieron m el
• camino de la vida. Deseamos que esta rn·
ciedad no sea como tantas que se basan
en el entusiasmo de un día.
¡Que todos se estrechen para ' lograr el
bien mutuo de los asociados!

. '; ***

Como hemos dicho siempre, todo aquello que contribuya á procura1 la salud del
cuerpo, medio de comunicación del alma,
es digno de estímulo.
Los ejercicioti musculares, -la equitaci6n,
la nataci6n, en suma todo aquello que ~e
practique, no de una manera exagerada ,
sino para vigorizarse y procurar la rnlud,
Vengamos á un hecho trascendental y
son prácfüas higiénicas y aun morale~,
sublime.
·
puesto que tienen por base la comervoNo hay gloria más perfecta aun en el
ción del individuo: Esa· clase de «sports,n
mundo, que la que alcanzaron los tipo!:! de
como hoy se les llama, no solamente sou
v~rtud y santidad que nos presenta la Iglead ,,.j¡;ibles, sino dignos de estímulos.
sia.
Todo aquello que tienda á destruír al inSantos de humilde origen, como un Isi·
dividuo, todo aquello que no tenga un fin
dro, labrador, un Crispín, zapatero, una
noble es no s6lo inadmisible, sino detefsanta Rita, criada; después de recibir su
table.
,
premio en la mansión celeste, aquí tienen
El box, las li'des taurinas y otros ejerbuenos imitadores que proclaman la vircicios salvajes ·están comprendidos 'en este
tud que los distingui6 en el mundo y sigénero.
guen glorificándolos.
Vepgan en buen hora erns medios preSin embargo, hay santos á quienea Dios
ciosos para poner el ánimo tranquilo y
otorg6 gracias iguales en el fondo; pero
aun contento.
En cierta clase d~ «sport•ii no E-610 exi:;más dignas de mayor admiraci6n para los
que habitamos este valle de mi'30rias.
te el peligro, en.ellos se desarrolla unu.
Pedro, el ignorante, el humilde pescapaF1i6n funesta: la ira.
dor, es convertido en repreaentaE.te de
Los boxeadores, aunque en algunas ocaDios en la tierra, como lo son todos sus
~iones no se causen males de trascendf'n·
sucesores.
cia, en los momentos de la lucha ee odian
y si alguno queda vencedor, el otro no pierLa doctrina de Cristo se esparce, se difunde y nunca muere. Los Papas escarde la oportunidad de vengarse. La ira pronecidofl, vilipendiados, calumniados siduce en esos casos algo más repugnante:
guen la obra de Pedro, impertérritos antfl
la envidia·.
los desmanes de los hijos de Cristo, que
En las lides taurinas también predomitodavía lo crucifican en las personas de los
Señorita Josefina Salgado
na la ira.
, . .
,
Sumos Pontífice!!.
Celebrada cantante mexicana que ha dado en esta capital un ton·
El torero habil siente verdadera colera
Por esto, la fiesta de San Pedro t-S ce· cierto de ~espedldl. por partir próximamente para Europa . cuando un toro no sabe dar juego; el púlebrada en todo el mundo católico y el
á coot.nuar sas est1tdlos. penslon.sda por el (iobleroo
blico se irrita cuando ve á un torero maledel Estado de úuua1uato.
miércoles pa!:!ado nuestra Santa Iglesia
Pot. Pacb.
ta, (tfrmino de la jerga taurina) que no
Catedral se engalan6 para tributar sus hornbe manejar el trapo, ni colocar bien un
par de banderillas. No constituye eso un 1csportn inocente.
menajes al que fué la piedra fundamental de la Iglesia.
***
Es un juego semi-bárbaro y nada más.
Hace ya bastantes años que se fundó por la Sociedad Católica una Escuela Preparatoria, independiente del Gobierno.
En esa época, como siempre, el liberalismo la vi6 con muy
mala voluntad.
Algunos de los estudiantes de esa escuela, á pesar de
tener la instrucci6n competente, se vieron ·en la imprescindible necesidad de irá sustentar un exámen general en alguna
escuela de los Estados, pues en la Preparatoria de esta capital se les hacía una gui&gt;rra formidablE'.
La Escuela Preparatoria Católica estuvo baj9 la acertada
direcci6n del l:!efior Lic. don Tomás Sierra y Rasso y de ella
salieron muchas notabilidades.
L0s pocos alumnos supervivientes han ~rganizado esta so-

***

No fué a~í, por cierto, el ccsporbi de carrera~ á pie que se
efectu6 en la Femana pa~ada, entre 'l'lalpan y Peralvillo.
EA juego sin peligros y sin duda de excelente:i re1mltados
higiénicos.
Se disputaron los premios ofrecidos quince corredores, en
una carrera de veinticinco ki16metros. ,
Figuraron en esta carrera miembros de la «Escuela Militar
de Aspirantes,i&gt; «Club VíborQ.,i&gt; «Club Atlético lnternacional,n
y otros.
El señor Coronel don Miguel Ruela~, juez &lt;le salida, fué
despachando á los corredores con intervalos de tres minutoe.
Dieron principio las carreras á las seis y media de la mañana.

Es cierto c¡ue las estátuas, que las placas
conmemorativa~, á veces parecen polvo y sombra van,a de la mmortalidad; pero cuando se
elevan o colocan con noblE&gt;s fines vienen á ser
como un recuerdo constante de aquél '
.
se dedican.
ª quien
M.ás tarde, nuestros pósteros visitarán el
Instituto Bacter~ológico y encontrarán Ja laca conmem~rat1~a q~e .ahí se h_a colocilo
con esta s~nmlla mscr1pc1ón: «Doctor Howa rd
Taylor R1~kets, ~aboratorio, Mayo 3, 1910. i&gt;
I Es.os mismos posteros, al inquirir cual fué
e origen de ~~a placa se pasmarán al escuchar la narramon del hecho grandioso de
verdadero mártir abnegado de la ciencia.
· ' . ese

***
La ,ceremonia del descubrimiento de la laca fu~ v.~rdaderamente solemne.
p
~s1stio al acto el señor doctor Russell M.
~1lder, _compañero en experimentos é intimo a::mgo del finado doctor Ricketfil
Fué descubie!ta la placa por el sei'lor don
Henry ~ane ~Il.son, Embajador de los Esta~os Unidos. Hicieron uso de la palabra el s no! Doc~or G~viño, Director del Instituto
senor Licen01ado don Ezequiel A Ch ' '
Sub
· d e Imtrucción Públic·
avez
- secretano
nor Doctor Wilder.
ª Y el se-'
,1Dios haya acogido en su seno al doctor
Rickets, víctima de su abnegaci6n!

:1

***
h Realmente en México se desprecia lo más
ermoso con que contam0s.
El bosq~~ de Chapultepec, que muchos de
nu~stros visitantes viajeros lo consideran su.
per~or e!l bellezas al ccBosque de Bologoei&gt; de
Par1s, siente algo así .como un frío glacial.
Sus ?ermo~as avemdas las má'3 de las v ce3 estan desiertas.
e
~l señor ministro Liman tour, quiere y con
razon, que ese paseo sea más frecuentado
c' En él se ~an hecho mejoras de irnport.an1a6 los mismo~ ~xtranjeros se pasman a11tc
~~ /lleza, y qmza nos compadecen, pensaunl que no hemos sabido aprovecharnos
de el a.
.
b A~tualment~ en el bosque se han dado nomdos avemdas de ese paseo. «La una serR a~ada «José Ives Limantoun la ot ra
amon Corral. 1i
'
.ti Pu~l\camos ~oy ~lgunas ilustraciones relatovas ª., a~ expl.1cac1ones que el señor Limanu.r d10. a vano~ periodistas, acerca de las
meJ?ras mtroduc1dat=1 en fll bosque.
m!~úrasenos el señor Limantour un FJoe-

I1t

Este a~calde de París se esforzó en ero bellecer taesa ~1udad y dej6 obras de verdadera impor nc1a.

***
L~ contralto,. señorita Josefina Salgado
pensionada por el Gobierno de G
· t '
te ·
uanaJ ua o
Para
. . , rmmar sus estudioA en Euro a se des'.
pid10 te~poralmente de Méxioo, c! ~n luci~ncierto que se efectu6 en el sal6n de acos e la Escuela Superior de Comercio.
que la veamos regresar llena de gloria ar
tíst-1ca.
·
·
El CRONISTA.

1º

LAS ELECCIONES

�,.
-420-

ACTUAuIOAOES

A CTUAI.tlDADes

EL DIA DE SAN JUAN E~ MEXICO.

PRt» ha la familia de que llegaríamop en el coche, se fueron al
silio designado, y después de algunas horas de inútil espera,
nos delirios de una imagináción calenturienta. Pero no, no
tornaron á ca¡,a: creyendo que la llegada se efectuaría al día
ha sido un sueño mi vida de escolar, ni las íntimas relaciones
siguiente. »
que con mis camaradas me unieron; allí e~tán, como testimo«La noche estanio fiel de la época decolegio, libros dediversas aisignaturai&gt;, polba primorosa; nin .
vorientos y malguna nube eJllpittrechos; fo to grañaba el azul purífías de mis antisimo del cielo; la
guos
.compañero¡;¡
poética luna, en
en
el
anfiteatro
del
todo su esplendor,
hospital y en los
derramaba por doviejos salones de
quiera torrentes de
la
escuela de meluz, é iluminaba
dicina,
retratos de·
la esbelta torreci.
las
buenas
gen trs
lla1 del santuario,
á cuyo lado viví;
único pu!ito' que
aJlí está la hoja de
desde lii. estación
papel,
amarillenta
se div.isa; pues los
casi,
con
el fragcopudos á r b o I es
mento de un dia·
que se elewin en
rio pronto intelas orillas del río,
y laporrumpido,
cubren por combre
cartera
vieja
pleto las casas de
que en las destrucmi pueblo. »
toras manos del
Y o leí con emoheredero
d e mi
oión aquelJas línombre,
será
una
neas trazadas por
reliquia
menos
de
mi mano, en un
los días feliceR de
tiempo en que J¡¡
n:ii pasac.la ·infangloria deslumbra
crn
.
con sus fu lgores
f
Pulgeoclo
VA ROAS.
y juzgamos duradero el fantástico
~ 3E---alcázar de la g_ui- El R, P. Dr. Don Jfntonlo de l Paredes PrtSldlendo la mesa del banquete de la Sociedad de ex-alumnos de la Escuela
l'reparatorla de la Sociedad €atóllca (de ple el Presidente de la Sotledad, don Jranclsco m. 6amex. J
-A juzgar de
mérica fortuna.
una mujer por su
-Todo ha sido un sueño-dije para mí después de algubelleza, por su junos instapte~ de meditación:-afanes del estudio, nobles MYrntud, por su altivez y sus desdenes, se diría que sólo un
piracioneR, deseos fervientes de conquistar un puesto hon rohéroe sería capaz de conseguir su amor; pero, sin embargo,
Ee enamora de un enano.feo y estúpído.
so en el dilataJo imperio de las bellas letras, mentira todo; va- Si las mujeres no se aman, es por culpa de los hombres.

l

l

tos bañistas In )a albma.

·-

.

'. l

/ !

1
i
I Subsmetarlo de Tnstmclón Yprincipales
El Embajador de 1os Esta:~ti"~~!::i,Jmiento de la placa conmemorativa.
c,onc11mnt« duP,ut
"olas de ta Semana. 1
(Voanse lu8 ,.

la en bonor del Dr. Rlketts
tos con
e rrendtes
á Ida••pe~~~:::ntos del establecimiento.
morrlen
o 1os
Fols, de El

T,emp.o

llusfrado,

--

6ruro de ex-alumncs de la Escuela Preparatoria C?atmca que se ban reunido para formar una sociedad de auxmos mutuos. -Fots de

El Tiempo nustr ado.

�-422-

.R. e T U A u I O A O J .s

ACTUAuIO.R.OES
estrella y' la cortéii. Y el papá dice enojado: c&lt;Un castigo has
de tener; vuelve al cielo, y lo robado vas ahora á devolveri&gt;.
La princesa. se entristece por su dulce flor de luz, cuando
entonces aparece, sonriendo, el buen Jesús.
Y así dice: «En mis campiñas esa flor yo se la dí: son mis
flores de las niñas que al soñar piensan en míi,.
Viste el rey ropas brillantes, y luego hace dP.sfilar cuatrocientos elefantes á la orilla de la mar.
La princesita está bella, pues
ya tiene prendedor en qué lucen
con la estrella, verso, perla,
pluma y flpr.
Margarita, está.li~da la ma~,
y el viento lleva esencia sutu
de azahar: .tu aliento: guarda
niña, un gentil pensamiento
del que· un día te quiso contar
un cuento.

, la cuadrilla que dló el miércoles una novillada ád beneficio del Primer
Orupo de estudiantes de las escuelas profesionales qu1~i'::;::•:nseptlembre próxlmo.-Fots. de El Tt"emqo Ilustra o..
Congreso de Estudiantes que se ver
f é1

OIE.LO Y

MAR

, .
---el viento lleva ese~cia sutil
Margarita, esta hnda la mar, y
1 ndra cantar: tu acen·
de azahar. Yo ~iento en el alma una a o
to. Margarita: te voy á co?tar un
&lt;le diamantes, una
E,-te era un rey 9ue tema un_ P~e Elefantes; un trono de
tienda hecha del dia Y un ~eb:,n? y una gtntil princesita tan
malaquit11, un gran manto. e isu
bonita, Margarita, tan bo~lta como tú.
arecer La princeUna tarde la prince~a v1_6 una ::;rei:apuería para hacerla
¡:a era trt1viesa y la quiso irá coº . un1 perla una pluma
decor,1r un prendedor, con un verso y
'
.

e~!~¡~·

y una
flor.
.
La&lt;i princesas
pr1morosa3
se parecen mucho á tí: cortan li-

El toro: «¡Fuera gente!,&gt;

dome con ese «la pobrei, de mts pecados, que no necesito, que
ni falta que me hace, le advertiré para rn gobierno, quesillo·
ré porque usted quería irse al baile no fué c&lt;de veras,&gt;, sino no
más por ver ha:,~a dónde podían mis lágrimas, porqu~ t0do el
mundo dice que no hay cosa que no alcance una muJer que
llora .... . y todo el mundo miente; pue; á mí hasta jaqueca
medió de llorar y no conseguí más que~ sos dos «la pobrei&gt; que
u:,te I se dignó dedicarme. Sería usted más capaz de ~eguir
contando que lloré por listed,
pero yo procuraré desmentirlo
en toda8 partes. No llorq por
tan poco y á los de mi cafa les
consta que, cuando me dijeron
que estaba usted muy énfermo, me quedé como si tal cosa!
E,o quisiera uste 1, fastidioso,
que lloraran las mujeres por
. • RUBEN DARIO.
usted, pero ni e3peranzas, le
,. '
falta á usted mucho para ser
tan afortunado. u~ted sí que
echa llorado» hasta cansarse y
CARTAS DE MUJERES
no faltará quien lo diga, pero
lo
que es yo ...... Una cosa es
"LA POB~E"
que
uno llore por hacer una exAndré3:
periencia j otra cosa que lo ha Ya sé' qu'j á:pesar de mis lá ·
ga por amor, como usted se fi ·
Un estudiante «con agallas» pasando de muleta.
grimas de anoche se fué u-;ted
gura en su insoportable vanial 5aile y cyq uete6 de lo lindo con Teresa. Sé además, que no
dad. Yo muchas veces le «he
llaradoi&gt; á mi papá para que me lleve á un baile, para que me
contento con esto, le dijo usted á Teresa: ce Me ha de agradecompre un vestido ó una alhaja, ¿y qué con eso?
cer que 'haya venido, porque ((la. pobre,&gt;de Luisa Jlor6 hasta
No dirá usted que ha sido por amor. En primer lugar, una
que se cans6, i, suplicándome que no vinieril, de .:merte que
es llorona por sí y por nada ya e~tá c&lt;desmoreciéndosei&gt; de
tuve que ccntarle una mentir,1. par..1 que me dejara escapar.
llanto ...... de suerte que mis lágrimas de aquella noche fueYa sabe usted, «la pobre" me quiere tanto,&gt; ........
ron c&lt;de por no dejar,i y para ver qué tal eftcto le producían á
Y se quedó usted ancLísimo con esos dos «la pobre» y anusted, que como no tiene coraz6n se qued6 muy orondo.
chísima también se quedó Teresa; que á pesar de haberse
Le ast&gt;guro que no me volverá á pasar eso con nadie y que
desvelado, vino muy tempranito á mi casa á contármelo.
usted pagará la que ha hecho, con alguna coqui:ta que «haga
Me parece inútil añadir que todo ha terminaclo entre nosode las suyas,, con usted.
ros, pero como podría usted muy bien seguir comµadeciénY es cuanto le dice su inútil servidora. LUISA.
.- a

t astros. son así. Pues se u a nm
rios, cortan ros~s, cor abn 1 . á cortar la blanca estrella
bel! a, pajo el ciel? y so re e mar,
'
que la hacía su~pirar. 'b
luna y sobre el mar; mas lo
y sigui6 cammo arn a por .1a d 1
,
11 1'ba sin permiso e papa.
malo
es que
e ª ya .de vue lta de los parques del Señor, su
Cuando
estuvo
lt en un dulce resplandor.
d
mirada to a ~?~u.e ~ te has hecho? ¿Te,he buscado y no te
Y el rey di.Jo· ¿qu
ho ue encendido se te ve?
hallé; y qué tienes en pee ~í dijo la verdad: fuí á cortnr In
La prince~a no men_1a, y a~d d y el rey clam:i: c&lt;¿N u te
11 Í ' Ja azul mmeos1 a ·
~stre. a m a, ª 1 1 ha que tocar? ¡Qne locura! ¡Que cabe. dichoElque
Y.
y ella di.ce·· «Nu hubo intenS -e azue vano,a enoJarn
,
prtcho!
,,enor
s por qu é·., por las olai&gt; ' en el viento, fuí a la
to
yo me fm.
no se

Ua , galleo» á lo .•.. aficionado.

f}

Entrando á matar,

-

Grupo de damas concurrentes á la n~vlllada de los estudiantes.- Fots. de El Tiempo 111,strado,

�--425-

VIOA SOCIALl

V I O A. S O i'C A L.t

Slll dl la Jlcadtmll mtlr~polltana durante la fiesta de la Sociedad «Jénlx.»

Sir weeiman Pearson,
conocido bo111brt de negocios que ba emprendld~o g~andes obras en mtxlco Yque-acaba de ser nom~ra o
Par de laglatma por el rey :Jorge U,

Señor don Ricardo Urqulzn,
que contraerá matrimonio pr6xlmamente con la
Señorita Virginia Oonzález.

PERSONALES

Sir Weetman D. Pearson.
Se ha recibido noticia de que el R:y .Jorge V de Inglate:
rra ha elevado á la dignidad de Par a Str Weetman D. Pear
son.
,,- d ,
probable
No se dice aún la categoría q~e ten ra, pero es
·~
que sea Barón ó Vizconde, tomando el . título
las pro~1 .
dades de Cowdray, las que compró hac~ ~lgún tl~mpo el Rtno~
Pearson, y que son una.s .de las máR antiguas de inglaterra, re ,
montándose suA trad1c1ones
hasta la Edad Media.
El señor Pearson, que pertenece al partido liberal, ha
representado en el Parlamento á la vi 11 a de Colch.-ster.
ÉU: lo sucesivo te n d r á un
asibnto en la Cámara de los
Lores.

?ª

s~ñor tic. :José Ugarte 6mtv,
:)de Superior de la Policía Secreta de la 'Rei,úbllca de
&amp;uba á Quien se dtbe et ducubrimltnto
de 'ta consplracl~n de la raza ntgra.

motivo de '.la celebración del próximo primer centenario de
nuestra Independencia.
· S c
p iEs jefe del Protocolo el señor don Lmds : f arlmsºen~ªo'r d~n
d
d E bajadores segun o Je e e
;i~oif:t~e~~;~:eg:nd: Introductor, y agregados los sefiores
Manuel Martínez del Campo y Roberto Taub.

Enlace:Urquiza-González.

***

Publicamo3 el retrato de
este Abogado y notable funcionario cubano, Jefe superior de la Policía Secreta de
la República Antillana, al
que se debe el descubrimiento
de la. conspiración de la raza
neara de Cuba, ayudada por
lo; elemerttos afines de Santo
Domingo y Haití, para ex1ermipar á }03 blancos, europeos
y antillanos.
.
A con~ecuenc1a ' de e!' ta
conspiración, díce~e que fué
retirado &lt;le Cuba él General
Antenor Fírmin, ministro de
Haití y nQt1ble lite'rato.
!

\

.•

'

' ***

La :comi~ión del Protocolo.
Se ha aprobado y dado ya
á lit publicidad el proto.colo
diplomático al que se S~Jtta-.
rán! lo 3 htinores y atenc1o~P~
que nuestro Gobierno rendu:a
á Jos embajadores extraordinarios y demás reptéRe~tantes diplomáticos extranJeros
que nos han de visitar con

*

***

Publicamos los retratos de dos es~im~bles jóvenes qdue van
.
t
do los md1solubles 1azos e1 maá unir sus destmos con rayen trimonio: Ricardo Urquiza y
Virginia González.
La boda ha de verificarse
el miércoles de la semana
próxima, en uno de los P.rinci pales temp~os de la capital.

El Lic. Don José Ugarte
Graely.

Setlorlta Virginia Goozález,
que contraérá mdrlmonlo pr6xlmamente con el señor Guillermo Urqulza.

"e encuentra cruzándose de brazos y ajustándose á 103 dos
primeros prepeptos de la &lt;&lt;gramática p~rdan popular: ver ven-ir
y dejarse ir.
Así pensaba Juanito, cuando ya, siendo el señorito J uun,
ccvió venirn la necesidad de trabajar, que Ee le imponía por la
muerte de sus padres y por la modestia de su caudal.
Y, al ccver veniri&gt; el trabajo, «se dbjó ir» con el bondadml~
Guardián del convento de la Arruzafa, que, prendado de la
simpatía y de la bondad del mozo, sofió en hacerlo ingreear
en la Comunidad.
·Y así fué como J uanito Flores se convirtió en el Hermano'
Juan.

.r'0

~

',-,'.

té)"\,,

CONTRA PEREZA ...
A simpático y á buenazo le
iguaiarían algunos; á holgazán, á amigo de e,;tar mano
sobre mano, no hubo en Andalucía quien aventajara á
Ju anito Flores.
En Juanito era la gandulería enfermedad, lujo, vici",
placer, entretenimient&lt;', dichii y única aspiración.
Tumbarse debajo de un naranjo á fumar cigarrillos &lt;le-de el fin del desayuno ha~ ta
el comienzo del almuerzo y
&lt;le~de los postres del almunt11
hai::ta la hora &lt;le la cen» pa1;a
continuar fumando arrellanado en uoa butaca hasta el
momento d.e irEe á dormir,
era para Flores comp~n.dio,
cifra y remate de la felwda d
rnbre la tierra.
Pensar, trabajar, estucliar,
leer hablar, interesarse por
algo' útil, proveeboso o' con veniente ...... ¿Par.1 qué? E, mucho más cómodo no molestar
á nadie, no despbrlar envi~ias
no entrar en competPnc111s,
no crear enemista,les.
El gran ideal. de v_ivir es
descansar; el mt&gt;Jor op10 para
sofiar dulcemente entre las
amarguras de la existencia,

Deedd el primer día echó de* *ver el Superior que el noviciu
era la criatura más floja y más desmafiada que comía pan en
cincuenta leguas á la redonda.
El Hermano Juan llegaba tarde á_todas partes: á coto como
al refectorio, á la clase de novicios como al paseo en la huerta. Ni para su holgazanerfa había correctivo, ni babia reme lio
para su inutilidad. Porque el bonísimo lego, aun prescindiendo-caso de que hubiera sido posible-de su tumbonería , era
absolutamente incapaz de hacer nada á derechas. .Si echaba
mano á humildes los menesteres de la cocina, no dejaba cacharro sano; si a'Judía á la
labranza, estropeaba la hortaliza; si se empleaba en limpiar el templo había que temblar por las imágenes, retablos y adornos.
Como aprendiz de campanero, lanzó las
campanas á rebato durante la celebración
&lt;le un funeral; como auxiliar de f.&gt;Orterí11 ,
&lt;l~jaba las ¡.martas de paren par, y, tn fin,
el Hermano' Juan, por desidioso y por
inepto, quedó incapacitado hasta para escoger lo::! melones de cuelga, basta paia
escuchar si llueve.

6rupo dt concurrentes al ~anquete de la $ocltdad ""nlx.»

La ComuuiJad, a1ite un caso de inutilidad tan extremada,
prescindió de los servicios del lego. Y caten cómo el ideal i,ui,;pira&lt;lo, la dicha apetecida por .J uanito Flore~ floreció y fructificó en sazonada realidad pararegalo del bonachón siempre
y, á pesar de todo, i:,iempre. simpático hermano Juan.

..* *

El único que no se da ba por vencido ni por convencido de
que el mal no tenía remedio era el Padre Guardián.
Este creía firmísimamente en que todos los seres vienen al
mundo con aptitud para algo útil, y aguardando descubrir la
aptitud positiva oculta bajo las conciicio11es negativas del lt&gt;go,
lo observaba discreta y recatadamente dejándolo holgazanear
á sus anchas. Cualquiera me'los raciente que el Superior, se
habría desesperado mil vece3. Al fip, una tarde calurosfaima
de Agosto, bailándose el lego en el atrio del convento,· llegóse
un pobre muchachuelo á pedir pór caridad algún socorro.
Atendió el portero á la demanda y se retiró; el chico, una vez
que hubo devorado el zoquete de pan, y la cazuela tle potaje
que le entregaron, sintió sed y acudió á la lioca del aJjibé que
había ante el portón. El pozo era profundo, el brocal muy bajo y el muchachuelo muy débil. Compadecido el Hermano
Juan, y contrariando sus principios, dej6 el banco de piedra
en que sesteaba, y, llegando al aljibe, con
ganas de despachar pronto ¡.,ara reanudar
el sueñeci!lo, sacó con buena gracia y gran
.
habilidad un cubo de agua fresca.
- ¡Alabado sea Dio3, hermano mío!exclam6 desde el claustro altn el P. Guardián, que estaba presenciando la fat'J a.¡ Alabado sea Dios! Desde e ;ta tarde tendrá
II nestra huerta todo el riego 4ue necesita. '
Bájó la cabeza el Hermano Juan,· y, aun
c11»ndo era enemigo de molestarse, rn mordió l,Js labios y refunfuñó algo entre die11tes

Seaor don manuel martíniz dtl r.amro
Stñor don tnts s. earmona
€m, ltados de la secretaria de 'Relaciones extcr:om que lun f~rmU&gt; ti uro1m10 dlplomitlco uarJ l~s rm,cl3nes que
·
tas del eenttnnlo dt la Tnde: en ~enc,a.

Sl

St:lor d~n 'Rodolfo n.,u~
l,arán li los enulados txt13nj1ros a las flu·

�ACTU.AllIDAOES

DE SPO~T

LAS MEJORAS EN EL BOSQ,UE DE OHAFULTEFEO.

El Sr. ministro J:lmantour explicando las obras de embtlltcimlento
á los perldlstas sus Invitados.

El Sr. ministro J:lmantour, el Director Gral. de Obras Públicas y los periodistas en la gruta.

zos, á no pintarse ni usar polvos de arroz, á usar zapaio&lt;i cómodos y de tacón ancho, á lavar y planchar, á hacer vestido~,
á fijarse s61o en uno para marido, á hacerse cargo de que un
peso tiene cien centavos, y que muchos centavos hacen muchos pesos, zurcir merlias y á pegar botoneR, á decir sí 6 no,
como Cristo nos enseña, y á decirlos con el coraz6n á la par
que con los labios á usar
vestidos b'a ratos y á no
avergonzarse de ello, á pre ·
ferir la buena reputaci6n
de sus novios que su dine·
ro, ~ tener la casa arreglada, cada cosa en su lugar.
á subordinar los gastos á
los medios de que dispo·
nen, á no tratarf'le con j6·
venes de mala fama y de
mala educación, á no salir
cada día al balc6n y nunca á las puertas de la calle,
á no franquearse fácilmen ·
te con las criadas.
'
Que cuanto más se .llleja
de la f'Gúnomía, más se
acerca á la pobreza. .
Que un jóven laborioso
y de buena co11clucta rnlc
más que unii. docena de
·Cómo debe· ser la mujer.
El num puente 1}6tlco del lago.
pillastres vestidos con eleSegún las escritorns norgancia.
teamericanas. Ana Dickinson, GrJce Graniveon y otras que
A ser mujer primero para el hogar después para los eal· se han ocupado en la importante cuestión de la mujer, á lns
nes.
niñas se las debe emefiar lo siguiente:
Partid de un. principio: el hombre Fe casa para :&gt;er feliz en
A confiar en sí miFma, á ser independientes1 á cocinnr, á
su casi!-, no para agradar y entretener á los dern~s. Infeliz del
hacer un buen pan, fabricar c,amü:as, no usar c, bellos po::;tihombre que bu-ca mujer para lucirla en salones y teatros,

,¡;**

Y á contar &lt;lesde entonces, hubo agua abundante en todo
t-1 convento para todas las atenciones de la Comunidad y del
huerto.
·
El Hermano, silenciosamente, sudando y sin dar paz á los
brazos, se pasaba horas y horas sacando cubos del aljibe y llevándolos al dep6sito.
En la «Cr6nica de casos
raros y curiosos del convento de la Arruzafa» Anot6 el Padre Guardián el
caso referido, añadiéndoI
le, á guisa de comentario,
estas palabras: «Contra pereza ...... ¡sacar aguali&gt;
Y en la misma página,
á reng16n seguido, el pro·
pio Guardián escribi6:
«Al descan~ar 1,n el Señor nueetro Hermano
Juan, hal,lamos tro.zadas
con carbón en la pared de
su celda, tras el lecho, ht
siguiente fraiee: ce¡ Estando
en Comunidad, no lúzcas iu •
habilidad!»
R. DE CORDOBA.

J:a nueva 11m1a~ «:osl Tm anant~AP;»

El b!p6·dromo durante la fiesta deportiva del domingo.

· eamra de obstáculos á plt.

LA ENSEÑANZA DEL PATRIOTISMO

tan en los «kindergarten» los niños y las niñas de Alemania.
Tres 6 cuatro veces por semana se consagra en la eecuela
primaria una clase á la patria, se les da á los chicos más ideas
que impresiones, de manera que sepan que la tierra natal es
antes que todo una realidad que exige sacrificios de ~angra,
de hogar, de vidas. Para designar esta enseñanza, los alemanes poseen una palabra especial que traducida dice: «Mensaje
de la tierra natal.,,
El suelo, el terruño habla á sus hijos de las profundas emociones de la gloria. Allí está el maestro que dice á sus alumnos hasta d6nde han volado las águilas de sus regimientos, y
les hace palpitar la tierra con el recuerdo de las . pisadas de
sus ejércitos. &lt;c¡Saludá tí, emperador!i&gt; ...... Y con este himno
triunfal, enseñado por el maestro, termina la clafe, que de
los j6venes alemanes hace soldados de cinco años.

-En Alemania se halla implantada desde mucho tiempo atrás
la enseñanza del. patriotismo en la escuela primaria, como una
preparación moral de la naci-6n para que se tengan siempre
presentes y delante de los ojos las tradiciones militares, los
orgullos d'.} las viejas glorias antepasadas y el alma de la raza.
Es una suerte de obra escultural, destinada á modelar en el
corazón de los nifios ese espíritu que sabe, en las horas grave~, .sujetar, dominar y hacer callar el amor del mismo á la
vida. «¡Oh mein Vaterland!» ...
jÜh patria mia! Te juro un amor ~el hasta la tumba; yo
te lo deho todo: lo que tengo, lo que soy!
He·aquí uno de los primeros ejercicios de canto que ejecu-

ta nueva 11oenlda «Ram6n eorral.»
Fots. lle EL 'l'IEMPO TLURTBADO,

&amp;ru..o de comdom que tcmmtt rartc en la mma de mlstcnf1a tlalpan-Ptraloillo.

�O cuando interiormente
Oigo la justa voz de la conciencia.
Y estudiando en el libro siempre abierto
De la naturaleza prodigiosa
TSOOICEA.
El admirable y sin igual concierto
Que reina, en cada cosa·
Composición filosófica dedicada. al señor doc8e revela su espíritu encubierto:
t,r don Fernando Altamirano, t 1904.
En una gota de agua se halla un mundo,
Nemo Deum negat,
nlsl cui expeditDeum
En
un rayo de luz más de un problema,
non esse.
Y en una chispa eléctrica un fecundo
,
SAN AGUSTÍN.
,
¿Quién es Dioe? No los~; mi entendimiento Asunto para un tema .
.
Que
no
agotara
el
sabio
mas
profundo.
Limitado no puede defimrle.
.
¿Quién el átomo de la misterio$a
¿D6nde está? No lo sé; mas lo presiento
Afinidad, y á la materia pre~ta
Y sin verle ni oírle
La fuerza de cohesi6ñ y la pasmosa
Casi' le escucho y su presencia siento.
Gravitación supuesta
Le descubro en los vivos arreboles
Que
al cosmos equilibra. poderosa?.
Que preceden al sol del nuevo día,
¿Qué
artífice tendió por el espacio
En el nublado de plomizas moles,
Los
r
.elts
invisibles en que ruedan
Y e·n la extensión vacía
Esferas d~ amatista y de topacio,
Sembrada de planetas y de soles;
8in que desviar.· e puedan
.
Veo su mano en el florido Mayo,
Ni
rodar
más
aprisa
ó
más
despac10?
Su pupila en el sol que nos alumbra,
En la materia organizada, el sério
8u gran potencia al desprender.se el rayo
Fenómeno
it,sondable dt1 la vida . .
En donde se vislumbra
l~ncierra
para
el hombre un gran m1steno,
De su excelso poder como un ensayo;
En la escala corrida
Oigo su voz en las cadencias graves
Desde el pequeño insecto al megaterio:
Que entona el mar con sus rizadas ondas,
¿Quién ingénito instinto dá .al gusano
En el gorgeo de las Cil,noras aves
Que
á fabricarse en capullo acierta,
Y entre las verdes frondas,
Se sepulta, y en otro azás galano
En el susurro de las bris~s suaves:
Se transforma y despierta?
·
Otras veces le escucho amenazante
· No hay' para el sabio aquí todo un arcano?
Ya en la estruendosa inmensa catarata,
¿ ¿Quién adiestra á la araña cau!elosa
y el encrespado oleaje que pujante
A disponer sus redes con t~l arte? .
En el mar se desata,
¿Quién instruye á la hormiga laboriosa
Ya en. el fragor del trueno rimbombante.
A la vez que le imparte
Yo siento un débil rayo de su esencia
Diligencia ejempl~r tan i:sombrosa?,
Cuando recorro con ansiosa meo.te .
¿Quién á la a.beJa ense!1a' geometna,
LªS sabias leyes de la humana ciencia,
A1 castor ingemoso arqmtectura,

IN MEMURIAM.

1)

l.

~

,l,'

l

1

Y á las aves viajeras geografía?
¿Quién da al perro ternura,
Amor, lealtad, instinto y valentía?
Confuso ante la sabia µrovidencia
Que solícita atiende 1 ali~nen~a .
Desde el sér que doto de 111tehgencu1
Hasta aquel que pr, sen ta
.
Rudimentaria y débil ex'stenc1a,
Impo~ible es negar la omnipotente
Mano de un Dios, cuyo poder se o tenta
( En la materia brut:1, é igualmente
)1~n todo lo que alien ta) .
Con verdad innegable y evidente.
·Cómo hay entonces quien á Dio· no :nroque
.
Y ¿le niegue negando 1a e,¡¡'d t'ncia,
Le desconozca ingrato y aun sofoque
La voz de la comiencia,
. .
E inferior al salvaje se coloque?
¿Cuál es el hombre probo, ca-.to y JLHo
Que la inmortalidad ~el al.1~1a meg~
Y dice que no hay Dios? Mio el JllJllRto
Y mal vado reniega
Para calmar su turbación y susto.
¡·No existe el atefamo, 110 ha. y 11.teos!
Para acallar la voz de la conciencia.
Y darle rienda suelta á 1, s deseos
De la concupiscencia,
.
Se hacen de la impiedad convictos reos;
Pero al ligar temblando á los confines
Que separan la vida del~ muert~,
Donde se acaban las pas10nes ruines
Y se abate el ·orgullo del más fuerte ;
Todos claman ¡Señor, no me abomines!
¡ Yo creo en tí, mi Dios, yo quiero verte!
Y en este duro trrnée, en este acto,
¡ Perdóname, Señor, yo me retr,1cto!
México, Mayo de 1904.
CARLOS ESPINO BARROS.

ll

PAGINAS

ARGENTINAS

UN DUELO HISTOR..ICO
-------El ejército de los Andes estaba acampadoen Chi mbarongo. á
mediados de marzo de 1818, cuando tuvo lugar un incidente
entre dos de 1ms oficiales, que dió por resull ado un duelo y
que por la nombradía posterior de sus actorei?, se ha hecho
célebre y ha pasado á la historia.
Brandsen. Veamos quiénes eran ellos y por qué razón tuvo lugar el lance. En diciembre de 1813 el coronel Pedro Ramos sentó pla za de cadete en el regimiento de Granaderos de
á caballo. Estuvo en el segundo ~itio y capi t ulación de Mon t~video en' 1814, en la campaña contra Artign s, en la campaña
de los Andes y batalla de Cl;lacabuco en- 1817 y en la del sur
de Chile, asistiendo á las victorias de Curapaligüe, Concepción de Penco, Gavilán y Cara.mpangue, donde fué herido.
En el momento á que hacemos referencia era ya 1teniente con
reputación de bravo y excelentP. camarada.
El máQtarife coronel Carlos Fe&lt;ierico de Brandsen nació en

Ramos tenía p0r padrino al teniente (después coronel) Gerónimo de Olazábal.
El encuentro fué á la madrugada y de ambas partes i:;e,dieron pruebas de fortaleza y coraje.
Ramos recibió una pequeña herida en la nariz sorre el ojo
derecho hecha con la punta del sable.
Brandsen cayó con un feroz hachazo en la cabeza, que con
presteza le dió su adversario al descubrirse.
San Martín, que todo lo veía y lo sabía, apenas encontró
á Ramos con su tafetán que le cubría h herida, lo 111:tndó
arrestado y se transladó al domicilio de Brandsen para cei cioraroe de su estado. A pesar de la insistencia que puso pa ra que
éste le dijt&gt;ra quién era su contrario, no lo consigui ó, puets el
francé~, en mal castellano sólo decía: un argentinc•.

***

Pocos &lt;lías después tuvo lugar la batalla de Mai¡iú.

.

NUESTRO FAIS

..
Piuís el 18 &lt;le noviembre de 1785, entró al servicio militar en
Francia en 1811, asisti6 á varias campañas y batallas y cua1ro años después á la caída del gran Napoleón, se retiró del
Pjército con el gra\io de capitán de caballería.
Trasladado á Buenos Aires en 1817. se le reconoció en el
+&gt;mpleo que tenía y á fines del mismo i ño 8e incorporó er. el
campamento de las ,,Tablas,, al segundo ePcuadrón del regimiento de granaderos á caballo, á que estaba destinado y al
que pertenecía Ramos.

***

Una noc~e, en la reuui6n de academia de oficiales, Brandsen manifestó «que no creía en el triunfo porque los oficiales
del país fio valían como los del enemigo, que eran europeos
y aguerridos. n
Todos quedaron silenciosos.
Levantada la sesión, Rammi, por el amor patrio ofendido,
ó porque le tuviera mala voluntad, desde que se había agregado al escuadr6n con mayor categoría, le esperó en la puerta y al salir le detuvo diciéndole: «Si usted quiere saber cóino
rnn los oficiales argentinos, espero sus padrinos.»
E.1arrogante francés no se hizo repetir la invitación y esa
misma noche se concertó el duelo, que sería á sable, el afilado de los granaderos, y hasta quedar inutilizado uno de los
combatientes.
·

Yjsta del río Cupatltzio, c.r.:a d .. Uruop.1n, , Miel\,

A. Oarrillo,/ot.

Al comenzar á oír el toque de generala, Ramos, que estaba
en el cuarto de banderaEi, volvió á incorporarse á su escu:.drón.
•
·
San Martín que le diviPara, mandó decirle con su ayudan te de cam po: que «tomara ochenta hombres y cargara soboo
el enemigo.,,
RamoR eligió en un instante el número &lt;le sold9tdos que se
le indicaba y se entreveró en la contienda con ardoroso entusiasmo.
·
;\.l ~onc\uJr la batalla, regresaba al cuartel general trayendo mas prisrnneros que i.;oldados, y San Martín que apreció
el resultado de la comiGión, le dijo:
'
,
«Capitán Ramos, está mted en libertad" y él irguiéndose
hizo un ~aludo mili tar con su sable.
'
'
'
Un rato después se le or~enó como á otroe que corriera en
busca de Osor10, lo que mnguno consiguió i: i bien afilaron
sus sables sobre los que se resistían, y al ca~r la noche rn retiró á su carpa para recoger más adelante lo~ despachos cordones y meda,llas con que premi6 la patria 811 cond udta de
aquel día.
Bra ndsen sufrió por algún tiempo, y aun que reEtablecido
p~r compl~to, conservó hasta su mt~erte Ja cicatriz de la tem ble cuch1l_la~a. No obsta~te, San Martín lo entregó la medalla de Ma1pu, "POr el mérito que en ella había contraído·. "

�-431-

RAYO DE LUZ.
PotT ~eynés monlaotT.

.

(ESCENAS EV ANGELICAS)
.
ccoNT1NuA.)
1rrad. del P. tJa1rne Pons, S tJ

B' dice El: «¡Para esta hora he VPnido yo al mundo!)) Pe~o si v~ert~~u cercana esta hora, é inevitable y con toda su san~r1enta ig. 'f ·ealiclad no creo que conservara por mucho t1t-mpo su
. 1 idables alegrías fueron sumamente nomimosa
r
,
~ , ·
do tener de su
QUELL_As m&lt;G•·"amal1'el supo con alti\·o de~contento, impasibilidad estoica.. f:,e engaña a. s1 mismo, creyen
pasa Jeras. ,
'.
··
f
.
la vuelta de Jesús. i Está visto, d1Joi que no ~e ia parte todu el poder divmo.
Mientras murmuraba est11s palabrns, entrecortadas por largfsdin¡
, bien u.e quiere monr á todo tran·
· s iba y venía Gamaliel á lo la1go de h g,an sa a e
~:t{~~t~~,s~~nas
muchedumbre "y las ad a- terrupC'1one
• ' •
fe~tín. Era la tardt' de la Pascua. Los r~maciones que habían
yos del sol poniente colon:aban con ro¡1interrumpido al gr II n
zos reflejos la cristalería de la mesa. Su·
rabino en e 1 Templo
sana
t-scuchaba ansiosa ~l l:Ilori~logo de su
.
donde como de costumbre, se es·
hermano. Vestía una turnca hger~. bor·
-::n·º;seando' por ]os :pórticos r?deado de
dada c0n flores de oro; prendido el velo
, ulos· todo aquel 1-ntus1asmo po·
su~ d~isc1p
'
bl
l . .
con 1riple bilna de perlas. Era aquell.ala
1 ~incero pero delezna e, no e msp1fiegta
de las -fiestas. y daba ya l~ úlllma
pub ar, 1 menor confianza. De sobra co~omano á los minuciosos preparativos con
rfa ef carácter antojadizn y los cambios
la nquisittz que solía poner en todo.
cbruscos del pu~blo ' sobre todo1 de aquel·
Hallábanse ya ordenadamente co)ocablo provinciano, que era e que casi
dos
sobre la mesa elaphikomon, especie de
puel ·1 mente formaba la escolta de Jepan sin levadura, el ch~roseth, mezcla
E'XC u~ va
·
·
t te d
, Veia
, además la rabia 1mpo
e
suq
' d en
extraña de ciertas frutafl tnt.uradas y abre;
·
·
dot&lt;&gt;s
y
c6mo,
encaran
ose
con
lns sacer " , ,
vadas con vinagre y el rhag1gah, cordtrou
•
?
l Maestro, le der1an:
cabrito que debía servir de ofrenda pa·
e ·Por qué no le3 ordenas que.ca!len,
ra el altar. Habían~e invitado alg~nos po
o:soraciadamente á los pocos ?1as di:!
bres de la vecindad y varios am1gos_, en
.., . trada triunfal, redoblaronse las
aqu...11 a en
. d' p ,
d
tre los cuales se contaba~ J ose ~e Anm~.
. tndes del doctor JU io. or,segun a
t,..a y Nicodemus: en conJunto d1tz convim~uJie ú arroJ'6 'del Templo á los compradados. según las prescripciones le¡talfs. Al
vez es s
•
h · d
d · por
dores y vendedores, acien o ro ar
. ·~. . .
\'
·
revés de lo que se acos·
el suelo el or? Y la p~ata
. ~ ~- - i ~-.1.-h ·. .
tumbraba en la mayor
de los cambistas, m1en,/ - .
~·,_ i .,, , ~
/
parte de las casas j11
tras increpaba 6 ésto~ co!1
·~/
\ ¡~ ~~ . ;;/ · •
días donde las mujer,s
su palabra vengadora., di:
/
-~...
- \~
' aparte, Gama·
comían
ciéndoles: «La casa d~,m1
.
-~liel había ordenado
Plldre es casa de ~~acion,
·~\
siempreque, en la suya
y vosotros la teneis con.
la refecci6n se tomara
vert1·da en cueva d~ dln1m común. Así es que su
drones.» y los ;acer o·
. 1 hermana no se apar1aba
t pq én el paroxismo de
de su lado más que en
suº'cólera. se h ab'1ª~ acer
&lt;
•
1
los convites de los Has·
d , e'l preountanrlole
caoa,
o
\:'
/ ~idim 6 de los doctores.
con ademanes descom- \
~ Aquella tarde, m honra
tos:
'd d I
de ]os convidados, ha·
-¿Con qué auton a \
'!
bía la joven rodeado l.as
pues haces tú esto?_
,_ \
mesas
bajas con guir·
Observaba Gamahe\l cd
\
naldas
de
anémona~ e1)·
roo iban amontonándose
carnadas.
Las purpuri·
las nubes sobre la frente
nas flores, bañadas por
del joven Maestro, .gue
la luz indecisa del ~01
parecía desafiar los estaponiente, parecían en·
UidoR del rayo. 861~ una._
Ultimas modelo~ de sombreros.
sangrentadas,
mientras
esperanza quedab_a ai no.
.
Susana,
bella
Y pura
dí
Al
fustigar
Je.
.
l
·
0
b
,e JU •
·dotes creábase, como cons~cuencia necesaria, gran andaba con paso tranquilo ~e una parte á otra, .nevando entre sus
sus á lo~ sacer tre l~s fariseoR y los doctores de la ley: ¡t11n encona· brazos la perfumada canastilla.
populartdª!;º
ue se profesaban aquellas dos potenci~~ ri~~les! Sin
Al cabo de un momento prosiguió Gamaliel.
en·
O
do ~ra e
dq 'lusiones creia po~ible una reconcihac10n entre
-Pero
¡qué
magnífico
estaba
Jesús
de
Nazareth!
¡Q,ue~locude·
forJarqe gran es i
'
., d
.d t·
e
J sús ~y los Hassidim; pero bien P:onto vio esva,nect1. a e, ahespbí~ cía la suya! ¡Realmente es cosa ~aravill?sa el valor! H u,b1erafluir
enza Transcurn'do8 apenas dos drns. dl'sde- que,
seado que oyeras aquellae antítesis admirables que parec1.an a fa·
, l a 1a·b1gazos,
d
d'a ·
ra . · d 1 Tero lo, cual si fuera vil reba_no, a a_tur a ,eco 1?1~: naturalmente á sus labios~.«¡ A:! d~ vosotros, decía, cscnbas : y
arroJado
ús brillando en ~us mismos OJOS la colera d1v1· riseos hipócritas! que paga1s d1ez~o hasta de la ~erba b~ere3' de
sos me~c.au~1:a.a :: f;ente en la misma fu)gurante ?laridad, ~abía del eneldo y del comino, despreciando las cosas mas esencia ·rona, Y. cdnp
lanzan
o tern'bles anatemas contra los escnbas y fanseos en piesen- la ley: la j~1sticia, la misericordia y la buena fe.» _Puede dar 1en·
nía más sangrienta que la_que resulta del parangon que hac 'Jll•
.cia 3.e to¿.o. e; puebl~ exaltación del triunfo le extravía, dijo Ga- tre esas cosas despreciables é insignificantes, y aquella~ ot!~~
-:-E]staOvl11Ja klos los miramientos, y su ardiente palabra abra- portantísimas y eternas? Y.para remachar el clavo, a11~d10._ 1 es
0
malle 1· 81· fvera una van•ta de fuego · No me cabe la menor duda de de vosotros! que fabricáis los sepulcros de los prof~t~s a quti~Dl'
sa
fa
1 que el apasionado entusiasmo del pueblo le protege- mataron vuestros padres, diciendo: «~i hubiér~mos.vmdo en ~er _
q?e
tconto
de nuestros padres, no hubiéramos sido sus comphce~ E¡Jn l~ m
, enemigos: ¡contra la muprte!
.
ra con ra das las represalias de sus

XIII

a~\i

8tt

1

te de los JJrofetas. ¡Serpientes! ¡Raza de víboras! Acabad, pues, de
llenar la medida de vuestros padres» ...... ¡Comprendes tú el noble
y valiente reto á la muerte que eó.cierran estas palabras! Todas e~tas maldiciones ca fan, cual plomo derretido, sobre•el ilustre cuerpo al cual pert~nezco. A pesar de su triste realidad, hubiera de.bido, más aún, hubiera deseado alimentar sentimientos de cólera
contra Jesús. ¡Y me sucedió todo lo contrario, porque me sentí
arrebatado de admiración ante aquella alma virgen, desligada de
todo compromiso, y que no sabe de cobardías, animosa y vibrante, lanzando al rostro de aquel1as vergonzosas hipocresías
las nobles reivindicaciones de una 1 .conciencia noble y recta!
No ha vivido aún lo suficiente para adquirir esa tolerancia propia
de los hombres prudentes, hija, las más de las veces del cansancio
y del menosprecio. ¡Es demasiado joven! ¡Sí, demasiado joven! ... ·
Aunque, á decir verdad, repito para mis adentros: ¡ Es demasiado
grande! Toda mi alma, al escuchar sus palabras, le estaba diciendo: «¡ Proseguid, Maestro, porque vuestro razonamiento constituye
la más brillante página de nuestra historia judía! ¡Jamás hombre
alguno habl6 semejante lenguaje; sirr duda que el áÍ¡gel &lt;le Isaías ·
ha debi&lt;;l.o de purificar vuestros labios con su brasa; ardiente. Y
clespués, aun á pesar mío, me venían ganas de gritarle: ccCállate,
hijo mío, porque si fio te matarán. n
(Continuará. )
'

EL RIZADO DE LA CABELLERA
Es cosa indispensable para que una cabellera sea hermosa, que
e-té graciosamente rizada.
De nada serviría el obsuro color castaño, el sombrío negro de algunos cabellos, ó el oro vivo de otros, 1:,i cayeran sobre la espalda
las mt:chas lacias.
El rizado es el complemento de la hermosura de una cabelh·ra.
A~í lo han comprendido las mujeres, puesto que, desde hace mucho tiempo, se preoeupan por dar á sus cabellos una ondulación lo·
más semejante posible á la natural. Pero, be aquí lo difícil: que el
rizado artificial copie la línea ondulante que la naturaleza ha dibujado.
¿Puede lograrse? Tal vez, aunque no exactamente muy aproximadamente.
Una serie de operaciones escrupulo :as pue len lograrlo.
El rizado con treocitas apretadas, es bueno, desde el punto de
vista de la conservación del pelo, porque no lo maltrata en lo ab~oluto ; pero el resultado, respecto á la belleza del peinado, es bastante deficiente, porque produce más bien que una ondulación, un
t·s11onjamiento de los cabelloe, de tal modo su rizado e; fino y mennrln.

Esto puede convenir á las mujeres que tienen·cabellera escasa,
porque usándola de este modo, se aumenta.
El uso de horquillas, papelillos, tiras de cuero con una barrita
de plomo, etc., maltrata un poco el pelo.
Por último el rizado de hierro caliente. Este es el peor, según la.
opinión de los higienistas; y el mejor, según la de los peluqueros.
¡ Lo que varfan las opiniones en eóte mundo!
El hierro caliente, dicen los primeros, marchita el cabello, lo tuesta, lo quiebra y lo hace caer. Produce muchas enfermedades del
cuero cabelludo y del cabello. Desde las manchas, escoriaciones
caspa1 etc., hasta la orzuela, la pérdida del brillo, y por fin, la cal~
vicie.
Exageraciones exclaman los peluqueros, el cabello es muy resistente, y poniendo el hierro á un calor suave nada hay que temer.
Y citan en apoyo de su aserción innumerables casos de mujeres de
hermosa cabellera que se rizan con hierro caliente.
Y, la verdad es, que cuando se está de prisa, nada hay más cómodo... Pero
si se recurre á este sistema, bueno es observar al11unas
.
o
precauciones.
Ante todo, el pelo bien limpio, en seguida untarlo ligeramente
con alcohol si es de naturaleza grasa; con vaselina. pilocarpinada,
si es seco.
1
La ondulación mientras más gruesa es mejor. El calor del hierro
no ha de ser exagerado, se prueba sobre una hoja de papel de china blanco; para aplicarlo al pelo, es preciso que ne deje bueUa
amarillenta sobre el papel.
Para favorecer el rizado natural que sería el ideal de las mujeres
se recomienda la eficacia de esta loción:
.
'·
Alcohól.. :.. . . ... . .. . .. . . ... . .. .. .. ... . . . .. .. . .. . 50 gramos
Agua de rosas ........ ..... ... ............... ... . ., 450 ,,
Goma de tragacanto .. . . . . .. . . .. .. . . . . . . . .. .. . . . . 20 ,,
Algunas cabelleras se rizan rápidamente por medio de inmer·
siones en cerveza tibia.
~~~

RECORTE UD. ESTO
En la A venida del 16 de Septiembre encontrará usted los carros
de las siguientes líneas:
Atzcapotzalco, Tacuba, Colonia, Guerrero, }3elem, Santa l\faría (La Rosa), Santa Mp.ría (Alameda), San Rafael, Condesa y
Roma.
En las calles de San Agustín, Tibur&lt;;jo y Ortega, encontrará usted los carros de las siguientes ·líneas:
Tizapán, San Angel, Mixcoac, _Ti¡.cubaya, Niño Perdido y Penitenciaría, J uárez y Loreto.
COMPAÑÍA DE TRANVÍAS DE MÉXICO.

)

1

J l

1:
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i .;:t ·. ·,

¡··,'.

Ctib

Vestido de noche.

Vestido de noche (Mlle. Dyanthls.)

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,.

***RIMADOS
AFORISMOS

ANECDOTAS Y CURlOS[DADES
11

LOS GRANDES TERREMOTOS

)

l

Iíe aquí la lista de los más importantes
ocurridos desde hace ~iglo y .medio, y el númtl'J de víctimas ocasionadas:
Víctimas.
Años.

1755 Lisboa ............. .............
1797 Ecuador..........................
1812 Caracas.. ................... .. ...
1822 Destrucción de Alepo . . .. .. .
1829 Murcia .. ..... .......... .... ...
1842 Cabo Haitiano..................
1856 Calabria........... :.. ........ ...
1860 Mendoza (América del Sur).
1868 Perú .... .. . ......... ....... ......
1883 Isla de fachia...... .. . ..........
1885 Serinagor........ ..... .. ..... ....
188X Yunan (China)...... .. ... ...

50.000
40.000
12.000
20. 000
6.000
5.000
10.000
7.000
25.000
1.000
3.081
4.008

~~~i} Jap6n............ ...... .. ..... .. 40.000
:8!)9
1902
1902
1902
1902
1905
1906
UJ06

rnos

A~ia menor .......... ....... ,. .. 1.609
Schem11cha. (Transcaucasia). 2.000
Mont Pelt'é (Martinica)...... 30.000
S&gt;ln Vicente..... . . . . .. . . . . . . . 2. 000
Turkestán ................... :.. f0.000
Sicilia. v Calabria. .... ......... 2.500
B,.ixo Trt&gt;ca,e...... .. ..... ... ..
200
Sa11 Fra111:i,c •............. ... . .
1.00()
8icilia p[e:-in;i, t-t&lt;'.) . .... . :200.000

La estrella quiere ser sol,
el sol quire ser lucero.
¡ El pequeño envidia al grande,
el grande envidia al pequeño!
mniño mira adelante
el viejo mira hacia atrás;
y es que aquél le queda mucho,
y á é~te poco que mirar.
La escalera de la vida
hay que subirla despacio;
el que de aprisa la sube
no llega al segundo tramo.
-:-¿A qué toca esa campana?
-¡A muerto! mas no te asombre;
hoy dobla por aquel hombre:
por ti doblará mañana.
Hallé á mi paso la dicha,
y la dejé en el momento;
por que ·no se aprecia el bien
hasta después de perderlo.

~

RECETA- .
Ronquera-Dicen que ~n huevo muy fres·
co aclara la voz.
·
El siguiente gargarismo es excelente y lo·
gra efecto rápido.
Hacer un coc;miento de una tercera pa,te
de leche, otra de higos y otra dl3 malvavisco,
y gargarizarlo varias veces1 por hora. También
1-0n Útíl eH Jos gargarismoS de 11gua de punrr.

~!Al~ ,~®[s~

.._~171

Wü®~

De mi fugaz infancia
la sonrisa hechicera
trocó en amargo llanto
mi niñe ra.
J,a ventura de niño.
que tan rápido vuela.
la empo nzoñó el maestro
de la escuela.
Mi juventud ardiente.
edad la mas dichosa.
llenóla de pesares
una hermosa.
La noble edad madura,
que en dulce paz se alegra,
turbóla el jen.io adusto
de mi suegn:.
Y en mi vejez cansada
todo placer se embota
con el dolor agudo
de la gota.

Roban, pues, de la vida
los instantes mejores.
niñeras, pedagogos,
.(
amor, suegra y dolores.

RICll'ü CAUASQlllU.
,,,(

. ***

A LA ESPOSA DE UN GALENO
Pues me hacéis casamentero,
Angela de Mondrág6n,
Escuchad de nuestro· esposo
Las grandezas y el valor.
El es un médico honrado
Por la gracia del Señor, .
Que tiene muy buena:s letras
En cambio y el bols6n.
Quien os lo pintG cobarde
· No lo conoce, y minti6,
Que ha muerto más hombres vivo:i,
Qqe mató el Cid Campeador. ·

***

***

¿QUE SERA?
Yo no Eé por qué ha de ser
Que en el mµndo en que moramos
A aquellos que más amamos
Má~ hacemos padecer
No Fé qué ciPgo deRtino
Nos impele á dei::garrar
La mnnn. que sabe ornnr
De flqres 1111e~tro camino.
No., place hacer clerrnma.r

~

Llanto, que una vei vertido,
Porque no lo hubiera bido
Muy poco la vida es dar.
Y esta causa de dolor
Tan .antigua es como el mundo:
Oh! sí: cuanto más profundo
Más injusto es el amor.

1

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                    <text>ARoX.

MÉXICO, DOMINGO

26

DE J UNIO DE

1910.

NuM. 26.

.,., ....,
&lt;

¡•

SEÑOR LICENCIADO DON JUSTO SIERRA,

.

Secretario~de'., Instrucción Pública y Bellas Artes. Prominente literato que ha sido electo Presidente
de la Academia Mexicana de la Lengua, Correspondiente de la Real de Madrid.
(Fot. de «El Tiempo Ilustrado» tomada et martes último.)

�Estas notaR tienen que Fer diminutqR y por lo mi1smo. no nos poUna de las fiesta~. si no la más n0table de nne&lt;:lra Religión, es &lt;lemos extenoPr en todoR los detalleR. en todas las minuciosidades
indudablemente la que ~e refiere al Precur,ior del MPsías.
el desarrollo de nuestra lengua.
San Juan Bautist11. á quien el mismo Jesucristo lo señ.aló como queElexige
Sr. Sierra ha figurado siempre como amante de laR bPJlaR
el mejor varón, nacido de mujer, es el tipo de la penitencia y del letras y parece que trata &lt;lP- dar vida nueva á nurstra Acade~1ia
cumplimiento del deber.
que langui4ece. El mismo ha confesado que á veces no ha podido
Llevaba una vida austera y con voz tonante anunciaba que ya asi~tir á las sesiones; pero como Presidente se enmPndará.
vendría el Redentor, el que debía Ralvar á tod:is las n11ciones.
Esperamos que el señor Sierra, con su talento literario, sabrá
Algunos lo creían el verdadero Mesías; pero él proclamaba. siemcomprender
la obra
pre «que no era digno de
dP.
sus
anteCPROrPS
V
desatar la. corrPA. del zapato, del Dios Hombre.)) qne. como ell0e::, iil
Hasta temPmoR incu- habla.r de nuestra
rrir en nn:i falta de reR· hE&gt;rmm,a lengua se fi ·
peto al h11blar &lt;le a¡:;un- jaban en i;,u nrecioso
tos tan s11gr::irlOP, t:in no- lema: «Limpia, fija y
da er,plendor. »
blPfl. tan nobilüdmo~ .
Hay r.int:iR exnreF&gt;io***«sport» teSigne el
neR en la Sa2rllda RFr.ritnra QUP, á los ojos rirndo adPptoi:; entre
de un mt~ndano, pare- nMotro;; y á fe &lt;1ue
cen pr0fanaF; pero pr- hay razón para p)lo.
nf\t.rándol::iR el a 1m a, c,Un «sport» que vigoricP., que ponga el
quérlMP- abiFmada.
¿Hablar &lt;le cosas tan cuerpo TY'áR robusto,
terrenales, al referí rse al y aun el de 1:,imple
Hombre Dio~? ¿,Habl:ir div· rFión es útil.
Rl ánimo sr. siente
ha~ta del calzado v &lt;le
todo aquello que ex.iRtP después máR deepieren Pl mun&lt;lo delezna ble? tc. más apto piira go0
Hé aquí lo admirable bernar la carne mi e·
rabie
que
se
nos
re·
del misterio.
Al venir Jesucristo al ¡ vela e o n suma fremundo se sujetó á todas CUPncia.
En 1a Acarlemia
nueRtras miserias.
Metropolitan:t hubo
Sr. Coronel Samuel Oarcla Cuéllar,
¿,Qué necesidad tenía una fiestade esgrima.
Sr. Teniente Coronel don Porfirio Dfaz, hijo,
nombrado Ioapector General de Pollcfa en substitución del SU Padre , que es una
Los notablPS tira- ascendido á Jefe del Estado Mayor del Presidente de la ttepúbll·
Brigadier don Félix Dfaz,
misma persona con El, dores eapafíoles, se·
ca. por el nombramltnlo M Sr. García Cuéllar.
de que su Hijo · hiciere
ñores José M. Asen·
uso de aquello que los hombres habían formado con los objetos cio
y Julio M. Castelló la organizaron dedicándola á los jefes y c,fi.criados por El?
ciales de nuestro ejército y á la Colonia española. Hubo asaltos re·
En el misterio de la Redención vemos cosas e3tupendai;i.
ñidísimos, estando forma'la la presideneia por los señores Carlos
San Juan Bautista se nos presenta comó un mo&lt;lelo. Pudiérarn Rincón Gallarrlo, ~arqués del Valle, Ricardo :Merignac y Frandecir, en nuestro pobre lenguaje, que fué en esta tierra el mimado cisco Vélez (jr.) La Banda de Zapadores amenizó la fiesta.
de Jesucristo.
***
Simplemente por consignar un hecho, aunque no simpaticemos
civilizaPaulatinamente, debido á las corrientes de la llamada
con su origen, tenemos que hablar de la co·
ción moderna, se van alejando de nosotros
locación de la primera columna del monucostumbres sencillísimas y tradicionales que
mento consagrado á Don Benito J uárez.
en r.ada pugnan con el progreso.
Sábese bien lo que hemos expuesto en los
Desde mucho antes de aparecer el alba, el
años que lleva nuestra publicación, respecto
día 24 de Junio, las músicas lanzaban f:US
de su personalidad histórica, y verdadera·
alegres notas en los bafios públicos. Todos
mente seríamos prevaricadores si tan sólo
ellos ostentaban rústicos adornos y nuestro
porquehoysepienr,a en erigirle un monumen·
pueblo acudía gozoso á_sumergirse en las alto consagráEemos el más pequefio elogio á
berca@, desde muy temprano, sin peligro de
aquél á quien se dedica.
exponerse á una enfermedad. pues la noche
Esto no obsta para que hablemos del méri·
prece&lt;lentP- no ee 'había libado con excern el
to artístico de su arquitectura. Es de estilo hemaléfico licor, como ahora. En los establecilénico puro y el proyecto revela la proporción
mientos balnearios se hacían rifas, ,e regalay ::irmonía que han de revelar su conjunto.
ban «jabonee de olor,» se premiaba á los más
Los juicios emitidos por arquitectos compe·
hábileR nadadores y el día se pasaba en me-·
tentes le son sumamente favorables al autor.
dio del má~ puro regocijo.
La colocación de la primera columna fué
Por nuestras calles veíamos multitud de dipresenciada por el señor PresidE)nte de la Re·
minutoR militares, luciendo orgullosos el
pública.
schac6 6 el kepí, la espada, el sable y los enor***
mes bigotazos con que los adornaban sus pa·
Una nota simpática lo es siempre cuando
dres. Hoy, en los bafios públicos, apenas
dos séres ante. el altar .~e jurari amor., respeto
queda un recuerdo de esa fiesta tradicional.
mutuo y fidelidad, umendose con el rndisolu·
Antes en sólo dos días quedaba agotado en
ble lazo del matrimonio.
nuestras jugueterías el inmenso arsenal de
El sábado de la semana antepasada reci·
arreos militares para los pequeñuelos.
bieron la bendición nupcial en la parroquia
Hoy se exhibe algo en sus escaparates; y
de Tlalpan, el señor Mayor de Ingenieros
el resto queda reservado para el año próximo,
d~n José Fem~ndo A~alos y la estimable, por
S. A. R. el D11que de Montpensler,
en el cual se observará mayor frialdad, para
mil títulos, Snta. Ehsa de la Portilla.
actualmente huésped de la ciudad y en cuyo honor ofreció
estas inocentes diversiones.
uoa fiesta campestre en Jalpa, el Sr. Gobernador del Distrito,
El adorno floral y la iluminación del tem·
plo fueron espléndidoH.
Por mayoría absoluta de votos fué elegido
El señor cura don Manuel María Dávalos fué quien bendijo la
Director de la Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente simpática par"ja, siendo pa~rinos _de manos de los nuevos desposa·
de la Real Española, el señor Líe. Don Justo Sierra, actual Minis- dos el señor Coronel lon Miguel Ruelas y su esposa, la sefiora do·
tro de Instrucción Pública y Bellas Artes. '

·-

ñ~ Clara Rosa Gamboa. La
misa de velación fné celebra·
da por el Vicario señor Presbítero Naralón, apadrinando
este acto la sefiora Emma
Troncoso, vda. de la Portilla
Y don Alberto de la Portilla
m~dre Y hermano de la hoy
senora de Avalos.
~a concurrencia fué distinguida, Y-~na buena orquesta:
desempeno la parte musical.
Una santa tranquilidad en
el hogar, la unión perfecta y
el amor recíproco é inalterable deseamos para ambos esposos. E~to que llamamos
deseos casi son pTedicciones
pue~ conocemos las buena~
cualidades que les adornan.

VIDA: SOCIAL
ENLACE GONZALEZ DE LA V

,
EGA-PINA.

P~, o~·ganizada por los propietanos d.e esa finca sedan quillermode Landa y~~~
.cai:don Y, su esposa la sefiora
dona Sofia Osio de Landa
Hubo u~ jaripeo que estuvo mu1 ~1:,imado. En seguida ~e ~~sito la finca y después
se sirvio un almuerzo
Como la fiesta tenf~ un ca:
ráct.er típico nacional bailara~
un Jarabe tapatío la sen-o' ..t
A·El
na .
na ena Algara y Landero
co? un elegantísimo traje de
china po_blana y el señor :don
Carlos Rmcón Gallardo vestido de charro.
·
"

*

**

.

,,

¿H ª?laremos de política?
No ti~ne objeto. Solam~nte consignaremos los nuevos
nombramientos que han 11 .
mado la atención eñ esa fa
semana-que eacaba de pa;,.,,ar.
El s~no~ oronel don Samuel Garcia Cuellar ha. sido
nom br~1º i Inspector Gene1:al
de_ Pohcia, ~p:sustitución d 1
smor don Félix Díaz. . e
El ~eñor Teniente Coronel
Porfirio
. Díaz reéibio' ·e1 nombramiento .fo Jefe del Esta:d 0
Mayor.
_Creemos que estos nombramientos han siclo acertado·s.

***

En estos días también se
ef~ctuó .otro enlace: el d~l
senor Lic. don Luis Gonzá·
lez de la Vega Y la señorita
Guadalupe Peña.
Se ~elebró en la capilla del
Arzo?ispado y como en el
a~1tEmor el adorno de la capilla fné notable por su belleza Y la concurrencia selecta.
~~s deseamos igualmente
felicidad completa.

1

***

En honor del duque de
Montpensier se efectuó una
fiesta en la hacienda de Xal-

1

tos desposados señor tic 6 b
· on~::: :: ::

~~ CRONISTA&gt;

--~

~:!~u~ :::::~P~~adalupe Piña, después de ta

TLALPAN.-ENLACE AVALOS-DE LA
PORTILLA,

***

***

tos contravenrcs mavor :José 1 1f .
nos de uelación, durante la cére:!~~~~s¡,ñ~rlfa
de la Portilla y sus padrl·
0
. s.

,

de El Tiempo Ilustrado.

�..
R ,C T U A lll O .R. O E S

OE SPO~T

LA ERECCION

DEL

MONUMENTO

A

JUAREZ

LA MAÑ"ANA DE SAN JUAN
A GONZALO ESTEVA y

CUEV ,A:S.

tleaada del Señor Presidente á la 111a111eda &lt;en seaundo ttr1111no ti señor
Uitepmldtnte v el Tnaenlero de la Barra. 1

tos; los que padecen, se levantan vueltos á la vida; y la dorada luz de tus cabellos siembra de lentejuelas y monedas de
oro el verde obscuro de los campos, el fondo de los ríos y la
pequeña mesa de madera pobre en que se desayunan los huhildes, bebiendo un tarro de espumosa leche, mientras la vaca muge en el establo. ¡ Ah! Yo quisiera mirarte así cuando
eres virgen, y besar las mejillas de Ninón ...... ¡sus mejillas
de sonrosado terciopelo y sus hombros de raso blanco!

***

mo111ento de la colomlón de la primera columna ,een el Señor Presidente
se ve al Ultepmldente v á los ministros Sierra v monna.)

-Vamos. le dijo, llevaremos un Monitor para hacer barcos
de pa.pel y lPs cortaremos las alas á las moscas para que sirvan de marinero~.
Y Carlos y Gabriel salieron muy quedito para no despertar
á su mamá, que fStaba enferma. Como era día de fiesta, el
campo estaba solo. Los peones y trabajadores dormían la
siesta en sus cabafias. Gabriel y Carlos no pasaron por la tien·
da, para no ser vistos y corrieron á todo escape por el campo.
Muy en breve llegaron á la presa.
No había nadie: ni
un peón, ni una
oveja. Carlos cortó en pedazos el
Monitor é hizo dos
barco,;, tan grandes como los navíos de Guatemala. Las p o b r e s
moscas, que iban
sin alas y cautivas
en una caja de
obleas, tripularon
humildemtnte las
em barcacio ne s.
Por de-gracia, la
víspera h a b i a n
limpiado la presa y estaba el agua
un (JOCO baja. Gabriel no la alcanzaba COI) sus manos. Car!os, que
era el mayor, le
dijo:

Cuando llegas,
¡oh matíanita de
San Juan! recuerdo una vieja historia que tú sabPs
y que ni tú ni yo
podr.mos olvidar.
¿Te acuerdas? Ln.
hacienda e n q u o
yo e~taba poraque- .
llos días, era muy
grande; con muchas fanPgas de tie·
na sembrada R é
incontables cabPzas deganado. Allí
está el c as e r ó n,
preredido de u n
patio con su fuen te en medio. Allá
está la c a p i 11 a .
Lejos, bajo las rnmas colgantes &lt;le
los grand es sau ces, está la presa
eu que van á abrevarse los rebaños.
- Déjame á mí
Vista desde una alque soy más gran11spetto 11enm1 dtl 1u11ar tn 11ut st levanta el monumento, ti dla dt la tolotatlón dt la primera columna.
tura y á distancia,
de. Pe r o Carlos
se diría que la pretampoco la alcansa es la enorme pupila azul de algún gigante, tendido
zaba. Trep6 entonces sobre el pretil de piedra, levantaná laR bartola sobre el césped. ¡Y qué honda es la presa!
do las plantas de la tierra; alargó el brazo é iba á tocar el
¡Tú lo f"aoes ..... . !
agua y á dejar en e11a el barco, cuando, perdiendo el equiliGabriel y Carlos jugaban comunmer.te en el jardín.-Gabtio, cayó al trahquilo seno de las ondas. Gabriel lanzó un
briel tenía ~eis afl0s. Carlos, siete. Pero un día, la madre de
agudo grito. Rompiéndose las uñas con las piedras, rasgándoCrabriel y de Carlos cayó en cama, y no hubo quien vigilara
se la ropa, á viva fuerza, logró también encaramarse sobre la
sus alegres correrías. Era el día de San Juan. Cuando empecornisa, teniendo casi todo el busto sobre el agua. Las ondas
zaba á declinar la tarde, Gabriel dijo á Carlos:
se agitaban todavía. Adentro estaba Carlos. De súbito, apa-Mira, mamá duerme y ya hemos roto nuestros fusiles. Varece en la superficie, con la cara amoratada, arrojando agua·
mos á la presa. Si mamá nos rifle, le diremos que estábamos
por la nariz y por la boca.
jugando en el jadín. Carlos, que era el mayor, tuvo algunos
- ¡Hermano 1¡ hermano I
escrúpulos ligeros..i. Pero el delito no era tan enorme, y ade¡Ven acá! ¡ven acá! No quiero que te mueras.
más, los,dos sabían que la presa estaba adornada con grandes
.Nadie oía. Los niños pedían socorro, estremeciendo el aire
cañaverales y ramos de zempazúchil. ¡Era día de San Juan!
(Concluye en la página 410.)

h, .

&amp;npo de cont~rrentu i la fiesta deportiva ofrecida por los uar1m1s1as espalioles 11se11c10 Veastmo. Fots. de EL TIEMPO ILusTRAlli&gt;.

'

�.AOTU.R.1110.AOES

VIO.A

tos señores Presidente v:uicmesidente de la República y ministros. em1, Sima y• monna, cturantn1 act(oticialen)I monumento QUt se erige á !}uárez en la Jllameda

SOCIALt

6rua,o de conmrtl!tu al baile del euib "'Jlor de tls," verificado la noct,t del mlbcolts último en la Sala Humen.
Fot. «El Tiempo Ilustrado)

Edifici·o tn Que se vtrlffmá la a,rovwaaa Exposición !Japonesa 4ue se abrirá tn uta ciudad con motivo dtl t entenario dt la tndMndmia. .,.
(Este edificio, situado en la Colonia de Santa Maria, está destinado para el Musco Nacional de Historia N1tural,J
Pots. de El Ti11mpo lluslrado.

EL COMETA DE HALLEY Y LOS VALROSANOS,
(Véase el articulo rela tivo.)

�-408-

--409-

EL REGR..]]SO DE LA EXFEDIOION OHAROOT

.LA 0 .ATASTRUFE DEL SUBMARINO "PLUVIOSE"

~

..

1

Fotografla del submarino tomada en Calals, en los momtntos de entrar al puerto después·de una de sus s.lldas cotidianas.

CRONICA EXTRANJERA.

Las costumbres de aquel maravilloso valle Jombarci.o son intere·
Regreso de la expedición Charcot
santísimas pur la forma artíeitica en
que se exteriorizan y desarrollan.
.Se encuentran ya de regreso en
Son los valrosanos gente apegadíFrancia los valientes exploradores
sima á sus tradiciones, en las que la
'
, el
que á bordo
de un pequeño nav10,
superstici6n ocupa Jugar preferenccPourquoi- Pas,, (¿Por qué no?)-emte, y á nadie extrañará, por ta~to,
prendieron una expedici6n al Polo
que ante el anuncio del cataclismo
Sur.
que había de producir el anunciado
Veinte y dos meses se emplearon
fen6meno celeste hayan recurrid~ á
por el Doctor Cbarcot y sus intrépisus curiosos conjuros, celebrados sm
dos compañeros; durante ellos pasa- et estado mayor de la expedición álbordodel «Pourquol-Pas». en el puerto interrupci6n todas las noches desde
ron grandes penalidades, expuestos
de Saint Pierre, en Ouernesey.-Los esposos Cbarcot y su blJa Mónica.
el 1? de mayo. hasta el 191 y que
á grandes peligros, pero de todo saconsieten en recorrer las calles con
lieron avantes y hoy, sastisfechos y orgulloso.a, muestran los impor- antorchaA-Yestrellas de cart6n, entonando cantos,á cuya terminaci6n
tantes resultados geográficos de su hermosa y dif[cil exploración.
la emprenden á tiros al aire. Ignoramos c6mo acabarían esas extra·
Son estos el descubrimiento y fijaci6n de muchos lugares y da- vagantes manifestaciones del miedo, pero creemos no aviinturar mutos minuciosos que han permitido establecer la carta de una gran cho al asegurar que en la madruga·cta del 19, trocáronse l_os llantos
porci6n, basta hoy imprecisa del contorno continental antártico. en júbilo y los cantos fúnebres en alegres canciones y prnt?res~os
Y gracias á la exploración francesa se han fijado los límite.'! del bailes, iluminados con expléndido sol, fertilizador del poético rm·
continente antártico por el lado del Pacífico oriental. Muchos otros c6n italiano,. copioso de flores de color brillante y perfume suave.
felices resultados se han recogido, pero de ellos hablaremos con
más extensi6n en nuestra edici6n diaria.
Por ahora nos limitamos á dar algunas curiosas é interesantes
La catástrofe del submarino "Pluviose."
fotografías acerca de tan importante acontecimiento.
Están al tanto nuestros lectores de la horrible catástrofe ocurrida en el Canal de la Mancha entre el submarino francés ccPluviose"
y el navío ccPas-de-Calais» q;e, habiendo chocado, produjo el hunEl Cometa Halley y los valrosanos.
dimiento del primero, en el que pereci6 toda su tripulaci6n. .
Por todas partes infundi6 grandes temores el famoso cometa de
En EL TIEMPO hemos hablado extensamente de este triste
Halley temores que en alguno., ! ugares-no escasos, por cierto-mo- acontecimiento que tan honda sensaci6n produjera no s61o en Fra~tivaron conjuros, rogativas, procesiones y otros actos en los que cia, sino en el mundo entero. Las fotografías que hoy reprod~cilas gentes sencillas, que las hay en todas partes, pedían al ctelo mos vienen á completar esa información y dan idea de la terr~ble
misericordia.
catástrofe. Unas de esas trágicas fotografías fueron tomadas ms,
Entre ellas debemos mencionará los habitantes del Valdi Rose, tantáneamente por un pasajero inglés del c&lt;Pas-de-Calais». 'l'an
cuya actitud inspir6 á un artista, Don Ricardo Pellegrini, el di- pronto como el choque se produjo se lanzaron al mar los botes de
~ujo que en otro lugar reproducimos en fotograbado.
salvamento, que se dirigieron al submarino que asomaba apenas un

***

***

,

-,

extremo fuera pe! agua. Pero, en unos cuantos minutos el «Pluvio~~,, se h~~dió por completo y en. el lugar donde había desaparecido
t1~l~ se v10 una gran capa de aceite de nafta, proveniente de un deposito reventado del submarino. ·
·

*** de Holanda.
La princesita -Juliana,
· Durante los últimos días de mayo y primero de junio los habitantes d? ~msterdá~ ~e han sentido las gentes más felice~ del mundo. Rec1b1eron la vi_sita de su futura soberana, la pequeña Juliana que, en ?n afio y un mes de edad, ha comenzado á hacer su
papel de .p~mcesa her.edera,con un viaje oficial por su futuro reino.
La f~m1ha real se mstalo en un palacio que está en el coraz6n
de la ciudad .Y e~ derredor ~el cual se ha de11b_ordado, durante una
se'f~na, la musitada alegna de esa poblaci6n tradicionalmente
placida.
. Uno de .los n~meros más simpáticos fué la manifestación que hiCieron vano~ millares de niños á las 9 de la mañana del primer día
de la estancia en Amsterdán de la Real familia. A las aclamaciones asomaron al balcón la r?ina Guillermina y el príncipe consorte, q~e ~ueron muy aplaudidos, pero el entusiasmo llegó á lo in?escnptibl~ cuando los manifestantes vieron aparecer en el balc6n
ª un~ nodriza que llev~?ª á la august?i, nena. En esos momentos se
opero una transform~cion en la abizarrada multitud infantil: brotaron colores e_n una rn~sperada floración, colores que empezaron_á'
ond~:ar en fiuJo y refluJo mte los ojos de la reina encantada y de
la n~na qu~ de seguro tende!ía sus ~anec_itas, atraída por aquel
oleaJe multicolor. Para. reahzar esa mgemosa manifestaci6n cada
uno de los och_o mil niños agitó, á una señal convenida, una espe-

cíe de .sombri1111 co.n tiras de µ~pel rojo, blanco, azul, i;in olvidar
el nacional an~ranJado .. ProdúJose entonces un pequeño incidente
qu_e transfo~mo Pl entusiasmo, ya muy vivo, en un verdadero deli:';º· L_a rema, que había t_~mado ?n los brazos á s~ hijita, la volvi? hacia su pueblo y. le dio la pmnera lecci6n en el arte de ser
pn~ce~a. To~ando su manita la hizo tirar un beso á la multitud
haciéndola tomar el gesto y la graciosa actitud que ella acostum:
bra en esos casos.

--------

DICES BIEN .....
_Dices bien ¡o~ Señora! mi dolor es poesía,
mis amarguras tienen una arcana belleza·
hay grandiosos mirajes en mi melancolía '
Y es fecunda y solemne mi secular triste~a.
Porque llevo en el alma la mejor hidalguía·
porque es \Je alto abolengo mi espiritual nobl~za
Y porque el dulce mote de la heráldica mía
'
lo to~1é de los can_tos de la Naturaleza.
.As_i, no he conocido ni odios ni rencores;
m1 vi.da es ~pacible como un ramo de flores.
en mi eilpíntu fulgen mil ideales dispersos. '. .....
Y ª?nque ~ay poh:o en mi frente y en mis plantas espinas
aqu1 en Il;l _alma piadosa, como aves divinas,
'
cantan plac1damente, llenos de amor, mis versos!
México, 15-6-910.

MANUEL

Jil\fENEZ DE SANDI.

r-·- - - - - - - ----·-

"'· ·~~

l

El «Pourquol-Pas» ante las montañas de la tierra de Oraham.

/

...

·'

BI buque explorador durante una Invernada.

El "Pluv1ose " hundléndose, poco antes de su desaparición definitiva,
La capa aceitosa bajo la cual desapareció el submarino.

�LA MAÑANA DE SAN JUAN.
(Concluye de ia página 405.)

dí . uno Gabriel se inclinaba cada
con sus gritos; no acu a n~~~día ias manos.
vez más sobre las aguas y
.
-Acércate hermanito, yo te e~t1ro.' al muro de la prt'lrn;
,
d . y aprox1ma1se
Carlos q_nena na ar
hundía De pronto, St'I
ma · y apoyado en
Pero ya Je faltaban las fuerzas, ya se
.
d
asió Carlos una ra , .
movieron las on a~ Y
· .1 alzó una mano: Gabrie11a
ella logró ponerse J?nto al preti Yui~o el pobre niño levantar
apretó con las .mamtas suyas, \qb,- cado medio cuerpo de
8
por los itire, á su herman,o lque a~e~~esª piedras de la presa.
las agu11s y se agarraba ª as s daban apretando la blanGabriel rstaba rojo Y sus manos su
1 ·
ca manecita del hermano. .
d
......:.·Si no puedo sacarte! ¡81 no pue o.I . negros, muy
y 'carios Yolvía á hundirse, y con sus OJOS_
abiertos, le pedía socorré\ h h ho? Te daré mi cajita de
-¡No seas malo! ¿Qu e e ec e te gu~ta tanto. ¡Sáca·
soldados y Pl molino de marmaJa qu
meGabriel
de aquí!
.
te' y estirando más el cuerpo
lloraba nerv10samen
de ¡:u hermanito moribund~ le, ~~~a~á' ¡Mamá! ¡No quiero
-¡Noquieroquetemueras . , a ·
.
que se muera!
d
· y ambos gritaban, exclaman 1uego.
. --¡No_nos oyen! i No. nos oyeFI r ué no me oyes?
-¡Santo ai;igel de m1 ,guarda. ¿P~eq Las ventanas se iluy entretanto, fu,é ,cayencl,o~\~oc adre que besaban á sus
3
minaban en el cas.eno. Alh a
en el cielo. Diríase que
hijos. Fueron sal~endo las Titret manitas enlazadas que no
miraban la tr.aged1a de aque ~s rrss estrellas no podían ayu·
qu~rían soltarse Y se soltaban. y ª f 'as y están muy altas!
darles, ¡porque las estrellas rnn muy n

°

1~f

G b .· 1 caían sobre la cabeza de
Las lágrimas am~rga~ de a Il~ á cara apretándose las
,
su hermano. Se veían J?ntos, caia
manos, y uno iba á. momse!
d más· voy á morirme.
-Suelta, hermamto, y~ no pue es .. t •Axilio'
-¡Todavía no!, ¡To.davia 1:0 ~ ¡S?c~~~~1a \erm~nito!
- -¡Toma! voy a deJart~ m: rnloJ. ~ des~ bolsillo el dimi·
y con la mano que tem~, h bre s1c do el Año Nuevo! i Cuán.
nuto reloj de oro q_ue le ha _1an r:~:n:o en este pequeño reloj
tos meses h~bía pensado sm1tfuvo no quería acostarse. Para
de oro! El d1a en q~e al fif h d 'Gabriel miraba con asom·
dormir, lo puso baJo su a m~ :ia~~ca en que giraban poco á
bro sus dos tap~s, la muestr el instantero que, nerviosamenpoco las manec1tas. negras. Y ás con la salida del estrecho círte, corría, corría, sm dJr rm a siete años como Carlos, tamculo. Y decía:-¡,Cuan
e~g
rol-No pobre niño; no
bién me cempraran un reloJ ~e o .1 relo'J· Tu hermanito
· t e atl os, y ya tienes
· tumba es muy
cumples aún sie
é 1 e iere? La
se muere y te lo dej~. ¿Par\i\o~a
quue es .
obscura, y no se pu~dte ver á darte i"ni reloj; toma, berma-¡Toma, hermam o, voy

°

nito!

·

e aflojaron y las bocas se

y las manitas, ya m~radt~ ~o tenían lo~ niños fuerzas en

dieron un beso desde l~J?S~ . Ya se abren las aguas, C?·
sus pulmones para pedu tocorro. rocesión cuando la Hostia .
mo se abre la .muchedu~ r\:a.fn por un segundo, sobre la
pasa. Ya se cierran y S? o ~ cabellos rubios!
onda azul, un bucle lacio dd'
'ón del caserío trQpezando,
Gabriel soltó á c?rrer en uecci ., n No di ~mos ya más:
cayendo sobre las piedrasl que lo ~e~:ró· ya es~ba frío, tan
'
do el cuerpo de Car os se enco
cuanque la madre, al besar1o, que dó muerta·
frío

***

.

. de San J uan I Tu blanco traje de novia t'iene
:Oh mañamta
ta~bién manchas de sangre!
GUTIERREZ NAJERA.
MANUEL

"

Pf'.X_::..

~

.
dt ocbo mil, dan la blmtnlda Ala 11r1nm1ta, agitando antt los llatconu dt i,ataclo otras tantas sombrillas dt cintas.
tos niños dt Hmsttrdan, tn numero

La desgracia de ser Millonario
Hablad á un pobre, ó ·á una persona tan solo medianamente acomodada, de las desventuras dal archi-millonario, de esa
«poco apetecible vida del ricoi&gt; de que hablaba al morir el
fundador de los Vanderbilts, y es bien seguro que vuestro
interlocutor os dirigirá una sonrisa irónica.
Sin duda, su r:&gt;ensamiento en tales instantes será el de todo
preconizador del impuesto sobre la. renta. Decid á éste que es
un gravámen irritante y os contestará: «Dadme la renta y pagaré el impuesto con mucho gusto. »--Para las gentes que así
opinan todo cuanto se les exponga acerca de las abrumadoras
cargas de la gran riqueza, e~ hablar por hablar; á ellas no habrá quien las convenza de que las molestias y disguetos del
multi-millonario son cosa muy llevadera.
Y es que, probablemente, cuando el hombre pobre recons·
truye en su imaginación la exi~tencia del Midas moderno, se
acerca tanto á la realidad, como si cualquiera de nosotros quisiéramos formarnos idea de las costumbres y ocupaciones diariaR de un sant6n del interior del Ri:ff.
.
.
Fuera curioso oír á uno de esos individuo3 que no tuvieron
nunca la suerte de ver reunidos cien duros, la descripción de
la vida de un archimillonario, según él se la finje.
El desheredad0 de la fortuna ve al Oreso en la posesión efectiva de todo su dinero; cree que tiene los millones de duros distribuídos en los bancos; que las arcas de hierro de su despacho
revientan de puro abarrotadas de oro y billetes. Naturalmente, si el Creso dispone de todo ese dinero, ¿qué puede apetecer
en flste bajo mun~o que no tenga en el acto? Bástate, en efecto, 11.tiborrarse los bolsillos de monedas ó llenar un cheque, y
el Hada de la Riqueza le presentará cuanto le venga en gana.
Podrá viajar donde le plazca, cómodamente arrellanado en su
butaca del sleeping, tendrá docenas de servidores prontos á doblegarse á sus caprichos, mujeres hermosas, ricos manjares,
magníficos palacios y expléndidos mus~os de arte.
¿Qué cuidados ni que preocupaciones graves habrán de
amargar los minuios de quien, con la varit.a mágica de un libro talonario, transforma á su voluntad, el triste valle de lágrimas, que es la vida, en un paraíso continuo &lt;le deliciaEt.
Y, sin embargo, nada hay más dista}rle de la realidad que
esa co~cepción de la existencia de un Creso. Sin negar que la
gran nqueza es cosa muy agradable y apetecible, curioseemos
un poco el vivi~ cotidiano de un multimillonario, de uno de
esos Reyes del acero, del petróleo ó ele los ferrocarriles, cuyos
rostros nos son hoy familiares merced á las publicaciones ilustradas norteamericanas.
·
Hasta cierto punto es cierto que todo aumento de ingresos
trae consigo un acrecimiento de bienestar, siempre que el usufruc~uario no necesite, para que los ingresos se sostengan,
contmuar trabajando. La posesión de unos cuantos cientos de
miles, celosamente guardados, da á su poseedor un sentimien-

to de seguridad y de independencia que, después de todo, es lo
mejor que puede proporcionar la riqueza. En los tiempos actuales aun el mismo archimillonario puede hacer vida tranquila, ya que lo colosal de otras fortunas quizá llegue á obscurecer
el brillo de la suya propia. Por consecuencia, si ede millonario
no ha llegado á disfrutar de los honores de la celebridad, es
todavía posible que pueda ser t&gt;nteramente autónomo y verse
libre en absoluto de preocupaciones; sobre todo si se amolda
al viejo proverbio según el cual «las riquezas consisten en desear lo que se tiene, no en desear lo que no se tiene.»
Pero lo que no ha logrado ni logrará jamás ningún multimillonario, aunque tenga cien millones de duros, es llegar al
punto donde mayor cantidad de dinero da mayor suma de
goces. El Creso, por ilimitados que sean sus tesoros, no puede comer más que el poseedor de cien mil duros, ni es probable que duerma mejor; le será dado construfr palacios más
suntuosos y viajar con mayor lujo; pero sus moradas no serán en definitiva más habitables ni sus viajes más placenteros
ó provechosos que el hogar relativa mente modesto 6 la joma·
dll tranquila de.rico en pequeña escala.
No es, pues, la vida de goces á todo trance lo que sirve 6
puede servir de estímulo al millonario en su lucha para aumentar sus riquezas.: El único goce positivo que quizá consi·
ga aumentar con el acrecer de la fortuna, y sin duda este es
el verdadero a.cicate impulsador, es esa e!lpecie de placer sub·
jetivo que engendra en el hombre la conciencia de su fuerza.
Ahí está sin duda todo lo que proporciona en realidad el
medio centenar ó el centenar de millones: un agradable senti ·
miento de fuerza; poder que se puede hacer "entir en todos
los grandes mercados bursátiles del mundo, en la arena política y en las diversas esferas sociales.
Et multimillonario puede satisfacer sus ansias de poder de
muchos modos; ya escalando altos puestos oficiales; ya haciéndose árbitro de la Hacienda pública de algún país económicamente averiado; ya abriendo á la civilización, por medio
rle 10'8 ferrocarriles, regiones enteras del planeta, aún semisalvajes; ya haciendo surgir en desiertas estepac, ciudade3 riquísimas_; ya entregando donativos para la fundación de instituciones docentes, de beneficencia ó científicas; ya salvando la
vida comercial de su patria, en una gran crisis, por medio de
unos cuantos millones arrojados al abismo bursátil. Todo esto, y mucho más que tiene en su mano el archimillonario, y
que puede llevará cabo, si quiere hacer sentir su fuerza, seria,
en verdad, muy alagüeño, de no tener la medalla su reverso
correspondiente.- En primer lugar, yerra quien supone que
el Creso puede disponer en cualquier momento de grandes cantidades de dinero. Es claro que poseerá siempre lo que sus millones representan; pero ~i se tiene .en cuenta su modo ordina·
rio de v_ivir, serán rara~ las ocasiones en que su provisión de
fondos «á la manoi&gt; exceda de Jo que tenga guardado en la ga·
veta cualquier obrero económico.-La encantadora visión de
los millones amontonados por el Creso en los sótanos de un

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Banco 6 entre los férreos blindajes de un~ caja d.e caudales, es
de todo punto natural en el hombre que solo posee unos c~an·
tos cientos de duros y que los conserva ~uar?~dos en una _mstituci6n del ahorro, ó quizá en un cal~et1_n _vieJo. Pero _el m1p~nario no guarda nunca su dinero; es md1v1duo ~emasiado av1Rado para desaprovechar los intereses de Un capl~al, estancár
dolo donde sea infecundo para él y para los demas. Por esd e
vemos aplicar la dinámica de su fortuna á ,empresas d~, t do
énero, á la construcción de víae férrea~~ a la fundac10n _de
~ompañías fabriles Ó de líneas de navegac10n_, á r_~poblar rrg10nes desoladas y desiertas, á sostener la cot1zac10n de v:3- ors
que faltos de un apoyo financiero poderoso, se deeprec1ar an
aca;reando la ruina de millares de personas modeetas..
De ahí que al archimillonario no le sea haced~ro disponer
á cualquier hora de una suma conside:able de dmero, RIIl exponerse á sufrir la pérdida correspondiente.
. d
En relación con el número y complejidad de tan varia os
intereses están las preocupaciones y los sobr~saltos de su po·
seedor. El archimillonario, hombre de ne_goc10s, n? puede ol·
vidar ni un solo momento que tiene formidables nv_ales ace·
chanclo sus menores descuidos para vencerle. Presidente de

..---- - ------- ------

....

tru.sts ó simple director de compañía in~ustrial, su celo y ac~
tividad deben permanecer siempre despier~os, prontos á la de
fensa de los enormes intereses comprometidos e~ lademresa.
No es raro que tenga que abandonar las c~m.odida es e su
hogar tranquilo para dirigirse en ~n tren ~apido al ~~~e1o
opuesto del país, ó del p~~Reta, s1. es preciso, con o Je o ~
robustecer una combinac1on financiera, de apl~star á un coro
petidor desleal ó de protejer algún pu~to dé~il puesto en peli ro por el cur.,o general de los negamos. As1, cuando ~emos
af multimillonario atravesando como una flecha el ~ontmer:r
en un tren de lujo, es seguro que ex~la~amos: «¡Como se i·
vierte esa gente! ¡Qué vida tan envidiable la suy~l. ..... ,&gt; Y
sin embargo, bien pudiera apost.arse que e?, cada men caso~
lleva el archimillonario los nervios en tens10n, el cer!~ro hi1
cho un volcán y la más profunda an~i,edad en su esp r~tu._
multimillonario Harriman, que murio no hace -~ucho~ ~nos
en los Estados Unidos, padecía una gr_ave ~f~ccion nerv10sa,
que se agravaba indefectiblemente en los viaJeS. No obstan_te,
Harriman disfrutaba de contados días de reposo en el ano.
Sus compatriotas le denominaban el «hombre-locomotora».
Hubo un momento en que, cediendo á los ruegos de RU espo·

------- ---~-·--

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.

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_________!

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el untuoso padre de almas que bmca un donativo para su fun- .
sa, oy6 el consejo de los médicos y fuése á descansar dos meses á cierta lejana posesión rústica.. Pero no pudo realizar sus
daci6n benéfica; el eterno cesante que va en pos de una .credencial 6 de una limosna; el descubridor de incunables que
propósitoe. A cada momento acudían á consultarle los direcacaba de realizar el hallazgo de un original de Cervantes ó de
tores de las grandes empresas ferroviarias, los presidentes de
Shakespeare y va á ofrecerlo por diez 6 doce mil duros; la nilas Cámaras de Comercio, los magnates de la alta Banca. Y
Harriman se entregaba á un concienzudo estudio de los comña de agradable palmito, garras de. prensa y voz de sirena,
plicadísimos problemas que le eran sometidoe. Cuando reque se acerca al Creso con siniestros designios; y, pór último,
greRó á Nueva York fué para morir de poetración nerviosa.
el pobre vergonzante, 6 mejor dicho desvergonzado en absoEl Creso moderno no puede vivir de ?tra suerte; la vigilanluto, que llega á pedir dinero sin más raz6n que rn necesidad.
cia y el trabajo mental permanentes son el precio de su suPara hacer levantar este cerco puesto á la riqut-za no basta
siempre la habilidad de un secretario con una buena mano
premacía. Vive en estado de perpetua desconfianza, de celosa defensiva, eternamente apercibido á rechazar los ataques
derecha. Porque á veces los sitiadores traen cartas expresivas
de sus mismos colegas del millón, ó de los que envidian su
de antiguos amigos del millonario. 6 son ellos mismos los
notoriedad. A veces, cuando ocurre un desequilibrio brusco
viejos amigos del rico; en otras ocasiones necesitan verle para ·
asuntos políticos inaplazables; y comó estas gentes políticas
en el mundo de los negocios, ha de prepararse á protejer sus
son malas para enemistarse con ellas, no hay medio de desaiintereses á cualquier precio, y para ello arroja millones y más
millones al mercado bursátil para impedir la baj~ de las co~.
rarlas con un cortés portazo.
tizaciones en sus stocks de valores, de igual suerte que el geY no eólo en su despacho donde es hostigado el hombrtl
neral sacrifica en determinado momento un entero cuerpo de
«inmensamente» rico; los ataques á su bolFa son continuos t-n
ejército para ganar una batalla.
el casino, en las comidas QE' gala, en los sarao 3 y excursiom·s,
Tales son las ocasiones en que un hombre cien veces milloy hasta cuando sienta á su misma mesa á personas extrañas.
nario puede encontrarse, de pronto, sin dinero contante y soEs que ese individuo tiene lo que todo el mundo ansía poseer,
nante á su inmediata disposición. Durante el famoso pánico
y esto le convierte en blanco de ajenos apetitos, siendo por lo
de 1906, una de la'! más grandes perturbaciones sufridas por
general los más voraces, aquellos que nacen de pechos amigos.
el mercado bursátil norteamericano, fueron numerosos los
No es pues, extraño, que el Creso llegue á ser un excéptico·
multimillonarios yankees que hubieron de pignorar sus proque no crea en la amistad, ni en el amor ni en la verdader~
piedades, sus mobiliarios y hasta las joyas de sus mujeres,
necesidad; que viva en perpetua intranquilidad y en perpetua
para salvar~e de una ruina total. ¿Conocen estas hondas ansequedad de alma; que desconfíe de todo y de todos.
gustias de la riqueza el modesto empleado ó el obrero?
¿Y es esto realmente vivir bien? ¿No será preferible la meY si de ellas descendemos á las simples molestias de ser
diocridad econ6mica á la opulencia llena de· acechanzas cuirico, veremos que también abundan en la existencia del muldados, sinsabores y desengaños? El autor del presente a'rtfoutimillonario las pequeñas contrariedades engendradas por ese
lo pregunt6 una vez á un archimillonario de esos que llevan
estado de superioridad econémica. Por de pronto, el Creso
en la América del Norte la designación de Reyes: «¿A qué hono tiene vida privada; ni un minuto de tranquilo aislamiento;
ra, ó á qué minuto del día se siente usted verdaderamente soel repórter es su enemigo perpetuo é implacable; donde quielo y puede entregarse á sus propios pensamiento!:i?» Y el hom- ·
ra que esté el millonario ó doquiera se dirija, le observa 6 le
bre inmensamente rico le respondi6: «Cuando me afeito.&gt;&gt;
sigue la multitud como si fuera un raro ejemplar zoológico;
La verdad, yo creo que la gran riqueza: no vale el precio
los periódicos divulgan todos sus momentos, la fotografía insque por ella se paga. ¿Para qué sirve poseer palacios y quintantánea le sorprende hasta en aquellas posiciones más antas y cazaderos, si no se tiene tiempo de di~frutarlo~? ¿Para
tiestéticas del cuerpo humano; el curioseo público penetra
qué afanarsf en coleccionar las más exquisitas obras de arte
hasta su dormitorio, hasta el último rincón de su cocina, y de
si jamás se dispone de media hora libre que dedi.car á su co1i~
todo se entera y de t0do hace comentario callejero, exageran·
templación? ¿Para qué construírse un hogar si sus goces ape&lt;lo lo malo y empequeñeciendo lo bueno. Re comprende pernas pueden ser paladeados?
·
fectamente que millonarios como Rockefeller rn hayan visto
Triunfa el rico en la Bolsa ó en altas ero presas financieras
obligados á rodear su casa de retiro con una guardia de homó mercantiles, y bien· puede estar seg'o.ro de que el éxito ha de
bres armados y con consigna severísima respecto á todo intruser empañado por el aliento venenoso de la maledicencia· da
so. Y se comrrende que otros Cresas lleven siempre detrás de
á manos llenas al necesitado, y éste no se lo agradece pofque
ellos un destacamento de policías ¡.;articulare~, encargados de
cree que la dádiva no es si no restitución· sus caridades son
evitar interviews al vuelo y sablazos.
J.iura vanidad; sus donativos á la enseñan~a, á la ciencia ó al
Esto de la petición de dinero ó de destinos, del pordio.seo
culto, ostentación ridícula ........
regular y constante á que es sometido un multimillonario,
, Al a_rchimillonario no le re~ta, p~es, otra s~tisfacción que
constituye quizá la mayol! molestia del rico. La antesala del
esta, s1 ello puede ser una satisfacc1on: que millones de commultimillonario ofrece un aspecto curioso. Allí figuran siempatriotas snyos le crean feliz en máximo grado y le envidien.
pre el gacetillero de mirada excrutadora y de lápiz indiEcreto:
MERTON H. FORRESTER.
.........__........

_

�r , - -- --

EL RAYO

DE

LUZ.

(ESCENAS EVANGEL.TOAS )

Po!' ~eynés monlatttr.

....

•

'

Trrad. del P. Jaime Pons, S J

palm as y atronando los aires con rítmicas aclamaciones semejantes
Tra~sc~rrier~n J~rg.os ;lía~ q.ue Su.sa1;a ;,asó o~ci l;nd~ ~ntr~ I~ al rumor de inmenso oleaje cuando el vendaval entumece las olas
admiración y la alegría. Como vivía sumamente retirada, no oía y las estrella contra los peñones de la costa. Era un espectáculo
hablar fuera de casa de Jesús de Nazareth, lo cual indicaba, á su · realmente incomparable el que ofrecía la ladera del monte en aqueparecer, que no se t;amaba complot al~?ºº ~ontra El. ~mp!eaba llo, instantes: percibíanse ya los ecos del ({Hosanna al hij0 de Da·
largas horas en escudriñar con suma d1hgencia las Escrituras, en vid! ¡Bendito sea el que viene en el nombre del Señor !» Y cada
fra se del sagrado cántico era coreada con el grito subli1.p.e: ¡Halleespecial los Profetas y los Salmos.
Sonreía Gamaliel al observar aquel redoblado ardor por el estu- ln Iah!
El corazón de Susana latía con inusitáda agitación cual si luchadio cuya causa adivinaba, y en los pasajes difíciles, les servía de
intérprete. Gracias á este socorro, el antiguo texto hebreo, que só- ra por salírsele del· pecho. Aquel rey á quien se había preparado
tan magnífica entfada, no podía eer
lo los sabios lograban descifrar de cootro que Jesús de Nazareth. Mas ¿córrido no tenía para ellos secretos. Enmo podía ser aquello? ¿Volvía otra
tre el estudio, el Templo y la sinagovez á Jerusalen? ¡Ah! sí: volvía, pero
ga transcurrían rápidamente las secomo un conquistador. ¡Sin duda que
manas, gozando de relativa paz. A deera esto lo que no le quiso revelar! Al
cir verdad sólo vivía de esperanzas.
fin triunfaba y reinaba. Todo ef orgu·
Algún tiempo después de los sucello hereditario de su raza se despert6
sos que acabamos de relatar, hallánpotente en su corazón con aquel soplo
dose ella en el aliyah, con el precioso
de victoria. Sin poder contener su en·
rollo de Isaías en·las manos, notó un
tusiasmo, aclamó también ella á aquel
extraordinario movimiento que la disRey bendito entre todos los reyes y al
trajo de la lectura. E.n aquellas casas
cual sólo faltaba á su juicio aquella
orientales, el techo distaba solo alguaureola de gloria humana. Le había
nos metros del piso de las calles: así
contemplado santo, misericordioso y
és'que Susana po~ía domi_nar.el bulliamable; ah ora contemplaba ya al
cio que en ellas remaba, sm dificultad
triunfador en quien tantas veces ha·
alguna. Avecinábase ya la Pascua, Y.
bía soñado. Jerusalen acogía con ruicomo de costumbre, afl.'uían á la ·Ciudosos aplausos al Rey digno de ella y
dad Santa millares y millares de exle aclamaba. como á su Mesías y á su
tranjeros· pero las idas y venidas de
Cristo. Asociándose Susana al común
aquella n'iañana de abril no se pareregocijo, decía en alta voz : ({Mira que
cían en nada á las de otros días. Reiviene á tí tu rey lleno de mansedum·
naba una sobreexcitación inusitada y.
bre. En aquellos días sal~ará de pla·
realmente extraordinaria: corridas precer la tierra y batirán palmas las islas:
cipitadas, llamamientos guturales.
todas la~ naciones de la tierra son an·
¡Cualquiera diría que nos hallamos en
te El como un pequeño grano de are·
el corazón de Galilea! dijo para sí Suna.» Y entretanto las voces de los ni·
sana. En realidad de verdad, la inños resonaban m ás argentinas, en
mensa mayoría del pueblo que transiaquel cielo luminoso, mecidas sobre
taba á la ~azón por las calles que ella
las alas del triunfal ({¡Hosanna al Hi·
dominaba parecía extranjero,
puesto
.
jo de David! ¡Bendito sea el que vie·
que hablaba ~l lengµaJe, menos.art?O·
ne en nombre del Señor!,,
nioso y más aspero de las provmc1~s.
Era realmente El quien iba acer·
Ya dijil41os que la morada de Gamahel
cándose por momentos. A vista de pá·
~e hallaba situada junto al palacio de
jaro, apenas distaba ya un centenar
Herodes, tocando c a s i al soberbio
de pasos. Venía montado en un polli·
puente Real que unía á Sión con el
no-la montura familiar de aquel país,
Moria y dominando completamente
- en actitud humilde y amabilísima,
los valles y los arrabalee, . hasta las
sin que se trasluciera en su semblante
primeras vertientes d~l ~fonte Olivete,
la menor ~eñal de orgullosa satisfac·
que con su verdor cemc1ento daba una
ción, tan natural en un Rey que se ve
nota alegre á la aridez extraordinaria L.-----~-------·--- -aclamado por su pueblo, con aquella
de los alrededores de Jerusalen.
Notó Susana, con no pequeña admiración, que casJ todo e} mun- su mirada insondable que parecía penetrar los más secretos plie·
do cortaba ramos de olivo, como en la fiesta de los Tabernaculoe, gues del corazón, y descubrir tras aquel velo de exterior alegría pro·
.
y se encaminaba hacia lo alto del~ colina, e? medí? d.e un entu- fundos abitimos de tristeza y agonía.
Estaba con todo demasiado alegre Susana y fuera de sí para re·
siasmo delirante y atronando los all'es con ,gritos y cant1.cos qu~ d~ban á aquel abigarrado conjunto un aspecto de fiesta mdescnpti- parar en aquella triíiteza. Veía realizados sus dor~dos ensueños.
ble .... Salió del aliyah colocándose junto á la balaustrada de la Mas de pronto sintióst avergonzada de hallarse á solas, cual si fue·
azotea pero sentóse en el suelo para disimular su presencia á un ra espectadora de aquel triunfo, sin tomar en él parte activa. De~·
nume;oso grupo de Jerosolimitanos, que en aqu~l ins~an_te avanza- graciadamente no tenía tiempo de ir á cortar ramos de laurel y ohba hacia su casa, acosado por otro grupo de fanseos 1mtados que vo en las pendientes de la colina. El maestro se acercaba; er.~ ya
apostrofaban al pueblo, lanzando pestes é imprecaciones contra demasiado tarde. No había , ni en su casa, ni en todos aquellos
alrededores, jardín alguno, puesto fue los judíos no solían cultivar·
.
aquellos ignorantes y ~alditos.
Hacia la parte super1011 del monte de los Oh vos, una nube de pol- los en Jerusalen, si se exceptúa el celebrado jardín de las rosas.
vo sen.alaba la llegada de otra muchedumbre que subía desde Be- A pesar de todo bajó precipitadamente s la puerta de su casa, de·
tania y Bethfage. Al poco rato habíanse juntado los grupos y la ·seosa de que la viera Jesús al pasar, aunque defiprovista de todo
alegre procesión empezó á descender hacia la ciudad, agitando las adorno.
0

l '

(CONTINUA,)

)

-·,,..

La angosta calle, embaldosada de mármol blanco, se hallaba á la
sazón rebosando de gente regocijada y en traje de fiesta, con sus pesados turbantes listados en la cabeza y las manos llenas de flores y
palmas. Era aquella una escena oriental sumamente pintoresca y de
singular encanto por su novedad y rareza. Movíase con gran dificultad aquella apiñada muchedumbre que obstruía completamente
las calles: mas pronto distinguió Susana, con inefable regocijo de
·su alma á sus dos amigas de Betania, á quienes envió por señas un
rariñoso y expresivo saludo. En medio de las dos venía otra mujer
de fieonomía divinamente bella que de cuando en cuando volvía
flUS ojos hacia Jesús con expresión de amor indescriptible. Era maje3tuosa como una 10ina al par que sencilla, con la cándida sencillez
de un niño. Sus purfaimos 0jos centelleaban con tan sublime ternura, que no acertaba
Susana á'apartar su mirnda de aquel ro~tro
11ngelical y divi n o.
A¡ enas pudo poner~e
ni habla con Marta la·
1•rPguntó en voz baja:
-¿Quién viene con
v'1 sotras?
Marta le contestó:
-La
madre de Je1
¡l sú º·
Adelantórn al punto
Susana como instintivamente, hacia la más
virginal, la más amable de todas las mujeres, inclinóse ante
ella con graciosa timiUltlmos modelos de sombreros.
dez, y según el uso de
la época, la. saludó con
un be3o. Después, con un gesto &lt;le encantadora humildad, mostrándole sus manos vacías:
-~adre, le dijo, nada tengo con que contribuír al triunfo de
nuestro Rey. Hubiera deseado arrojará sus plantas todas las rosas
de Sar6n y las palmas todas de En Gaddi, pero ha sido tan intensa la emoción que ha embargado todo mi sér, que no estuvo en mi
mano pensar en nada. Ahí está Jesús ...... y yo nada tengo con
qué festeja r su triunfo.
Y aquélla, que en las bodas de Canán obtuvo de su divino Hijo
el primer milagro para acrecentar la inocente alegría de los e1&lt;poso3
'! convidado:,, consoló la candorosa angmtia de la joven sonriéndolii dulcemente y diciéndola:
-El sólo pide nuestros corazones.
( Continuará. )
1

EL VERDADERO PUDDING INGLES
EL MODO DE HAC E R LO.

extiende un trozo de tela de hilo, blanca y muy limpia, atándola
perfectamente al molde. La misión de la tela 'y la masa de harina
no es otra que conservar al pudding su aroma camcterístico.
Viene luego la tercera face de la importante operación, la cocción del pudding, para la cual hay también reglas tradicionales de
las que hay que cuidar mucho de no apartarse. El molde debe estar constantemente bañado en agua hirviendo, sin que deje de cocer su contenido durante tres horas. Para ello ee requiere una marmita de gran tamaño que debe llenarse de agua hirviendo para
poder colocar el molde dentro. Viene hacer una especie de rañomaría, pero hay que tener cuidado de cambiar de vez en cuando el
agua hirviendo á fin de que el molde no deje de estar sometido á
::;u influencia, al menos basta tres cuartas partes de su altura.
Cocido el pudding, todavía no ha llegado la hora de prabarlo.
Hay que dejarlo en el molde durante tres ó cuatro días por lo
menoe, y cuando al fin se vaya á comer, es preciso calentarlo un
poco por el mismo procedimiento que se empleó para cocerlo, es decír, teniéndolo en agua hirviendo durante hora y media. Transcurrida ésta, ha llegado el momento de probar !a famoE&gt;a torta. Al
Fervirla á la mesa, se quita el trapo y la pasta de harina que la cu·
brPn, y se vacía el molde sobre un trapo &lt;'aliente.
El pudding ofrece entonces aspecto verdaderamente apetitoso ·
pero aun no está todo hecho. Es preciso espolvorearlo con azúcar'
clavar en el centro una ramita de acebo, procurando que tPnga al~
gún fruto, y derramar tobre todo ello una copa de coñac á la que
i,e prenderá fue6o. Todos estos detalles son tradícionalt-s · no se
puede prescindir de ellos. Hecho así, el pudding resultará ~xquisi·
to y Fatisfará al más exigente.
.
Tal es el verdadero modo, ó mejor decir, el único modo de ha·
cer el pudding. No hay ningún otro procedimiento, por más que
digan algunos libros de cocina. Cualquiera otra preparación será
una torta de paeas más ó menos gustosa, pero en manera alguna
un pudding, y mucho menos un pudding inglés de Navid~d.
~WeHUMILDAD, PUREZA, CARIDAD

?,'odas las virtudes son del agrado de la. Santítiima Virgen, de
qmen todas fuernn ornamento; pero hay algunas de su predilección
como la humildad, la pureza y la caridad.
'
Por la humildad se sometió como esclava á la voluntad del Se·
ñor; por la pureza llegó'á conversar familiarmente con los ángeles
y mereci6 ser Madre de Dios; por la caridad siguió á Je~ús hasta el
Calvario, y, ya que no pudo morir con El en la Cruz, Ee ofreció como víctima con El y fué crucificada en su espíritu para aplacar la
divina justicia y atraer sobre los hombres la divina misericordia.
Estas y las demás virtudes crecían prodigiosamente sobre su raíz
que es la fe, por la cual, al decir de Santa Isabel, la Santísima Vir~
gen fué bienaventurada.
Si queremo~, pues, honrar debidamente á nuestra buena Madre
ofrezc~mosla ~uestro co.razón a~ornado de humildad, de pureza y
de candad.-r V. Santiago, Obispo &lt;le Sautander.

---3E- Divers0s modos deen1utarse

El pudding es en Inglaterra casi una institución nacional; no se
comprende al pueblo inglés sin pudding; como no se comprende á
Londres sin sus nieblas. Esta torta ó pastel tradicional no se hace
nunca, por consiguiente, sino con un respeto y atención que convierten su confección en un rito, casi en un sacerdocio.
Lo mismo las familias más pobres que la sociedad máF.1 elegar,te,
tienen en las islas Británicas su pudding de Navidad, es decir,
el pudding por excelencia, cosa exquisita que requiere, para
ser perfecta, una porción de ingredientes distintos y una preparación escrupolosísima.
Ante todo se toma una libra de pasas de ~ álaga y se tiene mucho cuidado de quitarles las pepitas. Se necesita también otra libra de pasas de Corinto cuidadosamente limpias, y una libra más
de Esmirna, sometidas á la misma limpieza. Hace falta además
media libra de corteza confitada de limón y de naranja, que se corta en trocitos muy pequeños, una cucharada grande de gengibre
en polvo; una nuez noscada rallada; un cuarterón de arina, tres
de miga de pan, otro cuarterón de almendras mondadas y cortadai:; en pedacitos, y, por último, una libra de grasa de riñones de
buey, bien fresca y reducida también á trozos muy pequeños.
fütos ingredientes son indispeneables; con sólo que falte uno de
ellos, el puddin no será un pudding verdadero. Una vez reunidos, empieza la parte delicada de la operación.
Se mezcla cuidadosamente todo lo antedicho en una terrina grande y se añade una copa de vino de Oporto, ocho huevos batidos,
?na copa de coñac y leche en cantidad bastante para que lodos los
Ingrediente¡, formen una pasta blanda y bien unida.
. Con esta pasta se llena hasta el borde un molde de pudding, pre·
v1a~ente untado de manteca, y se cubre con una masa hecha con
ha:ma y agua cuya consistencia debe aproximarse á la que se requi~re parll la confección de galletas. sobre esta pasta protectora se

En Siria se lleva el luto de azu 1 ctlestP.
En Egipto, color de hoja seca ó ama rillento.
En Etiopía, blanco ó cenicient&lt;•.
En la India, encarnado muy vivo.
E n 1a China, az.ul
muy oscuro.
En Europa, América , Japón, ele., negro.
¿Cuél es la causa de
esta disconformidad en
los colores? ..
El luto de color azul
celeste denota el lugar
ó sitio que se desea para los muertos.
El ha.fa secarepresenta el fin de la vida,
porque las p 1a n tas
cuando se marchitan
ó mueren se vuelven
amarillentas.
El ceniciento repte·
Ultlmos modelos de sombrreos.
sen ta e I color de la
tierra del sepulcro.
El blanco, la pureza de vida del difunto.
El encarnado, el fuego en que se consumió la vida del difunto.
El azul oscnro el ,:olor del quinto cielo, á donde quieren ir los elegidos.
El negro, la privación de la luz y la vida.

�..

,

En1bellecin1iento de la Ciudad.
Desde hace algunos años ha sido práctica en ]as gran·
des Ciudades Europeas y Americanas alejar las resi·
dencias de los centros de negocios, procurando de esta
manera hacer las habitaciones más cómodas y sobre·
todo más higiénicas.
No podía substraerse México de esa influencia salu·
dable y apenas pudo ponerse en práctica la idea, comenzó á tener vida cuando antes había fracasado ó la
había tenido muy endeble.
A mediados del siglo pasarlo, se hici&lt;3ron las primeras experiencias con la Colonia de los Arquitectos,

ción de las Colonias con procedimientos modernos, y
surgió la C~lonia que en sus principios era conocida
con el nombre de Colonia Americana, y dió la idea del
resultado que se obtenía con trazar calles y urbanizarlas antes de que se construye;·an los edificios. Así se
formó la elegante Colonia Juárez.
El .impulso estaba dado: el Ayuntamiento ,y el Consejo Superior de Salubridad prohibieron nuevas Colonias, si no se sujetaban á un plan bien estudiado de
saneamiento, dotación de agua y pavimentación:
La Colonia, Roma aceptó los requisitos exigidos por

COLONIA ROMA

Crucero de las calles Orizab .. y LJurango.

después con la de San ta María, y más tarde con las de
Buenavista y Guerrero; pero esos proyectos no estaban
planteados sobre bases sólida¡, y modernas; se trataba
en ellos &lt;le Colonias que recibían aliento del esfuerzo
individual y se dejaba á la acción Municipal, el que
hubiera servicios públicos, y el qre se realizaran las
obras de urbanizadón indispensables para el Grecimien ·
to y prosperidad de las Colonias.
Por mucho tiempo ni la Colonia de San Cosrne, ni la
de San Rafael, nila de Guerrero, fueron otra cosa que
un- agrµpamiento de construcciones humildes y, debí·
do al notable aumento de población en la Ciudad, esos
lugares hubieron de poblarse y las construcciones ad·
quirieron otro aspecto, hasta el extremo de contarse
algunas verdaderamente notables.por su arquitectura.
Llegó por fin la época de que se planteara la .forma·

las autoridadeti y siguió eJ ejemplo
la Colonia de la
1.
Condesa.
En breve tiempo la brimera concluyó las obras ne·
cesarías de embellecimiento que le dan lugar promi·
nen te entre todas ellas.
Los edificios en ella 1~vantados obedecen á ]os últi·
mos consejos de la ciencia higiénica de las habita~io·
nes; su aspecto arquitectónieo embellece esa parte de
la ciudad.
Como comprobación damos á la estampa el crucero
de dos de las principales avenidas de la Colonia Roma.
Un estudio formado con datos oficiales tomados de
las oficip.as recaudadoras demuestra que el producto
anual de los impuestos causados en la Colonia Roma,
pasa de $80,000 y que el valor de la:s fincas urbanas es
·de más de 10.000,000.
'

.

�</text>
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        <name>Catástrofe del submarino "Pluviose"</name>
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                    <text>AÑO

X.

MÉXICO, DOMINGO

19 DE JUNIO DE 1910.

S. M. LA REINA MARIA,
,,

•

Nueva Soberana del Imperio Británico.

NuM. 2,5.

�-38¡¿Mañana?
encajes. Una dama verdaderament 1
• .
.
Mañana, si es tan juicioso com 1
1
co!llpren~erá que la gloria del muºndºo r:sve a en sus conversaciones, ~n p~ñuelo en el cual ¡0 más not:bt e!anie Y. dtsbngmda llevará
mas glona que Jaque proporciona la . t ptvo, nada, y que no hay hmp1eza y el perfume delicadísi 1 e ...ea ~l riqueza de la tela, la
Como prenda de amor el 1:1° ca~i suti , que la rodea.
~s~a .deseamos principalmenle á vir ~- ·
,
t; e~e mno, cuyo corazon parece gran papel. ¿Qué joven n~ ui~nuelo Juega, desde muy antiguo,
latir a impulsos de los buenos
sen 1m1entoa.
que c?gió en las manos des~ a~o~a~:tre_ sus recuderdos el pañuelo
favorita?
, impregna o en su esencia
Como nota simpática, especialmente para nosotros, aunque pudiera despertar la simpatía general, apuntamos· la celebración del
2? aniversario de la Sociedad «Dionisio González,» celebración que
se efectuó el 1l del presente.
Ya en nuestra edición diaria dimos detalles del festival y hoy vamos á hacer algunas reflexiones acerca de los motivos por los cuales esa asociación nos atrae y por lo que debiera atraer á muchos.
Esta asociación puede decirse que comtituye una familia, una
familia unida.
Se ha formado en nuestras oficinas, y derimos nuestras porque
casi las consideramos de nuestia propie·
dad por el cariño que les profesamos.
Nació la sociedad «Dionisio González, »
sin hacer ruido.
Sus miembros fundadorés sólo se propusieron impartirse mútua ayuda, sin
ostentación de cualquiera especie.
En una familia, los que á ella pertenecen se tratan diariamente, se refieren
sus penas y sus alegrías y se consultan ó
felicitan mutuamente.
En las sociedades mutualistas ee tro·
pieza con la dificultad de reunirse sus
miembros, tan sólo los días de sesión ó,
por si acaso, en el encuentro cnsual de
algunos ó por la amistad particular que
los ligue, independientemente, de los fines que persigue la rnciedad.
En la asociación ccDionisio González,»
ese tropiezo ha quedado rnlvado.
Esa sociedad es un verdadero reflejo de
la familia. Los miembros que la constituyen trabajan unidos cotidianamente, y
de esta manera forzosamente tienen que
estrecharse más los lazos de la fraternidad.
En ella, examinando desde el empleado superior, hasta el más humilde de
EL TIEMPO, se observa la unión, la unión
para el logro del bien, y al decir al principio de esta nota que esa asociación también debía despertar simpatías, aun de
los extraños á ella, pensamos que las FO·
ciedades de esta índole, si como ésta llevan un recto camino, son benéficas á la
Patria, y de tanta trascendencia quepo·
dríamos asegurar que su semilla, aunque
diminuta, se esparce para producir ópimos fmtos en el mundo entero.

jo y valentía; otros desean que se le fusile sin piedad ni miserictw
día; el de aquí, lo califica de héroe; el de más allá de alt~cinado ó
ambicioso. Lo cierto es que estas «bolas» que no revoluc10nes nos
perjudican.
Digamos como el poeta:
«¡Qué delicada vida la del que huye
Del mundanal rüido .............. ,,

***

Ya se aproxima la celtbración dei centenario de la iniciación de
nuestra independencia.
Parece que no se ha meditado bien el
plan: que todo se quiere hacer reflexi6n.
Una de las ideas originales por cierto;
roas de una originalidad curiosa, es la de
reconstruír la parroquia de Dolores dándole un aspecto casi igual al que tuviera
al lanzarse por el cura de Dolores el grito
de Independencia.
¿No es fácil creer que esta reconstrucción, mejor dicho, esa casi destrucci6n
indica un retroceso?
La magnífica parroquia de Dolores,
qutJ algún estulto é ignorante escritor lla·
mara ''capillita,'' es una obra de arte,
que si en los tiempos del cura Hidal~o
no podía ser llamada capilla, mucho
menos ahora que ha ido paulatinamente
mejorándose en su aspecto y en todo lo
que concierne á la parte artística.
Hoy se quiere que ese templo ee pre·
sente lo mismo que en el año de 1910.
Curioso es ese plan é imposible parece¡
que en cabeza humana pueda caber ta1
maño delirio.
¿Queremos que todo nos recuerde b¡
iniciación de nuestra Independencia?
Así como en Dolores, se quiere retrogradar, quitémos en nuestras capitalt,
toda la belleza que han adquirido en~
transcurso de un siglo.
Que, á los automóviles,'bicicletas, 1
nes eléctricos y otros vehículos se les d
truya y sigamos recorriendo las vías p
blicas á pie, ó en un viejo simón; que
alumbrado eléctrico sea substituido
el petróleo.
En suma, estos señores que á voces
cen que nuestro progreso material es i
dubitable desean presentar la ciudad
Dolores Hidalgo como un modelo de
***
Estalliarte de la Sociedad «Dlonlslo 6onúlez, » formada por
trasos.
Dimos en nuestra edición diaria la
empleados de «El tiempo.»
Este centenario ha dado lugar á e
crónica de esta velada, que se efectuó en
.
geraciones y ridiculeses.
el «Salón de las Floree,,. Hablamos del
Hay quien piense que el próximo 15 de Se¡,tiembre ya no ha
regocijo de los socios al estrenar su estandarte, de los discursos,
analfabetas.
Las damas mexicanas van á enseñar á leerá nues
números de concierto y piezas dramáticas que formaron el progra·
pueblo.
roa, así como de los obsequios que las sociedades «Empleados de
Si en un siglo: con las escuelas del Gobierno y con las particu
Comercio)) y «Obreros Libres» hicieron al apadrinar el acto á sus
re·3 todavía andamos muy atrasados ¿qué pasará en unos cuan
hermanos de la sociedad «Dionieio González)l. ·
Omitimos sin embargo por un olvido, la descripción del hermo- días?
Si, por acaso, y es mucho decir, quinientas damas se dedican
so cuadro, obsequio de la sociedad «Obreros Libresi,.
constancia
á enseñará leer cada una á un individuo, tendré
Es un trabajo artístico ejecutado á pluma, con bellas alegorías,
unos quinientos que leen de corrido para leer el periódico chis •
ostentando la siguiente leyenda:
«RECU!i:RDO DE LA SOCIEDAD ccÜBREROS LIBRES,, Á LA H. «Drmnsro so ó pornográfico y no para estudiar todo lo que pueda condu
GONZÁLEzi,, EN EL ACTO DE APADRINAR SU R. EsTANDAR'rE LA NOCHE los al ejercicio de la democracia.
DE LA CELEBRACIÓN DE su 2? ANIVERSAJ.tIO. - México 11 de Junio de
***
1910.1, Veremos los progresos de esa agrupación en el presente año
Continúa siendo agasajado Pepito Arriol:,i.
El señor Pnisidente de la República, como otros soberanos
social.
mundo civilizado lo recibió en su residencia de Chapultepec.
***
Realmente lá gloria artística á tan corta edad debe ser sumaD'.I
Aunque no ~s casi de nuestra incumbencia tenemos que hablar
te
seductora. Quién más, quién menos, todos desean el triunfo
de cuestiones políticas, pues los últimos acontecimientos andan de
boca en boca y acerca de ellos lanzan sus opiniones los hombres este mísero planeta.
Muchos hombree mueren y su gloria se reduce á una lápida
maduros, los jóvenes, los marimachos, los mocosuelos y hasta los
algún
monumento co11memorativo que ya de nada les sirve.
analfabetas, que necesitan de un lector para enterarse de cómo an·
Otros
son elogiados y elevados en vida, cuando ya están ca
dan los asuntos políticos en nuestra República. Ya Zúñiga y Mi·
dos de la lucha por adquirir esa gloria deleznable y que ya no
rancia quedó olvidado.
satisface.
Hoy se fijan las miradas en don Francisco Madero. ·
¡Qué pobre(somos en esta vida!
Unos creen que se le debe erigir una estátua en vida, por su arro-

***

l'I

t' l.
Sobre la pérdida de unpañuel l
inmortal tragedia. Nadie que h:ye:!~ídooe /~,mOotrlta,1,~hakespeare su
,
e o o escuchado Ja
• ·--...,.
o~era de Verdi podría olvidar los
·.~~.
g:1tos del desesperado mozo, pi·
"
~iendo el pañuelo arrebatado , ¡
rnocente é infeliz Desdémona..ª
Después de esta digresión pre·
¿untarán, con justicia muchas lecto_ras: ¿como debe ser el pafiuelo?
VIt~almente ya lo dejo explicad¿
- dice una dama elegante·- ero
descenderemos á Jos detall~s. P
El pañuelo de diario, el que se
us~
?ontínuamente, debe ser de
qc)n tinúa entre nosotros el enfims1ma
batista blanca, sin más
tus~asmo por la aviadón.
adorn?s.q~e
sus festones ó jaretón
En estos últimos días el s y las im~iales de la dueña bordarton Fdipe Lebrija ha hecho enor
das también en blanco ó realce
bas de felices resultados con
~ada de adorno y colores en .los
reo plano ce Ber¡10t,"
·
en terrenos
pan~elos: basta con las iniciade1 rancho de Valbuena
les, o meJor aún, una sola inicial
, El sefi~r Lebrijano es.solamende e s as letras largas y sencilla;
te u~ afie1onado, pues además de
que son tan elegantes.
ser Inventor de un modelo de
reoplan
aePa~a mucho vestir, para saloh' ,
en uno de los viajes que
n_es, lmdos pañuelitos de encajes
,izo a uropa obtuvo en París el
siern.rre blancos, que·son verdade~
titulo de .«piloto de globos. i1
ras Joyas.. Lo¡;i hay . que cuestan
Ahí m1s~o hizo su práctica y
rnuc?os miles de pesetas. Los de
e~ Alemania efectuó una ascenencaJe y de aguja en fino "hos1on en globo libre.
la~d"' son los más ricos y distinMuy pronto, pues, hará su prigmdos.
mera ascensión en el «Bl&amp;riot,)l
Juegan papel muy importante
EL CRONISTA.
el perf~me en los pañuelos; hasta
las rr:uJeres que no perfuman su
rlo p a llevan siempre esencia en
LOS PAÑUELOS
e los.
Ac:oni:iejo á las lectoras un 80_
10 p~rfome en la "toilette". Ha
Los det~lles de la ''toilette' ' son
que ~mpregnar vestidos, lencerí!
los g~andes reveladores de la eley
panuelos en ese perfume único·
J pero
ga~ma de la mujer. El guante 1
.ide un modo tan tenue qu'
~anuelo, la bota, el perfume 'tinueoa mesa dtmtioa d I
s_e
espa!za
con delicadeza, co~ ide:
as esas cosas, insignificante's al Pmldente, ear1os
e " Soctedlld
6onzáltz.»
are
, ~mndl; Ulce·Pm Idente,
Jlntonto «D1on1s10
Ji Bár I t
hdad,
r por decirlo así· como se
cer,
encierran
la
m
.
'"'ez;
eontador,
Jlgustín
€lltaño·,
.
c
"'
uorero,
ffliguel
JI.
6onP
portancia
ayor ImPro·semtarlo, 1:uisSecretarlo,
Jlrmando Salcedo;
d~sprende el débil perfume de I
E
.
f. OtUez.
v~oleta.
a
l pafiuelo es una de las prenda
,
gus~os artísticos de su dueña.
s en que mas se observan Jos el frasco de la esencia que se
fi Para esto, lo mejor es comprar
~o, ma! cerrado, entre la ropf;e ere, mJy concentrada, y guardar81 se encuentran un pañuelo 1
determinar el caráter de su du ~n a calle, un observador;podrá casi 1mp~egna de olores y, como bris1ue sf . e'3eden perfumar. El aire se
El pañu IOd
ena.
encaJes y blondas.
per urna a, presta su esencia á
·,
e e una mujer rica vul
d
cton, estará recargado de b d d gar, eseosa de llamar la atener a os, con perfumes fuertes y anchos
Reu~iéronse los antiguos alu
dl
.
.
Greg~no, en el Tívoli del Elis:noe e extrngmdo colegio de San
para rnaugurar la sociedad forma~
~ = .. . ,. .
da por sus descendientes
, Esta sociedad pierde y.a su ca- '.
racter.
LJs hijos de los gregorianos no !
pue en tener I os recuerdos que
s~s pad:es.conservaron de aquel
P.Aablec1m1ento.
~~ ~uflde ser ni un reflejo de Ja
prim1t1va.

ª

***

di~~!~

E'

...........ººº~

~ECUE~OO

.

DE LA SOCIEDAD 'ºOBREROS llBRES ··
H."DIONfS!O GONZALEZ'

1

Obsequio de la Sociedad «Obreros l:lbm."
tintero ofrecido como Prtsente á la Sociedad por la de «".:mpleados de 11
Pots. de El Tiempo llustrado
.,.ommfo i&gt;
'

�-388MEXIOO MUDERNO

EDIFICIOS QUE SE INAUGURARAN EN EL CENTENARIO.
(ESTADO .ACTUAL,)

Vista de la nueva Escu!la Norm.al para Profesores.

Vista exterior del Manicomio Oeneral de la Castañeda.

Una boda parisiense en Arlés.
El día. 5 de este
mes efectuóse en
Arlé3 la boda de la
· Sra. de CbevignéBichoffsheim, reina
del felibrige provenzal, con el poeta parisiense Francisco
de Croisset. Este
iicontecimiento ha
sido solemnizado en
11quella ciudad con
grandes fiestas.
Primeramente celebróse ~n la alcaldía el matrimonio
civil, en el que el alcalde Sr. Granauq
pronunció- un discurso en provenzal
y otro en francés, el
primero dedicado á
la novia y el i,egundo al novio. Fueron
testigos, por parte
de éste, el prefecto
de Vaucluse, Sr. Bellendy rn represen-

Uno de los patios del nuevo Manicomio.

·¡

--,-.
I

.

ll

Fachada del nuevo edificio de la Secretarla de Ouerra y Marina, construido donde es1aba
la Administración Oeneral de Correo~.

tación del Sr. Claretie y el célebre
poeta Juan RicheJJÍD, y por parte de
aquélla, el ilu~tre
vate Federico :Mistral y Pablo Marietón.
Desde la alcaldía,
dirigióse la comitiva
á la iglesia de San
Trofimo; Croisset
daba el brazo á la
Sra. de Richepín y
Mistral llevaba del
suyo á la novia. En
to d o el t:ra,yecto,
una multitud inmensa aclamó con
delirante entusiasmo á los recién casados y á sus acom·
pañantes.
El arcipreste de
San Trofimo bendi·
jo la unión; durante la ceremonia religiosa, los famosos
r:antores de Saint
Gervais y la orquesta de instrumentos

Conjunto de ¡abellooes de la nueva Escuela Normal.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

n.111iguos ejfCU far,1n notablPs corn po~iciones. Era 11 cerra ele ó 11ficionados que fle afanan por conquistar un campeonato
las ~Oi de la tarde cuando 103 novios y los invitado", 11elama- . más .1 menos importante.
dos mcPsañtemente por el pueblo, sentáronse á la mern para
Por. punto general, los andarines son gente joven y vigorocelPhrar la comida de bodas.
sa y las carreras que efectúan, dejando aparte las expedicioTerminado el banquete, hubo corrida de toros, renovándo- nes de los globe trotters, son relativamente cortas. De aquí que
se allí las ovaciones á los novios, á Mistral y á Richepín; y Rea de admirar la hazafia realizada por el yanqui Eduardo
por la noche disparóse un castillo de fuegos artificiales en el Weston, hombre de setenta años, que recientemente ha atraRórlano y se celebró un gran baile al aire libre.
vP.sado á pie el continente ame_ricano de~de Los Angeles (CaComo dice, acertadamente, un periódico de París de donde lifornia) hasta Nueva York. adonde llegó el día 2 de este mes
tomamos Psta explicación, fué aquel un hermoso día para la después de haber recorrido los 5,000 kilómetros que separan
unión de las lenguas de oil y de oc.
á aquellas ciudades en 88 días, es decir, habiendo andado,
por término medio, á una velocidad de 63 kilómetros por día.
A su llegada á Nueva York, Eduardo Weston fué recibido
UN ANDARIN J~,fOTAEL.EJ
por varias delegaciones de clubs atléticos y llevado en triur,fo
á las Casas Consistoriales. En la página 396 de esta edición
publicamos un grabado que representa al anciano andarín en
Continuamehte publican los peri_ódicos noticias de andari- la última etapa de su marcha. Nadie al verle diría que ha reanes célebres. Unas veces son globe trotters que dan á pie la lizado una de las mayores hazañas que registran los anales de
vuelta al mundo para ganar alguna apuesta ó si.mplemente las carreras A pie; su aspecto y su porte no revelan el cansan·
para ver tierras sin gastar un céntimo; otras son profesionales cio natural después de tan extraordinaria caminata.

DAMAS DISTINGUIDAS

1

I.
SRIT.A.. MA.RIA LUISA ITURBIDE

Paticµ'e la nueva Secretarla de Ouerra,

Corredores de la nueva Secretarla de Ouerra.

~================~'.:::================================::::::::======================Fo=t=.d=e=E=L=T=IE=H=P=O=IL=U=ST=R=AO=O=.====::::!

I

SRITA. VIRGINIA ITURBIDE

Q ue han partido en viaje de recreo á Europa, en uni6n de su familia,

�-390-391-

BELLAS ARTES
ce El Tiempo Ilustrado,&gt;&gt; at~nto siemprci á reflejar en sus pági nas el movimiento artís1ico mundial, se complace en reproducir las pinturas muralts Pjfcutadas por PI ilustre y laureado pintor español Enrique Simoni,t, P.ll
una de las salas de lo criminal del
nuevo edificio del Palacio de J usticia de Barcelona.
Tres cuadros alegóricos: el nerecho romano, el can6nico y rl 1il.flrítimo, decoran esta s¡¡,la; merccien
do los más entusiásticos aplam,os
de cuantos han tenido la fortuna
de admirarles, por la grandiosidad
de los asuntos, lo irreprochable
del dibujo; el acierto en la com posición y la brillantez del colo rido.

I:iecorte usted esto.

BELLAS ARTES

En la Avenida dd 16 de Septiembre encontrará usted los
carros de las siguientes líneas:
Atzcapotzalco, Tacuba, Col onia, Guerrero, Belem, Santa María (La Rosa), Santa María (Alameda), San Rafael, Condesa y
Roma.
En las calles de San Agustín,
Tiburcio y Ortega, encontrará usted los carros de las siguientes líneas:
Tizapán, San Angel, Mixcoac,
Tacubaya, Niño Perdido y Penitenciaría, Juárez y Loreto.- CoM- .
PAÑÍA DE TRA NVÍAS DE MÉXICO.

DE LAS MUJERl!:S

R~ra vez convienen los hombres y las mujeres sobre el mérito
de una mujer; sus intereses son
los mismos; y las mujeres no se
Las Fiestas de San José Oriol.
agradan. unas á otras por los mis·
mos atractivos que placen á los
hombres. Mil circunstancias que
Como complemento de las fiesencienden en éstos las grandes
tas que en Ro::na se celebraron hasimpatías, engendrañ en ellas la
ce un año con motivo de la canoaversión
y la antipatía.
nizaci6n del beato José Oriol, BarAlgunas
jóvenes desconocen to·
celona, de donde fué hijo preclaro
cias
las
ventajas
de una feliz natu ·
el gran taumaturgo, ha celebrarlo
raleza,
pues
desdeñan
y malogran
recientemente otras que han dacio
esos
dones
del
cielo,
tan
raros y
ocasión á que se manifestaran en
tan
frágiles,
adoptando
man
erlls
todo su esplendor los sentimienafectadas
y
falsa
imitación;
todas
tos religiosos de la inmenrn masus actitudes son fingidas y hasta
yoría de nuestros conciudadanos.
el sonido de la voz es imitado. Se
Comenzaron .estas fiestas con la
componen,
se retocan, se mira n
conducci6n solemne de las reli·
y
no
están á su gusto si
al
espejo,
quías del Santo desde la iglesia
El aviador mexlcao'o ~lituel LebriJe,
no se alejan todo lo posible de su
del Pino, en donde se guardan, á
que ha hecho muy buenas pruebas de avlaclóo eo Valbueoa coo uo urop:ano
natural. Por eso gustar. menos.
la Catedral; en la basílica celebró«Bleriot,»
-El adorno es arbitrario; la,
se un triduo y varias funciones
belleza
es poca cosa más real y
religiosas á las que puso término la grandiosa procesión orga- ·
más independiente de la moda, del gusto 6 de la opinión.
nizada para devolver aquellas reliquias al templo de donde
-Una mujer bonita con las cualidades de un hombre di~crese h1,1.bían dado.
to, es de un trato delicioso, reune el mérito de los dos sexoi'l.

BARCELONA

EL

DERECHO MARITIMO

BELLAS ARTES
,.

°E·SIMOIO •

"'·~

r-

EL DERECHO ROMANO

........_·__ ,., Jd

Cuadro mural de Enrique Sirnonet pintado para el Palacio de Justi cia de Barcelona.
EL DERECHO CANONICO
Cuadros pintados por el pintor Enrique Sirnonet para el Palacio de Justic ia de Barcelona,

�-392-

LOS P ESC .A DORES
.:::::::::::::::::::::::::::::::::·.::::·::::·:::. 0000:: . ,..,.... ······=·····

,,

La noche caía rápidamente rnbre el lago de Tiberiades; millares de estrellas resplandecían ardientes en el cielo negro y
se reflejaban temblorosas en las aguas. Una ténue claridarl
blanquesina coronaba corno un nimbo pálido las sombrías y
boscosas montañas del Herunn, de Cafa.rnaum y de Betsaida ;
v una fresca brisa cargada con los penetrantes aromas del hazahar, de los tamarindos y de las yerbas silvestres, venía de
lo alto de las colina's.
En la calma profunda del anochecn, escuchábahse tan sólo
los plañideros balidos que se escapaban de los. apriscos, el ·,
lento y acompasado rumor de los remos de alguna barca
pescadora que surcaba el lago, el eordo cuchicheo de las olas
mordiendo las riberas.
Jtn una playa estrecha y arenosa, hacia las márgenes de htierras de Felipo frente á
Magdala y Tiberiades, había algunos hombres reu nidos alrededor de una foga.. . ,/
t.l. No lejos de ellos veíase,
emergiendo de los cañaverales de la orilla, la negra silueta de una barca.
Los rojizos resplandores
del foego iluminaban 1o ,1
rostros atezados y curtidos
por la intemperie, de aque·
llos hombres, sus robustos
cuerpos cubiertos de pi"le•
de carnero y de andrajosas
y desgarradasltúnicas de telas groseras. Ca~i todos eran
jóvenes; y, á juzgar por las
redes que estaban tPndidas
á su lado, pe,cadores d e
aquellos contornos.
Hablaban en voz baja, con
rápidas frases, como consultando unos con otros algo
grave que los preocupase extrañamente, mientras iban
tendiendo al calor del fuego
algunos trozos de carne de
pescado.
De pronto uno de ellos,
hombre de frente estrecha
y gruesas facciones, que permanecía con la mano en la
mejilla y la mirada perdida
en un punto indefinido, dijo
con voz áspera y breve en la
que vibraba una sorda irritación, volviendo el rostro
hacia sus compañeros:
- ¿Por qué lo persiguen
siempre? Todos dicen que es
elhijo de David, el Rabbí
verdadero, el que nosotros
los pobres esperamos desde '
hace ta~tos años. ¡Qué mal
lfls hace! ¿No resucitó á la
hija de J airo, no ba sanado á los ciegos de nacimiento, á los
leprosos, no nos ha cumpli~o lo que nos dijo aquella mañana
cuando nos llamó en Betsaide?
- Ahdrés-dijo otro de los pescadores, cuya cabeza principiaba á encanecer- tú no sabes de esto, porque no has estado en J erusalen. Lo persiguen porque allá, en la 1.-inagoga,
lea ha dicho que de nada sn vían las abluciones; que era ne·
cesario principiar por lavarse los pecados. No lo entienden,
no quieren entenderlo; lo persiguen porque arrojó á los mercaderes del templo, porque ellós no pueden hacer milagros! ..
- Sí Pedro, dices. verdad, lo persiguen porque le tienen
envidi¡ -terminó el que antes había hablado clavando su mirada vaga y ardiente en el fuego.
Un adolescente de negros ójos dilatados en los que brillaba
un inteneo resplandor, dijo entonces con voz baja,· inclinándose al oído del que llamaran Andrés.
- Yo estaba presente en Cafarn aunn cuando vino el centurión á pedirle que devolviese la salud á su hijo. ¡ C6mo brillaba su rostro de ~legrfa cuando le dijo que se fuese á su ca-

sa y allá encontraría lo que habfa venido á buscar! Con qu f
sonrisa nos dijo: «Ha tenido fe, y por eso ha sido escuchado,»
y desde entonces yo lo r-igo! ....... .
- Sí Juan tenemos que seguirlo hasta el fin de nuestra
vida, dijo Pedro alzando lentamente los ojos al cielo.
Y Andrés agregó con voz ahogada, como hablándose á 1&lt;Í
mismo:
-Desde que estoy con El, me parece que no sintiera ni i,l
hambre ni el frío, ni la sed ; todo es alegría para mí. En la
casa de mi padre, cuando todos hablan, no puedo escuclrn r
lo que dicen, porque sólo pienso en Él. A veces cuan~o est~y
sólo de,noche, en la barca, me parece que lo veo venu hacia
mí, 'en la obscuridad, como si estuviera vivo..... ¡Qué extrañ o
es todo esto!
Mient ras And rés hablaba
así le escuch:i ban todos ahsortos, co mo bebiendo ávidamente sus palabras; sólo
Pedro se había cubierto l:.t
frente con las manos pareciendo meditar al mismo
tiempo que escuchaba .
Por fin alzó el rostro dou.•; rlf-l brillabiin las lágrimas, y
dijo con voz temblorosa:
--¡Cómo ha cambiado tocio para nosotros ahora! Antes de conocerle éramos como ciegos q ue íbamos á
tirntas llenos de temor y de
1risteza . ¡Y ahora! ... .. ahora tenemos ojos para verle,
manos para ayudarle y pies
para. seguirle. Aun me pa-· rPce ve r'l o aquella noche
aquí en el lago .. .. ¡Con qué
majestad terrible avanzaba,
rodeado de luz y de rayos,
Robre las aguas, en medio de
la tempestad! ¡Qué éramos
nosotros, qué el mar y el cielo ante aquella grandeza!...
Aun me p a r e ce escuchar
aquPlla.s palabras que nos
hicieron estremecer, cuando
me llamó y yo fuí hacia él
i-obre las ola!". Jamás olviJ aré cuando me levantó hacia sí entre las aguaf', con
una inmensa fuerza y me
dijo: «Hombre d e poca fe
¿por qné has dudado? Desde ese instante á nada temo
sobre la tierra; mi éuerpo,
mi alma, mi vida, son suyos para siempre!... ...
Mientras Pedro hablaba,
los demás guardaban e.ile11cio é inclinaban la cabeza
absorbidos por el recuern o
del miln gro De pronto se estremecieron ; rápidiis piFadas rernnaban hacia el lado de las colinas. Una figura alta y blanca
avanzaba hacia los pescadores. Todos la contemplaban con
temerosa mirada. Un hombre joven aún, vestido con una
blanca túnica de paño burdo orlada de azul, estaba frente á
ellos; una especie de turbante de lino atado á la frente cubría le
la cabeza poblada de largofl y ensortijados cabellos castaños
que le caían á la espalda y sobre el pecho. En su rostro moreno
y enflaquecido, resplandecían intensamente sus grandes ojus
tenebrosos que irradiaban la tristeza , la dulzura y el ensuefí.o. Una corta barba nazarena, de ese tinte rojizo que suele
tomar el cabello expuesto siempre á la intemperie, rodeábale
el óvalo de la cara; en sus labios entreabiertos había una expresión grave, misteriosa, llena de. melancolía y de bondad.
De pie, frente á los pescadores parecía interrogarles... . y de
pronto les dijo con una voz clara.y musical, serena y fi rme:
-¿De qué habláis? Tardaron un instante en responder, como consultándmrn con
la mirada., y por fin Pedro dijo con una voz apagada:

- 393-De Vos, maestro; de los milagros. Nos preguntábamos
á su encuentro pidiéndole, con grandes lamentos, que lo sopor qué os peraeguían siempre.
corriese. Entonces el hombre sacó varias monedas y se las
El, mientras Pedro hablaba, sonreía dulcemente, como si
&lt;lió. Pasó el t iempo, y una vez que el hombre rico estaba posupiese todo aquello; por fi n replicó:
seído del vino, tuvo una gran riña con uno de sus compañe- ¿No sabéis que nadie es profeta en la tierra en que ha na·
ros, y sacando del cinto un puñal se lo hundió en el corazón
cid o?
á su adveraario. Después huyó. El p0bre había presenciado
Después de estas palabras, envolvió á todos en una larga .
oculto la reyerta; y entonces fuese donde yacía el cadáver,
mirada dolorosa y profunda, impregnada de compasión y de
to:,rió el cuchillo, que estaba clavado en el pecho del muerto,
ternura, y se sentó no lejos de ellos, mirando el lago que esguardólo entre sus vestidos y se tiñó de sangre l&amp;. túnica. Al
taba al frente. Inclinó la cabeza sobre el pecho, y pareció
día siguiente, lo tomaron los soldados; y como confesara que
avismarse en sue reflexiones.
él había sido el asesino, fué crucificado y murió en los torLos pescadores habían callado; contemplaban 6jamentP,
men~os sin decir una palabra. Maestro, ¿qué decir de la virtud
con los ojos agrandados y
de esehombre?
una expresión de viva anr:ff: -------:::-::--= =--:-:--~;---=-=:-,-::;:=:-== = ~~ ---,=_..,,::-- ,
Jesús guardaba silencio.
gustia pintada en los semY Juan dijo:
blantes, la inmóvil figura
-Había una vez en Fedel Maestro que meditaba.
nicia un comerciante que
Al frente las negras aguas
traficaba en telas de seda
del lago teñíanse poco á poy de púrpura. Mucha era
co de largas franjas de una
RU fortuna , y se creía'feliz.
·luz blanca y moved iza que
Una vez tuvo que hacer un
daba á las olas al eFparcirvia je á Tiro para traer merse un siniestro color violácancías. Su esposa y gran
ceo; la luna roja y enorme
número de am igos fueron á
subía lentamente tras de
despedirlo á la orilla clel
las montañas de Gerghe~:i .
mar con grandes demostraDe pronto el Maestro .i Iciones de tristeza; pero la
zó la cabeza volviendo dfl
esposa alegrábase en el fon su abstracción; y, como si
do de ilU corazón por el
hablara co nsigo mismc,,
via je, porque no lo amaba
murmuró suavemente:
y deseaba quedar Ji bre de
-¿Cuál i,erá la virtud
él; y los amigos sólo lo
más grata á los ojos del Se(]Uerían por bU dinero. La
fior?
tarde e~taba fría y tempesDespuéa clavó la mirada
t ilosa., el mar agitado y
penttrante é interrogadora
sombrío. Cuando, por fin,
en los pescadores.
se em harcó en el e~quife
Ellos guardaban silencio,
qne debía Jh,varlo al navío,
meditando al parecer sobre
to&lt;loR se retiraron rápidaaq uella pregunta.
J
mente. En la playa desierPor fi n, Ptdro dijo:
1
ta sólo qued6 mirando el
-Maestro ¿os acordáis
mar y el buque que se perde la mujercananea?- Ella
día. entre las olas, el perro
vino á Vos en demanda de
tiel de la casa en quien nasalud de su hijo y vos la
die había reparado. Las
rechaz3steis una vez: Vol olas habían crecido y un
vió nuevamente, y con lá furioim viento de tempesgrimas en los ojos os suplitad agitaba las aguas. Ya
caba que la atendiérais;
la noche había caído, cuannosotros os pedimos que la
do el perro se lanzó de lo
escucháseis y nos contesalto de las rocae al mar patásteis : «Yo no soy enviado
ra seguir á su amo á quien
sino á las ovejas perdidas
rreyó
en peligro de perecer.
de la casa de I srael». Por
Pero
la
tempestad fué en
fin llegó hasta Vos. Aún la
aumento,
el cielo se puso
veo á vuestros pies, cuando
y el animal eigui ó
negro;
en medio de los sollozos os
siempre en la obscuridad ,
pedía que la socorriérais y l!.!§~~==~~bié!~~!!!!!!~~~~~i====·--~-~
,
...i...,~~
sobre el mar, luchando con
vosnadadecíais. Despuésle
las olas que lo llevaban lec.lijísteis: «Aguarda que se sacien los hijos. No parece bien toju::; dtda orilla. Al fin las fuerzas se agotaron y pereció sin que
mar el pan de los hijos para dárselo á los perros». Y ella os
su amo supiese jamás que había muert'o por salvarlo.
contestó: «Es verdad, señor, pero á lo menos, los cachorrillos
Juan guard6 silencio clavando en el Mnestro su mirada que
comen debajo de la mesa las migajas que dejan caer los hijos.&gt;)
interrogaba ...... Entonces Jesús volvió lentamente su rostro
Y entonces, Vos, qu,e queráis probar su virtud le dijisteis al
triste y severo hacia los pescadores, y, posando en ellos la mifin: «¡Oh! mujer, grande es tu fe; hágase lo que deseasJJ. Y su
rada de sus ojos profundos, húmedos de lágrimas dijo:
hijo se salvó. Esa mujer tenía la fe y la humildad del Señor.
- He allí la abnegación ignorada, y, á veces estéril de los
DesJ&gt;Ués de este relato, el Maestro callaba contemplando,
humildes, de lo.s inocentes y los pobres, qu~ son daros al
al parecer, la claridad de la luna que rielaba en las inquietas
Sefior.
olas del la.go. Andrés dijo entonces:
Y sus palabras resonaron claras y armoniosas en el dulce
-Sefí.or, yo conocí á un hombre en Idumea que tenía mu'3ilencio de la noche.
chos rebaños y dinero. Como en nada trabajaba, por ser granYa la luna había salido por completo tras de las colinas "
de su fortuna sólo pensaba en gozar de la vida y en divel'tirsu ~ran ~isco rojizo bogaba en la atmósfera dorada y vapo~·ose. Una vez, un hombre pobre que estaba inválido para el
sa, 1lummando todo el valle de. Galilea.
trabajo y no tenía como alimentar á su mujer enferma, corri6
F EDERICO GANA G.

�•

- 395-

-394-

¡ unto de vista, aunque &lt;on

ROOSEVEL'T

menos sagacida~,. i:e parece
mucho á los rohticos france-

(Juioio del historiador italiano
Guillermo Ferrero.)

••

Roo,evelt es una mez h
singular de cualidades opue,tas.
-Soy un bárbnro, Sr.· f t&gt;rrero, me dijo un día des pues
de haberme moi;trado la hel'
mosa colecci6n de fusi:es que
le han servido · para sus ca t:e
rías de Africa.
Este hombre tiene una aílci6n viYísima á los ejer,icio~
1·iolentos á los sport.~ µeligrn·
Ros, á la ~aturaleza salraje, :',
todo lo que parece oponerst:
más á la idea de una civiliznci6n refinada. Pero ese bárli·,ro es también un hombre de
alta v fina cultura; un intefrcltuil, •como se dice en Europa,
un scholar, según dicen en los
:B.:stados Unidos. Su cultura
y su pasión por la lectura Eon
~xtraordinarias; lee sin cesar
en todos los momentos des·
ocupados que no consagra ~l
Rport; con asombrosa rnp1dez, y gracias á su excelente
m"moria, retiene una parte
considerable de lo que lee. Su
gusto por las ideas generales
me asombr6, sobre todo, en
un hijo de un país cuyo principal defecto eR precisamente
carecer de i de as genera lPR.
Buena 6 mala, ese cazador de
fieraR tiene su filrn:;ofía de la
vida y del mundo, y de~de t·Re

eomo 11111arA Roosmtt á new York.
!Caricatura del .,Judie..)

ses.
·r' .
No es, pues, d1 1c11 comprender por qué u~ bom bre
dotado de tan extrano temperamento se preocupa ta_nt.o
del grande y eterno c~n~~?to
de lo que se llama la e1v1hzaci6n y el estado de las cos·
tumbres que se de~ne como
barbarie. Ese cor,flhdo l~ llern en ~í mismo hasta cierto
punto. Pero la sociedad en
que· vi Ye, de la cual es una de
I as mayores figuras, debía
también á cada mome,nto, hace, le sentir hasta que punto
ese gran problema es ~n problt'ma vivo, eterno, umver~~l.
Lo que llama más. la atenc10~
en la joven Aménca al obse_r ·
rndor europeo q_ue lle~a srn
ideas preconcebidas, favora1,les 6 contrarias, es la_mez?la
&lt;le elementos contrad1~tonos
c¡ue componen á esa soc1~dad.
~e encuentran allí mezc1a~oR
con las exuberancias de la JU.
Yei1tud, los signos de una ve·
Í"z precoz; jon·n en algunas
cosas. América es en otras
más vieja que la vieja Europa; si hay un país en que
pueda estudiarse el Po d_e r
c\('structor de la civilizac16n
que, sin embargo, conserva
todavía tan rico tesoro de
energía p r i m i ti Y a ' ese es
América..
Habría mucho~ ejemplos

......_ ·~~~-=-c-~=====-~~--:c,:,~~~~~ff:fir:frliiiii-.iiiiiiii-.

e1 ex,Pretldente de los eitados Unidos en ma dtl ministro del Tnterlor de 101 Palses Batos, en Rotterdam
(En la partt Interior, abajo dt mr. Roosmll uist á su bija y Ala Izquierda de tsta á Stl bllo,)

que citar; me limitaré á uno solo, el que tanto ha llamado la
desde el fondo del corazón le he deseado que .;u optimismo no
atenci6n del bárbaro Roosevelt: la dísminúci6n de los nacile prepare decepciones. Pero no estoy muy' seguro de que ese
mientos. He oído á menudo en Francia, á los admiradores &lt;le
optimismo pueda llegar á ser una :filosofía universal de la vi·
la joven América, quejarse de que en Francia «envejecida)) no
da, buena para todos los países y para todas las épocas.
aumenta la poblaci6n. Y las estadísticas habían revelado ya
1910.
GUILLERMO FERRERO.
que la po b laci6n
americana disminuiMONTEVIDEO-FIESTA EN LA LEGACION ARGENTINA .
ría en vez de aumentar, si Europa fio deslA FUNDACION
cargara en ese inmenso continente su exDE BUENOS AIRES
c es o de poblaci6n.
Pero los números 110
dan nunca más que
Cu,dro de Moreno Carbone·o
un a pálida imágen
En el zaguán del
de los grandes fen6precioso
estudio que
menos de la vida.
ha
edificado
reciefi-La vida ameritrn1ente
D.
José,
y
cana está organizada
que
muchos
años
disde un modo tan com frute, está expuesto
plicado, es tan cara y
el cuadro eneargado
tan rápicla, que la;
al mM estro para el caclases medias y bajas
bildo bonaerense.
tienen una creciente
Como pieza de mo- ·
dificultad para edusaico
encaja el gran
car sus niños. Faltan
lienzo
en la estancia
tiempo, dinero yacaque
con
la disposici6n
rn también abnegay
decorado,
con los
ción.
accesorios,
armadu
Ro os e v el t tiene
ras,
sillas,
españolas
muy clara conciencia
de jinetear, espadas
&lt;le este estado de code cinco palmos y fi sas. Le dije un día
no
lazo de empufiaque me parecía ver
se ha convertidura,
en la joven América
El Dr. Sáenz Peña, futuro presidente de 111 República Ar11entloe, esperando la llegada del
do en característico
caracteres de v e j e z
presidente de la República de Uruguay
zaguán de la morada
prematura ......-Tiede un cinco-centista.
11e Vd. raz6n- me contestó. Es un gmn error llamar, como
Parece que los personajes de la composición, contemporáhacen en Europa á cada instante, «paísea jóvenes)) á los de
neos del gran Carlos V. y del tenebroso Felipe II, tienen la
América. La expresión no es clara y se presta á coufusione~.
ca::;a dispuesta para el regreso de su expedici6n á las indias
En realidad, la América ba sido y está todavía poblada por
del Nuevo Mundo.
europeos, que vienen de países de vieja civilización y que con·
Antes ele examinar la obra del artista, resulta conveniente
tinúan allá la vieja civilización.
é instructivo dedicar unos minutos de contem placi6n al marco
-Usted e~ un gran historiador, - me dijo al despedirnos-de oro apagado y puro renacimiento e~pañol, que en bien trapero demasiado escéptico y pesimista.
zado cartel n.visa lo siguiente: ·
0omprendí muy bien lo que quería decir con esa frase, y
« El súbndo clh 11 de .Junio de 18GO, el gener:tl J uan de (:a·

LA.

FUNDA.CION

DE

BUEN' Os AJRRS

(Cuadro hecho por el pintor español Moreno Carbonero, por encargo del M uniciplo de la capital argentina.)

�Cerca, el caballo de ·Gar.1y, de raza andalnza, mostr~fi.do en
ray, con los G3 soldados 1·ohlaclore~ después de haber nomla montura el pistol6n de rueda y la bolsa de mumc.iones;
brado los alcaldes ordinarios y regidores, fueron á la plaza.
está piafando y ten-ido del brid?n por un i~1dio mocon con
pública marcada en lit. traz.1, y ayudaron á alzar un palo y
guillapi de cuero de ven~~o, pmtado de ro10 y negro, por ?ª·
madero por Royo público y concejil para que sirviera de ármisa; á la cintura, el chmpá y la bolea; .en la cabeza, la crnbol d,; justicia, y ante el estandarte r¡,a\ y la cru z ech6 ma·
cha de plumas, y va armado de arco y flechas.
no :l b esp~da y cort6 yerbas y tir6 cuchilladas, por lo que
Asoma después al frente de los suyos, Alonso de Vera y
nadie le contradijo, y tocando el madero con la espada tom6
Arag6n, capitán de la gente de á eab.allo, cara de perro según
poscf.:iún 1::n nombre drl Rey de España Don Felipe II, lele decían á él duramente sus subordmados.
,·:tninndo acfa Pedro ele Xerez, ernribano público del cabildo
Están los jinetes con mosquetes, largas lanzas, y a1guno
y gobernaci6n. »
aparece de punta en blanco.
No menos curioso que esta leyenda es la del pergamino que
Lejos, sobre las turbias aguas del Plata, ~e. Ye ~nclado el
aquellos fieros primitivos colonizadores clavaran al madero,
«San Crist6bal,» en el que fueron los exped1c10nar10s desde
y que, bajo una cruz, decía:
Asunci6n y en d que ocho días después embarcaron el pa«Ninguna persona sea osado á le quitar vatir ni mudar so
rlre Rivadeneira y el capitán de la gente de á caba11o para
pena de muerte natural, así lo provey6 y rdlncló el general
'
dar cuenta [t Felipe
Juan de Garay.
•
II de la nueYa fun«Pedro de Xerez esdac·i6n.
cribano público del
Viste Juan de Ga,cabildo y gobernaray calza'3 atacada~,
ci6n, ] 1 días del mes
borgoñota y medrn
ele Junio de 1850
armadura de empanilOS.&gt;&gt;
vonado negro ; cruza
Convenientemente
el peto la banda carpreparados por la f'
mesí con fleco de
anteriores 1,eye ndas
oro que acusa la capasamos á examinar
teg~ría de capitán
el asunto desarrollageneral.
do en el hist6rico
El tipo es de vas·
cuadro.
co. con la barba reEs el momento en
coÍ-tada por los lados,
que el re e io Yejete
según moda que paJuan de Garay desr&lt;'cía adoptada por
ea rga tres tajos sobró
caudillos e o m o el
el leño para la progran duque de Alb~.
clamación en nomVivían en gran mibró del Rey.
seria
los soldados de
~fochas per.;onajes Barcelona. -Proml6n ctltbrada para trasladar las reliquias de $an !)ost Oriol dtsdt la eattdral á la lgltsla del Pino. aquellos tiempos;
rodean al general en
pero en los actos oficiales y en las grandes ceremonias oculla solemni&lt;lad del acto. A la izquierda el padre Rivadeneira.
taban la pobreza, y en la indumentaria, si alguna vez raida,
superior de los franciscanos, tiene la cruz alzada, y cerc.a del
siempre hacían alardes de lujo. Y así aparecen en el cuadro
religioso, el regidor que actúa de alférez, tremola bandera al
de Moreno Carbonero, con vestimentas deslucidas por las camnombrar al Rey.
.
pañas; pero que por el corte y la riqueza, de las 3.estrozadas
. Más, al fondo, en elegantísima y severa figura, con capa tertelas debieron costar muy buenas rublas a sus pose,edor~s..
ciada a la andaluza aparece el joven Alcalde D. Alomio Mar·
Dentro de la manera más apretada del maestro esta la tecm.ca
t~l de Guzmán, se;illano y único entre los expedicionarios
del cuadro que revela verdadero afán y gran cariño en la eJeque pudiera ostentar el d~n ante su nombre.
cución. La' nota es limpia y luminosa; el dibujo, fir~e; la
Los arcabuceros y soldados de primer tér¡nino tienen qui·
composici6n, natural, y el fondo, panorámico. El e~tud10 del
tadas las armas que dejaron para el trabajo ae plantar el Roasunto y de los personajes ha costado seguramente a Moreno
l!?, y detrás, un anciano de negra vestimenta es el superviCarbonero un horror de consultas y lecturas. Muchos.pt-rfiles,
vie:1te de la expedición Mendoza realizada cuarenta años an ·
y detalles matines de esta obra me confirman la creencia de que
tes. Figura este personaje entre los de Garay, para señalar el
Moreno Carbonero vivi6 con Carlos V. y los Felipes Reyes.
sitio de la antigua poblaci6n que destruyeron los indios queAsí cuando le veo no dejo de exclamar, asombrado:
.
randíes. En segundo plano varios soldados, algunos mesti-¡ Qué bien conservadito está don José, á pesar de los si_.
zos, hijos de los guerreros que acompañaron á Mendoza y se
glos que cuenta!... ...
casaron con mozas indias. A la derecba de la composici6n, en
Sea enhorabuena por la terminaci6n de la hermosa obra,
primer término, están dos perros de los que, según nadie igy
á
otra.
nora, nuuca faltan en todo festejo público.

,,

Hrlh.- Boda dt 1a señora ehtvlgne·Blcboflsbeln, reina dt Wlbrlgt provenzal, con
'francisco erolsset. - ta comitiva, al frtntt de la cual va la novia, dtl brazo del
gran poda mistral, st encamina á la lgltsla dt San troflmo, para ctltbrar la
cm111o~Ja rtllBJosa.

"'

El andarín yanqui Eduardo Wtston, dt 70 años. que mlenttmcnte ba morrillo i
ple, en u dias, los s,ooo kll6mttros q•t uparaa á 101 Hngtlts reanrornlaJ dt
nuva York. - ,oto9rar1a tomada durante la última etapa, antes dt negar ílnue·
va York.

RAYO DE LUZ.
!ESCENAS EVANGELICAS )
(CONT11"UA,)

Porr ~eynés monlaurr.

Ttrad. del P. tJaime Pons,

s

ú

jera, y cesará luego que se extingan los últimos ecos del triunfo
que le ha proporcionado el estupendo· milagro que obró. Y adeos corazones amantes hallan si.empre en sí mismos más ¿,qué va á conseguir con una muerte prematura? Si quiere de
inagotables recursos de esperanza. La entrevista veras perpetuar s-c obra en el mundo. es preciso que le im prima
que acababa de te·ner Susana con Jesús dejaba en- más vigoro110 impulso. Como ves, Smana, por más que nos empetrever con sobrada claridad, cuál sería el éxito que ñemos en lo contrario, Jesús de Nazareth resulta para nosot ros u11
tendría la misión del Maestro. Sabía la joven, por misterio. Que es un gran profeta, no cabe dudarlo: ¡Es además ti
lo que acababa de oír de sus labios, que ccEl tenía Mesías? Aquí eRtá el enigma. ¿Por qué no le preguntaste qué con ·
que beber el cáliz de su padre» pero ¿qué género de cepto tenía de· sí mismo?
- ¿Y quién se atreve á preguntar ,&lt;quién sois á un hombre que
cáliz era éste? ¿Sería muy amargo? ¡Iba por otra
,e
llama á sí mismo el Camino, la Verdad y la Vida? Ya me diparte esta predicción acompañada de tantas otraR á
jo
bien claro qup no me hallaba en disposici6n de entender mu cual más obscuras y misteriosas!.. .... ccQue resucitaría drf:r,ué:i de
chas cosas: yo presumo quepasu muerte, que les llamaría otra
ra dentro de breves días nos prevez á su lado, que nadi¡i sería
. para revelaciones sorprendenteF,
capaz de arrebatarles la alegría
puesto que me certificó que más
en que se vería entonces inunadelante las entenderfa y que
dada su alma.&gt;&gt; Hablaba.de muercuando fuere levantado de la tie1ey su lenguaje parecía más bien
rra me atraería así con sus resindicar la vida! ......
plandores ..... . ¡ Cuando fuere leA medida que iba avanzando
vantado de la tierra! ... ... ¿ComSusana por la ruta de Jerusalen,
prendes tú esas· palabras, herlos últimos reflejos del crepúscumano? Sin duda querrán signilo vespertino iban desaparecienficar el día en que entrará en po-·
do envueltos en las sombras de
sesi6n de su reino. Es preciso
la noche. Por más sincero que
que muera como todos nosotros·
'
'•
fuera el deseo que la animaba de
mas ¿qué prodigios acompañará~
consagrarse á la obra del Maesy seguirán á su muerte? Veretro, es indudable que veía la comos cosas estupendas; pero dessa muy entre sombras sin que
pués nos será devuelto más granatinara á penetrar, ni mucho
de y dichoso de lo que antes era.
menos, los secretos designios de
Nos consagraremos en to ne es
la divina providencia. Ni ¿c6mo
coro pletamente á su servicio
hubiera podido ella sondearlos
¿verdad, Gamaliel? Ya sea s~
entonces, cuar.do nosotros, dei-obra gloriosa, ya sea obscura tú
.
' '
pués de veinte siglos de maravil o mismo
que yo, te entregarás
llas que ha obrado Jesucristo en .
á ella sin reserva.
la fundación y establecimiento
- Y con más razón aún si El side su grande obra, todavía nos
gue tus consejos, intem 1mpi6Jovemos forzados á venerarlos? Y
sé de Arimatea, que entraba racuenta que lo que á nosotros nos
diante de alegría.lLa paz reine en
es dado contemplar en su granesta casa, maestro. Lázaro me ha
dioso y armónico conjunto, apaencargado que te a visara que Jerecía en detalle y fraccionario á
súshaabandonadoá Betania para
los contemporáneos de Jesús;
retirarse á una ciudad de la otra
por manera que los mismos apósparte del desierto, cuyo nombre
toles, habituales testigos de las
se ignora todavía. Los sacerdotes
maravillosas obras del Maestro,
espumean de rabia; pues ven que
no llegaron á comprbnderlas hass~·
le~ ha. escapado la presa, y á
ta después que el «Espíritu Santi es a qmen debemos agradecer
to les hubo enseñado toda la
tan sigular beneficio.
verdad.,,
- ¡Seha salvado! exclam6 GaGamaliel había escuchado
Vestido sastre.
maliel;
lanzando un suspiro de
muy atentamente el relato de
satisfacción.
Susana. Aquellas proviEiones
-No me figurab~ yo ciert~mente habe~ ~~nado la partida, dijo
sombrías, y, más aún, aquella voluntaria aceptación de la muerte,
Smana,
toda ru bonzada. Ni palabra me d1Jo acerca de si Ee alejaparecíanle cosa sumamente extra.fía en un joven como Jesús de Naría
6
no
de Jerm,11len; aunque bien pudiera suceder que me hubiezareth; atribuyéndolo á pasajero estueiasmo, propio de sus cortos
ra
equivocado
en todo lo demás : me hallaba tan turbada que ni siaños, y á esa especie de misterioso atractivo que ejerce sobre cierquiera
entendí
muchas de sus palabras..
t1s naturalezas privilegiadas el completo sacrificio de sí mismo.
Gamaliel sonri6 con muestras de arrogante satisfacci6n.
«No me cabe duda, dijo á Susana, de que el joven Maestro se ve
-El consejo se asienta á la mesa de los tiabios, y el hombre
ya, por adelantado, envuelto por los resplandores de la gloria. Esos
afianza
su reputaci6n cuanto mayor es el respeto. que profesa á los
séres angélicos no debieran jamás envejecer. Hay en el sacrificio de
anci~nos.
Nada tendrá que temer el joven profeta, mientras peruna juventud pura y generosa tan sublime poesía, que nada en el
mundo es capaz de igualarla. Sólo aquellos que poseen el instinto manezca fiel á las advertencias de Gamaliel. ¡Ea! bebamos E:n su
de lo bello saben·apreciar esas cosas. Es ley univerBal y constante honor la primera copa. Siento aligerada mi alma de un enorme pede la humanidad, que la muerte heroica consagra al que la arros- so. ¡Deseaba tanto salvarle! Y lo deseaba primero por 111 d, ,pués
t~a con valor. ¡Diehosos aquellos á quienes coge en la flor de la por vosotros y también por mí mismo. Hay f las veces ~bs,•t-ños
vida! Me persuado con todo que esa exaltaci6n de Jesús será pasa- que se nos imponen con imperio irresistible, y además ......

XII

L

�-398ParÓEe uuos :ustanlts, y rt::bosando de noble sa~idacción, añadió:
-S~sana sentía vehementes deseos de que cuando yo reposara,
adormido por el sueño de la muerte, pudieras tu decir: Gamaliel
salvó á Jesús de Nazareth ......
Y cuando el vino, semejante al oro derretido, rebosaba espumo··
so por el borde de las flamantes copas, el gran rabino, rezadas las
preces de costumbre, exclamó elevando al cielo sus ojos: ccBendito
seas, Señor, tú que reflejas en nuei,,tras mentes el resplandor de tu
soberana inteligencia, tú que nos enseñas á discernir la luz de las
tinieblas y á combatir el error con los deetellos de tu verdad. Una
y ~il veces seas bendito por haberme inspirado la .idea de salvar á
un mocen~e ~ por haberme inclinado á amará aquel que, sin sospecharlo s1q?iera,. me ha d~sencasti!lado de mi orgullo; y á amarle
llO como qmera srno como a m~ mismo, ...... .
~lús que á mí mismo, añadió muy pensativo.
( Continuará. ) .

Los príncipes de la moda

Alphonse ~audet, hablando dei Duque de l\Iorny, medio hermano dij Na,poleo_n I.II y el hombre más elegante del segundo Imperio
'
hace &lt;le el el s1gmente retrato:
1
• &lt; ~adie sabía ?1ejor q_ue él presentarse en sociedad, atravesar con
~-1g~1dad un salo?, s;1?1r sonriendo á la tribuna, dar un aspect.o se11~ a las cosas ma~ futiles, tr~tar ligeramente las cosas graves; el
re.. umen de su. actitud en la _vida era una distinción paradoja. No
obstante sus crncuenta y se~s años era aún hermoso, poseía una
hermo&amp;ura hecha. de elegancia y de proporción, donde la gracia del
c&lt;dandy» se fortalecía por algo del semblante- nadie como él sabía
llevar el frac.,,
'
Ha.y .en ,e! carácter de estos prí_ncipes de la moda algo magnético
que atr.ie .e impone. S,m hasta cierto punto artistas que agradan
de por sí. Como el sol, bastan con mostrarse.
L! gente seria pretende desdeñar las pettuenece:,, y de I egueñeces se hace la vida.
Ji;[ talento del director de la moda es sabAr
dar gran importancia á lo que no la tiene en
realidad .Y hacer que luego todos acaten su
modo de ver.
Espiritualiza la moda y amolda á su manera la opinién.
cc¡Ahimé!J) ¿Quién llevará el tim6n de la
barca, h_oy que no tenemos ya ni á Sngán en
París, m á Gales en ~ondres? ¿Algunos actores, algun?R nobles? Hay muchos cieihlmente, pero mnguno lleva el prestigio, el dominio absoluto del par que acaba de pasar.
M~s yeo, ya tarde, que he salido de mi
provmc1a. En la sección dedicada á la mujer he hablado de hombres. Pido mil perdu·
nes á mis lectoras.
Quizás ellas contarán el cuento :si les in,
'
teresa, a
sus esposos, o, tal vez si los
hombre~
son curiosos ( y no creo que las hijas de Eva
tengan el monopolio completo de la curiosid~d ), habrá alguno que otro que eche una
OJeada sobre estas líneas.
BL.\NCHE z. DE BARALT.

Hllce tres meres murió el Príncipe de Sagán, y ahora desaparece Eduardo de Inglaterra, el que fué como Príncipe de Gales y como rey inglés, durante medio siglo el árbitro
de todas las elegancias, el Petronio mo&lt;lnno
cuyo gusto se ª?eptaba sin discusión, cuyo;
gestos eran copiados por toda una sociedad
por toda una civilización.
'
El Príncipe de Sagán dejó de existirá una
edad muy avanzada, pero hasta el fin mantuvo firme el estandarte de la moda que tan
11lto había llevado en Francia durante toda
su época, siendo el rey sin corona en una república, cuyos primeros ciudadanos aceptaron sumisos y leales sus menores voluntades
como mandatos. Su título parü,iense «le roi
d1.1 chic;J&gt; queda sin heredero.
'
Asimismo el de Eduardo VII. El trono jn.
glé:1 pronto halla un n.uevo soberano, pero
Jorge V, con los tres remos de la Gran Bretaña y el Imperio de India no hereda el dominio del buen tono incontestable de que fué
DE LAS MUJERES
monarca absoluto su padre.
No me parece tanto tiempo, y sin embargo, ha pasado ya, que Sagán y Gales no te. Rara vez convi~nen los hombres y las mu·
nían más que mostrarse en París para qne
Jeres sobre el mérito.de una mujer; y sus intereses no son los mismos; y las mujeres no
los ccdandys)) tomasen nota del menor detalle
de su inctumentaria para reproducirlo acto
se agra,dan por los mis?1o~ atractivos que
continuo; tan es verdad que la imitación e;
pla~en a los ho1!1bres. Mil Circunstancias que
una de las más inequívocas manifestaciones
t:ncienden en estos las grandes simpatías
de la admiración.
engendran en ellas la aversión y la antipatía'.
Un día se le antoj6 á Sagán gastar mon6cu***
lo y llevar en guisa de cadena una cinta de
Algunas jóvenes desconocen todas las venmoaré negro: los que siguieron ese ejemplo
tajas de una feliz naturaleza, pues desdeñay
han sido legión, y es portentoso el número
y
malogran esos dones del cielo tan raros n
de respetables burgueses que han padecido
tan
frá~il~s, .~doptando mane:aa afectadas
desde aquel día de una afección de la vista
Y. falsa 11mtac1on; todas sus actitudes son finque imponía la necesidad de usar un solo
gidas y hasta el sonido de la voz es imitado.
cristal.
Vestido de noche
Se componen, se retocan, se miran al espejo
Un día de lluvia, en las carreras de Epsom
Mlle. Jane Sabrler. del Renacimiento, de Parls,
Y n~ están á su gusto si no se alejan todo l¿
el Príncipe de Gales, que era «The glass of
p
asible de su natural. Por eso gustan menos.
fashion an? the mould oJ forro,)) como Hamlet, dobló, para no enfangarse el baJo ?el pantalon; ~ no tar?ó la juventud dorada. en enro·
** es poca cosa más real y más
· la belleza
llar el dobladillo del pantalon en dias de lluvia ... y también de ~ol . El ado~no es arb'Itrano;
Apenas hace un mes, leí en una revista inglesa que s M p" · mdepend1ente de la moda, del gusto ó de la opinión.
. . 1
t t
1 .
,
. .' ara
d1s!mu
ar un an o su corpu enc1a, no llevaba ya el saco ni el chauna muJer
. b?~ita,
. con las cualidades de un hombre discreto, es
gue abotonado;
, , de. ahí. la solapa larga de
. los nuevos modelos con
un so1o boton o ~m nmguno, con un ºJªl á cada lado y dos botones de un trato dehc10so; reune el mérito de los dos sexos.
orn_amentales suJetos por un cordonc1to, como unos gemelos de
.
***
~ Juzgar de una mujer por su bell eza, por su juventud por rn
puno.
1
Quizá sea este capricho uno de los últimos decretos que hava la _ a l!vez )'. :ms desdenes, se .diría que sólo un héroe sería ~apaz de
su amor; pero, Hn embargo, se enamora de un enano feo
zado el. soberan_o que en estas cuestiones !egislaba sin consu.ltar ~I conse~u.ir
y estup1do.
Parlamento y sm temor de ser desobedecido por sus propios súbditos y los del resto del orbe:
.
***
Lo esencial para una mujer no es tener un director sino vivir de
Es curioso el imperio que ejercen ciertos espíritus Sin que
.d d h , .
.
b' .
.
sea
'
una perso~a l1 a ero1ca; m un sa 10 m nece-,ariamente un pode- una manera que no lo necesite.
roso de la tierra, surge un hombre que excita la admiracio'n de
,
b
t'
.
~us
~a neutralidad entre dos amig:s que no lo son entre sí lle a r
cont em_Poraneos,. que sa e ves irse _impecablemente, agradará todas
ser
rnsostenible; hay que decidirse por una de ellas ó perde~ las~ot
las m_uJeres, decir c?n _tact? la meJo~ palabra en el momento justo
que tie~e modales d1stmgu1dos y fáciles, que es generoso, chispean~
L
.
**
bretª muJeres son extremadas: eon mejores ó peores que los homfo, cortes-y que recoge el concurrn de la opinión pública lle
do á ser el fav?rito de toda una sociedad, el modelo que tod¿s ap,:~:
rlen .. Tal ha s1~0 en. Espafia don.Juan de Austria.; en Francia, el
Las mujeres sienten más honaa~ente que los hombres el amor;
Mamcal de Rich~heu; en Italia, César Borgia; en Inglaterra
el duque de Buckmgham y más tarde Brummel, Ragán, Gales. ' per~ no van tan lejos en amistad.
81 las mujeres no se aman, es por culpa de los hombres,

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES
EL DECALOGO DE LA HIGIENE

He aquí diez preceptos que toda persona
cuidadosa de su salud debe observar escrupulosamente:
I. No respirar nunca por la boca.
II. Evitar las atmósferas viciadae de los
sitios públicos.
III. No escupir.
IV. Practicar la gimnasia durante un
cuarto de hora todos loe días.
V. No beber agua fría estando sudoroso.
VI. Trabajar con las ventanas abiertas
mientras el buen tiempo lo permita, y en
invierno renovar periódicamente el aire de la
estancia.
Enjuagarae la boca al acostarse y al despertar.
VIII. Limpiar la dentadura por medio del
enjuague después de las comidas.
IX. No apoyar el cuerpo sobre la mesa
cuando se está escribieado.

X. Permanecer al aire lib1e todo el tiemJJO
posible.
LA PIEL DEL OSO
Un orn gigantesco moraba en lo espeso de
un bosque. Huberto y Eustaquio, dos cazadores noveles, oyeron hablar de él y ,;e dijeron:
-Pronto le tendremos en nuestro poder.
Desde entonces todos los días iban al bosque á acechar al oso. Vclvían luego á la posada, y aunque no tenían dinero, gastaban,
triunfaban y bebían del mejor vino.
-La piel del oso-decían al posadero- será muy sidiciente á pagar nuestros gastos.
Un día recorrían, como de costumbre, el
bosque; vieron adelantarse hacía ellos el oso ...
Huberto se echó la escopeta á la cara; pero
el terror le hizo errar el tiro y trepó aceleradamente á un árbol.
Eustaquio, cuya escopeta no dió lumbre,
se arrojó al suelo y,. conteniendo el aliento,
se hizo el muerto. Vino el oso á olfatearle la

boca., la nariz y las orejas, y después se alejó 1dn hacerle mal alguno.
Bajóse del árbol entonces Huberto, y dijo
chanceándose á su camarada:
--Cuéntame lo que el oso te decía al oído.
-Me ha dicho que jarnás debe venderse la
piel del oso antes de rnatar al animal.

***
A UN RICO
¿Quién te ha dado tu hacienda ó tu 8inero?
O son el fruto del trabajo honrado,
O el ha her que tu padre te ha legado,
O el botín de un ladrón ó un usurero.
Ri el dinero que das al pordiosero
Te lo dió tu sudor, te has sublimado;
Si es herencia, ¡cuán bien la has empleado!
Si es un robo, ¡mal quedas, caballero!
Yo be visto un lobo que de carne abito,
Dejó comer los restos de un cabrito,
A un perro rufo que presenció su robo.
Deja, ¡oh ric0!, comer lo que te sobre,
Porque algo más que un perro será un pobre
Y tú no querrás ser menos que un lobo.

LA CUENTA DEL S.A.STRE·
_ _ ___.._...... ~~·=
.. ··=·" ='·= ===
EN EL CABO DE BUENA ESPERANZA [HISTORICO.J

•

1.-Adios, amigo John, cómo va e! negocio de diamantes?
- Psé, así, así .... me acordé de usted y vengo á
pagarle la ropa .... ¿Tiene usted la cuenta?

2.

¡Ahí está la cuenta! .... ¡Qué calor amigo John .. !
[Qué barbaridad.] Son dos mil novecientos pesos!

3.-iTome usted, tome usted, pero me parece carJ!
-¿caro? nada de eso, amigo J0hn, y gracias .... ~

4. - ¡Vaya una cuenta! ...

5.... :Esto es peor que la cuenta ... . ! ¡Mucho peor!

6.-j ........ . ...... !

*

***

**
* '

*

7· i , .:.. , ...• , . !

( El león reflexionando.) A este pobre le han sa.
queado, seamos cordescendientes.

MAS ESTO QUE LO OTRO
La perfección cristiana exige cada día de
no,otros, que:
Vaya más allá la humildad que las humillaciones;
Más la paciencia que las cruces;
Más la obediencia que las órdenes;
Más los hechos que las .palabras;
MáP la voluntad que las acciones;
Más el cuidado del alma que el del cuerpo;
Más el interés por ser santos que por estar
sanoa.

8. -¡ Después de todo, si no llega á ser una á lo
Gonzalo de Córdoba, no lo cuento!

�PARA SABER SI UNA AGUA
ES POTABLE
I

Se limpia perfectamente una botella de
cristal blanco transparente y se llena hasta
sus tres cuartas partes del agua que se vaya á
analizar. Luego se echa una cucharada pequeña de azúcar cande machacada, se tapa
herméticamente la botella y se deja durante
cuar\)nta y ocho horas en un sitio donde haga calor. Transcurrido dicho tiempo, Fi el
agua presenta copos pequeños 6 tiene aspecto
lechoso, es señal'de que no sirve para bebida.
Si por el contrario, permanece incolorn y
transparente, puede beberse con
toda confianza, porque no encierra materias impuras nocivas rara la. :¡alud.
II .
También puede hacerse lo siguiente:
Se llena un vaso y se echa una
pulgada de permanganato de pu·
tasa, sin agitar el líquido. Si HP.
pone de color vinoso obscuro 6
castaño, es señal que no es buena
el agua. Cuanto más fuerte sea el
color que tome, más peligro ofrece para la salud.
NO SE TOCAR. .....
En un wagón:
Dos viajeros hablan de sus habilidades, y uno de ellos di&lt;,e:
-·Yo toco el violín algo regular
y nada más.
--¿De veras?
- Sí, piezas escogidas.
- ·¿Toca usted á Rossini?
-No; ya le he dicho á ustecl
que nó loco más que el viol\n.

***
NO SABE LLORAR ....
Enseñan á una niñita de sei~
ai~ma muñeca preciosa, y ],:
decían:
-VeH, monina? Mira qué bu···
na eH la muñequita: no sabe llorar ......
-Ah! dijo la niña: porque nn
está viva. Si tuvie¡;e vida, tam bién lloraría ......

***

Se quita la humedad de las paredes dándoles
un par de manos de la composición siguiente: Parafina, 5 partes en peso; alquitrán, 15
ídem. Kn el alquitrán calentado á una tero-

cas son estas acciones atmosféricas en la
grand'es poblaciones, sobre todo si hay fábricas.

***

Un día dijo Federico el Grande á su médico:
-Dímela verdad: ¿cuánt0s hombres has
matado durante tu carrera?
-Señor,-contestó el médico, - unos trescientos mil menos que vuestra majestad.

***

En un hotel:
-Pero usted me pone en la cuenta una cama y cinco pesos por ella, cuando le consta que á falta de sitio,
he tenido que dormir en el billar.
-Pues por eso mismo, caballero. Ya sabe usted que los billares se pagan á tostón por hora.

***
PRECAUCIONES CONTRA
LA TEMPESTAD

¡' .
1

***

da en un recipiente largo, de suerte que la cal
ests bien expuesta al aire. Pésese bien y colóquese en el recinto que se trata de examinar. Déjesela en él 24 horas. Pasado este
tiempo se la vuelve á pesar. Si el aumento
de peso no excede de un gramo, el ambiente
es sano; si el peso ha aumentado cinco ó seis
gramos, será señal de que el ambiente es húmedo y pellgros0.

No se deben cerrar herméticamente las ventanas como suele
hacerse al acercarse un a tempestad , sino dejarse entreabiertas
para dar paso al fl.uído eléctrico
~i llegase á la casa. No se debe
tampoco permanecer delante de
las ventanas, ni en los corredore\ ni junto á las chimeneas. Si
la tronada sorprendiese fuera de
casa, debe ponerse la persona en
medio del camino, á igual distancia de los árboles que haya á ambos lados. Si fuera en campo, se
debe permanecer en él. Si en coche, y el caballo tuviese miedo á
los truenos, debe volverlo del lado opuesto al de la tormenta. Es
útil abrigarse bajo una haya de
anchas hojas, hasta el fin de la
tormenta. Se ha observado que este árbol no es herido por el rayo.

***

En el teatro de cierta capital de
tercer orden, se representa un melodrama en el que ha de salir á
escena una cuadrilla de bandidos. Y en el cartel, después del
reparto dela obra, aparece la indicaci6n siguiente:
«Los papeles de ladrones estarán á cargo de distinguidos aficionados de esta localidad."

EL PARAGUAS Y LA BRU-Señor! Papá me ha prometido cuatro reales si t~ngo buenas noJULA.
tas en el boletín. Póngamelas usted y le daré la mitad.
Todo el mundo usa paragua8
pero pocos sabrán que tienen en él un pode- pera tura moderada se funde la parafina, moroso elrctroimán.
viendo la masa. Para emplear esta pintura,
EL RO~AL DE LA CIENCIA
Más de una vez los hombres de ciencia han Ee pone la vasija que la contiene al baño mahab)ado del magnet~smo de los paraguas, pe- l'ía, y cuando llega á los 40° 6 50º centígraAntes cle abrirse en el rosal la rosa,
ro sm duda la cuestión parecía demasiado ri- clus se aplica á los puntos humedos con una
En la raíz se encuentra detenida
dícula 6 muy balaladí para ocuparse de ella. brocha.
Y va subiendo al presentir la vida
El año pasado el eminente profesor SilviaPor
la fi.hra clel tallo misteriosa.
***
no P. Thornpson presentó á la Real InstituAl contacto del 11gua bulliciosa
EL AIRE DE LONDRES
ción ingles~, un trabajo, en el que demostraCobra vigor su savia comprimida,
ba que casi todos los paraguas son extraordiFama de blanquísima tiene la nieve de
Y en brillante capullo convertida,
naria!llente magnéticos, hasta el punto de Londres. Pero la realidad es más impura que
Brinda
á la luz su esencia deliciosa.
que s1 una persona que lleva un paragua~ la fama. Un galón de agua de nieve recién
Antes
de despertar á la 1-xistencia
abi~rto. pasa por d~lante de un escaparate de caída y derretida, ·es decir; 4, 54 litros, anaLa idea que enardece el sentimiento
u~ _opt1~0, las .aguJas de todas las brújulas se lizada &lt;lió este resultado:
Se agita en la raíz de la conciencia.
dmgen mmed1atamente hacia él.
Substancias s6lidas, especialY por igual y fiel procedimiento
El fenómeno es tan curioso como fácil de
mente hollín....... . .. .. . 19,647 gramos.
Van
brotando las flores de la ciencia
comprobar.
Diversas substancias disuelDel
oculto
rosal del pensamiento.
tas...... ............... ..... 0,780 :,
***
Amoniaco libre... ............ .. 0,004 ,,
CONTRA_ LA HUMEDAD
Amoniaco orgánico. ... ........ 0,006 ,,
Sal ordinaria.................... O, 086 ,,
DIRIMIR CONTIENDAS
La humedad en las habitaciones. -Para co- Acidosulfúrico ......... ... .. ., 0,218 ,,
nocer si. una habitaci6n es húmeda, y por y por tanto por metro cúbico de agua 4, 750
Juan se bati6 con Ernesto
lo tanto msalubre, puede utilizarse el siguien- gramos de cuerpos extraños.
Y el ojo izquierdo perdió;
te procedimiento:
.
Aquí se ve también cuánto purifican el
El honor quedó en su p~1~sto,
Póngase medio kilo de cal viva pulveriza- aire las \luvias y las nieves, y cuán higiéniPero el ojo de Juan no.

�</text>
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                    <text>A&amp;oX.

MÉXICO, DOMINGO

12 DE J UNIO

DE

1910.

NuM. 24.

ROBERTO SOH1.TMA NN.

el poet(del piano y de los «lieder,» cuyo centenario se ha celebrado el miércoles ú.ltiplo.,

.

)

�-371-

dor del mundo, haciendo observaciones sobre los distinto., países
que visita.
De México ha dicho á un repórter que apenas ha podido forffrnrse una idea de nuestros adelantos; pero que por referencias. juz~a
que en lo que estamos más adelantados es en la Minería y rn la
Agricultura.
Ea el primer punto se halla en lo justo; en el segundo está completamente equivocado.
Existen en nuestra república vastísimos campos que cultivar y
apenas contamos con una raquítica Escuela de Agricultura.
Le han llamado mucho la atención nuestros grandes edificio:=:,
los cuales atribuye á nuestra constancia.
Su viaje ha producido como buen resultado el que trate de infl. uír
en su país, á fin de que se aumente en nuestra nación yJ.a suya el
cambio comercial.
Asegura que le ha agradado mucho nuestro trato social y que
nuestra nación r.ierá poderosa cuando el pueblo sea ilustrado.
Esto sí es verdaderamente curioso. En unos cuantos días el señor Richibel Murai, se ha penetrado del analfabetismo de nuestro
pueblo.
***
Lo cierto es que de betener un ojo muy perspicaz, puee inmedia·
Celebr6se cqn eleganci.a el día 3 del corriente el matrimonio del
tamente dió en el clavo. .
estimable caballero don Manuel C. Cañedo con la hermosa y dis·
Desgraciadamente ha de faltar mucho pa~a que nuestra nación
tinguida señorita doña Ana María de la Bárcena y Ríos.
sea poderosa, c0nforme á esa opinión, .r,ues nuestra,, clase humild
Lo más selecto de nuestra sociedad acudióá presenciar este enlano lleva trazas de ilustrnrse.
ce, que se efectuó en la Iglesia de Santa Brígida.
EL adorno de este ttimplo fué de un gusto exquisit0.
***
Por todas partes se veían colocadas con artística profusión, blan·
Los genios saben comprender su vocación, tarde que temprano.
cas flores, símbolo de la pureza. En el Camarín la imágen del Sa· son obligados á plegar las alas que les constriñen y, de súbito, á la
grado Coraz6n de Jesús se veía circundada·por multitud de foqni· menor oportunidad de libertarse abren las alas, las baten y¡ e hienllos incandes@entes; á sus pies se veía un precioso grupo de azuce·
den por los aires con vertiginosa. rapidez.
nas.
r
Así pa,ó con Schumann, el músico genial, de quien se ha celebrad o
La marcha nupcial de Mendelhson anunci6 la llegada de los que el centésimo aniversario de su natalicio, México y con él todo e 1
1
se iban á unir ante Dios.
mundo
artístico
musical.
Di6 la bendición nupcial el Illmo. señor Arzobiapo de AntequeSchumann Zwickau, nació en Sajonia el año de 1810 y murió en
ra Monseñor Eulogio Gillow, asistiendo á la celebraci6n del Sacra- 1856. Sus primeras lecciones las recibió de Kuntzch, maestro pe·
mento el Excmo. SP.ñor don José Ridolfi, Arzobispo de Zodi y De· dante de quien poco aprendió; pero debido á su propio talento eslegado Apost6lico en la República Mexicana.
cribió su primera composición titulada «Mariposas.,,
]fo la misa de velación el quinteto Jordá y quince profesores eje·
Los padres de Schumann querían :nás bien dedicarlo á la carrecutaron composiciones musicales, adecuadas al acto.
ra de las leyes: pero el alma del artista no congeniaba con los cóDesfil6 por el salón de felicitaciones la distinguida concurrencia digos .y siguió emprendiendo su vuelo en persecución de las belleque llenara el templo. Entre ella se· contaba la personalidad de la
zas musicales.
señora doña Carmen Romero Rµbio de Díaz.
Cuando oyó tocará Paganini, en Francfort, el violín, quedó tan
A las dos de la tarde se efectuó un banquete en la residencia de impresionado, que la manera de ejecutar de aquel artista fué ¡,arn
la señora. de de la Bárcena, al cual asistieron las familias de íntima él la inspiraci6n de los muchos «caprichos,&gt; que más tarde escribió.
amistad.
Tuvo después como maestro al clásico Enrique Dorn; pero Schu·
Terminado el banquete hubo un concierto de carácter privado. mann, no obstante que aprendió bajo su dirección el contrapunto
Los nuevo,; esposos salieron á efectuar su viaje de bodas con direc· y la armonía, escribió suil obras, casi con absoluta libertad, califici6n á Cha pala.
cándose por lo tanto, de verdaderas genialidades.
La madre de Schumann habría deseado que su hijo hubiera sido
***
un abogado notable, pues nada le agradaba que se dedicase á la múDespués de la fatigosa lucha del estudio ¡qué satisfactorio es con- sica. Shumann como jurisconsulto, tal vez hubiera sino una m'eciia·
quistar un título!
nía y como compositor fué una verdadera notabilidad.
·Ese momento en que después de tantos afanes se penetra en la
sociedad con una autorizaci6n para ejercer la profesi6n por la que
***
se sintió más afecto, es, por decirlo así, la meta de las ilusiones ju·
La velada que el miércoles celebr6 el Conservatorio en honor de
veniles.
Schumann, llamado el &lt;&lt;poeta del piano,,&gt; correspondió á su objeto.
El antes estudiante ya no experimenta aquel encanto de un esEl salón teatro de ese plantel fué ocupado por profesores y dilepíritu soñador. Ve la realidad, ve premiados sus afanes; ve todo
ttanti de ambos sexoe.
lo que puede aprovechar en la carrera que ha elegido.
Todos los números que se ejecutaron fueron obras de Schumann.
Las ilusiones de un profesionista son de otro género.
La magnífica orquesta de nuestro Conservatorio mereció nutridíUnos piensan en la gloria, otros en establecer un hogar, los más simos aplausos. Sus miembros siguieron sin vacilacionets la habilí·
;por desgracia, en formarse un capital. Muchos no llegan á ver re/
sima y competente batuta del maestro Meneses.
·
lizada ninguna de sus ilusiones. Permanecen ignorados.
La modesta pianista Ana María Charles y su discípulo Carloe LoDe todos modos deben experimentar gran satisfacción y casi es
zano, en sus variaciones á dos pianos; los señores pr-0fesores del
la principal, pensando que ya no tienen la indispensable obligaci6n Castillo, Roca.bruna, Ponce, Valdés Fraga, Galindo y la señ~rita
de asistir á la escuela para estudiar bajo la dirección de un maesProfesora Sofía Camacho, prestaron su valiosísimo contingente patro. Con la guía que tuvieron estudiarán lo que les convenga se·
ra
dar gran lucimiento á la velada.
gún los casos que se ofrezcan en la práctica de su profesi6n, sin tedía progresa entre nosotros el arte musical.
Cada
mer que se les apunten las faltas de asistencia, que se les interro·
Artistas notables que nos visitan se admiran de nuestros notable
gue en la clase 6 que se les repruebe en un exámen.
·
Publicamos hoy los retratos de los nuevos profesionietas de la adelantos.
Hará
veinticinco
años
las
obras
de
los
clásicos se ejecutaban una
capital deseándoles 6pimos brutos pecuniarios; pero morales sobre
que otra vez en nuestros grandes conciertos.
' ·
todo en el ejercicio.de sus respectivas profesiones.
'
Por
esos
tiempos
las
obras
de
Ascher,
Golchalk,
Leibach
y
Men,.._
delhson eran los tours de force de los ejecutantes.
***
Hoy casi se han relegado al olvido 6 se ejecutan en conciertos caRichibel Murai, millonario japonés, á quieµ se llama «El Rey del
Tabaco» nos ha visitado en unión de los miembros de su familia. seros.
EL CRONISTA.
«El Rey del Tabaco" es un millonario y viaja de recreo al rede-

Cualquiera cuando observa con detenimiento la vida, exptrimen·
ta algo así como un desencanto.
La; flores que hemos visto frescas y lozanas, languidecen, se mar·
chitan y mueren.
No hay un botánico que pueda revivir una flor cuyos pétalos han
cambiado de color, cuyo cáliz ha ido perdiendo el vigor. La muer·
te á nadie respeta!
¿Quiere esto decir que Dios haya creado su obra para destruirla?
¡No, ni mucho menos!
Ayer veíamos, por ejemplo, á una flor, gala del jardín social, ost,mt rndo todas sus gr.tcias; todos sus atractivo3. Derramaba por to·
das partes un perfume delicado. Esa flor languideció y desapareció
de este mísero planeta.
Este preámbulo es inesperado por la profunda pena que ha cau·
sa.do en todos los que conocieron á la señorita Josefina Gutiérrez.
Su muerte ha sido muy sentida.
Esa flor, mejor dicho, esa alma allá en el cielo no se verá marchita, exhalará el aroma de la virtud.

1
1

SR ITA. rJo_sEFifNA GUTIERREfZ

VE LAf
fallecida en esta ciudad 1 1
,S C O,
e
3 de mayo ú l t imo.

[ Fot. Reutlinge1·. J

t

�-372-373-

EL ELIXIR DE LA VIDA.
Gran descubrimiento del Doctor Do1en.

netran en las vías respiratorias, en el tubo digestivo, ,en
una palabra, en nuestros organos, son destruí dos por los
leucocitos antes que hayan
tenido tiempo de infectarlos.
La mycolysina como titula el doctor Doyen á su fermento no es precisamente el
mágico elíxii; ~e !a vida, pero sí un agente precioso para
conservar la salud.
Afirmo - dice el médico
mencionado-que una simple coriza puede curarse en
media hora si se hace uso de
la mycolysina desde que se
siente los primeros síntomas
del romadizo; y que mi remedio puede prevenir todas
las enfermedades de las vías
respiratorias. Las enfermedades infecciosas del tubo
digestivo pueden igualmente combatirse 6 prevenirse de
igual modo. En las enfermedades epidémicas, lo mismo
que en la difteria, el fermento descubierto por mí puede
ser útil provocando la movilizaci6n de gl6bulos blancos.
La conclu!!i6n es muy fácil
deducirla. D ef en di end o
nuestro organismo contra las
numerosas afecciones, curando rápidamehte las que nos
persiguen, se evitan las autoiutoxicaciones, y en todo caso, se reduce el número &lt;le
ellas. Se puede también llegará la prolongaci6n de existencia activa y agradable, y
puede llegarse también á la
vida.

¿Es posible prolongar la
vida humana? ¿Pueden aleSALVE REGINA
jarse los límites actuales de
COMPUESTA
POR EL SEFlOR LIC. IGNACIO MARISCAL,
la vejez y de la muerte?
He aquí dos graves y altos
¡Dios te salve! Reina hermosa
problemas que los sabios de
Madre tierna y cariñosa
todos los tiempos, magos calDel Señor.
deos, alquimistas de la edad
¡Dios te salve! pues tú eres
media · y sabios modernos
Entre todas las mujeres
han tratado y tratan de reLa mejor.
solver.
Esperanza brilladora
El doctor Doyen, descuDel alma que sufre y llora
bridor del suero anticanceroSin cesar.
so, empeñado en estudio tan
Consuelo, vida y dulzura
arduo cuanto obscuro, ha
Que disipas la amargura
conseguido, si no prolongar
Del mortal:
la vida y retardar el momenCuando miramos al cielo
to de la muerte, sí suprimir
Te buscamos tras su velo
las causas de la vejez.
Azul turquí.
Vivir muchos años cargaTu santo nombre invocamos
do con el peso de una vejez
Y misericordia hallamos
dolorosa y enfermiza, vivir
Siempre en tí.
decrépito bajo las molestias
¡ Oh Virgen clemente y pía,
de las medicaciones reconsDulce y sagrada María!
tituyentes, eso no eis vivir, es
Por piedad
vegetar groseramente.
·
Vuelve á nosotros Señora
Para el doctor Doyen como
Tu mirada encantadora
para el profesor Metchnixoff,
Con bondad,
el hombre no debe envejecer
Y cuando este triste mundo
sino lo más tarde posible, y
En miserias tan fecundo
esa vejez ha de serle agradaY en dolor,
ble, una vejez activa, semePor otra vida dejemos,
jante á la vida de los diez 6
Ruega á tu hijo que alcancemos
de los v1linte años.
Para en0ontrar el soñado
!Del Señor
Esa gloria verdadera
elíxir de la vida, el doctor
Que Jesús
Doyen ha tenido que remonEntre infinitos dolores
tar sus investigaciones hasta
Prometió á los pecadores
las principales causas del enEn la Cruz.
vejecimiento.
Amén.
----,-,0 - - - Estas son, entre otras, las
autointoxicaciones pe r m anentes de nuestro organismo;
los envenenamientos contíEl día 6 de mayo de 1821,
nuos producto de los alimenel doctor Antommarchi, 11si~tos que tomamos; las enfertido del médico inglés Carsmedades ligeras 6 grave•,
well, procedi6 en la villa &lt;le Longwood (Santa Elena) á la
que aunque se curen dPjan siempre en nuestros tejidos y huautopsia y embalsamamiento del cuerpo de Napale6n. D~i-mores numerO!-llS substancia, tóxicas.
pués de unae hoEl doctor DoBODA ARISTOORATIOA
ras de trabajo, los
yen, inspirado en
médicos salieron
los trabajo¡¡ el P. l
para comer dt&gt;jrn-,.
profe~or Metchido junto al cadá- ·
nixoff sobre la faver el coraz6n ya
gocitosis 6 lucha
t'Xtraído, y q u e
permanente entre
debía conservar~e
los gl6bulos blanaparte en una urcos dP. la rnngrd y
na de plata.
los microbios que
Al volver al tra invad·en nuestro
o·ganismo, h1t desbajo notaron con
estupor que el co ·
cubierto enérgicos
fermrntos que po- :
raz6n había dernsef'n la notable
pareci do y que
pro¡:&gt;iedad de prouna rata, en un
. vocar en nuestro
rinc6n oculta comía ávidamente el
organismo la producci6n de leucoventrículo &lt;lerecitos 6 gl6bulos
cho de la vícera
blancoe, cuyo po11apole6nica.
der devorador de
Los rl o c t nreH
microbios ha aupenr-an&lt;lo en el e1-mentado por concán&lt;lalo que prosiguiente. De esta
duciría el caso, nn
manera nuestro
se atrevieron á
organismo vive en
confesar lo ocurriperpétuo estado de
do, y el coraz6n
paz armada. ~~I
de Bonaparte fué
---\
Los microbios
sustituido por uno
Cesa residencia de la familia de la Bárcene, en la 2 • Calz ada de la R forn:1a,
infecciosos que pede .... oveja!
don4e se celebró el contrato civil Cañedo~Bárcena:

1300.A

R.~ISTOG~ATICA

''

Los desposados señor don Manuel Cañedo
Y señorita Ana María de ta Bárcena.

Le señorita Ana María de la Bárcena, tnomentos
después de su matrimonio.

El Corazón de Napoleón.

r

:¡

La señorita Ana María de la Bárcena y su e
t d
Maria Matilde Ituarte, Elena Y M
, ore e a ~or f o rmada por las señoritas
ar,a de la Pena Y Margarita Casasus,

�- 375-

, ~374-

LOS NUEVOS DUCTORES DE LA FACULTAD DE MEXIOO.

Diccionario
chino-español

La Conciencia
·Qué de3engaño! Hasta.
1
hoy no me había fijado en
lo ·que pasa dentro de m1.' I
~ocreí siempre queestab~
solo, y que al preguntarme a
mí mismo, no ha bíadentro
de!mí quien me contesta$e.
jQué desengaño! N~ estoy
solo: allá, en lo interior de
mi ser hay algo que habla
y que 'me e$CU~ha, que me
ob~erva, me atisba y me· adviérte. cuando llega el caw,
y lme responde cuando le
pregunto.
.
. ,
A veces me dice : ¿Que
vas á hacer? Otras me advierte: ¿Qué has hecho? Y
yo me paro' y le pregunto,:
«¿No estás satisfecha?»,Y alla
deatro me dícen: «No estoy
contenta de tí.»
pichoso aquel q u e. oye
sieµipre todo lo contrar10, Y
que las últimas pa~abras que
le diga su compa~era Y, su
amiga al acompanarle a la
otra
vida ' sean: «Estoy con,
ten ta de tí.))
¿Sabéis quién es esta compafí,era que tanto nos ama?
La; conciencia. -(J.)

.

l

Publicamos en ei:,ta edi·
ci6n el retrato del se~or Ta m
d? la
PUl· Shum ' Secretario
fagaci6n
de Ch.ma, qu tén '
después de diez años de la bor constante y tenaz em- ha concluído la. formapeno
h.
·, de undiccionano c mo·
CIOD
español. Esta obra fue comenzada en España cuando
~u a utor desempeñaba el
~uesto de Secretario de la
Legaci6n china en aquel!a
naci6n continuándola mas
tarde ~unque con algunas
interi'.nitencias, en ~~ha Y el
tuvo
Perú' donde tamb1en
' ·co, basta
carácter
diplomati
que complet6 su obra en
México.
t •
La obra del diplomvt1co
·l1111
. 0 será la primera tra&lt;
'
ducci6n
que se haya herho
del diccionario de la len~ua
castellana al idiom~ ,oriental. El sefiorTam Pm Shun:,
11os ha dicho que su pro¡~oi-ito es editar la traducc10n
en folletos baratos, q~e i;e
Fervirán á sus conna~10.na·
les que vengan á Mex1co,
donde casi siempre 8e, les
presentan muchos ~bs!acu·
los por el desconocimiento
del idioma.
I

~-o-~

Gede6n asistiendo al, ei~tierro del padre de un mtimó amigo suyo:
.
;-Has perdido-le d1ceal modelo de los padres. i Sabe Dios cuándo volverás á
tener otro igual!

.!

•!
!1

Una ohra del Secre1111i11 dt la I e~e·
clón de China rn México .

SedorÓon Rómu lo V. Ramfrez. .

Señor don Moisés López.

l.f',(,

Señor don Leonldes Argüello.

t-

Señor don Pedro Mejf1,

LA EJ EOUOION MAS BAREARA

Los príncipes y los personajes que tenían ventanas se asomaban
llenos
de curiosidad. Pero no estaban tranquilos, porque la cos. Para ejecutar á Ravaillac, asesino de Enrique IV, de Francia,
tumbre
exigía que se pidiesen revelaciones al torturado.
el pa'r lamEinto combin6 un suplicio que satisfaciese al pueblo y saE.
n
uno
de los descansos aquel cuerpo convertido enteramente
ciara su venganza. Para el crimen de lesa majestad había un su·
en
una
llaga,
pero que conservaba su alma, declar6 que iba á haplicio horrible, el descuartizamiento, precedido y sazonado con el
blor.
El
escribano
que estaba presente, se dispuso á escribir.
atenazamiento, añadiendo á las tenazas el plomo fundido, el aceite
Cuando
prosigui6_el
descuartizamiento de Ravaillac y como la ope'y la pez hirviendo y una mezcla de cera y azufre.
raci6n
fuese
lenta,
un
gentilhombre,
enviado sin duda, para abreviar
Si hubieran dejado obrar á la multitud, el reo habría sido desla escena, ofreci6 un caballo vigoroso que de un tir6n arranc6 uu

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l1,¡ ·señoifl ón ~ascua! Avlla .

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e.

Larrumbe.

pedazado en la puerta de la cárcel. Fué una escena terrible, más
acerba para Ravaillac que el hierro y el fuego. Se alz6 tan impo·hente tempestad de maldiciones que el pobre y mísero reo que suponía al pueblo de su. parte, al caer eu aquel mar de rabia se abandon6 por completo viendo que se había engañado. Todavía en el
patíbulo se volvi6 lastimosamente hacia la multitud pidiendo como
gracia para el alma de un paciente que iba á sufrir tanto, · el consuelo de una oraci6n, de una Salve. Pero la plaza entera aull6:
- ¡ Condenad á J udas!

1¡

i]
,,

Señoh on José

i

Señor don Ignacio Rael.

Señor don Octavlo Rulz.

rn uslo al moribundo y luego fué arrastrado el torso de un lado á
otro chocando contra las estacas aguzadas. ·Pero aun conservaba la
vida. El verdugo quería rematarlo, pero no turn más que un medio
de hacerlo: saltaron la barrera los lacayos presentes, y como llevaban espadas, las clavaron cien veces en aquel tronco desfigurado.
E! populacho tom6 tiras de carne del torturado quedándose el verdugo con la camisa entre las manos. La carne de Ravaillac se quem6 en todos los barrios de P:!rís y la misma reina pudo ver desde el
Louvre á los suizos, debajo de su balc6n, asando un trozo.

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1EaNó~~ 1&lt;;!,fm!,~~1~¡.a de una capilla en la folon:a dela Bolsa.

€1 1111110. señor 111'zoblspo de mtxlco Vconcumntu Á la colocad n Y en c

Señor don Angel Brioso,

Señor don Manuel Montes.

Señor don Ad.olio Heroández.

Señor don Carlos M1yc:ot,

�-377-

-376-

. :Sem~tantes 1ni1r11:villas se han lleyado á cabo en lo.; dos últi!no,; ano~. _Los pnmer0s ensayos eficaces de la telefonía sin
~1~lo~'. se hicieron en Berlín durante el mes de diciembre de

Los éxitos del teléfono sin hilos

,..,.
.

Seihr Llcencenclado don Eduardo D. Bn,

qolen acaba de obtener el titulo de abo(ado, bacié]dose acreedor
á la meJalla de oro. por haber alcanzado el primer pre•
mio en todos sus cursos,
Fot, Pach.

NUEVOS PROFESIONISTAS
Eduardo Baz.
Un joven pundonoroso y dedicado al estudio, el señor don Eduardo Baz va á obtener
digna recompensa á su talento y esfuerzoi::.
Despué3 de presentar por manera brillante
exámen profesional, tendrá la honra de que
el señor Presidente de ia República coloque
sobre su pecho la medalla de oro que como
la más alta recompensa señala la ley de lns·
trucción Pública para los estudiantes que en
todos los años de estudios profesionales hayan obtenido los primeros premios. Decir es·
to, es hacer mención de un esfuerzo poderoso
intelectual y de una constancia á toda prueba en •el largo período de once años.
Para tener una idea de lo que ese eefuerzo
significa basta echar una ojeada al plan de
estudios y entonces ,e puede comprender la
inteligencia, abnegación y firme voluntad que
se necesita para obtener la primera calificación, en lengua nacional, conocimiento de los
idiomas francés é inglés, literatura, historia,
matemáticas, analítica, cálculo infiniteiiimal,
física, química, historia natural, cosmografía, l{&gt;gica psicología, derecho romano, dere·
cho Civil, derecho Constitucional, derecho
Internacional, y Marítimo, derecho admi-

/

Pasante de Derecho, nombrado delegado de lo3 estudiantes de México al Congreso de Estudiantes Americanos que se reu;
oirá en Buenos Aires, en julio próximo. Fol. Pach. ·

quien acaba de obtener el titulo de aboiado. alcannndo el primer
premio en el ' último curso junto coa el joven
don Eduardo Baz,
Fot. Mack.

len el verdadero provecho de sus vástagoR.
ui.:;trativo, economía política, derecho penal, obtenido por la formación de un carácter y
procedimientos civiles y Penales, etc.
afirmado por el trabajo y la constancia.
El joven don Eduardo Baz que ha alcrnzado tan brillante rernltado reune á su vasta Arturo H. Orcí.
instrucción, la más sencilla modestia, distin·
El 5 del mes presente obtuvo también P.l
gniéndose también por su moderación y co- título de abogado el señor don Arturo H.
rrecto proceder en sociedad. Es hijo del se· Orcí, talentoso joven sonorense que en el úlñor don Octavio Baz, respetable y estimado timo año escolar compartió con Eduardo Baz
jefe de uno de los más importantes ·Departa- el primer premio de quinto curso de jurispru·
mentos de Hacienda, y de la señora doña dencia. Formaron el jurado calificador los se·
Cármen León de IBaz, virtuosa dama que ha- ñores licenciado!! don Emilio Pardo, don Vícbienrio fallecido el año anterior no a1canzó la tor Manuel Castillo, don Agustín Garza Gasatisfacción de ver el coronamiento de los es· lindo, don Vicente Sánchez Gavito y don
fuerzos de su hijo.
Eduardo Pallares, quienes aprobaron por
El éxito que ahora enaltecemos debe ser un unanimidad de votos al joven Orcí.
ejemplo y estímulo para las familias que anhe·
Este present6 una brillante tesis titulada:
(&lt;Juicio ejecutivo para exigir el cumplimiento
de las obligaciones de hacer, consignadas en
un instrumento público.»

tán hacdiendo experimentos con otro sistema rirnl del ant-rior
con e . e ~~ulsen,fy ya han conseguido establecer y i;ostene~·
1
comunicamon entre Copenh,gue y Berlín puntos distantes
rdtre s~ unos 560Jkilómetros. Con el misrdo aparato rn ha pol o e!cuchar en:Londres una canción entonada en Bristol.

~

,
caballero y una E:enora; y a poco de ponerse en marcha el señor sacó la fosforera y un habano y dijo:
,
-¡Le incomoda á usted el humo señora?
á usted, porque nu~ca ha fumado cTelante de
mí-!fo
nmgúséndecir
caballero.

LA SEMANA DE AVJACION EN DRESDE (ALEMANIA)

Cincuenta médicos.
En el año escolar de 1909-1910 terminaron
sus estudios en la Escuela Nacional de Médicina de esta capital cincuenta j6venes estu·
diantes que, previo el exámen profesional,
han alcanzado el deseado título.
En la imposibilidad de publicar los retratos de todos, damos aquí á la estampa algunos de ellos, entre los que se encuentran va·
ríos que mucho se han distinguido.

........

' -.-.

/
/

- Seiior Licenciado don Arturo 11. Orcf

Señor don úastón Solana de O!ves

El teléfono. sin _hillls ,;a g~nando terreno. Hace poco rnrio~
m secreto de ambos oistemas se encierra en un instrumenhombres de ciencia hablaban desde lo alto de la torre Eiffel
to no mayor que
con otros colegas
una cámara fotográque se hallaban á
fica ordinaria, dencerca de doscientos
t~~ de la cual hay un
kilómetro,, de/ dis·
c1l111dro de crista.!
tancia, sin otro me·
fo r r a d o con u n
dio más sóliclo de
de cobre.
alambre
comu~icac¡ón q u e
De él emana una
el misterioso éter.
sucesión continua
Ahora se están hade oscilaciones elécciendo ensayos patricas
queconservan
ra poner las oficinat:¡
fuerza
constan te
ri el alm i rantazo-o
como
un
chorro de'
inglés en comuniiavapor,
porque
cada
ción telefónica sin
una
empuja
á
la
que
hilos, con la escuava
delante.
drd. de 1 Canal; y
La telefonía sin
m u y pronto, si el
hilos
es, dicho en
proyecto E:e realiza
otros
términos,
un
1os graves · señore~
río eléctrico que co
del alto cuerpo marre por el tspacio
rítimo podrán enllernndo
consigo los
tenderse desde sus
Ronidos
c
o m o e1
c6modas poltronas
agua
del
río lleva
cofi los comandanlas !IRtillas que caen
tes delos buques que
en él.
surcan los mares.
Si lo consiguen,
se lo deberáfi al sis-·
CHRISTIANI{, NORUEGA.- Funerales del Insigne literato no•uego Bjoernstjerne Bjoernson
--- 3E &lt;&gt;&lt;-tema de Forest, que
eEs nel Dq~e
emplean.
en la Iglesia de la Trln'dad, con asistencia del rey Haakon Y de
Iban
en un
rnamarca essu esposa,
coche dejuntos
primera
un

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I·

J
Señorita Ámells Lauverlnt
que contraerá matrimonio el presente mes
con el Sr. Manuel Zárate.

Señor Tsm Pul-Shum
Secretario de -la Legación de China ·en Mblco,
que ha formado un diccionario chlno,español - Pot. Napoleoa.

Rlevaci6n dP glohos
en el
-

Señ11r Manuil Zárste
que cootraer6 ••trlmonlo el pres11te 11e1
con la Señorita Amella L1uverl1t,

CA

mpo de deportes el

10

de mayo último.

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-378MADR,ID,-+-UN ESCANDALO EN LA PLAZA DE :TOROS·

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El público en el redondel protestando c1&gt;ntra la suspensióJ de la corrida y
paseando en hombros á Vicente Pastor.

ORONIOA EXTRANJERA

A,pecto de la Plaza de.;pués del destrozo causado por el escánJalo del
sabado 14 de mayo último.
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Funerales de Bjoernson. -Grandes han sido los homenajes rendidos por el mun,io intelectual á la memoria del ilustre dramaturgo
Funerales llel rey Eduardo.--La prensa toda dió i:uenta, en su noruego Bjoernson. Y prueba del sentimiento que causara su
oportunidad, de los fastuosos funerales
muerte, han sido los funerales que se
del gran rey Eduardo VII de Ioglate- LONDNBS. -FUNBRALllS DBL REY BDUAIWO «El Pacificador.» le hicieron en Christiania con asistenrra, que pasa á la historia con el nom·
(20 de may) de 1916.1
cia del rey Haalson y su consorte.
bre de i&lt;Tbe pacemaker» («El PacificaEscándalo taurino en Madrid .-EI 14
dor»). Com0 los lect(lres de EL Tnmde Mayo último se registró en l~ plaza
PO han sido informados ampliamente
de toros de Madrid un gran efcándalo.
acerca- de estos póstumos homenajes,
Sucedi6 que « Gallito i&gt; debió torear
sólo nos restaba presentar la nota gráaquella tarde, pero no pudo tomar i&gt;l
fica respectiva, para lo cual hubi111os
tren en Sevilla para transladaffe 'á Made esperar el correo de Inglaterra, que
drid, y aunque quiso hacer el viaje en
nos había de traer )as fotografías 4ue
automóvil no pudo llegar oportunnexpresamente para EL TIEMPO ILU:3·
mente á causa de un incidente ocurriTRADO mandamos hacer á Londre:,:.
do al vehículo. El emprei:ario, aviea(lo
C0mo se podrá comprobar, las futopor «Gallito&gt;i que llegaría en · auto,
grafias relativas reproduqidas por nuesuo suspendi6 la corrida; el público
trns grabados, no están tomadas de ¡,e·
acudi6 á la plaza sin enterarse, y &lt;:uan· riódicos extranjeros.
do había 60,000 personas en el circo
La aviación en Alemania. - La con!'e avis6 que la corrida se susp, ndía
quista del aire, que tan preocupados
provocándose un escándalo dE-1 que
trae á los sabios y gobiernos de las napueden dar idea nue¡,tros grabados.
ciones más adelantadas, sigue dando
tema inagotable á las revistas y periódicos del mundo entero. Como se sabe, hay á ese respecto dos partidos:
uno que se manifiesta por los aeroplanos, y otro que está por loe globo:i diRecorte usted esto.
rigibles. A la cabeza del último figura
Alemania que, orgullosa con los records
&lt;le sus globos Zepeelin, ve despectivaEn la Avenida del 16 de Septiembrr
mente los que alcanzan los aeroplanos
encontrará usted los carros de las sien Francia, Estados Unidos, etc. Y coguientes líneas:
mo en estas naciones ha habido ((seAtzcapotzalco, Tac u b a, Colonia,
manas de aviación» en las que Joi, ae·
Guerrero, Belem, Santa María (La
roplanos han hecho el gasto, Alemania
Rosa), Santa María (Alameda), San
arregló también su ((semanaii en DresHafael, Condesa y Roma.
··~
de con el concurso de globos. Nue:ltrn
En las calles de San Agustín, Tiburopini6n es que unos y otros andan aún
eio y Ortega, encontrará usted los caatrasados y que si las «semanas &lt;le
rros de las siguientes líneas: ,.
aviación)) en Francia y Estadc,s Unidos
Tizapán, t:San Angel, Mi.xébac, 'l'ahan sido sensa')iooales, no menos culcubaya, Nifio Perdido y Penitenciaría,
minante y tal vez aún más pintoresca,
Juárez y Loreto.- Co111PAXÍA m~ TRAN·
, lebe haber !:iiJo fa alemana.
El r, y de Inglaterra y el emperador de Alemania.
V ÍAS DE M ÉXICO.

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Los restos en la sala del trono del Palacio de Bucklngban,

Conducción de la caja mortuoria en un armón de artllleria,

�-381-

LA :tv.:1:ISA

I

JUAN CURENA
I.
Mé:cico gua,nd.a en su hi storia.
para el opr.imiodo, ejemplos
de abne,gación y heroísmo
que entusiasman por Jo bbllos ;
p0ir eso es digno cLel nornhre
de li'bre ,y, también por eso,
,cLe u.n lugar de pü,efe.r,encia
entre ,Jos más g,rand:es pueblos
de 1ois qUJe as.ombran al mtmd'D
con s.uis gfoPiosos recu,endos.
Después de que ,el Cura Hi,d,al,go
1:)oa· su 1ba111de,ra huibo muerto,
la causa de Indle1)e,rndenieia
,debi,lirt:óse un imomeruto:
qu1e fo:é aiquiel 1golpe terr.ible.
aun,q ne esiperado, un s,uce,so,
qUJe ail co,noceu-,s,e ien las fiila·s
del In:d,e¡pendi•ernte Ejérdto,
más que 1dte paivo,r, ,ticnólas
&lt;le ,pro:fu111,d:o desail,iento.
Ta,n só!o en aúfgun.as almas
con ~l templ,e del aaero,
aquel mQ/1:ivo no p,uido
ser torcedor d1el rdimtliedo;
:il contra:r·io, ell!ardleciidas
0011 la memoria ide1l nmerto,
,peinsa:ban en la veruganza,
lu,ohando coin miás iempeño.

..

..

TI
Rayón, el vaili,e,nroe jefe
á quien Hidabgo ·el inmenso
contió fa empnesa gloriosa
&lt;le da:r libertaid á Ñlexic.o,
en Za.ca tecais luiohaiba
por ,los hcxllaidos die:reiehos,
a pesar ,de .Ja s &lt;lesgracia:s
con que ie probaba el ci e,lo.
Su ,situación, muy 1driifíieiil,
le era: má:s ca•da momento
po,11q,u,e todo conspiraiba
contra su homado des·eo:
la es,cas¡ez 1die .muchos ,d,ía,s
e,n haa111b-.f.e ,ca,mb.iós'e luego ;
la sed a,ngustio,sa vi'no
para aUJmen,tar SUJS to r,men1tos;
el e,nemigo, muy cer ca,
e&amp;taiba ,como ,en acecho,
con fue:rzais mU07 superiores,
p,uies Hega,ban á "quiitiienltos/'
rni,mtras Raiyón ·n o tenía
sino un red·ucido cue:r¡po,
de unos "cien" ho,mbres formado,
ipa,ra saJ.i,fllle a:l en,cuerntro.
Adlemás, e,rutre lar., filas
iba ga:naJn,do terreno
die Pon.ce, oifi.cia,l .i,nfame,
el matl,hadado cons·ejo,

' ~

1

\

•r

según el cua.J p,erdonados
quec1aban1, p01r tUn decr·eto,
,[os que a,l Vñn-:eiy se a,oercas,en
y aba,rndon'cl!raJn ,sus ipu.esitos .
Rayón., con vallor esitóico,
iba pens,a,ndlo ·ein todo esto,
,en bu&amp;ca die una .sa:li tla
que ,le '1.ibrase del ,r iiesgo
de una deSier.oión, terri11)le
,en tan solemnes momentos,
ó a,l menos de ailig una fu.ent e
don1die a,p,a,gar los ,deseos
de a,qUJe!1;,a sed tot1tura1ntte
que a.niquiilaJba á S1U ejército.
La sirt:uación era ,grlllve
y no tenía remed,io,
.
por más ,que cer,ca: estUJVie,se
un lugar ,con deme!lltos; (1)
pero estaba a,mura·llado
y ddendiido por &lt;leirutro
por ,el temible Lairraínzar,
el je,fe de 100 "quin1enitos"
¡ Una ví,ctoria itait1 solo,
y Rayón ,qu,eidiaiba &lt;lrneño
diel campo, abunda,rnte ,ein agua.
en viveres y pertir,eahos,
y s,u poder, ya merima:do,
quedaba enitoioces c0111[)1eto !
Mas ¿cómo dbtener un tni,un.fo,
aunque futese rrnuiy peiqueñ0 .
sin un cañón ique 1aiyud,a·ra
á &lt;llestruir los pa·rapetos?
¡Ü11suaiJ,iJd:a,dJ, fuerza extraña,
es,oondid:a en el .mi:ster~o,
tulS so,Luioion.es, á 'V!e1ces,
asorn1bra111 a•l t11nilv,e r,so;
ailgU111os cQln Dios te igualan ;
yo en tí su poder venero!
Del crepúsculo indeciso
á los ú1timo1s 1ref.1ejos,
d,e pr:1nto lució una cosa
con el bri,11,o ,d!el acero:
~' 1
1 •• 1
¡ ern un canon·
¡ que' a·.egna
.,
¡ ya ,eran de la "Haiciernda" -01ueños !
Olvi&lt;l'an1d,o sU's des,gracias,
en víitores pirorrnmpieron,
y en su piliaicer no pensaron
en un grave contra:ti,empo:
¡ era un cañón .s,i·n ,cureña,
aban donado por ,eso !
¡ Con sólo alzarle una vara
,por sohre el ,ni&lt;Vel del suelo ... !
P,ero ¿ cómo coinsegu,i,r,lo
si cairecían die medios ?
Por inis,ervi1hle, como am,tes,
Je dlejaiban ya die nu,e,yo,
cuando ·se aJcercó un so1da&lt;lo
en apar.ienda s:epoo,o,,
que ,asombró ,con sus ipa,labras
al exponer un pro,ye,cto.
Era aquél hombre un valiente
1

(1)

La Hacienda de San Eustaquio.

de antieccidentes modesto:;, - que ,por su patria liu,chaba
y por su patr;a era ·~ueno :
ojos ,como· iáscuas, bnUa,ntes,
y, ,co111101Ja niodhe, '?e,g ros;
color un ,poco subiido,
si,n dejar ,de s er moreno,
y formais COl!llO' de a.1:!leta
paira ,los ,g.ranklle\S eslfu1erzos.
S1n 'V'aiciilia.T para n:a·dla,
ex:pUlso a1sí su ;proy¡ooto :
"La ,caiS'ua!lida:d, no hay ,cliuda;
"mán1dla1n,as ,es'tle i,rrsitrumento ;
"y ¿no enr001111tr&lt;áii9 ,una ·cosa
''para eleivar1e del suelo ?
"Alquí ,est0,y, ved: ¡nis ,es.,paJdas
"podlr,án t1esistí,r un 1P'eso:
"yo serv·ifl'é d~ cureña
.:en bien de mis com¡pañeros."
Aquéi ,gruipo 1die p~trio~as
o-uair&lt;lo proforndo Stle1Il'ClO;
; ante deós,ión tan n?b-le
1l&lt;Ys ,ctjos Sle humerlecier:on.
Rayón sos1uvo un~ J~cha
con .s,us propios sent1m,,entos :
,é l hombre se resistía;
mas pudo ante e,l jefe ,men'?,s.
Postróse ,en tierra el vahen te:
c..'tlatro so,l1daidlos pu s,i,em111
•ell cañón en sus es;paldais,
y •le su~·etarnn aiu'eigo
con fuert,es laz.os . . . ¡Apuntan!
¡ E,J pr.imer ti1ro 1e'S· ,c:erte,r~ !
¡ Vuelven á cair.gar !... ¡ D1s,p,a,ran
oas,i con el milS1llo ,efocto !
¡ Ha1oen un ter,oeir di:siparo !. · · ·
¡ La mu,ra1la vuela lejo,s !
¡ Y enitonaes c;1e oye 1en el oampo
cellebrar aqu,el su,ceso
oon vi,va·s á nuestra ,p,altria
y mu era'S iail ,extra.n~ em !
Sólo una voz ha,oe falta
,en el general con~,ierto
de corazones patriotas
unñdo,s por run aferc to:
es la voz de JUAN VALDIVIA,
quien se retuerce en el suelo ,
erntre idofores horri1bDeis
,el eSipíritu rindiendo !
Antes &lt;lie morir, ,preg,unb
si ga,nairon ó peroiieron ,
Y a,t escurcha,r la respuesta
dice: "¡ pnes con gu1sto muero I"
.
1

1

Una fresca mañanita
de las que bendice Dios,
salimos yo y Margarita,
juntos al campo los dos.
Ella ajustaba seis años
cabalmente en ese mes; ,
yo, entre rudos desengaños,
ya contaba treinta y tres.
Hablamos de muchas co'3as,
como es natural, pueriles,
pero importantes y hermoms
para sus pocos abriles.
Y al pasar por la capilla
de olvidada y pobre aldea,
con su blanca torrecilla
envuelta ep. la luz febea,
fijó su limpia mirada
en aquel sagrado abrigo
y me dijo alborozada:
-ri¿Oirás la misa conmigo?,¡
-ccLo que quieras, hija mía;
ni te turbes ni me implores. &gt;J
-..«Hoy es domingo¡ es el día
de misa de los pastores.
Ya les dice la campana
que vengan todos,de prisa;
¡'Que hermosa está la mañana!
Ven conmigo; ven á misa.JJ
Y al pobre templo olvidado,
obedeciéndole entré;
ví á mi ángel arrodiÜado
Y junto me arrodillé.
Era una atm6sfera pura;
¡Qué humilde estaba el altar!
Orando en torno del cura
las muchachas del lugar.

En el sitio prominente
s6lo una imagen había,
hermosa y resplandeciente;
¡La de la Virgen María!
Con el semblante contrito,
Margot, al verla exclam6;
«Acércate, papacito,
¡reza, reza como yo!"
Y el mandato obedeciendo,
hasta el altar la seguí;
las preces que fué diciendo,
fielmente las repetí.
--«¡Madre, deja que te ofrezca
no abandonarte jamás;
te lo juro, cuando crezca
seré tuya nada más!))
·-rc¿Qué dices?" con infinito
miedo le pregunto yo:
-«Nada, nada, papacito,
¡reza, reza como yo!i&gt;
Y ante aquel humilde altar
la niña mostró el anhelo
rle no tener otro hogar
que el cle las hijas del cielo.

Al campo, ciego y de prirn
á buscar aire salí;
la campana llam6 á misa,
pensé en Margot y salí.
Ví á la Virgen, y un bendito
acento me repiti6:
«Acércate, papacito.
¡reza, reza, como yofi¡
Y recordé sus sonrojos,
pensé en su inocente calma,
Y tuve llanto en los ojos
Y plegarias en el alma.
Y ¿,qué recé?.. ... No podría
repetiros mi oración;
pero al regresar traía
consolado el corazón.
J UAN DE DIOS PEZA.

A MARGOT PEZA
Para "El Tiempo Ilustrado."

Tienes alma de artista y en tu mente,
Donde un ensueño indefinible anida,
Brota una luz que alumbra dulcemente
La senda misteriosa de la vida.

II

Hoy que ya el tiempo ha pasado
no olvido el presentimiento,
ya verdad, ya realizado
tras los muros de un convento.
Y aytr volví á la capilla
de aquella olvidada aldea,
y al mirar la torrecilla
envuelta en la luz febea,
Y al ver bajo h::z tan pura
resplandecitmte el altar,
Y orando en torno del cura
las muchachas del lugar.
Volví los ojos buscando
al ángel de mi ca.riño,
y enternecido y llorando
Jo mismo que llora un niño.

Esa luz, es la fe tan bienhechora
Que al triste corazón brinda un consuelo,
Y de la negra duda aterradora
Dicipa el hondo y pavoroso duelo ......
Buscas del arte en la ideal belleza,
Olvido á tu dolor inextinguible ..... .
Y tu pecho, santuario de nobleza, ·
Vive amando tal vez ...... ¡un imposible!
¿Un imposible? Sí... .. lo que en la tierra
Se ama y se sueña, pero no se alcanza;
El ideal divino que se encierra
En el cielo de luz de la Esperanza ........
JUAN CASTRO.
México, D. F. 1910.

-------'==========~~----- ----POR LOS ESTAI:OS,-TAEASOO

III.
¡ fomacu,!a1do ,paitriota,
má:r.ür d,e vailor ex·aelso:
por tu a,l)negaición &amp;t1:blirne,
por tu sacrificio i.nimen.so,.
eres sol en nuestras glorias,
y eres orgull o de México!
JosE)ANTONIO ltlVERA

G.

\

Arco triunfal levantado en San Juan 81utlsta, para recibir dli¡oam~nte al

Monumento á la Independencia, que se construyó en el Puerto de

Gobernador de Tabasco seilor Oral. Bandale, después de su viaje

Frontera, Tabasco, debido á la Iniciativa del actual (iLber-

á esta ca pita),

nador seilor Oral. don Abrahem Bandala.

�RAYO

DE LUZ.

!ESOENAS EVANGELIOAS)

Porr Reynés monlau:rr.

(CONTINUA.)

JÚ astro del día inundaba á la s~zón con purí~imos resplandon·s
aquel jardín d~ palmera.s, _laureles y ~sos mar~v1lloso~ rosales que
florecen en todas las estac10hes del ano. Dos o tre~ sicomoros, de
verde:; hojas, extendían _sus enormes troncos, formando con sus rn,;
inasluna especie de glorieta. Algunos c1clamoros empezaban ya a
cubi~irse de bellísimas flores de color carmesí, que J?Or ser ta~ pre·
coces, al par que graciosas. ofrecía1~ especial encanto. A contmuación de este jardín seguía otro de piso más elev~do,. en ,que se hallaba el sepulcro. Susana no recordaba haber vJSto Jamas aque~ 1_,a·
raje, completamente nuevo para e11a . ..\ltas empalizadas de lmo•
entreabiertos embalsamaban el ambiente con su ligero y ~U!),VÍsimo per·
fume ..... .
Junto á aquella débil barrera coronada de capullos, Fe hallaba sentado
.Jesús en una piedra cubierta de Yerde
musgo: estab3: sol.o en aquel iosta;11te,
con la frente mclmada y en actitud
tan grave y contern~lativa,_ qu~ Sma·
na se paró por unos mstantes sm atrc,·erse á acercártele: hasta que, viéndo·
la Él á lo lejos, la llamó por señas.
Acercóse entoncl)s tímidamente, y nl
llegará la presen~~a de Jesús pos~ró?e
á sus pies, y le d1Jo con yoz queda,
,
.
muy queda:
-Señor, mi hermano Gamahel me
ha encargado que os diga....
- Y quedóle la voz como añudada
rn la garganta, sin que acer~ara á pi O·
nunciarmás palabras; itanrnten~a.era
la emoción qüe embargaba su espmtu !
-Teñ confianza, dijo Jesús con
acento de infioita dulzura. Ko temas,
sov yo.
·¡Soy ;yo! Estas palabras desv~necían
en efecto, todo temor, así fue que al
punto se sintió Susaña libre de angustia y zozobra, gueda~do su, espíritu
sPren,i y tranqmlo. 81, era El; es de
cir la dulzura, la bondad y la amabi ·
lid~d personificadas. Sintióse entonces
como nunca pequeña y deleznable
comparándose con aquel gran profela,
y olvidada totalmente de la lecci6n
que con tanta solicitud, había anda·
do ;epitiendÓ á lo largo del camíno,
parecióle que se le escapaba el alma
como ave cautiva que, al verse en li·
bertad, tiende su vuelo hacia las alturas.
-Señor, dijo entonces con infantil candidez, quería dirigiros pii
labras que fueran menos indignas de vuestra persona; deseaba repetiros las 11,isma8 frases de mi hermano Garnaliel; harmoi,iosas
como lai:; notas de un canto; pero no acierto con ellas, y no me queda má~ rec-urso que exponeros humildemente los sentimi, utos de
mi alma, que anda incierta y errante como na"e sin timón. Penetrad vo• mi pensamiento á través de mi tosca palabra, y puesto
que me ha cabido la inefable dicha de hablaros; suplícoos que sostengáis mi flaqueza. Busco á Dios, pero como al acaso y envuelta
en profundas tinieblas, sin que me sea dable ofrecerle todas las tnnu"aS de mi corazón, porque no atino con la senda que conduce
áÉl.
Díjole Jesús:
--Yo soy el camino.
.. -Señor, prosiguió Susana, r,uestros maestros. y doctores nos en·
señan cosas sumamente duras, que hielan el alma y matan en germen los más nobles arranques del .corazón. Con todo, esos genero-

Trrad. del P. uaime Pons,

s

J

sos sentimientos no se han extinguido én el mío, porque al , Sl'llchar vuestras enseñanzas se han despertado vigorosos en mi alma.
Vos dijísteis lo que jamás había yo oído hasta entonces, 1,ero que
anhelaba saberio. No·obstante, muchos niegan ó desvirtúan vues·
tras palabras ·y enseflanzas sobre la bondad, la pureza y el amor
que drbemos á Dios y al prójimo; limita:ndo nuestras relaciones
con Dios á ciertas pre,cripciones exteriores, sin preocupa, se para
nada del interior del corazón, de eso que hay en nosotros de más íntimo y secreto, que unas veces se alegra y canta, y otras, por el contrario, se cnt·istece y llora amargas lágrimas. Nuestros doctores
mejor intencionados enseñan que no
debemos alternar con las dl:'más gen·
tes, porque somos superiores á ellas .. .
Vos no aprobáis tales enseñanzas pe
ro ,e;; indudable que tal divergencia de
opiniones trae sumamente turbados
los [uüinos.
Y .Jesús dijo:
- Yo soy la verdad.
Señor, no basta saber el camino ni
ser iluminados con los resplandores de
ynestras ehseñanzas. ¡Somos ta1i dé·
hiles y flacos! Muchas veces quisiera
,\"o obrar el bien, y no puedo, quedándome tan miserable como nntes.
¡ Hállanse en el camino de la ,·erdad
tantos obstáculos que nos martirizan
y descorazonan, que para vencerlos
fuera preciso que una mano amiga f-OStuviera constantemente nul'stra .. fla·
queza; pero debiera ser una mano tan
poJ.t"l·osa como tierna. Paréceme que,
aba11donada á mí müma, daría c,,nt,nuas caídas ... ...
Díjole J esús:
-Yo soy la vida, Yo he nnido para que los hombres tengan vida, y la
tengan en más abundancia.
-¡ Ah! Señor, exclamó entonces Suf-ana con tono suplicante, puesto que
todo lo tenemos en Vos, q uedao~con
nosotros. ¡Vos sois tan grande y noso·
tros tan pequeños! ¡Vos tan rico en sahid uría, y nosotros tan _ignorantes y
faltos de luz que nos guíe por el cami·
no de la vida! Gamaliel os dice por mi
boca: «No os marchéis antes de tiempo. ,i Mas yo quiero hablaro,; ab(,ra
,por mi cuenta, ya que he tl'nido la dicha de abriro!-i los más recónditos senus de mi corazón: Mirad, 8eñ or, que
los sacerdoted os profesan odio encarnizado, y no se recatan de manifestarlo públicamente, llegando á poner precio á mes• ra cabeza.
Refugiaos, pues á Iturea, al lado de Filipo. El milagro de la resurrección de Lázaro ha desencadenado contra Vos una horre1,da tem·
pestad de odios: es ésta, sin duda, la hora dP. las tinieblas.
--Hacrl ya mucho tiempo que e,taba esperando esta hora, para
.la cual vine al mundo, interrum¡,ió gravemente el Maestro. Si el
grano de trigo, después de echado en la tierra muere, queda infecundo; pero si no muere, produce mucho fruto.
·
-No es posible que Vo!', que resucitáis los muertos, acabéis la
vida con tan miserable muerte. El Señor no peqnitirá que seáis entregado á esos hombres malvados. ¡Ah! ¡ignoráis, sin duda, quiénes son ellos, y qué muerte tan atroz os preparan!. .....
-Herirán al pastor y se dispersarán las ovejas: esas mismas ove·
jas que ahora oyen mi voz, á quienes conozco distüitamente, y ellas
me conocen á mí . .Todas me abandonarán .. ... . y tú también!. ... .. .
-1\Iaestro, exclam6 Susana, aparejada estoy á dar la vida pot'

vos. Conozco perfectamente que nada soy ni valgo, y ese profundo
sentimiento de mi completa nulidad lo experimento ahora con mu·
cha más fuerza, al verme en presencia vuestra: pero por más indig·
na que !'ea de pPnPtrar vuestros consejos, me atrevo á suplicaros que
salvéis vuestra vida. Si
sé que hayáis de morir, que sea lo más tarde po~ible, y sólo después de haber terminado vuestra empresa.
Permitid que os defendamos .. ¡ Por piedad!
que procureis evitar ú
todo trance ern muer·
te ignominosa que os
prepara el odio de los
hombres. ¿Quién creería en voR si llegárais
á perecer con muerte
tan desastrada? .. Yo
no acierto; sin duda,
á manifestaros lo que
siento . . porque sufro
demasiado ...
Y no pudo proseguir
má", quedando su voz
ahogada por llanto.
-No llores, le dijo
Jesús con entrañas de
misericordiosa dulzura. Escucha: todo esto
ha de durar muy poco
tiemp(). Mi padre te
ama. romo todos los
que á mí me aman .
Maquinalmente, y
sin darse apenas cuent·1. de lo que hacía,
nlargó Susana la mano
al azar, y cogiendo un
hermoso lirio de eapullo:i entreabiertos, los
111Tojó á los pies del
Maestro.
Jesú~ aüadió con
ncento compasivo:
-No puedes"tú,tcomprender ahora es fas
cosas. Aun á tí misma
tH conviene qM yo me
vnya. Díle á GamHliel
de mi parte : «El Maestro ha contestado: ¿Cómo quieres tú que deje
ve~Údo par11 comida.
yo de beber el cáliz
que me ofrece mi Padre. siendo así que para· eso principalmente vine al mundo?,i Despué, vendrá mi resurrección. y con ¡,))¡¡, un gozo inefable que nHdie podrá anebatarte.
. Dirigióle Susana una mirada angustioRí,ima, y nñarlió:
-Cuiindo llegu~ ese trance doloroso, Vos, que todo lo podéis, tenP.rl. piedad de mi; perdonadme y llevadme en vue!'-tra compañfo.
¡Es tan e-téril y sombría la tierra! De día en día me siento en ella
más solitaria, con la soledad de la t\].mba.
Miró .Jesús con afecto de profunda compasión aquella alma inocente que imploraba su auxilio Tal vez aquel dolor ingenuo sombreó con más nPgras ,tinta~, ante la mirada pensativa del Maestro,
el obscuro cielo del calvario. Tal vez midió con su ciencia infinita
las fuerza s de aquella alma tímda, y las halló rlesproporcionadas
con la pesa~a carga de la agonía. Por esto; ~in duda, no quiso co.
rrer, ante los ojos de la jovm, el velo qne ocultaba tantas humillaciones y torturas, y se limitó á murmurar entre dientes: ((¡TodoR
me abandonarán!n pero antes que tuviera tiempo de pronunciar más
palabras, se levantó Susana de un salto:
-No, dijo con resolución; no atendáis á la súplica que antes os
hice; porque es cobarde. Los que quieran mostrarse fieles á Vos, no
deben ocultarse. Lo veo todo obscuro, pero no importa, yalo eomprenderécuando o·s plazca. Si vuestra obra no perece juntamente con
Yos, estoy resuelta á secundarla con mis débiles fuerzas. Me tendréis á vu.estro lado y lo más cerca de Vos que me sea posible, mientras aliente .en mí un soplo de vida. ¡Cuando me perdáis rle vista,
será qúe habré desfallecido, á pesar mío! ¡Si está decretado que
muérais- y, esta palabra rlesgarró el aire como si fuera un sollozo,
-;-será menos triste vuestra muerte sabiendo que dejáis en el mund? (ltnigos apanijados á recoger vuestra herencia de trabajo, de sufrimiento, y, si preciso fuera, de muerte! Y después .. ¿vendrá vuest~·o Fri"qnfo y reinaceréis? ¡Qué misterioso se me presenta todo esto!

Mas no importa, os ofrezco mi alma envuelta en tales tiniE&gt;blas, que
para mí son cosa sagrada, supuesto que así lo ordenáiR.
. Jesús tendió ambas manos sobre la cabeza de la joven, como si
quisiera atraer sobre ella todas las bendiciones del cielo y de la tierra:
-Cuando sea levantado de la tierra, la dijo, te atraeré á mí.
Alejóse entonces Susana de la presencia deJesúscompletamente
transfigurada con perfecto sacrificio que había hecho de sí misma
pareciéndole que todo había cambiado á su alrededor, 'ballándoÍ~
todo no sólo renovado, sino además santificado. Nada habfa conseguido de cuanto deseaba, y con todo se juzgaba dichosa y enn oblecida con haber~e entregado sin reserva á rn Maestro.
Las altas empalizadas de lirios entreabiertos esparcían por el aire, diáfano y puro, un ligero perfume.-Continuará.
d_-1,"),.

.:.............~ ... ..... ...................... .

NUEVA HIGIENE DEL CABELLO
Un Illédico francés, el doctor Guelpa, que durante años ;ha he.
cho extensos estudios referentes á la higiene del cabello y á las cn neas del encanecimiento y de la calvicif, ac11 ba de publicnr el resul,
tado de sus trabajos en la «Revue.)) Apoyándose en numerosos
ejemplos, el doctor Guelpn. trata de demo$trar qne el enC'anecimíento del cabello no ha de atribuírse á ciertos rnicrobins qu e destruyen
la materia colorante, sino al contrario, á fas tnn encomiadaR lnciones antisépticas. etc., las cuale", srgún él, aúmentan en gran ma!
nera la caída del cabello y su decoloración. En ello re también la
causa de que el cabello
del hombre encanezca
más pronto que el &lt;l e
la mujer, que suele lavarlo con menos fre·
cuenc ia y conservar,
por lo tanto, las subs·
tancias grasientas, que
se cuentan entre laH
condiciones esenciales
para que los cabellos se
ma11tengan sanos.
Asimismo hace re·
saltar el doctor Guel ·
pa el hecho de que el
color de los pelos de la
barba suele ser menos
duradero todavía que
el del c11 bello. En la
mayoría de los casos
puede ohsnvarse que,
á los pocos años de en·
canecer t-lcabello, pirrden también su color
los pelos de Ja barba.
Pero como é!'tos salen
unos veinte años má s
tarde que el c:i bello,
de ahí ~edesprendeque
su fuerza vital es muc·ho menor que .l,fl del
cabello. E 1 fa cu ltati vo francés explica e· ta
anomalía por las frecuentes locion¡,s con
agua de jabón á que e-tán expue,:t, R Jo,, pelos
de la harba, ú l•·s que
las fricciones quitan,
además. su contenido
clegrasa. Considera co·
mo otra causa de la cn 1vicie }a.forma estrecha
del sombrero para los
hombres y la moda de
llevar éstos el c1bello
cortado, en tanto que
el cabello largo de la
mujerpreserva la piel
del cráneo é impide las
Vestido para comida.
alteraciones de los· tejidos y de las glándulas.
. La nue;a ~igiene del cabello que p1:escribe ~l doctor Guelpa consiste en trnt~1 rl cabello coi:i- ~ubstancias grasienta¡:: y procede"r al
masage_&lt;le l~ cabeza, prescnb1éndose en cambio el empleo de Jociou_es a_nt1sépt1cas, salvo en casos especialmente indicados. La exne·
nencia ha demostrado _qu~ con el masage de la cabeza los cabellos
suelen crec~r más rápidamente y más fuertes que con cualquier
·
otro tratamiento.

�ANECDOTAS Y CURIOSIDADES
PARA COGER LAS AVES DE CORRAL
A un palo largo se le clava ó se le sujeta
con alambre fino un trozo de alambre grueso,
doblado poi: un extremo en forma de gancho

; nm55ñiñ3l

3? La infantería, muy espaciada y sin lle·
var el paso, puede marchar sobre hielo de
siete centímetros:
4? El hielo de diez centímetros, soporta un
caballo con su jinete.
5? Cuando tiene qnince centímetros, puede
sostener un automóvil de 40 caballos.
6? Una capa de ·cuarenta c~ntimetros
sostiene el peso de un tren cargado de
viajeros.

***

SIN COMPARACION ......

Ponderaban dos mozos en Cádiz lo
largo y estrecho, y con este aparato se cogen PXflnisito del tacto de los ciegos.
-En mi t.ierra hay uno que juega al tre·
las aves por una pata. Es muy útil para alcanzar gallinas, pavos, etc., en un corral ó
Fl.l!MA YANQUl
en una jaula cuyas dimensiones no permitan
cogerlas con la mano.

'

-Señores: si no fuera francés· desearía
ser inglés.
·
,., Y otro célebre personaje británico lo contestó con mucho aplomo:
-Soy de la misma opinión que el señor·
si yo no fuera inglésr desearía ¡..erlo.
'

***
CANTARES
No siento lo que he llorado
eso lo he olvidado ya;
'
mucho más que lo pa:-mrlo,
me aterra lo que veudrá.

***

Yo bien quisiera probarte
la grandeza de mi amor·
'
pero con nada del mundo
cabe la comparación.

***

***

Un paleto se acerca con su mujer al des·
pacho de billetes:
-· Un billete de terce'ra para ésta.
-Dos duros.
-Tome V. Ahora uno para mí. ¿Cuánto es?
-Dos duros
-Pero, hombre, ¿quiere V. comparar el
peso de mi mujer con el mío? Que nos pon·
gan en la báscula ......

No le ~ches agun ' niña ,
no le eches agua
al fuego que increnwnto
toma en mi alma;
no lo apagaron
n! miserias, ni penas,
m desengaños.

***

Lo que yo por tí he pasarlo
y lo que por tí he sufrido,
en un momento de enfadu
todo lo has dado al olvido.

GOLPES ... .. MAGISTRALES.
Un médico, visitando el hospital, pregunta á un enfermo:
-¿Qué profesión tiene usted?
-Músico.
El médico se vuelve hacia los estudiantes
que le acompañan en su visita:
-Por fin, señores, encuer.troaquí ocasión
,le demostrar á ustedes lo que he repetido
muchas veces en el curso de nuestras leccio·
ne:; á i;:aber: que la fatiga y los esfuerzos caufados en el aparato respiratorio, por la acción de soplar en los instrumentes de música, es una causa frecuente de la afección que
padece el oeñor .....
Y ,lespués, dirigiéndose al enfermo:
-¿Qué instrumento toca usted?
--Pues yo, señor, toco ...... ¡el bombo!

***
ADAPTACIONES
Un cristal para espejo.-No hay más que
dar sobre una cara del cristal una capa de
acetato de amilo ; algodón pólvora y alcohol
amílico mezclados ; la mezcla hace el mismo
efecto que el azogue, y, sin embargo, es transparente, &lt;le modo que mediante ella los vidrios de una ventana pueden convertirse en
espejos, sin que por eso pierdan sus condiciones de transparencia .

Un lap6n grande para una botella pequeña. En vez de adelgazarlo por fuera, ee le hacen
por debajo cuatro hendiduras en cruz, quitándole dos t11jaditas en forma de cuña.

***

RESISTENCIA DEL HIELO
1~ Uoa capa de hielo de cuatro centímetros
de grueso, resiste el pern de un patinador.
2? El hielo de cinco centímetros puede EOS·
tener á un hombre andando.
Un pájaro para veleta. -Todas las aves pueden servir como veletas, pues al posarse, lo
hacen siempre con la cabeza vuelta hacia
el viento.

***

Eres la casualidad:
cuando no te busco viene
cuando te busco, te,vas. '

***

Llovía al morir mi madre
y las gotitas heladas,
en vez de caer al suelo
, en el alma. '
me ca1an

.

***

N_o estoy quejoso por nacla,
Y, sm.e~bargo, estoy tri. te.
La fehc1dad soñacta
·
nadie sabe en qué consi~t".
.Jo.:¡.; IRUELA .
¡Aoh ! ¡si á lo menos pudiera sacar un pequeño instantáneo de mí! ........ .

***

NO SE NADA .... ..
Un pedante dice en una nu,,ió,, :
sillo divinamente y conoce los naipes nada
- Yo soy como Sócrate8. Sé :¡ue no H}
más que al tocarles con la yema del pulgar. nada.
--Eso no vale nada. En mi tierra .,......,,.........,....,.~~~- - - - - - - - - hay otro que pasa la mano sobre el loNidos del díét
mo de un ca\)allo cualquiera, y en ~eguida dice: «Este es blanco, este estordo, este eR negro.,,
-¡ Es prodigioso! ¿Y acierta si1:;mpre?
-Ni siquiera una vez.

***
Entre dos personas.inteligentes:
- ¡Qué maravilla! ¡ Qué prodigio de
fuerza! En el Circo de ParíR ví este
verano un hombre que levantaba cuatro quintales de madera.
- ¡Eso no valR nada! En el Circo de
Colón ví yo un Hércules que levantaba
también cuatro quintales, pero eran de
hierro.

-Si te portas bien te llevaré al Cine.
-No, mamá, mejor al Principal á ver á la
TODO ARREGLADO! .. .".. .
Romo en "La Corte del Faraón."
Cierta vez fué á Londres un francés célebre
- Por desdicha-exclama unconwri1.1ti&lt;Jy en un banquete dijo estas palabras:
también lo sabemos los demás.

***

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J

A~oX.

MÉXICO, DOMINGO

(/

5 DE

JUNIO DE

1910.

PEPITO AR RIO LA.
Prodigioso pianista español, actualmente en México.

NuM. 23.

�-355-

PaE6 el meR poético por excelencia, mes en que las flores, exha]ando suq perfumes, invaden los templos. ~Ros perfum~~ apena, si
llegan á ser un ligero remedo del que despide la rosa mas fragante
que ha existido en el cielo y la tierra: la Virgen Mar:a.
.
A Ella le dedicamos especialmente ese mes que ll eva ror tít ulo
su nombre virginal. Los que ya hemos rrcorrido el camino de la
e:tistencia y hemos mancha,io nuestras almas que antes tenían puríEima blancura, noR complacernos al ver que los niños, criaturas
predilectas del Altísimo, vayan circundados por la aurPola de la inocencia á ofrecerle con su albo traje flores que simbolizan rns tiernoR corazoncitos que también despiden aromaR exqui~itos.
Los niños ante María, que es la Madre común de 1n Humanidad,
son quienes vienen á ser r.uestros intercesores principalPR en la
tierra. Sus oracionPR se elevan hasta el cielo y son recibidas con
agrado en ern mansión de deliciafi.

***

Lo que más admira en este niño precoz es que no es un art~sta
mecánico que Pjecuta las composiciones áfuerza de constante eJercicio. El pequeño pianista siente lo que toca y estudia á los grandeR ejecutantes, teniendo sus predilecciones en cuestión de arte.
Conserva su caracter casi infantil, pero al mismo tiempo parece
un hombre, irngún la manera como se expreEa no sólo de la música, sino de otra clase de estudios.
·
También lee obras literarias y lástima que, por propia confe~i6n
pn blicada en un periódico consagrado á las belias artPs, afirme
que su obra predilecta en este género es ccLos tres mosqueteros» de
Alejandro Dumás.
Generalmente estos niños precoces pasada la época de su dernrrollo artístico prematuro, se estacionan y no progresan.
Hay excepcionef'l, Juanito Manen, el precoz violinista que hace
nños nos vieit6, hoy hombre ya formado, es en Barcelona un gran
compositor y director musical.
Que así pase con el notable Pepito Arriola.

El presente mes reviste un carácter más serio; pero, no por esto,
menos tierno y delicado. J esucrii:to,
el Dios Hombre, nos presenta su Co- ..,:,...~""'}~"".'""'"~j.,...'.{"'··"..,.•..,..,.,:
·-=-.""'.~'••-"'':==
""" , , - - - , . . . , . . . . - - - - - -.....· - razón herido por la ingratitud de los t, ·:., /
.
hombres· pero al mismo tiempo llama
~
á los nec~Ritados, á los afligidos, á. todos aquellos viajeros de. este planeta
que nunca han podido encontrar su
destello de la felicidad completa, ofreciéndoles inefables consuelos. ·

**:1:

.co~~o Pr~sidtt ~ec~~v~ del C~n ·
seJo .,,Jecuhvo e a ce ocie a para as
Ciencias y las Artes)) fué recibido en
una sesi6n solemne el actual Subsecretario de Relaciones, señor don Federico Gamboa .
No llevaba tal carácter; iba rnlamente á recibir un premio á su ta***
lento.
Ajenos completamente á la política
Gamboa realmente Jo ef'l, posee una
parece que no debíamos ocuparnos en
inteligencia privilegiada. Lo tratamos
casi con intimidad, cuando como arasuntos relativos á ella, puesto que,
por lo general, á más de ser enojosoE1,
ticulista literario de un periódico Fe
fastidian soberanamente á los que no
firmaba ccLa Cocardiere.i&gt; Era entusiasta al escribir y nada presuntuoso;
están imbuídos en ella y s6lo quieren
pero'ya revelaba un porvenir brillante.
pasar la vida de una manera tranquila, sea quien fuera el Gobernante que
Siempre comprendimos que en aquella época era su ideal asimilarse algo
así se la hace pasar.
Pero vivimos en el mundo y tenede la literatura francesa. Todos conomos que hablar en estas notas de cada
cen, no s6lo en .México, sino en todm1
semana aunque no sea más que para
lrs países en que se habla la lengua
castellana, sus obras literarias, que rPdejar a~otados en e1las los principalPs
acontecimientos y á título de curiovelan su simpatía por muchos de los
sidad.
.
notables autores franceses, pues ,.¡ n
El domingo hubo en esta capital una
plagiar, cosa que nunca ha hecho
Gamboa, se asimila en mucho á su
manifestación anti-reeleccionista. La.
comitiva parti6 de la plaza principal,
fondo y á su forma.
clirigiéndose los manife&amp;tantes á la caSe nos ha asegurado que en él se ha
lle de Balderas, donde los esperaban
verificado una valiosísima reacción.
en uno de los balcones de la casa c¡ue
Escribi6 obras cuyo nombre no queremos mencionar, en las cua lrs campea
ocupa la redacci6n .de ceEl Progre¡,o Latino» sus dos candidatos para la Prela crudeza de un Zola.
si ciencia y Vicepresidencia dA la Re,,
El mismo Gamboa ha confesado en
pública respectivamente, D. Franciaalguno de sus escritos que cuanao
co I. M~dero y D. Francisco Vázquez
· ..J hahlótcon ese hombre sufrió u"n desG6mez.
encan o.
Repetimos que no queremos mezFederico es digno de ser estudiado
OLGA STEEB
Pn sus obras, por personas cuyo juiclarnos en la cuestión política y simCiO Sea firme J no pueda peligrar,
plemente diremos que esta manifesta- Distinguida pianista norteamericana que he dado
ci6n atrajo á Una multitud de persoun concierto en la Academia Metropolitana.
sintiendo vacilar_ SU espíritu.
En estas notas demasiado c01tas
nas entre verdarleros partidarios de
los ~andidatos y los curiosos que siempre forman la mayoría en es- no hem0s querido hacer una crónica de la récepción que ¡,,e Je
ta cla!le de manifei;taciones, pues el pueblo hace objeto de di ver- hizo en la Sociedad referida. pues ya se ha publicado en nuestra
sión, trátese de la celebración de un fausto acontecimiento ó de un edición diaria y en c,tros periódicos.
Apenas hemos hecho un Psbozo de la personalidad del nuevo
entierro.
Algunos de los que no perdieron nada del el!pectácu]o aseguran Presidente. ¿Es digno de e~e pueeto?
que entre anti-reeleccionistas y curiosos la comitiva ee formó de
Sí, y mucho que lo es. Se cree generalmente que !a Literatura
cerca de treinta mil pereonaEl; otros calculan el:lta cifra exagerada. no es ciencia, aunque e~to purliera ser discutible; pero el mérito
De todos modos podemos asegurar que hubo grande animación.
principal de Gamboa es su competencia notabilísima en asuntos de
Los discursos, algunos de ellos virulentos, los estandartes de los Derecho Internacional, ciencia, por cierto, de las más difíciles y esdistintos grupos, las conversaciones acerca de la posibilidad ó im- cabrosas.
posibilidad del triunfo de los anti- reeleccionistacl sirvieron para dis***
·
traer en algo á los pacíficos habitantes de esta metrópoli, que haNo cabe ducin de que la reina de'las bellas artes, en México, es
ce años que ni de broma, nos ocupamos en esa clase de luchas.
la música.
***
Poi esto no nos llama la atención que con mayor frecuencia que
En nuestros círculos artísticos musicalei, y aun eu los de sim- antes nos visiten verdaderas notabilidades.
ples dilettantti está llamando la atención Pepito Arriola, á quien
Ya hablamos antes de Pepitó Arriola, que maravilla por la rapise le llama el ccniño prodigion por la extraordinaria habilidad y dez con que ha sabido dominar el piano.
exquisit&lt;i arte con que, contando apenas doce años, ejecuta en el
Otra artista del mismo géne1·0 se encuentra actualmente entre
piano piezas que requieren profundos conocimie~tos y que están nosotros.
cruzadas de dificultades hasta para maestros de nota.
Oiga Steeb, después de lo~rar triunfos en varios lugares del exPepito Arriola ha hecho su presentación entre nosotros y ha tranjero, procedente de los Angeles, California, viene á revelarnos
su mérito artístico.
llamado notablemente la atención.

'·

A la hora en que estas lineas
escribimos no podemos saber el
éxito que haya obtenido en la
ce Academia Metropolitana,i, donde debt haber hecho su presentación; pero creemos que el éxito debe haber sido lisonjero,
pues baste decir que el gran Paderewski dijo en alguna ocasión
que la señorita Steeb, que sólo
tiene en la actualidad diecinueve
años, llegará á ser la artista más
notable de la época.

.

Al decir de los escritores de
Francia, era venerado en su nación, porque están convencidos ,
de que el rey que acaba defallecer los conocía á fondo.
P~blicamos hoy algunos grabadós relativos á los funerales
del extinto rey, como últimos
detalles de esa celebración.

***

Cerca de la Pe11itenciaría, en
el peor rumbo que existe en México, debido á los esfuerzos de
los miembros de la Conferencia
del Sagrado Corazón de Jesús,
se leva~1tó una capilla provisional donde todos los domingos se
celebra el Santo Sacrificio, y se
instruye á los niños en la Doctrina Cristiana.
Los deseos de los miembros
de esa capilla provisional consistían en que fuera permanente
y han logrado ver realizado el
principio de sus deseos.
El viernes el Ilmo. señor Arzobispo bendijo la primera piedra de la construcción de esa cad' . ' d' . d'
pilla.
En nuestra e 1c10n 1ana 1mos detalles acerca de esta solemnidad.
EL CRONISTA.

***

Los últimos periódicos ilustrados del extranjero, hacen recuerdos de los funerales del rey
Eduardo de Inglaterra. Fueron
verdaderamente suntuosos.
El rey Eduardo contaba cpn
la simpatía de la generalidad de
las naciones.
Algunos periódicos, no editados en Inglaterra, llegan á llamarlo soberano completo, hermanoso.
Fué siempre estimado de los
que lo rodeaban y aun de aquellosque sólo hablaron con él unos
cuantos minutos.
Los franceses estimaron á
Eduardo VII y juzgan su muerte como dig·na de un duelo nacional.

Señor don Federico Gamboa.

Subsecretario de Relaciones Eiteriores, y uno de nuestros más distinguidos lntelec•
tuales, que ha sido nombrado Presidente del Consejo Ejecutivo de la "Socle·
dad para el Zultlvo, de las Ciencias."

ca sala de las repúblicas americanas, del Palacio nac1on11, durante la rmpc1611 dtl stffor don Jtderlco 6aniboa como Presidentedt la "Soclt4ad para ti cultivo dt Ju e1m1a,."

�-356-357,.;_

NOTA POLITICA.-LA MANIFESTACION ANTIREELECCIONISTA.

LA REOEFOION DEL LIO, DON FEDERICO GAMBOA

Una manifestante arengando al público en las calles del Relox,
CRONICA

POLITICA

Con armas más leales, aunque con no menos encarnizamiento,
procuraba votos para su.i candidados predilectos la primera duqueHa de Nortbumberland. En 1771, cuando su hijo se present6 por
vVestminster ella se propuso conquistar á toda la gentuza de los
mercados, y 'al efecto se presentaba diariamente en Covent Garden,
instalábase en una ventana y, cuando la multitud acudía atraída
por la presencia de tan gran señora, echaba un discur¡o que en
COMO CAZABAN VOTOS LAS ANTIGUAS BELLEZAS INGLESAS.
ocaeiiones duraba horas enteras. De la verbocidad de la ilustre seAunque es la política terreno vedado para nosotros, vamos hoy ñora hácense lenguas todos sus contemporáneos; pero en cuanto
á referirnos á un hecho por entrañar una novedad .
á sus dotes oratorias, según el escritor Walpole podía decirse de
En la manifestaci6n antireeleccionista que se verific6 el domin- ella lo que Carlos II decía de un predicador muy malo y que era
go pasado en esta ciudad, tomaron parte activa algunas damas, muy popular entre sus feligreses: «Sin duda su estupidez se acollegando alguna hasta pronunciar un spee~h . Esto no ha dejado de moda á la estupidez de los que le escucba11.»
llamar la atenci6n. Efectivamente, en México no se ha acostumPero ninguna mujer ha peleado con tanto entusiasn:;,o por el éxibrado esto, pero en otras partes, aun no estando tampoco legal- to de un aspirante á la representación nacional como la linda Geormente autorizadas las mugina, duquesa de Devonsjeres para tomar parte achire. Tanto ella como sus
tiva, las cosas ocurren de
mejores amigas pertenemuy distinta manera.
cían
al partido whig. En
Sirve de ejemplo Ingla1784,present6se
como canterra, donde dejando á un
didato
de
este
partido
por
lado las modernas sufraWeRtminster
el
famoso
Car
gistas, el bello sexo ha delos Fox. La lucha fué emsempeñado con frecuencia
peñadísima; en Covent
un importante papel en
Garden
llegaban á cada
momentos tan críticos para
instante
á
las manos los
la política nacional. En el
vendedores,
partidarios de
siglo XVIII, sobre todo ,
Fox,
y
los
marineros,
delas grandes damas de la
fenRores
de
su
contrario,
y
corte inglesa tenían á gala
la
fuerza
pública
se
veía
demostrar su influencia en
obligada á intervenir á
el resultado de las elecciocada
instante. El candidanes. La famosa &lt;luquesa
to whig llevaba las de perSara de Marlborough se
der; su contrario la había
hizo célebre como maestra
Racado
ya máa de cien vofin este arte. De ella se
tos
de
ventaja,
cuando le
cuentan sucedidos muy
ocurri6 llamar en su ayuda
curiosos.
á las mujeres que militaEn cierta ocasi6n,se preban en el mismo partido.
sent6 como contrincante
La duquesa de Devonsdel candidato apoyado por
hire
y su hermana, la conla duquern, un tal Lord
desa de Duncannon,fueron
Grimston, que muchos
las primeras en acudir. Su
años antes, siendo muchaentrada
en Covent
Garden,
cho, había escrito una coMitin frente á las oficinas de «BI Progreso Latino,)&gt; ~n c~yos balcones estaban los
ostentando
los colores
del
c:i!!dldatos antlreelecclonlstas.
(Fofs. de «Bl Tiempo Ilustrado».)
t•d h'
l
media, tan mala, que al
par I o w ig en os somllegará hombre y volverá
,
breros, en las libreas de
leerla, se apresur6 á destruír la edición. Sara conservaba, sin emsus cocheros y en los arreos de los caballos, fué un acontecimienbargo, un ejemplar de la obra, y cuando llegó el momento oportu- to. No sólo las contiendas políticas, sino las transacciones comerno, hizo por su cuenta una segunda edici6n, en cuya portada puso
la figura de un elefante bailando en la cuerda floja, y al pie un ciales, quedaron en el acto interrumpidas; basta las verduleras
sus cestas p:ua vitorear á las dos damas ...... y para
borrico con corona. Londres entero soltó la carcajada al publicarse abandonaron
coger mejor los peniques que tiraban á pu:ñados .
el libro, y la candidatura del pobre Lord Grimston se hundi6 en el
La duquesa y su hermana no se contentaron con echar discursos·
más espantoso ridículo.
emple~ban
a~gumentos mucho más convincentes, y la hermoe~
La crítica hist6rica ¡:e inclina hoy á creer que no eran los ideaG:eorgma
llego
al extremo de ofrecer un beso á todo el que conceles políticofl, sino los intereses particulares, los que movían á la
diese
su
voto
á
Carlos Fox. No hay que decir que 111 poco tiempo
duquesa á esta lucha electoral. Por lo menos, se sabe que una vez
se
habían
vuelto
las tornas y que el triunfo de los whigs era indudahizo la contra á un candidato por el solo hecho de que la debía
ble. Los contrarios quisieron seguir su ejemplo y llamaron también
dinero.
en su auxilio á sus partidarias de la alta sociedad. Y no hay que

Las mujeres y las elecciones.

Grupo de los principales asistentes (1, Ministro de Italia; 2, Ministro de Cuba; 3, E,a::ibajador de los Estados Unidos;
4 , Ministro de Relaciones; 5, Sr, Gamboa; 6. Sr. Lic, Don Demetrio Sodi, Presidente de la Sociedad.

Fot. al magnesio de El.Tiempo Ilustrado,

EN HONOR DE UN OONSUL

,•
l.

·~s:.
1

.

•

_...
Bajos, Sr. Kosido'V\?ski,
Grupo de concurrent es al b anquet e d e d espedida ofrecido al C6neul de los Países
.
(primer términ 0 á 1a' izquierda), por su pr6ximo v iaje a Europa.

[Fots. de El Tiempo Ilustrado.]

Los manifestantes desfilando frente al Portal de Mercaderes,

�:......358-359-

LO INAGOTAB'LE

,¡

De rodillas delante de la fosa
donde se pudre el mocetón garrido,
la pobre vieja sin moverse paea
la tarde del domingo.
Una tarde otoñal, helada y muda,
de cielo muy azul, campiña yerta,
y un sol amarillento que se muere,
de frío y de tristezas.
·
Una vela amarilla que no alumbra,
se quema, como el alma de la anciana,
cuyos ojos decrépitos no lloran
porgue no tienen lágrimas.
Todas se las tragó la avara tierra
de la tumba del hijo malogrado,
á cuyos pies la hierba está escaldada
con las sales del llanto.
V11gaba por los ámbitos vacíos
del humilde y herboso Cementerio,
el aroma de muerte que despide
la tierra de los muertos.
Volaban por el templo los cernícalos
y rasaban el viejo campanario

Con ser muy entu&lt;iiastas loR recibimientos que en Italia y
Au~tria i;e han hecho á Mr. Roosevelt, han sido ciertamente

que contraerá matrimonio próximamente con el señor de la Cueva.
Fot . Valleto.

que i:ontraerá matrimonio próximamente con la señora de la Rosa.
Fot. Rivoire.

Se hundieron en sus grietas los cer11ícal, s,
y en los huecos del viejo campanario
poco á poco los raudos aviones
se metieron chillando.
Cayó el silencio eobre el pueblo humilde,
murió la tarde y se marchó la alondra,
y la vida le dijo á la ancianita
que estaba ya muy sola.
¡Era preciso abandonar al hijo!
Besó la tumba y apagó la vela,
que derramó sobre la hierba húmeda
dos lágrimas de cera
¡Y dieron todavía otras dos lágrimas
aquellos ojos que estrujó el dolor!
Ni ignoradas ni estériles las dieron:
¡las vimos Dios y yo!

/'

r'
;

l

(

JosÉ l\P~ GABRIEL Y GALVAN.

Una mujer le pregunta á rn marido trin·

cador:
-Sé que cuando ,·as por Yino
Te bebes un trago: Anselmo. D
-Pues le.han engafiado á Vd.
Señorito; es cuando vuelvo.

Señorita Berta de la Pezs,
que contraerá matrimonio el 11 del presente con el Sr. lng. Vlllaseñor.

Durante el segnndo día de su estancia en Parfa, el Sr. Roosevelt visitó por la mañana loe Inválidos y el Museo del Ejército, almorzó con su amigo el barón de Coubertin, estuvo en
el Louvre y recibió en su residencia al ex-presidente Loubet
y á los miembros del Cluh americano, de la Cámara de Comercio y de la colonia yanqui de
París. Por la noche ashiti ó al gran
banquete dA gala que en ~u h1,nor
dió en d Elí,eu el pre:3idrnte Falliere,, J PI) el 4Ue 8ecruzar1ll1aftC·
t uoso,; bríndis entre f'.ste y el uga·
Rajado. De:;pués tlel Lanquete hubo
una velada liternria-mus1cal, en la
que tomaron parte los más celebrado; artistas d.e los primeros teatros
pt]ri:;iense i.
El día 23, el f'x-presidente tomó
posetiió11 de su cargo de miembro
de Ac:i.demia de Cieocias morales

Señora Rebeca de la Rosa,

Señor Arturo de la Cueva,

decir cual fué el regocijo de la plebe al ver el
gran mercado lleno de hermosas y elegantes
damas que, distribuídas en dos grupos, silbábanse mutuamente y se ponían unas á otrns
como hojas de peregil. Pero la duquesa de
Devonshire y sus amigas se habían adelantado, y cuando se hizo el escrutinio, Fox resultó con una mayoría de doscientos treinta y
nueve votos sobre su contrincante.
Aquella noche hubo una gran fiesta en el
palacio de los duques de Devonshire. El candidato triunfante fué llevado en hombros, seguido de una gran bandera con el rótulo: «Al
patriotismo femenino,&gt;i y el príncipe de Ga......_s obsequió á todos los presentes con un
banquE:te, con el que alternaron danzas caro- .
pestres y otras diversiones, prolongándose la
fiesta todo el día y la noche siguiente, hasta las siete de la otra mañana.

ROOSEVELT EN PARI8

Señorita Ana de la Bárcena,
distinguida dama jalisciense que ha contrafdo matrimonio eo esta
caplfal con el señor don Manuel Cañedo.
Fol. Valleto.

los bandos de veloces~aviones
que pasaban chillando.
Y de la plaza del lugar venían
sones del tamboril y castañuelas,
notas de gaita que al hablar de amores
infundían tristeza.
.
¡Cómo bailaba la muchacha alegre
para quien fué belleza vigorosa
lo que era ya bJjo viscosa hierba
montón de carne :rota!
Montón de carne rota que una madre
tuvo un día pegado á sus entrañas,
y espejado en las niñas de sus ojos
y en el centro del alma.
Y ya está allí, des~echo en las tinieblas,
el fu erte hastial de la feliz casita,
el que ganaba el mendruguito blando
que la anciana comía.
U na alondra del páramo vecino
Re pasó en la pared del Camposanto
para beber el rayo agonizante
del frío sol dorado,
y cantó una canción opaca y fría
que ni siquiera le agitó el pechuelo
·que cien mañanas pareció romperrn
modu'lando gorjeos.
¡Sorda elegía que inspiró Natura
junto á la tumba donde el mozo estabn,
que tantas veces, cual la alondra aquella,
le cantó la alborada!

-Pero ¿por quf bebes tanto, Juan?
-¡Calla, rni~fé! ... Es para hogar mis penaR.
-·- ¿Acaso lo consigues?
-Cá, 1lmfé!. .. .. . ¡Las condenás .... . . Raben
nadar!

Mr. Roosevelt saliendo del ministerio de Negocios Extranjeros

eclipsados por el que al ex- presidente de la Rep6blica de los
E-tarlos UnidoR ha &lt;lispemado la capital de Francia.
. En efecto, París ha acogido triunfalmente á su visitante
Ilustre; el mundo oficial le ha recibido con tod0s los honores
que á los soberanos se otorgan, las más altas corpornciones
científicas le han agasajado como sabio eminente y el pueblo
ha 11clllmado en él al gran ciudadano y patriota insigne.
Mr. Roosevelt llegó á París en la mafiana del 21 de abril
último. J~sperábanl e en la estación representantes del presi?ente de la Repúbli ca y del gobierno, el personal de la embaJada de los Estados Unidos, delegados de entidades oficiale,,
muchos individuos de la colonia yanqui y amigos particulare, y un público numr·rosísimo que le tributó una ova ción cariñ().Fa. Después &lt;le l11e presentaciones de rúbrica y de partir
fan11!1armente con !ns personas de su personal nmistad el
e~,-pre;iden.te, á quien acompañaba su hijo Kermi tt, ~e ctirig10 al pal.acio de la embajada norteamericana, en donde le
aguardaban su esposa y su h ija y en donde se celebró un
:~:~;:~a~n~~m~.elA laR cuatro, los sefi oreí de Rooeevelt,
emba jador de los
E;tados Unidos en
Franci a y del de
Franci a en W as hington, visita ron
rn el E líseo al preRidente de la República Sr. Falli eres,
qnien poco después
les devolvió la visita.
Mr. Roosevelt vi~itó I uego a 1 ex presidente Sr. Lou vet y despuée en el
pal11cio de la emhajdda, recibió [¡
l?~ perindistas parisien~eP. Por la noche, con rnsfamilia.,
adstión I te11tro de la
Comedin, en donde
se re present1 ba Oe-

Señor lng. don Salvador Vlllaseilor,
que contraerá matrimonio con la señorita Berta de la Pne,

dipe Ro·i.

Los fotógrafos esperando 111 salida de Mr. Roosevelt del palado de
la embajada de los Estados Unidos.

y políticJs. La ceremonia fué sencillísima y consistió en una

breve salutación del pre,idente, á la qu'e conte,tó el Sr.
Roos1welt con sus i:entidag frases de agradecimiento; en Jo
demás, la rnsi6n fué como las ordinarias de nguella docta
corporación y en ella el académico Sr. Boutroux dió una magnifica cnnferencia sobre sus observaciones é impresiones de
viaje recientemente real izado á los Estados Unidos.
Deede el Instituto
dirigi6rn el Sr. Roofievelt á la Sorbona,
I f'n donde había de
dar una conferencia
:mbre los deberes del
ciudadano en una Re·
pública. El grandioso anfiteatro es ta ha
to ta 1mente lleno,
viéndorn en él á todas
lag eminencias del intelectualismo par i siense, á numerosos
estudiantes y á no pocas señoras. La con ferencia f u é intere·
santísima y en ella
el ex-presidente expuso sus conocidas y
hermosas teorías so·
bre la manera como
debe amarse y servir-

Mr. Roosevelt á la salida de 108' Inválidos.

(Sigue enla pag. 362.)

�LA. PRIMERA JORNA.DA. D EL R E IN AD O DE J O R G E V .

VICTORIA,

JORGE V,

El Consej o prrvado Re u o i d o en e l palacio real la mañana del 7 de mayo

Nuev os Reyes de la Gra n Bretaña,

LA. PROCLAMA.CION DEL NUEVO REY DE INGLA.TERRA

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El Heraldo de su S , M, pidiendo entrada á la ciudad . cerrada p o r un c o , d ó n ,
1• 0 ,.

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E l R ey E dua1·d.-, VJJ e n su Je c h o m o rtuo r i o ,

�sino un lar,ro y penoso pasado de estudio y observaci6n y
en el cual l~ constancia y la energía han realizado prodigio(Sigue de la pag. 359.)
sas realidades.
r,,,i Ít lit patria haciendo ?b.ra de paz, de t1:t1bajo, de li?ertad,
Sabido es que en el Sal6n de París son admitidos únicade tolerancia v de J ust1cia. El conferenciante, cuyo discurso mente cuadros de mérito excepcional y del cual juzga un
fué mucha.e; veces interrumpido por gr~ndes aplausos, tuvo jurado especial nombrado oficialmente por el Gobierno Franal final una ovación grandiosa.
cés, por lo que constituye, aun para los pintores de fama co~En los días sucesisagrada, una emv1Yos, el señor Roosevelt
diable victoria,elque
LA MUEHTE DEL REY EDUARDO
ha sido obsequiado con
sean admitid as
un almuerzo por. el
sus obras.
embajador de Francia
Los cuadros de Ri ·
en Washington, cun
vera han sido acepuna r"cepd6n y un es. tndos para la pr6xiplfo,lido banquete por
ma exposici6n, la
el Ayuri.tamiento de
más famosa que se
París· v con otros vaverifica en el mundo
\
rios fest~jos; lH ViRi·
del flrte, alcanzando
tado los principales
un legítimo triunfo.
museos de aquella caltn la exposici6n
pitd, y ha obsequia - •
franco-española d e
do con un a comida;',
laragoza del año pa·
lo~ miembros d e l a
sado, se vieron preUniversidad y del Jn,.
miadas sus productituto. -· S.
ciones en compenten·
----=&gt;3Ecia con las de Sorolla,
Rusiñol y tantos
Un· nuevo triunfo
otros. ¿Será el mexide Diego Rivera.
cano Rivera laureado
"'\ . ~~l
esta yez?
!,:·
Hare algunos meses
L. Z. P.
publicamos en estas
-....-',,,-0--'-rJ,~ginas algunas fotografías de las mejores
En un nido de
producciones del pinágui]ae de los Alpes
tor mexicano Diego
Orientales, encontr6
La rc:lna vluJa Alejandra caloca una rOS!l en las m 1nos de su difunto espost1,
Rivera, que en esa épohace poco un cazador
(Dibujo del natural so•etfdo á la aprobación de 11a reina Alejandra, quien autorizó
ca i-ra discípulo del insu publlcacl6n en «Tb(llustrated London News »)
el esqueleto de un
signe Chicharro y que
niño de unos tres
merecieron, al ser expuestas en una prestigiada exhibici6n años. El hallazgo ha servido para aclarªr el misterio que enmadrileña, el ser premiadas, en competencia con las notabili- volvía la desaparici6n de un niño, hijo de un pastor, ocurri.
dades de toda la península.
da hace seis años.
En esa ocasi6n hacíamos notar con íntima satisfacci611.
-En Zante, una de las islas J6nicas, hay un pozo de pec6mo Diego Rivera habíase hecho admirar. Sus cuadros, fuer- tr61eo conocido desde hace más de 3,000 afios. Herodoto nates concepciones llenas de inspiración y de luminoso c ,l,&gt;ri- cido 484 años antes de la Éra cristiana, lo menciona ya en
do, nos hacen conocer no sJlamente excepcionales aptitudes, sus obras_
HOOSEV&amp;LT EN PAR]S

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LOS FUNERALES DEL REY EDUARDO,

¡ADELANTE!. .....
:::::::::::::::·:::::::::::::::::::::::::::0000::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
I
Y en el vivac, en aquella triste noche del campamento-

frente al enemigo-record6 muchas cosas: sus horas !l,legres
y felices de la niñez, cuando fué estudiante, cuando vivi6 al
lado de sus padres con sus hermanos, cuando salía los domingos con ellos al paseo, á las carreras, y volvía al hogar
cariñoso, y encontraba la sonrisa placentera de su madre y
las caricias tímidac; del Regal6n, del hermano rubio y delicado, con miradas dulces de paloma.
_
Y el valeroso teniente, que en la víspera se estren6 tan brillante en aquel tiroteo de las avanzadas, sinti6 esa vez un cruel
nudo de angustia en la garganta, sinti6 aflojarse su energía
indomable.
Por sí propio no sufría, que su coraz6n era grande; pero,
cuando vi6 el desfile del quinto regimiento y al frente de
su cuarta mir6 con atavíos guerreros al hermano menor, que
quiso tanto, sinti6 su coraz6n de~garrado por la angustia y
sus ojos llenos de lágrimas; sinti6 la pena que aflige á una
madre, cuando ve partirá sns hijos á la guerra¡ y, sin pensar en su conservaci6n, ni en los peligros qne lo amenazarían
al día siguiente, consagr6 por entero su pensamiento al Regal6n, al delicado rubio que vi6 desfilar, gallardo y serel10, de
apuesto subteniente.
¡Pobre! ¡si lo mataran! ¡si lo hirieran de peligro! ¡Cuánto
va á sufrir!
En los barrancos se sentía agonizar, entre tanto el grito de
los centinelas, que se pasaban el número¡ sobre las tiendascolor de chocolate- se extendía, sombrío como un sudario,
t&gt;l cielo tempestuoso. Al resplandor indeciso de las fogatas
Fe veían atravesar, como fantasmas, los centinelas del vivac
que iban de puesto en puesto, alternándose en vigilancia; y,
cuando alguna estrella rompía las densas nubes, á su vago
fn lgor se divisab11 n los fusiles en los pabellones extensos y
alinearlos.
Bajaba de los alterados lomajes un acentuado olor de tierra
húmeda y de hierva pisada, que la artillería esa tarde, al tomar p0sici6n para vivaquear, tronch6 y seg6.
El cacerío fantástico de las tiendas estaba silencioso y s6lo
ee oía, de cuando en cuando, el chasquido de las ramas secas
que alguna imaginaria tronchaba para avivar el fuego.

Al frente se extendía el terreno accidentado, de vasto radio
- escenario que la naturaleza decor6 lo más lúgubrem_ente posible para que se representara allí la horrible tragedia.
A la derecha del río arrastraba, soñoliento, su corriente de
aguas cenagosas, perdiéndose á trechos en su seno angosto,
que amplios cañaverales y 1,eculares pataguas borraban casi
por completo.
Limitaban el horizonte- al otro lado-alamedas sombrías
que, perdidas entre las obscuras nieblas-- sobre el terreuo
sembrado- parecían líneas enemigas, listas para la sorpresa y
el ataque.
El cuadro del campamento adormecido, envuelto en aquel
manto. vaporoso de nieblas, contribufa á impresionar más tristemente el espíritu del oficial.
II
Seguía en sus tristes reflexiones y, evocando tit:mpos y lugares que, fueron trayendo á su memoria acontecimientos
que pasaron, su espíritu se oprimía más y el sueño se alejaba más de sus párpados también.
¡Pobre muchacho! tan dócil, tan tímido! ¡qué vendrá á hacer á estos horribles sitios él, regal6n como una chiquilla,
que nunca se dormía sin que mi madre le arreglara las ropas
del lecho, y ahora hace vida de soldado en campaña., duerme
bajo la tienda y sobre el duro suelo.
¡Pero me admir::i c6mo lo dej6 venir mi madre que lo quería tanto! ¡Ru Regal6n l ¡Maldita guerra!, lleg6 á exclamar lleno de amargura. Y luego, al punto, se desdijo de su pensamiento y trajo á su memoria el recuerdo de su padre, de aquel
batallador incansable, de aquel soldado de bronqe que, almorir en su lecho, bes6 por único crucifijo la cruz de su espada
y pidi6 que le cubrieran con el querido tricolor. Sinti6 un
estremecimiento desde la base del cerebro hasta el extremo
de la médula.
Y record6 aquello que en broma le contaba el veterano á
su mujer. "En los días festivos, cuando enarbolaban el g1orioso tricolor en el cuartel y aquel símbolo de victo,h subía
por la driza, él lo miraba con los ojog humerlecirlos, como
cuando miraba los ojos de su novia con ternura infinita. "
Dando vueltas en su pemamiento á aquellos recuerdo~, hubo de dormirse e.l oficial, teniendo por almohada la mochila

�de su asistente y por único abrigo su capote de campaña. Lo
arrulló el vago rumor que se levantaba del campamento-la
reApiración de esos diez mil brivos que se iban á sacrificar en
aras de la patria y de su gloria.
En aquellas horas de SUPfio nervioso frimte a! enemigo sof~ó muchas cosas y sacudieron su organismo muchas impreHonei".
~a ~atalla ruda en que el valor criollo hizo prodigios ,los
ep1~od10s sangri:ntos, la caída de ews titanes, ruidosa caída
del de-plome al soplo helado de la muerte; y el tricolor, siem·
pre el tricolor querido, que tanto veneró su padre, flameando
allá en el sitio del peligro y de la victoria allá donde él mar·
ch~ha triunfador y magnífico.
'
Despertó, al fin, el vivac y se levantaron las tiendas y,
dando c.umplimiento á las órdenes de la víspera, e!iOpezaron
!os movimientos tácticos, la ocupación de posiciones ventaJf)sas.

III
Apenas el alba empezó á clarear, los borrosos contornos del
panorama, los exploradores de las avanzadas avistaron al enemign, delatándolo la artillería con fusilazos intermitentes
hasta que ésta respondió al aviso con el fuego de sus piezas'
lenlo y ruidoso como el trueno y pavoroso como las amena:
zas de la muerte.
Las pri.°:'eras líneas empezaron su &lt;.le3pliegue con la elegan·
te tranqmhdad de una parada· y si no se hubiera visto caer
' 'se habría creído tal vez estar
a, mue hos soldados en el avance,
presenciando un simulacro.
Detr~s de un ~orro, en perfecto órden, estaba la compafiía
en que iba el temente, y la tropa, de rodillas, con el arma al
b~~z?, esperaba .ansiosa, vibrando en una sola conmoción patnot~ca l~s nerv10s de aquellos leones sedientos de sacrificio y
d~ ~1ctor1a. Las línea~ enemigas, perfectamente obligadas, se
d1st1ngufan por el débil humillo que salía de sus bocas de
fuego, y los núcleos más fuertes se hacían notar por el pinto·
resco to3tar curagua que se sentía.
Era aquello caer á pecho descubierto lidiando brazo á bna·
zo con la muerte, ante su horrible y de:carnada figura, lo que
~acía menester doble fuerza moral de resignación y de coraJe. Caer entre el humo del combate en medio de su confusión, cuando no se vé á quién se hie~e, ni se adivina de dónde vendrá la bala que nos vá á derribar es otra cosa· fácil y
hasta llevadera.
En todo esto pemiaba el teniente en la contracorriente de
sus ideas, pues todos sus sentidos estaban fijos en las faces
del combate; y esa contra-corriente le traía también el recuerdo de su tierno ~ermano que más atrás vendría, si ya no
h~bí~ caído; y experimentaba un extrafio sentimiento de patriotismo exaltado, extraño arranque de morir pronto y una
dolorosa expresión en el alma.
Era el l~ón que c?n coraje de fiera defiende su guarida, al
par que mua con OJOS de llanto á sus hijuelos que el cazador
limpio derribó.
Se oyó .clara, distinta, la voz del capitán, que un:lijero tem·
blor nervioso hacía más enérgica.
- ¡ Pri11;1era com P,añía! á formar en tiradores y sostenes!
Y la mitad part10 al frente. Radiante de valor chispeando
la mi~ad:J. de coraje'. d\ó el teniente ia voz de desplieguo.
. Fue u~ ~vanee horrible entre el nutrido fuego; se oía el si·
nie,tro s1lb1do de las balas, las imprecaciones de los que caían,

el grito de los valientes que se animaban con el mágico ¡Viva
Chile! Y el avance seguía, decidido y firme corno el pa'3o devastador del huracán, impetuoso como el ali~nto de los tita·
nes.
Los altos que se hacían eran para responder al reto de muer·
te que venfo desde el frente en lluvia de balas.
El oficial que en la noche del vivac tuvo debilidades de
mujer y ternuras de madre querendona, ahora sólo tenía miradas de tigre y rugidos de pantera rabiosa.
¡Adelante! muchachos, decía rechinando los dientes.¡ Adelante! y ¡ Viva Chile! Y la línea se movía con las ondulaciones de una cerca de caña&amp; y, como cañas que derriba
un vendaval, c1ían esos veteranos sobre el suelo para fusilar
desde allí al porfiado enemigo.
El teniente, en medio de su arrebato bélico, no perdía su
tranquilidad é, indicando el alza, dirigiendo la disciplina del
fuego, miraba hacia los cerros del contorno, hacia el r;.itio donde debía estar el 5? regimiento; la obsesión de su hermano no
lo '1Pjaba ni aun allí frente al peligro ......
¡Nos flanquean por la izquierda, gritó el sargento de barba
canosa. El oficial comprendió al punto el movimiento del
enemigo y para contenerlo ó rechazarlo, gritó:
¡Al cauce de la izquierda! Adel. .. y su voz se abogó y cayó
de costado, con la garganta bañada en sangre.
Pero el torbellino del avance siguió, y el combate, generalizado con tropa que venía á reforzar aquel punto débil, tuvo
el ruido atronador del terremoto y de la ruina apocalíptica.
El 5? regimiento entró en la lucha y, al desplegarse la
cuarta del Regalón, esos bravos emprendieron un avance fe.
bril, ansiosos de llegar pronto 6 las manos.
Con los ojos un tanto abiertos y ligeramente pálido, marchaba el delicado rubio, sin que el temblor contrajera sus líneaQ, ni el miedo se adelantara en sus miradas.
El oficial herido sintió que sus músculos chispados se afio·
jaban á influencia de la hemorragia; en su mente caótica pasaban, girando en carrera arrebatada, bultos enormPS que
agitaban en el aire banderas negras; su vida se escapaba; sintió frío en las extremidades y perdió la noción del recuerdo;
y ya en su letargo iba á expirar, cuando sintió que lo toma·
ban de la cintura y lo incorporaban en el suelo. Abrió los
ojos agonizantes y, através de las nieblas de la muerte, vió el
rostro de su hermano que, dolorosamente demudado lo miraba.
Una corriente galvánica hizo reunir en un poderoso esfuerzo sus ideas y balbuceó:
-¿Dónde estoy?
-En el combate, aun no ha terminado ...... Aquella natu·
raleza heróica lo recordó todo, y tuvo aun resto de aliento
para preguntar:
-¿Y á tí no te han herido? ¿No? Bueno, bueno, y antes de
desmaya.rae, con el rostro iluminado, pudo articular un último:
-¡Adelante!
A ese alien~o mágico, exhalado por un moribundo, el jóven oficial soltó el cadáver de su hermano y, ahogando un
sollozo, transfigurado, er:í un arranque de patriotismo infinito,
gritó á sus soldados ¡ Adelante! y aquél pufiado de valientes,
lanzando un ¡Viva Chile! se perdió, con su oficial á la cabeza, en el torbellino de la lucha ......
MARGARITA.

~ ~ ====:::::==:::==:::=====:~00~==:::====:::====~ ~

IMPOTENCIA.
(IN liUlTO)

DE NOCHE
La veillrssA 11Rt une vnyegeu-se de nniT, ·· -0 /iateaubriand.

En vano el hombre el júbilo ó la pena
En digno acento á revdar aspira:
Canta, y frustrado el grande esfuerzo mira
Que á morfa] desengaño le condena.
Nunca en la blanda pastoril avena
Toda la rnavidad de amor rnspira,
Ni en las vibrantes cuerdas de la lira
Como en el alma la pasión resuena.
¿Cuándo imitar podrás el gran contento
Del piélago espumoso y selva oscura,
Ni del éter copial' la luz radiante?
Rompe, ¡infeliz! tu mísero instrumento,
Y, mudo en el regazo de natura,
Deja que ella por tí fulgure y cante..
M. A. CARO.
(Oolomblano. J

Ya no mi corazón desasosiegan
Las mágicas visiones de otros días,
Oh Patria! Oh casa! Oh sacras musas mías!
Silencio! unas no son, otras me niegan.
Los gajos del pomar ya no doblegan
Para mí Rus purpúreas ambrosías,
Y del eco de aquellas alegrías
Los dejos melancólicos me llegan.
Dios lo hizo así. Las quejas, el reproch e
Son ceguedad; feliz el que consulta
Oráculos más altos que su duelo;
Que es la vejez viajera de la noche:
Y al paso que la tierra se le oculta
Amigo se abre á su mirada el cielo.
RAFAEL POMBO.
(Colombiano.)

EL RAYO DE LUZ.
(ESOEN AS EV ANGELIOASJ

'Po.rr ~eynés monlaatr.
XI

(CONTINUA,)

Ttrad. del P. tJaime Pons,

s. tJ

P!·isas y ~l temor. d,e llegar; grandemente preocupada del modo
como se mtroducma con el Maestro, caso que tuviera valor para
BA Siempre en aumento ]a muchedumbre q11e
h1blarle..~'enía pleno conven:imie1to de que las poras veces que
llenaba el camino que conduce desde J eru~a.tuvo ocas:ºº ~e verle, le hubre.ra sido de _todo punto imposible deslén á B~tania, con el ir y venir de laR g~nt· .:, plegar los lab1os:,pero en las cucun~tancias actuales, el vehemenco~wenc1das unas1 h~shles otraR, curiosas las
te deseo que sent!a ~e ~alvarle, la h1z? concebir alguna esperanza
mas. Lo extraordmano de aquel acontt&gt;cimien· el~
sobreponerse a s~ misma. Le repetiré, decía hablando consigo
~o l'.abía conmovi~o los ánimos, aun los más misma, las harmoo10°as palabras de Gamaliel, ú otras de los salmd1ferentes. El milagro de la resurrección de
mos, sobre todo aquellas del Hall el: «Bendito sea el que viene e 1
Lázaro circundaba el nombre de Jesús con resplandores sombríos de ultratumba, por mane- el n~rnbre .del Señor\ menos indignas, sin duda, de rn person~.
E-a rnfanti! pr~parac1on la calmaba algún tanto, pues se hacía
ra que todos ha.blahan de El con asombro y aun
con ella }a ilus1on ~e hallarse junto á Jesús: pero apenas hubo
~tl~ condespanto. Y t?jº ello agigantaba en tanto llegado a ~asa de L3Zaro. un brusco acceso de timidez paralizó togra o su reputac10n, que era considerado por
dos sus m10mbros. «No me atrevo á entrar,• diJ'o vuelta á Sar·8
t~dos co_mo un hombre extraordinario, sin par
perma.nbeció
indedcisa uno!]~ instantes en el u~bral de la casa; perr
.
m semeJante, p1osternándose ante El el alma
to1~1ad1~a del pu_eblo, que le aclamaba por su Mesías y Ungido del como 1 a pa~an o por a 1 m~cha gente, cuya mirada curiosa la
Senor. ¡Es el Cnsto! ¡es el Mesías! Tal era la exclamación que bro· molestaba ~n gran ~anera, ~izo un supremo esfuerzo, y atraveel primer pat10 penetro en aquella casa quEI le era ya fa.
taba ~e todos los labios, en los numerosos grupos de los que iban Fa~~o
m1har.
·
y veman.
Después
de
;·ecorrfda la galería an~osta que daba acceso á la gran
A pf:sar de tales _entmiasmos, no era ni coñ mucho segura, ni
s~la
donde
solian
ce ebrarse los convites y las reuniones de famide~mtiva la,conquu,t~ de aquella muchedumbre. AquE&gt;lla fe tan
lia.
Y,
en
el
,momento
preciso en que iba á entrar en ella, vió Sur?1~osa corna gr~n nes,go de derrumbarse al primer choque exte~ana,
hermana
~e Lázaro, que cruzaba por la parte opue.:sana
a
rior que l~ sacud~era. l!.;ra com_o un reguero de luz rozando ligerata,
causandole
~quella
v1~ta
no pequeño sonrojo, pues advirtió
mente la superficie del agua, srn penetrar en la masa: con intrrcabeza con aquel mismo velo blanco con
cept~r .una nube los rayos del sol, todo queda sepultado en e~pe- que ~levaba cubierta la
franJas de oro, que el 1a le tendiera en casa de Simón el f;riFeo.
sas bmeblas. Susana deseaba vivamente_ no mezclarse con aquel
a m ~~~~~:::;;::;;;;;:=;;=;;::=;:;;;.:;;;;;
Apena'! la vió María, le salió
al encuentro radiante de ale·
atropamiento de gente, ni tomar
gría:
parte.en.sus comentarios; así es
que s1gmendo el consejo de su
-¡Qué días tan felices estos;
Susana, dijo á la joven por todo
hermano, esperó algunos días
ha-ta que se hubiera apaciguado
saludo. He procurado evocar en
ellos todos los recuerdos que me
aquella efervescencia. Cuando
son caros; así es que desde que
al~n, se resolvió á emprende{·
me quité el velo de luto, el tuyo
~a J~rna9a, lo hizo muy de manamta, a la salida del sol. Andano se ha apartado de mi cabeza.
ba co~o transfigurada á causa
~~ando, el otro día, Marta refi.:le la mtensa emoción interna
no al Maestro en qué circunsq.ue la dominaba, comunicando
tancias me lo diste, El dijo pa·
cierta palidez á su rostrc ... Desra tí es~as proféticas palabras:
d~ el aliyah, á donde había su«Y yo cucundaré su frente con
una corona de alegría)).
bido_ Gamaliel para orar, la vió
partir ......
- ¡Qué bueno es dijo! Susana
algo confusa. Pero tal vez ignoEra la mañana tranquila y
ra que desde aquel lejano día no
re_splandeciente. En aquellos
he cesado un punto de amarte
c)n~as privilegiados, se pasa ca-Vay.a si lo sabe! ¿Crees, aca~
s! sm transición alguna de los
S?1 que ~ay algo que El ignore?
rigores del invierno á las dulzu·
diJo sonnendo María. ¡Ah, Suras de la primavera; así es que
sa!1a, .me sacó de tan profunda
el día estaba cristalino, y la mis·
mi~ena ! 1Y tú fuiste, precisama luz parecía más ligera y
~ente, la primera que usaste de
~ransparente. Vaporosa neblina
p10dad conmigo!
m~ndaba el orizonte cerrado por
- ¿Me sería posible hablar con
f?lmas parduscas suavizando las
El? insinuó tímidamente la jomeas Y comunicando á todo
aquel panorama árido y triste
ven; porq~e tra!go un encargo
de Gama.bel. Se trata de un
un aspecto dulce y placentero.
asunto grave, y mi hermano deAnd~ba Susana lentamente, harsearía que pudiera hablarle á
monizado su espíritu con aquel
solas.
fresco~ matinal, en perpetuo diáCondújola al punto María á
ogo mterior, sin pronunciar
palabra ni ver casi por donde
t~avés del segundo patio inte·
iba.
nor, y cruzando sus habitaciones particulares y las de Marta
f Con esta disposición de ánimo
llegaron al jardín:
'
ranqueó las dos millas que se~
Kªran á Jerusalén de Betania
- El maestro está allí la diJ'o·
VESTIDO DE . NOCHE
. cuan~o 9ustes,' puesto'
· uctuando su espíritu entre la~
puede,s ir
(MU e. Dausamood, del Palala·Royal),
que Lazaro le deJara al mome~to.

�-366-¿C6mo me presento yo á Él así de sopetón y sin prevenirle?
e.xc1am6 Susana algo azorada. ¡Si no me conoce y quedará sorprendido con mi atrevimiento!
Sonrióla María con esa sonrisidndulgente propia de una hermana mayor:
J[ - ¿Te has figurado, acaso, que Jesús es como nuestros doctores
y maestros? Él no rechaza á nadie de su presencia, sino que acoge
bondadoso á todo el mundo. Véte á hablarle, pues, antes que lleguen las turbas. -( Contim¿ará.)

¿1Qué :lebe enseñarse á la mujer?

Un periódico 10rteamericano, abri6 un concurso cuyo premio 1,e
adjudicaría á quen diera mejor y más atinada respuesta á la pregunta siguiente:
¿Qué debe ensñarse á la mujer?
He aquí la co1testaci6n que mereci6 el premio:
«En primer l~ar una buena y completa educaci6n y una sólida
instrucci6n elen:ental.
~~
Coser, lavar, planchar, bordar y hacer sus vestidos, así como
guisa.r y ser huela repostera.
Para tener hermosos brazos
Decirles que )ara economizar, es preciso gastar menos de lo que
se tiene, pues dE lo contrario se va á la indigencia y á la miseria. ~
Para ser realmente hermoso un brazo, debe disminuir gradualEnseñarles q1e un vestido de lana comprado al contado Yale
mente del hombro al puño y, cuando está perfectamente pro- má!'l que uno deseda cuyo importe se paga á plazos.
porcionado, deRpliega curvas de exquisita gracia; la piel debe estar
Enseñarles á 1,omprar, hacer la cuenta de la cocina y dirigir los
finamente pulida,suave y flexible, teñida con el sonrosado color de
quehaceres de 1: casa.
la salud, el codo bien redondo y lleno de tal manera, que las dos
Hacerles corrprender que un hombre trabajador, sin nada de
depreüones que en esta parte tiene todo brazo, formen hoyuelos.
eleganté ni bienvestido, yale más que una docena de petimetres
Lo primero que debe hacerse es reducir los brazos á sus correctas
imhéciles y vandosos.
proporciones, y nada es mejor para conseguirlo como el ejercicio bien
Despué~ de ionsPguida y realizada esta enseñanza, pueden
ordenado. Es necesario un tratamiento diario y pe1 siEtente para
aprender el piano, la pintura, el
arte de hacer versos, etc., pero
obtener resultado y es mejor asignar cierta hora diaria - después
teniendo siempre presente que estas artes son muy secundarias en
del bañO es preferible.-Los ejercicios que recomiendo eon sellcila educaci6n.
llísimos, pero deben ser hechos
Enseñarles á despreciar las vanidades, á odiar el disimulo y la
estrictamente y con el pensamiento
mentira y cuando llegue el mopuesto en el resultado que ~e demento de casarlai:;, hacbrles comsea obtener. Poneos de pie firme
prender que la felicidad dependey extended los brazos horizontalrá más que de la fortuna 6 posimente; después imagináos que te·
ci6n social de su marido, del ~anéis un gran peso en cada mano:
rácter 6 de las cualidades morales
lentamente llevad este gran peso
de éste.»
hasta. juntar vuestras manos soY es muy cierta esa respuesta,
bre la cabeza y siempre resistiendo
puesto que en las sociedades re·
el peso imaginario sin dejar de
lajadas el ornato es lo principal en
pensar en la misma carga.
la educaci6n de la mujer, y lo
Este ejercicio desarrolla el torque debe ser eminentemente esenneado de loe brazos. Pesos reales,
como mancuernas y clavos, no dacial, lo considera secundario. En
esas sociedades priva la idea del
rían el mismo resultado, pues promercader, desde que la mujer e~
ducen movimientos mecánicos; la
considerada como una prenda,cóimaginaci6n debe ser el estímulo
y deben ponerse los músculos firmo una alhaja destinada á venderse al mejor postor, quien se la
mes, tensos y resistente8.
lleva para adornar su rica casa, y
Otro ejercicio senuillo es e6bar
consiguientemente la desdichada
los brazos fuera en línea recta, á alprocura s6lo engalanarse, antes y
canzar un objeto imaginario y lledespués de casarse, c o n sedas,
varlo hasta el hombro, y luego has..,
piedras preciosas, etc., es decir,.
ta la cabeza, volverlo al hombro y
con lo sensual, lo visible y lo apa·
luego recto hacia atrás. Este ejercicio necesita volver el brazo alagarente: y con nada que descubra
rrar el objeto imaginario para colosu propio valer y lo compruebe
carlo fobre el hombro; €Sto desacon virtudes y méritos, cuales son
rrolla el antebrazo y beneficia el
el candor, la dulzura, la timi·
codo. Estos ejercicios pueden vadez, la gracia, el pudor, la modes·
. riarse hasta lo infinito, deben ser
tia; la sencillez y la naturalidad.
hechos despacio para que resul¿Y así, con tales virtudes y méten. Un aparato de polea esbara- ._L:;.;·~--.;;;.¿-~-----ritos á pesar de la lucha encarni·
to y permite hacer ejercicios vizada y horrible entre el sentimien·
Vestido sastre.
•
to que no envejece y los encantos
gorosos.
Todos los juegos al aire libre
peroonales qui no persisten, subsistirán siempre los hechizos del
son buenas formas de ejercicio, pero las j6venes que se dedican al coraz6n no\iley generoso, y son éstos la fortaleza y el mérito de las
i;port atlético llegan á tener brazos de hombre.
mujeres que 10 son bellas y que á las hermosas las eleva de talmaEl auto-masaje es excelente. Si los brazos están muy fuerte~, emnera, que no )Ueden ser envidiadas por su belleza corporal.
pezad por la parte surerior, oprimiendo la carne con fizrneza, JueEn una pah.bra, conseguiremos en la mujer todas estas preciosí·
go empújese y tuérzase con fuerza hasta llegar al puño y repítase simas y atraymtes cualidades en bien suyo y de la sociedad, sula operaci6n seis veces.
ministrándol! y robusteciéndola en las máximas y prácticas ca·
Para los brazos delgados dará buen resultado un masaje con al- t6licas.
Y esta eduiaci6n, es única y verdadera, porque la religión cató·
guna crema vigorizante y hecho suavemente. Untar la palma de la lica sacó á la rnujer de la abyección de la escla viiud y de la sensua·
mano con la crema, y suave pero vivamente empujar la carne del lidad, para cdocarla en el nivel que le corresponde de dulce y dig·
puño al hombro, trabajandq la crema al mismo tiempo.
La piel requiere especial cuidado en muchos casos. La aspereza na ccmpañen del hombre, acabada obra de Dios.
es causada por dep6sitos que cierran los poros y los que puedt'n
quitarse con agua caliente, jab6n blando y un cepillo suave ó esponja dulce, frotando fuertemente; . si ésto no da efecto, úsese la
piedra p6mez suave--frotando con cuidado y sin irritar ni deFOllar
En la Aveiida del 16 de Septiembre encontrará usted los carros
la piel. Séquense escrupulosamente los brazos y póngase alguna
las siguieites líneas:
pomada. Esto suaviza la piel y el frotamiento estimula la circula- deAtzcapotzaco,
Tacuba, Colonia, Guerrero, Belem, Santa María
ci6n, lo que es muy sano.
(La Rosa), &amp;lnta María (Alameda), San Rafael, Condesa y Roma.
La pasta de almendras suaviza, limpia y blanquea el cutis y es
En las cal:lls de San Agustín, Tiburcio y Ortega, encontrará us·
usada con ventaja, eh vez de jab6n.
.
los carro: de las siguientes líneas:
.
La f6rmula siguiente quita las pecas y las manchas: Jugo de Ji- tedTizapán,
&amp;n Angel, Mixcoac, Tacubaya, Niño Perdido y Penl·
m6n, una onza; b6rax en polvo,' media dracma; azúcar, media drac- tenciaría, Jmrez y Loreto.-CoMPAÑÍA DE TRANVÍAS DE MÉxrcQ.
ma. MézclesP. en una botella y déjese varios días antes de, usarla.

LA AVENTURA DE DON BLAS
(CUENTO VIKJOl

Pues señor ...... era don Bias
el sastre mejor del barrio
según rlecía la gente
'
del pueblo de Picoi- Parcios.
Gozaba en el mismo fama

de valeroso y bizarro

por las mil y una av~1,turas
4ue dijo haber realizado
( d~ ellas nadie fué testigo,)
aila por sus verdes años
en distintas ocasiones '
Y en circunstancias y casos
4ue omito el enumerarlas '
para ir derecho al grano.
( De memoria las sabían
ya todos sus parroquianos
, el cura y el médico '
Y mas
el barbero Y. boticario, '
que en su tienda, casi siempre
be encontraban coQgregados
hablando de lo del pueblo '
de los de arriba y de abnj~,
para así, como decían
alegres matar el rato. '
-Yo, señores,-exclam6
un día don Blas1 ufano
?irigiendo la palabra '
a su auditorio citado:
¡no lo puedo remediar!
.
tengo el genio aeí ...... ¡canastos!
á las buenas, soy muy bueno·
pero á las malas, ¡muy malo!'
Todo el pueblo me conoce
! sabe que don Bias Bravo,
igual sienta las costuras
á un pantalón, que al malvado
9~e de él quisiera burlarse
O Intente faltarle en algo.
-¡Quite usted de ahí, don Bias!
-le respondi6 el boticariopor sus hechos y apellido
es usted dos veces brarn·
¿9uién querrá, pues, ofe~derle,
st al dedillo de la mano
sabe Yª to4n )tl villa

***

RECORTE UD, ESTO

t

su historia y heróicos acto~?
- Pue.3 mire usted, ha~e días
que cuatro mal educados
me están. faltando al resJeto
que me tiene el vecindario.
¡No les doy una paliza
pnr no armar un gran escándalo'
¿,Ha bráse visto cinismo!
·
¿Han visto mayor dernaro!

i A mí, que sólo mi vuz
asust~ 111_ perro y al g:n/,,
Y la s1rv1enta, de mie&lt;lo
me rompe todos los vlato,-! ..... .
-: Vamos á ver ¿quién haría
i,m ser cual yo denodado
lo que haré mañana miF~JO
si Dios quiere, allá á las Ct1atro
marchando solo de aquí
'
hacia el pueblo de Torralbo
'
para tomar la medida
de un abrigo á un parroquian(,?
-Lo que es yo,-le dijo el médirn
aunque estuviese expirando
~n enfermo, allí no iría
sm andar acompañado.
-Pues yo iré; ¡vaya i:;i irfl
Y eso sabiendo que cuatro ·
me buscan para pegarme,
Y que se halla algo lejano
el pueblo.
- ..¡Grfn _Dios, qué arrojo!
--Pues a pie y solito marcho.
Y el que algún resentimiento
tenga conmigo 6 agravio,
·
que me aguarde en el camino
Y sabrá quién es Blas Bravo.

II
A la mañana siguiente
salía de Picos Pardos
don Bias, sereno, arrpgante,
Y con su capa embozado
llevando un grueso bastón
para defensa en la mano.
A la mitad del camino
se hallaría de Torralbo
cuando alegre y eatisfe~ho
Y más envalentonado
ech6 al aire este cant~r
con voz de profundo bajo:

-«Sii~ duda soy más valiente
que el _Cid, 9ortés y Pizarro;
con .m 1 ba~ton en la diestra
nadie me rnterrumpe el paso.,&gt;
Pero ¡ah! que así que acab6
de cantar, mir6 alarmado
como á muy poca distancia
Y en el camino esperándolo ·
se en?o~traban cuatro hombres.
Imagmose en el acto
que ~erían imprudentes
con mtentos poco sanos
y ...... no por miedo sí'que
por no ensuciarse la~ manos
se fué por otra vereda
'
que había á su izquierdo ladn.
Mas j caray! que al recorrer
c?m.~ unos ~recientos pasoe,
smt10 tras s1, que su capa
le cogían fuertes manos
i Y aquí fueron sus gemid~~-,
• ~~1.s ~err?res y sus pasmos!
N t siquiera valor tuvo
ele volver su rostro pálido
para mirar cuántos eran '
los infan_1es desalmados.
. ..-1 ~eJad~e, por Dio~ !-dt'cín.,_~1 ~oª na~1e quiero daño!
¿que quereis hacer conmigo
tfa nta Virgen del Rosario? '
¡Tratarme así,. á mí, que soy
un eastre hurmlde y honrado I
Mae nadie le contestaba
...... ·
pa~a aliviar su quebranto.
As_i est~vo mucho tiempo
el mfehz suspirando
h:1,sta que á Febo saÜr
vto en el Oriente lejano
Y _cual si sus rayos de dro
1d1entos le hubiesen dado
poco á poco su cabeza '
volvió, Y ..... ¡oh, cielo sant« ,I
na ca paz de irritar
·
á una estátua de mármol
lo qu~ miraron rns ojos '
ele r0Ja sangre inyectados·
lo q~e hombres le pareci;ron
con mlentos poco sanos
- c1precei-!
· '
1'P.ran
•
.....,.pequenos
...
~ dt&gt;spues tras de él miranuo
v16 que, su capa a' un ziirza I '
se ha,bia fuerte enrt&gt;dado.
¿Como describir la rabiii
q:1e tu_v~ entonen; Bias Brnvu'.l
Solo dae que furioso
lev:'.~tó el bast6n á Jo aito,
y d1Jo con voz de trueno
al za.'.zal amenazando:
~¡Viv~ DioP, si fuera un homlir,·
¡¡ lo d, Jaba aquí 11pla~tado! !
...

.Jo,é QOEROL BIU,TRL

�-368EXPLICACIONES
Está diluviando, Peyrol6n pasea sin miedo á la lluvia, y un amigo suyo que le había
regalado un paraguas, le dice:
-¿Y el paraguas, amigo Peyro16n?
-¿El paraguas? Me lo he dejado en casa.
¿Quería usted que le saque con este tiempo?

En un tranvía:
El coche está llenó, y un individuo se coloca sobre las rodillas de un eeñor que va sentado.
Este protesta y exclama indignado:
-¡Levántese usted inmediatamente! ¡Me
es~á usted faltaJ).do al respeto 1...... ¡Póngase
usted en mi lugar! ......
Eeo es precisamente lo que yo quisiera.

-Dispense usted-dice tímidamente el
dueño del establecimiento-¿vinos no se escribe con V?
-¡ Espere usted que se seque para juzgar
mi obra!

***

Gede6n sostiene una disputa con un caba-

·~f·\

***
SEGUIDILLAS DE JUAN DEL PUEBLO
La vecina de enfrente
Mira mi casa,
Pero no ve la suya
Que se le abrasa.

-i\ - - ·

Como soy escribano
Sé lo que pasa:
Todos quieren justicia,
No por su casa.

-¿Qué te parece? decía un cómico á un
amigo suyo.-Me hacen proposiciones para ir
á Guatemala de primer galán joven. ¿qué
hago?
-Ir. Sabiendo ya que para fegun&lt;lo no sirves, nada pierdes con hacer la prueba de si
servirás para primero.

***

Un viejo solter6n riñe con su ama de gobierno, que es muy respondona.
-Por último dice aquél muy :furioso--á
usted no le toca hacer más que lo que yo
mando. Yo estoy en mi casa ......
-¿Y qué?-responde tranquilamente la
nrnjer-¿acaso no estoy yo también en su casa de usted?

***
-¿Y qué representa este cuadro?....
-Eso representa el paso del MRr Roj·&gt; por los hebreos.
-Pero ¿d6nde está el mar?
-Se ha retirado.
-¿Y los hebreos?
-Ya pasaron.
-¿Y los egipcios?
-Luego vendrán ......

Lo que abunda no daña,
Dice un proverbio:
¡Pero abunda lo malo
Más que lo bueno!

-¿Qué mal instinto le gui6 á usted á guar·
darse el portamonedas, en lugar de restituírlo?
--El instinto de conservaci6n.

Una vieja muy vieja
Dijo 9.1 pan duro:
Si te pillara en sopas
Y o te aseguro ......

Jlero que le trata de 11ue,rco espín.
-Retire m,ted esa palabra, dice Gedeón.
-No la retiro.
--Me dará usted una satisfacd6n.
- Cuando usted quiera.
- Vamos, añade Gede6n, retire usted algo.
- Bueno, retiraré lo de e¡pín.
- -Corriente.

Gasta la tabernera
Pendientes de oro,
Y el agua de la fuente
Lo paga todo.

'***

PINCELADAS
Un pintor de r6tulos baja de su escalera,
de~pués de escribir: Comercio de binas.

II

***

Y ... pgKDONE V. EL MODO DE SENA LAR.

-Juan, ¿puedo contar contigo?
-Sí.-Mi honor pongo en tus manos.
En el Casino esta tarde
Evaristo me ha insultado;
Ve á desafiarle y le dices.
Que estoy resuelto á matarlo.
-¿Cuáles son tus condiciones?
- A sable, á cuarenta pasos.

***

***

En el estudio de un pintor:
-No puedo más-dice una señora
que se está retratando.-Hace dos horas que estoy quieta como un palo.
-No se mueva usted por Dios.
-Déjeme usted mover los ojos.
-No es posible. Estoy ahora con
elloe. Lo único que he concluído es la
nariz. Muévala usted cuanto guste.

Un joven encontr6 á otro que le había
agraviado una mañana de Enero muy frfa.
Detúvole, y alzaba ya el bast6n para arrearle, cuando una reflexi6n contuvo su brazo- -No le doy á usted de palos-le dijo-por no calentarle las costillas.

I

Una señora muy gorda entra en un
vag6n de primera.
Un viajero malhumorado saca del
bolsillo un cigarro puro de grandes din1ensiones:
- ¿Le molesta á usted el humo, señora?
-No señor, absolutamente nada.
-¡Cómo ha de ser!-murmura el viaJero.
Y vuelve á guardarse el cigarro .....

III

�</text>
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                    <text>A~oX.

MÉXICO, DOMINGO

29 DE MAYO DE 1910.

NuM. 2~.

NUESTRO PAIS

Batttrio de San Juan d.e Oios, Utruá.pan, .IVIiehoaeá.n.
Estudio fotogttáfi eo de A , CatttfiUo,

�-339-

***

Tuvimos dos fie;;tas religiosas de primera clase.
La &lt;le la Santísima Trinidad y la del Corpus- Chri!:iti.
La primera es la que viene á constituír el fundamento de nue:,tra fe. Ese incomprensible misterio es el que nos hace :ver que es
preciso que Dios lo sea, pues una criatura finita como somos nosotros no puede abarcar.con su limitada inteligencia la inmema
grandeza de Dios.
La segunda de estas fiestas nos recuerda la prueba del amor inefable del Creador á la humanidad queriendo permanecer en nues·
tra compañía hasta la consumación .de los sigloe.
E~ta fiesta ·antes, como se sabe, era. celebrada coh inucitado esplendor. Los edificios públicos y las casas particulares se aJornahan con esmero, el arom9. de las flores y los perfumes con que se
regaba el pavimento por donde debía pasar el Señor de los Señorns infiltrándose en la atmósfera la impregnaban de suavísima fragancia.
Hoy el esplendor de la procesión queda reducido al interior del
templo.
El hombre ingrato no quiere que el Dios del Amor reciba públicos homenajes de gratitud.
El que nos crió, dotado ¡fol preciosísimo don de la libertad, vivo
prisionero dentro de los muros del templo, y cuando va á visitar á
los enftlrmos se le conduce oculto, .por mandato de una ley irracional y monstruosa, y por evitar las befas y el escarnio de los sucesores de los judíos, más culpables aún que ellos.
¿Cuándo volverá nuestra nación á adorarlo públicamente? ......

***
Los japoneses son notables por ser perfectamente civilizado~, por
ser amantes de asociarae y tener ligas poderosas entre sí.
Quieren ellos aquí en México, estrechar con mayores vínculos los
lazos de nacionalidad que los unen y al mismo tiempo cultivar con
nosotros una sólida amistad.
Reuniéronse etÍ el amplio local del ((Club Atlético Internacional&gt;i
más de doscientos japoneses presididos por el señor Nastaro Kobayashi, representante de la Toyo Kinsen Kaisl!,, de GoRohama.
Nombraron su Mesa Directiva, sin discusiones que vinieran á
agriarla los ánimos, quedando nombrado Presidente el señor Kobayashi.
,......_ Entusiasmados los japoneses se pusieron de pie vitoreando tres
veces al emperador del Japón y á México, habiéndose efectuado
después una serie de asaltoE&gt;, muy bien organizada.
Por primera vez se escuchó 1.m México el Himno .Japonés, entonado por doscientas cincuenta voces.
Pocos mexicanos estuvieron en esa fiesta.; pero como los japoneses poseen la educación europea, fueron tratados con exquisita ama·
bilidad.

***

Con objeto de celebrar el décimo octavo año de su fundación la
Sociedad Mutualista ((Empleados de Comercio,&gt; organizó un fe~tival
que se efectuó en el «Tívoli del Elíseo".
Ahí los miembros de esa soci.edad olvidaron siquiera por momentos los trabajos que cuesta la lucha .por la vida: entregándose á
batallas menos rudas como lo son las batallas de confetti.
Hubo ejercicios atléticos por los miembros del ((Cl ub Olimpo,&gt;
luciéndose bastante la .mayoría de elloe.
Después hubo otros juegos de sport tales como box, lucha grecoromana, jiu- jitzu, etc., etc.
Fué una fiesta agradable é inocente.
Al día siguiente los empleados de coru~rcio se entregaron á sus
c.uotidianas labores; pero llevando en ~us almas un recuerdo gratís1m~ &lt;le aquel día en que dando tregua al trabajo, tuvieron preciosos momentos d':l expansión y dtscanso.

***

En el templo protestante situado en la calle de Balderas hubo
un servicio fúnebre con motivo del fallecimiento del Rey de' lngla·
terra, Eduardo VII.
A tít,n(o de noticia publicamos e~ta nota, pues ya se sabe que como catohcos vemos en esa ceremonia un recuerdo afectuoso si se
quiere, de los que fueron súbditos del rey Eduardo pero nu~ca un
'
sufragio por el descanso de su alma.
Por otra parte, en esa ceremonia se concedió un lng,ar especial á
los masones, esto es, á los enemigos de Dios y de la Iglesia.
Esto no o~sta para ,que deseemos que el Señor, en el último ins·
tante de la vida del roy Eduardo, le haya enviado un rayo de su
nefable lu.z.

''*

Va olvidándose algún tanto al cometa.
La noche del eclipse todavía se notaba alguna alarma entre las
personas ignaras, como hoy está en moda decir.
¡Eclipse y cometa! ¡Dos enemigos formidables!
Lo cierto es ·que en esa noche los temerosos salieron de su espanto .v los furiosoe se pegaron gran chasco.
El cielo comenzó á encapotarse desde antes del obscurecer, el famoso cometa con su cola brillante se dejó ver por unos cuantos minutos y apenas pudo contemplarse la luna eclipsada cuando el cielo F-e despejó algún tanto.
Ya pasaron esas dos diversiones, por que en medio de los sustos
y temores no faltan alguno~, que por algo nuevo, deseen hasta un
cataclismo.
Dígalo si no cierta complacencia que experimentan muchos al
leer detalladametlte los efectos de un terremoto ó de un incendio y
esto es sólo para tener un nuevo tema de conversación, que parece
frívola si no tiene como elemento dominante algún asunto sensacional, por desastroso y funesto que sea.
Un choque de trenes, un herido, atraen multitud de curios0s.
Es cierto que las víctimas no son las que gozan; pero pasado el
hecho, sí llegan á saborearse, casi hasta se alegran dl3 sus penas
pasadas por tener el placer de referirla después con todos sus de·
talles.
Por ahora ya no hay cuidado con el cometa.
Ya hasta los más ignorantes se han convencido de que sus temo·
res carecían de fundamento.
Esperemos, pues, á que venga otro y entonces veremos si viene
con más caud!is ó con intenciones pérfidas que nunca demostró es·
te pícaro cometa.

***
Tuvieron magnífico éxito las carreras de caballos, organizadas
por el ((Club Hípico Militar,&gt; en beneficio de la Sociedad Mexicana
de la Cruz Roja.
Nuestra buena sociedad llenaba las tribunas y la fiesta resultó
por demás interesante.
Comenzó la primera carrera á las nueve y treinta minutos. .de la
mañana, tomándo solamente parte en ella los socios cI'et«Clúb , Hípico Militan&gt;, ya montando en caballos de su propieaad ó de la nación.
La segunda carrera fué para potros y potrancas de tres años y
la tercera de animales de la misma especie. ·
Ya nuestros lectores conocen los detalles de esta fiesta, pues los
diarios la han reseñado perfectamente.
Diversior.es de eijta clase rnn muy linclas y siempre han de entrar con nuestros aplausos.
Desarrollan la fuerza física y hacen que el hombre se ponga en
aptitud de en seguida,trabajar con más vigor, aun en asuntos en
que el alma interviene como principal factor.

***
Llega para nosotros, dentro de irnos breves días: el undéc:mo
aniveraario de la iniciación de nuestra independencia.
¿Esta independencia es provechosa?
Cualquiera diría que no es conveniente que el hijo se aparte dt,
su madre que lo ha conducido por un sendero recto para llega·r á
lograr el bien.
.itsto es un error.
La madre nos guía, nos presenta los mejores caminos para cumplir con nuestros.deberes y ya cuando n0s juzga capaces de comprenderlos, deja que luchemos por nosotros mismos, pero siewpre
teniendo fijo en nuestra mente el cumplimiento del deber.
España, nuestra madre, ya se había fijado en esta idea; iba ít
dejarnos libres de su tutela, nunca odiosa, sino por el contrario
digna de amarse en esas épocas y aún en la nuestra, pues esa tu ~
tela nos produjo el conocimiento de la única 11;:;gión verdadna
nuestra hermosísima habla y las costumbres sencillas que, aunqu~
desviadas, todavía existen en los países latino-americanos.
España, hoy, no nuestra hermana mayor, corno alguien dijera·
füpaña, nuestra madre, ~p ,::omplace en observar los progresos qu;
hemos alcanzado sus hjjos.
Cierto es que los pu€6los latino-ame_ricanos se anticiparon á los
buenos deseos de los que les dieron ser¡ pero hoy, apenas unos
cuan•,
· ºJos hablarán del ominoso yugo español y tantaR
L
-º y embustes como actualmente se trata de propa·
gar.

d~anes de la inapreciable reliquia, la cual terminado el correspon·
Lª. Repu'bl'1ca Argentma
·
es la primera que celebra su indepen- diente ~úmero, fué encerrada de nuevo en la caja con las mismas
dencia, pues el 25 de Mayo fué cuando la llevó á cabo
preci.uc1ones. de antes. El notario extendió el acta' relativa á los he·
~o~ argentinos residentes en México celebraron este ·fausto acon- chos acontecidos en el teatro, y con las mi::1mas prec!'luciones que
tecimiento E-1 i:ií hado de la pasada semana en el local que ocupa ~e habían observado para la en~~ega del instrumento, ·fué devuelto
el ' 'Automóvil Club."
'
e::.t~ al museo, donde se extend10 una tercera acta certificando su
Fué_celebrada esta ~esta cen un té, ofrecido por el Encargado de fehz_transporte y devolución. Los tres documento~ fueron encerra·
Negomos de la Argentma, señor Don Jacinto S. García y la seño- dos Juntos con el violín.
·
ra Montero de García.
Tal vez parecerá exagerada la actitud observada en este asunto
Fué invitado á esta fiesta Jo más distinguido de nuestra sociedad
por el. ayuntamiento de Génova, pero hay que tener en cuenta que
"Baste con decir gue asistieron el Sr. Gral. Díaz y el Sr. Corral: esta ciudad, celosa guardadora de semejante herencia, ha rech~zaEn e1la se pronunciaron á la hora del
do hasta ahora los ofrecimientos más
lunch, hríndis en los cuales se reveh.alag~eños para que enviase el preVIDA SUOIAL,
laba el cariño á España y el entusiascioso mst~u?1ento á una de las granmo por el progreso que han alcanzado
des expos1c1ones de Viena Chicago
los latino americanos.
¡ . . . '
Londres, P~,rís y otras capi'tales. · '
***
. Con oc~s10n de una de las exposiEn todos los templos de la capital
ciones umversales de Londres, el duFie ~repara la celebración del mes de
que de Connaugth había ofrecido á la
.J?mo, consagrado al Corazón de Jeciudad de .Genóva depositar en gai:;ui;i.
rantía del mstrumento un millón de
En este mundo formado de barro
francos y hacerlo transporlar á Inglarielezn~ble, los corazónes están casi
t~~ra en un b~que de guerra de su na·
mHcb1tos.
cion, pero fue en vano. En recuerdo
N?s presenta los raudales de su
de la pasada solemnidad la ciudad
grama.
de Génova ha instituído la gran meEl m~s próxim_o es propicio para
dalla de oro, de Paganini.
consegmr dones mestimables.
................................,~...................
¿Cuáles serían los nuestros?
~l princJpal, si lo lográsemos, nos
El premio del matrimonio reliz
deJaría satisfechos:
En Dunmow, población del conda.El reina~o social de J&amp;iUi'T';SÚJ en esta
iniserabl,e tierra.
do de Essex (Inglaterra), se verifica
~nrnalmente una bonita ceremonia la
EL CRONISTA.
cufl
consist~ en premiar con un' ja- •
~-~
mon el matnmomo que haya vivido
e~ perfecta p_az d1;1rante un ~ño y,un
El violín de Paganini, revMdo
d1a. El ma~nmorn~ que aspira ·á optar el premio mencionado, se presenA principios de Enero tuvo efecto
ta1 con acompañamiento de testigos y
e~ Génova un concietro de beneficenson de tambores y pífanos, en el hoal
cia para las
víctimas de Sicilia' el
.,
de la población doñde se encuentra
tel
l
f
cu~ o remo un atractivo supremo,
el jurado que ha de decidir
reunido
úmco tal vez en el m_undo; el de que
•
so.bre
la
petición de los casados. Fste
los conc~mentes pudiesen ver y oír el
·
tnbunal
lo componen, en igual núf~~oso mstrumento del célebre Paga·
Enlace Arrangols Escandón
llllll el rey de l
• ]' · t
Llegada de la Familla Nuñez Prlda al}Templo
mero,
hasta
veinte celibatarios de
, •
08 VIO IDIB as.
'
. .
. ambos sexos, quienes examinan los
La ~IUdad, ~n y}sta de la magnitud de la miseria ue habí~ ue comprobantes ex1g1dos, reciben las confidencias de los testigos y
1 ~¡r~s:ntio¡n coKnfibar por una sola noche su irecioso deióalgunos otros pormenores más sobre el particular.
,. 7 ~
ms ª po aco ª erman. Fué la primera vez desde los
Una ve~ ?onvencido el tri bunal de que no hay trampas en el
anos durante l.?ª cuales el codiciado instrumento de¡cansa mue- asunto, d;sc1erne á l?~ casados. la recompensa del FLITCH OF BACON.
emente entr~ COJIDes. de seda azul en el museo de Génova ue
Concltu~o el_reqmsito antenor, salen todos del hotel siempre con
:~nos de ar~u)ta vo_lv1eron á tocarlo, y su exhumación, com~ q o- el acompanamiento de la mú~ica de los tambores y pífanos
i
u amrs ?ecir, se hizo con verdadera solemnidad. A ella asistieion tan~o.ba.nderas y gallardetes, y dando Yivas á los felicescónyu:s·
n no ano, para dar fe del acontecimiento Y una docena de testi- s~ drngen fu~ra .de la poblacJón á un campo frondoso, y allí, arro~
:n~e lds cuales el precioso Guarnerio f~é celocado eu su viejo d.11Ja~os sob1 e P.iedras puntiagudas, prestan el juramento de paci e enora Oe~tuche, Y cerrado éste con cintas de los colores na- CI~nc1a Y fidelidad . , Después oyen atentamente, de un ministro
énales. Un piquete militar le dió escolta hasta el teatro donde protestante, un sermon adecuado al conmovedor acto e 1 'd
. oncelmnú-o
l~s 0.ntr~gadodsolemnemente ~l alcalde, quien desde su pal~o ante éste, su ena un canonazo
y la concurrencia se dispersa. Entre
is
s. e to a _la concunenc,a lo pasó á su vez en el mome·nto pre- mer.o de los esposos fieles que han obtenido el jamón de Dunmo
\ o a Joven artista. Este tnvo que afinar el instrumento arre lar se cita el nombre de Benjamín Disraeli, quien más tarde se lla:J
s t, cuerdas en el escenario mismo, rodeado de los testigo! y g~R r- lord Bc~con¡;ficlcl y fn (: pr· mer ministro de la reina Victoria. 0

r~-=-=-..-- _,, _,_,

~f:~ :f
ll

;ºJ·

¡

ºlf

Llegada del señor Gobernador del Distrito Y su familia.

La famlll11 Oarcla Cuellar llegtodo á Santa Brlglda.
Fot. de EL 'f IEllPO I LUBTBADO,

�-340trever una dentadura fresca, fina y blanca como l a meve
. ..........'
«Dios y la danza. ii. He ahí lo único que ocupa todo su sér en los
primeros año~ de la adolescencia.
La mujer vienesa es, sin duda alguna, una c~iatura_ admirable.
A norntros los españoles nos parecen estas dos palabras .comple·
No encoutraré1s en ellas la sal de la andaluza, 111 la p1rcadía de la tamente opuestas inconciliables diferentes; pero con los OJOS de la
france,a, ni la coque'
'
vienesa no lo son.
tería de la italiana.
Ambas son dignas
EN MEMORIA DEL REY EDUARDO VII.
ni la arrogancia de lá
de amor y adoración
1 •.
alemana, ni tampoco
y por e s o aman y
la delicadeza de la inadoran á «Dios y á la
glesa, ni mucho medanza,i, De eete modo
nos el temperamento
se pa~á la vienesa la
ardiente dela hú11gamañana en la' iglera, y, Ein embargo,
sia, la tarde en el ca ·
acercaos á ella y con·
fé y la noche en l'l
templadla ......... · ·
s a r a o , dedicada á
En ninguna ciudad
Dios y á TerpsícortJ..
de 1 mundo existen
Arrancar del ·coratantas mujeres her·
zón &lt;le la vieneea el
mosas como en Vieamor que siente po_r
na, y ·d ponéis en
d baile sería cosa im·
duda mis afümacio·
posible, como ·lo senes, id á dar una
ría. tamb~én quitarla
vuelta por el "Ring"
la religión. Haciendo
t-ntre doce y una Je
lo que sus padres le
la ·tarde, ó entrad en
han enseñado y ha·
un· café á la hora de
cen ellos mismos, la
la merienda, y p oviene:(a se levanta y
dré:s daros cue1Jta de
va á la iglesia, don·
que es exacto lo que
de. dan d o rienda
digo.
suelta á sus senti¡Cuántos libros se
mientos religiosos y
podrían escribir soabriendo de par rn
bre la abundante, rupar su corazón, ruega
bia y rica cabellera
por sus padres y pade la vienesa! ¡Cuán·
rientes. La oración
tos pintores y poetas
Los diplomáticos después de la ceremonia.
terminada, sale de la
podrían inspirarse al
casa de Dios, y, cover sus ojos azules! ¡Cuántos escultores de fama ban quedado e$tá- mo hada de aquellas que Sirauss y Scbubert veían mecerse sobre
ticos viendo el busto de la mujer vienesa, su·nariz plástica y reda, l'l bello Danubio p.zul, cjirige sus pasos hacia la escuela de baile; á
boca de dimensiones pequeñísimas, cuyos labios de coral dejan en· bailar, y dar saltitos, fy convertirse en torbellino eutre los acento_é(

-341

LAS MUJERES DE VIENA

de un vals vienés, cuya música, después de la religiosa, es la más
Tomamos el té, la conversac1on continuaba fría, trivial y sin
dulce la más sentimental .......
más pequeño interés. Algunas de las señoritas, no sabiendo cómo
Pe~o las bellas y jóvenes vienesas no aprenden sólo á bailar. El pasar el tiempo, se entretenían jugando con los eollares que lleva·
«maestron las enseña á reír, á sonreír ...... , á llorar, á contraer el banal reiedor del cuello ó con la cadena del re!oj, cargada de pesemblante según las circunstancias, á levantar delicadamente su queños ((bibelots. ,, Otras contemplaban silenciorns los cuadros colfalda, prometiendo ver
.
gados sobre las parelo que una jovencita
EN EL CLUB ATLETlCO INTERNACIONAL
des, ó los objetos de
honesta puede m osarte colocados sobre la
trar.
chimenea de mármol.
Jf xaminad el «phn
Disimuladamente
ele estudiosn de cun1 ·
salí, y pasando por el
quier señorita y veréiR
corredor entré en otro
que eñtre l11s leccionrs
salón contiguo donde
de Geografía, Hh:toria
había un piano. Me ·
y Aritmética figura la
puse á tocar un vals
de danza. El rµ. \1, cr
vienés y ... ...... ¡adiós
b:tilar tiene m u'cü1 o
dolor de cabeza y pamás valor aqÚí que el
rientes muertos........ !
saber escrib.ir,en lfspa·
Las mesas fueron saña; y una señorita que
cadas del cuarto para
no supiera cantar, tog a n ar más espacio;
car el piano y~- en priigual sueite tuvieron
mer lugar, bailar, selas sillas y sofás, y se
ría considerada cerno
bailó ha•ta. las tres de
una &lt;1bonne á rien du
la madrugada.
tout, ,, como . dicen los
La vienesa es la mu·
franceses.
jer más feliz del . uni·
Para daros una idea
verso.
del efecto que produce
Nace rezando ..... .
la música de un vals
Y se va bailando ... ..
vienés á las hijas ,fo •
DANUBIO
Viena, os contaré, n6"·
una anécdota, sino un
-&lt;&gt;&lt;-- E3 ---caso histórico, visto
Ged
e6n ensefia á su
con mis propios ojos.
hijo
una
lámina que
Una distinguida darepresenta
el Goli§eo
ma de ésta me invit6
Romano,
y
le die~ ~
días pasados á tomar
antiguos
nos
,-Los
Un
asalto
de
«kenjltsú»,
deporte
japonés.
el té en su casa. Una
llevaban
la
ventaja
en
docena de invitados de
todo. Ningún a rq uiambos sexos estaban convers1ndo fríamPntt~ en el salón. Algunos tecto moderno ha construído nada que haya~ podido resistir tanto
de los jóvenes se quejaban de dolor de cabeza; algunas de las se- tiempo.
ñoritas estaban resfriadas. Los restantes apenas si osabm lernntar
............... ..... ... ..... ..
....................................
los ojos, porque estaban de luto.
~

LOS J AFONESES EN M EXIOO

Salida de los Invitados del templo protestante de la calle de la Providencia, después de la ceremonia organizada por el Ministro Inglés,
Fots. de El Tiempo Ilustrado,

. .

,,

.

'

. ..

.

.

.....

.

.

.

BI iieilor Nao taro .Ko~aysshl. de ·u ,a COIJljÍsill_a nsv.ler.a de Yokollama'. da uns confe;e;cla ~n el «ClubAtlético lnteriiaclonal» á los japoneses residentes en
.
· México, recomenda'n~ó e~trcchen los vlnc'ulós de amistad ent.-e éllos y la cultiven también con los me xicenos.
Pot! de El Tiemp~ llust,·ado,

�OENTEN ARIO DE LA INDEFENDENO.tA ARGENTINA.

Entrada al tdlflclo del JMomóon erub, donde el Enm,iado dt negocios argentinos
·
ofreció ti dla 2s an tt para conmemorar et fausto acontecimiento.

.

OENTEN ARIO DE .LA INDEPENDENCIA ARGENTINA

El 6ral. don :Jo1t de San martrn, calldlllo dt la lndtpt11dmla 11riie11t1na (BIISIO e•
bronce de don Ttllx Pardo de taorra, premiado en u concurso ablfrto en Baeus 111,u.1
ta señora de &amp;arela con los scño;u Presidente YUlccprui4tnft dt ta 'Rtpiblici, $1mtu10 di 'R 1lltiom, Emr111«0 dt Rtlaclonts de la 11r11cnlina
prlnclpalu lnvltatos dt hit al tt ofmldo en ti Jlulomóvll etub.

v alaunos otros de los

,,tns batalru='11~:io~ ====
El stllor 4oh !Jacinto s1310 'em1a, Encaraado de ncaoclos dt ta 11ratnt1na en

m: ··

·:- V m blJOt,

Fols. de El

'lfo11;0

//111/rado,.

~·

Edificio QUt ocupa la &amp;taaclón dt ll 'Rtp~bllta Jlratntlna ttt ffl6xlcc reo1on1a 311Atti, u, calle dtl Jlmt, 67,J - Fots, de El Tiempo 1111 strado,

�...

..

,...

-

·-~
-. -. .,,,..

-345-

fISSTA fHPICA Efi BEN.EF1CIO 08 llA "C~UZ ~pt1A"

[, FIESTA fiIPICA EN. BENEFICIO 08 llA "C~UZ ~OJA"

El «brtak» de las reinas

Palco de las reina~ de la fiesta.

LAS MAYORES PEPITAS DE ORO

dequesehaencontrndo en Norte América, y haciéndose. rico
por t&gt;l hallazgo.
Rs muy raro que un minero tenga la suerte de encontrar dos
La pepita de oro más grande que se ha encontrado en el mun- pepitas de tamaño respetable; sin embargo, conórese un caso ocudo, fué una que se descubrió en Australia ·el año 1852. Pesaba rrido también en California. Un tal Daniel Hill descubrió un
cien kilógramos y valía 300 000 pesos.
·
lingote bastante grande, que vendió en 100:boo pesos y á los cinEn ninguna otra parte del mundo se ha hecho jamác; un ha- co ano, descubrió casi en el mismo sitio otra pepitn, tan grande
llazgo semejante. 1'1 pepita más grande hallada en California como un coco, que le valió 70.000 pesos. En vez de seguir pro
pesaba bastante menos que ésta, apenas sesenta y ocho kilogra- bando suerte, Hill abandonó desde aquel momento al trabajo y
mos y medio. Fué desente1rada en Campo Corona el 18 de No- se entregó á la bebida, á los dos años no tenía un cuarto, y moviembre &lt;le 1854, por un tal Oliver Martín. Son rar-as las colee· ría en la cárcel de delirium tremens. Esta no es más que una de
ciones mineralógicas
las innumnables trade los grande; mu· • --- ·
- • &gt;Q¡;s .,- ge di as ocasionadas
seos, que no poseen
¡1or el oro. Entre las
t
más tristes, se en
algún grabado ó algún facsímil de este
cuentra la historia de
· admirable lingote,
un francés que encompuesto casi entecontró en California
.J'amente de oro puro,
una pepita por la qu·,
le dieron 28. 000 ·pe
cnn ~ólo una peque. ñís-ima cantidad de
sos y se volvió loco
-. cuarzo blanco. Desele al·gría., sin que
pués de fundido, vajamás Yolvie e á reco. lió á su descubridor
brar la razón.
·.cerca de cuarenta mil
OtrahistoriA cu io
· peso'. Pero 16 mns
, n, es la de do, vaga, curioso de esta pepi ·. hundos que en ·J 889,
ta, es la historia de
fu eron encontrados
sn-hallazgo.
sin billete en un tre11
Oli ver Martín hacaliforniano. Al ll ebía estado trabajan ·
gar á la prim~ra estiido muchas semanas
ción, se les obligó á
. en 1&lt;'&gt; s placeree cl 9
bajar, y los dos infeCampo Corona, con
lices echaro11'á anclar
· un c •mpañero lláma""
por el c_aippÓ sin rn·
· do- Flower, sin que ni
ber adúnde dirigirs!'.
uno ni otro P.11COlltra,.\. ~'p ecto' de las tribunas.
Al día siguiente, ·tesen el más pequeño
. .
nían la suerte de.desgrano de oro. Cansados ya del trabajo, y con las pro"i,don es ago· ' &lt;'úbrir una r!'pita ele oro que IIPvn.cla. ú ln población más cerc'ana
tadas, los dos mineros fu eron sorprendidos por una espantosá lrs Yal_ió 1!5.000 peRos. .
.
·
En Poseirlon, el Gampo aurífero más.reciente deFcubierto eh
tormenta que duró varios días eon sus noch13i::, y una ex halación
quitó la Yida al desdichado Flower. Aunque más muertq qne Yi- Australia, se están ehcontra.nclo algunas ·pepitns de oro muy,_ no
vo, Martí1:_ quiso cnmpl}r los últímos df'heres re~pecto á ~upo-· ta~les.. Una. d.~ ell as, dé fo¡;ma s~in ejnnte {1 ur~ peL.ta de júgar
bre companero y empezo á cavarle una fosa al pie de un ar bol. cr¡cket, m"ha.1(6 hacE:, poeo un mm ero en la superficie del· suelo
No había flacado aun la mitad de la tierra, cuandQ el _azadón 'tro· ...,..,d1 pro11to creyó que era una Feta.
Ah'ora según noticias del mismo punto, i,e ha- encQntr11 do
p~~ó contra un cuerpo duro, y el minero encontr.ó recompensa~OS'su trabajo y sus buenos sentimientos, con la pepitamá,s. gran- • otra pepita ele 319.5 gramos que se parece nfoéfi d po,· su· .for'"'·· ..,._ ,•._:

'Y .

•

"

.

~·

. ':

_,.&lt;

't_,

tn

la fiesta del Jjip64romo.

Disponitndose rara una carrera.

ma á una concha de nnutilus. No acababa de tomnrLi el irlanP ALABRAS
dés propietnrio de la pertenen·
cia minera, cuando otro individuo de al lado, sacaba clavada
en la pu11ta del pico otra pepita de 1180 gramos, y poco
d•spués un muchacho q u e
.,guiaba un carro encontró una
c sa que relucía entre la hier~
ba, encontrándose con una pe·
pita de 125 gramos.
Fuera de Australia y Cali. fornia, ningún otro país rico en
oro ha dado pepitas de tamaño
digno de tenerse en cuei;ita.
Hasta ahora, en el Klondike
no se ha citado ningún hallazgo como los que acabamos de
referir, y la pepita más grande
que se ha encontrado enRusia,
es una de 32 kilogramos hallaOl!Jetos de arte ofrecidos i tos vencedores en las mrem.
da en los Urales en 1842.

DE UN EMPERADOR

Toda vida humana , y muy
especialmente toda vida intelectual y laboriorn, debe rnr,
en lo posible, una imitación de
la viJa de Jesucristo.
Yo os lo aconsejo con todo
mi corazón: trabajad, trabajad
sin tregua ni descanso, porque
en esto consiste la esencia de
la vida cristiana. Aquel que
lleva una vida ociosa, es cruelmente castigado. Si os esforzáis
por desempeñar la misi6n que
se os ha confiado en el mundo
y por llegar á ser hombres, á
imitación del Salvador, enton·
ces podréis descansar tranquilos, por que habréis cumplido
con vuestro deber.

( GtJ,ülermo JI de Alemania. )

. El &lt;•break• de las reinas.
F - ""

..

[Fots. de El Tiempo llustraclo. J ·
¡·

�-347-

-346--

LA PROMESA

Siguió llamando hasta que Juan fué puesto en la calle. Salió
ligero de la ciudad, trastornado y creyendo sofiar.
· Habría andado doscientos pasos, cuando oyó una descarga. de
fusilería que lo hizo estremecerae y pensó:
I
-Se acabó: ¡el pobre Perrin á muerto!
En la prisión de la ciudad, entre los vandeanos designados para
Y con la fuerza de los latidos de eu corazón, sintió el rose de la
ser fusilados, se encontraba un hermoso niño ele trece años, ,Juan carta en su pecho.
Loudec. tie encontraba algo separado &lt;le los cautivo3 que se lamenII
taban tritites y penrntivo\ esperando con pacienc'a 8entado9 cerca
ele la rPja.
Juan Loudec caminó durante mucho tiempo por el campo abr:;·
Un paisano, que estaba muy intranquilo y desesperado obrnr- sador, silvestre y solitario. Atravesó por las cercas praderas y granvando la. c,ilma del joven, se armó de valor y se acercó á él con el des bosques que ya conocía; al fin encontró una niña labradora
sombrero en la mane.
conocida. .
--SóñOr Juan-le' dijo-yo no os conozco sino por haóeros vist)
-Buenos días, Nirnette. Decidme, porque yo no recuerdo, ¿rlepn. ar &lt;lelante de nuestras filas, cabalgando vuestro pequeño caba- bo s11guir este camino para ir á Brottiers?
llo al lado de vuestro padre. Y no teníais entonce, má~ motivo que
-Sí, señor Juan, es el camino de Brottieri:::; pero no vayáis por
hoy para muEtraro,¡ tm tranquilo y valiente. Todo ha cambiado allá porque están los &lt;eazulesi,. Venid más bien á nuestra casa, en
para noeotros y, sin embargo, la expresión de vuestro rostro no ha los retamos; los sayones no se arriesgan á llegar hasta allí.
cambiado. ¿Tenéis ac.180 el presentimiento de que os devuelvan lá
-Gracias por vuestra invitación, la que aprovecharé otro día,
l ibertnd?
Nanette¡ pero hoy tengo que irá Brottiers.
-No tengo ningún prernntimieoto-contestó Jurn--y nada me
Y Juan se internó en el bosque. Caminó durante mucho tiempo
inuica QUe pueda ser exceptuado. Los ccazule,;,, fusilan á los ·niños por la eepesura; vacilaba cerca de una encrucijada, cuando vió sajunio con ]03 hombres; pero desprecio demasiado ú mis verdugos lir de un declive una sombra.

N U EV03 PRO ~·ESIONIS'I' AS

S•. Lic. don Eulallo M. Ortega

~!
J
. -• f• -'

::.:[

fr

/

l

Sr. Dr. don Fed:rico Baranda h!Lüregor

-Es para la Perrine, vos la leeréis ,lespné.-.
El jóven Ortega presentó en su exámeñ una .
El sargento esperó creyendo que el niño traía
tei,ds que aunque en aparienr.ia se refiere á un
realmente una comisión de confianza de algún
punto puramente especulativo tiene y tendrá
jefe de los ccazules. ii Juan le hablaba del reprPno poras apliracionef', y sobre todo, acerca del
f.entante y de su estado mayor, á fin de dar
cual no existen estudios, y era oportuno dilutiempo á la Perrine de leer las tres líneas de
ciclarlo: los tesoros ocultos, en qué consisten,
1lespedida de su marido. Cuando concluyó bey qué disposiciones hay acerca de ellos en las
FÓ la carta de su marido y se puso á llorar.
Sr Lic. don Ricardo Couto YJlménez
legislaciones de todos los pueblos desde la Ro-¡ Ay l mi pobre marido! en la hora de la
mana basta la de nuestros días.
muerte no ha pensado más que en mí! ¡Al leer estlls línPas creo e,Excusado es decir que el jóven Ortega fué aprobado por unanitar oyendo sus últimas palabras! ¡E'lto me endurece el cor~z6n y midad, y que desde hoy tiene ya nuestro foro un miembro más de
no siento morir lo mismo que él!
quien ufanarse, pues estamos seguros de que le dará honra y briDespués que dijo esto, el sargento le arrebató la carta y al cabo ll o, porque será de aquellos que ejercen fa profesión con honradez,
de leerla, gritó furioso:
ciencia é integridad.
-¡Cómo! es para estos lloriqueos que nos retardan los bandidos!
Para ejemplo y estímulo de la juventud, publicamos el retrato
Esto eb demasiado y tenemos que arreglar el asunto en cuanto lle· del nuevo abogado, acompañado de estas líneas y las concluiremos
guemos á la ciudad. Tomad á este pilluelo malvado, atadlo con la. enviando · nuestras:felicitaciones al joven Ortega y á su respetable
mujer y caminemos!
padre el señor Licenciado Don Rafael.
Con los puños atados, Juan y la Perrine fueron conducidos junEl Licenciado Don Ric.ardo Couto.-Ocho días después que el joven
tos, fuera de la ciudad, haciéndoles andar á
·
._
•
Ortega, el 21 del presente mayo presentó tamfuerza de golpes con el fusil. La Perrine, al la/
-"""
bién un lucido exárnen profesional de abogado de Juan, se desesperaba:
,/
· ""'
do, en la Escuela Nacional de Jurisprudencia,
¡Ay! señor Juan, muero tranquila por ha·
~
el joven Don Ricardo Couto y Jiménez, miember recibido la última palabra de mi esposo
_
·JI;;=
'
· , 1bro de una distinguida familia orizabeña.
tan tranquila como se puede estar en est¿
\',
tiempo de miseria; pero me desgarra el cora/.
"dForrr¡aron
1 d elDjurado
J 1· examinador,
G í D los
Ed conozón al pensar que os habéis deJ"ado coger de
,
~
~
'
c1 .os etra os on u 10 are a, on uardo
¡
.,,
\
Pallares, Don Vicente Sánchez Gavito, Don
~uevo por traerme esta carta. Ahora que os /
•
Lu_ciano Wicchers y Don Carlos Saavedra,
quienes aprobaron al sustentante por unanimitienen en su poder no os dejarán con vida. 1No
debíais haber venido, señor Juan, no debíais ¡'
dad de votos.
haber venido!
Entonces Juan Loudec volvió hacia ella su
Muchc podremos decir en elogio del joven
hermoso y noble rostro y le contestó abriendo
abogado Couto, siempre dedicado y constante
sus ojos con extrafieza y sin comprender lo que
en sus estudios, pero más de lo que nuestras
le decía:
frases laudatorias pudieran expresar, dice en
-¡ Pero, mi pobre Perrine, c0 mo no había
su abono un hecho concreto: el reputado abode venir puesto que era una promesa!
gado Don Antonio Ramos Pedrueza por haber.se tenido que ausentar de esta capital en el
CH. FOLEY.
desempeño de una importante comisión que
@JO !;f'.'V ~
le confirió el Gobierno, dejó al frente dB sus
NUEVOS PROFESIONISTAS
negocios jurídicos al hoy ya Licenciado Couto.
Este, da ida de la alta estimación. confianza
y valimiento que se le da, pues no á cualquier
_El Lic. O. Eulalio M. Ortega.--Después de una
abogado nuevo se le confía un bufete de tanta
brillante carrera, en que no escasearon los triunimportan'cia como es el del Licenciado Ramos
fos en las diversas cátedras que cursó en la
Pedrueza.
Escuela Nacional de Jurisprudencia obtuvo el
Sedor don francisco Mont!el y Edrada ,
título de abogado el 14 del COrrie~te
r . Alto empledo de Correos y berma11 dfl Sr, Subsecretario de p0 • Doctor Fed~rico Baranda .YMcGregor. - En la
v1"0 u~ 1uc1"d o exámen,
,
. ' y Don
pe
mento, fallecldo d Z4 del presenJe mayo.
Escmela Nac10nal de Medicina ha presentarlo
e1 estu d"10so Joven
un lucido. examen, por el cual queda facultaEulaho M. Ortega, hijo del Lic. Don Rafael
.
do
para eJercer la proiesión de médico cirujano
~rtega y Pérez Gallardo y nieto del que fué defensor de MaximiY
partero
el
Joven
don
Federico
Baranda y McGregor
ltano en Querétaro, Do11 Eulalio M. Ortega, una de las glorias más
Es
el
f~aman_te
doctor
natural
del Estado de Camp~che é hijo del
legítimas del foro mexicano.
fin~clo
senor
Lic
..
d?n
Joaquín
~aran,da,.
Secret~rio que fué del
Fueron sinodales del nuevo letrado los sefiores Licenciados Don
De,pacho
de
,Justicia
é
Instrucc10n
Pu
bhca
y un o de nuef;tros más
-~orge Vera Estafiol, Don Demetrio Sodi, Don Víctor Manuel Ca!!- preclaros hombrl's de letras.
tillo, Don Eulalio García y Don Miguel Díaz Lombardo.
El claro talento natural que lo adorna y los ·estudios brillanteA todos ellos contestó el sustentante con acinto, aplomo y l)I i.
11.mtPz, dando así pruebas de su variada y Rólida in¡;trncción 1, 11 n:.en!e hechos 1~or ~I _joven doctor B1randa, Je auguran muchos
derecho no menos que &lt;le aquel talento, que hacía decir á un e~c1i- t11urifos en el eJercic10 de su noble profesión.
- - - -tor refiri~ndose al Doctor Don Lázaro Ortega:
Ux
SA_B10.
A
Humbo'dt,
que visitando sierlo museo mexicano
ce El solo apellido de Ortega en la ciencia mexicana, PS una paten,
'
te de hombre culto, un título de bo11dad y una ejecui ria ele 11 0 - '1acía 1;1111 µregul) tas, le dijo el enca rgado:
bleza. »
'
-Dtcenme que es usted un sabio , pero no vw qué' sabe qu·en
lodo lo pregunta. - Porque pregunto sé algo-le respondió el sabio,

¡"

--·

,,,_._ . . .
.

para. hacerlos testigos de los sollozo~ y las lágrimas que me hace
derramar la terrible emoción que experimento. Así como nos quedamos con el sombrero puesto cuando pasamos delante de un hombre despreciable, a~í cubriré mi corazón en presencia de mis verdugos.
El ciudadano !:'in distraerse con esa reflexión que podía hacerle
perder el hilo de sus ideas, le dijo:
-Vuestro aspecto resuelto, vuestra edad, en fin, yo ~10 sé qué
e-:, pero algo me dice que os salvaréi8. Confiado en esto, os vengo
á pedir un serv:icio. Me llamo Perrin; tomad esta carta que es para
mi mujer, la Perrine. Ella vive en Brottiers, la primera casa después del crucero del camino. Si vos debéis morir, esta carta se perderá lo mismo en vuestro poder que en el mío. Si vivís, como lo
espero, señor Juan, prometedme que llevaréis inmediatamente esta
carta á mi Pcrrine.
- Si esto os agrada-contestó J uan sonriéndose con dulzura· al
ver sn empeño- guardaré vuestra carta y os prometo que i;:e la llevaré á vuestra mujer en cuanto me pongan en libertad. Pero he
hecho la puntería al lado de mi padre; nuestro nombre es conocidLi.
Yo escaparé tanto menos cuanto que mi padre se ha escapado.
El niño escon Ha la carta en el bolsillo de rn traje cuando se
abrió la reja. )~! representante entró seguido de su estado mayor
de oticiale,, de soldados y carceleros.
·-¿.Juan Loudec:?-preguntó.
- Presente-dijo el niño subiéndose sobre la reja para parecer
más grande.
- ¿Qué edad tenéis?
- Trece años y cuatro meses, ciudadano.
-Estáis libre por ahora; pero si os mezcláis otra vez con esof;,
salteadores, seréis fusilado como los demás. ¡Andando!

--¡Oh, señor Juan ¿sois vos?
- Sí, Julot, ¡cdnto me alegro de volveros á encontrar! ¿Dónde
habéis dejado á mi padre?
-Con vuestra madre y no muy lejos de aquí, en el molino de la
Mizie1·e. 03 creen perdido. Venid, ¡cuán contentos van á estar de
volvnos á abrazar!
-Yo también me sentiría muy feliz al verlos;·-dijo suspirando
Juan,-pero no puedo por ahora, tengo que ir á Brottiers por un
asunto que no puedo demorar. ¿Debo seguir el camino de la derecha?
-Sí, señor Juan, á la derecha; pero hacéis mal de iros por ahí,
hay muchos sayones.
-¡Tanto peor!
Y Juan tomó el sendero de la derecha. Salió del bosque y se encaminaba á la llanura, cuando vió á una mujer que trémula y esconcticla detrá'l de un peñasco contemplaba la aldea de una casa vecina. Una humareda roja se elevaba al cielo crepuscular. El niño
preguntó á la mujer.
¿Dónde está situada en Brottiers la casa de Perrin?
- Es la primern después del crucero del camino, aquélla que despide humo rojo. No vayáis chico; los rcazuleeii acaban &lt;le rnlir de
f'lla y le han prendido fuego. ' ¿Véis cómo golpean y arraetran á la
P,~rrine? LI\ van á degollar. Escapaos ligero.
J u:'l.n salió de detrá&amp;·del peñasco y siguió recto hacia los rnyones
y mui'\trando la carta les gritaba:
-E~ :rad, vPngo de la ciudad; tengo una orden que concierne
(t la ciu d1;-- · ~ Pcirrine.
L"R Rolé:.a~~ue pararon. El sargento, jefe del destacamento, Fe
alJJbnz6 hacia Juan para tornar el papel; pero el pequeño le con·
~e,tó con toda tranquilidad:
0

.\

�-348-

EL XV111 ANI VERSARI O OE LA SO CIE OAO «EMPLEA OOS DE COMERCIO.»

EL RAYO DE LUZ.
(ESCENAS EVA N GELI OASJ

· Potr 1'1eynés monlaa.tr .

Miembros d~I Club Ollmpico que tomaron parte en la füsta de aniversario.

00.MIDAS QUE DURAN DIAS

•

Co,1currentes á la Inauguración del Cssfno de la Sociedad.

gos como entre los esquimales, ni gente que coma, en 'proporción,
tanto corno ello3. Ross habla de siete indígenas de su expedici6n,
que una vez se pasaron treinta y tres horas comiendo y devorando
¿Cuánto ha durado la comida más larga?
cien kilogramos de carne salada.
Sir Robert Hart, inspector general de las aduanas, asistió una
Los europeos que eoportan iguales condiciones climatológicas que
vez á un banquete que se dió en Pekín y que duró diecisiete horas- los esquimales, no se quedan atrás en lo tocante á comer. El capiseguidas. Se sirvieron ciento veinticinco platos, y dice el comensal tán Scott, del Discovery, al volver de una larga excursión en trique ]03 probó todos.
neo por el continente Antártico, empleó tres días y tres noches en
Pero esto es una pequeñez comparado con otro banqufte á que comer y dormir, y decía después que aun tenía h1:11nbre.
asistió en China, Mr. Ward, embajador de los Estados Unidos, con
En 1906, el comandante Peary, y sus compañeros volvieron tan
motivo de la entrevista con el emperador Hieng-Fung. Aquella co- hambrientos de una excursión por las regiones polares, que matamida memorable duró desde el medio &lt;lía hasta las seis de la tarde ron siete toros almizclados en la isla Hazen ( Groenlandia) , y durandel día siguiente. El total de platos no los mE:nciona; sólo dice que te dos días y dos noches no cesaron de comer. Cuando salieron de
tuvo que dejar de comer dC3pués de probar ciento treinta y ocho su 1choza de hielo, donde se habían dado el banquete, dejaron un
manjares, cosa que extrañó grandemente á los demás convidados, montón de huesos que, según sus palabras, llegaba á la barbilla de
no sabemos si por el poco apetito del diplomático.
un hombre alto.
Sin embargo, acaso no haya en ninguna parte banquetes tan lar-

Grupo de Invitados á la lostslacl6o dei Casino de ! .,ocledad. (Ave1l!da de los Hombres Ilustres,)

Fot. al magnesio de Et Tiempo Ilustrado, ·

(C ONT I NUA . )

l rrad.

del P. úaime Pons,

s

tJ

La convocatoria era general, así que no es de maravillar que los
-Le libraré de sus manos, dijo el gran doctor · porque he juraSaduceos tuvieran gran representación. Fué la sesión muy tumul- do prevenirle y s~Jvarle. Lo qu~ ur&amp;c ~~ present:,. ~s ponerle fuem
tuosa, y allí no se discutía ni deliberaba, sino que sólo se oían gri- ?el a.lcance de rn implacable (.dio. Jtl letrarca F1hpo es príncipe
tos destemplados y rencorosos Esa· aristocracia sacerdotal ha en- rnteligente y humano, por ma11t11a que Jesús podrá vivir tranquiloquecido. « Ese hombre, decían, hace muchos milagros, y todos lame1:_te en Itu:e~, donde ya &lt;,tras ,·eces lrn n:1º ado. Pasad os algu .
corren tras Él; si le dejamos hacer, estallará una sedición, y ven- nos ano1:1, y q,mza so~o alguno~ me es, ces:u_-a esta t:-fnresrencia y
c-!rán los Romanos y arruinarán nuestra ciudad y pueblo. J&gt; Daba Jodo se echara al olvido. La vida nos ernpu;a, y lo.i hombres cam asco el verlqs; sobre todo los de la famili,L de Hanán, parecían hie- bian. Jesús es todavía jóYen, y pur.de vivir largos afü s. Debem os
nas suelta~ y furioFas. Repetían á media voz, que cuando se lean- prevenirle cuanto ante1:1.
toja al diablo también sabe hacer prodigios; que el Galileo estaba
- ~ o ,s~ te o~u~ta q1;1e J.esús. ~e N~~are~h es al.presente objeto de
poseído del demonio- ya sabes tú cuán diestros son ellos en calum- especialn-1ma
v1g1lancia, 111teuump10 agitado ~1c.,&lt;lemus. Les saniar~ --:' que era rireciso prenderle á todo trance y darle muerte cerdotes le han rodeado de es¡.,íai,, y si l)Os vieran platicar íntima~amuel ben Phabi escuchaba impaFim~nte con El, por de pn nto nos pon .
ble cómo se ponía precio á la cabeza de
dr
7amo~ en grave compromiso, y adeun hombre, haciendo y deshaciendo un
mas
seria darles la voz de alerta para
pliegue de 1,u manto de púrpura. Su
obrar
ellos sobre seguro.
impecable elegancia no le permite dis-,Nos fuera sumamente fácil avhartraerse con ciertas miserias. Isacar se
le por med~o de Lázaro; pero se me
reía á mandíbula batiente, diciendo
ocurre otra idea: Susana tiene que ir á
que los destinos de los pueblos y de los
de M~rta y María: podría ¡ edir
casa
hombres deben resolverse copa en mau~1a rntrev1sta con el Mafstro, y comuno, y así que les invitaba á un esplén mcarle lo que acaba de oír. Bien sé yo
dido festín . ¡Qué aspecto tan siniestro
que no es esta la manera ordürnria de
y repulsivo presentaban aquellos hom obra:, pero el ca,so presente es muy exbres de alma Yil y entrañas de hiena!
c:pc10nal.
·: .. . Solo.los que aman, aíiaQuerían á todo trance vengarse de lc,s
d10 Gamahel con aire melancólico tieazotes con que J esús había arrojado á
mn intuición de lad defgracias qu~ nos
los mercaderes del Templo, comprome·
amrnazan, porque ven las cosas á tratiendo sus infames negociaciones .. ....
vés de su propio corazón ......
Por lo que respecta á los fariseos,
- ¡~h ( sí, iré aunque tenga que pernuestros hermanos, menos envilecidos
der
m1 VH1a por El, exclamó Susana.
que ellos, pero q11izá más pertinaces en
Yo no ?é por qué han de ser excluídas
su odio implacable, parodiaban con solas muJeres de estos consejos; como si
berbio desdén las maldiciones de Jesús;
no fueran ellas aptas para combatir i•or
y J ochanan juraba que todos aquellos
la buena causa. Ko es que pretenda yo
anatemas, reunidos en un solo haz, caeechártelo en cara, pero ¿cómo no los
rían sobre la cabeza del Nazareno.
confundiste á todos~ '
ce¡Maldición! decía con rabia, contra
· - ¿,Qué puede uno contra tanto~? in aquel que se atrevió á ponerse frente á
sinuó tímidamente Nicodemus. "'·
nosotroR. ,, ¿Crees tú, maestro, que si
- Pero ¡era la verdad contra lamenllegan á prenderl e, se verá forzado á
tira! ¿Quf importa Her uno ó mil? Si
com parecer ante tale~ jueces? ¡Ah! si
llegaran a dar mue,te á Jesús, ¿crees,
así llegara á suceder, ¡con cuánto refiacaso, qu~ su sangre caería. sólo sobre
namiento de humillaciones y torturas
sus enemigos? ¡Tam bién caería sohre
le conducirían al patíbulo!
los amigos que le abandonan r......
- -¿Y nada dijiste tú en su defensa?
le preguntó con ímpetu Susana.
- Es ~rncha rnrdad, dijo Gamaliel :
pero advierte que, con Fobrada frecuen-Protesté, y varios otros se adhiriecia, se echlln á perder las mejores cauron á mi protesta.. Dios te bendiga,
i::ns por defenderlas imprudentemente.
maestro: eran precisamente los discípuTú .no conoces á esoR hombres: nada
los de Hillel ó los tuyos; no porque te
hubiera conseguido Nicodemus si se
crean partidario de .Tesús, sino por conhubiera empeñado . en c?nvencerles,
formar11e coi'.l tu espíritu de tolerancia,
.
puesto que, cuando ciegan a uno el odio
y por el horror que profesas á toda clase de persecución. ¡Oh ! sólo ,
éramos tres ó cuatro, é hicimos frente á todos. Caifás se levantó fu- º. el miedo, n~ hay r.azones que valgan. Y es tanta verdad esto, que
rioso, y empezó á gritar: «Vosotros no entendéis nada en eso; ¿no s1 J??r desgracia hubieran ya arrestad? ú Jesús, no asistiría. yo á la
refl exionáis que es preferible el que muera un solo hombre por el ses1on del Sar,ecirín por no verm~ obligado á ser testigo impotente
bien del pueblo, y no que perezca toda la nación?» Fueron estas pa- de .una escena ?orrorosa. Lo repito, no nos queda otro recurso que
labras ¡¡cogidas con aclamaciones, y los más débiles se dieron con aleJarle de aqlll. A tí, te toca conve!1cerle de ello; pt ro no digas una
ri,alabra de,t?do esto a nuestros amigos de Betania, porque recibiellas por convencidos. ¡ El espectro de Rorna, h guerra, la ruina y r1an
grand1~ima pena.
destrucción de la ciudad, valen bien la muerte de un hombre! Con
- Gracias, hermano, gracias, exclamó ~usana con fervor.
todo, saben ellos muy bien que J esús no es ningún sedicioso; que
To~an?~ entonces Gamaliel un ton.o más grave del que antes tecuando le querían hacer rey, se ocultó, y que no se cansa de rr.pe- nía,
nnad10:
tir: ccMi reino no eR de este mudo.,,
-He jura~o d~fenderle, y seré fiel á mi juramento. Díle de mi
- ¿Les ihsinuaste tú algo de esto·? interrogó graveménte Uamaliel.
partr.
q~e qmero a todo. trance salyar su vida, porque posee un al- No admiten razones, contestó algo turblldo Nicodemus. Si no
es más que un pretexto todo lo que dicen: la suerte de J esúr ... ma ~t'.mmosa y ~orq,ue JUz~o admuables sus enseñanzas. Díle que
el vieJ~ maestro JUd10, me~ido por el Eoplo artíEtico de Grecia, quiey¡:¡. f pp.¡¡,q¡:t; sólo es cuestión de tiempo.
~
re moru· fiel al .culto que siempre. ha profesado al resplandor de la

�-350belleza; y si, como ha ~ucedido á tantos ?tros, seduci~o ~orla mi3? Por la irregularidad de las comidas. -El uso de las cenas acos·
sión que cree haberle sido confiad~, manifestara serle md1ierent.e la tum bradas, de las de media noche y de los lunchs durante el día,
muerte y la vida, añádele: Gamahel, me ha encargado qur, o~ d1g~: no pueden suplir á dos buenas comidas sabiamente ordenadas.
Se halla el mundo demasiado sombr10 para que los que lo 1lum1· Una directora de escuela de Filadelfia, hace tiempo cre_y6 tener el
nan con sus enseñanzas se alejen de él antes de tiempo.
deber de suprimir las degustaciones del día y reemplazarlas por un
- Y además le añadiré por mi cuenta, que tu alma y la suya son substancioso desayuno. Por este camino de proceder ha obtenido
demasiado bellas para no llegará una perfecta inteligencia.
un mejor trabajo mental de sus alumnas, al par que fortaleciendo
Callóse Susana: inclinada hacia su hermano, y fijando en él sus su salud.
cándidos ojos, le dijo con inefable ternura:
4? Por 1ma alimentación insuficiente ó mal retribuida.-¡ Cuántas jó-También le diré, si me atrevo á hablarle: Señor, él cree, au- venes creen de su deber el no comer 6 comer poco para conservar
mentad su vacilante fe.
la e1:,beltez de su talle, y hasta si se deciden á tomar algún alimen( Continnará.)
to, eligen los ácidos y los dulces!. ... ., ¡Excelente higiene preventiva, señoritas! ...... Competen tes médicos afirman que esta causa~º~
más que otra, más que el exceso de estudios ó trabajos mentales,
habían trastornado la salud de las mujeres en general y á las j6ve,
LA SAL~D DE LAS MUJERES
nes madres én particular.
5? Po-:- falta de ejercicio y paseos afuera al campo. -Cuando se dedi ·
La salud de las mujeres, en general, está actualmente en deca· ca tanto tiempo á cada ejercicio mental en las escuelas de niñas y
dencia. Esta importante cuestión de higiene social y las causas que jóvenes, debe reservarse algún momento al J&gt;aseo cotidiano. El re]a producen, notablemente los desórdenes nerviosos, han desperta- creo en un patio ó jardín rodeado de paredes no es suficiente.
do de~de hace mucho tiempo la atención de los médicos. Vamos á
6? Por la ambición de los padres y de los niños.-Se quiere abarcar
exponer un claro y conciso resumen de las numerosas causas que mucho en poco tiempo, y se abandona la escuela imperfectamente
colaboran á la alteración de la salud del bello sexo; resumen que ha preparado; pero á lo menos, que no se hayan tomado' la molestia
~ido redactado tiempo atrás con muy buen acierto por la Asociación de hacerlo en detrimento de su salud frecuentemente y sin gran resultado.
de los Colegios de ln América del Norte. Hélos ahí:
1? l'or las costurnbres .~aciales y mundanas.-Las jóvenes á menudo
7? Por ln ausencia absoluta en el estudio de las cuestiones sanitarias.
se ven precisadas á sobrellevar de frente las relaciones sociales y 11 -La utilidad de estos estudios está en el ánimo de todos para que
estudio; se las sobrecarga, puede decirse, social é intelectualmenti•. no deje de comprenderse, á más de su utilidad, su necesidad pe·
Una madre cr3e haber observado una perfecta salud de su hija, di- rentoria, y creemos llegada la hora de que figure r,n el programad,&gt;
ciendo: «Ella ha sido capaz de lanzarse á la sociedad cuatro ó cin- estudios en las escuelas de niñas.
co veces por semana, durante el invierno y á pesar de todo ello,
DR. JOSÉ VIÑETA-BELLASERRA.
continúa ocupando el primer pue.sto en la .clase.,i Raciocinio éste
-Mirad
al
joven
ca@to,
y
veréis
que comunica m cuerpo á la herque es tan culpable como egoísta, pues la niña ó la joven tienen
su
alma.
Su
mirada
es
pura y sencilla; su sonrisa agramosura
de
más tarde que expiar duramente la tensión de su espíritu y de sus
dable é ingenua; su palabra casta como su corazón; á toda su pernervio, ......
2? Por falta ha'1itual de un sueño suficiente y rP,parador. - Las horas sona, en fin, comunica la castidad su gracia, su vigor, su majestad ,
su nobleza.-( V).
demasiado cortas, consagradas al descanso entre el salón por la no-La ira de la majestad de Dios, que cuando se enoja hace temche y el estudio de la mañana, no pueden de ningún modo dar desblar
los montes, desencaja las piedras y arranca d(cuajo los cedroi,¡
canso ál cuerpo sometido á las numerosas fatigas del día.
d.el Líbano, una sola ]{¡grima la h11ce volver atrás. -Márquez.

€1 artístico carro dt la fábrica dt calzado

El calzado ccExcelsior» se fabrica exactamente igual que el antiguo
calzado
hecho á mano: con la diferencia de que el fabricado por
«.l:DXO ELSIOR»
esta casa está hecho con máquinas que hacen trabajos perfectos y
Completamos en este número nuestra información de las fiestas mucho más fuertes; tiene materiales de primera clase y suela curtida con encino. Dura cada par de zapatos en su fabricación más de
florales verificadas el
domingo 15 del co10 días, lo que hace
ECOS DE LA FIESTA FLORAL
~riente, presentando á
que se horme durante
n nestros lectores un
todo ese tiempo consigrabado del artístico
guiendo de éste modo
carro de la ya popular
que no pierda su forma
fábrica de calzado ccExy que sea cómodo y
celsior.ii
elegante.
Los modelos para el
Un primoroso choson importados
corte
clo de grandes dimende los Estados Unidos,
siones y perfectamenelegidos de los estilos
te acabado, aparecía
más modernos que se
en el centro del carrua ·
usan, así como los más
je que había sido tapiapropiados para nueszado de delicadas flotras costumbres y clires, ostentando de tre·
mas.
ch0 en trecho, grandes
Las hormas con que
pensamientos artificiase fabrica este calzado,
les que son la marca
adt&gt;más de fer ameride la fábrica. Dentro
c1111n1:1, reunen la grandel blanco choclo iban
. rlí!'.ima ventaja de i-er
en cómodo asiento,
ele forma elegante á la
tres graciosas y simpÍI·
\'f'Z que cómoda, eF.talltic:1s señoritas con ata&lt;lo ht-cho especialmrnvíos de ja ponf'sa@. Ti·
ic para el pie de la rar a b a n del vehículo
za latina que, somo Fe
unos soberbios caba ]los enjaezados con ani-abe, es pequeño y alto de empeine.
chos y finísimos listo
nes blancos.
El calzado fino e@lá
El delicado gui,to arhecho con pieles de hetístico revelado en el
cerro alemán, curtida!'!
Jhfütlco carro alrgótlco a,mentado por la amdltapa fábrica dt calzado «&amp;xctlslor,» de i. B. Ztllna v i1a.
conjunto de e&amp;te caal cromo, llamadaA
«O;cariaii y con charol
rruaje fué muy celebrado y aplaudido. Pudimos también recog ·r
del público, los rr.ejores elogios prodigados á esta importante nego· alemán. Se reciben estos artículos directamAnte de las dos mejores
c:ación nacional. Es bastante conociria esta gran fábrica de c11!zacto, Fábricas que hay en Alemania (Cornelius Heyl y Carlos Feidempan que intentemos siquiera hacer historia de ella; sólo diremos ''erg) y laR cuales son las surtidoras del mercado americano, en piP.que el aumento rapidísimo en su producción en los últimos afios, les finas. Se usa también la Cabritilla americana glacé curtida al croba venido á colocarla en un puesto muy envidiable entre las de su mo. importada directamente ele las mejores fábricas de Filadelfia.
. Felicitamos al señor C. B. Zetina por el éxito obtenido con su caclase.
,·ro en el último:concurso floral, y po.r el progret!o de su negociación,

-351-

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�-352-

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES
UN SABIO
A Humboldt, que visitando cierto museo

mejicano, hacía mil preguntas, le dijo el encargado:
-Dícenme que es usted un sabio, pero no
'"ºº qué sabe quien todo lo pregunta.
- Porque pregunto sé algo-le respondió
el sabio.

El 5 por 100 de hombres y mujeres n1 an·
cos y cojos que hay en el mundo, lo i:;on del
lado izquierdo.

***

Un capellán militar explicaba así la misa
á un pobre soldado :

-Sn.bes leer?
-Xo, señor.
-~abes escribir?

€1 su~ño dt la Uirgtn
Rt,ifacl6n con acompañamltnto dt »lano, mando·
llna tsp~.1ola y ~iolln, antt un cuadro
dtl natUT-al.
Era de noche. El cielo
sobre la tierra enviaba,
de sus brillantes astros,
el pálido fulgor;
y en el silencio augusto,
tan sólo se escuchaba
el revolar del aura,
que ténue murmuraba,
no sé qué dulces· notas
de angelical amor.

- Menos aún, señor.
-Tienes madre en tu pueblo?
-· Oh? sí señor, y muy buena .... . .
- Y ¿cómo telasarreglas para quesepa ele tí?
-Sabe usted? tiene unos amigos y paisanos ..... y .... .
- Pues bien. amigo: ¿quieres que te diga
ahora lo que es la misa? ...... Es como una
carta que los fieles ño sabrían escribir al gran
país á donde iremos á parar todos, y donde
ya estfo acuartelados nuestros parientes y
amigos. Para escribirla, hay un escribano
público, un compañero, que ha estudiado la
lengua de allá ...... :b:s el sacerdote. La mesa ó
escritorio es el altar. La tinta .celestial es la
sangre misteriosa del Salvador ...... Y cuando la carta está acabada, se vuelve el cura,
y dice á los que están esperando: Be missa
estt que es lo mismo que decirles: Ea! ya o~
podéis ir: la carta está ya camino del cielo ...

***

Sólo una tercera parte de la población de

En ta~to que lamentan
las madres su quebrnnto,
y suben los gemidos
al trono del Señor,
á Egipto se encaminan
huyendo con . espanto,
Jesús, José y María,
á quienes guia el i:anto
ángel de las alturas
que les enviara Dios!
Al pie de un sicomoro
descansan los viaj~ros,
ya lejos del teatro

Por eso enardecía,
de odios, el Tetrarca,
nsuela los hogares
con sin igual furor.
y sin piedad degiiella,
y en el ctegiiello aoarca
millares y millares
:le niños que la Parca
ctestroza como el Abrego
las flores en botón.

***

El confesarse á menudo disminuye en un 90
por 100 los pecados.

***

Un bebedor empedernido sufre un ataque
de parálisis.
El médico al cabo de una semana de cura
le dice:
-Vamos muy bien, amig,i mío, ya pue·
de U$ted mover dos dedos de la mano.
-Ah ...... no señor, no ..... No me consideraré en vías de curación hasta que no pue·
da empinar el codo.

***

Proverbio viejo. El que abusa de un lfqiádo
no se mantiene mucho sólido.

en que arrastrado nl Gólgota
por una turba impfa,
sabrás lo que es der.dicha,
dolor y padecer.
Duerme, Señora, en tanto:
el bien de tus amorfs,
está en tus tiernos brazos
sin pena ni dolor.
Los ángeles arrullan
con célicos rumores
de música divina,
tu sueño, y los fulgores
del sideral espacio
te alumbran con amcr.

¡Oh dulce Madre mía!
á quien mi labio nombra,
rte hinojos implorando
tu celestial favor.
Quisiera ser el árbol
que te ofreció su sombra,
· ó la arenilla leve
que te sirvió de alfombra,
ó el músico instrumento
que tierno te arrnlló ....... !

Aquellas dos ciudurles
de la oriental Judeá,
aún estremecidas
de palpitante horror;
sollozan, y sus ayei;.
resuenan en la aldea,
en la colina, el prado,
la choza, sin que sea
l)fdo ese lamento
asaz desgarrador.

Sabe que ya el Me::ias
el Rey de los hebreos
nació de :Palestina
en la feliz Belén,
y su amblc!ón impura
de sórdidos deseos,
quiere arrancar la vida,
como á los Macabt!o&amp;,
al Niño-Rey que viene
para salvar á Israel

***

El tiempo frío aumenta en un 20 por 100
el consumo del pan.

¡Con qué dulzura vibran
los suaves instrumentos
de ios alados séres .. .. . . .
qué blando su ca:itar ........ !
Parecen los suspiros
de los !a von!os lentos,
del aura peregrina
los rítmicos acentos
que vagan en las frondas
del bello floresta!.

Allá, lejos, muy lejos,
J erusalen y Efrata,
dibujan sus contornos
tras el vapor sutn,
que la penumbra dtbil
de transparente plata,
hacia los horizontes
extiéndese y dilat2 .
cual cinturón inmenso
de gasas mil y mil.

Herodes el impío,
de Israel tirano
con infernal encono
del seno maternal,
manda arrancar los mnos,
y nor la inícua mane,
de sus sicarios vile$.
á su rencor insano
los sacritica; y corre
la sangre en un rauda1.

la tierra usa el pan como artículo diario de
la alimentación.

Bl sueño de la Vit&lt;gen.
(Cuadro plástico pres•ntado to d circulo dt Obrt·
ros, de Guadalupe Hidalro. pnr las 1eih riln Maria Ville·
gas, Asunclén Aerrera. luz !'forlega y Lo,eto
torlqun '! nlñ11 l:lvlra y Berta (iarmeodla y Ana Elorrlaga i.

de crimen y maldad,
y á los fulgores ténues
que vierten los luceros,
son mucho más hermosos
los ruidos pasajero!l,
que pueblan por doquiera
aquella soledad.
Duerme la Virger· Madre
y en su feliz regazo

también el Niño duerme
con sueño celestial,
Ella lo estrecha dulre
con apretado abrazo
cual si temiera verse
el traicionero lazo,
en la asechanza oculta
de pérfido puñal.
¡Más no! no del Ungido
temas, dulce Marra
por la existencia r.mada
á quien le diste el sér.
aún está muy lejo!,
del Niño Dios el día,

Pero ¡ay! no soy ¡oh Madre!
si no el esclavo triste,
la pobre y vil criatura
que viene hasta tus piés,
á contemplar el sueño,
en que feliz oíste,
el canto de los ángeles,
que en el ensueño viste
de celestiales velos,
.jo gasas nl través
Mañana, despertando,
proseguirás tu viaje
hasta el remoto Egipto,
sin pena ni temor.
Ya está salvado el Kiño
del sanguinario oleaje.
Herodes está lejos;
su criminal coraje,
no alcanzará· al objeto
divino de tu amor.
Pídele, Virgen pura
el bienhechor consuelo,
para las pobres madres
que vieron sucumbir
á manos de verdugos,
que emoJecían el suelo
con sangre de inoci3ntes;
la bendición del cielo .....
que aun les reserva lágrimas
para lo porvenir.
ANTONIO DE P. MORENO.
Guadalupe, 3 de Mayo de 1910.

.,

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                    <text>Capilla. A?fonsina
Bi6lioteca Universitarü,.
,.

Mm X.

MÉXICO, DOMINGO

2:l DE l\IAYO DE 1910.

NuM. 21.

r,;:

,....-

,,..,,- ' ~
;.e

o de asistentes al banquete ofrecido por la "Sociedad Chihuahuenee," de esta capital, al señor dnn Enriquei
C. Creel con motivo de su nombramiento de Secretario de Estado,

Fots. de El Tiempo lluatra,do.
:,'

�¡ltil cierto! Estam;s acostum.brados á obaervar cada.día, en nue~tros pasos por la vioa, un con¡unto de flore~ y un con¡unto .&lt;le e~~nnás. Desgraciadamente éstas son las que mas abundan, y s1 hubiera en este mundo uha balanza cuyo fiel nos revelara la proporción
exacta de las alegrías y los dolores, estamos rnguros. de que ese fiel
se inclinaría más del lado de las penae.
¡Qué cortísimos son los momentos de alegría, casi comµleta! En
cambio ¡cuántas eon, si no desesperantes, por lo menos, inquietos,
dudosos sobre el porvenir, y muchas veces aún peores, pues después de ellos sobreviene el hastío.

sin c~lrnr en concurso la comisi6n r&amp;pectiva los juzgase dignos del
!Jl'CllllO.

.

Entre ellos hubo muchos adornado~ con gusto, aunque no con la
abundancia de flores que se bubierar}. empleado si la suspensión
del combate no hubiera tenido efecto.\
De todas maneras en los tres comba,les, no oficiales, hubo alguna animaci6n que quizá resull6 más e~pontánea.
Como no se trataba de una verdaa€ra competencia, cada cual
adornó su carruaje como niejor le plugP tan s6lo con el objeto de
1
,
divertirse.
Siquiera en estos combates hubo me~.os envidias que en otros.
Los floristas perdieron algo menos; ¡ps que quieren competir con
la aristocracia compraron flores, casi y!l, marchitas, á menos preNota simpática y en extremo halagadora fué la manifestación que cio.
hizo la colonia española á la si-ñorita Amparo Corral y á sus dignas
En suma, contando con el combate p¡i,rticular que se efectuó el
compañeras en la fiesta que celebró el sábado antepasado.
domingo anterior, tuvimos cuatro.
Se lucieron los ibero?, desplegando gran lujo.
Verémos si el año pr6ximo hay más.
Como se 1:abe, los e3pañole, residentes en México, quisieron maCon tal que esto no tenga por origen l¡t muerte de algún sobera·
nifestar su agrarlPcimiento á la Feñorita Corral y á las damas que en no, estarémos de plá~emes.
el «Tívoli del Rlí~eoi&gt; formaron la r&lt;t6mbola," con objf'to de allegar
recursos para las víctimas de Melilla.
En pocas ocasiones se ha visto en México una fiesta tan esplén¡ Muchas flores, sí, regadas por el suelo y cuyo aroma se infiltra
dida organizada por una colonia extranjera.
con
los niree, para mañana desaparecer cc)n el movimiento consEl elegante edificio foé adornado con exquisito gusto.
tante
de los transeuntes !
Corno nota culminante podremos señalar la condP.coración de la
En
cambio hay flores que aun marchitas y deshojadas exhalan
«Cruz Roja,&gt; que recibió la señorita Corral.
un perfume perdurable, porque esas flore~ son el símbolo de la
inocencia.
Ya de!eábamos que eso del r&lt;cometa» tuviera su término.
¿Cuáles son? ......
· Ni los estudiantes de la Preparatoria, que es mucho decir, no po- 1 Lo sabemos bien. Esas flores son las que durante el mes de madrían expresarse con tanta ignorancia y vulgaridad como la que he- yo van á depositar ante la Virgen
«culada, las niñas que no
mos observado en muchas conversaciones en estos días.
han sentido envenenado su }oraz6n, s niftas que ca.n su albean·
Unos se preguntaban si la cauda del cometa tendría Ja solidez de te traje dan á conocer la nítida blancura de su alma.
la piedra y si el «caudazo,&gt; ó r&lt;colazo» podría desbaratar la tierra ·
Esos sí son preciosísimoslcomhates.
otro:i pensaban que los gases de la «cola» ó «cauda,&gt; podrían enve~
Esas niñas inocentes SOJ? ~,,...¡, i,h~n P?r llegar las primeras
11enarnos; los de más allá, según una broma de un periódico, an- ~l a]tar par!lJlfr~
"llete 1a la protectora de la
ciaban solicitando en las boticas, en Jas drogueríai;:, en~ TnFtil,.ttto ,.,~U1( \ ~
11
·~· N..l:_cion·~l y has\a quizá, er~.)as! 1 ... ,.i "' '
· Jl ogra~!
~o que existe. f:1J' ªº"'
, ~o cmcelado, es una son-

***

***

***

majestuoso astro no se dignó envolver Íl nuestr~ ~íserq plan~ta.
aciones ha hecho un descubrimiento admirable, que lo negaríamos
¿Qué pasaría? Unos astrónomos afirman que la Tierra muy brnn
i no fuera porque está á la vista de todos; hacer hablará los mu
pudo haber rechazado
la cauda; otros, por el
dos. Antes esto pareBANQUETE AL NUEVO SECRETARIO DE RELACIONES
contrario, que tal placía imposible y hoy
cer experimentó al
tenemos pruebas pacontemplarla que le
tent0s de él.
arrebató un trozo de
En la semana que
acaba de pasar se efectlla.
tuaron los exámenes
Lo cierto es que la
en la Escuela de sorastronomía, tan exacta
do-Mudos de esta Ca·
las más veces en sus
pital.
cálculos, sumerge en
Esta escuela es diridudas á los astrónogida c o n verdadero
mos y sus pronósticos
celo y verdadera abne·
llegan á ser iguales al
gación por el señor don
de los doctores de «El
Daniel García.
Rey que rabió.&gt;&gt;
Grandes son los ade·
Lo curioso del caso
lantos q-ce ahí se han
es que en nuestro oblogrado.
servatorio de TacubaEn los últimos exáya al día 5iguiente del
menes admiramos ánidieciocho
se dijo al anñas, señoritas, niños
sioso
pueblo
que la
y hombres que ya se
inmersión
de
la
Tierra
dan á entender unoF,
en
la
cauda
había
sido
es cierto, imperfecta·
á
tal
hora
y la emermente; pero otros ya
sión á tal otra, y á úlcon bastante claridad,
tima hora se sabe que
hasta donde es poEino hubo ni una ni otra
ble.
cosa.
Esta institución es
Se han lucido en esuna de las más benéfiocasión los señores
ta
cas con que contamos.
tos stñom l:lml, Pimtnttl y Jagoaga y mactdo (don Pablol, cc•pando los lugam de bonor
astrónomos.
tn ti banquttt ofmldo al primero.
Dentro de poco vaAntes del día diecioá
resultar
con
que
el
tal
cometa,
no
es
cometa,
y todo ha sido
mos
cho habíamos escrito la nota referente al cometa y ahora venimos
nada
más
una
ilusión
de
óptica.El
CRONISTA.
á salir con que después de tantoe sustos y congojas la cauda del

***

Int,

1ates!

traje, ni con flores
1res de la virtud, por

10

'

~

. .... q¡

, podremos citar la retciones Exteriores, y
') diplomático.
_)ción y los ei;;poso!'
ados. ·
,ición, siendo recibi1. y Rodolfo Nuvo,
.1 y por el señor doll
16
•

¡ta.

té-champagne y po-·
os sumamente com-

¡

etas de Eimpatía de

or. cuales le ofrecieron

Rein6 en él la más

iestll.

ha otorgado á las cria\rnicar sus pensamien-

l1e de l~s brutos, es ele-

l

ncs sirve para comu-

la han perdido son
na dar á entender su
mente por medio de

11,

r

nn,.-, o '.

-~--

.....

---· ·"

Grupo de asisteotes al banquete ofrecido po1· la. "Sociedad Chihuahuenee, " de esta capital , a l señor d o n Enriqu~
C. Creel con motivo de su n o m b r a mie nto de Secretario d e Estado,

1

~

o se aproveche la ins estudios é investi·

Fots. de El Tiempo llustro,da.
/

�-324-325en voz alta á través de los cris·
tales de su~ guías, un asiento,
oyéndole con graveda~ .~n se~or
bien portado que tamo1en se lll·
clina sobre el librote, y que aun
ti,rne en la mano el bi11tte de
quinientas pe,;11tas qu"l hit trnícl1&gt;
Ué donativo á la pia&lt;.lo¡,a casa.
Señor. - ¿·Lo ve usted? Ju~n
•
1'
Fernández. Edad, ocho años. ..t-e
era yo, un golfo, un gra?uja ....
¡Quizá, de no haber vemdo á es
t1t casa, seguiría siéndolo, en vez
de ser hoy un industrial honra·
• •/ 1
do y en buena pos1c10n
......... .
¡ Ah, aquella noche no se me
olvidará nunca!
Director. '-¡Venía usted transido de frío y se encontró lumbre y cama!
Señor. - ¡Y algo mejor y más
grande! (conmovido) . Me encontré una hermana buenísima,·
un ángel que me enseñó lo que
yo no sabía: á rezar .... Desde
entonces todo comenzó á salirme
bien .. . Ella me colocó de aprendiz en un taller, y. . . . no voy
n referirle mi historia ....... Por
ella sny al presente feliz y rico
relativamente .... .. ¡Aquel Padre
nuestro me salvó!

Sri ta. Cecl. la Rebo lar,
Sri h. P,ieoa Couto,

Que se ba unido to matrlmonlo con el Sr. Roco.

Que con tratrá m rl 1onlo con el Sr, Duarte.

EL PADRE NUESTRO DEL ASILO

Srlta. Carlota üonzález Mesa,

Hermana. -¿Cómo poca guita?
Golfo.-Sí, yo ya·me ocup0 en algo. ¡Pido.por las calles!
Hermana ( hablando consigo mi~ma tristemente).-¡A su edad!
Golfo (prosig!]iendo su charla).-Ahora mi padre está cumpliendo quincena en el'Abanico; el casero le había ·echao por.no 1·ngar,
y gracias al Mangas no he dormido esta noche al raso. ¡Y con la
helá que cae! (Se dispone á meterse en la cama) .
Hermana (detenifndole).- ¡Espera! ¡Aquí no se acue&amp;ta nadie
sin rezar antes! ¿Sabes rezar?
Golfo. - ¿Rezar?
Hermana (con profunda conmiseración),-¡Desdicbado! .Mira,
nadie debe recogerse nunca sin rezar antes ...... ¡No sabe uno si ¡,aldrá del sueño! Es preciso hacerlo, además, para pedirá Dios fiwrza y ayuda para ganar el pan ... El que reza no está jamás dernmparado .. . ¿Sabes por qué está tu padre en la cárcel? Porno rnar.
Golfo ( seducido por las palabras de la hermana )-¡ Pues c, mu
usted no me ayude!
Hermana.--Ea, arrodíllate y ve diciendo conmigo, no sólo con
tus labios, sino con toda t u alma, fijándote bien en lo que dicf's para que lo entiendas y no te olvides: ¡Padre nuestro, que estás en
los cielos ......
II
El despacho del director del asilo de noche, habitación modesta,
con mesa para escribir, sobre la que se ostentan grandes librotes de registro. En uno
rlr ello~, ab;nlo de rar en ! ar, el director ]eP.

Que contraerá matrimonio próximamente coo el Sr. Jiméoez Camacbo,

I
La gran sala del asilo de noche, de muros encalados y cuidado.'
samente limpios, con sus dos hileras de camastros de hierro, bajo
las mantas grises~ en los cuales duermen los acogidos dando una
tregua á sus dolores en aquel sueño plácido vigilado por la caridad.
En medio de la amplia cámara, combatiendo el frío invernal, una
estufa de cekal rojo blanco, que parece un ojo abierto velando por
el reposo de toJos aquellos desgraciados. Junto á uno de los lechos
una hermana de blanca toca se dispone á ayudará acostarse á un
pobre golfillo como de ocho años, desarrapado y flaco, que muestra
en su rostro un suave contento bajo la doble acción del fuego confortante y de las palabras cariñosas. El rapaz acaba de ingresar en
la casa trémulo de frío, y, desinfectado convenientemente, se dispone á recogerse.
Hermana.-¿Has entrado en calor?
Golfo.-¡Ya lo creo! ¿Esto está la mar de agradable!
~ermana.· -Es la primera vez que vienes al asilo, ¿no es cierto?
Golfo. - La primera.
Hermana.-¿Y cómo se te ha ocurrido venir?
Golfo.-Me lo dijo el .Mangas, un amigo mío, que ha estao
aquí ya.
Hermana.-¿No tienes pac:lres?
Golfo.-Madre, no; ¡.,adre; pero no me
hace caso y me pega ca pie de raliz~ cua•:do le llevo poca guita .....

B'IESTA FLORAL

jo que se le acercaba era Jacobo
ó no· olió sus vestiduras y le bendijo.'
Los mongoles, eh vez de besa.rse se huelen la cabeza. Un
padre que quiere acariciar á .su
hijo, ó un amante á su novia,
mtte las narices en el pelo del
sér querido y aspira fuertemente.
Los samoanos y muchos isleños del Mar del Sur se huelen las
caras para saludarse. Su expre ·
sión de canño entre amantes no
e~ «bésame,» sino «huéleme. n
Los birmanos y algunos otros
pueblos de Asia hactn lo mismo. Cuando dos novios se sepal'ii 11 se llevan algún pedazn e.Je
la ropa del sér amado, y para
consolarse lo huelen durante la
ausencia. Es para ellos el equi ·
valente de nuestros retratos,
sólo que en vez de satisfacer el
sentitlo de la vista satisfacen el
del olfato.
Los salvajes nos llevan la ventaja en esto: que mientras que
ntJsotros no gozamos más que
con la vista, ellos gozan con la
vista y ron el olfato, porque
tienén ambos .;;rntidos igualmen te desarrollados y en la obscu ·
ridad pueden reconocer á una
persona por el olor propio?, indh-iclual que cada uno tenemos.

1 910.

A. P. N.

EL BESO

·····························~········"·················

Nuestra costumbre de besar
es moderna. Los antiguos no t:e
besaban, sino que se olían.
En la Biblia existe testimonio
clP. esto, porque cuando Isaac,
ciego, tuvo duda de que si el hi-

MAXIMA

Ylct ,ria de las señoritas de üaray , (Pdmer premio)

J

I·

1

La adquisición de la riqueza
es trabajorn y difíci l; su conservación ¡.,enorn.; ~u uso incómodo.
( San Clemente de Alejandria. )

l

1

r

.,

Sr. Cesáreo Roco,
Que ae ba unido en m1trlmoolo coo la Srila, Rebollar.

"

Sr. don Aliustfn Jlménez Camscho,
Que tonlraerá watrlmonlo próximamente con ta Srita. Ciiatález Mesa

Que · contraerá matrimonio coo la SrltJ Couto.

¿r

t

~~A~

Sr. don A, Duarte,
1

Los carruajes adornados desfilando ante la tribuna de honor levantada en la Avenida Juárez.

Fols. &lt;le fl Tiempo ll11slraclo,

�-33t-

~326-

EL COMBATE FLORAL

acabando pot la de los mendigos.
Una de las más notables y
que á nosotros nos parecería más
extraña es la de novias, acade ·
mia de preparación de mujer,·f':
para pescar h.ombres y lleY~rl11f':
al matrirnofi10 como cordcntof':.
También Fe amaestra enesa:v·ademia á las ya prometidnf.. ~·
próximas á casarse.
Esta academia singular se JJa.
ma «The bri&lt;les,, ( Las novios),
donde profesores y profe¡::01 ns
hábiles enseñan á domar el cn rácter, ~ncoger y ocult~r la~ uñí·
tas ser melosas, estudiar a los
rndridos en sus virtudes, vicio!',
costumbres v carácter, para convertirlos en "hombres suaves por
la dulzura y la coquetería.
Hemos tomado de sus pn s
cripciones algunas notns de k~
prospectos.
Helos aquí:
«La mujer casada que se qu , ·
ju de su suerte, debería gener:, l ·
mente, quejarse de su carácter
que no sabe modelar.,,
,,Cuando una mujer trata ÍI su
marido como si fuera una caballería no &lt;lebe extrañar&gt;'e de recibir algunos pares de coces."
11La dicha qu~ una mujenecibe es consecuencia de la felicidad que da. Los abrojos no pueden pToducir jazmines.&gt;,
,,Ha habido malos generale:i
que han ganad? batallas, p~ro
ningún mal artista ha producido
obras admirables.,,
«Para dernrmar á un forio·o
es mejor una caricia que la in diferencia.&gt;&gt;
«La rPctitucl es el ingenio ck

FIESTA FLORAL 1910.

El diri~ible del se·
ñor J. Villa ~ frias
Fué ver&lt;laderamente notable,
suntuoso y de buen gusto, el
auto presentado por el señor J.
Villa y Frías, dueño de la carn
de automóviles de alquiler e~tn blecida en la e~quina de la fü .
meralda y 2~ de Zarco. ·
Como verán nue1&gt;tros lectore~
en la fotografía que publicamo~
en esta misma página, el senci·
llo pero elegante adorno de estr
carruaje consistía en la perfect11
ügura de un globo dirigible qu&lt;-'
1-1imulaba ir tripulado por el
chau[fe;ur del auto. La originalidad ..&lt;le su adorno motivó un
constante aplauso de las multi·
tude:i npiñadas en las aceras,
balcones y plataformae de toda
la A venida de San Francisco.
Muy justificado encontramos
111 premio que al tleñor Villa y
Frías concedió la Comisión Ca·
lificadora, porque uicho carruaje era un hermorn cofijunto de
exquisitez, habilidad é ingenio
que poderosamente llamaba 111
atención.
Felicitamos al ¡;.i,ñor Villa y
FríaH por el tino con que supo
contribuír parad ,mjor resultado de nuestra fiesta floral.

ACADEMIA DE NOVIOS

......_

Los ingleses rnn muy dados á
crear academias para todo lo ima
ginable, empezando por las de
«littlepilferes,, (niños rateros) y

Automóvil presentado por la casa de autom6vlles de alquiler del
sedor.J. Villa y Frias.
(Como se ve en el 1rabado, figuraba un globo dirlrlble)

FIESTA F.LORAL 1910·

.Aspecto &lt;le 10 AvenicJA Juárcz du.-onte el con1bt&gt;te y concurso flc,ralt:s de la , uañt. oa del domio ¡¡o.

el traje nupcial ele
calle.
Mlle. Jourton, hoy
;\f me. San :Martinu,
que ha lanzarlo esta
innovación, se ra,ó ha
ce poco con traje de
calle blanco, sombrero
negro y gran ramo de
azahares y rosas blancas en la rnano, lo que
produjo un bonito
efecto entre el eleYado
círculo de damas y cahalleros.queconcunfan
á
ern boda. ~
LA ULTIMA MODA
Es de confesar que
TIUJBS NUPclALES
esta sencillez es muy
ngrndable y qne ya C8
Los trajes para C.'lS ••
L em po de salir de la
miento se van simpl fi
rutina del sempiterno
cando. Anti~uamentc•
_traje blanco y ,·elo. Al·
para hombre, no h:1 ·
gunas dirán que el en
bía otro traje que ,.¡
so lo requiere y qui·
frac; después vino l:i
está más acorde e o II
moda de la levita parn
la~ circunstancias; peceremonia y ahora co
ro no hay quien automienza á usarse el jaquet.
un d1:Lil!e d1: !.:1.,; frihunas de l os i,~vitacJus. tomotlo cJu.-ai.tc
rice á Creerlo más que
la fiesta de 10 mAiÍ0n0
la Costumbre, lo que
En las capitales eu·
(F'ots. ll e Et TnrnPo Ttusnw,o.J
no deja de ser una anropeas, donde los eletigüedad.
gantes jamás usan levita ó jaquet negro, los novios se casan con levita 6 jaquet ele
Hay que seguir con el progreso y venga la innovaci6n.
fantasía, es decir, gris 6 marr611.
ANA DECHANTILLY.
En cuanto ú lns clamm:, acaba &lt;le hacer la aparición en París
clb, f;inu de su famn.
l\listress Washington
ncogió á su hijo con
efusiva ternura, 1Cl'I,
sin hacer mención del
triunfo que él acnb:1.
ba de obtener, y que
ella cong;deraba como
el hecho más natur I
-Le inculqu~ la Yirtud: la gloria es come· •
cuencia de: ésta-dijo
sin alardes de ningún
género.

EN LA ESCUELA. SORDO-MUDOS .

•

....

€1 Sr. Director de la €smla D. Daniel Bmia y las señoritas sinodales.

Carro aleg6rlco presentido por el señor Juan Ral.- (Prlmer premio. )
(Bate carro llam6 la atcncl6o por el buco g111to de 111 al11orlas,)

Fots. de El Tiempo Ilustrado,

Bru~o de alumnos y &lt;1lumnas tomados durante tos exámenu.

[FotB. de El 7'iempo Itustraclo.J

�MI COMPAÑERO DE VIAJE

suspiro, un suspiro profundo; abrió en tres formidables bost
su boca infinita, como una corpa que agoniza . . . .. Se levantó
seguida tomó con los dientes un nessesaire de piel de 9~rdo que
Iba yo de Miláñ á Venecia. El viajero que compartía conmigo entrarhabfacolocado enlaalfombra. Con los dientes también
uno de los grandes departamentos
vuelta á la llave y abrió el peq
del «sleeping car,i, tenía una silueTEATROS Y .J\RTISTAS
ño maletín ...... De él sacó un
ta macabra; na tan descarnado,
núsculo frasco lleno de licor n
tan grotesco, tan extmordinari:Lgrusco.
un vaso, una, uchara
mente largo, que µu&lt;lier:1 pasar
plata.
una
bote] la ele whii.:ky; co
por un fantasma escapado de un
pu~o
una
extraíia
mezcla. y l-Q
cementt•rio ...... No an&lt;lab:1... ::-e
ech6 al coleto &lt;le un i::olo trag
deslizaba como las culebras e I
haciendo una horrible mut,ra I
tre la, nltas hierbas del bosque ...
dii::¡nisto
.... Todo esto:sin Ferri1
~us pupilns bi_zcas, de un bajo
de
las
manos,
que eran de$1u
amarillo d,· luis usado, tenían no
Hll'adas y atraYés de cuya ~pi
sé qué de dolorosas, algo de re·
&lt;:ul,ierta de pelos como cerda¡:;,
signado, de enigmático que angruesas venaR riol;
ndiYinaban
gustiaba tanto como esas miradas
ceas
......
frfos y tiernas ele los tísicos ......
Aspiró una bocanada de aire
Contrastaba su mirar con la sonhlzo virar su cabeza como Ri fu
risa artificial que se dibujaba en
de, cartón ó de madera pi nt
sus labios agrietados, c ,rroídos
d1,t;~
de tal modo, que pare ió q
como por afeites veneno!&lt;OS. ~u
estab.a
de espaldas. Se raRcó
cara angulosa, pálida, desencajanuca-y-la frente á ht vez con su p'
da, de una extrafia fealdad, daba
izqui rdo y su pie derecho. Pnr
la impresión de una careta ¡,obre
cía
no tener pecho y haberse rue
la cual aparecían manchas de p11I
to
jiboso.
vo de yeso ..... . t-u cuerpo exhal:1
Luego me lo imaginé un sa¡
ba un olor irresistible á aceite y
&lt;JU e rn encogía y se estiraba, pes.
u11~üc11tos.
do y monstruoso. Se retorció d
J,1s camitas del vagón. est;ib111
pués en círculo de barrica, BC rli.
preparadas ...... Era de noche...
locó,
se transformó c o m o ln
El, mi siniestro compa1icrn,
,·;1, que huye de una casa encan
lnll,uceó, con una voz blanca y
tada.
&lt;·a ,·ernosa, no sé qué extr,ifüt!&lt; p·1 ·
Fatigado por una noche &lt;le II
labrns en nna lengua que no ,;e
&lt;lía
de Yinje, ntolondrado por
par,·cía :í ninguna de las que yo
rodar sin tino &lt;le! tren, a pcnn
conozco ... Le contesté con un ge:-·
dormía. ~{staba embotado ... ~I
to va.go, con un simple saluclo de
imaginaba e•tar bajo el peco d
cabeza ...... Y allí permaneciniu~
una ecpantosa pesadilla. Hu bies
los dos uno frente al otro .......\1 c
querido
ahar el dedo hasta el bo
1·use mi pyjama y me tendí pnrn
tón eléctrico, 113:mar en mi socorr,1
dormir . .. . Pero á pesar mío,
n.l empleado que iba y venía á lo
abrí muy pronto los ojos .. ...
largo del pasillo, y no po&lt;lfo.
La presencia casi tangible en
¡
Ah, qué noche mái:: mala. \
las tinieblas de aquel sér mistericr.uando febril, rendido, con zu m·
so, demoníaco, y que inquietaba,
i&gt;idos en los oídos me levanté, r1
me enervaba, no me dejaba dorla s primeras luce!&lt; del alba. u11
mir. El también se había dcsnualha ideal nacarada, de dulcC'.
cln.do. Se perfilaba sentado en · u
«Las Malagueñlla. &gt;&gt; ball 1doras dd Teatro Alcázar, que bao ccdlfo el pro ·
tintas desedayd,·flor, quenacfa
cama, como a.l borde de un baúl,
· dueto de su función de beneficio para las fiestas del Centenario
entre
las alas blancas y las t!e co
eon la tapa á medio abrir, e:1 c:tde la Independencia Nacional,
lor de rosa que bntían r.l agua re·
rniseta de seda rojo fuego, inm6verbera.nte de la laguna. Jfofren·
,·if. y replegado ::;obre sí misn~o, con la barba incrustada en las
te de mí no había más que una camita vacías sobre la cual estaba
l'Odillas....
dc~plegado, para que se viese bien un anuncio del Casino, el
Le miraba con los ojos entornadors, iimulando que dormía ......
anuncio de los debuts en Verona del Hombre-Proteo en sus mara riDuran~e cinco minutos permaneció en aquella i, cómoda postura llosos &lt;&gt;jercicios.
r.un10 f: J rccordfl se los detalles de una lrjana nrenturn .... .. Ex hal6 nn
El hombre-serpiente.

ri

1

" C ON

~.l,' O HIBI O ,' •

t-a llarin, tra n s&amp;, rmfs ta y cv rlc ato que s e ha pre~e n tai:Io e n e l T ea tro -\l ~ázar,

EL COLOR DE LA BANDERA
Derramaba el sol de 1\larzo
sus rna.g1üfocos fo).gores,
sol.Jr c los agrestes campos,
y les encumbra-dos montes,
I e I est:.clos ele folla.ge
y re,!)osantes de iflorié•s,
en la ex111berante zona
que culebreanld'o recorre
a,quel1Ja ,cinta de ,plata
que va cambiarndo de nombre,
y es, Atoryac, rumoroso,
cles,pnés MexJcala salobre,
de las Balsas, impetuoso,
ó del Oro, sin •que asombre
ver meZJcla1do en sus arenas
el metal que en todo e!1 or.be
da mO'Vimiento á lo•s .pue!blos
y sal-va ó pierde á 1los hombres.
Allí la Naturaleza
fué prólcliiga oon sus d'ones;
en per¡plétua prima,vera
los ,campos y los a.licores,
y embalsamado el arnhiente
con una opulel]lcia enonme
ele perfwmes que deleitan
y los s•e·nrtildos aJbsorlben.
P.ue.hlan el azul es¡pacio
piá-jaros multicolores,
que al &lt;leSip untar la mañana
llenan ·de trinos el or!be;
y •hélly frutas tan deliieio-sas,
tan bellas y .multiformes,
que atlí se 1bendi ~e siem¡pre
á Dios por tantos ÍélJVories
colmo prncli,gó á esas tierras
clo1]c\'e .son 'héroes lo.s hombres.
Iguala, entre aJqueHos ,pueblos
afanosa se recrea,
con el orgulllo que siente
el qu,e a~ún rern2·11do ostenta,
ctue como timbre de gloria
lleve escri,t,o en s u banldera.
Era el día 13 ,ele Marzo :el pu etllo esta1ba ,ele fiesta
ponque alií d señor Guerr ero,
con gran parte de su fuerza,
e:::,p,era1ha la lleiga,da
· ele 1tunhi,de, ,que ya era
el a1iaiéfo 1poicleroso
de aiqudla campaña excelsa,
des!cle c¡u ;o- en estrecho a1brazo
~e unieron en :'\1cél!tempan ,
y viene ele Teloloapam,
donde ha fi·jaclo sus tiendas
á tratar ur,gent emente
la ado,p,ción de la Ban1d era.
La hermosa plaza ,ch: Lguala
tiene entre rnulcha.s preseas,
ct:arenta y ,dos ta;marinclos
cuyas copas o¡pulentas
brindan cleleita1bl e sombra
en la estaición veraniega,
y bajo elJ!o.s, con deli.cia
la genbe se refrigera.
Al Oriente la Pam)lquia,
de arquitectura modesta
pero aseada y preiviamente
decorada ,con cl'ec·encia,
y frent e al costado Sur
&lt;le la reif erida igJ,esia,
hay una casa .muy a.mplia,
1

aunque de hrnmilcle aipariencia;
y eti a,Hí el alojamienito
L¡ue á los caudil!los es1pera.
Los dos jefos denod'a,dos,
alrededor (le ooa mesa,
rvdeado,s de nrn.chos otros
en cordiaJi!Claid' se sientan.
-Haibla Iturlbide: "Señores,
nu,. stro Pian de Lguala ex¡pr esa,
que los. tres_grandes_ .prin1c~p1os
que son la bas•f'· su¡prema
de todos nuestros anlhelos,
por la santa Inrdapen&lt;len1cia ;
como hePmosa s garantías
para nueSttra Patna exicd sa;
son la Religi:ón divina,
que norma nuestra conci'encia,
La ünión, ,que nos hará ·fuertes,
y 1a Paz, fuente, suprema
cl'e esperanzas y de &lt;li1dhas,
que soibre nuestra'S ca'bezas,
harán caer mil berudi1ciones
d·e to:das las alma,s buenas
"Pnes estas tres ,g a.rantías,
de.ben ,d,e- ostenta!"se, bellas,
en los colores que lleiv,e
nuestra flamant e Bandera"
-·'~1uy 11:ien dicho, exclamó Dra1b-0,
perfectamente se expresa
co11 a,ck1Cuardos colores
la más complicada idea.
azul, ·que es color d'eil ,cielo
la Reli.gión representa,
la Unión, con ¡pureza el b.lanco
y un rojo la fodepenldencia,
que se con1quist ó ·con san1~ re
y con fu'€1go, se ,cons erva."
- "Don Nicolás, los colores
q "'' · irndi-::a usted, no ,quisiera,
repli,có Itunbide, ponqu,e
no dan exacta la ~clea,
v acleunás, son lo,s que ·flotan
~n la baru:lera franocesa,
y una imita;ción, sin gracia,,.
,pod ría resultar la nues tra .
"Es necesario alg o nuevo,
en que se cl·emues:tre impresa.
la fe .c\e nu-estros mayores,
lo grand i?so •ele la ide_a,
el porve,11r d1?- la pat na
v la 111 ajesta1c\ eX1c-elsa,
ele un 1p~1eblo que al 'V erse lib re
nuiere ll egar á la ·m eta
del ipoder. por sus virtudes,
d' 1 hono:·, por su no.bl eza
y con su constan1cia herói,ca
conquistó la lnde?etKlencia."
- "Señor, d'iice F1ílisofa
,ne• ,creo imita'Ci:ón r:u t:·era
,;eguir el .ma smo ·cam :r10
qn.e 01t'ros, pu ebfos nos e,nseña11."
"Esp aña, q'llle es nu,estra malrlre, ,
tien e por gloll'ioso embliema
barras ,d:e sangre y &lt;l'e gittalda,
· r CO'l i d doais re'present a
é,; fuego cl.ei1 patrioiti1smo ,
v el oro cl:e s u ~a1ndleza.
¿Por ,qué no ~- .(),g:_eir 110,sotrns
·esois coll'Or es, div~
con~1hina,ció11 soló· dando,
que le cambie die apar·ienaia"
- "En ,los Estados d'e1J• Norte·,
&lt;l,:,c,e Rayón, r,epreisientan
har1"as c1e púnpura y nii,civ;e

la Unión sólida y ~·a Fuerza;
y un ·oualdora,c\10 azul mar'iono,
con el núimero ele estrella s,
que son 1os Bst~°'.s ·l1ibr,es, ,.
con ,q·ue esa Ameritca .cuenta.
Discune1n Ga1rda Moreno •
; Colda:Uos, ,cuiya ve:rbél.t
es f,lorid:a y dega'tlte
a·:111,qu1e us.a,dia -w n m ol{i,e.s t:ia.
Don Jmm Alvair.ez op1on.a
ipor1qure !leve c01tno emblema
ana águ·ifa. ca·uda~oisa
ck~torozia,n\cllo á ,urna culebra.
Cuando máis a,ca.lorada
. la di·scusiÓin se pres·enta,
entra un moro, conducLendü
en u,na enorma baindleja
una coJosal s,a,nldía
el:· color.a.oión tan beJla
y tan j:u1
g osa y bfi&lt;J1l,ante
que oa·usó, má,s qu,e soirpreRa,
.rcig01cijo á la,s personas
•que á la cl'Ís;cusión atenta,s
s,ud\3.ndo estaban á ma,re.s,
y pa,ra .Jas cuales era
aq,ueJ!a preciald·a fruta
oomo de la Prnv.i,dencia
regalo, en esos momentos
por lo gr.ata y por lo fre&amp;ca.
Batqend'o palmas, Guer.riero ,
•k .oia 1'tonrbide se ac erca
y "Señor, di-ce, veincida
la difi.cultad se encuentra:
H.e a:quí ,los be!.Jois colores
que será.n Nuestra Barndera,
y que e.s ta ,precia,d!a fruta
sin qt1,erer ·hoy nos ,pres,enta.
Vt&gt;•rde, color de esperanza,
renuevo ,die prima.vera,
&lt;1ue es r,egocijo eni tJas aJ!mas
y á n,uestrois ojos pres·enita
.i:e Dios el Poder inmenso,
fn ente d:e diitcha sup·r ema.
B;an100, .la F e, que nos liga,
,~¡ Honoir y la pureza,
qLre SD11 cLe nu est r:a1s aicé i o n es
d sel,1:o qu•e ks Ida fu erza;
y Rojo, rojo de ·sa,ngre,
:·ojo ·die fuego, ·condensa
rn uy hi en nu esitro1s sacrificio.,,
simbo,J:iza nuesit:ms ipena·s,
y las vidas genernsas
que ha cosfaido 1mest r:a em;pres;:i
.
VERDE, BLkNCO Y CO LOR:\DO.
c-!1 la forma en que se ostenta n
!:n lia ddkalda fruta,
que vin:o .en ,hora sup,rema
á 'dar.nos .Juz a1 oeireibro
l:rinclanclo su dulce niéctar. "
Un apfa.uso estrepitoso
·a1'ogió la he1,mQlsa fü,ea,
y íué tanto el rego,cifo,
t,ntas la, enho rabu1e,nas
qu e le d'ier,01n á Guier•rero,
v ta·n señaila1das muestras
;¡,e ac~ptadón ,c:ariñosa
po r su ficliz ocurl"eJ11ci.a.
qt~ie se 'dió por aproba da
!a pro,poisfoión s1,n cera,
y el ,wlor 'Cl,e aiqueJ:I,a fruta
1reifri1g erante y siu1pr,ema
qll'edló die ·gloria ourbi:erto.
fl otand'o en NUEISTR1A BA\NíDER!A.
1

1

1

1

RAFAEL

NA JERA,

�-335-

EL RAYO

- ¿Hablaste con El? insistió Susan; .
. ~ Era sumamente.difícil, puesto que se hallaba rodeado de sus
d1sc1pul~s .Y de una. mmen~a 1;1uchedurnbre. Jamás le he dirigido
la palabra. de ~eguro que El solo me conoce por la aureola con que
han rodeado m1 nombre; y por más que parezca muy extraüo lo
que p~sa, no está efi mi mano tr.ansformar las categorías. A mí se
me piegunta; yo no pregunto Jamás nada á nadie. A pesar de
todo . ...
¿A pesar de todo ...... ? repitió con ansiedad Susana.
- Rn el momen~? que me hallab~ muy en ea de Él rn le propuEO n,o ,sé qué cuest1on, porque el rmdo me jmpidió oírla. Lo que sí
llego a mis oídos f~é la re.spuesta de J esús, que decía: «El que no
está co1:tra mí, esta conmigo. ,~ Lázaro me ha dicho afectuosamente:
ce Maestro, est? va para tí. J esus te mira. i&gt; Y era así verdad· pero
pens.é que el Joven doctor adivinaba la profunda simpatía q~e me
rnspira su p~rsona, y cont,esté á su mirada con u11a somisa.
En aquel mstant~, entro Nic?demus todo descompuesto.
---¿Sabes ya ~l milagro? le gn tó Gamaliel.
- ¡Ah ! ¡el milagro! ¿y quién lo ignora? Jerusalen entera, como
t:n solo hombre,. an~a por el camino de Betania: reina en toda la
crndad extraordmana efervescencia, y en repetidos arranques de
entusiasmo, exclama: «¡ El l\fesías! ¡el Mesías! ¡hemos hallado al
resías!» Todas las espera~zas y sueños dorados dél pueblo se ha}an en un estado de tensión que raya en delirio. Por manera que
ª mídno, 1me co?mueve. ya tanto el milagro como las consecuencias
que e e podran segmrse.
- ¿Qué quieres significar con esto? murmuro Susana.
J.-Por tres .veces he venido hoy á buscarte, Maestro, continuó
~ lCo.demus sm atenderl_.:i,_ y las tres estabas ausente. El Banedrín
~ ~ido c~nvocado precipitad~mente, sin que t ú te hallaras pre•en1.e. ema~iado conoces tu la astucia de los sacerdotes, quiénes cocomo no ignoran que Láz~ro era tu discípulo, creyeron sin &lt;luda
q~eh, puesto que Jesús )e bit resucitado, te pondrías de su parte j '
a::s1 an hecho caso om iso ele tí.
'

DE LUZ.

(ESCENAS EVANGELIOAS )

Pot1 Reynés monlaurr .

(CONTINUA,)

X

oN qué disposición de ánimo presenció Susuna,
hasta su clfsenlace fin»! , nquclla ef.:cena extraordin11ria; cóm&lt;', á pee11r de las reiteradn,- súplicas
de l\l aría, rn yo'Yió I recipii:ldnmenteá .Jermalen,
acompañada ele su fiel sini ente !-1nra; cómo, en
r-~
fin ll egó á su morada con la carn más pálidn que
~ p:;i, ~ la áel difunto n quien habían quitado el Furhnio;
cosas eran todas esas, que ni t&gt;lla hu hie,a acertado á e.xplican,e.
Hallábace Garualiel reco.~a-do en la balaust~·ada &lt;~,., la azoten ,
cuando, á boca de noche, ~,10 lleg111: cr'.n ·paso aguado a ~u . hermnna: dióle aquello mala esp;na, presmt1en do algu11 a desgrama; pero
al encontrarse con ella Yon ciu.e
!ti gritaba, á pesar de sn ha~ituaJ reserva: «Lázaro de Betama
ha resucitado," la inquietud de
Gamaliel se trocó en mortal angustia.
Po so ]a mano sobre la frente
de la joveri y la halló ardoro, ísima. Como qu:en cuida con sclidtud de un niño enfermo, con
dújo 1a á su habitación, y la obligó [i tenderse sobre unos largo,
cojin es y á beber unas ~o,tas de
licor de pahnera, suphcandoh
~ialago~ qu e no }Jemara en
na~, ni se preocupara de na~a,
110 fuera cosa que con su a.g1ht
ción aumentara aquella fiebre
uerviorn que desaparecnía con
unos momentos de reposo. Sen·
1óse á su lado, atento y afectuot=o cual tierna madre;
:_No temas nada, le dijo, que
nquí estoy yo. Cuand? eras pe·
qut.'ñita, no tenías miedo á _nadie si me tenías en tu companía:
ya \'elaré yo por tí ; duerme y
reposa...... .
- Pero hermano, ¿crees acaso
que estoy enferma? ~eplic6 ell~
l:Oll viveza. No dehro, no; se
muy bien lo que. digo. J;sús de
Nazareth ha vemdo hoy a ·Beta11i:1: se ha echado á llorar al ,·er
que todos 11orab~n. Paróse un
1n:;tantc, comoqmen evoca un recuf:'rdo in efable. De~pués ha pre·
O'Untact o: ¿Dónde le pusísteis'?
todo el mundo le acompafió luego al sepulcro, y, una YC7. allí,
dijo: «¡Lazaro, sal fuera!" Y Lá«Tollettes)) de última moda
zaro i;e levantó de la tumba y
apareció á los ojos de la muchedumbre envuelto con el sudario. Marta desatóle el lienzo que lo envolvía, y Lázaro al punto se postró á los pi~s de .Jei,;ús.
-¡Imposible! exclamó Gamaliel. Hace tres días que expiró pláciJamente en mis brazos, despu(·s de un a lucha su prema: vo roi -mo le acompañé á la sepultura! Tranquilízate, Susanita, estás a·ucinada.
- 1:'ues, pregúntaselo á Sara si no quieres creerme á mí.-l.a an tigua sirviente hizo un gesto de asorubro.- Pregúnialo á lo, llassidim, á todo el mundo. ¡Era inmensa la muchedumbre que Jo ha
presenciado! .Jesús, orando á su Padre, J ecía: &lt;Cliago todo esto por
razón de este pueblo que está alrededor de mí; con el fin de que
crean que tú eres el que me has enviado.)&gt; ¡Ah, hermano mio! ¿Xo
es verdad que tú también ya crees en ),})'?

Tttad. del P. Jaime Pons, S. J.

-Iré á ]3etania mañana á primera. hor( interrumpió Garnaliel;
admirado con tanta precisi6n de detalles. Ahora, procura tranquilizarte y reposar: no te turbes, que á mi vuelta todo te lo explicaré.
-¿,Podría saberse éln qué me he de turbar? En sus manos están
la Yicla y la "muerte: Él es el maestro soberano. Y con ex~,nsi6n
angélica rrpitió: ccSí, es mi maestro.&gt;&gt;Tranquila y serena como una
niña, reclin6 sn cabeza sobre un cojín bordado de flores raras, y se
du rmió plácidamente.
Al clespunfa r la aurora, partió Gamaliel para. Betania. Mas antes
&lt;1ne Yolviera, había ido Nicodemus repetidas veces á su casa .Je ·
ruRalen en peso se hallaba profundamente conmovida, y no hablaba de otra cosa que oel estupendo milagro. En masa acudían los
ju&lt;líos á Betania: todos los miembros del Sanedrín habían sido convocados á una junta extraordinari a, y Nicodemus iba en busca de su primo para asistir juntos á la reunión, que, á no dudarlo,sería tumultuosa dados !os
vientos que reinaban. Reunióse
el Consejo antes de la Yuelta del
gran maestro, el cual regresó á
1 u morada á la hora de sexta sin
que pretendiera ocultar rn est u·
por.
--Xo admite duda, dijo á Su ;::ma. No era locura ó alucinaeión tuya..Jesús de Xazareth, ií
semt&gt; janza de ;Elíafl, resucita los
111 uertos. He visto á Lázaro y
h:1l&gt;lé con él: ¡y quéemoci6n tan
profunda f'mbargaba mi es¡.,írit u! ¿.l~se enterrado de ayer, ha
Rontleado, pues, .los espantosos
aliismos de ultratumba? Pero
pcr1 na.nece mudo acerca de todo
esto: d ríase que se ha vuelto á
co rrer el ,·elo que le separa del
mundo invisible. O nada ha visto, ó si ha visto algo, de nada Fe
a&lt;;tM,la. Sólo en el momento de
cerrarle yo los ojns, conserva la
impre;;i6n ele haber descubierto
nn resplandor extraordinario:
des pués, eterno silencio .. .. Es
el mismo de antes: amable, y
resp-tuoso. Jamás, en todo el
curso de mi vida, he •·x ¡,eri ·
mentado a,ombro semejimte al
que se apoderó de mí cuan do le
he visto, rnbre Lodo :tl hablarme
y mirarme con fi jezi1..... . ¡Ah!
qué extrai1a me parecía aquella
mirada que ha sontl eado los eternales abismos..... .
para seilo•a joven y niila.
-¿Y J esús? preguntó Susana?
- Permanece indiferente 11nte
ese triunfo colosal, dijo (;amaliel con admiración. Reali za esas estuptndas maravillas, con la misma naturalidad y sencillez que nosotros lati obras más vulgares de cada día. Hoy estaba diciendo :
ce Andad micdras tenéis luz.,, "Xo cabe d uda que con es•as palabras
se r.:ferfa. {l estos prodigios superiores á todas las fuerzas humanas.
Dios le asiste Yis1blemente. En mi concepto, s6lo falta un anillo á
e3~,l).crmosa cadena: ¿en gué pa~·ará tod? ésto? ¿Esos t:1~:mos mi'4igros. no le hacen concebir una1dea eqmvocada de su m1sioti? Tam·
hién El.fas resucitaba los muertos... Puede serse gran profeta sin llegar á. l\lesías: y es la pura verdad qnc, ni Moisés, ni Isaía~, ni otro alguno ele los oráculos, dan á entender que el Mesías baya de ser hijo
de un carpintero. .En fin, poco á poco irá desplegándose ante nuestros ojos el plan de Dios ... Lo que importa es saber esperar ......

( ~ontinnará. )

PARA LAS FUTURAS ESPOSAS
Es p1:e~i~o c?menzar por ~legir el nido do1;cle los jóvenes esposos
van á vivn umcl~s :y .que mas ~arde alegraran los niño~. ¡ Jfügir !
Pocos pueden p~rmit1rse ese luJo: tal casa sería dcmasi~clo costosa,
tal ~Lr ~ muy aleJad~ del centro. de los negocios del marido. Parn
habitar ésta se estana á gran distancia de la familia ó del médic0
Y d~spués no se t~nrlría á la mano ni profesores ni colegios.
Solo los muy neos se pueden reír de distancias y gastos y en h
mayoría de los casos hay que contentarse con lo que ¡:e en'cuentr·i'
ero cuando ?1~nos entre cuatro ó cinco casas que convienen m{i~
o menos, dec~damonos por lo que se avenga mejor al género de vida gue se va a llevar y tratemos de sacar de una el mejor partido
posible.
Recordémos q~e la mejor orientación es el Este, ó por lo menos
el Sur; que las piezas deben tener buena \"'entilación y buena lu z.
rucho .~ªY que preocupar~e por las reglas de higie11e y es preferile1 sacnficar un poco el luJo y la elegancia á la salubridad.
El ama de casas~ encarga de embellec,r y dar encanro al hogar.
Sabemos que la m~1J~r enamorada de su marido, cualquiera que se:t
e~ luga~ Y las condic10ne; donde se instale su nido. aun con ]o . medios mas ~scas~s, E'abrá hac.er de su rinconcito un pedazo de paraíso donde m ad1e la felicidad.
Peñsacl, ~óvenes.esp.osas, que ese all ,jamiento va á ser testigo tle
v.uestra~¡,n mera~,1lus10;1es r~alizadas y tal vez de vue-tras nubecilla s. ~sa man~1on va a .serv~ de proscenio á las primn~s esce·
na~ d~ , uestra :·ida matnrnomal. Procurad, pues, que sea bello y
atractivo, .s~nci 1lo y confortablt&gt;; que forme un marco digno de
rnest!·a fehc:dad . Haced que ese rinconcito n15aitado del munrlo
co1~stituya par~ el esposo una estación agradable y tranquila ele/
pues de las fatigas de ms diarias labores.
'
. Pensad, _futurns esp?,as, que la instdac'ón del ni,!o es de gm 11
1111 portanc1a parn In dicha del potTCnir.

f

=========================== -==========================
EL ·«SIN ALOO BILZ » EN M EXI O O

1

Fachada de la Agencia y carros repartidores de esta afamada bebida alemana.

El Si l B ·z b b. d 1
•
.
Fot . de EL TIEMPO ILUSTRA
el
na co ?z, . e I a ~ emana sin alcohol, cfo fa~ a en todo todos los Estados de la Repúbl1'c a, y sol1'c1·ta ara ello- ""·
mu~do,
en esta Capital ,·' y , no oi.,stante
el de personas _honorables y de responsabilidad.P
poco
tie ha sidoJ] mtroduc1da
d
u
e1 concurso
la bebidmpoásque eva e haberse ~ado á conocer, es actualmente
La Agencia General pnra la Repúbl1'ca Mex1'c
b'd ,
rn popular. en toda la Crndad. Esta popularidud tlS de- d
~a
ana está t bl ·
~tadª la exc~lent~ cahd.~d del 8inalco Bilz, pues no es éste un prea en 1a o. Oalle de los Arcos de Belem núm 73 , 1s·es a ecipacrea ·º qu~m1co smo prodi¿~to directo de Jugos de frutas, según lo se encuentra de venta en todas las principal~s e' \e inalco Bilz
1tan i~numerables certificados de los químicos más notables Clubs, Restauran ts, etc.' etc.
an mas, Hoteles,
de Alemama.
*
F. el'ic1' ta mos al la9orioso Agente
* del Sinalco Bilz or l .
. Sahemos que, en vista del éxito obtenido en esta Capital la A en
c111, Geqeral P!ll Sinalco B,;iz, proyecta establecer Sub-Ag~nci'asg en- temdo, que no pocha menos de espE&gt;rarse dadas l p e .éxito obas cualidades del
producto y su gusto y aroma inimitables'.

ª

*

�ANECDOTAS Y CURIOSlDADffi
Duelo con dinamita. - El caso sucedió, 10
hace mucho tiempo, en los Estados Unid(S,
~egú n cuenta un periódico de Nueva Yorz,
Plll re un capitán llamado Clarkson, y Met_D·
k ins, in gen' ero á quien pertenecía la elecc1111
de Hmas, habiendo elegido el empleo de (S·
te explosivo.
A b hora convenida se presentRron enel
lugar sefialado para la escena los dos advff·
rnrio•, llevando cada uno cinco cutuchos le
el na mita. Los testigos subieron á unos árloles no lejanos de allí, y el duelo comenzó . .:e
(lispararon dos cartuchos sin que consigue
rnn hacer blanco, pero el tercero produjo 111
efecto terrible. Acudieron inmediatame1te
los testigos, y encontraron al capitán compe·
rn.mente carbonizado, mientras que del in¡e
niero no quedaron otros restos· que las boas
que calzaba.

-Se~or presidente, estoy aquí por haberlas metido en las de los otros. · Dónde quiere FU srñiJría que las met.1 ahor~?

den ller 2.500 pasajeros; hacen la travesía
de N~'\'Y01 k á Liverpool en cinco días y sie·
te hora
fo cnpafiía White Star Line posee un

***

EN CUARTELES.
Un. oficial mandó al asistente que le traje·
se uno de los pares de botas que había bajo
la cama. Obedeció el recluta, y comnun p11r
.de bota.s fueran blancas y otras nPgral', tr,,jo
de cada color una.
-4~er? cómo me "º.Y :í ponn ef-t(-1? pregu_nto untado el oficial ti1ániole las botas al
nR1stente.
-Pues.señor, el par (]Uf:' queda allí eR igual
q· ,e este. ¡De modo que no sé qué voy á h t·
c:er! .... .

***
-¡Quince días de arresto, por haber rnlud11do con frialdad á tu sargento!
- ¡Pero si es mi amigo íntimo!
-Aunque fuera tu padre deberías tratar·
'
lo con respeto.

***
TOMANDO EL PELO
-Tiene usted un cabello muy rebel,h y
muy ingrato.
-Comprendo lo de rebelde, pero ingnt,1,
¿pJr qué?
. -¡ Ay, señora! Porque la abandona á usted.

***

.......

Hablábase de calvicie delante de Gedmn.
-Hay hombres-decia uno-que son 1a l·
vos á los veinte afios.
-Eso no tiene nada de particular-con.( Sta Gedeón-cuando yo nací no tenía un :olo
pelo en la cabeza.

***
-psa V.!

- ..... .

-bn; lo que debe Y. hacer es hu, n·1
vida :1,ada de calaveradai,, porque est(t V.
muy al, muy mal!
- -l 111o&lt;lo que no hay para mí remedio
consw, esperanza ...
-1 Rimedios, ni Esperanza; ni ninguna
&lt;le en le convienen, créame v.
0

,

paqu1ot llamado L' Oceanie, que mide 214
metr•de largo y hace 20 nudos por hora.
Efoiser Wilhem, de la compa·ñía Notd·
Deubrs Lldy, hace 23 nudos por hora.
Pe el premio de velocidad en e~te mntch,
se loeva el Deutschland, de la Hamburg
Amé~a Line.
Elarco en cuestión hace 24 nudos por
hora

, -Ya habé~s oído la orden, dice el c11pi·
tan.-Es preciso que al medio día todos ha·
yan cambiado de camisa.
Un sargento:
- ¿Y los que no tienen más que la pueist11?
--Que la cambien unos con otros.

***
Un señor muy calvo pide en una perfume·
ría un fra~co de tintura para el pelo. Cuan·
rlo eFtá &lt;,ervido, añade:
- Y ahora no podría usted darme un poco
de pelo para la tintura?

***

D:a un caballero un banquete en su ca·
sa, yunque todos los convidados debían ser
vers1as decentes, sin ero bargo, uno de ello::;
se fümdió un cubierto en el bolsillo.
Elueño de la casa, que no era ciego, observla acción y calló; pero deseando al mismo 1mpo recuperar lo robado, sin dar un
escálalo, cogió á su vez otro cubierto y se lo
escolió.
Po después el criado encargado de la
plat los echó de menos, y principió á entrar salir buseándolos por todas partes,
sin ,cir una palabra.
-'orna, descuidado,-le dijo entonces el
-Estábien ... mañanalecortaré á ,. ,l sefü dándole el cubierto;-El sefior don
- Doctor, yo estoy enfermo,.· per11 iµ11nr11
rliafracma, el exófago, la epiglotis, tres cu~ - N...e dará el otro, porque lo hemos hecho
&lt;lt· qué. H~ce mucho tiempo no oig11 ~i ' " '
tillas, un riñón. seis..... .
sóloor vrobarte.
se me h'lbla muy alto; ¿en qu é cu11-is1ir.1
- Doctor, déjeme V. la raya, porqnr.es el
e-o?
***
único peinarlo qne me Fienta bien.
( individuo prestó á un amigo una levi-¡lCn que está V. Fordo!
ta; amigo la empefió inmediatamente, y
- ¡ ~e lo figurab!l, mire V. !
La velocidad de los grnndes buque~. - fíace el cp se la habia prestado tuvo conocimien
tiempo que se votó al agua en Belf ist ( I1gh1· to d hecho. Transcurridos algunos día,:, .v
torra) un colosal steamer por cuenta le l:L cualo el otro pudo devolvérsela, le escri bió
***
compafifa Star Line. Este gigante de Jo; 11rn·
Un comerciante responde á su tenedor de
un icio que decía:
res, llamado el Cedrid, mide 213 IDf:'tns de
«e tenido á bien admitir laJevita que me libro!'.
proa á popa; tiene nueve puente,:, y ¡uede malas, quedando muy satisfecho del celo
-Escribe usted tan mal, que es lo más
tran:,portar 3.000 pasajeros y 3-50 bonbres y latad con que la has dese1npeñado.,,
fácil confundirse Mire usted ese cinco se ju·
Je dotación. A pesar de su tamaño, ei,;e giraría que es un tres. ' ,
gantesco buque marcha con asombrosara pi***
-¡Toma, como que es un tres!
l un tribunal.
dez. Modelos Je velocidad son la Commñia
. - ¿Un tres? Entonces ¿por., qué pareQe 1,1n
-Acusado,
á
la
justicia
no
se
habla
con
y la Lucania, de la compañía Cunard: am·
cmco?
· ··· , ,
. , ·
bos, que tienen 190 metros de largo y pue- las1anos en los bolsillos.
1

•

•

~

'

�</text>
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AÑO

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YI. .,.,••
7"'1-l:"::=

MÉXICO, DO?iHNGO

4 DE N0"\TE:MBRE

DE

1906.

NuM. 45

..

. ..

,:,a:.

.....
r

El Angel de la 1az de los Sepulcros.
Escultura de P. Muller.

~·.·:
.

~

�-634 - 635 -

DOS DE NOVIEMBRE.

de ignorantes, de paralíticos que no saben quela muerte es la vida
que el descanso es la paz, que el olvido es la dicha y ni ven !
.
.
h
.
'
'm
oye~, m co~oce~, m marc an, m laboran por llegará ese oriente
Iummoso é mfimto de la verdad!. ........

---,·---

Vengo de la fiesta oficial de los difuntos, de la macabra romería anual á los panteones, que las multitudes practican en este día,
consagrado por la Iglesia para orar por el eterno reposo de los que
fueron. Es una fúnebre exhibici6n de vanidad, un alarde de hipocresía, una gran mascarada en la mansi6n de la paz y de la verdad,
pues que cuantos discurren por las callejuelas del cementerio, van
por paseo, por moda, porque allí se dan cita todos los despreocupados y los indiferentes para pasar revista á las tumbas, admirar el
adorno y leer las inscripciones, como se va á ver los aparadores, sin
que del labio surja una plegaria, ni el vaho de las lágrimas enturbie las pupilas, ni un recuerdo doloroso se esperece en los limbos
del olvido á donde se le rezagara, ni de la conciencia se alce un clamor de verdad.
He visto desde lejos á la muchedumbre, invadiendo la vasta
amplitud de la necr6polis, y aquel hacinamiento de figuras humanas, moviéndose rítmicamente como en el fondo de un escenario
escueto y triste, limitado por el manto azul del cielo, roto en pedazos por la perforaci6n obscura de una fronda vigorosa? to_davía sin
los pincelazos áureos que deja el Otoño, me ha parecido un montón de aut6matas, semihemiplégicos, con un mismo ridículo y
acor'de movimiento, manejados con los ocultos hilos de una sola pasión· 0 como una inmensa procesi6n de gusanos, que asistieran al
festí~ de la carne en descomposición, copiando la asquerosa 'labor
de las lar\ras tierra abajo, 6 la suprema demencia del mundo suelo
arriba.
Era repugnante aquel contraste enti:e la muerte y l~ vida, entre la quietud y el estruendo, entre la verdad y la mentira; aquella
manifestación de dolor hipócrita, hecha sólo por ser día de duelo
oficial como si el corazón fuera un duro altar de granito, don de el
calendario, á manera de severo sacristán, pudiera ir encendiendo los
cirios del recuerdo y colgando )aj ofrendas del afecto á las adoradas
imágenes caídas y á los cariños muertos, para quitarlas y apagarlas una vez concluida la fiesta, volviendo á quedar vacía el ara y
desnudo el altar como en los santuarios abandonados, donde las
cornejas y los b~bos hacen sus habitaciones. Si el sarcasmo pudiera personificarse, sin vacilaci6n lo habría representado en aquella
feria de la tristeza á donde se iba á buscar el dolor, como una
mercancía para r~cibirlo rn casa por unos instantes, mientras no
se franqu:aba la puerta de salida y se volvía al bullicio del mundo,
en donde el placer alza su~ báqu~cos cantares Y.~frece sus insanos
deleites, como una recompensa a la ¡,rofanacrnn consumada en
aquel sitio de retiro y de paz.
Entré al cementerio para confundirme con toda .aquella multitud abigarrada y jubilosa como si se encontrara en un sarao, como si se deslizara sobre suave alfombra á los voluptuosos compases
de una danza, sin pensar q;1e h?lla~a la tierra q_ue había brindado
cariñoso lecho á deudos y a amigos ido~ para siempr~, y en vano
busqué en los rostros una sombra de tr1~tez~J en los OJOS el rastro
de una lágrima, en los.pechos ,una palp1~c10~ de pena, en ~os cerebros una seria reflexion filosofica. La msíp1da charla social, la
misma que mariposea_in9uieta eB calles y salones, que revo~otea al
rededor de insubstancialidades, hablando de modas y espec~culos,
de asuntos pasionales y rumores que desgarran honras, tn~:mfab~
allí como única soberana rolando sobre el adorno de las cnptas o
lo numeroso de la concu;rencia, y lamentándose sólo alguna dama
romántica de que la Naturaleza no hubiera tomado parte en el duelo del día, pues que e.n los cerca~os maizales el ci~rzo no hacía crugir las panojas con el lúgubre chis- cbás de un baile de ~squele_tos,
la montaña vecina no.parecía un túm~lo con u~ sudano _de n/eve
y el cielo estaba tan. diáfano que semeJaba un cristal que 1ba a ,reflejar en su superfic1P. aquel cuadro carnavalesco, que era un grafico diseño de la locura.

mo ofreciéndose un abrazo que entibie las asperezas del frío· la tierra, rociada con lágrimas, se abre en flores tristes; el m~sgo se
agarra con sus sedosos é invisibles tentáculos á las modestas losas·
las lianas trepan y se enroscan á los monumentos; los cipreses'
siempre de pie, en constante guardia, semejan índices que indica~
la región del divino cornmelo, y cuando la pica del sepulturero cava una nueva mami6n, parece que los demás sepulcros, conmovidos, corean el fúnebre eco con voces dolorosas y extrañas ... .. .
Graves y austeras enseñanzas da el camposanto en la soledad
con el lenguaje mudo de sus fosas y sus osarios; es un convencedor
filósofo que analiza los oropeles del mundo, las ilusiones, l~s riquezas la gloria, y nos las muestra como un puñado de arcilla, corno
alg~ sin coexistencia ni resistencia, fugaz y deleznable, que se disipa y se derrumba con el beso de la muerte. Nos enseña lo que somos, mostrándonos lo que fuimos y lo que seremos: tierra animada
por divino soplo, que debe volverá su origen para estrecharse con
el limo en largo abrazo, hasta el día de las reparaciones y de las
justicins inmutables ..... .
Dukes ronsuelos ofrece también cuando el coraz6n se desahoga vertiendo llanto sobre la tumba que guarda despojos queridos,
y el labio murmura oraciones nunca aprendidafl, y que no son sino
nuevas promesas de amor, protestas de fidelidad, anhelos de vida
mejor, efusiones todas que demuestran que. el cariño !es!de en algo
inmaterial que no acaba con la muerte, smo que hbrandose del
olvido entra en inefables deliquios ultracelestes. Allí se llega con
las heridas sangrantes; allí se va á completar la última sílaba de
un adi6s que se principió en el lecho ?'lortu~r!o, se continúa día á
día y se te~mina. ?asta ~u~ Re ~a ~l mismo s1t1? de r~poso; al!í se
tiene la satisfaccrnn de u a decn a una memoria quenda: ¡aqm estoy, no te hP dejado sola!; y de .allí se vuelve con la melanc6lica
resignación del convencido y la rnefable espera1'.za del creyente.
Pero esas enseñanzas y esos consuelos se reciben en la soledad,
cuando la razón reflexiona y el alma siente, no cuando el estruendo loco del mundano bullicio ahoga con rl mido de sus cascabeles
el acento de la ,·erdad; se aproVfichan en el silencio, reconcentrándose en espíritu, que si el placr.r es amigo de la expansió~ y de In
jovialidad, la. pena es retraída y calh,da, y busca la qmetud del
retiro, pues mientras el júbilo sale á la calle, el dolor se queda en
~a.

'

De aquí que en la mascararla de este día, las tumbas q_u~ mas
. lástima me inspiren sean las más suntuosas, donde arden cmos en
profusión v cuelgan por doquie~a listones ne~;ºª· .Allí duermen
los olvidados los que nunca reciben una oracion m un recuerdo
de sus deudo~, los que sólo tienen ~erecho al homenaje anual que
la moda previene y el cariño repudia; los que en el hogar son una
carga porque aún demandan pequeño. ,gasto en el presup~esto de
egresos. Se les otorga la conmemorac1on, no por amor, smo .Pª~
que el mundo la vea; es el sacrificio de la vanidad, un sacr1fic10
del alma.
** *
Por fortuna los dolientes han empezado á desfilar ; se ~espoja
á los túmulos de los adornos· la cenagosa ola humana comienza á
' de la vec1~a
. montarni ?º arran~a
retirarse á su sentina; al cuarzo
fulgores ('] ámbar del ocaso, y la blanca \ enus y el roJo Anta.res:
corno una gentil pareja de enamorados, marchan por el azul empalidecido de los cielos.
. .
Poco á poco el cementerio va cobrando su augusto s1lenc10, la
soledad y la noche lo van cobijando con su impalpable ma?to, Yla
turba humana vuelve á la ciudad, arrastrada por el vértigo de ~a
locura, sin ~acar un anhelo de vida de sn visita á los mue~s, sm
un 1,11J.l udable proyecto de cambiar el placer deleznable y ehmero
por él sacrificio heroico, de inmolar el egoísmo que mata por la caridad que salva.
.
"'
La
necrópolis
ha
quedado
sola
con
sus
difuntos,
con los ,que
La dureza de la piedra y el mármol parece in_dica1'.}a Pstabilieternamente
viven;
s~
han
ido
los
vivos,
los
?ementes,
~da;edad del recuerdo; ei ciprés representa la persomficac1on de u?a res amhulantes. ¡Cuanta paz en el cementerio! ¡Cuánta~osagita.el
n
plegaria que tiende al azul; la cr~z es un símbolo de amor del cieen
el
mundo!
lo puesto en la tierra, como una idea de esperanz~; el dolor es lo
Me acuerdo del poeta sevillano:
único que perdura en la vida, es un perpet~o grito de la verdad
que oímos en el alma cuando el placer quiere ~bogamos en sus
«¡Qué tristes y solos
brazos y la locura invade el cerebro ... :.. Y todo esto h~ _bus~ado
se quedan los muertosli,
su asilo lejos del mundo donde las pasrnnes braman y el vic10 triun· · da · los
fa · en el reposo de la casa de la muerte, puesta como un puerto y no puedo menos que protestar contra esa mentua rima ,
p;ra los náufragos de la existencia, .como un ampa_ro para los re- muertos no se quedan tristes, que en sus albergues no ~ay I&gt;E:na,
chazados del placer, corno un r~fug10 pa~a los vencidos de la amar- sino paz inefable y divina paz, que es ventura y es vida ; se
gura. Ahí se duerme sin inquietud.es m sobresal~s; en aquellos quedan ~olos, pues ron ellos estáo memorias y esperanzas, Pega'6n
muros se estrella el oleaje de las pas10nes; hasta all~ no _llegan las r ias y anhelos.
Solos y tristes esos cadáveres ambulantes que llaman mansi
vauidades de la envidia; en aquel reposo 1!0 clama el 0~10. Es lugar de paz y de ensueño, no de_ lucha m de desasosiego; en el de dolor al que es asilo de ventura, y en perpetuo carnava~ bu~
ambiente flota siempre algo &lt;le piedad y _de amor; lns tumbas están la dicha en la sensaci6n fugaz, cuando no se encuentra smo 1 ~
muy cerca, pegaditas unas á ot~as, l? mismo la que ostenta fino bajo aquellas losas en· siete palmos de tierra amparados pordO~
encaje de mármol, que la que solo tiene tosca cruz de madera1 co- brazos abiertos de lacruz. Ejército de ciegos, de sordos, de rnu '

-

*** saboreando amargas filosofías
He vuelto tambié~ á la ciudad,
y pensando en cosas tnste~. Y he ll~gado á comprender por qué la
amargura es _un grato manJ_ar _Para ciertos paladares.
. He meditado en lo~ d1~r1os contrastes de la vida, que he admirado hasta e?tre el roJOvivo de Antarés y el blanco purísimo de
Venus, cot?o s1 con sus fulgores personificaran el deseo y el amor
lo que demgra y lo que eleva.
'

PROMESA C U MPLIDA
¡Tan! ¡tan! .... .. ¡Tan! ¡tan! ...... ¡Tan! ¡tan!......
Los ecos de la camp~na del monasterio brotaban desde la alta
torre; sosegados y angust10sos, en aquella soberana mañana de primavera1 subían m?ntañas arriba como bus&lt;',ando el agudo perfume
de los limoneros silvestres, y descendían á mezclarse con el ruído
de las olas del mar.
Porque aquel afamado cenobio, cuna de sabios, verjel de santos. varon~s, descansaba allá arriba, suspendido del monte. Sobre
la m~ens1dad azul del Mediterráneo. Y aquellos monjes blancos
traba_Jando y orando en aquell.as alt?ras s~lenciosas, semejaban J
cándidas palomas prontas á hmr hacia regiones siempre floridas.
En aquella soberana mañana de primavera se preparaba uno
de ellos á emprender su postrer viaje. La vida de un pobre lego
de un hermano, ignorante y simple, se apagaba al soplo de l~
muerte.
¡Tan! ¡tan! ...... ¡Tan! ¡tan!. .. ... ¡Tan! ¡tan!......
Por los ~nchurosos claustros va en dos largas filas la comuni~ad toda hae1a la pobre cel~a del enfermo. Las luces que los monJes llevan en sus manos palidecen envueltas en los efluvios del E-ol
qu_e entra á raudales por anchas ventanas. El canto mortesino del
M1serere contr~sta fuertemente co~ los cantos de vida de los pájaros.
con el ruído nente de las fuentec1llas de los patios floridos con ei
rumor cercano de las olas del mar.
'
Las mano~ venerables ~el Abad llevan el Pan inmaculado de
las almas, sostienen la Hostia Santa, que quiere darse al simplecillo lego como prenda de seguridad para la marcha eterna
. Y la bocanada s.aiina de los mares, el aroma delmonte, el olor
mtenso de los naranJos y de todos los árboles en flor era el incienso que ettvolvía aquella última comunión, era el latido de la Naturaleza que alababa á su Creador en aquellas amables soledades.

***

La tarde va cayendo.
En la diminuta y au~tera cel~a- ~in más adornos que una cruz
de palo y una ventan~ abierta hacia la mmensidad~n humilde cama de tablas y de pieles, espera el enfermo su postrer instante.

un Las testrellas . hablan, Y como. reza el cantar que su charla e 8
'd perpe duo mentir, creo lo contrario, pues los poetas siempre han
si o gran es embusteros.
entreL~ ~srllas p~rece que con s~s hilos de luz tienden una red
. eh cie OY la tierra, una vía luminosa para que viajen las mi
::~:s um~nas al .Pª1s azul del ensueño. Y pensando en esto he tra:
lt estas lmeas, smtiendo un extraño afán de volver al panteón en
noche, pleno reposo, para ver si puedo sorprender un diálogo
~n re esos uc~ros. del .zafir y los difuntos en este día de muertos.
¿t~ué no habra m1ster10sas relaciones entre los fuegos fatuos de la
1erra y 1os del firmamento?.........
EDUARDO J. CORREA.

ªf

t

Cerca de él, sentado en silla de esparto, opilado y triste lo
contempla con mirada de lástima el Hermano enfermero.
'
El mori~un~o, de vez en cuando, con el rostro alegre, interrumpe el silenc10 de la celda, y su voz, ya débil, trata de cantar
salmos de esperanza y resurrecci6n. La impaciencia ·se muestra en
sus cantares.
La tarde va adelantando más.
De pronto, el enfermero lleno de dudas ante aquel morir tranquilo, temblando ante el misterio de aquella vida que huye, pregunta pausadamente:
- Hermano Agatón, ¿cómo estás tan contento?
- ¿No lo be de estar? ¡Si muero!
-Pues por eso mismo, Hermano.
-¡ Ah! ¡Ya comprendo!- exclama el enfermo con una de esas
intuiciones repentinas que alumbran el espíritu á punto de partir·
- ¡ya comprendo! Es verdad que mi vida monástica ha sido floja
remisa, que mis penitencias no han sido grandes, que he faltado
muchas veces á los actos de comunidad, que he cuidado tal vez de
mi flaca salud.
- Eso, eso, - murmuró el otro.
-Pero oíd, Hermano. El Señor es misericordioso, y esta mañana, cuando ha venido á mí, cuando me he quedado á solas con
El, me ha dicho que me salvaré, porque El cumplirá su palabra,
la promesa que nos da en su Evangelio: «No queráis juzgar, y no
seréis juzgados; perdonad y seréis verdonados.n
Yaunque es verdad que no he serYido á Dios como r1ebía, sufría siempre con paciencia los desvíos que por esa causa me mostraban los demás religiosos, perdonaba de corazón sus palabras duras, excusaba sus actos ... ... por todo eso puedo ahora estar alegre,
el Señor me lo ha dicho, el Reñor que es bueno.
En sus ojos comenzaba á brillar el día de la inmortalidad.
Por la abierta ventana de la celda entraba la última palpitación
del crepúsculo.
Allá lejos, donde el mar y los cielos se besan, tremolaba la
blanca vela de un navío que tal vez volvía á la patria.
En la montaña, las aves regresaban á sus nidos.
El Hermano Agat6n volaba al cielo.
F. LE BRUN

*'*

r

Adela,ida Ristori, Marquesa Oapranica del Grillo, en 1868, en 1902 y en 1906.~

y

�--037 , . rea
. 1mente, d011 .Juan de 1\Iaíi . ? F , ,·
.".Jtxistió
- , de ,erns,
os ensenaran su enterramiento y os
t .: . ~1a. . ,n Se, illa por.rom~nticismo, por poftica efusión del alma vale má~ que Te
sin emb.'lrgo, en guardia contra la co~1 _aian ,.su h1stona. ~oneos, nono caiga á los _Pies del capitán Centellas que ie da mue;te segú. ude don Juan de Mañara hay dud patr~na. Stn negar la existencia nos asegura Zornlla
y sus vicios. Ni un solo' docu.menri s°, re su carácter, sus virtudes
á la puerta de su casa
lo ha retratado Tirso de Molina
dcml uestra que fuese como nos
, como o vemos en la ob d Z
mora 1 mucho menos como nos le pintan Al . d.
ra e :;a- \ cuando, por lo vi~to, el intrépido hidalgo se disponia á acostarse
1
y Zornlla. La tradición aprovechada p 1, l e~an. ro Dumas, padi:e,
nuestro lad? la vida le sería imposible.
·
Téllez, debió haber llegado á él por 1° , ; insigne. Fray (J"abriel
Don .J ose Zorrilla, nuestro gran poeta nacional, el más elo01
ningún otro testimonio En
'ia, :a Y sm el apoyo de cu~~te eyocador del pasado. e~pafiol, amaba entrañablemente á Te1
Eht Barla1do1· de Sevill~, ~s deci~~ de ~::u~º::~av~~:t~~i:~:ni~,, Y de nouo ~ ~ sus. hermanos espmtuales el Capitán don César Monto a
an nutn o los demas escritores em
d
tr::;o, se
Cjidan ~1ego_ Martínez de :4, buen juez mejor testigo y al Capi~~
yendo e~ Zorrilla, Juego de hab~r pa:~~npir rir~a:ora y C()n~l~on e ro Saldana de Matganla la Tornera todos tres a uestos a1enmée, _)dlozl~rt y ~fusset.. Cl:3-ro está que es freci:~~ ;¡ºeuJ·!~: l~ardr, ena~orados, pendencieros y todos r~ndidos en lis postr~er ?s de su vida á la mano inexorable de dios Zorrilla que no comP O e una v1 a 1cenc10sa red1m1da por el
· ·
pw!o existir Maíiara y que á la vuelta de e darrepe~t1miento, que p1en e que las cosas de. amor. y de espada tengan un' desenlace naT
·
ª a esquma nos halla- ~ural. ~ humano. Necesita la mtervención divina la tercería provirtamo:i un. enono. Lo que no se ve sino muy rara vez-i mis o·
ene.:ª que la res?elva. Su romanticismo ~s profundamente
no l~s ha stdo de~arada esa fortuna-es el portento de audacia f~~
:.spanol
p01:que asocia ~ los triunfos de la pasión un elemento cris~:,~d~z, /~se3faJ~· nobleza y coraje que nos d:1 el bello sed~ctor
, ona n ~ e. oa. ¿ Dón&lt;;le está?_¿Quién le ha visto? y sin em- ~a~o,. místtco, qu~ pm:ifica y ennoblece los desafueros de la carne
o os sus personaJes viven desenfrenadamente pecan á, mansalva.
br~o, e~te tip? 1d~al, fantástico, quimérico, fascina á nuestras mutodo: el candor de las doncellas, ~l decoro de los ma~
l?datropellan
e e um , res, mquieta á las mujeres y sobrecooe á los hombres
sagrado
del hogar, las canas de los ancianos y sin embargo
:\cabo d0 verlo en el Te~~ro Español. Mientras d°on .Juan de hino~
os de os, des~ués de darse al diablo cien veces en los trance~
~ods ante hla hermo~a.nov1cia, ~e dispara aquellas décimas e~ las que
ª espec o de su línea sonondad no la' apura os, se redimen y se salvan.
~e la menor ternura, los ojos de las mu¡eres lla~eaban de emoción. ¿Y el desJumbramiento de los hombres cuando
el_ héroe mata al Comendador de un
pis~oleta~~ Y da muerte en duelo á don
~ms M~¡ia? Todos, aun los más escéptt_cos, vibraban al compás de a que 1
e¡,en~plo de osadía vigorosa é intrépida.
¿Sera que el valor, el riesgo afrontado
serenamente, despierta admiración en
todos los hombre~, hasta en los que rep_ugnan la tragedia y las heroicas efusiones de Eangre? ¡Oh, sí! Es evidente
que el nervio guerrero v,1le tanto como
la facultaJ filosófica, que un héroe de
las arma~, un gran soldado, equivale y
t&gt;Upera °;uc!-i:~s :eces á un eximio pensador y a un rni:;igne artista. Un pensado~· conduce y mueve ideas, un artista
anima sueño~. rn gran capitán es un
amasador de realidades. m fija y encauza el destino de un pueblo de él
pende la eficacia de las propagnddas intelectuales, y su espada victoriosa abre
en el Mar Rojo de la esperanza una senda á los pueblos en su marcha hacia la
Israel de promisión ......

Estado para que esté seguro. Las manos de
un particular, industrial ó comerciante le inspiran desconfianza y temores. A los tr~inta y
cinco años, nuestro Tenorio, harto de boetezar
entr~ los brazos de J?Ujeres que l_e aman por
su dmero y de aburruse entre amigos sin graIgnoro si los españoles de la generación ancia que se arruinan con estúpida terquedad
terior se tendrían por parientes de Tenorio y
sobre
el ta pete verde, contrae matrinionio; un
si se consideraban ligados á él por esa obscumatrimonio sin etapas de romantirisn,o, cll lra trabazón espiritual que suele revelarse.
culado, meditado, y meditado sobre todo liantes que en la fisonomía y antes que en
naje de garantías morales y pecuniarias.
identidades y pormenores físicos, en semejante es don Juan. Así le he conocido ,o. A~i
zas pasionales y en paralelismos del tempele tratáis \'OSotros. A~í, en tal gui~a, como
ramento y del caráctbr. De los viejos que codiría un clásico, le honra la gente de su tiemnozco y trato, no be podido colegir, aun c,,n
po. Es un egoísta vulgar, sin pcesfa ni grnnla mayor voluntad, que fuesen en sus verdes
deza; un sensual adocenado, incapaz &lt;le o~ar
años bellos de apostura, desenfadados de
nada
difícil y de ries¡!;O; refractario á bs nogesto, airosos de talante, nobles, intrépidos y
bles y heroicas temeridades en qur. vemos
bizarros, como dicen que fué el audaz amanmetido al don Juan, de Zorrilla; tairnado,
te de doña Inés de Ulloa. Y sin embargo, alcuco y el fondo mezqtJino. ¿lrreligioso? ¿Crego debe de haberse trasmitido del espíritu de
yente? Ni lo uno ni lo otro. Su alma es un
Tenorio á estos ancianos venerables que ahopáramo. lJe niño, nuestro Tenorio cree porra pasean sus canas, sus pesadumbres, sus
que el fuego maternal conforta su fe, y de
ateridos desencantos y su miedo á la muerte,
adolescente practica porque en el colegio se
por la Puerta del Sol y la Castellana, cuando
lo imponen. En el mundo es un dPspegado,
el crítico don Manuel Revilla, contemporáneo
un escéptico manso, un indiferente. No tiene
suyo, nos advierte ccque es Tenorio la persodistinción de alma bastante p!tra que su connificación acabada del carácter español y sinciencia le inquiete con interrogaciones mudas
gularmente del andaluz, por · 1a indefinible
sobre nuestro origen y nuestro destino; no ha
mezcla de altivez romana, fiereza goda y getJosé Zot&lt;t&lt;illa.
pensado en el hilo que ata las existencias de
nerosidad árabe que en las alturas del bien
produce los Cides y los Guzmanes y en las profundidades del mal todos los séres, ni se ha detenido, en una hora de melancolía, á
considerar las diversas doctrinas metafísicas con que pretende exlos Tenorios y los Corrientes.»
¿Qu~ pensar frente á esa afirmación tan categórica? Yo he procu- plicarse el hombre su advenimiento á la tierra y su disolución en
rado dar con 'el rastro de Tenorio entre los hombres de mi tiempo la eternidad. En una palabra, ¿lo digo? el Tenorio moderno es un
y confieso que aun no he logrado mi intento. La personalidad de elegante bruto, un sensual que se sacia pronto, que se arrepiente al
don Juan no aparece, pero en desquite nos i3ale al encuentro su ca- morir de sus culpas.
¿Ha existido Tenorio? Si visitáis á Sevilla os mostrarán un hosricatura. El Tenorio moderno es rico, porque para emprender avenpital
fundado por don Juan de ~fañara, caballero que se pasó la
turas amorosas es indispensable dinero; frecuenta la mejor sociedad,
flor
de
la vida co1 tejando doncellas, al acoso de damas y poniendo
curteja á las mujeres hermosas con vario éxito, bebe, juega en el
casino por la noche, va á los teatros, contrae deudas, pero todo sin en ridículo á los maridos. Fué, según cuenta la leyenda, atreYido,
alam1ar á nadie, sin escándalo, á cencerros tapados. Con precau- seductor y bravo, y por encima de todo, de todo, infatigable en .el
ción enamora, con cautela juega y con el mismo sigilo se emborra- mal. Luego el andar de los años lo transformó. La avidez de la vircha. Reñir no riñe nunca.; cuando el azar le depara una pendencia, tud le gustó más que la dulcedumbre del placer, y las asperezas de
dos amigos se la resuelven con un acta, ó un aprieto muy grave:: con la penitencia más que las victorias mundanas. ¿A qué edad se conun lance á sable ..... . sin punta, ó con un duelo á pistola ...... sin virtió? Se ignora. Lo más verosímil es que al peinar canrs, cuando
ni vigor cu
o
, aliento en el espíritu
•
bala. El Tenorio moderno no es manirroto y ostentoso como el Ya no queda fuego en la sanore
el
brazo,
á
esa
edad
ei~
que
según
la
frase
de
Lucrec10
burlador de Tirso de Molina, ni como el don Juan de Zonilla. De
cien casos en noventa y nueve recata su bolsa á las necesidades de
clelirat linyuaque men15que..... .
sus amigos, mal paga á las .mujeres y pone su dinero en papel del

zorrilla y ti "Ctnorio''

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El i-cnliJo heroico cle!:-aparece de
11ue~tro vivir. Somos a paciblefl, url&gt;anos
EL TERREM,,To DE VALPARAISo.-El Cementerio Central después del temblor, los féretros arr · d
.Y en el fondo algo cobardes. Un homfuera de los nichos.
OJa os
~re d:l temple de don, Juan ':f'enorio tendría hoy q ne emigrar de
E ta rt
1
Es~ana. T?do le se:ia ho~til: leyes, costumbre~. sentimientos, d
s
eratura ,~rro~ante, ,emi-bárbara Y cristiana arranca
amistades. ~u alma drnmantma despertaría envidias cdos odios
.el Romancero d~l C1~, nega y fertiliza las obras de nue;tros clárencores S l d 1 '
l
· ,
¡l
'
'
' sicos Y muer~ en Zornlla. Después acá nadie la cultiva E 11
;
. ' e e a u ana y se e agasa¡ana por ( e ante pero por de- exaltan tres ideales: el honor Ja. mu¡'er y Dios Flota e. n el. a se
tras todos seríamos enemigos suyos. Temblaríamos 'por J.L paz de tura u a
· . ·,
.
. '·
'·
n esa 1teranues_tr_os h,ogares y ba!·runtaríamos v.agamcnte el rid1'culo qt1e va
nl asp1~ac1on anstocrat1ca, feudal, que se concreta á la larga
en este iecho. solamente el soldado el noble l h b d
,
, e om re e guerra
apareJa do ::t _todo enga!10 ?º.nyugal. Sm embargo, yo creo que don pued
I t d S
Jua!1 T~nor10 no podna v1v1r entre nosotros. Si por un milao-ro de
,. e osar o o o. 'o1amente él tiene fueros para todo ·Com
'
la c1enc1a ó de Dios el héroe de Zorrilla resucitase, me inc"'11· 1,o ,-" deis. ~or qué las obras
Zorrilla no reSf)onden al espítitu
" crát1co, llano y clemente de nuestro tiempo? H 1
d
creer que ?uestras costumbres1 nuestras ideas y nuestr¡1s leyes da- un te t'
· d ·
'd
· oy a espa a no es
ríanle. tedio y h?rror. El vestir moderno, estai; prendas ridículas
. s imom.o. ~ rntrep1 ez, sino el símbolo de una clase social que
,
p1esta un se1v1c10 al E::;tado que vela por el ma t . . t el 1
que a¡us tamos a nuestro cu~rpo, la chaqueta, la levita, el pantalón de i11 t ·10
t . d '
n emm1en o e ory el fra0 parecerían le abommables y odiosos. El habituado á lucir
r) ex}nord
_e/a nación. En épocas de conquista se ex1
la gentil ropilla de tisú, las calzas de ante el ai;oso ferreruelo con
ic~1de que e mi :r is rute de privilegios, porque al fin arriesga
la ,cruz de Santiago bordada; él, hecho á t~ner la diestra en el acero su ". ª. por ensanc ar las fronteras de la patria por incorporarla
y
b
b
I h
. terntor10s; p~ro hoy~ cuando el ejército es casi u¿a policía en ran·bª ;1er S? re su ca eza e e ~mbergo fa,nfarrón y plumeado, ¿cómo de,éufn serv1c_10 del Estado retribuido con hurgues" punttiali'dagd ·á
1 a a resignarse ~ 1:sar !ª levita, el baston y el wmbrero de copa?
t
d
"
¿
y cuando se decidiese.ª. rmprender una conquista amorosa, ¿créeis qu ueros iene erecho la espada?......
' .
qu: s~ avendría á eser.bu· una carta en estos vulgares términos:Zorrilla es un wan p~e~, un fiel evocador de nuestro asado.
Senor1ta: desde que la ví á usted en la calle mi corazón se sintió En su pluma resucita la VleJa alma espáñola tono idealism~ a
!traído_ por su bella persona?-¿Créeis que se prestaría á acompa- turei:o, osadía Y coraje. Atended á e~tos ver~os marciales y d:c1~narla, ¡unto á la madrci , por calles, paseos y tienda15? Luego este re s~ al~ún poeta contemporáneo podría, ya no superarlos igualar~
hombre extraordinario veríase obligado á tomar el tranvía á pro- os siqwera:
'
veerse de cédula personal y á votar en la época de las elecciones, á
habla~ con el sereno de casa de su novia, pues todo intento de esMuerta la lumbre solar
calamiento de balcones sa·ía una locura expuesta á castigos treiba la noche cerrando
men~o~. Conociendo á Te~orio, ¿quién se atreve á suponer que él
y dos jinetes cruzando
transigiera con tales vulgandades? No, no; que no resucite. Ya que
á caballo un olivar.
en España se ha p~rdido el gusto de l? heroico, ya que todos soCrujen sus largas espadas
mos unos pobres diablos adocenados, rncapaces de arriesgar nada
al trotar de los bridones

de

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LAS RUINAS DE

VALPAltAISo.-Aspecto de la plaza de la Victoria Y: del teatro del mismo nombre después del terremoto del 17 de Agos

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:it.

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d~:~:

�-638y vénse. por los arzones
las pistolas asomadas.
Calados anchos sombreros,
en sendas capas ocultos,
alguien tomará los bultos
lo menos por bandoleros.
Llevan, porque se presuma
cuál de los dos vale más,
castor de cinta el de atrás
y el de delante con pluma.

1\Iugía en las cañas huecas
en són temeroso el viento
rasgándose turbulento
por entre las ramas secas,
y en los desiguales hoyos
con las lluvias socavados
hervían encenagados .
sin cauce ya, los arroyos .

decanta su victoria y cunde p9r doquier y yergue ahiva su fre
es cuando el Eterno suscita loe hombres por El destinados á. 1
fenea de su causa. Esos son los humildes y rectos de corazt
ésta parece haber sido la señal de vocación característica del gran.
Obispo de Tuy.
n
Humilde al grado de desconocer él mismo las relevantes ren
das de su talento extraordiQ.ario, radiante con los fulgores del femo.
reyeló.se tal p. Valeriano Menéndez Conde, desde que, simple 8~
mmansta, dióse á. conocer con as?n:bro de cu~ntos le trataron, como un portento en el vasto domm10 de la ciencia. A pesar de eu
origen humilde, fué J:&gt;recoz y muy sonora la fama de hombre de
t~lento· con que, 1!1UY Jº".'en todavía, era ya conocido en la provincia d~ Asturia~. Siendo si':11-ple alumno del SeminaTio, obtuvo el honor smgularísimo de predicar en solemne día de Corpus en la Santa Iglesia Catedral ante un Cabildo que en aquel entonces era tenido
con justicia como lo más selecto y prestigiado entre los Cabildos de
España. Ordenado sacerdote, fué designado para desempeiiar una
cátedra en el Seminario de Valdediós, donde aún perdura la fama
del ilustre catedrático. En esa época se dió á conocer como orador
sagrado en el Concejo de Villaviciosa, donde desde entonces es objeto de veneración el nombre de D. Valeriano Menéndez Conde.
Poco tiempo fungió el joven sacerdote la misión del profesorado,

1ª'y

En el curso del poema 6 leyenda se cuenta lo de siempre: un
militar que asalta un convento para raptar una monja; Dios que
interviene sumiendo al capitán en un sueño alucinatorio poblado
de visiones siniestras y tétricas, arrepentimiento del galán é ingreso
á perpetuidad en un claustro. La inYentiva de Zorrilla es corta.
La base de sus obras está en la tradición 6 en la conseja, y casi
siempre esas historias se reducen á lo mismo: á la redenci6n del pecador por la penitencia. Menos mal : que de la monotonía del fondo de esta literatura nos compensa la galana y deslumbradora frondósidad de la forma. De Zorrilla puede decirae que fué un español
rezagado del siglo de oro, un superviviente de los tiempos inolvidables en que una mueca del monarca español hacía temblar á
Europa. Una sola vez tuve la fortuna de ver al gran poeta en casa
de Valera, y os aseguro que -pm: su tipo y por su porte estaba pidiendo la ropilla, el ferreruelo, la tizona y ser retratado por Pantoja......... •
MANUEL BtENO.

SII~UETA S DE A CTUALIDAD

EL -OBISPO DE TUY .
Entre las glorias que abrillantan los anales del episcopado español, cu ya historia es un poema heroico por la elevación de sentimiento é inquebrantable energía en la defensa de la verdad, figura
hoy en lugar prominente la ilustre persoualidad del Reverendísimo
Prelado de la Diócesis de Tuy, con cuyo preclaro nombre encabezamos estas líneas. L ~ profunda y transcendental resonancia con
que en todo el orbe católico se repite hoy el nombre y las glorias
del Obispo de Tuy, nos exime de entrar en consideraciones políticoreligiosas sobre la grande significación que entraña su valiente actitud enfrente de los enemigos de la Iglesia, y el aliente y esfuerzo
qu e esta digna y apostólica entereza infunde en los abatidos pechos de cuantos simpatizan con la causa de la verdad, que es la
causa de la Religión y de la Iglesia. Acrece sobremanera la importancia de la situación en que hoy resalta esplendente la personalidad ilustre del Obispo Tudense, el estado de postración y abatimiento en que aparecían las falanges católico-españolas al apun tar los primeros amagos de esta campal batalla, provocada co~ aleve
premeditación y preparad~ con todo el cálculo de la p~rfid1~ maquiavélica por los sectanos encumbrados sobre la emmencia del
poder constituído.
Porque, fuera por la fal~a de avenencia que P.ºr añeja! diferencias reinaba entre los paladmes de la causa catóhca espanola.; fuera por ese principio de humana prudencia y cobarde ~olerancia que
de hace años imperaba en las filas del campo católico por obra y
gracia de hábiles arterías y amaños insidiosos que con certera habilidad supo manejar el elemento sectario; fuera, en fin, por otra
causa que todavía no nos es lí.cito explanar,. lo cierto es que el ataque disparado contra la Igl~sia por el Gabmete .López- J:?omínguez
era á modo de tiro de gracia con que los sectarios, alumnados con
el falso brillo de las novedades ultrapirenaicas, pensaron acabar coD¡
la dominación y con el nombre del catolicismo en España.
En tales circunstancias, que no eran del momento, se hacía
desear con vivas instancias una voz autorizada cuya enérgica protesta resonando en las -alturas del poder constituido, fuera bastante
pode~osa para dar al traste C?n la eat~nica maquinació~ ~ue amagaba con inminente y gran peligro á los mtereses de la religión católica en España. Y no se hizo esperar voz tan deseada, eco ~el del abolengo secular cristiano de su vital energía, de su apostólica entereza voz de los heraldos' de la verdad constituidos por Dios sobre el
Athalaya de Sión para edificar y destruir, plantar y arrancar sobre
los reinos é impe11ios de la tierra.
.
.
La protesta del Obispo de T.uy contra _los ataq~es del hber~lismo sectario fué la voz del enviado de Dios en qmen ~alló fehz
cumplimiento '1a promesa del Divino .Fundad?r d~ la Iglesia. Y con
los reyes y los magistrados os af-ront;ar~ en testimonw á mí Y para confirmación de mi doctrina. (1) Porque precisamente cuando el error
(1)

San 'Math.

Don 1/a lettia n o ¡',ienéndez Conde, Obispo de Tuy.

pues bien pronto se le vió figurar con la suprema nota e~ el concurso general de Oviedo en el año de 1880, y con tal motiv? se le
vió desempeñar importantes curatos de la Diócesis con universal
beneplácito de sus muchos admiradores.
.
En tales circunstancias ocurriósele obtener los grados de licenciado y doctor en teología y se fué á Santiago de Galicia, á do~·
de tras brillantes ejercicios, que hacen fec~a en a9uel centro unr
versitario, no sólo obtuvo los grados académicos, smo q:iie, estan
vacante entonces la Canongía Magistral, fué compelido .P?r sus
muchos admiradores á tomar parte en el certamen de opos1Ci~n en
el que el desconocido y obscuro contrincante alcanzó trae reruda Y
brillante oposición, el lauro triunfal ele aquel t?rneo, proclamad~
Canónigo Magistral de la Metropolitana de Santiago. A esta rara •
insólita, cuanto inmerecida elevación, sucedió otra mayo! Y más se_
ñalada todavía, porque á poco de lucir como astro de primera mag.
nitud en aquel cielo del saber, que no otracosaera entonces el/!a
pítulo Compostelano, fué designado i~esperada:II:1ente Y fu:era e de
previsión de los cálculos políticos, Obispo Auxiliar del Primado
las Españas.
·
. rt d ste·
Desempefió el Ministerio Episcopal con grande ame .º' e ue
liando entre sus dotes relevantes la más profunda humilda.d qx•
como discreto velo ocultaba siempre los fulgores de s.u gedio
traordinario. En esa época memorable revelóse el Obispo e el
como dechado eminente de perféeción evangélic~. Si.n duda
carácter d~ Obispo Titul~r, sin juris~icción ordmari~, conste
una situación no muy lucida en el Episcopado, especial1;11en eldO
en España, donde atenido el Obispo.,iuxiliar al mezqu.m.o sudi •
del Gobierno, no puede atender, como se debe, al prest~i -?°pofe
nidad de su elevada gerarquía. Sin embargo, el actua . i á to·
Tuy, mostróse entonces muy contento con su suerte Y aJeno
da mira de ambición, á toda aspiración de ascenso.
ede dejar
Mas como la candela puesta sobre el candelero no pu
·

°

.:Uy

ü':Ji:
:

-639de irradiar los destellos de su luz esplendorosa los destell
f~lguran~e~ de a9.uel genio, brillaban en medio del~ obscuridad os
m la envidia conJurada en contra suya, ni la intriga de los ambicio:
sos, anhelante~ de .los altos puestos de la Iglesia, ni el vacío, en fin
que manos no hmpias creyeran hacer en torno del ilustre Oliispo d~
Tamaso, logr~ron obs~urecer su prec.laro talento y prendas rele·
!antes d~ gemo! pues sm que se sepa cómo, ni por cuáles vías el
Joven Obispo Ti~?lar era proclamado Obispo de Tuy con unive;sal
aplauso y regociJo de los buenos.
'
L a e!evació.n del joven prelado parecía obstará los impulsos de
su vocación_ nativa y al logro de sus brillantes destinos, pues la vida seden~aria .Y retraída que necesariamente ha de hacer el Obispo
de un~ diócesis como la de Tuy, donde ni el trato social, ni lamonotoma del despach~ d~ asuntos ordinarios, ni otra circunstancia
algun3: pueden co~tribuir á _la sonoridad y resonancia del nombre.
de.l Obispo! .Parem~ presagiar con intuición clarividente el acaba miento ~ol.it1co- somal. del grande Obispo, cuya humildad, rayana en
el retraimiento., contribuía en mucho á ocultar las relevantes dotes
de su personahdad extraordinaria.
No fué así, afortunadamente, pues la Providencia de Dios le
tenía reservado para más altos destinos. Por eso tras una época de
• dur3: prueba, porque prueba es, sin duda y durísima la de estar
sumido en la obscuridad silenciosa del ol;ido el homb~e de acción
en cuya mente destel.l an fulgores de genio, surgió como por ensal mo la figura ~sefarecida del humilde Obispo de Tuy, cuyo nombre
repe~cute hoy con universal apJauso en los ámbitos del mundo
cristia.no, como fiel trasunto y digno descendiente de aquella mitrada estirp.e que con los nom_bres de los Valerios, Vicentes, Isidoros,
Fu~genc10s Y.Leandros, brilla como esplendente y gloriosa constelación en el melo de la Iglesia Española.
. .El Obis~o ~e Tuy, según cuenta Juan de Manzanares en un peri?d1co madri!eno, del c.ual tomamos los datos que siguen, dedica su
vida al e~tudio. No reside en el palacio episcopal, sino en una pousa
que la mitra tudense pase á un kilómetro de la Sede en el camino
'
de Tuy á Bayona de Galicia.
. El aspecto, algo rudo, del prelado conviene con el marco en que
reside y con la vida que practica.
Es hombre frugal, madrugador : coge con su propia mano la fruta ó la legumbre que han de formar parte de sus comidas ó colaciones. Gusta de dar grand.es paseos á pie-no ha usado ni usa carruaje
- por las hermosas avemdas de la pousa, cuyas rentas son cuantiosas.
.El prelado de Tuy viste casi siempre la negra sotana de simple
clérigo.
Su aventajada estatura, y su andar, entre marcial y rústico
le d.enuncian pronto á los ojos del que acude á la finca con el pro~
P?Sito d~ ver al señor Obispo. Pocos son loe que tal hacen: pues es
b!en sabido allí que el prelado no gusta de perder el tiempo en visitas, que r~ra vez hace por su parte. El trato de gentes roba el tiempo Y el Obispo de Tuy estudia mucho. Es un teólogo y un filóso fo formidable.
L a rudeza d~ su a~pecto da una idt1a de la inflexible rigidez de
su ~a!ácte.r. Es. imposible hacer abandonar al Obispo de Tuy una
posición dialéctic~ ó una .acti.t~d de conciencia, si la estima justa.
No se p~ede, e~ rigor de Justicia, Jlamar sectario al Obispo de Tuy.
. · N'.1'die ')la dicho crudezas semejantes á las que ha dedicado á loS"
mt~gristas y ~ los carlist~s en su famoso d!scurso del Congreso catóhco de Santiago. La misma prensa catóhca ha oído de sus labios
verdades muy desagradables.
En Tuy se le tiene por hombre muy justiciero y enemigo de
componendas.
Predica mucho, y predica bien. A pesar del tono, un tanto fatigoso, de sus diseursos sagrados, y de la sencillez de su acción en
la que no emplea sino el brazo derecho, sus sermones son sie~pre
notables.
9omo escrito~, su.s características son la facilidad y la espontaneidad. No corrige Jamás sus cuartillas. Vuelca en ellas un estado de alma, y así quedan.
A propósito de esta materia, recuérdase una frase del Obispo
de Tuy, g ran amigo del Arzobispo de Valencia, Sr. Guisasola.
"Yo no sé cómo se las arregla Victoriano-decía en cierta ocasión e.l prelado tudense :-cuando escribe, dice todo lo que quiere,
Y nadie se molesta. ¡ Yo no pongo en mis escritos ni la mitad de lo
que siento, y siempre tengo gente ofendida conmigo!"
He aquí una imperfectísima silueta del 8eñor Obispo de Tuy,
que á estas fechas esperará tranquilamente, paseando á grandes
t~ancoe, baja la cabeza, encorvada la alta y seca figura, por las avemdas, bordeadas de hortensias gigantes, en la pousa de que salieron
las dos últimas Pastorales, y donde ¡ quién sabe si estará incubándose alguna otra!
·
-...iw~¡a....

RALON DE MODA
El día 1'? del mes que comienza se inauguró en la calle de San
,José el Real, números 10, 11 y 12, un salón de Cinemat6grafo-Teatro y Variedades, elegantemente amueblado y donde pueden caber
cómodamente quinientas personas.
Está provisto, además, de un amplio salón para exhibiciones
bonito teatro donde se dal'l esp~ctáculos por la mejor compañía d~
aut6matas que existe en la República.
Este será el Centro de recreo de la buena sociedad de México,
donde encontrará todo el confort, comodidad y elegancia que pueda
desear. En el Teatro infantil funciona la gran Compañía de aut6matas del Sr. Espinal, única en su género, la novedad del siglo, 1,500

~uras en acción, notab~e cuad.ro de movilistas y repetidores, así coo muy bellas decoraciones pmtadas por un reputado escen6grafo.
está ~01:i.tado con gran perfección y elegancia.
Sr. A. Nonega, representante de la E mpresa no descansa
~n m~mento, á fin de hacer de este Centro de Recreo: un verdade10 8alon de moda para todas las familias de la Capital.

irªº

Mr. Charles E. Magoon, Gobernador provisional ele Uuba.

POEMITA TRISTE
(Un pan~ano sombrío, de donde emerge un lirio blanco .... . . , So-

bre el fondo.gris de.l cielo se destaca una garza que mancha. con su triste
blancura la mmens1dad del horizonte. Uri hombre pasa y se detiene á orillas del agua, que duerme el suefio de la muerte. Empieza á morir la
tarde .. . . )

EL HOMIBRE

¡Un pantano .... .. ! ¡una vida!
¡Cn lirio blanco ...... ! ¡un alma entristecida
q ue ~ntre el cieno _m odula su congoja
l al impulso del viento se deshoja ...... !
La tristeza es hermana de la noche
Pero el lirio que brota en la lagun¡
Y entre lo negro su blancura engarza
Es hermano del niño y de la garza '
Y del rayo doliente de la luna... ...
EL

LIRIO

Yo sobre el fango trémulo y sombrío

Rimo una estrofa vaporosa y blanca
Y la empapo en gotitas de rocío;
Y cuando el viento mi corola arranca

O el otoño m is pétalos consume,
A sus cálidos 6sculos despierto
Y en el instante mismo me convierto
En el alma impalpable de un perfume .... ..
¡Oh, déjame soñar! .. .. . .
LA

GARZA

.... .. Yo soy un ramo
Blanco, con alas blancas ... .. . ..)lensajera
De una reina encantada : la Quimera,
Y en el gris pensativo de los cielos
Soy un µunto perdido .... .. un punto errante,
Ascender y soñar son mis anheloR,
·
¡ Adi6s, hombre! ¡adiós, flor ! Voy adelante.
EL HOMBRE

El lirio es muy feliz; la garza errante
Es más feliz aún . ¿El hombre acaso .. .. .. ?
VOCES

LEJANAS

¡Calla! ¡Calla !.. ... .
(Pausada, t ristemente
Va muriendo la tarde en el ocaso . . . . )
RrcARDO

NIETO

[ Colombiano.]

�CUENTOS Y NARRACIONES
POR

ALFONSO M. MALDONADO
TLAXCALA

LA ERMITA DE SAN LORENZO
II
HOR·AS DE AINGGSTIA
En .Ja tlaricle de ese misimo dia, y en fa
sa!la de una ,antigua casa de la dudad de
TJaxioala, se encontraban un anciano y 11.111a
Joven.
El p6merio ,era un hombre como ele s,etenta años, ricamente vestido, ele ram pura española, se fü1111aiba D. ,Pedro Cabrera,
y 1estaba sentado en un iaruoho sillón d e
cedro talla,clo y fon;a¡do ,con ,cuero de Córdoba.
La fisonomía del anciano revelaba la
bonclaid de su .carácter, á ,la vez que !a
nolbleza de ·su orig.en .
La joven tieuní,a á Jia peregrina belJ.ez:1
de su rostro, un tinte de inefable dulzura, como cl q,ue se desprende ele la~
VÍ&lt;rgenes &lt;le M11.1rillo.
-Hoy debe Jliegar D. Lorenzo de Espi ·
nosa, según nos at1Junció ay,er el criad ·
que 1S1e 1e !adelantó una jornada ,en Segnra
de la Frontet1a---dijo el anciano.
--iSí, abuelito-contestó la joven-y ya
todo está preparado ,para recibirlo.
~9t~ hJ.egaida viene á libranme ,ele ,las serias ipreocnpadon.es que .amai:gabatn estos
mis últimos años ele, vicia; temí¡a que la
muerte viniera á sorprende11111e antes de
dejar asegiuratdo tu ,p orveni·r , y si_n qu·:
ht~biera ailguno de nue·stra familia tá qniet,
confiar tu persona y el ou.ida.do ele tus bienes. 1Por eso escribi á Lorenzo que a.nticipara su regr.eso, y ,c on él ila cel,etbrélición
deJ concertlaido matrimonio ,qué, supongo.
será hoy tan &lt;le tu agrado como ,l o .f11t
cuando me pidió tu mano antes de ma·rchair ;á 1Espia,ña lá recoger la 1herencia de mi
buen annigo Juan.
-Hoy, como entonces, abuelo y señor,
estoy dis.puesta á obe,clecer tus órden.es.
El r,ubor !que coloreaiba las meji11as de
la joven, :ponía de manifiesto que, en aque
1la vez, la obediencia esta!ba al servicio
de Jos deseos el.e su corazón. En efecto.
Lorenzo y Catarina, .que así se Jla,maba la
donceJ.la, se amaban desde niños, y, después de una ausencia de dos años , iban
á reunil'Se ia,qu,el día para no volver f,
sepair.arse m'ás.
1Pasó ,con mu abo fa hora en que el' via ·
_i ero deibfa llegar· á la ciudad, y cerró la.
noclhe. y comenzó tJa t empestad &lt;le qtu:
antes ha1Watt11os; y ya entonces ,)a jnquietud ele la joven, inquietud que había icb
cr,ecienelo por momentos, fu é tanta, que
pidió ,con i,nsistencta á su a.bue.Jo enviara
gente en busca de D. Lorenzo, que no
halbía de estar lejos· de la ciudad. Pcrn
D. Bedro, sin c\e;conocer eil riesgo q11e
corrfa ,rnal,q~ier via,jeiro que, .en. una noche como aquella, estt11Viera internado en
el bosque cercano á Tla.x,cala, conOCÍé!también, y así ,s,e lo dijo á su atribula.ida
nueita, ique ena in1jposibil:e prest.ar ; n aq~eUos mdmerntos socorro alguno ,a qmen
estuviera en el ,casQ ide necesiitarilo.
· INo quedó á doña Catarina más rernr·
so por entonoes que encerrarse en su !habitaóón y pa'Sar el resto de Ja noche ¡presa de ~ ln11a¡yor angustia ,por ilos temore:,
á ,ca.ida in'Stante .miáis fundados , de ,que alguna doog,nacia hu bie:a acontecido á sn
e$perado amante. Umcaimente dabai tregua á los ·sollozos para pedir lá tl a Santa

Virgen de los Dolores que tomara bajo su
poderosa peotección á D . Lorenzo y ,Jo sacara con bien. si ¡por aicaso se encontraba.
como era ,ele temir, en apurado t•ranc.e.
Aimaneció el día siguiente: ele la pasada tempestad no quedaban ya vestigios y
D. ·P,edro resol'Vió ienviar á su ma\'ordomo . acompañado de varios mozos·, para
que ,buscaran las hueLlas de 1Jos · viajeros,
por si s·e !habian extraviado en el bos~tue.
D.oña 1Cata,rina ,quiso sa1li,r ella miSfma al
enou1enbro de su prometido, y. {)0\110 fa expedición no ofrecía 1pe1ligro, ni era, á esas

¿Que no ha muerto decís, porque la Fama
Labra su busto sobre mármol frío?
Decídlo así á la esposa que lo lla~a
lnconsolable en el hogar vacío.
Que ~o ha muerto, clamáis entusiasmados
Y á . quien muerto lo llora hacéis repro ch ?
Dec1dlo así á los niños enlutados
e.
Que lo extrañan llorando en cada noche.
¿Que no h_a muerto afirmais porque está llena
De su luz mmortal nuestra memoria'&gt;
Decidlo así_ á la. madre que de pena .'
Cerró los OJOS y voló á la gloria.

•

\.í
\j

\/

Sr . D. Adolio Toussaint (jr.) y su hoy esposa Doña Luz Blázquez de Toussaint.
(Contrajeron matrimonio el 2-1 del pasado mes de Octubre.)

horas, más que un verdadero paseo por ei
bosque. obtuvo fáci,Um,ente ila liciencia de.
su abuelo. ,· acoinpañaida de una dueña_
montó tatrnibién á 1ca!ba1llo y todos pa.rticron en lbmca de D. LoPenzo.

( Contin!tará.")

Pensando en Gutifrrez ~ájera
¡Oh-artista! ¡ Oh pensador!¡ Oh gran poeta!
¡ Oh inmenso corazón de bondad lleno!
Fuiste una dualidad que se respeta,
Un egregio e~ritor y un hombre bueno.
Amabas y te amaban; no hubo sombra
Que obscureciese tu alma sana y pura,
Por eso el labio con amor te nombra,
Tu genio esplende y tu memoria dura.
Tu espíritu y tu amor están dispersos
Como tú lo anunciabas con tu lira
En tus alados y divinos versos
Que el mundo aplaude y que tu patria admira.
Duerme tranquilo; de laurel y palma
Es la guirnalda para tí tejida;
Es muy triste á tu edad soltar el alma,
Cerrar los ojos y dejar la vida I

Los aplausos del mu~do aleve_ y vano
Que sólo arrastran vamdad consigo,
Consolar pue~en al orgul~o hu~ano,
No al hogar sm amor Y sm abrigo.
¡Ay! ¡los huérfanos! pobres serafines
Que el mundo á sus embates abandona;
No desfloréis ante ellos los jardines
Cuando es sólo de espinas su corona.

•

Honrad al pensador, honrad al Genio
Que todo lo merece su grandeza :
.
Pero entrad á su hogar, ancho proscemo
De soledad, de llanto y de tristeza.
Allí dejad ternuras y cariños
A los que el padre amante no recobr~n
Y haced algo en su bien· ante esos 01ños
Las vanas pompas mundanales
'
sob ran ·'
J uAN DE

Drns PEZA.

México, Febrero de 1896.

-&amp;f9.llli
•

LA TUMBA DEL SER QUERIDO.
(Ct1ad1&lt;0 de Se1&lt;geJ1.)

•

�EL

ROSARIO

CUENTO PARA EL DIA DE DIFUNTOS

~~-=========•i==========-~-

Platicando hace algunos días, en una reunión de amigos, del
culto á los muertos, tan fielmente practicado en esta época de incredulidad, he aquí lo que nos contó un médico joven que, por dicha suya, no está muy inficionado del orgullo intelectual y de la
intolerancia científica de que la sociedad moderna nos ofrece tan
numerosos t&gt;jemplos.
-Supongo que todos ustedes han leído la novela de Balzac,
La misa del Ateo. Es una delicada obra maestra. Recordarán ustedes á Despleim, el empecatado materialista que personalmente
asiste á la misa fúnebre que él manda celebrar cuatro veces al afio,
en una capilla de la iglesia de San Sulpicio, por el descanso del alma del acarreador de agua andengués, que fué el bienhechor de su
juventud, cuando el ilustre cirujano no era todavía más que un pobre estudiante.
ccfü jo ese nombre, muy poco alterado, de Despleim, Balzac_introdujo al famoso Dupuytren en su Comedia Humana, -Dupuytren que á propósito del alma decía: «Más de treinta afios hace que
ccdiseco y aun no he podido atrapar la punta de la oreja de eseaniccmal.&gt;, Lo que no era óbice para que el autor de este vulgarísim.o
chiste, digno de un sirviente de anfiteatro, ~ejase caer de su bolsillo su librito de oraciones en el enceradu piso de los salones de las
Tullerías en los momentos en que presentaba sus cortesanos homenajes ;l Rey Carlos X. Conócense, además, del mismo Dupuytren 1 admirables rasgos de beneficencia y de generosidad.
ccTal es el hombre á la vez bueno y malo. Unicamente en las
novelas y en los dram~s, se ven car~cteres de una sola pi~za.
.
ccMi maestro, el profesor Saba~ier, que ocupa preemmente sitio en el mundo quirúrgico y á qmen ayudo, como ustedes lo sa·
ben, en sus operaciones, es la antítesis más marcada del espiritualista, pero su incredulidad nada
tiene de agresiva. A uno de sus
practicantes, católico sincero, díjole un día en mi presencia: ccCáu«same envidia vuestra fe, y la duccda, por más que Mointagne lo
«pretenda, no es almohadón muy
«blando y mullido ...... Pero ¿y
ccqué? La sinceridad ante todo ....
«En nada creo yo, y en nada espe·
cero ...... Peor para mí. Yo no tenccgo la culpa.,,

vitó que lo acompañara á su dormitorio y allí á la vez que se preparaba á acostarse, me hizo varias recomendaciones sobre el modo
de aplicar el cloroformo al paciente, á quien él había auscultado
con detenimiento, encontrándole cierta debilitación en los movimientos cardíacos.
«Al tiempo mismo que él me hablaba, quitándose la levita y
el chaleco, el doctor hundió la mano en la bolsa de su pantalón
sacó de ella en un solo pufiado diversos ohjetos minúsculos, los pu~
so maquinalmente en el mármol de la mesa de noche, y entonces
ví,-¡y cuál no sería mi asombro!-junto al portamonedas y enredándose con el manojo de llaves, un rosario, ¡sí! un preciosísimo
rosario de mujer, con cuentas de concha de nácar y engarces de oro.
«No tardó el doctor en percatarse de que yo no lo oía con atención y, siguiendo la dirección de mi mirada, adivinó la causa de
mi divagación. Interrumpió entonces con brusquedad, en medio
de una frase, las instrucciones que se disponía á darme, y su semblante, que ustedes conocen muy bien-su rostro sin belleza alguna cubierto todo por una profusa madeja de barbas, pero en el que
la frente despejada y poderosa, y los ojos claros tan serenos y enérgicos, expresan á un tiempo mismo, la benignidad y la resolución
-velóse repentinamente por una bruma de melancolía.

ccSí, esto le llama á usted la atención-dijome con su afectuosa voz, después de algunos instantes de silencio,-¡este rosario en el
bolsillo de un descreído! ...... ... Sin embargo, nunca se separa de
mí y aumentará la estupefacción de usted ...... Pero tenga usted en-

ccPor otra parte, este escéptico es el más caritativo y el mejor
de los hombres. Viudo v sin hijos, gasta sin llevar cuenta los líos
de billetes de banco que su bisturí
le procura, y la mayor parte la
destina á obras buenas muy discreta y atinadamente distribuidas.
Con frecuencia encontrarán ustedes su automóvil detenido á la
puerta de una casa de miserables.
A prodigar á éstos su asi&amp;tencia
y á sacrificarles su precioso tiempo, se le encuentra siempre listo.
Hábito suyo es cuando visita á enfermos pobres, envolver uno ó
dos luises con el papel de la receta. ¡Y á cuántos de sus c?legas ha tendido que ahora mismo, antes de que concilie el su~ño, ?ªré paauxiliado en necesidades apremiantes! ¡Y á cuántos estudiantes ha sar por mis dedos sus menudas cuentas, como en la 1gles1a lo ,haprestado su protección para que prosigan sus es~udiosl, En b!eve cen las buenas mujeres y que recitaré una docena de Aves Martad.
resumen es un corazón de oro. El doctor Sabatier, filosofo pirro- Y así lo hago noche pdr' noche ...... Pero ya que una casualidad le
nico, vi;e, para decirlo de una vez, conforme á la doctrina del ha revelado á usted, mi querido amigo, todo esto .. ·; ..... Va)'.'a, vaEvangelio.
mos á sentarnos al calor de la chimenea......... Arropome m~ baU!-,
y voy á decirle á usted cómo yo, el viejo escéptico en matena r~hgiosa practico á diario esta costumbre que no me causa sonroJo,
«Pues bien, -sorpréndanse ustedes-ese libre-pen.Ba~or, ese pued~ asegurárselo, y la que, por otra parte, no hay razón alguna
descreído lleva á cabo diariamente,-síganlo ustedes diariamente para que la mantenga oculta.
,
-un act~ de devoción comparable al de Despleim, en la narr~ción
«Me casé tardíamente, á los cuarenta años, y despues de hade Balzac. Voy á revelar c6mo pude conocer un pormenor smgu- ber resentido las asperezas de mi noviciado profesi?~al. Pero dularmente tierno de su vida familiar.
rante cinco años-¡únicamente cinco afios!-fuí deliciosamente !e«En el pasado invierno el profesor Sabatier fué llamado á To· liz. Virtud, hermosura, exquisita gracia, inalterable benevolencia,
losa para un caso en que e;·a urgente su in.tervención y me llevó ~nc.an~dora sencillez, en la frase. más vulgar, en el. adem.án ~~
consigo, como casi siempre lo hace, porque tiene en mí much~,con- msígmficante, todo esto poseía mi amabJe espo.sa, m1 quendí1:11m _
fiar1za por lo cual me siento orgulloso. Llegamos á la estac10n á Enriqueta ......... Y siempre igual á si misma, siempre buena Y
las on'ce de la noche y nos encaminamos directamente á la casa del riñosa un día con otro y hasta una hora con otra. En una pa a
' una perfección.'
enfermo. Se resolvió que la operación se hiciera al día siguiente en bra, era
.
t'la mañana, y era media noche cuando entramos al hotel en donde
«Mi mujer era piadosa, y á. escrúpulo tuve st.emp~e no l~ ~
marla ni aun por asomo en sus creencias. Los rac1onahsU1.S d 1
debíamos hospedarnos.
. .
.
.
ccEl doctor sentíase cansado por el viaJe. Sm embargo, me m- época'actual, son faná.tic¿s al revés y me son repulsivos. En la con-

•

***

f_

•

ciencia, ó por mejor decir, en el corazón de mi esposa residían,
Dios en primer lugar, y en segundo yo. Pero ¿qué cosa es Dios?
Una hipótesis, según los filósofos modernos; un espíritu puro, según el Catecismo. A menos de caer en el absurdo, no podría yo haberme encelado de un espíritu puro ó de una hipótesis, y me sentía perfectamente dichoso.
cclndudablemente que mucho, cuando otros carecen de ventura. En estos casos: el dtstino, el fatum, se encarga de restablecer
el equilibrio.
ccTenía yo un hijo, un hermoso muchachito de cuatro años.
Mi cariñosa mujer, al asistirlo en un croup, contrajo la enfermedad, y en pocos días..a...quince afios han pasado, y ya lo ve usted,
las lágrimas nublan mis ojos-en poquísimos días, la madre y el
hijo dejaron este mundo.
«¡Oh! ¡qué dolor tan atroz! ¡y cuánto habría deseado entonces
creer, como la pobre muerta, en un mundo mejor en donde vuelve
¡_mo á verá los que tanto amó! No pudo ser así. Para distraer mi
pesar, para anestesiarlo en cierto modo, me eché de bruces en el
trabajo y- ¡qué ironía!-solamente entonces, en ese período de mi
vida, c@nquisté, sin regocijo, con absoluta indiferencia, la fama y
la fortuna, justamente cuando ya no estaba al lado mío la que hubiera disfrutado de todos estos bienes.
. «En aquellas circunstancias, algunos amigos pretendieron que
yo volviera á casarme, porque efectivamente, era un soberbio partido. Horrorizado rechacé la idea. Como no creía yo en otra existencia, quería yo, por lo menos en ésta, permanecer fiel á una ~ola re:
ligión á la memoria de mi muy amada esposa. He cumplido m1
palab:a.. Pronto seré un sexagenario, y desde hace quinc~ añ.os,
querido amigo mio, no me he acercado al cuerpo de una muJer smo
para aplicarle el bisturí.

éstos la trataran como si fuera parienta mía. La buena anciana me
dió las gracias, pero sin rr.uchas palabras, porque seguramente parecíale muy natural mi conducta. Claro es que había comprendido cuán grato me era que me amase, dado que tanto había amado
á mi mujer.
«Así terminó c,n vida muy suavemente. Cuando se enfermó,
hace tres aiios; y hubo de guardar cama para morir, pasé como usted lo comprenderá, muchas horas á su cabecera...... Entonces fué
cuando cierto día, sacó este pequeño rosario de debajo de su almohada y me dijo, con la voz trémula por la emoción:
cc- Sefior Pablo,-había tomado la costumbre de llamarme por
mi nombre de pila, y esto me conmovía- usted no tiene religión y
es una lástima .... .. Pero he aquí un rosario, con el cual nuestra
Enriqueta decía cotidianamente diez A ves por usted, y que ella me
regaló antes de morir, haciendo que le prometiera hacer lo mismo,
mientras viviese y siempre para usted ... ... ... ¡Puntuallliente he obedecido á nuestra bien amada! ......... Y son tantos los Pater y las
Glorias que por su alma he rezado! ...... Pero no tenga usted c1:1idado, usted ha tenido siempre su decena, y esas Aves las he r~c1tado
pensando en usted, como ella lo deseaba ...... ... Ahora, nadie volverá á rezar á la Virgen por Enriqueta y por usted, supuesto que
usted no cree ..... . Pero cuarn;lo yo muera, siquiera haga usted lo que
yo ...... Prométalo usted, sefior Pablo, y me iré muy contenta.

«¿Necesitaré decir á usted que prometí á Rosalía todo lo que
me exigió y que desde entonces, el rosario jamás se ha separado de
mí? Pero cuand¿ Rosalía ya no estaba allí, se sucedió á me~udo,
al contemplar este rosario pensar en mi mujer, en aquella watura
que tanto había rezado p~r mí, que había legado á la v~eja br~tona el encargo de continuar sus oraciones, y para que nadie volviera
«De todos los recuerdos que de mi Enriqueta conservaba, uno á emprenderlas ...... Y un día-por mi parte, esto no tiene sentido
había que para mí tenía extraor~inario. valor, porq~1e, g~zab.a de yi- común ya lo sé- traté de recordar el Ate, lo conseguí, y, diariada. Era sencillamente una anciana cna.da que cmdo a m1 muJer mente dije mi decena ......... Yo no rezo, claro está. Enriqueta. na.
, que en m1. recuerdo......... ¡,'i7amas
desde que ésta era nifia. Rosalía, bretona del Finisterre, que siem- da sabe de esto ya no existe
pre había conservado la cofia de ~u país natal, se ~abía encariña- ya! ¡cuántas ve~es me ha oído usted repetir que de los muertos no
do conmirro nada más porque veia que yo hacía feliz á la que ella queda más que fosfato de cal! . .. . . . . .. Pero vamos, en esto he enllamaba ~u amita y á quien adoraba como si hubiese sido su hija. contrado un medio excelente, pensando en ella .profun.damente.
cc¡Ah! ¡bien sé que muchos de nuestros amigos reirán de bueUnicamente en el pueblo se hallan estas abnegaciones completas,
estos sencillos corazones que íntegramente se entregan á un afecto na gana cuando sepan que ~ste c~ntumaz descreído de Saba~i~r, re:
za el tosario como la más imbécil de las beatas. ¿Y qué dman si
profundo.
.
«A la muerte de mi mujer, como era natural, aseguré la situa- supieran que hay mome~tos ~n que, á la vez qu~_recito mis A~~ y
ción á Rosalía, cuyo dolor visiblemente, hacía comprender que ella evoco la imagen de m1 muJer, con nuestro nmo en las rodillas,
permanecería para siempre conmigo. Hicele esta promesa, y ella la la confundo con la Yirgen María sosteniendo al nifio Jesús? ........ .
aceptó con una reserva y hasta con una especie de frial?ad que no Sea de ello lo que fuere, esta idea ?e la Yirgen Ma.ría, es pura y dedejaron de sorprenderme. Pero, al cabo de algunos anos,. cuando liciosa ... ... ... Yo no rezo. No. Es imposible. Soy mcapaz de orar. ..
y quizás
se convenci6 de que seguiría yo siendo viu~o y realme~te mco~so- Sin embargo' creí en todo eso, cuando era pequefiuelo,
.
'iT
•
lable, pude comprobar, por su comporta.miento, por ciertas mi:a· quede dentro de mí un germen ~e aque~l,a creenma...... , amos, m1
das, por señales ingenuas pero evidentes,. que me profesaba 1:1na m- querido amigo, le haré á usted mi c?nfeswn hasta elfin: ....... . A~gufinita gratitud por haber &amp;uardado fideh?ad á la.muy quenda au- nas veces, contemplando este rosano ~n el hueco de nu man~, piensente y que por este motivo, hacía aflmr en m1 persona toda su so en esos granos de trigo que han ~ido hallad.os en los hipogeos
de Egipto, en donde por muchos s1g~os estuv~eron .encerrados, y
terndra qu; se había quedado sin objeto á que aplicarla.
ccR~salía estaba muy entrada en años y era de endeble sal~d. que cuando !e siembran, pueden todavia producir espigas.»
Yo le exigía que no trabajase ya ffi:ás, y P?r la. respetuosa cordiaFRANgOIS COPPEE.
lidad que le manifes~ba en presencia de mis criados, conseguí que
(De la Academia Francesa,;

1rnumm1111111111 111f!'l111111m1rm111111111ltr 111111111M-11 rn 11111.1111111111111111111 M 111111111111111: 111111~ 111111111111111111111~111
El hijo suspirando, cogió el.corazón de cera, llevólo. suspirando ante la sacra imagen: las lágmnas brotaron de sus OJos; brota·
ron de su corazón estas palabras:
.
.
I
"Gloriosa María, sierva inmaculada y madre de Dws, rema
La madre está en la ventana: yace el hijo en el lecho.- "Willdel cielo, oye mi queja.
.
.
.
. , ?''
helm, ¿quieres levantarte para ver 1a proces10_n.
. .
.
"Yo vivía con mi madre en la cmdad de Coloma, la cmdad
"Estoy tan enfermo, madre mía, que m veo, n~,mgo: pienso que cuenta por centenares l.o~ tem~los y las capillas.
en mi adorada muerta y esto me desgarra el corazon.
.
''Y cerca de nosotros v1 via la tierna Margaretha, que ha muer_ "Levántate iremos á Keylaar, toma tus Horas y tu rosario, to no ha mucho: María, te ofrezco un corazón de cera, sana la he, dolon'do. "
la Yirgen sanará tu' corazon
.
, .
rida de mi corazón.
Ondean al viento los estandartes de la cruz, suena el cantico sa"Sana mi corazón dolorido, y diré y cantaré á mañana y tarrado la procesión corre por Colonia junto al Rhin.
de con fervor: ¡Gloria á tí, oh María!"
g La madre y el hijo van siguiendo á la muchedumbre, cantando los dos á coro: "¡Gloria á tí, oh María!"
III
II
El hijo enfermo y la madre dormían en su chiribitil: la madre
Nuestra Señora de Keylaar viste hoy su mejor traje; anda hoy de Dios entró de puntillas.
, .
sumamente atareada· acósala una turbamulta de enfermos.
Inclinóse hacia el enfermo, apoyo ligeramente su mano sobre
Los enfermos le 'ofrecen en ex-voto miembros de cera, muchos su corazón sonri6se dulcemente y desapareció.
pies y muchas manos de cera.
La m~dre lo vió todo y aun algo más, como en un sueño: des-_
El que ofrece una mano de cera, ve san'.1- su mano enferma, Y pertó: ¡los perros ladraban tan fuertemen~e en el pa.tio!
.
el que ofrece un pie de cera, ve curado su pie.
Allí estaba su hijo, tendido en su Jergón Y.. difunto: los l'OJOS
Tales y no pocos, fueron á Keylaa~ con muletas, que luego sal- destellos del alba jugueteaban en sus blancas 1íneJ1ll~s..
tan la cuerda. tales y no pocos fueron sm poder menear un solo de.Junt6 la madre piadosamente las manos y canto piadosamente
do que pronto tocan el violín.
en voz baja: "¡Gloria á tí, oh María!"
' La madre tomó un sirio é hizo con él un coraz6n. - ''Llérnle
ENnIQUE HEINE.
eso á la Virgen; ella curará tu ma1.''

iGLORIA A TI, OH MARIA!

•

�LO DE CUDA.

Tropas americanas deEembarcando en Cuba.

U.'o:

CONVlOADO TIM l OO.

LA LUCHA POR LA VIDA
Contaba don Toribio diez y nueve años y pico de casado, y
tenía diez y nueve hijos, sanos y rollizos para gloria de Dios y bien
&lt;le la Patria. Por dicha de los cónyuges todos vivían, y por su desgracia todos vestían y comían, lo cual era una. calamidad para el
pobre de don Toribio, que una oreja se agarraba y la otra no se alcanzaba para mantener a()uella caterva de deRcendientes, de estatura riguro.-amente progresiva, que puestos en fila, parecían pitos de
órg,rno, desde el menor que ya mordía con el primer colmillo, hasta
el mayor que empezaba á atusar el finísimo vello del primer bigotr.
Además, pronto vendría á este mundo, de mucha bambolla y poco
seso, el vigésimo heredero de don Toribio Salazar y Briones, corredor titulado, que, en efecto, corría de crepúsculo á crepúsculo por
esas calles de Dios, buscando en la populm:a y bella ciudad de )léxico, cómo sostener en pie 'aquella cadena de oro, como él llamaba á
los hijos de su alma, de la cual, por divina misericordia, no faltaba ui un eslabón. El futuro heredero probablemente sería hombre, pueE Salustia, la esposa de Toribio, había acreditado con la
experiencia-que ya sr• ve si era larga-que no sabía dará luz sino
varones. Y para maravilla de los pusilánimes y desconfiados &lt;le la
Providencia, aquel Toribio, víctima de la paternidad, era un hombre alegre y locuaz como pocos: gustábale luchar por la vida, y luchaba á brazo partido. Cuando alguien lamentaba la precinia situación del corredor de número, sonriente respondía:
-Hay que tener pacienr.ia, amigo¡ es la lucha por la vida.
Era don Toribio bajito de cuerpo, regordete, chato, carirredondo y con unos ojazos cafés llenos de luz; en ocasiones chancista con
personas de confianza, siempre atento y respetuoso con los superiores y con los inferiores cuando eran clientes, y comunicativo y
alegre con todos. Salustia estaba orgullosa de su brillante hoja de
maternidad y sonreía satisfecha cuando alguno le decía:
-Usted, doña Salustia, podría irse á poblar un desierto.
Era la paciencia personificada, y algunas veces, cuando reñían
los chicos, emprendíanla á mojicones por encima de la mamá,
quien con admirable calma los separaba, si no estaba muy fatigada ;
de lo contrario, los reprendía con mucha mesura; aun para azotarlos cuando las diabluras de los chicuelos merecían tal pena, era
di;creta y sosegada: caía la cuarta lentamente sobre las frescas y
suaves carnes de los bebés, quienes también por intervalos lanzaban
agudos gritos. Eso sí, cuando Morfeo echaba la garra á Salustia, no

(Cuadro de J, Coruha.)

había poder humano que la despertase, así fueran capaces los niños de disparar un cañón á los oídos de la mamá. También la pobre trajinaba sin cesar y bien merecido tenía el profundo descan¡:o
á que se entregaba.
Don Toribio, con heroicas economías, compraba mensualmenLA EXPOSICION DE BUCARRST.

Visita. oficial de los soberanos rümanos.- -La Reina Isabel
[Carmen Sylva] saluda al célebre astrónomo Camilo Flammarion.

te su pedacito &lt;le bi"llete. ele ce La Nacional. l&gt; Ua bíasele nietidu en lrc
ceja y ceja que la caprichosa '&gt;llerte íbale á sacar de n¡,uraciones &gt;.
á darle algún desn hogo, aunque fnese por corto tienipo: .Y héle ahí
sacrificando en aras de una esperanza hasta el vicio de fumar;
mientras no se completaban los centavos destinados á la fracción
de billete que debía meter la fortuna en carn, remolineaba en la boca un puro apagado, forjándose la ilusión de que estaba tan encendido como su fantasía, y lo sabore,1ba como si de verdad funiai;:.e.
Allá va, por esns calles de Dios, saludando á todos, pues tiene más
amigos y conocidos que necesidades, con ser éstas tantas y mostrando aquella cara de PaFcua que á leguas revela la bondad y la
honradez. Ya camino &lt;lel despacho de ccLa :Xacional» con su fracción
de billete r.n la diestra: le ha dado la corazonada de que al fin la
rebelde fortuna se ha condolido de lns cuitas que hoy más que mmca le abruman, y á paso ve1oz anda calles y más calles. Sudoroso,
jadeante, llega al despacho: allí está colgada &lt;le un gancho la lista
de premios. Don Toribio, después &lt;le media docena de resoplidos,
se quita el sombrero, saca el pafiuelo, fingiendo calma, pues le
brinca el corazón, se limpia el sudor que empupa su frrnte, ve por
la milésima vez su billetito y elava los ojos centellantes en la lista.
Aquellos ojos de por sí grandes, parecen crecer: van por varias veces del billete á la lista v de la lista al billete. Don Toribio está
pálido, la emoción prívale por un instante del Ut:iO de la palabra,
motivo por el cual no habla, pero sí piensa:
-Bien me lo decía mi. corazón; no cabe duda, es el número
i5,213; preparémonos para recibir dignamente á la diosa fortuna.
Volvió á &lt;lar otra media docena de resoplido:::, sacó su cartera,
guHdó el billete con sumo cuidado y abroch6se todos los botones
del saco. Por primera vez en su vida pensó en los rateros. ¡Ay,
qué hombres tan malos! Indudablemente la autoridad era benig11a, muy benigna con ellos mandándolos á Yucatán.
De paso para su easa. llegóse á una elegante cantina, l'I duefio
de la cual era cliente suyo.
-Vamos, amigo don Bonifacio, dijo don Toribio &lt;:on visible
rf&gt;gocijo, vengo á ech;mne una droguita, por :.:nas cuantas hora;:,
pues la pagaré hoy mismo.
- Lo que usted guste, don Toribio.
Don Toribio remolineó el apagado puro y recordando que hoy
por hoy podía holgadamente consumirlo y hasta fumar otro, pidió
un fósforo á don Bonifacio, y luego arrojando uocanadas de humo,
díjole con un tonillo raro para su habitual humilde modo de hablar:
-Una media caja de champnfia y pastelillos &lt;le los mejore¡;
para una veintena de bocas que í'O~~n ~ reventar. ,
. .
-¿Tiene usted boda, don Tonb10, o va usted a rcc1b1r algún
e111Lajador?
-Algo mejor, amigo, algo mejor¡ ya le contaré á usted: con
que se sirve usted mandar todo á su casa.
- En el acto.
-Pagaré hoy mismo, no lo olvide usted.
-Conozco á usted, don Toribio, no hay cuidado.
El corredor de númno continuó su camino habland,&gt; v ha ciendo cuentas sin ce::;ar; iba tan preocupado que no saludú á rnu chí:;imos de sus amigos, cosa en verdarl muy nna en un homhrtl
tan cortés y tan saludador como don Toribio, pero la fortuna empezaba á sacarle de quicio. De pronto fíjase en_un rotul6n c~lgaclo
sobre el dintel de una puerta. ce ~lúsica para bmle.,, La necesito, la
necesito pensó " sin vacilación entró en el rlespacho.
'
' J
1
-¿Puede
usted,
dijo á un hombre larg?, _seco, pa, 1·d
1 o y , n~a
encarado que parecía la antítesis ele don Tonb10, llevar su mus1rn
un par de horas á la calle de Chiconautla?
- ¿Nada más llevarla? repuso el i?terpelado.
- Y tocar lo mejor de su repertono. ¿Me conoce usted?
- ¿Quién en México no conoce á usted, don Toribio?

Don Toribio sonrióse satisfecho de su popularidad, y
agregó:
-Con que cuento eón usted.
-Sí, señor, ¿á qué hora"?
-Luego, voy andando, espcrn á u;;tcd.
Don Toribio apretó el paso y saborea.ha eu11 in111t&gt;nso regocijo la sorpresa que pensaba dar :t su Salustia. y á ~u batallón
de infantería.
Llegó á su casa resollando recio y llamando a ¡r t • ú ,u
esposa.
-¿Qué tienes, Toribio? preguntó la diez y nuevt vect·t&gt;
madre, sin alterarse en lo más mínimo.
-Ahí es nada, contestóle Toribio, que hoy vienen á casa dos sefioronas muy buenai;:, pero mucho muy buenas, y
quiero que las recibamos como se merecen. Dnn l{onifacio
mandará dentro de algun," rw ,mentos chamr11ñ·· ,.
t lillos,
y vendrá la música el(· 11 •'. Tú dif&lt;ponlo t
ro
vuelvo con las visita:,;; al , tante que me , a
:; s
,¡ue la
guapas señoras, que la rnú::;i, a toque ¿eh? l"
pieza mfü:; alegre ¿lo oye:--?
-¿Te has vuelto loco, Torihio?
-Ya no tenyo c¡ue d, cirte Hasta luego.
Y allá va Toribio corriendo de nuevo á cobra el gran premio: rns cuentas eran exa, tas; tocábanle á la fractión del billete dos mil pesos del águila, dos talegas bien llenas¡ esas eran las
guapas señor.u, que irfo.n á su h()gar para alivio de tantas nece1-idadcs. Y don Toribio, que no era malicioso, reí ase ~olo de su ingeniosa travesura y de Lt alegría que iba á dar á su familia. Ya le
parecía verá las diez y nueve ediciones ue su estampa dar brineui;,
gritar, meter mano á las talegas y caer al suelo en argentinos chorws,
con deleitoso sonido, las monedas, resvlandecientes de puro nuevas.
Así, riendo y meneando satisfecho la cabeza, llegó al despacho de
ce La Nacional.»
-¡Señor AJ ministrador, dijo con garbo¡ los dos mil duros que
corresponden ú este número! Y tendió d brazo con donaire, mustrft.ndole el billete.
El Administrador quedósele viendo de hito en hito, mientras
don Tori bio repetía:
-¡ Dos mil duros, pronto que estoy de prisa!
-8i no conociera á usted, respondió tranquilamente el Administrador, diría que se burlaba usted de mí.
-¡Cómo! dijo azorado don Toribio: mire usted mi billete,
mire usted la lista.
-Ese billete es de la lotería de hoy, y la lista es de la del mes
pasado¡ aun no se fija la del día¡ aquí la tiene usted ...... 5,2rn.
No tiene nada, ni siquiera aproximación.
Don Toribio casi se desmayó, estnvo como un mjnuto sin moverse y luego con voz desfallecida dijo al Administrador:
-Adiós, seüor, usted dispense.
¿Cómo volveré á mi caia? pensaba, y luego la droga. Hay que
devolver todo en. el acto y echar fuera á los filarmónicos; que · i::e
vayan con su música á otra parte. Volvió á correr en dirección de
la calle de Cbiconahutla.
La puerta de su casa eftaba abierta, don Toribio se precipitó
por ella: apenas le vieron entrar, los músicos que ya tenían afinados los instrumentos, lanzaron en rai.:dal de harmonías los primeros compases de un two-step.
- ¿Y las señoras'? preguntó Salustia á su esposo.
-¡Oh! Salustia, calla esa música. Ya te contaré. ¿Y la champafía'? ¿Y los pastelillos?
--Todo está en la mern.
- Que lo empaquen.
:Xu, ya no está en la mesa, gritaron los hijos ele don Toribio
que en tropel. bailando two- step, acudieron al zaguán atraídos por
In música; nos lo comimos todo, todo y ¡qu{ bueno estaba!
Don Toribio acabó por reírse.
-Ea, \'alor, exclamó. Dios me quiere para la lucha por la
,·ida¡ pues á luchar y ......... adelante.
RAFAEL CENICEROH y YILLARREAL.

EJERCITO

CUBANO.-Los oficiales de la guarnición de Pinar del Río,
con su jefe el Capitán Pujol.

•

�"OFERTAR"
La tienda y la cantina formaban un solo e::.tablecimiento; la
oportuna disposición del gobierno del Distrito, que previene la completa separación de estos dos comercios, no se había puesto todavía
en vigor.
"Tienda y Cantina," se leía en casi todas las esquinas de la
metrópoli, y al entrar á comprar algún artículo de abarrotes, forzosamente debía uno percibir el típico y acre olor de la piquera y de
los distintos alcoholados de muitle, ruda, hítamo, huaco y de qué sé
yo cuántas yerbas más y cáscaras de frutas.
Allí estaban de pie, apoyándose algunos en el m'Jstrador, el
.:argador de la esquina, el mecapa·
lero, el vago mandadero clandestino
ó el cochero, que ofertaban una de
jerecito ó de membrillo á la gatita
que iba á la tienda á comprar un
centavo de arroz con garbanzos. En
el rincón más sombrío del local ó
cubriéndose á medias tras una hoja
de la puerta, estaban también tres
ó cuatro obreros, de esos que no
son vendidos y que echándose á las
espaldas, tanto sus deberes domésticos como su compromiso con el
patrón, se toman cualquier día de
la semana y á c01·rerla que soy muy
liebre; van de taberna en taberna
hasta concluir en las pulquerías
cuando ya les quedan muy pocos
níqueles para encachársela de lo fin-o

Y estas palabras las acompañó el charro con todo el contenido
de la copa arrojado al rostro de Emilio, quien ya no pu diendo ccntenerse se abalanzó con los puños levantados sobre su agresor en
e.l mom~nto en que la niña, habién~ose. acercado á la puerta d; la
tienda v16 á su padre en aquella s1tuac1ón y corriendo hácia él le
gritó llorando: "No, papá .... papacito."
'
Emilio,temeroso tal vez de que lastimaran á su hija y hablando en él más su amor de padre que el quebranto por la ofensa recibida, se inclinó para tomarla entre sus brazos; el desconocido
entonces, aprovechando cobardemente aquella postura de Emilio'
le dió con todo el peso de su cuerpo un fuerte empellón que lo hi~
zo caer de espaldas, sin defensa posible, porque tenía la niña entre sus brazos.
Como una masa inerte cayó aquel
hombre, azotando la cabeza en el sardinel de la puerta.
Larga y profunda herida en el cráneo, gritos de la niña, la e aposa llorando y procurando restañar la sangre
que brota abundante de aquella cabeza querida; el dependiente de la tienda
que ha saltado el mostrador para llamar al gendarme y el charro valiente y
victorioso que ha huido, esquivándose á
favor del montón de gente que rodea
al herido . ....... son el final de esta
escena y principio de una série de desgracias que callaremos, pero cuyo epílogo vamos á referir, procurando con·
servar en la narración la tristeza infinita de aquel cuadro.

"

* * años. Estamos
Han pasado diez
en una humilde vivienda de casa de vecindad en la que sobre los muebles muy
pobres se ven recortes y pedazos de
manta, carretes vacíos aquí y acullá,
calzones y blusas nuevas, y por todas
partes deseches de género y el olor especial de los tejidos nuevos, algo así
como aceite rancio, como olor á fábrica de hilados.
La luz del día ha declinado casi
enteramente y comienzan á escucharse esos misteriosos pequeños ruidos
que brotan de los rincones á medida
que las sombras los invaden, los mos·
quitos zumban en el aire y una oleada
de frío húmedo sube lentamente del
podrido entarimado. U na mujer de cabellos enteramente blancos está sen*
CosAs DE LOS YANKEES.-Los agentes del Servicio Sanitario
tada junto á una vidriera, único punto
E T
**
·-·t
neoyorkino,examinan~oálosinmigrantesdesegunpor donde pueden entrar las últimas
m1 10, su esposa y una nm1 a
da clase de Elhs Island, New York.
'd d d d'
á
·es sobre
de negros bucles caídos sobre 1os
e1ar1 a es e1 1a, y sus p1 ,
hombros y de mirar alegre como un rayito de sol, se detuvieron en la cubierta de una máquina de coser, está una joven delgada, oje·
su paseo para que el papá entrara á la tienda á comprar unas ga- rosa, con los ojos entrecerrados y descansando la c~beza sobre
lletas para la nena. Desgraciadamente, para hacer un pedido al rodillas de la anciana. Un poco más lejos, en un sillón, la ~eJor
tendero, tuvo que acercarse á un grupo de bebedores; el dependien- pieza de aquel menaje, está reposando un hombre con las ~1er~as
te sirvió las galletas y mientras buscaba en el cajón del dinero el envueltas en un sarape desgarrado en varias partes; su respiración
cambio de un billete de cinco pesos que le había dado Emilio para es tranquila y se adivina por su inmovilidad, moralmen te, l a auque cobrara el precio, uno de los bebedores se acercó á él con una sencia de las aspiraciones que engendra una esperanza, Y fisícacopa en la mano y lo invitó á beberla con estas palabras: "A su sa- mente, el movimiento de su cuerpo por alguna enfermedad paralud, amigo."
lizado.
Emilio, que no esperaba tal invitación de aquel extraño, no suEnfermedad y miseria, dos palabras que son la síntesis de la
po de pronto qué contestar, y le dijo, retirando suavemente la copa absoluta desgracia; sentencia tremenda que pesa s~bre aq~ellas
con la mano: dfi
·!,~~
"':'::,-'
tres criaturas que viven haciendo rostro á todos los mfortu~1os Y
· .. gramas,
· senor,..
que tienen porsacrosantaensena
- Gramas,
d 1
í 9.ue
mo
los alienta y guía en su
no acostumbro .. ·.\!¡¡}.
b o oros
d l s1an
- Andele, amigo,tómesela, es
calvario, la blanca ca eza e a :
coñaquito,- f u é la contestación
ciana, única altivez en aquellas ru!t'
t
nas, que destacándose de la semi·
'd ·
del desconoc1 o imper men e que
obscuridad refleja y reparte so br e
no se conformó ya con brindarle
aquellos dos séres queridos para ella
la copa, sino que se acere~ y barriendo soezmente con la mirada á
la escasa luz que penetra por 1a puerta vidriera.
Emilio, agregó:
Hablan en voz baja la anciana. y
- Si no semos y nos conocela J·oven haciendo ansiosas cuentas
mos, lo seremos dende hoy . ... yo
'
1 falta
sobre la obra de costura que es
le oferto esta copa amigo, b é base 1a.
E m ¡ 1¡ o, obedeciendo á un
para concluir la tarea; pas_an unos
minutos más que han servido para
d d
movimiento instintivo e e ucadescansar sus cuerpos fatigados y la
ción, á la cortesía, que á v~ces es
anciana, levantando cariñosamente
más fuerte que nosotros mismos,
la cabeza de la joven, después de
quiso tomarla; pero recordó que
darle un beso en la frente, se levanta
su esposa y su hijita estaban esy enciende una lámpara de petróleo
perándolo y para abreviar repitió
B hl . H ll
que alumbra con su luz aquellos tres
las graciail y volvió la espalda
Berta Krupp Y su esposo o em a ac.
séres á quienes sostiene solamente la
para retirarse, cuando una mano
· d
brutal lo detuvo asiéndolo fuertemente del brazo. . . .
vida materia1 e1 cuerpo.
- Oiga, no se vaya, nos~ haga, ¿por qué no quere versar con
¡ Emilio es el paralítico! ¡ Su esposa es la mujer de cab~llos
nosotros? articuló el desconocido con un gesto de burla en los la- blancos Y es aquella joven flaca y ojerosa la nena qua ya no tiene
bios netamente marcado y echándose el jarano para atrás; movi- negros bucles caídos sobre los hombros, ni el mirar alegre como
mie~to que en el hombre inculto equivale á una grosera provoca- un rayito de s0l !
ción y á esta frase presuntuosa: ''Véame bien y tiemble."
JUAN BEGOVICH.
Emilio, rojo de coraje y retirando bruscamente su brazo le con ·
testó con firme acento :
-Son famosos los negros por la dureza de sus cráneos. Los úni·
-Porque no quiero ....
cos que pudieron y pueden aún rivalizar con ellos, son los mores
-Pos hora)e la bebe por el cuero, catrín.
Se dice que desde pequeños se les. rapa y les engruesa el cráneo.
y brillarla bien.

A estos concurrentes cotidianos
de la cantina, solían agregarse charros de pistola al cinto y espuela
escandalosa, de esos que escupen
por el colmillo y que ven á la humanidad según su género, al femenino siempre con aire de conquistadores afortunados, y al masculino
por sobre el hombro y midiéndole
de arriba abajo.
Uno de estos super-hombtes fué
el que queriendo ser galante y obsequioso, en la forma brusca acostumbrada por nuestro pueblo, mo·
tivó la desgracia de una familia y
da origen á este cuento, cuyo argumento ha sido muchas veces histórico.

!as

Psicología de la Joya
El simbolismo de la joy~ está terminando de morir, según
a.firma en la Revue Bleue Camilo Mauclair. Antes de ser un adorno, las alhajas han sido un símbolo; ya se sabe esto y así se
explica la profunda decadencia del arte.
'
La joya, que hoy sólo en forma de sortija y de alfileres usa
el hombre, fué antiguamente común á los dos sexos, sin la
prevención con que hoy se mira como ridículos á los hombres
que llevJin alhajas. Eran entonces símbolos de magia, de oración, de poder social, de ciencia y de fuerza, imitando y sintetiza~do las fuerzas primordiales y cósmicas. El anillo, el collar,
la diadema, expresaban el concentrismo universal: cada piedra
tenía su raz6n misteriosa, y sus engarces tenían todo un motivo, habiéndose escrito numerosas obras en la antigüedad y en
la Edad Media para fijar las leyes y las costumbres de este simbolismo, que formaban como una metafísica de las piedras preciosa1:1, una ciencia hermética del lapidario, de la que se conSf\rvan huellas en las alhajas sacerdotales, con su significación
ritual, y en las condecoraciones.
Este antiquísimo carácter simbólico hacía que los hombres
jefes, sacerdotes ó magos, tuvieran más razones que las mujere~
para llevar alhajas. Para la mujer sólo se trataba de realzar
su belleza; para el hombre, de ostentar su poder ó su dignidad.
Los motivos de los dibujos estaban tomados menos de formas
naturales que de signos herméticos. Había que estudiar las
analogías de las alhajas primitivas con la geometría y la alquimía; las relaciones entre los eslabones de una cadena y el
signo del in.finito [ oo]; el empleo de la serpiente mordiéndose
la cola; el hieratismo de las imágenes rituales, como el triángulo, la elipse, el falo, el escarabajo, el loto, etc., que hacían
de cada joya una especie de diploma sagrado. ·Paralelamente á
este lenguaje obscuro y exotérico, el instinto de la coquetería
desarrollaba el gusto de adornarse con objetos decorativos que
sentaran bien, realzando la belleza; era la escuela exotérica de
la joya la segunda serie de las alhajas: la primera iba desde la
tiara del mago y el aniJlo del rey, hasta la sortija de nuestros
Obispos y la placa de nuestros digr.atarios; la segunda va desde
el collar de dientes de tigre del salvaje, hasta los colgantes del
joyero Lalique.
Como los egipcios tenían dos clases de escritura, hierática
y dem6tica, así las alhajas aon de dos especies: las hieráticas
eran de materias preciosas, pero su valor no se lo daba la materia, sino el símbolo; las dem6ticas eran también de materias
preciosas, pero su valor estaba en esa materia y en el arte con

E1palda de la blusa de franela.-Blusa de lau escocesa.
y blusa de franela.

Chaqueta ajusta.da.

Paletó Imperio para otoño.

que estuviera trabajada. Así llegó poco á poco á. olvidarse el origen simbólico del deseo de llevar encima un signo precioso, y se llevaron alhajas exclusivamente por ostentación. La alhaja perdió su qarácter ritual y se hizo
una cosa frívola, sujeta á los caprichos de la moda, y la imitaci6n ornamental fué toda su estética.
La Edad Media hizo en este sentido maravillas exquisitas; pero de la
especialización de la alhaja como puro adorno, vino la gradual privación
de las alhajas al hombre, habiéndose convertido el antiguo símbolo en un
accernrio del tocado. El traje mismo de bOl'dados, encajes y terciopelo excluía el empleo de las joyas, fuera de la sortija y de los collares de las diversas 6rdenes; el damasquinado de las armas y la orfebrería de las empuñaduras es lo que ha sobrevivido á las alhajas. J:foy se tolera el alfiler de
corbata, discreto, y el anillo de boda guarda toda"ía ~u sentido místico; pero
otras sortijas, sobre todo si van adornadas de mtlY neas piedras, se consideran de mal gusto; si una cadena de oro tiene la disc~pa de sujetar nuestros
relojes, preferimos que se vea poco. El ciclo ha termmado, y la joya ha concluido para el sexo masculino.
La joyería moderna se inspira en la imitaci6n de las formas exteriores
de la Naturaleza, copiando serpientes, lagartos, corazones, estrellas, cabezas ne pnros y de gatos, de un modo pueril, cre~ndo esa cosa sin nombre
que es la joya de la burguesía advenediza, la albD-Jª que se lleva para anunciar que se tiene dinero, y que no puede volverse .á vender sin mucha pérdida. Algunos joyistas han tratado de sacar á la Joya de tales vergüenzas1
buscando un principio natural en la interpretación ornamental de motivos
sacados de la flora, y han comprendido que el valor hay que sacarlo, más
que del precio de la materia empleada, del arte con que se ~aya ejecutado la
joya; por eso han vuelto á emplearse piedras antes ~esprec1adas, cuyo colorido y limpidez nada tiene que envidiar al de ]as piedras más costosas. La
deformación razonada de las plantas, acentuando su carácter decorativo, es
la base del moderno estilo; á veces aciertan, pero. muc~as veces se equivo
can. Algunos, sin pensarlo siquiera, vuelven al su~bohsmo por medio de
combinaciones lineales más ó menos ingeniosas. Quizás volvamos á la edad

�,,
1.

• • 'JI

requiere co1~o~_imi~n.tos de la higiene para
que un~ pos1c!º!1 v1c10sa nci deforme el tierno
cuerpec1to, ongme una desviaci6n de la co1,umna vertebral 6 sea causa de congestiones
u otros desarreglos del organismo.
Es una obra hermosa la de Ana Fischer
Di.ickelmann, que se dedica á vulgarizar entre
las mujereii los conocimientos médicos.
Hija del célebre dc,ctor Federico Diickelroan11, Ana Fischer demostr6 de,de su infanda que se hallaba dotada de superior talento; su espíri~u fluctuaba inquieto entre el
.Arte? C1enc1~, tan pronto ~olicitada ¡,or
la Mus1ca y la Pmtura como por los sevno:;
y profundos estud ios. '
Casada y madre á los veinte años el
an?or_ á sus hijos y los cuidados del hogar impnm1eron la direcci6n á sus facultadei,. \'iú
que eran grandes las cosas que parecen pe. queíi.as y escribió interesantes folletos sobre
'· La reforma de los trajes femeninos" ,.
''Xuestra cocina actual," hasta que en 1880
fundó una revista semannl, dedicada á il ustrar al mundo femenino á propósito de l,&gt;:;
cuidados que reclama su salud.
Trabajando sin descanso, ha obtenido en
brilhntes exámenes el doctorado en la Academia de Medicina de Zurich, y sigue dedicando su existencia á la ilustraci6n de las
mujeres, á quienes consagra sus hermosos y
fecundos estudios.
Será de desear que las muje:tes secunden
b labor de este apóstol de la cienc·a, á la cual
deben un verdadero agradecimiento.

.1~

1

• ,.

COLOMBI~E.

ta ~ermana de la Caridad

Traje de reuniones para señora de edad.

Traje de recepción

psicol6gica de la alhaja; l~ misma moda femenina, excluyendo cada vez más el _uso de las Joyas· fuera del interior, parece evolucionar en el sentido de esta nueva significaci6n hierática resucitada.
El hecho es digno de ser consignado en medio de una civilización
en que todo, hasta el lujo, es cada vez más dem6tico.

LA MEDICINA EN EL HOGAR

·..

Oigo con frecuencia la proteRta de las damas cuando se dice
que el puesto de la mujer está en el hogar, como si considerasen que
tal afirmación limita sus facultades intelectuales y que se pregona
con ella la creencia de que In. instrucción no es necesaria á la mujer.
Ningún error más funesto; educación, cultura superior, inst1 ucción profunda, todos los couocimientos más varios son precisos
á la esposa, madre y educadora del hogar.
La ignornncia de la mujer, que tiene Ít su cuidatlo, no s6lo la
guarda de los intereses materiales, sino también el bienestar y salud
de los su.vos y hasta el de la dirección de sus espíritus, causa graves
males, cuyas consecuencias es luego la primera en lamentar.
¡Cuúnto hogar infeliz ó destruido por una pobre mujer ignorante, cuya bondad no fué suficiente á consen'arlo! De la enorme
cifra que alcanza en España la mortalidad infantil, uno de los más
tri~tes factores es la ignorancia de la mujer.
Recorriendo las páginas del libro La 17U(jer rnédico del hogat,
que ha escrito la doctora alemana Ana Fischer Dückelmann, se ve
la importancia que los conocimientos de higiene y medicina tienen
para la mujer.
Hasta el hecho sencillo de sostener un niño entre los brazos

La Hermana de la Caridad es un fruto
c¡ue no puede madurar más que bajo la influencia benéfica del Catolicismo. Ella es, en
efecto, el prototipo ele la fe, de la abnegación,
de la humildad y del sacrificio, virtudes todas solamente inspiradas por la Religi6n católica.
Un gran personaje decía un día:
1&lt;Encuentro en esta sierva &lt;le los pobres,
en este bálsamo de totlos los dolores, de todas
las miserias, un carácter tal de grandeza, que
no me inclino ante ninguna de las grandezas
de la tierra tan profundamente, como ante la
para señora joven.
Hermana de la Caridad.»
El protestantismo, en !-U :ifún de no aparecer inferior al Catolicismo, trat6 de crear Lis hermanas hospitalarias, para oponerlas á nuestras Hermanas de la Caridad.
En efecto, durante la guerra de Crimca ·algunas seiioras pi 1closas se fueron al campo de batalla y á las ambulancia~. llevando con
ellas algunas criadas; pero, ¿cu:í.l fué el resultado de esta tentativa"?
El Times, periódico prote~tantr, nos responderá:
((El ensayo que se ha hecho de solicitar el auxilio de alguna-s
señoras protestantes para cuidar á nuestros soldados herido:;, ha
fracasado completamente, y es forzoso confesar que la Inglaterra
protestante no puede ni podrá nunca crear ei:-a mujer que, según
una expresión popular, llena de poesía, es un ángel que vela á la cabecera del enfermo.i, (Núruero del 27 de Diciembre de 185.J..)
F.sta confesión nada deja que desear, pues no sale de labios de
ningún clerical; por eso Mons. Gerbert, Obispo de Perpiñán, de~Íá
á los ministros anglicanos: «Me haría protestante si el protestantismo fuese capaz de crear una mujer que pudiese rivalizar en ~elo Y
abnegaci6n con la enfermera cat61 ica, con la Hermana de la Candad."
«Si vo viese resucitar un muerto decía un notable escritor, su
resunección me parecería un milagrd muy inferior á la abnegación
de esta crecida falange de mujeres, que abandonando hermosura,
posición social, elevado rango, en una palabra, cuanto el mundo
podía brindarles de lisonjer(I y halai¡;tieño, se sepu~tan el!- ~a sal,a de
un hospital, curan las sangrientas llagas del herido, v1~1tan a los
indigentes en su desmantelada bohardilla, educan á los mños desde
la cuna hasta el obrador, y mendigan de puerta en puerta lo gue
sobra á los ricos, para alimentar ~·los ancianos que han recogido
del arroyo, para endulzar el ocaso de su vida.»

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        <name>Dos de noviembre</name>
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                    <text>MÉXICO, DmIINGO

28 DE ÜC'fUBRE DE 1906.

C IRCASIANA

NUM. 44

cuad1to de fi, Ltiehet.

�F---=-~~
~

Honores póstumos
Con gran solemnidad se efectuó la noche del miércolea último la
velada que la Academia Mexicana de la Lengua Correspondiente
de la Española, organizó en honor de uno de sus miembros más
conspicuos, del distinguido filólogo Don Rafael Angel de la Peña.
La velada tuvo lugar en el Teatro del Conservatorio Nacional
de Música y á ella asisti6 una concurrencia numerosa, formada en
su mayor parte de literatos, políticos y periodistas, admiradores del
distinguido finado, y fué presidida por el Primer Magistrado de la
República, en compañía del señor Vice- presidente y de los Secretarios de Estado, Lic. Don Ignacio Mariscal (académico), Lic. Don
Justo Sierra (académico) é ingeniero D. Leandro Fernández.
Todos los que leen en el país, han conocido los altos méritos
del sabio que desde en vida subió á
los aposentos de la fama en medio
del respeto y admiración de cuantQs
hablan la lengua española, de la que 4
fué uno de sus más ardientes cultivadores y restauradores, como fué
de la ciencia un fidelísimo amante.
Don Rafael Angel de la Peña,
batallador incansable en la lucha del
perfeccionamiento humano á que
aspiran ineludiblemente los séres de
bien conformado .ierebro, ha dejado )
una estela de ejemplares virtudes
que imitar y que debe resplandecer
con nuevas obras en el océano turbulento de la juventud.
El afortunado que llegó á.hablar
con aquel viejecito simpático, todo
pulcritud, todo enseñanza y h~mildad, alimentado de nobles pasiones
y aureolado de . ingénita bondad;. el
discípulo que v1ó caer de sus lab10s
y lo recogía atónito, el ~aná de su
saber inagotable; .el amigo, el. ~ariente, el desconocido, todos rec1b1e·
ron fructuosas enseñanzas y elocuen
tes consejos de ague! sér superio.r,
quien cumplió su destmo ICI·BAS, sm
llevarse á la tumba un resabio de
amargura, ni .un r~proohe, ni una
queja; ,mtes bien, sm que á su f~e~te oprimiera la corona del martmo,
sintió los ajenos dolores como propios, los dulcificó y murió bendecido.
Las pompas últimas no fueron pa·
ra él un postrero adiós. Significaron
el estás con nosotros, que los griegos
decían á su maestro en los instantes
del eterno viaje.

Dos grandes pérdidas.

mo pasado un crecido número de caballeros con el propósito de
fundar un círculo social que sin duda llenará un gran hueco en la
monotonía de la vida mexicana, hoy por hoy realmente falta de un
centro que, como el que va á establecerse, sirva para honesta.;¡ distracciones, cultivo sano y seguro de conocimientos personale1:1 y
actividad en el trato y cambio de ideas.
Efectivamente, no hay en la época actual un verdadero centro
de sociedad que llene fines tan apetecibles. La existencia de varios
casinos, debida al esfuerzo de las colonias extranjeras y de las de
cuatro ó cinco Estados de la República, responde imperfectamente
á los deseos primitivos de su establecimientc. El J ockey Club, que
hace ya muchos años celebraba soirées, banquetes y bailes para las
familias de sus socios, ahora es un espertatorium durante el día y un
petit Monte-Carlo por la noche.
El Oasino Nacional, que nunca dió fiestas en que figurara el elemento femenino, acaba de morir
víctima de consunción de Baccarat.
La "Sociedad Chihuahuense," siem·
pre tan bien concurrida,y el Club-Té,
círculos á que pertenecieron jóvenes
de las principales familias de Méxi·
oo, decayeron hasta morir de inani·
ción, faltos de quorum monetario. Los
otros clubs ó círculos que subsisten
integrados por elementos heterogé·
neos van camino recto á la desapa·
rición algunos. En fin, parece que
el espíritu de sociabilidad va perdien·
do cuanto gana la afición por todo
género de "sports;" y aunque ambas
cosas tienen sus ventajas, es de pre·
ferirse la fundación de centros de
recreo como el que se proyecta y al
que deseamos prosperidad y augu·
ramos larga vida.

-

Merecido homenaje.

_..

-----------------~=~--=~

A las diez de la mañana de hoy
se celebrará una importante ceremo·
nia, organizada por el señor Cónsul
General de Venezuela, y tendrá lugar
en la casa esquina de la 2 ~ calle de
las Damas y Ortega, que habitó el
ilustre Libertador Simón Bolívar.
Va á descubrirse una placa conme·
morativa,que tendrá la siguiente ins·
cripción:
,
.
"Simón Bohvar, Libertador de
Venezuela, Nueva Granada_, ~cua·
dor Perú y fundador de Bohv1a, ha·
bitó esta casa en el año de 1799. La
Col :mia venezolana residente en Mé·
xico consigna el recuerdJ de este
hecho, por amor y veneración á su

Después de muchos días de engloria."
fermedad han sucumbido dos perso·
Terminado este acto, los ~ nnalidades conspícuas de la sociedad
SR. LIC. D. ALFR EJ?O CHA VERO,
currentes se dirigirán á la Capi~~
metropolitana: el señor Licenciado
.
, .
t el 2 4 del corriente.
de los Reres, en Catedral, para e!ta
Don Alfredo Cha.vero, m:u~rto la noche del 1?-1ércol~s u~t1mo, el sepositar ante los restos del Libertador Hidalgo una corona con
ñor Licenciado Don Emilio Velasco, falleo1do al s1gmente d1a.
leyenda:
.
El uno como historiador, dramaturgo, poeta y político habilí"Los Sud-americanos residentes en México, al inmortal }IJ·
1
simo y el otro como diplomático y jurisconsulto eminentísimo y
dalgo.-28 de Octubre de 1906."
recto, produjeron ob::as dignas de _remembranza. ~u conducta como
El cumplimiento de ambas ofrendas enaltece dignamente e
ciudadanos, debe senala~se ~ las Jóvene.s generac1o_nes para que la
mérito de héroes tan queridos.
imiten amando á la patria sm el platomsmo de los ilusos, pero con
La vuelta del veraneo.
la verdad majestuosa que nace de los hechos del trabajo, de la ela·
'tal las
boración de la máxima y de la prodigalidad en el servicio del ci·
Están regresando á sus elegantes residencias de la capi ' .8•
familias que anualmente, en el verano, ocupan esos ~randes r::uvismo.
Ellos batallaron, lucharon más en la investigación, con el antosos jardines que se llaman Tlalpan, San Angel, M1xcoac,
helo indeficiente de los que buscan la verdad en la experiencia adubaya, Tacuba, etc.
dO8 frUtoS
nada de las cosas y de los hombres, y mostraron después el fruto
Muchas flores nuevas vieron crecer, gustaron de dora carnPo,
de sus afanes en claras y preci,:;as manifestaciones de inteligencia
é iluminaron sus pupilas con los tonos crepusculares del
Laflauque tan dulcemente baña el interior de las almas.
y de laboriosidad.
Sean bien sentidos éimitados mejor los buenos ciudadanos que
Buena preparación para el rudo invierno 9ue se espr~~ á oír el
ta de Pan ha entonado ya el ardoroso preludio que no eJ
se van.
ruido de cascabeles de la nieve.
GANDAfü\.
FRANCISCO
~
Un nuevo círculo social.
el
lunes
próxi·
se
reunieron
En el Teatro del Renacimiento

r

'1

•

'

El eoncurso
dt Dramas
Yeomtdias
. Acaba de dar su fallo

inapelable el jurado calificador que designó la Secretaría de Instrucción
Pública Y Bellas Artes
para conocer de las obra~
dramáticas presentad as
al concurso á que fueron
conv?cados los escritores
mexicanos.
Cinuuenta y e u a t r O
obras para el teatro fueron presentadas, y conforme á las bases del concurso, tres de ellas han
alcanzado, separadamente, el p remio de quinientos pesos. Fueron éstas.
Cere.bro Y Corazón, de ]~
escn tora potosina sefiora
Te!esa Farías de Isassi,
quien. ha hecho un loable
estudio en prosa de caracteres nacionales en un
asunto bien llevado y de
fon do eminentemente
~or~l; El Conde de VillaMdtana, en que su autor, el tantas veces Jau1:3do poeh Rafael de Zayas Enríquez redi·
Vl ve en la ese
·
·
.
,
cundísim Lena 1mgemoso Calderón, al feO
de a uell
ºI?e de Vega Y á otros personajes
8 época de la literatura espafiola~
Micbe1 m
ªJote~i Dei Gloi'iarn, de Alberto
y estud'· uyl'tconocido Y apreciable traductor
1oso i erato.
El ·
Yigil lr~:o lo i~t~graron el Sr. D. José María
Dr
a• ra. Vngrnia Fábregas de Cardona
ni~ Ga~tt Flores, Luis G. Urbina y Anto~
el Sr E ' . gurando como Secretario sin voto
· nrique Fernández Granados.
'

ª
}l1;J/? ª

M

:f~::;

Las obras premiadas que
1f
senlarán próximamente en
e Aª~º del público, se reprepañía dramática es añola
ro r eu por una buena comEL TIEMPO una am~li
't y. entone.es .se dará á los lectores de
sin reservas, debe cele~r:~s: ;~~~~~~~~~~~]¡Je.ro dedsde luego,
,
.
s1mo e1 concurso, desde el momento en ue b
elevó á un crecido núm!o 'd ue~o m~diano, el contingente se
· e .pio uccIOaes en un género que
naturalmente
.d
El gran alie~fu p~1l e~grac1a, tiene en el país pocos cultivadores.
llevará á mucllos' r, pp fder?so estímulo que éstos reciben ahora
,. er ecc10nar sus afi ·
'
d'
'
mon:s, a estu Iar Y. á que
consigan quizá, en no mu le'
mente, dignamente esa altr. Jano porvemr,. ascender bizarrala del beduino Jac~b que sse1m11ª cuestl;aTde la literatura, esa esca,
ama e eatro
L o bra de la Secretaría de I t
·,
· .
tes es una verdadera obra de nlts ~ucc1on Pú bhca r Bellas Arf Xo &lt;ludamos que ella dará satisfactorios
cu urn.
resultad . .
.
os, pern para
que esos resultados sean com let
nacional para la comedia p ~s, ~s preciso crear una escena
mente escrita i
. d ' pues ia literatura dramática simple10 prn uce gran efecto·
'
¡·
sea verdaderamente eficaz en
. lt' pdara que es~ 1teratura
á las tablae.
sus resu
os, es preciso llevarla

d

ª

4

ª

La generosa iniciativa ofici 1
romanos, ha despertado de un prolongad
l:' coámo e1 «desperta feno,&gt; de los
·.
·
.
o sueno 1os autores y ya O 1 d · ,
d 11
.
n os eJara
dormn ...... m en sus propios laureles
bol de raquítico follaje [t que tanto se' i~~ud e e os n~ces1ta vestirse el ár·
0
guante literatura dramática.
e1 parecido de nuestra men.
Nada valdrá mi congratulación al señor ~1' . t.10
el primer paso, firme y seguro en este d.f''. mis
de I1~strucción Pública por
b~rgo, desde mi humilde asiento de incipiente inf;r~~ Y ~ermosís1m? sendero; y sin emtdodr, se la envio, con el convencimiento de que merece la de todos los entusiastas
t ·
.
aman es e las letra
s pa rias.
N u~stro semanario engalana hoy esta plana con los .
En pnmer lugar aparece la Sra. Teresa Farías de I
. iet~at~s de los autores premiados
sassi, siguiéndola por su orden, D. Ra~
fael de Zayas y D. Alberto Michel.

ª

F , G.

�- 621 -

- 620 Prestaron ;:,U ayuda, valiosísima y
muy eficaz, las honorables damas, señoras María Godoy de García, l\Iarfa
Canales de Moneada y algunas otras
pertenecientes como aquéllas á la Con~
gregación del Cate?ismo. A todas ellas,
así como á la soc1eda(l en general, 11a
quedado profundamente :igradecido rl
seflor Pbro. Díaz Barrigo, quien nos FU·
plica lo hagamos constar así, &lt;"&lt;&gt;n:o ¡·Ú·
blica manifestación de agradecimi&lt;'nln.
La simpática fiesta se efectuó en
una Quinta ele Jn. calle &lt;le «Cuatro :,rbolrs, de Jn. propierlad de la 8Pfiora
Yiudn de Alexander, cedida galantemcnt&lt;&gt; nl I fecto. La «Kermesse)) resultú,
eomo tenía que ser, muy animada y divertida. Atendieron los puestos niíiao:
vestidas con grnciosos trajes de fanh1sía.
J~ntrc las infantiles -vendetloras rcco:d.1mos qne se hallaban Celia Díaz, Conchita Villa, ":\Iaría Rernal, l~lenita Puga, Elvir.1 Bnño~, María Luirn \'nrcla,
.Tonqnín y i\fn¡rdalena Z:wnla, )forh
T,,irrañaga, Ro&gt;'ita. fü,rnal. ~Iarí:1 L1 1:_
sa Gómcz Tagle, L, lita Orive, Mmía
Ahumada, y los niños Díaz B.'lrrign,
nlc n:::ada, Bu1nes, Orive y Villa, Pi rr ,
Glorin, Alzún, Castro, Castro y Alzúa,
Castillo, Gentil, Cabtree, Eternocl y
Moreno. Las principales familias de Popotla ~sistie~on á la .Jamaica,
llenando el lugar de la fiesta que pronto fué wsufioente para contener á todos los asistentes.
La presencia de tnn eAtimablcF per¡¡onas tlió grnn renkc al infan·
. .;

Una vista de la ciudad. [ H:ntrada por l~ictoria.J

)&gt;

Ruinas de la Gran A venida

NUESTROS GRABADOS

Circasiana cuadro de N. Siehe1. -No habrá seguramente quien
desconozca 1a 'fama de hermosura de que gozan las mujeres de la
región septentrional del Cáucaso, entre el Mar Negro y el Mar Caspio, que hemos dado en. ll.a~ar Oir~asia,. aunque es.t,e nomb~e no
corresponde á ninguna d1v1s1on política n~ sea expres1on geografica;
pero los que contemplen la hermosa muJer d.el grabado ?e nue~tra
primera plana, no podrán menos de conv~mr en gue, s1 todas laf:
circasianas son así de bellas, la fama no miente, m mucho, menos.
La llegada de los periódicos ilustrados,. cuadro de Calderon.-1..n
mayor de las hermanas suspende sus habituales tareas para e:x!rn1nar los periódicos que más le agradan y que, conserva~d?, aun el
olor á tinta fresca, hojea con verdadero agrado. Las .n~as Jovenes,
ansiosas de saludar al amigo que semanalmente las v1s1t~, esperan
con impaciencia á que la otra termine mirando por e1~cima de _su
hombro con disculpable curiosidad los grabados; y la mas pequeno,.
abandonando los juguetes por breves momentos, contemp}a con tleleite las estampas, que más tarde ó más tempran? acabaran por r,erecer á sus manos si 1a diligencia maternal no tiene la precauc10n
de ponerlos á buen recaudo. •
.
Tal es el asunto del cuadro de Calderón que reproducimos en
Los edificios de la.- Capitanía, del Gobierno marítimo Y del Club naval.
la página 628.
,
"Kermesse" en Popotla. -El domingo próximo.pasado se efectuo til fe~ti val cm·o resulta.do debe haber satisfecho á sus organi~adores,
en Popot1a la ''Kermesse'' de caridad que organizó. el sefior Pbro. parti~ular~ente al caritativo y esforzad.o señor Pbro. Diaz Barriga, que
Don Manuel Díaz Barriga, celoso cape1lan de la Capilla de Nuestr:3- f ué el alma de la fiesta.
.
· M
Señora del Pronto Socorro, con el fin ~e all~garse fondos para su.miEl enlace Abascal-Mariscal.-El joven arquitecto D. .Federico ariscal y Piña, cayó, el m1ércol~s de la
nistrar ropa, etc., á los niños que asisten a las clases de Doctrina.
semana pasada en el lazo de Himeneo.
Eloísa Abascal' fué la que llevó al alt:ir,
satisfecha en su vencimiento, al amigo
Federico.
En 1n, iglesia de Santa Brígida j es
&lt;l.ió la bendici6n nupcial el Ilmo. ~ei.ior
A1arcón Arzobispo de México, asistido
por el R. P. M. Dfaz Rayón; Yante u~
concurso de sus amigos, qu~daron as1
unidos para siempre los destmos de los
nuevos desposados.
.
Padrinos fueron la Sra. OseJ.º de
Abascal y el Sr. Don Alonso Mariscal,
de manos· y de velaci6n, la Sra. Dofia
Juana Pifia de Mariscal Y el Sr. Don
Diego Abasca1.
.
, .
EL TIE)IPO !LUSTRADO, y por el )
en su nombrP. el cronista, e:xpre!ad1 s~1
deseo de que Eloísa ,\ bascal Y :F e erico Mariscal, encuentren. siempre llano
y fácil el sendero de la vida.
.
Los terremotos en Ch'I
'e.-Amplia., .
mente informaron nuestros periadtfs
de los tembloresque en la no~he e ral 17 de Aoosto último, sacudieron ~ 0
te del te1~itorio de Chile, causa~
grandes destrozos y desperfectos en SanEl Teatro de la Victoria., de Valparaíso.

l'_a,:ís. el_ ~residente de Francia, M. F1:1l1ieres, erliprendi6 un nuevo
eligiendo para visitarlo, el departamento de Lot- et- Garonne,
de &lt;londe es natural.
Durante el viaje, se detuvo en Marrr.an&lt;l.e en Tonneins Port8aint-~1arie y Nerac, lugares donde permaneci6 solamPnte los instantes necesarios para recibir los saludos de las autoridades y
pueblo.
. Lle.gado á Agen, se detuvo día y medio, que pasó entre las ma111festac1onPs que á su elevado carácter correspondía que se le hiciesen. La ciudad se engalan6,
y todos los habitantes con extr:iordinario celo adornaron las
fachadas de sus casas. De los
fcstt'jos y ceremonias efectuados
sólo mencionaremos la tradicional escena francesa que rara vez
se omite en fiestas semejantes.
El 29 de Septiembre arrib6
M. Fallieres á Agen, y cuando
llegó á la plaza Jazmín, lo recibió un grupo de niños alumnos
de las escuelas. Desprendióse
del grupo una simpática jovencita, quien le dirigi6 en nombre
de sus camaradas, los cumplimientos de bienvenida usuales.
M. Fallieres la escucb6 con la
cabeza descubierta y con amable y paternal sonrisa, cantesLa Iglesia de la Graoia.
tando á la pequeña oradora con
un cariñoso abrazo. Todos los personajes que presenciaron la escena,
sonreían como sonreía también el Presidente, recordando al simpático M. Loubet, cuyo semblante siempre ofrecía el atractivo.aspecto del hombre sonriente y satisfecho ...... aunque no lo estuviera.

VWJP,

Un fusilado por el Je lito de robo en las r uinas de Valparaíso.

tiogo, la capital; en el importante puerto de \'iLlparaíso y en algunas otras poblaciones.
Val paraí~o fué la ciudad que más sufrió, como puede comprend1·r::e mirando nu&lt;'stros grabados. Gran parte del lado noroeste
de la ciudad, barrio llamado el Almendral, foé destruidl),. Está atraYesada esa parte por una gran arteria central, la calle Yictoria, que
Yino ab:1jo. Las casas cuyas fachadas daban á las calles de la Indc·
pendencia, Uaipu, de la Gran Avenida y del Estero de Jaime,
rnEricron serios desperfectos. Muchos hermosos edificios del centro
de la ciudad, desaparecierQn también. Del ·magnífico teatro de la
\'ictoria, sólo subsisten unos cuantos arcos. En la misma pla1,a, la
suntuosa casa habitación de la riquír,ima chilena Dona Rosa Juana
de Eward, qued6 reducida á escombros. La iglesia de la Gracia, la
de los padres franceses, los conventos de los carmelitas y el del Sagrado Coraz6n, un colegio y varios establecimientos civiles y federales, corrieron la misma suerte y de ellos vénse hoy solamente sus
ruinas.
Los despachos cablegráficos y las relaciones de nuestro corresponsal en Chile, así como las copiadas de los peri6&lt;licos de aquellas
lejanas tierras, habrán dado idea del terremoto; pero una idea ligera
que hoy vienen á completar las ilustraciones que reproducimos y
que nos ponen en actitud de calcular lo que fué la catástrofe de
Chile.
El viaje de M. Falliéres.- Acabando de regresar de Marsella á

EL VIAJE D E

El Pra3idente y su, acompa.ña.ntes mirando la recolección de la uva.
de los viñedos.

M . FALLI E R ES

M. Falliéres escucha la bienvenida que le da en la Plaza Jazmín,
de Agen, una nifla de la.e escuela-a munioipales.

�- 622 -

LA RISTORI
SU VIDA Y SU ESTANCIA FCN MEXICO

Acaba de morir, á la edad de ochenta y cinco años, aquella reina-y soberana de la escena, la incomparable trágica que se llam6
Adelaida Ristori.
Cuando en 1874 se anunci6 que había llegado á México, los
devotos del verdadero arte dramático la saludaron con inusitado entusiasmo.
Los j6venes discípulos de Altamirano y del Dr. Peredo, recurrimos á estos maestros para que nos dieran datos sobre la vida de
la artista privilegiada.
Supimos que naci6 en Cividate, aldea de Frioul, siendo hija
de unos pobres y obscuros comerciantes que la sacaron á la escena,
á la edad de dos meses, en una pieza de Giraud: ((El Preceptor en
apuros.ii
A los cuatro años hacía papeles de niña y á los doce de criadita y de tonta.
A los catorce trabaj6 en el drama ,,Francisca de Rímini,ii de
Silvio Pellico; y escogi6 para su primer beneficio el papel principal en una comedia imitada del francés: ((Los dos fantasmas. ,,
Ingres6 á los quince años en una compañía italtana en la que la
célebre Carlota Marcchionni, que desempeñaba los primeros papelee, le tom6 gran cariño y le di6 muchas y provechosas lecciones.
En 1841 entr6 la Srita: Ristori en una compañía de Parma y
brill6 como una estrella al lado de Antonieta Robotti. Allí despleg6 todas sus grandes facultades y todo su talento, desempeñando
en Livomia los más difíciles papeles de dama joven, porque en
esa época prefería la comedia, sobresaliendo en las piezas de Goldoni.
Gherardi dei Festa, uno de los mejores autores c6micos de Italia, escribi6 expresamente para ella un juguete chispeante intitulado: ((El reino de Adelaida.,i
Aplaudida en la comedia, mostraba su preferencia por el drama y por la tragedia, y al fin,
se decidió á adoptar este género bajo la sabia direcci6n de
Carolina Internari.
Unos amores romancescos,
seguidos de su matrimonio
con el marqués Capranicca
del Grillo, en 1847, interrumpieron por algún tiempo su
carrera dramática y su pasi6n
por el arte se redujo á los teatros de sociedad, en los cuales deslumbraba con sus poderosas facultii des.
Una noble acci6n la nev6
de nuevo á la escena. Trabajaba una noche á beneficio de
un empresario arruinado, y obtuvo tan espléndido triunfo que puso coto á todas las consideraciones y á todos los escrúpulos de familia. Después de formar y de dirigir ella misma una compañía
durante algún tiempo, se co11trat6 con la del excelente actor y empresario, Domeniconi.
Carolina Internari la oblig6 á estudiar los principales papeles del teatro trágico italiano, el de ce Myrrhaii sobre todo., la ((Fedra&gt;•
de esta nueva Rachel.
Desgraciadamente su debut en esa obra maestra de Alfieri,
coincidi6 en Roma, en 1849, con el sitio de aquella ciudad.
El bombardeo hizo que cesaran todos los espectáculos y la eefiora Ristori se convirtió en Hermana de la Caridau y fué á velar y
ácurar á los heridos en los hospitales.
En 1850 volvi6 á la escena. Deslumbradora en ,cMyrrha,i&gt; se
hizo aplaudir en otras tres tragedias del mismo autor: ((Rasismundo,)) "Octavio)) y ,cAntigone.n
Formando parte de una gran coi;upañía Sarda, representaba
cada año varios meses en Turín y recorri6 toda la Italia, siendo
aplaudida con entusiasmo en sus obras favoritas: «l\Iyrrba,» ,&lt;Francisca de Rímini,» crPía de Tolomeo&gt;i y ((l\faría Stuardo».
Esas piezas le dieron también grandes triunfos en París en 1855.
Jamás otra artista extranjera había recibido iguales ovaciones en
Francia. Admitida á trabajar delante de los parisienses algunos días
después á la renombrada Rache], debi6 á este incidente 1ue se redoblara el entusiasmo; porque los fanatismos del público para la
actriz francesa, no turbaron en lo más mínimo el gran éxito de su
rival.
El nombre de la Ristori sonaba en todas las bocas; sus retratos
se vendían con profusi6n por todas partes; el gran Lamartine le
compuso unos versos lindísimos; el Gobierno le hizo brillantes proposiciones para·agregarla á la Comedia francesa y ella, con asombro dé to'.los, tuvo el tacto y el patriotismo de permanecer italiana.
Desde entonces, y por tres años consecutivos, la Ristori daba
en el' teatro Italiano, de París, una temporada dramática y algunas representaciones en los departamentos.
En 1856, el gran lector de Francia y aJ mismo tiempo gran escritor, autor dramático y poeta, Ernesto Legowé, le confi6 su ,,Me-

.. '

déa&gt;J que la Rachel se había negado á representar y que Montanelli tradujo para la Ristori al italiano.
Montanelli le eacribi6 también una obra original «Camma »
que le proporcion6 nuevos y ruidosos triunfos.
'
Soberana de la escena en Italia y en Francia, adquiri6 pronto
~a popularidad europea y fuf recogi~ndo en .todas las capitales
iguales aplausos á los que Pans había sido el pnmero en tributarle
A fines de 18fi7 recibi6 en España la más entusiasta acogida
en París, en la temporada de 1858, con la tragedia ,e] edra )) traducida al italiano, despert6 los más vivos recuerdos de la Rache! y
sali6 triunfante.
. ,,El talento de _la Ristori~decía entonces Vape_reau-es rico y
vanado, pero no tiene analogia con el de la sefiorita Rachel porque la actriz italiana posee tanta vivacidad y expansi6n co~o la
trágica francesa concentraci6n y profundidad. Sin carecer de energía, tiene particularmente esa sensibilidad simpática que los italianos llaman affetto. Dotada sobre todo de una maravillosa flexibilidad, pasa en la misma escena del drama á la comedia, de la alta
trágica al sainete. Se dice que, sencilla y modesta la célebre trágica
es, además, en la vida privada una ejemplar madre de familia.n '
Con tan brillante reputaci6n. se hizo aplaudir por los Reyes·
Guillermo primero la condecor6 en Berlín con la medalla de Cien~
cias y Artes; el Czar de Rusia le regal6 un precioso aderezo, y casi
ei:i todas las Cortes de Europa la agasajaron y obsequiaron espléndidamente.
En los Estados Unidos obtuvo grandes ganancias en 1866 y
más tarde vino á México, donde apareci6 como un deslumbrador
cometa que fascin6 las miradas de los que .nunca apartan sus sojo
del cielo del arte, buscando un astro nuevo.
Enrique de Olavarría y Ferrari, en su magnífica y eruditísima
«Reseña hist6rica del teatro en México, n describe c6mo lleg6 la
gran trágica á esta ciudad, la mañana del 29 de Diciembre de 1874,
después de haber sufrido un descarrilamiento en el ferrocarril de
Veracruz.
Trajo una soberbia Compañía, de la que eran Jefe Director de escena, Cesare Ristori, y segundo director Napoleone Mazziod o1fii ; c o n
todas las decoraciones necesarias y vestuario construído
por Moreau (de París), Sartori ( de Florencia) y Ascoli
(de Roma) .
El abono por veinte funciones costaba en palcos dos cientos cuarenta pes os; en
1un e ta treinta y dos y las
entradas eventuales eran á
diez y ocho pesos palco y á
dos pesos luneta.
Se estren6 con la tragedia ((Medéa, » la noche del jueves 31 de
Biciembre de 1874, siendo muy escasa 1a concurrencia.
Puso en escena: C&lt;Pía de Tolomei,i, «Judith, ,, ,c :María Estuardo,n
((Isabel, Reina de Inglaterra,» "Angelo, tirano de Padua,» ccFedra,))
,cDeborab,n «Renata de F,rancia 6 la noche de San Bartolomé,,,
,c~Iaría Juana 6 la familia del borrach6n, &gt;i ,,María Antonieta,» ((Sor
Teresa,&gt;i c&lt;Lucrecia Borgia, » «Macbeth,» ,,Los locos fingidos,»(comedia), y ((Juana la loca 6 la locura de Amor,n de Manuel Tamayo y
Baus, traducida por Da]]' Ongazo.
Hubiera fracasado para verg-:ienza nuestra si el drama ((María
Antonieta,» en el cual hacía llorar á todo el público,-como dice
bien Olavarria, de quien tomo estos t:irecioeos datos,-,mo hubiese cubierto los gastos de su estancia en la capital, durante el breve tiempo
de cuarenta y cuatro días que estuvo en ella, de la mañana del 29
de Diciembre de 1874 á la noche del 10 de Febrero de 1875.»
Hay que confesarlo; el público prefería ir á reín·e delante de
una trailla de perros sabios que trabajaban en el Teatro Principal,
á extasiarse con la sublime é incomparable trágica.
Como testimonios de admiraci6n de las personas cultas, recibi6
muchos; el Liceo Hidalgo y la Sociedad Filarm6nica le consagraron
una velada en que el maestro Altamirano pronunci6 un magnífico
discurso; recitaron poesías Luis G. Ortiz y Laureana Wright d_e
Kleinhans; cant6 Rosa Palacios y tocaron una fantasía de «La Afn·
cana&gt;i en cuatro pianos y á diez y seis manos, Tomás Le6n, Francisco
Ortega, Julio ltuarte, Francisco Sanromán, Tiburcio Chávez, Felipe Larios, J. Careaga y Pedro Mellet. En la velada de la Sociedad
Filarm6nica se toc6 una hermosa marcha-himno que le dedic6 el
maestro Melesio Morales; pronunci6 un gran discurso Jorge Hammecken y Mejía; Justo Sierra le ley6 una poesía lindísima; otra
José Rosas Moreno; cantaron un dúo de ,cMarino FalierOJ&gt; Rosa
Palacios y Daniel Huerta; Luz ReyJtoso un valse de Alfredo Bablt"&gt;t y toc6 Julio Ituarte, siendo muy aplaudido un capricho de
concierto sobre temas de Aroldo, compuesto por el reputado maestro M:elesio Morales.
La Sociedad Literaria de la Concordia le di6 una velada; en
muchas casas de personas distinguidísimas, se le obsequi6 con conciertos y banquetes, y el maestro Altamirano public6 en el mes de

y

..

-623-

E~ero _de 1875 una serie de_ magníficos artículos fotitulados {(La
~iston,» ce El Teatro en _Méxi~,i, en que no s6lo hace un juicio concienzudo de la gran ª~!1sta, sm? de.las principales obras que puso
en escena. En ellos d1Jo: La Riston es griega.
. Y es la verdad: aquella mujer mereci6 que le dijera ,Justo
Sierra:
Quien quiera conocer vuestros abuelos
Que busque en el pasado
El olímpico polvo de los cielos
En los campos helénicos regado.
La gran trágica se despidi6 del público mexicano el 29 de Febrero de 1875, recitando los siguientes versos:
Dulce paÍi de las flores, mi astro un día
me condujo hasta tí de zona en zona,
para agregar á la corona mía
una hoja del laurel de tu corona.
¡ Ah! si la luz que de tu sol germina
s6lo un instante contemplé en el cielo,
no olvides á la pobre peregrina
que en tu nido de amor detuvo el vuelo.

Gracias, gracias te da la errante artista;
si yo al buscar modesta palma

pude hacer de tu aplauso la conquista,
¡ah! tú también me conquistaste el alma.
¡Adi6s! por siempre adi6s, edén de amores;
dejo al partir, con entusiasmo santo,
mis
en cambio de tus flores
. recuerdos
,
mi corazon en cambio de tu llanto.
)

Los propietarios de la Lonja de México, le regalaron una corona de laurel con cincuenta onzas de oro; sus admiradores entusiastas una medalla de oro, grabada por el inolvidable Sebastián C.
Naval6n, que tiene en el anverso el busto y el nombre dela incomparable trágica y en el reverso la inscripción siguiente:
,d~l entusiasmo al Genio,)) c&lt;México,» "1875.» Ahora se publica
en nuestras páginas el retrato de dicha medalla.
La Ristori siempre conserv6 gratos recuerdos de nuestra patria, y cuando el maestro Altamirano y su señora y Joaquín D.
Casasús con su esposa, la visitaron en ):loma, se l~ anublaron los
ojos y abrazándolos con efusión cariñosa, les dijo: ((Oh, mis amados
amigos de México, ¡yo tengo á ustedes y á su país dentro de este
pobre coraz6n mio, que no porque palpita cansado, deja de ser agradecido!
La gran trágica ha muerto; p:&gt;ro su recuerdo y su gloria no se
extinguirán nunca en el mundo, ni mucho menos en mi patria!
JUAN DE

Dros PEZA.

Dormir bocarriba es antihigiénico.
Y si además se coloca la cabeza demar,,iado alta y se levantan las rodillas, será imposible tener un sueíio reparador.
En esta postura, la sangre afluye al cerebro y se padecen pesadillas; obliga á
la boca á abrirse, haciendo imposible
la respiraci6n.
Dormir sobre el est6mago es también
poco saludable. Entorpece la digesti6n,
la circulaci6n y la respiraci6n nasal.
Durmiendo sobre el lado izquierdo,
se oprime el coraz6n, que es el 6rgano
principal de las mujeres.
Para que el cerebro tenga un descanso perfecto, debe estar el aposento á
obscuras. Esto es muy esencial para la
mujeres de sueño inquieto.

PENSAMIENTOS CHINOS

-Una mujer vana, debe temerse,
porque todo lo sacrificará á su orgullo.
-Una mujer orgullosa, tropieza, porque no puede ver los obstáculos del
camino.

Sra Eloisa Abascal de Mariscal y señor arquitecto Federico Mariscal.
[Contrajeron matrimonio el 7 del corriente en Santa Brígida.J

Cómo deben dormir las mujeres
Corno el sueño constituye una de las funciones importantes de la vi&lt;la, conviene saber las reglas para que aprovechen y sean saludables las horas de reposo.
Nuestra generaci6n trabaja demasiado y rara es la persona que duerme las ocho horas que
exige la higiene.
.
.
.
En las mujeres, sobre todo, la costumbre ele dormll" en mala postura, afecta mfahblernente
los nervios y por lo tanto á la belleza.
. .
Los japoneses no duermen jamás en una hab1tac16n domle haya muebles; un cuarto de paredes desnudas y una esterilla para cama, constituye su alcoba; es una de las razas más fuertes y
saludables del mundo.
Nosotros debemos imitar este ejemplo.
Las cortinas los muebles y la ropa que se suele colgar en los cuartos donde ,ie duerme, son
otros tantos alm~cenes de gérmenes perjudiciales.
.
. .
La camisa de dormir más higiénica es la de algod6n y se la debe usar lo mismo en rnv1erno
que en verano, prescindiendo de las. camisetas de franela.
No se la debe poner nunca debaJo de la alm?hada. durante el día, como es costumbre general hacerlo, sino colgada en un punto donde se aué~ bien.
.
.
La mejor manera de arreglarse el pelo las muJeres para dormir, es en trenzas muy floJas.
Las camas no deben ser demasiado blandas, para que el cuerpo no se hunda en ellas. RoSR, PBRO. MANUEL DIAZ BARRTGA 1
dearse las mujeres de almohadas es nocivo, porque debilita los nervios, impide la ventilaci6n y Organizador de la "kermesse" infantil
en Popotla.
entorpece la circulación.

�COMBA TE DE FLORES EN ~G U A.DAtAJ" Al:tA
so de todos y á todos. sirve de víncuio
por el recuerdo de épicos sacrificioR de
batallas tremendas y de luchas m;~orables,. Flora descorre el velo .de sus
maravillas para presentarlas al aire libre, francas é ingenuas, adorable~, para que cada uno goce con la fruición de
un espectáculo presidido por el dios
Arte.
. ~a Riqueza y la Gracia llegan tamb:en, depuestas las armas del po1lerí11
aliandonando el cetro de la dominación'
olvidadas la,i insignias de su fu1·rz1t {.
de ,u mole secular. poniérnl.. ,e al ¡;crvicio de la. alta belleza, sirvién&lt;l1,le como dóciles pajes pa.ra que H'a más armonio¡;a rn virtud y n.ús encmnlirada
¡;u bondad.
Hay bmbién un im ; nl,o de nc1 mJl"l.1$a.para el ~rabajo del pobn•, p:1ra la
fatiga del cultivador que pacit11tunente se incl'na sobre Pl i;urco y ~obre el
prado que rníts tarde f:e esmalta tle eorolc1s y de cúlices, se cubre &lt;le matic1~
y se satura &lt;le aromas.
·,
. La Epifania prudigiosn. de los pétalo~,
tiene un fondo amable, cándidamente
Automóvil del Sr. Roberto Figuerola.-Ocupantes: Sritas. Ana María y Guadalupe Figuerola y Elena Robles
amable para todos los hombres. :Matiz'

•

'4ujens, Flores y Carruajes
En Guadalajara, ]a jrn,tamentP. llamada Perla de Occidente, se efectuó
poco há una &lt;le esas fiestas en que compiten sobre el mismo cuadro deslumbrante, la belleza, el lujo y el primor.
Y Guadalajara, la vieja ciudad de los
héroes, de los jurisconsultos y de los
literatos, al entrar en ese torneo pudo
ampliamente mostrar el tesoro magnífico &lt;le sus mujeres y de sus flores.
«La fiesta de las flores, como decía
un cronista tapatío al referirse á esa últimamente celehracfa en Guadalajara,
es la. fiesta del color, la fiesta de Helios
y Rhea, que reparten sus galas y sus
claridades en un derroche de arte, al
espíritu colectivo, al alma numeroi;,a de
las multitudes. Es una celebración en
que desaparecen dominados por el prisma encantador del iris, los nombres
harto humanos, harto ruines, harto
egoístas de ricos y pobres.
Bajo el glorioso dosel de un . cielo
inundado por la luz, á influjo de una
heroica. evocación_ que arranca el nplau-

LA JAMAICA EN EL CARMEN.-Puesto de confetti.

LA JAMAICA EN EL CARMEN .-Un puesto y los organizadores de la fiesta.

EL ULTIMO BESO

· Mo1luló una plegaria. y levantó el cadárer.
Los rígidos brazos del niño, por.extraño movimiento, Fe lerantaron también, y las manitas entrelazadas cayeron de golpe&gt; sin
soltar la flor, sobre la boca fría del muerto.
Sonó como un beso.
Y al depositar el cuerpo inanimado de su hijo en el pequeño
ataud, salió de allí volando una mariposa, que rozó con sus alas
los labios de la madre.
¿Fué esa mariposa la flor á la que diera un alma aquel beso, ó
fué el alma del niño, que, convertida en una flor con alas, buscara
aquella escala de amor para volar al Cielo? .........

La pobre madre acab::iha de &lt;'Olocar, regada con e.us lágrimas,
una Hor entre las manos heladas y amarillas de su hijito muerto.
Con un rnlo de finísimos, blancos encajes había cubierto la cuna., tálamo mortuorio de aquel ángel de su a~1or.
_De pi~, ante f.l, con_temp~aba con larga, intensa mira.da, el pequeno cada,·Pr, como s1 qms1era darle nueva vida con el calor de
sus miradas amorosas y tristes.
A su lado veíase un atau&lt;l de exiguas dimensionee., forrado en
blanco raso, con estrellas doradas por adorno.
Oyóse, de pronto, acercúndose, el melancólico tilí11 tilín ele una
campanilla de plata.
Y la pobre madre fijanuo con terror los ojos en la cuna exclamó: rr¡Ya es la hoia!J)
'
Y sollozando, mirando al cielo con amor, murmuró: «¡Adiós
hijo mío!i&gt;
'

F. N. PASOS.
-La inteligencia de la mujer es de azogue; su corazón, de cera.
-Una mujer que no es amada, es como un .papalote con la
cuerda rota; va con el viento hasta caer lentam&lt;&gt;nte.

Au~omóvil del Sr. M;i.nuel Cuesti Gallardo, qn.ien lo dirige; acompañándolo las Sritas. E:lena Gallardo,
Josefina Cuesti y Tofíi Casillas.

[ST{fliw

.ussi.w

ILtSU~ml

rrnmfll
~os
I

Automóvil del Sr. José M. Gómez jr., quien lo ocupa en compañía de las Sritas. Paz Gallardo,
Ana María Cortés y Laura Riestra.

J)l'J fume, línc:1f', 011tlulac:n1w~ t:uarc, Y
delicadas, tenues y vaporos:H',. gra~acimws del color, miradas de mnJer: pta·
far &lt;le nobles frisones; sol, día. entusiasmo ... ... Ese es el combate de flore,."
Y el combate de flores en Guadalajara fué así, esph~ndido.
..
En él tomaron parte y comp1tie1on
('011 las más fragantes flores de aquel'os
jardines, las guapísimas tapatíae.. que
fama. tienen de serlo entre las de loq
otros Estados, y, como era natural, la~
vencieron en la ju,ita.
En el combate sirviendo de portadores á las bellas c~mbatientes &lt;¡ue ádies·
tra y siniestra lanzaban los inofensivos
proyectiles, tomaron parte muchos automóviles entre ellos algunos que lucían mag~ífico adorno floral, como los
que se ven representados por nuestros
grabados.

LA "KERMESSE" BN PoPOTLA.-Pueeto de bufiuelos.

L \ "KERMESSE" EN PoPOTLA,-Puesto de tortas compuestas.

�JAMAICA

-626-

EN

EL
.

.
CANAL DE LA VI G A

(Octubre 7 de 19o6.)

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Sr. Lic. D. Ignacio Mariscal

MATHIEU DE FOSSEY
Publicamos hoy el retrato de,este caballero francés que residió en México por muchos
años y escribió y publicó un libro sobre nuestra patria, intitulado «Le Me"-ique. ,,
Por ser de oportunidad reproducimos lo
que respecto á este señor dice el Sr. Lic. Don
Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores, en un precioso romance histórico.
En el afio terrible para México
y al declararse la invasión francesa,
en esta hermosa capital vi vía
un súbdito francés que entonces era,
entre otros varios, preceptor de un niño,
de Juárez hijo y que su nombre lleva.
Casado era el francés con mexicana,
su amante y laboriosa compañera
que á su vez educaba algunas nifias
hijas del Benemérito de América.
Venido á la República años an~es
por una torpe y malhadada empresa
de colonización allá en la costa
que el caudaloso Coatzacoalcos riega,
qued6se en el país y á la enseñanza
consagró desde luego sus faenas,
para lo cual brindábale aptitudes
su literaria educación completa.
Mas de genio versátil ú obligado
por causa de salud, su residencia
cambi6 diversas ocasiones, ora
viviendo en esta capital, 6 fuera,
ya en ciudades del Norte, ya en Oaxaca,
a.onde más de tres años una escuela
mantuvo por contrato con los padres
de Cañas y Quiñones, Beltranena,
Mariscal y otros varios, hoy difuntos
con la sola excepción del que esto cuenta.
Conociendo el país mejor que tantos
como escriben sobre él á la ligera,
además de trabajos pedagógicos
compuso con esmero y di6 á la prensa
un libro titulado «Le Mexique»
por Matbieu de Fossey,, (su nombre era) .
En él, como de paso, procuraba
mostrarnos la notoria conveniencia
de recibir con gust.o y entusiasmo
una amistosa intervención francesa,
la cual debía hacernos muy felicf'S
al darnos protección, según se hiciera
con Italia en Europa, levantando
del poder á la cúspide soberbia
á la raza latina ( aunque no abunda
como especie animal en nuestra tierra).

&lt;

¡- -

--

necio~ que ya querían promoverla
acreditando su valor ealvaje
contra gente pacífica indefensa.
En situación tan llena de peligros
una abultada carta de la Argelia '
~leg6,por e~ p~quete inglés de Europa
a .Juarez dmg1da, en su cubierta
?tras vi:3iendo por Fossey escritas
a su paisano y valedor del Sena.
Su texto claramente revelaba
que era espía Fossey, en esa época
del gobierno francés. Así Emmeli~e
denunciaba á su padre' traicionera
por venganza ¡qué horror!-Juárez discreto
no habl6 ni una palabra á su pre;encia '
llam6 á Fossey y, cuana'o estuvo á solas
las cartas entregándole, «Vsted lea»
'
n_o más le dijo.. Atónito el espía, '
sm pocler dommar su gran sorpresa,
tom6 la de Emmeline, su hija cara
distinguiéndola al punto por la letr~.
Apenas comenzada su lectura
pálido el rostro, de amarilla dera,
y con trémula voz, á J uárez dijo:
«Mande Ud. fusilarme, no me arredra
la muerte ya ... mi hija es quien me mata ...
¡Feliz yo si la vida se me abrevia!
Usted, sefior, es padre y me comprende. »«Ya está usted castigado,,, con severa
voz le replica Juárez que ocultaba,
en medio del rigor de aquella escena,
su profunda piedad. 1,Mas cuide en tanto
de obrar con discreción; de otra manera,
usted se entenderá. con la justicia.&gt;&gt;
Parti6 Fossey confuso, y con presteza
de México alejándose, otro clima
busc6 para esconder su amarga pena.
)

Así nos libraría del peligro.
de perecer, y no dejar ni huella
por el yankee invasor, con los e~bates
que de pretexto á Napoleón debieran
servirle algo después para invadirnos
separado de España y de Inglaterra.
El libro de Fossey hall6 fortuna
en la corte imperial, y en consecuencia
La muerte de Ag ripina
&gt;
á más de producirle otras ventajas
puso al autor en relación estrecha'
Contempla el César los confines claros
con alg~n encumbrado personaje,
muelle
tendido sobre pieles rubias,
con qmen pronto entabló correspondencia.
mientras el aire con plumajes raros
De un primer matrimonio á lo que entiendo
' sumisas baten sus esclavas nubias.
Fossey tuvo dos hijas. Una de ellas
Medita en la sentencia de Agripina,
Manuelita llamábáse en Oaxaca1
de
su madre en la muerte atroz y fiera,
Emmeline en su patria y en su lengua.
mientras con mano temblorosa y fina
De vuelta en Europa con la madre,
acaricia la piel de una pantera.
que en breve sucumbió á su mala estrella
Y hay una arruga máf:: sobre su frente
cas6 Emmeline en Francia y residía
'
que
marca lo terrible de la idea,
cuando aquí declarábase la guerra,
y
al
Centurión que espera reverente
C·&gt;n su esposo en Argel.
~
. Su padre' cauto'
con colérica voz le dice- «Sea. »sus cartas remitía más secretas
y parte el Centurión. Y el César queda
de México á París por medio de ella,
muelle
tendido sobre pieles rubias,
en tanto que ella le guardaba oculto
mientras
el aire con plum6n de seda
diabólico rencor, según se cuenta
baten
sus esclavas nubias.
sumisas
por la conducta que Fo::sey llevara
J. SORO~DO.
con la difunta madre de Manuela,
6, como otros dijeron y es posible,
por mezquinas cuestiones de una herencia
6 por cualquiera causa que no importa.
'
.El caso fué que, en la mayor reserva,
alguna de esas cartas Emmeline
interceptó con intención aviesa,
posible contra un padre s6lo cuando
el hijo un negro corazón encierra,
de crímenes capaz en donde anida
sierpe que lo corrompe y lo envenena.
Al recibirse en México el aviso
de que la hostil expedición francesa
sobre esta capital avanzaría
haciendo así del armisticio befa,
con fútiles pretextos que indignaron
al jefe Prim de la espaíi.ola, inmenrn
irritación not6se en los caudillos
del elemento popular y sérias
precauciones tomáronse al instante
para evitar insultos y torpezas
en contra de franceses laboriosos
que el país habitaban por doquiera.
li'elizmente se vi6 que la colonia
con tacto se condujo y con prudencia,
logrando que este pueblo no olvidara
su inclinación simµática por ella.
Con todo, en aquel trance bien se pudo
temer una explosión que de vergüenza
Matbieu de Fossey
nos hubiese cubierto, pues sobraban

ta Amta
. e, Ixtacalco
Familia Adame, que ocupó una art' t"
.
'
y que estaba decorBda con is tea y vistosa 03.noa que semejaba una choza de zacat .
flor Coroaa, que fué muy conocido vecino del C plantas Y fl~res.-Con el fin de retratará laa

rinci

,
e igual a las que se ven en los alrededores d S

:i~J:::.:":t:..·~:':~'iil:~·cipio '" ,..••::.~'::.t.~!::,:! S':!:. ~'f.:;~:':?!t.!:·.:fri[~!"':!.1;~:: ~:·~;:'!~!:~·.¡~:~~'::')~:::.:~.;:
g

J¿A FLOR DEL CANA L

La jovencita que aquí aparece y que llamaba la atención en la ca~ ~e la familia Adame, viste traje típico de las pat ronas de canoa con
91 1ttnna
'
r
Y la enagua .enredada..- [Fotografía de los Sres, Valleto y Cía.]

•

ia que tenemos el gusto de publ'1car y que

EL CHARRO ADA ME

. Llamamos la atención sob
t
. , .~ex1cano, tal como se usaba en p~~a~s e ;!ªJe t1p1co y original del cha.rr o
msurgentes, con la cuera la calzo; fs iempos, tal como lo vistieron los
dad~s y la pistola clásica' que perte:~cr.ni~nga, las _b~tas de campana borJ os_e M. Morelos, Y que es uno de
o !1- g~nerahs1mo de América., Don
Qumta Oorona.-[La fo toarafía esldoes mlassn cos tesoros del museo de la
•
os res. Valleto y Cía.]

�- 628-

(Kaiser.)

(Kaisarina)

!Ja Etnpettatttiz Augusta \/ietottia t1evistando laS:t:t&lt;opas:después de unas maniob:t&lt;as.

l.llega d a d e !os pe:ttiód ieos ilust:t&lt;ados .

Cuadro de A. A. Calffl'ÍI,

La brisa, que al cerra.ir fa noche movía
las nubes comenzaron á tomar un color
Jigeramente
las copas de los árboles, se
cenkiento, la lluz desfa\i1eció. y todo
hahíai
convertido
en ráfagas de viento,
POR
que·dó en silencio, no escUJchiándose más
ca,da
vez
más
frecuentes,
que pasaban silALFONSO M. MALDONADO
que un sordo y prnlongado murmullo
ba1ndo
a.mena,zadoras.
La
obscuridad era
qull se desrvane.cía entre lalS sombras de
completa.
la noche.
TLAX CA LA
Allguno que Qltro relámpago y truenos
Por entre un espes.o bosque de ahue- sordos que se escucha.bain á lo lejos,
huetes ava11z.a,ba lentamente uh grupo a,nunciahan lai próxima t0trmenta,; la muLA ERMITA DE SA}; LOirnr:zo
c0mpuesito de cinco 1personas. Abría la la, caminaba ,con !eruto pa:s.o, y el iI11dio
1
marcha u.n indio joven yi robusto ,que, cli,rigía i,ruquiet1as m.i,radas a,! obscuro cieI
con seguro paso, y no obstarute las tinie- lo . .corno bus.can.do en él la soltución de
bla·s que por mo1rnentos 1Se hacía•n más
La Tempestad
a.lgúµ arduo problema .
densas, sin vacilar entre la.is mi1l a1n.O'oSJtas
o
-Pídelle á Dios,-di jo al jinete,-que
El sel'. desaparecía y las tinieblas co- veredas que cruzaban el bosique, guiaba podamos llegar á Tla:xcafa-antes de que
menzaban á aicer,carse; E1gerai5 sombras á !J.os demás llevando del diestro una mu- el hurad.,n venga ,á tronchar los árboles
se dejabain ver en el Onienite, y mezclán- la soLre la que cabalgaba un ji,nete ~m- del bosque.
..:._Ya n,o tenemos ti,~ -i,¡,o,-agregé. ,\esdose de un1a ,manera indefinible c&lt;Jn. los boz21'lo hasta los ojc1s e,n obscuro ferreruelo: á poca d,isttanicia, pero siempre
ú·Jtimos raiyos del sol, producían esa luz
pt:,és ele algunOIS minnto, ele si le!1CÍl\melancólica y vaga que se lla1t11.ai cre- art:rás del jinete y del guía. camina,ban la ~Ia'1it1tzi lima.
.
citros tres hombres á .pie, que pa,r·e·cía,n
.\nm no habí,11 a,cabaclo ·de pro11:Jnc1ar
pú.sculo. ¡ Hora tllena ele sentimiento y
ele tristeza, hora en que se suls.pira invo- ser cr,iados del1 primero.
est~s pala'bras, cuando comeinzaron á caer
5
-Si no quie res pasar en medio de•l bosgrue.sas gotas de agua, y c1\ viento, de 3·
luntariamente ,por la :ausencia c\,el día!
que la tempestar! qttc se ap,r,oxima. c.aLa brisa, patsaba w::ogñenclo los últimos
min,emos con_J11;11s violenicia,-dijo el in- atándose con inusita1da furia, doblega.~
J,m árboles ha,ciérndoJ.es geirnir a,1 dernperfumes ele las flores y los po·streros
cantos ele fas aves; éJStas r evolotea.han dio.
-¿ Está mtty c1ist1a,n.te rodavía la citt- harfos.
Los' vi~-;
sobre sus nidos, aquéllas cerr:abain con ti..., eros detuvieron el paso
,, ·sobre·
~e
clacl?
cogidos
ele
terror.
y,
buscando
a1&gt;n
go, ·
mi.clez sus péta,los, 'Y. todos los séres en-1\os faltará poco más ele ttna hora
mudecían, corno sobreC&lt;J~iclos ele temor.
refugiarcin tras cie unas ro.cais.
.
ele
camino.
.\ ~ila luz ele los rdá 111pagos ye;an ai;t·
Comenza1ba á sentirse en .Ué'l n.art:uraileza
__.A,pn!1temos c:l paiso.
tarse las ramas ele '1os obscuros p:nos.
~euna espeicie ele recogimiento religioso.
bet1eY los ci111co via,j eros comenz.a,ron á caLas última.is ráfagas ele luz aitravesaban
n:iejanido la negra y encrespa,d'.l c_a desminar más ele prjsa, au,nflue sin aiva,nza,r
el espado oomo aruohais cintas doracla1s en
ra ·de O'iga.nte&amp;co fantasma. Eil r a) O 5115
gran cosia, tanto por las difü:ulitaides cle'l
¡ga,j,abt los robustos ahu,elhuete~. Y
un campo azul; la.is nuibes se coloraoon
terreno, ·que au.mentaban con la obscu- reistos los arrebataba el hurad1n rara es·
en la altura·, y los soberbios montes parida1d de .ta. noohe, como por el carusanrecían esconder sus cimas en la inmenlos contra las rocas.
,cio ,que á todos ¡¡¡gobiaba, con exce•pdón trelt!air
Parecía que dentro idel bosque &lt;los Po"
süclaid.
.
'
Poco después, la,s rafagas se perdieron, del indio.

CUENTOS Y NARRACION ES

1

cuando UleO'aron
•
o
de rosos ejércitos libra:bau1 en:carniiz,z.,tla. el cabaUero y su .rruía,
á
una, plazoleta del bosque ein la que se
bata-Ha.
Truenos es¡pantosos; la 1iuz fosforescen- alzaiba una ~onstruoción tde piedra techa0
te die! •reliám\pia.go i·l umin an1do c&lt;Jn vi vísi- da con vigas, y que pareda ser antiO'ua
ma clariJda.d aquella escena ele de$trt.tc- troj e á la sazón a,banidonia.da. En ·eilla. pea.ullí- netraron los clois viaj•ews cua11do la temción; el fra;go,r del huracán )
dos de los ani,malles salvajes que huían pestad alcwzaba su máxiimurn ele intenaterrorizados, todo contribuia parn au- sidad; peo:o no bien comenzaban á. tomiax
mentar en pánico ,de los viajeros, poco aliento, cuando se des.pUamó sobre elfos
a1costumbmdos, por lo vi Sito, á ,presenciar el edificio, s·epultá111dolos ba,jo sus escom!1a,s terribles ternipestades de la zona tro- bros.
pical.
( Continttatá. )
Aiprovecihan:do un momento ,en que calmó a,lgúin tanto la furia de 1lo s elcme111tos,
el que parecía 51er jefe de la expedición,
dijo, diúgiéndose a11 guíia:
ELEGIA ANTIGUA
-¿ Crees qt1e duire todaivía mucho la
tormenta?
-Po.r lo menos, to,d,a, la 11oche.
Este Yaso &lt;le ungüento y estas flores
-¿ Sería posihle llegar ho~- mismo á
·consagro á Nais, la hija &lt;le Korintos,
TlaX'Cala?
que de su juventud en los albores
-Yo puedo llegar. tú no; y esos-dijo fallecía entre el oro y los amores
e,l i,ndio señalando á los tres cria rt0s que coron:ida de rosas y jacintos; ·
telmlblaiban ,de teirror.-meno,; :
n si
cuyos amantes de opulenta vida
tienes valor para ·seguirá ,pie una media fueron más numerosos que los mismos
ho.rta, más. puedo llevarte á un lugax en heroicos de la bella Tyndarida,
el que, al menos. pasemos la noche á y cuyos flancos, al caer vencida
.
'
cubierto ele i1a lluvia.
se agitaron
en crueles paroxismos
~Oubdense en buena ,h ora los criados,
sobre la blanda púrpura radiante
si nÓ- qttieren sev.uirn·os, y ),a mu la con sonora aún de los calientes besos
ehlos; tú volverás para guiarlos cuando de otro amor, de otros labios, de otro amante.
haya p,a.saJdo fa tennpe'Sta,d. y nosotros, Más bella q\1e el Amor y más brillante
' .
'
a, so1as .en sus rntnnos
excesos
¡ aclelan.te !
que Yenns misma, cuando ~l mar sereno
-Eil caJ111ino está lleno cJ.e peligro::; en
de Cypre en las riberas harmoniosas
una noche corno ésta.
se arroj6 del azul, bajo el ameno
-N'o importa.
bosque sagrado, palpitante el seno
-Puesto que tú lo quieres, yamos.
E1 jefe dió a1lgunas órdenes á l~s cria- desnuda y matinal como las rosas.'
Cypris terrestre en cuyos glaucos ojos
dos, que prefi.riiernn qi~edarse clnncle 'est~ban, y. pocoo 111.omentos de~pués. í. hri110 ~nás puro el rosicler del día
pie y, siguiendo al guíia,. se i,nternó en las y en cuyos labios úvidos y rojos '
fué más punzante el beso v sus antojos
obscuras profonididades del bosq ne.
Habrían q:i.¡ni11~d9 media hora esca,s a aun má~ volubles que en la mar hravía

las olas destrenzadas por el viento.
Doliente y persuasiva c1.1al la inerte
urna ele su sepulGro amarillento,
olorosa como este sacro ungüento
invencible y sensual como la l\Iu~rte.
Su misma tumba exhala olor de rosas
y perfume. ele nardos sus cabellos
im p~egnados. de esencias voluptuosas
respiran la vntud de las piadosas
manos que un día embalsamaron ellos.
A su muerte rasgó sus sienes puras
la amable Venus, y en los procelosos
piélagos de perennes amarguras
el Amor, mensajero de venturas
ha lanzado lamentos espantoso/ .....
• Todo ha muerto ¡divina embriagadora!
con tu muerte bajo este firmamento
pues que en tu asilo la temprana a~rora
no volverá á alumbrar la tentadora
desnudez ele tu cuerpo macilento;
ya no cantan por ella cual solían
los cisnes del Kaystro, y está el lauro
y los mirtos que alegres la ceñían
sin flores ya donde antes florecían
y marchitas las vifias de Epidauro ·
y pasan sin perfumes los verano~
en sus huertos propicios y no alienta
Pomona floreciente en s;s mansanos
'
y su lira de ritmos soberanos
parece en su mudez que se lamenta:
si su lecho nupcial no hubiese sido
fácil á todos en su edad serena
y á todo amor su tibio cuerpo uncido
({recia por ella hubiérase batido
'
como en Ilión ¡sublime! por Helena.
l~l\lAEL

LOPEZ

[ Colombiano. J

�- 630-

- 631 la cabecera de su lecho y que le observe á solas durante quince minutos más, entonces es posible que satisfaga la pregunta.
La exigencia aquella era digna de respeto y encontró apoyo en
Adolfo y Clotilde: saliéronse, pues, todos, y Roberto se sentó junto
á la camita del niño; pero en vez de observar á éste, empezó á hacerse cargo de las molduras de la habitación y de lo suntuoso de
los cortinajes, no sin dirigir de vez en cuando su mirada hacia la
puerta de la estancia.
La curiosidad de la mujer, fortalecida por el interés justísimo de la madre, tiene fuerza avasalladora, y Clotilde, no pudiendo
resistir el deseo de conocer antes que nadie la opinión de Roberto,
de cuyas palabras veía pendiente la vida de su hijo, volvió á entrar
en la estancia, á los pocos instantes, con un pretexto.
- ¿Qué Je parece á usted?, pregunt6 con ansiedad.
-Que está gravísimo porque le han errado la cura, pero que
puede salvarse.
-Sálvemelo usted, por Dios.
-Esos señores no han de conformarse con mi plan curativo.
- No importa: será usted el médico de cabecera desde hoy.
-¿Y qué me dará usted si salvo á su hijo?
-Mi fortuna entera.
Roberto sonrió y acercándose á la dama, le dijo:
- Un beso tan sólo v lo salvaré.
Retrocedió Clotilde s01prendida de tal proposición y en talparaje hecha y mirando con altivez á Roberto, exclamó:
- Caballero: tolero su ofensa porque necesito de sus- servicios,
de lo contrario .....
- No hablemos más de ello: me marcho.
-¡Oh!, no, no: eso nunca: salve usted á mi Luis.
- Por un beso, como Je he dicho.
Por el corazón y por la mente de aquella madre cruzó toda una
tempestad en cinco segun?o~:, acercós~ á Ro?erto, presentóle .~u
mejilla, y tan luego como srntlo en ella los lab10s del doctor, le d1Jo
con energía, retirándose un paso:
-Cumpla usted ahora su palabra.

La verdad es que tampoco éste hizo la más leve indicación
que pudiera interpretarse por un deseo concupiscente.
El día en que el niño .fué dado de alta, condujo Adolfo á Roberto á su despacho y díjole con la mayor efusión:
-Doctor, pida usted cuanto quiera: soy bastante rico para poderle demostrar mi gratitud.
-Gracias, amigo mío; pero mis houorarios están ya satisfechos
con la fama que me ha granjeado la curación.
- Eso no importa: pida usted lo que guste.
- Un apretón de manos y nada más.
Ante aquella generosidad, Alfredo no pudo por menos que
abrir los brazos para estrechar en ellos al salvador de su hijo· pero
la voz de Clotilde paralizó su movimiento, exclamando:
'
- Detente, y en vez de abrazar á ese hombre, extrangúlalo.
- ¿Estás loca?
- No, y vas á convencerte de ello. Su generosidad es hipocresía: se niega á recibir un puñado de oro porque e.dgi6, sin respeto
al dolor de una madre ante el lecho de su hijo moribundo, el pago
anticipado de sus servicios en moneda de mala ley, y aun siento el
contacto de sus impuros labios enrojeciendo de vergüenza mi mejilla.
Hízose inevitable un duelo y éste ee verificó á pistola á la siguiente mañana.
Roberto, herido de gravedad, fué conducido á su casa con las
mayores precauciones.
Dos días estuvo sin conocimiento: al recobrar el sentido y poderse dar cuenta de lo que pasaba á su alrededor, su admiración no
tuvo límites.
.
La enfermera que con tierna solicitud cuidaba de él, era su
mortal enemiga, la altiva Clotilde, auxiliada por Adolfo.
Creyóse presa del delirio y cerró los ojos; pero cuando ya más
sereno llegó á convencerse de la realidad, no pudo menos de preguntar á Clotilde:
- ¿Qué significa esto?
-Silencio y calma como tiene ordenado el médico. Esto significa que después de haber vengado la injuria que usted me hizo
IV
ahora procuramos pagar á usted mi esposo y yo, con cariñosa soli'.
Roberto quedó desde aquel instante de médico de cabecera y citud y caritativos desvelos, la vida de nuestro hijo.
dieron fin las consultas.
Una sonrisa equívoca, pues no se comprendió sifué de gratitud
La reacción no ie hizo esperar en el enfermito que, poco á po- ó de escepticismo, se dibujó en los labios del herido, quien cerró
co al principio y rápidamente deRpués, fué recobrando la salud has- los ojos murmurando:
-La verdad es que por un beso ......
ta entrar en franca convalecencia.
Ni una sola vez, en los treinta días que mediaron hasta el
CAMILO MI LLAN.
completo restablecimiento del niño, se volvieron á encontrar solos
Clotilde y Roberto.

POR UN BESO .......
- -- ~
I

No era Roberto de los de cáscara amarga, y sin embargo, tenía
los cascos á la jineta.
Su imaginación, esencialmente meridional, era exaltada; su
carácter, frívolo y á la vez voluntarioso.
Había curs~do con notable aprovechamiento la medicina, y eso
que todos cuantos le conocían le presagiaban soberbias calabazas:
sus catedráticos habían sido los más chasqueados y la admiración
de éstos crecía de año en año, pues no podían explicarse quP. sin estudiar se gaMse en buena ley notas de sobresaliente.
A no ser que los estudios que Roberto hacía en cátedra con
tres ó cuatro aturdidos com0 él y con unas cuantas actrices de calzón corto, fueran bastantes para industriarlo en la anatomía y demás
ramos de la ciencia ó arte de Galeno.
Ei1o es que contra la opinión de sus catedráticos y hasta á despecho de los mismos, terminó con éxito la carrera y se doctoró en
la facultad.
Y que la sorpresa de sus pr9fesores llegó al escándalo y se demostró con ribetes de indignación cuando el novel émulo de Hipócrates, en fuerza de dar, burla burlando, con el quid de las enfermedades, adquirió reputación colosal y era citado como una verdadera notabilidad.
Quien tenía desalquilado el piso principal-decían aquellos sab~os varones,-no podía tener ojo clínico ni discernimiento patológ1co.

Clotilde. y Adolfo, que nad~b~n en la opulencia, no habían escaseado medio alguno para restituir la salud á aquel pedazo de
entrañas.
sus
No se contentaron con llamar al médico de la casa sino qu
d.esde el tercer día de .la enfermedad, habían pedido la 'concurre~~
cia de otros dos médicos afamados para que celebrasen consult
mañana, tarde y noche. ·
as
La habitación contigua á la del enfermo parecía un laboratori
químico á juzgar por el número y diversidad de frascos bebidat
polvos, pomadas y otros jaropes.
'
',
Pero tan asidua asistencia y tal profusión de medicamentos ha·
bían resultado hasta entonces la carabina de Ambrosio pues la enfermedad seguía siendo incógnita para los doctores y de~tructora para el débil organismo del enfermo.
El hermosísimo rostro de Clotilde, alterado por el insomnio y
escaldado por el llanto, estaba quizás más interesante que nunca
porq1;1e no hay cosa que embellezca tanto á una mujer como eso~
efluv1os del amor maternal, como esos dolores del alma al pie de la
cuna de un hijo enfermo.
Adolfo, no me.n~s _atarazado su corazón, procuraba dominarse
y consolarla, pero mublmente: no hay consuelos para la mujer que
teme por la vida de su hijo.
Una tarde en que al terminar la consulta manifestaron los rabadanes, con todas las precauciones posibles, que allí olía á oveja
muerta, irguióse con severidad Clotilde y le dijo á su esposo:
- Manda llamar al doctor Roberto: supongo que estos
señores no tendrán inconven iente en ello: así habrá una opini6n más en la consulta.
·
Los poutífices de la ciencia tragaron, haciendo un esfuerzo, la bilis que acudió á su garganta y accedieron á la
proposición de la madre. ¿,Qué remedio les quedaba?
Se convino 'fü que á las ocho
de la noche se congregarían allí de
nuevo y se despidieron los doctores
un tanto cariacontecidos.
III

•

1

\

Pero el caso era que Roberto, sin variar de carácter ni
hacer caso de la cruda guena
que los de su oficio l_e d~clararon, bacía su cammo por
senda de flores y que á los dos
años de ejercer la facultad, su
casa era un estuche de preciosidades y no incluyo en el número d~ éstas las demi-mondaines que de vez en cu~ndo
iban á correr en ella sus ,;1¿ergas en compañía de Roberto
y de sus amigos Robe~to er~ para todos un enigma.viviente. Como médico era una emmencia; como hombre, una sima.
Tomando el pulso á un enfermo, era un apóstol de la ciencia;
separada su imaginación del paciente y de su enfermedad, era un
bombre cuya despreocupación le llevaba á los malores ex~raYÍOS.
Pero de igual modo que para curar las dolencias P.sencialmente físicas no tenía rival, para combatir aquellas que tenían complicaciones morales, andaba torpe y desorientado.
La naturaleza y el espíritu no eabían para él juntos en el or¡?anismo humano, y solía decir á menudo que para las enfermedades del alma estaban los sacerdotes; que él sólo combatía las enfermedades del cuerpo.
·
Anomalía que, en lugar de desprestigiarlo, como era lógico, le
dió más crédito y fama, por aquello de que los entes originales son
los que en este mundo suelen tener más aceptación.
Para Roberto el corazón no pasaba de ser una víscera como otra
cualquiera, y los nervios algo así como cuerdas de guitarra que había necesidad de excitar unas veces con cafeína y que calmar otras
con bebidas antiespasmódicas.
II

Clotilde estaba inconsolable.
Su hijo, su pequeño Luis, el que era vida de su alma, yacía
en el lecho presa de la fiebre.
Una semana hacía que la pobre criatura no alegraba con su
hechicera sonrisa el rostro de sus padres.

SiglQs parecieron á Clotilde las
pocas horas que mediaron hasta
que se celebr6 la nueva consulta
con asistencia de Roberto.
Saludó éste al entrar, con la
despreocupación propia de su carácter; pero al fijar sus ojos en Clotilde, se le encandilaron: le pareci6
la~dama belleza de primer orden.
No es posible fijar qué idea pasaría por su mente, pero rehízose
al instante y preguntó por el enfermo. El más empaquetado de los
tres médicos, el de cabecera, fué el
encargado de hacer el diagnóstico
de la enfermedad, el proceso de
ella y la hit;toria del tratamiento
seguido.
Roberto escuchó la relación como quien oye llover, fijando su_s
ojos alternativamente en loR húmedos ojos de Clotilde y en los
belots de la estancia, y cuando su compañero hubo concluido, d1Jo:
- Bien, vamosá ver al paciente.
Penetraron todos en la habitación en que Luis, aletargado, parecía irse por la posta, tom·óle el pulso, le examinó la lengua y ~os
ojos, auscultó su pecho, lo observó sin decir palabra durante diez
minutos y, retirándose con cierta brusquedad, dijo:
-Basta.
- ¿Qué opina usted?, le preguntó el médico de cabecera.
- Nada absolutamente.
Quedáronse sorprendidos sus compañeros ante aquella salida
genial.
-Caballero, dijo Adolfo, creo que está usted en el caso de manifestar su opinión, pues que para eso ha sido llamado.
-Es verdad, pero ........ .
Y volvió á guardar el más profundo silencio. . .
-¿No se atreve usted á manifestarse en oposim6n con nos·
otros?, interrogó el de cabecera.
-No recuerdo ya cuál ha sido el parecer de ustedes: ¡tengo
una memoria tan pícara!
- Pero, en fin, diga usted qué juicio se ha formado de la en.
fermedad y del estado del paciente.
.
,
- Repito que ninguno; pero si ustedes dejan que me siente

Como enf erma,s de amor ó de tristeza
Tienen la gravedad die las- matr~nas
'
t\costunn\bradas á lucir corona'li
r~ntre la admiración de la nobleza.
Tnclinada en silencio i'a cabeza
Y luciendo ante el sol !:.edas niponas,
Adorno son de la,s fluvia,lles zonas ·
Con el prilmor cte sLt imperial belleza.
Cuando remontan su pausado vuelo
Blancas y majestuosa~, por u.n cielo '
Inundado en las luioes pur1purrina •
De occiduo sol, y e11 'J'ibertad se mecer.
Sobre i!os lagos de cristal. ..... parecen
· Surgir del fondo d'e 1as lacas chinas.
1

***
LA U RDENA
Un primoroso amanecter clarea
Los horizontes con su lurmlbre pura,
Se alza un JiiJnino triunfal de ,la 1espe1
•
:
(sura
Y des1piertan 'lo'S rnidos en la a,lde·a.
·En :su dát1cel de setos clamorea
Triste e~ becerro con fiilia.1 ternura
Y la ibérrima. va.ca se a¡presuria
'
De.sateintad·a v ·el corraft1ro&lt;lea.
La ordeñadora de d,esmli&lt;los brazos,
\Ta.ca v becerro entre apretarlos Lazos
l-ne d1el valiladar junto á fa tranc·a
Y Rentada en cUlOlil!.las, con destreza
Co,g-e la ulbre y á. exprimir erurr&gt;ieza
En ihi1iHos de luz la leiohe bla11ca. ·
EmLro TORRES.

.?i-

I

ª

__

LAS ..__
GARZAS

a

Sr. Lic. D. Emilio Velasco, fallecido el 25 del actual.

SE V ENDEN los derechos indisputables á la tercera parte del t erreno situado al P oniente del número 6 de Buenavista, frente al Tívoli del Elíseo.
Espléndida situación, ningún otro lo
iguala. I nforma Andrés Almaraz, San
Femando 44.

�&lt;le todos los &lt;letal les de la "toilette" : en el peinado.
,~un cuando de forgo tiempo
atrasse ha comprendido y aceptado que los trajes deben ser
apropiados {t la ocm,ión lo rn isn10 que los adornos y' demás
rom plemcntos; que los veRtidos
'.le paseo_, Yisita ó de campo, son
1'.ia pro piados para reunionrs,
i-:~11 embargo, en lo que se per:-1i-te es en la primitiva idPa de
Jll'irrnrse lo mismo para toJas
la~ orasiones.
A nndie ~e le ocurriría asistirá una comida con un traje
&lt;le sni-:tre; pero á la mayoría de
fos mujeres les parece muy correcto µeinnrse del mismo modo cuando están vestidas .i.1 est(lo f:n_stre ó en traje de comida,
sm fiJar.:;e que la ''coiffure"
apropiada para una ocasión es
absurda para la otra.
La indiYidL1alidad debe ser
el ~~nto ,Y se11~ de todas ]as que
Paletó para niño~ 6 á, 8 afios.-Paletó para niña
asp.iren a vestir con elegancia:
e 8 a 10 años
Y s1 h~y al~una mujer que ~e siente, atraída por un solo estilo de peinado y permanece i::1en?ole fiel, le aconseJO que solo lo use cuando los trajes se adapten á él y le
vcng:rn l&gt;1en.
·
¿Cómo es posi?le que u~a niña persista e_n !levar peinado bajo con traje escotado
que ~on n~o estilo ~mpeno? ¿No es acaso r1d1culo y chocante? Y no dan gaaas de
llor3:1 ver a UI~a mnJer con su rodete en la corona de la cabeza y sin embargo con una
prec10sa boqmta que parece puesta sobre un pequeño promontorio'?
Puede afirm~rse q~e de cada diez peinados, nueve no se adaptan á la cabeza, ni
~l sombrero, mal traJe de la que lo lleva, y este es un gran inconveniente para el con¡ unto y armonía de la «toilette.&gt;&gt;
l.a individualidad debe primar, pero combinada con el buen sentido y adaptabilidad. Para no tocar los extremos, será bueno sólo adoptar dos estilos eleaantes de
11
'ff
,,
•
b
.c?1 ure_, un_o .r.ara la mnña.na. y salidas á compras, y otro para vestir, pnseo ó
v1s1tas, sm per¡mc10 de tener uno rPservado para los bailes, recepciones y demás
grn.ndes fiestas. También aconsejo que
antes de elegir un sombrero 6 toca, se
piense bien con qué clase de peinado se
va á usar.
No hay razón por qué los sombreros,
gorras y tocas no se adapten tan bien
'.
como los guantes y tapados, y me parece inútil insistir en esto, pues la explicación es clara y salta de suyo con
s6lo mirar lo mal que nos parecen las
cabezas de nue"tras amigas más queri\.
Traje de. Otofio.
das y las mismas nuestras, al verlas reproducidas en los espejos.
El culpable de tot1o esto es el peinaLos peinados de moda
do, que tanta importancia ha tomado
en estos últimos tiempos, y una vez
La mujer que no presta la atenci6n debida al arrealo
yencicla esta dificultad, os aseguro que
de su cabello, desperdicia una de las ventajas naturales
el sombrero 6 la toca se cuidará de
más fáciles de aprovechar para hacer resaltar a-;:m más
q·uedaros bien.
los encantos físicos que posee. Por la perfecci6n del
El instinto innato en la mujer para
traje y del peinado, sobre todo de este último la fransaber elegir aquello que Je queda bien,
cesa, tanto de la aristocracia como de la cla~e media
debe también guiarla cuando arregl~ su
y del pueblo, ha conquistado fama universal por su
cabello é indicarlecuálesmásconvemeuelegancia y gusto.
te según la c&lt;toilette» que va á ponerse.
La mujer que abriga la con ciencia de que en la varieRecomiendo á mis queridas lectoras
dad y abundancia de trajes se encierra el secreto de 1,aque no se dejen llevar ni por la extraber vestir, puede afirmarse que principia á conocer
vagancia 6 exageraci6n, ni por la. deel abecedario de este importantísimo arte, y, por lo
masiada sencillez, porque tod? extre~o
tanto, no sabe apreciar la delicada prosa de su estilo
es vicio, y lo mejor es un térmmo med10
y menos la lírica de su sencillez.
de buen gusto.
.
.
A su vez, á la mujer que se aferra á un solo e!tilo de
La mujer que sabe pe111arse bien de
"toilette, " á un solo juego de joyas y á una sola forma
una manera puede con práctica aprende sombrero, debe considerársele no solamente rudider á hacerio con tanta habilidad de
mental, sino excéntrica. Es probable que no exista
otra, y hasta tener de reserva una terceninguna mujer que haya tmtado de poner en práctica
ra forma.
esta noci6n tan po00 ~eliz y embrionaria; sin embargo,
Paletó de entretiempo para joven
( Continfo en la página 634.)
la mayoría de la~ muJeres lo hacen en el más esencial
de 10 á 12 años.
'

!

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>(

A~o VI.

MÉXICO, DOJ\1INGO

21

DE ÜCTUBRE DE

1906.

NuM. 43

limo. Sr. Lic. D. Andrés Segura y Domínguez,
Segundo Obispo de Tepic, consa"redo en León el 16 de Septien:ibre último,

(Fot, para EL TIEMPO lLU&amp;TaADo, por el joven artista Ca.ndelario Rivas,)

�...
.-

(Jo3 -

CRONICA TEATRAL
El estreno de "La Condenación de Fausto," en Arbeu.
Como se pr~veía, fué el estreno de "La Condenación de FausH. Berhoz, todo un acontecimiento.
EL T IEMPO ILUSTRA.D01 que publicó en su edición pasada curiolOB datos sobr~ el COIJ?,PO.s1tor y su obra: completa su información
auido hoy c.abida al si~mente análisis crítico de tan gustada obra.
Da comie1:1zo el primer acto con una introducción que el auto
)lama La Gloria.
'
r
El tema, ~e belleza y tranquilidad exquisitas, preséntanlo las
Yiolas, y contmúanlo después en forma de canón los demás instrumentos; am~ne~e : la orqu~sta, con una variedad de ritmos y una
riqueza admirabi~ de coloridos, hace oír los. ruidos confusos del
amanecer ; á me~ida que el día avanza, la sonoridad aumenta, hasla hacerse g randiosa, comenzando á mezclarse con el tema princi-·
pal los te~ as de la marcha y de la ronda de campesinos. En esta
esr,en~, qmzás una de _la~ mejores de la obra, sobresalen el estilo
melódico y los proced1m1entos de orquestación empleados por el
maestro francés. Ya se ha llenado el escenario de campesinos que
bail~n y cantan, formando un ~ua~ro en extremo pintoresco,' y la
~úsica, en este momen~o, es r1tmic~. y de gran originalidad; un recüado de Faul'lto anu~cia que !os hiJos del Danubio se aprestan á
la lucha, y al dar comienzo el desfile de las tropas, principia á sonar la famosa Marcha Húngara, desarrollada sobre el tema de Rackoc!T,. cant~ guerrero de reconocida hermosura y orquestado con
prod_!giosa riqueza.
En el segundo acto aparece Fausto en su laboratorio cuando
hastiado de la vida, piensa darse muerte. Comienza est'e cuadr~
con una melodía lenta y grave, confiada á los violoncellos · un coro
iaterior entona el himno de la Pascua, que se eleva majest~osamente. Prodúcese una nota aguda en la orquesta, y aparece Mefistófelell acompañado de un trémolo de violines.
En el segundo cuadro de este acto, nos hallamos en la taberna
de Auerbacihen Leipzig, que está llena de bebedores, que cantan
ana fugad ·nsiderable valor musical. Resaltan también en este
cuadro la e ión de Brander, llamada de "la rata," hermosísimo
trozo realista, y el "canto de la pulga," entonado por Mefistófeles,
acompañado por la cuerda, de extraordinari~ orignalidad.
En el tercer cuadro, encontramos á Fausto ya rejuvenecido,
tendido sobre florido lecho y adormecido por el canto de las sílfides.
La música·es en esta parte, una maravilla de inspiración, y delicio11.el cuadro escénico. El bailable de las sílfides, ejecutado por los
pnmeros violines con acompañamiento en extremo delicado de los
aeg,indos, los sonidos armónicos de las arpas y el acorde de las
llautas y la invocación de Mefistófeles, son siempre escuchados con
'8ldadero encanto, y el público los hace repetir, entre estruendo808 aplausos.

to," de

Necesaria obra de caridad.

La murmuración del día.

Varios gobernadores de los Estados, pero especialmente el de
Chihuahua, vienen preocupándose de algún tiempo acá, de mejorar
la infausta condición de la clase indígena, abriendo escuelas, instituyendo autoridades de gente de avanzados principios moralizadores y haciendo el reparto equitativo de las tierras-una. de las columnas que debe sostener el edificio suntuoso de la riqueza agrícola
y el principal cimiento de la pacificación de la raza india en nuestro
país.
Tales medidas y otras de carácter humanitario que aseguran la
posesión de la propiedad y lo que vale tanto como eso, el derecho
á la instrucción otorga4o manifiestamente, son timbres más que suficientes para alcanzar el dictado de benefactor de esa clase que representa una colectividad mayor que la tercera parte de los habitantes de la República, y que aletargada y somnolienta, abre los
brazos al cielo en una vida de desdicha.
Hay á la verdad en la suerte de estos desgraciados mucho que
escita nuestra simpatía y turba la calma de nuestros juicios, mucho que puede contribuirá hacer disculpables sus propias atrocidades, mucho en sus hecbos que nos arranca una admiración involuntaria.
¿Qué puede haber más melancólico que su historia? Parecen
destinados por una ley de la naturaleza á una extinción lenta pero
segura. Llega á nuestros oídos el ruido de sus pasos como el de
las hojas marchitas del otofío que pasan tristemente á nuestro lado y desaparecen sin volver jamás.
Parece que esperan resignados el momento de ir á descansar
bien pronto á regiones más hermosas, donde el Sereno Espíritu les
prepara una morada, más allá de las nubes del Ocaso ........
Story, el eminente sociólogo norteamericano, ha bosquejado
con mano.maestra el injusto cuadro de los blancos frente á los indios, abominados, pisoteados por los blancos, y en mínima proporción que en México se les ve pereciendo y anonadados en el N Jrte coloso.
Aquí, aun no ha consumado esta obra de desolación ni el hambre ni la peste antes, ni la guerra después, y hoy todavía. Pero
tiene la pobre raza aquí el mismo enemigo: el blanco que ha sido
su más pesado y flexible azote.
En los terrenos destinados para cementerio de esa raza, debe
sembrarse la simiente de la instrucción, regada con el agua pura
de la caridad, porque son nuestros iguales y tienen derecho á vivir
como nosotros ....... ¡ ellos, que entre sí guardan menos distinciones
que las que se realizan en nuestra mal llamada democracia! .... .. .
¡ Ch, N atura.leza ! Con distintos remedios curas tú al hijo extraviado y enfermo, sobre él derramas tus suaves influencias, tus
rayos de sol, tus esbeltas formas y tu dulce calma, la melodía de
tus bosques, vientos y aguas.
¡ Oh sociedad, oh Gobierno! También tú puedes hacer que
ceda la ignorancia, la miseria y la ignominia de esos "viandantes"
hermanos nuestros á los que ahoga en secreto la desesperación.
Edúcalos, y más tarde consentirán en no ~e~ ~na."cosa" anómala y discordante en la armonía de nuestra civilización.
Edúcalos, y los verás, deshechos en lágrimas, que vuelven sobre sus pasos, con fuerzas para contribuír al preciado bien común
y con el corazón enfermo curado y apacible al benéfico influjo de
la caridad.

Continúan los diarios ocupándose con insistencia, y poca cordura algunos, de la muerte de una señora, á quien un conocido y
reputado cirujano practicó operaeión en el hospital de la Beneficencia Francesa.
El señor Encargado de Negocios de Francia. ha intervenido en
éste,. y en su intervención se ~~ encontrado el principal apoyo para
considerar alguna responsabilidad de parte del médico operador.
Es obvia razón que la indiscreta publicidad de las constancias
procesales determinarán no poca mengua en el prestigio de uno de
loe profesionistas más entendidos y dedicados del país- conste que
no bago récZame--aunque á la postre resulte de la averiguación ju·
dicial que "no hay delito que perseguir."
Haciendo de paso hincapié en la manifiesta desobediencia de
algunos periódicos á la circular de la Secretaría de Justicia que
prohibe referir detalles de autos en el curso de averiguaciones del
orden penal, sobre todo, como cuando en ésta se impone ,reser·
va, yo estimo oportuno, además, hacer dos observaciones
¿Es posible deslindar la respon.3abilidad de un opera
científico en un caso en que la desgracia de una grave enfermedad, más
que la imprevisión, interviene?
¿Podrá examinars~ en lo sucesivo la legalidad en los certificados de defunción que se expiden cuando se trata de los que ocurren despuéi:; de una intervención quirúrgica?

Un loco que degüella
En la capital de San Luis Potosí acaba.de ocurrir un tremendo
acontecimiento: un hombre de la clase media, en estado de locura,
, .
degolló á su padre, anciano de ~chenta años.
Un ameritado general, parien~e del actor y de _la victima del
drama, asegura que internado el PM?l?r? en un hospital de locos, á
rafz de an reciente atentado de hom1cid10 en la persona de la autora de sus infortunados días, los facultativos diéronlo de alta en corto tiempo.
Claro está que ese desdichado no es un criminal, por más que
suele haber agentes del ministerio público, representantes de la sociedad ó pretores de la vindicta popular-de muchos modos se les
llama-que afirmarían lo con~rario.
..
Yo no sé si se hará efectiva alguna responsabilidad á los mencionados facultativos. Creo que no. Pero también sospecho que
apuntada esta triste nota, pueden emplearse. más escrúpulos ~a~a
la confinación de los discípulos de Orates, temen do con ellos lo unico que puede tenerse: conmiseración.

El estud io ele Gedovius.
Germán Gedovius, compatriota nuestro y artista de buena cepa, educado en las academias europeas de pintura, ha concluido de
instalar en un rinconcito lleno de luz de la p,imera calle de P inamar·
ca, un verdadero museo de preciosid~des. La semana próxima ya
quedará abierto, para que los inteligentes acudan á recrearse y á
fortalecer su cultura.
El lugar es el mismo donde el malogrado escultor Jesús F.
Contreras pasó entregado al estudio los últimos amaneceres de su
vida de artista, entre un a.rsenal de armas japonesas y egipcias, de
valiosas y raras pinturas, esculturas y muebles exóticos, que ad·
quirió en sus viajes á Oriente, y cien y cien cosas curiosas en que
la mano artificiosa pudo ser intérprete de bellas concepciones.
En ese museo, en euyo salóD principal se ostenta el grandioso
proyecto de una fuente monumental ideada por Contreras, vénse al
lado de los cuadros llenos de colorido, de intención, de tintes me·
lancólicos algunos, y expresivos intensamente de Gedovius, dos
"Bouguereau" auténticos, un cuadro de Rubens que represent~ la
Adoración de los Reyes, una copia de La A scensióu, d~ Peru~ no,
un Moisés de Giordano admirable y, en fin, más de trescientos ben•
zos hermosísimos todos, que desarrollan distintos asuntos.
El señor del suntuoso castillo ya ha mandado tender el pu~nte levadizo para que pasen sus amigos, que lo son todos los art1s·
tas, y aunque él pronuncie pocas palab.cas cuando os guíe por el
sendero de las galerías que hablan y que cantan en sus muros, no
lo creáis hosco, es amable, y tanto, que á cada momento saca para
que la veamos, la rica alhaja de su buen corazón.

Una deseable sustitución.
Decididamente el espectáculo tandófilo va de .c~pa caída-si
bien nunca ha tenido capa, ni camisa, ni nada, ha vIVido ~n desnu•
do-y en cambio, un buen cambio, el público llena las ~~emta y dos
salas de cinematógrafo abiertas en la- actualidad, regoc1Já!1~ose con
las amenísimas escenas de mágia,. de cos.tumbres de. viaJe, etcd.,
etc., "acompañadas" con una música no siempre de mrt!'osos Y e
los ruidos onomotopéyicos que tanto ayudan á la impresión. .
Ya no se oyen en la calle con la frecuencia de ante_s los aires
de la tanda pornográfica, silbados por el payo, por el pilluelo ó.el
entendido aficionado; tampoco el revendedor realiza sus ganancias
de quinientos por ciento á la hora del estreno, ni se oyen en la c::
versación vulgar, los calembourgs y retruécanos, más vulgares to
vía.
Pero .el món;truo. es veleidoso y cede al engaño, ahora se rec~
y aprende geografía física. No es difícil que mañana vuelva al es
tercoléro y 'se -dedique al estudio de otras geografías.
Que no vuelva, Señor, que no vuelva.
FRANCISCO GANDARA,

Teresina Ferraris, en el papel de Margarita.

El barítono Magini Coletti, en el papel de Mefistófeles.
El tercer ac.to comienza con un coro de soldados y estudiantes,
en el que l~s primeros entonan un estribillo militar que se une á
una oda latina cantada por los segundos. Llega Margarita á su casa y_canta entonces la "Canción del Rey de Thule," en Fá, vag3,
poética, encantadora y revestida del calor arcáico que el autor se
propuso imprimirle.
Mefistófeles. entona ~n~ serenata, muy rítmica y muy original,
con acompañamiento "pizz1cato," que merece también los honores
de ser aplau~ida y _repetida. El sueño de Margarita es también un
número musical primoroso, que une á la novedad el ritmo el carácter y una brillante y bien combinada instrumentación. 'Sucede
aquí una cosa, que se ha hecho notar: esta parte musical pierde al
ser puesta. en _escena. el inte~és que está llamada á despertar, porque las bailarinas, con sus piruetas, sólo logran aminorar el efecto
que la hermosa composición debe producir en el público.
. El puarto y último acto, comienza con una romanza de Margarita, qu~ es, en nuest~o concepto, una de las joyas de esa admira. ble partitura. Margarita llora_ la ausencia del sér amado, y admiran
las frases orquestales, tradumdas en verdaderos gemidos que producen los violines.
'
Al. llegar á este punto, y á causa de la dificultad de la adaptación
escémca, decae notablemente la ópera. La invocación de Fausto á
la Naturaleza, cuyo preludio es una serie de acordes largos y solemnes, de carácter sombrío, y la melodía vocal que expresa la
inexti.nguible sed de fuerza y de alegría que ato~menta al doctor
constituye uno de los episodi?s más interesantes del final, al qu~
llegamos después de la emocionante "Carrera al Abismo " hermoso número de música descriptiva que nos conduce al Infierno en
dond~ un coro ~e condenados celebran la llegada de Fausto al ~eno
maldito. Termma la óper~ ce°: la ª\'.&gt;ºt~ósis ~e Mar~arita y un coro
de ángeles, que cantan la mfimta m1Sericord1a de DJos, quien redime
y_ llama á aí á la pe;iadora, que ha conocido sus yerros y se arrepiente.
La ejecución ha sid~ m~y buena. Corresponde el primer lugar
á la orquesta que con el ms1gne maestro Mingardi á la cabeza contribuyó 'lficazmente al éxito de la ópera.
'
Teresina Ferraris, sobria y sin afectación, desempeña muy
acertadamente la parte de Margarita. Magini Coletti, el gran barítono, merece alabanzas como actor y como cantante. Pintucci ha
repr~sentado con bastante fortuna el papel de Fausto; Giacomello
es digno de aplausos en la "canción de la rata," y los coros ensayados por Vertova, son también acreedores á los más entusiastas
plácemes.
En cuanto .á la mise en scene, basta decir que no hemos visto
nunca obra meJor montada.
Agustín Agüeros.

�-6os ,

ECOS DE LA RXPOSICION

POTOSIN A

gura, quien, educada bajo los sanos p · ·
· d.e ~uest ra Sant a Rehg1on,
· ·' supo rmcip10s
educar cnstlanamente á su numerosa famili
la parte que le correspondía como maªden
· do el pnmog
·
é'
re.
s1~n
mto d~ tan feliz matrimo'
1110 el.hoy Il~,º· Sr. Ob1.spo de Tepic.
La mstrucc1on pr1rnana del niño Kegu
.
ra
f ue, encomend
a ad
a 'su·mismo
padre, y después al notable P;ofesor D. Donaciano Pedraza, que tei:i~a a su cargo la Escuela del
Estado para nmos.
En 1865 el Sr. Segura fué matriculado en
el Colegio Seminario de León, que acababa
de fundar Il~o. y Rmo. .s r. Dr. y Maestro D. Jose M·. de Jesús Diez de Sollano y
Díivalos, Digmo. primer Obispo de León.
. ~abido es que este gran prelado comprend10 desde luego los talentos y la rncaci6n ~acerdotal tle su ?isc~pulo Sr. Segura y, desde
luego, se constituyo su paternal director.
Los cursos de Latín, Filosofía, Humanidades, Teología Dogmática y Moral Historia Eclesiástica y Disciplina, los hizd con un
aprovechamiento verdaderamente notable.
Conquistó u1a Beca de Honor en un:l oposición tan lucida. que mereci6 las calurosas
felicitaciones del Prelado, de sus catedráticos
y sus comp~ñeros. Iniciándose desde aqud
momento en el sendero de la gloria, que más
tarde debía conquistar por completo con la
f ucrza de su palabra en la Cátedra Sagrada.
El 20 de Diciembre de 1873 recibió las
6rdenes del Presbiterado, en cuyo acto solemne predicó el Ilmo. Sr. Soj¡no, estando
en el sermón muy edificante .locuente y
oportuno. ¡Como que se trataba de uno de
los discípulos más queridos!
· Sus triunfos en la Cátedra Sagrada se su·
cedían uno tras otro y desde luego se con·
quistó el puesto de uno de los primeros oradores de la Diócesis.
A raíz de su ordenaci6n f ué nc,mbrado
catedrático de Latín y, puede decirse, después fué recorriendo todas las clases como
maestro, hasta la de Teología Dogmática y
Escolar que desempeñaba en los momentos
de ser ¿ombrado Obispo de Tepic.
Obtuvo por una oposici6n brillante, el
Curato del Barrio del Coecillo de Leó•, que
desempeñó siete ú ocho meses solamente,
porque esta ocupación era in?ompati~le can
sus trabajos escolares del Semmano, de cuyo
establecimiento ya era Vice-Rector desde el
30 de Enero de 1880.
En 25 de Agosto de 1890 fué nombrado
Rector posesi6n que conservó con beneplácito d~l Prelado, catedráticos y alumnos del
plantel.
De manera que en los 17 ailos que lo v~
mos figurar en el Seminario como catedrático, Yice-Rector y Rector, tuvo, como era natural, multitud de discípulos que hoy figu·
ran en los diversos ramos del saber humano,
descollando entre todos el eminente orador
sagrado Sr. Pbro. D. Espiridión Gaon.a, que
también figura como uno de los primeros
predicadores de la Di6cesis leonesa; el sefior
Cura de San Francisco del Rincón: ~b~- D~
Bonifacio Sandoval, que tanto se d1stin~
por sus virtudes apostólicas; el M. R. _P. ·
Jesús M~ González, que hiw, tan bnllante
supropapel en la Compañía de J esus por Ji
funda y variada instrucci6n Y el gran ta ento que poseía; el Presbítero, Doctor
tro D. Jesús Ríos, que se encuentra ~n inllamando la atención con su excepcio¡aIRizo
teligencia; el Rr. Pbro. Dr. D. ~la?ue Rany Oláez el Sr. Pbro. Lic. D. Apolinar Mr
e·
gel· , notable poeta·' Sres. Manuel'dL6pez
y muy
cado y Teódulo Torres, conoci os ilustre
a ventajados periodistas leoneses; e!icro O
abogado D. José .Jimén~z Y el Sr. D r e
medicina D. Ignacio Prieto. .
s,.tisfacTodo esto debe ser un motivo .d\e ¡ ueción para el Príncipe de la Igl~sia ru~era
ña porque su enseñanza ha sido f as tan
'
, 1os a, person
y ci1enta
entre sus d'1smpu

:l

"La Redoma," vaca holande.sa nacida en el país.-Hacienda de Gogorrón .

EL ILMO. Y RMO. SR. DR. D. ANDRES SEGURA Y DOMINGUEZ
(Apuntes biográficos tomados de los que publicó "El Heraldo," de León.)

Un grande honor y una satisfacción cristiana, perfectamente justificada, han
recibido la sociedad leonesa, el Colegio Seminario y el Honorable Cabi.ldo de León con el
acertado nombramiento que el Jefe Supremo de la Iglesia t'niven,al ba hecho en honor
del Sr. Arcediano Lic. D. Andrés Segura y Domínguez, como Segundo Obispo de Tepic.
Nació en León el 28 de Noviembre &lt;lel año de 1850, siendo su padre el Sr. D. .José Cruz Segura, notable pedagogo guanajuatense, que siempre tuvo á su cargo las principales escur.las del Municipio de León,. distinguiéndose entre sus compaiieros por su
modestia, sus conocimientos, sus hábitos morales-y su eterna dedicación al trabajo.
La madre del Mitrado Tepiqueño lo fné la señora Doña Josefa Domínguez de Re-

Y=

,_tajadas como las que acabamos de men·
,íOD8r.
. ., 1
Obtuvo por opos1c1on a Canongía l\Iagis1111 de cuyo honroso puesto tomó posesión
d31 de Diciembre de 1891.
Al Ilmo. Sr. Ruiz le tocó nombrarlo Ar.tiano del Cabildo de la Catedral de Le6n,
,i cuyo puesto le sorprendió el nombrn, iento de Obispo de Tepic, á propuesta del
llr, Arzobispo de Todi, D. José Ridolfi, que
conoció y trató al Sr. Segura en la visita que
hlso á esta Diócesis en 1904.
El 8r. Segura es uno de los uradores más
eminentes que ha tenido León, y por eso brll08 visto yue con frecuencia se le encome1:daban por Ju Mitra los trabajos oratorios más
delicados.
Con motivo de la Coronación de Nuestr.t
Pitrona Xacional la Yirgen del Tep,,yac·, le
fu~ encomendado el sermón que le tocó á l:t
llitra &lt;le León, el cual fué predicado en la
Cowgiata el día 4 de Diciembre de 1894 figunmdo esa pieza oratoria en el AIbum Guadalupano qne con lujo extraordinario publi-

ECOS DE L A

EXPO SIC I ON

POTOSIN A

eó E1. TIEMPO.
~;1 Concilio Provincial de Michoacán al

ruill concurrió como Delegado lo norr:br6
Ju!'z Conciliar.
'
Tomó parte en la última peregrinación ú
Roma , en donde algunos Obispos y sus com!lfieros de romería leoneses lo nombraron
orador el 12 de Diciembre para que predicaII un serm6n en honor de nuestra Madre
l 1ría &lt;le Guatlalupe en S. Pedro.
Volvió el ir. Seguraá León, y, como siempre, se •mca1'gó de sus trabajos ordinarios,
llnto e,·colares como los del Arcedianato que
tenía á su cargo en el Cabildo Diocesano
IBÍ ~mo los de ~uez Hacedor, cargo qu~
también desempeño hasta los momentos de
aer nombrado Príncipe de la Iglesia de Tepic.
Como se ve, el Sr. Segura ha hecho una
~~ brillante, recorriendo por grados los
pnnc1pales. puestos q~e ha conquistado, sin
que esta cu cunstancia lo haya envanecido
Nació pobre, ha vivido pobre y morirá
pobre, estamos seguros, porque es de los
poc_os, muy pocos sacerdotes, que en materia
de intereses son verdaderos Apóstoles.
La Consagración del Sr. Segura fué en un
dfa célebre para la Patria, el 16 de Septiemlre del presente año.
Tuvo la alta honra de que el mismo señor
~~gado Apostólico Dr. Don José Ridolfi,
nn1era. personalmente de la Capital de la
Repúbh~a á consagrarlo y que apadrinaran
ceremoma tan solemne, el Venerable Cabildo
de esta Diócesis, la Diócesis de Tepic, repre1enta.da por dos de sus más ilustres y honoiables sacerdotes; la Compañía de Jesús, representada por los RR. PP. D. Ramón Prat
1D. Víctor Redondo y los Sres. Lic. D. Juan
Torres Septién, Martín J uanchuto, Manuel
tdrazo Arcocba, Carlos Portillo, Joaquín
. rdoa, Dr. Jesús D. !barra, José Isusi, Ennque Esquive!, Jesús González Romo Lorenzo y Camilo Segura.
'
El sabio sacerdote D. Secundino Briseño
klvo á su cargo la direcci6n del Orfeón que
acompañó los cantos litúrgicos de tan 0crrande
-,1emnidad.
El Il~o. Sr. Dr. Don Leopoldo Ruiz Florea, Obispo de León, obsequió al nuevo conl!lgrado con un banquete en el Palacio Epis:pal, al que concurrieron el Ilmo. Sr. Rilfi, el Ilmo. Sr. Rivera, Ilmos. Sres. Ruiz
YSegura, los padrinos del consagrado algunos otros eclesiásticos y otras person~s honorables de esa ciudad.
Jn esta convivialidad hablaron los l lus1mos señores Ruiz, para ofrecer el banquete, y Segura para dar las gracias.
Otro día el Sr. Don Camilo Segura· her~o ~el n~evo Mitrado, le preparó uda Yecu .Lit.erario-Musical, que estuvo muy conlTJ.da, y los números de que estuvo comtuesta, muy bien desempeñados y estrepitomente aplaudidos.

Cría de tres meses de toro "Dnshan" y va.ca corriente. Hacienda de la Mula.

Dos días después, el Sr. Canónigo Don Miguel M. Arizmendi y Herrera le dió un día
de camp? en la pintores?ª Congregación de los Castillos, en el Qolegio Josefino, que con
sus propios recursos sostiene en aquel lugar.
El Ilmo. Sr. Segura aparte de otras muchas manifestaciones de cariño de que está
siendo objeto de parte de la sociedad leonesa, recibió los siguientes obsequios el día de su
Congregación:
Del Ilmo. y Rvmo. Sr. Dr. D. Leopoldo Ruiz y Flores, un Pectoral y un Pastoral
con ricas piedras; del Ilmo. Sr. Dr. Lic. D. Maximiano Reyn.oso y rlel Corral, un Báculo;
del l\I. R. P. D. Ramón Prat, un Pastoral; de los Sres. Martín .Jua.nchuto, Rafael Portillo, Carlos Portillo, .Joaquín Gordoa, Dr. Jesús D. I barra, José Isusi y Manuel Madraza
Arcocha, un rico Cáliz, un Pectoral y un Pastoral, tod·o esto muy artístico y de gran valor; del Sr. Lic. Juan Torres Septién, un Pastoral de rica montadura; del Sr. Enrique Esquive!, una Mitra de ricos y artísticos bordados, hecha por la señora su P,Sposa; el señor
Jesús González Romoi un reloj; del Sr. Lorenzo Segura, una elegante petaca de viaje con
su estuche correspondiente; de las Conferencias, un hermoso lavabo; de la Srita. Isabel
Fernández, unas chinelas; de la Srita. María de la Luz Segura, un cojín, y del~Sr. Camilo 8egma, unas chinelas y un Pontifical.
JUAN GUERRA y CARPIO.

Cría de cinco meses de toro 11 Hereford' 1 y vaoa. corriente. Hacienda de la Mula.

�- oov. - ·

l

••

1

LJA

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---;¡~

Vista de la bahía de la Habana.

LA REPT.TBL I CA CUBANA HA MUERTO
La República de la Estrella Solitaria, nacida á la vida inde- seguirán 15, 000 soldados. Se ha nombrado una comisi6n pre.idida
pendiente en virtud de circunstancias por más de un concepto pe- por el General Funston, que tendrá la peliaguda misi6n de visitar
ligrosas y an6malas, ha quedado borrada, transitoria 6 permanen- todos los campamentos insurrectos y desarmará éstos. A la comitemente, del mapa de las entidades aut6nomas. El gobierno de si6n acompafiará un oficial pagador «que entregará á cada insurrecWashington, alarmado ante el progreso decidido de la revoluci6n, to dinero suficiente para los gastos de viaje, desde el campamento
crey6 necesario intervEinir; y á la hora presente las tropas america- hasta su casa,iJ los que la tengan.
nas se acuartelan en la Habana; los acorazados yankees dominan
Hace dos meses justos, decía en Río Janeiro el señor de Quelas aguas antillanas, y después de que el Secretario de Guerra de zada, Ministro cubano en Estados Unidos y Delegado al Congreso
los Estados Unidos, por breves días asumi6 el mando, el voto om· Pan- Americano: ((En Cuba véis una prueba yexpresión delagrannipotente de Mr. Roosevelt proclama á Mr. J. Magoon, Gobernador deza y el honor norteamericanos. Muchos profetizaban engrandecidel territorio que hasta hace unos días se creía daba asilo á ciuda- miento y ved c6mo se han equivocado todos esos ignora.ptee. Honramos, sí, honramos y alabamos á nuestro protector y á nuestro
danos libres.
Y el duelo, como dice César Zumeta, no es s6lo de la América, bienhechor.iJ ¿Y ahora? ..... .
La República cubana ha desaparecido y la isla ha cesado de
es de la dignidad humana. La América espafiola pierde un domifigurar en el número de las naciones independien·
nio predilecto; pero el decoro universal queda abates. Habrá también elecciones ( aunque no de Pre·
jado en su nivel por el espectáculo de esa traici6n
si dente) y gobierno definitivo y bandera cubana.
á cuanto hay de supremo en la conciencia de los
Habrá también, y para siempre, intervenci6n, prohombres. La degradación del carácter ha llegado
tectorado y predominio supremo de los Estados
eu ese hecho á una profundidad abismal desconoUnidos en Cuba.
cida á la moral y á la historia. Esos hombres han
Tal ha sido la manera como ha empezado la
inventado un crimen nuevo, un nuevo oprobio y
representaci6n del que parece acto final en el dra·
una nueva perversidad.
ma de Cuba.
•
El verdadero pueblo cubano, el que con Martí, G6mez y Maceo hizo la independencia de Cuba
con su sallgre y con su haber, á despecpo de esos
Publicamos hoy en estas páginas varias ilus·
que hoy la deshacen, 6 arrastrándolos á cooperar
traciones referentes á esas actualidades políticas de
en la labor épica en la que éstos no vieron sir.o
la Perla Antillana. Sefiálase entre ellas, una que ,
ocasi6rí de medro; el heroico pueblo cubano, gehemos tomado del último número de El .Figaro,
nuino libertador de Cuba, es hoy victima propiciade la Habana, y en la que aparecen Mrs. Taft y Ba·
da por esos hombres ante el d6lar omnipotente,
con, instalados en el despacho que ocupaba el Presi·
que es ante todo lo que se han prostituido.
dente Estrada Palma en el Palacio Presidencial.
Los asesinos de la naci6n cubana no han teniEn otra aparece el General insurgente Loynaz
do en cuenta, un instante siquiera. la patria, el de·
del
Castillo,
caudillo revolucionario de Pinar del
her., la a~negaci6~, el ho~or cubano; ¿á qué ocupar- El insurgente Quintín Banderas.
Río, acom pafiado de su Estado l\fayor. En el cen·
se de fútiles sentimentalismos? De lo que se trataba era de azúcar y tabaco, y aranceles y empréstitos, y eran esas tro puede vérsele; está con la cabeza vendada á causa de que, ha·
realidades prácticas las que dE'bían ser atendidas de u~ ~uodo agra- biendi:&gt; sido tomado por un soldado del Gobierno, fué herido por
uno de sus hombres en un encuentro nocturno. Como se ve en ese
dable á los sindicatos azucareros, tabacaleros y financieros.
Mr. Taft, en su proclama dirigida al pueblo de Cuba, hace grabado, los insurgentes están bien montados y bien armados ~on
constar que ésta qued6 sin gobierno en momentos críticos, cuando rifles y machetes. En cuanto al aspecto de los soldados del Gob1er·
el Qongreso·ni resolvi6 sobre la dimisión presentada por el Sr. Estra- no, puede éste advertirse bien en el grupo que en otro grabadoapa·
da Palma ni le nombr6 sucesor- por lo cual ((y de acuerdo con la rece y que forman los oficiales de las fuerzas del Gobierno que en
solicitud del Sr. Palma,i, se hizo' necesario proteger las vidas y ha- Pinar del Río están bajo las 6rdimes del Capitán Pujol. . .
Los insurgentes, con la esperanza de impedir el movu~nento
ciendas en Cuba, y en las islas y los cayos á ella contig_uos, estableciendo un gobierno provisional, en nombre y por autoridad del Pre· de trenes llevando tropas del Gobierno, hicieron cuanto dano pu·
dieron. En la estaci6n de Calabazar del Ferrocarril Occidental de
sidente Roosevelt.
Encargado del Cuba, destruye·
Gobierno provi- ron un gran esvisional, Mr. Taft tanque de agua,
dispuso maI1dará dejándolo en el
sus casas á todos estado que reprelos voluntarios senta n u es t r a
cubanos «porque ilustraci6n r es era un gasto in- pectiva.
Por su parte,
necesario en las
presentes pacífi· las tropas &lt;lel Gocas circunstan · bierno también
cias. i&gt; Y de que hacían algo para
son pacíficas res- impedir el avan-ponden dos do- ce de los rebeldes
cenas de barcos y defenderse de
de guerra y 5,000 sus ataques. En
las calles, como
Destro.zos de los insurgent¡es en la Estación de Ca- marinos ameri- en
la ,Je Guimes,
Barricada en la calle de Guimes, en la HabaD•·
.
canos,
á
·los
que
labazar, ·del Ferrocarril Occidental.
··

El general insurgente Loynaz del Castillo herido - Los comandant d
marinos llegados á la Cabaña.-Senador Alfr~do za;as Emb . d _es e los buques de guerra americanos "Louisiana" y " Denver," primeros
,
ªJª or insurgente que representa los intereses de los insurgentes ante Mr. Taft.
de la Habana levantaban barricadas de
H.IMNO DE ARMODIO
piedras tal como lo representamos gráfica.
mente.
En otros lugares aparecen también los
Yo ocultaré mi espada bajo ramas de mirto
retratos de Loynaz del Castillo herido· el
como Harmodio en el tiempo de las Panateneas
de
Faustino
Pino
Guerra
el
l,eader
de'
la
.
'
cua;1do su hierro fértil, en su justicia parco, '
msurrecc1on, y el de Quintín Banderas.
sego con noble gesto la cabeza de Hiparco.
~
Yo ocultaré mi espada bajo ramas de mirto
como Harmodio en el tiempo de las Panateneas.
Nuest ros grabados
Tú no has muerto ¡dichoso libertador de Atenas!
pues se dice que habitas, libre de nuestras penas
En oración, por Ripari.-La religiosa
'
las Islas donde moran los bienaventurados
que á la vista de las flores recuerda otro~
donde vibra la lira deleitosa de Orfeo
'
tiempos, quizás con íntima alegría busca Fauetino Pino Guerra
don?,ª aun vive Aquiles, el de pr6spe~os Hados,
en 18: ,oraci6n _el olvido de lo 9ue ai' pasar el umbral de su reclusi6n
y Diomedes, el fuerte vástago de Tideo!
pe~d10 para sie,mpre, y arrodillada ora fervorosamente pidiendo, á
Yo ocultaré mi espada bajo ramas de mirto
quien puede darselas, fuerzas para borrar de su memoria los recuercomo Harmodio en el tiempo de las Panateneas.
dos que quizás _la asal~n. El art~sta ha sabido interpretar maraviPor tu eterna memoria ¡oh ilustre ciudadano!
llosamente el mstanláneo desaliento de la religiosa en el cuJ.dro
quemarán nuestras piras cien descornados bueyes
que publicamos en otra página ...... , y que seguramente será del
porque tu brazo pudo degollar al tirano
'
agrado de nuestros lectores.
y fundar en A?Jn~s la igualdad de las leyes.
federico Rodr!guez M.-Publicamos el retrato de este distinguiYo ocultaré m1 espada bajo ramas de mirto
do pmtor colombiano, que se ha formado en nuestra Academia de
como Harmodio en el tiempo de las Panateneas.
Bellas Arte~. Es hermano del lit~r~!º Le6nidas Rodríguez, cuyo reISMAEL LOPEZ,
trato también aparece en esta ed1cion de nuestro semanario.
Federico Rodríguez nació en Zipaquirá (Cundinamarca) en
(Colombiano) .
1872.
•_/

~a hecho una carrera brillante y su biografía, escrita por Juan
de Dios Peza, pueden verla nuestros lectores en EL TIE)n&gt;O diario,
de esta fecha.
. Leónidas Rodriguez M.-El día 5 del actual falleció en Bogotá
:--La gloria. de l_os antepasados arroja tal caridad sobre sus desel Joven y disLinguido literato y periodista cuyo nombre encabeza c_end1entes, que 1mpiden pasen desapercibidos sus defectos y cuaestas línea¡; y cuyo retrato aparece en nuestro semanario.
lidades.
Era hermano del afamado pintor colombiano D. Federico Ro-El amor se demuestra no vacilando ante el peligro· la rectidríguez M., educado en nuestra Academia de Bellas Artes y que tud, no dudando ante el cumplimiento del deber.
'
tanto se ha hecho estimar por su intachable conducta como profe- A veces tene1:11?s queagradecer á Dios que no haya accedido
sor y como caballero.
á todas nuestras petic10nes.
Le6nidas naci6 en Zipaquirá, depart~mento de Cundinamarca (Colombia) en 1874. Allí hizo sus primeros
est~dios en el colegio particular de D.
Juhán de Mendoza y pas6 á la Universidad de Nuestra Sefiora del Rosario en Bogotá, donde obtuvo el grádo
de Doctor en Filospfía y Letras.
. Pr~nto entr6 á la vida pública, dist1Rgméndose como Director de la Revista Colombiana y como autor de interesantísimos artículos de crítica
l~ter~ria que aparecieron en varios pe·
n6d1cos.
De ideas firmes, muy joven dejó la
pluma por la espada, y á las órdene:;;;
del general Jorge Holguín hizo la camP!lfia del Norte, en defensa del Gobierno legislativo constituido, sufriendo grandes y espantosas calamidades.
Su muerte ha 1:1ido muy sentida y á
causa de ella su hermano Federico
Pronto saldrá para Colombia.
El general insurgente Loynaz del Castillo y su Estado Mayor.

�- 6o8-_
igle~ia por, eil re~peto á su antigiie.dad y
mem to. .Alsi lo dice un letrero que se ve
al entrar en el tern,p-lo; Y' por cierto que
en cuanto á mérito artístico, lo tiene ;
muy g,r.an.de el antiguo crUJCero, de estilo churrigueresco, que es iigual sin duda
en hermosma, ya que no puede ser su~erior, á Oa, famosa capilla del Rosario de
Santo Doimi·rrgo, -de Puebla. Pero 1a 1-eyeinda po,pu'lar explica, como hemos visto, de &lt;lis.tinta manera el por qué se han
reuniido e~ la, iglesia, de Ocotláin dos géneros de ar_quitectma tan di1stintos, que
no -parece sino que dos siglos, sepair.aidos
entre sí por otros mU1oho.s, se han citaido
aJilí .parao icornfundirse en un estreoho y
prolongado abra120, oomo se ha•n fundido
e,n una sola las dos principalleis ramas
que J)O'blalban esta 'Pa,rte del muin1do hace
tres.cientos años.
Antes de bajiar de lai colina, en que se
asi·enta la iglesia, reco,j,aJmos una antigua historia que se remonta á la época
en que S.a¡n Lorenzo ·era el pa'1:rón de la
ermlit1a qu·e existía donde hoy se levanta
el célebre Sa·ntuario.

( Continuar6.)

EL REGRESO
Cobré impaciente mi valor perdido
Porque espantoso el porvenir tenía;
El zaguán traspasé, grité ¡María!
Y despechado, y loco, deismonté.
Boté la brida, me lancé á la sala,
Una joven me vi6, sali6 lloranrio,
Asi6me al cuello, la miré temblando
Y en mi seno ocult6 su helada sien.

DOf'l f-'IR.fiUBll llEOfi y oofiA f-1.Bl\ lllfiD R D E uA V E GA.
Contrajeron matrimonio recieatemente en Santa Teresa.

ñom que qti,ería rrnani-festar1le su re.conocimiento.
POR
La obra comenzó .á la vista de lai Marque quiso, con su preserucia, actiquesa,
ALFONSO M. MALDONADO
var los traibaijos.
L:a nave de la iglesfa estaha ya conTLAXCAL.A.
cluída, con sus eleganüsirnos altares, sus
ricos adornos y sus blaincas estaituais. HaEL SANTUARIO DE OCOTLAN
bíase d.e propósito dejado para lo úlbimo el crucero, 1por ser el lugar en que la
¡ El Santuario de Ocotlán ! ... Ta,mbién Martquesa qu1ería, dermmando ell oro, hatiene, com,o e:1 de la Defensa, su ley1enda, cer un ve.rdaidero prodigio de a-r te; pero
aull!que &lt;le distinto género.
aunque se trabajaba con extraordinario
AiJlí no son las pasiones humanas, ni la afán, la .obra no aivanzaba, y mil contra- .
penitenJCiai .austera -de un cenobita, las tiempos impedían que se llevara a•del,anque d·an orig.en a1 belilísimo temtplo, or- te, hasta llegar un día en que, con as{)llhgullo de TlaxicaJa y admiraioión de .cuan- bro, por no de.cir espanto, de cuantos estos contemplan sus aJiligmnados arabes- taban ·prese1ntes, se vió ,que el traJb.ajo d,e
cos. Allí la sencilila devoción de los indios la víspera ha:bía, sido deshecho durante
y 1.as cailamidades que sufría la: ipoblaición la, noche, lo que siguió repitiiéndose vadeterminaron que se construyera el san- rios días.
tuario.
La Marquesa, profundamente af.ectáda
La historiai de la aparkión de la Vir- y hondamente entri,steoi·da por semejangen de Ocotlán es tan sabida, ,que no me tes señales que malflife.st,aban, en su condetendré á narrarla, y únicaimente men- cepto, no ser grata á lai Virg,en la obra
oioo:aré el por qué se restauró el tem- que con tan sincera &lt;leivoción había emplo y cómo se exiµlica que se reunieran prendido, redobló su,s oraciones haciendo
en ~1 los dos tan di,stintos géneros de a~m más austera su vida, hiasta conseiguir
.anqui,toctura á 1qu,e pertenecen la nave y al1' fin que 1.a, misma Virgen le manifese1L crUJCero &lt;le la iglesia.
tara que quería conservar en su SantuaResidía en México, á principios del pa- rio unai parte de la obra antigua, como resado sig¡lo, la noble sooor.a Miar.quesa d'e cuerdo de la sen.cilla devoción de los inZab.a.lza; y en acción ide .graicias iá la San- dios, al fado ,de los suntuosos a,ltares edita¡ Virgen de Ocotl'án, á quien debía no ficados por la Marquesa, r epresentante
saibemos ,qué especia.! favor, mandó res- d,e las úHim3Js familiiais espaiñolas.
taura.r el Saintuario, no &lt;)miti.endo gasto
-E:iocusado es deci,r que desde a.quel moalguno para q11e la obra fuer.a tari sun- mento se suspendió definitivamente [ia
tuosa -cuail -convenía á la Santa Vi.r gen obra., daindo para ello 00tt110 razón, que no
• á quien estaba dedicarlo, Y' á lai noble Se- se había querido t~ar el cruioeto de la

CUENTOS ·y NARRACIONES ·

Ansioso la abracé, lanz6 un gemido ...
-¡Te vuelvo á ver, angelical María!
-Pobre de tí- exclam6 la hermana mía-¡Emma!-la dije-y á mis pies cay6.
Salió mi madre al fin. corri6 á abrazarme
-¡Hijo de mi alrna!-dijo sollozando-¿Do está María?-pregunté temblando-¡En el cielo!-mi ma&lt;lre murmur6.
.JonGB IRA AC8.

PENSATIVA
JI [ . .. ..

¿Qué piensas, melanc6lica hermosura,
cuando fijas absorta tu mirada
t0 esa margarita deshojada,
imagen de un amor que fué locura?
¿Qué piensas, cuando besas con ternura
sus hojas, y febril y apasionada
encierras en su cáliz, congelada,
de tu vida la lágrima más pura?
¿Qué esperas? ¿Pero á qué te lo demando,
si tu frente se dobla pensativa
al peso de recuerdos opresores?
¿Si encadenada estás, si estás llorando,
y en brazos del dolor te ves cautiva

sin porvenir, sin patria y sin amores?

-Trabajemos ahora, para que no llegue el
día en que veamos que nada hemos hecho
para ganar el Cielo.
-Siempre existe un secreto amargo en el
fondo de toda alegría mundana.
-Un solo acto de caridad vale más que todos los sentimientos abstractos del mundo.

EN 0RAOION
P or Riparo,

�-610-

-6H

El En ti erro de un Violín
CUENTO INVERG&gt;SIMlL

All~ por los años ~é 185 ... recorría las principales ciudades de y plafiideras que brotaban de su instrumento, melodías hijas del
Alemama, dando co.nciertos con buena fortuna, un joven violinista coraz6n, que el mundo no debía conocer. Y cuando alguna vez por
que se hacía anunciar con el nombre de Martín Bogen, á quien efecto de un fen6meno nervioso raro, la niña se acuitaba y afligía
~uchos empezaban.á ~eñalar como el inmediato sucesor de Pagani- al oír los so.nidos del violín, Bogen se pasaba días enteros sin estum. Su sola presencia mteresaba en alto grado al auditorio: era su diar, embebecido y absorto en esa adoraci6n sin límites.
Carlotita tendría ya siete ú ocho meses, y los asuntos de Bogen
figura alta y escurrida; veíasele de ordinario envuelto en un palet6
seguían
al par de sus deseos. Pero ese período de calma no debía
pardusco, nada garboso, pero admirablemente dominada toda su
ele
ser
duradero:
la niña enferm6, primero levemente, después aorapersona pm: una testa romántica, angulosa, de intenso y osado mirar, osc':1'ecida por ':1na cabellera aborrascada y rebosante; y así por vándose hasta llegar á inspirar serios temores. Es imposible deslo ~xtrano y llamativo de su facha, como por su estilo fogoso y cribir la desesperaci6n, 6 más bien la rabia que se apoder6 de Bodesigual,. pre.sentaba algunos puntos de semejanza con aquel artista gen á la idea de perder el último puñado de dicha que en e&amp;te
extraordmano que, cual un duende de la música había cruzado mundo le quedaba. Y ¿quién iría á quitársela,? ¿Con qué derecho?
la Eur?Pª, poniendo en conmoci6n á los espíritu~ algo dados á lo .A Carlota, al fin y al cabo, la había recibido del mundo, y éste
excepcional y maravilloso, y aun infundiendo pavor á las gentes podía reclamársela; pero aquella niña, aquel ángel inocente era suyo, le pertenecía desde que naci6, era el fruto de un amor santo y
timoratas y meticulosas.
¿c6mo privarle de su único tesoro?
desventurado;
Yª, queda. di?~º que ~Bogen era joven, muy joven: no contaba
Más
de
un
mes estuvo la niña luchando entre la vida y la
más alla de vemticmco anos. A esta edad cuesta poco ser feliz, sobre todo cuando la suerte empieza á mostrarse propicia. Bogen, que muerte. Tuvo unos días de mejoría. Bogen, que se aferraba á la
en s_us moceda~es había conocido todo linaje de privaciones y pe- esperanza como á su única salvaci6n, vi6 el cielo abierto, y con el
n:mas, se consideraba .Yª completamente dichoso, y el mudable fin de ir allegando resurf:os, anunci6 un concierto para la pr6xima
viento de la fortuna, vuelto ahora en su favor, se complacía en lle- semana en el Teatro Gran-Ducal, con asistencia de la Corte.
Pero la niña tuvo una recaída, y la víspera del mismo día del
narl~ las velas del deseo. Casado hacía pocob meses con una mujer
concierto,
en medio de un acceso de fiebre devoradora vol6 á la reque ie. adoraba tanto col?~ él á ella, mujer guardosa y diligente en
gi6n
luminosa
donde viven los ángeles. Bogen qued6 esta vez como
el ~&lt;:&gt;bierno del hogar, v1V1an contentos, aun enmedio de esas peentontecido:
s6lo
cuando al caer de la tarde se presentaron el emnalidades que suelen acompañará los artistas en sus primeros papresario
y
un
gentil-hombre
de palacio para ultimar algunos detasos, y muchas VP.ces en los primeros· y en los últimos. Ganar gloria
y ·laureles no es ganar dinero, y como el porvenir de nuestro novel lles referentes á la funci6n, volvi6 á la realidad de la vida. Entonconcertista se cifraba en sus correrías artistíticas la continua necesi- ces le encontraron junto al lecho de su hija, tocando, poseído de
?ªd de viajar consumía una buena parte del p~oducto de su traba- un arrebato de insensatez, arpegios y acordes estridentes, como si
JO.-&lt;cPero, qué diantrel-solía decir á su mujer.-En el poco tiem- quisiera galvanizar con ellos aquel cadáver adorado. En la estancia
po que llevo de vida artística no puedo quejarme de mi fortuna. reinaba el mayor des6rden; sobre una silla un ataud de madera
No bien me veo libre de una contrata, se me ofrece otra; mi nom- sencillísimo, y en el suelo, entre un revoltijo de papeles de música,
bre empieza á correr en boca de todos, y á este andar antes de al- la ~aja-estuche del violín, una de esas cajas que, por una coincidengunos años podré imponer condiciones, en vez de aceptar las que cia singular, semejan con tanta :verdad en forma y dimensiones un
ataud de niño.
,
me propongan. Lo primero es darse á conocer.»
Bogen contestó resueltamente que no daba el concierto. Pero
Un día, una niña rubia como las mieses que dora el sol del
Med~odía, vino á iluminar con los angelicales destellos de su ino- había gravísimas dificultades para suspenderlo: de una parte la
cencia aquel hogar venturoso. Pero la salud de la joven madre etiqueta rígida é inflexible de las cortes alemanas; de otra el públi·
quedó de las resultas tan hondamente quebrantada, que la pobre co ya prevenido que había tomado casi todos los billetes. Tanto
tuvo que guardar cama por espacio de algunos días. Bogen no se insistieron y tanto porfiaron los dos interlocutores, que Bogen ceseparaba un momento de la cabecera de su esposa, pasando días y di6; no sabemos si por un impulso de energía 6 por un acto de denoches sin plegar los ojos; y tuvo que rehusar proposiciones muy bilidad· cedió tal vez con resignación suicida, resuelto á presentarse
ventajosas que se le hicieron para presentarse en una importante ca- en el te~tro, y aceptar el reto que el mundo le dirigía, para legar á
pital. .La enferma iba empeorando rápidamente, y el artista, al fin ese mundo sin entrañas con las postreras inspirac;ones de su genio,
y al cabo, no podía dejar de subvenir á sus crecientes necesidades. el testamento Jesgarrador de sus ilusiones perdidas.
El primer cuidado del empresario fué llevarse á Bogen á su
Reaolvi6 dar un concierto. Precisamente el día anunciado, Carlota
propia
casa, situada no lejos del teatro. Importaba en gran manera
estaba, al parecer, algo aliviada. Bogen se dirigi6 al teatro con el coevitar
que
el atribulado artista presenciase las últimas tar~as de los
raz6n lleno de ansiedad: e~taba nervioso, y de su violín saltaban
operarios de la muerte: Bogen no tenía ya voluntad propia y se denotas acres y enérgicas como chispas inflamadas. El público se sintió fascinado por aquella ejecución nueva y subyugadora; y acaba- jó llevar como un nifío.
do que fué el concierto, aguard6 al artista
á la salida del teatro, para acompañarle con
vítores y aplausos hasta su morada. Pero
Bogen no veía nada, y así como llegaron á
su casa, se desprendi6 de sus admiradores y
subió desalado al cuarto de su mujer... Carlota estaba agonizando: habíale sobrevenido
una crísis funesta, y pocos momentos después
expiraba en los brazos de Bogen. Y en aquel
trance supremo de dolor, cuando el artista
sin ventura se abrazaba frenético á aquel
cuerpo tibio aún, y lo besaba locamente en
los labios, como para recoger el último hálito
de vida, hasta aquella modesta alcoba: apenas alumbrada por la claridad mortesina de
una. vela, llegaba como un eco 1'-jano el clamoreo entusiasta de la muchedumbre, que
desde la calle quería saludar al nu-vo artista.
Este quedó al pronto sumido en un dolor
paroxístico que le mantuvo alejado por algún
tiempo del teatro y de los salones. Pero había
un sér que aun le encadenaba á la existencia: aquella nií1a rubia y
pálida· que había recibido el mismo nombre de su madre, y que
presentaba con ella, á lo menos se lo figuraba así el bueno de Bogen, una semejanza
física prodigiosa. El, que había venido al mundo sin padres conocidos, que acababa de
perder en su esposa el amor único de toda su vida, concentr6 en la tierna niña una ado
ración desatentada, ciega y exclusiva.
Tomó una buena nodriza, y á pesar de que esto encarecía y complicaba su vida,
hizo que ama y niña le siguieran á todas partes. Volvió á exhibirse, y á recoger aplausos y á presentar su fama. Nada quería para sí de las glorias del mundo; todo había
de ~er para la nifia idolatrada. A veces se encerraba á solas con su·carlotilla para llorar
con el recuerdo de su esposa; otras trataba de adormecerla con improvisaciones tristes

A9ue.l!a mi~ma noche unas piadosa
.
.
la habitacion, vistieron el cuerpecito h ~u~res pusieron en orden
en el ataud, y á la mllñana siguiente do~ O e Carlo~, colocáronle
se llevaron la eorporal enrnltura de
l ~mbrr vestidos de negro
s~ pa~re debía presentarse á un aud~i~: nge .. .. .. P~r la noche,
tiene a menudo ocurrencias inhumanas. nuevo. La vida pública

!
t

~~~·~~~~iiiiii~i!:~I~f~i::~'1i~

el cuerpo inanim~do de la niña rubia, con su vestido blanco y algunas flores mustrns ya y sin aroma.
. quella~ buenas m~jeres encargadas de vestir á la niña y arreg1.a1 a cámarn mortuoria, colocaron, por un error deplorable el
v10tín e~ el a~ud destinado á Carlota, encerrando el cadáver de ésta
en a caJa del mstrum.ento. Des~e ese día, Bogen no empuñ6 el
reo una S?la vez; Y 81 alguno le mstaba para que volviese á la vida
e concertista, contestaba con amarga sonrisa:- No puede ser . No
ve Ud. que han enterrado mi violín?
· ¿

f

~ª~· ~P~ji ~~ ·~·~~·i¿~~ ·~;:;g~ij¿:

csinco . minutos, pasan diez, todo elgmu~d ora, anunciada; pasan
us asientos y nada parece indicar que d¡ es~ ~a .acomoda~o en
¿Qué ocurría? En el momento de si: prmc1pio al concierto.
el empresario que con el agobio de 1 úl ~ comenzar, e?hó de ver
se había acordado de traer el violín ~s 1 timos .Preparativos nadie
seguida un mozo á la casa de éste e condcertista. Despach6 en
instrumento.
' con or en de traer volando el
Pero los espectadores empiezan , ·
.
te se escandaliza d~ aquella tardanz:.muarse sorpre!1dido~: la Coranales del Teatro Gran-Ducal
p' 1ª un caso maudito en los
1
sobre una mesa, está, metido·~~· ·~u c~ja : 1s~i;l~anta, e! tel6n; allí,
se presenta con ese aire arrogante y confiado d
magico. Bo~en
nada del mundo: el público á su vez 1
'be que ya no qmere
mullo de mal contenida impaciencia 'q~/!f~r~i~f: un so.rd~ murtarse. Se ace~ca con paso firme á la mesa abr
oy~ sm mmum?mento, al Ir á sacar de ella el violín le~antael la cabJa, y en este
m1rada extraviada d
é d
' .
a ca eza con una
desplomado a~ suei!, c;:u h~ri~;ª:1:~:ª~:~t~f1:ves1rguni?s, cae
sur?~ºª~~ asistentes de la escena, mientras unos ;uxili:~uá i:Écf;: ~
acci en o, reparan otros con horror que lo que encierra la caja es

.}OAQUIX

l\IARSI LLACH.

i1°

Ultima Ofrenda.
[Inédita. ]

Cuando muera, poned sobre mi fosa
C~mo una ofrenda de piedad bendita
Mi símbolo y divisa más hermosa: '
Una blanca y humilde margarita.
Que ella le diga al que á pasar acierte
Frent~ á. la tumba que mi cuerpo encierra,
Qu~ m siendo despojo de la muerte
Olvido al ángel que adoré en la tierra.
¿Qué me importa una tumba olvidada?
Todo es vano y fagaz en este suelo:
¡Margarita! me basta tu plegaria
Para alcanzar perdón y entrar al cielo.

L~uros, aplausos, fama ......... son escoria
~adie á lo vano l~ ventura exija;
'
¡Oh Margot!.. . ¡mi Margot!.. . mi única gloria
Es haber sido padre de tal hija.
Por ella callo, espero, sufro, aliento,
~le ha enseñado á ~ndulzar toda amargura;
¿No he de volverla a ver? !Por ella siento
Que hay otra vida, etern~, santa y pura!
J UAN DE DIOS

PEZA.

18 de Octubre de 1906.

PAISAJES
"NECAXA "

Como una cinta blanca y ondulante
como un ágil r~p~il. nervioso y fino, '
b?rdeando prec1pic10s, el camino
vase á perder en el confín distante.
Es el ocaso. Ya oculta el sol brillante
tras de los montes su fulgor divino,
y da un beso de luz al que vecino·
levanta altivo su crest6n gigante. '
Va tendiendo doquier enamorada
sutil neblina sus ligeros chales·
se aquieta todo en la gentil cafiada ·
Y .s6lo allá en el fondo, entre br~iiales,
se desprende rugiendo la cascada
en un salto de luz hecho cristales'.

za.

una Hecha, clavó sus garras en la man
na y remontó su vuelo .exclaméllfldo :
- ¡ Es paira mí !
·
Entonces un hombre, que se declícaba {t
cazar ¡p~r aquellos .parajes, se e·chó fa e:,la cara y icon certera puntería
copeta
atrav~so ele un balazo al ave, que ca ,·ó a
sus pies reYoloteando .
·
- Soy el primero entre todos los sére!-&gt;.
Y.?º;, ,aJg~ me denomino ''Rey de la crea·
c1on, - diJo el hombre, apocleránclo::.e di.:
la manzana.
- ¡ Es para rmíi!
Le echó el cliente ; pero el fruto es·
la'ba casi lrne&lt;:o, 'Y del centro salió un
gusano que elijo al hombre:
- ¡ Es para mí!
R.\MíRO BLAt~CO.

.ª

J . SOROXD&lt; &gt;.

EL PRIMERO Y EL ULTIMO

--,&gt;

LEO~IOAS R&lt;.D.UGU EZ M. 1

Literato colombiano fallecido el 5 del actual.

ABOIJOGO
U na rata ,campesina asomó Ja ica:b('z;,,
por la entrada de su cu.ev.a y vió no lejos
ele aiJaí,. una hermosa manzana. '
-¡ Es para mí !- chilló, 01poder1.:mdor
el.e la fruta.
Pero un unono, descendiendo rápidamente &lt;le un árbol, aproximóse &lt;le un ipar
el.e saltos á la rata. le arrebató la ,manzam
y ganó de nuevo la •copa del áiibol gri
tan do con tono triunfante :
'
- ¡ Es para mí !
Un águila, 'que presenciaba la escena
cerniéndose maj estuosamente en ef .esp/
cio, no ~ejó .tiempo
mono para gozar
de s.u v1ctona; arro1ose sobre él 'Como

~!

DON FEDBRICO RODRIGUF.Z M.,

Pintor colombiano.

�..__ 61:2 ~

Kl nuevo Prepósito General de la Compafiía de Jesús, K P. Francisco Xavier Wernz, rodeado del claustro de profesores de la Universi~d Gregoriana
de Roma, de que era Rector.

1.TN LEGAJ O

'

El caso no es nuevo. Desgraciadamente la Sra. ne Lestailleurs,
hermana del difunto, i:;e sin·e de ese argumento contra usted ..Ella
pre~en&lt;le que ou hermano se había vuelto, desde bacía muc~o bern;
po, maniático, misántropo, huraño. Se encerraba, no quena ver a
nadie. Es como si la acusara á usted de haberle secuestrado. ~lla
se queja de que él no le escribía ya á ~u familia: Todo eso, repito,
puede perjudicarla á usted en el es~ír~Ju de los Jueces. ¿De ~ué fecha es la última carta que él le escnbio á usted antes del accidente?
-¡Dios mío! .....·. no recuerdo precisamente. Sin embargo ......
sí ...... aguarde usted.
-1!.:l había ido á pasar tres días en casa de un coleg~, M. J ouvelin con la colaboración del cual quería escribir un libro. Era
uno de los proyectos que Ínáo le halagaban, señor. Much.as veces,
con la cabeza colocada en mi hombro me habló de esa idea: un
libro sobre la Revolución; lleno de p~ntos de vista origina.lísimos,
y con documentos nuevos que M. Jom-elin ~fbía. descubierto. en
los archivos de su ciudad natal. «La Revoluc10n vista por de.baJO, "
decía él. Y bien: durante esos tres días de ausencia-ausencia que
empezó el 14 de Julio-me escribió tres cartas. A pesar de sus tra;
bajos, á pesar de la fiebre de sus estudios y de sus esperanzas, a
pesar de los mil cuidados de que era objeto en casa de s.~ colega,
ni un solo día dejó de enviarme sus expresiones de cani:o. Tres
cartas largas, sei'ior .... .. Yo se las mostraré á uste.d. ¡Cua:1to me
amaba! ¡Ay d.! mí! El 27, tres días antes de termmar el ano escolar lo llevaron á la casa inanimado. Yo pude retardar su fin, vero
no'pude impedir q11e perdiera la razón.
._
María Luisa se puso á llorar romo un rnno.
,
-Señorita-dijo el abogado.-Creo que esas cartas nos seran
útiles. Muéstremelas usted.

El abooado reflexionó un instante.
Delant~ de él María Luisa aguard.aba ansios.amente, con ~u
vestido negro, muy pálida, y con los OJOS encendidos por las lagrimas.
-Señorita, dijo al fin M. Lecornil. Su asunto se presentaba~tante mal. Sin embargo, espero que podremos encon~rar el me~IO
de que le hagan justicia. Estoy seguro-¿t_engo neces~dad de decuselo?- de la sinceridad de usted. Sus lágnmas, no mienten. Usted
no es una aventurera. M. Chastelet la amaba a usted y era correspondido, y fué en pleno uso de ra~ón como él. le hizo á uste_d ese
leg,tdo. Yo quisiera poder comumcar esa certid?m br~ á los Jueces
ante los cuales defenderé su causa. Pero ahí está la dificultad. Las
pruebas morales no bastan. Las apariencias están en contra de usted y esté segura de que el ab?gado de 1:1-uestra contraparte sabrá
sacar partido de las menores c1rcunstanc~as. La muer~e de M. Chastelet en una casa de locos, la fecha relativamente reciente de la donación testamentaria, todo, la juven.tud 'de u~ted, su belleza, ~u
inteligencia, cualidades que en las .c1rc.unstancias actu~les ayudaran
á hacerla pasará usted como una rntngante;_t??º, repito, todo.puede servirles á sus enemigos y pesar en la dec1s10n de los Mag1strados y a prevenidos contra usted en favor de los herederos naturales
por' el espíritu mismo de los textos.
. .
-¡Oh! - exclamó María Luisa. - La ley es rnJUS~a..
Ella
-No sefi.orita-contestó el abogado.-La ley es JUSta.
proteae lo~ derechos á condición de que se hallen netament~ establecidos. Este es el punto á donde yo quería lle~ar. Necesitamos
una prueba material de la perfecta salud de espíritu de ~~. ~ba~t~¡ Pobres cartas de amor!
.
let el día en que hizo el testamento. ~sa prueba debe ex1st1r. ¿No
Dormían en el fondo de una gaveta bien cerrada, y María L~11tiene usted documentos, cartas del d1funto?
,
,
-¿Cartas? Sí, yo las tengo todas: desd; el dia ~u~ lo ~ono~1 sa las releía furtivamente cuando Jorge no estaba en casa.. Yariai;
hasta las últimas semanas que precedieron a su mueite, pob1esca.- veces él le había aconsejado que las destruyera, pero la Joven ~e
·
.
,
. No
tas locas, en que él me reiter~ba sus pr~t~stas de amor 9ue ~ra lo había negado á ello.
-No las destruyo porque eso es de malauguno-dec1a. - ¿•.
único que lo sostenía en me?10 de las v1s10nes de su razon, ) a alt da ·Quién hubiera podido creer que un hombre de tanto mé- está en ella la historia de nuestro amor'? Todo está en esas. quert·,
co·m~ él acabara así? Y sin embargo, hasta el ~ía en que lo das páginas: nuestro primer encuentro, las primeras confe~ione~e\
ri
t'
"ª fata'l congestión , hace cinco
me:,es, á lablsahda
del concur- hasta esos sentimientos graves y dulces que nos atan para siemp ·
ma o e~
.
I
b,
Ahora esas cartas le eran más preciadas que nunca.
so su conversación era tan apacible, tan razona~ e,.
'los días desde la muerte de Jorge, i,i.ana
AK'L'
ana
Todos
uJSa
' - La naturaleza tiene de esas sorpresas, senorita. M. Chaste'
·
t ' d qued con1 t era un hombre de trabajo, un pensad?r; un ho~bre, en fin, el escritorio de molduras de cobre y de forma an 1cua a,
e
tado por la meditación y el estudio; fué suficiente un cam- tenía el precioso paquete. Una por una, tomaba las cartas e
muy gas
d 1 b • . t
amado y las releía con lágrimas en los ojos. Cada frase se hun
bio de temperatura para anona ar o rusca.men e.

~:i

dí~

en su corazón como un puñal; cada sílaba
SS. f,'lf,'I, ALIFOfiSO XIII Y VICTO~IA Bl.JGEfiIA.
avivaba su dolor. Aun las palabras más
dulces tomaban ahora un sentido trágico.
Durante seis meses, el idilio se desenvolvía desde el día de lluvia en que se vieron
por primera vez en casa de una amiga de
la familia de. J orge que había sido compa11era de coleg10 de la madre de Marfa Luisa. Las primeras cartas eran muy corteses. Comenzaban invariablemente por
un ccseñorita. ,i Luego venían cartas íntimas
más familiares. Al tono reservado de los
primeros días sucedía un abandol)o cordial. Jorge osaba dará la joven el encantador nombre &lt;le amiga. ccEnrantadora
am iga- decía-usted se ha insinuado poeo á poco en mi s_oledad. Me asombro al
notar el puesto que usted tiene en mi~
pemamientos ... ... »
Las cartas estaban llenas de una ternurn
más ardiente. .Jorge decía qu·' una presenci&amp;. in visible velaba sobre sus trabajos y
le mostraba á la joven las heridas de su
alma buena y desengañada.
ce l a vida es una cosa triste. ¿,Qué hacer·?
Sería preciso amar .. .&gt;,
Era la priml'ra vez que ese verbo de fuego brotaba de su pluma tímida. María
Luisa recordaba la emoción que había experimentado al leer esa carta que le había
turbado el corazón.
H uérfana desde muy nifia, ella había
te.nido que trabajar para vivir y se había
deegarrado el alma contra todas las dificultades de la existencia. Daba lecciones
de piano, y, como buena artista, ella se
había encantado con Jorge, un día qne éste habló delante de ella de los maestros en
ese arte. Aquel trabajador era un sensitivo. Cuando María Luisa tocaba á Beethoven ó á Schumann, se le escapaban, á pesar de él, copiosas lágrimas. Un día de
primavera, una sonata de Mozart, un motivo fácil, risuefio como una mañana, suave como un perfume de lilas, un motivo
que cantaba sobre las teclas altas del clavicordio ron una ligereza encantadora.
Aquel era un recuerdo querido entre todos:
Jorge le había besado la mano c0n un gesto
dP colegial, y el corazón de la joven había
saltado de gozo. Varias cartas recordaban
aquel momento delicioso ......
U1tltno ttetttato de l os Sobettanos de España.
M. Lecornil leía esas cartas, una á una,
con ademanes de satisfacción.
María Luisa estaba pensativa. Desde hacía una hora la atorAl decir esto, &lt;lió un golpe con el puño cerrado sobre el paquementaba un escrúpulo. Había entrado en casa del abogado con las te de cartas. María Luisa sintió el gclpe en el corazón y tuvo un
cartas de Jorge, cuidadosamente, arreglad~s en una cartera, como deseo violento de gritar.
movida por una fuerza extraña a su propia volu~t:i~· y ahora l.e
-El asunto es muy sencillo. Esos document&lt;Ys facilitarán exparecía que lo que hacía era vergonzoso. Su.sensib1hdad enfermitraordinariamente mi tarea. Debemos estar seguros de nuestros reza sobreexcitada con las angustias de los últimos meses, se asorr.cursos. ¿Y qué es lo que nos hace falta, al fin y al cabo? Probar
br~ba dolórosamente con el aspecto host~l de los pesado,s .muebles
que
M. Chastelet la amaba á usted desde hacía mucho tiempo, no
de ese gabinete de consulta, con las cortinas verdes y ng1das 9ue
con un amor ligero, sin importancia, sino con una pasión profunocultaban á medias el dorso de los libros severos arreglados en fila.
da, cl.urable; pasión que necesariamente hubiera sido al fin- sin la
Todo daba ú la joven la sensación de una fuerz3: misteriosa y a,me- terrible muerte de M. Chastelet-santificada al pie de los altares.
nazante presta á anonadarla. Hasta M. Lecorml, con su monocu- J~s preciso mostrar el principio de las relaciones de usted con él. v
lo, sus pati llaR y sus gestos de comediante, le causaba miedo ahora.
el clesem·olvimiento de su carifi.o para usted, carifi.o que necesaria¿Por qué había venido? ¿Por qué aquel e~t~ai10 osab.a poner mente tuvo que sugerirá M. Chastelet, desde que recibió la herensus manos sus manos indiferentes sobre las pagmas preciosas en cia de su padre, la idea de disponer de sus bienes en favor de usted
que Jorge i1abía vertido para .ella ~ola, ~n días mil veces bendeci- para asegurarle el modo de vivir en caso de una desgracia. Todo eso
dos, el perfume de su aln,a amante y smcera? Los ded?s secos.Y es claro, gracias á. esas cartas. Usted era para todo para él de cuja&amp;:
blancos de 1\1. Lecornil, jugaban sobre el papel, lo maneJaban.s111 he aquí por qué es muy natural que él pensara en legarle su fortuprecaución, lo volvían de un lado ~ otro, lig~rame~te, eo~no s1 ~e na. Una vez aceptado ese punto, es fá?il demostrar, por medio de
se tratara de un d1Jcumento cualqmera. Mana Luisa sufna al on algunas fochas, que el testamento se hizo oportunamente sin que
el crujido doliente de esas hojas entre .las manos del ahogado: le 11inguna presión hubiera influido en el espíritu del don~dor. Yo
parecía que su corazón dolorido era el Juguete de esas manos brus- creo, señorita, que r.uestra causa está asegurada. La señora de Lescas, que sin cuidarse de ello lo herían, lo desgarraban, lo tortur&lt;Á - taillcurs no sab~ que poseemos gran cantidad de pruebas para ven.
.,
ban sin piedad.
cerla. Pruebas irrecusables: no se trata de un escrito aislado que
Cuando llegó á las últin!as p~ inas, l\~. Lecorml deJo ver en podría haber sido dictado bajo la influencia de un estado de' espí9 Evidentemente, había ,des- ritu accidental y pasajero; demostraremos que el testamento atacalos labios una sonrisa de sat1sfacc10n.
cubierto lo que deseaba. Cuando hubo acabado de leer se froto las do no es más. q~e un episodio de la historia sentimental de M.
manos y mir:...ndo á María Luisa, exclamó ale~remente:.
Chastelet; asistuemos, con la ayuda de estas cartas á la evolución
-Estamos salvados, señorita. Este legaJO no deJa duda al- psicológica del difunto, y llevaremos en apoyo de ;uestras asercioguna.
nes ?º sólo u.u testimonio? sino diez, veinte, cien testimonios au- ¡Este legajo! {)ensó María Luisa. Para él, en efecto, esas ho- ténticos, escntos por la misma mano que firmó el testamento· añajas no son más que un legajo.
da usted á eso q~ nuestros jueces parisienses no son insensibles {t
- Nos será facilísimo-añadió el abogado-demostrar con es- los casos romántwos, y qlle la lectura de esas cartas vibrantes de
tos papeles el derecho que l!l asiste á usted.
pasión, no dejará de interesarlos en favor de usted. Hágame usted

�-614el favor, pues, de confiarme esos papeles, que le serán devueltos el
día en que termine el pleito.
María Luisa se levantó, llena de dolor y de indignación.
-No señor. .Jamás consentiré en dejar pasar las cartas de mi
pobre Jorge de mano en mano, en uua sala de tribunal. Esas cartas son mías, sólo mías. Así, pues, las guardo.
- Eso es una locura- exclamó M. Lecornil. El éxito de usted
depende de ellas. Con las cartas, el triunfo es seguro. Sin ellas ......

-Prefiero perder el pleito-dijo la joven.-Y levantándose
tomó de sobre la mesa las cartas e&amp;parcidas que el abogado trataba d~
retener, y murmuró con voz decidida:
-Guardo e~te tesoro, .señor. .Yo me hab~a engañado, pero usted acaba de abrirme los OJOS. La sola herencia que estimo nadie
podrá arrebatármela: es el recuerdo de nuestro amor ... .. . ~ demás
no me importa. ¡Soy rica!
GUSTAVO TREJAVILLE.

-615 -

Accidente ferroiiario en ti Ferrocarril Nacional
EL TIEMPO informó, en su oportunidad de la catástrofe que
ocurrió eL día 8 del corriente en una barranc~ del Cerro Colorado
frente á la Hacienda de Zirimicuaro, en la vía del Ferrocarril Na~
cional de México.
Las fotografías que áparecen en esta plana dan idea de la maan.itu? del terrible accidente. Como hast.a la fecha no ha habido p~r1f&gt;?,1co que relate. la verdad lo ocurrido, damos en seguida la relac1on de ~n testigo presenc1~l, el Sr. Joaquín López, que nos la
ha proporcionado, y la cual, Junto con nuestras ilustraciones aerá
. la informa0ión más verídica y completa que se haya dado d¿ tan
terrible accidente:
Sonaban las doce de la noche del día 3 del actual cuando terminó la fiesta que el Casino de. üruápan dió en honor del sefíur
Dr. D. Edu~rdo Licéaga y de su respetable familia, quienes estaban en esa cmdad de paseo, y después de despedir á tan distinguidos viajeros en el "Hotel Unión,'! me dirigí ácasa· á causa de una •
torrencial lluvia hube de· guarecerme en el portal de la Casa Consistorial.
Poco después de la una de la mañana, encontré al señor Doctor D. Jesús Silva, quien tocaba la puerta de la botica de San José, segunda al carro de pri~era, y bajando á tierra los Sres. Villegas,
para que se le ministrasen los medicamentos necesarios para salir Paltz y Arauz, emprendieron luego su marcha para esta población
luego al lugar donde se encontraban varios heridos con motivo del distante del punto del suceso 13 kilómetros.
.
'
descarrilamiento del tren de pasajeros que debía haber llegado á
El Sr. Broocks, el Sr. Duvallon y los demás pasajeros ilesos,
esta población la tarde de ese día, á las 6. 30.
emprendieron desde luego el trabajo de ayudar á salir ó sacar del
El Beñor doctor me informó de lo que él sabía, y acto conti- carro de tercera, del de express y correo, á los heridos y quemados,
nuo me puse á su disposici6n para acompañarlo al lugar del suce- pues hubo de lamentarse la salida de vapor de la máquina, vapor
que penetró al carro de tercera, quemando completamente á los
pasajeros.
Prestados los primeros auxilios por el Sr. Broocks, éste emprendió la marcha á pie hasta "La Leñera," y de aquí en un armón hasta Uruápan.
Algunos de los heridos y quemados se refugiaron en el carro
de primera que estaba aún inclinado únicamente, y pocos momentos después, este carro se volcaba por completo, causando por segunda vez varios golpes á sus ocupantes.
Llegamos al lugar de la catástrofe y uesde luego, bajo la fuerte lluvia y atravesando por la corriente de agua y lodo que rodeaba el tren, empezamos, dirigidos por el Sr. Broocks y el Prefecto, á
recoger los heridos, que diseminados y sumergidos en el fango se
encontraban. Levantamos al maquinista Sr. Smith, al fogonero
Pablo Flores, á éste ya en estado agónico; después á un pasajero
npellidBdo Olivos, de Yuriria, y á uno de los rurales de la escolta.
A estos cuatro heridos les empezaron á prestar los señores médicos
los primeros auxilios. Con el maquinista se hubo de luchar mucho,
pues no permitió de ninguna manera que se le curase, diciéndonos
algunas malcriadeces. Este individuo sólo resultó con un ligero
golpe en la pierna. Continuamos repogiendo más heridos y colocamos en un carro á Luis Miranda, Justo Magaña, á dos rurales, el
cabo y un soldado. El Sr. Silva hizo la curación de estos heridos.
. Provistos de hachas formadas con estopa de las chumaceras de los
carros de primera y segunda, continuamos buscando más heridos,
y s6lo no encontramos á dos mujeres y un hombre que según el
tficho de algunos pasajeros, venían en tercera clase, ignorándose
!lasta hoy su paradero. Principiaba á amanecer cuando se terminó
la faena de levantar heridos, y en estos momentos, 6 a. m,, expiró
so y servirle en algo. En seguida ocurrimos al .Jefe Político, señor el fogonero Flores. Los empleados del express y del correo tamDon Luis G. Córdova, quien se encontraba listo ya para la mar- bién resultaron heridos, aunque no de gravedad. Durante las pricha, y después se presentó el Sr. D. Emiliano Torres. El señor meras horas dela tarde, murió Justo Magaña y porlamañana, MiPrefecto recibió en esos momentos respuesta del Sr. Dr. D. Euti- randa. El domingo murió Olivos y el lunes el cabo de rurales, esmio Pérez, médico del Hospital Civil de la ciudad, diciendo que no tando en estado grave los restantP-s.
Tal es la verídica relación del de8graciado accidente.
podía levantarse, y también del señor .J~ez Letrado, quien contest6
J. L.
que ya iría; á estos señores fué á hablarles el joven conductor
de los tranvías, José Bárcena. Los constantes silbidos de la máquina de un tren de carga que se encontraba en la estación, lista para
marchar al lugar de la catástrofe, hizo que tomáramos el tranvía
que nos esperaba; y sin aguardar más tiempo, nos dirijimos á tomar dicho tren.
En la estación nos esperaba el conductor del tren descarrilado,
Sr. Broocks, quien fué el que vino á participar el hecho á las autoridades y á pedir los auxilios necesarios.
Cerca de las dos de la mañana marchamos bajo una lluvia torrencial, y con una marcha prudente y lenta, llegamos al kilómetro
504, y 250 metros adelante encontramos el tren caído.
La catástrofe ocurrió como á las 10.45 de la noche del día 3,
en. una barranca del Cerro Colorado, frente á la hacienda de Zirim1cuaro.
Nos dijo el Sr. Broocks que el desgraciado accidente sobrevino
de la manera más violenta é inesperada, hundiéndose la locomotora Y arrastrando consigo todo el tren y quedando sólo sobre la vía,
algo inclinado, el carro de primera.
Los 'pasajeros de esta clase, sefiores ingeniero Duvallon, Ricardo Palt~, Jesús Villegas y Francisco Arauz, y los de segunda clase,
Sra. Ra1munda Cerda Emilio Pérez Gregorio Linares y su esposa
Trinidad Cerda, el c~nductor Broo~ks, que entonces ve~ía en tal
carro, resultaron ilesos1 pasándose con bastantes trabaJos los de

?e

EL GENERAL POETA JUAN J. CAÑAS
Este ilustre centro-americano nació en f:an ::\figuel, RepúbliEn el Salvador tr:itar~n de coronarlo con un laurel de oro, peca del Salvador, el año de 1826. Comenzó sus estudios profesiona- ro se desataron las ammos1dades, y en la Academia literaria se disles en Nicaragua, en la Universidad de León; después fué á Gua- cutió el proyecto.
temala, de donde regresó al Salvador y á su lugar nativo en 1848 á
El General Cañas, que sabe bien á sus años que esas coronas
causa de la revolución formi 11 able llamada de «los Lucios i&gt; A prin- ~ienen ~ás es~inas que hojas y que no son las que una posteridad
cipios de 1849 fué á Califomia, y á su regreso se sintié impulsado 1mparc1al y fna otorga á los elegidos, renunció á tal honra muy á
de una manera irresistible á escribir versos, de los cuales fué pu- tiempo, y según vemos en «La Estrella del Salvador,&gt; del 15 de Ocblicando con timidez los que eran fruto de sus peregrinaciones.
tubre del año próximo pasado, concluvó la cuestión sin que hayan
Conquistó en breve tiempo fama y renombre de poeta, pero no vuelto á tratarla.
·
ha querido coleccionar sus obras, por más que se le ofreció hacerle
Los que nos interesamos en que no se desconozcan los méritos
en Europa una edición lujosa y esmerada
de los buenos hijos de América, agradeque no le habría costado nada de su proceremos siempre á J ulián López Pineda
pio peculio.
José Dolores Corpeño y Alberto Oroz~
A él se deben el himno nacional del
Piche su voto en favor de que se premiara
.f
Salvador, el escudo y la bandera de tan
al que con su talento, su espada, su lira y
simpática República, tal cual al presente se
su honradez intachable ha enaltecido á su
enarbola.
patria.
El General Cañas dice que al crear el
Los poetas que no·le apluden están en
pabellón de su patria no quiso imitar sersu derecho, pero también en la obligación
vilmente el de los Estados Unidos de Améde imitarlo como ciudadano y de resperica, sino que se propuso simbolizar los
tarlo como ilustre y ejemplar salvadorefio.
cinco Estados de Centro-América en igual
~
número de fajas azules [como reminiscencia de la derogada que los cubría á todos]
DEL PASADO
ligadas por vínculos de paz, con el cuadro
rojo en el árgulo superior pegado al asta,
con sus catorce estrellas representando
Con su clámide negra la noche cubre
otros tantos Departamentos, en recuerdo
al mundo. Las rompiente::-: impiden llegar
de que el Salvador no tiene una sola pulal muro del castillo; mas ...... ¡nada imgada de su territorio que no esté tinto en
porta! en él está su amada.
su propia sangre por defender la Unión
- ¡Altol- dice á los remeros, y éstos
Centro- Americana ósea el régimen federalevantan las palas de los remos .....
tivo disuelto en 1840.
La escala hiende el aire, y prende en
El sistema de estampillas postales, lo
la pared robusta sus potentes garfios acemismo que el telégrafo, se implantaron
rados.
en el Salvador por iniciativa del General
El mancebo asciende, pasa el muro
Cañas, así como el cambio del antiguo ary abre las puertas de la prisión de su adomamento de piedra de chispa en et Ejérrada ... .. .
La gallarda pareja escala el paredón
cito, por el Remington.
Dichas mejoras se verificaron en 1865
y allá en lo alto se detiene. El, robustl)
en la administración vrogresista del Dr.
y elegante; ella, hermosa como una iluJUAN J. CA~AB,
sión.
D. Francisco Dueñas.
Distinguido militar y escritor salvadoreiío.
Ata el mancebo las manos de su amaHabiendo curs tdo gran parte de la
carrera de medicina, y habiendo luchado
da, entre los brazos de ella pasa la cabem,
en California en la explotación &lt;le placeres de oro, aparece en 1835 tiende la bella y amorosa carga en sus espaldas y empieza el pelial frente de una compañía de guardia nacional, desempeñando el groso y admirable descenso .... . .
cargo de jefe de las armas en La UHión, y á fines de 1857 emprende
Ya pisa el último escalón ...... se detiene ...... la barquilla no
la campaña contra el filibustero Walker á las 6rdenes del General está allí ..... .
Llama, pero nadie le responde .. .... ¡Le han traicionado los reBelloso.
Viajó más tarde por la América del Sur, desempeñó en su país meros!
grandes é importantes comisiones, ascendió en el Ejército por su
·Pequeña es la isla, y castillo é isla domina su feroz enemigo... .. ·
valor y sus conocimientos y vino á México representando á su pa· La salvadora tierra muy distante .. ... .
Ronco gemido se escapa de su pecho y emprende de nuevo la
tria hace pocos años.
Como poeta, ha brillado mucho; sus composiciones «Quejas ascensión ..... .
íntimas » «El Niño y la Golondrina» [traducción del francés] y su
Llegan á la base superior del muro: ella, bellísima, pero llena
hermosísima versión de c&lt;El Naufragio del Hesperus» ·de Longfellow, de terror; él, sereno y arrogante ......
son muy conocidas y tienen tanto mérito como inspiración y galaNumerosos soldados con teas en' lae manos recorren la muralla
.....
se abalanzan furiosos sobre ellos ... .. .
no estilo.
Cafias se ha hecho querer en todos los puestos que ha ocupado,
En manos de un jefe que comanda tal canalla les aguarda una
ya como Comandante del puerto de la Libertad, ya como soldad9 muerte vergonzosa.
desde 18,59 hasta 1872, llomo ,Jefe de Sección en los Ministeri0s;
Los amantes lo comprenden ...... retroceden, llegan al ~rde
como Gobernador político de San Salvador, como diputado á las del empinado muro, juntan sus corazones y sus rostros y, dom.ma·
Asambleas Constituyentes de 1872 y 1880i siendo miembro de la dos por un mismo y supremo sentimiento, se empujan hacia el
comisión encargada de redactar el proyecto de la Carta J?~ndamen- mar ..... .
RA:rtllRO NAVA.
tal · como comisionado de la Exposición Internacion.al e? ~antiago
de 'chile donde se le hicieron grandes honores, y últimamente como
Subsecr~tario de Relaciones Exteriores al lado del Doctor Don Manuel Delgado.
•
.
- Sed fieles á vuestros amigos, recordando los beneficios que
La Real Academia de la Lengua lo cuenta entre sus socios code
ellos
habéis recibido.
.
rrespondientes, lo mismo que la de B~llas Le~ras ~e Santiag? de
-El que quiera ser rico, no necesita aumentar su fortuna. siChile, la Colombiana, el Ateneo Mexicano Literano y Artístico y
no disminuir sus necesidades.
.
otras muchas:
-Qué insensatez es ser negligente en lo tocante á la eternidad
El inspirado poeta 'f~e?dore Dwigth tradujo al inglés una de
por las pasajeras cosas del tiempo.
sus más hermosas compos1c1ones.

�LAS DALIAS

hermos~s ~oj3:s, entre las cuales br?tó un capullo _tierno, verde, que
Fe con~u;J? bien pronto en flor arrogante de matices diversos y colorea v1v1s1mos.
.
~l .clavel la ?'l~ró con encanto y ~e prendó de ella; las otras flo·
res smtieron env1d1a, porque, en realidad, aquella exótica compa·
fiera sobrepujaba á todas en hermosura y gallardía.
-¿Cómo te llamas?-le preguntó el clavel.
-Me llamo Dalia-- contestó con meloso acento nmcrira no
·-¿De dónde te han traído?
·
-De México.
-Eres muy hermo~a ...
nrny hermosa ... mu y hermosa ....
No supo decir más· toda la arrogancia del cl~vel
trocóse de pronto en timidez ·
. !.'y cobardía,
La dalia miró á su aclorador con· desdeño!'a. indiferencia; y · como si quisiera
estimular aquella pasi6n que
se manifestaba humilde y
apocada, demostró al punto
su preferencia por el jazmín
de hojas de nieve, por el heliotropo de suave aroma, por
el nardo fragante y por el
poético don Diego, que 80
abría de noche para contemplarla.
Así, concediendo su favor p as aj e r o á unos y á
otros, encendió más y más
el amor del clavel hasta enloquecerle.
En vano, amantes siempre, y siempre compasivas,
procuraban embriagarle con
sus aromas la rosa v la violeta, y atraerle con· bUS encantos la margarita, la perpetua y la pasionaria; mustio y rendido, idólatra ciego
de la flor veleido~a, el clavel
mendigaba humilde algunos
de los favores que tan fácilmente concP.día á otros
amantes.
Y sobre el tallo verde y
erguido, el clavel desmayó
poco á poco, y su corola se
deshizo, y las bojas s~cas
desprendiéronse del cáhz Y
cayeron en tierra.
Que así como para los
galanes presuntuosos ha Y
mujeres coquetas, vengadoras de las apasionadas, para
los claveles vanidosos hay
dalias insensibles, flores sin
aroma, séres sin alma.

La PrimaYern parecía haberse complacido prodigando en aquel
j:irdÍn pintoref'CO SUS más loza.nas flores.
Entre todas ella&lt;;, erguido sobr~ su fresco tallo, se alzaba el
clavel rojo, embalsamando con su aroma penetrante á la brisa que
le acaricia ha.
Abríase el verde cáliz; los pétalos encendidos como llamas,
formaban !'Spléndicta corola, y las flores del pensil, llenas de asombro, le contemplaban con deli1·i:1. Todaf', todas se inclinahnn humil&lt;its y le amaron en
cuanto le Yieron.
Las az11cenas candorosas,
con sus hojns de nácar y sus
pistilM ele oro, le ofrecieron
las primicias de su pureza
virginal, homenaje á la hernv·sura deslumhraclora de la
flor rncendirljl; las violetas tímidas temblaban en t re la
hierba con el dulce estremecí. miento de la pasión; las margaritas, inocentes, sinceras
como campesinas, no disimularon su asombro; las siemprevivas le brindaron su amor
eterno; las pasionarias trepadoras le oprimieron con amoroso abrazo, y hasta las rosas,
antrs tan soberbias, mostráronse rendidas como si-fueran
esclavas.
Los lirios románticos y
los alegres al~líes palidecieron
á la vista de aquel poderoso
rival, que nacía para arrebatarles el amor de. las otras
flores.
Así, halagado por su necio orgullo, creció el clavel,
hinchóse poco á poco, y de
puro vanidoso y satisfecho bízose insoport.,ble.
.
Como µresumido galán,
para quien son fáciles todas
las damas, miró á las flores
con el mayor desprecio, y hasta le parecieron indignas de
sus favoref'.
La rosa ' por demasiado
,
erguida, la azucena por candida ' la, 8iempreviva
.
.por fúnebre, v 1a pas10nana por
triste.' n.o lograron sino desdenPF á rambio de sns halagosy
caricias,
Casi. mustias, se consumían sin lograr alguna la preferencia clP. su rivalidad amo~~
rosa, cuando de pronto brotó
en el verjel una· planta descoBlanca y Negro.
nocida.
El jardinero había traído
Un negro estaba medio
la semilla de muy lejos, y desagazapado en el mue)le de
Toilette de reuniones, propia para señor~ de edad.
de que la puso en la tierra
la Barceloneta. Las ¡)lemas
dedicó á su cultivo desvelos y
le pendían al ras del agua, la cabeza la tenía apoyada en un~ gran
cuidados.
Visitaba con asiduidad el sitio en que la sembró, y cuando argolla, y al costado tenía un cubo todo lleno de carb6n de piedra.
Era un negro, negrísimo, largo como un día negro: flac? Y hueaparecieron los primeros brotes, todo fué atenci6n y esmero para
sudo, y por toda vestimenta llevaba unos pantalones de hilo Y~
dirigirlos y desarrollarlos.
chamarreta azul que, abierta por el pecho, dejaba ver las costillas
Creció el robusto tallo más, mucho más que el de las otras tJ-ouna por una.
res: aquélla sin duda iba á ser una buena moza.
Los que van á menudo al muelle veían todo el día al ne~ro
Ya esperándola así, complacíase el clavel en contemplarla, sedando por entre medio de los fardos, de. las pacas de algodon,
guro de encontrar en ella una nueva adoradora, y satisfecho de an( Concluye en la página 618.)
temano con su conquista, observaba el crecimiento rápido de las
.1 •'

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>Ato VI.

MÉXICO, D OMINGO

14 DE

Ü CTUBRE DE

1906.

NuM. 42

SEÑOR DON JUAN DE DIOS PEZA,
DISTI N GU IDO POE TA MEXICANO,

Ultima fotografía de los Sres. Valleto.

�EN LA "PLAZA D"'El TOROS

"Lira Libre."

cautela, pero jamás sin fundamento. Padece una neurosis cuya
patogenia hay que buscar es la hiper-agudeza de su ingenio; que lo
come vivo y no le deja momento de reposo, y como consecuencia
de esto, en sus desencantos mismos, mantiene un solc odio: el odio
á lo ridículo, así esté manifiesto en la mala literatura ó en cualquiera otra forma de ese Proteo del desdén.

En magnífico papel, con profusión de grabados, retratos, máscaras, paisajes, alegorías, viñetas, etc., y en una impresión irreprochable, acaba de aparecer el segundo libro de versos del querido
poeta chihuahuense Jesús E. Valenzuela, director fundador de la
"Revista Moderna."
Esmeralaa Cervantes, née Clotilde Cerda.
En consonancia con el mérito de la obra, debo ante todo decir
que la mayor parte de las composiciones en ella consignadas, se
Con la Compañía de Opera "Ma,rra Barrientos," ha llegado á es
produjeron durante la larga y dolorosa enfermedad que viene pata capital una insigne artista de fama europea, que visitó nuestro
deciendo el inspirado vate. No parecen, estudiadas con atención,
país el año de 1878. Era entonces una adolescente, casi una niil.a,
sino la reconcentración de mucho"s duelos avivados por el recuerdo
pero ya había conquistado en el mundo del arte una extraordinaria
en los momentos patológicos, transladados á la poética sinfonía en
reputación para el de la música, que ha cultivado desde la edad de
estilo cadencioso y vibrante á veces, en forma sin amaneramientos,
cuatro años, dedicada á arrancar del arpa acordes que hacen vibrar
tan espontánea y natural que equivale el procedimiento retrospeclos corazones á unison del sentimiento y de la idea. Por aquel tiemtivo á un estereotipo de la primera idea, del primordial pensamienpo, el espiritual escritor argenti~o D. Bartolomé Mitre, escribió,
to ó emoción.
poseído de admiración, algo parecido á esto :. ''.Esmeral~a, arpa eó·
Podrá notarse por aquellas dos circunstancias-el decaimiento
lica ella misma, estremecida por el soplo divmo de la mspiración,
f isico y el poco atino en ocasiones como su derivan te-que alhace brotar de sus manos efluvios que dan vida al sonido, alma á
gunos versos de Valenzuela aparezcan
.
la música y lenguaje universal á la
r-- ------------------. melodía, transformando un instrumento
cacofónicos, quebradizos, descuidados,
como hijos á quienes sólo se vió al nainerte en un organismo que habla, BUS·
cer; pero examinada la obra en conjunpira y llora, haciendo pensar y haciendo
to, se cqmprueba el justo prestigio del
sentir.''
artista~ el hondo sentir del poeta, su
Así fué, con sus portentosas faculreputación como hombre pensador de
tades, como hizo una jira triunfal por
altos vuelos, que sin esfuerzo nos soParís, Viena, Londres, Barcelona, BU
mete á. la preocupación de los probletierra natal; Madrid, Lisboa, la Argen·
mas que abaten á la humanidad, dántina y el Uruguay, Estados Unidos del
donos en ellos mismos la consoladora
Norte, Habana, México, Berlín, Itaide 1 del bien.
lia, Rumanía, Grecia, Egipto, etc.,
Altísima labor implica la suya por
etc., recibiendo en todas partes home·
el arte, porque desdeñando los ropajes
najes de valía y adulaciones de emi·
de oropel conque tantos poetastros vis nentes próceres, d~ grandes maestros,
ten el esqueleto de un tema pueril y
de literatos insignes.
vulgar, se ha preocupado hondamente
Hojeando su álbum, he visto aude poner en su lírica asuntos transcentóg rafo:;; de personajes de fama uni·
dentales, y ha conseguido de ahí hacer
versal, como los de la Reina Isabel
pensar y hacer sentir, atributos del verII, de Franz Lizst, de S. S. León XIIT,
dadero poeta.
de Alfonso XII, de D. Juan de Montal·
Valenzuela, que es de corazón sano
vo, autor de los Siete Tratado,, de los
como un albaricoque en Agosto y que
Duques de Saxe Ooburg Gotha, que
tiene el entendimiento agudo como una
la tuvieron en su palacio nombrándola
aguja, es de los pocos hombres comKammer Virtuosin; de Carmen Sylva,
pletos que ?º~ozco. La _lect~ra del dela Reina de Rumanía; de Mr. Grover
licioso prelmunar de "Lira Libre" y de
Gleveland, de la Duquesa Constantino
tres composiciones que no debo señade Rusia y de muchos más. No ~lar, hace saber que tiene su alma en su
do resistir á la tentación de copiar
almario y sitio para querer y cosa con
aquí uno de los pensamientos de más
que aborrec~r, p~ro con ese aborr~ci_mérito, de orgullo envidiable, para
miento pasivo, mcapaz de dafío, limiEsmeralda.Cervantes.
quien fué dedicado.
.
tado sólo á no elogiar por debilidad ó
Reza así: "Mademoiselle: Vous
conveniencia lo que no le es simpático. Más que á hombres, abo- avez un beau talent, vous en faites un noble usage, vous etes en·
rrece sistemas y comuniones, y su constante amor á la razón no le core un eafant et vous etes déJ. a une renommé je vous envoie tous mes
roba nada de esa ductibilidad que, sin perjudicar á la firmeza, debe aplaudissements el tous mes homagges.-Víctor Hugo.- Fi rm ad
• o. "
tener el buen acero. Se refleja su anhelante palpitar de las cosas
Cuando estuvo en México fué objeto de ruidosas ovac1on~
idas, de los séres amados, en esta. conceptuosa exclamación, que en los conciertos en q~ tomó parte, no menos que de la ~ sirve de epígrafe al tomo de versos :
ración de la sociedad por sus sentimientos píos y de la gratitud
imperecedera de la familia de un condenado á muerte. .
¡Dios niío! Consérvame mis recuerdos,
Para terminar esta nota referiremos su generosa acción.
aitnque me quites la esperanza.
Era en el segundo año de gobierno del señor Gene.ral Díu,
Tal parece que ya pasaron para él las benditas horas aquellas
en que la mente soñadora volaba rauda por las regiones del éter, y cuando al llegar Esmeralda á la capital de la República supo
ajena á las desventuras de la vida, se embriagaba de luz y de aro- que el reo José María Téllez se encontraba en capilla para ser
.
ma de besos, de caricias y de .... champagne; y que hoy, conoce- fusilado al día siguiente.
Ella, en uno de esos arranques de sublime . decisión, propios
dor' de los hombres, experto en las batallas del mundo, camina con
de las almas nobles, sin pérdida de tiempo corrió ac~mpailadade
paso de augusta tristeza, desmayado, á los lugares donde
su madre al Palacio Nacional, y arrojándose á los pies del Cau¡
. ... tout palpite et frisonne
dillo impetró con lágrimas de verdadera pena el perdó~ de aq~
Dans les jardins silencieux . ... !
desgraciado que vanamente habían pedido gentes de pro é tnfluen!l'8·
y también va más allá, camino á la verdad, dulcemente empu- Se alteró la firmeza del señor Presidente ante acto tan magnáJl!IDº
jado por el afecto inalterable y hondo de sus hijos, por el cariño y concedió el indulto, haciéndolo saber á la simpática ext~~
inmenso de sus amigos, sociedad íntima, parentesco del alma .... pocos momentos después, en la siguiente carta, que he tem O e
Los que de veras lo somos, cuantos hemos disfru~a~o ?e su tra- mis manos:
~
"Correspondencia particular del Ministro de Justicia é ¡,
Pre~
to ameníi.imo, de sus modales cultos, de su lenguaJe msmuante y
persuasivo, de su bondad y franqueza atrayentes, sabemos que el -México, Abril 9 de 1878.-Señorita Esmm·alda Cervantes.- sido
poeta lo es en todo, que lo es siempre y, alegre ó acongojado, sente.- Muy apreciable sefíorita: El reo José María Téllez ha
muéstrase sensible ante lo noble y lo bello, ostentando ese delica- indultado de la pena capital : mañana se exte.nd_erán las órde~:n:
do matiz de aurora, que mana de las almas infantiles con la misma rrespondientes . Satisfaciendo usted sus sentt~1entos humam digO
naturalidad que brota de las flores el perfume; pero. s~ revela tam- puede desde hoy comunicar esta noticia á los mteresadcs. Lo,tuni•
bién entusiasta y fuerte, con la fortaleza de la convicción que dá el á usted por encargo del señor Pr~sidente, y apr~vecho l~ º1:to Igsaber. Cierto también, que su causerie clara, sincera, pintoresca, de dad para ofrecerme como su servidor afectuo1:1ísuno.-F~tfRA '
FRANCISCO GAN
'
caudalosa expresión, pica con frecuencia en cáustica, á veces sin nacio Ramírez.

El aspecto que el ~omingo pasado guardaban las graderías de
la Plaza de Toros crMéx1co,,1 es imposible de ser descrito.
. Desd~ mucho antes.de la hora señalada para que diese principio la novillada que vanos jóvenes de la hige-lij'e organizaron para
esa tarde, empezó el constante llegar de concurrentes, entre los que
se veían mychos grupos de mujeres bellas que iban á colocarse,
¡qué temeridad! en las barreras ........ .
El murmullo que brotaba de aquel recinto &lt;le pintarrajeados
tablones! era nuevo, raro para escucharse en una plaza de toros.
En medio del conve:sar de l~s concurrentes masculinos, muy moderados en ~sta ocasión, perc1bíanse el ligero crugir de los vestidos
el cuchicheo de decenas de beldades que se hablaban, algunas e~
secreto, creyendo tal vez que en un circo taurino es de mal tono hablar en alta voz, y el timbre momentáneo de ri~as cristalinas algunas que iban á estallar y se conumían y otras que estallaba; franC.'tmente.
Bien pron~o las tre~ filas de barreras quedaron ocupadas por
esa concurrencia femenina que después había de infundir con su
cercana presencia, ánimo y aun valor t'!merario á los jóvenes lidiadores.
·
Y sucedió que cual si se tratase de un concurso empezóse á
discutir por los pollos, cuál era más hermosa cuál ~ás elegante
cuál más distinguida.
'
'
A alguno que se hallaba cerca de mí oí decir: «Esto es el torneo
d_e los ojos azules, celestiales, con los ojos negros, llenos de misterio; el color de la :::osa con el de la azucena y la canela.11 Y á otro:
rc¿E~ qué redes q~edarán má2 almas prisioneras?- ¿en los cabellos
Alberto Braniff entrando á matar el toro tercero.
rubios, con suc; hilos de oro, ó en las opulentas cabelleras negras
del color de la noche?
'
Estaban allí las García Pimentel, rosas en que hallara la brisa mil aromas· Lorenza
Braniff, creación del sueño del artista escultor; Natalia Garay y Juanitalbáñe~ que tiesal de Andalucía; Luz y Paz Cortina que llevan en los ojos el fuego de nueskas vasa11111.revolu~ione~; las Méndez Armendáriz; Con~epción Suinaga, las Corral, las Núñez,
l,Jia y Lmsa Sierra, las Domínguez, las Horcas1tas, Luz Franyutti y otras muchas belentre quienes no habría votado aquel inolvidable galante «Duque Job,,1 en un con"180 de belleza, por dar á todas la victoria; Amalia Monteverde, ante la cual el alma enun ¡Salve! hechicera con su boca de gloria y sus ojos divinos, en que juega la luz;
es ~IcGreg.or y Lupe Peón, que ensayan ~ descuido las flechas de .sus ojos; y es·
también Cat1ta Escand6n, bella como las VlSlOnes que preceden al despertllmiento
ilel amor, con sus pupilas húmedas y castas, y su boca de virgen que murmura oraciones,
J BU fl'l:nte de diosa ...... Pero, ¿cómo seguir en el número incontable de esas hadas que allí
• reunieron, como en tarde encantada, ante los ojos atónitos del deslumbrado admirador?
Comp?nían la cuadrilla, como espadas, Alberto Branifi y Pedro Dueñas; fungían como !&gt;a,nderilleros Fernando Colín, Eduardo Watson, Pedro Méndez, Enrique ,Lascuráin,
lario Búln~s, Dionis~o Marrón, Carlos Sá~c~ez Navarro, como D. Tancredo, y como pitado.res, vanos profesionales. El ganado lidiado fué bravo y corpulento. El primer toro
mnn6 á manos de Alberto Braniff. En el segundo lució Pedro Dueñas gran habilidad y
llO pocos conocimientos. La salida del tercer toro produjo mucho entusiasmo en el público y...... gran pánico entre los lidiadores. Era un gran toro. Braniff, mostrando gran va- Mario Búlnes saliendo de la suerte de banderillas
lor, le paró los pies con dos lances, siguiendo Colín, que dió también algunos capotazos.
en el segundo toro.

!!1

i4es,

Banderilleáronlo los diestros que dirigían, pues los
aficionados no pudieron hacerlo. Alberto Braniff quiso matarlo y le dió un buen
número de pinchazos. Osear, su hermano, saltó á la
arena y tomando los trastos, se fué hacia el toro
completando 31 pinchazos'
estoconazos, metisacas, etc.'
que al fin hicieron doblar aÍ
toro. Al último de la tarde
lo mat6 Colín 'de un pinchazo, una honda y un descabello, haciéndolo todo
muy bien. De los banderilleros, debemos mencionar
á Búlnes, Colín, Méndez y
Marrón, que se hicieron
acreedores al a plauso.
Como es de suponerse el
público recibió algunoss~stos; per?, no es verdad que,
como dicen algunos mal intencionados, haya habido
desmayos de algunas sefioritas sensibles. Sólo hubo
de lamentar.se que la del
domingo no fuera una tarrle de toros; fué una tarde
de ojos grises, según la fraLA cuAnRtLLA.-Carlos s. Navarro, D. Tancredo; Dionisio Marrón, banderillero; Enrique de Lascuráin, sobresaliente; se·~~- srakespear~, y ~Jto
Alberto Braniff, primer espada; Eduardo Watson, banderillero; Pedro Dueflas, se~undo espada; Fernando Colín, qm O a go de ammac1on.
banderillero; Pedro Méndez, banderillero; idario Búlnes, banderillero; "El Chno," aiestro que dirigió.
Le Chroniqueur.

�•

- 588 _ '

El viaje del bohemio
.•·

•

.....

El códtgc dt la amabilidad cristiana

Por un sendero escabroso, apartado del camino lleno de exuberantes floraciones. avanzaba perezosamente un viajero jov-en aún,
vestido de ásperos harapos.
El sol, remedando una inmensa pupila
enrojecida, pan~cía deleitarse derramando
sangre en sus quebradas flechas ele oro y fuego, y teñía todo de púrpura: el camino, los
árboles, el cielo .....
El viajero seguía, seguía lentamente su
marcha, solitario, mudo, dejando sobre las
hojas seGaS y amarillentas que pisaba, una
huella rojiza, y viendo fijamente la proyección de su sombra que se extendía delante ele
éi, negra y enorme, como si fuera un guía fantástico, intangible.
Así le sorprendió la noche ...... Los astros
le negaron la mezquina irradiación de sus
fulgores, y el cielo convirtióse en escenario
de la nada.
Cuando todo fué sombra para él, se tendió
en el suelo y entonó una car1ción profundamente triste ...... ¡Era, tal vez, la historia de
su paso por el mundo!
Una voz de mujer interrumpió su alegría.
-¿A dónde vas? le dijo.
ESCUELA. M. DE MARJSCALES,-Fachada del edificio que ocupa.
El quiso en vano penetrar las tinieblas; no
vió nada. Se limitó á murmurar:
-A la región del Olvido.
Cuando el Rol del nuevo día difundió claridad re5plandfscicnte,
- No avances más; la senda que recorres es muy larga y la muer- aun estaba el bohemio tendido en el sendero esrabroso y apartado,
te está á su fin.
con su gran alforja de ilusiones, ideas y esperanzas muertas, amoro-Retroceder no puedo. Llevo á cue,tas una alforja henchida de samente estrechada junto á su pecho, y sonriendo con dulzura.
ilusiones y esperanzas que murieron hace mucho, y sólo al llegar al
Había llegado, por fin, al término anhelado de su viaje: al OlviOlvido podré dejarlas. Ya he querido hacerlo antes. He arrojado
eterno.
uno á uno esos cuerpos sin vida en diferentes puntos del camino y doLa
Muerte, compadecida de tanto penar, le había ahorrado la
no sé cómo han vuelto á mi alforja: aquí los llevo.
mitad
de su camino.
-¿Y qué te hizo emprender el viaje?
Lurs DEL CASTILLO NEGRETE.
-¡Todo! Era yo dichoso porque era indiferente. Enjambres bulliciosos de risueñas quimeras me tejían una alfombra de venturas
y la juventud me brindaba amor, amor vibrante, a.mor infinito,
amor incomprensible ...... y respondiendo al poderoso reclamo de
OONFESION
mi sangre ardiente, amé, y aun amo con locura, con delirio, como
nadie ha sabido amar ...... ¡Ay!. .. ¿paraquéamaría? ... Mi amor fué
un desdichado huérfano...... El alma de mi amada no era herma- Padre, quiero confesarlo todo. Nada hay en mi concienci~ que
na de mi alma; y no quiso, ó no supo, corresponderla ... abrumado pueda avergonzarme; mi frente aun no está m~rcada co;1 ~l estig~a
por el dolor, herido por la cruel desesperanza, me alejé de ccella)) y de la traición..... ¡Y se me cree culpabl~! Dios es el ~m.co test1~
desde entonces recorro ese camino. He tenido punzantes horas de de mis actos. Mas él, que no puede adiv1?ar los sa?nfic10s de mI
hambre y angustiosas noches de frío.. frío glacial en el cuerpo ... alma, dmla de mí y se r:iiega á oírme. Dice que mis palabr~s s01:
frío mortal en el alma ... pero pronto llegará el Olvido, no lo dudes. estudiadas para encubrir una falta que no he cometido. No SO)
-¿Es muy grande tu anhtlo?
culpable; se lo juro á usted por ......
-¡Inquebrantable!
-Es pecado jurar.
.
.
-Sigue, pues, ya estás cerca. Dios te guíe.
-Pocos días ha al penetrará mi casa, hallé col.énco á m1 espoCalló la voz y ¡,} infeliz viajero, rendido por el sueño y el can- so quien se abala~zó ámí con la iujuria en los labios y la amenaza
'
en los ademanes: me preguntaba por ~ sancio, se durmió profundamente.
sas horribles; yo, naturalmente, tuve ~1edo· y aturdida y trémula no supe decirle
la ~erdad ni defender mi honor. ~h6se
sobre mí, lanzó sus manos sobre m1 garganta y ......... no supe más.
.
El sacerdote no parecía comprender ni
una palabra.
Hubo una pausa dolorosamente prolon~ada.
.
f 1.
La joven, arrodJ!lada ~l pie_ del con es ::
nario interrump10 el s1lenc10 con un g
1
mido profundo, queja del alma.
-¿Y qué mái,? dijo el confesor.
Ella no contesto.
-¿Has concluido, hija mía?
-No, padre-dijo sollozando.
J
-Entonces ..... ··..
- Siento que me voy á morir, teng? e1
' m1 a·
corazón despedazado, parece que.ª
se
rededor hay mil seres que me miran Y
burlan de mi dolor. Soy inocente; le amo
ron todas las fuerzas de mi alma. ¡Oh, padre sufro como una condenada!
'd ?
~Pero ·por qué duda de tí tu man o.
9
&lt;· . le has dado.···
¿algún motivo
......
-'N'o, padre.........
·No
- IIáblame con absoluta f~anque«f' 83"les
me has dicho que al caer)a tar e
siempre sin compañía?
-Sí, padre.
, quie-¿Y por quélo haces?;¿Por que no
1

LA ESCUELA M. n(MARISCALES.-Clase de Anatomía.

Las bases del Código de la atnabilidad
son bien sencillas.
Obligarse: ~ sonreír habitualmente para que la sonnsa de benevolencia ee acli~1ate en los labios. Basta para esto traba¡ar y orar bajo la mirada de Jesíis Niño
que nos sonríe desde los brazos de su Ma~
dn'. Jesús Niño sonríe siempre aun al
alma culpable, si vuelve á El. '
A no decir jamás no á una orden dada
por u.n superior, ni á un servicio que se
nos pida.
A ahorrar á l?s demás todo el trabajo
que nos sea posible, sin perjuicio de nuestros deberes.
A no mostrarse ni contrariado ni burlado, ni descontento.
'
A reprimir, desde q-ae lo advertimos
todo gesto que indique impaciencia.
'
A bu_scar cada mañana, delante de Dios,
el .med10 de agradar á tal persona con
quien te~emos que vivir, á tal otra á quien
se teme o que no nos es simpática.
_A :no mandar jamás á un inferior sin
anadir al~una palabra de cortesía y de benevolencia.
A emplear siempre esas pequeñas f6rLA. ESCUELA M. DE MARJSCAL!s.-Clase de operaciones.
mul.as de urbanidad, que sólo parecen mi,
numosas á los corazones secos duros y
r~s qu~ te aco~pañen ...... ? ¡Oh, no temas, dime la verdad! La mise- egois~s, á sa.ber: B1wn~s días, á la mañana; Buenasno~hes, al fin
r1cord1a de Dios es tan grande, que todas tus culpas serán perdo- del dia; Gracias, á la menor muestra de atención· Tened la bondad·
nadas. V~mos, déjate de lágrimas y habla. ¿Es que positivamente Sed bastante buena; Si me hiciéseis el +'a-vo·· á todo 1f
,z l
·
.1•
',
avor que se pi·da·'
has com,etido una falta? Resp~nde: ¿quién es el otro que vive en e1 ~a
11c o gracioso, con una sonrisa á lo menos cada vez que no~
tu corazon? Le amas, ¿no es as1? Dime la verdad
encontramos con alguno.
'
·
- ¡Por Dios, padre!
. f A .estudiar los g~stos de aquellos con quienes se vive, y á sa-Dime la verdad.
t 1s acer
que nos sea posible·, á no impugnar
·
' 1os, en lad medida
á
sus
-Padre no me atormente usted.
ma.nias y a no . ar conocer sus extravagancias.
. - i Dime la verdad !- insistió con imperio el sacerdote.- · A· d _A no dar Jamás un consejo ni hacer una reconvenci6n sin ser
quién vas á ver todas las tardes?
¿
ueno completam~nte de sí ~ismo, y sin acompañar con buenas
. -¡O~! ~ijo irónicamente el sacerdote...... ¡Cuánto le amas.... . palabras los conse¡os que pudieran lastimar ......
¡Qué h1pocnta eres! ......
., El silencio ~.iue reinaba en el templo hacia más solemne la con, En los .salones de las escuelas públicas de niñas1 en Indiana
fes1on de la muJer.
Estados umqos, se l~a, ~jado el siguiente aviso: ccN0 beséis á nadi~
El sacerdote insistía en saber lo que no le quería revelar.
De vez en cuan~o una son~~sa contyaía. sus labios y algo que en la boSª· No perm1tius que alguien os bese en la boca. Los profen.1ás parecía blasfemia que ornc1on, hacia vibrar las sonrisas del re- sore~ es~n encargados de la ejecución del presente reglamento y
?~stigaran seve~amente todas las infracciones. &gt;&gt; Se rice que á los
cmto sacrosanto.
Jovenes
de Indiana no les ha hecho mucho gracia la prohibición.
--Padre, "º} á d~cirle la última palabra: es cierto que salgo
todas las tarde'&gt; a ver a un hombre ; pero ese hombre ......
-¡Acaba!-dijo impaciente el confesor.
. La bande1:a del crisantemo del Japón es tal vez la enseña na-Ese hombre es s.agrado r.ara mí: es un infeliz que agoniza cional máe ant!gua del mundor En Europa, la bandera más anti.de d?lor por el desp~·ec10 del h1¡0 que tanto ama; un viejo caduco gua es la de Dmamarca.
Y, miserable, que vive abandonado y solo
sm poder recu~rir á la caridad como antes';
su mano, anqmlosada y exangüe, ya no pued.~ recoger los mendrngos que la conmiser:1c10n. l» daba. Ese hombre es el padre de mi
mando; por amor de él le cuido y socorro v
~r no avergonzarle ni humillarle le gua;d~i
m1 secreto .....
Algo así como r.l golpe de un martillo en
~·l fu1~do de una caja hueca dejóse oír en el
tntcr1or del confe3ionario.
Rl sncerdote, electrizado, vacilante, trémulo, ~urgi6 de improviso como un muerto que·
hulnera oído el bíblico: ce¡ Levántate y anda!,,
Con los dientes castañeteándole Pl cabc111~~ &lt;lrsronipuesto y ahogíindose d~ cm0riú11,
1

***

( IJO:

-¡C'ómo! ¿,Es cierto'? ¿Mi padre se mucre'
1
«Phambre?¿ytú
... ? ¡Oh ...... !
. Y una exhalación dolorosa se escnpú dvl
pcc-!_10 del sarerdote apócrifo-mezcla dr
1
IIICJ~~, sollozos, tenH•zas é imprecacione:::il 11~1smo tiemuo que flaqueaban sus piernm,
Y(·a1a de bruces con talfnerza sobre el pa\'imcnto, que al chocar de su c•r{meo resonó
&lt;:on ecos fantásticos en las bóvedas del santllario.

.JosÉ LOPEZ DONES.
LA. ESCUELA M. DE MA._RJSOALES.-El herraje.

�- 591 -

" LA CONDENACION DE FAUSTO," DE H. BERLIOZ.

Para anoche estaba anunciado en el Teatro Arbeu el estreno atentar á la paciencia del lector, realizaron, con más 6 menos fortude la obra La Condenación de Fausto, del insigne compositor Héctor na, adaptaciones dramático- musicales de Fausto , entre las cuales
han sobresalido notablemente las composiciones escénicas de GouBerlioz, obra que recientemente ha adaptado Raul Gunsbourg á la nod, Berlioz y Schumann, no terminada, desgraciadamente la de
escena, dándole forma de ópera fantástica.
este último genio eminentemente poético. El maestro é inspirado
A Aldo Barilli, empresario de Arbeu, es á quien debemos el
que se nos haya pre- poeta italiano Arrigo Boito es también autor de un Mefiswfek re·
sentado esa concepci6n cientemente vuelto á representar en Madrid, del cual, aunque 'breverdaderamente gran- vemente, me he ocupado en mi última crónica.
El drama Fausto ha inspirado asimismo gran número de sindiosa del genio francés.
fonías
y otras diversas composiciones orquestales, en las cuales
Hasta hoy pocos teaafamados
maestros, como Schulz, Hiller, Ricardo Wagner y Fran~
tros de primer orden
Liszt,
han
procurado condensar el hermosísimo poema de Goethe.
han tenido el lujo de
Las
grandes
abstracciones, así como los desarrollos estéticos de
un espectá_cmlo tan costoso como La Condena- Fausto, han dificultado su interpretaci6n musical, tal como el inspirado autor lo concibi6, y los compositores eligieron distintos asción de Fausto.
Para su estreno en pectos del poema, interpretándolo cada uno á su manera. Gounod,
México se han reunido por ejemplo, prefiri6 el elemento plácido y romántico, que tradujo
valiosos elementos, por en elegantes y agradables melodías, salvo en dos 6 tres escenas, colo que no creemos equi- mola de la iglesia y la de la muerte de Valentín, en las cualesapa·
vocarnos al decir que rece el drama; y Berlioz, en cambio, seducido por la parte pinoola e j e c u c i 6 n de tan resca y fantástica del poema, ~ejó volar su rica fantasía y encontr6
gran composici6n mu- poderosa inspiraci6n en el sombrio laboratorio de Fausto la víspesical es un verdadero ra de la Pascua, en la bodega de Auerbach, en las danzaa volup"
acontecimiento artísti- tuosas de las sílfides y ne los gnomos; y en la nocturna cabalgata
co. Barilli obtuvo eje de Fausto y de Mefist6feles.
Berlioz fué agrupando estos episodios al gusto de su brillante
la Direcci6n del Teaimaginación,
modific6, aument6, suprimi6, transformó los suoesoe
tro de la Scala, el perá
su
antojo,
y lleg6 á crear una serie de escenas 6 cuadros quecon·
Héctor Berlioz.
miso de una reproducción exactísima de las ducen constantemente el pensamiento del espectador de un asunto
á otro, sin ilaci6n ni correspondencia. Así y todo, la obra. de Ber·
once decoraciones que se necesitan para presentar La Condenación lioz se acomoda mejor al Fausto de Goethe que la composici6n de
de Fausto; y en cuanto al atrezzo, el vestu~rio, el mecanismo y todos los detalles~ en su~a, ha~ sido cuidados con el mayor empeño. Gounod.
Luis Héctor Berlioz public6 en París, el año de 1829, bajo el
Respecto a los artistas rntérpretes de la obra, bastará citar título de OchtJ escenas de Fausto, una partitura inspirada en la tra·
nombres, muy aplaudidos del público mexicano· el célebre baríto- ducci6n francesa del poema alemán, hecha por Nerval, y diez Y
no, Magini C?letti, que forma parte de la compafií¡, y al presente, el siete afios más tarde, el 6 de Diciembre de 1846, se estrenaba. en la
mas grande rntérprete del papel de Me.fistófeles, tendrá éste á su cargo. misma capital, en e.l teatro de la Opera C6mica, La condenaci.ón de
La Sra. Ferraris y el tenor Pintucci, artistas que ya se han Fait,Sto, especie de oratorio fantástico, en el que Berlioz aprovech6
granjeado todas las simpatías de los asiduos concurrentes de Arbeu, antiguos versos del mismo N~rval, algunos de Gandonniere Yot~
desempeñarán los papeles de Margarita y Fausto, respectivamente. suyos escritos con arreglo á las exigencias de la partitura, .á med!·
La concertación de la magnífica obra de Berlioz requería no da que acudían á su mente las ideas musicales. El público~s6lo un exl?erto y hábil director de orquesta, sino también un pro· siense ·escuch6 la obra con marca.da hostilidad, y la. crítica mUS1cal
fundo músico, como es el maestro Mingardi, el cual dirigi6 y con- la acogi6 con injustificado menosprecio, dedicando á su autor frases
cert6 la obra en Trieste, y quien tendría para ayudarlo en el palco
en extremo mortificantes.
escénico á los maestros Vertova, Garibotti y Dominici.
Se estren6 después en Viena y en San Petersburgo, Y en ~m·
A reserva de que en nuestra edici6n diaria demos un juicio so- has capitales gust6 de manera extraordinaria, mereciendo entusl88·
bre La Condenación de Fausto, vamos aquí á reproducir algunos da-. tas elogios, y luego, merced á los éxitos ohtenidos en países e~n·
tos sobre ella, que hemos encontrado en un artículo del escritor jeros, la recibieron los franceses con mayor y cada día.más creci~·
español D. Antonio Garrido, de la RP,al Academia de Bellas Artes te benevolencia, figurando hace ya años esta hermos~s1~acomPf·
08
de San Fernando:
ci6n en forma de poema, tal como Berlioz la concibiera, en.
c&lt;El ilustre music6grafo Adolfo Julien, en su interesante libro programas de los conciertos, rindiendo así, aunque fuera. _de
Goethe y la música, dice que de todas las creacione~ del espíritu hu- po, la debida justicia al portentoso genio del gran compositor.
mano, ninguna como el Fausto ha tenido el don de atraer ni de tarde Raoul Gunsbourg adaptó esta obra al teatro.
fascinar las almas generosas, ni tampoco el peligroso honor de insLa obra se halla dividida en cinco actos y once cuadros, con
pirar á tantos artistas para traducir su pensamiento creador en el
los siguientes títulos:
..
la
mármol, en el lienzo 6 en el pentagrama.
Acto primero: La Gloria.-Acto segundo: La Fe, Visión decto
La primera parte de la gran creación del poeta alemán publi- catedral, El juego y el vinu. - Acto tercero: El amor sens.ual.-A .
c6~e el afio de 1807, y ya en 1814 apareci6 en la escena una 6pera cuarto: El amor ideal.-Acto quinto: Cámara de Margarita, !::
titulada La vie et l,es actions de Faust, del violinista y compositor ción á la Naturaleza, Lci carrera hacia el abismo, El infierno, Enb en:
Joseph Strauss, director de orquesta en el teatro de Mannheim. En
Fausto, en las llanuras de Hungría, atormentado de ve em tu·
Viena, un año después, se represent6 La vie, les action.s et la decente te ansia de felicidad, contempla extasiado el despertar ~e la~
de Faust aux enfers, dP-1 maestro Lickl. Una de las diez 6peras raleza, y entona un himno á la primavera: unos campeSIDOS es de
compuestas por el notable virtuoso Luis Spohr, titúlase Fausto, y se al compás de sus canciones y Fausto mira desde los v~n~nald }&amp;
oy6 por primera vez en el teatro de Praga el primero de Septiembre su fantástica mansi6n el ejfacito húngaro, que descien e e
de 18 l 6. Con el mismo título de Fausto, se represent6 en la capital
tiado de
de Austria un melodrama musical, cuya partitura había escrito colina.
Luego se ve á Faust&lt;? en su laboratorio, cuando, ~as copa
Seyfried, compositor tan fecundo como desprovisto de originalidad, la vida, piensa en darse muerte, y al acercar á sus labios la lebl'I
y en años sucesivos Bishop, en Londres; Eberwein, en Weimar; que contiene un veneno, oye conmovido el canto con que ceal fa·
Béancourt, en el teatro de Nouveautés, en París; la señorita Bertin, -~l _pueb!o la fiesta de la Pasci:a, Mefist6feles apa~ece; 0 ~
que
también en París, en la Opera Italiana; Lindpaintner, en Stuttgart; moso doctor cuanto pueda sonar el deseo á cambio de su . . n á
en Berlín, el príncipe Radziwill; en Düsseldorf, .Julio Rietz; Fausto no vacila en prometerle, y una vez convenidos, se dirige
Kreutzer, en Viena; Gordigiani, en el teatro de la Pergola, de Flo- la taberna de Auerbach, en Leipzig. ·
rencia; Gregoir, en Amberes, y algunos más que omito, por no

ti:;

En el acto tercero, hállase Fausto ya re.juvenecido, durmiendo
recostado sobre un banco de rosas, y, á la invocación de Mefistófeles, se :prese~tan gnomos y sílfides, que rodean y bailan en torno
del sabio, mientras ve en sueños la imagen de Margarita cuyo nombre murmura.
'
. El diablo conduce á Fausto entre soldados y estudiantes que
mvaden la calle ent~nando cantos á la guerra y al amorymdéstra1~ la casa de Mar~arita, cuya bella imagen no se borra. delamemona del d?ctor, quien, empujado por Mefist6feles, penetra en lacasta estancia, donde s~ extasía. A la aproximación de Margarita se
oculta Fausto en el Jªr?ín y márchase Mefist6feles. Margarita entona
d entonces
.d b . lla .conocida
fl
. ((canci6n
. del Rey de Thulé,» y quéd ase
f ormi a ªlº a rn uenc1a del diablo, quien hace danzar los fuegos
atu~s 9ue revolotean por_la escena, evoca duendes, y, pasado el
fantástico cuadro del sueno de Margarita canta una serenata coread~ por los duendes. Al despertar Margarita, encúentrase ed presen?ia de Fausto, y su dúo amoroso vése interrumpido por los
vecmos .que rodean la casa de la encantadora joven, escandalizados
de su ~ige~3: cond~cta. Ante el alboroto producido, huyen Fausto
Y su diabol!co amigo, y termina el cuarto acto.
Margarita llora la ause.ncia del doctor, á quien espera en vano.
En otro cuadro, Fausto, disgustado de la vida, invoca á la Naturalra, Y al enterarse por Mefistófeles de que su amada se encuentra
en a cárcel, C??denada á ~uerte, acusada de parricidio, corre á
salvad~ e,n um~n}e Mefistofeles, quien promete auxiliarle en su
empresa ª, co?dic1on de que le firme un pergamino en virtud del
cual podra disponer de él al día siguiente. Mefist6feles llama á los
negroo corc~les Vo~tex y Giaur, y montados en ellos emprenden la
carrera hacia el abismo.
'
.Llega el doctor al infierno, donde es entregado á las llamas en
medi~ ~e una orgía. de los condenados y termina la obra con la
ª P?teosis de Margarita, que sube al cielo conducida por los ángeles
qmeneds, al re~ontarse len~ameute, entonan cantos suplicantes e¿
favor e la mUJP.r arrepentida y perdonada.

d EL T~~Mro, en su edic~ón del martes, dará completa crónica
e la fu!l~~on de estreno y dirá qué opinión, !Í su juicio, merecen la
•
ct ~posic10n, los artistas intérpretes, los encargados de la parte ese mea Y la Empresa, á la que desde ahora debemos dedicar ala- Sr. D. Vicente Sánchez Gavi~, y su espoe~ Dofla María Piña y Aguayo
de ::;anchez Gav1to
banzas por habernos hecho oír e~s páginas musicales producidas
[Contrajeron
matrimonio
el lunes enla Capilla Arzobispal.J i
por el portentoso talento de ~erhoz y que han sido, donde quiera
que se han hecho oír deleite del público y admiración de los ·
en Chile
maestros.
• que en Uruguay, lo mismo
.
. que la Argentina. el Perú
y todos los países sud-americanos.
'
Al citar el nombre de este ilustre poeta mexicano no es nece·
A g u stin A g ü eros.
sario agregar ningún elogio.
'
Peza es una gloria mexicana, y de ella nos sentimos ufanos to·
dos, porque ha llevado el nombre de México á los más dilatados y
l~janos paí~es de la tierra, ¡ aun al Japón, donde sus poesías han
JUAN DE DIOS PEZA
sido traducidas y puestas en manos de los niños en las escuelas! ...
Al publicar hoy su retrato, nos complacemos en repetir una
t Hacemos hoy á nuestros lectores el obsequio del último retra· vez más que Peza es de aquellos poetas que simbolizan á un pue·
b~/el popular_y f.amoso poeta mexicano D. Juan de Dios Peza, de· blo, y cuyas obras figuran como el más rico florón de la corona li·
. ~ á lo.s hab11ísm~os fotógrafos Sres. Valleto, que siempre se han teraria de un pueblo culto.
d1s~mgmdo por su irreprochable buen gusto y por lo acabado y ar·
t ístico de todos sas trabajos.
Nada necesitamos decir de los méritos literarios del ilustre poe·
tf que, entre nosotros y ::tun en el extranjero ha logrado que se le
ame por anto??masia EL CANTOR DEL HOGAR, pues realmen·
POSTA L
te sus composiciones son de aquellas que más hondamente con·
mueven el alma de las madres y de todos los corazones sensibles
cadpaces de com~r~nder las más íntimas ternuras y los afectos má~
De joven que anhelaba ventura y gloria
ulces de la fam1ha.
Amé más la esperanza que la memoria; '
Pez~ na?ió p~e~a, y desde muy joven se dió á conocer por su
xti:aordmar1a fac1hdad, su alto y delicado estro 1 la propiedad de
Hoy que á la eterna sombra mi paso avanza
as !mágenes, no menos que por su rica, variada ycorrecta versifi·
Amo más la memoria que la esperanza.
'
camón.
Su lir.a tiene todas las cuerdas, y lo mismo canta co~ inspirado
J UAN DE DIOS PEZA.
rento épico las glorias de la patria, que los paisajes de la natura·
eza, los encantos del hogar y las apasionadas manifestaciones del
12 de Octubre de 1906.
amor.
e . H~ cul~ivado también el género narrativo, y sus leyendas y
1so~10~ tie~en to4~ el sabor ~e los ~oetas castellanos que más se
an distmgmdo refi.r1endo poéticas é mteresantes tradiciones.
Pétalo suelto
Y no sólo escribe en verso con inspiración y propiedad si
que también maneja la prosa con aquella "difícil facilidad" que
muy pocos suelen alcanzar.
Lo azul es lo insondable y lo infinito,
do Per? lo que más lo ha hecho famoso, y lo que le ha conquista·
d /ªs simpatías de todos los corazones femeninos, son sus Cantos
dice así una balada;
ee Hogar, en los cuales ha retr~ta~o c&lt;:&gt;~ fácil y delicado pincel,
Son azules los cielos, y los mares
sos cuadros de ternura, de grama mfanbl de ingenuidad amable
Ese azul lo retratan en sus aguas.
cfndorosa, que á todos nos conmueven nos arrancan lágrimas
De ahí el azul-marino que la moda
dedo más ho?d'.&gt; del alma,.porque en elles están expresadas la ver·
color1do,,la expresión, en fin, de todos los sentimientos de
sabe elegir con gracia
1 nmos, en una edad en que todo lo que sale de sus labios nos enpara la veste de las niñas rubias
cant a y enternece.
de ojos serenos y de faz nevada.
bl Peza es conocido y ensalzado en todos los países clonde se ha·
a castellano. Su fama hace mucho tiempo que pasó las fronte·
R. MAYORGA RIVAS.
as, Y su nombre es pronunciado con cariño, lo mismo en Colombia

f

l

I
:S, ~:

y

�No resisto á la tentación de transladar al papel las frases pasionales de una mujer, que como blanco y puro botón de azucena, dejó
en mi memoria recuerdo grato y en torno mío suave aro.ma de virgen
castísima en los albores de la vida.
Son y serán siempre emblema de ternura infinita, las múltiples
manifestaciones que la mujer nos brinda en cada uno de los variados actos de su vida. ¿Es acaso que voy á referir los locos devaneos de una enamorada que emocionalmente se entrega á los quiméricos ensuefios de una pasión?
No; el amor que sorprendí en aquella virgen, es el amor de los
amores, el amor de madre presentido por la doncella que guarda sin
saberlo en el santuario de sus más bellos ensueños, el sacrosanto cariño á los seres débiles, inocentes y puros que merecieron ser llamados con aquellas palabras de sin igual ternura: '' ..... ... .Dejad á los
niños que vengan á mí' ' ... ...... Es la expresión del amor que, imposible ya de estar aprisionado por más tiempo, estalla en un beso
sobre los rosados labios de un bebé 6 se deleita inconsciente en acariciar los rizos que caen desordenados sobre la frente de un niño,
nimbándola como con una aurora de suave luz estelar.
¿Qué dijo aquella jove:a.?......... No lo recuerdo precisamente;
la expresión elocuente de sus ojos, velados á veces por una lágrima,
y el ligero temblor de sus labios al referirme la enfermedad y muerte de un niño, han quedado mejor grabados en mi memoria, que
sus propias palabras; poco más ó menos expres6se ai:í:
-Bu mamá guiso llevárselo y nosotros, creyendo que sólo se
trataba de una calentura pasajera, no opusimos resistencia. ¡Cómo
me be reprochado después no haberlo cuidado en toda su breve enfermedad!
·
-¿Lo quería usted mucho, según eso?

-Tauto como una madre puede querer á su hijo; no encontraría palabras que interpretaran fielmente mi amor á Napoleón. ¿Cree
usted, señor, q~e. sin serlo, se pueda querer con _la v~hemenc!a,
ternura y exclus1v1smo de una madre~......... Su silencio me d_1ce
que acaso estima usted exageradas mis palabras; pero he sentido
tan grande ese cariño, lo sentía nacer de tan adentro, era tan elocuente el sentimiento de mi ternura por.aquel nifio, que por él hubiera llegado gustosa hasta el sacrificio. ¿Al sacrificio de qu"é?- diní
usted, por tra~rse de mí que nada. poseo sino la ternura de mis
padres y, gramas á ella, el don prec1oso de desco~oc~r el a1:1argo
sabor de la existencia en este mundo; pues el sacnfic1~ de mis honestos placeres de mis pequeñas alegrías, del dulce bienestar que
se saborea en ~n hogar tranquilo ... ...... Pasaron algunos días y Napoleón se empeoró, al grado de temerse por su vida; los médicos
recomendaron que se le atendiera con mucha eficacia y que no dejara ni una sola vez de tomar sus medidnas, haciéndose im~ispensable velarlo todas las noches. Desde ese momento me constituí su
enfermera. ¡Cuántas angustias, cuántas zozobras y cuántos tormentos tuve que apurar en aquellos eternos días que se seguían con
imperturbable calma! Poco á poco, aquella mirada inteligente fuese
apagando· y aun cuando yo, con el afanoso deseo de mi amor me
abismaba 'en su pupila ob~cura, _busca~do aq~ellos escarceos de luz
que solían bañar de alegria sus Juegos mfantiles, no encontraba ya

aquella risa auroral que parecía retozar en su mirada y que tantas
veces me había hecho feliz cuando me recibía palmotrando sus manitas y gritando alborozado: Pamen, ahí está Pamen, ¡qué bueno!¡Cuántas veces después, en la soledad de mis recuerdos, he creído
escuchar ese grito festejoso que hacía brincar el corazón alegremente dentro de mi pecbo!-Pamen, Carmen quería decir el niñoPamen, y gritando Pamen corría á encontrarme, tendiéndome sus
bracitos y carcajeándose de contento. ¡Cuán presto, ay de mí debía perderte para siempre, fugaz delicia de mi vida, niño qu~rido
de mi alma!.. .. ..... Escuchaba yo su respiraci6n fatigosa, lenta á
veces intermitente, mientras que con dolorrsa ansiedad contaba Ías
repetidas pulsaciones de sus arterias. ¡Con qué cariñosa solicitud
tomaba entre las mías aquellas manecitas que se agitaban convulsas, indicándome los supremos dolores de que era presa mi precioso
enfermito!-La meningitis me lo arrebataba, y con él, á jirones el
alm a. ¡Ay! amigo mío; dicen que no duele el corazón; pues yo ~seguro á usted que cada quejido de Napoleón repercutía atrozmente
en mi pecho y que un estremecimiento dolorosísimo me estropeaba
horriblemente aquella entrafia. Sus labios, secos y cárdenos, que
tantas veces había yo besado con fruición, los mojaba entonces con
mis lágrimas y hubiera querido volverles, al precio de mi vida, la
frescura y suavidad de otros días. Agrietados y tumefactos, parecían hojas de rosa quemadas por recio frío invernal y su contacto
hería como los duros pliegues de seco pergamiuo. Con qué calma
pasan las horas cuando el alma, asida á una esperanza, aguarda
un nuevo día y con él el rayito de luz crepuscular que se filtrará.
por las mal unidas maderas de una ventana; el rayito de sol matinal que nos saluda y ofrece alientos nuevos para sufrir, el hacesillo
de luz temprana que reflejándose en los obstáculos que halla á su
paso, llega hasta nosotros, alejando por igual la obscuridad de la
noche y las negruras del espíritu abatido por el sufrimiento. Mi
cerebro, empobrecido por el dolor, no encontraba ya ni un punto
en que detener sus pensamientos nara meditar y obstinadamente,
con una terquedad horrorosa, vo, ía siempre á la tremenda y espantable idea de la muerte; mis ojos entonces, desmesuradamente
abiertos por el espanto, como queriendo encontrar en derredor la
vida que iba faltando á mi nene, sólo percibían con pasmosa envidia, en la soledad de aquella alcoba, imágenes reco.1:datorias de
otros niños que apenas ayer había visto jugar con él, con la_feste·
josa alegría de la inocencia en sus caritas, con la suprema risa de
la felicidad en los labios, con esa variedad de formas que toma la
infantil holganza en los juegos de los niños..... .... ¡Mi Napol.eón. ~e
moría y yo no podía salnrlo!-¡Cuántas veces, Señora, rema rnmaculada de los hombres, volví á Tí mi pensamiento atribulado,
pidiéndote la vida del niño! ¡Cuántas sú¡.,licas te dirigí, con l~ vehemencia de la fe y de uh amor inmenso! Súplicas pronunciadas
muy poco á poco, lentamente, para que fueran bien oídas por Tí,
con los ojos fijos en un punto del espacio á donde mi fantasía creía
encontrarte, cor el alma rendida por el dolor, con el corazón temblando temeroso de conocer el fallo inapelable!. ........ Han pasado
mucho~ días y aun siento estremecerse el corazón al recordar el
desenlace fatal que tuvieron mis afanes. ¡Qué poco es b9:stant~ para guardar tantos tesoros de gracias y de amor! .... ..... l n pu nado
de tierra solamente!- Ahí, á ese lugar del suelo que guard~ .t~s
dcspl,jos de mi niño, imborrable amor de mi alma, ·tan hoy d1r1g1dos mis pensamientos; y si es cierto, como creo, que las almas sobreviven á los cuerpos, Napoleón estará satisfecho de su Pamen,
porq·:e mis suspiros, como albísimas palomas, tienden las alas e~
torno á su sepultura y lo acompafian cantándole los arrullos de mi
recuerdo cariñoso.
JUA.N BEGO\'[C'H.

EN EL CAMPO.
Cuadro ele Souza Plnto.

�- 595-

- 594-

Nuestros· grabados

planas de esta edici6n, en las que se ven algunos de sus departa
mentos, al director, profesores y alumnos, y puede advertirse t.am.
bién la .clase de instrucci6n que se imparte en esa Escuela Mili~
' En el Parque de Peterhof. - Reproduce hoy EL TIEMPO lLus·rRA- de Manscales.
Ocupa ésta el edificio que reproduce uno de nuestros grabados
oo una muy curiosa ilustración que encontramos en un periódico
·extranjero. Se ven en ella, en intimidad completa, á la Emperatriz y que, como se ve en éste, es de construcci6n sencilla.
. Dirige la Escuela el 1:&gt;efi.or Teniente Coronel Octaviano Velasco
de Rusia y á sus pequeños hijos, que juegan con UD caballo lilipuquien se repart~ l~s labores co_n,los s~ñores Mayor D. Manuel Gra~
tiense en el parque de Peterhof.
Los hijos de los soberanos rusos aparecen en nuestro grabado nados ~ ~l admm1strador Capitán pnmero Elias G. Arista. A estos
en este orden, comenzando por donde la Czarina se ve vuelta de es- tres militares los representa una de nuestras ilustracionee en un
paldas. Son las grandes duquesas Olgit [11 años], Anastasia [5 grupo con tres de los alumnos más distinguidos del establecimiento.
Este está dotado con todo lo indispensable
para la enseñanza de la veterinaria. Así por
ejemplo, la clase de operaciones á cargo del
profesor Capitán Arista, y reproducida en un
grabado, tiene los útiles más modernos para
practicar toda clase de operaciones. En el
botiquín hállase lo más necesario para hacer
curaciones á los animales.
El Mayor señor Manuel Granados da la clase de anatomía, en la que reciben instrucci6n
buen número de alumnos mariscales veterinarios, que en grupo aparecen en otro grabado.
Por último, damos también una reproduc,
ci6n fotográfica de la clase de mariscales práci
tica [herrajeJ en que se ve á los alumnos
desempeñando sus labores.
En el campo, cuadro de Souza Pinto.-En
el inagotable manantial de composiciones artísticas, en las sencillas costumbres campesi nas, ha inspirado el pintor portugués Souza
Pinto su cuadro En el campo, que reproducimos.
Lejos de la aldea, que allá en el fondo se
di visa al otro lado 'del río, dos nifios se entretienen en adornar con silvestres flores un
sombrero de paja. Con gran esmero procura
el muchacho ir colocando las amapolas y margaritas¡ pero, como es natural, subordina su
criterio en cuesti6n de galas !emeniles al superior instinto de su compañera, que es la
que dirige la importante labor.
La obra está en sus comienzos; pero á juzgar por el número de floies que tienen prepa·
radas de primera intenci6n, parece que es·
tos niños presienten la gran moda que coloca
en los sombreros de señora, los famosos pensiles de Babilonia.
El matrimonio Sánchez Gavito-Piña y Aguayo.
-La nota social de la semana fué la boda del
joven abogado y doctor en me~icina D. ~icente Sáochez Gavito con la Snta María Pma
v Aguayo.
· El contrayente pertenece á la familia del
honorable y eminente jurisconsulto Indalecio Sánchez Gavito una de las fam11iaPmás
prominentes de la o;lonia Española, Yl~ 1º"
ven y bella desposada á una de las fa~ihas
más distinguidas de la sociedad mexicana.
El enlace de tan estimables personas se
realiz6 á las diez de la mañana del lunes en
la Capilla particular del Ilustrísimo sefior
Bft Bl.l P.R.~2US DS PST:S~¡,{Of!.-1.la Stnpettati&lt;iz de ~usia 'l sus biios.
Arzobispo de México, venerable prelad~ que
fué
quien
les
di6
la
bendici6n
nupcial. Actuaron como padnFt
años] Tatiana [9 años] y María [7 afios] . Después, en actitud
de
manos,
el
Sr.
Lic.
Indalecio
8ánchez Gavito y la Sra. ~~fía
gracidsa, sigue el Czarewitch Alexis, de s6lo dos años de edad, hena
Aguayo
V.
de
Piña;
y de velaci6n el Sr. D. Manuel Pina Y •
redero del trono.
y la Sra. Concepci6n Bustillo Y. de Gavito.
.
El nuevo «Papa Negro)). - Como saben n~e~~ros lectores, ~l c6n- viñón
Al acto, que como antes decimos, constituyó la más bnll~nte nota
clave de los jesuitas, reunido en Roma, ehg10 el.~ de Septi.embre social de la semana concurrió lo más selecto de la Coloma Espa·
al sucesor del P. Martin, general de esa congregac10n y á qmen c~- ñola é innumerabl~s honorabilísimas familias de la ~cieda_ddm:
munmente se designa con el nombre de &lt;cEl Papa Negro.i&gt; El elegi- xicana. Asisti6 también el Sr. D. Ram6n Corral, VicepreBl en
do fué un alemán, el P. Francisco Javier Wernz.
•
EL TIEMPO ILUSTRADO public6 ya, junto con algunos datos de la República.
Terminada la misa que celebr6 el Sr. Pbro. Gadea, los novios~
biográficos, el retrato de éste y cree que sus lectores verán con agraal Salón Biblioteca del Palacio Arzobispal, donde
dirigieron
do la reproducci6n que hacemos d~l grupo fotográfic? en 9ue aparece
bieron
las
felicitaciones
de sus numerosas amistades, Y á cuya. 08
el P. Wernz enmedio de los miembros de la Umversidad Greg~da
fué
tomada
por
nuestro
fot6grafo la fotografía que reproducu:,._
riana de Roma, de la que fué uno de los profesores y en cuyo edien
este
número
como
un
homenaje á los honorables con
fi.cio residi6 desde 1882.
yentes.
La·Eacuela Militar de Mariscales.-No pocas personas ignoran la
La Sra. Elolsa Ossorio.-En otra plana de esta ~dición publirm:.
existencia de la Escuela Militar de Mariscales, que bajo la dependencia de la Secretaría de Guerra&gt; se halla establecida en un edifi- el retrato de la actriz española Sra. Eloísa Ossono, que actuEa ff:lq\e
cio que con su fachada hacia; la calle de los Arcos de Belem ocu_Pa te figura como primera actriz en la Compañía de la empresa nn
d'6
parte del grupo de edificios militares de la Plaza de Armas [Cm- Font, que trabaja en el Teatro Hidalgo.
1 á )a
El público de este teatro, que idolatró á Montoy~ Yaplau 1ácito
dadela] .
.
Tanto por ser este establecimiento de instrucci6n poco conoci- L6pez de Solano, ha otorgado justamente á la Ossono el benep cia
do como por no ser escaso el interés que ofrece, da hoy este sema- de su simpatía. Ello es premio merecido para el talento, la gra
nario á sus lectores las reproducciones fotográficas que ocupan otras y el buen deseo de la aplaudida artista.

PRELUDIO
Par1 Jes6s Uruet,.

Cuando tomé tú mano entre la mía
y el rubor encendió tu rostro, y luego

mis labios puse en el bot6n de fuego
de tu boca hecha un cáliz de ambrosía;
cuando á la luz del muribundo día,
de la tarde en el lánguido sosiego,
sediento de placer, de amores ciego,
te estreché sobre el césped de la umbría;
bien miraste á las rosas sus botones
abrir calladamente; en el follaje,
la neblina colgando sus crespones
y la luna surgir entre el celaje,
mientras sonaba ·el toque de oraciones
como un adi6s al comenzar el viaje.

DURA LEX
A R.oseado Pineda

JESUS E, VALENZUELA,

CARMEN

EN LA COSTA

Para Clearco Meoalo.

Y o tengo un verso pala tí escondido
del corazón en el sutil secreto,
donde jamás alcanzará el olvido,
en UD mar de esperanza inmenso y quieto.

Nunca, nunca jamás, llegó á tu oído
un verso más hermoso, más discreto,
y es en mi alma oculta violeta
que perfuma mis horas de poeta.
Cuando pasas se mece en el ensuefio
delegará tu oído levemente;
quiere volar hacia su dulce dueño,
en nuestras almas levantar un puente
de casto amor, con inocente empeño;
pero al mirar tu faz resplandeciente,
se funde en el candor de tu mirada ... .. .
porque el verso eres tú, lo demás, nada!

A Alberto ltuarle,

Entre el ramaje de mi bohío,
baja una parra,
canta incansable todo el estío
una cigarra.
Gaya doncella
prepara alegre frugal comida,
escucha ella
la voz aquella
y canta, canta toda la vida.
Cuando regreso de mis labores,
la azada al hombro,
y miro abiertas todas las flores,
siempre me asombro
de aquellos seres tan bulliciosos y tan alegres;
de mis fatigas huyen las fiebres,
sonrío, en tanto.... .... .
me uno á ellos .......... Y también canto!

:u:

MELANCOLIA
A Maauel Puia y Acal.

Me gusta ver surgir la luna llena
en una noche límpida y serena.
Olvido el sol y todo su cortejo;
pero al mirarme Yiejo,
levanto al cielo la cabeza cana,
y digo: Luna, ¿te veré mañana?

:LAS TORRES

P:

S:

Un hombre
fué á la guerra,
su nombre
no sonó sobre la tierra.
Murió como valiente
y la bandera rota
fué mortaja clemente
en la derrota.
Muchos años después
tendi6seme una mano macilenta:
la de su madre, pues
el galard6n ganado era la afrenta.
En tanto voceaban
los papeleros, con robusto pecho,
cómo al cabo triunfaban
el orden,. la justicia y el derecho.

A José María Lujáa.

Me entusiasman las torres, esbeltas y orgullosas 1
porque alzan al cielo sobre todas las cosas;
porque abrigan, feudales, la voz de las campanas
que entristece las tardes y alegra las mañanas;
porque sobre los techos :iue remueve el Cojuelo,
índices me parecen que señalan al cielo
y repican y doblan con resonante nota;
cantan la venturanza 6 lloran la derrota;
anuncia.o los incendios; y en instantes fatales,
como las plañideras de viejos funerales,
gimen y gritan, llaman al pueblo á la oraci6n
y tienen pensamientos y tienen coraz6n.
Oh torres y pirámides de todos los apriscos!
os amo como amo también los obeliscos,
os admiro de hinojos, mi alma os idolatra ;
el egregio de Lucsor, la aguja de Cleopatra.
Y o sueño eu una tierra de santa poesía
con su Menfis, su Tebas, su gaya Alejandría;
y vislumbro en mis sueños, con profunda emoci6n,
el atalaya griego que espera á Agamemn6n.
Oigo al muezín que aauncia las horas misteriosas
en el silencio enorme de almas y de cosas;

y veo los miDaretes, alti\'os y gentiles,
como tallos exóticos de secretos Abriles,
ceñidos por el bosque de verdes sicomoros.
Las clásicas columnas de los antiguos foros.
Y al paso de la heroica, triunfante procesión,
oigo sonar el bronce de la antigua legión.
Las vírgenes invocan postradas en el suelo,
mientras las flechas crugen erguidas en el cielo,
contestando al graznido de las aves nocturnas
que se aman en los nichos y anidan en las urnas
y desatan siniestras el satánico broche
de su lúgubre canto, en medio de la noche,
bajando entre las sombras, con pavoroso son,
•á posaree en las cruces del roto panteón.
¡Oh torres! como estelas de todas las edades,
sois las edades únicas de aquestas soledades
que cruza el hombre efímero, doliente y errabundo,
(sonámbulo del cielo y beodo del mundo),
levantando á lo ignoto (artística oblaci6n)
las torres como emblema de su fe y su oración. ·

J ESUS E. VALENZUELA.

�- 5.9b -

- 597dores, ante aquella magistral interpretacibn
se revuelven confusos en sus asientos, sin~
tiendo &lt;;amo los personajes de la obra.
Pero ¡ah! este acto es de alegría·1 en e~te
acto á la infélit ~Q.ndesa la llevan su hija ..'...
En la cq,ja en qut:: yo me encuentro oiao
hablar al traspunte can el director de e;cen~.
- La pequPña que.hacía el papel de María, está enferma; su madre me lo araba. de
decir.
'
.-Pronto, en_ s~guida, una chica-grita
el d1rector-cualqmera ...... ¡Esta misma!
Y nerviosamente d&amp;.. un empujón á una
rnijchachilla que estaba á mi lado, que ::;ale á
escena en el preciso momento en que el barón decía:
-Ved ...... ¡Aquí está!
La actriz mira á la pequeñuela; no es la de
otras noches, El apuntador sigue indicando
á la condesa:
.
.. 1 ¡.,' 1º1 hIJa
.. 1....... ¡Ven a' 1111. 1a- ((¡u111·1 hlJª·

LA

EXPOSICION DE SAN

LUIS

du!. ..... ,&gt;

La artista la arrastra hasta sí; la mira recio, refleja sus ojos en los de la niña; ve que
son iguales á los suyos; le pasa la mano por
el cráneo, reconoce su mismo pelo; la mira
más ...... la besa.muchas veces y dice quedo:
- ¿Tienes madre?
-Xo la he conocido-responde avergonzada la chiquilla.
LA~CUELAM. DE MARlSCALEs.-Grupo de profesores y alumnos distinguidos.
Y alto, gritando con todas su fuerzas, dice
la actriz:
-¡Es· mi hija! ..... ¡Mi hija!. ..... ¡La vida de mi vida!. .....
LA ])l.[ANOHA
¡Qué dicha ... ... ! ¡Mi ...... !
Y lanza una carcajada histérica, infernal, prorrumpiendo á
El camarín de la artista, de tonos rosaicos, está tibiamente ilu- llorar en la loca excitación que la acongoja ... .. .
El público, en pie, aplaude más que 11unca.; parece que el tedminado; de las paredes tapizadaa cuelgan retratos de poetas, de
dramaturgos, de políticos, y amigos, y admiradores de la excelen- tro se viene abajo; la gente de las galerías se enloquece; las sefioras
te actriz, que languidece escuchando las frases que, en holocausto gimen; los hombres se miran los unos á otros ..... .
¡Es una escena de verdad!
de su labor, la dirigen sus acompafiantes, mientrassu doncella la
adorn t la cabeza eon diamantinas piedras que resaltan más junto al
azabache de sus sedosos cabellos. Ella coloca en sus dedos sortijas
de rubíes- su piedra favorita-y luego alarga su mano, estrecha y
...... Después sé que un tramoyista recogió de caridad y ali:
delicada, en la que percibimos las venas, por las que corre sangre mentó á la pobre criatura á quien sus abuelos negaban el derecho
azul-la sangre noble de sus antepasados,-i un nuevo amigo, pre- á la vida para lava:r con su inocente s¡¡,ngre:una mancha en sus essidente de la Cámara popular, que ha levantado el portier, mur- cudos......
eLl!a
murando:
FRANCISCO GONGORA.
-¡Deliciosa ...... 1 ¡Admirable ...... !
• ' r
•1,¡
Yo os diré que esta actriz es de ilustre abolengo ; que la añeja
\. '°·
nobleza de su casa procede de la Edad Media; que es sucesora de
UN POETA NEGRo.-Recientemente ha fallecido Paul Laurence
reyes, que lo fueron de vasallos, como ella es reina de los públicos
que la aplauden y del teatro que la concede la primacía entre las Den bar, autor de Lyric.~ of Loil'ly-Places ( Poesías de las humildes mo:
radas), el primer poeta negro que ha interpretado, de una manera
primeras, porque Talía la dijo al comenzar su vida dramática :
lírica y estética, las aspiraciones espirituales de los hombres ?e su
- ¡Haz arte!
Y os añadiré que esta mujer noble, altiva y distinguida, quü;o raza. Sus padres fueron esclavos. Sin ser un gran poet~, logro mehechizar á las gentes en escena, no por conquistar su aplauso, ni su recer un puesto distinguido en la_literatura. norte-americana.
dinero, sino por respirar fuera de las amplias
habitaciones del seíi.orial castillo, que- según decía su viejo padre-manchaba al cruzarlas porque llevaba un estigma terrible: el
de haber satisfecho su loco devaneo de adolescente, un deseo de amor con un hombre
que no llevaba en la portezuela de sus carruajes ningún escudo de nobleza, ni contabn con
carruajes, porque era modes'o y porque ('fa
pintor.
Y aquellos dos viejecillos achacorns que se
llamaban sus padres y que consideraban unn.
wrgüenza la unión de su sucesora con un plebeyo, no dudaron el comPter el más infaman te crimen, queriendo lavar su deshonra con
un acto de barbarie, que el más horripilante
macho sin sesos sería incapaz de real izar.
La artista busca algo que necesita para. ser
feliz: un algo que llama continuamente, como llamn l.t clueca á sus polluelos. y que no
rc:spon&lt;le; pero que en sus nostalgia_s ve á :,n
lado saliendo P.otonces de la hornble zozo' atormenta su v1.d a ..... .
brn que
El avisador pregunta respetuoso si puedl·ll
comenzar el tercer acto; la actriz se levanta.
Va pausadamente al escenario; las candilejas
arden; el telón se alza; á poco penetra en t-scena ; es un drama nuevo el que serepresenüi,
que ha sido un éxito e1;1orme; un drama que
se parece mucho á la vida de la creado!·ª &lt;lt:
la protagonista, un drama en que ella siente,
ESCUELA M. DE MARISCALES.-Grupo de mariscales veterinarios.
en que llora de verdad y que los especta-

**

El Salón de Pinturas.

CUENTOS Y NARRACIONES
POR

ALFONSO M. MALDONADO
TLAXCALA

EL AGUA SAN TA
II

EL RAPTO .
Inés, al ma de mi alma- decía e! en_-:1 morado caballero á la io\·en,-concluciéndola ins·ensibl emente fi · la r::iñada del rMlnantial, ~¡ caer de una hermosa ta,dc Lle
otoño.-Inés. allá en mi pat1 i;q, 11111.v iejos de aquí, tei1 go numerosos vasallos.
tú i,rás á ser su reina, te obedecerán sumisos, v el menor de tu:; &lt;1eseos s~rá una
orden que tocios se apre,:,·,rar:,n i Cl1lnplir, y yo el primero. Vivirás siempre
á mñ lacio en suntuosos palacio~. servida por numerosos esclavos y oh·irkrás
muy pronto la mist.rab!e casa _r111e aqui
&lt;lejas. ]\] ir.a. 111 ira cómo resa Ita tu soberana hermosura con el h,i'.lo rle r:-tas
joyas.-Y .al decir esto, ponía. en !a garganta de Inés .un rico collar de br:11,rnte,:;
en subs.tiitución de la cruz dr oro que
usaba, y qut fue arrojada al suelo sin
que lo notara la &lt;lon cella.
-Ven ,-continnab.a el caballero, pa·
sando el brazo por la cintura de Tnés
Y estrechándola contra su corazón.Ven; en el .bosque del manantial espera
impaciente mi caballo. que nos conducirá
muy pronto lejos ele estos sitios.
-No, Arnulfo, no.-conte.stab.a la
doncella.-vo no abandonaré así á mi padre; espera unos días más. permíteme
que le confiese nuestro amor, que aprobará sin duela, y entonces partiremos llevando con nosotras la bendición de Dios.
Un relámpago de cóler.a salvaje :iluminó los ojos del caballero ; yaciló un instante v continuó con enamorado acento:
-Eso no es posible, Inés; yo no puedo
Por ahora darme á conocer v debo partir
esta noche . . . . Partiré sólo: como vine;
tu amor ha sido 1.111 sueño cuyo recuerdo

irá conmigo á todas partes!.. . . . Pero
no, ¡ tú me seguir.ás ! ¿ Quién podrá arrancarte de mis brazos?
-¡Déjame! replicaba Inés;- tengo
miedo, es ya de noche, y mis hermanos,
á quienes llama la atenaión desde hace
días mi prolongada estancia en el manantial, no dilatarán en buscarme ... ..
l\ o me veas, no me toques ; yo no sé por
qué me hacen hoy daño tus miradas y me
quema t11 mano . . . . Quiero rezar y no
puedo, quiero huir y me retiene á tu lado
una fascinación extraña .... ¡ Y te amo,
te a1110 más que nunca, y si te vas, se irá
cont1go mi alma! pero yo no puedo seguirte, me espera mi pobre padre, y, si
lo clej ara, mi maidre, que me está mirando ,desde el cielo, me malclecirí.a.

-¡ Basta ya! e_res mía y me seguir.is
de grado ó por fuerza !- elijo el caballero. Y tomando á Inés entre sus brazos,
la levantó como si fuera una pluma.
.\1 sentirse arreb.ata&lt;la por su amante,
la Joven exclamó, presa de indescriptible
terror :
- ¡ :\Iaría. Virgen Santísima, ampárame !
-¡ :\falclita seas !~ rngñó el desconocido ; y, levantando á Inés por los aires,
clesap.areció. dej.ándola caer en el centro
del . n:anantial: que abrió sus aguas para
rec1 b1 ria, cerrandolas en el acto.
:\1 icntra.s esto pasaba, los hermanos ele
Tnés . .alarmados por la ausencia de ésta
se dirigieron en su busca al manantial'
donde se encontraba también Felipe, lle~
vado allí por an,álogos motivos, y que.
oc~ti'to entre los árboles, había visto llegar á Inés sin explicarse eón quién ha. bla b.a . pues el cleisconocido caballero no
era visible para él.
El grito desgarrador de la doncella ftté
oído al mismo tiempo por sus hermanos
y por Felipe, quien se precipitó, puñal
en mano, á defenderla; pero al llegar al
lugar en que había visto á Inés, sólo encontró á los hermanos de ésta, que cerrar~m contra él, pues conocían sus prete111.s10nes, y crey,eron, con razón, que era
el raptor de la joven.
Siguieron unos momentos de lucha, y,
poco después, la luna iluminab.a con .su
tr,iste y pálida luz el manantial que encerraba el cu.erpo de I nés y los cadáveres ele sus •hermanos, muertos por el puñal ele Felipe al defenderse de su ataque.
~ c~n~o desapar.ecieron Inés y Felipe,
la Justtc1a, que tiene en tocio tiempo la
misma perspicacia, explicando á su manera los hec.hos, declaró al segundo, reo
de homicidio Y' de rapto; no nudienclo
. , 1
•
ap l1car.e a pena de muerte que merecía
porque nadie volvdó á tene·r noticias suyas.
Desde I.a noche en que se verificaron
los acontecimientos que acab.amos de. referi r, las aguas del manantial, antes tan
puras y cristalinas, se convirtiéron en
turbias y s.alobires. con gr.an asombro de
todos los vecinos del barrio, algunos de

�-598los cuales contaban haber visto., al pasar
por alli á las altas -horas de la noche, un
blanco fantasma que, .saliendo del manantial, se elevaba al cielo, al mismo
tiempo que cruzaba los aires la negra
sombra de un jinete ,que i,b a á perderse
en las aguas ·del Zahuapam.
El padre de Inés murió, y su sofüaria
casa comenzó á detrrumbar.se poco á poco, sin que nadie ,quisiera habitarla por
el pavor que infundían las extrañas cosas
que en ella pasaban.

continuó diciendo Felipe, pues ya si1bemos que él en.-A,quí ha,bita.ba Inés,
á quien tanto amé, á ,quiien amo todavía
como en los felices tiem.pos de mi juventud, y á quien he buscado en vano
tantos a.:ños.
Y al decir esto, se levantó y comenzó á recorrer á grandes pasos los ruinosos aiposen tos.
-¿ Qué pa:só a¡quella terrible ,noc1tE',
Dios mío? . ... La desaparición de Inés,
aquel grito auyo acento desigarra.dor resuena aiún en mis oidos. . . . Y luego la
III
lucha, e'l \'iérügo inexplicable que se
a:poderó de mí, y la, fuerza sobrehu~ana
QUINOE AROS DESPUES
que guiaba mi brazo y que me hizo heCorría el año ·del Señor de 1595. Los rir contra mi. voluntad y sin misE&gt;rkorbuenos habitantes de la muy .nobJ.e ·Y dia. . . . todo, todo pasa an1e mis ojos,
leal ciudatd de Tlaxcala estaiban ·profundamente conmovidos por .Ja peste asolaT &amp; ATRO HIDALGO
dora que los afligía, ha,ciendo diariamente numerosas víctimas, sin que ·hubiera si,do posihle encontrar r,emedio
que tuviera foerza edicaiz para oont enier
el mal.
Tocaba á su fin el glorioso, pero sombrío ,einado de Don F.elipe el segundo,
,y goberrraba en su, .nombre á. la Nue,va
España, oon el camcter
V1rr.ef, .Don
L uiis de V.elasco. A el se dmg1eron
los tlaxcaltecas en demanda de au.xilio3,
y, sobre todo, de fisicos iinteligent;s•. com,o entonces se llamaba á los med1cos,
siquiera .para que los apes~ados n&lt;_&gt; murieran, como estaba su1ced1,endo, sm los
socorros de la ciencia. (1)
Por a,qiuellos días acabaiba d,e .recorrer
las Américas el famo30 Dr. Hemández,
aue de España J,abía venido, por or·d.e.n
del mismo Re.y, á estudiar las propiedades curativas de nuestras plantas; y
en México se 11a.bía queda.do uno de los
que lo a,com:pañaron en su ;Xpedidó~,
que pasaba por ~er de los mla3 entendidos en el arte de curar, y, como tal, uno
d·e los que env.ió el Virr·ey en auxilio de
la, consternada .poblaciót;i. (2)
.
Por un extraíio caprioho, el r,ecién
venido se hospedó e.n la antigua y ya
ruinosa casa en que había vivido la familia de Inés; no obstante lo que deSra. Eloiea Oeeorio,
cían los pocos vecinos que afrn recor,daban los sttcesos acaecidos hacía ya tanPrimera actriz.
tos años, y que llama,b a,n "La. casa de
los ,espantOiS" á las vetustas rurnas.
,En un apartado aposento .q~e, por y lo veo con la mi·s ma c!arica:~l que en
rara cas,ualidad se conserva:ba 111tacto, aquellos momentos,.. . . He querido olestaba una n~C!he el afamado físico, vidar y no pu.edo, y aqui me traen mi
sentado en un sillón, .con los codos aipo- amor y mis remordimient0s. Una voz
yados en una mesa y la frente entre las secreta me ha impulsado á volver, aun
manos. Sus oaibellas blancos y las P;º- á r,iesgo de mi vida, y m.e ha ac;e~ttrado
fundas arru()'as
de su • rostro, lo hac1an que aquí erri.contraré el término de m:s
1:,
apar,ecer á .primer.a vista como. un an- desdichas. Pero Inés no está, no ha
ciano· ,pero el brillo de sus OJOS y la. vuelto; su casa, antes tan alegre y feliz,
soltu;a de sus mmimientos, revela'ban está hoy, como mi coraizón, heoha peque era un hombr,e en, toda la fu~rza de dazos, fría ,como una tumba, solitaria y
su edad, joven todav1a, y qu:' a todo triste . ...
Los sollozos ahogaron la voz de Ferigor, ,podría tener cuarenta anos.
.
lipe,
y durante largo rato peu-manec10
-¿ Quién ha de sospechar que. Iba Jo
en
silencio,
atpoyado en la puerta de la
el nombre de Don .Alvaro de Espinosa
se oculta Felipe, el proscrito, el asesi- estancia, de donde poco antes haibía sano ?-decía el recién llegado, levan,tan- lido.
De prooto, una voz que parecía salir
do. su pálido semblante, que Jlu~inó de
del
centro mismo &lt;lel aposento. articul0
lleno la luz· de u111a pequena la,mpara
estas
palélibras:
que estaba sob;.e ~ª. mesa.-¡ :"l fin he
-"Felipe,
mañana á las doce de la
podido volver. a v1s1tar . esto:, .l.ugar,es,
noche
te
esperamQs
,en el manantial."
testigos de m1 amor y mis desd1ohas .Felipe se estremeció de espanto y cayó desplomado, como si un rayo le hubiera herido de muerte.
(1) l!:n realidad, esta epidemia afligió á Tlaxca·
-¡ No puede ser!-decía Felipe al día
la por los aflos de 1545, y no en 1595, como yo supongo, para hacerla coincidir con los sucesos de siguiente.-He sido víctima de una honrible alucinación. Y, sin embargo, esla leyenda..
. d
h"
(2) El Dr. Hernández, aeo.mpaflaao e un lJO ta noche iré a:l manantial; así quedaré
suyo, llegó á Mb:ico en Septiembre de 1570 y reente.ramente tranquHo.
gresó á Europa. en 1577.

?e

A la me.día !1()~he, Felipe se dirigió
al ma.nant1a,l, cuyas aguas nadie usa.b
ya, por lo a.ma:rgas y, dañosas. Ali lle~
gar, dos sombras se levanta.ron d.e entre
los espesos matorrales, y se fueron a-cerca;1do á Fel~pe lentamente y con adc·
m0ll1 aJ111enazador.
-:-Muchos añO's t; hemos esperado,
Felipe; pero ya estás aiquí, y nuestra
venganza será cumplida, y los tormentos qu•e ipor tu caiusa p,aidecemos lo.
stt!nirá~ ~ tu vez. ¡ Ven, ven, a.se; ino!
¡1 us victimas te llaman y te esperan!
Al decir esto, las ,sombras se acercaron á Felipe, quien reconoció en ellas
á los -hermanos de Inés.
- ¡ ¡1Perdón, perdón! !-,exclamó cayendo
de rodillas y en el paroxismo del terror.
- ¡·Perdón! ¡ Yo no quería mataros y
a·cu,dí solamente al socorro de Inés! '
--'En vano te discuLpas--dijo á sus
,e51palda,s una voz, al mismo tiempo q41e
.i¡pa:recía el. neg.ro .caballero que había
pretendido robar á Inés. ¡ Ya eres mío!
Y se acercó para a,poderarse de Felipe. lanzando una estridente carcaja'.da.
Pero etn· aquellos momentos se levantó del centro del maitorral la forma blanca de Inés, y tocando con su 111Q,no la
p0,lida frente de Felipe:
-¡ Ya Dios nos perdonó,-dijo-y te
salvarás co111llligo !
Todo desapar.eció, y al día siguiente
se encontró á orillas del manantial el
cuerpo inanim.iido de Don A.lvaro Espinosa, que ha1bía muerto fa noahe ante·
rior, vÍ!ctima de la .peste, y flotaba sobre
las agu:as eil cadáver de una hermosísima
joven, á quien nacli.e conocía.
El' aigua del manan:tial volvió á recobl"a·r su primitiva pureza, cuando algu·
nos días despUJés santificó aquellos lugares la Santa Virgen de Ocotlán, al a,parecérsele á Juan Diego; y .es fama que
no volv,em Tlaxcala á sufrir el azote de
la peste, mientras no vuelva á entur·
biarse y á s.er salobre el manantial de
"La Agua Santa,." (1)

EL E N CAJE
El reinado del encaje está más triunfante que nunca. En efecto, no hay arte más delicado, no hay cosa más frágil, más linda y
más esencialmente femenina que el encaje, y, por otra parte, más
útil, porque constituye por sí solo, casi la mayor parte de los adornos. Se ve en la ropa blanca, en los abrigos de noche, en los vestidos; forma blusas y túnicas enteras y hasta entra en la ornamentación de las habitaciónes y está en todas partes su caricia ligera y
sutil y su armonía de blancura.
Tan verdad es esto, que, para hacerlo accesible á. todos los bolsillos, se han ingeniado muy lindas labores que, sin tener el valor
de las que formaban los ajuares de nuestras abuelas, son muy bellos aún, porque todas las artes, todos los tratados son consultados
para proporcionar los dibujos. Se copia lu antiguo con entusiasmo.
la mano de obra se perfecciona de día en día y la imitación, entre otras, ha obtenido efectos triunfantes.
·
Las mujeres que adoran los hermosos encajeEJ, los llevan poco.
/

.,..~

--:·:::'',..

Su conservación es costosa y hay que notar que entre las modistas
hay siempre alguna dificulta'.! en emplearlos. La anchura no con:ie;1e bien la longitud es insuficiente. Se os presentan entonces
1mitac1ones ta~ tentadoras por su aspecto, que no se vacila en
ac~ptarlas considerando que el arreglo de loe verdaderos encajes es
mas costoso hoy que la compra de esas imitaciones. Se emplean á
oleadas y sin contar, y se llevan sin el menor escrúpulo.
.Para los trajes Imperio, que están tan á la orden del día, se
f~bncan virns de. guipure de Irlanda, de Cluny, de encaje de Cbantilly y de Luxeml. Se colocan esos visos 6 estuches rnbre un forro
ajustado. Se ve de ese modo la belleza del talle transparente á través del encaje. Se mezcla un poco de piel á esos encajes y el efecto
es encantador. He aquí, por ejemplo, un traje Imperio de tela de
Alen~on. Tres intervalos de tul Malines rodeando la falda en la
parte inferior. Entre cada intervalo una orla de bisonte. Una misma tira contornea el escote y viene á posar la cabeza misma del
animal, muy aplastada, sobre el lado delantero, en medio de un
grupo de rosas muy pálidas.
Se l'laboran actualmente encajes de color, rosados, azules, ma-

?

-

-. -

( Omtinuará.)
(1) En Tlaxca.la no se ha dado un solo caso de
cólera morbo en las dos , eces que llegó á :Mélieo
la terrible epidemia. Esto, probablemente, ae de·
be á que el agua. que se toma en Tlucala ea toda
de manntiales alimentados por las filtracionN
de la Malintzi.

. EL BOGA
Como sobre el caimán y la culebra,
Eterno huésped de la playa ardiente,
En su espalda de bronce reluciente
El sol sus rayos cenitales quiebra..
Corre en el bósque, cual ligera zebra,
Corta su remo la tenaz corriente,
Y el sudor._ moja la tostada frente
Y el negro pelo de encrespada hebra.
Y allá en la tarde, que tristeza infundé,
Cantando va sus íntimos pesares
De su piragua en la movible proa.

•

Mientras el sol en el Ocaso se hunde,
Y se llevan los vientos sus cantares
Y la turbia corriente su canoa.
DIEGO

URIBE.

------ ----En los Estados Unidos se han fabn'cadoen
el último año económico nada menos que
10,811.000,000 de cigarrillos de papel.

Traje hechura Imperio, conftúnica.

Traje de paflo.

�- - ·6 oorr6n, verdes; trajes enteros de encaje de
color, forman muy hermosas combin::1.ciones, puestas solJre una falda de terciopelo.
He aquí un vestido de terciopelo marr6n con gran vista en armonía, de encaje.' El sombrero será de lo mismo,
una inmema capelina de terciopelo
marr6n guarnecida de capuchinas. Estola de cabellina.
Para los trajes de baile se hace también, nada más que el bolero 6 el empiecement de encaje. Falda Imperio orlada
de piel.
Encajes de oro ó de plata ponen ~u
nota más rica y, sobre todo, 'más vistosa, sobre muchos trajes. Es una moda
nueva que me parece tener muchos votos. Pero hay que desconfiar de la baratur¡¡. de estos encajes, porque los que
no son de oro 6 de plata fina se ennegrecen rápidamente y entonces tienen
muy mal aspecto.
Se pueden utilizar entredoses alternándose con cintas de terciopelo. Se reservan estas cintas para el talle como
para formar un corselete. Se ensanchan
á partir de las caderas y encima. del
talle.
Es muy lindo un traje de esta clase,
de terciopelo negro y encajes rojizos.
Los encajes violeta sientan muy bien.
Se ponen sobre transparente lila, de muselina de seda, que á su vez se pone sobre raso blanco: Esto forma una gradaci6n de colores del más artístico
efecto. Continúa usándose mucho el
bolero de guipure de Irlanda que se
puede poner sobre todas las blusas. Pero hay que ser muy delgada para que
siente bien. Para las señoras de edad

I

se hacen encantadoras prendas de Chantilly con guarniciones de blondas amarillas.
Para conseguir el color de los antiguos encajes, se sumergen en agua caliente, en la cual se diluye una cucharada de ocre. El ocre es un polvo amarillo que se vende en todas las tintorerías.
Se deja el encaje en el agua cinco
minutos, se seca y .se plancha en seguida.
Para las guarniciones de los alzacuellos, de los pañuelos, de los camisolines, se emplea mucho el Brujas. Para
la ropa blanca el valencirnnes. Para las
blusas la puntilla de Irlanda y de
Luxeuil. El laize de mlencienne1S está
muy de moda para las chemisettes algo
de vestir; se guarnece con motivos de
guipure de Irlanda 6 de bordado que
se recorta y se coloca en incrustataci6n.
Los empiecements del cuello continúan
usándose; pero no encajan ya sobre la
espalda; en cambio, la manga está bastante fruncida en la parte superior y
forma hombrera algo cuadrada; como
es de suponer, está abierta y sobresale
apenas del codo. '
En las habitaciones, el encaje tiene
también su amplia parte: cortinas,
bri.se-bise, cojines cuadrados, tapetes de
mesa, se hacen de renacimiento, de Cluny, de guipure, alternando con el bordado inglés, que es su indispensable
acompañamiento. Muchos cojines pequeños en formas alargadas, en formas
de traveseros (almohadones largos) 6
en formas de coraz6n, se esparcen un
poco por todas partes, sobre las caR1as,
las chaises longues, los canapés de tocador. Para poner sobre los lechos, se

Traje de reu_niones para señora de edad, algo gruesa.

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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"\

.....

MÉxrco,

DOMINGO

7 DE .OCTUBRE DE 1906.

EL .ABECEDARIO.

' ' \.

\
\

Nmr. 41

Cuadro de Mlle. Tbo~man.

•

�abrirlas alas para volar." El Scherzo es muy
triste -dos almas que agotó el amor,-pero
tiene ~na marca de un único estilo logrado,
en que la voluptuosidad y la pena se conEl cronista del diario ya .dió detallada
funden.
cuenta del festival con que la Sociedad &lt;&lt;MaElla que no ha sufrido todavía, adivina
nuel Gutiérrez Nájera» celebró la noche del
Oh! les longs, les brwis cheveux,
tan sóio esos dolores y los hace sentir vivalunes último el cuarto aniversario de su funmente y cuando llega á la final lamentación
Nos lMmes &lt;nt 1Sechent avec eux.
dación en el Teatro del Renacimiento.
su redor exhalar ho~dos suspiros
oye
que son los unicos y los meJores aplausos
En ~l programa de la velada señilé con
De sus manos hechas para entretejer sus que en tal suceso puede oír.
lápiz azul los núm~ros III y IX que corre;- .
propios laureles. me han asegurado que fueLa inspirada art,ista tocó c~~ puls~ión e~pondieron á dos é-xitod más de Ana Mana
ron labradas dentro del cáliz de una. flor d~ traordinaria la "Campanella de L1szt, enCharlP.s Sánchez, la ar~ista jove~ y ya con;aacanto por las ante~as .de u_na manposa a.
grada, la novia amadís1ma d~l p1a1;10. F~.e el quien engañó un silfo vestido de rosa Y rizada de dificultades, varíes estudios de
Chopin, los Nocturnos 13 y 19 y el Sch~rzo
IX el Wals-Capricho de Cam1le Samt-Saens,
· núm. 2 del mismo. Cuando tocó este último
blanco.
.
ta
tocado m~villosamente, y el I~I una mahermosísimo número semejante á unaeataraDe aquellos «sus ojos negros, con vis
zl)rka y una tarantela del eterno Joven Elorpropia, de ella sola," muchas, mucha~ cosas ta caudalosa que corre con estrépito á fe.cunduy, dichos de modo tan ~rreba~dor que en
me han contado los traviesos duende?1llos, Y dar campos tristes y desolados, ó parecido á
ese acto María hizo perder al gemal magnate
locos de entusiasmo al hacer el elogio cum- un cuerpo de batalla que camina. seguro á la
del contrapunto el resto de juicio , que ~on- plido, sólo les sefí_alan con tristeza un defecto: victoria lo hizo de modo t an brillante, con
tanto fdego y convicción, que recordé ~ los
servaba, pa~a ~nloq~ecerlo de a?egl'ia [ cmd~estratégicos de Tucídides, que. en la h1sto·
do con las~fals1ficac10nes], haciéndolo partiria se ven constantemente haciendo una becipe de su triunfo.
lla y precisa arenga, combaten después con
Y digo nue señalé los consabidos números
todas sus fuerzas, y, por últi~ o, elevan sobre
con lápiz azul para sabore~r más tarde un
el campo un trofeo que nadie puede arran·
plácido recuerdo· para aspirar, pasados los
carles.
años como la or~ta emanación del perfume
Lo que sí me maravilló. fué sorprende~ có·
desc~n ocido qttJ se desprendió del cuerpo de
mo se realiza la percusión .de los martillos
una hermosa entre los arrullos de una noche
cuando en la brillante resolución del S~~erzo
posa Ana María sus piecesit?s de Cemc1~nta
de baile embriagó los sentidos y fueseen los pedales. Parece mentira _que dos piño·
singular 'accidente psíquico-á rep~egar en
nes de los pequeños, que dos pies que caben
las celdillas por largo t.iempo, para que la
en sólo un beso, como los del qaballero de
reminiscencia voluntana del aroma. guardaPepe Martí, puedan ejercer presión y efecto
do, traiga consigo· las mismas emoc1.on~s del
semejantes.
.
primer momento, con ~os sacu~1m1entos
Como inteligente, Ana María ha cump\id~
tambifo iguales de la corcha} entra.na ......
ccn amplitud el mandato de Leonardo qJ~c1
Venturosam'cnte sólo transcur.rieron dos
"El buen discípulo d~be superar al maes·
puestas de ·801 para que yo cxperime?tase el
tro." Esto lo ha conseguido mediante un e~·
ritornello del extraño perfume. Fue en ?u
tu dio esforzado, atento y constan~e, y cons~
misma casal convertida en cenáculo de artrstuye el mejor elogio para ella m1sma.Y.Pt
su director, Luis Moctezuma, de env~dia 1e
tas, cuando Yolví á oirla ~' (t &amp;ubyugarme,
prestigio artístico, poseedor de exc~pm~ \es
por tanto.
,
cualidades como maestro y como e3ecu ú ~·
y O creí estar en el salón ele Choprn aq~eCon cuánta razón háse dicho que la m st·
lla noche y cerradós los ojos, ví las preciaca
domestica á las fieras, y au1;1 á losrl!.:!
das escult~ras qne n. :rno y o.tro lado del
agrego yo, después de haber visto á h del
mónstruo negro presiJian la maJestad de~ dolio Contreras, y á Coc6 Grande, la noc e
liente polaco: la del Da~te, en su. actitud
11
miércoles. .
hierática, con el .dedo ínrltce de la diestra e!1
El compositor Elorduy se imp.uso él 8~~a~
su labio inferior, como ordenando recog1-_
Orden del Baño y se sumergió, para a
~iento· la del Petrarca, recostado sobre su
las impurezas terrenas de su sér, en un ~~n·
lira, co~o sobre el hor:obro d~ .La~ra, para ¡Lástima que no nos vean, que no quieran cible arrobamiento, en un~neve~nte unct ~
indicar que el cansanc~o del v1 vu solo pue,de vernos!
al escuchar la interpretación .dehcadfo~á
.
ser aliviado por la mpJer amad.a. Aun m~s,
Pero cuando comprobé el valor de la ms- nffica, de su Berceuse- :una linda m:rearola,
be·
me pareció sentir que el espíritu del amigo piración de Ana María, cuando adiviné_ su al,~ la manera de Godefroi ;-,-de su B
impregnada de la dulce hume?ad de loile·
predilecto de la artista ~letea}:&gt;~ en t:orn?,suy? ma "tangible como una esfera de cristal,
para comunicarle beatitud. e rnspuac1.on, o fué en la ejecución de los Noc_turnos. El 13, sos cambiados en p~ácido Aba1 ; ª3es~n solo
ro juguete para mños gran es,
arro·
para darle gracias y bendecHla por ser mten- una elegía sutilmente cadenc1os~,. coronada ddminante
motivo, alegre, rumuroso y
de
hiedra
y
de
violetas
por
el
e~pir1tu
p.ostá~samente comprendido en sus duelos y en sus
¡¡cando
gico del bardo de Polonia, ~floJa, en una h· llador.
quejas.
b
Así es también como ella l~gra-a~ccionea
paralela
al
dolor,
las
gigantescas
vérteEl Steinway, el bello y potente ruto,
bras del piano y produce ~n lo_s confines de al piano la frase del so?er~io ca¡l lateng&amp;
abierta su bocaza de madera y de mar.fil, de- su cuerpo una música tan mfimta como la de dominar y tener á su novio sm que
liciosamente saboreó ricas sopas de. miel que los cielos nocturnos; entre tan_to, los poetas, á ella.
d
séres viriles
.
Por eso los espíritus e 1os
á la ·¡nle diera SU, duefi.o, con esas camelias sonr?- arrodillados, consideran _en la mt~rpre~e á la
das de cmco pétalos. ¡Y con cuánta gra~1a criatura simbólica en qmen e.stá ~nclmdo un euelen tornars~ dé?ile~ y esclavi:Snsporta·
acaricia y ío fustiga y lo doma la pequena! alto misterio de la vida, el mISterJO de la Be- fluencia de SU rnsp1raCJón y sor dmir&amp;eiÓD
dos á la región excelsa donde a a ño con·
·Con cuánta gracia, sí, pero ella no hace lleza revelada en carne mortal.
á la artista y e~ esplen?or del ensue
He
oído
muchas
veces
el
19,
pero
nunca
ni~guna, bah! Como q,u~ es ~1ermosa, y tanto
vern·en
en un mismo ápice.
ta ar•
me.había emociona.do tan p~ofund_amente cocomo eso, inteligente e mspuada.
.
arte yzco' ··eual
Sºólo así me explico, ante oel recono
mo
ahora
porque
Ana
Mar1a
lo·d1ce
con
tanCuentan los enamorados ~uendes que_ viel deseo
tista, cómo por un m_omen t . '·
ven á las sombras de sus rizadas pestanas, ta pasión: que toda su almita bla~ca tiembla la más extensa de mis amb1c1on;sdir algt!Da
entre sus pestañas como una lágr1m.a. To~a
para verla más de cerca, que una buena ha~a ella entonces la actitud más armomosa, fiJa de aportar algún ornamento, a / todos los
, un cabello de quernbín en las hua PO
sus ojos en le alto, abandonando las líneas joya nueva á este humano mu;n ~~lor.
~P
·
d
medas hojas de las balsammas, y con ese e- del pentagrama, sus ligeros párpados se días acrecentado en belleza y
licado pincel le f~é pint~ndo la fr~nte, las abren como las nubes que oculta~an al sol, Y
FRANCISCO GANDARA·
mejilla? y los. labws. Dicen despues-y yo. se enarcan sus hombros "en el mstante de

Ana María Charles, la pequeña y gran artista.

con ellos- que sobre la 3:.bundosa marn de
sus cabellos reales, han sabido que lleva un_a
corona y exclaman cuando por ~u peso el rico tesoro de sus trenzas se despliega:

á

r~

El Marqués estaba resuelto á casarse, y había comunicado
aquella: noticia á sus amigos, y la noticia corrió con la velocidad
del relámpago p or toda la alta sociedad, como toque de alarma á
todas las madres que teníah hijas casaderas, y á todas las chicas
qllf\ estaban en condiciones y con deseos de contraer mátrimonio,
que no eran pocas.
Porque, eso sí, el Marqués era un gran partido, como se decía
entre la gente de mundo. Tenía treinta y nueve años, un gran título, mucho dinero, era muy guapo y estaba cansado de correr el
mundo, haciendo siempre el primer papel entre los hombres de su
edad dentro y fuera de su país.
Pero se había cansado de ·aqtw:Jla vida de disipaci6n. Algunos
hilos ·a e plata com~nzaban á aparecer en su negra barba y entre su
sedosa cabellera; y como era hombre de buena inteligencia y de no
escasa lectura, determinó sentar sus reales definitivamente, buscando una mujer como él la soñaba para darla su nombre Y. partir con
ella las penas ó las alegrías del hogar en los muchos años que estaba determinado á vivir todavía sobre la tierra.
Con la noticia de aquella resolución no le faltaron seducciones,
ni de maternal cariño, ni de románticas ó alegres bellezas; pero él
no daba todavía con su ideal, y pasaban los días, y las semanas, y
los meses, sin haber hecho la elección.
-Pero, hombre-le decían sus amigos,-¿hasta cuándo no vas
á decidirte?
- Es que no encuentro todavía la mujer que bu¡,co.
- Será porque tienes pocas ganas de casarte, que muchachas
sobran. ¿No es muy guapa la Condesita de Mina de Oro?
- Se ocupa demasiado de sus joyas y de sus trajes; cuidar..1.

mál! de un collar de perlas que de su marido, y será capaz de olvidar á su hijo vor un traje de la casa de Worth.
, .
- ¿Y la Baronesa del Iris'?
- Muy guapa y muy buena; es una figura escul!or1ca, pero lo
sabe demasiado· el matrimonio sería para ella el pehgro de perder
&amp;u belleza, y llegaría á abor.recer á su marido si llegaba á suponer
que su nuevo estado marchitaba su hermosura.
-¿Y la Duquesa de Luz Clara?
.
.
. ,
-Soberbia belleza; pero sólo piensa en -~1verbrse; me deJana
moribundo en la casa por no perder una func1on del Real, y no. v~cilaría en abandonar á su hijo enfermo toda una noche para asistir
al baile de una Embajada.
, .
- Y la Marquesa de Cumbre-Nevada, ¿no es guap1sima Y un
modelo de virtud?
.
-Ciertamente ; pero es más religiosa ~e lo que 1;111 mando necesita: ningún cuidado, ninguna pena,_ nmguna e?fer~edad de la
familia le impediría pasarse toda la manana en _la 1gles1a, 1110 vacilaría entre un sertnón de Cuaresma y la alcob1ta de su h1JO.
- Vamos· tú quieres una mujer imposible.
- No, nada de imposible; ya veréis cómo la encuentro, aur_ique
no sea una completa belleza; porque la hermosura para el mat~imo. nio no es más que el aperitivo para el almuerzo; la .busca ~o_lo el
que no lleva apetito, que quien tiene ham?re no nec~sita apent1vo~,
y el que quiere casarse no exige el atractivo de la completa her mosura.

***
Tenía el Marqués como un axioma, fruto a.e su~ le~turas Y su
mundanal experiencia, que á los hombres, y q~ien dice ª. los ~ombres dice también á Jas mujeres, no deb~ meduseles para formar
juicio acerca de ellos por las grandes acc10nes, por los grandes he-

chos, sino por las acciones insigrificantes y familiares; porque los
grandes hechos, como tienen siempre muchos testigos presentes ó
de referencia, son resultado más del cálculo que de las propias inspiraciones, y no traducen con fidelidad las dotes &lt;lel corazón ó del
cerebro; al paso que las acciones insignificantes hijas son del espont4neo movimiento de la inteligencia y de los sentimientos, y
forman ese bot6n que, como dice el refrán antiguo, basta para servir

de niuestm.

***

Una noche se daba un gran baile en la Embajada de Inglate. rra. Los salones estaban literalmente cuajados de hermosas damas
y apuestos caballeros, todos flor y nata de las clases más aristocráticas de la sociedad. El .Marqués estaba en el comedor, á donde había llevado á la joven Cundesita de Valle ele Oro, una muchacha
de veinte años, iFiteligente) simpática y distinguida; pero q·.::e no
llamaba, ni con mucho, la atención por su belleza, ni era una de
esas hermosuras cuyo nombre viene siempre á la memoria cada vez
qué se emprende conversación acerca de mujeres encantadoras.
La joven Condesa era huérfana de madre, y vivía sola con su
padre, noble caballero, estimado por todos cuantos le conocían.
La Condesita, después de tom~r una taza de té, conversaba con
algunas amigas antes de volver á los salones.
- Pero, ¿cómo no estuviste anoche en el Real? Cantaron admirablemente el Tannhauser- le decía una de ellas.
-Pues mira: me quedé vestida, porque tenía deseos, muchos
deseos, de oír el 1'annhauser; es una ópera que me enca:r:ita.
- ¿Y qué pasó?
-Pues que ya tenía el abrigo puesto, cuando la doncella me
avisó que Leonor estaba muy grave. Entré á verla, y ya no me
atreví á separarme de su lado.
-Y esa Leonor- dijo el Marqués terciando en la conversacíón,
- ¿es alguna señora de la familia de usted'?
- Casi, Marqués; es el aya que tuvo mi mamá; y como nunca
se ha separado de nos0tros y me ha querido tanto, yo la veo como
de mi familia.
- ¡Qué abanico tan precioso traes!-dijo á la Condesita una de
las jóvenes que hablaba con ella.
- No me digas, que estoy encantada con él y lo cuido como á
las nifias de mis ojos; es un Tegalo que me hizo mi padre el día de
mi santo, y son un primor la pintura y las varillas y todo él; me lo
compró en París.
- ¿A ver, ~ Yer?-dijeron todas, y se agruparon en derredor
· de .la Condesita, que, con una especie de infantil satisfacción desplegó á sus ojos el abanico, que realmente era una maravilla del arte.
En este momento, uno de los criados que penosamente cruzaba entre las señoras llevando en las manos una enorme bandeja con
helados, tropezó, vaciló y, sin poderse valer, vino á chocar contra
el abanico, abierto en aquellos momentos, haciéndole pedaws. Crujieron las varillas, rasgóse en pedazos la tela y poco faltó para que
·
los fragmentos hirieran la mano de la Condesita.
-¡Qué bruto!-dijo una señora mayor.
- ¡Qué animal tan grande!-exclamó un caballero.
-¡Parece qüe no tiene ojos!-dijo una chiquilla.
Y el pobre criado, rojo de vergüenza y sudando de pena, podía
apenas balbucir una disculpa ininteligible.
- No se apure usted, no se mortifique-dijo la Condesita con
la mayor tranquilidad¡-no tiene usted la culpa¡ nosotras, que estamos aquí estorbando el paso.
·
Y reuniendo con la mano izquierda los restos del abanico, tomó con la derecha el brazo del Marqués, diciéndole con la mayor
naturalidad:
-Están tocando un vals, y yo le tengo comprometido con
usted; ¿me lleva usted al salón de baile?
- Sí, Condesaj pero no bailaré con usted este vals.
.
- ¿Por qué? ·
-Porque en este momento voy á buscar ~ su padre de usted
para decirle que mañana mismo iré á pedirle á usted por esposa, y
dentro de ocho días, tiempo suficiente para que ustedes se informen, iré á saber la resolu()ión.
- Pero, Marqués-dijo la Condesita trémula, -¿es esto puñalada de pícaro?
- No, señora ; será, cuando más, una estocada de caballero.

.· ... ***
Tres meses después se celebraban aquellas bodas; y en una rica moldura, bajo cristal, se ostentaba en uno de los salones del palacio de los nuevos desposados el abanico roto.
EL GENERAL VICENT:s...RIV A p ALACIO.

�- ·57.2 -

EL~COMBAT(DE FLORES EN SAN L UIS P OTOSI.

- 573 despué,:; de casada, quiso volver á abrazarles
y cuando, un año después, proyectó efectua~
un viaje á la aldea, para que sus padres conociesen al primer nieto.
No era posible; no podía volverá aquella
casa de donde había huído por voluntad propia; no merecía que nadie se acordase de
ella, ni existía modo de perdonarla sus ingratitudes y despegos. Mas en días como
aquel penetraban Táfagas de cariño en el hogar del anciano matrimonio, y la imagen de
Rosario aparecía en todas partes despertando
rflcuerdos y nostalgias que tin vano se esforza ha en destruir la indiferencia. Era el ol vido muy difícil, y si en otras or,asiones pudieron los ancianos alejar sus pesares, no lo
lograron aquella noche, porque el golpe fué
más rudo y la tristeza más grande.
Sentados en el esci1ño permanecieron largo tiempo• entretenidos en reconstruir su fe)icidad perdida ; pero al contemplarla con todos sus detalles, al verla ):enacer con todo el
vicror de su colorido, sintieron que en sus alm~s penetraba la intensa amargura de una
despedida.
- No pienses en eso, no pienses en esoe:xclam6 la señá Dolores, al ohservar que la
pena que abrumaba á su marido concentr:1base en sus ojos, transformándose en llantn.
-¡Si ha de ser lo mismo! ¡Si el apego que
nos tenía se lo lleY6 el demonio!
Y para contener las lágritnas hizo ella dei:;pués inauditos esfuerzos.
El tío Quico la miró angustiado; notó que
los recuerdos deshacíanse también en lluvia
de pesares en el corazón de la C?mpaíiern de
su vida, y luchando por destrmr sus ahogo;;,
dijo haciendo alarde de una fuerzn de vol untad que estaba muy lejos de sentir:
- No· si no quiero que vuelva . ¡Ojalá que
'
,
vi va siempre lejo¡¡ de nosotros! Así corno as1,
mejor estamos solos. Pero estas palabra~,
que no habían salido de muy adentro, se
apagaron, sin imrreinar ~e.co!1suelo e~ambiente que envolYJa a lo~vieJecitos. Aumentaron, sin quererlo, la tristeza que le5 rodeaba, y yá sin fuerzas para soportarlo , se c,strccharon en un abrazo, y umendo sus rostros,
lloraron largo tiempo con sollozos que abo-

muy intensas en el matrimonio luga reiio.
Con la campanada que dió. Rosario al l_rnir
de la villa, y los comentanos que los vecmos
Fué la cena muy triste, la más triste, sin hicieron al conocer la fuga, quedó muy mal
parada la honradez de la chicuela, y la man;
duda alguna, de su largo matrimonio.
Solos, en aquella cocina de pueblo, destar- cha &lt;]Ue emborron6 su buen nombre cayo
talada y grandota, celebraron sus bodas de también sobre los viejecillos, á quienes alguoro el tío Quico y la señá Dolores, y ésta, pa- nos acusaban de haber aleccionado á la mora conmemorar tan fausta fechn, hizo una zuela para que engatusase al inocente seiiofuente de natillaR que la recordaron sus gran- l'ito.
Y nada más lejos de la verdad. m ~~o
des éxitos culinarios. Pe.ro ni las natillas, ni
(1uico
y la sefíá Dolores renegaron de su h1Ja
el tost6n ' ni el pollo .en pepitoria fueron
, re-. al sentirse heridos en lo más hondo de_sus
cibidos con los honores que se merecian, m
el clarete, encenado en la limpia jarra, des- almas por la incalificable ac?i?n que había
pert6 la mús pasa;era alegría en aquellos co- realizado, y negáronse á rec1bufa cuando;
razones gemelos.
· Faltaba alguien en la mesa, alguien que
había faltado también el afio anterior, y el
otro, y el otro, y que se llev6, al huir, la esperanza de los viejecillos; alguien que, despreciando los cariños más hondos, ª?~ndon6
el hocrar paterno en una tarde de Diciembre
con ~1ás mcláncolías y más nieblas que las
que rodeaban en aquel instante al anciano
matrimonio.
·
Y era natural que estando aquel hueco Vácío, que no pudiendo acariciar aquella cabellera rubia ni dar un beso en aquel rostro
de nácar ~o lograsen el tío Quico y la señá
Dolores 'celebrar el aniversario de su boda
con las alegrías de otras veces.
.
JJor eso se separaron de la mesa y se sentaron en el escáño pr6ximo á la lu m.bre, que
con chisporroteos continuos ardía en el hogar. Era el úníco calor que confortaba sus
cuerpos. El que daba vida á sus almas llev6selo .aqueUa ingratona, que tan temprano
gust6 de los amoríos; aquella hija despegadota que se escap6 con el señorito, con aquel
hombre que tan buenas. artes se di6 para robarles su cariño. Y era mucha }ª, pena. y
muy honda la tristeza que e~wolvia a los vi?jecillos para tratar de domma~la en un d~~
de tantos recuerdos. En otro igual conomo
Rosario al señorito, y al poco tiempo huy6
con él, cambiando por su caripo el que la
.
profesaban sus padres.
y menos mal que el afortunado mp~or hizo lo que debía y se cas6 con Rosano, rodeándola, á la vez que de sus amores, _del
lujo y de las comodidades que le penmtía
tener su envidiable fortuna. Pe1:o, así y todo,
E L COMBATE DE FLORES EN S AN_LUIS P OTOSI,-Coc h e
aquella aeci6n imperdonable deJ6 amarguras

BODAS DE ORO

Se había lanzado á defenderá su hijo; quería servirle de muralla. Pero la pobre avecilla temblaba de miedo; su grito era ronco y .
salvaje; moriría; sacrificaría su vida.
A sus ojos, el perro, ¡qué gran monstruo
parecía! y no obstante, el J)ájaro no había podido quedarse arriba, en aquella rama tan
alta y segura. l'na fuerza más poderosa que
su voluntad, lo había lanzado de allí.
El perro se par6, retrocedi6. Diríase que
hasta él había reconocido aquella fuerza. Le
llamé aturdido y me fuí poseído-de un santo ,
respeto.
Sí, no os ríais. Era respeto lo que yo sentía delante de aquel pájaro heroico, delante
de la fuerza de su amor.
El amor, pensaba yo, es mú::, fuerte que la
muerte y que el miedo de morir. S6lo por el
amor se mueve y se mantiene la vida.
TOURGUENEFF.

N O TA

El monumento religioso más alto del mundo tiene 3, 548 metros de elevaci6n sobre el
nivel del mar, gracias al pedestal que la misMi perro avanzaba y temblábanle las pa· ma tierra le ofrece. Tan elevado monumento
tas, cuando de pronto, desprendiéndose de consiste en una estatua. de la Virgen María,
un árbol inmediato, un pájaro viejo, de plu- erigida sobre un pedestal de roca en la cima
maje negro, cay6 como una piedra ante la de la Roccia Melone (Italia), en la Regi6n
mis:na boca del perro, y crispado, loco, b0- de 8usa. La figura está vaciada en bronce y
queando, desesperado, lanzando un pi .. pío .. .· tiene los brazos extendidos en actitud de benque daba lástima; saltó dos veces delante de decir el grandísimo territorio que se extiende
aquella boca abierta, de afilados dientes.
á sus pies.

EL CnMBATE DE FLORES EN SAN LUIS POTOSI.

gaban, con lágrimas que descendían por la
piel sin llegar á evaporarse.
Un golpe, dado como con temor en la
puerta de la calle, sobresaltó á los viejecitos
y alej6 su angustia.
¿Quién sería? ¿Quién á aquellas horas llamaba á la puerta? Se lo preguntaron varias
veces, y como no dieran con la soluci6n, ·SI')
dispuso el tío Quico á poner en claro la cosa.
Llegó al portul, y como el que desea aclarar un punto confuso, abt i6 la puerta. Ante
sus ojos aparecieron entonces su hija, un nifio que semejaba haberse desprendido de un
lienzo de Rubens y la figura de un hombre,
esfumada allá, en la obscuridad de la calle.
Su primera intenci6n fué despedirlos con
cajas destempladas. Contrájose su rostro,
dibujando la huella del desagrado, y hubiera querido cerrar la puerta de golpe: con
brutal impulso, como el que desea vengar
de una vez agravios antiguos, pero no pudo.
Hubo algo que dulcificó su c6lera y que despertó la piedad en su alma. El pequeñuelo,
al ver al anciano, corri6 á su encuentro, y
abrazándose á sus piernas, grit6 con la infantil alegría que seduce:
- ¡Abuelito! ¡Abuelito!
El tío Quico le cogi6 en sus brazos y le
bes6 en la frente. Sinti6 luego que un amor
muy grande se metía en el alma, y, ansioso
de perdonar y de :iuerer, exclam6, con voz
que reía y lloraba al mismo tiempo:
- ¡Adentro todos!
Y volvi6 á besar á su nieto, porque en él
besaba todos los amores de su vida, y volvi6
el pequeñuelo á acariciar el rostro del anciano, gritando con vocecilla que sonaba á música :
- ¡Abuelito! ¡Abueiito!
ARTURO

G. CARHAFFA.

EL PAJARO

d e l os señores J orge:unna y

Cía.

Volvía yo de cazar é iba avanzan~lo por
una avenida de mi jardín. Mi perro iba delante corriendo. De súbito VfO que modera
fiU carrera y avanza con precauci6n, corno si
&lt;Matease caza delante de él.
Extie~do la mirada por la avenida y veo
un pajarillo casi implume, de pico amarillento y con la cJbeza cubierta aún de pelucilla.
Había caído del nido-el viento balanceaba con fuerza las acacias del jardín- y estaba
encogido, éx tcñdienclo fostimosamente sus
alitas implumes.

C U RIO S A

E L COMBATE DE FLORES EN S AN L UIS P OTOSI ,

�- 574 CAR R ERA S

EN

- 575 -

M I XCOA C.

aparentar una caridad
falsa y dañina, que lleva en sí una mofa cruel
haci::t los actos sencillos
de aquellos á quienes
Jesús llama pobres de
espíritu; dar paso á la
r i s a diabólica".cuando
contemplamos el llanto
y las contracciones del
rc,stro del que sufre, 6
cuando esct.chamos Jog
gritos desgarradores con
qne invoca al Cielo el
que siente en el alma
llls mordeduras del dolor, son pecados fmwstos, hermanos mí o¡; ,
que denotan la gangrena moral de un alma. y
í los cuales el Sér S,i,remo les aplica todo el
rigor ele su santa y mic&lt;terio¡;a justicia .. ... .n

l
' .

Las reinas.

LO DE SIEMPRE
El sacerdote se agitaba en el púlpito po!eído de ira santa: su voz, al salir de los labios,
tenía vibraciones de delgadas placas de acero heridas por potente maza de hierro. Su3
manos descarnadas, en algunas ocasiones
golpeaban con furor la sagrada tribuna: en
o tras, temblorosas y
crispadas, se dirigian á
la multitud y parecían
que quisiesen abofetearla: En su r o s t r o, un
tanto enrojecido y sudoroso, estaba marcado
todo el desprecio existente en su corazón hacia aquella multitud pe~
cadqra que le escuchaba
con indife re n c i a. Su
cabeza, cubierta de mechones grises, que se escapaban por debajo del
bonete, se levantaba soberbia sobre Jos hombros y tenía por instant"s sacudimientos altaneros de león enfurecido. Sus ojos el ar os
despe dí a n llamaradas
de indignación, capaces
de magnetizará todo un
pueblo. El viejo sacerdote estaba transformado comp l et~men.te.
Quien lo hubiera visto
en la calle con la mirada
fija en el suelo, enc~rvado taciturno, y le viese ahora en la actitud
a 1ti va y amenazante,
que reclamaba para su
cara una barba blanca
descendiendo en madeja sublime hasta el pecho para identificarlo
con' un profeta bíblico,

rebosando cólera justa, de seguro no lo habría conocido.
«Gozarse del mal de nuestro prójimo, exclamaba; sentir que la alegría maligna se agita en nuestro cuerpo cuando vemos que la
desgracia ha extendido sus alas negras sobre la cabeza de uno de nuestros semejantes:

\.

: Sentada en su recli~atorio, cerca de un a
columna, se veía una
muchacha ·rubia, pálida, de ojos azules y rnelanc6licos, rodeados de
sombras un poco fnerte!I
y dirigidos con fijeza hacia el predicador,
con los labios contraídos
por un gesto, tal vez de
arrepentimiento, y con
· el cuerpo envuelto en
franjeada mantilla española que enmarcaba
el rostro, haciendo resaltar notablemente su
blancura mate de flor enferma.
Parecía como si meditara atentamente en
las palabras del sacerdote, á juzgar por la
insistencia con que le miraba moverse en la
santa cátedra, por las contracciones del sufrimiento de su cara anémica y fi na, cuando
aquél, ardiendo en beático furor, le lanzaba

itorio una de esas verdades amargas y
nsoladoras que hieren como latigazos,
ese aire de fervorosa unción que estaba
iemlo toda su persona. Cualquiera que
bjese visto habría creído imposible la
da en su mente de algo profano que p11hacerle perder el hilo del diálogo intl-r4ue, barndo en las cristianas palabras del
resenfante ele Cristo, sostenía consigo niisSu recogimiento y atención daban soo motivo para ello.
J)e repente se oyó á su l:tdo un leve mur~ o1 semejante al ruido que produce un
ptero al agitar rápidam ente las nlas en
vuelo ligero ...... Ella volvió á mirar con
za ..... .
Arrodillada sobre un tapete raído, estaba
pobre vieja de cara abotagada y terrosa,
i¡Úe rezaba llena de devoción, moviendo al
emitir las palabras, la barba puntiaguda y
lllg083, que casi se juntaba con la naríz,
larga y encorvada como pico de trepadora; al
mismo tiempo que el flojo y grasoso pellejo
de la parte anterior del cuello se balanceaba
ícada golpe de pecho, como la cresta de un
gallo, y que sus ojuelos redondoi,, de buho,
destilaban unos lagrimones grandes como
almendra~, que caían en las baldosas y formaban algo á manera &lt;le asteriscos .. .... .
La muchacha examinó de un vistazo á la
Yieja y luego sus labios se plegaron, dejando
,ar dos hileras de dientes fuertes y blancos,
mcrustados en una encía carno~a y purpuria oomo peluche; su ojos se i1uminaron con
delicioso fuego, el cual, con susreflejos, tiñó
Ju mejillas de una suave coloración de rosa,
7m seno tuvo, durante algunos minutos,
illllensos y descensos rápidos y entrecortadm••.. .. ¡Oh! ¡la risa, la risa burlona, fluía
de su cuerpo en chorro comprimido!
ICntre tanto el sacerdote clamaba desde el
pfilpito: &lt;&lt;Seamos caritatiYos, hermanos mios;
tmémonos los u1.os á los otros, como Cristo
JQ ha amado á todos; no tengamos ojos, ni
oídos para los defectos materiales y morales
nuestros semejantes; abriguemos en nuestros pechos raudales de compasión para con
nuestro hermano infeliz, y así algún día po-

CARRERAS EN

MIXCOAC.

Los corredores premiados.

dremos esperar la caridad, el amor y la misericordia de Aquel que nos ha creado .... ..,,
ALFONSO CASTRO.
En los pueblos mahometanos no les es
permitido á las mujeres, por .ningún motivo,
traspasar el umbral de las mezquitas.

CARRERAS EN

.

MIXCOAC.

P L US ULTRA
I

No de la f~esca brisa los halagos;
No los dulces gorjeos
Del ruiseñor en la escondida selva;
No los pintados pétalos
Ni el perfume de rosas y jazmines
Lozanos de mi huerto¡
Xi aun la humana amistad, ni de los h0mbres
Efímeros consuelos '
Endulzan mi existencia: otras '.lulzuras
Más íntimas yo anhelo.

II
No de las ondas de la mar bravía
El fragoroso estrépito;
No el siniestro fulgor del rayo ardiente,
. Ni el retumbar del trueno;
No del fiero huracán el brazo hercúleo,
Que arranca y troncha el cedro¡
No de la tierra los temblores súbitos,
No del volcnn el fuego
Amedrentan mi alma: otros temores
Se albergan en mi pecho.

11

III
No los astros, diamantes que tachonan
La bóveda del cielo;
de la luna en apacible noche
El argentado espejo;
Xo del sol lQs fulgores, que iluminan
El vasto firmamento;
No del sabio axiomáticos principios
Abstractos 6 concretos
'
Mi mente alumbran, no: que hay otras luces
De más vi \:OS destellos..

No

México, Octubre de 1906.
JosÉ UGARRIZA, Pbro.

,,~

rJ
Un detalle de las carreras.

El Prefecto de Mixcoac y les organizadores de la fiesta.

---- - - - La mujer que quiere vestir de hombre en
Francia, necesita una licencia que cuesta 50
francos anuales. Hasta ahora s6lo se ·han
despachado seis de estos permisos.

�- 576 -

- 577-

LA EXPOSICION DEL "CENTRO AORICOLA E INDUSTRIAL POTOSINO."-Edificio en que se verificó.

EL NECIO
El necio es un animal muy singular. Los
que le confunden con el imbécil, demuestran
carecer por completo del seutido del análisis
y de la clasificaci6n. Entre el imbécil y ~1
necio existe una diierencia capital: el primero, cuando no hay más recurso que soportarle en una convereaci6n á solas, es. siempre
fastidioso, cargante y capaz de exasperar al
hombre más tranquilo; mientras que el segundo, en condiciones análogas, ofrece un
, interés siempre nuevo, una evoluci6n imprevista.
Las profundidades de la necedad, cuando
el buzo sabe buscar bieA, están llenas de sorpresas encantadoras y de goces inefables.
!Tener á mano un necio, bien contento de sí
mismo, bien expansivo!. ..... ¡Qué golosina!

Un solo pesar interrumpe este placer de
sibarita: el no poder hacer que un amigo participe inmediatamente de él. El que lo goza
se avergüenza de aquel gaudea1m;s solitario;
pero el necio exige ser cocido tan á punto,
trinchado con tanta precauci6n, saboreado
con t!).nta prudencia, que jamás se puede sab~J.: -~~ uri tercero distraerá al gastr6nomo hasta el extremo de hacer sacar del asador deinasiádo pronto 6 demasiado tarde aquella
rara pieza. Porque el necio, el verda-d.ero necio, es sumamente escaso. Por este motivo es
tan buscado por los inteligentes; mientras
que los distraídos, los de juicio ligero, le confunden fácilmente con el imbécil, que tanto
abunda.
El necio no debe ser forzosamente un bestia. Por el contrario; si es de. buena raza, se
vela y oculta durante mucho tiempo bajo
cualidades de primer orden. La erudici6n y

la agudeza son compatibles con la necedad;
cualidades que las ocultan algunas veces corno la carne de una fruta envuelve el hueso.
Se ve un hombre bien educado, instruido,
amable, á veces célebre, no se desconfía de
él y ee entabla la conversaci6n; pero de improviso, en cierta palabra, en cierto gesto, se
reconoce el individuo particular, se le mira
de manera distinta y se exclama interiormen·
te: «¡Ah! ¡aquí tengo ~no!,&gt;
A partir de este momento, no hay espec·
táculo que iguale al _que uno puede darse; es
un placer regio. No hay instrumento de ~úsica, piano de Er~rd, violín de Stra~iva;rns
que por la presi6n de los dedos de L1stzo de
Paganini, produzca sonidos tan delicados Y
tan puros como aquella manivela humana,
que toca todo-lo que se desea, sise aprieta el
botón conveniente.
La pecedad es la única propiedad d~l ho~bre que ha llegado á completa perfecc16n sm
que se sepa por qué. Por mi parte, no he
visto jamás un necio en estado de perfecto
desarrollo, sin decirme: «He aquí la prueba
evidente del poder y del ingenio del C~aclor.•
Si la fisonomía tan múltiple y tan mteresante del necio pudiera pintarse en algun~
trazos, lo sería por aquel retrato de un hombre eminente reconocido absolutamente ne·
cio, hecho p¿r una mujer que tenía casi tanto
talento como un hombre de talento.
-¡Ah! sí decía le conozco bien. Esaquel
caballero ql;e habl~ siempre de sí mismo ~
que cuando se calla, se ve claramente 1u ,
continúa pensando en sí mismo.
A. JJ.

- - ~ - -- -...---

BXPOSICION DE SAN LUIS.-Toro "Hereford," Importado. Propiedad de los señores Escbau'sler.

Poco después de la hora del crepúsculo~e
la tarde en una noche luciente y estrella '
'
había aparecido
su figura vaporo5a a'}aentrada de la cueva. ·
la
Era ella misma-la hermosa castellana:triste Soledad que engañada trescientosanhos
'
., d e amor·
o·
antes por su amante,
muno
. , y acara se presenta pálida, con los negrísimos elta
bellos flotando sobre los hombros, envn
en un sudario verde como el trébol.
Zo
El primero que la vió fué Julio, el mo

\

LA EXPOSICION DE SAN LUIS.- Toros "Durbam," importados. Propiedad de los Sres. Sánchez Barrenecbea.

impasible en presencia del moribundo contemplaba con sonrisa feroz las postri:nerías
de la víctima.

···························· ························ ·····

Pasaron los siglos, mas la leyenda vi vi6.
Dicen los ingenuos aldeanos que la sombra
de Soledad vive aún en la gruta; y por la
noche, poco después de la hora del crepúsculo de la tarde, cuando la luna asoma majestuosa y chisvean las primeras estrellas en el
cielo, temen la aparición de la verde imagen
y la huyen espantados como al contacto del
demonio.

.....

Perlas del alma.

•

fülla, ¡muy bella es la niña! ¿qué extraño
es que la soliciten mil adoradores?
Pero la doncella es tan coqueta como hermosa, tan pobre como presumida.
Por eso, si su coraz6n permanece insensible ante las protestas de amor, sus ojos ,se
extasían ante las ricas joyas con que otras
j6venes se engalanan.
¡Ah! Por un collar de perlas, ¿qué no daría
la don~lla?
La posici6n de aquel que contempla cada
día en lujoso escaparate, constituiría su feli- .
cidad .

*
*'*

¡Ya e~tú contenta laniñal ¡Yaposeeelan~iacto collar de blancas perlas! BJancas, sí,
pero no tanto como la garganta que rodean.
, ¡Dichosa ju ven, ya es feliz! ¡Ya logr6 su
deseo! ...

*
*'*

¿Por qué rn fa.z estít ajada? ¿Por qué sus
mejillas abrasadas por el llanto?
Porque.¡as6 la ilusi6n de un momento y
el déshonor dej6 manchas indeleblei;,.
¡'Ccm qué placer daría su collar de blancas
perlas por rescatar la pun,za de su alma!
Pero ya es tarde, ¡muy tarde! ·

-

EL ESPECTRO VERDE .

u

más guapo del pueblo. Ella le hizo señas de
que se acercara, mirándole con tanta dulzura que él no pudo resistir.
Después que .Julio, muchos viajeros que
vieron á la hermosa sirena, mientras se levantaba majestuosa la luna del firmamento
y chispeaban las primeras estrellas en el cielo, desaparecieron y nunca jamás se supo de
ellos.
Entonces un terror general se apoder6 del
país y de los alrededores, y no hubo quit,n
pasando ante la._gruta del Segura, no se hiciera el signo de la cruz.
Inútiles fueron las plegaria2, los exorcismos y las bendiciones á la grub á fin de aplHcar la sombra airada de la castellana, que se
vengaba del abandono dé su amante sacrificando tantas víctimas inocentes.
.
Soledad, envuelta en su blanco sudario, el
rostro atligido, suelta la cabellera, se levan,taba melanc6lica á la entrada cte la gruta á
cada noche y á la. misma hora. El joven temerario que la seguía, quedaba como cegado
por la luz deslumbradora que llenaba el interior de la gi:uta, sorprendente por las estalactitas cuyos. colores. los colores del ·irifl, sri
sucedían en una m,1danza de tonos sorpr&lt;!ndentefl. La verde aparici6n se internaba en
una senda de laberintos inescrntablei;,, y luego, mientra~ el encanto duraba y creía poder
alcanzar la suprema felicidad, el hechizo desvanecíase y una absoluta obscuridad la envolvía. El joven buscaba en vano el aire perdido en las sendas inescrtttables de la gruta;
en vano pedía la vida que le iba faltando,
hasta que caía al suelo, extenuado, muriendo
solo, abandonado ai hambre y el dolor.
La imagen vaporosa de la bella castellana,

•

***

Ante el collar, pr?cio de su deshonra, llora
su falta cual n-qeva Mµgdalena .... -(&lt;Quitad, que empañáis nuestra nitidez ,,
--dicen con desdén las altivas perlas á l~s
ardientes lágrimas que caen sobre ellas.
-(&lt;_Al contra1 i.o? -·r~pli~arí éstas,-os purificamos al rehabilitar a la que vosotras habéis
prostituído; somos las lágrimas del arrepentimiento, ¡somos las perlas del alma!
LAS PIESTAS EN SAN LUIS POTOSl,-Arco del Comercio.

M. MARZAL Y MESTRE.

�- si~ -

CUENTOS Y NARRACIONES
POR

ALFONSO M. MALDONADO
TLAXCALA

EL AGUA- SA NTA .

EL MANANTIAL.
I
En la ,calle que llamaban .antiguamente
"Barrio de Tizatliáin," y en 11na casa cuyos derruidos paredones existen hasta la.
f.echa en la esiquina ele San Sebastián, vivía, por los años ele 158o, una honrada fa_milia criolla, cm111puesta de un anciano
y sus tres hijos; los dos mayores, man,-

La familia de Inés se dedicaba á la explotación de la grana, que le proporcionaba suficientes recursos para vivir có111ocbamen1te, aunque con la sencillez y
modestia que entonces se acostumbra.ha.
La hermosura poco común de la doncella, sus negros ojos, en los que, á su
pesa,r, se revelaba una alma apasionaclia
y ardiente, su inimitable gracia, y el perfume de candor y de inocencia que la
rodeabia, habían hec:ho qtte varias veces
fuera solicitada en matrimonio por los
principales mancebos ele la ciudad; pero
ella haibía rehusado si'empre, sin conmoverse con las apasio111aclas súplicas de sus
rendidos amantes.
E ntre ellos hubo uno que, más constante ó 11).ás enamora.do que los otros, no

- 579 - ·
más que de ordinario y volvía sola en~
contró, en la plazuela qu e hoy se lÍama
de San Nicolás y que euton,ces estaba
cnbierla ele .árboles, pues aún no se edifiaaba el templo al cua! debe su nombre
á un joven caballero es•pañol, enterame;
te vestido de negro, que la saludó cortesmente al pasar.
A partir ,de ese día, todas las tardes
Inés prolongaba su estlancia en el manantial, y todas las tardes encontraba al
caballero en el mismo sitio, cruzaba con
él una rá,pida mirada, y llegaba á su casa
inqui"eta Y' pensativa.
Negros eran los ojos del caballero, negr-bs sus espesos r..,,bellos y rizada barba,
hermoso su pálido se1nblante y riquísimo su traje negro.
·Cu.ando la joven lo vió por la primera
vez, sin1tió una conmoción extraña; de
aiquellos negros ojos había partido un
relámpa·go de fu ego que incendió sn sangre; aiquellos ojos. se fotografiaron en su
alma, y fueron inútiles cuantos esfuerzos
hizo pa.ra olvidarlos ; la a.traían, la fascinaban. y en va110 al día si,guiente concurrió á la misa solemne del convento de
San F·rancisco; á un lado del sacerdote
v al pie mi smo del altar, se le ap.arecía
la hermosa Y' negra figura del caballero.
que volvía á dirigi rl e su ardiente 1y fascinadora mirada. Se encomendó en v.ino
á la Santa Virge~ de quien era especial
devota, prometiéndola ir al manantial
por distinto camino; por la pa·rte olvidó
su .promesa, y encontró en el mismo s:tio al desconocido, y siguió m¡r,ánclolo
todos los días, y sintiendo nuevas gotas
de fuego circular por sus venas, hasta
que, al fin, se abandonó por ' completo al
encanto de aquel amor extraño qne se
habáa apoderado de su alma.

Nuestros grabados

LA CUESTION RELIGIOSA EN FRANCIA.-La Asamblea de los Obispos - El Obispo de Montpellier
pronunciando el discurso de clausura.

cebos de veinticinco á treinta años, y la
menor. una pr-eciosa niña llama:da Inés,
que a.ca.baba de cumplir los diez y ocho
en la época en q11e comienza-la ptreg~\~a
y .fan•tástica leyemd.a .que refiere un vteJO
manuscrito, del ual yo la he toma,do para transladarla á esite libro.
E n aquel tiempo, Tlaxcala h ada un comercio bastante activo con la gran! que
iabundaiba ,en su territorio y que concluyó .
panque los españoles impusieron una gabela que se negaron á pa,gar los :iatu.r,ales, llegando á tal grado la obst111 ac1011
de unos y otros, que los segundos destruyeron las ,nopaleras en_ que se, criaba
la cochinilla, antes que su1et~rse a paga•r
lo que exigían los primeros, s1 con escaso
derecho, con harta sobradia fuerza.

cesaba de ronidar la casa de Tnés, cuyos
desdenes no eran parte á vencer La pasión que alimentaba en su pecho, y que
era conocida por tocios los vecinos del
barrio, pues Felipe, que así se llamaba
el enamorado n1ozo. no cuidaba de ocultiar!.o.
Todas las tardes Inés se dirigía á una
pintoresca y arngosta cañada que se encuenüa á poca distancia de la iglesilJ
ele San Sebasti.án. al pie de la eminencia
en la que, más tarde. fué constnüclo el
Santuario de Ocotlán. Allí, como todas
las jóvenes del b~rrio, llenaba de agua
un cánta·ro en el cristalino y profundo
manantial que brota entre los árboles, y
regresaba traruquilamente á su casa.
Una tarde que se habí1a detenido algo

El é!becedario, cuadro de Thornam.-Ha llegado el triste momento de la lecci6n, y en
vez de revolotear alegre la mariposilla, tiene
que estarse quieta y formal y atenta; y por
si todo esto no fuera bastante, tiene que
aprenderse los nombres de todos esos garabato.s que llaman letras. ¡Qué pena tan grande!
La madre tiene que poner la cara seria para que la niña no tome á juego la lecci~n, Y
la riñe porque no recuerda el abecedar10; Y
In niña, que no conoce todavía las letrai:,
empieza á conocer los primeros sinsabotes de
·
la vida.
, El gra hado de nuestra primera plana da
r.abal idea del asunto y del acierto con que
la Srita. Thornam, artista dane!"a, ha sabido
dar expresi6n á las fisonomías de la madre
y de la hija.
la Exposición de San Luis Potosí.-Raben los
lectores de EL TIEMPO, pues ?ste dedicó al
asunto varias columnas en su edición del 25
,del mes pasado, que recientemente se celebró en San Luis Potosí, como parte de l~s •
festrjos organizados para conmemorilr el ani·
ver.~ario de la proclamación de ln Inde~n&lt;lencia, una Exposici6n Agrícola é Indust~rl
que dejó recuerdos imperecederos en aque e.
i,ociedad y ha abierto ancho campo á las dsÍ
pirnciones de todos los hombres 3§11ªntes e
trabajo.
Como complemento á la iriformaci6n de
nuestro diario, publicam.os hoy ;va~a~, foto·
«rafías y otras las daremós en la ed1c1on del
,...
'
domingo pr6ximo.
_
Representa una el edíficio donde se celebró 1a Exposici6n. En otra vése el Arco .de

LA C UEST I ON

RELIGIOSA

EN

FRANCIA.

Muchedumbre esperando la Falda de los Obispos .

' o levantarlo por el comercio de Ran
en el crucero &lt;le las calles Hidalo-o
v
b
"
z, v como se ve en nuestra reproducI fué un arco soberbio. E~tra de ellas
parte ?el departan:iento de pinturas:
os fueron los expositores que figuraron
:ate ramo. Entre las firmas veíanse las de
ora U~ Guadalupe de la Vega de Rodríde la señorita Carmen Rodríguez y Vedel jov~n D. Elfas L. de la Cerda y de
Jhrgar1to Vela. De los trabajos que prelas personas mencionadas, hay alde verdadero mérito á los cuales el
o asign6 los primero; premios. ·
11. departamento de Ganadería ofrecía un
ro d~l más vivo interés. ~eguramente
los eJemplares que se expusieron en r l
n figurar en los mejores concursos.
De algunos ejemplares presentados damos
reproducciones fotográficas. Es uno el
tH~reford, » importado por los señores
usier Hnos., propietarios de la Hacienclela .Mula. En otro grabado pueden verlloa t'Jemplares de la Hacienda de la Pila
señores Sánchez Barrenechea.
'
CIII de Pierre loti.-Publicamos hoy
reproducciones fotográficas de la sunresidencia que en la pequeña aldea de
ort, en una éxtremidad de la calle de
zy, J&gt;?See el original y famoso literato
Lot1, autor de las «Desenchantées. n
en el interio!·,.qué riqueza de detallei:,
gusto tan exquisito. Tres de las ilustrade de esta edici6n representan otros tan partamentos: es uno la pagoda japoneue es de laca negra y de una magnifisorprendente, con sus adornos de oro
amarillo, verde, etc. Sobre una especie
res se ven colocados en artístico dese!llblemas religiosos, sim b6licas dgiie¡:imales sagrados, Bouddbas, Kwanotens, etc. Sobre uno de erns altar, R
;:itado y con las piernas cruzadas, un
grandez!l' humana, el antiguo dios
• de seis brazos y cinco ojos, que se
omc .....~--culando ferozmente.
·
la taml;ién una vista del Sal6n turco
!Pmezquita, pues Pierre Loti tiene tamJiamezquita . Esta es tan pobre como
botros departamentos de la casa.
:¡'e lanqueada con cal y todo su mobireduce á una cama de campaña, tan
como las de los camarotes· una me-.dera blauca y dos cajas' largas de
~

niz~Jión religio.sa creada por la ley de separac10n, se reumeron como se sabe, el 30 del
pasado Mayo y condenaron las asociaciones
cultuales concebidas en aquella ley y aprobaron por una gran mayoría un proyecto de
asociaci~nes can6nicas legales, redactado por
el Arzobispo Besany0n. Tales decisiones fueron. transmitidas á Roma.
· El 10 de Agosto, por la Encíclioa Gravissirno, Pío X, no sólo condenaba como los _prelados las asociaciones cultuales de la ley de
1905, sino que también decía que las asociaciones can6nicas legales no ofrecían á sus
ojos garantías suficientes.
.
El Cnrdenal Richard, Arzobisµo de París,
com·ocó en el acto á .los Obispos á una segunda Asamblea plenaria, que se celebr6 el 6
ele Septiembre último, para discutir lo que
se habría de hacer.
Las sesiones, como las de la primera reunión
se celebraron en los salones del Arzobispado
hajo la presidencia colectiva de tres Cardena~
les. Concurrieron 82 Prelados.
. Aun n.o recibimos de Francia detall'1 precisos y ciertos sobre la Asamblea episcopal;
p_e~o por lo que hemos visto en la prensa pans1ense, parece que una gran mayoría de los
Obispos tomaron el partido de mantenerse en
el s~atu 1uo, continuar e¡erciendo el culto en
las iglesias y esperar lo que haga el gobierno
el próximo 12 de Diciembre de este año.
La sesi6n de clausura de la Asamblea termin6 sus trabajos después de tres horas de
sesi6n, consagrada casi toda ella á discutir
los términos de la comunicaci6n á Su Santidad y á revisar las actas de las sesion~s que
han ele enviarse á Roma.
'
'
Con motivo de la 'clausura, los Prelados
asistieron á una solemne Salve en Iglesia
Notre Dame, á la que concurrieron unas\. ....
4,000 6 5,000 personas.
,
. Mon~e~?~ Cabriei:es, Obispo de Montpelher, dmg10 a los asistentes un notable discurso, terminado el cual, todos los Obispos
$e pusieron de pie y al mismo tiempo dieron
á la multitud la bendición pontifical.
A la salida.de la ceremonia, se produjeron
grandes manifestaciones de simpatía. Algunos P~clados se dirigieron á sus domicilios
en carruajes y otroR á pie. A su paso se les
besaban los pastorales, y las madres les presentaban á sus hijos para que los bendijesen.
Y en la amplia y grnndiosa plnza de Notre Dame, estallaban de cuando en cuando
gritos entnsiastas que decían eran vivas y
hurras por los Obispos.
Cuando la tarde de ese día, que fué el 7
del pasado Septiembre, volvían los ObispoR
á sn~ respectivas diócei,is, han de haber ido
muy impré8ionarlos .v agr.1decidoH por las
m·11)ife:;ta,,iones e.:-:pont:í.nens y calurosas del
buen pueblo par i:;ier,sr.

la

1

Sefiorita Enriquéta Morales, distinguida artista
mexicana.

Fr~~cia, )) provoc~da con motivo de la separac10n de la Iglesia y del Estado en ese paÍR.
Consultados los Obispo~ franceses por el
Soberano Pontífice respecto á la nueva orga-

Ida Asamblea de los Obispos france·
Duestra diaria edici6n hemos -aminformado de los asuntos relacio:GOn Ia llamada c&lt;Cuesti6n religiosa en

Los Grandes Duques de Bade, que han celebrado sus bodas de oro.

�- 581 -

- 58o-

111 primer

zas, dJEtdinad~s d~ d~rmitorio de trasto~ 11
a1macen e cna os viejos.
J
No faltan en mi cuao.ra ni el galline
las flores de corral· ni la quinta
estufa, ni el pollino par~ 1'.18 aves deli~ª
Tengo ademas un escn bien te con Ju ·
.
tad'
'b l
nares
1 de c1~rta
~ Fo ~ unt ar o..., re~abo
cabra que
n ornen o me copia a 1as mmutas.
¡9,ué claveles tan grandes depositan ·,
"118
· t Q ,
11
ga,t1.nas
so bre 1a PªJª· ¡ ue huevos tan aro111~a 1cos ~1~ypres~nt~ el jardinero todos los
e rns....... ¡ que c1rue1as clan mis aca,. 1
é
b
. .1
crns.
¡qu _som ra m_1s vio etas claudia!', qué frag~nc1a la de mis peces! ¡Cómo aletean los
ciruelos ~n el fondo del estanque!
. ~e cmda una_honr~~a viuda que se quedí,
sirviente con trei~ta h1JOS á los seis afios de
edad. Ella me guisa la habitación me barre
los calcetines, me zurce todo lo que como
Además, entre mi cerdo y yo matamos tod~
los ai1os una criarla cuando llega un Ténorio
de la éooca que es cuando coméis en la Corte
los ricos difuntos de viento y rezáis por el alma de los fieles buñuelos.
Nada, .Juan de mi reparo¡ no tengas vida
para venir. I ,e pides dinero al tren de Alicante, montas en cualquier usurero, y te plantas en este fresco abrazo, donde te aguardo•
para darte un pueblo muy apretado.
Aqui puedes tú hacer una cómoda sumamente vida; verás: Por la mañana sales de
la jofaina, llenas de agua la cama te Javas
el peine, te pasas la cara por la cabeza, y con
un trajecillo de dos cañones y una escopeta
de lana dulce, vas y te internas en el cercano chocolate después de haberte sorbido el
monte.
Si vieras la tierra que se encuentra en esta
casa! .... .. ¿Que quieres conejos? Pues venados. ¿Que quieres perdices? Pues conejos.
¿Que quieres venados? Pues perdices.
Después de traer tal cual pieza en el cuerpo y mucho cansancio en el morral, te comes
un coracero habano y te fumas cuantos platos vaya poniendo la mesa encima de la
criada.
Qué mecedora. más larga, dormirás después sentado en mi siesta ele rejilla, sin temor á que te desvelen en los perros y los aullidos de las pulgas!
.
Puedes entretenerte luego en leer mis
arbustos 6 en regarme los libros, advirtiéndote que por las tardf.s acostumbro áordefi~r
á mi cabra obsequiando á todo el que me v1·
sita. Mojarás, pues, en la leche unos cu~ntos
periódicos, y cuando hayas leído los b1~0chos políticos, nos iremos por los palmitos
de los barrios hechicerois para que veas los
bajos que hay aquí.
. .
Luego te presentaré á las dos contnbuc10. nes del señor .Martinez, que es el recaudador
de niñas; á don Juan contribuyente, que es

ra

LA cisi DE PIERRE LoTL - El comedor. La pagoda japonesa. El salón turco y la sala gótica.

EL CAMPO EN LA VIDA
[ CARTA DE UN LOCO]

Mi primo segundo, don Silvestre Cabezón,
loco de remate, pero con buen fondo, me dirige desde Waldegalletas la carta que á continuación transcrióo:
«Querido J uan: Si vinieras á pasar en mi
corte un buen color, de fijo regresabas á l:t
compañía con el mes completo.
¡Qué campiña tan man~cosa hay aquí!
¡Qué agua tad igual! ¡Qué leche tan quebrada y qué temperatura tan cristalina! ...... Pero vamo~ por novelas1 como dicen en las
partes.
•
Sabrás que vivo ahora en una tía ele rccr,~o
que me legó mi quinta. Magdalena.
A la población de la salida, conforme se
va Castellano de Mónica por la Plana de San·
ta Carretera, hay una fuente con una plazoleta en medio, rodeada de bueyes de Indiac::,
que es donde beben los castaños corpulentos.
Pues bien: frente al agua por donde sale el
domicilio, está mi espacioso caño.
A la entrada de la casa-que es tartamudn,
de nacimiento-tengo á la portera pintarla
de azul. Su marido me poda todos los hijos,
mientras ella da de mamar á los árboles que
le ma:ndá lá finca-; y ·asi está perféctame-nte
uidada la Divina Providencia.

En el requisito no falta ningún edificio:
dormitorios ventilados con sus hornillas á
propósito, biblioteca con su correspondiente
baño¡ tocador elegante para la conservación
de -ero butidos; espaciosa despem,a con su reloj de cola y su piano de ( uco, y amplia coci_na ~on mullidas camas para el trabajo ord111ar10, amén de otras claras, bastantes pie-

paro~-

la nuca.

Cuándo á la caída de la campana suena la
~, y mientras la guardia civil bebe en el

pj!6.n Y. el ganado pa~ea ,Por sus. afueras los
-.rmos, todos los md1genas hmcan la tielP. en el sombrero, se descubren la plegaria
oon la cabeza en la mano, murmuran una
ente rodilla.
¡Qué consolador tan espectáculo!
Ya de noche, podrás clavar la luna en tus
y contemplar la cena en los espacios
otras la cocinera da la ü ltima -mano ú
iter y á Saturno.
¡Con qué pl~to devorarás el primer gusto!
Va verás que excelente Rosario de rscabcnos hace la ensalada. Y si luego no nos
e arroz con dedos, de fijo te drnparás los
menudillos.
Después de engullirte toda la cama, puedes optar por meterte en la tontería-la cual
-.unacena,-ó por irá casa del padre Trc.Jlo en donde juegan al Toro, ti tuerto del
pueblo, que se quedó bot_icario de un 1msto,
~ fisco d~recho! que es bizco del ojo muniapal, y cie1:to Joven, todavía músico, que
toca lll sobrina de llaves por afición y anda
detrás de la trompa del Cura.
.Al dar e.l tren las once, hora en que el re·
JoJ pasa por el pueblo, basta oir el silbido de
la tertulia para que se disuelva la locomotoII y se vaya cada olivo á su mochuelo.
Entonces nos retiramos traqquilamente :t
118!tro refresco, te bebes tu domicilio te
metes en la luz, te haces la cruz en la s~ñal
e,la ropa1 te:quitas la frente, soplas el catre ...
a dorrmr.
¿Eh? Parece que te'?
·
Conque ...... no seas equipaje y coge tu to11.,y vente.
X.

.
t

RAZA MUERTA
A la venerada memoria del ilustre defensor
de los indios, Fray Bartolomé de las Casa,.

tema, •'Por ventura estoy yo en
un ltcl!o 4e rosas....?"
Obtuvo el premio especial extraordinario en los
regoe flocales de Zacatecas, celebrados en el
'Teatro Calderón," de dicha ciudad.

I
A través de los siglos, ¿qué se ha hecho
:aquella heroica, indomeñable raza
Cuau?te~oc, Cocom y Xicotencalt
la _histona llenó con sus hazañas?
¿Que de ros adalides valerosos
que á Cortés opusieron en Tlaxcala
&amp;muro con sus pechos destrozados
el vuelo feral de la metralla
endie~do la fe de sus mayores
~ cristiana fe vilipendiaba?
¿Donde están los poetas
de las cuerdas rítmicas del harpa
ces cantos ó bélicas eetrofas
&lt;on fervor de elegidos arrancaban?
¿9ué fué de los austeros
•bt~s anacoreta.•·, que estudiaran
: pieles cabalísticas
.
de unción, la suerte del Anábuac ..... ?
¿ 6nde los misteriosos agoreros
in las tranquilas noches descifraban
.... uz temblorosa de los astros
1
-.uefi
· o, hermosas venturanzas?
D CIO!I
¿ ?nde los atrevidos arquitectos
bellas ciudades levantaran
Mi~fhén, en Cholula y en Palenque,
ªYen Uxmal v Zempoala
~ á través de pueblos y de siglos
¿Q~c,hf )loran y sus glorias cantan ...... ?
'd 1' ue de los artistas
de ins~s por la gloria, que arrancaban
hbnn rumentos exóticos
¿l)(¡~le guerra y dulces afioranzas ...... ?
qne em e,_en fin , los pujantes paladines
pui1ando la flecha y la macana

°o

r~

Ch~n

LA CASA. DE PIERRE LOTI, - La mezquita.

p~tl?mino do~ pueblo y á la mujer

del sefior d1V1eso que tiene tres Alcaldes en

MR, ELIH U ROOT,

Secretario de Estado de los Estados Unidos que visitó últimamente la América del Sur.

vencieron en homéricos combates
á. las huestes hispanas,
é hicieron que en Popotla
el extremeño indómito llorara ...... ?
JI
¡Ha.n muerto! La conquista
los arrolló en sus garras,
como alud pavoroso que d-estruye
cuanto (t su paso halla,
como indómito potro que, sin brida,
huye por la sabana
pletórica de muertos, y los cascos
hunde en rojas entrañas,
después de que el jinete
yerto quedn, en el campo de batalla...... !
¡la conquista! La noche impenetrable
y horrible, de los pueblos y las razas;
la prisión do agoniza
la vida, entre cadenas oxidadas;
la cárcel tenebroEa donde pierden
¡ay! la noción de libertad, los párias ...... !

III
¡Oh Cuauhtemoc sublime! Si en las noches
de la florida primavera, claras,
cuando el céfiro manso
Pntre las frondas de la selva canta
y el misterioso rayo de la luna
besa discretamente á la fontana¡
cuando al suave terral, los ruiseñores
entonan su amorosa serenata;
cuando dócil el río
lleva á las ondas de la mar1 amargas,
las oloroEas flores desprendidas
ele escondido pensil de la montaña
y los insomnes ojos de los astros
en las serenas linfas se retratan;
si en esas noches dulces y apacibles
de embriagadora calma,

tu fatigado espíritu
por la vieja heredad triste vagara
verías á tus hijos, á los seres
'
á quienes s11ngre y dignidad legaras
perdidos en las sombras del crep6s~ulo,
transformados en hora.as desdichadas
y envueltos e.~ el manto del oprobio,
de la clesolac1on y la desgracia!

IV
¡Fatal metamorfosis!
¡Antítesis horrible! Las mesnadas
que fueron el orgullo de'tu imperio
y el decoro preciad_o de tu patria,
son hoy turbas dolientes,
míseras y extenuadas
de pobres siervos, qué gimiendo llevan
el fardo del dolor á las espaldas!
¡Exodo cruel el suyo!
¡Tristes espectros que encorvado!:&lt; pasan
fijos los mustios ojos en el suelo
·
cual tarda yunta que los surcos labra!
¿No habrá misericordia
para los sufrimientos de una raza
descendiente de fieros adalides
de sabios, de poetas y monarc~s,
que antafi.o, cq¡i su esfuerzo defondieron
la libertad de .Anáhuac...... ?
¿No se alzará una frase de protesta
de la conciencia humana?
¿No llegará algún día
la bendición de Dios para los párias .... ..·?
V
¡No! ¡El destino se cumple!
La suerte está ya echacla
como César la suya
'
cuando cruzara el Rubicón en Galia:
ya el reloj de los tiempos diú la hora.
¡Oh gran Cuauhtemozin ........ .
se va tu raza ...... .. . ! !
CARLOS R. 1\IENENDEZ.

�CRONICA T~ATRAL
Camilo Saint-Saens y su
ópera "Sansón y Dalila"

mostrado en sus obras. Aleceionad
grandes maestros del arte sat
por los
obras, eminente clásico c~nocedura do de sus
los adelantos y evoluciones
· ' del arte
or e todos
do de ellos lo que creía bueno y '
de lo que miraba y mira como apat
_dOSe
ex raviados
. S
·
derro te
. r?s, S. amt- aens es, como ha die
un di strngmdo académico español
ho
derosa personalidad musical ; es un';!ª~:
tor de la escuela francesa digno represe posita
t€ de sus t rad'ic10nes
.
' glorias.
n ny sus
Las melodfos de Sans6n y Dalila O ••
les. unas, ves
· t'd
, ngma1 as otras con tan brillante
ropaJe que encubre la menor inventiva de ell
están
delineadas y se des~ft
,
· claramente
""canas,
en
primera 1mea; 1os trozos musicales están pe
fectament~ definidos; la armonía es rica rrrecta ~ bien. entendida; si alguna vez apa:
ce el leit motu;e, es en la forma sobria que va
lo usaba Meyerbeer
··
.,
den sus tiempos·, y la mst rurn~n t ae1on, ver adero modelo digno d
e:,.tud10, sembrada de infinitos detalles
~·eye]an tanto saber como buen gusto, jamás
mrnde el campo que á las voces pertenece
&lt;le hecho y de derecho.

J

::tan-

.se ha repr~sen~do en Arbeu 111. ópei-a bíblica d~ Ca~~lo Samt-Saens, Sans6n y Dalilri.
Su e1ecuc10n no ha sid? un estreno; pero á
pesar d.e ~so, debe decirse que sí fu é un
acon~ec1m;ento! un afortu~1ado paréntesis en
la· vida langmda que v.ienen arrastrando
nuestros éoliseos.
En su crónica respectiva ya dió EL Trn~rPO un juicio, ª':mquP. á vuela pluma, de e~a
obrn en que Samt- Saens se muestra aún inás
que inspirado autor, como profundo maest~o. ?n todos los di ve~so::; ramos ele la com pof:itc10n, creando una opera como se ha dicho
de magistral arquitectura,' y la obra de má~
valer de cuantas han brotado de sw. fecunda
pluma con destino al teatro. Pero sien nuestro diario hemos hecho ya su.examen, cabe
aquí, y como complemento de aquél, decir
algo del autor y hacer -observar el cal vario rcc"rrido por éste con esa obra de tanto mérito.
Agus tín Agüeros.
Al dar cuenta Berlioz á Humbers Ferrand
----- - - -en carta íntima y confidencial del resultad¿
d.el. ~oncurso abierto en 1867 para la compoCARRERAS EN MIXCOAC.
sic10n de una cantata con motivo de la ExEl compositor Camilo Saint-Saens.
posición Universal de París, le decía: ((DesMuy brillantemente se vieron coronados
pués de haber oído en los días anteriÓres
ciento cuatro obras, hoy he tenido el gran 1874, se repitió. ~l mi~mo acto en la propie- los esfuerzos desplegados por lat! autoridades
placer de ver premiada, por unanimidad la dad que en Croune tema madame Viardot á y vec~nos prominentes de la simpática villa
demi amigo el joven Camilo Saint-Saens ~no quien dedic6 la obra, interpretando esta ~r- de Mixcoac, ~ara organizar los diverso!! festetista el papel de Dalila; que lue&lt;10 en el con- jos con que en esa población se conmemoro
de los más gmndes músu;os de nuestm époc~. n
Este juicio: formado por crítico tan severo cierto dado el Viernes Santo de' 1875 en el el 96~ aniversario de la proclamaci6n de la
y descontentadizo como el acabado de nom- Chfttelet, se oyó entera en forma de oratorio Independencia nacional.
Estos se cerraron con broche magnífico el
brar, del laureado compositor de Las Bodas y que hasta el 2 de Diciembre de 1877 n~
de Prometeo, la generación posteriot á aquel apareci6_ en el teatro,, representándose, tra(lu- domingo último, con unas lucidas carreras,
lo ha confirmado plenamente, y hoy, con so- c~d? _el hbr.o al aleman, por Ricardo Rohl, y fiesta de la que damos hoy varias fotografías.
Fueron organizadores de las carreras el
brados motivos para ello, se mira á Saint- dmg1da por el compositor Eduardo Lassen
.-Saens como artista de altísima valía, maestro e~ el de Weimar, gracias á la protección d¿ celoso actual jefe político de :Mixcoac, sefior
consum1ido, -y tmo de los compositores de Li~tz. D~sde entonces, el drama bíblico, que coronel D. Trinidad Vela Farfán, que se ve
mérito más real y po::-i_tivo entre los que se asi lo cahfica su autor, recorrió los principa- en uno de nuestros grabados ocupando el
cuentan al principio de este siglo. I)e fecun- les escenarios de Alemi:l.nia, siempre con gran centro de un grupo, y los señores Carlos y
éxito ; se cantó, dirigido por el mismo Saintda inspiración , d~ .gran talento y saber, y Saens, en uno de los conciertos de la Sociedad Gusta~o Serralde ( que en la ilustraci6n !lJllrecen a los lados del Prefecto); D. Vicente
dotado de la prod1g1osa memoria que asomLa Grande
, Harmonía, de Bruselas, el tercer González y D. An~onio Moret, que en las
braba á Hans de Bulow, al verle, en las conversaciones que con él tenía sobre arte, redu- acto, as1 como otros trozos de la obra figu-. mismas se ven de pie. Varias distinguidasseraron desde 1880 en los programas de los ñoritas, que se prestaron galante y graciosa·
ducir al piano con asombros.-1. facilidad y
Colonna, y hasta 1889 en Rouen
conciertos
mente á fungir como reinas de la 'fiesta. Uno
exactitud, ya las más difíciles sinfonías de
y
el
siguiente
en el Teatro Lfrico de París' de nuestros grabados reproduce la placa im·
Schumann, como los trozos más intrincados
.
,
l
'
de las {iltimas partituras wagnerianas, para no aparec10 en a escena francesa, es decir, á presa por nuestro reporter-fot6grafo, en que
los doce años de ser conocido y aplaudido en aparecen. Son ellas las señoritas Carmen PeSaint-Saens, como el mismo Bulow afiadía,
reda, Laura Llop, Carolina Rebate, María
«no hay monumento del arte músico, de toda la Alemania.
):,.- la aparición de Sans6n y Dalila no faltó Cosío Robels, Flora Moreno, Guadalupe Pecualquiera época y cualqu~ra país que sea, el
quien creyera ver en su autor un creyente de reda y Aurora Moreno.
cual no conozca á fondo;&gt;&gt; y tan compenetraLas carreras resultaron muy intereaanteli
do está de todas las obras de los más grandes las doctrinas wagnerianas, cctanto por la manera de comprender la ópera y de ca:racteri- saliendo vencedores en ellas los nii'iOS Grego,
maestros, que Gounod afirmaba, en un artículo que publicó la Noiwelle Revue, que ((si zar los personajes, como por los motivos tí- rio Rueda, Gaspar Nava y Pr6spero Mo~tlt
quisiera podría escribir, y escribir bien, una picos que les muestran al auditorio apare- de Oca, que obtuvieron los primeros preml.O&amp;
ciéndose ó alejándose con ellos, ó bien evo- Una de nuestras ilustraciones los representa
composición á lo Ros~ini, á lo \Veber, á lo
Schumann ó á lo Wagner, &gt;&gt; sin que el afirmar ~ndo su recuerdo la orquesta, cuando al en grupo.
cª'su conviniera;» y Clement en sn DiccionaDamos, por último, una instantánea de. al·
lo fácil que le era asimilarse los caracteres
más salientes de tales maestros, quisiera decir rio lírico, dom111ado siB ddda por esa idea guna. dP. las carreras y en la cual se adV18!"
que carecía de inventiva propia, antes al con- trató duramente á la obra y al compositor: ten, entre otras cosas, estas: las buenascondi·
trario, una vez que ((el medio más seguro · acusando á éste de falta absoluta de origina- ciones, hasta cierto punto, de la pista, Yel
lidad y exagerado modernismo, diciéndole, entusiasmo que despertó la fiesta, pue6 COJIIO
para no imitar compositor alguno, es conoentre otras lindezas, que en alguuos trozos
cerlos todos á fondo,i&gt; añadía el renombrado había empleado, casi puede decirse con pre- puede verse, acudió á presenciar las carreras
un público muy numeroso.
autor del Fausto.
meditación y alevosia, el intervalo de trítono
Fruto de tan esclarecido ingenio es el draque los antiguos romanos llamaban Diabolu~
ma bíblico Scins6n y D.alila, su "chef d' reuvre. ,, ·in mflsica, intervalo que «la pedantería ha
FERROCARRIL
Pero ni la fama que Saint~aens tenía ad- puesto en moda para dar un pretendido saquirida, no sólo como gran pianista y como bor arcaico á sus producciones, y que si á aldigno heredero de Lefebre-Vely en el órga- gunos agrada es porque para ellos lo bello es
OFICINA DEL ADMINISTRADOR OENERAL
no de la iglesia. de la Magdalena, de París,
lo feo. &gt;, Pero un estudio más detenido y más
sino como compositor clásico, le valieron pa- ·desapasionado también del drama, ha hecho
CIRCULAR N? 143
ra que la partitura del Sans6n y Dalilci fuese
ver lo injui:lto de tales ataques y lo infundaadwitida en el teatro. Comenzaba á eEcribir
de semejantes opiniones.
México, Septiembre 25 de 1006antes de estallar la guerra de 1870 entre doCierto
es que Saint-Saens, como él mismo
Francia y Alemania, y terminada después de
A regir desde Octubre ?, el Sr. '!1·
confiesa en su curioso libro Ha.nnonía y Meconcluir aquélla, Saint-Saens hubo de con- lodía, ha estudiado á Wagner, como de ello Culloch queda nombrado Super1ntend
tentarse forzosamente con hacer oír en dis- se gloría, aprovechando de su escuela lo que marítimo con oficinas en Yeracruz, en lugar
.,
tintás ocasiones diferent.Js trozos de sn obra. de ella le parecía lmeno; pero no lo es menos del Sr. L.' J. Nunn, que renu.nc10.
Así se vió que, primero en su misma casn. que se ha cuidado bien de declarar que «ni
·w. MORCOM, .
hizo un ensayo del segundo acto, ayudándole había sido, ni era, ni sería jamás wagnerisAdministrador General,
en su empresa la compositora Augusta Hol-· ta, ,, y esa confesión de fe musical la ha demés, Regnault y Busines; que más tarde, en

qu:

MEXICANO

1

A.!:

L COMBATE DE FLORES
EN SAN LUIS POTOSI

Impresiones
gra,tis.-im.as corJse rva,11 tol
ooncurrentes Já las fi e:.tas de San
Luis, de ,muidhos_de los núme~os del urograma; pero,
1
, sm duda allguna , uno• '-'•'
lOs que mas ágra&lt;lables recuerdo· h
. d
1 ean
de Flores , esn que
dt eJa o es _e omlbate
.
~ar~n part~ activa .las pri!lcipales ta mtl~as de la . ~iudad y alg;unias de las CO
lomas .fe:xrtranJer.as
.
..
.. , residentes en 1a mis·
~ta. D1 1c11 m1s1on,, y más que difkil, delitada, era
- t'lClJ,
.
'd detenmma'f
. . ' 0011 tocia
' JUS
e1 merec1 o prem10 al carr·11a1'e 11113.S
i' d'to-DO de llevarlo: algunos haibíá en que ~i
por e~ ornato no lo hub~eran merecido
bastaba tener
... . , en cuenta ,q:uiénes ¡o 11 ev ~'
en él , con el errobc!han, 'dpar.a ir a de/positar
,
e e _ga 1antena, la banderola des,eada
por todos, señal &lt;le triunfo en el perfu·
madod torneo.
d
,Natural era, ,p11es , que eI
o,
espues
de tenmiriado su encarura
J
go? se . thaHara periplejo so!bre si habrí~
procedido .con toda la justicia del caso.
l,\ las seis de l,a tarde los carruajes desfi'larop de la A'Venida "Díez Guti'érrez"
para pasar !!)Oí los lados Poniente v Su··
de la Plaza de_Hidalgo, con dirección a'i
Pas,eo de I~ Constitución, de donde volvenan, segun eil pirograma, á las 7 de la
noche.
.
En este _p,rimer desfile trnvimos, pue3,
la_ opo r.trn11dad &lt;le ver.tos con el cleteni.
Rl}e.nto que .era ne,ces.ario á nuestr·o pro·
¡i)sito. Recordamos &lt;le -e1los en esta forma i
.
,La \'oloni¡ . .l\lemana.-JMé).gnífico Jan.
do. cubierto literalmente de flores arti~
6dia1les, con cuyos colores se si111111laron
dos gr~fos, uno ft' 0acla lado. Tira,ban dos
soberlbws tronoos, caminando al estribo
sabre el primer-o dos distinguidos miembros de la Colonia, luciendo el magnífico ·frnc, ·pantalón de ante .y b()ta fuer,
te, ~omibrero de ,c0¡p,a y la banda tricolor
terciada con stingular gallardía.
La Colon ia Aimericana.-Lan·dó tira .
do por: u.n sv~)erbio tronco .Y dirigido pot
d?s d1strngu1dos mi-e,mlbros de la Colont~. ~ondu'cía a:~unas sefroritas de las
pr1~c1;pales famiJ,ias que radican en San
Ltns .Y estaiba primorosél!me,nte a&lt;lornado con crisantemas amariJilas, entre la;;
cuales ~everlberalban precio,sos foquitos
de .luz mcandescente. Amibos carruaj e,
par.airan al concierto de ruidosos aplausos Y fueron saludados con flores .y ",con
~tti."
.
1:,a .Colo·n~a 'E.Slpañola.-''Vis.,á-vis" lin&lt;lislimo, vestido ,con ,los teolores de la
bandera es¡pañoila: el gual1d,a y el rojo.
Todo él era simbólico : la caja del co-'
dte era la C-orona r·eal · ],as ruedas eran
camtulas de 'reloj y en' ~a&lt;la una de la.~
Portezuelas se ostentaba el escudo de la
Colo.nía. España, ,la noble . ~atrona, la
~ re patria: _e~tnaba soberbia y digna
a t?mar pa_r:tu:1p10 en el reigocijo de su•s .
valientes h1Jos. ¡IAJC!ió,s reS1albios de ren&lt;?r.es 1pasados ! ¡iA.diós odi,os de raza! La
CIVIiización hulrrfana estfrdha á esos dos
s&gt;uieblos en un ahrazo que aplaude , el
mundo y que reicono-ce necesario el pro··
gr!so. Ocu/pa:ban el carruaje las bellas
senoras Y, señoritla:s Agiiero.
CarruaJe Espinosa v Cuevas.-Aihora
~ntra lo ideal! ..... '¡ Qulé hermoso cuaro. es es.te! ... . Es un hermoso coc!hc
:b1erto de flores bl!anq~1ísimas. Despiel Derft111n e de los· nardos. e1111lbriagia ....
Ytn&lt;las sríioritas. 'clic una corrrC'ción
irre~rodiablle, clirig-en el vehículo ..\tri,
~111a coimo un 'autómata u111 codhero
.ton 1ujos·iJ. )ipr~¡i, Yinginila manifiesta su
,;i_

uv~ , os

pos

exipedi,ción para lleva

1

.

mal· pasa
b
r .a soberb10 ani'
n sor re un ar
,d
.
.

vusi'ble · del
co e ,triunfo 111y de "~onf
ca,e una füw1a ele hores
e t1' los ,aplausos atruenan el
aire
y aquellas niñas ¡pasan déJ·and
,
sonrisa,. co1110 ray1to
.
cl¡e s 1 b o una
bosque ta ·, d
o so re un
tor d..
iptza o de flores. Algún escri.
JJO que 1~,o sai)t·a
.
,
"$i 1 . 1
..
, que, admJrar
mns.
a le e•g:ancta y correQción de las da1b .
.
mas, e Ju,¡o del carrua·
mal ó ¡ ¡·b ,
Je, e noso am'
ª 1 r·ea del coahero !''
i 'Por Dio 1
······,·
s ·.. . . . . . nosotros sí · sabemos
senor cronista 1· · · · · s1• 1o sabemos
Jo,
sabe I todo el mundo; ilament.amos yque
ustec no lo se¡pa.
iCarmaje del Ho)·o ·__,C:on
&lt;los Lv11ro-e'
~
1
dos ensueños. son ,dos !~ad~.
~ os ores, !las que van ahí
. O ~:
id~al má,s sublime la de hab·e·r· ~Ú~.n~1~~~
ast' .as oosas 1· · · · · · · ( on . sus traJes
- ~cr- blanqms1mos ~¡::en~s se distin¡guen aquellas
dos cabecitas de rei nas entre !la ' df~·u1d 'de flore~ del carruaje. Este coc-;eu n~
lleva fows incandescentes: lleva dos parei :- es trellas. ele estreBas rutilantef.
so e. !ªs, engastadas en cielos de r~~
sa.¡ i Cerno no las habían ide rec~'b'1r co~
ªP, a uso,s !· · · · i Cómo no 1habiían 'de 'ct~· .
l)nr1,a s de flores!
C:,arru~je Unr a.-lE!stiálbamos de fiesita , de gran fies ta; ílbaimos á cerra r co;1
~r~?11e de oro, la s·erie ·de triunfos que
a i,~mo_s alcanzado. Pa,E~ron la s señori~as ·,~spnosa, y Cuevas, pasaron las !'f'n.or1L,a s dell Hoyo; ahora vienen las bellís1?1as ,Leonor Uin1,a y Li,:pe Vill 11
\11ene ¡a JUve·ntud.
·
.
·~ ·primavera
a )a.
viene
la
·a , derriama·ncIo
cxu berante
.
.)' ~~ober'1...
v1
e,n~ant&lt;?.• grac!ª· donaire, deS1Cle .a !!íra.-eios1s1111a can_ast11J,la de crisantemas bla,ncas,
ele gardern.as,. d~ violetas y rosas, A,quLII~ c,anastd]a, bie·n ¡pudiéramos tomarla
c?mo un ipresente, como una 'o firenda
d,1gna ele Hevarla ante el 'a ra ele las vírgenes en los . te1111Jpllos oonsag-ra,dos á la
beillez,a oura.
,
Carr.u-aje IMeade.~Las señoras d,
Meooe, 'D_oña Joa,quina Trá,pa-ga, la her~
mosa, l,a Jrre,prodhable reina de la belleza, aquell~ 'morena que lleva dos estrellas por. OJO\ se deslizaba tamlbién entre
la co~nente de flores, en las A.ven.idas
de Hicl,alg.c_&gt;a,compañalba Lu¡pi'ta LabartJhe, la mna duke, fiJJa, ano,e]iical cuy.a alm~ bellís!ma se tran~Jar~nta e~ su
cuer'pectto deh,c,ado. Iban entre ro-sas Y.
c'?1r110 deEICansando solbre un fondo d~
~e~ped. En el otro carruaj-e iba la fami11.a de} adaudalado banquern Don Fe&lt;ler100; era una. condha de flores y gasas
de w lor de cielo.
•
Carru,aje_ Hernáindez Gener.--&gt;Maj,estuoso, es¡pjend1doi ~pare.ce luego el carruraje
del senor Don -Mainano Hernández Ge·
ner, en qll'e 'se hallJla la señora su espo-~.a. Es el derroche 1111ás s~bresaliente de
fl?res: )o ,c~1bren i'nnu,merables gardemas. y nqms1mas palm~s de las regio ne:;
trop1,cale~. Se gana nudosos a.plausos y
se conqu1.st~ el segu_ndo premio.
,qanruaJ e Alma·nza .--lEs una concha
·pnmorosa .: Hevia dos tliros s.oberbios.
~aspa: va al estlribo con vistosísimo tra·
_1e de ¡rreiprochable 'g-usto. y Ana María
la ,5uap,1. l:a sim¡oá.tica 'morena de 'te~
a1p111onada. ll eva las riendas. A¡plausos.
fl ores y "confetti."
'
Car;ruaje Venásteo-.ui.-La señora Do- 'Fl.orenc1a
. García
,,, de Y,enástegui se
n,a
pr,esenta acomjpañaicla de Lupita Rodrígu,ez..su landó, ma,gnífi.co. ostenta una
coLeocnón ele bellí,si,ma flores.
L1!cgo fi'guiran otros ca rruaj&lt;!s que,
por 1o numero sos. no d~scribimos. pa ra
no ser cansados. El ,pinmcr premio lo
akanzó el ' lujoso carruaje ,presentado

t~)~

tS&gt;, Jºº

.:-'ª

por "L1a Taib,acalera Mexicana'' y el tercero, la Colonia Alemana. '
Es~a fué la nota brillante entre las di:;tra~c1oi:,es ofrecidas Jal pi,lbJico de San
Lt11 s en las fiestas de Ja Patria.
l.!A SRITA , Et{RJ(_j?UETA IVIORALIES

Puul,ic~mo~ hoy f'l retrato de esta inteligente
e mepuada. , artista , de Ja que ya en
¡
a guna otra ocasion se ocupó este peri' d'
.Y c~t yos cuadros han merecido premios eo1leo
mf' o
E
· ·
n as
~ res ( xposimones de arte en los li'stad
Untdl&gt;S.
·
-'i'
os
1
, L'. Srita. 1Io~ales Perei ra contraerá en bre' e, tiempo !11atnmonio con el joven José Ramon· Gonzalez,
empleado
de ltna gran
.
·1
.
casa
me1ranti
en
la
Yecrna
República
d
l Norte.
1.: •t
~
I
e
1.a .,n a. n orales ha firmado todos
r1rndros con el pseudónimo de «1.ro~q t sus
'l'-' .
'd
lY.l ~ ue ai, y
' · i ?:s co~oci en el mundo artístico.
. N~s dicen que al matrimonio civíl se in
. ~·1~ara11 á p~etas, pintores, escultores á todo;
os que cultivan lo bello y que tiene~ paRión
por el arte.
"
La Srita. Morales es hija del Dr D 8.
mu~l :Morales. Pereira, muy conocido ~1; ~
sociedad mexicana.
Nuestros lect?res verán ron gusto el retrato de la aplaudida «Mosqueta.,,

ª

f

La pasión por las flores.
i La pasión por las flores! He aquí uno d
lr rmores más poéticos que pueden nacer e~
e a ~a humana. Cada espíritu tiene su flor
pre~ilecta. El cultivador que recorre or la
manan1;1
los senderos
de su J.ardín , tieneppuesto
·
su. pensamiento en la flo1• que ha visto
dormuse y doblar sus pétalos el día antes á
la hora del '.cAngelus,i, ese momento delici~so
en gue comienzan las flores á soñar
V
hacia ella y á su paso contempla ap~~¡~ á la:
dm~ás.plantas que le saludan al pasar
ue
se mchnan movidas por la brisa de 1 Y '!
na. u na cunosi
· 'd ad le conduce, una emoción
amanad~ qu~ se da apenas cuenta le lleva á ver cómo bnlla
lt' otra vez al soI la orqu'idea
· nueva
que c~ tva, e1 raro tulipán cuya variedad
c_ompro, d~ paso en un jardín ajeno· el clavel -volummoso
. y perfumado que 1'e qm'ta e1
,
sueno, o 1a cnsantema de cabellos de oro
seda que ~,e abre en su fresco botón.
Y
. La :pas10~ por las flores es idéntica con la
mte?s1dad a la pasión de ciertas mujeres o
las Joyas raras 6 á la pasión que tienen at ~
~os hoémbres por las miniaturas exquis~~s
e 1a poca en que predominaba el l .
,cpoud~éi, de Luis XIV ó de Luis XV
UJO
1{,n iiglés, por ejemplo, acaba de c~mprar
en. on r~s una orquídea cuyo valor sube á
tremta mil francos. ¡Más de veinte mil
de floreQl
por una
· h sola
h variedad
,
... y b'ienpesos
ese
c~pnc o abra proporcionado á ese ric~ ·ardmer? uno. de los momentos más felicesJ de
~u existencia. y por experimentar sólo un
mstante de una verdadera felicidad b'
puede dar una fortuna.
' ien se
El clavel es Tenorio y altanero y por eso
va prendfdo en la cabellera oscur; de l
daluzas y las madrileñas.
as an!ºsa es ardiente, como que su perfume
es rahdo, y es voluptuosa com
.
ella se desprende de sus pétalosºu¿~i:ra que
le as?mla po~ sobre el bardal de los ja~~~is
ver e ca~rnnante que pasa .... ..
El
· ht,i, e1 suave «no me
'd ,,vergiss mein me
olvi es» es azul co
l
.
Gretchen del Rh' mo e pensamiento de una
m.
: Las violetas son las flores de todas las pa·
t nas Y todos los pueblos
,
' porque en todas
partes son ella l
beso tibio d l s isdvngen~s que se ofrecen al
b
e so e otono y perfuman los
uenos amores que abren sus alas y sus es-

1:

..

�/
peranzas cuando las hojas comienzan á caer ....... ..
El tulipán es la flor de la Holanda. Todos conocemos la bonita novela de Dumas, que se llama «El
tulipán negro. » ¡Cuánta poesía hay
en esta 1ucha de. un jardinero por
alcanzar el tulipán de la noche, el
tulipán de azabache, hecho de seda
y de sombras!
En Holanda se ha llegado á pagar ccdos y hasta cuatro mil florines» por una sola variedad de tulipán.
.
Casi todos los hombres tienen
afecto por una flor especial. Unm;
gustan llevar en el ojal de su levita
la clásica gardenia, otros la orquídea y su pompa irisada, otros la
violeta, que da aromas de fiestn ,
otros el botón de rosa que va abriéndose violentamente y que va muriendo á medida que le damos calor
junto al pecho.
Chamberlain ama las orquídeas.
Lord Beacohsfield tenía pasión por
las orejas de oso. Las llevaba siempre en su ojal. Sus conciudadanos
cubren materialmente con esta floreci1la su estatua en cada uno de
sus aniversarios. Monry llevaba
gardenia en sus ccrendingots. »
Las flores han servido para simbolizar partidos políticos, partidos
en lucha.
¿Quién no recuerda la guerra de
las dos rosas? Durante la guerra de
la Restauración, la flor de los monarquistas fué la «flor de lis» y la
de los bonapartistas la «violeta.&gt;&gt; La
flor de la Revolución francesa no
tenía pétalos:. la hoja del castaño, Traje con chaqueta de tela distinta
para niña de 2 á 4 atlos.
aquella que Camilo Desmoulins co-

~~

ÉL REPERTORIO

:/~

DE MUSICA SAGRADA

,

~

Grandes Almacenes de Novedades

l?có c?m~ una escarapela revoluc10nana en los sombreros del pueblo.
Estas flores son hermosas son
valiosas, son irisadas y á veces 'pierden su perfume. Ante ellas nadie
se acuerda de las flores humildes
que crecen en los jardines campesinos y que se salen por entre verjas
de colíhues, como bi estuvieran estrechas en sus cuadros. Ellas se llaman: campánulas, cartuchos dalias, pajaritos, cardenales; etc.
Nacen no para brillar en las mesas
de un banquete ó en el adorno de
una fiesta. Brotan para retozar al
soplo de los vientos campesinos y
para ir á morir al pie del altar de
María, en las noches radiantes de
Diciembre ........ .
Hay otras flores más humilde~.
Aquellas que nacen espontáneamente en los campos, entre la yerva de la ladera, en el verde de los
bosques. sobre las praderas que
orea la brisa. Nadie cuida de ellas.
Son las flores del buen Dios, aquel las que su potente mano desparram6 sobre la tierra en un día en qur
el sol brillaba y en que su rostro de
abuelo sonreía dulcemente.........

S. ROBERT Y CIA.

Los más grandes y m~jor surtidos de la República.

NOTA CURIOSA.

TrajP.
para niña de 11 á 13 años.

con catálogo aprobado

00
~~

.. _P_ºr_e_1_11_mo
_._Y_R;._m_o._ A
_r_zo_b_
isp_o_ f ) ;
de México, es el de
~

•

El violón más grand.e que existe,·
es uno que se acaba de hacer para
una orquesta de Chicago. Tiene
cuatro metros de altura, de los que
dos corresponden á la cnja, la cual
mide, en su parte inferior, metro y
medio de ancho.

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siempre sera .n uestro el original, Ituestra
la inve nt iva y si la constancia ha de ser
coronada del éxito, ouestro crédito está
en la cús pide para. llegar alU, precisa

haber sabido ganar terreno y mirar des·
de lo alto á los que pre~enden seguirnos,.
en tanto que ya nosotros hemos logrado
la realización de nuestros ideales, que
no es poco, y contar como clientela á lo
más di stinguido, tanto de la Capital como de los E stados de la República, á don·
de constantemente están mandando sus
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LAS

"'-:-=~ ~ ~ ~0 - .

~

En estos dn bie:i conocidos y acreditados a lmacenes de calzad0, el due§o de ellos sigue
cvn su propósito de no 1'ender en s'lls dos Zapaterías ni calza'do americano ni del fab ricado en
el.país.
En ..:ambio tie ne el g usto de ofrece r á sus favo recedo res y ai público en genera l un rnr1ado, ben ito y eleg aote surtido de calzado fino, ~:i trefino y cor:iente, siendo la especialid8ó
de mis dos rnsas el r al zado fino.
El Modelo y su t\nica sucursal, ~1 Surtidor da los Nlfto•, son las únicas Zapaterías que
•1endeo el lt'gítí mo &lt;;:alzado Patenta do, Extra rrforzado y el de DulJ lt: piso, Acorazado, que tan
buenos resu ltados lla dado á las personas de ca mpo cobradores, motoristas y to da persona de
mucbJ u abajo.
~
El valor de este magnífic,, C¡ilzado es dr Ju, 1' y 12 pesos, según tamaño ; sus materiales
y coostrncción e.; la mi.;ma; se garantiza una d11r~c1ór :le 12 á 15 meses.
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1 -Es el otoño, hija mía, el otoño: todo
se a.caba, todo se cae, y las hojas forman
ya alfombra .. . .
Alzanse del lago
.' Y siguió contando ::......catorce, quince.
Nieblas vaporosas,
diez y seis ....
Que, miradas del monte, semejan
.! -¿ Y por qué ·las cuentas?
·Turbulentas ola.s.
.1
-Porque. decía m~ max1re, tu bisabue. la, qu.e cuando ·se llegan á contaor ciento,
Nie,blas, que los rayos
se vive cien años.
Del sol evaporan . .. .
-¿ Y para ,qué quieres vivir cien años?
Como la experiencia füipa iltt$iones
-Porque espero á alguien q11e ta¡dará
De la mente loca.
mucho en venir.
l.a niña no co.mprnndió lo que aiquello
José Ugarriza; Pbrn.
quería decir, y se marchó cor.riendo ha'~léxico, Octubre de 19o6.
cia el fondo del jardín.
~i:-c""?M1~,,-1 ,,,,¡f'•Al~®il'lt~~
-Diez y seis, diez y siete. diez v ocho,
decía !a Condesa, y las hojas mustias seguían cayendo al impulso d·el vie!Tto otoñal. .. .
Desde la venta.na próxima del piso bajo, le dijo el Capellán, que estaba obs·ervá11dola:
-Sefiora Condesa, ¿ siempre buscando
los cien años?
Sese,n ta tenía la respetable daima, -y
en sus tiempos de hermosura célebre se
enamoró perdidamente de un h11e,n mozo
CUENTO OE OTOÑ,O
conocidísimo ·en los salones madrileños,
hombre de honor. que no quiso comp.ro1111eteíla iy se llevó, no se sabe dónde, at
Comenzaba Octubre, caía.nse las hojas hijo que. de a·quellos amor-es fué criminal
de los árboles, ,revoloteaiba,n al caer y ve- fruto . . . .
nían á besar los pies de mi señora la ConVeinte años estuvo la Condesa casa'desa, qu,e estaba sola en el jardín ele su da, y ni su marido ni el mundo supieron
palaieio de Carabanche-1 ....
nada de .aquella ,:nisteriosa; a.ventura. La
Y á cada hoja que caía, la Condesa Condesa tuvo hijos y nietos de su matrimon10. pero el recuerdo c1e'l ·hombre aquel
contaba: diez, once, doce, trece . . ..
Llegó corriendo á abrazarla su· nieta, y del hijo que se llevó no se borraba ni
que tenía cm ramo de dalias en 1.a ma- un instante de su mente. Sólo su C~pe1,lán y coofesor conocía el estado de su
no . . ..

Cuá,n suaves se mecen
Del lago las ondas,
e del aura al impulso amoroso
Las orillas bordan.
Cómo va¡;i trazando
Caprichosas formas
De espirales, de nudos, ,de lazos,
De vetas graciosas.
Ya en sus claros surcos,
Ya en sus tersas lomas,
Balanceando, coqueta, su~ alas,
Se baña la alondra.

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~uiero vivir mucho, Y. por eso todos lo~
otoños cuento las hoJas.... porque m1
madre me lo juró, que contando cien segui'Clas, se vive cien años. . . .
,
·, -Pero ,ningnín otoño hemos ~legado ~
.contarlas seguidas, par.qu·e los arboles. o
el viento las van arroJando como qmeren... .
-Hqy he interrumpido. mil veces 1a
cuenta ....
La niña volvió.
-;Albuelita á la 1puerta hay un pobre
muy roto y ~uy andra.joso que pide que
le den de comer.
-'Dale dos cuartos, hij;i mía.
-¡ Si no los quiere! Dice que tiene
hambre, que le den de comer.

-Acomipáñale ·á la cocina y ,que cama.
La· Condesa era muy caritativa y los
pobres lo sabían muy bien, y .aiquél mejo 0
que ninguino, sin duda.
Se m;.rchó la ·nieta y la abuela cambió
,de sitio. Y al pie de un árbol esperó la
primera hÓja que cayese.
-Venga usted, le 1dijo al padre Cura,
y contaremos juntos.
Ca¡yó una, cayeron dos, diez, trein'ta,
cua~·¡nta . . . . Se haibía levantado. viento
fuerte y aquello era una. lluvia de hojas .... Y los dos viejos contaban á toda
prisa, setenta . .. ochenta ... noventa. ...
ciento.
-¡ Oh qué hermosura! l Viviré, viv,i.re, 1... . .

-Pero cuidándose de.l aire de la noche
en Octubre, y ya anochece.
-Es ver,daid, ya es hora de comer . .. .

Y la ,Condesa iba iá levantar-se, cuando
la niña vino corriendo y dijo:
-¡Abuelita! .El pobre se ·empeña en
darte las gracias, de rodillas, antes de
com;er.
·
.
Le hicieron venir. Era un mendigo
que deja,b a adivinar en los andr~jos. de
que venía cubierto, ropa que haibna sido
d-e hombre de la cla,se media.. . . Teni..
dría de treinta á cuarenta años, pero las
barbas las tenía va casi blancas .... Llegó apejyado en ;n pal~ y tra;y~do un
saco á la espalda. Cayo de rodillas delan te de la Condesa y ailargó una carta.
La Condesa leyó:
,
"Arruinados perdidos, yo muero Y el
queda en el m~~do para m?rir si no llega
á tiempo &lt;le ,Chile a ,Madnd ... ,
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"J'-'

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Rusas, Bohemias, Hebr'eas, Húngaras, Italianas, Polacas, Chinas, Japonesas, etc., etc. Tenemos agentes
en toda la República. Pídales Ud. Catálogos.

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MEXICAN NATIONAL PHONOORAPH CO.
~ PROLONGACION DEL CINCO DE MAYO NUM. 75.

MEXICO, D. F. -:Sru--

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~~~~~~~~~?owli?oi~?at:'tc¡;",¡"~i;::?o;~---------------·*
~ ··~~*~*~*~*~~~~~-~*~**~~~~*~*~*~**~~*~~*~~*~~~~*~~~~~**

�EL CULTO A MARIA
Tinieblas respla~decientes.

Underwoo~

Pretendiendo los protestantes que el
culto de :viaria .fué desconocido en los
primeros tiempos ,de la I glesia, el ilusbre ES LA MEJOR MAQUINA
arqueólogo romano Rossi se propuso demostrar lo erróneo de esta creencia. á un
profesor protestante de la Universidad
de Oxford, y al ef.ecto, hizo que le acotnJpañase á las Cat acumbas de. Sant a PrisCONOCIDA HASTA NIY
cila, en cuyos techos se ven admir.ables
frescos .
-¿ Pod·r íais fijar,-le preguntó Rossi,
-la época aproximada de estas pinturas?
-Acabo de llegar de Pompey.a, en cuyos frescos he estudiado, y éstos me parrecen exactamente de la misma época.
- Tenéis razón, y por' ,consiguiente, estos frescos datan del sigla I de la Bdad
cristiana.
Y acercando su antorcha al muro y enseñando á su interlocutor una hermosísima imagen de la Santísima Vfrgen,
añadió Rossi:
-Mirad ahora: ¿ conocéis esta figura ?
-Es tin retrato de M.aría,-respondió
el protesta,n te.
- P ues bien,- dijo Rossi -hace tres
meses que esita ga:lerra estaba completamente obstruí,da por la arena con que
los primeros criistianos acostumbraban á
ceg.a.r las Catacumbas, una vez que las
sepulturas estaban ocupadas. Aihí, pues,
Su escritura es absolutenéis un monu,;n(!nt o de la Iglesia prita.niente visible.
mitiva que da te~timonio de la antigiiedad d.el culto de María.
·su manejo es fá.cily senE l cated·rático protestante quedóse
cillo:
pensativo, y después de unos momentos
ele silencio, elijo est.as palabras, que paLleva. sin cargo extra
recían el· resumen de una lucha in teen el precio1 un tabulador,
rior:
· -Antiqua snperstitionum seminal.
para escribir en colum
"Semilla,s ele viejas supersticiones !"
nas, aparato muy útµ pa·
A lo que replicó Rossi :
~ Decid más bien con San Cipriano :
ra hacer
Tenebrae sole lucidiores ! " ¡ Oh tinieblas
más resplandecientes que el sol~"

DE ESCRIBIR

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•

LA CRIADA SISONA

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'facturas, Estados,
Balancts, ttt
----?t/-

HA OBTENIDO RECIENTEMENTE

P~IlVIE~

Al amo listo, avisado,
Nuncri le engaña el criado.
Hizo comprar Don Andrés
Tres li bras de carne á .Inés;
Y como faltaron dos,
Exclam6: ((Bueno, por Dios,
¿Dos libras de sisa en tres?
Ella ech6 la culpa al gato;
Y él, por ver si era comedia,
De una balanza en el plato
Puso al gato ... ¡y el ingrato
S6lo pes6 libra y media!

•

LA .MAS ALTA RECOMPBNSA

EN SAN LOUIS MISSUURI
1904•
.•

.

PRIMER

ORAN PREMIO

ROSAS Y FRESAS

EXPQSICION DE LIEJA (BEtGICA), 1906

(l

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.¡.J
~

o

MEDALLA DE ORO
Porqt1re lleno de amor te ma,h dé un día
una rosa entre fresas, Juana mía,
tu boca, con que á t odos embelesas,
besó la rosa sin comer las fresas.

1)

e
o

U'

...

A l m~s de tu pasión, una maña.na
t e envié otra rosa entre las fresas, Juana;
n,as tu boca, con ans ia, y no amorosa,
c,omió las fresas sin besa,r la rosa.

....

R. de Camp oam.or.

Expostolón de Portland (Oregon), E. U. A.

Pídanse Informes y Precios
AL AGENTE GENERAL

Gmo. Brockmann.

Cdana, 22. México, e. F.
APARTADO, 564.
Ventea al Contado y en abono....

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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AJa VI.

:MÉxrco, DOMINGO 30 DE SEPTIEMBRE-í)E 1906.

Km. 40

----===·~f==========================================
{

_./----.,,

EN EL C ALABOZO_
CUA DRO DE

J.

N . SYLVESTRE.

�-555 -

labra, la directa eficacia del ejemplo. Y así
fué un poderoso imán de simpatías engastado en el oro sencillo de la humildad.
En el seno de su hoga.r fué todas las veces
hija llena de celo y obediencia; P-sposamodelo rebosante de ternura; madre. amantísi.ma
ej~mplar, anhelosa de transmitir multiplicada toda su heredad de bienes terrenos y ce- .
lestiales, á los pedazos de su corazón.
Dedicada á ]a beneficencia y á la plegaria
como criatura pía inundada de mansedumbre, de perd6n y de cariño, el sér de Lolitacomo afablemente se la llamaba-era como
una ánfora cincelada de rodillas por Fray
Juan de Segovia, en la que derramaron las
virtudes su bálsamo y su mirra.
Parecía una reina, pero una reina de aquellas compasivas, sensibles, santas, cantadas
por los poetas místicos. De ella se reconocía
con agradecimiento, el mérito de ejercitar sus
dones con sencillez y discreci6n; y así se la
veía acudir á curar solícita á los enfermoe del
cuerpo y del eepíritu, repartiendo callad~menté ]a limosna de pan á los vobres, la dadi va ·de consejO' á los descarriados. Su amor
al pr6jimo la hacía abrir los brazos .delante
de la miseria y el dolor, en las capillas de
adobe en los santuarios de mármol ó sola e'n
su est~ncia, á la al ta noche, frente á la Virgen
de los Desamparados. .. . . ...
.
Yo no sé especifiar su virtud, sm~ con la
f'xclamaci6n de Tobías: ((Hay un angel l'll
medio de la sombra."
¿Qué oyó ella al morir? La bendición,del
cielo en el coro, en el himno y en el.salmo,
porque en el más p~·ofundo río .~usical t&gt;X·
tinguió su sed angu¡itJosa de lo Dmno .........
y aun vire y vivirá con los suy~~ la adorada ausente, en el bogar donde deJo. su pa·
labra amable, su aroma, su sonrisa, .su
arrullo.
.
Su tránsito por la tierra fué·ilummado P''.r
un apretado haz de bendiciones. y pudo dec•~
moribunda como Santa Catalma ?e ~na.
«Consolaos conmigo, vosotros todo~ a qu;ne&amp;
amo y tanto me amáis, porque s1 aba.o ono
este valle de lágrimas es para ir al remo de
Dios.»

-,

l

!::.----- --:---

Á.
'
1

--1

El último jurado

,,
St&lt;a. Doña Dolot&lt;es Carnaeho, viuda de ltanda.

Fallecida el 22 del actual.

El ldolor cristiano, el dolor que llora,-el
dolor.que espera, debe llenarse en esta ocaonda consternaci6n, íntimo y justo due- si6n solemne de una dulce melancolía, comantiene en ºestos momentos la sociedad ronarse de una plácida resignaci6n y-según
m~xicana por la pérdida-que nada hoy po- el verbo del Petrarca-curvarse bnjo el yugo
drá reparar-de una de sus más amadas y 'de los designios providenciales.
Su misi6n fué cumplida ampliamente: en
legítimas preseas: la dignísima dama Do~a
la
sociedad del mundo con su atrayente culDolores Camacho, viu~a ~e Landa y E~candon
El luctuoso acontec1m1ento sobrevmo á laa tura.. su ingénita elegancia, discrec.i6n y mo6 y 30 minutos del -sábado 22 del actual, d~s- destia; conversadora 11ena de gracia y ~traGpués de cruentas penalidades, que ~;1 d1~z tivo habituada al trato con personaJeS de
días consumieron ~quel sér que reumo vah- ]os :Oás eleva-dos rangos en la política, en la
·mientos raros en extremo, por altos y abun- diplomacia, en el arte y ~n el ~ngenio, prefiri6 constantemente á la virtualidad de la padantes.

Con ]a sentencia de cuatro y la. absoluciód
de once de los individuos comphc~dos ~JD·
ruidoso asunto de los fraudes á varias fin-el
pafiías de Seguros de Viqa, ha dado
proceso que el vulgo di6 _en la flor de 1lam81
de celos peleles.»
.
.
n11rA muchas y serias cqns1derac1ones por rte de abogados distinguidos, han d.ado.:~
los incidente&amp; ocurridos en las aute:1tes un
que figur6 como presidente de los e
el
abogado novato, quien más de una vez~6curso de aquéllas, :pretendió, com ~u ue sin
nimo, ((quebrarse sm doblarse,''. s
ener1
lograrlo y haciend~ alard~ de sm~n el energía y rectitud, llego á. olv1~~r, seg x resa&amp; ó
e P Po de defensores' d1spos1c10nes
., n pugna'"
di6les peregrina interpretac1on
e
cional con la divisa de don ~~elch~~e queBueno pero esta incu]pacion P ta que el
! d
dar exphca
a s1. se t'ien~ en cuen '6n que
Sr. Lic. Ocampo es la. pnm~ra.
manda en jefe batallas tan difícil~, los ;ura·
plicadas y tan absurdas como la e

61 J

oca:n-

al ~}vac ~m,mazado del asalto y de la desol~cion, sino que eran trasunto del hogar fehz, con paz, con pan, con amor .... ..
A dos Secretarios de Estado los más populares, se les ha visto en la fiesta procomu- nal, confundidos con la turba en franca comunión patriética para contradecir coú su
seren~ actitt~d y ~u elocuente regocijo, la calumma arroJada a los mexicanos por el descontento_ de un «troglodita,, maquinista de
ferrocaml, por la ambición sin escrúpu~os de una empresa norte-americana y por ]a
1mpote?t~ desvergüenza especuladora de
cua~ro o cmco renegados que en la actualidad,
com~os por el hambre y perseguidos por las
autondades de St. Louis Missouri á causa
de sus estafas y desellfreno1 huyen al Canadá
~ms.cando abrigo ·como los lobos que en los
inviernos muy crudos asoman sus fauces en
los suburbios de Moscou.
T,os rumores, pues, .de la asonada anti-extranjera atribuida al 'laborioso pueblo mexicano, han sido de tanta significaci6n como
la que disfrutan quienes los propalaron, enteramente nula.
El escándalo.ha te~minad? sin dejar huellas, y pronto sm deJar casi memoria. Por
eso, guardadas las conveniencias de nombres
y de hechos, me ocurre ponerá dicho escándalo el epitafio ideado por Antipater para la
tumba de Orfeo:

Ci-gít le bruit clu i-ent.

Nota íntima.

LA(ULTIMAS MANIOBRAs:DEL EJERCITO FRANCES,- Un

~ Tambi én, y por las mismas razones de
mexperiencia y de juventud, es de entendertala vacilante posición en que se colocaron
el Sr. Marmolejo, representante de la socieW, y el Sr. Lomelí. de ]a parte civil.
que sí es inexplicable. y aun intolera·
Ne, es la actitud asumida por la mayoría de
lae~iiores defensores, muy dignos de estillleion por cuanto á la noble labor que te;1fan encomendada, más en extremo acreeá censura por los medios reprobados
llll6 J)usie1on en juego para sacar bien librab á sus cliente!'l.
·
Los diarios han citado actos y. expresiones
ecuadas al lugar en qtrn la augusta made la ley debe resplandecer. Se han
~ en las audiencias auto-apologías. de~as. de delito¡;¡ improbables y ataques á
tuc1ones ele bien cimentado crédito.
se representado escenas de sainete y de
se dijeron alabanzas mutuas cas'i reos profesionales, á razón de ..... '. hoy por
Y mafiana por mí, ~· hubo «plétora» de
rtesías y burlas cotizables á la par.
~mprobad? cada.vez lo ilógico é incon1ente del s1stem~ de sentencia en vigor,
acuerdo con tmteza de los pobrecitos
d6n to honorables jueces populares y acordome de Pelletan quiero que cele monde
;::he,» pero m?y aprisa, para que esos cadel traba30 sean dados de baja como
os rasos en achaques de criminalogía.

w

:a;

callón sistema Rimailho.

ritus especuladores y torpes, desamorados de
la verdad y de la raz6n y amigos de la deshonra y el escándalo.
Por el contrario, sin ostentar las lenguas
de .fuego la famosa divisa romana ' ccültima
ratio regum,,1 á la del alba á la meridiana
y a' la 110ra del crimen de' l,1 tarde-como'
llama Hugo al crepúsculo vespertino--las
tonantes voces .de la pólvora despertaron en
til alma-patria afioranzas queridas y benditas, recuerdos invfritos de gratitud á nuestros bravos libertadores, los que realizaron
épicas hazañas para convertir en hombres
libres á los párias ..... .
Ahora los fogonazos no alumbraron séres
de rostros demacrados y sudorosos, sino de
bocas risueñas y ojos brillantes de júbilo.
Los penachos de humo no representaban

La exaltaci6n del alma más allá de la8 consuetudi~arias luchas humanas, parece ya no
poder dilatarse en un supremo cielo de belleza soñado tantas veces.
Iluminadas por la inteligencia y transfiguradas por el deseo, ya no vuelan hacía mí
las ilusiones, trayendo sus alas tintas en pólen de oro que á mi frente rozaban con dulce
tibieza.
Cuando se cree llevar en pos el cuerpo de
la enfermedad y la sombra de la muerte
cuán crudo es el contraste entre mis anima~
dones impetuosas y las necesidades miserables., Cae ent~nces desalentado el fervor y
suben a los lab10s palabras temerarias que
pueden de improviso abrir mi corazón cerrado y sorprender la pena más oculta y obligarlo á confesarse.
Y al bendecir, triste y tarde, el rigor de
una prolongada disciplina, busco alivio y
consuelo en el consejo del tiernísimo poeta:
«¡Apresuraos, apresuraos! Tejed en guirnaldas las rosas más bellas, para cefiirlas á
las horas que pasan.»
•
FRANCISCO

GANDARA.

toldad

a.lRlnlfestaci6n anti-extranjera
y el epitafio de Orfeo.

J~ve desencanto par~ los que viven de
~~ sensacionales, ha sido la última ce~ 16n de las fiestas patrias en medio del
1lle dumbrado entusiasmo y esplendo.r y sin
dei espués de muchos días del tradscurso
fa ~uiia~, ni uno solo de los habitantes de
lica se_ ~aya apre~tado. á encender
'-loe hade~ canon revoluc1onano ccdirigido»
extranJeros, por obra y gracia de espí-

1a¿

•
LAS ULTIMAS MANIOBRAS DEL EJERCITO F.RANCES.-M • .l!ltienne, llinistro de la Guerra1
en un glebo cautivo.

�- 556 - -

- 557 -

LAS FIESTAS DE COVADONGA EN MERIDA.

CUENTOS Y NARRACIONES

uapa,m. La afligida. madre se preci• ~obre su hija,· la cual abrió los ojos
se leYan tó alegremente, com10 s·i ·- de
-pro\'iso despertara ele profundo sue-

POR

ALFONSO M. MALDONADO

'\,'-

perr-

LAS F'IESTAS DErrVA~ONGA

EN MERIDA .

io,Doña El vira.
.
. ' a1gunas h opermanecic

TLAXCALA
EL SANTUARIO DE LA DEFENSA.

(UO~'l'I~~A)
lI
LA INUNDACION.

:-\kunos afios después .dtl matrirnomo
que tstuvo á punto ele conclu(r de la manera trágica que hemos referido, comenzó á extenderse por toda !a comarca de
Tlax.-~ala la fama de los milagros que
obraba Dios poir las súplicas_ d~ u~ san- to anacoreta, á .~uien 11actie conoc1a, no
olbstante que habitaba en uno de los
montes próximos á la ciudad.
Juan de Alvara~lo había muerto, dejando á Doña Elv1_r:, como fruto de su
matrimonio, una nma que aun no salta
de la infancia.
Un día el cielo se cubrió ele nubes negr:as que obscurecieron por completo la
ciuda.·l al extenderse sobre ella; gruesas
gotas ele agu~ l.'.omenzaron á caer, conYirtiéndose bien pronto en verclad~ras ,
cataratas que se precipitaba~1, del ci~lo
sobre la conster!:'.acla poblac10.n, al. mismo tiempo que el Zahu_apam, _sal'.endo
de su cauce, con nunca vista funa: mundó la ciudad. Por r:nomentos subian las
aguas a111enazand0 llegar ha~ta el centr_o
de la poblaci ón; los at_erronzados habitantes se habían refugiado en las altu-

I

1,

LA "KERMESSE. "-Estación de policía, servida por distinguidas seií.oritas.

ras ·; desde .alli esp~raban ver desploma;·s~ sus ha-hitaciones a l choque de los
torrentes que bajaban ele las mo~~añas
vecin as, cuando ele pronto aparec10 sobre la cima del Cerro Blanco el s:a,nto
solitario, quien al extender los brazos
sobre el \'all e, detuvo las aguas que ame-

nazaban destruirlo todo completamente,
como habían arrasado ya el barrio de
Thxioca. El río yolvió á su cauce, las
nubec:; se rasgaron y el sol iluminó de
nuevo los afligidos semblantes de los ~ecinos, que no se cansaban de dar grac~as
á Dios por haberlos salvado de tan m·
minente riesgo.
Do:fa .Elvira se dirigía á la iglesia. al
comenzar la inundadón y no pudo 1~pedir que las revueltas aguas ~el .r!o
arrastraran consigo á 1~ p~quen.~ nma
que la acompaiñaba y a quien vio desapa·recer entre las espumosas ondas.
Loca de dolor,- al día siguiente se propuso encontrar a l . misterioso anacoreta
que tenía el poder de dominar las agt~as'.
. para pedirle que obrara un nuevo rr,11la
&lt;Yro devolviéndole al menos el cadaver
de ~u hija. Partió acompañacia de t~a
anciana dueña. ínternándose en la_ can;;
da en ,que hoy se encuentra el molino
la Defensa.
,El camino serpentea á la falda de ~n
monte y va elevándose g_ra_d?alme;
ro clea•do de peña scos ·y prectpici?s, ~an_
fónclo de los cuales, ora se desltza
samente ora se precipita bramando en
tre las ~ocas, el ríü" de Totol:ac.
la en·
•En lo más alto del monte, Y ' ba
el
tracia ele una gruta, se encontra I de
solitario, vestido con el tosco 5ª~¡ te
.
f ranw=
. canos .' .su . semuelan la
los frailes
casi desaparecía entre los pliegues e . en t rei:,aac
capucha y esta?;~
. lo .por com
Llepl eto á sus a•sceticas _i71ed1 tac1~nes.cle su
gó Doña Elvira, refino el motivf habí:a
viaje v el santo anacoreta, que ~. dose
escucl{ado en silencio . estre mecien !leIi aeramente al oír aquella voz que tter·
i:,
· s rec
gaba
hasta él como los u• 1timo
, mudos de un mundo abain do nado hacia
. t ca·
chos años, se le,·antó de su asien ~~nto
lóse aún más ·1a ca pucha, .Y· co~ duepaso, seguido de Doña E.lvira Yca~a,· en
. . . . , na enmta cer
'
ña, se dm gio a u
~ estatua
ella á los pi es de una pequenall ha co
de I~ ~fadre de Dios. que se 1,abª ten..1
t o alta·r. . esta
a de
locada- sobre moues
·mado,
elido .el cuerpo, al par·ecer 111 ª11 ~as del
MERIDA.-Grupo de señoritas concurrentes á la "Kermesse"~organizada;por la J.unta de Covadonga. la niña que arrebataron las a.1:,

;¡

ª

..

ras en la ermita, sin que haya podido
averiguarse qué tué lo que habló con el
jrmitaiño, pues 1:::t dueña y la niña, únitoS testigos de aiquella C&lt;?nversación, muneron sin revelarla. Sólo se sabe que
Doña Elvira. aca-bó sus días retirada en
un convento de Puebla, y que la niña
tan milagrosamente salvada, mandó edikar más tarde lln santuario con el 11 0111·
bre de "La Defensa," en el mismo Juque ocupaba la Ermita de! anacoreta.
cual murió en olor ele santidad.
El ermitaño no .era otro que un pride Doña Elvira, 11.!rnado Diego de
dova, que ciegamente enamorado de
, hab~a parti do mucho tiempo arntes
que su prima se casara, en busca de
ana fortuna que le permitiera solicitar
la mlno de la clo,1cella, y que ha,bía vuelto tan pobre como se fué, en los momentos en qu e se celebraba el matrimonio de Doña ,Elvira. la que nunca llegó
a saber que había insipirado á su primo
1que! talH profundo amor. Diego de Córdova fué el que intentó asesinarla en el
templo: y habiendo huí.do, se refugió en
los claustros del convento, donde, presa de agudos remordimientos. se arrojó
Grupo de concurrentes.
los pies del Padre Prior. quien, después de oírlo en confesión, le impuso la
mino del v1a,Je, tanto así se angosta la
itencia ele pasar el resto de sus días,
sen tan al,g unos de los sucesos que h·emos
cafia•
da, tan altos son los montes, que narrado.
ejado del mundo. vistiendo el hábito
mlllciscano y !haciendo austera peniten- por toda·s pa rtes parecen cerrar el paso ;
pero el camino continúa siguiendo las
cia
( Contimtal'á.)
caprichosas curvas del tenreno, y elevándose gradualmente hasta ser en e~tremo
III
pendiente y fatigosa. la s ubida, después
ele pasar los dos c:ntiguos molinos que se
EL SANTUARIO.
A UNA ROSA
mueven con la,s agu·ai.s del riachuelo.
La i,glesia de la Defensa está situada
A la izquierda ·limita el camino la ináunos seis kilómetros ele la ciudad, rum- franqueable altura del cerro, y á la dereSONETO
bo al Noroeste.
cha la profunda cañacLa, con su vigorosa
Nada tan pintoresco en unas partes y veo-etación v sus rocas en forma de antan agreste en otras, como el camino fit;atro, qué semejan las ruinas de antiGuardo en sitio recóndito y arcano
que hay ique recor.rer para !legar al San- auas ,._. titánicas construcciones.
Una soberbia y purpurina rosa,
tuario.
Que de su linda cabellera undosa
, h De 'pronto, y al clo1::i1air uno de los inDespués ele atravesar el río Zahuapam finitos recodos del camino. se encuentra Rondando vino hasta besar mi mano .
Es ella la que á impulso soberano
~el hermoso puente de fierro que man- uno a&lt;Yraclablem ente sorprendido con la
~
.
Su
imagen, ante mí, pone radiosa,
:4ó construir el señor Gobernador Don repentina
aparición del Santuario, que
Próspero Cahuantzi, y sobre un túnel pa·rece surgir del centro de la montaña iiientras que yo, por fuerza misteriosa,
!lle hizo no sabemos qu ién, allá en la al golpe de 1111:a, vara m:áigica. Aquello es Soñando voy con alcanzarla ufano.
Mas si es mentida su ideal presencia,
tpoca ele la dominación española, se si- un oásis que recrea el ánim o del can saRosa
gentil y bondadosa y pía
;llle durante un corto t-recho el ca,mino do viajeiro.
Cesa
por
siempre de exhalar tu esencia,
carretero que co.ncluce á San Martín TexLa iglesia es chi ca, pero muy as·e~c)a
Si no podré jamás, ¡oh suerte impía!
melucan, sepa rándose de él poco después y cuidadosam ente servi cia. por 1~ fa,mi.lta
Ytomando á la der echa otro camino ele que ha,bita en la casa del ( apellan, edifi- Yo que en ello cifrara mi existencia,
herradura, que se interna en e1 ·laberinto cio que parece ser bastante exten so y Con todo el corazón, llamarla mfa..
de montañas, cuya s principa•les altu ras del cua•I se ve ttn ancho corredor con
n el Cuatzi v e,l Cerero Dlan,co. .A pt,
po·rtal , y al frente un jardincito sombreato andar, mi entras por un lacio se ven á
do por naranj os cuyas blancas 'r perftt: lejo~ sobre el fondo azu l del cielo las ma·das flores dominan la, tapia que los
DIONYSOS
ancas torres de .Ja iglesia de Panotla, cerca.
~ el otro se i mpresion:a1 tri;;temen te el
·A la derech a. ele la iglesia hay un he1rarumo al contemplar las solitarias ro- mosísi1110 bos,que. su mamen l'e pintoresMénades blancas, descubierto el seno,
tas c~lisais que forman las últimas on - co por lo accidentado del terreno en que
Rientes avanzan por el lindo prado,
du)ac1ones de los cerros, á cuyo pie está e.stá :.itua·do. y al cual concurren con
Llevando soore el hombre sonrosado
abierto el camino. La s herraduras ele los frecu encia h s familias de Tlaxcala en
El ánfora de miel ó el fruto ameno.
t:ab_allos resuenan lúgubremente en el te- bu sca ele los sencillos rla:.-e:·e!-i C¡': e proCs.ntan con verso plácido y sereno
~tate, y no hay temor de que huellen porci ona e: campo.
l'n himno á la afrodita consagrado,
,
,
n~nguna flor silves tre, ni musgo, ,que
Mientras mueve su pelo ensortijado
Tal es el San tuario constn11clo a exSensual el aire de perfumes lleno.
:;llguna ~e,~etaci~n pu ede , producir el p ensas ele la hij a ele Doña E h·ira,. y en
aneo y ando penasco. As1 se llega has- el cual se veneró durante nw cho ti empo
He allí la estatua de Dionysos bella;
ta el riachuelo ele Totolac, manso arro- la im:a,'.)°en el e la Santa Yirgen que acomYasos le ofrendan que el artista labra
Con oro que fulgura y que destella;
~o que se convi erte en furioso torrente pa,ñó ~ 1 su soledad á Di ego ele CórcloAl Dios ensalzan con gentil palabra;
ah[ªnte _la estación de las lluvias; desde va. Esa imagen está hoy colocada en el
Y el sacerdote, ante su altar, degüella ·
,1Comienza á caminarse por entre las Juga·r preiferente del ailtar de Los Reyes
De cuernos de oro una soberbia cabra.
llas que forman el pueblo ele Los en la Catedral de Pu ebla.
.,es, disemínada..s en una gran extenPara conservair en parte tan antig-uos
.J. SORONDO.
; :· de terreno y cercada s de árboles y recuerdos, qu edan en la iglesia del Sanes: ta,! parece que aquel es el tér- tuario unos g randes retablos que. repre}léxico, Septiembre 12 de 1906.

:S

�_:__ S59 -

- 558-

ARTISTAS MEXICANOS

CAUS~- IOUAL...... eFEctos DIFERENTES.

•
''Trina la prodigiosa nena Barrientos y
llueven sobre ella como bendición los aplausos, las flores, los laureles, las joyas1 las contrata ¡l, la admiración universal y, claro es
¡no ha de trinar!...... ...
'
Trinamos nosotros y llega el espantoso
chaparrón de recaudadores de contribuciones, comisionados de apremio, investigadores, prestamistas voraces, endiablados ingleses, suegras fantásticas, agentes de seguros
que son hombres pesados; autores en ciernes
que tampoco son ligeros á pesar de tener pluma; amigos sablistas, desconocidos íden1,
amigas viejas con facciones de murciélago
alevoso, la cuenta del sastre, del zapatero, del
camisero, del sombrerero, los correligionarios, los anticorreligioriarios, los pobres de
solemnidad, los ricos insoportables é inaccesi bles, el petrificado cesante, el que no pide,
ni habla, ni se aleja nunca, los brutos incondicionales, los graciosos de profesión, el portugués con los perdigones, la dueña, el veterano mendigo de nacimiento, el organiliero
desafinado, el orador barato, el maestro olímpico el que pide un beneficio, una contrata.
un puro, una cerilla, el vendedor de décimos,
la canción de Ja pulga y . .. .. ¡qué sé yol¿no hemos de trinar?
Queda demostrado que causas iguales procl ucen efectos distintos."

-----

S.Ul'i'f-Al:B! N.

( Del Jfrmldo de Mndl'frl. )
~j .

A MARli. BARRIE NTOS.
f,UH~Ia BR.~~IEl'i TOS,

Célebre diva que próximamente se presentará en el Teatro Principal.

MARIA BARRIENTOS
Saben los lectores de EL TIE MPO, q1w
próximamente &lt;lebutará en el Teatro Princi·
pal la eminente cantante e~pañola María B~rrientos cuyo retrato publicamos en esta pa·
.
gina de·'nuestro semanario.
No es la Barrientos una de esas cantantes
que, dotadas por la naturaleza de grandes fa.
cultades, se limita á emitir la voz con más ó
menos habilidad. María Barrientos es, además una inimitable artista, de sólida ilus·
tración , de prof.undo talento, d.e viv~ percepción y que siente con honda mtens1dad lo
bello. He aquí por qué la genial cantante no
ha necesitado realizar grandes sacrificios para.
conquistarse ei primer puesto entre las tip!es
de nuestra época; y es que el arte, el gemo,
que es en ella una manifestación espontánea
del sér, está en su alma.
Véase si no en prueba de nuestros asertos,
la rapidez con que se ahno paso en su carrera, según los s~mero~, datos biográficos que
copiamos á contmuac10n:
"María Barrientos nació en Barcelona el
año de 1884. Apenas ha cumplido :l2 añ.~s;
desde niña se reveló en ella una gran pasion
por el arte del canto y dotes no comun~s. y
privilegiados, tanto que sus padres dec1d1e11m que estudiara con el reputad.~ maest~o
Francisco Bonet, el cual le pred1JO ';11) br1llfili.te porvenir y que sería una excepc10nal y
a•ciosa cantante.
Y así sucedió · aun no había cumplido catorce años, la p~rtentosa joven.cita obtenía ~l
primer diploma de honor del importante ~1ceo Musical de Barcelona. Después de solo
dos años de estudio, la jovencita fenóJ:?eno
se presentaba al juicio de sus compatnotas
en el Gran Teatro del Liceo, cantando la parte de Inés en la Africana. Su debut fué una
gran sorpresa. Las excepcional~s cualidades
de su garganta, de la. cual saltan notas ma)

•

'I

ravillosn~. "ágiles y argentinas, produjeron en
el público gran admiración. Desde entonces
i-e delineó la artista insigne destinada á, alcanzar un gran nombre.
El eco de este espléndido debüt se su po
también en Milán, taflto que el reputado editor Eduardo .Sonzogno la esc;rit~ró en seguida
para su Teatro Lfrir.o para cantar Barbero,
Sonámbula y Lakmé.
Aquí la revelación fué completa y el éxito
grandioso. Fué entonces cuand? lo~ p~incipales y más reputados empresarios italianos
empezaron á disputarse la nueva estrella que
surgía, halagados también de la .crítica unánime que ensalzaba á María Bamentos.
En Génova, Turín, Roma, Florencia, se
renovaron las unánimes y espontáneas afirmacioMs de éxitos, tan justificados que la
condujeron al triunfo difícil del Teatro Real
de Madrid.
Habiendo obtenido de este dificilísimo públic0 el bautizo de celebridad, fué contratada
para la América &lt;lel Sud con una paga extraordinaria, y también allí su triunfo fué tan
grande, que recordó los tiempos. felices de
Adelina Patti y de las otras celebridades que
le habían precedido.
A su vuelta para· Europa, y ya en el verdadero camino triunfal, cantó en Londres,
Od&lt;lesa y Varsovia é hizo conocer los tesoros
prodigio~os de su arte.
. ·
Ninguna artista ha podido hacer una carrera tan rápida, ni ceñirse la corona de celebridad en tan breve tiempo como María
Barrientos, la cual al exquisito arte queposee, lleva unida ~a nobleza del alma , de la
mente y del corazon.
Damos á continuación las copias de algunos de los pensamientos que figuran en el ál bum de la eminente diva española, y qnc,
como se verá por las firmas, débense á eminentes críticos y escritores de prosa y verso
ventajosamente conocidos.
Hélos aquí:

Con los ojos en tu cuerpo
y con el alma en tu voz,
por la escala de un suspiro
fué hacia tí mi corazón.
Fué hacia tí negro y amargo
y de tí hacia mí volvi6
más blanco que una paloma,
más dulce que una oración.
Milagros que nadie alcan1.a;
que no hace la religión i
que no consigue la glona
y que no puede el amor,
los alcanzas tú, María,
con la magia de tu voz,
trovadora de ideales
que llegan al corazón.
CRISTOBAL DE CASTRO.
( De El Evangelio.)

A MARIA BARRIENTOS

Son tales.y son tantas
las maravillas que haces cuando cantas.
que con nadie se acie:ta á compararte
ni en la naturaleza m en el arte.
Si el brillante de vivos resplandores,
la rica variedad de sus colores
convirtiera en sonora melodía,
símil, entonces, de tu voz sería.
CARLOS LUIS DE CUENCA.
(De fo Correspondencia Militar. )

***

INTIMIDAD

Siendo estudiante, empeñé una vez la capa
por oír cantar á la Pat~i.
_
tra ¡ez
Si hoy fuera necernrJo, empenaríaí Ocantar
la capa ( estamos en Febrero) por O r
á la Barrientos.
HEZ FANO,
FELIPE SANC
d,lo)
(Por La Publicidad Y El Pit ·

l!
1

estudio, del Contrapunl? y de 1
-Fu~
; pero
bir lecciones cte Fiscber, tuvo la satü,facci6n
'a de de confirmar su creencia sobre la posición de
que creia que.en poco tiempo las
aprender. «D10s le ha dado (le
, rin- la mano que le enseñó su maestro Vicente
ANUE L MARIA PONCE, c1
pal, que es la inspiración é inte~. éia. ,,
Mañas. c&lt;¡fo me corrigió nada,,, dice. En el
Dall' Olio era el profesor del
des- Conservatorio Stern'scher fué Ponce compaPianista y compositor aguascalentense
pués de que Bossi escribió la tarje d~ pre- ñero del famoso Pepito Arriola y otras notasentación, dijo á Ponce: «Ud. e ontrará en bilidades.
Publicamos en esta edición el retrato del este maestro un guía seguro qu le conduciEl Sr. Ponce se ha distinguido principal:,ei1tajado pianista y compositor mexicano rá á l~ mayor perfección. en la Fuga. Yo be mente en la interpretación de las obras de
, Manuel M~ Ponce, que actualmente se depositado en él toda m1 con'" anza. Es ne- Bacb; recientemente, el 22 de Marzo del coéuentra en Europa estudiando composición cesa~io tener una base sólida y saber las le- rriente año, tocó en un concierto la difícil
perfeccionando sus conocimientos en el yes mmutaples de la música! que están en el Partita núm. 5, con mucho éxito:
Contrapunto, aunque despu~ indudablemende tocar el piano.
Ultimamente ha obtenido otro brillante
Manuel M~ Ponce es natural de Agriasca- te se debe componer, según las exigepcias triunfo, ejecutando una difícil obra de J. S.
tefl, hizo sus primeros estudios en el Con- de la época; en 1905 se debe componer mú- Bach er· la Sala Beetboven de Berlín, dontorio Nacional de Música de esta caµi- sica del 1905 ó tal vez del 1920, pero no del de fué aclamado y aplaudido la noche del
18301n Palabras que expr€.san claramente el 18 de Junio próximo pasado.
I en 1901, recibiendo clase de piano del
t ,do profesor español D. Vicente Mañas. estilo de Bossi. Como compositor, ha producido numeroiéndose. presentado á examen en Octubre
Dall' Olio es un veterano del arte. Hace sas obras para piano solo, canto, violín, etc.,
dicho año, obtuvo muy buenas califica- treinta años que emeña e) ContrapuntQ y. la contándose entre otras, una romanza ccSpe.. nes: la de tres votos de P. B. en primer Fuga, y fué maestro de Puccini cuancI~,'~te ..!'ªndo Sognando, ,, «J eunnese)) para violín y
o de F\olfeo, en primer año de Gráfica Mn- bacía sus primeros estudios en el «Liceo piaño; 1ie un~ ÍilSJ&gt;iración y frescura encanta1y en primer año de Teoría Musical; y Rossini.,,
---- - doras.
d~-P. B. y un M. B. en Eiegundo año de
Terminados sus estudios de Fuga rConTambién en el estilo religioso se ha dib°ti'i1Ueo.
trapunto, pasó el joven Ponce al «Stern'sches guido con su c&lt;Ave gratia plena,, para órgano
y voces, y su «Bendita sea tu pureza, " para
Algún tiempo después se dedicó en su
cuatro voces y órgano.
'udad natal á la enseñanza del piano y teoEn cuanto á música de cámara ha produrqusical, ·con el fin de arbitrarse recursos
cido un Trío para violín, violoncello y piano,
11. nacer nn viaje á Europa, á donde quede un estilo muy original.
J{a irá continuar su carrera artística.
A últimas fer.has hemos sabido que una
El joven Ponce tocó con gran éxito en el
casa
editora de Leipzig, la Breitkopf y HarJeatro Degollado de Guadalajara y en el de
cel,
está
imprimiendo un gran número de
d.a Paz» de San Luis Potosí. En 1904 emsus obras; entre ellas, una ce Fuga)) á tres voe,,rendió la marcha á Europa, y al pasar por
ces; cinco ccHojas &lt;le Albúm;" c&lt;Bersagliera;,1
;Jos Estados Unidos hizo escala en Saint Louis
cuatro Mazurkas; once «Miniaturas¡,, «Legen·
uri, donde á la saz6n se celebraba la Exda;,, c&lt;Bendita sea tu pureza,,, y un c&lt;Not'ción Universal. Dió allí un recital de piaturno. ,,
-00 ante el Club Hispano Americano en el
Tiene asimismo concluídos el joven Pon:«A.rea.de-Hall» de dicha ciudad, alcanzando
ce
un :eEstudio de Concierto&gt;&gt; y un ccimpron'Qn gran éxito. Con este motivo y el de halu,,,
que probablemente serán pronto editados
l,er dado el joven pianista mexicano varias
también.
audiciones particulares, el periódico The St.
A. A.
/Jmis Republic publicó en s·:: edición del 11
de Diciembre de 1906, el retrato de Mnnuel
11~ Ponce, acompañándolo de frases enco·
miásticas y-muy alentadoras.
De Nueva York se dirigió al Viejo Mundo
KECTI F ICACION.
en el vapor c&lt;Hchenzollern,,, á bordo del cual
se di6 el 25 de Noviembre de 1904 una gran
audición musical, en la que tomaron parte
distinguidos músicos, y entre ellos el joven·
Por una errata que lamentamos, el retrato
Ponce, que triunfó una vez más, ante un
de la preciosa niñita que aparece en la página
grupo de personas de alta cultura y educainfantil, tiene ~quivocado el nombre. El que
ción artística de primer orden, como era la
le corresponde es: Conchita Traslosheros y
SR. M ANUEL M, PONCE,
ID&amp;yor parte de los pasajeros del «HohenPianista y composit.or.
Rivadeneyra, linda hijita de nuestro apreciaaollern. ,,
•
ble 3:migo el Sr. D. Carlos Traslosheros y de
Llegado á Italia, dirigióse Ponce á Roma, Konservatorium)) de Berlín, el más reputado su digna esposa la Sra. Concepción Rivadeneyra.
donde asistió á las fiestas del 50? aniversario de la capital alemana.
de la Inmaculada Concepción, en el VaticaHe aquí cómo nos refiere Manuel Ponce su
no. Pasó después á Bologna, Italia, donde ingreso á ese gran establecimiento:
Cl1l'86 el contrapunto y-fuga bajo la dirección
ccMe presenté con el director, el Sr. Fieltz
ELTELON
del reputado profesor Dall' Olio, maestro de ( director de orquesta y compositor distin·
Puccini.
guido) . A pocos momentos llegó el profesor
Cuando Manuel Ponce llegó á Bologna. se Martín Krause, discípulo del gran Liszt. Es
Por decreto soberano
dirigi6 inmediatamente á ver al genial Bossi, de estatura regular, lleva la harba á la franDe
la suerte fementida,
con quien quería estudiar la composición. césa · después de las presentaciones, toqué la
En este mundo tirano
Pero el maestro manifestó al joven mexicano Son~ta de Hummel y mi estudio; llamaron
Una comedia es la vida
~e no tenía ningún discípulo particula~ de- la atención á Krause los ritmos impares que
Que vive el linaje humano.
b~do al mucho trabajo que le daba la duec~ tiene y me suplicó tocarlo otra vez. Yo com~6~ del ccLiceo Rossini" y por los repetidos prendí inmediatamente de qué se trataba y
Y en el placer ó en el duelo,
TiaJes que tenía que hacer.
lo repetí marcando la primera nota de cada
Con tristeza y con horror,
•Mafiana, le dijo, según contaba. el mismo compás. En efecto, estuve contando los comMirando el telón del cielo
Ponce en carta particular-salgo para Flo-· pases. El director, con una sonrisa irónica,
Chocan con brutal anhelo
Jencia á inspeccionar el Conservatorio de dijo en alemán: el estilo italiano .... .. En esta
Orgullo, Envidia y Amor.
aquella ciudad¡ después voy á Dinamarca frase entendí todo el orgullo de los alemanes
Todos, con ansia constante,
(Copenbague) para dirigir mi poema or- victoriosos, musicalmen!e, de los italianos,
Temen que empiece el gigante
(JU,estral c&lt;El Ciego,, y luego debo ir á Berlín pues todos los compositores morlernos de
Drama verdadero y fuerte,
Ya Londres para dirigir mi oratorio «El Pa- esta nacionalidad, siguen más ó menos el
Cuando ese telón levante
~ Perdido;,, pero, añadió, vd. puede estu- camino trazado por el coloso alemán, agEl
tramoyista: la muerte.
diar bajo la dirección del maestro de Contra- ner.,,
,Punto y Fuga del Liceo. Yo le daré un billeKrause aceptó en su clase á Ponce, lo cual
¿Todos? . . .. ¡No! Por excepción,
te de presentación. ,,
mucho satisfizo á éste, pues aquel maestro
El que vive siendo bueno,
A petición de Bossi, Ponce tocó algunas es muy severo en la elección de ·discípulos.
Con honrado corazón,
de Bus composiciones (Tercer estudio. Im- Sí tuvo antes que ponerse á recibir lecciones
Aguarda siempre sereno
i-ntu, Bagatelas y la Bersagliera, que enton- de Edwiu Fischer, quien lo preparó para enQue se levante el telón.
~ la llamaba ceAlba MarciR") y cuando ter- trar á la clase del Conservatorio. Dice Mallin6, el maestro le dijo que le hacía falta el nuel Ponce que habiendo comenzado á reciM. R. BLANCO-BELMONTE.

1-\fo·

"T

-- -

�- 56oNUESTR O

la arrogante hidalgfa castellana
'
la oración de la Virgen
y el adiós de la esposa idolatrada!
Todo un mundo de amores sacrosantos
que animó una esperanza;
toda una idea que trocó en acero
la fe transportadora de moñtañas.
No importa que el castillo en la alta roca
quede inmóvil, sin hombres y sin armas·
la sierra inaccesible le defiende
'
y el Dios de los Ejércitos le guarda.&gt;&gt;
Subió el rayo de sol. Bañó un momento
las grecas y molduras cincelada¡:
atravesó jugando
'
fei-tone2 de pulida filigrana,
se quebró en los salientes del granito
tomando vagas formas alargadas,
y el pecho del guerrero
cruzó por fin con luminosa banda.
((¡Sed de amor, sed de gloria,
f'xpa nsiones gigantes de las alma~!
No basta el corazón á conteneros:
es débil, es mortal. Que nunra 11:u,ta
nido frágil de humilde golonuri n:i
para m:• nsión de voladoras iÍgltila~.
Si buscáis del laurel Je la victoria
la perenne guirnalda,
necesitáb el luchador ambic!nte
del rampo de batalla,
el acento viril de Godofredo
llamando á las Cruzada!:l ....
Si amáis, no es vuestro amor por gra11dc y
digno de vuestra dama,
(noble
mientras no pueda el héroe
con laurel inmortal de cien batallas
ceñir en los altares
la frente de la joven desposada .. ..
Si créeis .... ¡Si créeis como el cristiano,
levantaréis la Catedral gallarda,
la Cat::dral de líneai. de ternura
y ambiente de plegaria,
la Catedral con vida,
la Catedral con alma ... .
y el corazón descansará tranquilo
viendo cómo la tierra rn levanta
cual otro corazón lleno &lt;le vida,
lleno de fe, de amor y de esperanza.i,

- Muy blen- respondi6 el patrono; te con1nueva.
y en efecto, en la primera bastería que
blJkron al pasó compró una albarda magníb y se la puso al burro, que al estrenarla
"dij(!:
- F.sta sí que no me molerá los huesos.
y se continuó el viaje, pero ron las fatigas
de siempre, hasta que exclamó la pobre besüa eon rebuzno lastimero:
- ¡Mi amo, no puedo más! ¡Detengámo~ aquí!
- ¡Impo~ible!- dijo el amo.-Tengo un
asunto importante y se hace tarde ya. Haz
un f'.Sfuerzo y, en llegando, te prometo piena, doble.
Halagado por tan seductora promesa, el
burro continuó su camino hasta que, agota·
1las sus fuerzas, cayó para no levantarse ja.

EL RAYO DE SOL
En ei claustro ojival de muros grises,
muda reliquia de la edad pasada,
hay un rincón tranquilo y olvidado
donde en solemne, misteriosa calma,
palpita la leyenda
en páginas de mármol cincelada¡
donde hasta el eco de pisar sonoro
parece que se amengua y que se apaga;
donde tan sólo vespertino rayo
de luz doliente y pálida,
en atmósfera triste y soñolienta
las piedras rojas rr.oribundo baJi.a.
Allí en ambiente silencioso y muerto,
allí al abrigo de bramante ráfaga,
en gótico sepulcro de granito,
tendido sobre un ara
cuyos viejos sillares aun conserv:an
huellas caducas de inscripción borrada,
grande con la grandeza de la muerte,
muda con el silencio de la ei::tatua,
quieta con las quietudes del granito,
sola con soledades de fantasma,
la escultura yacente de un guerrero
su mole colosal tiende y descansa.
Puso el cincel en el dormido rostro
toda una vida espiritual y extraña:
En los ojos sin órbitas ni luces
serenidades plásticas,
en las manos que extiende aquel atleta
sobre el pecho cruzadas,
palpitación de fe que purifica
y ambiente de esperanza.;
y en la impasible rigidez que ostenta
la mole solitaria,

en el contorno audaz que la define
y en el bloque animado que la encarna,
glaciál indiferencia, que respira
soledad indefinible y trágica ....
"Cu torre6n vetusto
que frente á frente de la tumba se alza
con alhelí silvestre en sus ¡·aredes
y salvajes ortigas á su planta,
deja paso á la luz por una estrecha
hendidura alargada,
por detrás 'de la cual muestran los cielos
su uniforme infinito panorama.
Y entró el rayo de sol. El rayo puro
que por la tarde silenciosa baja
vertiendo sobre el claustro
dorada lluvia de tristezas pálidas¡
y cruzando el espacio én marcha oblicua
pintó en los aires rutilante franja.
Hizo un zigzag extraño sobre el muro,
y tras lenta ascensión acompasada,
en el cóncavo nicho
besó los pies de la yacente estatua ....
los pies de piedra ctel coloso fuerte,
cuya blancura, desigual y opaca,
brilló por un momento
intensa, deslumbrante, casi diáfana ....
«¡Allá van, allá van los campeones
cruzando la llanura solitaria
que hacen vibrar los varoniles pasos
y estremecen los ecos de las armas!
Solos se quedan el castillo enhiesto,
señor de la montaña,
la aldea silenciosa,
la gigante fortísima muralla.
¡Allá van los valientes luchailores,
el alma palpitante de la Patria,
la paz risueña del hogar creyente,

Se hundió el sol moribundo en Occidente;
avanzó en claroscuras oleadas
un crepúsculo triste, mensajero
de una noche que avanza:
hálitoe de humedad, frío de muerte
cobró de nuevo la olYidada estancia ;
mientras que quieta con inquietud de esfinge,
inerte con inercia de montaña,
en silencio letal siguió durmiendo
sueño de piedra la gigante estatua.
ALBERTO L. ARGÜELLO.

EL ASNO Y SU DUEÑO
Caminaba un pobre burro bajo el peso de
su amo. La carga era incómoda y pesada, po1que la albarda era vieja y el hombre &amp;ordo Y
rechoncho, de aquellos que comen bien, no
pa¡:an penas y trabajan poco.
.
-¡ Arre, burro!- dijo el de arriba picando
con los talones al de abajo.
,
-Mi amo- dijo el burro con un cortes rebúzno - si'tuviera usted la bondad de echarse un poco hacia adelante creo que iría mejor.
· -Con mucho gusto- respondió el. hombre
para no ser menos cortés que el pollmo. . ., ·
Pocos momentos después el burro se smtio
tan cansado como antes, y dijo tímidamente:
-La albarda me lastima; me parece que
la cincha está floja. ¿Quiere usted arreglar!~?
El amo, reconociendo el derecho de peticióR, satisfizo la demanda; pero el burr,) continuó cansado.
- Me parece que esta albarda ?º .está hecha á mi medida-se atrevió á msmuar el
asno.

NUESTRO PAIS.

~ una

...

Así hacen los hombres; en Yez de quitarse
de encima la carga y el amo, consolidan ó
cambian la una y suplican al otro y al fin
eumben como burros.
- ¿H:1sta cuándo durará eso?
HOJ\IH.

• LI MOSNERA

•

Camino de Zamora á Jacona.

56! -

Sofía salía por la mañana, después de baflme, á ver los campos; se detenía un ratito

en el jardín, viendo si florecían las violetas,
ise abría el botón de rosa, si daba simiente
4l mirto ó reventaban las granadai;:, esas fruamables que la sonreían mostrando diende rubí entre labios de marfil pulimenta·
. Daba vueltas al parque y saliendo por
de la alquería demoraba en los trapicharlando un poco con los jornaleros,
la miraban como á señora absoluta y
ydiosa tutelar de la comarca. En seguida
~ba la vereda de piso seco y aire aromalilldo, por cuya derechera, bajo frondas de
lerdura, se encaminaba á la cabaña de los
pobres. Entrábase por cada choza como Pedro por su casa, callandito, para sorprender
ila que se oculta, miseria desnuda; á la que
IO se aqueja, hambre macilenta. Y cuando
00 veía adivin~ba las necesidades e.el hogar
que ahí luego satisfacía con mano pródiga y
'!J&amp;Ve, que ponía alivio en las llagai,; ajenas,
lll lastimarlas ni escarnecerlas jamás. Salendo de allí echaba á andar despacio por el
llldero asoleado que empinándose conducía
t ~ co de Buenavista, donde Reencontra• con Aco, la muchacha boba y muda que
'1erla á Sofía con amor de perro. En la
bre &lt;lel cerrico se sentaba un rato á milar el paisaje: todo un valle lindísimo y culdo, bajo la benigna égida de un cielo a pa, cristalino, con mucho aire que ensanba el espíritu y daba encanto á la vista.
cerca los plantíos de caña, más cerca
les Y. flores, y allá á lo lejos la verdura
llll!!Vb~1da y los boscajes risueños dd manrio. Aco tomaba asiento á los pies de So. xalt.ii.da por el terreno-y se quedaba
. do á ésta como lela, con sus ojazos hn~ es Y agradecidos. Aunque bacía grandes
l'Z08 como queriendo hablar, la pobre
"~ sólo acertaba con la monótona exclat 6n de ¡Aco, aco, aco! cual grito desapaci·
ta e un pájaro montés; en su rostro de idiono había ninguna parte de belleza si no
dulzura melancólica de los ojos, la cual,
-io que de belleza, tenía de abatimiento y de
II r. Sof~~' á su vez, la miraba con amoro·
~ pas1on, con aquel sublime afecto al .
.::, á que los latinos dieron el nombre de
~ que vale tanto como caridad, amor,
la~ Ydulzura, todo junto. En ocasiones
f.lba á n~r~ Sofía, enterneciéndose, se acer,ie· la 1d1ota.y la acariciaba en la cabeza,
Aco ~umillaba con transporte, como los
lllUnados. Sofía estaba dando la li-

JJQUILPAN

(Michoacá.n).-&lt;..:alle de Ortiz.
'\

musna mayor, la que no tiene análoO'a limo.ma espiritual, rara y sin igual li~dsna·
en tanto los ojos de la idiota se humedecían'
formándose sobre sus pestañas como aderezo~
preciosos de diamantes que irisaban al sol.
Este iba ascendiendo en el cielo. Aco seguía rebajada mirando á la joven caritativa
con ojos suplicantes, mientras que los de Sofía, con vaguedad melancólica, se fijaban en
la lejanía. De pronto, como presa de un
arranque impulsivo, se levantó la mendiga
diciendo: Aco, aco, aco, y tirándose á los bajos de Sofía le besó los pies con arrebato. Esta tomando un ramilletito de flores que al
salir del jardín se prendió en el pecho, se lo
abandonó á la idiota, quien· recogiéndolo, besó lo y lo guardó entre los andrajos que malamente le cubrían el seno. Sofía. se puso de
pie, y para arreglarse el cabello todavía húmedo, que le estaba invadiendo el rostro
ech6 la cabeza atrás dejando destacado oblí~

cuamente el perfil de cara y garganta sobre
el fondo azul de un cielo luminoso: era un
perfil correcto, era una garganta deleitosn, á
los cuales el esmalte del cielo les formaba
como aureola de luz divina.
Sofía tomó la vuelta de la alquería seo u ida
á distancia de la muda, que iba arr~jando al
aire su insufrible cantinela: ¡Aco, aco, aco! •
ANTONIO JosÉ MONTOYA.

------

- -- - -

PEr-.SAMIENTO

- En el fondo, el éxtasis es igual; la idea
de lo infinito se desprende de la belleza co~o l_a idea de la belleza se desprende de Jo
rnfimto: La belleza no es más que lo infinito
contenida en un"'contorno.

:ala

JIQUILPAN

(Michoacán). - Plaza "Colón."

�- 562 cuyo motivo su sentidanrnerte ha sido caufill de un luto general en aquella población.
,k

*'*

El atentado contra M. Stolypin.-.Ampliainente hemos informado en la edición diaria
de nuebtro periódico, del terrible atentado
anarquista contra M. Stolypin, de cuyos efectos dan idea las fotografías que hoy publicamos y que sirven de complemento á aquella
información.
El atentado se hizo el 25 de Agosto último
y de él salieron ilesos tanto el Ministro
Stolypin como su mujer. Cuando estalló la
bomba anarquista él se encontraba en su estudio y ella en un salón que daba al jardín.
8us hijos, que se hallaban en un balcón, RÍ
quedaron gravemente heridos, pero su estado es hoy mucho mejor.
t.;'no
nuestros grabados representa el PStado en que quedó: después de la explosión,
. un landeau que condujo á los asesinos y que
se hallaba estacionado frente á la puerta de
la· casa del Ministro.
En otro vénse los efectos de la explosión en
la antecámara d~ M. Stolypin y en las piezas adyacentes; y en otro, por último, puede advertirse el destrozo de la bomba en una
parte de la casa vista desde el primer patio.

mero se refieren á las grandes maniobras de
1906 del ejército francés, las cuales, más que
los pasados años, llamaron poderosamente la
atención del público de París, .tan afecto á
los espectá&lt;mlos militares.
El actual Ministro de la Guerra, M. Etienne
mostró gran interés por las maniobras y es~
tuvo presenciando todas las operaciones, ya
sirviéndose del caballo, del automóvil y aun
del globo, como lo representa una de nuestras ilustraciones. En otra referente á este
asunto, representamos una éscena de las maniobras, en la que se ve un cañón 155 [sistema Rimailho) detrás del cual aparece á cabttllo su inventor, el comandante Rimailho.

El eco jamás se une ála voz que lo produjo.
Y las lágrimas· que yo he derramado por
él, jamás volverán á mis ojos, lacios ya de
mirar por el camino donde partió. Yete, peregrino, tú no eres él.
-Abreme, Berta, porque el frío me con. sume. La nieve no ha enfriado tanto mi cuerpo como las in¡müitudes el alma.
Quienes más penetraron en lo íntimo para.
probarme y aniquilar el amor qne aún con~crvaba para tí, me pagaron con el desdfo y
('011 el olvido.
Pasaron como crepúsculos del verano, como la sombra del ave fugitiva.
-Tú me engañas: no~ eres el que partió
parn no volver, ts.n sólo para castigar mi
constancia v mis desvelos. Sigue tu camino,
tú no eres él
- El perfume no vuelveá la flor; el eco no
se une á la voz; las lágrimas no tornan á su
fnentc; pero el ave herida sí vuelve á su ni do para abrigar á sus polluelos. como yo
vurlvo para abrigar á nuestro amor.
- ¿Pero á qué vuelves? ¡El hogar está frío
clesde que tl\ partiste! las flores del huerto se
~ecaron con el frío del olvido y las palomal
del hogar volaron á las montañas ; y hasta es
perro que guardaba la puerta enmudeció para siempre, como mis labios para pronunciar
tu nombre. ¿A qué vuelves?
- ¡Oye, esperanza mía! Los horizontes se
cerraron en torno de mi vida, y hoy 11ego de
nuevo á tu hogar, con las entrañas atravesadas por el hierro ele la ingratitud, con el co~
razón lacerado por el desdén y el alma convul~a por los golpes de quienes me ofrendaron
RU amor. Perdóname y abre.
Las tardes pacíficas volverán para nosotroi,,
en la noche el rnído de los árboles que cubren nuestra choza, arrullará nuestro sueilo;
y la,, frescas brisas de la mañana abrirán de
nuero las flores de nuestro huerto. ¡Abrethe
que me muero de frío!
- Cuando partiste en busca de nuevas feli ci&lt;lade:&gt;, cerré mi puerta, y enmudecí miR
labios; hoy que vuelves cargado de desengaños, entra ele nuevo .
-¡Bendita seas, imagen de Dios, que perllona:s! Déjame que derrame mi llanto en tu
fcno. Abre tus brazos, ya que he de morir en
&lt;' !los.
,J. DAVID GUARIN .

**'*

La Roca de " Los Cardos."-Entre las no pocas curiosidades que la naturaleza ostenta en
nuestro país, figura la roca representada por
uno de nuestros grabados.
.
Esta curiosidad geológica fué descubierta
hace poco .por el Sr. Ing. D. Ambrosio Romo quien le puso el nombre de«Roca Aguiler~» como un honor que :iuiso tributar al
actual Director del Instituto Geológico.
La «Roca Aguilera» se encuentra en una
cañada de la sierra de «Los Cardos,» en el
Partido de .Jerez, Estado de Zacatecas. Es
un bloc de granito de 8 metros por 6 Y. por
4, y pesa, apróximadame~te, 400_,?00 kilos.
r Las grandes maniobras del ejército francés. Como se ve en nuestra ilustrac10n es esta
Dos dé los grabados que damos en este nú-

de

: SR. PBRO. DR. I&gt;. JOSE MARIA BETANCOURT,
Cura que fué de Jlqullpan, Mlcboacán, fallecido recientemente.

NUESTROS GRABADOS

El Sr. Cura D. José Maria Betancourt.-Rste
virtuoso sacerJote que recientemente falleció
en Jiquilpan, estando al frente de su parroquia nació en el mismo lugar el 1:3 de Marzo d¿ 1869. Fueron sus padres el Sr. Lic. O.
Amadeo Betancourt y la Sra. Margarita _Villaseñor. Recibió el P. Betancourt su pnm~ra educación en la misma Jiquilpan, pasando más tarde alJ Seminario de Zamor!, al
~ual ingresó por el afio de 1880. El 1'!, de
Octubre dA 1881, varios aprovechados Jovenes de brillante porvenir, eran transladados ú
Roma por el Sr. Pbro. D. José· Antonio
Planearle á la sazón párroco de la villa de
' el objeto de que mg~esar,an,
.
.Jacona, con
p·~ra concluir sus estudios, al Coleg10 P10 Latino Americano. Entre esos jóvenes estaba don
José María Betancourt.
En ese coleoio se encontró éste con su hermano D. Luí~ abogado muy conocido ~el
.foro mexicano, y con su primo el actual Pre~bítero D. Enrique Villaseñor1 notable latinista.
El 19 de Diciembre de 1891, terminados
sus estudios, el joven Be~nc?urt vió re_al~zados sus más grandes asp1rac10nes al re~1b1r
la ~nsagraci,.ón sacerdotal de mano~ de_l Ca~denal Arzobispo Lúcido María Parcch1, Vicegerente del gran ~o~tífi.ce León _X~II.
Queriendo hacer más solidos sus conoc1m1entos decidió permanecer otros do¡:: años en
Ro~a para cursar el Derecho Canónico en la
misma Universidad.
El 7 de Marzo de 1893 se dirigió por fin á
México, y después de visitar varias ci~dades
europeas, se embarcó ~n playas mex1ca_nas
el 11 de Abril. Al año s1gmente se encargo de
una cátedra de latinidad en -el Seminario de
Zamora, la que desempeñó ~or un ~ño,. pasando por·motivos de salud a _la U~1Vers1da&lt;l
de México. como profesor de F1losofia. Al~~n
tiempo después volvi~ al seno efe su fam1l!ª•
fundando en compafüa de otras personas, un
establecit~iento de instrucción secundaria.
En 1903 fué llamado el Sr. Betancourt
por el Ilmo. Sr. Fernánde_z, coadjutor, del
Ilmo. Sr. Cázares, pues quiso tenerlo a su
lado como secretario particular y para que
desempeñara la cátedra d~ Es~ritura Sagra~a
y lengua griega en el Semmano d~ Zam01~.
A solicitud suya, para n.t~nder a su ~1.m1lia fué nombrado Vicario de la Parroqurn de
Jiquilpan, y el 22 de Febrero de 1905 se le
nombró cura párroco.
. .
M-uchos7 muy importantes serv1c10s prestó á su ciudad natal el P. Betancourt, por

***

EL ATENTADO ooNTRA M. STOLYP,N.-Los daf'los causados por la bomba, vislo E desde uno de los patios.

roca una verdadera curiosidad geológica,
pues la gran masa tlsj;µ sostenida solamente
por una no muy gruesa columna de 4.60 m.
de altura, enteramente aislada.
La fotografía que reproduce nuestro grabado fué tomada por dos inteligentes «amateurs, ,i el Sr. Enrique Espino~a y el Sr. Luis
M. Flores y Cía., de, Zacatecas, y á •quien
debemos el poder dar á conocer á nuestros
lectores la curiosa «Roca Aguilera. » Esta, según se nos informa, es conocida entre los naturales con el nombre de ,&lt;Piedra Púlpito&gt;,.
No deja de darle cierui. oportunidad á
nuestro grabado la reciente reunión del Congreso Geológico.

vuelve, como el ave herida, á calentar su nido. ¡Abre, Berta mía!
-No, tú no eres él. El perfume que se escapa, nunca vuelve al seno de la flor que lo
exhaló

En una de las puertas de entrada á la ciudadela de El Cairo, hay una silla que colocó
un portero fallecido á los ciento veinticinco
años de edad. La silla ost~nta fa siguiente
inscripción: "Sólo podrá sentarse aquí aquel
á quien Dios haya concedido el favor de vivir
cien años.''

.

¡A BREME !

-

.

....

EL ATENTADO CONTRA M. STOLYPllf,-La. antecámara de la casa del Ministro y las piezas aayacen

- ¡Berta! ¡Berta! soy yo. 1Iira que la nie\•e ya ha cubierto mis vestidos, porque el inviernc¡ me sigue desde que trasmonté lus se·
l'J'nnías para llegar hasta aquí.
-¿,Quién eres? Aquí no se abre la puerta
(i nadie desde qne el amado dejó apagar la
!uz de este hogar, y partió para no volver
Jamál:l.
- ¡Cómo no has de abrir, alma mía! Soy
)'o, el peregrino tanto tiempo ausente, que

EL ATENT ~oo ooNrRA M. STOaYPIN.-Efectos de la e;plosión sobre el coche de los anarquistas.

�.t
. ¿De qué tratábais? preguntó el joven es-

poso con afectuosa familiaridad .

BEBÉ
¡La pobre se moría ...... ! Bien 1,1 rompr,·11día Carlos, que Rin separar~e de su alcobn,
seguía ¡ aso :'t paso los estragos de la erncl
enfermedad.
¡Qué pena tan grande ver aquellos ojos
azules, tan azules corno el cie1o donde pronto volaría su alma, errar vagamente, sin fi.
jarse en nada, como desprendiéndo,:e de torio
y abiertos, muy abiertos, como usornurado~
al ver por el suelo todos sus castillos, todas sus ilusiones de mujer enamorada, arrancadas por
la ir6nica fatalidad!
Ya bacía dos días que no hablaba, ni siquiera veía á su Carlos, ni al bebé rubio de carnecita
rosa, que, cuando lograba escabu11irse de su institutriz, entraba
muy despacito en el gabinete
azul y asomaba su cabeza de ángel por entre los cortinones de la
a1coba, viendo siempre lo mis:..
mo: muy triste á su padre y muy
enferma á su mamita.
,...
El médico se marcbab_a, nada
ter1'ía que hacer; en el vestíbulo
del hotel sali61e al encuentro Teresa, la vieja nodriza de. Irene,
y con ansiedades de mujer cariñosa, le pregunt6:
-Se va-dijo el doctor;-es
horrible, pero imposible de evitar.
La mujer lloriqueaba, el méd;co añadió señalando un árbol
amarillento y seco del jardín:
-Antes que caígr.n esas hojas ...... se habrá ido.
Bebé lo escuch6. ¡La vida de
su madre pendiente ele esas hojas! El iría á cuidar que no cayeran. La miss estaba arriba,
en su cuarto leyendo aquellos
peri6dicos, tan grandes y de letra
tan menudita, que le mandaban
de su país. Los demás en los quehaceres de la casa. Nadie se
acordaua de él. Por la puerta
entr,eabierta corri6 al jardín.
Un día trist6n de Noviembre
reinaba fuera. Las nubes grises
ocultaban el sol.
Bebé mir6 al cielo y sintió
miedo ; nubarrones de formas extraftas corrían impelidos por el viento, abalanzándose
los unos sobre los otros, deshaciéndosP en
mil jirones como en lucha titánica.
-¿Si serán,-pensó Bebé, - gigantes que
vienen á llevarse á mamá?
Corrió hacia el árbol que señalara el médico v trató de subir; no podía. Volvió á
correÍ:, bUEcando á alguien, y al correr ondulaban, movidos por el viento, el delantalito
tan blanco como su alma y su melena rubia,
tan rubia y tan hermosa como el cabello de
la mujer que en la tristona alcoba se moría.
Encontr6 á Juan, y sin decirle para qué, le
ordenó llevar la escalera junto al árbol. El
jardinero dudó, pero al fin obedeció al niño.
Bebé se encaramó y montándose sobre una
rama, con la carita muy seria y los ojos muy
tristes, cuidó que no cayera ninguna hoja.

El vit nto otnfüil rnplnbn, siempre, sic·m pr&lt;' ;
la copa del árbol Fe balanceaba .v algunas
hoja¡.: de la r,, ma el onde estaba Bebf parecieron querer desprenderse.
-¡Eso no!-&lt;lijo el niño,-y alargando el
brazo quiso sujetarlas.
Perdi6 el equilibrio y se fué á tierrn , al
mismo tiempo que un aire más fuerte hn cía
que cayeran, sobre su cuerpecito, las hojas
secas.
Bebé no se levantó y al sentirrn cubierto
por las hojM, recordó á su mnrlre, rompien-

•

\

,..,

I
La gotn de rocío y el rayo de luz que penetra para formar el iris, se aman menos que
Maruca y Cleto.
Los dos niños nacieron en un rni~rno día.
Cuentan siete afios de edad.
Nunca se separan.
Los alrededores de ·1a casa en que habitan
son el teatro de sus juegos y de sus correrías.
Nunca riíien, se adivinan l0s antojos y es
dicha inmema para uno y otra
el complacerse mutuamente.
J UPgan á todos los juegos.
Una tarde jugaban á casarse.
D6nde y cuándo habían visto
las nupciales ceremonias, no se
sabe.
Acaso lo adivinaron.

II
El cielo estaba azul, la brisa
muy blanda y el sol muy bajo ya.
Cleto teji6 una corona de buenas tardes y clavellinas y adornó ron ella la frente de la tierna
novia. Después la besó mucho,
cogidas con ambas manos las me·
jillas de rosa.
Ella reclinó tiernamente la
a.ngelical cabeza sobre el pecho
&lt;lel inocente ef!poso y ambos cerraron los ojos fingiendo que dormían.
El sol se puso; el crepúsculo
tembló sobre el follaje de la selva y el ruiseñor cercano trinó
p lácidamente, pero no buscó su
nido.

.

.

IDILIOS

III

f{iña 11.ngeli na ¡wenoeal y ~ubio, de Puebla .

do á llomr. Mientras que allá arriba se oye·
ron los sollozos de Carlos que más que llanto
parecían rugidos de rabia y de impotencia.
Un rayo de rnl, rompiendo los jirones de
n~bes negras, ilumin6 la cabeza del pobre
Bebé, que, al contacto del sol, aún más de
oro pare_rfa.
Era un beso, una caricia, que desde el cie"Jo le enviaba la madrecita de los ojos azules.
FRANCISCO

DE ARCE.

------

Las dos únicas grandes capitales europeas
que nunca han sido ocupadas por un ejército
enemigo,· son Londres y San Petersbu:rgo.

Han transcurrido a l gu nos
años.
Maruca y Cleto no se separan,
aunque ya son grandes. S~s gus·
tos y sus amores rnn los mismos.
Se necesitan como el cuerpo
y el espíritu.
· Son dos flores recíprocamente
parásitas.
IV
Han transcurrido más afios
a.ún.
Se abrió la flor hermosa. Su
perfume delicado embalsama el
ambiente.
Se casa Maruca.
Cleto es feliz, empero, porque el amor de
su Maruca no ha disminuido ni tanto así
(coni.o la yema del meñique).
,
Un poquito de separaci6n y nada mas. ,
Una tarde de la luna de miel los enc.ontr.o
el esposo en el jardín, sentados muy 1unt1·
tos. Ella jugando con los cabellos de Cleto,
él acariciando una mano de Maruca.
No hubo sorpresa, ni palidez, ni turba·
ción.
No
El esposo no se encendió en cólera.
sintió la mordedura triturante de los cel~s.
· t''
fehz•
Se acercó sonriente al grupo y se sm
10
Maruca y Cleto eran hermanos gemelos.
V
El cielo estaba muv azul, la brisa muy
blanda y el sol muy baJo yá.

- 565 J:,IOTA S OCIAL DE MERIUA.

- Recordábamos los días de nuestra venturosa infancia, respondió Maruca. Ojalá que
t6 tmnbién hubieras estado con nosotros desde entonces. Mira, allí, á la sombra &lt;le aquel
níspero, nos casamos Cleto y yo una tarde
como esta.
- ¿Que os c~Fásteis, pícaros?-dijo el esposo entre carcaJadas alegres y francas. ¿Co11
que así me habéis engañado? Pues no os
perdono si no me referís cómo fueron l '8:t~
hodui-.
. ~Que te lo_cue~;e Maruca-clijo Clcto pomendosc de pie. 1engo que hacer y os ch·jn
por algunos rnstantes. Hasta l11rgo.
Y eFtrech ó con sencillo afeC'to la mnn o de
FUS jóvenes hermano¡,,

\'I
- A ver,. ct_1éntame_, cuéntame-d ijo rn11
amante cuno~1dac..l el JOV, 11 espo~o n Marn(·:1
cuando quedaron solos. ¿Cómo os casúi:tl-'i~?
- Así-respondió Marnca, estrechando con
pasión la mano ele su marid ito. - Cleto tvjiú
tina corona de buenas tardes y clavellina,- ;
me la puso en la frente, me besó, y yo recliné la cabeza sobre su pecho ... .. . así. .....

VII
Calló la hermosa, se oyó resonar un beso
se puso el sol, el crepúsculo tembló sobre el
follaje de la sel va y el ruiseñor cercano trinó
plácidamente, abrió las alas, voló contento y
se posó en su nido.

Banquete dado al Sr. Lic. Juan J. Molina, por sus discípulos.

ora á la derecha, ora á la izquierda y que Lt
obedecía involuntariamente.
Sin embargo, continué mi camino ..... . y
LA VIEJA
he aquí que de improviso observé delante de
mí una cosa negra que se ensanC'haba y se
abría
como un agujero en la tierra.
Yo caminaba solo por una llanura.
- ¡Es la tumba!
Y de repente p1recióme oir pasos ligeros y
Esta idea penetró en mi ser con la r&lt;1 piclez
furtivos detrás de mí.
·
del
rayo.
Volví la cabeza y me encontré frente á
Me
empujaba hacia la fosa.
frente de una :vieja de poca estatura, encogiVolvíme bruscamenttj. La vieja estaba
da y completamente cubierta de harapos
grises que s6lo dejaban á la vista su rostro allí.. .... ¡y no estaba. ciega! l\Ie miraba, sí,
sombrío, sin dientes y con una nariz excesi- me miraba con grandes ojos de rapiña. Me
incliné hacia su fisonomía, me acerqué á sus
vamente puntiaguda.
ojos.
Y ví de nuevo la misma capa ciega y
Dí unos pasos en dirección suya. Ella se
obtusa.
detuvo.
-¡Ah!-pensé. - Esta v,ieja es mi desti-¿Quién eres? ¿Qué deseas? ¿lfres una
no
...... ese destino al cual ningún hombre
mendiga? ¿Esperas que te dé una limosna?
puede
substraerse ...... Pero no, no ... ... ¡qué
La vieja no contestó. Me acerqué más á
ella y no1é que sus ojos estaban cubiertos de cobardía! ¡Es preciso intentar algo!
Y eché á. andar en otra dirección.
esas membranas blanquecinas que tienen
Marché rápidamente ...... Pero oí de nuevo
ciertos pájaros y con las cuales se preservan
sus pasos ligeros .... cerca ..... mny cerca .....
del mismo resplandor del sol.
Pero las membranas de la vieja no tenían y adelante, en el camino, el agujero negro
movimiento ni dejaban al descubierto las que se hacía cada vez más profundo.
Yolví á cambiar de direcci6n ...... Y siempupilas.
pre
el mismo roce apagado y furtivo detrás
Esto me indicó que estaba ciega.
- ¿Quieres una limosna?-repetí.-¿Por de mí. ..... y siempre la misma mancha negra por delante.
qué me sigues?
En vano hacía zig zag como una liebre que
. La. vieja se mantuvo callada como antes:
huye
de los perros ..... ¡Siempre la misma
81n hacer otra cosa que encogerse cada vez
cosa!
más visiblemente.
-¡Espérame un poco! ¡Yo te arreglaré!
.Separé, pues, la mirada de· ella y seguí
¡
No
voy á ir á esperarte!
nu camino.
Y
me senté en el suelo.
Pero á µoco tiempo escuch é suavemente
La vit!ja hallábase detrás, á dos parns de
d~trás de mí aquellos pasos ligeros, cadenmí. No la oía; pero estaba convencido de que
ctosos, furtivos.
allí
se encontraba.
- ¡Todavía esa mujer!- pensé. - ¿Qué inMas
de repente ...... ¿qué es lo que ví? La
terés puede tener en seguir mis huellas de
mancha
negra se me fué acercando, deslizáneste modo?
dose
por
el suelo ..... .
Pero en seguida afiadí mentalmemte:
cabeza, miré . . . . . La vieja tenía
Volví
la
did-Probablemente está ciega ...... Habrá perfijos
en mí y con maligna ronrisa,
sus
ojos
o el. camino, y seguirá mis pasos al oído,
su
boca, parecía decirme:
que
torcía
con obJeto de llegar detrás de mí á algún lu-¡No
te
escaparás
...... ! ¡No te escaparás!
gar habitado. ¡Sí, sí; eso será!

* apoderándose de mi
f~/
fiBpúitu una inquietud extraña. Parechme
re en re~lidad la vieja no iba en seguimienM~ poco á poco

rnío, smo que me dirigía, me empujaba

En cinco millones se calcula el número de
las mujems que viven de su trabajo en las I slas Británicas, percibiendo todas ellas sueldos regulares.

Esposas creyentes
y esposos incrédulos .
El día del nacimiento de su hija, Littré el
grande incrédulo Littré. dijo á su esp~sa.:
Querida mía: tú eres católica ferviente y
práct!ca_. Educ~, pues, á nuestra hija en estos hab1tos de piedad que tienes. Tan sólo
pongo una condición, y es que cuando cump la quince años la traigas á mi presencia: yo
la expondré entonces mis ideas y ella esco' ·
gerá lo mejor.
La madre aceptó : transcurrieron los años
seíialados por el padre, y una maiiana entró
en el gabinete de su marido.
- Veng_~-le ,dijo-á cumplir mi promesa:
nuestra h1Ja está pronto á escucharte con todo respeto y la confianza que le inspira un
padre á quien ama. y venera de corazón.
¿~uieres que entre? Ciertamente, respondió
L1ttré; pero ......... ¿con qué objeto? Si es para, que le exponga mis ideas ¡mil veces no!
Tu has hecho de ella una criatura bondadosa, tierna, sencilla, recta, ilustrada y feliz.
¿Y crees que yo tendría valor para lanzar
1;1i_s id~as al_ ti:avés de esa pureza y de esa fe1
licidad. ¡Mis ideas .........
.
Pueden parecerme buenas por mí mismo:
pero, ¿quién me garantiza que con tales ideas
no se corre peligro de destruir, ó de perturbar
al menos, la obra de educación que en ella
has concluído con tanta perfección? «Ha zla
venir, sí, pero será para bendecirte en 8 u
presencia y bendecir asimismo todo lo que
en su bien has hecho, para que de este modo
te ame y te venere más que antes».
Es de advertirse que Littré murió dentro
d~ l~ Iglesia catf&gt;lica. A última hora se convutio.
. ,Legouvé que narra esto, termina su narrac1on con estas palabras:
«Yo tam~ién he tenido y tengo en mi hogar domésti~o almas creyentes, y del mismo
modo. que ~1ttré, me tendría por criminal si
alguna vez mtentase turbar con mis dudas ú
ofender con mis argumentos esas convicciones religiosas, de donde las personas que amo
con tanta ternura sacan constantemente su
consuelo y su virtudi,.

�- 566iA D I OS!
( VERSION DE M. DE LA PE~A. )

Tal vez mi perro gima, y gima en vano,
Hasta comer d.e algún extraño el pan;
Y, aunque yo vuelva en día no lejano,
Sus dientes c-0n furor me morderán.

I

X

Por Lord Byron.

¡ Adiós, adiós !-El .húme'do element-0
Mi ribera ,natal oculta ya;
Mu gen las olas y sus.pira el viento,
Mientrais chillando la. gaviota va.
;E·l sol, que :;e ave'Cina al Occi'dente,
Nuestra fija mirada lleva en posA:diós, natal ribera, sol fulgente,
Adiós, te dligo, patria m¡Ía, adiós!
II
Pronto ese sol alumbrará otro -día
Con sus raiyos de orn y carmesí.
Y veré mar y cielo todaivía,
Mas no vere la tierra .en que naci.
Solitario mi alcázar ,me figuro,
Frío el hogar, y la tristeza en él;
Silvestre yerba crece por el muro,
Quizá mi perro aúlla en su dintel.
. ILI
Ven, pajecillo, ven; ¿-por qué tus ojo:::.
Arrasados en lágrimas están?
¿Temes del mar los fáciles enojos,
O cansa tu temor el huraoán?
Eth, cesa de llora-r; . ve cuán velera
Es nuestra nav.e, y sólida á la ·vez;
Ni el más ágil halcón volar pudiera
Con ma.yor gallardía, y altivez.
IV
Silben los vientos, hínchense las ola.s
En ·buen hora: temibles no m'e son;
Mas no extrañéis, Señor, que acá á mis
(solas
Sienta el alma transida de aflicción.
Que i ,mi padre dejé, y estoy: ausente
De mi madre, la ma.dr.e de mi amor,
Y tengo dos amigos solamente:
Vos, aquí, y en los cielos el Señor!

Contigo iré corriend-0, barco mío,
Por este inmenso, líqui.do cristal,
Dejándome lleva!· á tu albedrío,
Como no sea á mi región na,tal.
¡,Salud, on'&lt;ias azules y espttmosas !. ...
Y, cuando ya distante esté de vos,
¡Salud. desicrt-0s, cuev.as tenebrosas!. . .
Y adiós de nue\'O, patria mía, a·diós !
CURIOSIDADES

Al vals "Loin du pays"
¡Sublime y grandioso vals!. .. ...
Con su ritmo ca?encioso, cual gemido de
alma enferma; traJo ensueños de ventura ·
añoranzas de otros días; y en sus noch~
a~ormidas, hay suspiros y sollozos, de algo
triste que se envuelve con el manto del recuerdo ...... y que llora sin consuelo allá lejos.... .. allá lejos...... en la playa donde
mueren los oleajes del océano. · '
Y sus "fuertes» y sus ((pianos,1 que remedan
las co_ngojas del que sufre y del que espera,

DE NUESTRO

"'
PARA LAS SKNORITAS

PAIS.

La prudencia y la tolerancia, he ahí, mis queridas lectoras 1 las dos grandes vir-

wdes las dos más hermosas cualidades que deben adol'nar á una mujer verdaderamen~ piadosa y bien educada. .
La prudencia y ]a tolerancia hacen que ]as personas .de nuestro sexo procure.n
eonocer sus defectos y tolerar los ajenos.
La mujer á la que falta la prudencia y que es intolerante con los demás, me
atrevo á decir que no puede ser buena hija, ni buena esposa, ni buena madre de familia, ni mucho menos buena amiga.
La hija imprudénte que no tiene paciencia para tolerar los defectos de las per:;.oBllll á quienes debe la vida; la que por todo ~e enf~da con su madre, por v.1ás virtuosa que aparente ser, por más que sus labios repitan que ama con t~rnura á los
-autores de sus días,. no es ni pued~ ser b_uena hija, y~¡ hogar ~~mésti~o, .en lugar
de ser para ella un santuario es un contiuuo purgatono, un anticipado mfierno.
Apenas habla la madre, a~nque sus reprensiones sean justas, aunque ten~a sobrada razón para disgustarse 1 la hija le replica con altaner!a.yen muc~asocas1onescon
palabras insolentes. De ahí viene que continuamente vivan en contmuo desacuerdo,
en eterna contradicción y se amarguen, sin que ellas lo piensen, los días de su
existencia.
¿Y qué debe esperarse de una joven que hª sido intolerante é imprudente con
la persona á quien más debía respetar y guardarle toda clase de consideraciones? ¿Podrá ser
buena esposa y buena madre de familia? La
respuesta es obvia: no, y mil veces no.
Desgraciado el hombre que, al jugar el arriesgado albur del matrimonio, le. toca la mala
suerte de casarse con una mujer imprudente.
Todo lo que haga por labrar la felioidad de la
compañera de su vida; todo lo que procure hacer porque el ángel de la paz y de la ventura
cubra con sus blancas alas el hogar en que iha
áencontrar la dicha, será por demás, será inútil.
la discordia reinará continuam .mte entre los
aos y el horrible demonio de 1\ desobediencia
acibarará los cortos ó largos días de sn pe110sa
existencia.
¿Y qué diré de las amigas? Que todas huirán
de ella como de una persona que padece de una
enfermedad contagiosa, todas procurarán alejarse, todas le tendrán compasión y lástima, pero
~ as procurarán no mancharse con su con -

V
;111i padre con ternm '.l me be:1rE.;o,
Empern, no con íntin·o pesa,,
~las mi madre, vi ,-;u1,io sin s t1 li ijo
~o deja,rá, lo sé, de sus(rar.
-Basta. ba.sta, sensible pajecillo.
Bien sientan esas lágrimas en t;;
Y á tener yo tu cor,1z0n sencillo.
Nunca cesara de llr,rar así.
VI
Ven, acércate aquí, braivo escudero,
¿Qué indica, dí, tu palidez mortal ?
¿Temes las iras del .franoés guerrero,
O te infunde ·pavor el temporail ?
- ¿ Y -piensas tú que tema por mi vida ?
No : tan débil, sir Ohilde. no puede ser;
Ma.s reC-Ordar á un a muj er qu erida
Hace al esposo fiel palidecer.

VII
Ella y mis hijos pequ eñ\1elos, moran
Junto á tu alcázar. qu e hacia el lago da ;
Y s,; por mí los inocentes llora:n , ·
¿tCómo acallarlos ella logrará?
~Basta. buen servidm. No sin mtotivo
Padece ·así tu cony,u,gal virtud,
Y en tanto yo. con 'ánimo más vivo,
:.íe alejo. ·y río. libre. de inquietud.

LA FR UDE NCIA Y L A T O LERANCIA

1

taéto.
Roea ce granito que se encuentra en la Sierra de los Cardos (Partido de Jerez, Zacatecas).

LOS TRES FAROS
Para darnos la etern;i vfn · urnnza
Tres luminosos faros no~ alu 11bra n ;
¡ T res luminosos fa ros que deslumbran:
La Fe, la Caridad y la f :;pera:1za !
0

v nI
Por ellos, en serena !ontan111z~,
¿ Quién fí a de la es'posa ó de La aman- Globos de i.n tensa clari dad relümbran :
( t~, Y de Dios hasta el solio noa en::,.in1hran
P or más que llore, vi,énd011-0s partir ?
Y tmnan los ciclones en bonanza.
Otros habrá qu e enjuguen al instante
Sus oeregrinos ojos de zafir.
Sin elfos ¡ aiy ! la .huma.ni·dad entera
No 1;e a,flige la dicha· ya pasada,
En el fún ebre campo de la vida
:Xi dd peligro próximo la faz; .
Absurdo vil é inconcebible fu era.
Lo más cruel es que yo no deJo nada
De arrancar me i;na lágrima capaz.
Si faltara su lumbre bendecida . .. .
IX
¡ Como Luzb el, iél humanidad cayera
y ahora estoy aquí, sol? en _el ?1undo, E n abismos sin fin. envilecida !
· El mar el ancho mar baJó m1 pie ;
· Y en quién pen!-ar con interés prnfun· Manuel García Rojas.
¿
(do,
.
d b ''j)
Julio 9 de 1900.
Cuando á nadie un sus,p1ro
e ere .

han calmado de.mis penas sus acerbos pade
ceres.
. ·
¡Dulce y hermoso «valsii! Tus caden~ias
van tejiendo, en las cuerdas del ' .neur6ti~ 11
instrumento, suaves nidos de avecillas voci~gleras, que al patir sus leves alas, alzan. tri·
nos que mitigan del sufrir mis horas crueles.
Poesía, ternura, amor este. ((vals» sublime
encierra; que gimiendo apasionado, me e~belesa, me subyuga con su rítmica cadencia.

VIOLETA.
Jalapa, 8-9-1906.

Mientras estaban en conversaci~n el Gobe!'°!;
dor de Virginia y cierto comerc1a!lte, P38~udo
negro, que saludó al Gobernador, y a cuyo sa
contestó éste muy afablement.e.
,
?
-Pero ¿V. E. se rebaja á saludar a un negro
- le dijo el comerciante.
, Gober·
- ,¡ Pues no faltaba más- le contesto .~l
r un
nador- que me dejase ganar en educac1on Po
negro!

TrajecitQ para .niño de 2 á 4 años.

Chaqueta. de verano.

ta bendición de la mesa

Era un día apacible de fines
de Mayo ó principios de Junio.
Las praderas hallábanse en ¡¡alanadas con vistosas flores y
frondosos árboles, de los que
colgaban numerosos nidos de
alegres pajarillos. En los sembrados &lt;le Ola-Alde ostentábanse hermosos y dorados trigales y el mismo maíz principiaba ya á mostrar sus brotes
rnbre la superficie.
Detrás del caEerío veíase un
espeso bosque de casfaños, en
el que millares de avecillas se
cobijaban al abrigo desu apacible sombra.
Un poco más abajo corrían
las aguas crist~linas de un arroyo juguetón y encantador, cuyas márgenes veíanse adornadas por gallardos álamos y
nogales, como centinelas vigilantes de las risueñas pr:.ideras.
donde crecían abundantes pastos.
José María de Ola- Alde, venerable abuelo, acompañado
de su hijo Francisco y de su
nuera Ignacia, salió de madruTrajecitos para:niños de corta edad.
gada á cultivar sus sembrados,
quedándose en casa su esposa Catalina y su cuflada Antonia, .al cuidado de un nietecito,
hijo de Francisco á la vez que encargadas de preparar la comida.
.José María Fr;ncisco é Ignacia habían trabajado toda la mañana al rayo del sol, derramando abundantes gotas de sudor sin desmayar en lo más mínim9, porque comprendían
que la pereza es la raíz .de todos los males.
En los momentos en que los rayos del sol caían más perpendicularmente sobre sus cabezas veíase á José María en una laderilla rodeada de cinco ó seis casas de alegre aspecto,
quie1; al pPI'cibir los doce campanillazos de la iglesia inmediata, descu brióse la cabeza y
recitó las alabanzas dirigidas por el ru·cángel San Gabriel á la Madre de Dios, las que fueron conteRtadaR por su hijo y nuera. En seguida emprendieron todos el camino hacia su
casa donde los eflperaba la noble y anciana Catalina, con una modesta pero abundante comid~. que había de servirles para .recuperar sus fuerzas agotadas en parte por las fatigas de
aquella ruda tarea.
Llegados á Ola- Alde, diéronle amorosos besos al hijo de Francisco, á aquel ángel sin

�- 568 .alas que era la delicia de todos; y mientras Catalina preparaba los
talos ( tortai:s de maíz), tomaron descanso, sentándose alrededor de la
mesa.
'
En Ola- Alde, como en todos los caseríos de la Euskaria, la cocina
se h.illaba inmediata á la cuadra de vacas, cuyas cabezas veíanse desde la mesa donde estaban. Hacia el lado opuesto de la cocina había
una ventanita que daba vista á un hermoso y corpulento cerezo, que
en aquel momento había sido invadido por toda clase de pájaros, ansiosos de saciar su gula privilegiada con los primeros frutos de aquel
árbol.
Era la época en que la naturaleza se presenta adornada de todas
sus galas.
Cuando Catalina hubo preparado los talos y levantábase su hermana Antonia á .bajar un plato de la. alacena, el venerable José María
persign6se con devoci6n y di6 principio á la bendici6n de la mesa,
de la manera siguiente:
«Dios y Señor mío: en Tí depositarnos toda nuestra esperanza; Tú
11os das el pan de cada día. Extiende tu benéfica. mano hacia nos y
1,endícenos á todos. Padteniiestro, etc.!&gt; Viejos y jóvenes hicieron coro
ele todo corazón en este acto al anciano José María. Era tan sublime aquel cuadro, que hasta la criatura que estaba mamando abanI lonó su dulce natural tarea, como demostrando tomar una parte
muy especial en ella; el perro que se hallaba debajo de la mesn, las
vacas y te1;neras que comían en sus pesebres levantaban las cabezas,
demostrando su admiración; y hasta los alegres y bulliciosos pajarillos que trinaban saltando de rama en rama sobre el gran cerezo
que se hallaba frente á la ventana, caJJáronse en aquel momento.
¿Sería algún ángel del cielo quien les advirti6 en su. lenguaje mii;:terioso que debían obrar así? ¡Quién i:abel ......
Lo único que yo sé·es que son bienaventurados todos aquenos que
al ir á saciar su hambre con el pan adquirid0 á cambio del honrado
trabajo, se acuerdan de dar gracias á Dios por los beneficios que
siguen recibiendo.
¡Benditas sean para siempre las santas y queridas costumbres de
nuestros antepasados!
CARMELO DE ECHEGARAY.

AMISTAD DE LO FINO
¿Quién se interesa por el alma de su amigo? Nos interesamos por
sus negocios, por su fortuna; rogamos á Dios á fin de que aleje de él
las desgracias y los contratiempos;

Traje de paseo para señorita.
Buscamos cómo hacerle brillar en el mundo, hacerle valer, procurarle lo que pensamos le es agradable;
Sacrificamos, por ahorrarle una petla, nuestro miRmo reposo par·
ticular, el bienestar de que podríamos disfrutar.
¡Oh, todo está muy bien! pero por el alma de ese amigo, ¿qué ha·
cemos? .
¿Pedimos á'Dios todos los días, que esa alma sea más humilde,
más pura, más atenta al cumplimiento de su deber?
¿Le procuramos, con la misma delicadeza con que lo haríamos
para darle una alegría, el libro piadoso que realmente le aprovechará
la ocasión de adquirir algunos 11:éritos, proponiénJole sencillamente
que dé una limosna, procurándole, sin que él lo sepa, un acto de abnegaci6n ó una ligera humillaci6n?
¿Tenemos el valor de no alejar de esa alma una pena que, por otra
partt&gt;, le fuera muy útjl á su santificación? ¡Oh! eso es duro, decís.
¡Ah! entonces no sabéis lo que es amistad. ¿Acaso Dios no nos
ama? Y sin embargo, nos deja sufrir, y aun hace más: nos e.nvía las
penas. La amistad es la unión de dos almas, no para gozar, smo para
perfeccionarse y remontarse hacia Dios; y á medida que á El se elevan
es cuando sienten la dicha de amarse.
J ,a esencia de la amistad no es la ternura, sino el valor, la abne·
gación, el tacto, la pureza y el desprendimiento.
Lo que nos engaña sobre la naturaleza de la amistad, es que más
queremos ser amados que amar.
.
Lo que nos hace cobardes, es el temor de que nos amen menos.
No lo olvidemos jamás: un coraz6n egoísta ama para ser.arnaclo; un
coraz6n cristiano ama sin deseo de verse correspondido.- [PepitcU3 de oro. ]

Abrigo fin de estación.

En el Brasil se han puesto en uso tarjetas postales que impide~
que el público pueda leer el contenido de lo escrito en ellas. Para e
efecto, van provistas de una cubierta de papel ob~curo ~ue se ~
por las orillas, al lado de la tarjeta en donde va el mensaJe. Dese~
peñan el papel de una carta, con la ventaja de que sólo pagan la mi·
tad del porte ordinario de correo.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AÑO

VI.

1H::xrco,

Dm.nNGO

23 DE SEP'rIEllIBRE DE 1906.

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lirl. t;
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.

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!.!

rr; I R

1 ,u:

l~ep!&lt;odueeión del famoso euad!fo:que existe en la Iglesia de Santa B11ígida, del que es auto!!
el ~ . P, Gonzalo Ca1'1'aseo, C.

o.,

notable a1&lt;tista l)intot&lt;,

NcM. 39

�- 538aun es más bello morir
por la virtud y el deber !

........... . ......

tas 'fitstas
dt tooadonga

¡ Oh- libros, libros benditos
que al claro sol de la ciencia,
:ibrís á la inteligencia
horizontes infinitos!

Publicamos varios grabados rPferentes á la kef'111esse que la Junta Organizadora de las fiestas de
Covadonga, dió en el Tívoli del Eliseo.
Esta simpática fiesta en
la que toman parte ~ño
por año mexicanos y españoles, como si la conmemoración que ocasiona
l~s fiestas del 8 de P.epilembre fuera común para ambas naciones, estuvo en esta vez tan animada ? más que en años
ntenores, como han visto
nuestros lectores en las
crónicas que hemos publicado el «EL TIE)IPO.»

¡ Con qué profunda emoción
de nuestra luz al destello,
'
$e encuentra un mundo más bello
que el de Cristóbal Colón !!

José
1

1

Lagos ele i\Ioreno.

EL NUEVO GENERAL

•
•

1. El concurso de bailes regionales abierto
por r,El Buen Tono.i&gt; ~na de las parejas que
entraron a concurso, eJecutando un baile español en el pabellón de la importante Compañía elaboradora de cigarros.
1

Rev. P. Francisco J avier Wernz,

J 2. ~rupo ~e concurrentes á la kermr8.se del

Nuevo General de la Compaftía de Jesús.

Tívol~ del Eheeo, entre les cuale3 hay alguno~ disfrazados con trajes típicos es¡.añoles.

LOA AL MAESTRO
(De un libro in edito de Recitacienes Escolares. )
¡ Ah, bendita la mano
que al corvo arado con afán se aferra,
que rompe el seno de la madre tierra
y en sus en.trañas deposita el grano!
¡ Sí, pero más bendita
.
la mano que cultiva nuestra mente,
y del bien la fructífera simiente
dentro del corazón nos deposita!
¡ Ah, loor á los mártires sin nombre

que, llenos de piedad y de cariño,
inculcan la virtud, y hacen al hombre
al modelar el cora,zón del ndño !
¡ Hosanna á los obscuros luchadores
de la Instrucción: falanje bend ecida
que va por el camino de la vida
pisando abrojos y esparciendo flores !
¡ Para ellos los lauros de la gloria
y de la patria gratitud la llama!

¡ Los clarines de oro de la Fama
y la vida perpetua de la Historia!

LA ESCUELA.
¡ Oh libros, libros benditos,
que al resplandor de la Ciencia,
mostrá~s á la inteligencia
horizontes infinitos!

¡ Con qué profunda emoción,
·
de vuestra luz al destello,

se encuentra un mundo más bello
que el de Crisitóbal Colón!

3. Grupo de miembros de uno de los Orfeones que asistieron á la kermesse del Tívoli.

¡ Ay, es verdad que fatiga
el estudio; mas no en vano;
que todo -el que siembra el grano
recoge después 13 espiga!

4. Pe.rEonal de otro de los Orfeones que
ooncu~rieron al concurso abierto por la .Junta
Orgamzadora de las fiestas de C,Pvadonga.

No produce la simiente
si no gime la coyunda,
ni la tierra se fecunda
sin el sudor de la frente!
El hombre ,el saber anihela,
mas á su templo divino
tan sólo lleva ·un camino:
¡ el que conduce á la escuela !
¡ La escuela que, aunque parece
á la niñez un calvario,
es la puerta del santuario
donde el saber resplandece!
¡ En ese templo, en la edad
que no conoce el dolor,
se ·enseña al niño el amor
al deber y á la verdad !
¡ Allí se le hace que tema
la mancha de la mentira,
y el santo amor se le inspira
de Dios: ¡ la verdad suprema!
¡ Allí de la humana historia,
que de la vida es maestra,
el camino se le muestra
que va derecho
la gloria!
¡ Allí se le hace entender
que si es hermoso vivir,

a

Fotografías de

:A

El P. Francisco Javier Wernz naci6 efe
Rothwell, Vurthenberg, el 2 de Dicie ~
de 1842, como ya dijimos.
A los quince afios de edad manifest6 •
solución irrevocable de prepararse p9J'!l el
greso en la Compañía de que ahora ha sido
gido jefe, como sucesor del finado P. ~&amp;dial
Después de largos y profundos estudios
le dieron reconocida autoridad en Teol
Derecho Canónico, obtuvo en 1883
tedra en la ·Universidad Gregoriana,
cual ha sido Rector desde 1904. Siete
antes había comenzado el P.Wernz la
caci6n de 'lna serie de obras en que tra
una manera magistral las cuestiones
importantes del Derecho Canónico.
anunciada la publicación de volúmet?89
cesivos de este trabajo. Ha sido mi
consultivo de las Congregaciones de
eclesiásticos y del Indice.
Créese que la elección del P. Wernz
dirá nueva vida y actividad á la
Compañía de Jesús. En los círculos
ticoi3 está reconocido el nuevo General
hombre progresista, de ideas modernlll.
gran energía.

"EL TIEMPO ILUSTRADO.''

�-

540 -

injusticias sufri da,s, los castigos consumados, y como una ráfaga de luz nim.
bando nuestras frentes, el recuerdo siempre refre.3cante de nuestros primeros
años, de nuestros años de amor filial, de
sencillas aspiraciones, de quiméricos de.
vaneos, de mucha luz en el horizonte.
Voy á transcribir el úfümo período de
nuestra conversación, porque es, por
cierto. muy s,u¡gestivo y encier~a verda
cleramente muchas enseñanzas, y de J.as
ele buena cepa, de aiqiue11as que arrancan
de la vida rea l, de las que han sufrido la
escorificación de los deswgaiños; ense.
ñanzas que debieran escri.birse con letras
indeleb'les y ser leídas por esa buena
parte de la humanida·d soñadora, el bracero. que enseñorea en sus deseos la ten.
ciencia á separarse bruscamente del carril que le tienden las leyes naturales,
ineludibles en todos los casQIS, y cuyo
olYido trae siempre a·parejaida. alguna
contrariedad para el! sér que cometió el
error de desconocerlas.
, -Tengo, contestó García á mi ~re.
gunta. con u,n ace&gt;nto de tremenda 1ro~ía. ~:os hijos que serán artesanos. doctores de la Facultad de México en alguna industria, paira evita:rLes · que: comn
yo, tengan que soportar el tranqm~o desÍ)recio de la gen~ración en que viven.
_.(reo q'lle estas preooup.ado ... que ...
___,~~. r,eplicó García ; no. e.3toy pr:ocu·
pa:clo. Estas cana,s que perno en m1 cabeza SQ1l1 la clara ma1111ifestación de la
expe.ri·encia adquirida. an~i~o. mío: svn" el
resultado de una lucha titamca. de en,rgías g-astada,s dura111te mucha.s noch~
desvelos. devorando co n .ansia 1os hbr~s
ele los maestros. sus teorías: sus doctnnas sus savientí,simos conseJOS. · · · 'Para
na1da .. .. iorque llega·do el momento ele
aplicar aiqueHos estudios par~ ·pro~ura:
la saltKl de algún enifermo. v1e_nen a m1
mem oria los coosejos, las doctnna.3 y l~s
' ? v1º~·
teo rías. pero ¿ cómo me exp l .icana.
nen como llegan á las man~s deil. agnj
cultor las semiillas. qt1e semb.ro en ~n n:'ª
terruño. en tierra estéril. entera'.s, sm sm·
tomas de o-erminación. Así, a·st han 11~o-aido siem;re 'á mi intele'Cto l?s c?noci·
~ientos adquirido'S en el e~tu~1?: 5111 haber nu,nca. podiido mi rao~oc1,n10., hacer
una deducción justa, un~ 111 ~1'.uwon pre~
cisa ó a•l inenos una aipilicac1011 acer_t~'Cl
que im)plicara la persuasión tranquih1JaImagB~ de la Purísima que se venera en el Santuario del Tránsito, en Fresnillo (Zacatecas).
dora que tanto he deseaido.. ele q_ue esb~
' "'&lt;; t e.~..•'· 11 '''()
IJ Sll .
b eza m1a.
- •'011t1PJ1e
~
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_
anteriores hayaili sido intelectuales,. que ca·
011
tancia
rrris
suficiente
para
elah_o.rar
c
EL MEDIQUIN
haya.n sido ejer.cita:das en el acrdbat1sm~
::, c1entii
·
'f, c1s :· a:bc:t'"aCClú11e"
cepciones
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de la i11teligenc1a. A veces ~contece, aun
1 '1 ,
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Lc1. 1s1cas.
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1
cornque con ra,rí1Simas exce1pc10nes, ~ue en
merece el a11111go 1lc 1 &lt;1 111 111
e
un
,Para ,;El Tiempo Ilustrado ...
una familia, de braceros naice un i.~telec-neiro de la Esc:.,e':i . que s1en·pre. ~
Pa
ar~ 1•11.·
Fijo en la moahetai de la ac.cesoria, se tual. pero esto, &lt;ligio, es la excepc10n.
de lejos. fué bueno y geineroso p r - .. ºlía
V;lvamos á mi !historia. Onofre_ Gar- o-arme. Yo na'CÍ en el seno de una ,a,n1 .
lee este cairtel escrito con pmtura ~e
cía, impulsado por su padre, c.arpmtero ,..,honrada como tu, recuer d a.·
s se&lt;1ttramen
h
•
aiceite : "Onofre García, Doc~or ,,en medi0
.1, concluyó los
estudios de .la
hálbl
u i p. a!dre er2 ·un artesano la.1bono3
muy
,
~
te
cina, de la Facultad de 1;éx1~0.
. 1vt
h
·
que
tra·
1-&gt;irepara·toria
diremos,
a
pescozones,
sm
con la asicluida1d de la ormiga , dél
Este Onofre García fue m1 _companero
de estudios en la Escuela ::,,.: . Prlepa_ra- dejar en ella' m,á~ mem&lt;;&gt;ri~ que su rudez~ baja sin descainso. co~, la eco~o;t uraµadre amoroso iqt1e qmere tene
dá
toria por los a.ños de 18 .... se d1st111- ,. ordinariez. e mgreso, JºYª:1~e de ale
do el pan que ha de dar vigor Y' sabu'an·
guía 'entre noootros por sus ma111eras des- gría. á la E,souela N: de Med1c1.na.
Alhí lo perdí de vista,; era natural. El
· do. s1'emlpre
tra
a¡ ·
o-arbadas, por su tipo perfectame:nte e?·
.
entonces
sus hijos: traib ap,..1n
distinto
rumbo
que
hab1an
toma,d?
nues1:&gt; •
todo, ·por. una. res1steinc1a
do. re,unió algunos :1!11°r,ro.s Y , ¡ una
rnen t e, y ""'bre
""-'
. .
tras vidas nos alejó como s.e a1le.?n por
bruta,! al cultivo de s,u mteihgen.c1a' no
resolvió dar á su hiJo umco:
pa·
n él escasearn el estu,d10, pues un extremo ·dos rectas a:l determmar un eiducadón "brillante." como e1
;era
Ue
e
porq
f'
· .
. ángulo, lentamente, sin brusgu:dades,
· el
nulo una ca
·
realmente s·e apli•caba con a an, smo po1pero conservando siempre un vert1ce, u~ ra ,que temen o un . 1 - ··ec11d se abrie·
ue su cerebro no era el terre1~0 P~Sª sem_
todas lru.s puertas ele la soci
"TÚ
punto ele contado: la Escuela, los re
, .
mo por encanto.- ..
Grar simiente de dificil germm~c1on. En
rain a m1 ,paso co
,
tudt'a h1¡0
cuerdos
de
la
queridÍISi·n~a
Escue~a.
doo,
'd'
"
clec•.a.
esto ,del cerebro acontece lo mismo que
, , es , .uien.es
de se han tomado los primeros ~oltdos y seras me ico, me
!ilbros v los maestros. a q bec'1ta
s·c ohserva en la tierra: par~ q,ue la vem'10., los
·
d,
tu ca
sazonados alimentos intel~ctuales.
o-etación sea e."&lt;uberante y ne~ ein ·~rodeibeis
re·S1petar.
pon ran en
dre ounHo,· 1a intrincada urdimbre de. los
tos es 'Preciso que en anteriores epomuchac, "cosas" que tu pobre pa e·o ve5
acont~cimientos nos vu.elve á r eumr y
~~~ n,a.ya siclo abo1:ada. qur le vell'ga ck nos
~oche,
'
- t e, 1ieyendo ca tuvo ocasián de saber. y
encontramos frente a• fren
ue
aquí,
sobre
e,ste
ba111co,
¡a,
y
echo
;ubolengo la fecundidad.
_ . .
un.o Y otro en nuestros ojos de hombres q
, no h~w
descanso,
.\sí el cerebro del hombre: pa1 a s:r laporque
paira
&lt;1111
--1
3
hrantío necesita que sus generaciones prácticos, todos los dolores agota,do , las
1

lentamente mis pulmones. Tú no has de
ser carpintero ... ¡ qué va!. ... No quiero 11ttc ~eais arlesa110 .... ¿ Qué te falta
para ~cr t~n .~oct•)r di slinguiclo? Estudiar
y naiila mas.
¡ Pobre padre m:ío ! ¡ Qué equivoca&lt;lo
estaiba ! Quien entonces le hubiera acon.
sejado que me hiciera carpintero como
él, habría merecido ..su despirecio.
Amigo mío; des,pués de esta confesión
franc1 y •leal. c01mpre1ndeirás que no estoy
preocupado, y que mi padre ha,bría hedto mejor en hacerme un artesano honrado como él, porque entonces, como· él
tallllbién, Uega·rí.a org;ul loso á mi hogar,
trayendo en las encal'kcidas ma·nos el tibio v amoroso ¡pan coti&lt;liano amasado con
t1 s~do,r ele mi frente, ein vez de llegar,
como me sucede siempre, con el aUma
a.batida por la horrible duda ele 110 ha.
her quizá sabido remediar el mal de mis
Mfermos, por ,la torpeza el&lt;! este cerebro
mío.
Francamente, yo no supe qué deciF;
iba, á intentar algú n consuelo para mi antiguo y honrado compa,ñero de estudios,

compás de los lalidos del corazón, ilumina1l~an las regiones del pcu~arniento del ·
arl1sta.
El sali'1 11 iba llenáud0se de l.itdli ciosa
juventud, vestida del imprescindible frac
y ele! reglamentario vestido de escote v
cola; y entre idilios y coloquios, iormá'banse las parejas para la danza clf'l rigO{lón.
La exuberancia ele la vida se :ostentaba,
y c?n satisfacción la contemplaban los
p~pas, entre aquella F.fervescencia juvenil, rn1npletamente olvidada de la sf' ntencia ele Job:
.. El hombre vive breve ti empo ..... · y
desapa,·ece como una sombra.''
Pero cuando más engolfada estaba r.n
,~¡ placer, y más ie parecía la vida. un'!
derivación del ¡paraíso, notóse repentinamente 1111 descenso de tenmeratura tal,
c¡ue, á pesar de estar en Junio, el ambiente estaba helado, •-!bservándose si
nu1 lt:'1nc&amp;menk la aparición ele unH dama lujosamente vestida y ataviada, y atmque fea .r ele mala catadura. 110 obstante.
parecía una aristéicrata de alto rango.
NUES1:-RO

Y cnscííó un sudario y una morla]a;
&lt;Jbje:.os 11i1e llenaron de pavor á los se·
1 -orcs, ) se1~1braron el pánico entre la
concurrcnc1a.
-J\li Señor me envía para notificar a
la hija de ustedes, reina de la fiesta que
se celebra, qne deje inmediatamente los
ellas de su vida, y tras·pasando conmigo
los umbrales de la eternidad, manifiest,~
ante el Juez Scherano el estado de su
concienci'a.
l
Y dejándose caer 'sus lujosos vestidos,
mostró á la multitud, que, efectivamente,
era 'a muerte, y desapareció.
Enmedio del salón quedó e:1 cadáve:cle la joven.· con tocias sus joyas. ¡ Qué
cuadro más &lt;lesgarndor !.....
-¡ Oh, qué cruel es la muerte !-decían unos.
-¡.;Horror! ! .•... -exclamaban otros;
y todos juntos: ¡¡Qué desgracia!! .. . ..
las risas se trocaron en llanto; á los
gritos ele júbilo. se siguieron aq11el10s
tristes ayes " la mantos ele dolor; á los
jolgorios- y éarcajadas les sobrevinieron
,uspiros ele imperecedero sentimiento; á

PAIS.

ck

:"l.

f

deci¡.

ª

l.

rr

FRESNILLO ( ZACATECAS) .-Jardín del Obelisco.

Zócalo en la Plaza Princip:\l.

cuan&lt;lo éste, acerca:ndo á Sl!tS hijos, que
le escuchaban, y dando un a.moroso beSo al más peqiueñito, me dijo con la voz
aipagada por la emoción :
".\ estos pobr ecitos hijos míos, no podré leganles otro Lítulo de honor, que el
&lt;le haber sido hasta el fin de mi vida, el
fohre mecliquí,n ()nofre Ga,rcía."

a 1uzgar por sus finos modales. ~adíe la
conoc1a, y sin embargo, á tod0s di rigía
nna burio·na sonrisa; todas las puertas
estaban c~rraclas, y, 110 obstante, nadie
podía dudar de su presencia; empero la
danza seguía adelante.
La descon·ocida &lt;lama miró su reloj,
mientras dejaba escapar una mueca, signo de satisfacción; y como si fuese ella
la dueña de la casa, extiende su brazo y
Juan Begovich.
levanta su imperiosa voz diciendo:
-¡ Cese la música !-y los instrumentos ca11an.-¡ Párese la danza !-y las
piernas de las parejas quedan inmóviles.
En medio de un sepulcral silencio. la
El inmenso salón de reuniones estal1a a ristocráti{:a clama arquea su delgado
tr'ansformado en un lugar de gloria. Her- cuerpo. saluda con movimientos de ca111,o~as y mullidas alfombras cubrían el beza á la con'cu rrencia. quf'. asombrada.
pavunento; ricos tapices y vistosos da- la mira, y abriéndose paso iba á recom.ascos engalanaban las paredes; un buen rrer ]a estancia en busca dr. Un ~er Ck·
nt1111ero ele arañas de cristal pendía del terminado. pero es detenida é increpada
tech.1, cuyos prismas, heridos por lo~ ra- por los nobles señores de la casa en esyos ele las bujía s, se convertían en rnbíe., ta forma:
,. scxora.
"'
Y, esmeraldas : otr,o crecido número ele
-¿ Qu:e, es 1,o que 1&gt;L1Sca1s,
r.nstlk&gt;nes. ostentando en su;s asientos y res- tre nosotros? ¿ Con qué cleredho '()S hapalc!os preciosos terci01pelos con horda- béis entrometido en nuestras reuniones,
ilos. ofrecían descat,so á los huéspedes.
violando. con entrada furtiva. la morada
. La multitud de flores naturales, el am- ele nohles ciudadanos?
bientr de perfumes y la música, llenaban
-.SC:ñores.-contestó 'la desconocida;
el. aire de armonías. cada instrumento, - 110 ~in algú11 Jcr~c,ho habré yo entradri.
Pulsado -por hábil ma;,o, era como un pc- en P--Sta sala. i Soy el alguacil del Juez
oue chisporroteaba sentidas y ca- Eterno! Aihí van los documentos acredilletosas nota.s, ique, difundiéndose al tativos cle mi misión.

iA)í pasa la gloria dd mundo!

trn~J

1

los acordes ck la música, e.J fúnebre ta·
iiido de las campanas; lo que era sal611
de baile ,1uecló convrrtido en capilla ardiente de la reina fiesta; y la bulliciosa
juventud, cambiados sus trajes de danta por vestidos ele luto, forma el fúnebre
cortejo que acompaña el féretro al campusanto de una joven que murió en 1111
salón de baile. ¡ .\sí pasa la gloria del
mundo!
AXT01;\'lIQ .\RQUES,
Presbítero.
PENSAMIENTO

Lo que más Y,dc suele ser. nor lo común. h &lt;¡ne menns ·c1:1esta. L;; sa lud se
tiene ele balde. la inocencia gra.tis. la sobrieclad ,da dinero ene;,ma .. \,hora bien:
una enfenmeclad •cuesta un ojo de la cara;
la malicia cuesta un sentido moral; los
apetitos desorcle;iaclos. se pagan á peso
&lt;le oro. He aquí por qué la virtud es h
Yer&lt;ladera economía, v el Yicio C' 1 verci:1dero lujo.
·
CANTAR

lJna mirada tan sólo quiero:
cltá.1,:iela en pago ele mis amores,
y s1 tu ¡pecho lanza un s1u1spiro,
¡ dámelo en cambio de mis dolores!

�- 542 -

- 543-

LAS FIESTAS PATRIAS

[as 'Jiutas Patrias
No es propio de una edición
ilustrada el hacer crónica detallada de acontecimientos como
el de las fiestas patrias, celebradas en ocasión del aniversario
&lt;le la Independencia Nacional.
Sin embargo, el cronista se
refiere á las fiestas en sus Notas
de la Remana y nosotros nos
C"Oncretamos á dar la información gráfica que nuestros lectores podrán ver en diferentes
planas de este número, con sus
respectivas notas explicativas
al pie de cada grabado.

l. Detalle del desfile de la C'ol?mna qe
Honor, al pasar ésta frente á Pa1acio.

2. Otro de los det~lles de la formación.
3. Los marinos que formaron en la Columna de Honor.
4. En la Tribuna Monumental de Chapultepec.

V

./

,

/

/

7

-

..

-

1. Grupo de miembros del Estado Mayor
del sefior Presidente de la República, vistiendo el nuevo uniforme.
2. Un detalle del del!file de la Columna de
Honor, frente al Palacio Nadonal.
3. El sefior Presidente y su comitiva salen
del Palacio Nacional para dirigirse á la Tribuna Monumental de Chapultepec, donde se
verificó la ceremonia.
4. La ambulancia desfilando ante el señor
Presidente de la República, que presenció el
paso del Cuerpo de Ejército en el balcón
"entral de Palacio.
[Fotografías de "EL TIEMPO !LUST.RADO."J

�- 544 -

PAGINA ARTISTidA.

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(.ZACATEcas) .-Célebre Santuario de Plateros. Uno de los templos más vieitados por los fieles del rumbo y por peregrinaciones
que van á él procedentes da grandes distancias.-Jnterior de la Iglesia Parroquial, cuyo decorado se debe al celo del señor Curl
Don Manuel Calvillo Guerra.

FRtSNILLO

AL AMOR
¡Amor! ... Me traes niemorias cru1&gt;les
en los momentos de decepci6n
para las al mas que amaron fieles
sin ver lo absurdo de tanto amor.
Aquellas horas, aquellos días
en que alentabas mi juventud,
sólo dejáronme nostalgias
al ausentarse las alegrías
con el engaño de cielo azul.

No me abandones .... sin tí la calma
estará lejos del coraz6n.
no habrá esperanza dentro del alma
siempre batida por el dolor.
Tn ausencia mata toJo el anhelo
que de lo grande nos lleva en pos
y nos transporta de aquí hasta el cielo,
donde se eleva con raudo vuelo
torlo lo puro, toda ilusión.

Sólo tú pu edes, Amor diYino,
calmar las ansias del c·orazón
que ha caminado solo y sin tino
por los abrojos ele su dolor,
trayéndome algo lleno ele gloria
que me re iima de mi pesar,
.
que esté muy l1&gt;jo1? de aquella es~or1a
que puso en mi alma la transitoria
paiiión que me hizo tan hondo mal.

¡Oh Amor! Laa flores de los \'Crjele~,
el regio encanto del cielo azul ..... ·
todo lo bello que hay lo encarceles _
para ofrecérselo en mis ron&lt;leles
á la musita que traigas tú.

Crno AZCOITIA Y ECHEGARAY,
NUESTRO PAts.- Zamora. El Zócalo.

Xalapa, Septiembre 3 de 1906.

MIGNON.

�- 547. -

N OCTURNO

A R T ISTAS

l"O'l'OOHA FOS.

(DE C.N POE~&amp;\ PR0\'1ENZAL.)
- ¡ Oh dulce virgen! á lu ventana
;A.soma el rostro para escuchar,
;íEntre las brisas de la mañana
El eco blando de mi cantar.
'Lleno de estrellas s,e 111ira el cielo
Que palidecen ouanclo. te ven;
Flores ·y amores se torna el suelo
Cu:indo le miras: ven, niña, ven .
.Ella._.:\[urnmllos vanos. ¿ Qué importa :1
(el alm:i
El eco 'eterno de tu canción?
Yo habito un cielo de paz y calma
Nido de amores del corazón.
E\.-'A!guila fuerte seré, mi vida,
Y hasta tu 'cie1o podré volar.
FJla.- Pez de colores, seré. y perdida
Iré en las aguas del hondo mar.
EI.- Y yo en las ondas te 'encontraría
Siendo en los mares tu pescador.
Eila.-Entonces ave me tornaria,
Volando t1auda de flor en flor.
El.-:Cazador diestro, yo te cazara.
'Ella.- iMe hiciera entonces lirio gentil,
Y en la espesura yo me ocultara
Entre las 'flores del verde Albril.
EI.-Y o seré rnton1ces sonora fiuente
Para besarte, cantando, al ipie.
Etla.~ )fobe ligera seré luciente
Y en raudo vuelo me aleiaré. ·
F:1.~Entonces, niña, seré
el viento
Y mi,s amores te seguirán.
Ella.-Seré al momento rayo brillante
Del sol; las nieblas con él huirán ... . .
EI.-Yo seré. niña, flor· roZJagante
Y mis •pistilos te beberán.
Ella.-Seré la sombra que el bosque cu(bre
Con negro. triste, denso capuz.
EL-Y vo la luna que nos descubre
H ondos mi,sterios con blall'ca luz.
Rlla.- H aréme entonces cándida rosa,
Libre entre es oinas ele tí estaré. '
EI.-Yo ahej,a. al punto, seré, y diohosa
Am Pn tu cáliz te besaré . . ... .
Ella.-Encina nuda seré 'en la roca.
EI.-Yo tierna vedra te aJbrazaré.
Elta.-;!\foniilla blanca. ,ceñiré toca.
El.;:--Confesor tuyo. tu voz oiré.
Rtla.- S1 del convento pasas la puerta
Muerta entre flores me ,encontrarás.

,,

yo

LAS FIESTAS DE LA INDEPENDENCIA

1, 2 y 3. Detalles del desfile de la Columna
de Honor en los momentos en que pasaba
frente á Palacio Nacional.
,

4. La ceremonia cívica en la Tribuna Monumental de ChapuJtepec.

1

ARTISTAS DEL TEATRO RENACIMIENTO.

El Sr. José Pacheco, autor de los estudios fotográficos que bajo su firma hemos publicado
en anteriores números y del que hoy publicamos.

El.-Si entre las flores te 'encuentro muer·
1
\
(ta,
Seré yo tierra, mía serás .....
E11a.-¿Tanto 1~1e quieres, bien de mi vi·
(da?
E.1.-¡ Como á mis ojos te quiero yo!
Ella.-Toma este anillo, prenda que-ida
Que madre 1;11 tiempo feliz me dió .....
EL-Pez, ave, lirio 1 nube que bri,la.
Sombra a,brada, ravo de sol.
Encina, rosc.1, blancá monjilla,
A¡q,uí te esipera mi corazón!

¡,A.y! ella elijo cayendo en brazos
Del tierno amante que suspiró:
Y al ver la ,luna tan dukes lazos,
).fás y más lánguida palideci1).
Entre. las yedras de la ventana
Su luz dos frentes iluminó.
Y en tanto el aura. tenue, liviana.
El ¡ay! de amores feliz llevc1.

L A ABUE LA
La viejecita octogenaria, de cara desteñida
y estrujada por los años, estaba sentada en
'•t

... ,r.

..

A DRIAN M ART I N ,

Actor dramático,

un banco del jardín, á la hora del crepúsculo.
A su lado se hallaba Lía, su nieta, afiligranado prólogo de mujer semejante á una gemma huma.na. Correteaba, llenando el aire

con sus gorjeos de pájaro, en ta~to que la
abuelita, con los ojos dolientes clavados en el
suelo, rezaba á media voz, repasando la1:1
cuentas de su rosario.
En el cielo: claridades mortecinas por el
Poniente y flores de oro que empiezan á brotar en pleno azul.. . La luna llena asciende,
diluviando snaves átomos de luz y melancolía.
- ~[ira, mira, abuela, ¡qué bonita la luna
grandota! grita Lía palmoteando.
- Muy bella, hija; pero hay muchas nubes
negras, responde la viejecita.
-¡ Oh! ¡y cuántas estrellas!. .. ¡brillantes como medallitas de la Virgen! exclama la niña.
- Ko, dice la abuela; parecen ojos abrillantados por el lloro... .
Silencio.... La brisa susurra entre los ramajes del jardín.
-Oye, oye, abuelita, alguien i:;e ríe por
aquí cerca.
-Te engafias, responde la abuela; no son
risas lo que se escucha., son sollozos....
Xueva ¡,ausa.... La sombra se hace más
densa cada sPgundo; pero lucen muchos astros en el cielo y vagan por el aire miríadas
de libélulas
La niña exclamaba llena de gozo:
-¡Qué bello es todo esto! Parece una fiesta.
Mañana cuando salga el sol. ...
-Mañana, dice la viejecita con voz cascada; mañana será un día gris, al cual sucederá
una noche muy negra ....

ALFONSO CASTRO.

�·- 549 -

~··
~

aquel. fhlU:in
de un negl'o 1rn h:rísh1h,.,
•

EL CONGRESO GEOLOGICO.

l"l '!lll:lCUte.·

1

\
•

COMPLEMENTO DE LA INFORMACION.GRAFICA

de-c~t

¡(!U(• pi"illlt~l'l!S'. ¡(J nó lUaJte;·,\
111.1•t1i111·. ¡IJUc&gt; n1 1·1at1nHP)&lt;: ('ll los twhw~
l'.IIIIUS lllll' (!] IIIIS\110 ha L&gt;ía Silrndo de ~11
tal&gt;eza!
). lo tal'o era que al rnis,1110- t 1~t~
l'L:UO?llllm sobre el parthe con uua ~oia
11uw1lla1 como es 11 \tlll'al pei·o ('tJ U u·1
d .
'
l .t
ag1·1·,1
IutHl a m11·abh·1 wmo si den t1o d,
la taja estmifüe el diablo :·t•doblaud;,
ron los uiez &lt;leo.los de sus manu.s.
¿Pot qué eu aquella ca lle s1· esnw;·,.

•

.\

/

ba siempte Juan Igiwt'io'!
..
Ern nno de sus dos seeret os im1Mwtrnbles. EL uno, t0Da1· el ",~i lbo" eon111
11a,die. El otro, quel'er ú C,u'm Pnt ho en.
mo na.die tMUbién.
Pero Car~encho no lo sabía, p01·qn•·
,Juan Ignacio no se nifreyió á deeí1·.:;t&gt;Jo
nuuca. Un dia que ella le p1·egw1til
que de dónde sacaba unas toctLtas tau
bonitas, la ·con.testó g ue se las inspit-a.
ha ella.
Y Oa..tmenoho, que n-0 comprendió este at'l'i::lllque poético que envolvía un pt•·
dazo uel a lma &lt;lel pobre tamborile1·0
le contestó con una carcajmb que I~
heló la ,sa,ngl'e en la.; ye11ais.
Desde cnton¡;e.s, Juan Ignacio la decía lo mucho que la quel'ía .c on las notas &lt;le su "silbo,'' y nuestro hombre,
con la -cabe~a, llena de ilusiones., como
el pastor provenzal de 1a dul~aina qut&gt;
Daudet nos pinta tan rna,gistraJmentt&gt;.
se dió á enamora,ri á Oarmencho con tier
na., melodí:a1s que ella e,ntendía ca&lt;la díia
menos.
Y ,sucedió que otro moro que en pun·
1o ÍL música apenas si sabía otro ritmo
que el del "aida'' con qne guia ba á sus
bueJ·es. pero que pai,~t deci r &lt;'hicoleoll
á las muchachas no tenfa pelos en la
lengua, ni ".3iJbo ·, en los labios, la dijo
ú Ca1•1nencho un ''te quiero" que la gns
tó mús que todas las melodías junta11 M
.Juan Ignacio.
rnando &lt;'l pobrr tamborilf'r-o pudo oh
1

E l señor Presidente de la República y sus acompañantes dirigiéndose á la Sala de Sesiones
de la Escuela N . de Ingenieros. donde se verificó la inauguración del Congreso.

JUAN IGNACIO

DE LA EDICION ESPECIAL DEL 16 DEL PRESENTE

do c:on u:ios redobles SJa lerosí.simos la
lonail1i,lla que arranc,lba á la vez ú su
dpfü·iosa ,asca.tibia.
Los chiquillos le .segman ~xtasindo~,
y a1lg1una vez le pedfan tal 6 cual toc.lta
que sabia mart:i?)al' con la p! 1·freci6n mi~·

E1·a n11 buP11 muchatho. A,¡;;i lo 1·p¡·(: ·
nol'la el pueblo entero.
! J•Ji
Con e l "·silbo'' en los labios hacía ma- nia.·
En urua de las calles de CUj'O nombre
rariHa,s. Veinte leg·uas ú la r!'llonda en
no quiero acorda,rme, ya era sabido,
elogiada siu haibilidad.
J'Uan
Iguario camirraba más oe.;pncio y
Los domingos y fies1a1:l d(' l;lfo l'(kt. 1·r·
rorrirr las ea llrs MI pnrhlo, :wompa fían - e&lt;· haba el re.f.to 1 &lt;:orno quien dice, c:011
0

Sr. D. Félix l:&lt;.omero, actual conserJe de la casa de Hida.lgo en Dolores,
y D. José Socorro Martíncz,
Presidente de la actual Junta Patriótica de la misma ciudad.

SALIDA DEL HOSPICIO·.

&amp;el'rar las asi&lt;lnida,tleK dl'l mozo .r las
oomplr.tr:encias· &lt;lC' ln moza, sintió en ,11
alma fl 'l'Osqnilleo dr lo8 telos y sin
peDSa:1• dió A s,ns totadas una expresi6a

Interior de la finca que fué del insurgente D. Mariano Abasolo,
en Dolores Hidalgo,
comprada últimamente por la ciudad para oficinas públicas.

la mil· 1üa fija. Pal'ecía m1i.:1 e•slatua de
t·n 1·1w soln·(• nn t o-sc·o ¡wd¡•stal de pit&gt;·
dra.
Pero llegó un nwnwnlo de Yf&gt;rclan.pro
y(,rligo, que nadie ])'Udo explicar.
Carmenclw y sn noYio danzaban Pil
t'l &lt;.:Pnll'O de la p.Ja,n "agarrados,'' pp1·c1
muv a•ran'c:Hloit ('()In mil'ada hipnútirn
1oraba " ,Jnan Ign:w io y como pre,a (lf:'

80rprendPnte. SPguíirt con la Yista á la
ena.morada pa1·eja, y iSeg(m lo que 0b
servaba, soplaba con m'ás 6 menos f1w1· r.a en el "1;ilbo," mai·rando de ~stc modo
unos "et·es cend-0s" y unos "climinnen
honibl{' c"íltalPpsia, precipitadanw~1t;P.
dos,'' que ni estudiidos. ·
('n
l'pil&lt;~ptica eonrnlsió11.
.
- ¡Pf'ro r6mo a,delanta e,ste chico· Enh'P
ia11to.
su
cara
se
•rongest
1ona1
6eeia n los que le oian, sin imaf(ina:· &lt;'l
1
lllartirio que signifirnban aquello~ wo- ha. ~(' inflaba como unrl pelota. &lt;le goma y sr &lt;&gt;nTojeda. c·01no 11n hir,·:-o &lt;&gt;an
gt'e,sos musica1
les.
Un domingo. poi- la tarde, ormi·iú ~1- dente.
En la plaza c:.e ofa una ea rcajad:t c•on·
go tan imprevisto, que í11é Io quc- hnl,n
tinnad·1t,
C'&lt;'lebrando la O&lt;t"lU'rPn1r-ia. dPl
que ver.
~~l,aba n &lt;&gt;n la "J)laza al són de Li -rn ::;- miísiro, que hada girar como cl!'vanaea~b1a y del tamboril, lo meTios eiP11 pa · t(lf&gt;ras á todas laR parejas.
AquPl torh&lt;&gt;llino dC' rC"cloble,s ""&gt;' semi ·
l'eJa@, y entTrr ella1&lt;; Carmencbú " sn
dos
rps{¡ de rr-]Wntf" con 1rn golpC' Reco
111111lnte, ruyos mmimientos "!iegní.l. ,Tmtu
dr
tambor
v unn nota d&lt;"l "silho" ,•asgalgnaeio. rolo·ra do ele pie sob-:P la piNlra
d[l.
eo;;'trifl&lt;'~te.
·disonante..... .
~ yor d&lt;' lm; d&lt;'sUna.das al arrn~t1·c· i:&gt;n
Juan
Ignacio
l1abf.a raído redondo,
ae apu~tai:; de hueves.
iQué m'\ln.Pra de 'tnrar!.... Dirh~&lt;' romo si &lt;'n su eabrzn. lrnbie.;&lt;" e11tallauo
que se había pro11uesto divrrti:·.:-e !l rl furgo d.P una apoplegia fnl minant&lt;&gt;.
¡Qné orurrenda 1-a drl mnrhncbo!
totta dt' loi:s d,anzantf'iR. Tan pronto mar
·('es11.·
df" rel)ffitP la da,nza &lt;&gt;orno bra~a
~ el rompás 1rn wr·tigin&lt;,so "allpg-1·0''
~n&lt;'
!'
!
&lt;"
s11mPrg&lt;'
en el al!lltl, d·ejando sns
:11(&gt; ·na.&lt;li&lt;" porlh sr,Q11ir·. · como 1rn monór&lt;'nsos
{\
los
mil
hailnrinC's rn gl'Otr:;ras
8010.0 "arlagio'' {i guisa d&lt;' s'almo dP fn!
;
Y
r¡lH'
no fu~ r&lt;'lk·hra{1a ron
fürnrns
l'l'al. Y n o podia dPrfrsp ffU&lt;' el mfisi1•i,~-as
y aplausos la or\t:rencia clrl tambo
: t'evelaba .~,n int{'IJ1,ci6n . .\.l rontrm·io.
l'rnnnerfa f(&gt;rjo. imperturbable. con l'ilero !

.

1

1

Escenas de costumbre• del s:l¡¡:lo XVIII,

[Cuadr~ de William1.I

La o,··· \lción duró cfü&gt;z minrntos. Di&lt;·:~
minutos de estnwndo que ah-ogó la ultima de.rnfim1da notn d,•1 ''H ilho,'' Pll'vnel
la con el último aliC'nto de la Yida de
,Jna u Tgnado y &lt;"l supre&gt;mo rc&gt;lúmpago
&lt;l&lt;" ln tt'mipC'st,·nl de los rclo-s.
AXGEL JL\RL\ ('.\ \-4'l'ELL.

AN GE LUS
Para la S, ita. María Gertrudis Rebolledo.

Parnaba por el parque muy triste aquella tarde
pe~sa_ndo en ~sas cosas que fueto!l mi alegría .. :
el ultimo celaJe, de luz haciendo alarde
en la nocturna sombra ya casi se perdí~.
Muy dulce era la escena, laescenaencantadora
que sólo el firmam•mto nos puede presentar·
en ella me arrobaba cuando llegó sonora '
la voz de la campana que convidaba á orar.
Llegó .. y en ese instante surgieron las estrellas
mostrándonos lo inmenso de la obra del Sef.ior ·
entonces .. los espacios llenáronse con ellas '
y todo era plegaria rendida al Creador.
'
¡ Ay l pero mi alma triste ni goza ni se ufana·
idas están las c.:isas que fueron su alegría
'
y solament~ escucho 111. voz de la campana'
como perdido eco que anuncia mi agonía.
Cmo AZCOYTIA Y ECHEGARAY.
Xalapa, Fstío de 1906.

�L A S FIESTAS D E

OOVADONGA.-LA KERMESSE EN E L

TIVOLic

.

;.;.,:

1~er.o por la de otros establecimie..:..tos
smul,tres.
Seguramente que esto obedece í 1
magnífica calidad de sus tabaeos qu
no han t~nido hasta este mo~ent:
competencia y que, naturalmente han
triunfado, e11trando de lleno en ~do el
?omercio del país y aun en el extranJero.
. Repr?d~cimos el puesto que instaló
dicha fabrica en el Tí voli.

ª

***

,..~.,-

,·

La moderna Avenida del 5 de layo.Cuando quede terminada la edificaci6n en toda la nueva Avenida del "5
de Mayo," ocupará ésta, seguramente
uno de los primeros sitios entre las mO:
dernas vías públicas, no s6lo de la Capital, sino de las más importantes ciudades europeas y americanas.
Magníficos edificios han sido construídos en la prolongaci6n de la Avenida, y hay en promesa varios premios

\.
,J

U no de los varios y hermosos puestos de la importante Compañía Cervecera "CUAUHTE:MOc,"
de Monterrey. - (Véase el texto respectivo.)

NUESTROS GRABADOS
Obra de arte.-En la primera plana de este
número aparece publicarla la reproducci6n
del hermoso y artístico cuadro al 6leo, obra
del notable pintor R. P. D. Gonzalo Carrasco, C. D. .J., qüe existe en la iglesia de Santa Brígida.
l\o necesitamos de hacer resaltar aquí el
mérito de la obra del distinguido artista,
pues por encontrarse el cuadro en un centro
tan frecuentado por una gran parte de la
culta sociedad mexicana, es bien conocido y
ha sido ya bien apreciado de cuantas personas conocen la obra, el valor artístico de
ella.
En uno de los próximos números de la
edición diaria de EL TIE)IPO, publicaremos
un juicio crítico de tan notable cuadro.

***

Publicamos el retrato del señor José Pacheco uno de los artistas fotógrafos de la
Capit~l, con cuyos estudios h.emos ilustrado
varias planas de este semanano.
Actualmente está llamando la atención
por sus trabajos el señor Pacheco, que tiene
su taller en la antigua fotografía Rivoire,
ubicada en la Profesa.
El señor Pacheco obtuvo un premio en la
Exposición "Cniversal de París y ha adquirido algunos otros más, ascendiendo á ocho el
número de medallas obtenidas en varias Exposiciones y concursos.

El puésto quP. instaló en la "kermesse" la importante Compaflía elaboradora de puros "EL Cr1- .
DITO" y "LA ROSA DE ORO". (Véase el texto respectivo .)

***

nes del momento, la deliciosa cerveza
''Cuaubtemoc.''
Reproducimos aquí una &lt;le las fotografías
que al efecto tomamos del puesto que más
visitado fu é por los eoncurrentes á la kermesse de Covadonga.

La Cervecería "Cuauhtemoc" .--En las fiestas
de Covadonga figuró en primer término la
notable fábrica de Cerveza de Monterrey,
"Cuauhtemoc," instalando varios puestos
en el Tívoli del Elíseo.
La poderosa Compañía propietaria de esta
importante negociación, no desaprovecha
oportunidad para hacer patente la supremacía de su cerveza, y en toda clase dP- ?estas
de este aénero establece puestos que, sm duda algu~a son invadidos por el público ansioso de s~borear, en medio de las expansio-

" El Créd ito" y " La Rosa de Oro".-La importante fábrica de puros ubicada en el Puente Blanco estableció, en el mismo Tívoli del
Eliseo, en ocasión de las dichas fiestas de
Covadonga, un hermoso puesto que atrajo la
atendón del público concurrente á la kermesse.
Sabido es que la importante negociación
ha conseguido conquistarse las simpatías del
público y para sí una numerosa clientela
que difícilmente podrá ser superada en nú-

***

para los propietarios de las mejores de. esas
fincas, así como para los atquitectos é ID~
nieros, autores y directores de los proyectos
respectivos.
El Concurso conforme al cual serán adju·
dicados los premios correspondientes, .no
verifica aún, porque faltan por construll a·
gunos edificios en terrenos de esa vía.
No cabe duda que entre los edificios basta
la fecha terminados, uno de l~s másnote.bf
es el de la esquina de la ·Avemda y call~ e
Ranta Isabel, propiedad del Sr. Don AleJ*11·
dro Escandón.
Í·
La construcción y proyecto de este. ma~ ·
fico edificio se debe á los conocidos mgenieros señores Dorner y Bacmeister, Y1?5
les antes de dicha construcci6n, han ~Jecu 118
do la de otros muchos de importancia, q

r

e:

....

LA NUEVA

!:ar

acreditado, al grado de que en
ba~dad, ~or l~ cantidad de obras que
á JO su direcc10n, se han visto obli1_
establecer talleres en varios ramos y
• cu_a.Ies se distingue el clest1'Dado ar, las
.._.....- -..
•
&lt;'·~ metálicas, por la cantidad de trad~sempe.ñan actualmen~e, no. sólo
~ r' sino para otros muchos mgemeros
,. fin istas.,
~ está oc~pada en la actualidad por
hos de importantes negociaciones,

Ji!

AVENIDA DEL

5 DE MAYO.-Uno de sus magníficos edificios.

entre las cuales ocupa el primer término
" La Mexicana".- l!;sta Compañía Xacional
de Seguros sobre la Yida, tiene también en
el mismo d·fi · l
fi · d I
d
, . e I c10 aE o cmas e a gunos e
sus mas 1mportantR.s departamentos.
Permanecerán allí dichas oficinas hasta
que la Compañía termine su rnagnítica finca,
en construcción, actualmente, en el sitio que
ocupó lo que fué "La Coneordia".
No podemos dejar pasar inadvertidos aquí
los grandes J&gt;rogresos que esta Compañía

viene]verifi.cando desde hace algún tiempo.
Sus operac10nes van en aumento de díá en
día, tanto que, difícilmente, llegarán á superarle otras negociaciones similares.

�- 552 :W

CUENTOS Y NARRACIONES

ARTISTAS DEL TEATRO RENACIMIENTO.

POR

ALFONSO M. MALDONADO

~

TLAXCALA
EL SANTUARIO DE LA DEFENSA.

Introducción.
En busca de un clima más 1,enigno y
de tierra más fértil, se desprendieron varias tribus indígenas de las apartadas
regiones del Norte, y tras penosa y la 1 ga caminata, llegaron á las ori tías tlel
lago de Texcoco. Allí se dividieron, y
una parte &lt;le los emigrantes .avanzó malal Oriente, estab!eciendo al fin sr. morada en la agreste serranía á cuyo pie co·
rre el impetuoso Zaihuapan. De esto hace muchos años; tantos, qtte en v1110 se
ha pretendido averiiguar la fecha exacta
de tan remoto acontecimiento.
La sombra de los siglos que ya pasaron, ha obscurecido la historia ctei oneblo viajero, del cual sólo se sal.e :1t1~.
gobernado por cuatro senadores. llegó
bien Dronto á robustecerse de tal mane·
ra. qt;e pudo contrarrestar y vencer va
rias ve-ces al formidable poder de lo¡
monarcas mexicanos, con los que sostu
vo encarnizada guerra.
Ese pueblo, á quien jamás dominó se·
iior alguno, y cuyo carácter fiero llegó
al extremo de ¡prescindir de la sal en sus
:ilimentos antes que ceder !.111 ápice de su
dignidad á lo_s enemigos de su patria,
fué el pueblo de Tlaxcala.
Transcurrieron los años, y llegó un
día en que las huestes &lt;le Hernán Cortés
clavaron sobre el derruido templo de
Zempoala el estandarte de los reyes ele
Castilla.
Av~nzaba el ejército de los hombres
blancJs, cuyos gritos de guerra se mezclaban en horrenda confusión con el
fragor del trueno 9ue sembraba la muerte entre sus enemigos; la fama pregonaba que eran invencibles, y que nadie po·
día resistir su poderoso empuje.
Temblaba el gran Moctezuma; y sus
numerosos aliados y su incontable ejército, no se creían bastantes para evitar
que el aiudaz extranjero se hosp:*dara en
los palacios de la Corte. En medio ele tamañ1 con.fusión, sólo Tlaxcala se atrevió á combatir lealmente con los hombres vestidos de hierro, y mandó á Xicotencatl á defender las frt41teras de la
República.
Un tratado de paz abrió á los españoles las puertas de Tlax~ala, que fué
en lo sucesivo tan fiel aliada como antes había sido valerosa enemiga.
La conquista se consumó, no sin llevarse entre sus numerosas víctimas al
joven o-·enera1l republicano.
Sie:uieron los rres siglos del monóto
no o-obierno virreinal. durante los cuale!'
la ciuda·d de Tlaxcala perdió mucho &lt;le
su hi:,tórica importancia, no registrándose en sus anales m,is hecho notable que
la fundación de la ciudad de Puebla. retoño del viejo tronco ,q ue la &lt;lió _su .savia formando la más hermosa capital ele
los' Estados áe :a República. á costa de
su propia vida.
Dun1nte la guerra de independen.ci~. Y
Juego en nuestras contiendas . civiles.
T1a:xcala tomó un~ parte mu,y activa. qt:e
daremos á conocer algún dí~ ~l r~fen r
lo5' episodios en que se distingmeron
muchos de sus heroicos hijos.

Hernando Cortés, personaje del drama "Cuaubtemoc," representado por el actor Adrián Martin.
Fot. del artista José PacbeCO.

Tlaxcala es la ciudad de los recuerdos,
de las poéticas tradiciones y de las fantásticas leyendas.
¡ Cuánto nos complace, et: la.s serenas
noches del invierno Y' al calor del hogar,
oír las narraciones de antiguos heohos.
cuya parte histórica á veces se engalana
con anecdóticos pormenoreG, y otras casi desaparece
en i'llelta entre vula-ares
•
I',
conseJas !
La imaginación nos lleva á otras edades, y, en confuso torbellino, pasan á

nuestra vista los !!11.terreros de indómito
,·alor qu,e conduc: al combate ~icote~j
catl. En el silenciO ele la noche 01mos
rudo teponaxtle, cuvos
' desapacibles
r ~as
nes repercuten al llegar á las ~ itartde
cavernas del Ce,; o Blanco. ·11as tar '
gritos ele indigm,ción (porque ~n Tl::
cala no lloran ni las mujeres 111 tos h
ños). gritos de indignación. porq~e :.
sucu rnbic\o en batalla la flor de Jo:, gtt P
rrero::; ·, y lueo-o
los cuatro senadores
h
,
d elco.n·
sus blancas túnicas y arrastran o

�</text>
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                <text>El Tiempo Ilustrado,  1906. Año 6. No. 39. Septiembre</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>MÉxrco,

DOMINGO

16

DE SEPTIEJ\IBRE DE

1906.

NUM. 38.

Episodios de la guerra de Independencia.
"EL PIPILA" INCENDIANDO LA PUERTA DE LA ALHONDlGA

DE GRANADITAS.

�-

514-

- 515 -

habría dado un prestigio inmenso á la causa
insurgente; pero la rernlución de Hidalgo de
retirarse, le dió un golpe mortal y la sorpresa
de Aculco la transformó de ura gran revolución, en una ~angrienta lucha de guerriNoventa y seis años hace hoy que se dió
lla&lt;,; en vano fue que se formase un nuevo
en el pueblo de Dolores el grito de indepenejército en Guadalajara; bahía perdiclo ya la
dencia, por el párroco de él, Don Miguel Hife en ]a causa y SÓlO SÍrYÍÓ para Ser derrotadalgo y Costilla, y que empezó la lucha ardo en Calderón.
mada que con diversas peripecias no termiLa marcha de los caudillos para el Norte
nó sino hasta el 27 de Septiembre de 1821,
fué la má~ completa confesión de su impoque Don Agustín de Iturbide plantó el patencia para encauzar la tormenta que habían
bellón de las tres garantías en el palacio de
desencadenado y para triunfar; y la traición
México.
de Baján era lo único que podían esperar
Pero ~i la lucha empezó entonce¡¡: de anpues en una retirada, parecida á una huída'
temano se venían allegando elementos para
siempre se encuentran traidoreR. En Chihua~
-ella y las ideas de independencia habían no
hua fueron fueilados los primeros caudillos·
sólo germinado, sino hasta florecido en los
pero ya habían dejado germinando la ide~
cerebros de muchos criollos, y aun de basque al fin había de producir sus.frutos.
tantes peninsulares: en Yucatán y en Tepic
El abogado Don Ignacio López Ra,·on
había habido intentonas de revuelta con plahizo una admirable retirada desde el Saltines absurdos y que fueron prmitamente so110 hasta Zitácuaro, en medio
focadas; el decreto de consolide una región que acababa de
dación de capitales ele henefireaccionar, siendo el he eh o
cenci¡¡. publicado en lb05, creó
principal de e11a la toma de Z:tnumerosos descontentos entre
catecas; en aquella villa orgatodos aquellos á quienes arruinizó una .Junta que quiso ftH•r;t
naba por exigírseles el pago
el centro de la revolución y c¡ne
inmediato de capitales cuantiosólo fné un semillero de di~gu,sos; las continuas peticiones de
tos; Rayón no supo defender :'t
dinero que llegaban de la meZitácuaro y entró en la obscutrópoli para atenderá los gastos
ridad opacado por la fama que
de las guerras que sostenía en
iba adquiriendo Don .José )fa.
Europa, si bien en un principio
ría Morelos, cuyas campaiins
fueron obsequiadas hasta con
en un principio, si no eran tan
gusto, después llegaron á ser
notables como las primnaF- de
molestas; la formación de un
la insurrección, en cambio n•cantón militar en Jalapa, en
sultaban más sólidas porque
previsión de un de1'em barco de
realmente se iba haciendo clucingleses en Veracruz, permitió
iio de las provillcias conquii;taconocerá la colonia sus fuerzas,
das en el Sur.
pues el ejército allí reunido esCuando se creyó ~·a funte
ta ha formado en su totalidad
resolvió subir Íl la Mei::a Centl':11
de hijos del país, y sólo los jey envió sus fuerzas hnsta Gh:11fes superiores eran nacidos en
co, en el Yalle de )léxico; pero
España.
tcmcrorn el gol1ierno yirrciual
La noticia de la derrota glod... l nuevo enrmi~o que ~e prC'riosa de Trafalgar causó peno~a
i-entaba, cargó }ohn\ í·I todar,;
impresión y la alianza de Espasus fuerzas, manrladas por el
ña con el Emperador de los
más húbil general n·alista &lt;¡U&lt;'
franceses fué motivo de curiohabfa entonces. Calleja: que
sidad y de que en la colonia ~e
creyó acabar con su enemigo
despertase la afición por discuen ºun:t sola ncci6n, pero que
tir los asuntos públicos. Pero
se vió precisado á poner un
lo que vino á poner el colmo
sitio en regla :1 Cuautla. Ese
fueron los sucesos de Aranjuez:
sitio es uno de los episodios más
abdicó el Rey Carlos IY, su bien
notables y gloriosos de la época
do al trono Fl'rnnndo YII;
de la insurrecció11. por la vapero á poco éste foé lleYado n
lentía y pericia con que fués.osBayona y qued6 prisionno en
tenido · terminó con la salida
unión de los otros miembros de
de la ~ayor parte del ejércit.o
insurgente, que quedé en ~ptila familia real; el pueblo madrileño se amotinó el 2 de Matud de ir á socorrer á TruJano,
yo y empezó la guerra, formánque en Huajuapan llevaba 103
dose diversas juntas para d
días de estar sitiado por fuerzas
LIC. D. FRANCISCO GONZALEZ CABALLERO,
gobierno de la monarquía que
superiores.
Actual Jefe Politico de· Dolores Hidalgo y Diputado al Congreso
La toma de Oaxaca marcó la
había quedado acéfala.
del Estado de Guanajuato
Tales noticias, graves de por
época
de
mayor
esplendor
de ~Iorelm:, que se
sí, y abultadas por la distancia, causaron lugar sería relatar uno por uno todos los vió dueño del Sur; pero que com?ti6 el trasconmoción en Nueva España: algunos, como acontecimientos de esa época memorable, y cendental error de establecer el Congreso de
los regidores Verdad y Azcárate, creyeron únicamente nos proponemos seüalar los he· Chilpancingo, al cual quedó sup_~ditado~ fren·
preparar la independencia por la formación cho:i más salientes de ella y los puntos en te á Valladolid (l\forelia) sufno la primera
de juntas ó de un congreso municipal que que ocurrieron.
La toma de la Alhóndiga de Grauaditas derrota considerable y que llegó á ser co~·
gobernase en nombre del rey prisionero; el
pleta en Puruarán; perdió todas sus c?nqw~·
virrey, gue había quedado sin protector en la fué el suceso más culminante de los prime- tas y tuvo que huir: otro traidor lo hizo pn·
ros
días
de
la
insurrección
y
durante
ella
se
corte, se inclinaba á la idea de quedar presisionero y en Ehecatepec vió levanta..n,e ~u
diendo el gobierno; pero el elemento español anegaron materialmente en sangre española patíbulo el 22 de Diciembre de 1810. .
era demasiado poderoso y la colonia bastante 101:; insurgentes, que por su parte sufrieron antes habían muerto sus principales ten~e~;
importante, para que los peninsulares la deja- mayores pérdidas que los espafioles.
La rápida marcha sobre )lfxico sólo se tes, Matamoros y Galeana, y sólo sobrevivio
sen perder de una manera tan sencilla: deel generoso Don Nicolás Bravo, al que alean·
pusieron al virrey, dando con esto un rudo explica por el estupor que causó la insurrec- zó la vida para ver á su patria libre Y llena
golpe al principio de autoridad y un ejemplo ción y la ·potencia con que desde el primer de desgracias.
n
momento se presentó; en poco más de un
que no. tardaría en ser irni~do.
.·
Innumerables
fueron
los
caudillos
qu~
Los gobiernos de Ganbay y de Lizana, mes se r.xtendió por el centro del país y ocu- diversas partes se habían levantado, Yel de
bastante débiles por el carácter de provisio- pó pueblos, ciudades y capitales y habría notable de los que quedaron á la muerte
nales que tenían, fueron causa de que los a~- triunfado si los directores de ella hubieran l\forelos fué Terán que algún tiempo se sostiguos militareR del cantón de .Jalapa, um- tenido algunos mayores conocimientos; des- tuvo en Tehuacá¿. merecen también roen·
dos á algunos letrados y sacerdotes, empe- pués de la victoria del Monte de las Cruces ción, los Ortíz, del Bajío; el Padre TorreBi
zaran á conspirar: la primera conjuraci6n se fácil hubiera sido ocupar á México, lo que

la Independencia de Méxic.o.

tramó en Yalladolid, pero descubierta por una
imprudencia, sus autores fueron presos; mas
inmediatamente se tramó otra en Querétaro,
~n la cual, por relaciones de familia, tomó
parte al párroco de Dolores, que á última hora fué el más resuelto de todos los comprometidos, pues habiendo tenido noticia de qmi
él y sus compaüeros habían sido denunciados é iban á ser aprehendidos, resolvió lanzarse á la lucha con los elementos que tenía
en Dolores.
Se~undada la revolución por la clase in·
dígena principalmente, empezó una guerrn
que pronto se hizo sangrienta y cruel, ptH'S
además del C'onsiguiente derramamiento de
sangre en los combates, traía aparejados el
robo y el saqueo de las propiedadt&gt;s de Jo,;
españoles y de lo~ afedos fi la revolución, el
fusilamiento de caudillos y Hes, el aRrsinato de gente pncífica é indefensa y ,,1 rle~qniciamiento de la sociedad. Inútil y fuera de

'ª

~ Ramón

Bayón, Don (iuaclalupe Yictoria,D91l ·lnan .\Jrnrez y Don \'ieente (hienetf, que rontmuaron la guerra; pero el
~aba cansado y uno a uno fueron su~ndo: ·Te,r~n, Bravo.Y Ray~n se indulllJ!)II,: Ortíz y lorm; murH'ron, Ranta-,\nna
ykl,defen~ores de l\Iezcala se rindieron
Vicú»'ia se ocultó y sólo quedó (+uerrero. L~
1e11tatlva de Don Francisco .Javier Mina que
~ un puñado de hombres hizo una campana rápida y asombrosa y penetró desde TamauJipas hasta Guanajuato, no fué suficiente
ptll reanima!· el espíritu público, agobiado
10'Jantas rumas, tanta sangre y tanta desoftción como siete aüos de guerra habían re~ J)C?r el territorio y la mayor parte del
jifa ~edó pacificada en 1818.
~Q ~ algunas regiones del Sur de Michoat.6n ligú1eron_e~ armas varias partidas, de
!la que la prmc1pal era la de (iuerrero du11Dte los años de 1818. y }829, y el ,:irrey
Apodaca, que había susbtmdo a Calleja, pudo
~que.al fin ;'ería totalmente pacifica• la Coloma de ~ ueva España; pe10 Mto no era posible: la revolución
delas jdeas estaba consumada y vinoáoonfirmarlo la libertad de im:Jftllfa decretada como consecuencia
del restablecimiento de la Constitu~ espaiiola de 1812; el elemento
nro y conservador que se había
opntBto á la independencia porque
la ftfa demoledora, pensó en ella
amo en su salvación y trabajó por
!-ria, no costán&lt;lole ningún trabapavaer al jefe designado para ir á
llqr á los {ti timos insurgentes.
Don AguR~~n de Iturbide, r1ue era
•.Jefe, salio ele México resuelto ft
~ r la nrngna obra, y habi('ndo
moque la tarea de ven(:er á Guerr&lt;'noern tan fítcil como creía, solfrilacooperación de éste, que no tuvo
IOJl,Cho_en ~arla al vrr que de mata~ m.opmada Re iban á realizar
designios. EntonceR, y cuando
ochos creyeron que iba á empezar
111&amp; nueva y sangrienta guerra fu(.
~ termin6 ésta . Iturbide 'tuvo
biten sentido de emprend('r su
~a por la región más insurgente
país Yesto ~u~ crnsa de que e8a
~a ~e co1rnrtiese en triunfal. Al
tiempo, el plan proclamado
~la, empezó á ser aclamado en
-.i part~s, Y el Ori~nt~ lo secundó
entusiasmo; el eJérc1to realista
:n~uesto de criollo~~ ~e transformó
JI \ri89rante Y acud10 a alistarse baV: pabellón tricolor.
alladolid a~rió Rus puertas al
'tlyJ
cat~dillo, Querétaro hizo otro tan..._6ª11sco fue evacuado por las autoridades
.,.,...Vo ae·, en esas circunstancias
·
desembarcó
II
j6,. eracruz el último virrey español O' Dono~er el estado del país rompió sus
les ~Jtulos al gobierno y se prest6 á fir1111
lepaña sat.a~os de Córdoba, creyendo que
tenta· bna aprovecharse de las únicas
1eoer_l88 que en aquella situaci6n podía oh·
1

1:ec~r y que. en breye tiempo llegaría á ser
f uerte, temida, poderosa v feliz
fnánto se engailalnul
·
. Srn embar~o, á pesar de todas las peripec~as y _calam1dadeR sufridas, aun vive la na~tonahdad mexicana, y deber es de los nietos
. e aquellos que murieron por la libertad é
rndependencia de la patria, conservar tan
preciado don Y legarlo á nuestros hijos.

l\!uy pront_o empezarán las fiestas centenanas de la md~pendencia, que tendrán su
tmpleto coro~ar10 el 27 de Septiembre de
921, en qu_e s1 los que aun vivan entonces
son agradecidos, deberán celebrar la principal de esas fiestas, coq10 que en ella se con11:em?ra el verdadero principio de nuestra
vida mdependiente.
A. Y. Y.
Méx:ico,~.3eptiembre 15 de 1903.

***

Rr. D. Lucas Alamán
Chilpancingo Octe. de 1832.
Mi muy aprece. amigo y sor.
ccAgradezco á V. iufinito el merito
conque honrra. mis letras, y le doy
las rn~s expresivas gras. por quanto
11:e dice respecto al Sr. D. Pedro
Rico.»
((Con relacion á la Presidencia ni há
de tener efecto, ni yo la admitiría
au?que entienda olvJdar pa. Spre. el
pais donde hé vü1to la primera luz:
las preser. tes circunstancias son mas
crit~cas que lo que pti.rece, y yo no
advierto mu.E que un cumulo de males, hijos de la a?J,bicion del siglo. ,1
&lt;C)Ias en medio de esta fatalidad
persuadase V. en que soy spre. co~
la ~ayor consideracion 1 su obligado
am1go y atento servidor Q. B. S. 1\1.

=
-o

-~º

lrg{t!

· b
En Duran"º
«&gt;fueron
t- / ~n 0 nza a y en Atzcapotzallin co tar1os umcos puntos donde se peleó
~ la acci6n llamada Treinta cont;-~
aun tos, en los llanos de Querétaro· pe.i1._ cuando lo
'·
"1118 no
, ~ rea1·1stas h ub.ieran vencido,
) la • rdian mfluir en el resultado final
~:nependencia estaba hecha, faltando
~· estete que ocupara la capital de la co. hre d suceso se verificó el 27 de Se.p. rodee l8~1, enmedio del reg~cijo más
0d,ts las clases de la sociedad que
habí~z~da en pocos meses una empresa
Bacri~ u_rado muchos años y costado
ue cios, tanta ~angre y tanta ruina.
~ en el porvemr no encontraría obs·
nueva naci6n que acababa de apa-

rea/

la ~irc~1lar de 25 del mes pasado con el nece·
sario lrn de cortar de raíz tan profundos males Y que la nacion libre de un homdre qe.
la conduce á su ruina pueda continuar con
fr~to en la carrera de su independencia. El
obJeto no puede ser mas importante ni dificil
su consecucion si cada uno de los Gefes promuPve por su parte los medios de llevarlo á
efecto.11
:A este intento se dirixe á su provincia el
Senor Yn~e1~d~nte D_on Jo~é Joaquin Aguilar
cuyo _patriotismo é mtegndad le concitaron
~l, odio y la persecucion. Lleva en su compa·
ma un, trozo armado pr. medio del cual pro·
movera el orden y pondrá esos territorios en
el estado floreciente que tenian antes de los
desord~nes de Rovaim. En tal concepto prevengo a V. y esp_e~o de su honradez que lo
obedezca y le facilite quantos auxilios dependan de s~ influxo siendo responsable á las
resultas s: no lo verifica y no respeta la legima auton~ad d~ este Magistrado quando por
el contrano hara V. sometiendose á sus ordenes un servicio demaciado intere·
sante y obrará con la justicia qe. corresponde. 11
~Dios gue. á V. ms. as. Quartel
General en Zacatlan 8 de Julio de
1814 ))
Lic. Ygoo. Rayon
Al Capitan Anzures.
Huatusco.

Nicolas Brabo."

***

SR. CURA D. LUIS G. SIERRA

Actual Párroco de Dolores Hidalgo.

'

AUTOGRAFOS
DE

RAYON, BRAVO Y GUADALUPE VICTORIA

En otra plana publicamos en facsímile
eRtos autógrafoR, que dicen:
'
((Desde la llegada del Lico. Don Juan Nepomuceno Rovaim á estas provincias no ha
cesado de, cometer delitos monstruosos que
no. solo han bastado para desautorizarlo de
la 1mportant~ cqmisi6n que traxo sino que lo
han hecho digno de la exécracion y aborrecimto. de los pueblos. Pero lo qe. ·há comprobado n~s ~ecicivamte. su traydora conducta és el ultimo acontecimiento del 2 del
corriente en el p~eblo de San Hipolito en que
su p~rfida om1S1on proporcionó á nuestros
enemi~os el destrqzo de la valiente partida
del ~enor Arroyo con grave perjuicio y descredito de las armas de la nacion. ,1
«Estos motivos poderosos unidos á tan re·
petidas y amargas quexas de los horn bres de
bien y de los Gefes mas benemeritos de las
indicadas provincias me obliga1'on á expedir

c&lt;Rr. Dn. Lucas Alamán.
. ce V~racruz Junio 3 de 1823.
. ccl\l! apreciable amigo: con motivo
de la res1~enc1a de los Embiados Espafioles
en e~ ~astillo de Sn. Juan de Vlúa y de mis
grav1s1mas ocupaciones que no me permiten
un mom~nto de descanso en medio de'los
más ternbles calores y continuos dobles y
clamores de_ caml?~nas, no me es posible hacer sobre m1 com1s1on otras indicaciones que
~as que expresa el adjunto oficio. Estimaré
ª V. mucho. lo n:anifieste original al Supremo Poder EJecut1Yo y aún al Soberano Congreso.,1
~fa~ana partiré para Jalapa desde donde
avisare los progresos de mis negociaciones, y
~ntre tanto mande Y. con entera satisfacción
ª su ato. afectmo. amigo que lo estima de
corazon y S. M. B. 11
Guadalupe Victoria.

�- 517 -

Ha a Polons ~idalgo

sostenerse en la Parr@quia de Dolores,
por veinte años, aproximadamente, que
es el tiempo que lleva al frente de aquel
Curato.
~los postreros días de Julio últiEl señor Sierra ha hecho fuertes desemmiem bros de la Redacción de
bolsos de su peculio particular, para mejoico hicieron una visita á Deloras materiales de los templos de la ciugo. .,
ºb"
1
.
dad; en la reconstrucción de la Iglesia del
impres10n rec1 ieron os excurs10Calvario empleó más de veinte mil pesos
los progresos que en los últimos
y hasta que ya no le fué posible sostener
verificado la población.
los crecidos gastos de la obra, apeló á los
'guo pueblo ha desaparecido indonativos de los fieles, para la continuaente para dejar el sitio ála ciuda,1
ción de la misma.
El señor Sierra es justamente estimado
vieja "Congregación de Nuestra
y querido en Dolores, aún por personas
de los Dolores" no quedan sino
apartadas del seno de la Religión.
umentos históricos que nos recuer- ,
EL señor Sierra trabaja activamente,
v.Jn laboriosa, casi patriarcal de la
con
un grupo de la parte sana de la socié• n en cuyo seno germinó la sidad de Dolores, para obtener la realizade nuestra autonomía.
ción de una importante obra de ornato en
á esos recuerdos del pasado se
la ciudad.
ahora algunos edificio3 de estilo
Trátase de la demolición de las consobra del progreso que en los últrucciones que limitan el atrio de la Pa, pos ha impulsado á la histórica
rroquia, las que serán substituidas por una
gran reja de hierro. El objeto principal es
tro pequeño esbozo no haremos
formar un jardín en el atrio, que es muy
ncias de la ciudad antigua, que
amplio, y quedará entonces, respecto del
bist6rica, bien conocida e1:: en este
Zócalo de la ciudad, como lo está el atrio
Nos referiremos únicamente á sus
de Catedral de México respecto del Zócalo:
de la actualidad.
frente á frente.
cuenta con los más importantes
Para esta mejora, el señor Obispo de
de la vida moderna. Tiene una
León, á cuya Diocesi pertenece Dolores,
le instalación para alumbrado eléc ·
contribuye con la suma de cinco mil pesos;
satisface las necesidades pú bliigual cantidad suministrará el señor Cura
'vadas de la localidad j hay una Copla de un cuadro obsequiado á la casa de Hldalro por los miembros de una Sierra, y el resto del importe total de la
tranvÍ~S urbanos que h_~cen el Ser"Peregrlnaclén Patriótica" del Estado de San Luis Potosi,
Obra, Se ha colectado entre los principales
la ~melad y la estacio~ del Fe- que visitó la ciudad de Dolor.es durante una de las recientes maaifestaclom vecinos de la localidad, que voluntariaNamonal; y el comercio ha alde Septiembre.
mente han contrilmido con cantidades que
ot.able desarrollo, impulsado por
fluctúan entre cincuenta y cien pesos por
laboriosos, de reconocido espíritu de empresa, como los se- persona. Para terminar, haremos alguna referencia á la casa de HiB García, Crescenciano Aguilera, los hermanos González
dalgo, edificio histórico que ·se encuentra actualmente á cargo de la
y algunos buenos extranjeros residrntes en la ciudad.
Secretaría de Instrucción Pública.
erzo colectivo del vecindario ha alcanzado esta serie de
Llama desde luego la atención de los visitantes de la finca el orque agregados á otros que nos reservamos en esta vez por den y aseo que se advierte á primera vista en todos sus departa1!Bpacio, forman un conjuato que habla muy alto en pro de mentos.
·
ncias progresistas de la sociedad y autoridades de Dolores.
El señor D. Félix M Romero, actual encargado de la finca histómente fué comprada á la sucesión de Don Manuel Abasolo, rica, cuida de su conservación con un celo digno de encomio y ha
'ente del insurgente Don Mariano), la finca que lleva el establecido uu servicio de criados que desempeñan las labores que
del héroe, y ha sido destinada á oficinas públicas, entre ellas previene el reglamento interior de la finca.
la Jefatura Política, Juzgados, Tesorería Municipal, Sala del
Estos empleados de la histórica casa están uniformados convenien'ento, etc.
temente y hacen guardias diariamente, turnándose, para introducir
eció el edificio á los Abasolo y se considera como monu- á los visitantes, á los que recibe y atiende personalmente el señor Ro'.hietórico en la localidad.
mero con la amabilidad que le es característica.
ubicada la finca en el ángulo Noroeste de la plaza de la "InTales son, á grandes rasgos, las impresiones que recibieron durante
cia," consta de dos plantas y es de sólida construcción.
su visita á la ciudad histórica los miembros de esta Redacción que
espalda de la misma finca se encuentra el Teatro " H idalgo," en Julio último tuvieron la honra de ser huéspedes de Dolores Himbién comprado. por la ciudad á la misma sucesión de Aba- dalgo.
va á ser reformado por el Ayuntamiento.
Entonces, el encargado del taller fotográfico de "El Tiempo Ilusel block formado por el teatro y la nueva Casa Municipal, trado" tomó algunas fotografías de los principales sitios y edificios
Oriente, un callejón histórico, denominado de "Casiano de la ciudad, vistas que reproducimos en los grabados de esta edición.
nombre de uno de los once vecinos de Dolores queacompaNo cabe duda que Dolores Hidalgo ha progresado notablemente
Hidalgo á proclamar la Independencia. En esa calle tenía en el orden económico y material, y e!to se debe al esfuerzo uniforme de la autoridad política y el vecindario.
era carnicero.de oficio, un expendio de carnes.
· t.a al callejón se encuentra la Parroquia, que no es como
En cuanto á las manifestaciones patrióticas que año por año se
historiadores han supuesto, pequeña y modesta capilla, verifican en la dudad, en ocasión de las fiestas patrias de Septiemca iglesia de construcción antigua, de correcta arquitec- bre, los ~ijos y residentes de la población_se han esforzado, desde
elevadas, con tres amplias naves, y cuenta con altares hace varios años, en dar á esas demostraciones populares la mayor
es de madera primorosamente tallada, que constituyen una novedad y brillo posibles hasta obtener programas selectos y variallte antiguo que aún decora gran parte de los templos cen- dos.
Peregrinaciones patrióticas procedcnt• s de los Estados limítrofes al
de Guanajuato, visitan la histórica
ciudad durante los días 15 y 16 de
Septiembre de cada año, distinguiéndose entre otras las de San Luis
Potosí, que han hecho valiosos y artísticos obsequios á la casa del héroe.
Creemos oportuno hacer constar
aquí, que los hijos de Dolores y los
miembros de la colonia de aquella
Ciudad residentes en esta Capital
proyectan solicitar en debida forro~
que el período de sesiones correspondiente, del Con gr e so de la
1!nión, se inaugure el día 15 de Septiembre de 1910, en la casa de Hidalgo, en conmemoración del primer centenario de nuestra independencia.

- 516-

,
/

/

.....---·----·"'~
\

/

.,
d y eso o1&gt;1equtacl• 6
éDaado 1)011 1oa Sstadoa de la fedettaeion.-2. Sstatua e
ente (JUl'i
l, {«onurnento á tlldalgo, en la Pla:z:a de la Indet,endeneiaf •:~el Palftido de Dolottes, 11.a atttístiea figutta t&lt;ep11esenta un insulf!J
'
d d
el 11.ie Eusebio 01&lt;tega, Jue:z: de lletlfas que u
,
d l{idalgo
p
;~!:z::nJ::na t,i;d11a eon "honda," y se eneuént11a en el Ja1&lt;d1n ooampo.-3. CF~~og;afia~ de
TIEMPO ILUSTRADO, por A, M, '

EL

�En esta plana pueden Yer nuestros lectores dos
vistas panorámicas de Dolores Hidalgo. En una
de ellas se destaca en el fondo la Iglesia Parroquial con sus esbeltas torres, las que tienen una
elevación poco menor que las de la Catedral de
México.
El otro gralin&lt;lo representa el Zócalo, en el
centro del cual está el monumento erigido en honor del héroe. También se ven en el fondo las torres de la Parroquia, frente á las cuales se levanta
la estatua de Hidalgo.

El primero de los graba.dos es
la reproducción de la. antigua. finca en donde estuvieron establecidas las oficinas pública.a de Dolores. las que han sido transladadas
últimamentll al edificio que adquirió la ciudad para el mismo objeto.
-El segundo grabado es una
1'ista panorámica de la parte más
populosa de la población,
-El mercado "Obregón González,"de reciente construcción, está
situado en las inmediaciones de la
Plaza de la "Independencia" y
lleva el nombre del Gobernador de
G~anajuato, quien lo inauguró hace pocos años, durante una visita
que, en ocasión de las fiestas patrias, hizo á Dolores.

DOLORES HIDALGO

DOLORES HIDALG O
1

,

Deta lle pan orámico de t a ci•· d ed,- 2. E l Zócal o, e l monumen to á Hidal go y l a Perroqula.-3, Vist a p a n o r á tniCtl

1.

A n t ig u a fin ca en don de por 11:1uc h o s años estu v i e r o n t as oficinas públic a s d e l a ciudad,- a . Vis t a p a n o r á mic a .
3, M e r cado " Obregó n Gon zát e z ."

tomada desde l a entrada de San M i guel de Alle n de,

�DOLORES

521 -

HIDALGO.

plan de ataque y la tropa se dispuso á la batalla.
II

-------FABRICANDO LOZA EN UNA "ALFARERIA. " - "Vidriando" platos.

HUMANA
EPiiiODIO

!DE LA EPOCA DE LA INDEPENDENCIA
I

del sol de Abril; más penoso aún lo hizo la
deserción ele Ponce y la ruptura de los odres
en que se conducía el agua. Los animales
sedientos caían para 110 levantarse más, no
obstante los esf\1erzos que sus conductores
hacían, y todos esperaban con espanto el
momento en que á los hombres faltasen también las fuerzas y empezaran á caer, señalando el camino de la expedición con un reguero de sedientos v de cadáveres.
En la noche del segundo día de tan terribles sufrimientos, los guías anunciaron que
estaban cerca de la hacienda de San Eustaquio y en consejo de oficiales se deliberó si
el ejército insurgente debía apoderarse &lt;le la
hacienda 6 seguir su camino; pero habiendo
dicho alguien que dentro de ella había agua
en abundancia, armas y provisiones, de todo
lo cual estaba tan necesitado el ejército de Rayón, se decidió á apoderarse de ella para
evitar la desaparición de ese ejército.
Torres fué comisionado para hacer un reconocimiento previo, á fin de combinar el

Era la hacienda de San Eustaquio una pesada y maciza construcción colonial de las
que ya quedan pocas, y que más parecía una
fortaleza que una casa de campo.
La cafla principal, las dependencias y las
rancherías, estaban encerradas dentro de un
l'ccinto cercado con gruesas y resistentes paredes rematadas en almenas, que servían para resguardar á los trabajadores de las incursiones posibles de los indios bárbaros.
ena sola puerta, en la fachada principal,
daba entrada á toda la hacienda, y á la sazón
estaba cerrada y bien atrancada en previsión
de la cercanía de los insurgentes, y un vjgía
desde lo alto de la torre de la capilla inspeccionaba incesantemente los alrededores para
dar la alarma y hacer que la gente se pusiera en estado de defensa.
Esa fachada principal daba sobre el camino real, la de la izquierda á una ladera llena
de cactus y malezas inextricables y al través
de las cuales era materialmente imposible
penetrar si no era limpiándola previamente
y la parte posterior y de la derecha á un~
profunda barranca cortada casi á pico y que
las defendía naturalmente. Además, dentro
de la finca había doscientos hombres perfectamente armados, y cuyo jefe era el mismo
dueño de la hacienda,. un español de carác·ter duro y cruel que veía con gran desprecio
á los insurgentes y que hacía pocos días había mandado azotar despiadadamente á un
coronel de Allende que cayó en sus manos.
En tales circunstancias, la hacienda era
una verdadera fortaleza, casi inexpunable
p~ra el pequeño ejé:cito de Rayón que no
disponía de más artillería que un pequeño
cañón de bronce que se llevaba á lomo de
mula por carecer de cureña.
El plan de ataque, aunque sencillo de formarse, era de difícil realización: se atacaría
de frente la hacienda con el grueso de la
tropa y se l'lestacaría una. pequefüt sección
para rodearla y evitar, ó la salida de algún
mensajero en demanda deauxilio á Zambrano, ó la llegada &lt;le refuerzos; y para tratar de
salvar la barranca.
El cañón se utilizaría para batir la puerta
y al efecto se int¡ntó colocarlo al frente sostenido por unas grandes piedras que se encontraron cerca; pero pronto se vió que eran
ineficaces, pues al hacer explosión la pólvo-

OPERARIOS TRABAJANDO EN UNA ''ALFARERIA,"-Un horno para la cocción

de las piezas de barro•

•

�. - 523 -522-

DOLORES HIDALGO,

..
l-

~

f

Casa de D. Mauro Jiménez, descendiente del héroe de este mismo apellido.
l't,,''

ra, las piedras se separaban y la ba1a iba á
clavarse en el camino, sin hacer ningún dafio á la pared ni á la puerta de la hacienda.
El tiempo urgía porque los defensores de
ésta empezaban á hacer ceFtera puntería y
ya algunos cadáveres y heridos se veían regados l)Or el suelo y el fuego á descubierto
de los insurgentes ningún daño causaba á
aquéllos.
-¡Una cureña! decía con desesperaci6n el
jefe insurgente; ¡una curefia y estamos salvados! porque la puerta caerá á los primeros
tiros, y encontraremos agua.
Pero en la imposibilidad de encontrarla,
los jefes y soldados se veían unos á otros con
desesperaci6n, y aun no faltaba alguno que
opinase que para ellos era inexpunable San
Eustaquio.
III
Las circunstancias se iban haciendo cada
vez más críticas, hasta que de entre el grupo
de los artilleros se destac6 un hombre de elevada estatura y de atlética complexión, muy
conocido en el ejército por su extraordinaria
fuerza.
Se llamaba Valdivia, se había alistado en
el ejército de Torres y en la batalla de Cal.der6n se distingui6 por haberse defendido,

,

Capilla del Señor del Llanito, uno de los santos más venerados
del rumbo, situada á tres kilómetros de lJolores.

desarmado como estaba, de dos dragones de
Flon, á quienes mat6 de una sola bofetada
á cada uno; de una guantada, como decían
sus compañeros de armas.
Se acerc6 al oficial que mandaba la fuerza
y le dijo sencillamente:
- Mi jefe, se necesita una cureña para el
cañ6n, y como no la hay, yo puedo hacer de
cureña.
-¡Tú! dijo el oficial estupefacto; pero ¿no
comprendes que eso no es posible?
-Yo aguanto el cañ6n.
-Pero aunque lo aguantes, el rechazo solo del cañón te puede matar.
-Veremos. Y aunque me mate, se salva
el ejércitó si cae la puerta.
-Como quieras, pero puedes morir.
-Hagamos la prueba, mi jefe. ¿Me da usted permiso de ser cureña?
-Haz lo que quieras, respondi6 el oficial
encogiéndose de hombros.
-Amánenmelo recio, muchachos, dijo
entonces Yaldivia á sus compañeros.
Empezó entonces una escena extraña en
medio del silencio que había sucedido al es·
truendo de los disparos, pues unos y otros,
queriendo ahorrar sus municiones, habían establecido una tregua tácita.
Los artilleros con lazos sujetaron fuerte-

mente el cañ.6n á la espalda de Yaldivia después de poner varios sarapes entre el cuerpo
y el arma, tanto para que ésta quedase más
firme, como para amortiguar el golpe.
"Gna vez terminada la operaci6n, Valdivia
ee puso en pie con facilidad y situándose
frente de la puerta de la hacienda, dijo al
oficial:
-Apunte usted bien, mi jefe.
Fué cargado el cañon, y hecha puntería,
Valdivia, que s~ había arrodillado, bajó la
cabeza, se dió fuego á la mecha y el tiro par·
ti6 yendo á dar á un ángulo de la puerta, la
:iue aunque qned6 agujereada y crujió, no
cedió.
Una descarga cerrada de los defensores,
asombrados de tanta audacia y temf'rososde
que la puerta cediera se escuchó, y al mismo
tiempo se levantó entre los asaltantes un cla·
moreo entusiasta y muchos gritaron:
-¡Otro tiro y la hacienda es nuestra!
Valdivia, densamente pálido, pero sin dar
señal alguna de debilidad 1 levant6 la cabem
y el cuerpo para ver los efectos que había cau·
sado el cañonazo y dijo:
-Se necesita otro cafionazo.
Fué cargado de nuevo el cafión y rectifi~·
da la puntería. La bala sac6 de quicio á la
puerta y la hizo medio caer sobre los escom·
bros que se habían amontonado por la parte
de adentro para reforzarla. Pero la brecha
quedaba abierta y el oficial insurgen~ Ianzb
inmediatamente su gente al asalto, sm escn·
char un ¡ay! desgarrador que la cur~fi~ hu·
ruana bahía lanzado, ni ver que Vald1V1a ha·
bía caído, cuan largo era, sobre el suelo.
Sólo una mujer, una soldadera de las que
acompañaban el ejercito, se lanz6 á soco!rer
al humilde héroe que había quedado olvida·
do; ayudada de otras cortó las liga.duras que
sujetaban el caii6n al hombre, quitaron cc,n
mucho~ trabajos el arma haciéndola á un la·
do y trataron de ayudará Yaldivia á levan·
tarse.
¡Pero imposible! Aquel hércules que había
resistido dos disparos no pudo ya ponerse en
pie ya unque no tenía ningún hueso roto, SU
organismo había sufrido tal choque, que ha·
bía quedado contrahecho.
IY
Los primeros asaltantes, que quisieron ~
netrar por la abierta brecJ1a, cayeron ID~
tos por las balas de los defensores, pero
llega.dos despufs consiguieron entrar Y.
parcieron por el gran patio á los. gntos
¡Viva Hidalgo! ¡Viva Rayón! ¡Y1va AD1
rica!
'6 ne
Por un momento, sin embargo, pareci qres
iban á ser rechazados, pues los defenso

sedt

LA PLAZA DE LA INDEPENDENCIA, EN DOLORES, HAOE DIEC'ISIETE AROS.-En esa época
estaba en construcción el monumento.

Finca en construcción, del Sr. Jesús García, uno de los principales vecinos
de la localidad.

empe1.aron á hacer un fuego certero desde las
bóvedas de la capilla; pero los gritos de ¡Viva Ray6n! que resonaron á snil espaldas y la
irrupci6n üe nuevos combatientes, sembr6 el
pánico entre ellos y los hizo huír.
Era que los del destacamento enviado para
circunvalar la hacienda habían realizado una
nueva hazaña.

Estación del Ferrocarril Nacional.

Después de explorar el terreno,-9.travesaron
la barranca y llegando á la ladera, para lo
cual hubieron de vencer muchos obstáculos,
comprendieron que sólo podían penetrar por
ese lado á la hacienda escalando las elevadas
tapias; el jefe que mandaba el destacamento
orden6 traer las reatas que en la silla de sus
cabalgaduras llevaban los jinetes é hizo que

cincuenta de los más hábiles lazaran las resistentes almenas de la fachada.
Hecha esta operación, empezaron á subir
en silencio, seguros de que la atención de los
defensores estaba concentrada en el punto del
ataque principal.
Así que los cincuenta hombres, con excep·
ci6n de dos que se desbarrancaron, estmieron sobre el muro, á horcajadas pasaron al
lado interior de él y las mismas reatas les
sirvieron para descender á uno de los patios
de la hncienda, sin que la atrevida maniobra
fuese sentida por los defensores de ésta, ocu·
pados, como estaban, en rechazar el asalto
por el bdo del camino real.
·
Formados, con sus pistolas en la mano,
llegaron al lugar del combate y después de
hacer una descarga que amedrent6 á los sitiador:,, al grito de ¡Yiva Rayón! se precipitaron con sus maphetes sobre aquéllo::., con lo
que se declaró la victoria por los insurgentes.
Los defensores de San Eustaquio huyeron
por todas pa:i:tes, y perseguidos se rindie·
ron; sólo un grupo pretendi6 hacerse fuerte en una troje, pero amenazados de perecer
achicharrados, á cuyo efecto se llevaron á la
puerta grandes barcinas de paja, también se
rindieron.
Cost6 trabajo poner orden en las filas independientes que pretendían entrar á saco
desordenado {..la hacienda; pero al fin los
jefes se impusieron y el ejército, después de
calmar la sed que le atormentaba, se provey6 de todos los víveres que encontró, recogi6
armas y caballos, y establecidas las guardias
necesarias, se entregó al descanso para continuar su marcha al &lt;:lía siguiente.
Aquella victoria le devolvió la moral perdida y con las provisiones recogidas pudo seguir su camino sin cuidado, derrotar á Zambrano y ocupar á Zacatecas, de donde sac6
abundantes recursos. Sin embar¡o1 aquella
victoria no podía dejar de tener su corolario
siniestro, como suéedi6 en todas las de esa
guerra, pues el dueño de ella, Larrainzar,
fué azotarlo en venganza de los azotes que él
había mandado dar á un jefe insurgente, y
una mano criminal prendió fuego á la hacienda cuaildo los últimos soldados de Ray6n
salían de ella.
V

Valdivia, que durante el combate había
sido olvidado y sólo qued6 en poder de las
compasivas soldaderas, fué llevado á la haLA IGLESIA PARROQUIAL DE DoLOREs.-Nave Central y Altar Mayor.
(Fotografía de ''EL TIEMPO !LUSTRADO," por A, M, F,) cienda cuando termin6 aquél y atendido con

�ACTUAL JUNTA P.&amp;TRIOTICA DE DOLORES HIDALGO.-Sentados: Señores Car.los Avilés, Manuel Domenzain (Eecretario de la Jefatur;.), Luis (f. Alvarez, Félix M. Romero (.encirgado de la casa de Hidalgo), José Socorro Martínez (Presidente de la Junta) y Mauro M. JimfÍnez. ve pie: Manuel
J. Larrinúa (Secretario de la Junta), Adolfo Méndez, Carlos Alday, J. García González y Alejo Miranda,

los escasos recursos de que allí podía disponerse. En camilla acompañó al ejército hasta Zacatecas, siempre al
cuidado de la soldadera aquella, llamada La G11a1111jualeíi.11;
que, sin embargo, lo dejó por poco tiempo al irá empezar
el ataque de la ciudad, pues Rayón para hacer creer que
tenía más gente que la que en realidad llevaba, formó una
brigada de mujeres disfrazándolas de soldados y ponienuo
al frente de ella á la Gtw1wjvnteíio, que, como sus compañeras, se portó bizarramente.
.
En aquella población pudo ser curado Yaldivia, el hombre cureña, como le decían sus compañeros; pero inútil ya
para el servicio, y deseando ponerse en cura formal, pidiú
permiso á Rayón para separarse del ejército.
El general se lo concedió, obsequiando al denodado insurgente una buena cantidad de dinero, con la que Yr..ldivia decidió ponerse en camino para Tepic, su tierra natal,
en compañía de la Guanaj11ateiia, que había sido herida en
la toma de Zacatecas.
En el camino se separó de los independientes, y con
much1s fatigas y sobresaltos por las numerosas partida~
que infestaban los caminos, llegó á Tepic, y después de algún tiempo consiguió andar por su pie, pero nunca más
volvió á enderezarse y á poder levantar la cabeza.
Conservó su prodigiosa fuerza aun en la época de su
ancianidad y cuéntase que, con una sola mano, podía sujetar al caballo más brioso é impedirle que caminara.
Sobrevivió muchos años á la retirada de Rayón, y la
vida le alcanzó para ver realizada la independencia de l\Iéxico, á la que él con su grano de arena había contribuido,
y falleció en un pueblecillo cercano á Tepic, allá por los
años de 1840.
La historia ha dejado de consignar en sus páginas f'l
nombre de este héroe, como lo ha hecho con otros tantos
ignorados, y sólo la tradición local ha conservado recuerdo
de su hazaña y el sobrenombre bastante significativo que
le dieron sus contemporáneos: el hombte cureña.
A tal punto llegaron á identificarlo con aquélla, que olvidando su apellido de Valdivia, le llamaban Cu mio.

A. Y. V.
Septiembre de 1906.

ALEGORIA,

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REVISTA
Dl:AlTES

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• ' La finca reproducida en el último grabado es
la que' compró la ciudad pai:a l;;,s oficinas pública~,
entre ellas las del Ayuntamiento, Prefectura Pohtica, Juzgados pen:1les, Tesorería, etc.
• Esta finca es hi1tórica, perteneció al héroe D.
·,,
Mariano Abasolo y la viuda de D. Manuel, nieto
'..,~ del insurgente, fué quien la vendió al Ayuntamiento, ·,i de
Dolores, en siete mil pesos.
·.
,'".¡.· .

CRISTIANAS

.:i ,.

INSTITUTO PONTlf ICAL
DE ARTE) CRl~TIANAS

SITlOS Y EDIFICIOS HISTORICOS DE DOLORES HIDALGO
1,

Edjficlo que ocupó el Sul&gt;del ego do en l a época colonjo l. (Hoy Hotel Hid a lgo. propieclnd del Sr. Gal¡¡:uern.)-2 Ca ll ejó,1 «Coslano
RxigH.)) non,bre de uno de l os once vec inos

de l fl l ocn lid r cl. c, u e

acon"lpnñaron Á Hidalgo l A n oc h e del "Grit0.'' 3. Coso q u e fué de Abasoto.
'

�Copyri~lu, '"-'3, by Benziger Brolhers.

s. s.

PIUS X.
1

Nació Junio 2 de 1835.
Ordenado Sacerdote. Septiembre 18 de 1858,
Consagrado Obispo de Mantua, Noviembre 10 de 884·
1
Hecho Cardenal. Junio 12 de 1893
Preconizado Patriarca de Venecia. Junio 15 de 1893.
Elegido Papa, Agosto 4 de 903·
Benziger Brothen har, publicado una oleognfia arlbtica de este retrato hecha según el cuadro original por el
artista católico, Sr. Juan F. Kauiman, t.1maño del retrato sin márgen, 46cm. X 61cm. propio para marco.
E;,te e, un fiel retrato del Santo Padre. eJecutado en tl rna:; alto estilo del arte. Será un adorno para todo hogar
católico, ün1 copia ser.i enviada a l recibo de $2 oo L, misma lirada sobre tela con marco dorado. $5.00.

MON,UMENTO A

HIDALGO

ftn l a P lozo de la lnd ependenclo de 'Colores, expensado por los Estados de la Federación.

�525 ttDI F I C I OS HISTO RICO S.

---

•

..

ITotrtre:donde estu v o ptresolt!i dal g o, en Chi huahua, an t es d e:) et&lt; e j e euta do.

POR LA PATRIA
P ARA

. ......

I r.c:--TR\DO .

civilización exLicnJe sus alas sobre el
abatido espíritu de la ~ación mexicaEmpieza ya la nueva era de prosperidad
grandeza, soñada por nuestros héroes
· ta por ellos al través de sancrrienta~
'iL! eri el revue.lto campo de batalla.
_P1511ron ya los tiempos de lucha y de titá~~erzos para .emancipar al pueblo de
1c1on legendaria, envuelta en la esclaI y ef servilismo. Brilla el cielo con , s'dos fulgores, para alumbrar el progreso
la Naci6n, que camina sin cesar á la:-:
nietas sublimes &lt;le la prosperidad y de
¡randeza. De combate en combate de luen lucha, de esfuerzo en esfuer¡o, desde mÍls de medio siglo de inquietudes y
~ políticas, l\Iéxico, en fin, comienza
nmentar la época sagrada de su auto¡ alza la frente majestuosa y vislum)'acercanos los horizontes de un porvenir
o, tachonado de esperanzas refulgentes
los astros, porvenir que está revestido
~las de oro del progreso y de la cul80Cíal.
' ..6 .la autonomía, triunfó la democracia
6 la República. El pueblo lo qui¡;o
1 ~u voluntad es sagrada; tuvo fe y conJnquebrantable el porvenir.
Jllmo los griegos y romanos se engrandeen la antigüedad con el valor y la
.i&amp;

t{E~fU:lfH&gt;O CO~TES, conquistedo11 de méxieo.

~ir-z.*f~=~--:~~~~~~p¡==:=-~

Er, TurnPo

energía de sus propias luchas, así
nuestro pueblo, en el presente siglo, ha labrado su gloria, ha éonquistado su nombre á costa de su
propia voluntad, que ha sido firme como la roca, inquebrantable
como lo fué el hierro tiránico de
sus cadenas. Así debía suceder,
l'ra natural que fuera así. De
nuestros bosque3, '.ie nuestra fértil
vegetación exuberante y magnífica, de todo cuanto hay de rico,
ele hermoso y de sublime en el
suelo de nuestra Patria, de todos
cuantos elementos existen en ella,
se ha desprendido siempre el himnc admirable de la energía y la
grandeza, preparando la vida de
un pueblo libre. Circundada por
el bello capricho de una naturaleza
espléndida, alimentando de allí
sus ideales, México se robustece
más cada día, adquiriendo más
poder y magnificencia. En esta tierra privilegiada se escucha por
donde quiera el himno de la libertad, robusto y sentido, como se escucha el dulce murmullo de las
fuentes y el ruido atronador 'de
las cascadas; así como se escucha
el suspiro embalsamado de la brifa en las ondinas de los labios
transparentes; eomo se escucha el
eco atronador del huracán y de la
tormenta; así, bello, augusto y
portentoso, se escucha siempre en
esta tierra el himno santo de la

En eiota edici6n, consagrada á la Indt&gt;pendencia de
:México, bien cabe el retrato del Conqui~tador Hernando
Cortés, que fué quien engast6 l~ perla del Anáhuac
en la Corona de los Reyes de Castilla.
.
No necesitamos hacer biografía de~llada del v.ahe~te
aunque cruel extremeño; muy co~oc1da. es su ~1storia;
pero encajan aquí algunas remimscencias, que inserta·
remos siquiera sea para ilustrar nu.~stro grabado.
•
El célebre guerrero español nacio en Medellín el ano
de 1485.
Por el año de 1504 sali6 para Santo Domingo: el Gobernador de aquella provincia le enc?mend6 el desem·
peño de varias comisiones que produJeron algunos re·
cursos al futuro Conquistador de México.
. .,
En 1511 acompañ6 á Diego Velázquez ~ }ª exped1c10n
de Cuba, y ocho años después emprend~o .la suya pro·
pia contra el Imperio de, Moctez~ma.el deb1l.
.
¿Para qué referirnos a las peripecias de la conqmsta,
si aun los niños que cursan segundo año las conocen?
La conquista de México se consmn6 al fin en 1521.,
después de épicas hazañas, tanto de parte de los ven~i;
dos como de los vencedorPs, y Hernando C?i:tés volvio
á la Corte ibera en donde fué nombrado Cap1tan General
de la Nueva-E; paña y Marqués del Valle.~
.
El Conquistador muri6 en el año de fo47, en la i~1seria, olvidado, víctima de la envidia y de las calumnrne
de sus contemporáneos.

' TIPICA" FORM~DA POR SllflOR ITAS DISTINOUIOAS ~E DOLORES HIDALGO.-De ple: Refugio Jlménez, Matllde Goozález Slepbeoson,
Angelina Tapia y Lupe Domemaln. Fiia del centro: l(osa Gondlez Stepbenson; Guadalupe Jlmioez, Virginia Conzález Stepbeosoo.
,_· Josefa Hernández y Luz Jlménez. Siguen: lnh Oonzález Slepbeo540, Teresa L6pei, Dolor 11 González Carl ¡ Ji é
A Ita Co
llñón.
,
o a • nez y n
•

- ) o( fACSJf,UI.t'BS oe FI~l'fRS

Entre las numerosas ilustraciones que de Dolores ~~­
dalgo publicamos, hay una. que representa la J~nta •
tri6tioo que funciona actualmente en la localidad, 1
nQIDbres de cuyos miembros constan al pie del graba O
respectivo.
· ~o
A fin de completar hasta donde posible n~ ha s\ •
esta informaci6n gráfica, publicamos en esta misma P ª
na los facsímiles de las firmas de todas las P.erson.as.?ae
la H. Junta Patriótica de la histórica clll ª ·
integran
A.'ltu'l.l Junta Pdtriótica de D)lores Hidalgo,-Fdcsimiles de las firmas de sus miembros.

3s

fl11eigmento de un eutó g trafo de Al darnei.

autonomía, entonado por la madre naturaleza. En Mf xico. como
en .la antigua ~orna, la lucha por
la rndependencia ha sido una epopeya gran&lt;liosa. Y en medio de
esa ~ugusta epopeya, en lo alto
del cielo de la Patria, coronada de
laureles, se destaca grandiosa (, inmortal la figura del Padre Hidalgo, .egregi~ li?ertador &lt;.le! pueblo y
ancmno martir y caudillo de la Nación mexicana. En su tiempo
aquellos héroes cumplieron con s~
deber sacrificando su vida; hoy á
nosotros toca cumplir con el nutstro, tributándoles veneración y
gratitud.
Salvador BRAMBILA Y SANCHEZ.

�"Nosotros, los patriotas insurgente:,, ~alvados aquel día por
hechos tan me~or~bles como los de aquel mño, lo paseamos triunfante por las pr111c1pales calles de Cuautla; todavía rr.anchadas :;:us
ropas con la. sangre de la herida que recibió en el brazo· gritándole
entusiastas vivas y saludándole con atronadores aplauso's los habitantes del pueblo, ~os niños, las jóYenes decentes, las ~ujeres de
nuestros soldados, estos y nuestros jefes, incluso el gran Morelos .. ''

***
Así concluyó el viejo veterano la sencilla narración de aquel
heroico episodio, que todavía no graba el cincel en mármoles, ni se
ha fundido, como se debiera, en bronces inmortales.

LurR C:ONZALEZ OBREGON.

•
CURIOSIDADES ANTIGUAS

•

,11¡ 11

(ESrHJTO EXPHE:-AMENTI!' P.\RA L.\ EDIC'lON EXTRAORDINARIA DE
"EL TIEMPO ILUSTRADO." )

A pesar de sus muchos años, el viejo soldado de ::\Iorelos se entusiasmaba con el relato de sus campañas, no careciendo de elocuencia sus conversaciones.
Le conocí ya muy anciano. Blancos, enteramente blancos los
cabellos· el rostro rugoso y enjuto por la edad y por tener la boca
desdenU:.da, pero conservando en sus ojillos toda la vida y juventud
que no tenía el cuerpo debilitado
Sentábase en cómodo equipal, con montera en la ve11erable cabeza
que dejaba entrever mechones de pelo rebelde y plat~ado; apoyaba
las manos sobre un bastón, que de cuando en cuando izaba para accionar y para indicar en el piso lo que describía, forjándose la ilusión que dibujaba planos de las batallas, de las fortalezas 6 de las
ciudades que fueron teatro de sus propias hazañas ó de las que le
habían contado.
Las narraciones épicas de aquel viejecito, que en paz d.escanse,
me cautivaban mucho· aun las conservo vivas en la memoria como
si ayer las hubiera esc~chado; y e?tre otras, ahora quier~ escri?ir la
siguiente, narrada por él con senmllez encantadora, que OJalá m1 pluma pudiera reproducir.

ju ,to, con su valiente y arrojado jefe á la cabeza, D. Diego de Rul,
Conde de Casa Ritl, que montaba un alazán, hermoso y de gran alzada.
"Los drngones venían á todo correr, sable en mano; jadeantes
y sudorosos sus caballos, y ellos, ahogándose por la fatiga, el calor
y el polvo.
"Avanzan, llegan junto al p11.rapeto en donde se encuentra el
cañón solitario, al que sólo le hacían compañía mudos y yacente.~
soldados nuestros, que habían caído allí mortalmente heridos, pero
vitoreando á nuestra causa y á nuestro gran l\lorelos.
''El niño García l\lendoza no esperó más. Sa.ltó sobre los muer·
tos, pisó sobre la sangre encharcada, ya fría; que derramaron nuestros bravos artilleros, cuyos cuerpos estaban tendidos aquí y allá, y
corrió en dirección de la pieza.
''Uno de los jinetes, previendo lo que el niño iba á tjecutar, extiende su espada sobre la trinchera y hiere á Narciso en el brazo derecho.
1 'El niño, para no caer, se afianza de una estaca, y, rápido como
el pensamiento que había concebido, toma la mecha encendida que
se hallaba allí enclavada y da fuego al cañón.
"Relampaguea la luz del fogonazo: el humo de la pólvora asciende por los aires: el disparo hace ensordecer los oídos y estremecer el piso, la trinchera y las casas de la calle ..... .
"El Cornle de C2sa Rul cae herido y es llevado por los suyos
para morir después. Algunos dragones muertos quedan al otro lado
del parapeto; otros bien contusos, y todos acobardados, retroceden,
huyen, dejando también el cadáver del que hirió al valiente, al
sublime niño!
"Galeana, que ba logrado restablecer el orden, aparece en esos
instantes en aquel callejón, que por algo se llamó del Encanto, y tras
de la trinchera abandonada, mira al niño herido, pero orgulloso,
satisfecho y sonriente. Lo toma en brazos, lo estrecha con efusión y
lo lleva ante el gran Morelos, á quien relata su acción heroica.
''l\Iorelos sabía apreciar y premiar actos tan grande;; con~o ~l
de García l\lendoza. También lo abraza y le señala un tostón d1ano
como premio.

"-Luego que supimos en Cuautla que el feroz Calleja venía á
sitiarnps, nadie descansó un instante.
.
..
,
''Todos los habitantes se aprestaron á sostener el sitio. Se ª;º·
piaban víveres y municiones, se abrían fosos y se lcva~taban tnnche1as, principalmente en las b~ca-calles por donde pod1a entrar el
enemigo.
"¡ Hubiera "Cd. visto, joven, me decía,..cómo todos nos ayudaban,
secundando las órdenes y los planes de nuP.stro gran Morelos!"
Aquí el anciano hacía ademán de levantarse la montera, como
homenaje póstumo á la memoria del que había sido su General. Debo advertir que siempre que pronunciaba su nombre, trataba ele hacer lo mismo, y aun muchas veces le ví ponerse e!1 pie y dejar rodar
copiosas lágrimas, que se bebía llorando de entusiasmo.
.
"-Sí, joven, todos: los soldados d~ nuestras. _tropas y los vecinos de Cuautla; mujeres y hombres, ancianos y mnos: todos se preparaban á la lucha.
''En la mañana del día miércoles 19 de Febrero de 1812, el
realista Calleja, creyendo que iba á tomar luego la plaza, nos atacó
por primera vez y con· ímpetu.
,
''El empuje de sus fuerzas fné tremendo y prolonga.do. Duro
más de seis horas. Retumbaban los disparos del cañón: silbaban las
balas de los fusiles y las piedras de las hondas: chocaban las espadas
en los encuentros personales pues hubo puntos que por breves momentos llegaron á ocupar nuest;os enemigos; y se hundían las puntas.de
las lanzas en las carnes de los que atrevidos habían saltado las tnncheras ó de los que acá .adentro
. las defendíamos, chorreando sangre,
pero ebrios de obtener v1ctona.
"De repente, cundió la voz entre nosot~·os de_ que D. Hermenegildo Galeana había perdido la plaza de Sau Diego, coi,
to esfuerzo y valor defendida por los soldados que estaban a su
mando.
"Aquí fué el ver caras pálidas y ro.stros d~ :11ujeres del,~gura&lt;l.oi;.
No por el miedo, ¡µorque en Cuautla m los m~1os lo conocian!, smo
por la consideración de que triunfasen los realistas.
"Esa falsa alarma sembró confusión en los defensores de una
de las calles orientales de la plaza de San Diego, que entonces llamaban Callejón del Encanto, .al que le hacían cos~do la casa de un tal
Lazo casa que después fué de mi comadre la Silva, y la cerra de la
huerta que lindab~ con el campo de_ ,cañas de San Martín.
''Tras de la trmchera del calleJon había quedado abandonada
una pieza de artillería, calibre de á 4, ya cargada y próxima á diRparar la metralla destructora.
,
"Entonces un niño de doce á trece años de edad, llamado ~arciso García Mendoza, natural del pueblo, y que á la saz6n, se ha\laba
oculto entre las casuchas del lado norte de la pl~z~ de Han Diego,
vi6 venir la columna enemiga de dragones del regimiento de Guana-

-·-·

)

yrn-

Al eent lfo el se11o que o. Félix fllat&lt;ía Calleja empleaba eomo membt&lt;ete en el papel destinado á asuntos ofieiales.
1101 g t&lt;abados de los euat!fo ángulos son anve!fso y t&lt;evet&lt;so, ttespeetivamente, de medallas eonmemot&lt;athtas de la pttimetta y segunda
i poea del pt&lt;imelf Impettio.
11•• Jlllfi~J'l1:e:f piezas son también medallas eonmemottativas del mismo pet&lt;íodo históttieo.

De originales proporci~nados por D. Lucas Alamán.~

f.

�HISTORIOAS DE DOLORES HIDALGO.
OURIOSIDADESmANTIG U AS .

••
~estos de la instalaeión de not&lt;ias empleadas en el t&lt;egadí o de las mot&lt;et&lt;as pot&lt; el Cut&lt;a fiidalgo.

HISTORICAS

•tre
los monumentos de alto valor histó111e existen en Dolores Hidalgo, relaciocon la estancia del anciano Cura en

la población, dos de los más interesanlas ruinas de la " Alfarería," establef)Or Hidalgo, y las ruinas del sistema de
o empleado por el mismo Párroco en
·vo de la morera plantada y beneficiada
• 8\1 dirección y debida á su iniciativa.
Hidalgo poseía un gran espíritu de empreqne no consiguió desarrollar, seguramente,
P."las circunstancias especialísimas del mei, en que · ejercitó sus facultades; pero es
~ verbial en Dolores (]lle el venerable anciainici6 .r fomentó varias industrias, y obfO eafüfartorios éxitos en algunas de ellas,
lOD

entre otras, en la fabricación de piezas de barro cocido, á cuya loza se da la designación,
allá, de "vidriada".
El mismo Párroeo fabricaba la loza y cuentan los vecinos viejos de la localidad, que entre sus ascendientes tenía fama de muy competente, como fabricante, el señor Hidalgo.
Trabajaba en la "rueda," aparato primi~ivo que se emplea hasta la fecha en Dolores
en la fabricación de la loza, industria que
en los actuales tiempos ha hecho notables
progresos, dicho sea de paso.
Se conserva aún en estado ruinoso, la primera "Alfarería" establecida por el señor
Hidalgo y en la cual, como lo hemos dicho,
trabajaba personalmente como operario.

***

Sabido es también que el Párroco se dedicaba á la rría del gusaclo ele sedn, en cuya

industria obtuvo satisfactorios éxitos tam~
bién, pues llegó á elaborar telas con la seda
por él cultiyada.
Para la cría del gusano plantó y cultivó en
terrenos de la hoy ''Hacienda del Gallinero,''
una considerable cantidad de plantas de morera, y para el regadío empleaba el primitivo
sistema de las norias, del cual existen aún
las ruinas que reproducimos en uno de los
grabados de esta misma página.
Estas ruinas se encuentran á un kilómetro
ele la Ciudad Histórica, en la parte occidental, y son visitadas por los excursionistas que
acu&lt;len de diferentes puntos á la ciudad.
También pnblicamos otro grabado que reproduce las ruinas de la primera "Alfarería"
ó fábrica de loza "vidriada" que lleva el
nombre del hProe, por haber sido él su fundador.

•

,
.
E n t !fe 1as ".
ezas que apat&lt;eeen
.-1
COLIEC CI O]'I PE fl!ONEOAS f,'IEXICAf,jAS eot&lt;t&lt;espondientes a la época de la Quet&lt;t&lt;a de Independeneia.
en esta plana, las hay de plata y eobt&lt;e y algunas son de las que se fabt&lt;ieat&lt;on eon el metal de los eanones que ¡,alfa ese ob¡eto
ft.tndietton tos t}efes Insut&lt;gentes.

.
h'
. d del mismo nombre,
Del monetario de D. Lucas Alaman , n,eto de1 ,s1ona or

antig1i9 jlqiUei!) iln donde estuvo la pt&lt;imette- "Alfat&lt;ettía" estableeida pot&lt; el Cu t&lt;a tiidalgo. Llas t&lt;uinas de ei.te monumento
b istóttieo llevan aetualmente el notnbt&lt;e de "Rlfattet&lt;ía de flidalgo."

�-

- 53 1

530-

Autógrafo dt !losf )'t1. )'t1ore\os

§!¿~~-~~

j!~(, ~ ~ ~

~(!_

'

l

"Don José Maria Morelos Capitan gral.de
los extos. americanos y vocal J.e la suprema
junta nacionl. gubernativa del reyno &amp;c.
&amp;c. &amp;c."
·'Por los singulares especiales é innumerables favores qe. debemos á Maria SSma. en
su milagrosa imagen de Guadalupe, patrona
defensora y distinguida emperatriz de este
reyno, estamos obliga~os á tributarle todo
culto y adoracion, m~mfestan~o ntro. r~co• nocimto., ntra. devoc1on y confianza, y s1~~do en proteccion en l~ actual guerra tan v_1s1ble que nadie puede disputarla á ntra. nac1?n,
debe ser visiblemte. honrrada y reconocida
por todo americano. Por tanto mando que en
todos los pueblos del reyno, especialmente
los del sud de esta America septentrional se
continue la devocion de celebrar una misa el
día doce de cada mes en hoorra y gloria de
la SSma. Virgen de Guadalupe, y en todos
los pueblos en donde no hubiere cofradia, 6
devoto qe. exhiba la limosna, se sa?a~~ ésta
de las caxas nacionales: y en las d1vis10nes
dentros. exercitos será obligacion de los capellanes sin percepcion de limosna, y en donde hubiere muchos capellanes le tocará al
qe. entrare de semana. "
"En el mismo día doce de cada mes deberan
los vecinos de los pueblos exponer la SSma.
imagen de Guadalupe en la'S puertas ó balcones de sus casas sobre un lienzo decente,
y quando no tenga~ i.magen colgarán el lienzo mientras la solicitan de donde las hay,
añadiendo arder las luces qe. segun sus facultades y ardte. devocion les proporcione.
y por quantos no todos se pueden manifestar de este modo, deberá todo hombre generalmente de diez años arriba traer en el sombrero la cucarda de los colores nacionales,
esto es, de azul y blanco, una divisa de liston,
cinta lienzo 6 papel, en que declarará ser
devoto de la SSma. imagen de Guadalupe,
soldado y defensor de un culto, y al mismo
tpo. defensor de la Religion y su pal ria contra las naciones extrangeras qe. pretenden
oprimir la ntra. corro lo son á la presente la norancia, manilo se publique por bando en
nacion española y la francesa."
las provincias de Teipan Oaxaca y sigte. del
"Y par:¡¡. que esta d_is}?osicion obligatoria reyno. Dado en el quartelgral: de Om~tepec
tenga un debido cumphm1.e~to mando á todos á los once dias de marzo de mll ochocientos
los jueces militares y pohticos, ruego y en- trece.-José Ma. Moreios.-Por mandato de
cargo á todos los prelados eccos. cuiden y Su Exa.-José Lucas .ilforín. Pro-Secro·"
zelen con todas sus fuerzas, á fin de que los
subditos logren tan santos. fines reser~ando
declarar por indevoto y traidor á l~ nac1on al
Fragmento de un autógrafo de Aldama.
individuo qe. reconvenido por tercera vez no
usare de la cucarda nacional ó no diere culto
á la SSma. Virgen, dudiendo .. Y para ~e.
''Le di de racion en 20 de sepbre. de 1810,
llegue á noticia de todos y nadie alegue 1g-

~~~·~
/1~ c-¡l.Al'"e -{J,

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1~~/(~(~

~~/~~..,¿
dies y seis ps. qe. quedan cargados en la
qta. corriente. Sn. Migl. el Grarde y fecha
sut supra.-Ignacio de Aidama ''

Tres Autógrafos
«S D Lucas A.laman
Campo en Xochapa De. 25 de 829 .
::\Ii apreciable amigo; consecuente á IDIS
principios de no consentir jamas qe. por una
cnestion qe. se ha creido afectarme personal·
mente se derrame uná sola gota de sangre
mejicana doi orden ahora mismo para qe. la
parte del ejercito qe. 1;11ando. conJramarc~e
á situarse en un punto mmed1ato .ª esa cap1·
tal para esperar en el la resoluc1on del au·
gusto congreeo de la union a la que me suge·
taré cualquiera qe. sea y haré qe. sea obedecida por la tropa de mi mando. La conducta
qe. guardaré el partido á quien en esta vez
dio el triunfo la suerte será l~ qe. ~aga ;as
ó menos duradera su victoria. Qmera 106
'l_C'. esta sea la ultima revolucion q\le afi~oze
para siempre la felicidad de nuestra patria Y
proporcione garantias seguras y estables
nuestros conciudadanos. n
«Estos han sido son y seran los sinceros deseos de su amigo.-V. Gucrl'Cl'O.n

***

ccSr. Dn. Lucas Alamán.
Jalapa Dice. 27 1820.
Muy ape. Sor. mio,
. 'd su
«Con la mayor satisfaccion hé rec1bi O di
grata de 23 del presente mes, quand es de•
rigido por un sugeto qe. sin tener el hon?r la
haberle tratado me habrá hecho apreciar
opinión de sus ~elevantes cualidades.~ di·
c&lt;Este mismo concepto me haría gustoso

°

•

~ ef~ve__.

~-..:?~~~~

ª

RESIDH'C/AS 01~11~0llfM' DE DOLORES HIDAL60.- Casa del Sr. Mlgue(Oonzátez'Caballero.

-

fundirme en contestar todos los puntos qe.
abraza i;u citada carta, desenvolviendole con
franqueza la idea qe. sobre ellos hé formado,
~i la premúra del tpo. me lo permita, pero
la marcha del Coronel D. Pedro Landero para esa capital, me facilito esplicar por medio
de él quanto en este respecto pudiera á Y.
decirle. Este amigo&gt; pues, lleva instrucciones mías, y este impuesto de mis rectas intenciones por la prosperidad publica, y por
qe. se haga estable ntro. regimen politico y
civil; y así mismo lo está de las obseryaciones
qe. sobre estos particulares me ocurren manifestar. El vá facultado por mi para significar
mis disposiciones, qe. en su véz haré efectiva!:! tan luego como reciva sus avisos de estar.
acordes en los esenciales puntos qe. le tengo
significados.' 1
"Tenga. V. la vondad de dispensarme no
ser por á hora tan estenso como deseara, y
de contarme entre el numo. de i;us apasionados compatriotas, amigo y servidor Q. B. S.

~I.'-A11t. López de Santa-Anna.n

«La noche del 6 del corriente me entregarón
los S. R. Comisionad. por este Supr. Govierno 9oronel Dn. Lorenzo García Noriega y
Tementc de Fragata Dn. Joaqn. Yial un Pliego del Exmo. Sr. D. Juan 0-Donojú nom~r~do por el Rey Capitan General y Jefe Pohtico Supr. de estas Provincias y conviniendo ver dho. Pliego. y el informe presentado
por· los referid. H. S. Comidos. he dispuesto
para no errar en mis deliberacianeti. se exeen Junta compuesta ele lasautoridades
1htares, Civiles y Eclesiásticas. qe. deberá
celebrarse en este Palacio el día de mañana

it~

á las nueve de ella, lo qe. aviso á V. S. para
qe. ~oncurra á la misma Junta, y de quedar
enterado me dará aviso.-Dios guarde á Y.
S. m. a. Mexico 8 de Septiembre de 1.821.
-Xocellada.-Al Tribunal del Consulado de
esta. Capl.-Secretaría.

OTROS GRABADOS
ACERCA
DE DOJ,ORES HIDALGO

Por ser la cuna de la Independencia, hemos
dado amplia y completa información gráfica
acerca de Dolores Hidalgo. •
~
Entre ios grabados á que no hemos hecho
referencia en las notas explicativas anteriores,
hay algunos que merecen ser mencionados
aquí, siquiera sea en unas cuantas líneas.
«Fabricantesde loza, trabajando en una de
las alfarerías de la población,n se denominan
dos de los grabados.
Ya hemos dicho que es una de las industrias de Dolores implantada por Hidalgo, y
que ha subsistido y aún'progresado, pudiera
decirse.
El sistema de fabricación de loza es primitivo; pero los «alfareros,, de la localidad son
muy hábiles y han llegado á obtener verdaderos éxitos en el «vidriado,&gt; de Jas piezas de
barro que fabrican.
Nuestros grabados dan idea de cómo trabajan los operarios en las «alfarerías.»
Otros de estos grabados reproducen algunas
de las residencias de las familias más distinguidas de la !oralidad, como la de D. Miguel
González Caballero, ubicada en la calle Ocampo, magnífica finca recientemente reedificada
á todo costo.
La casa de D. Mauro Jiménez, persona
muy estimada en Dolores, y uno de los. vecinos más antiguos de la poblaci6n, está situada en el ángulo noroeste de la Plaza de la Independencia. D. Mauro Jiménez es descendiente del insurgente del mismo apellido.
La familia Jiménez es numerosa en Dolores; tódos sus miembros son personas muy
dignas de estimación; hombres honrados
laboriosos, dignos por esto de llevar el apelli:
do de su antecesor, el héroe insurgente.
Publicamos también un grupo de los miembros de la Junta Patriótica de Dolores, otro
del Presiden~e de la misma y el del Sr. D. Félix Romero, encargado actualmente de la Casa
de Hidalgo y de quien nos ocupamos en otro
lugar.
Entre los clichés hay uno que reproduce
una fotografía del grupo de distinguidas señoritas de la localidad, las que organizaron
una «típica,,&gt; que tomará parte en las fiestas
de hoy.

�-

532 ..._ 533 -

Colección de Autógrafos.
En concepto de esta Redacción, una de
las novedade!:! que entrañan más interés, de
las muchas que publicamos en esta edición
extrnordinaria, es la serie de autógrafos históricos y modernos que aparecen en esta y
otra¡, nlailas.
l~ntre los primeros, es decir, los relacio
nndos con la historia, hay uno del insurgentr.
D..Jo~é María Morclos y Pa vón, ab.,olutomen te dc:&lt; conocido, pues antes de ahora no
se había publicado.
Los ,·.diosos originales de los que tomamos
este v otros de los autógrafos antiguos, nos
fu eron fa cilitados g~lantemente por el señor
D. Lucas Alamán, nieto del distinguido hi storiador del mismo nombre.
Diremos de paso que la colección de autógrafos que posee el descencliente del erudi10
µublici~ta, es, sin duda alguna, de las rn ús
completas que existen en el país. Tiene el
distingui&lt;lo caballero numerosos documentos
autógrafos, de Morelos, Galeana, Allende,
O' Donojú, Agustín de Iturbide, Hidalgo y
otros muchos personajes relacionados directa
ó indirectamente con el movimiento insurgente.
Además· de los autógrafos que se dignó fa.
cilitarnos el señor Alamán, nos proporcionó
una valiosa colección de monedas de la época de la guerra de Independencia, de las cua-

Casa comercial establecida en la antigua finca llamada de "Los Delgado."
Reproducción del cuadro que obsequió á la casa de Hidalgo, el personal de una "Peregrinación Patrl6tlca,"
procedente de Pinos (Zacatecas), la que visit6 la ciudad durante una de las últimas festividades de Septiembre.

l&gt;LL

¡,,tn:!'&lt;.\UOt: Dt:L tSTJ.00 .QE cnmC.Ulli\

•

les reproducimos las que, en nuestro concepto, tienen más interés.
En la página donde aparecen las reproducciones del monetario del señor Alamán,
encontrarán nuestros lectores las explicaciones respectivas, á fin de que se pueda apreciar
mejor el valor histórico de la colección.
Los otros autógrafos á que nos referimos,
son de algunos de los señores Gobernadores
de los Estados, que se dignaron enviárnoslos, obsequiando una solicitud de esta Redacción, lo que agradecemos.
Tienen la particularidad estos autógrafos
de contener pensamientos consagrados al
acontecimiento histórico que hoy se conmemora y que fueron escritos expresamente para esta edición extraordinaria, lo que aumen·
ta el mérito intrínseco de los documentos,
por lo que se refiere á las elevadas ideas y
hotables conceptos que contienen.
Creemos que nuestros lectores sabrán apreciar debidamente el valor de estos aut6grafos
así como de toda la información gráfica .que
aparece en esta edición .

Como los autógrafos de los héroes pres~·~·
tan algunas dificultades para _leerse, qu1s1mos obviarlas, y al efecto publicamos en las
respectivas planas, donde cada u~o de estos
importantes documentos se publica, la reproducción en tipo de, imprenta.
_
En cuanto á los autografos de los senores
gobernadores General D. Bernardo Re~·es,
General D. Abraham Bandala, Ingen~ei:o
Cuevas y los demás que hon_ran es~s pagt·
nas, no hemos creído necesano copiarlos como los de los héroes, porque e:1 Ia reproducción fiel son perfectamente legibles.

)

~

-- __.,./

Residencia del Jefe Político del Partido de Dolores Hidalgo.

ALGUNOS EDIFICIOS

ro, Jefe Político de 1
partido de Dolores, y
dos de las casas de comercio de mayor importancia ele la localidad : "El Xuevo Mundo,'' propiedad del activo y honrado hombre
de n('gocios D.. Crescenciano Aguilera, y
"La Barata,,, estable&lt;-ida en la finca que fué
ele la familia Delgado,
nntiguos vecinos de
Dolorrs.

DE

DOLORES HIDALGO

El grabado del centro es la reproducción
de la fachada de uno
de los templos principales de Dolores: «Tercera Orden».
Está ubicada esta
iglesia e n l a · c a 11 e
Ocampo, á la siguiente cuadra de la «Ca~a de Hidalgo.,,
El templo, aunque
de cortas dimensiones,
tiene tres naves y rn
decorado es de m u y
buen gusto.
Otro de los grabados
es la antigua casa de
uno de los primeros insurgentes, Pedro Garcín, y está ubicada en
el ángulo Suroeste de
· la plaza de la Independencia. En la actualidad hay en la finca una
casa comercial de abarrotes, propiedad del
sefior Víctor Vázquez,
denominada "La Nacional' ' .
Los otros grabados
son la finca residencia
del señor Lic. D.Francisco González Caballe-

Iglesia de la "Tercera Orden," situada en la calle}'Ocampo."

Los grabados de la
siguiente plana representan, el primero,
una manifestación patriótica en Dolores Hidalgo, el día 16 de Septiembre de 1904.
Se ve en el grabado
una multitud compactnr presenciando el
desfile de la Comitiva
Cívica, en los momen tos en que pa~a ésla
frente á uno de los edificios hist6ricos de In
ciudad: la casa que fuf
residencia del Delegado durante los últim0s
nños de la época colonia l.
Este eclificio está si-

***

Publicamos, además, en facsímile, las
fi rmas de los miembros q·.:eforman la actual
Junta Patriótica de Dolores Hidalgo.

hntigul\ casa del insurgente Pedro Garofa.

Casa comercial del Sr. Creecenciano Aguilerl\,
Foto~affq del Sr, Jesús A¡ ullar

�~ ~- ·~

~-.

L

: .~/? .. ..:•

~

'

MANlFESTACION PATRIOTICA EN DOLORES HIDALGO, EN UN DIA DE ANIVERSARIO I&gt;K l,A INDEPENDENCIA.

tuado en el costado occidental de la Plaza de
la InJependencia, y durante muchos años se
veriacaron en el portal de la antigua finca
las ceremonias patri6ticas en los días en que
se conmemora la proclamaci6n de la Jndependencia.

***

'

El otro grabado tiene mayor interés hist6·
rico aún: es la reproducci6n de la llamada ' 'ca·
sa de los Larrinúa,' ' donde se derramó la pri·
mera sangre española momentos después del
acontecimiento conocido en la Historia con
el nombre de "Grito de Dolores" .
Se dice que Casia.no Exiga, uno de los once
vecinos de Dolores que acompañaron á Hidalgo á la hora de la proclamaci6n de la Independencia, se dirigió, después del acto solemne, á la casa de los Larrinúa, antigua familia de origen español que en aquella época residía en Dolores y que habitaba la fin·
ca cuya fachada reproducimos en esta plana.
Penetró Exiga, segun la tradición, á la finca, y pretendió aprehender al jefe de la casa.
Larrinúa opuso resistencia y Exiga le causó
una herida en el rostro con el cuchillo de carnicero que llevaba el insurgente. Exiga era
''matancero'' de la población.
Se asegura que en el incidente, Larrinúa
resultó mutilado de una oreja.
La finca que hoy reproducimos tenía en
aquella. época un portalón semejante á los de
finca de hacienda, que fué derribado hace
algunos años por el mal aspecto que presentaba y por su estado ruinoso.
Esta finca está situada en el ángulo Sureste de la plaza de la Independencia y en ella
hay actualmente una de las principales casas
de comercio de la localidad.

GOBERNANTES DE MEXICO DE 1821 A 1887
En 1'11 centro, Don :Miguel Hidalgo y Costilla.-Sobre este retrato, el de Don Benito .J uárez. - De izquierda ft derecha, D. Agus-

Antigua c asa de l o s L a rrinúa , donde s e d erramó l a p ri~era sangre española
á raS.z d e l a proclama c i ó n d e l a Independencia,

tí~ de Iturbide y Arámburo, D. Juan O'Donojú, Ilmo. Sr. Lic. D. Antonio Joaquí11 Pérez, Gral. D. Manuel (ionzález
Lic. D. Sebastián Lerdo de Tejada, Gral. Don Jesús &lt;ionzález Ortega, D. Manuel de la 13árC'ena, Conde de la Casa de I-Ieras, Gral'.
D.. r edro Celestino XegretE:, D. Mariano Michelena, Gral. D. Juan N. ,\.lmonte, Canónigo D. .Juan B. Ormachea, Fernando ]ifaxim1hano, María Carlota Amalia, D. Manuel Domínguez, Gral. D. Guadalupe \'ictoria, Gral. D. Yicente Ouerrero, Lic. D. ,José
~~ría Bocanegra, Gral. D. Manuel Robles Pezuela, Gral. D. Miguel Miramón, Lic. D. Ignacio Pavón, Ilmo. ~r. D. Pelagio Anto·~ nio Labastida, Lic. D. Pedro \'füz, Gral. D. Luis Quintanar, D. Lucas Alamát\ l,ral. D. Juan Alvarez, Chal. D. Ignacio Comonfort, Gral. D. Félix Zuloaga, GraL D. Anastasio Bustaniante,. D.Jielchor. Múzquiz, Qral. D. :Manuel U6mez Pedmza, Gral. D. Man9el)It T¿_~:rilbardini, Gral. D. Martín Carrera, Gral. D. Rivnµlo _Díaz de la Ye-ga·, J). Valentín (i-ómcz Farías, Gral. D. Antonio
t6pez de Santa-Anña; Gh1LD. Miguel Barragán, Lic. D."Jlañuél de la Pefi.a y Peiia, Gral. D. Mariano Arista, Líe. D. •Juan B. Ce·
.allos, D. José Justo Corro1 Gral. D. Xicolás Bravo, (iral. D. Yalentín Canalizo, ({ral. D."José ,Joaquín de Herrera, Gral. D. Mariano Salas, Gr~l. D. Pedro María Anaya, D. Javier Echeverría, Gral. D. Juan ~I. Méndez, 0-ral. D. Porfirio Díaz, Gral. D. :Mariano Paredes Amllaga.
-

�ta casa de )ou tgnacio Allende
' Existen aún en San Miguel de Allende dos
edificios históricos que fueron escenario de
acontecimientos importantes relacionados con
los preliminares de la independencia.
Uno de ellos es la casa que habitó Don
Ignacio Allende, el decidido colaborador de
Hidalgo, y el otro la finca que fué sitio de
reunión dr. los iniciadores del movimie:qto
insurgente.
El H. Ayuntamiento de. la ciudad de
Allende, que funcionó durante el año de
1898, hizo fijar una lápida en cada uno de
los dos edificios, á fin de perpetuar el rccuerrlo del papel que desempeñaron estas fincas
en la época inmediata anterior á la proclamación de la independencia
La inscripción de la lápida que está en la
casa de Allende, dice:
«Esta ciudad siempre ha reclamado pan...
su ilustre hijo Don Ignacio Allende, la gloria
de ser el primer promovedor de trabajos efectivos para realizar la independencia de lapatria; una tradición constante así lo afirma y
lo corroboran, además, pruebas fehacientes.
El ínclito anciano Don Miguel Hidalgo, dice en su declaración: «que había tenido v;1rias conversaciones con Don Ignacio Allende ...... sin otro objeto por su parte que el de
puro discurso...... que nunca pensó entrar
en proyecto alguno á diferencia de Ignacio
Allende, que siempre estaba propuesto á hacerlo¡¡¡ viéndose en la propia declaración que
no se resolvió á tomar parte en el movimiento revolucionario, sino hasta la segunde vez
que fué invitado por Allende. El Congrei:o
Gennal decretó el 24 de Octubre de 1823,
qur. se hiciera una indemnización de los bieSAN

SAN MIGUEL ALLENDE.

- - ------

,

Casa donde nació Don Ignacio Allende, propiedad hoy de Don Miguel Oonzález Larrlnáa.
Fotografía de Vicente C. García.

nes nacionale:i á los here&lt;leros de Don Ignacio
Allende, cxpresan&lt;lo en el artículo H?: «que
~iendo esa gracia concedida especialmente
&lt;·n reconocimiento del 1\IÉRITO ExTRAORDI:-;ARIO de Don Ignacio Allende, serviría de
&lt;·jemplar. ))
Sobre la puerta de la misma casa se lee

MIOUEJ, ALLENDE.

c::;ta otra inscripción : «HlC NATUS, UBIQ"C 1~ NOTDS.&gt;)
La inscripción de la lápida que está en el
otro edificio histórico, ubicado en la primera
calh• &lt;lel Reloj, dice:
«En el entresuelo de esta casa, con pretextos de bailes que se daban en la sala, Don
Ignacio A-Hende y las personas compromet:das, EC reunían para tratar de lo~ medios
adecuados para lograr la independencia nacional. El I. Ayuntamiento acordó se erigiera e¡,ta inscripción el 16 de Septiembrede

1898.»
Publicamos en esta misma!página la reproducción de los dos históricos edificios, lo
que esperamos sea del agrado de nuestros
lectores.

***

:1 A propósito de Allende, conviene aquí ha·
cer notar que la gratitud pública ha sido al·
:ro indiferente á la memoria del denodado
Capitá1'l, pues como lo reza la leyenda. que~
encuentra en el frontispicio de la res1den_C1a
que fuf del héroe, muy importante gesti6n
verificó antes y después de haberse proclama·
do la Independencia en Dolores.
Y sin embargo, no existe en ning6n punto
del país un monumento que perpetú~ el recuerdo del compañero de cadalso de Hidalgo,
En Flan Miguel debería existir nn mono·
mento consagrado á él, una estatua, par pequeña que fuera, pero que, de cualqmermodo 8ignificaría un tributo rendido á la vene·
ra1;&lt;la memoria de quien sacrificó su, bienestnr y su vida en aras de la autonom1a de 80
patria.
La, fotografías de las cuales tomamos
tos grabados las debemos á la galantería~
Sr. Antonio Ortiz, ele esa localidad, activo
agente de nuestras pnhlicacionrs.

d

Casa donde se celebra1on las juntas preparatorias de la independencia.
Fotografía de Vicente C. &lt;;;arda.

'Jj

�on Miguel Ooozález l.arrll8.
Fotografía de Vlcea1t C. O,...

***

6sito de Allende, convi
que la gratitud p~blica
rente á la memoria del
pues como lo reza la ley
en el frontispido de la
el héroe, muy 1mpo
ntes y después de habel'l!8
ependencia en Dolores..
mbargo, no exi,te en nm
m mon umento que pe
,1compañero de cada_lll&lt;!
, Miguel debería ex1stu
nsagrado á él, una
e fuera, pero que, de~ á
ficarfa un tributo ren_d1
emoria de quien sacrifi
vida en aras de la auto

esl:
!º

�- - - -------

e Don Miguel &lt;loozálei Larrlda.
Fotografía de Vicente C. Gima.

a inscripci6n: «HlC NATUS, UBI·
OTUS.,&gt;
scripción de la lápida que estiencl
ificio hist6rico, ubicado en la primera
l Reloj, dice:
el entres uel o de esta casa, con prelll·
ailes que se daban en la sala, ~
A'llende y las personas com~
reunían para tratar de lor, Ñ
dos para lograr la independencia ~
El l. Ayuntamiento aco~6 se en·
sta inscripci6n el 16 de Septíemblede

Autógrafos de héroes y personajes de ·
la época de la guerra de lndependen:
cia.
Obsequ io de "EL TIEMPO ILUSTRADO" para sus favorecedores.
Página extraordinaria de la edición es·
pecial del 16 de Septiembre de 1906.

licamos en esta misma!página la tt
ción de los dos históricos ediftcim, lo
eramos sea del agrado de nuaull

***

A

·opósito de Allende, conviene~~
r que la gratitud p~blica ha~
iferente á la memorui del d
11 pues como lo reza la leyen!J:!
t~a en el frontispi~io de la ...rlil,
é del héroe, muy importante r,6 antes y después de haberse procJamt
ndependencia en Dolores..
......
embargo,
no
existe
en
nmg6J.1¡;
11
ís un monumento que perpe HidalfJ,
del compañero de cada)~ de San Miguel debería existir un
consagrado á él, una estatu\\:1!
que fuera, per? que, de ~ualq )a ,elt
nificaría un tnbuto ren_dido á }Jieolt
memoria de quien sacr1ficb su íade•
u vida en aras de la autonoJD

.

tomaJIIIX! ..

fotografías de las cuales
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hados las debemos á la ~ : aeti10
tonio Ortiz ele esa locah '
.
de nuestras' publicac10nes.

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                    <text>MÉxrco, Do11rnGo 9 DE SEPTIE:\IBRE

DE

1906.

NuM 37.

''TOS 0 .. A i''
A. PROPOSITO DEL DEBUT DE LA COMPAÑIA DE OPERA EN ARBEU
Estu&lt;JJo del artista Sr. José Pacheco.-Fot. Rivolre. Profesa,

2,

�-499-

El señor Vicepresidente de la República.

~

•.

en prácido otGÍI() 1)Ue&lt;den COlli'e:- :·rse
dones de ventur:i y de prospC'rirl:td.

Cll

nal, integrado por ilustres personalidades de la ciencia.
La sesión inat~gu.ral fué presenciada
por el Primer Magistrado de la República y los miembros de su Gabinete y d1:
su Estado :M ayor; y el discurso de bienvenida correspondió al señor ingehiero
Don Andrés Aklasoro, Subsecretario de
Fomento, quie:11 en frases galanas CllnTI·
plió debidamente su cometido.
Gran significa,ción para México tiene
la reunión de hué51pedes tan honorables,
no sólo ,por los estudios que han hedio
ya sobre l&lt;Js árcluos problemas de la Geo·
logía, que tanto contribuirán al desarrol.lo del conocimiento embrionario que
ihoy se alcanza de nuestro suelo, sino que
establece la constante comunicación del
país con muchos de los principales centros cientí&gt;ficos del mun&lt;lo.
·
Muy dignos son. pues, los animados
festejos con que se ha recibido á los con·
gresistas, á quienes BL TIBl\.11PO pre·
senta. con un saludo expr,esivo de reS'peto v con.&lt;i;ratulación. sus deseos ¡porque
su éstancia les sea tan agradable en esta
tierra como provechosa para los altísimos fines que persignen .

,\El díia. 31 de Agosto &lt;Últirno, en que el Desaparición.de un buen ciudadano.
Sr. 1D. Ramón Corral telebró su onomásYa dieron cuenta los diarios del falletico, ipude presendar .los trnás variados.
los más •significativos y los más cordiales cimiento del señor licenciado Don Genatestimonios del afocto que puede ser con· ro Raigosa, ocurrido el sálba•&lt;lo de la sesagrado al !hombre puesto, por virtud de mana ¡pasada en esta Caipital.
Este triste acontecimiento iha sumido
sus p,ropios atributos per,sona,les. en una
grada altísi.!ma, en el annplio iptlano donck en un sincero dolor, no sólo á los dis·
todos puedoo Oiserva·r-y sentir por tinguidos miembros de la familia del fiemulador-el OU1I11pliffiiento exacto del nado, sino á cua11tas personas conociedelber, por roianto difícil, poT cuanto doloroso isea lá las veces. Y como no creo
en la hora ,brnve de la Fortuna, sino que
conceptúo el éxito como resultante ckl
.
esfuerzo lá que 1han si.do t·ributarios rJ 111á;;
comiplexo gasto de fuerza y la idea más
r.onstante, tengo para mí ique ese cariño.
ganado paco á poco. sólo dejará ,ck sP,
inalterable s,j lo acrecientan meiort's
obras.
·Sin ,expulsar la dulzura sin resabi~s qu,'
lo inva4e, ni ,la serena ilusión que lo en·
vuelve; atraído por las ;palipita,ciones del
progreso en la profundidad de una naturaleza feraz; decorando el mérito r.0,1
la virtud v adornando la virtud con !,t
Covadonga.
fuerza, así el señor Corral muéstrasr como da eifigie más cumplida del Civismo.
Con un regocijo extraordina rio rck hr;1.
Deja permanecer íntegra J intensa s11
P.n )if'éxico la Colonia española. el clía ~
personalidad 1para respetar los máé
&lt;le Se·ptiembre, la maravillosa cpo,peya C'H
mfoinnos movimientos de su inteligencia
que el í,nclito Re-Pel-ayo &lt;lió. con su~
y de su sentimiento, puesto que aquélh
bravo,; soldados, comienzo á la rrcon
los produtee sólo á través de la sinceriquista, enarbolando á igual altura el &lt;'~·
dad de la ,llama, de la llama del amor pa tandarte del heroísmo y el de la ,pieda(L
trio que mmica vacila.
Seguramente en ninguna población 1k
Y como t1ene "la 1111aYor señoría. q11c·
la Arrnérioo 1Latina, como en México. 1'5
es la de si 1111ismo'' (fr~se de Leonardo
tan fastuosa la conmemoración, v en esta
de Vinci), su primer cometido está ya
vez 'ha superado en magnificencia la fun·
satisfecl:lo, ¡porx.¡ue sin acoger lo ignoto.
ción religiosa que por la mañana de ay_cr
ni lo que proporciona el azar. ha sabirh,
tuvo lugar en la iglesia de Santo Damm·
hocerse una volunta,d de temple duro. c0go. única que posee la ima·gen de la mimo las •es¡pa&lt;lais ,que se baten en frío.
lagrosa Virgen de Cova&lt;longa.
.
Que acoja, ipuelS, sin Tecelo, las exip~~ Las fiesta.is profanas no revistieron ninsiones de cariño que en estos días le han
guna novedad, y como las de los años an·
sido consagradas: no son extrañas á él. Senador Lic. D." Genaro Raigosa, fallecido el día
teriores. consistieron en una corrida de
1. o del actual.
no ,l o disminuyen, no lo rcorrompen.
toros, Te,presentadónes teatrales y un.a
¡ ,Quiz!á hoy 1mismo ya aparezcan como
::tnin111ada "kermesse" elfl el Tívoli del El:\as primerais anunciadoras veladas de un ron los releyantes méritos de quien vivió
seo, en la tarde, convertido en un campv
.
.
t
.J'
&lt;l
'
nac1m1ento que es remex:eTa e amor c.&gt;. una vida consagrada al bien.
de
!\!arte por el ''confetti hl\.tmano'' qu~
Eminente jurisconsulto, sa:bio econoseno &lt;le la patria !
ahlí juega i batallas con el "confetti" .d~
mista, consumado sociólogo, fueron los
títulos de más resonancia que alcanzó; papel multicolor.
El Congreso Agrlcola.
pero de modo particular, el mejor timbre
á que aspiró y logró, fué el de merecer el 8 de Septiembre de 1847.
.,
He1mos leído la cromca de la tercera dictado envidialble de buen ciudadano.
¿ Se vió su anhelo satisfedho? Así lo
El obelisco conmemorativo de Oi.apu)·
sesión del Congreso Agrícola Nacion,;l
creo
firmemente, porque desoyendo los tepec se empina más. al cielo en este
reun ido en Zamora, y ipor ella encentra·
,m~s justifi.cadJ el admirable interés que humanos avisos de 1a convenie·ncia se versario de dolor y de orgullo; las fron
se despierta entre todos los cultivadore:, mantuvo en todas las circunstancias de das de los ahuehuetes baten á su rededor
,y las aves modulan
6e la madre común, para obtener de ella su vida con la virtud del ángulo de no- hiunnos ele o-ratitud.
o
•
·
...nren·
cuanto ptrede darles, discitplinando el no- venta · grados y deseó para· si, como San menos melancólicamente S'l.lS tnnos, &lt;Afr:
Francisco
ele
Asis.
"muy
,poco,
y
ese
po
·
clidos hoy de los 1cantos guerreros tnllfl. lble anhelo á un trabajo rigoroso, á fin
.
.
ndo 1os
fales que ¡ay! no sonaron c.ua.. • . _
de le1grar la impetuosa fecundidad de las co. ,pocas veces.''
amados niños. los hijos de Rector, ~ .
tierras J1ondament·e laboradas. penetradas
de sanos g,énmenes y abiertas á todos los El tercer Congreso Geológico Intern acional.
rían esoudar á la .Patria con el anternufl•
de
sus pechos denodados!
vientos de una primavera.
Nosotros ,encontramos plausibles y alEl viernes último, en el soberbio Palataimen~'! moraliz~doras las me&lt;liJas del · cío de Minería, celebróse la a.pertura del
FRANCISCO GANDARA,
Congreso adoph&lt;las hasta hoy, ya que Tercer Congreso Geolálgico Internacio·

.

Parque "Carmen Romero R ubio de-Díaz"t.Y Catedral ,(Zamora.

Calle de Mercaderes, Zamora.

•

ftUEST~OS OI P llOffiR.TICOS

8EROR DON GILBERTO CRESPO Y MARTINEZ

Ministro de México en Austria.

'

P ANORAMA, ZAKORA.-En el edificio marcado con la. cruz
Agrícol&amp;. Mexicano. serán las sesiones del Congreso

ani:

Camino de Zamora á Jacona.

Camino de Zamora á J a.cona.

�I

-500EFIDI('JOS HISTORICOS

-

·-

A,quiles, lo descub rirían más fá.
e vuestro5 inferiores que vuestros

.

501
LA CASA DE HIDALGO EN DOLORES

parece acaso, que ciertos padres
n castigar en sus hijos la• mala
ión que ellos les ,dieron?
ndo alguien nos es cordialmente an
, llegaríamos casi iá repudiar nuesmá-s íntimas conv,icciones, sólo por
acer ele contradecirle.
evitar los 1defectos que nos clesan en ·los otros, Yamos á veces hasextJ'lemo opuesto, como si con h'.,sto adquiriésemos una virtud.
s ·problemas de la vida serían fáci.
resolver. si apreu ,f ésemos á tras á nosotro.; misrnoc; como un a can.
despreciable.
gozo es la vida vista á través de
yo ele sol.
hay satisfacción más rara l ue la
er confirmada la experiencia pasatla.
;si ,todos los medios fuesen lícitos o uey hacer serían la mi,sma cosa. . ,
La ju'Vlentud condena, la vejez absuel.

~-ji

''La. verdad debe existir, pues á nadie
le habría ocurrido· inventarla.

ta verdad más sencilla es casi más

Edificio donde, con pretexto de bailes improvisados ~e reunían
los insurgentes, en la calle del Reloj, en San Migu'll.

EL CIELO
Corazón, derén el grito
que ya frenético ex:halas,
queriendo tender tus alas
al mundo del :nfinito;
la ansiedad en que me agito
no puede ahogar 1:u clamor,
y pretendes volador
subir, con ,afán profu,ndo,
al cie.lo, dosel del mundo
y pedesta-1 del Señor.
Huracán, que el ,hondo seno
turbas de la mar hirviente
cuando a·l relámpago ardiente
arran·cas la voz del trueno,
si ya de furores Heno
á los espacios te entregas
y el raudo vu:&gt;Jo despleg,as
por la gigante extensión,
préstale á mi corazón
el soplo con qtte navegas.
¡ El cielo ! Xo hay un pesar,
ni una lágrima escondida,
ni un suspiro, ni una herida,
que no la pueda endnlnr;
ele la existenc;a en el mar
no hay amargo desconsuelo,
no h.1 ·r delirio ni (!rwdo,
pena 11i dolor ,profond0.
que no se calme en .el mun.clo
'Cuando se contemp!a tl cieh.

Afü el lejano confín
que la eternidad preg0n:1:
,allí el sol como ,corona
ele tan inmenso jardín;
allí d piélago sin fin,
sin olas y sin orilla;

Casa donde naci ó el Capitán Don Ignacio Allende en San Miguel
(Guanajuato).

allí el Dios q;1e al orbe hamilla
el que al universo aso:nbra.
y aquí en el mundc. la sombra
de lo que tan alto b;·ilh.

Pensamientos de una Reha

La vida es un a,cre en el que, con demasiada frecuencia, no salimo.s del papel de espectadores. Para llegar á ocupa.r
Allí el iris fulgoroso
en ella un lugar prominente, no hay otro
su regia ban'Cla extendiendo;
medio que derramar la sarllgre de nues.
allí los astros siguiendo
tro propio corazón.
su curso mara,·illoso;
Jamás podremos sentirnos verdadera·
luna y sol esplendoroso
mente cansa·clos de la, vida, pero sí de
allí briHando los dos;
nosotro,s mismos.
allí de lo eterno en pos
Ca•da una de nuestras acciones trae
del alma que aquí es esclava;
inevitablemente consigo el castigo ó la
aquí lo que en polvo acaba,
recompensa. Pero na·die está dispuesto
y allí lo que empieza en Dios.
á admitir esta verdad, pues las recompensas nos parecen siempre insignificanCuando entre la densa bntllTia
brilla el relámpaigo ardiente,
tes y las penas ·ex~esivas.
EU ayuno crea apóstoles; la buena coy el bnque en ia mar rugiente
mida
diplomáticos.
salta como débil pltuna,
Cuando rnás larga es la vida, tanto
cuando en 111011 ta.ña de espuma
m1ís se teme que hasta e1J cielo a,cabe por
ruedan oLas á '11illares.
ser la última y la peor 'Clic la s desilusiodel cielo allá en los altares
arco hermoso c::e ·divisa,
nes.
Lo que hace ruborizarse á los jóvenes,
y el iris es la sonrisa
puede,
á veces. hacer llorar á los adulcon que Dios calma los mares.
tos, ó son.reír á lo:- viejos.
Es inútil que os e·sforcéis para hacer
Cuando en noahe sombría,
comprender á los otros vuestro le~ªt:
sin luces y sin rumores,
je. si no habéis antes aprendido á habi#'
entre místicos amores
el corazón se t:&gt;xtasía;
e·l el e ellos.
La ex:periencia es una matrona Vff1,ecuando el mundo nos envía
rable
á la que todos rinden ho!11eriaJe,
penas que el ::tima deYoran.
sin preguntarse si su pasado es 1rreprocl'.tando los ascetas llonan
en éxtasis celestial,
ohable.
· El m!t111clo nos envidia siempre nttdtr0
la luna es blanco fanal
talento y nuestros triunfos. nuiestrOS
ele aquellos ,que á Dfos aidoran.
· •• de
amia-os v nue.stra fortuna. la pos1c100
:-..
'
1
l
R.
que disfrutamos y hasta los e o ore.s que
di
nos atormentan; :-:ólo nos concede sin •
La abuela es ~1 tizón que cxtingnién- ficultad la muerte ¡ y hasta! .. · ·
Vuestro punto vulnerable, como el ta·
dose alumbra todo el hogar.
1

-~

~reja· que la mujer.
Íl sol no ve el mundo si,no en un baño
1:olor v de 1uz.
;Dios p;rclona: la naturaleza jamá~.
Se dice que la venganza e~ du ke; peá !a abeja le cuesta h vid..:..
La astucia es el pensamient,; riel i·1di1iduo, la sabiduría es el pensamiento co··
-lcctivo de la humanidad.
La in,gratitud no existe para el que ol.
~los servicios prestados.
•¿N? es acaso la duda, lla que h1,:e d:s~1nr al hombne de los animal~3;
Ocurre frecu entemente que be; seño11$. e.n la conversación, hacen teorías
arries;?;aclas ; pero se arrieclran si alg11; Ci~
aparenta querer tomar á ·lo ~erio sus
aserciones.
.La ~oquetería no es siempre un atractivo; a veces ,es una coraza.
~l hombre defiende sn ho1:or con 1a
~ a y el escudo; la ·r ujf-' &lt;lehe Cu3to.
'lliar el suyo con zarzas y e~pinas.
Et egoísmo de los hombrh ,' ,~ crl'. aclo
leyes il'ás c;,,,·era.s para las m,1iere; que
Jas que elJo,; aceptarían; pei). i10 picn~n .que. al hacer esto, elevaton i la mu.
Jera un niv el muoho más alto que el suyo propio
Carmen Silva.

Un detalle de la Sala de ofrendas patrióticas.
Fot. de EL TIEMPO

prende el sol, que en su 1leoho de nubes
cual un rey oriental se espereza.
Y las sombras busoando refugio
ele Occidente en los mares navegan
y el espacio atraviesan veloces
tripulando sus g61Tdolas negras.
¡ Sólo Venus en lo alto del cielo
como un foco inmortal centellea!

ILUSTRADO, plr

A. M. F.

Y en tus senos 1as vísceras laten,
ya en tus sienes la sangre golpea ...
¡ La montaña calcarea á tus huesos;

sus entrañas de hierro á tus venas,
y á tu e$pÍritu ardi~nte los rayos
con que inunda tu Dios las esferas!

___________

Manuel José Othón.
,

ISURGITE!

III

I
i::nco el cielo. :\[ontañas obscuras
stacat~ en f_ondo gris perla.
e el pico mas alto ha prendido
nacho de luz una estrella.
r
fanje de plata la luna
etortando las nubes semeja
~ 1ucero muy pálido y t riste,
.... el claro perfil de la sierra
""nt1loli
arr . ento su blanca mirada •
á ;1:ndo tenaz, parpadea;
en ez que otros astros se ocultan
e1seno &lt;le la hú'l11eda niebla.
1

II
y Los nocturnos ruidos se apagan
,:: apagan también las estrellas.
el Este su franja ele oro,
1a aurora gentil mensajeras,

,-

En la tierra las cosas persisten
un instante solemne y esperan.
Surte el agua. las fuentes palpitan.
se estremece la obscura arboleda
y en las frondas se siente el latido
ele unas a1mas que cantan y vuelan.
Son alados espíritus: brotan
del ram,aje. Las hojas clesplieg.an
el suül pabellón ele esmeraldas.
T ocio es vicia y calor, todo tiembla . ...
¡ Y un concierto de arpegios y trinos
por los aires inmensos resuenan!

IV
A lo lejos se escucha el esitruendo
ele! trabajo y la lucha que llegan.
El reposo es momento que pasa;
sólo fuerte y durable es la brega.
Hombre, sús ! abandona tu Jecho,
que la vida te llama y espera.

LA CRUZ SOLA
Xegro el altar, la bóveda desierta,
El respfanclor del mor~bu11'do día
Penetra por la angosta celosía
De la alta nave sobre el muro abierta.
Allá en la triste obscuridad incierta
Se levanta la cruz negra y sombría
Cristo, la inmensa luz que en ella ;rdía
Descansa ya sobre la losa yerta.
i Ay! del munJo en el viaje solitario
Gna luz nos aiyuda en lontananza
,
A carg,ar con la cruz hasta el osario.

Y cuando al mal el corazón se lanza
Así, de nuestra ·,ida en el Calvario '
Queda la cruz y muere la esperanza.

Manuel José Othón.

�-

502 -

.

LOS

503 -

ACONTECIM I ENTOS

DE

RUSIA

van !os dulces viejecitos
cami:nan&lt;lo, caminando
y volviendo sus cabez·a,s
al lugar donde quedamos.
Y al llegar ante la orilla
pavorosa de lo 2rcano,
de nosotros se despiden
por vez ú'ltima, agitando
con sus diestras tembforosas
los espléndidos :mdarios !
¡ Y se pierden en la somlbra
s(lenciosos y fantásticos,
c1rcu ndadas las cabezas
con el lttstre de los santos!. .. . .
E. González Llorca.

Gotas Dulces y Amargas
El que delito comete
y ve su sombra en el suelo,

tiembla y se esconde pensando
que su juez le va siguiendo.
La muj er es un barómetro:
Gesto agridulce . . . . mudanza,
rostro apacible. . . . burn t:empr;
ceño fruncido . . . . . borrasra.
Ricardo Guijarro.

NUESTROS GRABADOS
UO DE RUSIA.~Aunrque, como se
habrá visto en las informací,ones cuotidianas de nuestro diario, la calma ha sucedido á las violentas agitaciones, tumultos y demás cosas ocurridas en' Rusia, parece que las hostilidades ent,e el
pueblo Y' Gobierno moscovitas, no se hain
suspendido por completo y que la calma
no es sino aparente.
Desde luego, la llamada ,Guardia Roja
-parece estar todavía mu,y bien organizada. .S L1 amtiguo jefe, el Genernl Koch, ha
desapa,recido . .Ail principio se anuncio su
captura y arresto, pero es falso, pues
[nterior del templo de la Purísima, Zamora,
K10cth decidió huir y hoy se esconde en
lugar seguro. Sus partidairios y fieles seQ¡uils.e romper de mi existir los lazo¡;;
cuaces
han nombrado ya un sucesor, esPOSTUMA
laz()I¡;, que .aún mi co1,aizón oprimen
' cogiendo á un fogoso revolucionario llay en mi deliri o me tendió sus b1•a;os
mado Kaia.rlo Luoto.
mi pobre madre .. . y desistí del -c1l'ime11.
Muy sensible se ha.ce todaivía el peligro que ofrece ese grupo de la Guardia
Y ivolvi :á la &lt;razón amarga y .fría
Roja, y para con trairrestar sus efectos
me t oqué el corazón y estaiba yert~ ·
s·e
na organizado otro cuerpo semejante,
Lo ,que vas iá eisl(,ucha.r, ool0e señora
como ail morir t u allllOll' tddo moría'
.
'
fiel al Gobierno, y que se opone á todo
no es :riuego, m a1atba:nza lis,onjera ·
el mundo ipaina mi ,que(ló desie!.'to. '
lo que ha:cen los rojos.
e.s la exipresión de un w uazón que '1lO'r a
A lai mañana siguiente del motín de
de un triste cora,zón ,que naJda espera. '
Y v1agué por la 'Vida ia,congojado
Skatudden, varios centenares de jóvenes ·
mustia la, frente, el corazón ber'ido'.
de Heilsingfors fueron á ofrecerse 1&gt;ara
A impulsos ,de mi rumor, ta:nto he su~ ¡,c001 l]:Ué dolor in:rnenso te hé lloraid o.
aiyudar á la policía á restablecer el or(frido,
con qué sant a teroura te he queTido !
den, quedando desde luego organizados
q ue ya en :mi :pecho más dolor no cabe-;
J. J. rS.
en una "Guardia manca." Paira comen·
pero el labio jamáis la,nzó oo gemido
za:r, se utilizaran :sus servicios para pro¡Dios, ,sdJ.rummte DiO!s, 'IIl.i :pena sabe!
l'M xico, Septiembre de l!l06.
teger los tranvías, pues 1los rojos pr~ten&lt;lían detener su circula:oión. Esto dtÓ
Yl8., puoo~si calculan' cuánta agonía
origen á una: batalla en regla entre tas
mi triste jur¡rentuiL ba marehi.taido;
AD PATRES .. ....
dos guardias, y ,c¡ue duró toda la i?t11ay no ~ tuyia la culpa, la ,cmlpa es unía,
da del 2 de Agosto. Graicias á la mter·
c ulpa de mi destino desgr aciaido.
vención de unas tropas, los rojos fueron
Atllá vam los v;ej.ecitos
Al encont m:rte por Ja vez iprimera,
clerrotaidos.
t~míblorosos y encorva&lt;los,
Con mativo del sepeHo del cadá:ver del
s11J1midia el almai en !3.lnlm'OISO ensueño,
hacia el reino de la sombra
a1ntigno diputado de Moscou, He:zens·
mi loco afán no sospechó siquiera
por los vivos no explorado !
tei11, a·se.sinado en las circunstaJI1ttaS e~
q·ue ya tu oora7J6n tenia dueño.
Ya no hay flores en su senda,
que EL TIEi:MPO dió cuenta, sus ant!·
ya no haiy aves, ya no hay cantos;
gos pofüicos le hicieron una gran m:rrll·
Lo s1.1ipe por mi :rnail ." . . y todavía
se retir·an silenciosos,
callado el pecho S1U veneno iJ1eva;
festación.
lentamente. paso á paso.
Segú,n deiseos de la fa milia del finado,
crei que el co1·azón se roe moría,
En sus blan.cas fr,entes luce
...
éste fué enterrado en Moscou. Su con;
¡tué t~ ,a malr'ga aq~el_lia hor.irible llrn~va'. un reflejo triste y pálido :
clncción dió lugar á ailgunos tumult?5 911ª
¡ suave huella del recuerdo,
su paso por San Petersburgo Y a
El alma, e:nlfernña, de pesares llena,
beso póstumo de un astro !
ante los ,cielos ,se postró de hinojos;
llega1cla á Moscou.
,
Eln•tre ráfagas que hielan
E1l ca·dáver de M. Herz,en1stein fue con~
ili:'S'Ml'Ogar prete';l.di mi inmensa pe'Jlla,
y crepúsculos extraños
¡y no a·somó llina lágrj¡ma á mis ojos!

Ll 1'Goardia Blanca" organizada por fieles al Gobierno d's
t .
nerse á la " Guardia Roja" en una de las calles d~ l~ ~f:~a~s. ª opo·

elucido en un carro ardorna:do con flores
P':ltb.~s y cortinas y paiños rojos con ins~
rnpciones.
. Asistieron. forma,ndo parte del corte.
JO, ~ucthos de los a:ntiguos compañeros
del difunto de la Duma, sus das hijas, la
mayor de las cuales resultó herida cuando !ué a,sesin a1do su padre, y la eu,ail todtm ·ll~vaba eil hrazo en cabestrillo.
~ cumcron también al entierro o-ran
numero de estudiantes y obreros t~nto
hombres como mujeres, y qui;nes se
formaron en dos fila,s, como tienen costmn~e. E n el . panteón pronunciaTon
emoc10!1antes discursos los antiguos
C?"'Paneros del cliputaJdo muerto. Roditohef Y. P~~rounkeivitch. La vinrla. de
H~~entein idtJO también una s~nticfa aiccucton.
M~y tra~ quit~mente, por el contrario,
se btto. el sepeh? en Helsingfors, lle u:1
~ac1.tdo . oficial f.ramcés, el Te;iiente
:;n, qmen encontrándose en Sveafué en los momeintos de un tumulto
~ uerto por una de las balas de Jo~
:°tm~dos. A los fuinerales asistieron
s ~ciailes de la Guarnición y una gran
mu1tttu-d, emocionada Mda'VÍa al recuerdoMi
de Ia t naig1ca
' ·
muerte de Lioron.
hend!rª: las fue1:zas 1Se ocupan en a,p re.
.¡ . a los miembros ,de la Gua11dia
~a, &lt;¡u~ con su nuevo jefe Luoto se
i
refugiado en los caimpos de Helsin;1~~

o

9,,~or~u parte, los revolucionairios de
u en Y de S'V eaiboro- después de
·
dos y sentenciados
º'
haber s'd
1 0 Juzga
á
lllterte' han reci·b·d
1 o ya el caistigo im-

Arresto de los miembros
fi. la " Guardia RoJ'a, " por 1011
. , de
po lic1as nlandeses.

puesto por el Gobierno á los que se levantan oontra él.

***

UJno de. a,qu~llos bajots'; y en seg-uid:a se
SUJ!llffi'gió la ipo.pa, enb:-amdo la:s a,guas en
el bar,co y levantándose una cohlllilllJ1' de
humo, q ue hlzo creer que habian fütallrudo la:s callde.ms.
La C01D.1D11,s.ión fué espantoaa, y la falta de sieremdad y de ene'l"gia d-el Oaipitán, ~~e .se rupresUl'ó á 1salvarse en luga,r
d: din."Igir el .'Salvamento, fué causa de
~iatlldi's desdl~ais,. Eran lrurt JI.1lt ro de
la. tm:tje, Y v1rur:ios barcos vierwüe -L't' t·
ca e~ ·naufr~io y acudieTOili á prestairlé
,yrnid:a. G1"ac1a1s al a1Tojo de sus triipua.nteis,, rpudiefl"on sallivarse unas 500 per,
sona sJ Y s.e .cafoula qne en la &lt;'atú stl'of&lt;·
lum suc·u1mbido más ,de 300.
Publicamos "!1-Il dibuj o del señor Medina . Vera, testigo presen cial, y que i•econstruy_e la escena del sa lvamento so
bre un croq,uils del natuxall, y un O'~pó
die ruáufragos del "Sirio'' á bO'l'd ~ del
. rnipor francés. "Maria Luisa," en el que
se ve iarr Cruprtám de éste que saillvó "
aquéllos.
'
a

, DIDSAJP~UUOIO.N DE U~ SACEtU)O
i,E .- Publlcrumos el retmto del abate
Delai:.•ue, Cu::a ~e Ohatenay, vilila cercana .á París, qmen ha desaparecido mis
ter1osamoote.
El día 24 de Jrulio último ISl:tilió el P.
Del~·~e de su pano~ia. 1}afa dirigirse
en b1e1,c.leta á Pru·ís, al arreglo de algun?,s a:s111ntos. Oon-cl-uidos ést01s1, em¡prend10 el regreso; pero sin que se sepa la
causa, no llegó á Chatenay. L:11s· auto:'id.aides han emprend~do varias averigua
c1ones, y todo lo q ue hruu logrado saber
es que ffill el camino de Ohalo-Saint-Mar.;
,se encO'Il.tró su sombrero perforado ~,l
parecer, poo· un puñal y manchad o' de
sangre.
~ ada más se ha aveiriguaid.o po,:· más
esfuerzos que se han he0ho. Varios im
portantes diariosi han ell'viaJdo á sus repórtem; pam que traten de obt~mer la
luz en la misteriosa desapa7ición d'el
P. Delarue.
EiL MFJ.IIBll?[POLI'l'ANO DE PA.R fJS.
"Le Matin" ha o.frecid'O mil frameos ---'D~ la i1IH1ig1D.1im.d de 110 ,q111e es el Feirroá quien dé algunos detalles cla1•os.
~rur'Til . Metr~o!itano de Paa'is, dalll muv
a~roxnnada 11dea. los grabad-Os que pü
bhcatmos e'Il esite número -v que renrn.
' • que gll!atl.'.t" "
EIL N\AUF.RlA.GIO DEL "SIR,JO "- sen tan, U!llO, e1 etSrt:a,do actual
~&lt;\..mplia¡rnente, y c?'ni . toda oportunidad, dan l~s .obras emp1-endiida;s. rpara el esmfo:rmó 1D.uest1:o di:u:10 de 1la espant01Sra tablec1IDJeruto de una nue,va estaieión en
catástrofe ocUl'rida cel'ca del cabo de la Pllaza de SaJnt-Michel, y otro el pro.
Palos, en lo,s ba,jos de las Ilor,miO'as. E1 .v~cto, que ,a,(m no se adopta pa.·ra la
v~o:i.· italiano "Sido,'' que traia {t Am6 di cha estadón, que, ,c,omo se v~., una ve;
rrca numet'oso pasia1je comp11.esto e.n su que ~uede cooclu.ida, serfá muy ,cómoda 1
mayoría de emigrantes, chocó cont:'a espae1osa y bi~n acondicionada .

1

-

ta.Jol:0Uot.o, ? U6 VO jefe de la
uardia Roja."

Entierro del di putado Herzenstein.-Sus com ií
pronunciando discursos.
pa eros

E l General Koch! antiguo jefe de la
"Guardia Ro' "

lª·

�-

504-

PAGINA ARTISTICA

Original cará.cter, dibujaido
con verdad asombrosa; y soatenido
con sin igua,l ingenio, es admirado

l.tOS f,'!OTi t,I.ES t&gt;E VIBO~O

por doquiera y ele todos conocido.
Habrá el mundo á mil héroes olvidado
mas no· caerá el Quijote en el olvido.'
V

).Jiraclle, ffaco, enjuto, macilento,
la frente y las mejillas arrugadas;
grandes ojeras, tristes las miradas,
meclitahundo y fijo el pensamiento.

E1\ continente grave, paso lento
y majestuoso; nobles, delicadas
ma,neras, y pala&lt;bras mes.uradas

que revelan un culto enten dimiento.
Tierno cariño y comtt)asión merece;
si le hahlan rle famosas aventuras,
el deli rio le exalta, lo enardece,
le precipita al punto en mil locuras;
cuando el febril acceso desparece
admiran ele a-que! loco las corduras.
VI

Junto ail noble y flaman te caballero,
de la caba,Jle ría flor t\' nata.
ele (errantes la ph1111a fie l retrata
al so::arrén y rústico escudero.
:\Iia:lic.:oso, glotón, en nada austero,
si s:1 h1bladora le11g11a se desata
110 hay quien su vuelo temerario abata,
es Sancho en los refranes el primero.
Cari r-reclonclo, a1lcgre. mofl etudo,
codicioso. simplón y desconfiado;
gr2i::io,·'.), regordete, mu y panzndo

'

y á terrenales bienes ,apegado:
t'crc:1 de lo ideal, realismo crudo,
c;i Sancho 110 se admira. es imitldo.

VII
Escolta de dragones conduciendo á un sospechoso ca pturado en su- propio domicilio.

Bellezas del "Quijote."
I
En ra.udal de harmonías se desata
de la palabra el t1Ón maravilloso,
y el idioma español, rico y hermoso.
se desborda en inmensa catarata.
Aidmiraición insólita arre!bata
al .oonmoviclo 1mmclo. ¿ Qué coloso
pudo salir aivantc y victoirioso
de empresa al p2recer tan insensata?
EIL ínalito Cervantes, prez y gloria
de las hispanas letrais, su renombre
en arca de oro guardará la Historia;
y su inmortal "Quijote." no os asombre,

es del criterio humano la victoria,
criterio concentrado en sólo un hombre.

JI
No sólo la palabra nos
en la obra prodigiosa de
bajo mil formas bellas y
de la sátira eistá la airosa

caiutiva
Cervantes ;
bril1lantes
diva,

cuya verdad enérgica y festiva
sus saetas agudas y vibrantes
dirige contra toidos los andantes,
y de su excelso p_edesta.1 derriba.
¿ Dónde están los Roldaines !Y Oliveros,

el Ama.dis de Gaula tan temido
y los demás anidan tes caba.tieros?

En el sepulcro yacen del olvido,
sin armas, ni blasones, ni escuderos;
el ingenio español los ha vencido.

III
Si del "Quijote'' eximio la lectura
la risa rnt1e\'e fina y delicada,
eil alma ele ese libro está impregnada
del olor inmortal ,ele la hermosura.
Erudición, verdad, suave ten11Jura,
poesía profunda y regalada;
potente y filosófica müaida,
buen juicio, discreción, doctrina pnra.
Conocimiento exacto y mrny profundo
del misterioso corazón humano,
de las pasiones " del falso mundo.

Con noble afán, con entusiasmo ardienlas glorias de Cervantes celebrem.o~: (te
divin0 néctar á libar iremos
de su libro i,nmortal en pl :c rrentt&gt;.
1

Inclinarse abisrndo v rc\·cri'nte
ante él el m,unr\,) c\e las ietra5 \CiTIO!::
con humilde corona ceñ ircrno:,
del e&amp;critor la pcnsa,dora fr,'.nt~
Por reicibir siquiera e3c:1s.1 parte.
se!!uiremos J,a luz ele su dodrin2.
co~no sigue el solda.do s;1 e-,tan.i artr:
hará esa luz que todo lo ilumina
del arte literario. excels0 arle.
del idioma español. lengua di•:ina.
Rafael Ceniceros y Villarreak

(Zacatecas.)

Es de belleza límpido océano,
en el hondo sentir es sin segundo,
en las humanas letras soberano.

IV
ViLla, gracia, vigor y movimiento
tienen los personijes en la historia
del ilustre manchego, eterna gloria
del humano feoundo pensamiento.
En Don Quijote escúchase el acento
de la perpetua lucha y la victoria; ·
loco sublime, de mundana escoria
y de viles a'Cciones siemlpre exento.

•

UN I NTRUSO I NOPORTU NO
Cuadro de R. P, Morrie.

�-5o6S LI fHlUr~AE'iIO D B LI "SI~ I O.''

eouJ1oon6J1
SONEf.DO
JAt, morisma se aicerca: ya r:esuena

JI valiente piaifat' de ]()s bt·idones :
A.taoin ya. de Alcama las legiiones
aii-e am;uena.

su a]a.1·ido fer oz el

Pelayo el godo, el invenrible, 01~den :1
J.a salida (t ?! U huest*': y los ca.m.,peo1m1

Heroicos arrollatDdo, s-u s pen.done-s

1

~ n ,á la till"bai sarracena.

Ir -

Allí el tiraido1r Don Oppas, pris,io:i('t·o
Queda de lOls {'lr&lt;i:stianos : el Allcama
E, mnerto, entre los .suyos el primero.

Grupo de náufragos del "Sirio" s_alv~~os por el
vapor francés " Maria Luisa.

fntre&lt;Yac\o al sueño. Cuando clesper\ :.
y 'Salió. ya había dejado de Hove~.. ,
· Al encontrarse en la calle, v10 a sus
conciudadanos haciendo toda clase tk
locuras. Si el uno iba vestid~. el ou o
iba desnudo ; uno escupí.a al ~1elo; ot re,
a,pedreaba á los ,transeuntes; es: e se en_tretenía en arrojar dardos. aquel. ~n ras
&lt;Yar sus vestiduras ; los unos, lat1g? e!~
Reoonstruceión del salvamento según un testigo
~,ano. fustigaban á cuantos ~.e opo111an .1
presencial,
su paso; los otros se enlregahan &lt;lesa fo

Eo.eá,ooha,se e l espírit u y exclama:
"A'qui oomienza el fin de la mezquit,\ :
¡Gloria al Señor ! ¡ Y,a, Es:paña 1res11cita !"

RuSIA,-La Srita. Herzenstein, hija del diputado
de Moscou, que resultó herida en el asalto
'
en que fué asesinado su padre.

RJAFAEL ZAVALF.11'.\ .
ninguno. Lo más singular era que si i·l
se sorprendía de Yer iá los olros en hi
estado, los den1ás s.e ason1braron de ver..
le á él en pleno juicio, y creyeron que
había ,perdido la razón. por lo mism,)
qu e no le ycían hacer lo qu.e ellos. Como

,11

NUESTRO MINISTRO EN AUSTRIA

¡

8Sr. J. Gilbcrto Crespo y1ttartí11tz

~~~...:-~~~~~~~----~~-~~~

EVOCACION
¡ Cómo no recordar tanta tristeza,

Cómo no recordar tanta amargura!
Si era un lirio marchito su belleza
Y una paloma herida su alma pura!

os.

' l'\ unca, nunca sus la'.bjos se enitreahrie( !"011

Para darle saludo á la sonrisa,
Exangiies se quedaron , y murieron
Como rosas tronchadas por la brisa . ...

•1

Si en las noches enfermas me decía:
- "Cuando nace la luna, lloro, y pienso
Que ella es feliz con . su melanco~ía.
Q ue se eleva hasta Dios como el 111c1en( so.
• .,"!

Ya no quiero del mundo '1os placeres

1

Busco sólo un recinto que está lejos ... .
Para entonar qu~josos misereres
Con mis dolores y pesares viejos!" ....
¡.Cómo no recordar tanta tr,isteza,
Cómo no recordar tanta amargura!
si era un füJo marchito su belleza
Yi una ipaloma herida su alma pura! ...
1

Pablo

J.

Guerrero~

Caracas, 1go6.

I

f

- - - - -UENTO DEL SIGLO XIII

Huho una cindaid, no sé cuál, donde
cayó un clía tal lluvia )' tan singul~r, que
p,.e rdieron el juicio todos los h~b1tantcs
á ! quienes mojó. Todos se vo)v1ero11 1()c~s, exce1pto u1no solo, que, mientras esit1vo llov iendo, 'pasó el tiempo en su casa.
I

RusIA,- Funerales del Teniente francés Liaron, muerto en Sveaborg al cooperará la represión
de los revoltosos.

radam ente á danzas y cabriolas, riéndose
i carcaiadas.
U no ·habia q,u,e, creyéndose rey, se pa
seaba. con c.etro, corona y manto, y otrc,
que iba dando saltos, como si fuera salvando zanjas; mientras que unos llora·
ban, otros reían, y mientras unos char
lahan inmoderadamente sin saber lo que
se decí,an mantenía nse silenciosos otro~
tn un ri~cón, huraños y ent rist ecidos.
El que permaneció con. sn juicio entero
se maravillaba mucho de ver tocio aquello,
compr.endiendo que estaban (ocos. Iba
mirando á tocios lacios. ipor s1 tropezaJ,¡¡
'
con aJgún hombre cabal . pero no veta

.

' - -1

EL METROPOLITANO DE PARis.- Una caja-estación de la Plaza Saint-Michel tal como quedará
cuando esté concluída.
'

Su Excelencia es 111iem1J1·0 &lt;le la .\ so
eia'&lt;'ión de Ingenieros j' de la .\ ('adernia
de Ciencias Exactas en ) léxico v socio
co1·1·e-spondiente dP h1 .\ ca&lt;lemia' Rra 1

¡¡JJ!j;

R usu.- Vista de las islas Sveabor~, donde ha habido grandes tumultos.
·
(A la derecha vese una. fortaleza.)

POR FINAL DE ESTACION
El abate Delarue, desaparecido misteriosamente.

de Jfa'd rid, de la Soeiedad Nacio:rn l RC"o·
nómica y Geológica de Pai'is y .de la
A cademia de ,Ci~ncia.s .l'olítica,s y )forales rle \Yashington.

"Jiu Palais Congcbamp"
2~

DE PLATEROS,

10.

1

EL DESOUENTO ES EXAGERADO

cada uno se creía sensato, le tomaron á
él por loco.
1E11tonoes, el uno le abofetea; el otro .
le maltratia. v dan con él en tierra. Este 1
le empuja, ·aquél le pisotea, .el otro
arrastra. Trata ele esca,par; pero uno .e
detiene, eil otro le golp,ea y tpdos le des- ,
nutlan. Cae y se levanta, y levantándose ·,
y cayendo, hÍ1ye hacia su casa, á la cu~~ · · i
llega 1roto. clesp·e&lt;lazado. n,altre.ch?; c..1 A
bierto de lodo ,\' de cardenales,. ¡puchern:lo. d · .1l
se librar á duras penas de las manos e I
sus perseguidores.
,. ¡
Este cuento es la imagen ele,! 1~nmdo
,. de sus habitantes. También yo ,·ivo en .l
0
~1na ciudad de locos. Tan1bién ha caic\ ·'
aquí la lluvia aquella . La codicia. I~ ~oherbia la maldad, la in1' usticia y toda.s
·
ra: :'
malas ·pasiones son lo que aqm· 1nipe
t O . Jll'- .
si se encuentra un hombre ~.e1~sa ~ d~cioso que de todo esto abonuna, los .
·11:..s ¡., 11,iran cón'10 1otó v le imrlt ratalf ).
' "
&lt;;
•
•
. nos l1i
lmmillan . porque m hace lo que .e · •
co1i10, ellos discurre.

'

NO SE HABIAN VISTO, ANTES DE AHORA,
PRECIOS MAS BAJOS.

!e :,

PEDRO CARDJN:\.

1&gt;on Giloo1·to 0 1•espo ha sido as1m1s·
varios gobiernos
em opeos. E l atent o é Uustra'Cio estadista, á quien preoo&lt;lia un magnifico re·
nombre, y que presentó sus credenciales ú nuestro Emper3Jdor antes de la
Rea,l partida á Isclll, como lo dijimos en
~u o¡;ol'tuni&lt; dad. bajo e l titulo "De los
Cke ul.o,; de la Corte." está casado y tic·
:w familia.
La esposa é hijos del ,señor Crespo y
Martinez se enciuentran a,ún en T1•ieste.
para irse a.c•limata,ndo po,co á poco.''
m u .con,u e('or a,do :poi·

Sigue la Gran Realización

Hay una variedad de artículos de fin de estación
que van á ser realizados
en favorables condiciones para el público.

Blondas, Pa116s, Encajes, Botones, Galones, Hebillas, Abanicos
Galones de paja, Refajo1, Estolas, etc,

Sería difícil enumerar la serie de artículos de
fantasía y confecciones, puestos á la venta á precios reduddísimos.

" AU PALAIS LONGCHAMP "

ª: ·"

¡

'

In lá edición. ~ l pe.riódioo vienés ·'Sa.
llllblwtt,'' cor·r espondientc all 14 de Ju·
lio Mtimo, enC()lntJ:amos el 1·etrwt~, que
hoy reproducimos, 1del actua1l )liruisno
ftelripotoociario y Enviado E:xt raordi
taio-dle México cercil dd Uobiemo del
J&amp;perador }'.rainc:is·co ,José, Don Uilbe1··
to Orespo y Martinez, á quien el mismo
¡aiódioo dediea unas tmantas línea,~ .
que ,j¡ra¡(lucidas ida.mus ÍI r·o:ntinuación.
:Dlee "La Salonblatt :"
"~ nuevo Representante mexic,rno
ea V''lena, Don Gillberto Ui-espo y ..\lartí·
a, ooyo retr aito figura. en la página nú·
mero .a de nuestro 111úmel'o de hoy, fué
primero lngen1ei-o y después Profl'&amp;or
de la ,FB&lt;:uela ·de )l ine1fa de la ciudatl de
llúioo. En 1885 fué nombrado Cónlll en la fü1,ballét; de 1886 á l!IO:.:
ht1 Diputado a,l Congreso de los
let.adios Unidos 11exieauos; de 18üi has
ta 1901 d~ mpeii6,, á la vez el puest&lt;&gt;
de Subsecretario de .l!~omento,. E:i 1901
l!OlTi6 de Cónsul á la Habana en donde
~ 1902 á 1906 figuró como Mi~istl'o P le
Di)&gt;oreDciario cerca del Gobierno rle la
Jllleva &amp;púbaiea '(},e Cuba.

SEOU ~ DA

DB

P IJ ATB~OS,

r,I UfllEJlO

10.

FERROCARRIL MEXICANO

Ir. MlTROPOLlTA NO

DE PARIS.- Aspecto de la Plaz'I. Saint-Michel; uno de los cajones donde
quedarán instaladas las escaleras y ascensores que conducirán á la estación subterránea.

la vía más rápida entre México y Veracruz.
- Uno de los caminos más atrevidos y pintores·
cos del mundo entero.- EI preferido por los tu·
ristas y hombres de negocios.

�- 509-

LA VID A

proce&lt;ler y ,hay que corregir tan grande
defecto. l., no de los medios más ehcaces
es privarle del postre si durante la c-omida no ha observado la conducta debida.
Se debe inculcar á los niños el hábito
(ya hemos dicho que son los malos há
bitas los que hay {Jue desterrar, substituirlos e:on los buenos), del orden.
"Cada cosa en su sitio." Es lo primero
qu'e ckbe enseñarse á los niños.
El orden es una de las primeras ca ndi
ciones del ·bienestar, y esta buena co~tumbre. una vez contraída, es la base de
teclas las virtudes ó buenas condió::me~
que contribuyen á mantener la :paz y b
tranquilidad. El martillo, la pelota, la
bomba, la pala, de1ben guardarse siempre
en su sitio. para saber siempre en dónrh:
se dejó .. \ ! niño que n,J recuerde dónde
dejó un objeto, obligársele á que lo bus
que y no dejar sus ,pesquisas :hasta qt1l'
'.·,) encuentre.
.
El reripeto, la cortesía. la honestidad,
el valor y la paciencia, son hábitos que
deben hacerse arraigar en el niño. Sobre
tocio, no mimarle ni consentirle; siempre
que algo quiera, que al,go le cueste; que
r,·o se convierta jamás en un tirano de la
casa. siendo él al propio tiempo el primer e~clavo de sn caipridho: no ser nunca blando á sus ruegos y lágrimas. pero

LAS GRANDES INSTALACIONES DEL FAIS

1

LA D E NECAXA

Desagüe provisional del Túnel núm. 2.

Depósito provision11l de tubos en el crucero del sifon.

EL RAMO DE CLAVELES

y fingirás envuelta por los chispazos
la rnl1sa nO'ble y grande ele los herreros.

¡ Qué c1avele5 \iln viyo:,;; sc:i llam,1!·~v
( &lt;tí'IS j
son cua·I ele una tragedia rc,i~. ch;,.pazos,

Pónlos sobre tu pecho, que es de una
(santa,
co,n tus dedos que fingen alas discretas,
y serás como un ángel que Yela y canta
el sueño misterioso de :los poetas.

cla,-ck.; .-emeja11t •,. :'! ltt1ril;;-ar;!d,:\
clav2·.s rue parecen pistoletazc:,
Cuando á tier··~ fecunda, 'qn~ !ln se
(&lt;lgota
llama Abril con el mazo de sus ni1~c.élcs.
s~ rompen sus arterias, la sang'.e brota.
y se cuaja en rotttnrdos y amplios clan·
(les.
4
~:-::-Ta
,.""~""""·~~!!!-!!!!
_!!!•

Abre su copa l'l',1,1 de luz cli\'ina
que e' ,-¡,Jondel p1r\'l'.! ele n~1a arn~pola;
házte un velo (:011 ello,;, s::rn.~ 011.Jrna;
pó.nlos en tu nrnntilla, ,;fr;"t, ma·1ola.
Como quien toma un cáliz que e~c?c(a
(ex,1ata
llhalos á tu boca que es ele camelia:
1,¿s:ilos suspirando, serás Atala;
bésa,)os con locura, serás Ofelia.

to, que es la Yei-Jadel'a Yida; y s1tura·
da de sus etlu\'ÍO,,,, m,tntuYo t on Raúl,
dtuante años, una te-1 nurn idílica, que la
hizo üansfornrnrse, olridar su pas.ldo y
ludr en l,ns jai-dines soci·a les. Blanca ~e
ennrnec10. La n·h'ida,d Je hizo buecar
lllH:! \' OS adota,dOl'l':S y Raúl, que notó ~te cambio, sufrió anurgamente.
Crnrndo requi l'ió nuevamente el amor
tle la east,e,IJanita, sufrió el más 1000 dt&gt;
los dest-"11ca:1to,_, n.l 11eg[1;·selo ésta.
Empero, desde en tcnwes la vida de
Blanca fué un.a Yid I dP sufrimientos sin
· mrdida, ,d,e tristezas infinitas, de a,nsias
inexplicables.

9 Departamento de generadores y maquinaria
-,_-\_::nada mía. ¿ me amas? la prci11nté.
Ella. ¡·rns,-:.fiYa., miraba ·~1 ]¡•jann hnri ·
zonte ...... .

Luis Alfonso P érez.

..
FANTASTICA

'
Departamento de conexionee.

Segunda caída de agua de 740 pies de altura. ·

Y \'iendo que sus senos en luz se in(flaman
rodeáncl-ose de aromas y de 1:iermosuras,
triunfales en el viento se desparraman,
desgarrando en jirones sus vestiduras.
Son pétalos plegados en el capul~o
que en el cerco no caben que los encierra.
y en el tallo revientan de inmenso or~ullo
y en un fuego ele gloria cubren la tierra.
Puestos como manojos de luz del &lt;lb
sobre el blanco prodigio ele tu escultura,
parecerás la Diosa de la Hern10s:1ra.
parecerás la imagen de la A11egna.
Mnéstralos en tu frente de regios tra(zos
como lumbres que arrojan los yunques
(fieros

RMrl, el valiente cab1IIC'l'O que había
dc&gt;i l'ibado mús enemigos en combates y
1orne0·3 que doblones babia .en sus biPn
H.'rp letas an·as, había. contebido una pa¡,i(i.n, que tenía nrncho de iparec;,do cou
lo" a lrndes que se de,~p.·eru1en de los Al
pe,s, por Bla::~cu, ht b ermoisa e:iastellanita
de RandoYal.
Pp110 en rnno había moduJla,do, bajo
Ja.s ventanas de la mansión de su rudora,fa troYas :r endeehas de &lt;11uor; en Yano l~ ha.bía enYia,do billetifos Nenos de
Elevador del Salto Ohico.
frases en que iba condensado todo 1m
mundo de promesas y ,die •dul~uras ! Blan·
Amaba con locur.a1 con i,d,olatria, &amp;ID
ca iJJO lo quería.
1::-aber á ·quién.
La única Yez que c,onsiguió babhr á
Su existencia se fu:é ago~t an,do ~
solas con ella fué pa,ta oil'le deó::- qm.' á poco, ba,sta que m1a marntna mu
no lo amaba, quf' no podia s'entil' na.da delil·a::i,do ron un hermoso doncel
por na,die, po1·que no tE&gt;nía co1·azón.
1rnnca había visto.
.
--,Pue-s b ien, dijo Raúl en un rnomeJ1.\.quel corazún grand?, pa,Jpita,n te
to ,de aesespera,r·ión, ~·o os tr.1er,é uno. y bíalo s::t(;i1ido Ranl dc.,l c·ntláwr de
&lt;:&gt;n1 onc&lt;'s. . . . ¡,¡ne a:maréis '?
úguila, nHwl"!n al SN abnniloinad p,r
-:4i lo conseguí.-,. C'On1ad &lt;·on P·llo, rr
i:1n amante.
pifüóli' manera, no ,~e,gura del bn"'n esta
ido d&lt;&gt; las famlta,de,s- memtale-s del e: bal'lero.
•fllidl&amp;
Tan ca,;1az es nuestro e~i t_endi 1!11·
Y Ranl partió en busta -dr un rorarara atender :'! las cosas alt1s1111as
os
z6n para ,aq1uella e-stat na.
rna trwde die Yt&gt;1•a,uo, c.ua'll,do Pl sol rí s·:T1as ele la ~aluraleza. como los 0!J
p·n ,,eda aco,sfarse f&gt;U esp],pn,di,do lerho de &lt;le la lechuza para ver el sol.
pútpuras -y oro, ~par.t"eió Raú1;
.
***
Las medianías tienen el . é:xi~o
Traia lo -pi:'()l]llehdo: un cora.zon ipalp1pronto porque no inspiran mngun
fonte que- entreg-6 á Blanca.
D~pertó ella á la vida del sec:iitiimi.en- mor.

Un niño acostumbrado malamente por siempre hacerle comprender la razón 6
la niñera y demás servidumbre á comer motivo ele no acceder á sus dese·os, á los
ron voracidad durante sus cinco prime· que sin duela debe atenderse cuando sean
!OS años.

por lo menos. cuando se sienta i u,stos y razonables.
a comer con sus padres y personas ma- · ImpÓsible es decir cuanto sobre este
yores, aterra literalmente su tllOdo de tema se presenta: nuestro artículo se
haría demasiado extenso.
Los padres que consiguen desenvolver
en sus hijos el 1poder de voluntad y la
adquisición de buenos hábitos. les evitarán muohcs disgustos en su porvenir_

DR. O'X'AiS\ ~A~I.

--

1

!

fl\!

Casa de maquinaria núm. 1.

~ i mto &lt;le Il).aq_uin~ria. y generadores.

Desde la playa solitaria Ella " Yo, Jo.,
dos solos. contemplábamos P.xtasiacb, la
inmensidad del mar.
En el cieh el infinito "Onreía en la
gforia de su azul: abajo, r'. aobismo clf'I
Océano rnmoraba. enamorado ele la lm,
su canción de ondas, ele perlas y ele espumas.
El ::repúsculo bordaba &lt;le onda5 y :!r.
púrpur,J. las 11•1l1es errabun&lt;la~. m~r.sa_¡eras ele los am0res siderales.

-Sí, wmo aquella ola que viene a!J~.
es mi amor!
Del di,tantc c:onfin venía la 01:i rndanclo, crecie1~do. creciendo con su orla
rle espumas. con s11 azul inmenso, ron ,,i
monótona cadencia . . .. . .
¡ Qué grane\' \' bello-pensé-r,; q1
amor!
La ola levemente fué empequeñcci{·nrlose con rumor casi im·.'.)noro. v al llegar c~rca de la r¡Jlaya, ya era u¡1a onda
mansa.
Luego. dulce, desfalleciente, saltó sobre la arena, regando á nuestros pies las
níveas rosas de sus espumas.
Días cles,p.ués . . . . recordaba con amar ~ª tristeza la tarde aquella en que me
dijo que su amor era c·omo la ola del confín. . . . . . . La pérfida ola, la ola voluble
que se a,~igantó por un momento bajo el
beso de la luz. para morir desipués sobre
las arenas de la playa solitaria.

RAF:\EL A~GEL TROYO.
--Las ilusiones del espíritu se disipan
soplando sobre ellas; pero las ilusione"
del corazón no se desarraig-an m.1s qu:::
por violentos sacudimientos y cou rloln.
rosos esfuerzos.

•

�- SII -

jnas, están hec!ias de este modo, con hileras de entre~os de encaje, colocadas de
Jll(ldo ,que se JU~tan hacia la cintura, y
ctespues vuelven a separarse hacia el ruedo del vestido.

En el afán de ~ue la P rincesa quede
bien entallada y aiustaida al cuerpo, hay

siempre que tener mu~ho cuidado en que

el vestido. no ,q uede pobre de tela, y en

esto

páginas. el " motivo" para los vestidos de
estos días.
Es verdad que Paiquín aun sueña con
el primer Imperio, y de su taller han salido trajes exquisitos, copias de esa époCuando en 1865 la Eunperatriz Eugeca. O tros sastres, incluyendo á Beer, han
nia tomó b ajo su protección á los gransido inspirados más bien por la época
eles sastres ide París, ver,daderos arfo,tas
&lt;lel Directorio.
en ropa de m uj er, estableció el RenaciPero las faldas " frou-frou," los vuelos
m~ento de la Moda ,é hizo que Francia
exquisitos, las chaqueticas cortas y las
to mara una vez más su puesto á la caman,gas, que llegaban sólo hast a el cQ_beza de todas las naciones, como á,rbitro
do, de los días del 65, son det alles sade la elegancia, en lo que se refería á la
lientes de las modas de esta estación.
ro,pa femenina. Todo el esplendor de la
La variedad i11mensa ique se encuengran historia de la simpática Emperatra ahora para los vestidos, hace impositriz, ins piraba á los que luchaban para
ble. ó más bi en imperdon able, que las
que el segundo J mperio alcanzara en su
muj eres no vistan bi en. ó por Jo menos,
magnificencia la época de Napoleón. El
con trajes de estllo que favorecen.
genio existía aún des,pués de tantos
P ara los v estidos ligeros de v erano. el
años de supresión, y el arte despertó &lt;le
modelo Prin cesa es el que más se ve. Ya
su largo letargo para aidornar la corte
se ha dicho y se ha escrito t anto de la
d e la n ue!\Ta Emperatriz con un luj o tal
Princesa. que no queda mucho que decir
en trajes, que era digno de la historia de
en favor ó en contra de ella. Su éxito
modas de ese país.
está tan bien establecido , que ya la crítiH an buscado, pues, en es~s brillantes

CRONICA DE LA MODA

ca no le puede 1 :acer daño alguno. Viendo ? dto !das mod1stas, ~an ~enido el buen
sen 1 o e aceptar 1o m ev1table y e!1tán
concentrando todos . sus pensa..mient
'el
.
os
pa~a 1 ear nuevos estilos modificando la
Princesa de mo do que le quede bien á
todos, lo!&gt; cuerpos. Muoho hay que celebrar ~ la costurera que ihace una Prin~
ces~ lle modo ,que. le quede ;bien á una
mui er que no ha sido dotada por la nat uraleza con buenas fo rmas, pues el defecto más mínimo ,queda descubierto con
este traje tan ajustado. Hay varios modos de combatir el mal cuenpo v los
adornoí, ayudan mucho en este ~a¡:ticuJar. E n las telas diáfanas ,de verano se
obtienen más fácilmente líneas que favorecen, pues las a1forzas pequeñas á Jo
largo entre costura y costura, no aumentan en absoluto d t amaño de la cintura
y sin emlbargo, quitan el efecto sever~
de la tela lisa.
T odas las telas de lavar, la batista,
etc., como también el voile y las sedas

consiste verdaderamente el arte de

la costurera. Mientras que al rededor de
la cintura y de las caderas no debe haber ni una pulgada de tela de sobra más
al,ajo de las caderas, y llegando ha~ta el
ruedo, la . tela debe estar empleada con
abundancia y el ancho del vestido á los
pies, ~a,ce q ue la cintur a parezca más
pequena.

En las telas finas, las .alforzas entre
costt!ra Y costura, ó entre las hileras de
~ncaie, no . deben llegar rnuoho más abaJ?, de la cm tura, para no dar la impres10!~ de que el vestido está demasiado
cem'do al cuerp_o. Las mangas cortas ó
has~a el codo, siguen siendo la moda favorita. Para usar debajo de los vestido~
transpa rentes hechos estilo P rincesa ~~
debe tener el Yiso de seda ó d b t~ t"
hed t 1 . ,
e a is a
1.0
111 )len de forma Princesa . Los
Yestidos con tirantes están volviendo á
.
..
fponerse ele moda · y las "co s t uneres
ran,cesas, comprendiendo lo bien que se
.~~apta. e~te ,modelo á los vestidos de
hnge;ie, e~tan ideando cada día modelos mas bonitos ele esta cláse de trajes.

ª

'

LUISETTE.

Escuela para ti ¡.iatrbnonio
l!n interesante experimento se esü
hac1.endo a.-ctualmente en los Estados U nidos, y otro semejante se piensa ensayar
en Inglaten-a para resolver los p roblemas del matrimonio.
Si ,los exp.erimentos obtienen el éxito
q~1e al parecer merecen, dentro &lt;le ¡poco
oiremos hablar de bodas entre jóvenes
graclu,ados ele . la .. Esctterla de Xovios,.. \'
ele p~rson~s }ttnladas ele los ··colegios de
}latnmomo, donde ,el obtener un &lt;liplo1m~ sea una
garantía positiva de que
quien lo O,a obtenido es capaz de uobernar una casa ele la manera más ,J~í.bil y
económica.

·'

.... ~.

,: :.1
;.:·
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•

l•I, j

,. ¡,

I
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r,, .I ,

,.· /! ·}·
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{ ¡ '~.

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I ¡

•

•

•
Traje para señorita.

Traje de " sport."
Traje de visita.

Traje de paseo.

....

�-

E n esto~ últim?s meses se han graduado vanas bomtas y apetecibles jóvenes en la escuela de ''Gobierno de
Casas," anexa á los •'Comnos" de a,¡.
caigo.
Cada una de las tituladas tiene un diploma, en el cual se certifica que es una
exipe~ta ama de casa con conocimiento~
pra~ticos del modo de hacer compras,
coc1~ar, coser, remendar, cortar ropa,
vestirse
,conectament.c v• sin extra&lt;Vao-an.
b
c1a s, mante1~er una casa con aspecto atrayente, practicar la economía. llevar cuentas caseras y .,hac.er, en suma, agradabl~

512 -

.

la vida con un marido pobre y trabaja- ,pondan favorablemente á. los l))ret d"
tes que elijan.
en 1endor, aunq'lle éste no gane más de diez dó·
En
Inglat
erra
se
i11sta
al
Go'biern
O
lares por semana.
ra que establezca inmediatamente
pal
·
.
escueY cada u na de estas jóvenes tituladas as para novios, en 1os distritos má
ha mcibido ya m ultitud de 1)roposicione~ blados de ,l a Gran Bretaña. Ha s 1)0&lt;le matrimonio . Seis de éstas, cuyos ch- chas razones para q ue se funde/ ~U·
plomas certifican que son capaces de di· escuelas sin d iladón.
es as
tigir una casa de familia de cuatro ¡perEl p,l~n, según se ha. esb ozado, es llesonas, con una entrada de diez dólar.e-; var al Joven ~ue s.e ha enamorado súbi-semanarios, están ya comprometidas y tamente y quiera casarse en seie-uid . ·
•
•
º a, ,l
1
se casarán p ront o. Los noviazgos &lt;le las una esc-ue1a &lt;te
matnmon10,
en la cua·l St
~
,
.
restantes pueden consiclerars;e como próxi- 1e ens~naran vanas cosas que debe samos, pues sólo depe:nde de que corres· ber qt11en clesea casar se.
Y rnient: as el novio está en su escuela , la novia se educa .en otra semejan,
t e, de manera que cuando se gra:dúan
a mb~s, s?n perfectamente aptos para el
mat nm,01110 y conocen .el modo de evitar
los escollos que éste ofrece.
!En manos ele instructor es competentes
el joven qu.e quiere c.a•sarse, pero que ne'.
cesita obtener un d~ploma antes de IJ)O·
der obte,ner permiso de ma\rimonio
aprende á ser un buen .marido, no u~
amant e de "claro ele luna," sino un compañero practico. juicioso y económico pa·
ra su esposa.
Primeramente se les ens.e ña á no ser
rnanirotos. Si fnma se le enseñará qll\'
una pipa barata y un paquete d.e tabaci:,·
de cinco centavos· están más en armonfa
con un salario corto, que cigarros )' tabacos caros.
Después t iene que aprender qt1:e s1•s
t rajes y su cahaclo duren dos veces m~s
ele lo 1c1ue le duraban s i.endo soltero.
Tambiéu se le enseñará á limpiar y á
~1,la nchar su ropa h asta remendarla..
Se req ui.ere. ,por último, un a1ry.re11dizaje del arte ele ,pintar pisos. colgar cor
tinas. comuoner ,puertas chillonas v ce··
rraduras enmohecidas, 'V una multiturl
el.e pequeños detalles. . necesarios en el
manejo de una casa.
La. novia aprendená á. cocinar. á rom·
prar los dectos de la casa económica·
mente. á adornar sus somb reros y haicer
sus traies. llevar cuenta ele gastos y tt·
ner cuidado con los pesos y centavos.

* * *
La escueJa de Ghicago, en donde se
graduaron las jóvenes unencionadas, tit·
ne el apoyo de profesores de la 1.Jniversiclad que se inter.esan por esta Iabor. :h.
esta escu ela se da el n ombre de colegio
ele artes domésticas. L a principal eose·
ñanza es la economí.a.
M.gunos de los ,problemas que debet,
resolver las a lumnas en 'los exámenes :
¿ Por ·qué son ,preferihles las alfombras ~
las ,esteras? ¿ Qué clase de rnuelbles t ~
la que más dura? Escrí1banse menús de comidas para cuatro personas durante una
semana, con lista ele gastos de _la c~~ª·
tomando ,por !base m1 sueldo de diez d,·:·
res semanarios. Indique un modo arttstico ele ado rnar una sala. D é cinco re·
gfas higiénicas para el manejo de la ca
sa.

..

•

Juicios sobre la mujer

Traje de calle.

H e aquí una serie de opiniones ,e¡pat·
ciclas acá y allá en los libros de celebres
escritores.
Cuatro pensamientos de Sofía Ar·
nould:
"Una m,'tljer amable es un anillo que
circula en la sociedad y que cada cual
se lo puede colocar en el dedo."
1
"Tal es el imperio de nuestro sexo: a

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                <text>El Tiempo Ilustrado,  1906. Año 6. No. 37. Septiembre</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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