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                    <text>AÑO

VI.

lY-rARIA LUISA F ALAOIOS
F', logi·aj[H .tlemanu, Pl'oje8«, 1) .

(

�/

,

...

sEmJ1n11 · $Hnt11

-'23I -

(I)

-~1s·~~~·

VISIONES DEL INVIERNO

tiñó de pá.Jiidb.5 matices 10! ipétailos die la

rosa.

Ambas iba,n á morir. Los carros 'C'Olnt in u,a:Ü[l

Un siglo más tarde, San Juan C is6sfomo ( citada por Cortet): "El Jueves Santo el rey
habla de ella en una homilía y la el 'igna ba- según una muy antigua costumbre lava lo~
Cercanps están ya los días en que se cele- jo el nombre de "Grnn SemafV' '1 o, dice, ~ies á tantos yiejos cuantos son los' años que
bran las siempre imponentes ceremonias con porque tenga más días que lr .,J: , ' 111orque tiene, y la rema hace lo mismo con otras
que la Iglesia recuerda año por año la esce- sus días contengan mayor númq¡tio,!:e h ros, si- tantas viejas.''
Las revolu.ciones que desde hace un siglo
n", grandiosa cual ninguna otra, de la cruci- no á causa de /,a grandeza ú (0-'1 mist ·Js que
se han sucedido tanto en Francia como en
fixión entre dos ladrones de Aquel que vino entonces se celebran.''
Inglaterra, han ido borrando todas esas cosá. rescatar á la humanidad.
Daban también á la Semana Sa1
tumbres cri1stianas y edificantes.
Pronto llegarán esos días de luto y de tris- nombres de Semana penosa, á causa
lJ,n uso que también hace mucho desapateza, y los fieles, abandonando paseos, teatros sufrimientos de Jesucristo; súnana de · vlulre~10,
es el que consistía en que durante el
y otros centros de recreo, buscarán la soledad gencia, porque entonces se adn;iitía á pe it.f.nJr[wer~re
se en~endían trece cirios que se exy el silencio para apartar su peHsamiento de cia á los pecadores. Con todo, el nomb • e
tlngman
sucesivamente hasta el décimotercio
toda cosa material y llevarlo á la cumbre del Semana Sa.nta fué siempre el más usado
que
se
colocaba
detrás del altar en memori¡
, Gólgota en donde se cumplió veinte siglos
La ley civil se unió por mucho tiempo lhde
1~
deserción
d~
los doce apó~toles y de la
há, la regeneración del Universo.
rante esta Semana, á la ley de la iglesia ~JI\
fidelidad
de
la
Vugen.
Después se imitaba
En breve, el domingo próximo, recordare- prohibir toda obra servil; la muerte de Je~1·
e~
en~ierr~
de
Cristo,
cer~monia
que había
mos la solemne entrada de Cristo en Jerusa- cristo debía ser el pensamiento común.
lem, aquel pasaje del Evangelio que nos re- procedimientos judiciales en virtud del Cq. sido imagmada para contribuir al efecto de
fiere cómo el pueblo, lleno de regocijo, salió digo Teodosiano, se suspendían cuarenta dí" la música.
al encuentro del rey de Israel y alfombrando antes; se abrían los calabozos de los prisió\
de flores el camino, gritaba: "¡Hossanal Sa- neros, se rompían sus cadenas y se les vol-\ las ceremonias en Jerusalem.
·
lud y gloria al Hijo de TJamd; bendito sea el vía la libertad. No había excepciótino p.,V
perj
,• ;¡,..; El mismo escritor antes ci' tado 1·efi ere q11r
, ,
'l " del Señor; hossana en lo ralos criminales
t ~cuyos
. . delitos
,
· dicaba
que viene en nombre
más alto del-Os cie os.
gravem~nr~
am.11ia o a 1ª -~&lt;;¡ .... · ~s- ·r "'ábado Santo se celebraba en Jerusalem,
Después llegarán el Lunes, Martes y Miér- ~ amni~a. no es ~a s~laruente prev~mda . no ~bemo~ si aún en estos tiempos, la cecoles Santos y el Jueves, en que las campana§_ . :· -cl"1fodigo Teodosiano, se encuentra tam- ¡moma deljiiego sagmdo, verdadero especcesan de tocar y van, según una creencia :n- b1én alg~ d~ ella en l?s mo~umentos del deulo qu~ atl'ae á la iglesia de la Resurrecfantil, á Roma á recibir la bendición del rec~o publico frances antigu~. San Eloy, , . una multitud de cismáticos, de armeSanto Padre, y la ruidosa matraca queda Obispo ~e Noyon, hace menc10n de eso en l\!l.l'i de cophtos y de abisinios.
•na procesión griega, con banderas del-·
haciendo sus oficios. En seguida vendrá el un sermon. de Jueves Santo.
Viernes Santo! "¡el día-cómo dijo el Viz- , Los °'!,pitulares de Carlo Ma~~o conce~ían P.hdas, desdende de la capilla del Calvaconde Walsh--de la grande tristeza, día en que a los 0~1spos el derecho de exigir de los Jue- m, aYanta hacia el Santo Sepulcro.
1
wpe, sacerdote del rito griego, revestido.
las campanas no anuncian, en que los altares ces la ~bertad de los ~resos e~ ~os ?fas que
no tienen sacrificios y en que los santuarios prec~dian á }ª Pascua, este pnv1le~10 se ex- co1it1~ alba que le cae hasta los pies, tiene ,
de luto no resuenan sino con lamentaciones¡ tend;a aún a las fie~tas d~ la Navidad y de do~ii_os en las manos. Un diácono lleva dedía en que las madres dicen á sus hijos: Pentecostés¡ por últin:io citaremos el .hecho l~~f-7.~él. en forma de haz, treinta y dos
''Hoy Nu,estro Señor ha muerto, y es preciso ha- d~que elR~yde Franci~C~rlos VII'. qm~? ha- cm rn. ~~presen~n ros treinta y do~
ce:r peiiitencia con nosotros." En este día el biendo ~emdo que reprumr un,a rebehon de
}. mo Jesucnsto. La procesión Ja
duelo no ha de reducirse á los altares 1 sino l?s habi~ntes de ,Ruen, ?~deno que se PVa. vuelta en denedor del ~anto
que ha de hallarse también en todas las casas siera en libertad a los pnsrnneros, porque ee S~p }l;mtando salmos; después el pacristianas. No es bastante que cesen los cán- estaba en la semana penosa y muy cerca de triare
el haz de cirios de manm, dei
ticos en las iglesias; .es preciso que no haya la fiesta pascual.
.
.
diácot ·ntra solo en la capilla del ~ngel,
regocijo en los hogares."
Se. cu,mta 9.~~ San Luis, Re~ de. ~rancia,. cuya
\ Se cierra precipitadametite ~ras
Y al día siguiente, el Sábado de Gloria, no e1a ~e op1mon de qne la J~s!ic1a fuese de él.
i/M debe permanecer en oración,
preludio de la alegría pascual; se bendice el C?°:'patibl·~' con los ?eberes rebg1os?s. En con lo ~- f~rrados, en la capilla, hasta que
·ielo venga á encender los dos
agua, los templos se despojan de su aspecto cie1taoca~10n los panentesde~mgen.til-hom- el fueg
de tristeza que á todos impone; desaparecen b~·e dete~ido en Chatelet, habiendo ido á pe- cirios q. ,e en sus manos. El más prolas matracas y. los alegres repiques de las du perdon ~ e~e rey en e~ momento rn que fundo sil
¡&gt;.iua en el santuario durante
campanas invitan á loo fieles á prepararse leía su brev1ano, San ~ms pu~o el dedo so- este tiemp 1iría que nadie se atreve á
para la fiesta del Domingo de Pascua.
bre un versícul? 9.~e dice: ''pich?s.os aquellos respirar enf griegos, y se teme que Dios,
q.iw gu~~·dan el JUicw y 1i&lt;:cen Jtl~ti~ia en todo irritado, no t allc dispuesto á enviar el
La Gran Semana entre los antiguos.
ti~mpo. Desp?és ord~no que v1mese un m~- fQego y q 1e. 111~da el fruto ele tan larga
g1strado y habiend? dicho éste que los en- peregrina, Ól
Eugéne Cortet, escritor francés de media- menes de es: gentil-hombr~ eran enormes)
Pero rep.~nl ente las inquietudes cesan,
dos del siglo pasado, nos proporciona los si- el r~y m~?do que se proc~diese en el acto
se oye el- Ao!e¡ el patriarca, y la mano
guien.tes curiosos datos sobre la '' Gtan Se- la eJecucion de la sentencia.
del obVJ]JO d~g 10, 1 tmíendo un cirio encenmana,&gt;~ ..como se la llamaba en otro tiempo,
El último vestigio de esa legislación se con- dido, se IDU\ 1tm una de las ventanas de
ó la , '&amp;m..ana Santa.,'' para hablar el lengua- servó en el parlamento de París. Los nego- la capilla del;'el. Entonces no hay sino
je de nuestra época.
cios se suspendían desde el Miércoles Santo. transp1rtes d~?1a. Un griego se apodera
En los usos de la Iglesia primitiva, el ayu- El Martes Santo, último día de audiencia, el del cirio y cotilla el fuego sagrado á aqueno era más rigoroso durante la Semana Ma- parlamento se transladaba á las prisiones de llos que le rod~
yor, y no se comía más que frutas secas, se Palacio y uno de los grandes presidentes, por
Por otra ven\, el patriarca pasa un seabstenía todo el mundo de los placeres más lo regular el menos antiguo, abría la sesión. gundo cirio a1 ~s.rca armenio que debe
inocentes, renunciando á toda obra servil.
Se interrogabaá los presos, y sin ningún juicio llevar el fue¡o á correligionarios. EncenLos días y gran parte de las noches se pa- se ponía en libertad á aquellos cuya causil. didos los otros ttn y dos cirios son ensabanen los templos; los príncipes y los so- era algo favorable ó que no eran criminales tregados á los pelb08 más p/óximos al
beranos mismos daban el ejemplo de esta vi- de primer orden.
Santo Sepulcro.
'
da de mortificación.
En Inglaterra se conservaron por largo
Cada uno se pre·,i hacia los poseedores
La Semana Santa, según el testimonio de tiempo, más ó menos modificadas, muchas del fuego, y en .Pº nomentos
todo el tem1
San Diouisio, Obispo de Alejandría, estaba tradiciones católicas. El Jueves Santo el plo queda 1lumma ;os unos le enéierran
ya en gran veneración en el siglo tercero. rey y la reina lavaban los pies á doce pobres en lin~ernas, que o n bajo sus vestidos
que representaban á los doce apóstoles. Gui- para librarlos d~ la 1iosa codicia de los
llermo _II fué el primero que se relevó de esa q?e no h~n.~odi~oy:rárselo; otros no te(1) Estando como se halla muy avanza.da. la
Cuaresma. y próxima. ya la Semana Santa, el cro- formahdad, haciéndose reemplazar por su li- mendo m QJ.1'10 m lUltr, encienden antornista ha creído de su deber dejar por varios días mosnero. Esa. costumbre subsistió empero chas en el Juego mte~O' ierdas 6 girones de
,tos asunros profanos y ocuparse en esta sección largo tiempo, pues en 1693 -escribía F. Cob- paño empapado!'l en g.
el gran a.contecimienro religioso cuya.felebra.sini en su ((Guía del extr1mjero en) Lol}dres»
" epa.ra el Caroliciemo.

la Semana Mayor.

Cu.a1.1do e! lt~~oso trein llegó á ·san Rafael, \'t ail. traiVes de una aruO'osta verutana
b
.
de ~;1_ " siloopmg
cars" la, e.ah.e.za
blonki:a
y d,1iata,n.a de una jotven que ,por su aspecto .pa~ocía extrain jera, y en m11yos
gra111'des oi¡os glauicos ha,bía a!IIO'o así to'
.re fl e¡oo
. ,de or.epúSC'uJo
b
mo do,o.rc}sos
.
.'\lp'Oyaba siu codlo sobre un monrt:ón d·e
~hnohaid,as y e~alba ·culbierta. ·de pieles
: cd1ales c0uno s1 s:e preipar.ase á atrarve.:;a·r urn ,:,aís de ni'eves eitern1ais. DeLgaklos
brazailert:e,s, d,e oro wd1eaiba111 su bna-zo
sus 1!1an&lt;Ys finas ca.Jzaibalfl gua111ite gris d~
Suec:a, ·y cansatdais. como dolientes, suspenidiat!as
por fuera de la venta·niilna .
T
l na tos srca drsgarra1ba ::;,u garga1nt1:a.

u~

rooattJ.oo.

A11lá, á lo lejos, se divisa,ba el mar fantá:stico, el "BSlterell" sa1lrvaije, sOllitario,
con .,us rocaSI dei~·a.rnaidas, y tmgicas sus
ei!evarlos pioos, sus promontorios rr:ister~osos y sus e:iotenisa.s baihías d101n1de h;
funi®res pinos e:xitelllidía•n .;,u,.s .a1terciotpeladas som'bra:s.
Pero la· páli,d,a¡ condenaid.a sólo mira,ba
la flor que tiriitaba entre s,us diedOtS de
fi0bre. La a!Sipiiraiba fwerte:mente. Dir.íase qiue su dmfa1110 penfum&gt;e la haicía
0!1Yidar su ma;I, la animaba, ,!,a: im,pre.g,nia.ba dT es1p·era~!za, y arr~inc~tdole un pétalo, ,o gnar&lt;l·o en su re,l1 cano cCJmo a1mul1eito ,portmdor de su felicidad.
Y yo, d'()l)om.sa,mente conm.01Vido, hi1

'1

que, con otros hermanos suyos, iorma
en la .doble fila ·de columnas grises y nr;des oupulas 1que en la calle ofreoen sombra fresca ipara el verano, y á las casas
,pon,.en olorosas macetas en Primavera.
\' o me asomo en ,e•stos días de Primavera á contemplar
mi á·rbol
'
. ' maravilla;,.,
d~ ver ,como .de la muerte glacial del Invierno, r~su1c1ta por minutos en estal!i· ·;
dos d1e p11111pollos, en risotada~ de hojas,
en besos de flores.
Somos- grandes amigos ese impereCld.ero Y yo. Cuét1ttamc él sus ·pesadillas inverna!,e,s·, tan pronto como orr la voz ,d··
l~ Primavera milagrosa, que Íe dice: ¡ LC'=
van tate y an1da ! Estremécele nueva vida
Y d•esgarra su sudario de nieV'e'. Yo. á mi
tu.rno, le confío mis tristezas otoñales,
mis pe1~as ele Invierno. sin reflorecim~en,t~s pos,~lesi. La exist,e~1cia de él es un subir y baJar ,d C' s,al\·ías. La mfa es un 'Clet1 ,

\,!;J

1

Ell AUTO~ 08 "JVIRNON"

J

ª

El nota.ble compositor Ma.ssenet.

..
Gral. Nica.nor Bolet Pera.za, escritor venezolano,· fallecido últimamente.

· colabora con bruscas intermitencias sus ce vo~os por 9ue la páliid,a viajera escaji.lilas .
para a s,u cl·es,tu~, co,nooiera otras etaipas
N i ttn m01vimienito se 11otalba. Ora con- &lt;le luz; de allegiria y, ¡ cuiálrnta diaha !, voil~
lmipl~ba el. azula'd,o cielo, ora: dirigía venl,a a ,im por nn oomino sembra&lt;lo de
1.; tnsteSI imraida•s a la,s "Mrim,ooas'' qute
fJ~res; nigar c0u1 la sonrisa en los la11!pezaiba1n á c111bri rse de tem,u:es y d'ol'laidlos bios a la mainen de las aU,eigres rosas
·r:p111Ui dos.
que tri,u-nifan del ardoro\3o Maiy10.
De pronto su rostro se ihuminó por u,n
RE~E l\1AIZEROI.
zo i,1!fan~i;I, se es,tremeoió Y, 001111t1n ges
de mfinnitos dies,eos, mositro á la Her----): e ; ( - - na ~P corneta bla'll1ca q·u:e le pelaba
ndannas, una rosita 1dc B·en()'ala que
'CÍ:1 en el jardín de la Estaci~1.
To .;é qué extraña y con1mo1vedo.ra sejanza había, erntre es,t.a flor de inviery aiquiella "piá!id,a enfermita."
~ebajo de mi :ventana ha creoido a:
·.! im·ien10 heih',·el a1lma de la jo\'en y n11&lt;la&lt;lo rl&lt;E· la Providencia. un árbol giein1

EN PRIMAVERA

iraude. sin 1··'". p0·1·c1'0
., ' 11 e¡e fuerzas )' d .~
ideales.
Sacude el Yi·e•nto de Abril el frío es:Juelcto de mi amigo Y súbito brotan en
e), ip.arametnta,do ,d,c ramillet,es, mil tiernos
s~gnos d•e. Yida. En cambio. ca,da nuev')
~no .q~te transcurre,, cada Prima,vera que
a felicitarle m~ asomo, él debe mara,villarse de ~er que en. mi cabeza blanquea aún
d In_v1erno; y si '¡)or acaso mira dentro
el ~, m1 lo,s copos blan.cos en ,qu e van tam])len .h ~lan~ose por siempre mi,s ilusiones.
contin ua. .nendo
en colores Y en aromas,
,
como ·el1c1endome : ;_Por qui" 110 S 0 ·IS ¡OS
J1n111 1m·~ como las Aor,e1s?
X. BOUET PERAZ,\.

�- 233-

.

232-

YI
1 ~·

- 1

Attte fotogttáfieo naeional.

•

t
· Sra. Clara L. de Moreno. [Estudio de Moreno.]

LA ULTIMA HOJA

Contemplación. (Fot. Alfredo Torres Vargas, Cotija, Mich).

se ht1 le ,de la,s oilas de la vid-a,
~óLo co11 atprendcr á haiCetr eil muerto.
1: 0

\To i,mpottta. A.un que la gll1onia e.ni loo
He t•eirminado el libro. En ,él mi arnad,1
vethá fldtatr roouer,d,os ,die su vida,
cuail1 humo ,d'.e urna ho¡g¡uiera ya, apa,g.aid.a.
El1 ioam¡po d•e s,us gal,asi s,e ,des¡po~a;
¡y éllSÍ mi úlitimlO' veriSo es la ,caíida
die 1a. úlitima hoja!

(atmores
ho,ja,rasca es 110 miáis, cuiail iJa hairr1da
.dei ,campo por los vientos olboñales,
1'. orno á ,!,a lid, y con el arma quiero
marcarle nuevos rumbos á la 'Vida.
cliarJ!ic, citro ci&lt;'s•tino al m1undo enltero !

Ei1 imierno se a:ce1T1ca: es un somlbrío
ileifí.'aidor que va a:i catm.po por las rama1si
que en el ho1ga1r ahu¡yent,a,nán e,l frío,
sieicas, cafrlbonáza,das. we¡:iaita-nrt:eis,
rdamiendio el bni.s,ero con las Hama,s
y la:nzan1do ex¡plosiones de diamantes.

En la ci1L'id1a1d de bfO'tll(::a, al,gairabía.
a.:aEo extrañaré la ma noodum1bre
·::on (JLH' la aldea mi fornr enJreua;
JJC"PO Yel11Cl1
ná11 á la l1101110ria mía,
&lt;'n t,r &lt;' 1a da nmro.s a mu1oheid,u1mbre,
derrota,s ,el(' la mar SIQibre •la arena . . .

Mi último YCr,so en, las ca1111Jpiñas vi'b.ra:
n!Unca, eil viento in1v-erna1l haden1do mofa,
jugará con Ja1s hojas. de mi libro;
,q ue .antes :de v,e1· enúre imdeicibiles penais
,morfo· hefaida lia, ílolreal es1trof.a,
Wmlo Pett:·ronio ..me albri11é las venas.

Es prec.i,so ca,l,iar. RQlm¡po mi !-ira.
ya que PI Invic,rno tonme:ntoSlO Yienc
d1~ild10 en• s.u id:011.o,r, f,ríi0 en SIU ira.
¡ SO\y como t111 pa,clre que en su a,mor pro~
,·,iendo a~· hijo morir, 1por f,uerza tiene (lijo
qtH' aib rir la tu.miba· y e11trnmr a,J hijo ...

Mi amalda y yo mañana e111vejeódos,
.cuando al leer mi libro contem,ple,rnos
n'uestra cliiel1a en el mar d'c los olvidos,
e nJt re el tu1mult0 ele las olas vana.s,
d:espuéS' d'e za1mbullir sa!ou1direma:s
con a,ltiYez m1.est1ras cabeZias canas . ....

Es· p.re'ciso ca,lila4·. ¡ Mudo el aibismn
re,51peto ,d,a, pavor! Mi, a,lma a,terida
se al([uieta y duerme en honldo esce.pücis-al vc&gt;r que el naidaidor má s inexperto (mo,

1

Ostento a,l móvil t1n mentiLlo ..\,tla11ttl'
húrtome a•I Se,tc en la cc,rriente rauda,
y a,J ca1:1d10T de mi sotl, &lt;:elipse en cauda,
aja,n1&lt;lo voy mi vi.da na,u,fraigante.
Afocto ap!1a,usos de mi inte11s10 agravio
t•n mi Yalor br,í,llarnte, aunque tremendo

ii1band,o in·te·rca.Jar ge1mino Iaibio.
¿ E11ti-rnd1e,s, Falbi0, lo que voy d,iciendo
¡ Y cómo .:;,i lo ·enitie11do ! Mien,tcs, Fabi
qur yo soiy qu~·en lo &lt;ligo y no lo entie111&lt;l

IJOPE DE VEGA .

1

J.

SA,NTOS CHOGA~O .

----)o(----

Soneto en culto
Cr,d,ierdo ~ mi ·clt's.crédi,to anheíanll',
la mesticia que tf111go me defra.urla:
y aunq,tt&lt;' el fa,\·or la.cónico me aipla1hi:1.
prC'C&lt;'S indic,J al celestiiaJ tm·bante.

- - - ) o ( --

ARIA SENTIMENTAL
En la corrie111te d,e los ·vers,os míos
se diri,gen á tí mis pensamientos,
co11110 poir S!Olbre 01bstácu1los vio•l,enitos
se •diri,gen a,l mar J()is gr,an.des ríos.
¡ Per&lt;lo nia mis amables clesivaríos I
¡.Cv1mpade1oe mis hondo,s s.ufrimienitos !
Panq ac Yan hacia tí mis pensamientos .
ing,enuamente. corno al mar los ríos.
Si cono·ce:s mis p,ur&lt;Jis sentimientos
¿ por qué anna·rga,s a,ú111 más con tus d~s1,a,s ha.ras de mis íntimos tormentos? (v1
¡ Ten comlpasión de los t()o11111entos míosi
Ya. q11C' van ha,cia tí mis pe,nsamien!
r 01t11 ,) Yan ha,cia el mar los gran,1,es nos

A,NDRES MATA.

LOS HIJOS DE CARLOS I.
( Ouad1·0 de Dicksse).

QUE ES AMOR

¿ Q11é es amor? . . . pregunté un día;
Y u.n alma que lo sabía
N[e d,ijo de angustia llena :
''Amor es laora.r de pe.na
. de a1egna.
' "
y s,onre1·r

· Es un pla,ce,r que da c&gt;nojos;
.!\.;ve de triste canción:
Floll' eswndilda er.1trc abro1os ....
¡ Fuego que entra por los oj,oi:s
Y llega hasrt:a el corazÓ11!
JAICKrSOl\ VEY Al\

POEMA
Eil a\111011", ailma mía, es un ¡pperrna
ya tris.te, ya Sidmibrío, ya traivieso,

di,s;tinto en forma, pero iguaíl en tema,
y es la esit&lt;r,ofa más linda e1 primer beso.
GüILLERMO MATTIA.
(Ohi1leno.)

�-

234 -

najualo, dirig,ei el señor Don Antonio ürtiz, ¡quien a,pareoe en el· c.:ntro.
En este esita.bll,e,cimien.to 1de educ·ación.
. ,donde se impa·rti! una fo,slrucción sólidá
y eminentemente cr.iSJtiana 'Y que lleva el
L08 HIJOS DE CARLOS [ Dl~
nombne de "Colegiio del Santo 1Ni~o,'' s::
INGLATERRA.
educan· lo•s niños y jóvenes 1de las princi¡pai!1es fa:milia.s d'e Sall Miguel y de alguPor el innegable y gran mérito artís- ~Ois ~pueblo,s ¡ceicanos á la histórica potico 1que tiene el cuadro del ÍaJ!lloso M. j. blación guanaj,uat,ens·e.
Dicksee, que se con~erva ,ein la igran galería británica: "Oldlham Gallery," hacemos iho:y de él una re.produ:cción en nue3- LA CONSAGRACION DE LOS NrEVOS
PRELADOS FRANCESES.
tro semanario.
En ía pintura de Dicks,e,e se v,e ¡perfecma.ña,rua d,e(l dottni.ngo 25 ,del mes, de
itamente el dolor intensísimo que embarFeibiero
ú!lltimo, S. S. Pío X proceicfió,
ga &lt;á los jóvenes príncipes 1por la decapte111
San
P!eclr.o
de Roma, á 1a oonsaigmtadón de su inf.eliz pa•dre, 1h,e1c.h a según
oión, die t11ece 111uie-vias Qb~,3, frélliliooses.
orden de Cromwell.
Gelelbróse .esita ce.remon'Í!a 100111 sO!LemniGRAL. D. :NIC,\.NOE BOLET PERAZA, diail tal, como no se haibía1vi s.to otra. desde hada mu:cho ti.eimlpo, iprolongiám&lt;l:Ose
DISTIXGUIDO ESCRTTOR
hasta eU me:dio día.
YENEZOLA KO.
,El!. esipeic.táJculo fué, ,seigiú,nJ se cueruoo.,
El 24 del ,presente mes de Marzo fall~- muy imlpOinenrt:e, ,conJtribUJyierndo á e.lilio· la
ció en N' ueiva York en donde resid'Ía des- gt1aindiosudaid die la Basítl,iioa, 1doodie fos
1de hacía muchos años, el señor Genera! gua,ndürs noiMes y J.oo g,uair.d'ia1s swi'w s
Don ~icanor Bolet Peraza, cuyo retrato comfo1ndían y mezdalba,n, sus uniiformes
publicamos hoy, 1)ara rendir un homenai-: con las libreas es1carJa,tai die los "busisoá. su memoria.
1
·
la1111tii," la 1p!Út1pm.a de los Ca.roienaJes y
De un artículo que• el señor Don Fran- los dle11111ási ve!Slti:dos y or,naimernt&lt;os 31alcercisco Sosa le ,Mdicó en su: obra ''Es,crito- do'ta¡les, m.iien1tra:s ba,jo la,s in1111ensas bóres y ,poetas SIUd'-americanos,'' tomamo.5 ved&lt;11s y elll medio d~ grain r:etc:Qg.~mienito
los siguien~es datos i
se eJevialbain ora lois c·allltOls gir.aives, ora la
")fadó en la ciudad de Caracas el día voz de'l S01bwano Ponlt,ífice pronunJoi1a,n4 '{le Junio de 1838.
d(j fó11nJ1u1!as la1linas.
"Causas aj,e,nas á su voluntad lo hicieDe toda,s las padiJe;si q u,e, seigún eU riron abandonar los estudios que tenía emh1a1J, ,c.o1111!pusiero1n la ceniemoni,a, la más
prendido~, para se,guir una ·carr·era litera- caracteristt:ica y no la mernos ,im¡pre&amp;io,naria, y entró. siendo muy joven todavía, bte por cierto, fo·é la die 1'a prostema,ción,
á dirigir un establecimiento tipo1gráfic'.), cuanido, en .s,eña•I ele sulmisión y hwmildeil cu:al le sacaron los acontecimiento~ clia·d, !os Obi51Pos ellie-0tos s·e huim1iJ1aron
p~líticos· que: s.e desarrollaron en su pa- ali ,pie del a•llta,r, tendi.éindose de pl•a,no y
tria en 1859. Lantóse á los campos de can la frente ~n con1ta1c't o con el pi,so, anb~talla en la revolución fod·eral, ,que tes ele que el Jde d'e l·a !iglesia pasa.na sotriunfó diespués de cinco años d,e, !uaha. bre sns cabeZG1s e1 lubro ele 1los E.v,a•111ge• ganando uno á uno los grados milita.res lios.
hasta el ele General de División.
Tales momenltos son los qur represein"Terminada la carnipa.ña. dooicóse ;ii t a n u(&gt;s.t ro glliaiba,d o.
cu:ltivo de las ktras. que con fuerza irresistibJ.e• le atraían, v ttundó en ,Caracas "El
LUIS BEETHO\'El\'.
:\foseo Yenezo'lanÓ."
Después ·entró lá formar parte en '.J
redacción de "La Opinión Nacional, ..
Como merecido honor ,. tributo {t la
fundando desipués "La Tribuna Liberal.·· memoria d,e los genios inmÓ11tales que enAbandonó el tperiodismlo, !para i,r :1 gendraron cier.tas obras, cu1yos méritos y
ocupar un .pues,to ie•n el Congreso Nacio- heUczas le-s han '¡)ermitido resistir !os t:nnal, y de éste pasó á ponerse al ,frente del b~tes y ·estragos del tiempo y las rl11..:tu:1Ejército que combatió la reivolución res- c:101111es de la mdda, publicaimos e.n, c51b~ nútauradora de la dicta,dura de Guizmián mero las fotogra,fías {le algunos de íos
Blanco.
más célebres compositores musicales• ge-Deslpués de diez días de combate sin manos. Or,eemos ,qu·e nuestros lecto.re¡;.
tregua, tuvo qu.: capitular y que abando- han die ver con agrado que al hacerlo bs
n~r la patria. á la que no vo1lvió jamás. ·acompiañemos ,con ,unos cua•ntos• !datos
fi.Jando su residencia en N' ueva York. •
b_iogroficos ique. aulllqur b~ev'Ísimos ¡ conAllí fundó la "Revista Ilnsitrada," en la s!gnan l_os heohos principales de sus glocual trabajó sin descanso hasta su muer - riosas v1d·a,si de artistas.
·
t;, publicando multitu,d de articulos, poeEmpezando por el ,qui21á más conocido
s,as, etc .. que le afirmaron su rnpu~ación dte ellos, el famoso sinfonista Luis Be.e·literaria.
bh01Ven, d'ircmos . qu,e· nació el año de 1772
. ,F~1é corresponsal de ses,enta y seis 'Pe- en Bonn, Colon1a., Alemania. v murió en
.
nod1cos de la América Latina.
· 1827.
El señor Sosa lo juz,ga así: "Bol,et PeFué á, :,Tiena á esitudiar con Ha-ydn
raza es un poeta v po eta de coraz-ón que (otro mus1co al que también d•e&lt;licamo5
alienta ideales g"en-erosos. La destreza con unas lfoeas,), y segiún cuentan SUIS bióque _ma1n,eja el idioma, la exubera.ncia d·e grafos, llegó á i,guafar á su maestro. P,ens.us iid1ea,s , las .e-alas dP su esti-lQ, denuncia11 s~?ª Bcetihoven salir de Viena, piero idetuen 1él á un il1ijo de la patria ide Bello, el v~eronle allí la~, roera1lidaeles de tres prín·eisr·cgio cantor de "La Agricultura d=e 12 c1p·e1s l(!Ue le as•eguraron una r,ent:a 'ele
Zona tórrida."
4¡000 florin&lt;&gt;s. Beetlh01V·en comlpuso un a
s0:l'a " a,dmiraiblc ópera. "Hdelfio," la ettal
EL COLEGTO DET. RA \'1'0 XTÑO.
cumplió u:n s,iglo á fines del próximo pasado año. Esa única obra lírico-clram!MiReproducimos Il10\· una curios,a 'foto- ca. es,crita por ,el maestro que nos ocu,gnfü:¡ ¡en i·a que se- ve un gmpo forma~ pa , :ha sido ejecutada una sola vez 'e·n Méido 'POr los jóVJmes del Co1eigio qu·e' en
xic~. el a~o de 1891. por una compañía
San Mig11•el d1e All endP. Estado de Gua - ele C)!J)era inglesa. ,que tuyo el tino artís-

Nuestros Grabados

uv

1

1

tico de hacer conocer á los mexicanos
bella partiitura.
Gusta1vo E. Campa publicó en aquel
lonces un artícu1lo crítico, ,d,el que extr
tamos el pár,rafo que s~gue:
''Toda el al,rna de Beethoven está vac"
da ·en .:sas elocuenites páginas, y cu
quiera diría qu,e la triste figura cl,el
sionero es la· 1personificación 1del mi
ma,estro; ·que s,u,51 lastimeros gritos
los del infortui11ado músico sordo; ,que s
lamentos son los ,d1el mísero solitario
j a:do. idel m~~do y- pr.ivado de sus goc
·por mconceb1hle capnoho 1d1el d,es,tino."
Atraían ante todo al itlustrie s1nfon'
ta las composiciones abstractas, la m'
ca d,e Clámara: cuya forma r.egieneiró y á
cua,l .d~ó grande2a y ·esiplendor.
Die Beetlhov,en es itambién 1.a obe,rt
de "Cou·,i;oi'.1a oo ;" pero, irietpetirnos, ipor
que mlás, s,e la apr,ecia es por sus sonat
y sinlfoní,as. Sobr·~sal.ió ta1mbién ,en la m
sica instrumenta,!. BeelbhOl\llen a1dol· ·
de una sorde!ta que le :hizo iprofund am
te melancólico.

- :;¡35 terlinas. La colección d,e sus obras se pu!Jlic.ó en Londries, por subscri¡pción, en

1786.
EL ACTOR DE " MANON. "
A loo 17 años de tda.d (1859), ·alcanzó
e,! prirrn€1r iprettniio die pÍ!anlo en 1e1l 1Consl~·vaibo1rio de P-airís. Y cuaitro iaiños má!s tar·
de, iSieind'o discípulo de A1mbroisño Thoroos,
eti oef.·ehraiclo ~ttltor die. "M~g11110!n," oo.tiuwc
en ,el mismo insitli1tuto -el g,r.ain premio ele
com¡potsilciléi~, con una 1caintata i,11¡t~bulada
'•Dav~cl Rfazio." Viaijó 1Juego por Italiia,
Aileunamiia y Hu1111gtrÍ!a, ipeirlf·eooiOinJa1111do s.us
rntu1dios y e1s:oribi1e,ndo 1:d!iais ipiáigiilnais musi,ca:Leis. Rie:tomlÓ á París en 1866, y a,! añ0
saiguii·en:te, la no:dhe deil 3 ,die A'briJ, estnenó en 1'.ia Opera (Jóm~aai isu prim1e1r t,raibajo esoéniro: "La gra111.d':tiamrtie,'' piieza ·en
ull'l\ a•oto, q,u.e mo ~oigiró smo L1111, é:,dto muv

nu111os .de "lvLa,1100," por ser la obra qtt"
ha diaido ma¡y,or ~liariidad. ·
Es enicainltadora, en veuxllad, l!ia. pa¡rtiición
&lt;le "1Ianon.'' Así se 'expr,esa Clément;
Taoo etlfa es j uv.el111cu&lt;l y -fuie;sic.u.r.a. D t la
alooría ipa1S'a á ~ l!lernura y cl!e l!ai teirnlulI"a á
la pa15ión vioilen~a y desooden11aJcl0. ¡Cuán·
tos ifragirrrenws son d,i1g111os •&lt;lit 1cita1t1sie en
esta obra too finlal y t.aJn e1L~&lt;Y\alll.te ! As1
se expresa abro orlibioo de 'élll:ta reputac::ón .·
i
1
•
En ~ ltlé1110::rr aiato, .adiett11áis del coro, qu~
ets de ulr.1 efecto "a,bsü1llutamen1t,e Íl11resi1stib1e,'' .resa,ltain iell aTiia .d.: 1fai11101111 : "Jie suis
enc.otre tout etou:rdi·e," J1Lein1a1 &lt;le gra:c~a y
lan1g,U1Ldez; ,etl· itJea,c,'jto ,die Lais gri~s: "Re·
venez Pdlot, revien·ez ;" 1ois c01tup.Je1t d~
' "Ne broahez ipa,s, sogez ientL.Ll1·~: ·
L€1SJC.aJ1llt:
y /de5iplulés che la preiaiQsa icaJnitiin·eua ?e :Ma.. non,,-"volyOnJs, M.ainon, :plluis de chtmt~re:'
-en diúo 00'.11 Des Griieittx, "qu1e ieis el má~
Qie

I

y ;ha l•'.iega,clo al lí1mi,t{! die ·lia ,e1111oción más

pmfuind'a y comullllOaltiva." Es una escena
e!1111Íil11entlean ente co1t1moivedo1ra y de un
elfecto indescriiptilb,le ....

- - - -)o(- - --

UN A PARABOLA
Debemos soiporta.Tlai.s con resi.gnooión :
porqtte las tristezas qtre DiOIS no3 eruvía,
encierra-h para el ,potweinir el germen de
mudhos díais de feliddiad y ventura.

***

'fir.es niños caminalbaai alegres hacia :Ja
ciwdlaid· vecina¡, dorndle es,peralban, al1can.zar
al premio ¡prometi.d!v al que tuiviese la6
ma,nos más li,ndas y hernnosai.s.

FRANClt\CO JOSE ,HAYDK
Es,te cél,ebre com,posiitor alemán na
en 1732, si•endo su padr,e un pobre carr
tero de la alde,a die RO!hran, situada
corta ·distancia •de Viena; mu:rió en I
Ha,ydn pasó su juventud en medio de
ma,yor indigencia, y por consiguiente,
educación no pudo s,er la más eismera
en 1760 fué nombra-dio maestro de
lla del Pr'inaitpe X.icollás en Vi,ena. C
pus() multiitu,d de obras de distintos
neros. entr·e las que ipt1ieclen contarse
gunas óperas, siendo Ja,s más conoc'
"El &lt;liab'o cojuelo,'' "Arimiid'a," "Onl
do tpaladino" y "Orfeo." Compuso,
más, cinco oratorios. ,entr,e los cual·es
clistin,gue ,el de la ICr,eación; &lt;lejó ta
bién un gran número idJe sinfonía~;
sus composiciones instrumenitailes son
que h.an formado la celebni,d'a,d· de Hai
-porque en ,esbe género ,parece foé in'
table.

ad

PELTX i\IENDELSSOHN-BARTHOLD
Fué otro cékbre compositor de música
de los ,que se enong,u!Uec,e Al,emania.
Era naturad die Beirlín, dorud1e nació e,
1809. Fué !hijo del sabio isra.elita Moisé
:VIend,;;1lssohn. En 1821 asombró á Go~
~he con s.u itaLento musical tocan,do l'l
piano y en 1824 iprodujo sus primeras
comlposiciones. Des¡pués de habetrSie iper,f eccionado por sus 1Viajies al exitranjero '!
su estudio constante, lil·egó rá s·er ma·estro
id1e capilla d,el Rey d·e LPrusia en 1841.
Mt11rió prematuramente el año de 1847.
Entr,e s,us- obras más nwables s·e citan
las obertura-s del .'rSueño die una noche
&lt;lle v,erano,r' y ~·e la "Gruta de Fing:al,''
el oratorio de "Sa·n Pab!ot' y, ,por lo COnoci:da, ·su "Marcha Nupcial." Dejó á sn
muerte unas cartas inédita,s ,que lhan siiio
traduci,das al franaés.
1

,JORGE FEDERIC:O HA ~DEL.
Llamado ,el "Sansón·, ó "Har·endel,''
¡co,m¡positor :éCeiblre, ~ ,aJemláini ,también
como los antes ,cita.dos, nació ,en Hall-e,
en Sa,jonia, en 1684 ; r,ecorrió la Italia Y
después pasó á Ingfaberra ·para ejercitlf
allí ·s111s tallen tos: la na,c.'ión !británica le
co 1mó de bienes y die hooor·es ,d1ura11'.·e su
vida, en r,ecompensa 1d·e las mudhas Y
buenas ólperas que 'compuso. De•spués de
su muerbe, aca,ecida en 1759, en Londres.
Inglaterra le erig.ió un monumento. Handel de~ó una herencia &lt;l'e 20.000 libra-s es-

Compositores notables que se han distinguido en la música sagrada. [ De la colección Wagner y Levien.)

mediia.no. ,EJn ·et1 1111Í'S'mo teabro. seis aüoA tienno y aimabl'e diá,logo a,moroso qur h,,
Llegóse uno Kle ellos á un: bosquecillo
niLs tarde, 1eistrenó "Doln Césair .de Ba.zán, ·· podilcho soful\rs.e."
die nat1dos sihves,tres que se deijaibam roTodats d1ais be1W~as del segooclo acto· s,e ba,r su fraiganicia por la brisa $\lél!Ve que
~ ibries aiot:o·s, que Et.lié 1111rtllclho mejor recibkla que ila. pnilmenaL Y en el mismo año. ci:m-am. adminaJbllemClllJte oon la rolma,nz.l los a'Ca1rida.ba. U na á urna furé tO'Cél!lldo
con e,l dnalma s.aioro "lMla1rtie-&amp;fo1g,clle:1l1eine;' de M'alt10111: "Adielu., n.oitiie ipetiltie :taible ,.. !,as CJ1lorosa1s flo.r€-s, ,que en s,us mamos de
comenzó á triunfair filia.11'came·nlte a~üe e·'. pú- qtte .ets urn .ríia de [á¡gr¡'rrmls ccmmovedora;. '!)Ositaiba-n en seña! die recornoc~mienito, la
blliico y ainlte la crítica.
Seíilill1arusie· ~ el 1:Jeroero et1 &lt;lúo d'e las gri- bilainaura de sus corolalS y el fragante aro,A_ es¡ta 10hra isiiguieiron ''Las Erin.nyes: · sel~a1s, la 1carncióni &lt;le Leisaa.ut : ''0 Rosal'.in· ma1 d,~osi~taidlo en '3'US cáil,~res.
tma1gieidiia de Lewnltle d•t Lis~ie, 1873; "LL' dei !,'' y el1 ,dilá,logo die iMat:.I0111i c01n. el Con·d-::
Trcipezó el otro con u,n, airroy,u,e.lo, que
Roí de 1..aftt,citt1e,'' Griam Opem, 1877; De.s Grieux. [.a •c:ooe:na an.1S1tetra y ca.raicte- ma1t1tSo se desldzaiba: lanzan/do guija,s de
"Hélrodliia,de,'' Br.u1seUa1s, 1881 ; "'Ma,n,01n,'' irístioa de De:s ilietuoc con isu padire, ncr,:1~- oro y reiganido huttnildies violieitas. Eru 1a,s
1884; ''El! 1Ci.d," 1885; "Esclairm()ln,de." 11.eice al acto cuianto. Y á ieisie mÍ!SllnOI a.ioto cristaiJ,i.na s a:gu.a.s, penftlltllaldais de aizalhalr,
1889; "Mairiag,e ibJ1z1·1c," 1891; ''11hai,s.'' conr,eisponldie ala.. gra111 e1$C.ena ipléllSiotna!I de haiñó sus naicaira;dai.s m.at110.;, la,s cu,ales &lt;leil
1894; ",!Je portraiit de Manon.'' 1894; ''La ::vfiam.oITT, q,ue ies ~ ie1pis10dio mJáls 111111poorarn1tc ba.ño saliemn mlás her-mosas.
Na1Wl.'t111aiise," 1895, y "i.Slaipiho," 1897. No y ,el! pmlt.o má!S ouJmioonte de lai oihm.
T~mido y mooeSll:o el tencero, vaciJaba
roooa-ldiamoo, .eu11 'E~ momento ,en que dlamqs
R1eifi.rié111dose á ies:ta iesoana, &lt;lie1e1 en plfl- en pedir á J.as füores y arwyu.elas el .seesbais cuall1bih'.Jas á fas caj,rus, qué oit.nas obras mer c.ríltilco 1nombmdo : "A~dí ietl connpositor oreto de la be1le~a; eru eSll:o 33.lióle al en...
ha pirodiuddo Massernelt: en 1~sto1s ú!'.itiirnos iha '&lt;ileslpl~oiado IOO!da siu ipoit€tl::i•a pa,tét::i,aa. cuerntro un menid.1go. cu1bie11to die ha.r~s,
año$. Lo,s dield.iloa:clo,s á '.13, maftell"i.a il!lie.naran ha he!dho brotar de 1;0\S .IJalbiJOs ,clie; sus hé- y 0011! voz trémUJla y icaisi moribunda, le
e51ba ,liagtu1~.1a. 11faml1:'ra,s ta.nito. nOls ocupa- roas la pasión má1s hlu11mma: y más intensa p~d,ió "una limosnia por airnor de D.ioo."

�. 23¡-

- 236-

(LEYENDA A.LEMA.NA.)

senlia, Yiendo volalí las golJOrudri.n,as, ¿ Quieres ::;a.ber mi historia? Vas á oirla ...
cua111°!0 de pronrt:o el pr.i,mer toque d1e la1S P;Dibab!e,mente ,ct,espué,:; de esowchall'•la,
caimpan,as qu&lt;' dablaiba,n tris,tomenite, hi- tannlbién tú me recihazarás horroriza,d,a',
co,mo todos me reohaz·a·n .
rió mis oí,clos. Aique.l tañido lenrt:o y ac,,)1¡11
Le ofrecí un j a.r,ro ,die cer\'ez.a fresca
pas,a,d10, re,wrda1ba que á atquella hora, hay
esqrnmosa
que a,puro de un solo tirago;
da má,s ele di,ecio•oho siglos, había es rn1h·ió
á
re-oha,za.r
00 11 u,n gesto de d0~tiralclo &lt;&gt;l Hijo de Dio3.
}k le,·anté i11S1tinti,va111ente. y mis la- lcr el asiento ·con que ,Je ibrin1da1ba, y aipobios ccn1w11,zaron á 111urJ11urar ,u,na 0ra- yát:tdose rn el nrudc,so trornc-0 que le serc!ón cuardo YÍ llegar ha•cia mí á un a,n- \'Ía ele báiculo, comenzó:
ciano.
III
•
Sr.1 tra.je andra1
joso y ta·n rnb.ierto de
polrn cc~no ~,a ba,rba blanca que le cu-Tú sabes que más aillá 1de los mares
biría e,l p&lt;'1::iho; s11 w~t&lt;ro. en qur el sufrirniP111to y la fatiga ha,bía,rn impreso Ullla ha1y una ti('-rra, ·ri.ca·y señora un día, mihoniible hiuPfila·. in,cliiioalba• q1UIC' a.c¡nei ho.m- ~erab!e y escla,va ho1y .. .
Esa tie1rra es Jndea. Las flon•s más
brr era un d1e.-1clk·hado. Por t:•so le ten1dí
dcro,:=;as.
los más s,aibrosos frutos 1~ ro21ula mano.
cí
a;
sólo
abrojos é in.fecundos arrnaGna ~-Oinrisa ele agra,deci1111iento fo~ su
les
tiene
ahona.
rr ~1p U&lt;'•Sta.
E'l1tonce.s erra la el•egida ,d,e Di.os : hov
-;, "\' o q1a;réi,; d0scarnsar? !(' .dije.
~.o.hre su f,ren,te pesa una malklición etr1:-¡ Drscan,sar ! murmulró. Desoansar.
es. hija mía. la única dicha que ambicio- na.
Raer muchos ;.:ií cs. 111ud10s. Yi,·ía yo
no. ~ras ¡a~-! no purcl0. ~Has oído e,1 pri1

I

"\'o nmy di~1ta11tc de una whdea de Alemani::i. cu,yo nombre no recuerid,0, se descubre u1,ia casita. que a1l escon:derse entre el poblado ramaje de su huerto, parcicc blanoa ipa.Jc1mia que. ma; ocu•lta en ;;u
nielo. goza de lac; dulzuras del apacible
smC'ño que a1q1ut&gt;,Jlfls so,!etdaclf&gt;s ofr"cen.
Un,a tard,e. rendido por la· fatiga, mé
a1ce,r1quié á su puf&gt;n ta. y una anciana de
ca,beJlvs tan hlao:o,s como el copo qu~
hiilaiban s.tts .d·C's:::arnados d,e,diGs, me ofreció eil a,l1b,e¡,gue QlH' 1wccsitaha. y mientras q,ue temblan,dlo ·,el(' mieTlo Ía rscuciha1ha1n do·s e1hi,quillos. cncarnado,s como
c.E"reza•s. me contó la siguier.rt:r hi~to1

ria:

1

¡ A1qud homibrq era el Redentor del
} 1~rómc un pu,n1
lo, esiperanid,o sin du&lt;la que .m i r·C1Sollu1ción s,e ca:mlbiara; pero munido!
)Te honroúcé ele mi cruel1da1d, y por
su son.ns-a, elt'ía, ta;n duilioe, q!Uie a.qu,eilila
mans{'lcllllrntbre me irritó de tal modo que ,huir ele l,o,s si,tios en que p1u1d1iera recorclejanclo 1111 asiento, puse la mano sC:- •cl,a·r1'ai. cc!n1C'ntoé á anidar, y ancl.arndo estubre sus hamibros, y e111lpujánk101lc vialen- ve todo el día. Llegó la no::he, las fuerzas co111enzaro111 á faltanme, y quise hatanwn,te, repetí:
CC'í
alto: enltonces una Yoe: ·q1w pa,recía
--"¡ A,111da ! ¡Ancla!''
s.al
ir
ele,! fondo de los aibismos, en1:or.1branU11a Iá1
gr~ma broitó de sus ojos .. Greí
Pntornces .,que liloralba por su suerte; des- ida ,un rico cn ,la bóYeicla crTes,te, me gripués he ,c~11pre111dd,clo que se cüi111:padecía tó:
-'·¡ _\ncl·a ! ¡Anda!"
dP la mía. VoLvió á J11í· los ojos con un.a
D&lt;"::de aque,I día, sit,mpre co,rriPndo
~11irada que no oJ.viclar.é jamá.s, y me ditras nn fantasJJ11a mis.tcric.so; irmpelido
I JO con voe: dutlce:
-¡ Qu,e ancle me. dicPs ! Pues bien, an- po1r esa im1perios.a voz qlH' me or,d(&gt;na s&lt;'claré. a:rdaré, sí; pero mi can·eira será g-uir siPmtpre, vOly ,d,e-ja,n:cl'C huefrlas ele
corita. La tuiya no aca1ha1t1á mmca. No o1:.. mis p!ar'taf e·n te.da la rxtrnsión ele la
vi,d,es q ur tú ,lo has q!ue ri,do, y re.cufttida ti&lt;'nra. . . . HOly e~,to~- a,quí ¡ quién S'ahr
que yo tamJbién te di,g o: "¡ A.'lld,a !" ¡wro cl,óndc c:-itaré mañana!
Cuanlfo las ftu1erzas c,arecr qu,c qui('que, al cleicírtelo. aña,db: "¡ A n1da v espera!"
·r&lt;'n a1hanklon1arme, la YOZ vurlve á gri•
Siguió el homb,re su marcha, y ma· tatm" :
-"; :\rnc!a ! ¡ .\n:la !'' y entúnc&lt;&gt;s ccihro
quina 1nwntc le seguí. Llegó á un punto

IV
Dolbló entonces por vez postrera la
,campan.a.
El an16ano se estremeció, be3Ó mi mano y s,e alejó, munmurank:!o :
- ¡Adiós! ¡Aidiós!
Quis•e cl'e1tener·l,e-. y con ójos que pairecían quc,rer salirse ele su,s óribitais. me interrumpió :
-¡ Tnw01sible ! ¡ Irnrposi1ble ! ¿ Oyes el
vi0nt0 qiuie murnmra en las rama·::;? Escnaha bien. y wrás qu,e es esa la i,1111~nacahle yoz qu,e nw ~rita.
V

La anciana ce:-i'&gt; c!,p ha.bl.ar. La ta1~d,&lt;&gt;
cle·~lir•a,ha, mis Íl!l'rzas se habían rc,para:',c . y abandoné por ~iemprc a1q1uella ca~
~ita hlan1::.a.
Tan honda i,mprr.sión ha,hía dPjaclo en
mí la hi~·toiria que a1caiba1ba clr C'S'cuohar.

1
Grupo de alumnos del Colegio del "Santo Niño," en San Miguel Allende [Guanajuato] .

mer tO'que de esa campana? Pues sólo

II

nw es cla1d·o detener mi carr,eira hasta que

Ha,te ya nrnohós a,ño,s, cuanldo eran 11ubios mis ·caibe,l1los, sonrnsadas mi3 mejillas y airoiso y ga,lano mi talle, tail díia
ccimo hoy, 1,a ta1&lt;le de1J Viernes Sa·nito,
mC' qu,ecté sola en esta casa.
·
}[is hmunana.s. que ,tocla,s es.tá:n ya eni
el cielo. rc·haro.n conimi,ao suertes par.a.
Yen- quién d1ejalba de ir á escuchar el sermón &lt;'n que (&gt;1! S('llCif cu,ra había dP- recordar la muerte de'! Sakadorr, y la bol,a
n•r.gra me to1có á mí.
Hacía ya larigo esip,acio. q,ue el sol había pasado ele la mita1cl de su cair,rera. Ligeras nubes enca1poitaban á trechos rl
c!elo a1ziun: como ,si el finmaimen1to qui1Na vr~.t.1r luito ¡,,n tan tri.ste día.
Ei1 ::;ikncio y la sole·doo d,r eSitos J.ugaires eran ma~eSituosa1111en1te solemnes.
Sólo se esrnchaban los raivos del viento
aJ movrr la1s r.a,mas.
· '
St1·ntada en u,n escaiño. delante de 1,a,s
ta,pia~ del huert,0. c9q1 tm1 librn de Oil'aciones ahier,to sobre la failida, disitra&lt;Ía la
tristeza qu'e por no haber ido á la aldea
~

l'Sl~u·che el úttiimo. . . . Des¡p1ués yoliveré
á e1111 preni::l.e.r mi maPaha.
Sin a•ce11,to era ta.n d,c,lciroso, que partía
el c01razón.
- ¿ Y á dónde os chrigís? le pregunté
después ele u 111 ,momento ,de silencio.
-¿ Lo sé yo, .a,ca,s-o? conitesiló. Mi sino
es reicorrer la: tierra de u,n,o á otro confí111; d,e,jar pe,?.azo.s de mis pie-3, ora en
ios helados pc1nmos d.el po,lo, ora en los
abrasadores airrna1les del .Mrica. La fatiiga d·esgarra mi );:ieciho; mis piern0.~ pa.re1:en r.io .p,adrr .so1por'ta.r el cansancio, y
sin e1111bango. no pueido• to:mar un, pulllit:O
de re.poso. . . Siempre un,a voz inflexible
me es,tá gritando: "¡Anda! ¡ And,a !"
-~ f,u1cho sufrís. buen a,ni::iano; pe,ro
contad1me vu(lsitras pena.s, qu,e dicen q,uie
rl mal se a,livia cuanlrlo ha;y quien le es-ou1cha com pa,cl,e eid o.
-Tus pala1bras !'·0'11, niña, para mí, duílws como e,1 rocío lo es á la nlor. ES1t·oiy
tan aicoS'tumbraKlo á que to!dos huyan die
mí. qne tu bo1111dia,cl me pa reice u,n sueño.

en la 'Ciu!clad m•ás rka d,e Judea, en la
á la
puerta de mi casa, go,zaJba fa1s cleli,oias
·d!el re,poso baJo la sombra de una ¡p•arra que cc,n sus andias é inquietas hoja,s apen,as 1Clejatba l·le,gar hasta mí un rayo die sial, cuando '\1111 extraño rumor me
sa,có d·el d,uiJce sueño qu,e wmenzaba á
embarganne . . . . ¡ Quién me dijera que
a,qu,e,l sueño era f',1 úi'.ltimo que había de
go,zar !
Un honl'bre ·caimina1ba al su1phicio.
Su ros,tro páli'do hasta la li.viclez, era
ccrrre:cta1111enlte hermoso. Su foguira, en
que s&lt;' adii1vinaba la maJ· rS''.acl estalba á
, ,e11rcorvad,a p,oir e1l peso' di(' u,n le1a siazon
ño que Ne.vaiba sobre los hombros.
Esternu&lt;ado ipor l,a fa,tí,ga, deibi.li,ta1c1o por
la s,an,g-r&lt;' que brotaba de su fr·ente llegió~e á mí y me rogó le peinmi,tiera' clesca.ns~r un insltain.te. . . Lr tc1mé par un
·mm111a,J. y Ir reahacé con d,ur,ez,a ... Mis
lalbios mu,r,muraro,n una so.\a paila.broa:
-"¡ An,d,a !"
·
Esa pa,lahra foé mi más horrible· sentencia.
gran! Jerursa:lén. Una tardie, sentado

_,.:

...

.
Pila donde fué bautizado el Protomártir mexicano San Felipe de Je6ús.

Alrededores de la Capital - Tlalpan.

&lt;'11 que ele,n,r,om un suplicio afrenitoso y
en 11na cruz le &lt;:ncla1va,ron.
}I ucha, gente Je contem¡plalba, gozá111close clr :sus tonnw111tos. E l para todo,s tenía
c1 uke::; pa3ahrn1s de per'c!Ó'n.
El se •oompatdcc.ía die sus ver1d1u1gos ·como s,e halbía colm.paidecido de mí, y enltre
s,us vrrdugos no ha:bí,a, uno que se a¡piada1se die El.
Su ~1 a,dirr l·lora,ba al pie &lt;letl su1-:¡l icio Y
s.us láigriirna,; no ha1cíia111 mrlla en ~,u,eSitrois
co,raz,ones.
Los pája,ros tienlen 1110jor evrazór: qtH'
rJ hoimihre. . . . Las g-0&lt;londrin1as íue,r,on
a-rra11cando un.a á ,una las e-Slpinas con
que por escarnio haibían coronraldo su cabeza.
Un mon1wnlt:v cle,51pués e1 :'.\1ántir c·snira1ba.
'
Ail lanza·r El el úilrt:imo ims,piro, se rasgó el. Yelo que ,cnhría mi inilel~genda, y
por priimera vez ,·í ,con lo:; ojos de la fe.
1

n1ue,n, Yigor y no me detengo nunca, ,porque hu~·endo cl,e mí miSlmo, si quiero inclina1rm&lt;' pa,ra a¡pagar la sed que me de,·ora en el ,claro arro1yue.lo que murmura
junto á ,mí, en su fondo ,·eo retra,ta~·se
1la esce'l1a cleil Calvario, y ho;rro1riza,clo yo
miS1t110, me grito:
''¡ .A,:nda ! ¡Anda!"
Centen aires die generacicne,s han pasado sabre la :tierra deSlde entoru;:es, im,prrio:5 pcldeHJIS'OiS han na,cid,í) y Yu·elto á
hunclirs,e rn el po,l1vo .... }li oarirer,a en
tanto no ce,;a.
Solo ciuiando ca:d.a año llega este díq.,
cuél!nido las cam¡panas anun,c-ía1n que á
esta hora e~pira el hu11niJ,cle Profeta de
Galilea. me dieten,go hasta que suena e1l
{¡IJ1timo totque ; )' rnt1onceis, record.anido
que P.l sublimr. }lánt,i·r ,me elijo también:
"¡ Eispera !" eslpero en El y me siento aílivialdo.
1

que· Jl salir. mi mi1racla inquieta parecía
buscar &lt;·ntre la bruma Ja figura clescarna·da del mí3iern ju,clio.
Y aún ho~·, q.ue han pasaJdo m11chos
años de:=d;" qu,e la oí, cuand10 Jlega ese
día J.:rn&lt;0 dr 111,elancóli,cos recuerdos, en
qu,e la 1g-le&amp;i.a cristiana conmemora la
nmert&lt;&gt; clPI Sakai::lcr, aunque en mi patria ennmclecen la,s ca111.pan1a,s, pensando
.&lt;'n el c1tef'nO· peregrino . cotmo si mi voz
puclil'ra He.gar hasta éil, por ,cl,arle nuevos
alif'ntos. murmu10 recordando 1a,.:; pallabras .dc,1 Retdentc,r :
"¡ .-\nda, anrla: pero ·e·spera !''

-

�ua novia. ideal
,El vi210011d'e de Mon,tresor tenía tt,einr
ta años, una raernta de· cien rruiíl frmco3,
hermosa figura y u,n lirudio thotd en la
rue Vau,g,irar,d. Con t.Ydias estla\9 condiciones, á ,las que d1eben usMd1es agregar
t11nia ~al1ud &lt;le hierro y dieJi:cado3 giustos
aintí1s1:tcos que ¡podía saJÜ:;facer ampHamente, es de umaig,im11r el aná:s feliz de los
ho1mJbres.
P,ero no lo era: le alf,J,i,gía un defelcto1;
no: de 1Jos granid~s, ,poirque esois oo hacen á nadie de.sgracia,do, sino tan pequeño '-como atoJ:1men1taidor y ri1dí,cu:J(}I: era
ta1"ta1m tudo.
Ta·rta1mudo hais:ta el pu,nto ele qLre no

mas, que 1puedo creer. coo r,a.zón que se
halbía hecho ya i1113en,silblle á su.is duik,es
enicaintos.
Unai ta11dle, 3Ín eim1bar,go, ail asom.1rre á
los ibalkonies de s,u lujooa: habitación, vió
eni uno• de la- ca,sa velcina, el máis hernnoso y aigra'CiadK&gt; rositro de mujer que ipuido
ima1ginarse un, ,pintor de genio.
·
,Coniteim!pló a¡queillo con adlmi-radón, y
a.l dta siguiein1te hizo toldais l,a,s aver·iguaciooes necesari·a.s ¡&gt;ara salber a:l fin qu,e
3ln vecina J.l,eva,ba e,l nomibre de Edooée,
hija d,e! GeneraJI Rouiget, su -oamaraida de
dulb.
Allgu,nos día,s des1purés Montresor inrvitaiba á unai pa.rtiida de cam al General, y
éste, pa-ra corresponidierle, lo ccm.viJdó á
s,u 'Vn, á comer en 9U ,d!Oible ,ca1lidaid de
a,m ~go y de V1ecino.
A.k:j,uí fueron los a1puro,s -del vizwndie,
1

con e,l Genierai, acom paña&lt;lo de su
cantadora hija.
Era ya im¡posib-le evitar el encu
cuain·c!o el General, aldielanitánidose y
l,ud.í.ndole coo aiectmooa faimi,l.iaridad:
--,¡Hola! Jie d-ijo, ¿ nos hemos ya
joraido &lt;le e.sa intem1pesüva enfornn
que nos privó die la toon)paiñía de u
Y sin ,darle 1ru1gar para, ties¡pon1der,
gó volviénido1se á su hija::
__,Edoniée, mi amigo e4 vizconde
1\rfon1tr-0sor, rnuestro viecino y quien
j·u1gó aiquie!Lla ma,la .p,airtiid~.
,Eil vizconde hwhiern querido e
trairse á al,guinos pieis, ibél!io tierra,
oolmo esto no era posibITe, se ,conrtientó
.51a.Juida r profonidamenite y en sil
Por la lástima que nos im~pir:a e!l
bre enaimora,do, no ha!bilaremos del
de su cara e.n esos motmenrt:ds: los
1

va1lfa.n ,n:u,estros einaimorarlos sería cosa
de no acaiba,r ruunta.
Pero l1ue,go el viztc~ide pedfa al General la manro de Edaruée, que le fué conccidida coin e.mrusia1S1J.no, dia1da1s la,s briHanl('S 1condi.oiooes del no1vio.
Einternc!lemos que piensan pasan- su h1n,a de mieil y, quizá re,.s,idiir en Oriein1:e,
dolllde trocarán su f.ra,nicés en si1laJbas repetidais por un le,111guaje .dieisicon01cido ó
por uno de ,n1uestr01S biátibaros dialectos.

Ld~o~.e&lt;s, l:\"dlb.ieudo i.!l uieu y el mal. l'o
cOlllled de lai firiuta idc ,2,ste á11•bol,
que no pol' eso mor&lt;i:réi.s.

moo,

't la mujer miTó '&lt;l:l ¡uibo.J. ca.uti rúla
la henmo,suea. (le aquel!ia finuta, y m·ryó ;'\

l.1 OOl"pienJtJe.
ÜOllllió, lhfao que comi,coJ.'a id h()mhL"' ....
y ruo, blien bJubiemn falta.do

- --):-(o)-:(---

REDE~OION
I

Formó Dios -ail hombl·c· r la mujr:·
le~ dió en pose·S'ÍÓ;i C1 p;-1raiso·.

l}rÍIJlli?IDOS, y

lt it ·i.·l'Olll ~Ufl"iJ a1;i,t,p;: 1i1;• !"laY.11"11 • 1··11 (' 1
madero, pad1·&amp;11 hasrt:a ·&lt;'rnto:i:· s tl,e ignominia, sinbfün,e t11rnble,nm de·sfü, •éntonc-.es1d e IOls que crc&gt;ie~1 e,n el S2fio1r'?
¡ Oufmfa sangirt' b110'tó de a¡q ncl c-:;um·
po y ('!l1ánt,u, f'nlpas eo:1 a,que·l la sangn•
¡;p lavm·,0111 ~

al diYb·o
p1re-oepto, 'Viieu.,001 qll'e e1staba~1 desrnudofl
y S'e :we1~gon0ao:om.
Y Dios, qu,e rió violado sn mamdat-0.
envió al .btg,?il ck su ju:s:t.icia,, .ql(ll~ d,e'~
poseyó al homln·e y á la :mrujer del pa1·a~·s.o, ,echándiouos .a·e él. Dc~sdie aq&lt;uel in¡;III
iaute tim·o q1ue ,gruna,r el homo::.,3 sn S1.T1'tanito co1J1 ·e1 SIUidlou- ue Sru rosit:1ro. y t.,o,n
l 'orno era l'isiJ),ll"a. ,cli:· s{11baid'O, los judo},()lfles dlió 1á. lJuz 1sus hijos 1'a n'ÍIU!Jer, .,
díos
·f,uei·ou ú Pilatos. pidriéllldolr ,que
quedo baj,01 eil cliolminio de s1u. nia1l'ido, el·&lt;&gt;
quebra-se:i.
liais ipie,1,no1s ú lo•s qílw Jrn,bí.a::1
ruque! c-uya l)e-r,c],ieión ha1bia ocia1sio:11a,do.
s,ioo 01'11,c:ific·ad,os y loR q.ruitascn ci,e allí.
Y llamá1basr Aidf111 ..¡ J.l!l1im r r lwmihr&lt;&gt;
Hi.cié:r101nl,0 a1sí con los dois l·a1dro:1 ·!'y en1 En1 l.:i m11je1· aquella.
mas al llc·g-a1· ú ,TPRÍl is. y,irndo•IP ?H mmw·

JE:AJN DEíLORME.

1

¿ ll,ltiéu 110 t·,o•JN}ul' toida la dol orn ~,
histo.ría tlie a,quella:s le1·ni.bh~s hoira,s q u ·
1Jasó J,esús eru ¡podeir ·de sus ve,~,aiugos'?
¿ Quiién ,no, iba hdo coi, t ·1To1· :q twl11a1s desga11,raldaras l)Ú~inas, 11,o 'llr.11;, u:10
á u :1,0 ~ dt':t.1,lla.n los (,r. 1·11, .. 11 toi,; q 11 t· i&lt;'

1

1

1

Del muestrari o de l a " F otografia Alemana," 'Profesa, núm. l.

, - - - - - - - -- - ----------- -

I
Compositores notables que se han distinguido en la música .agrada. [ De la colección de Wagner y Levien. ]
Do1 retrat.os de la Srita. Anita Rodríguez.

'foidJo 1~1tta. ¡pai:.·a el1os,, -lodo 0stabu ú Ru
II
se1"Vicio1; úDiican:nem.te 1un objeto se babia OOSietlWaido ¡pa1ea sí el Amtor de tanPaisiaiton .atUo~ y trans0w'tri&amp;·o11 ::;iglos,
t a,s ,rruairaivn.llais.
y de la d:escellldletnicia1 idle Adán '.:lació al
U'lll áiribo1 frQlndoso; á:r.bol de hermo- 1m1unld,o w N!iño, engeDJCh'aido e,¡1 e,\ sirsa fruta.
·nio el!~ una V i,rigem..
Llamós•c ail oow Jesúis', y se hizo ·~!
A IS111i SOIIllJbra, ¡po~a!Th oob.ijrurs·e los ve·n
~iño
homb11e, y ¡p~dicó la [lJUe.v.a ley qu(•
roro~ dlueños, dJ~ aigUJelLru mal'!a.villO'Sic1.
ma.,MliiÓlru i ,ax:llmJJr.a11' líes er.a. rpe:ru]lli!tido s n iail mun1d()I daba Dios, cliei q1Uien e:,a J ean.mo1brudiora ooneza; peTo no ipoidfan to. ~Íls Hijo U.nigéruto.
í'" los hombres oyieiro:::i. su dioict.riu.1. ,
oor e'1 fumrt:io.
Uru día rué á ena.'OS1001.11se ien el úrQ1;1co siguiéa·o1üa1121n1:ru:sti.a1S1Va1s 1ois· die bue·; ia YOde aiqual ánool, 1l:ll8J bicllisima. s2111&gt;iewtr, 'lnntiaid:, y ipu!Slie!l'Oin los répo.1()1bos asioob.a II
que aioea,oo su dianin1u¡tJa CaJbem á 'la d1· zas al qiue ye,nfa á de-s va~1eoor las 1:fo ielei :pr:inneira D1J11jer, y desillizó á s·usi oido-s hlas del €!I"J.'Oil'.
Un MmJbre, u:io ,d!e los que el 'D1'ÍS'mo
('ISfasi S1U.oorsiiva,s fmses:
JcSICts 12•scoigtl!~a ipa111ai :aiyucl!ar le e1::ii sn
- ¡N€cios !· ¿ SaJbéis :poir qlllé os ha \'{'- samta: t~a, puso á StU i:~fute1S!bJ.,01 e::::i. mamdo Dios ipr,01ba1r 1i!tl frruito die •C'Ste ár- nos &lt;l~ losi 1'é!pMbos, y éstos le c:onduj,e·
bol? P001qtue hruaiérudo1Lo :seirb iaibiwtos a·on á lai cima d~l Oalva1·io, pa.1-a hacerle
los ojos de ruestrn ailm.a y seréis cO'mo JUOll'iÍ•r am crucitloaidlo.
1

podía arüc,ulair de se.guida dos paJ.abras qúien, si no recurri-ó á lo·s medios de De- nones ya cociidios pairecerían
s1n un esfoerro horrible que le iniyec- .mó511:e.ne3, fué iporqu,e en P,arÍISI n¡o haiy su laJdo.
taiba los ojos y lo ponía convulso.
playas solitaria-s, y lias 0riL!as die! Sena
Pero lo horriible er·a q,uie &lt;ltebía.
:En va.no con,~uiltó á tod.a,s l.as emine,n1- no le servían pa,ra el ca•so; se ensa-y.ó, sin aligo si no ,quería pasair ¡por un ma~
oia.'S d:e París; una ipa,rte del dinero, del e1111bargo, varialS veces en el fon1do de S'll
do á lois Oljo:; de la miujer amaldia.
vizconde ·paisó á ma,nos die 1)01:; do atores; caJSa, en la .proirnunicia.ción siin interrulp. Haciendo, 1p•ues, u1rn slt.ljpremo esf
pero la tartamudez 1perma111eció •como e,.s- cione.s de algiuna13 frases elocuentes.
· zo, balibu1ceó :
taha, y la desies¡peración ,que e31to,s infmcPero como los res·u1Lta:c:Los no fueron wn--Ü&gt; ... oono . .. ICÍa á ... la .. . J,a
tuos,os resuJita1dos J)r,odiujerorn en Mon.- solaidores, Moin,treso,r hizo u,rn esfuerzo
ño
... ño ... rita por ... haibier. .. her
.tresior, a.umerntairon aú.n más su, defecto. su1premo parai ahog.air su ,pasión ein1,geirla1
v,is.to.
Por esto noi quiso pen~r nu,n1ca P,n: el men y e111Vió ,á úlüma hora a:ligun.ais fraA
lo, q u,e Eidonée r,esiponid,ió coo
a11no,r.
ses 'de e:x1ausa pr~texita,nd,o uma repe-n,tin,a
,g1ustia:
Pwque el ,cairiño ,necesita de pailabras ~111fe11miedíaid'.
Y y. . . yo tamb. . . bi. . . bién a,l
y ¿ có·mo ipdd.ría el 'P01bre vizicon&lt;le ,p wPa.só una ·sen13ma du·r.amte -la cual! 110
niun1ciar um1 30],a, sin pwvoca,r en 1,a. m'u- val:vió á aJ50mia,rse al bailcón; ,piero la ima- se ... ño,r.
jer á qufon se dirigie, ,la burla, eneimi.ga gen adoraihle. de Eloonée persistía en su
¡ Oh di-clha ! ¡ oh v,erutu,ra si·n n
irrecoft11cilialble de ílo i,diea.J!.?
cora1zón •como si no qwisi,eira sa.lir de alUí. ¡1Edon1ée era a:siimiismo ita1rta1mwda !
Lleva, pue,s, Mootres,or la vida die u•n
Una linida maña·na de Maiyo, aitralV'e·sa. .
Albre,vietnros la hisooria posterior
a.na1coreta de la,s tet1n,u.ra,s deil corazón y ba el 'V'Ízco1111d.e el p'llente de A.lejanidro .sus armares y de Sl\l cOilnprolmiso
se ailejaibru tan.to de la sociedialCI de las 'da- III, cuan&lt;l·o se enconit,ró de ma,n..JS á boca monial pO!r'que con el lerngiooje elle qtre

1

1

1

to, urno di.: lOls s01ldirudos levantó la lanza
é hirdó OOlili ellai su divi,no cost·aid!o.
Y ,rul pll:llto b1r,Q100 un cho!!.'!l'O de sa:ig!N~ y a.giua, que llegó aJl suelo, para em·
tfla,pair.se· ® 1 él.
E'P3J lai última samigl'e que babia que
da.dio en el s·aigirailo oueripo, posfu.,~,ra dá·
dliva que el lijo de Dio·s ofreció á su
etemoo Piaidre, 1c.11 sart:isfrucción de Ja,s
0t.iJtpais die los 1hombries.
¡Oh! Aiqu=lla s•a.ngID~, al pe.aetrair en
la tie.t'l'a é 'Elllfilii:ro1rse J.)Olf ella, fiué á roda1l'. ~e,gún kt, t·: 1droió:i, nn c:1!'1{r::i,eo .
El oráo11co d~ A1dlán, el p,rime11· hombl"e,
sobit·&lt;&gt; ouya seipu.Ituro. hrubía quC!I'i&lt;lo J~sús ir á morir, d12,sieo'Sio de que ooidia le
fa.Ita.se pa,ra su oomipleim,e,nito, á la supre
ma. ho~a1,de 'la Redie:JJción.
1

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LA ALEGRIA DE VIVIR

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(L:\ Jü l E DE VIVRE.)

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"Gna ,distinguida clama res,i•dente en S:in
Quintín (Francia), tU1vo hac,e lpoco tiemp0
una id'e,a ,encanta,dora fácil d e imitar.
Esta señora quiso hacer una obra !);.-néfica, iprlá.c~ica, ,que empezó 1)0r ser locai
\ hc,r ,e,s unirvers,al.
· ir;1d1• L. B,ernt, que cste es .s!U nombr,.
pwpuso á los 111iños ricos ele Francia la
protección de !a infancia indig,ente y l(\e, ·valicla.
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Es·tos padrinos, .::n la a,c,epción más a,r,"iplia ci~ la palabra, &lt;leberán inbere,sars..'
p or la sa'1ud, por las necesi·dades, la instrucción y a1;ititu1Cles de sus pro1t·eg:tc\it() ·.
Ellos les ven á nK·nu&lt;lo.1 hablan co:1
~Eos, son vara ellos bu1~nos ~ompafoeros
inclinados .á 1a i111dulge11icia y a ·compartir su cariño, en una palabra: el niño aconwclac\o se har\ •un aliado ,die! niño ·poílm'.
en ltwar de tener ·en él un ·enenügo; ell0s
,comc~zarán juntos el aprendizaje d·r la vida ,- no o!,vitc\a,rán nunca sus primicias dE
rr 1~tuali,&lt;lia,d.
.\clem,ás. 'el interés cariñoso clel nii10
rico podrá ext&gt;enicl,ersc por emula•ción ~
s11 famil ia y ]o s parímtes ele\ niño inJ :-

-pagan,d1 ·~n artículos, foll·etos. conf,ere 1cias en con,gresc1:;., e1tc., y en toidais parte,
ha•ci~ndo llamamientos á la iniciativa y
g rn:.&gt;rosiclad in,c\iviclual.
.\n•tco; e:,~ dos ,aiíos se es¡¡Ycra r,eunir en
París . en una gran fiesta interna,cional , [1
10'- ac1'h~renl;?s ele! nnmido ·ent,ero.
- - -) :o:(- --

HISTORIA DE PERROS
Existe un cna.dro famoso que se titula "¡.\
~alvo!'' l'll,YO asunto PS el siguiente: DoR pe-

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.....___

Niiías Eva y Margarita, hijas del Sr. Lic. Arturo Paz, (F ot. P . del Valle. )

Nifia Luz Díaz. (Fot. Lange.)

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Cn C: etaJlle cliisting1~2 esta obr.a benéfi- gent~ ptre:dien c&gt;ncontrar facilicla,cies ·pan
ca ele tod,a s las análogas: ''·ella no solic:- su exisf!encia y la1 1benéfica a:oción alcanzará no á uno solo, ·~ino á muchos. h,,ta !dinero,'' no comienza por consütui;
una mesa dire.otiva -con ,pre.südentes, vices. cién:dlOs·e g,enreral.
Como a·dihesión 'á siu obra, )Iad. Berct
sP·cretarios, voe¡a1es.J patrones, etc. ; rom110 piid~ más, ICJUC a'C'tiva pr01)a1gamla .\'
ij)C los ,dlas•icos mo,lide,51 ·dd &lt;lía y se ,dirig-~
{i'nicamente al buen lcora~ón Y J)lllena Y O- ·una carta ó nQlta l~n qu·e ,consten -el ~10111bre ·del padrino y '-c:11 del a[1ijad10: ;este es
luntcl!d cl!e 'todos.
•
"La joie 'die vivne." ,qu,e es el título mas el único convenio ó ,conitrato (que cb
consicla~ ·como cornipromiso ,de honor .
¡', rne.11os, ¡propio, 'J)e,ro ·que ha toma.do !a
St\ ideal ha si-do cu1111r1li•&lt;lo, 1dc todu ~
obra bené~ca, ir,vill:a á lol~I niños ricos, á
partes
II mwen los elogios , las frases ·J:
los niños mimados 1 iá los niños dñahosos.
entusiasmo
y a-pro'bación: asccn-rlicnd '
á elegir. á "::icoptar" anlija'&lt;ios pobre~.
dcshere,dad'os. en ayu~a ,die los lJlK! \-en · hoy á cerca {!1e ¡ ¡ 70,000 ! ! los in~cripto ,.
Para lle'gar .á tan soberbio rPs1illa.d 1 i.
·drán ú ~er. t1lllral , ma!l'ríalml'·nL.'. su~
)lacl.
\Berot ha hco110 1ma enorme 'prohermano,&lt;; ar1optivos:
1

1

1

1

rros zorrero:,; acoi;abat:i á un gatito, el cual corrió á guarecerse entre las patas de un perro
de San Bernardo que era su amigo. Cuando
el asustado gatito se acurrucó entre las manos del perro grande, se consideró á salvo y
no le amedrentaban los ladridos de sus p~rseguidores. El hennOl:'O y fuerte San Bernardo miró á. los dos zorrero~ como si quisiera decirleR: ¡Idos de aquí, ¡.,c·rritos! Yosotros
:-in duda, no intentáis haC'er daiio á este 0&lt;ra~
tito, pero sois muy crueles asustándole de
ese modo. Si fuérais tan grandes y tan fuertes como yo, de seguro que os aYergonzaríais
ele ladrará un pobre é indefenso gatito. ¡Ea!
ldnRy no mortifiquéis más 6 ei-te minino.

�-

verlir á las mujeres que cuando se ca•Sta"
se 'embarcan para rnn vi.aj e nmy )·argo,
·en dond·e no esca.sean ni las dificul,tad-e:i
ni los pel~gros, y d10,n1d,e, voLvier atr.ás, resulta muohas 've:es enitier a,mrent,eJjmposi1
ble.
" .,
La vieja pr,eowpació n ,que hacía de la
~olt-L·mnai i.:111a e151pe:cie df' IJ)aria. ha desa1p~·
reciclo casi por completo &lt;le :las actuales sociedades. as·í como otras mudhas que s·e ha ·
liaban en .pu,gna completa con la rdi,gni ~a
humana. !La mujer ·c1e nursitros tiempo,:
libre clr cuantas itrabas 1entoripecí an todas sus acc,iones, s1e encuentra ya en a1_1titulJ ,ele ba.starsie á sí mi•s,ma y ,die 1)roC-Lt·
rarse la felicidad ,por ,su 1pr0¡pio ·esfuerz,J.
.En las nav.elas. !Y en las 1poeSiÍas 1qu.~
le1a111os en nrnestra juiventud, se: ,nOls 1d1:!cía que el lpriµner amor es el único ique
proporciona Jos ·goces prdp:ios clr ·es.:! in,~ ..

Carpeta de mesa.

eonstJos á las ióutnts
}lejor e,s no casars·e que ·casars·e ma.
Sin e•.11bargo¡ .Ja maiyoría de las nmjere.,;
opinan 110 conitrario. Para ella,~ ser so.teras constituye una. V'erdad,era afrenta.
·,por e,so las mudhadhas, cuando no pur~
dC'n lhacer un 1buen matrimonio, lo aoe·r¡itan meidia,no 'ó malo,\, en último cas~
1
aun,qu,e s1ea. •d-etcstab:k
Lo que i1111porti'L'
es doblará totdo trance el 1cabo .die la,s tormentas de 1a 'soltería,. ¡ l;n. marido ó '. 1
vergiienza ! Tal es '!a terrjb'.Je altema1tiva
,en la que-1por ,caus,a de preoCUipacione,
·estúpi•dasq hijas de wna educación vici,,- ·
da-las pobres solt:eras 'se h allan coloca -

1llllporta que ,haya 11,ega-do á los cuarmta
años sin ·encontrar su ,verdadera posició11
·en la 1vid!a. Lo esencial es qu1e esté d1isipue.sto á ·dotb!aJ· la cerviz bajo el ytwo
'matrimonia,!. Un ¡hombr,c que no es ~n
,candidato seguro para maÍ·ido, no mer;ec,e 'estimación ninguna por parte de a.!guna,51 mu~eres, ,cual,esquiera que puedan
ser sus cualidad1es 'd1e ,carácter ó irnteli.
gencia. Por el con.trario. se l·e acepta v
~·e le mima¡ por mlás que sea un viejo valetu.clina rio ó un libertino relp,ugnant.e.
Es humo es humano. es ca,ritativo ali·

Bolsa de mano bordada.

Dibujo de intermedio de carpeta.

fablc &amp;entimiento. "El amor ,primero ;;~
ol amor ipor exc·eLencia," 'decían nu,e,~rt:ros
abt1~lo-s. Sii11 e1nlbargo, na.da hay má,s fal.
so que semeja,11te afirmación. Temerario
s·ería ~s,e,g,urar ,que ie1 !primer traba.jo ,ck
~tn artista., yor e1.J001,'¡:&gt;lo, ,e,s siempre ie1 meJor. Lo mismo !puede idiecir e ,d,eJ priimer
amor.
en éste imtí.is ard'Or ,
,
. PO'drá ha,be·r
.
~nas 1mpetuoS111dacl1; (Pero ·dura lpoco, -es
mestalble como las ondais dleil' mar. Su &lt;v·ida es intens·a. pero corta¡, como la lde las
mari'¡)osas.
Es un ~1e.oho que nuesitras 'Primeras
O(bra.s sie res1en t,en ,de nue;s.tr,a inextperi•encia y 1d'e nuestra ·ignorancia, y, por lo mi~mo, resultan s·iempre las m~s ;m¡p-erfecta:s . ,'Esto es aipl~cabll,e á !todos ·1los a,coos
de la vid,a, a·t m '!los má,.;, •delioa&lt;lios. · · ·
He aq,uí una jovencita; sie halla ien res e
período. crírt:ico en que 1a n•iña •emipie'za á
-convertirse en 11111jer; la cris!;ÍlliHa se ·::,

osos é irrepara.bJ,e,s1. Pero ¿,á qué s~ dct?'do es-to? Es muy sencililo exp•1carlo.
me.xiperta doncella, al entr·eigac su cozó n y su voluntad lá. un !hombre, lo thiz0
byugada ipor emociones, por s ~nt:mier,..
,s sinceros y bello,s ,Siin ,cl,ucla all,guna; pc1qtve tenían origen en una apariencia
Isa de cabaJle.rosidad reotitu1d y bon
d. 06ginós,e1 ele aquí un engaño q,nr·,
fcnwn11nw••n..-e•••..r••••••n••••••••••
r tratarse .ele una ·cosa t·an delioad:i
~·••H•••••••••••••u•••••••••••••••••••••
'r!'r:'~~
:.-&gt;ltt
mo el matrimonio, ldió los más amar- .
s ~ruto&amp;. No de.be ollvidar la mujer que
rpnmer aimor, rpreconizado como el má~
ético y verdadero, ,eiSJ el más ipel~groso
Dibujo de bordado con aplicaciones.
todos; ·el que conduce con fr,ecuenria
dar 1pasos que !hacen la !de.s,gra-cia de
a mlllj er ,para toda la vida. El ~·mor, pa- junción eSO·S• tres orí•genes¡, se llega ·ar co · -•
que sie1a fa v·erdaclera fuent,e ele la feli- mo d·e la infelicidad; ocurre todo lo con•a,dl, no di:.'lble ·esta,r exelnlto de caJma d'e trario cuan·do lhay entre ellos comtpleta
exión y •de maduro examen. Est~, si armonía. Entonoe,s el Il1ogar es un V1erd:in lei quita algo de su encanto a¡paren . dero para·íso.
Entre los consortes no tdiebe lhaiber con!,e da en cambio maiyor solidez.
sino completo acuerdo.
c~siones,
ª,Íª (Jttc el amor sea caipaz ,de lfor,mar
En cttanto á concesiones, las 1puede lhan1,clo ele ur familia ife1liz, se neoe,sita
' en él tomen rpart,e to•da,s la,s1 faculta. l)t:•r en grande ó c&gt;n ipe1q,ueño. De a,quí tiehumana&lt;. en1timiento. inteligencia \' nen que ·rnrgir diferencias, 'V de éstas.
·untad. ·
· d.isc?rdias y disgustos qu,e degeneran caada rmiás natural ,qu1ei .]a mujer se preo- si siempre en verldaderas riñas. 'Los ,e.se de h 21pariencia más ó menos agra- 1posos que riñen con frecuencia, acaba!1
le de su .amado. En esto no :hay nada por odi:i rse.
malo. Pero no •d1ehe ,fijar su atención
- - - -:'le*-- - este1 solo ipunto; lha,y otros que la re,
an de toda ipreferencia, y ,si0n a•queLAS MUJE R Ee;
que se refi~r -.:n ail naitural. al carácter,
s aiptitudes, á las cualidad·es moralea
JUZGADAS
CERVANTES
foturo 'eS'¡)OSO.
~ mu9er debe "elegir.'' no "tomar"
ido. Para elegir, s,e necesita com1pa; ¡para comparar. de una man,e,ra que
La mujer hemnosa, y honn-ada cwyo
,lección resulte acertalda. s~ necesit 1 mari&lt;lo eg pob,re, merece ser c~ronalda

.....................
f

Dibujo de la orla de una carpeta .

co1wirtiendo rá,1)iclamej111te en mari¡posa .
Pues bien: ,se encuentra á un joven; l0s
ojos •de •e.Ha se mira.n en los d·c él, y lo·;
die él en. ¡Jo,~ d·e1 :el•la. La doncella, se si•ente emba.rigacla por una sensación cles,conocilcla. sumamente grata iy subyugaidora, de la ¡que no tiene siquiera ni re.mota
vo'.·un1tad •diei librar,sie. El jov!3n, por su
parte, trata de agra,d,ar!a en tOldo, .lá. h·1Jaga, l,a mima. d1e mil maineras, la sig~1e
por todas ¡partes, cU1'bri'énclola kie at~ncio ..
nes exiquisita,s1. Un &lt;lía l,e tdice: "yo la aimo
ú ust·ecl," T e11la, domina,da ele antemano
:n el período ,pre!p,a ratorio Id~ todo noviazgo, contesta, al cabo ,de algunos leve,
instantes ·de resi,s1tencia1¡ ;e1n 1entera armon'Ía con el amoroso reclamo &lt;le su rcndi.' o a,cloraclor. ,
,
El 'idilio continúa lhas,ta terminar en un
rnface formal. Entonces c&lt;Ymi,enzan los
l:t,~1sencantos, fas 'desilus,iones, má,s cloJ.orosas siemlpr·e lpara la mujer 'que :para ei
hombre. E.ntonce,s •el ivelo ique cubrí:a al
"hien ama·do" desa¡parece por com1pl1e to ;
y el que ,era atemto y ren,d~do caballero.
modelo ,cf.e p.ulcriitu,d, ,corr,ección.' deioencia y buenas cos!tumbres, ,se presenta tal
cual es: ,grosero, violento, oana,Jila, ·corroído por los má,s rejpuginantes vicio,s.
La s·orpresa1; por l'O inesipeiraldo y crud de
las revelacione.s ,con ·qoo viene acompañada, produce en 1a td1elicada cc,nstitución de !a muj,er efecitos terribles, cbsas1

du.
·
,
Y ,para ,Jibrars·e ,ele la vergiienza s~ de·
clican á bus,car 'n.01Vio. ~ ada importa 1qw
?ª grosrro, a,nti·páltiico ó estúp11do; ma1Ch

paciencia11 muoha paciencia. Cuanto mayor es el número d,e, ,s,ujetos wmiparad:o s,
más probabilidad lhay de acierto. Nada
de impaciencias ¡para llegar t la decisión
final. La impac;encia es signo die ~:Iiebi~idad.
Gno de ,Jos más grandie;s •general€s ro·
manos l01gró sus mfus importantes conquistas debido. s'O'bre todo, á la virtud ld•e
Iá paciencia de que ,esta1ba dotado. Las
mujeres deben seguir ita! ie9e1111plo, cuando se trate ldel acto más serio y tra,8Jcen ·
dend:al para ellai3: el maitrimcmiio.
He formado cuadros ·estadisticos con
un gran número d,e, -casos ele matrimonios
d·s que he tenido exacto conocimi 'rilo.
En uno lcle esos, cuadros !fueron colocado51
los enlaces r=alizados entre, jóvenes, 1en
el otro los efectuados entre 'P·ersonas de
edad; madura.
Comparan,do 11os resultado5¡, !he lleigado
á e•:fa conclusión: en ·el s,egun,do cuadm
abundan más los matrimonios felioes,
,que en Pl primero. Este r,esulta·do con&lt;;•tituy,::, una utilísima enseñanza . digna de
~er tomada_ en cuenta por hombres y mu ·
Jeres.
Las desavenencia·::: matrimonia!es, que
en oca siones t&lt;:&gt;rminan ,e,n verdaderas in··
co·1·¡ ntibiliclalclcs. tienen tres distintos
01igenes :· los sen1timientos, la inteligencia ,. el caráct·:,,,r. ('uando entran en ·con1

I

Dibujo de bordado.

243 -

,:.~

1

POR

Aplioación mural. bordada. y pintada.
Pafiuelo bordado.

Orla bordada.

con laurel,es y palmas de vendmienrt:o, y
triunfo. La her.mo.sura por sí sola a1lrae
las vo,luntade,s die auiantos la miran y oonocen, y como á señuelo giu,s,toso se le
atba1ten las águilas reailes y los 1_¡:\ájairois alta1;1rros; pero si á tal 1hermos.t1ira se Le j1.1111ta la neces.idad, y estrechez, tamlbién, la
en,viisten los cuell.'wos, loi.; .mhlanoo y las
obras aves de raipiña·, y la que estJá á tantos encuentros firme, bien merece llamairse corona de su marÚJdo.
Olpiniórn fl.llé no sé de guié sabio, qu&lt;·
no ha:bía en to1do el mu·nldo sino u11a s,c;Ja
mujer buiena, y ,d1a,ba por conisejo que ca·da •uno pensase y cr,eyieiS€ que a,quella
sola, biue!na era la stl'ya y a1sí viviría wn~
tento.
El pobn, honrado (si es que puc,ck
!.'e1r honrado el ipoibre) tiene pr··nda ._:11
tener mujer herimo,sa, que cuarndo se la
quitan le qu~tarr1 la hon1ra v se ia mala.11.
·
Miira que no haty joya en el 1111t11ndo que
tanito va1ga como la mJt11jer ca·st.a y ho11rada. y que todo, e1l honor ,de lais mujere-s consiste en J,a iapiniión buenai aue ·d..:
E+las s,e tieirne.
·
La ho.nes'ta y casta mu~er es armiño,
y miáis q,ue nieive, blanca, y limlpia h virtu'd de l,a h0'11esitiid~ud, y el que qui.;:icrP
que no fa pierid•a, anite's quie ,!,a guarde y
conserve, ha de usar de dtro esit111o difP.r,ente que co,111el at1miño se tieinie, porque
no le&gt; hmn de poner dielanrt:ie et! deno do
1'019 rng;a.Jo,s y sertvido1s &lt;le
los imnortu•
t
n,os a.manites, porq1u,e qu1.z1á, y auu sin •
qmza, no tiene tanta, virbud y foerz1 11atu1ra1! q,ue pu;eda por sí misma atrcl)(•llar
y pasair por aiqu,e1]J,o,s emlbarazos, y es
netesario q1.1itátrsefos y polnerle ~VantC'
la l!mlpieza d~ la virtud y la beLleza que
&lt;1nc1errn, en S'l la buen,a fama. F.s a::im\smo la .buena. mujer como espejo de
~nstal ,]1:1c1ente y claro; pero º"tá sujeto
a e-rnipana~se y o,bs,owrecerse con oua,1qu,ier alie1nll:o que IC' toqu~ .

-

-

-)&lt;&gt;{-

--

�-

2..µ -

Ulan•co cendal finísimo vestías,
El cuPlfo y brnws cándidos mo5trabas;
(;,ra1cic.same11rte tiu ,ca1beHo 1m1doso
~ujc•otaha leví·s,itina guirna}lcla;
Cual lo,s ojos de focau,ta go1,on1d,rina
QtN.! 1111 r1ifio s,oripreniclió, reverbembau1
Tus vivos ojos; y a;\ ·pasar clanz.anclo
. \ rrastrabas ele todos las mitracla5.
:( uc•vann&lt;'nte mis ojos cau1üv.aStte,
:. ras no puidistc cil!ulti.vairme el alma.
Y ayf•r, ayer te ví ! Vesotüc:Lo huimiiclr
Y un blanc.o clelan1tal s:álo, ,l,!tevalbas,
Y con U'n crucifijo rntre las maic,os
DP! Tfo::,pitail cruzaba~ por la:s salas.

S1u1 frpnte el sol en el o'Caso h
Y su •posltrea·a luz p,J;r las \'enta
En,traba. langas snmb,ras dibuja
En laiS ,tosioa,s bal,Josas. :\. la ,cam
De un moribunido anciano te a
A ,clt&gt;cinlP palabras ,c]p &lt;'Stperan
E,1 te es:uchó; los aipa1ga,dos oj
Fijó tm momC'n,to en tu &lt;loltitlte
Dio·s os lo preonie ! 111,trr.111rn1,ó, y
\',ino á selkir la muerrt&lt;' . Tu n(·\c
;1Jano cerró sus p:í:rp¡.¡ los convn
:il ien,tras ail'diC&lt;rute láJgrirna bril:1
E111 tus ojos s1u1Et¡;iensa·. hasta que
ROidó por tus mej,illas son.rosa.!..
Y t&lt;' amé, que hasta erntonces 'SÓ
Conodiclo bus formas ideliic:adais,
Y en ese in s,tante cc&gt;no1cí ·lP u!l
Tnri , lu ·cora,.ón i...1' ~u n;i.1 ~,,11a !

TocadJ para dama joven.

TRIUNFASTE
-- ·
Si, yo te ví los lomos opri.m¡endo
Oc un fogoso coricel; I~gera. ga,sa
Te velaba l.a faz, mi,11ar dejando
Trus bellas formas y bu tez nevad.a;
Gracioso 5ombreri1lo &lt;lietenía
'J~u s negrns b u1c1lies ; 1a onld'U·lian1,t e fa le\ a
Desde tu airoso talle en an:ahos ¡:liegues
Has.ta los casi:.:os del b.r.i.dlón b.aja,ba,
Y sin esfoerzo, con f,[eX,ib~e r.ien,cla
El ardoroso bru1t.v sujeta1ba&amp;.
Tus heichizo,s mi,s o~os cautivaron,
;1[a·s no pudieron ca-uti:va1mne el alima.
Te ví clesipnés, cttal1'(:J.o au comipás del
Vok1r cleJaibas la ligera pla1nlt:a:
(pi:rno

TJcado para dama de edad.

:.IARIAl\"t) '.T.\T. T(X!.
---):o:(-Bolsa' de mano.

•

•

AVISO

IffiPO~TAfiTE

A NUESTROS NUMEROSOS CLIEN
--)-o-(--

Comunicamos á nuestros faioreudores que, con d fin de ensanchar nuestra negocia
feuicutcmcnte, en fista del creciente fafor que e\ público nos dispensa, comprando con prder
nuestra Casa, y no siendo ya bastante amplio nuestro actual \oca\, hemos tomado otro ca
mera Ca\\e de\ Cinco de lttayo núm. 2, á donde trans\adaiemos desde e\ día primero de ft\arz
tro lepertorio de JAúsica yA\macfn de Pianos, Organos f \nstrumcntos de landa y Orquesta.
mos á nuestros marchantes tomen buena nota dt nuestro nudo \oca\ que está ubicado casi a
metros de\ Jardín de Catedra\, entrando por el 5de ¡«ayo, para que cuando fe119an á\a ca,
efitcn \as molestias consiguientes buscando \a Casa.
para \os Sacerdotes.y Organistas destinaremos un departamento especia\ para que put
bar y escoger \a música religiosa que deseen, ácuyo dedo poftdrtmos un armónico ó un órga
4isposición.
DTTO Y ARZOZ
1

...

�</text>
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                    <text>H

He aquí la herida de mi costado."

loie(non Ptlland111i.

"ª" Francisco, ,z.

�MEDITACION

DE LA PASlON DEL SALVADOR

.....

_

Acabados los cfü;cursos ,. el oficio de ln
pre?icación del Evangeli0, · y llegándose ya
el tiempo de aquel grande rncrificio ele la Pasión, quiso el Cornero sin mancilla llegan,c
al lugar donde había de dar acabo (l la redención del género hunrnno. Y porqué se
~·iese con cuánta caridad y alegría &lt;le ánimo
1ba á beber por nosotros este cnliz quiso bel'
recibido e~te día con gran fiesta, ¡;:~]iéndolc á
recibir todo el pueblo con grandes Yocei,; ~alabanzas, con ramos de oliva y ralmas &lt;::11
las m~nos, y con tPndcr nrnchos HlH Yesti&lt;luras por tierra, clamando todoi,; ú una rnz ,.

hace el mundo á este Seüor, y rerás, que el
mismo mundo que hoy le recibió con tanta
honra, ele ahí á cinco días lo turo por peor
que Barrabás,. y Je pidió la muerte, ~: ~ió
contra El voces, diciendo: CrurUícalu, rrnc1fíndo. De manera, que al que hoy predicaba
por hijo de Da Yid, que es por el má::- r::anto
de Santoi&gt;, mafiana lo tiene por el peor de
los hombre::-, y por más indigno de la vida
que Bai-rabás. Pues ¿.qué ejemplo más claro
para ver lo que es la gloria del mundo, y en lo
que se deben estimar los testimonios'&gt;' juicios
de los hombres'? ¿.(.¿ué cosa más liviana, más
antojarliza, más ciega, más desleal y más inconstante en sus pareceres que el juicio &lt;le
este mundo'? ...... ¡Oh mundo perYerso, prometedor falso, engañador cierto, nmigo tin~ido, enemigo vercfodero, lisonjeador público, traidor secreto; en los principio¡;; dulce,

247 -

plo! ¡Oh hermosas numos! ¿cómo podéis tocar pies tan Rucios y abominables'? ¡Oh purísimni- mano:,! ¡cómo no tenéis asco de lavar
los pies ,mlodados en los caminos y tratos de
niestra sangre'? ¡Oh apóstoles bienaventuradot-! ¿cómo no tembláis, viendo esta tan grande humildad'? Pedro ¿qué haces'? por ventura
consentirás que el Señor de la majestad tp
lave los pies? Maravillado y atónito San Pecho, como viese al Señor arrodillado delante
ele sí, comenzó á decir: ¡Tí,, Seiior, [ara~ cí mí
los pies? ¿Xo eres tú hijo de Dios vivo·? no
eres tú el creador del mundo·? lit hermosura
del cielo'? el paraíso de los ángeles'? el remedio de los hombres'? el rer:-plandor de la gloria del Padre? la fuente de la rnbiduría en
las alturas? Pues, ¿tú me quieres lavar á mí
l?s pies? Tú, ~eñor, de tanta majestad y gloria, ¿qmcres entender en oficio de tan gran
bajeza?.........
•
FRAY LUJE' DE ({R.\.'.'iADA.

---):o:(---

L A V I SION

DE SAN FRAN CISCO DE ASlS

'

-.

•

Inútil es decir, por ser cosa sabida, que
Velázquez C'S llamado el pintor de la ti&lt;'rrn ,.
Mnrillo el del cielo. En la reprc~t-ntaciíin de
asuntos religiosos es donde el incomparable
pincel de ~Iurillo se tranE'forma en \'ara mágica y produce efectos que rnynn en milagro. Una de esas maravillosns procl uceioncs
es el, original del cun.1 hemos sacarlo ef'k
gral5ádo y que figura en el Musco de Se\'illa.
lteprcsenta la kyenrla ele la visión ele San
"Francisco sobre el :\lontc Al\'crnus, en la
que .Jesús Crucifi7ado se digna nclniitir al
Santo t'n la &lt;.·ompafiía de sus tormentos,
rnarC'ando sus manus, ¡1ics y costa&lt;lo con lai1lagas de su l'asión. El brazo derc("ho de .Jei-ús l'stá apartado de la cruz y clcscnnsn. sohn•
el hombro del ¡:anto, mientras que éste contempla el divino rostro del Hedcntor con
mezclada expr,·sión de amor, conmiseración
y alloración. lJn pie del -santo desean,a sobre un globo terrestre, para simbolizar otH'
las Yaniclades :r bienes muudanus 110 :011
comp:inrhh·s ("011 un momento c-n1110 t':-!!'.
: -: )o(: -; . - - -· -

•

Por Murillo.

Colección de "La Nobleza.'' de Miret. Puente de San Francisco, 1 6.

..: ...
4

rlieiendo: fü·mlito :-l'a el que Yi1·1w en nom- 1·n los dejos a1uargo; l'l1 la en rn hl:rndo, 1·n
bre rlel.~efior: s{tlvano:-:en la:; alturas ..Junta, las manos cruel; en las dúdivm; csrnso, en lo&gt;,
pues, 11ermano mío, tus rnc(•s con e,-tas m- d!ilon's pró~ligo: al parecer algo, drntro rnees y tm; alauanza:-: &lt;:011 estas ala Lanza;;; y dn rni; por _dctLwra llondo, ~- por clehnjo de la
gracia:-: al ~efior por l'st1· tan grande he;1eli- llor, l'S!)ll10HO.
cio con\~ aquí Ü' hace, y por el amor rnn qu&lt;'
lo ha h~·cho. Porque, aunqm· le tl1·lies mu¡Uh buen .J~sú:,! ¿11ué es eso &lt;¡lll' hn1·ut-·?
&lt;·ho por lo c¡nc por tí pad!'eió, mucho mú;:; h·
debes por el amor con que lo paclcciú. Y a un i &lt;&gt;h d~llce .J esus! ¿.por qu{· tnn to se humilla
que foero11 tan grandes los tormento:- de ,_u l~1 11_1aJe¡;tad} )Qué no sintieras. {mima mín,
pasión, mucho mayor fué el amor &lt;l!' :-;u co- i,;1 Y1eras alh n Dios arrodillado ante los pies
d&lt;·
razón; y así amó mús que padeció.
()) los hombre:-:
l' , v. ante 101-; ¡Jies &lt;le .J·tJ'l·i,:'
\.' ..
Aquí también tiene¡; un gran argmuento y i 1 ("rue . ¿como no te ablanda el 1·ornzón
motivo para despreciar la gloria del mundo, &lt;'Sta tan grande humildad'? ¿cómo 110 te romtras que los hombres andan tan perdidos, y pe las e1~trañas es~ tan grande mansedumbre'?
por cuya causa hacen tantos excesos. ¿Quie- iEs posible que tu hayas ordenado tle vender
res, pues, ver en quf, S&lt;' puede ~stimar esta &lt;'ste man~íidrno cordero! ¡Es posible que no
!doria'? Pon los ojo:-: cu 1•,-la hom:1 c¡1w uq uí k ha,rai- ahora eu111pungido con este ejt'lll-

LA SOLEDAD D~ LA VIRGEN
La Yirgcn s:wro~a11l:1, ank:- dt• n tirnr~&lt;· 1!d
:-:epulero, l&gt;&lt;•ndijo la ~ng:rnda losa. dici1 ndo
así: "Piedra .1furtunada, que ahora e11cil'rra..;
al que yo tn,·c dentro &lt;k tui~ l'ntrafias t ·
lJc~1di?;o mil rece:-, y te entar¡_!o le guarde:-:
l'tlldado:-a111t1~tc.' · Despué8, alzando al cielo
l:t rnz y l'.is n,fe&lt;·tos ,lel alma, dijo así: '·Pad~·&lt;&gt;_cdestrnl , t·n \lleBtrns manos queda estr
d:1v11~0 t~~oro, l l~Jº de vue~tras c·omplacenl"taS t• II1Jo de mt l!orazón. ·'
)1 ira el&lt;' nuero
e~ sepulcro, se despide otra ,·ez del Hijo qucncJo, y R&lt;' vt1elve con aquel trü-:te acompafia1'.~~e1;to,, t~n llo~osa y tan clt·solnda, que nrn, w a lagrnnas :~ n1ul'lio~ de lo:-: que la Yil'roll
µasar~ y _los n11~mot- &lt;li~cípulo8 ." pcr~ona~
del seqmto llorahan ya mús el'-' la pen.1 y
quebranto de la Madre c¡uc &lt;.le la rnucrt1• tkl
- r,as piadosas
.
,
,~_c•nor.
mujeres
I&lt;' echaron e11 ·
nma un ma11to negro.,· :il paf'ar por delante
de la cruz, ba fütda toda vía c-on la pretiu~a
i-a!1gre, Sl' po_str(i Pll tien a, y fué la primera
c~·1atura lJUe adoró aquel ~anto 111a&lt;ll'ro, dieiendo clP c;:te 1ilodo:
" i ~antísima Cruz! Yo ! e n&lt;loro r beso devotamente, pues ya no erei, ltlño ii1fnme. ~ino trono ,le amor ~· altar ele misc&gt;rirordin.
nn1sagrad11 l"Ull la ~an~n· rkl l'orclero que

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lfllita 108 pecado~ dd mundo, sacriticado en
tí por la salud rlel género humano. " Luego
que llegó á su pobre mornda, Yolvi6 á todo:-:
lados la vista, ~' no viendo ft su dulcísimo
Hijo, se: le representaron vivamente los hcrhos y ejemploi-:; ele vida tan santa, la dulce
memoria de aqul'lla noch1' gloriosa de su sagrado nacimiento, los regalado,- abrazos qlll'
le rlió en su seno maternal, las conversaciones íntimas y rna,·cs por tantos aíios en la
cai,:;a de ~azareth, el tiemo amor con qur
mutuamente se conespondían, las miradas
amorosas y las palabras ele vida l'tcrna !JllP
salían d!' su boca divina.
Pero' después se le volvió :1 n•nonu· c:on
mayor sentimiento y viveza la dolorosa tmgedia de aquel trish' día: los rlavos, espina¡,;
y llagas profundas, las rarnes dci;pedaza&lt;la:,:,
los huesos descarnado~. la boca sedienta, ,.
los ojos obscurecidos y mncrtos. ¡Qué 1101·]11·
tan amar¡!a! Preguntaba al amado clisrípulo: .Juan, ¡.Dónde está tu Diriuo ~~ilor ,r
)faestro'? Preguntaba á la)[agclalrnn: Hija.
;.Dónde está tu amado? ¿Quien nos ha 4uitaclo nuestro (mico bien? ¿,Quién nos ha ptie$t~ e1_1 tan amarga ,.;olrdacl'? Lloran ~us r,jo,;
Y1rg111ales, lloran todos con ella. Y tú, alma, ¿.qué haces? Dile, por fi n: Seliorn. ,·o 0 oy
qui&lt;'n debo llorar, y no ,·o¡;: · yo sor ei rm ~vos inocentP. Prr;1,itidm/ que s1quiern e;,
aC'ompníle en vucstrn llanto " 80ledad. H11'
11/ tmr m tur¡ea 111. \' ucstra.s l:ígri mn:,; 11ncl'n &lt;le
a.mor. Broten las mías &lt;le la fuerza del dolor
.,· arrcpc•ntimiento ele mis µccarlos. füto~ .r
otros nfr('tos semrjn.ntC's lr hm, el&lt;.&gt; decir c·nn
lo., In hios ·" el coraí'.Ím.

248 -

LA SANTISIMA VIRGEN
Y LAS

~ANTAS MUJERES

QUE VUELVEN DEL SEPULCRO
Para ''EL

TIEMPO

lLn·TR.\DO.''

¿,l~stlll'ho t'l gemido del ,·i1·nto·? ¿.1~8 l'l su:-piro ele la brii;a rn los úrboles'? ¿Qui(.11e:; &lt;·11111inan lcntamcntr hacia la Ciudad de Par. tll
la luz crepuscular·? Levántanse tristernentP
8US pechos como las olas del océano.
¿En
dónde está el Salvador de los hombres·) ¿Por
qué están vuestros ojt&gt;s como estrellas c¡ue relucen :1 traYás flc la niebla'? \\1e:::tros rostros
Pslí111 blancos como la nieve en ln montaiia.
" Hijo de la promesa,'' respondr 1Iarín. la
cloncella de ojos !-llaves: "Yr11 con nosoün:,;.
Escucha. nuestra historia ,lolorosn. ¡Ya no
l'irp mi hijo! ... ( 'nnn&lt;lo esta ha rl snl 1•11 111e-

-

Lv bajan dl' la

Lo estre_dw e11 lrc llli:brazos. ¿D6nde está tu hermosura, Hijo mío?
l~rn:; re:3plandeciente corno un 1·¡1,:m de ~ol;
ahora estás bañado en tu snngrc: tu roz rra
música de arpas; ahora l'allarlo estás: tus ojos
eran como el rocicler; ahorn estún obsc·moi.
romo la noche: triscabas como el ,·enadr,;
ahora estás frío...... ¡ Llorad. oh hij as ele .h·rusalén! ...... Lo cnv11clvc11 ('ll lienzo, blmwo
(·orno la ri;puma del torrcnll' : lo ponrn en d
s1'pulcro: duerme como la luz ,Je la luna rn
el valle. Tinrclan una pesada ¡,i1,cJra t011t11,
~u tnmha. l~sperad, oh hijas &lt;Ir ,foru:-:alél);.
se levantnrú C'O mo el sol ele las olai,, glorio.,o
í· invicto ...... Pagóse el rcscnto del homhr1·.
R&lt;•aoC'ijáo~. hijns míos...... Angelc:-1 nlígrrns: ta.fi('d nll'Strns arpns ,IP oro~··
Crm.

TOMAR T\Y AITES, Pbro.
Heminario Conciliar.-México.
----)o(----

SAN .\LFO~f:0 )L\ RÍ.\ DE LTGORIO.

---)o(---

JESUS EN CASA DE SIMON
ExecdiPn&lt;ln en t111 lo, 111e110¡,; 1'11 ,!'1wi Ib.
Hnbcm, ( J:iii-lti40) confunde la c·rítira r, 11
la energía de su podrr clrnmútico. qtH' Mnvierte en l'errhdero &lt;lelcitr ron ln hell1·z:1 dt•
su coloriclo. Contribn\'Úni hnen éxito d,, ('Ste gran )[aestro flnmci1eo. s11 aclhe1-ión á la
Iglci-:;ia Cat61iea en aqur·llos lngarcs memurnhw, por los c:-f11Nzos de los rrformadores holandPse~.
Ei~ verdn&lt;l que nunca atcntú rcrivir l'l 1':-pírit11 rrligioso que animú {¡ los prinwrn~
mar.,tros flamrncos; estaba cntoncrs entrram&lt;'ntc muerto, ó por lo meno:- no C'nrontr(1
lugar en el arte de Rubcns: .,· no se &lt;liga p, r
esto que fuese 1111 hombrC' irrc·ligioRo, como
mur hos pintores que se dedicaron con ,·elo Íl
e8cenas sagradas; por el confrnrio, 8abido ""
que t•n ~u vida pri mela fo~ justo y caritati ro
~' que dei::empei'i6 los deberes sociales " morales dr la Vida COn ]a 111ayor prOpiPclnrl, pe1'0 en ninguna 1lr i;us obras ¡,;e encuentm un
i;;o]o rnsgo dP emoción es,,iritnal. Su ment!'
jamiíi- fué ,·ela&lt;la por ln duda, transportada
por el entusiasmo ó perturbada por los misterios de la virla. En su ,·irla no había rraJ.
mente mi~terio, pero fné una F1'ric· eontimia
lle aplnnsos y ele proi::peridad.
En la )Jagdalenn de eHUl pintura Ps quiz:'1
donde Ruben8 i,:e ha ncerraclo mús á h hermosma rl:íi-ica. Su gracia v rlclicacleza raRi
cesan ele ser flamenra5 y Re vuelwn Titinncsca.&lt;:. La eSC&lt;'l1a en genrni 1 reYcla In riqueza del genio inventiYo de Hubeni'\. Cada
figura es un tipo de la vida regalada. desde
el fúlgido.\' radiante Jesús hasta el potente
Judas, quien se po11P las e!'-cndriiindora~ gafas y ei,:;condc la bolsa: un magnffiro tipo rlr
economfo v cálculo financino.
Tenerno~ el gui-to de presentar á nuestros
lectores esta hermosa decoración &lt;lP refectorio del pincel de RuhenR.
0

- - - )o(- - -

E l Serio,· en In casa de Sin1ón.

De la colección de "La Nobleza:· de Félix Miret . Poenlc Je !,:,an f'rancisco, 16. México.

dio del 1·iPlo. lo nuei !ienmn i-us &lt;'1Wm igM.
.\grnp:rnrlose rn clC'rl't'dor, ~L· mofaban de {,J.
En sns l'ongojas mi Hijo ,.;e aC"ord(1 rle tí.''
'·¡.Qué dijo. donc·ella atligicla?' ' "Tl' 1·onfi(,
ú 111í." "Tú eres mía para siempn•: ha~o tu
manto me gmu·er&lt;'ré como pn loma. en 1n lwn1lidurn el" la peñn. Dime, Oh :\farlr&lt;', ('Ómn
1Huriéicl Salmdor,lP lni-homhl'&lt;','?' º "f)crramó su :-::rnp;rr como 1111 cierro !rnspns:ntl11 por
&lt;'aznclor&lt;'~. Ofnsrados rsta.han í'llS njos tlillHl
la lnna delríis de nnn. nube. Sntan:1R H&lt;' :1p:1rcdó dPhntr de la Cruz: p:ne&lt;;Ía un pino lwritlo por rl ra~·o: moYíansc sn:- ojos sang1.1inole11tos como la tcmpcf:tacl. "Baja ni
"eomhat1•1 rornz6n tími&lt;lo: r1·stitúyeme mi
"prp:-:a: !P tcnclerf á mis pieR... El Rnh·aclor
\'t&gt;l\'ÍÚ hacia t'l :;u mirada morilrnndn: ,. atPrroriza,Lo huyó 1-\ataná:,:.... Dul'rmen Irn:i ril'nto~ como cuándo presienten la tonnrnla ... ...
El Ral vador de los hombres exhala un i::u:;pi rn
inmenso·y mucre ...... Obi;curécesc el sol: &lt;·l
1·ayo hiencic las nubei;: ruge el trueno: tinfohla1- cubren la tiena: de i-us tumbas levíintanS&lt;' los muertos: hurrn lossoldadoi;: hnfa11
los corceles y pisotean á la muchedumbre ....

VERDADERO AMOR

.

\'o llH' nrneYc, ~\'ÜOJ'. para t¡UerertP
mCielo qne me tienes prometido.
\'i me rnnrn• e• infierno, tan ternicl(J
Pam drjar por PSCJ de· ofrndPrtP.

J[uhcsrnc Tí1. Ref1or, 11111he11w 1·1 1·¡•rl1·
1'11 esa L'ruz \' esrnmcrido;
:\lnGv&lt;:!nw c•l ,·cr tu p;·cho tan herirlo;
:\l nPv •nme tus nfrcnlas .r tu mue -tr'.
L'lavaclo

\J rn:,·csnu•. oh t\u1110 Bir•11, d,: tal ma 1u•ra.
annqtw no hubiera cielo yo te ama r:i
:\lrn1p1r 11() hubicrn innC'lll ') te' tc111i1 ra

!~ll•J
\'

:io 1n l' tienes que &lt;lar pm·qnt' le quirr;1,
Porque si lo quP. e.3pero no cs_)ernr,1.
L') mismo que te quiero te q 1is·1·r t.

** *
- - - ) :o:(---

249 -

�Carnino del Calvarlo.-,El Señor recibe la Cruz sobre el hon1hro.

El Señor es condenado á ,nuerte.-~Pilatos

S?

lava las manos.

Colección Pellandini. San Francisco,"·

A la llaga del costado de Gristo

im:istió en ¡;alvar ú .Jesús, pero la chus111a lar la \'ida. : Límite las mano:,;! ¡ Dcel{tratc
exclamó:
ÍlHJl·ente!......... Pur toda respuesta din·•
«¡Crucifícah·, crucifkale! ,,
mo1:; todos Jos dfos y la posteridad rnús reLos gritos proseguían y á la indignación mota repetirú también: Creo 1·11 .J estH:ri:,;to
Del hierro agudo el tierno pecho apenas
del juez oponíanse las risotadas de la multi- su único Hijo, &lt;¡uc fut'· co11ecbido del El::'píriConremplo abierto, cuando el alma siente
tud:
lu Santo y n::ció de :-;anta :.laría Yirgcn, .,·
Que en su interior, oído blandamente,
Pilatos llamó á un oficial, quien á poco padeció muerte y 1mi-iún bajo \'l poder dl'
Así, mi Dios, con eco dulce suenas:
,·ol vió á entrar llevando una palangana.
l'o,11·io f&gt;i(olos.
La lev de Moisés mandaba á los ancianos
t&lt;Alma, si, sobre muerto me condenm;
de la:, ciudades en cuyo territorio se hubiera
-):o:(--A nuevas muestras de mi amor ardiente,
c·ometido un asesinato, lav:}rse pública11 cnk
' Ves aquí de mi sangre el remanientc,
las manos delante del cadáver, para protestar
Que no tuvo salida por las venas.
contra toda participación en el crimen. E,te
rito no se ohservaba solamente entre los juDE SAN FRANCISCO DE ASIS
((Sin vida por tu amor ni sangre quedo,
díos, á juzgar por ciertas l1115trr1cio11e.~ que
Mas no sin ansias de ofrecerme á cuanto
u:,;aban los griegos y los romanos; pero es
Más á mi costa y tu proYecho fuese.
probable que el Procurador miraba especial mente á la costumbre judía, cuando mandú
Fuem ele sí ,. en Crü-to 'tra n~formado,
((~lira qué falta, pues; pide sin miedo:
tiue le (rajeran agua. De todos modos, su in- Estaba orando el gran Francisco un clía
No se pueda decir que, amando tanto,
tención era manifiesta. ,Junto aquella víctim:i, Con mayores deseos que ::;olín
Quedó cosa que dar que no te diese.»
cuya 11merte le pedían, quería lavarse las ma- De padecer mil muertel:i por su amado.
nos á la vista del pue~lo y con esto muestra
JL\.N DE SALlXA~.
evidentemente que rechaza toda responsabiliCuando vió un serafín eruciiicado
tlad del crimen.
Que volando del cielo descendía,
- - -):o:(--El criado :mbió las gradas del tribunal .,· Y aunque el semblante á gozo le moYÍa,
Yació lentamente el jarro sobre las manos de Dábale pena el rerle en rruz clavado.
Pilatos, que gritaba á la turba:
.\.l :5auto le descubre internamente
- «Yo soy inocente de la sangre de ~te
Cómo
bajaba por cumplir :-u intento,
justo; ¡Vosotros responderéis de ella!»
Que
ern
morir por Dios y lo ha admitido.
1,Las manos se lavaron, dice Ran Agustín;
Refieren los libros :;antos cómo el Procu- mas el alma quedaba manchada y des\'iene en ello Francisco alegremente:
ra&lt;lor Poncio Pilatos, creyendo inocente á pués de diez y nueve siglos, la concienJesús y á fin de inclinará la multitud que cia cristiana arroja sobre la frente ele Pilatoi:- Pégase Cristo á él y en un momento
llenaba el pretorio al resultado tiue él desea- la responsabilidad de aquella sangre que per- En pies, en pecho y manos se halla herido.
ba, preguntó al pueblo que á quién quería mitió derramar. El foé quien mató á Cristo,
que soltara para celebrar la Pascua: á Barra- puesto que él le entregó en manos de sus asebás ó á Jesús.
sinos. Herodes, Caiphas, Judas, tienen su
La gritería aumentó entonces y bien dis- parte en el crimen; pero al cabo nada se hutintamente oyóse: ((¡á Barrabás!,,
- - - - : ) - 0 - ( :·-- - biera hecho sin Pilatos. Pilatos podía salPilatos obstinado y lleno de 1ndignación var á Cristo, y sin Pilatos no se le podía qui-

LA IMPRESION DE LAS LLAGAS

Pilatos st laoa las manos

camino &lt;iel Calvario.--Eil Señoi- ene por prhnera \'e;g,

Colección Pellandinl. San Francisco, n,

�en llamarles &lt;le &lt;·ste mo&lt;lo. Dei:;pués lernntando el madern infame, baja lentamente,
empujado más Lien que sostenido por los
verdugos, llevando sobre el hombro izquierdo el peso que ha de transportar hasta el
Calvario.
Tal era la costumbre romana, según losabemos por un chiste siniestro de Plauto:
"Que lleve su cruz por la ciudad," hace decir á uno de sus personajes, ' \ después pónganle en ella."

LA VIA DOLOROSA
Y LA MUERTE DEJESUS

~e ha ()ll('~to al frpnte un centurión, rn
tonformi&lt;lacl :1 lo prescrito en la lc·y romana;
(t él le toca presidir la ejecuC'ión y mantener
..¡ orden entre loi:; asii:;tentes C'on su &lt;'011l paliía:
que lleva al reo entre filns C'Crcadas. .Junto
.11 &lt;'Pnturión marcha un pregonero que lleva la
in~eripción eRcrita por orden de Pilatoi-, y toca Jesús cae en tierra .
In trompeta abriendo paso. Dclanü• &lt;le Pilos se
separa hll&lt;·ia los lados la gente. más atenta á
.Jesús iba subirndo la cuesta hacia .\ era,
la cruz con que van á cargar al Galilro, que consumiéndose rápidame,.te con d esfuerzo
(t la tablilla en que se leé el motivo de su que hacía pa ra llevar la crnz que por instnnconckna.
tes se le hacía más p('sada.
.Juntémonos con el fúneurc cortejo. todo lo
Iba cayéndose entre las risotaclas :· hefas,

-- - - .. -

Sim6n Cirineo ayuda al Señor.

-~·- -----

En aquel momento volvía &lt;lel campo, µu r
el camino, 1111 hombre á quien ¡feliz él!, estaba reservarla la honra de lleva1· la cruz del
)Iaestro, en vez su~·a y á su lado. Era un rxtranjerrJ, llamado Simón, venido de Cyrene.
El ·no hahfa tomado pnrte ninguna en la~
locmas que infamaron aquella mañana, ~-.
cuando vió caer ú .Jesú;;, no pudo conteneun impulso de compasión, acaso una µrotesta contra la rudeza de los guardias. Eso bast6 para que le obliga1an :t $ervirlcs: le echar
ron mano y le exigieron que llt·vn ra la crú::
de su protegido por rasual encuentro. Los
romanos tenían rostumhre de emhargnr así
arbitrariaml'nte. Ademús, ddri'ts de los soldados estaba la chusma dispncstn. i't maltratar
al recalcitrante. De brn~no ú dr mnl grndo no

--.. ----:o-w-,.,...·----,-,;c---------.-.-e--------'

·- - - ¡

¡

.
'

1

LA Santí~i1Pn :\lnclre del Señor encuentrn i1 ~u Hijo con lfl cr·uz fl cueHtnH en el canlino del CalvArio.

¡- - - = = = =

·~ ===-="'- --- - - ----- . . . ·- - - -

. . ....,,

,.,

-..·-..·
Camino del" Cal vario,üSfrnóu Cirineo ayuda a l Señor á. Uey~r la cruz.

mús &lt;·c•rea !JllP prnlnmm; de la crlestial \'Ícti11rn, para no penkr ningún incidente de :m
agonía, 11i ta111po&lt;·o de las en,:ei'ianzas que de
Pl!a s&lt;' &lt;l&lt;'l'iran.
Jesús lleva la Cruz á cuestas.

l·n rrito nr horror r d(' f'Íilera se hizo oír
nl aparc•cPr .Jesús &lt;leli:ijo del arco grande de
la .\ntonia. En el ,·i¡;o de la penclienlc, mm·
ú \'if;ta d1· tocia la plaza, part&lt;'l' qui· yn cJt;.
m111a al uni,·er~n cle~rlc lo nlto &lt;le c:-ai; nubcR
('11 1¡11 (' .imr¡a/'lt lÍ lox riro., .'/ fÍ lnx ,11 /l('J'/o.,, con
la eruz entre :ms brazo:,; como un instrumento dr reinar. Con mirada dulce)' maje¡;tuosa
t'f'cone la. nrnchrdnrnbre. LaR lágrimas &lt;¡U(•
concn por ~\1:-: nwjillas se mczclnn eon la
¡,;angre que mana ele su frentr, lágrimns y
¡;a,ngre qne llaman ni arrrpentim iento; elloi:;
no lo l'ntiennen, pero su nmor R&lt;' romplnre

1ª

'
"'
. l o por
· 1•.1s ~ati:'I 1t('S
' qllú J"e t' lll)Hl.]:.t
~ . l nrn
aprL'llllat
eun ,;u~ bastones y por l.1 chusma qnc l&lt;' tir I ha tierra..'' ra~cajo. A durar. penm:·~ pncl it•ron lo~ leg1onar10:; defenderle ele (•i,,ta~ ·d olenciaF-, de que se complacr Pn t0&lt;111s pa1 tes
l'I populacho, prro máR particularmente ln~
tnrlias oriPntales, \'Prdadera:-; j::rnríns seclienta1- dr sangre,\' !)Ul' aullan alrcdrclnr &lt;le• lo:,;
que Yan al patíhulo.
En la parte 1&gt;aj,t de la cue~ta había, a(¡ n
ha&lt;"c poeo, nn rNa.lto ele tcneno bastante para ~er un oh~táculo para quien Rubín )' un
peligro para quien hajaha, Ri no era dueño de·
sus moYimirntn~.
¡,Exi~tía ~·a F('mejnnti' &lt;'n tiempo tic uue.stro Señor·? ;Quit-11 ¡,:abr! En tod1, C'a:-:o nr¡uí
rs &lt;lond · la tradición fijn fa prirnel'a enída de
.Je~ús; un paso (·n vRno k hizo caer y cuando se lenrntú magullado, le faltaron ·1;s fu&lt;'l'zas para volver ú cargar coñ-ra Cruz.

hahía mÍts r¡uc ol.l·&lt;k('cl', (t lo ('llttl· ,-(' n•signú
Simón sin pi·e,·&lt;·r r l prc&lt;"io &lt;'ll c¡uc l&lt;' ;;rrfa
pagada su moperneiú11 ú la salud del mundo.
Tom(i, J)llC'l", In (' l'llZ y :-iguió ú .Je~ús, que
,l)'.Í pudo rmdar con ma,·or faciliclnd v rapi&lt;fcz.

r.

·

la Sa ntísima Virgen se encuentra
con su Divino Hijo.

En ;:u &lt;·arn1no al Uúlgota atravez6 .Jf'sÚ~
11na C'spcci&lt;' &lt;l(• l'Hcrucijada donde l'i :-ol d1·
,\hril Ctl\'ial,a ~us rnyos, temµl11dos por In
bruma, y por lo mismo 1lc má~ alivio pnr.1 &lt;· I
~f{ntil' ~¡\ ('ll\'H:- \'L'llaS ngotaflas Y !'ría:- ('l-k
l'a)nr rlevol da un poto &lt;l~~ vid,1, .,; la luz .1 \'ivalm lm~ fornm;; y los colores unfr sus ojo~
cubiertos rle sang1:r. Así fué como pudo conocer, á algunos pasos de allí, entre mrgrup1, de

&gt;

El Seiior ei¡tu,npa 1;1u divina imagen en el lienzo con que le 11,npla el roRtro 16 Yerónic~,.
Colección Pella ndini. San Francisco,

1 ,.

�·- 25..¡. -

arn1go::; tlemm;iado redueitlo, y sustenida poi·
la )fagdalena y por el discípulo amado ......
Ú RU :\lnd l't'.
I kbieron ele paran;e entonces un poco lo:;
soldados, acaso para pasar la cruz al Cirineo, acaso por &lt;'Onmi:;eración ú los atligidoR;
por duros que fueran de córazún. Ello es c¡t1('
.J esús.)" ~Inrí,t pudieron cambiar una mirada
Y con la mirada se eambiaron el alma toda
~·on tal fuerza de compar;i6n .,· &lt;le ternura,
q ne nosotros no podemos de modo alguno
medirla. La tradición pretende, no obstanll',
que la desolada m11&lt;lre se desnrnyí, bajo rl
pe,:;o del sacrificio, eomo su hijo había desfallecido en el .Jardín ele las Oli,·ai-. Jesús
había pasado, cuan&lt;lo María rnl \'ÍÚ en sí. decidida eo111plctamentc {\ scl!:uirle con a:,·ucla
de las santas mujeref'. El \'azareno hahín
tlndo ruelta hacia la derecha \' f:uhía la &lt;·alhquc conclncía á la puerta .T11cl1ci:nia, 1111:1 de

La Verónica y las hijas de Jerusalén.
Entretanto 1·1 reo Í'uhí:r la cucRÜl c·on el

:-11-

&lt;lor en ti frente, (;011 el temblor ele la fiebre.
y como pronto á exhalar su último aliento al

menor esfuerzo con que f'C agra.vara :-u abatimi1•nto ,\ la mitad &lt;lr l:t subida RC 10 aeaharnn las fuerzas y se dejó caer junto á una
humilde casa, c·nya puerta se abrio al ¡,unto, :,· se pre:-entú una mujer qne lleYaba en
hu; mano::; nn lienzo mojado en agua freÍ'ca,
.v lo aplicó respetuosamrnte al rostro drl
~IaPstro, f'ubierlo con una capa ele poh'o de:;leído en la sangr(' ~· las lúgrima:-. Alentado
ron esta muestra ele compa:-ión . .fesús se apli('Ó ,~l mismo á In frente C'l sudario que :iq uella le alargaba. y luego se lo tlevolviÍ&gt; con
unn mimda ele gratitud di\·ina.
Todo e:-to se hizo en meno:; que ,-e elicc,
lnf' :-:oldados npartal'On á ln mnjrr mientra:;

c·m:ht, &lt;l&lt;' dollllc le ycnía · el nombn~de
rario í, JI0,1tr Ca/ro. En el momento en
tomttba este sendero pasú delante tle un
po ele mujeres, cuyos ojos arrasados en
mas indicaban hien la compasi6n q
inspiraban los rmfrimientos del senten •
Lo mismo que la Ver6nira, no hirieron
('ho caso de la prohibición hecha por 1
bino:; de no hacer ninguna clemostració
simpatía ú los culpables en el camino
patíbulo. Han Lucas refiere los gemidos
llozos de aquc.:llas mujeres, CU)'ª simpatl
el Sazarrno no dejaba el&lt;' f:er peligro!lll
ellas y parn :,;n:,; hijos.
.Jesús la:-: oyó ~· fijé&gt; ('11 ella:; su mirada
névola, pero triste:
,,Hijas de Jerusalén, les dijo con voz
serrn:i, no llorPis por mí; llorad mb
l)Ol' YosotraR misma!- &gt;" por Yuestros
1\,rque c1ín:,; vnn á venir c·n r¡ ue :,:('

Rl Señor con&gt;1\lelu {¡, las hijEIH de Jeru,,.nlén.

CAn'llno del CAh·Ario.

las ealles c·Rtrcchas. st11·ia:,; .\' ol1s(·lltfü t¡lll'
se ypn á cncla paso en las ci11&lt;lnelcs de Oriente. La cuesta era aguda ele subir para el 8al
vndor, cuyns fuerzas disminnfon rnás y mnR.
Era recio el calor, ef:taha el aire pesado y con
el murho poho no Re podía respirar clchajo
de lnR b6Yedai- q11c á cada pnso (wultaban
nllí la \'ista &lt;lel c·iPlo. El gen tí,, R!' nunwntaha sin ceRar, apifiúmlos(' í1 lo 1argo (le! camino, en los umbrales de las puerta!:', obstrnycnclo toiln la eallc por clelnnte. empujando
ia marcha ele la escolta por cletrít~. Cruz:1liansc en los aires ]ns \'Oces con c¡ue se llamaban nnos Ít otros, ton ca.rcaj:1das, i;:arC.'lRmos
6 griloR dr espanto que se oírtn c-n lns celosías, detrás de ]ns cnales clisirnnla.ban su cnriosiclad las m ujrrc:-, &lt;lespn voridaR tmns,
crueles otras, según estaban antes en pro (,
en contra del Nazareno.

8e1otunclfl cfllóa del Señor.

In,; \'l'nlugo,- lernHt.1wn :t la \'Í,-ti ma, y la
puerta f'e rerr6 Rnhf:tra:,·endo de Jo¡;: insultos
ú aquella que se atrevía, en contra de lo mandado por los FariseM. [I significar simpatías
al .wlllctn,·.
LleYaclo m{ts !,•en que eondncido por sus
n:nl ugoi-, el RalYarlor no tard6 en pasar la
puerta .J11diriaria abierta en el segundo muro que crrrabit cntoncrR la cinclarl pot· ol la.d11 del Poniente. En una. de las columnaR del
pórtico ge fijú una C'Opia de la ;;entencia &lt;lict:1&lt;la contra el Rey de los .Judío;';. Fu(. prcci:-o parar un poco, ~- entretanto la YÍctima cayó por tercrrn yrz, según la tradición; de:;pués qtw paf.aron la puertn, f:C cnf'ontrnron
en campo abierto al pie del tleclive cu~·a cima Re llamabn el Hólgota (¡ Cal vario.
Encaminóse .Jesús por la pendiente del
monte Gareb coronado con una llanura es-

Bil'na ventmaum, la8 e;;tériles, y los Yi

que no concibiNon, y lns pecho:; q
rlier01, ele maninr. Entonces comenza
&lt;lecir ú los montes: C,ted sobre no¡;otros
los collado8: C'ubriclnos. Porqur si en
bol verclP haten (•stu, en ('¡ :;eco ¿q
harÍl'?ll
Esta fné la. primera Yez que hahlt&gt; d
su ~al ida del prrtorio.
En el Calvario.
Era rl mrnio &lt;lía: el calor :-ofocante
,·crtía el Calvario y Pl nngosto ,·alle q
rodea en una cRpeciP de horno ron el
mado cielo por cubierta.
,Jesúi- llegó tan fatigado: que parecí,
transformado en llagas r dolores, crue
herido y &lt;lesfigurado. Lleg6 también
CHnlino &lt;lel Culvurjo.-EJ Se1'\or ~f,e poe t~roeru vez.

Colección Pellan~ini. San Frnncisco,

12.

�El Señor el'&gt; clnvnclo &lt;:,n lo Cruz..

-------Colección Pellandini. San Francisco, u.

f~l Señor e s despoj ado de sus vestidun, s .

lorosa Madre llena de amargura á lo alto del
C'alYario muy cerca de i-u Hijo corporalmente; mas en ei c~píritu y dolores estaba (·omo
fuera de sí, porque se transformaba toda en
:- u amado y en lo que padecía. I~stahan con
.
I
el la f:.an J nan y las tres ~ ana¡;.
~rn la liorn 'de r,:extn, que corresponde al
mediutlía cuando los 111 inistros de Justicia,
para cruciticar &lt;lesnndo al Salvador. le despojaron.de la túnica inconsútil y \'esticlura:-.
Y como la túnica era cerra.da y larga, desnu&lt;láronsela, pam sacarla por la cabeza, ~in
quitarle la corona ele espinas; y con la \'lOlencia que hicieron arrancaron _la corona con
la mifima túnica con &lt;lcsmecbda cruelclad;
porque le rasgaron &lt;le nuevo las heridas de ,;u
saO'rada cabeza y en algunas se quedaron las
puntas ele las espinas, que con ser tan duras
.v aceradas se rompieron con_ la l'uerza que los
verdugos arrehataron la túm~a, lle,:anc\o tras
ele f'Í Jn corona: la cual volvieron a fiJar en
la cabeza con impía rnwldad abriendo llaga,;
,;ohrc llagas.
I

t)

)

o

V

•
La Crucifixión.
Para señalar los barrenos de los clavo¡.; en
la crnz, mn ndaron los verdugos con imperiosa soberbia al Creador del l'niverso que se
tend ie~e en ella \' el )facstro de la humildad
'.
obedeció sin resistencia.
Perq ellos, con inhumano y erucl inbtinto, señalaron )os ag~1jeros no igu~les al sagrado cuerpo, ~mo mas
largds para lo que después hicieron. Esta
nuev~ impiedacl conoeió la Madre, y fué una
de las mayores aflicciones que padcci6 su roraz6n en toda la pasi6n; porque penetró los
intentos rle1mwadof. dP aquellos ministros
del pecado,-~· previno el tormento que su Hijo ha hfo &lt;le paclerrr para ,·h1varlP en la rrn z.

Pero nulo pudo rc111etliar, µun1ue el mismo
Señor quería padecer ta111bién aquel trabajo
por los hombres. Y cuando se le\'antó Su
) lajestad para que barrenaRen la crnz, acudió
la gran Señora y le tuvo dl' un brazo y le bef:.6 la mano. Di&lt;'l'on lugar á esto los verdugos.
porque juzgaron que á la vista de su Madre se
attigi1fa más el Señor; y ningún dolor que le
pudieran dar le perdonaron. Pero no entendieron el misterio; porque no tu\'o Sn ~laje,;tau en su pasión otra causa de n1ayor consuelo romo Yer á su ~ladre, y la hermosura de
su alma, y en ella el retrato de si mi~mo y
el entero logro del fruto de su pasi6n y m\1crtc; y este gozo en algún modo confortó {t
Cri;.;to en aquella hora.
Fmmados en la santa cruz los tres barrenos,
mandaron Ms Yerdugos á Cristo Reiior nuestro srgunda Yez que se tendiese sobre ella
para clavarle. Y como artífice de la paciencia
ohedeci6 y se puso en la cruz, e&gt;,,1cndiendo
los brazos 'sobre el infeliz madero á la voluntacl de los ministros de su muerte.
Luego cogió la mano de ,Jesús uno de los
Yer&lt;lugos, y asentándola sobre el agujero de
la cruz, otro verclugo la clavó en él, penc·trando á martillada;.; la palma del ¡.;eiior con
un darn esquinado ·y grueso. HompiPronse
con él las venas y los nervios, y se cle:-cont'l'rhnon los huei::os de aquella mano :-agrada
r¡ue fabricó los t:iclm; y euanto tiE&gt;ne i-cr. Para clarnrle la otra mano no alcanzaba el brazo al agujPro; porqu&lt;• los nervio:- i,e le habían enrugicln, ~- el&lt;· malicia !(' habían alargado el barreno, c·o1110 arriba se tlijo; y pam
remediar esta falta tomaron la misma cadena con que el Señor había estado preso &lt;lesde el huerto, y argollándole le muüeca con
el un extremo donde tenía una argolla como
Psposa:-, tiraron con inaudita erneldad del
ntrn rxtrrmo, y njustarnn ln mnnn cnn el ha -

"ª

tTL'llll, ,· la ela rnn con otro cla.vo. Pasa1
ú Jo¡; pie8, y puesto el uno sobre el o
amanándolos con la misma cadena y tirando de ella con gran fuerza y crueldad, 1
daYaron juntos con el tercer claYo, algo más
fuerte qnc lo:i otros.
0

Muerte de Jesús.
l'on voz ,·ibrantc pronunciú .Jesú:-, u1
tiue la eruz fué leYantada, ac1uella~ :ti
prtlabtas 11ue comprenden la su n,n &lt;ll' la
rielad y la perfección.
Era la bora de nona )' el cordero pa~1·l
se iba á inmolar en el Templo, tuando .Je1:1
inclin6 la cabeza y dió el último aliento. NI:
fné la muerte, obserYa 8an .Juan Crisó:.:to11~
la que Je inclinó la cabeza, sino la propia ,·Qt
Juntad del moribundo, para ponrr de 1111111
tiesto que él era el t,;eñor de todas la1- co8ll,
Entr6 en su sueño, no rendido por Pl ca~~
110, sino poniendo á su tral,ajo el t{,r1111
ronveniente, sin ningún aprei-urn.miento, 1·
mo Señor que tiene á bien no man&lt;lar n1vh1.
l~n torno &lt;le )Iaría. cuvo corazón e:-ta
cruelmente desperla-,mdll, 'se apiiiahan _l
:;antas mujeres ahogando sus :-ollozos:
)Iagdalena tenía abrazado:- los pies del ) l:te
tro, r¡ue no cesaba de besar. reg(llldolos e
HtR lágrimas . .Juan, partido de dolor, no
día retirnr los ojos de la augusta faz rn q
:-e iba graduando la palidez de la mue
Alguno,; pagos más allá, los otros amigos q
habían acudido al Calvario, se abismaban
muda contemplación ú repasaban ante
ojos las esperanzas, ya para siempre des
necidas' del reino de Dios .v de la salud
Isrnel. .....
\'PZ

L..a. ~1 u .. rte &lt;iló'l

(Arreglo) .Agustín A güero • •

seño,·.

Colección Pellandlnt. San ·Francisco, u .

�oos

lVIA.O~ES

( 'uarnlo t'l ~alrndm rlcl 111u11do liul11&gt; C'Xhahdo ~11 último su:;piro en n.qnclla &lt;·rnr.
el onde Jp ha hía da Ynclo la i njul-ti&lt;'in dl' lo:,;
hombres: c·uando el último !l'Ucnn rc:&lt;nnú C'n
las altmas cl1•I Gúlgota v In ohra :-ul&gt;li111e dl'
la Re&lt;l,·nriún :,;e h11ho ;·nmplido.· l.1 \'irgcn
&lt;lolorosa, maclrt' del ( 'rt1&lt;'i lil'n lo, t'nq 11•zí, Ít
bnjar lcntnnwntc el C'aJrnrio.
RoslC'11Í11ln &lt;'11 :,;u rnl'il:111t&lt;· paso .Juan, p]
dif;cÍpulo predilecto. y ambos :,;l' ,·n&lt;·:t111innhan á .Jerusalén, n tin de buscar el tinísin10
Kudnrio que habín de cnvolYcr t&gt;l rurrpo bit&gt;n
amado.
Xi .Jnan ni ~larín. prom111l'inl&gt;an una ~ola
palahrn. El camino Pra. larp:o. ¡wno:-o, :,· ca.da. pnso le l't'COrdaha un sufrimiento del Di,·ino Ticdentor. Lo:- que t-t 111liií·n iwp:nían
aquel enmino, miraban a:::omhrnclns r l d&lt;':-1·omolatlor grupo. :\Iaría, muda&gt;vend&lt;la por
rl dolor, de nada ele cuanto en ~ll dc&gt;rreclor
stH'edí,1. :,;r dah:t cuenta.
1Tn poco m~s lejo:;, viéi la \'irp:cn )ladn·
venir n:-Í un grupo dC' jHdíos. ".\ lcjrmono,de esta multitud, "-murmmó ~Tarín inrlinanclo su cabeza sobre el hombro ele .Juan.
- ~o c¡uisirra Yer á nadie y clf'searía &lt;lrs\'a11-1u· un momento en Lt m;'.1s completa soleclad,-y con In mano indicaba, al mismo
tiC'mpo, otro sendero cuajado ele oxincanto:en flor. Ln. noche se acercaba y el perfume
de las flores parecía aún más prnetrante. l&gt;irigirronse al .J:11·,:ín de los Olivos para descansar allí; lugar de soledad&gt; donde breves
días antes había empezado {t desanollarsc t•l
sngrado drama &lt;le la Pasión.
i\farín, sumi&lt;laen profunda rnrditaciún, dirigía sus mirnrlns hacin .TrrnRal&lt;~n. rn tanto

q11,· &lt;'l di:-'cí¡;ulo nrnl1n, ." tratando dl· 1·011,:0- 111w•1fo al,orcatlo. 1&gt;t·:,;ptu'.:,; d&lt;' httf:t·arle
lar {¡ la madre que t&gt;l Redentor k hahfo l-t'- c·ho. le he l'isto ni tiu eu aquel l'a111ino..
i Kxtrnlio eiH.:uentl'ol .\quellaf: do:,; m
iialnclo como 1'UVa, l'XClamú:
~1njer, tú e'm; 1,cnditn entre luda:-, ¡,or- n•:,; llornl;an al hijo muerto de man&lt;·ra
&lt;lll&lt;' tu pena c·s mayor &lt;'ntr; tndas lns demn;; tdgic:n: ¡un crucificatlo! ¡un suicida!
Y ~fnrÍH, dcm1inan&lt;lo su propia angu~t
penas.
P.1saron unos momentos v ::\Iaría Y .Juan pregunfú [1 la mujer:
-;.( 'uúl &lt;::- el 110111 !,re de vnestro hij,?
l'lll pi·e11&lt;lieron cJp 11 uevo SU camino.
La interpt'lada lel'nntúsr drl todo y e
Ue pronto. unos :::ollozos clesganwlore:-: \'i'.
n ieron n tmba r el silen('in de ln noche y la horrnrizacla eon el l'&lt;'c11c1·clo ele tm hecho
pantocu, murmnró:
:,:o]P.fa, 1 de aquel sitio.
-.r uclns.
;.1Ia.,· alguien en est&lt;' jardín'? - mumrnLa mncln• th:•l :-.ah·ador, líl'ida. &lt;lesfnll
réi .Juan.
:'\uevos lamentos, exhalados mús cerra, da, hubo de apoyarse c·n l'l lirazo clt\ ,h
, ,ermitieron ,ipreriar que era una mujer quien para no c•aer. Hqrncst&lt;'. sin embargo, ten
:,;u::; rlos manos hacia ln llladrc d!' .Jucl:ti:,
lm, la11zaba.
La \'irgen detúrnse. Si ella sufría, otra ciéndole:
-.\ poyá0s en mí, pobre mujer. Ynl\'
11111jer paclecía. tambifn y su corazón anrnntísimo la irnpuls(i Ít consolar á nc¡uelln in- como .\"O rn,r (t hacerl()&gt; al hognr rncío.
eQtarri:,; mejor para llorar.
,
feliz.
Entre las somhras de la noche, una 110(·
-¿,Qu{· lcnfo'? -preguntú :\farfa dulcedulce y profunda de Oriente, que ilumin
mente.
la púlicla luna, destacábanse las siluetns
¡:\li hijo ha nnwrto!-murmnrú &lt;•ntre
,lrn, rnuj0res que, cop:idas ele la ma110, fl&lt;'
gemidos la mujer.
rigían de:-:tlc el Huerto ele los Olin&gt;s ú .J&lt;,
Y con los ojos gran&lt;lc•:,;, nhi&lt;'rt1H aún más sálén.
poi' el ci-¡mnto, ·'" los lirnzos lel'antaclos, p:1Juan qued6se un momento nún pnrn. o
recí:1 la estatua de In clesei-pcr:l&lt;'ión.
en el ~ngrado Jardín, pero Rll ,·iRta sc¡rnín
Un temblor conrnlsirn l1izo C'strerneccr el aquel ejPmplo Slll)lime de mii-cricnrdin,
virginal cuerpo de :\larín. El dolor ele aque- perdón, en que la rnadn• ele• C'ristn, do mina
lln nrnjer le recordaba el rmyo, hacirn&lt;lolo do su propio dolor. so:-:t&lt;&gt;nía &lt;·l Y:1eilante 1
m:'is l'ivo aún. Y contemplaba á la infeliz, so de la mac1n• ck .Jucl:1:-.
que se había arrojado nl suelo y en--eñaba sus
manos ensnngrentndas por las espinas .'' as)O( ·- - - perezas de un largo trayecto.
-Yo tamhién soy madre-dijo la Virgen,
y mi hijo ha muerto en la cruz.
.\1 oír estas palahrfü; la mujer, se incorporó. ~11 semblante tornóse lívido. \' tales
l'uent:1 el Eva.ngelista S,rn .Juan, que r¡u
mnestrns de dolor clió, que .Juan pe11só, sin
duda, que el dolor de )Jaría podía tener ip:un l. rirnclo Pi lato librar al Redentor ele las 111:in
--~! i hijo-halhnct•ú la rlPscl iehndn-hn ele los judíos, sahirndo que por cmicli:t

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BI Señor es l&gt;ajndo de la cri1z.

�DOMINGO DE RAMOS

- 26o -

El tlll\lHlo eutero que celelHú
en los frío:; días dt· Dicie111bre t'i
misterio 1lel nal'imiento tlc,l H ijo de Dios, :.;almlanclo en &lt;·l ~iíi o al Redentor de los H om hrL'li.
se dispone á cclebrnr Pl misteri(I
rrncnto dr. su pasión ,\' )l m·rt··.
•
por la tnnl íuimos n:tlimidos.
Aquel Xiilo que Yiú la luz ,·n
un establo y que recibió 1·on10 :'1
,;us primeros cortesnno:,; ú ]11s
~Pncillos pastores el&lt;' la:; eolina:;
dr nt'lí·n, ('5 hoy IIombrt• ])l'Pcligioso que hn llcrnclo trn~ dt·
su palabra incomparabk )' d1•
"ns 1•sp](:ndido:- mila~ros, (¡ n11:1
mnltitutl de gentt'S áviclns de tonocer l:t \'el'(lad ~· dt• amar I'!
Bien.
Hoy entra por la1' ¡rnert 1s clt·
la "nin l'iucla&lt;l cll' Salo111{,n. t':tº
hnlgando
en n11 nsno: ¡ l•,'I , a,
IJUicn lo4 judíos e"peral1n11 r, r
montado en brioso eorccl ,. c·t·itido ele armas de batall:t:, 011
In espada de Rl'y vencedor 1·11 l:1
tliestra ! 1bí y todo, el pueblu
que ha presenciado ,us mi lnJ?rOs y admira sus virtudes i nauditas; sale gozoso (t saludar ni
Hijo de Dios, y alfombra :.;u l'ilmino con ramos y palmas y
rnn ntos, y le vitorea como :, :-:u
Divino Salvador.
Los romanos, que guardn han
estos agasajos pnra SU!' Generales victoriosos, no conciben qu,·
::;e den los honores del triunfo,
con tan serio aparato, á un artl'sano humildísimo que pasí&gt; la
Yida predicando la paz ~· el nw11osprecio del mundo.
Dentro de pocos día~, ese mismo pueblo, voluble como lo:vientos, pérfido como las nndai,;,
pedirá á. los romanos la mm·rt&lt;·
cld ,Justo, y cuando un .Juez ro1,ardc le M á elegir entre el criminal y el mocente, no val'ilarú:
sus gritos aelamnrán nl ladrón.
v sacrificarán al Santo.
· Los romanos se burlar(1n cid
pueblo y del Re:v. ¿,Quifo poclr:1
convencerles de que ('SC' pueblo
se suicida y de que ese fü.\·
reinará sobre las Césares·?
Pero mientras ]l('ga la teni hk
apostasía del pueblo in~rato.
¡con cuánto regol'ijo compnttc l'l
corazón cristiano la ale¡nfa cl1·
la Iglesia al celebrar la fcl-füidad de los Hamos, repitiendo el
1,os.~mrna conque ¡.,a\ u&lt;la Íl In humildad triunfante !
Esas solemnrs ceremonias qur
desde los primeros aiios dl'
nuestra vida. estamof' aco:-tumbrados á ver, y á las cualei; estún ligadas la::: impresiones de
nuestra infancia, cYoran en mw:,;tro espíritu recuerdos a paci hl&lt;'s
&lt;le una fe inocente ~- pura, eomo el raro de luz qnr atra.\'esnha los ,·ri:-tnlr,- rlel templo C'll
qne orábamo:, junto ú nuc:-trns
madreF-, y resplancleeía en lns
rr..armórea-.. columnas del Tabernáculo y en la dorada porh'zuela del ~a!!mrio.
La gall'a.rclía de ln&gt;1 palmac; qu&lt;' :-e ci111- pril'ltosai-: y bhnqubin1a..; nulie,-. Pll l.ts alta:brean graciosnmente :-ohn' las vcnrrabk..; n\- 1·í1pnla~ del Templo: lo,; harnrnniusos a ·o¡·hezas de los Sacerdott'" \'estidos ele oro \' s, •- cles del {J1gano, nro1npaiianclo al eorn r1ll('
da; los srnrillos ramos de oliva\' de adoran- c•rnh: Urorr/11'1,,, r¡ui rn,it i,1 ,10mi11e do111i11i;
te romero, que la apiilnda multitud lcrnnta e:,;tc: di~inn e,p&lt;'ctúrulo, que hiriPndo nucspara recihir la bcndidún del :\f inistro d,· t ros cornzone,-, penetra hasta la~ profundidnDios; el humo del incien:-o qtt&lt;' embalsama dei, del alma, ¿no ha &lt;lP cntcmeccr el cnrael ambicntf' y rn (¡ pcrdrrse. formando ra- zún d!' quien eon~Pl'\'C' i,iquieril el l'C'C'UPr&lt;lo &lt;le

•

.
-----------·---------,------------------------------------1
l:i:l Señor es d,opositado en el sepulcro.

buscaban la muerte, por 1uurcrlo~ :t lfo:tirna,
mand6 azotar ni fü clcntor: ~acóle desnudo,
con una coron:\ r\c c:;pinas en su f'agracl,l t•abt•z:1, y cubirrt" et111 una ropa rieja de púrpura. Y al tie1u1JO que :-aliú, n,clto ú los jut!Ílh\ qtw pedían eon grande instancin. f.U
mnrrll', le~ elijo: fn:e llo1110. Yci:-; aquí al
hmnhn'. Con10 ~i Jps dijera: .\cusáis á C'f-te
ho111 bn! por alborotador y rc\'oh·cdor del pu ehlo, ,b:ís que ticnl' h11mos de Rey: pue¡.,
ví·i~lc aquí. qtw lo n1c11os que tiene e;: talle
de hombre. &lt;.:nanto mús ,k prí 1,eipe. l'uncd,
ptll:~. (t ('ri:;to llagado, atat!o. e:-pina&lt;lo, el
ro,tro lleno ele &lt;'ardcna)I',; ,\' !'ali ,a~: el CUt'rpn
t•nliierto dr rnngre de lo:-: azokl-, nqudlo~ 1liYi11os njos llenos d1• lúgrima,-. Oid ú Pilato.
que dice: E1w /l,1111u.
Wrad, hombres. el grnn amor ele nie:-trn
Dio:;, ()UL' clice:-Tuma&lt;l un J)ic,,-, y dndnw
1111 hombrC'.
Pues di1ue, ,gran Seiior. ;.y ,:"t,· e:; trueque
qtH' ,e pueda sufrir'? ;.Xo rn.; l}lll' te cngnilan
111ús t¡ue en la mitn&lt;l'? Dar nn Dios por un
hombre, ¿.quién tnl \·iú·? ¿.IÜ Justo por un ho111it'ida·? ;.El lnoct•nte por elculpaclu·? ¿.El Hci1nr por t'l sil'n·ci'? ¿.El hijo por t'l e~claYo'?
;.El Hitr•Nlor uni\'ersal ¡11&gt;r ~ll mi:-ma hed,ura'! ¿iiuii:n YÍÍ&gt; trocar la gloria por el polrn'!
,.La riq11rw "1111a por la suma poln\'za'? ¿.L:1
alteza di' I&gt;io:- por l:t bajeza 1lel hombre'! T~1·,·1·
llo,lfo, n•n1edio dl' mi¡.; malei-, hombre quv
pa~a mi,; deurlns. "angre &lt;'011 que se laYai1
111i,; culpa:-, pret·iot'on que "e redime 1ui ofen~a. Pilato t,· me 111uC'~tra Redentor de mi al111a, tu 11.,dn• te&gt; me dn, Tú muere:-, por mí.
Tú clicr,: fü,ta e:-; mi ~nngre, L[Ue derramo por
l'Osotrof;: Tu padre di&lt;.:e: Así amé al mundo,
que le dí l\11 sólo hijo que tenía.. Pilato me
hice: Puet&gt; yfü ahí al hombre que todo eso
1licl': l!,1'CI' f-fo11111 El me diee:-El'CC Ho,,w.
_, [a!I yo di~o: E,·,·,· J),•,1.\-Hornhr(' t&lt;· me

n1uc:;lr.rn, rnús Vio:- te conozco. /;'ere Homu,
que mucre por mí. /:,'cce Dc118, qu.e resucita
por :-í. Ec,·e llom11, qut' muestra mi flaqueza
padeciemlo. Jt:l't1' nru.~, que me dtt su fortaleza ,·enciendo. Dulce retrato de mi remedio,
11ue a:;í te había yo menestl'r para mí. que t&lt;•
¡ en1iesc á H para hallarme á mí.
FH.' PEDRO

:\h LÚ:i

DE CH.\l))i':.

-----JU\-----

EL PERRO MUERTO

Colección l'ell"nJini. San Franuscn,

12.

-Habrá sido ahutl·ado por latlr011, a
rlió otro.
Jesús les escuchó, y echan&lt;lo una mi
de compasión sobre el animal inm undo:
-Sus dientes son rnúf- 1,laneos \' he
:-os que las perlas!-dijo.
~
Entonces el pueblo, admirado, rolvifo;c
cia él, exclamando:
-¿Quién es éste'? ¿.:,-crá Jc::ú~ de ~n
reth'? El sólo podía enc,rntra r:;e alguna e
&lt;le que condolenie y hasta nl¡!o que nin
rn un perro muerto! ........ .
Y cada uno. aycrgoniado. :-igu iéi ,:11 c'.1U1
110, inclin1tnclo la ral11•zn cl1•lanh' dPI ll ijo
1&gt;ins.

---{o)---.f e¡.;Ú" llcgú una tarde ú la:- puert:iti de una
\'ilht é hizo adelantarse ú :-us discípulo:; parn preparar la cenn. El. impelido itl bien y
SONETO
ú la earidad, internú¡.;e pm In;; calle~ ha:-ta
la plaza del nll'rcado.
•
.\llí vió en un rind,n alguua:; personn:.;
agruparlas que contemplaban un ol&gt;jcto e11 &lt;'I
Xo me mue\'l', :,-piJont. para a111a rte.
suelo. y acerc6se para Yc&gt;r qné co,:a podía lln- Saber que me pnicligns tu krnura
marles la atención.
'.\i comprender que,., tanta t11 ht•r11w,:11M1
Era un p~rro muerto, atado al cuello por (~ 1H' torlo n n Dio,: 110 t·&lt;'~:l ele n&lt;l 111 innk.
la cuerda que había serYido para arrastrar!,·
por el lodo. .Jamá¡.: cof'a más vil. más rqrngLo qm: 111L· 111u1·\'1·. :'lludre, 1•:-, tont&lt;'m]'hu
1urntt&gt;, más impura. :-:,• había nf recido :1 lo:- Dando ú .Jc5ús ln1111ildt· -:r¡,ulturn.
1Jjo:; rk los hom hrer,;.
De modo que a I p1'n~ar en tn amarµ:ura
Y todos Jo;: que estaban en vi grupo j1111to Yn no tr l nwc lo :111t:1 r, -..i no adnrnrtt·.
ú la carroita, miraban &lt;·on asco.
-Esto emponzoña "l aire. dijo uno dt• ln:¡.\]1! t,i mi .\ngd &lt;ll' paz temblando ftte
presentes, tapándose la nariz.
Y esoi- di\'inos ojo:- enjugarn.
-Cuánto tiempo aún, dijo otro. c:;'t· a11i- Y 11na gota ele llanto me tmjera;
mal putrefado e,.:torbará la Yía.
-::\Iirad su piel, &lt;liju un tercero, no hay
La honenda eternidad no me p;;p:mta
un trozo de .ella que pudiera apro,·echarse Pues para que yo salrn me cre~·era
para cortar unas sandalias.
Gna lágrima tuya me bastara!
-Y sus orejas, exclamó un cuarh•: ª"'t\l(.:'- --~)o(- - - rn:-:as ~; llt•mt:a: d(' ~angr,·.
·

nqucllo:,; ,.;t•re:,; querido,.; qlll' le
1·nt1eilaron ÍI amar la lwll(·za inefa bk la poc':-í.t ,;u hl i 1111' d,· los
111i,-terios dt• la l~ll'-:ia 1·:1t(1lica'!
111! Pero w·d: hoy si· n·¡,ilt· 1"11
nuestra cultn :;oc:ieclad, algo ch·
lo -que·acont1•ciú!rn L, sotiedad,
tamhién eultn, de los ,\n:1:- y cll'
los l'ilnlos. Filú"ofos, políti('m:,
sahio,, literato,; ~· hon1hn•s, &lt;'11
lin, que 1-1' tie1wn por ,;u¡wrion•r,; .
111 iran t·o11 odio ,· con dPsd{,n ú
la rnultitud qnl' · acltrn1.1 y \•iton':t al Ilijo dl'l l',npintcro ,¡p
\nzart'th. ~· jurnn clrntro ,le s11
c·ora'l.Ílll l101'1':ll' 1inm :-ie111¡,rc la:liurl las que ,lt•ja t•n pos clr sí,
""" llivino Pnturha&lt;lor d&lt;' las
e·1111&lt;: ic'n&lt;' in s t:o rrom pi elas, rsc·
dul&lt;-t~ y al ll1i:-1110 tiempo lc'ni111&lt;~ liiwal ele todn,; las iniquidad"" púh!irns .\· uniltns ....
Y mici11tras el púhl iro ;;1• l'tlll.!!l'l'"ª
,.., nl rcdrdor dl' los Snnlun1io, grila!ldo: ¡Hosanna y l l'lldit·iún al qul' viene t•11 11rn11hrl'
cld l-,t•iior!, ello" disN1nen ~· St'
l'onrn11iean l'l1trr !-Í In n1:1n1•rn dt•
1wnler nl .Justo, .rn :wu:-únclole
el,· enemigo del ordt•n, y:1 de
prnpag.1dor I le la ignor,llwin, ya
I lP irnpostor a mla;,: 1 que sit•m brn
l.t supcrstieión y l'l fanatismo, y
1·01wn en seguida ú ¡wdir ni n•¡ .i·&lt;·se11tante tlel César, que lo
prenda y lo juzgu(': y Pilatos
los m·e eon lwnc, olcnC'ia ,. nwnda :ll'.l'llllC'Hr la imagen clr Dio:,;
de In;; 1.·scucla,, .,· cxpul,.;a al
:'llaestrn &lt;le la rasa de la l'icncia.
e¡ ne ele be· srr C'asa lle la wrclad.
y &lt;leja que los "iles sec:nae1•::; &lt;le
los e"cril1:1s Y fariseos alboroten
la, calle, ~· ias plaza:-, con blasi'c'lll i;1s qu&lt;' regocijan á :,-atanús.
y nrn Id icione::; que estrcme!'rn ú
In, misn10s Angl'lc,- ('11 :::ns n:-:ientos inmortale,.
¡Oh e:-¡,ectú&lt;.:ulo admirable!
Ln raza ,le los :,;of ista:.; que se'
\·eng{, en el C'alrnrio (ll' los triunrn, ak:rnzaclos JJ&lt;ll' .fo,ú;.; en l'l
kmplo. l'll la 111ontaíia, l'll d
i\P,-it•rlo y &lt;'n tc~&lt;la::- partc's, no
1·1·1-,\ de bnst:ar Íl trnrÍ'¡.; de Jo,siglos nuevos calvarios que le
\'ell~IW11 ele lo:- llllC\'OS triunfo,;
dt'l l lijo del carpintero. Pcm
Pstos c·alrnrios, como el ele .lerusalt'·n, se nielYen ,icmprc rn
('1)1\tra &lt;le lo:,; sofü..tas Y los ,·ercl ugo,;, .,· cuando esta r~tztt inextinguible ha crdclo que al fin
sonó la hora de su Yidoria "
quP el .J ul"to ha muerto p:11:a
:.;icmpn•, :· &lt;JllC el pm•hlo no rnlYarí, j:unús á adamarle 1·omo :'1
:;u Hl'v \' eomo ú ¡;u Dios .. .. lin,;qurs 1\t;mcro:-os d(' palmas:· mmos ¡.:e agitan otra rez C'll c·l r,;pacio, ). gritos ele i llossanna .v
hcndiciÍJn al que Yienc en el
nom hrc del ~cilor! hacen tC'mlibt· de nlegría ú los aires, \' .fri::ús entra \rn'is ridorio,o · c¡u&lt;'
nunca por las pnc•rtas de la eiuclad, y rnn\'iertc el l'ttlYnrio c'n
l'apitnlio, y en sohlados dr t-\l
g11nr11ia á lo~ mismos que le• habían puesto corona &lt;le ('::;pinas en
la frC'ute, y ectro de caiia ent1 &lt;'
las manos ...
¡Oh Iglesia! ¡Oh fuente inngot:tblr ele prodigio!'! ¡Oh manantial ele Vt'rdacl ·" &lt;h' pcwsía! Quien te rC'eonociú .v te nhorrecr, quit'n
fué mecido rn tu regazo y te \'entle. t•s ne\ ioi;o parricida, para cuyo penlún son ne1·&lt;·sarios torla ln miscriconlia rle Dio:-\' toclu el
,unor c:le .Jcsucristo hal'ia los hom br~s.
VALENTlN GOMEZ

�MA'TER DOLüROSA
Por tu ... púli&lt;.la" mejilla:- eurno ru:-a:- clen1aL'!',1das
Que azotó el i1wiemo nudo l'on :su látigo ele hielo,;:
\'a cayendo &lt;le t11:,; ojos eomo perlas rongcla&lt;las
El ramlal ,le 1,~ancn llorn que ,e ananean lo:- &lt;les,·ell&gt;~.
'.\o hay ,lnelos ('11 la ,·iLla &lt;·ompamhles con tus duelo:~i expresión más doloro,;a c¡uc la q11c ha.r l'n tus mirarlas.
Al ro&lt;lar de tus pnpila~ como pL·rlas congeladas
El raudal de blanco lloro que te arrancan los dcswlo:-.
Al mir.ir cómo la turba misernblP ,. crnd awta
A tu hijo, que ya tiene la rnhez:1 tochi: rota
Por el hierro -:,· las espinas que lo hieren despiad,Hlas:
Tus pupilas clolorosa,; rnel\'es triste hasta lo~ &lt;·ielo:y PI raudal de blaneo lloro c¡ue te arrancan los ,lesvelo:\'a cayendo poco á poco como perlas eongrla&lt;la,;.

ALF. ZEPEDA WIXKFI LEI&gt;.

---··() ·---

LA MADONA Y LOS CUATRO SANTOS
E" f;'t,·il &lt;·0111prcn&lt;l&lt;·r 1h e:-ll' l'UhlinH' au11&lt;¡111· :111tiL·t1ad11:11tar, h ¡mifun&lt;la &lt;ll·,·uciírn l'Oll que :--t• YPMrnli:1 ú la Jgk:--ia l'II
:u.:¡uE'llos eí·lehre" días de la. k nnll's que hu; :-&gt;('('la.;, llanrndn.; n·
formi4a,i. infu11cliera11 \'lltre los &lt;Tislianos el (':,;pírit11 rl1' &lt;·&lt;•nti-"Y ·r$in. IIrlos aquí. cuatro :-,rntns 1·nro1w:,; ek la Igle~in. patr1111os de la Catedral para la rnal se pintó p,:tp cmvlro, introch1c·i
dos á loR pirs ie In ) [aclona r,;in C'l menor L",crúpnlo ú c·mwi&lt;'llria de a nacro r1ismn. E111:ar¡¡:os :-emejan1t :'1 P:-t &lt;' era II lc.1:,; que n·ci bían lo~ pintores tic aqm·llos tirmpo:-; de los mnnjc·s qtw d,'~&lt;·aban decora r Sil" eapillas. Los santos rstán \'C:--tidns dt• gal:\ rigurosa con la:; insignias d&lt;· :,;ns r&lt;'spcctivas jcrarqní.1s. El ('ard!·nal y los obispos llcrnn los gnnntes .'° anillo,; de pre l'pto: l'I
primero con capelo, birreta .r •,·e-ticlo pú rpura: los :::egu11cln.;
eon :,;ns báculos pastorales, mitras y w:--ticlm: viol 1d0.;, mirnt r,1,que el vicario dr Cristo en la tierra se distingue por el anillo (]lll'
lleva en el pulgar ). h1 tiara, ú ~ea triple corona. ~ímbolo de lo:diferentes poderes que reune en su cabeza. L'I pedrería ele las
mitras v la tiara, los C'a yados r los bordados ele las capas magnas, lanzan refulgente~ i·aro~ e11 torno rlrl Divino Xiño que na&lt;'iÓ en RPIÍ'n rn sn 1?.;tnh\o.
1

1
:-

La Mado~a. y l os cuatro Santos

JESUC~ISTO

(('&gt;lección de Postales de "La Nobleza:·

LA MUERTE DE JESUS
H irviente el mar, t•on ín1pl'lu gnlpr,1
su cinturón de rocas f\olitnriu;
llora el aire C'Oll eco foncr.1rio,
). por la~ altas búvedas ondea.
l~ntre cúrdcna luz relampagtll':t
envuelto el sol con fúnebre su&lt;lario.
v en las rotas vertientes del Culn1rio
;·necla la sangre que en la cruz gotea.
llt:ge el simouri con bárbaros eantnre~:
llorando sordo en escondido puerto
y turbando la paz de los hogares.
)lucre Dios en rl Gólgota desierto,
y empiezan ú canta1 mundos y mare:-con ronca voz el funeral concierto.

Colección "La Nobleza." Pu~nie de San Frantisco,16

alcanzado la dicha y asegurado la inrno
dad, llega la. muerte y drstruye sus cspe
ias.

Qui.en los amaba: Yiene después á regar
tumba con lágrimas-:,• con flore:-; pero da
:,;olo paso el tiempo, y ar¡nellas flores se
&lt;'hitan y aquellas lngrimas se i,ecan.
Entre las piedras a¡!ridnrlas del sepu
1
¡Xo'.1111,u,i., 11111ri11,·. 1::xvlamahat·l prcdill'.L'el jaramago, Y: :,;ohre las rninns del
crece
t , amigo el&lt;! ) f rcenas, rntcrprl'tnndn 1·11 v,-\a
frn:it' el :-neño de la inmortalidad C[ll&lt;'. de:-- cuerdo, nacen en el alma nucvoli umorett.
¡Tal es la historia ele los afectos " &lt;le
dc el comienzo de los siglos: agita ,•l &lt;·en'l1ro
granclcza-- humanas!
·
,. el corazón ele los hombrrs.
· Pero no hay StH•i10 alguno qu&lt;" ::-ea h1.11ta
11
mrntira como esa inmortalidad.
.\ pelan los héroes y los sabios al jn icio &lt;k
llay, :--in embargo, un hombre; uno e'
los póstcros, cre.n•ndo hallar en Í!l ln ju,;\ it·ia
q ne no mucre, porque &lt;'S ele ayer, de ho
dt•negada por sus contemporáneo:-.
.,
Y pasa el tiempo. :,· m1c,·a generacwn se rle mañana.
Han pasado ya diez y nueve siglos de
lcrnnta; pero la mano que creyeron Yl'1Hlría
:'1 ceñirles l'l laurel apctceidn, e:,; la que ho- trúnsito por el mnndo, y es todavía re.
la:- almas y amor de los corazones.
na su nombr(' y extingue su recucnlo.
Por él eierran las vírge;1es su espíritl!
Esta es la historia de las gramlez.1s &lt;11,J
maculado Y sólo lo abren en misterirn,o
111 nndo: conmueYen un · día la ti&lt;'rra con el
&lt;·struendo de s\18 bazaflas; mas, a penas llega- &lt;¡11 io para enviarle sus perfumes.
'.\[onarC'as y repúblicos abandonaron
&lt;los al zenit de su esplendor, drsci,.nclen ni
caos y se desvanece su recuerdo como la pn, su poderío y ,-n gloria, ú le sin·ieron
hrraldm; &lt;le f'll nom hn·.
labra que los nombra.
Alejandro! Cé:-ar! .\ristúteles! ::;-orn bre~ ·'"
,-ólo nombres! ......... ¿.Qué proclucC' su rccnPrdo infecundo y estéril'?
¿.Quirn sa.be ele ellos? ;.QuiÍ'n aclom :-&gt;ll !"l'pulcro y ycnera su cuna'?. ........
.
¡.\ h! 8u nombre fué humano, ;-: ningún
nombre humano hace palpitar un coraz{rn por
muchos siglos.
\'an lo:,; homhres, :-abio:-; ,, ignorantes,
grande:--). pequeños, buscando por el erial
de la tierra qniL'n los ame p.na siE'mprc. Derraman su corazón sobre otro corazón; ,·a rifican ? consagran todo su ser y su vida tocia
:1 otro ser y á otra vida; con apasion:1tlo$juramentos creen asegnrarsc y pertrecharse
contra el olvido. Y C'uando piPnsan haber

Han hundido por :rn amor, en la ub:scuridad de un claustro, prince:-as y reinas su
grandeza :,· su hermosura, creyéndo:--c &lt;lieho88.S si, ante los pies de ese hombre, en le-U trono terrestre: contemplan la:-- l1lanca"s limes
labrad2s por ellas, ~· juzgúnclose rnn:; felices
aún, cuando, por intuición incfal,ll'. Yen, ante solio conquistaclo en el delo por t'S&lt;' hom.
hre. los obseuros sal'rilkins ue sus ahna:-.
fnnumerablcti júYtlle" le cum;agrall todavía su cuerpo :· lus rnstos amores de :-11 corazóll, ~- lejo"' ele la patria ·" ,Je la familia.
acaban entn' los dolorc, tkl 111:ntiriu, una
vida c¡ue bien pudo 1-'er 1k placcn·s :,· ele diehas.
Yan por él ln:- &lt;lo11cellas ¡'¡ hl11Toro::-a isla
para dejar allí sus e11ea11tos :· :--u florida existencia, entre ios horrores y las misPria~ &lt;ll'
&lt;'nfcrmedad asquerosa.
¡Oh, sí! ¡.Jesucristo e,; el único in111ortal!
\'iYe aún en todos los e:--píritu:- rectos, i1tilpitan por él todos los eorazones honrados.
Ha&gt;· todavía c1uien sienta los ultrajes á su
memoria, quien emplee su vida, sus riquezat:-,· honores, por L'\'itar uno sólo; ." cuando t'll
su presencia se le ofende, experimentan cuanto:- le aman, inmensos dolorcr-.
Había :--nfrido con heroica entereza el franrés .Juan Gabriel Perboyre, el mús terrible
,le los tormentos ele la China: fueron atados
los pulgares ele su:; pies ú la extremidad ele!
!iópilo; eoloearlo sobre arena candente, se le
puso sobre las piernas una barra ele hierro:{¡
las E'xtremidades de ésta se asentaron &lt;lo:-verdngos, &lt;itiienes subían y bajahan alternath·amente: 111ientrns el :-anto sufría los tormentos, ni una queja, ni la eontusión dl' i;us
Ínfü,cnlo:- r(·,·elaba sus dolores: pero ~e az~tó
después en su presencia una ima¡!!'ll ele ( 'risto, :-,· el intrí·piclo mártir sufrió tremendas
,·nnrnlsiones de angustiosa pena.
Como la recia lhwia extingue prontanwntt· el incendio, así, el riom bre poderoi;o &lt;le
.Jesús apaga las pasiones de lo:-; hombres v
110 sólo los que arelen en el :--ecreto elcl 'ai11111, sino aun las que rle su,·o tiencll'n [t mani fr ...tn 1-.~I'.
•

lle:spiran&lt;lu sangre \' \'etwanza corría Ca- de v:,;c himnu u1ÜYer:-al que principió con l'l
lleja ú des!ruir á Guanajua!~: Fray Diego &lt;lt&gt; naeimiento de la \"irgen y no arabarri cm11113elaum.aran le toma las bndas del eaballo ,. tlo se consuman los siglos.
~ólo ,Jesú::; es in mortal: :-ól11 .El puede hale impera, pre~entándole una imagen de Cri;tll tlavndo en la eruz: "¡En nomhrr de {.ste. , ·t•r partícipes tle &lt;'8&lt;' raro dón :'t sus amigos
.
te llla!Hlo qne per&lt;lonc:--!" Y el leín1 ch' la:,; n•rdaclt&gt;ros.
~í,lo
El
t•s
grandt&gt;
porque
es
Dio:-;
ma::;
ha
ltatall3s, dohla la enb&lt;'za :· penlona !
prometido :'t ;;us }l('r11iam1s que serían diose:,i. ('OlllO EL ~t· anonn&lt;lan. ,. :-&lt;· de:--pn•ndrn
111
dt&gt; sí 111isnHls.
"
J!uiéne:,,, fuera de .Jl':--ueristu l1cu1 lu,,rado
1\'
.
'
,.,
t•sa vu· 1a umwrsnl
1·11 la,; inteligl'neias :-,· l'II
lm; corazones·?
Un lwu1bn.' qut· era eximio ante :su epoca
_f-ól? ac1uello~ 11u~., ligado::- á El por'el amor, y merecía serlu, &lt;1mfNmlia que la grandeza
tnunfaron ele H 1111:-;rnos pam :--er, como .fr- de .Te:--ús se le imponía tanto, v con tan clasú~, glori ti('ado~ ante los cielos y la tierra.
ros te:--timonio:--, que la fe &lt;'11 si1 cliYinidad no
El los hace partícipe:-- de :-u ii1111ortnli&lt;bd. ll' p~recía ni si11uiera meritoria; y que :;e
Franeiseo tic Así!-', Benito .José Lalin-. hu- a&lt;lm1raba ú n'eC'~ (1&lt;· que no k falta:--cn rnrmildes ~· desprcciaclos 111cmligos, redben migos.
uniYeri-al homenaje de admiración .,· carii10Pero ¡ay! :,;e nercsitaba que .Jesús tu\'icrn
sa ternura L'll tonas las u;cneraciones, 111ien- no sólo la. inmortalidad eld amor, sino tamtrns que poco:- saben si existiéi \'irgilio ú l&gt;Í bién la del o&lt;lio.
la (-irecia escuchó atónita alguna vez lo;;
:-,ólo de El f't- el priYilegio de los eneHlicros
ac~ntos in:--pira&lt;los &lt;1&lt;'1 :--ublime t"iego &lt;Ir Es- 1•tl'rnos é irreconcilia.bles.
emHna
Un odio muere v otro :-c lernnta: ma:,; t•l
En tnclas la:-- nacionc:-- y en todos lrn, pue- t ¡uc se tiem' á .J es(i°s, :--u hsi:--tc despn?s &lt;lt• 11 iez
blos se levantan altares á una obscura y hu- Y 1rnew centurias ..... .
111ilclc Yir¡¡;cn de ~azareth, á quien ciamos · 'fodo el día pelean sus enl'rnigos y aprc~l'On to&lt;lo eorazón el clukí~imo nombre dl' tan &lt;k nochr sns arlllas pnra el nne\'o sol &lt;·n
'.\Iacln;; ella no ¡·onqnistú reinos, no descu- que es¡wran el triunfo.
brif1 nueYos n1tmdos. vi\'iÓ Y mmiú entn·
Pero nac-e otra Yt'z la luz, .,· alumbra otro
obscuros plebeyos, ~in que lÚs nadon&lt;·s lle- C'omhate y otra nueya derrota.
µ:aran n per.:ibir su existencia.
.Jesucristo, entre tanto, mira cle:-dc su troY sin embargo, ¿.hubo algún h{·roe, algún no ele amor, nacer y morir todo lo que es del
1t,gi:--lador, cstaclista ó tilúsofo, que, coi110 ella, mundo; los hombres y rn efírncrn grandeza,
rc('iha a.&lt;101 al'iones. y hnnH·najes de nn tah&lt;&gt; lo:- tiempos y su instantánea gloria.
al otro del mun&lt;lo'?
Y, como lo predijeron los profetas, como
Por ella lo:,; reyet- de la an1uitecturn krn11- lo anunciaron los apóstoles, y como lo prelan hasílieas majestuosa:--, los genios del liu- &lt;lica aun la conciencia &lt;le la humanidad .Jeri l, \':-tatuas magnífieas: los que tienen el ra- :-:unisto, á despecho de todas las iras i1~poro pod1·r tle dar la vicia ÍI lo~ lienzos, la pin- tentes. de tod is los odio:,; t-atánicos, vence.
tan y dt•cor:m ton :--ingnlar belleza, .\'.los c¡ul' reina, y goza ele omnímodo, absoluto é inconsaben arrancar [1 una lira i11visihlc acento1:i traslahk poderío! ¡ rinrit: l'&lt;'f/1wt, im¡irtat.'
indescifrables que penetran con virginal perturnc en &lt;'l alma, no han deja.do en ninguna
11ación, en ningún si¡!lo, que fenezca la Yoz
Can,íui¡ro ele IR Cate&lt;lral de Mo1·elia
humilde clr la plegaria, d aeento majcstuo;-;o

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tTO lepertorio de r,túsica yAlmacén de Pianos, Organos f Instrumentos de landa y Orquesta. Suplicamos á nuestros marchantes tomen buena nota de nuestro nudo local que está ubicado casi á itinte
meh'os del Jardín de Catedral, entrando por ti 5 de ~ayo, para que cuando fen;an á la Capital se·
efittn las molestias consiguientes buscando la Casa.
1ara los Sacerdotes y Organistas destinaremos un departamento especial para que puedan pro·
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PROPIETARIOS: Lic. Joaquín D. Casasús, FernandoPimentel yFagoaga,
Donato Chapeaurouge, Emfüo Meyrán, Enrique C. Creel, Miguel Iturbe,
Ramón Alcázar, Manuel Aráoz, Antonio V. Hernández.
SUPLENTES: Líe. Rafool Hernández Rómulo Larralde, Carlos Bracho,
Guillermo Acho, Mariano Yáf'iez, Alberto Terrazas, Carlos Casasúe.
INTERVENTOR DEL GOBIERNO, Francisco Cortina é Icaza.
SE&lt;:RETARlo, Gabino Dávalos.
CoMISARIO, Juan F. Brittingham.
GERENTE, Fernando Pimentel y Fagoaga.
SUB-GERENTE, Federico Kladt.
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1!:l buen sentido práctico del público, que naturalmente no ha debido ni podido extraviarse al
impulso de _elementos malsanos ó mal aconsejado1
del comercio, en una campaña de obstruccionismo, por fortuna impotente, ha recibido con general aplauso los esfuerzos de noble emulación
y de sincero entushsmo con que la dirección de
"El Buen Tono," S. A., ha venido parando los
golpes que se le dirigían.
En esa lucha de intereses, que todos tienen por
principal fundamento atraerse ó enajenar la voluntad del mismo público, por fuerza vencerá
quien mejor sepa agradar á sus consumidores,
ofreciénrloles, no sólo un producto excelente y
perfechmente trabajado, sino que, adem~ s, como

l I t.a v. nid, bac.endo "El Bum Tono,'' S. A.,
lleva. su buen gusto y su chic hasta el .extremo de
prasentar sus mercancías de modo verdaderamen
te sugestivo y simpático, haciendo que bellas y
airosc1mente ataviadas señoritas desfilen por los
paseos públicos y por las cafüs más concurridas,
ofreciendo sns magníficos cigarrillos en una cestilla. muy limpia, donde se ven en conjunto las
.
diversas marcas de sus cigarros.
rodo el mundo sabia, por EL TIKMPO, que
"La Unión Marcantil" trataba de retirar del
mercado [naturalmente entre los.socíadoa de
ella 11a venh acostumbrada de esffis productos.
Entonces" El Buen Tono," S. A., haciendo uso
de su legítimo derecho, puso en acción su ejército
de ''hombres-sandwiches" y los lanzó á venderá
su constante público que siempre lo favorece, todas las marcas de los cigarrillos que aquellos comerciantes querian boicotear.
Tan eficaz fué el efecto producido por las avanzadas de estA ejército, que poco hubieron menester de los refuerzos de las graciosas cantineras,
que desde su primera salida á campaña acabaron
con el obstruccionismo de los recalcitrantes coligados.
También el público en general encontró graciosa la ocurrencia de 111 activa empresa y premió

con su aprobación unánime los esfuerzos que hace por complacerlo.
Ri es verdad que nadie es sensible á los halagos
que lo seducen, "El Buen Tono" ha hecho muy
bi~n en procurarse la ,impatía de sus numerosos
clientes demostrándoles todo el interés, todo el
cariño con que saben que siempre ha tratado esta
fabrica á sus clientes y consumidores.
Buena prueba ha sido eEta á que las circunstancias lo han orillado, y buena muestra ha dado
de su potencia para salir vittorioso, despltgando
toda su actividad y energía pare. obtener el triunfo.
Ilustramos esta página con dos grupos tomados
de algunas vendedora~ ambulantes que "El Buen
Tono" bautizó con el nombre de "cantineras" del
ejército "sandwich," todas jóvenes entusia&lt;tas
por la causa á la cual consap:raron sus servicios.
El resultado no podía ser dudoso.
Personas que antes no fumaban han hecho su
debut desde luego, atra1das por la nvvedad.
La propaganda crece de modo fabuloso, y hoy
todo el mundo se hace lenguas de la estrategia de
"El Buen Tono," S. A.
No es sólo simpatía, sin9 admiración general,
la que ha despertado esta manera de servir á sus
favorecedores.

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>A~o VI.

MÉX1co 1

LA

Do~mmo t'í

DE ABRIL DE

ASCENSION

1906.

DEL

SENOR

NUM. 16.

GustaYo DorP.

• •

J.

•

-

�de carruajes en el hermoso y aristocrático
Bosque de Chapultepec, continuándose las
batallas por la noche en las avenidas de Plateros y í--an Francisco; calles que serán vistosamente adornadas.
Del seno del r\yuntamiento se ha nombrado una eomisi6n general organizadora de la
hermosa fiesta, comisi6n que desde luego di(,
principio á sus tra~ajos imitando. a~ent~mente al ~eñor Presidente y á su distmgm·
da esposa para que presidan la hermosa fiesta.
La noticia, según hemos podido apreeiar,
ha sido .muy bien recibida en nuestra rncil·dad y sabemos que muchas familias acmuodadas engalanarán sus carruajes. pue:;;, como
es costumbre en las fiestas de igual género
celebradas en el extranjero, se ofrecerán premios á los vehículos mejor adornados, y el
buen gusto, ingénito en los mexicanos cuando se trata de adornos combinados con c~a~
preciadas galas de la. naturaleza, pond rá en
grave comp~·omiso al .Jurado, pues n~ ucho~
coches habra merecedores ele los prcmJOf:.
Yarias distinguidas seitoras y seliol"itas y
honorables caballeros, tendrán á su cargo el
difícil díscerni miento &lt;le los premios á quirnes resulten venct&gt;dores en ese pr6ximo grn II
concurso floral.

Pncua de Resurrección.
Pas6 la Remana í--anta y pasaron las grandes y solemnes ceremonias que reenerdan al
mundo entero los hechos aún mús grandes y
solemnes que con ellas se conmemoran.
Desde que el Redentor vino al mundu,
desde que con sus obras leg6 á la tierra ese
dulcísimo poema de amor y caridad, en cuyas páginas se e~1cierra cuanto más no?le '!
santo pueda existu, celebran las generaciones
todas el recuerdo de aquella época que reRpetan basta los mayores enemigos de la religi6n.
.
.
Incapaz de expresar aquí con el colorido
que quisiera se siente este cronista, cuy_o deber es anotar en su reseña hebdomadaria las
impresiones de la semana, las emociones que
despiertan en el alma esos días santos y los
sentimientos que durante ellos animan el
coraz6n.
Bien dijo quien escribía que estas solemne,;
ceremonias que desde. los primeros años ele
nuestra vida estamos acostumbrados á ver, y
á las cuales están ligadas las impresiones de
la infancia, evocan en nuestro espíritu recuerdos apacibles de una fe inocente y pu~a,
como el rayo de luz que atravesaba l?s cris;
ta~es del templo en que orábamos ¡unto a
nuestras madres, y resplandec~a en las marm6reas columnas del Tabernaculo y en la
dorada portezuela del Sagrario. Pero el Yiernes Santo ha pasado, y las ceremonias del
Sábado de Gloria, preludio de la elegía pascual, contrastan con las de los días precedentes. Las iglesias hánse despojado de su aspecto de tristeza y los alegres repiques de sus
campanas invaden los aires invitando á los ·
fieles para la fiesta de la Pascua que es y debe
ser todRalrgría.
De acuerdo con esto y con el aspecto que
la Primavera ha.hecho tomará la Xaturaleza,
á la cual, por ser nuestra madre dehemos

Ida Soragna, soprano lírico

Mas hay en ;\Ioraleda un noble arruinad~,
l'x-calavcra por falta de recursos, dado á la
hehida y fil6sofo á su manera; este señor
arregla lo que las selioras querían desarrc;!lar, y loµ:ra que ,Je¡;ús ~- Natividad realicen
iibremente sus anhelos. réndose á ,\ mérica.
Este mismo consejo le da.Teresa á Xatividad,
pues reconoce por experiencia los perjuicios
que se si¡nwn de enajenar la liberta&lt;l .r el
amor.
Tal e::; en ~squeleto el argumento de la
obra que ofrecerá esta noche la compaliía ele
Yir~inia Fúhregas y en la cual hará su clebnt
la nueva actriz t-,ra. Guatlalupc Yivanco de
l.hthoff.
La misma compañía se propone poner en
escena rnrim, ohras de autoreR mexicanos y
las que resulten premiadas en el concurso
abierto por la Secretaría ele I nstruccióu Pública y Bellfls Artes.
La temporada de6peraen Hidalgo, se presenta tan1bíén muv animada. Se han abierto dos abonos, uno para veinte funciones de
noche y otro para seis de domingos y días
festivos; en (·st~ no se repetirá ninguna 6pera y en el de. noches solamente aquellas que
por sn novt&gt;d:id lo exija el mismo público.
La empresa H' ha comprometido á que en
las 20 funciones de ahono dará por lo menos
1G óperas distintas, entre ellas la¡.; dramáticas

el e~treno ele la comedia de Benavente "Los
Malhechores del bien."
\ cerca de la primera nn tenemos refcrcnci; alguna y espcramo~ verla; en cuanto á la
St,gunda, he aquí una idea ele su argumento:
La acción se desarrolla en Moraleda, en
el cual puehlo Jleyan la voz los f.ensatos, los
i.erios1 los austeros, los que quieren hacer el
bien pero sabiendo á quién lo hacen. No
son ~a.los: son equivocados; son los fariseos
modemoR; los que se atienen á la letra ele la
Je\' más que al espíritu de ella; los que hace'n la caridad al son de trompeta; lo¡.;
que, según hermosa frase del autor, siembran para recoger.
Representan esta. fase soci_al en )lorale&lt;la
tres sefioras de concl ueta mtachable, que
creen de ]mena fe que su deber es encauzar
las almas por el camino tedioso y austero
que según ellas, conduce á la morada celestial.' Por esto en l\Ioraleda no hay más regocijos públicos que los que proporcionan dos
orfeones, uno de hombres y otro de mujeres,
para evitar la peligrosa mezcla ele sexos; las
funciones que se dan en el teatro han rle ser
antes aprobadas por las juntas de seiloras; la
caridad ha de ser cjedcla después de prolijas
informaciones acerca de la vida y milagros
de los socorridos. Lo &lt;le ('has bien siu mimr
á 1¡11ic11 ,.. Í10 rige en Jloraleda.

Agu s tí n Agü e r o s .

EL INCENDIO DE "LA V ALENO IANA"

t

Los teatros.

••

obedecer y asimilarnos á su ges~_;, se anuncian enlaces, reuniones, brillantes temporadas teatrales dramáticas y líricas que ofrecerán amplio campo de distracci6n á los buenos
mexicanos.

Hánse inaugurado con bastante cn~usiat-mo las temporadas de Pascua en los diverso~
salones metropolitanos de espectáculos.
Mucho prometen las compañías en cuesti6n ele estrenos y alguna de ellas ha co111enzado con ellos desde luego.
Paseo y combate de flores.
La Compaiiía de Yirginin. F{1bregas, ~:uaclro muy homogéneo y simpátieo, amrn&lt;:1al11i
El llamado /!aseo de los j1ores en la calzad.a
v canal de la Yiga es una de nuestrns trath- para cubrir su primera función, .~ne iu'..~'
haber sido anoche, la represrntac10n &lt;le El
cionales costumbres que degeneran.
Despertar," de Paul Ilrrvieu, Bi~~1imdn ho.r
Este paseo con que se saluda la llegada &lt;le
la Prima'\"era tiende, como la mayor parte de
nuestros viejos usos, á desaparecer, ÍI ahuy_entarse de nuestro ayankado y tanto europ1zado ambiente.
~in embargo, algo hubo el \'iernes de Dolores en h calzada y canal de la \'iga; y los
famosos indios rerdcs que ele la Reforma fueron transladados allí, Yolvieron á Yer alµnnns
caras carruajes y trotones que anks lt&gt;s rran
famiÜares pues á diario los veían cuando
guarda bn~ llt entrada de nuestro magnífico
1mseo ele la Refonua.
.
...
Buen nútnt&gt;ro ele chalupas y canoas v1stosamrnte adornadas recorrían las aguns &lt;11'1
canal y en la calzada, carrunjes, dl' alquiler
• ~J
en su ·mavoría y con gentes aon .~anclas c-n~i
en totalidad se cruzaban con multitud d1'
pedestres y t~no que otro automóvil p_resta11#
do al sitio aquel un aspecto bastanteanmrndo.
Rin embargo, lo que menos hubo rn c¡;c
pa1&gt;eo clr las .flores fueron .ffore.~.
.
Pero, afortunadamente, el .\yunlannento
actual siguiendo el ejemplo tle los que han
funcionado estos últimos afio,; y para hacer
un triunfal recibimiento á la Prima.vera, en
cambio de ese paseo tan poco lucido, prepara
una hermosa fiesta floral semejante á las que
hace cuatro años vienen celebrándose á prinl'adon~l
cipios de iiayo con gran brillo y esplendor.
La tarde del primer domingo del entrante
La Padovani, soprano ligero.
mei:. hahrá un combate de flores y concuri,;o

"Forza del Destinot "Otello, ·' '\\ ida,·'
''Hernani,'' ((Baile de :\Iáscaras, · · '' Africana,'' ((Rl1;,· Blas,, · ':Gioconda, · · y el estreno
de "Uermania," de Francheti, con todo el
aparato escénico, suntuosa~ dewracioues,
elegante vestuario y vistoso atrezzo que requiere.
Francisco Fuentes y su com pali ía hará las
delicias del público de ,\ rbeu con su magníficu repertorio, conocido p de los lectores lle
EL Trn~rPo. Entre la:- familias que sabemo:se han abonado á esa temporada dramática,
están las del General l&gt;on Porfirio Díaz, la de
Don c+abriel )[ancern, tlc Don .\ndoquio
Sánchez, de Don Luis Salazar, de PasqueL
ele Rubio, de Quintana, ·,1c Zaldívar, de
Eznaurrízar, de Ortega, de fü.ltrán. de ChaYero, de Ramos Pcdrueza. ele Baz, 1lc .\ rratía, de Hope, dr Franyutti, de Pruneda y
otras muchas.
Por último, el ( 'ireo Orrin anuncia la reapertura de sus puertas para hoy, presentando nuevos artistas contratados en los Estados
rniclos y algunos de los cuales se dice son
verdaderas notabilidades.
Esto es lo que hoy pucclo comunicar á lo:r;
lectores de este semanario, á los cu2les tendremos al tanto &lt;le todos e;;os espectáculos
que se preparan.

1.i

.

)

.

,

Eliea Orelli Valenti1 soprano dramático.

•
-.,.,

.
,·

··•··
......

"'

\.

'

LA NEGOCIACION

DESTRUIDA

POR

. EL FUEGO y ALMACENES ADYACENTES.-Fotografía tomada algún tiempo antes del siniestro.

'

�0

p;r venir r biemiestair. Lais :d:eud~ extr01IDjera~, la cuestión die lOIS Ba111100S, el .probl~ma mooetairio, la deip,reci,ución d•e la
¡: ,Jaita, e1bc., e1Uc., han isrudo, erutre nmdhos
~tro.s, ,'.:O.s temas á que can¡ éxit-0 d1igrro
cue stt esfoerzo, hia ,d12d,ica1dio preferetnlt·.:!
atención.
Pero esta ,!a1bor seiria y profunda, esta co ntribuóón ~ficaz y po:sitiva a,l progrelSo m¡otablleo de s,u país, no ha,n em'ha•r-O'aJdo d:e,1 toid!o sius facu.lta\dies y la focurndidlatd de ésrt:ai5 se ha revela.do talmbién
e1n sus bien oon10cid'a1s abras litcnar.i.as, entre las cu&lt;lll&lt;"S es joya d·e precio in1ca1oulaibl,e su bra&lt;llucció:n die "Etva1n.gei\1i,nar' de
Lon.gfo,Jlow, qu,e figura cnrt.ire las que 1dlau1
nombre á la lirt:eratt1ra la,tJ~no-aime.rican,a.
Secretario Ge,nera1l ,che la SegumKLa COl.nf ernnicia Inrt:crmucinna.J America~a d~ Méxko, el señor Car-a1~,ú.s .se attrajo el aip,redo, ei1 cariño, íntimo y 01:· ,aif,ei:;:tu,o.so ricspi'il:&lt;o cl,e todolSl sus wl cgas em1 aque.Ua reunió:n ele la famiili.a arn.1eri,cana. A.l rM.tinir·~ ,e,i,1 \Va1s.hi,rng,ton com1 sus cdlega:s de entonoe.~. ha erncootrad,o los h raZO's de étstois abiertos, su.s af.ectos talfl fres:cos como los recuen1do:s die ,Jo a,giradaible. y to1
Señor Lic. Don Joaquín D. Caeasús, Embajador do,s á podía ~,P h ar, dispu!ta do el ho:nor

·ciatmiento diel gr.am pueblo am~ricain.o ha
siido eil s,ervicio más gra.n1de que el a:otuad
~ rimnstro &lt;lJ ~ R!elado1ne13 E&gt;..11:eriiio,res, 9-!ño,r ,ele Río Brn111eio, pndi,era 1prestar á la
ca•u,s:a de la civifaadón bra1sil!leña, como
~a coron·adón d'e su carr~ra po1ítica ... "
Y en esta labor a,ltatme.mtie prog11esista
y ,die civri1liza1ció.n, ha sido el seño,r Nabuco hábiQ y emitnie•nite ooliatboraid,or, en
~l .cu,rso d•e la cu1a1l Gus t ra1bajos puhldcakl1e,.;; han inscroi1to su nombre. d·istiirngmi,do ya poir miu1oh01S coin1ce1p.to•s, e111 eii ,caitá:
}1Q1go de lOis ,publkistas ·d~ renl()ltTubre en
cl mct;1do.
De e1Sbir,pie ekwa1d.a, su pa,dre foé Mini:s;tro d~l Imperio, jefe cJ;eil Pa1rtido Libena1L e..3crit,or é historia.d-0ir, y como paPa p,erpetu,ar ·su 1.l1tllS1t11~ imiamoria lleva el
Emh:ijador 1siu mi211110 n'C1mibire.
Des:!ie j o,ven sie revei!ó gran e•s::ritior y
or.adlor d~ ex,c~pcionaJ,215 c•O'n·dicio111es. f.iginra y voz, oea\lloir die a~·ma· é ilustraición
va,s,ta, le ,per-irnirt:ier-0fn1 d!obn i111a,r su auditorio; y 00111 e,stalS dotes entró tem1pran~
,mt La Cá1t11aira· &lt;l!e Diipuita.dtOl3, duran.toé' id
Imperio. La cauea que albrazó corn má5
a•rdlor foé la de ia a,bol,idÓltl id.e la e:5claV1!1buid. E•sta gran caltntp:a.ñ.a, hunnaln~.baJria
tu1vo dbs fa.ses: en eil GoITT,girteso, y ~1
loo oeom idos y tla prc-nisa. Se.giu~dlO en el-la
por 1.1,na enitusfastia j uv€1r.lbud, fu.é el señor ~ab,uloo i,nican,salb\'le \'!,n h p,rop.a,ga'11cla. ya oirga 11izain.do a15oci,a1::k1::le1s, ya reu1üenldo aisa!rrubleia.s, haislta ,qt11e sus e mlp·~ñosc1s tra1bajois akanzaron la abodición.
Es tan uJ: ó:n1ilrne e•l reoo,ruoci,miemito d'
que SIP le d12-be gran patrite ,dell éxito. que
Sic le h a tdb1U1ta.d10 uu1 ho,no,r que pc,c()I.~
h.01111bre.s han a.Jca,nzadlO en Yiidia: á u11h
ca11le rlie Río .farneiro s.e le pttso isu n,01m-

1

de México.

REPRESENTANTES
DE LAS

- ~65 ia distinción qu e el señor \\',alkter-11artínez dla:bía ganado por su energía y habiltdad c\e'bió el 110111:l)ramiento ,de .\Iinis,tro
de la Guerra, en campaña, CO'll qu,e le
honró la Junta de Gobierno al romperse
las ho~tilidacles. Hizo toda. la guerra asistiendo en persona á las gran,d'es batalla~
qui~ deciclieron el triunfo de los congresistais, y al regres,air á Santiago el E jército ·triunfante, fué nombrado ~I!inistrci
General. Estos hedhos por s·í solos habrían salvardo su ·nombre con distincióa
para la posteridad; pero la vida pública
del seño,r W1alker-,1fartínfez ha· sido de
una actividad y éxito tan brillante. q,1..-.
apenas en la madurez ,die la edad y su vista puede extenderse sobre u111 campo vas·tu,
f·ecu'llclado por su Yirilrdad y talento.
Pa.r 1amentairista, de ,eiscucl:a, es tt'll adversario terrible; orélJdor amleno y de extensísima ilustración, cautiva en s·eguida :1
su auditorio, que le sigue en la· habilidad
con que aconrntr al advet sario y en la finura Y gLnerosida d co·n que d·eja de 1111

Señc&gt;r Don Joaqu ín Bernardo Calvo,
Enviado extraordinario y Ministro Plenipotenoiario de Costa Rica.

SR. LIC. D. JOAQUIX D. CASASU,

bP:&gt;.

E)IBAJADOR DE )1ÉXICO

bro~ s'ObrP historia pdí1tiioa
•

Gua,ndo á dedo dlr lai in : portarnc:,1 ch'
fa N a,cióin mex:kaJ1a h u:bo el aiw~r&lt;lo cJ.,c
eleva~ en •ra\nl!!o de su .nepresetnrt:aición diplomáitica en'b W~s:hirng-ton, co:¡,espond~ó
al ,eminioote eatad1,sta Do111 :.\Iart:1,ais Rome~
ro l,a; homlna. ,diel p6me.r nlQlmbm1mienl? d~
Embaiaidor aicr,eidita&lt;lo por una Reipubhca la:tino-aimeriicana. Le su1oodió en las
ai'.ltais fu,rnoione.s qu le ,ei51ta1ban e,ntwmendaidias, el ,51eñor d•e ,\zpíroz, antJguo Subsoorert:iario die Rieiaó01nes Extenor,es, tratalclJitsta d1c Deretcho Tniternaóo.nal, y ,perso.nta &lt;le ta1cto dleliica1do qu.e .dJejó su nombre iá gran ailtura ou,a1n.d10 siu mll!erte prema:tu,r,a f.ué geineriaJmemt·i' la1menrt:ada ·c:n
la capiital ·die los Estadoo Unid·u's. Bstos
helc.h()l9 d,eimuesitra\ni que si 1la impor&gt;tancia die.l pu,esito reqtÜc;re ,¡,,n quien ha de&gt;
ocuipa.rlo ,mérirt::os muiy elevat~lois, 1la ~ucesión de aquellos ·que lo ha,b1an sen:1d·o
,recl:aaniaba ·e,1 1t1.ombramiem,to 1d•c un o~u,dJadain10 e-.scla·reci.do y e mñ,nie:nte. cirnu.mstan,c.ia's que ¡por 3Í soila1s ex,plican1 la pre3(&gt;ncia ,del scño.r D01n Joaiquín D. CaJSasús .al fre,n:tí:' die la E,m1baja1dla de ?s.léxilco
e111 , va,shimlgtc1n.-J urÍista: no,1:aJb\lle, su carnera en su propio pa'Ís le re&lt;comem1dó
diclsdf' muy jo1ven. y á su es·fuerro i,n,tJ;!lii,gent&lt;' y y&gt;e•nsevecarnte d,eb,e hoiy -el . em1c,()l!ltran~e ("11 eil. nÍlilllicro de los •31Srng1dlos
en br&lt; lo;; e.s&lt;oo,giJos &lt;le su a ch: lm1itaicLa y
progresis.ta partiría.
·
Ha &lt;ll(&gt;:dicatdo el sreñor Casa~ús par,te
ccmisi&lt;licra,ble d~ su fe.cu,rnd!a vida al es.t,1.1dio de aquellas cnestiones económicas d·e
mayor tras¡oe-n1die-.n1::1i!a en Méxii•co, y á su
iLuiSltra&lt;fu i,niciart::iY;:t se debe,n mu1ohas
olbras ·d·e gra1n1 -interés .a,cbuail no s6fo pana aiquel'lia: República . si:n-0 para mucha,s
olúrrus e·n qu,e emrn por r&lt;"..s9lvetGe JProbff.amais ec-onómioos que envnolven su

·

1

1

1~

1

Co1tno escri,tcir ha p11.11blica1d10 nrnal10ts liy ·co111s1tituc,i,011al cle1 B-ratSi•l ; ~~bre 1as i,rnstit u.don,21g iru~les.as; s,01b11e la revoln.l'cióin die Ohi'ie : sobre las cuestio,nes ,c,e límites d,e ·P.!
p-aís, ·siJn. que haiy.a ipoc asto o1vLdaido 1-as
o1lras ,d,~ entrr-eten i1m1iieinto 100111 que h a \'1nri&lt;1uécido la bella liit:ern1tiuira.
Ein la carrera di,p.JOimiátka, inaiug,uraida
h Re,públioa, fué l\.1iniE1tm c'1' i Lo1nlctres.
c1nica1rigado de [a g~iv,e cuestión de J.ímiltr-s iern,tre 11:a Guayan11 lntgil1esa y el Bira:,,il, Y ,durante esa cklicacla rnisir1n so~tu·
'"º
,l "·r~·"'hct&lt;:. ele su pa,triia af,ft,e 1"1 R::·

&lt;le ltalia, árbitro quif&gt; l:a dirimió. Su., trabajo,:, en atquella 0 ::a,.,;ión comsta,n en clii.~z
,·o~úme1ws , que ha rán s•u ·n ... mbre si~mprc
gra1r.t:le y grato á la pos,t,e1ri1::l:a1d.
Taile,n.ro, ilustración y toda:s las dotes
&lt;lteil ,c ahal'.nero q ne le a,dorna,n, unidos á
,-us brii.lanlteis a1nte'ct&gt;tdente6-, fo11ma·11 la aureola con qu,e ile'gó á Wa,shi11!gto.n f'l
señor N' a,bu•co, y rnn tales ipri~s,tigios su
i'lllÍluer.tcia benéfi ca &lt;:1n 1a reso:l1u,ción ·di&lt;'!
los ¡prob[~1mas qi.:ie preocupan en o, Conti:nett11N~, ha 1p'Od id,o, semti1rse iin-nc.d•iatamenit0, COimo a1migo ar1di~·ntc de la paz y
de ila condlia1oión, ha,cietdd-o 1~irev~,r id~sd!e 1,uego que :3erá factor pocreroso ein la
reiaHzadón ,die 1oL5 aruhelos gc.n&lt;:!1raks die
aiceflcamien,to, d,e aidelarnlto, y die biene.sta:r de los ptteiblos 1l•atin10-amerkano1.s.
1

1

EN WASHI NGTON

~o::

Señor Don Joaquín Nabuco, Embajador
del Brasil.
c:I~ hacérselo así presente. Su ai!lta po.,i-

ción ,como repres'c'111tain,te die ttn pais po,J,eroso y bien insjpi,raiclo em1 ],os asunto\5
dle:l Canll:inenrt:e y sus i'ClPa·s e:11 cuamto á
los pro,hl•2'1l1a•s que he~· preúc.u1pa,n·, unic!'a3 á su •csipíri1tu de conciliaición, p,rorni'ten mucho ein ,la:s solu,ci,onie·s que se es¡p,e1;am de la Teme:r·a Con1fori&gt;lnk:ia Pan~A111.1erica11a.

SE~OR DOX ,JOAQl'IN

portancia durante -el ,proceso de la evolución política de su t11empo, ya en la iar~na periodís,tica como luchi1dor esforzado,
siempre á la vanguar,dia, ya en lo atdministrativo y político como Goberna,dior de
la Provincia de Cartago. Pa rtidario entusia·sta del d·csarrollo de la, instruccióa
popular á la altura die los adelantos ,del
siglo, ha cooperado en cuanto ha podiido
á su implanta:ció-n en Costa Rica, contribuyendo á realizar as~ el ideal .más q~erid:o de sus compatnOltas. Amante ldel
pro1-ticrr,.so. ha hecho nuan.to • estaba
á. , su a'.•
...
ca1nce para fomentar la mm1grac1on, la
agricultura y todo cuanto ti'enda á ase-gi.:rar el engrandecimiento ,d:e su país natal.
Comenzó el señor Calvo su carrera d:plomáitica como Segun.do Secretario die b
Legación die Costa Rica en Washington.
En 1889 fué nombrado Secretario d·e· l'&lt;l
Delega.ción de Costa Rica á la P rimera
Conf:erencia Pan-Americana, vol;vienido á
su país paria regresar más tar.die con el
doble carácter de Encargado &lt;le Nego ci:)s
y Deleo-a,do
á la Confer-e ncia Monietari;;
,
I:&gt;
que se r eunió en a·quie!la ca:pital e n 1891.
El éxito de ws gestiones 'di,plomáiticas ,en
la ci~d:1d ca·pitl' liua le valió el asc~n5o ·~1,
~Iayo ,die 1896 al rango .de Ministro Rt&gt;sid1ente, para ser ,ekwa901 luego en Enero de 1899, al más alto de la carrera cEip!om~tica de su pa'Ís, que es el de Enviado Extra.or&lt;linario \' ~Iinis·tro P lenipotenciario. Las pmebas d•e aprecio, r!e~pe•to y c011sideración que recibe con,sta·ntemente el s'eño·r Calvo de !os numerosos ami,gos ,qu·e cnenta en este país. so·1
señal eividente d1e la popula.ridaid de quP
goza. mientms que sus colega·s le 01ye:i
, ietr:pr·c y buscan su consejo en to.d')
cuanto se re.fie-re á los países de la Amé-rica, sus probloemas más serios, y su política internaciona.J. En una palabr,a, es au•torida&lt;l ·m lo que S:c relacione con la
Unión ele las Repúb1icas America,nas. á
J.a cua.l ha .prestc1do importa,ntísimos ser\'icios. y continúa prestándolos por ,el interés que de&gt;stpli.ega en lA oficina Qtti~ cr.
"1as1hing,ton
rep~e~enta didha· 1Inión.
Señor Don Epifanio Porteia,
Enviado pxtraordinario y Ministro PlenipotenEl seño r f'a '.\'o fué el Presid,ernte de la
ciario, de la Argentina.
Comi,.ión d:.- Progra,ma 1¡~a ra la Segund.i
1

1

Repúblicas latino-americanas

rn cambió se puéide asegurar que ha .;ido f ructífora en e.xitremo. Comenzó pre&amp;tando á su país sen·icios cile la mayor im-

'\.\nrcn

E~lBAJADOR DEL BH.\!'JI

Tr:ata111do die la Tercera Confo,renici.a
Iniremadonal Amer1ica.nia. un órga1n10
consdenrt:e &lt;lie tlla ava111za1da evohtción, del
Brasil, ha dicho q1ue: "La bri,llante polí,tJica inteimad()lnal en q1.1ie resualtaanielnt,e ha entrado el1 país, será u,n factor di('
su piroigreso irruterno; que el l"aS!pe'to y las
mu1estras de si,m1patía: quie á. éil le Hegain,
die '11clls obras nrat'iones. a,uun,ernota.r,án suL;
TJei&amp;po.nsabil'.i.dad~s y le ,dlarán más. alta
Set'i.or Don Joaquín Walker-Martínez,
condl".:n.cia · d~· siu deisd:ilnlO.; qu~ no_ duda Enviado extraordinario y Ministi:o Plenipotenciario de Chile.
por eso en concllliir q·ue &lt;'ll matyor ac,cr-

~R. D. .JO.\ Ql 'lX \\'ALKER-)IARTTXEZ
E~\'IADO ~JXTRAORDINARIO
Y ~IJ:,;oJ;:TRO P LENil'OTE~!' IARlO DF. &lt;'H I L E

laido tocios a,quel!o:. to,ques á la persona 1idact con que algunos oradores suele·1
completar sus discursos.

Las luchas políiticas en Chile reviste:1
distinta naturaleza qu.e en las otra:; Repúblicas de América.
Sea· esto á ,efecto del sistema parlamen- :-, R. D. .TIJAQrI~ BERXARDO CA JXO
tario. ó sea este sistema efe oto de causa.;
EXYL\DO EX'l'lUORDI:--;.\Riü
diferentes á lo que ocurtie en lo:; otros
pa'Íses, es notable la seriedad que preva- Y )HXISTRO PLENIPOTEXCL\RIO DE CO~TA RICa\
lece am ,en la gestión de los negocios públicos y cómo se ed'l.tcan sus hombr·es para las discusioues más ardientes. pero ,paLa elección unánime del señor Calvo
66.cas, que constantemente sle agitan en
como
nüembro de la Comisión .¿ie Prograsus Cámaras. Es así también cómo después de largo período de paz y de trabaj..&gt; ma par a la tercera Conferencia Interna·
en el desenvollvimilento d~ sus fuente;; ciona,J Americana, tiene el dob\.c mérito
sólo gap1 oductoras, y del progreso general c!i? de ser .atina&lt;la y menecida. Xo
1
relpresrntación
&lt;le
os
intereses
rantiza
la
la nación, el trastorno pol'ítico que la llevó á la· ,guerra civil rn 189r. lejos M n·e- de Centro América, de la cual Cos,ta Rica
reocer (\: an:!,tfm'l. es mn d·e la,s glorias ,que es preciada jaya, sino que aporta con C'l
tms enaltecen la firmeza de sus institn- cau, ;;al de los cono;:imientQls qu~ po:;e~
&lt;le ,la política gen'era,l de los países &lt;leí
cione5 .
Continente,
,el de la práctica a1d'quirida co·
Fué 1el señor W alker-)Iartínez uno r.e
los que se distinguieron r·n la 1uc.ha ele . 1110 vetcrano en esos Congresos Initern:1entonces. batallando con empeíío por h cionales.
Hijo d'e un ,país. que se menta entr~
prensa. primero. para conqui:,tar la realos
más laboriosos. paóficos y amante"
lizac.ión efectiva •tl,el sufra•;io pr;:ular: en
del
orden,
y que merodi á un gobierno
~l Co·ngrc~o. después. para mantener el
unperio ,- ~ h le\· \' la santicla-cl ele las in., - progresista é ilustrado, ma.ntiene su ,pu,estitu ciúnl's. Suriiú. en con~'l:cu~ncia. frl: to como naicióni dvillizada.) el señor Calvo
aqu~lla clifirnlt~cl tt.n gran conflicto enln' es reprP,~ntante genuino de su patria. Si
los Poderes Legislati\''() y Ejecutivo. y á su carrera política no ha siclo muy larga.

Señor Don Gonzalo de Quesada,
Enviado extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Cuba.

�-~¡L:nnia1·ncia l'an-.\mtrirana tJllL ~L celebri'&gt; L n .\léx1cu. Deh:ga,do por Cosita Rica
á la misma. y en ena fué Presid'ente de la
('omisión dé futuras L'nnfc:retlt:1as. Co
mo clt'cíarnus a: comenzar ~~tas líneas. sn
elección en la Comisiún di: Programa ha
s=&lt;lo lógioa y ~ahia. Por serYicios importantes p.rest.ados ern v,airias o:asiones á Venezu,efa,, ésta, l,c ha ·honraclo co.n c,I busto
d'el Liberta,dor.

SEÑOR DON EPIFA~IO PORTELA
E~\'L\DO EXTRAORDJ~ARTO Y

.\11.Xl::iTRO PLENTPO'l'ENCJ..\RHJ DE L.\ .\RllE~'fl.XA

Uno ide lo,s obreros que con má~ mol.Les.tia. pero sin economizar volu1ttad ni
L·sfuerzos, ha trabajado por el t'ngrandPcimien.to y crédito dl· su país y por la re:t·
.:,ización cLe trasc·endenta'.es ideales, e,s e:
. ac1~ual :,.linistro de la Rr,pública Argentina a_cr~,ditado en \\"ashing:on. Hombr,•
cu:to, die tacto extr2udinario. l,a:borioso.
mvestigador y sagaz, el st•ñor Portela r~presenta eil tipo de las bm nos diplomfl.
ticos, y así se explica :a sucesión de pu:',tos q,ue ha s:ervido en Eurnpa y en Amé·
rica. co1,rngrlándose ai e9tudio ele la má,
convenien,te repres:ntación dP su patria. ~
granjeándose por sL1s cua:idades persa
n,a,'.,es la estimación dt• los países que ha
visitado, que es consicbación que se r~A.eja é'n los inten'sPs qm representa.
El señor Porte'.a fué Secretario .del Gó·
b~rna dor c!P la Plata, c\onclP alcanzó dis·
tinción qm~ h atrajo la amistard del Presicil'ntP :,.Litre.
En la :\.dminis.tración ,dl' ?\litre fué
nombrado :.1inistro de la ..\rgentiina rn ~!
Brasil.
Del Rrasil fué &lt;le .\lini,tro á Chile: l.:
Chile á España, y de España á Washing1

1

pa,dr:, Gregorio ,lt· Quesa•da. • fué un rico
ios ankc&lt;·&lt;lenitl\5 cl1· &lt;•st-P caballero y p1&gt;r
µrnpietario
.
la rnaoiún l[LU' n•1&gt;rt'~enta. com·1·nienL.' ..'
El señor gu.esada fué S.ecre,tario lil-!
acertada.
Exorno. señor Roque Sáenz Peña. el Deiegaido
argentino, en 1889, en el Comrresl)
:--E~OR no;\ GO~Z,\LO DE QrJ,:SADA
Pan-Amet1ic,mo. Después fué Cóns~l íl:
ENYI.\DO EXTRAORDJX.\RJO
la Repúb:,ica .A.rigecrt:ina t·n Filadelfia r
Secr0tario y co'.iaboradoir die José 11•a'.rü
Y )IJ:,;'I8TRO PLENIPOTENCIARIO DE Cl'B.\
en la Revolución ,p0&gt;r la Independencia &lt;1,
Cuba.
Eil señor Quesada pronun'Ció su primer
El a-Otual .\Iinistro de Cuba ('11 los E-rliscurso
en 1889. y desde aquella fe.cha ~e
tada,s l:r:iidos ria.ció fl I 5 de Dicitmbrv
Pnt11elgó
á
la luciha por l,a l~bertad de ~
de r868. Nl ~a Habana, Cuba. donclr su
1patria. Fué Secretario del pa:rt,ido revclnoionario cubano y encarga.do d.! lo~
asuntos &lt;le Cuba en W ashing,ton, desd,.•
I 895 hasta. e'1 fin die !'a guerra.
Durainite -el régimen del Gobierno mili·
tar en Ouba, represerutó á la Comisión
Cnbana en ,la caipi.tal de N 011te-Annéri-ca, y
fué á la EX'posición de Pairí1s con el mismo ,ca,rgo, en 1900, cttaJrndo lfué hecho Ca·
ballern de la Legiión de Honor. Fu~
nüembro de la Convención Consti.b\ll}'ffltl!
'ele Cuba. y de la Comi~ión de Leyes Electorales, y fué eJegido ¡por la Provincia ;l,•
Pinar &lt;l,el Río para e,l primer Congreso
Ct1bano.
Sin e,mbango &lt;le sw afanosa carrera políit ica, el señor Quooaicliai ha tenlidlo tiennpc
~)ara hacer algiu,nos 1rotables trabajos co11
la pluma. Ha esotiiito "Mi Prim1era Ofrenda." "lgna,cio tfora" y ''Patriotismo,'' ~n
españoi! ; una His:toria de la Gue,rria de Cuba " un Manual de Cuba, reciente,menh•
pub~icado por la Oficina de kus Rclpúbt'.tic~s
Amerricanas, en ing!és; y para la ExP~SÍ·
ción de P.arís, uin 'Ma,r1ual Gentral de Cuba. en 1fra,ncés.
El señor Quesa1da ha sido úhimament•
ascen,dido á la catergoría &lt;le Oficial de h
Le-gión ele Honor.
j

(Tomado de La Propaganda Ilustrada, de Nue·
va York.)

~0!1.

1La r!ecciót' del spñor Portela como
mienlibro de la Comisión de Programa del
próxñrmo Co·ngrt&gt;so Pan-..\mericano. ·es, po!'

&lt;luntUJte los día.s anteriores, mejoraba a t
go el ti(;rupo, y un sol vetgou2ioso pro
l.&gt;aba á liquar aqu1, y &lt;Lllá la espesa ca
¡,a l.Jlanca qu=- cubría prados ;y callejas.
arboles y teJ·ados. A doña Car.me.a cur.
'
t 1da. por más de setenta. invier:ios igua
lé.s á éste, no M'r'edrabai aiquel a.irec1llo
que andruba di, vn lado á. otro, ofr.::cienuo pulmonías, ni aquel suelo, traidora·
mente sua,ye, qu,e allí se estaba oh-é·
ciendo costalaaas. Ava;izó, pues, impár1da, si:J. quei1;:sr apoyarse en d b1.:a.zo

que la moza. rubhL 1e of.r eda.
Y andando, a.:i,da11,do, vieron venir m1
bulto en dirección, á ,::llas, el cual, poc:o
á poco, y á la .manera que del t&gt;loqut·
i:Jf,oi·me ,•a. ,surgie:ndo 0la:;:a y distinta
l,a figura, fué ·convirtiéll'dose ea la per·
sona del ex-nohu-io don l11dalecio, n ~jo
no menos que la maestra, de la cual ha
bía re,staido, en rem.otlsima fedia, profull
dam2nte e-::raimoiraido. Nu.a,ca la. ma-esb:a
le puso .mala c:ara; pero ese &lt;lia.J:&gt;lejo.
que 1se entretiene en desbaratar l·vs más
a tt~rtados proj1-dos de ma triruonio.
siempre qt1e no anda ocupado rn .1ca
ba1· y llevaa.· á té1'.ruino los mús d'esatina·
dos, hubo de esto·rbar poi- e;irtoac-es et
Cav. Fulgencio Guerrier.
de estos b:."n&lt;litos sere,s. El notario ma,·
Cesare Bacetella, barítono dramático.
cllóse á eje.:::cei· su profesión á nna villa
-\' a~·a pnes. ),o cL jat·t·mc,s.
distant,e , y al vo1n!:r, retirado ya de los
Y, algo &lt;·011ti-a1fac\a, la mat•stra, con
1,rotot:O'~os, á su pueblo, y h,d1ú un ca.ip1·t·texto de n•togn· part-e del ::;en·icio,
tamal1 sin pelo ni ilusion ,s, 0hno estú :;e alzó clt sn silla y c:alló dmant u:i
i1ue no pensó, aunque, permanecía solte
rato. P-0·1· ::;.u parte 1 l'l antiguo not.wio.
ro, en pedir la arruga,da mano de doñn
1·c.¡1 ~n t·opit a de mús 1~n el enerpo y
l'armt~u, que- también se habia quedado
aque1J dukP &lt;·alo1· 1¡1w había l'll la coc:1·
!y
fHmentt' Jo practkaba) pan yr&lt;:ti
El día de Nochebue.:ia, por la t.1r-tk
na, se fu{' e¡ ned.a•nclo a ll'1 aq.i;aclo. . . . . ~·
d(-spués que hubo concedido las r:1ct1ci0· imúgenes.
al poco l'at&lt;~. dormido. L.1 Yi&lt;'ja. co:i los
\'ini •ndo, p1H's, como digo. &lt;10·11 lucLtn,es á sus alumnas, doña Carmen, nrn(&gt;;;púl'paidos ~-a muy aumentados die peso y
ledo
) yendo la maestra y sn sobri:rn. tarda dP mo rimicn tos. h'c·obl'ó l':i aquel
tra titular del pueblo, metió sus r n :rabl&lt;&gt;s pies e~ las ·:ilmadreiias. que, u .a pa,rá,ronse todos. saludároll!St&gt; muy afé&lt;·
insta:n1&lt;' su a~iento. miró tierna y comvolcada y ·Otra boea arriba. agnal'tbba:i. tnoHo;;, y cloiia &lt;'.\J1·111 u dijo ú sn amigo: pasira. como c¡uirn l'Ollll.'mpla ú un niñt1
-¿Saibe lo que );&lt;:' mi ·.está oc,urrientras d·e la pue,rta, y ·acompaiiada d~ ~u
dormido. ú su conYidado, Y sin darse
do?
Que bi&lt;.&gt;n podfa irse á cenar esta no- c·ueut,1, fué perdiendo la ~·igidez profe·
sr:ln·ina. lanzóse á la calle.
the con nosatras. ¿. Qué va á ha,ee1' .soln ~io:tal del cuello, no t,ndn do ni tres miJl .ib~ harers,e constar que c::;ta 11.obl'i
ell
su tas-e-retún, ~·n nn:1 ·.1ot.ht' coiuo In
:w pra M un rubio algo apanoj.1do; lH'nutos en imita,r el mal ljrmplo que dad.e
hoy?
~tqaiera, de Pse otro modo, teu·
1·" fresca y sana, con 1mos ojos bastan·
lta don Indal1=4eio.
te píca1•os, y cierna cll·ndida grada e:1 drá compañía: hal&gt;lm·pmos de otro.;
HonriósE&gt; pica1ramente '1a s·obrin1a, vié11
toda su madza y bien acabada pernofül. ti1e'Ulpos .... Couqnt&gt;. diga. ; lp.1C&gt; l • pal'(·· dol(&gt;s en tal guisa. y, el{• pu:itillas y fD
Tomm·on rumbas mujeres el &lt;'amino de t·&lt;· la idea'?
si.lP;1rio, salióse dP l.t oocina.
Aooptó el notario. En su tierno y Si.'ll
In i~loda. n do:1d.r debían ultimar algn·
Pasó un ratto. Xuda s,, oía, fuera del
11os ch~fal!Ps y pnfiles de 1 Naeimiento. ct.llo e&lt;Sipilritu ,prmdió lru inocente sugl·s· ac:ompiasado rspira.r de los arC'aicos no·
qm• aq1wl aiio Sl' f¡;fren:aiba. Hacia mu- tr(m, di:: iaquellai Eva die sietc·ata y do~ Yios: ella roncaiba en bajo lll"ofundo, ~I
Abriles, repre~nrtánd1o se en él á m.odu t•n fals.ete. E:1 r.S1to. poi· lns vidrios dr
d10 frío-''Pl prinw1· frío," s gún dijo
la 80h1·i::ia. qn. no sP ¡;ahe M qui&amp;n ,pu- de una parodia del triste drama. del P a· la oodna. metió l:i lnna un rayo, qur
do a1n·Pndn rl (·lrnles1·0 modic:;mo.-Des r-aiso. PaTeció ail veje&lt;t,~ como que sentí.1 alnmb1·b á los dos clni·mi1•ntP}l. e.1 sus
pnh: clP hn hn 11&lt;',·ado
1t nbu·::i,dancia rcnorl'a.irs.e el antiguo fuego c:on... que ha·
bía amaido á la digna&lt; profesora, y yta. no
pc-;i,só en to•da la tarde- sino ea aqu:lla
dulre sob.:emesa. en q11&lt;&gt; iban ambos ú
norar la dulre Yisión de 8U8 amores.
Pu•·s seiior. que ú las mwve estab,111
va sentado·s los tres romcnflales. Púso¡¡:i•
la nwR:i.. ,dejando ap:ll'te rumplidos, ( ;-t
la eodna, abrigada y l'hispOTrotea~Jtl'.
El ;iotario c·onf Psú coa eiNto rubor, qu ·
él n(} podfa tornar po1· la noche mít~
qu&lt;• la s,opita y nu h11- vo blando, auuquf' a.qu&lt;&gt;l di..1. ac·as.) se ,pP::.;mitiera., po;·
l'XC'Ppt·iún. picar tlP .alguna otra cos.1.
lloña Ca.rm' ,:1 cene'.&gt; biPa: h sobrina po·
, o y &lt;·omo distraida .
.\ los pos,t rPs, m·dE.ah c·on gran sol,•ni
nidad la maestra {t la moz.:i.. que sat·a:·a
]¡1 r·a.f,•1 Pr:1 1·usa. la cna1 P(}usena ha
aq n1~ll,1 t&gt;n ~1·an pi.tima. por habérsPI.,
1rgala'llo Pn un día d" su sa::ito las &lt;lis·
dpnlnq; pe1,o, ron c·uyo ma:1·ejo ja,mú..;
h'1hía log1•,tdn familia1·iza1·sp la· pohi·,·
1

ca matstra y ti notario

1

Sr. Fernando García Padilla,
primer vocal del Casino, quien ofreció el banquete
al señor Diputado Luengas.

---)-0·(---

1

'I·

Grupo de la sociedad de tiro "Guillermo Tell" y personal del 'Casino de Popotla" que ofrecieron un banquete al Presidente de éste, Diputado
D. Vicente Luengas, el día primero del actual. En el centro del grupo se ve al Sr. Luengas.

8:

-1'omarr-mos nfé-dijo ro11 airt•

ni·

Stlhlirn'é'.
-; Ca{é dr nor·hr '.-Pxr·la mú at n:Hln
,io:1 Indal&lt;'eio.
-;.Quf, Nl malo?
·- -_:.n e-""lo peor. ;)fo ve, f!UP deim•lá?

�- 268 1·n re1ledor nuestro: ma:- c·u:uHlo l'ansada de
su monotonía se hinchaba lentamente, la colina, rl cerro, el monte que surgían most,ra.;
ban la apariencia de vieja:- fortalezas. Sed
imaginación vacía ó será realidnd esto que
me ha parecido, á saber, que todm; 6 casi todos los montes castellanos tienen forma de
fortalezas, fingen hastionei,, contrafuertes,
harbacnnas ..... .
Detrás de cada uno de ellos-sueño yo,
reza ó medita conquistas un Alfonso, un Or~
doño, un Ramiro, un García, un Rodrigo....
En el patio de honor piafan los corceles. Ca
bálgan los armaduras milanesas, y de una de
las viseras surgen altivos y marciales coro&amp;
un redoble de tambores, aquellos versos:

g1·otcsca~ tH:tilu&lt;l.::s: él s,e ha,b1a escunido hacia l"l bordlc de la silla, y, oo:a la
t.:abeza hnnilicl.t (•.:itre los homb1·os y los
b.r~os. colgando, pa·l'-'Cia ,u:1 pelele1 &lt;le
paja, que nunc;.t se consigue hacerlos
srntar; ella, cnf.rente, se inclbaba más
bie:1J hacia adelante, y, co.:i P=-ligro el&lt;:
C'aie1· de bncrs, hacia frecuentes rervevt 1t
das al 1w Lile. : . . .\.1 a"Stro indiscreto s"
le vió ellltO.J(&lt;es, a llá arriba, re ir de a1JJ11Jos con aquella cara mofletuda que é l

~m.

~

Al .mismo tiempo ilumina1ba muy ceirca de allí una ·~sce.:ia bit:&gt;n distbta. PoT
un yentanuco allto, de u:iia tercia rn cuadro, asomaba el rostro sano y 1-isueño
de la sobrb.a, y al pié d!cl muro y alzado
sobre sus aiba.rcas, un gall:ndo mozo
charliaba alegreme..:ibt con ella. La :ioche
E:ra pol:ur; mas ni elila oubria con nada
la graciosa cabeza, ni él sr defendía
del frío con otra cosa que con una 1,aida
bufatnda, quJll ahoea, piE"ndia, descieñida.
basta el ,suelo.
Oonque la lu,1.a, visto lo visto, bes6
en la frente á la rnbia y se dejó aloan
zar de un 1rnba.rxón n~gro que de:sde ha
cfa un rato la ,e::iia persiguiendo.

Por necesidad batallo
y, una vez puesto en la silla,
se va ensanchando Castilla
nl paso de mi caballo.

Adolfo Pacini, barítono brillante.

E. 1IEXE~DEZ PELA.Y().
- -) o ( - -

UN CONSEJO
(Para el áJibum de Peipita Lizarri tt:rri. J
Cuando un hombr,e 1'1egra á viejo
\' está con el mundo en riña,
Bien puedz dar á ttri.1 niña
Como caricia un consejo,
Y yo ite .Jo vo,v á dar
Sa1Ío. pmctieo·: si,ncero,
Solame.n,te porque quiero
Tu constante bienestar.
Si e,n ras afas d&lt;·l amor
Llega un ho1111bre á ser tu dueño.
Y a5,Í rea.lizas tu rnsueñOI
:\Iás ti&lt;•rno " &lt;'nca··,ta,do,r,
Prornra no pas,e r,n1 día
E·n qu~ él no -encuentra contento,
En ·llu pecho el srnltimiento
Y en tu rostro la a!rgría.
&gt;'! unca apareirll:es tristeza,
&gt;."i desengaños. ni enojos,
:\lira s,iemprc• con sus ojos
Y pie,nsa. con su cabeza.
Y serás tan &amp;ttYa así
Y te ama·1'i d/ 'tal suer.t&lt;'.
Que ten,drá miedo ú la muertr.
Po:rqu,e !o' alt1-ja de tí.
Lo qué te cligo es Yerdad,
Y tan1,:os bi&lt;-'n{'s •encierra,
Qnn quit&gt;n· lo curnpi'.e r n la tierra
lJ aEa, la 1f&lt;&gt;liciclad.

Amelía Franceschini ,)oprano comprimaria.

JC\)J DE DlOS PEZA.
- - - ) OI-Ü-0-(----

CASTILLA
Nunca he vi8tO un sol tan viYo, t:,n luminoso como el que, en la mañana en que entr(.
por pri mera vez á las tierras de la vieja Castilla domha los eampos v envolvía loB cor'
.
tijos.
Aquella ern, pues, la antigua tierra madre,
el corazón de la patria. secular, la mies hidalga
de-héroes-. dereyesy-de-sant&lt;,s. ATidn, hoscn.
!levera. parecía, entre la oleada Yivaz del sol,
pensar en sus le:vendas. La llanura. amarillenta se extendía.. casi siempre ~in relieve.

M. Sarrien, Presidente del Consejo y Ministro de Justicia,

De vez en cuando el terreno se a.bond
una senda bordada de árboles y llena de
cura se abre como un regazo piado1m, para
mitigar la rabia del sol.
Burgos aparece por fin, y ~os mara.\'illas
detienen el yuelo de nuestros OJOS: el encanto
feudal de la gran puerta de Santa ~!arla,
flanqueada de torres, y las agujas de la Catetlra1.
~o hay manera de describi~· el e1~can.to se.
vero, adusto, altivo de esta milenaria e1udad
castellana. Sus callejuelas, que se llaman de
Fernán González, de ~uño Rasura, de Lain
Calvo, me sumen con sus penumbras JJJerlioevalea y el prestigio de sus nombres, en n
s(, qué contemplaciones de leyenda.
La Catedral irregular, sin perspectiva, encajonada en iln hue?o, al pie ele~ ~erro en
que se levarita el castillo donde residieron los
viejos reyes, cerca del cual, en un solar que
aún se muestra, nació el Cid; donde celebró
{,) mismo sus bodas con D·~ Jimena; la Cate(lral digo nada recuerda de la gracia de los
mo~ume1;tos análogos del arte gótico en Francia y en Alemania. ~Yoli'e cla111e es venerabl~,
pero coqueta: no sé qué impresión. &lt;le g~c1a
liaera emana de ella. El Mont Saint )llchel
ti~ne gallardías femeninas. Del Domo de )lilán, no f.e diga ...... y aun la propi.a Cated~l
de Colonia-como trazada por el chablo-tiene suavidades y blandw·as .. ....
Esta de Burgos, no: es una vieja Catedml
castellana, sin afeites, sin sonrisas, sin ? e~~s
de agradar. Sus bellezas son ele un m1stic1smo masculino, áspero y hosco, como el de un
guerrero acorazado de piedad, de acero y rle
üleal. Sus torres son dos pinos de la sel\'a....
Los que levantaron este monumento (Fernando III el Santo v sus barones, entr&lt;' ellos
un Obispo inglés) hiciéronlo porque tenían
necesidad de orar. ~urgido en el mejor período del arte gótico, detiene y enciende.co~ }a
prodigalidad de sus bellezas, la adnmac101!
del viajero; pero deja en el alma no sC. que
,;upremo sentimiento indefinible de austem
melancolía, esa melancolía. austera que tras·
pora aquí por todas paTtes, que nos penetra
en Santa Gadea célebre por su J\ua; en San
'
Esteban, allá arriba,
en las calladas é,mt'1mas
callejuelas; melancolía austera y bella que es
romo el perfume ,h- este viejo reino, ele r Fta
vieja España.
.
Todo armoniza con ella, hashi el patnarl'al
y noble saludo de la gente del pue~lo. r 1·l
pue~lo mejor que he encontr~do en n~1 .vHl:i:
:-;cnc1llo, bondadoso, comedido, serv1crnl J
,ligno):
.
-¡Vaya con Dios, señorito. va~·a con Dios!

.\ . X1mrn.

Angelo Antola, barítono dramático.

EL Nl.'EVO GABINETJ-&lt;: FRANCES.

M. (jeo,ges Clemenceau, Ministro Jel Interior.

nutstros 6raba4os

Un min,rt\J, lla.ma,do :\ng~laert, qtH'
ennpujaba un rnlrin2-te á 15 metro,.s de :a
b01ca del pozo :1úm. 2, qt11eidó muerto
in,stan.t-á,rl(''ame111te por e,! golpe el~ un pe,r'.lazo el~ ac&lt;'ro. en ·tanto que 1,a jaula, lanza,d:i como un proyeotil por la boca &lt;l·"I

LA CATASTROFE DE C&lt;KRRJERES
En &lt;&gt;l .nmndo entero ha causatlo ~a má;.
profuncJ,a, y dolorosa impresión la tremen·
da catástrofe que ocurriú &lt;'11 las minas cl·
Cc'i.l,rriorc:s. ~n el Pa~o ele· Ca'.ais, ei me~
pasa.do.
Xuestros 3ectores han el:: halxi:r el:COH·
trado 1'11 la se&lt;cción cablPgPáfica cll' la dialÍa ·~dición dr mwstro periódico a'.guna.:
informaciones sobrl' tan &lt;lf.sgraciaclo acddente" en e-i q,nc pereciero,r, cNca dt·
mil dosci~nws ,trabajulol"les.
,P air~ce qu&lt;&gt; hasta hoy se ignoran cn:'il
ú ,'cuá·l:es hayan siclo las ca1U1Sas exactas rl .·
la oait.ástro:fc. y los técnicos, tratando :k
ex,p!icar e1 horrib!&lt;' drama. s,e r,~dUC{'n ft
puras conjeturas. Lo que si se sabe clt:
una m.a1nera indudable, es que·~ la s•e.gun~
·da sema;na del mes de Marzo se declar ·.
un incendio en algunas de las gal~rías,, ac
cocl(&gt;'t1,t c muy frecuente, 'Pºr cierto.
Trotase de aislar el lugar cld inc~ncliP
y por hi,pó,t1c:sis. que ele ,tocias ('S fa má,
acepta,da,, se supone que, cnntinuando e\
fr1~0 '.'' cl11stilándo.se la lml':a. se pr&lt;Hln.i••

un muchacho con ~¡ br:izo arrancado el&lt;'
CllaJO.
-¿Y los de-má:;?
El obrero hizo m1 g&lt;&gt;sto va,go, y dijo:
-¡ Todos muertos!
En toncf'-!-. v tras ele tl-''IOS segu111cl0:s el~
,•strnpor. esta.lló d pánico. Algunos c0"¡Fuego! '' mienrt:ras
rrían, gri,tan,do:
&lt;vtros e~daimaban : "¡ El g,ri.,ú ! ... " Y la.
horrih'.e notkia, prnpailarla ,de boca ~n
boca, fué ,pronto á sembrair la a.larma C',n
los ,pu,eblos mineros el~ Dilly-)Jontigny.
Sallau1mine,s, ?\Icricourt y LC'n·s.
!IIienfras tanto la dlirrcción de la Compañía, después de halwr h,., leionraclo á
va,rios sitios. int(.&gt;¡nitaba reconoc~r la extrns~ón d0l ,de.sastre y ck! org~·nizail' socorros.
Fáól friié descubrir qu•c &lt;'l cen:tro rle
la explos{ón era e! pozo número 3, y qu~
la catá:strofr se había extenidiido d·P u.na.
parte hacia e.1 número 2, y &lt;le otra hacia
el núme,ro 4. (011110 el ¡~ozo niúm~ro 3 se
ha.Uaiba obS1truíicJ,o por ,lois ,des¡prerud:imirn-

1

M. Arbtide Briand,
,\11nlstro de Instrucción Públka.

M. Léon Bourgellis,
Ministro de Negocios fatranjeros.

'
M. Raymond
Poincarré,
Ministro de Hacienda.

ozo. Yolvía á caer pesa clamen te so,bre
la armadma qn, cu,bría á aqué.:la.
TranscnrriPrnn dos ó tres miTuutos.
Lu11go. del pozo núm. I I. i.n,medi.ato
al número 4. vióse ::;.afü á cinco ó seis
mineros, qui ,., nes habían logra,do subir
Estaban rníoqueci&lt;lns
por las P,calac;.

tos de tierra1s, hubo n2'cesidald ,de re:ruunciar á &lt;leisc.en,d,er po:r a,llí. Queidaiba;n lo:;
pozos n.úimcros 2 y 4; pero ,e,n ellos resultaba i1npo1sible toda operación &lt;le sa1,·aimen'!,to, ponque los gas21s mefíiticos
amCJ11azaba,n la viida de tcido e:x,ploraJdlor.
El Ingeniero Voisin, que intentó bajar
á las ocho .de ;la maña.na, ó sea hora y
mccli,a, de,31pués de ocurrir l·a explosión,
cstuivo á purnto die morir asfixiado.
AkLvktióse ent0;rncr,s que una cirounslanda fatal impedía el acceso ,de los pows números 2 y 4.
En erecto ; el pozo núme.ro 3 era, ·e.n
circun5tancias normales, un tubo de aspiración.
El aire puro p&lt;'net:,raba e.n él, y bajo l,a
acción d,e polenrt:e-s ,ren,túla1dbre;;, iba á
las .gailerías para voh er á saliir por los
pozos número1c; 2 y 4.
M. Albert Sarraut,
M. Gaston D,iumergue,
Subsecretario del ln terior.
Ministro de Comercio.
De modo qn:; ila ex,plosión se habí·a
propagaido en 'el mis.mo se.nüdo que la
corriente de aire, em¡p,ujando loo gas.es
por &lt;&gt;1 t1?rror. 'C'no ele ellos, más dt!C'ño cleletéreos ha,sta el fon1clo de los dO's úl&lt;lC' sí. co,ntestaba á las preguntas que .;e · timos pozos.
Para pcn0trar en la nüna era prociso
,)e dirigía.ni:
-¡ Es espanito~o !. . . ¡ Es.pan toso!.. ...
clesc,PnlJer por ·el pozo núm&lt;'tro 3. tulbo de
-P,•ro, ¿ y tu,s compañeros ?-YQJh-ían a,o.piración que. como ya ~ ha dicho, se
á intenogarlC'.
encc,r1:raba obstruíido.
1\ mNlio día. y &lt;lf•s,pués ele rúpi&lt;la cll(l~Que1dam d01s. Cerca ,die mí he visto á
1

0

M. Georges Leygues,
.\\lnlstro de las Colonia,.

,\l. Louis Barthou.
Ministro de Obras Púl&gt;llcas.

el llamado gas c]p a:i:ml:rado en aqut•I t..;.
pacio c(•rra;lo, &lt;':-capándose ele allí por a:g:un,a; fisura :-, pxtenr\iéwlose 1•11 las ga'..:·
. rías.
El correspons::l de· "L.; Temps" ,fa
cuen1a en :o; Eiguientes términos de 1a
fo rma en qn~ l'Curri,:, la r.·i~:t~t··oi~:
".\ ias s,eis ,· m:dia oie la maiia·na la
colm~na se enéontr.aba en to,cJa su actividad. Los min,eros ele servicio. en 11{:muro de 1,800, acababan de ba,i:ir ;\ !:·~
·gal ería~. De im¡&gt;roviso~ los obr:eros q,,r
trabaj,aban en la E·u¡wrfici.; oyernn un n1ido sordo y pro'.,onga co, qu,e atransab:1
lentamente las entraíia~ el J suelo. (a;;i
inmtidiat.amente. una Yiol~nta columna ct('
aire se escapó po,r la ahcr;tur,a d,e los pozos números 2, 3 y 4. .\)e\'Úndos.t1 con:;ig-o l.a tethumbre, disloca,r1Jo la am11azón
metiáEca y di~per..;aniclo en mil direcciones los fragme,nitO's de las jaulas.

M.Thomson, Ministro de ,\\arina.

,\\. Etienne. Ministro Je la Guerra,

M. Ruan, Minislro de Agricultura.

�. 270 -

. \ ~í t·~ &lt;¡ ne lüs an li,g1uos :\ 1inistros
c,&gt;1110 ,•ra sabido. pr:.-sc ntaro:,, su &lt;li1~i
cnntin1:1a1rn11 en su~ rc~p&lt;'ctivos pu
l 'Pro ¡,:;to no fué por mucho itif"l11p0:
: J.s pri nwros días ele \ Tarzo, el
·
.\Iinistro manif~s,tó qtwrer ,aba,ndonar
ptwsto. siguieirdo á es.to la caída de
... .t-:.~ ¡:;,·,::·:·;:~.
&lt;·l gabin&lt;'t&lt;' Rouviu·.
... ....
Fallieres procedió inmediatamente
forma1ción el:.- un nuevo gabinete, y
pués d ''· algunas dificultades lo.gró que
Sarri-P,n. con la coop,rración de Bo
y ,Poino02,rré. sp e.r,carga,s,~ de ello.
El resu'.tado füé qu;: la .clisitrihucion
cartf'ras sr, hic-irse dP la sig,LLi.etllte
nera:
Prrsidente de:l Cons~jo y :'.\linistro
l n!erior. ~I. Sarrien ; ;,( egocios E
:·o, \[. Bourgeois; Hade1nda, \L ·
rré, ó \I. Ca'.laux; Gueirra. Adolfo M
,-, quizá ?\I. Poincairré; :~Iarina. M.
son: lusticia, Jean Louis Bartihou &amp;
Trcui'.'.ot : Obras Públicas. Pi~
Guiyesse ó ?\L Dessa·igne; Co!on'
Dume.rgue: .\grioultura, M. Ruan..
· 'En este núm ro damos las foltogr
EL CORREO NUEVO.-Sala p.el tercer piso.
t1r los nuevos ~Iiinis.tros, e1~1trit los
(Fotografía tomada pára "El Tiempo Ilustrado.''\
:-p enct.:'l'ntra" como SJe ve, á ~L
Bryancl. qui:e11 fué presiden.te d-! ia
li1beración de los lng-~ni(•rns. se come·n- (h• .\rt iK1i.t,ría Rica1r.do Trujillo y A1dolfo misión que dictaminó sobrr la ley dé
zaron las trabajos d'c sa1lvaimrnto, por Jberri : Di,putaldos, Victo-ria,no Sa1lado paración en.tre ia Iglesia y Pl Estado.
1 pozo número 4, cuyo a.s,censOü había Ah·a,wz. :\l. H. San Juain. R. :i\Iarünez,
1s,iclo
,· ] . Ech~'\."f'HÍa; \[a1vc,res, Sannuel Gairicía
rciparado.
EL XUE,·o CORREO
C~e1l,lar
y J e,~ús z,e(ecciro. y señores fo~
• A fuerza &lt;le pacienida y die ingein,iosig•.:,n:iero$
Dan~e'l
Garza.
León
Van
der
da,cl, el jefe die briga1da, :\Ir. Lecomte.
l 01gró 11,ega•r al fondo .c}el pozo y sacar E!st. T~r,11::10 lhwgoa. ~ñore-s P. Ulf'vaPulYli~a1mo1~ húy *e:; re¡~rcid·
,n1ow1z. A11fri21do Ilíji?l y Ha:ro, Rafael foto1gi'ifi:as de otroL; tantos ,d,etpa
{t. la su1perficie has-ta mr¡dia docc·na ele
\!',:érrC'ca. Pedro ..\rnw.ntláriz y E. Ne- tos irttl'rióre·s •tM nue,·o gram!di050
obreros hclfidos. Lo,s infelices se e,n•c011traban ,e,n un estado la9tinnoso, cubi-eritos grHc.
oi.o dP Correos, ct11\'a ina•u1gura,oión
E3 tt1vo to:a.nclo ila, ma,gmífica Ba1n.ela a,noundándose comÓ 1próx-ima -de~
el•e qll'ernaiclnras, ja1d1eantes y aoo1rnta.dos.
.
La esiposa cleil fogeniero ~1r. Domai- dP la Policía.
murcho tiempo.
Otro die los graibaldo6 ,de t&gt;Sitr númeso111. ,les hada beber ron y leche.
X1uestrols fotcigraha!dlos IJ!:m unia.
AQ fin e11111pezaro,n á a.parear los 1p1ri- ro. repr&lt;.&gt;s,é'nta un grupo ele los socios basta'l1tr a·proxñmada de lo qu~ ~e
mems ,ca•dlá veres, si así s,e puede llamar dPl Casino con sa Presiidentc el señor nue.Yo Correo. a sí 1co1mo ,de la dis
á informes rna.sas de carne y hnesoa car- D. Vkt&gt;nt&lt;' Luengas. Pn , 11 ceirítro. Con ción hecha &lt;l0 sus '.d~ver.;os dieipart
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tos.
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EL INCENDIO DE 1'LA V ALENOIAN A"

·····r . ··-

wn.~·::.: :,.

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EX EL C'.\81~0 DE PoPOTL.\

Ya ,¿n otra,s ocasiones se han o:c,t11pado
n,uie.Sit'ms periqdicos de este centro ·de
re1u,nnón t&gt;a111 simpitt11co cuanito progresista. El donür.igo ani:t•apa,saldo, loo S01cios
clr ,esrt:e Casino, juntos co,n los miembro.s dl:·!l Club d1' tirajclores "Gui,l)'.~rmo
Te;fü,'' olrric,ieron en ·~l cai1111prstre ad'i:fido del primero. 1111 girarn ba111qu1f&gt;tr a1l señor Di,purt:ado Don · Vioonte Luengas.
co·n motivo de la ·cel:c-bra1ción cJ,¡, su idfa
or.oJ11'á1StiY.:o.
Concurrieron lo,.:; ~eño-rP; Coionel&lt;'L;

Trll."

A SPECTO

EL XfEYO GABIXETE FRAXCER

LAMBARDI

Cuando el 20 dP Febrero último prr·
sidió :.I. Fal1.ieres rl prinnr Ccnsrjo ele
\_[inistros. dijo,. dirigiéndose ú )f. Ron·
Vll'í:

''ÜuPriclos cc.Ja·boradorit s: \ 1e e~ grate,
1
lLn;¡: á mi lado á hombres que. dnrantr·
la pr~sidencia df :.f. Lonbet. han contri·
buido á r&lt;'alza,r el pres.ti·gio d~ Fna,ncia ~
c!P ,la Rr,púb'.ic·a. Cuen~o YO también con
ruestra prr-ciosa cnlahoración.''

.\lgo dij~mos ya en eidi.cúón paisadl

EL SEGUNDO INCENDIO

t·site se,manario, y bastainlte en ]~

DE

nuesitrn diario solbr·c i1a. Ccmpama
Ü{)era Ita1liarna que a1n-01che tuvo que
bcr come111za1do á triaibaja,r ~n e,l C
clr la ca1lle d·c Corchero.
Los grabaiclos rela,tivos á aquella
ilu'stran e.ste número, mmp1le1:a,n ·
menl~ •clicihas antrrior·es informac·

" LA VALENCIANA''
l1ran senswi (,n uro&lt;lujo en &lt;'l público d1·
la Capital, el krrihlc incernlio c¡ne se Yerificú
la tarde del último mii'.rcolc;; 1·11 la importa.nt,i
negociaciún "La \'alenci:ina," t¡Ut' hace' sci-:
af\os habfa corrido la misma suerte.
En aquella i'.poea, el rstahlc1·imiento qtH'd(i reducido ú c;;comhros en su parte int&lt;'rior;
lai,; mercancías fueron con,;Hmi&lt;la~ por el fncJl~casi en su totalidad, y las pi'.nlidas qui' sufneron los propietario-: all'anznlian unn n•;;pet.able sumn.
Con el importe de los scgmos que ten ín la
&lt;'a&amp;l, sui; dueiio:-: n·:;tablccieron la Ill'i.?:Ol'Ía·
ci(m, y el propietario de la finca rel'rlitie(, í,,;ta, haciendo el&lt;' ella un moderno clli licio adt·cuado al objeto ú &lt;¡He se le destinaba.
&lt;lanó la negociación ptwde d1·cir:::e. con ,.¡
.
d'10, pues sus umdicimws
'
'
meen
mejoraron
.,·
fuf,durantclosúltimosa1i os, ''l,a \'aknciana," uno de los 111{1s impurtantP:- almaccnl'.:i
de, la ( 'apita!, cuyos propictarioB rnn los
J»l iltnOI! que, hajo 1tl razí111 soc·ial '· Hobert ,.
('ompaiiía," explotan "El Centro :\krea,itil,'' ubicado en :.Iercadl're:;.
, t'omo decimos, \'t&gt;l vi(, (1 incendia ri-e .. La
\ alenciana' · v en esta oca;;iím la;; eon;;e1·tH·ncias ~Ueron mayOrL':0: prc~porciones que ('11
el primer siniestro.
La prensa diaria, e:-.pecialmente E1. Ti E\I·
PO, ha informado amplia.mente aeercn drl

de

Escalera que conduce del púmero al segundo piso.

DE LA PLAZA DE LA CoNSTITUCION DURANTE EL INCENDIO.-Fotografía tomada desde uno de los balcones de la casa número 5
del Portal de las Flores, en los momentos de mayor peligro, por el artista Sr. Salvador Maya.

Esquina Noroeste y lado Oeste.

·

(Fotografías lomadas para "El Tiempo ll~trdO,'!

hml'nlalile a1·011htei111ientu. El :,;cma.nario se
l'Onercta ahora (1 rcproclncir algunas ele laR
fotografía~ que, cxpn·sanwntc para í·I mismo,
fueron tomadas.
Los grabados, n p1:wlucciún de taks fotografías, dan iclea cxact:{ dd c;;tado lanwntahlc en que ha quedado el edi lirio r¡uc ocupé,
la negociaciún, euyas pérdidas alcanzan una
enorme suma, qnc no puede aún fijnrf-e.
Hay, entre los grabadof-, uno, procedente
&lt;le fotografía que, en los momentos del :-iniestro y cuando el fuego estaba en su n110geo. tomú el artista señor Sah-nclor :\laya, quien tiene l-ll taller en la casa nÍI 1ncro ;j del mismo Portal de las Flores. ,ohm la
l 'ri:-talería del seiior Dupont, e.,tahle&lt;·i111i&lt;·11to que tnmhi(.n rcsnltí1 Reriamcntc· ¡H'rjrnlit'ado.
E,; notal&gt;lo el ra:-go del fot&lt;'1graru Sl'it11r
:\Ia.rn, qui1•11, {l pe:-.,1r del inminente peli~ui
en &lt;¡ll&lt;' c;;t:1bnn sus intereses y, :::n propia lH'l':--onn, torn(, ln &lt;·úmarn -:.- :,;r tlirigiú a1 li:1k(111
tlel clcpartarncnlo qtH' ocupa h :-,u1·;cdnd
t'ientífira «Hío de la Lnz,111 ,. cleHkallí :tfoc(1
,·on torla trnnc¡niliclnd, ohte'nicmlo la fot&lt;1graría ú que nos referimo;;, y qne, rc.mo ::;, ... \'(·.
repro&lt;luec el aspc•ctó 1lP la Plaza ele la ('011-:tituciún l'll lo" momento:-; del :-iuic:-;tro.
Las otra;; Yistns, torna1la:- emno dt•c·i1111 ",
cxprofl't'll para c;;te scma nario, dan idea de
lo:-. pt·rjuicios que sufrieron la fin&lt;'n &lt;¡lll' &lt;w11pab;1 "La Ynlc11cia11a11 :'" la t·n,.;n ni'unerll .i. t'11
ht cual había habitaciones, dPspacho:-, t•l ta11er fotúgr{16co nlndidll y la:-; olil·inas d1· In
~ocie1l:vl "Hío &lt;le la Loza."
E;;ta ~ocietlad salYÓ sus ar&lt;'hivos y nna
hermoi'a coleccií111 de auti'1g)'¡\fos de hornhrcs
1

&lt;l&lt;• gnrn rn lcr 1•11 las cie111.:ias, clPbi&lt;lo ú la acti vidacl y sangre fría tlr su ~ecretario, el f'.eitor l'arlos Untiérrez, c¡uicn ú la hora ckl
mayor peligro, recogió los legajos de autúgrnfos y los depositó en sitio seguro.

De algunos ele estos aut(igrafos bemos to·
ma&lt;lo copia -:i· los publicaremo;; en fnrsímil
¡irúxi mamentf'.
También publicamos ho~· una vista de la
negociación inc·tndiada, tal corrío estaba antes del siniestro, y otra ele la casa núm. :;,
donde estú la cristalería del señor l&gt;upont,
desdC' uno de cuvos balcones tn111(1 su fotografía rl señor :\la.ya.
~~~~0)1~~~~

MADRIGAL

Para A. P. H.
~i los mares del orbe se :-eeai-.111
.,· lo:,; a~tros dd cielo se apagaran.
¿.&lt;¡u(. nee:-, reina 11 ín,
lJlll' ú l&gt;i(;; le lH•&lt;liría'?
(iue liicü,rn 1·on mi:- l(1gri111a~ lo:- 111:m·i;,
y ch• tus ojo¡; bellos
tolllara los dei,;tl'llo:." P~parciera en el mundo Hl lnz el.ira.
Y l Ji ~, siendo tan ht1l'llo y 1·0111phl'i1·11t&lt;-,
al ,·enne ante(.} po$trarnll' JC\'L'l'&lt;'llll'.
al punto accedería
:, la i,;úplica mía ......
Y en el mar de mi,; lú!.lrin1a:-. :,;1•n°na
' 1n :-;11·pna;
.,.
'
'
r-1·nas
en tanto mi alma llenn
estaría de amor sit•mpn' extn~incla.
n cibiendo la luz de tn mirada

~L\~ff 1':L X.
~f (·rida, Fl'brero &lt;lP J!)OG.

(HJ~mz.

�. ·f;,

·m9u ozod

TdP SBLU "fl.:&gt;}A SB..J~LLJI.Id SBT dp U:9!:&gt;:&gt;l3.I+X3."'"' 9~..Jd!..J.1000 ~p dJO.I:).Sl?+B:&gt;

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~~_s,~

La catástrofe de Courrieres........... Una viuda.
(Sohre

lét

llH!Hél

que estú ce:rca del rnuerto vése una vasija que contiene a ~ U é l bendita con una ran1a de hoj y
las ofrendas de los visitantes.)

un plato destinado á

recibir

l

�- 274 .-

Primaina
dd (spífitu

,

El pensamiento c,1mu ln nu1 uralcza, 1icnen :-,U:- ¡nimanra~.
.\que! llfimer día de
la lnm1aniclad. en q11c
Dios fütó lo:; e~¡mci11:=;
con el primer rayo d(•
HU luz inmortal, f'c ha
ropctitlo en &lt;'I tiempo.
El primer (·apítulo del
(;foesis, e~ &lt;'0H10 l'I
amnnccer de la lnmrn.nidacJ. Ln tierra H'
rn ccc palpitrmte de
gozo en los e:-pacio:,;,
recíbir,nrlo el aliento
del Creador, eomo una
flor de ~fa)'º que nlm•
RU cúliz {, lnfi l':t ricin::
tle la amora. Y 1lt:-pué;; el ( :éne~b &lt;le ln~
ideas nunca Hi ¡ ,i&lt;'l'd1•.
En sus púginas S&lt;' n~
amanecer la inrngitiacíón, y se siente b pura savia del frondo~o
ítrbol ele la vida. .\~í,
.
esa primtwcra inmorESCOMBROS DEL EDIFICio'INOENDIADO, TAL COMO SE ENCUENTRA ACTU.ALMENTE.-Fotografía tomada
tal cubre con ~u~ llo::;:;
..
para este semanario.
res los sepulcros ele todas las generaciones
amanecía en el horizonte. al resplandor
que han cruz!?&lt;lo por el ( &gt;riente. El ( &gt;riente tal. l Je &lt;·l natieron his Esl¡uilo:- :, los ~úcta- las hogueras del martirio, el cristi
tcs. La idea de la belleza humana, que por
es la primaYera del mundo.
fiorec.:icnte, sublime de todas Ja¡.;.ideas, de
Después, la idea humana arriU1 ÍI otro vez primera apaiecc en el arte, es una Hele- dos los sabios del mundo.
na,
lunn
hcrmosí:-ima
de
aquel
sonriente
cil•mundo, al i;uelo de Grecia. Era aquella la
Y el espíritu prosigue sufriendo las t
transformación mfü, hermosa del &lt;'Rpíritu. lo. Pero la humanidarl. como el .r udío l~rran- formaciones, y nuevas primaveras vien
¿quién era el dios &lt;le aquella primaYera que te, no reposa ni un in~tante en su camino. cubrir de tlore~ ÍI la humani&lt;lad. Dan~
poblaba de genios lo:: bosqnc~ y de &lt;lioses los Y amanee(• otra edad, euya primera lm es cogiendo en las nacaradaf; alas de su
arroyos y lni; celestes montailns'? Era Home- .Je8ús, cuyas primeras ti ores i,;on las almas ele lm, útomos de oro de los mundos, es comoro. Los ecos tle ¡;u lira i,;c asemejaban al can- los m(u'lires qtw· ~e pierden como eterno arn- mariposa de ac¡nC&gt;l día de la Edad Media,
tar de las hrisas qur c;c !Pvantahan del .\r- ma en los cielos. Cuando el invierno &lt;h·l q\1&lt;• l I nue\'il savia del Henacimiento latía
chipifla~o. cargadas de aromas, ·" se mecen mnn&lt;lo antiguo, de a&lt;]uella sombría noche hnjo la l'Ortl•za &lt;lcl viejo úrbol del catolicis
sobre el azahar ~· las paltn&lt;'rnR y loR mirt(ls. &lt;ll'l lnipcrin romano. rompía con el hilo &lt;11· \'ir,ólio es l'l i'tngel que 1-e Jc,anta de su
llomrro P~ 1., pri1rnt\·C'ra &lt;h'l arte ncci&lt;len- 1:t nrnerl1• la!- l'statnas &lt;le lo~ rlinsrs pag,tnos,
ta ele ~í1poles,
traer en copa de
clúsi&lt;:a el rocío de
nueva primavera
rcflc-ja como el a
i ri~ laR al 1nas &lt;lel 1\u
Petmrca. d,,l ri
Boeacio, del rnc
&lt;'Úlico \' au&lt;lnz Ta
de .\ riÓ~to, de la \lo
::n .\ l'i1szzi v la rús ·
\'ic-torin. ·
Todo tiene en
1ll u ndo su primav
,\ 1lwrto es, en filoso
COlllO el pri 1)1('!' li
qne nace a I soplo
la razón, y Dese
!-ll primer ·Jloreeim'
to; como Hafoel es
¡11·i mera azucena del
nacimiento de la p
tma; eomo l 'olón a
j:t en lo~ espacios t
eterna primavera
mundo, que es la
riea, como Lopc
~hake.'-pean• será
~icmprc la~ prim
llores del teatro
derno: como la den
(·racia es ho,v In pri
,·era de lá infclige
y del corazón ele In
inanidad.
INTERIOR DRL DESPACHO DE LA CRISTALER!A DEL SR. Dl;PONT.Fotografía tomada expresamente para EL TIEMPO ILUSTRADO al siguiente día del incendio.

.

•

Crónica de la Moda
El raso suarve, ese hermoso raso q,u ~
ionn1'1. plit•gues onrclulados r ele bri,1,lantk's
r,A1ejos, es el que se emplea ca~i grnera:menJte ,para los vestidos nupciales. \'oy .i
reipt&gt;itir a&lt;¡uí lo qiu,e he dicho ya ranitas "-'
L'e&lt;s tocw1te á las colas de los vestido, d ·
&lt;l&lt;&gt;SlpOSada-: que es indispensabl~ dt&gt; aclap ·
ta·r entre el forro y la ropa w:.a ligua, fra ·
nela. nnuy útil para ciar un poco más ele
rspesor al tejido. ele malo CJU&lt;' los pfü·.
gtt.:!s y los doh'.ieccs rc&lt;suloen mlás suaves
y grad·o~os. Se. i·nterponclrá esta franela.
sólo hasta mitJd ·de la fa}da cl&lt;•sck el bajo.
esto es sufidente, mientras que d forro
CO'nünuará !haici:a arriba. hasta la juntura
-Je) cuer.po.
iE1 vestido,princesa tien,e mucho éxi,to
l'n .:!~:te momPnto. y sin embargo, no co·n
\'ieni? para todos los cuerpo,s. y aun arri~~
gan&lt;lo de enfadar á al,gun'a,s. de mis jóvenes le-ctoras,-lo que, en Y~rdad, sentiría
en el allma.-4f1s il11i d~he.r el hacerles h
observación de qiu,p el vesticlo-priwcesa 111,
sien1:12., bien á todas las es.ta.turas. ~i!'l ex.cep
ción ninguna. todo al contrario. Esta h;..
chura exige /formas que, aun&lt;¡ue no d&lt;':nasiaiclo 1clesarrollaclas, ,deb&lt;&gt;n ser las na·
:uralmel1!te nc,nmales. E~to {Jttierie .dt&gt;ór
que l&lt;i!S jóvenes señoritas delgadas están
muy mal cot:'1 ves,tido,..pr•incesa. y pe(}r aún.
ro-r sttpt112isto. las jóvenes dema~·ia'do grnP ·
~as. Las 11:nas &lt;·omo las otras no han liP·
gado, por decirlo .isí. al co'.1110 de su ele:-,
,rrollo.
Cna dn1tura ,po,co gracio~a. h0:mhrn.,
c~ídos. caderas e'Strechas, un pecho hnn·
chdo, exigen siemipre ciertos artificios . 11
Pl t;raje, que n-o Sl' prn.:Clen combinar co ,1
u_n \.es&lt;tido1priincesa, porqtw para és· :
,1 empre son indis,pen'sabl~s una Psh(•lta cintura y cierta redondez .c\p formas, que rara w z se encuerntran en las jóv~nps. Esh
~·~ l·a. razón por .la que aconsejo yo á la,
J?Vene~ des.pogadas de no esco,g('r el \' e~t~do1&gt;nncesa porque s2 1\e:va y es de moda
smo de preguntar ant.:s á per'sonas competentes, si, en efedto. e~·be vestido l1•s \'P :1·
&lt;lná bi~ ó no.
La grande moda dPl monwnto PS l':
~a~to de: Cort,e. que se 11&lt;'"ª sobre 1-'"
· ,totl,e&lt;ttes" '.d&lt;! aLta elegancia. Está fn..mado de cuatro ita bias sesgadas. reempla ·
za: Ja cola, 5&lt;' forra como ésta, mc,ntad, 1
en el alto, pl'e,ga,do ó frundclo y pegach,
al cuei,po &lt;::orno el pli~g1ue "\\' atteau."
¡&gt;oco mlá.s ó menos á nwdia altura &lt;1&lt;'1 dor·

El manto de Corte 1H, acL ,,n¡iaiia nu nca
t:: \'PSticlo·1irincesa. Sc&gt; haCl' siPm1pre c, 1n
cueq)o !h1pa,rado. :\O' hay qu&lt;' olvidar q,w
los ;?t1cajes legí,timos son ~os únic0s acl
111i1ti, los como guamici1'in en \'Pstidos rl,•

ckspo sach. He aclmira.clo mucho. la e;,•·
mana pasada. un ve!:tido c!P &lt;1Psposacla ,¡,,
raso suaw, con falda drape úla W ' .:-1 a\ t,,
y,'::•cn falha,J!ás el&lt;· &lt;'ncaje ¡•n el Ji.ajo. Cuerpo clra1;i•: ado 1·11 ann r.nía Pn l'1 •:,.; ti,. s:pa
1

·~,~-~-¡
...
...,,

• i.'it

/,

1

so.

·~ lfaltcla ps sólo un poco más larga, pur
deitrás c¡tw' por delante. Se ,confecciona
alg1unas vc·c~s el man;to clt&gt; Cor.ti' Pn tera:
1~n!te de encaje. En ,e.stp ca!'.o. la fa.Ida
también_ tie1w &lt;·ola y ~&lt;' ~uj&lt;'ta l'l ma11t "
e\~ fl111Ca)" sohpP e:-la cola.

Fig. l. Chaqueta á pliegues con canesú. Moderno sombrero de paja.-Fig. 2. Traje
(falda y torera con chaleco).-Fig. 3. Capa-saco medio larga. Sombrero de paja con casco de raso.
-Fig. 4. Paletó semi-sencillo de tres cuartos de largo. Sombrero de ala altamente levantada.
-Fig. 5. Traje de palio. Sombrero de ala recta.- Fig. 6. Traje [falda
de siete pliegues y chaqueta semi-ceñida] .

�1. Capa para la primavera con pelerina doble.-Sombrero con guarnición de muselina de seda.-2. Vestido-Sastre con cuerpo-faldón. Vista
-3. Traje con torera á pliegues y fa.lda-corsete. Vista anterior. Pequefío sombrero adornado con pluma de avestruz.-4. Vista posterior del ve
tre.-5. Capa-saco con mangas de forma "haveloc." Vista posterior-6. Sombrero con guarnición de velo.

ratla cada tira de pliegu,e po r un estr~drn
('Ilt'ajL·. A partir del 1111edio d.:'l pechl. '.·1
ropa t•st·aiba tend,ida y ,ea1Jbraba en u:1 cinturón p'.egaclo. El manto e.le Corte caía
r¡.,or enf:Í111a liso. nt:1ed.:- rrempJazar~t
por una cola ordinaria.
St&gt; pued~' 1•scogl'r el ves:titlo á p\:c&gt;g11e~
ó á ta;hla.s lisas, ccn caídas ele 1"ncaj 2, .'1
rn ws.ticfo se1--:cillanw·nte sPsgaclo, ado;-na:do todo alred(•dc.r con una ancha :·t!·
che cl1e, 1tul en 1·1 bajo y con un fichú "Lamba:'.p'' del mismo tul-ilusión. Confic~o
que me gusit'?a mu,~hísimo es-ta ior:ma ju
ven il. sobre todo, notando con v 1·;a ,.at i:\fa:cciÓn que S(' va volvi~ndo á la e: '"g'éi
.tl• ~em-it\.lez de&gt; l{)ls trajes nupciales a11t1guüs, pues durante alg{111 tiempo !&lt;.:, ,·, s·ticlos ele d~s1~a'.da pan•cí~ 1 se.r "~oikt!e-" de bail{• de it:na asombrosa con:p'.icación. ,tocant&lt;' á la httc11t1ra y las gna:·niciones.
Tal n'z influrn t'n csla. nue\'a t ,'1Hkn:u
ele las cl.esiposaclas pj gusto del. sexo :11ascu,lino. pon¡tK'· la moda para los caballeros que van á ca,~,ar,se. 1~s c)t' lleivar t;n trajP 1wlP'rO &lt;le calle. es id,ecir. panta1o,n negro ]~vita 1K1l{ra a·bo,tonacla. dejando só\J
,,er t•n ,e! alto una pequeña corbata &lt;l1e ra ·
so rne:gro.
,
,
De blanco no sl' ,·1· mas qn&lt;' el Cl' ~.1tn
i'.&lt;' bt camisa. Esta mo'tla PS naturalllil?H ·
1e ele! g1u·sto 1L la mayor pa.rlL' &lt;10 los cahalkro~ qt!e l it•1w11 nna ,·erclarlera repug-

n-

11

fAAcia de llevar el fraque d1t:,ran.k el día . oeho aiios ésta, y próximanu~nte
Bn fin, esta nu,eva cor.re-cción va,l,e ·tan~o 111 hnna edad aquél.
1
Los &lt;los Íl Itimo!!, h n{1·fal)OS y
como la inmensa peche.ra blanca y .1
fraque d·e antes; pero no puede uno m e· donHdos d e los homln·,ek en m '
nos de halla.r que exis,be iun contraste cll'- léls 1·aUPs clP la h·, 1·oiea , r &lt;:Ol'O'll
ma·siado 1_}ronuncia,do y muy choca,1.tr cn- lla. I&gt;i~o qne los dos e~an b
tr,e el traje de radiarnt·e blanco de la noyia porqm• lm.; do:.; cai·&lt;·eían &lt;le tmlo
y el fúneibrie y negro aspecto ele! traje huma;w. Lni- pafü·ps de h niñ-a,
cleI norvio. ·Pues, S&gt;efic.ri.tas. á ustPzk •s !·l'ª asl·gnrar qm• habían mnffi'to . ..•• •
toca ahora, ele ,renunciar al vestirlo blan.co Hiiio. acaso no había eonoddo á
ó claro. De•este mod'o tor1o se arreglaría ;ros.
L1 niüa ,·endía algunos &lt;lías
á .perfecciim.
qui· 1,• fa.:·ilit-aba-1 las n·ndedo.
- - i - : -(o)-:-(--lo:.; ¡ml's tos clt&gt; las can s 1 :r percib
P! lo nna insig:iificank ganancia:
dfas C'i1wo céntimos. t&gt;l que más •
111ay~w parte d!' los dfas. . . ; nada.
Cna ·.10.eh&lt;' qm• había Jll'-t!sta,1h
rir·io ch• C'Í -rta importancia ú u
l'isfé!, 1·p(lj()]p t~i-,ta fil propiroad
Toda al reunión e:iniud 1 dó corno JH&gt;! l1L 1·mo~a Ylll'a dr nardos. La niff
t ni-almo. y la .concler-a. coa yoz c111li·1• ,Y
cúnsicle1·6 feliz. La rnr,1 rra suya
-OTÍa YPlldNlH (')l t l', i:lla {) flla'l'("~
1·P,posada:
-El heeho quP YO.Y á rpfp1·ir, tlijo. timo~.
acaeció 'haic&lt;1 tiempo en )lia.drid. . . . Oi·
~ituó~P ·Pn la pl-aza dP ~anto D
1,i·p~on'.l1Hlo s·n 111P1'r·a11f'ín. ('-l''l'l'a cV
gaame ust &lt;les atentos:
Lugar dr la acción: la plaza 1fr ~a,1 una mendig-,1 1•sc·11iUida y ~:1,f rma
fo Dombgo y la ralle ancha d-r ~an lk, 1·(',er1·. implc1·aha ln r·m·ida&lt;l &lt;lr los
1ta rdo. Epo-r·n. . . . r1·mota. Prn~onaj&lt;'1': &lt;:;(--Un1••¡;, r·on 11'.I 11iño di' Mrla ro
nna ilustrt&gt; y rrsp('1t,ahili!-ti.ma seño:·a. en- Jo¡;¡ brazos. Xa,tliP lP 1lal1:1 l immm.li
yo nombre no hac,~ rubo.ra al caso; una niña lo ohsei·di.
- 'I' no l1a111lw. 111.1111[1; 1!':tO 1
me•:J'diga y un 'niño &lt;l;e dos años, hijo su
ye;,. y 1m niño y 11::ia niña., dC' siE&gt;i&lt;' á m111·l1a hamh••'.- gl'i1ú tll' ¡n·outo·&lt;&gt;

ta Uara dt nardos

�</text>
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                  <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>A~o VI.

:MÉxwo,

Do~lINGO

29

DE ABRIL DE

1906.

NUM. 18.

•

EL HOGAR: DE UN LABRIEGO RUSO.
Cuadro de lván.

�-

295 -

blancas alas. De allí remontará el Yuelo des- · Tal paNljc de la vida de Beethoven fué
pués. con las manos llenas de presentes, á la sin duda el qur inspiró y sirvió de asunto á
desolada ~an Francisco, donde las lágrimas !-\chi veninger para su gran cuadro que hov
de algunos de los que sufren, se convertirán , reprocl ucimos.
·
al secarse, en santas bendiciones.
Habrá en el Eliseo bandas militares, or- --}o(- -questas, bailes, i'estautants, cantinaEl, juegos
tle spo,.t, funciones teatrales, etc., y se dirigirá una invitación al comercio, á las autoridades, á las compafiías de teatro, nacionales y extranjeras, que actúan en la capital, á
De •'Cardos y Lirios."
los principales centros artísticos y al pú blico en general, para que contribu van ·á esta
obra buena y simpática. ·
· • ..,.. ~ J
l·na inmensa agua gris, inmóvil muerta
,
'
¡Xuestra entusiasta felicitaeión para....;~ so brP un 1ugubre
páramo tendida; '
simpático grupo que :· briga e11 su ser la~ e:-;- á trechos, de algas lívidas cubierta,
peranzas para el porvenir y en cu~·as manos ni un árbol, ni una flor, todo sin vida,
l'Stá el mañana &lt;le nuestro querido ~léxico!
¡toclo sin alma en la extensión desierta!
"Cn punto blanco eobre el agua muda,
A g u s tín A güer os.
sobre aquella agua de esplendor desnuda
se ve brillar en el confín lejano:
- -- )o( - -es una p;arza inconsolable, viuda,
emerge como un lirio del pantano.
·
BnthDY&amp;n sorprendido por una tempestad queEntre
aquella agua, y en lo más distante.
esa ave tacituma en qué medita?
•
Xo ha sacudido el ala un solo instante.
~abido es que cuando el gran Beetho\'en y allí parece un YiYo interrogante
·
esrrihía sus sonatas ó sinfonías, el maestro que interroga ft la hóveda infinita!

LA GRAN TRISTEZA

•

Rubias y Moren.as.

Ha poco una hermosa joven fué destituída
de la compañía dramática de Lillian Russell por ...... ser morena, pues que la directora afirma que pura que sea bella una mujer
debe ser alta y rubia.
Natura,lmente que esto causó sensación y
planteó de nuevo la cuestión de sobre si es
la mujer rubia ó la de pelo negro la que debe llevar la supremacía de la belleza en el
mundo.
Lil1ian Rusi;ell, que es una bella rubia
americana, dijo que le parecía que las mujeres de pelo negro, elevándolas Ct pesar de este
placentero reconocimiento, no son las mujeres más bellas. " Está por demás reiterar
lo que ya he dicho á este respecto, agregó;
es mejor tomar las reglas en general que en
particular, las cuales, refiriéndose á las mujeres de E::;paña é Italia, dan un excelente
apoyo á su argumento.
"Hay pocas mujeres bc&gt;llas en Italia y España. La razón ele e8t11 es que las señoritas
de Italia ó Espafin , en laflordesu edad, son
aún tan jóvenei,; corno meramente bonitas,
pero no bellas mujeres. .\ los diez y seis años
están ya en su apogeo, (t los veinte comien~an á declinar, y á los veinticinco ya no tienen atractivos.
: 'Aun conce&lt;lienclo el rápido desarrollo de
las mujeres de los trópicos, está fuera 4e duda que un talle esbelto de una muchacha de
diez y seis años, merece el calificativo de la
hermosura. Demasiado bonita, pero con una
belleza que equivale con relación á ésta, lo
que un renuevo con relación á un roble, ó la
lucesita de una estrella comparada con la luz
del sol.''
Pero, una eélebre crítica americana, Blitz,.
que discutió sobre la belleza de las 11:ujeres
en las páginas de una revista, nos proporciona varias opinione!l C'Ontrarias, entre ellaK
la de Rosa Guerrero, hermosura española de
pelo negro y que ha cautivado á I?rnchos ron
Sus ojos, esos ojos
Dilatados cual mares sin riberas,
Esos ojos tan negros y tan grandei;
Con pestañas tan grandes y tan negra~ .....
como la de Iniplacabl(', de NcrYo.
Pues bien, la Guerrero dice: «Las rnbias rnn
raramente hellaf', pero generalmente bonitas. Esto es reconocido. n
Lillian contesta; mas por mucho que diga,
por mucho que piense, por mucho que cavile, nunca dejarán de ser encantos y atractivos cual ningunos; el contraste que producen el cabello color ele azabache y una
piel blanca con dientes de perla en medio de
unos labios color de rosa, unas brillantes mejillas de color vivo y unos ojos negros fascinadore!l. ¿.\ qué puede compararse una
mirada de ojos negros'? ¿qu' én resiste una
de esas arrebatadoras miradai,'?
'Cna rubia será graciosa y bonita, pero
una mujer con el brillo de negro diamante
en sus ojos, el lucimiento á toda rapidez, favorecido con los rayos de un sol color de fuego, despejada, arrebatadora ; es hechicera, y,
ese es el tipo de la morena.
En cuanto á gracia no dejan de tener, y
rn ucha. las trigueñas.
Cuéntase que al repartir Dior, todos los do-

" ...... l\Ie despertó una mus1ca: uno de;
nes con que ha favorecido á los mortales, á
última hora se presentaron solicitando au- esos pianos callejeros. Salí de mi cuarto
diencia las mujeres rubias, con la idea de re- llegué hasta las habitaciones de la parte ~
clamar su parte en el botín, y...... Dios les ja del pala.cío; me asomé á un balcón de
que dan á esa calle estrecha, de casas ~
preguntó:
-¿Qué es lo que queréis'? Ya os be dado bres ...... Desde que era yo rriuy niño no reel oro de vuestros cabellos, he retratado el cordaba haberme asomado á esa calle....,.
cielo en vuestros ojos, qué cosa, pues, os que- Siempre me pareció obscura y triste. PeR)
hoy es un día tan hermoso como de verano:,
da que desear.
El sol lo alegraba todo; el piano callejero ~
-Y ellas contestaron: grada, Señor.
- Imposible, dijo el Creador, se la han naba con música alegre; unos chiq~
bailaban ; la gente hacfa corro, 1eía; can~
llevado toda las morenas ......
• ha también al aire de la música .....
Una ópera de costumbres mexicanas.
A los balcones, abiertos de par en par,
asomaba la gente; frente á los nuestros hay
Acaba de poneree en la escena de uno de uno todo lleno de plantas y de fl ores,
los teatros de Washington y después pa~ará su persiana tupida de enredaderas y ja.
á Nueva York, una ópera cómica, música de de canarios, que se alegran también ~on
Raymond Hubbell y letra de :Miss Clara Dris- bullicio de la calle y repican sus trinos 'a
coll, dama texana muy conocida en México, dos ......
y de ::\Ir. Roberto B. Rrnith, autor del de
Pasó un vendedor de flores, con HU bo
c(Fautana. n
co cargado de rosales, de daYeles, de
Esto no tendría mucho interés para nos- mas .... .. f nas muchachas le llaman d
otros si no fuera porque la ópera de Miss Cla- el balcón florido, y contratan la compra
ra se llama c&lt;La )Iexicana" y el libreto es de una maceta de clavel&lt;'s, entre mil agud
costumbres tropicales de nuestro suelo.
y dichos picantes ...... Xo conviene el preci
La escena pasa en Cuerna.vaca y los prili- el vendedor las increpa; ellas le re¡.pond
cipales personajes de la obra son:
con donaire; la gente ríe, yo también, y e
Tbomas Q. Reabrook, quien desempefla vío á Yicente á que reparta unas pesetas
un empleo de corredor de Wall f-treet, y tre los músicos y los chicos que bailan,
quien mientras se encuentra en México por para que compre Ja maceta de rlavelcs y
sus negocios de minas, se llega á ver en la envíe Íl las muchachas, sin decir quién
grandes aprieto . con un capitán del ejército envía, para que sueñen con olg(m enamo
mexicano, debido á su extraordinario pare- do misterioso ......
ddo con un revolucionario.
Y todos se alborozan m[u;, y la calle se U
El deber del capitán es capturar al revo- na de ruidos alegres de música, de trinar
lucionario; pero es más dado á los placeres canarios, de reir de 1muchachas y de chiq
del amor mejor que á los de la guerra, y em- llos..... Es la vida, que alegra en un día
plea la mayor parte de su tiempo enamoran- Jlayo la calle obscura de las casm; viejas
do á la novia del verdadero jefe de los des- pobres; alegra también mi alma que, an ·
eontento8, quien lleva el traje masculino sa de vida , SE' abre de par en par, como
para poder seguir ú su amante, Rodrigo Cor- viejo balcón rlc nuestro palacio, que yo
tínez.
había abierto desde nii\o ......... n
L11s decoraciones de &lt;,)Iexicananson extremadamente pintorescas: representa la primera rl mercado de Cuemavaca; la segunda Una fiesta estudiantil.
la hacienda de D. Rodrigo, y la tercera los
famosos jardines de Borda de Cuernavaca.
Xo obstante que no fueron entre los me
La última decoración es particularmente be- canos residentes en San Francisco Califomi
lla: es una fiel repres1-ntación del gran lago ni muchas las víctimas, ni cuantiosas I
de los jardines de Borda.
pérdidas sufridas por ellos con la horren
En cuanto al mérito artístico dicen los catástrofe, el simpático grupo de estudian
americanos que la música es excelente, pero á iniciativa de los de leyes, organizan u
que el libreto tendrá que corregirse total- fiesta monstruo cuyos productos se destin
mente, pues en lo general es débil y los diá- rán á soconer á aquéllos.
logos en su mayor parte execrables. Dos de
A nadie ha sorprendido que tan noble
los números musicales, "Iwas suposingn y levantada idea haya brotado de lm:: abogad
"rnited we3tand,» prometen ser el furor de en ciernes, ele los futuros galenos é ingen'
la temporada. En particular, «rnited wes- ros, pues desde muy remotos tiempos, el
tand,, es una marcha muy bella y ((pegajosa. ,, tudiante ha simbolizado siempre, junto
nl was suposing» es un hermoso vali-.
la alegría y el talento, los caros sentimien
de amor á sus semejantes y el más patrióti
El estteno de anoche.
celo.
En la obra de Jacinto Benavente, "Jlás
Las fiestas estudiantiles son siempre a
fuerte que el amor ..... '' que se ha de haber didas con entusiasmo y cariño (recuérd
~strenado anoche en el Arbeu, hay un pasa- el festival de la Preparatoria hace tres a
¡e muy hermoso que tal vez no esté frn~ra de justamente); por lo cual es de csperar~e Q.
lugar incluirlo aquí.
los que hoy, á más de representar la cienc1
El enfermo duque de Talavera cuenta en las locuras de la juventud y el buen hum
~l cuar~? acto, á su madre y á su esposa, la toman la bella representación de la carid
1IDpreswn agradable que le ha producido han de tener el mejor éxito en su empr
una mañana de sol, un piano callejero qur
La fiesta proyectacla será probablem
se detuvo á tocar ante las ventanas de su pa- en el Tívoli del Eliseo, sitio sobre el cual el
lacios.
gel ele Caridad ha tendido ya otra:- reces

Jéi

L A.S

~Ol!tu111hrali,1 trazar una especie de ~1,e,w,.10, acomodado al asunto escogido; con dio
no se proponía manifestar por medio de mr.1,o~Ílll:! el pensamiento que las hizo brotar:
u_mcamente pretendía qur. la &lt;.&gt;sccna que imag!naba despertase y sostuviese su in8pirar16n.
En una ocasión, ci;tanclo Beethoven en el
cam¡&gt;&lt;?~refiere uno de sus biógrafos, le sorprend10 una tempe~tad. Beethown, impasible, re ?etuvo y permaneció allí unos mon~entos sm hacer caso de que el agua en fo (¡
cantaros ~· trai:;pasaba Hl~ Yestidos. l J en11,a
en su maleta la so11alct &lt;'11 fo 111e1wr que acabab~ &lt;~; componer, la cua.'l á renglón seguido .
corng10. Fut después el ilustre sinfonista á
1
·asa &lt;le Bigot tlonlle somif ndosc mostr6 la
i,;onata, CU)'O original se veia lleno &lt;le ra~paduras •1u&lt;· aún l'f:taba mojada.

ERUPCIONES DEL V IEIUBIO.-Lluvia de cenizas.

,h e t.ribte, responde: Alguna tarde
en que rasgabas el azul de Enero
con tu amante feliz haciendo alarde
de tu blancura, el cazador cobnrde
hirió de muerte a l dulce c:ompai\ero'!

,

O fué que al pie del saucedal frondoso.
clonde con él soñabas y dormías,
al recio empuje de huracán furioso,
rodó en las sombras el alado esposo
:-,obre las secas hojamscas frías?
O fué &lt;1ue huyó el ingrato, abandonando
nido y am01 1 por otras compaliera;:.
.v tú, cansada de buscarlo, amando ·
eomo siempre, lo esperas sollozando
6 perdida la fe .. .... -"ª no lo espera~'.?

Dime: Bajo la nada de l?s cielo:-- 1
alguna noclw la tormenta impía

cayó sobre el juncal, y entre los velos
de la niebla, sin vida tus polluelos
flotaron sobre el agua .... .. al otro día?
Por qué ocultas ahora la cabeza
en el rincón del ala entumecida?
¡Oh, cuán solos estamos!... Ye, ya empieza
á anochecer: ¡Qué iguales nuestras vidas!....
Xuestra desolación! .... .. Xuestra tristeza!
Por qué callas? La tarde espira, llueYe,
y la lluvia tenaz deslustra y moja
tu acolchado plumón de raso y nieve.
¡Huérfano soy!. ..
La garza no se mueve ..... .
,v el sol, ha muerto entre su fragua roja!
JU,IO

f

LOREZ.

(C..olombiano.

- --

- )o ( - - - -

C Of11. S EJ OS
Antes que así como á las tiernas hojas
tus ilusiones queme el seco estío,
darte quiero un consejo, ahijado mío,
que mi llanto me dicta y mis congojas.
Bailado en áurea luz y tintas rojas.
cielo parece el mundo; pero es río ·

Cuadro di¡ Glovaeobino

que arrastrará con ímpetu bravío
tu corazón al mar, si en él te ru:rojas.
Ya en la negra estrechez, va en el regalo
si anhelas dicha -y paz, trata; sereno,
'
al mundo, como á un loco, con el palo·
.
'
no busques propio bien en dafio ajeno·
'
&lt;luda del bueno, y sin fiar dt'l malo.
no te alejes del malo ni dPl bueno.
lIERIBER'fO M JRA\"ALLES.

- - - ) :o:{-----

O ANT A R
Si hablan de tí desvergüenzas
~lira con lástima el dolo,
Que á tanto se atraYen
Las alma~ hechas de lodc,.

�- 296-

297 tran todo lo que quieren: joyas, porta
das llenos de escudos, carteras llenas dt
lletes ele banco y mil cosas más.
Sin embargo, no queriendo pasar por~
Jondrado ni por vhiionario, se contentó~
decir en voz alta, seguro de uo engañarse.
-:--En t~do caso, por lo m~nos,. tend}'á ~
q_umce mil.francoR ......... si~ qumce o veiii¡
sm duda mnguna ........ veras lo que te~
Contentos con la perspectiva de los fil
mil duros, ninguno de los dos se aventllJ.'6
Yariar la cifra, contentándose con hacer ¡p.
yectos y con acariciar ensueiios. Por lo p- ,
to, era necesario mejorar la tienda. Duraat I
:ilgunos momento~ no se trató entre ellosj:
no de la futura instalación. Los quince llli
francos serían una mina inagotable.
,\l mi:-;rno tiempo, el elogio del tío ToD!iJ
brotaba de sus labios entre cálculos 11Utlle$.
cos y entre palabras de esperanza. El oldi
do
que comenzabar1 Íl sepultar su pro¡j
pasado, sepultaba al mismo tiempo el
do del difunto.
Lo que siento-decía la mujer-es no
ner ni un retrato.
· ·
-El mejor de la familia-decía el ma •
Y durante algunos días no comieron
bocado de buen pan, ni se lleYaron á sus
hios una copa de buen vino, sin murm
-¡Pobre tío! ...... ¡~i (.l eEtuviese aquf!.
-¡Qué contento se pondría, en ef~to!
Figurú ban8e al buen Yi&lt;::jo trahajai,do
ra ellos, economizando para ellos, v~vi
virtuosamente entre pri rnciones y trh,t
,· esa nue,,a vi:-:ión les enternecía de una
i1era singular. El árbol del amor renllció
pronto en el alma del marido.
·
.\ veces, rr.ientras sug imaginaciones
&lt;·al.mn eas~illos en el aire, Rus manos r.e u
estrechamente&gt;, formando entl'e ambos un
zo carifioso.
.\ la horn de comer, ¡,or la tarde, l?s o·
&lt;le la sefiora llenábanse de lúgiimns &lt;)U:t
su marido decía lernntnndo su voz: ¡
-¡A. la :-alu&lt;l del tío!
j
Simonnot c·bmcnzaha, sin embargo; ÍL
('er seriamente HlS dtlculoi;, conrenc:ién
de que loi; &lt;1uince &lt;&gt; Yeinte 1~1il franeos:no
rían inagotaJ5les. J~ra, pues, net1Cst1~0
muy juiciorn¡.; y no eonsiderar la herenci
no como el principio de la fortuua. ·
La mujer lHtbla.ba ~'ª de &lt;'omprar una •
da en los grandes « ho11 le,·ard:-."
El marido la dijo:
- Me parece que &lt;·onrs d&lt;;&gt;11iasiado,
Ella respondió:
-Pero, y despué:- de todo, ¿.por qué no
de Fer sino Yeinte mil, los francos de la
rencia'?
El se puso {t recapa&lt;:itar sin atreYerse í1
eil' nada: pero su drseo :' su imap:inR

en

HABANA.-\fonumento:erigido á los estudiantes muertos en la guerra. ·

EL TIO TOMAS
El señor y la seiiora Simonnot :-e quedaron estupefactos cuando alguien les trajo, una
mañana, la noticia de que el tío Tomás acababa de morir, dejándoles su fortuna como
herencia. Ambos habían conservado un recuerdo tan vago del tal tío, que tuvieron necesidad de hacer un esfuerzo para acordarse
del pobre trapero, con el cual los había ligado un parentesco lejano.
Pasada la primera impresión , marido y
mujer se miraron moviendo la cabeza. El
hombre hizo una mueca de desdén, y dijo:
-Por insignificante que sea, sit'mpre es
preciso convenir en que esa herencia es una
ganga. Figúrate, por ejemplo, que no s~an
sino cien francos; eso nos bastará para pmtar de nuevo la relojería, para pagar la compostura de las lámparas de gas. del almacén
y para hacer las otras reparac10nes en que
pensamos desde hace tiempo.
Poco á poco lm, recuerdos de la señora
Simonnot fueron aclarándose. Acordóse del
tío Tomás, que vivía siempre cual un oso,
lejos de su familia, que lo miraba con el más
profundo desprecio, y calculó que había
muerto á los ochenta años. de edad.
- Sin duda el oficio de trapero- dijo al
fin-no debe ser muy productivo; mas, á
pesar de todo, ¿si hubiese trabajado toda. su
vida? ...... ¿si, como es probable, no hubiese
gastado ca:;i nada? ...... porque esa gente come con tres cuartos.
-En todo caso-dijo el marido-la idea
el~ legllr. su crfortuna» no deja de tener gracia.
Pero la mujer seguía haciendo cálG,ulos:
- Supongamos, por ejemplo, que no sean
más que ........ .
Y después de v~cilar un moment~, 7om.o
si la cifra le pareciese enorme, ternnno diciendo:
- ¡Cuatro ó cinco mil francos!
El marido alzó desdeñosamente los hombros· pero cuando hubo reflexionado bien,
com~nzó á sonreir y dijo con una alegría
brusca:
--¡Caramba! pues si en efecto hubiera :-sido
tan económico como tú crees ........ .
-¡Ah! lo que es eso, sin duda. . .
-Pues entonces ...... con esos vieJos maniáticos uno no sabe Íl qué atenerse ... pero....
Sus palabras tepfon tal. ac_ento dej grnyedad profunda y sus movimientos sugenan

tan altm, esperanza¡.;, que la mujer interrnm
pió de nuevo, diciendo:
-.\ tí se te figura, pues ........ .
Pero él no se atrevió á responder categóricamente y sólo dijo:
-~o, yo no me atrevo á asegurar nada ...
lJero ..... en fin ..... ¿,No leíste hace poco tiempo lo que decía el ((Petit Journal'?n Pues dt&gt;cía que un hombre como el tío Tomfoi, un
viejo trapero, había encontrado doce cubiertos de plata en un montón de basura ......
.\rnbos comenzaron á miran;e con ojos en
cuyas pupilas brillaba ya el reflejo del oro.
-¡Oh!-dijo al fin la sc11ora Rimonnottú me espantas ......... Mira que si la herencia fuese de veinte mil francos! ........ .
-¿,Y por qué no'? Esos viejos avaros SU&lt;'len ser mu,v ricos.

11
Al día siguiente, el relojero despertó muy
frmprano ú :-u mujer para decirle:
- ¿.Sabes·? .Ahora me acuerdo de haber leído hace un año, en un periódico cualquiera.
que un trapero había muerto dejando, bajo
su colchón de·paja, veinte mil francos en oro,
sí, en oro purísimo.
El oficio del tío Tomás comenzaba ya á
parecerles noble y respetable.
-:Xadie sabe-continuó el señor Kimonnot-lo que son los traperos. Ellos encuen-

cledan 1·omo su urnjer: ((¿Por qué no han de
ser sino veinte mil?&gt;•
-¡Al fin y al cabo, era 'll1 noble trapero!
- Y-sus gestos terribles evoeaban la., figura
' ,le un trapero que huhirs~ dominado Íl la humanidad.

ese viejo oso me• inspiró siempre
nna gran desconfianza.
-Lo cierto-concluyó diciendo el marido-es que 110 tenemos
mús remedio que aguantar. Hemos sido ,·íctimas de un robo mis&lt;'rable y nada más.
111
Los ::::limonnot, en cfeeto, recibieron con resignaciún el dinero,
El Jía lijado -por el nota rio para la apertu- contentándose con cambiar de cara &lt;le! te~tamrnto, llegú al !in, )' los señores sa, con estalileeer una relojería alSimonnot supieron qur rl tío TomiÍ.s les ch·- go m~or en nn barrio elegante y
jahn reinticinco mil francos.
l·On gannr diariamente el doble
.\mhos se volvieron algo púlido::1: pern de lo que siempre• haliínn ~anndo.
rmrn&lt;lo llep:aw11 (, ~11 ea~a. el marido no pu- 1&gt;man te nnH'hos me:,;, s ni siqnil',lo ronte1wr:-c:
ra pronu1wiarun &lt;'1 nombre del
-Y:t lo ye¡; elijo -Yeinticinco mil fran- difunto tío; pero t'!l el fondo i-iemcos nada niás ..... .
pre pens:u on en él &lt;'nn rencor.
La mujer se npelotú en un sillún :-in rc:-- .\lguno,; n1ios mú~ tarcle, Simonpond1;r una paJa bm. En toi:ees, t'I re~ojel'l I not Je:-; contaha ú :-:us an1igos por
plantos&lt;' frcntr a ella y contrnuo. moviendo la noche, á la hora del clominú, la
ferozmente los brazos:
hvcnda dl' &lt;'SP abomina.ble tío
-¡Yrinticinco mil francos, es decir, cinc·o Tomú:-; que los dt·spojú (t ellos del
mil 1luros! ...... rn homhn' &lt;tll&lt;' recogía por- clinero que l&lt;'s coi rcsµontlfa parn
tamonedaf: y joyas todos los días...... . un ir ú embonaclwr~&lt;' con nmt mnlhombre que no tenía necesidad dC' gastar titucl clP ¡rente perdida.
mucho ...... porque, en efo·to, no tt'nía nece.JK\:\ H1mm.\c-11.
"i&lt;lad dr mida ...... ¿.Qu? haría con su clinero'? ...... estoy seguro ele que en vez ele guarclarlo iba con mujeres. .r que en vez &lt;le trahaj11r se emborrachaba...... Sí, tu tío era un
perdido ...... ¿Quieres que tr diga? Pues hien,
si estuviera l'ÍYo, ahora mi:-;mo iría yo á meterle
, en el hociro su!- veinticinco mil porque(De un libro recientemente publicado en Parls.)
nas ..... .
Luego se ('alrnú, .,· bajando algo la voz, siHe tenitlo oportunidad de oir Íl
guió diciendo:
Lamartine en 1848. Lo he oído
-¿,Ya lo ves·? Torlos los miemlffos de tu diez veces en el hotel de Yilla Y
familia han sido unos marranos. Tú eres en el Palacio Borhón, es derir, ei1
una excepción; pero los demás fueron unos circunstancias solemnes.
verdaderos granujas. Confiesa que la conHasta entonces YO había escuducta del tío Tomás era horrible y á los chado á todos los inaestros de la palabra y
OC'henta años ¡caramba! es necesario hacerse había podido apreciar la altivez de Berryer;
respetar, ya que no por sí mismo, al menos la magnificencia y el desdén de Guizot; la
por sus parientes, ¿.no es verdad?
frase amenazadora de :'.\Iontalambert; la acti-Sí-eontest6 la mujer- yo reconozco tud de )fichel ( De Bourges); la precisión
que no tP falta razón; pero bien r,:ahes que cautivadora de Thiers; la clarid,1d de Dufaure; la palabra llena de colorido de
Ledrus Rollin; la riqueza de efectos de Yíctor Ilugo¡ la ironía de
\"íctor (.'ousin y la abundancia de
.Julio Fabre. ·
.\quí se me escapan muchos
nombres.
Lamartinc los superabaá todos
por el hechizo y p~· la grandeza
de su frase.
El 4 de :\layo, día de la apertu·
ra de la Constituyente, subió á la
tribuna y defendió t·on calor los
actos del Gobierno pro v i sor i o,
aquella dictadura benigna &lt;le sesenta días, contra la cua.l se alzaron las serpientes ele los arrabales
r los ga:1"os del capitolio. Toda
la sala estaba en éxtasü, Y la Asam ·
hlea. sin ningnria protesta, acabó
por declarar que el Gobierno pro:
Yisorio hahía merecido el b:en de
la Patria.
~o quisiera engolfarme en querellas de partido: i:;in embargo,
me ha sido necesario hacer \'Sa
corta excnréón histórica p a r a
marcar la rvolución de la tisonomía del poeta. Como personaje
polítit•o, Lamartinc se ha mezclado en los asuntos públicoe golanwntc cuatro años, del 2~ de Febrero al :2 de Dic-icmbre. Desde
el día que siguió ú la noche siniestra, ft la noche del crimen, como
ha dicho otro gran poeta, vol \'i6
:l la vida privada, entregándose ú
otras tareas.
Rejuvenecido, t'ncontrando el
vigor &lt;le su juventud, se entrega
á la más asombrosa labor literaria
HABANA.-El Morró.

ta 1obreza dt [amartint

1

1

1

,.
""

HABANA,- Entrada de la Bahía.

HABANA.-Calle del Obispo.

á que se haya entregado nunca un hombre
tle estudio. En menos &lt;le diez y seis años trabajó con la sola mira de pagar sus deudas-en sesenta vclúmenes en octavo, escritas en
su bello estilo, transparente como el cristal
de roca.-Hay de todo en esa obra: páginas
de historia, novelas, crítica, confüfencias íntimas, es decir, los esfuerzos de un benedicti•
no. En fin, para acabar el diseño de su personalidad política, relataré uno ó dos hechos
que demostrarán la heroicidad de su conducta. en los primeros años del segundo. Imperio.
:Xo dejó de protestar, ni por un momento,
eontra el golpe de Estado. A ese respecto, su
opini(m era idéntita á la de ilichelet, Edgar.
Qninet y Alejandro Dumas.
l 'alurosamente, envió sus votos de simpatía á la roca de Guernesey. Cien , eces se ha
citarlo el matrimonio nustavo Nadaud, que
prefería una invitación á casa de la Princesa
~Iatilde á una ~imple comida en la pequeña
habitación de la calle Vill-1' Eveque; pero
años antes de la emisión de este epigrama,
Lamartine había hrcho constar su oposición.
'Cn poco antes del 2 de Diciembre, se hizo
cargo de la dirección y redacci(m de El País,
entonces diario republicano, y tomó como
compaüero á :'II. .\rturo de la Gueronniere,
quien aseguraba que nunca podría hacer buenas migas con Luis Bonaparte. .Al día siguiente del sangriento suceso, rl Yizconde,
eambianrlo bruscamente de actitud, se volvió hncia el sol que se levantaba, consiguiendo una curul en el Senado y luego un puesto en la Embajada de Constantinopla. Inmediatamente l\L de la Guerónniere recibió de
Saint Point la siguiente esqueia, de la. cual
circularon en París 10. 000 ejemplares:
«Saint Pont, Gde Diciembre de 1851.
Señor:

El pa~ado nos juntó; el presente nos separa. El porvenir no nos reunirá uu9.i:~a.
LA)fARTL\'E.))

Por esa época, en uno tle sus viajes á Pa·
rí:-;, el autor de .Jo.selín fué á pasar la velada
en car,:a de unos antiguos amigos que perte-

�- 2()8 -

299 -

LA ACTIVIDAD DEL VESUEIO
.\L POETA \IÁ,- XOTARLI~ llE FR.\Xl'T.\

tista), fué aplaudido en su dicharachero Rafael; la Arérnlo hizo bien la ::\Jariana. " Ribas
estuvo discreto en el antipático pa.pel del
protagonista.
. ~c.n~e .olvidaba decir que hay un personaJC ep1sod1co, el Don Antolín, que es tan bueno, bueno bueno que sólo los ha de haber así
en el cielo ........ .

I&lt;'ácil ei- ~nponer el embarazo del Director.
¡Al poetll rná¡,; notable! ;.Y qnifo era ese? El
funcionario, acogiéndose {1 la \'Oz de las cien
trompetas de la Fama, envió la misiva á ca,-a
de Bem, ger; pero el viejo cancionista saltando en su silla, devolvi6 el pliego, excl¡mando:
-Llevad eso inmediatamente á Yícto1·
Hugo, Plaza Real.
Pero Yíctor Rugo, movido por un sentim!ento análogo, se dió apenas el tiempo de
leer la dirección, y dijo:
-Llevad eso sin retardo á la calle de \'ille
L' Eveque, casa ele Larnartine.
.Por su parte, Lamartine devolYió el pliego
J1aciéndolo llevar de nueyo á casa del auto;·
. de Hemmii. Eti fin, el susodicho pliego pare. cfa-"quemar lo~ &lt;ledos ele los que lo tocaban.
Sadie q'\]ería recibirlo. LamaFtine fué el primerq en ~mitir una idea salvadora:
~ ~...:..El poeta más notable de Francia es quiz.í el,.de} futuro, el poeta de mafiana.
Y e~ verdad, ¿quién puede asegurar que
no tix1ste un lfomero, un Yirgilio un Dante
ó un~Shakespeare en los brazos de' su nodri1.ll, en Breta iia ó en ({onesa?

***

, El martes en el mismo coliseo se represento una obra _del teatro antiguo que debió haberse anunciado: ccTrozos selectos de La Vida es Sueño» y no como la bautizó &amp;U autor
~al f_ué el número de cortes, de tajos y de mu~
hlac1ones de t?da especie que sufrió la pobre
obra calderomana, primera obra clúsica ,que
nos dan en esta temporada. Las razones de ,
po~ qué se l~iz?. es_o las ignoro; pero sea de
q~1e11 sea la 1mc1ativa, demuestra un 1:entinnento absurdo del arte.
Además,_ los artista~ españoles, á quienes
hemos elogiado cumphdameute otras e casiones, ó no entienden el arte de Calderón de
la Barca ó lo entienden de un modo caprichoso.
En suma: la representación de ((La Vida
es Sue~oi, fué un lunar que ojalá no tenga
companeros.

PITILJBEHT A NDEBRAND.

- - -):o:(- - -

Avm,I

CRONICA TEATRAL

Porl

"Buena Gente" y " La Vida es Sueño" en
Arbeu.-La ópera en Hidalgo.-Las novedades
del Renacimiento.

t~·:~;rJr:J... ,f,#··

- -

--- ----

PL.\NO DE NAPOLES.

11ecían á la nobleza ,r que vivían en la calle
Saint-Dominiquc. Después de la comida
una joven le presentó al poeta un álbum ro~
gándole que escribiera en él cualquier cosa
con su firma.
Es preciso no olvidar que era aquella la
época en que Xapoleón III había alcanzado
el apogeo de su gloria; la época en que el
Conde &lt;le Postoret, el propio mandatario de
Enrique \', se alió al Gobierno, aceptando
una curul de Senador, con treinta mil francos por año de sueldo, y en que el l\farqués
de Rochejacquelein, el que lleva el más aristocrático de todos los nombres, hizo lo mismo que el Conde &lt;le Postoret, por una cantidad igual.
El Peregrino de Saint-Point tomó el á\-

\

(
La última erupción.

bum ,. sobre una de sus blancas página¡,;
l'ribi():

l'~-

"Señora:
l(Permitidme que oi; deje aquí un Yer:,;o
en extremo hermoso, y que, puedo decirlo.
es de ocasi6n: sinceramPnte puedo alabar ese
Yerso, tanto más cuanto que no es mío:

•

Chacnm baise, en tremblant, la main qui nous
[enchaine.
l..A)IA.RTINE."

I\quel obrero del futuro que un día debía
proclamar la República, am6 siempre á los
Borbones y les sirvió brillantemente l'orno
soldarlo y como apologista ]foco.
Todo el mundo recuerda la elegía á prop6sito del asesinato del Duque de Berry; ü)do el mundo ha leído las bellas estancias rnbre el nacimiento del Duque de Bur&lt;ieos el
hijo del milagro. Se presumía que con el ti~mpo el autor de esas estrofas aladas
llegaría á ser Embajador del Rey
de Francia en Roma, pero el destino arregló las cosas de otra manera. A pesar ele todo, Carlos X
sentía una viYa estimación por el
cantor de su hijo y &lt;le su nieto -:,r
manifestó su predilección por(,]
de una manera real
Con motiYo &lt;le su consagraci6n
el Rey hizo llamar una 111a iinna
á ~I. Corbiere, en ese entonces
Ministro de Instrucción PúLlica.
-Señor Ministro-le dijo'-hacedme una lista ele diez escritore~
modelos, á los cuales creáis se les
pueda conceder la cruz de la Legión de Honor.
A la P.1añana siguiente, Su Ex-

celcncia presentó la lista que s¡• }e pedía. En
los candidatos estaban Lamartine y Víct
llugo.
.
Carlos X tomó el papel, lo examinó, lo~
yó ron muchísima ateución, y luego, toro
do una ph1ma, borró los dos nombres q
acabamos &lt;le citar, ron gran asomhro del .
nistro.
-Pero. sire ..... .
-Reñor de Corbiere, si tacho esos dos no
bres es porque los reservo para algo mejoi
~[. Jl. de La1nartine y Yíc-tor Rugo me
een una mención particular.
.
Bello rasgo de parte del viejo rey, que I
duclahlemente gustará á nuestros lectores.
EXTRE POETAR
t; n día del año de 1846 llegó á una ofici1
postal un pliego sellado ron cera roja, pr
ciente del Exhnnjero y con esta direcc16n:

La novedad teatral de la semana ha sido
"Buena Gente, i) drama en cuatro actos de
t:antiago Rusiñol, estrenado el sábado antepasado por l~ compañía d~l Arbeu y repetido en este mismo, el dommgo y jueves últimos.
, La nueva obra del alabado escritor catalan, que fué vertida al castellano con cariño
.Y esmero por D. Gregorio Martínez Sierra
ha causad.o en nuestro público una grand~
pero expheahle impresión de entusiasmo v
agrado.
·
A nuestro entender, ((Buena Gent€&gt;&gt; es un
urama e~encia_lmente efectista y nos atreYeríamos a. decir popular. Cierto que tiene
odtras cuahda&lt;les, pero eRas se señalan entre toas. La concepción del asunto el desarrollo
de la acción, la forma del diál~go y la misma naturaleza ele los caracteres son de los
que entusiasman al público en masa y producen efecto en los concurrentes todos sean
de lunetas, palcos ó galerías.
'
Las obras de Benavente el más conspicuo
D' Annunzio y de
representante de lbsen
~I~terli~k en el tea~;º espafiol, según el
crítico Go~ez de Andmo; las comedias de los
~lvar~z Q~1?tero, melancólicas y patética~
dnas) satmcas y re~ocijadas otrasj y, laie Linares Astray, epigramáticas é ingenio;evelan :primore~ de análisis que delei. n a determmado publico· l)ero hny otro que
aesos retinam1entos
·
' la impresión Yiprefiere
gorosa Y decidida. De esta clar,e concurrr
~fcho público á nuestros teatros y er,tn exl ea el alborozo loco pro,Tocado ·J)Or "Buena . (',en t e,)I pmtura
·
cscenogrú11,•a de grnn
r~i;ve que entusiasma con r;us efectos y cuy rdactura acusa e] talento V el ll"UStO &lt;le Ull
veY'adero artista
·
'"'
..
.¡.ase ahora cuúl es el asunto: El pro1agoms!a es un avaro sin más afección qne la
qtaue tiene á Hl dinero) anti1)ático y nialo bai,;:•
•
f ser re.PU.J81\"0.
Cr.sado
con una •de sus an igu~g BlrYientes porque "supo &lt;JU e sabía economizar .y cUI·d ar de 1a casa » no ha
~
.
h..
temdo
lJO ª!~uno Y dtcide sacar 'de la Inclusa á
una mna · pe1·0 no con e1 mstmto
. .
generoso

C,ltcción del Repertorio de .\\úsica Ctto &amp; Arzoz.

de__servirla de padre, sino más bien para
utilizarse económicamente de sus servicios.
Los parientes del avariento Bautista que
pretenden, con codicia inaudita, ser lo; únicos herederos, empiezan á mortificar ú Mariana, la inclusera, desde que entra á la casa. Cuando la pobre muchacha llega á la
flor de la edad, su desYcntura aumenta, pues
el repugnante avaro siente deseos sensuales
por ella y como no puede vencer la resistencia de su virtud, se venga mortificándola con
lo que puede.
La situación es dificilísim~, los males son
muchos, y ¿.el remedio? ¿,la redención'? ¿de
dónde pueden venir? Rusiñol se sirve del remedio ....... del amor.
Entre la caterva de esa buena gente de los
parientes de Bautista, que se le parecen mucho en los defectos, hay uno que es completamente distinto de toda su parentela· bueno
noble, alegre y animoso. RafMl, este es Sl;
nombre, se enamora de la infeliz Mariana y
, dose con ella, la libra de las garras' d·eJ
casan
aquel vampiro.
La virtud triunfante y el castigo del malvado vienen á completar el cáracter populru y
efectista de este drama, que tanto ha intereRado por sus vigorosas situaciones.
FuPntes ( que debió haber hecho el Bau-

el;

~:s;

El gran eré.ter del volcán,

Mascagni, autor de "Cavalleria Rusticana"

•

•

W. A. Mozart, en los principios de su aa.rrera
artística.

Al fin, después de transferirse varias veces
el debut de la Compañía de ópera, ésta se
presentó!ª noche deJ)ueves 19, siryiendo para esa pnmera f_unc10n obras de )Iascagni y
r_,eoncavallo; las mseparables 11Cavalleria Rusticana&gt;) y «Payasos. "
Después, sucesivamente, han subido á los
c~rteles &lt;cLucía, ,i ,cBaile de )Iáscaras," crFavorita&gt;, y "Don Pascuale.&gt;)
La impresión que la compañía Lambardi
ha causado entre los dilettanti es la de que es
u~ _c~adro muy completo, homogéneo y bien
dmg1do. En él sobresalen, cosa rara las segundas partes y, pásmense ustedes, los
coros.
El maestro Guerrieri es un buen conocedor
de la música italiana. De las partes principales hasta hoy se han lucido la soprano
A?elina P~dovani, la mezzo-soprano absoluto
Pia Roluth Salto y los barítonos Bachetta y
Antola.
·
El éxito de la temporada parece será bueno
El Renacimiento ha vuelto á sus buenas
épocas; e~ las funciones vespertinas no hay
un palco sm ocupar, estando también tomadas gran ~úmer~ de butacas; y los espectadores no tienen smo bravos y palmadas para los intérpretes de las obras que se poaen
en escena. En este teatro las novedades han
sido el estreno d~ la obra ~e Capus «4s dos
escuelas,&gt;) traducida por J. J. Gamboa drama muy francés _que no satisfizo sino e~1 parte, y la presentac1on de nueyos artistas· J.)0,1;1suelo Luján y Enriq?e Chtho:ff. La p;imer.a
es ya bastante conocida por haber pertenecirl_o hasta hace poco á la compañía de Fraúc1sco Fuentesj en cuanto á Ghthoff principiante mexicano, es una esperan~ para
nu~stro teatro. l:'n poco amanerado si se
qmere, no por eso deja de ser artista, puesto
~¡ue todo lo que es arte le apasiona. El primer papel hecho por él ha sido el de Gon:alo en la obrita. de Linares Astray ,&lt;Porque
~!," en la cual realizó l:'hthoff el su eré~ d' eMiúie.
S1 hubo exageraciones en su labor1 :r si alguna vez bordeó los linderos de 10 1:idícuio
todo se le perdonó en gracia de que pus~
todo cuan!o estuvo de su parte.
.
El público que adora á ,·irginia Fábregas
! que alent? ~ Pancho Cardona, ha otorgado
Justamente a lhthoff el beneplácito &lt;le su simpatía. Ello t:.s premio merecido para el talento y los buenos deseos del novel artista.
AGUSTIN

AGtEROS.

�·-

.
VISTA PANORAMIC

ca eatástroft

dt

San rrancisco eaufornia

La Humanidad está de duel : un importante centro de población ha sido aniquilado por efecto de un terremoto, y la ohm destructora del sacudimiento la continuó el fuego arrasando la mayor parte de la Ciudad de San
Francisco California.
Otras de las localidades de menor importancia comprendidas dentro de la
zona que abarcó el fenómeno seísmico, sufrieron también perjuicios de consideración que significan pérdidas de vidas, pero en menor escala que las
ocasionadas por los derrumbes y la acción del de\'orador elemento en '.'.El
París del Continente Americano," como llamaban á aquel puerto los hIJOS
de los Estados Unidos.
El cable y el hilo telecrráfico nos han transmitido informaciones completas de la terrible catástr~fe, y día á día llegan las ratificaciones y rectificaciones de noticia anteriores, angm,tiando al mundo entero con los detalle$
ele la situación ens que se encuentran los supervivientes del Riniestro y con
la relación de incidentes ocurridos durante los momentos suprflmos, á la,:
víctimas que perecieron entre los escombros 6 abrasadas por el fuego.
Ha habido informes que horrorizan, como el que se refiere á un grupo
de perros sorprendidos posteriormente en los momentos en que cksenterraban los cadáveres humanos medio cubiertos por lo:,; escombros á lo largo
e.l e las Colinas Rusa y del Telégrafo, en la playa Norte: los hambriento:,; canes devoraban los cuerpos en estado de -;asi putrefacción.
El incidente de la lluvia que se desató sobre la población en rl'.linas, du rante la noche; del último lunes y parte del siguiente día, \'iniendo á agravar
la situación de los refugiados en lo5 campamentos ele auxilio, ha produci&lt;lo
un estremecimiento de dolorosa angustia entre la humanidad civilizada que
desde la foc ha del tremendo suceso está en constante expectación.
Afortunadamente las últimas informaciones rectifican la scifra&gt;- &lt;lr víctimas y parece que el'número de personas qm• 1wrecier0n e~ mucho menor &lt;le
lo que al principio se calculó.
.
.,
Respecto á lai:. pérdidas materiales, parec·e que no ha ha])l(lo exagrmc1on,

SAN FRANCISCo.-P arapeto ó F uerte en las alturas de Sutro.

&amp;ANOISOO CALIFORNIA

~iguit·rnlo lul'go liat'i:t (•I l~stt&gt;, se ven lns rninas tlcl magnífico edificio de•
a Je la calle Califo rnia..\llí las llamas empezaban (1 destruir las parct·stilo
¡róti&lt;·o el "California \'ntional llank," y las de los edificios del Banco
otes de que llegaran los uinamiteros. ~in embargo, ?stos se abrit·&lt;ll'
Lond
rei:. y ~an l;rancisco, Primer Banco :Xacional, primer Banco ('anaaso hasta los cimientos, llevando las cargas de algodón pólvora, sin
df&gt;n~L' de Comercio, Banco de Lond1es, P[u·ís y América, y el Banco de Aruéeral calor intenso que S&lt;:J sentía
carga tuvo que ser colocada con tanta prisa y la mecha de tal modo, rica hritúnica del Norte, en la calle Sancom. El edificio del Banco uOera explosión no fué enteramente f-latisfaeto ria, en la, experta opinión ele man American Bankins,» también en la calle de California, es otro de lor,;
nüs notables, cle~truídos en esta parte.
rtilleros.
Han sido presa de las llamas los teatros siguientes: el ,,California Hotl'l
res hombres fueron quiMes llernron á cabo toda esta tarea, y l'Uan&lt;lo terron su trabajo ~- la d utlad entró en calma por primera vez clespu{·s ele and Theatre,&gt;, ci(irau Opera House,&gt;&gt; c&lt;Columbia,» cc1hjestic» y «Central.u
Entre las espléndidas casas de alquiler clestruídas, figuran: en la calle
horas, se retiraron 'tranquilamente, sin hacer el mrnm alarde &lt;le 8U
U-eary,
la «Augustine,)) "Alejandría,&gt; y «Yictoria¡,, en la calle Sutter, la ccPleaia.
ay un Jugar en ~an l&lt;'r tlncisco que el terremoto dejó 'intado, en el que santon," cc\Yaldcck» y ccG,ranacla;n en la calle Pine, la c,Colonial,i, "Loma
\'ist.aii ,v ccBuena Yista;» en la calle Ellis, la «Duffering,» «Hamilton,"
cayó tma chime1rna, ni se sintió el efecto drl temblor.
"Ellis,i, ,,Royal," «Hart,» ccAscot" )' ((Rt. Catarine¡» en la calle Offery, la
.\.ctualmente. ha renacido la esperanza entre lor,; refugiad
ste lugar es Aliatraz.
Gate;» reciben con regularidad auxilios; cuenlan con alojami
pesar de que la isla estú cubierta de edificios, C'himenea:- ,r ftwrte:,;, to- ccEugeM Knox," «8t. George,&gt;, ,,Ramoni• y ccGotham;,, en la calle Taylor, la
«Abbey;1, en la calle Esdy, «St. Abbot," c&lt;Ford;» ea la calle Turk, la «Nenalcs; tienen lechos improvisados, mantas con que abri
le ladrillo, no 1&lt;ufrieron aqrn'-llos u1;a ¡.;ola cuarteaclura."
therlans;&gt;• en la calle Burk, la ,cRavoy;» y en la calle Buch, la ccPl~·mouth.,,
otros elementos de auxilio que les han siclo proporcionados.
~an Francisco era afamado por sus excelentes l'estaura,itB, y muchos
La parte moral de las desventuradas víctimas, debe ser toda
aquí una lista completa ele loR principales edifieios destruídos:
tle ello~ eran conocidos por todos los turistas de lo~ Estados l'niclos y por
sobre todo, por la de aq uellas que han perd ido deudos, ya
perecido en la catástrofe, ya porque no los rncuentren, pues las ciudad aparece completamente clernstada del lado \'orte al lado ~u,·. los extranjeroi. Entre los que han quedado transformados en ruinas, ~e
cursal dr la l'asa de :\Coneda de loR Estados Unidos, de In c¡ue damos cuentan «Pup" y «Mechants,&gt;, en la calle ~tockton: el ccPoodle Dog,n
dan di:-,persas aún.
eproductión,
situada en la quinta calle, cerca tle ,rarket. 110 fué des- uno de los más elegantes ,v adornados de los Estados [nidos: ,,Zincands»
Gran número ele personas han salido &lt;le la población en bt
a, pero sufriú corn,iderablemente.
y ccFiesta," en la calle Market; el famoso ccPalace Grill,» t'n el Hotel Pay amparo más eficacefol.
dos cuadras de distancia al Oeste de la (.'a:,;a de :\Ioneda, S(' rncontraha lacio, y otros mnchoR ,.e.~tr111m,1t.&lt; repartidos en toda la parte antigua de
~evo edificio de ( 'orreos, que fné terminado hace cerea e.le :,;eis mese:,;, :--an Francisco.
*'"*
costo fu{· de Sl.000,000 y que ha quedado completamente dc&gt;struído.
Respcrto á la parte salvada &lt;le la dudad,
En la unión de las calles Kearne,v, 1Iarket y &lt;+eary. se encontraba el
adelante. en la Rección de los negocios, se encontraban muchos edifi - gran edificio del periódico Call, que era el más alto de todos los dr la ciudicen lo f-liguiente:
ntiguos c¡uc ahora :ra no existe;1.
· ,,Toda la parte oriental de la Avenida \'an Xesr-:, defo.de la
dad; frente á él se Ye el edificio del E.ramina, y hacia el Xorte ele éste,
hotel
Occidental, en la calle ~Iontgomer_v, que durante mucho tiempo en el lado opue¡,to de la calle Market, estaba el edificio del Ch,·o,1icle, mohasta la &lt;'alle de (heenwich, fué demolida en una extensi ón de
dC' fo ndo, por más que la ma)·or parte de los &lt;'&lt;lificios allí sit 1~entro de reunión de los oficiales del ejército que visitn han á ~an derno edificio de diez pisos, que tenía una adición de diez ,v seis pies, que
hiesen :-ido aún tocados Riquiera por el fuego. La .henida V &lt;:!seo, ha desaparecido completamente, lo mismo que l,t institución e:,;- estaba en consirncciím.
c1da por. sl filántropo James Lick, y la nntigna ca,:a Hnss, t•l \'eva&lt;ia
rntenunente demolida .
l~n la actualidad, la situación de los refn~iado:,; es menos mala y la C'iuclacl
·_y
el _e&lt;l,ficin llayforf, ,-ituaclo
la eRc¡uina de las cnlks , rontgomery
"ne la .\ venida de uelolden GatC'11 hada l'l Xorte, las llamas
&lt;&gt;mpicza
á normalizar:-,•.
•forma, de diPz pisos clP elemción.
t0&lt;lo el ancho de la callr en nn sitio. Fuf rn el Palacio "~¡,rec

pues :,;e confirman los tlato3 suministrado:- deade lo:,; primeros
ble en cuanto al monto de aquellas, que se hace ascender {da
ma' ele closcien tos millones de dólares.
La parte más hermosa f importante de la ciudad quedó
destruída.
La sección comercial, en toda su extensión, fué destruída
te. Los derrumbes ocasionados por los temblores primero, el
y la clemoliciór, intencional más tarde, proYocada por la di
prevenir la propagación del devorador elemento, acabaron con
te,)) «Market 8treet, ,, el Barrio Chino )' otros sitios de los más
de la ciudad.

***

en

Conservatorio en el Parque de "Golden Gate."

"Cliff House" y vista de la playa.

Calle del Mercado, mirando hacia el Este. El edificio de primer término
es el Hotel Palacio, que fué completamente destruído.

�V1STAS

DESAN

302-

FRANCISCO CALIFORNIA.

Palacio del Ay~ntamiento, destruido completamente.

lnconfenienda del "lf1odernismo"
ne un bit~n esnito artículo qu·•

intitula
uLas ~[odernista,,, u cid qu&lt;' ('s autora la cinma
que en Espaüa escribe ( 011 el pSPttdónimo rk
uRilvia,)) tmnamo;; el siguiente fragmento:
«Pero ...... (el rnoderni11mo. como tanta::;
i,:p

0

,r- -

1

Casa de Moneda de los Estados Unidos.

¡,Pam qué 1wg,1rlo'? 1lay, desgral'iaclarncntl',
al~u1rns j6venes que c:reen aplicable el mod(·rnismo, al mríteter, á la condición, á las maneras y ú las costumbres &lt;le la mujer, como
si estas co~as depenrlieran del c,tpricho conw
n n traje, un mueble ó un bil&gt;elot, y no c,;tuvieran basada11 en fundamento., m!1s RÍll idn:,;
~- l'('spetables.
:-;u antigüedad, lejos ele ser un rleferto, es

.J uzgamo:~ er:a motla pasaj(•rn; pc·ro,JW
no, inspiran sus pobres adeptas
eom pasiún.
Porque los errorcr: &lt;le la, moJ.a duran
· y otra nueva los &lt;·orrip:e completamente,
ro no se cambia ele condiciones morales
KC muela de sombrero ú de peinado, y la
cont.r.i. h íbito, qu,, afean su alma, d'
tn'nt,. lo~ra. l\' ·r,brar la~ eualicLule, perd'
c3o

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Misión de Dolores. Edifi.oio construido hace cien años por los espaf!.oles.
Resistió el temblor y la acción del fuego.

Kiosco en el Pargue de "Golden Gate."

otras co:,;m,, tiene ::;u pero) esta an·r:-:iún á lu
ya conocido que le caracteriza, no se limita á
las galas y adornos, 11ino que invadr otras esferas en las que no es prudente dejar penC"trar á la Yersátil diosa de la moda. Hay algo
que debe ser inaccesible :t los antojos del capricho.
Me refiern ¡'¡ !ns ideas ~- í1 la,; eostnm hrcs.

la garantía de lo que valen. :-\u permanencia
es la sanci6n de su bondad.

Tan antiguo como la humanidad es el amor
maternal, ¿vamos :l considerarlo ridículo 6 de
mal gusto porc1ue hace ya muchos siglos que
existe'?
¡Su ridículo modo de ser, nos ciaría risa si
1111 nos inspirara ,·cr&lt;ladera lástima!

l

('Uando el de11engaíio la ha('e e(·harlas de
nos.
Este 111oclN11i.~mu 1lehe combatirsr. co
una epidemia: aisla.ndo los focos de in!
ci6n, porque sabido es el adagio castell
que nos advierte que !orlo -~~ ¡)('ga, menos
hermosma. ''

•

- l.

Estación del Embarcadero.

Interior de un "resbaurant" chino.

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A U110G RAFO DEL UESO UBRlDOR
DE LA

FOTOGRAFIA A COLORES

DE

l'n :-l'llo que dic&lt;':-··Faenltad de ('i\'ncins
de París.- Laboratorio ele Tnvrstig:H"ionc:[Física] en la Korbonn.-8efior:-.'.\foacabáis
dl' cnnnmicar el honor que ha tenido (1 hie11
hacerme la Asociación Cientítlm ~!1•xicann
': Leo poi do Hío de la Loza,·· &lt;'ontiri{·nclrnne E&gt;l
nombramiPnto de Socio Honorario. Os rnego transmitáis á mi nombre mit- simpatías ú
esta Sociedad, (le In l[lll' soi:- cll'legnclo, ." nfrec·erl(' las i-;egnrirlades ·" la exprrsiún ck rni
reconocí miento. ·
'· Heci bi&lt;l rn i al ta e·orn,iclerac·i{111.-U. U1,¡,-

t

FACULTÉ DES SCJENCES
PARIS

LABORATOIRE Il~S RECHERCHE8 (Pbysique)

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A LA SORBONNE

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man1.

( E:-:te 11utógraí11 pcrlCllL'e&lt;· al descruhri&lt;lor
ek la Fotografía :1 &lt;·olores y ú quil'n se &lt;lelw11
los mÍls notahks tra hnjos :-:ohre l:1 111al&lt;'ri:1
por e'l alto :rn.ílisis. )

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----)o(---

El capítulo dt la ftlicidad

,,¿_.

I

..A

Eran las cuatro de hl tardl' ele un día frío
y lluvioso, y' Matilde, sola, recostada mús

que sentada en cómodo sillón, se aburría soberanamente. Pidió un libro, pero ni sus
ojos querían fijarse en ay_uellas imbolutas púginas, ni su imaginación se avenía á detener~e en las extravagantes peripecias de aquella
novela: los primeros sentían deseos de entornarse ; la segunda de revoloteará su antojo.
Cerró el libro; intentó levantarse, mas como
1-i fuerza superior la domi.na.sP, -vol viú Íl l\)·
mar la misma po9
éOfiolíenta y aburrida.
¡Cuán tri~tc és la soledad!,-pensaba Matild_ -y cuán dichosos aquellos que tienen
en qu{· ocuparse! Felices los que ignoran el
fastidio del aburrimiento,-decía: y su memoria evocó el recuerdo de aquel des~raciarlo
Luis XI.
Llamó de nueYo ,, se hizo traer un diario;
quería leer la 11Yida· Social,» quizá esto logra,fa distraerla. ¡Ofrecen tantos contrastes! Los
que vienen de regreso y los que vienen por
primera vez, alegrando hogareR ronocidos:
los que se van ú Europa ú á pro,·incias y los
que se van para siempre; la invitación para
un banquete y el anuncio de un l'esti rnl de
caridad; todo junto, en confusión, tTisteza y
álegría, recuerdos y esperanzas, tra¡;;unto real
al fin y al cabo de la humana Yida.
¡Cuántas veces dos líneas encierran un poe ma, una elegía 6 un idilio! Y cuando la imaginación n.o quiere detenerse mucho tiempo
en una idea, qu{· lectura mejor que la de esas
noticias, estilo telegráfico, que Pn diez minutos nos participan cuanto de notable ocurre
en la haute, en la c,·rme social!
\'ino el diario, y sin embargo, ~lat.ildr no
hiw ningún movimiento para abrirlo, qurdó
en i-ill falda .'° :-ns ojos medio cernHIPs continuaron girando en sus 6rbitaH, pero sin deknerse rn los objetos más que hrr,·es minutos.
En uno 1le rstos paseos oculare~, ." ,.;in ~al&gt;er tómo levó: "A lai,; perwnas utri lati r,,s,"
¡,e1·11 los ~jm; perpzorns saltaron del &lt;li:trio ú
los eri;;talr::; del L&gt;alcún. :-\in &lt;'mli,tr~o, cll.1 l1abía lddo algo que recordalm á J.n caridad, y
t•omo esta h,j,1 pn'&lt;lilcl'ta dPl cielo no ~olpea
&lt;'11 rnno lo:-: juveniles c·orazone;;, ~latild&lt;· RP
a!'crrú al hakón .,· l,uscú las pa ]aura,.; d i,;traí damentl' leírlaR. Tarclú rn hallarla:-:, que .í
re&lt;·rs ruestu &lt;lar con el camino ele] bie11, pero
:11 fin le~·ó: 11.\ las prrsona~ l'Hritlltivai::.-l"nn
señora viuda con hijos, imposibilitada parn
tanto trabajo. soliritn. un apoyo ck las personas ct&lt;' hnen corazón. Calle tal, número ta11 tos."

~·

,[;,~

;¿Próp- ,~'-

,,

L

f~.

'J

ti~~..-.

/

Conlinuación del autógrafo de Lippmam.

pno yo .,· {·sla ...... y un golpe cl1· t,¡s t·ort", &lt;·1

AUTOGR~Fo DE

LtPP~IAM.- Ca1ta dirigida á la "Sociedad Río de la Loza" aceptando el

nombramiento de Socio Honorario de la agrupación.

Matilcle quedó pensatirn un rato: su mira-

da, lejos de rugar como antes, estaba fija en
un sitio que no veía porque su imaginación
L'Staba irn·entariando el cuartucho en donde
aquella desgraciada familia vida. Pasó la
mano por su frente y un «¿.~· por quf no ir?,),
epilogó cuanto en breYes momentm- pcn~arn
In aristocrática clama.
Comenzaron entonces las perpleji&lt;ladp¡;_
¿Haría preparar el carruaje? ~o; el cochcrn eí' muy hablador y 1111 tanto taimado, lo
que era exponerse no sólo ú qne toda la serYÍ&lt;lumbre snpiera el !anee, sino á que fuera
rnurmuracia la risita: lo mejor :-ería.tonrnr un
rarrnaje de alquiler. ¿,Qué vestirlo sr pon clrín"! El má::- sr1willo, que no era Llelicado
insultar (t la pobrc•za. ¿.l~u{, podría necesitar
ar1uella pebre Beiiora ·" su:-: tiernos hijo¡.;'! Cinco, 1liez, vdntP ¡.w~os ...... ¡qui(·n !-abe! Para
los que &lt;'Stán acostum hrados ú estrec·hecc,:.
diez Jll':-.u,; :-1· le" antoja una fnrt11na. En fitt,
unn ,·&lt;·,. allí. rkcid ir&lt;·.
LlamÍ&gt; ú :--\\ donl'clla, ln &lt;JU(' ltt• sin :.;orpn',:a s&lt;• entt-rú el&lt;· que :t ¡,c"ar dd mal ti&lt;'lll¡&gt;o.
In ,.;eiiorn ilm .í salir. La .1.n1d{1 {¡ w:-tir:-:e,
01wra('i{,n qul' c·ontm Ht eo,;1lut1)1re rerilfr{¡
('Oll rnpidPz y trns un «n1el\"O pronto," ~latil dc abandonó el alirigado hogar, alegre como
l'hiquilla que rn (1 cometer una tra,·ei:urn.
¡\. 'uúnto tardó el coclll' r·n salvar la distaneia que la t-eparabn de la desgraciada familia, tiempo que empleú In dama en fantasear ele lo lin&lt;io! Kentía ú la par inesisti-

ble curiosidau (, innato temor: em la primera
vez que, sustrayéndose al elevado medio social en que vivía, se bajaba para llegar hasta
el tugurio del pobre y desvalido.
Lleg6: una vecina que la acompafiaba,
abrió la puerta del cuartucho, ante la 11ue
Matilde quedú como petrifica&lt;ia. La lucha
entre el bienestar y la pobreza, la comodidad
ignorante de las lacerías sociales y la aterra.ctora miseria., duró poco: la dama penetró re:meltamente en la destartalada habitación,
dándose cuenta entonces ele que en el suelo
y en un mal jergún yacía una pobre mujer,
joven aún, con un niño junto Ít ell~ y m~~eerca á otros doR, uno como de unos dos
niios que. &lt;'cha,lo en el i.:anto suelo, dormía,
apovanclo su rnbia cabecita en un brazo de
la 1iiaclre, ':,' el otro, sentado también. en frío
pa vimm1to, jng,tba con u no,: pedacitos de
rartún.
Trat.ó la buena mujer, al Yer ú Matilde, de
i11eorpornn~e. pero fné e11 vano, porqtw Ja.q
fuer,.as c!P aquel t'tterpo estaban agotaclaR: .v
entonc'e:s C'On voz desfallecida .v 1·ave·rno;;a,.Y
hablar tardo ,. acompasado c·omo quien tie11e r¡ur haet'l' \111 e:-fuerzo para a pnderars:- de
idras que se va11, fn{, eontnnclt) sus cU1t~11 •
Cinco meseH hada que había tiued~do_ vm·
&lt;la: aJ principio S&lt;' empleú como H!'(''.'tenta.
después se tuv-0 &lt;1uc quedar en casa y ~n ca·
mn: &lt;lm;pufs ya no sabía có11lo Yivía 111 ella
ni ¡.;ui-; hijo!-. Todavía el mayor, menos mal;
va ú las otras piezas y picle algo y Re lo dan,
)

0

-E~ verdad 11uc no hay nada. igual entre
hombres-repitió el dios, suspirando.
Después de un rato pensó:
-Yo, que soy un dios, ¿.por qué no podría
l'rear un ser que fuese entre los hombres lo .
que es el loto entre las flores? ¡l :oto: te mando que te transforme¡; en una virgen: ven y
ponte delantr de mí!
La onrla se estremeció tan ligeramente L"Omo si fuera rozada por el ala de una golondrina: la 11od1c se iluniin6: la luna brilló
con ni:1yor intensidad: los ruiseiiores que
cantaba11, aumentaron la fuerza. de sus trinos v ,kspués se callaron. Y el hechizo se
reali~ó: cll'lante de Krichna :-t' puso de pie el
loto, con figura humana.
mdios mism.o quedó admirado di' mirar
:-n obra.
-En's la Hor del lngo-dijo:-sé de:-cle
ahora la flor dr mi ¡wnsamiento. llabla .
La joven cmpezú {¡ hablar eon una v~z ta11
dulce l'Olllo nrnrmuran los blancos peütlos
del loto, acaric·iadm: por la liri,;n d1' rc'rano,
{, por el beso ele los céfiros.
¡Kl'íior! )le trocaste en un s&lt;·r ,·ivo. l'L•ro • &lt;··clúnde mr 1nan1larú,- c1ue ,·im ahora·?
.\t·ufrdate, Keñor, que, t·uando fuí una. flor,
tPrnhlahu. cerran,lo mis p{.talo:- al menor
riento. Temía las llurias irn¡wtnosas y lrn;
tt,mporales, tnwnos y relámpagos, y hnt-ttl.
los ardiente,: rayos ele! sol. Tú mP hat- ord&lt;'·
nado qnc sea la encarnación de un loto i pe' o· no lw perdiuo por ('So mi anti~ua naturall'za y en este 1110mento, ~ciior, te,no ft la
tien\i' ,. (1 todo lo que le pertene&lt;'e. ¿.Dónde·
quiC'rc'~ que husqul' mi moracln"?
.
Kri1·h11a cliri.,ió
su inteligente umatla
~
, hat·ia In,; c·~trl'lln:-: prn:sÍ&gt; un rato.,· clespue:- pn•:runtÍI:
-,.&lt;lt1i,·1'l'S ·iyir ('ncima tle los nwntes·?
-.\ llí hay nil're ·'" hac·e frío ...... Ten:ro
11tit'clo.
-J&gt;u1·t-...... le &lt;"un:-truin'· 1·11 l'I l'ondo dd
lago, 1111 pal.wio de l'l'i~ta l.
.
-En lo profun(lo de fas agua:- S&lt;' ag,tnn
:-i&lt;'rpes ·" otros monstrn~&gt;::; q,ne_ nll' e:;pantnn.
- ¿,(¿uiPr&lt;'s llanmas sm lumtcs?
- 1·Oh , Keftor! Los hura1·anes •y las templ':-t:ulcs atraYie¡.;an la1-1 llanuras como rcbaiio,; t&gt;al vajes.
-¿.&lt; ¿ué ha&lt;"er l'ontigo, Hor Pncarnadu.'? ¡.\h ~
En lns un·t&gt;rnas del Elora Yi \'en unos ,;anto;;
&lt;·remitas ...... ¿.Deseas morar h•jos del lllllllclo. C'll una grnta solitaria·?
--.\ llí reina la ob:-cmidac.1, :,.;p1ior; trngo
111ivtlu.
Kridrn n sc;itéise ¡;obn' una pieclra, apornndo su frente &lt;'11 su 0111nipotentr mano.
· La jorcn ante í·I. f;t•guía 1111 pil', tt·111blnro:-:a ,. &lt;·obnrdr.
101-1

rdato.
l~l rnrnzón de jlatilde latía con ,·iolcnein:
su scn:--ibilida,I exquisita, su a.mor de mad n•.
la hicieron adivinar las angustias ele aquella
infl'liz, ,, di:;puesta (t abreviar 1a ,·isitn, no
por ella; sino por la enforma, la pr&lt;'~untú rc¡;ueJtnmente:
,.Y con cuánto cr&lt;'e usted c1tlc podría rl'lllediar su situaciím'?
-¡qué sf yo,-contestó la infeliz: can·C&lt;·mos de todo, pero si puctiei-e Jc,,,antanne .Y
trabajar! ..... .
--Está bicn·-re1)lieó
~latilcle- í11terin
e:;'
.l
• ,
tose logra, y esto sl' lo¡uaní. pronto 81 a sus
dolencias físicas no tienen que agregar las
morales, se11alando ú usted un peso diario.
.\hí van quince díar- aclrlantado:-:: pa:-a&lt;los •
t·Rto:-, yo YOl verf..
Y sin querer escbuchar ni frases de agru&lt;lecimiento 11i bendiciones, ~Iatilde salió a I
patio y á los breves instantes el coche lle\·{,ln
á su cómodo albergue. harto distinto. por
· ,·ierto, flel que acababa de abandonar.
.
Al preguntar HU amante esposo por 11~11·
había salido con una tarde tan fea y á }lle,
~Iatilde, acen:ándo::;e ú sí, á la única hija qtw
..¡ cielo le diera, radiante de alegría, contesti'i:
. "~lira tú, qué cosa ra,ra: fuí :í una vi:::itn
para dar ,. 11H• lle,·{, mucho más de lo qui·
di1•ra... ·
- ~o te eomprendo- clijo el espo:-;o.
-Pue,- la explicación e; fácil: llevr 1111 poco de felicidad á un lugar l'Ombatido. y 111('
si&lt;·nto mucho más feliz que antes &lt;le ,:alir el&lt;'
&lt;'fü5a. ¡Cuántos gnoran la safü,fa(·ción qu,·
proporcionan á la dicha ajena!
Desde aquel día, ~!atilde tiene el1 sus
gastos un capítulo mús titulado: «De la feli1·idad,11 capítulo que le proporeioni.l. goce:~Uá¡.; pu.ros que (·ualqniera de los &lt;ll'i-'.ina&lt;lo:a las fmolict adt•s.

BENDITA SEAS
Et- una clam noche de luna ; el grande• ,v
sabio Kriehna, sumido en profundo,; pen:-:antirntos Re decía á sí mismo:
.
-~Ie ' parecía que el ~10mbrc ('nt l a c_natum rnús hermosa de la tierra, ~· me equ1rnl'aha .•\quí ei;toy mirando una ttor de loto, qu&lt;'
se balan&lt;'ea moYicla por el ~opio templado ct&lt;'
la noche. ¡Cuánto más bella rs que todo:- los
de111ÍIF :;eres Yivos~ :-:uR p?taJo¡.; acaban ch·
al&gt;rir:-e bajo la luz plateada d~· l~ luna. L:t
adrnim .,· no p1wdo apartar rn1s OJO:- dL· &lt;·.-;la
Hor ..... .

Entn· t:111to, la amora t•nqwz{• ú adarnr &lt;'I

.

..,., . \ .. '):;.. . , ,.~ .

,./ .., ....
\

.\ ~. ;-r::,,v...~
-:,

,,. ·, 1 ' ,.

......

&lt;

·'

~w,_/\~

rl

Facsímil del sobre que contenía la carta de Lippmam.

�-

1·ielo por el Oriente. La superficie del lago s1·
tornó dorada, así como la1- palml'ra;; v bambúes. Lfü; garzas rosadas, las grnllni:; ñzules ·"
los chines bla1wos, oyéronse en ,·oro armn11io,-o sobre las aguas; los pavones y gengalis, en las ,;ch-as; y á esta sinfonía de la "Naturalrza sp unió luego el sonido de euerda1tendidas ::;ol,rc una roncha marin,1, : rompañado ele un canto humano.
Kridrna pareeií&gt; despertar;;e, y dijo:
-Es el poeta \ralmii::ki, que ~aluda la ,:alida del sol.
De repente abrifronse las cortinas de flnr('¡.;
rosadas que ostentaban las lianas ,. ít la orilla &lt;lel lago apareció \\'almiski. ·
.\1 \'&lt;'r al loto encarnado, su 111(1i-ica (·ei-ú:
la concha se deslizó kntamcnk U&lt;' su mano;
sus brazos ta;-·eron ú lo largo &lt;lel &lt;'Ucrpo, Y
quedó mudo, como si Krichna le hubi se
transformado en uno de los úrbolv:&lt; que erecíau cerca del lago.
El dios se alegró al ver que su ohm prnducía tal admiración, y dijo:
-Dmipiértate, \ralmiski, y habla.
\\'aln,iski balbuceó:
- ...... ¡,Amo!
~e acordaba de esta sola palabra, y no hallaba otra.
La cara de Krichna expr~i-o una alegría
radiante.
,
-Hija encantadora, he hallado al tin una
morada digna de tí; morará¡; en el &lt;'1 ,razón riel
poeta.
\\'almiski repitiú p&lt;1r s&lt;'gundn ,·&lt;·z.
- ...... ¡Amo¡
La voluntad del podero:--o Kriehna, t&gt;l llcseo de la diYinidad, empujaba á la virgen hacia el córazón del poeta. El dio:- hizo de modo que &lt;:ste :-e tornase diáfano y transparente
como el cristal. Hermosa como un día de verano, tranquila como el agua dPI Ganges, la
virgen penetraba en el santuario destinado.
~úhitamente, al mirar en lo profondo del &lt;'Orazón de Walmiski, su rostro palidrció v
quedó helado por el esp,rnto.
Kriclma, asombrado, preguntó:
-¿Temes también al corazón del poeta·?
-~efior-re:-pondió la joven-¿cuál es la
morada en donde he de ,·i\'ir? En ese corazón
he visto lo mismo; las nerndas cumbn•s de
los monte:-, profundas ag;nas llenas de :-eres
cxtmiio:&lt;, llanura¡.; t·on lrnra&lt;·ane.~ y tempes-

306 -

taeh·~ y la~ cave1·1111~ :&lt;on1bría~: todo lo que
fPmo. :-;l,Jior.
f&gt;&lt;'ro t•I bueno y 1-,abio Krichna, respondiú:
-¡ ( '.í !mate. flor PIH·arnada ! ~i hay en el
rorazím de \\'alrni~ki nieve:&lt; solitaria,-, s(· tí,
la 1,ri:-a templada &lt;fo la 1,rirnavera 1mra fundirlas; si hay agua:,; profun&lt;las, s{, tú la perla
que descansa en Pl fondo de las ondaR; si hay
dl·sicrto~ áridos, siembra en ellos laR flures
de la l'cliei&lt;la&lt;l; :,;i hay carernas so111brías, sí·
tÍl el rayo de ,ol en ia obhcuridad.
Y \\'almi~ki, que -entre tanto había r('('O·
lirado la palahra, a,ia&lt;liíi:
-¡ Bt·rnlitit ~ca~!

-

-

i;J

):o:(---

NUESTROS GRABADOS
El hogar de un labriego ruso.-l~n la pri111l'm plana de esta l'dició11 aparece un grabado
que reprodm·c t,na de las obras ele Irán,
pintor 11otahlc lJlll' nació en IXl i en E~chwillPr, Departamento de Mosela, y muriú
haee pocoi:: años. Cuando concluyó su edu&lt;·ación en las escuelas de su pueblo, Re pai;6
á París contm la l'oluntad de su familia, que
quería que entrarn en .el servido civil, y empezú {1 c:&lt;tudi r con Dclarochc. En 18.t:) ,·isitú la Rusia ·" algunos afios después cxhihib vario!&lt; bosquejos de aquel pafo. A1 principio. :-&lt;' dedicéi Íl pintar retratos y cuadro, de
costumbres semejantes á nuestro "Labriego
Husn,'' que tan hábilmente ha grabado ~Ir.
H. l'. Bell.
~u primera contribución al i-;alón fué en
IK4:2, y deRdc entonces hasta rn55, continuó
enviando :-us obras á aquel centro artístico.
En la Exposición Internacional &lt;le 18.,5
exhibió ,u '')lnrist'al Xey Protegiendo la

, ~ :-:.;;:.;. ·~7~
&gt;

Durante la guerra rnsa fué enviado oficial
mente Íl la ~rimea, y e11 1837 exhibió "11
A:,;~lto de la forre de 11a.lakoff, ·' uno de l!Ui
meJores cnadror,;., destinado [t \ ' erealles
que rt&gt;prei;cnta una &lt;le las páginns más
11ante~ de la l.1ist.oria de las gucn as modernaH. Jtn la s1gmente guerra italiana su pin.
('el fur llamado otra vez á ilustra1: laa vief:
torias de l-:iofü,rino y de )fagenta. Todo é
nrnndo artí:-tieo re!'onoee su delicado gusto

r.:

L

•

l' !

Facsímil de la firma de Beethoven.

sus \'igorosos toques y sus \'astos conoeimieu-,
to~.
Fué recolllpensado con la cinta oficial delt
Legión de Honor. en 1AGi.
Vistas de la Habana.-Publicamos ,•ar'
,,.istas foto,gráficas de la Habana, que segtlll!
mente seran del agrado ele nuestros lectores.
Cna de ellas representa la calle del O~
po, que es la principal de las vías públi~
de la ciudad. Otra de ellas l'S la rcprodUOli
ción de uno de los monumentos levantadeít
ú los insurrectos c1ue perecieron durante 1gucrra ele i1Hlependencia; hay otro monumento en este mismo número, levantado a.
memoria de los cRtu&lt;liantes detimas de la
misma gnena.
Verún también nuei,:tros lectores el Morro,
en &lt;lo::; cliferrntes grabados, y la. Avenida de
las Palmai:;, que es el paseo pre&lt;l ilecto rle los ha bitan tes de 11
ífnbana.
La erupción del Vesubio.-En
11na de las planas de esta edi·
ci6n, s&lt;' encuentra nn plano
la Cindad de Xúpoles. que pu·
hlic·amos á propúsito de la eru¡r.
ciún del Vesubio y comn complemento de la información grl
fü·a que prineipiamo~ en anterior edición .
.f untnmente eon el plano en·
rnntrará el lector un grabado
que reprl';;enta el gran cráter del
rnlc:'tn \' otra \'ista ele la erup:1·ií1n última.

Trajes y sombreros de primavera.-Lo primero que ha:\' que pcn~ar al en.cargar un.ve:&lt;tidu es el uso ft C) ne se le dcstma. A pnmc'
. parece una el e esas vcrra vista,
este conSl'JO
dade~ evidentes á que era tan atkionado Perogrullo, y, sin en~b~rgo, ¡cuá1~~as lamcntacione::: suelen ~egmr a una elecc10n poco nwditada, en que se adoptó una tela nueva ó un
modelo original, sin peni;ar en que un \'Cstido muy ú propósito para llevarlo en casa. no
lo sería para la calle, ya porque parece demasiado d aro ó clemnsiaclo ligero. .rn porqt1('
la originalidad ele su forma se hace notar
m:',s &lt;le lo que conviene!
Si queréis evitar c,;tas desagradables con secuencia:,; r esas estériles lamentacioneR,
~doptad un· traje sastre sencillo y sobrio.
rn sombrero de primavera con alegre:, flore:,;:
y una écha,·¡,e ligera de plumm; ó de gasa k
acompafian 1·011 una elegancia diRcreta, y Rin
más que cambiar lo:- accesorios, taks rolllo Capa automóvil, con guarnición de cuero.- Chaholas, cinturón. cuello, somurero y sombrir¡ueta de piel teñida, P.ara automóvil.
lla, el traje servirú para la tarde, lo mismo
t;O], contm~ta agmdablemente con "bolero" que para la maiiana.
Algunos vestidos de 111n .rnr ri&lt;1 ueza so 11, frac ele tafetán brillante rayado, todo con
1&lt;i11 embargo, tan prácticos para la tarde co- plie~uet'i!os. Escarapelas ele t~n-eiopelo negro
mo1o es un traje sastre para la ma11ana. siem- recuadrando el chaleco, prenchdas con un hppre que su matiz obscuro Jo¡;; haga ¡1asar in- tón azul pálido. Esto~ botones, y el cuello &lt;le
advertidos.
en!'aJ· e antiauo
orlado con valenciennei:;,
o
.
, serían
Los vestidos negro~ están en este ca~o. y la¡,; únicas notas claras de un traJe as1.
Puede ser la falda de terciopelo ó ele ::;eda
armonizan perfectamente con los reflejos clorado11 de una cabellera rubia; con frecuc1wia obscura, y el cuerpo, de guipm 6 de encaje.
He hacen de dos telas diferentes, combinan- oculto !)ajo un pequefio abrigo ele no veda el.
do el negro mate con el brillante ú &lt;:l a trrcio- que eompletaría el traje.
pelado.
l1na fnl&lt;la &lt;l&lt;' nespón ele la China, plegadoPanl la::; bhu,a,; l:-C em¡,lea11 lo:- mú1; Jll'Ct'io
,-os encajes de Irlanda: ;;e !meen también blu:-m; drnpeudas de gasa culnertas por completo
de punto de Alern;on. de punto de agujH, ,lt•
punto de Francia ú otro:-, .clejando un pequ&lt;'iio \'Seote sin \'iso.
TrajeH así, se ponc11 lv lll.iRmu por la tnrd1·
que por la noche, para comidas ele confianw.
:-obre todo :-i los &lt;·uer¡Jos, por medio de un
pl'to movibk, pueden &lt;'Seot:nRE' [1 rnluntad.

- - - --)n(---CANTA HES

~I i r[111&lt; lome cn:111wra&lt;la
)Je 1l:nnn1-tr '':\Ii lucern"
¡ B1•111li10 ~c·a tu rarilio
(lu" n111·n 1,rillar lo 1wgrn!

EL DESASTRE EN LAs MINAS DE COURRIEREs.-Los dos mineros salvados, después de haber permanecido veinte
;,...
días en el fondo de la mina.
..Se les condecoró y nuestro :grabado es reproducción de una fotografía tomada momentos despué3 del acto de im-.
posición de las condecoraciones.
v ... " ... -

.\ lerta por tu ea mino
l'alcula rm1d10 tuH paso;;;
~o te líe$, que las YÍrnl'll1'
:--&lt;· orultan. pam hat'cl' dnfü&gt;.

Mananita, con manga pelerina .

::;uelto, tle la mi:-ma tela que C"'mplete el tra]l'. Los adorno:.; de {,ste :-uelen :-er volantitos
l'run eidos 6 plegados rrgularrnente, que, ot'lados eon un virn, ondulan todo alrededor v
se mezclan en un &lt;·onjunto~agradable &lt;·on ¿,1
gui¡rnr í, ton el l'Hl'aje, á menudo cortado por
rizaditos, por fruncidos de tcrl''opclo, por cintas estrcehas ó por una' felpilla aterciopelada.
I~n este adomo se) pue,1en ~ utilizar encajes
antiguos. clisimulando eJ"des~astc q11c ya tt'ngan.

,:,**
Ko Ol-' hablaré ele lm(adornos para traje:&lt; de
lana, vorque no hab{,is· de tener otras dificultades &lt;1trn la ele la elección entre su multitud.
Lo:.; pespunte~, los pliegueR y lai,; pinza~
eocidas son los adornos más práctirns ,¡ue
podfis elegir. los substituyen también lai,:
escalai; de .,011/rctlu·, bieses ele tafetán, de raso{¡
de pana, los st,·a11.s de pafio ó las trencilla~
ele seda flexible, con lai- que se aclorna n1u r
graciosamente la parte de ahajo del vestido.
Figuran tambi(,n entre los adornos los volantes lisos cortados en forma, los bullonados y rizados, que ofrecen grandes recursoi;
y Yariaclas combinaeionei:;, porque se hacen
e·on toda chisl' de telas; las franjas füas, de
lunilla igual al Yestido, rayadas con pc•spuntes Íl rnbiertas con un ligel'o dibujo dr

E,-tc :u10 ,;t' llernrú 1utwlio el cachemir y
la vuela, telas Jlexil,les .'llll' ,.~ pliegan y s1•
drapean sobre l'llCrpos ªJustados, mo(kla~i&lt;l."
el busto. \' se adorna!1 l·on cuellos-bertas o tirante~. qtw 111odifkan h~ lí1;ea ,le l?s hombrOf'. ~e prestan muy l)leI~ n los_ pheg~m, y
frunce:- de lPs trajes lrnperw y lhredorw: t•l
encaje ~· el gni 1rn r son ,-u,; natmale,. at~ornos.
ltizados ,le gasa. hullo~u1dos ;le t~n·H&gt;pl'lo.
\'olank:- dolill's dl' raso lt lll'rty o ,·ann!¡ l11wa:&lt;
d&lt;' ,·ale1wil'nne:- onduhtdo, r\•t·undran ln:- ('ane~ú:,;, bonkm1 la" l'h.tqtll'ta:- ;-· &lt;·11mpo1w1I
adornos ligero:- Y ra ¡ ,oro1-n,-.
Los traje:- ele seda tiexible ó de t:tfotún.
:rnnque 11,ft,_ &lt;le re~tir, ,;oH l'erdatlenu.11&lt;!11tt·.
prádicos, porque su,·e!1 e11 toda:.;. ?ea~\Olll'S:
dentro ,le· ea;;a 1•11 un ch,, &lt;le rrt·epl'wn, t·n una
venta de Carídad, en nn (.'onci~1:tn ~le t¡~rdl', · Vestido con canesú aplegadillo, para Jovencitas
de 12 á 14 años. De tela blanca también para
1 , 11 una Kxpo,-iciún 11'- dnnclP rn1s a ,-alrr ya
primera comunión.
&lt;I&lt;• llü('lw .,· ;', la qtw dd,?is ll&lt;-',·:11· el palrtú

�- 308 Era, en ,·prclacl, un desgral'iado
pobre como ello1-, pue~ no ten~
que la piel 1wlada sobre los huesos.
Si hubiera tenido pdos l'll la p
:-;in ducln no hubiera &gt;'ido tan mi
hit•.
~¡ su piel no hubiera sido tan m'
rabie, seguramente no se le rerían q
huesos.
Y si hubiera tenido algo 111ás que)a
piel, sin duela que hubiera siclo has
te fuerte para atrapar 1·on qué alimea.
tarse.
Pero como no tenía pelos y con II
pohre piel sobre los hm•so~. era en v~
dad un pobre gato.

.,u¡,lacl11: lm.; \'i\'o~ 1le tc&gt;rciopelu, ele

tafetún L'scoc~s &lt;&gt; de&gt; pa1io daru: uno:-;
que dan la vuelta ú todo el vestido.
titro:-; que se detienen en los hordl's dPI
delantal, otro8 que :,.;(' extiernlc11 en lo:-;
trozos füo:,; que separan las tabla:,; de
una falda. Franja:-; tle pana, de tafetán
Íl de terciopelo. se ponen :-;obre tela:,;
muy diferentes de ellas, ~' adornan la
gasa, el ,mli11111 {¡ el encaje de un elegante traje de noche, de igual modo qUt·
el cachemir í, la vuela de un traje de
tnrde.

Empiezan á parecer los sombreros tlc
paja ó ele crin. casi todos de color ob:,;curo. IJay sombreritos de crin negra,
mu.v le,·antaclos por 1111 lado, cuyo casco,
tle- ni tura media, vn. rodeado por una
guirnalda de hiedra ele un verde tallo:
ft la derecha una rosa de gasa de plata,
111edio oculta entre las bojas.
~e llevan tambi(·n sombreros grandes
1·011 los trajes de sastre, pero han ele
estar atlornados eon Rohriedad. Una
gran capclina de• paja gris hierro pucdr
!leYar tres rnoiíai,; grancleF, por &lt;letrfo.;
otra~ dos ob:.;curas, una gris cid mi:,.;mo
&lt;·olor que d ;:om hrern, .r la otra azul viejo: ~;:tos 1los colores neutros ~- di:,;t:reto,;
servirún ele fornlo [1 una tereC'ra moi't.t
dr tl'n-iopclo cereza nrn.r delicado.
I•:ntre lo:,; somlireroi,; de cncnje {1 &lt;le
g-uipur lo:,; hay para In noche, ele guipm
de 1rlnn&lt;ln, knclido ú clrapeaclo en conil&gt;inaciún l'On ¡_(asa &lt;le oni (, &lt;·on bullonaclos de tl'rciopelu obscuro.
Tnmhi(·n se \'en somhrero::- cubiertos
dt' fino ralencien ne:,; t•on hu llonaclo:,.;
diminuto:-; ele ter&lt;'iopelo rosa {¡ mnnclarina, y l'Oll grnci,.;os rizado:- c!P encaj1·
11u1· atrnYil':-an la n)p:t.Y pare&lt;·&lt;•n c·11s:u1( harl.,
lú• r,·-.:1111ien: tanto Sl' u:-;nn !u:; 80111·
,n•rns p •quciíos l'Ol11ll los ¡.:ranclei,. l&gt;e
111 qlll' :,;1 hu.re rs del ju;:to medio.
.\¡,art de !(is im·,·itables tnpapeirwtn-. 11,, 1 w .1dornos dúl"itos ni forn1as
•1ui· 1·st{11 ~·s¡wl'ialnw11te de moda.

Los pobres son liueno,; y ~e ayudit
los unos :t los otms.
Los pobres ele mw~tro cuento r-.
júron,;e al encontrar el gato, y no Pllít
saron en comérselo; por el contrario;
dieron un poco tle tocino que les t¡
1,ían ciado ú ellos por caridad.
El gat,1, después dli hnhPr 001111
ed1ú ú andar 1lelante de ellos y losci
dujo ú una \'il·ja choza al&gt;and~macld.
lla hía l'll t•l la dos asicntoi; v u
d1illlE'l\l':l,

S!'!):llll pudil'l'Oll

\'t'J'

al

trar 'A~ merred ú 1111 ra•rn 111: 1nnn ....
,.~
tle:,.;a¡mretié, (•n ;:cguidn.
Y ti gato clesn¡,areciú c·on !'! rnyu
1una.
( 'uandu Sl' eneo11traro11 en las ti,'
1,la:-. d1·lank de In thimcnl'a 1wgm, q
la an:,;e11eia del fuego hacía 111úi-. 11
t•.1darfo. dijl'ron:
-¡.\h! :-ii tuvi,~r.uno;:aunque uo
ra 111 ,:-: qut• al~unn~ tizorw~ ...... ¡H
tanto l'río! ...... ~,·rí:t lnrcno pas ,r
la no ·hP, al lado dd ho¡ra1·, enutá1
110~ hi~tmia~.
1\•rn no ha liía l\l!'go 1·11 la 1·hillll'
p1,rc¡u1&gt;, co1110 !te dirho, n.111 dos
hre:-;, tan pol,n•,.;. ,¡m· 111&gt; tt:11ía111
al 1so l u tn 111rn t&lt;' .

0

-- -- )"( - - --

El Tesoro de los Pobres.
l l,Ll1í,1 1111a n·z. ya no reeuenlo 1~11 qui·
¡mí", dus pohres, ta.ntll, que no po~d.111
nad,1: pero nacla tle nncla.
~o tenían pan que ponl'l' en la al,w&lt;'nn. ni alaecna l'l1 que poner el pan.
~o tenían easa para poner la ahwt·nn, ni te1T1·110 donrle constrnir una
l'HS!l.

~¡ hubieran tenido un poco &lt;ll• tcrrPpodrían ha her gnnado con qui'· construir una ea:::a.
Teniendo 1•af-a, hubieran podido tolrn·ar la alacena.
Y ;:i hubieran tenido :tlac·1·11a, :-;1•g11rnu1L·nk qn&lt;· l'll u110 &lt;&gt; cualquiPm de ,-u:-;
rnwon(•s hul1i1·ra11 encontrarlo un pL'&lt;la-

110.

w c[p pan.
1'1•rn co1110 1111 tenían ni terre110, ni casa, 11i
ai:H'l'IHI, ni ¡,a11: l'l':lll verdademmeut&lt;' pobres.

*** de
echaban

Lo 11uc míls
rneno;:. no na el
Hino la ea~a.
Porque ele p:111 siempre encontraban alg(m
Jl\l'll&lt;lrugo que Jlcvar1-c r, la 1,oca. y ¡\ Vl'l't·s
1111 pol'O 1h• to&lt;'ino y ha;:ta un poco ele sidra.
Pern huhiernn 1m•ferido a.vunar siempre.
~abit'rHlo qtw tt&gt;nían una ,·a:-m donde podrían
quemar 1tlguna h·iía y e1mYersn r al lado ch·
las brasas.
Porque lo 111ejor q1w hay t'll el mundo,
pai1.

"Toilette" de calle.
111uel10 111('jor IJU(' ¡·0111l'r: es ser dtwño d"
euatro rnmos, sin lo:-: nrah•:,; 11110 no es 111ús

hestia l.'IT:ll11l'.
Y aquellos pohres, se con~icleraban 111ús
puhn~:- que 11111H',t ci11rnntl' ln !loche ele un.,
¡rran liesta, t ri:-t1· no,·h&lt;\ para &lt;•!los. f'ole1111w
.,· ah·gre para otro:- &lt;Jlll' lt~nían furgo 1·11 la
tlti1111'1ll'a y la olln pue:-;ta !'.ll la lumlirl'.
CJl\C UIÚI.

l~r, el talllino por el c¡uc ilnt11 lautelltamlo
su th·sgrnciada rnerl!•. 1'tH:ontrnron un pohrt·
gato que 111n11llahn.

1k prn11 to. clo:,; :1~¡;11a;:
el f,&gt;ndo del ho3ar, dos hernw~\S
&lt;·u 1:,.; ,Ulr:trilla~ co1110 1·1 oro.
Y 1•1 ,·i,•ju :-;e frotú aleg1c1ut'ntc
111:uw~. diviL·trdo {1 ~u 111ujer:
-;.\11t:1s l'Sl' lwrnwso e· &gt;lor'?
S1 qlll' lo 11oto-nspo1.'.lió la v
j,1, ,. :dargaha las 1w111os hne1a PI fu
, _:_~llpla llll ]111('0 .,· 1·! ruego f.l' ft
'
,·arn.
-\o-respondió Pl nrnridu-:-c :1
haría de111asiado pront,•.
Y ~e miraron a.leg•PS ante :tt(ll~
,J,,s tizones, tan relueient~~- &lt;_[111' In
ron olYidar :-;us pa~adas rn1st·rrni-.
Tod,t la noche e~tuvil'ron ni lado
la chimenea 1·un las mnnos cxtend'
hada :u1ndlas a:-tnns. &lt;¡Ul', relnd~n
1110 dos luises y &lt;pll' se¡ru1,111 ar«h~
sin &lt;·on~n111irse.
Y 1·ua11do Jleaó la rnafürna, lo~
hres, que hahía; pasado stlfü-ft'd:os
rifo la uoelte, \'Íeron 1·11 &lt;'l fondo.
1'11imc11ea al pohre gato q\w 11 1111
t'llll Hts arand1·s oju:-: 1k ~&gt; r&lt;1.
Enlo1wes 1·t~11prrrnl,;·r11n que el n·tl~j
aquello:-; 11jo:,.; cm l'l f1t(•go qui· lo:,; hah1a
lentatlo torh la no(·lw.
Y PI gato les 11ijo:
- ''La iln:,.;ií,11 c~ «·l tPs11re1dt• lo~ puh
1
~

.r u:-- Hw111·:P1~.

·

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>A~o VI.

MÉXICO, Do!llrnGO

G DE ~I.\YO

DE

1906.

limo. Sr. Dr. y Maestro Don Ignacio Montes de Oca y Obregón, Obispo de San Luis Potosí y Administrador Apostólico
de la Diócesi de Tamaulipas.
[Copia de llD retrato al óleo, de tamaño natural, ejeontado por el pint-0r roma.no Don Héroulo Eroli].

NuM. 19.

�-

31I -

pués de recorrer victoriosamente esa 6pera el
mundo europeo y americ~.no lleg6 á México
merced -at láboi-ioHo maestro Mario Lambaf!lit
En cuanto al resultado que su primera audición produjo, ya es conocido de los lectores pQr;haberlo relatado, en su cr6nica nuestro diario. Fué un éxito grandioso u~ verdadero suceso lírico.
'

· Er Mes de Maria.

de peana, y de aquel coraz6n inmaculado
desciende un torrente de amor que baña toda la redondez de la tforra. El altar se halla
envuelto en una claridad divina que remeda
un despertar de aurora:
El 6rgano preludia sus gratas armonías y
el incienso, como una ondeante nube, se levanta hasta lamer las altas b6vedas.
Rodeadas de infinita poesía, poesía cristiana, vénse al pie del altar á muchas hermosas niñas, que vestidas de blanco, ceñidas sus frentes con perfumadas guirnaldas y
cubiertas con velos transparentes, sonríen
llenas de cariño y de inocencia, como si fueran ángeles del cielo que por un instante huhieran dejado los eternos pensiles, para en-

perciba su pronto curso por todos aquellos
que permanecen absortos, remontando sus
almas á las regiones de la inmensidad.
Pero...... el sol despide ya sus resplandores, el rocío ha vivificado ya los tallos de las
plant.as y la fresca brisa juguetea y suspira
remedando dulces quejas de amor y de esperanza ..... .
Salgamos...... que tenemos que volver la
vista á otro lado.

Llegó el día primero del florido Mayo, del
mes apacible de tardes hermosas y cielos azu- ·
les.
Y aunque es verdad que la Primavera había comenzado desde principios del gentil
Abril á derramar su búcaro de flores sobre
prados y jardines, y á esmaltar con verdor
de esmeralda los campos ansiosos de luz y de
calor; no ha sido sino basta la llegada de
',
Estreno de "Germania."
Mayo cuando los pensiles tapizados de flores
han emp_ezado á ostentar toda su espléndida
Un notable acontecimiento musical fué el
belleza.
estreno
de la 6pera Gumania en el Teatro
¡Qué multitud de mariposas revolotean
Hidalgo, de esta cahoy por el viento!
pital, la noche del
¡con cuánta ternura
jueves último.
cantan las aves y se
Fué esa la primeacarician al borde ele
ra
de las composisus nidos!
ciones del gran m6No parece sino
sico italiano Alberque la Naturaleza se
to Franchetti, que
viste de gala para
He ejecuta en un escelebrar el mes coneenario mexicano.
sagrado á la Reina
Este autor era hasta
de los ánieles, Emhoy enteramente
peratriz del e i e 1o,
des
eo n oe i d o e n
Madre de Dios y d~
nuestra
escena, y
los hombres.
fl6lo en lo particuDesde los momenlar habíase oído altos en que la aurogo de RU música.
ra, coronada de suaAlberto Franehetves respl a n do r es
ti
es bijo de la ciuabre las puertas del
de Turín, en
dad
oriente, las campadonde
vi6 la luz el
nas dejan escuchar
año de 1860; tiene.
su voz y nos anunpues, precisamente,
cian con sus lenguas
cuarenta
y seis años.
de bronce, que estaHizo
Franchetti
mos en el .Mes de
sus primeros estuMa,-í(L.
dios en Venecia, paLos fieles, hensando
despuésá )lóchidos de alegría,
naco
y
en seguida á
palpitan á impulsos
Alemania, para
de una pasi6n incompleta.rlos en el
Señora Amparo E. de Corral y sus tres hijos, Ramón, Hortensia y Amparo, que se encontraban
tensa, e o r re n, s e
de
familia,
fotografía
del
artista
en
San
Franciseo
California.-(Fragmento
de
un
grupo
Conserva t o r i o d e
precipitan y peneFranciseo L. Clarke, San Diego, 4.
Dres&lt;len. En distran al templo. Estintas
épocas comte está bell i si m o.
Iluminanlo los rayos que penetran al tra- tonar sobre la tierra las alabanzas inmorta- puso algo de música, señalándose entre ello
una ''sinfonía en mí menor,'' que alcanz6 esvés de los cristales y los cirios que luchan les.
pléndido éxito.
Aquellas
almitas,
blancas
también
como
por desterrar las últimas sombras de la n_o.A.traído por los triunfos del teatro, escrisus
vestidos,
llevan
á
la
Virgen
sus
homenache.
El misterio y el recogimiento velan sin jes, homenajes de flores que en apretados bi6 el A1rrael en 1888, cuando contaba ap~descanso en el centro de aquel sagrado recin- haces van á volcar sus urnas llenas de volup- nas 28 años, y al estrenarse su obra el públito: la Fe, teniendo sus ojos vendados, enar- tuosos y delicados perfumes en la estucada co lo proclam6 operista consumado, declarando que esa primera composici6n no era
bola el estandarte de la cruz; la Esperanza gradería del altar de la Inmaculada.
¿Qué madre, al contemplar á su hija en una promesa, sino una plena y vigorosa afirse apoya firmemente sobre la áncora, y la
Caridad muestra sobre su pecho la viva lla- esa hora imponderable, no ha sentido rodar maci6n de genio.
Cuatro años después, en 1892, con ocai;;ión
ma de su amor inextinguible. Las más pri- por su mejilla una lágrirr.a de ¡ratitud y de
del
centenario de Col6n, el joven mae~tro
contento?
¿qué
coraz6n,
por
duro
que
sea,
morosas flores deleitan allí la vista con sus
colores; los más exquisitos perfumes embal- no se ha enternecido ante ese espectáculo tan llev6 á la escena su Ori8toforo Colombo, feliz Y
saman el sagrado ambiente, y las voces más emocionante que s6lo el C~licismo ha po- poderoso melodrama que hizo fortuna en el
teatro. Sucesivamente produjo después Flot
dulces entonan tiernos himnos; pero tan dido presentar?
de
los Alpes en 1894 y El Señor de Pou,-ceai1Cuando
vemos
á
esas
niñas
S"Qbir
la
gratiernos y tan dulces que embriagan y adordería, entonando sus dulces· cánt:,:,0s, una gnac, en 1887.
.
.,
mecen el coraz6n.
A partir de esa época, Franchetti parec10
Allá en el fondo y bajo un cielo tachona- dulcísima sensaci6n se apodera de nosoii:_os,
do de ~strellas y salpicado de querubines, y cuando sus manecitai inocentes deposium entrar en una apatía somnolente por el Arque nadan sumergidos entre blancos celajes, su ofrenda de rosas, nos parece que la Vir- te, y no fué sino basta después de cinco afios
se destaca la más bella, la más pura de todas gen acentúa su sonrisa y sentirnos que una ci0 separaci6n, cuando volvi6 á juntarse con
las criaturas que han salido de las manos del lágrima, lágrima de santa alegría: humede- su ~tente musa la divina Euterpe.
E nces produjo su Germania, la cual se
Eterno, puesto que fué la destinada par3: ser ce nuestros párpados ......
estren
en el ((Scala» de l\filán en 1902. DesLas horas pasan, entre tanto, sm que se
la Madre del Redentor. El mundo le sirve

por el señor Tablada, quien, además les hizo en el t~rreno varias explicaciones; así co- n:era planva del pr&amp;--enil:e número, la co.prua de t11111 ma.gnífioo retirato ad óleo · d&lt;'
ruo también el señor Batres.
En la casa de e~te caballero se sirv:6 el tamaño _:aatiuriélll,, del. Ilimo. Sr. Obisp¿ de
almue;zo Y en la tarde se emprendi6 el re- San Luis Poitoi.51, e3.ecutaido por el a:rtista roona111oi Hérculo Eiroili.
greso a esta Capital.
Pub~~camos hoy varias fotografías de la
El Prellaido _ihálla,se de pie, .revestido
excurs1on, tomadas por uno de los alumnos. de su ropa ep1scop,ail, tett1iendo su mano
dereoha sobre unos lihros 1qule se haH~1n
,¡,**
- - -):o:(- - ·
~n tt:la mesa.
En el peoho ostetnta, tr,es med.allas, y
La noche del estreno de esta 6pera cl
NUESTROS
GRABADOS
pen.den
de su cuello las i:nsig:ruias de Gran
antiguo teatro de la calle de Corchero
C;uz die la Orde:i de Ca.riloi.s III, y el corque hoy es el más amplio y mejor con qu~
doin y medaU~. ce la Acaideania &amp;¡pa.ñocuenta ~ capital, se vi6 casi lleno en todos
Notable obra de art~.-: Una capilla particu- la. Et pélá'~iJdo es 111·otabl-e, y todos los
los dcpal'tamentos y localidades.
!ªr·-:-~n la calle_de Sad1 Carnot, de la arisHabía general entusiasmo, y los verd1tde- ,ocratica Coloma de San Rafael hay una d~ta111es están muiy b.iien estud1iados y
ros dilettantis, tenían vivos deseos de oír la ~ermosa fi~ca ~dificada hace poco 'por su an . dispuestos.
música de esa 6pera famosa, que tanto éxito ~1guo P.ropietano el señor Juan Arzumendi,
Es u111 retrato ve.rda•&lt;leramletiite airtístiha tenido,e~ los teatros de Europa y en los Joven neo que se cduc6 en Europa v vive ac- co. ~n el original fotog1r0Jfico que '.J.OS ha
dela A.menea del Sur.
tualmente en Alemania.
·
s,e:rv1do p~1ra la eijecuóó:n del gr.aiba&lt;lo que
:• En.pocas pal~bl'af!, por no tener tiempo ni
De sentimientos piadosos el señor Arzu- h()1y ,pubhca.mois, pued:ein· leerse i¡je1rfocespamo para mas, duernos que la música es mendi, lo mismo que su familia no sola- t~mente l1QiS títuios, de los lfüiros ,que e-smuy hermosa, y que la obra estuvo perfec- me!lte a!end!6 al buen gusto y co~fort de su trán colocados sobre 1a mesa: san los totament&amp;1ijecutada, sin que se notara en los res1denc1a, ~mo que se preocupó también por mos ~e la1s oh.ras Pa91:ora,les y OratOlrias
artista,s:el menor tropiezo.
la cons~rucc1?n de _una capilla para el culto d'el Prtefado de Satn. Luis Potosí y su
Es una obra qu~ está llamada á conquis- ele la ~ant~s1ma Virgen y la edific6 á todo ve1rsió-:i de Píndaro.
'
tará nuestro público, pues abunda en mati- costo, ha btendo resultado nna verdadera
En el perg,amir.1 0 •que apa-riece desencesdelica&lt;los y en pasajes de gran inspiración. ohra de arte.
rollado oobre la mesa, léese estJe títufo:
1

Ir

·I

1

La excursión á San Juan¡,Teotihuacán.

· ~ decoracione::; son vistosas sobre todo
las del pri?1er acto y las del epílogo.
'
El púbhro aplaudió con entusiasmo á to&lt;l?s los artistas, que dieron pruebas de tener
lncn. conocida y ensayada la obra.

Las excavaciones.

La iglesia parroquial Otil pueblo..

.\~tualmente, el edificio pertenece al_ Li- "Elogio Fúne,bm de Migue'! de Ce.l'Va!ncenc1ado Don José Pe6~ del Valle, quien tes Sélla.'Vedlr,a, por D . I-gnado MOOJtes de
conserY~ la hermosa capilla como una joya Oc~ .Y Obregón, Obispo de Sain Luis Poele arqmtectura y decorado mural.
tosi."
Las fotografías, de las cuales tomamos lo¡¡
iE! Sumo fu.art:ífice Pío X niombr-0 cOJn
Agustín Agüeros.
grabados que hoy ofrecemos á nuestros lec- fecha 12 de :-.fano a,J Ilmo. Sr. Montes
tores, fueron tomadas por el artista señor
- -) :o:(- - Florencio )laya, cuyo taller está ubicado en de.,Oc~, Ad1min11strador Apostólico de la
D1oces1s de Lina,res, qu1e se haHa. v~a.nla calle de San José el Real.
c!les?e la._ muerte del Ilmo. 9r. Dr. D.
Formó e~ señor Maya un álbum con vis- te.
F1Je-mon Fierro.
ta::; fotográficas de la casa del señor Arzumendi, siendo aún de la propiedad de este
- - -)o(- caballero el edificio.
El ~ábado 28 del pasado mes de .\bril, los
De este álbum tomamos el busto de
:!~~no~ '1e la cJa.se ele Atqueología del }In- Cuauhtemoc, que empleamos en uno de
A UN POSTE TELEGRAFICO
. ra N~c1onnl ,_ ~1c~eron una excursión á lai,; nuestr'os anteriores números1 para carátula
g, nw.osas Puamdes de San .ruan Teotibtia- del semanario. Este busto exiEte en la casa
can, pre~1·c1·1c1os por su Joven
·
Profesor el seflor ·
0. q»Josc .Juan Tablada quedei:;clehacealgún que aho_ra ~,s del señor PC;6n · del \' ali e y fué
el que sirVIo de modelo para vaciar la cabe- . iEras ayer muy grande! Tu ramaje
. hern
.
'
, ,....P? se viene
dedicando
con"'gran empeño za del Cui+uhtemoc, de la Reforma.
ostentaba su pompa en el camino
ª tan importantes estudios.
Estud ios fotográficos de Moreno.-El artista como señor que marca su destino'
Los excuri-ionisbs salieron á las siete de fot6grafo señor Antonio Moreno uno de los al pueblo que le rinde vasallaje.
I
E~ tu .~opa, penacho del boscaje,
1: :afi~?ª por el Ferrocarril Mexicano. De más distinguido~ fot6grafos me~icanos que
dtacion de San Juan Teotihuacán al lu- h_ay en la actualidad, nos ha proporcionado canto el Jilguero su cantar divino
n?e. se encuentran los pirámides, hicie- 81empre hermosos estudios de los que es au- tu sombra di6 consuelo al peregrino,
n etov1aJe en &lt;)&lt;'l.rruajP-s que se habían di.s- tor,. para engalanar las páginas de este serna- tu tronco,. freno ~l huracán salvaje.
pues al efecto.
nano.
. Y ~l mu-arte sm hojas, sin Ye1•dores,
rcc~ii~eñor Tabl~da y sus discípulos fueron
Ahora publicamos dos de esos estudios en 8111 mdos Y sin pájaros cantores
Id os Y atendidos por el señor Don Leo- otra página, y podemos asegurar que son de tu grandeza se en~ancha y seño;·ea
O
po
Batr~s, encargado de las excavaciones, los más notables que han salido del taller
Que al erguirte en el monte 6 e~ el llano
y por su h1Jo Salvador.
del
artista.
¡eres
sostén del pensamiento humano
'
La excursion
·, fué muy provechosa para
Retrato del Ilustrísimo Señor Obispo Mon- Y arde en tu sien la chispa de la ideai'
1os alumnos
.
·, convenientemente
preparados tes de Oca y Obreg6n.-Publicamos en la priM. R. BLANCO BELMONTE.

~XCUrSiÓU á C~otibuacán

:r 1

�-

312 -

- 31 3 ci~ría la curiosidad de los demás, y no se en¡an6.

·: HISTORIA DE UNA ONZA
Confieso que vine al mundo con dolor; pero si bien sufrí hondamente al acuñarme, en
cambio tuve la satisfacci6n de ser entre las
monedas la más solicitada y querida.
Salí del troquel hecha una ascua llameante y tentadora, y ha seguido luego mi existencia en medio de las más varias emociones.
Durante mucho tiempo fuí el único símbolo de riqueza, mas andando los años han
ap!:lrec~do otros signos monetarios que han
querido disputarme la primacía.
Circulan por ahí papelotes despreciables á
los cuales los hombres han dado exagerados
valores, que siempre los humanos han querido engañarse con pueriles convencionalismos; pero pese á qui-en pese, yo vivii é altiva
y orgullosa á través de los tiempos.
. Fuí siempre buena, conmigo fné la fortuna, y, sin embargo, la sociedad ha querido
relegarme á una especie de envilecedor ostracismo por medio de los billetes de Bance y
otras añagazas de mal gusto. ¡Oh ingratitud
humana!
Mas dejemos tristes consideraciones que
Sala=de:Armas del Señor Presidente de la República.-Detalle del decorado.
harían brotar lágrimas de mis ojos y consagrémonos á los dulces recuerdos de la vida.
.A la noche siguiente, lle\·6me el joven nos acariciaba deleitosamente, nos hacía
Apenas acuñada, me echaron á la circulatar sobre la mesa, para escucharembe
á una fiesta de placer.
ci6n, y desde entonces, ¡qué de torpeza~ no afortunado
Aquello era una gran francachela, don- nuestro metálico so1,ido; rcndíanos un
han cometido por mí los hombres!, ¡de cuán- de con el oro se derrochaba la salud entre ri- trañable culto, una e~pecie de adoración
tas locuras no he sido origen!, ¡cuántos críligiosa.
y el espumorn rhampa[tne.
menes por mí no se han perpetrado!
· cosMimanjares
Un día ocurrió un hecho que me co
dueño, completamente embriagado,
Nueva, flamante, despidiendo brillantes hubo de ser conducido á su domicilio, y por YÍÓ hondamente.
destellos, apenas echada á la vida, pasé á lo que á mí toca, fuí á parar del bolsillo
Hacía dos 6 treR noches (]Ue no habí
manos de un banquero que me recibió en pa- de aquél á las manos de una desconocida; \'isto á nuestro viejecito. Estábamos
go de un negocio no muy limpio que digami nueva duefia, que junto con otrc dinero me verdaderamente tristeP, cuando una m
oímos fuera de la caja una formidable
mos.
en su monedero.
Permanecí algunos días en una de las in- guard6
A los pocos días adquiri6me un usm·&lt;'ro triesta. Parecía que la cnsa se venía
numerables canastillas que el refnido ban- de manos de aquella mujer que con tan maLas sill,as roda han por el suelo, sentJ
quero guardaba en su caja, entre otras onzas las artes me poseía, en pago de unos intere- romper cristales, jarros y otras mil b
no menos deslumbradoras que yo. Allí vivía
&lt;le los lujosos Ealones, entre gritos, n
feliz, porque al fin y al cabo tenía muchas sesElonerosos.
usurero me colocó cuidadosamente en zas, blasfemias y maldiciones.
compañeras con quienes departir y diYer- su caja, donde nos tenía á todas en cartuchos
Sú bitnmente vimos abrirse la C'aja y 11
de
pavor y asomhro pudimos presenciar
tirme.
hechos.
Pero, ¡ay!, que nunca la felicidad es du- esmeradamente
mo
hombres y mujeres se daban de mof
Aquel hombre flacucho, pálido, desmiradera.
nes,
se arafiaban y se agarraban fuertem
l na 1 1C11e liego el banquero Heno de azo- rriado, caladas sus antiparras, nl'S iba á vi - unos á otros, para poder apodnari:;e ante&amp;
sitar
cada
noche
y
nos
contaba
y
recontaba,
ramitmto, los ojo:,; chii::penuteis y presa de inencandil~dos los ojos, palpitante el corazón, nosotras.
quietanh' precipitaci6n; c·ogifone á\i.dn.mente, con una indefinible sonrisa de placer y de
Por fin, todos los brazos á la vez i;e in
y junto r,on otra&amp; 111one1las, me int10dujo en
&lt;lujeron
en la caja hasta lus codos, con
temor á la vez.
~u l'ÍC&lt;) mo,.edero, no Hin quo yo y wis com- codicioso
Nunca creo haber estado máf:; bien tratada ímpetu y desorden, que las monedas fuf
r,weu,., , dnrnií.ramof' llena:,; dt'! F vorosos
rodando y saltando por el suelo.
que en la casa de aquel viejo cicatero.
...111 ,e..,:
1)10&lt;- ,ní 1 , ~ .1' será 11t, 1osotras'?
Todo fué que falleció nuestro viejo us
á
todas
con
verdadero
nmor,
Tratábanos
Nuestro dueño sali6 precipitadamente, y
después de atravesar calles y más calles, entr6 en una casa de sospechoso aspecto. Subimos; llam6, abrieron y penetramos en un
gran sa16n donde había una mesa cubierta
con un tapete verde.
En derredor de dicha mesa había sentadas
un sinnúmero de personas, las cuales no EC
daban las manos para quitarse el dinero unas
á otras.
A pesar de la mucha concurrencia que
allí había, reinaba tan profundo silencio,
que sobrecogía el ánimo. No se hubiera sentido el aleteo de una mosca.
En medio del afán de despojo que entre
aquellas gentes había, pasé rápidamente de
unos á otros.
Al fin, cuando más solemne era la quietud,
oy6se una fuerte detonaci6n.
Era el banquero, mi amo, que se había
pegado un tiro. ¡Estaba arruinado!
He de confesar que solté algunas lágrimas
de dolor. Al fin y á la postre había sido mi
primer duefio. Era el único tributo que podía dirigir á aquel desdichado.
Se apoder6 de mí un jovencito que por
primera vez había acudido á aquella casa
con el objeto de tentar la suerte con tres 6
cuatro duros que llevaba. Me alegré de pertenecer á aquel locuelo. Siempre las monedas fuimos amantes de los primerizos en el
vicio.
·

., Una banda alegre y gárrula de hermosas
Jovenes rode6 inmediatamente á Edison é hizo suya .la pregunta del repórter. El ran
hombre mtentó defende1-&amp;e, pero al fin fuvo
que con~escender. y empez6 su relato en tos térmmos:
es
- Cuan~o :yo no era más que un pobre vendedor de dianos, que aplanaba calles
.
pregonando mi mercadería tenía 1 y a~1as
llenía de ideas y los bolsill¿s compl~:e~ztae
vacos.
· que el banquero
M UnNdía
S leí en los
, d'ianos
~· . . .se babia encontrado con aue su
?ªJ~sldbelh1erro, que él creía absolutament!
m~'lO a es, habían sido forzadas
Se ag~e~aba que, muy mortifi~ado or este
descubr1m1ento
.,
d ' el banquero había d'ph
1c o que
Sena capaz e dar su alma al diablo
de encontrar el medio de poner sus con dtal
caudales á cubierto del más háb'glrantees
tado.
1 a n-

Otro de los detalles del decorado de la misma Sala de Armas,

r? y sus hijos se disputaban aquella heren- ~is~s encargados de ohligar á las celebridacia amasad,a con sangre y dolor.
es ,a hacer confidencias. Hasta hoy ni ú
m'Cosas mn~ grav.es he presenciado durante reporter ha con~eguido arrancar al gran ~~m~
! larlga existencia, pero sería interminable bre. una .entrevista. Edison ha opuesto una
m1 re ato.
res~stenc1a desesperada á las más astutas tento ~y ya me encuentro bastante vieja. Es- tat1vads con que, para conseguir eso se le ha
yb ~r3stada, he perdido mi brillo y ~s acosa o.
'
pro a e q?e. no tarde mucho en ser expue;Hace ti~m\)O que un repórter al servicio de
~ en las. v1trmas de algún museo á las codiun
gran diano neoyorquino pens6 por
mosas mira.das ,d~l público 6 al examen de
momento
que, má~ feliz que' todos sus cofe~
alg.ún numism2t1eo que verán de m' 1
tenor l0
'
1 o exg~s, había con~egmdo hacer capitular al recald .' : que e_nvuel ve los rasgos hist6ricos citrante enemigo de la publicidad.
e i~u e~nstenc1a material. pero no mi al
Ia ciencia de m' 'd
.'
ma,
Este
repórter
. 1· b1 v1 a, .mis llantos y mis ale.
l'd d había encontrado ,rL Ed'lSOn
grías' mis
por
casua
i a en el sal6n ele una profesioe ic as Y mis dolores.
nal bermty. La conversaci6n de los te t 1·
n
ta d'
r u iaAQUILJ&lt;:f; VARGAR.
dos1 no ,1r o ben abordar el tema de l a v1'da
e gran ~om ~~ Y de sus inventos. El rep6r- - -):o:{- - ter yanqm cog10 la ocasión por los cabellos
Y, en u.n ~o)Jlento dado, dispar6 á quema ro:
pala s1gmente pregunta:
EL PRIMERO YEL ULTIMO
~Sefi~r Edison, ¿por qué no nos cuenta
INVENTO DE EDISON cual
ha sido su primer invento?
Ediso~, que hasta entonces había tomado
parte activa en la conversación, adivinó ellaCsoo~º todos los hombres de acci6n al fa- Z? que se le tendía y se encastill6 en un mumº
amencano
:
hablar·mventor
h
no le gusta 'mucho tismo absoluto.
nico ·fi / as~ p~rece que tiene un terror páPero ~} rep6rter, hombre hábil á todas luces
, os penod1staA, sobre todo á los perio- se sonno; había previsto que su pregunta ex:

"1-t¡Este es mi hombre! - dije para mi's
a11en ros.
y. un instante después me hallaba
.
sencia del millonario que me
en prnmuy afablemente' ei' obJ'e•~
depre~u1;~taba,
no
w
m1 VIS}
-He oído hablar-le dije-de la des · .
que le ha ocurrido; pero yo he inventagdracia
aparato qu
d
o un
r t d 1 d ~ pue e poner en manos de usted
a o o a ro~ que pretenda abrir sus ca'as
;-¿Es ,POS1ble?-exclamó el hombreJ ~·Y
cuan~ p1~e usted por su invento?
. ¿
, - Nl o P.1.do más que la mano de su hiJ·a ú .ca,- e d1Je redondamente.
m
~l banquero abrió unos ojos tremendos
pero acabo por sonreírse.
'
- Eso es imposible - me di' .
dría darle hasta diez 'mil doll~°,;s- ~ero ~ovento fuera realmente eficaz Tend ·ési su mbarlo.
·
1 que pro-Puede pr~barle, si lo cree necesario
~eiiº yo r.io qmero diez, ni cien ni cien. ·~Ü
o ars, smo la mano de su hija
-¡9h! ¿_Insi~te ~sted en eso todavía?
- 81, senor; rnsisto.
·
- Entonces; entonces ...... veremos A te
será menester que ella consienta.
. n s,
-Por sup~esto,- le respondí.
Me pu~e a trabajar inmediatamente·
aquella misma noche quedaba l d ' Y.
aparato en todas las cajas de h ?º oca o m1
banquero tenía en su casa.
ierro que el
Al día siguiente fuí á verlo y co 1
emba
d"
, mo o esP
' me IJeron que estaba en cam
Después de dar un vistazo á las ca~·
9ue hab~a trabajado el día anterior ~a~ .en
mtroduc1r en el dormitorio del ba , e uce
·-¡Hola amigo!-dijo al vermenquhero.
bado.
,
e pro- Sí, señor,--le i~terrumpí,--anoche
después de haberme ido yo, entre las dch~co
la~ ocho ~ cuarto, usted ha querido abrir
caJa gran. e que tiene en su despacho.
-Es Cierto.
-Y se q,ued.6 sin sentido, y sin sentido estaría tod~v1a si no le hubieran auxT
1 d0
-Es cierto.
1a ·
·
abrir sus
.-Bueno,· otra vez que qmera
caJas ......
"'! le expliqué lo que tenía que ha
evitar la descarga eléctrica
cer para
-Ahí
.
.
.
tiene~1 u~tedes, señoras y caballeros, cuál fué m1 pnmer invento, - di. o Edison, dando por terminado su relato. J
, -¿'!- la hija del banquero?- pre unta
tiempo varios de los Jovenes.
.,
g
ron
a un N
- o me casé con ella -dijo Edison
Ento~ces, n_iuy satisf¡cho, frotándo;e las
manos, i_ntervmo el rep6rter.
-Y diga, señor Edison ·n
í
cirnos ahora cuál h 'd ' ¿, º1 . que.rr a deCo
'
a s1 o su u timo mvento?
hn mu?h? g.ust~respondió el grand~
ombre. -M1 ultimo mvento es la hist .
que a&lt;'abo de contaros.
oria

ir

Otro detalle mural de la Sala de Armas del seiior Presidente.

�"
riano, heredero dél ducado de Talavera y
la insanidad de su padre, ama á C
pero su carifio no es correspondido
ésta ha entregado su corazón á GuillellDbj
noble arruinado que no se casa porque
de antemano el desastre que se cernía aoMl
la fortuna del padre ele ~ar~en. T ~
acto primero entre las lagrimas que '*k
Carmen al enterarse de 1n muerte de
dre.
.
En el segundo acto, Carmen, recoaoclda
la madre de Carlos porque la h,a am~ J
recogido, acept~ la mano de .e?~· Toool
anterior 110 e,: sino una exposic10n demuf¡.
do larga del yerdadero di:ama, que ao. •
mienza á desarrollar sus mteresantes ffllltr.
ciones sino drsde el acto tercero, ~n que
encontramos de nuevo en Escoc!a:
qne ya se ha casado, atormenta a ~.
sus celo~ constantes y tenaces, que él
"º croza en irritar. Su estado morboso
;¡u~ oblicrue á Carmen f'i asistirá una.
en que s~be irá en compañí.a de Gu
el presentido rival. De pronto, por ua.4
bio súbito en su modo de pensar, no qUjÍI
ya que vaya su esposa, pero e1?tonces &amp;
ia que desea ir pretextando el !idículo etup
caerían de no hacerlo así, pues ya t?&lt;3oe•
. ben que es de la partida. Hermosís1~~
en verdad, el final de este acto, el mejor) .
la obra. Suenan las trompas de
do el espacio con sus bélicos toques e
macla jubilosa á la juventud alegre Yd
ra y en tanto que Carlos se debate en
ele su madre, anhelante y de.sesperad~,
men atraviesa el jardín segmda del ~
brillante cortejo. d~ cazadores i am
Jacinto Benavente, alto dramaturgo.
que entusiastas y rientes, lanzar~n sus
. , f
- les por lomerÍós y barrancos gritando
el mundo anda engalanado con traJes ae ant disolviendo su alegría en ple!
tasía pues se trata de representar la última m~n el y l ro de fuego que cae del
obra' de la Princesa Savelli; señora de con- baJo lel c 10.:"ana color de oro Efectista
'd
.
todos aque a man
.
v.....
ducta loca que ha ten~ o que vir J0 n
Rostand se muestra aquí Benavente. ~
los amigos de su mando, mor nomano ~ed el sueño de L' Aiglón cuando ~
matado. Carmen, muchacha .hermosa, &lt;lis- tu~rlla de Wagran desfilan soldados eu\j
FUERTE QUE EL AMOR"
tinguida y envidiada, es la rema entre ~d~s ;
ª sangr~ y l~do tremolando
DE
1
las demás. ~s altanera, porqueds: cree l'lqii- de~~:rradas y gloriosas, en tanto ,que.loe•
JACINTO BENAVENTE
eima, pues ignora 9ue su pa i.e . s~ ac~ .ª rines tambores atruenan los amb1tosp
de suicidar, no quen endo sobrevivir.ª lalbru1- sus clJnorosas notas de triunfos y de gu,11,
na y á la deshonra. Carlos, personaJe
se-

sn,..

eam;

CRONICA TEATRAL
"MAS

ª

Buen año húido este para Jacinto Ben~as sÚs obras han alcanzado br1vente. To(l
.,
d Los
ll&amp;nte éxito, que, con ex~pc10n .e
Malhechores del Bien, es muy legíti:o
justificado. En el teatro ~rbeu se aca .ª e
estrenar una de sus últimas produccwn~,
. . 1·to de las mí1s hermosas. Cuan· o
p~r,}t 1a' representación de Más fi~erte que
:tiA.~nol' me dió gran gusto y respué á plenos pul~ones, pues había encontrado al autor del j\Tido Ajeuo.
E l bellísimo C1¡rano de Bel'gerac 1rny
una ~s~ena en la que 'cristián de Xeuvil~te
se burla del genial gas&lt;!ó~1 con ¡yan asomarº.
de los C'adetes que no aCl'~rtan a coD?pren e1
el or ué de que Cy~·ano no castigue son
m~10 lrme el atreYimiento del oea?o B~ron.
Por el momento temen haber .perd~1º :1 su
Cyrano· pero se llenan de satisfa~c1on c~t~ndo lo v~n abofetear al .temerano cap1 an,
. mot.~Ja1
. . su J1ar1 z,monstruosa
y fea.:
que qmEO
•
d'd
y o t:oinu lus ca&lt;lctes, te1111 haber per J º . ''.
poeta'
un 'alto taIento de ob~ervador
.
. .v det b
11ero no no se hab'a
i extraviado·
,
' es a a en¡
t'
. ',
mentánea tras una masa ru ocultac1b~ncu!ºae actualismo. Por fortuna, el
aar
o ~t d"" tes Ralvado el ObStt,1CUlo '
n v
J.
Benave~ e .e an ' ' al able de ello, la
vuelve a lucir. Prueba p, .P I
e el Amot
hemos tenido con ]lfás Juer e qu
'
ha caracterei- trazados co.n 1;11ano
en que y t adamente. sin vac1lacwnes
maestra, acen u
t't en 10 general,
· to
8 La trama es ,l,
m rf rptaeza . te llevada salvo dos escenas; pepe ec men
'
t re e·ai.do la del cuarto ·actot en
ro sobreGtoill
d
o que se res1en e e absolu roen y u erm ·a' d El acto primero pasa
ta falta de verac1 a ·
.
"M .
tillo que posee en Escocia e1 ' a1 ~~~ncl~ª;ndárroa. Es noche de fiesta y todo

¡

(1"

......... .

_. . ·-

Santiag~ Rusiñol, insigne pintor Y literato.

ban4lf

315 -

El último acto tiene mucha semejanza con
La Felicita in 1tn contucio, hondo drama del
-,
genial Roveta1 que nos dió á conocer, si no estamos equivocado&amp;, Teresa l\fariani. En éste
como en aquel, .la compasión puede más que
el amor, paradoJa y ~ad~ más que paradoja.
En la obra del autor.ií:3-h~no, una mujer joven casada con un VleJO viudo que tiene dos .
hijitos, , a á abandonar el hogar para huir
con el amante, cuando se le interponen las
dos criatur~tas llamándola «madre" y buscando el refug10 de sus brazos. Ella, conmovida
los acaricia, besa y llora .. .... y se queda. Así
en la pieza de Benavente, cuando Carmen va
á abandonará su marido, éste se vuelve lo·
co, la confunde con su madre y tomándola la
cabeza, murmura dulcemente, humildemente: ,cmamita, mamita: no me dejes ...... no
me dejes .....•.i, ¡y claro es! el alma femenina
reacciona y ya no se marcha, permanece á
fiU lado y exclama: el alma de la mujer nada vale f'-i no palpita en ella el alma de la·
madre. Y tras estas palabras, hermoso remate de un he11noso drama, cae el telón dejando en el ánimo una profunda huell¡ de
intensa emoción. Xo apliquemos el escalpelo, no profundicemos el problema, ni trate- Excursión de alumnos de la clase de arqueología, del Museo Nacional, á San Juan Teotibuacán.
mos de analizar la continuación, ¿para qué? ...
Una de las Pirámides.
Conformémonos con lo que hemos visto y
Todo
el
mundo
se
volteó
á ver al Rey, y
El Sr. García Cubas, muy conmovido, concréamos en que la abnegación de Carmen durará: la vida es muy triste para que no con- éste sonrió de gozo, recordando á su muy testó con la siguiente alocuci6n:
amada Princesa Ena, la de los cabellos ruSeñor Pretidente y Vocales de la Sociedad
servemos ciertas mentiras y engaños que
piadosamente, la hermosean.
' bios color de oro y ojos azules color de cielo. Astron6mica:-La demostración de aprecio
que he recibido eu esta memorable noche, exEn el psicologismo lleno de. colorido, BeRA)!ÓN RIYEROLL.
cede con mucho á mis merecimientos, los
navente ha denamado sus epigramas reboque en verdad no tienen otro motivo en que
santes de sal ática. Citaremos dos, de carácter
---'---):o:{-- fundarse, que el de haber emprendido y coninkrnacional, si vale la frase: el Marqués de
tinuado mis trabajos en époGas aciagas y por
Ondárroa, pregunta á su amigo el )Iarqués
1\IERECIDA DISTINCION
una senda llena de escollos y dificultades;
de Moraleda, qué gente ha acudido á la fiefimas por fortuna encontré en ese m! camino,
ta que da su mujer en el castillo.
AL S R. GAR CI A CUBAS inteligentes obreros de las ciencias y de las
-Ta9.1bién ha venido Guillermo.
-¡El Emperador!
artes, quienes me estimularon con sus conse-¡No, hombre!
jos y me abrieron las puertas de Rus esclareEl benemérito de nuestra Bibliografía cidas Academias. Mi juvenil imaginación hí-Pues no sería extraño que mi mujer le
Científica, pues son muchas las obras que ha zome ver en éstas, hermosos y fecundos
hubiese invitado.
-Xo, y tampoco que él hubiese venido. publicado sobre Geografía, Cosmografía, His- huertos que, á pesar de hallarse sometidos ·á
. Esta aJusión, á. lo afecto que es el Kaiser á toria y Arqutlología, fué objeto el miércoles la influencia de la atmósfera viciada por las
mtroducn su cuchara en todas las cuestiones último de una gran deroostraci6n de simpa- emanaciones de las discordias civiles, difunes muy picante. Cuando la obra se estrenó tía de parte de la Sociedad Astronómica Me- dían el aroma de sus flores, para purificar el
en )Iadrid, el Rey de España asistió á la re- xicana, la cual quiso significarle lo mucho ambiente de sus recintos y para transi;nitir á
lejanas y extrañas regiones los indicios cierpresentación y también, de paso recibió una que estimaba su labor de cincuenta años.
Esa demostración consistió en hauerle en- tos de nuestra cultura.
indirecta. Es el caso, que en el ~cto tercero,
al hablar Felisa de la volubilidad de los tregado solemnemente una medalla y un diAsí penetré en vuestro ameno verjel, que
ploma en la sesión solemne con que dicha
hombres que concurren á la cacería en Esse
halla resguardado por el límpido fanal de
Sociedad conmemor6 el cuarto eentenario de
cocia, dice:
nuestro
cielo, y en el cual se ven adheridas
la muerte de Cristóbal Colón.
-Yo tengo más miedo á las mujeres de
á
robustos
delicadas y floridas planLa velada estuvo presidida por el señor tas, con la fresno¡;,
~paña, que á las de aquí; pero cuando una
hiedra y la madreselva.
mglesa sale bella y distiguida, lo es de ver- Ingeniero D. Andrés Aldasoro, Subsecret ·Amigos predilectos y discípulas queridas,
dad! Potencia de primer orden por mar v rio de Fomento, quien en frase correcta y que por emblema tenéis aquellas plantas,
porti~m!
• adecuada felicit6 al Sr. García Cubas por sois los sacerdotes y sacerdotisas del augusto
sus trabajos r\ientíficos.
templo en que se da culto reverente á la encantadora Musa de la Astronomía. Al congregaros en esta memorable noche, para h 1nrar la memori&amp; del genio ilustre que &lt;lió á
Castilla un Nuevo Mundo, no habéis echado en olvido los servicios del obrero que recibe de vosotros, lauro de inmenso valor,
como otorgado por la bondad y el cariño.
Para expresaros mi reconocimiento, permitidme que os diga: si véis en el cielo una pequeüa mancha blanquecina, apenas perceptible por la tenuidad de su luz difusa, y á
ella dirigís el telescopio, descubriréis inmensa nebulosa, y entonces, vuestra atenta observación os hará ver: en la nubecilla la pequeñez de mis servicios, y en la prodigiosa
aglomeración de materia cósmica, la magnitud de vuestra noble acción y de mi agradecimiento, que hago extensivo al discípulo
querido que hoy nos preside.-Antonio García Cubas.
Un grupo de cuatro señoritas entregó al señor García Cubas, en nombre de sus discípulos, un álbum de autógrafos en el que constan pensami:-ntos de los obsequiantes.
l\f~y me!ecidas son las distinciones de que
Grupo de alumnos de la clase de Arq ueologfa., del Museo Nacional, presidido por su profesor el poeta
ha sido obJeto el señor García Cubas, y lo feJuan Tablada.
licitamos por eso.

�- 31 7 -

316 -

-Comprendo á mi pesar: mis obras tienen
· también mi cara y mi alma: para los inteligentes, son hermosas¡ para lo, tontos, vulgares. ¿Por qué me has dicho todo esto? Yo
quisiera ,·ivir de la mentira.
-Yerdades hay que se imponen.
-Y que entristecen.
-Mira; la verdad, si fueras guapo, me gustarías mucho más...... Pero aguarda, la Red
me abrasa ...... Voy por lo ccmfo, &gt;1 lo natural
.
'
lo que necesito ..... .
Salió Adela corriendo del estudio y el pintor quedóse en él pensando tristemente: Sí·
las verdades entristecen: son todas ingratas'
nos hacen ver lo grosero que siempre vive co~
nosotros, anteponiéndose á nuestra felicidad.
¡Es tan risueña la mentira! ¡Son tan bellas
las obrao de arte! Mintiendo, acaso sea posible la dicha: el que tras de !\ verdad corre
tiene que ser forzosamente desgraciado, porque hay muy pocas verdades amables. No
obstante, también los soüadores tienen sus
quiebras; sufren cuando la yerdad se les presenta tal cual es: burlona, grosera, maleara·
ch ........ .
¡Qué demonio! Siempre, el soñador lleva
ventaja al realista. Aquél ha soüado, ha vivido con la esperanza ...... poco, sí; pero algo
es algo, un momento es vida.
Adeh volvió con un vaso repleto de agua
cristalina. Los rayos oblicuos del sol crepuscular, que filtraban las sucias claraboyas del
estudio, arrancaban del vaso el Iris multicolor y simbólico. Adela acercó triunfante el
vaso verdadero al pintado, la cara del hom·
bre á la idea luchadora del artista ...... yvenció la verdad. Adela tenía sed¡ bebió mucho,
apuró de un trago el vaso de líquido puro que
emanaba de las rocas ........ .
¡Oh, artista vanidoso é inocente! ¿Qué haces? ¿Por qué te mofas de tí mismo? Si temes
á la verdad, ¿por qué te esfuerzas en repro·
ducirla"?
Mientras Adela bebía, una brocha movida
nerviosamente había trazado sobre el vasodel
lienzo un monigote ridículo: grotesco, feo, es·
tú pido .. ...... .
¡Ilusión, caíste! ¡Tenían pocas plumas tus
pobres alas!
.J o:;t EscOFET.
NOTABLE ÜBR.A DE ARTE.-Capilla particular de la casa que fué del Sr. Juan .&lt;\.rzumendi,
ubicada en Sadi Carnot (ahora propiedad del Lic. reón del Valle).-Fot. Florencio M. Maya, San
José el Real, 17.
---):o:(--que parece despedir ideas. Adela, sentada en
el suelo y acurrucándose con mimo junto al
pintor, mira á éste en silencio, mientras limpia los pinceles abandonados con una toalla
vieja y raícla, disponiéndolos para la batalla
del pensamiento con los colores mudos, cuiPublicamos hov el retrato del c&amp;lebrecom·
CUENTO
positor Camilo Saint-Saens, á propósito de
dadosa y presta.
Alejandro es un hombre feo: solamente suf- su última ópera l.,' Ancétre, que tuvo un
Se trata de Alejandro :Merino, un pintor ojos y su pelo crespo y brillante admiran. gran éxito desde su primera representación.
He aquí el argumento de la nueva ohra,
notable, célebre, y de su Adela, diosa y so- Adela C'S bonita, hermosa como la esperanza
ya
que de su música nada puede decirse a(1n,
berana del gran artista.
de la gloria.
Un estudio coquetón, que liuele constante-Tengo sed, dice ella con ,·oz decaída: porque no llegan ha:-ta nosotros los juicios
de los críticos de allende los mares, únicoe
mente á phltura y á aguarrás, que tiene en que delata la sequedad de su boca.
sus paredes muchos grotescos macacos y taEl pintor la mira con cariño¡ luego, en un que por ahora pueden hablar de la obra, pues
pices de complicado y sólido tejido de estam- momento de embriaguez por su triunfo, i;e- en América no es conocida aún:
&lt;cEl asunto, vibrante, en~rgico, lleno de!:
bre, oculta el idilio, forma un lugarcito en- üala el lienzo y le dice:
movimiento y pasión. puede con&lt;leni-arRe
cantador dc felicidad, donde no hay más flo-¡Bebr!
sigue: · •
res que las pintadas por Alejandro en los
-¡Ay, qué gracia! \'erdad que está muy moLa
acción se desenvuelve en la campili
lienzos; pero donde abundan los divanes ri- bien pintado este vaso de agua¡ pero, hijito, la
corf:a en tiempo de ~apole(m T.
cos, las grandeli1 pipas, los artísticos pebete- ficción no me sirve en estos momentos.
El vrirner acto tiene efc&gt;cto cn un agr~
ros, que hacen evocar la deliciosísima pereza
-¿Por qué?
sitio:
una ermita, dos capillas funerarias d~
oriental.
-Querido mío, exigee de mí una explicaEn la pieza, que es rectangular y de reduci- ción complicada y no estoy segura de salir dicadas, la una Íl los Fabiani y la otra á l011
das dimensiones, contrasta el tacto seguro y muy airosa de mi elocuencia. )lo obstante, Pietra Xera, las dos familias cuyos odios se+
elegante del pintor con los gustos triviales de allá va: sucede con esto lo que con tu rostro, cul~;es ronstituyen el resorte principal de~
una mujer que no entiende de medias tintas que no es fiel reftcljo de tu hermosa alma de acc10n.
1
LeYántas!.' cl Rol. El ermitaño Rafael: u,
y piensa más en los alegres colores de la pa- artista, y ¿qu(· quicrr~"? lo muy claro es lo
leta que en la inspiración feliz que los com- que atrae. Para adivinar el mfrito, pr~ciso clulcc filósofo que representa el elemento re·
concilia&lt;lor, contempla :í sns abejas, c'1p
bina.
es poseer tambi(·n algún mér_ito, que no todos
Alejandro, sentado frente al caballete, tra- tienen, y entre la gente vulgar, mejor se es- inocente labor contrasta con las c61eras Yvet·
baja con la mirada absorta, enfrascada la tima con los ojos que con el pensamiento. ~Ii ganzas de los hombres. Espera á loR reptleatención toda en las líneas purísimas que los boca estú seca; pide agua, agua pura, sin sentantes de las dos familias enemigas pata
pinceles trazan, evocando al arte. Es negra y mistificación artística, agua que aplaque mi intentar una reconciliaci6!1 que solamente~
riza su cabellera de soñador, desordenada, sed natural y muy grosera. Xo me Rirve tu dría hacer fraca..:ar la irreductible- ohitinar16n
de Nunriata.
revuelta, y sus ojos son ele un negro imponente, duro, y brillan con un extraño fulgor vaso.

l..los dos vasos

nutoa óptra 4t Saint·Sat1s

La escena siguiente sirve de presentación
de Jos diversos personajes: t'febaldo, joven
oficial de los ejércitos imperiales, ahijado de
Rafael, jefe de.!os Pietra Xera¡. Margari~a ,"
\'anina dos Jovenes de la tribu Fabum1.
aeomp¡üa&lt;las de Burl'lica, viejo servidor que
ha heredado los rencores de sus amos y que,
cegado. por anti~uas preocup~ciones, atiza
¡08 odios Y capc10samente di.rige el acto de
venganza.· Débese advertir que Tebaldo ama
Ít Margarita, que ésta corresponde á su amor,
v que \'irnina ama también á Tebaldo Rin estar correspt·ndida.
Después de un coro &lt;le homenaje ú los buenos sentimientos del ermitaño, el cliálogo ~e
entabla bajo buenos auspicios; los presente~
se ponen de acuerdo acerca de la fórmula
conciliadora: ceNo más i;e,tdetta en Jo sucesivo·» y no se espera para concluir el pacto,
m¿s que la adhesión· de los jefes Fabiani:
I,eandri, el joven señor, y la abuela Nunciata. Estos se presentan: ella, rígida, amenazadora, anunciada por una melodía larga y
doloroSA. Rafael le implora que deponga lai:;
armas y pide al cielo que le inspire el perdón
en una bella plegaria acentuada por imponentes respuestas del coro. );"unciata permanece inflexible y muda. El ermitaño rnep;a,
los jóvenes y los servidores imploran: cqHas
gracia, sP.ñora!. ..... &gt;1 Pero, nada ... ... el silencio es su respuesta. Y á la interpelación de
Rafael: cc¡,Xo quieres jurar el pcl'dón? ..... »respon&lt;le solamente con un ¡:N"o! implacable. La
anteresora se aleja desdeñando las maldiciones del ermitaño. Todos se dispersan. De
nue,·o, y para siempre, queda pactada la
guerra.
Sin embargo, Tebaldo ha retenido á Margarita. rn dúo juvenil se entabla entre ellos:
confesiones, recuerdos, invencibles espernnzas. Tebaldo queda solo, ebrio de felicidad.
Rafael le aronseja la prudencia en aquellas
regiones á donde todo-las rocas, el césped,
hasta una pequeña yerba- pueden ser una
amenaza y ocultar la muerte.
Cuando queda solo, el ermitaño vuelve á
sus caras abejas, y el acto termina como había comenzado, ron una escena de égloga ~·
de serena paz.
En el acto segundo ef'ltamos en el patio de
la habitación rústica de los Fabiani. )Cs el
crepúsculo. Vanina, presa de tristezas y dolorosos presentimientos, espera el regreso de
Llandri. Bn rumor de lamento surge á lo
lejos, se amplifica y se precisa al fin en un
ranto fúnebre. Traen un cadáver sobre un
l~cho de ramas: es Leandri que ha sido asesinado. Entonces, parecida á Brünnhilde
ante el cuerpo de Siegfried, Xunciata eleva la voz: «¡Silencio todos! Solamente la
abuela tiene el derecho de hablar.&gt;1 Y,
en un monólogo admirable, elogia las virtudes del muerto, y evoca toda la alegría-

Sacristía de la capilla particular de la casa que fué del Sr. Juan Arzumendi.
( Fot. Florencio M. Maya. San José el Real, 17.)

la (mica-que el joven provocaba en su vejei. Después, exaltándose en un tremendo
delirio, lanza el grito fatal: &lt;e¡ Guerra y muerte á los Pietra Xera!» exhala su odio en una
escena de imprecación soberbiamente acentuada por las trágicas interjecciones del coro,
y encarga á \'anina ejecutar el gesto de venganza. La joYen jura...... pero apenas acaba
de pre~tar el juramento, cuando Bursica le revela el nombre del matador de Leandri: Tebaldo.
El tercer acto nos conduce á la ermita de
Hafael; una capilla, una fuente; atmósfera
estival. Margarita, cortando flores, canta sin
palabras la melodía de amor. Las mujeres,
en la fuente, parlotean y comentan la muerte de Leandri. Tebaldo viene á confiarse al
ermitaño¡ :fué en legítima defensa como mató á RU adversario; debería haber huído, pero quiso volver (\ ver á Margarita. Rafael,
protector de sus amores, en una escena de
temura, ofrece á los enamorados que, dentro
de breves instantes, bendecirá su unión.
)..parece, en seguida, la desdichada \'anina, con el alma torturada por la lucha entre
su amor y rn juramento ...... Bursica, que la
espía sin cel'lar, le presenta un fusil, intentando persuaclirla de que clehe apresurar el
acto vengador. Ella vacila, sufre y sn corazón RC oprime aún más cuando las rncei:;
unidas de Tebaldo y )largarita le revelan el
triunfo de su rival. En el instante en qur
El célebre compositor Camilo Saint-Saens.
paRa Nunciata toma el arma homicida. La
De ta t-Olecclón del Repertorio de M~slca Otto &amp; Al ZI • abuela cree que su nieta está lista para la

venganza: Tebaldo se encuentra allí, entre la
enramada, y es preciso tirar ...... Pero \'anina de~fallece y deja caer el fusil :..... l~ntonces, después de un terrible anatema, en un
momento de ciego furor, la antecesora recoge el arma. \'anina corre desesperada para
intentar prevenir á Tebaklo ... ... Suena una
detonación é inmediatamente un grito: Nunciata cree que ha dado muerte al enemigo ...
y es Vanina la que aparece vacilante, herida
en el corazón. Y mientras que la doncella
espira dulcemente,. con la triste alegría ele
su sacrificio de amor, la abuela desaparece :t
lo lejos, implacable como el inexorable destino .......... »

- - -) :o:(---

AUSENCIA
Ella lloraba, ." yo, tri~te, att igido,
sin encontrar consuelo,
¡adiós! una y mil veces le decía
agitando frenftico el pañuelo.
Tre~ años cumplen hoy. De rsoR amor\':;
tan puro~ ·y vrhrmentes ..... .
~ólu queda el recuerdo en lre nosotros,
¡que ef- baf;tante quedar e::;tando ansentef;~
JosÉ CO:\IALLONGA.

�Eseenas de Ja ópet&lt;a "Oe1:1tnanl a, ,. de Ft&lt;anehetti, est11enada et .i ue·•es u' Jt'm
~
v
1
o ¡,ott la Comn
- · que· aetua
, en et Teattto t{idalgo.
.
,.ama
Colección de " LA -~ USICA ITALIANA," Avenida JUÍIII,•

Bu COf,'IBATB DE FuO~ES,-Sitios y eatles donde se eoneent11attán los vehíeulos que eoneuttttan á la fiesta flot&lt;at, desde la gtott leta
"Colón," en la ~efo11ma, hasta la esqui na de me1&lt;eadet1ea ,

�-

fl Gobernador interinodeYucatán

320 -

distingue, con justicia, al Sr. :'IIuñoz Aríztegni, dándole su confianza, que ahora se ve
confirmada con el voto electivo de la Legislatura yucateca.
Xo es el Gohernador interino ele Yucatán
un político veterano, ni un licurgo, pero sí
h.t demostrado ser un hombre honrado, coni.;ecucntc y cr.érgico, y nn ciudadano útil y
progresi~ta, cuidadoso de su buen nombre y
amante de su patria.

No es el Sr. Don Enrique Muñoz Arfategui
hombre que haya bregado en el campo ele la
polítiea ni aspirado al Gobierno.
Ha dicho un periódico que se ha distinguido ó hecho notar en su v:cla laboriosa y honrnda que va al poder c,sin odios ni rencores."
Su nombre ha figurado en el rol de los cargos concejiles, y con la nota bene de cumplido y recto.
La empleomanía no es carrera de su gusto
y sus lícitas especulaciones de mercader y negociante han tenido que ver con los Códigos,
para cumplir sus prescripciones.
Su integridad lo llevó á la dirección del
Banco Yucateco, saliendo del cargo sin rasgaduras ni girones-de honra.
La .Jefatura política de M?rida, es en h

---):o:(-·--

LAS SORTIJAS
~e ha dicho que la mano es como el espejo, donde se refleja el carácter, y que los dedos de la mujer, ''hechos para tocar el alma

321 -

so investir del m~s alto poder á José le en.
ti:egó su anillo. El de Salomón tuvo '1a pro,
piedad de hacerse obedecer"por los espíri!Ua,
Y. Alejandr? el_ Gmnde envió el suyo á Pér.
d1cas para mdicarle que le confiaba el go.
bierno.
Ya en Grecia, el anillo deja de ser un
símbolo, y como objeto . de lujo figura entre
los romanos. En los tiempos austeros laa
esposas lo~ llev~ban ~e hierro, .Y despuk de
la República fue un signo de distinción. ~
caballeros los recibían del Estado y se sabe
la cantidad de ellos eneontrado~ sobre el
eampo de batalla de Cannes.
Los primeros cristiano.:1 lo llevaban en el
?uar~o dedo de la mano dereeha, y en laa
iglesias de Perusa y Apt se veneran los anillos que se dice pertenecieron á la Virgen y
á Hanta Ana.
En la Edad ~Iedia, un simple anillo cam.
biado entre los novios, los obligaba á cum.

A R TE F O TOGRAFICO MEXIC ANO_

DON ENRIQUE Murfoz ARÍZTEGUI. '
Gobernador interino del Estado de Yucatan .

de un célebre pintor, ha sido la; que supo fijar con más Racie~·-.
sortija y la persona que la lle~ _a. "egua
sus indicaciones representaría poseer una fortuna en sortiJfü,, _como
la marque~a clEo Crochant, que ret~nía nada menos, que trescientas
.
sesenta cinco sortijas para cambiarlas todos los dias. .
El coÍor de la pie&lt;lra ha de ;1-~monizar con, el _de la piel, l~s _oJOH
, los cabellos. ;\. una rubia pahda le sentara bie~ la turq~esa, so;
bre ~ma encarnación rosada, las perlas _lucen meJor su onente; a
a morena de cutis blanco le están meJor las esmeraldas, y al lado
los cabellos negros y la tez ardiente, ostentan toda su hermosura
los diamantes v las amatistas.
En Ja impos"ibilidad de poseer muchas joyas, so~. estas las r~g1~~s
,1ue es preciso observar. Hay que escoger las sort!JªS c~ya ,r1~di ~
: nuestro tipo procurando que sean sencillas ) artisbcas.
convenga a
,
, 1
· ·t
d J
lle
Res ecto al modo de usarlas al paseo o as visi as, e Jcn varse. ~ocas ó ninguna de estas j~)'.as; par~ baile y teatro est~n rná~
admitidas, pero siempre con sobnedad. Cuan.do_ se_ ruede mas abu
sar de ellas es en el interior de la casa, en la intimidad, cuanldo n_o
se hace toilette para el vulgo y sólo ha dP, caer sobre la. mano a 11;1~
rada amante del esposo. Porque ha de tene1;3e presente que _l,ts
• jóvenes solteras no deben llevar, á lo sumo, mas que nna sencilla
sortija.
:;a

10

hJ las relaciones entre la

tres hermosas flores bogotanas &lt;iue se conquistaron en nuestra sociedad numerosas simpatías.
Pues bien: el diez de Febrero antes citado, _el Ueneral Reye~,
después de haber pasado toda la mañana trabaJando en _el Paáacio
de Gobierno Ealió á dar su paseo de costumbre, acompanado e su
hija Rofía e~ un lw1deau cerrado. Dirigióse éste al Paseo de Chapinero en 'ios alrededores de Bogotá, y al pasar por _1:1.11 p~nto lltnado Parque de San Diego, el (}eneral Reyes y su hiJa v~eron ,i t~·es
jinetes de aspecto sospechoso, que se dirigieron una tmrada de m,
. ,
tcligencia y siguieron el coche &lt;le c~,rca. ,
Habiendo llamado esto la atenc1on al (,encral Be)el\ o_rdeno a1
cochero que rcgre¡;ara [t la Ciudad; ·:, cuando en cumphm1e~tod d_e
e::;a orden daba la yuelta, los jinetes se ace~·caron,. adelantan os~
uno de ellos para clelC'ner los cahallos, al n11smo tiempo, qu~ sus
,los compañeros, uno por el lado izquierdo y otro por cletras, dispararon sus revólvers sobre el ({eneial Heyes.
. .
·Ocho detol'laciones se oyeron, sin qu_e nna _sola bala hu?1e~c tocado ni al General ni á su distinguida hija, qmen con gran md'._g~1ación pero sin amedrentarse, se encaró con lo~ asaltantes, gnt~ndole~: c,Cdbardes, asesinos,i, durando esta rápida escena tan solo
al()'unos segundos.
. , ,
h ··
ºrasado el estupor natural, el Ge~1eral Hey?s examino a ?ll, /lª,
porque era natural que estuviera henda: ella, a su vez, e_xamm&lt;! ,1 s_u
padre, presa de la mayor aflicción; pero por fortu na, m ,~na n~ oJro
habían sido rozados siquiera por las balas; éstas tan :,olo_ h,1h:n
:üraYesado el ala del sombrero y la bo~. que llcYaba _la senora_ • º~
fía. Ambos exclamaron con el mayor ferYor y gratitu&lt;l al Cwlo.
ºiDios nos ha salndo!))
.
.
.
Efectivamente sólo por un \'er&lt;ladero nnlagro pudieron csca1~1u
con vida el Presidente y su hija, pues de. ~tra manera se hac_e 111creíble que después de ocho disparos, casi a quema-ropa, hubiesen
,
.' · d'
qriedado ile~os.
Los asesinos, que montaban magnífico~ caballos, hu!e~·o~ iap~
mente internándose en los bosques ve?1~os, y el ~1.e~IClc~lte J_ ,·l~
· · vo'lvieron
·
a' la, c1·11,lac
, 11, e11 donde recibieron las fchcttnc1oneR ch
l11Ja
todof'.

:1-

d~

- - - - ) o ( - - --

-

AltlladO contra d Presidente de Colombia
El General Don Rafael Reyes, actual Presidente de la Repúbl_ica
de Colombia, y á quien tuvimos el gus~o de conocer ~n esta Ca,pital
cuando se celebr6 el Congreso Pan-americano, estuvo ª ~rto
recer ámanos ele tres aseeinos que atentaron Cfntra s1.1 YI( a, e
te
Febrero último en los alrededores de Bogota.
.
.
Como es sabi¡lo, Colombia fué víctima de una sangncn~a ,re,, ol;1.ción que duró más de tres aii0s; y cuando al fin se t~rmm o .c ont .'l
' de sus ..Jefes los co lom IJianos
.
h', VH,ta a1 l 1US lC
1lerrota
volviaron
,
'
1
h
l
,
(ieneral Reyes quien por sus dotes ( e onrac ez, en ergía ·v gran cn1 1a
'. que pod'1a. iecons
.
t.1u1r
· el ¡)aís Jv levantar1o te
razón, era el· úmco
postración en que había quedado.
l 190-l
F ue' e1ecto p res1·dente de Ja Rºpt'1blica
,, .
, ;v el 7 de ..\gosto e e
_
tomó posesión de tan alto puesto, rna_t~gurandos~ desde entonces Pª
ra Colombia una época de regeneracion Y. de 01den.
.. : _
'
. lR
t·ató antetodo deumr en estrecho ab1azo ,t to
El (:Jenern
eyes l ,
,
·a , ti de que c·ohdos los colombianos, sin distinción de parti os, a n
· '
boraran en su patriótica obra.
. .
v
. d
es qué motivos pudieron tener los ases1110:;,
., o se comp1en e, pu ,
.
1 d c1·caba toda
para querer privar de la vida á un funcionario que ª e I
t '.
. . de su 1mt ria
· sm
· desear1sar· tm solo momen
entera al se1·v1c10
. o ·'
' · la Aelrnmis
· · t iacion
· ..., Pt_'lbhca por
sin omitir esfuerzos para encarnlar
el mejor camino posible, dadas las desastrosas consecuencias e Iª
pasada revolución.
..
.
artir
El General Reyes es hombre de fam1ha, Y procma co~p
siempre su tiempo entre el cumplimiento de sus debere~ oficiales Y
las delicias del hogar. Así lo contemplamos en esta Capital ~n do[.~]..
""T'
de vivió rorlea&lt;lo de sus tres h1Jas,
r, ma, sof'ia •y Ama1ia, "'

f~lr

Es·ruDIOS

DEL

administración pública de Yucatán el paso
de las Termópilas, y el Sr. ~Iuiioz Aríztegui,
sin alardes, ha llenado sus deberes, desempeñando ese cargo con tino y complacencia del
público y rl Uohierno.
Xo se le conocen apasionamientos, pero
tampoco tibiezas y lenidades.
Sereno, tranquilo y atencioso, trata á todo el mundo con agrado, dándose el lugar
que le corresponde en lo particular y oficialmente.
Ha tenido á su cargo la Tesorería del nuevo Hospital durante la construcción del edificio, la recaudación de donativos y el arreglo de la institución, siCundando, con entera
voluntad, los filantrópicos propósitos del Gobernador, con quien le ligan lazos ele antigua y constante amistad.
El :,r. Molina, que tiene atingencia en
sus escogidos y conocimiento ele los hombres,

ARTISTA ANTONIO MORENO.-Puente d9 San Francisco, 1,

y mostrar el firmamento,"

son la obra plir la palabra de
maestra de la belleza natural.
ley.
Por eso, sin duda, las damas gustan tanto
Desde el Renacimiento, que se perfecciode adornarlos con sortijas, poniendo á con- naron los procedimientos de esmalte, el cin·
tribución los metales más raros, las piedras cel y el grabado tuvieron maestros como
más preciosas y el trabajo delicado del or- Benvenuto Cellini, y la talla del diamante
febre.
permitió lucir con toda su belleza á las pie·
La moda de las sortijas es de las más an - dras.
ti guas &lt;1ue se conocen; sirvieron de símbolos
Hoy, las sortijas no son sólo joyas ricas,
{t la unión y la fuerz,1.
sino también joyas de arte; su elección y moEn Egipto se hacían de hierro y piedra do de llevarlas no dejan de revelar el buen
imán, para representar la atracción ejercida gusto y la elegancia de una mujer.
mutuamente por los casados. Aún en nuesComprar una sortija al azar colocarla en
tros ritos religiosrn;, la sortija de desposorios cualquier &lt;ledo de la mano y 'llevarla siern·
juega un papel importante. Las clases ricaR pre, á toda hora y en todas ocasione¡:, es po·
llevaron la sortija de oro ó cobre; las pobres, co distinguido.
de tierra barnizada, representando el ouzn,
Una mujer elegante no debe nunca llevar
que libraba del "mal de ojo."
~iedras falsas ni joyas en que el valor artís·
La idea de valimiento se encuentra tam- t1co no figure como pri1:cipal elemento.
bién en la antig~~edad. Cuando Faraón quil\Iadama Lauth, nieta de Jo,.ge San rl y es·

d

( *) La segunda casó en Bogot~ con Don Ulpiano Valenzuela, Yla tercera con Don Daniel Holguín,

Don Antonio García Cubas, distinguidofgeógrafo mexicano.

�'
-

322 -

A LA SRA. DOÑ'ASOFIA REYES DE VALENZ

Contra la mano pérfida que pudo
Hasta tí levantar su villanía
,\.lzó la maldición su verbo ~udo
Cab~ el amparo de solemne día.

Y para tí, la loa de los buenos
~¡ f~erte gajo de laurel que can~n
) dicen del valor, vibran serenos
Y excelsa bendición por tí levan~n.

- ~ - ) :o:( - --

HOMENAJE

rle::i_pejada la inteligencia y má:-: límpida y
transparente la memoria. Y si ruedan por el
diáfano velo &lt;lcl firmamento gasas de nubes
·orladas de oro; si variadas y lozanas flores deleitan la vista ,\· perfuman el ambiente; si
al~gres y Yistosos pajarillos describen curvas
eaprichoKas en el espacio azul ó entonan cadenciosos cantos en sus rústicos nidos; si hay
mús luz :\' míu; colores en todos los objetos
que se dibujan en nuestra retina; si encontramos, en fin, más bello que de costumbre
l'Uanto nos rodea, la impresión que nos produce no es solamente estética, sino á la vez
moral. El hombre rstá siempre dispuesto ú
practicar el bien, cuando ve la felicidad y la
hermosura en clenedor suyo. Las gentes del
campo son por lo general de mejor índole
qne las de las ciudades.
.Por esto se ha aconsejado á los legisladores
q UP fijen preceptos relativos al constante comerl'io ele los delincuentes con los objetos bellos de la Xaturaleza. Plántense jardines en
las prisiones, y ¡:obre los beneficios higiénicos
que se producirían, 8e ejercería provechosa.
influencia en el ánimo de los presos: su espíritu, con la continua contemplación de objetos agradables, se nutriría insensiblemente
ele saludables ensefianzas. El aspecto sombrío
y triste de nuestras cárceles, causa de nociva taciturnidad para los malos corazones, sería imbstituído por otro más risuel'io, y los rlc-

A LA SRA. DOÑA SOFIA REYES DE VALENZUEII
No siderales lumbres de :-,ophíaLa que en la fiesta de Platón pregona
La Belleza inmortal,-Yenus pondría
En su frente, ni mirtos de Colona;
No guirnaldas de rosas ceñiría
,\ tenas grave á la gentil matrona,
Xi en danzas de Dyonisos la elegía
Trenzara en vida y yedra su corona.
Es más alto su pn:z y más severo
Cunl conviene al valor, airado y noble,
A la virtud cristiana placentero:
:-;ión le ci11era lauro sin espina,
E~µa1fa cerco de tenace rohle
Y Roma el verde ramo dr lq. encina.
)f AX

Y Febo abrió su flor .......... ..
Los nltos sacerdotes de la Fama
Enviaron sus canciones á la Da1~a
La hermosa, la gentil, la triunfado~a
Blasón de nuestra patria que la ador~.
í Febo abrió su flor .. ......... .

Y surgieron poemas inmortales
Cadencia, y luz y aromas tropi~le~,
Quiero cantar con ellos; noble Dama
Cnguida nolvidable de la Fama. '
.JL'STO

p ASTOR

RÍOS.

--):o:(---

GRILLO.

---):o:(---

Sofía Reyes de Valenzuela
EL 10 DE FEBRERO DE 1906

tiOlVIENAJE
A LA SRA. DOÑA SOFIA REYES DE VALF.NZUELA

:Mírola entre los mirtos y las palma:::.
(. 'uan&lt;lo venciendo clámide r coturno
Sobre la escena avasalló las· almas '
C'on el trágico grito del Xocturno.
El General D. Rifael Reyes, Presidente de Colombia, y su hiJa la señora Sofía Reyes de
Valenzuela, víctimas del atentado á que se refie·
re el texto respe~tivo.

Y luego cuando intrépida, el agravio
.\l noble ge)1itor truec~t (;ln blasonrs,
\' el gesto imperativo de su labio
Conjura de la :\[uerte los bridones.

Cn epílogo sangriento tmo esta tragedia:
a.prehendiclos pocos días después los asesinos,
fueron juzgados y sentenciados ft muerte,
siendo fusilados en el mismo I ugar donde cometieron su horrendo crimen.
La sociedad bogotana quitio tributar uu
homenaje de admiración á la sefiora Sofía
Reyes de Yalenzuela, por la serenidad con
(¡ue se condujo al lado de su amado padre en
los momentos del asalto, y al efecto, pasaron
á Palacio á presentarle sus homenajes y respetos.
Por su parte, el periódico intitul11do El
('orreo Xacional, publicó un número literario, especial, dedicado á la animorn dama, y
en él colaboraron casi todos los poetas residentes en Bogotá.
A continuación reproducimos alguna¡, de
las compm-,iciones consagradas á la sei10ra
Reyes de \'alenzuela, las cuales no dudamos
que s:rán leídas co11 agrado por las muchas
personas que en esta Capital tuvieron amistad con ella.
También publicamos en esta página su retrato y el de su respetable padre.
A éste y á su distinguida hija, les en damos nurstras vivas y respetuosas felicitaciones por haber escapado del incalificahle atentado á que hacemos referencia·

Como á excelsa matrona que sus fueros
De gracia :' juveutnd luee discreta,
Hoy le rinden la espada los guerreros,
Y le ofrenda sus cantos el poeta.
Y. M. Lo:-;uo~o.
- -- ):,o:(- - -

Ala Sra. Doña Sofía Reyes de Valenzuela
Del sueño azul de tu feliz destino
Despiertas al dolor, estremecida
.\1 percibir el áspid homicida
Del crimen, retorcerse en tu camino.
Y vibra el rayo .........
Su furor sanguino
Doma::i, salvando á quien te dió la vida:
Tropezó la centella en su calda
De tu Yirtud con el broquel divino.
Dichosa tú, que del amor, señora
Envuelta en el crepúsculo de amor¡
Que par. en torno y claridades vierte.
Escudas á tu padre, valerosa,
Y de tu fe con la oración radiorn
Disipas lai, tinieblas de la muerte.

Pereordinada heroína en caza impía
Que el diablo urdió para su propio espanto.
El oyó de tu voz en aquel día
Su estigma en vez de súplicas y llanto.
Escudando á tu padre, te cubría
La Yirgen de las NieYes con su manto
Y te dejó por prenda, en tu sombrero.
El rastro ele sns ojos,-un lucero.

' :/z, ~

RAFAEL

./

-

- -):o : ( ~ - -

Para la Sra. Dª Sofía Reyes de Yaleozneli
10 DE FEB~E~O DE 1906

De aquel acto hundamente doloroso

&lt;iue también á la patria hirió este día,
No se puede escribir con sangre fría:
Fué tan traidoramente vergonzoso.
Hi ese atentado sordo y tenebroso
Es para con un hombre cobardía,
Dispararle á una dama es villanía,
Y hablar de efola ruindad lli es decoroso.

•

Esos ...... al Yet' frustrada la. consigna ,
En sus corceles rápidos partieron
Lejps de la serena colombiana;
Y ella de pie en el coch~, airosa y digna,
Aun les grita: cobardes! cuando huyeron,
Con el gentil desdén de una espartana.

Toilette de calle.

LA PRIMAVERA
·l~tamos en la estación más bella del año.
~ éN no se siente regocijado ante la alegría
e ª atura!eza'? Cuando ésta se viste de ga1ª,1Y se atavia con sus más ricas J·oyas y exha as~ mas
' perfumado aliento,· y luce ·'en todo
•
su
brá mas agradabl~ coquetería femenil, ¿haI s~r humano msensible á sus hechizos?
v!agino q.ue no, si exceptuamos á los que se
11 agobiados por padecimientos físicos ó

f

morales de tal manera hondos y m;pantoso~,
que no leF&lt; permitan el libre uso de sus facultades contemplativas. Y aun estos infeliee~
deben de experimentar especial consuelo con
el purísimo ambiente que respiran y con el
risueño espectáculo que ¡.ior todns partei; se
les presenta.
La influencia de la Naturaleza Robre el organismo humano es co::;a fuera de discusión.
Cuando el aire es puro, la respiración se efectúa con mayor facilidad y complacencia, y
funcionan mejor todas las facultades del eRpíritu. Con el fresco de la mañana está más

�lincuentes sentirían menos la falta de la libertad y estarían mejor dispuestos á instruírse
y á mejorarse.
La Primavera ha sido y es fuente inagota·
ble para la fantasía de los poetas&gt;y en todos
los ámbitos del globo es esperada con ansia.
La Primavera es el día festivo de la Naturaleza.
F. .J. Gó~mz Fr.orm,"-.
----)0(----

En h época belicosa que atravesamos, l' ll
esta época en que se encuentran armas de todas clases para destruir fa humanidad material y moralmente&gt; en esta época dr guerra
en todo sentido, no parecerÍl cxtrafio que hn~amos ostentación dv la mejor arma del be-

Traje para señorita.

llo i::cxo, elogiándola y recomendando su uso
conf-tante, para defensa de sus derechos y
bienestar en la. sociedad.
f-;u mejor arma es tan srgurn. y tan fuerie,
que f'abiéndola e,;gri11:ir bie1~, y sob~e todo, Íl
tiempo, el guerrero mas tem1b!e, i_mis audaz
y más fiero, cleponn i;u lanza, mclma la eaiieza, y µicle gracia-:,· rniserir01dia.
¿Qué loca mnnía inva_dc hoy _la.s c~ bezas
femeninas&gt; al querer cle¡ar los pnv1leg1os del
sexo débil , tan hien armado&gt; tan seguro tle
su victoria'?
·.Por qué quieren ceñir el birrete ele ahogado ó de doctor&gt; dej:1rnto las blonrlas y 1aR
flore!\ que tan graciosamente coronan las
blancas sienes de la mujer? .
Los hombres no las contarán como sus
iguales· que no es la ciencia ni el estudio lo
qne da '1a energía del alma, la fuerza del carácter, y de poseer estas altas prendas&gt; la
mujer dejarfa de serlo.
l\luchas no querrán parecerse en nada al
sexo fuerte&gt; ~ preferirán escudarse con su

324 -

debilidad, {¡ tener la terrible responsabilidad
de la fuerza.
Muy pocas qucrrúu hacer el papel de la
dama en un tablero de ajedrez.
Obedecer es mucho mejor, mús fúcil y lllÍlS
dulce que mandar.
II

Vlt&gt;A PllRCibA

Ni envidia&gt; ni desdén, ni odio ni
tranquilo coraz6n y alma tranquila.
puntual acude el suefio á la pupila'
con alas perfumadas en las flores·

'
Hablemos, cara:; lectoras, de vuf)stra mejor
arma; y la que haya olvidado la suya, que la
sin brumas de placeres ni dolores
prepare y la tenga pronta para el cumbate. mi Yida descuidada se asimila
'
La dulzura es el arma más segura y pode- á la suspensa lámpara que oscila
rosa para conquistar todo cuanto apetecéis; yertiendo en torno plácidos fulgores;
puef&lt; f&lt;cd dulces en todo: en el carácter&gt; en
las acciones, en la expresión del rostro&gt; en
ni luces de tesoros me desYelan
las inffoxiones de la voz, en la mirada y la
ni
noche de pobreza me apesara, '
sonrisa.
ni
ajena
gloria ni poder me celan;
Cuando un hombre se deja llevar por la
cólera y se olvi~a de lo que se debe á sí misque cuando, acaso&gt; de la suerte ªVlli
mo&gt; una palabra suave le desarma&gt; y una
favores
v desaires se nivelan
dulce mirada le avergüenza.
"
'
El contraste es la grande elocuencia .,· la ni el rojo ni el az~l van á la cam.
· gran lección de la vida.
l'na dulce sonrisa da las gracias c:on 111ús
H E RIBERTO MIRAV

Guarnición para tocador.

verdad quP una arenga, y una dulce inttPxiím
de voz alcnnza ·mn¡; r¡ue todas las inRtancia~.
Todos los poetas han vestido sus inmo1tales creaciones con el ropaje ele la dulzura.
¿,La música encantaría. i;i no fuese por RU
dulzura y sentimiento?
¿.Ama1:íamos las flores, á no ser por su dulce perfume y ~uave belleza'?
·
El grato ambiente de la Primavera, ¿nn
pan¡ce reanimarnos ron su penetrante belleza·?
' Sí: la dulzura es la mejor arma de la mujer, y la que ejerce nn predominio mayor en
el alma, v con el m-:; nto ele la dulzura i:;e
adorna todo lo que es inmortal.
Ln. dulzura es la más bella de vuestras armas: es el puñalito con mango incrustado de
pedrería, y cuya hoja est~ delicadamente
cincelada.
Sed mansas&gt; aunque tengáis razón para estar resentidas, y mostrad sentimiento; pero
cólera, jamás.

X.

L A FAZ
Cese en el hombre el bélico anlimi
y el arma que empuñó, con fuerte m

para humill ar la frente de su hermano,
conviértase en más útil elemento.
. Lance ra~·os de I'uz el pensarniento;
difunda su dominio soberano&gt;
y erija&gt; en breve&gt; cada pueblo, ufano,
alcázar al saber, trono al talento.
El libro supla á la ·mortal e1-pada;
la honradez y el trabajo á los combatefí
fuentes de llanto y de p~sar profundo.
Yibre la lira, con amor pulsada,
y .á la paz, que es el bien, canten los

himnos de g1oria que repita el mundo.

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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(

A~o VI.

• MÉx1co, DoMixGo 13

I

DE

MAvo

DE

1906.

NUM. 20.

Bl señotr Oenetra l oíaz y so esposa la señora d oña Cat&lt;men ~ omet&lt;o Rubio de Díaz, salie n do de la Tt&lt;ipona de t1-onoi&lt;,
después de la fiesta flot&lt;al, la mañana del domingo ú l timo.
Fotorrafia ctel Sr. Frank L. üarke. " American Photo Art ~ludio," San l)lego, 6, Méx

�Sra. Amparo E. de Corral, esposa del Sr. Vicepresidente~deJJa República. rFot. Clarke. San Diego, 6 ¡

México tiene, como ninguna ciudad del
mundo, espléndidos díasprimaverales, y la
costumbre que se va ya estableciendo de cl'lebrar por estos meses combates de flores, está
en perfecta armonía con lo que exige la entrada de la más hermosa estación del año.
En efecto, la dulzura de nuestro clima, la
profusión de flores en campos y jardines, el
c1elo siempre sereno y azul, y hasta las primeras lluvias que comienzan á refrescar la
atmósfera, piden como necesario complemento esas expansiones alegres y entusiastas, en
que, convirtiéndose en proyectiles las rosas
y los nardos, los claveles y los jazmines, dan
,1;,.J.i.nuestro gran paseo un carácter pintoresco
y animado.
La Primavera, por otra parte, es digna de
que se le haga este ealudo, merece ese home~aje que con gusto le tributamos todos. Sa·

lidos apenas del aterido invierno en que
suelen abundar los días nublados y t;istes, vemos llegar gozosos esta estación florida llena
de luz y de per[umes, de ambiente saturado
de oxígeno, ~ en que respiramos á plenos pulmones un aire saludable que nos devuelye
las energías perdidas, la alegría y el contento.
Saliendo al campo, se goza de un espectáculo verdaderamente encantador. Los árboles, ayer desnudos de follaje, hinchan sus
yemas, y un renuevo tierno y, erde como la
esmeralda, comienza á cubrirlos en todas sus
ramas. _El suelo vése tapizado ~e fina yerba,
como s1 una alfombra se hubiese extendido
sobre él; y en las huertas y jardines los arbustos están cuajados de botones, q~e pronto se abren al influjo del sol primaveral.
Todo es,. en fin, renacimiento y alegría;
y por doquiera la Naturaleza se ostenta rica
y pródiga en sus dones.

Por eso estas fiestas de las flores son tan
generales y constantes allí donde la Primavera es más hermosa, más brillante más
espléndida. En Niza nunca dejan d~ celebrarse, y los libros y revistas abundan en
descripciom;s de esos célebres combates en
que las mujeres hermosas compiten co~ las
flores, en que los ricos y los elegantes hacen
ostentación de sus lujosos trenes, y en que
las damas lucen sus magníficas joyas y sus
toilettes vistosas y de buen gusto. ·
Acertada ha sido, pues, la idea de celebrar
cada año, en nuestra capital, esas incruentas
batallas de flores, esa exhibición del buen
gusto en el adorno de los carruojes pues
aquí, donde también abundan aquéll~s con
inagotable ¡,rofusión, y donde las mujeres
son igualmente lindas y elegantes, disponiéndose además de p:1seos tan amplios y tan
hermosos como la gran cal1.ada del Rosque
ele Chapultepec, puede dar;;e ú dicha fiesta
todo el desarrollo y lucimiento de que es
susceptible.
Por fortuna, en esto sí no puede decirce que
el público acoge con frialdad é indiferencia
la iniciativa oficial. Todo lo contrario: la
acoge y la secundo ton entusiasmo. Cada
vez es mnyor el número &lt;le lo:- carruajes que
se adornan y entran en el concurso para
disputarse los prernim,. C'nda año es también
más crecida y compacta la multitud que, ya
ú pie, ya en coches ¡iarticulares ó de alquiler,
acude á presenciar h fie:c:ta.
Las calles se llenan de genb: de todas las
clases sociales. )Iih•s de sillas se colocan á
lo largo de la A rcnitla J uárez~ así c;omo también en las banquel~ que circundan una
gran parte de las &lt;:alzadas ó calles del Bosque de Chapultepec: y este año, siendo insuficientes las sillas, se construyeron tribu·
nas especiales en todo el frente del antiguo
Hospicio de Pobres. ¡Y todo se veía ocupado,
lleno de una multitud que aclamaba á los
que habían tomado parte en el concurso!
Los trajes claros, ó de tintas 13uaves, que
en su inmensa mayoría vestían las señoritas
y niñas, daban ú esa t·ompacta multitud un
aspedo risueilo y \'ii·:tom
Contribuyó también á dar extraordinaria
animacióná la ciudad, el adorno de casas y
fachadas muchas de las cuales, además de
un sinnúmero de banderos de colores, de
guirnaldas de mw,go y de festones vistosos y
variados, ostentaban una profusa instala·
ción de luz eléctrica, que por la noche les da·
ba un aspecto fantástico y brillante.
No ea decible el entusiasmo con que todo
el mundo se preparó á ir al combate de flo·
res. Desde las nueve de la mañana, las ca·
Hes veíanse surcada~ por multitud de fami·
lias, que lucían sus mejores trajes y que se
encaminaban á las calles de Plateros y San
.Francisco, á la Alameda, Avenida J uárez 6
bien á los primeros tramOi ele la Calzada de
la Reforma.
Rólo se perro itía la entrada {t dichas calles,
á los carruajes que debían tomar parte en el
concurso. Los demás se instalaron en las es·
quinas para que desde allí pudieran ver sus
dueños ú ocupantts el brillante destile.
Como es costumbre en las fiestas de igual
género celebradas en el extranjero, se habían
ofrecido premios á los carruajes mejor enga·
lanados, y el buen gusto de los mexicanos
cuando se trata de adornos combinados con

Señoras de Reimbeck y de Romero Dusmet, y señorita Mercedes McGregor.

csms pret.:iadas galas de la Xaturaleza, puso
en grave compromiso al jurado, , pues muchos coches hubo merecedores de premios.
En la tribuna especial que se levant6 en el
Pabellón Moriílco, se instaló un grupo de distinguidas y elegantes damas de la alta sociedad, presididas por la señora Doña Carmen
Romero Rubio de Díaz, esposa del señor
Presidente de la República, que fué quitin
reparti6 los premios otorgados.
Aquí deberíamos hacer una descripción de
los vehículos adornados, ó por lo menos, de
los que obtuvieron premios; pero, además de
qne esa descripción la publicó ya EL TIEMPO
diario, ocuparía varias páginas de nue1-tro
semanario, y de ellas no podemos disponer.
Bástenos decir que los adornos de los coches, automóviles y bicicletas, así como de
algunos carros de casas comerciales, fueron
muy vistosos y artísticos, notándose el mismo· esmero y buen gusto que otros años.
Llamaron la atención: una jaula de canarios, ó sea un cochecillo en que se veían apri·
sionados, tras las rejas de una gran jaula, varios hermosos niños, primorosamente vestido~; un coche con doble tiro y del estilo de
los que lucen en las afamadas fiestas florales
valencianas; las hermosas y distinguidas sefioritas Catalina Escandón y Mercedes Berriozábal se presentaron en un faeton adornado con el mejor gusto; otro carruaje
semejante y que también llamabalaatención
como el anterior, mas por la belleza de sus
ocupantes que por el adorno, fué el de la señorita MercedP,S Cuevas á quien acompañaba
la señorita Laura Garamendi. Estos dos carruajes parecían pregoneros de la fiesta de
las flores y de la hermosura. Hubo un coche cuyo original adorno compuesto únicamente de hortensias, agradó mucho á los
miles de espectadores que presenciaron el
concurso. En una primorosa canastilla en
que quedó transformado su cochecito. iban las

señoritas l\IoránY i Mariscal; la familia Reqnena ocupó otra victorh, artí~ticamente engalanada, y así otras innúmeras personas en
automóviles y coches abiertos.
Vieron gran lucimiento, tanto al certamen
de la mañana como al combate de la tarde,
varios magníficos Mnil-coachs tirados por dobles tiros de briosos frisones, guiados admirabh·mente por caballeros de la goma y ocupados por hermosas damas de vaporosos trajes, que con sombrillas ele ricos encajes de colores procuraban cubrirse del sol y ...... librarse también de las impertinentes cámaras
de los fotógrafos y de los perCumados proyectiles f!Ue á su paso se les lanzaban. Se distinguió uno del Ayuntamiento (fuera de concurso) y que estaba adornado con azáleas y
tuberosas.

De~pués de una tregua se reanudó la lucha en nuestro petit bmllevard.
El entusiasmo que allí reinó fué muy justificado; pues el aspec~o que presentaban las
calles O!:-tentando el brillo de sus luces centuplicadas, lllfombradas de bellas y olorosas
flores, 1a animación y el calor con que los
combatientes ~e lanzaban los inofensivos proyectiles, el gentío que los estimulaba y aplaudía y los claros y elegantes trajes de las damas, que al par de los colores de las flores extendían una alegre nota sobre todo el conjunto, contribuyeron á dejar gratísimo recuerdo
de esta fiesta y deseos de reproducirla tan
pronto como se presente una ocasión.
Flora ha de haber quedado, pues, más que
satisfecha por el tributo que le herr,os rendido los mexicanos.
Agustín Agüer os.

El Combate.
En Chapultepec, al pie del altivo y gallardo Castillo, á la sombra de nue'!OS verdosos
árboles que t-Ub~tituyen los antiguos canosos
ahuehuetes, de los que pocos quedan; por
su amplia calzada, al borde del laguillo
que parece gota de rocío sobre esmeraldina
hoja; allí fué donde, por la tarde, entre
aplausos, vivas, y bulHcioso clamoreo, se trabó con rudo encarnizamiento la batalla. La
lucha duró dos horas, durante las cuales se
dispararon millones de ramos.
El acopio de olorosos proyectiles que llevaban los combatientes parecía inagotable,
y sin embargo, fué tan reñida la batalla que
~uchos carecieron bien pronto de municiones.
La profusión de flores fué tal, que en lJre·
visión de que pudieran faltar, no sólo se pusieron á contribución las huertas del Valle,
sino también los jardines de Jalapa, Orizaba,
Córdoba y otros puntos de donde se remitieron aquellas en gran cantidad.

-

- -):o:(-

-

-

PENSAMIENTOS
- Los amigos, familia que nosotros escogemos.
- Dos especies de mujeres: las unas quieren tener hermosos trajes para estar lindas;
las otras quieren ser lindas para te11cr buenos trajes.
- En la vida, como en el paseo, la mujer
debe apoyarse en nn hombre un poco más
alto que ella.
- El mundo y el matrimonio se parecen á
un baile en que hay pocos caballeros.
-Hay muchos demoledores, pocos alba11iles y ningún arquitecto.
-Un hombre malo sólo tiene FU propia
maldad; un hombre débil tiene la maldad de
todos los que le rodean y dominan.

�...

-

MAYO

•

Pláceme este Mayo de madrugadas frescas y alegres y crepúsculos. cárdenos y opulentos,
de tnediosdías cálidos y noches plácidas y tibias, en las cuales, á lo lejos, sobre el diáfano moaré salpicado de puntos .de oro, arden las instantáneaEllamara'3as del relámpago,
como señales de guerra en un campamento, como indicaciones de la pr6xima batalla de
la lluvia que vendrá á calmar la sed inmensa de la tierra abrasada, y á enjoyar y adornar, con menudos collares de brillantes, con sartas de chaquiras, con golJJeS de abalorio,
hondas y rosas que se estremecen de dicha si una oleada de viento las acaricia en el bochorno de la :siesta, cuando lacias y tostadas se entregan á la paz del sueño, sin que por
la impasible mar del firmamento cruce ni el ala de gaviota de una nube blanca.
Y me place y lo quiero, porque se me antoja un gallardo adolescente, soñador romántico que gusta de rimar las endechas de la brisa y el ronde] mon6tono de la fontana:
los arpegios de los pájaros y los múltiples crescendos de esa mágica orquesta de la selva; trovero de lo blanco y de lo puro, que con la risa infantil en sus labios de efebo, sin
sentir la picaz6n de la juventud, goza aún haciendo que las campanas charlen alegremente, á la salida del sol y á la caída de la tarde, cuando de la tierra se alza una divina
emanaci6n de rosas y de los ramajes surge una aria gigantesca y melodiosa, cortada por
el piar &lt;le las golondrinas que se columpian en el viento; por las palomas que zurean su
doliente estribillo; por los zanates que chillan,
acercándose á retratar sus plumajes de ébano
en los cristales de agua; por los gorriones que
ensayan sus dúos de amor en el nido; por los
carpinteros que fingen trémolos bajos, golpeando las cortezas llenas de vigorosos brotes, y por los clarines que ensayan la nota
aguda, vibrante, épica, triunfal en ese concierto grandioso de la Naturaleza.
Es el mes poeta que enamorado de lo níveo, da pábulo á sus aficiones de artista, ensayando la apoteosis de la blancura. Por eso
cuaja de azahares las ramas de los naranjos;
· r/lil/¡
11
lo que vuela, lo que asciende, lo que
dejando al estío que dore el sazonado fruto,
1,
lf¡/~, .tf.h
.,t
11
no lleva en las alas la mancha de
y por eso llama á la capilla blanca, cuando
,
ningima miseri~, ni el lazo de nin
1
el fresco viento de la tarde despeja la em ·
l\'i. · gún delito. Y ahí también: [tlos pi
briaguez producida por la siesta, en la poéti11
de aquel boceto. divino, de aq
1 1
ca hora del crepúsculo, á los cultos de la In, . ' ,.·
cuadro sorprendielo en la visi6n
f¡lri
maculada; ahí donde la Virgen de Nazaret,
!'
.Jacob, 6 en los estupendos vuelos dt
11 ri 1
en lo alto del altar, resplandeciente por el
11 1
¡¡ if
águila de Juan el evangelista, agru
1
estuco y el oro, se destaca vaporosa, ideal,
I
pa el símbolo de la inocencia y
entre las nubes blancas del incienso, que asemblema de la pureza: almas blal\'i
cienden en caprichosas volutas, como si tencas y flores blancas; niñas que ofrecen primorosos búcaros de il
diendo sus frágiles redes, sus impalpables
res, como la nieve inhollada, como el ~·ell6n sin sangre: r
gasas, quisieran llevar al devoto á la excelsa
reinas, lirios, resedás, chícharos, azaleas, nardos, gardeni ·s, aza
regi6n del éxtasis, por los divinos rumbos
res, cuanto &lt;'rece en tiestos y jardines, cuanto de la fecundidad dt
del ensuefio, lejos, muy lejos de los fangos
la madr~ tierra surge como para esa ofrenda blanca, reverente, triun·
de la vida, á donde s6lo impera lo que sube,
fadora, mefablemente grata y dulcemente misericordio~a, hec
cuando el 6rgano.vibra una de sus plegarias místicas, como si todas esas almitas cándidas, que están humildes de rodillas, en~
lestial arrobo, en ese instante de dulces coloqt~ios con la Yirgen
Madre, le pidieran una nueva redenci6n para esta vieja huma·
nidad.
Mes artista y poeta que representa la adolescei1cia del año, no
tiene las locuras infantiles de Febrero, ni los ardores de Julio, ni
las tempestades de Agosto, ni los tristes hastíos de Noviembre; sino
el encanto de la fuerza y la simpatía de la nobleza. Pone en 188:
gargantas de los alados tenores poemas nuevos; impulsa los retoños en los tr?ncos ; hincha y revienta los capullor., cuaja las yem
\
y pone canciones de amor en los nidos y ansias de vuelo en l
alas. Y si toda esta inmensa palpitaci6n de vida no acelerara !
ritmo de la sangre y diera alegría al coraz6n; si todo ese emp
h~rcúleo de la Naturaleza no se transformara en salud para elen·
fermo, con la sana aspiraci6n del oxígeno y la vivificante cariOÍI;'.
del sol, y en consuelo para el triste, es aún piadoso con el que BU"fre, porque siempre le habla de juventud, que es esperanza y vida.
Para el labriego, para el pobre que, en la soledad del campo, 118
inclina al sureo, dejando la semilla q_ue ha de mostrar en el otofi.O
la blonda espiga, tiene, en sus primeros días, la promesa de ~
lluvia, cuando sobre el terso cristal del horizonte empieza á dt
Concejal, Ingeniero D. Ignacio L. de la Barra,
bujar nubecillas blancas, como si escarmenara copos de impoluto
uno de los organizadores de la fiesta floral.

algod6n; y más tarde, cuando los calores de Junio se aproximan, el himno sonoro y alegre del primer aguacero, que raya el cobalto del cielo y
cae sobre la tierra madre, abrasada
por el sol, condrtiéndola en un inmenso pebetero, de donde se alza una
deliciosa fragancia húmeda, que tonifica el espíritu en el ser pensante y pone un júbilo salvaje en la bestia. Y para los que sufren, para los
que lloran, si creen, les habla en el templo de
otros mundos y otras cosas, de la esperanza que
fortifica y de la resignaci6n que ayuda, del amor
que alienta y de la misericordia que exalta; de
todos los supremos consuelos. que puede recibir
el alma angustiada en los cultos de Mayo, estrofas blancas de una poesía enteramente conmo-vedora y casta, rimada por ángeles y rosas, por inocencias y purezas. Y si no creen, si el tremr.ndo pulpo del siglo ha chupado la $avia de la fe, haciendo de los corazones. bagazos, y dejando una profunda soledad interna, despliega ante ellos la pomposidad de su vigor, hace alar-

~

f

!

¡y

1

l·
1

S, E. la eef'lora de Nobili, esposa de S. E, el Ministro de!ltalia.- [Fot.~Clarke, San Diego, 6.)

�-

2:It -

:verso que vibra en el
alma, virgen, inmaculado, sin pringas de
fango, perdura b'l e~
mente blanco, y con el
primer~l amor sencillo
y casto con que nmamos á :nuestros hijos.
Almas tristes, almas
sangrantes en el yfa.
crucis de la existencia,
detened'de la orla de
la capa·, tí este Mayo
arfoita y"poeta; no permitáis al gentil mancebo que huya; porque
si cuando él llt·gue no
os toca dP su profusión de 'rosas un pétalo; porque si de su des·
bordamiento de perfumes no os corresponde
una fragancia; porque
si de 1as estrofas de
sus divinos cultos 'no
repercute en vosotras
una vibración, Mayo
se habrá ido, se habrá
ido para siempre, ~
habrá ido para no volver nunca, y seréis las
vencidas, las irreme·
diablemente derrota·
das almas muertas pa·
' dicha, sm
. espera la
ranza de resurrección.
EDUARDO

Seftoras Sofía Romero Rubio de Elízaga. y Sofía Osio de Landa y Escandón.

,·

.,

J. C'JRREA.

CABEZAS ASIRIAS;
Yo adoro las cabezas"asirias.
Las cabezas pensativas de grandes bucles
obscuros y undivagos que caen en dos bandas
sobre las frentes limpias.
Yo adoro las cabezas asirias.
Las cabezas de ojos hechos á escrutar los
Libros, de ojos inmensos y sagrados, de ojos
obscuros y apacibles, coronados por cejas
lucientes que, sobre ellos, parecen dos alas de
águila abiertas sobre dos abismos de inmensos ensueños.
Yo adoro las cabezas asiria~.
Las cabezas de nariz ideal, cuyo perfil divinamente curvo parece desvanecerse.... Desvanecerse. De bocas leves, de labios delgados, hechas á cantar el salmo, á gritar el
apóstrofe de Isaías, á murmurar el simbólico versículo de Daniel, á gemir las elegíaR
formidables de Job ......
Yo adoro las cabezas asirias.
Las cabezas de barba sedeña y rizada, que
se parte en dos, de barba que se recorta breve sobre la tez mate y fina...... Las cabezas
dignas del camafeo de esmeralda, que desdeñosas del tiempo, se inclinan mudas sobre
el Pentateuco y recuerdan las glorias de Salom6n, las pompas de Jeroboan, las tristezas de David, las neurosis de David ........ .
Yo adoro las cabezas asirias.
En nombre de los viej ·s reyes que usaban
la tiara y barba de canelones y alargaban sus
ojos con pintura y cabalgaban en bueyes y
tenían la definitiva frialdad de la muerte....
E~ n~mbre de los patriarcas beduinos cuyas
h1Jas iban á la fuente, soñadoras, al fulgor
de los occidentes pomposos de la tierra de
los Ben-Israel. ..... En nombre de los Profetas Mayores, los Jueces, ungidos del Señor...
Y en nombre de Cristo, el &lt;le la tristeza au·
gusta y serena. augusta y serena, augusta y
serena.
AMADO XERYO.

\

Concejales, set\ores Don Luis Torres Rivas, Ingeniero Don Guillermo He~edia y Doctor Don Luis E. Ruiz.

PAGINAS LOCAS
FUEGOS FATUOS

Dicen que por la noche, fuegos fatuos
De los sepulcros brotan,
Y que eso son las almas, que aletean
Chispeando entre la sombra;
Que la cárcel helada del sepulcro
Inquietas abandonan,
Y salen á buscar almas gemelas
Porque se encuentran solas ......

¡Tu cuerpo es un sepulcro! Sale tu alma
Con ambición inmensa,
Por tus azules ojos de zafiro
Cuando el amor chispea;
~o encuentra lo que busca y retrocede
Para encerrar su pena,
En la cárcel ardiente de tu cuerpo
Como en prisión perpetua ..... .

¡ Ay de las pobres almas, cual la tuya
Centro: Don Fernando Pimentel y Fagoa.ga.Derecha: Don Ignacio Carranza.. - Izquierda:
Don Carlos Garza Cortina..-Dr . Don Donaciano
Morales.

CA~TA~Cllll.10

Las flores que me mandaste
Perdieron tinte y frescura;
Pero su olor á recuerdo
No lo ha perdido ninguna.

Que inquietas aletean,
Y como fuegos fatuos que se extinguen
A su prisión regresan!
¡Pobre de la esperanza que se agota
1\Iuriendo en la tiniebla ..... .
¡Ay de las ilusiones que se apagan!
¡Son aves que no vuelan!
ALEJANDRO

México.

D. AINSLIE.

�,.

ductor:&lt;le una 6 de un grnpo de reinas hlondin~s~ 6~ morenas, era saludado por una
salva de aplausos de lo:,; concunente~ quehencbían las aceras _r por los cahalleroa
que asomaban apenas L'n los balcones y )u
tribunas. y eran bañadas en una lluvia d
fiores y constdadas por un enjambre de papelillos que danzabnn en el viento, se~
jando nubes ele micropétalas mariposas volubles. Las triunfadoras contestaban arrojando
lo alto puliados de las llores de que lle,·a.___.,.....,..
colmados su:-: l'arruajes, ó hendiendo rl &amp;1°1f&amp;N
con serpentinas que se prendían como lazos de:,
omor di' un balcún (t un carruaje; y entonces
los apla UROS atronn,ban, creciendo en fragor ju·
biloso y desencadenándose en rauda y loca
faga d&lt;' alegría exultante. Los caballos enj
za dos de gala y arzonados con haces de floier,
piafaban de entusiasmo y se encabritaban
el féneo puño de sus domadores, y aran
ban así, lenta y briosamente, prestando co
SU8 corbetas y relinchos impetuosos mí1s
lor al tlcsfile glorioso de las reinas aclamada&amp;J
El ciclo ar.u! púlido, en hebrado de rand
,h• n11hcb viajera~, atenuaba los ra~·os del
4ue domba apena8 la orla de lo:- cortina'
la. fimbria de los trajes blondados, irisaba
:;cda:; y los terciopelos, hacía brillar en ten
cambiantes las joyas, los diamantes, las
as, las esmeraldaH :v los rubíes, y dan
rielando en el oro de los abanicos prcsu
mente agitados. en el ágata de los mangos
lo:; impertinentes, en el carey de las pein
y las agujas sostenedoras de las pesadas
:;as de las cabelleraR y de los frescos sombre
rns lioridm:.......
·

m

COMBATE DE FLORES
Fragmentes de una novela de Rub~Jt ,\\, Campos.

El combate de flores de ese otoño
estaba en todo i-u esplenrlor. La gran
avenidn habíase,c)1galanado como nunca para ser teatro de la bella fiesta, que
no por ser otoñal era menos suntuosa
en la ostentaci6n ttoral de nuestra sempiterna primavera.
Había flore!? para deslumbrar á una primayera del ~or~e ; la~
dos alas de edificios de la angosta avenida hencl11da dr carruaJes estaban cuajadas de florés desde los frisos hasta los cornisamentos, subían á los arquitrabes se adherían á los capiteleE, empenacha han
los frontones, descen'dían de las crests,s en ondas floridas como cabelleras de driaclas flotantes al viento y se prendían en haces, en
coronas, bajo las aljabas de banderas fr~ternalmente unidas. Los
mástile:-1 empavesados con estandartes umversale~, aparecían también floridos cual si fuesen varas de nardos; y s1 las flores subían
así hasta. el azul del cielo, descendían en una lluvia no interrumpida
de los balcones de las lucernas, de las tribunas y las terrazas henchidas de muj~rcs bellas, pues por un torneo dichoso quisie1:on
decorar solamente mujeres hermosas ese año y ese día la avemda
durante la batalla floral; y así la primera fila de todos los balcones
era de mujeres j6venes y bellas, y detrás veíase á los caballer?s que
las servían, preparándoles y pasándoles constante~ente ramilletes
y serpentinas, proveyéndolas de paquetes de conjetti.
• Y en la vía, sobre el asfalto policromizado con una allombrn de
pétalos v papel picado, los carrnajes enguirnaldados, blasonados de_
flores reales de las flores imperiales de nuestros verjeles edénicos,
eran búcaro~ de flores vivas, de flores de carne, de mujeres hechiceras y primorosamente ataviadas, p~es si el torn~o en loH balcones
henchidos de hermosas era armomosamente umforme.. en los earruajes-cra inflexiblemente seleccionad~. Para b~tallar con. laR bcllaR
sitiadas, las sitiadoras, en su carrera triunfal baJO la lluna de proyectiles forestales, tenían que llevarse la palll?a en galla~·día y conquistar en su carro po1·s~ her.mosura y por la riqueza y prnnor. de sus
trenes, el premio y la n ctorm; y así el pa!o de cada carruaJe con-

***

La liesta por excelencia ele expectación,
Üetita contemplativa, en la que no gozan s'
los ojos, en la que no se impresionan los
dos porque no son precisas fanfanias
i;ubyugar el espíritu de la~ multitudes, e
eía 'Cn esplendor í1 la hora meridiana..\tluí
tarruajes retardados en batallar. como
tuerzos en una acción campal, y n ue,·as gui
naldas de flores frescas descendían ~obre
bellas combatientes, cnal si una i1wisihle ro
da de amorcillos danzara en el \'iento, re
lando el&lt;• loH halcones :í loR canunje¡.; y ch• k

Entrt-~la:,;' l&gt;londm; 1h• tu &lt;'ort ina
'1'11 man~ á rato:- su dorso a~oma'
~la.no luciente y a.labastrina
Como el plumaje de una paloma
Tras el hilado brillante y fino
tiue forma el agua, la aguja. mue,·t·,
Y en su pañuelo ele blanco linn
Dibuja llores color de nieve.
El ágil clnende del aguacero
Toca en los vidrio:i incomodado,
O ha~e que suene su pie ligero
Como un martillo sobre el tejado.
Ya en tus oídos risas desgrana,
Ya con las bolas de sus granizo¡;
~lata en los tiestos de porcelana
Tus crisantemos de blondos rizo:-:.
Al fin vencida por sus intento~
Dejas tu aguja que pinta ttore¡;
Y vuelYes todos tus pensamiento:-:
.\1 paraíso ele los nmores.
Atrincherado tras mi vi&lt;lriem
Yo un primoroso libro leía:
YPrlaine lleno de fe sincera
Y quejumbroRa melancolí:t.

Srita. Magdalena Chavero.

carrnajt~ Íl los lmleones, men~ajero:; de lo~ donl's ttorale:;, indecisos en al¡ucl torneo de Uracias. La nrnclwdumbrc expe&lt;'tant&lt;' repleg(1hase con diticultad en las aceras, oprimiéndose y rel'ihiendo en sui; rostros &lt;'l Yaho de los caballos ardorosos que,
obligados [i andar lentamente, initábanse sofrenados y cloma«los. rna alegría intensa brillaba en todo~ los ojm; y sonreía l'II
todos los lahius.

***

Y en el interludio de tantos carnutjcs que se disputl\ban el
•il'f'min •· &lt;·n Jo:; &lt;¡m· la~ bellas habían desfilado en trenes sun-

", ,.. tompniiadas de hermosas damas, menos hermosas, si11
~mb.1, ~o, que ellas; como netas ele pasaje del poema fugado del
¡nse • trnmfal, l'Omo notas enantes y vivaces. mariposeaban pe·
queito~ tílhuris, cabriolés, cabs, que llevaban una sola dama
• ,1110 t,n búcaro de flores una ~ola hada, y zigzngueaban tirados
pur jnqt.itas clr sangre pura, por poneyr: de alzada &lt;le onngro~,
entre lo::. 1·a1TunjPs &lt;"nrga&lt;lo:-: l'On el dnke peso dl' tanta,; 111ujen·:]&gt;rf'&lt;'iosas.

---•o•-----

LA BORDADORA
.\compa.iiada por un lloro:;o
:-;usmTo de hoja:-: prima\'erall'H,
En su castillo del Xorte uml.n·oso
La lluvia tiende sui,; grbe:s c·hales.
Con sus madeja.s de fina lana
&lt;&gt;culta el aire tenue y ligero,
Y en el cuadrado de 1-11 ventana
Teje cmbntidofl color &lt;le acero.

Srita. Amparo Corral.

Concejal, Lic. D. José lt Aspe,
uno de los más empeñosos organizadorel
del "Combate de Floree."

(Fo•. Clarkt, San
Di~e-o. 6,)

Y el mismo (lucnclc cabccicmn
l &gt;e ojos lucientes de tra,·esura
&lt;~ue con sus artes paró tu mano
Quitó los ojos de mi lectura.
A tí tornados, mirf tu cuello,
Las frescas rosa:; dr tus mejillas
Y las agujas de tu cabello
~lús relucientes l!Ue las ga\'illae:.
~fin~ tus hrazos, tersos ~· f-lojo~,
En tus rodillas abandonaclo~,
Y tus am:rntes y dulce:- ojos
Por d anobo tran¡.;figuradoi;.
Al brillo entonce:- de un muelo sut- fw
l'l•ns(. &lt;'11 las manos llenas de done•;:,
En un semblante puro y risll(·íio
Y en los bordados de los ni po1wfl.
Y deslumbrado por tu IJellt-r.a
&lt;!ue mÍII:, realzas con tu decoro
En el brocado de mi tristeza
Bordé ilusiones &lt;·olor de oro.
Sra. l lisa R. de Luengas

Ernt.N REBOLLEDO.

�El ingenio de Alfonso Karr

LA VIRGEN MARIA EN MAYO
Los perfumados aires de Mayo han empujado las
puertas de los templos, las han abierto de par en
par, y por ellas han penetrado todas las flores de los jardines y todos los aromas de la Naturaleza, la alegría de
la tierra y la hermosura de los cielos.
Las viejas catedrales, los pequeños oratorios de los
eonventos y colegios, las sencillas iglesias de los pueblos, somíen con la sonrisa que les prestan las flores, y
el culto cristiano parece bañarse en auras de juventud y
de esperanza.
La imagen ele la Purísima \'irgen se alza bajo rico
dosel azul y blanco; mil luces la envuelven en místicos
resplandores; mil y mil flores exhalan á sus pies el aromático aliento de Rus corolas y languidecen de amores
OAf,1,AS OIST l ~GUIOAS,

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Bert~ra Luz· A. de González Cosío.
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' /: .., ~ '-fnte }a eterna
Elor inmaculada de .Jertsé.
, ~.,.. Llenase el sagratlorre&amp;~t,iÍíl:l fieles, y la Señora es
• • saludada con la tierna 1\}.~ción del Ave¡ ofrécensele
,/t..:.:ie obsequios, o_cúpas.e ~ . 1ftht
.rf!,~ép contemplar sus sobera~ nas excele.ncrns, y .~ ooe;¡J~tedra de Verdad se prego~~ nan sus divin~sbeíle'z!ls~~~·icordias infinitas.
~. Luego, rasga el espacio ~~lla melodía que poco á
•;. 1'
poco se va enriquee:iendo e1fl'utridos acordes y armonías plenísirnas que se dilatan _por to&lt;lo el templo y se

'

-q

g~,1!\{lí~~1~

desgajan en infinitas notas de sonora esplendidez, halagando los oídos, arrullando los corazones, cayendo sobre
las almas cual pétalos desprendidos del florido manzano
Un grupo de niñas-virgencitas vestidas de blan~
se acercan al altar y ofrecen á la Reina del Cielo al par
que frescas rosas, sus vidas inocentes. Y todo el 'pueblo.
canta:
(&lt;Venid y vamos todos
con flores á porfía ...... ,1
(( Yo, flor del)ampo y lirio de los valles.11 Tal dice de
sí María en aquel ingenuo y amoroso libro que Salomón
llam6 Cantar de los Cantam. Allí parece como que se
complace el Eterno en reunir todo cuanto de dulce
florido y delicado crearon sus omnipotentes lr.lanos, y
con ello compara las perfecciones de su
Hija Santísima. ¡PerfeccionPs amables
que á Dios deleitaron!
Oíd , oíd su voz, no ya terrible como el
huracán que conmueve el desierto y troncha los cedros del Líbano, sino tranquila
y suave tomo el céfiro elel Carmelo.
Dícele que es hermosa y que no hay
mancha en Ella, que es ,rnerto cerrado y
fuente sellada y pozo de aguas vivas. Que
sus ojos Ron corno de paloma; que sus la·
b:os, hilo de carmín, destilan mieles y
dulces coloquios. Sus sienes las compara
á pedazos de granada entreJas guedejas de
su cabello; su cuello á torre de marfil, Rll
talle á la palmera: Recréase con el olor
que de sus vestidos brota, olor de nardo,
de sándalo, de mirra...... Llámala azucena entre espinas, fruta de dulzuras, her·
mosa como la luna, escogida como el so~
su amada entre todas las doncellas, su pa·
loma ......
cc¡Cuán hermosa eres, amiga mía, esposa, cuán hermosa eres!
Levántate-continúa- y ven.
Porque pasó la lluvia y el invierno huyó.
Los capullos de las flores se abrea eo
nuestra tierra: ya ha venido el tiempo de
la poda, y la voz de la t6rtola s&lt;· oye en
nuestros campos.
Levántate, pues, hermosa nifia·, y ven.
Tu voz es dulce ...... tu vista amable ...•
Sí, el invierno ha huído. Y ahora, ri·
sueño, se nos ofrece Mayo, el mes de las
flores, y el mes que todos los corazones se
vuelven á su Madre sin mancha, el mes
de María.
·
~e ha llenado el mundo de flores, los corazones de
consuelo y los labios de loores á la Reina Purísima ......
La profecía de la bendita Virgen sigue cumpliéndoAe:
Todas la8 generacione8 me lla.ma1'án bienaventi,rada.
- - - -)o(--

-

.

BLANCA Y NEGRO
Cn negro eRtaba medio agazapado en el muelle
de la Barceloneta. Las piernas le pendían al ras del
agu_'.1, la cabeza la tenía apoyada en una gran arg?"
lla Y al costa&lt;lo tenía un rubo todo lleno de carbón
'.
&lt;le piedra.
,
Era un negro negrísimo largo como un d1a negro: flaco y hu~sudo, y por toda vestimenta llevaba_
unos pantalones de hilo y una chamarreta ~zul que,
abierta por el pecho, dejaba ver lai:: costillas una
por una. ·
,
Los que van ú menudo al muelle veian
todo el día nl negro rodando por entrenie·
dias de los fardos de las pacas de algodón ele los mont¿nes de trigo Y de las lda' :petr6leo; al medio día; ad orm1'ta o_
tas de
á la sombra ele una barraca o de un~ roa
china. Al caer la tarde se le veía haciendo

De los artículos de Alfonso Karrpuede re;
cogerse 'abundan~ c.osecba de ingeniosída~es ·
pensanúentos satíncos, p11fundos Y deh~dos é imágeues brillantes .. .... Alfonso Karr
ha ~ministrado u1genio á mqchos que ne- lo
tenían, y aúi;i lo· signe ~umini~tranrlo á l~s
que no le tienen. En lo tocan~e a fras~s y d1chos agtulos, el autor de Les guepes ha f$1do objeto de un verdaaero saqueo.
Léanse algunos rasgos &lt;le su felicísimo ingenio.
(c¡La felicidad! Es ei;a éafa tan riente, de
pajizo techo, manchada el&lt;¿ musgo y rodeada
de flores. Permaneoed délante de ella; si penetráis en st1 interior, no lfl. veréis.
-Saber que a~ --sabe lo que se sabe, y saber que no se fiabe ]o que no se sabe: esa rs
la sabiduría .
- l~l tamaño de la.s ~E-tatuas dj$minuye
cuando nos alejamos deellaf:l¡ el de lM per.sonns cuando nos ncercamofl.
-Una. mujer; e1·, un sal6n, tS uua flor en
un ramo; en su cnsa es ella todp el ramo.
-El castigo de aquellos que han amado
con o:Jxceso h )ás mujeres, es amarlas siempre.
-No honr,1r á la vejez es destruir por la
mañana la casa en que tenemos que dormir
por la noche.
- Yivirnos en una .Arcadia poco honrada,
en donde el robo se rjerce- bajo la forma prudente del comercio.
-N'Q hay medio vergonzoso que no sea empleado para ádquirir dinero; esto depe~dede
qué por v'ergoQzoso que sea ese medio, es
1ví,; vergonioso no t~ner dinero.
~Se ha 11.b.mado edad de oro nla edad en
/}; que el oro era, desconocido.
-Los. h9mbres en general se casan para en'\,....
Automóvil del sei\or Diputado Don Vicente Luengas.
trar en la caso.; las mujeres para salir de ella.
-La vanidad es la esp~ma del orgullo.
de lágl1mas&gt; ~n la otra figma bhmca, toda
t:1!08, tambaleándose como un barco, yendo
-S6lo con añadir algunos cascabeles al gode una taberna á otra, con el cubo de carbón, llena de. har.ina.
rro de la libertad, se le' convierte en el g~mo
que jamás abandonaba. Por la noche, vaya
d(} la locura.
n ted á saber d6nde dormiría.
-Xada ocurre en la \'ida ni como i::e teme
Xo moviéndose, como no se movía del
n'i como se espera.
puerto, parecía que algún barco se le había
~
-Los amigos insignificantes suelen ser los
dejado allí en el muelle, ó que había llegado
h¡,que nos pli'ijt.an mayores i::ervicios. »
andando, 6 que se había perdido, 6 que no
:~\\\
::sabía dónde estaba.
1
P.\RA LAS ~ I:EtAS 'J
~ \
- - - ) :o :(
Sin oficio, su n,odo de ganarse la arrastrada vida em nadar, zambullirse hasta el honEs un rosado. tiite sobre la fresca y cándi- J
UNA v A. 1..,iosA. A. Y u nA
dón de aquellas aguas, hasta el lecho de inda
mejilla·
es
un~
he~·fnosa
aurora
que
es1/11 \
mundicias y fango á donde sólo llegan las
plende sobre el cielo de la frente; es un 1
clragas, y sacar de allí carbón &lt;le pierlra.
claror
de luná ~n los t;ranquHos y .~oñadore~
D..Juan Silva, arfoita fotógr fo, ha. recoA cada zambullida no sacaba más que un
ojos.
Es
el
meJor
adorno
de
las
nmas.
Las
l'J'ido
gran parte del país, tomando interetizoncPjo, y muchas veces ni eso; en cada viabesa
dulcement~
con
$u
beso
de
arcángel
santes
vü,tas para su importante colección de
je submarino, si estaba de suerte, ganaba dos
inviolado,
las
cubr~
con
sus
al~~
color
de
l'Q¡,,a
postales,
ú tres céntimos, y al llegar la noche, si haDe las fiestns Hornles tomú numerosaR fo.
hía llenado bien el cubo, ipohrc npgro! gana- y las aduerme con smgular carmo en un lecho
de
nácar
y
1:o~~clet.
.
.
_
.
tografias,
algunas de las cuales publicamos
ba cinco ó seis reales.
Pudor quiere decir, para u~a mna, senci- en este n(uncro. La Ya liosa a.yucla que i::e sirAt¡uel día lo había llenado con colmo ."
el!' vió prestarno,:, nos obligó ú eo, re::-ponder con
lo tenía al lado ; y como ya era al anochecer llez en el porte .Y en el vestido, . cand?r
1; 1~to. e,:tas línea,: iiUS hnenos servicio,:. El Sr. Hilcorazón,
pureza
mm~culada_
de
pensam
.r_ no había sido agua todo lo qnc había belndo, estaba medio agazapado, sin poder ya Pudor quiere dooir mge_nu~d~d de e:;:pmtu, va rs originnrio de Panal. Chihnahun.
·
&lt;·on el cubo, cuando ví lo siguiente: Pas6 una humildad de carácter, Yll'gm1dad del alma:
alma
riente
y
tranquila
como
un
lago
en
una
mujer peinada con bandolina y blanqueada la
(':lra; y viendo al negro borracho, quiso darle mañanita de San Juan.
m pudor es virtud angelic,~1 1 que r~ah:n y
una broma. Primero le di6 un puntapié. y
abrillanta
la belleza ele las 111 ñas sens1 bles y
se echó á reir.
que
riega
ele
flore~ ¡.;onrosadas la .:Pndn 1lr 1-,n
1
El negro quiso alzarf:P 1 ~- 110 pudo d&lt; ninexistir.
guna manern.
El pudor es un pájaro divino, quead\tl'rn11·
Después le tiró de los cabello~ .......\' ,·rncon
su canto m~lancólico los pen:::am1cnto~
i.,ra á reir mientraR el otro se defendía.
negros
y malvados, los p1•nsan;i.cntos torrns
~ por último1 se le ocuniú la gran idPa.
\'
macabros,
como eso,: otros pnpros 11ol'tll r\ e aquel cubo, áquel montón de i::udore~.
i10,: que presagia!: e) mal Y,gra_z1!a11 parnro(le an~ustias )' de peligros, único cnpi tal ele
aquel mfeliz borraeho, y ¿qué hace? le agarra sos á favor de la tm1ehla. J!.l divino pudon•,,
Y le tira al mar.. .... )' venga moriTf\e de rü,a. una rosa místicA que perfuma 1.1 akobu dn11 ..El negro, no pudiendo moverse, no Ré· qu(· de duermen la s niüas invioladas.
EL pudor verdadero es el n~ejor emblema
d1Jo e1~ la lengua de su tierra; por último, f:c
&lt;lel
amor inocente. El amor sm pudor es un
levanto, &lt;¡uiso hechar mano al cubo, y nrransarca¡,mo
del verdadero amor ..... .
có. del pecho un sollozo tan hondo que á las
'
Los
ojos
en el cielo, las manos juntas en
mismas aguas enternecía.
Pero ella, ríe que reirás. Y el negro, llora actitud de orar, y sobre las mejillas las sonrosadas tintas del pudor, he allí el trasunto
que llora.
de
la virginidad, de la santa inocencia, del
Y nada más doloroso y triste que el conDon Juan Silva, artista fotógrafo.
candor.-X.
traste de aquella figura negra, llena la cara

---

1

1 ,(

r

\

�Esta edición, consagrada á la última kit
de Primavera que organizó el Ayunta•
de Ciudad, ha tenido, por razón nat~ 1111
ocu parse en su texto y en su infol'lllli.
gráfica, de jóvenes hermorns, de damaa ¡.
tinguidas, de flores, de juventud, de amtt
lo indicado era que no faltaran los poet1
las página· del semanario. Ellos, que Cllfu'
á la virtud, á la belleza femenina, á la(¡.
res, á todo lo uoble, á todo lo digno ~
bían quedar excluidos del grupo de'
que honran las columnas de EL TIEMPO

t'J

'l'RADO.

SE QUERELLABAN LAS FLORES ....
DE «CRÓTALOS.»
Y así rimó sus quejas el lirio: «¡ Estoy muy triste!
porque este blanco traje con que el Señor me viste
no es el más eucarístico, ni el más inmaculado
¡He visto algo más blanco!n
Y el mirto enrojecido, temblando de coraje
me dijo: ((Ya la púrpura sangrienta de mi traje
ha sido superada por otra. ¡Estoy celoso!
¡He visto algo más roj~!».. ... .

' 1-

Crispando sus arterias la viuda pasionaria
gemía: «¡No es tan negra mi ropa fur1eraria!
Y tengo inmensa C\nvidia, y tengo horribles celos
porque hay algo más negro.,,

Y la magnolia histérica que lenta se consume
lloraba la derrota de su triunfal perfume
diciendo: «Ya no impera la esencia de mi cáliz!
¡Hay algo más süaYe!&gt;1 .... ..

···· ···· ··· ········· ····· ·· ······ ··· ·· ·· ············ ·· ··· ······· ··· ··· ····· ······
Oh pobres derrotadas! Depongan sus agravios
L¡Ue mi Sultana pasa! Y el rojo de sus labios,
la sombra de sus ojos, su aliento y i;;u blancura
Ron siempre más hermosos que todas vuestras túnicas!
,JoRÉ

F. ELIZONDO.

Loe poetas José F . Elizondo y José J uan
Tablada.

.ANORAN Z A
Con .José .J uan Tablada la pedrería
derram6se en estuches y escaparates;
y tiembla La Esmeraldn porque en un díadomingo- ('ircularon diez mil quilates.

..

E ra alegre la musa porque era joven;
Virgo Potens cantaban las primaveras;
nadie hablaba de "\Yagner ni de Beetboven,
de Gnomos, de Nirvanas, ni de Quimeras.

¡Qué cantidad de piedras finas y bellas
entre garras sutiles de oros varios!
Parece que ha querido tallar estrellas,
para desesperanza de lapidarios.

Los rubís nos los daban las amapolas;
las húmedas lechugas, las esmeraldas;
y nácares-de Lupes, Conchas y Lolaslos piecitos desnudos entre laR faldas.

Allá en mis mocedades de Santa Anita,
a.domaba á mis novias con flor ele naho.
á las l1oras fE'Stivas de nuestra cita,
Rin saber que existieran piedras del Cabo.

Hoy todos los muehachos se han vuelto torvos,
no conocen la risa que el alma alegra;
beben hiel de vampiros, á breves sorbof-,
y se han empecatado de Misa Negra.

Los tímidos poetas de aquel en.tonce
daban besos de veras en frescas bocas;
para el amor no había pecho de bronce,
;:ino suspiros gratos y ri~as loCS1s.
(~ué bien se deslizaba la ancha canoa
por el canal, y cómo con la guitarra
alegraba á las chicas Pepe Gamboa,
ú quien curaba el pecho Porfirio Parra.

1Iandarines del ve1so, lo han lapidado
gemas que no vieron ni los asirios ... .. .
¡Cuándo será que pueda, Virgen del prado,
mil'arles en tus campos, cortando lirio:;!

1•011

¿'J'e sonríes, Pedancio'? ..... . Pues valen mucho,
· )' con ellos me gusta_beber cerveza;
me quieren y les quiero¡ me llaman Chucho,
y soy la nota alegre de su tristeza.
JESUS

E.

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--

1
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•~

•

El wals preludia su cancwn pnmcra,
La luz irradia con fulgores de astro,
Ondula la flotante cabellera
y se estremece el ~cno ?e ala~astro.
Las miradas el extas1s refle1an ,
Las aduerme el deleite, y entre tanto
Las flautas vierten su amoroso. canto
y los \'iolines trémulos se queJan.
¡Sola tú! ¡Rola tú, pl~1lt:l so~bría,
En la penumbra ~el s~lon ~onmda,
Dejas correr tu m1stenosa vida
Empapada de triste nostalgía! .
Dile tus ansias al nocturno nento.
y él que sus alas Ít los silfos roba,
Irá í¡ azotar con fúnebre lamento
Las desiertas penumbras de tu alcoba.
Tu akoba de follaje, junto al río,
Donde_ las blancas ninfas se baiiabm1
Y al ht1ndiffe en la onda salpicaban
Tus pétalos fragantes de rocío.
Donde tembló tu virginal regazo
('uando viste, las lianas temblorosa;:,
.Juntarse en el delirio de un abrazo
En úsl:ulo ;:ensual las blancas rosas.

Con hatchüs embriagarse la amapola
Y la trágica flor de los abrojos
Extender anhelante su corola
Como dos labios trémulos y rojos!
¿Lo has olvidado? A la caricia leYe
Del viento los perfumes respondían,
Las corolas de p6rfido y de nieve
Sus pálidos estambres erigían ..... .
I bn el sátiro en pos de su blancura.
Bef-al,a la ontla el rei:;plandor febeo,
Y brota ha en la. trémula espesura
El canto vibrador del himeneo!
Ya ibas á amar pero, falaz, traidora,
La noche te adurmi6 con su belefio.
Y al despertar temblando ele tu sueño
~o encontraste ni sol, ni luz, ni aurorn.

Y desde entonces de la sala umhro!'a
Jrn el tedio, tu Yida se recata.
Y tu dolor, Begonia silenciosa,
Dice con voz oculta y misteriosa
Tu follaje de sombras y de plata!

==e=.:========-=========

JosÉ Jl'A:'.11 TABLADA.

FIDELIDAD
11 BHdtllo t outl'tras.

¡,Qu{· lmsca:;, púber trepadora, alrededor del
\'tejo tronco herido por el rayo en el corazón, y
f!Cir el tiempo injuriado en su corteza áspera'?
¡,(Jué busras, dí, en la ruina sin follaje, en que
~onoro resuene, como una lira, el viento; sin
hrnzos siq11iel'a en que algún ave nocturna hagn
su torvo nido de punzantes abrojos? ......
¡Cómo tiendes tus tentáculos finos con suave
lentitud de enamorada tímida para ir cubriendo
su desnudez de pordiosero de vida eon tus larga.~, largas guirnaldas de hojitas nuevas y rojas
florecillas de centro de oro! ¡C6mo te he visto.
año por año, ir vistiendo á ese viejo profeta de
lo efímero ele Ja vida, desde la tierra que aún
lo sustenta por misericordia, hasta haberlo empenachado, en esta última primavera, con el
glorioso airón de tus guías fndecisas, ya sin
apo)·o, que se tienden ora al viento desmadejadas en gozo de1·nante 1..... ..
Pa.•ajera será tu gloria si quisiste encumbrarte apretándote al vetusto tronco de eRe heraldo
de muerte para aspirar más aire y beber más
sol; para levantarte en el cristal del espacio y
ser vista de lejos, de muy lejos, los días limpios
en que pasean por el campo las parejas de enamorados-las' manos en las manos, los ojos en
los ojos, y luego lo'3 labios en los labios, bajo la
luz que se desbarata en doble arco de iris sobre
)88 nubes que coronan las nieveR de las cimaR
implacables.. _...
--¿Te guiaba el amor'? «¡Ah! no, el amor se
oculta como la yioleta, para perfumar la vida. "
. ~¿Te guiaba la ambici6n? «¡Ah! no, la amb1c1on se arrastra como el reptil, para trepar las
cumbres."
- ¿.Te guiaba la va.nidad'? ci¡ ..\h! no. la vanida~ busca lo más alto para exhibirse mejor, y
.
mas alto que el viejo tronco era el poste próximo del herrado camino, por donde miro pasar frecuentemente un loco turbión ele llamas
Y de humo.,,
«Xo, no,. no; me empujaba el placer de vivir; de apurar la vida
Pf?nto y bien, con toda mi savia, con todos mis tallos, con to~aR
~is hojas, con todas mis flores y sentir mi cabellera suelta á todos lo:.
vientos, al fulgor ten\le clP las'mañanas rlc rosa pálida,"al oro rnn-

dente de loi;; mcdioi:; días, al lau1po
violáceo de hu; tardes melancólica::;.
Quería mi parte de vida entera, sin
muti lacionrs, y él me la dió.11
_ e&lt; El viejo tronco cruje ya desplomú n.closc. eK verdad; pero yo soy feliz, morin~ sobre su polvo como vid
para (.! en pie¡ feliz, feliz, feliz. El
prestó {1 mi anhelo juvenil toda 8U
&lt;·ntereza; yo c·ubri d·~ alegría priman:ral sus despojo:; desamparado:-. S?\ una. fl~r~cilla .si; vestre ,;in
nomhre para los hombres: pero el YieJo, m1 n eJo, 1111 huen eompaiicro en lo_ fugaz del tiempo, rn~ ha l'.auti_zndo con un .~0~1bre
qu!'rne ha dicho mm· quedo, baJo el follaJe que le arroJe a lm,
hombro::: desnudos como un manto último, para él, de caridad; con
un nombre dulce que me repi te c·l t'('O, ánrea voz amada que se
aleja despidiéndose. Todavía, todada él, al crujir desmoronándo~r me lo repite moribundo: FI 1&gt;ELWA n !,,
'
.J1·:~r~ E. YALE~Zl'EL\ .

A UNA MARIPOSA
¡Cómo del sol te miro á los rigores
ir y venir ~obre pintadas flores,
ebria &lt;le yanidad y de alegría,
luciendo el iris todo en tus colore:.,;
v chupando ú las· rosas su ambrosía!
· )[as ¡qué obscura y qué frágil tu victoria!
¡ De nada sil'\'e ser joven y bella!
Llega la racha ...... ¡y acabó tu gloria!
Xo dejaste en el viento ni una huella
ni perdura el recuerdo de tu historia!
¡Qué grande semejanza, rngabunda.
ha.y en tu vida ociosa é infecunda
y la de esas mujeres vanidosas,
que del mundo en la loca barahúnda
viven tnn Rólo para ser hermosaf:!
Eor.rnno .J. COHREA.

�LA FE

J~l mar~iri0 por ella,.se padece·,
héroes engendra, triunfos atesora,
,r sintirndola &lt;;.}! J1ombre se cngmndcer.
Ycnce en la 110\ilo Ud duda traidora
y á través de los siglos aparcee,

nunca 'vencida) sicmpra vencedon1.

El Arbol y sus Renuevos .

Prendió Febo su veste luminosa
del cielo por lós ntnplios mitadores1
y entre nubes de esp1éndidos fulgores
surgió de Dios la majestad grandiosa¡
Sobre la human,a grey tendió amorosa. ~
la mirada de vívidos fulgores
y á comteroplar sus íntimos dolores
la dulcísima voz gimió anheloSá:
iJ J' 1
-¡Yo verteré mi ~mor sobre tu herida,
y calmaré tu intensa desventtlra
dando á tu afán lo que ein mi no alcanza!-

LA CARIDAD
É ~j,...,..-: -

JI~..,.

¡Oh, santa Caridad! ¡Oh amor triunfante!
[que e¡; caTidad ambr] 'a- ~uien le_ plugo
brindarnos con su flor d~ e\erJJO ¡ngo
de.que es la humanidad abeja amante.

SccEso LUE~GO.

El suave olor que de tu cáliz brota
~ 1 sabé llegar hasta la pena i~nota
,
1\, embalsamando elJuto;y..H1. pobreza;

r

LA.CUNA VACIA

J~

Naciste, cuando el Verb'o agonizante
nos libertaba de expiatorio yugo&gt;
y perdón para el hombre, su vérdugo.
en la cruz demandaba suplicante.

Y del cielo una estrella desprendida, 111
cristalizó del alma en la clausura ·la
y el hombre prorrumpió:-¡Salve, Esperanza!

l

Sefl.ora Clara Mariscal de Morán y sus tres simpáticas bijas.

Y á entei'ld.E)r ~e diTigén mis desvelos
si rsrmayor la grandeza dé los cielos

ó es "mayc r que lo:, cielos tu grandeza.

Bajaron los ángeles;
besaron su rostro,
y cantando á su oído &lt;lijeron:
-Vente con nosotrot.
Vió el niño á los ángeles
de su cuna en torno,
y extendiendo los brazos les dijo:
-:Me Yoy con voso~
Batieron los ángeles
sus alas de oro;
suspendieron al niño en sus braZ&lt;ll,
y se fueron todos.
De la aurnra pálida
la luz fugitiva
alumbró á la. mañana siguiente
la cuna Yacía.

.Jamás, al Yerte, carcomido (ronco,
la voz olvido de mi caro padre,
que triste, en medio de sus tiernos hijos.
dijo una tarde:
-¿Mirásteis, niños, la lozana pompa
de aquel frondoso y elevado sauce,
á cuya planta multitud de tiernos
vástagos nacen?
Pues bien, muy presto formarán un bosque.
tupidas ramas desplegando el aire,
los que ahora brotan en delgado mimbre,
•
trémulo y frágil.
Mas ¡ay! entonces notaréis que el árbol,
adorno y gala del frondoso valle,
sus hojas pierde, su cabeza inclina.. ,
sécase y cae.
Queridas prendas: los endebles tallo8
que ser aspiran encumbrados sauces,
y el viejo:tronco que la muerte aguarda,
son nuestra imagen.

Carruaje del sefl.or Don Antonio Villalobos.
(Este vehículo se volcó en el Empedradillo, resultando
lesionadas las sefloritas que lo ocupaban.)

PENSAMIENTOS

- La mujer solamente es esposa y viuda
con dignidad una sola vez.
--La lectura, ¡encantadora ausencia de la
vida y de sí mismo!
-Los mendigos roban á los pobres.
-Es preciso canali:Mtr la caridad.

Luis CORDERO.

',

RA,ró~ A. URBANO.

.,

- - -) :-0 :(--.+-

SUSPIROS
Por ella Eólo el corazón del poeta
tiene cantes de amor. Por ella tiene
lal]uz del rayo en noches tempestuosas,
la)uz del cielo en días esplendentes.
¡Bendita sea la Belleza eterl1a
que el alma del mortal ensalza y muevl:'!
Por encontrar la idea que la iuarda ,
la forma que en su seno la contiene.
el poeta cruza el mar, el valle, el monte ;
eual águila caudal los aires hiende.
¿En el amor la encuentra de su patria'?. .....
Ru pecho estalla, y con fervor, vidente,

El Doctor Don Eduardo Liceaga. y una de las
sefl.oritas sus bijas, de regreso del
comba.te de Flores.
!Tnstantánea de Clarke. San Diego, 6. )

~u lira tiene cantos de Tírteo,
y el fuego sacro del honor enriende,
¿La encuentra en el Sefl.01? ... Estalla en himnos.
¿La encuentra en la mujer? ... 1 stalla en fiebres.

VrcTOR BALAGUER.

Sra. de Pimentel Y Fagoaga,

Carruaje de la familia Lieves.

(Fot. Clarke. San Diego, 6.)

•

�de 1111e~tra vida. El al111a ('l\l}ll'('tHl1· PI¡
In esperanza, :-:u :,;0111hm, la pn·f·t·ch•:
y al tin :-:ólo la mira_ ht memoria.

---):o:{---

LA NOCHE
IRA SANTA
Cuando ~e elevan ídolos dl' arcilla
eo1wiertr en :-:ombra lo que alumbr t.
~· oprinH• .'t la verdad lo que d~slumbrn
.,· ea&lt;' la ,·irtud que no se humilla;
" ;;l'

l'llanuo ú toclo se &lt;lobla la ro(lilla
y HL salint lanza en la penulllhra
lo que se arrastra Íl lo que au.daz se enc_um lira.
lo que se esconde {1 lo qur ;;wmpre br~lla;
cuando pérfida lllano apaga artera
lo quc la noche .'t clarear as¡,i ra,
lo (]lle en la frente fulgurante rspt•rn:

:-;uJtana del 111islt&gt;rio, lo:- !"Pt11brnclui.
La 1uiclw Yi:-:k de· luduo:-o Pll&lt;':tj1·.
( 'ci::a. to,lo n1111or 1•11 d ho~l'ajc
Y sn:-: ma:,;n:-: c~fuman lo::. ('ollado~.
Las píilidn:- e;;trella:-: f'nn 1wrndo:y tr(.mulo:- jazmine;;. !'-u plunrnj,·
El pújaro acunu(·a e111·l rnnwj&lt;i
Y se aduermen la~ florci,; en lo:-: 1·ra,ll$
!-iilenciosa ,. Rutil !-ielcnc lluc,·r
:-;obre los Úanos :-:u ful¡wr de 11i1·w
)!ientras c·eloRo em1 lanzn un aulli1lo,
Y conmo,·ienclo la l'Xteni;ión de~iertn
( 'lava RU &lt;·otTO pico en C'nme mm·rtJ1
l"n ave noc·tt11·1~tl clnndo un ~rainitlo.

1·trn11&lt;lo al ara de 1&gt;io:- llega la mofo.
¡que se convierta l'l1 látigo la lira
y se 1·onricrta en hofctÍlll la r:-trofa!
Js)t.U:L l~'.'iHJIJl"f: ,\ B(.'l '.\J E&lt;t\.

- -- - ) o ( - - - -

EL GRITO DEL DOLOR
.\ 1 dogal del tormento encacl~nado.
apenas de mi nyer i::oy un 1-efleJo; ..
lleno de juventud nw encuentro VlCJ&lt;&gt;.
y en In cdnd del vigor (':-to,r po~trado! !
1,:1 túfü del plater, 11u1w:1 ngotadu
rcbo:-;a miPJ.... ,· :'t lo nwjor lo dejo:
que de la tienl:ia ¡;J fallo ~- el eonscjo
:1 olvido y 1-olr(lacl n1e han tonclcnaclo .
.\nte tu altar, ~eí1or. 111i fe obra,
en la duda cobarde que me fü,nltn,
la pa;: que en mí :-ns l,icnadanzas obra;
calma, :-,eilor, la fiebre que me asalta,
ú arráncame la vida que me sobra,
Íl vuélveme la vida que me falta!!!
,\WOXIO (3 IULO.

---):o:(---

LA SOMBRA
Al desperl.ar el sol de la 1_n~ñana
se proyecta la sombra del vrnJero.
precediendo su paso en el sendero.
embellecido por ht luz temprana.
Cuando llega á la cumbre soberana
clesde donde ilumina al orbe entero,
con profundo cansancio el pasajero
re dei.npareecr la :-:omhra vana. J

,

_,

Setiora Concepción Z. de Amerlinck.
Fot. Clarkt,

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>A:&amp;o VI.

MÉXICO, Do:m~GO

20

DE MAYO DE

1906.

DECREPITUD

NuM. 21.

�-243-

,1 Únposibl,, á por no alcanzar mi saber y fuer-

Santo Domingo se aferran en que ellos son
quienes en su Catedral conservan los restos
del descubridor de América.
~ En cuanto á la edad de Colón se ignora,
pero parece i probable r¡ue al tiempo ele su
muerte contaba setenta años.

·as más adelante.
" Estas sencillas elocuentes J?alabras que pronunciaba entonces en medio del abandono,
mostraban su desmedida lealtad.
Rus males se exacerbaban, y aunque varias
re;es lo intentó, no logró tener una entrevjsta con los soberanos. Su es~er~úza se fundaba en la justicia y magnarnm1dad de Dofia

del hombre más extraordinario y que mayor observante en las cosas de la religión, que en
influencia ha tenido en los destinos de la los ayunos y en rezar el oficio di_v_ino, pudiera ser tenido por profesor en rehg10n: tan e~e·
humanidad.
Unus era( 1111u1dus; dus S1'nl, aü iste;fuere:
migo de juramen!os y blasfem)aS que yo JU·
Cómo
era
Cristóbal
Colón.
ro que jamás le v1 echar otro ¡u,ra1:11e!1to que
Hoy se conmemora, en México con la glapor San Fernando, y cuan"do mas .;mtad? se
Al10ra
que
dedicamos
esta
sección
.
al
recial indiferencia con que vemos todo lo verdaderamente digno y verdaderament~ gran- cuerdo del insigne almirante descubridor de hallaba con alguno, era su reprens10? d_ecirl~:
dioso el enarto centenario de la tr1stís11na América, nos parece oportuno dar una des- os doy {t Dios, porque hrnísteis ésto o d1¡íste1s
aquéllo. Si alguna vez tenía
' de aquel hombre admuerte
que escribir, no probaba la
mirable, con junto de las más
pluma sin escribir estas pala·
grandes cualidades, y que lué
bras : Jesus c1nn l'r! aria .,it ,wbi,
«digno según la feliz expresión
in via; y con tan buena letra,
de un célebre escritor, de ir á
que
bastara para ganar de
personificar el mundo antiguo
comer.&gt;i
·
en ese otro mundo desconoNunca se piutó de Culón un
cido que él iba á pisar antes
rntrato durante su vida, de
que nadie, y de llevar á esos
manera que cuantas figuras
hombres de otra raza las vircorren
con el nombre del al·
tudes del viejo continente, •
mirante
no n1erecen confiansin uno solo de sus vicios. n
'
za alguna.
No es ciertamente un hombre tan grande como lué CrisCómo ocurrió la muerte
tóbal Colón quien necesita recuerdos patentes de nuestra
de Col6n.
admiración: él vive siempre
en nuestra memoria: su historia es transmitida fié! y lumiLa fortuna le perseguía.
nosa en el transcurso de los siHabía hecho el gran Colón
glos y su magna obra, obra
un viaje lleno de contratiemque no ha sido ni será igualapos, de peli gros, de Santo
da lo ha hecho inmortal. PeDomingo á Espafi a; y al fin.
ro'. .. la gratitud, y la admirael i de Xoviembre, enfermo
cióná aquel que fuéinstrumende gota y con su triste n~vc
to de la Providencia para realiestropeada y llena de avenas,
zar sus designios, nos obligaba
arribaba al puerto de San L(,á consagrarle un tributo, un
car.
homenaje siquiera que fuese
Nadie sa.lió ú recibirle; su
como eco de la gran armonía
llegada pasó inadvertida. Co·
que despiertan en nuestra allón, que era por naturaleza
ma el respeto y la admiración
arrebatado {, irritable, pero
que sentimos por los hombres
con un corazón generoso y he·
privilegiados que fueron dignévolo con que sabía domi·
nos de la elección de Dios.
nar la irritabilidad de su ge·
«¿Qué empresa podría ser
nio, no se abandonó á accef=O
igualada dice uno de nuesalguno de cólera, y, acompa·
tros escritores (*) . á la que
ñado de su hijo y de su hc_r·
1
acometió Colón? El hombre
n1ano, proslgui6 á Sev.illa s1n
que fuese dotado con la mishacer carn y buscando sólo
ma inteligencrn y la mISma
un reposo, á su h.rga serie de
energía del ilustre genovés,
trabajos.
¿en qué podría emplear una
Pero la fortuna le perseguía.
'
y otra que no·Je sobrasen amEn Sevilla nuevas afliccio·
M. Curié, que descubrió el radio, ayudado en sus investigaciones científic.as por
bas? En retratarnos al descu- su esposa Madame Curié quien aparece en el grabado acompafiada del sabio, en su nes en vez del merecido des·
'
'
laboratorio.
canso que buscaba fué lo que
bridor del nuevo mundo, íbamos á decir; pero el dedo de
encontró aquel hombre, !len.o
la Providencia nos señala sobre la superficie cripción de su persona, copiando lo dicho de ambición, es verdad, pero de una amb&gt;·
de nuestro globo el gigante inmenso de Améri- por su propio hijo Don Fernando. [*]
ción noble y magnífica.
.
ca tocando casi am.bos polos, cubierto de
«Fué el almirante, dice, hombre de bien
Sus negocios desde su prisión andaban mal
W:a vegetación rica y lozana, poblado por formada y más que mediana estatura; la cara y no obstante que era dueflo de incalculables
millones de habitantes en gran parte ilustra- larga, las mejillas un poco altas, sin declinar riquezas, hubo veces en que, .como él mismo
dos y que conocen y alaban al verdadero á gordo ó macilento; la nariz aguileña, los decía, no tenía ni con qué pagar el gasto de
Dios. He aquí la obra de Colón; ella nos da ojos blancos, blanco, de color encendido; en una posada.
la única escala posible para medir su gran- su mocedad tuvo el cabello blondo, pero de
Sus enfermedades impidiéronle pasará la
30 afios ya lo tenía blanuo; en el comer y be- corte y sólo se comunicó con los reyes por
deza."
Por e~o, aunque no se bagan ceremonias ber y en el adorno de su persona era muy medio de cartas, cartas que no tuvieron ninconmemorativas, como veladas y concursos, modesto y continente; afable en la conversa- guna contestación, y que, acaso, ni fueron
la gloria de Cristóbal Colón no sufre los ri- ción con los extraños y con los de casa muy leídas.
gores del olvido, y brillará siempre como la agradable, con modestia y gravedad. Fué tan
Colón encontraba indiferencia por todas
partes.
-Yo he ser~id.o á sus altezas con tanta diligen·
f*] Citado porDonJoaquín Garcíalcazbalceta,
(') Don José María Roa Bárcena. Estudio so- "Biografía de Colón," de donde tomamos la ma· cia y amor, como y,,,&amp;¡ que por ganar el para!·
bre el carácter de Colón.
yor parte de los datos de este artículo.
so; ~ si en algo ha habido falta, habrá sid-0 por
¡20 de Mayo de 19061

Isabel,
,
Pero la fortuna le persegma.
Aquella gran mujer, protectora de Colón
en sus empresas, estaba senamente enferma
v el 26 de Noviembre de 1504 perdió Espafia á su soberana. Pérdida que fu é también
irreparable para Colón cuyo carifio para su
protectora era sólo comparable con el ele ésta
á su prot•gido.
En Mayo de 1505, logró al fin el almimnte pru:ar á Segovia donde á la sazón Se encon·
traba la corte.
.\llí fu é donde dióse cabal cuenta de la
falta que le hacia la católica Doña Isabel.
Fernando le recibió bien, aunque con mu• cha frialdad ; y Colón, á pesar de sus empeños y humillaciones, no logró nada del que
fué esposo de su amable protectora.
Cristóbal Colón no pedía mucho, quería
únicamente que se le restituy'esen sus empleos
de virrey y almirante de las Indias, pero el
monarca no estaba dispuesto á otorgárselos
de nuevo.
Sometióse el negocio al examen de la
".Junta de Descargos," mas como los deseos
del rey eran bien conocidos, nadie se atrevió
á contrariarlos. Fernando no se preocupaba,
pues conocía bien que la muerte vendría
pronto á librarle de aquel importuno, y, así,
siguió indiferente.
Tales desengañ os acabaron por agravar los
males de Colón . Cayó en cama y todavía,
desde el lecho del dolor, dirigió al rey otra
petición, la última . En ella ya no pedía favor para sí, solicitaba que se diese á su hijo
D. Diego el gobierno de que él había sido
despojado.
Pero Fernando seguía indiferente.
Al fin, Colón conoció que el ingrato sobe!'lno no había de hacerle justicia, cesó de
importunarl e y guardó silencio.
Pero no pudo por mucho tiempo ,levorar
así s~ J?&lt;lSadumbre; volvióle la esperanza, lo
1lumn!o por un momento y vino á encender
el nah1·0 fuego de su indom able espíritu.
¡La E,pemnza! füe sublime espejismo que

...

Agustín Agüeeos.

---):o:(---

El suplicio de un avaro
·

,\1UERTE DE

M.

ÜURIE.-Caminaba

abstraído en

sus idea:s científicas y fue derribado por un
carro que le destrozó el cráneo .

nos presenta tras rn prisma engañador, pagadas con creces todas nuestras luchas y fatigas;
que sostiene á los flagelados por la injusticia y
á los desheredados de la fortuna; que ilumina
los antros de los inmundos calabozos y aparta la ammga desesperación de tantos infelices que gimen bajo el peso de cruentos infortunios, no abandonó nunca á Colón.
Los Príncipes D. Felipe y D" Juana venían á tomar posesión de su reino de Castilla y la corte salió á recibirlos. El almirante envió á su hermano D. Bartolomé para
cumplimentarlos y les dirígió una carta manifestándoles que sus enfermedades no le permitían ir á felicitarles en. persona, pero que
así como esperaba de ellos la restitución de sus
honores y dignidades, también se atrevía á
asegurarles que, á pesar de hallarse por entonces cruelmente atorl'l'lentado de sus males,
aún podría prestarles servicios que nadie
.igualaría. Este fué el último arranque de
aquella imaginación entusii.sta que, en el lecho de muorte, le bacía expresarse como si
aún pudiese contar con muchos años de juventud y vigor. D. Bartolomé fué muy bien
recibido por los Príncipes, quienes le dieron
grandes esperanzas.
Entre tanto, tocaba á su térmjno la carrera
mortal de Cristóbal Colón.
Agravados sus males, trató de arreglar sus
negocios. Otorgó un Codicilio en que confirmaba In. disposición testamentaria que anteriormente había ordenado para vinculación
de sus Estados y dignidades, manifestando
en este último acto la misma solicitud que
había tenido durante toda su vida de perpetuar su nombre ilustre.
Arreglado su testamento y cumplidos todos los deberes de humanidad y justicia en
la tierra, volvió todos sus pensamientos hacia el cielo. Recibió los sacramentos como
verdadem católico, y rodeado di, su hijo D.
Diego y ele unos cuantos amigos, espirll con
pocos dolores al parecer, y con la mayor resignación cristiana, el 20 de Mayo de 1506.
Las últimas palabras de Colón, fueron ii,
;nanus tuas Domine, coni11iendv. 8J)iritu., 11ieuu.
¡e En tus 1nanos, Señor, enco1uiendo n1i alma. &gt;J
Sus restos, que por entonces se depositaron
en el Convento de San Francisco de aquella
ciudad, fueron transladados seis aüos después
al Monasterio de li1 Cartuja, de las Cuevas de
Sevilla, donde el Rey Fernando mandó lernntar más adelante un magoífico mausoleo ron
\,¡ memorable inscripción:

~l urió un hombre que había sido muy avaro, y llegó como todos los mortales á la laguna Estigia, que le era forzoso atravesar á
bordo de la barca ele Caronte.
Exigióle éste el precio del pasaje, según
costumbre, pero el avaro, que ni aun después
de muerto había dejado de serlo, para eludir
~l pago t_iróse de cabeza á la laguna y la pasó
a nado.

La sorpresa del infernal barquero fué tan
grande, que se quedó extático y sin fuerzas
para oponerse á aquella gravísima trasgresión
de leyes.
Entre las almas que esperaban su turno
para pasará la orilla opuesta se levantó un
espantoso clamor, y todo el infierno se conmovió al saber la estupenda noticia.
Pusiéronse los jueces á deliberar acerca de
la pena proporcionada á un delito de tan peli~rosas consecuencias para las rentas del
reino.
¿Se le encadenaría á la roca en unión de

Prometeo? ¿Se le arrojaría. al precipicio donde sufren su pena las hijas de Danae? ¿Se le
oblig_aría á ayudar á Sisifo en su perpetua y
estén! faena?...... .
·
1
-¡Xo -d ijo Minos- Eso es muy poco· hay
que pensar en un suplicio mucho más duro
y terrible.
-¿Cuál?-preguntaron Eeaque y Radamanto.

- Arrojémosle de aquí y que vuelva al
mundo, para que vea cómo derrochan sus
herederos las riquezas que él amontonó.
- - - ) :o : { - - . CAN'T'ARCILLO

¡Cómo te podría engaiiar
Si nunca me encuentro solo:
Que tu amor está conm igo
Y puede contarte todo!

Castilla y á León
~uero inundo di6 Col6n.lJ

«,\

~4

~

.

Autor dr&amp;mático espaf\ol.

De aquel lugar fueron translacladas sus l"Cnizas el año de 1536 á la isla de Santo Domingo, teatro de los descubrimientos del almirante, v cuando aquella isla fu é cedida ú
loti franceses en 1795, se volvieron á exhumar para transladarlas á Cuba.
De Cuba fueron tramladadas después ,,
.España donde reposan actualmente.
Sin embargo, los habitantes de la isla de

Autor dramático español.

�-245-

AMERIOA
ORIGEN DE ESTE NOMBRE

La historia de los hombres grandes que
han existido en el mundo, nos hace ver que
el destino más fatal es casi siempre el patrimonio que reciben en recompensa de sus inmensos sacrificios é ilustres acciones. Esto lo
encontramos patente en las biografías de Homero, Tasso, Cervantes y otros muchos; mas
por ahora nos contentamos con hacerlo notar
en la ingratitud con que se permitió aplicar
16 Nuevo Mundo el nombre de una persona
que no tenía más mérito que ser un regular
dibujante de cartas geográficas, cuando se de. bia haber eternizado de esa manera el nombre de Crist6bal Col6n.
Nuestras regiones privilegiadas, que han

conquistar con s~ auxilio, sino que en España se le veía de puerta en puerta mendigar
el influjo de los nobles ante los Reyes Cat61icos Fernando é Isabel, para llevar á cabo
una de las empresas más importantes que
han presenciado los hombres.
Sería largo referir aquí las dotes del más
célebre viajero marítimo, y las obras á que
con tanto acierto di6 cima; excusándonos por
otra parte el hacerlo, {a historia de Col6n que
con tal maestría escribi6 Washington Irving.
Las personas que no la conozcan harán bien
en leer allí hechos interesantes, descritos con
verdad, elocuencia é interés.
Hablando de Américo Vespucio, cuyo nombre tom6 nuestro Continente, decimos, que ni
su talento, ni su instrucci6n, ni descubrimiento alguno, ni obra de importancia, le
hicieron merecer que llegara su memoria basta nosotros.
Este ilaliano, natural de Florencia, se embarc6 en uni6n de otros muchos aventureros.

fué autor de un suceso digno de ref •
solamente la casualidad ha hecho (!lle
se hable de un hombre tan obscuro d
su vida, y tan mentado después de su
te, no obstante su ningún título á ello
La ingratitud en este punto de parte.de
contemporáneos de Co16n, no provino ¡
quiere, más que ~e un descuido; perok.
hemos gozado mas que aquellos delos
de la obra del ilustre descubridor SOl!MI
veces más reprensibles por el ol~ido
él tenemos. En cada capital de l11s Re
de América debía haber un monumento
gido á aquel á cuyos heroicos esfuel"7.08
deudores de l-0 más ventajoso de e
seemos: pero si se exceptúa unaestat111
sal de mármol que se halla en la fac
Capitolio de íV ashington, no sabelllCI
suntuoso recuerdo haya en todo el Con
te del hombre que obligó á Isabel la
ca á sacar de la idolatría á millones de
graciados.

ma inocente es tan culpable como si quisiera engafiar 'y seducir á los ángeles; es un
Luzbel.
Leed y meditad.
- - - - : )-o-(:----

Los hijos de los ricos
l'uenta Qúevedo que en el departamento
que ocu¡.,an en el infierno los que se condenan por dejar rico.s Íl sus hijos, oyó decir ú
uno de e-tos desdwhados:
· Ay de mí, que no tuve día sosegado en
la ~tra vida, ni comí, ni vestí, por hacerme
un mayorazgo, y después de hecho por aumentarle, y en haciéndole, 11:e morí sin mét.licos, por no gastar dinero, y apenas espiré,
mi hijo se enjug6 las lágrimas con ellos, y
cierto de que había de estar en el infierno,
ni me dijo misas, ni cumplió manda mía· y
permita Dios que aquí, para más pena 'le
vea desperdiciar lo que yo afané.
'
Y replic61e el diablo:
- Sabed que Re tiene por refrán en el mund ·: ((¡Dichoso el que ti1,ne á RU padre en el
infierno!,,
---):o:(---

UNA TARDE
Terminada está la paciente tarea clel día
caluroso. Circundado de sui:l doce escoaidos
lentamente camina Cristo por los d~·ado;
campos de ondulante trigo. Le besan el rostro los apacibles rayos del sol. ¡Qué majestad
reside en aquella frente que revela mayor serenidad que las más esbeltas estatuas de la
Grecia! En sus mejilla¡; hermosas mézclanse
el carmín y la palidez como los colores de la
madre perla. Sus rizos de azabache ondean
sobre sus hombros. Como el ropaje gracioso
que atavía á los ángeles de Fray Angélico
son sus vestiduras.
·
'
Aquel invicto amor que arde dentro su pecho, se trasluce como vivos resplandores á
t~vés de una capa de alaba~tro inmaculado.
Mientras que las flores inclinan sus cabezas
para rendi.rle homenaje, Cristo, con acentos
tan melod10sos como las palpitaciones de arpas e6licas, comunica al hombre los profundos misterios del Divino Amor.
T\YMTJ~f--.

'fO){ÁS

(Pbro.)

~minario Conciliar. )ff xico.
- - - ) :,o:(---

PU E RTO

HABANA.- Monumento á los estudiantes.

surtido á Europa de lo más exquisito que posee de productos minerales y vegetales, en
cambio de la cultura y religión de pus países
civilizados, debían llevar el nombre &lt;le Colonia 6 Colombia, en vez del de América, que
no reconoce origen alguno digno de recuerdo.
Cristóbal Col6n fué hombre que por muchos afios tuvo la idea de la existencia de
otro mundo fuera del Continente viejo; y sus
razones, que para todos los que le escuchaban eran sofismas, formaban en su imaginaci6n casi una evidencia, á tal grado, que cuando hablaba de sus pretendidos descubrimientos, más parecía estar inspirado de Dios, que
dominado de humano raciocinio. La obra del
inmortal /ffmovés no fué, como tantas otras
de su gém,:o, un hallazgo casual, sino una
cosa prevista y tan segura para él, que hubiera dado su vida antes que ir atrás en sus
pesquisas. Tal era la fe que tenia en sus proyectos, que no s6lo recorrió varias cortes rogando á los soberanos le admitiesen las ricas
y extensas comarcas que podía descubrir y

HABANA. - Avenida de las Palmas.

con Ojeda, que de España partió para el N uevo-Mundo en 1497; ~sto es, cinco años después de haber descubierto C'ol6n las Antillas. Vespucio, que antes de su salida de la
Península era un simple escribiente dotado
de laboriosidad, formaba apuntes diarios de
cuanto observaba en sus viajes. Por mar dibujaba la ruta que llevaba la embarcación v
por tierra mapas de los lugares que él iba~.;_
corriendo.
Las cartas geográficas del florentino, trabajadas con alguna exactitud y aliño, eran llevadas á España, y vendidae, como todo lo que
pertenecía al Nuevo-Mundo, {i, precio considerable. Los que venían á visitar las nuevas
posesiones, solicitaban las cartas marítimas
de Vespucio, y el nombre que las daban de
Américas, fué pasando insensiblemente de un
sencillo dibujo basta aplicarse al territorio á
que ellas guiaban; raz6n por que hoy tenemos
el nombre de América aplicado á un Continente en que el individuo que así se llamaba
no descubrió una isla, no di6 una batalla, ni

LA INOCE'NCIA
Leed y meditad:
L'n ángel y un alm,a inocente se
tran en un camino. El ángel la saluda,
do:
- Arii6s, hermana mía.
Y el alma le puede responder:
-Adi6s, hermano mío.
.
Un ángel y un alma inocente atra
dintel de una carn: el ángel le cede el
el alma entra la primera.
Si viérais en una visi6n un ángel Y
ma inocente, los confundirías, coro&lt;&gt;
íunden dos rayos de sol.
.
Entre dos hermanas, una que es.
y otra que no lo es, hay la mis~a
que entre un ángel y nn demonio.
La caída de un alma inocente es taDtrosa como la caída de Luzbel.
El que intenta engañar y srducir á

Es una tarde de suicida, el viento
Ha&lt;'e temblar la fráo-il hojarasca
. Y á lo lejos Tetumb~ la borrasca'
Con ecofi de rugido y de lamento.

VERACRUZ.-Un carro de la limpia asaltado por los zopilotes, en plena vía pública.

Amo á lo5 caballeros medioevales
que lleva1\rn la cruz en sns pendones;
f adoro las hist6ricas regiones
que guardan del pasado las señales.

TIPOS DE COLOMBIA

A título de curiosidad publicamos la fotografía que nos fué remitida por un amigo
nuestro, residente hoy en Bogotá..
Representa ella,. á juzgar por el tipo, un
de esos habitantes de las tierras altas
grupo
)' á los pueblos caducos ya cansados
ele Cundinamarca y BoyaGá, departamentos
que prestan á mis versos empolvados
de los más al Oriente de la República colomel aroma impalpable de lo viejo.
biana.
JosÉ l\1. COLLAXTER.
La guerra los sorprendería en sus montañas y; dejando á un lado la vida apacible del
hogar, volarían llenos de entusiasmo bélico
---):o:(--á. engrosar las filas que sostenían la bandera
de
sus ideales. Eso pasa en Colombia· no
LA OPINtON
bien vibra el clarín llamando los hombr~s á
·la guerra, y cada cual, sintiéndose un solda(Soneto inédito de Federico Balart)
do del deber, acude á la Gita; dice adi6s á su
madre, á la esposa 6 á los hijos y se tercia el
fusil del guerrero. De un día para otro quedan organizados los batallones, que luego cruKo fundes, no, tu gloria ¡oh Timoteo!
zan el país combatiendo á todas horas y
En la opini6n del vulgo, mal regida,
también los ve luchar el lomo enorme de los
Siempre servil, al éxito atenida,
mares. Xada intimida á estos soldados! Así
Y al prop6sito nunca ni al deseo ..... .
vemm, que el General "Cribe 'Cribe, vencido
Ella di6 á Octavio bélico trofeo
en la eruela campafia que terminara en PatoY á )Iarco Antonio escarneció en la huida; 11eg ro, el encuentro más recio que la América del Sur ha presenciado, presentara conseElla ador6 á Ner6n el parricida;
cutivamente treinta combates en las pampas
Ella encerró por loco á Galileo!
de Bolívar h~sta capi~ular en Nerlandia, y
Sin que de vicio ni virtud se acuerde
que en el Tohma, al Rur de Colombia, día á
Si vencedor, de lauros te engalana,
'
día lucharan á. muerte las fuerzas gobi1'1i'!!.isY, si vencido, pertinaz te muerde.
tas del General Pompilio Gutiérrez con las
dd guerrillero famoso Ram6n Marín .
Tal es, en suma, la jm;ticia humana.
Es bien heterogéneo el grupo que hoy preVicla del hombre malo: juega, y pierde:
se Ye al blanco p1w .gang¡ al mestisentamos:
Yida del hombre bueno: juega, ~· gana.

Amo el clásico infolio donde escrito
dej6 el Abate los primeros ritos;
el amargo sabor del vino añejo;

. Silencio! no se escucha ni un acento.
S~mbral todo lo enturbia la nevasca.
Gime, rota en el árbol, la vardasca.
.\lgo hay clr sepulrral reeogimirnto!

El campo solo, ln vcrc&lt;la angostn
Del poniente la cinta nnaranjacln
Como en el mar la linea de la costa.
. Ay! como en esa soledad ansío
una mirada
\ un corazón que lata con el mío!
DIEGO ClUB.K

lp hálito de amor,

(Colombiano )

- -- ):o:(-

--

DEL PASADO
. Yo admiro las antiguas catedrales,
piedras donde la fe guardó sus dones·
Y adoro los heráldicos blasones
'
de los viejos castillos sefioriales.

VERA.CRU:&amp;.-Un costado del transporte "Vigilancia," que se incendió últimamente.

Fot. Jaime A. PaslOr.

�zo Y, casi, al legítimo indio boyacense. Luce
uno enorme sable y altas polainas· otro tercia su revólver: mtiestra el otro bot~s de campaña, y empuñan dos de ellos con cierta indolencia, el terrible machete' arma tan familiar á los guerreros de las r~voluciones colombianas. Todos hacen ostentaci6n de algún arreo militar, tratando de imitar lastropas regulares, y así saben entrar victoriosos
y mostrarse á las moza¡; del pueblo.
En las guerras de Colombia ptesentan los
can:pamen~os un aspecto pintoresco bajo el
punto. de vista d.e razas y de trajes. Desde
los hombres rubios, hasta los africanos más
puros; e.l i~d!o y el mestizo; el mulato y todos los md1v1duos en que ¡;e adivina el completo cruzamiento de las tres razas que poblaron este Continente.
La democracia ha ido muy hondo en ese
país, y aunque se conserva en las
ciudades el a!Jego á todas esas costu~bres de )a madre España y se
cu_1da del brillo de ciertos pcrga,1mnos que acreditan de nobleza Í\
.-.
las familias, en el pueblo bajo, en
la clase obrera y aun en la media
clase, han desaparecido esos escrúpulos de raza y todos se confunden
y siguen
. esa evolución lenta inconsciente, que hace surgir nuevos
pueblos.
Las 1:ecciones de Colombia, separadas unas ele otras por masas
de cordillera, conservan el carácter peculiar de su clima v de su
suelo, y así cada una ticn¿ su tipo
especial, con acento y costnm bres
diferentes. El Cauca, la tierra de
Isaacs, con su natumlez:l esplendorosa, imponente, es asiento d,i
h raza más viril de Colombia, b
que ha dado á su país pel'sonalidades más salientes. Con pmezrr
se conservan allí en ciertos punto::;
las t res razas pobladoras de América, ~le todas se encuentra y por
doqmera el cruzamiento fecundo
de ellas. El hin.neo, habitante ele
la ciudad, predomina, como que
8U número va con su superioricLtd
por encima de tocio; el negro tiene sus agrupacioneH en las orillas
del Cauca, en los bosques ard ientes é insalubres, y el indio en las
montafias frías. Pero Ja tenrlencia
es á la reducción de ec:;hs familias
por el Cl'UZfl' ~ ·, , , :, it¡ nuo, y
de nllí,
mdC' t&gt;l paic:;aje es
:mheihi,,, ilu1111w1do JJc&gt;r un sol
lleno rlc h1iJlro .•ha l'(llnz111o ese
pw•hlr, ..;uro ()lH' tanto p, :a en
¡11:- dr~ti 110!' ck su ¡i.tí
•\ntio1111ía, t".~t· d&amp;_partamento montaüoso
t'olo('fl.&lt; lo r·, •l1H&gt; en el corazón de Colombia,
v1í'n~ luego, con miis de su millón de habitantes. Se conserva allí pura y vigorosa la
raza blanca, que de manera asombrosa se
multiplica ; lor,; hijos i;e cuentan por docenas,
y algÍln ,·injerc ha dicho una ,·ez, refiriéndose á la razn, que en ciertos pueblos se
creía en plenoR centros europeos.
De una. rom1jlexión robusta, alegres, ru. uios, trabaj11.dorcrs y de exageraciones graciosas, tienc!'1 mucho del carácter andaluz. La
lucha ron la montaña los ha hecho fuertes,
y la Yida en los riscos, demasiado andariegos; ellos acabarÍln por poblar á Colombia.
Hoy son más de treinta mil los que van
aprovechando los fértiles terrenos del Cauca,
su vecino.
En Cundinarnarca y Boyacá,-sólo imperan dos razas y su mezcla: la conquistadora.
y la conquistada. En sus sabanas extensas
y de un clima deliciosamente frío, la población es bien densa y en esas antiplanicies,
allá como recogida en el seno &lt;le la Patria,
está Bogotá, la ciudad intelectual por éxcelencia, que ha si~&lt;? llam3:da la Atenrt!i Americana.
)

Estas reflexiones nos las lrn sugerido la vis- Chiara hlammi, hija de un viejo p
ta del grupo de guerreros de esa tierra, que muy estimado en Nápoles, que muri6:
les es tan querida y que hoy, gracias al im- nadero en el Borgo di Santo llorado
pulso de un gobernante nuevo, ve iniciada ciudad entera.
'
su era firme de paz y de verdadero progreso.
Madurada al sol que dora las uvas
Con el furor del incendio sopló el huracán rre del Greco y las naranjas de So
de la g~1erra durante tres años, sobre el sue- belleza de la signora Chiara floreci6
lo de Colombia, de 1899 á 1902, y tal vez su esplendor.
los huesos de esos héroes sin nombre quedaEl profe~or Giacomo Sedeschi
ron blanqueando en la pampa. Pero de los cierto, que su mujer es tan virtuosa
escombros, del cansancio, surge como el .fé- lla. _Sa?e, por lo demás, cuán fuerte:
nix el espíritu de concordia y viene la época sentimiento del honor femeni no en ]á¡
iniciada por el General Reyes, que se llama lias de bandidos. Pero también es m
.de RECONSTRUCCIÓN :XACIÓNAL, no le hace no ignora las inqu1 etudes y los d
que todavía apunten contra él sus armas mi~ntos á que está sujeta la natural~
unos pobres fanáticos. El ha de salir avante muJeres.
en su obra!
Así, hubo ele inquietarse un poco
día en que Ascanio Raniere, de :\Ii]~
EME,
había establecido de sastre en la p
:\Iartiri, adquirió el hábito
cuentar su casa.
t
~scanio ~ra ~uen mo~
•
y siemprti r1sue110.
Por cierto que la hija del
co Mammi, el panadero
era demasiado buena n
para olvidar sus deberes
milanés. Y sin embargo,
prefería hacer sus visitas ,
coronata cuando el doctor
ausente.
Cierto día, que el pro!
viú á su alojamiento más
no que de costumbre, so
ú Ascanio á los pies de
La signora se alejó con
tranquilo de una diosa y
púsose de p ·e de un salto.
Giacomo 1:-edeschi se a
á t i, aparentando la más
licitud.
-Amigo mío, le dijo,
usted está enfermo. Ha h
ted bien en venir á verm
médico, y corno tal, mi
calmar las miserias hum
tcd está muy enfermo, no
gue usted ; pero muy enf
rostro de usted arde como
Tiene usted mucho dolor de
za.; Ul)n jaqueca terrible, ·
alguna ..¡Qué bien ha hec
en venir {t verme! Usted
raba con impaciencia, ¿no
dad? ¡Qué dolor de ca
espantoso!
Y así hablando, el viejo,'
como un buey gabino, em
Ascanio á su gabinete de
tas
y le obliga á sentarse
Tipos naciobales colombianos.
ilustre canapé, sobre el q
bían pasado cincuenta a
enfermedades napolitanas. Y teniénd
LA SIGNORA CHIARA
metido, prosiguió:
- Ea, veo lo que es; dolor de muelas;
El profesor Giacomo Sedeschi, de Nnpoles, es eso! A usted le duelen horriblemen
es un practicante renom brado en esa ciudad. muelas.
Su casa, de olor penetrante, está si tuacla cerY así diciendo, saca de su estuche uu
ca de la Incoronata y es frecuentada por to- me gatillo, le abre á Ascanio por fuerza
da clase de personas, particularmente por las ca, y de un tirón le arranca su mejor
hermosas muchachas que venden en Santa
Y Ascanio huye escupiendo sangre á
Lucía los frutos del mar. Nuestro profesor rros, mientras el profesor Giacomo S
expende drogas para tocias las enfermedades, grita con alegría feroz:
no desdeüa arrancar muelas picadas, es no-¡Qué hermoso diente! ¡Pero que he
table para cosE}r, después de los días de fies- so, qué hermosísimo diente!
ta, la pi'e~tajeada de los valientes, y sabe usar
del dialecto de -la costa, mezclado al latín de
AXA'I'O LE
escuela, para tranquilizar á sus clientas tendidas en .el más enorme, más cojo, más cru- --):o:(jiclor y más grasiento canapé que existe en
ciudad marítima alguna del Universo.
C ANTARCILLO
Es un hombre de talla pequeña; rostro lleno, con ojuelos verdes y nariz que desciende
hacia una boca sinuosa. Tiene los hombros
redondo.s y el vientre puntiagudo, y sus pierDicen que quieres á un pob,·e.. ·...
nas flacas hacen recordar las antiguas atela¿Y miran pobre al que te ama?
nas.
Es porque nunca han mirado
Giacomo casóse, ya tarde, con ,fa joven
La caja fuerte de mi alma!

--

-247-

NUESTROS GRABADOS
El Padre Martin.-Publicamos el retrato de
este sabio y virtuoso Padre, General de la
Compañía de Jesús, recientemente fallecido.
Xaci6 el Padre Martín. en Burgos; ingresó
{t la Orden ú los dieciocho afios de edad; profe~ó en el año de 1881, desempeñando el pues.to de coadjutor del P,ld re Anderledy, General entonces de la Compañía; al morir el
Padre .\.nderledy, designó al Padre Martín en
su testamento, como Yicario General de la
Orden.
En Octubre de 1892, fué elegido General
de la ('ompa11ía. de .Jesús.
Muriíi joven aún el Padre l\Iartín y todavía se cspera.ba mucho de su excepcional talento.
Al morir, notnbrú \'icario Ueneral al Padre Ruggero Freddi.
luerte de un sabio.-El cable transmitió
con su habitua ! laconismo, la siguiente noticia:
Paríb, Abril 20.·-EI profesor Pierre Curié,
que en colaboración con su esposa descubrió
el nuevo elemento químico llamado radio,
f ué atropellado por nn carretón en la Plaza
Dauphinc y murió á conseeuencia de las lesiones recibidas.
Vno ele nuestros grabados reproduce el
momento trágico de la muerte de Curié.
Vistas de la Habana.-En otra plana verán
nuestros lectores dos vistas de la Habana.
.[ na que reprrsenta el hermoso sitio denominado Avenida de las Palmas y otra en que
aparece reproducido uno de los monumentos
que perpetúan la memoria de los patriotas
que sucumbieron durante la lucha &lt;le la independencia. El monumento que copia el
grabado, fué erigido en honor de los estudiantes que perecieron en aquella época.
Yeracruz.-También publicamos un graba·
do de Yeracruz, reproduciendo uno de los
carros de la limpia de Ciudad, asaltado por
los zopilotes, animales que abundan en el
Puerto y á los cuales hay que respetar por lo
benéfico que son para la salubridad pública;
hacen lai veces de eolectores de inmundicias
y materias descompuestas, las que recogen
y devoran previniendo así, de manera inconsciente, el desarrollo de cierta¡:¡ enfermedades
y el envenenamiento dr la atmósfera.
- - - ) : o : (-

-

CON MOTIVO DEL 4° CENTENARIO
DE LA MUERTE

DE fRTSCOBJI[

eocon

[Del Libro Americano " Relieves"]

El Gen io Encadenado.
¡Mirad al Genio!. .. En la prisi6n obscura
el sol de su pupila centellea,
Y en su cerebro audaz surge la idea
de una visión de trágica amargura ..... .
l¡a incertidumbre su razón tortura,

que de la envidia el estandarte ondea,
Y~~ la atroz calumnia ya la tea
qmere manchar su olímpica figura ......
¡}fas no será!. .. que aun en la corte vana
una Isabel grandiosa y soberana
tus grillol? romperá, Genio profundo ;
Yhará ele tus cadenas de dolores
¡un nimbo de inmortales resplandore8,
un lampo inmenso que ilumine el mundo! ...
Isabel la Católica

La gentil y magnífica princesa,
vencedora en Granada incomparable,

la augusta reina,-genio inquebrantable,une á otro genio su ínclita. firmeza.
Tuya es también la temeraria empresa,
y ves allá en el piélago insondable
la tierra preciosísima, inefable,
que hará mayor tu gloria y tu grandeza ......
¡Oh Isabel! tu corona diamantina,
tus anillos, tu cetro y cruz divina
empeñar qtüeres, para tu alta hazaña
de hallar un muncJo y convertir infieles ...
¡Y conquistaste un mundo, y tus laureles
ornan la frente de la heroica España!

Tu frente en que la luz del genio brilla
cíñese ya inmortales aureolas
en tu Paso al Oeste, do tremolas
el estandarte egregio de Castilla.
Vences audaz tormentas y huracanes,
y te lanzas al cabo, ¡oh Magallanes!,
al ) far del Sur, cual nauta sin segundo.
Y aunque en Mactán es tu última proeza
y el fin no miras de tu heroica empresa......
¡fuiste el primero en circundar el mundo!

FÉLIX ~IARTINEZ DOLZ.
12 de Octubre de 92.
-

-

-

)o(- - -

Ufil SABIO ESPECIAll

El Padre Martín, General de la Compa!Ha de
Jesúa, fallecido últimamente.

El Prior de la Rá bida
¿Yeis ese fraile en cuyos ojos brilla
fulgor del cielo, que en su frente pura
muestra de su alma la inviolada albura,
de dulce y plácida expresión sencilla'?......

¡Es el mentor que al Genio maravilla,
es ángel que consuela su amargura,
que en sus ·sublime., sueños de locura
se abisma para gloria ele Castilla!
Tu inmenso corazón, tu pensamiento
presintieron el gran descubrimiento:
¡tu ideal fijo allá en la lejanía!. .....
Y bendices al Genio sin segundo,
para que surja del Atlante un mundo,
¡un mundo nuevo de inmo.rtal valía!

Vasco Núñez de Balboa
Apuesto caballero y esforzado,
marcial figura y juvenil semblante
de helénico perfil, alma gigante,
alta estatura, y seductor y osado.
Caudillo experto, intrépido soldado,
marino aurlaz, de glorias anhelante
para tí y para España, el mar de Atlente
cruzas en un tonel. ..... ¡Oh adelantado,

Era Ramón un sabio,
ele los de tres al cuarto, que decía,
siempre que el pobre despegaba el labio,
alguna tontería:
mas ponderando á todos su importancia
hizo pasar por ciencia la ignorancia.
He aquí un ejemplo. Ayer doña Tomasa,
dama de pergaminos y doblones,
se quejaba con él de que su casa
la estaban clestru:,rendo los ratone8,
sin que ya le Yaliera
tener gatos y trampa y ratonera.
Entonces se levanta de repente
el sabio huero, y dándose en la frente
un golpe con la mano,
enfático pronuncia esta sentencia:
-El ratón eis astuto, pero en vano
querrá lucbar la astucia con la ciencia.
-¿Habrá medio?-Señora,
¡hay mil! ¡La aplicación el vulgo ignora!
At6nita miró doña Tomasa
á aquel de ciencia colosal prodigio,
que aüade :-En e::,ta casa
no L1Uedará ni de ratón vestigio,.
pues ya, con mi talento,
encontré el sin igual procedimiento.
- ¿Cuál es?- Por la atmrción, señora, trato,
de echar sobre el cuadrúpedo felino
á ese intruso y malévolo inquilino. ,
-Y ¿qué es feli,w?- ¡El gato!
-¡Yal. .. - Un pedazo de imán se le coloca
al gato por encima del garguero,
se forran los ratones con acero,
y sin querer se vienen á su boca.
¡Oh! ¡la ciencia es la luz! ¡el genio crea!
¡Sublime aplicación! ¡sublime idea!
Dice doña Tomasa:-Esas razones
demuestran un saber extraordinario;
pero me ocurre ... -¿.Qué?-¡Las opiniones! ..
Para poner el forro á los ratones,
coger uno por uno es necesario,
lo que exige á mi ver mucha paciencia:
y entonces, don Ramón, sobra la ciencia,
sobra el acero y el imán y el gato.
-No es culpa del que inventa,
una dificultad que se presenta.

···· ······················· ............ ....... .......... .
----)o(---PACIBT\ICIA.

cuántos peligros temerario arrostras!
y al descubrir un OCÉANO, postras
tu altiva frente y tu alma soberana! ......

Y ¿cuál el premio al fin de tu grandeza?
¡Ah! en un cadalso tu gentil cabeza
cae ¡l furor de la injusticia humana!
Hernando de Magallanes
Cual banda de gaviotas, tu flotilla
de cinco carabelas españolas
surcando va las cristalinas olas
hacia el país, del orbe maravilla ..... .

Paciencia es virtud bendita
Qu~ el hombre gasta en gran copia:
Quien no ejercita la propia
La del prójimo ejercita.
FEDERICO BALART.

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~arionalPs, l'Oll el de,.:filr dr un Cnt•rpo de Ej{,rri to .
Hubo otro,.: actos ral&lt;·ados c•n lo:pro~ranuts de hace mul'ho,; aitos; p ro,
:1 pcs:,r &lt;le RU falta de nove&lt;lnd , Jn,,
tiest.'ls ele c~a fecha despiertan el cntusia~mo de los patriotas rnexicnnos y
1•11 el clía mencionado hay gran n11ima.ri6n en la l'n pital, no f" 1tan do, tomo en este ailo ~ucedió, un l'l'~lllar
1·ontingentc de población f1otank.
E: desfile clcl C'ucrpo tie Ej{,r,·ito ,.:t•
,·crificó en las condicione:-- nornmlt·:-: ,.
clr~p...rtú el e11tusinsmo popu la 1·.
•
(,rupos de personas ele todas 1:1,.:
1·lases sociales ;:e situaron en las at·era.~
Y awteus r otras se estaeionaron en lo~
iialc·onrs. 'eon objeto de pr&lt;',.:c11l'in r eI
paso rle las fuerzai:-.
~
·
. ~nestros fotógrafos tomaron imp1·t··
s1one, de los dif&lt;'rentcs dc::llles del
ile¡.:file y nhor.1 publicamos va'rias \'Í:-·
tas que reproducen las foto&lt;rrafías- rl',.:.
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pechva¡.:.

En

l'S'l'

~t'l'Olllll

'l' wrr:, donclt&gt; nací, lll i fo :,;cnci lln
lh• LÍ :1guarclnha. en su ilusión e1rntenl,1,
La paz l'eennda rn que el deber ali&lt;'nh,
La IPy triunfanl1• 1•11 qu(' el derN:ho lirill:t.
~l:1s la venlnd ante el Cl'l'Or ;:p h un,ila:
tí, gimi(•ndn, h Yi rtnd :,;e ausenta:
Y yo rendido al golpe que te afrenta,
:,.;;'1ufn1go soy l'J1 tencbrorn orilla .
l)l,

¡,\y! ¡Cuántns vecL·s, como hicn posln•ro,
En 111i acerbo dolor, bni::qnf. el olvido
Para dormirme en RU imlulcnte abrazo!

Ya que es \'ano ese afán. y nnda ei::pero,
Ti&lt;·rra donde 1rncí. sólo te pido
(~ue 111c &lt;l1•jes n1orir en tu rt•gazo.

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.J
Desfile de la Columna de Honor el día 5 del actual.-Diferentes"detalles del paso de las.fuerzas por las calles de·la ciudad.-En el centro del grupo
de grabados hay uno que representa el momento en que pasa la. colÜmna frente á Palacio Nacional.-El Sefior Presidente de la República, acompafiado
de sus Ministros, presencia el desfile.

�-251-

.MATRI MONIO SIGLO XX
T

Cuando Pedro Labriche pen:,;aba en su
destino, lo encontraba tan maravilloso como
incomprensible. Sólo reconocía: que había
influído en él la casualidad y las circunstancias. En el caso en que se hallaba, parecía
no existir más que el capricho del homhre
menos caprichoso que hubiese&gt; comerciado en
la Cité de Londres.
En 1879 entró Pedro en clase de preceptor
en casa de James Lawrcnce Willoughby, uno
de los más formidables especuladores que negocian entre Saint-Paul, London, Brigde, la
Bauca y el Stock Exchange.
En América, Willoup;hby hubiera sido el
rey de los te.t.
Pedro debía &lt;lar lecciones de francés, de
dibujo y de pintura á los hijos del millonario.
·
El preceptor pertenecía á una familia
arruinada y poseía por toda fortuna un fajo
de obligaciones que valía unos sesenta mil
francos y producía una renta de dos mil .
Pedro no se habría preocupado de los ín -

l'e::;olvió dejarle en paz. [&gt;eclro se I illlitaba {1
mirar d ereojo á miss Elena, y procuraba evitará toda costa su presencia. La hija del millonario, por su parte, se ocupaba del preceptor mucho menos qne de su perro ó de
su automóvil.
Cna tarde, ck::;pués de terminada:,; hu; lecciones, recibió orden de presentar~e ante
James Lawrence, el cual le dijo:
-Veo que no ha cesado el ridículo y que
ha enflaquecido usted de un modo extraordinario. ¿Qué voy Íl hacer de usted'? •
- Lo que;uste&lt;l quiera-murmud&gt; Pedro.
-Sin embargo, creo que mi actitud ......
-~í, la actitud es buena. Pero l'::-to 110
puede seguir así, es preriso que termine de
una manera ú otra.
-Tiene usted razún. Comprendo qut&gt; cle&gt;l,o
partir.
-Creo lo mismo, ·" eso qur Hiento grandes
simpatías por usted, cosa que me sorprende,
dada mi manera de ¡.:er. Es menester que
salga usted de la situación de mendigo en
que se encuentra, ta,nto má¡.:, cuanto que de- ·
seo saber si es usted hombre de empuje y de
valor. Según tengo entendido, posee usted
los restos de su antiguo patrimonio. ¿,A cnúnto asciendrn'?

rata le presagiaba la ruina. Pedro ;;e conture;;uelto.
-¡Supongo que he perdido!--exclamó.
-:so· habría usted prospera&lt;lo en el oficio
&lt;le angur- rcpmo \rilloughby con aire truhancsco. -~o, a.migo mío; ha ¡ranado U!--krl al go más de lo &lt;¡uc yo había previsto. Poser
n¡.:tcd exactaniente tl'rinta v dos mil lihras.
Puede usted ,·ivir como· un yriltle,nw1 y
rasat·se eon mi hija, :í la que he aconsejado
que ame á usted ·" ha seguido mi ronsejo.
.\l pobre Pedro le co¡.:t(&gt; gran trabajo no
clcsmay · rse de alegría. :-\e easó con Elena r
aceptó lm; beneficios de su suerte, sin com prender cínno ha hía podido farnrecerle la
fOl'tunn.

"º y supo dar á su fisonomía un aspecto

l \'

.J ame:; La\\'rence no contó la a\'entura mús
que á su hermano .\ ugusto, euando éste regresó dr Rtt famosa expedición á lejanas tienaR, á donde había ido en l&gt;mca de variaH
minas de&gt; oro, de plata y de cobre. Al E=Orprenderse Augusto el&lt;' que .fameR hubiese
dacio la mano de su hija á un francés arruinado, el millonario exclamó:
-A prsar ck todo, so.,· un pirata hon-

,.--=-------~.':".,----._
-----~
;

PA!:!EOS QUE PRONTO DESAP.rnECERAN.-Oc la Viga á Santa Anita. Detalles del Canal.

SAN FRANCISCO CALIFORNIA, DESTRUIDO.- Fragmento de la gran Avenida del Mercado después de la catástrofe.-Estado en ·que, com? otra~ 'fo!°es
quedó una de las principales calles del barrio del Mercado.-Ruinas de la casa del Ayuntamiento después del temblor. Costo 20 mi1
de pesos, se construyó en 20 años y fué destruída en 20 segundos.-Grupo de edificios destruídos.- El templo de "El Salvador." Estado. ~n. que I O
los temblores y las llamaA.- El Mercado y la 5~ Calle después del terremoto y del fuego. Al fondo se ve el edificio del per1ód1co
"The Call."-Arco monumental de la Universidad de Stanford, destruido por el terremoto.

tiruo:- sentimientos&lt;le sus hué:-pedes :,i no hu-.\ sesenta lll i I fr:1111 os-conü•st(, Pl'tlr&lt;&gt;
l)iese sido por miss Elena, tle la que tu\'o la con asombro.
debilidad de enamorarse locamente
-¿.Dil,poni blt·i-:!
Miss Elena era una mujer extremadamen-Sí, seiior.
te hermosa. El preceptor, sin creer que la
-¿En buenos títulos'?
ideal inglesa pudiese dignarse dirigirle una
- IJe la Deuda del Estado.
mirada compasiva, sufrió las consecuencias
-Tengo en planta una especulaeiún made la ley del amor.
ravillosa- añadió ,Yilloughby- no exenta
Willougbby, que era hombre muy avisado, de grandes peligros. ¿Quiere usted arriesgar
lo notó cierto día y llamó á Pedro á su des- en ella su dinero? Dentro de un mes no tenpacho.
drá usted ni un céntimo ó poseerá usted
-¿Por qué se pone usted en ridfoulo?-lc veinticinco mil libras. Dígame sí ó no. En
dijo á boca de jarro.-Le tenía á usted para caso afirmativo, vaya usted \ buscar sus tíque diese lecciones de francés y de dibujo á tulos; en caso negativo, vaya usted á hacer
mis hijos, y no para que éstos se burlen de su equipaje.
~sted. Indudablemente lo harán así si sigue
Pedro, cuya sorpresa había ido en aumensiendo tan estúpido, y me veré obligado á to, contestó resueltamente:
despedirlo.
-Cono en busca de mis títulos.
-Perfectamente. Se&gt;pa usted que se trata
. Pedro comprendió que la observación era
echar la rmertc á cara ó cruz: la libertad
de
Justa y no contestó nada. Su silencio no desó la ruina.
agrad~ á Willoughby, el cual dijo:
Pedro subió precipitadamente la escalera,
-81 miss Elena lo nota, la situación de usted en esta casa sería insostenible. Déjese us- sacó su peculio de un cajón y volvió á poted de tonterías y procure modificar en ab- nerlo en manos de James L.&lt;twrence, el cual
lo metió en una carta de ruero.
soluto su conducta.
8i esta advertencia produjo extraordinario
lII
deeto en el ánimo de Pedro, no amenguó
en lo ~ás mínimo su pasión por miss Elena.
Pasó un mes. \\'illoughby había ciado orL-0 ~m~o que procuró fué· ocultar mejor suí-1 den (1 Pedro de que pusiera término á. sus
sentimiento~.
relaciones. Le trataba con gran consideración
y dehió contar una historia fabulosa á mies
11
Elena, toda vez que ésta lr puso ,fo pronto
muy buena cara al preceptor. .\l cabo del
Transcunieron seis ú siete meses. El amor mes, .James Lawrmcc ,·olriú (1 llamar ú
&lt;le Pedro había aumentado consi&lt;lerablemen- Pedro.
~· El preceptor había enflaquecido v en sus
- ¡La operación está realizada!-!~ dijo en
0
Jos b~illaba el resplandor de la fiebi·e. Pero tono glacial.
su actitud era tan correcta, que \Yilloughby
Pedro se echó á temblar. El rostro del pi-

rudo. Esl' 111111:hatl10 me h.1 1-a Irndo la rida. Cuando ha&lt;'r 1111 nws le llarn(. (1 1ni
dcsp:1eho e:-taba yo ('Oll el agua al cu 110.
Tenía que ,·encer {, nwrir .,· me hallaba di~puesto Íl todo, con el revólver l,it&gt;n (•argado.
Había hecho frente al pago cfo ot"l1ocic1,t::i:-:
mil lihras. ¡rna friolera! Xo tenía (1 nadie :t
quien aeudir, en la sf'guridad ck que todo
el mundo me hubiera vuelto la espalda.
Además, ignoraba tu paradero. Bi1jo c:ualquier pretexto vendí todas mis joyas ." cuantos objetos de arte poseía. La gente aseguraba que estaba completamente arruinado :,·
que no pagaría mis deudas. )Iis acreedores
se disponían á arrojarse sobre mí para. deYorarmc las entr,,iias. Tenía en perspcct.iv:1 tres
vencimientos, uno de diez mil, otro de seis
y otro ele cinco mil libras. Me faltaban (rnicamente dos mil. Entonces me a('ordé del
preceptor, al que decidí á que arrieFgara todo
cuanto poseía. El francés no vaciló y me cntr(•gó su peculio. Al día siguiente pngu(.
hasta el último jr1rthi,1g. Tenía un mes de
espera, durante el cual hice comprns colosales y pedidos i1werosímilcs, que &lt;lohlahan
mi fortuna.
¿,-Xo crees que tlcliín arrojar un111- migaja~
ú In inocente criatma quu me había sal rndo
sin Fa berlo'?

- - - )-o-0-o-(- - CANTARCILLO
Llamaste insulto :í una broma
Y en pena me diste un bei:.o ...
Apresta el código, nh1a,
Te vengo á ins'ultar de nuevo.

�-252-

- 2 53-

ditas fibras de mi ser. Er~ k~n pequeña! y sobre su frente de án¡el
rn había estampado la 1msena sus profundas huellas.
· ~in otro abrigo que el ropnjl ele bruma,; que ú manera de sudario el viejo invierno arroja compasivo sobre los cuerpos entumeritlos ele los desheredados, aquella criatura &lt;'TU uno no mús de los
mil lare3 de sPr&lt;'s infelices que arrastra la onda humana en su eterno flujo ~- refi njo en la contienda sin cuartel por la ex iste11cia.
T11mbién ella, [1 tan tempnum edacl, hrn,caba el sustrnto colidinno venclienclo ccrillns ÍI IM viandante:-, estacionacl:1 , ya f'll lOR
¡iu~ntes, ya {t la entrada de !ns Pi-tacioncs del forrocrtrril · subterráneo. Y en in vit&gt;rnO corno en verano. orn abrnrnadn por los rigorosos calores del estío, orn azotada por las helndns rúfog.1s im'Pmales
reconí:-t ,-in cl1·sr·anso las interminable,; avenidas ú el in tri1wailo la'.
lH'ri nto ele callej uela,- sin salida &lt;l&lt;" lrt ('it_1¡.
-¿.Ticnrs ha m hre'? -- le ¡n·C'¡tnn té.
-~í. sciior.
-¿,Tienes frío'?
- l~s lo mismo, sciior; cuamlo como nlgnna l'O:-a Sl' me quita
el frío.
Hambre ...... Frí, 1...... ¡Y pensar que hay tantos sercfl en el m undo &lt;¡ne no saben, que no les importa saber lo qne ~sos terribles vocablos significan!
,\ 1 lado de la ma11sitm del potentado exhibe la miseri::t sus despojos. En ninguna ci udad del mundo es más notable el contraste
entre los dos polos opuestos de la vida; ll:caso P.orque al lí, más que
en ninguna otrr parte, se hallan en tan inmediato contacto los extremos.
Y ('11 tanto que la conducía de la mano quC' estrechaba lrt mía en
hu::;ca &lt;le calor, me elijo:
-¡.X ecesita el señor unos fósforos·?
-~í, \ºO;Y á comprnrte aJgunos. Péro dime: ¡.cómo l&lt;' llama1-'?
-CinclerC'lla.
-¿,Tienes padres? ¿.En dónde vives?
- \' ivo,- me respond ió,- con u n anciano á quien llamo padre.
Ha.ce al()'unos años muri6 mi madre, y entonces él, que &lt;le tiempo
atrAs vi;ía con nosotros, me recogió. Ko he conocido á mi padre.
-¿.Y r n qué traba ja el buen anciano?
•
- l~l va no puede trabajar, _po rque está, muy viejo y muy enfermo.
Yo-agt:eg6 con acento que revelaba la satisfacción que ·aquello le
causaba-trabajo por los dos.
:......¡Cúmo! ¿Puedes tú ganar el sustento de ambos?
-Sí vendiendo cerillas,-repuso.- Yendo, cuando tengo buena
fortun;, tres docenas de cajas al día. Cada una vale un peniq~e.
Entoncm,, clonñnada por el Mbito ele ofrecer su prqneña mercan ·
cía, exclamó:
.
- ¿Quisiera usted comprarme una caja'? Son muy buen~s mis
fósforos, muy buenos. Hoy no he podido Yender sino media doeena. L1s días de niebla-ngregé, con acento ahogado por las lá·
grimas-no son buenos para el negocio.
-¿.Y cuánto ganas vendiendo cerillas?-la pregunté.
--¡Ah ! -exclam6 ingenuamente,-gano dos peniques en ~oce-·
na, y cuando alcanzo á vender tres docenas, hago una ganancia de
medio chelín y con esto nos mantenemos el :mciano y yo.
-¿.Y el arriendo'? ¿.Y el vestido?-6xclam(, alarmado ante seme·
jante perspectiva.
-Poco á poco,-repuso,-los escar::os muebles que poseíamos han
0

ALREDEDORES DE LA CAPITAL.-R umbo á Santa Anita.
Fot. de "El TIEI\PO ILU~Tl!ADO." '

CINDERELLA
Ln nieula enn .idve ,-úbitrrmente la gigantesca metrópoli, ~u11wrgi{·ndola en la más negra y misteriosa noche.
Ru aparición repentina, rápido cambio de decontci6n en el grandioso escenario de la moderna Babilonia inglesa, se me hace i11l·o111·
patible, por lo brusco del contraste, co11 el diáfano azul de la mañana.
LP11tamente, procurando orientarme á la opaca luz d1• lo~ nwC'heros de ga::i, amortiguada por las densas sábanas de brnma, encamino
mis pasos hacia la Avenida de ~orthnmberlan&lt;l.
Al través &lt;le lns sombnis, alcanzo á distinguir apenas la ele algú n
transeunte que, como yo, adelanta penosamente en rn camino, y el
débil fulgor ele luc~cill~s que titil_an_ en me··ij
dio de la calle, me 111d1ca la proxnmdad de ·
algún carruaje cuyos caballos, cegados por
esa picantez peculiar de In nicbln. no pueden
continuar su carrera.
¡Oh Londres! JCl recu~rdo del tiempo que
he vivido en (u seno, perdido en medio de la
muchedumbre, aislado en medio de tus sei1milloncs ele seres humanos, no se horrará jamás de mi memoria!
Tus brumas han penetrado lo más hondo
lle mi espíritu y han dejado en él una como
sombra de tristeza que nada podrá disi p:n.
Como ú tí ¡oh misteriosa capital de Albi(m !
las nieblas de la nostalgia, negra corno !ns
alns del enervo, acariciaron mis sienes í· hicieron en mi espíritu la noch&lt;' ¡rlacinl dl·l
hastío.

i.do á parar á la cusa de empeño. Las es1:asas prendas de vebtir t¡Ul'
tenemos las lavo yo misma por las noches cuando regreso temprano á casa.
. ¿,En qué parte de la ciudad vi\'es?
-En el barrio de Whilechapel, muy lejos, del otro lado del Támesis.
Fácilmente pudiera adivinarlo: allá, del otro lado del agua, como ~l·
dice en Londres, donde se albergan millares de infelices · donde se
guarecen los rateros y los criminales; entre esa multitud de miserables, de desheredados, t¡ue se consideran dichosos cuando poseen un
organillo destemplado, y después de reconer las calles noche y dí:t,
tocando los aires en boga, logran ganar una moneda ele cobre.'
Allí, en donde una comida ele tres platos, con carne de perro ó dl'
gato, que no siempre l~ h~y de caballo, vale dos peniques; allí, doncl1'
el que no hn estado SHJU1era una \'ez no puede decir que ha Yisto el
monstruo de la miseria cara á cara; en donde sólo se ven rostros dl';
macrados y agriados por la pobreza; allí, donde muchos que debieran
haber ido no van nunca; allí, en fin, donde f:e maldice de las humanas injusticias y se comprende que, á las veces, la humanidad lance
rugidos de fiera encadenada.
-¿ Y vienes á pie desde tan lejos?
-Sí, señor. Son muy caros los ómnibus. :\le' vengo raminando
desde allá, y me me! vo Jo mismo :\le entretengo ofreciendo mis cr·
rillas {1 las gente:; que pasan, y cuando vendo algunas me pongo tan
1lichosa, que me olvido del hamure, no siento la fatiga, .r pic•11so únicamente en el aneia110 que espera ansio::;o mi regre¡.;o.
La niebla i-e hahhi lli,-ipmln un tanto cuando llegan1os í1 lit JHll'rllt
de mi hokl.
- Toma-la dij1\ po11ienclo en su pcqueita rnano una pieza tle doc-l'
pe11i1¡ue;.-'-IÍl'llljHC que pase;; por aquí, entra(, iremos juntoH ,Í ea:-a
1lel past1·l1·ro. Lo;; do111ing-ns tr &lt;'Olltprnr{· trna l'aja de cerillaH pm una
motwlh Í!!tlll 1 :'t l:1 qu&lt;• t1· he daclo ho~·l'ohrl'l'il!:1. !.a, l:tg: i1ua~ 11 uLl.iru11 ::;u~ granuc:; uju::; azule:- y pro·

fundos como el mar, como el inmen::;u piélago que me ::;epuraba de mi
patria.
-Hasta la vista. me dijo en voz baja.-Contaré á papá que tenemos un amigo. Ya S'j ha marchado la. niebla.
Y con la niebla, como si sólo hubiese siclo una visión, que bien lo
hubiese yo deseado, desapareció en breve al otro extremo de la ca1le.
Empero, no había r,:ido una visión. Todavía quedábame en la mano la imprC'siún del frío de la :-;uya, penetrada por los besos ele] invierno; y, ú donde quiera lllte Yolvía los ojos, pnrecíame distingui r
clos puntos de un azul luminoso.
l~ra que la luz &lt;le su angélica miracla había quedado apri::;io11ada
en mis pupilas con todo :-n resplandor de inocencia, ele ingenuidad
y lle tern ura.

----):o:(--.

'

LAS MUJERES Y LA HISTORIA

-«Las mujeres - decía el terrible Barbey d' ,\.urévilly-cuan&lt;lo :-e
. ocupan en escribir historia, i-610 saben tomarla por el lado 6dco.
11Todas las tentativas de las historiadoras me dan razón. Xing1111:t
ohra, clcsde htR Co11,údNatio11e., dr /o.~ ¡1ri,1cipale.~ .,11c1'150., rlc lu Hrn,l11 l'ÍÍJ11, de ~lnH'. ele Stael, hasta In J-fi.~lotirr de tri H1:fon¡¡,1, por 11llll'
('oignet. y la Hecolutió11 dr 1848, por Daniel Stern, pnecle eomparar1-,e 6 au n acercarse (1 la;; obras de Agustín Thicrzy, ~1ichclet _v Fu~tel de Coulnngl'.
1,¿Por qu{,"?
«Porque el espíritu femeni no. aunque. muy l'ttlti\'ado. 110 parl'l'l'
que tuviera las cualidades del filósofo ó del pintor, que son la~ &lt;·nali&lt;l:icles esenciales del histori"aclor.
II Filfo,ofo, porque {·ste aeoge todofl los textos con l'I c::,ee¡,t il'i:-1110
nrcl·snrio, y luego, elevándu1-e por encima tfo los hl'ehos, ex trae 1h1·1lo:,; l'1 e:-píritu. Pintor, porque eon a~·nda de los textos, hay rptl'
n•;;11cita r l'l pasnclo .\· porq uc C'sta imaginnciún creadora exige u11 y¡.
gm _\· una i11luiciún qtw no ¡,o;;&lt;'e In mujer.
1&lt;l'l'l'O i-i bs hi1-toriaclor:1¡.; son dl' ~rgundo 0rden, h.1.1· auto1as d1•
1111111111·i11., q11e oc11p:1n 1•! ¡,rimn ¡nwsto entre los am·nloti~tai- y lu;o;
1,ií,gi·:il ll:-'. ,,
0

···· ······ ····························· · ··········· · ·····

~o obstante la lentitud de mis pa~o~, por
poco doy con migo en• tierra al tropezn r con
nn cuerpo que obstruye el andén.
Llega á mi oído una débil queja, mezcla
confusa ele hambre, de dolor, de frío ...... !
Inclínome, y al favor de la incierta luz de
una cerilla distingo apenas las demacradas
facciones de una criatura, una niña de diez
años á lo más, que yace caída en medio del
arroyo.
. .
. .
Imposible descnb1r el centmuento de com·
pasión que hizo vibrar haEta las más recón·

ALREDEDORES DE LA C.\.PITAL.-Alameda de Guadalupe Hidalgo. .

Fol. de "EL TIEMPO ILUSTRA

DO "
•

.. ~ cos DEL CoMBATE DE FLORES.-Carruaje de los 8res. "San Jen,is,'.'-La impvrtantc negocia_ción, represen t2da por &amp;us _PrópiE 1_a1iu Je,s inteligen tes Jovenes hermanos San Jenis, á quienes el mundo elegante de la U~p1tal debe muc~o ~~ el sent~do de que ~llos! los Sr~s San_ J ~ms, b:in in1roducido
co1 t 1 h oportunid:1.".l ha nuev.i.s m,das en cuanto á sombreros masculrnos, esta negoc1ac1on, repetimos, contnbuyo al meior lucimiento del último Coro.
bate Flo~al, con un magnífico carruaje adornado primoroeamente y en f'l q')e pasearon ~urante el desfile de vehículos los ~res. Guillermo y At:tonio
San Jems y las señor as Rosario Sansores ce e~n Jenis )' S¡¡1-a Santo Tomas de San Jems.
. El carruaje llamó poderosamente la atención, y á esto se debe que ahora publiquemos la reproducción de una copia fotográfica del vehículo, que
.
iba tirado por cuatro soberbios caballos de gran alzada,. de lo~ cuales ,sol.amente un tronc~ se ve en el grabad_o.
.
,
.
_L~s Sres. San Jenis han sabido conquistarsE las s1mpatiasdel publico, C?mo comerciantes, por la efi&lt;'acia con que atienden a su clientela y por la
eupenor1dad de la mercancía que siempre tienen á disposición de sus consum1do1es_.
.
.
. Son también perfectos caballeros y hombres de iniciativa, lo que aumenta el mteres que han sabido despertar en esta Capital, hacia los e 11tablecimientos. de su propiedad
,
.
. .
.
Tienen establecidas varias casas, en donde expenden magmficos sombreros, siendo las prmcipales, la de San Francisco y la del Refugio, atendidas
personalmente po¡ los '4ermanos San Jenis.

�- 2

55Y con mi pensamiento digo á solas:
Para llorar ¡qué sones tan dolientes!
Para dormir ¡qué lecho tan profundo!

T ORMENTO
Profunda lobreguez la noche alcanza
iue enluta pavorosa el firmamento,
Y arrebatado en tumbo turbulento
J~l mar su grito :t las tinieblas lanza.
&lt;

¡.\(del sueüo feliz de Ja esperanza!
J&gt;e triste nave sobre el roto asiento,
Al azote fatídico del viento
O la revuelta con furor ava1;za.

PAGINA INTIMA
Me aparecia rn 111111 actitud
• nii;mátion. que l)Od!a supo·

11e1·,e caRi hostil, lntundiént\0111 0 nn malestar semejante

:í aq,rnl que clan los presentirnleutos fnucsw~ ..... .

(iAllRlEL D' ANNO NZJO,

Ante tu recuerdo, como ante un féretro,
permaneceré breves instantes en aparente actitud piadosa. Inútilmente procurr descubrir, durante largas noches, en el misterio de
tus ojos, una sola mirada elocuente.
Inm6vil y silenciosa como un múrmol, pasabas las horas muertas, fijo~
los ojos en un solo punto del aire, como si contemplaras en el llire el continuo caer de una flor invisible. Jamús
en la quietud de tu vida vibró siquiera
el más fugaz trino de risas. De la ale(7ría
º , como de un rostro. visto en f-UCi'íos, tenías apenas vagas sospechas.
En tu adolescencia quizás fuiste alegre,
quizás reíste con fref;ca risa infantil ; y
acaso, desde entonces, una rigide1.
misteriosa. cayó en tu rostro. En Yano muchas veces quise explicarme el
m¿tivo de tus días severos. A este fin
labré en el silencio verdaderai:; joyaR
de astucia, sin éxito. Siem]Jre fuiste
impenetrable á mis suspicacias, hermética v fría. i,;;6lo la música poblaba
el i:;ileneio ele tu:; nocheR. ) [is SÚplicas
fueron ta"mbién inútileR. Caían en el
silencio de tu eorazón como las hojao
secas en la,; ciF:ternas calladas. Sin
embargo, te nmaba. Sentía iior tí una
obscura pasión , una pasión dolorosa
romo una gema ri'ega, ávida de brillar
bajo la caricia de tus ojos indifcrenteF.
Tú también me amabas [tal vez intcm,amente]. pero tu amor, oculto en
Jo ruús rec6ntlito de tn alma, siempre
me fué cleseonocido. Lo escondías sigilosamente como un objeto peligrorn
v fatal. )Iis ternuras de enamorarlo
iograban R61o de tí respuestas pueriles.
frases incoherentes, breves palabra~.
Cn día no lejano, el fastidio entró de
improviso en mi coraz6n ; el fastidio
del minero 11ue se empeiia en pcrsPrruir una reta de oro imposible, y al
tin, perdido el júbilo, sale. de la obscuridad de la mina, con las fatigadm,
manos vacías. El olvido vino luego.
Dejé ele verte algún tiempo, y eomo
ele cualquier otro amorío trivial , con- ·
~ervo únicamente de tu amor memorias triviales. :'.\Jemorias que vienen al
caso en la vana corriente de mis día~
·actu~les al escucbllr una media noche,
en un piano distante, una música llena ele evocaciones; 6 bien en la mañana de un domingo, cuando de visita
al cementerio donde duermen unos
huesos yueridos, me pongo á contemplar cierto múrmol muy púlido, símnlo 1le la muerte, que permanece

les tanto se habla , se escribe no existen.
pues bajo la sombra del párp¡do los queª'*
recen negros de noche son pardos verdes
grises obscuros de día.
'
El
ojo
pardo
claro
indica
afecto
sensibili___ ___:,) :o :( - -dad, ternu.ra, y mientras más p/onunciado
Rea el matiz, más profundas serán esas cualiEL COLOR DE LOS OJOS dades.
No son así los ojos que ofrecen un negro
me~lico, pues éstos atestiguan falta de senEs difícil, verdaderamente difícil, distin- timientos delicados, energía de carácter y
geI.1tileza.
guir bien el color de los ojo~.
LoR ojos negros, por ejemplo, de los cuaLos ojos color de ámbar son raros, y aunque son bellos, indican inconstancia y
engaño.
Los grandes y límpidos ojos azules
indican generalmente un temperamento alegre y feliz, y los que los poseen
tienen inclinación por la música, la
danza, la pintura, etc. Dotados de sentimi~ntos vivos, aman á los niíioe y
son ávidos de los placeres.

bajo el irónico cielo azul. en una sobria actitud impasible.
. \ LEJA?,DRO CARTA~.

- - - -) o(- -- -

Crece el asombro en el instante dmo ·
'
J~stÍl el cielo sin astros, ;udo, inerte ......
Y ya pnra la gente r¡ue a(7oniza

Cubre-mesa boidado.

&lt;'l dibujo hasta los minuto:- de trabajo que
tuvo.

El excéntrico nrtista inglés \\"histler, no
ciaba nun&lt;·a pro]Jina .
En cierta oca~ión, obligado ú darla á un
sirviente miope, le regaló unos len tes que tenía en casa de un pariente suyo.
Pero vean ustedes lo pnrticular dd caso:
Que los crista.le~ et-taha11 rotos.
~ - - ~\:o:(- - - -

La selva obscura.

l'ara el qnc vió de¡.;parecer la aurora
lluc iluminaba de ¡.;u ,·ida el cielo
,: clc.l~ nol'hc rn el opnco velo '
;\o &lt;itn!-ll nna ci&lt;trclla bri lladora;

M ISE R IAS
HOoL13RES CELEBRES
Tamagno, el gran tenor, oufría el
mal J e la tacaíiería, y fueron diversas
las prueba¡.; que durante su vida dió
ele ello.
Entre otras muchas, un eolega in·
gl(.s cuenta que estando en un hotel
de Moscou, guardábase todas las ~
iiana.Rel resto &lt;le la \'ela de esteann
que todas las noches ponían entera et
la palmatoria de su nwi::a de noche
.\l l'aho de dos me3es i:;e fu é de la gra
ciudad rnRa, y como propina úni
regalú al cama, ero los sesenta y un
l·rtho:- de vela &lt;pie oe había guardado.
Del gran Paganini cuéntase que
fuerza de importunará un vended?r
de ta bacos donde solía cornprnr el,
consiguió qur. le rrgalasc media dore·
na de cajai:; varías de ciganos puroi;;d
alto precio,·y al marcharse ele Londres
regaló dichas cajas, perfectamen te cenadas v llenas de rollos ele papel &lt;le
diarios; también como única propina,
ú los distintos mozos del hotel que ha·
bían interYenido en su servicio.
c;ustavo Doré dió una vez, . asim.is·
mo, una propina del todo :lusor1a,
p~ro que al agraciado resulto mayor
de lo que nunca osara esperar.. Er~ un
billete de veinticinco francos d1buJado
ú grandes rasgos, que u,i ingléi;
compró por doble de su valor nominn.l en buenas monedas de plata. Hay
que advertir que el mozo estaba deses·
pera.do porque había pagado P?r Doré
seis 6 siete francos el día anterior. De
modo que Re cobró, por lo menos, con

• &gt;las l~ega, eomo en alas de un conjuro,
l n gemido supremo, y profetiza
El abismo insondable de 1a muerte.

, !'ara el que solo ,. kin defensa llora,
F,rrabundo en tl píu amo clel duelo
l'.arn tan!o ma rtirio. guarda el st1cl~¡
l 11 refu~o de pa7. ron~olaclorn :

Hay una selva tlon&lt;le nunca avanza
:--us fulgorer; el sol; allí la obscura
Rombra no abriga un árbol florecido .. ....
Allí repoHa muda l~ esperanza;
~fas el que muerta mua su ventura
El amparo allí encuentra del olYiclo'.

CALMA
¡Oh mar serena, ,Y pma, y eri~talin:, 1
!falla rn tí mi dolor paz y consuelo.
:--i de tu espuma el irisado velo
Robre la playa trémulo se inclina.

Te mue\'e suspirante ventoli11a ;
Y tus onda~, azules como el cielo,

ITacen soñar á- mi infinito anhelo
Hitmos gloriosos y quietud divina.
Oigo el rumor, que gime, de tus olas·
~liro tu seno ub1broso, en que te siente;
j[uy lejos de los hálitos del munrlo ......

.fAcrxTo

Gt.:TlERHEZ C'oLL.

- - ) : o :(- - -

LOS TRES BESOS
:i'iño mimado, en mi modesta cuna
por la primera vez besé Ít mi madrr.,
y tras del beso en inocente risa
se desbord6 mi júbilo inefable.
.Joven fogoso, de mi tierna esposa
besé la frente con cariño grande.
y al peso de dulcísimo deleite
mi cabeza inclin6 deliquio suave.
Posé los labios con ternura excelsa
de mi hija en el púdico semblante.
). brot6 de mis ojos una lúgrima
al fuerte impulso del amor ele padre.
¡Osculos dulces, de la eterna fuente
del cariño, brotados en rau&lt;lalcf.
purísimos, en ellos conducidme.
allú, donde el amor jamás ~e arnbc!
H.\F.\EL

('r,::-;1cERoi:: r

Yn.t..\HR~:.,1,.

!~

Traje de calle .

Mangas de Novedad.

Sombrero de paseo para señora joven.

�te, habiéu&lt;lose asociado des1mé8 á U.:
Carter. La firma social era Sarah r.e
C?, siendo
ella la principal , coinoJ era
.
ra1 y JUSto.
En 177'1. publicó Clementina Reid
rio en Yirginia, que favorecía la ca'OIJ&amp;"
nial y hería seriamente á los reali~
mios después se publicó otro diario Y
~endía los intereses de la Corona,
nora LI. Boyle, usando el nombre del
ele ht seiiora Reid, que se llamaba y.
Gaz~etle, pero que vivió poco tiempo
cli?ri?s fueron public~d~s en el
\' 1ll1a~~bl_1rgo. El d1ano Colonia fnhl
mer penod1co en que se publicó el W
Independencia ele los Estados [nid&lt;l!,

Las mujeres en el periodismo
El primer diario que se ha impreso en el
mundo fué establecido y redactado por una
mujer: Isabel ) la11et, en Londref:. 17:21 , ha(·e casi dos siglo,:.
En Rll artículo primero decía que lm bía
establecido un diario para ahorrar al público
1a mitad de la impertinencia que contiene el
cliario ordinario.
~Iuy conforme con la. índole &lt;le la mu jt'r
~u diario fué reformador.
· '
El primer periódico publicauo en América, de &lt;]UC tengamos conocimiento, fu{, el
.lfo~.~adw~.sett8 Oozitew11l Xe1r.~ {,e/el'.
Después de la muerte del redactor, la viu&lt;la lo dirigió del modo más espiritual por
dos ú tres años.
Pué el único diario que no suspendiú su
publicación cuando Boston fué sitiado por
los inglesee. El nombre· de la viuda crn' \ larg,trita t'raper.
En 1772 Rhotle lsland publii:í&gt; :-u pri1Ul'l'
&lt;l iario. Fué propietaria y di rectorn .\ m
F'ranklin.. IW:t y sus dos hijas hncí:tn la
l'Oll1J)OSición y el tiro lo hacÍ.an su::. :;i rvientcs. Í /t historia no.;; dice que por su rapid(' Z
y corrección fué nombr.t&lt;ia im presor.t de la
eolonia, provcyend1&gt; &lt;le follc;to,;, et·. , [1 la,.;
oficinas coloniales.
'l'clmbién imprimió las leyes culoniale::; sol&gt;r,i damas, ele 340 páginas.
En 1773 publicó l sa.bel TinNtlw , y lo dirigió, un diario en Charleston. l bpuf:; dl'
la revolución fué su directora Ana Tinioth\'.
y fo(· nombradn, impresora rlel A\1,cclo, cu.1:1;
puesto ocupó diez y siete años.
)laría Chouch publicó un diario en Charle-ton por ei:;a misma época, en oposición especial contra el acta &lt;le ~ello~. Dcspu(,s e~-

.;f

P'6

- - -- ).o(- -ua pe qu e ña ~ebeea

Publica~~os el retrato de la simpí
Rebeca, h1Ja del señor Coronel E·
hermanita del joven Edmundo al
la fü,¡·twla .NaYal. La pequei¡a R~be(,a
prodigio d~ de~arrollo, como f;e \'t&gt;rá
retrato, si :-e tiene en c;uenta :-u corta
- - -10 ( - - --P ENS AMI EN TOS

Niña Rebeca Elizondo, hija del Coronel del
mismo apellido.

talib·iú ~u di;1rio l ' I\ ~alern ~lass, :· continuú pul,lil':u1dolo por rnrios níiof:.
l•:n 177(i i111pri1niú en \e\\'porL un periúd ico k,m, h (~udda rd, el i rigiéndolo liúuiln,en-

-- El mejor piano del Mundo
•
•

• )luchos se pasan la vida matando&amp;
po, y cuando menos 1o piensan, \iene
los mata.
La desesperación es uno de tiuestl'Qi
n's errores.

Hervir Ít Dios por mera convenienciá¡
servirle en ma1wra alguna.

es el· -·-• ''BLUTHNE

UNICOS REPRESENTANTES EN LA REPUBUCA, OTTO Y ARZOZ, 1ª CALLE 5 DE MAYONU
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l~L ~rn.rnR !U~PEHTORIO DE}1lD:ilC.\ Dl~ TODA8 CL.\Slt:--.

\'~H'A CA~A Ql.'R TIENE CATALO(iO .\PlWB,\DO DE ~n!~lCA.,.H.ELIC3ll&gt;:--A POH EL lL~lü. ~R. ARZOBISPO DE
Mandamos catálogos álquien los pida, gratis: Dírección postal, Apartado)úm.:J4.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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'

(/

I

ARo VI.

MÉXICO, DOMINGO

27

DE ~(A YO DE

1906.

Don Rafael Angelíde la Peña, fallecido el día 21 del actual.

Nm.,-. 22.

�&lt;

El mes de las flores.
Mayo, el poético mes de las flores, llega ya
á su término, dejando buenos recuerdos á
los habitantes de esta alegre capital.
Durante él, ise celebró la hermosa fiesta
del concurso floral, en la cual lucieron su
hermosura y su elegancia las damas mexicanas.
En los templos se contaron por miles 1-as
niñas que fueron á ofrecer fl.orei:-: á la Virgen,
siguiendo una hermosísima práctica que forma y1 parte en todo el mundo de las costumbres del pueblo cristiano.
Los huertos y jardines del Valle han sido
pródigos en rosas, claveles, azucenas, margaritas, etc., y aunque ha sido inmenso el
consumo que se ha hecho, lejos de faltar,
han sobrado flores para todo lo que se ha ne·
cesitado.
¡Con razón los extranjeros que nos visitan
se admiran de esa profusión de flores que
por todf partes se ve, y no sólo en la estación propicia, sino aun en los inviernos más
rigurosos.
Ya en los pueblos de los alrededores, la
animaci6n es grande, habiendo comenzado
en algunos de ellos las fiestas de todos los
años.
olixcoac ha quedado bien con su kerme.~se.
Seguirá Tlálpam, en donde se prepara una
feria, que no dudamos estará muy animada.
Entre otras cosas se proyecta una novillada de aficionados, en la cual tomarán parte
los jóvenes pertenecientes á las familias que
se encuentran veraneando en la pintoresca
ciudad de San Agustín de las Cuevas.
La temporada promete estar muy animada y es probable que para entonces esté ya
en uso la doble vía de México á Churubusco.
Esta 11.breviará la distancia, y hará que
asista mayor í1úmero de concurrentes á las
· fiestas de Tlálpam.

El señor Don Rafael A. de la Peña.
Xo llegué á escuchar en las aulas su voz,
ni la elocuencia que, inagotable, fluía de
sus labios llegó á cautivar mis oídos y mi alroa; pero, cuando hace algunos años, por los
amplioE conedores 6 escaleras de la Escuela
Preparatoria, pasaba junto á mí, advertía en
su mirada el brillo del talento, é inconscientemente, mi alma se recogía en profunda veneración. Lo admiraba yo por intuición.
Muchas veces observé en sus discípulos,
mis compañeros de otros cursos, palpables
muestras del profundo cariño que todos los
de su cátedra le profesaban; cariño que en
sus variadas manifestaciones era siempre un
elogio espontáneo, tri?uto de aquellos j6venes corazones á su canñoso empeño en transmitirles la luz de su ciencia.
Don Rafael Angel de la Peña poseía en
alto grado las preciosas cualidades de un verdadero mentor de la juventud, y, además,
la de hacerse amar por sus discípulos; esto,
á pesar de su carácter incompatible con todo
género de adulación.
Antes de ser profesor de la Escuela Nacional Preparatoria, formó parte del profesorado del~ Nacional y Pontificia Universidad
de México, donde había hecho, con aprovechamiento notable, sus primeros estudios se-

ríos. Estaba á punto de ceñir la borla en esta Facultad, cuando 1a Universidad fué suprimida por el Gobierno. Tuvo también á su
cargo el erudito señor de la Peña el dP-sempeño de dos cátedras en el extinto colegio de
San Juan de Letrán; la de Latín y la de Literatura.
En 1868 fué nombrado Profesor de Lógica
en la Escuela Nacional Preparatoria y poco
después de Gramática Castellana en la misma. Cambió la cátedra de Lógica por la de ·
primer curso de matemáticas, y pasado algún tiempo se quedó con la del segundo y la
de Gramática; en ambas continuó hasta su
muerte. ·
Hablando de esta época de su vida, dice
uno de sus biógrafos:
''El esmerado cultivo que en las aulas hizo
el señor Peña de la lengua latina y de su literatura clásica, no menos que su ardiente
afición y amor á ellas, le condujeron fácilmente á los estudios literarios, gramaticales
y filológicos sin abandonar por eso los que
hicieron siempre las delicias de su vida, que
fueron principalmente los filosóficos y religiosos. En cierta ocasión acometió la empresa de aprender el griego por sí solo, y debido
á su perseverancia y esfuerzos, obtuvo satisfactorios resultados. ''
Como humanista fué Don Rafael Angel de la
Peña verdaderamente notable, pues conocía
á fondo la literatura latina, la española ,v la
.
mexicana.
Escribió numerosas obras sobre puntos &lt;le
filología, gramática, crítica y filosofía; contribuyendo ú difundir sanas emeñanzas con
las que enriqueció nuestra literatura.
Fué el señor Peña desde 1893, Secretario
de la Academia :Mexicana de la Lengua,· correspondiente de la Real Española, y perteneció, además, á otras muchísimas sociedadei:;
científicas y literarias.
Hoy, una familia desolada llora en la orfandad; más lejos. un grupo de discípulos,
que, como en el cuadro de la muerte de Sócrates, uiran al maestro; más allá, los anti. guos amigos recuerdan sus hechos, exaltan
sus virtudes y proclaman que de haberse
prolongado esa vida hubiera recibido mucho
bien la juventud, ávida siempre de ciencia y
buenos ejemplos.
Pero, es Dios quien dispone las cosas; y
al creyente sólo le toca inclinar la cabeza como á Isaac, para recibir el golpe mortal, sin
discutir los altos designios de Aquel de quien
dependen el ser y no ser, la vida y la muerte, el tiempo y la eternidad; de Aquel de
quien debemos creer que todo lo que hace,
es siempre lo mejor que debe hacerse.
El pájaro, al volar de su nido, no deja
hu~lla alguna en ~l espacio; ~ª. luz, extingmendo el foco, deJa que las trn1eblas se enseñoreen de lo mismo que ocupaban las brillantes ráfagas; sólo el hombre de ciencia deja al morir, un rastro brillante en el mundo, algo como una estela perpetua que lo hace vivir en la memoria de los pósteros.
Lloremos al que ha partido, pero no dejemos de recordar con Daniel que en la suprema nox de la humanidad los que hubiesen 1;ido sabios brillarán com.-0 la luz del firmamento.
La boda del Rey Alfonso.

- - - ( : o: - - -

•

El Sr. Lic. D. Manuel Osi~

El señor Licenciado Don l\Ianuel Osit
Caballero, de familia distinguidísimn, n •
el 18 de Junio de 1840.
Fueron sus padres el señor Don An
Osio, ya difunto, y la señora Dofia DolOltl
Caballero, venerable dama, que vive toda
cargada de años y de virtudes.
Hizo sus estudios, con fxito brillante,
el antiguo Reminario Conciliar de México,
la época más floreciente de ese estab
miento, cuando lo dirigía el señor Doctor
1Iaestro Don José María Díez de Sol
Obispo, después, de León, de gloriol:!a y
ta memoria.
·
Concluida su carrera, en aquel plantel,
donde era, entonces, crecido el núme
alumnos de clara inteligencia y en donde
fttndían la luz insignes profesores, llen
humildad y saoiduría, prepar6se para las
das labonis del Foro, en el bufete del señor
cenciado Don Rafael Martínez de la Torre,
tingui&lt;lo jurisconsulto, y recibi6, por fin,
tulo para ejercer la profesión de Abogado
los Tribunales de la República, el día 8
Diciembre de 1867.
En los primeros años de su vida prof
nal, tuvo á su cargo el Juzgado de Pri
Instancia de la Paz, en la Baja Califo
que desempeíi.ó con notable acierto y ap
so de todos, revelando, desde entonces,
más valiosas prendas, que debían hacer
él, más tarde, un juez incorruptible, un
gistrado sin mancha .
Cuando volvi6 á la Capítal, el señor Li
ciado Don Ignacio Mariscal, Ministro, e~
ces, de Justicia, é Instrucción Púbsica, l
apreciador de sus dotes, lo llevó á la Secre
ríade su cargo en donde desempeñó la
importantísim~s.
Poco tiempo después, en los años
1882, ejerci6 el cargo de Agente del Mi
río ~úblico, substituyendo, no poca:, v
con igual competencia, al íntegro é.1lu .
Procurador de Justicia, señor L1cenC1
Don José María Lozano.
.
De allí pasó á la Primera Sala del Tri
El cable ha comenzado á transmitir las nal Superior en calidad de Magistrado Y

;s.

Señor Magistrado Lic. D. Manuel Osio, fallecido el día

dezTacrisoladaJ y/ muy especialmente, su
independencia de todo elemento, que no
fuera la santidad de la ley, el estricto cumplimiento de sus deoeres y el deseo vivísimo de
hacer, sin compromisos y sin afectos, cum plida justicia.
El rudo tmbajo que hoy abruma á la Corte Suprema de Justicia, acabó de minar
su interesante vida, consagrada casi exclusiYamente, para estar á la altura de su misión,
á continuadas meditaciones, á estudios serios
y profundos y á la lectura atenta y escrupu·
losa, que él mismo hacía, de autos y procesos á su revisión sometidos.
Fué el señor Osio un caballero cumplido,
de educación finísima y esmerada, de puras
.Refléjanse en ellas sus vastísimos conoci- é irreprochables costumbres.
Venerói hasta los últimos momentos de su
mtent_os en la ciencia de lo justo, su honra-

elegido, por último, Ministro de la Suprema
Corte de Justicia de la Naci6n.
~n ~ as partes dej6 huellas luminosas de
su inteligencia y ele su probidad sin sombra.
Prest6 á la Patria, al prestarlo á la ciencia
Yal Foro, un servicio de valor subidísimo
creando nuestra jurisprudencia de Casación'.
glorificar su nombre y su labor de
vem~ años, guarda el Anuario de Legislación
YJu1;spru.dencia, obra magistral de los señores L1cenc1ados Don Pablo y Don )liguel Maced~, el tesoro ?e las ejecutorias de la Primera Sala del Tnbunal Superior del Distrito,
red~ctadas ~ uchas y discutidas todas por el
sabio Magistrado, que acaba de bajar al sepulcro.

rara

zz del actual.

vida, á su santa y anciana madre y extendió constantemente sobre los suyo~, 'con ternuras de padre, todo el prestigio de su posici6n v su nombre.
Ft1é un amigo fiel, sincero y perseverante.
Pueden aplicúrsele, sin hipérbole, estas
palabras:
YI'l'AE SUAE YJA \"IRTUS

Cat6lico ilustrado, sin fingimientos ni oste1;1tayiones, vivi6 sujeh&gt;, siempre, á la ley
cristiana.
Sobrellevó con adnúrahle paciencia su últi.ma enfermedad, larga y penosa, y, fortalecon los sacramentos de la Iglesia, mur10, en el 6sculo del Señor, el domingo 20
de los ronientes 1 á las 8 y 10 minutos de la
noche.
El Señor le conceda eterno descanso

C!?º

�LA SOLTERONA

RUINAS DE SAN FRANCISCO CALIFORNIA.-Efectos de los temblores. Hundimiento
de una c1.1lle.

Ruinas del edificio Flood en Nob Hill. El único edificio que queda en Nob Hill.

Muchas personas preguntaban por qué la señorita
gela }!ajolín permanecía soltera, á pesar de ser en
dora, con su aspecto modesto, sus rizos, y sus he
ojos negros que miraban con tanta dulzura y resign
Vivía en un cuarto piso de la q_alle Boursault en Boti
les, sola con su madre ciega, la que no abando
ni un n¡.omento, no recibían á nadie, y aunque qu~
pasar inadvertida'!, más de alguien pensaba que un ·
terio doloroso sin duda, hacía de esa dolorosa cria
joven todavía, una simple hermana de caridad que
renunciado á todos los placeres de la tierrn.
La familia Majolín era, hace unos ::;o años, una de
más estimadas y ricas de la Provenza.
Desgraciadamente, el señor ~Iajolín era jugador·
recuperar la plata que perdía, se empeñ6 en negoci~
graciados, y cuando vió que la ruina era eminente,,
quitó la vida.
La señora }!ajolín sufrió un doble µolpe con la
de su fortuna y la muerte violenta ele ese ser que labef4
hecho sufrir; pero al que amaba, sin embargo. ¡Ayl
desgracias continuaron. Su hijo mayor siguió el ej
de su padre; concluyó por irse á las colonias, y no se
hablar más de él, y el hijo menor pereció en un accideií
de caza.
La pobre mujer quedó sola con su hija Angela, su
co consuelo, viYiendo en una casa arrendada del an ·
Castillo vendido; las dos se instalaron modestame
viv~eron del producto de algunas propiedades y de
restos de su fortuna. Las penas y las lágrimas bici
perder pronto el uso de sus ojos á la señora ::\Iajolfu,
vista fu é obscureciendo día á día, hasta que quedó
pletamente ciega.
Rin embargo, á pesar de su ai:;lamiento voluntario
de la tristeza, la belleza nn poco seria de Angela y el
plendor de sus veinte años, no tardaron en atraerá
nos jóvenes amigos de la familia; uno fué parti(mlum
más asiduo, su primo Máximo de Grandlieu, que
todo el aire de un gentil hombre lugarefio: robusto,
gre y bien musculado; recién terminados sus
brillantes, de~camal&gt;a en el campo esperando inau
una existencia más agitada y tan fastuo~a como se
permitía su gran fortuna.
Se amaron.
El ingenuo y tierno corazón &lt;le Angela se aLriú á
afección leal; una turbación misteriosa la invadía cu
después de un vals, embriagada de música y de felici
conversaban algunos instantes apoyados en una ven
y cambiaban ahí las flores,que ella llevaba en sn co
y él en su ojal. Tenía además otras alegrías, los l
paseos al través de los campos que el sol bañaba de
silenciosa: y cuando la fatiga y el deseo de considerar
atentamente el paisaje los convidaba á tomar algún
canso, se detenían á la sombra, al pie de los grandes
boles, y como sus almas eran sencillas y unidas, h
han poco.
Cuando la enferma se quejaba tiernamente de q
abandonaban muy á menudo, permanecían los tres
claro salón donde los majestuosos retratos de los an
sados los miraban con una especie de suave indulge
Si Máximo demoraba mucho en llegar, la joven a
zaba hasta el pie de la escalinata, llevando en su .
un ramo de rosas blancas; y mientras él subía, desh
ella de lo alto los pétalos inmaculados; illáximo so
bajo esa preciosa lluvia, como un novio triunfante.
Sin embargo: una sombra invisible para Angela
nazaba su felicidad y su noviazgo. Máximo, alegre Y
vividor, sentía una especie de espanto al lado de I
iiora Majolín; esa efigie de la desgracia le quita ha ,
alegría. Era de esos hombres que hu.ren ele los demál
mo de un peligroso contagio. La joven, muy preoc.
de su amor, no había notado el di~gusto que c.xperi
taba Máximo al lado de la pobre ciega, ó bien ~o
huía ella á los sentimientos ardientes y contemd
su futuro esposo.
·
La explicación tuvo lugar una hermorn tarde en 1
rraza. De Grandlieu tomó las manos de Angefo, Y
primera Yez las besó muy lentamente eon pasión.
- '')Ii amiga querida, le dijo, es tiempo de (¡uc nu .
destinos se unan, puesto que nuestros corazones son
parables. ¿Queréis aceptar mi nombre y mi fo~tuna?
jaremos; tal vez,rolvidaréis vuestra infancia tr1ste YI
de duelos, si mi cariño es bastante poderoso.para ha
agradable la vida.
ILNos iremos al travé¡¡ del mundo, felices de ama

de considerar desde lo alto de nuestro amor diferentes
pueblos y deslumbradoras ciudades.
Yivircmos después en París; vuestra madre se quedará aquí en sn propie~ad y velaremos porque no le falte
nada· creo que estana fuera de su lugar, en medio de
nuestra vida elegante y feliz, donde su enfermedad sería
una nota triste y sombría ...... El mundo no quiere más
que á,·os ...... serhs feliz y festejada y os amaré siempre.''
Muy emociónada, Angela guardaba silencio, la hora le
pareció solemne. Al fin levantó la cabeza y respondi6 á
media voz:
-"Máximo, e&amp;ta noche reflexionaré sobre lo que me
habéis dic:ho y os contestaré mañana ...... Adiós.''
La señorita ~Iajolín pasó una noche dolorosa; cuando su
madre ,ie hubo dormido, r.on esa respiraci6n regular de
Jo~ ancianos que se parece tanto á la de los niilos, la joven se fué Íl su pieza y prorrumpió en sollozos; era para
ella demasiado fnertt' y espantosa prueba para que la soportara sin gritar.
Delante de sus ojos se desgarró el velo, ese velo que
hasta los veinte aiios llevamos delante de nuestros corazoni&gt;s inexperimentados; y el egoísmo humano se le apareció en todo su horror universal.
¡A.Y! su hermoso sueño de niña, c6mo se despedazaba
entre' las garras atroces de la vida; además, era pobre,
bien lo había sentido la tarde anterior en el tono con
que su novio le habl6 de las riquezas; hasta ese momento no había pensado en ellas, ni las había necesitado,
porque el bienestar del campo, con su cielo, sus árboles,
&amp;us flores y su aire, le habían bastado. Veía las obligaciones claras y duras del matrimonio ...... si se casaba, seguiría como mujer obediente la vida agitada de ese hombre; además, le sería necesario dejar á su pobre madre
enfem1a, Yíctima de tantos infortunios y que no podía
pasarse sin sus cuidados diarios ..... .
Su amor propio íntimo se rebelaba también, ¡cuántas
dificultades no sobrevendrían más tarde en su casal ¿no
sentiría pesar sobre sí la vergüe~a de deberle todo, lujo,
carruajes, y hasta sus diamantM y sus vestido.:, á ese
hombre que de este modo sería para ella, no ya un ma~ido, sino un bienhechor? Abandonada y miís desgraciada
todavía, su madre terminaría sus días al lado de alguna
enfermera asalariada, que no reemplazaría nunca á la hija.
Angela lloró durante largas horas; y muchas veces en
medio de sus lágrimas se le apareci6 el aspecto de su alotado padre. ¡Ah! todos los hombres se parecían tal vez y
todos eran los verdugos de sus esposas. Desgraciadas
aquellas que ambicionan las alegrías del himeneo; el
b~en destino de las mujeres es vivir solas y abnegadas,
le¡os de los hombres.
.La aurora la encontr6 presa de estos atroces pensamientos: la calma volvió, sin embargo, lenta y espantosa: Angela había tomado una resólución definitiva; no
se ~aría jamás, permanecería soltera sin más que un so~o º?Jeto: el deber filial cumplido hasta el fin; no dejaría
¡amas á su querida enferma ciega; viviría pacientement~, con la al1Jgría interior de ser profundamente caritahYa.
Al fin se cnraría tal vez la herida de su corazón, y no
echaría de menos nada y podría una noche, después de
hacer su oraci6n, dormirse con sus cabellos blancos
agradeciendo al cielo el haberle concedido la paz del cuerpo Y del alma ..... .
d rro~to e~cribi~ algunas palabras rehusando l~ petició!1
e senor Grandheu. El tono de su carta no admitía réph~¡-~~ seguida realizó los bienes que le quedaban y dccic 10' a su madre que se fuera á vivir á París·, no' no
qu:ria v~lver Ít ver esos paisajes donde tanto había sufri'.lo. la senora ~!ajolín creyó que 0ra un caoricho di\ su hiY8~ confor.mó siu quejarse demasido. ¡Ah! ella jgnoraa 1nmens1dad del sacrificio!
l or eso, esa joven cruelmente herida cerró para siempre su corazón á las cosas del rnundo· su primero ,, (mi1·0 a1
· · manor. es el sello ele esta voluntaria' ~oledad. Su
'.1rer., sola. obtendrá su carifio · su madre á la que no de¡ara
· ' Y a, la que cerrara
' los ojos,' esos pobres ojos
ri . Jamas
~ vados d~ luz desde tan largo tiempo. DespuÍ's, cuanla últuna tarea v el dt'her filial est(,n cnterame11te
1 111
·~ • ~lidos, .\ngcla llaJ'olín, irreconriliahle eon el amor,
' \'l\'I •• '
'ª :::iempre como solterona.

RUINAS DE SAN FRANCISCO CALIFORNIA.-Edificio del Banco Central, Oakland,
California .

Ruinas del edificio de una de las más importantes instituciones bancarias de
San Francisco.

r· !ª
º

Ricof! y pobres unidos en la desgracia.

t_ ·"'·

�NUESTROS GRABADOS
Vistas de San Francisco California.--Enorme
pareció la catástrofe cuando el cable nos
transmitió los detalles del terremoto é incendio que redujeron á cenizas y ruinas gran
parte del floreciente puerto de San Francisco
California, detalles que al principio juzgamos exagerados. Pero ahora, cada vez que
recibimos nuevas informaciones, comprendemos que no ha habido exageración en la relación de esos horrores ,¡ que cuanto se ha dicho es poco.
Lo que más contrista el ánimo es la relación de los sufrimientos y de las privaciones
que hoy mismo, un mes después de aquel desastre, siguen agobiando á la mayoría de los
habitantes.
El General Greely anuncia que lejos de
disminuir, aumenta de día en día el ejército
de personas desvalidas á quienes sustenta la
caridad de todo el país. Su número se estimaba el 6 de Mayo, en 1~1 ,600 en San Fran~isco exclusivamente. En Oakland y Berkeley pasan de 40,000. El General dice que el
problema es enorme y seria la situación. Parece imposible seguir alimentando á tamaña
multitud sin grandes sufrimientos, por parte
de muchos de los que la forman.
En cuanto á los estragos materiales, lo que
expresan las fotografías que reproducimos dicen bastante.
• Se organiza ya en Nueva York una Compafiía con capital de Sl00.000,000 co n el
propósito de construir la nueva ciudaJ de San
Francisco. No es éste un proyecto que se relacione con objetos caritativo~, sino entera-

mente mercantiles; y á la cabeza de él figuran los principales millonarios de \Yall Street
y de California. La nueva ciudad será edi~cada en secciones, según lo ordena la comisión que tiene á su cargo la dirección de lor,.
trabajos generales de reconstrucción. Para el
caso de que un nuevo terremoto pueda afectar la ciudad, los edificios llenarán los requisitos necesarios para hacerlos menos expuestos á las conmociones subterráneas y separados por anchas avenidas, de manera que en
caso de incendio exista suficiente separación
entre ellos, á fin de impedir que las llamas
se propaguen.
Nuestro país. -Prosiguiendo en la tarea de
dar á conocer todo lo notable que, en distintos géneros, hay en nuestra República, así
como tipos y escenas genéricas, ofrecemos hoy
varias reproducciones fotográficas de Tlaxcala, que esperamos agraden á los lectores.
Como se ve, muy típico es el grupo de los
indígenas comerciantes que representa una
de nuestras vistas.
Proceden de fotografbs tomadas por el
señor Juan Ríos.
El señor Senador Don Rafael A. de la Peña.
- En la revista hebdomadaria que aparece
en este número, nos ocupamos de la sentida
muerte del sabio lingüista, profesor y Senador Don Rafael A. de la Peña, y por lo tanto, creemos innecesario hablar de él aquí,
tanto más cuanto que en nuestra edición
diaria se ha hecho también con extensión y
publicado una biografía del ilustre muerto .
El Congreso Médic~ de Lisboa.-Como es sa·
bido, úllimamente se verificó en Lisboa un
Congreso Médico, al cual fué invitado Méxko.

Nuestro Gobierno nombr6 como
á dicho Congreso á los Doctores Jes6í
zález Urueña, Ricardo Suárez Gam
que Macouzet, Porfirio Parra ( p ........·........ ,,.
Francisco Valenzuela .v Salvador Q
Zubieta.
Según las noticias que hemos pub·
nuestro diario, el Congreso citado lletf(
bo sus trabajos con el mayor brillo y
habiendo concurrido delegados de
las naciones de Europa y América.
Los Congresistas fueron objeto de,
rosos obsequios por parte del Gohi~
milia Real portuguesa. En su honor
braron diversas fiestas, como represen
teatrales, banquetes recepciones, etc.
De los delegados mexicanos, ha
ya á México el señor Doctor Don RogiJ
cou. .et, á cuya galantería debemos
grafías que publicamos en nuestro n6m!Q;
hoy.
El señor Maconzet es un notable
vo, joven aún y que promete mue
vía. Podrá llegar á ser en no lejana
una gloria nacional.
- - ) :o:{-- -

LA ESTETICA FEME
¿Cuál es la mujer que gusta míat....
El sahio profesor americano Ra. .
acaba de publicar un curioso estudioii
las mujeres que gustan más á los
El asunto podrá parecer trivial y h1an•1
tará quie11"responda cou toda la se •

I

/

/~~

"'~·,°\

I

\

El Congreso Médico de Lisboa.-El Rey~Don Carlos de Portugal, la Reina. Amelia. y sus dos hijos.

que ha resuelto el interesante problema: «Sobre gustos no hay discusión. &gt;1
Y, sin embargo, nada menos cierto que
esa vieja afirmación, que nada soluciona, que
nada dice. La prueba evidente de que se escribe y se discute sobre gustos, es que el libro
del profesor Rafford no sólo lo ha traducido
el académico francés M. Taguet, sino hasta
lo comenta y lo analiza.
Oíd las opiniones del sabio y los comentarios del académico.
«La mujer que gusta más no es la mujer
bella, dice Mr. Rafford. La belleza de la mujer
no ejerce influencia en t-1 amor del hombre.Ji
Y M. Taguet agrega: uSoy &lt;le la misma
opinión de Mr. Rafford, pero haciendo constar que este punto es muy difícil de resolverlo
por una estadístic,1, puest&lt;? que el número de
las mujeres bellas es sumamente limitado, y en
cambio, las bonitas abundan. Siendo las bellas
excepciones raras, no hay medio de establecer una equitativa proporción. ¿Existen mujeres bellas sin adoradores?...... No lo sabemos. Si encontramos alguna belleza que esté
«abandonada al aislamiento," puede ser muy
bien por puro azar, y el caso único no nos
probaría nada. Además, la belleza es un punto muy c1mcreto para ser discutido.»
Mr. Rafford opina que la mujer graciosa
gusta al hombre más que la mujer bella. &lt;&lt;La
gracia del rostro, dicP,, y de los movimientos
del cuerpo son los atractivos más poderosos
y duraderos que puede poseer la mujer para
inspirar amor al hombre.»
. Y aquí vemos que el sabio profesor, sin
citar á Schopenhauer, abunda en sús ideas.
El h~~bre eternamente desgarbado, feo, de
o:iov1m1entos rudos y pesados, am11 por contraste las esbelteces y gracias del cuerpo femenino que Diderot definía así: ((La riguro-

=1

Suele respondernos:
-Horrible.
- ¿Por qué? ..... .
- No lo sé; no es una mujer elegante. En
sn casa se respira el mal gusto; sus cuadros,
sus muebles, sus bibelots son cursis .... .. Ya lo
veis, una mujer puede ser guapa, y sin embargo, si no es elego:nte, si no sabes' cand,.er,
no agrada.
Otra mujer que gusta- según Mr. Rafford
- es la &lt;(mujer franca, absolutamente franca.»
Sobre este punto, el sabio americano llega
hasta el lirismo. Y tal vez recordando las
palabras de Plat6n, nos habla del 1&lt;esplendor
de la sinceridad,» con lo que, á creer al sabio, la belleza de la mujer sería la vei;dad
en las bocas femeninas.
Pero, fáltanos saber á qué llama sinceridad
Mr. Rafford . El no la define, y, sin embargo, ahí está el verdadero problema; pues esa
palabra, en mi opini6n, no designa jamás la
misma QOSa. Entre la mujer no embustera y
la absolutamente franca hay un abismo. A una
dama discreta que he preguntado qué enten·
Dr. Roque Macouzet.
día por mujer franca, me ha respondido: ·
Uno de los representantes de México en el
«La mujer que no miente si no tiene inteCongreso Médico de Lisboa.
rés en mentir.)&gt;
Después de esta sincerá contestación, vaya
sa y precisa conformidad de los movimientos
usted á buscar el uesplendor de la verdad,
del cuerpo es la naturaleza en acción.)&gt;
También opina el profesor yanqui que ula que es lo bello, ,1 distinguido sabio.
mujer que gusta, es la mujer elegante, la que
F. MORA.
viste con gusto-y para vestir bien no creo
necesario deciros que saber escoger y adap- -):o:(- tarse los colores es lo principal,-y la mujer
que sait s' encadre-,·, la que da á su salón, ó á
CANTA RCI LLO
su boudoir, un gusto puramente personal, co¿Dices que dicen que ocultos
mo si esas dependencias del hogar fueran
~mstras ternezas atisban?
necesarias de la misma persona."
¡Así es bueno que se escondan
En efecto,cuando preguntamos á un amigo:
Los que temen porque en\'idian!
-¿.Qué fal encuentra usted á la señora X? ..

El CJ1gtdD Méiic, de Ltsboi.- Suión inaugural]presidida por los Reyes de Portugal.

�.7 :'J'lir!1
.
t'.IL1liii
.
'

Palac· SAN FRANCISCO CALIFORNIA, DEBTRUIDO.-El centro de la ciudad destruida. Fotografía tomada desde un edificio c-n ruinas del barrio.Nob Hill.
iode! Ar untamiento. El fuego no llegó á este edificio .- Efectos del terremoto en los pavimentos de las calles.- Ruinas en Van Ness' Avenida. RuiDas de
i uiun ed1fi.010 volado con dinamita.- La Universidad de Stanford. Ruinas de la famosa Biblioteca.-Resultados del temblor en las calles. El edific:o de la
zq erda se hundió hasta quedar sepultado su piso bajo.- Vista de la calle de Calüornia. El Merchants Exchange building á la izquierda y el Hayward building
enfrente.

�- 2b6- 267

--·------·-----..-- - --

- - - ) : o : ( --

....._

________

._.._

.•

.

La mujer hispano-americana
- •·

NUESTRO PAIS.-Tlaxcala. El mercador

NAPOLEON, INTIMO

Los pueblos hispano-americanos. ~
ron un día con la madre pa~ria, ol&gt;eclécjea;
do á la ley imperiosa de mayoridad. Un'-'
de sangre preciosísima inundó por el n•
conti~~nte en la lucha. heroica de aquelláa.
parac1on; sangre americana y sangre~
la, que al fin orearon las auras de la Jllj
honraron los duelos de la mutua a •
Mientras dur6 la enemistad de u1101•
pueblo, la pasi6n lo desfigur6 todo, hia(a¡.
verdad histórica, hasta el sentimiento de
ticia. Mas sobrevino el reposo de los
y comenzó el reinado de la imparcia
precedido por la historia. España
nuestro heroísmo, reconoci6 nuestro d
y nosotros volvimos á llamar madre á ]&amp;,
habíamos repudiado como tal. Revivi6
amerioanos la gratitud, sobrevino el
de los beneficios paternales, y hoy l)Odflllifl!I
decir con orgullo que España nos dej6
tesoros que se disputan la veneraci6n
versal, á saber: la. Religión y ln familia.
Religión y familia, : es decir, robusta,
lumnas en que se apoya el edificio social lit
paña nos ensefió á Dios, con toda la subliíl
sencillez de una verdad inmutable; f~ i
corazón en su amor, y grab6 eternamenü
nueRtra conciencia su nombre inmort&amp;l! ll
familia formada bajo semejante base,
ser fuente fecundísima de virtud v de
nes grandiosas; y en su eeno debía descoJlir
como centro de pureza la mujer, símbolo,t'
tísimo de la gracia celestial derramada ••
la tierra. Así, la mujer de estos
mujer de nuestra sociedad, es gloria
da de nuestros mayores; tesoro siemp
tacto que generaciones que son ya ¡.,ol
jaron confiado á la inmutabilidad de 1
fecto.
La mujer hispano-americana es la
de ayer, como será la misma de lo veni

po armado de 80,000 hombres. ¡Señor Goethe!
-¡Señor!
-¿Qué le parece á usted Talma?
-Es un artista sublime; es la tragedia en
Nos hallamos en Septiembre de 1808.
El Emperador, de regreso de una gran re persona.
-¿Quiere usted. conocerle?
vista, ha sido escoltado, hasta el ingreso en
-Tendré un verdadero placer. .
el castillo de Erfurt, por el 103? regimiento
-Aguarde, pues. Talma debe venir ahora,
de infantería.
de comer.
después
Al subir la escalera de honor le acompaEntra en aquel instante Talleyrand.
ñan el Emperador Alejandro, con el cual se
- ¡Ah! Venid acá, Talleyrand. He recibí- ha aliado; el Rey de Sajonia, el Rey de Wurtemberg, el Gran Duque Const.antino y el do de Touché una información que no le es
nada favorable.
Príncipe Guillermo de Prusia.
El Emperador se levanta y se dirige con
Entre la multitud de oficiales superiores
que le siguen llama la atenci6n un hombre Talleyrand hacia un ángulo del sal6n. Allí
de unos cincuenta años, con traje de paisa- hablan con gran animación.
1:n chambelán anuncia:
no, que discurre con el Mariscal Lannes.
En el último rellan, de la escalera y mien-¡Su Majestad el Rey de '\\'urtemberg!
tras el Emperador penetra en sus habitacioEl Emperador vuelve la cabeza y con senes, Lannes presenta á su compañero al quedad contesta:
chambelán de servicio.
- Estoy muy ocupado ahora. Tendré el
-De orden del Emperador-dice-M. de gusto de recibir á Su Majestad esta noche
Goethe.
en el teatro.
Goethe es introducido en un gran sal6n.
Sale el chambelán. ReanUL!a el EmperaSu ~Iajestad se halla ya sentado á la mesa dor su conversaci6n, pert' le interrumpe otra
comiendo. Detrás de fl los Ministros y miem - vez el chambelán anunciando:
bros de la casa imperial h., blan en voz baja.
-¡Señor, el actor Talma!
-¿Se llama usted Goethe?-pregnnta brnR-Que pase-exclama Xapoleón.-¡Lancamente el Emperador.
nes! Oiga. )lañana revistaré el 44? y 103? de
-Sí, Majestad.
línea. Colocad en primera fila al soldado Gi-¿Qué edad tiene usted'?
-Sesenta años, señor.
-¿Cuáles tragedias ha escrito?
-{figenia Egmont, 1brcualo 1ltsso.
-¿.Ha visto usted mi teatro? ¿Qué le parecbn mis actores?
--Me han parecido perfectos, sclior.
-l\Ie satisface que mis cómicos .gusten rn
Alemania. Malwmet. ha sido muy bien representado; pero la obra es mala.
- Yo la he trad uciclo, ~Iajf'stad.
-¿De veras'? Esto prueba que vue::-trn erít.ica es distinta ele la mía. He leído HI ll'Ntl,er. l'sted e:-; el clirretor del t&lt;&gt;ntro d&lt;• \\'&lt;·imar, ¿no t'S c·iertn'!
-Sí, hl:1jci-tad.
-)le gui-taría n·r rcpn·~e11tar :1 los a ·10res alemanci-. l'a1-ado 111alinna in'.· /1 \ i.-it.1r l'i
C"ampo de batal la ele .Jrna con el E11q .&lt;·r.1&lt;l&lt;,r
de Rusia y desde allí 111&lt;· diri!ór{, :1 \\'cini:n.
Oiga ustccl al ( 1r:tll Duque qt;C quit·J'() \'('I' ~u
tea~ro. Talma" Du:-:clwf-noi~ ,·rncldrn también. ¡Duror! · .
El Mariscal Duroc i-:c adelnnta.
-¿C6mo ,·a lo de Polonia'! ~o he recibido
noticias de Sonlt. Hacedme un cstndo comparativo de la poblaci6n de aquel paí~, dt&gt;
sus recursos financieros, de sus cosechas y
el e sus subsistencias para soste11er un CuerNUESTRO PAIB.-TlaxcalaL Palaoio Legislativo.

$1

ALREDEDORES DE LA CAPITAL.- Guadalupe Hidalgo.

La Colegiata.
l-01. de "EL TlE~IPO ILUSTRADO. '

Tiene su modelo en un tipo eterno, que es la
mujer cristiana; es hija de las creencias, de
las costumbres que éstas amoldan, de los hábitos que éstas producen.
¿Cambiarán algún día nuestra~ creencias?
¿Sufrirán modificación nuestras costumbres?
lA moderna civilización nos envía sus temas
filosóficos, y su fuerza de artificio se estrella
ante la granítica fortaleza de nuestra fe; nos
arroja sus reformas en la moral, y el absurdo
en que se basan cae deshecho ante la inquebrantable virtud de nuestras doctrinas. Nos
apropiamos lo que es verdadero, lo que es
bue1ao, y desechamos lo pernicioso y falso.
Avanzamos con la ciencia, que es avanzar con
la vei dad y con Dios¡ pero nos clavamos sobre la huella de nuestros antel'asados, cuando se nos manda á que marchemos al impulao de ideas erróneas en religión y de ideas
inmorales en cuanto á la familia.
La mujer hispano-americana pertenece toda al hogar. Del dintel de su casa para afuera no tiene jurisdicción alguna; pero del
umbral para dentro, es soberana. Allí tiene
su reinado de amor, en que el primer súbdito, que es el esposo, tiene ante ella altares
como un dios. Desconocido como es entre
nosotro:-i el consorcio de los intereses, que en
otras partes suplantan á los afectos, la mujer
no va jamás sino llevada ·de la mano por la
simpatía. Allí la instala ésta y á la mañana
siguiente de las nupcias, lo que se muestra en
aquel hogar es un sol de dicha y esperanzas,
cuyos rayos iluminan todo á su derredor, de~de e\ coraz6n del marido, hasta la rucla fatiga del último servidor doméstico.
La mujer así preparada, es esposa incomparable; y cuando el cielo la prerni~, con el
dulce don de la maternidad, no es smo para
rnaltecer más v más ese misterio de la naturitleza, cuyo principal encanto y más grande fuerza es el sacrificio. ¡Qué de transportrr. de cariño y de embeleso con el hijo de sus
t•ntralias! ¡Cuánto orgullo en su alma de ma&lt;lre! ¡Qué de esperanzas en su coraz6n de csl&gt;osa! El h ijo es todo i-,ara ella; un cslah6n
inquebran table en la cadena de u mor que une
á sus padres; asunto diario é inagotable ,P~rn soliar juntos la dieha perenne; es dehc1a
para el presente, apoyo para el mañana,. y
traimnto siempre á la vista del ser con qme!i
!&lt;e comparte una existencia llena de atracti,·oR.
Nuestras madres nos han nutrido ú sus
propios pechos, de los cuales no hay podl'r
humano que nos haya podido separar; ellas
nos han enReñado á buscar á ))ios entre la¡:
innumerable:- t1stre1Jas del firmamento, hal'iéndonos comprcndrr de una yez rl infinito
Y su Crmdor; Pilas nos han puc~to en lamano el µii mcr libro v nos han hecho hn.lbu'.
cear la primcrn plegaria;
rllas, .en fin, nos ha.n
dado á conocer 1::11 toda su magnitud, la misericordia de Dios v nos han acostum hrado
á buscarle como g~ía, como apoyo, como esperanza en las vicisitudes de la suerte y en
las tormentas del espíritu.

Xo ob:-lanle su eon&lt;lición puramente doméstica, influye todo lo que abarca nuestra
existencia. La sociedad no tiene otros fundamentos sino los que ella ha formado; la
religi6n no tiene más s6lida base que el ardoroso culto que ella le rinde; la familia, tal
como está constituída, como un nido de almas que se estrechan íntimament&lt;:J, como una
asociación para la fortuna y para la !!dversidad, es obra exclusiva suya; la política misma, la cual no lleva sino sus lágrimas y súplicas, y de la cual no recoge sino angustias
y dolores indefinibles, sufre las modificaciones saludables de su influencia.
Compasiva en extremo, caritativa hasta lo
~ublime, no hay dolor ajeno que noºhaga suyo propio; no hay miseria con que no comparta su pan; y á la cabecera de todo paciente se la encontrará, haciendo así inútil el
hospital, que casi no existe entre nosotros.
Busquen otros para la mujer de sus respecÜ\•as naciones, derechos y progresos: nosotros no pediremos para la nuestra sino altares, como para uña divinidad doméstica.
Otros quieren la mujer del .siglo; nosotros nos
conformamos con lo m1~jer cristia,w.
)11cA~OR

ROLET PERAZA.

Sinfon~to
mutstramt 1oh nocht ntgrat tu tmro
Dt utrdla$ y Ut sombras, pára d llUdo
V ábrttt antt mis otos tn d cldo••.•.
6ranada lnmtnsa dt azabacht V oro.
tu sllmlo u un cántico sonoro,
Qut. al agitar tas alas dt mi anhdo
fim qut mt alct dtl Inmundo sudo
€n dondt gimo, mt rttutrzo y lloro.
€n tu obscura bocaza vibra ti coro
Dt tos ángdts tristts•••• dt tu lltlo
t udga como alba túnica dt hldo
ta nube. 10h noche ntgra, yo tt adoro1
Sólo tú sabes mi dolor, conom
tú sotamtnte mi amargoso llanto,
tu sombra ts luz que tn mi Interior dtsHllas.
Soy tuvo y tuyos son mis llanos goces,
Escucha 1oh noche! mi amoroso canto,
v ya que m de mi ptsar tas huellas,
tonllltrttmt en un eco de tus llOm,
€n un glrón de sombra de tu manto,
€n una de tus pálidas tstrtllas1
.Jruo FLOREZ.
----)o(----

Tan hecho estoy á mis pena~.
(JUe ruando más fuerte río
&lt;'~ cuando más pienso en ella:-.

Me matas las alegría;:·
porque son aves de paso,
y sólo me c4Jjas penas
que aves son de todo rl alio.
Cn.ntando, cantando
me p:iso la Yida,
mi. bo&lt;'a. cantando disfraza la:- pena;:
que más &lt;lcntro habitan.
Quise alcanzar una ro::,a
,. me hiri6 con sus espinas,
·me hirieron los desengaños
l'llando c¡ui~e hallar la r]irhn.

La. eau-a. del ll!!nto
que vierten mii-: ojo,:,
no la saben los ~abios 111.'is i-a.hio:;,
su cietH-i:i e;; muy ·poC'n.
El c·amino del n mor
c11 bierto está de rm:ales
de grat·&gt;color y aroma,
pero de espinas muy grandes.
ALREDEDORES DE LA ÜAPITAL.-Entrada á la calzada de la Viga.

RICARDO

F. BLANCO.

�[

•

RUINAS DE SAN FRANCISCO CALIFORNIA.-Lo que fué la calle de Battery con grandes
edificios comerciales á loR lados.

EL COMPARSA
Troncin es un n1odesto ccrrajclro fl quien
conocí tiempo atrí1s como sargento ele cor~ce·
ros en Yersalle,;.
·
La casualidad de mi reciente encuentro fué
causa &lt;le que le diera· algún trabajo en mi
casa.
La co1H'erRación de Troncin es muy amena
y variada, puesto que, si por la mañana ejer·
ce su oficio, por la noche figura como comparsa en la Porte Saint-Martin, donde, según las necesidades del servicio, es marinero,
gran señor de la época de Luis XIV, romano
de la decadencia, ó forma parte de una multitud cualquiera.
En la actualidad es spahis enviado á la conquista del Dahomey por orden del generalísimo M. Rochard, director ele la Porte SaintMartiu, y en recuerdo de su antiguo empleo
y de sus aptitudes para el servicio de exploraciones, le han devuelto el grado de sargento.
-No pude ocultar mi satisfacción-me dijo
un día-cuando me ví á caballo con mis ga·
lones de lana en las mangas.
Ayer se presentó Troncin en mi casa, rn.&lt;liante de alegría.
-¡Soy un hombre muy afortunado!-exclarnó mientras trabajaba.-En primer lugar,
me han designado para que acompañe al comisario Roufiard en sus pesquisas relativas ú
la cuestión del Panamá, y después creo que
Berta no tendrá inconveniente en otorgarme
RU mano.

-¿Y quién es esa Berta'?
-Gna costurera encantadora que me ha
sorbido el seso. La conocí en ~u casa {¡ don&lt;le fuí llamado para que le arregl;ra una
cí,moda, cuyas cerraduras estaban descom-

-Buena, ¿y l1ué·?
-Pedí al secretario del teatro, M. Blonnet
una bu~c~ de la segunda galería para ~
noch~, d1~1éndo~e qu_e de esa concesión de.
pencha m1 matmnomo con la mujer á quien
amaba. M. Blonnet se echó á reir y accedió
en seguida ÍI mis deseos. Y ahora me vo
porque M. Rouflard me espera para reali,!;
un registro. Yolveré mañana á terminar annl
mi trabajo. •
lr.'"
- Al díasiguicnte volvió Tronein triste
cariacontecido á pr0segu ir su faena.
y
-¿Y Berta"?-le pregunt-é.
- ¡Todo ha concluido entre nosotros! ·)•'
sa
1
mujer no tiene corazón!
"'
-Pero la impreRión debió ser excelente.
El pobre hombre mr miró con loa ojos inunclados de lúgrimas.
- ¡Ri supiera usted lo que me ha pasado!
-Ct1énteme ustecl eso, Tronein. (}uizás
pueda yo poner remedio á su desdicha.
-Haría usted una obra de justicia, porque
yo no tengo la culpa de uada. Como Yasabe
usted, 1\1. Rouflard necesitó ayer mis servicios. El registro que practicó duró mucho
tiempo, tanto tiempo que no 111é ví libre has,.
ta las siete, cuando debemos estar en la Por·
. te Raint-~Iartin á las seis y media para vestirnos. Llego sin aliento, y encuentro al
inspector M. Paricand rugiendo de ira.
-¡Ah!- exclamó el condenado.- ¡Tres
cuartos de hora de retraso! Le impongo i

~ - -·-

-------~- 1.

...

t. •

\~·

SAN FRANCISCO CALIFORNIA.- La bahía antes :'!el siniestro.

Me vestí y me pint{· ú toda priH1. ~' cntr(·
en esc&lt;•na con mis compaiieros. ¡(tu{· noelw,
Dios mío, qué noche! Xo 1rn¡·dc uste,l figurarse !ns golpes '/ los puntapiés que recibí,
C'ln aplauso clel público. Desde las ocho haRta laf; •1oce y media, :fuí profanado por el enrmigo vencedor, mientraR Breclrnt se paYoncaba en mi caballo con mi brillante• uniforme,
dándome terribles sablaws en tollo el cuerpo.
Y lo peor del caso es que en la segunda
galerín estaha Berta, que me había reconocido perf&lt;·ctnmcnk .,· qul' Re rl'Ía c0mo una lo·
&lt;'n á cada golpe que yo reeihín. Y (•sttt niaiiana me ha escrito nna cartn (licifoclomc
qnr le había pareddo 1111 ente ridículo _v qne
todo había terminado entre 110,:otro¡:. ¡.\h.
seiior, este desaire me ocac;ionnr(t la muerte!
-¡Ya Yeré yo de arreglar el asunto 1-contc:sté al infeliz comp:irsa, -tratando de· consolarle&gt;.
.\1 día siguientu referí el caso al &lt;lirector
de la Porte ~aint-)lartin.
-¡Xopuedeusted figurarse dijcál\J. Rochard-cuán grande es el dolor de ese drsdichado! ¡Es preciso buscar el medio ele devolver sus galones de sargento al pobre Troncin, dispuesto á batirse todas las noches por
Dios, por la patria ~' por la encantadora
Berta!
R1c.rnno O' ~JONROY.

Este edificio no sufrió con el temblor, pero lo destruyó el fuego.

LOS TRES CAJONES
('on a.rlcm(in re1mello eomo una per,ona
qttl' no camhiarú jamns de ,·oluntacl-la c·oncie!'a t]¡, ~Ingclalcna &lt;lrsi~n(i el mueble jnpo·
nés de tres cajones, en que la luz de lns lúmpara~ hacía temblar In lacn rn¡:a y oro, y dijo
gravemente:
-.\ hrid uno de esos tres cnjones y elegi&lt;l
ron cuidado, Valentín, pues en cada uno&lt;lc
ellos he colocado nna respuesta (t la pregun·
ta que no cesáis el e dirigirme hace seis meses.
~i ponéis la mano sobre la contestación rnús
du lce-sobre la que dice: ¡~í!-será ne('esnrio que yo consienta en desposarme con YOS,
pero cuidúos de encontrar una mala respuesta porque no volv1:réis á verme.
-¡Ah! elijo-llevo una probabilidad con·
tra dos. ¿Por qué os ha ocurrido tan cruel
pemamiento'?
- Así me quedaría el consuelo tle achacar
mi falta aracaso.
Entre los tres cajones vaciló él largo tiem·
po; su mano, trémula, iba del uno al otro
lado, no osando tirar de las asas doradai'l.
¡~entía oprimírsele el corazón ante el miedo
ele una m al elección. ,\1 fin, decidió cerrar
los ojos yconatar con la diYina misericordia

tlv la l'rovidentia ... ... ¡Oh, gow, oh infinita
clefüia ! la rrspue8ta-u na hoja de pnpcl rosa
--contenía la adornblc palabra: ¡~í!
Xo ob,-ürntc, \'alentín no t&gt;,;taba clel todo
~atisfecho; después de experimentar un éxta·
si:-, no i-é qué tristeza !e nubló h frente ? los
ojos.
-¡Cúmo!-cxclarnó ella asombra&lt;la-¿,qu(·
te hace- falta y de &lt;1ué te queja:::, querido in·
grato'?
Tengo una pena-rcpnf'O \':tlcntín.
-¡Tú. eercn. ele nií! ¿Cnn l e:,;'?
-Os he debido al acaso y no(¡ lllÍ mi-1110
Y continuó pensativo .... :. Ella. entom., "·
esta! In ndo en ;;onoras rii,as, le g-ri tó:
¡Tonto! .. .... ¡Si era ln rnisma respw·,-.ta
la que había colocado en los tn's eaj0nc,-!
( 'A'lTLL E

.MEN l&gt;E~.

- - - ) :,o :( -CANT AR

Es una sola la vicla
,\' una sola mi desgracia:
una tan sólo la muerte ......
y una sola mi esperanzn !

Edificios de la calle Van Ness, centro aristocrático, volado con dinamita.

puestas. Indudablemente, mi traje de trabajo
uo tiene nada de seductor, y pensé que si me
veía á caba1lo, vestido de sargento de spahis,
lograría hacerme d neño absoluto de su corazón

usted &lt;los jornales de multa, y además, no
faltará quien mande esta noche á los spahis.
-¿Quién"ª á mandarlos·?
-¡Su subordinado Brechut! ¡Esto le en·
señará á usted á cumplir en lo sucesivo con,
su deber! ¡\'a)·a usted á vestirse al 8 y noal 6!
Crní que el castigo se limitaba ú quitarme
los ga.loncs; pero no sospechaba todavía la
l'Xtcnsiún el&lt;• mi infortunio. Llego al núme·
1·0 ¡.;' y allí me encuentro con un grupo de
indígcnns qtw rstaban emhadurnándose el
rostro ro n jugo de rPgaliz.
-¡ \':uno,;-mc el ijo el sastre-despache
11stecl pronto! ¡.\ hí tiene usted traje!
Y me entrega ima enmaraflada peluca, uní
esp&lt;•cic de faldellín un collar de cuentas de
vidrio y nn t•asco c~n plumas.
.
Xo srilo había cambiado yo de cuerpo.. si·
no que me habían hecho pasar al enem1io,
De jinete franc{•¡:; me había eu1wertido en ~ol·
dndo ele (t pie del Dahomey. ¡Qu{· ver·
giiema!
En el µrimer momento pensé echar ú &lt;'&lt;;
1Ter abn.nclonnnclo mi puesto; pero desp1ws
rnmbié de propósitos, teniendo e~1 cuenta
que la plaza es buena y que constitu}'c un
modo honroso de aumentar las ganancias que
me produce mi oficio. Supuse, además, que
Berta no me reconocería con mi disfraz.

Grupo de personas sin hogar dirigiéndose al embarcadero.
Efectos del temblor en los pavimentos de las calles .

A la izquierda el edificio .,!onadnook que fué volado con
dinamita. El "Examiner Building" completamente
en ruinas y el "Call Building," quemado.

�Siendo muy rico daba para ser

'
. pan y amor á 'los pobres·
f el 1z,
sien-

CRONICA DE LA MODA
La moda de esta primavera no •trae consigo transformaciones radicales: se conserva en
ella ] a silueta ajustada á que nos,hemos h~bituado sin mezclar en ella las lineas flexibles y o~dulosas de las modas del Directorio y Jel Imperio. En los detalles es ea do11de hay que buscar lo inédito, lo nuevo; ese
no sé qué que distingue la última 1~oda..
Se yen muchas faldas-corseletes o vestido;.:
Princesa casi iguales á los del pasa&lt;lo invierno : si se' trata de descubrir en ellos algu~;1
evoluci6n s6lo se encuentra en la tendencia
'
.
á una mayor
sencillez.
Pocos acl or·
nos, y, sobre todo, adornos lis~s en
la pai:te inferior de la fal?a: bieses,
trencillas, galones, volanbtos corta·
dos en forma, vivos de otra tela; á
menudo el ; cierre es al costado con
botones '6 con presillas. Estos vesti·
dos exigen un cuerpo esbelto, porque modelan completamente el busto, y una ejecuci6n perfecta, porque
no disimulan el menor defecto, condiciones ambas muy difíciles de reunir. Las chaquetitas que con frecuencia completan estas faldas, tienen la ventaja de envolver el cuerpo
y disimular las ligeras imperfe?ciones de hechuras, que aun las me¡ores
modistas no llegan siempre á evitar;
permiten además, cambiar facilmente el ~specto del traje, puesto que
sobre una falda de paño flexible podréis poner unaR veces una chaqueta
de tafetán adornada de franjas y de
anchos terciopelos fruncidos, formando curvas, bucles 6 espirales; en
otras ocasiones, una chaqueta de
O'tüpur del mismo color que el vesl"&gt;
'
•
tido hecha
con pieza
cortada for·
mando volantitos, cubierta de estre·
chos valenciennes 6 rayada con adornos lisos como bieses de paño 6 de
tafetán 6con bullonados de terciopelo 6 de muselina brillante; otros
días os servirá una cbaquet formada
con entredoses alternados de guipur 6
de encaje 6 con entredoses y franjas
de gasa con pliegues de lenc~r.ía. Todos los caprichos son admisibles.
Se presentan con timidez algunaH
faldas de túnica, manifestando la
tendencia de invertir la acostumbrada aplicaci6n de las tel~s., Ya ~o
forman la túnica el enca¡e o el gmpur, sino que ondulan ~n la parte
jnferior en volantes flexibles, sobre
los cuales, en cambio, ,se extiende,
una túnica plegada sol,!y un canesu
que ajuste completamente desde el
talle hasta las caderaE:.
Algunas faldas-corseletes son variantes de las antiguas faldas de ca·
nesú prolongado en el paño de delante· tienen estrechos delnntales que
'
se continúan
en corseletes altos, drapeados con frunces y pliegues irregulares que los ajustan. Parece que
esta nueva disposici6n ha de tener
algún éxito· los costados y la parte
de atrás del vestido se cortan como
de ordinario· el delantero y el corselete son la ú~ica complicaci6n de es·
tas faldas, pero piden pruebas mi-

11uciosas. ~e hacen también corseletes seva·
rado:- lisos, tendidos por medio de ballenas v
terminados en un pespunte que aplasta el
borde. \'istos de lejos, parecen continuación
de la falda, ~, su uni6n, asegurada por corseletes 6 por botones de presi6n: es poco visible.
También se ven faldas lisas con mucho
Las manq;as, que Rufriernn gran tra~
vuelo por abajo; otras adornadas con aplica- maci6n rl año último, apenas se han m~
ciones tleJormas diferentes ó conslraps 6 ga- cado ahorn. P01: otra parte, hay tal vari~
lones; otras adornadas á mitad de su altura c¡~1e no se expenmenta la necesidad de¡~
como si ocultaran la uni6n de un volante
gmar nuevas formas para huir de la vulM
forma.
dad. En'- su mayor part~ rnn cortas
R:1 carácter común í1 todas estas formas ck l!Pgando s6lo [i la altura del codo ó '
d
falLlas es el vuelo flexible de la parte inferior prolongfrndose algunos c~ntímetros
qne se extiend&lt;• en 011duladonei; encañonada~ JO rh- él. He !:Jan suprimido ya por compliff
los volantes de cn~aje y de gnsa, )\
cual es muy de lamentar y acaso ff:'
remedie. cuando aparezca'n- los tra
de tela ligera.
Si,,insistís en usar mangas laJ."glllf
podeB componerlas con la ma
corta .que os agrade y un puiio
que modele el brazo.
S.e ven muchos puños de lence
de entredoses de encaje transpa
con franjas mate de lin6n ó de
s6s rayadas, con plieguecitos y
un volantito plegado que las te
y cae sobre la mano; estos puñ
suelen hacer postizos, con lo
basta un lavado para devolverles
limpieza y frescura primitivas.
Existen modelos iguales de gua
encaje ligero, pero su limpieza
más dispendiosa, porque hay qt!(
confiarle á un tinte. Se llevan p~
de guipur, sin viso, 6 forrados
gasa, que bajan en punta sobre
mano 6 se prolongan como miton
Otros puños son de seda 6 de 1
del mismo color que el cuerpo,
pliegueis, galones ó .straps, como
del ado1'no del vestido. Fácilm
se ajustan estos puños debajo de
mangas de cartera, que son la m
ría. Esas carteras, y lo mismo
brazales, son casi siempre aju
al brazo en la parte inferior, y
sanchan hacia arriba para recib'
vuelo de la manga y sus frun
pliegues. · Como la longitud de
manga queda á gusto de cada
á su capricho queda también la
rª á que han de colocarse esas
ras 6 brazales.
Hay mangas que no tienen
unas ni otros, sino que terminan
tadas, disposici6n que conviene i
trajes sencillos y sin pretensionP&amp;
os desagrada la' termtnaci6n tan
tada, es fácil corregir su sequedad
un puño de lencería finamente
dado y orlado con valenciennes
cid o.
Aun cuando sean cortados de
sola pieza los pocos modelos de
gas largas que se ven, tienen
bién la forma de un bullón
acabado en un puño alto.
El hombro de las mangas es
variable: algunos modistos con""'"_.l"JI
la línea 1830, y pegan las
bastante abajo: otros, y son la
yoría, las pegan en el boro bro
recortado y remontando el vuelo.
~ Antes (de adoptar una forma
manga. procurad daros ctwnta
Traje de calle para verano.

do muy bueno, tenía también do;.:
encantos á quienes amar dos niñas, Takara y María, tan bellas como ángeles, y tan rubias, tan rubias
que cuando les daba el sol dudábase si era éste el que dorab¡ sus trenzas 6 eran sus rubias trenzas las que
doraban al sol. Sueltos sus finos cabellos, diríase que podían derretir
toda la nieve que estaba p. r aquellos lugares; que eran de ~aft6n las
blancas cordilleras del Olmakto' las
lomas siempre blancas del ~eir~stof
y las lagunas plomizas del Eifkarlt.
II

ei;

por

'

.

. ''Sombrero de primavera para señorita.

Un día, el venerable anciano lla•mó á sus hijas, las rubias angelicales ) Iaría y Takara' v. abriendo un
aposento, dentro del cual bril]aban
innumerables joyas, de manera que
el obscuro fondo parecía un estuche
amplio 6 un nicho iluminado por
lamparitas, brindó á las doncellas
con aquel fausto esplender te.
Takara di6 un grito y se entró en
el aposento, ávida de poseer sus brillantes y ricas iluminaciones de fina
pedrería.
María permaneci6 muda y aguard6 á que su padre le destinase la
ofrenda de su cariño.

Traje de casa.
manos míos: Mi ex:istencia es de nieve. Aunque vivo en la dulce dsueña Italia,.s miro ante mis ~jos un
v~rde campo, que el sol dora y enciende, estoy triste, ¡tan triste!. .....
.Tengo hiedra en mi huerto flores
en mis jardines, alondras y jilgueros
en. la enra~ada, oro en la vajilla de
mi casa; y sm embargo, estoy harta de
g?ces ajustados, respiro a'lmizcle y
siento el alma fría como mis joyas.
¡Cuán hela ias las pied:as de mis anillos, cuán heladas las fibras &lt;lel sentimiento!ii

efectc que producirá; si tenéis los hombros alj.os, el busto desarrollado y el
cuehg~orto renunciad á L'\S m.angas de
ho~brera y preferidlas pegadas muy
abaJO; por el contrario, un busto grácil
con hombros caídos y cuello largo'
11erá muy favorecido con mangas d~
hombrera.

...
*1"*
. E~tre los abrigos de fantasía que se
&lt;hstr1buyen los favores de la moda,
~ay que señalar las blusas rusas de
la~ aldeta ajustada con un cintur6n ·
~~ todas tienen pliegues, que se con~
h~uan en la aldeta, y claro es que esos
p~eg~es se cortan en el talle para dismmmr su grueso. Estas blusas cie~ran al costado 6 en medio del delanY, en este último caso, les sirven
e adorno chalecos 6 estolas.
~ adornos más de moda para los
abngos son las franjas de terciopelo
~ uadradas con trencillas, y los canes 8.Y c~alecos de . guipur grueso con
ap~caciones de bordado.
"e ven blusas rusas muy sencillas
Blusa de t.ela búlgara.
cerradas al costado, sin más adorn¿
El anciano mir6la dulcemente, y alJrieufa.u~un grupo de pliegues á cada lado del defi~ Yla aldeta cortada en forma; descon- do una gran ventana, le mostr6 con la mano
. e las aldetas cortadas de una sola pieza las inmensas llanuras de nieve, recortadas all:'.t
:;i.¡stura en medio de la espalda, porque en lontananza por la niebla azulada de un
10 recto que en ellas es inevitable y que monte, que ofrecían los contornos del palacio.
reempl
'
María reflexion6 breves instantes y murh
aza a' 1a costura, aplasta la silueta
y
dace la aldeta tan poco graciosa como las fal- m ur6 después:
d~ que llevan también hilo re~to en medio . -Me gustan, padre mío, esos paisajes·
6 espalda. Es preferible la costura al bies
amo en ellos á Dios, creador de la nieve
~1anchada Y aplastada por medio de do~ del fuego, del olvido y del amor- de la muei:.
t:untes qu~ la rect~adran, ó bien la cos- te que es hielo y perd6n; de la 'vida que e;.:
'
recue~~tt~ ba¡~ dos ,P~~egues en abanico, que fuego y es sacrificio.
cierta fanld ª dispos1cion muy conocida de
111
s a as 1&lt;sastrei1
):o:(-Tr~s los , idrios del palacio e~pañados por
la meve que caía y golpeaba sm ruido coEL PREMIO MAYOR
mo si f~ese ~ímbolo de la muerte que t~·ajina en silencio y ~e filtra en todas partes sigilosamente, platicaba Kititi, ya caduco con
l
'
se !U:~erable Kititi .era 1;111 ancian? en quien su hija predilecta.
Tenía entre sus manos un papel donde esla felicid!/ºdas las h.son¡eras apanencias de
taban escritos estos conceptos: ,&lt; Padre y her-

:ro,

J°

ª

y

-

- (o)- -

VA~IEDAOES
El último cumpleaños del Rey
Eduardo ha dado oc~si6n á grandes
expensas de numerario. Cumple 65
años, y, de acuerdo con la costumbre
es~blecida por la Reina Victoria se
eligen t5 po~res ancianos, é igual ~úmero de ancianas, pobres también. Cada .hombre recibió $29.00; y cada
mu¡er $22.50. Además á cada uno
de los agraciados, se Íes regala una
escarce~a con sesen!a y cinco piezas de plata,
nueyec1tas, de á seis peniques, para conmemorar la edad del Soberano.

*·*

El primer piano-forte fué inventado por un
aleI?án llamado Backers, por el año 1767. Tovi.a se ?onse.rv3: una tapa del piano con la
s1gmentemscnpc1on: Americus Backers invento, Jermyn Street, Londres, 1767. '

ª·ª

1

***

::ie asegu:·a que el gran pianista polaco
Paderewsk~, puede tocar de memoria sobr¿
d~ unas qmmentas composiciones. A dicho
virtuos? le basta solamente dos lecturas d
cualqm.er composici6n musical, para rete~
nerl~ bien grabad~ en ~u memoria y reprod uc1rla después sm nmguna equiYocaci6n.

�~
~

No tiene competencia ni en clase ni, en precio. Es superior á todas
las marcas modernas conocidas hasta hoy.
El que desee poseer un verdadero instrumento artístico, de mag01fica
pulsación y de sonido lo más fino que pueda desearse, que compre el
famoso

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pues no obstante de ser el má_s reputado en Europa y América, no admittendo competen cia con ninguna otra marca, tampoco en precio, á pesar de su
bondad no tiene competidor. Por combinación especial- los podemos dar
á los siguientes precios.
Piano vertical, tres pedales ( el tercer pedal de percusión) sistema de
cuerdas (negro), $900.00 al contado, y $950.00 á plazos.

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MÉ:noo,

DOMINGO

3

DE

Jmno

DE

19ó6.

NUM, 23.

SS. MM . ALFONSO XIII Y VICTORIA-EUGENIA,
REY KS

DE ESPAÑA

De fotografía directa hecha en San Sebastián el 11 de Mayo último por el fotógrafo B. Resines.

Don Alfonso XIII, hi¡o de Don Alfonso XII Y d e Doña f«a1&lt;Ía C1&lt;istina, JH•ebiduquesa de Au11t1&lt;ia, naeió en el Palaeio ~eal de fil a
dr&lt;id el 17 de f,'layo de 1886. ¡::ué pr&lt;oelamado ~ey bajo la ~egeneia de su rnad1&lt;e, el mismo día de su naeimiento. Entt&lt;Ó á 1&lt;eina1&lt; e l
17 de ?,'layo de 1904, al eumpli!&lt; la mayot&lt; e d a d , cesand o po1&lt; eonsiguiente ese dí&amp; le ~egeneia de Doña f,'la1&lt;Ía Ct&lt;istlna.
Do ñ a Vietor&lt;ia~Eugenia de Battenbe1&lt;g, hi!a de la P1&lt;lneesa Beatt&lt;iz (oetava Y Última hi!a de la ~eina Vietol'ia, de Inglate1&lt;1&lt;a) y
d.t P1&lt;í n eipe En1&lt;ique de Battenb e1&lt;g.

f'laeió en el Palacio de Balmol'al el 24 de OetubJ:fe; de 1887.

�La boda del Rey Alfonso.

Es~añoles por sangre, y si hubiere equivocación en esto, por simpatías, como dijo
el otro, no podíamos mirar con indiferencia
el suceso, memorable para la historia ibérica, ocurrido el. día último del mes pasado, y
por eso le deuicamos esta edición. Nos referimos al enlace del joven monarca español
Don Alfonso XIII con la Princesa incrlesa
0
Doña Vic0ria _Eugenia de Battenberg.
La;, pn·ipecias del noviazgo del Rey de

bañas, tienen su interés para todas las naturalezas humanas.
En realidad, si se han referido tantos detalles del idilio real, si se ha hablado tal vez
con exceso de la mutua inclinación del Rey
y la Princesa y de las galanterías del joven
soberano, ha sido porque esa boda, aprobada por la política, es, en suma, un matrimonio por amor, y tal cosa es, ciertamente,
bastante extraña, pues, por lo regular, aquellos que ciñen una corona y que tienen derechos de soberanos, no pueden seguir las

¡l.

' f

'

;i

.

:El matrimonio del Rey de Espafia.- Salón del Trono del Real Palacio de Madrid.

España con la Princesa Ena, han sido seguidas con apasionado interés por las jóvenes
solteras de Europa y América. Los idilios
de :Mour·scout y Biarritz, las poéticas excursiones por las verdes praderas andaluzas, la
tierna entrevista de \Yight y, en una palabra la linda novela &lt;lel Rey y la Princesa,
despertaron amables sentimientos por todas
partes y en todos los corazones. .
Todo hacía pensar que ese noviazgo se debía á un verdadero amor, y estos noviazgos
amorosos, verifíquense en palacios 6 en ca-

inspiraciones de su corazón y casarse con
quien les de la gana. Su carácter de jefes de
un Estado les quita en absoluto la libertad
en lo que concierne [i &lt;:uestión tan íntima y
sentimental.
·
Europa cuenta desde el día primero del
mes que comienza con una Reina más, con
una joven Reina, en la q,.;e, al hacer la felicidad de su real esposo, se espera haga también la de su nueva patria, España, y la de
sus súbditos, que ya la quieren y la aman
por sus gracias y por sus bondades, los espa-

ñoles, nuestros dominadores de antes y nuei.tros hermanos de ahora.
Matrimonios por amor.

Decíamos que era extraño que el matrimonio de un soberano se hiciera por amor·
sin embargo, se han dado varios casos e~
que dicha!:! altas personas se han enlazado
siguiendo sólo sus inclinaciones. Un ejemplo nos lo dn, precisamente, el Rey Don Alfonso XII, padre del &lt;]Ue en 11adrid acaba
de unirse con Ena de Battenberg.
Alfonso XII, como se sabe, casó dos veces, estando su primer matrimonio lleno de
detalles novelescos. El padre del actual Rey
de España estaba enamorado de su prima, la
Princesa Mercedes, hija del Duque de Montpensier. Pero la ~eina madre, Isabel, se
opuso terminantemente á la boda de aquellos jóvenes que casi estaban h, chos un Romeo y una J ulieta modernos. La pasión del
Rey triunfó al fin, pero la Reina Mercedes,
que se había hecho muy popular por sus
amores, murió prematmamente.
Otro matrimonio rPgio, por amor, fué el
del Czar Nicolás II, quien no se preocupó
de que por política hubiera al principio oposición á su alianza, con la Princesa Alicia de
Hesse. Entre paréntesis, diremos, que ninguna Princesa ha sido educada con más 8encillez que esa qüe llegó á 1,er Emperatriz de
RuFia. Su educación foé la de una simple
bur~uesa.
.
El matrimonio del Emperador de Austria,
,~se decano de los soberanos, que ha experimentado durante su larga vida tantas desgracias y dolores, fué también un matrimonio por amor. Hallábanse los jóvenes Príncipes de Baviera en Ischi, á donde fué á saludarlos Francisco José, que contaba entonces veintitrés años de edad. l'on ese motivo
se improvisó un baile en su honor, y suceilió que durante un mise, bailado con la
Princesa Isabel, narió su amor por ella.
Toda la fiesta estuvieron bailando juntos.
En un momento de descanso, encontrándose
Francisco José cerca de una mesa con la
Princesa, tomó un álbum donde estaban representados los escudos de las diversas pro·
.
vincias de Austria, y le dijo:
"He ahí donde yo mando. Pronunciad
una palabra y reinar~is también sobre ellos."
A la mañana siguiente, á temprana hora,
enviaba á la Princesa Isabel un gran ramo
de flores de los Alpes. Después, sin poder
reprimir su impaciencia, se presentó en casa
del Duque Max de Baviera y, sin consultar
Íl ningún Ministro, le pidió la mano de su
hija. Todo se arregló satisfactoria y prontamente y á eso del medio día celebráronse las
bodas en la Parroquia Ischi ante multitud
abigar1·ada y compacta. )' la misma tarde un
poeta local cantaba {t la «pequeña rosa ~orada, ante la cual Austria se inclinaba.'&gt;
El del Príncipe real de Prusia fué otro ma-.
trimonio de amor. Cuando el Príncipe Federico vi6 por vez primera á la que más tarde
había de ser su mujer, rsta no tenía más q~e
once:años; pero su carita graciosa y expresiva, causóle una impresión profunda-«¡qu_é
deliciosa esposa haría esta encantadora mña!&gt;i-exclamaba. Cuatro años más tarde, ha-

la capital, guiados por los de_la Escuela de
.Jurisprudencia, estaban organ~zando un fe~. tival magno con el noble o~Je~o de acudu
con los rendimientos pecumarios de él, e~1
auxilio de los mexicanos que fueron víctimas de la catástrofe de California, muchos
creímos que una corriente ele simpatía c~rcularía en todos los corazones y que la sociedad entera respon&lt;lería á tan simpática y
elevada idea prestándoles su valiosa ayuda.
)las, acas~, ¿no sucedió así'? :Xo: séam_os
francos. Pocos fueron los ojos que se volvieron á ese puñado lle jóvenes llenos de esperanzas en su fiei-ta. El éxito, si lo hubo, fué
muy inferior á sus deseos.
En la mañana del primer día hubo bien
poca concurrencia, no obsta1~te que se sabía
la asistencia del señor Presidente de la República, de su distinguida esposa, bajo cuya
protección se puso la fiesta, y &lt;l_e otras conocidas elegantes damas v prommentes caballeros corno Ministros' diplomáticos, etc.
Otro grupo fotográfico de SS. MM. los Reyes de España.
Por l~ tarde la concurre~1cia fué bien escasa.
No sucedió así el domingo, pues tal día el
liándose en Inglaterra, enco~tró de nuevo á con su prima, la hermosa Margarita de ~a- número de personas que circularon por el
la jovencita; y un día, ~aseandose. con ella boya.
Xotable matrimonio &lt;le amor fué asimis- Tívoli ' rué tan grande' que en algunos luga'
por las alamedas, arranco una ramita de U?
res era difícil abrirse paso. Pero, por ~as
arbusto y se la ofreció como. emblema _de di- mo el de la Reina Victoria de Inglaterra. De que en esa ocasión los ingres_os h~y an s1d_o
cha, y de esta manera, sencilla y poética, se tiempo atrás había mostrado marcado afecto cuantim,os no llegaron, se dice, m a cubnr
por el Príncipe Alberto, y á su tío el Rey de
los gastos de los tres días .. El último, las gaenamoraron.
Otro matrimonio a~í, aunque menos es- los belgas, su indulgente y bondadoso con- nancias fueron nulas, y s1 hubo gente y alpontímeo fué el del Rey Humberto, en la fidente le escribía: ccAlberto es tan guapo Y go de animación fué 'porque habían dado
época en que era Príncipe herede~o de la cor~- tan am:'able, que se ha apoderado por corr:ple- muchos 11ase-~, y ~n una fiesta, si hay alegría,
nade Italia. Siempre, en presencia de su pn- to de mi corazón. n La historia no registra es precisamente entre los que no gastan, enma Margarita de Saboya, poníase pálido y matrimonio más unido que el que form6 esa tre aquellos que llamamos uon·o11e;s. .
turbado, pues la amaba, pero como la. po- simpática pareja.
Hánse buscado causas á tan poco satisfacMas, desgraciadamente, la mue,rte acech~?ª torio resultado y parece que no se encuentra
lítica exigía que se casase con una archiduquesa austriaca, habíase ya resign~~o á ~llo, y no tardó en arrebatar un Rey a una nacio1!- ninguna que explique lo suficie~te. .
cuando la joven prometida s':lcumbio v~ctima y un compañero á una esposa y un padre a
Las fiestas estudiantiles han sido siempre
ele un accidente. En/ tales cucunstanc1as, el sus hijos.
atendidas con entusiasmo y con ca~iño Y,dePríncipe manifestó que no se casar!a jamás
ploramos que hoy no lo hubiesen sido as1.
si no se le dejaba el derecho de elegir esposa. Las fiestas de los estudiantes.
Y así fué c6mo, al fin, contrajo matrimonio
Agustin Agüer os.:,:.,
Cuando se anunció que los estudiantes de
1

Don Alfonso XIII portando uniforme del Ejército Alemán.-S. M. en traje de Caza.

�tiene poca historia, es nueva relativamente
entre las potencias, en tanto que España ha
sido, no s6lo una vez, sino frecuentemente,
el árbitro de los destinos de Europa.&gt;&gt;
-

-

-

)o{- - --

EI señor de Romero Dusmet
Y SU SEÑORA ESPOSA
melifique los labios y cante en las canciones
de diez y ocho Repúblicas y cincuenta millones
de seres;' mientras rija las almas y la mano
el ideal austero del honor castellano.

I

~eñor, todos los cuentos cuya ingenua fragancia
perfum6 los tranquilos senderos de mi infancia,
contaban de las bodas de un Rey adolescente,
noble como una espada, como un Abril riente,
con la bella Princesa de una isla lejana,
cándida y rubia como la luz de la mañana.
Y estampas lumi nosas, mostraban ya á los do:-;
recibiendo en el templo la bendici6n de Dios,
ya, en una perspectiva ele ensuefio, á los fulgores
del sol, los milagrosos cortejos de colores:
Infantas de pureza lilial y ojos azules,
cu biertas de brocados, de joyas y de tules,
Abades, con su adusta comunidad, Yestida
de blanco y negro (sombras y luz ...... ¡como la vida!),
Señores y Em bajadas, radiantes de oro y plata,
morados Arzobispos 6 nuncios ei:carlata.
Los cuentos terminaban con frases siempre iguales,
siempre de esta manera: ccY hubo fiestas reales;
· vinieren muchos Príncipes de países extraños,
trayendo cada uno magnífico presente,
y la Princesa ru bia y el Rey adolescente
vi vieron muy felices y reinaron cien años.»

II
Señor, Rey de una tierra de clásica hidalgufa,
en donde, en otros tiempos el sol no se ponía,
Rey de esta madre Patria que miran como hijos
innumerables pueblos, los cuales tienen fijos
hoy en ella sus ojos obscuros, con amor,
nieto de cien monarcas preclaros, oh Señor,
en vos miramos todos los hijos de la Grey
hispana al joven símbolo de la raza. Sois Rey
aún, en cierto modo, de América, como antes:
Rey, mientras que el idioma divino de Cervantes

Hemos procurado dar á nuestra información gráfica referente al matrimonio del Rey
de España toda la amplitud posible, y al
efecto publicamos una serie de grabados, reproducci6n ele fotografías de personajes que
mús ó menos directamente se relacionan con
el acontecimiento que acaba de celebrarse con
tanta pompa y entusiasmo en la capital Ibé1·ica, así como vistas de sitios y edificios también en relación con el mismo ¡,uceso.
Hemos creído, por lo tanto, oportuno publicar los retratos del señor Don José de Romero Dusmet, Primer Secretario de la Legación española en l\Iéxico y Encargado de negocios ad iote,·im por ausencia del señor Ministro español, el Marqués de Prat.
Publicamos tan,bién el retrato ele la distinguida v hermosa señora Doña Ana M. de
Rome1:o Dusmet, esposa del caballero arriba
mencionado.

Rey, mientras que las vírgenes de esa América mía
lleven en sus miradas el sol de Andalucía;
Rey, mientras que una boca con celeste reclamo
pronuncie en nuestra lengua sin par un ccYo te amo!,
Rey, mientras de tlnos ojos 6 de unos labios brote
ya el llanto, ya la risa, leyend_o á Don Quijote;
Rey, mientras que 110 olviden al palpitar las olas
el 1itmo que mecía las náos españolas;
Rey, mientras hay¡¡. un héroe que oponga el firme pecho
Como un baluarte para defender el derecho;
Rey, como cuando el manto de torres y leones
cobijaba dos mundos con,o dos corazones;
Rey, en fin, en las vastas mitades del planeta,
mientras haya un hidalgo y un santo y un poeta.

***

lH
Señor, aquetita rima que os trae rni labio ufano,
que siempre se gloría de hablar el castellano,
es de mi bella patria la ofrenda perfumada,
el lírico homenaje de mi México amada,
de aquella noble México que en dos nrnres se baña,
y á quien nue~tros abuelos llamaron Sacm E.~paíía,
lJOrque en ella encontraron la imagen de este suelo,
la mirnia tierra ardiente y el mismo azul del cielo!

Seliora Doña Ana M. de Romero Dusmet, esposa del actual representante de Espafía
en México .
Fot. Clarke, San

LA BU ENA ESTRELLA
DE LOS

'

Príncipes de Battenberg

lY
~eñor, como en los cuentos cuya ingenua fragancia
perfumó los tranquilos tenderos de mi infancia ,
celebráis vuestras bodas, YOS Rey adolescente,
noble como una espada, como un Abril riente,
&lt;'On la bella Princesa de una isla lejana
cándida y rubia eomo la luz de la maiiana.
¿.Qué desear ahora para vuestro contento
sino que todo acabe también como en un cuento;
y pueda repetirse con las sacramentales
palabras de los cuentos: ccY hubo fiestas reales;
vinieron muchos Príncipes de países extraños
trayendo cada uno magnífico presente,
y la Princesa rubia y el Rey adolescente
vivieron muy felices y reinaron cien años!,,
A:'1IADO

:KERYO.

Los cronistas sociales europeos dicen que el
Emperador Guillermo no ve con huenos ojos
el matrimonio de la Princesa Ena de Bat~nberg y Alfonso XIII, aunque, como buen
diplomático, no ha manifestado ni manifestará absolutamente sus sentimientos sobre
esa cuesti6n.
El Kaiser ha mirado siempre á los Príuci~ de Battenberg, según los aludidos cronist.as, como pan-enu.g de la jerarquía real
de Europa y ciertamente han sido afortuna-

dos.

·

Los_Príncipes de Battenherg gozaron en
todo ti~mpo fama por su elegancia, y se puede, decir que esta elegancia ha sido lo que
mas ha contribuído á su buena fortuna.
.Dur~nte las fiestas que precedieron al matnmomo del Príncipe Luis de Battenberg
Hn la hija mayor de la Princesa Alicia de
~ ~n, segunda hija de la Reina Yictoria, el
~nc~pe Enrique de Battenberg y la Princesa
. ~tr1z se vieron por primera vez. Las conf1c1o~es personales del primero cautivaron á
da ~rmcesa y poco después se anunci6 la bo.ª e ambos. No se puede afirmar que la
de un matrimonio entre una Princesa de
f ,ran Bretaña y un Príncipe alemán fuese
avorableme~te acogida por el público inglés;
~lio el Príncipe, que además de ser mny inta gente, era muy hábil en su manera de pores~e con las gentes, hizo cuanto en su mano
h.. uvo para conquistarse las simpatías de los
lJOs ~e su nuevo país. Se hizo naturalizar
COEo mglés é ingres6 en el ejército británico.
n cuanto á la Princesa Beatriz: es muy

~i

Diego, ,.

En otro lugar publicamos el retrato del señor Don Francisco de Icaza, l\Iinü,tro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de
l\Iéxico ante el Rey ele Bélgica, y á quien comisionó nuestro Gobierno para que lo represe11tara en las reales bodas de Su 1fajestad, el Soberano de España.
Grandes son los méritos del señor de Icaza
como Diplomático. En Europa se le estima
en lo que vale, razón por la que el Ejecutivo
de la 1:Jni6n se fij6 en él para la honrosa comisión que le encomendara.
El señor de Icaza llegó á Madrid á fines
del pasado Mayo y fué recibido por Su Majestad el día en que lo fueron los demás representantes extranjeros, comisiona&lt;los para
asistir á las nupcias del Rey.

popular, y como el matrimonio fué muy dichoso, perdon6 al Príncipe que no fuera hijo
de un monarca y no poseyese una gran fortuna. Demostró gran valor como soldado.
Durante la expedici6n contra los achantis,
al Oeste de Africa, murió el Príncipe á cau~a
de unas fiebres.
El Príncipe Luis, su hermano, ingresó cm
la marina real británica y se distinguió en
Egipto en la guerra de 1882. Su grado de
\'icealmirante lo ha ganado del modo más
honroso. Ha inventado varios objetos que se
usan en la marina y ha sido durante algunos
años subdirector naval en el Almirantazgo.
Mandó una escuadra en el Mediterráneo Y
hoy ejerce el mando de la primera escuadra
de cruci&gt;.ros acorazados del Atlántico. Es un
buen marino, á quien profesan gran cariño
sus subordinados.
Los ingleses entienden que la Princesa Ena
ha sido muy nfortunada al verse elegida por
el Rey de España, para que con él comparta
el trono de esa naci6n. Comparando este enlace con el de la Princesa ~Iaud y el actual
Rey de Noruega. y con el de la Princesa ~Iargarita de Connaught y el presunto heredero
de la rorona de Suecia, consideran muchas
gentes de Inglaterra que será el más brillante ele la familia el matrimonio de la Prineesa Ena.
ccEspaña, dice un periodista inglés, es una
de las grandes potencias; ha tenido en feudo
el Occidente suntuoso; ha sido el país descubridor v colonizador de la Edad :Media, y
aún ahora, sin que goce de un primer puesto en Europa, contiene todos los gérmenes
de una futura grandeza.
El mismo título de Czarina, que lleva una
Sefl.or Don JoRé de Romero Dusmet,
sobrina del Rey Eduardo, no es más espléndi- Primer Secretario de la Legación de Espafl.a en
Encargado de Negocios "ad interim,"
do que el que llevará la hija de la Princesa México,
por ausencia del sefíor Marqués de Prat.
Beatriz, puesto que Rusia, después de todo,
Fot. Clarke, San Diego, 6.

�LA REINA DE ESPAÑA
La Princesa · Vitloria- Eugenia de Battenberg
Todos los grandes acontevimicntos merecen ser comentados y tratados por la prensa.
Hoy, con motivo del casamiento real en Espafia, no hay periódico que no comente ni .clf
noticias del suceso; y nuestro semanano,
atento como siempre á los asuntos del dín,
ofrece á sus lectores en esta edición, la siguiente amplia información sobre la personalidad que hact dos días subió al tr,rno ele
Espafia, al lado del joven Rey Don AHonso
XIII, y es desde entonces Reina de ese bel lo
país, donde las tradiciones han guardado fuerza de ley, y donde las ceremonias oficiales
han conservado ese carácter de grandeza que
recuerda sus glorias.
La Princesa Yictoria-Eugenia-.J ulia-Ena de
Battenberg, nació el 24 de Octubre 1le 1887,
en el castillo de Balmoral, en Escocia.
Es la hija única de la Princesa Beatriz y
del difunto Príncipe Enrique de Battenberg.
~o obstante que cuenta con parientes en
las más ilustres cortes de Europa, la Princesa Eugenia y los suyos se encontraban hasta
ha poco en una situación un tanto delicada
con relación á las familias reinantes. Para la
corte alemana, por ejemplo, los Príncipes ~e
Battenberg no han ,wrido tales, en el sentido estricto que le dan á esa palabra.
Sin embargo, los Príncipes ele ,Ba~tenberg
descienden, en realidad, de un Pnnc1pe, Alejandro de Hesse-Darmstadt, el cual estaba
casado morganáticamente con la Condesa Julia de Hauke. Poco después fué · hecha esta
dama Condesa de Battenberg, y por último
elevada á la dignidad de Princesa de Hesse.
La boda de la Princesa EugP-nia con Alfonso
XIII, ha sido para la familia de Rattenberg
una consagración definitiva.
Ena es huérfana de padre desde la edad de
nueve años; el Príncipe Enrique de Battenberg murió á bordo de un navío, de una fi~bre perniciosa contraída durante 1a expedición inglesa contra los Achantis, ele la que él
formó parte.
Educada principalmente por su m~dre, la
nueva Soberana española no ha depd? de
sentir también la influencia de su madrma,
la ex-Emperatriz Eugenia. Cuando su bautizo, que se celebró con gran po~pa en _el
castillo de Balmoral, justamente el mismo ano
que el jubileo de la Reina Victoria, la ~x-Emperatriz Eugenia, retenida eJ?- el cout1~1ente,
no pudo asistir á.la ceremoma y se hizo representar por la Princesa Federico de Hanovre. Pero más tarde se satis.fizo con creces de
lo que entonces no µudo hacer. La ex-E~peratriz Eugenia intimó mucho con su ah1, jada, de la que lleg6 á ser su confidente y á
quien colmó de regalos, prueba patente de su

cariiío y afedo. Dícl'!'e que In exle dejará una grnn pnr'c de sul
Parece ~er un hecho yue ln que
&lt;le Napoleón III ha ejercido Eobtla
da, la hoy Reina de España, una
C'ia en el i:en6do del catolicismo, 7
nia de Battenberg abjuró sin muela
la religión en que se le había e
¡.:in duda, por aquella influencia
ella ejerci6 H1 madrina.
No men&lt; s que la ex-Emperabis
quelÍa á Ena su abuela la Reinafi
Windsor como en Osborne, pa,alt
las temr,oradas tratada y acomie'
fnmentc por sus parientes.
l'na persona de confianza dela
p,esaba en los siguientes términ
lla época, en una carta en que se
la Princesa y de eus tres he
decía, siguen una vida muy
forme á lns reglas que se obse
jos de la Reina Yictoria, pues
crupulos~mente alejadoH de las
tuosidadee mundanas de la corlt
mite que traten con ellos sino
timos y los miembros de la fa
detalle muy significath'o es elf
ordenado terminantemente á J&lt;,
tienen á su servicio que al diri '
1o hagan rn otra lengua rná:s que
La Pr:inceBa y sus tres he
relaciones con los parientes de,it;
cuanto á la Princesa Beatriz, es
adicta v afectuosa con sus d; ,:..í'.i.,
:-u hermana la Condesa de F..?Jl'W:

Su educaci6n.
Como todo inglés de ra1~, la
Ena es aficionada con paSI?fli
los ejercicios fí¡;!cos Y l~ vida
aire libre. La etiqueta r1gu
es odiosa y seguramente que
va á costarle acomodarse al •
que tendrá que vivir en :Mad
bable es que la nueva Sobe
me toda la parte que le sea .
tas deportivas de tod~ especie
do es también, por c1ert?, ID
La equitación, el ya.rhtvig y
mo constituyen se dice, los
' ESPª?ª·.
~
tos 'de la Reina de
Debido á la vida higiéi;nca
llevó en su juventud, la e:x·
&lt;le com,tituci6n ro~usta. Ylés
ble salud. Un escritor mg
se á ella, que tenía «un mara
mento de sol. JI Semejante
muy felizmente la persona 1
ral de la Reina Ena.
Su fisonomía revela un
de hermoso cabello blondo,
muy graciosa y bondadosa,
Aunque sus gustos pe
siempre más por los depürteS

r,

cia' Ena no. ha dejado
. .por esto de adquirir
los necesanos.conoc1mientos. Con ¡?ran dedicaci6n ha hecho estudios de música y de
lenguas extranjeras, de las cuales conoce muchas. Ultimamente, y con notable aprovechamiento, emprendió el aprendizaje del espafiol.

El idilio.
Fué, como se sabe, en el palacio de Kensington, en Londres, durante una recepción
que honraban con su presencia el Rey Eduardo y el Príncipe de Gales, donde la Princesa
Ena se encon:ró por la vez primera en presencia de Alfonso XIII. Hasta eutonces Ena
no había salido al mundo.
Llevaba la vida retirada y tranquila que
hemos dicho, ya en el palacio de Kensington,
en Londres, ya en Osborne, en la isla de
Wight.
La recepción de Kensington, donde conquistó el corazón del Rey de Espafia, era su
primera salida, su presentación en sociedad,
que acostumbramos decir. Y allí fué donde
dió principio el idilio real que había de continuar en Biarritz y en las praderas asturianas ...... en automóvil, y, más tarde, en la
isla de \Vight.
En efecto, fué en uno de esos modernísimos vehículos en donde el Soberano de España hizo que recibiera su novia los primeros honores de su reino. Durante su estancia
en Biarritz, emprendieron varias excursiones
franqueando la frontera española Varios periódicos enviaron á aquellos lugares una pléyade de listos repórters que·habían de informar á sus lectores con toda exactitud de
aquellos paseos históricos.
A ellos debemos el no ignorar que la Princesa acostumbraba llevar falda de paño azul,
blusa blanca y sombrero canotiet; que Miss
Cochrane le servía muy á menudo de capirote, y que, algunas veces, otro miembro de la
familia de Battenberg tomaba lugar en el automóvil al lado de los novios.
Así visitaron, siempre en esos coches, Cambo, Bayona y San Rebastián, donde se encontraron á la Reina madre de España. En
Cambo los novios escribieron una prodigiosa
cantidad de tarjetas postales ilustradas; y el
Rey, que tenía deseos de reir, interpeló á un
campesino que se hallaba al borde del camino, diciéndole:
-¿Ha visto usted al Rey de España, amigo mío?, dícese que debe venir hoy á Cambo
en automóvil.
A lo que el campesino respondió:
-No, mi buen señor, no le he visto, y sin
embargo, tengo el gusto de ver hoy, por primera vez en mi vida, á un Rey.
Las excursiones repetíanse diariamente,
así como las aventuras, los descubrimientos
Y algunas veces también, por parte de Alfonso XIII, 1rnevas travesuras.

El 29 de Enero, la Reina María Cristina
fué á hacer una visita á su ciudad á la Princesa inglesa.
A su llegada, abrazando con su mirada al
país de su nuera, exclamó:
lt is very p,·etty here. Después, al despedirse, escogió una flor de un ramillete qu,1 Bevaba en las manos y se la ofreció á la Princesa
Ena. Esta, por toda manifestación de agradecimiento, tomó en sus brazos silenciosamente á la Reina María Cristina.
La continuación del idilio en Mouriscout
y en Biarritz, fué una poética entrevista en
la isla &lt;le Wigbt.
La isla de Wight es considerada como el
jardín florido de Inglatena, es una tierra de
verdes praderas, en que se alzan las bellas y
confortables viviendas de los que se apartan
del mundanal ruido, para gozar en medio de
los campos de la dulce tranquilidad de la vida, desligada de las pasiones que ensalzaron
Horacio y Fray Luis de León.
Bajo aquel cielo purísimo, y entre los ramilletes de árboles siempre verdes, escribió
el noble y delicado Tennyson sus «Idilios del
Rey,,&gt;heroicos poemas, en los que se reunen
de un modo admirable la delicadeza y la armonía.
Todas las casas que se encuentran al paso
tienen jardín, todos los jardines están admirablementP- cuidados, y los caminos que unen
á los pueblecitos de la isla parecen paseos.
To&lt;lo resplandece allí de limpio; no se encuentran pordioseros, ni gente mal vestida.
Las jóvenes que se ven á través de las verjas
que rodean los hotelitos, son bellas, y los niños que juegan en las enarenadas plazoletas,
festoneadas de flores, presentan en sus mejillas sonrosadas el aspecto gratísimo de la salud y de la alegría.
Allí continuaron las agradables excursiones en automóvil y hubo otras en ~·ate. Poesí~, lujo, liJIOd; un Príncipe thnona,1t, que
fmt de la i:it1's.~1·; una abjuración en San Sebastián ¡ una canastilla de boda. espléndida: basta con eso para hacer soñar deliciosamente á todas las jóvenes modernas.
El Rey Alfonso ha siclo considerado como
un enamorado modelo.
Las circunstancias de su cortejo- que se
ha efectuado ante las miradas de todo el
mundo-han sido tales, que habrían desconcertado á un Príncipe de impulsos menos
generosos y naturales. Nada ha logrado interrumpir la expresión de sus emociones.
Por ello es que se dice, que los amores del
Roberano español han tenido más de idilio
que de negociación diplomática.

Según los datos de un estadista parisiense,
hay en Inglaterra 60,000 mujeres que viven
del periodismo, 12,000 en Alemania y 2,193
en los Estados Unidos.

�so con su prometida, respecto á la estancia de
Ena de Battenberg en Osborne. El Nwvo
Mundo, de Madrid, de fecha 2 de Mayo, de~·
cía:
''La vida de S. 1\1. en la isla de Wight ha
rontinuado deslizándose tranquila y sencilla
en la misma forma que en nuestra informaeión de la última semana dijimos. Esos días
I
consagrados al amor, han de quedar grabados, sin duda, en la memoria de Don Alfonso. entre los más felices de su vida.
l'no de loa .~port.s en que entretienen su
tiempo el Rey y la Princesa, es el jm;go del
.&lt;Jolf, que ésta enseña á S. M.
En las excursiones que hace el Rey en automóvil á diferentes pueblos de la isla, es cariñosamente aclamado por los habitantes.
Con frecuencia, lo mismo en ellos que en
Cowes, entra en las tiendas y compra. regalos
para su futura esposa.
Los palaciegos que acompañaban á Don
Alfonso, se muestran á veces intranquilos al
vérle salir solo por las calles y camino~; pero
la prensa inglesa está acorde en asegurar que
la persona del Rey de España no corre en estas excursiones el menor peligro.
Además, agentes de la policía espaflola (,.
inglesa velan por la seguridad de nuestro Soberano.
Por su parte, el pueblo inglés se muestra
f
encantado de que Don Alfonso haya ido á
.i
hacer el amor á su prometida, según las costumbres británicas; y Don Alfonso procura
!
ada ptarse á ellas como muestra de cariño ú
la Princesa. Los periódicos han anunciado,
entre otrai;: cosas, que ha cambiado su desayuno habitual por lmal~fn.,t, al uso británico. En cuanto á las excursiones hechas por
el Rey y la futura Reina, he aquí algunas:
S.M. eon uniforme de Capitán General de la
El día 21 recibió el Rey en el c&lt;Giralda» á
guardia del Rey
las Princesas \'ictoria ltugenia y Beatriz.
Estns llegaron al yacht á las once y cuarto.
IDILIO REGIO Don Alfonso lal:l aguardaba allí vestido de
Almirante. :El &lt;,Giralda" estaba empavesado
y arbolaba la insignia real, f,;f\, AA. fueron
EL REY Y LA PRINCESA ENA
recibidas con salvas. Les fué pre.sentada la
oficialidad
y visitaron detenidamente el buLos periódicos dieron en llam:ir idilio reque.
gio á las primeras entrevistas de Don AlfonCuando tomaron la chalul a para rrgresar
á tierra, fueron nuevamente saludadas con
salvas y aclamadas por la tripulación.
El mismo día visitó Don Alfonso el ,&lt;Club
Royal," que le había nombrado miembro suyo, y fué cumplimentado allí por multitud
de personas de la más alta aristocracia inglesa.
La Princesa Yictoria volvió al yacht «Giralda" el día siguiente, domingo, acompañada, por una dama, y oyó la misa en él.
Más tarde, el Rey almorzó con la Princesa
Victoria y Beatriz, en Osborne, y por la tarde fueron á visitar las ruinas del histórico
rastillo de Carls-Vrooke.
El lunes, Don Alfonso fué con el «Giralda» á Portsmouth. Recorrió la ciudad é hizo luego una detenida visita á los astilleros.
Lo examinó todo con niucho detalle, enterándose minuciosamente de los trabajos que
allí se hacían. El alto personal de los astilleros que le acompañó en la vísita, quedó
admirado de los grandes conocimientos de
marina que Don Alfonso posee.
El miércoles hubo en Osborne una gran
recepción en honor de Don Alfonso XIII,
ofrecida por la Princesa Henry. Fueron invitadas al acto las guarniciones de Portsmouth y las principales familias de la isla de
\\'ight; entre todos cuatrocientas personas.
El jueves, los Príncipes Leopoldo y Mauricio de Battenb1irg acompañaron á Don Alfonso á visitar el cuartel del primer batallón
de fusileros de Park-Hunt. El Rey, que vestía traje de calle, fué recibido con los más
altos honores militares y á los sones de la
Marcha Real. En el patio estaba formado el
batallón. El Rey vió luego á los soldados
practicar ejercicios gimnásticos. Le causaron
tan
excelente impresión, que manifestó su
S. M. con uniforme de la Marina Alemana

(

"LUCIANO," DE JOAQUIN DICENTA

No ha muchos días que Re eRtrenó en el
Renacimiento esta Yieja obra, nueYa para
nosotros. Asistimos á ia representación, el'l céptiros y desconfiados. pues, salvo el«.Juan
José,)) creíamos que Dicenta no tenía otrn
producción teatral que se elevase á la altura
de éste. Así es que fué grande mi sorpresa,
\'uando desde las primeras escenas i-e esbozó
un hondo sentimiento ele Yerdad y de belleza que impresiona y que conmuevP. Se me
as~ra .que Dicenta llevó un episodio de su
existencia y esto)' dispuesto á creerlo, porque hay en esta labor un natnraliRmo sinrero y vívido.

\

ciano y entonce~ ella le arrnja á la cara stis
dicterios inflamados de cólera .,· de despecho.
Le acu::a ele proceder ai-í para lograr su¡; propósitos amornsos cerca ele usu amiga, de e:m
extrn.v.,gante duque·a.i, Luciano no se &lt;lefiende, ¿,para qué? es verdad que la ama. que
se aman, pero ella es bon rada .v ¡;us cspíri tu;:
solamente han eelebr,1do las nupcias &lt;le ¡:us
anhelos hl,tncos..folia se retira y vuelve en
seguida, y al encontrará la ri mi' rn l,ra.zos de
la madre ele su esposo y llorando por la renuncia que hace de su felicidad y de su cariño,
pero que ella interpreta de diferente modo, se
indigna, acrecienta la maldad de su ser v en
torrentes de anatemHR punzantes C01110 afilados dardos, increpa, insulta y mata, sí, mata
á la madre de Luciano, c¡ue enferma df'l corazón, la ahoga la congoja y aplasta el C'ho-

'

f

~P.'Mli"'"/

~us fuerz,1s. lo agobiaron casi ya en la cmnbre
susµirada. El dl'~Pnlare, ele corte romancesco, aunque vi~lnmhraclo allá por los comien zos del clram:i. deja hond,, y persistente im}Jl'l'8ión. Sin Rer un proclip;io de análi:;is, se.
nota en la procluc&lt;·ión de Dicenta un algo de
anatomía soc-iológica -:,' otro algo de psiquis,
que, eomo (lecimos, muestran observación y
e:::tud io.
Yi rginia e;;tuvo ad mi.rabie en ~us cortaR
e8cena8, sobre~aliendo en la del estudio, entre elln y Cardona. En el segundo acto lucic'.i
un hermosísimo traje y un &lt;'oqueto sombrero, que alborotaron, es la palabra, á todo el
bello sexo. Yo tuve que cambiar de lugar y
pasarme {t 1,tra luneta, porque unas señoritas
que se hallaban dctr(1s de mí, no me dejaban
escuchar palabra de Jo que se decía en esqeni:i, comentando el lindo atavío que exhibi6
\'i,ginia .
La Sri ta. Luj.'tn, «.Jul ia," comprendió bien
su anti p(,t i('() papel, su brn yúndolo perfectanwntr. t:1ntn por HU talento artístico euanto
porque lo hizo mohina.
La :-3ra. ?l[onreal, y l'nrdona y Solares,
cum¡,liemn dcbid:uhente.
R.D1ó:,.;

S. M. con uniforme de Corenel del Ejército
alemán

---):o:(---

propósito de hacer introducir la gimnasia
estilo británico en los cuarteles españoles.
El viernes, Don Alfonso y las Prin
Victoria Eugenia y Beatriz realizaron
excursión á Southampton, haciendo la
veHía en un destróyer.' '

!

RJ\'EROLL.

COSAS OELl 1Y!Uf&gt;IOO

IIay seres que nacieron
pnra hacer daño,
y otros que ¡;úio existen
para ,iguantarlo~.
.\sí ancla el mundo :
unos haren la:- ~ogas
y otros los nudos.

,'

lI LWIBElt'fO

)llRA \'ALI ES.

- - - ) : o :( - Don Joaquín Dicenta, alto dramaturgo español.

S. M. con uniforme de Capitán General
de infanteria,

La historia es tri~te y, por lo mismo, real:
yo creo que la tristeza es la vida, y apoyo mi
1d~a en c¡ue siempre las obras de sufrimiento,
mientras más intenso es é5te, son más perdurables: Don Quijote es mns doloroso qu(\
el \\'erther. El dolor, desde que la humanid~d es humanidad, siempre ha sido, es y sera, el dolor, en tanto que los goces rambian
&lt;le aspecto como la serpentina de coloret'.
l~n.artista, de modesta cuna, pero de eleva&lt;lo intelecto, se casa con una mujer rica,
que no. comprende el arte y que desprecia
cualqmera manifestación de éste. Poco á po('O ~ va formando en el alma de la espom un
sedimento de rencores, que al estallar hieren
cruelmente al mari o en suf'l afectos más puros, en su devociéin: el amor á su madrn y el
am?r al arte. rna amiga de la infancia, una
ª.1!11ga suya, mujer dotada de alta compren81.0n, de levantado sentimiento estético, es la
piedra que da la chispa. La vanidad, los celos,
1mpul~n al carácter indomable é impetuoso
de Julia á extremas resoluciones. Desprecio
sobre d.esprecio que acumula rnbre la mttdre
de Luc1ano, precipitan á éste á la separación;
mas la esposa lo sigue hasta la nueva casa y
~ítende que vivan juntos, por temor al riculo, á lo que diga el mundo. Se niega Lu-

que. Luciano llega á recoger el último 8uspiro de su madre, y en furioso paroxismo arroja
á su esposa y clama desesperado: estoy solo;
solo para la vida; solo para e] llanto; solo
para el dolor. ((Estoy t'ontigo, -arguye dulcemente la amada, -ven, Ynrnos á rezar sobre
el cadáver de tu madre.n
La obra c&lt;prcndió,» romo se dice en jerga
ele bastidores. Tiene suficientes elementos
para ello, y el principal es E'l amor filial que
palpita en toda la pieza.
La acción se desenvuehe con suma naturalidad, esbozándose de cuando en ruando
uno que otro efectism o, no muy ligero por
cierto. La exposición, que está hecha de mano maestra, no és lfoguicla, sino animada,
contra lo que generalmente acaece. El enredo,
concentrado en el segundo acto, es en verdad
bello y emucionante. Se respira en todo él la
pasión en diversas formas, ) sus situaciones,
bien buscadas y sin amaneramientos, son, en
su contraste, conmovedoras. Hay aquí un
símbolo: una escultura que representa á un
hombre animoso y joven, que marchaba hacia
la cima, cuando se sentó á deEcansar, con tan
mala suerte, que lo hizo cerca de 1111 vivero
de reptiles, que uno á uno fuéronse anudando
á su cuerpo de púgil y en la multiplicidad de

DE LA CIMA A LA SIMA
\'eces hay que nuestro orgullo
nos alza y clevit tanto,
que el mundo cntno noi- llama,
primero que amigos, E"abios;
y por la misma razón,
clespt1és de vernos muy altoR,
nos baja de u1, golpe solo
ele ¡;a bios á menteralo~.
H EHinERTO )lIHA\' ALLE:-\.

- - -):o:(--EP I GR AMA

Y tú, ilustre Baltasar,
digno (·mulo ele l'i,/IN,
que has empezado{¡ creer
cuando empezaste {l dudar,
¿,cómo pretendes probar,
en tu ciego frenesí,
que todo termina allí
donde la vida termina,
si el juicio que te ilumina
no sabes si es juicio en tí?
HERIBEU'fO )IIRAVALLES.

�LA lNF,1,NTA MARIA TERESA,

balón: Cuartelad o; primero y cuarto
jo, tres leopardos de oro, que son •
terras segundo, en oro, un lc6n rojoa
ble trechor del mismo color de ~
tercero, en azul, un aspa de oro que
Jrlauda. En eecus6n, cinco faj~ de
cinco negras, cargado de un clarelfn6
Yerde, puesta en banda, qutJ recue
jonia. Y por último, corona de Printa
glesa, con cuatro cruces abiertas y
rones.
ltste escudo de armas de S. A. R. k
cesa Victoria Eugenia .Julia Eva Malia
tina de Batte11berg, ha sido revisadoJ
hado por S. M. el Rey Eduardo de
rm en Febrero de este año.
La divisa del escudo es: «In t.e,
spero. J&gt;
En las banderas, el escudo de · '
colocado sobre las armas peculiarede
terra, y la bordura general flobre Jil
&lt;+ran Bretafia.

Hermana de Don Alfonso XIII.

CASA BATTENBERG

El escudo de la Princesa
Se compone ele cuatro &lt; 1iartele¡;. En azu
un k•ón burelado ele plata ·" rojo, coronado
de oro, borJura mu,v estrecha de estos esmaltes; plata y rojo (. por lit taRa clu los Landgraves de HesRe ). Segundo y tercero, en plata,
dos palos dr sable negros, rle la casa Battenberg, y bordura general roja con ocho leopardos de oro, concedidos recientemente para
su escudo á la futura Reina de España por
Eduardo VII de Inglaterra.
Sostienen el escudo dos leones de oro, cada
uno con unn. bandera. Este tiene el Riguiente
0

•

------

-t-

fllp!!JjQ §CA •

EL PRINCIPE LEOPOLDO,

Hermano ·de la Reina Victoria·

F.L

PRINCIPE MAURICIO,

Hermano de la Reina Victoria-Eugenia.

Plaza de toros donde se verificó la corrida en honor de SS • .MM,-El Palacio de El Pardo.- Prado, donde será el combate floral.- Real Palacio de Ma:rid.
'
-San Sebastián, Playa de Bafioe,-San Ildefonso (La Granja),-M.onasterio del Escorial.

�I

Vengo al solar ilustre de tus abuelos
hoy tan rico en blasones como en anheios
¡ oh Rey! cuando en la fiesta de tus amor¡s
la ventura derrama todas sus flores.
Vengo del continente donde en un día
probaron tus mPsnadas su valentía·
donde llegó, pujante como una ola '
la fuerza de la hidalga sangre esp~ñola ·
donde Cortés sus naves hizo pavesas '
en la menor grandeza de sus grandezas
donde sonrió Cuauhtemoc sobre labras~
como 3:1tanero símbolo de su gran raza,
donde Junto á sus lagos, limpios y tersos
vivió Netzahualcoyotl pensando versos!
Veng0 de allí, de aquellos vírgenes lares
donde suena el rugido de.los jaguares,
á que celebre el e::o de mis canciones
el despertar glorioso de tus leones.
Traigo 1:1na lira~ cuestas, ruda y salvaje,
como m1 mar, mis llanos y mi boscaje·
traigo mi amor inmenso por esa Españ~
que llena cada siglo con una hazaña ....
Traigo una piel de tigre y una rodela
para tí, y en el fondo de mi escarcela
un rubí tan enorme que ya me agobia:
¡ ~ un beso de América para tu novia!
Se lo traigo desde esas tierras lejanas
con un ramo d ~ rosas americanas.
II
¡ Oh mancebo monarca! Va mi saludo
hasta tí en mi leng_uaje sencillo y rudo;
hablo como un cacique de mis montañas
hablar~ al Soberano de las Españas,
y en m1 lengua en que vibra la frase fiera
del indio y la gallarda dicción ibera,
te diré unificando mis fuerzas todas
lo que pienso en tu alegre fiesta de bodas .
Ella es como una fiesta de la Esperanza
'
es una aurora mvea
que á ver se alcanza'
desde la erguida torre de tu ca~tillo,
en que ya las espadas duermen sin brillo,
en que las armaduras se han oxidado
y donde en un obscuro desván, cerrado
está un libro famoso, libro de acero,
constelado de hazañas: el Romancero.
Hay en tí una promesa, Rey en capullo:
todo lo espera España del amor tuyo ... .
Tienes savia de ensueño, tienes el ansia
del porvenir .. .. Volaron desde tu infancia
sobre tí, incertidumbres y profecías
de futuros alientos y nuevos días ....
Y al despertar al mundo, joven y fuerte,
con desdén de monarca viste á la suerte,
y fuiste como un brote de vida sana
ceñido por la vieja·corona hispana.
En deliciosa frase de sabor ático
te llamó Amado N ervo: "El Rey Simpático."
Dijo bien el po~ta: simpático eres
así, lleno de amores y de poderes
como un David que canta mientras gobierna
soñando en una dulce sonrisa eterna ....
David eres, Alfonso .... Guarda tu honda,
y besa á tu adorada Princesa blonda!
Tu vigoroso aliento de primavera
te empuja hacia la lumbre de la Quimera;
sientes en tus arterias hervir el brote
de la noble locura de Don Quijote,

y vas á donde quiera la voz te llama
a.e Dios, de tus banderas ó de tu dama,
¡ l'u dama! Tu cariño caballeresco
·
tu anhelo siempre virgen y siempre fres •
¡ cuántas veces soñaste con el destello co,
deslumbran te y dorado de su cabello!
¡ cuántas veces soñaste con sus pupilas
azules, muy azules y muy tranquilas!
Sabes amar y sueñas ¡ oh Soberano!
y en esto, Rey Alfonso, yo soy tu hermano
Bajo el oro bruñido de tu corona
'
un ideal celeste no te abandona
y hay un n_ombre divino que adoras: ¡ Enal
como el Cid ~mó el i:ombre' de su Jimena. ...
-¡ Oh ~nsuenos lummosos de ansia infinita,
románticas locuras .... ¡ Oh Marr;rarita
Beatriz, Ofelia loca, dulce Eloí~a .... '
todas pasáis cantando como la brisa !... .
Dulcinea, Leonora, Noemí, Roxana ... .
todas sois como un cielo por la mañana!Sabes am~r, Alfonso: Tu primavera
florece baJo el oro de una quimera ....

rn
Hoy tu.España, señora de horca y cuchillo,
baja el puente en su viejo feudal castillo,
lleno de muertas glorias y tradiciones
que guardan dormitando sus dos leones.
Suena un clarín el toque de vasallaje
desde la altiva torre del homenaje ....
¡ Vienen la castellana y el caballero!. ...
¡ Abre sus viejas páginas el romancero !
Brillan las fuertes hojas de las espadas
y fulgen las cimeras empenachadas.
El obscuro castillo de sol se llena
con la duke mirada, clara y serena
dela Reina consorte que flor parece
prendida al regio brazo de Alfonso trece ....
¡ Oh feliz Rey Alfonso! Bien haya el día
en que á su amor rindióse tu bizarría!
Es rubia como el oro de los trigales,
es rubia como todos 108 ideales ....
-- Greatchen espera á Siébel en la ventana
y es rubia, como es rubia también Roxana
y Beatriz y Eleonora, Laura y Julieta,
¡ todas las que son rsueño de algún poeta!··
Haces bien en amarla. Su sangre viene
de la sangre de Shakespeare y Mil ton. Tiene
la romántica cuna de Lanzarote,
el caballero primo de Don Quijote.
Es el sol de su larga guedeja blonda
el sol de la intachable "Tabla redonda;"
Merlín la trajo al mundo por rara senda,
y hay en sus ojos vagos una leyenda!
Cuando tu mano enlaces con la pureza
de la mano de lirio de tu P rincesa,
cuando juntas tu sangre noble y bravía
y su sangre, prolonguen tu dinastía,
irá el leopardo insigne de los britanos
al par que los gloriosos leones hispanos
y dirán asombrándose las naeiones:
Han unido dos razas dos corazones;
dos pueblos han unido sus esperanzas,
en la alianza más firme de las alianzas:
¡ los ha unido con lazo fuerte y fecundo
el amor, soberano dueño del mundo!
.A~'l'OXTO

.:\IEXDTZ EOLIO.

Mérida de Yucatán, 1906.

�~7
pre~iones de una visita hecha á la e -E
ratnz en la «villa" Cyrnos, llena de\io~~e~
perfumes, pe~·o llena también de los recue~~lj,c:
profundos é imponentes de una vid t . .
ten~a como ha sido la de la Ernpe ªt :i,n
O'ema l fi
, .
ra riz üll:
r' ~ gura mas Y1brante de mujer del r:;ibl lod~hIX, la (jlle gufitú las embriaguereR clt&gt;
a 1c a y del dolor.
' ·
.Matilcle oerao fué recibida por la F
.
tr1z
Eugenia
ton
el
eariño
de
un
"t°:'1pernl l
·
a an 1gua y
e~'l andstad, Y ambas hablaron largas hora~&lt;:
"~n o recuerdos y páginas de su e ...
tencrn .
XIH.Y der:;pul:S de los recuerdos la ae .. 1 .
1•ntora qmso
· conocer la opinión
' de la
n m,1 CBe re ia
~cerca ~e acontecimientos y suce!os~¡~
.ic ua1I ad, siendo uno de éstos el enlace de
Don A_lfonso XIII con la Princesa Victorh
Eugen,1,3 • rnbrina de la Emperatriz.
'
-d.'.cH1 .... Estoy contenta ...... Contentí,.ima
-, · !JO
· con su voz cristalina
~
. 1a ex · Eropera t nz
el• ~nstmulanltI;·-1\Ie llena de alegría este 'ras;IT·ucn "&lt; e
· da ....
, , :1.('y de EsJ)aiia' con m1· a h'JJa
,:m1&lt;; lll;t~, cuanto que es un acontecimiento
singu :m::;1mo. ¡Quién me hal,ía de d ,. .
h~?e c1nc~1enta años~ á n1í, espaliola, qu(; el~;~~
~1 ~ncesa .rnglesa sena un día Reina de Es pan~ .. Y, ::;m .em~)argo, esto, que entonces hul~1eia paree do imposible, va á realizarse hoy
rnusando el hecho tanta alcO"rÍa e11 )l'c·pa.:. '
o
"" ua
•"&lt;&gt; mo en I nglakrra.

T;n-

~ªtª

::}Júiia, ~~ ~ , u 4 ~ ,
~t/dd%,

Anécdotas de actualidad
,\ lgún tiempo antes de que ,\lfonso XfTI
crnprendiera su viaje á Inglaterra, se encontró una tarde con una vieja que le intereRÚ
por sus modales y su fisonomía. Como quisiera regnlarle algunos duros, ella contestó
con desdén, rehusándolos :
-Rey, guarda tu dinero. Mi raza es mús
antigua que la tuya, pues soy la última descendiente de los almoravides que reinaron en
Marruecos y en el Sur de España, durante
l0s siglos XI y XII. Yo soy quien te voy :l
rep:nlar una moneda de oro.
Y diciendo y haciendo, la mujer dP.slizó
en la mano del joven Rey un zpquí que tenía grabada la efigie de Isban, hijo de Tache:fiu, último Rey de los almora vides, muerto en 1747 por los almoades.
-Conserva toda la vida este talismán ,
~gregó, pues te preservará de los mayores-peligros. No existe más que otra moneda igual
á ésta. La he dado á una joven admirablemente hermosa que pasó por estos lugares á
caballo, cierto día. Yo había caído á un
Ya11ado y me había herido la cabeza. La
hermosa ·joven, á quien llamaban Alteza sus
acompañantes, bajó del caballo y me vendó
la frente con su pafiuelo. Rey, si alguna vez
hai,; dr. casarte, no lo hagas más que con esta joven, pues sólo ella te hará feliz.
Este suceso corre en Madrid de boca en
boca. f-\e asegura que Alfonso XIII mostraba
al Presidente Lou bet la moneda de oro relatando su historia, cuando ocurrió la explosión de la bomba en la calle de Roban, en
París cerca del uoche que montaba el Soberano ,y e1 primer Magistrado de la Rep6blira franr.esa. Dkese también que el Rey Alfonso supo en Londres quién era el poseedor

c1el otro zequí. La joven admirable
hermosa, y admirablemente buena, que
dó á la \'irja con su pañuelo, no es otn
la Princesa Ena de Batt~nberg.
Y de allí las actuales bodas real~.

- - ---Según la leyenda, Júpiter envió á
teo, en hono1· de su libertad por H
un anillo en el cual estaba engarzado unPf
dazo de la piedra á la que Prometeo habfa tf,
tado anteriormente encadenado.
En la mitología del Norte, el anillo-.
boliza el puente de éste al otro mundo, 6
S. M. con unifo rme de Capitán General
gún otra idea, el arco-iris, símbolo de
de caballería
nidad. De aquí, es claro que desde los ·
pos 1ds remotos el anillo ha sido el sím
~t
de eterno recuerdo. Desde los primeros
con la Princesa Victoria
del Cristianismo, el anillo ba sido un&amp;
según la Emperatriz Eugenia
ciosa promesa de fidelidad, el talism'dos almas formando una sagrada vida. •;n ~l perió~ic~ el Uivrno, de8cril,c l,1 gca escritora italiana Matilcle Serao, las im.
unión.
La costumbre de usar el anillo de
el cuarto ~edo de la mano izquierda,
su origen en el Egipto, de donde lo
los griegos, y de éstos los romanos. ~
cuarto estaba dedicado á Apolo, el Di
Rol, y el oro era un símbolo adicional
Además, se creía que el dedo d~ Apow
ba en conexión directa por medio d~
\1
vio con el corazón, y era muy propio
emblema de una unión de amor desean
este dedo. Otra teoría es que el anillo
signo de esclavitud; y por Jo tanto.
do en la mano izquierda, como la m
débil. En Alemania, el anlllo de
miso á menudo sirrn para el de bod
do u~ado en la mano derecha hasta el
monio v entonces en la izquierda.

PENSAMIENTO

,Lo::; culpable~ por amor, siempre están
mas ce:ca de alcanzar de Dios el perdón que
l~s deh?cuentes ~mpulsarlos por otras c;usas
aJenas a este sentuniento.

ro•

'

.

EL PRINCIPE ENRIQUE DE BA

Padre de la Reina Victoria-Eug8
DON ALFONSO XII,
Padre del actual Rey de España,

S. ~1. con uniforme de Capitán de Marina
y banda.

utrimoaio Jon Alfonso Xlll

\

S. M., con uniform d
. ,
To· ,e e Cap1tan General y
ison de oro,

1

DoN FRANCISCO DE !CAZA

Ministro de Méxino en Alemania y Enviado Extraordinario de nue tro Gobierno
para representarlo en las bodas reales de S.M.
Don Alfonso XIII.

.-Y ¿es verdad-preguntó la curiosa e,cntora-9ue Vuestra Majestad ha tomado
parte activa en las negociaciones preliminares de esa boda, como se asegura?
-¡Bah! Lo dicen, pero .... .. no es verdad
-excl~m6 la Emperatriz vivamente. -Y ¡:;i
fuera cierto, no cabe duda que me vanagloriaría de ell.~...... Pero no es verdad ...... ¿Sabe
uste~ qm,ei:i ha combinado este matrimonio
tan s1mpallco? Alfonso vino á la Corte de Inglaterra quizá porque se trataba de ver si f:e
podía cm~c~rtar su matrimonio con la 1'1 inc~sa Patricia de Connaught. Los jóvenes se
vier?n·····: pero no simpatizaron. Pol'el contr.~no, el J?ven Rey, vehemente (, inquieto.
fiJo. sus miradas en una arrogante doncella
r~ ~rn, elegante, rosada, que le sonreía: la
I rrncesa de B~ttenherg. ~e conoeiero11. bt'
bu~~aron, Yolv1eron ú verse, hablaron .... . )1 i
ah1Jada e~ mujer !llªY inteligente..... El amor
b~o~? de 11n~1;ov1so y en el joven Rev se conVll'tJO en paston arrolladora, loca .. .'... Ya lo
v~ ustc~. ~o soy yo quien ha hecho esk matr1m,c~1~ .. ... . ¡Ha sido el amor!. ..... La Reina Cnstma está complacida del enlace y los
grandes de España, á pesar de su e~píritu
conservador, se dejarán convencer por la belleza Y vivacidad de la futura Soberana. ,i

S. M.~con uniforme de Hú1ar.

�.

Real Palacio del Pardo.-Salón donde tuvo lugar el solemne acto de las capitulaciones de SS. MM.

Hombres de empresa, y de espíritu sano
de es1)('culnción, c:onstruyen á gran prisn fueSOLUCIO~ DE UN SERIO PROBLEMA
ra de la ciuda&lt;l, habila&lt;:iones cómodas, de
renta económica ó de reducidos precios de
venta, poniéndolas al alcance de las clases
Los propietarios de finca:; urbanas han he- media y menl-'sterot'a.
Xaturalmente, el yecindario dt&gt;l México
cho &lt;le uua e,peculaóó11 lícita, co1110 es el
\'it-jo
y aun el de la parte nueva de la capital,
arrendamiento &lt;le habitaciqncf'.', un &lt;lesenfrenado me&lt;ltu para extorsionar al i11qui- empieza á emigrar &lt;lispen,ándose por los alred, dom,, fijando su re¡,.idencia en los pueJino.
El problema parecía ele dific.:ilíéma i-olu- blos del Distrito, en donde Fe han formado
1.:ión, puc::; se hu vi~to &lt;Jlll', mie11tn1i-: 111:'1¡.; in- centro.,; de pohlaci(m con amplias ,v cómoda,
crl'ml•nto torna el l·~pírit u de con.-t1 t1t&lt;.:iú11 y habitac.:in11e:,; y al alcance de toda8 las f:1mireeJifü-ación, al grado de que la tiud:id i:;c l11t Jias que hai:,ta la frthn hal,í:rn sufrido , J nrnrextend ido últi11rn111u1te c11 todas dirccc·io11e~ tirio de lwhitnr las rnal a&lt;"ondie;io11ad:1s vcy li:L ts('alado la n lturn c1Jll su¡; cdi licios de cinclaclcs de la ciudad, YiYienclo entre cuatro
vario:; piHof'.', los precios d1• arrenda111it'11lo ¡,:,redes el)tt echai-:, cumo ot-lioncs en su conhan suui&lt;lo al par (JUC )ns hauitUCÍOllC:, Ull - cita, rct&lt;piran&lt;lo aire impuro y Ein luz, sin
n:1,ti laciún sufiri&lt;'nte y pagn ndo por arrenda111c11ta n.
El problema 11arccía insoluble, pero cmpic- 111ie11to sumas que ~ig11ifk111 {t Yecc~ la mit}1d
ó poco mús de Jo:; presupuestos &lt;le entradas.
ia {t resol ver:-e.
De ()~to, een tros de
r==~===;::~~==;==r=~~·~··~-~---.. - '."", - ~ población, uno de los
nüs i 111 portan tr~, es
la colonia tic 1cEI Impareial» por sus magll íficas condiciones.
Es propietario y
fu ndador de la colonia, el Lic. Rafael
Reyes Spíndola, editor de los peri6dicos
de las Damas, y á eso
se debe que lleve el
nombre de uno de estos diarios aquel centro de poblaci6n.
La colonia cuenta
con saneamiento, pozos artesianos q u e
producen agua en
abundancia y una fila de jardines, á uno
y otro lado de la calzada por donde cirIglesia de San Jerónimo, donde se verificó el matrimonio de SS. MM.

Las nuevas colonias de los alrededores

,

culan los trenes eléctrico~. La
situada en el punto más sano del
Federal.
El silencio es l:i elocuencia del
que su lengeaje es el alma.

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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...

NUM. 24;

Ell Ul.tTif{O EfdPE~.R.00~ AZTECA
p

'J"
lT,

' : ·EN'l'E

F P.·

SE CONMEMORARA EL ANIVERSARIO DE SU wlUERTE

·,al que sirvió para vaciar la estatua del monumento erigido al héroe, en la .Reforma.- (Aotonlo Maya, fotógrafo, San José el .Rul, 16 ¡

�Por Tlalpan.
El ardoroso sol, ese sol cruel que, dejando
caer á plomo ígneos rayos que parecen saetas
candentes, amenaza abrasar la ciudad, ha
hecho que los habitantes de esta buena metrópo~i se vayan á bmcar sombra y frescura,
al mismo tiempo que sanas diversiones y ratos de esparcimiento en los campos, ~n los
risueños pueblecillos que bordan el valle de
México y que se tienden al pie de la gigantesca cordillera que nos cerca por el Sur y por
el Oeste.
Entre ellos está Tlalpan, la linda, la apacible Tlalpan, que se recuesta muellemente
con sus cármenes encantados y floridos, en
la falda anchurosa del escarpado y brumoso
Ajusco.
Pero Tlalpan, muy concurrida, muy animada, muy alegre antes, está hoy triste y si.lenciosa; está de duelo.
.
La desaparición del mundo de los vivos
del hijo único de un m_atrimonio. allí ~u:'·
apreciado y muy quendo allí, tiene afligidas á las familias.
Por eso, á pesar de la animación que se
ha pretendido darle con una .feria que en
Tl11,lpan se celebra, esa hermosa villa, fresca,
sombría, que se esconde entre los ~osques
como .ttn nido de alondras y que encierra en.
su seno casas magníficas con huertos llenos
de manzanos, de perales y de castaños y para mí recuerdos dulcísimos que me hacen
amar ese sitio con predilección, está en la ·
actualidnd callada, demasiado tranquila .....
De allí, y tal vez sólo por el momento, pero así es, han desaparecido los paseos, l~s
goces de la vida, los trajes alegres, los festines y loH bailes.
¡El helado hálito de la muerte que por allí
pasó, tiene entumecidos los corazones y las
energías!

Un concierto.

Er limo. Sr. Solla no, Obispo que fué de león.
El 7 del corriente se cnmplieron 25 nños de
haber fallecido el Ilmo. Sr. Dr. D. José María Díez de Sollano, Obispo que fué de León
y á quien se llamó el BORROMEO MEXICANO por su ardiente é inagotable caridad,
no menos que por otras excelsas virtudes
que lo adornaban.
Había nacido en ~au Miguel de Allende
el 25 de Noviembre de 1820, é hizo sus estudios en la misma ciudad, en el Reminario
de l\forelia y en la "Cniversidad de esta capital. Se ordenó de Presbítero el 1° de Junio
de 1844.
Fué Cura del Sagrario de México y Rector del Seminario.
El Sr. Pío IX le preconizó primer Obispo
de León el 19 de Marzo de 1883, y fué consagrado por el Ilffio. Sr. Ramírez el 12 de
Julio del mismo año.
Este Ilmo. Prelado, cuya memoria es bendecida en León, fué un pastor en quien resplandecieron las Yirtudes .r las dotes de un
verdadero apóstol, que supo denamar el
bien por todas partes con una prodigalidad
casi sin ejemplo entre nosotros. -Escuelas
y colegios, iglesias y ejercicios piado~o~, celo por la integridad de la doctnna cristiana,
es~lep~or para el culto djvino, asistencia

Señorita Ana María Charles Sánchez,
notable pianista presentada~aJ:público:en[el
Teatro Arbeu, la noche del viernes último, por su
profesor, el Maestro Luis Moctezuma.
La señorita Charles Sánchez obtuvo nn:triunfo
y de_hoy más puede llamársele "virtuosa."

á los desamparadoi; y ú los pobreH, luz á los
ignorantes, en todo se ocupaba, ÍL todo atendía aquel humilde" la.borioi,o Prelado, que
merece llamarse C&lt;'i. l ,1 ·
.ticano.
11 1 Refiérese que en r 1 jubilnso1tiern1,o de h
declaraci6n clc,gm:ítH'a de b Imnac•1lada

Con mucho público y muchos apla~ ll
rclebró el viernes, por la noche, un C011CJ81'~
to en ,\ rbeu.
Luis ~Ioctezuma presentó. en él, al pú~
co, á una discípula avcntaJada, la seil°'*
Ana María Charles Kánchez.
Entre las obras más conocidas, figura~\
obertura Dtw Prei.~ch iitz. &lt;le \\'eber, qll\ ~
mo nunca , obtuvo una interpretación.
.
ta.dora por la fin urn y t!·~n~parencia C?n
la ejecutó la Onf1esta, dtr1g1.da por.J_uháaÍi
rrillo· el Concterto op. Hi, de (,neg, ~i
melo:lía larga y sencillo acompañ
enloyueció, más que sie_mpre, á gran
del público; Lu., p,.el11rl10.\ 21, 15 y
Chopin, cada vez más hermosos, con
bleza de su inspiración; sn Nocturn? 5,
de las obras de ese célebre compositor~
más me seducen por el misticismo peneM
te y el arte tan noble que. lo inspira, Y
Estudios del mismo, muy rntere.sa~tes ~
tema, muy difíciles @on sus variaciones.
Menos conocidas eran otras obr~: q~
ejecutaron: Ln Camprmella, de Liszt,
obertura Leorwm de Beethoven. G
mucho, y fuerod aplaudidos. hasta ser
cionados los ejecutantes; la Sr1ta. Char~
la primera, y la orquesta P?r la segun ,;
El resultado fué, en con3unto, un.
y, fraccionándolo, u~ triunfo de Juli.An
rrillo y otro de la Snta. Charles, el que
c6 uno muy grande, muy legítimo, desu
fesor D. Luis Moctezuma.
.
Reciban todos tres mis parabienes, q
go extensivos á los profesores de laorq

fué de creerse, pues el famoso autoP ha recorrido todos los géneros.
A diferencia de lo que suele sucederá otros
escritores que pretenden en vano servir para
todos los géneros, á Yictoriano Sardou el escribir comedias no le ha impedido triunfar
en el drama. Su fecundidad es grande y sus
setenta v cuatro años no le han detenido. Es
lo que s~ llama un hombre de teatro: sabe
interesar al público, sorprenderle y deleitarle no siempre con recursos de buena ley,
~ro sí con ese artificio escénico que suele
deslumhrar á la gran masa de los espectadores.
Desde las comedí ·s de costumbres y de
observari6n como N,,1,.~tros Intimo/:!, Nuestro¡¡
Bue110~ Aldeanos y Dirorciémonos, ha subido á
las cúspides de la tragedia en la To.~ca, y llegado hasta el melodrama en Theodora.
Y si es cierto aquello de que todos los géneros son buenos, menos el género aburrido,
por excelentes deben tenerse el cómico, el
trágico y el melodramático cuando se manejan con la habilidad y picardía en que tanto
sobresale Sardon.
Sin embargo de que La Pi.,te no revela una
111111u·,·a nuera, sabemos, sí, que pertenece al
género menos frecuentado en estos últimos
tiempos, por el ilustre autor.
!-u argumento es original y es interesante.
l~n él aparece uno de los mil episodios-con.ffil'l01&lt;, ~i queréis-que pueden surgir después de un divorcio seguido de segundas
nupcias.
El protagonista de la obra ha contraído
matrimonio con una dama divorciada. Cree
en la virtud de su mujer, pero, el día menos
pensado, como aquí decimos, tropieza con la
prueba de la infidelidad de su esposa. Acude,
para vengar la afrenta, al seductor, al ladrón
de su honra, y se encuentra con esta respuesta inesperada:
-Puede usted dormir tranquilo, puede
usted eontiuuar fiando de ]a lealtad &lt;le su
compañera de existencia ...... 1No existe motivo para que pretenda usted arrancarme la.
vida!
-¿Y estas cartas?
-Son mías; pero ha olvidado usted mirar
su fecha: ¡1897! Y en 1897 su esposa era
aún la mujer de otro. Lógicamente pensando,
este asunto sólo interesa á ese primer marido,
y usted no tiene derecho á exigir reparaciones por ofensas que no ha recibido.
El protagonista recoge las cartas, las mira
Ylas remira cien veces, y confuso y desconcertado, afia.de:
-De todas suertes ......
-¿Qué?
-Para mí hay ......
-¡Nada! Es una cuesti6n que sólo importa á su des~racia&lt;lo antecesor.

oculta á su m1rido una falta cometida antes
de su matrimonio.
La traducci6n de L(/ Pistr, que pronto veremos en el Renacimiento montada con la
propiedad y lujo que allí ~e acostumbran ha
sido hecha por nuestro compafiero e~ la
prensa, Don .José P. Micoló.
Agustín A¡iüeros.

CONFORMIDAD
A Benjamín Romo.
(In6dita.)
.\1 contemplarme pobre, la tristeza
suele un poco afligirme, y por la mente,
como una tentación, pasa insolentt
la mágica visión de la riqueza.
D~l .Poder me deslumbra la grandeza,
amb1c10110 un laurel para mi frente,
busco el oro .... mas luego dócilmente
nie)vo á cargar la cruz de mi pobreza.
S1 al verme pobre, humilde y olvi&lt;la&lt;lo
las calumnias me a.cosan, ¡ qué sería.
si fuera rico, fuerte v admirado I
P ensando así el espíritu se e..~pande
y con júbilo inmenso se gloría
ele que mi pequeñez sea tan grande!

___J. Correa.
_

Eduardo
._,

LIED
EL MAESTRO LUIS MOCTEZUMA,

Te dije anoche, bajo el milagro de un
vasto cielo florecido como un jardín:
-¡ Cuán pequeño es el mundo cuando
á nuestro amor .se compara!
Oyendo los ruiseñores, permaneciste á
mi lado hasta ,que llegó el alba; y al despedirte sollozando, dejaste entre mis manos tu pequeño dedal de marfil.
Te ·alejaste, y contigo se fué la primavera ...
;,.1urió nuestro amor porque todo ha de
morir. . . El torreón ve languidecer la
hiedra. y la hie,dra lozana busca un nuevo torreón.
:.foí:s tarde, en el retiro de una floresta
ele pinos, para a·huyentar el frío, hice un
auto de fe con nuestras cartas de amor.
Extinguiéronse las llamas sobre el -suelo húmedo de la floresta; y con las cei1izas llené el fondo de tu dedal de marfil.
Eugenio de Castro.

eminente pianista organizador del concierto del
viernes último, dado en el Teatro Arbeu,
y en el que se distinguieron,
la sell.orita. Ana. María. Charles Sánchez,
discípula. del señor Moctuzuma., y el Maestro
Julián Carrillo, célebre violinista, que dirigió en
la vela.da. la. orquesta. del Conservatorio.

Cuéntase que, cuando se ensayaba La Pi8le, en el Varietés, decía Sardou á todo el que

quería oírle:
- Después de tantos años de llevar obras
al teatro, creo haber adquirido el derecho de
escribir una comedia ligera, alegre, rápida,
en la que sólo he procurado divertirme yo .....
y ver si puedo divertir al público.
Y añadía:
-Es una obra de acción, y sin embargo,
contiene ... no pienso decir una tesis, porque
odio les gros mots, una indicación: la de que
hay mentiras piadosas; y entre ellas ninguna más respetable que la de una mujer que

,l

En vísperas de estreno.
Anuncia la compañía de Virginia Fá~
que pronto pondrá en escena, traduc1 .
castellano, una nueva obra de Sardon.
I
•.
p rÍ~
c uando se estrenó esta ourr en
Frbrer' ·
-lijtrclll
nlf/J1''.l ~~e
1

,;, ·

ª

M. con un1f

r.

•

·

~

""RANZ

v. LISZT, F. F.

/

CHOPIN, KARL VoN WEBER, célebres compositores interpretados en el con(}ierto del viernes.
De la coleccmn del Repertorio de Música .. Otto y Arzoz ...

�. 7' '

IV
Cuando al día sig1;1iente los juguetones rayos del sol entraron por las rimdijas del gi¡binete, juntamente con los gozosos trinos de Jet
pájaros que saludaban el amanecer, ent'On
ronse á la linda criatura, inmóvil sobre
cama, con uno de sus desnudos brazos
tendido íuera de las sábanas, mientra8
delicada cabeza, ex{rnime y yerta, se inclin
pri.::adamente bacía las ya mustias florrs.
Estas habían consumado su venganza:
Yenenoso gas carbónico que exhalan d
la noche, las bahía librado de la rival d
belleza.
MELCHOR

TARDE DE LLUVIA
Para Emilio Ponce de Le6n.
Afuera, la lluvia tenaz, monótona, i
hable.
,\dentro, el saloncito azul, tibio y ~
mado.
El piano abierto y, á un lado, sobre
mesilla de múrmol, variai- piezas musical
cuyas portadas se alcanzaban á leer los n
bres de Cbopin y de W&lt;&gt;hcr.
é'erca de la ye,ntann, una eolumnita
alabastro so-ten iendo una fuente llena &lt;l
sas.
..,.*~!.·,·

ULTIMO RETRATO DE LA SEFIORA VIRGINIA FABREGAS DE CARDONA.-La bella actriz sufrió
la pasada semana un accidente, que por fortuna no tuvo fatales consecuencias.
La seliora Fábregas y su hermana la seliorita Barragán iban en automóvil,
cuando chocó el vehículo con un tren eléctrico. La artista resultó lesionada levemente
y la sefíorita Barragán no sufrió dafio alguno.
(Fot. de\ Inteligente artista Emilio Lange.J

La Venganza de las Flores
I
Era encantadom aquella criatura, cuyo
cuerpo delicado y blanco parecía hecho de
pétalos de rosa.
Su cabecita, pequeña y dulce, estaba adornada por espléndida cabellera rubia, que jun. tamente con aquellos ojos azules y melancólicos, con aquella sonriente boca que se dibujaba bajo la correcta naricilla y con aquel
cuello alabastrino é impecable que se erguía
entre un mar de gasas y terciopelos, sedas y
encajes, causaba en el ánimo una impresión
tierna, sencilla, algo así como la contemplación de una blanca azucena sobre el campo
obscuro, algo como la impresión visual de
esas irisadas espumas que á veces cabalgan
sobre las•crm,tas de las olas, amenazando deshacerse y pulverizars-e á cada instante.
II '
La niña marchaba sonriente por el campo
una hermosa tarde de primavera, en que el
sol, ya en su ocaso, teñía de rosa las lejanas
nieves de la sierra y pintaba el horizonte con
arreboles de fuego y sangre.
La joven, al pasear, cortaba incesantemen-

te margaritas y~violetas, primaveras y alelíes
salvajes, azules campanillas y blancas correhuelas, que iban formando un inmenso brazado de peuetrante olor. Y entonando una
alegre canción, daba voz á la soledad augusta de los campos, que con su silencio preparábanse para el suefio general de la Naturaleza.

III
Cansada ya la niña de la excursión hecha
á través de las praderas, se retiró á su gabinete para descansar del fatigoso día.
Colocó las flores al lado de su almohada,
desciñó de su cuerpo la flotante bata, deshizo
sue rubias trenzas y reclinó su gracioso cuerpo sobre el blando lecho, que la recibió amorosamente.
Entre tanto, las m&amp;rgaritas bajaban sus
blancas corolas llenas de vergüenza, las violetas escondían sus moribundos pétalos tras
los lívidos de las campanillas, que llenas de
amargura se apretaban contra las correhuelas
pálidas de envidia, pues todas ellas eran
menos hermosas que la joven durmiendo.
Hablaron las flores en ese misterioso idioma que sólo comprenden ellas y las mariposas, pusiéronse de acuerdo tras larga discusi6n, y quedó acordada una venganza tan
terrible, como lo son todas las de liis hPll"'"
mortifica
, sr
· , •r 1....

"1~

Carlos leía.
]~lena lo escuchah:1 con mrrrcada atenr'
A&lt;'ababn.n 'de ,·orificar su ,·i,ije. de ho&lt;l~P
1-c hahbn instalado en aqul'l nido ,ic fe
cidatl.
La Jimia loR halJía ol,ligallo ú c¡nl'llarsc
ca¡:n, ~· lrn\,ían decid ido pa~n r l:t t:mlc
~·e1Hlo 1111 cuento ele h:icln~. escrito por 1111
qué pnctll, en magnífico..; \'n:-os.
Ese cuento era 1111 poc111a, t-n r·I qtw ~P
terfa que un príncipe rubio)' una lirnl:i ¡&gt;
cesita estaban pri::;ioneros en nn palacio
p6rtido y rristn lt·~.
r na hada envidiosa. los ha.bí,1 llevado
encerrándolos bajo siete lla \'es. Pero ell
la salita clel alcázar, eran felices porq
amaban y bien bubicr:. podi&lt;lo el hada
berles dejado abiertas las puertas de or
la seguridad de que nunca intentarían t
sarlas.
Estaban privados de volverá eus pa
de \'er nuevamente el cielo de sus res
patrias, de pasear por bosques y j
habían perdido la libertad, pero les qu
en cambio, el amor, y el amor era su fel'
más grande ..... .

Carlos interrumpió la ledura y sus '
cruzaron con los de Elena, que, á su V
jaba en él sus miradas con indescriptib
canto.
Este poema, dijo él, es nuestra prop'
toria, es el poema de esta tarde.
Esta salita es el palacio encantadoq
sirve de cárcel, y la lluvia, esa lluvia.
minable que entonii. su monótona can
los cristales, es el hada que se ha atre
privarnos de nuestro diario paseo.
Pero, ¿qué importa?...... puede la
continuar, que siga entonando su eter
lodía; no podrá nunca esfumar nuestra
porque la felicidad se ha hospedado
siempre entre nosotros.
Elena no respondió, pero hablaro
ella sus ojos grandes y negros que sab
rar con indefinible encanto.

... :;¡ j¡ 'ii~~i~·~~g~-i~. 'ii;¿;~~d~· ¡·¡~·;¡"
,mtf)T'QT)'l"

,

su ranr&gt;if-'1 ir: nral-&gt;~1'1~
ei0;;ZA

~lioteca~L!Ub~ DE EBfA~A.-Algunas vistas de Madrid y otros puntos relacionados con el matrimonio del Rey Alfonso XIII
"Nac1ona~es (~adrid).c;z,.
~1an. El ·

9~1le de Alc~lá (~adrid).-

Banco Español (Madrid).
San Ildefonso. (Fu@te de las Ranas).
' ctual res1denc1a de SS. MM.)- Vista desde San Isidro (Madrid) .
·
•
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•

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I
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294

1
1

L,a digni~ad ,co1:dU(~e como por la ma.
no a la muJer a eJerc1tar todas las virtu
des. Una mujer &lt;ligna, y no orgullosa e·
mo la quieren los socialistas, cuida mocho su reputación y procura por cuantU·
' a' su a1canee que nadie tenos
med.,os estan
ga nada que rep:·ocharle.
De la mujer que tiene dignidad y n
orgullo, las acciones son siempre noble~
siempre leales y puras, y siempre buenas'
La envidia no tiene entrada en su cora:
zón ; á todos ama, á todos respeta, con
todos es tolerante, y compadece á tos
clesdichaclos.
El carácter de la mujer digna es dulce
es af.tble, es tolerante; el de la mujer or~
g-n_llos~, _por el contrario, es vano, superficial e intolerante; de todo se disgusta,
nada le agrada, y ·cree que todas las demás mnjeres, aunque reconozca en ellas
muchas virtudes. le son inferiores en todo, y esto es debido á que el orgnlio ofus.
ca y envanece ...
Procurad, pues, queridas amigas mías,
abrigar en vuestro corazón. como en un
cerrado relicario, la amabilísima v noble
virtu,&lt;I de la dignidad, y huid cotÍ horror
ele la vanidad y el orgullo.

A UN CLAUDICANTE
(Inédita.)

NUESTRO

PAis-Tlax:cala. Triple calzada. Uno de los puntos má~ pintorescos de los alrededores
de la ciudad.
Fot. del señor Carlos Tovar y Salas.

Pianista guatemalteco
Hace pocas semanas estuvo en esta capital el señ.or D. R. A. Castillo, profesor de
piano y distinguido compositor, muy conocido y estimado en su patria, Guatemala, en

donde daba clases á jóvenes de las principales familias de aquella ciudad.
Su objeto, al venir á México, fué radicarse
aquí, para proseguir sus estudios musicales,
y con ese objeto, el señor Ministro de Guatemala en México, Coronel Don Francisco
Orla, lo presentó en varios círculos sociales.
El señor Castillo, desgraciadamente, tuvo
que salir de México de una manera intempestiva, á causa de la muerte de su señora
madre, y es probabl~ que esa desgracia le
impida volver á México, como eran ,sus deseos.
Entre tanto, se ha publicado en esta capital,
y de ella hemos recibido un ejemplar, una
mazurca, compuesta por el señ.or Castillo,
que tiene por título" Acuarela Musical," dedicada á la autora de un gracioso cuadro.....
Para dar á conocer á tan distinguido artista publicamos hoy su retrato.

Enrique I bsen, folleciclo últfrnamente.

Ni env.idia ni rencor el pecho siente;
ni el odio con sus cóleras me embaiga.
ni ajena dicha la quietud amarga
de mi existir, que corre ma.nsameme
A,1 bajar de la vida la pendente,
quité de mis pasiones esa car¡¡a
y la ruta que fuera triste y larga,
mírola corta, plá,cida y sonriente.
Rompa tu corazón del W1.Saillaje
con la envidia y el odio, la cadena¡_
vence con el perdón al que te ultraje
y un placer gozara!S, noble 'Y' arcano,
como al sufrir con la desg,racia ajen:i
y al gozar con la dicha del hermano.
Eduardo J. Correa.

La muerte

del célebre dramaturgo noruego, ha enlutado á la literatura universal.-[Los dos
retratos qne publicamos corresponden á diferentes épocas de su vida.)

pcnsamicnt&lt;&gt; ,h~ que en esta hnrn. había de
tener tu apl't&gt;bación, 1 us c01m,jos .v tus ~i111 patías. ¡Cu(rnto no alcgmrían su~ rntos ele
soledad!
Roberto, para convencer á su tía de que la
culpa era toda de Rosita y no suya, refiri6
lo ocurrido aquella tarde.
-Cierto que ha sido una contráriedad; pero no lo ha sentido ella menos ,¡ue tú. Si lo
hubieras tornado á broma, si lo huhieras sufrido con paciencia, ¿no estaríais más contento·? ¡Yálgame Dios! En el poco tiempo
que hemos de vivir en este valle de lágrimas.
¿no podemos ayudarnos unos á otros en lo
posible? Xo podemos, en absoluto, ordenar
!a sit~1ación de los demás; pero sí podemos
m~mr mucho, con la experiencia que se ad9mere á medida que vamos haciéndonos YieJOS, en la felicidad de nuestros hermanos y

procura,rles paz y tranc¡uilidn&lt;l. Esto, que es
un deber de caridad, tratfodose &lt;le cualquiera de nuestros prójimos, lo es mucho más
cuando se trata de personas á las cuales estamos unidos por los lazos del parentesco.
Roherto comprendía que su tía tenía razón.
Casi diariamente veía en sus paseos un
ejemplo de felicidad conyugal que podía servirá (.1 y ú Rosita de Rermón y de a,·iso.
Llamaba la atención de Roberto el aire ele
felicidad que se leía siempre en el rostro de
su amigo Guillermo Yergara y de su mujer.
('uando ib,t Ít visitarlos, se aclmiraba &lt;le ver
lo agradablemente que se estaba en aquella
casa, tan humilde, pero donde reinaba la más
franca alegría, y no podía menos que compararla con la suya, tan fría, y en donde sólo se veían rostros serios y displicenteR.
A pesar de que los tiempos eran malos, el

EL ORGULLO

Lic. Manuel Estrada Cabr9ra,
Presidente def la República de Guatemala.
El seflor Estrada Cabrera repele en estos momentos con toda energía el movimiento revolucionario que ha estallado en la vecina República.
Según las últimas informaciones, el Gobierno
guatemalteco ha. conseguido sofocar la revolución
en sus principio• y hay proba.biliiades de que la
paz renazca en el territorio.

Seflor Don Javier Arrangóiz,
nombrado últimamente Tesorero General
Nación, por renuncia que de e~e puesto bilO
setíor¡ Ingeniero Zamacona é Inclán.. El t8'd
Arrangóiz tiene grandes méritos y e~ digno de )a

.de:

·

iia.nza q1

t&gt;.

}e ba di

Je, J ,.. 1.,i1 r:lO,

LA FROJY-rESA
( Cl'E.'&gt;'fO l NDJO )

I

-;

;, ...;ndole un ~ ... b - _omo , r¡\:., ..;... tn.¡.ief1a ; 1
1 :
aprobación ¡.:et.eral del pats, E-1 seflor Arranelo
es, ála vez, Director ue la Escuf&gt;la de ' omer nde'
~"tre los estudiante" d, 1 r1~ ,, t' ne gt'II
"\tías .

A.M.

El sol ha traspuesto las altas montalias del
Kailos ( l ).
El astro del día abandona su estrado á la
reina ele la noche, y los p:í.liclos rayos de la
luna se descomponen en pleteados l'amhinntes sobre la tnsa superficie del Sind (2) .
Rirac, el poderoRo príncipe de .Mittán (B) ,
recorre prei::nroso los anchor; salones de su
palacio; refiC'ja en sus movimientos la irresolución; aclivínase el dolor en su semblante.
Lo;:¡ rriados le contemplan Ít su paso ron
expresión amarga.. La bella Djora, la hija
idolatrada de Sirac, se muere; y los i-irrrnx
juntan lai- manos y dirigen plegarias por t:n
s·ilud á Brahama (-1- ), á quien consideran
omnipotente.
Los mérlicos todos de La.dale (5 ) han acuc1.ido junto al lecho Je la enferma, y su cienc·1a ha zozobrado ante lo extraño del mal· no
hay hierbas en las alturas del Everest (6) ni
en los llanos de Pencljab (7) que puedan aliviar dolencia tan rara.
Re muere, han dicho lo!; magos. Morirá,
han formulado los empíricos; y Sirac, el hom-

- -- - -

La mujer orgullosa es soberbia, la mujer digna es modesta y humilde. A la primera la desesperan, Ja atormentan y la
hacen sufrir mucho los percances de la
vida. Un cambio de situaieión, un paso de
la opulencia á la pobreza la conduce algunas veces hasta la locura del suicidio,
tan común en estos tiempos en que la incredulidad y el escepücismo ofuscan aun
á las inteligencias más privilegiada'S.
La mujer digna, la que permanece firme en sus creen :ias religiosais, suí
paciencia las penalidades de la vid . y los
cambios y eventualidades de la f una,
y para ella lo ncismo e.s vivfr en la e 1 ·lencia qne en la pobreza ..•

trabajo escaso, y de que el propietario, ca11sado de amen'azarlos, había decido echarlos
d!l la casa si no pagaban los atrasos que le
debían, Guillermo y su esposa eran felices.
Roberto, que estaba enterado de su triste situación, los compadecía sinceramente, pero
poco podía hacer en su favor. Un dfo, en que,
como ele costumbre, entró á visitarlos, quedó
agradablemente sorprendido al Yerlos ocupados en contar cierta cantidad de dinero que
l&lt;!s hn bía legado un pariente lejano. Esto
aliviaba providencialmente á la ft.liz pnreja
&lt;le todo cuidado en lo futuro. Eran tan felices con su herencia inesperada, qm• Roberto
no pudo mcnrn:i, á pesar de sus desdichas,
de participar de su alegría.
Todo e~to vino [t su imngi nn&lt;"iím cuando
su tía conclu)·ó de hablar. Si Dios-se dijo
-rnvió tal clicha á c·a:;a de mi amigo, ¿,por
qué me he de clesesperar'?
Con estos pensamientos, llespidiéndosc tle
hi anciann, Aé marchó á su l'n~a, nbraznn&lt;lo
nl entrar íi su mujer, mirntras con un rst1·cmecimiento rccordab:t el tiempo que habfa
pa-ado, sin que la pobre Ro1::ita sintiese su
i-ensible corazón confortado ron ningunR seJial exterior ele rnrilio.
-¿Con que al fin se ha serado este diluvio?
-dijo.-Ahora sí que es un lmen fuego el
que hay aquí. Oye, Rosita, has el té, que
después quiero que te acompañes y cantes
aquellas canciones que aprendiste para mí.
Hesita, temblando de emoción, le devolvió el abrazo.
-¡Oh Roberto! ¡si iulieras un poco mnR
de paciencia conmigo! confieso que no me
he portado como debía; pero &lt;le hoy más yo
prometo llenar bien mis obligaciones.
c......Y yo, mujercita mía, he sido exigente
en extremo; pero si me perdonas, Yolveremos n empezar nnestra luna de miel, que
durará, con la ayu(ht &lt;le Dios, mientras vivamos.
Desde aquel día, todo fué paz y encanto
en aquella casa, caminando los dos á través
de la paciencia y de la indulgellcia, virtudes
hermosísimas y necesarias para vivir tranquilos )" hacf'f felices á loR que nos rodean.

r

')S

del último Congreso Internacional de Medicina verificado en Lisboa,

( ) ~1ontes del llimalay11.- ( ) Río del lndostáa.-(.3) Ciudad dtl Jndostáu -(4) Idolo dt: la
,ndía.- (5) Región del lndostán.- ( 6) Monte del
Himalt.ya. - ( 7) Región del Iodostán,

�LA ARISTOCRACIA DEL CIELO
( ESCENA DRAMATICA)
PE~SOfiAS: Una niña.-Aut&lt;ot&lt;a,- 1'/lat&lt;ía.

Introducción 6 lugar de la e,cena.

l ',1a 11 i iía.

Yo, que quiero estar serena
aunque tengo mucho miedo,
voy á describir, si puedo,
aquí el lugar de la escena.
EL finiir la realidad
en esto, todo es cnestión
ele un poqnito de ilusión
y de buena voluntad. ( Breve pansa. )
Allá en el fondo, entre brumas ( A
la izquierda del &lt;'spectador. )
que evapora el sol ele rstío,
las olas del mar bravío
con su corona de es¡.iumaF.
Ese proceloso rnar
que allá extenderse se Ye
llega de esta roca al pie ( A la izquierda. )
y aquí se viene á estrellar.
A la izquierda hay una sima
mal oculta. entre el ramaje;
llega hasta aquí el oleaje
cuando la mar se echa encima.

Xo os choqne mi prcten~i{,n,
pues no son \'anos antojos:
¡&lt;·c1Tarl, cerrad bien los ojos
,. abrid bien el corazó11 !.....
·xada más mi afecto ansía,
nunque os encargo también
que ..... para que salga bien
recéis un Avemaría. (Se retirn.)

A la. dereclm, allú )¡.jt&gt;:-,
y micntrnf.l el i;ol f.lc ¡iotH',
que i-:c ha11 de ver, i;:e ~u p11n· ,

(le ef'c ~o! á los rcfü·jof.l,
ra~as de enormes altnraR,
montañas de minerales,
v talleres :industriales
)' grandes manufacturaR:
las metalurgias cantábricaR
con mil maquinarias feas
y nn bosque de chimeneas
en un infierno de fábricas. ( P.111s.1. )
Ya va á declinar el día .....
La sombra este sitio llcnn,
que es Folitario, y la escena
pasa entre Aurora y )lada.
Que oigáis á Aurora deseo,
pues no lo ha de hacer si II gracia:
es Je la alta ari:,-;tocraci:l
." está aquí de veraneo.
La otra es una pobre obrer.L
:l quien arrastra el dolor
hasta irá.. ... Pero es mrjor
que ella misma lo refiera ..
¡,Y sauéis cómo serú
111íts cmnpleta la ilusión,
de qué modo la emoción
por grados aurnentarú'?
tii oís los ecos sagrados
eon que Dios el alma llena
&gt;' os i 111agináis la escena
con lo:; ojol' bien cerrados.

L1sso~, PoRTUGAL.- A propósito dnl último Congreso Médico Internacional.

Pero fuerza es alejarme.....
de este sitio ..... El tiempo pasa
y quizás estén en casa
alarmados por no hallarme.....
Xo lejos dejé mi coche ...... (\'a hacia el fondo.)
Alguien llega ...... ¿Si por mí
vendrftn? ¡Siento estar aquí!
sola &gt;' ya á boca de noche!
rna joven viene acá ..... (.Mira á la
derecha. )
Por la vereda desciende .....
Y al verme aquí se sorprende..... .
¡Y hU)'e! ... ¡,ero ¿,por qué huirá'? .. ..

MONOLOGO
A urom.

;

Nif'lo Luis Arcaraz Gordón. - Fotografía de.l sefior Emilio Lange, especialista en retratos infantiles.
(El n.ifío Luis es párvulo ~e la Escuela Normal para Profesoras.)

f .

El sol se hunde allá en la mnr
que viene, con furia loen ,
:t estrellarse en esta roca
e;isi perpendicular.
Abismo profundo y hondo (Se
acerca á la izquierda. )
un paso más que avanzara
-¡pobre de mí! - ¡me est·ellara
allú en la¡: lastras del fondo!
¡Como ahora empiezo la vida, (Retrocede.)
me causa espanto la muerte.
¡Cuán Pnvidiable es mi suerte!
¡To&lt;~ á gozar me convida! .....
Esta cobta se reviste
de su m:ts precioso a&lt;lorno .... .
Tedo me sonríe en torno .... .
Y sin embargo ..... ¡estoy tri:,te!
¡Rtifro t111 anhelo profundo!
¡ Empicr.o á sentir, Dios mío,
&lt;·I i11~oportable hastío
de Jo,-fdices delmnndo! ..... ( Pnu,n.)
¡ l'mq ue na.Ja me distrne,
llle hallo. c11 este instante mismo,
1-oln , .il horclc de este abismo
que p:irece queme atrae! (Pam:11 .)
¿, Y qué me puede faltar?
¡..\ lgo 111e faltn, Señor!
¡Y es amor, si. puro amor! .....
¡ Debe ser tan dulce amar! (Pau~a. )
Y o sov Hija de María
y....._:__con vergüenza lo digoa un íi mi J esús no obligo;
¡ ,·o no sé amar todavía!
I&gt;orquc ..... amar no es deleitarse
en la muelle ociosidad
que ha.l::iga mi vanid::id,
¡n 11ia r es sacrificarse! ( Pan:,:a..)
Yo sé bien que hay quien no goza
dt&gt; &lt;'st:1 vida. los encantos.
¡y al recordar que son tantos,
l'l alma se me destroza!
.\,¡uí rnismo hay un enjn111hre, (St!ñab ú la den:cha. )
&lt;·11,·o ,·i,·ir no es vivir.....
¡'{yo no sé qué es sufrir
1, i t&lt;&gt;1wr frío ni hambre!
[ 11:l sola alhaja, unn,
d1: n1i continuo derroche,
1111:t pulsera ó un hrochc
r,•prC'senta h fortuna
,
111· cualquier pobre..... ¿,Y qu&lt;'rn·
h-ner los cielos propicios
Hi no hago más sacrificios?
¿,Por qué no hacerlos? ¿,Por qué'?
Mas la limosna es un don
que no basta al desdichado,
y así, á más de mi cuidado,
, _ &lt;laré mi corazón ..... ( Pausa.)

DIALOGO
l'/l&amp;t&lt;Ía, AUt&lt;Ot&lt;a.

¡Detente!... ¡Detente! ¡Ven! (Ya á
su encuentro. )
Ko ttmas ..... Estoy yo sola. (Trayéndola al proscenio.)
( Rojacomounaamapola (Aparte.)
• se ¡.ione..... Pero también
palidece!) Yen .... ¡No temas! ( Alto. )
Dígame lo que le pasa .... ( Al tomarle la mano.)
¡Pero hija! ¡Tu mano abrasa! (Tocándole la frente.)
¡Pero hija! ¡Tu frente quema!
¡Estás febril l .. ( ¡Compasión ( Aparte. )
me da! ..... ¡A respirar no acierta!)
Dime ..... ( Alto. )
Jfu ría.
¡Tengo el alma muerta!
Y partido el corazón!
¡Ah! ..... No, por la Virgen pura,
no, no quiero saber nada! ( Llora
y solloza. )
Aurora. (¡Debe ser muy der;graciada! ( Aparte. )
¡Y es preciosa la criatura! )
Bien sé que el dolor es ciego ( Alto.)
y ciega al s1;;r afligido .....
Pues ..... ¡por la Virgen lo pido,
por la Virgen te lo ruego!
¿Qué buscas aquí á estas horas?
M11ría. ¡Qué busco! ¡Busco la muerte!
Aurora. ¡Tan desgraciada es tu suerte!
¿,Por quécallas'?.. ¿Porqué lloras? ..
María. ¡No hay suerte como la mía! (Sollozando. )
Aurora. ¿Qué quieres'? (Con carifio.)
María.
¡Morir quisiera!
Áurora. ¿Quién eres? (Con interés creciente. )
María.
Soy una obrera.
Aurora. ¿Cómo te llamas?
.~fai4r
, t ra. ¡~ ombre benditi

Á Ul'O)CI.

illarío.

CINTRA, PoRTUGAL.-A propósito del Congreso Médico lnternacional. ··

¡Y que yo

lll'f-honro!
No &lt;ligas tal.
,1Ja ,.ír,. ¡Ac¡uí vine por mi mal!
A11rora. ¡Ella aquí te enea minó! .....
l~l la de amor hace gala ( Al':iriciándola.)
y las tormentas serena .....
María. ¡Lted debe ser muy buena (Calmándose.)
y yo soy maln. 1nuy mala.
.lllrorn.
A11,.om . ¡\'amos..... cálniatc ..... respira!
¡Ay, hija, quién de las dos
es mejor, lo sahc Dio:::!
JJ11 rí11.
¡Dios que está aquí ,v que nos mira.
Por la \'irgen y por Cristo
desahoga en mí tu pena .....
Mo rí11. ¡Ah! como es usted tan buena
ya á sus ruego~ no rc&gt;'istn.
Pues la \'irgen 11w dcparn (Transición. )
Aurum.
sus cariños maternales,
MllrÍa.
voy á contarle mis males
como si me confesara. ( Pausa. )
Pobre bracero mi padre
de esa gran cuenca minera,
nuestra Provide11cia era
y mi amor y el de mi madre.
Eran sus santos ensueños
con el sudor de su frente,
Aurnm.
dar un porvenir decente
,llaría.
á mis hermanos pequeños ..... ,
Mas ..... no puedo seguir. no .....
(Rompe á llorar.)
.Aurura. ¿.Por qué, hija mía'?
María. (Se repone y prosigue.) ¿Por qué·?
Un día ..... al trabiijo fué .....
¡Del trabajo no volvió! (Sombría. )
Poco hacía que sus brazos
A11(or11.
l\1e estrechahan á su seno,
y ..... la explosión de un ba.rreno
Jfnrír1.
hizo su cuerpo pedazos,
que ..... palpitantes aún
en dos espuertas echaron
y después .. ... los arrojaron
allá.. ... ¡¡en forn común!!
Mi pobre madre que.16
sin amparo, sin hogar .....
¡ciega de tanto llorar!
¡Cómo voy á quedar yo! (Llora. )
¡Dios mío! ¡Ya no me asombro
ÁllTO/'U.
de tus penas!
Jfaríu. (Reponiéndo.,e.) ¡Dios lo 4ni~o!
Pero aún hay más ..... ¡Fué preciso
poner al trabajo el hombro!
Auroru. ¡Pobre niña!
Por su mal,
.María.
Aurom.
en fábricas y talleres
los niños y las mujeres .
ganan un pobre jornal.
¡Mi exiguo jornal no llega
con ahorros infinitos
María.
para mis tres hermanitos
y mi pobre madre ..... ciega!
Pero ¡hay, en tan cruel tormento,

A11mrn.

y aun tra hajando á destajo,

mientras tenemos trabajo .....
...
c::i1-i tenemos contento!
~fa~ ..... con lenguaje brutal
el patrón que e::, una fiera,
dijo h::icc lm rnes:-¡Todos fuern!
¡Ya para nadie hay jornal!
¡Y, de~de entonces, no acierto
{¡ decir lo que he sufrido!. .. ..
¡~i sé cómo hemos vivido! .... .
¡~¡ sé cómo no hemos muerto!
¡Ah! ¡Tu relato me aterra!
¡Tal situación no me explico!
¿Qne' l rnce e1·.
neo?.......
(Interrumpiéndola) ¿Qué hace el
(rico'?
¡Pi&amp;nr al que está por tierra!
¡ Del Yil egoísmo lleno
hoy el rico es un tirano,
que en vez de darnos la mano
nos hunde más en el c;eno!
l'crmíteme que reclamP. ......
¡ l .a que reclama es mi honra ( Muy
exaltada.)
ó mi pública deshonra
por un infame, un infame!
¡;\le quedaba el peor trago
que apurar! ... Un gran ... . minero
me ofreció mucho dinero
pero de mi honor en pago.
¡Canalla! (Con indignación. )
Sí, y que se halla
en donde el dinero abunda.
¡Cuándo será que se hunda
la aristocracia canalla!
Cien VP.ces me amenazó
y cien veces resistí
diciéndole: )foerta, ¡sí!
pero deshonrada, ¡no!
¡Frases sublimes, divinas!
¡Ah! ¡Ven, déjeme abrazarla!
¿Para qué? ..... ¡voy á mancharla
con el polvo de las minas!
Al recordarlo, b calma (Tram;ición.)
pierdo ..... ¡1\Ie enciendo en coraje!
¡Los pobres manchan el traje,
los ricos manchan el alma!
Hoy de su triunfo mentido
el infame se ha jactado.... .
Y ..... la gente me ha mirado.....
Y ..... ¡la gente i,e ha reído!
iNi esa mentida deshonra (Arranque de dolor.)
sufre mi pesar profundo!
¿.Qué voy á hacer yo en el mundo
sin padre, sin pan, sin honra?
Desprecia t se insulto rudo,
&gt;', pues estás inocente,
¡alza muy alta la frente
que tu inocencia es tu escudo!
Clama al cielo .....
(Interrumpiéndola.) ¡No se clama
cuando el cielo se echa encima!
¡No! Se viene aquí ... á esta sima ...

�302

L

{Sombría y enérgica.)
y se pone fin al drama!
Aurora. ¡ Qué horror! Pero ¿estás en tí?
María.
¡ Yasí ! Perdón á Dios pido .. (Transición.)
Un sueño ... Un vértigo ha sido ...
¡ Estaba fuera de mí!
Diabólica sugestión
se apoderó de mi mente....... {Muy
conmovida.)
¡ Dios clemente! ¡ Dios clemente !
¡ Habrá para mí perdón l
A'urorci. ¡No lo hade haber, hija mía! (Trayéndola á sí.)
No hagas mi pecho pedazos ...
¿Quién te arroja ahora en mis brazos ....
sino la Virgen María? (La abraza.)
La Virgen de los Dolores
es la que te salva ahora,
¡ la Virgen perdón implora
por todos los pecadores! (Pausa.)
Maríct . ¡ No ha mucho cuando tenía (Calmándose.)
yo más puro el corazón
fuí de la Congregación
de las hijas de María! .....
Am·ora. ¡Lo ves! Si aunque no te cuadre
y execres mi pompa vana.
tú eres mi hermana, mi hermana,
pues María es nuestra Madre. (La
vuelve á abrazar.)
JJfaría.
Yo rezaba su Rosario,
seguía el camino derecho
y defendía mi pecho
con su azul escapula.río.
Mas ... á entibiarme empecé,
y Ella de mí se alejó
quizá.. . el ahogo creció ....
y al fin me desesperé
Y ... ¡ oh Madre! ¡ Pensé dejar [Levanta en sus manos el I osario y
el escapulario.]
aquí tu santo rosario
y tu azul escapulario
antes de arrojarme al mar!
Aurorci. ¡ Eso pensaste! ... ¡ Qué horror!
María.
Pensaba dejarlos y
no llevarlos sobre mí...
¡ por respeto y por amor!
Mi cadáver al hallar
que dijeran no quería:
-¡ Ved, era Hija de María
y no la pudo salvar!
Aurora. (¡Oh, qué corazón tan bello!)
(Aparte.)
¡ Oh, que bueno eres, Dios mío!
(Alto.)
Dame esas prendas que ansío
enlazarlas á tu cuello. (Lo hace.)
¡ Con ellas más bella estás !
¡Más fuerte está el corazón l
¡ Son prendas de salvación
que no has de dejar jamás !
María.
Nunca.... Mas .... ¡ Mi pena es mu(Con desaliento.)
cha!
Aurorci. ¿Por qué, si Dios de tí cuida?
María.
¡ Porque volver á la vida
¡ ay l es volver á la lucha!
Aurorct. Vendrán días más serenos,
fuerza es que ánimo recobres.
María.
¡ Ay¡ ¡ Quién piensa ya en los pobres!
Aurora. ¿Qué quién? Pues los ricos buenos r
María.
¡Tantos son! (Con amargura.)
Aurora. No serán tantos
como yo-misma quisiera.... ('l'ransición.)
¿Pero qué? ¿La clase obrera
es una raza de santos?
Por ventura, ¿sois vosotros
modelos de caridad?
¡Vamos .... dime la verdad! ....
María.
¡ Ni vosotros ni nosotros!
-Aurora. A los hijos del trabajo
también el vicio derriba;
sí, corrupción hay arriba,
mas .... ¿no hay corrupción abajo?
María.
¡Sí!
Aurora. ¡Toda hipérbole es poca,
más que hombres son alimañas,
con el odio en las entrañas
y la blasfemia en la boca!
María.
¡Es verdad! En sempiterno
horror y cruel cinismo,
cada casa es un abismo,
cada taller un infierno.

Hay entre muchos .... bolonios,
de hombres legiones enteras
que son peores que las fieras
y que los mismos demonios.
Mas ¿quién los lleva al Calvarío
(Transición.)
con incesante martirio?
¿Quién exalta hasta el delirio
al infeliz proletario? (enard1ciéndose cada vez más.)
¡Esa clase que en derroches
locos vive alegremente,
y salpica nuestra, frente
con el lodo de sus coches! ... .
Atirora. ¡Vamos, te pasas de lista! .. ..
Ma1'ía. En la fábrica se aprende (Dolorosa
ironía.)
mucho .... Allí mucho se vende
El Motín y El Socialista.
Y ... ¡tienen razón! ¿Y espero (Transición, energía.)
que al triunfar la democracia
barrerá esa aristocracia
de la sangre y el dinero I
Aurora. Y serán más los que gimen
de este mundc en el abismo
y nos traerá el anarquismo
la aristocracia del crimen!

Aur01·a.

María.
Aurora.

María.

Aurora.
María.

Aurora.
María.
Au1'01'(t,

María.
Au rora.

El Ilmo. y Rmo. señor JJr. y Maestro Don José
de Jesús Díez de Sollano y Dávalos,
Dignísimo Obispo que fué de la Diócesi de León.
El virtuo~o Prelado falleció el día 7 de Junio
de 1881.
Honramos las columnas de este semanario
publicando el retrato ·
del virtuoso y sabio pastor de alma¡¡,
con motivo del vigésimo quinto aniversario
de su muerte.
¡Crímenes, los vuestros!.... ¡Oh!
(Vehemencia creciente.)
¿Y no os castigará Cristo?
¡ yo, yo misma lo he visto
y los he sufrido yo!
Nuestro afán os causa enojos
y miráis indiferentes
el sudor de nuestras frentes,
el llanto de nuestros ojos !
¿Nuestra sangre os hace falta?
¡ Pues con horrible presión
nos prensáis el corazón
hasta que la sangre salta!
Cuando se ahuyenten las sombras
lo veréis .... ¡Quizá mañana!
¡Pisáis sangre, sangre humana
al pisar vuestras alfombras !
De cien abusos testigo
·ya no hay nada que me asombre .. ..
Aurora. ¡Yo también de Dios en nombre
esos abusos maldigo
Mas ... tu colera se exbala (Con cariño.)
porque aún te dura la pena.. ..
María. ¡Usted debe ser muy buena (Transición.)

Marfri.

y yo soy mala, muy mala!
¡La que tan gran compasión
á manifestar se atreve,
aunque aristócrata, debe
tener muy buen corazón!
Vamos .... Ven que ya es de noebe
Aunque aristócrata, espero
'
que me querrás; ahora quiero
llevarme á tu madre en coche.
Mas .•.. ya sabes, hija mía,
que tu conato frustrado
es pecado, un gran pecado
que odia la Virgen María.
¿Te confesarás?
Mañana;
que á mucho Jesús me obliga.
En mí tendrás una amiga,
en mí tendrás una hermana.
No la pena te taladre
con anhelos infinitos,
tu madre y tus hermanitos
en mí tendrán una madre.
¡Oh! ¡Gracias! Saber querría
cómo mi libertadora
se llama.
Me llamo Aurora.
¡Aurora del alma mía! (Estrechando
sus manos.)
¿Con qué le podré pagar'?
Siendo buena.
¿Y cómo nó?
Y .... tú serás reina
¡Yo!
"Servirá Dios es reinar.''
Tú si de Dios con la gracia
practicas humilde el bien,
pertenecerás también
á la gran aristocracia:
la que de la juventud
es el adorno mejor,
aristocracia de amor,
de piedad y de virtud ....... [Transición.]
Todo aquí no ha de acabar,
Dios hizo al grande y al chico,
Dios hizo al pobre y al rico
y á todos ha de juzgar.
Dará del triunfo la palma
al que goza y al que gime
si realizan la sublime
aristocracia del alma.
Su único y eterno anhelo
es que tras santa porfía,
todos formen algún día
la aristocracia del cielo.
Sí, del prójimo en abono,
guardan del Señor las leyes,
todos serán allí Reyes,
todos tendrán allá trono ...
Animo, pues transitoria
es la pena de la vida,
y Dios con dicha convida,
que será eterna en la gloria.
De celestes resplandores
será al fin nuestra morada
gracias á la Inmaculada
y Virgen de los Dolores;
y así, con mutuo consuelo
aumenteremos las dos
la aristocracia de Dios,
¡la aristocracia del cielo!

SAJ.

NOTA CURI9SA

Después de un iu1c10 sensacional, el
Tribunal de Belmon t (E. U. A.) ha con·
clenado á mue:rte á un indi viduo llamado
Scherres y á su hij o, acusados de haber
robado v asesinado con la ayuda de u11
perro. á •m1 honrado com erciante. Lo que
hay de curioso en el asu'llto, es que . el
desgraciado can, después de ha:ber sido
convicto de complicidad, ha quedado
sentenciado á sufrir la misma pena.

***

.

Cuando una mujer casada, pub~1c~ en Por·
tugal 'obras literarias sin consentimiento ~e
su esposo, la ley autoriza á h,te para un di·
Yorcio inmediato.

Las señoritas y sus adornos
(le tt lflln publicado recientemente en lns Estados Unidos,)

,El más hermoso ado1~no ~n la mujer es
la limpieza. Ser pura y limpia de cuerpo, de
sentimientos, de ah!1a, es una h~rmosura característica. Un antiguo proverb10 y que mmca perderá su valor, dice: La..l impieza .vi~ne
después de la piedad. Esta limpieza s~gn~fica pureza física: mental y moral. El s1gmfi'*1o original ~e ' . sai10)1 y «santo,,,
es el mismo, los etimolog1Ftas nos lo
diren.
La limpieza respecto á nuestro
cuerpo es uno de los deberes de la
vida, porque el cuerpo es un templo consagrado á Dios. La limpieza
es un deber absolutamente perEonal. El respeto á sí mismo obliga á
que ustedes se preocupen empleen
tanto tiempo en la limpieza de su
pemina como en sus adornos.
Quiere que piensen seriamente
cuánto influye el asunto de la apariencia personal y el vestir en el ca-

extravagante conquista admiración éi respeto.
Después de todo, vor,;otras necesitáis mantener vuestro propio miramiento y tener una
conciencia pura y limpia.
l'n in feliz intermediario ~e puede entontrar entre la extravagancia y la excesiva economía en el vestir. La economía es una Yirtud que se &lt;lebe prncticar, pero no se debe
llevar al grado de economizar en la ropa limpia é indispensable. La experiencia os puede

r

rácter.
El cultivar la belleza de la persona y vestirse únicamente por satisfacer la vanidad, el orgullo, el
amorá la. ostentación, es un error.
Para cultivar la hermosura, ser
limpia, vefaltir convenientemente
oonelobjeto de dar charme al mun- 1 ,
do, al hogar, á los amigos, es recomendable. \'estirse g a s ta n d o
más allá de sus propios esfuerzos,
no @ólo es una locura, una necedad,
sino también una maldad. lJstedes
no tienen derecho para gastar lo
qne no es de ustedes; deber sus trajee, estar endeudadas mientras que
gastáis pródiga.mente en vuestros
vestidos, 6 hacer que vuestro sastre espere el dinero que le debéis,
por el cual os ha dado su tiem po y
su trabajo. Hacer estas cosas es
peor que tomar .fiado. No es justo,
porque causáis á otros pérdidas y
sufrimientos por vuestras locuras.
Obráis cuerdamr nte no mantenien~o hábitos de disipación, y si
trazá!s un plan de gastos en conformidad con el dinero para vestir~ según los medios y circunstan~~e que podáis disponer en con1urmtdad á la pensión que os dan
TUestros padres ó á la renta que
IX! ~f?,porcionen vuestros medios,
así tré1s aprendiendo el verdadero
valor de la vida.
F.st.a e!! una edad imperiosa y hay
ali{ el peligro de volverse vanas,
~ y avaras. «No debemosco,• este es un precepto qu e dcl:mDlos tener si~mpre presente. De· ~ pensar seriamente en su sigo. Vosotros estarfü codiciano los bienes del vecino si eRtáis
comprando cosa¡, que no poMis tener 6 si estáis tratando &lt;le ímita1·
~anarnente los costosos traJ·es ele las m uy rir ~. ,.,.1 ~l e adoptar las modas sencillas
. y
fltop,a 1 ~ i rnestros medios y condición.
~ a.~piraciones no podemos a,yurlarnos
fehC(;,. á estar contenta1:1; ningún medio

d

Matiné
,lecir que con el fin lle inspirar rc:::peto y consideración, debéis vestir con limpieza, pero
jamás adornada con excc¡;o,
,, tifo gusta mirará Elena, clet'Ín, un amigo.
-Es tan atrayen te; no es exactamente her-

moFa¡ pero es tan exquisitaII)ente limpia,
que es como una rosa después de una llovizna. Todo á su alrededor es tan frt-sco y delicado!)!
Esta exquisita delicadeza de apariencia cada cual h1 puede poseer. No descuidar el baño diario, cuidar del cabello di1 ntes v uñas
es algo esencial para el bue1; aspecto"de un~
niña. Debe ser en ella. peculiar 1ambién el
tener su ropa interior tan fresca y limpia como sus trajes y sombreros.
En la vida rle ocupación debéis
comw~nder que necesitáis trajes á
1°ropos1to para esas horas. Una ni1 a con una falda sencilla y limpia y
una cl1aqueta de color obscuro, con
un sombrero muy sencillo y severo en su estilo, bien colocado, guantes y calzado limpios, demuestran
su sentido común. Pero si, por el
contrario, su vestido ts ,,pesado,, y
su sombrero sobrecargado de plumas y adornos, juzgaremos sin duda, que sus facultades mentales no
están en muy buen estado.
La sencillez debe ser el adorno
característico de la niña. La juventud por sí .es un encanto que se
muestra meJor con pocos adornos.
X o cometáis la falta de creer que los
ª~!orno~ caros .hacen buena impre:-;1on. ün vestido de material durable y bueno, hecho de una manera sencil la y de un color obscuro
e~ de m~jor gusto que o~ro de supe:
nor calidad, de color vivo ó hecho
ít la últin:ia moda, que pasa luego.
El material, el corte, la corrección
en .l~s líneas, son lo~ principales requuntos para un traJe. Otro punto
&lt;JUe hay que estudiar es vuestra figura y adaptar la moda como le
com·iene, evitando cuan to sea llamativo y extravagante. No es una
señal de inteligencia ser excént rica
en el Yestir. Las mujeres que tienen más éxito en la vida social
profesi?nal ú ocupada, compren:
den la importancia de vestir cuidad.osa.mente, de una manera propia,
s1gu1endo la moda, pero jamás exagerada.
Emerson, el sabio filósofo nos
dice: cela convicción de que estamos
perfectamente bien vestidas nos da
la sensación de una íntima tranquilidad.,,
E l vestirse. bien no nos debe poner presumidas; nos hace más desenvueltas; Hentimos con confianza y serenidad aparecer más elegantes Pn nuestras maneras porque nos
pone Ít salvo que nos miren en menos. 1-,er presumidas por nuestros
trajes es una falta grave. [na niña
bien educada viste convenientemente¡ cuando deja su pieza no piensa
mas que en sus adornos.
. En Francia, donde el arte de vestir ha llegado al perfeccionamiento
lm, niíias son eni;eñadas desde st~
niñez que los p-uantes y calzados
nuevo~ son los ac·cesorios mfis importantes en
el vestir, pues en estos detalles es donde se
conoce ft ~a mt!jer bien vestida y formada.
E.r: Aménc~, siento decirlo, las más de las
mnas despilfarran el dinero y sólo piensan

�304
en sus vestidos y calzados usados cuando se"
~oncluyen; lo cual l_es da un aspecto de un
1mperdonable descuido.
Pue&lt;lo aila&lt;lir una palabra acerca de la
omisión de alhajas en una pers01ia, que es
del mejor gusto en una niña. La niña que
se viste bien evita los adornos, salvo las :flores; evita el uso de esencia:; ó fragancias fuertes. l:n cutis fresco, pum)' limpio, mante·
11ido as&lt;'ado por un continuo llf'CJ &lt;lel jabón,
no necesita añadir ninguna c:;encia. En i-11llla , cunlquicra. de PStos ngregado:; de la toi/ett1'. de una. lllt1j1 r :;ugierc una obervaciún
cludm,a !!obre d, llidado d\' un bniiu dinrio.,1
1

- - - ) : o :(-

--

CRO NI CA DE LA MODA
Con el lujo creciente dt• lodos los acee1-orios de la toilette femenina, lodo es pretexto para gastar. Las elegantes 110·
¡:e sirven ya más del porla-monc·
das de cuero, sino ele bolsns de oro
ó al menos de plata dorada. El ,aco de mano de tafilete es ree1n ¡,l:1 ·
:cado por una bolsilla de mallas de
oro ó de plata, muy ancha y larg:i.
que representa siempre un gran rnlor aunque no esté enriquecida 1·011
pe~lrerías· así lo t-xige la últi111:i
111oda. P¡ra mayor seguridad, el saquito tiene arriba una cadena que
se sujeta al rederlor de la mufü•l':t
por medio de un aro de oro,. una
especie de pul~era de srgur1da cl,
lo que no es inútil, porque ya rnú s
de tres mil bolsas y porta-mon edas
que se llevan sólo en la mano, han
t:-ido robadas en los días antes de
Afio Nuevo en los grandes alniacenes de París. También hay que
confesar que esta manera de llevn r
el dinero e.~ algo ligera y prirece que
se quiere facilitar el trn bajo de los
laclront&gt;s.
Las sottijris están ahora, más que
11unca, en boga. Se llevan en to&lt;l, ·s
los dedos; son de forma est1ccha
hasta muy ancha, con engarces exagerados; condición es de que estas
joyas senn de gra.n valor y que aco111pañe_n una toilette de mucha ele·
gancrn.
El pendiente ha ree.~1plazado al
broche y se' lleva !amb~en en collares. El ~ot11er, ennquec1d? con _P&lt;'I'·
las y piedras preciosas, tiene ~1empre mucho éxito y algu.n?S Joyeros I arisienses h~n adqumdo una
reputación especial por la man(:'n1,
de combinar las perlas con los l'll·
bíes, las amatistas y la,; turquesas,
el topacio con el zafiro, e!c·, ~te.,
sobre montaduras de platrna o de
plata oxidada.
Pero sobre todo,. los collares, ¡,;on
los que adornan v1st~sa?1ente a todas las señoras y senontas elegantes. He aquí los collares ~e perla¡,;,
legítimas 6 falsas, de sardon~cas le·
chosas ) de malaquitas, de lómces. dP,
cristales ele cua, zo de co or ros i o
verde pálido, de esmalte de to!10.,
azul-turquesa ú ópalo y los bomtoi,;
collares de cornlc:; rosa. Todos ~on
muy lindos para )aS' jóvenes señoritas.
.
Los volumino:;os peinados exigen
peine.tas, agujas decorativas Y gra pones para sujetar el cabello relJ,·l ·
de. Estos objetos se hac~n de concha, muy guarnecida co~ lmdos embutidos formando rositas y otras
flores. 'No olvidemos tampo?o la
t,·ousse con encantadores obJetos,
los unos cada vez más artísticos que
los otros.

,

Con las mangas cortas, la pulsera se presenta con timidez, como ele poca importancia, de un trabajo calad.o y de una finura en
verdad admirables.
En el-ta estación, en que se-sale sin abrigo,
son estbs indicaciones indudablemente de
utilidad. Añadiremos que se lleva el reloj.
siendo pequeño y bonito á la vista en el
8oluer y, si es gra11de, es~ondido en el n1erpo dP] Yestido ó en rl cintnrón. Ya herno~
·dicho cn-otraocasión qucf&gt;n general lo,; ~omhrf&gt;J'08 sonó muy grand es muy adornado:,;, ele
din y d~ ¡,ajn calada, ó ;n u.v prqueñof-. For1nan, sin embargo, tina rxcepcióu las 1·;1¡ ,1·linas ele din blanca. ó dr paja de arro,, ntn·Yidamcnte levantadas á ca.da lado, parcci&lt;·ndo grandes alas de ave, bajo las eua kf' :ce
hallan clis¡rnestns rnorn1cs grnprn, ch· tlc•rcs
que rcllla !un en guirna lelas por debajo de ]p:,;
borclec.

J.os moil&lt;·rnos abrigo:; de prima, era

~P II

de tafetán á muestras de flores entretejid
tle forma-estola; se su ben á voluntad s
los hombros ó se lleva:11 graciosamente caíd:
hasta la altura
de la cmturn:' son prenclaSe
d
, f.
fantasia, e ecbvamente, muy elegantes
sus tres volantilos de tafetán y de musern
&lt;le se.da. Tam~ién se _hacen largas écharpe:~:
cncaJe, ~uselrna y cinta de raso ricamente
g_uarnec1das con volantP.s y bordado. Se continua llevando el corto paletó-saco. Es mi
gmcioso, práctico y _juvenil. Se hace de!
lnr&lt;'s muy claros, sm mut&gt;stras, con cul'!lo
de piel dt· Suecia, . bordado ó adornado con
un fi.no ornato ele hilo de oro y de pespuntes
de el 1ferentes colores.
. l-,e .1 !eva. el trnjc-sast_r~ ron nrncha pre.
d11t,cc1011. Como guarmc10nes i:-e :q,lil'an ci
él modernos bordados, ht-chos rnbrc fue~
tPjido~ de algodón y en loi; cual&lt;·s ~e hnlhnt
cc;m hrnaclos el oro con pu·las, lentejuelas de
nacar y .1zab:whr. Las blusas va11 adornadns
con roset_as de terciopelo ó de ci11•
tas de d1feren!es colores, muchas
veces muy clulloues, pero gracio.
samen te mezclados. 8e adaptan l'Btas ros~·tac; sobre el ciene de losde,:
Jan teros y en los abofellados de Lia
mangas. También se emplea mucho como adorno el tul-blonda¡
Xo solamente se ·componen de él
~ombreros enteros, sino también
r~poll~s y nud0s que duran poquk
811110 tiempo, porque e,;e tul 1.'Stt,,,
si i1,'.lpalpable.
Las faldas son siempie llanaien
el a.lto, muy amplias en el bajo y
largas por delante. Para los tra;a
de vestir se suele adoptar con p.,
ferencia el cuerpo de rorto ~
Este cuerpo termi11;1 con un altii
cinturón drapeado de sed:,. «Lil
tyi, ó de otra seda suave. )AW
cuerpo se llama cuerpo uRernlut
ción.,, No se sabe por qué, pneses
bien moderno y no recuerda en ~
da los terribles arontecimie~
que han marcado el fin del rein
de Luis XVI.
Se puede llevar]este cuerpo en
calle lo mismo como un «bole
Exige guantes largos de piel
Suecia ó de hilo á causa de sus
gas. Aquí podemos e~coger, po
corresuondiendo á la moda de
mangns cortas, los almacenes
ofrecen guantes largos de to IOI!
matices y colores v de diforeu
tonos de hlanco. Las Eeñoras
gantes suelen llevar mucho, en
ta prjma \'f&gt;ra, guantes negros d~
nísima piel.
·

b'

NOTAS CURIOSAS
~o bajan de veinte los vol
y picos de crAter volcánico q

~ucuentran agrupados al
de la ciudad de Quito, capital
Ecuador, Sud-América. Uno
l'llos, el Cotopaxi, es consid
como el volcán más regula
acti ,·o del mundo.

**

* de todo
La tárjeta de visita
en China, es un pedazo de
rojo }~ oblongo, de ·cuatro p
das de ancho por ocho de I
con el nombre de la per~o11a en
tras negras.

***

Elegante toliette de calle

La sangre recorre el cuerpo '1tj
mano en 22 segundos. 'Cnagota~
sangre viaja, ordinariamente, en
circulación por el cuerpo, 61,
millas en un año.

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.

ARO VI.

...

······ ~¡
!

~'
11 -

MÉXICO, DOMINGO

24

DE

Juxro

DE

1906.

DANTE ENAMORADO
Cuadro de Bernardo Celentano.

�-

Comienzan las lluvias.

so, sobre todo por las tardes, cuando las nubes
se dignan regar la~ calles y las casas.

323 -

jaudo caer sus miradas á uno y otro ladoQI::
infantil orgullo, como si quisieran decir¡
todos los transeuntes: ¡Miradme, coneltiem;
po llegaré á ser un ~apoleón! ...... Loe 1111chachos, por legiones, invadían las~
ocupahan las plazas, dominaban las al~
y, formando bandos y nombrando cau ·
se daban acciones terrible\ á pedradas,'•
rrotazos, resultando no pocos heridos.

A riesgo de que se me compare con aque- ¡San Juan!
llos que no sabiendo de qué conversar comiem:an hablando del bueno y mal tiempo,
M.o iíanit" de Sa,i Juaa,
"ºY á dar hoy pri9cipio á esta cróni~ con
,iifla te1nprano,
ilfCldruya,
semeianfo asunto, pues cuestión de tanta imPnra
darle
el col'azón
portancia y de tan vital trascendencia como
Al
galán
que
pw,o el ,·rtmo.
es la de que haya llovido, merece que se le
copsagren unas cuantas líneas.
_
Este conocido cantar español era antes
El combado cielo diáfano y puro, con el asobedecido
al pie de la letra, siguiendo una
pecto de una gnm bóveda de cobre; cruzado
por un sol abras¡idor que todo lo quemaba y piadosa costumbre. Levantábanse las muenvolvía todo en su ígnea capa, coNOTA DE ARTE.
mo desafiando con su magno poder
á los buenos habitantes de esta metrópoli: Tal era la situación.
Pero he aqu.í que cuando menos
se esperaba, nPgras nubes comienzan
á cernirse en el espacio, opacan la luz
del medio día, cubren con su negro
manto al poderoso Febo sin dejarle
resquicio alguno para lanzar sus rayos quemantes, resuenan los primeros truenos, 'y. ..... un torrente de llu- .
via benéfica cae Robre la tierra sedienta.
El bienhechor Estío vuelve, como
todos los aiíos, á proteger la fecundación de las plantas. Yuelve como
siempre, con sus mañanas calurosas
y con sus tardes nubladas, sombrías;
con sus aguaceros abundantes y con
sus noches húmedas y negras.
¡Con qué ansiedad se le esperaba!
El ardiente sol de Mayo tenía casi
tostadas las praderas, los arbustos de
las tlorestas languidecían scdi~nt9s, las plantas se marchitaban, y los
ríos, penosamente, se arrástraban por
sus lechos de arena, agotados casi por
el quemante sol que parecía querer
concluir con la obra. üe Primavera.
Mas, las primeras lluvias han caído y todo vuelve á animarse,
El Estío, la estación de los claveles y de las frutas maduras que con
él comienzan ít deleitar con sus sabores exquisitos, tiene también sus
encantos. Como la Primavera, tiene
sus plantas, sus flores, sus aves.
En los jardines, vénse brotará la entrada de la estación estival y eon ma- COf'4.CIEillTOS OllGAfi.lZAOOS POll Eil.l faAESTllOll'IIBfi.ESES,
seño:t&lt;a Antonia Oeboa de l'l!i:t&lt;allda, quien ha obtenido
yor espontaneidad que en la Primauo nuevo t:t&lt;iunfo en las p:t&lt;itne:t&lt;as g:t&lt;atas veladas
vera, olorosas flores que, como lamadel Teat:t&lt;o:At&lt;beu.
dreselva y las mosquetas embalsaman deliciosamente el ambiente, impregnado de lluvia y por el que revolotean in- chachas á la hora del alba é iLan á recoger
de sus puertas las flores que sus amantes
sectos de formas extrafias y diversas.
Son los mensajeros del Estío, los que en ponían en la velada, como lo dice el cantar
Abril eran larvas, en Mayo ninfas y que el copiado.
Hoy, de eso ni quien se acuerde.
soplo ardiente del mes de Junio ha transLas antiguas costumbres se pierden, la ley
formado en voladores desarrollando sus alas.
Otros insectos, las luciérnagas, que pue- eterna de los tiempos todo va cambiando,
No ignoran los lectores de estos pe
blan y se rebullen por el aire formando las ¡hasta nuestra afición á jugar á los soldadi- · que el esforzado maestro Don Carlosf
figuras más fantásticas y caprichosas, hacen tos va desapareciendo!
neses, á quien tanto debe el arte m·"a1
La fiesta de ~an .Juan, no es ya la bélica
que, por las noches, las llanuras y hls fronMéxico, organizó este año, com~ alié •
dosas copas de los árboles, parezcan regados fiesta de otros años; pocos son hoy los niños sado, una serie de conciertos v dal88
que
sueñan
desde
una
semana
antes
con
el
de fino polvo de oro que brilla por intervalos.
trumentales que han comenzado á .. ::..1
Y así, el hombre, para quien son las ga]as traje militar que han de ponerse en esa fe- el teatro Arbeu nuestro coliseo OJllil9'
de la naturaleza, saca fruto y deleite de todo cha, y en nada se parecen á aquellos que
'
hoy.
..._
eso, marchándose al campo, en tanto que los aún ven la memoria de algunos, alborotanEllos han alcanzado, artísticamon..,
do
las
calles
con
trompetas
y
tambores,
paque no pueden se aburren en la ciudad,
gran éxito, pero, vistos desde otro
donde el tiempo de aguas es triste y fastidio- seándose arrogantes y con aire marcial, de-

I

-

.. -.. ·1:·

..... :;
.. ..
,.
.·~
• ···J,

.....

.,.

t

,

'!,,OS Co·~CIERTOS ÜRGANI~ADOS POR !L MAESTRO MEN!SRS.
• Setl.onta Bofia Camacho, qme~ ha sabido conquistar merecidos
aplausos en las dos pnmeras veladas de Arbeu.

vista, .sus res?ltados han sido poco, muy pooo satisfactorios.

En México, aunque la población cuenta
con más de trescientos cincuenta mil babi·
tantea, y aunque los que tienen posibilidad
de concurrir sean muchos, el hecho es que
llO ~ n de proteger el teatro, ni de gastar
• en el, y por eso · el número de concurrentes
es pequeñísimo, increíble, atendido el censo
de la poblaci6n.
Ademáli, la circunstancia de ser nuestra
eapital una ciudad, aunque populosa relativamente, incapaz de poseer una cantidad de
~~~rrentes á_ los espectáculos, que pudiera
dmdllSe en diversas, fracciones á cada una
de las cuales debiert atribuirse una inclina.ci6n dominante, hace que no pueda conside~ á su púb]i~o sino como muy pequefio y s1empre el mismo.
, Patente es que la clase rica de nuestra sociedad no gusta de concurrir al teatro, sea
el que sea el espectáculo que en él se le ofrezea Ypor bien montado que se le presente.
.Y como aqllí no sucede, cual en Buenos
Aires, por ejemplo, que una población flotaate, numero~a, sostenga los teatros, resul-

..

..
'

\,

~

'('·

"•

""'
.... r.,"1".

,·

EL MAESTRO, ~ENESEs, 9rganizador de los conciertos que con tau' r
grande exito se están verificando en el Coliseo de la calle
de San Felipe Neri. '
.
~· i

ta que sólo queda la clase media para mantener los espectáculos públicos.
Esta, como es natural, forma un conjunto
heterogéneo en que hay unos cuantos sólo
unos cuantos, propietarios, muchos en~pleados ,pocos comerciantes, algunos artistas uno
que otro escritor y ningún artesano á do ser
los domingos, en que concurren m~chos aficionados de esa clase simpática,
Ahora bien, en tal conjunto, hay que notar una cosa, y es que, su gusto no es único
aún no está formado y su inclinación es co:
roo su gusto, versátil y poco profunda.
Porque es natural: ayer Fuentesibacreando con sus trabajos la afición á la comedia·
pero se va y viene Meneses que hace com~
prender las be1lezas del arte sinfónico· mañana vendrá Novelli y adrdrarem~s las
grandezas de la tragedia y las gracias de la
cum~dia de costumbres. Resuitado: que ese
pú~hco peque~o r heterogéneo á que nos refenmos no se mclma con prefere11cia á nada.
De allí, á nuestro modo de ver, la poca
concurrencia á. los teatros.
El público ha estado esquivo con Meneses.
Semejante conducta causa pena, y tiempo es

.... .~·

!ª

de que no ~ontinúe, ,pue~_o que ha ·•Ílei:,ado pata México una epoca de µiayor cbl:ura, Y p~es~~ qt1e lo.s artistas tienen derefaho
a la adm1rac1on de sus conciudadanos.
{or qué, pues, no acudir alllamamieilto
de, 1~aestro Meneses y ·no estimularle:en sus
trabaJOS en pro del arte?
,
"C'n hombre con el empeño que tiene el hirector de la Orquesta del Conservatorio por
hacer adel~ntar el ar~ musical, hubiera sido
:n cualquier otr~ pau~ ayudado pot todos.
¿Por que en México no ha de ser lo mismo
cuan~o Meneses, como á. todos nos con ta'
venciendo terribles obstáculos ha llegad~ {
fuerza d; perseverancia á sost~ner la Soéi;.
cl_ad Ar~stlca de la Orquesta del Conserv-atono Nac10nal de Música y á dar anualmente
los magníficos conciertos vocales é instrumentales que ofrece?

,·¡

La feria de Tlalpan.

•i

El domingo hubo alguna animación en
TI alpan: la feria que parecía haber acabado
pues d~r~,nte los &lt;lías anteriores no hubo gen:
te, rev1v10 algo.
Hubo unas lucidas carreras de caballos
por la mañana, que organizaron los oficiales
Y alumnos de la Escuela Militar de Aspimntes, de San !ernando, las cuales se vieron
muy concurndas.
Hoy, probablemente, será un buen día pa~a l~ fena, pues se preparan muchos á irá
pasar el día á Tlalpan; la Banda de Policía
dará,en la Plaza Principal una audición
po~ la, n,oche habr~ baile J fuegos d&amp; artificiJ.
~era este el últuuo d1a de la tradicional
feria de la Pascua del Espíritu Santo, vergonzosa sucesora de aquellas famosísimas que se
celebrabaa en la antigua Ran Agustín de las
Cuevas.
Agustín Agüeros.

-. ----

1

~•

•

~

El mejor ele los hombres es el que hace bien ú los ha1111bres.
X o debe uno avergonzarse de preguntar lo que ignore.
El _sabi? ·conoce al ignorante, porque él
1
siclo, 1gn~rante; pero éste no p1nede
Juzgar a aquel, porque nunca ha sido sabio.

;1a

CHAPULTEPEO,-El Lago.-(Fot. de "EL TIEMPO ILUSTRADO,")

•

�-

La Venganza de un Santo
I

Saliendo del pueblo por el lado del Mediodía, se encuentra una casita de modesta apariencia y rodeada de un huerto.
Habitábanla por los años de 1836 dos
hombres.
Uno de ellos vestía el tosco sayal de los
Hijos de San Francisco de Asís.
El otro llevaba el traje típico del país, y no
. costaba mucho trabajo á cualquiera qne con
alguna atenci6n le mirase, hallar en toda su
persona un no sé qué de modestia y reco.gimiento, que daban á entender bien á las claras
que no siempre había sido aquel su modo de
vivir.
Así era, en efecto: ambos eran dos pobres
exclaustrados, dos víctimas de la bárbara re-.

324-

aparecer luego de la patria de San Fernando,
quedaban almas piadosas que, llevadas en
alas de la caridad y aun á riesgo de incurrir
en las iras sectarias, procuraban hacer todo
el bien posible á aquellos mismos á quienes se perseguía por el solo crimen de amar
la virtud y perseguir el vicio.
II

En una calurosa tarde del mes de Agosto,
estaba Fr. Manuel sentado á la sombra de
uno de los árboles del hm:rto.
Leía en un libro que tenía abierto sobre
las rodillas .
Algunas veces apartaba de él la ,·ista, y
entonces, apoyando la frente en las manos,
quedaba como sumido en profunda meditaci6n durante algunos minutos.
El Hermano illartín, entregado á sus tareas agrícolas, ora removía la tierra en derredor dé una planta, ora rc:gaba otra.

KERMESSE

DE BE~EFICENCIA EN SAN

LUIS

-Est~ uste~ °:;lY _d~bil y enfermo, si no
me en_gano-s1gu10_ diciendo el caritativo lego, mientras exammaba de pies á cabe1.a ,
su interlocutor.-¿.Quiere usted tomar algú
alimento?
n
-¡Gracias, no quiero nada ...... s6lc, deseo
descansar! ..... .
-En ese &lt;:aso, puede usted entrar en el
huerto y sentarse á la sombra de los árboles
pues el sol le debe de hacer mucho daño. '
El desconocido ni respondi6 ni se mo,·ió
del sitio en que estaba.
-Pern ...... ¿de veras no quiere usted nada
hermano?
·
-Sí-contest6, dando una patada en el
suelo y mirando por vez primera al lego _
¡quiero que ust.ed se calle y me deje en ¡~z!
En este momento termin6 Fr. Manuel su
lectura, y al advertir que el Hermano Martín J..ablaba con una persona extraña, se dirigi6 á aquel sitio, llegando á tiempo en que

ª

~·OTOS !,

-

El mendigo, junt~pdo las manos e~ a_ctitud suplicante--:,· deJandosc caer de hmoJos:
- ¡Perdón, Rodrigo!- balbuceó. - ¡Perdón!...... ¡Hace tanto tiempo que d~seaba
verte para.que me perdonaras!. .....
~ntes que las rodi llns del pobre viejo hubi;ran tocado en tierra , ya Fr. llanuel le habla cogido por un brnzo, y alzándole: ~
- ¡\'en!.:_le dijo.-¡Has sufrido mucho! ...
¿no t&gt;s verdad"? ... ... ¡rlesdichado!. ...... Pero
no temas .... .. yo te perdono ...... y Dios también perdona n los arrepentidos...... ¡Xo he
resado de pedirle que me otorgara la gracia
Je verte arrepentido antes de morir ...... y
hoy me la ha concedido!.. .... ¡Cuán bueno
es nuestro Dios! ..... .
- ¡Ah!-exclamó el clesp;rnciado.-¡EreR
un ángel!. ... .. ¿.Así te vengas de las injurias
que te hP- hecho?
- ¡Psch!-interrumpió el fraile!-¡Eso ya
pas6 y hace mucho tiempo que lo he ol,·idado!......
·
-Sí; ¡nsí es como se vengan los santos!~igui6 murmurando el mendigo, mientras se
dejaba caer en una silla y tomaba una taza
de caldo, que le había ofrecido el Hermano

325 INFORl\lIACIO N

SOCIAL.

Martín.
III
¿Quién era el desconocido y cuál era la

amsa de su sorpresa y de la del fraile al enoontrarse?
Hijos :6nicos de dos de las familias más ricas de la provincia, habían nacido en el mismo pueblo y en el mismo año; juntos habían
pando la niñez, juntos habían asistido á la
e.scuela, habían pasado los años de su carre-

"Kermesse":de Beneficencia en San Luis Potosí, á favor de la "Escuela de Artes Católica "
de aquella localidad.
'
En esta fie~t~ toro.aron parte señoras y seiioritas de la elegante sociedad potosina.
_D;stingu1das damas y caballeros concurrieron á la "kermesse."
Puesto de cc1tJ.fetb1, a cargo de la sefl.ora Pilar Agüero de Inurrigarro. Acompañaron á la distinguida
dama, varias hermosas señoritas potosinas.

NOTA:soCIAL.

.......
Puesto de helados de las señoritas del Hoyo

Puesto de pasteles, á cargo de la señora María G. de Cosío de Soberón.
Fot. de A. Váz,uez. San Luis Potosí.

•

volución iniciada en Madrid en 1834, imitada después en varias ciudades y que tanta
sangre inocente cost6.
Llamábase el primero Fr. l\Ianuel, y había sido guardián del convento de Z... hasta
que los revolucionarios lo arrojaron de él; el
segundo, que había sido lego del mismo convento, y que se llamaba el Hermano Martín,
nunca había querido separarse de su aniado
padre, nombre que solía dar á Fr. Manuel.
La casita en que los encontramos era de
un tan rico cuanto piadoso propietario, que,
al verlos pobres y desamparados, la había
puesto á su disposici6n, sin exigirles más que
sus oraciones, pues, gracias á Dios, aun en
aque!;.os días de llanto, en que parecía que
las furias del infierno se habían apoderado
del espíritu de una gran parte de los españoles, y que la fe cristiana se agitaba en las postreras convulsiones de su agonía, para des-

Cerca de una hora se habría parndo así,
cuando el lego vi6 llegará la puerta del huerto y sentarse en un poyo de piedra que allí
había, á un hombre míseramente vestido,
apoyado en un palo y llevando un saquito á
la espalda: era un pobre anciano á quien la
excesiva miseria había reducido al lamentable estado en que se encontraba; su rostro
estaba tostado por el sol; llevaba la cabeza
descubierta; el pelo, que era bastante largo,
estaba en completo desorden; la barba erizada; iba descalzo y apenas si un pantal6n y
una chaqueta muy rotos y más sucios todavía, cubrían á medias su demacrado cuerpo.
-¡Oh! ¡pobre anciano!-exclamó el Hermano Martín al verlo, y dejando su obra se
dirigi6 á la puerta, diciendo al desconocido:
-¡Buenas tardes, hermano!
-¡Buenas tardes!-contest6 el pordiosero
sin levantar la vista del suelo.

el pobre lego escuchaba medio asustado. las
duras palabras que le dirigiera el anciano
con quien hablaba.
-¿Qué es eso?-pregunt6.
.
-Este pobre viejo que, enfermo y débil
como está, no quiere tomar ningún alimento.
Al oír la voz de Fr. Manuel, el pordio!!ero
se había puesto en pie y empez6 á mirarle
con mucha atenci6n.
También el fraile le miraba, pasándose repetidas veces las manos por los ojos, com_o
si quisiera quitar un obstáculo que le impidiera verlo á su gusto.
Así transcurri6 algún tiempo, sin que nin·
guno de los dos osara hablar.
Por fin, Fr. Manuel di6 un paso hacia el
desconocido, y extendiendo los brazos, ex·
clam6:
-¡Antonio!

Fot, de A. V:izquez. San Lu's Potosí.

ra en el mismo colegio, y en un mismo año
habían quedado huérfanolil, pareciendo que
un misterioso destino los había querido unir
hasta. entonces por la igualdad de la fortuna
y la comunidad de la desgracia.
Sólo al quedar sin padres se separaron: Rodrigo, que más tarde se había de llamar Fr.
Manuel, obedeciendo los preceptos evangélicos, vendió sus bienes, los di6 á los pobres y
abrazó la vida religiosa; mientras que Antonio_ se translad6 á Z.... .. , donde, después de
olvidar poco á poco sus creencias religiosas,
f~1é t-1 judío de aquel país, hacieudo desgraciadas á muchas familias con la usura.
Pocos años después, fué nombrado guardián del convento de Z...... nuestro Fr. Manuel, al saber los desafueros de su amigo de la niñez, trat6 de corregirlos, valiéndose de su antigua amistad; pero lejos de consegqirlo, s6lo obtuvo que un día lo pusiera
Antonio {¡ la puerta de la calle.
Algún tiempo después predic6 Fr. l\Ianuel
u_n serm?n, _en que impugn6 la usura; pero
sm aludir 111 remotamente á la conducta de
Antonio. Lo supo éste y jur6 vengarse de lo
que él llamaba desve,-giienza8 de los fi·oileis en
la primera ocasi6n favorable.
·
'
Poco tardó ésta en presentársele con la
r~volución del afio 1834, y entonces, poméndose al frente de algunos forajidos y
después de echar á tierra las puertas del ¡onvento, se lanz6 puiial en mano en busca de
los inocentes frailes, que, atemorizados por
el peligro que los amenazaba, se habían refugiado en el coro de la iglesia.
Allí lo:-. ha116 Antonio, y buscando á la
débil luz de la lámpara al que él llamaba su
enemigo, le clav6 el puñal en el pecho, á la
vez que le decía: vueli'e á predica,·; y huyó
apresuradamente de aquel lugar, no sin antes escuchar estas palabras, que con voz ahogada pronunció Fr. Manuel: u¡Dios mío, perdonadle, pues no sabe lo que ha hecho!,,
e11:Tr:tes nupc~as en San Luis Potosí.-Los despo&gt;Jados, señorita María de la Luz Cabrera
Pero la hora de la muerte no había sonado
deu~o Mart1, pertenecientes á distinguidas famili:is de aquella localidad, salen del Templo aún para la inocente víctima del furor de
ª~ Agustín, donde se verificó la ceremonia; la novia va del brazo del padrino
Antonio, y aunque la gran pérdida de sanUn
e matrimonio, Dr. Vázquez Gómez; el novio acompaiia á la madrina.
gre y los agudos dolores de la herida le pua doble fila de personas de todas las clases sociales presencian el desfile nupcial.
El matrimonio Martí·Cabrera, tué un acontecimiento en San Luis.
sieron al borde del sepulcro su robusta naFot. de A. Vázquez. San Luis Potosi.
turaleza luch6 á brazo parti~o con la muerte

�·,

- 327
-

~

326de tu coraz6n como las hojas secas en las cisternas calladas. Sin embargo, te amaba,
Sentía por tí una obscura ~asión, una pasi6n
doloro~a como ?~ª gema cie~a, ávida de biill~r baJO _l~ ca_ncia de tus o¡os in.dife~
Tu tam bien me amabas ( tal vez intensa.mea,.
te), pero tu amor, oculto en lo más rec(md\.
to de tu ·alma, siempre me fué descon~
Lo escondías sigilosamente como un ~
to peligroso y fatal. Mis ternuras de en&amp;m11rado lograban s6lo '.le tí respuestas pueri!fl
frases incoherentes, breves palabras. Un41i
no lejano, el fastidio entr6 de improviso,
mi coraz6n; el fastidio del minero que
peña en perseguir una veta de oro
y al fin, perdido el júbilo, sale de la o
dad de las minas, con las fatigadas
vacía,. El olvido vino luego. Dejé ae
algún tiempo, y como de cualquier otro.
río triv~al, C?i~servo única~ente de tu alllllf
memorias triviales. Mernonas que vienebl
acaso, en la vana corriente de mis clías1iituales, al escuchar una media noche, en 111
piano distante, una música llena de ovaciones; 6 bien, en la mañana de un domingo
cuando de visita al cementerio donde du~
men unos huesos queridos, me pongo á contemplar cierto mármol muy pálido, símbolo
de la muerte, que permanece bajo el ir6nico
cielo azul, en una sombría ltctitud impasible.

ÓALLES DE LA CAPITAL_

imse-.?i

NUESTROS GRABADOS

Lt&amp; ''toilette" de desposada, de la Reina Vietotti a ...eugenia.-Vattias eseenas de la llegada

del ttten que eondu!o á la ~eina, al Sobettano y á la familia Battenbettg,
á 'f,'lad ttid, en víspctttas de la boda.

y al cabo de dos meses, eskba completamente restablecido, gracias á los cuidados del
Hermano Martín.
:Poco tiempo después conoci6 al caritativo
señor que le di6 la casita en que vivía á la
sazón, acompañado ele su fiel lego, y en donde era feliz rogando á Dios por su protector
y por su verdugo.
No era poca, ciertamente, la necesidad
que éste último tenía. de las oraciones del pobre exclaustrado, pues desde el momento en
que manchara sus manos con la sangret de
un inocente, no había vuelto á tener un instante de calma.
¡Desgraciado! .. .... En poco más de un mes
vi6 morir á su esposa y á sus hijos. ..... ¡El
castigo de Dios había empezado!. .....
Pero no era esto lo peor; el grito aterrador
de la conciencia no Je dejaba un momento
de reposo, y para hacerlo callar, se entreg6
desenfrenadamente á todos los vicios, dila·
pidando en pocos meses su fortuna y viéndose obligado á mendigar una limosna.
La idea del suicidio le perseguía 1án cesar,
y tal vez la hubiera abrazado á no saber un
día que Fr. Manuel.no había muerto, y entonces Dios le concedi6 la gracia del arrepentimiento y un vivo de::eo de obtener antes de
la muerte el perdón de su víctima, y ya hemos visto c6mo lo consigui6.

I\'
Dos meses después, bajabaá la tumba Antonio no tardando en seguirle Fr. Manuel,
que ~and6 se le enterrase en la misma sepultura que guardaba los restos de su amigo
de la infancia.
Aún hoy existe en el cementerio una lápida con la inscripci6n siguiente, debida á la
musa del Hermano Martín:

R. I. P.
Por sabios decretos plugo
al Dios que habita en la altura,
juntar en la sepultura
la víctima y el verdugo.
EPIFAXIO FERREIRO.

La Duma y sus "leaders."-Hay expectaci6n
en el mundo entero á causa de los acontecimientos sensacionales que ocurren en Rusia,
en estos momentos.'
Entre el Gobierno y la Duma existe una
absoluta desavenencia, un total desacuerdo,
y los que están bien enterados de la situaci6n interior del Imperio Moscovita, presagian para un futuro pr6ximo, una terrible
crisis política.
En el grabado que ocupa toda una plana,
reproducimos el acto de apertura del Parla·
mento.
En otra µlana, verán nuestros lectores le»
retratos de los leádets de la representaci6n na·
cional.
· Estos diputados, son el alma del Parla·
mento y en ellos cifra el pueblo ruso sus 81peranzas.

PORTAL DE

CADENA, donde vive el seiíor Presidente de la República.

MERCADERES.

lllltro taller de Grabado. - Durante dos semanas sufrimos algunos trastornos en nues-

Ala bella f inteligente Gracia Peia

io taller de grabado, debido á que el señor

EN SUS BODAS

Armando Salcedo,.á cuyo cargo estuvo por
mucho tiempo el departamento, se separ6
wnporalmente de esta casa con objeto de
~ ·al frente del taller similar de la Escuela-de Artes y Oficios de· San Luis Potosí.
Nuestro taller qued6 acéfalo y así estuvo
por algunos días, raz6n por la cual se resintieron lOi trabajos de fotograbado; y si para
el público no se hizo seneible esta circunstancia, debido á los grandes esfuerzos que nos vimos precisadoi:i á hacer en bien del semanario
yde S11s -favorecedores, nosotros nos dimos

Te ví creoer, corno tentil capullo
De nítida azucena,
Y al verte de bondad y encanto llena
Por cariño á tu padre. sentí orgullo.

A la izquierda, el atrio de Catedral.

y oigo á lo lejos unas canciones
gemir repletas de languidez ... .. .
De una invisible g6ndola errante
siento los remos somorgujar ..... .
¡hagamos seúas! ¡dejad que cante!
que algo la muerte busca en el mar.
CoNsTAN'rINO CABAL.
EXPOSICION DE OBRAS DE ARTE MEXICANO
ENJ.PARIS.

i,

Ví que tu virgen &lt;eorazón se abría
Al casto amor, icual se abre de las flores
El cáliz, desbordante de ambrosí,a,
Del sol primaveral á los fulgores.
Y ho.r que nimba tu frente el nupcial
( velo.
¡ Oh Gracia! reinen en tu hogar felice
Amor y didha y paz ... ¡,Plázcale aJ Cielo
Esrnchar á quien te ama y te bendice! ... .

TGN!AlCIO PER1EZ SAL:\ZAR.
20

ele Junio ele

1gó6.

Al )tífico CoTazon dt ltsús
MADRIGAL

PAGINA
M l parecía en una actitud
enigmática. que podía supo .
nerse ca,i hostil, infundién .
dome un malestar semejante
á aquel que dan los presentiin ientos funestos •..•.
GABRIEL

D'ANNUNZIO.

Calles de la Capitat.-Nuestros subscriptores
de la Capital conocen perfectamente ·las calles de la ciudad, y para ellos, nada tien~de
nuevo la reproducci6n de las vías públ1(18
que, desde los anteriores números, hemos venido publicando, entre los grabados del 88mario,
No están en las mismas condiciones k1
subscriptores foráneos: una gran parte.J
ellos, probablemente, no conoce la Ca~'¡
y no dudamos que sea de su agrado ver
esta manera, algunas de las principales calRI
y sitios de la metr6poli.
En este ·número publicamos la ~le •
Cadena, en la .cual está ubicada la ~es1d
del señor Presidente de la República, Yti-Portal de :Mercaderes, notable por su 111
güedad, ya que no por su arquitectura
francamente, es bien pobre.

Ante un recuerdo como antP. un féretro,
permaneceré breves instantes en aparente actitud piadosa. Inútilmente procuré descubrir,
durante largas noches, en el misterio de tus
ojos, una sola mirada elocuente. Inm6vil y
silenciosa como un mármol, pa$abai:i las horas muertas fijos los ojos en un solo punto
del aire, como si contemplaras en él el continuo caer de una flor invisible. Jamás en la ·
quietud de tu vida vibr6 siquiera el más fugaz trino de risas. De la alegría, como de un
rostro visto en sueños, tenías apenas vagas
rnspechas. En tu adolescencia quizásfuif:ltc
alegre,. quizás reíste con fresca risa infantil;
El lago de Chapultepec.-Entre las m~
y acaso, desde entonces, una rigidez miste1-iosa cay6 en tu rostro. En vano, muchas que últimamente han sido hechas al
vecP.s quise explicarme el motivo de tus días Bosque de Chapultepec, para su embe
severo~. A este. fin, labré en el silencio yerda- miento, una ele las principales es el henJllllt
lago del cual damos una reproducción en ril
d~ras joyas de astucia, sin éxito.
,
wdoi
Siempre fuiste impenetrable á mis suspi- numero.
En el grabado respectivo se ve, si no 11#
cacias, hermética y fría. Sólo la música poblaba el silencio de tus noches. Mis súplicas una gran parte del lago. que es de los
fueron también inútiles. Caían en d silencio bellos ornatos del Bosque.

an:

LICENCIADO RAMON RABASA,

,._.

Hevo lic • :rnador de Chiapas.
,....._ •el Ooblerno de aquella Entidad Federativa,
el dfa 20 del acfual.

cuenta exacta de la deficiencia y nos apresu-

Quién me diera ¡ oh Jesús! que fuese 111:
(alma
Dámpara qlte tü amor arder hiciera.
Para alumbrar constante tu Sagrario,
Hasta que allí, feliz, se consumiera;
Y que tornara á arder ante tu Trono
Con mayor brillo y ,claridad fulgente,
Sin ,que el viento del mal su luz matara.
En icelestial delicia dernamente.

ru:ioe á corregirla.
al heefecto, prncura.mos reorganizar el taller
. n~ d~l cual ha quedado Manuel Lagu~
: aven!,aJado grabador, lle quien son todoi:i
eatetrabaJos de ese género que publicamos en
rem número y los que en lo sucesivo publica-

Puebla.

p!;!•tros pension~dos en el extranjero. -En
acaba de venficarse una exposici6n de
f!!\~n la cual. exhibieron sus mejores obras
Go~ie;nes. artistas mexicanos que nuestro
clonen tiene P.ensionados para que perfecPubl~us estud10s en Europa.
R6n icamos hoy una de dichas obras se1 virán nuestros lectores en el grabado
de estº
uno
ana. Es del joven Enrique Guerra
t.eneme os más aventajados escultores qu~
pubr«:i en la actualidad y de quien hemos
ba~. 0 en otras ocasiones diferentes tra-

Soy una nave de desengaúos,
que tras la dicha corriendo fuí;
crucé los mares de algunos años,
pasé entre brumas y me perdí.
A mis clamores nadie responde,
y aún mi existencia bogando va;
únicamente Dios sabe d6nde
la pobre nave se estrellará.

oe.

°

tf

IGNhCIO PiER•EZ SALAZ.\R.
21

de Junio de 19o6.

BARCAROLAS

MENDIGA.

Duermen las nubes entre cresponef:,
llena las aguas de lobreguez;

Escultura del aventajado Joven mexicano Enrique Guerra,
pensionado por nuestro Ooblerao para que perf1telone sus estudios
en Europ1.

�-

329 -

fáciles todas las damas, miró á las flores con el
mayor desprecio, y hasta le parecieron inclignas de sus favores.
1 3. l'Of'a, por demasiado erguida, la azucena
por cá_ndid._1, la siemprevirn por fúnebre, y
la pas10nar1a por triste, no lo¡¡:rnron sino de:,;&lt;lenes ú can, bio de sus hal::igos v ('a riein!'.
l'asi n1ustias, ¡;e consu.mfan · ¡;in lograr :ilguna In. preferencia desu rivnlidad a1 11oros·•.
&lt;'liando de pronto brotó en el verjel una pla11t:t dc:;:conocida.
El jardincl'lJ había traído l:l ¡;;emi lla d1•
muy lejos, y desde que la pu:-;o &lt;'n la til'l'I n
dedicó :'t ~u cultivo desvelos y cnidn&lt;lo~.
\'i~ital&gt;a con asiduidau el· sitio c11 que l.t
s,•m bró, y cuando aparecieron los pri 111eros
brote,;, todo fu( atención y egm('J'O par., diri~irlos y &lt;le~anollarlos.
Creció el robusto tallo mús, mucho 111:'1,quc el de hl:; otras flores: aquella si11 dud:t
il&gt;a (i ser una buena moza.
Ya e:-per(indnla así, complacía~e el clavel
en contemplarla, st&gt;guro de encontrar en ella
unn nueva adoradora, y satisfecho de anteLos "LEADERS" n~ L.!. DUMA .-M. Petrounkevitch, mano con su conquista, observaba el crecidiputado por San Petersburgo.
miento rápido de las hermosas hojas, entre

LAS DALIAS

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La prirp.avera parecía haberse complacido,
prodigando en aquP,l jardín pintoresco sus
más lozanas flores.
Entre todas ellas, erguido sobre su fresco
,tallo, se alzaba el clavel rojo, em ba~rnmando
con su aroma penetrante á la bnsa que le
acariciaba.
Abríase el verde cáliz; los pétalos encendidos como llamas, formabari espléndida corola, y las flores del pensil, llenas de asombro,
le contemplaban con delicia. Todas, todas se
inclinaban humildes y le amaron en cuanto
le vieron.
Las azucenas candorosas, con sus hojas de
nácar y sus pistillos de oro, le ofrecieron las
primicias de su pureza Yirginal, homenaje á
la hermosura deslumbradora de la tlor encendida; las violetas, tímidas, temblaban entre la hierba con el dulce estremecimiento
de la pasi6n; las margaritas, inocentes, sinceras coiuo campesinas, no disimularon su
asombro; las siemprevivas le brindaron su
amor P-terno; las pasionarias trepadoras le
oprimieron con amoroso abrazo, y hasta las
rosas, antes tan soberbias, mostráronse rendidas como si fueran esclavas.
Los lirios romátJticos y los alegres alhelíes
palidecieron á la vista de aquel poderoso rival, que nacía para arrebatarles el amor de
las otras flores.
Así, halagado por su necio orgullo, crcci6
el clavel, hinch6se poco á poco, y de puro
vanidoso y satisfecho hízose insoportable.
Como presumido galán, para quien son

M. Vinaver, diputado por San Petereburgo.

Ell conde Heyden, diputado por Pskov.

las cuales brot6 un capullo tierno, verde,
que se convirti6 bien pronto en flor arrogante de matices diverEos y colores vivísimos.
El clavel la mir6 con encanto y se prend6
de ella; las otras flores sintieron envidia,
porque, en realidad, aquella ex6tiC{l, compañera sobrepujaba á todas en hermosu ra y gallardía .
-¿C6mo te llamas?-le pregunt6 el clavel.
-Me llamo Dalia-contest6 con meloso
acento americano.
-¿ De dónde te han traído?
-De )léxico.
-Eres muy hermosa ..... muy hermo~a .....
muy hermosa.
Xo supo decir más; toda la arrogancia rlel

M. Chtchepkine, diputado por Odessa .

El profesor Kareief,diputado por San Petersburgo

clavel trocúse de pronto en timidez y cobardía.
La dalia miró á su, adorador con desdeñosa indiferencia; y como si qu isina estimular
aquella pasi6n que se manifestaba humilde
y apocada, demostr6 al punto su preferencia
por el jazmín de hojas de nieve, por el heliotropo de suave aroma, por el nardo frngante y por el poético don diego, que se abría de
noche para contemplarla.
Así, concediendo su favor pasajero á unos
y á otros, encendi6 más y más el amor del
clavel hasta enloquece.de.
En vano, amantes siempre, y siempre conpasivas, procuraban embriagarle con sus aromas la rorn y la violeta, y atraerle con sus
encantos la margarita, la perpetua y lapasionaria; mustio y rendido, id6latra ciego, de
la flor veleidosa, el clavel mendigaba humilde algunos de los favores que tan fácil mente concedía á otros amantes.
Y sobre el tallo verde y erguido, el clavel
desmay6 poco á poco, y su corola se deshizo,
y las hojas secas desprendiéronse del cáliz y
eayeron en tierra.
·Que asi como para los galanes presuntuosos hay mujeres coquetas, vengadoras ele las
apasionadas, para los claveles vanidosos hay
dalias insensibles, flores sin aroma, seres sin
alma.

Tanto he querido y con pasi6n tan loca,
Que dejé, 'sin sentirlo, en mi f m bel eso,
Un poco ele mi vida en cada boca,
Un pedazo ele mi alma en cada beso. .
~[A~TEI,

M. FLOR!~:-;.

M. Nabokof, diputado por San Petersburgo.

�- 33ó -

República Mexicana
TARJETA POSTAL

~~

-.J}.;r
{_Cl.,v~a Áwre{ ¿')
En este lado soto C1ebe ! ! CTlbirse la dlreccton

(/

/

"
ln t.erro41ac1on perpetua

-

FLORES SILVESTRES
Amo las flores que la tierra cría
con su propia virtud por jardinero·
esas flores que esmaltan el se,idero'
Y en el prado son notas de alegría
Ellas rompen la audaz monotonía
del campo! entre ias mieses prisionero;
ellas también, como el amor pricr.ero
brotan hu~ildes á la luz del día ......
i Flores silvestres! Si troncharlas pudo
con s~ p~e fatigado el hombre rudo
que, md1ferente, en su labor se afana
del ensueño feliz en horas bellas '
las recoge una virgen y con ellas
se alegra, se perfuma y se engalana ..... .

___

ANTONIO

_____

PALOMERO.

Re. oye en tono menor, lento ,v lejano,
~l hmmo de ~a tarde, que se aleja,
r en un suspHo de profunda queja
Mezcla su nota el coraz6n humano.
:Mientras. la hoguera occidental aún arde,
El pensamiento vuela y se difunde
En la vaga tristeza de la tarde.
Y la neblina en que se envuelve gunio
Como en un manto sefíorial, se funde
Al plateado fulgor del plenilunio.
DIEGO

URIBE.

EL ENCUENTRO
De la vetusta iglesia castellana
por la puerta encendida tras la djiva
en.traste aquella vez muy pensativa '
mientras llamaba á muerto la campana.

Y al r egresar del templo esa mañana
supe que una sonrisa fugitiva
'
puede a~ lirio tornar en rosa esquiva
Y á ~a meve poner color de grana.

-----+--- ------, - -

DOS CELOS

Nos ?allamos de pronto en la escalera
ql'.e baJa desde el atrio hasta el retiro
m1 rostro se tornó con'lo la cera.J
'

,

-. - - .

PAISAJE
En el monte, en la siena y en el llano
La luz a.el sol, crepuscular, refleja
'
El amanllo que en el verde deja
El ósculo candente del verano.

En impetuoso arrebato
su mano estreché con ira
Y. ronco
le diJ. e: Mira
,
' '
s1 tu me engañas .. .... ¡te mato!
Ella, con dolor sincero
inclinó Su frente pura, '
Y murmuró con ternura·
Si tú me engai'ias ...... ¡~e muero!

BExrro STELES.

Tu p echo ~é agitó bajo el retiro.
Y con u~~ rrnrada mensajera
nos lo d1J1mos todo en un suspiro.
MANUEI,

UGARTE.

- - - ----- - - - DOS FEMINISMOS
(tDIAIWGO.)
Personas: Ida (hija de Eva).--Luz (hija de María).

NUESTRO PAIS.-"E.1 Portezuelo." Camino de Totuca al Valle de Bravos.

Ida.-¡ Luz!
Luz.-¡ Ida! i T ú por aquí!
Jcla.- ·"'ué
senCJ·11 a Y qUJe, modesta!
1,¿,
Luz.~Tu, en cambio, vienes de fiesta.
iMas · · . ¿1por qué vienes así?
1
, da.--'Porq11e no ando con ambarges
Y soy de parecer
'
que entre .el ihomlbre y la mujer
no haya chstinción de trajes.
Luz.-:-Pues asi, querida mía,
s1 no sac~s p rivilegio,
no te recfüe el Colegio ...
1da. -De veras lo sentiría
'
porque en ¡punto á edutcación
no se andan, no, ·p or las ramas,
Y no hay damas, cual las Damas
del Sagrado Corazón.
L uz.-¡ Dannas l i Tienes unas ·cosas !
J da.-¡ Hasta mi Jenguaj,e extraña!
Luz.-Esas damas en España
prefieren ser religiosas,
~· prefieren, no te asounhre.
a pesar ele su saber.
,q~1e no tenga la m uj~r
m aun la apariencia ele hombre.
l cla.-Y ¿¡por qué no?
Luz.
Porque sí.
I da.-Ha,y que ir ele lo nuevo en pos.

lda.-¡ Eres ctuel l
Luz.-,Lo que pronuncian tus labios
1,uz.-Y enmendar la,plana á Dios.
Luz.
Porque te quieró
no es de quien algo se estima ... .
Jda.-Eso te parece a ti,
y
te
quiero
ele
verdad . ..
[cla.--'Aún no es bastante esgrima
· tímida y casta paloma,
El
culto
á
la
vanidad
para vengar mis agravios,
que sólo aspira á anidar
mundanal es lo primero
que si no . . . . (Amenazándole.)
en prosaico palomar,
_que has de abolir, si deseas,
Luz.
t\o hables así,
v que mmca vinelo toma
au,al la santa de tu nombre,
hablas
de corazón;
que
no
hacia el espacio infinito,
akanzar ,con gran renombre,
mis brazos las armas son
en donde, cual reina, impera
ele la virtud las preseas ..
con que te venzo yo á tí. (La abraza. l
sie1m1pre el águila altanera
lcla.-'Pero, ¿ quién 1fué?
Loquilla, mariposilla
que mira al sol de hito en hito.
Luz.
¿ Quién fué lela?
que la luz ciega y seduce,
Luz.-Emlbebecida te escucho,
Aunque te cause sorpresa.
¿ no ves á dónde conduce
mas. . . me pareces, muchacha,
lela fué una gran condesa
tu engañosa luz, loquilla?
al verte con esa faoha,
ele los pueblos bendecida.
Ese feminismo wpaidho
no un águila, un aguilucho.
En tiempo de los Cruzados,
me causa, te hablo formal,
sus ¡palacios y castillos
Ida.-¡ Burlona l . ..
nada hay más ideal
Luz.
¿ No lo he de ser
*.
nunca alzaron los rastrillos
que el tipo del marimacho.
ail ver q1ue tomas· en serio? ...
á los ,pobres desgraciados.
lela.-¿ Yo marimaoho?
Icla.-La defensa del im¡perio
Goz.ó con ipiedad -preelar;i
Luz.·
¿ No quieres
que se deibe á la m1t1jer:
ele los divinos Misterios,
el nombre? ....
criatura desheredada,
y edificó monasterios
lela.
~,A qué me importunas?
la mujer ha sido, en suma,
donde á }esús se alabara.
Luz. -Esas mujeres hombrunas
ave de vistosa pluma,
Hizo milagros en vida ...
no debieran ser mujeres.
si, pero. siempre enjart.tla&lt;la ...
¡11nila1gro su vida hté,
iMas quien se precia de Hija
Cese ya el hado inclement-e,
ipor su acrisolada fe
de María, ni en el traje
suene la guerrera tromtpa,
y su oración encendida!
debe prestar homenaje
tiempo es que la jaula rompa
Penitente, limosnera,
al f emini8-mO, que fija
y que vuele libremente.
y como ·1a tierra, hiurrnilde,
leyes que hay que suprimir .. ...
no puso en su fama tilde
Luz.-¿Pero á dónde?
Tú 11as nacido. . . . . . . para ;imar
lda.
A donde el hombre
nadie que la conociera.
y no para cabalgar
vuela en alas de su genio,
Aunque nuestra devoción
-:: las armas esgrimir.
á lograr en el proscenio
no era iconocida aún,
Desengáñate, hija mía,
del mundo gloria y renombre.
Ida fiué mujeir, según
es cosa fe.i, muy fea
\En tiempos más favorables
el Sagrado iCorazón.
pretender que un ángel sea ....
Supo vencer las pasiones.
las mujeres llegarán
¡ coronel de artillerí.a !
á serlo todo . . . Tendrán
y, con cuidados prolijos,
Deja. deja ese sombrero
derechos inalienables ... .
educar á sus tres hijos,
ele siete pisos .. ...
LU1Z.-¡iCulánto disparate enristras!
¡ tres famosos caimpeones !
lela.
Por darte
Ida.-¡Serláin juezas, abogadas.
Ella formó el corazón
gusto.
(Se
lo quita.)
médicas y diputadas,
para la virtud y el bien
Luz.
Y por señalarte
generalas y ministras !
del Rey de Jerusalén,
en
el
gusto
verdadero.
Ha v ,q ue salir del atraso ...
Godoifre&lt;lo ele Buillón.
Sin duela el mismo demonio
Contra la antigua 1corriente.
El héroe de las cruzadas
cla esas trazas tan feísimas.. ... .
á ella debió su heroísmo .. .
el vestir. . . varonilmente,
¿ comprendes tú las Purísimas
Ese es el !buen feminismo
ya es un gran paso ...
de 11nrillo con tricornio?
Luz.
l:n gran paso
ele las madres esforzadas.
Pero el traje es lo de menos,
¿ A qué ir de un mito en pos
haoia el ridí,culo, que es·
lo demás es el querer
sin a1'oonzarlo jainms?
el inevitable a:bismo,
1qtie
se interne la mujer
¿ En dónde valdremos más
donde vuestro feminismo
por los vedados terrenos,
qitte en donele nos puso Dios?
irá á estrellarse.
por donde jamás lha ido
Lo que en la cristiana casa
Ida.
Al revés ;
más que alguna. . . . . excepcional.
m!ás encunnibra á la 1!11ujer
así el mundo nos respeta ...
Tcla.-Pero dime; Luz, ¿qué mal
es inmolarse, es saber
Y o así más ágil m.e hallo
ihaY en saber?
amar y sufrir sin tasa.
,para montar á caballo
Luz. ·
¡ Convenido !
Ese es el saber profundo.
ó regir. la bicicleta.
En sa.ber lo que conviene
no esos delirios que sueñas:
Luz.-¡ Qué horr0r ! ¡Bicicleta .. . t{r!
ninguno: mas la manía
Ida.-Y hay más: aunque te dé grill11a, .
asi seremos las dueñas
de tanta ''Sociología"
ele los hombres " del munúo.
tomo lecciones de esgrima.
,. "Bio1ogía" ... ¿,A qué viene
,Cumpliendo nuestro destino
Luz.-Estás dada á Belzebú !
tanta ciencia? Pues á nada·
santo, el éxito es seguro ;
Ida.-¡ N o me pierdas el respeto,
¿ qué falta te haice á tí , rica.
hay un femünismo puro.
Luz!
si no has de poner botica.
u11 lfem.inismo divino:
Luz. Luz que está en tí extinguida;
la Qu;¡mica comparada?
el que hacia los cielos guía
¡ tú eres la Ida y estás ida,
Tda.-; Sabes que tienes razón?
y lleva allá. á las alturac;.
por completo, por completo!
Luz.-Y luego, ¿ no es gran simpleza
coros de vírgenes puras
lda.-Tus asombros m,e !hacen gracia.
dando tanto á la cabeza
,. allí reina por ~Iaría ...
pues sabe, por si lo ignoras,
dar tan poco al corazón?
En el Corazón Sagrado
que por ahí van las señoras
Así no nos han for'mado
ponga su amor la mujer,
todas ele la aristocracia .....
en el Cole!!io.
y logrará al mundo ver
Xo podrás Q)onerle peros,
Tda.
'Es verdad.
á su influjo subyugado.
que no es una institutriz,
Lt1z.-El amor, la caridad.
Huya del horrendo abismo
á una egregia emperatriz,
1aue del divino dechado
hada
donde la cles¡p-eña
coronel de Coraceros.
ele Jesús ropiar debemos.
el error. según lo enseña
Luz.---;· Tendrán que ver las acciones
ftié siem'l)re la base fija
el n11oc\erno fenninismo.
que lleve á cabo en la guerra!
ele tu eclncacíón; pues, hija.
Y hahrá 1paz y salya'Ción,
lda.-Y la r eina de Inglaterra
no llegues á esos extremos
sí, habrá salvación aún.
es coronel de Dragones.
ele~ feminisimo, que. os lanza
por la nnujer. mas . .. según
Ya los hombres, enervados
por órbitas harto ... nuevas:
el Sa•grado Corazón.
por deleites traicioneros,
el mismo 110111 bre c¡ue llevas
lela.- ¡ Luz. tu victoria es completa! . ...
se espantan de los aceros.
te ha el&lt;" servir de enseñanza,
Pues que nne has ,puesto en un brete.
no sirven para soldados.
¿ipues tú sa:bros quién fué Ida?
voy
á romper el florete
Por eso la ihumaniclad
1da.-·Pt1es .. . no lo sé. mira tú.
y á quemar la bicicleta.
ve surgir en varias zonas
l,117..-)f ,;¡g sahtás si el "canesú"
ejércitos ele amazonas.
ó si la "berta'' es "fruncida:"
SAJ.
que salvan la sociedad.
y sabrás. seguramente,
¡·A trás el hombre, ese ser
·si el color ''gris elefante"
cobarde y de-generado! ....
es el gris más elegante
i Ya se acabó su reinado
ó bien el "verde serpiente" . ..
Y empieza el de la mujer!

�~o te vayas ¡por bios!

Que el espíritu siente cruel desmayo
Al com prender qne en el postrer adiós
Por fin r;e extinguirá el último rayo
I h-1 ~o l &lt;le tu exi:::tencia
·
.
'
¡) l:s Rom bras caerán en la eonciencia !
¿.~ o sabes que ate,;orn
,\ 1.nor y gratitud para tí el pecho·?
¿,\ o veR que el alma sollozante ll01a
.\ 1 contemplarte en el bajel estrecho?
;.~o miras que aquí &lt;'Starnos
r,os que atentos tus voces escuchamos·?
:\[ns ..... . no responde ya.
·
Porque el alma tendió su raudo \'Ue)o
l &gt;&lt;'ja ndo el cuerpo abandonado neft
IPam perderse en el azul del cielo·
'
¡El cuerpo, do imperaba
fü genio excelso que· fulgor nos daba!
Sus ojos ya Yelados
Por la tlern,a tinieLla están sombrío:-;
Del peC'ho los latidos, apagados,
Y los mie1nbros ya rígidos y fríos·
¡Y C'n In serena frente
'
Del saber se extinguió la I uz fulgente!
· Están muelos sus labios,
: Los labios que vertieran la palabra
j Envidia de los grandes y los sabio;,
Edlon utilizando SN catrtdt campaña para un descanso tn la ladna, trca dt tmt,urg, Virginia.
Diamantino cincel que firme labra
::loberbios pedestales
CANCION DE LA LIMOSNA ha estado estudiando durante tanto tiempo, Donde brillan talentos inmortales.
y que, se cree, redundará en beneficio del ··· ··························· ······ ........ .
uso comercial de la electricidad. Mr. Edison
Todq en calma reposa
viajó de su residencia en Orange, New .Jer- Y raudo Febo en su carrera avanza;
( DE RUDYARD KIPLING)
sey, á North Carolina, en automóvil; sus Abierta está la solitaria fosa
Cantad, valientes, guerra y victoria·
acompañantes, su hijo Carlos y sub dos ayu- Y no brilla ni un rayo de esperanza;
Para la Reina, pedid la gloria,
'
dantes de laboratorio, hicieron el viaje en ¡Y de dolor el grito
Y, tras el canto, con noble afán
dos automóviles de vapor, uno de los cuales Se pierde en la extensión de lo infinito!
Dad, compasivos y emocionado;
sirvió de laboratorio, perfectamente bien equil\Ias en lenguaje mudo ·
Una limosna: ¡por los soldados '
pado, á cargo de expertos químicos.
No sé lo que nos dice allí encerrado:
Que por la Patria luchando están!
Algo nos habla del destino rudo
Son infelices, que sus hogares
Y de un vivir por todos ignorado,
Dejan expuestos á mil azares ·
ANTE EL SEPULCRO
¡Tal vez que en la serena
Y á los combates, bizarros van.
no olvidará nuestra honda pena!
Mansión
DEL I LUSTRE SABIO
Hijos de obreros ó potentados
No olvides sí, que encierra
Una limosna: ¡por los soldado~
El pecho amigo sinsabor profundo;
Que por la Patria luchando están!
Justo '7arón en la desierta tierra,
Composición
leida
por
su
autor,
el
Sr,
D.
l!.afael
Sierra,
Aquí dejaron humildes seres
el dfa del enflerro del maestro.
Hermoso faro en el revuelto mundo,
Sus prometidas y sus mujeres '
Tú dejas en la Escuela,
Y sus hijuelos que piden pan.
De saber y bondad límpida estela!
Para esos tristes desventurados
Yenimos aquí á darte
Mi patria á sus guerreros
Una limosna: ¡por los soldado~
Nuestra triste y doliente despedida ;
Tributa honores y entreteje palmas:
Que por la Patria luchando están!
Venimos nuestro llanto aquí á mostrarte
Pa ra buenos y sabios, pebeteros
Falta el salario de los obreros·
En el solemne adiós de la partida:
Con perfumes de amor son nuestras almas;
Todos se han ido como guerrero~·
¡ Por siempre ya te alejas
¡Tu ciencia y tus virtudes
Muchos que fueron ...... ¡no volv~rán!
Y en angustiosa soledad nos deja:-!
Akanzaron del genio excelsitudes!
Ricos, plebeyos y afortunados
La eternidad obscura
No olYides ...... mas el viento
Una limosna: ¡por los soldadds
Fatídica á los ojos se presenta,
'( a encrespa de la muerte el mar sombrío;
Que por la Patria luchando están!
Y la mente inundada en amargura
¡Las velas se hinchan! ¡oh fatal momento!
Es el trabajo ley de la tierra
Ante sus negras sombras Re amedrenta;
¡Se mueve ya el bajel! ¡destino impío!
en los talleres, como en la g~err:i,
¡Y en grande desaliento
¡Adiós, mi acli6s postrero,
Siempre los buenos los cumplirán.
Las alas pliega el cóndor pensamiento!
Rabio, y amigo y noble compañero!
Gna limosna, duques y lores:
¡Para los bravos trabajadores
Que por la Patria luchando están!
Que, en los hogares, la triste amen&lt;"ia
Nunca se note por la indigencia.
Los que su sangre pródigos dan
Tienen derecho, por abnegados'
A una limosna: ¡son los solclad~s
Que por la Patria luchando est{111!
A hijos y madres dad alimentos
Y, mientr,i s tornan los regimiento~
Y mientras vuelren los que se v ,111
Con noble empeño tended las ma1i'os
,\ las familias de esos hermanos
¡Que por la Patria luchando estím!

'ª'

El Sr. p. atl Angel de la Peña

X

M. H. BLANCO-BEIJ!O~TI-:.

- - - - -EDISON
8amuel Alba Edison l1a ido {t Charlotk.
.North Carolina, con el fin de estudiar algu~
nos reputados descubrimientos de cobalto
metal que, se dice, es esencial para el perfec~
cionamiento de la nueva batería que Edison

Edison Ym acompañantts sol,rt ti ebain Brldgt salltndo at Wasblngton para Cttsbllr9, Ulrglnia1 Edlson tn ti ce1tro1
á •• dcrtcba •• hilo ear1os vá •• l&gt;:qMitrda m dds ayudantes dt taboratorlo.

333 -

ban recelosas. -¿Habéis oído'? Nuestra madre no .~e litrere á gastar ese dinero sin qne ...
Y rompió en copioso llanto, que brotó formando un solo cuerpo, que se deshizo en un
centenar de lágrimas al chocar contra las solapas del descolorido gabán.
-¿Habéis oído?
Y el llanto ahog6 su voz, enronquecida por
la emoción del ultraje.
- ¡Tranquilízate, por Dios, vida mía!&lt;lijeron sus hermanas, mientras la madre,
abtumada por el peso de sus id eas, miraba
á su hijo y entornaba sus párpados para recoger y (,cuitar las negruras de sus pensa miento~.-¡Tranquilízate. por Dios! - repetían las hnmanas, que, temerosas, hablaban
bajo adivinando algo que ya disculpaban .
-'Hí, ya lo estoy- dijo Alfredo, levantándose de súbito y limpiando á restrE-gón liinpio i::us ojos con la manga.
Se oyó un timbre.
- \'e, mamá- dijo una de lasmuchachas;
- llamará J ulita para que la ayudemos á bajar á papá de la cama.
Púsose en pie la madre y Alfredo la detuvo.
- ~o- dijo im peri0so-:illamá necesita
oírme, y tú no has de busear pretextos para
echarla- &lt;lijo recakando. - \' e tú, y manda
volando á la formacia, porque ese dinero es
vuestro.
Tan gallardo, t:rn resuelto habló el chiquillo, que se impuso.
- Puesto que soy hombre dudoso, os haré
con detalles la historia, y os explicaréi::; 111 i
tmbación. Viendo la situación de casa, he lucbado mucho conmigo mismo. ¡i\lns de unn.
vez he deplorado no ser ya un bonibrn pam
po&lt;ler hacer cualquiera cosa de las que hacen
los hombreF! l\le acuesto, y ...... mi eterna
pesadilla es seros útil, ay udaros, 1rotegl'ru¡;;
que rui madre !lo sufra, que tenga cuanto 11ecesita por cualquier medio.
- ¡Hijo, por Dios!- interrurnpió la 1nallre.
- He buscado pliegos qué -copi~r en los
Juzgados; he recorrido mil tiendas y almacenes, siempre lleno de ilusiones, y creyendo
que esos trabajos eran pequeños para mí, ¡ni
eso he encontrado! Siento aquí- decía golpeándose In frente- un mundo de cosas que
me halagan y me esclavizan. Hoy- continu6, -cuando al levantarme YÍ vuestrns caras tan sombrías, y miré á mamá contemplando con aire de vaguedad dolorosa ef:'as
recetas, pensé llevar baúles, ananear con
mis uiias montañas de granito ...... servir ft
cualquiera; todo, mientras mi talento no me
e:onvierta en amo ...... y siempre con estas
f'{iño uuis P li ego y de la Oattza.
fantasías.
¡~J i talento! ...... ¡Empeñado en
fa llecido últimamente.
reducirá ptsetas mi talento! Me &lt;le,;esperé;
Alft lre(I aios de edad cuando la vida un acababa de acariciarlo con los hálitos de la adolescencia, d~jó de existir el ~:~~:::~
relrato
nada concreto me ocurrió hacer, y en ese es•ae publksmos ;parece el jovencito Pliego arrodillado, sos::nieo~r
l:d:c!~:a ::rl~u:ea:!:t::';adres en el
'
tado
de locura en que me pongo cuando tenbabia llevado al Te!llplo el dfa de su pri mera Comun °· toda satlslacclón y usto las prescripciones cristianas.
0
0
go la malhadada idea de cerrar los ojos desllawla
~~~:a~e~~~~ : :h~~':::::
si la muerte no le tu hiera sorprendido en tan temprana edad.
pierto, empecé cumo siempre ele una en otra
(~uizá Yiera la. rna&lt;lre enturbiado el orgu~I? idea, á &amp;oñar con mi talento. Yeía mil cuaEL PRIMER ARTICULO
dros hermosos: primero una casa llena de luz
('011 la duda, y la eluda con la pena; qmza
midió de una sola ojeada el temperamento y y rica en artísticos objetos; papá sentado en
la edad de Alfredo y las penalidades que am- su poltrona; mamá, en medio de aquella luz,
bos atravesaban, y concibió el peligro ..... . cercada de luz más viva aún, de luz esplén¡Cómo llegaba Alfredo! J adeante, sudoro- Ello es que, al tomar las monedas, hubo &lt;le dida, que hacía resaltar su figura con su liso
so, balbuciente la frase de emociórf ..... .
traje negro, y vo~otras, radiantes de hermopreo-untarle alarmada:
A los diecisfis años todas las sensaciones,
sura y envu .!ltas en encajes que presentaban ,
~ ¿-C6mo? (_.· De qué'?
.
en fuerza de expresarse con absoluta sincerino sé cómo, entre las enmarañadas vueltar;
- y a te lo contaré despac10respon d''
10
dad, son impetuosas, dominantes; se atrope- ('011 su habitual intrepidez;- ahora, dame las de sus hilos, vuestra bondad ...... Yeía, oía
llan la.~ unas á las otras y se expresan cla- recetas que es lo urgente. ·····
preguntar por el señor ingeniero, por mí, y
.
ras, perfectamente contorneadas, en el gesto
- Xo· es absolutamente preciso que me me traían un plano muy largo, envuelto,
como en la frase en el ademán como en los justifiq1~es la adquisi~~ón de e?te dinero.
arrollado, lleno de dificultades vencidas .. .. ..
.
'
OJos. Los de Alfredo aquel atardecer, parey ...... en fin, ¡tanto, tanto sotié! ...... ¡como
El
muchacho
almo
los
OJOS des~~sura,
'
c1an un calidoscopio que presentara una tras damente, ante los que pasaron verbgmosos siempre!
otra, multitud de impresiones vivísimas.
mil pensamientos, grandes todos. El orgul)o
Al entrar en la alcoba de papá cayeron en--:~·engo- dijo orgulloso- á salv~r la si· se apoderó del camp.o, y con la cabeza hacia
tuac1on. Toma, madrecita, estos seis duros. atrás, el cuerpo ~rgmdo, presentando aq~ella cajes, aureolas, planos, poltronas, y todo,
Y se quedó entristecido como por el re· frente ancha y bien cortada,, que ~nunciaba ¡menos la silueta de mamá, que estaba allí,
una dignidad inmensa, clavo su vista en la radiante, espléndida, no en adornado salón,
cuerdo de una escena.
de
su madre con un ademán de reto que sino al lado de la cama, con las manos de
-Toma-continuó,-madrecita.
.
mi padre entre las suyas .. .... y el mismo cerY sus ojazos negros anunciaron impresio· asombró á todos.
¿.Habéis
oído?dijo
luego
en
su
actit~d,
co de luz y de santidad! l a figura mejor de
nes mal definidas de esperanza de dudas Y
asombrando á sus dos hermanas qne le mira- mi creación existía; ¡esa no me la podían
orgullo.
'

.f.:

:~!:::~ ~ri~~:!b:i,~;~.

:rñ~t~r:'::é

;:t&lt;
~

1

...

�- 334quitar! La realidad ...... la realidad que todo
me lo negaba, me dejaba á ella· allí la tenía
c?n la majestuosidad queimpri~e la desgracia en l~ matrona hermosa y respetable por
tantas virtudes .... . .
Miraba alternativamente á mi padre y
:tquellos papelotes que escribió el médico· su
1~tirada era triste y cavilosa ó brillante y ¡ pai:nonada. Yo estaba en el quicio de la puerta
leyendo en los ojos de papá todo· un mundo
d_e gratitud .Y amor; aquellos dos seres quen~o~ d~ mt alma se comprendían: ma111á
muo tnsteme_nte las recetas, y papá, apartand_o convuls1vamente sus manos, le dió las
gracias.

UNA NOCHE DE ANIMAS

···c~·l:l:¡ i ·~-¡ ·~~;~~-t;;,· ·-~~~¡·üi ·i~ ··;l·l~~· ·¡;;¡;í·;
visto y me fu í á la ilustración X.
El director me recibió con mucho agrado,
y notando mi turbació11, me dijo cariiíostLmente: ·
-Serénese; ¿dice usted que me trae su
primer artículo y que necesitaría cobrarlo en
seguida? Pues, lea, amigo mío.
Este «amigo mío,, y su afabilidad me dieron ánimo, y yo leí mi artículo, que t itulaba: Bodas de plata.
¡Todo es tuyo, madre mía!, ¡hasta la fecha
de hoy te he robado!-dijo el muchacho
abrazando á la madre, que parecía despertar
en un mundo de venturas inefables.-1Todo
es tuyo! repito.
Mi prímer artículo...... no era más que lo
que hoy hemos vivido en esta casa .. .....
El director se entusiasmó, me abrazó y me
encargó que volviera mañana; al darme el
dinero, me preguntó por qué me urgía tanto,
y lo hizo con una buena fe y un interés .. ... .
que hube de serle franco. Le conté todo. le
dije mi situación y el por qué de la mgencia.
-¿Y?... -rlijo encantada la madre.
- ¿Y entonces? ... me abrazó mucho más
fuerte, insistió en darme mayor cantidad y
·
me dijo casi llorando:
- ¡Bravo, bravo! Siga usted por ese camino; venga usted á verme. Su primer artículo
es ¡:nuy bueno, notable; ¡pero los lleva usted
mejores en el alma!
JUAN PLO.

,

LA ALOND RA

llOS ~BYBS DE ESPAfiÍ.R..- 1.ta f u t u i&lt;a i&lt;eina asom ánd ose á la ven t ani lla del ti&lt;en q ue 11

eond ujo á E s pañ a .

·

monioso ritmo, más que todos los tesoros
contenidos en libros, sería tu inspiración para el poeta.
Enséñame algunos de tus dulces cantos
para que-al brotar de mis labios el mundo
admirado, los escuche como te 'escucho yo'.

De Shelley,
Por la lraducción.

Salve, ave ó espíritu, que desde el cielo
derramas tu corazón en profusas melodías
impremeditarlas.
Tú elevas más y más de la tierra y cruzas
el profundo azul sin que tu canto ~ese.
En la luz dorada del poniente sol, flotas
como el emblema de la felicidad terrestre.
El púrpura pálido de la tarde se desvanece y aún flotas en los cielos y aún se escucha
tu canto. Tn voz inunda el espacio como
inunuan los rayos de la luna los cielos y la
tierra.
Las gotas del arco-iris no son tan brillantes como la lluvia melodiosa de tus notas.
Enséñame, ave ó espíritu, tu dulce inspiración, tus rapsodias divinas.
La canción nupcial, el himno del triunfo,
son vacíos é incoloros junto á tus acentos.
¿Cuál es el objeto de tu inspiración? ¿Los
campos, las ondas, las montañas? ¿El amor
6 la pena? ......
Tú 'a,mas; pero no conoces el hastío del
amor, sus dudas, ni sus celos.
Nosotros miramos lo pasado y lo futuro y
suspiramos por lo que no existe.
A nuestra&amp; risas más sinceras se mezcla alguna pena, nuestras más dulces canciones
son las que hablan de pensamientos tristes.
Y auri si pudiéramos odiar, olvidar y despreciar, aun si pudiéramos vivir sin llorar,
no igualaría nuestra dicha á tu dicha.
Más preciosa que todas las cadencias de ar-

)L\Rrn

MADELEINK

ROSAURA
Risuefla, ufana, sobre el l'ésped blando
De Abril en tarde plácida y serena
'
Está'Rosaura en la floresta, amena '
Al son de alegre tamboril bailando.
Rosas, jazmines, á su paso echando
Aplaude el pueblo y la comarca atruena
'
Y va la niña de donaire llena
Rosas, jazmines con su plant~ hollando.
¿Pero, y mañana'? ... Al despuntar la aurora
Y no bien aparezca su lucero
'
ra ya esposo, que en el 'alma adora.
'I' end'
Y si la dice su señor, «no quiero "
Por más que gima la gentil pastor~
Será este baile su bailar postrero.
ALEJA~DRO

ARA NGO y ESCAXDON.
( ..Iexicano.)

aquellos _cantos qu~ hablan de rubias mujer
re~, cautivas en fortalezas obscuras, y de gamdos donceles que, al pie de la ventana ojival, cantan sus amores al son del laúd. Vibraba en nuestros corazones la primavera de
la vida, y la brisa llegaba á nosotros llena de
aromas cantando la primavera de la natura·
leza tropical. A los naranjos en flor del parque, empezaban á llegar las ayes de plumas
doradas y en el azul del cielo brotaban las
primeras estrellas, en tanto que á lo lejos, sobre el lago dormido, resplandecía la última
llamada del sol.
Con sus ojos grandes y azules clavados en
mí, y 0011 sus rubios cabellos regados por b
hombros de nieve y rosa allí á mi lado, me
, una de aquellas 'hermosas
'
parecia
cautivas ,
quienes cantaban los garridos donceles al son
del laúd de oro, al pie de la ventana ojival.
Cogí en mis manos trémulas sus manosde
alabastro, ? con timidez llevé á sus labiour-'
dientes los labios míoi:; donde dormían los
hesos. •
'
La noche empezó á cubrirnos con sus alas
de sombras y no me pidió más cantos la adorada de mi corazón.
lS:\!AEL E:--RIQl'E ARCINIEGAS.

DE CHISPAS

Vítores de la turba callejera;
censuras rle una prensa sin virtud·
que hasta discuta nuestro honor ~ualquiera
EL MEJ OR CANTO
¿y eres la gloria tú?
La gloria es reclinar en la almohada
una co~ciencia libre de inquietud,
U~a vez me dijo la amada de mi c~razón: y doquier que volvamos la mirada,
-Dime, ~no de aquellos cantos que tú sabes, aún en la noche horrible, ver la luz.
poeta pahdo del país de la nieve, uno &lt;le
J. N. ARAMBURU.

I
Dejando á un lado la carretera que conduce á ~ladrid, y tomando la calzada que lleva
al convento, se encuentra á los pol'OS pasos
una cruz de hierro sobre una pequeña columna de piedra. A la cruz la llaman lct cruz clel
muerto, y al pasar los campesinos junto á ella
· salúdanla con extraño respeto, balbuceando
una oración.
El pueblo ha perpetuado la historia de la
cruz del muerto con
una de tantas poéticas leyendas, que las
madres recitan á sus
hiios para ir formando sus tiernos
corazones en el odio
il&amp;maldad y el santo temor de Dios.
Hace muchísimos
años dominaba en
toda la comarca un
conde, señor de vastos territorios, que
olvidando el glorioso origen de su sefiorio y las hidalgas
virtudes de sus antepasados, se entregaba á toda clase de
crueldades.
Un día apareció
al borde del camino
que conduce al convento el cadáver de
un hombre atravesado de una estocada; nad ie dudó
quién fuera el matador; pero todos los
labios se sellaron
ante el temor d e
pronunciar su nombre, y el cadáver hubiera permanec id o
insepulto, s i en do
pasto de las aves, á
no ser por la caridad de los monjes
que, recogiéndolo ,
le dieron cristiana
sepultura en la iglesia, levantando después esa cruz, que
al mismo ti e m p o
que recordaba una
muerte, pedía una
oración.
Desde entonces
comenzó á circular
el rumor de que á
media noche se sentía en la proximidad de la cruz una
·voz muy lastimPra,
como de alma que
yace en pena, y en
cuanto las sombras
de la noche extendían su manto sobre
la vega, n in g u n o
osaba trasponer los
umbrales de su casa
por temor á oir
aquel lúgubre ge -

•

\.
.\

mido. Una tarde deEapareció el conde, sin el diablo en persona había llevado á los misque jamás se hubiera vuelto á saber de él, y mísimos infiernos.
con su desaparición coincidió la de aquella
rr
voz tristísima que tanto temor infundía, aun
El tiempo, que es gran esclarecedor de veren los ánimos más esforzados, y nadie en la
comarca dudó que el diablo había cargado dades y misterios, vino no hace mucho á
en cuerpo y alma con aquel tira110, del que · completar la historia de ln cruz del ,n 11erlo.
Encontróla, en un Yiejo legajo dE' la biblioteaún conserva memoria el pueblo.
Esta historia, que oí contar de noche con ca del convento, uno de los frailes que han
lujo de terroríficos detalles siendo muy niño, substituído á los antiguos monjes, y tuvo la
me impresionó vivamente, y durante mucho amabilidad de referírnosla.
En una tarde de otoño lleg6 á la puerta
tiempo fué 111i pesadilla aquel conde, á quien
del conY e n to un
hombre que, procurando ocultar su faz
con el subido embozo de una larga capa, demostraba bien
á las claras su impaciencia en las repetidas veces que
dió al fuerte aldabón.
No bien un monje hizo girar la pesada puerta, cuan do el e m b o za do,
adelantando un paso, sin previo saludo preguntó:
-¿Se puede ver
al abacl?
- Xoes hora, contestó el lego, vol ved
mañana.
- ¡Imposible! replicó el embozado:
entrad y decidle que
un gran pecador necesita hablar con él.
l\Iucho extrañó al
lego esta manera de
mandar; pero jamás
aquella puerta se
había cerrado á la
desgracia, y las del
alma tenían franca
entrada, pues dentro se encontraba el
remedio.
Poco después subían el lego y el embozado á la celda
del abad. Hallábase éste enfrascado
en la lectura de un
inmenso injolio, y al
sentir pasos dentro
ya de su habitación,
levant6 la cabeza y
no pudo ocultar un
involuntario movimiento de sorpresa
al enctmtrarse cara á
cara con el temido
señor de la comarc:i..
Advirtiólo el recién
llegado y arrodillándose á sus pies, dijo:
-~o temáis, padre; ya no soy el
bandido q u e i m punemente rob a,
ni el asesino q u e
mata sin que la justicia humana llegue
á él: siento dentro
Traje de reuniones para seflorita ó señora joven.

�•
- 336de mí no sé qué, algo que jamás sentí, y
vengo á pediros me oigáis en confesi6n, pues
mis nímenes me oprimen.
-Alzad y no temáis, dijo el abad, admirado de ver aquel porte humilde y oir aquel
lenguaje extraño en boca de quien lo usaba;
por mucho que hayáis pecado, mayor es la
misericordia de Dios y l~I os perdonará.
-¡Ah! Lo deseo vivamente. Ha~e eerca
y,t &lt;le un año, dí muerte en el lug.1r en que
hoy se levanta la cruz de hierro que vos, padre pusísteis para mi remordimiento, á un
ho~bre que &lt;JUiso oponerse á 11110 de n1i:;
mnlvaclos planes: matéle yo ~· matéle
casi á traici6n, pues no le dí ape11ns
fo.impo á requerir su espada. Desde c11tonce:;, no encuentro ui paz ni descanso,
y de mis preocupaciones no me distraen ni la caza ni la guerra. Cada Ycz
que di viso la cruz de hierro, ó en las
solrdades de la noche oigo ese lúgubre
gemido que llega hasta las torres de mi
eai-;tillo, siento un estremecimiento que
me sobrecoge, llenándome de extra íin
parnr: no he temido ni á las fieras 11i
[t niis enemigos, que á veces eran ¡ ,eores que lac; fieras, y tiemblo al oir es&lt;'
lamento: no encuentro, pa&lt;lre. la ra~
que busco, y vengo á ver si ,·oz me la
propc,rcionáis.
-La hallaréis, hijo mío, con scgnri&lt;la&lt;l: esos temores son el eco de \'llei,trn
ronciencin, son los llam:11nie11to,- d,·
Dios que quiere premiaros por alguna::buenas obras ......
-No recuerdo haberla:; hecho jn111Í1:,:.
-O tal vez las oraciones de ,·uc"trn
buena madre.
-E!-o será, pu€s ella fné tan santa como yo he sido malvado.
Levant6se entonces el abad,.y apoyando cariñosamente los brazos en L'i
temido conde, proEiguió:
-Hov seréis nuestro huéspl'd, pues
no es hora de que VOl\'Úisú vuestro castillo. Retiraos tranquilo y cscudrifiacl
sin temor vuestra conciencia, que mafü111a os oiré en confesión, y recibiréis
al Reíior, que da la paz á los que de
buena voluntad la buscan. Dei:;cansacl,
y 110 os alarméis ni temáis nunque de
noche sintiérais pasos en los claustros;
e:; la comunidad que baja al roro ú rezar maitines. Hoy, víspera ele difunt,,i::,
van á orar por los muertos, y si á esa
hora c:;tuviéreis despierto, podríais tnrnbién bajar á la iglesia á ornr por t'sa
víctima á qui.en matústeis, y por todos
vuestros antepasados, algunos de los
cuales yacen bajo nuestras bóvedas por
beneficios que hicieron á nuestro eonvento.
El lego condujo al hué.;pecl á la habitaci6n que le habían preparado, y el
santo abad fué á postrarse ante el Hefior
de las misericordias, para orar por aquella alma que Dios llama con su di\'ina
á los senderos del bien.
oracia
o

tales: aplic6 atento el oído, y no le cupo &lt;luda, los monjes se disciplinaban, y este hecho
común r ordinario en la vida religiosa, le sobrecogió. Según iba avanzando el canto, iban
arreciando los golpes, é iba el pobre conde
encogiéndose, como si todos ellos hubieran
de caer sobre sµs espaldas. El coro llegó al versíc.ulo .lu.ditui meo dabis ,qrwrliu,11 etlaetitiam;
et exultob1mt o.~.~ahwniliata, y se sintió un ruido extraño como de crnjido de huesos, y una
luz fo -forescente vino á despejar las tinieblas;
alz6 el conde lil cabeza y se qued6 aterrado:
uno ú uno fué viendo pasar ante sí, en orde-

falo canto de penitencia del Rey profeta Al
fi n call6 el coro de los vivos y ces6 tambié
el rumor de laR disciplina,,.
n
(n monje volvi6 á entrar en la iglesia encendi6 de nuevo los cirios del altar. ar;egló
la lámp~ra y se retiró después de besar el
sue~o, sm .darse, al parecer, cuenta del ext~·ano, conJunto,de fieles que llenaba la iglesrn. J~ntonces, estos entonaron un nuevo cántic~, que ~1ás que cántico de penitencia, parec,a un hmrno de alabanza. 1'e Dfum lauda//l 11~; te l!ollli,u//n c01ifitem11,., y según iban
rn11tando, iba a.u mentando la claridad. Cuando llegnron al Afi.~uere 1w.~1,.¡, Dom i11 e.
11nsererc 1w:5tri, se incorpora ron todo~
y al entonar el siguiente versículo, F'iai
miserico,.di(I, tua, IJ_om i,ie, su11e,· 110.s; qurmadmoclum 8pfrrtvmw.~ in te, comemaron con gran asombro del conde á ascen~er, has~. que &lt;lesa¡ areci~ron por
1~ bol'eda, d.1c1endo.: In te Domzne .gpm,rt, ,wn ro11.f11ndar III aeter1111m. Entonces se cl)lató su pecho .en un prolongado suspiro: la te, Domwe, .~perari: 11011
c1111fu,11lar il! oetenwm, repitió y eayó
dl:'svanecido.
Cunmlo al día ¡:iguiente el sacri~tírn
entró en la iglesia, se encontró tendido
!-Obre el pavimepto un h&lt;,mbre, al parecer cadárer, di6 parte al abnd, ~· entre
los dos condujeron casi cx,ínimc á'8u
habitación al pobre conde, c¡uien á ft~~rza de cuidados logrórestablecer13r, y refirió al abad cuanto hemos dicho.
[V

Desde aquel día no fué r¡]ro \'eral pie
&lt;le la l'rnz del 111uerto ú un monje, oculto
el rostro uajo la capucha, en postura &lt;le
profund·t n1editación. Ninguno de los
muchos campesino¡; que al pasar ~aludaban con respeto á la cruz y al monje,
pudo sospechar jamás que bajo aquel
sayal Re ocultaba el terrible Reñor de la
comarca.
A.M. DE M.

,

EL PAJARO

ITI
Haría próximamente un3: hor~ que,
-:.
arrodillado en el fondo ele la 1gles1a, oía
el r.onde el grave canto de los monjes,
cuando á la última oraci6n sigui.6 un siTraje de calle.
lencio profundo, interrumpido por la entrada de uno de los religiosos, que después de nada procesión, los esqueletos de monjes, &lt;lahacer profunda reverencia ante el sagrario y mas y caballeros, cubiertos con i:;us humilbesar el suelo, fué uno á uno npagando los seis des hítl..1itos, sus ricas falda:; ó RUS férre,is ar·
cirios que ardían en e~ a.ltar, dejando la igle- maduras, y cerrando aquel fúm:bre cortejo
sia sumida en densas tinieblas. De pronto, el iba él, Ja víctima, á quien mató, que, al pasar
conde experimentó como una eacndida eléc- á su lado le la11z6 una mirada terrible con lai;
trica: había entonado el coro, pausado, so- vacías /,rbitas de su descarnada calavera; pelemne como deprecación hecha al altísimo, gada la lengua al paladar, dilatados los ojos,
el con~ovedor salmo Jliserere rnei, Deus, se- erizado el cabello y comprimiendo el aliento,
rnndun rnagnam músl!Ticordimn tuam, y al mis- presenciaba aquel extraño espectáculo. Arromo tiempo vino á 'oírse un ruido extraño dillados los esqueletos ante el altar, iban
como de granizada que azota galería de cris- contestando con voces de ultratumba al sen;.;.

\'olvía yo de caznr é iba avanzando
por una avenida de mi jardín. Mi pe1To i ha delante, corriendo. De súbito
veo &lt;¡ue modera su carrera y a\'anza con
prerauci6n como si olfatease caza dehwte de él.
l•:xtiendo la mirada por la nvenida ~·
yeo un pajarillo casi implume, de pico
amarilll'nto y con la cabeza cubierta aún
de pelusilla.,
Había caído del nido el viento balanceaba con fuerza las acacias de¡ jardín-y estaba encogido, extendiendo
lastin1osamente sus alitas implumes.
Mi perro avanzaba y temblándole las
patas, @uando de pronto, desprendiéndos: ele un árbol inmediato, un pájaro
viejo, de plumaje negro, cayó como una
piedra ante la misma boca del peno, ."
crispado, loco, boqueando desesper!d~,
lanzando un pi ... pío ... que daba lasti·
ma saltó dos veces delante de aqnella
bo~a abierta ele afilados dientes.
Se había lanzado á defender á su hijo; quería servirle de m.uralla. Pe)'º la pobn'.
avecilla temblaba ele miedo; su grito era ronco y salvaje; moriría, sacrificaría su vida.
•\ suR ojos, el perro ¡qué gran monstruo
parecía!, y no obstante: el pájaro no había
podido quedarse arriba, en aquella rama tan
alta y segura. l:na fuerza más podero1-1a que
su voluntad lo había lanzado de allí.
El perro se paró, retrocedi6. Diríase que
hasta él había reconocido aquella fuerza. Le
llamé aturdido y me fuí poseído de un santo
respeto.

•

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~======MÉ
==·x=r=oo='=D=º-MI=N=º=
º =l=?=n=
E=J=UL=IO=-.D=
E=1=90=6=.==a;;:;;;;-=====================N=uM=.==
27=

TUVENTUD,

BELLEZA,

VIRTUD.

Señorita Concepción Arrangóiz .
Fot.:de Antonio Moreno. Puente de San Francisco, 1,

�..,-.L.tS.-REPRESENTANTES EXTRANJEROS.
•. " •¡_ llt 11 'IV. •tt'l

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vivo~ J'
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r ,· Nlad I

Suicidios femeninos.

El suicidio está á la orden del. dí~. . Los
casos tan repetidos que han acaecido ultimamente no causarían asombro en Inglaterra,
en los'Estados "(;nidos 6 en París; pero en
México se hace sumaménte notable esa fu- .
nesta moda.
, .
y lo peor de todo ei.::, que en estos ultimas
dí as se ha podido obsérvar un .síntoma todavía más terrible de esa revoluc16n dcsconso-.
ladora.
. . .
,
bí
La. manía del sU1ci&lt;l10, que solo ha a atacado á los individuos del sexo .fuerte, ha p~netrado también en el santuar10 de la debilidad y dé la belleza.
,cEl mal de Werther, decía ~a ~oco U?
cronista no contagia sino á imagmac10nes y1vas, á f;entes meditabundas y á corazones 1_nflamados. » y como las pasiones de la m~Jer
son más fuertes que las del hombre ( qmzás
porque tiene que reprimirlas c?nst3:n~em~nte
6 porque su oraanizaci6n es mas privilegiada
que la nuestr~ para sentir). de. allí, que
mientras el amor, los celos, el od10, no suelen llevar al hombre más. que á co~eter acciones ridículas y mezqumas, Ias mas veces
conducen á la mujer á resoluciones extremas
y espantosas, que denuncian un grado ~e
exaltaci6n á que 110 puede llegar el sexo
masculino.
Considérern;e, pues, los estr3:gos que ca_uaría el suicidio si por desgracia se ex ten die'

ra como enfermedad epidémica en el bel!
sexo.
'd
La misma antigüedad pagan~, .c~n sus 1 eas
estoicas que presentaban el smc1d10 coro~ un
remedio natural para las penas de la _v~d~,
s6lo cuenta numerosos ejemplos de smci~1u
de hombres y pocos, muy pocos, en las mu3eres y estos pocos, les parecían rn~y notables.
Pero los mismos romanos estoicos no .~abrían deificado, como á Lucrecia, que, abnendose el seno eón su puñal, leg~ba su venganza al primer Bruto y libert~ba á Roma. del
yugo de los tiranos; á la mu3er que poi un
amor no correspondido, 6 por celos 6 por
miseria se hubiera dado la mue~te. Ellos,
que pr~ferían el sacrificio de la vida al de la
dignidad personal, hubieran creído .que era
dejar ésta muy mal parada, matándose por
tan poca cosa com? e_s u_n amante.
. Vino al fin el cnstiamsmo, y desde entonces el suicidio qued6 relegado al rango_ de los
crímenes más verg?nzos?s. Y. desprec~ab.les.
La religi6n de Cnsto dn•:i,mza el,sufrlmie~to y condena la &lt;iesesperac10n. ¿Como, pue.,
ha podido penetrar esa triste. l?cura en una
sociedad eminentemente cr1st1ana como la
nuestra, en la que está causando tan tremendos estragos'?

co11 la;; mel.&gt;cJía.., dt•l ge11ial l hq,in F.l ,

t1 • •· l't
,
tnO • 1 '• 1 CtT d
P·r~l~dios de l~s Sonatas, ele la Marcha Fúnebre y d'e los ~entimentales Nocturn.oe que
le valieron ser llamado el poeta del_p,ano.
. Con motivo del estreno del Chopm en México, el maestro dire_ctor y concertad?r de la
compañía Lambard1, Don Fulgenz10 _Guerrieri, escribi6 un artículo que apa_rec16 en
el último 11úmero de la elegante revista mensual Arte y Letras y el cual creemos co~~e·
niente extractar, por ser de todas las op1mones que con motivo .del estren? del a~lode
Orefice se han publicado aq_u~, _la mas com·
pleta y acertada; á nuestro 3mc10.
He aquí c6mo se expresa el maestro Guenieri:
((El primer episodio acae~e en Polonia, el
día de Navidad; los campesmos cantan. aJegremente, patinan,do, so~re el lago. Chopm,
presa de melancoha rntima y profunda? presagio doloroso de su vida truncada, ~e1a vo,
lar su espíritu en pos de Stella, rl ideal de
su amor dulce y puro.
.
El segundo cuadro tiene, lugar. en una Yl·
lla pr6xima á, París, en la epoca mm~~al ~
que el geni,J &lt;lictaba páginas serenas e .1116Jll·
radas Y el amor de Flora, ar?oroso y vibrante le sonreía en las noches prnuaveral,:,ti, ¡,la·
"Chopin."
te~das ¡orla luna.
El tercero, lo presenta en Mallare~~ ner·
La compaiiía de 6pera italiana que trabaja
Yioso enfermo huésped de una 11 ano10n De·
en Orrin ha estrenado una 6pera arreglada
ra v'Hwubre) 'en que se exaltan sus krroll!i
por un c~mpositur italiano, Giacomo Orefice, g . o

ºAS DEL "CI \.'B HlPICO MlLlTAH" DEDICAD
LAS CARRE "'J

noetumos, dictándole páginas trágicas y, don-

de Jorge San&lt;l, que se empeñ6 en seguirlo,
le sorprendi6 á menudo en la triste soledad
de su gabinete ele trabajo, con los cabellos
• erizados. las pupilas fijas y hundidas, refiriendo visiones horribles y macabras.
El cuarto cuadro pinta el último instante
de su vi&lt;la, cuando, abandonado &lt;le Flora,
vuelve á hablar ii Rtella, su primer amor,
que Je habla una vez más de la patria lejana,
q_qe dulcifica sus anhelos postreros, ·Y que varim. en sn tumba la urna piadosa que contiene tierra polonesa, de esa Polonia idolatrada: cuyos dolores había sabido cantar el µoeta músico con notas inmortales...... Y Chopin muere hañado por la luz que el sol le en'ffa como último homenaje. mientras voces
Bimb6licas &lt;le millones de almas, no nacidas
iúo, aclaman é inmortalizan en himnos triunfi.1es su g.-an espí~itu.

Barón de Wedel,
representante de Noruega.

sa, fruto sensual y refinado del medio parisiense.
El hermano, el anhelo de terminar la vida
y la ambici6n del más allá.

Por razones de orden estético, muy fácilmente eomprensibles, los autores habrían
eompromentido el éxito de la labor, presen·
tando en escena personajes vi vientes contPrr.pnráneos de Chopin; el escollo serio y difícil
.r~~' no ob-tante, vencido, condensando y
11mbolizanclo esos personajes, que influyeron
tanto en 1,11 vidn, en los siguientes:
«Ello,)) el amigo fiel y afectuoso, cuya alma labi en todas ocasiones simpáticamente
al par del alma &lt;le Chopsn.
«Ste)la,» el nmor primero, la joven polaca,
pura. mgrn u:1, poétic'n.
«Florn,n l:t am:rntc apn~ionncla :v vnlnptno·

•

"

Mr. Frederic Wallingford Whilrige,
representante de¡ los Estados Unidos.

,tGrazia, ,, criatura gentil, cuya trágica muerte provoca una terrible crisis de desesperaci6n al infortunado Chopin.
En torno de e:tas .figuras principales, fine·
túan armoniosamente, los campesinos polacos, los pescadores de l\fallorca, que cantan
el firmamento sereno de su isla, los amigos
de Grazia, dispuestos siempre á ofrecei: flores
y tributos al buen Fritz.

***

***

AS Al GEN ltHAL DIAZ.
J

S, A. R. el Príncipe Luis Honorato Carlcs,
heredero de Mónaco.

Excmo. Sr. D. Eusebio Machain,
representante del Paraguay.

Solamente un músico puede comprender
cuán formidable tarea de P.reparaci6n ha sido necesaria para seleccionar, amalgamar y
fundir tantos materiales musicales y poéticos; para hacer posible en conjunto orquestal, elementos radicalmente pianistas; para
disponer las partes vocales á manera de no
falsear la forma mel6dica primitiva. S61o
un músico puede apreciar exactamente la
absoluta conciencia artística del maestro
Orefice, quien frente á frente del coloso, se
habrá sentido enano débil, sin derecho algu·
no de agregar un s6lo compás á las comp()siciones del genio, sirviéndose .fielmente hasta
·en los detalles más mínimos, del material
chopiniano con escrupulosidad verdadera~
mente plausible.i,
Agustín Agüeros.

El Taller de Grabado de "El Tiempo"
Está interinamente á cargo del señor
Manuel Laguna, mientras cumple una licencia que se le concedió al señor Armando Salcedo, terminada la cual volverá á su puesto el señor Salcedo.
El Administrador de "El Tiempo,"

Dionlalo G011z6lez.

f

\

•

.
Fol. de "El

TIEMPO

ILUSTRAoo"
'

Excmo. Sr. D. Crisanto Medina,
representante de Nicaragua •

La Reina de España en traje de de3posada.

General Dalstein, , 1 "-::'
representante de'l¡"°~pú]?lica France1a,

�-

340-

-

EL ATENTADO CONTRA. LOS SOBERA1' 1S DE

'\

1'ADO CONTRA

34í

LOS REYES

DE ESPAÑA.

,.. "

El momento de la exploslón.-Pánlct entre la multltud.-La carroza real antes de que cayera uno de los caballos d,j t¡ro, que resultó herido de muerte.

LA CAUCION

Púsose á reir el Rey, y después de .u n
instante de reflexión, contestó con tono :rol d
nico: «Tres días te concedo; pero no o ,v1 es
que si. cumplido el plazo, no vuelve.s a p~recer, 'tu amigo toma tu lugar, y te deJO
libre. i,
Su amigo lo abraza en silencio Y. va111á entregarse al tirano, mientras se a1eJa i , eros;
Antes de la tercera aurora había enlazado a
· y vo lvia
' ya de
su hermana con su nov10,
1 1 f 1
prisa antes que ".enciera e. p azo ata. '
Pero una contmua lluvia pone obstaculo
á la rapidez de su marcha, los raudales de
las montañas conviértense en torrentes, y
,
arroyos hay que forman ~1os.
. .
Apoyado sobre su baston de viaJe, Meros,
[i la margen de un río, ve de r~pente la av~nida, rompe el puente que uma ambas on1

('rRADUCCIOX DE SHILLER. )

r

Meros esconde un puñal baj~ ~u capa se
introduce en el palacio de Dioms10 de Suacusa · los satélites lo prenden y lo cargan de
' ((¿Qué habnas
' h ec
ho con ese puna
-1?.n
grillos.
le pregunta el Prinoipe enfu~ecido.
.
-¡Hubiera librado á la ciudad de un tirano!
-¡ Pagarás ese deseo ~u la cru~!
,
-Pronto estoy á mom y no pido perd~d,
pero dígnate con?e~er~e un favor: tres d1as
de plazo para umr a ro~ ?ermana ??n su no:
vio. Mi amigo me servira de cauc1on,
Sl
falto á mi palabra, podrás vengarte en el.

r,

ADRID y
LAS F'IEST A S REALES DE M

Jlas y se desploman los arcos con el
del trueno.
Apesadumbrado de. tal obstácul0i •
vanamente sobre la orilla; no hay balll
se arriesgue á dejar la orilla para
donde sus deseos lo llaman; no hay
ro que haeia él se dirija, y el torrente
como un mar.
11
1 tAndo
Cae sobre la orilla Y ora evan
manos al cielo.
b
«¡Oh Dios, allana esas aguas
·El t1·empo corre el sol llega {da
¡
,
éd
su camino; si va más _allá,_ llerr
tarde para salvará m1 am1go.» '8
El furor de las olas no hace m .
l 1
empujll
mentar las aguas, Y as 1?ras ti
horas...... M~ros no ;1acila. más 1
arroja en mecho del no iurioso,

BL ATENTADO DE LA CALL,E 1'vlAYOR.

111 el primer grabado se ve la carroia real tirada por dos mulas, asl fué conducida á Palado desde la calle Mayor. Los demás clichés reproducen
·
lnstanUneH fotográficas tomadas momentos despuh de la explosl6n.

1

dientemente con él.. ... . Dios le concede la
victoria.
Ha alcanzado la opuesta orilla, precipita
BUS pasos dando gracias al cielo ...... cuando
de repente, de entre lo más espesó de la malea, una cuadrilla de bandoleros se le echa
encima, ávida de sangre, y le cierra el paso
eon clavas amenazadoras.
-¿Quéesloquede mí queréis? ¡No poseo
~ que mi vida, y se la debo al rey, á mi
amigo que corro á salvar .. .... !i, Así dice, se
apodera de la clava del primero que se le
acerca; tres bandoleros caen bajo sus golpes
Yhuyen los demás.
dJI sol es ardiente, ~Ieros siente que las roas se le doblan rotas por el cansancio. ¡Oh
tú, ~ue me has salvado de las manos de los
'-inoe Y del furor del río, me dejarás perec:,r, falt3:ndo á la confianza de mi amigo!
,Q~é 01go? ¿será un arroyo el que me
~c1a ese dulce murmullo? Se para, escude , un alegre y bullicioso raudal ha brotado
~pefia vecina; el viajero se agacha y
y su cuerpo ardiente.
del ~l so~, echando sus miradas á través
'lllas O ªJe, dibuja sobre el camino las forde los ~r?oles con sombras gigantescas;
~~os v1a¡eros, no tarda Meros en pasar•! ~ta hte, pero oye que dicen entre ellos:
la · ora lo ponen en la cruz. i,
agu¡· desesperación le da alas el temor le
CIJsa.Jonea aún ... ... Al :fin las t~rres de SiraPron~parecen á los rayos del sol poniente;
encuentra á Filostrato , el :fiel g\1ardián
de su casa
~·H , que le reconoce y se estremece.
I uye pronto! ya no queda tiempo para

lu

~I cad.ver del anarquista Mateo Morrals, autor del atentado, expuesto á la exblblcióo pública
por las autorlgad&lt;S de Madrl4,

La corrida en honor de los Soberanos, verltlcada el dla 2 del aies .......

salvar á tu amigo; salva al menos tu vida .. ..
En este momento expira; de hora en hora te
esperaba sin perder la esperanza, y las chan ·
zas del tirano no habían podido turbar su
confianza en tí. i,
-¡ Pues, bien si no puedo salvarlo, compartiré al menos su suerte: que el sanguinario
tirano no pueda decir que el amigo ha engañado al amigo; que hiera á dos víctimas y
crea todavía en la virtud.)&gt;
El sol se ponía cuando Meros 1legaba á las
puertas de la ciudad; columbra el cadalso y
la multitud que lo rodea; ya levantabawcn
una cuerda á su amigo para ponerlo en la
cruz. «¡Detente, verdugo, aquí estoy; ei,e
hombre era mi caución!»
El pueblo se queda admirado ......... Los
dos amigos se abrazan llorando; mitad de
alegría y mitad de dolor; nadie puede quedar insensible ante semejante espectáculo; el
mismo rey oye con emoción la sorprendente
noticia, y los hace comparecer ante su trono.
Durante largo rato loscontemp1a, asombrado. ,,Vuestra conducta ha subyugado micorazón ...... Yo también tengo una gracia que
pediros. Dignáo~ admitirme en vuestr!l. unión
y nuestros tres corazones no formen más que
uno.¡,

Cuando andaba de caza por los bosques, distraído por el recuerdo
de laR doradas trenzas de
su mujer, fué acometido
por un jabalí que le atravesó con sus afilados colmillos.
Allí está, tan pálido como un manojo de jazmines, tendido sobre la cama ensangrenta&lt;la.
Alrededor de la cama
están llorando tres mujer
res: la madre, la hermana
y la esposa.
-Vamos corriendo dice la madre- á casa del
nigrnmántico, que vive
retirado en lo más recóndito de los bosques. Nadie más que ~l puede hacer un bálsamo que cure
ú mi hijo.
Cando llegaron á casa
del nigromántico, éste les
habló así:
-Puedo daros un bálsamo que cure al Príncipe; pero es preciso que
me deis en· pago de ese
bálsamo: tú, la madre, tu
brazo derecho; tú, la hermana, tu mano blanca,
con el anillo en el dedo,
y tú, la eRposa, tu trenza
dorada.
La madre dijo:- ¿Nada más que eso?- Y &lt;lió
su brazo derecho.
La hermana dijo :-- Toma mi mano blanca con
el anillo en el dedo.
Pero la esposa dijo sollozando:-¡ Ay! ¿.Tendré
que cortar mi trenza dorada? ..... No puedo dar mi
trenza dorada.
Y el nigromántico se
quedó con su bálsamo. Y
el Príncipe murió.

Allí están las trPs mujeres llorando junto
al cadáver.
'
La madre, llora sosteniendo la cabeza de
su hijo querido.
La hermana, llora á los pies del Príncipe.
Y la esposa, llora junto al corazón. ¡.Junto al corazón que palpitó con un amor tan
tierno por sus trenzas doradas!
Y en el sitio en que lloraba la madre .. .. . .
brotó un hermoso río de ondas inmortales
el cual está corriendo todavía.
'
Donde lloraba la hermana, brotó un manantial.
Pero donde lloraba la esposa se formó un
charquito, que se secó en cuanto le dió el
sol.
MARÍA

A

UN A

KRYSTNADA .

MARil?OSA

Sientes el alfiler que te atraviesa
Y en lenta convulsión la vida exhalas,
l\Ias la muerte que en m~sera pavesa
Todo lo torna, á tí te deja ilesa:
¡Xo destruye ni el polvo de tus alas!
- Dime ¿por qué la virgen su hermosura
No guarda como tú, cuando en la calma
LEYENDA RUSA
De la muerte reposa?
-Porque impura
El Príncipe, el joven Príncipe, tan her- Va al crisol de la negra sepultura,
moso como un Rey, está mortalmente he- Y yo vengo de allí, ¡yo soy el alma!
rido.
J ULIO FLOREZ.

�INFORMACION ORAFICA DEL ATeNTADO CONTRA LOS REYES
DE ESPAfilA.

- 342 -

LAS BODAS REALES.-REPRESENTANT.ES EXTRA.

Jen~ro Chamorro y su mujer, dueños del ventorro
de los Jaraíces, donde fué reconocido
el anarquista.
El anarquista Mateo Morrals.
(De retrato reciente.)
S. A. R. Jorga Federico, Príncipe de Galea,
heredero de la Corona de la Gran Bretalla,

S. A. I. El G-ran Duque Wladimiro,
representante dél ('zar de Rusia.

S. A. R, Alberto Leopoldo,
Príncipe heredero de Bélgit!a

Mateo Morrals, retrato tomado después
de muerto.

Posición que ocupaba ~l cuerpo del guarda Vega.

/

I

S. A. R. el Príncipe Federico Enrique de Prusia,
hermano del Emperador.

S. A. R. el Príncipe Tomás Alberto de Saboya,
Duque de Génova, representante.de Italia.

S. A. R. el Príncipe Eugenio, Duque de Nericit,
heredero de la Corona de Suecia.

Lugar y postura. en que cayó el anarquista
Morrals al 1uicidarse.

V1rruus DE u EXPLOSION.-José María Zapata, corneta del regimiento de Wad-Ras, herido.La Marquesa de Tolosa, muerta.-Luis Saavedra Pérez, sargento del rpismo regimiento, herido.
-:Soldados del mismo cuerpo y el guardia de orden público Pedro Crispín Rodríguez, en la Clínica del Buen Suceso, heridos.

\

)
1

1
!

S. A. R, el Príncipe Alberto de Prusia,
representante de Alemania.

Excmo. Sr. D. Manuel Rendón,
representante del Ecuador.

S. A. R. el Príncipe Constantino, Duque de Espada,
heredero de la Co'rona de Grecia,

Pranciec~ López, palafrenero de Palacio, y Antonio Calvo González (muertos) .-Lorenzo Navalón, cabo de cornetas· Jacinto Monjas Teniente de
aegur1dad ,heridos), - Fructuoso Vega, asesinado por Morrals; Don Juan del Hoyo, Juez de Tor.rejón que instruyó las primeras diligencias,

�- 34S -

- 344-

/•

•'

¡

""

.

ELI .RTBt{T.ROO .Rt{.Rtl(j?UIST.R COt{T~.R LIOS ~BYES OE ESP.Rt{.R.,

El rnornento ptteeiso de la explosión. - De instantánea tomada en la extttemidad de la ealle fllayott,
El eattttuaie de p:ttirnett téttmino, en el gttabado, p1&lt;eeedía á la ea:ttttoza :tteal, que no se d istingue pott habett quedado envuelta ,
entt&lt;e la nube de hurno.

AL PARTIR

Y tu voz, y tus labios y tus ojos,
Oh niña idolatrada,
Nada valen mirando la hermosura
Que encierras en el alma!

(EN EL .Ü,¡fü~I DE ADRTANA . )

Pretendes que el coplero infortunado
Que en la liza un laurel no ha conquistado,
Deje en tu álbum tan humilde ofrenda,
¿No sabes que las cuerdas de mi lira
Sólo guardan la nota que su,·pira? ......
¡Hallé tantos abrojos en mi senda!
Y tú mereces perfumadas flores,
Endechas de inspirados trovadores,
Que no te puedo dar, niña hechicera;
Mas si albergue me ofreces generosa,
Que se abra en el pensil la pobre rosa
Emblema fiel de mi amistad sincera
Que te volviera á ver quiso el destino,
Estrella que surgiste en mi camino,
Pronto voy á partir, ya la mañana,
Haces de luz enciende en el Levente,
En este oasis descansé un instante,
Es preciso partir; adiós, Adriana!

MADRIGAL
Es tu voz la cascada más hermosa
De bélicos acordes,
Oyendo el madrigal de tus palabras
Callan los ruiseñores.
Alza á los cielos el sin par poema
De tus divinos ojos,
Y mira, las estrellas palidecen
Y empáñanse sus oros,
Deja que admiren mirthos y gladiolas
El rojo de tus labios,
Y escucha, las gladiolas y los mirthos
Se quedan suspirando.

INGENUA
{INEDITA,)

Me dicen que estás triste, que del tedio
El manto abrumador cubrió tu alma,
Que ha dejado en tu frente soñadora
Sus ósculos de nieve la nostalgia;
Que tú eres bondad y eres ternura,
Anhelas las caricias de la Pálida;
No temas, hallarás en tu camino
Muchas flores hermosas, flores albas,
Que en homenaje te darán aromas
Que en sus nectarios de alabastro guardan;
Mientras Favonio cruzará los bosques
Besando los plumajes de esmeralda
Y Floreal en los prados y jardines
Dejando irá claveles de escarlata.
Oh tú, la que inspiraste los primeros
Ensueños sonrosados de mi infancia,
Que no olvidé jamás aunque el destino
Con rumbos muy distantes me llevara,
Engasta en las tinieblas de mi vida
El poema de luz de tu mirada,
Con el 4ilo de gasa de un ensueño
Permíteme que prenda una esperanza.

PAISAJES
Los nimbus triunfan de los cirrus, Uueye,
Y semejan las gotas en los nardos
Perlas de luz en cálices de nieve; ·-- _,. , ,.,::

La golondrina en el vecino alero
Hacude su plumaje,
Y en las hojas del verde limonero
Prende una araña su plateado encaje.
Disipa el sol las postrimeras brumas,
En el arroyo juegan las espumas,
En el naranjo brotan los azahares,
Hay lirios que se miran con rubores
En el espejo de la linfa pura,
Y un tordo que se posa entre las flores,
Es botón de azabache en es&lt;L albura.
Difunden los rosales sus aromas,
El so1 muere entre nubes, anochece,
lln grupo de palomas
Bajo los velos de zafir se mece,
Murmuran los frondosos abeduki,
Se tiñe el cielo de topacio y gualda,
Y una alondra parece entre los tules
Broche de oro en el manto dfl esmeralda.
MA~UEL

ROCHA y CHA:MBRE.

LA CAMPANA
¡Oh campana, lenta como la agonía,
cuánta poesía
.
brindas al ensueüo que tu ,·oz despierta,
¡oh! tu son que canta la melancolía
y el silencio tibio de la tarde muerta!
Con voz plañidera, gutural y grave
al nacer nos cantas, y al morir nos lloras,
como canta el ave
á soles difuntos y á nuevas auror~s,
y aún después de muertos, en dolientes sones,
en las pensativas solitarias horas,
piedad de nosotros por los corazones
que sufren, imploras.
E:mLio BOBADILLA,

ELI .RTBf,lT.R.00 .R.t{All(j?UIST.R COt{TllA LIOS ~EYES OE ESP.R.~.R..

Después de la explosión.-El ~ey y la ~ eina deseienden de la ea1&lt;1&lt;oza :tteal pa1&lt;a oeupa:tt el e a :ttl'UaJe que l os eonduJo á Pataeio

EL CORBATIN
Aquel día-un domingo delicioso del mes
deJulio-Lagrappe, á quien el médico mayor
había dado permiso para que prescindiera del
cor?&amp;tín, á causa de un divieso que le había
sahdo en la nuca, se presentó' en el cuerpo de
guardia despufs de haber comido su rancho.
-¡Vengo á pedir licencia para salir!-dijo.
El sargento de guardia lo miró atentame11te y exclamó:
-¡Media vuelta! ¿Por qué no lleva usted
corbatín'?
-El médico me ha dispensado llevarlo
porque me duele el pescuezo.
-No se puede salir á la calle sin corbatín.
Nada me importa lo (]Ue diga.el médico mayor.
El soldado corrió á ponerse el corbatín y
salió del cuartel.
No había dado aún cien pasos, cuando se
ercontró de manos á boca con "!ll médico del
regimiento.
-¿No eres tú el que tiene un divieso en
la nuca?- le preguntó el doctor.
- El mismo.
. -d~No te he dicho que, sobre todo, prescm 1eras del corbatín?
-Sí, señor. Pero el sargento me ha obligado á que me lo ponga.
. -¡~l sargento! ¿Y quién es él para contranar mis órdenes? ¿Te curará el día que tengas un ántrax? ¡Quítate inmediatamente ese
corbatín!
Lbaagrappe obedeció en el acto y se metió el
cor . ~ín en el bolsillo.
·
Dmgióse á la plaza donde había mucha
gednte! ~ntre la que figuraban varios grupos
e nnhtares.
aquel momento, la música del batallón
pe a la marcha de ((El Profeta,,) que Lagrap+....:~ puso á escuchar poseído del mayor en"'11118.mto.

u!h

Una voz que le heló de espanto, le hizo
volver la cara.
Quedóse el infeliz aterrorizado al ver al coronel, que á poca distancia fumaba un magnífico cigarro en un círculo de oficiales.
El coronel le dijo con voz de trueno:
-¿.Por qué va usted sin corbatín?
.Ifacía dos aíios que el pobre Lagrappe estaba en el rt'gimiento, y era aquella la primera vez que iha á hablar con el coronel.
Semejante suceso le privaba de todo movimiento.
Lagrappe, que no acertaba á pronunciar
ni una sola palabra, sacó del bolsillo el corbatín y se lo presentó á su jefe.
Semejante actitud desencadenó una horrible tempestad.
Creyendo que el soldado quería hacerse el
imbécil y refrescarse el cuello á causa del
excesivo calor que reinaba, el coronel no
pmlo ocultar su indignación; después de haber reñido con extraordinaria crndeza á Lagrappe, se dirigió á sus oficiales, á los cuales
les dijo:
- ¿A dónde iríamos á parar si en las guarniciones los soldados salieran á la calle sin
corbatín'?
Acto continuo se acercó á Lagrappe.
-Póngase usted inmediatamente el corbatín.
El soldado obedeció sin pérdida de tiempo y muerto de miedo.
-¡ Media vuelta!-rugió el coronel.
Lagrappe ejecutó el movimiento ordenado.
-Diríjase usted inmediatamente al cuartel, donde quedará usted arrestado durante
quince días.
Lagrappe entró al cuartel en el mismo
momento en que el médico mayor se retiraba
á su casa, desp11és de haber hecho su visita
de ordenanza.
Al verá Lagrappe no dijo más que esto:
-¡Otra vez!
El soldado se echó á temblar de nuevo, y
fuera de sí exclamó:

- ¡No tengo yo la culpa! ......
- ¡Basta! ¡Esto es ya demasiado! ¡Esto
es intolerable!
-Pero, señor ......
-Ind udablementeJ trataª ele burlarte de
mí. ¿No sabes que estás obligado á obedecer
mis órdenes?
- Lo sf.
-Pues no lo parece.
-Sin embargo .........
-¡ Nada! ¡Nada! Sufrirás quince días de
arresto por haberme desobedecido, y mañana te presentarás á la hora de mi visita.
Lagrappe quiso ju::;tificarse, achacando su
acto de indisciplina sanitaria al mandato expreso del coronel; pero no le fué posible pronunciar una sola sílaba
- Fuera ese corb 1tín!-gritaba el médico.-¡ Fuera ese corbatín! Eres un canalla, un
perdido que no haces caso de mis Ranos consejos!
-¡Pero el coronel! .........
- ¡Xo hay coronel que valga! En materia
de enfermedades, no manda nadie aquí más
que yo.
La voz del médico mayor tronaba bajo las
bóvedas del cuartel como una salva de artillería.
El desdichado Lagrappe se vió precisado á
renunciar á su defensa, sin duda para no
agravar lo terrible de su situación.
Le constaba, que si hacía una denuncia en
regla, l"iabía de ealir aún mur:ho peor librado,
y quizás con alg(u1 aumento de pena sobre
las que el médico y el coronel le habían impuesto.
Aquella misma tarde empezó á cumplir su
condena.
Y cuando hubo cumplido sus quince días
de arresto por haberse quitado el corbatín,
empezó á cumplir los otros quince por habérselo puesto.
JoRGF.

COURTELINE.

�- 346-

Enlaces y festejos Reales
Con motivo del reciente matrimonio del
Rey Alfonso, creemos de oportunidad, siquiera sea muy á la ligera, dar 1J,na reseña de las
fiestas celebradas en Madrid á prop6sito de
hodas reales.
Las más principales tu vieron Iugar en 1569,
al casarse Don Felipe U con' su cuarta mujer, Doña Ana de Asturia.
-~
'1
Los festejos que se celebraron, fueron tan
suntn osos y tan espléndidos, que llamaron
justamente la atención de propios y extrafios. Verdad es que Madrid, por aquel entonces, estaba decidido á sobresalir en magnificencia y. esplendor en sus febtejos, comri
Corte nueva que era, pues había empezado á
serlo en Abril de 1561, fecha en que el místico monarca transladó la Corte desde Toledo
á Madrid.
Antes de ser Corte Madrid, claro está que
no era esta villa la llamada á presenciar las

347 -

les huhiese enturbiado la alegría el decreto mujer de Uar1os
que transladaba la Corte á Valladolid. No · de gala desde lue,
obstante, como este ligero contratiempo duró de Mayo, en que la
{¡ pesar de no ser aqr
J.!lllY poco, en 22 de Agosto de 1612 M~drid
y
volvió á tener fiestas de boda por el a3uste menos de fiestas de L"
El primer Borbón ql;
.t,
de laE capitulaciones matrimoniales entre la
...-i: se
[nfanta Doña Ana y el Rey de Francia Luis comenzando la dinastfa , "
XIII. El Príncipe heredero, que era aquel llamó Felipe de Anjcu. ~LMi-pri. ··~ ,.i~tos
alegre i11ge,1io que después se llamó Felipe de bodas realf's que l\ladricl celebró, empeIV, vió entrar en Madrid el 19 de Noviem- zaron el 27 de Diciembre de 1714, fecha en
bre de 1615 {\ Doña Isabel de Borbón, su que entró la Reina. Doña Isabel &lt;le Furneaio
'
primera esposa, y se festejó aquella entrada segunda mujer de Don Felipe.
Celebráronse también fiestas de bodas reay aquellas bodas con tal lucimiento y esplendidez, que parecía presagiar el alegre y des- les el 27 ele Diciembre de 1727 por los despilfarrador reinado que había de venir con posorios de la Infanta Doi1a l\laría Ana Vicaquel Príncipe. A estas fiestas siguieron toria con el Príncipe del Brasil, y en 27 de
otras por unas bodas que al fin no se llevaron Octubre de 1739, por el enlace del lnfMnte
á efecto. Eran las que pensaban contraer la ])on Luis con Doña Luisa Isabel, hija dtl
Infanta Doña María. con el Príncipe de Gales, Rey de Francia Luis XV.
Durante los catorce años del reinado de
y aunque no se casó, no por eso se suspendieron las fiestas, que duraron desde el 22 Don Fernando VI, sólo una vez se celebraron fiestas de bodas reales; cuando en 12 de
de Marzo de 1622 hasta el 21 de Agosto.
Felipe IV, ya Rey y viudo, contrajo se- Abril de 1750 casó su hermana, la Infanta

"' que, con el eat&lt;ácte11 de in\litados unos y de t&lt;ep t&lt;esentantes de sus t&lt;espeetivos Cobi e1&lt;nos ott&lt;oS,
asistie11on á las bod as del ~ey Fllfonso XIII.

S. A. R. la Infanta. María de la Paz, tía del Rey.-S. A. R. la Infanta Eulalia, tía del Soberano.-S. A. R. la Princ€Sa Andrew de Grecia.
S . A. R. la P rincesa Alejandra de Teck.

so XIII. Cuatro días de fiesta tuvieron lugar
en Madrid, desde el 28 -de Septiembre hasta
el 1~ de Octubre de 181G, á propósito de la entfflda de Doña :'.'.laría Isabel de Braganza, segunda mujer de Fernando YII, y otros tantos duraron las que dieron principio el 20
de Septiembre de 1819, cuando el Rey contrajo las terceras nupcias con Doña María
Josefa Amalia de Hajonia; pero más espléndidas y entusiastas fueron las que se celebraron el 11 de Septiembre de 1829, cuando
entró en Madrid la Reina Doña María Cristina, cuarta mujer de Don Fernando YII y
abuela del malogrado Don Alfonso XII.
Como particularidad rle aquellos festejos,
citaremos al Ayuntamiento de ~ladrid, que
el que entonces administraba la villa, mandó imprimir un lujosísimo programa con
l!lQgníficas láminas de arco~, obeliscos y ale-

-

LAS BODAS DEL REY DE ESPANA.

~Durante el

La Reina Victoria Eugenia llega á la Iglesia de San Jerónimo
el día del matrimonio.

bodas de Reyes y Príncipes; sin embargio,
con grandes fiestas celebró los matrimon}. os
del Rey Don Enrique III con Doña Cata 1na
de Gante y del Infante Don Fernando Con
Doña Le~nor, la Ricahembm, verificados en
un mismo día. Pero desde 1561, que ya fué
Corte definitiva de España-con s6lo el pequeño intenalo que medió entre los años de
1600 y 1608 en que FelipeIII transladó la
Corte á Yall~dolid primero y volvió á fijar~a
en Madrid por último,-la villa de Madnd
ha presenciado una porción de bodas reales,
que vamos á enumerar con motivo de la que
acaba de celebrarse.
Des-pués de las fiestas ele las últimas bo&lt;las de FP!ipe II, las primeras que presenció
Madrid fueron las de su hijo Don Felipe III
con Dofia Margarita de Austria. Empezaron
el 24 de Octubre de 1599, y hubieran durado acaso tanto como las del último matriwonio de su padre, si á los madrileños no

El Rey Alfonso á bordo del 1.ren en que hizo el viaje para ir al encuentro
de su futura.
Lo despiden la Reina Cristina, las Infantas y el Príncipe de Baviera,

S~bo[!

gundas nupcias en 1649 con su sobrina Do-. Doña María Antonia con el Duque de
ña Mariana de Austria, y al entrar dicha Durante el rE¡inado del Rey de Napo e.s,
Reina en Madrid hubo fiestas esplendidfoi- que al irá España tomó el nombr~ deCarlo&amp;
mas, pues ya el Rey, galante y poeta, tenía á III Madrid no presenció ni festeJÓmás bola Corte divertida, alegre y derrochadora, das' que las del Príncipe Don Carlos con Doque en asunto de fiestas no ha sido aventa- ña María Luisa de Parma · la del Infante I)oD
Gabriel con Doí1a María Victoria de Po~
jada por ninguna ..
En 18 de UiciP.mbre de 1662, rn cele~raron gal y la de la Infanta Doña Carlota ,JoaqUlfiestas de bodas regias con motivo de las ca- na 'c0n el Príncipe del Brasil. EL Rey
pitulaciones matrimoniales de la Infanta Carlos IV había casado, como queda die o,
Doña Margarita con el Emperador Don Leo- de Príncipe, con Doiia María Luisa,
· rante el reinado de éstos, tampoc? se ve lis
poldo de Austria.
Después de las tiestas suntuosas y verda- caron más fiestas de bodas regias que d
deramente espléndidas del reinado de Felipe que tuvieron' lugar el 18 de Septiembre de~
IV vinieron las de Carlos II, pobres fiestns, l 804, con motivo de los Jo bles_ enlaces A .
según lm, cronistas, con motivo de su enlace Príncipe Don Fernando con Duna. Ma?"
con Doña :María Luisa, sobrina de Luis XIV tonia dé Nápoles y de la Infant~ Dona f ,
ría con el Príncipe Don Francisco, que ue
de Francia.
después
Francisco I de Nápo1es.
ró~
No obstante la pobreza de estos festejos, al
Llegamos
á
los
reinados
de
los
P
Alfondesembarcar en el Ferrol en 11 de Abril de
1690 Doña Mariana de Neuburg, :3egunda ascendientes del actual monarca Don

reinado de Doña Isabel II,
Maidrid ha presenciado las siguientes bodas
reales:
En 1? de Octubre de 1846, la de esta Reina con su primo el Infante Don Francisco de
As{s; la de la Iufanta Doña Luisa Fernanda
can el Duque de Montpensier, de cuyos matrimonios fueron fruto Don Alfonso XII y
Doña María de las Mercedes; la actua llnfanta D~ña Isabel con el Conde de Girgenti,
hermano de Francisco II, último Rey ele
Nípoles.
En el reinado de Alfonso XII, padre del actoal sobt·rano, :Madrid celebró con inusitada
pompa y solemnida~ el primer enlace de
• el Rey, altamente democrático, con la infanta Doña :María de las Mercedes de Orleans,
el 23 de Enero de 1878, enlace que duró muy
J&gt;?CO tiempo, así como el segundo matrimoruo que contrajo el 29 de Novrembre de 18,9
con la bella y virtuosísima Princesa Doña
Maria Cristina Deseada, actual Reina Madre.
~urante el período de la regencia de la
Rema Doña María Cristina Madricl presenei6 la hoda de la malogracld Princesa de .\s-

turias Doña María &lt;le las l\Iercedes con el
Infante Don Carlos &lt;le Borbón. Por especiales circunstancias, los festejos celebrados con
tal motivo carecieron de importancia.
Después de la coronación de Don Alfonso
XIII, el enlace reciente de la Infanta Doli.a
María Teresa con su primo el Infante Don
Fernando de Baviera, fué solemnizado á más
de las fiestas palatinas de rigor, con bonitas
iluminaciones en los edificios públicos y
brillantes recepciones en el Ayuntamiento y
otros di rnrsos festejos.
Reseñar, ni au n á la ligera, los festejos que
Madrid ha hecho en cada una de las referirlas
festividades, sería obra sumamente prolija.
Algunas hay, las verificadas en el reinado de
Felipe IY, por ejemplo, cuyas reseñas se nos
han transmitido con tal copia de pormenores,
que no bastaría un tomo para reproducirlas.

PRIMAVERAL
¿La sientes venir, hermana mía, La sientes
llegar? Es la Primavera, 11 que esclarece el
día, la que abrillanta los cielos. ¿.Xo sientes
los murmullos de amor que levanta á su paso? ¿No mirae cómo se hincha y esponja la
tierra para dar salida á la hierba y á. la flor
que palpitan en su seno? Escucha en silencio, ¿no llega hasta tí, de los nidos, la mistf'riosa canción? ¿En los cielos no miras brillar
las estrellas?
Es ella, hermana mía, ella, la hermosa
PrimaYera, la que lleva el peplo azul salpicado de luces y la frente coronada de flores; la
que camina en medio de un nimbo de divinas claridades y ahuyenta del corazón la
sombra del dolor.
¿No la sientes venir? Es la vida, hermana
mía, y es el placer. A su paso huyen las noches sombrías y los negros pesares, los días
que lloran el abandono del sol con llanto

triste, lento, permanente, como lloran los que
han visto hundirse en una fosa todas sus esperanzas. A su paso, la flor rompe rn broche
:v deja escapar el secreto de en perfume, las
ramas palpitan y se e~tremecen, porque viven y sienten, aman y gozan, y hasta el color de los ciel_os se hace transparente para dejar que la mirada extática y embebecida penetre en el seno misterioso de las quimera~,
de los ensuefios y ele las ilusiones.
¡Oh hermana! todo siente, todo goza, todo
canta! 8ólo tu frente se inclina bajo el peso
del dolor, sólo tu boca guarda el rictus fatal
que marca el cleclo &lt;le la cle!:'gra~ia y conser"ª la trágica contracción del rnllozo rn él dolor supremo; sólo tus 0jos vierten lágrimas
que caen lentas, perdmables, con la tenacidad de lo fatal, con el desconsuelo de lo
irremediable. Dime, hermana, ¿por qué sufres y lloras, cuando todo á tu derredor se
alegra y canta?
-Porque esa tierra que hoy se hincha, orgullosa y estremecida, para dar paso á la
hierba y á la fl.or, se abrió también un día
negra, implacable, fría, para sepultar al hijo
ele mis entrañas, cuya ausencia lloro desde
entonces; porque ese cielo transparente y azul
que contempla la mirada extática y embebecida, guarda entre su seno misterioso, como
quimera, como sueño, como ilusión, el alma
del hijo mío que huy&amp; de la tierra para no
Yerlo jamás. D(,jame con mi tristeza, hermana mía, deja que esta PrimaYera que estalla
en explosión de lucel:l, perfumes y colores,
tenga para rn í lo ensombrecido de la norhe
y el frío y el silencio de muerte con que viste los campos el Invierno; deja que llore,
porque con ese llanto riego mis penas para
que broten las tristes flores del recuerdo; porque ron n is lágrimas, quiero formar escala de
dolor para ascrnder hasta Dios y pedirle la
inmema felicidad de ver y acariciar de nuevo al hijo de mis entrafias .........
1

MARY

FAITH.

.i:

Y:
t

S. A. R. el Príncipe Andrés de Grecia.-S . A. R. el Príncipe Alberto de Flandes, padrino de la boda - El Archiduque Francisco Fernando
'
heredero de la Corona de Austria·Hungría.-S. A. R. Don Luis Felipe, Duque de Braganza, Príncipe heredero de Portug~l.

�- 349-

.....~

La calle está desierta,

CUENTOS MEXICANOS
LlOS 005 ~IVALIES

Había en la Escuela de :\Iedicina dos nótabilidades entre los cursantes de sexto año:
uno aseguraba que con tRI que le avisaran
tres día~ antr.s de que el enfermo muriera,
s~ comprometía á garantizar la vida del paciente¡ y el otro decía: todavía tres meses después de muerto un individuo me comprometo á resucitarlo.
'
Semejant~s aseveraciones causaban una
verdadera sensación entre los ignorantes y

ventajas pecuniarias, practicando sus respec·
ti vos sistemas.
La tesis de Quijas, cuando presentó su examen general, varió sobre las íntimas relaciones del alma con el sistema nervioso y arguyó
que sosteniendo en el enfermo levantado y
alegre el espíritu. garantizaba que eran las
enfermedades impotentes contra la poderosísima influencia del alma, la que siempre
triunfaría de la materia, cuidando únicamente de mantener al enfermo por un esfuerzo
de habilidad metafísica del médico, en un
ambiente de ilusiones y esperanzas arrobadoras.
La tesis de Pereira se fundó en el principio de no sé qué autor, que dijo:
De todo lo creado nada perece y sólo sufre

El atentado eonttta los ~eyes de España.

,

.

•.
~

\.

...
l

interesados en la sucesió.
otros en la substitución d
bres ¡ ó marido, si eran h
á Quijas y el enfermo sr
las madres acudía~1 al méd1c., ,efor
ui~!
1
enraba. son los mismo~ proced~mie1nos que
los &lt;lemas y con el nnsmo vano éxito que
ellos, pretextando cuando sucumbía el en- ·
fermo, que el aviso había sido extemporáneo
6_que no se habían obedecido sus preseripc10nes. Los que más empeño tenían en omitir el aviso al médico Quijas, eran los herederos.
Pereira sí prosper6 de una manera admirable, pero no por haber resucitado á. los
muertos, sino precisamente para que no los
reviviera, pues los viudos de ambos sexos
cansados ya del cónyuge difunto, quería~
cuanto antes substituírlo y ministraban á
Per~ira cuantiosos obsequios para que no cometiera la tontera de devolver la vida al difunto ó á la difunta á solicitud ele sus padres
y los herederos, temerosos de ver de nuev¿
al test3;dor r~cobrando sus bienes, se apresuraban a gratificará Pereira para que no fuera á hacer una barbaridad.
Rolamente acudían á Pereira solicitando
l~ ':'ida para sus hijos las madres afligidas,
y siempre eludía éste toda ingerencia en el
ast~nto, a~egando infinidad de pretextos, pues
es 1mpos1ble devolver la vida cuando no se
es el Autor de ella.
Ic+NOTCS.

LA REINA DE ESPAÑA
Hacia el mes de Agosto de 1903, un perió
dico de Madrid abrió en sus columnas un
concurso para saber cuál era la Princesa que
tenía má.-, probabilidades de ser la elegida en
matrimonio por el Rey Alfonso XIII.
La votación del público dió el resultado
siguiente:

YotnnteA.

Hildegarde de Baviera................. ... 400
Anunciación de Baviera......... .... .. ... 108
Ena de Battenberg...................... ..
14
Thyra de Dinamarca......... . . . . . . . .. . .. 245
Margarita de Connaught.... . .. . . .. . .. ... 1,231
Alicia de Albany........... .. ... .. . . . ... ... 8.53
Beatriz de Sajonia-Coburgo......... . .. 945
Patricia de Connaught............ ... .. . ..
28
Total......... 3,914
La Princesa que menos votos obtuvo en el
sufragio, Ena de Battenberg, es, precisamente, la que se ha casado con el Rey de España Alfonso XII.I.

Algunas reglas útiles
DESPUES J&gt;E LA EXPLOSION.-En primer término aparece el caballo de la carroza real, victima de la bomba.

Pran objeto de la mofa de sus compañeros de
colegio, quienes los calificaban de visionarios
y locos rematados. Pero era tanto el convencimiento que cada corifeo tenía por su respectivo sistema, que muchos llegaron á dudar de si aquellos Cagliostros de nuevo cuño
habrían, en efecto, encontrado la manera de
prolongar indefinidamente la vida, el uno impidiendo la muerte, el otro devolviendo la
vida. El uno decía, indignado: yo soy mejor
que ese charlatán, porque no los dejo morir;
y el otro aseguraba que su rival era un tonto,
puesto que los que por falta de aviso oportuno perecieran, él los resucitaría, que era mucho mejor, y además, á él le parecía que bien
podrían todos tener el gusto de morirse, pues
al fin y al cabo él les devolvería la vida.
Quién sabe cuál de los dos tendría más

transformaciones metafísicas, físicas y químicas, y, pc,r lo mismo, con solución de oro
puro, que es el alma de todo, inyectada en el
cadáver, éste recobra la vida siempre que conserve alguna aptitud circulatoria en sus ve.nas y arterias.
La junta calificadora aprobó á los dos y los
declaró capaces para ejercer la nobilísima facultad de la Medicina, porque aunque ilusos
en lo relativo á sus tesis, eran ambos de verd¡1dero talento y de sólida instrucci6n; y armados ambos con sus mapeados y pintorescos
títulos, se radicaron el uno en Mazatlán y el
otro en Yeracruz, para no hacerse malaobra.
Quijas no prosperó, porque ningún enfermo creía que se iba á morir y como se debía
dar aviso tres días antes de morir, resulwba
que, 6 les sorprendía la muerte á los deudos

No tomes alcohol por gusto, y cuando
quieras usarlo, consulta al médico.
No te fíes de los aperitivos, son venenos
disfrazados.
El trabajo físico es indispensable para que
funcionen bien todas las partes del cuerpo,
El 6rgano que no funciona, se atrofía.
Aquel que se abriga mucho, se enfenna
con más frecuencia que el que usa poca ropa.
Acuéstate y levántate temprano.
El mundo e.s de los que se levanwn temprano.
Enferman más los placeres que los dolores.
Cuesta menos evitar una enfermedad, que
cmarb.
Siete horas de sueño son suficientes para
reparar las fuerzas por lo general.
Los niños duermen más y los viejos menos
que los adultos.

La luna blanca y el ambiente puro,
Callada la ciudad, y en lo distante,
Entre penumbras, la ventana abierta,
Como una mancha roja y fulgUl'ante
En la medto:a obscuridad Jel muro
Hay esplendores rápidos, chispea
En medio de las sombras rnisteriorns
Una línea de plata que blanquea
Los incie1tos contornos de la::; cos:is;
En el confín remoto, centdlca
La cúpula del templo, eelwlta y alta,
Y tras la currn rígida dd monte
t •na serl'na cla ridR&lt;l esmalta
La palidez aiul del horizontr.
¡Qué triste es ese vah.'! Y ton qu( a11h1 lo
Efcucho su cadencia fugitiYa
Mientras se pone mi alma pensativa
A contemplar el cielo!
Me hundo en el de ensueños imposiblcH,
Olvido el libro que en la mesa, abie1to,
Me convida el estudio,
Y oigo armonías dulces y apacibles,
Cual si tocasen arpas invisibles,
Pn celestial preludio;
Besos que estallan y en el aire aspiran,
.\.las que tiemblan y el follaje rozan,
Oíd, son mis recuerdos que. suspiran;
Oíd, son mis tristezas que sollozan!

t \

\. -

~-,.~
-~

Lentamente
sobre el lienzo borroso del paisaje
va muriendo la tarde ..... .
La bruma es la tristeza del crepúsculo.
Tristemente,
sollozan en la lira de los vientos
su canción los misterios ..... .
En el los va mi amor hecho jirones ..... .

.I

~

LIENZOS

'
IAXIMO 60RKI, céletre novelista polaco y uno de los jefes
.i ,artldo revolucionarlo ruso. Ultfmamente vfsit6 los Estados Unidos
1C011pañado de una mujer á quien pretendió hacer pasar
por su esposa.

Yo...... med ito ..... .
y cruzan por mi mente los recuenlos

cual bandada de pájaros siniestros.... .... .
,JUi,TO

P.\STOH RIOB.

LA CRUZ DEL SUR
Cuando las earabelas voladoras
al fin trazaron sobre el mar sus huellas,
fueron rasgando por delante de ellas
la inmensidad con sus audaces proras.
Entonces, Dios, en las nocturnas horas,
tras del misterio de las tardes bellas,
una Cruz dibujó con cuatro estrellas
sobre el lienzo en que pinta sus auroras ...
Brilló la Cruz como argentado broche
que la punta de un velo suspendiese
dejando ver radiantes simbolismos.
¡Hoy, sobre el paño negro de la noche,
prendida se le vé como si fuese
la condecoración de los abismos! ..... .

De la colección de p~stales de l.t "Mercería del Coliseo.·•

.Jo~É SA~TOS CHOCANO.

SALMO DE AMOR
He visto florecer tu imagen en mi mente
como un nenúfar en la linfa azul.
He visto tu alma flotando en el :firmamen to de tus ojos como un vapor de oro y plata.
He sentido tu bondad en la caricia alada
de tu acento y en la expresi6n familiar de tu
mano. Y te he amado sin exaltaciones, con
;
éxtasis, con un amor tranquilo y mudo, digno de tu belleza olímpica. Lejos de tí, te
miro tras el prisma del recuerdo. Beso la
frescura de tus manos en el cáliz de las rosas
nuevas. Bebo tu aliento con las almas primaverales de las madreselvas. Con la argen- M16UEL ECHEOARAY, autor de "Caridad," comedla que ha obtenido
tada luz de la luna me aniego en la luz apacio!xfto en las representaciones que de ella ha hecho 61tlmamente
en el "Renacimiento" la compañia Fábregas-Cardona.
ble de tus ojos. l\Ie llega tu acento en la noche silenciosa, en la queja lejana de algún
Esa es mi juventud que desfallece,
piano, en el vago trino de algún pájaro que el
Es
mi ilusión que canta;
amor desvela, en el ritmo sonriente de un surtidor oculto en el frondáje lleno de sombra. Mi primer desengaño que aparece
Cerca de tí, mi respeto te forma ':m al- Y mi primer amor que se levant'a.
Ese es el mismo vals que nos deda:
tar ante el cual se arrodillan todos mis enEl
alma en primavera tiene efluvi0s
sueños, todas mis esperanzas, todas mis ternuras. Me parecen una alucinación de mi Que no tornan, amáos todavía!
delirio anhelante, y creo que vas á desv~ne- La. dicha pasa y el dolor agobia ........ .
certe ante mí como un sueño. Pero me muas, Y yo besaba los cabellos rubios
Y los ojos azules de mi novia.
me hablas y me escuchas ...... .
Tu cuerpo es una azucena en que vibra
LGIS l'RBIN;\.
tu alma como un rayo ele luz.
G un,LERMO EorARDO SYMONDS.

'"'

Respira aire puro, que es el alimento de la
sangre.
Bebe agua que no tenpa color, olor ni
sabor.
-- ... ~ _
Come poca carne y muchas legumbres.
De comida á comida deben pasar cuando
menos cuatro hori\s.
Alimento mal masticado, es mal digerido.
Asea tu cuerpo, asea tu casa, y cuida que
estén siempre limpios los utensilios de la
cocina.

ANOCHECIENDO
DESDE MI VENTANA
FRAGME¡\TO
¡Qué triste es ese vals! ...... Suena lejano,
Desfallecido, lento;
Surge fresco y sonoro del piano,
Y derrama en la clámide del viento
Sus notas de cristal, vivas y aladas,
Que aegan, como aves fatigadas,
En busca de un asilo, á mi aposento.

¿Me quieres? ..... que tu acento me lo diga
Ante aquel sol que muere en el ocaso!
Tú que mitigas mi pesar ...... ¡mitiga
Esta fiebre vOl'az en que me abraso!
Tembló su labio y balbuceó: ¡Lo juro!
Sus tachonadas puertas entreabría
La muda noche en la extensión vacía;
Y en mi espírtu lóbrego y obscuro .... ..
En aquel mismo instante amanecía!
,JL'LIO FLOREZ.

HENIUK IBSEN, escritor dramático noruego, fallecido últlmamentc•
Colección de Postales de Latapi y Bert. Coliseo Viejo, 25,

�-

351 -

Traje de "soirée" color marfil y tul de fantasía, orlado con encajes y bordado de plata -Elegante abrigo de terciopelo color marfil guarnecido
de encajes y armiño.-Traje de paseo.
'
'

COIO SE CONCERTO EL MATRIMONIO
DE

D. FELIPE V DE BORBON
Muerto Carlos II de Austria, fué procla-

mado Rey de España Don Felipe V de Borb6n, Dm¡ue de Anjou, h ijo del Gran Delfín
de Francia Don Luis y de Doña María Ana
Cristin~ Victoria de Baviera, nitcto del Rey
de Francia Luis XIY y primer váf;tago de la
ilustre Casa de Borb6n en España.
Hizo su entrada en esta nación el 28 de
Enero de 1í Ol y en Madrid el 18 de Febrero
del mismo año.
A t:m joven Rey, pues entonces no contaba más que diecisiete años, como nacido el
19 de Diciembre de 1683, se trat6 á poco de
~rle una ilustre compañera, intervinien~ de una manera muy directa en este asunto su abuelo el Rey Cristianísimo.
Proyect6se que fuese ésta la ,\rchiduc¡uesa
de ~u~tria Doüa María Josefa;. no habiemlo
ten~d.o lugar el enlace por las pretemiones
poht1cas del Emperador, su padre, que fueron el origen de la oposici6n íi tn l pro_yl'cto.
F.ntonces Fe trat6 el de la PrinC'em Doila ?IInrfa Luisa Gabriela de Fa boya, hija del e11to1111'S Duque reinante Yíctor .\ madeo lI v
herm~na de la DuqU&lt; sa de Borrro1ia Dc,n'a
María . Adelaida, la que con su t-grande intl~encia en la Corte franceEa arr&lt;'gló l'l C'tu,annento.
. Acordado definitivamente que éste ~e rtnuasc, el Rey Don Felipe Y partic:ip6 su deDAMAS QUE ASISTIERON A LAS BODAS REALE~.

LAS BODAS DEL ~EY ALFONSOY EL ATENTADO DE LA C~L~E MAYOR;-Salida de la pareja Real del Lemplo de San Jerón imo, después de la ceremonil,
- La Pn,n~esa Ena 11,eg~. al te~P.1,~ de Sa.n Jeron1m~.-Salon de Porcelana del Rea l Palacio de Madrid.-La carroza del Rey Alfonso, rumbo í
Sa n Jeron1 m.o.-Salon Gaspa rm1 del mismo Pala cio.-Dos escenas del atentado, antes y después de la explosión de la bomba -La carroZI
de los Príncipes! en los momentos de .llegar á. ~an Jerón imo.-Llegada de la Princesa Ena á Madrid.-la futura Reina con templa la Ciudad
desde la ventanilla del carro en que hizo el v1aJe.-La Iglesia de San Jerónimo.-EI Príncipe y la Pri ncesa de Gales.

.

.

Duquesa de Norfolk.

su alojamiento y donde fué espléndidamente
cisión al Consejo de Estado por clec·reto dr
tratado por los Oficiales de S. A. R.
1~ de l\Iayo de 1701, mandando á este alto
El lujo y ostentaci6n con que se recibió al
Cuerpo consultivo le propusiera la persona
Embajador de España fué grande, enviando
nüs iclónea para que con el carácter de Emlos Príncipes de Cario-nan el
bajador extraordinario se transladase á la sus{ carrozas
. Amadeo su hijo, los demáso Prí11ci'
nnc1pe
P
Corte de Turín á fin de solicitar oficialmente
pes de la Real familia y los Caballeros de la
la mano de 1a indicada Princesa, y ajustar y
Orden de la Anunciatta, siendo el del acomfirmar las correspondientes Capitulaciones
pañamiento en esta forma :
matrimoniales.
Antes de la salida lleg6 el Conde &lt;le Alex
Publicado este tratado, se celebr6 en la vide guardias, el cual venía del Ejér~
Capitán
l la de :\Iadrid con luminarias durante cuacito,
y
en
nombre del Duque de Saboya, que
tro noches.
Dada contestación por el Consejo á la con- se hallaba en campaña, á cumplimentar á la
Reina de Espalia y entregarle el miignífico
sulta. hecha por S. ir., se nombró por Empresente ele un collar de perlas guarnecido de
bajador extraordinario cerca del Duque de
diamantes y esmeraldas.
Saboya, con fecha 4 del mismo mes de ~laAclemús de este regalo, recibi6 uno de su
yo, á Don Carlos Homodei y Pacheco, l\Iaraugusta
alJUela, ccnsistente en un retrato del
q ués de Castel-Rodrigo y de Almonacid y
Rey
Don
Felipe V, también con cerco de
Ucntil-hombre de Cámara de S. 1\1.
Partió de Madrid dicho Embajador, diri- brillantes, y en una a}quilla ó guarda.joyas
¡i:i~ndose á Milán y desde este punto á 'J'u- ele gran valor llena de ricas curiosidades v
otro del Embajador de España que era 'u;1
1 ín, en cuya Corte fué hospedado en el Palacio del Duque de Saboya, con el que tmtó cofrecillo en el cual se encerrab~n una choco&gt;' arregló las Capitulaciones matrimoniales latcr ~ ;,· dos tazas de oro con algunas piecid Rey de Espafia, que se firmaron el :2;-3 ch zm, de China, guarnecidas con filigrana del
.l ulio por la futura Reina :\faría Luisa de mismo metnl.
L:l.,; tie~tru; nupciales fueron suntnoi,;:1s· peH 1boya, el Duque Víctor Amadeo, ]a Duro no entramos á detallarlas, porque nu:stro
que~a Ana de Orleans, madre de la Reina,
.oujcto ha siclo ciará conocer c6mo se concertó
~11 abuela la Duquesa María Rrntista, y el
el matrimollio del primer vástago .de la ca$a
~larqués de Castel-Rodrigo. Y como testigos,
de lforb 11 en España, ya que nue8tl'O:,; lc'CtoManuel Filiberto y :\Iaría Catalina ele Este,
l'('S conocl'n la historia, desde sus preliminaPríncipes de Carignan; sµ~ hijos A madco,
res, del matri111onio del último vástarr,
rei0
~Iaría é Isabel de Saboya; el Príncipe Made
la
misma
car,;a,
Su
1\Iajestad
el
Rev
nante
nuel \'ele-Gardi, Gran Canciller de Baboya,
llon ,\lfom;o XIII.
•
nombrado Curador; el Príncipe &lt;le ~Iasserano; el iiarqnés de Este; Don Carlos 1JbimaDAMAS QUE ASISTIERON A LAS BODAS REALES.
1w, iiarquPS de Piaoelle; Don Carlos Filiberto de Este, y el Secretario de S. A. R,
~larqués de H:in TomáR.
Estas Capitulaciones fueron remitida:,; ú
H. ~l. Cat6lica, que las n.probó y firmó el K
lle Agosto.
Existiendo parentesco entre el Rey d0 Espaila y la Prince!3a su prometida, se pidió,
con anterioridad á la estipulaci6n ele las C:tpitulaciones, á Su S,llltidad el Papa Ck:mcnte XI la correspondiente Di·']&gt;fn.sr1, que f ué
concedida por Breve de 29 de ,Julio.
El 8 de 8epticmbre, el tlforqué:i de Castt'lllodrigo hizo su solemne entrada pública en
la dudad de Turín, siendo recibido (das tres
de la tarde por el ::\largués ele la Piedra, Caballero de la Orden de la .\nunciatta, .v e]
Conde Rubi, Introductor de Embajadores,
los que en una carroza de la pertenencia de Su
Alteza Real el Duque de Saboya le condujeLady W, Cecil, compatriota de la Reina.
!'on al Palacio que le estaba preparado para

�·EL

ULTIMO

INCENDIO

31512 EN

CHIHUAHUA.

Las bodegas de la estación del Central, después del incendio.
Fotografía "El Gran Lente." Chihuahua. Aldama, 1 ¡ 16,

CRISTIANIA
El noruego es cortés y fino, pero un poco
seco. Sus montañas han modelado su carácter rudo y franco. Es modesto y muy amante de la libertad. Yo he visto á este pueblo
en el momento más crítico de su historia, y
le he visto discreto, silencioso, dueño de sí
mismo, dispuesto á la guerra antes que ceder
en lo que él cree atentatorio á su autonomía.
He-hablado con personas de todas las clases sociales (admitiendo que en Noruega, el
país más democrático del mundo, haya clases sociales), y he advertido en todas ellas
una cultura poco común. En Noruega todo
el mundo habla inglés, y muchos el francés
y el alemán. Hablando unu con alguien, no
se puede saber qué puesto ocupa en la vida
social. El cochero, el comerciante, el mozo
de cuerda conocen á fondo la geografía de su
país, y á cada paso sacan de su obra para
ilustrar al forastero que les .pregunta sobre
algún lugar distante.
Es un pueblo muy hospitalario. Acoge al
extranjero con un calor y una franqueza que
asombran. Por lo que á mí se refiere, no tengo sino palabras de agradecimiento. Nunca
olvidaré la simpatía con que me invit6 Bjornson, el gran poeta noruego, á pasar unos
días en su casa de campo, en la intimidad
de su familia. ¡Qué sencillez qué bondad y
qué modestia de hombre! "Xo olvidaré tampoco la caliente acogida de la Prensa .... .... .
En estas notas rápidas é incoherentes, escritas entre dos trenes, no pretendo reflejar
mis impresiones; que son!mnchas y muy va·
rias; s6lo diré dos palabras de la mujer noruega. Por lo que toca á lo físico, suele ser
alta, de cabellos de oro 6 castaños, ojos muy
azules 6 garzos, de andar rápido y firme, su
hablar es dulce, musical y vibrante. Por lo
que toca á lo moral, su instrucci6n es libre
y vasta, habla dos 6 tres lenguas, viaja mu-

cho, y ~ola lee de todo, rn al teatro desde los
diez :1J1os y asiste á obras como Ln comedia
del amor, de Ibsen, que es una sátira tremenda contra el matrimonio. A la vez, es
ingenua, sin pizca de malicia. El -sport á
que se entn;ga durante el invierno, impide
que en ella la pasión despierte precozmente.
Se parece á la norte-americana, á quien imita
en muchas cosas. Es menos sofiadora que
la sueca y más personal é independiente.
Durante la representaci6n de ,llaría Stuart,
de Bjornson, en el Teatro Nacional, presencié el más deslumbrante espectáculo que
puede ofrecer la belleza femenina. Las butacas parecían un campo d~ oro y de nieve, salpicado ,ie campanillas azules. Las cabelleras
de oro brillaban sobre el mármol de los hombros entre ojos de pórfido.
En vano buscaba yo una mujer fea 6 escuálida, todas tenían una hermosura \leslumbrante. Aquellas mujeres, al parecer de
hielo, se enternecían, lloraban en las peripecias de la infortunada Reina de Escocia. Y
qué hondamente melanc6licas brillaban aquellas pupilas humedecidas por las lágrimas.
Eran como cielos andaluces con llm·ia.
Me despido de la risuefia capital noruega
con pena; siempre echaré de menos sus verdes cercanías bañadas de luz, sus colinas
suaves y ondulantes y sufio,·d tranquilo como un lago y grande como un mar.
Emuo BOBADILLA.

EN LA TARDE

Ya el sol se hundió tras la empinada cima
de los montes, pero aún sus últimos rayos
iluminan el espacio, fingiendo vivísimos incendios. Las nubes del ocaso, teñidas de grana 6 violeta, parecen el manto real del astro
desaparecido, manto que aún flota en el cielo cuando la majestad de su dueño ya es ida,
EL

Ul.,Tll\10

como s~bre la los~ de los sepulcros de los reyes se tiende la purpura bordada de oro que
ostenta esct1dos, lentas y coronas.
'
Y mientras las nubes palidecen y se deco.
]oran, suena el toque de Anyelus recordando á los hombres que la oración es el tributo
debido á una majestad cuyo manto real no
pierde jamás el brillo soberano &lt;le la púrpura.
LUis G-CTIERREZ YAL\'ERDE.

C~EPUSCULO
AL SEÑOR JUAN SA LAZAR.

¿Por qué cuando las horas
tranquilas van corriendo,
Por qué cuando el crepúsculo
comjenza á declinar,
Las almas que están tristes
y mudas padeciendo,'
En esa hora !:tublime
se suelen reanimar?
¿Por qué el color rojizo
del bello vespertino.
Enciende en los espíritus
misántropos de amor,
Admiración extática
abriéndoles camino,
A disipar sus nr.gros
momentos de dolor'?
¿Por qué Naturaleza
convida al contemplarle,
Para olvidar las penas
que encierra el coraz6n'?
Porque ella es la creadora,
porque á ella hay que admirarle,
Porque ella siro boliza
da voluntad de Dios."
MAXUEL R. MERCADO.
México, .Junio 25 de 1906.

INCENDIO EN CHIHl.'AHUA.

Aspecto de las bodegas del Fen·ocarri(Centi·al, cuando eran devoradas por el fuego.
Fotografía de Ignacio M, Chávez. Chihuahua,

•

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NuM. 28

NOSTALGIA.
Estudio~fotográfico del artista Emilio Lauge. -!?lateros, x.

�- 355 SobresaJieron una obertura de Wagner,
mae,tro8 c11n/11f'ei;; el Murmullo del Bos/JJB dela6pera Sigf,'ido, clel mismo composiqoe la Sinfonía r, de Beethoven, una de las
producci?1~es, ~egú.n los enten~idos,
4eese ilostre mus1co a quien, eon razon, el
IIIIJldo entero ha concedido la palma de la

:iié

Mal principio de mes.

se de vehículos automóviles; disposición que
va haciéndose muy necesaria.

Junio concluyó sin que en sus últimos días
se verificara acontecimiento de interés, si no Bodas.
es la celebración del día de San Pedro y San
Pablo, que pas6 con sus acostumbradas soHan sido las páginas Josa de la semana.
lemnes ceremonias religiosas.
¡Y qué difícil es asistir á una ceremonia
Una de las cosas profanas más notables de nupcial sin conmoverse religiosamente!
ese día, fueron los festejos efectuadus en la
El matrimonio cristiano tiene fases encanColoni._a de San Pedro de los Pinos, que mm- tadoras, que nada puede igualar.
ca deja pasar sin ellos el día de su santo paLa ley no podrá nunca dar al matrimonio
trono.
esa solemnidad que da la Iglesia. Esta forma
Y. así ha llegado Julio, mes que empieza su nu¡o que confirma la ofrenda del sacrifimal, porque en los pocos días que van de él cio piadoso y en el que pone el sello la bense han registrado ya varios suicidios, pues la dición del sacerdote; son testigos los ángeles
trágica manía sigue extendiéndose, y no po- del cielo y la ratifica el Padre celestial.
cos accidentes desgraciados, entre otros el
Bien se vé cuán propio es que en el acto.
automovilístico que ha &lt;lejado en gravísimo de los esponsales, al ofrecerse el uno al otro
estado al estimable joven Don Francisco de
Landa y Buch, perteneciente á una de las
más distinguidas familias de la sociedad de
México: á la que, como era natural, mucho
.
ha conmovido el triste suceso.
He aquí lo que ocurrió:
A eso del medio día del lunes caminaba
con cierta velocidad por la calle de Patoni el
joven Landa guiando un motociclo, cuando
en sentido cmitrario venía un automóvil dirigido por el chcwj/&lt;'1,,. Rfarral; sin que hasta
ahora haya quedado. explicada satisfactoriamente la causa de lo que sucedió. el caso fué
que ambos.vehículos chocaron, quedando el
guía del motociclo bajo las ruedas del nlllo.
Cuando se acercaron algunas personas para auxiliar al lastimado, éste había perdido
el sentido, presentaba una gran herida en el
cráneo, por donde, así como por 1as narices,
manaba sangre en abundancia, y además se
veía que en todo el cuerpo había recibido
dafios 'de consideración.
Inmediatamente se Je llevó á una botica
de la misma calle, don.de fué examinado; peSR. LIC. DON EMILIÓ PIMENTEL.
ro, como el estado que guardaba Francisco
Reelecto Gobernador del Estado de Oaxaca.
era gravísimo, se le transladó con grandes
cuidados á la casa del seflor Don Ramón Alcázar, situada cerca del lugar del accidente, para siempre amor y fidelidad, al corn;tituiry de allí, á su domicilio de la calle de Li- se en vínculo indisoluble, presida en momento tan sublime y decisivo algo más que
verpool.
Los facultativos que desde luego se encar- el mutuo consentimiento y las fórmulas de
garon de su curación, han manifestado pocas un mero contrato; y en esta parte, á la Iglesia
esperanzas· de salvarlo, lo cual hace suponer cat61ica pertenece el gran bien de disponer á
la triste situación en que se hallan sus afligi- los contrayentes á solicitar los auxilios de la
dos p¡i.dres y demás miembros de la familia. Divinidad para hacer después de la felicidad
De las averiguaciones practicadas hasta y ventura de su unión ele alma y cuerpo duhoy, aparcJce como causante del accidente la rante la vida, que aprovechen las gracias que
le son tan necesarias, y que dipensa el Samisma víctima.
cramento
recibido.
El joven Francisco Landa y un primo
Es
necesario
siempre que el soplo de Dios
suyo, tenían dos motociclos .que usaban muy
á menudo. Ultimamente, según hemos sa- agite los azahares del cabello. Decía hace
bido, se le rompió al del primero uno de los tiempo un escritor: no puede ser el hogar
dos frenos que sirven para detenerlos y pa- bueno, si no ha tenido el templo por vestísado poco tiempo el otro. Su primo y al- bulo. Y es verdad.
gunas otras personas hicieron ver á Francis- · No se destierre á Dios del matrimonio. ya
co el peligro que corría al usar así su máqui- que fué El quien lo instituyó en un princina pero él contestaba siempre que no había pio, y de conformidad con su sabiduría, no
qu~ temer pues tenía conciencia de dominar lo abandonó al capricho de la casualidad
su vehículo, y además creía que, dado el ca- después de la creación del hombre ·á su imaso, le podría detener con los pies, lo cual, á gen y semejanza. No ignorando que el amor
pesar de haberlo logrado otras veces, no pu- es lo verdadero de la vida que hierve en las
do hacer desgraciadamente al encontrarse entrañas de la humanidad; nó ignorando que
éste dP-bía ó conducir el mundo á un apogeo
con el automóvil que le arrolló.
Lo sucedido parece que dará motivo á las ó arrastrarlo rápidamente al sensualismo; veautoridades para reglamentar la velocidad ló sobre su obra y unió con sus pro1&gt;ias macon que deben caminar en la ciudad toda cla- nos al hombre y á la mujer que había crea-

-

..

..

do ; y procedió á ello con una solemnidad de
que la Biblia nos da idea.
Por todo eso es que nada hay como la
alianza de dos esposos cristianos unidos en
una misma esperanza, en un mismo deseo
en una misma regla de conducta y en un~
misma dependencia.
Don Severo Catalina decía: Casarse es dar
la mitad de su alma y tomar otra mitad; si
ambas mitades se adaptan exactamente, he
ahí el Paraíso.

~te él estréllase el escritor de más porllll(JSll imaginación, así como se declara
yeacldo cuando hay que pintar uno de esos
táculos en que la naturaleza ostenta sus
::; para ello necesi.tar~a tintas ?e color~s,
espresiones en· que s1qmera pudiese copiar
dllvaguísimas mezclas ?e. las luce;&lt;; que se
fulMlen, retratar esos pa1saJes que a lo lejos
ae,íuman entre flores y rayos de sol; para
deberla tener el don de aprisionar en
;JUSliD~ la armonía, de hacer que cada una

*"ª

de sus palabras cantara y se desprendiera del
p~pel en fugaces melodías, y en sonoras y en
vibrantes notas que reprodujeran en pequeño
la grandeza de lo descrito.
Wagner y Beethoven siempre tendrán seres que los busquen, que les pidan sus ricos
legados para disfrutar de ellos.
Innecesario es hablar aquí de otros puntos
referentes á esas audiciones· todos han sido
tratados á su tiempo y no n~cesitamos, por lo
~1;to, renovar aquí. el merecido elogio que se
d10 en nuestro d1ano á todos los artistas que
en l?s conciertos han tomado parte.
Solo ~ay que lamentar que el director de
los conciertos, el Maestro Meneses no se haya ª?ordado para nada de los co:iipositores
mexicanos.
Agustín Agüeros.

*
*
*
Estas reflexiones me hacía el miércoles en

la iglesia de Jesús María, mientras el sacerdote bendecía á la Srita. Concepción de la
Fuente y á Rafael Rodríguez, que unidos estaban ya por su puro y mutuo amor.
Los cirios chispeaban alegremente y la orquesta poblaba de tiernas melodías las grandes bovedas, en tanto que los contrayentes
radiaban felicidad envidiable.

***
Días después1 una nueva ceremonia nupcial vino á constituir brillante nota: En la
capilla de Santa Teresa, se unieron en matrimonio, el viernes, la Srita. Asunción Solares y el Lic. Manuel Septién y Co~fo.
La ceremonia fué, como son todas las semejantes, conmovedora. Cuando los novios, con
recogimientp religioso, oraban, arrodillados
en sus reclinatorios afelpados, parecíame
como que Dios formaba un sagrario de alas
de ángel á .aquellos dos espíritus que se confundían en uno solo, á aquellos dos corazones que se elevaban á El por amor.
Y después, en la Sacristía, fuimos todos
los invitados á desear felici&lt;lades á loR nuevos desposados, como lo habíamos hecho
con Conchita y Rafael. ..... ¡Qué locura!. ....
¿Quién desea estrellas para el cielo, ni flores
para el campo?
Los conciertos Meneses.

Los dos últimos conciertos del Arbeu, uno
la tarde ·del domingo y otro la noche de anteayer, superaron con mucho el éxito artístico
que habían proporcionado las anteriores au·
diciones, al magnífico-que no otro título
merece-cuerpo de prófesores y cantantes
qué dirige Don Carlos Meneses.
El que estu escribe, es profano en el~,
pero adorador entusiasta de la buena m~s1·
ea; escápanselc muchas de sus bellezas, p1er·
de muchos de sus detalles, pero lo ·que per·
cibe, lo que &lt;1ueda es bastante para darle esa ·
misteriosa sensación de lo sublime.
No me corresponde hacer crónica de esos
conciertos; cumplió esa misión persona designada especialmente para el caso, per? como deben registrarse aquí las impres10nes
de los sucesos de la semana, hay que tr~ns·
cribir la recibida en el ánimo del cromsta
con la asistencia á esas audiciones, impre·
sión qué, como una última y tenue vibra?i6n,
llega al oído despertando en la memoria .el
espectáculo presenciado.
El programa se compuso como ~i~mpre de
piezas escogidísimas, de compos1c10nes de
esas que es preciso no perder nota,.Pues cada
una trae consigo un encanto, y umdas todas
producen uno de esos conjuntos que en vano
se querrían describir.

reelección significa que no quedará trunca la
obra emprendida, que promete beneficios mayores que los ya hechos; que no quedará esbozado el programa que, sin duda alguna
desarrollará en buena hora; las decantadas l
quezas regionales, hasta poco ha en poten- ,
cial, é intangi~les para todos. ' .
El seüor Licenciado Pimentel, al responder
á los manifestantes, se limitó á ofrecer sencillamente que cumpliría con su deber.
Esta es una gran promesa, harto espinosa
de mantener y que á fuerza de ser falseada
ha llegado á ser trivial y sin valor; pero que
en los labios de quien ha probado ser generoso pagador en materia de ofrecimientos
tiene un valor euepcional, esto es el qu~
siempre debería tener.
'
Porque lo verdaderamente notable de este
acontecimiento y lo que lo aparta y distingue
de ~odos los de su género, qu~ año por año
registra la prensa, es que las manifestaciones
de regocijo por la reelección del señor Pimentel y las demostraciones de afecto hacia él
no se dirigen al gobernante futuro que aú~
es .una incógnita administrativa, so~ial y palít1ca; tampoco las inspira el interés personaNUESTROS LITERATOS

"Cuauhtemoc," de Don Tomás Domlnguez lllanes.

la preciso que alguien despertara &lt;le su
Wundo sueño á l~s dormi~os y los ~icif)se
'8&amp;lar á nuestra vista, ataviados genttlmen:Jecon las galas de la poesía. Preciso era que
;tlgono, pi.aosamente, mostrase en forma ac'ble, las supremas altiveces de aquella rade bronce, cuya más alta representación
88!l en Cuauhtemoc. Si todos los pueeirilizados de la tierra han transladado
podes figuras á la escena, ¿por qué nosmás necesitados que ellqs &lt;le acudirá
~ luego se verá por c¡ué Jo denomiasi-110 lo habíamos hecho? ¿Nos faltaban
ello,...poetas ó héroes? Ni una ni otra
; sobraba indiferencia. Pero no indife. haci~ el pasado, sino hacia el presen'i. i.-08 artistas, cultores de la belleza tieobligación ile educar, aceptada esta paen su término más amplio. Nuestros
. nuestros músicos aman núestra vieja
mas su amor -que no es estéril
~mente porque no puede haber amor
111 • -se apaga. en ellos mismos, no lo
en, no lo avivan y por lo tanto no tie~dores que calienten y que iluminen.
.verdad es, que mucha falta hace una
i6n intensa en las obscuridades de
tierebros de las nueve décimas partes de
compatriota&lt;;. Recurso no ha mu' llamé al hecho de llevar ¡l tablado á
seres ,Y .ciertas cosas, y recurso es. In.a_ le Yfac1l como es el teatro nada tieuaextra·~o que sea en cierto modo
' ya una
. rle mtrmcados p~ic?logismos, ó ya se
rta en un buen domme que enseüe pay sugestivamente, aunque sea á bro-

LA REELECCION
DEL

Gobernador de Oaxaca

---

Grandea man1'festaciones
.
..
de regoc1Jo.

d6nEl teJ&amp;....f
~111 o ha dado cuenta de la reelec~0~nánime, del señor Licenciado
lllricuand ente}, para el período que termidel Grito dO se celebre el primer Centenario
Alienas e Dolores.
se extendió la noticia en la capital

chazos, la primera cartilla tle lectura. Si todo. el mundo supiese hi::;toria, yo sería el
pnr.uero en protestar y condenar las osadías
de las resurrecciones de los grandes hechos.
¿Será osado el señor Domínouez Illanes al
«teatralizar" la figura de Cua~htemoc? Evidentemente que osado foé, pero con éxito.
Tomó el asunto con carifio y supo con su talen~~ bordar en sonoros versos, una epopeya.
Evitó el escollo de presentarnos un Cuauhtemoe casero, escollo muy difícil de sortear
pues entre las bambalinas, limitados en es~
trecho espaci~, con luces eléctricas, con pinturas y cerqmta de nosotros-la distancia
agranda-los héroes se achican y se vuelven
de confianza tanta, que casi los recibimos en
bata y les damos palmaditas en la espalda.
¿Que la obra tiene efectismos? Pues es natural. Estos no son si.no h~jos del mismo asunto, efectista ya en sí. El autor escogió una
figura de a.lto relieve en 6.\.1 expresión más
hiriente, que es la del color. Hidalgo en escena no hubiera resultado como el Cuauhtemoc. El uno viste traje negro y el otro ostenta chillante policromía en telas y plumas·
uno es altivo y fiero, el otro es un filósofo'.
Para impresionar, el primero no tiene más
que sus canas y su testa pensadora, el segundo agita su melena hirsuta é irgue su cobrizo cuerpo. Hidalgo no habla: predica, diserta. Tampoco Cuauhtemoc habla: apostrofa y ruge: Ambos. son d~erentes y son iguales. Les iguala la mmens1dad de sus ideales.
RA1IÓ~ RIVEROLL.

de ese Estado, el contento general estalló en
una manifestación tanto más imponente y
significativa, cuanto que fué improvisada y
tuvo el alto valor de los movimientos sinceros y espontáneos del alma popular.
La Eociedad entera de Oaxaca, pobres y ri. cos, intelectuales y analfabetas, propietarios
industriales, capitalistas, etc., etc., en demo~
crática unión con obreros, empleados y menestrales, allá fueron todos, más que á felicitar al señor Pimentel, á felicitarse por el ase·
guramiento de la situación actual y por la segura realización del porvenir halagüeño que
al .fin se entrevé para el Estado, porque la

DON TOMAS DOMINGUEZ ILLANES,

Autor del drama histórico "Cuaubtemoc," estrenado la pasada semana
con rran éxito, por la compañia F4bregas,Cardooa.

lísimo, el temor de lo que se pueda perder
con el cambio de gobierno ó la esperanza de
l?s favores qu__e este cambio pueda traer consigo.
Todo lo contrario: en esta vez se ha celebrado l~ afirmación de una política conocida y ~stimada en mucho, por la amplitud de
sus muas, lo certero de sus cálculos y lo fe.
cundo de sus resultados.
Las ~mbiciones particulares de un grupo
d~ buro?ratas no so~ capaces de producir mamfestac10nes como esta; se necesita que el interés colectivo de todo un pueblo entre en
acción para producirlas.

La electricidad alimenta el sistema nervioso.
El uso ~P. la electricidad para los que llevan una vida sedentaria, es el ejercicio físico
más cómodo y necesario.
Cuando te fatigues, no te desabrigues.
Los hijos pagan desórdenes de los padres.
Las enfermedades crónicas necesitan un
'
tratamiento crónico.
Poca medicina y mucha higiene son los
secretos de una vida larga y dichos~.
Donde no entran la luz ni el aire entra el
médico seguido.
'

�- 357 -

- 356PLANA DE ARTE

A:'~E&lt;'TO
.\L :-.\l.lR Fl. fl:F. \ ltEG[P

~rrnA nr:

n.: L.\ r~T \ i'l.-1\ PE \".\Ll ..\llt ll.11).

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,Í. L.\ J.U:(:.1r,.\ DI:!. Tlif::&gt; 1:r;-1;r11.

EL SU EÑO

EN LA ALTURA

DE

F RAY A NGELIC O .

-¡Oh! sublime panorama!
- ¿No ves que abajo te aclama
Y ensalza la muchedumbre? .

--¡C'uán áspero es el camino!
- Sube, sube, que la tarde
Va á morir.
- El torbellino
Me agobia.
- Y si es tu destino
Luchar ...... ¿qué intentas? ¡ Cobarde!

-Sí, y arriba el trueno estalla
Y el águila me contempla ......
¡Dios está aquí!
-Calla, calla
Y en el infinito templa
Tu sed.
- ¡Oh lucha! ¡Oh batalla!

El vértigo se apodera
Del coraz6n.
-Sube, sube!
- Ten piedad ...... espera ... ... espera ..... .
¡Valor!
-En la obscura esfera
El rayo rompe la nube.
-Sube, sube!
-Es imposible!. .....
-Mira que la noche avanza!
-Puede ser ; pero la horrible
Tempestad .... .... .

- Eternizar tu memoria
En el mundo fué convenio
Que con Dios hice.
¡Victoria!
- Mas tú ... ... ¿quién eres?
-¡La Gloria!
-¿Y yo'? ........ .
- ¿No atinas? ¡El Genio!
.JuL!O FLOREZ.

-¡Ten confianza
Que vas á ver lo invisible!
-Pero por qué, tentadora
Visi6n, eterna, me impulsas
En este abismo?
-Ya es hora!. .. .. .
J unta las manos convulsas
Que está brillando la aurora!
-¡Oh sí! Ya su luz derrama
El sol.
- Estás en la cumbre!

A LEONOR
(EN SU ALBtJM)

Pues 9uieres en versos, leuguaje de flores,
que escnba en tu álbum cantando á una flor
6 sea á tí misma, si faltan colores
'
y luz á mi pluma, perdona Leonor.
Ha dicho un poeta, no sé cual sería
y si él ~o lo dijo, soy yo, y es igual, '
que á mñas y á flores cantar debería
tan s6lo quien pulse laúd de cristal.

Y al fin, geniecillos del cielo hechi
cual son en la tierra la niña y la ttor,
en tanto que existan melifluos jilgueros,
no faltan ni buscan más dülee cantor.
Escaso el idioma, la musa indiscreta,
cobarde el acento: ¿qué tono ensayar?
¿,qué voz y qué notas? .. . Lo ha dicho el poeta:
¡A niñas 6 flores no debo cantar!

i' 'lt 1,1

l.,,

\ 1 1• ,'I: , ll ¡"\\'GC\S.

Y 1 1 ' .

.1 . l.\ 1 1, l \ • . f ,.: 1 . \ ! 1 l

.\ l..\, .\l J• •1:11&gt; 11•1-'" l&gt;LI, ! ,.:\•!\ 11,.

No debo, y no canto; que hacerlo, &amp;elÍ&amp;,
cantando á la niñ~, cantar á la flor.
Recoge ya el álbum, Leonor, ¡algún día
vendrá quien sin li¡a te cante mejor!

FEMINA
¿,Qué culpa tuve, si con ser tu amante,
fuí, cruel amor mío,
Si la noche era obscura, intenso el frío,
Y vino el sueño y me venci6 al instante?. ·
Si culpa tuve, vuelve á mí el semblantei
No indiferente, no con ceño impío
De mí lo apartes; tu perd6n ansío,
Torna por mí, te seguiré anhelante.
Ve la inquietud con que te espero y llamO·
Soy débil, soy mujer, no me acongojes
Dímelo y presto volaré al reclamo.... ··
Mas de tu coraz6n no, no me arrojes,
Que con toda mi alma vo te amo
Y me duele en el alma.que te enojes.
A la cita no

ENRic¡u(FERN ANDEZ~GRANAD&lt;i

u H1 \

Ecos del matrimonio del R ey de E spañ a.

�- 358-

E N EL T IVOLI DEL E L ISEO.-El señor Presidente de l a República, los señor es Ministros de Estado, el señor Embajador
A mericano y u n g r u p o de distingui das damas, presenciando los "saltos" desde l a Tlrbuna d e h onor.

dicionales del protectorado francés, la coronaci6n de Sisowatb, con la imposici6n de las
insignias del poder y la investidura de sobeEL REY DE CAMBODJA rano hechas á nombre de Francia por el Gobernador General de Indo-China, .M. Beau.
Esta ceremonia fué hecha con toda la pomSu coronación.-Viaje á Francia.
pa oficial asiática; pero, no obstante, no lleg6
Ultimamente, á principios del pasado mes á igualar en esplendor á la gran procesión
de Junio, estuvo en Francia el Rey de Cam- pintoresca y fantástica que se organizó para
bodja, Sisowatb. Unos días antes de embar- el día siguiente. A través de una gran cantidad de sus respetuosos súbditos, Sisowath
recorri6 la ciudad, escoltado por príncipes,
ministros, mandarines, etc., y ha cien do uso:
primero, de una litera que se lleva á hombros y que sólo usan en Asia las personas de
alta esfera; después en un carro semejante ít
los que en )léxico Hamamos alegóricos, y por
último, en un soberbio elefante ricamente
enjaezado, montando el cual hizo su entrada
en Palacio.
:~· •
A C TUA L I D A D ES E X TRA NJER AS

pasar revista en el Nuevo Peterhoff á dai
gimientos que volvían de Extremo Ori
y el Emperador Nicolás resolvió llevar
sigo ásu hijito, quien asisti6 á toda la re ·
En nuestro grabado se ve al Czarevilcli

Educación imperial.-EI Czarevitch pasa
-su primera revista.
LAS PIESTAS_DE LA COLONIA AMERICANA,-La tribuna de honor.

carse en Saig6n con direcci6n á Europa, viaje que emprendi6 el 10 de Mayo, se celebraron en Pnom-Penh, la capital de su reino,
solemnes ceremonias con motivo de su exaltaci6n al trono.
El 27 de Abril tuvo lugar, en la sala del
Trono de su Palacio, y conforme á los ritos
religiosos del culto budista y á. las reglas tra-

El Gran Duque Alejandro Nicolaevitch,
presunto heredero de la corona de los czares,
cuenta en la actualidad s6lo dos años dos
meses de nacido, y no obstante su corta edad,
obsérvanse ya ciertas fórmulas en la educaci6n imperial de ese nifiito, á quien sabe Dios
qué porvenir le espera, pues su mañana como Soberano no está bien asegurado.
El 29 de Mayo último, el Czar tenía que

una victoria entre los Emperadores ro-.
cuyo paso saludaban los oficiales dem'8
graduación, se inclinaban muchas &lt;1
venerables y las más humildes se deseu.
el Czarevitch ha pasado, pues, su P
revista.

�- 36o ECOS DEL MATRIMONIO DEL REY DE ESPANA.

La Reina sale de su alojamiento para tomar la carma que la condujo al Templo de San Jerónimo.

NIDOS Y SUEÑOS
Hube de esperar á que la alegre bandada
de avecillas se dispersara, sorprendida por
el ruido de la piedra, y el ramaje de árbol
permaneciera. inm6vil, pues temblaba todavía, agitado por violentos aleteos y derramando una lluvia de hojas blancas sobre la
linfa del arroyo.
Entonces, tan ágilmente como pude, é
hincando mis dedos á manera de garras en
la dura corteza, trepé por el tronco basta llegar á la copa, y, de rama en rama, llegué
al lugar anhelado, en torno del cual mis sueños batirían las alas, cantando también como el cortejo fugitivo.

·de los polluelos, que descansaban sus cabecitas implumes. en la orilla rlel nido y me
miraban de hito en hito, con sus ojos pequeños y fulgurantes, como cuPntas de chaquira.
Y hablaron así:
- ¿Cómo te atreviste á profanar-me decía
el árbol estremeciendo sus ramas, para que
las hojas agitadas diesen el sonido á su vozel más umbroso y elevado sitio de mi copa,
á donde guardo el más amado de mis nidos?
¿No sabes que la ~elicia de los árboles en
Primavera es llamará las aves, incitándolas
con nuestro follaje tupido y reluciente, para
que vengan á abrigarse con nosotros y con. vertirno~, con sus alegres "fermatas, " en
armoniosos instrumentos del gran concierto
de los bosques? Mira,-murmuró elálamo en

ECOS DEL

MATRIMONIO

DEL

REY

tono de consejo-el sol está prbximo á esconderse; el cielo·se ha manchauo por Ocaso con
tintes rojizos, y por Oriente despliega su bandera de azul profundo con heráldicas de plata; el aura de la noche desató ya las alas húmedas, y corno va hasta el confín lejano para despertar á los silfos, cierra, de paso los
cálices de ias flores. ¿No has oído los &lt;iltimos preludios del concierto? ...... ¿no escuchas que estos son los postreros compases del
c.apricho brillante de la selva? Déjame tranquilo; quiero descansar arrullado por esas notas débiles y murientes; desciende hasta la
nrena del suelo, y verás cómo las aves que
ahora giran en torno mío, cantando impaciente~ y ,sor~rendi~as poi: tu presoncia, penetraran a m1 ramaJe, rápidas, como un collar desgranado sobre una copa.
¡.Anda! El Invierno está próximo á su primer aliento, voy á dejar mi manto de racimos pomposos, y en este tiempo pasaré las
noches oyendo sólo á las aguas del arroyo
que en estos días ¡,e quejan mucho: ¡qué frío!
¡qué frío!. .... ¡Anda! Tú estás al fin de la juventud, conw yo al fin de la Primavera¡
abrigas ilusiones, como yo aves, y como me
espera el viento adormecido para que le hable en el idioma de mis pájaros, te espera la
pensativa muchacha, recli.nada en el alféizar
de la ventana, para que le digas cosas vagas,
tristes, extrañas y dulces.
Obscurecía, y el árbol me dijo quedo:
-Joven romántico: vete, parte¡ ¿áquéves
tanto un nido? ¿en qué pi.enEas? Te aguarda
la calle silenciosa: el hueco sombrío de la tapia; el marco luminoso del abierto balc6n; ~
forma diáfana-blanca en la luz, como la vi·
si6n del poeta¡-la estrofa pensada. enlama-

.... . . .. __.,..-'

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1•r.i:1•,\f: \1'1 , ...,. ,: .. 1..1 f',;'f.\t'l&lt;Í\ lll. 11:1' '&gt;,

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IJl!I \'l;Tl: !&lt;11 Tl:r 'i ' :I •, : •,

DE ESPANA.

l..\~ Al'T•;l! tn.\ lll·'.~ \' H

l'l'l;I.J('(l

!••)!! \'ITO!tL\,

Otro de les regios salones del mismo Palacio.

Sala del Trono del R.eal Palacln de Madrid,

Allí estaba el nido; los rayos del sol resbalaban de hoja en hoja y penetraban hasta él;
chispeaban en los bordes las pajillas, semejando una maraña de hilos de oro suspendida del ramaje y acariciada por el fresco aire
de la tarde.
·
¡Un nido! ¿Quién no se detiene á pensar,
siquiera unos instantes, ante ese hogar agreste, desde donde las aves ¡,aludan á la aurora
y á donde vuelven á recogerse y pían tristemente, cuando el cielo se obscurece y las
misteriosas manos de los ángeles comieuzan
á encender las estrellas?
Yo, pobre muchacho, lleno ele alegres fantasías y de tristes ensueños, corté los lazos
de la realidad, á que mi imaginación estaba
sujeta, y comencé á elevarme, pono á poco,
hacia el mundo de lo maravilloso.
Y el espíritu de Andersen, conocedor de
los rumores de la Naturaleza, sopló á mi
oído, como avezado intérprete, las quejas del
álamo incitado á hablar por el viento, la
eterna charla del arroyo, los gritos de los pá·
juros que ¡,asaban, y el infantil tartamudeo

ECOS DEL ULTIMO ATENTADO ANARQUISTA,

jestad de la noche¡ los besos mudos enviados
en la punta de los dedos.
-¡Ah!-murmuraba mientras yo descen~ía
-me complacen tus nostaJgias, tus confusiones y tus melancolías¡ antes que vuel\'ii In
nieve, torna á ver mi ni.do. ¿Ycrdad que es
muy hermoso abrigar alas?
.
Cuando hube tocado el suelo, me encam1·
né á lo largo de la margen del arroyo, cuyas
aguas arrastraban ya algunas estrellas.
.
Y los tropeles de ondas inquietas, en~abr1·
tados aquí y allá, no cesaban de rep~tmne:
-Corre vuela· como nosotras, npr1sa; la
ventana s~ ha abierto, el ángel ha aparecid_o,
y el cielo azul, sereno, transparente, ~e d1s·
pone Íl recoger vuestros juramentos.

- - - ---·- - ---;--

DON JOSE NAKENS, periodista madrlleiío que ocultó en la redac:clóq
de su periódico, 0 EI Motln," 7 favoreció ca su lu1a i Morrals.

-En la comedia de la vida, el apunt.ador
es el amor propio.
-Es preferible mal gastar el dinero y no
el tiempo ; el dinero puede recuperarse, el
tiempo no.

•
ECOS DBL MATR.IMONIO DEL REY DE ESPAÑA

�•

.,
EL REY DE CAMBODJA EN MARSELLA.- S M. pasea por las calles de la ciudad.

Siempre la Providencia.

-Cierto que en las grandea poblaciones te
nemos que luC"har con la perversidad de cos
tumbres¡ pero son n ás graneles los esfuerzoque hacemos en los pueblos para vencer la
ignorancia, que lleva aparejada la superstici6n
y el fanatismo.
1

Acompañando á una familia, en cuya cm,a
desempeñaba yo el destino de secretario, llegué de Madrid á una aldea de Asturias. Iban
á tomar bafi.os de mar, y tenían alquilada
una casa crrca de él. La dificultad de hacer
conocimiento con aquella gente, en su ma·
yoría pescadores, y la mucha distancia de la
poblaci6n, hicieron que á los pocos días me
aburriera soberanamente. Nunca como entonces eché de menos la compañía de una
buena amistad.
Mi única distracci6n, aparte de mis ocupaciones, era contemplar el hermoso paisaje
que de ,d e la Yentana de mi cuarto se descubría, 6 sentarme sobre alguna empinada y alta roca donde viera las olas estrellarse bajo
mis pies. En esta posici6n un anochecer me
qu•edé dormido, y si una persona caritativa,
advirtiendo mi temeridad, no me despertara,
hubiéralo hecho en las profundas y amargas
aguas de aquel abismo. Quien-tan gran favor me hizo era el cura ele] lugar, hombre en
aquel entonces como de treinta y seis años,
pequeño de cuerpo, moreno y enjuto de ros·
tro, de ojos negros, chiquitos, vivarachos, y
de boca grande sobre hermosa dentadma. _No
carecía de ilustraci6n, y sabía llevar con cierto aire majes.tuoso su vieja y limpia, ropa tt~lar. Después de manifestarle cuán reconocido le quedaba, me dijo:
-So \' yo el que agradezco á Dios se haya
acordado de mí para librar á usted de una
muerte seg_ura.
-Médicos del alma son los sacerdotes, mas
ahora ha sido usted también conmigo médico de1 cuerpo.
-Es verdP.d · esa es nuE!stra misión augusta, y, desgraci~damente, no reconocida por
todos.
-A los sencillos habitantes de esta pequeiía aldea no será á usted tan difícil encarrilarlos por el camino de la verdad.

-Difícil ha de ser á ustedes curar ~
1
enferm.edades del alma.
-Tanto como al médico evitar la enfe
dad reinante de las viru_elas por la higie:
estas gentes, y que ha sido motivo deqne
conozca á usted.
yo
-¿C6mo? ¿'Cn mal ha llegado á sercaUSa
de un bien'?
-Hijo mío-repuso el sacerdote -obra
ele Dios es la naturaleza y todo cuanto' exi~te
:Xo verá usted, entre las infinitas variedad~
que ella encierra, el trazo de una·recta· d~
mismo modo quiere su voluntad sobe~na
guiar {1 la humanidad por medio de evolucio,
nes que, semejantes á las olas de ese grandio,
so océano, subiendo unas veces y bajando
otras, 6 van á romperse en las duras deshaciéndose en copos de blanca ·espuma 6
ya en suaves ondulaciones van decrecien'do
lánguidamente hasta besar las arenas de la
playa. 'Cn fin, como usted bien sabe tiene
ese movimiento, tan elemental, que i cuaJ.
quiera se le alcanza; un fin tienen también
el nacer y el morir, la alegría y el dolor la
riqueza y la miseria, el batallar y el ll08i~·
y en este incesante movimiento, ¿quién q~
sepa elevar su alma con los vuelos de la imaginaci6n, quién se atreve á la horrible blasfemia de pensar d6nde está el mal de tckloesto ni señalar d6nde es el bien? La vida es la
lucha, la inercia e3 la muerte; el que más y
mejor luche está más cerca del cielo, sientt
más cerca de sí á Dios. Ahora diré á UBtlil
el motivo de haberle encontrado en est.e sitio
que no frecuento. Salía yo de paseo á las
cuatro de esta tarde, cuando me dieron avis,
de que en un caserío lejano, una enferma necesitaba los auxilios espirituales; fuí ácumplir
mi debflr1 y al regresar á la igleEia me pareci6 más conveniente venir aquí, por estar
cerca mi casa y pr6xima la horade reoo. germe.
-¿Luego esa enferma padece la viruela?
-Sí, señor; escuche usted: Hace 111IOI
días una pobre niña pedía limosna de á
en c~sa para comprar la medicina queelimdico recet6 á su anciano padre: llegó á U1111
y la dueña de ella, viuda con dos hijas, maa-

Tres miembros

del sirvlclo real llevaodo la escupidera, la copa del
vioo y la espad1 de f, M. Slsowath.

,ló ú é.,tas le Ikvasen algún socorr,). L'l mayor fué, y ei-Ü Lmenn; la otm no obecleci6, y
está agonizando.
-¿Es muy joven?
-Apenas conlar(t diedoch:l aiios. Unos
cinco hace que mmió su padre, dejando á las
tres una regular fortuna ganada en América
á fuerza de trabajo y privaciones. Era estimada de las gentes por su angelical carácter.
Los sacerdotes entendemos la belleza espiritual más que la sensorial; con todo, diré á
usted que se sentía cierta complacencia admirando la singular belleza de la chica.
Acompañé al cura á su casa, y discurriendo en lo que me había dicho, yo me fuí á la
mía.
El día siguiente fué espléndido de luz, rico
de color, y aquellos lindos paisajes se adornaron con sus mejores galas. Caía la tarde.
Los últimos rayos del sol iluminaron tibiamente la superficie de las aguas, y una ligera
brisa, suave como un suspiro amoroso, las
.ondulaba.
Por estrecho senJero que, entre maizales,
conducía rectamente al camposanto, ví aparecer dos hileras de· diminutas luces, que
poco á poco se fueron agrandando hasta que
pude distinguir delante de. ellas un ataúd,
conducido en hombros de cuatro mozos, y
pendiente de él cuatro cintas blancas llerndas
por otras tnntas mozas. Las campanas de la
iglesia, lentamente, anunciaron el fin de una
viiia. El sacerdote, dichas las últimas preces,
vino á saludarme, y señalando con el dedo
índice de la 111ano derecha las alturas, me
dijo:
-Cn alma que subi6 al cielo y que fué
causante de que usted continúe en la tierra.
¡Recemos por ella un Padre nuestro!

FABULAS EN PROSA
EL CUERPO Y LA i'JOMRHA

El cuerpo estaba muy disgustado de la
compañía de la sombra. Caminaba hacia el
Eol, y la sombra le seguía¡ vol vía la espalda
al sol cuando andaba, y la soro bra iba delanV. Se paraba y la sombra también se detenía.
ten día no pudo más, y dijo á la sombra con
tono descortés:

-Retírate de una vez. Quiero estar solo.
-No puedo dejarte: tengo obligaci6n de
ir contigo á donde vayas.
-Me retiraré de tí.
-No lo conseguirás: soy tu compañera de
cadena en este mundo.
-Saldré al sol cuando éste caiga sobre mí
verticalmente desde el cenit.
-Y estaré bajo tus plantas.
- Pasaré siempre en el crepúsculo.
-Y te seguiré disimuladamente rn la pe·
II uni bra.
-Cerraré de noche mis puertas y mi ventana y no encenderé luz en mi alcoba.
-Entonces serás mío por completo y te
estrecharé tan íntimamente, quP. no habrá
un solo punto de tus formas libre ele mi
abrazo.
-Me matarr.
-Y me acostaré al lado ele tu cadá\'cr, ";,'
si te entierran te envokeré en el scpu lcro, y
cuando exhumen tus restos me dividiré en
tantas partes como ellos; y rorlaré con tu
cráneo y haré guardia á tus últimos despojos mientras existan sobre la tierra.
-¿ Y mi alma?
-Esa te abandonará para irse al mundo
de la luz: tú eres esclavo de la sombra.
LA FALSA DELICADEZA.

-¡Sucio! ¿No ves que me estás manchando y me pones perdida?-dijo al rosal la calle enarenada de un jardín.
-¿No te pisan las gentes y no te quejas?
-respondi6 el rosal.-Singular delicadeza la
tuya. Sufres con calma que te manchen con
la suela del calzado, y te ofende que caigan
sobre tí hojas de rosa delicadas y aromáticas.
EL CEREZO.

Cuando Pedro era un chiquillo, le dijo su
abuelo:
-Hoy, que es tu santo, planta un árbol en
la huerta y cuando
seas mayor, te dará
fruto y sombra y será una propiedad.
Perico, que era un
chico obediente,
plant6 un cerezo y
le regaba y cuidaba
con esmero, p e r o
era un desgraciado.
-¿Se sec6 el árbol?
-Al contrario,
prosper6 como nin·
guno ¡ y di6 cerezas
tan ricas q u e e 1
padre del muchacho hizo con ellas El Rey en lo alto de la escalera de
Notre Dame de ta Oarde.
un rega1oal a1caId e:
al año siguiente, Perico no las pudo prob:1r
porque cay6 de soldado: cuando volvi6 á su
pueblo, después d~ roda: por el mundo muchos años era casi un VIeJO, y nunca pudo
evitar qu~ los muchachos se le comieran la
fruta antes de estar madura.
Quiso un año defenderla, y los mozos del
lugar le dieron tal paliza, que quecro baldado para siempre: los mozos que le baldaron,
todos lle,·aban varas del cerezo que plantó.
EL A \'ISl'ERO Y LA COUIE~ A.

EL REV DE CAMBODJA EN MA~SELLA.

EL REY DE CAMBODJA.- Fiestas de la coronación de S. M. Sisowatb.
El Rey pasea en un carro adornado, por la Capital de su reino

0.albaa ca que fueron conducidos de la estación al hotel donde
II hl,e4&amp;roa los danzantes que llevó conslto S. M, Siaowath, ea su
viaje

AniJa{·on las avispas en un corcho de colmena, y revoloteaban sin cernr alrededor, ;•
entraban y salían y defendían su casa &lt;"Omo
hacen las abejas.
-¿Qué os par~ce nu~stra ca"sa?-dijo una
avispa á una abeJa vecma.
-Es de igual construcción y tamaño &lt;1ue
la nuestra; pero, ¿tenéis muchos panales,
cera y miel"?
-¿Qué son cera y miel?
-Son la riqueza que elaboramos con nuestro trabajo.
-~o· nuestra casa está vacía ..... .
-¿Y 'para eso tenéis tanta casa? Yo creo
que os bastaría un agujero.

r

Cuatro de 101 hijos varones de_S. Al. Slsowatb,
Entre el pueblo que produce y el que imíta sin producir, hay la diferencia que entre
el avispero y la colmena.
L.\ BALA Y EL BLAXCO.

-Sí sois perversas y dañinas porinstinto
y gozáis en magullarme-dijo á la bala el
blanco dolorido alzando de mala gana la
bandera que iddicaba el acierto y buena
puntería del tirador.
-¿Qué sería de tí-repuso la aplastada
bala con voz triste-si tuviéramos la mala
intención que nos atribuyes? ¿No sabes que
en las batallas pasamos la mayor parte ent,e
los ejércitos sin hacer ningún daño1 :esistiéndonos á matar? ¿No ves que nos dmgen contra tí, y hacemos todo lo posible por no darte? ::\in nuestra naturaleza pacífica, ¿quedarían muchos hombres? ¿No estarías deshecho?
Y silbaban entre tanto, muchas balas sin
dar nunca en el blanco, pero a cada momento caían ramas heridas, saltaban del suelo
piedras rotas y se desconchaban las paredes.
Ces6 por fin el ejercicio del fuego, sin que
el blanco alzara la bandera por segunda vez.
- ;Te conYences de
tu i~justicia?-le dijo
la bala magullada, ·)

S.

I

EL ~EV SISOWATH EN FRANCIA.
M. vlslla el templo de Ntra. Señora de la Ouarda, en Marsella,

mira cuánto destrozo en todns partes, y qué
intacto te dejan los disparos. Siempre se
han de quejar loa que menos daños sufren.
A nadie respetamos tanto las balas como al
blanco.
JosÉ FER~ANDEZ BRE~fON.

•

La alegría, las tristezas y la c6lera necesitan reposo después de sentirlas, porque consumen mucha fuerza nerviosa.
El uso de los baños de agua fría, prolonga
la vida y evita muchas enfermeda?es.

�ECOS DE LAS

LAS TRES GRACIAS

portándole poco la persona del ahorcado, con
tal que alguien se ahorcara, aceptó el canje,
Allá, en tiempo de enton.ces, un sabio Em- hizo encarcelar al hijo y libertar al padre.
perador di6 la siguiente ley: «A todo extranApenas en el calabozo, el joven dijo á los
jero que viniese á mi corte se le servirá carcelerofl:
un pescado frito; la servidumbre observará
- Saben que antes de morirme tengo derecon cuidado al forastero, que, si después de
haber comido el pescado hasta las espinas, lo cho á pedir tres gracias. Vayan á decir al
voltea para comer el otro lado, deberá ser Emperador que al mommto me mande f.t su.
aprehendido por tan inaudito crimen, y tres hija y á un sacerdote para casarme.
Al Emperador le pareció duro, pero un
días después ahorcado."
Pero la imperial misericordia concedía al Soberano cumple su palabra y no puede viócondenado el derecho de pedir, no siendo la lar las leyes que hace; por otra parte, su hija
·vida, una gracia diaria durante esos tres días se resignaba á ese matrimonio de tres días, y
gracia que sería otorgada al momento.
' como buen padre consintió.
NOTA EXTR A N JERA.

morir contento, que saquen los ojos A los
que vieron á mi padre voltear el pescado.
-Muy bien, dijo el Emperador tu peti ,
ción es muy natural y digna de u~ buen hijo. Que agarren al mayordomo.
-Majestad, no he visto, exclamó muy
apurado el mayordomo; fué el copero.
. Pero éste declaró llora~1d~ que no había
visto nada tampoco, y designo al escanciador
quien á su vez citó al guardián de los vinos~
éste al panadero, que ech6 la culpa al prime;
n.iozo, y así sucesivamente. En definitiva
nadie había visto nada.
'
- Padre, dijo la Princesa: me dirijo á vos
como á un nuevo Salomón: si nadie ha visto
nada, el Conde no es culpable y mi marido
es inocente.
·
La corte comenzó á murmurar, el Emperador frunció el ceño: al oir esto sonrió todos sonrieron.
'
-Sea, pue,; que viva el pícaro inocente.
He mandado colgar ú más de uno que no
había hecho tanto. Pero, en fin, ya que no
está colgado, está cabado.
- Quién sn.be si más tarde este inocente no
eche de menos la horca.

BODAS

REALES.

i
·1i'•;
!;.to

,
...

{
~

EL CARACTER
El carácter es la cualidad más simpática
en el individuo.
Desde que se vive en constante cambio de
opi niones y afectos, es imposible iuspirar
confianza ni aprecio.
.
Quien sostiene hoy una. teoría y la aban·
dona niañana, es muy ligero ó muy tonto.
(1uien ama hoy y olvida mañana, es muy
falso ó muy variable.
Quien cambia á cada instante de manera
de pensar, ¿qué seguridad i11spirarÍI?
Odio á los hombres veletas y no me parecen ni ::;iquiera hombres completos.
Tengo lástima á las mujeres variables que
á cada paso saltan de uno á otro, porque
ellas mismas ultrajan la cualidad mús delicada de su E:exo: la seriedad.
Para st:-r estimado se ha menester perseverancia en la senda que se traz6.
Los grandes caracteres son moles gigantescas que siempre se presentan en el mismo
horizonte, con la misma rigidez de líneas.
Los hombres variables son como la ola:
siempre pérfida y carr.biante.
Desconfiad de la mujer variable.
Desconfiad del hombre sin palabra.
CAHLOS

SAO~.\.

SONETO
Los dos

ENTRE SOBERANOS -Visita del Emperador de Alemn'a á Francisco José, hecha del 6 a.l 7 de J unio último.
r ·upos (el grabado lo forman el Emperador Guillermo II y la Condé"Sa de Wedel, esposa del Embajador de Alemania
en la corte de Viena, y el Bmperador de Austria y Rey de Huagrla, con una distinguida dama de la corle
en grata conversac16n

Habían sido víctimas de ese capricho imEl segundo día, pidi6 el tesoro imperial.
perial varias personas, cuando llega á la cor- La petición era tan indiscreta como la de la
te un Conde acompañado de su hijo.
YÍspera, pero ¿c6mo negar algo al que al día
~e hizo una brillante acogida á los distin- signisnte va á ser colgado'?
guidos huéspedes, y en cumplimiento de la
El Emperador mandó, pues, su dinero v
ley imperial, se sirvió á cada uno de ellos, alhajas al joven, que inmediatamente lo disen medio de la comida, un magnífico pez tribuyó entre1os cortesanos, y como ya en ese
tiempo había en la corte gentes que tenían
frito.
Padre é hijo lo comieron con el mejor ape- la debilidad de gastar el dinero, todos empetito, pe1 o al llegará las espinas, el Conde vol- zaron á interesarse por un joven tan bien
teó el pez fatal. Aprehendido desde luego educado. Al tercer día, el Emperador que
por la servidumbre, fué arrastrado• los pies había dcrmido mal, fué personalment~ á ver
del Emperador, que inmediatamente lo con- al condenado.
- Pídeme la tercera gracia para concedérteden6 á muerte.
Fué tanto el dolor del joven, que suplic6 la y mandarte colgar inmediatamente, poral Emperador lo hiciese morir en lugar de su que tus exigencias comienzan á cansarme.
-Señor, pido como última gracia para
padre; el Soberano, siendo magnánimo é im-

A LA NIÑA AUROR A JUNC O VOICiT

Quien dice Aurora dice reventazón de flores,
efluvio de perfumes, sonrisa de paisajes,
murmullo de fontanas, fulgencia de celajes,
ruptura de arco-iris, desgrane de colores.
Quien dice A urora dice nacientes resplandores,
aurirrosadas perlas, idílicos boscajes,
abanieantes auras, susurro de frondajes,
arrullo de palomas, trinar de ruiseñor es.
Y pues eres Aurora y eres rubia y rosada
cual aquella que rige la piafante cua driga
que á galope conduce su carroza dorada,
te daré con el ritmo de una dulce cantiga
el saludo del ángel al surgir la alborada :
-¡ Dios te salve, oh Aurora, Dios te salve y ben' (diga!
J UAN

Monterrey.

B DELGADO,

__RBGALOs HEcnos A LA RE1NA.-Valioso aderezo, obsequ&gt;8.do por S. A. R. ellPríncipe Enrique de Battenberg.- Diadema. Regalo de la Emperatriz
Eugenia.-Hebilla obsequio' de Miss Stuart.- Brazalete, presente de los hermanos de la Reina.-Alfi.ler de• pecho, regalo de loa· Vizcondesde
'
Clast le. Reach.- Broche-pendiente, regalo de Lord Monen Stephen.- Ricos vasos, obsequio de S. A. R. la Princesa Gustavo Adol fo de Suecia.-Otro
pendiente, obsequio de s . A. Cuch-Behar.-Aderezo, obsequio del Rey Eduardo Y la Reina Alejandra.- Pendiente, obsequio de S. A. R. la Duquesa de Sajonia:Coburgo.-Una parte de Ja ric'l. vajilla, obsequio del Rey de Inglaterra al Rey Alfonso.-Corona de la Reina Victoria, regalo del
Rey Alfon10.-Una de las diademas, obsequio del Rey Alfonso.-El pastel de boda, obsequio del Rey Eduardo.-La carroza real usada por los Reyes despu~a 4e la boda, la misma que ocupaban el día del atentado.

.

�~omance de la ,,ina de España
. enVla
,
Fl or que ei''l"amesis
al alegre )Ianzanares,
¡Dios te dé tanta · Yen turas
como esperanzas nos traes!
Y ,las tendrás, Reina hermosa,
las tendrás cual las soñaste:
que Amor te trajo á Castilla
y Amor nunca viaja en balde;
y cuando roba 'doncellas
á su tierra y á sus padres,
claro está que es para darlas
felicidad que no acabe.
Tú la tendrás, Reina hermosa,
que á formarla serán parte
virtud que de allá trajiste
y esposo que aquí tomaste;
pues la Nación generosa
que hoy te saluda triunfante,
como es tierra de rnlientes,
también de finos amantes ......
Goza, ¡oh, Reina!, de tu dicha
cuanto es dado á los mortales,
y en ella tu Regia mano
la paz de tu pueblo engarce.
No en tus secretas venturas
olvides p(tblicos males,

la señal de que va Espaila
con el bien á desposarse.
Sobre tu cándida frente
no sé qué luces se esparcen;
mas tienen mucho del iris
que calma las tempestades
l-\erenidad y dulzura
en tus bellos ojos laten:
si son del color del cielo,
¿no han de copiar sus bondades'?
Yo no entiendo los resortes
que al mundo llevan y traen,
pero entiendo lo que, unidos,
amor y hermosura valen.
Yo sé que mi Rey te adora,
que es valiente y es constante,
y que á un hombre enamor,1do
no hay peligro que le pare,
ni. hay luz que no le ilumine,
razón que no i::e le alcance,
empl't'sa que no acometa
ni lauro que no le cuadre.
Sé que en sus .1ltos empeños
bien, ¡oh Reina!. has de a.vudarle :
que pues Yictoria te llama~,
no puedes de ello excusarte.
No en vano te ha dado el cielo
alto pensar, pecho amante,
la Historia por consejera
y el Amor por acicate;

lPERSONAJES DE ACTUALIDAD.

l eén Tolstol, cM:ritor ruso, mezclado en el movimiento politice
de su pafs y "leader" del sorlalismo.
De la colteción de postales de Latapi y Brest. Coliseo Viejo, 21 .

Cifra borrada.
Entrelazar tu cifra con la mía
Del árbol verde en la feraz corteza,
Fuera unir tu ventura á mi tristeza,
Anudar mi dolor á tu alegría.
Bien hiciste en borrarlos: quizá un día
Aquel amor que con rigor empieza,
Dueño y señor me hará de una belleza
Que a1nbicionar no puedo todavín.
El rudo ultraje que ámi nombre has hecho
Negándole esa dicha transitoria,
No me produce encono ni despecho.
Porque él alcanzará más alta gloria :
Que lo imprima el amor sobre tu pecho,
Y que lo estampe Dios en tu memoria.
R. ESCOBAR ROA .

EL APRENDIZAJE DE UN FUTURO SOBERANO.-EI Czarevttch, acompañado del Czar Y la .Ctarlna,
pua revista al Regimiento de Viborg.

que con la ajena alegría
debe la propia labrarse,
y no tendrá tu corona
más espléndido diamante
que la gratitud de un Reino
cuando en su cerco la engastes.
Y o no sé qué aguarda á España
en las futuras edad&amp;s,
que de ese enigma sombrío
sólo Dios tiene la llave;
yo no entiendo que resortes
al mundo llevan y traen,
ni qué brisa eleva al uno,
ni qué viento al otro abate.
Mas siento que algo se acerca,
que algo vuela por el aire,
que anuncia para mi Patria
días de próspero avance.
¿En qué el augurio se funda'? ...
Misterios son y señales
de que entienden los poetas
mejor que los.gobernantes.
En el fulgor de unos ojos, •
en la magia de un semblante,
ven ellos lo que no vieran
mil sabios en sus anales.
No sé por qué en ver me obstino
en tus blancos azahares

en la lealtad de mis gentes
roca en que tu paso afiances,
y en otras Reinas que fueron
espejo donde mirarte.
Ya Babrás que hubo en C,"1.stilla
algun;1, tan noble y grande,
que al cabo de cuatro siglos
aún llena nuestros hogares.
Mas no ha menester la mente,
en tan remotas edades,
buscar femeninas glorias
del Trono en que has de sentarte,
que aún le perfuman cautivas,
como violetas la tarde,
la caridad y prudencia
de la que hoy llamaste madre.
Flor que el Támesis envía
al alegre Manzanares,
¡Dios te dé tantas venturas
como esperanzas n@s traes!
¡Nunca obscurecerse mires
cielo á que los ojos alces,
ni rosa que tu cogieres
entre las manos se te aje!
¡Y pasen por tí las horas
ingrávidas y suaves,
como cisnes por el lago,
como aromas por el aire!

AGUA FUERTE

Llora el hombre, y llora y llora,
Y el llanto la faz deslíe;
La carne acaba, y entonces
La-calavera se ríe.

Jn10 FLOIU~Z.
Los que se van,

1.-Traje elegante de hechura:sastre.

CRON ICA DE MODAS
_He.aquí los lindos vestidos de verano que van apareciendo aún

"""cierta t'mn'dez.
lllinan

MENENDEZ y PELAYO.

':t

brt :°
DON MANUEL DEL PALACIO,

ENRIQUE

. pred~En espera ele los linones y los «plumetis»
108 ,fulares, atisuados y los tafetanes con los cuales se con_ibido i1 rnas encantadores detalles y adornos imaginables, guarnecien~ t.... etán con altos volantes de encaje rojo que forman largos
Parn"""' cuyas puntas suben casi hasta las caderas. Esta manera de
lllo di- los v~stidos elegantes les da un aspecto de. cierto «flo~, » colos pmtores, y al mismo tiempo de escogida elegancia, so~• 1 á las toüettes de primavera. Todos los tafetanes son suay 08 Vestidos-col·selete de telas suaves se hacen con frunces en el

llan

l

Distinguido literato español, falle,ldo el dfa 5 de Jaalo último.

alto, desde altura de cuerpo, lo que simula un alto 'cinturón fruncido y al mismo tiempo tendido. Para este modelo conviene evitar muchas co&amp;turas, lo que no hace bien entre los plieguecitos fruncidos.
De la misma forma ,e harán los vestidos de batista para verano.
Para llevarse to&lt;'los los días no hay nada más práctico que el vestido «trotteurn con falda hasta el tobillo aplegadillada, de ccétamine&gt;1 ó
lino sedoso á cuadritos pardos y blancos, azules y blancos ó negro::
y blancos. l'na pechera, á guisa de las de caballero, que se puede lavar, y una torera ó «bolero&gt;1 de una tela parecida á la de la falda, completan el bonito traje juvenil. l'na señora &lt;le cierta edad
reemplazará la torera por una chaqueta con faldón bastante largo
y llevará en vez del sombrero batelero ó el pequeño sombrero de
ala levantada que suele a~ompaiiar casi todo traje de calle, una eapelina de clin ó un sombrero de forma-campana, guarnecido con alas de
ave.
Tengo el más vivo deseo de describir las últimas creaciones de las
modistas, pero, en verdad, me parece que esto es imposible. Hav formas muy grandes y hay otras muy pequeñas. Todos los soml;reros
se hallan ccposados» sobre una combinación, exageradamente alta, de
cabello, sostenidos por bandas de crespón, por peinetas y por postizos.
Cada sombrero es una creación, por separado, según el gusto del momento de la que la compone; esta es la razón por la cual se ven va un
amplio birrete, adornado con flores y lazo de cinta; ya una form'a fan tástica de clin, en cuyos pliegues reposan rosas; ya una capelinade paja de Italia, con ala quebrada todo alrededor, adornada con largas plumas; ya un pequeño redondel guarnecido con grandes nudos de ancha
cinta. Las alas suelen ser, por lo general, mucho más anchas por detrás que por delante; hay pequeños cascos, redondos como una media·
esfera, y sombreros batelero de casco muy alto que se llevarán en
viajes. •
Los modelos de última moda q~1e no se pueden llevar, yendo á pie,
son muy raros. He aquí la capelma ce Duchesse de Bery, » el ((cabriolet» guarnecido con repollos de gasa y cocas de satín al rededor de la
ancha ala, el sombrero ce Directoire» y el turbante ,,Madame de Stael,1,
con adorno que cae sobre el hombro.
Mas, sean grandes ó pPqueños los sombreros, lo que es ante todo
de importancia, consiste en que reposen sobre una ,,segunda ala,, alta
una especie de birrete, que roclea la cabeza por detrás como un cas~
co. Sobre esta ccsegunda ala» las modistas adaptan flores cintas tul
de color ó blanco y por aquí y allá se ven bucles de pelo postizos
dispuestos ~n grupo~, los que no s~lo se pueden comprar de los pé'.
luqueros, smo también en otras tlendas. Antes se trataba de disimular y esconder lo postizo, pero hoy día muchas señoras se quitan
su pelo falso con el sombrero y se empolvan la cara ante todo el
mundo. Esto sí que se llama tener el valor de su opinión. En fin
e~ los sombreros tod~,es ahora fantasía, todo es imprevisto, y po;·
cierto tendremos ocas1on de O&lt;'Uparnos de ello en lo sucesivo.
Además de las formas ele sombrero ya hechas v de los redondeles
de clin .y de paja de Italia que acabamos de mencionar, aprovechan
las modistas galones, que se venden por metro, de clin 6 de imitaeión de crin, llamada crcrinole» y tela de clin con bordado de cordoncillo, con encaje incrustado, que forma r~dondeles enrejados y
está provista de bridas entretejidas para fruncirla á vol;ntad.
En cuanto á flores, las rosas tienen indudablemente el mayor éxito·
sin embargo, también se ven muy bonitas combinaciones de otras flo~
res, por ejemplo, margaritas con vellosillas, flores de lila con alancaespina, reseda con clemátida, la flor de saúco con brezo y acompañado
c?n helech~ ~apilar que sale de graciosos ramilletes, formados de jacmtos, de lmoe &lt;lel valle, de malvas, de campanillas y de alelíes
blancos y color de rosa. Todo esto es &lt;le un aspecto muy bonito.
Las sombrillas muy elegantes están pintadas bordadas ~ incrustadas con legítimos encajes. Entre las de fantasí; las más bonitas son
de lino fino, adornado con rico bordado de ojillos. Se ven con frecuencia las sombrillas de tafetán con borde á muestras.
~Ie~cio~aremos, l?ºr último, . para las, señoras quienes no gustan
salir sm mng(m abrigo, los bomtos paletos de encaje, forrados ó no
forrados, muy cortos, de color negro ó crema ligeros y cómodos 1 así
como el paletó de tafetán á muestrns entretej'idas con ruches de encaje .neg~·o y entredoses correspondientes, una especie de paletó-saco
med10-aJustado por delante que presenta en el dorso un ancho pliegue plano doble.
\'. R.

�- 368-

2.-' 'Toilette" para ceremonias.

EXPLlC ACION DE LOS GRABADOS
Núm. 1.-Este traje, propio para seiiora joven, es de pafio de verano azul marino; falda-justillo con delantero liso; su vuelo se aumenta abajo por medio de un volante en forma guarnecido con bies de
raso; «bolero" corto adornado con un bies de raso y con un cuello
liso, á cuyos bordes se une un volante ondulado de raso. Este «bolero,,&gt; cuyas puntas inferiores se repliegan á guisa de solapa, se abre
sobre un chaleco de paño color camello. El cuello, vuelto, se ribetea
con terciopelo azul. La. manga tiene hechura de bullón y se ciñe al
codo por medio de un brazal, de picos doblados y adornados con raso, y termina por puños de terciopelo. Blui:;a de linón con chorrera
plegada. So~brero de paja trigo, al que guarnecen un drapeado de
muselina de seda del mismo color y una pluma matizada desde el
amarillo al blanco.
.
Ñúm. 2.-La falda de este traje, de tela color beige ligeramente
fruncida en el talle, se guarnece con tiras cortadas en forma y adornadas con 80utoclie y con botones. El mismo adorno se reproduce en
el cuerpo y en las mangasj el cuerpo queda ceñido al talle por un
cinturón de terciopelo mordoré; los delanteros se abren sobre un peto
de bordado; el cuerpos~ guarnece, 3:demás, con patas de tela; sujetas, al parecer, por med10 de botones: las mangas son semilargas,
terminan por volantes de bordado y se adornan con botones.
Núm. 3.-Nuestro modelo se ejecuta en fafetán muselina de color
negro, pero nada se opone á que se copie en otras telas de seda ó Pn
lanilla, ni á que se elija para su confección un tejido de color. La falda
cae suelta, sobre una falda de forro, y termina por un volante guarnecido con bullones sujetos por galones, y con una tira de tafetán
recortado, formando patas; sobre éstas se destacan botones de tafetán. El ((bolero,,, abierto sobre un peto de pana blanca, guarnecido
con roulem1tés de terciopelo negro, deja á la vista un chaleco bordado;

3.-"Toilette," para sefiora de edad.

la parte superior de los delanteros se adorna con un motivo bordado,
que se incrnsta, y al que rodean pequ"lia~ ruchell&amp;i; cstca&lt;lorno, prolong~do por. cima dd hombro. se redondea en la espalda. Las man·
gas son scm1largas, y s-c guarnecen con un rizadito adornado con en·
caje; roclea el talle un cinturón.

- - - - - - -- - - - - -- - - NATURA SORDA

Como cenos vibrantes, coronados de nieve,
Se alzan las negras ondas tapizadas de espuma,
Y bajo el velo enorme de la borrosa bruma,
· )li barco cruje al golpe de la borrasca aleve.
El huracán sacude su gran látigo, en breve,
Y ronco y rebosante de su cólera suma,
De la gaviota eriza la inmaculada pluma
Y á castigar al monstruo que se encrespa, se atreve.
Y se empeña la lucha de los ciegos gigan tes:
El uno trae el soplo y el otro aparta el tumbo;
El rayo vuelca el carro de los truenos sonantes;
Y mientras que se escucha del ciclón el retumbo,
Al cielo alzo, contrito, mis manos suplicantes,
Pero mi barco sigue sin velas y sin rumbo!

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>A~o VI.

NuM. 3L

MARGARITA.
D(la colección Pellandini. Sao Francisco n.

�-403-

E/:

_IN QUE LLORA
Y EL

VIOLlN QUE RIE

Asociaciones caritativas.

Ko fué sób la fiesta qu,e en Tlalpat:
hicieron las señoras á los pobres, y á la
qu.e la semana 'pasada me referí, la única
qu.e se efectuó el día del caritativo santo Yic-ente de Paul. .
Entrie nosotros, á Dios gracias, no es·
oa_sean las asociaciones de caridad, ,. 110
es .en :\[éxico, á fa verdad, donde reali1
za n menos prodigios.
Esto C'vnsuda en parte .de los mudhos
y gray.es contrastes qu,e la Religión ex·perimenta en sus más caros ideales; 'porque es .permitido e.slperar que Dios se
a•piadam ele nu·estro ipaís y no dejará per.ecer ,en él la lf e. en vista· de 1o generosa
y activa que e~ la caridad en s u suelo.
Si un vaso ck agua, dado en su nombrie, vale un cieh tantas v tan multiformes obras de miserrcordiá, hay que es·
perlo. no dejarán de tener aparejada una
recompensa proporcionada en el orden
de los mismos intereses espirituales. á
que e1!:as aspiran exc1u:5ivam.ente en la
tierra.
.
Las asociaciones caritativas 1qu,e tie·
ne11 un carácter francamente cristiano,
son unos de los frutos más bellos ele la
relúg,ión, qu.e las ha inspirad.:&gt;. las vivifica y las ·ennoblece.
EÍlas tienen; por ,el mero hecho ele
constitufrse, perf.ecto dereoho á las simpatías el.e los católicos. y éstos. en la me·
elida de sus fuerzas, están en el debLr ele
ayudarlas y iproteigerlas.
La formación de esas asociacione~ es
por ~í sola un esfu.erzo y un triunfo.
Y cuando en ellas reina lueg::&gt; un es·píritr, de ,conco rdia. d'e abnegación, de
gen.erosa emulación en la ,disoensación de
la caridad en nombre ele Cristo á aquellos que la imploran 'Ó la necesitan, .ienen
asegurada la b.enevolencia y aún el favor
d'e los indiferentes. con sólo recabarlo.
El aroma de las virtudes cristianas y
singularmente de la caridad. está dotado de mágica efic,acia á este respecto.
Al buen ejemplo &lt;l'e las ::&gt;bras caritati·
vas pocos coraz,ones se resisten.
El egoísmo más e5tredho les rinde ho·
mtenaje. porque el desinterés y la abnegación que las acomp,añan. las ponen á
culbierto á .segundas miras y cá:lculos
rastr.eros.
Por eso la Relig-ión la~ fomenta, las
hendirc~ y las 0st,enta á la :flaz clel mund.:&gt;.
Las fiestas en San Angel.

Con poca animación han estado celebrándose las fiestas del Carmen en el
inmediato pueblo ele San Angel. donde
los Reverendos Padres ele esa antiquisima Orden tuvieron un gran co1wenro.
v al lado de ést~ una huerta, cuyas frutas famosísimas eran muy apreciada~
de los gastrónomos de la capital.
Este año no hubo, como era cos~uni·
bre. Exposición de frutas.
}Ioy habrá t1na ja:maica t n la pl"ra

del Carmen, y San Angel se 'íerá, s~ ..
gura.mente, atestado de pasea.ntes, q:.ic
lo~ tranvías eléctricos conducirán po!"
millares al pu·eblo; y corrno quiera qne
ya está lleino de familias distirn:~1idas,
por ser la estación de veranear · bien
.
'
ammados estarán los festejos y se comlerá,n frutas por quintales, se tomará
cerv~za por barriles y se .. .. espachurraran las gentes al regresar á esta ciudad, luego que el sol ha'.)'a traspasado
las altas serranías del Oocidente del
Valle.

pretenda en él excitar pasiones bajas é
1nnobl.es d_el eSl])ect.aidor, é inducirle I
menosprecio ,ele c:osas s•antas ó sagra~
creo. que es de recomenda:rse con ~fe.
1~ene;ia á otros engendros ,soporíferos v
realistas,. que se od're-cen en los teatros.
Oual1qmera persona de .medianoe iBB
!into.s, ! esto es indu&lt;lable, reeibe me
JOll' lecc1ÓIIl coo. una reproducción plistica; '.de lo que la justicia de Dioe 6 PI
Oódi.g-0, res-e.rva para los espíritus ]ll'rvertidos, que con lais gros,eria.s de ''En·
señanza Lib1'r." "Ye1;uH -Ri:tlón'' ,v tantos
otl'o·, e,spPctiár,u los {·hotarreros.

Melodramas en Hidalgo.
Nuevo libro de un poeta.

El tea.tro de la calle de Corcher-0 .se
Ye lleno en todas ,sus fundone:-1 de 'ese
l&gt;nen púhfüo, qn P l101·a ·~· 1ít· eu l'I ü•a
tro üOill toda su fuerza, como si lo qtw
OCUI'1'e en el P~·cenario fup1·an reali·daidt&gt;:,.;
.v ;io ficdones.
~u.c.ho se dhmute HobrP si el nwlod~·a
ma PS produdo de un ai'tP d1·amático
inferim.·; ,c;;e &lt;lk(' qnP f'S u.n t~s.prt·tú&lt;·ulo
para gentes1 inculta,s y se le encuentran
mucho~ dPff'etos; ¡}ero, oemTe ,pregun
la1·. ¿s1 un nwlo,dranut f'Ktá bien hre&lt;."ho
qué moth-o,.s tendremos p,a;·a ,!les·pl;f':
¡·iarlo?
El públil:o tiene sus gustos. y una
g~1·a:n masa de él, prescindien.do bonita
me-nte clP los sar.ca,smo~ quP mer('ce el
melodtraillla á ciertas ge;:ites, que pl'esu men de e1•í.ti cos. s,uele lle nar los tl·'a tro,
en que :,.;e sil'TP ('! génP'l'O, coirno si uo Kt'
dije1·a nada eontra ~l.
Quien ha~·;a ido á Hidalgo á n•1· algunas de las obra,.il ,que allí se reoresentan. 1habrá ob&amp;errndo ,que lo único que
Pxige ese públioo, es q11&lt;' la obra no Je
aburra por falta de aBción ó de in tNés,
peTo ,supuesto esto, la gente sr Pnti·-:·ga, y ll01rt1, cu,ando los pa1da·es eucu·,:itra n á los hijos, c·o1mo s uc,e,de en ·'Lr,:clos, pilletes," y se conmtwve mlte 1ll N,peeráieulo de los saJcrificios. que ~u&lt;'J.·11
i mponeirsie 1os per,sonajes "buenos." &lt;:{)rmo el suicida de "El Estigma,'' y se al{&gt;
gra ,ta,mbién ouando el "trai,dor'' caé en
las garras de lia policia, y ha3ta algunas veces· (cOIJilo realmente ocurrió en
el Hidalgo uo ha mucho) diría á grito~.
si. la emoción no se lo vedara, que Pi
que va á ser castigado r,:i,o es el ,erdadero culp~ble. y avi,sarfa al "Conde,'' ~'le
la citada obra de Decourcelle,;, que rn
.á oaer en el lazo que le ti•'nd¡•.11 los ladrones ....
Contéstese: ¿ no es sano este &lt;'SiJ1Ntrtl'U
lo?, ¿.no s-0n preferibles los melorlrnmas
á las indecentes chulaiperias, que h&gt;nto
eontl'ibuy,en .íl la i:1,e·duea,rión ambientr.
y que, sin C'mbargo, s011 tenid~ nor mu
chos po::• ~rn.rio 0 ()oS y agra·d'a blC's ?
"Xaturnlmente. en el melodrama ha _v,
romo en todo, buPno. malo y peor. ~ por
ello es que estas líneas no deben tomarse por una 1-e,cO'Illerndadón del me1odrama. en cuanto mlf'lo,drama. Df&gt; ni.ngún
modo.
Pero mientra!'\ ,sea honrado y uo ¡;p

De España nos llega la noticia de que
el ilustre poeta mexicano Dpn Francisco
A. de foaza, que actualmente representa
Él nuestro Gobierno en el LmJperio altmán
·:.: on el carácter de 11inistro P1enipote,iciario, acabá de publkar un nuevo tomo
de v,erso.;.
lcaza ts reputado en la patria d~ Qlltvedo y de Lope como uno de los mejores
poetas hisvano-americanos. Maneja eon
gran ele,gancia el idioma de Castilla, v su
estro 1Vigor030 le ha 'Valido ala·banzas de
varias eminencias en literatura. ·
"La Canci'Ó11 del !Camino" se llama el
nuevo .libro del ilustre ¡poeta-diplomático
autor de ''Effun.eras y Lejanías." En
como en las poe~ías que componen los volúmenes nombrados, resiplandece suavt
~erfume de verdadera poesía, realzada por
una fomna irreproohable.
Y, "como para muestra ibasta un botón," aUá va esa que el autor llama: "P('emas sin ·palabras :"

:QJando Ole Bull, joven d\'sconociclo
se hubo marchado de Parí.s, donde le 1i/
~~ roba?º. todo lo ,que po$eÍ:i, induso el
VM?bn, fue a parar a B0!or¡ue. don-le \'ino del producto de alg1..!Pa, lecciones.
Afgunos días no comíc.1., y una n')che,
,.¡irtm1ado por el lhannbre, buscó vanamtnte en su pabre huh·i.-dill.t un menclrug•) de p~n que ::reía h;i.h:&gt;,· puesto !t t11t
!ado E-1 d1a anterior.
&amp;tonces, cogió su violin, que era un
m~tru~ento bastante o;·dinario, y lt:
a,ranco melodía~ ora tierna; y q~ieium
brosa~: ora salva1 es, ·expresando su desesptrttJon.
i os transeuntes se pir:tban . maravillado.-i de~ extraño poder de aquel!'l música;
pero nmguno .de ellos tt1, 0 la idea de infonnarse de st el artista había comicio
Ole L Bull
~a.bía oesaclo de tocar el ·.
l) 'b
VIO,
1m '! ~•ª a ase entregado á un profundo
sueno, cuando se despertó oyendo llamar

El~cuerpo:de Genda.rmes de á pie pasando revista.

la quel expresó en melodías que deso-a·r ra
o
l&gt;anL e a lnn a, t od a la tristeza de la suya.
os orentes, con el corazón oprü11ido
renas Sl O~aban respirar bajo la ll?'resió,;
edsta (JUeJa, qllle terminó por un trozo
e e .ttlce mela'llcolia, que aipla,có las angustias del ,prirrcipio.
El artista se detuvo. una verdadera
,

t

,r:-----=-:":'-::------::~---:o~--~~,,__--=----:-====
11

VIDA Y MUERfE
E N'lació en Oriente un sol esplencl¿roso.
n ª.vende arboleda un ruiseñor
.
En v1bradora cítara un sonido '
Y tú en mi corazón! '

Y á veces su ipot,SÍa.
ni iplásüca ni sonor'l
riebelde a la · melodía,
se evapora.

Yo la aspiro y la 1.0nsumo
en esipirales de ensueño,
y en fa1bricar no me 0mpeño
con el hulmo.
Oigo su música ignuta.

Es la canción de mi vida
una fuente que borbota
escondida.
Y soñador inactivo,
dejo que floten dispersus
en la atmósfera, mis versos,
y los vivo."

(M.urió el aistro en la sombra de la tarde
En Jaula de oro el aVJe pereció
,
la melodiosa nota en el silencio'
Y yo en tu corazón ! ·

. ~-;~
w-

.

L! ULTIIIA REVISTA DE GENDARMEs.-E~ Coronel Díaz en la tienda de campaña donde se

adi'.su
puerta.
eron
que 1Entraron·
h' · tres señores "~ le p:..
•
t d
~s te1era el favor de ir den..~. e me&lt;l1a. hora á de1'arse oir en el
....,.....1erto d
.\
. y I e 1a .' cadenüa filarmónica.

°

1

N~uega. J:rU€ un enca.nto de otro ,g énero
.1. entusia~o del público casi rayó e~
delmo. El Joven artista se desvaneció
pero _esta vez doblegado por la alegría
su tn unfo.
Al otro día era icélebre.

d;

revista mensualmente.

"Otro más hábil r activo
con los asuntos diipersos
en los Ji1bros, ha~a versos ;
yo los vivo.

Comió ' y .á Pº~.0 se repuso y se sinti,j·
eno de a111ma.c1on y confianza.
d La ~eg~~da parte del Concierto había da.. ~ r~~~pl~. OJe ~ull ejecutó un segund,)
o- o o, . a,c1endo o1r esta vez los más alefes ~ tierno.s acentos: se creía transpora.d_o. a los d1as de su infancia y ante )·,
PfeUoa. natu~a.leza de las montañas d;

11

t 71
.-exclamó en el ·colmo de la exh~-za :--yo t?car al lado de 1-Ime. Mali·
de Benot !. . . .

\ .r

-l.i."1

·atJosic~ --&lt;:ontest~ uno ;-Beriot se ha
Mali&gt; o y nos mega su wncurso; ),Imc.
~rr:,n, s_e halla indis¡puesta: la reembran t a .1~stancias nuestras, ;M.me. Coly iJ.hne
.'~ero no _tenemos violinista,
ta
oss1111, que vive enfrente de es'teces .• que os ha oí&lt;lo tocar mucha!.
to· !,S·~ots_ ha ihab.lado de vuestro mér·i·- 1 iene 'Valor d
;el .i&gt;úbr
. e ipresentarse ante
bito." ~,-nos ha dtcho,- respondo d"..'I
llletido á s of:ocemos l? que estaba proBenot: la 1:mtad exada de Jo!prod,.,,.
=LOS. . A'C tá' . ;,
.
Ya á p · . ¿. ep is · · · · · El concierto
f\1_. nnc1p1ar.
· · · creyendose
,
devte
alguBull los· _s1gu10
víctima
COtnplttana alucmación. El salón esta·b1
RoasinJ mente lleno y aplaudían á Mm ~l'lnia ' que _acababa ele cantar. El proBtt e ~~nciab_a un solo ele violín. Olf'
lbiente~: ¡51' mst:~1mento, y sin para,
'8c:arnecia , a atcnc1on del público, ·que le·
~a~sa de su traje nada eleoviso una dolorosa elegía, en

imt.

~

INVIERNO Y VERANO

pasa

t empestad d e aplausos estalló· los · "'b
"
b
'
ravos no c,esa an. El director hizo descen~e~ el telon,. y todos se apr,esuraron á felicitar_ ~1 artista, que cavó ieasi &lt;lesfall.ec,·d d
d
J
o, 1c1en o en voz baja :
- ¡ Pan, ,por el él!111or de Dios. nn pedazo
de pan!
·
Condújosele inmediatamente á una sala, ~n donde. se le sirvieron platos s1ubstanc10sos y vmo geNeroso.

Hoy el ver.ano oo tu mejilla pura
Sus ftu,Jgores ostenta
y del invierno la estació~ obscura
En tu pecho se asienta.
Eso, alma ~e mi alma, no es eterno,
Y un-~'ª no.'1ejano,
En tu meJ1lla remará el invierno
Y en tu pecho el verano.

cas,; v

•nnpt

Pasando revista,

�-404-

ENTRE PAYASOS
El uno la agilidad, el otro la fuerza y ambos la gracia, eran los dos artistas más queridos del público y sus excentricidades de
clown-~ acrobáticos eran tan arriesgadas, que
casi más que ellas mismas maraYillaba y sorprendía la indiferencia con que las ejecutaban
los payasos.
Elerhs era inglés, y como los Hanlon-Lee,
sabía desentrañar lo verdaderamente estético
de su profesión, la tragedia que palpitaba
latente en cada una de sus paya.sadas gigantes. ~entía gran áfición hacia las be1las letras, y como buen britáiúco, sabía su Shakespeare y su Byron casi de memoria. " 'ils,
en cambio, era romano, y ni siquiera á su
Carmen Silva conocía. Simbolizaba la fuerza,
la superioridad física nada más, y todo su
orgullo estab:.c. largamflnte satisfaecho cuando,
después de levantar con facilidad asombrosa
pesas de centenares de libras, mostraba á la
concurrencia absorta su biceps poderoso que,

Los dos payasos habían puesto su amor_e!1
una mujer misma; y no era ésta la eqmhhrista griega de belleza maravillosa; ni la
morena elesia de cabellos ensortijados como
enroscadas serpientes de acero; ni la holandesa rubia que bailaba graciosa y ágilmente
las danzas zíngaras, haciendo destacar con
las piruetas vertiginosas, sus prominencias
delicadas é incitantes; ni lí\ hermosa argentina icarista y saltadora; ni la bonita jónica;
ni la misteriosa israelita; ni la malabar ebúrnea, espléndidamente gallarda sobre las
trompas juntas de sus diez elefantes; ni aun
siquiera la egipcia, aquella egipcia soberana,
que al levantar los brazos para equilibrar el
balancín al subirse en el alambre flojo, desarrollaba la línea suave de su cuerpo de diosa, que se adivinaba, desde las axilas, á través de la túnica azul, majestuoso, celestial,
eurítmico, ondulando serenamente, y dejando como estela aérea, id deslizarse veloz por
el filamento metálico, las crenchas abundosas
de sus cabellos, que brillaban mordorados,
sueltos y undívagos, en el aire reposado y

veía este terro 'Íiieo apara to e
· embarnzoiO, 11 eno de a. .ad yJ nn
s1·1enc10
da
~mor. Tacteando se asía del extremo fiJO del madero, y en un n 1 1ento &lt;lP pront
dejándose deslizar velozmente, d~scendía n,
y al llegar al extremo, quedaba sujeto por·~··
alarde sobrehumano de cálculo y de pulson
Y cuando todo el mundo presentía verlo y~
despedazado y e11tre los aceros filosos él se
desnudaba la venda y saludaba con u~a sonrisa unifon~rn y pasmosa, mientras que la
concurrencia, placenteramente aterrorizada
e~ta~a enmudecida de emocióu, gozáado~
aun mfamemente en aquella extraña y maquiavélica sensación de miedo.
Entonces, al quitarse la venda, fué cuando
la conoció Eler~s. Vió su silu~ta alargarse
sobre la baranchlla del palco, y a sus ojos de
clorótica, negros y luminosos, agrandarse
aún más bajo el arco perfecto de las pestañas
larguísimas, para enviarle una mirada intensa y excesiva de admiración.
Apenas si representaría dieciocho años lo
que de su cuerpo grácil, impelido de una

•
-405-

1

(jO:NCURSO LITERARIO DE LA

SOCIEDAD MUTUAIASTA " EMPLEAD0S DE COMERCIO. "

EL NUEVO TEATRO NACIONAL DE MEXICO.

S&amp;. MANUEL H. s~N Jurn
que obtuvo el primer premio en el ~oncurso

Stt. Jo,-E M . GuTIERR¡z FERNANDEZ
que obbuvo segundo premio en el conc~rso .

dilla del palco, en nn movimiento irreflexivo
de atenci?n esforzada, el perfil gracioso de
BU figura mteresante.
¡Oh! si (·l hubiera sospechado que su compañer:o \\'ils, el atleta grosero, se transfiguritba ulealmente y guardaba también como
él sus más valiosos ejercicios para cunsao-rarlos en ofrenda de amor ú la adorJble figura
del palco doce ...... !
Fué una noche y á la sazón de ejecutar los
dos payasos un trabajo combinado de doble
t~pecio! )Yils, colgado por las corvas ue uno
fijo, ~eci?i_a á E~erhs, quien después de hacer e3erc1c10s pnmorosos en el columpio largo Yvolante que tardaba casi un minuto en
d'!3'-rroJ1ar su recorrido, se lanzaba, al ter~mar PSte, al espacio, en el cual era recogido par los brazos musculosos y fuertes del

romenzado á definir su trayectoria, v (.1
ruando ya _estaba_ (.sta. más mediada, despu(.~
de unn. lucid~ sene_ de :ilardes gimnásticos,
se puso en pie, y sm detenerse, sin casi nec~sitarse n paren te esfuerzo, por una flexión
'".1gorosa de f-\•·~ m~sculos inn1ensamente elásti~os, se lanzo al a_ire en una voltereta triple
mientras el trapecio seguía matemáticamen .
te su camino para coincidir con su tripulante en el punto de la caída y continuar juntos
la a~rea carrera. El concurso entusiasta sugestw~ado, pron:umpió en un aplauso r~idoso, t~mform::_y ª. \\ ils, el que nunca había
sentido emri~ha 111 celos de los ajenos triunfos, ~¡ que si~mprr se había congratulado de
los aJenos éxito:;;, al vei allá en el fondo del
palco núm~ro doce. ;mas manecitas ducales
q_ue_ a~lau~ian -. qmen sabe si por involuntana nmtac10n-;--se l\nubló la vista, se le agarrotaron en cnspacion convulsiva los receptores brazos, Y. el cuerpo de Elerhs al no ser
~o~· ellos recogido, describió con rapidez vertigm?s~ una. rama de parábola, cuyo viviente movi l policromo, después de rodar sobre
la arena de la pista, mostró al público absorto, un color nuevo: el de la cara ensangrentada.
Y en.la oquedad róncava del circo resonó
un, alando de e;o::pnnto, m~entrns el cuerpo drl
ca:do se revolvia conn1b1rnmente con movin:1;entos gemebundos...... Fué una impres1011 t~n brutal, tan honda, tan dulorosa, que
las mas de las damas abandonaron indii,;puestas el espectáculo.

atleta.

· Comenzó el espectáculo; Wils veía desde
su. trapecio,
frente á sí el l)alco de ella y
.
~!18 OJOS, me~io entornados por la concentraC16~ de la mirada, daban un aspecto repulsia su r?s~;º co~gestionado por la violencia
tle la pos1c1on. El columpio de Elerhs había
)

)

"º

Vt,;,ta lateral del edificio, tor:nada:del proyecto.

reflexionar el braZo,re recÓgfa en ~1ismo
como para mejor mostrar sus musrolosidades
aecias.
Hacía mucho tiempo que, por sucesivas
coincidencias profesionales, trabajaban recorriendo juntos las más importantes poblaciones y á diferencia de los demás artistas, jamá~ habíase suscitado entre ellos rivalidad
alguna que tuYiese por ori¡¡:en la competencia ó i~stintos de supremacía en la ejecuci6n
de sus análogos trabajos. Y aquellos dos
hombres, ajenos á los sentimientos triv_iales,
aquellos dos artistas en cuyas almas Jamás
habían germinado los celos de la profesión,
eran ahora inconscientemente, sin saberlo,
feroces enemigos. Elerbs hubiera puesto en
juego todas las _agr_esiva,s sa~acidade? de su
astucia para amqmlar a qmen le disputase
lo que él t~mpoco poseía, y Wils1 ¡ah! Wils,
hubiera deJado caer su pesa de cien kilos sobre el cráneo de quien osara poner el deseo
en aquella mujer, en la cual había él puesto
todo el no sospechado cariño, dormido en el
fondo de su sensibilidad, exaltada y poderosa, como sus puños.

luminoso, '"cayendo, al deten~rs.e ,ten:cascáda
crepitante sobre sus hombros.
Se habían enamorado tan idealmente como
hubiera podido hacerlo un cloim de Banville,
y cuando Elerhs debutó, ya hacía tiempo
que Wils estaba cautivo de la dolorosa alegría de aquel amor misterioso. Era el trabajo del payaEo ágil, un ejercicio arriesgado y
emocionante. Después de una escena, en la
cual se hablaba de la competencia de dos empresarios de acróbatas. y de haber ejecutado
uno el exprrimento preventivamente sujeto
á la cintura y aun defendido por una red, objetaba el otro tener un artista que hacía aquello mismo, pero suelto, vendado y colocando
una tabla con pun zantes hojas de acero en
lugar de red protectora; µoníalo el otro en duda y entonces salía el de la mano de su ficticio empresario; saludaba con una genuflexión, que, aunque querfaparecer grotesca, no
podía dejar de ser elegante, y por una cuerda se encaramaba basta la cúspide altísima
del circo, de la que pendía un largo cilindro
de madera, bajo el cual, en el suelo, se ponían
los amenazantes puñales, mientras el público

extraña:continua movilidad, se veía: era e~i·
ouo de carnes, pero de redondeces proporcio·
~adas · en la cara pálida de alargado 6valoP,
expre~ión inteligente, 'brillaban como 108
bordes de una herida, los labios purpúttis.
1
Y el marfilino cuello ' cuando ·á P·l set lleva
1
ue
en uno de sus frecuentes mov1m1en osq a
08
acreditaban de mujer nervio~a, las m~r :
parecía ~dornado con el col_Iar de sus
tes Y. rosaceas uñas, que ~ el le pa~ecw rlas
preciado que aquel magmfico, cu) a~ pe al
de_ lunar oriente ~alidecían de enYi~1a, DJ•
muar la blancura rncomparable del meo
paral&gt;le soberano cuello de Artartea. _ rita
Poco tardó en saber que era una seno
aristócrata abonada al palco en donde,_~
'
1 .
~ Dei;ue
primera vez, la viera, todos os JUCV~-· io·
aquella noche las semanas le parecie; ah!
terminables pero cuando llegaba el a .1 te&amp;
entonces se ~reía feliz el payas?, Y sus eJ~iopiruetas, sus saltos más atrevido~, las eeraD
nes más incomprensibles y peh_gro8Tncont
para que ella las viese_ y le enviara dnrlrl·
ciente, en pago, su muada llena de a baraD"
ción y de temor, prolongando sobre h

SR. M ANUEL ALVAR&amp;Z DE L A CADENA )

que obtuvo segundo premio en el concurso

?iadora, v0luptuosamente agradable, semeJante al ronroneo de los felinos cuando están
contentos.
Y subió por la cuerda, y se asió al extrem,o del madero, y ejecutó el ejercido y estallo el a~lauso, y se quitó la venda para dar
las grae1as...... Entonces sucedió una cosa
extraña y horrible.
Re le Yió un momento conr,entrar lá mirada_en un punto determinado, palidecer, enro¡ecer de nuevo, desde la altura........ .
, Y el cuerpo del paraso cayó, casi despedazandose con su prop10 peso, sobre las acemdas hojas, mientras que una parte del públiro, _m_e~os clamoroso y más compasivo, se
precipito tumult~wsamentc á la pü,ta, saltando, para consegmrlo, por el palco número doce que estaba desierto.
ALFONSO

HERNAXDEZ CATA.

. Por medio del trabajo ha sido sometida la
tierra, y redimido el hombre de la barbarie·
Y. ~in él, ni un solo paso ha dado la civiliza~
cion.

.. ):~~-;~l;~~~i6~·,.. ~-~· l~~g~ii~~i~~t¿··,~~d·:;
0

~~1:ás

6

que

SR. JosE L. VnAsco,
obtuvo mención honorífica en el concurso.

mas, del q\1e ~u cuerpo, ya á ellos avezado,
se fortalec~o bien pronto. Decididamente, en
a~uella m1sm_a semana debutaría; pero babia de ser el JUeve~, precisamente el juevef;
en eso n?, estaba dispuesto á transigir.
'
. Acced10 el empresario y los carteles anunciaron c~n caracteres de gigantesca talla y
colores vivos, la reaparición de Frank .John
El~rhs, que se p~·esentaría al público con su
arriesgado expernnento del madero C'ilíndrico. Aquella noche resplandecía el circo como un aseua fulgente de oro.
Desde las lunetas hasta las graderías, sr
elevaba un murmullo tenue de impaciencia
Y cuanfo, despué~ de la inocente far;::a qu¿
precedia al e~permiento, salió Elerhs vendado, el J?~bhco, por no interrumpir la re~rese~~acion, no prorrumpió en la ovación
s!mpatica que a1:n en el silencio se exterionzaba por un rmdo vago, como onda acari-

SR. JOAQUIN DE MIER y TERAN

,

que obtuvo mención honorífica en ei c~ncurso.

�-4o6-

Hojas de Margarita
Sobre un cielo lila y suave como color de
plúmbago, brillaban las estrellas.
Dulce paz celeste, consolaci6n venida de
lo alto, cay6 sobre mi espíritu.
Y volví á evocar el pasado, cuando te conocí por la vera; del camino.
Te amé desde entonces y reímos sin saber
que el dolor existía .. .. .... .
Tú eres hella, marfilina, como una estatua
pensativa de los tiempos de Praxiteles.
Corrieron los años. Y hoy que vivimos la
edad núbil, has olvida-Jo nuestros felices
tiempos tornándote desdeñosa.
Y al fin, nguijonea&lt;lo por mi pasi6n, te he
dicho mi cariño que antaño puso en mi alma
con tu imagen.
¿Por qué recelas de un amor que ha perfumado nuestros días y que te ha rendido como la única v;rgen de mi culto'?
¿Por qué no escuchas la súplica infinita
que clama mi adolorido coraz6n?
En vano me brindas amistad ; yo no comprendo la amistad , cuando sobre el ara dejé
las flores de mi ruego, de mi cariño, de mi
adoraci6n ......
Y hoy la esperanza, esa diosa de los vencidos, ya era tiempo queme mostrara el alba
del milagro!
Porque después de sufrir el desacierto el&lt;'
tantas desilusiones, me h e convencido que
nadie te quiso como yo!
Porque mi amor fué la flor de tu earnino
que embalsam6 el cielo de tu inocencia ..... .
¡la única flor!
Amor silencioso, pero ardiente, como las
estrellas de las noches sin nublados .. ....
Amor humilde, nacido en las reconditeces
de mi ser, como el perfume suaYc de las violetas ......

-407nia vi,1cit y rrL:1 11cha e- morimiento y 1

LA REVOLUCION

movimiento produce luz.,&gt;
e
P ublicamos hoy los retratos de los autorea
de los trabajos premiarlos.

( FRAG )! E~TO)

Ya con sordo fragor se precipita
Y mueve á Dios desesµerada guerra,
La santa cru 1, de los sepulcros quitn,
Yuelca las aras y los templos cierra:
Ya con furor satánicn medita
No sólo echar á Cristo de la tierra
Sino dejar en sn ü1sern:ato nn helo'
Mudo y vacío y solitario el cielo.

Recosta.do en su noble lecho l a•dolescente trató de reconstruir Í e . . ,
pálida é intensa de su , lf . a vis1C?D
de aimor.
u imo ensueno

FOTOG RAFICO.

1

11 en

K. Vinaver, diputado por San Petersburgo.

Id Y traedme á Haikottna

El profesor Kar€ief, diputado por San Peters-

Ta de ardientes ojos ne&lt;Yros. '

en.tre las h ijas de Zara, 1:,
1t11el, ·perfume. flor , lucero.y apareció la doncella
la de ~rdien!es ojos negros.
Ycanto el hmnno de Iliria
con heridores acentos.
a1 pa~ &lt;¡t!e ond:ila,nte y lán~tticla,
con n tmicos pies ligeros
sobre el afelpado césped
iba una. danza tejiendo.
Rodo1t.za a:bri&lt;'&gt; los O jos.
ele entusiasmo y júbilo ebrios:
mas al verle Haikoun.a
rápic!amente hizo un ·g~sto.
·" asi al desviar las mirarlas
de aquellos verdugos fieros.
ron la túnica flotante
~ubrió &lt;le! c~udillo el cuerpo.
.\ de. esta guisa salvó
.
•la vrcla al 'D uque impertérrito,
al que h1chó contra el turco
corno bravo y como bueno.
Y desde entonces el 1himno
de Hiria, lo llama el ipuehlo.
el canto de Radoitza
de tal acción en recuerdo.

Xalapn, Estío de 1906.

De "Gotas de ajenjo' '

Eras ayer tan pura
Como la blanca aurora
Que entre cortinas de zafir fulgura
Y heladas perlas en los prados llora.
Eras ayer tan bella
Como la obscura noche
Que prende, triste, la convulsa estrella
En el cresp6n de su enlutado coche.
Eras ayer altiva
Como la palma verde,
Que al lanzar su plumaje tan arriba
En el vapor del nu barr6n se pierde.
Mas ¡ay! ... ¡fué un sueño todo!
Pues parece imposible
Que hoy te rías y cantes entre el lodo,
Y que tengas el alma tan horrible!

,, ·t.
.Let parecía
esrar en llll".... sala- --x
d
r111.;1e b'a ornada ' entre J.'O'&gt;'enes
,
marquese~ cu' iertos de emblen1\as antiguoc: y
pnncesas .: oron•adas &lt;le flores colo; dr
ros 1.

Rodoitza, noble ilirio.
ele valientes claro ejemplo,
tras agria pugna, del turco
por huir del coraje ciego:
de enem iga sangt e rojo
el ágil tajante acero.
al contemplarse vencido
con ast ucia se hizo el muer1 e,.
-¡ Oh, torpe Duque, aún a)i-enta~.
vano es. pues. tu fingimi,ento,
y por Alá. haré qne vibren
otra vez tt·s flojos ntrvios !-

ORIC.

Niña: ese pelo se cae,
Y es~s pupilas se enturbian ,
Y ews labios palidecen
Y esas mejillas se arrugan ;
Esos dientes se carÍ&amp;.n,
Ese albo seno se enjuta,
Y esas espaldas se encorvan ,
Y esa frente se deslustra.
Por eso nunca te alegres
De sr.r bella, porque nunca
Las hermosas han dejado
De tornarse al fin ...... en brujas;
Y además, de una vez sabe
Que toda humana hermosura
No es más, no es más que un bocado
Que va al vientre de las tumbas.

ª• mandada d i sol V e t&lt; eonfottm e u n ' 'úkasse''
i mpettia l de los ú lti mos d ías .

UN SUEÑO

BALADA

¡Inútil presunción! Cuando mn iiana
Se ago3te, como yerba, el poderío
De esta generaci6n soberbfa y vana
Que lanza á Dios su imbécil desafio;
Cuando &lt;le su grandeza sobera na
Queda el pol vo, no más, úridr) y frío,
¡Tú, redento ra aruz! ¡Tú, santo leii o,
Sobre las tumbas guardaríu, su suef11&gt;.

E ST U DIO

llos ex~mi einbttos de 1&amp; Du1n

burgo,

Las notas de la orquesta venían de la
sala, Y en el aire flotaba un aroma pen~tra nte ele i¡&gt;olvos de arroz ,. ele cabelieras femeninas.
·
. Sentados en un banco de mármol
Junto al zócalo frío de un fauno entr~
los árboles, el ad~lescen.te 'Y la 'virgen
se ~ontemplaban, s111 hablarse, sin verse
casi, envueltos en el velo de los deseos
\l. lbtcherkine, di¡:.u tado por Odesea.
Y de las esperanzas.
:'\.sí pasairon un~ hora, hasta que de. Todos hablaban de los asuntos de la t~as de .ellos un r_u1do de •besos y de sust_rerra como de a,suntos aintiguos " le- piros h1:20 ruborizarse á la virgen ¡ ah,
Janos.
ta~ riubia ! Y al ~dolescente ¡ oh, tan tí.L; na mujer decía á los deimás su his mido!. .. .
tona, de ~anera tan serena, i:111e naidie
El mlarqués, empolvado, volvió á deparaba ~uentcs en lo que á s'u :; torttt- te~erse ante el adolescente y completó
ra:. hornbles se referÍ;l.
as1 su frase:
De pronto, un marqués se detuvo ante
. .. . tr?s para ser amados, pero sólo
el ~dolescente y exclamó: "Unos han los que tienen el alma virgen."
nacido para a.mar; otros para :,er amaEntonces los enamorados se soltairon
l~s manos y se alejaron, temerosos del
zocalo blanco sobre el cual sonreía un
fauno de mármol.
1

J

" o

E. GOMEZ CARRILLO.

- --- ~--

Ramón :\ldana Y Sá&lt;enz de Santa \faría.

'
Ut'l

Estudio d e l a

Mérida de Yu cat.án.- iqo6.

El
.
) :o :(-· - rlct.etremio Y.la gloria de .la vida es el ca. d' : Es el 01den moral rncorporado en el
In 1v1duo.

"Gua exposición de timbres postales, abierta ha~e ~ocos d~as en Londres, está asegurada en,.&lt;]umce millones. Es curioso el hecho
de que un mont6n de esos papelillos postal~s, de todas partes del mundo, alcance
solo de seguro, una cantidad tan elevada. '

Fot o gra f: a Alem ana.

Concurso literario de la Sociedad Mutualista
"Empleados de Comercio. "

La Sociedad Mutualista " Emplt&gt;ados de
Comercio" abrió un concurso literario relativo al ahorro y su mejor inversi6n.
Fueron presentados varios trabajos y el Jurado respectivo, otorgó los siguientes premios:
Obtuvo el primer premio de cien pesos el
trabajo encabezado cou este lema: 1lf am1.~ ru1 /(')Jl fodiwn dii:itia.~ p1uat. _
ELsegundo premio de 50. pesos lo obtuvieron cae.a uno, las composiciones marcadas
con los lemas: 11Pegaso&gt;1 y 11El ahorro es la
fo rtuna del pobre, y la salvaguardia del rico. ,,
Fueron acreedores á una menci6n honorífica, las amparadas con los lemas: Labor om-

Dijo el ven::cdo r, y al pun:o
mandó se diese tormento
al engañoso cadáver
ele aquel ilustre guerrero.
Igneos oarlbones con saüa
colooáronl·e en el peoho ;
011as con estoica entereza.
mudo quedó el héroe, y quicr,1
una sierpe venenosa
ciñéronle al h.1erte cuello.
Y le horadaron las uñas
éon ppnzones t ruculento~:
é i11SensibJ.c cual la ¡peña,
é impasible como el hierr,1.
ni un ¡a\' ! doliente exh&lt;' l,'.,
el gran caudillo impertérrito.
-¡ P-0r la espalda ele ~lahoma
yo te juro que al momento
has de hablar y has de moverte
como pide mi dese-O !

El conde Heyden, diputa~o por Pskov.

?os.'' Los hombr es sonriero~; las muJeres se pusieron pálidas.
¿ Qué más, Dios mío? El adole.;cen te
veía, las sonrisas, oía los s·uspiros y se
perd1a en la ceguedad de su ens11e1ío
cuando una visión preciosa apareció am,;
su recwerdo, en la decoraJCión brumosa
de un jardincillo mal alumbra.do.
. .... ~ub,ia, . sí, muy ~ubia la virg1c11
iba haic1a el; iba despacio por temor de
que la,s dos lágrimas que temblaban en
sus parpados resbalairan por sus meji llas.
El adolescente tímido salió á su encuentro.

M . Nabokof, diputado por San Pet.ersburgo ,

�-4o8-

..

-409-

ALREDEDORES DE LA CAPITAL,

·La "Casa Chata."

TLALPAN,- El Zócalo.

EL TORNEO
Celebrabáse la fiesta de Pentecostés.
Frente á la gótica ciudad cuyas mil flecl~as
hendían la atmósfera elevándose hasta las
alturas del águila-como suprema aspiración
de aquellos tiempos de misticismo-): en un,
extenso campo propiedad del «ConceJo,n_levantábanse espléndidos pabellones, que 1walizaban en riqueza, rematados por banderolas
de una infinita variedad de colores.
Tiendas y barracas se hallaban e~parcidas
aquí y allá á distancia de la empalizada, en
cuyo interior iba á verificarse el torneo. El
bullicioso pueblo, después de la «mesa franca» en que había saciado su hambre y apagado su sed, discurría tumultuosamente por
doquiera, siendo detenido por escuderos y siervos cuando en confuso tropel intentaba penetrar al
recinto de la fiesta.
Dando la espalda al occidente
se elevaba un inmenso tablado,
•
cubiertos~de inmensa tapicería los
cinco pisos en que se asentaban
la flor y nata de la nobleza comarcana. Eran de verse aquellas altivas bellezas ataviadas con lujosísimas telad de oriental tejido, que
lucían en sus desnudos cuellos,
albos y lánguidos como dti cisne,
pedrerías de cambiantes radiaciones ó perlas engarzadas en hilillos
de oro; y en los brazos desnudos
también y níveos como el turgente y elevado seno, áureos brazaletes en que los rubíes, las esme~·aldas los topacios, granates y zafiros
rob~ban la luz amhiente, arrojándola luego al espacio convertida
en una irisación pétrea. Y lo,
caballeros con la suprema sonrisa
de aquell~ exquisi_ta galanterfo ya
inusitada los paJeS bellos como
mujeres, '1os magistrados graves
y solemneE:, los trovadores melancólicos los bufones deformes y
burles~os los juglares y saltimbanquis, 'toda aquella multitud,

con sus abigarrados tr.,jes, :formaba el mús
variado E-spectáculo, ndmirablernente pintoresco, desconocido del todo para nuestras
modernas civilizaciones.
Este hermoso conjunto humano se hallaba
encuadrado por el bullicioso oleaje ele las
cortinas de damasco orladas con flores &lt;le oro,
por palcos regiamente tapizados en que ondeaban al viento banderolas, flámulas, pendoncillos y fei-tones de flores de embriagador
aroma.
La inmensa variedad ele telas-se agitaba al
alecrre
movimiento de la muchedumbre, que
t,
ansiosa esperaba la hora del combate; y er_a
. un himno cantado á la luz todo aquel hacinamiento de matices, de gradaciones atrevidas, de resplandores súbitos, que arrojaban
joyas, escudos, armaduras, lanzas)' espadas,

---------------r- , _

-

como fug:1cc:4 relámpagos, y todo entre ei
clamoreo de un pueblo ávido de placer, excitado por sendos vasos de "hidromiel,J, y rodeado por una atmósfera de fuego, en la que
cernía el incomprensible espíritu que anima·
b:. ar¡uellas generaciones de los tiempos de
hierro.
Los Mariscales de campo ocupaban puestos desde donde podían apreciar los menores
mo vimientos ele los eombatientes, &lt;"omo encargados de hacer guarrlar las leyes de la
caballería v lai- damas habían nombrado ya
en alto co'nsejo al Juez de Paz, que po~~a
la pica de madera coronada por la tradicional cofia .
Apenas, de cuando en cuando, penetraba
alguna hechicera castellana, arrastrando con
señoril donaire riquísima falda de enormes
dimensiones, dejando ver la lechosa blancura de su pecho, que
~~.
brotaba -del ajustado corpifío como una flor exúbera, y los bra.1.0II
torneados y mórbidos, mal cubiertos por las enormes mangas que
graciosamente besaban la cenefa
del vestido· el tocado se levantaba airoso 'sobre la adorable ca·
beza r¡ue apenas podía sostenerlo,
¡tal era su magnitud!, y para dar
mayor realce á la esplendente belleza de aquellos tiempos muertos
para s i e m p r e, tres caballeros
amantes de la sin par hermosura,
mnrchaban en pos de ella,
con cadenillas de oro, suspiran.
por verse dignos de una sonl'IEI
de la ingrata beldad. A veces se
presentaba, radiante como u na
aparición celeste, alguna dam!it
cu)·o ropaje de joyante ~n ~
Yeíarn,e pintadas notas musi_cal
que cantaban pajecillos rubios Y
sonrosados corno doncellas, codn
v o e es aflautadas, acompana.
por cítaras ó laúdes )" saltenOP,
deslumbrantes de oro Y pe~r::
El sol, que apenas decl~n aoesparcía sus ardorosos eflnvio:au.
bre la ciudad, la.llanura Yaq , bl
policroma multitud; se refle)S

~tadd:

-

TLALPAN .-Detalle panorámico.

..

v¡vísimamente en armaduras bruñidas como
espejos y levantaba por el insondable eE:pacio un' polvillo dorado que en vol vía en la
atinll.,fera i;cmidivina i't aquel pueblo desbordante de alegría.
y tras los cab:1 lleros r¡ne en brioso;:; corceles e-pañoles. penetraban ú la liza, preci pi tAbasc la multitud , t,rdenacla Ít duras ponas
Por palaíreneros y escuderos, que hacían uso
m'8 de una vez del regatón de sus pcE:a.das
lan1.88 contra las arremetidas ele la inclóm it::i.
plebe.
Entre tanto, en medió c1d polífono &lt;'S ·
truendo de las cornetas, se adelanta el lucido
escuadrón de los adalides españoles, frnnce~ é italianos, que olvidando sus rencillas
de 'tamilia ó los antiguos odios nacionalei-,
ih:in á cruzar aquella tarde sus «espadas ele
oortesfa» ó quebrar lanzas embotadas, no aspirando sino al renombre del triunfo canta- .
1lu por trovadores y á la sonris:t de
alguna encantadora castellana.
Sobre cabalgadura ele riquísimos jaeces un adalid penetra. el primero, cubiert.n la cabeza con el cloraclo yelmo,
ruyos brillantísimos reflejos envuelv{'n
su eabeza en vivos resplandor('s; Fil
blanra garzota ondea al viPnto y :igiganta su estatura; de su loriga de anillos parten mil rayos que ofuscan, y en
su es&lt;'Udo acorazonado se puede leer d
mA:1 ilustre blasón; el emblema flordelL.:ado y el dorado ca¡::co acusan su estirpe real. La multitud aplaude e¡::trepitosamente, y las damas todas se despojan de cintas, rizos y brazaletes, ú fin
de adornar con ellos p:na la lid al regio
caballero, á quien la fo rtuna hizo nacer
en las gradas de un trono. Lot, demás
licitantes, calada la visera, lo rodean,
S11ludan á las damas, á los Mariscales....... luego, entre el piafar de los corceles y la grita popular, resuena la trompeta heráldica; ordénase la noble turbas
)' pueden ya fácil mm te distinguirse la,
ricas sobrevestas, las rodelas, las banderolas de variados colores que flotan
en las picas. Qui én luce bruñido casquete terminando en brillantísima punta, cual apenas cubre su pecho con la
rodela de aguda broca; y quién arrogantemente lleva en su casco las dos alas
simb61icasdelaalondra gala. Allí pasan, anunciados por el heraldo, los Vitelleschi, los Cornossi, los Porcellati, los
Teuffel y los Fougers, de extrañas divisas, en que se mezcla la historia á la
prodigiosa leyenda.
. Suena el clarín, dando señal para la
•Justa,» y entre el clamoreo ululante de
aquel pueblo nutrido con la sangre del
etemo:comhate medioeval, &lt;los campeones se embisten. deseosos de obtener cada uno para sí la palma de la victoria.
Lanza en ristre precifJÍlanse fnriosamento
uno hacia el otro, y al esrantoso encuentro
vuelan como pajas las astillns de las lanzas;
caen los caballos arrastrando á sus jinett..·s,
cuy~s.armaduras resuenan c"n estrépito; y
~ d1S1parse la dem:a nube de polvo que por
l~stantes envuelve á l,JR campeones, la multi~ud vocifera, aulla y aplaude. mira al
tr1.unfador que se levanta, espada en mano,
nuentras el segundo &lt;aballero desmayado,
muerto quizá, con los brazos 'abiertos· y la
ca~ vuelta : l rnl, es magullado, aplasta.do
Ypisoteado por su propio corcel.
La gritería aumenta, ¡es el océano popular
que se desborda.!; suenan de nuevo los clarines~· entre las exclamaciones de &lt;e¡ honor r11
~1altd!» «¡honor al adali&lt;l!i, el vencedor snhl'
~~palcos á recibir de la dama de sus pen!ntentos el beso en la frente, que es el prcIllIO mayor de su victoria.
JESl1S ({A.LLO.
'bPalra un corazón valeroso, nada hay impo-

Bl

e.

EI cansancio intelectual

ejemplo, esa disfáncia suele ser de cinco milímetros cuando se está descansando, de nueve después de un trabajo en matemáticas.
El trabajo mental gasta mucho más y más
La influencia del trabajo cerebral sobre la
pronto al hombre, que el trabajo corpo al.
sensibilidad cutánea, es la mejor prueba de
Es qne, entre otras cosas, PI can!-ancio de que ese trabajo gasta y cansa más que el
los músculos avisa siempre que se abusa del mu5cular, y el último de los mPdios indiraesfuerzo corporal; mientras que es más difí- dos parn mitigar la fatiga inteh•ctual, servirá,
cil enterarse del abuso del esfuerzo cerebral, en todo caso, para dar la señal de descanso
y cuando se le quiere moderar, es ya. tarde y á, un cerebro cansado.
•
el organismo se resiente ele todo.
Los hombres de ciencia á quienes interesa.
personalmente el asurrto, han buscado y haLa Muerte de un Justo
llaclo la manera de saber el tiempo durnntr
el cual cada in&lt;liviJuo puede dedicarse á un
tra bajc;i mPntal sin llegará la fatiga.
Una noche m11gnítica extendíase sobre la
Los ¡:istemas que preconizan, son trei-:
tierra; el ~acerdote se durmi6 en una apacil'no consiste en hacer sumas durante rin- ble po3traeión.
co minutos antes de trabajar: y durante otros
¡'\ n volv('rá en sí!-dijo Jos~.-¡Pobre
cinco minutos al cabo de cierto tiempo de j,J\•,·n! ¡Treinta. niios apenas!
- ¡Se extinguirá en nuestros brazos;
Datnas dis t ingui das de San llu is Potosí.
i-u res1 ,i ración, tan débil ya, se debilita
111:1s cada vez y nada puedo harer para
,nlrnrlo!-diJ'o el doctor con desespeia•
ciún.
J1
El cielo le da una hermosísima noche,
.f op(,, su última noche quizás. Ya sufrir(L ¡,oco y su muerte no será mns que un
:1 p:t('ible sueiio.
El moribundo pronunció algunas pa1:i bras entrecortadas; el doctor se acercó;
la respiración del enfermo se hacía em1 barazosa; pcclía air~. Quitáron~e, com;,
p 1eta.mente 1as cortmas y aspll'o con
delicia ]03 ligeros hálitos de la noche
trnnsparente.
Las cstr¿llas le dirigían su trémula
luz ,, la luna lo envolvía ('11 el blanco
rnclario de sus rayos,
-¡Amigos míos dijo· con voz débil
-ni c voy! ¡Que el Dios que recompensa
os conduzca nl puerto! ¡(~ue os pague
por mí mi deuda de gratitud!
¡Tenga usted esperanza!-le l:Onte~tó Kennedy-esto no es más r¡ue una,
clehiliclad pnrnjera. ¡Xo morirá usted!
¿Puede morirse, a('aso, en esta espl&lt;!ndida ncche de estío?
- ¡La muerte está aquí, bien lo sé!contestó el misionero.-¡ Dejádmela mirar frente á frente! La muerte, principio ele las cosas eternas, no es mns que
el fin ele la11 penas terrenales. ¡Arrodilláoi-, hermanos míos, os lo ruego!
Kennedy se levantó, daba compasión
ver cómo se le doblaban los miembros
sin fuerz:1s.,
- ¡Dios mío, Dios mío!- exclamó el
apóstol, tened piedad ele mí!
Sn rostro resplandeció. LE'jos de estn
tiena, cuyas alegrías no había conocido
nunca, en medio de aquella noche que
Señoi&lt;ita Eula lia A11éehega .
le lanzaba sus mfü, dulces claridades,
en camino de aquel cielo á que se e!P trabajar; si durante los segundos cinco mi- vaba como en milagrosa ascensión, parecí:t
nutos se hacen mucho menos sumas quedu- r~vi vir ya con la nueva existencia.
rante los primeros, 6 si salen varias de ellas
Ru postrer ademán fué una bendición suequivocadas, es Hefial evidente que hay can- prema ú sus amigos de un día. Y volvió á
i:ancio mental y de que conviene interrum - caer en brazos de Kennedy, cuyo rostro espir más f_recnentemente, con intervalos de taba inundado de gruesas lágrimas.
descanso, los períodos de trabajo.
-¡:\1uerto! - dijo el doctrn·, inclinándose
Otro sistema se reduce á medir cada mesobre
él- ¡muerto!
din hora la fuerza muscular durante el trabaY
Jo~
tres amigos, como de común acuerjo mental, pues sabido es que el cansancio
do, se arrodillaron para orar en silencio.
del cerebro lleva aparejada la fatiga física.
-::\fañana tempmno,- dijo en seguida
Por último, el tercer sistema, el más curioso, está basado eh la teoría de r¡ue el can - Fcrgnsrnn-lo enterraremos en esta tierra de
sancio del cerebro, embota la sen sibil idad de Africa regada con su sangre.
la piel.
Todo el resto de la noche, el cadáver fué
Re oprimen las puntas de un compás de velado por los tres viajeros, que se turnaban,
\r1•ber ( c~te3iómetro ), sobre la frentP 6 sobre y nada turbó el religioso sile11cio. ToJos
la punta &lt;le la nariz ó sobre cualquiera otra llornban.
pa,t~ del tegumento y se va crrrando el comA1 día siguiente, el viento soplaba dPl Sur,
pás hasta que no se sienta más que una de ~- el \'ictoria marchaba con bastante lentitud
las puntas, aun cuando ambas ¡::e encuentren sobre un vasto macizo de montañas· aquí
apoyadas en la piel; la distancia que media cráteres apagados; allí, incultos bar:ancos~
entre las dos puntas, indicará el grado de fa- 111. una gota. de agua sobre aquellas áridas'
tiga mental del individuo. En la frente, por crestas; rocas amontonadas, bloques erráti-

~

�-

4ro - ·

El Segundo Enemigo

éOs, margales blanquecinos, *ldo ~enotaba
profunda esterilidad.
Cerca de medio día, y para proceder á la
DE LA MUJER
sepultura del cadáver, el doctor resolvi6 bajar en un barranco, entre rocas plut6nicas de
formación primitiva. Las 1r.ontañas circunY o no puedo, ni creo poder
cbntes debían abrigarlo y permitirle hacer transigir nunca, con lo qne ha
llegar la barquilla hasta el suelo, porque no dicho una ilustre escritora del
existía árbol alguno que le ofreciese donde próximo pasado siglo, de que
asegurarse .....
las palabr~s ,&lt;&lt;orgullo y digni En cuanto la barquilla toc6 en tierra, el
cladu son smonimas.
doctor cerr6 la válvula. José salt6 al sucio·
¿Por qué? Fácil me ser:1 deteniéndose con una mano a1 borde exterior' mostrarlo.
con la otra recogi6 cierto número de piedra~
El orgullo es un sentimiento
que no tardaron en reem¡.,lazar stt propio pe- exagerado de superioridad y de
so; entonces pudo emplear ambas mano:; y c~timación propia Y por con.
,.'
pronto amonton6 en la barquilla más d.e s1.gu1ente,
un vicio detestable;
quinientas libras de piedra, con lo cual el la dignidad, por elcontrario, PS
doctor y Kennedy pudieron bajar á su vez
la gravedad y circunspecei6n
pues el Victoria quedaba
'
equilibrado y su fuerza
ascensional no bastaba
para arrastrarlo.
Por otra parte, no se
nect'sitaron muchas pie.\...
dras, porque los pedazos
recogidos por .Josr eran
lle una pc:::adez extrema,
cosa que despert6 por un
•
instante la atención de
Fergur,:so11. · El suelo estaba :::emurado de cuarzo y
de rocas porfirito:::as.
-He aquí un singuhn
de,cu brimiento- se dijo
el cloclor.
Mientras tanto, Kennedy y .José habían ido á alguno 4 pasos de allí, busca ndo un sitio para h
tumba. Hacía muchísimo calor. y aquel barrnnco encajonado par e e í a
una especie de hornalln.
El sol de mediodía hacfa
caer á plomo sobre él sus
rayos abrasadores.
Primero fué necesario
despejar el terreno de los
fragmentos de roca que lo
llenaban; luego se cav6
una fosa bastante pr0funda para que las fieras no
pudieran desenterrar e l
cadáver.
El cuerpo de 1 mártir
fué depositado en ella con
respeto.
La tierra volvió á caer
sobre sus despojos mortales, y encima disp u si ?&gt;:ronse grandes trozos de
roca, en forma de túmulo.
El doctor, entre tanto, 1
permanecía inmóvil y sumergido en sus reflexiones. No oía el llamado ele
sus compañeros, no se
acercaba á ellos buscando
abrigo contra el calor del
sol.
Los REYES DE ESPA~A. EXCURSJONANDo.-En pleno desierto.- ¿ En qué estás pen ·
Ascendiendo por un paso difícil, en la sierra de Guadarrama.
sando, Samuel?-le pre-Tomando el desayuno cerca de la margen de un río.
gunt6 Kennedy.
.
-En un extraño contraste de la :;aturale- de la persona, el modo de decir y hacer las
za en un efecto curioso de la casualidad. cosas, sin rayar en orgullo ni pasar los lími¿S~bes en qué tierra ha sido enterrado ese tes del decoro que le cumple ostentar parn
ocupar su puesto en la socie&lt;la&lt;l, P infundir
hombre de abnegaci6n, esa noble alma:?
('l
respeto que le sirva de punto de apoyo en
-¿.Qué quieres decir'?
-¡Ese ¡;;acerdote, que había hecho voto de las circunstancias difíciles de la vida, y ei;
pobrezn, descansa a hora en una mina de una virtud noble y apreciabilísima. ¿Quién
no apunta con el dedo, quién no desprecia, .
oro!
quién no procura huir de una mujer orgulloJULIO YERNE.
sa? ¿Quién, por el contrario, no aprecia, no
ama, no admira y no respeta á una mujer
digna?
Desgraciadamente, muchos confunden la
dignidad con el orgullo y están en un gran -

AR'l'ISTAS DEI~ TEATRO ARBEU.

llUfUI. 0:S l\'IIElt ~EAll.

Luna de Miel Real

las calles, pa~aba por su lado indiferente,
111ira11do á los soberanos con la curiosidad
que podía inspirar cualquier matrimonio forastero.
En nuestra edición diaria heDon Alfonso y Doiia \'ictoria se dirigieron
mos estado dando muchas curio- al Tiro de Pich6n, donde se encontraban al8as informaciones sobre la luna guno::: trabajadores. Estos tampoco los recode miel de los j6vencs i::obern.- nociero11, tomán&lt;lolos por turistas.
nos. espa ñoler,:, qui, nes, como es
Cotinuaron los Reyes ppr la c.irretera de
!!ab1do, han rnboreado sns deli- Sego\'ia, y se diriginon al antiguo hotel del
cias y dulzuras en medio de la Duque de la Torre, perteneciente en la actranquilidad v solemnidad de J a tualidad nl Real Patrimonio.
(-i ranja.
·
.
Quisieron entrar en éste para vhitarlo, y
Allí, en aquellos jardinC's del· pidieron la llave á los jardineros.
.
c.prtit \'ersailles," con o llaman
Pero éstos, que no conocían á los sobera- .
á La Crranja, donde su augui:;to nos, ~e negaion á abrir la puerta, pretc•xtanfundador pensú imitar la vida do r¡ue no tenían la llave.
cenob!tica de Felipe Il, y dL'Don Alfonso y su esposa, conteniendo la
mostro haber sido educado en risa, no insistieron con los celosos guarclianrs
la fastuosa corte de Luis XIY y Sto nlcjaron de allí sin ver su pose:;i6n.
ln. vida se ha deslizado dulce'
t1anquila, exenta ae preocup/
eion, s y de inquietudci,; para lo~
Salutación á la Bandera ( ;,)
júwnes espo,ofl.
Durnnte su estancia ('11 ese
Heal sitio, el Rey v la Reina han
('StndO haciendo excursiones Ít
¡Salve, bandera de mi Patrin, s:ilrP!
pie, ácaballo y en automóvil por y en alto siempre &lt;le~afia al viento,
los nlrededores, vi8i tan do torio tal romo en triunfo ele la tierra toda
lo que las guías aconsejan {i los te llcv &gt;1·011 indómitos guerreros.
101,,-i¡¡fas que visiten : El ) IonasTú eres, España, en lns desdichas grande~.
tc1.·io tle El Paular, antigua cary
en
tí palpita con latido eterno
tuJ,t convrrtida en fábrica; el
el
aUent-0
inmortal de los soldados
\'allc de Lozoya, la Penalera y
que.
á
tu
sombra,
adorándote, murieron.
\'alsain, que fné la casa de can1po del taciturno Felipe II.
Cubres el templo en que mi madrn reza 1
Casi todas las maiinnas han las chozas ele los míseros lnhrier,o!:!,
e~tatlo Raliendo los flobcranos á dar paseos. l11s cunas donde duermrn mis hernianof',
La gentil figura de l:t Reina ha. llamado mu- la tierra en que descansan mis abuelos.
cho la atcnciún . Es una amnzona tan &lt;;h•Por eso eres sagrada. En torno tuyo,
gante como húhil. Ella monta una .re"ua
de
o
al tmYés d·el espacio y de lo!i tiempo;,;,
el t·co de las glorias españolas
vibra y retum ha con ruarcial estruendo.
0

La Tiple Pilar Garda.

dísimo error. A veces, la rnni&lt;lad suele acom·
µaña_rse con el orgullo: pero no hay que ron·
fundulos, porque nada, absolutamente nada,
tielle de común con la dignidad.
La mujer orgullosa PS soberbia; la mujer
digna es modesta y humilde. A la primera
la desesperan, la atormentan y la !meen SU·
frir mucho los percances de la vida. ro cam
bio de situaci6n, un paso de la opulencia á
la pobreza, la conducr. algunas veces hasta
la locura del suicidio, tan com(rn en estos
tiempos en que la incredu;idad y el escepti·
cismo ofuscan aun á las inteligencias más
pri vilf'giadas.
La mujer digna, la que permanece fi!me
e!1 sus creencias religiorns, sufre con pac1~n·
c1a las penalidades de la vida &gt;' los cn111b1of
y eventualidades de la fortuna, 'y parn ella h
mismo es vivir en la opulencia que rn la pe·
breza.
Los socialistas, los impíos, como ])urnftl7
Eugenio Sué y otros, dicen que el orgullo et
una virtud. Dios os libre, amables lecto
de creer semejantes blasfemias; entre el
cio orgullo y la verdadera dignidad, hay

dÍferencia enorme, hay un abismo infran4\'leali1 t••
L&amp; dignidad conduce corno por la mnno Í1
Ji.mujer á ejercitar todas las virtndes. Una
mujer digna, y no orgu llo~n, como la quieren
loe socialista:;, cuida mucho su reputaci6n y
procura, por cuantos rnctlios están á su alcance, que nadie tenga nada que reprocharle.
Dela mujt:r que tiene dignidad y no orgullo, las acciones son siempre nobles, siempre
leales r puras, siempre buenas. La envidia
no tiene entrada en su coraz6n; á todos ama,
6todos respeta, con todos es tolerante y com ·
padece á los desdichados.
El carácter de la mujer digna es dulce, ei,;
afable, es tolerante; el de la mujer orgullosa,
por el contrario, es vano, superficial é intolerante; de todo se disgusta, nada le agrada
Yr.ree que todas las demás mujeres, aunque
~~ozca en ellas muchas virtudes, le son
rnfertores en todo, y esto es debido á que el
orgu]I? la ofusca y envanece.
La Joven que 11ma y aprecia en 1•&gt; que rnle su dignidad, jamás se casa con una persona á quien comprenda que no puede an ar,
ya por alguna deformidad 6 defecto físico, ó
yn por cualq~ier otro motivo, aunque la ro dee de atenciones y la colme de riquezas:
prefiere la pobreza, prefiere quedarse sin casar á exponer su honra.
La mujer digna es mártir de su deber y
~o la asustan ni amedrentan las penalidades de la existencia. Por eso la mujer
~erdaderamente digna, siempre es buena hiJa,fa ~celente esposa é intachable madre de

miba.

~rocurad , pues, queridas amigm, mfa;:,

abngar en vuestro coraz6n como en un re1.'rado relicario, la amabilísima y noble vir~d.de la dignidad, y huid con horror de la
lllldad Y del orgullo.

En Londres hay varios 11silos para perros
ti?fundos. ro policía que acaba de ser jno, recogi6, durante su carrera 142 976
canes La sociedad
·
· de animales
'
' le
protectora
~ o una simpática demostraci6n de gra-

lll1*b

¡Salre, bandera de mi Patria, sal~e!
y en alto siempre desafía al viento

manchada con el nolvo de las tumbil,.;
. de los muertos. ''
ttüida con la 1,angre
SrNEsro Dl~UlA DO.
(*I EsJa poes'a, original del antiguo director de .1/adrM Cti1111co, tue premiada rn un concurso. Le dió 1ec1ura D. Jacinto
&lt;?ctavio Picón y formaron ti Jurado que otorfÓ el premio D. Jose Ec~egarav, D. Eugenio Sellés. D. Jacinto Octavo Picón y D.
Federico Madariaga,

llos gttandes eompositottes.

LOS NUEVOS REYES DE !iO,WEGA. -El M.in:stro de f ranc:a
en Crlstlaola, M.. Delavand, desembarca eo Troodbjem para asistir
á las fiestas de la torooaci6o.

raza inglesa, que posee desde soltera y que
mucho quiere. En un paseo que hicieron á
\' alsain les sorprendi6 á su regreso un fuerte
aguacero, ilegando completamente calados.
Por supuesto que en la mayoría de las veces no podían escapar de las ceremonias del
protocolo y al paso de la Reina y el Rey dejábanfe oir los clarines y los soldados presentaban armas.
Nuestros grabados representan unas escenas de una ascensi6n que hicieron á un monte completamente despoblado, árido y lleno
de rocas calcinadas. Cuanclo llegaron á la
cúspide, se deEayunaron frugalmente, al aire
libre, sin tender siquiera una tienda de campa fa. En esos momentos, Alfonso XIII y
\'ictoria-Eugenia permitieron á un indiscreto fot6grafo que los seguía, que tomase algu·
nas negativas.
Otro día salieron los Reyesmuy temprano
á dar un paseo á pie, completamente solos,
y sin que los acompañaran siquiera sus ayudantes. Atravesaron una parte de la poblaci6n y llegaron á las afueras, sin ser reconocidos por nadie.
La gente del pueblo, escasa á esa hora en

GOETHE,
(De la colección de pcstales de la "Mercería del Coliseo,")

�LOS

-412 -

413 -

ACONTECIMIENTOS

DE

RUSIA.

PAGINA ARTISTIOA.

•( l.,._1/Jv.,Jt 1,.¿,¡ft,

___.,__ _

ALo111'108 M IEMBR~S DE LA EXTl~GU!D~ DUMA QUE REPRESENTABAN LOS DlFEREN'l'I!S COLORES DEL P ARLfMENTO .-El Padre P oyarkorff, Diputado

que

fue por Vorone¡e.-D1putado Joseph Ostrewsky.-Un v~jo servidor del Imperio: J. Strelzof, Diputado por Kharkoff.
Joseph2Nakoneischny, Diputado de Lioubline.-E. Bachmach, Delegado por Bielotserkow.

EN LA SIEGA
lp~AO f,'I E flTO DE U f'I POEjYIR.)

El sol me hace cantar.
FEDERICO

Al pie de la pesada serranía
Tímida esconde la casita blanca,
El techo entre naranjos; leve arranca
El humo; empieza á clarear el día.
Abajo se divisa la llanura
Que corta el río; se ven los ondulantes
Visos de luz de trémulos cambiantes
Quevan huyendo sobre la mies madtrra ......
Ya con el segador, la segadora
Bajan uno tras otro la vereda,
Y se escucha al través de la arboleda
Su riea melancólica y sonora.

rn

viento frío

DYCK

RETRATANDO

A

LOS

H I JOS

DE

CARLOS I.

Cuadro de B. Ginliano.

EL SAPO

PELEA DE GALLOS

LA MUERTE DEL GALLO
\

,

Piedra con vida, que al saltar con tino
del negro monte por el seco tajo,
vas á caer en el obscuro y bajo,
claro,-espejo de todo lo mezquino.
¡Qué pequeño y qué torpe es tu destino!
¡Qué torpe y qué pequeño es tu trabajo!
S6lo vives así como estropajo
para limpiar el lodo del camino.
Tú, el bui6n de los campos si te irritas,
como un puño apretado en la maleza,
muestras al cielo tu joroba y gritas ...
Hundir debieras la aplastada frente;
que así chato, pareces la cabeza
rebanada de golpe á una serpiP.nte!

El marcial, el valiente, el altanero
gallo que al despuntar el alba incierta,
centinela entusiasta con su alerta,
en anunciar la luz, es el primero;
el que se abriga bajo tosco alero
y con su alegre canto nos despierta,
guardián que cuida del corral la puerta
y couvierte en serrallo el gallinero;
hoy va á morir, miradlo: se pasea
luciendo la navaja en su acicate,
-y en las gradas el pueblo palmotea.y resuelto á matar 6 á que lo mate,
se lanza á su adverrnrio en la pelea
y nwda moribundo en el combate!

.Ju¡,; B. DELGA DO.

Jos~; ~- CHOCANO.

Nervioso, esbelto, la actitud apt1esta,
fino plumaje y tornasol golilla,
altivo como un rey de horca y ruchilla
el noble gallo á combatir se apresta.
Llega el rival, y su arrogante cresta
--que nunca el miedo en el combate humillaorgulloso levanta: mientras brilla
curva navaja entre sus patas puesta.
1\Iíranse de hito en hito los campeonell,
y esgrimen con fu ror sus f'Spoloncs
hasta que alguno á su enemigo hiere;
porque de pronto, en púrpura tefiido,
á uno de ellos se vé, que, al fin vencido,
vacila, canta, se desploma .. . y muere.
RAllL AR\íANOO

Es hora &lt;le] calor: los Kegaclores
Descansan á la sombra v con desvío
)Iiran correr el perezoso río
Que brilla al sol, y enjugan los sudores.

«Adi6s, mujeres, flores y sonrisas
Adi6s, sonido, músicas suaves;
'
Ecos que se despiertan con las brisas
, oces que se aJormecen con las aves.,

J. B. CAMAfüW.

El último pensamiento de ¡.1ebber

Que cuelga de las ramas el rocío.

Por el pie del trigal los stga !ores
AFoman ya ...... Comienza la faena:
El rit1110 lento dfl la hoz rewena
Y l5C ruba b brisa los rumore,-.

Su fin presiente y trémula su mano
Como las rosas que arrebata el viento
Esparce melancólica en el piano
'
El último divino pensamiento.

. Ata la segadora las gavill:1s
que va dejando el segador regadas,
~ vuelan Alas ramas , n bandadas
Del fondo del trigal las a\'ccilla8.

ccCuán triste es ver paRar m1estra existencia
( \&gt;mo el aroma de la Jlor querida
' 1111 rayo de luz volar la esenci.t
'
l1,11
Y en un 'golpe de tos volar la vida.

• «Cíñeme, mu~rte, ya tu mustia palma,
~acer para mom iué mi delito
Y ya siento en los poros de n1i' alma
Ese frío sutil ele lo infinito ...... ))
, Dice, y á Dios su espíritu ha entregado,
Y como vaga en el altar perdido
El incienso fugaz, sobre el teclado
(iueda Yagan do huérfano el sonido ......
l\f. SANCIIEZ PESQl'ERA.

- - - -- ---· --A MOR
Desmayarse, atrever:;:e estar furio&lt;o
'
t'ierno, liberal, ecqui
'
' )
aspero,
\'O,
alentado, mortal difunto vivo
)
)
'
eal , tra1'd or, cobarde
y animorn.

ESTEYA•

Xo hallar fuera d.el bien, centro y reposo,
mo~tr~rse al~gre, tnste, humilde, altivo,
enoJaou, valiente fugitivo
. fecho, ofendido,
'
'
satis
receloso.

LA ADULAOION
Retiérc.,e que un ciudadano de.Roma enseñú á un cuervo á que
dijera: c,Ave, César,i, y que una ocasi6n que el dueño del mnndo recibía los honores del triunfo, aquel ciudadano iué á ver entrar en
Roma al César, é intencionalmente llev6 el ave negra, la t1ue, :t lo
mejor de lapora, dijo: cc¡Ave, Crsar!» Agrad6 á Augusto la ocurrencia.
y dió una cantidad de dinero por aquel animal.
Otro romano que vió lo que podía valer un cuervo que agradara
al Emperador, enseñó á otra de aquellas mismas aves que dijera:
c,Ave, César Augusto,» y cuando de nuevo entraba en Roma el Emperador, el cuervo dijo: ce Ave, César Augusto.&gt;i El Soberano pag6 mejor
J:&gt;recio por aquel cuervo que por el primero.
Un zapatero que había presenciado estos casos, se propuso hacer

~·

Ya no crnzan las nubes por el cielo
Y s6lo en el confín sobre el poniente'
Los cu~rvos entretejen muellemente
La red enmarañada de su vuP.lo.

Yírgenes, escuchad, aquel que era
Orgullo de la Patria de Beethoven,
Cantan cual cisne por la vez postrera
1n::ipirad_o, feliz, artista y joven.

Hace temblar los lánguidos pinares
Y riega entre la yerba los collares
YAN

;c¿,Y porqué ha de durar sólo una hora
La inspiraci6n que en mi CPrebro arde
l
1V,ac1'ela con los rayos de la aurora
Y muerta con los rayos de la tarde'?

MISTRAL

I

De.spierta la Natura ......

Las espigaH se inclinan fatigadas
Y rntre débiles tallos suspendiclo:a,
Cómo se mecen los calientes nidos
Donde brillan dos perlas delicadas!

un buen negocio y se dedicó Ít enseñar á otro cuervo esta salutacped
ión:
«Ave, Céf'lar Augusto lmperator et Víctor,» pero el testarudo bf . 0
no podía aprenderla, por lo que su duefió se daba {t todos los dia·
hlos y repetía: ¡Tiempo perdido!
Un día pasó Au~usto por la carn del zapatero y el currvo e.spct6 la salutaci6n dicha, y Augusto elijo: ya te 1go f'Il cam murh~
adularlores, y el cuervo repiti6: ¡Tiempo pPrdido!
El Emperador sonrió irónicamente é bizo una tercera compra,

- -- - - -- - - -Las maldiciones que arroja uno se semejan á las procesiolJS!
vuelven al sitio mismo de donde partieron.

lI uir el rostro al elaro desenoaño
O
beber veneno por licor süa ve
'
olvidar el provecho amar el daño

'

)

c!~er que un cielo en un infierno cabe,
y v1cta y alma dar por un engálio:

LA DmIA.-Sala de sesiones durante la suspensión de una de éstas. En el grabado se ven varias
mujeres, pues como se sabe, á las sesiones del Parlamento concurría el elemento femenino,
que se dedicaba á la estenografía.

ei-to es amor, quien lo probó lo sabe.
LOPE

DE VEGA.

�-414-

EL VIENTO

latidos apasionados
cual de jaurías de 1perros,
respiración de fantasmas,
broncos crujidos de huesos,
rachas que cruzan contando
cuentos de brujas y muertos;
y el oido re.oeloso
que oye tan raro concierto.
sugestionado recibe
la poesía del viento.
Tras de las. velas scwlando,
él lleva .la nave al 'puerto,
y escondido en las banderas
les 1presta su movimiento.
El riza y peina las plumas
de los pájaros del cielo,
trenza el arroyo saltante
y arruga el lago risueño.
Por las neg,ras chimeneas
sdpla la lengua de fuego
que en el hogar encendido
alza Ja leña, crujiendo.
De la selva rumorosa
estreinece todo el templo
y sa:cude las arcadas
que los árboles fingieron.

Cual los con(lo,es altivo,
cual las culebras rastrero,
más fugitivo que el rayo,
más sutil que el pensamiento,
en las fantásticas noche,,
que dan •crespón al invienll),
truena, silba, canta ó gime
por todas partes el viento.
Sublime trom,petería
que arroja acordes inrnenso.:
lleva, en andar invisil;le,
por los espacios desiertos.
Cuando las trompas df-stapa
el rudo fhuraoán soberbio
en náifagas cabalgai1tb
van quejumbrosos lament(,-;.
En el ''teclado'' flotante
de tantos sones diversos
hay cometas y darines
como relinohos de fuego,
detonaciones medrosas
de fingidos bombardeos,

Voces de cínife imita
en cada resquicio estrecho
y por cada oerradura
'
pasa furioso gimiendo.
Del órgano poderoso
· alza los cantos sobertbios
que las audaces trompeta~
lainzan rozando los techos.
El está lleno de manos
que rasgan fúnebres lienzos.
que sacuden las veleta~
en las torres de lo~ templo 3,
que el arco •le 1(•5 t'.&gt;n-ente,
derraman en pali0 inmc·11so,
y que tuercen de la tro1~1ha
el caracol giganl.l~,ro
Ya modulando plt:,\·aria ;,
ya magnífico rugiendo,
no hay poesía que ten?:t
mlás poesía que el viento.
Y como más iá mi mente
pla'Ce su blárbaro estruendo.
es saicudiendo las chispas
en ~I crestón de un incenc.lio.

-

Versos dtl ~. p. ¡4arlín, Gtneral dt la Compañía dt Jesús, falltcido tn ~o~a rtcitnte11e1t1
Si aún la sangre en ntestras venas late.
Si hay almas ele infelices que salvar,
.\1 combate miemos. al combate,
¡ .\hora á combatir, Juego á gozar!
¿ Qué importa al fin que la tormenta insana
De\'aste el suelo que nos Yió nacer,
Si la pompa que al árbol engalana,
Sabe so la segur retoñecer?
¿ Qué importa si la J.beria se estremece
Y ,se ove en Cácliz el cañón tronar,
Si al fragor del cañón el ánbol crece
Y su sombra se extiende tntelar?
¿ Qué importa si renue,,an los ti ranos

Liey,es inicuas que el rencor dictó;

Y se afila el puñal que á mis hermlanos
Sacrílego en Madrid asesinó?
La senda misma que sus pies corrieron
Nuestras huellas también sabrán correr,

REVISTA DE POLICIA
~1uestra policía ¡progresa lá. grandes pasos. Ocupa actualmente puesto de Íúniportancia entre las Corporaciones sim;!ar, s
del mundo, 1por su buena organización y
por los trabajos de verdadero b:n.érito ,que
ha venido efectuando.
Así lo reconooen nacionales y extranjeros, y solament,e falta 'á la Corporación
seleccionar en lo posible su per,sonal de
gendanmes. en el sentido de la educación
soeia,l, pues aún existen agentes de~ orden. faltos absolutamente de las noc1on,e1;
más rudimentarias de edltcación. y ~¡tte
vienen á constituir un lunar rn el gr,•rnio.
Esto, por otra parte, no será fácil en
los momentos actuales, pues no pued e
exigirse corrección absoluta. buenas ma ·
neras v conduct:1 irreprochable . á personas de" cierta clase social, &lt;1ue por circunstancias ,es¡peciales no han recibido

Y si ellos por su Dios mártires fueron
})so sabremos sus hermanos ser.

,A 1 nuevo continente vola:emos
Donde su diestra enarboló la cruz
Y á torrentes en él ·derramaremos
Del ,Evangelio la ignorada luz.
Y el trono á Je.sucristo levantado
Que. intenta allí el impío derribar,
Varáse en ,nuestJros hombros sustentado.
De polo á polo sin rival reinar.
Que .si del mundo sobre el haz, naciones
En la ignorancia sepulta&lt;lais ,hay,
Nuestra voz del erial de esas regiones
De nuevo hará brotar urn Paraguay.
Y honrar sabremos los laureles bellos
Que el paiterno heroísmb nos legó ;
Y si grandes y heroicos fueron ellos
No serán menos sus hermanos, . no

buenos ejemplos de forma social ni de
moralidad, si á esas personas ,se les remunera su trabajo, como al gendarme.
con un peso cincuenta centav JS cliario ~.
Cuando la retribución del agente de
policía 'SOO buena, ingresará:n iá. la Cor:poración ¡perisonas que reunan los riequisito~
indispensables en todos sentidos.
lúas circunstancias de-sfavoralb.le.s cjttl'
señalamos en nada afectan los buenos
servicios generales de ·la policía. Los jefes ,de ella son personas de vol,uITTtad y ap·
ti tu des.
El señor Coronel Díaz ha. d-~clicado todos sus esfuerzos, sus fawlt::i.cle s inlt•lcctuales y sus disposiciones d:: organilación
al Cuerpo de que es dig1;0 _Teft\ y lo se
cundan el señor Se,crct;uio &lt;le la 1nsp~c·
ción, ·Capitán D. Acosta y al~unc, , otros
de los empleados snperiorcs cid Departc1·
mento.
!Los señores Dí.iz y Acos.:a lnn sab1d•J
pr9seguir la labor iniciada por !-US ante-

cesores Jos señores Coronel \"ilkgas Y
D. Francisco A.hedo, r ~spectivam;~nte, J
naturalmente, la rpolicía mcior,t &lt;le dia en
día, y no está '1ejana, seguran:~ute. la época en qiue pueda servir la Corporación !1t
modelo, entre las mejor·es del extraniero.
.
Puhlic.-runos hoy tres grabados que re
presentan el acto de la revista de tos
Ouerpos de ,á pie y á caballo.
En uno de los clichés aparece el C.oronel D. Félix Díaz bajo la tienda ~e campañia que . para eJ acto de la revista. se
instafa mensualmente en la Refoflll3.
:\.icompañan al jefe de la policía. a:tgunos
ele los Comisarios y el Sr. Acosta.
el
Los otros dos grabados reproducen p
momento en que la fuerza desfila freok
á sus su¡periores.
~~~~~--, ~~~~-

Todo hombre está obligado á 8J!.Pirar '!
posesi6n de un buen nombre, co~o·unow
los más elevados prop6sitos de la vida.

Flores cobre los sombreros, hasta el pun».que se parec~n á cestas de flores, lin6n
IM)r,tado, combmado de u1,a manera graciOfia
.fjOD puntilla y entre&lt;l6s Valenciennes, tafetaDIS suaves con incrustaciones c1 jou,-, Í:lmnine1S
i cuadros apenq.s jndicados, fáciles de llevar
ett ta&lt;lo tiempo, esto es lo que caracteriza la
moda actual. Se vé el blanco, el rosa, el azul
pllido; pero sobre todo, el blanco; porque el
ad no puede ejercer su fuerza destructora sollseeste color. Las j6venes señoritas, especialmente, llevan estos ligeros tejidos como
ellas solas entienden prei-entarlos, p{1eR co-

cuand~ el a&lt;lere~ que los sostiene haya &lt;lesapa~ec1do y las piezas asrguradas caen hacia
abaJO de una manera dPplorable, siendo algunas veces más largas que las de encima.
Yo pr~feriría aún lo qne antes se llamaba
percalina, pero esta es fea y ya no viene bien.
Entre las tel~s. de \'erano, la mayor parte
se _lavan a&lt;lm1rablementc y son, por consigmente, de larga duración. No se debe vacilar, pue~, en gastar algunos centavos de más
para ohte1:er una tela de buena calidad que
se lava bien. Sobre los vestidos enteramente blancos se llrvan largos cinturones de cin-

Estos pequeños detalles completan lindamente toda toilftte.
Ya que estamos habiando de los pormenores que completan nuestros trajes, añadiremos q_ue las -mangas cortas nos obligan á gastar mas por los guantes. Es verdad que se
pueden lle:7ar guantes de hilo; pero los guantes de Suecia, de tono natural son mucho más
preferibles, más s6lidos y r~sguardan mejor
las manos y los brazos contra la polvareda.
Para el calzado blanco, el cutí es más aaradable para la estación calurosa v más fftcil
de limpiarse que la piel. Los botines y zapatos de cutí se enjabonan
como ropa b 1a n ca
mientras que el cabriti~
llo se arruga y se encoge después de un lavado.
Se nos puede hacer
j u s tas reconvenciones
de ocuparnos siempre de
las j6venes sei1oritas y
de la~ j6venes seiioras v
de descuidará las 8eñÓras quienes ya no son
jóvenes y á las que son
ya enteramente viejas.
:,.(e puPde cont .:lstar que
las últimas aperas salen
de casa y que las otras
se visten como las jó,·enes, porque nadie con...:·,
fiesa que envejece. Sin
,. ~~11r:1, embargo, a u n q u e las
¿l." ;l!~ i a ,~ ·,·i:
modas sean las mismas,
para todas existen pequeilas diferencias poco pronunciadas t~caná los
te á la forma
colores. Así es que la
toca de clin ó de paja
suave, aunque de forma
juvenil, sienta admirablemente también á las
señoras formales, quienes no desean tener una
docena de sombreros
para. cada estación. De
paja p a r d a adornada
con tul "Ilusión &gt;&gt; ó con
un ramillete de' fa 1s O
ébano ó de alelíes así
corno de paja azul neg_ra, guarnecida con glicmas, la to c a , ligeramente levantada á la derecha en forma de birrete, constituye un sombrero elegante y práctico para llevarse todos
Oipa de cort'.&gt; talle para jovencitas de 12-14 añoa.-V~stido para niñas de 8-10 años.-Capa de% de largo, para niñas
los días. Para traje elede 3-4 años.-Vestido con redondo cuello guarnición, para niñas ae 4-6 años
gante aconsejaría yo á
.
las se~oras, quienes ya
!fe8I&gt;onden, en efecto, sólo á la frescura de la ta de fondo blanco, crema, azulado ó rosa á son de Cierta edad, que escoJan como sombreJuventud.
grandes flores estampadas. Delante, la cinta ro una forma-capelina de paja de arroz 6 de
~ señoras realzan los vestidos blancos está fruncida-sobre una úorta ballena y for- paja de Italia, negra, blanca ó de color, adorpo~ ?Ddos de color y con cintas de corres- ma en el dorso un gran nudo ó un repollo nada con tul en lo alto y con un hermoso
d~entes tonos. Recomendamos á nueEtras apretado, del cual parten dos largas caídas. grupo de plumas de avestruz negras y blanPrectables lectoras que no empleen sino seda Estos cinturones convienen tanto á las seilo- cas. La paja de Italia, con ~lumas negras y
~ rtos fondos de falda, destinados á ves- ras, como á las señoritas.
blancas, ofrece la gran ventaJa de venir bien
08 igeros. Esto ya no es un gasto ahora
Mencionamos aquí, también, la bonita con todos los trajes.
se compra tafetán ya á 75 centavo~ moda que manda á las señoras y señoritas el
~ara v~stidos de yerano recomendamos las
un 1 . por menos. Esto ha &lt;"esado de ser colocar sobre el talle un· bonito ramillete de batistas listadas, adornadas con vistoso en~ o Yesos de bajos de seda son ahora una flores naturales, en reemplazo del ramillete caje de hi lo, l?s fulares á _florecitas y sobre
llegan~' pues los tejidos llamados simili de rosas artificiales, del cual se ha abusado todo, las etamine1S. En vestidos muy elegantes
tener un aspecto poco favorable, tanto en el pasado invierno sobre la peletería. predomina el tafetán de tonos obscuros, ani1

y

6

r

r~

1

�-416-

Blusa con:manga moderna.

Blusa-camisa con canesú.

Blusa con dobl •dillos.

mado por incrustaciones bordadas sobre b 1tista cruda. Otra bonita guarnición se c-ompone de estrechas puntillas Valenl'i&lt;11111e,\ lk
un centímetro de ancho, adaptadas, fruncidas ó aplegadilladas al borde de ,·ol:rntitos
que adornan 1a falda. Esto es muy lindo sobre
negro: azul-marino y sobre color de tabaco
claro. Para las señoras algo gruesas, aconsejamos la falda llana por delante y sobre las
caderas, pero formando un pliegue por detrás y el cuerpo con cortns aldetas de faldón
ó entrando en la falda, abriéndose en el alto
sobre un plastrón, en. armonía con 1a guarnición.
Y.R.

Al "Palais Longcha.mp"

}Jan llamado poderosamente la atención
de las &lt;lamas elegantes de la capital. lus úl timos lwrmosos modelos de sombreros que
se exhiben en los aparadores del important&lt;·
estnbleci miento "A u Palais Longchamp,"
ubieado en la segunda de Plateros número 10.
Con justicia se ha producido este movimiento tl1{ entusiasmo femenino, pues realmente son notab1es por sn confección de exqui:::ito gusto los sombreros del aristocrático
almacén.
Hay una yariedad de f1rmas y todas ellas
safofacen las prescripciones dr la nloda y
contcntnn al más exigente y refinado gusto.
r~to no es una noverlad , porque siempre
lm ofrecido á su clientela el "Palais Longchnuip'' lo mejor en S';l clas~, en este ~mport;111tt• ramo del comercio) as1 como siempre
ha 11 ~ido preferidos de las &lt;lamas elegantes
los :1 rtículu::- de alta eonfe1·ción de ese al
lllfit"(ll.

J,;o vacilamos en recomendar á 11\ll'Stnu,
estinwbl , ¡; lectoras los rnmbreros del ''l'~la is Longd1amp,' · como unos de los que ~1as
demanda han tenido en la actual estac1on ,
pues de ellos hemos oído· hacer elogios~ dnmas de reconocido buen gusto y aun exigentes muchas de ellas) en asuntos de este género.

Explicación de los grabados
Blusa con manga moderna. -El lindo modelo de tafetán á listas blancas y negras va
enriquecido con tafet:ín y soutachc, ambos
de color verde y con botoncitos de oro. Antes de cortar se pespuntea la ropa) &lt;)esrle el
borde longitudinal, á cada lado) en estrechísimos y aproximados dobla1lillos, en 9 c. de
ancho; á éstos siguen cuatro dobladillos, q
c. anchos, pespunteados en 7 c. de ancho.
Un grupo de dobladillos, en 4~ c. de ancho,
se halla en el medio del dorso; se bordea este último) á lo largo de la costura de hombro, con pestalia, y se le pespuntea sobre el
delantero. Re cubre el fondo de lino para el
canesú, desde el borde exterior, con rop:1 en
21 c. de ancho, orilla. de pt,staña verde. Por
encima pasa un sesgo igu,d de ropa con p,·staña y la tercera pieza estú formada de tafetán verde con pestaña de ropa. .Ju 11ta&lt;lo

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el canesú al cuerpo) se prende el borde longitudinal de la derecha eu una tira asesgada
de ropa, 2 c. ancha, embastando la ropa ,
así prepamda, sobre el cuerpo del forro, ,, ntcs acnbado con la abrochaclura :-interior. Al
borde izquierdo se agrega una tira &lt;le clchaju, J c. a11C:ha, por e11cimndc Jacm1,heabro·
chan los bordes de una manera invii;iblc.
Tres lazos, G c. grandes, de una tira asesgada, 4: c. ancha, sostenida por diminutas
hebillas, marcan el cierre del canesú. Para
la manga, se cubre, primero, la manga de

Blusa con c;nesú de sesgos.

fu rro con el puño de tafetán Yerde, 6. c. alto,
guarnecido con soutache. Re eorta una lu·n·
didurn en el medio de la pieza de nrriba,
pespunteando el borde anterior lisu de L,
hendidura, con pestalia Yerde. sobre el iz.
quierdo. Pe1:Ctaña orilla también los IH1rdes
inferiores arqueados, ¡,espnnteados sobre la
Jlicza-puño y sostenidos por medio &lt;le oorchetes de f-:Outache, 4 c. largos, que pasan
por encima de botones. El enello recto se
eompone, abajo, en mitad, de tafetán rnJe
con soutache y arriba de do:; ¡.csgos ele roiy sontache. Cierre en el medio posterior.
Blusa-camisa con canesú.-En el modelo de
lino, color crudo, están dispuestas las pinJS
de blusa, á intei-valos de 6 c., en plicgUf.&amp;
planos, 2 c. anchos, entre los cualt'S se ha·
llan cosidos cada vez seis estrechísimos doblad illos que se abren á la altura de pecho.
J~n el pliegue de cierre, cortado juntamente
(t la derecha) están festoneados los o~le,¡
pasa por encima de los bordes antertnre,
longitudinales del canesú, adorna.do con un
estrecho calado, á 1 c. desde su borde. ])o;
pliegues planos abiertos á altura de codo,
entre los cuales se encuentra un grupo de
dobladillo::; cosidos, re&lt;l ucen en el bajo la
am µlitud del abofellado de mang., que M·
mina co11 una vuelta reforzada, 8 c. nlta,
adornada con @alado. Bordado "Modera''
adorna el cuello recto, vuelto, abotonodoá
la tirilla de la blusa en el escote. Nudo de
corbata ele seda á muestras. .
Blusa con dobladillos.-1\loaré de color tornasolado, gris, azulado y verde, galón d¡.tono adecuado, f&gt; c. y 8 c. ancho, y muse 1111
de serla. blanca y de color crema se bailan
reunidos en el elegante modelo. La ro~
apoyada por un cuerpo de forro. cerra
:-ttrás, está pespunteada, delante en forma:
canesú, en 22 c. á 27 c. de largo, Y
trás hasta 12 c. desde la cintura. en cst
simos dobladillos. Estrecho galón gu~
la ropa en forma de canesú y de chaquche
ta como se vé en los graba&lt;lo:o-, Y110 .
'
galón
forma el motivo en el rnel1·10 an,tenor
doy adorna el cuello recto, hecho &lt;l? ropll eslJ
bladillos. La manga-maza medio-largaen el
estrechamente fruncida por dent,o Yti! c.
alto y termina con un puño _refor1.11.do _.
(t 8 c. alto, de ropa. á dobladillos co~
cho galón y con dos volantes de ~ oride seda aplegadillada) 110 c. amplios, cllt
llados de ruchecita, sobrepuestos, de los

PoJ
ª

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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.

1

A~o YT.

MÉXICO, DOMINGO

5

DE AGOSTO DE

,

1906.

,
-~

,.

--

E L"-AEANDERA:00

NuM. 32.

�- 4r9 MANIFESTACION EN HONOR

Tema de crónica viejo y cursi.

y ésta se le escapa, como una maripo-

Quéjanse cons~antemente los croni:::tas, gente que vive de contar ;1 los .len ús lo que no les importa un b1'edo. ó
lo que han Yisto por sus pro,pics ojos
antes de q,•e e'. c,or.ista se toll'c el trabajo de narrársel0 en letr.:s de molde.
quéjanse, digo, dt t,lta de acontecimientos digno-; de efímera remembranza en
las deleznables 1 ojas de los periódicos.
nlnchas veces he ;e:&lt;lo dete11io'.l111e:1tc
mis escritos, los releo, vuelvo á leerlos
y. . . francamente, no me gustan. Entonces rn¡e pregu¡1to la razón de este disgusto y en seguida se me ocurre este pensamiento: Esto que leo es cosa vieja.
¿ Sabéis rn:il c.s el m:ivil que hz,:r qt:c
los desocupados bus1t.1en con a l'Íllc.t á
determi nadas horas del día el pe, :ódicn? 1\;-es este : bnscar J.::1s últimas notici~~cs decir. la novedad.
¿ Por qué las señoritas cuando van de
paseo, vuelven 111 uchas veces la vista
atrás, cuando acaba de pasar alguna de
sus compañeras? Pues para fi jarse en
los menores detalles del vestido de su
contri ncante en lujo. Pa:ra ver la última novedad.
¡ Oh, la novedad, la noveda•d !
P,ero s ucede qtN! tl. cronista no la encuentra y por eso las más de las veces
se ve en gran compro¡:niso al tener que
llenar tres ó cuatro columnas de charla
insub:.ta1:,:ial •( 1·e entretengan al lect'1r
sin que arroje. lejos de sí el periódico,
ó lo lean con acompañamñento de cabezadas, como oven los chicos de la escuela el sermón ·ele las tres horas.
¡ Cu-ínto os cEría, apreóatks lectores.
si tuviera comú otros esa asombrosa inventiva, esa fecu ndidad ele imaginación
que concede desarrollar "naderías'' en
lar:pas ·¡,jginas. sin fondo. ~·~ro ele bri::ar.te forma !
Veces hay en que el cronista se sienta con gusto á la mesa : parécele ver en
ella sinnúmero ele platos sabrosos que
ofrecer á su lector y no tiene más que
extender la mano. tomar de aquí y de
allá y presentar s,in temor su hebdomadario; pero ocasiones llegan tamibién en
que halla la mesa vacía, se siente con la
imaginación cansada y pensando con
tris: ~za en s11 e:,:asn cand,•1 quéd1se ,,,._
go rato con la mirada perdida, recorriendo con los ojos los adornos del papel
tapiz y esperando encontrar en ellos lo
que en vano busca en su recuerdo.
Y esa pared permanece muela ante la
ardiente súplica del acongojado cronista que hubiera querido algo nuevo, salirse de la rütina, en una ,palabra, hacerse digno de distraer por un momento la atención del público.
Unas "cuartillas" en blanco y una pluma. enmohecida la punta, abandonados,
wbre una mesa desordenada, llena de un
.ejército de diarios y revistas, y sentado cabe á ella, un homibre que se desespera, que busca la nota para sus notas,

tu cronista.

~a . .. . He aquí, lector, la situación de
Luego: el formador, en mangas de
camisa, con el lápiz en la oreja y las
pinzas en la mano, que reclama material.
¡ Oh Dios! ¡ Qué hacer !
¡ La somana pasó y nada de m··::rn
deja!
Paisó ante ¡ní como pasa
Un silfo, u.n hada, algo leve .. ..
Que dijo el poeta. Aisí. Pero la aburrida semana ,que ,ha termincl!do hoy. no
fué ni hada, ni silfo, 111i "algo leve;" fueron siete días aburridos, horribles, de
sol, de niebla, de hastío; siete días en
que nada de novedad ocurrió. nada digno ele ser escrito y publicado.
¡ Oh Dios ! ¡ Qué hacer! . . .

Criminales precoces.
H e acudido á r.n café. Fumo un cigarrillo, senta:do junto á la mesilla de m.ármol v observo, á través del humo, á los
parrÓquianos. Sigu,e preocupándome la
falta de asunto .para la crónica. _ .
AfortunadaJ111ente ha llegado un golfo
v me lo da al ofrecerme "El Mundo;''
su primera página ostenta un cliché .
que representa. una tragedia popular.
Dos muohachos de diez años riñen á
navajazos por t11Ja ella.
Y rienso. Esl1)S oriminales precoces
que hoy están 'Yª encerrados en la cárcel saldrán pronto, y sal&lt;lrán con miejores v más numerosas armas !. }ara proseguir el mal, pues con el vacío que se
observa en nuestras prácticas sobre la
cr imnafühd. ese ma1l, no pocas vece$
reip,etido. se a.grava en proporciones inoalculables.
,Ciertamente; hoy esos niños culpables
son encerr.ad0s en las cár.ce,:,es. en perniciosa promiscui&lt;h:'l rt.n crimin:des a,·ezaclos en la cairren. y allí acaban &lt;le corromperse y Lle r:::1·nc,rar:'e.
Si por medio de l;.u p:·áctica-, qu&lt;' tan
buenos resultados dan en otras parte.~.
se habría podido esperar algun;i, e11rniencla ó reforma, entre nosotros se aipaga
to,do resto ele germen benéfico con la
mezcla absurda que se hace en las cárceles ele' los reoc; de todas las edades .Y
con cliciones.
Por eso se el ice /1 11 enuclo qne las cárceles son escuelas de criminales, sosten,idas por el Estado.
M. :\lbanel, iuez de instrucción en
París. en una "~ f emoria sobre las causas de la criminalidad de la infancia,"
presentada hace algún tiempo, dice:
"Durante los diez ó doce años. que yo
me he ocupado ele niños delincuentes.
han .oasado por mi ga:binete más de tres
mil ele éstos.. . . . La mitad eran degeneirados y algunos mostraban ·señales
de hallarse bajo el influjo de una mala
h erencia inelu&lt;lihle.''

en

M. Leroy, en su libro "La Proteooión
de la infancia en Bélgica," asegura que
casi todos los jóvenes delincuentes tQI
deg.enenados, víctimas de los vicioJ J
males de sus padres, y otros ele 'ellos 'son
anormales que es preciso tratar de un
:nodo especial.''
Obro profesor distinguido afü,ma que
todos estos asertos son sin duda graYCS, ··pero que están basados en la experiencia y no los desmentirá ningún
hombre práictico en estos estudios."
Eln los Estados U nidos se han creado
tribunales especiales para los nfüos·; 'Y
de ahí ha, partiido la iniciativa para má6
de cien país.es. A los jóvenes se les recluY'e, no para hacerlos sufri r y causarles daños, sino como requisito externo
indispensable para procurar su transformació n interna. Los establecimientos dedicados á este fin, han · perdido
tocio el aspecto exterior de lugares ,k
pena, ,revistiendo el de sitios alegres y
agiraclahles ele co,nstmcción hi~iéntea.
Con el aspecto exterior han ido c1u11biando de nombre: empezaron · por llamarise ,refor m~torios ó casas de corree,
ción; mas, pareciendo que estas designaciones e1wolvían aún un cierto sabor
carcelanio, se les suhstituy,e ahora -por
el de "escttelas,'' Oll'a de preservación,
ora de benefircencia, or,a industrialas,
cte.
Los datos a.puntados clan ligera pero
exada idea de las nuevas concepcwnes
pcmiles en lo que res.pecta á la niñez
y aplicadas con fruto en otros pa'Íies.
Tentar algo parecido enitre noso~ros.
sería una obra de ju1Sticia, á la vez que
de salvación social.

--

EN EL CAM PO
(A Jesús Gallo.)
Se aspiira un suave aroma. de 1~ tierra
recién imojada por la alegre lluvia; ,
en el orto sus grises pabellones
·
fija con da.vos Je oro la penumbra
y las postrera,s luces del c repúsculo
en el Ocaso lentamente esfuma,
mientras la brisa susurrante ensaya
entre las frondas su canoión nocturna.

1

la ga.rrocha al
(hombro,
y conduciendo la cansada y,imta,
al hllimiLde bohío, donde espera
hallar con su familia la ventura,
á la choza que alegran los chicuelos
y las ,pa'fleras aives .con su música,
que la deshecha tempestad azota
p que las auras del Abril arrullan.
Vuelve

el laibriego,

Del campanario azul de la caipilla
se escapa la plegaria taciturna
del Angelus sonoro; se difunde

DE

H IDALGo,

·

EL DTA DEL ANIVERSARIO DE SU MUERTE.

Desfile de los alumnes de las escuelas oficiales

por la campiña y la montaña .mudas·
el céfiro ,repítela en las frondas,
'

Desfile de los miembros de las diferentes comisiones.

.,,'!

el anciano de frente luminosa,
I•_1Ja en el bu.sto Ja mirada ansiosa;
\ e aquella frente limpia, sin el rastl':.&gt;
De .1 11anch~ m~s leve, y lentamente
Se mchna y Junta ,la nevada frent-e
Con la frente gloriosa de alabastro

donde sus quejas de pasión modula
y deja en el espírJtu que sueña
'
no sé ,qué melancólica tristura ....

ª~

El ganado retorna á los corrales
por una raim¡pa de la S!.mda abrupta,

H[ERAGLIO ORTIZ SAENZ.

los tomos se despiden de la tarde ·

con su &lt;:fiarla alegranldo la espesura,
'! deshdjando va la noche regia,

JObre el moaré de la extensión cerúlea

mpuñaklo de

estrellas sin fulgores

~ pétalos de anémonas difuntas'.

'

DE MI KODAK

l.&amp; sombra i,rnJpera;

,el viento de la
.
(noahe
las hojas lacias de la milpa estruja
~ el saigrario agreste de la selv;
a Dios .eleva unn. oración augiu,sta,
que repiten, el rio que á lo lejos
su sonata monótona murmura
los astros que _abren sus pistil~s de oro,
la flor que melca su fragante urna . ..

Ent_ré en aquel gabinete de un fotógrafo. an:1 1~?, ,no me. recuerdo c?n _qué ob_ieto,
prmcnp1~ a admirar los pa1saJes vivos v
los honz~1!tes enfermos que copiara e~
horas ~e mspiración el renombrado a:rtis·
ta. MuJ·e,res llenas de grada y sal coloc'•·
das en _posición fa ~ora ble; grupos' d.e cal;_
veras Jugando naipes, seis ó siete beldades en una góndola, opriimiendo, unas la
f.,11a.rganta y los flancos de b sonora o-uiEl campo duerme ya; de tiempo en tar:a, y otras con un .ademán épicoe, en
•
(tiempo actitud de entonar 1un himno; en un r~codo del gabinete, un joven poeta macilos perros lackan y, el ,coyote aúlla,
1Jent?, vestido de negro, sujetand_o con
Yson esos los úuicos ruidos
la diestra la ~olaipa de _su levita du~lista y
CJUC el gran silencio de la noche turban ·
semiran á lo lejos las fogatas
' el ala del cubilete, mechtaba hundiendo su
que encienden los pastores, y en la altura ,pensamiento como sobre un dolor· acá
una chiquiLla !hacia mil pedazos un ~,;pc3ll&lt;lna erwuelto, entre 1igeras nubes,
jo;
y más allá un matrimonio de casi un
su rostro de clorótica la luna.
siglo de edad, rodeado de hijos y nietos
T¡(»i plácida e~istencia la del campo! los cuales hacían un total de aniás d~
cuarenta vivientes.
u faz excelsa m1s ensueños buscan
De súbito me quedé camo suspenso.
te a:mp que con gusto fuer¡
,\prisionacla
en wn óvalo regularmente
átomo del sol que te fecunda
,

r

!n~

:a

asu:o de la 11oche que te e~vudve,

ó el h~J~ &lt;le la flor qne te perfuma.
y

el vte,o _tro~1co que el Abril reviste
cruel 111v1erno con rigor desnuda.
E duardo

--- --

J.

Correa.

ANTE UNA ESTATUA
De ·

.

Por epie, .~on la n11racla hurneelecicla
mocion inevitable ). ~anta
Descubr
~1
b
'
Con 1 ~
ca eza guarnecida
a nieve del tiempo.
•
Un
Se levanta ,
·
monumen t o a, 1a gran&lt;leza ida : •
Surge
y el Yerso
en su honor la frase que agi'= nta
qu , ¡
e,-·
Canta la
~
a vez solbza y canta.
gloria Y llora la partida. .

ª

ª

. prol~ngado apareció á mis ojos "ella:."
surgia de:! fondo que protegíia el conjunt~ como un. lirio -recto, blanco, que todavia no hub1era publicado la bondad de
s~ perftlllTie; 1levaba saya negra, y el princ1p10 del seno venusino como la longitud
de aqueLlos lbrazos domadores, estaban
amparados ipor ea pudor &lt;le un velo; por
entre . C! colado de este velo importuno
se ad1vmaha su carne misericordiosa conno 1u111 cirio votiv?. ~que! cue,rpecito doloro~o y fino, opn11111do por la fuerza del
&lt;:orse moderno, aparecí.a admiirable en
la gravedad de la dínea, y el talle deve menudo, arqueado y como una plum~ lo
abrnza,ba un trozo de gró, á ,cuyo e¡tre~no ':'eta un broche lujoso y un poco á la
1zqmerda ~se saluclab.:1.11 Jos sarta.les efe!
po_rlla-reloJ, orlado á trechos por globos
bnl_lantes que daJban ai &lt;;ontraste un.a tonalidad alegiremente recabada. Ceñía la
garganta '.'1n. collar con una cruz que eswnd~a. relhg1osame?te el encaje del 'Velo;
debaJo de fa -colm~sura de los 11,abios, el
hoy1uelo ~e Jia. ~arba conta~a el prorl:gio
de J~s v.emte anos, y sus OJOS vibradores
de gitana rompían la samlbra de la copia
como, dos rayos surgentes. Yo lo he visto mas de una vez. En veoes su rostro
ll_ev.a un~ expresión ~e indifer,encia ajpac1ble y smce:r1a, como si ;ocalbaira de oí.r una
frase cansada por lo l'lepetiida; ,en otras
es ail,egre sin ?on11eírise; ailguna ivez· aquel!~ lineas copian el iasottnbro del 111iño trav17so que r a1111pe un lrnueblie útil;- y las
n_11as veces e~ su r?stro, una gracia pensativa y sus OJOS miran .como heohos pasados,. desengaños recientes ó días trans:
cumdos ya y que sólo dejaron iJa estela
de un recuerdo, persistente tal vez en su
memoria; pero allí, en aJquel óvafo estrecho
Y ahumado, aillí, aparecía como ~s como
110. puede dejar de ser; aparecía' como
q~1en_se expone y no se da .cuenta de que
nul OJOS la contemplan ó como si ,el ''trist ra.s'' del aparato fotográfico ,la hubiera
copiado medio segundo antes de sorprenderla en una posidón hierática; aJ.1~ ya no
era ],a que decía una fu-a.se infame como
u~a caricia mala; a,llí ya no era' la dommadona de un balcón, ni la despreciativa de un •rato de la tarde, ni la desdeñosa persistente de las noclies 'de invierno; allí, ,su rosfu'o adquiría IU111a gravedad
per.fecta, una serenidad natural; ~lli, tal
ve_z, en aquel cuadro, sin sobresaltos có~cos, ni posiciones estudiadas, es · d"lndi'
11111s_ ojos ih:n ap:rieciado '1o que He~ P.sa
mu1er en s1, y lo que vale su gracia .. . ..
1

LA MANIFESTAOION EN HONOR DE HIDALGO,- Un

detalle del desfile.

GA•B RIIEiL iD'QIN!AILE.

�-420-

Recuerdos de un Misionero
Una mañana fuí llamado á casa de un enfermo, en un rico barrio de la ciudad de ..... .
Todo en aquella casa era elegancia, lujo y
opulencia. Estab?, el enfermo sentado en un
sill6n: rodeábanle varios amigos. Era un
hombre de alta estatura, de facciones nobles,
pero descarnado, y sus prematuras canas revelaban que había tenido hartos desengaño&amp;.
Le saludé y me tendi6 la mano, diciéndome: «Sea usted bienvenido, señor.&gt;,
Para dar principio á la conversaci6n, le dije: «Se diría, señor, que usted ha tenido mucho qué sufrir.&gt;) «Sí, contestó, y lo peor es que
yo tengo la culpa.i,
Y me cont6 su historia.

zó por eocavar el antemural, es decir, su fe y
su piedad.
Se reía de sus prácticas piadosas, hacía
chacota de sus confesiones mensuales v de
su devoci6n á la Yirgen Santísima, del· rezo
del Rosario ...... Diciendo que todo ello Eabía
á superstici6n. Yo lo ayudaba en esu. guerra
que hncía á la piednd de mi mujer. ¡Necio
de mí!, no sospechaba la desgracia que se me
venía encima. Ella, poco á poco, abandon6
sus prácticas religiosas; dej6 de rezar y confesarse y se entregó al lujo y á todos los devaneos.
Mi amigo le prestaba libros perniciosos, y,
sin saberlo yo, le hacía la corte ..... .
Tuve que emprender un largo viaje, para
recoger la herencia de uno de mis tíos. «No
te detengas, me dijo mi amigo; cuidaré de

pensaba en vengarme de mi infame am'
matándole. Fuí en busca de él en todas igo,
tes. Gasté sumas enormes en los princi
hoteles de Londres, de París de Berlín~
Italia. Mandé un criado ha:ta Amérka A1
cabo de tres años de inútiles Jlesqui~ ·d
esperé hallarlos. Mi felicidad estaba paessiempre jamás perdida.
ra
Circo años después, pasando una noche
por un~ de los arrabalf:s de Londri&gt;.s_di.famino á m1 casa, se me acerca una pohré mnjer
y tendiéndome ~u mano descarnada, n1e 1¡¡'.
de con voz lastimera una limosna. Me estremecí: creí reconocerá Emilia. Era i;u voz, su
andar, su rostro, aunque desfigurado. Todo
me decía que era mi mujer. Le dí una rica lj.
mosna, y la seguí de lejos, á una &lt;lesmanw}Hda
choza donde entró. Llamé: la puerta seabre,

-

421 -

i¡·

d

\

Atacando á la presa.

¡Ah, padre mío, yo no podía vengarme de
ella..E.l asesino de mi mujer, de su alma, de
la fehOldad de e1la y de la mía, era yo! ¡Oh!
¡qué de veces he maldecido mi locura mi
impiedad y las artimafi.as de que me valí para hacerla dejar las tan consoladoras y confortan.tes prácticas de la religión católica! Su
dev0016n de buena hy la hacía buena hu~de, jovial, valiente y nada gast;dora.
¡Mientras era piadosa, me quería tanto! y yo
be envenr.nado ·su existencia...... Admití ú
mi~ á un J ~das; le tenía abierta de par en
par m1 casa, 1:m bolsa y mi corazón: ¡y él, el
mcrédulo, el unpío, me ha traicionado!
Co!oqu(, á Emilia en casa de unas santas
v,ligiosas, donde hace penitencia y salvará
so alma. Es un lenitivo para mis amargu-

Un león viejo de caza.

Como el sol entre las nubes
Que ilumina las alturas. '

A las flores el rocío
Las refresca y engalana:
El llanto del corazón
Limpia y enriquece el alma.

Son tus ojos como conchas,
Que guardan muy ricas perlas:
No las vendas,. ni regales,
Que valen la vida eterna.

Las aguas, que por los ojos
Del puente corren, son turbias:
Las que de los tuyos brotan
Esas sí son aguas puras. '

En el seno de la nube
El fúlgido rayo brilla:
Como á través de tu llanto
La lumbre de tus pupilas.

i Cóm0 brillaban las perlas
De tu collar en el baile!
Y ¡cómo lloraban tristes
Tus ojos, al acostarte!

¿Recuerdas cuando, postrada
Rega~te la humilde tierra
'
Con lágrimas? Pues allí
Brotaron las viole.tas.

De la flor sale el perfume
Del manantial frp,scas aguas'
Dulces notas de la lira,
'
Pero de los ojos lágrimas.

1'88.»

- - - -- CANTARES DE LAGRIMAS
A los corazones que sufren.

. Hácia el mar corren los ríos
Y en él encuentran reposo. '
¿En dónde hallarán consuelo
Las lágrimas de mis ojos?
Cual la benéfica lluvia
Hace germinar las plantas
Cuando llora el corazón '
¡C6mo se hermosea el alma!
Llora, si quieres tener
Gozo en tus amargas penas:
Que de las nubes el llanto
Alegría es de la tierra.
Hiena acechando á un asno.- Becerro atado para atraer las fieras. -Un rinoceronte.-Leopardo en un abrevadero.- Una familia de leones.Una m~nada de zebras.-Mr. Schillings.

-Soy de una de las principales familias tus intereses y de tu mujer.,, Partí, y al cabo
de ...... hice mis estudios en la lJniversidad de un mes estaba de vuelta. Al acercarme :i
de Oxford. No tenía ni fe ni ley; era libre- mi casa, la YÍ cerrada, corridas las persianas
pensador y librevividor. Me entregué á todos y atrancadas las puertas .. .... Llamé, volví á
los vicios; caí por mis excesos gravemente llamar. Al fin, Jnana, mi vieja ama de llaenfermo, pero, merced á mi robusta consti- ves, me abrió la puerta. Grité: Emilia, ¿dóntución, no sucumbí. No tardé en reponerme, de está Emilia? ¡Ah, señor, contestó ella lloy para no recaer en mis vicios, me casé con rando, Emilia no está ya aquí!- Dime, ¿se
una joven cumplida. Se llamaba Emilia; era muri6?
Sentía escalofríos, y tomándola. del brazo,
rica, bella y bien educada, católica y piadosa: un ángel, en una palabra. Con ella en- la dije: ccJuana, ¿qué se ha hecho mi mujer?,,
traron en mi casa la paz, el orden, la econo- «Señor, se ha ido con el amigo de usted, hace
siete dfas. ,,
mía y la felicidad. La idolatraba.
Dí un rugido, caí en el suelo como herido
Varios amigos comíaná menudo conmigo;
uno de ellos, aquel que precisamente quería del rayo. Perdí la cabeza y mi delirio duró
más miró á mi mujer con ojos de apasiona- unos seis meses. Los cuidados de un célebre
do, no pudiendo derrocar su virtud, empe- doctor me devolvieron, al fin, la salud. Sólo

y

y veo tendido en un miserable lecho á un indi·
viduo de duras y repugnantesfaccione.s. Tenia
cara de borracho. Emilia le daba bizcochos
mojados en vino. El miserable hizo, al verme, un esfuerzo para levantarse, y Vlego se
cayó en el lecho, ·a.iuerto.
Gritf entonces: «Emilia, Emilia, soy En·
rique ...... &gt;,
La pobrecita se desmayó.
Corrí por un médico y la mandé llevará
un hotel.
Me cóntó á su vez lo que le había sucedido,
Quint:e días después de su huída con ese
infame, éste la dej6 abandonada, sola en
Dou vres. Avergonzada, desesperada, ~~ 1111
atrevió á volver á mi casa, ni á su familia, Y
se lanzó á la vida airada.

¡Qué triste es la vida!
¡Qué amarga la muerte!
~~cor&lt;lando el se{)ulcro, no tengo
~ 1 un momento alegre.
Después de la lluvia luce
Con más brillo el firm~mento.
L1orn: que, llorando, queda
E1corazón como el cielo.
Aquellas preciosas perlas,
Q~e adornaron tus mejillas,
. ..ReMas que los astros brillantes
splandecerán un día.
En noche serena
~s astros ¡qué hermosos!
Eero, son más hermosas las lágrimas
n tus negros ojos.
¡Oh, qué bellos son los ojos

Cuando el llanto los anubla! '

"Cnos centavos dí á un pobre
, Para aliviar su miseria·
Mas, él me besó la m¡no,
Que adorn6 con ricas perlas.

¿q_uién ~ndul,zará mis penas?
¿Qmén enJugara mi llanto?
La Virgen de los Dolores
Y Cristo Crucificado.

No vayas, nifia, á bañarte
A las agua~ del arroyo:
Lávate con esas lágrimas
Que vierten tus bellos oj~s.

México, Julio de 1906.
JosE UGARRIZA, Pbro.

Veo tus ojos, -azules
Como el cielo,-conturbados:
Xo llames al oculista,
Que eso se cura con llanto

FALIDA

Es el lloro al corazón
Lo que la lluvia es al cielo.
¿,Llueve? El cielo sonríe.
¿Lloras? Se alegra tu ~echo.

La encuentro por las calles muchas veces
siempre igual, con igual melancolía
'
'
muy pálida, con esas palideces
r~ue revelan del alma la agonía.

Si lloramos al nacer,
Sin gustar los desengaños,
¿C6mo no hemos de llorar
Despu~s de habP-rlos gustado?

No calla su tristeza, nunca vela
con fingida sonrisa lo que siente·
. el dolor en sus ojos se revela '
el él.olor es el sello él.e su frente.

Cuando ha cesado la lluvia,
Se oye en la selva un concierto:
Como en el fondo del alma
Al llanto sigue el consuelo.

Camina poco:á poco; su infinita
trist~za deja un intangible rastro;
erguida y muda, en su dolor, imita
una estatua vi viente de alabastro.

Así como hácia la playa
Las ondas se precipitan
Buscando paz, de mi pecho
Sube el llanto á mis pupilas.
Después de un fuerte aguacero
Luce el iris de la alianza:
Cuando el llanto es abundante,
Brilla en los ojos el alma.
Si quieres saber, estudia:
Si quieres perderte, roba;
Y si quieres ser feliz
En este destierro, llora.

•

La estatua que, en el mundo delos muertos
velando ante una losa funeraria
'
con loa pálidos labios entreabie;tos
murmura levemente una plegaria.
Así· es como la encuentro muchas veces
y así vive en mi vaga fantasía:
'
muy pálida, con esas palideces
que descubren del alma la agonía.
CRESCENCIO GALVAN y GONZALEZ.

�-~-

-422-

sionaron grandes trabajos al explorador Jfl}
siendo ya grandes cuando las capturl) es
mostraban ariscas y rechazaban todo am:. 86
~~,siendo ne?esario forzarlas á comer, sit!::
cion que duro algunas semanas. Termina.ro
las cigüe~a~ por alimentarse volunt.ariamen:
y por recibir con gusto las caricias de su do.
mador. Se encuentran hoy con el rin~ron
te antes citado, en el jardín zoológico ~
Berlín, y muestran gran regocijo cuando )a8
visita el explorador.
El Sr. Schillings. puede mo~trarse orgullo. so de haberse granJeado el cariño de algo~
de los animales :iue iba á cazar, y decimos
r&lt;algunos, » porque, como veremos deapu&amp;,
en alguna ocasi6n le fué provechoso el tener
1111 buen fusil)' certera puntería.
Pero, repetimos, no guiaba al expli&gt;rador
el deseo de matar por matar, y si alguna vez
experiment6 gran alegría con la captura de
un ejemplar curioso, esta alegría desbordaba
cuando conseguía fotografiarlo.
¡U'otografiar fieras! Tal era en r&lt;·alida&lt;l el
sueño del Sr. Schillings y el objeto princii-1
que motivó la expedición tenwrarin que llevó á cabo hace nueve aiios. Era más bien
un sueii.o de sabio y artista, que un provecto
cinegético.
·
Sería curioso, en efecto, conocer las costum breR, las actitudes, los gestos originales
de las fieras en la selva virgen, sin trabas ni
artificios. Cosa imposible hasta hoy. con las
fieras de menageti.e y de jardines zool6gicoe,
por las condic)iones de embrutecimiento y
apatía en que se encuentran.
Las dificultades de empresa eran grandes:
la fiera, durante el día, permanece en su CU·
bil, siendo en la noche cuando efectúa BUB
com!rías. Durante la noche, pues, serla necesario proceder, haciéndose indispensableel
uso de luz de magnesio y el conocimiento
preciso de las guaridas y senderos recorridos
por la fiera, y si aún no bastaba esto, seria
necesario colocar en las cercanías del apara·
to fotográfico un reclamo que contribuyera á
atraer al animal.
Fácilmente se concibe el valor y sangre
fría que se necesita, para fotografiar fieras en
plena selva, con el eminente peligro de ser
destrozado por ellas.
RESUR.REOOION DEL TEATRO GALO·ROMANO.-El Subsecretario de Bellas Artes, de Francia, estrechando
En el año de 1896, había hecho· el Sr.
la mano de Silvain, actor francés, en el papel de la obra "G'yclope."
Schillings un viaje al interior del Africa, na·
datos. Nos relata, por ejemplo, las experien- ciendo, durante él, la idea que motiv6 las
AVENTURAS
.
cias hechas á ese respecto por el Príncipe de subsecuentes expediciones.
DE UX
El
explorador,
en
colaboraci6n
con
su
ami·
Pless, que viajando por la India, pudo con·
vencerse de que los elefantes no solamente go el Sr. Ludwig Heck y contando con la
Cazador-fotógrafo en Africa llegan á comprender el lenguaje de sus ma- valiosa ayuda del célebre 6ptico Goertz de
houts 6 guardianes, sino que aun entre sí Friedenau, form6 un escogido equipo f(lf.opractican una verdadera lengua, formada de gráfico y parti6 al Africa.
Regres6 á Alemania para perfecci?n.ar sus
El alemán C. G. Schillings, qu~ acaba de cerca de «cien articulaciones distintas,» que á
aparatos
y emprendi6 de nuevo el viaJe con
su
vez
llegan
á
comprender
los
rnahouts.
publicar en dos tomos ilustrados la relaci6n
su
amigo
el Doctor Hünster y un acoro~·
Las experiencias que ha hecho este cazade siete años de aventuras cinegéticas en el
miento
de
ciento treinta hombrei, tomando
Africa Ecuatorial, puede con justicia ser con- dor, son más interesantes todaYía, pues son
la
ruta
de
Tanga
para dirigirse al inrerlor.
siderado como el más atrevido y original ca· netamente personales. Desde hace veinte
Dur6 tres meses esta expedici6n, que era la
años,
ningún
explorador
había
conseguido
zador que haya existido.
El Sr. Schillings ha ido á estudiar sobre el llevará Europa un rinoceronte vivo, de corta tercera: pues enferm6 Schillings y sus aparaterreno «la vida de las fieras," distinguiéndo- edad, pues separado .de la madre, moría ca- tos no eran del todo perfectos.
Se dirigi6 á Alemania, y después de curarsi siempre. El Sr. Schillings captur6 uno y
se así del cazador ordinario.
se
y de perfecr.ionar aún más los aparato&amp;,
lo
puso
bajo
la
tutela·de
una
cabra.
Aunque
Antes de que el Sr. Schillings publicara su
emprendi6
la cuarta expedici6n,. que 1'5 la
ésta
no
lo
amamantaba,
le
tom6
el
animalito
narraci6n, habíamos leído otra, llena de epi·
más
importante
de las que ha venficado,. CO'
sodios dramáticos y pintorescos; pero traslu- gran cariño y jamás se separaba de ella. Acmo
lo
demuestran
las fotografías que ~dJ~
ciéndose en todas la misma psicología: Un tualmente se encuentra el rinoceronte, ya
tamos
y la originalidad, variedad é 1nre ,
bien
grande,
en
el
jardín
zool6gico
de
Berlín,
aventurero, un hombre de acci6n á la VE'Z
de los documentos que en tal ocasi6n Uev6
que soñador, se dirige al país más lejano y en compañía de la cabra y de un cabrito,
salvaje, obsesionado por sus ideas, á «matar siendo perfecta la armonía entre los tres Alemania.
El profesor Lambert de Stuttgactdice, con
muchas fieras» primero y adquirir gloria des- animales. No ha olvidado al explorador, pues
justicia:
«Estas imágenes tiene~ un~ ~
cuando
éste
va
á
Berlín,
lo
visita
y
son
nopués, rodearse de la aureola que rodea á los
importancia desde el punto de y1sta cien .
tables
las
muestras
de
carifio
que
le
ofrece,
Gerard y á los Bompland. Estos ideales vul·
gares, tal vez, no fueron los que guiaron al distinguiéndolo entre ciento&amp; de espectadores. co. Mucho tiempo después de qu_e l ~
El Sr. Schillings tuvo en el desierto okos males salvajes del A.frica hayan sido . 'lila·
Sr. Schillings. Este explorador ama apasiocados á las necesidades de nuestra c1V1
nadamente á las bestias, y desde las primeras amigos: un elefante, que dice le adqraba «con. ci(m vivirán todavía con una vida verd;::
una
simplicidad
infantil
¡n
un
mono,
de
quien
páginas de 1:1u libro se adivina que i:nás le
en l~s fobgrafías que nos ha traído
·
mueve el estudio de sus costumbres, que la se había hecho querer tanto, que cuando relings.
,,
.
ti,,a,
adquisici6n de sus pieles. Sobre la inteligen- gresaba al campamento de una de sus excur·
Para obtener el explorador una nega .
cia sobre la variedad y viveza de sentimien- siones, el animal se volvía loco de gozo; en
procede, como ya dijimos, á b.uscar un ~
fin,
unas
«cigüeñas
morabouts,»
que
eran
tan
·tos: de que los animales más salvajes son ca6 sendero frecnentudo por tigres, leone&amp;
paces, nos suministra el explorador curiosos cariñosas como inteligentes. Estas aves oca·

ARTISTAS MEXICANOS,

Cbamplieu, en la campii'la de Compi~gne,
Francia, se ha inaugurado uo teatro galo·
romano, que al decir de algunos s6lo ostenta
vagos vestigios de lo que. eran esos antiguos
monumentos.
Las representaciones se hacen al aire libre,
los concurrentes tienen por techo el azul del
cielo y sirven de decoraciones los árboles,
arbustos y demás vegetaci6n natural de la
campiña.
Las obras que se han representado allí por
artistas como Coquclín, Silvain y Lambert
:,:on del repertorio clásico. Ultimamente se
exhumó la obra Ciclope, en la que el actor Sil·
va.in tuvo á su cargo el papel de ese lejendario ¡::a]vaje personaje de solo un ojo.
Nuestro grabado representa una escena «de
entre bastidores," pudiera decirse, desarrollada en el escena·io del extraño teatro.

***

Sairítono sir. uoaé Seirvín, venido últimamente de I~elie, donde peirfeeeionó
sus estudios y ol&gt;tuvo girandes tiriunfoa.

- . Hace más de una centuria,
que del tiempo á la honda injuria,
está,, tus bronces sonando,
y á los fieles convocando
hace más de una centuria.
En sus solemnes clamores
hay como vagos rumores
del bullicio de otros días.
Hay tristezas y alegrías
en sus solemnes clamores.
De sus voces al concierto,
ora van tocando á muerto,
ora van, con voz amante,
celebrando algún infante,
de sus voces al concierto.
Al escuchar sus sonidos,
cuántos recuerdos queridos
llegan volando á mi mente! ......
Aún lloro á mi padre ausente
al escuchar sus sonidos.
Juan Murillo, campanero;
tú serás mi cancionero
cuando en la tierra sucumba.
Tú doblarás en mi tumba
Juan Murillo, campanero'.
ABRAHAif

SOSA.

Zacapoaxtla, Junio de 1906.

Don Mariano Díez de Bonilla
doPublicamos hoy el retrato del Administra·
r de la Sucursal núm. 3 del Nacional
Mr6on~ de Piedad, que falleci6 el 10 de Julio
P lln10 pasado.
lit~sefior Díez de Bonilla naci6 en México el
O e 1862 y pertenecía á distinguida famiia, pues su padre era hermano de uno de los
lDás famosos Ministros del Gobierno del (-le1 Santa Anna. Ingres6 al Monte Pío en
rnie7, Y por sus aptitudes y buen comporta·
~to fué ascendiendo en rigurosa escala
le alcanzar el puesto de confianza en que
re :rprendi6 la muerte á la edad de cuan
cuatro años.
Fu persona muy afable y servicial y cum-

r

IB7

l,

p1ida en sus deberes, y ha muerto sin legar
bienes de fortuna, dejando en la ·orfandad á
numerosa familia. Sus hijos heredarán su
hon~a~-ez, ~~l b_uen nombre y la piedad que
lo d1stmgu10 siempre y que fué tradicional
en sus maYores.
El inteligente Director tlel l\Ionte de Piedad, Don Manuel.Campos, nombr6 para substituir al señor Díez de Bonilla al señor Don
Narciso del Castillo, muy conocedor del ramo
y que tiene como Jefe de Almoneda á Don
Manuel G6mez Gallardo, empleado también
antiguo y apto.

NUESTROS GRABADOS
eanquete al limo. y Rmo. señor Arzobispo de
México.- El domingo pasado, cumpleaños
del Ilmo. y Rmo. señor Arzobispo de México, Dr. y Maestro Don Pr6epero María Alarc6n y Sánchez de la Barquera, fué servido en
el Palacio Arzobispal un banquete, habiéndose sentado á la ~esa, á más del Dignísimo
Prelado, numerosos señores secerdotes y distinguidas pnsonas.
En nuestra edici6n diaria dimos cr6nica
de este banquete y ahora nos concretamos á
completarla con mi grabado, que reproduce la
mesa en que fué servida la comida. El cliché
está tomado de fotografía que expresamente
se hizo para este semanario, por uno de los
fot6grafos que trabajan para la casa.

***

Aniversario de la muerte de Hidalgo. -El día
del aniversario del fusilamiento del iniciador
de la Independencia, hubo una manifestaci6n
patri6ticJ. organizad~ por el elemento obrero
preferentemente y en ella tomaron participio
los alumnos de las Escuelas Oficiales.
Dimos también cr6nica de este acto en
EL TIEMPO diario y en el semanario publicamos hoy tres reproducciones de fotografías
tomadas par~ el mismo periódico y que representan vanos detalles de la manifestaci6n.

***

Resurrección del teatro galo-romano. - En

la Cruz Roja de Génova.--Acaba de reunirse
(•n Génova una conferencia cuyo objetn fu(.
p] de revisar y dü:cutir las decisiones de la
Convenci6n de 1864, que establecieron y reglamentnron los tratumientos, cuidados y so&lt;"orros que se habían de impartir E'n tiempo
de guerra á los heridos y enfermos.
Esa Convenci6n necesit6 dPsde luego algunas reformas, que le fueron hechas en 1868.
De:,:pués han seguido haciéndosele modificaciones y adiciones en .variail épocas, pero á
pesar de todo esto se imponía una reforma
general.
Este objeto tuvo la conferencia reunida en
Génova, ála que acudieron los representantes
de todos los países adheridos á la benéfica
instituci6n de la Cruz Roja. Fué nombrado
por unanimidad presidente de la conferencia el
señor Odier, Ministro de Suiza en San Petersburgo y representante de su patria en la reu·
ni6n de Génova.
Los trabajos de ésta terminaron el 6 de Julio, firmando los delegados un nuevo texto
compuesto de ocho capítulos, en que se perfecciona y ponen en claro muchos puntos
apuntados en la acta de 1864. Todo ha sido
hecho conforme á las condiciones de las guerras modernas, teniendo en cuenta los armamentos nuevos que hoy se usan en ellas.
)k

*'*

El Rey de Cambodja en Nancy.-Ha hablado
ya este peri6dico del Rey de Cambodja de
manera que Sisowath no es persona desc~nocida para los lectores del semanario.
Ultimamente este ya célebre soberano fué
á Nency, siendo allí recibido con gran pompa
por las autoridades y poblaci6n que le dispensaron la más simpática acogida. Desde la
mañana siguiente al día de su llegada, el soberano cambodlijiano recorri6, acompañado
del prefecto de Meurth-et-Moselle, Luneville, Pon-a-Mousson, San Nicolás, etc. Asisti6
á una revh,fo. militar del 2? cuerpo de ejército, que le dedic6 el comandante de éste.
Presenciando la revista lo representa nuestro grabado.
Los aficionados á la filatelia tuvieron ocasión de extasiarse en la reciente Exbihici6n
de t-stampillas postales, abierta en Londres.
El Príncipe de Gales, que posee la colecci6n
más valiosa del mundo, mand6la á la Expo·
sici6n. En ella se pudo conocer la famosa es~mpilla,de_Isla Mauricio, por la que el Príncipe pago S, ,000, oro. Otras colecciones importantes exhibidas son la del Conde de
Crawford, que contiene de todas las estampillas emitidas por el Reino Unido; la del Bar6n de '\\'orms, la del Príncipe Eduardo de
Gales, etc. En la colecci6n enviada por 'l\Ir.
Craker, se ve una estampilla Hawaiana comprada en dos centavos y que ahora se estima
en $6,00),. oró. El .valor !º~l de las estampillas exh1b1das, asciende a cinco millones de
d6lares.

�- ~ 9-

- 428 PAG.IN A

ARTISTICA_

L A P A G A DE LOS SEGADOR ES,

LA MUJER QUE SUEÑA sus ojos negi·os se agrandaron de tanto inte- cordándoos y soñando con vosotros. Lu
.... S oñem1s, alma soñemos.
ÜALDERON.

/

¿No habéis visitado nunca una de esas
ocultas ciudades de provincias, que tienen
un castillo ruinoso bordeado de viejos murallones, y una fuente seca en la plaza? Y si
por casualidad habéis atravesado sus solitarias calles, ¿no habéis sentido la infinita.melancolía que produce el ambiente polvoriento de aquella mansión muerta? Y luegc,,
cuando hayáis pasado por delante de alguna
antigua casa señorial, habréis visto asomar
tras los barrotes de una reja ornada de claveles, una cara marfilefia de mujer, que os habrá mirado un instante con curiosidad triste ......
Es un rostro pálido el que habéis visto,
con unos ojos negros, de mirar profundo, que
parece que imploran. La visión ha durado
un momento, ocultándose después tras las
matas de claveles floridos.
Aquella mujer, que ha sonreído un segundo á vuestrQ paso, es la provinciana que
sueíia. Nada habréis notado en su insignificante rostro que os impresione, y, sin embargo, es muy digna de estudio. Nació en
allnel pueblo¡ cuando era niña se extasiaba
horas y horas, mirando al .infinito desde la
misma reja en que la vísteis. Luego, más
tarde, su vida se ha deslizado mansamente,
con lentitud monót@a; muchas noches se
las pasó mirando al cielo, queriendo preguntar· el porvenir á las estrellas mudas, titilantes ...... Su pobre rostro tomó aquel color pajizo, de muchacha anémica, que os chocó al
pasar¡ su cuerpo, de delgado que era, tornóse
frágil como el tallo de una flor de estufa¡

rrogar á las estrellas ..... .
Rólo una vez, durante el transcurso de su
corta vida, sufrió una emoción ligera, que
impresionó su alma: vió á un hombre. ¿Qué
os importa quién era este mancebo, ni cómo
se llamaba? Quizá fuese un joven diputado
que acampó allí tres días durante la época
de elecciones; quizá un ingeniero rubio que
fué al pueblo para explotar un negocio de
minas, y sonrió al mirarla. El caso es que
la virgen hizo tomar otro rumbo á sus ensueños vagos de la niñez, convirtiéndolos en
plácidas quimeras de adolescente. Aquel
hombre, que turbó el hastío de sus horas,
marchóse del pueblo para no volver, pero,
¿qué importaba? La virgen aún le esperaba,
sumergiéndose dichosa en el divino vacío de
los ideales; aún suefia y evoca la riente imagen del príncipe audaz, que vendráá buscarla desde remotas tierras, cabalgando sobre un
rayo de luna ..... .
Y pasa tiempo. Su vida florece tranquila
"Omo los claveles que adornan st1 ventana.
De tanto esperar al príncipe soñado, se torn~ más pálido su rostro, más enfermizo su
muar.
E Lpríncipe no llega; nada, puede distraer
el hastío de la virgen, que se emborracha de
quimeras, encerrándose en el palacio de lo
absurdo. Ya están lejos las horas de la niíiez, pasadas en éxtasis ante la luz de las estrellas mudas; ya no tiene alientos ni aun
para vivir, pero sueña siempre.
Cuando habéis pasado por delante de su
reja, os ha mirado y se ocultó en seguida,
pero no se borrarán de su mente en mucho
tiempo lQs rasgos de vuestro rostro; y en las
noches interminables del invierno, cuando
la nieYe azote con terquedad monótona la
ventana -:le su cuarto, no podrá dormir, re-

con el tiempo, vuestra imagen se bor
su memoria, y otro hombr~, como v
ha de pasar por delante de su reja, sie~de
te el preferido, el amante ideal que U
sus horas con nuevas esperanzas y con e
ños nuevos.
Pero los años pasan y la virgen se haoo
vieja. Otros hombres, siempre iguales, ~
cruzando ante su vista, sucediéndose sin m·
terrupción en sus anhelos amorosos y alime~
tando el fuego de sus quimeras. Desde aquel
rincón oculto, á donde no llega el poderosb
hálito de las grandes ciudades, ella se e~·
sía ante el último hombre que sus ojos '!eron; y mirando eternamente COI). estos OJOS
hacia la inmensidad de lo invisible, va des·
bojando con tristeza las rosas de su juven·
tud, que se marchitan ......
Y luego, en el crepúsculo de s? her~OBU•
ra, cuando la vida no tenga ningun ahc1ent.e
para ella, soñará como antes, evocan~o du·
rante el hastío mortal de sus horas sm fin,
la riente imagen del príncipe audaz, queven•
drá á buscarla desue remotas tierras, caba1•
gando sohre un rayo de luna .. .. ..
(tER)IÁN

GO)IEZ DE LA :MATA.

_____,___ _
El ya célebre lago Titicaca, de An_irril'!'
del Sur ofrece una l)articularidad crtnosÍ~l·
, ob'Jeto ue •
ma: la ' de no enmohecer ningun
metal que se eche en sus aauas. Una cadena,
º de hierro,
.
un ancla, cualquier artículo
Puede
tenerse sumergido allí durante semanas Y
meses enteros sin ningún. cui_dado, po~
todas las piezas salen tan limpias como SI
acabaran de fundir.

A VENTURAS DE UN EXCURSIONISTA EN

AFRIOA,-~istas fotogríificas tomadas por él mismo, durante la noche, en el coraión de la srlrn,
ayudado con luz de magnesio.-Véase el artículo respectivo.

EL REBOZO MEXICANO
. Una de las prendas de indumentaria me~cana que ha resistido 1a invasión extransin p~rder un átomo de su aspecto y
0
~a nacionales, es el rebozo. No ha con~ntido ni las reformas del sombrero ancho
dillla a~ericanización del calzado, ni las mo~
el cac1ones del charro. Ha conservado su
egante figura, sus colores hermosos y el
O1
Elpeculiar de su procedencia de fábrica .
rebozo es la prenda que más servicios
á la mexicana. Se divide, como las sot6e esta, en clase popular, clase media y aris-

rra

tta

ra .

enPringoso Y mugriento, es la amorosa cuna
p 1ue ~ma el licor maternal el heredero del
,:i~tario; es e~ v~hfoulo en que viaja la
ptbli ra. gue ~a md1gena pregona en la vía
la .ca, limpio sobre la falda de percal de
darada pizpireta, cubre la canasta del manindiº' j es el signo que marca el paso de la
al &amp;ea .e.la aldea á la ciudad. Cuando entra
ja ell'Vlcio de su _amo, la criada indígena debre •quexquém1li&gt; y el «chinceutei, y se cuci~~ el ~e??zo como primer signo de emanEl on civilizadora.
rebozo cubre á maravilla lo que la mu-

jer desea ocultar: la alegría ó el dolor¡ la ira
ó la vergüenza; el desaseo ó la misPria, ó
descubre con insinuaciones atractivas lo &lt;]lle
su dueña desea lucir. rna ligera compostura del chal sobre la cabeza, basta para demostrar, con encantadora viveza, las blondas, los encajes, el escote, la garganta, los
brazos, el buato y hasta el talle que quiere
presentar al espectador. En este verdadero
arte, es una consumada maestra la mujer
mexicana.
El chal mexicano, de seda, aéreo y vapo·
roso ó el de bolita, de Tenancingo 6 del Yalle, que trasciende ~ distancia, son los confidentes de la dama elegante en su quinta de
campo, de los habitantes de buena posición
de los alrededores de México y de las ci uda ·
des metropolitanas y en el seno del hogar.
El rebozo hecho ele telas finísimas emigra
á Yankilandia, donde los primos le ' colocan en el lugar de honor de sus salones; va
también allende los mares, á los palacios de
los próceres, á provocar un aplauso para el
arte y la industria nacional.
Pero el rebozo mexicano tiene, sobre todo,
un mérito excepcional:. no se ha alojado jamás en ningún vestuario extránjero; es la
feliz prenda de ropa que ha estrechado siempre entre sus mallas el busto de sus compa-

triotas. El ha proclam:1&lt;lo en el país la má 8
legal de las doctrinas ~Ionroe: "El rebozo
mexicano para las mexicanas.''

A~OR
La más ardiente y la más secreta de las
aspirac~ones del alma, es la de conquistar
para m1 nombre un recuerdo en tu pernmmiento, un sitio en tu corazón.
.cua~?º estoy en tu presencia, temo que
m1 pas10n se delate, que una mirada ingenua
te bable más que mi silencio· que al aspirar
la esencia de las flores que t~ regalo encuentres en ella el calor de mis labios. ' Cuando
tu mirada inocente se fija en mí, siento latir
más apresurado el corazón. Este cobarde
siempre tiembla al temor de que s~ descubr~
su secreto: el infeliz ignora que mi silencio
habla un lenguaje incomprensible á tu inocencia. Pero ¿será verdad que mi pasión es
un secreto para tí? quantas veces me hago
esta pre~unta, no atma con la respuesta el
pensarmento, absorto de mi candidez y de la
tuya, oscilando entre el abatimiento y la es.peranza.

•

�-430 -

Las Serpientes y los Niños
A11geles de pura frente
De sonrofados colorei;:,
El mundo es jardín riente
Donde el vicio 1•s la ~erpiente
Escondida entre las florer-.
Escuclrnd {\ la experit'ncia,
Que o:; da una hermo,a lección
Bajo 1•sta vieja se,. tencia :
La serpiente es la ficción,
Y vosotros la inocencin. ·
Y pues ya que el cielo qui,o
que fuéscis el nuevo l:'ncanto
De este nue\'O paraíso,
Mirad que estéis sobr" aviso
Para no trocarle en llanto.
Hay en él prados amenos
De verdor y sombras llenos,
Hay en él gratos pensiles;
Pero también hay reptiles
Que escupen sucios venenos.
Y váis vosotros andando
Por un camino florido,
Lirios y rosas pisando,
Y á vuestros pies, sin rüido,
Se ,·a una sierpe enroscando.
Ved, cuitados, que el verjel
Que á beber hoy os convida
Copa de néctar y miel,
Tiene en la. hierba escondida

Serpiente de cascabel.
Fingiendo luces y espejos
Una ilusión hechicera
Os fascina desde lejos,
Y no son sino reflejos
De un áspid que allí os espera.
No fiéis del resplandor
Que el aire en visos retrata;
A veces, bajo la flor
De más vistoso color
Está el aguijón que mata.
Dulce, plácido, sereno,
Un amigo os sale al paso,
Y le estrecháis contra el seno ...
¡Y es una víbora acaso
Que os verterá su veneno!
Y si del alma la puerta
Por una amistad menguada
Le dejáis un punto abierta,
Apenas le dáis entrada
Sentréis el alma muerta.
En medio del muu'.lo vano
Crece el árbol de la gloria
Rico, pomposo y ufano:

Crónica de la moda
•

Accesorios para la "toilette"

BANQUETE OFRECIDO AL Iu:o.

y RMO. SR.

ARZOBISPO DE \!EXICL'.

cos

MOTIVO DB

La Mesa de honor.

Un árbol dice la historia,
Que perdió al linaje humano.
A él sedientos de fama
Alzaréis el corazón .. . .. .
Y hallará vuestra ilusión
Enroscada en una rama
La boa de la ambición.
¡Ay! no os aten las prisiones
Y los anillos pujantes
Con que enlazan las pasiones,
Que son pitones gigantes
Que estrangulan corazoneD.
Angeles de pura frente,
De sonrosado color;
El mundo es jardín riente,
Mas ved que hay una serpiente
Debajo de cada flor.
E STEBAN

MOREl''

s. J.

INOCENCIA
( DE MIS HOJ AS)

E ncontra&lt;la la causa ipor la cual las
flor es llo ran p erlas ,á los ¡pri meros besos
ele la aur~ra, no pudo menos Rafael q t~;:,
comprender la razón 1por la que su rubia
adorada, por la que su amada D olor.es,
t,odas .Jas mañanas, al despertar y desde su lecho ·blanco como el de las nubes
de las tardes estivales, ha,sta su huerto
her moso ¡poblado por mudhas plantas de
Hor ecitas multicolor;es, iba dierram:a.ndo
copiosas 1á~rianas, las qu~ _guar1aba en
un pequeño pañuel&lt;? de 'fints1mo lmo.
-.JH e adiyinado la causa, Dolor e,s de
mi a.lma, por la ,cua,l todaJS _i~s mañanas
tus ojos ma nan perolas taimb1~n COf!lO las
flor es- Le decía R afael :-mIB OJOS t e
ha n 'Vist o muchas veces en la huerta: 'tú
te acerca s, confundes tus liabios c.:&gt;n las
w rolas de flores rojas, y en esos momentos la caída de las _lágrimas ºde los ojos
y las de las flor es, se acrecienta. Yo t,e
he visto. ;iEs verdad que a,sí sucede?
L a rubia ni ña, en una m&amp;raida virginal,
iparece decir á su aJ111ante : "Tú. t,e enga·
ñas· e.sas lá[Yrimas que has visto caer
son ' t oda,s de r--las fl .:&gt;res."
_.No m.e engaño. Y o lo he visto y sé
la causa mrnbién. Son las flore,s, 0011110
las niñas, 'linda mía. Nacen con la aurora abriendo su broche, pido de perfumes
v de amo r · reciben á poco los ardi'ent es
besos de s~ amfante .el Sol-tú debes saber que las flores altnan a·l Sol. ¿No es
verdad ?- Y en m1edio de su fiebre amo-

su

DIA DB DIAi.

.

r·::&gt;1sa, la que bien -pront o les consooie
dej an escaJpar sus perfumes .con los
· les se saturan l1as b ri,sa s de las tarde,
pr1maveral'es, y su a mor se muere coa
los ttltimos des tellos de la luz, y al mori r ésta, la flor se mu·ere también, por·
q ue "vivir sin amor, no · es vivir," coma
han dioho los poetas. Y por la tarde, en
fúnebre cürtejo y entre las ondas (fel
viento, van amo rtajaidas, camino á la Ne-:
crópolis, .la frescura y -el amma, la belleza .Y el amor de esa s inocent~ flores.
- ¿ Es verd/ad que p or e·sto es por lo que
tú llo ras .con ellas? ¿¡Es verdad q* el
pensar ,en la seiparación que se hace entr.e las niñas y las flores, es la causa de
tu llanto ?
'
-1S1, amado m ío, J)J rqu1e e,s
vida tan efrmera e-orno .fa de· eHas, y á fl
caída de la tarde de nuestra ex1st-enc{a,
t od0 m uere. .......
i
-P.ero, ;escúdhame antes. mi Dolore1:
Las flores de Tas alm as no mueren jJ•
más; sus per fumes .Y su ait11or son per~
raboles.- No fl ores más.

cu,.;

·n•sbf

. Los a~ule_tos reaparecen y las paris!enses, rm?i~~do homenaje á la poética supersticion, llevan hojas de tré·
bol, escambajos, elefantes y otros
animales en los colgajos que ahora
vuelven en collares, porta-monedas,
etc.
Dícese que las turquesas son emblema de las ilusiones, las esmeraldas de
la esperanza, y sigue la historia del
Pomlll(ionr. Ligero bordado
significado de las piedras preciosas.
a&amp;oro .Y de perlas.
Los cinturones de cuero claveteado
de oro y cerrados por un broche del mismo metal representando un
iD8eofA&gt;,

Ul8 collares de tres hileras de menudas perlas combinadas con
eadlqperlas de gran tamaii.o, están de última novedad, y las bolsitadt met.al guarnecidas con piedras preciosas lucen muy elegantes.
Hay infinidad de accesorios para la toilette, á cual más capricho• y originales.
li coquetería es innata en toda joven elegante y bonita.
El peinado se hace ahuecando el cabello
ea gtJndes ondas acentuadas, y luego se
hace el moño en la parte superior, e~!tilo
, que no quede muy alto ni muy bajo.
IA preciosa toilette que ostenta estilo Di'o, lo constituye un corpiüo ceñido al
.:_en forma puntiaguda por delante y por

Otras hny que su glori:t es tener dos
{, mús novios; pero esto, además de
inmoral, es feo.
Hay niñas mal educadas que le otorgan el «sín á, un hombre por puro capricho, sin reflexionar que el corazón
no es un juguete.
Después de comprometida la mujer, debe pensar en la responsabilidad
r¡ue ha contraído.
La mujer por sí misma ha de educarse para llenar sus deberes de espofa.
El conocimiento de los quehaceres
Cubre- blusa.
domésticos es la mitad de la felicidad
para una dueña de casa.
La novia debe realzar las buen~ cualidades de su prometido, y
demostrarle que lo ama y respeta por ellas.
Debe animarlo para que sea industrioso y honrado; ayudarle á
ahorrar, no exigiendo regalos extravagantes, y menos verlo como un
tipo que no sirve más que para darle gusto, sino como el futuro esposo, el hombre que se quiere y se honra.
Todo ~sto parece largo y pesad?. como un contrato, niñas; pero es
pura y simplemente por lo que vais á responde.r cuando aceptéis el
cariño de un gal:'tn.
Y sea que la aceptación esté simbolizada por un anillo ó no, la
obligación existe de igual modo.

,,
'

Una guarnición de encajes bordados de hik, de plat.a adorna el escote todo ¡¡}rededor,

7las mangas son cortas y todas ele encaje.

una vez formado el buen propósito, debe
llevarse adelante con prontitud y sin desviarse. Con una alma fuerte y un noble propósito, puede uno hacer lo que quiera, moralmente hablando.
En la escuela del trabajo se enseña la mejor sabiduría práctica¡ y una vida de ocupación manual no es tampoco incompatible
con la más elevada cultura intelectual.

DIANIEL GILS. ·

•
Al Corazón de Jesús
Anhelo.
Yo quisiera vivir enamo rado
de un solo Corazón, á quien adoro,
y unir mi voz á la del sacro coro
por legiones de arcángeles formado.
De dulzura y amor esre dechado
yo quiero pregonar ; ,que es mi decoro
quien abrió de sus .gracias el tesoro
quedándose en la Hostia consagrado.
Q ue conozcan los hombres es mi anhe\a.,
al que es R ey eternal d•e tierra y cielo;
a,l Coraz&amp;n qu e puso s us amores
e,n el hombre, gu sano, vil criatuira,
y por salvarle vino de la altu.ra
al mundo de miserias y dolores.

Refajo con volante en forma.

La falda ceüida á las caderas abre hacia
abajo y lleva por toda guarnición una gran
fran ja bordada con hilo de plata y lentejuela.
Otro modelo :
Elegantísima princesa, ceñida al busto y de
estilo completamente liso. ~Ionte-Carlo, guarnecido de trencilla de seda que va abierto
sobre su pechera ó canesú de broderí gruern.
l\Iangas de broderí con volante de encajes
y doble manga unida al Monte-Carlo.
~ombrero redondo, adornado con vistosas
plumas.

Daniel Aguilera.

1

Señor Don Mariano.DÍllz de Bonilla,
fallecido últimamente.

Para las novias.
La mujer es 13.; perla de la perfecció~
por eso cuestan caras y algunas son f
~s.
}o$
-La fal,sa mo&lt;lestia es el peor de
orgullos.
r·
-1N o hay más que una el.ase de amo •
pero hay mil diferentes ·cdpias.

Tra1e par:i. niños de 4-5 años.

rna niiía enamorada no- debe jurar fe á un
hombre si no está cierta de que sin él no
puede vivir.
Hay jóvenes que dan calabazas y se quedan tan frescas como si• hubieran rehusado
ir al teatro.

Blusa. Labor de encaje irlandés. Imitación
de encaJe "Brúges."

�-

432 reprend~ ó le impida sus malos pasos. A
~:
que·es. cierto
, ·que hay
, '.por desgracia, muclllll!
muJeres a qmenes a pnmera vista se les d
cubren los cuernos, pero.... ..
es,
-¡Si será mi hija de esas! le interru .,
azorad~ o~ro de los oyentes: se llena lampio
tle 111e1~1u,;¡~s Y, se _hace luego un peinaJ:
que._. .. .. m mas m menos, parecen d .,
tonc1tos.
os PI·
-Bien pudiera suceder, le contest'
. · .·
d'
o, que
esos rn~~JU1.Je1S que, ices, . y ese peinadi
sean senal de que a la muJer que los u ~l
.
se.' e
Imyan salI.d·o ya, o, 1e,qmeran
. salir lo~cuern?s, es &lt;l ec1r, que este perdiendo ó haya
d1do el candor y sencillez de los ángeles
aunque
los cuernos se les han de busc,¡
es
,
ar en
1•1 a~ma y no en el cuerpo, pudiera caber
aqut aquello de que: lo ,1ue en {a ollll ,·~tá
lii cuchrmi sale.
, ei,
-Pues
entonces.
,
1
· dijo el obrero , lo in&lt;'J.Or
~era arra.ncar e esas señales, ¿no le parece .
''!e
nor cura?
. -Y si las seii~les,, P?r desgracia, fueran
ciertas! dale gracias a Dios que hay tod"vía
remedio par:1 que le arranques 1:11nliién los
cuernos. l\ltren ustedes qué dif11rcncia ha
entre los ángeles diablos y las muj~rt&gt;s
l.,l~s; aquellos, una ."ez arrojadu:s. del rielo
al rnfiernn )' convertido~ en demonioi-:, no tienen remedio alguno; mientras é:st:is sí lo tie11en! y aunque el mejor de todos está en preVl.lntrlas para que no lleguen á serlo lo cual
tl .1 se~uro, se consigue a.marrá.ndolc~ mac·~
la,, ah tas del candor y la inocencia, dtsde nifl:is, con una educación y una instrucción
piadosas; hay también otros remedins para
c11antlo se le~ llegan á caer ó á aflojar. Pues
es del todo cierto, que si el corazón de la
mujer se forma, según el Evangelio, no puede menos
que ser un
verdadero ánael
y MÍ.
.
~
o '
preeisamente, es como, por lo general, se han
formado tantas madres, tanta..c; esposaq tan·
tas hijas y tantas vírp;enes, como hay ¿n·Jos
hogar0.:; y en los claustros, que son venlade1\).:i fogeles de sus hijos, de sus marido;i, de
su·· padres y aun de los extraños. No niego
que a.un de las asi formadas haya algunas
que lleg,rn to&lt;lavfa á perverti r.-;e, convirtién·
do.:;e, pL&gt;r sus co.,tun1hres, en dt!monios; p Jl'fl
est~s pobre.s, al fin y al cabo, rcndidas porla
fatiga que mdefectiblemente producen en el
alma los cami nos del mal y recoidardo las

:r·

,li!.

Ve3t. de ro¡:&gt;3. aplegidilladi -Ve~~- ~on guarnición de piezas-tira.ntes.-Vest. con dobles solapas.

q.

ANGELES Y DEMONIOS
ÉL \'ElW.\DERO FE)flNIS)íO

•
J
1

1

1\Iovido por su celo el buen párroco, hauía
e1-ta.blecido en su curato unas que él 11ama·
ha conferencias uopulares. Reunía, los domingos ¡)Or la tarde, el mayor número que
podía de artesanos, comerciantes, etc., y les
hablaba luego, con lenguaje sencillo, sobre
algún punto que de antemano él designaba.
A una de esas conferencias tocóme la buena
suerte de asistir i de ella intento ahora contar algo. Reunidos los asistentes, después de
unas breves'·.-oraciones, principió la conferencia.
-Yamos, señores, dijo el cura, ¿quién me
dice qué es la mujer'?
-¡Las mujeres son el diablo, señor cura!
contestó uno de los obreros.
- ¡.Mentira, señor!, saltó otro; las mujeres
son los ángeles de la tierra; yo tengo una
madre y una esposa que son ángeles de mi
guarda; e1las oran por mí, por mí se desvelan y me cuidan como verdaderos ángeles.
- Y yo unas hijas, señor cura, que más qne
ángeles debo decir que son querubines, ¡oh,
mis hijas hacen de mi casa el paraíso a•1ní
en la tierra! ......
-Pero las mía~ y mi mujer la convierten
en un infierno, le interrumpió el primero de
los opinantes, soltando luego su primera
aserción, dicho de que las mujeres son el
diablo.

~ ¡Qué antítesis!, d i jo
entonces el cura, y pretendiendo servir de árbitro y
dar soluoión á la cuestión,
prosiguió: no obstante, ú
ninguno le falta razón; lo
cierto, pues, debe ser (JUe
entre las mujeres hay de
todo, unas serán ángeles v
otrn8'diablos; pero lo qtie
yo encuentro de curioso en
estas opiniones que se han
emitido, es que no obstante que parecen tan contrarias, al fin vienen á convenir mu cho en una co~a,
y es en que las dos bacm
de la mujer un ángel, pues
los diablos no son sino ángeles caídos; unas, sin embargo, tienen ala::,, mientras las otras sus currnitos.
- ¡Eso sí, señor!, saltó Blusa, corbata, chaleco y pantalón con cierre de patas, para el traje:
otro; mi mujer tiene alas y
de nifío.
mi suegra cuernos.
No pudo menos que sonreírse el buen pá- dulzuras y la paz de los del bien, vuelven
fácilmente á éstos, ya con un sermón, con
rroco, y luego continuó:
- Pero deben ustedes comprender que pa· unos ejercicios, con el buen ejemplo, lográn·
raque una mujer sea realmente ángel ó dia- dose así, por lo menos, que si no fueron in·
blo, realmente también debe de tener sus alas geles en la tierra, lo sean en el cielo. .
Y IJOr el contrario, las que desde. nlii88,
ó sus cuernos, y esto no depende de la suerte
que con ellas le haya corrido al que intente con una educación vacía de toda piedad Y
juzgarlas, pues también los ángeles pueden una educación enteramente profana, llegan
dar alazos, y así yo les aseguro, que un hijo á perder su::; alitas de ángeles, ya no pued;
perdulario, por ejemplo; le ha de ver cuernos volar, y, salvas sus excepciones, es muy •
y no alas á su buena madre cuando ésta lo fícil que puedan ser ángeles verdaderos. lA&gt;

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                    <text>A~o VI.

MÉXICO, DOMINGO

12

DE AGOSTO DE

1906.

NuM. 33.

Eu R.CTO~ F~.R.¡'iCISCO C.R.~OOfiJ.l El'{ "ClJAlJt{TEf"OC, "

Ottarna de autott.:.mexieano est.ttenado haee poeo en el Teat.tto ~enaeirniento.
J&lt;&gt;sé Pacheco, fotógrafo. Premiado en las Exposiclonea Universales de París y Chica¡o.-Protesa,

2.

�-435 -

_ _, J

de negro, como si fuese á un entierro y tiene ínfulas de aristócrata. Es cursi ' fuma
recio y bebe coñac, · hasta embriaga~e. Grita, canta, va ~ las fondas, lo recoge la policía .. .... Allá viene el recatador, el que paga
la m_ulta y se .lo lleva en desYencijado ti·
rruaJe de alqmler: es Monseñor el Lunea,
hijo del Domingo, fastidioso como su padre
y como él, cursi y presuntuoso.

Nota Social.

Exemo. seño t&lt; Reyna ld Tow e 11, nuevo f,'linis tiro de I nglatettt&lt;a,
pottt adot&lt; de la eondeeottaeión de la Ottden d el Baño, que s . 'f,'I , el ~ey Eduattdo,
envía al señot&lt; Geneiral Díaz.

De Otoño.

1

1

Nuestras tardes de Otoño no han resultado
como nos las esperábamos.
Como si fuesen de pleno Yerano han sido
muchas ; algunas como de puro Otoño, eso sí.
Parece que al fin el cielo oye las ardientes
súplicas que de todas las bocas han estado
elevándose, pidiendo agua con angustiosa
queja, y la mejor manera de contestar á aquéllas ha sido descargar algunos aguaceros que
han traído á la tierra el tan ansiado líquido.
¡Cuán desconsoladoras eran ya las noticias
que de todas partes llegaban hasta esta capital!
No parecía sino que toda la República se
había convertido en un solo ser, que clamaba
solicitando agua con que refrescar su sedienta boca, que dirigía afanosm:nente sus miradas por todos los horizontes, buscando una
nubecilla que trajera alguna esperanza, deseando ver al fin ese punto negro al que tanto
temen los marinos, cuando, por su desgracia, lo vislun;bran en alta mar. Y ese punto
negro, esa nubecilla, no aparecía en la bóveda celeste, diáfana, pura, en que cruzaba
un sol abrasador qu e todo lo quemaba. Es
la lluvia la que nos arrulla, mientras dormimos, con sus cancion es monótonas. Los jardines, los follajes, los parterres y loe trastos
de macetas de los corredores y balcones, reciben con gratitud el óbolo. Refrescan sus
matices agostados; cobran como vida nueva,

y 31 amanecer se ostentan lozanas y luciP.ntes las hojas, goteantes y húmedas las ramas, orgullosas y llenas de brilio las flores
nuevas y los capullos t iernos. ¡El amanecer!
Durante toda Ja noche ha llovido ; ince1,antemente, la lluvia ha repicado, tamborileado
á su gusto en n uestros cristales.
El rayo ha zarpeado en el cielo negro y
el viento ha tronch ado ramas tiernas y ha
gemi&lt;lo, como león herido, preso en ios follajes robustos. Aman_ece. Ya el alba preludi:.t su diana de triunfo. La luz temblorosa,
incierta, blonda, inunda todo el cielo, mancha los árboles y prende abalorios de cristal
á los aleros de las carn1:&gt;. La cúpula del templo cercano se anega, regocijada en la claridad
naciente, mientras la campaca da el primer
repique. ¡Domingo! El dia en que el Creador
descansó después de concluída su obra.
El día, para nosotros, de aburrimiento,
pues el Domingo es un día burgués, aburrido. Como que trae, como presea, un hastío
indefinible, una vaga tristeza. Es el día de
la gente del bronce, de la del barrio lodoso y
la casucha mal parada. Ellos gozan. Vedlos
si no, cómo llenan los tranvías de las líneas
foráneas. Allá van, alegres, decididos. Allá
van, con dinero en el bolsillo, el alma dispu~sta al placer, á pasar un Domingo lejos de
la ciudad, lejos del calor asfixiante, del ruido de la metrópoli. Para ellos el Domingo,
Viene este caballero, palabras son todas estas
del Conde Paul ( 4 quien he copiado) vestido

Escasa en acontecimientos sociales ha sido
en nuestra capital, la semana que nos toca
reseñar.
t:-in embargo, ha habido uno qua merere
consignarse, sobre todo, tratándose de una
familia tan ilustre y simpática como la familia Sierra.
Este acontecimiento ha sido el enlace de
Don Santiago K. Sierra, hijo del finado insigne escritor Don Santiago Sierra, con la hella señ orita Doña Maclovia Cruz Aveiro.
Boda por demás simpática que ha 11ido
prendida por el amor, amor que ha com·
vntido en hermosa realidad los ensueños decolor de rosa de tan estimados j6vene11.
Celebróse la nupcial ceremonia religiosa en
la parroquial iglesia de Coyoacán, actua°"""
como padrinos la señora Doña Tarsila G'*'Z
z:í.lez de Rábago, d Lic. Don .Justo SiPm, 1
la señora. Doña Evangelina Sierra de Tabla·
da y Don l\Ianuel Sierra~l\Iéudez, que representaron, respectivamente, á la Sra. Doña LlJi
l\Iayora de Sierra y al Flr. Lic. Don Luis
l\Iéndez.
La novia, cuya esbeltez daba realce á BU '
elegante toilette, lucía con exquisita distinci6n
un bonito vestido~blanco, guarnecido de e~
cajes, constituyendo todo su restante adorno
una diadema de flores de azahar en la cabeza, y lo cierto es que, á no ser de rúbrica
estas simbólicas flores, todo adorno era su·
perfluo en la bella desposada.
Damas y caballeros de honorables familias
de nuestra sociedad concurrieron á presenciar
el acto, no habiendo dependido por cierto de
la voluntad de los ausentes su alejamiento
de aquel recinto, pues, conocidas las simpa·
tías y aprecio de que goza la familia Sierra,
debe éste atribuirse con toda seguridad á cir·
cunstancias ineludibles que les impidieron ir
á ver la santificación de la unión de los novios.
Llegue á éstos mi enhorabuena y sean muy
dichosos, porque se adoran y porque han san·
tificado sus amores ante el altar de Dios
Se habla sotto voce de algunas otras bodas
en el mundo social. EL TIEMPO ! LUSTRADO
se alegra infinito y allá irá él, al templo, A
dejar sus azahares á los pies de la novia afor·
tunada y del noble doncel, vencedor en Ju·
cha galante.
Dar sus nombres, ó sus iniciales, resulta·
ría soso, atrevido tal vez. Esperemos Po·
der decirlo todo: escribir con pluma empapada en esencia de nardo, el ideal romance
de una vida nueva, llena de felicidad, que
principia en el altar lleno de flores y cirios Y
á la diana que entonan los besos nupciales.

Non SOCIAL.-Señor Santiago R . Sierr:i. y señora Maclovia Cruz Aveiro de Sierra , casados últimamente ·-[F ot . de1ar t'1sta Manual Torres.]

SALVADOR TRICIO
Nutrido con el infortunio y alimentado con

J:

el
de la orfandad , creció Salvador Tricio
al • .o de algunas personas de su familia,
recib1e~?º .los imperfectos elem entos de una
educac1on intelectual, en una época de la vida e~ q~e se necesita tanto colocar los sólidos c1m1entos que deben servir de base para
dn l? porvenir lu@har á brazo partido con el
~ o. Entr.ado á la edad competente, pe~no ~ún, mgresó al Seminario Conciliar,
..~de hizo sus estudios secundarios y conclw os, paso, a, l a Escuela N. de Medi0ina
' '
para seguir la carrera de Farmacia.
b Enaquella época h abía adquirido renom re una botica situada en la calle de Tacuba
cuto propietario y profesor era Don José
ansto Bustillos; á su lado se encontraba
t ador, a:prendiendo prácticamente toqu ]' operaciones del laboratorio, en las
sa. ió un aprovechado discípulo.
nc~u~1os sus estudios teóricos y práctis':81 f 1~10 su título de farmacéutico, y el
de' la ust~llos, su protector, lo puso al frente
deeac bo~ica del 1cTompeate,&gt;&gt; establecimiento
leva reditado por su abandouo y qu e Tricio
del nt6 á buena altura, creándole un crédito
que carecía. En seguida compró uno de

i

k,

l!s

Ú,

losestablecimientos deFarmacia másantiguos que había regenteado el inolvidable profPsor Martínez, la «Botica de las Damas.,,
Desde entonces, hace ya bastantes años Tricio, con su laboriosidad, su honrade~ su
. constante en el laboratorio 'y en
permanencia
el despacho del mostrador, la levantó á tal altura, que gozó, con justicia el nombre de 1a
primera botica de la Capital; los médicos el
público, los establecimientos de benefic~ncia y otros, tuvieron una confianza ciega en
sus preparados, y en compensación Salvador
recibía pingües ganancias.
Al lado de esta labor, que absorbió todos
los mejores afios de su vida, se encontraba
el estudio de la química y de la farmacia,
cuyo profundo saber elogiaron los médicos ·
formó parte de la segunda edición de la Far~
macopea Mexicana y fué socio titular de ia
Sociedad Fnrmacéutica Mexicana, en la época
de los Lasso y Herrera, de los González.y
Andrade, de los Río de la Loza y Jiménez
Lauro.
Se unió en matrimonio con una hija del
Rr. Bustillos, modelo de virtud y de bondad·
fué feliz corto tiem po, pues bien tempran~
tuvo la desgracia de perderla; ésta fué una
gota de amargura en su vida, que, según decía siempre, la acibaró. Después la muerte de
su hijita Lupe fué otra gota que hizo más
amargos aún los días de su existencia.

Trici~, entre otras, tuvo una virtud que lo
enaltec10 en extremo; derramó la caridad á
manos llenas i gran parte de su fortuna invirtió
ei:i socorrerá la viud~ y al huérfano; en aliv1~r la pena al n~ce~1tado, en enjugar las lágrm~as d~ , la m1sen a. ¡Bendita sea su memoria, dna~ _los que 11,oren su sepulcro!
~ad re cannoso, lleno sus deberes siempre,
razon ten~rán .en no olvidarlo nunca. La
amoro~a Victona lo llorará siempre.
Amigo fiel y sincero, lo fué hasta la muerte de a9uellos que escogió como . íntimos en
los rr.. e~ores días de su vida; tenemos que llorarlo. siempre, porque para üiempre lo hemos
perdido.
·
Fiel, crey~nt_e, la esperanza de otra vida
c~~solo sus ultimas horas; muchos años sufno .en el orden social con las decepciones de
la vida; en el físico, con una tenaz é incurable enfnmedad que lo agotó por complet
pero esas penas, espinas punzantes de su c~~
rona, fueron los méritos para un cielo que
él, ~on .u na fe ciega,.. esperaba. Sus labios
pahd~cieron, s~s m~J1llas se enfriaron dando
el último
, d beso a. la imagen de Cristo , que no
cay? ~ sus vamlantes manos sino cuando le
falto
·
'd vida para
. , estrecharlo · 1·Que hay a rec1bi o el premio a tanta virtud I
Agosto 8 de 1906.
·
#

DR. M. S. SORIANO.

�-437-

LA GRATITUD

.

Jnm6vil y silenciosa, con los negros y sedosos cabellos esparcidos .s?bre la almohada
de encaje y raso, y el dehc10so abandono de
una. muerta que conserva el calor, la amante
J.ise de Belvedise está reclinada,. ó por mejor deci.r,. reposando de muchas y prolongadas canc1as.
ARTISTAS

Fotografa del art:sta José Pa heco.-Prolesa,
EL ULTIMO EMPERADOR AZTECA y SU COMPAÑERO, EN EL SUPLICIO
(Escena del drama "Cuauhtemoc.")
,
, .
, .

.

«Cuando delante de tus amigas abres los
estuches, en los cuales brilla rica pedrería,
exclaman deslumbradas v celosas:
«¿.Has cogido con lazo fas C'strellas &lt;le una
norhe de Agosto?,i
ce Pero no me he limitado á estos medianos
presentes: quisiste tener también un amante
célebre por su valor: yo me procuré veinte
desafíos terribles, encarnizados y entre la
multitud de juguetes que ador~Jan tu tocaDE 'l'EATHO.

2,

tiste abandonar á París; mi esposa gime
también bajo el peso de mi desvío á los dos
años de mi matrimonio, y hasta ignoro el
nombre de mis tiernos hijos.
«Pero todo esto son pequeñece~, tonterías,
sacrificios que cualquiera haría s6lo por besar tus perfumados cabellos.
«rna cosa me ha sido muy difícil: ser, según tu deseo, el más hermoso y elegante de
los hombres.
ccEn fin, se puede decir, alma mía, que
ninguno de tus caprichos te he. negado por
mi ternura, y eres en todo obedecida por el
más apasionado de tus esclavos.
ccPero, ¡ah! que no fueron infructuosos
estos esfuerzos míos; t6 me arnas, lo sé: me
amas, encauto de mi alma, me adoras.
ccTe veo abandonarte deliciosamente entre
mis brazos, y apretar con ternura tus labios
sobre los míos.
ccEl nombre de Valentín es el único que
hace latir tu hermoso y fiel coraz6n; en tu
generosa gratitud prefieres á todos el amante
que ha sabido merecerte por medio de regalos .Y sacrificios que alegrarían el orgullo de
la dim:a más exigente. ii
Así hablaba Yalentín en su loca alegría
de amar y ser amado, y Lise de Belvedise,
en tanto, dormida, con los ojos ocultos entre los abundantes cabellos, volvi6se un poco hacia su amante y entreabriendo sus rosados labios, balbuce6:
-¡Raoul!
CATULO

.

MENDEZ.

· ·
c·a
a propos1to del proX1mo amversa no de su muert4'..
Publicamos este fotograbado como una remm1scen
1 de la heroicidad del 3·oven Monarca mexicano,
.

espanta á las asiduas_ abejas con el abanico
tle sus puros pensamientos.
Se ha levantado quedo ..... muy quedo.....
y descalza, para aislar el más ligero f!ll)Or,
se dirige envuelta en su vel? de noche-&amp; pe·
queño jardín tapizado de meYe.
Allí ofrece su cabellera rubia á los copos
blanquísimos 9ue caen de_ las estrellas......
f,\onriente, recibe una lluvia de plumo~es.. ..
Y a está convertida en una estatua de hielo...
ya sus cabellos brillan como las miradaá de
la luna; pero su cuerpecito se estre!Ilece, azo.
tado por el frío, y la llama de _la ~ida ya_pa·
lideciendo poco á poco en el rmcon vqgtnal
de su coraz6n de niña ..... . En vano pretende
huír hacia la camita abandonada...... &amp;
tarde ... ... muy tar&lt;ie ...... Se sien.ta a~o~te sobre un tiesto vacío y queda mmo~ doblada la cabeza, semejando un racuno de
azucenas! ...... Entonces se desprende fJtl al·
1na, y sube al cielo con la 6lti_ma olea~ 11~
perfume que exhalan las florec1llas moribun
das.

LA VIEJECITA
I

1

l
1

Afuera, el frío entumía lo~ pajarillo~ ~o.n
toda la crueldad que desplega en las tnstunmas noches de inYierno.
Las flores cabeceaban, cuajadas de estarcha, á merced de un.aire helado y jugue~6n.
Pero en la cabaña bostezaban de sue.no ~
tranquilidad, junto. á nudo~os leños c~s1
carbonizados, la anciana y la idolatrada metecita.
d
.
Esta no apartaba sus gran es OJOS azu1es
de la figura hermosamente humana y llena
de bondad, que la contemplaba rebosando
amor.
¡Tantas cosas había oído en esa velada de
invierno!
.
La abuelita se veía muy bien con sus cabellos blancos como el algod6n y finos como
la seda. Pero ¡cuántos dolor~s ~uvor,que experimentar aquel coraz6n, ~rox1m? a paralizarse eternamente, para cubnr ~e n~eve ª'.J.U~lla cabeza que poco .á ~oco s~ mclmaba baJo
. el peso de noventa mviernos.
.
·Sería preciso padecer tanto. para ostentai
las¿ albeantes guedejas en las sienes? ¿Los sufrimientos debían necesariamente ennegrecer
la vida para envolver co~ lienzos de luna la
rugosa y pensativa freD:te de la. abu~la? ·
¡No! Ella, la niña mimada, idean~ un m~dio eficaz que la convirtiera en ª°:mana sm
necesidad de atravesar por tantos smsabores.
.y qué contenta lo descubri6, allá en su
catecita ceñida con lienzos de sol! ¡Qué~º;presa para la buena madre! ¡Cuánto se ~·ema
al mirar qufl sus grandes crenchas rubias se
habían transformado en cascadas de vellones
blancos como el algod6n y finos como la
seda!
II
Media noche. La cabaña está tranquil~.
El sueño abre cien y cien botones de adormideras que despiden periumes aletarg~dores.
Pero la niña se burla de aquel enJ~mbre
que chupa savia en las corolas de la vida, Y

CONTRASTE

y

III
.A la mañana siguiente, la infe!iz abuela es·
trecha contra su coraz6n á la miia muerta.
Quiere revivirla con sus besos, pero .00
consigue más que deshacer ~os cristal~ 1~:
fanticidas, cruelmente adhendos al cuerpee!
to del ángel.
.
.
«·1".1 a séli,
exclama con un acento
mdescrib~
•
d
bre I·
ti ble de dolor, c&lt;va sé lo que eseas, .P?
11e. de mi. a1roa. .....
• de un golpe qmsiste
Jª
. · rDOti
var toda la escarcha que noventa mvte
..
ban acumulado sobre mis
sienes,, )' "ª'es
J
'
qué caro ha sido para las dos! Duer r ~;~
hermosa estás a~í: el mundo no ~o r~
necerte con su aliento envenenado.·· .. · 1
me, pobre viejecita de mi alma!. .. .. .»

~!er-

R. (WXZA L EZ LLORCA.

PEDRO DE ALVARADO.

Personaje del drama mexicano "Cuauhtemoc,'' representado recien·
temente por la Compañia Fábregas,Cardona.
.
Fot. de José Pacheco.-Profesa,

2.

en
hombre pobre con un espi'ritu brico,.ico
1¡,¡
"
·
,1 hom re ..
todos "s.cntidos es superior
con un espíritu pobre.

ª

l" na de las cosas más alegres que he visto
jamás era un ciprés de cementerio.
Había dos en el osario: uno, el ciprés tris·
te, un ciprés cadáver, flaco, descarnado, nervioso, tan viejo y débil, que cuando el aura
le movía parecía como si temblase y cuando
llovía, dijfrase talmente que llor~ba; y el
otro, alegre, espeso, de terciopelo vestido
ufano y rirgen, todo él model!l,do, tierno
siempre lleno de Yerdor.
Pero lo que le hacía ser alegre, era el enjambre de pajarillos que dormían en :;us brazos y allí anidaban y vivían. Parecía un árbol con palabra y canciones entre aquella
quit-tud, una casa de vecindad cercana á los
nichos, una escuela llena de gritos y de risadas.
Todo el santo día, yendo y viniendo bajaban, subían, iban de Yisita, se holg¡ban,
reñían, se llevaban las noticias del lugar
don'de había panizo y no había cazadores
Yokaban las criaturas, les lavaban las pata~
y les enseñaban gimnasia; reían, lloraban y
se contal)an sus vacilaciones; todo el día ~ra
un teje maneje de pellizcos, de besos y de picotazos; de subir briznas de paja para mullir
los cojines, de meter la cabeza sobre el ala y
espantar las lagartijas.
Al atardecer aumenta la algazara para disputarse una ramita: había una furia de gritos para lograr un toldo de hojas, un guirigay
para conseguir una alcoba; y después, una vez
persignados los pequeños entre los nidos de
las ramas y rezada la oración, el árbol se
queda dormido entre los fuegos fattlos qu~
corrían.
¡Oh, árbol ~legre! En ningún lugar estaban tan seguros como bajo aquel dosel de
dulzura; en ninguno tan respetados por los
hombres como en el mismo osario; en ningn·
no tan contentos como entre aquella paz poblada; siempre ellos con ellos; siempre con
los suyos; siempre llenando la soledad con
su festiva alegría.
Hasta cuando llemban un muerto subía
del ciprés un vuelo de vida.
'

Fotog·afia del artista José Pacheco. -Profern, 2,

VIRGINIA FABREGAS en el personaje azteca "TECUICHPOTZIN'" del drama mexicano "CUAUHTEMOC,"
que pondrá nuevamente en escena la Compañía dramática nacional que actúa en el "Rena.cilDiento," con motivo del próximo aniversario de la muerte del indómito Emperador de Anábuac.

date encuentra sumida en una de esas agra¡~ languideces que siguen siempre al
amor.
Dormida ó no Yalentín la habla ~on ve·
hemencia.
'
Para.merecer, dice, tus tiernas mirad~s
1 us apasionados besos, hice traerte las mas
rí~ntes al~ajas de todas las joyerías de Pamás afamadas tienen orden
de,V as' modistas
u· enir a' preguntarte todas las mañanas si
~ ieres añadir algún nuevo traje á los infini8 que posees.

!1

dor figura una panoplia formada con los
ens~ngrer.tados sables que he traído de los
combates.
«Te di6 el capricho de que fuese célebre
por mi talento y publiqué infinidad ele versos, que son 'seguramente m~j?res por la
grandeza de su ritmo y lo origmal de las
imágenes, que los más sublimes poemas conocidos hasta ahora.
ccPero esto es poco: mi pobre, mi anciana
madre abandonada está en nuestra. antigua
casa d~ la Bretaña, porque tú no me permi-

SANTIAGO

RC'SIÑOL.

�-438f{OTAS OE LlA G~Ar,túA.-AllfOf{SO XIIJ, Ir,tTil'/IO

fi_esta en la_ _que tomaron parte las principa,les f~m t!1as ele Coyoacán .
•-\ipad~maron el acto las señoritas Luisa ~ ordi_ll? _Baclillo, Luz ?\Iaría Ibáñez y
~¡ ana Sic-tlia Y los señores Arturo Ibá11.e:-· Dr.. \ureliano l'rrutia y 1Iairiano Sict!1a.
El. proy,ecto, del cual damos una reprocl;1.cc1on .. es del sieñor Ingeniero R. Urza.m. quien ha recibido felicitaciones nun~ero3as por su trabajo, que ,pone de m.a111~esto las dotes anquitectótii.cas &lt;le dicho
senor.
~a co~strucción de la nueva Gasa de'l
$,enor, 110_ excederá de un año; así es que,
para mediados del entrante. será inaugu:aclo el hermoso templo de Xuestra Senora de,) Carmen.
-:::::..-

---

LOS REYES DE ESPAÑA EN LA GRANJA

El Rey jugando al "Tennis" en el Tiro de Pichón de La Gnnja

CRONICA TEATRAL

"La Desequilibrada," de D. José Echega, ray.-Por Arbeu.-La próxima temporada de ópera.

••

E:l teatro es siemipre el centro á ,que
acuden todas las clases de una poblaoión,
y no puede pasarse por alto lo que en él
ocurre en los días tran8curridos.
Por esto ha,bíamos hecho ya costumbre
dedicar en cada una de n,uestnas ediciones esta sección á los asuntos teatrale3
de la sema1na, íf siguiendo ese hábito, que
habíamos interrumpido, vamos hoy á pasar revista á los espectáculos de esa naturaleza, para dooicaTlea si,quiera sea una
línea q·ue pueida indicar cuá'l ha s1do el
aspecto general ofrecido en la semana
por los col,iseos de la ca¡pital.
En el Renacimiento se ha puesto en escena una obra de D. José Echieganaiy,
"La .Dese1q,uilibrada," la cual ha sido del
agra1do de1l púiblico á ese cdliseo concurrente.
lJa obra, corno de Echegaray, despierta
initerés deside los primeros momentos. interés q'l.le va en aumento en el tnanscurso
del desarrollo, por la intensidad y vigor
ele las situaciones dramáJtica,s.
Analizando fríamlente la obra. podráin
señalárselie inverosimiiitu'Cles, exagieraciones, etc, pero cuando se le ve en el teatro, cae uno bajo la sugestión avasalladora del ilustne dramatul"go y se siente
cl.eslumbraido por los resplandores de sit
I poderosa farutasía, y se aplaude, que no
tiien1 remedio.
El asunto de "La Diese..quilibmda" es.
en ,pocas palalbra~. el siguiente:
Teresina. hija ele un acatrdala·do banquero, está ena.moralda del joven abogado Mat.tricio, C()l1 el que proyecta casarse. Un terrrübil,e rival de éste, descubre á
la joven que el aibogado tiene el propósÍJto de hacer una revielación que comprometerá la fama de honradez de su padre.
y convencida de que por su amor no !."enuncia Mamicio á cum!plir lo que él consi1dera un deiber sagrado, sepárasie de él
y se casa con el que traidoramente ha ido

El Rey acostado uobre el lomo de su caballo "A ppleby"

preparando las cosas para conseguir esto.
Com1prend"' después que su maridb es
un infame qt,,e para gozar libremente de
la fortuna de ella, único fin que persigue, se propone, apTovoohan&lt;do el desequi librio de su temperamento, separarla
del hijo que tiene y recluirla en un manicomio.
&amp;tablada entre ambos una lucha terrfüle, T·eresina huY'e de La casa con su
hijo, y va en b.usca de Maunicio, de cuya noblezia y honraidez da éste una nueva pruebá ha.~iéndola volver á su hogar
en su compañía, no para entregarla indefensa al infatnle esposo, sino para retar á
éste y librarla d~ él.
Del lance sale victorioso el marido,
quien dispuesto á consumar sus planes
inícuos, preséntase traMoramente después de un largo viaje, con el prolJÓSito
de sorprender y reducir á su esposa.
En e-1 último acto, T eresina, vü1da, va
á partir en su yate, pero antes quiere ver
á ,1\fauricio. Cuando éste se presenta, creyendo alcamar la feLiciidad de su ,amor,
ella le descubre que mató á sn esposo,
y que dispuesta á castigarse, lo llama pa~
ra confiarle s.u hijo, á fin de que no sea

e

Don Salvador Tricio, decano de los farmacéuticos mexicanos, en esta capital,
fallecido el 8 de los corrientes.

como ella, sino como eil que en su orfandad ha de servirle de padre.
En la semana volvió á los carteles la
obra "Cuauhtemoc,'' de Doo Tomj.s Domínguez Illanes. La Secnetaría de In1r
trucción Pú1blica y Bellas Airtes compró
á la em1presa del Renacimiento una representaoión de eHa, para quie la viesen
los a'1umnos de las escuelas ofic-iales.
Este heoho ha venido á confirmar la
opiniión de muchos; de que si el drama
no está aipegado fielmente á la verdad
hi~tórica, no ha,y en él tampoco falsedad
tanta. para tacharla de impropia, de in·adecuada, de falsa y otros calificativos
que se le han dado.
En cuanto á la fid elidaid ,del vestuario,
basta ver los grabados que hoy ptJb}ia,,
mos y que. telizmente, están hic•i'lograclos. Tianto los trajes de mexican·JS qu•
visten Virginia, Cardona y otros artistas.
como los de españoles cual el de Pairo
de Alvarndo, representa'do por Man~)
Haro. han merecido elogfog de hi,~tonaclores ,entencli-clos en la materia.

***

En Arbeu continúa la zarzuela de gb
nero grande. poco concurrida. y poniendo
obras 111 u,· conocidas.
",Clco,pátra" fué la {mica nonclad, Y
eso novedad en cierto modo, ofrecida por
la Compañía que dirige La,bracla.
Hacía mucho ,qu,e no sie canta~ .e11
:\f-éxico la "Cleopa.tra :'' tiene mus.ca
agradable. pero no llegó á entusia~ar.
Bastante buena p.ar,ece que ser.Í, oor ~
qne se prepara, la temporada auc habra
de hacer desde el próximo mes .~e Set&gt;,;
tien1 (br,e en el Teatro Arbeu, la ''troupe
fornrnda por l,a empresa Barilli: .
X uestro diario ha ciado ampho.; 1nifor·
mes sobre la Compañía, ocupándose de
sus elementos. repertorJo. etc.
•
Hory ,publicamos los retratos de vanos
de ellos.
De algunos de los artistas que Í,);'113n
el elenco es inútil dar referencia:-. siendo
' de fama universal y re1~.
tta·
como son,
dísimos. tales como el tenor De~Ma ~
el barítono ,1\fagíni-Colertti, la ~ontral.
Virg-Íni Guen-erini y lois dos baJOS tan
Wl'l!i y Gravina.

La. Reina madre, Doña ,María Cristina,
hizo una visita á su hijo, Don Ail.fonª
so, después del matrimonio del :Monarca
y durante la estancia de éste \' de su esposa,.
Doña Victoria Euge1{ra, en La
NUEVA CAPILLAlDEDICADA
GranJa.
A LA
;En los días que ¡permaneció la viud:1
VIRGEN DEL CARMEN ele ~.&lt;\Jlfonso XII. a:I lado de sus hijos, fut'
test1~0 de la elic1clad del reciente matrimomo '.Y paso horas agradables al lado
SE.RiA EJDIFICA!DA E\N LA COLO- de ellos, presenciando las distraccio1\TIIA DE ESTE NOIMBRE. IN'ME- nes á que, en su 'Vida intima, se entregan
dos Soberanos de España.
DIATA A GOYOAtCAiN. '
El Rey, tan apasionado por los deporC~rno la ''Colonia del Carmen," de Co- tes, se. Consagraba á ellos en aquella époyoacan. ha progresado tanto en los úl1 imo~ ca reciente. !' Doña María Cristina ,. ,Domeses, se han hecho indispensa.bles to- ña Victoria 1Eugenia, presenciaban.· sati-5dos los ellementos con que cuentan los fechas, los entretenimientos del ,¡,,fonarcentros :pobl_a d~ de gran importancia, co- ca.
En nuestros grabados ele hoy se ve ·'t
mo establecumentos ele instrucción, mer
cado,_ panques, paseos, y ante todo, una D.on Alfonso XIII ,entregado á estos sa·
lgleis1a, que es lo ,esencia.!, pues son nu- nos entretenimientos, lo mismo que en
merosas las familias católicas que radi- uno de los clichés a¡parece la Reina Yictoria 1Eugenia, cerca ele uno de los cacan en esa Colonia .
,E-1 vecindario &amp;e dió cuenta de esta im- ballos favoritos del regio matrimonio .
periosa neces~dad &lt;y desde luego hizo t~da
clase de gestiones paira la edificación de
una Capi,bla derdicacla á 1la Santísimia VirYa no ha y niños, diremos plagiando .á
gen del Ca,11men, lo 1que se consiguió al Belgas, porque los niños quieren ser homfin.
b~es; ya no. hay hombres, porque se van vol. . ~a construooión de la Caipiilla dió prin- viendo muJeres¡ yn no hay mujeres, porque
c1p10 'hace poco y con motivo ele la colo- se van transformando en ...... hombres por
cación de la primera piedra hubo una no decir la palabra verdadera!
'

La R~ina Victoria dando azúcar á. una yegua, inglesa d~ su propiedad, después de habe
h h
luc1on3:r a la voz; sm montarla.
r1 ec o evo-

La soprano Poli ha hecho los mejores
teatros de Europa y de la A!tnlér-i,ca del
Sur; su última temporada la hizo en el
T~ro Da'l V1erme, de Milán durante el
~do Otoño, Y' posteniorme~te en Porkiga,l, al la,do de De-1\farnhi y del célebre
bárítono N asohmann.
La soprano lírico Adami ,Oorradetti ha
cantado con éxito siempre creciente ,en
los teatros Riegg10, de Turín; Fenice, de
Vtnecia; Costanzi, ,de Roma· Máxi 1110
de Palermo; en lé. Opera, de Río Janeiro'.
Y en ott:os. Es urna magnífica elsa en
Lohengrm, y 1son su es-pecialidacl la Boheme, T?sca, Inis y de'm¡á.s ·del moderno repertono.

La Zepilli. joven

y hellísima, viene de

los Teatros de Monte-Car!(), Nacional, de
~rest, 'Y Opera, de Buenos Aires. Su
lti~a temporada la hizo en los teatros
~~alos del Cairo y de Mejan1clría, ele
"'5JVlO,

La mez~?-sopra,no Tieresia Fe!"r.asis. j0yn tamh1en y mury henmosa, hiw últimam'einte tres temporadas oonsecutivas en
la ScaJ.a. de Milán. dornde em la última
~rada .de carnav:al fué escogida por
e~tor R1cordii, y ,por el rnaie&amp;tro Franc!'ett1 para des.e'111ipeñar una de las prinetpales partes en la "Figfii,a di Jorio.''
:ID! tenor .\ngel Pintucci. aunque novel
en la escena, ha pisa.do ya los primieros
teatros de Italiia y le es.tá re9ervado, se~ratnente, 1111 gl()rioso porvenir, por sus
~celentes cuatiidades v su voz fresca v
S'1tP{aC
,
·
.4ah~wca, de titnbre ,agra,da,bilísimo.
V '&lt;le e9tar ,en los teatros Fenice, ele
benecra; Conservatori(), ele San Peters;rgo; Y en el C0ns.tanzi, ele Roma, donen obtuvo vendaderos triunfos cantando
de mU'cltais óperas dura,nte Ja tempofa ct.a
la carnaval, y muy particularmente en
"Conrdenaició.n ,de Fausto." para ca'l1,taT
1
p~~ua,1 en )f éúco se le 1ha contratado ex-

f

ª.

eso.

El t~nor dra111{1tico ALfr.aclo Cecchi, con
~c3:.riier.a de pnimer orden, gustará exftns' ~manamente en 1Iéxiico, por s,u exv~ima Y bien tim:braida voz de agudos
tllor der~~1ente extraordinarios. Fué el
G' exigido é impuesto por el maestro
"Sib~~no para iestrenar y crea·r su 6pera
er1a."
Agustín Agiieros.

"'
Segovia. - La Reina Victoria asistiendo en la tribuna a' la m's
1 a de campaña.

�•.

- 441 -

-440-

_Los borrones del niño

Atttistas de la. Compañía d e Ope1&lt;a que
aetua1&lt;á p1&lt;Óxitnatnente en A1&lt;betJ.

sé yo que hay quien se encargue de apuntar·
lo en un libro.
¡En un libro! ¿Y para qué?
En mucho tiempo no se atrevió )Ianolín
á preguntarlo, y aun cuando llegó á tal atrevimiento, no logró que le diesen más cxplieacione~.... .. Pero ya se sabía que su padre,
1\ tener noticia de alguna picardigüela del peque110, lejos de enfurecerse, decía con sonrisita irónica y acento muy intencionado:
Bueno, bueno ...... Yaloirán apuntando
en el libro,
Y Manolín, ya resueltamente, preguntó:
- ¿Y para qué?
-Toma; ¿que para qué? Pues para que
cuando ya se vea que no te enmiendas, lle,·arte al infierno y allí que las pngues todas
juntas-replicó el papá.
-¿,En un libro? ¿A puntan en un libro?

ftianolín era un ángel diabólico.
Ya empieza usted á disparatar, me dirá el
lector· pero bien sabe él que de antiguo se di~ qu~ los nenes son unos diahlillos angelicales ó unos ángeles que hacen diabluras . ...
No sin que al decir esto deje de ser la envidia
de los hombres la que inspire tan absurda
ca)iJcación; envidia: sí, porqu~ ¡quién no desearfa ser tan inocente y bienaventurado como ~s hechiceros angelitos diabólicos!
A Manolín nadie lo podía sujetar .... .. Ameaz.1s·
sí. sí. ..... Desacreditados estaban ya
n
todos los monstruos, tios, duendes, ogros,
t~hicos, que la imaginación maternal
h:1bfa ideado para imponer un cierto temorcillo, un si era 6 no supersticioso del traYieso
)

,

I

.1
MARIO ROUSSEL,

GIOVANNI GRADINO,

Barítono.

Primer bajo.

DOCE AÑOS

trari&lt;', moslrábase descompue¡:;to y pálitlt,, ...
Ya no vol \'er.tl ella ú dar á na&lt;lil' al•.·gria,
luz y calor.
De aquí que se impresionara con el pece·
cilio.
¿Por qué hacerlo morir cuando aún hiy
vida en él ..... ?
Y, con todo, dió un brinco y cayó muer·
to ...... una muerte dulce y rencilla. .
La niña seguía pescando, con la grande é
imperturbable seriedad del pescador. Admi·
rablemente bella, con sus grandes ojos fijoli,
sus cabellos rubio-casta11os y sus piernas de
gacela.
Acaso llegará también un día en que~
padezca al pececillo y diga: «.Je ne ~ trai.1 jcrnwi.s que ma .filie R' (l({Oll(Ít á une occupa·
l ion ~i rruelle! ...... »
Pero esos tiernos seotimientos del alma,
florecen sobre la tumba .de todos lose~
disipados, de todas las esperanzas muerta&amp;..
Por tanto, sigue pescando, encantadora
niña!
Pues que sin malicia procedes, Jlevu..a6n
en tí misma un santo derecho.
¡Mata el pececillo y pesca!
PETER ALTENBERG,

«Pescar debe ser una cosa muy aburridora,,
-dijo una señorita, que entendía tanto de
eso como la mayor parte de la&amp; señoritas.
«Si fuera aburridor no lo hiciera yo»-dijo
la niña de cabellos rubio-castaños y piernas
de gacela.
Y permanecía en su puesto, con la grande
é imperturbable seriedad del pescador. Retiraba el pececillo del anzuelo y lo arrojaba á
tierra.
El pececillo moría.
Dejábase ver el JDar, bañado en luz y fulgurante. Olía á praderas y á humeantes corrompidas yerbas palustres. Del hotel llegaba ruido de cuchillos, tenedores y platos.
E~ pececillo bailaba en el suelo una breve
danz~ original como de salvajes ...... y moría.
La nifia seguía pescando con 1a grande é
imperturbable seriedad del p~scador.
"Je ne pennettrais jamais que ma.fille s' rulonnát á une ocC11pation ¡;i cruelle»-dijo una señora que cerca se hallaba sentada.
La niña retiró el pececillo del anzuelo y

GlUSEPPINA PICOLETTI,

Soprano lírico.

de nuevo lo arrojó á tierra, á pocos pasos de
la señora.
El pececillo murió ...... Dió un brinco y
cayó muerto ...... una muerte dulce y sencilla! Hasta se olvidó del baile, y, sin más, se
marchó..... .
«¡Oh! ...... » elijo la dama.
Dorcdan empero en el rostro de la despiadada niña ele cabellos rubio- castaños, una
profunda belleza y una alma futura .... ..
El semblante de la noble dama, por el con-

A:-.ITO NIO MACINI COLETT I ,

Primer banton o absoluto.

TERESINA FEHRAHf,

Primera mezzo-soprano .
ALICE ZEP1LLI,

Soprano ligera.

P_equeñuelo...... ¿Castigos? Sobre que muy
nguros~s y extremosos hubieran sido, por lo
c!oeles mjustos ...... Sabía el muy pícaro fingir ~n temor tal, que pronto infundía compas1on y ~placaba la entereza del juez ...... y
aun con risa confiada y amorosas carantoñas
~nábase á veces hasta raricias que no castigos.
'
~ad.a, Manolín era incorregible.
- Sin emLargo, algo se le dijo que llegó pri·
me'? á preocuparle .... .. y luego casi á atcmom.arle.
tna niñada, diréis, que os va á resultar el
~ que os estoy refiriendo ...... Como que de
?1 !&gt;S se trata, y no me voy á poner yo aquí
ª.discursear metafísicamente, ni he de decir
~:guna de ~sas graves boberías, propias de
neos, re\'1stas y academias.
En fin, sigamos nuestra historia.
Lo que llegó á imponer alg6n respeto á
41an.olfo, fué oírle decir á su padre en cierta
Y notar que lo dijo con suma se-

=i~,

ENZO AOZZANO,

Primer bajo.

VIRGINIA GUERRINI ,

Contralto.

ERNESTINA POLI

RANDA CCIO.

Primera soprano dramático absoluta,

AN GELO PITUCCI,

-Todo esto malo que hace este nifio, ya

Tenor lírico,

- Sí, en un libro.
- ¿,Como mi catón?
- Xo, más grande- replicó el papá.
- ¿Como mi carpeta?
- Mayor ...... en libro mayor ..... . de todos.
Manolín quedó pensativo.
¿Dónde estaría ese libro, y qué diablo era el
encargado de hacer las dichas apuntaciones?
¿Sería libro más grande que los libros que
había en el escritorio de papá? Esta sospecha hizo que Manolín se atreviese á meterse
un día en el escritorio á la hora en que ni su
padre ni los dependiPntes se hallaban en él. ..
y he aquí que halla un libreto, en cuya cubierta se leía: ,,Libro Mnyor. »
.
Este, éste era, sin duda, el libro: existía
este allí ...... Atrevióse ú abrirle Manolín y
¡oh desdicba! El no leía manuscrito ...... pero con borrar todo lo que se veía en aquellas
páginas ......
Coge la goma y el raspador ......
Y en esto se abre la puerta del escritorio ... .
y aparece el padre del atrevido muchacho .. .
- ¿Qué hace usted aquí?-dice con voz te-

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Capilla dedicada á la Virgen del Carmen, en construcción en la l'olonia de este nombre, en Coyoaeán .

rrible a l ver a l nii10 su bido en el tabun·tc y con dos malecones, constrnídos de roca
NUESTROS GRABADO~
puesto junto al escritorio y ante e_) enorme norfídica v ioaliza.
Y EL SEXOR AR:\1.-\.XDO SALCEDO.
librote. Comprendió desde luego lo que el . La dársena no está aún terminada; pepequefio intentaba hacer ..... .
ro los trabajos de ,constrnoción están muy
Manolín , lleno de vergüenza y de temor, adelantados, y actualmente penetr an lo::;
En uno de los números anteriores de este
r ompe á llorar, dejando caer los lagrimones buques hasta su interior.
semanario dijimcs que se había separadotem·
sobre las páginas del li bro ..... .
La dársena contará con doce muelles poralmente del taller de grabados de esta ca•
-Perdón, perdón, dice sintiendo en su de ~cero 'y cuenta con poderosas grúas. sa editorial, el señor Armando Salcejo, i
inocen te alma, á pesar de la iconi:;ciencia in- que ya f,u.ncionan, según se puede ver en cuyo cargo ha estado desde hace tiempoeee
fantil, que ha cometido si n duda una falta uno ele nuestros grabados que del men- departamento.
El motivo de la separación del señor Sal·
grave y le consumía el arrepentimiento.
cionado ,puerto ¡publicamos en otro lu- cedo, fué un convenio que hizo con el Go·
- Perdón, papá; perdón ..... .
gar.
bierno del Estado de San Luis Potosí, para
E ra la primera vez q ue demandaba perLa banca alemana ",\lsterskampf" y el enseñar el arte de fotograbado al señor lladón.
vapor naciona:l "11anuel Herrerías'' fue- nuel García, persona que, después de UD
- ¿Yol verás á hacerlo?
ron los primeros ba11eo:; que entraron ~ rápido aprendizaje, ha quedado al fren*8 de
-No, no .... . .
la dársena,. el 20 y 21 de Junio próximo los talleres similares á los nuestros, de la
- Ven ; bien veo que estás arrepentido.... 1pasaclo, y ,así se ,comunicó oficialmente it "Escuela Industrial Militar" de la Capital de
.
.
Mira, mira, sólo con lágrimas podemos bo- la Secretaría ele Comunicaciones y Obra:; aquel importante Estado.
El señor Salcedo cumplió á satisfacción
rrar lo que el diablo escriba. en el libro Prúblicas. Dichos barrcos se acoderaron
del señor Gobernador Espinosa y Cuevas la
grande.
ti lo !a'T"go rclel muro ele monolitos, en s11 comisión que le fué encomendada, y ha re·
En .efecto, por el lloro· de Manolín la escri- parte ,conoluícla, ·c omo puede verse ,en las gresado á esta Capital trayendo honrosas retura. del libro se había corrido ...... y pre~en- fotoo-rafías adjuntas, -en las cuales tam- ferencias del señer Cuevas.
.
taba do~ enormes borrones.
Nosotros hacemos mérito de esta circUBII·
. hié1tse ven las grúas. trabajando en la descarga de dichos barcos, y los almacene5 tancia, con verdadera satisfacción por ~
,J oSE ZAHOXERO.
tra parte, pues el señor Salcedo es un .
al lado.
fotograbador
cuya labor es bien conocida Y
En la vista general pueden verse los
ahora tenem~s el gusto de anunciará.A!!::
rompe-olas, casi conrc.luídos, los a,lmac~- tros lectores, que contamos ya con m1115--~
nes en constrncción, d muro de monoh · cos clichés obra del señor Salcedo, para
El Puerto de Salina Cruz
' del semanario
.
tos, la dársena y las poderosas draga~ la parte gráfica
.
. son
"General ,D íaz'' 'V '').léxico,'' que actual Los grabados de la presente ediciónal '
su mayor parte factura del señor
ce·
EstJá sufriendo una completa y notah!c mente Ia dragan.- Esta vista está tomaclc1 en
' todos los che
· hés quefeli·
pu•
do,
y
en
lo
suce:ivo
transf orimación el puerto de Salina Crni.. c-n ·n farzo del corriente año, y á la focha. bliquemos serán suyos, por Jo que no9
,las obras están iconsiclerablemen1 e ade1-füse convertido úiltimamente en una ciu ·
citamos sinceramente.
da,d perfe,cta1111ente acondi!cionada en el lantadas.

s

sentido de la habitabilidad, y como puerto de ,mar, son más nobbles aún sus pro·
o-resos pues cuenta en la actttalidacl co11
b
'
una lbahía
amplia, i.segura y arb.
nga da, r

En el año de 1565 fué tajado por primera
vez el primer lápiz plomo del mundo.

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�-445.Llévate esa copa,
no me des más agua .... . .
Pa apagar la sequía que tengo
me tendrías que dar una jarra
cl'aquellas tan limpiar;
que están colgaícas ebajo é las parras ......
d'aqueltas tan fresca¡;
que gotica á gotica trasmanan! ... .. .
Llévate esas flores
que es mú juerte su olor y me daña ..... .
Pa olorcico suave,
aquel que en la güerta de toico se escapa;
..d'aquellos rosales, de aquellos cla,·eles
d'aquellas alábeg,ls '
d'aquellos naranjos, d'aquellos pon'iposos
jazmineros que visten las tapins! ......
Quítame esa rop:t
que el cuerpo m'abrasa! .... ..
P,1 ropica aquella tan asolaíca ......
aquella tan blanca
c'arzaíca me tiene mi madre
en lo hondo del arca!
¡Qué dolor de caeza!
¡Que se calbn t6s esos que cantan!
¡Pa &lt;·oplicas aquellas tan dur.:es
a&lt;¡uellas, á veces, también tan amargas:
aquellas que paecen quejíos de pena
aquellas que paecen risicas del alma!

-444PAGINA ARTISTIC.A.

Higiene y medicina domésticas
Cuadro del arfüta Luna.

Mujeres Roinanas

M I C R I STO

CI)

Parn Cristo nací
á Otislo ruelvo.

LEMA:
,11

Enfrente de mi rnnn, clavado en duro leño
las ansias despertando de mi infantil piedad, '
guardián ele mi inocencia, tef:tigo de mi sueño
se alzaba el viejo Crii;to, un Cristo marfileño '
reliquia veneranda de una lejana edad.
La luz amnrillcnta que junto al Cristo ardía
quebraba en la escultura su tré1nulo fulgor,
y á su reflejo vago la imagen parecía
cadáver insepulto, c¡ue ab~orta el alma mía,
miraba á un tiempo mismo con miedo y con amor.
,
¡Qué bello era mi Cristo! Robre su frente pura
signada por la huella del arte medioeval)
un hálito flotaba venido de la altura
y del marfil lustroso la rándida blancura
prestábale aureola luciente y virginal.
De nieve parecía su cuerpo inanimado,
que de la c1 uz copiaba la rígida tensi6n ·
de nieve el noble rostro de espinas circ~ndado;
y sangre sobre nieve, la herida del c:ostado,
cuyo divino bálsamo di6 vista al Centuri6n.
Cuando al caer la tarde, y al despuntar el día
postrábame de hinojos, del viejo Cristo al pie,
mirando sus congojas con ansia le pedía,
amar como él amaba, sufrir como él sufría,
morir en el tormento por conservar mi fe.
Y mientras á los cielos ingenua y susurrante,
cristalizada en lágrimas subía mi oraci6n,
brillaba de sus ojos el rayo agonizante,
sus labios sonreían, vagaba en su semblante,
del ritmo de la vida la plácida expresi6n.
¡Oh sueños venturosos de amor y de ternura!
¡oh cándidas visiones de la dichosa edad,
en que nutrida el alma de fe sencilla y pura,
un viejo amigo viendo dt&gt;l Cristo en la escultura
contábale mis cuitas con crédula piedad !

( 1) Poesía que ha merecido un prdmio extraordinario en los recientes
Juegos Florales de Córdoba.

Vuestra nostalgia siento, risueüas ilusiones
forjadas en mi mente, del viejo Cristo al pie.
¡(;nán pronto el pecho mío rindi6se á las pasiones
y de mi labio huyeron las tiernas oraciones
que me enseñ6 mi madre para cantar mi fe!
Turbada por la duda la paz de mi conciencia
mi espíritu entre sombras hacia el abismo va. '
De la sagrada imagen hoy tiemblo en la presencia:
marchita para siempre la flor de mi inocencia
mi Cristo marfileño no me sonríe ya.
'
¡Señor, no me abandones! La diestra omnipotentr
c¡ue el ímpetu refrena del virnto y de la mar,
ampare al débil náufrago que las angustias siente
de la infernal vorágine que en torno de llli mente
dc~átasc rugiendo con sordo batallar.

El ilustre Dr. L6pez Argüela de la facul·
tad de Medicina de Granada, r~cetaba para
los enfermos que padecían afecciones nefríticas, un medicamento tan sencillo como eco-

nómico.
Era el cocimiento de flores de haba en la
profl()rci6n dr, seis gramos dr, flores. por cada
vaso de agua, y el enfermo debía tomar cada
día un vaso de este cocimiento.
Desde tiempo inmemorial, los habitantes
~e Calabria y de la parte meridional de Siciha, dond; las aguas son muy selenitosas y el
mal de piedra muy común, se hace uso interno de las flores de habas para analizar las
ARTISTAS qE LA COMPAIIIA DE OPERETA V ZARZUELA
QUE ACTUA EN "ARBEU."

I

I

.
¡Me muero! ¡No tengo
gelepa s1quiá de esperanza!
.
No es con toico y con ello la pena
que más me acobarda
c' al fin y al remate '
. muere descansa
' ......
.
quien
:\lt dolor es morirme tan lejos ......
No ver mi barranca ..... .
no ver á mi novia ... :..
no ver mi guitarra ..... .
Xo sentir el calor de los besos
que mi madre llorando me daba!. .....
Yo quisiera morirme
,
bebiendo aquel la agua ......
I 1ue que uqu, ]las coplicas tan durces
de este 1rneño mortal me espertaran
i pué que el olorcico ,'e los az,1hares
me resucitara!
Díles que me lleYen ...... dílcs que me lleven
aunque llegue ya muerto á mi caHa!......
'
e:' aquella ropica
que en lo hondo del arca
nrzaíca me tiene mi madre
' ......
me la ponga ¡;iquiá de mortaja
¡Que me abrigue mi cuerpo mi tierra! .... ..
¡mi tierra del alma!. ... ..
Y1c1,:xTE

asperezas de los cálculos y facilitar la expulsi6n de éstos, principalmente de las arenillas.
En Calabria, al producirse el acceso, se toman 12 gramos de coles cocidas en un litro
de agua, que se deja reducir á la mitad.

INTIMA
En las noches tediosas y sombrías
buscan su nido en mi cerebro enfermo
pl~gada. el ala, ensangrentada y rota, '
m1s antiguos recuerdos.

Nó vienen como alegres golondrinas
ele la rústica iglesia á los aleros,
trayendo de la rubia primavera
las blandas brisas y los tibios besos.
Vienen como los cíbaros nocturnos
á acurrucarse huraños y siniestros
de la rnina en las musgosas piedras
ó de la vieja torre entre los huecos.

Señor, fní dr los tuyos y á Tí volver anhelo;
:-;oy descarriada oveJ·a (]lle torna á tu redil·
1111 cornzon ansia buscar en Tí, constwlo ......
Para calmar mis ansias, para templar mi duelo,
¡Señor, que me sonría mi Cristo de marfil!
•

.

111

:\rEDI~A.

LAS NUBES
l\Ii adorada locuela me daba de comer y
por la abierta ventana del comedor conte~·
pl~ba yo las mudables arquitecturas que
D10s hace con los vapores, las maravillosas
contracciones de lo imposible.
Y me decía á través de mi contemplaci6n :
ccTodas esas fantasmagorías son casi tan be·
llas como los ojos de mi hermosa adorada
la monstruosa locuela de los Gjos verdes.» '
Y de repente recibí un violento golpe en
la espalda, y oí una voz encantadora la voz
de mi adorada que me decía:
'
- ¿Acabará usted de comerse la sopn, señor mercader de nubes?
-El primer ceril'o se encendi6 por vc·z
primera en 1834.
ARTISTAS DE LA COMPAIIIA DE OPERA QUE ACTUAIU
PROXIMAMENTE .EN ARBEU.

'

¡Qué vengan en buena hora, que no ta1\kn!
¿Por qué no se apresuran? ¡ Los espero!.
¡Hace ya tantos aiios que dormito! .. ....
¡Hace ya tanto tiempo! ......

Aquel que ante mi cuna, clavado en duro leiio,
por el fulgor bañado de moribunda luz,
guardián de mi inocencia, testigo de mi rnefit),
alzaba su imponente contorno marfileño,
trazando con los brazos la sombra de la cruz ......

El negro muro de la hendida tapia
aunque roto y abierto,
'
aún &amp;e mantiene en pie; y en las ojivas
del cHmpanario viejo
si uo hay esquilas que á la misa llamen
al despertar el matinal lucero,
ú :tnuncien la oración al campesino
y h hora del regreso
ú la, muchachas de la azul cisterna
al ¡,astor y al vaquero,
'
i:;i ·"ª no hay campnnitus que repiquen
al llegar del patronato los festejo:::,
hay oquedades hondas y sombrfas
que abrigan en sus obscuros senos
á, las
pardas y siniestras
1 lechuzas
,.
)
a os pa¡aros negros ..... ... .

.J. SAl\IAXIEGO L.

•

~URRIA.
¡De fijo mi madre
las horas mortales llorando se pasa!
Ya sabe la pohre
que naíca en el mundo me sarva,
que me encuentro malico del pecho,
que día por día las juerzas me faltan,
que lo mesmo que luz sin aceite
poquico á poquico mi vida s' apaga......
Yo me pienso que el mal que m'acora,
más bien que en el pecho lo llevo en e1 al rna ......
por golver á mi tierra tan s6lo
son toas mis ansias,
¡y, d'hallarme tan lejos la murria
.. .... me corca y me mata ......

Elena &lt;le la Llata, (Tiple.)

Los niños que nacen en el verano son generalmente más parlanchines, fuertes, sanos
y vivarachos que los que nacen en el invierno.

Alfredo Cecchi, tenor dramático.

�-446-

El Hpttendizaje.
I
-¡Qué feliz soy, Carlos!
Asomada á una ventana, la Marquesa de R....... recost6 su rubia cabeza sobre el hombro de su marido.
-¿De veras, Genoveva?
-¡Ya lo creo! ¡Me encanta todo cuanto procede de tí!
-Exageras, hija mía, exageras.
-¿Por qué te muestras tan escéptico cuando hablas de nuestra
ventura conyugal?
-Porque la mujer es un ser muy complicado, sumamente difícil de comprender.
-Déjate de tonterías y dame un beso.
-Te juro que también me considero en extremo dichoso.
Y era la pura Yrrdad. Hacía tres· años que Uenoveva y Carlos

-El Marqués de R......
.
Genoveva se puso pálida; pero serenándo!-e luego rápidament.
á pesar del golpe que acababa de recibir, salió en unión de su COln~
pañera.
Sin embargo, al llegará la puerta se volvió y miró atentamente
á Luisa Yerneuil.
III
¡Con que Carlos había amado á otr~ mujer antes que á ella! ¡Qué
derrumbamiento de ilusiones! ¡Qué abismo entre ellos de~de aquel
momento!
Genoveva no dijo una palabra á su marido, deseosa de estudiar
á aquel que le había hecho creer que su coraz6n no había palpitado
más que por ella.
Después de haber derramado ocultamente algunas lágrimas, Genoveva se enjugó los ojos.
- ¿Qu( importa?- exclamó. - Eso pertenece al pasado, y ahora
110 me ama más que á mí.
Pero en el fondo de su alma subsistía una curiosidad, subiiatfa
el deseo de conocer á aquella mujer y de averiguar el secreto de la
p1sión que había p~·ofesado á su marido .... , ,
.
Y un día, armandm,e de valor, se dmg10 a casa de la actriz.

nen tallos largos que conservan su flexibilidad, dejándolas ondular al menor movimiento, como si mecidas en la plruita á impulso
del viento, esperasen el momento de ser-cort~.das para componer un ramo ó una corona.
En ese aparente desorden se cuida con esmero de que los matices diversos se realcen mutuamente.
Algunas rosas sin tallos ni hojas forman
corona sobre sombreros planos montauas en
grandes tapapeinetas, 6 se reu~en en grupo
ni costado, con una aigrelte de hojas y capullos. Hay muchos rnmbreros pequeños hec-ho~ con cocas de cinta 6 de crin ligera,
fle:x1 blt&gt; y transparente. Estos sombreritos exigen un peinado bastante hueco y ondulado
en el cual queden como anidados sin que'
'
por ?tl'a parte, resulte la cabeza pesada
y vo-'
J um mosa.
No $e busca hoy la igualdad de color entre el vestido y el sombrero; y si bien en algunos de éstos, wtre Ja variedad de sus colores, hay alguno que, rec~erda el del traje,
en otros no sucede as1, smo que uno azul
turquesa, por ejc1:11plo, se pone con un traje
de color de. berenJena, Y. uno de paja violada,
con un vestido azul marmo. Toda la dificultad
consiste.en elegir _P~ecisamente lo que parezca atrevido y ongmal. Bastaría aclarar (i
obscu~·e~er ~m poco, para que desapareciera
esa ongmah&lt;lad de la combinación.

IV

prevenirse.
Luisa Verneuil miró con sorpresa á la recién llegada.
- ¿Ha sufrido usted mucho?-le preguntó.
- Al contrario, soy la mujer más feliz del mundo.
-Estoy á las órdenes de usted, señora.
V

soprano de la compañía de ópera que actuará
en el Teatro Arbeu próximamente.

GISELLA FERRARI,

habían contraído matrimonio, sin que ni una sola n~be hubiese
eclipsado su felicidad ni obscurecido su vida alegre y sosegada.

II
Un día que madame R. ..... asistió con una de sus primas á una
venta benéfica á la que había acudido todo París, notó la presencia
de una mujer ~orena, hermosa y elegante, que detrás d~ un mostr~dor vendía objetos de diversas clases á sus muchos amigos y admiradores.
-¡Qué mujer tan bonita!-exclamó la Marquesa de R. ..... -'
¿Quién es'.
.
.
.
-Luisa Yerneml, la nueva estrella de la Comedia F:ancesa.
Precisamente al lado de Genoveva hablaba de la actnz un grupo
de caballeros.
-Es una mujer encantadora-exclamó uno de ellos-y de una
conducta irreprochable.
-Será ahora-dijo otro.
-¿Qué quiere usted decir con eso?
-¿No saben ustedes que ha tenido en su vida un drama por demás interesante?
-¡No lo creo!
.,
.,
- Sí, señor; una pas10n por un hombre que tamb1en estaba loco por ella.
-¡Es singular!
. ,
-Hace cuatro ilños que se venfico la ruptura.
-¿Y quién era ese mortal afortunado?

La profesora no tenía más que alabanzas para _su discípu~ 'Ma'
dam e Perrin acudía diariamente á casa de la actriz, c0n obJetAJ d~
g,mar su confianza para averiguar el secreto de su vida íntima.
Al fin, se estableció una profutlda simpatía entre aquellar dí.,u·.
je res.
·
.
Uenoveva no obstante, no podía alejar de su corazón la 1deade
que su marido' había amado á aquella mujer antes que á ella.
Un día, después de la acostumbrada lección , al notar la acent~ada tristeza de la actriz, le suplicó que le confiara la causa de sussm·
sabores.
·
- ¿Para qué? ¡Mis penas no pueden interesar á nadie!
- Sin embargo .... ..
-~í; usted es quiz(t la única mujer que podía compren,dermc...
¿Pero á qué hablarle del hito que llevo en el alma?
-¿Qué luto es ese'?
.
-Un luto muy doloroso, por la muerte de un ser que existe,. d$
una ternura que era el encanto de mi vida. Amaba á un homble¡eneroso, débil, bueno, pero sumamente exaltado, celoso Y tal ve111f
masiado cándido y sensible.
- ¡Como yo!-pensaba Genoveva.
-Ese hombre no supo comprenderme y me hizo sufrir de~
modo extraordinario.
·
1...:i
- ¿Y qué ha sido de él?
-Se casó y dicen que es ieliz. Lo creo, porque era hombre1W1. .
y porque yo le 'enseñé á conocer y apreciar debidamente el code la mujer.
:..
.:&amp;...
Estoy segura de que ante su nueva companera, n~ será víc=tde los arrebatos y de las debilidades que antes le dommaban. ~~
conmigo su aprendizaje.
Luisa Verneuil estaba en lo cierto.
. ...tt~,
-Pero en ese caso, - pensaba Genoveva-ha labrado m1 feh~~
á costa de la dicha ele esa mujei.
.
~
En el momento de separarse para siempr~ de la actriz,. Get&gt;I
va se acercó á ella, le eogió de 1:1 mano y le d1JO con voz agitada
la emoción:
-¡Tengo que pedirle á usted mil perdones!
-¿Perdonarla yo á usted? ¿A santo de qué?
. ~
- El hombre de quien usted me hablaba hace un mstante
sabido hacer dichosa á su compañera, sin duda porque al el 11J1o
sufrirá usted; comprendió lo que hay de bueno y de santo en "'J'.
razón de la mujer.
·
.
~
He venido deseosa de conocerla á usted, quen~nd? .º d
ahou comprendo que debo á usted gran parte de m1 fehc1da ·
la Marquesa de R......
.
coa I
Y Luisa Yerneuil contestó á Genoveva, sin rnmutarse Y
más asombrosa frialdad:
-¡Ya lo sabía!
H. DE FORGE.

Blusa elegflnte para concierto.

ÓRONICA DE LA MODA

BJuq~ para s~ñora de cierta edad.

la ó de {tamine, escogidos en la misma gama
de color.
Por gracioso contraste suelen los rizados
~ el buen tiempo vienen los adornos li- voluminosos acoinpañ&amp;r á sombreros peque• Yvaporosos que recuadran la cara co- ños sobre cabezas jóvenes.
llO In un marco de nubes. Tales son los riPara personas de más edad, los rizados de
. . d, tul, las corbatas de gasa, los boas tul ilusión negro se mezclan con follajes de
. Jllumas 6 de marabut, que este año han raso ó de terciopelo, cuyos reflejos producen
idj aceotados como el anterior, y son más bonito efecto. Los rizados de flores parecen
~os, por lo mismo que esta primave- hechos con crisantemas gigantes 6 enormes
llamoe permanecido hasta el mes de l\Iayo reinas margaritas; pero en realidad, son mofl 11BO de las estolas de piel y las écharpes ñas de cintas muy ligeras, matizadas en· grables.
dación del blanco al gris, ó del blanco al verla loe nuevos rizados hay extraordinaria de pálido, y las lazadas que simulan los pé. , con sola una cualidad común, una talos están replegadas, retorcidas y rizadas cle
1..,_clegofrado que les da aún más ligere- tal modo, que copian la línea y el movimienlll&amp;lldura. Se ven muchos lisos de tul to de esas flores otoñales.
. . ~co, que ensanchan como grandes
Los boas de plumas se tiñen en varios co• lis .-.1.tJrrot, ,Y hacen muy buen maridaje lores. Cada hebra se trabaja por separado,
,._ ondulac10nes castañas ó rubias del desvaneciéndola del obscuro al claro, unas en
,,,.,,Otros están bordados con terciopelo hoja de rosa glaseada con gris claro ó amari._klsfanegro' que produce en cada volante llo pálido; otras en la vanda glaseada con gris
Ylll
firme y bien definida. En otros se azulado.
loteados de felpilla hacia los bordes ó
Hay otros boas que me parecen menos bomás grandes espaciados en dos 6 tres nitos, pero que se pueden aceptar por su noTambién se pone al bordo de los ri- vedad: están teñidos en dos tonos grises, meValenciennes estrecho negro que dio y claro, que alternan cada 20 6 30 centíel tu.l
'
'
metrots.
,so t;s el que priva, destronando al
Re emplea en adornos para el cuello la plu,. a pesar de ser éste más fuerte.
ma de avestruz, y el marabut ligero como
lll: Ji1 lanzados se componen de dos par- pluma de cisne. Sesuelen prolongar en caí\'o ntes ·de debajo se adornan con das de terciopelo negro ó de cinta del color
cometa, y los de encima, que es- del adorno.
lió.....~s Y gofrados hasta hacerlos nuboU11a .-pables, se dejan sin vivo.
· llOvedad qne ha de tener éxito á mi
Los sombreros siguen siendo verdaderos
.a8' ea la de los rizados de tul rubi¿ dora- jardines de flores. No se ponen guirnaldas orII llluv "- '
, wmto efecto sobre trajes de vue- denadas y simétricas, sino que las flores tie-

Entre las te~as nuevas para trajes de verano, frescos y ligeros, os recomiendo unas muselinas Pompadour, de 1. 20 metros de ancho
de fondo blanco apenas rosado, sobre el que
en unas muestras, están salpicadas flores

¡

Traje de organdí para nillas de 9 á 11 afl.os.

�\

Gorras de "sport" 6 de viaje propias para señoras
ó caballeros.

de &lt;'8caramujo, del tamaño de las del fresal
y con follaje \'erde fresco, y en otras, aparecen coronas de rosas diminutas, con el mismo follaje. Con estas telas se pueden hacer
trajes preciosos para señoritas y señoras
j6venes completándolos con fichús drapea·
dos, qu~ se adornan con plegados, malina~ 6
Valenciennes. Los cuerpos de estos traJes
suelen ser fruncidos y recogidos en un ancho
cintur6n de tafetán flexible.
Hay otras muselina~ de tonalidad más sostenida, en que esos mismos ramos están estampados sobre fondo blanco, rayado con
azul celeste y moteado en negro. ~s una novedad que dificilmen~ se aprecia. en una
muestra pequeña: conviene ver la pieza. Estas telas se prestan, por ser rayadas, á adornarlas con cintas 6 Valenciennes, que están
muy de moda, y producen efecto muy agradable.
Para señoras de alguna más edad, hay
muselinas de fondo negro, con ramos de rosas encarnadas y amarillas y ~e «no me ~lvides. » Poniéndose sobre viso de tafetan
blanco se aclaran, por 'su transparencia, y
producen una tonalid~d gris-hierro. Se ad?rnan con cintas de terciopelo negro de vanos
anchos, y tambi~n con en~aje blanco, que l~s
va muy bien. No os aconseJO que las drapeéis
sobre un fondo negro, porque resultan demasiado duras.
.
)lás original que las mnselmas estampadas el cresp6n Pompadour nos ofrece fondos
ma;fil de cierta irregularida?., com~ los. crespones antiguos; pero de ~e¡ido mas ligero,
más transparente. Coronas de r.osas pequeñas envuelven otras dos rosas abiertas y ceno
me olvides,ii atadas con una cinta que propo~·ciona una bonita nota azul. Otras rosas, salpi·
cadas sobre crespones marfil 6 ere.
m\3. en vez de agruparse en corona;, se espacían con regularidad,
teñidas en rosa y malva. Algunas
muestras tienen ramos más grandes y macizo.·, _con fondos d~ f~llajes desvanecidos, apenas 111d1cados, .sobre los cuales d~stacan
mucho las flores. Los trn¡es hecho i con estas telas, en que s6lo
el rosa y malYa destacan, no dan
la impr~si6n de jm·entud de los
de las primeras.

pelas sobre el corselete 6 sobre la falda. Es·
ta forma de tirantes está muy de moda, y se
emplea hasta en los trajes sastre, pero en éstos se dispone de otra manera. En la abertura de la chaqueta se ponen dos franjas de paño pespunteado 6 de s.ida cubierta con bordado, que cruzan sobre el chaleco interior de
guipur6 de encaje. Poco importa que la :faldacorselete pase debajo del «bolero» 6 que esté
reemplazado por un ancho cintur6n liso 6 un
corselete drapeado; el efecto es casi siempre
el mismo, y con esta disposici6n se logra atenuar el contraste, acaso demasiado brusco,
entre las faldas obscuras y las blusas blancas
6 los chalecos.
Parece que la transparencia y flexibili&lt;la1l
de la vuela de seda, no se presta á la, hechura de chaquetita, y, sin embargo, muchos
trajes hechos de esta tela lisa, moteada ó rnyada, tienen una chaquetita por complemento. Con n.Jornos adecuados se logra el so:;tén
que le falta, para lo cual se incrustan gui pu
res gruesos del color de la tela, 6 se frunce
é:;ta sobre un forro liso, se raya con pliegues,
se cubre con bieses de tafetán, con cintas y
aun con trencillas; porque las trencillas de
8ethl brillante se emplean sobre la vuela lo

mismo que sobre el paño, y su tejido
y suelto hace un buen contraste con 1Isr:u111
ra de la tela. A Yeces una cintaesirech frn!:
cida, de un tono más claro ondula a,
de los bordes de la trencill~ y evita 1:n .uno
tría un poco seca de las líneas.
llllDe-

Ko siempre es la chaqueta de la mima
t~la q~e la :fa~da. A veces se combina el
t.rn bnllante o la seda flexible con la vuela'.
l a etamwe. y a veces, no s6lo son difere tesO
lns telas, sino también los colores· rilmb~
ción feliz si se tiene buen gusto ¡;ara el;'·
los. Con u.na falda de vuela de color de .;
na, ar~o111za una chaqueta de tafetán verde
Im peno; con falda de vuela blanca chaqueta de' luisina coral, etc.
'

t4

I

'

I

Hasta ahora no habíamos combinado Jaa
faldas cortas con las chaquetas largas. F.t1to
nos hubiera parecido inarmónico. Y, sin em,
bargo, ahora se ven algunas faldas plegada,
que sólo llegan al tobillo, y cuyas ~ cuar·
tas partes vienen á cubrir los faldones de la
chaqueta. Pero hay q 11e decir que esos W.
dones no forman cañones ni tienen vuelo
sino que bajan ajustados, con abertura ~
medio de la espalda y cayendo rect, s. de
modo que producen un perfil algomaeculinti.
al que dan el carácter las solapas y el cuelli
pequeños y las mangas sastre.

***
Los trajes de estas telas tenues
y casi tram,parentes, suelen tener

faldas de vohntes 6 adornadas con
pliegues de toda:,; clases, bullonados riz1dos 6 entredos, s de VaJen~iennes 6 de punto de París.
l os cuerpos son casi todos drapeados. formando chaquetitas, fichús
y tirantes cruzados. No son raros
ios modelus en que se reunen est:ls tres for.nas; la chaqueta corta,
muy escotada, deja ver un pechero
6 canesú de encaje; un fichú recorre los delanteros y se prolonga
en dos puntas, que se cruzan y
van á fijarse con botores ó escara-

"Toilette" Imperio de batista estampada.

"Toilette" de éolienne para señora de edad,

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                    <text>AAo VI.

MÉXICO, DOMINGO

26

DE AGOSTO DE

1906.

Antonio Magini Coletti en el papel de Falstaf.

�Los observadores y la crítica de estos tiempos.

•

hechos, la verdad de cuanto he asentado;
pero qtw estas líneas sean á guisa de aviso
preventivo de la intención Fana que abrigamos porque el nfán de observación se traduzca en juicios críticos imparciales, para
que el mundo, el mundo 'donde elaboran, y
al que se deben los cror.istas, los aplauda y
no los desprecie.
Contra esos espíritus superiores que callan
cuando debieran de hablar y hablan siempre
que debieran enmudecer, se debe estar á la
defensiva.
Y si en una cabeza de chorlito todo aturdimiento é imprudencia, se coloca una cantidad enorme de términos inútiles-léxico de
difícil facilidad adquirido en un día coleccionando cuanto raro y novísimo vocablo consignan las extranjeras revistas-; si agrega-

Uno de los artículos de primera necesidad
entre las filas del mal llamado Cuarto Poder
es, sin ducta alguna, el crítico el cronista
crítico. quien haga_ saber con r~zones, y razones exputlstas con método, claridad y buen
tono, cuanto digno de saberse sea en materia
social, en el orden político, en achaques literarios, en fin.
Se ha dado por lo general mediana importancia á un papel que en si tiene motivos de
sobra para atraer consideración; pero en los
tiempos actuales abundan los razonamientos
para justificar el desdén con que los cronistas
son vistos.
Y efectivamente¡ los que ahora suponen
levantar por encima de todas las conciéncias
el estandarte de una misión, sólo enarbolan
el gallardete sucio y mal pintado de su egoís- .
mo.
Muchos años transcurrirán para que nazca un émulo digno de Gutiérrez Nájera
aquel vidente de serena inteligencia, de es~
píritu sensible, de ternura de n:ño, que tan
bonitas cosas nos contaba, que entretenía
nuestra imaginación, empapando nuestra
gran entraña de los mismos afectos y emociones que á la suya conmovían.
Aquel amado poeta, aquel cronista ingenioso y sutilísimo, que envidiosamente cumplió la sentencia de jfenandro, no dejó por
desgracia ni un buen discípulo. Todos los
apóstoles de aquel samaritano de la verdad
y del cariño, del dolor y de la lucha, de la
delicadeza y de la fuerza, se tornaron Judas.
Y que mucho que esto haya de lamentarse,
si no pocos de aquellos que comunicaban su
intelecto con el prodigioso de Gutiérrez Nájera, como él han poseído facultades para el
arte de bien decir, menos todavía, eso sí,
que los &lt;le su fraternal maestro. Por una rara
conjunción han alimentá.dola sus espíritus,
junto con una facultad extraordinaria de asimilación, un deseo vehemente de encontrar
defectos ó motivos de censura en todo. Esto
no es difícil para el que observa con mirada
de pensador 6 de sociólogo, pero no cuela en
el artífice obligado á dulcificar todos los
manjares, aun los más ácidos, á gusto del
lector. Si ya sabemos que hasta el padre de
la luz tiene manchas, aunque desconozcamos
su origen de composición, quizá maravillosa,
porque la formen riquezas cósmicas de superior destino, ¿á qué ese prurito, ese afán
inmoderado de censurar cuanto se hace ó
deja de hacerse?
Inquirir, escudriñar y buscar despiadadamente la razón de todos los casos, para seguir un proceso y dictar siempre una sentencia condenatoria, es convertir la vida en una
operación aritmética, es consagrarse á una
resta antipática en vez de dedicarse á vivir la
vida, que es amar y perdonar.
Dignos de todo aplauso son, por lo contrario, los muy contados literatos que con honrada reflexión observan la entrafia de lascosas para encontrar por doquiera materia de
estudio y campo en que ejercitar sus depuradas facultades perceptivas, consiguiendo
así deleitar el ánimo de sus lectores.
No es ahora la más propicia ocasión para
puntualizar con ejemplos de personas y de

hospital de salud donde se curan corazones
y que se llama «Almns y Cárme,ies.,,
Y como no quiero ser un retrasado para
hablar a~ora de ese te~oro ya descubie$por
los Aladmos de la poesía española ni deseo
ant~ciparme al aco1:tec~?Iiento l.ite;arioique
dara pauta la publtcac1on de Lira Libre. pláceme sólo ser el primero en anunciarla ~o
me he deleitado ya aspirando los efl.uvilX!
más ricos de ese búcaro con que saludari
Valenzuela el mes de la Patria.
FRANCISCO

,1,
fl_
r1 ••• . . . .·

GANDAIU,.

J~1i1

DELECTACION
Oh qué feliz amor, amada mía,
Al que le basta amar, y amando crece,
Amante á quien la amada se aparece,
Como luna en la noche X sol de día.
El mundo es un espejo de alegría
Porque en él tu mirada resplandece,
Y en cada cosa bella me parece
Hallar, en tu alabanza, una armonía.
E~toy como prendado de una estrt'lla,
Y no temo los celos ni el desvío:
.Mi amor está en los ojos, eres be~la,
Toda mi alma te mira, y entretanto
Que yo no ciegue, durará el encanto.
¡Oh qué feliz amor el amor mío!
RICARDO

Sr. D. Baltasar Estupinián, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario
de El Salvador ante nuestro Gobierno.

mos muchos conocimientos innecesarios y
observaciones desagradables 1 un adarme de
lógi~a ,&lt;doméstica» y una ton elada de inoporturndad, ya se tendrá un crítico .:¡ue daño
hará, claro que sí, pero infinitamente menos
que si la maldad y la envidia no fueran los
determinantes de sus nechos.
Y si por un momento llegan á seducir ~
tres 6 cuatro ilusos, la~ observaciones de cr;nistas críti?os tan mal forjados, recuérdese,
como ~a dicho el genial Manuel Reina, que
«Siempre tuvo el cobarde audaz mirada1
Piel sedosa y brillante la pantera
Y resplandores la traidora espada. n

"Lira Libre."
Frescas aún de la tinta de imprenta que
tanto halaga la membrana pituitaria ~cabo
de ver las últimas pruebas del segundo libro
de versos de Chucho Valenzuela1 r&lt;Lira Libre,» donde viven-y que vivan por mucho
tiempo-sus vástagos intelectuales menores.
Meno~es en edad, pero tan legítimos como
los primeros, esos que habitan el magnífico

GOMEZ ROBELO.

LIED
Los suspiros son aire
y van al aire.
Las lágrimas son agua
.
y van al mar;
·
Dime, mujer, cuando el amor St' olviéli
¿Sabes á dónde va?

llEiSIDE ('{&lt;nas DIPllOr,'IATICAS· -Ed 1'f'1e1os
.
d e 1&amp; Etnbaiad&amp; de Est d
•
&amp; os I.J nidos de Atnétriea y da 1&amp; l.tegae ion
"
d e Cuba.

ataaplo de San Jip6lito

Fotografías de .. EL TIEMPO ILUSTRADO."

~esideúcias diplomáticas

w obras de reparncióu y orna-

to 9ue se están ejecutando en el
~o ~el hermoso Templo de San
ffip6hto han despertado el interés
de las _personas áfectas á la con ~&amp;1i16n de los monumentos antiguos por el bajo relieve que forma parte del antiguo muro que
limitaba el atrio.
. ~umentó este interés la creen~ ~~ndada en que se estuvo al
C:pio, de que iba á ser derrito e~ todo su perímetro, el munif~ndo, para substituirlo por
una teja de hierro.
Ita un error falto de base este
pues los RR. PP. que tienen á Sl~
C2rgo la custodia del Templo no
=~n un. solo momentd en
Jr 111, parte esencial del muro, que e~ l! .que constituye el
~ o hlstonco, es decir, el baJOlbeve correspondiente á la es~ lila de las calles donde se enubi~da la I~lesia.
consulto la meJora material
desub8n
. la cerca antigua por
1 u¡r
1lna
· en i::;;ierna, pero. cons~rvando
can~..t caso el baJo rehevd de
na.
monum~nto histórico real ha la .erecc1on del Templo Y
~ relieve es alusivo á la
ino • lae la &lt;c~oche Triste» así col[~ «Leyenda del Labrador y
Luis ~m~,&gt;, según el erudito D.
Nohanzalez Obregón.
plo de remos Ja ,histori.a del Temlllliev 8an Hipolito ni del bajo
no d e, por falta de espacio· pero
esaparecerá éste.
'

&gt;

Los representantes de las naciones extranjeras han transladado la
mayor parte de las LegacioneE&gt; á
magnífic.os edificios modnnos 'de
la Coloma Americana.
Se. han concentrado las Residencias Diplomáticas en aquel se1 lecto. centro de población, en donde vive la mayoría de extranjeros
acomodados que residen en t re
nosotros y no pocas delas familias
&lt;le nuf~tra socíedad elegante.
Publicamos en este número las
· facba~as de los edificios de la
EmbaJadaAmericanaydetodasla~
Legaciones de los países amigos.
He aquí su uqicación:
Legación &lt;le Austria-Ilungría
.Avenid.a del Cong:eso, n? 1,8l4'.
-Bélgicli, calle Liverpool nº
1, 615. China, Fuentes
te~, n? 2.- E&amp;paña, 3~ calle de
~mamarca, n? 420. Esta Legación .cambió últimamente su resi~e~cia á la A.venida Prim. El edificio que publi'camos es el antiguo que ~?upó por algún tiempo
la Legac1on española en Dinamarca. - Francia. Avenida del
~rogr~so n? 1.,833.-Gran Bretana~ ; ~ de L1Verpool, n? 1, 605.
Pro:u~am.ente se transladará esta
Legac10n a la A venida Pari's nº
' ·
:)r:6')
. --Guatemala, calle del Eliseo
n? 23. -Italia, 3.' de Berlí; 11 0 '
602. - } apón' calle 1~l de Ham b~¡.~
go; 11 • 1.-Cuba, calle de los
G.uardas ~ no pertenece á la Coloma ~m.encana).
Proximamente publicar e m os
grabados .de las Legaciones no
comprendidas en este número.

Brot;~~

&amp;tra;

cu!::

ma-

--·
TEMPLO DE SAN

HIPOLITO.

�- 468del espíritu excelso de su difunto amo y bro
tó de ellas á torr~ntes la luz, que en vida y
trato de Don QmJote solamente apareci6ante
su escudero tal cual vez filtrada por esta ren.
dija ó por aquel mechinal. Y á punto que
Sancho Panza, como el inocente porquero
ó cabrerizo á quien de súbito se le introdujese
en la cámara real adornada con todo el eg.
plendor de la corte, y ugnaba por satisfacer á
un tiempo todos lós impulsos de la curiosidad
estimulada por tan magnífico y desusado espectáculo, viniéronle á la memoria les pru.
&lt;lentísimas razones con que Don Quijote ya ·
moribundo, atajó el piadoso y fingido d~ariar del propio Sancho y del bachiller 8an.
són, diciendo:
«Señores, vámonos poco á poco, pues ya
en los nidos de antaño no hay pájaros oga.
ño .... . ;i&gt; y acordándose de tales palabras
aumentósele el duelo y la aflicción la redobló
á Sancho, trocándosele verdaderamente en
raudales los ojos y en hirviente fragua el pecho. Y no hablando, que para ello no estaba,
sino discurriendo sin forma de lenguaje, razonó tales proposiciones que el historiador no
puede lealmente pasarlas en silencio de modo
alguno ni tampoco apuntarlas con el desorden co~ que Sancho las imaginó.
- Fortísimo trance- pern,aba Sancho-debe de ser este de la muerte que da cordura á
los locos y enloquece á los cuerdos, 6pormejor decir que trastueca todas las cosas de eu
natural ~er y estado, porque, según discurro,
en esto de la locura y de la cordura todos he·
mos de echarnos un canto en el bolso, pues
si la locura fuese dolores, en cada casa ha·
bría voces· así como dicen: btirláos del loco
en casa q{1e él se os burlará en la plam, pu·
diera decirse también : burláos del l~ en
vida y él se os burlará en la m_uerte. Ni
tengo por bien averiguada locura, sm~ an~
la mala ventura de mi pobre amo, a qwen
por mi fo si h ubiese justicia en el mundo,
Edi ficio de l e. L ega c ión de Guatemala
Fot. de EL T IEMPO I LU5TIIADO
no había de asignársele más parte de looo
quiera por el diligente y sagaz Cide H~mete que la que de. ello nos, toca á t~dos como de
Benengeli , obró en ~1 alma del pobre villano poetas y músicos, segun ~l re!ran_; ~rque en
uno de esos maravillosos efectos que obra los tiempos que he servido~ nu senor Don
siempre el dolor intenso en el ádmo de loe Quijote, Dios y yo y el r?c10 sabemos cou
Cuentan los famosos é inéditos anales de hombres, por muy simples y cortos que sean ; cuántos trabajos y penalidades, solnm~nte
la Mancha, de donde el príncipe de los inge- y fué avivándole y de~ándole en un !nomento en dos ó tres contadas ocasiones, le he~
nios Miguel de Cervantes Saavedra, entresacó las potencias todas, lnzole ver con mcompa- proceder como loco de remate, pero e~ mn·
el tt{étano de su imperecedero libro, que tan rable y diversa claridad muchas de las ~osas guna como furioso insensato : pues s1 ~ 6
pronto como el Ingenioso Hidaigo recibió que antaño sólo confusamente acertara a en- cual vez montó en cólera, muy merectda·
cristiana sepultura en el cementerio de su h~- trever su limitada comprensión. Abriéronse mente fué que no es~á b~en ~l fuego ar.be las
gar, con gran sentimiento de propios y adm1- ante su espantada consideración las puertas estopas, ni es la paciencia virtud de ai.balleraci6n de extraños que llegaron á saber la
edificante muerte del caballero, y aun muy
antes que sobre el frío cuerpo de éste cayera
la Josa en que se grabó el epitafio comp~est~
por el bachiller Sansón Carrasco, 1:e~u ose a
su vivienda Sancho Panza, el fid8hsimo escudero, para aliviar la congoja que e~ e~ pecho le reventaba, dejando correr las lag.n m!s
y vagar el raciocinio, pues por expen enc1a
conocía la Yirtud lenitiva de aquéllas y de
éste en toda aflicción de ánimo.
Solo consigo mismo, denibóse en un poyo
de los que á ambos lados de ~u puerta ha~ía
y sobre el cual dejáronse olvidada las muJeres, con las prisas del entierro, un~. regular
brazada de esparto fino hecho atad1JOS para
divertir el tiempo y ocupar las manos en el
trabajo de la pleita, del que, por lo común,
sacan para sus pobres alfileres las aldeanas
manchegas. No reparó Sancho ~anza en ~o
áspero y desabrido del cabezal, smo que sm
ser poderoso á otra cosa, apoy6 la frente sobre el reseco esparto y no tardó en humedecerlo con las lágrimas que abundantemente
le corrían por las mejillas prietas y por las
barbas foscas, y ya en gran parte entrepeladas por no decir rucias.
Lloraba el cqitado escudero la muerte. de
su señor y dejaba escapar del pecho suspn os
tan hondos que las mismas piedras del poyo
se ablandaran y el aridísimo esparto se volvieAntiguo Edific io de la Legación de EspañaF,ot. de EL TIEMPO ILUS'IRA'°'
ra suave como borra de seda. Aquel ronc_o y
lamenta ble sollozo por nadie escuchado, m s1RESI DENCIAS DIPLOMATJCAS EN

O ,

ta orfandad de Sancho Panza

I

MEXICO.

JOB andantes: y bien corta cuenta es la de

dos 6 tres encolerizamientos ó berrinches de
JD8l'C8. en tan largo decurso. Por donde me

resta ahora sino recoger las armas de mi señor, puesto que ni el bachiller Sansón Can asco ha escrito sobre ellas el famoso letrero que mi amo tenía siempre en la boca y en
presupuesto de que ni las ventas son castillos, ni princesas las mozas de cántaro ni
gigantes y andriagos los molinos de vi ... ~to·
es decir, con más plática del mundo que mi
sefior, lanzarme á la vida aventurera donde
si llego á granjear otra ínsula Barat~ria no
seré tan necio que la deje perder.
'
Y lo hizo como lo dijo. Ya se había aclarado su semblante y todo él sonreía como conviene á quien acaba de tomar una re~oluéión
altí ima y de la mayor gravedad; no de otra
suerte debió de salir Aquiles de sus naves para
vengar la muerte de su amigo Petrocolo que
como salió Sancho Panza de su corral llevando del cabestro al rucio, á quien p~r lo
sufrido y valeroso, disfrutaba de mucho más
provecho que rocinan~ para el andantesco
ejercicio. Salió, pues, de eu casa, como dijo
y echó á andar hacia la de Don Quijote, en
donde ya la sobrina y el ama, con Sanchica,
Teresa y otras mujeres, ocupá.banse en el
inventario de las prendas pertenecientes á

uado que la verdadera locura le atacó
restos últimos días, cuando dió en decir
ue él ya no era Don Quijote sino Alonso
iuijano el Bueno, con aquellos severísimos
y cristiano3 discursos que al señor licenciado
le parecían de perlas, y que á mí, en verdad,
no me henchían el ojo, ni aun rebozados en
la poca I obreza que en estos últimos tiempos
de aventuras he logrado arrebañar y que mi
düunto amo liberalmente ffe manda en su
testamento, bien sabe Dios que ni el interés
me movió, ni tampoco la codicia, pues quien
por elln venga á ser rico, verse h~ en. may~r
peligro. Y al presente se me antoJa d1scurm
que cuantos daban de sandio y de mentecato
á mi sefior, ~í que lo eran verdaderamente,
yá más villanos y ruines hasta dejárselo de
sobra; y ahora veo bien claramente, como al
través de tarlatanas y sedazos, que con el esfuerzo de mi señor, de no haber estado sujeto á la desdichti, puesto me hubiera en lugares á donde nunca pensó ni pudo llegar la
necedad de los envidiosos; y no que ahora,
con estas pocas blanquillas que honradamente pude granjear en estos últimos tiempos, apenas sí podré comprar un zagalejo á
mi mujer Teresa, un guardapiés á Sanchica,
amén un fam oso compañero al pobre rucio
cuya cansada vejez empareje con la jnven·
tud del otro para ir alzando, binando. Dios
pabe si terciando el pegujal, por donde quien
se vió gobernando una tan floreciente ínsula como la Barataria; y juzgando con no menos desparpajo que el Rey Salomón los casos
más difíciles de la judicatura, veráse nuevamente destripando terrenos en el invierno y
atando gavillas en el estío) y descamondando
6 podando cepas en el otoño, como un simple rústico de los que no han visto el mundo
sino por un agu,ero, mientrns que el mundo
queda infestado, como de malas yerbas, de
princesas forzadas y gigantes forzadores, de
malandrines y follonPS, de viudas menesterosa.q, de tuertoR por enderezar, de agra vioR
por satisfacer. Tengo para mí que el demonio debió de hacer esta jugarreta á mi amo
en los postreTOs instantes de su \'ida, que solamente el propio enemigo, de quien Dios
nos libre, fuera capaz de persuadir al señor
Don Quijote á que dejase de ganar los reinos
6los imperios á que por su fuerte brazo se
h~ciera acreedor mejorándome á mí por mis
dilatados servicios cuando menos con el gobierno de alguna provincia de las que caen á
la parte Poniente del Catay, si ya no era en
loe fértiles campos de Mesopotamia, donde
podía espaciarse el ·rucio muy á su sabor y
en donde según he oído decir, nunca deja de
dar el trigo á más de doscientas fanegas por
una. Y sin mirar á. esto, ¿cómo podría templal'l!e la cólera natural de mi amo con el
ejercicio pastoril, tan apartado y desemejante• de su humor) ni cómo J\'O mismo he de re~1gnarmc con este negro Yivir del pegujalero,
1londe más son lnR falta'&gt; que laR sobras, y
las ham brrs que las hartur&lt;1s'? Que, á fe mía,
n•g,tlo como el de las ollas de mi sefwr el
duque y de mi señora la duqne~a, y de gansos Y capones como los de Carnachfl el rico,
n~ lo:.; vieron mis ojos en cuarenta y cinco
anos de vidn. labradore~ca; y si bien es verdad que e11 la raballería andantr por lo co~1ún n1ás i-on las ganancias de :palos y puuadas que d(• otra cosa, tampoco faltan ha~lazgos de maletines con moneda pajiza. De
~ cual toncluyo que ai:í como decía mi senor que en los nitlos de antafio no hay pájaros C'gaño) así digo Y.º, que pájaro viejo no
entra en Jaula, y en tri bunal ele mi propio
decreto, que mi muo se dejú Jo más importa~te en el tintero y á mí dejóme á media
miel en todo ('Ste negocio ele la caballería; y
COtno, según se me alcanza, para su eficaz
desempeño no son menester grandes luces,
de que gracias á Dios no estoy sobrado, no

RESIDEN CIAS

cinchas del rucio. Pero avínole mal 13 suel'te, que á pocos pasos que &lt;lió fuera del lugar,
topó con una alborozada cuadrilla de muchachos que madrugaban á buscar nidos, y como
le vieron á sancho Panza todo el aparato
guerrero de su difunto señor, tomóles muy
luego una gran alegría, y tras de la chacota,
como es de rigor entre los muchachos, vinieron los denuestos y tras de los denuestos
las pedradas. Sancho Panza, conociendo qué
clase de malandrines y sabios encantadores
eran aquellos, hizo costilla y espoleó reciamente al rucio hasta ponPrse donde no llegaban las pedradas.
Y va no se ha vuelto á saber de él. Para
sus inauditas hazañas no ha habido otro Cicle Hamete Benengeli, ni los anales de la
Mancha añaden cosa de valor á lo dic})o.
Sólo, por mi parte, puedo afirmaros que
todos vQSotros y yo, más de una vez andando
por el mundo, hemos creído ver aquí y allá
al Caballero de la Triste Fip-ura en la suya
natural y legítima. Pues bien; no lo creáis.
Sabed, y muy en _secreto os lo digo, que
aquel á. quien vísteis no era, no, el Ingenioso

DIPLOMA TIC'AS

E:N MEXIC O ,

J

fül!! !

);$)

Edificio d e l a Legación de F r a ncia.

Don Quijote, y á punto llegó Sancho_ que las
mujeres trataban del empleo que hubieran de
darse á las armas del caballero, puesto que
ninguna cosa dejó mandada éste en tal res·
pecto. La cogió al vuelo 8ancho y decla~ó,
juró y perjuró que las armas eran ~s_pecial
donativq que muy secre~amente le h1C1era a
él mismo su señor repetidas veces, y que por
ellas venía con el rucio, pues fuera de la memoria del dinero, que en pocos días se despende, no conservaba o(ra alguna de su senor. Convinieron en ello muy gustosas el
arr.a y la sobrina, no queriendo conservar
aquellos enojosos testigos de la locura de Don
Quijote, y recogidas las armas y cargadas sobre el rucio tornóse á su vivienda ~ancho, y
por no ser ;10tado de nadie á realizar su caballeresco designio, tanto como por recoger
en la alforja los dineros y camisas que según
la sabia previsión del ventero, no debían faltar á los caballeros andantes, dejó pasal'
aquella noche, y muy antes 9,~e desper~~an
las mujeres con el n1ayor sigilo escurnosb
hacia la ct;aclra, sacó al rucio como pudo
mejor, ajustóse al cuerpo algunas piezas ele
la quijotesca armadura, y .. ....
La del alba sería cuando Sancho Panza
salió de su vivienda, tan contento, tan gallardo y alborozado por verse ya armado de
caballero, que el gozo le reventaba por las

Hidalgo; era Sancho Panza con el hábito de
D-9n Quijote.
F R AXCISCO

NAy ARRO y LEDESMA.

1

PLEGARIA
No te pido, Señor, que no ambiciono,
Los grandes dones que á los sabios diste;
Ni el poder con que pródigo investiste
Al Soberano poseedor de un trono.
No la gloria fugaz, que no perdono
A quien iluso por tenerla insiste;

Xi la riqueza que oropeles viste
Y enervantes placeres y abandono.
Lo que pido, ~eñor, lo que yo t¡uiero,
De tu grandeza lo único que imploro,
Es la dicha mayor porque yo muno,

La mayor dicha porque sufro y lloro;
¡Amor de los amores que venero!
¡El amor de la virgen que yo adoro!
.Jo.AQUIX

.Mérida, Yucatán.

OSORNO.

�-

470 -

ta Catastrofe de Valpara(se

- 471 ]a~ Gobierno, el edificio de Correos la

BoJ511 arlcrnfts de multitud ,le conventos

'

~'

:YALPARAIS •.-Vista general del Puerto.

La::; catástrofes se suceden á las catást.roi
y parece qne se eslabonan en una ~
de mtnor á mayor para que sea más terrib]
su efecto sobre el ánimo.
e
_Fué prirnero l~ expl?sión ~el grisu en las
mrnas do ComTJC'res, maudita dee:gracia, de
hor:orMos accidente;'\ circunstancias y epi.
s?~10s, que n~_pnrecmn P,oder ser suJ)eladoe
fac1lmente. "\ 1110 dei-pue:s la erupción del
1:erclugo de J&gt;ompeyr1, como llamó al Veaubio
Aln.rc6n, C'ansando deFgracias sin cuento ¡
toda la comarca que se dilata ú los pies de
su f.ttíd ico cono.
Y cuando el Yesubio comenzaba apenas
á refrenar sus destrnctores ímpetus la flore.
ccntísima ciudad y gran puerto de SanFJan.
cisco California se ve destruido en dos ter.
ceras partrs.
Sería menester la imaginación de un Dante, decía un cronista hablando de la catástrofe californiana, no ya para describir Bino
para formarse idea de la grandeza del desaa.
tre y de sus mil desgarradores episodios de
muertes, heridas, pánico, etc.
Pa~ó el incendio. como pasó el terremoto
y pronto la potencia de los Estados Unid~
ha empezado á restaurar la destruida ciudad·
pero antes de que veamos á ésta resurgir d~
sus ruinas, he aquí que de apartadíaima
costa de la América Septentrional, sobre el
mar Pacífico, vienen ecos de otra tremenda
catástrofe. El jueves 16 un temblor de tiena que duró varios minutos, derribó multitud de caRas en Yalparaíso.
Calles magníficns de Foberhios edifi~
como las de fümeralda y Conde], desaparecieron · casi inRtantáncamente.
El kneno en que se asienta el Valle del:Pá·
roí.~o, que es lo que significa Valparaíso, es
mny dl'sigual, )' así sucedió como en la metrópoli del Pad6co, que los edificios mú
clendoF, deRtruidos por el terremoto, cafan
sobre los m{is hajnf', que el terremoto babia
re~petndo y los destruía á su vez, ni más ni
menos que si fueran unos y otros castillitoa
de naipes sobre los que sopla un nifio pall
verlos caer.
Y sobre c_ste terror proclújose instantáneamente otro: el incendio, C'ausado, sin duda,
por lo mismo que produjo el que en San
Francisco ayudó al terremoto á destruir la
«ciudad del oro.»
Valparaíso limita al Norte con la provin·
@ia de Aconcagua, al Este con la misma Y11
de Santiago, al Sur con esta última y al Oeste con el Pacífico.
Este puerto, que es el más importante~
la costa del Pacífico, tiene 350,000 babf.
tantes.
.
La bahía de Valparaíso es de forma semi·
circular y capaz de acomodar gran número
de barcos. Aunque bien abrigada portresde
sus lados, queda completamente abierta P,11'
el cuarto, ocasionando esto gran molesüa
para lo:; buques en la época del aJio que 108
Yientos soplan de este lado.
La ciudad ocupa pintoresca situación.
La pai;,t.e más populosa de ella es un an·
tiguo barrio rural denominado Alr_nen~raL
En este sitio hay hermosas casas y .Jardmea.
La ciudad se halla edificada al pie de loe
cerros, sobre éstos y en las inmediaciones del
mar. Su parte :dta está habitada en su rn~·
yor parte por extranjeros, que han construl·
do allí hermosas casas.
Valparaíso es la poblaci6n más europea de
Chile; sus edificios más unifor.mes Y el~
tes que los de Santiago, la capital de l!
pública. La policía de seguridad. e_stá .J&gt;81':
fectamente organizada y la ~un.1c1pal1
despliega mucho celo por la hmpieza é
giene públicas.
Entre los edificios más notables se enc?en·
tran la Aduana, los cuarteles de la policía,,

t

magníficas iglesi1ts, hospitales y espacioso;
t,atros.
Las tienrlas, librerías, almacenes y mercerías, con grandes vidrieras á la francesa,
acreditan con el lujo de sus anaqueles y la
riqueza y variedad de sus artículos, la abundancia del consumo.
El cementerio, que se encuentra en uno
de lo;; cerros más pintorescos de Yalparaíso,
reune á la elegancia y buena distribución de
lOII monumentos, las mejores condiciones higi6nicas.
Divídese la ciudatl en dos partes llamadas
el Puerto y Pl Almendral. Aquélla es la más
americana; ésta, la más europea y es la más
populosa.
Los habitante~de Yalparaíso, á pesar de
su aire grave y reservado, propio de todos los
chilenos, tienen el espíritu de sociabilidad
propia de los hijos de los pueblos que han
llega 10 á un avanzado grado de cultura, y su
hospitalidad asidu~ infatigable1 abre al extranjero todas las puertas.
En invierno, los grandes propietarios, los
ministros: los altos fnncionorios, diariamente dan banquetes y reuniones; con la aristocracia quiere emular la clase media, y hasta
las familias de humilde posición pagan su
tributo ú la costumbre ó la moda.
Hay en Valparaíso una abundancia extraordinaria de carr_uajes.
En los meses de verano las familias ricas
emigran á Yifia del Mar, pintoresca poblaci6n de elegantes chalets suizos y de cottages
ingleses, y de cnya hermosura, que obliga á
meditar gozando, s6lo el pincel y los colores
podrían ser intérpretes. Yiñas del Mar, se~n los cablegramas, fué completamente
aestruida.
Una nota simpática de la sociedad, nos6lo de Valparaíso, sino de hchilena en general, es la que hace notar en los siguientes
términos Don Anselmo de la Portilla y Villegas, en un estudio sobre b República chi·
lena:
·
"Desde que.se pisa por primera vez el sue·
lo de Chile-dice-es fácil conocer que en
ningún pueblo de América, si exceptuamos
los Estados Unidos, está tan arraigado, CO·
mo en éste el sentimiento religioso, y tien.e
más elocuentes manifestaciones la piedad. Y
ea que aquí nunca ha sido manchada en el
lodo de las discordias civiles la blanca túnica de la religión, ni ésta ha llevado á los
campos de batalla su bandera.
Templos grandiosos, aunque no tanto como los de México, procesiones deslumbra·
doras de pompa sagrada, trajes y prácticas
monacales que yo no conocía, detienen y suspenden al viajero á cada paso, y le llevan la
memoria al pasado.
Siempre ha sido la fe el más bello atributo de la mujer; y aquí, como en México y
too~ la América española, las oraciones más
fervientes salen del corazón de las morenas
beldades, que de hinojos en el pavim1mto de
la Ca~ral y envueltas en negro ropaje, vi ven leJos del mundo horas enter!tS."
Y·ya que así habrán de encont:arse en es·
tos aflictivos momentos los simpáticos chilenos,. unimos nuestras preces á las suyas para
pedir al Ser Supremo haga cesar las calamidades que los agobian.
A. A.

V ALPARAiso.-Calle Condal

VALPARAiso.-Calle Esmeralda.

1.
1

Al hombre que merece llamarse hombre,

f le con?&lt;'e en las señales siguientes: Suced~

hqueqmera, se mantiene inquebrantable. Ni
&amp;ye del peligro ni lo busca sin necesídad.
~umilde en l¡ grandeza y fuerte en la as4e:1dad: Antepone la justicia al bienes~; Y
~lona. Cuida mucho de su reputacion,
Pltrimoni~ de sus hijos; pero sin exceso de
amor propio. Y si no es sabio, ama el Faber
Yl'espeta la sabiduría.

VALPARAJso.-Cuartel General de Bomberos.

�-472
RÉSlDÉNCIAS DI·PLOMATICAS EN

~

MEXICO.

- 473 -

La Cost eña

Fábulas.

---------·---·····-·-···--·······---·····-···-············--···-------······--····-----··-------···--·--·····-----··---------..--- ...·----,-'

Del sol la luz que la besó indecisa
Le dió el moreno de su faz radiante
Puso un hilo de perlas fulgurante '
La mar entre el carmín de su sonrisa.

·,

Dióle su alada vaguedad la brisa
Y la palmera su esbeltez, galante,
Y se esponja su seno palpitante
Bajo el blanco linón de su camisa.

Un día una mariposa,
de alas doradas y negra~,
sin siquiera Faludarla
se po~6 en una violeta.
La tlor ofon&lt;lióse al verse
trntad,1 de tal manera,
y a,í, envueltas en aroma,
al aire soltó sus quejas :
-¡Qué mal educada está~,
mari pos.1 volandera!
Por ventura, ¿te has creído
(fUC yo soy alguna berza?
Yo RO.Y la flor más graciosa
que brota sobre la tierl'a;
no hay J)erfumc coJ110 el mío,
ni soy :fingi"la ni necia,
y aunque soy linda me oculto
entre las rústicas yerbas.
No me importa estar al lado
de ortigas ni de verbenas,
porque carezco de orgullo
que humilde soy y modesta.
Adorno soy del cabello
de las hermosas doncellas,
soy nn recuerdo marchita;
seca ya, curo los reumas ... .. .
¡Cuántas veces de un amor
todo pasión y violencia
queda tan sólo en memoria
ramo de mustias violetas!
Yo no cambio, soy la misma,
siempre amable, siempre bella;
hombres y mujeres, todos
me buscan y me desean ..... .
¿Qué entiendes tú, mariposa,
de ciertas delicadezas? .. ... .
La mariposa responde:
-¡Caramba! ¡cuánta morlestia!

***
En el fandango

PAISAJES

DEL ESTADO DE GUERRERO

El Estero

Con el cántaro

Del centenario bosque en la espesura
Abre la enormidad &lt;le su pupila
Como límpido espejo que cintila
Entre florido marco de verdura.

Por la vereda que conduce al río
Bajo las palmas de imperial belleza,
Con el cántaro puesto en la cabeza
Pasa luciendo su gallardo brío.

La luz que baja de ignota altura
Vierte en sus aguas claridad tranquila
Y de la fronda incomparable oscila
Sobre él la inmensa cabellera obscura.

Puede arrojarlo con cualquier desvío,
Pero es tal su equilibrio y su destreza,
Que se desliza con sin par presteza
Por la vereda que conduce al río.

La remera piragua corno un sueño
Cruza veloz por su Qristal risueño
Y va á perderse en la lejana orilla,

Llega y se hunde en.las azules aguas
Y muestra al recogerse las enaguas
De sus formas de diosa el poderío,

l\Iientras alerta el tigre agazapado
Acecha entre los juncos al venado
Y en el alto manglar juega la ardilla.

Regresando á lucir su gentileza
Con el cántaro lleno en la cabeza,
Por la vereda que conduce al río.

Crece el rumor al retumbar sonoro
En la hueca tarima el zapateo
Y ella luce su grácil contoneo
De los aplausos entre el.almo coro.
Ya es en la «Zamba» ó en el alegre «Toro»
En los que triunfa como en un torneo,
Despertando al bailar todo el deseo
Que pudiera expresar un Yo te adoro.
Se mueve y gira con gentil donaire
Al compás de la música, y al aire
Flotan sus brazos como dos banderas.
Y es un encanto en el vaivén sin frenos
La agitación de sus vibrantes senos,
Y el rítmico ondular de sus caderas.

LA CORTE: DEL LEDO.

Las Jícaras de Olinalá
Rojas por dentro cual sangdentas flores,
Aprisionan del sol las llamaradas
Y por fuera, entre líneas plateadas,
Se revisten de todos los colores.
Matiz y brillantez son su!! primores
Y no las tortolillas nacaradas
Ni el león azul de crines enlptadas
En qu·e cándidos sueñan sus pintores.
Mas aumenta su mágica poesía
Este letrero: Magdalena mía,
En fondo azul con caracteres de oro,
Y á veces son la realidad de un sueño
Si una á decirnos va Sino á mi due,1o,
Y otra dice á su yez ¡Cuánto te adoro!

fümro TORRE:4.

EL MURCIELAGO
Hacían las aves álos cuadrúpedos unnen·
· carnizada guerra en la que tan pronto {,.-to~
como aquéllas obtenían la vic~orin. El mur:
ciéla(}'o atento cada vez al éxito de la bata
Jla ~ ~olocaba siempre al lado de ]os \'eOr
do~es: entre las aves se llamaba ave, entre 08
cuadrúpedos ratón. Pero llegóse al fi~ á un
acuerdo amistoso entre aro bos parti? 08, Y
qued6 descubierta la falsedad del murciélago,
que fué despreciado y repelido por ambas
partes.

MEXIr,O.

¿,

LA ffiARIPDSA Y LA VIOLETA.

Del almo sol un perennal reflejn ......
Habla y un dulce perezoso dejo
Timbra su voz ::il suprimir la e11e.

MUSADELSUE

EN

[Del poeta italiano 8alustri. [*]

Es un ensueño de ideal ventura
Por candorosa, por ardiente y pura
Cual si prendido al corazón tuviese

Edificio de la Legación del Japón.

RESIDENCIAS DIPLOMATICAS

El rey del bosque, el león,
dijo un día á su leona:
-Tú, la honradez en persona,
¿no sientes indignación
admitiendo á ese animal,
vaca de pésima fama,
y honrándola como á dama
de nuestra corte real?
-:-Dices bien, y lt1 dcplorola leona conte~tó.
Mas, ¿.qu(. culpa tengo yo?
¿Xo es ella esposa del toro
tan ilustre como viejo,
á quien hiciste llamar,
Y á quirn quisiste nombrar
))residente del Consejo ..... .'?
Por respeto. la sopórto
Ú ~ll voluntad real. .....
-Pues vas á ver cómo el mal
nhorn. por lo sano corto.

--

~1.n ~no•de sus últimos números publici Ln
liata 1'ta~~ tnteresante artículo dedicado al fabu-

r1~º

Pt el
Trilusa, anagrama de Salustri, qnr
l'li• ªP" ido _del poeta . Acerca de él, Juan [Jo-,~~ tan a fondo conoce la literatura itali:l"E r1be lo siguiente:
'rnrínn Mi.lán como en Roma, en Génova como er.
Pl 111u· [rilu~a es aclamado en los salones; todc
0
llllet~ quiere oírle decir sus fábulas, y desde
fabn¡¡:;mo de la Península al c,tro, los versos rtrl
Snac1o andan lo mismo en los labios de lns rrha~e~·aue
1 en los, de los ignorant"!s. El periódico
eritor· 0 de veh1culo á la fama de este joven rs'}•t.aa' vez d~ publicar sus fábulas ~n las re•loe peJ~trac1ones, Trilusa ha preferido darlos
JL•o,aen, 1cos diarios La Tribuna, La Stampa
Cl'e'ee di8 atore Romano, publicaciones las tres
~
PU~n l_os versos del poeta, cuya firma
dtr1phcar_ ó ~uadruplicar la tirada de
e esos ~llanos.''

ª

r

eaaiqJ::

:

Edificio de la Legación de China.

Y el león, fiero y sañudo
publicó en el mismo día '
una ley que proscribía
• á todo animal cornudo.
No hubo cuernos, es mu\' cierto
en aquella real mansión:
'
:Mas de entonces al león
llamau el ccrey del desierto».
EL PUERCO.

Un puerco á ciertas vaca¡;; dijo un &lt;lía:
·-Eeta indecente vida me da enoJ·o·
'
voy a, ponerme el f rae, lente en el ojo,
ga1'&lt;lenia en el ojal, y en compafiía
voy á vivir de gente
que vosotras más limpia .v más decente.
Y d;cho y hecho, aquella misma noche
el cerdo abandonó la patria dehesa,
y Vfstido cual dijo, tom6 un coche,
y nl té se fué que daba una condesa.
Yiéraisle allí con distinguido porte,
decir galanterías delicadas,
como cualquier gomoso de la corte;

Fot. de EL T IEM~O ILUSTRADO.

allí bai16, cantó, dijo epigramas
y .flirleó con cuatro ó cinco dam~s ......
¡Mas, ay!, ni una semana hubo pasado
cuando el cochino voki6 á su pmdo. '
-:_¡Cómo!-dicen las vacas. -¿De regreso'.)
¿,"No te gusta la corte, según eso'?
-¡Bah!-contestó el marrano{¡ la larga, quizá, me habituaría
al uso cortesano;
pero mucho, en verdad, me costarfa
acostumbrarme á tanta porqnería.

----- El que en los príncipes fía
y á la cumbre del poder
por el favor va subiendo,
mire cómo asienta el pie.
Por escaleras de vich-io
sube el privado míts fiel,
y es fácil, cuando descienda,
ó deRlizar ó romper.
Tir8o.

�- 474I

LA BARCA
I
Todos conocen la vieja hfslori~; A los ancianos les cuesta lágrimas; n !ns ¡ove_nes: sys-.
piro!". El vi,·nto la trae en sus que¡as y as
olas Pn sus ecos ..... ·

***
Al.1rO'aba mudrns tardes mis paseos hasta
la e, t~eíia ensenada, bordean_d~ la ar~~a que
el ~alr barría con su dulce rn1ven, dr¡andole
flecos de espuma.
bí
a
ClaYada entre cuatro peñascos ha a un'.
barca rota. mejor dijera: un esc¡ueleto /e bai A vec~s me paré á conternpl.llr a; una
~~de me senté á su lado. y atraído por su
Jedad transcurri6 más de una hora.
so Al e .'bo de unos días, la barca rota y yo
.
·
8 y con todo el reséramos íntimos
amigo..
l'quia de
aque11 a red1
Peto que. me inspiraba
mar le mterrogue, .. · .. · de ese
• mo o que se
'
.
. atlas que ·dpord sua, las cosas mamm
.
interroga
gestiones especiales nos parecen gua1 a 01as
de secretos .. ··..
, L
1
'lo
·Quién pudo traerte aqm? as Oas, so
l as¿ o1as. En tu abandono leo la derrot~.
t lv1daron
1
Xo envejeciste en la Paya
Y eO
·
108- hombres tan ingra Los con las co_sast v1e'
d e ¡oven
·
vez luchaste
Yla furrn
d t te sal.'as., .t·d
,'
.
ahí que as e umcud 10 contra est~s iocas y .. En tu decrebada como gladiador exangue
a·
pitnd ha,r todavía un gesto de trage i~ ..
y YOI \;Í muchas tanles n. sentarme ¡u

-

f
:Mariuja y el marino se contaron muchas
·Esta barca!. ..... Mía fué ..... m1a u~·: ..?
-1. Por qué está aquí, tan sola y ta!1 .vieJª¡ veces sus ternuras al borde de las aguas¡ Iaa
¿ ¡a y v1eJa.
· · la ba1·ca 1· ·1Solo "• vteJO yo . a()'uas tuvieron envidia. Y una torménta le
-¡Ro
q~it6 á Mariuja el novio. .
1
¡Qt~é ?S ii~1p0Ie't~t ::psr~~~~i··~~·~:uta junto
¡Pobre niíia, viuda de amores! Se le traa.
Y sm omn
d d de espu- torn6 la cabeza. Y fué aquella noche, ari de
á. las olas, por la arena bor. ea' a ;
.
obscura y así de horrible, la en que Mariuja
. en la leJanrn gns como corri6 á la barca de su padre, soltó la ama.
mas,. y lo ví perder~e
fantasma de peso.di 11 a.
rra y se lanzó, á fuerza de ren~o, entre las
II
crestas de las ola~, para buscar a ,su ama~te,
El huracán bramaba con fi ereza · El mar El mar, compas1vo,. ~.&amp; la tra~o también.
1e- ¡Quién sabe si l\Iarrn¡a y d piloto tend~
' las olas, que sacudían
cncabritaba
, su me
ador
allá dentro: donde cuentan que h~y la corte
nu de uieve salpicandd? el c~sT~uI'~:~ocio~ del dios de los océanos, un palacio de CO!I·
Las mujeres encen ian cera ' .
. h
nes. los hombres callaban; en su s1lenc10 a- les!.... ..
. ' 1 barca d
Al otro día, el mar escup10 a
e
bía 'más terror que en los lamentos y congoccYicent6n.» y allí, en l~ ensenada, _duerme
jas.En torno d e 1os apare¡'os se acurrucaban su pena, panza arriba, sm que nadie la. to-

------'

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475

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;,·t~

á l:i barca.
.,
1on' \,re·
s ví acerca.rse n un 1 '
·
Un,\. &lt;¡e c11·,l.,
' t · chos h
C-1minaha bordeando la playa, ): a. ie n.a11.
·
..
·. b sus pies con 1 , ei,:puma cru¡1ente mo¡a ·ª¡ . 'b d scalzo· te"º homenaje. Er,1 forme o, 1 a e . Í l
la melena. rizosa y blanca co;110 pie e e
ar:ni;io· los brazos &lt;lesnud?s; el torax de coloso ni'edio á la intemperie.
. 1 b .
. '
, . y más hacia a. a1Lo ví acercarse, mas
, . ' lenta
, u'J · · se aproximo
,ca. Me oculk .1; vie~0 .
clav6 en tierra.
mente con unc10n re11g1osa, t. 1 manos
.
, ·11 , ult6 la· cara en re as
las rod 1 as Y oc
d d
l'an hilos de
Por las rendijas de sus e os sa 1,

;,fa

LA GRUTA

PARA BOLA

ºi

Era la voz de un pescador que le llamaba
desde ~u barquilla.
-¿, Y por qué,-pregunt6-no he de seguir
esa
luz bienhechora? Soy un Yiajero y me he
Un peregri no volvía presuroso á su patria extraviado.
desde lejanas tierras, y su coraz6n estaba lle- ¡Luz bienchora!-interrumpe el pescano de dulce esperanza. Hacía mucho tiempo dor,-¿así
¡:e llama el engaíioso reflejo que,
que no veía á sus padres ni hermanos, y por
en
un
pantano, conduce al hombre á
nacido
• aceleraba cada vez más su paso. Pero
su
perdición?
Materias subterráneas y mahallindose aún en la montaña, le sorprendi6
ligna"
engendran
en las fétidas lagunas esos
la noche¡ noche obscura que no le permitía
vapor;s
nocturnos
forman el brillo de
ver el báculo que llevaba en la mano, y cuan- luces esplendentes. que
Héla aquí c6mo vacila
~ baj6 de la ~um bre y lleg6 al valle, perdi6 errante.
tanda y vago de un lado á otro.... .. y esAsí habló el pe~cador y en el mismo instaba muy triste y lloraba. u¡ Ah!, si encon- tante
se desv:meció el engañoso fuego fatuo.
llaae un hombre que me sacase de mi error . El fuego
fatuo se apag6, y el cansado peYIDe mostrase el camino verdadero, ¡cuánto
reíl'rino
dió
gracias al pescador, de tocio coralle lo &amp;gradecería mi corazón !i,
z6~,
porc¡ue
le había salvado la vida. Prro
Mientras el perdido peregrino estaba de
el
pei-cador
~ontestó
diciendo: «¿Cómo dejaeste lllodo llerio de duda y desaliento, he
que ve. brillará lo lejos una luz vacilany su reflejo le anima.
- ¡Bendita r:.eas,-exclama,-luz mensaje11 de paz! Tú me anuncias la proximidad
de se~ humanos; tu débil reflejo me parece
1111
~10 de las tinieblas de la noche tan
~ como la luz de la aurora.
. Enton~ se adelanta con paso resuelto h:i ~aqneUa luz ~ue ve brillar en lontananza,
llu}rRtP1tl(IV 1~
eJaeree ver ya la mano q'ue lo lleva. Pero ¡ah!
~ fuego fatuo nacido en un pantano, que
UN ~Ul1ER.O E:t.TR_AO~DJ·
~ sobre l_a superficie tranc¡uila, pe~o peNflRIO P~Rli U
~ ,· del rmsmo. El peregnno cammaba
16 Dtc)éPTIEMBRt
De .el borde de un abismo.
lente ~J)ent; oye una voz que le dice: ,cDelldedor.vas a perecer. 11 Párase y mira á su

·-

tota t1:~·c:i~:~ía historia, historia sinie~tra,
. da por. 1azos de luto y ruina á. otra h1stohga

¡ ..

ATOY.. c.- El fondo del gran salón, distante un kilómetro de la entrada.
Fotografía tomada con magnesio por el artista Juan D. Vasallo, de Córd. ba .

lágÉ\n~~~~r de aquel hombre tenía el ama_r~o
sie()'o de los dolores hondos y remotosd :;u
so º
de e"'as pena!:&gt; que se o.como an
pena
era
ulanapuebl~n
y la bruman; que llenan
en una y

ria;~::1bre se alz6 del suelo, temb,foroslo,dyc
.
teñía el crepuscu o
mir6 al hor~zo~t~t~ueYo.seguí 8U mirar vago.
cyolaosrísaesnt~~~:io: los. dos mucho tiempo. Laos
· te se oborraron
Ptintas bermejas del horizon
y las olas
'
El mar se puso negr
.,
co a poco.
, contarnos misal deshacerse, comenzaron a
terios.
l ·1 c1·0·
Me decidí á romrr e SI en .
-¡Buen hombre. . , 1
. tras violenEl desconocido volv10 a cara,
ta sacudida de· sus músculos.
.,
'énl
-¡ Qmen,.~m
·p~lpaba los bolsillos:
~!~ pa~~c10 qu. ' busc6 una arma. Los
qmza smt1,) tem?r \emibles que las penas,
t y el instinto rehombres son mas
porque matan de pron dolor haga la vichaza la muerte aunque e
(la despreciable.
·1·
e
.,
tranqm
izars .
Al ver m1. cata dt1ra parecio
.
d
él-di¡·o
-1·Ql1.
. con aire reposa o.
-¿Kois manno?
-Aquí todos lo somos.·· .. ·
-Tenéis aspecto de s~r un bravo ......
-Nunca he tenido miedo .. · .. ·.
-¿No naufragáistes alguna vez?
-Muchas......
?
-¿Acaso esta barca fué vuestra

DEL

. . do un "t.epexcuintle."
Julb Sánchez. que descubrió la gruta deldAtoya; :ie:t;;:e:n el interior de la irruta,
,Los ebjetos que lo rodean son lo3 encontra os po
1)a tit

d viejo
gran des v Clll.co~-· I.,os labios del mfü,
murmuraban, entre tembelequeo e pena,
la misma relaci6n.
11 . 'Í de obsFué una noche como a.que a, ,as
l bramaba
&lt;l .
cura Y as1' de l1orrible·' el huracan
tamb°ién. las olas sacudían su me eFa' meve salpidando el caserío pescador.. ue a ~
che en que se trag6 el mar para siempre .1
1 ·· Q. Yicent6n i&gt;
llJ.'Qu~é~ era ctVic~nt6n?1, L' n hombre ele bien,
ca tal para el trabajo y cabal para. l~s perF~,
1'T
tenía otra prole que .MarrnJa, '1 orna::-. .i., O
11 d J playa· sus
ullo de su vida; el orgu o e
g_
í
de
tan
neoros
un• abismo:
OJOS paree an,
b
,
·1 ten
,
t
de
amores
un
¡oven
p1
o o.
él cayo, muer o
,

t

;1f

ª . '

que porque es sagrada, Porque en e
nen' des almas un ~epulcr~. temp1arla. Dlll-Por eso «Vicenton» va a co~ mo anteut,
chas tardes y reza devoto.meo co
altar! ..... ·

***
· · hbtoria. A los
Todos conocen ~a ~ie¡a. :' los ·6vene8, ~
cianos les cuesta lagrimas' ,1. ·usl quejas Y
piros. El viento la trae en s
olas en sus ecos.·····
AXGEL

ALCALDE.

:llÍ

iit1PfKADº

tLI

rá un hombre á otro hombre en el error y
no le 1poslr,ná el buen camino? A Dios tr.nemos ambos que dar gracias; yo, porque me
ha escogido por instrumento suyo para ha ·
certe este beneficio; tú porque lo dispuso de
manera que yo me hallase en este momento
en el lago, dentro de mi barquilla."
El pescador salt6 entonces de ésta y acompañó al peregrino hasta que le dejó en el
camino que conducía á la casadesuspadres.
Aq1:él-camin6 entonces con ánimo y pronto
vió brillará lo lejos, entre los árboles, la luz
de su hogar con resplandor fijo (, invariable,
lo cual le regocijó doblemente, porque para
llegar all[ había tenido que luchar con peligros .r errores.
Llamó y se abrió la puertecilla y un momcn to después entre lágrimas de alegría, olYi&lt;laba en los brazos de sus padres y hermanos las amarguras de la ausencia y las molestias y riesgos del camino.
Dichoso el que, como el peregrino de la.
1•n.ní.bola, se aparta de los peligros á que le
arrastran los fuegos fatuos &lt;le la falsa ciencia
y de las pasiones, y se deja llevar á donde
\'Ca y conozca la luz brillante y fija ele la verdad y rle la virtud, que le conducen á su verd:ulero hogai:. donde encuentra la paz y el
descanso perdurables.

- -- Xo clebe uno avergonzarse de preguntar lo
que ignore.
El sabio conoce al ignorante porque él ha
si&lt;lo ignorante; pero éste no puede juzgar á
aquél porque nunca ha sido sabio.

�__. 477 RESIDEN CIAS

.

•

"O

&gt;
Ci)

DIPLOMATICAS EN

MEXICO.

EL TERREMOTO DE VALPARAISO.

vasto cielo florecido como un jardin: ¡Cuán
pequeño es el mundo cuando se le compara
á nuestro amor!
Oyendo los ruiseñores, permancci¡;te á mi
lado hasta que_ llegó el alba; y al despedirte
sollozando, deJaste entre mis roanos tu pequeño dedal de marfil.
Te a~~jaste y contigo se fué la primavera ...
Muno nuestro amor, porque todo ha de
morir ..... .
El torreón ve languidecer la hiedra y la
hiedra lozana busca un nuevo torreón.'
Más tarde, en el
retiro de una floresta de pinos, para
ahuyenta, el frío,
hice un auto de fe
con nuestras cartas
de amor.
Extinguié ron se
las llamas sobre el
Fuelo húmedo de las
flores; y con las cenizas, llené eUonclo
de tu dedal de marfil.

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EN EL MAR

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El navío rompe
el agua, ro m p e ,
rompe. El cielo está azul. La noche
plácida. Brilla á lo
· -- - - - - -- - - · - - ' - -- - - - - -:.:::....;;........_ _ _ _ __.!;
lejos una luz roja,
La brisa sopla fresLegación de At.!stria ~Hungría .--Fot. de El TiE,\IPO lLUSTRADO.
ca, saludable. Y el
mar está en calma, el viejo mar sonoro, el
JOYAS PORTUGUESAS
lírico mar.
(be EUGENIO DE CASTRO.¡
Somos cuatro. Un joven, los ojos verdes y
trágicos. Cna dama, los ojos azules, alemana, del Rhin de las baladas, junto á su espo1.-LAS HILANDERAS.
so alto y serio. Yo leo á Reine.
Esta noche el ruido de la máquina parece
Una doncella y una viejecita están himás
tenue. 1\os rode1 la honda poesía del
ndo.
mar. La noche está llena de un encanto dulLa doncella vestida de blanco.
ce, bajo el silencio de las estrellas. La brisa
La viejecita vestida de negro.
se
queja lánguidamente en las jarcias. Brilla
El huso de la una es de cri::tal; el de la otra
la
luna sobre las aguas sonámbulas. El na15 de madera de ciprés.
vío
rompe el agua, rompe, rompe.
La doncella hila y canta; la viejecita hila
La dama abre el piano y toca un aire de
7 llora.
Tannha118er. La música se esparce, febril y
Es media noche.
profunda,
como hecha de muelos resentiLos pozos toman la comunión de la luna.
y
de
imposibles deReos.
mientos
La doncella hila las sábanas para mis boEl
pensativo
joven se acerca al piano. Bridas, la viejecita hila mi mortaja.
ojos
un
reproche doloroso. La dice
lla
en
sus
. ~ ?oncella hila despacio: el huso de la
algo y ella alza los ojos y le responde queda:YieJecita corre ligero.
-Doncella que está.s hilando laN .,ába,w-'! pa- mente en alemán :
-Ah! tú no i;abe.s! .... . .
ra mi8 bocla.5, hila, hila de prisa, q11e estoy deEl joven se aleja más pensativo que mm'608o de rlormír coii mi.s amore.~.
ca.
La música Rigue vibrando en el piano,
El huso de la una es de cristal; el de la
llorosa
y trémula.
otra de madera ele ciprér,.
Súbito,
un grito rompe la serenidad de la
-.Vi~iecitn que f.,tá.~ l,i/r111do mi mortaja, hihora.
El
navío
detiene su marcha. El r,iano
1.a, hila 11Hís de~1mcio, no lenga8 pri~a. Bie,i ves
ca.Ha.
Se
hace
una
confusa alarn,a. l.'n homq~ soy rrwy Joren y apegado IÍ la vida. .Mi noagua!
El
pensativo
joven de los ojos
bre
al
111.a es yraciuso como las ¡)(dm.etos y lll i al11w
verdes
y
trágicos,
se
ha
lanzado
al mar.
bl.anca corno la 1,o.stia. Acué.state á durmit, ,naElla dobla la cabeza. ~e lleva el pañuelo
tiana conli nua rá.~ ......
á los ojos. Su esposo la pregunta:
¡Amaneció!
-¿Lloras?
El río que pasa en el paisaje, pasa vagaro- No, tengo sueño.
80la, exánime, cansado de haber andado toda
El navío prosigue su marcha. Y el mar
noche.
está en calma, el viejo mar sonoro, el lírico
Lah. viejecita, infatigable, acabó su obra: esmar.
tá 1lanclo mi mortaja.
fü!ILJ..\.XO HERNAXDEZ.
En cuanto á la doncella, se adormeció:
quedó á medias su tarea.
':{ su ~uso de cristal está partido en el sueNo por tener cofres llenos
lº·d~n migajas: migajas que parecen lágrimas
la
riqueza se mantiene,
1amantes caídos de una diadema ......
que no es rico el que más tiene,
11.-LIED.
sino el que ha menester menos.
Tirso.
Te dije una noche bajo el milagro de un

El almirante chileno señor Montt.

SONETO
(A LA SEÑORITA MERCEDES GODOY) (*).
Ayer la bri¡::a en tierra mexicana.
be:;ó su frente al columpiar su cuna·
pero hoy tiene mi Patria la fortuna'
de verla entre sus hijas, soberana.
Con sus pupilas corazones gana
que al Infinito el Sentimiento aduna
y hay en su rostro un rayo de la luna
que aparece en la esfera americana.
En la dulce expresión de su semblante
y en su mirada tierna y soñadora

un alma se adivina, suplicante.
¡Oh México! tn acierto me enamora:
no has podido mandar flor más fragante
ni más bella y gentil embajadora!
PROSPERO

PICHARDO.

(Floiimel.)

(*) En el número de la revista habanera "El
Mundo Ilustrado," correspondiente al 12 del corriente Agosto, encontramos este Soneto del escri.
tor Pichardo y que acompaña á un retrato de la
señorita. Mercedes Godoy, que publica di..:ho periódico en su "Crónica Elegante."
L a señorita Mercedes Godoy es hija del señor
José L. Godoy, Ministro de México en Cuba.

La hacienda
viene de padres y deudos,
pero la buena mnjtr
viene de mano del cielo.

Lope.

Señora de Monlt, esposa del almirante del mismo apellldo
lesionada por los escombros de su resldencla
'
ea Valparafso.
'

•

�-479bras. 1\Ias, sorprendido por aqu&lt;olla espléndi.
da claridad, así habló á la mujer que ante Bf
veía:
- ¡Oh! tú, la más herm.osa mujer que ha
visitado lon antros de m1 reino, te conjuro
Era un colegial del Seminario de Pamplopor el tiempo, mi hermano, á que me digas
na, de los más ejernpl~res y á la vez de los
(¡nién eres, q~é pretendes y cuál es la CllUBa
mái, despejados y graciosos.
.
,
de tu presencia en estos lugares del misterio
Tenfa el inocente pían de obsequrnr el d1:1
y del olvido. :e? que estás preparada para
de su cumpleaños á dos de sus con?isfrpul?8,
hacer un sacnfic10. pues no otra cosa revela
amio-os íntimo:;; .v al efecto, el cha .anten~r
ri:a leña y e~e altar dispuestos de tal manera.
el1(:;rgó á un amigo externo le traJese ~e1s
¿Pero dónde está la víctima, ó la ofrenda? ¿O
pasteJe¡; de á me&lt;li~ real, m~a bo.tella de
es acaso que en esa resplandeciente urna de
J eréz v un paquetlto de cigarrillos 8ll,~m,~,
oro que traes en las manos Yienen deposita.
dándole esta orden precisa:
.
Ji.;A.N ALBrzr.
dos los riquísimos inciensos de la Arabia 6
''.Al i:.onar las diez ele la noche en el relnJ
los suaves perfu t1es del Oriente?
Presbítero.
de la torre del Seminario, ed1aré una l'Uerda
--So y, - con testó la visión,º .
de la ventana de mi cuarto:
la h i j a predilecta de la
El tet&lt;t&lt;emoto de Valpat&lt;aiso,
sé puntual, ata bien el asa
luz; yo inspiré í1 Homero
de la cesta de los encargos,
sus e a n tos inmortales¡ á
y yo me en tenderé con ella.''
,\ ristóteles enseñé la ciencia·
Efectivamente, al dar las
en el pecho de Alejandro en~
diez en el re1oj de la torre, el
cendí la llama del heroísmo·
colegial echó la cuerda desguié al Dante por la f~
de la \'entana de su cuarto,
inmensidad de los es}Jlleios
que estaba en el segundo pipara que arribara al cielo;
so· el externo que fué tam' muy puntual,
'
lloré con el Petrarca; posé
bién
ato a su
mis labios con beso amoroso
extremidad el asa de la &lt;'~Sen la frente de Colón, de C,o.
ta y ésta empezó á subu·.
pérnico y de Halileo; reí con
P~ro ... el señor Rector haCervantes, maldije á Voltaibía salido, como de costumre; Fulton, Marconi, Pa,bre, á dar una vuelta por los
teur,
son mis elegidos. Yo
tránsitos, á la hora de acossoy la Sibila del Progreso!
tarse los rolegi-ales, Y por
Esto diciendo, encendi6
casualidad estaba junto á
ln hoguera y abrió la res·
la ventana del primer piso,
plandeciente urn a . Pero
perpendicula: á la del cole
¡misterio! en ella no se con-.
gial en cuestión, cua!1d? la
tenía ni el aloe, ni la-mirra,
cestita subía por alh: msni el incienso: lo que allí ha·
tintivamente sacó los brazos,
Ma era una masa infonnede
se apoderó del contrabando,
cerebros
humanos!
soltó la cuerda y acto con.tí--Yo,--continuó diciendo
nuo subió al segundo p1rn
aquella extraña muj er,para sorprender al pícaro copresentéme un día ante Tar·
legial. 1\las éste, ~l ,·e: qn e
quino
para venderle los nuela cesta no subía, 1magrnose
ve libros que contenían los
lo sucedido; tiró la cuerda
destinos de Ro ma ; pero
por la ve~tan~ para que no
aqw·l
insensato prín cipt&gt;,
fuese test1momo de su trav~avaro
como la mayor parte
sura, se metió en la cama sm
de los mandatarios, prefiri6
desnudarse por no perd~r
el oro y la plata al engran·
tiempo, y se hizo e~ dormidecimiento y la dicha de .su
do teniendo el cn1daclo de
Imperio. Fueron desprecia·
ap~gar con salí va el pa~il.o
dos
aquellos libros y queu.é
de la vela para mayor d1s1seis
de ellos, á la mane11
mulo.
que hoy quemaré estos ~ rcApenas había pamdo un
bros en holocausto al bien;
minuto cuando el füctor enen
ellos se ha contenido mfi.s
tró encendió luz y le llamó.
sabiduría que en aquellos b_'.__¡Fulano .... .. Fulan?}
bros y los destinos del mun-Gomg ... qué ... quien ...
do
e;taban pendientes de su
qué hay ... y se frotaba los
acción.
Estos son los cere·
ojos, como q~e si le costara
bros
de
todos
esos genios que
· tra.bajo espabilarse.
han predicado la . verdad,
- ¿Parece que estaba usµero llne no han sido escu·
ted en un sueño muy prochados; de to d os aquellcMI
1
fundo?
que han cons11grado !~ener-Sí señor: estaba soñangías de su inteligenc1a i la
do.
ciencia; pero no han encon·
- ¿Pues qué soñaba ustrado apoyo para coronar SllB
ted?
esfuerzos; de todos a9u~
St&lt;.
Get&lt;tnán
~ieseo,
Pt&lt;esidente
de
la
~epúbliea
de
Chile.
- Pues soñaba que estaba
que en aras de la patria,•·
yo i;:acando una alma del
pirados en el mas .noble 1
urgatorio con una cuerda;
bello
altruísmo,
han
sacrificado s~ vida.
pero el demonio sacó las mano¡; por una venVISION
Jocó en seguida aquella masa gr1sát a ta,cptana, cor-tó la cuerda ..
y la pobre alma ha
forme sobre el altar, y muy In.ego, ~ concfJ&amp;·
quedado otra vez en pns1ones.
to de las llamas, los cerebros madiaron
Do;mía
el
o-enio
de
las
sombras
en
lo
más
El señor Rector, que casi nun.ca se reía,
mantina luz que disipó las sombras.. brosalió del cuarto riéndose estrep1!osamente¡ espeso de la. ;el Ya. Sintió su sueño perturba; De aquellos restos de aquellas cemzas
b ., registró la cesta y encontro pasteles, do por el rugido de lo!:l leones y do los leopar- i
. '
tó
un canto armornoso,
y un ave de inmacu·
.
1~i~ha cigarro!-' y una esquelita &lt;lel externo rlos, y agitó sus negras alas y su oscura calada bla11cura se elevó piadiosa en el esP~.
:n ue'le decía al colegial:. '.'Ahí te rnando bellera.
. ,
' · o de1ClUJVo
De pronto vió que se acercaba hacia e1 una hasta perderse en el azu1 punsim
lo ~ie me encargaste; te fehc1to en tu cum¡Era el fénix de la verdad!
pleaños ,Y deseo pases el día alegremente con mujer coronada de estrellas y hermosa como
. "
tus amigos.
..
, la luz de un amanecer de Pnmavera.
M1Gt:EL RoMAX PESA.
Incorporóse el genio en su lecho de rocas
Al leer esto el señor Rector, cl1JO para_ s1:
Presbítero.
y
tembló
en
las
alturas
la
luz
ante
las
som- Por lo visto, maüana es su cumpleanos.

U Diablo en ti Seminario

:·11~0

0FIOIN A S D E

¡Pobre chico! pensando pasar un día alegre,
.
lo "ª á pasar triste.
Al día siguiente, al ~a)1r ele la. cla~e de la
mañana el famoso coleguíl 1 cabizbaJO y meditabundo entra en su cuarto y encuentra
una bandeja con dos doce:1as de variados pa~tcles y una tarjeta del senor Rector, en CU) o
reverso decía:
''Pase usted. un buen día, y no tenga pena· yo le perdono la travesura de trata.rme
'
. ,,
de demomo.
.
y así f ué a¡¡uel un día de lo¡; m.ás fehce¡;
de su carrera para el gracioso c0leg1al.

"E L

T OREO ,"

s _ A.

1

/

•

/

/

Fachada del edificio en donde se hallan las oficinas.- Departamento del público .

Ea

Jatfa Empresa de "El Toreo"
S. A .

La nueva empresa de «El Toreo" S. A.,
que tan espléndidamente inauguró las oficinas que ha establecido en la céntrica Avenida de la Independencia, se ha hecho dueña
de la situación taurina en México, cosa que
es de celebrar, pues cuenta con poderosos
elementos que redundarán en bien de la

afici6n.
Su capital de 8500,000.00, representado por
6,000 acciones de $100 está amplísimamen-

te garantizado con una propiedad ra.íz de primer orden, como es una colosal construcción
de hierro y mampostería en una extensión
de terreno de más de 18,000 metros cuadrados, ~ituado en el punto de más porvenir en
la Capital, teniendo en conjunto ( construcción y terreno) un valor mayor que el capital social, valor que en el transcurso de unos
cuanto años será del doble, no habiendo por
lo tanto otro negocio que presente mayores
segurid~des para una inversión de dinero,
lo que acredita la gran aceptación que han
tenido sus bonos, pues apenas se han empezado los trabajos: ya se cotizan con un
premio considerable y con dificultad se consiguen en el mercado.

,f

Oficinas de la Mesa:Directiva.

Por otra parte, como las acciones de ,,El
Toreo" además de la extrao,dinaria garantía
material y las utilidades que les correl'lponden tienen el derecho de entrada á l.a plaza,
resulta que al fin del año social habrán 'recibido un dividendo que ningún negocio con
i,emejante garantía puede repartir. '.'i'.t...... i
La próxima temporada será sin duda la
mejor que se haya visto en l\Iéxico, pues se
reunirán los toreros de más fama, como son:
Fuentes, Montes, «Bombita,,, que ,ra están
contratados, aparte de otros que están comprometidos con «El Toreo," quien los tiene
como una sorpresa, que será del agrado del
público y que se reserva la empresa para el
momento oportuno. Esto, unido á la calidad
del ganado, que será en una gran parte importado de España, pues ya se han comprado y pagado corridas completas de Moreno
Santamaría, Concha y Sierra, Peñalver, Benjumea y Marqués del Saltillo, de las cuales
unas ya están en l\Iéxico y d resto sale de
España el día 29, constituirá, como hemos
dicho antes, una gran temporada.
A principios de Octubre se empezará ésta
en la vieja plaza «México» que al:¡uiló c&lt;El
Toreo,, al popular ex-empresario D. Ramón López, según escritura pública que se
firmó ante el Notario D. Ramón Ruiz, no
sin haber tenido «El Toreo» que proceder de
una manera enérgica contra D. Ramón.
Se dará una serie de corridas baratas con
diestros conocidos unos y desconocidos otros;
pero todos de las simpatías del público y
con variados carteles, y después se inaugurará la nueva plaza con la gran temporada
que, como se decía antes, será notable y á
precios reducidos.

�•

Traje de lienzo.

CRONICA DE LA MODA

encaje. Y en algunos cuerpos ocupan uno y
otro tanto lugar, que la misma tela del vestido aparece apenas empleada. Ya os he indicado la gran variedad de tirantes y fichús
que la moda ofrece. Hay chaquetas formadas á manera ele estola por la espalda, ancha
por los hombros, escotada en el cuello y estrechada hacia la cintura, que parece caer libremente; delanteros cortos y flotante!:: las
completan, y á wces una quilla de .soutaches
cruzarlos 6 una pasamanería calada une la
espalda á los delanteros. Otras veces, delanteros y espalda quedan enteramente sueltos,
y si no se levantan al menor movimiento, es
. porque están sujetos al guipur con plomos
invisiblt·s. Trencillas. galones de fantasía,
franjas repinzadas, plegaditos, bieses, hileras
&lt;le botoncitos. todos los adornos que queráis
imagi11ar, se emplean en los contornos de
esas chaquetitas cortas; las dividen en paños
y dejan escaso lngu para la tela lisa. Casi
siempre esos aclornos son del color de la tela.
A veces se ,ubrayan los bordes qon un galón
bordado sobre un fondo claro con dibujo japonés; pero nunca se emplean adornos vistosos ni galones de colores (]Ue formen gran
contraste. En general, se evitan las incrustaciones de guipur 6 de encaje en esos «boleros» destinados á combinarse con blusas del
mismo guipur 6 encaje, ámenos que uno ú
otro sean bastante diferentes de los de la
blusa, para que no se confundiln con ella y
marquen preciso y claro el contorno, sostenidos por sttripx ó galones.
Hay que advertir, además, que ec,tas incrustaciones se aproximan, en general, á la
tonalidad del vestido: serán blancas sobre
los grises claros, crema sob1e los fondos marfil 6 biscuit, teñidas en el color de la tela
cuando éste es un sosteniJo.
Se hacen estas chaquetas con todas las tetts y de todos los colores. Lai,; mangas suelen ser de la tela del vestido, cuando el color
es algo obscuro, y de encaje 6 guipur cuando el vestido tiene un matiz medio 6 claro.
Y hablo de mangaic;, acaso con poca propiedad, porque son más bien pelerinas, gracias
á los amplios volantes que caen encima del
bullón del guipur y casi lo tapan.
Es raro ver l,Jm:as de un blanco de lienzo,
á menos que estiin destinadas á trajes de fondo blanco, rayado, cuadriculado 6 moteado,
gris, negro 6 azul marino. Fuera ,'e ese caso,
lo más general-es hacerlas en crudo ó crema.

Los guipures y encajes animan con su nota clara los trajes de todas las épocas: en el
invierno, los hemos llevado combinados con
las pieles y los terciopelos obscu~·os, cuyos
reflejos profundos avaloran los relieves de su
dibujo y los arabescos de sus guirnaldas; han
bordeado con anchos volantes espumosos y
flexibles los vestidos de gasa y los de raso
liberty; han incrustado con sus :o:iedallon~s
el cresp6n de la China y el radrnm; han
adornado los fichús, las chaquetitas y las
bertas, unidos á plegados de tul 6 de muse. lina, destinados á sostenerlos.
Llega el verano, y apenas se encuentra ~raje en que el encaje y el guipur no constituyan el adorno principa~. l'na corbata 6 una
chorrera. bordeados de irlanda ú orleados con
un plegadito de val,enci?11:nes, anima hasta
los trajes «sastre» mas clas1cos.
El ((sastre-modista,» muy de moda para
trajes de tarde, lleva chalecos, can~sús ~ pecheros y caídas de mangas de gmpur o de

· La irlanda, el crespón, el guipur de lllltl.
el tul ~ordauo, las imitaciones de Alen
Argentan, se reunen á veces en una
blusa; p~ro, por regla general, se comb:
los enca¡es gruesos, de gran relieve con I
t~las de gr~no apretado, opaco, q~e tiene~
cierta &lt;'Ons1stencrn, co~110 )os lienzos y ¡,iqués,
en tanto que los enca¡es ligeros y transparen.
tes armomzan con las vuelas. sean de lan
seda 6 algod6n, con los fulares los
los lo';Liúna.s, los tafetanes de fa~tasía, los or~
gand1s y las muselinas de color.
De prop6sito he omitido en esta enumeraci6n el linón blanco, porque se asocia con

Jº6

sur¡;

Cuello con apliraciones ..

los bordadoi::, los encajes y los guipures de
todaii clases. En los trajes de lana y de~
la blusa y las mangas de encaje no sons1em·
pre de la misma clase; se ven mangas dra·
peadas de tul bortlado realzado con irlanda,
ó pequinadas con entredoses de irlanda 1
valenciennes alternados, mientras la blusa,
6 lo que de ella se puede vtr bajo la cbaqlleta, es de irlanda, de dibujos p~que~os
destacan sobre una malla fina, o gu1rnal
de grandes Hores que dibujan las líneas bastar te regulares de canesús, tirantes, etc.
"Cn adorno que en su nueva forma, COJI!·
pletamente original, ha tenido verdadero:·
0
to, es el tul, un tul de algod6n muy ,
apenas teñido en crema, que se une perfectamente con los trajes de organ?Í 6 de ~u·
selina de flores, cuyas estampac10n~ destt
necidas, nubosas, recuerdan al tafetá~
tas estampaciones ramean el fondo de
do para que haga buen efecto al cortarlo ólll
un encaje ó un entredós incrustado, cu7:
dibujos resultarían confusos al lado de
la tela, en tanto que las franjas d~ t •
centímetro y medio, separadas Po~ ID~
los claros, intercalados entre los phegutt

t

1:

Blusa con aplicaciones.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Ato VI.

MÉXICO, DOMINGO

2 DE

SEPTIEMBRE DE

1906.

NOCHE Y DIA.
Estudio fotogt&lt;áfleo del ai&lt;tista uosé Paebeeo.- fot. ~ivoit&lt;e, Pt&lt;ofesa, 2,

NUM. 36.

�JOS ~ que hagan bullir la sa-;iel 1aB venais y emboo."rtlehen los
~ ardientes, en graieia de que vie11!1 i Iibra.rROS del tedlio que nos abru·
i v~ .Y á p,r~p?vcionramos noches
II
¡, esparcimiento, d1s1pand,o el "spl~:1.''

***
En el Beoocimiento Ee ha Tep.reos·eniado "I.AI. Buena Gen.te,'' ooo~a, d,e Sa:1
tilgO ~iñol, y_ á la, que en lais p.'lgi·
.. de este semanari.01 dedicamos ya
aJg8&amp; vez unas cualllfta;s lineas.
"Baeoai Gente'' ha gust,ado y mucho,
IO ooetante que alguno:si le encuentra;..1
aiDDPero de defectos y la dicen ef ectillli anticuada y no sé ouimtas cosas

hu!111orista. satírico, críitico, artístico, polí- to aco~ido por la "Revista 1Ioderna" 1
tico. social y filosófico, ilustrando mu- se me 111!:laima el ped10 de satisfacción j¡
íe,licitar á los inicia.dores.
chas v.oces, en tocia ocasión deleitando.
. Raro ipiaceir ha produoido entre los
¡ qth ! y ou,~to deb:emos aplaudir los
Y si como prosista merece, sin hipér
111be,l~-ctt1alles de esta IMetróipoli una nota
:dea. de un homenaje, al
bole, el dictado del mlfus espiritual v ele- mexicanos .
~t1bJ1cada en ·'El Tiempo" del juev·es úl- gant,e de los mexicanos, como poeta :-11 que ~amb1en debemos contribuir, por
IJaJ qoien, dice con Maur1cio Donnay
timo, en que se anuncia que la "Revista labor también es altísima y digna de re- aqu.el que tocó de a.mor, todo lo nobl~
qae el teatt:ro de observ,aci_ón, el tea-.
l\fodenna," secunda,ndo ila iniciativa dl'
-moderno, debe tratar,
ante tod'o' de
lo grainde y lo bello.
llV
,
meimbranza.
v~Tias caballeros capita.listas, se encairg;~ lo que e,s comun á la ,g eneralidad
Puestas siempre sus mira.das rn lo:; he
r-c1. ~e una gran obra: 1a de hacer .9.ue se
les bmnbreisi y, no á la i'llfima rnin-0 FRANCISCO GANDARA.
chizos ele la Xaturaleza, cantó vobnt:1,.einJa un monume!11to iaJl gernial Oiterato sam.ente la vida, y su corazón, caliente
put'S entone.es dejai de ·sier rurte real
- - - - -- ·- - - - Manuel Glutiérr,ez Nlájera.
1
ee
oonvierte en novela por entre-.
1
con nove~1ta grados ele calor, ~, --· ••.
Esto ·~'Cusa ta~ta cult,urn .como justicia. cuanto ;e,s adora.ble en lo a,nimado el' la
óipor ad -OS.
CRONICA TEATRAL
luchot están de ,acuerdo .con Fraiil.Esto qmere decir qu1e bien se :ha exiplo- tierra v en lo ideal de los cielos.
• de Onrel, que esm1bí.a alguna vez:
rado ya la profundidad ,del vasto espejo
Jov;n, entusiasta, soñador. era C()l1110 un
gran acción es incompatible ,con la
donde ISle retrataron ,sieimpre una a:lma hijo de la Esperanza. \'ivía haCÍ'~nclo 1111.
OPERETA Y ZARZUELA.
..,.,.....i-..:..·kp.
grande, como fueron 1girande.s sus secre- romo un1 sol ó esparciendo colores cor,o
lb las piemtrS en que hay mucho motos dolore.s, un corazón desbordante ele .e:l iris. Su bella alma no conoci:', ) rn:',s
La hermana de Pan:í,s, la opel'etn J1\1llí'111i'P.11to y en las cualeS, los areonteci·
twnura y ele 1generosidad como un océa- la tiniebla ele la noche. \'ia.jaha ella .:i ~rnno sod:lozante que refr.esca con blancas pre por lo arnl estrellado é infinit.J. y· de la "grisette'' éoosrpavilada que siente l~ ~M:liie'ltGII ee precipita.u, en los meiod:~a.espumas las calcinadas rocas de triste n · allil tra•¡é!. á la tierra aqucll;is es~'.-,);a~ ~di- euyidiable y eu:rni,dia@ "dicha de Yivir,''
por ejeilllplo, la psiiicologia es nubera; y tanto icorno eso, un talento esque derr-0cha su vida en friYolidades,
Yein psicología no haor teafro nue·
11
darecido, una intelig.encia sutil una imque bebe champagne die cidra y baila. 111
piración ¡poderosa.
'
sóa del organillo ben:berisco ó al gemir
Pllioologia, haoer ,psicología, ha -0.icho
Tet111.1)lada con la sal de muchas láirny al cau:oajearse de los vioUnes destem·
mtioo eminEmte, e1si hoy la salv3!ció:i
plado's1 y las violas rusmáticrus, ,ha abande los auto~Sl en el ;a1gitado mar
mas. v;ertidas en once ~ños. el agua ~k mas1ado dulce que en ,anfora O'rieO'a ck donado el A1·beu. Y esa ave via~ del
II literatura dramática. Y a•gregajó el ilustre desaparecido: exa~.~n~da su
''bouleva1·d'' ruidoso. buscando ale.ro don
obra g;loriosa si.n lbastarrlo ni ,exaltado
de hace-i- su 111Jdo, ha, idro á pa:rar a,l Oir·
~ entre las escuela1s erlr~mas del
apasionamiento, ha llegado. por fortuna.
co-Teatr10 del ·sirnpwbiieo Etduairdo Orrin,
por el arte, bcompletas por nrala hora solemne de la aipoteósis de una vi·
~on-0.e hoy estaJla su 1·isa en rascmh bu·
, ! le. 111tramoderni,3rta, que pre·
,da serenamente vivida contra el mal y ,p::&gt;r
lleute. en tropel rurgentino.
reformar toda la existenda huel bien, por ,el Arte y para el .-\:rte.
Alli fü:,uden hoy sus devotos, e,1,os· deoon la concepción puramerute ima
La dbria meritisirna de Gutiérr,ez ":\.'•votos d,e la mú_sica de Suppé, m1nica
'va, .&amp;in que ,se .sienta alguna cosa
jera es inmensa y seductora como un;i.
neniosa. alegre, incisiva, música que
alma mnce:ra, del autor, prefiero et
proponción geométrica cuyo producto de
embor·racha como podría ha1cerlo un vi·
laooor de la intención mO!I'al, que
BI poeta Manuel Outiérrez Nájera
fos medios----'Sentimienito é Ing,enio-es
no maJig:io que cos,quilleai la risa en
!lllagre el triUrnfo de la, vir:tud! so("l!L DUQUE JOB.")
iguar! al piroducto de los :extremos-Ejernlos labios y hace sentir un oo.loofrio que
t. la podredumbre social, ya sea en
ro1•re por 'todo e1 cuerpo haciendo que
~rzuela, la comedia, el 'drama. 6 la
pfo 'Y B~[leza.
E1"'1az ba.talla.dor 13.1penas curn1)lido, vinas, aquellos cantos ini,mit.1hle-;. a:,¡v:J den gania1s de bailrur. de gritall.'.
~ ,·
los dieóséis años y cediendo á la ;ecesi- P')lvillo de astros con que esmaltaba las
Con la s ope1,et,rns francesa~ s&lt;1 t lter1laena pall"t:e de nruesih'o públirco es de
daid &lt;le crear, ingénita. en él como el can- joyas de su pensamiento y la pri1H"lrCtja nan algunas zarzuelas eS'J)añola3. Des- ·•l_llteeer semejante, y ,que a,si pioo.sa lo
to ien da ialondna., emp1eó su vida en es· orfebrería d~ rn imaginación. El •)yó y pués de ")fa1,i1n a" y "~fas cota.'' han vetle100BtradQ llenallldo el terutrio en lais
cribiir, pritrnorosamente y sin difiouiltad, puso en duloes estancias y en vibrante nido "Bocaicdo'' y "Oarmen.'1
cione.s de "Buena Gente.''
. ha habi,do el '·¡olé-·
sdbre toda suerte &lt;le te1ma..s, y e.sto sin estilo la música misteriosa de los orbes,
Pai·a la1española
descanso, sin tregua, sin el neiposo de un fas notas d~licadas en que se dice sn al que siguen losi grito,s. las palmado
solo día.
amor el Universo. la sinfonía eterna y su- P.T1tusiasta,s, el delfrio de lo.s esp(lr.tado~ ~ra ha llegado. Ho:r debe hacer
Nauta atreiv.i.do oo1 1pemiodismo, el Du- blime de cuanto surje, crece, siente y s.e res. La foanicesa ':10 tiene su grito de
ucuut con "To.sea," ópera de Bucdque Joh se -dió á ,conooer en et! di,ario y desposa en los -5enos maternal.es de ln. triunfo. Ella e,51 una muñeca de movi·
eobre la que mucho 'se ha dicho v
la revist.a, y sólo en su digno e.logio digo adorada Naturaleza.
miento pero baila; 00111:0 btrrbujea la es·
'do: Eru ella se presentan•án 1a
que murió sin dejar suoesor en la revista
Por e.so Othón exclamó, rá la muerte puma del champag'ne; como hierY&lt;' en el
ltrica Gius.seppina Pfoolleti, el tey en el diario. Sus naturales facultades,
fondo del vaso el Barbéra legit imo.
del arna.do Duque:
Omlendador
Emilio de MaTchl; el
no el ''dilettaintisrno,'' que -todo lo ensaya.
La d'e Es:paña es la rn nchaeba ~ na.
el
~~
Oav.
A'llltonio
Magini Ooletti,
le hicieron recorrer alternativamente co"No podemos creer q11:e se confundan que l'ie oon10 un pájaro canta. co~o
1
11&amp;JO
Fernoodo
-Gianioli.
mo un 1g,ran señor, desde los salan.es cor.
una floir pei·fmna, como teje ronda vl8~ de "To'sioa" seguirán "Hu~ocortinas de &lt;lattnasco de la orónioa, hast&lt;' &lt;wn la materia tu icerelbro ardiente,
tosa
en la praldeTa la 1Da1J.'ipa:1a de. ~oloy "Amfoo Fritz'' y más tatrde las
la.s tortuosas ca•llejas del icrimen ó de b tu inmenso corazón, y allí se fundan.
i-es. La de P,ai·Í!S es la neuir-óhtca vre1011&amp;
''La condenaci(r.i
. de F:m'3to,"
epidemia en lia ga.-cetilla de ¡policíia ; cl.esde Pues ¿ cómo figurarños tu alta frente
y antojadiza.
1polvo
conv:ertida
y
en
escoria
.
en
Bertioz;
"Siberia,''
de
Giol'dano, y
el ·galbi111ete del bo'1etín sociólogo, que sirAquélla tercia á su cintura el mant61l
si
era
ed
nido
de
un
sol
resplandeciente?
.~~
de
Rúdel,"
qe
nuestro com·
ve .pa'ía elalborar el a.rr1tidoto contra los
de )fla':iila. borda1do de flores y de fte.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
P.t
Rdffirldo
Casúro
.
malos usos ry tcostumbnes, hasta el :portal
cos largoo. e1 "¡ oJé salerro!" es su mar·
Sintiendo es.trás el goce sobrehumano
e ano si no habrá resurroocio:nes
de!l "entroodet," donde caritativamente se
cha
real; por doode 'Pasa va deja~1
:nehllR
vejeces, pue,s el ·director dipuede colbijar el menesteroso d.e cafor ·"i del infinito Bien, que hasta El llegaste
el pla,c er como urna: ~srl:ela; por donde P :
o::rn fe de artista y corazón cristiano ;
8
,,
u
e
lat1
óperas alrutigua~ "ya no
de consuelo.
~a brotan flwes y ll.'ie tod'o y t odio caoil: •
y
tu
sed
de
Verdad
.al
fin
saiciaste
Con aquella su sonrisa en los labios.
y asi abre el cofre de nuestra al~~
que reflejaba la alegría. d.e vivir, su exis- en las foente,s de clara transparencia
y da vuelta al manubrio de la ca1a ·
A gustin Agüeros.
tenc1a se d~hacia en jirones para. enga- q11e acá. como un miraje contemplaste."
. .
músicai de nuestra risa.
1.
lanar a,o11í y a!llá. las columnas de aa "JuEsta, la diosa, de París, Jmdia Y ha
verntttd !Literaria." dé "La Lihertad.'' c1PJ1
m6ni0..'l tiene p1or cetl'o el tirso M oro
"Naicionail." del! "Universal." del "Partido
Contados estos timbres de legítima y p01r 'JJDanto la caipa de a'l·miiío ; por
-Tod
Li~era1,'' (le ' 1\lJa Revista Azul," y tanto::COll!o ~s Ios hombres son hermanos,
prez, que etl imárrno1 va á cantar, yo ien- Rnrsi venas corre .sangre de fuego.
otros · v con iO'ttal donaire, verbosidad \'
Per-0
á
amba'~,.
seamos
jnstOf!,
debe·
a1es deberían tratarse.
grnCÍ; acometí; eltl la prosa los géne,rO!-, rnentro bien loable y justo el p.ensarnien·
Un monumento al "Duque Job."

•

!ª

1

1

so-

***

VALPAR.Aiso. - Edificio del periódico "El Mercurio."

I A M OR !
Una sola voz escucho
En el grandioso universo,
Desde la sublime altura
Hasta los profundos senos.
Con brillantes caracteres
Está grabada en los cielos
Esta voz, ¡amor! que hinche
De gozo el espacio inmenso.
Por amor brillan los astros,
Por amor retumba el trueno,
Y el rayo firma el amor
Con su rúbrica de fuego.
Amor son fas pardas nubes,
Que con su llanto benéfico
Refrescan el aire cálido
Y alegran el triste suelo.
El aire en sus telTllpestades,
La tierra en sus movimientos,
En sus borrascas el · mar,
En su actividad el fuego
Cantan himnos al amor,
Que anima los elementos.
Y amor cantan en la altura
Las aves de raudo vuelo,
E'1 r,uiseñor m el bosque,
Entre la grama el insecto,
En el océano los peces,
Los reptiles en el suelo.
Desde los helados polos
Hasta el caldeado desierto,
Donde quiera que palpiten
Corazones en los pechos,
Le consagran al amor
Los más ardientes afectos.
¿ Qué es, sino amor. de la alondra
El dulcísimo gorjeo?
¿ Y no es amor el perfume
De los matizados pétalos?
Y esas linfas argentadas,
Que van hacia el mar corriend0,
¿ Qué dicen en su murmurio
Sino ¡amor! mirando al cielo?

i Amor! susurra la brisa,

i Amor I suspiran los céfiros

Que, al penetrar en la selva,'
La llenan de suave incienso.
Y en los prados y en los valles
'
En los alcores y cerro 3 ,
¡Amor! ¡amor! van las auras
Cantando con d ulee acento.
Y esa voz tan placentera
La va repitiPndo el eco '
P·:'- monte., v ror rollados
P0r verj eles y po,. hnertos'.
Ctt'.lndo su lum:.m~ ta á:: 101 .i
Por el laberinto eslreci:n
Drl intrincado i'a'li:'.i·~
Refleja en el nido tierno
'
P tan
amor )os 7.~Pwntle,;.'
Trinan amor los ii!O'uero,
Y 1mor infunden,· a;;,ante;
En sus amados pol1u~í0~. '
En esas calladas noches
Cuando brillan los luc:ros
Sobre esta morada obscura
Perpetua mansión de duel¿s
Extiende el amor sus alas '
Bajo las cuales el pecho '
Afligido por las penas '
Siente muy gratos con~uelos.
Ese amor, que canta el orbe
Del uno al otro hemisferio,
Es la llama poderosa
Del ardentísimo fuego,
Que trajo á )a tierra ingrata
Desde los más altos cielos
En su Corazón Sagrado
El Redentor y Maestro,
Para abrasar nuestras almas
En ese divino incendio.
México, 30 de Julio de 19·J6.
José U garriza, Pbro.

�UNA VENGANZA

VALPARAISO.-Deta.lle pa.norámieo.
VAI PARAISo.-Teatró Municipal.

viejo na!cla contestó.

José eontinuó:

~ tuve valor para matar á aq.uebla

, ponque la quería mu,dho. Acudí á
anales pidiendo justicia, pero era
e, y para mí no 1hubo ley.es. Encreí que Yiajando pO'dría recobrar
poco la calma, pero ha sido inútitl;
añ~ he andado por todas par:tes,
que últimamente tuv1e noticia de la
e de la que fué mi ,esposa, y he
o, pues creo que iba llegado el
to de la venganza. En este caso,
la justicia; á ella que la juzgue Dios,
me toca castigaros. V.engo á maita-

Bahía de.Valpara.íso.

'Viejo &lt;:ayó de rodillas, exclamando:
e sido culpable, pero no ,m¡e maOs dare todo el dinero que queráis,
no me quitéis la vida.
felicidad no se obtiene con dineI vos me la robá steis, lo que necesito
llestra sangre.
~ actQ continuo, José disparó sobre el
, qtre caiyó al suelo sin exihalar un

VALPARAISo.- El Malecón.

con suma ur-

Leobardo Bustillos.
Pla.ya:de los Andes.

VALPARAISO.-El Cementerio.

�- 486-

ca mutrtt dt ftroantts
En pobrísima estancia de angosta callejuda, y á la débil Juz de lluviosa tarde
de Albril, un hombre enfermo, ya entrado
en años, ¡plálido de color y surcado de
arruigas profundas, escribía al valiosrJ
Gonck de Lemus la siguiente epístola:
"Ayer me dieron la Extremaunción y
hoy escribo ésta. El tiempo es breve, la$

profecía, me alegro de la Jlegada de V. E. mor de es-cribir, pues denuncia la ta
regocijándome de verle señalar con el de- treguas de !la dolencia: mas creedn,~ rta
D . ¡.1m'.c1gue1,
., que 1
do, y a.légr011ne de que salieron verdade- nar
más 'debéis ""'·.da~
ras mis esperanza.s, dilatadas en la fama ~le~ CUierpo que de dar expansioi:~ .'
de Jas !bondades de V. E."
a:rumo.'·
Aquí llegaba el que escribía, cuando
-1Con vuestro pernniso, señor Núik
la
z-.
unos golpocitos dados suavemente en 11 inter+rumpió
. dama-he de decir quera
.
puerta, hiciéronle alzar la cabeza y sus- I.e h
. ice e1 m1smo ru.eg~, temerosa de ~
pender el escrito.
mc1dente grave; mas m1 señor esposo h 1
-¿ Han llamado ?-preguntó una dama me tranquilizado, con la esperanza de a.
no s.erá. larga su epístola.
~l!t
ya de edad que á su lado se hallaba.
- Ciertamente, Catailina; hacedme la
~ien, _bien,. doña Catalina; sin crn.
merced de abrir v véamos cuá.J es el vi- bargo, ~l ltcenc1ado F rancisco Núñez, e¿
sitante que nos honra co:n su venida.
mod v,e~mo. vuestro, y ~o desc~or
e 1a c1enc~~· sde atr.eve a de-ciros de \t
no es ocas1on e que nue.5tro D. M' 1
fatigue su esipíritu v,ertiendo sobre d~.
,pel las perlas de su ingenio.
- ¡ P,erlas !---exdamó D. Miguel. -·N,i
hay en +Ja casa nnás qu:e las que humed•.
c.:en el rostro de esta infortunada mi ~
posa.
Y lanzando un suspiro inclinó la cabeza
solbre d pe&lt;lho.
Guardaron silencio doña Catalina v ti
liooncia.do durante algunos momeñtos
silienoio que interrumpió e,! enffflllo m'.
ciendo:
'
-Pues á Dios iplugo dejanne el entendimiento sano y enc:arceJar el mal en
las entrañas, merced es que debo aprovechar y a¡prove,cho en su santo nombrt,
para dejar e.n orden fas cosas rerrenale&amp;
antes de comparecer en juicio de su prese.ncia, V. M. lha de hacerme la de llamar al bachiller Bobadilla, para que oiga
y disponga de mi postrera voluntad.
Rompió á llorar doña Catalina, quedóse ensimismado N úñez y D. }ligue! prosiguió:
-No l+lorréis, mi amada esposa, qtu: !!Oras no son estas de cuitas y deanayo;,
sino de d iscre.ción y entereza de ánimo.
Cautiverio es d .en que ya1Jgo. mis ~uro
qtte el que en Argel suf,riera, y han de
romperse imi,s cadenas cuando á !a i
vina p~rrnisión parézcale hora. Gracias le
doy en mi ánima, por,que á vos ~o a
mi lado ¡para conllevar mis amarguras.
c:omo pone la triaca salvadora al lado ikl.
funesto beileño. Nada soy v nada ten~·
empero hasta la muerre qurero cumplir
mis delberes, y á &lt;vos conjuro á ,que~ nr
ha.+rráis
menguar el valor en c~t.e •tr:illCt
h
, __
cjue tan fuerte lo n ~l'.esito. Id. nu ui~·
amigo, ¡ el úni::o que m&lt;: resta!, y dis·
p.ensacl la tarea en gracia á la urgencia del caso.
Levantóse e1\ licenciado, r~0uil'ÍÓ. rapa
y sombrero, y salió de la es~ancia se,
cá11clos·e f.ur+tiva ,J:ágrima que t1ttlaha et
las ca:nas de su barha, dejando bÚflleol
rastro en su mejilla.
II
Anochecí~.
taEl viento azotaba con furia el ven
na! de la guardilla, y las gotas
elidas de tormentosa nube, gol¡,--con estrépito los cristales.
et
Eil bachiller· Bobadi!Ja, calados 5
pejuelos ly asistido ipor los .n~e~~os:
tigos, leí~ al enfermo su dtsv&lt;&gt;S~ a1'fO'
tamentaria, mientras doña Catalina. tort
dhllada jnnto at1 sillón de su es~, de
ba en silencio, estrechando la diestra
D. ,Miguel.
. ·vol1111'
"Item-4eía el lbaohille:r-es tn!
de
tad que mi cuerpo ibaje_ á. la ~~ltnfl
que se formó, dándole cr.1stian~ ;:--,
en el convento &lt;le mon¡as. trl'[)t !DÍ ti,
cuya orden ddbí1 en otros tiem¡&gt;OS
berta&lt;l.
tarioS Y
"Hem ; mando por test~.1men mi aGII'
ejecuwries de ella á la d1c:ha

d:!:

DO!'{ Ef{~IiUE C. C~EBI.l,

Gobe11nado11 del Estado de Chihuahua, que ha etnp11endido plausible eatnpaña
eont11s el aleoboli1uno, en todo el te1111ito11io que gobie11na.

ansias cr~en, las esperanzas menguan. y
con todo esto llevo i]a vida sobre el deseo
que tengo de vivir, y ,quisiera yo pon.erle
coto para besar los pies de V. E. que po
dría ser .f1Uese tanto el contento &lt;le v.er i
V. E. bueno en España, que me volviese
{t dar la vida. Pero si estJá decretado qne
la he de perder, oúmplase la voluntad d..:
los cielos y por lo menos sepa V. E. es' y sepa que tuvo en m1' un t_an
te mi des.eo,
aficionado oriado de servirle. que q1.11so
va,sar aun más aJlá de la muerte mostrando su intención. Con todo esto, como en

jj

La llamada doña Catalina abrió la puerta y por eUia entró un cabaJ.lero, bajo
cuyo flotante manto asomaba la contera
de un verduguillo.
-¡ Santas y buenas tardes hay,a!} los
moradores de esta casa !-exclamó ,eil recién venido, arrojando su chattnher,go sobre un sillón.
-¡ Buenas lo son, señor licenciado!-contestó el enfe11mo-,cuando ven1¡s lá ella,
y no os espanta nuest-ra ipobr.eza.
_JA fe m.ía-contestó cl caballero--,que
dáisme girata sorpresa a'l veros en el hu-

!º

da esposa, doña Catalina de Salazar, y A
mi bueno y generoso amigo, el licenciado Francisco Núñ-ez, mi vecino.
"ltem ; ordeno que no se ·les aipreunil',
salvo la voluntad del rey N. S. (q. b. g. ).
v res arrupar;en, en su oficio, las leyes y
pragmáticas del reino, para que la dicln
JllÍ esposa haya mi nombre y bi.enes en
gracia de Dios Señor nuestro con mi
postrera bendición.
"F,echo en lMadrid, á 18 días del mes
de Abril del año de · N. S. Jesucristo, 1111:i
y ~iscientos &lt;liez y seis.-Bad1iller Do·
badilla."
-¡ Bien está !~e~clarrnó el enf.enmo.Oadme acá, ,señor bachiller, y con :.1
ayuda de Dios escribiré mi firma.
Y con ipudso firme y rápida mano. escribió:
''.Migue·! de Cervantes Saavedra.''
Cinco dí01s después salía de la casa 11•'.1 ·
mero 20 (thoy 2) &lt;le la 1caille que después
i;e llamó de Cervantes, un pobrí,simo ata.ud
llevado en hombros de cuatro sepultnr:.:ros, pretedido del! signo de redención :·
aoom¡pañado detl canto funerail lque l'n·
tonaba el caJpellán de las monjas trinitarias.
D.etrlás, con la cabeza descubierta Y
afligido el rostro. seg'tÚa el licenciado
Franci~ico Núñez ~· 1Bobadilla, que tan tas veces haibía motejacfo de loco a,l qn,'
tas generaciones v.enideras conoediero1!
los honores .de la inmortalidad.
¡ Tales fueron &lt;los funernles que se i,¡
cieron al insigne D. Miguel &lt;k Cerval'·
tes Saavedra, al ,ingenio más gran(\e q111·
haya prod11cido España !

VESPERAL
Amo l~s tardes estivales transparentes
Y tranqmlas, en que el cielo es azul y el

crepúsculo _o,stenta en el Ocaso la \l!)UJenta florac1on de sus encajes.
_ En e~as horas de ,quimeras y de ensue.
nos, placeme aibsorberme en la embriaguez ~e I_a tristeza y contemplar las azule_s leJall!as como aladas de celajes ign1scentes.

dan de encanto la Naturaleza; el miste.
rio que envuelve la tierra aumenta sus
hechizos.
El viento al }'asar mueve apenas la
yerba que rodea la iglesia: confusamente se distingue el campanario; teñido
con los últimos fulgores de la tarde. Los
muertos duermen en sus lechos de piedra. Así, suave y solemne, la muerte es
dulce, tan distante de inspirar temor como la quietud de los cielos en esta noche serena.

A. P. S.

DEFINICION DEL AMOR
Ser amado es ser comprendido, es ser
consolado, es ser feliz, es marchar con
un guía protector por los senderos peli.
grosos de este mundo; guía encantador
que desvía los arbustos espinosos lejos
de uno; que nos ayuda á pasar los ríos.
á trepar las montañas, que sabe encontrar un abrigo durante la tempestaid, un
asilo para el reposo; es tener un con.se.
jero lleno de prudencia. que conoce nuestras cualidades y ,que sabe hacerlas va .
ler: un juez interesado, severo por orgul+lo, pero in&lt;dulgente por ternura; que
sueña para nosotros la perfeoción y que
nos aidora á pesar de nuestras faltas; es
tener un amigo a quien se atreve uno á
dedrlo todo, porque se le deja adivinar
todo ; ser amado. en fin, es vivir de con fianza, de ·afección, de delicias, es haber
encontrado la feliciidad.-Mad. de Girar.
din.
I.lIC. DOf'i VICTO~I Af'{O SAI.i..R.DO AI.lVA~BZ,

¿Por qué eng,reírse de ser bella? ¿ qué
error hace contar la belleza por un bien?
fücaminiá.ndola no hay na.da que cause
tantos pesares como ella. Yo sé que sobre los corazones sus dereohos son absolutos; ,que en tanto que se es bella, se
hacen nacer deseos, transportes y cuidados asíduos; pero que se tiene poco tiempo para serlo, y largo tiempo para no
serlo rnás.-Mme. Deshoulieres.

***

Cuando la gente acaba de escapar tic
un naufragio, no es cuando se lmbarca
alegreme11:te para una nuev:i travesía pnr
un mar cuya perfidia se ha aprtnrliclo á
conocer.-Héctor Mulat.

Di s tinguido lite11ato y aetual See11eta11io del Gobie11no de Cbihuabua.

Mi espíritu nostálg,ico presiente no sé
éuintas dulzuras ignoradas, y en el tul
de mis raras fantasías se prende una ilusión como pálida estrella muy lejana.

DOS CREPUSCULOS
El viento barrió del Oeste los vapores
que obscurecían los rayos del sol poniente. La tarde pálida acarició con sus
,radiantes cabellos los ojos lánguidos del
día. El silencio y el crepúsculo circun-

Lo3 naranjos en flor llenan con iU
aroma embriagante el aire de la tarde.
Ni el soplo más leve agita la enramada
donde las primaveras anidan, dejando
oír á intervalos su dulce canto arrullador.
El cielo, de encendida rosa en Occi.
dente, palidece hacia el zenit; y se refleja quieto sobre las a.guas dormidas.
Todo respira amor, y el alma mía
vuelve á tu lado anhelando confundirse
con la tu•ya en esta hora hermosamente
triste.

�-488-Y o no tengo oro ni plata
Con que calmar tus conigoj a1S;
Mas lo que tengo t-?. doy,
Que al ruego el a,l,ma no es sorda.
En nombre de Jesucristo
Levántate, y anda y loa
All que fué cmcificado
Que e~ Dios por sus grandes obras.y levantóse el tullido
Sano, y con el alma loca
De gozo, dentro del t~m,plo
El nombre de Dios pregona.
Y el pueblo sabe el prodigio
Y se enciende y c;·e alborota,
Y aual múltiples torrentes,
Q ue erngendra la nube torva,
Y por diversos caminos
Del río el cauda l engrosan,
Así por todas l;is ca11es
En vociferantes olas,
Viene la plebe judía
A ver e,l mi lagro atónita.
Pero como advierte Pedro
Que los miran y se asombran,
Y que algunos las rodillas
Doblan con impulso idólatra,
De humi'lrda,d arrebatado,
Y volviendo á Dios la g;loria,

..

SANTIAGO DE CHILE. - Palacio del Gobierno.

Lila ANDES.-[Vista General.] Ciudad chilena destruida durante el terremoto del 16 ~el pasado.

El Príncipe de los Apóstoles¡_;
(Romance histórico.)

•

En aquellos tnstes días
En que .en la cima del Gólgota
De ,la sangPe de Jesús
Aru111 veíanse anclias gotas,
Junto á la puerta del templo,
Que. era l!lamada "la hermosa ,''
Por.que a•l sol le daJba en.virlja
El esplenidor de sus hojas,
Pedía en Jenusalén
·
Pobr~ mendigo limosna,
Tornando á veces de cera
Los peohos de dura roca.
Que como nació tullido
Y es su ,pabreza notoria,
El alcanza, cuando pide,
El pan que .Jleva á su boca.
Pedrn y Juan iban al tiemplo
A las plegarias &lt;le "nona."
Y al ve,Iilos el desv.afido
Porq1UP- le valgan les Hora.
-Míranos bien :í la caraDícele con imperiosa
Voz el pes,cador anti.gua
Y Apóstol de !la fe ahora.

1

VALPARAIBo.-Almacenee fiscales.

..

Cinco mil hombres cautivos
De la gracia redentora
Sin miedo á encierros ~i á picas
La ~e de Cristo pregonan.
'
Y mientras que Pedro arrastra
La cadena rigurosa,
Ellos las del alma sienten
Con gozo inefabh'! rotas.

J.

Jiménez Campaña.

P ENSAMIENTOS SELECTOS

. E! sentido común es el portero del entcnd1m1en~; st~ o~ligación consiste en no dejal'
entrar m salir ideas sospechosas.
STERN.
Hay tres cosas contra las cuales resulta imp~tente el furor de las pasiones humanas:
D10s, la luz y el genio.

MIRECOURT.
i_.=?'

VALPARAiso.-Palacio Edwards.

•
En santo celo encendido
Dijo con virtu•d heroica:
-Varones los de Israel .
¿ Por qué el asombro os trastorna
Y volvéis á mí los ojos,
Dándome indebida honra,
Si yo le he haibLado ail tuJ.li-do
Y Dios sano es ,q,uiien lo torna?
¿ Si yo soy el pobre anroyo
Y de arri1ba el agua brota?
E'l Dios de Ahraham y Moisés,
El que aJbrió por la mar Roja
Paso al puebi1o fugitivo
Que perneguido le invoca,
Y derriba á Faraón,
Juntando las bravas olas,
Y circunda a,l Sinaí
De ígneas nubes pavorosa,
Para darnos Mandamientos
Qne dioha á dicha eslabonan;
El, el Dios de r,uestiros padres,
Hace triunfar en su gloria
A Jesús, á quien vosotros
Le ncgás.teis vida y honra,
Muerte dando al que es la fuente
De dorude la vida brota,

1

Los ver~os son copas en las cuales los poetas escancian sus pensamientos i un verso es
bueno cuando está lleno hasta los bordes.

LA CuMBRE.-Monumento áCristo Redentor.

Venid, .blancos Benjaimines,
Por .qmen e~ gran J a:cob llora;
Venid, cautivos de Egipto
Y esclavos rle Babilonia
Vu~ltos á la madre ,patr'ia
a vuestras antiguas honras,
or mano de Dios, que rompe
Vuestra caidena afrentosa ·
~enid, tribus del desierto:
~ca hamlbrientas, nunca solas;
~J~elos de Jos profetas,
y~· que l.Jegó la hora,
y Dios resucita .al Cristo,
y El os ~lama por mi boca,
y por m1 mano os bendáce
cJ.?r mi lengua os perdona.p O Pedro, y en lamen tos
R.art.e de la turba a•t6ni ta
~ió, como aiuas de ~111 Jao·o
y a se encrespan y &lt;les.bordan~
. unque graives magistrados
V
yienen
r
.con armaidas tropas
A ~teflldo por la plebe
y edro Y Ju an aprisionan
\' entre ,befas y entre insalt~s,
P:n~ trazas cautelosas,
y Cárceles los encierran
rn~rosos los custodian·

¡

'

PELLETAN.
•

'

Condores en la Guardia Vieja.

�-

ESTIOS LEJANOS
Taciturno, me he paseado por el c:i.n~,po, Heno de fttlgores y de soirnbras. li~jo los 0.rboles reinan tinieblas profundas, pero hay dnros de luna colmados
de palidez y de misterio. La. noche es un
abismo de secretos maravillosos. De él
surgen sonidos y símbolo.s y tristezas ar ·
canas.
Los sueños tienden sobre él sus alas silentes, como pájaros visionarios.
Las ~strellas-clivi~as flores fulgmantes-lbnllan ,en los cielos azules; las brisas musicales agitan las hojas con sus le ves ráfagas y de !a tierra se levantan mil
rumores insólitos. Yo dejo ya~ar 111i alma por las &gt;brumas plateadas &lt;ll' .esta tibia noche estiva1l, y siento qne rf1i tristeza se transfocana en una intensa melancolía.
Mri ¡pem;amiento se ilumma con Pna
pálida 1luz die antaño que hoce estremc·
cer un se.gundo mi corazón. Es que á
traviés del tie,m.po, de una borrosa lejanía del pasado, vien,e á mí el recuerdv
de das noche•s de la adolescencia, 'de las
horas inolv.idables de los primeros. anhelos. Era cuando vibraban en mi sér inefa.bles s.entimientos y mefod.ías ¡1_usodas:
cuando gerirn~naban en :mi ,esp~ritu sublimes ,s,ueños; cuando se abrían en mi
alma fragantes ,rosas de !poesías 'Y de
amor. Era ,e,n la edad de los castos delinios, en que las ideais~envueltas en an
veilo de rliáfana lblancura-ison leves é
migenuas ,. ien que nuestros ojos miran
se,r.enannente las cosas exteriores; en que
nueistros laibios conservan a'tln la puri:za
ele la infancia.
¡ Bellos días de ingienuidad y de di
chosa ~gnorancia ! Ocaso de la inocencia.
en que nos encanta la dlora cr.epuscu.lar:
el ;reJ.ámpago postrero de 1la tarde, tras
del cual pen.etra el mundo en la fascinación de la noohe misteriosa!
Agitfálbanse e,n 1mi fantasía la.s palabra~
sugest·ivas de imis primeros verso5. .\1 ·1aha el hálito ele .las frescas flor.est.1s; g-u,; ·
tábame correr por Jos boscajes silenciosos, y, á la ,caída de .l a tarde, tenclern,e ,ie
espaldas sobr.e la verde salbaua á rec:iget en mis oídos todos los ru111ores del
cHia expiran te, á respirar el olor :-le •.ts
selvas y á mirair, extasiado, cómo loe; v:i,tos espacios celestes i'ban cubriéndose de
folgidos jazmines.
Aquella tr,émula i,rradia,ción t!e los astros turbaba mi espÍ&gt;liitu; y mientra5 mis
ojos se anegaban en la luz arg•:ntina,
mñ a1lma se Henaba de gloriosa~ vision.cs
y de sobrehumanos delirios.- Avc de fuertes ailas y ojos :profundos, con un snl en
c'l corazón, es la fantasía. Cu:,ndo ella
tiende sus vuelos nnagni'ficos, rn&lt;la voz
interior enmudec~ y el espíritu que·da estremecido y calado.-Así, en alas del ave
mÍl!agrosa que ltlevaba en mi cerehro. viajaba 1111i ailma por países de rneño. por
mundos ,espectrales, por extraf;a&lt;; coni:1rcas pobladas de séres fabulosos Así gozaba yo &lt;le lo.s rprimeras horas de las ~er.cnas noche,s estivales. A vece:; parec1ame oir una voz ele mujer que st. perdía entre el rumor de las brisas errantes.
"He oído cuando muer.e el cr~úscnlo-una voz inolvidable que me llama-desde muy lejos.--?Una voz suspirantc
que yo nunca he oí:do en la ti,.' .rr:1-y que,
sin embargo--,es familiar á mi corazón ...
-i8lla sólo sabe \mi nombre&lt;-y me pare·
ce que en esa-única palaibra-111°~ dice
muchas cosas profundas.-La oigo :í intéir,valos-&lt;aida vez más apagaüa ;-nda
vez más lejana, ba1s ta que :;e ex!tingue en
un largio suspiro . ... -Yo me quedo ta-

490 - -

citurno, devorado por una nostailgía implacable. -¿ !De ¡q¡né tenebroso abisme•
surge ese acento lastimero? -¿ De qué
duelo recóndito de mi alma viene esa que··
Jª obsesionante?-¿ Quién me. llama en
la sombra?"
Así daba fonma á mi tristeza, impregnada de misterios y de poesí.a; mientras
fuertes perf unnes, .escapados de los cálices sangrientos ele algunas flores salvajes, a·c ariciaban mi rostro. 1\Iugían suavemente las vacas á mi alrededor; can-

A UNA TRISTE

P A GINA ART ISTI O A

Para Agustina,
¿ Qué duelo más profut1Jdo que tu due-

. 1d 1
per der con 1a v1rtu
ca ma

.

(lo?

y ventura

Y. ~esp~és de reinar con la hermosu;a
V1v1r s.m esperanza y sin anhelo!
Mas á veces tu mal _h alla consuelo.
La fe de tu niñez, cuanido eras pi¡a'
E'S la que en medio de tu noohe obsc~ra
Te alumbra como un astro desde el cielo.
De otros tiempos de paz y de pureza
Un leve aroma de inocencia exhalas.
¿ Por qué no alzas del polvo tu ca.beza ?
La ~irtll'd despoja.da de sus gafas,
¿ No tiene como el ave por grandeza

El estímulo innnnso de las alas?

•

Jos~

Fiores.

EN EL PIANO
Para una señorita.

1

Deja que el lirio de t u blainca mano,
tu linda mano perfunniada y breve,
sobre el tecla,do de marfil del piano
retoce como un pájaro en la nieve.
Regálame el oido con fa nota
suave, sentimental, lánguida y ¡pura,
que al ,beso dulce y deliicaido brota,
que le ,da tu blancura á otra blancura.
Tradúcele á mi numen de poeta
el alma universal, quiero escucharte;
tu inspiraJCión es maiga qu e interpreta
la eterna clave divinal del arte.
Quiero un hermoso y esplendente bro.

(die
de arpegios que hagan la tristeza mía
huir, como la sombra de la noche
al asomar en el Oriente el día.
Transpórtaime al país ele las quimeras
de la sublime rnüsica en las alas:
soñar quiero en 1a. luz de otras esferas
llevado por cromáticas escalas :
LA ACTRIZ VlRGINIA F.1BREGAS EN "CU ,URT EMOC."

Fot. del artist• J. Pacheco,-Profesa,

2.

•

taban las cigarras .en las grietas ele ias
encinas centenarias v lentamente se enlt1taban ilos horizontes ....
Entre tanto, yo continuaba soñando,
con los ojos albie rtos, fijos en los mundos lejanos de la bóv:ecla azulada; con lo~
ojos aibiertos ry e.1 a•lma errabunda por
una misteriosa tierna melancolía.

Eimbriagarme de :rama y de colores
donde lo bello sin cesar persiste.
y segar en mi via,je mu.abas flores
para tu frente pudorosa y trÍlste.
Comienza ya por fin . Tti manó blanca
me dará la ventura aipetecida.
si de tu piano con terneza arranea
un aria melancólica y sentida! ·

------ --PENSAMIENTOS
--Piensa que sólo eres 1111 átomo, Y
desaparecerá tu ongullo.
.
-El lazo de nuestra unión con Dios
es el amor de Dios sobre todas la, cosas.
,
-J Quién no ha caído alguna vez.
Por ·eso hay que ser indulgente con ~s
.
que vadlan, al recordar nuestra proi&gt;tª
flaqueza.

EN EL VATICANO.-Distracciones de?antesala.
Cuadro de J. Heilbuth.

�-

492 -

- .t93 -

SUS LUNAS

LAS PALMERAS

IV

Fingen cabezas de mujer, de aunno
Cabello por las brisas despeinado;
Tiene su tronco esbelto y torneado
La redondez de un muslo femenino.

De las pálidas Lunas los inciertos
Rayos de plata en el ramaj e um1brío
Se tamizan. brillando en el rocío
Corno en un quieto mar de ojoc:: abiertos.

Son las h ijas de l sol. Es como un trino

Claridades de paz que en los desiertos
Tienen la vaguedad de un desvarío
Y hacen soñar en el marmóreo y frío
País ele olvido al que se van los muertos.
&lt;:;on los insomnios de la luz ; su vago
Fulgor extiende en ,el ,d~rmido lago
lJna enfermiza l,ividez esfu ma.
Sobre los im precisos horizontes,
La enormidad de los obscuros montes
Entre cencla les de argentada bruma.

...

Su voz para el terral enamorado,
Cuando con s.u abanico desplegado
Fresco se dan con a.clemá.n divino.

e

Con la noble em1briaguez del poderío
• El rumoroso y espejeante río
Pasa, como entre turbas admiradas,
Bajo el arco triunfal de las palmeras
Que se agitan a.! sol como banderas
Por fan tásticas manos tremoladas.
VALPAR.AISO.. Escuela!Naval.

,,,

*..t-,*
VALPARAiso,- "Cerro Alegre." (Tomado desde San Agustín.)

LAS MONTAÑAS
·EL MACHETE COSTEÑO
Tiene el temple &lt;le fe d,e quien lo esgriCorva y luciente su afilada 1hoja (me;
Br.illa y se tuerce como llama roja
De la contien1da en la in.quietud sublime.
Canalla ó no.ble. á su bravura imprime
Cruel ceguedad cuando á luchar se arroja.
No voLviénidose atras si no se moja .
En sangr,e y á la par mata ó redime.
Sirvió á l.a Libertad y es pende11ciero
Por afición. S u vibrador acer o
lmit.a ondulaciones de culebra

Y embriagada ,de luz y de contento
A!lza el ave feliz su cantilena.
Selva y montes al par pueblan errantes
Ecos como de músicas distantes
Q ue rlesgranan ,foquier voces extrañas,
Ya de dolor ó jubilosa fiesta,
Cual si fueran los bosques una orquesta
Y por tentosas liras las montaíias.

*
*'*

SUS FULGORES

LAS SÉLVAS

De quién sabe qué abismos ignorados
Sur&lt;Yen fosforescencias tl1ameantes
Qu; levantan sus lenguas vacilantes
Entre los matorrales desgreñados.

Airboles milenarios á la altura
Lanzan SiU copa ,eon ardor sailvaje,
Y entrelazando su triunfal ramaje
Forman. arcadas mil en la espesura.

V,!nse a través de un luminoso en&lt;.aje
De i•Js :ncmtes surgir las muchedun.Lres,
Cual de un trémulo océano de vislumore.:i
En los vagos ensueños ,de un mi rajie.

Son sus constelaciones fulgur.ant~~
t· na inmensa corona de diamantes
~obre la excelsitud de las .montaña.,.

TU

Y es su gloria mayor en el terruño
Que a unque junten su punta con su puiío
Hasta hacerlo un animo, ¡ no se quiebra I

Son tranquilos océanos de verdura
Que al dilatar su gi-gantesco oleajr_
Cubren la inmensidaid como un ropaje
Des&lt;l-! la excelsa c:umibre á la. llanura.

espléndido y ;;a\ ·1:c
las altas e,umbres
bajo las vivas '.umbres
gigante oleaj e.

Cuanclo en Pl seno d e la noche obscura
Los as.tros pueblan 1a celeste altura
De centellas erráticas y extrafias,

Hrillan en los boscajes .enlutados
Cocullos y luciérnagas errantes
.\ manera de fúlgidos diamantes
F.:n la somlbra nocturna ,e;;:polvoreados.

I

Soiiert.iamente
El oanorama de
l\Iu~stra dtl ·sdl
()nrl.t.b.cii:'nes de

EMILIO TORRES.

De la fiera en acecho las pupilas
Con s u ambarina amarillez, tra.n1qui las,
Son en la sombra margaritas de oro.

CAN T ARES

No te extrafie ver al necio
en prohombre convertido,
que senador fué un caballo
hace ya bastantes siglos.

LAS MARIPOSAS
I:.n banc.aJa • fin tocia primores
:\ la !1111'i&gt;rc dd
rran:tes
·Como flores con ala.; Je:&gt;!~··.ibr
Y cua ' lh,,-ia ü~ ¡,é ta,o:; dt fl•)({",.
0

Peregrina,, 1 1 [an á lo, alcrTe,
F.n busca de las 1111ek::.- e-· 1' · ,, r :nte,;;.
Recorriendo con vívi,dos catn1L&gt;i ....
La gama sin ig-1al de los colores.
Xo son av.es ni rosas: son espuma
En ']Uf' nn átomo de alma. envuelto en
(hruma
Le pide al Todo: luz para sus g;i.las.

Cna gota ele miel para su duelo,
Cn amplio espacio en que ensayar su vue(Jo
Y ilamas de oro en que quemar sus alas.

LOS PERICOS
S0n los tertulios ele las tarclcs rojas
Y el escándalo 'lan ele su alegría,

Cuando forman '"uidosa greguería,
1-faciendo hamaca de las ram;i.c; flo jas.
Temen al gavilán, y en sus congo,ias
1\l levantarse de la selva umbría

Fingen al claro resplandor del día
Rápida dispersión de verdes hojas.

Cu w,do e'1i , 1,.,rlos en prisión de hierro
Y npitiend..&gt;
..... ~erro/'
1'..1 p.co da11 l • muJe1
l'

,.,

'&gt;1..c;a .;in

ia.:no er in·eles rico,

Diiran LV~'
'!S')S de Stl pi,u
Por recobrar la 1:!Jen.a~I pcrdi&lt;la.

***
LAS SIEMBRAS
En la pradera en que gr.abó el arado
Pentagramas de luz sobre la arcilla.
Riegan los sembradores la semilla
Corno las notas de un cantar sagrado.
Sobre el germen vital recién sembrado,
El sol fogoso y fecundante brilla.
Cual la esperanza de la fe sencilla
En un feliz resucitar soñado.

Si es verdad que hablan los ojos
al corazón que es un gusto,
tu corazón está sordo
6 mis ojos están mudos.

Y es la infinita variedad de bellas
Luces, un vivo cintilar de estr,ellas
Sobre inmenso tapiz multicoloro.

Se hace el milagro al fin: nueva exic;_
(tencia
Bro! d ,!espués á la creadora inf!ilencia
Dei Es1)íritu Santo de la !Luvia . . .
Despierta .el monte, reverdece el llano
Y reciivivo se levanta el gra.no
E n el ''ex,celsior" de la espiga rubia.

LAS FRUTAS
~op:is -&lt;le miel y l, •.-;i!:?'ancia bella
Los ·'caje!le:s" .:! 1 oro , ,
;. •:-y 1, " dulces mame.yes :torneador,
( ual lus senos en ,flor de u~Z:: doncella.
La piña es ca,u. 1. · .
,·; en rUa. . . _
Se hallan miel y perfume ....
, .....
Y manojo de alfan9es encorvado:,
E l racimo ide pláfanos ciescuella. '
Ti,erra bendita que realiza el sueño
De la Dorakl.a. 1Edad; allí sin ·dueño
Doquier se ofrecen del frutal g:ilano.
RiquísLmas de mieles y de aromas,
En infinita variedad los pomas
Al alcance tan sólo ele la mano.

EL MAIZ
Forma el maíz por la llanura escueta
En batallones su legión amiaa:
~a c'?..Íl~ tiene sobre sí· la espiga
Como t1c:11e el fusil su bayoneta.

Cuando esparutoso el huracán ~zota
Sus inermes legiones en derrota,
Con rudo af,án de acometidas fieras.

El labrador en el maíz concreta
De Dios el hien .tras la monta! fatiga
Cuando en el tro3e con amor lo abri&lt;Ya
~lirando allí de su ambición la met:. ·

Como agobiadas de pavor ~e inclinan,
Y sin poder huír se arremolinan
En enorme· espiral de cabelleras.

Pen ele del tallo como ,de una horca
Plec:·,rica ele gr.111os la mazorca
'
Que Jti i )1 oiío :eecará ia brisa.
Después. en manos de la turba aldeana
Canta un himno de paz cuando -des&lt;Yran~
0
Su d~ntaclura en argiuitada risa.

SUS VOCES

fümro TORRES.

rr
Vibra la fronda de rumories llena
CuaO una falda que se esponja al viento.
Y da á las brisas el divino acento
D.e todo lo q1ue arrulla y enajena.
Aü romper su cristal s~re la arena
Fingen las ondas femenil laimento,

- - - - - - ------

~

~.

... :...--

V ALPAR.Aiso.- Edificio de la Gran Avenida.

SANTIAGO DE CHILE,-Alameda de las:Delícias. Fuente de¡Neptuno.

No desesperéis nunca. por muy obscuro que "'Veáis el horizonte en &lt;lerredor
Yuestro .
-Cuando la fé es débil, todas las virtudes se debil~tan; cuando se pierde la
fe, todas las virtudes desaparecen igualmente.

�-

-495 -

494 -

In

a11fedota

de la fida

míia, respondió el otro con su acostum·
brada calma.
- ¿ y quien sois vos, oaballero, pa.
ra. •dar órdenes en ¡os Ja'
· r d'mes de Mécl;.

DE MIGUEL ANGEL

CIS

•

Miguel Angel se paseaiha triste y m;:Jitabundo po r los jardines de S. Marco~.
Rebmlian en su imaiginaición mil idc:as
cofosa-les, mil pro'.)"ectos gigantesoos, que
algún día de!b'ían de ser la admirati011
dtf mundo. D iferenbes artistas de'. ·&gt;-ran
}{édicis, del Médicis protector nato" de
tos artistas, trabajaban en aquellos anchos
v espaciosos jardines. Algunos conoceá Miguel Angel y le ofrecieron un
pedazo de máiimol. Por tocia respuesta,
el flt,uro artista empuñó nn ci-ncel, arrnsu blusa y empezó á transformar e,
,-nool en una cabeza ele fauno.
Al día siguiente volrvió á concluir sa
rAn, mientras que oo hombre de cua·
renta años, vestido n.egl-igentemente, e~taba de pie junto de él, y le miraba trabajar en silencio. Miguel Angel trabajaba con ardor y hací.a tanto caso t!e
áqllel personaje, como deJ. polvo que ~t1
narttllo levantaba. Concluido sn fauno
el joven se hizo atr'ás, como acostumbraban fos artistas para mejor j·uzgar del
efetto de su olbra, y pareció quedar satis·
f«.ho. AJ!í le esiperaba sin duela el mudo testigo de su escena. Av.1112:ó Jentamente, y poniendo su mano sobre la espalda del joven escultor:
~mig? mío, le dijo con una lig.erd
$0tlrJSa, s1 me lo permitieses
os haría
una _observación.
Miguel Angel se volvió bruscamenk
hacia él con aquef aire burlesco é in,r,.
lente q.ue tQl111aría un ¡pilluelo de nuestro-.
ths ante un ciudadano.
- l'na o bservación. . . . ¿vos?
Estas tres jpalabras f,ueron p'ronuncia·
das con gra¡t Jentitud.
-lJna critica , si la estimfüs en más.
-¿ De la cab.em de mi fauno?
-De la cabeza de 'Vuestro fauno.
::-'l Y quién sois vos, caballero, q11:.'.
creis tener .el derecho de criticar mi tra -

ron

Jó

BAILE

MI MANO DERECHA
¡ M ira cómo late !-susurró mi amada,
tr émula, rendida, llena &lt;le emoción . . . .
¡ Y tomó mi diestra pálida y cansada ·
y la pus? encima ele su corazón ! . ...

In,quiet an te dueño de mis horas tristes,
¡ cuán emocionado su tic-tac oí! .. ..
Ya mis dudas cesan porque sé que exis(tes .. . .
¡ Ay, cor azonci to!. . . ¿ Latirás por mí?
Se agitó mi mano con tu ritmo suave,
que perpetu~mente volveré á escuchar;
con tus intranquilos aleteos de ave
que á los cielos mira sin poder volar . . .
Desde aquella santa luminosa fecha
que i1111pulsó mi vida, que cambió mi ser,
tiene algo de augusta mi mano derecha
y arde de entusiasmo, vibra de placer ....
Como si blandiese vencedora espada,
surca los espacios. que ha de conquistar.
Como noble enseña signa desplegada ....
¡ Por don de ella pase la veréis tr iunfar!

DE

Dibuj1 de J. Llovera.

CANDIL ,

A UN DESENGAÑO

ni tornará mi juventud .ausent e,
deshace la añoranza su espejismo
y más sombr as se agrupan en 1a mente ...

A Antonio M. y Oviedo.
E ngendro de pasión y de inconstancia,
á veces tornas á engañarme, y dejas
en la memor ia mí.a esa fragancia
dulce y querida de las cosas viejas.
Si tocas á la puerta· de m i estancia,
no te r efiere el corazón sus quejas,
y au nque no tienes, para amar, constan( cia,
siempr e me pongo triste si te alejas.
Si está•n frescos los bordes de la heri da
con que partiste el corazón antaño,
¿ por qué al volver te doy la bienveni,da?
¿ Por qué te adoro si me causas daño? ...
¡ Se ama el cadá&gt;ver porque fué una vida !

¡Cadáver de amor eres, deseng.año !

FUGITIVA

VISION FUGAZ

La reja .al contemplar, donde solías
con'fesarme tu amor con embeleso,
y en cuyas yerj as, dulcemente preso,
tuve mi corazón en otros días,

¡ Que mi mano es santa !. . . . Brill_a
( consagrada
,para las bondades, para la ilusión . .. .. .
¡ Porque entre las suyas la tomó mi ama( da
y la puso encima de su corazón!

siento que tornan viejais alegrías :
la diaria cita y el mohín travieso.
la carta ingenua y el furtivo beso
robado entre inefables niñerías ...

Antonio Palomero.

,\spiro esas fragancias del pasaido
y en nna plácida abstracción me abismo;
mas al ver que con ella•s no ha tornado

. -.Poco os importa quien yo sea, si es

Justa mi crítica.
De blanco toua, er. el jardín fragan te,
cabe las rama¡ del florido encanto,
pude admirar el peregrino encanto
del rosa y del carmín en tu semblante.
Contemplé embelesado tu arrogante
porte de altiva emperatriz, en tanto
la noche iba á desceñir su m anto
del gris Oriente en el confín diétante.
Con la gloria soñé de tu conquista,
que al ad mirarte me sentí poeta;
mas al rendirte mi pasión de artista
s6lo m iré ya lejos tu silueta,
como un velo flotante de batista
perdiéndose en un fon do de violeta.

Eduardo

J.

Correa.

Aguascalientes, 1906.
Bálsamo es que cura penas y dolores
v se ofrece á todos e.fusiva y fiel .... .
Va por los abismos derramando flores .. ..
¡ Del humano cáliz verterá la hiel! ... .

bajo?

- - - - -- - ---Las ciencias human as sou verdad eramente una luz; pero una luz q ue sirve
sobre todo para que veamos la obscu+
_dad que nos rodea.

---,La jwentud planta ,sus deseos y sus
esperanzas, y la vejez se resigna á plantar sus coles, cuando no se limita á plantar sus pesares y sus !amientos.

- ¿y quién deicidira

enitre vos y

"º

sd&gt;re ed que tenga razón?
-Os dejo decidir á vos mismo.
bla-Vamos á v.er, caballero, podéis har.
b&amp;to. dijo iMigue.l Angel cruzando los
, ~ sobre el pooho con profundo des-

preao.
d -¿Vuestra

intención no ha sido la.
-~~ear un viejo fauno que ríe á carca-

~

--.-.Seguidme y lo sabréis.

, -- Os seguiré ; ¡pero será para obligan is
a e1evolverme mi fauno.
- Quizá estaréis contentísimo del Jugar ,e-n •que se halla.
-Lo rvereunos.
- Lo veremos.
El . de~conociclo tomó el camino del
pala~10, siempre con la misma calma ,.
~e disponía ·~ , subir 1"1 escalera, cuando'
J&lt;?ven ,1~ ~og10 .por el brazo con air.c 11l{;·
d10 colenco.
-¿Dónd·e iváis, caballero? . Cre"i.
q_ue ~si se llega_ á los aposentos dcl Prin~
cipe ·, E1: sus Jardines puede pasar, por9ue el m1srno lo permite; pero aquí nos
manclar)a arrojar á la calle.
, EL sm contestad~, atravesó la anlccamara. Todos los que en .ella había ,e
levantaron, ah.riéndole ¡paso, y sal11cl.á;1clole con sumo respeto.
C\figuel Angel e1npezó á inquietarse.
- S.e;m acaso un empleado de palacio,
se clec1~ un poco turbado por w aventura. !En este caso he hecl-o mal en
hablarle con tal aspereza. Pero, ¿ acaso
no es mio :el fauno? Ya le obligar¿ qt1é'
1,n~ fo dernelva y me lo devolverá. Lo
umco, que p,uede pedirme es que le pague
el marmo'l.
·
~l desconocido, seguido siempre de
Miguel J\11g:el, atrav~só las galerías y lC1s
salones s111 que nadie le im:pjdiese el :,aso.
.
---Oiablo:--dijo Miguel Angel-si sera
e1I Secretario cl:el Príncipe á quien he tratado con tan poca cortesía. ¡ Buena 13.
hemos hecho !
_El descoi:o·cido entrró por fin en un gabnnete regiamente amueblado con cuadros y objetos de valor inmenso é inca!c.uJalble.
El joven escultor se quedó en el dint.ed de .la pue~t.a, tun'bado y creyéndose
del rtodo perdido: acababa de ofender .'1
un ipersonaje muy !poderoso, sin duda.
cuando entra:ba en el aposento de Miéclicis el IMa,gníifico, sin hacerse a!llu nciar.
Quiso murmurar una excusa, y levantando los ojos, vió su viejo fauno sobre un
rico !pedestal.
- Ya ives, amigo mío, le dijo aquel
hombre misterioso, siem:pre con la nnisma bondad y dulzura; que si be manda·
do quitar tu obra del jardí,n , ha sido para
colocarla en el lugar que Je corresponde.
-Pero, ¡ Dios mío! exdamó el artista, ¿ qué dirá el Príncipe al halla.ir ese desordenado trabaio en medio de tantas
o'brais preciosas°?
--1El 1Prí~,aipe te tiende Srtt mano, amigo
mío. Ven a .estre'Oharla.
,...
Otro hubiera caí.do de rodillas. IMj,
g,u:el Angel, llorando de felicidad, inclinó
1a cabeza y aipretó cordialmente la mano
que el gran Duque el.e Médicis acababa de
alargarle.

el

Jll\liUI?
;Sin duda ninguna. Esto s;e compreade facilmente.
¿~es bi;_n , ~ñadió . e_l crítico rienrlo:
todas . ha~1s Visto v1eJos que tengan
El ;los dientes en su booa?
lahi Joven se sonrojó y se morclió los
ta os con , d~specho. La crítica era jus~ &amp;pero a que el desconocido 1le volg la espalda, y entonces de un soiu
pº pe arrancó dos di.entes á su fauno.
~~haee.r más completa la ilusión, quí •
tema on1a~ sus 1enéias; pero como Dl)
, alh u~~trumentos para trabajar e!
deJo !para el día siguiente h
A s10n de su obra.
el • fa mañana siguiente, así1 1que se abrió
PlleJardín, 1Migue:l :Angel estaba en su
do sti pero el fauno halbía de-sapareci- .
La vía más rápida entre México y Veracruz.
co~· idn su lugar sólo encontró al des·
oc o del día anterior.
-Uno de los caminos más atrevidos y pintores·
esc-¡¿Dón&lt;le está mi fauno? preguntó el
cos del mundo entero.-EI preferi do por los tuUtor.
-lo pan sacado de aquí por orden ristas y hombbrs de negocio.

{ª

=::t·,

FERROCARRIL MEXICANO

GRAN REALIZACION

POR FINAL DE ESTACION
"AU PALAIS LONGCHAMP"
2~

DE PLATEROS,

10.

La(existen~as de esta casa se realizarán desde
manana lunes 3 de Septiembre
.ion una diferencia de más de sesehta
por ciento de su valor.

EL DESOUENTO ES EXAGERADO

'

NO SE HABIAN VISTO, ANTES DE AHORA
PRECIOS MAS BAJOS.
'

Hay una variedad de ~rtículos ~ntre las existenciasque van a ser realizadas1
en talifavorables condiciones para el público.
Blondas, Paltós, Encajes, Botones, Oalones, Hebillas, Abanico,.
Oalones de paja, Refajos, Estolas, etc,
Serla difícil enumerar la serie de artlculos de fantasía
Y de confecc•ones que se rematarán desde mañana en

" AU PALAIS LONGCHAMP "
SEGUl'iDA DB

$'LrATB1'()S,

l'iUlYIB~O 10.

PENSAMIENTOS DE DOBLE SE~TIDO
Algunos dicen una memi1a como la
verdad; otros dicen •111.t ver &lt;lad como
un'..l mentira.
Un filósofo es :í vti:1:s un amante, pero un amante no es jamá:; un filósofo.
Tocios los pajaritos y :odc-; los niños
s?n poeta~.! el poeta es un niño que será
siempre 111110.
La mayor parte de los amigos son enemigos futuros.
La muerte más patética -:-"' b muerte
antes de morir.
El egoísmo es la miopía del corazón.
Cuan'&lt;io más ta lento se tiene, más
grande es la obligación moral.
Hay una manera rica de ser pobre y
una manera pobre de ser rico.
El arte, como el mundo, tiene su b11rguesía.
·
Los grandes hombres estlán &lt;lec.tinados
á ser insultados por los pequeños.
Cuanto más ama una mujer á su marido¡ más le corrige sus defectos; ~uanto
mas ama un marido á su mujer, miás le
aument~ _sus ?esatinos.
.... /
, ~-, vie30 leon que en otro tiempo tuvo
ex1tos, amonestaba ayer á su sobr ino :
Nótalo bien, concluyó, en nuestro mundo, fa hon_r~dez es ~e regla absoluta, pero la habilidad es 1gualmente·'fodispensable. -Bien tío mío: pero ¿ en qué consiste ía honradez ?---;En ll~nar todos los
compromisos contntídos. -¿ Y la habilidad ?- En no contraer ninguno.
WILIAM

THEODORE PETERS.

~,,n

,~@¡{~ij@ ~ll!~íf.t©
~r~~@~l@B~~t~@

~f

[tJE~r~ !L«nJr~~

~ttl!.@~~ u
~@MJ~~'!D~fl~~i

�(Vista anterior.)

Toilette seneilla, propia para las mafl.anas.

(Vista posterior.)

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>MÉxrco, Do11rnGo 9 DE SEPTIE:\IBRE

DE

1906.

NuM 37.

''TOS 0 .. A i''
A. PROPOSITO DEL DEBUT DE LA COMPAÑIA DE OPERA EN ARBEU
Estu&lt;JJo del artista Sr. José Pacheco.-Fot. Rivolre. Profesa,

2,

�-499-

El señor Vicepresidente de la República.

~

•.

en prácido otGÍI() 1)Ue&lt;den COlli'e:- :·rse
dones de ventur:i y de prospC'rirl:td.

Cll

nal, integrado por ilustres personalidades de la ciencia.
La sesión inat~gu.ral fué presenciada
por el Primer Magistrado de la República y los miembros de su Gabinete y d1:
su Estado :M ayor; y el discurso de bienvenida correspondió al señor ingehiero
Don Andrés Aklasoro, Subsecretario de
Fomento, quie:11 en frases galanas CllnTI·
plió debidamente su cometido.
Gran significa,ción para México tiene
la reunión de hué51pedes tan honorables,
no sólo ,por los estudios que han hedio
ya sobre l&lt;Js árcluos problemas de la Geo·
logía, que tanto contribuirán al desarrol.lo del conocimiento embrionario que
ihoy se alcanza de nuestro suelo, sino que
establece la constante comunicación del
país con muchos de los principales centros cientí&gt;ficos del mun&lt;lo.
·
Muy dignos son. pues, los animados
festejos con que se ha recibido á los con·
gresistas, á quienes BL TIBl\.11PO pre·
senta. con un saludo expr,esivo de reS'peto v con.&lt;i;ratulación. sus deseos ¡porque
su éstancia les sea tan agradable en esta
tierra como provechosa para los altísimos fines que persignen .

,\El díia. 31 de Agosto &lt;Últirno, en que el Desaparición.de un buen ciudadano.
Sr. 1D. Ramón Corral telebró su onomásYa dieron cuenta los diarios del falletico, ipude presendar .los trnás variados.
los más •significativos y los más cordiales cimiento del señor licenciado Don Genatestimonios del afocto que puede ser con· ro Raigosa, ocurrido el sálba•&lt;lo de la sesagrado al !hombre puesto, por virtud de mana ¡pasada en esta Caipital.
Este triste acontecimiento iha sumido
sus p,ropios atributos per,sona,les. en una
grada altísi.!ma, en el annplio iptlano donck en un sincero dolor, no sólo á los dis·
todos puedoo Oiserva·r-y sentir por tinguidos miembros de la familia del fiemulador-el OU1I11pliffiiento exacto del nado, sino á cua11tas personas conociedelber, por roianto difícil, poT cuanto doloroso isea lá las veces. Y como no creo
en la hora ,brnve de la Fortuna, sino que
conceptúo el éxito como resultante ckl
.
esfuerzo lá que 1han si.do t·ributarios rJ 111á;;
comiplexo gasto de fuerza y la idea más
r.onstante, tengo para mí ique ese cariño.
ganado paco á poco. sólo dejará ,ck sP,
inalterable s,j lo acrecientan meiort's
obras.
·Sin ,expulsar la dulzura sin resabi~s qu,'
lo inva4e, ni ,la serena ilusión que lo en·
vuelve; atraído por las ;palipita,ciones del
progreso en la profundidad de una naturaleza feraz; decorando el mérito r.0,1
la virtud v adornando la virtud con !,t
Covadonga.
fuerza, así el señor Corral muéstrasr como da eifigie más cumplida del Civismo.
Con un regocijo extraordina rio rck hr;1.
Deja permanecer íntegra J intensa s11
P.n )if'éxico la Colonia española. el clía ~
personalidad 1para respetar los máé
&lt;le Se·ptiembre, la maravillosa cpo,peya C'H
mfoinnos movimientos de su inteligencia
que el í,nclito Re-Pel-ayo &lt;lió. con su~
y de su sentimiento, puesto que aquélh
bravo,; soldados, comienzo á la rrcon
los produtee sólo á través de la sinceriquista, enarbolando á igual altura el &lt;'~·
dad de la ,llama, de la llama del amor pa tandarte del heroísmo y el de la ,pieda(L
trio que mmica vacila.
Seguramente en ninguna población 1k
Y como t1ene "la 1111aYor señoría. q11c·
la Arrnérioo 1Latina, como en México. 1'5
es la de si 1111ismo'' (fr~se de Leonardo
tan fastuosa la conmemoración, v en esta
de Vinci), su primer cometido está ya
vez 'ha superado en magnificencia la fun·
satisfecl:lo, ¡porx.¡ue sin acoger lo ignoto.
ción religiosa que por la mañana de ay_cr
ni lo que proporciona el azar. ha sabirh,
tuvo lugar en la iglesia de Santo Damm·
hocerse una volunta,d de temple duro. c0go. única que posee la ima·gen de la mimo las •es¡pa&lt;lais ,que se baten en frío.
lagrosa Virgen de Cova&lt;longa.
.
Que acoja, ipuelS, sin Tecelo, las exip~~ Las fiesta.is profanas no revistieron ninsiones de cariño que en estos días le han
guna novedad, y como las de los años an·
sido consagradas: no son extrañas á él. Senador Lic. D." Genaro Raigosa, fallecido el día
teriores. consistieron en una corrida de
1. o del actual.
no ,l o disminuyen, no lo rcorrompen.
toros, Te,presentadónes teatrales y un.a
¡ ,Quiz!á hoy 1mismo ya aparezcan como
::tnin111ada "kermesse" elfl el Tívoli del El:\as primerais anunciadoras veladas de un ron los releyantes méritos de quien vivió
seo, en la tarde, convertido en un campv
.
.
t
.J'
&lt;l
'
nac1m1ento que es remex:eTa e amor c.&gt;. una vida consagrada al bien.
de
!\!arte por el ''confetti hl\.tmano'' qu~
Eminente jurisconsulto, sa:bio econoseno &lt;le la patria !
ahlí juega i batallas con el "confetti" .d~
mista, consumado sociólogo, fueron los
títulos de más resonancia que alcanzó; papel multicolor.
El Congreso Agrlcola.
pero de modo particular, el mejor timbre
á que aspiró y logró, fué el de merecer el 8 de Septiembre de 1847.
.,
He1mos leído la cromca de la tercera dictado envidialble de buen ciudadano.
¿ Se vió su anhelo satisfedho? Así lo
El obelisco conmemorativo de Oi.apu)·
sesión del Congreso Agrícola Nacion,;l
creo
firmemente, porque desoyendo los tepec se empina más. al cielo en este
reun ido en Zamora, y ipor ella encentra·
,m~s justifi.cadJ el admirable interés que humanos avisos de 1a convenie·ncia se versario de dolor y de orgullo; las fron
se despierta entre todos los cultivadore:, mantuvo en todas las circunstancias de das de los ahuehuetes baten á su rededor
,y las aves modulan
6e la madre común, para obtener de ella su vida con la virtud del ángulo de no- hiunnos ele o-ratitud.
o
•
·
...nren·
cuanto ptrede darles, discitplinando el no- venta · grados y deseó para· si, como San menos melancólicamente S'l.lS tnnos, &lt;Afr:
Francisco
ele
Asis.
"muy
,poco,
y
ese
po
·
clidos hoy de los 1cantos guerreros tnllfl. lble anhelo á un trabajo rigoroso, á fin
.
.
ndo 1os
fales que ¡ay! no sonaron c.ua.. • . _
de le1grar la impetuosa fecundidad de las co. ,pocas veces.''
amados niños. los hijos de Rector, ~ .
tierras J1ondament·e laboradas. penetradas
de sanos g,énmenes y abiertas á todos los El tercer Congreso Geológico Intern acional.
rían esoudar á la .Patria con el anternufl•
de
sus pechos denodados!
vientos de una primavera.
Nosotros ,encontramos plausibles y alEl viernes último, en el soberbio Palataimen~'! moraliz~doras las me&lt;liJas del · cío de Minería, celebróse la a.pertura del
FRANCISCO GANDARA,
Congreso adoph&lt;las hasta hoy, ya que Tercer Congreso Geolálgico Internacio·

.

Parque "Carmen Romero R ubio de-Díaz"t.Y Catedral ,(Zamora.

Calle de Mercaderes, Zamora.

•

ftUEST~OS OI P llOffiR.TICOS

8EROR DON GILBERTO CRESPO Y MARTINEZ

Ministro de México en Austria.

'

P ANORAMA, ZAKORA.-En el edificio marcado con la. cruz
Agrícol&amp;. Mexicano. serán las sesiones del Congreso

ani:

Camino de Zamora á Jacona.

Camino de Zamora á J a.cona.

�I

-500EFIDI('JOS HISTORICOS

-

·-

A,quiles, lo descub rirían más fá.
e vuestro5 inferiores que vuestros

.

501
LA CASA DE HIDALGO EN DOLORES

parece acaso, que ciertos padres
n castigar en sus hijos la• mala
ión que ellos les ,dieron?
ndo alguien nos es cordialmente an
, llegaríamos casi iá repudiar nuesmá-s íntimas conv,icciones, sólo por
acer ele contradecirle.
evitar los 1defectos que nos clesan en ·los otros, Yamos á veces hasextJ'lemo opuesto, como si con h'.,sto adquiriésemos una virtud.
s ·problemas de la vida serían fáci.
resolver. si apreu ,f ésemos á tras á nosotro.; misrnoc; como un a can.
despreciable.
gozo es la vida vista á través de
yo ele sol.
hay satisfacción más rara l ue la
er confirmada la experiencia pasatla.
;si ,todos los medios fuesen lícitos o uey hacer serían la mi,sma cosa. . ,
La ju'Vlentud condena, la vejez absuel.

~-ji

''La. verdad debe existir, pues á nadie
le habría ocurrido· inventarla.

ta verdad más sencilla es casi más

Edificio donde, con pretexto de bailes improvisados ~e reunían
los insurgentes, en la calle del Reloj, en San Migu'll.

EL CIELO
Corazón, derén el grito
que ya frenético ex:halas,
queriendo tender tus alas
al mundo del :nfinito;
la ansiedad en que me agito
no puede ahogar 1:u clamor,
y pretendes volador
subir, con ,afán profu,ndo,
al cie.lo, dosel del mundo
y pedesta-1 del Señor.
Huracán, que el ,hondo seno
turbas de la mar hirviente
cuando a·l relámpago ardiente
arran·cas la voz del trueno,
si ya de furores Heno
á los espacios te entregas
y el raudo vu:&gt;Jo despleg,as
por la gigante extensión,
préstale á mi corazón
el soplo con qtte navegas.
¡ El cielo ! Xo hay un pesar,
ni una lágrima escondida,
ni un suspiro, ni una herida,
que no la pueda endnlnr;
ele la existenc;a en el mar
no hay amargo desconsuelo,
no h.1 ·r delirio ni (!rwdo,
pena 11i dolor ,profond0.
que no se calme en .el mun.clo
'Cuando se contemp!a tl cieh.

Afü el lejano confín
que la eternidad preg0n:1:
,allí el sol como ,corona
ele tan inmenso jardín;
allí d piélago sin fin,
sin olas y sin orilla;

Casa donde naci ó el Capitán Don Ignacio Allende en San Miguel
(Guanajuato).

allí el Dios q;1e al orbe hamilla
el que al universo aso:nbra.
y aquí en el mundc. la sombra
de lo que tan alto b;·ilh.

Pensamientos de una Reha

La vida es un a,cre en el que, con demasiada frecuencia, no salimo.s del papel de espectadores. Para llegar á ocupa.r
Allí el iris fulgoroso
en ella un lugar prominente, no hay otro
su regia ban'Cla extendiendo;
medio que derramar la sarllgre de nues.
allí los astros siguiendo
tro propio corazón.
su curso mara,·illoso;
Jamás podremos sentirnos verdadera·
luna y sol esplendoroso
mente cansa·clos de la, vida, pero sí de
allí briHando los dos;
nosotro,s mismos.
allí de lo eterno en pos
Ca•da una de nuestras acciones trae
del alma que aquí es esclava;
inevitablemente consigo el castigo ó la
aquí lo que en polvo acaba,
recompensa. Pero na·die está dispuesto
y allí lo que empieza en Dios.
á admitir esta verdad, pues las recompensas nos parecen siempre insignificanCuando entre la densa bntllTia
brilla el relámpaigo ardiente,
tes y las penas ·ex~esivas.
EU ayuno crea apóstoles; la buena coy el bnque en ia mar rugiente
mida
diplomáticos.
salta como débil pltuna,
Cuando rnás larga es la vida, tanto
cuando en 111011 ta.ña de espuma
m1ís se teme que hasta e1J cielo a,cabe por
ruedan oLas á '11illares.
ser la última y la peor 'Clic la s desilusiodel cielo allá en los altares
arco hermoso c::e ·divisa,
nes.
Lo que hace ruborizarse á los jóvenes,
y el iris es la sonrisa
puede,
á veces. hacer llorar á los adulcon que Dios calma los mares.
tos, ó son.reír á lo:- viejos.
Es inútil que os e·sforcéis para hacer
Cuando en noahe sombría,
comprender á los otros vuestro le~ªt:
sin luces y sin rumores,
je. si no habéis antes aprendido á habi#'
entre místicos amores
el corazón se t:&gt;xtasía;
e·l el e ellos.
La ex:periencia es una matrona Vff1,ecuando el mundo nos envía
rable
á la que todos rinden ho!11eriaJe,
penas que el ::tima deYoran.
sin preguntarse si su pasado es 1rreprocl'.tando los ascetas llonan
en éxtasis celestial,
ohable.
· El m!t111clo nos envidia siempre nttdtr0
la luna es blanco fanal
talento y nuestros triunfos. nuiestrOS
ele aquellos ,que á Dfos aidoran.
· •• de
amia-os v nue.stra fortuna. la pos1c100
:-..
'
1
l
R.
que disfrutamos y hasta los e o ore.s que
di
nos atormentan; :-:ólo nos concede sin •
La abuela es ~1 tizón que cxtingnién- ficultad la muerte ¡ y hasta! .. · ·
Vuestro punto vulnerable, como el ta·
dose alumbra todo el hogar.
1

-~

~reja· que la mujer.
Íl sol no ve el mundo si,no en un baño
1:olor v de 1uz.
;Dios p;rclona: la naturaleza jamá~.
Se dice que la venganza e~ du ke; peá !a abeja le cuesta h vid..:..
La astucia es el pensamient,; riel i·1di1iduo, la sabiduría es el pensamiento co··
-lcctivo de la humanidad.
La in,gratitud no existe para el que ol.
~los servicios prestados.
•¿N? es acaso la duda, lla que h1,:e d:s~1nr al hombne de los animal~3;
Ocurre frecu entemente que be; seño11$. e.n la conversación, hacen teorías
arries;?;aclas ; pero se arrieclran si alg11; Ci~
aparenta querer tomar á ·lo ~erio sus
aserciones.
.La ~oquetería no es siempre un atractivo; a veces ,es una coraza.
~l hombre defiende sn ho1:or con 1a
~ a y el escudo; la ·r ujf-' &lt;lehe Cu3to.
'lliar el suyo con zarzas y e~pinas.
Et egoísmo de los hombrh ,' ,~ crl'. aclo
leyes il'ás c;,,,·era.s para las m,1iere; que
Jas que elJo,; aceptarían; pei). i10 picn~n .que. al hacer esto, elevaton i la mu.
Jera un niv el muoho más alto que el suyo propio
Carmen Silva.

Un detalle de la Sala de ofrendas patrióticas.
Fot. de EL TIEMPO

prende el sol, que en su 1leoho de nubes
cual un rey oriental se espereza.
Y las sombras busoando refugio
ele Occidente en los mares navegan
y el espacio atraviesan veloces
tripulando sus g61Tdolas negras.
¡ Sólo Venus en lo alto del cielo
como un foco inmortal centellea!

ILUSTRADO, plr

A. M. F.

Y en tus senos 1as vísceras laten,
ya en tus sienes la sangre golpea ...
¡ La montaña calcarea á tus huesos;

sus entrañas de hierro á tus venas,
y á tu e$pÍritu ardi~nte los rayos
con que inunda tu Dios las esferas!

___________

Manuel José Othón.
,

ISURGITE!

III

I
i::nco el cielo. :\[ontañas obscuras
stacat~ en f_ondo gris perla.
e el pico mas alto ha prendido
nacho de luz una estrella.
r
fanje de plata la luna
etortando las nubes semeja
~ 1ucero muy pálido y t riste,
.... el claro perfil de la sierra
""nt1loli
arr . ento su blanca mirada •
á ;1:ndo tenaz, parpadea;
en ez que otros astros se ocultan
e1seno &lt;le la hú'l11eda niebla.
1

II
y Los nocturnos ruidos se apagan
,:: apagan también las estrellas.
el Este su franja ele oro,
1a aurora gentil mensajeras,

,-

En la tierra las cosas persisten
un instante solemne y esperan.
Surte el agua. las fuentes palpitan.
se estremece la obscura arboleda
y en las frondas se siente el latido
ele unas a1mas que cantan y vuelan.
Son alados espíritus: brotan
del ram,aje. Las hojas clesplieg.an
el suül pabellón ele esmeraldas.
T ocio es vicia y calor, todo tiembla . ...
¡ Y un concierto de arpegios y trinos
por los aires inmensos resuenan!

IV
A lo lejos se escucha el esitruendo
ele! trabajo y la lucha que llegan.
El reposo es momento que pasa;
sólo fuerte y durable es la brega.
Hombre, sús ! abandona tu Jecho,
que la vida te llama y espera.

LA CRUZ SOLA
Xegro el altar, la bóveda desierta,
El respfanclor del mor~bu11'do día
Penetra por la angosta celosía
De la alta nave sobre el muro abierta.
Allá en la triste obscuridad incierta
Se levanta la cruz negra y sombría
Cristo, la inmensa luz que en ella ;rdía
Descansa ya sobre la losa yerta.
i Ay! del munJo en el viaje solitario
Gna luz nos aiyuda en lontananza
,
A carg,ar con la cruz hasta el osario.

Y cuando al mal el corazón se lanza
Así, de nuestra ·,ida en el Calvario '
Queda la cruz y muere la esperanza.

Manuel José Othón.

�-

502 -

.

LOS

503 -

ACONTECIM I ENTOS

DE

RUSIA

van !os dulces viejecitos
cami:nan&lt;lo, caminando
y volviendo sus cabez·a,s
al lugar donde quedamos.
Y al llegar ante la orilla
pavorosa de lo 2rcano,
de nosotros se despiden
por vez ú'ltima, agitando
con sus diestras tembforosas
los espléndidos :mdarios !
¡ Y se pierden en la somlbra
s(lenciosos y fantásticos,
c1rcu ndadas las cabezas
con el lttstre de los santos!. .. . .
E. González Llorca.

Gotas Dulces y Amargas
El que delito comete
y ve su sombra en el suelo,

tiembla y se esconde pensando
que su juez le va siguiendo.
La muj er es un barómetro:
Gesto agridulce . . . . mudanza,
rostro apacible. . . . burn t:empr;
ceño fruncido . . . . . borrasra.
Ricardo Guijarro.

NUESTROS GRABADOS
UO DE RUSIA.~Aunrque, como se
habrá visto en las informací,ones cuotidianas de nuestro diario, la calma ha sucedido á las violentas agitaciones, tumultos y demás cosas ocurridas en' Rusia, parece que las hostilidades ent,e el
pueblo Y' Gobierno moscovitas, no se hain
suspendido por completo y que la calma
no es sino aparente.
Desde luego, la llamada ,Guardia Roja
-parece estar todavía mu,y bien organizada. .S L1 amtiguo jefe, el Genernl Koch, ha
desapa,recido . .Ail principio se anuncio su
captura y arresto, pero es falso, pues
[nterior del templo de la Purísima, Zamora,
K10cth decidió huir y hoy se esconde en
lugar seguro. Sus partidairios y fieles seQ¡uils.e romper de mi existir los lazo¡;;
cuaces
han nombrado ya un sucesor, esPOSTUMA
laz()I¡;, que .aún mi co1,aizón oprimen
' cogiendo á un fogoso revolucionario llay en mi deliri o me tendió sus b1•a;os
mado Kaia.rlo Luoto.
mi pobre madre .. . y desistí del -c1l'ime11.
Muy sensible se ha.ce todaivía el peligro que ofrece ese grupo de la Guardia
Y ivolvi :á la &lt;razón amarga y .fría
Roja, y para con trairrestar sus efectos
me t oqué el corazón y estaiba yert~ ·
s·e
na organizado otro cuerpo semejante,
Lo ,que vas iá eisl(,ucha.r, ool0e señora
como ail morir t u allllOll' tddo moría'
.
'
fiel al Gobierno, y que se opone á todo
no es :riuego, m a1atba:nza lis,onjera ·
el mundo ipaina mi ,que(ló desie!.'to. '
lo que ha:cen los rojos.
e.s la exipresión de un w uazón que '1lO'r a
A lai mañana siguiente del motín de
de un triste cora,zón ,que naJda espera. '
Y v1agué por la 'Vida ia,congojado
Skatudden, varios centenares de jóvenes ·
mustia la, frente, el corazón ber'ido'.
de Heilsingfors fueron á ofrecerse 1&gt;ara
A impulsos ,de mi rumor, ta:nto he su~ ¡,c001 l]:Ué dolor in:rnenso te hé lloraid o.
aiyudar á la policía á restablecer el or(frido,
con qué sant a teroura te he queTido !
den, quedando desde luego organizados
q ue ya en :mi :pecho más dolor no cabe-;
J. J. rS.
en una "Guardia manca." Paira comen·
pero el labio jamáis la,nzó oo gemido
za:r, se utilizaran :sus servicios para pro¡Dios, ,sdJ.rummte DiO!s, 'IIl.i :pena sabe!
l'M xico, Septiembre de l!l06.
teger los tranvías, pues 1los rojos pr~ten&lt;lían detener su circula:oión. Esto dtÓ
Yl8., puoo~si calculan' cuánta agonía
origen á una: batalla en regla entre tas
mi triste jur¡rentuiL ba marehi.taido;
AD PATRES .. ....
dos guardias, y ,c¡ue duró toda la i?t11ay no ~ tuyia la culpa, la ,cmlpa es unía,
da del 2 de Agosto. Graicias á la mter·
c ulpa de mi destino desgr aciaido.
vención de unas tropas, los rojos fueron
Atllá vam los v;ej.ecitos
Al encont m:rte por Ja vez iprimera,
clerrotaidos.
t~míblorosos y encorva&lt;los,
Con mativo del sepeHo del cadá:ver del
s11J1midia el almai en !3.lnlm'OISO ensueño,
hacia el reino de la sombra
a1ntigno diputado de Moscou, He:zens·
mi loco afán no sospechó siquiera
por los vivos no explorado !
tei11, a·se.sinado en las circunstaJI1ttaS e~
q·ue ya tu oora7J6n tenia dueño.
Ya no hay flores en su senda,
que EL TIEi:MPO dió cuenta, sus ant!·
ya no haiy aves, ya no hay cantos;
gos pofüicos le hicieron una gran m:rrll·
Lo s1.1ipe por mi :rnail ." . . y todavía
se retir·an silenciosos,
callado el pecho S1U veneno iJ1eva;
festación.
lentamente. paso á paso.
Segú,n deiseos de la fa milia del finado,
crei que el co1·azón se roe moría,
En sus blan.cas fr,entes luce
...
éste fué enterrado en Moscou. Su con;
¡tué t~ ,a malr'ga aq~el_lia hor.irible llrn~va'. un reflejo triste y pálido :
clncción dió lugar á ailgunos tumult?5 911ª
¡ suave huella del recuerdo,
su paso por San Petersburgo Y a
El alma, e:nlfernña, de pesares llena,
beso póstumo de un astro !
ante los ,cielos ,se postró de hinojos;
llega1cla á Moscou.
,
Eln•tre ráfagas que hielan
E1l ca·dáver de M. Herz,en1stein fue con~
ili:'S'Ml'Ogar prete';l.di mi inmensa pe'Jlla,
y crepúsculos extraños
¡y no a·somó llina lágrj¡ma á mis ojos!

Ll 1'Goardia Blanca" organizada por fieles al Gobierno d's
t .
nerse á la " Guardia Roja" en una de las calles d~ l~ ~f:~a~s. ª opo·

elucido en un carro ardorna:do con flores
P':ltb.~s y cortinas y paiños rojos con ins~
rnpciones.
. Asistieron. forma,ndo parte del corte.
JO, ~ucthos de los a:ntiguos compañeros
del difunto de la Duma, sus das hijas, la
mayor de las cuales resultó herida cuando !ué a,sesin a1do su padre, y la eu,ail todtm ·ll~vaba eil hrazo en cabestrillo.
~ cumcron también al entierro o-ran
numero de estudiantes y obreros t~nto
hombres como mujeres, y qui;nes se
formaron en dos fila,s, como tienen costmn~e. E n el . panteón pronunciaTon
emoc10!1antes discursos los antiguos
C?"'Paneros del cliputaJdo muerto. Roditohef Y. P~~rounkeivitch. La vinrla. de
H~~entein idtJO también una s~nticfa aiccucton.
M~y tra~ quit~mente, por el contrario,
se btto. el sepeh? en Helsingfors, lle u:1
~ac1.tdo . oficial f.ramcés, el Te;iiente
:;n, qmen encontrándose en Sveafué en los momeintos de un tumulto
~ uerto por una de las balas de Jo~
:°tm~dos. A los fuinerales asistieron
s ~ciailes de la Guarnición y una gran
mu1tttu-d, emocionada Mda'VÍa al recuerdoMi
de Ia t naig1ca
' ·
muerte de Lioron.
hend!rª: las fue1:zas 1Se ocupan en a,p re.
.¡ . a los miembros ,de la Gua11dia
~a, &lt;¡u~ con su nuevo jefe Luoto se
i
refugiado en los caimpos de Helsin;1~~

o

9,,~or~u parte, los revolucionairios de
u en Y de S'V eaiboro- después de
·
dos y sentenciados
º'
haber s'd
1 0 Juzga
á
lllterte' han reci·b·d
1 o ya el caistigo im-

Arresto de los miembros
fi. la " Guardia RoJ'a, " por 1011
. , de
po lic1as nlandeses.

puesto por el Gobierno á los que se levantan oontra él.

***

UJno de. a,qu~llos bajots'; y en seg-uid:a se
SUJ!llffi'gió la ipo.pa, enb:-amdo la:s a,guas en
el bar,co y levantándose una cohlllilllJ1' de
humo, q ue hlzo creer que habian fütallrudo la:s callde.ms.
La C01D.1D11,s.ión fué espantoaa, y la falta de sieremdad y de ene'l"gia d-el Oaipitán, ~~e .se rupresUl'ó á 1salvarse en luga,r
d: din."Igir el .'Salvamento, fué causa de
~iatlldi's desdl~ais,. Eran lrurt JI.1lt ro de
la. tm:tje, Y v1rur:ios barcos vierwüe -L't' t·
ca e~ ·naufr~io y acudieTOili á prestairlé
,yrnid:a. G1"ac1a1s al a1Tojo de sus triipua.nteis,, rpudiefl"on sallivarse unas 500 per,
sona sJ Y s.e .cafoula qne en la &lt;'atú stl'of&lt;·
lum suc·u1mbido más ,de 300.
Publicamos "!1-Il dibuj o del señor Medina . Vera, testigo presen cial, y que i•econstruy_e la escena del sa lvamento so
bre un croq,uils del natuxall, y un O'~pó
die ruáufragos del "Sirio'' á bO'l'd ~ del
. rnipor francés. "Maria Luisa," en el que
se ve iarr Cruprtám de éste que saillvó "
aquéllos.
'
a

, DIDSAJP~UUOIO.N DE U~ SACEtU)O
i,E .- Publlcrumos el retmto del abate
Delai:.•ue, Cu::a ~e Ohatenay, vilila cercana .á París, qmen ha desaparecido mis
ter1osamoote.
El día 24 de Jrulio último ISl:tilió el P.
Del~·~e de su pano~ia. 1}afa dirigirse
en b1e1,c.leta á Pru·ís, al arreglo de algun?,s a:s111ntos. Oon-cl-uidos ést01s1, em¡prend10 el regreso; pero sin que se sepa la
causa, no llegó á Chatenay. L:11s· auto:'id.aides han emprend~do varias averigua
c1ones, y todo lo q ue hruu logrado saber
es que ffill el camino de Ohalo-Saint-Mar.;
,se encO'Il.tró su sombrero perforado ~,l
parecer, poo· un puñal y manchad o' de
sangre.
~ ada más se ha aveiriguaid.o po,:· más
esfuerzos que se han he0ho. Varios im
portantes diariosi han ell'viaJdo á sus repórtem; pam que traten de obt~mer la
luz en la misteriosa desapa7ición d'el
P. Delarue.
EiL MFJ.IIBll?[POLI'l'ANO DE PA.R fJS.
"Le Matin" ha o.frecid'O mil frameos ---'D~ la i1IH1ig1D.1im.d de 110 ,q111e es el Feirroá quien dé algunos detalles cla1•os.
~rur'Til . Metr~o!itano de Paa'is, dalll muv
a~roxnnada 11dea. los grabad-Os que pü
bhcatmos e'Il esite número -v que renrn.
' • que gll!atl.'.t" "
EIL N\AUF.RlA.GIO DEL "SIR,JO "- sen tan, U!llO, e1 etSrt:a,do actual
~&lt;\..mplia¡rnente, y c?'ni . toda oportunidad, dan l~s .obras emp1-endiida;s. rpara el esmfo:rmó 1D.uest1:o di:u:10 de 1la espant01Sra tablec1IDJeruto de una nue,va estaieión en
catástrofe ocUl'rida cel'ca del cabo de la Pllaza de SaJnt-Michel, y otro el pro.
Palos, en lo,s ba,jos de las Ilor,miO'as. E1 .v~cto, que ,a,(m no se adopta pa.·ra la
v~o:i.· italiano "Sido,'' que traia {t Am6 di cha estadón, que, ,c,omo se v~., una ve;
rrca numet'oso pasia1je comp11.esto e.n su que ~uede cooclu.ida, serfá muy ,cómoda 1
mayoría de emigrantes, chocó cont:'a espae1osa y bi~n acondicionada .

1

-

ta.Jol:0Uot.o, ? U6 VO jefe de la
uardia Roja."

Entierro del di putado Herzenstein.-Sus com ií
pronunciando discursos.
pa eros

E l General Koch! antiguo jefe de la
"Guardia Ro' "

lª·

�-

504-

PAGINA ARTISTICA

Original cará.cter, dibujaido
con verdad asombrosa; y soatenido
con sin igua,l ingenio, es admirado

l.tOS f,'!OTi t,I.ES t&gt;E VIBO~O

por doquiera y ele todos conocido.
Habrá el mundo á mil héroes olvidado
mas no· caerá el Quijote en el olvido.'
V

).Jiraclle, ffaco, enjuto, macilento,
la frente y las mejillas arrugadas;
grandes ojeras, tristes las miradas,
meclitahundo y fijo el pensamiento.

E1\ continente grave, paso lento
y majestuoso; nobles, delicadas
ma,neras, y pala&lt;bras mes.uradas

que revelan un culto enten dimiento.
Tierno cariño y comtt)asión merece;
si le hahlan rle famosas aventuras,
el deli rio le exalta, lo enardece,
le precipita al punto en mil locuras;
cuando el febril acceso desparece
admiran ele a-que! loco las corduras.
VI

Junto ail noble y flaman te caballero,
de la caba,Jle ría flor t\' nata.
ele (errantes la ph1111a fie l retrata
al so::arrén y rústico escudero.
:\Iia:lic.:oso, glotón, en nada austero,
si s:1 h1bladora le11g11a se desata
110 hay quien su vuelo temerario abata,
es Sancho en los refranes el primero.
Cari r-reclonclo, a1lcgre. mofl etudo,
codicioso. simplón y desconfiado;
gr2i::io,·'.), regordete, mu y panzndo

'

y á terrenales bienes ,apegado:
t'crc:1 de lo ideal, realismo crudo,
c;i Sancho 110 se admira. es imitldo.

VII
Escolta de dragones conduciendo á un sospechoso ca pturado en su- propio domicilio.

Bellezas del "Quijote."
I
En ra.udal de harmonías se desata
de la palabra el t1Ón maravilloso,
y el idioma español, rico y hermoso.
se desborda en inmensa catarata.
Aidmiraición insólita arre!bata
al .oonmoviclo 1mmclo. ¿ Qué coloso
pudo salir aivantc y victoirioso
de empresa al p2recer tan insensata?
EIL ínalito Cervantes, prez y gloria
de las hispanas letrais, su renombre
en arca de oro guardará la Historia;
y su inmortal "Quijote." no os asombre,

es del criterio humano la victoria,
criterio concentrado en sólo un hombre.

JI
No sólo la palabra nos
en la obra prodigiosa de
bajo mil formas bellas y
de la sátira eistá la airosa

caiutiva
Cervantes ;
bril1lantes
diva,

cuya verdad enérgica y festiva
sus saetas agudas y vibrantes
dirige contra toidos los andantes,
y de su excelso p_edesta.1 derriba.
¿ Dónde están los Roldaines !Y Oliveros,

el Ama.dis de Gaula tan temido
y los demás anidan tes caba.tieros?

En el sepulcro yacen del olvido,
sin armas, ni blasones, ni escuderos;
el ingenio español los ha vencido.

III
Si del "Quijote'' eximio la lectura
la risa rnt1e\'e fina y delicada,
eil alma ele ese libro está impregnada
del olor inmortal ,ele la hermosura.
Erudición, verdad, suave ten11Jura,
poesía profunda y regalada;
potente y filosófica müaida,
buen juicio, discreción, doctrina pnra.
Conocimiento exacto y mrny profundo
del misterioso corazón humano,
de las pasiones " del falso mundo.

Con noble afán, con entusiasmo ardienlas glorias de Cervantes celebrem.o~: (te
divin0 néctar á libar iremos
de su libro i,nmortal en pl :c rrentt&gt;.
1

Inclinarse abisrndo v rc\·cri'nte
ante él el m,unr\,) c\e las ietra5 \CiTIO!::
con humilde corona ceñ ircrno:,
del e&amp;critor la pcnsa,dora fr,'.nt~
Por reicibir siquiera e3c:1s.1 parte.
se!!uiremos J,a luz ele su dodrin2.
co~no sigue el solda.do s;1 e-,tan.i artr:
hará esa luz que todo lo ilumina
del arte literario. excels0 arle.
del idioma español. lengua di•:ina.
Rafael Ceniceros y Villarreak

(Zacatecas.)

Es de belleza límpido océano,
en el hondo sentir es sin segundo,
en las humanas letras soberano.

IV
ViLla, gracia, vigor y movimiento
tienen los personijes en la historia
del ilustre manchego, eterna gloria
del humano feoundo pensamiento.
En Don Quijote escúchase el acento
de la perpetua lucha y la victoria; ·
loco sublime, de mundana escoria
y de viles a'Cciones siemlpre exento.

•

UN I NTRUSO I NOPORTU NO
Cuadro de R. P, Morrie.

�-5o6S LI fHlUr~AE'iIO D B LI "SI~ I O.''

eouJ1oon6J1
SONEf.DO
JAt, morisma se aicerca: ya r:esuena

JI valiente piaifat' de ]()s bt·idones :
A.taoin ya. de Alcama las legiiones
aii-e am;uena.

su a]a.1·ido fer oz el

Pelayo el godo, el invenrible, 01~den :1
J.a salida (t ?! U huest*': y los ca.m.,peo1m1

Heroicos arrollatDdo, s-u s pen.done-s

1

~ n ,á la till"bai sarracena.

Ir -

Allí el tiraido1r Don Oppas, pris,io:i('t·o
Queda de lOls {'lr&lt;i:stianos : el Allcama
E, mnerto, entre los .suyos el primero.

Grupo de náufragos del "Sirio" s_alv~~os por el
vapor francés " Maria Luisa.

fntre&lt;Yac\o al sueño. Cuando clesper\ :.
y 'Salió. ya había dejado de Hove~.. ,
· Al encontrarse en la calle, v10 a sus
conciudadanos haciendo toda clase tk
locuras. Si el uno iba vestid~. el ou o
iba desnudo ; uno escupí.a al ~1elo; ot re,
a,pedreaba á los ,transeuntes; es: e se en_tretenía en arrojar dardos. aquel. ~n ras
&lt;Yar sus vestiduras ; los unos, lat1g? e!~
Reoonstruceión del salvamento según un testigo
~,ano. fustigaban á cuantos ~.e opo111an .1
presencial,
su paso; los otros se enlregahan &lt;lesa fo

Eo.eá,ooha,se e l espírit u y exclama:
"A'qui oomienza el fin de la mezquit,\ :
¡Gloria al Señor ! ¡ Y,a, Es:paña 1res11cita !"

RuSIA,-La Srita. Herzenstein, hija del diputado
de Moscou, que resultó herida en el asalto
'
en que fué asesinado su padre.

RJAFAEL ZAVALF.11'.\ .
ninguno. Lo más singular era que si i·l
se sorprendía de Yer iá los olros en hi
estado, los den1ás s.e ason1braron de ver..
le á él en pleno juicio, y creyeron que
había ,perdido la razón. por lo mism,)
qu e no le ycían hacer lo qu.e ellos. Como

,11

NUESTRO MINISTRO EN AUSTRIA

¡

8Sr. J. Gilbcrto Crespo y1ttartí11tz

~~~...:-~~~~~~~----~~-~~~

EVOCACION
¡ Cómo no recordar tanta tristeza,

Cómo no recordar tanta amargura!
Si era un lirio marchito su belleza
Y una paloma herida su alma pura!

os.

' l'\ unca, nunca sus la'.bjos se enitreahrie( !"011

Para darle saludo á la sonrisa,
Exangiies se quedaron , y murieron
Como rosas tronchadas por la brisa . ...

•1

Si en las noches enfermas me decía:
- "Cuando nace la luna, lloro, y pienso
Que ella es feliz con . su melanco~ía.
Q ue se eleva hasta Dios como el 111c1en( so.
• .,"!

Ya no quiero del mundo '1os placeres

1

Busco sólo un recinto que está lejos ... .
Para entonar qu~josos misereres
Con mis dolores y pesares viejos!" ....
¡.Cómo no recordar tanta tr,isteza,
Cómo no recordar tanta amargura!
si era un füJo marchito su belleza
Yi una ipaloma herida su alma pura! ...
1

Pablo

J.

Guerrero~

Caracas, 1go6.

I

f

- - - - -UENTO DEL SIGLO XIII

Huho una cindaid, no sé cuál, donde
cayó un clía tal lluvia )' tan singul~r, que
p,.e rdieron el juicio todos los h~b1tantcs
á ! quienes mojó. Todos se vo)v1ero11 1()c~s, exce1pto u1no solo, que, mientras esit1vo llov iendo, 'pasó el tiempo en su casa.
I

RusIA,- Funerales del Teniente francés Liaron, muerto en Sveaborg al cooperará la represión
de los revoltosos.

radam ente á danzas y cabriolas, riéndose
i carcaiadas.
U no ·habia q,u,e, creyéndose rey, se pa
seaba. con c.etro, corona y manto, y otrc,
que iba dando saltos, como si fuera salvando zanjas; mientras que unos llora·
ban, otros reían, y mientras unos char
lahan inmoderadamente sin saber lo que
se decí,an mantenía nse silenciosos otro~
tn un ri~cón, huraños y ent rist ecidos.
El que permaneció con. sn juicio entero
se maravillaba mucho de ver tocio aquello,
compr.endiendo que estaban (ocos. Iba
mirando á tocios lacios. ipor s1 tropezaJ,¡¡
'
con aJgún hombre cabal . pero no veta

.

' - -1

EL METROPOLITANO DE PARis.- Una caja-estación de la Plaza Saint-Michel tal como quedará
cuando esté concluída.
'

Su Excelencia es 111iem1J1·0 &lt;le la .\ so
eia'&lt;'ión de Ingenieros j' de la .\ ('adernia
de Ciencias Exactas en ) léxico v socio
co1·1·e-spondiente dP h1 .\ ca&lt;lemia' Rra 1

¡¡JJ!j;

R usu.- Vista de las islas Sveabor~, donde ha habido grandes tumultos.
·
(A la derecha vese una. fortaleza.)

POR FINAL DE ESTACION
El abate Delarue, desaparecido misteriosamente.

de Jfa'd rid, de la Soeiedad Nacio:rn l RC"o·
nómica y Geológica de Pai'is y .de la
A cademia de ,Ci~ncia.s .l'olítica,s y )forales rle \Yashington.

"Jiu Palais Congcbamp"
2~

DE PLATEROS,

10.

1

EL DESOUENTO ES EXAGERADO

cada uno se creía sensato, le tomaron á
él por loco.
1E11tonoes, el uno le abofetea; el otro .
le maltratia. v dan con él en tierra. Este 1
le empuja, ·aquél le pisotea, .el otro
arrastra. Trata ele esca,par; pero uno .e
detiene, eil otro le golp,ea y tpdos le des- ,
nutlan. Cae y se levanta, y levantándose ·,
y cayendo, hÍ1ye hacia su casa, á la cu~~ · · i
llega 1roto. clesp·e&lt;lazado. n,altre.ch?; c..1 A
bierto de lodo ,\' de cardenales,. ¡puchern:lo. d · .1l
se librar á duras penas de las manos e I
sus perseguidores.
,. ¡
Este cuento es la imagen ele,! 1~nmdo
,. de sus habitantes. También yo ,·ivo en .l
0
~1na ciudad de locos. Tan1bién ha caic\ ·'
aquí la lluvia aquella . La codicia. I~ ~oherbia la maldad, la in1' usticia y toda.s
·
ra: :'
malas ·pasiones son lo que aqm· 1nipe
t O . Jll'- .
si se encuentra un hombre ~.e1~sa ~ d~cioso que de todo esto abonuna, los .
·11:..s ¡., 11,iran cón'10 1otó v le imrlt ratalf ).
' "
&lt;;
•
•
. nos l1i
lmmillan . porque m hace lo que .e · •
co1i10, ellos discurre.

'

NO SE HABIAN VISTO, ANTES DE AHORA,
PRECIOS MAS BAJOS.

!e :,

PEDRO CARDJN:\.

1&gt;on Giloo1·to 0 1•espo ha sido as1m1s·
varios gobiernos
em opeos. E l atent o é Uustra'Cio estadista, á quien preoo&lt;lia un magnifico re·
nombre, y que presentó sus credenciales ú nuestro Emper3Jdor antes de la
Rea,l partida á Isclll, como lo dijimos en
~u o¡;ol'tuni&lt; dad. bajo e l titulo "De los
Cke ul.o,; de la Corte." está casado y tic·
:w familia.
La esposa é hijos del ,señor Crespo y
Martinez se enciuentran a,ún en T1•ieste.
para irse a.c•limata,ndo po,co á poco.''
m u .con,u e('or a,do :poi·

Sigue la Gran Realización

Hay una variedad de artículos de fin de estación
que van á ser realizados
en favorables condiciones para el público.

Blondas, Pa116s, Encajes, Botones, Galones, Hebillas, Abanicos
Galones de paja, Refajo1, Estolas, etc,

Sería difícil enumerar la serie de artículos de
fantasía y confecciones, puestos á la venta á precios reduddísimos.

" AU PALAIS LONGCHAMP "

ª: ·"

¡

'

In lá edición. ~ l pe.riódioo vienés ·'Sa.
llllblwtt,'' cor·r espondientc all 14 de Ju·
lio Mtimo, enC()lntJ:amos el 1·etrwt~, que
hoy reproducimos, 1del actua1l )liruisno
ftelripotoociario y Enviado E:xt raordi
taio-dle México cercil dd Uobiemo del
J&amp;perador }'.rainc:is·co ,José, Don Uilbe1··
to Orespo y Martinez, á quien el mismo
¡aiódioo dediea unas tmantas línea,~ .
que ,j¡ra¡(lucidas ida.mus ÍI r·o:ntinuación.
:Dlee "La Salonblatt :"
"~ nuevo Representante mexic,rno
ea V''lena, Don Gillberto Ui-espo y ..\lartí·
a, ooyo retr aito figura. en la página nú·
mero .a de nuestro 111úmel'o de hoy, fué
primero lngen1ei-o y después Profl'&amp;or
de la ,FB&lt;:uela ·de )l ine1fa de la ciudatl de
llúioo. En 1885 fué nombrado Cónlll en la fü1,ballét; de 1886 á l!IO:.:
ht1 Diputado a,l Congreso de los
let.adios Unidos 11exieauos; de 18üi has
ta 1901 d~ mpeii6,, á la vez el puest&lt;&gt;
de Subsecretario de .l!~omento,. E:i 1901
l!OlTi6 de Cónsul á la Habana en donde
~ 1902 á 1906 figuró como Mi~istl'o P le
Di)&gt;oreDciario cerca del Gobierno rle la
Jllleva &amp;púbaiea '(},e Cuba.

SEOU ~ DA

DB

P IJ ATB~OS,

r,I UfllEJlO

10.

FERROCARRIL MEXICANO

Ir. MlTROPOLlTA NO

DE PARIS.- Aspecto de la Plaz'I. Saint-Michel; uno de los cajones donde
quedarán instaladas las escaleras y ascensores que conducirán á la estación subterránea.

la vía más rápida entre México y Veracruz.
- Uno de los caminos más atrevidos y pintores·
cos del mundo entero.- EI preferido por los tu·
ristas y hombres de negocios.

�- 509-

LA VID A

proce&lt;ler y ,hay que corregir tan grande
defecto. l., no de los medios más ehcaces
es privarle del postre si durante la c-omida no ha observado la conducta debida.
Se debe inculcar á los niños el hábito
(ya hemos dicho que son los malos há
bitas los que hay {Jue desterrar, substituirlos e:on los buenos), del orden.
"Cada cosa en su sitio." Es lo primero
qu'e ckbe enseñarse á los niños.
El orden es una de las primeras ca ndi
ciones del ·bienestar, y esta buena co~tumbre. una vez contraída, es la base de
teclas las virtudes ó buenas condió::me~
que contribuyen á mantener la :paz y b
tranquilidad. El martillo, la pelota, la
bomba, la pala, de1ben guardarse siempre
en su sitio. para saber siempre en dónrh:
se dejó .. \ ! niño que n,J recuerde dónde
dejó un objeto, obligársele á que lo bus
que y no dejar sus ,pesquisas :hasta qt1l'
'.·,) encuentre.
.
El reripeto, la cortesía. la honestidad,
el valor y la paciencia, son hábitos que
deben hacerse arraigar en el niño. Sobre
tocio, no mimarle ni consentirle; siempre
que algo quiera, que al,go le cueste; que
r,·o se convierta jamás en un tirano de la
casa. siendo él al propio tiempo el primer e~clavo de sn caipridho: no ser nunca blando á sus ruegos y lágrimas. pero

LAS GRANDES INSTALACIONES DEL FAIS

1

LA D E NECAXA

Desagüe provisional del Túnel núm. 2.

Depósito provision11l de tubos en el crucero del sifon.

EL RAMO DE CLAVELES

y fingirás envuelta por los chispazos
la rnl1sa nO'ble y grande ele los herreros.

¡ Qué c1avele5 \iln viyo:,;; sc:i llam,1!·~v
( &lt;tí'IS j
son cua·I ele una tragedia rc,i~. ch;,.pazos,

Pónlos sobre tu pecho, que es de una
(santa,
co,n tus dedos que fingen alas discretas,
y serás como un ángel que Yela y canta
el sueño misterioso de :los poetas.

cla,-ck.; .-emeja11t •,. :'! ltt1ril;;-ar;!d,:\
clav2·.s rue parecen pistoletazc:,
Cuando á tier··~ fecunda, 'qn~ !ln se
(&lt;lgota
llama Abril con el mazo de sus ni1~c.élcs.
s~ rompen sus arterias, la sang'.e brota.
y se cuaja en rotttnrdos y amplios clan·
(les.
4
~:-::-Ta
,.""~""""·~~!!!-!!!!
_!!!•

Abre su copa l'l',1,1 de luz cli\'ina
que e' ,-¡,Jondel p1r\'l'.! ele n~1a arn~pola;
házte un velo (:011 ello,;, s::rn.~ 011.Jrna;
pó.nlos en tu nrnntilla, ,;fr;"t, ma·1ola.
Como quien toma un cáliz que e~c?c(a
(ex,1ata
llhalos á tu boca que es ele camelia:
1,¿s:ilos suspirando, serás Atala;
bésa,)os con locura, serás Ofelia.

to, que es la Yei-Jadel'a Yida; y s1tura·
da de sus etlu\'ÍO,,,, m,tntuYo t on Raúl,
dtuante años, una te-1 nurn idílica, que la
hizo üansfornrnrse, olridar su pas.ldo y
ludr en l,ns jai-dines soci·a les. Blanca ~e
ennrnec10. La n·h'ida,d Je hizo buecar
lllH:! \' OS adota,dOl'l':S y Raúl, que notó ~te cambio, sufrió anurgamente.
Crnrndo requi l'ió nuevamente el amor
tle la east,e,IJanita, sufrió el más 1000 dt&gt;
los dest-"11ca:1to,_, n.l 11eg[1;·selo ésta.
Empero, desde en tcnwes la vida de
Blanca fué un.a Yid I dP sufrimientos sin
· mrdida, ,d,e tristezas infinitas, de a,nsias
inexplicables.

9 Departamento de generadores y maquinaria
-,_-\_::nada mía. ¿ me amas? la prci11nté.
Ella. ¡·rns,-:.fiYa., miraba ·~1 ]¡•jann hnri ·
zonte ...... .

Luis Alfonso P érez.

..
FANTASTICA

'
Departamento de conexionee.

Segunda caída de agua de 740 pies de altura. ·

Y \'iendo que sus senos en luz se in(flaman
rodeáncl-ose de aromas y de 1:iermosuras,
triunfales en el viento se desparraman,
desgarrando en jirones sus vestiduras.
Son pétalos plegados en el capul~o
que en el cerco no caben que los encierra.
y en el tallo revientan de inmenso or~ullo
y en un fuego ele gloria cubren la tierra.
Puestos como manojos de luz del &lt;lb
sobre el blanco prodigio ele tu escultura,
parecerás la Diosa de la Hern10s:1ra.
parecerás la imagen de la A11egna.
Mnéstralos en tu frente de regios tra(zos
como lumbres que arrojan los yunques
(fieros

RMrl, el valiente cab1IIC'l'O que había
dc&gt;i l'ibado mús enemigos en combates y
1orne0·3 que doblones babia .en sus biPn
H.'rp letas an·as, había. contebido una pa¡,i(i.n, que tenía nrncho de iparec;,do cou
lo" a lrndes que se de,~p.·eru1en de los Al
pe,s, por Bla::~cu, ht b ermoisa e:iastellanita
de RandoYal.
Pp110 en rnno había moduJla,do, bajo
Ja.s ventanas de la mansión de su rudora,fa troYas :r endeehas de &lt;11uor; en Yano l~ ha.bía enYia,do billetifos Nenos de
Elevador del Salto Ohico.
frases en que iba condensado todo 1m
mundo de promesas y ,die •dul~uras ! Blan·
Amaba con locur.a1 con i,d,olatria, &amp;ID
ca iJJO lo quería.
1::-aber á ·quién.
La única Yez que c,onsiguió babhr á
Su existencia se fu:é ago~t an,do ~
solas con ella fué pa,ta oil'le deó::- qm.' á poco, ba,sta que m1a marntna mu
no lo amaba, quf' no podia s'entil' na.da delil·a::i,do ron un hermoso doncel
por na,die, po1·que no tE&gt;nía co1·azón.
1rnnca había visto.
.
--,Pue-s b ien, dijo Raúl en un rnomeJ1.\.quel corazún grand?, pa,Jpita,n te
to ,de aesespera,r·ión, ~·o os tr.1er,é uno. y bíalo s::t(;i1ido Ranl dc.,l c·ntláwr de
&lt;:&gt;n1 onc&lt;'s. . . . ¡,¡ne a:maréis '?
úguila, nHwl"!n al SN abnniloinad p,r
-:4i lo conseguí.-,. C'On1ad &lt;·on P·llo, rr
i:1n amante.
pifüóli' manera, no ,~e,gura del bn"'n esta
ido d&lt;&gt; las famlta,de,s- memtale-s del e: bal'lero.
•fllidl&amp;
Tan ca,;1az es nuestro e~i t_endi 1!11·
Y Ranl partió en busta -dr un rorarara atender :'! las cosas alt1s1111as
os
z6n para ,aq1uella e-stat na.
rna trwde die Yt&gt;1•a,uo, c.ua'll,do Pl sol rí s·:T1as ele la ~aluraleza. como los 0!J
p·n ,,eda aco,sfarse f&gt;U esp],pn,di,do lerho de &lt;le la lechuza para ver el sol.
pútpuras -y oro, ~par.t"eió Raú1;
.
***
Las medianías tienen el . é:xi~o
Traia lo -pi:'()l]llehdo: un cora.zon ipalp1pronto porque no inspiran mngun
fonte que- entreg-6 á Blanca.
D~pertó ella á la vida del sec:iitiimi.en- mor.

Un niño acostumbrado malamente por siempre hacerle comprender la razón 6
la niñera y demás servidumbre á comer motivo ele no acceder á sus dese·os, á los
ron voracidad durante sus cinco prime· que sin duela debe atenderse cuando sean
!OS años.

por lo menos. cuando se sienta i u,stos y razonables.
a comer con sus padres y personas ma- · ImpÓsible es decir cuanto sobre este
yores, aterra literalmente su tllOdo de tema se presenta: nuestro artículo se
haría demasiado extenso.
Los padres que consiguen desenvolver
en sus hijos el 1poder de voluntad y la
adquisición de buenos hábitos. les evitarán muohcs disgustos en su porvenir_

DR. O'X'AiS\ ~A~I.

--

1

!

fl\!

Casa de maquinaria núm. 1.

~ i mto &lt;le Il).aq_uin~ria. y generadores.

Desde la playa solitaria Ella " Yo, Jo.,
dos solos. contemplábamos P.xtasiacb, la
inmensidad del mar.
En el cieh el infinito "Onreía en la
gforia de su azul: abajo, r'. aobismo clf'I
Océano rnmoraba. enamorado ele la lm,
su canción de ondas, ele perlas y ele espumas.
El ::repúsculo bordaba &lt;le onda5 y :!r.
púrpur,J. las 11•1l1es errabun&lt;la~. m~r.sa_¡eras ele los am0res siderales.

-Sí, wmo aquella ola que viene a!J~.
es mi amor!
Del di,tantc c:onfin venía la 01:i rndanclo, crecie1~do. creciendo con su orla
rle espumas. con s11 azul inmenso, ron ,,i
monótona cadencia . . .. . .
¡ Qué grane\' \' bello-pensé-r,; q1
amor!
La ola levemente fué empequeñcci{·nrlose con rumor casi im·.'.)noro. v al llegar c~rca de la r¡Jlaya, ya era u¡1a onda
mansa.
Luego. dulce, desfalleciente, saltó sobre la arena, regando á nuestros pies las
níveas rosas de sus espumas.
Días cles,p.ués . . . . recordaba con amar ~ª tristeza la tarde aquella en que me
dijo que su amor era c·omo la ola del confín. . . . . . . La pérfida ola, la ola voluble
que se a,~igantó por un momento bajo el
beso de la luz. para morir desipués sobre
las arenas de la playa solitaria.

RAF:\EL A~GEL TROYO.
--Las ilusiones del espíritu se disipan
soplando sobre ellas; pero las ilusione"
del corazón no se desarraig-an m.1s qu:::
por violentos sacudimientos y cou rloln.
rosos esfuerzos.

•

�- SII -

jnas, están hec!ias de este modo, con hileras de entre~os de encaje, colocadas de
Jll(ldo ,que se JU~tan hacia la cintura, y
ctespues vuelven a separarse hacia el ruedo del vestido.

En el afán de ~ue la P rincesa quede
bien entallada y aiustaida al cuerpo, hay

siempre que tener mu~ho cuidado en que

el vestido. no ,q uede pobre de tela, y en

esto

páginas. el " motivo" para los vestidos de
estos días.
Es verdad que Paiquín aun sueña con
el primer Imperio, y de su taller han salido trajes exquisitos, copias de esa époCuando en 1865 la Eunperatriz Eugeca. O tros sastres, incluyendo á Beer, han
nia tomó b ajo su protección á los gransido inspirados más bien por la época
eles sastres ide París, ver,daderos arfo,tas
&lt;lel Directorio.
en ropa de m uj er, estableció el RenaciPero las faldas " frou-frou," los vuelos
m~ento de la Moda ,é hizo que Francia
exquisitos, las chaqueticas cortas y las
to mara una vez más su puesto á la caman,gas, que llegaban sólo hast a el cQ_beza de todas las naciones, como á,rbitro
do, de los días del 65, son det alles sade la elegancia, en lo que se refería á la
lientes de las modas de esta estación.
ro,pa femenina. Todo el esplendor de la
La variedad i11mensa ique se encuengran historia de la simpática Emperatra ahora para los vestidos, hace impositriz, ins piraba á los que luchaban para
ble. ó más bi en imperdon able, que las
que el segundo J mperio alcanzara en su
muj eres no vistan bi en. ó por Jo menos,
magnificencia la época de Napoleón. El
con trajes de estllo que favorecen.
genio existía aún des,pués de tantos
P ara los v estidos ligeros de v erano. el
años de supresión, y el arte despertó &lt;le
modelo Prin cesa es el que más se ve. Ya
su largo letargo para aidornar la corte
se ha dicho y se ha escrito t anto de la
d e la n ue!\Ta Emperatriz con un luj o tal
Princesa. que no queda mucho que decir
en trajes, que era digno de la historia de
en favor ó en contra de ella. Su éxito
modas de ese país.
está tan bien establecido , que ya la crítiH an buscado, pues, en es~s brillantes

CRONICA DE LA MODA

ca no le puede 1 :acer daño alguno. Viendo ? dto !das mod1stas, ~an ~enido el buen
sen 1 o e aceptar 1o m ev1table y e!1tán
concentrando todos . sus pensa..mient
'el
.
os
pa~a 1 ear nuevos estilos modificando la
Princesa de mo do que le quede bien á
todos, lo!&gt; cuerpos. Muoho hay que celebrar ~ la costurera que ihace una Prin~
ces~ lle modo ,que. le quede ;bien á una
mui er que no ha sido dotada por la nat uraleza con buenas fo rmas, pues el defecto más mínimo ,queda descubierto con
este traje tan ajustado. Hay varios modos de combatir el mal cuenpo v los
adornoí, ayudan mucho en este ~a¡:ticuJar. E n las telas diáfanas ,de verano se
obtienen más fácilmente líneas que favorecen, pues las a1forzas pequeñas á Jo
largo entre costura y costura, no aumentan en absoluto d t amaño de la cintura
y sin emlbargo, quitan el efecto sever~
de la tela lisa.
T odas las telas de lavar, la batista,
etc., como también el voile y las sedas

consiste verdaderamente el arte de

la costurera. Mientras que al rededor de
la cintura y de las caderas no debe haber ni una pulgada de tela de sobra más
al,ajo de las caderas, y llegando ha~ta el
ruedo, la . tela debe estar empleada con
abundancia y el ancho del vestido á los
pies, ~a,ce q ue la cintur a parezca más
pequena.

En las telas finas, las .alforzas entre
costt!ra Y costura, ó entre las hileras de
~ncaie, no . deben llegar rnuoho más abaJ?, de la cm tura, para no dar la impres10!~ de que el vestido está demasiado
cem'do al cuerp_o. Las mangas cortas ó
has~a el codo, siguen siendo la moda favorita. Para usar debajo de los vestido~
transpa rentes hechos estilo P rincesa ~~
debe tener el Yiso de seda ó d b t~ t"
hed t 1 . ,
e a is a
1.0
111 )len de forma Princesa . Los
Yestidos con tirantes están volviendo á
.
..
fponerse ele moda · y las "co s t uneres
ran,cesas, comprendiendo lo bien que se
.~~apta. e~te ,modelo á los vestidos de
hnge;ie, e~tan ideando cada día modelos mas bonitos ele esta cláse de trajes.

ª

'

LUISETTE.

Escuela para ti ¡.iatrbnonio
l!n interesante experimento se esü
hac1.endo a.-ctualmente en los Estados U nidos, y otro semejante se piensa ensayar
en Inglaten-a para resolver los p roblemas del matrimonio.
Si ,los exp.erimentos obtienen el éxito
q~1e al parecer merecen, dentro &lt;le ¡poco
oiremos hablar de bodas entre jóvenes
graclu,ados ele . la .. Esctterla de Xovios,.. \'
ele p~rson~s }ttnladas ele los ··colegios de
}latnmomo, donde ,el obtener un &lt;liplo1m~ sea una
garantía positiva de que
quien lo O,a obtenido es capaz de uobernar una casa ele la manera más ,J~í.bil y
económica.

·'

.... ~.

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•

l•I, j

,. ¡,

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•

•

•
Traje para señorita.

Traje de " sport."
Traje de visita.

Traje de paseo.

....

�-

E n esto~ últim?s meses se han graduado vanas bomtas y apetecibles jóvenes en la escuela de ''Gobierno de
Casas," anexa á los •'Comnos" de a,¡.
caigo.
Cada una de las tituladas tiene un diploma, en el cual se certifica que es una
exipe~ta ama de casa con conocimiento~
pra~ticos del modo de hacer compras,
coc1~ar, coser, remendar, cortar ropa,
vestirse
,conectament.c v• sin extra&lt;Vao-an.
b
c1a s, mante1~er una casa con aspecto atrayente, practicar la economía. llevar cuentas caseras y .,hac.er, en suma, agradabl~

512 -

.

la vida con un marido pobre y trabaja- ,pondan favorablemente á. los l))ret d"
tes que elijan.
en 1endor, aunq'lle éste no gane más de diez dó·
En
Inglat
erra
se
i11sta
al
Go'biern
O
lares por semana.
ra que establezca inmediatamente
pal
·
.
escueY cada u na de estas jóvenes tituladas as para novios, en 1os distritos má
ha mcibido ya m ultitud de 1)roposicione~ blados de ,l a Gran Bretaña. Ha s 1)0&lt;le matrimonio . Seis de éstas, cuyos ch- chas razones para q ue se funde/ ~U·
plomas certifican que son capaces de di· escuelas sin d iladón.
es as
tigir una casa de familia de cuatro ¡perEl p,l~n, según se ha. esb ozado, es llesonas, con una entrada de diez dólar.e-; var al Joven ~ue s.e ha enamorado súbi-semanarios, están ya comprometidas y tamente y quiera casarse en seie-uid . ·
•
•
º a, ,l
1
se casarán p ront o. Los noviazgos &lt;le las una esc-ue1a &lt;te
matnmon10,
en la cua·l St
~
,
.
restantes pueden consiclerars;e como próxi- 1e ens~naran vanas cosas que debe samos, pues sólo depe:nde de que corres· ber qt11en clesea casar se.
Y rnient: as el novio está en su escuela , la novia se educa .en otra semejan,
t e, de manera que cuando se gra:dúan
a mb~s, s?n perfectamente aptos para el
mat nm,01110 y conocen .el modo de evitar
los escollos que éste ofrece.
!En manos ele instructor es competentes
el joven qu.e quiere c.a•sarse, pero que ne'.
cesita obtener un d~ploma antes de IJ)O·
der obte,ner permiso de ma\rimonio
aprende á ser un buen .marido, no u~
amant e de "claro ele luna," sino un compañero practico. juicioso y económico pa·
ra su esposa.
Primeramente se les ens.e ña á no ser
rnanirotos. Si fnma se le enseñará qll\'
una pipa barata y un paquete d.e tabaci:,·
de cinco centavos· están más en armonfa
con un salario corto, que cigarros )' tabacos caros.
Después t iene que aprender qt1:e s1•s
t rajes y su cahaclo duren dos veces m~s
ele lo 1c1ue le duraban s i.endo soltero.
Tambiéu se le enseñará á limpiar y á
~1,la nchar su ropa h asta remendarla..
Se req ui.ere. ,por último, un a1ry.re11dizaje del arte ele ,pintar pisos. colgar cor
tinas. comuoner ,puertas chillonas v ce··
rraduras enmohecidas, 'V una multiturl
el.e pequeños detalles. . necesarios en el
manejo de una casa.
La. novia aprendená á. cocinar. á rom·
prar los dectos de la casa económica·
mente. á adornar sus somb reros y haicer
sus traies. llevar cuenta ele gastos y tt·
ner cuidado con los pesos y centavos.

* * *
La escueJa de Ghicago, en donde se
graduaron las jóvenes unencionadas, tit·
ne el apoyo de profesores de la 1.Jniversiclad que se inter.esan por esta Iabor. :h.
esta escu ela se da el n ombre de colegio
ele artes domésticas. L a principal eose·
ñanza es la economí.a.
M.gunos de los ,problemas que debet,
resolver las a lumnas en 'los exámenes :
¿ Por ·qué son ,preferihles las alfombras ~
las ,esteras? ¿ Qué clase de rnuelbles t ~
la que más dura? Escrí1banse menús de comidas para cuatro personas durante una
semana, con lista ele gastos de _la c~~ª·
tomando ,por !base m1 sueldo de diez d,·:·
res semanarios. Indique un modo arttstico ele ado rnar una sala. D é cinco re·
gfas higiénicas para el manejo de la ca
sa.

..

•

Juicios sobre la mujer

Traje de calle.

H e aquí una serie de opiniones ,e¡pat·
ciclas acá y allá en los libros de celebres
escritores.
Cuatro pensamientos de Sofía Ar·
nould:
"Una m,'tljer amable es un anillo que
circula en la sociedad y que cada cual
se lo puede colocar en el dedo."
1
"Tal es el imperio de nuestro sexo: a

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                    <text>MÉxrco,

DOMINGO

16

DE SEPTIEJ\IBRE DE

1906.

NUM. 38.

Episodios de la guerra de Independencia.
"EL PIPILA" INCENDIANDO LA PUERTA DE LA ALHONDlGA

DE GRANADITAS.

�-

514-

- 515 -

habría dado un prestigio inmenso á la causa
insurgente; pero la rernlución de Hidalgo de
retirarse, le dió un golpe mortal y la sorpresa
de Aculco la transformó de ura gran revolución, en una ~angrienta lucha de guerriNoventa y seis años hace hoy que se dió
lla&lt;,; en vano fue que se formase un nuevo
en el pueblo de Dolores el grito de indepenejército en Guadalajara; bahía perdiclo ya la
dencia, por el párroco de él, Don Miguel Hife en ]a causa y SÓlO SÍrYÍÓ para Ser derrotadalgo y Costilla, y que empezó la lucha ardo en Calderón.
mada que con diversas peripecias no termiLa marcha de los caudillos para el Norte
nó sino hasta el 27 de Septiembre de 1821,
fué la má~ completa confesión de su impoque Don Agustín de Iturbide plantó el patencia para encauzar la tormenta que habían
bellón de las tres garantías en el palacio de
desencadenado y para triunfar; y la traición
México.
de Baján era lo único que podían esperar
Pero ~i la lucha empezó entonce¡¡: de anpues en una retirada, parecida á una huída'
temano se venían allegando elementos para
siempre se encuentran traidoreR. En Chihua~
-ella y las ideas de independencia habían no
hua fueron fueilados los primeros caudillos·
sólo germinado, sino hasta florecido en los
pero ya habían dejado germinando la ide~
cerebros de muchos criollos, y aun de basque al fin había de producir sus.frutos.
tantes peninsulares: en Yucatán y en Tepic
El abogado Don Ignacio López Ra,·on
había habido intentonas de revuelta con plahizo una admirable retirada desde el Saltines absurdos y que fueron prmitamente so110 hasta Zitácuaro, en medio
focadas; el decreto de consolide una región que acababa de
dación de capitales ele henefireaccionar, siendo el he eh o
cenci¡¡. publicado en lb05, creó
principal de e11a la toma de Z:tnumerosos descontentos entre
catecas; en aquella villa orgatodos aquellos á quienes arruinizó una .Junta que quiso ftH•r;t
naba por exigírseles el pago
el centro de la revolución y c¡ne
inmediato de capitales cuantiosólo fné un semillero de di~gu,sos; las continuas peticiones de
tos; Rayón no supo defender :'t
dinero que llegaban de la meZitácuaro y entró en la obscutrópoli para atenderá los gastos
ridad opacado por la fama que
de las guerras que sostenía en
iba adquiriendo Don .José )fa.
Europa, si bien en un principio
ría Morelos, cuyas campaiins
fueron obsequiadas hasta con
en un principio, si no eran tan
gusto, después llegaron á ser
notables como las primnaF- de
molestas; la formación de un
la insurrección, en cambio n•cantón militar en Jalapa, en
sultaban más sólidas porque
previsión de un de1'em barco de
realmente se iba haciendo clucingleses en Veracruz, permitió
iio de las provillcias conquii;taconocerá la colonia sus fuerzas,
das en el Sur.
pues el ejército allí reunido esCuando se creyó ~·a funte
ta ha formado en su totalidad
resolvió subir Íl la Mei::a Centl':11
de hijos del país, y sólo los jey envió sus fuerzas hnsta Gh:11fes superiores eran nacidos en
co, en el Yalle de )léxico; pero
España.
tcmcrorn el gol1ierno yirrciual
La noticia de la derrota glod... l nuevo enrmi~o que ~e prC'riosa de Trafalgar causó peno~a
i-entaba, cargó }ohn\ í·I todar,;
impresión y la alianza de Espasus fuerzas, manrladas por el
ña con el Emperador de los
más húbil general n·alista &lt;¡U&lt;'
franceses fué motivo de curiohabfa entonces. Calleja: que
sidad y de que en la colonia ~e
creyó acabar con su enemigo
despertase la afición por discuen ºun:t sola ncci6n, pero que
tir los asuntos públicos. Pero
se vió precisado á poner un
lo que vino á poner el colmo
sitio en regla :1 Cuautla. Ese
fueron los sucesos de Aranjuez:
sitio es uno de los episodios más
abdicó el Rey Carlos IY, su bien
notables y gloriosos de la época
do al trono Fl'rnnndo YII;
de la insurrecció11. por la vapero á poco éste foé lleYado n
lentía y pericia con que fués.osBayona y qued6 prisionno en
tenido · terminó con la salida
unión de los otros miembros de
de la ~ayor parte del ejércit.o
insurgente, que quedé en ~ptila familia real; el pueblo madrileño se amotinó el 2 de Matud de ir á socorrer á TruJano,
yo y empezó la guerra, formánque en Huajuapan llevaba 103
dose diversas juntas para d
días de estar sitiado por fuerzas
LIC. D. FRANCISCO GONZALEZ CABALLERO,
gobierno de la monarquía que
superiores.
Actual Jefe Politico de· Dolores Hidalgo y Diputado al Congreso
La toma de Oaxaca marcó la
había quedado acéfala.
del Estado de Guanajuato
Tales noticias, graves de por
época
de
mayor
esplendor
de ~Iorelm:, que se
sí, y abultadas por la distancia, causaron lugar sería relatar uno por uno todos los vió dueño del Sur; pero que com?ti6 el trasconmoción en Nueva España: algunos, como acontecimientos de esa época memorable, y cendental error de establecer el Congreso de
los regidores Verdad y Azcárate, creyeron únicamente nos proponemos seüalar los he· Chilpancingo, al cual quedó sup_~ditado~ fren·
preparar la independencia por la formación cho:i más salientes de ella y los puntos en te á Valladolid (l\forelia) sufno la primera
de juntas ó de un congreso municipal que que ocurrieron.
La toma de la Alhóndiga de Grauaditas derrota considerable y que llegó á ser co~·
gobernase en nombre del rey prisionero; el
pleta en Puruarán; perdió todas sus c?nqw~·
virrey, gue había quedado sin protector en la fué el suceso más culminante de los prime- tas y tuvo que huir: otro traidor lo hizo pn·
ros
días
de
la
insurrección
y
durante
ella
se
corte, se inclinaba á la idea de quedar presisionero y en Ehecatepec vió levanta..n,e ~u
diendo el gobierno; pero el elemento español anegaron materialmente en sangre española patíbulo el 22 de Diciembre de 1810. .
era demasiado poderoso y la colonia bastante 101:; insurgentes, que por su parte sufrieron antes habían muerto sus principales ten~e~;
importante, para que los peninsulares la deja- mayores pérdidas que los espafioles.
La rápida marcha sobre )lfxico sólo se tes, Matamoros y Galeana, y sólo sobrevivio
sen perder de una manera tan sencilla: deel generoso Don Nicolás Bravo, al que alean·
pusieron al virrey, dando con esto un rudo explica por el estupor que causó la insurrec- zó la vida para ver á su patria libre Y llena
golpe al principio de autoridad y un ejemplo ción y la ·potencia con que desde el primer de desgracias.
n
momento se presentó; en poco más de un
que no. tardaría en ser irni~do.
.·
Innumerables
fueron
los
caudillos
qu~
Los gobiernos de Ganbay y de Lizana, mes se r.xtendió por el centro del país y ocu- diversas partes se habían levantado, Yel de
bastante débiles por el carácter de provisio- pó pueblos, ciudades y capitales y habría notable de los que quedaron á la muerte
nales que tenían, fueron causa de que los a~- triunfado si los directores de ella hubieran l\forelos fué Terán que algún tiempo se sostiguos militareR del cantón de .Jalapa, um- tenido algunos mayores conocimientos; des- tuvo en Tehuacá¿. merecen también roen·
dos á algunos letrados y sacerdotes, empe- pués de la victoria del Monte de las Cruces ción, los Ortíz, del Bajío; el Padre TorreBi
zaran á conspirar: la primera conjuraci6n se fácil hubiera sido ocupar á México, lo que

la Independencia de Méxic.o.

tramó en Yalladolid, pero descubierta por una
imprudencia, sus autores fueron presos; mas
inmediatamente se tramó otra en Querétaro,
~n la cual, por relaciones de familia, tomó
parte al párroco de Dolores, que á última hora fué el más resuelto de todos los comprometidos, pues habiendo tenido noticia de qmi
él y sus compaüeros habían sido denunciados é iban á ser aprehendidos, resolvió lanzarse á la lucha con los elementos que tenía
en Dolores.
Se~undada la revolución por la clase in·
dígena principalmente, empezó una guerrn
que pronto se hizo sangrienta y cruel, ptH'S
además del C'onsiguiente derramamiento de
sangre en los combates, traía aparejados el
robo y el saqueo de las propiedadt&gt;s de Jo,;
españoles y de lo~ afedos fi la revolución, el
fusilamiento de caudillos y Hes, el aRrsinato de gente pncífica é indefensa y ,,1 rle~qniciamiento de la sociedad. Inútil y fuera de

'ª

~ Ramón

Bayón, Don (iuaclalupe Yictoria,D91l ·lnan .\Jrnrez y Don \'ieente (hienetf, que rontmuaron la guerra; pero el
~aba cansado y uno a uno fueron su~ndo: ·Te,r~n, Bravo.Y Ray~n se indulllJ!)II,: Ortíz y lorm; murH'ron, Ranta-,\nna
ykl,defen~ores de l\Iezcala se rindieron
Vicú»'ia se ocultó y sólo quedó (+uerrero. L~
1e11tatlva de Don Francisco .Javier Mina que
~ un puñado de hombres hizo una campana rápida y asombrosa y penetró desde TamauJipas hasta Guanajuato, no fué suficiente
ptll reanima!· el espíritu público, agobiado
10'Jantas rumas, tanta sangre y tanta desoftción como siete aüos de guerra habían re~ J)C?r el territorio y la mayor parte del
jifa ~edó pacificada en 1818.
~Q ~ algunas regiones del Sur de Michoat.6n ligú1eron_e~ armas varias partidas, de
!la que la prmc1pal era la de (iuerrero du11Dte los años de 1818. y }829, y el ,:irrey
Apodaca, que había susbtmdo a Calleja, pudo
~que.al fin ;'ería totalmente pacifica• la Coloma de ~ ueva España; pe10 Mto no era posible: la revolución
delas jdeas estaba consumada y vinoáoonfirmarlo la libertad de im:Jftllfa decretada como consecuencia
del restablecimiento de la Constitu~ espaiiola de 1812; el elemento
nro y conservador que se había
opntBto á la independencia porque
la ftfa demoledora, pensó en ella
amo en su salvación y trabajó por
!-ria, no costán&lt;lole ningún trabapavaer al jefe designado para ir á
llqr á los {ti timos insurgentes.
Don AguR~~n de Iturbide, r1ue era
•.Jefe, salio ele México resuelto ft
~ r la nrngna obra, y habi('ndo
moque la tarea de ven(:er á Guerr&lt;'noern tan fítcil como creía, solfrilacooperación de éste, que no tuvo
IOJl,Cho_en ~arla al vrr que de mata~ m.opmada Re iban á realizar
designios. EntonceR, y cuando
ochos creyeron que iba á empezar
111&amp; nueva y sangrienta guerra fu(.
~ termin6 ésta . Iturbide 'tuvo
biten sentido de emprend('r su
~a por la región más insurgente
país Yesto ~u~ crnsa de que e8a
~a ~e co1rnrtiese en triunfal. Al
tiempo, el plan proclamado
~la, empezó á ser aclamado en
-.i part~s, Y el Ori~nt~ lo secundó
entusiasmo; el eJérc1to realista
:n~uesto de criollo~~ ~e transformó
JI \ri89rante Y acud10 a alistarse baV: pabellón tricolor.
alladolid a~rió Rus puertas al
'tlyJ
cat~dillo, Querétaro hizo otro tan..._6ª11sco fue evacuado por las autoridades
.,.,...Vo ae·, en esas circunstancias
·
desembarcó
II
j6,. eracruz el último virrey español O' Dono~er el estado del país rompió sus
les ~Jtulos al gobierno y se prest6 á fir1111
lepaña sat.a~os de Córdoba, creyendo que
tenta· bna aprovecharse de las únicas
1eoer_l88 que en aquella situaci6n podía oh·
1

1:ec~r y que. en breye tiempo llegaría á ser
f uerte, temida, poderosa v feliz
fnánto se engailalnul
·
. Srn embar~o, á pesar de todas las peripec~as y _calam1dadeR sufridas, aun vive la na~tonahdad mexicana, y deber es de los nietos
. e aquellos que murieron por la libertad é
rndependencia de la patria, conservar tan
preciado don Y legarlo á nuestros hijos.

l\!uy pront_o empezarán las fiestas centenanas de la md~pendencia, que tendrán su
tmpleto coro~ar10 el 27 de Septiembre de
921, en qu_e s1 los que aun vivan entonces
son agradecidos, deberán celebrar la principal de esas fiestas, coq10 que en ella se con11:em?ra el verdadero principio de nuestra
vida mdependiente.
A. Y. Y.
Méx:ico,~.3eptiembre 15 de 1903.

***

Rr. D. Lucas Alamán
Chilpancingo Octe. de 1832.
Mi muy aprece. amigo y sor.
ccAgradezco á V. iufinito el merito
conque honrra. mis letras, y le doy
las rn~s expresivas gras. por quanto
11:e dice respecto al Sr. D. Pedro
Rico.»
((Con relacion á la Presidencia ni há
de tener efecto, ni yo la admitiría
au?que entienda olvJdar pa. Spre. el
pais donde hé vü1to la primera luz:
las preser. tes circunstancias son mas
crit~cas que lo que pti.rece, y yo no
advierto mu.E que un cumulo de males, hijos de la a?J,bicion del siglo. ,1
&lt;C)Ias en medio de esta fatalidad
persuadase V. en que soy spre. co~
la ~ayor consideracion 1 su obligado
am1go y atento servidor Q. B. S. 1\1.

=
-o

-~º

lrg{t!

· b
En Duran"º
«&gt;fueron
t- / ~n 0 nza a y en Atzcapotzallin co tar1os umcos puntos donde se peleó
~ la acci6n llamada Treinta cont;-~
aun tos, en los llanos de Querétaro· pe.i1._ cuando lo
'·
"1118 no
, ~ rea1·1stas h ub.ieran vencido,
) la • rdian mfluir en el resultado final
~:nependencia estaba hecha, faltando
~· estete que ocupara la capital de la co. hre d suceso se verificó el 27 de Se.p. rodee l8~1, enmedio del reg~cijo más
0d,ts las clases de la sociedad que
habí~z~da en pocos meses una empresa
Bacri~ u_rado muchos años y costado
ue cios, tanta ~angre y tanta ruina.
~ en el porvemr no encontraría obs·
nueva naci6n que acababa de apa-

rea/

la ~irc~1lar de 25 del mes pasado con el nece·
sario lrn de cortar de raíz tan profundos males Y que la nacion libre de un homdre qe.
la conduce á su ruina pueda continuar con
fr~to en la carrera de su independencia. El
obJeto no puede ser mas importante ni dificil
su consecucion si cada uno de los Gefes promuPve por su parte los medios de llevarlo á
efecto.11
:A este intento se dirixe á su provincia el
Senor Yn~e1~d~nte D_on Jo~é Joaquin Aguilar
cuyo _patriotismo é mtegndad le concitaron
~l, odio y la persecucion. Lleva en su compa·
ma un, trozo armado pr. medio del cual pro·
movera el orden y pondrá esos territorios en
el estado floreciente que tenian antes de los
desord~nes de Rovaim. En tal concepto prevengo a V. y esp_e~o de su honradez que lo
obedezca y le facilite quantos auxilios dependan de s~ influxo siendo responsable á las
resultas s: no lo verifica y no respeta la legima auton~ad d~ este Magistrado quando por
el contrano hara V. sometiendose á sus ordenes un servicio demaciado intere·
sante y obrará con la justicia qe. corresponde. 11
~Dios gue. á V. ms. as. Quartel
General en Zacatlan 8 de Julio de
1814 ))
Lic. Ygoo. Rayon
Al Capitan Anzures.
Huatusco.

Nicolas Brabo."

***

SR. CURA D. LUIS G. SIERRA

Actual Párroco de Dolores Hidalgo.

'

AUTOGRAFOS
DE

RAYON, BRAVO Y GUADALUPE VICTORIA

En otra plana publicamos en facsímile
eRtos autógrafoR, que dicen:
'
((Desde la llegada del Lico. Don Juan Nepomuceno Rovaim á estas provincias no ha
cesado de, cometer delitos monstruosos que
no. solo han bastado para desautorizarlo de
la 1mportant~ cqmisi6n que traxo sino que lo
han hecho digno de la exécracion y aborrecimto. de los pueblos. Pero lo qe. ·há comprobado n~s ~ecicivamte. su traydora conducta és el ultimo acontecimiento del 2 del
corriente en el p~eblo de San Hipolito en que
su p~rfida om1S1on proporcionó á nuestros
enemi~os el destrqzo de la valiente partida
del ~enor Arroyo con grave perjuicio y descredito de las armas de la nacion. ,1
«Estos motivos poderosos unidos á tan re·
petidas y amargas quexas de los horn bres de
bien y de los Gefes mas benemeritos de las
indicadas provincias me obliga1'on á expedir

c&lt;Rr. Dn. Lucas Alamán.
. ce V~racruz Junio 3 de 1823.
. ccl\l! apreciable amigo: con motivo
de la res1~enc1a de los Embiados Espafioles
en e~ ~astillo de Sn. Juan de Vlúa y de mis
grav1s1mas ocupaciones que no me permiten
un mom~nto de descanso en medio de'los
más ternbles calores y continuos dobles y
clamores de_ caml?~nas, no me es posible hacer sobre m1 com1s1on otras indicaciones que
~as que expresa el adjunto oficio. Estimaré
ª V. mucho. lo n:anifieste original al Supremo Poder EJecut1Yo y aún al Soberano Congreso.,1
~fa~ana partiré para Jalapa desde donde
avisare los progresos de mis negociaciones, y
~ntre tanto mande Y. con entera satisfacción
ª su ato. afectmo. amigo que lo estima de
corazon y S. M. B. 11
Guadalupe Victoria.

�- 517 -

Ha a Polons ~idalgo

sostenerse en la Parr@quia de Dolores,
por veinte años, aproximadamente, que
es el tiempo que lleva al frente de aquel
Curato.
~los postreros días de Julio últiEl señor Sierra ha hecho fuertes desemmiem bros de la Redacción de
bolsos de su peculio particular, para mejoico hicieron una visita á Deloras materiales de los templos de la ciugo. .,
ºb"
1
.
dad; en la reconstrucción de la Iglesia del
impres10n rec1 ieron os excurs10Calvario empleó más de veinte mil pesos
los progresos que en los últimos
y hasta que ya no le fué posible sostener
verificado la población.
los crecidos gastos de la obra, apeló á los
'guo pueblo ha desaparecido indonativos de los fieles, para la continuaente para dejar el sitio ála ciuda,1
ción de la misma.
El señor Sierra es justamente estimado
vieja "Congregación de Nuestra
y querido en Dolores, aún por personas
de los Dolores" no quedan sino
apartadas del seno de la Religión.
umentos históricos que nos recuer- ,
EL señor Sierra trabaja activamente,
v.Jn laboriosa, casi patriarcal de la
con
un grupo de la parte sana de la socié• n en cuyo seno germinó la sidad de Dolores, para obtener la realizade nuestra autonomía.
ción de una importante obra de ornato en
á esos recuerdos del pasado se
la ciudad.
ahora algunos edificio3 de estilo
Trátase de la demolición de las consobra del progreso que en los últrucciones que limitan el atrio de la Pa, pos ha impulsado á la histórica
rroquia, las que serán substituidas por una
gran reja de hierro. El objeto principal es
tro pequeño esbozo no haremos
formar un jardín en el atrio, que es muy
ncias de la ciudad antigua, que
amplio, y quedará entonces, respecto del
bist6rica, bien conocida e1:: en este
Zócalo de la ciudad, como lo está el atrio
Nos referiremos únicamente á sus
de Catedral de México respecto del Zócalo:
de la actualidad.
frente á frente.
cuenta con los más importantes
Para esta mejora, el señor Obispo de
de la vida moderna. Tiene una
León, á cuya Diocesi pertenece Dolores,
le instalación para alumbrado eléc ·
contribuye con la suma de cinco mil pesos;
satisface las necesidades pú bliigual cantidad suministrará el señor Cura
'vadas de la localidad j hay una Copla de un cuadro obsequiado á la casa de Hldalro por los miembros de una Sierra, y el resto del importe total de la
tranvÍ~S urbanos que h_~cen el Ser"Peregrlnaclén Patriótica" del Estado de San Luis Potosi,
Obra, Se ha colectado entre los principales
la ~melad y la estacio~ del Fe- que visitó la ciudad de Dolor.es durante una de las recientes maaifestaclom vecinos de la localidad, que voluntariaNamonal; y el comercio ha alde Septiembre.
mente han contrilmido con cantidades que
ot.able desarrollo, impulsado por
fluctúan entre cincuenta y cien pesos por
laboriosos, de reconocido espíritu de empresa, como los se- persona. Para terminar, haremos alguna referencia á la casa de HiB García, Crescenciano Aguilera, los hermanos González
dalgo, edificio histórico que ·se encuentra actualmente á cargo de la
y algunos buenos extranjeros residrntes en la ciudad.
Secretaría de Instrucción Pública.
erzo colectivo del vecindario ha alcanzado esta serie de
Llama desde luego la atención de los visitantes de la finca el orque agregados á otros que nos reservamos en esta vez por den y aseo que se advierte á primera vista en todos sus departa1!Bpacio, forman un conjuato que habla muy alto en pro de mentos.
·
ncias progresistas de la sociedad y autoridades de Dolores.
El señor D. Félix M Romero, actual encargado de la finca histómente fué comprada á la sucesión de Don Manuel Abasolo, rica, cuida de su conservación con un celo digno de encomio y ha
'ente del insurgente Don Mariano), la finca que lleva el establecido uu servicio de criados que desempeñan las labores que
del héroe, y ha sido destinada á oficinas públicas, entre ellas previene el reglamento interior de la finca.
la Jefatura Política, Juzgados, Tesorería Municipal, Sala del
Estos empleados de la histórica casa están uniformados convenien'ento, etc.
temente y hacen guardias diariamente, turnándose, para introducir
eció el edificio á los Abasolo y se considera como monu- á los visitantes, á los que recibe y atiende personalmente el señor Ro'.hietórico en la localidad.
mero con la amabilidad que le es característica.
ubicada la finca en el ángulo Noroeste de la plaza de la "InTales son, á grandes rasgos, las impresiones que recibieron durante
cia," consta de dos plantas y es de sólida construcción.
su visita á la ciudad histórica los miembros de esta Redacción que
espalda de la misma finca se encuentra el Teatro " H idalgo," en Julio último tuvieron la honra de ser huéspedes de Dolores Himbién comprado. por la ciudad á la misma sucesión de Aba- dalgo.
va á ser reformado por el Ayuntamiento.
Entonces, el encargado del taller fotográfico de "El Tiempo Ilusel block formado por el teatro y la nueva Casa Municipal, trado" tomó algunas fotografías de los principales sitios y edificios
Oriente, un callejón histórico, denominado de "Casiano de la ciudad, vistas que reproducimos en los grabados de esta edición.
nombre de uno de los once vecinos de Dolores queacompaNo cabe duda que Dolores Hidalgo ha progresado notablemente
Hidalgo á proclamar la Independencia. En esa calle tenía en el orden económico y material, y e!to se debe al esfuerzo uniforme de la autoridad política y el vecindario.
era carnicero.de oficio, un expendio de carnes.
· t.a al callejón se encuentra la Parroquia, que no es como
En cuanto á las manifestaciones patrióticas que año por año se
historiadores han supuesto, pequeña y modesta capilla, verifican en la dudad, en ocasión de las fiestas patrias de Septiemca iglesia de construcción antigua, de correcta arquitec- bre, los ~ijos y residentes de la población_se han esforzado, desde
elevadas, con tres amplias naves, y cuenta con altares hace varios años, en dar á esas demostraciones populares la mayor
es de madera primorosamente tallada, que constituyen una novedad y brillo posibles hasta obtener programas selectos y variallte antiguo que aún decora gran parte de los templos cen- dos.
Peregrinaciones patrióticas procedcnt• s de los Estados limítrofes al
de Guanajuato, visitan la histórica
ciudad durante los días 15 y 16 de
Septiembre de cada año, distinguiéndose entre otras las de San Luis
Potosí, que han hecho valiosos y artísticos obsequios á la casa del héroe.
Creemos oportuno hacer constar
aquí, que los hijos de Dolores y los
miembros de la colonia de aquella
Ciudad residentes en esta Capital
proyectan solicitar en debida forro~
que el período de sesiones correspondiente, del Con gr e so de la
1!nión, se inaugure el día 15 de Septiembre de 1910, en la casa de Hidalgo, en conmemoración del primer centenario de nuestra independencia.

- 516-

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.....---·----·"'~
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d y eso o1&gt;1equtacl• 6
éDaado 1)011 1oa Sstadoa de la fedettaeion.-2. Sstatua e
ente (JUl'i
l, {«onurnento á tlldalgo, en la Pla:z:a de la Indet,endeneiaf •:~el Palftido de Dolottes, 11.a atttístiea figutta t&lt;ep11esenta un insulf!J
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el 11.ie Eusebio 01&lt;tega, Jue:z: de lletlfas que u
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d l{idalgo
p
;~!:z::nJ::na t,i;d11a eon "honda," y se eneuént11a en el Ja1&lt;d1n ooampo.-3. CF~~og;afia~ de
TIEMPO ILUSTRADO, por A, M, '

EL

�En esta plana pueden Yer nuestros lectores dos
vistas panorámicas de Dolores Hidalgo. En una
de ellas se destaca en el fondo la Iglesia Parroquial con sus esbeltas torres, las que tienen una
elevación poco menor que las de la Catedral de
México.
El otro gralin&lt;lo representa el Zócalo, en el
centro del cual está el monumento erigido en honor del héroe. También se ven en el fondo las torres de la Parroquia, frente á las cuales se levanta
la estatua de Hidalgo.

El primero de los graba.dos es
la reproducción de la. antigua. finca en donde estuvieron establecidas las oficinas pública.a de Dolores. las que han sido transladadas
últimamentll al edificio que adquirió la ciudad para el mismo objeto.
-El segundo grabado es una
1'ista panorámica de la parte más
populosa de la población,
-El mercado "Obregón González,"de reciente construcción, está
situado en las inmediaciones de la
Plaza de la "Independencia" y
lleva el nombre del Gobernador de
G~anajuato, quien lo inauguró hace pocos años, durante una visita
que, en ocasión de las fiestas patrias, hizo á Dolores.

DOLORES HIDALGO

DOLORES HIDALG O
1

,

Deta lle pan orámico de t a ci•· d ed,- 2. E l Zócal o, e l monumen to á Hidal go y l a Perroqula.-3, Vist a p a n o r á tniCtl

1.

A n t ig u a fin ca en don de por 11:1uc h o s años estu v i e r o n t as oficinas públic a s d e l a ciudad,- a . Vis t a p a n o r á mic a .
3, M e r cado " Obregó n Gon zát e z ."

tomada desde l a entrada de San M i guel de Alle n de,

�DOLORES

521 -

HIDALGO.

plan de ataque y la tropa se dispuso á la batalla.
II

-------FABRICANDO LOZA EN UNA "ALFARERIA. " - "Vidriando" platos.

HUMANA
EPiiiODIO

!DE LA EPOCA DE LA INDEPENDENCIA
I

del sol de Abril; más penoso aún lo hizo la
deserción ele Ponce y la ruptura de los odres
en que se conducía el agua. Los animales
sedientos caían para 110 levantarse más, no
obstante los esf\1erzos que sus conductores
hacían, y todos esperaban con espanto el
momento en que á los hombres faltasen también las fuerzas y empezaran á caer, señalando el camino de la expedición con un reguero de sedientos v de cadáveres.
En la noche del segundo día de tan terribles sufrimientos, los guías anunciaron que
estaban cerca de la hacienda de San Eustaquio y en consejo de oficiales se deliberó si
el ejército insurgente debía apoderarse &lt;le la
hacienda 6 seguir su camino; pero habiendo
dicho alguien que dentro de ella había agua
en abundancia, armas y provisiones, de todo
lo cual estaba tan necesitado el ejército de Rayón, se decidió á apoderarse de ella para
evitar la desaparición de ese ejército.
Torres fué comisionado para hacer un reconocimiento previo, á fin de combinar el

Era la hacienda de San Eustaquio una pesada y maciza construcción colonial de las
que ya quedan pocas, y que más parecía una
fortaleza que una casa de campo.
La cafla principal, las dependencias y las
rancherías, estaban encerradas dentro de un
l'ccinto cercado con gruesas y resistentes paredes rematadas en almenas, que servían para resguardar á los trabajadores de las incursiones posibles de los indios bárbaros.
ena sola puerta, en la fachada principal,
daba entrada á toda la hacienda, y á la sazón
estaba cerrada y bien atrancada en previsión
de la cercanía de los insurgentes, y un vjgía
desde lo alto de la torre de la capilla inspeccionaba incesantemente los alrededores para
dar la alarma y hacer que la gente se pusiera en estado de defensa.
Esa fachada principal daba sobre el camino real, la de la izquierda á una ladera llena
de cactus y malezas inextricables y al través
de las cuales era materialmente imposible
penetrar si no era limpiándola previamente
y la parte posterior y de la derecha á un~
profunda barranca cortada casi á pico y que
las defendía naturalmente. Además, dentro
de la finca había doscientos hombres perfectamente armados, y cuyo jefe era el mismo
dueño de la hacienda,. un español de carác·ter duro y cruel que veía con gran desprecio
á los insurgentes y que hacía pocos días había mandado azotar despiadadamente á un
coronel de Allende que cayó en sus manos.
En tales circunstancias, la hacienda era
una verdadera fortaleza, casi inexpunable
p~ra el pequeño ejé:cito de Rayón que no
disponía de más artillería que un pequeño
cañón de bronce que se llevaba á lomo de
mula por carecer de cureña.
El plan de ataque, aunque sencillo de formarse, era de difícil realización: se atacaría
de frente la hacienda con el grueso de la
tropa y se l'lestacaría una. pequefüt sección
para rodearla y evitar, ó la salida de algún
mensajero en demanda deauxilio á Zambrano, ó la llegada &lt;le refuerzos; y para tratar de
salvar la barranca.
El cañón se utilizaría para batir la puerta
y al efecto se int¡ntó colocarlo al frente sostenido por unas grandes piedras que se encontraron cerca; pero pronto se vió que eran
ineficaces, pues al hacer explosión la pólvo-

OPERARIOS TRABAJANDO EN UNA ''ALFARERIA,"-Un horno para la cocción

de las piezas de barro•

•

�. - 523 -522-

DOLORES HIDALGO,

..
l-

~

f

Casa de D. Mauro Jiménez, descendiente del héroe de este mismo apellido.
l't,,''

ra, las piedras se separaban y la ba1a iba á
clavarse en el camino, sin hacer ningún dafio á la pared ni á la puerta de la hacienda.
El tiempo urgía porque los defensores de
ésta empezaban á hacer ceFtera puntería y
ya algunos cadáveres y heridos se veían regados l)Or el suelo y el fuego á descubierto
de los insurgentes ningún daño causaba á
aquéllos.
-¡Una cureña! decía con desesperaci6n el
jefe insurgente; ¡una curefia y estamos salvados! porque la puerta caerá á los primeros
tiros, y encontraremos agua.
Pero en la imposibilidad de encontrarla,
los jefes y soldados se veían unos á otros con
desesperaci6n, y aun no faltaba alguno que
opinase que para ellos era inexpunable San
Eustaquio.
III
Las circunstancias se iban haciendo cada
vez más críticas, hasta que de entre el grupo
de los artilleros se destac6 un hombre de elevada estatura y de atlética complexión, muy
conocido en el ejército por su extraordinaria
fuerza.
Se llamaba Valdivia, se había alistado en
el ejército de Torres y en la batalla de Cal.der6n se distingui6 por haberse defendido,

,

Capilla del Señor del Llanito, uno de los santos más venerados
del rumbo, situada á tres kilómetros de lJolores.

desarmado como estaba, de dos dragones de
Flon, á quienes mat6 de una sola bofetada
á cada uno; de una guantada, como decían
sus compañeros de armas.
Se acerc6 al oficial que mandaba la fuerza
y le dijo sencillamente:
- Mi jefe, se necesita una cureña para el
cañ6n, y como no la hay, yo puedo hacer de
cureña.
-¡Tú! dijo el oficial estupefacto; pero ¿no
comprendes que eso no es posible?
-Yo aguanto el cañ6n.
-Pero aunque lo aguantes, el rechazo solo del cañón te puede matar.
-Veremos. Y aunque me mate, se salva
el ejércitó si cae la puerta.
-Como quieras, pero puedes morir.
-Hagamos la prueba, mi jefe. ¿Me da usted permiso de ser cureña?
-Haz lo que quieras, respondi6 el oficial
encogiéndose de hombros.
-Amánenmelo recio, muchachos, dijo
entonces Yaldivia á sus compañeros.
Empezó entonces una escena extraña en
medio del silencio que había sucedido al es·
truendo de los disparos, pues unos y otros,
queriendo ahorrar sus municiones, habían establecido una tregua tácita.
Los artilleros con lazos sujetaron fuerte-

mente el cañ.6n á la espalda de Yaldivia después de poner varios sarapes entre el cuerpo
y el arma, tanto para que ésta quedase más
firme, como para amortiguar el golpe.
"Gna vez terminada la operaci6n, Valdivia
ee puso en pie con facilidad y situándose
frente de la puerta de la hacienda, dijo al
oficial:
-Apunte usted bien, mi jefe.
Fué cargado el cañon, y hecha puntería,
Valdivia, que s~ había arrodillado, bajó la
cabeza, se dió fuego á la mecha y el tiro par·
ti6 yendo á dar á un ángulo de la puerta, la
:iue aunque qned6 agujereada y crujió, no
cedió.
Una descarga cerrada de los defensores,
asombrados de tanta audacia y temf'rososde
que la puerta cediera se escuchó, y al mismo
tiempo se levantó entre los asaltantes un cla·
moreo entusiasta y muchos gritaron:
-¡Otro tiro y la hacienda es nuestra!
Valdivia, densamente pálido, pero sin dar
señal alguna de debilidad 1 levant6 la cabem
y el cuerpo para ver los efectos que había cau·
sado el cañonazo y dijo:
-Se necesita otro cafionazo.
Fué cargado de nuevo el cafión y rectifi~·
da la puntería. La bala sac6 de quicio á la
puerta y la hizo medio caer sobre los escom·
bros que se habían amontonado por la parte
de adentro para reforzarla. Pero la brecha
quedaba abierta y el oficial insurgen~ Ianzb
inmediatamente su gente al asalto, sm escn·
char un ¡ay! desgarrador que la cur~fi~ hu·
ruana bahía lanzado, ni ver que Vald1V1a ha·
bía caído, cuan largo era, sobre el suelo.
Sólo una mujer, una soldadera de las que
acompañaban el ejercito, se lanz6 á soco!rer
al humilde héroe que había quedado olvida·
do; ayudada de otras cortó las liga.duras que
sujetaban el caii6n al hombre, quitaron cc,n
mucho~ trabajos el arma haciéndola á un la·
do y trataron de ayudará Yaldivia á levan·
tarse.
¡Pero imposible! Aquel hércules que había
resistido dos disparos no pudo ya ponerse en
pie ya unque no tenía ningún hueso roto, SU
organismo había sufrido tal choque, que ha·
bía quedado contrahecho.
IY
Los primeros asaltantes, que quisieron ~
netrar por la abierta brecJ1a, cayeron ID~
tos por las balas de los defensores, pero
llega.dos despufs consiguieron entrar Y.
parcieron por el gran patio á los. gntos
¡Viva Hidalgo! ¡Viva Rayón! ¡Y1va AD1
rica!
'6 ne
Por un momento, sin embargo, pareci qres
iban á ser rechazados, pues los defenso

sedt

LA PLAZA DE LA INDEPENDENCIA, EN DOLORES, HAOE DIEC'ISIETE AROS.-En esa época
estaba en construcción el monumento.

Finca en construcción, del Sr. Jesús García, uno de los principales vecinos
de la localidad.

empe1.aron á hacer un fuego certero desde las
bóvedas de la capilla; pero los gritos de ¡Viva Ray6n! que resonaron á snil espaldas y la
irrupci6n üe nuevos combatientes, sembr6 el
pánico entre ellos y los hizo huír.
Era que los del destacamento enviado para
circunvalar la hacienda habían realizado una
nueva hazaña.

Estación del Ferrocarril Nacional.

Después de explorar el terreno,-9.travesaron
la barranca y llegando á la ladera, para lo
cual hubieron de vencer muchos obstáculos,
comprendieron que sólo podían penetrar por
ese lado á la hacienda escalando las elevadas
tapias; el jefe que mandaba el destacamento
orden6 traer las reatas que en la silla de sus
cabalgaduras llevaban los jinetes é hizo que

cincuenta de los más hábiles lazaran las resistentes almenas de la fachada.
Hecha esta operación, empezaron á subir
en silencio, seguros de que la atención de los
defensores estaba concentrada en el punto del
ataque principal.
Así que los cincuenta hombres, con excep·
ci6n de dos que se desbarrancaron, estmieron sobre el muro, á horcajadas pasaron al
lado interior de él y las mismas reatas les
sirvieron para descender á uno de los patios
de la hncienda, sin que la atrevida maniobra
fuese sentida por los defensores de ésta, ocu·
pados, como estaban, en rechazar el asalto
por el bdo del camino real.
·
Formados, con sus pistolas en la mano,
llegaron al lugar del combate y después de
hacer una descarga que amedrent6 á los sitiador:,, al grito de ¡Yiva Rayón! se precipitaron con sus maphetes sobre aquéllo::., con lo
que se declaró la victoria por los insurgentes.
Los defensores de San Eustaquio huyeron
por todas pa:i:tes, y perseguidos se rindie·
ron; sólo un grupo pretendi6 hacerse fuerte en una troje, pero amenazados de perecer
achicharrados, á cuyo efecto se llevaron á la
puerta grandes barcinas de paja, también se
rindieron.
Cost6 trabajo poner orden en las filas independientes que pretendían entrar á saco
desordenado {..la hacienda; pero al fin los
jefes se impusieron y el ejército, después de
calmar la sed que le atormentaba, se provey6 de todos los víveres que encontró, recogi6
armas y caballos, y establecidas las guardias
necesarias, se entregó al descanso para continuar su marcha al &lt;:lía siguiente.
Aquella victoria le devolvió la moral perdida y con las provisiones recogidas pudo seguir su camino sin cuidado, derrotar á Zambrano y ocupar á Zacatecas, de donde sac6
abundantes recursos. Sin embar¡o1 aquella
victoria no podía dejar de tener su corolario
siniestro, como suéedi6 en todas las de esa
guerra, pues el dueño de ella, Larrainzar,
fué azotarlo en venganza de los azotes que él
había mandado dar á un jefe insurgente, y
una mano criminal prendió fuego á la hacienda cuaildo los últimos soldados de Ray6n
salían de ella.
V

Valdivia, que durante el combate había
sido olvidado y sólo qued6 en poder de las
compasivas soldaderas, fué llevado á la haLA IGLESIA PARROQUIAL DE DoLOREs.-Nave Central y Altar Mayor.
(Fotografía de ''EL TIEMPO !LUSTRADO," por A, M, F,) cienda cuando termin6 aquél y atendido con

�ACTUAL JUNTA P.&amp;TRIOTICA DE DOLORES HIDALGO.-Sentados: Señores Car.los Avilés, Manuel Domenzain (Eecretario de la Jefatur;.), Luis (f. Alvarez, Félix M. Romero (.encirgado de la casa de Hidalgo), José Socorro Martínez (Presidente de la Junta) y Mauro M. JimfÍnez. ve pie: Manuel
J. Larrinúa (Secretario de la Junta), Adolfo Méndez, Carlos Alday, J. García González y Alejo Miranda,

los escasos recursos de que allí podía disponerse. En camilla acompañó al ejército hasta Zacatecas, siempre al
cuidado de la soldadera aquella, llamada La G11a1111jualeíi.11;
que, sin embargo, lo dejó por poco tiempo al irá empezar
el ataque de la ciudad, pues Rayón para hacer creer que
tenía más gente que la que en realidad llevaba, formó una
brigada de mujeres disfrazándolas de soldados y ponienuo
al frente de ella á la Gtw1wjvnteíio, que, como sus compañeras, se portó bizarramente.
.
En aquella población pudo ser curado Yaldivia, el hombre cureña, como le decían sus compañeros; pero inútil ya
para el servicio, y deseando ponerse en cura formal, pidiú
permiso á Rayón para separarse del ejército.
El general se lo concedió, obsequiando al denodado insurgente una buena cantidad de dinero, con la que Yr..ldivia decidió ponerse en camino para Tepic, su tierra natal,
en compañía de la Guanaj11ateiia, que había sido herida en
la toma de Zacatecas.
En el camino se separó de los independientes, y con
much1s fatigas y sobresaltos por las numerosas partida~
que infestaban los caminos, llegó á Tepic, y después de algún tiempo consiguió andar por su pie, pero nunca más
volvió á enderezarse y á poder levantar la cabeza.
Conservó su prodigiosa fuerza aun en la época de su
ancianidad y cuéntase que, con una sola mano, podía sujetar al caballo más brioso é impedirle que caminara.
Sobrevivió muchos años á la retirada de Rayón, y la
vida le alcanzó para ver realizada la independencia de l\Iéxico, á la que él con su grano de arena había contribuido,
y falleció en un pueblecillo cercano á Tepic, allá por los
años de 1840.
La historia ha dejado de consignar en sus páginas f'l
nombre de este héroe, como lo ha hecho con otros tantos
ignorados, y sólo la tradición local ha conservado recuerdo
de su hazaña y el sobrenombre bastante significativo que
le dieron sus contemporáneos: el hombte cureña.
A tal punto llegaron á identificarlo con aquélla, que olvidando su apellido de Valdivia, le llamaban Cu mio.

A. Y. V.
Septiembre de 1906.

ALEGORIA,

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REVISTA
Dl:AlTES

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• ' La finca reproducida en el último grabado es
la que' compró la ciudad pai:a l;;,s oficinas pública~,
entre ellas las del Ayuntamiento, Prefectura Pohtica, Juzgados pen:1les, Tesorería, etc.
• Esta finca es hi1tórica, perteneció al héroe D.
·,,
Mariano Abasolo y la viuda de D. Manuel, nieto
'..,~ del insurgente, fué quien la vendió al Ayuntamiento, ·,i de
Dolores, en siete mil pesos.
·.
,'".¡.· .

CRISTIANAS

.:i ,.

INSTITUTO PONTlf ICAL
DE ARTE) CRl~TIANAS

SITlOS Y EDIFICIOS HISTORICOS DE DOLORES HIDALGO
1,

Edjficlo que ocupó el Sul&gt;del ego do en l a época colonjo l. (Hoy Hotel Hid a lgo. propieclnd del Sr. Gal¡¡:uern.)-2 Ca ll ejó,1 «Coslano
RxigH.)) non,bre de uno de l os once vec inos

de l fl l ocn lid r cl. c, u e

acon"lpnñaron Á Hidalgo l A n oc h e del "Grit0.'' 3. Coso q u e fué de Abasoto.
'

�Copyri~lu, '"-'3, by Benziger Brolhers.

s. s.

PIUS X.
1

Nació Junio 2 de 1835.
Ordenado Sacerdote. Septiembre 18 de 1858,
Consagrado Obispo de Mantua, Noviembre 10 de 884·
1
Hecho Cardenal. Junio 12 de 1893
Preconizado Patriarca de Venecia. Junio 15 de 1893.
Elegido Papa, Agosto 4 de 903·
Benziger Brothen har, publicado una oleognfia arlbtica de este retrato hecha según el cuadro original por el
artista católico, Sr. Juan F. Kauiman, t.1maño del retrato sin márgen, 46cm. X 61cm. propio para marco.
E;,te e, un fiel retrato del Santo Padre. eJecutado en tl rna:; alto estilo del arte. Será un adorno para todo hogar
católico, ün1 copia ser.i enviada a l recibo de $2 oo L, misma lirada sobre tela con marco dorado. $5.00.

MON,UMENTO A

HIDALGO

ftn l a P lozo de la lnd ependenclo de 'Colores, expensado por los Estados de la Federación.

�525 ttDI F I C I OS HISTO RICO S.

---

•

..

ITotrtre:donde estu v o ptresolt!i dal g o, en Chi huahua, an t es d e:) et&lt; e j e euta do.

POR LA PATRIA
P ARA

. ......

I r.c:--TR\DO .

civilización exLicnJe sus alas sobre el
abatido espíritu de la ~ación mexicaEmpieza ya la nueva era de prosperidad
grandeza, soñada por nuestros héroes
· ta por ellos al través de sancrrienta~
'iL! eri el revue.lto campo de batalla.
_P1511ron ya los tiempos de lucha y de titá~~erzos para .emancipar al pueblo de
1c1on legendaria, envuelta en la esclaI y ef servilismo. Brilla el cielo con , s'dos fulgores, para alumbrar el progreso
la Naci6n, que camina sin cesar á la:-:
nietas sublimes &lt;le la prosperidad y de
¡randeza. De combate en combate de luen lucha, de esfuerzo en esfuer¡o, desde mÍls de medio siglo de inquietudes y
~ políticas, l\Iéxico, en fin, comienza
nmentar la época sagrada de su auto¡ alza la frente majestuosa y vislum)'acercanos los horizontes de un porvenir
o, tachonado de esperanzas refulgentes
los astros, porvenir que está revestido
~las de oro del progreso y de la cul80Cíal.
' ..6 .la autonomía, triunfó la democracia
6 la República. El pueblo lo qui¡;o
1 ~u voluntad es sagrada; tuvo fe y conJnquebrantable el porvenir.
Jllmo los griegos y romanos se engrandeen la antigüedad con el valor y la
.i&amp;

t{E~fU:lfH&gt;O CO~TES, conquistedo11 de méxieo.

~ir-z.*f~=~--:~~~~~~p¡==:=-~

Er, TurnPo

energía de sus propias luchas, así
nuestro pueblo, en el presente siglo, ha labrado su gloria, ha éonquistado su nombre á costa de su
propia voluntad, que ha sido firme como la roca, inquebrantable
como lo fué el hierro tiránico de
sus cadenas. Así debía suceder,
l'ra natural que fuera así. De
nuestros bosque3, '.ie nuestra fértil
vegetación exuberante y magnífica, de todo cuanto hay de rico,
ele hermoso y de sublime en el
suelo de nuestra Patria, de todos
cuantos elementos existen en ella,
se ha desprendido siempre el himnc admirable de la energía y la
grandeza, preparando la vida de
un pueblo libre. Circundada por
el bello capricho de una naturaleza
espléndida, alimentando de allí
sus ideales, México se robustece
más cada día, adquiriendo más
poder y magnificencia. En esta tierra privilegiada se escucha por
donde quiera el himno de la libertad, robusto y sentido, como se escucha el dulce murmullo de las
fuentes y el ruido atronador 'de
las cascadas; así como se escucha
el suspiro embalsamado de la brifa en las ondinas de los labios
transparentes; eomo se escucha el
eco atronador del huracán y de la
tormenta; así, bello, augusto y
portentoso, se escucha siempre en
esta tierra el himno santo de la

En eiota edici6n, consagrada á la Indt&gt;pendencia de
:México, bien cabe el retrato del Conqui~tador Hernando
Cortés, que fué quien engast6 l~ perla del Anáhuac
en la Corona de los Reyes de Castilla.
.
No necesitamos hacer biografía de~llada del v.ahe~te
aunque cruel extremeño; muy co~oc1da. es su ~1storia;
pero encajan aquí algunas remimscencias, que inserta·
remos siquiera sea para ilustrar nu.~stro grabado.
•
El célebre guerrero español nacio en Medellín el ano
de 1485.
Por el año de 1504 sali6 para Santo Domingo: el Gobernador de aquella provincia le enc?mend6 el desem·
peño de varias comisiones que produJeron algunos re·
cursos al futuro Conquistador de México.
. .,
En 1511 acompañ6 á Diego Velázquez ~ }ª exped1c10n
de Cuba, y ocho años después emprend~o .la suya pro·
pia contra el Imperio de, Moctez~ma.el deb1l.
.
¿Para qué referirnos a las peripecias de la conqmsta,
si aun los niños que cursan segundo año las conocen?
La conquista de México se consmn6 al fin en 1521.,
después de épicas hazañas, tanto de parte de los ven~i;
dos como de los vencedorPs, y Hernando C?i:tés volvio
á la Corte ibera en donde fué nombrado Cap1tan General
de la Nueva-E; paña y Marqués del Valle.~
.
El Conquistador muri6 en el año de fo47, en la i~1seria, olvidado, víctima de la envidia y de las calumnrne
de sus contemporáneos.

' TIPICA" FORM~DA POR SllflOR ITAS DISTINOUIOAS ~E DOLORES HIDALGO.-De ple: Refugio Jlménez, Matllde Goozález Slepbeoson,
Angelina Tapia y Lupe Domemaln. Fiia del centro: l(osa Gondlez Stepbenson; Guadalupe Jlmioez, Virginia Conzález Stepbeosoo.
,_· Josefa Hernández y Luz Jlménez. Siguen: lnh Oonzález Slepbeo540, Teresa L6pei, Dolor 11 González Carl ¡ Ji é
A Ita Co
llñón.
,
o a • nez y n
•

- ) o( fACSJf,UI.t'BS oe FI~l'fRS

Entre las numerosas ilustraciones que de Dolores ~~­
dalgo publicamos, hay una. que representa la J~nta •
tri6tioo que funciona actualmente en la localidad, 1
nQIDbres de cuyos miembros constan al pie del graba O
respectivo.
· ~o
A fin de completar hasta donde posible n~ ha s\ •
esta informaci6n gráfica, publicamos en esta misma P ª
na los facsímiles de las firmas de todas las P.erson.as.?ae
la H. Junta Patriótica de la histórica clll ª ·
integran
A.'ltu'l.l Junta Pdtriótica de D)lores Hidalgo,-Fdcsimiles de las firmas de sus miembros.

3s

fl11eigmento de un eutó g trafo de Al darnei.

autonomía, entonado por la madre naturaleza. En Mf xico. como
en .la antigua ~orna, la lucha por
la rndependencia ha sido una epopeya gran&lt;liosa. Y en medio de
esa ~ugusta epopeya, en lo alto
del cielo de la Patria, coronada de
laureles, se destaca grandiosa (, inmortal la figura del Padre Hidalgo, .egregi~ li?ertador &lt;.le! pueblo y
ancmno martir y caudillo de la Nación mexicana. En su tiempo
aquellos héroes cumplieron con s~
deber sacrificando su vida; hoy á
nosotros toca cumplir con el nutstro, tributándoles veneración y
gratitud.
Salvador BRAMBILA Y SANCHEZ.

�"Nosotros, los patriotas insurgente:,, ~alvados aquel día por
hechos tan me~or~bles como los de aquel mño, lo paseamos triunfante por las pr111c1pales calles de Cuautla; todavía rr.anchadas :;:us
ropas con la. sangre de la herida que recibió en el brazo· gritándole
entusiastas vivas y saludándole con atronadores aplauso's los habitantes del pueblo, ~os niños, las jóYenes decentes, las ~ujeres de
nuestros soldados, estos y nuestros jefes, incluso el gran Morelos .. ''

***
Así concluyó el viejo veterano la sencilla narración de aquel
heroico episodio, que todavía no graba el cincel en mármoles, ni se
ha fundido, como se debiera, en bronces inmortales.

LurR C:ONZALEZ OBREGON.

•
CURIOSIDADES ANTIGUAS

•

,11¡ 11

(ESrHJTO EXPHE:-AMENTI!' P.\RA L.\ EDIC'lON EXTRAORDINARIA DE
"EL TIEMPO ILUSTRADO." )

A pesar de sus muchos años, el viejo soldado de ::\Iorelos se entusiasmaba con el relato de sus campañas, no careciendo de elocuencia sus conversaciones.
Le conocí ya muy anciano. Blancos, enteramente blancos los
cabellos· el rostro rugoso y enjuto por la edad y por tener la boca
desdenU:.da, pero conservando en sus ojillos toda la vida y juventud
que no tenía el cuerpo debilitado
Sentábase en cómodo equipal, con montera en la ve11erable cabeza
que dejaba entrever mechones de pelo rebelde y plat~ado; apoyaba
las manos sobre un bastón, que de cuando en cuando izaba para accionar y para indicar en el piso lo que describía, forjándose la ilusión que dibujaba planos de las batallas, de las fortalezas 6 de las
ciudades que fueron teatro de sus propias hazañas ó de las que le
habían contado.
Las narraciones épicas de aquel viejecito, que en paz d.escanse,
me cautivaban mucho· aun las conservo vivas en la memoria como
si ayer las hubiera esc~chado; y e?tre otras, ahora quier~ escri?ir la
siguiente, narrada por él con senmllez encantadora, que OJalá m1 pluma pudiera reproducir.

ju ,to, con su valiente y arrojado jefe á la cabeza, D. Diego de Rul,
Conde de Casa Ritl, que montaba un alazán, hermoso y de gran alzada.
"Los drngones venían á todo correr, sable en mano; jadeantes
y sudorosos sus caballos, y ellos, ahogándose por la fatiga, el calor
y el polvo.
"Avanzan, llegan junto al p11.rapeto en donde se encuentra el
cañón solitario, al que sólo le hacían compañía mudos y yacente.~
soldados nuestros, que habían caído allí mortalmente heridos, pero
vitoreando á nuestra causa y á nuestro gran l\lorelos.
''El niño García l\lendoza no esperó más. Sa.ltó sobre los muer·
tos, pisó sobre la sangre encharcada, ya fría; que derramaron nuestros bravos artilleros, cuyos cuerpos estaban tendidos aquí y allá, y
corrió en dirección de la pieza.
''Uno de los jinetes, previendo lo que el niño iba á tjecutar, extiende su espada sobre la trinchera y hiere á Narciso en el brazo derecho.
1 'El niño, para no caer, se afianza de una estaca, y, rápido como
el pensamiento que había concebido, toma la mecha encendida que
se hallaba allí enclavada y da fuego al cañón.
"Relampaguea la luz del fogonazo: el humo de la pólvora asciende por los aires: el disparo hace ensordecer los oídos y estremecer el piso, la trinchera y las casas de la calle ..... .
"El Cornle de C2sa Rul cae herido y es llevado por los suyos
para morir después. Algunos dragones muertos quedan al otro lado
del parapeto; otros bien contusos, y todos acobardados, retroceden,
huyen, dejando también el cadáver del que hirió al valiente, al
sublime niño!
"Galeana, que ba logrado restablecer el orden, aparece en esos
instantes en aquel callejón, que por algo se llamó del Encanto, y tras
de la trinchera abandonada, mira al niño herido, pero orgulloso,
satisfecho y sonriente. Lo toma en brazos, lo estrecha con efusión y
lo lleva ante el gran Morelos, á quien relata su acción heroica.
''l\Iorelos sabía apreciar y premiar actos tan grande;; con~o ~l
de García l\lendoza. También lo abraza y le señala un tostón d1ano
como premio.

"-Luego que supimos en Cuautla que el feroz Calleja venía á
sitiarnps, nadie descansó un instante.
.
..
,
''Todos los habitantes se aprestaron á sostener el sitio. Se ª;º·
piaban víveres y municiones, se abrían fosos y se lcva~taban tnnche1as, principalmente en las b~ca-calles por donde pod1a entrar el
enemigo.
"¡ Hubiera "Cd. visto, joven, me decía,..cómo todos nos ayudaban,
secundando las órdenes y los planes de nuP.stro gran Morelos!"
Aquí el anciano hacía ademán de levantarse la montera, como
homenaje póstumo á la memoria del que había sido su General. Debo advertir que siempre que pronunciaba su nombre, trataba ele hacer lo mismo, y aun muchas veces le ví ponerse e!1 pie y dejar rodar
copiosas lágrimas, que se bebía llorando de entusiasmo.
.
"-Sí, joven, todos: los soldados d~ nuestras. _tropas y los vecinos de Cuautla; mujeres y hombres, ancianos y mnos: todos se preparaban á la lucha.
''En la mañana del día miércoles 19 de Febrero de 1812, el
realista Calleja, creyendo que iba á tomar luego la plaza, nos atacó
por primera vez y con· ímpetu.
,
''El empuje de sus fuerzas fné tremendo y prolonga.do. Duro
más de seis horas. Retumbaban los disparos del cañón: silbaban las
balas de los fusiles y las piedras de las hondas: chocaban las espadas
en los encuentros personales pues hubo puntos que por breves momentos llegaron á ocupar nuest;os enemigos; y se hundían las puntas.de
las lanzas en las carnes de los que atrevidos habían saltado las tnncheras ó de los que acá .adentro
. las defendíamos, chorreando sangre,
pero ebrios de obtener v1ctona.
"De repente, cundió la voz entre nosot~·os de_ que D. Hermenegildo Galeana había perdido la plaza de Sau Diego, coi,
to esfuerzo y valor defendida por los soldados que estaban a su
mando.
"Aquí fué el ver caras pálidas y ro.stros d~ :11ujeres del,~gura&lt;l.oi;.
No por el miedo, ¡µorque en Cuautla m los m~1os lo conocian!, smo
por la consideración de que triunfasen los realistas.
"Esa falsa alarma sembró confusión en los defensores de una
de las calles orientales de la plaza de San Diego, que entonces llamaban Callejón del Encanto, .al que le hacían cos~do la casa de un tal
Lazo casa que después fué de mi comadre la Silva, y la cerra de la
huerta que lindab~ con el campo de_ ,cañas de San Martín.
''Tras de la trmchera del calleJon había quedado abandonada
una pieza de artillería, calibre de á 4, ya cargada y próxima á diRparar la metralla destructora.
,
"Entonces un niño de doce á trece años de edad, llamado ~arciso García Mendoza, natural del pueblo, y que á la saz6n, se ha\laba
oculto entre las casuchas del lado norte de la pl~z~ de Han Diego,
vi6 venir la columna enemiga de dragones del regimiento de Guana-

-·-·

)

yrn-

Al eent lfo el se11o que o. Félix fllat&lt;ía Calleja empleaba eomo membt&lt;ete en el papel destinado á asuntos ofieiales.
1101 g t&lt;abados de los euat!fo ángulos son anve!fso y t&lt;evet&lt;so, ttespeetivamente, de medallas eonmemot&lt;athtas de la pttimetta y segunda
i poea del pt&lt;imelf Impettio.
11•• Jlllfi~J'l1:e:f piezas son también medallas eonmemottativas del mismo pet&lt;íodo históttieo.

De originales proporci~nados por D. Lucas Alamán.~

f.

�HISTORIOAS DE DOLORES HIDALGO.
OURIOSIDADESmANTIG U AS .

••
~estos de la instalaeión de not&lt;ias empleadas en el t&lt;egadí o de las mot&lt;et&lt;as pot&lt; el Cut&lt;a fiidalgo.

HISTORICAS

•tre
los monumentos de alto valor histó111e existen en Dolores Hidalgo, relaciocon la estancia del anciano Cura en

la población, dos de los más interesanlas ruinas de la " Alfarería," establef)Or Hidalgo, y las ruinas del sistema de
o empleado por el mismo Párroco en
·vo de la morera plantada y beneficiada
• 8\1 dirección y debida á su iniciativa.
Hidalgo poseía un gran espíritu de empreqne no consiguió desarrollar, seguramente,
P."las circunstancias especialísimas del mei, en que · ejercitó sus facultades; pero es
~ verbial en Dolores (]lle el venerable anciainici6 .r fomentó varias industrias, y obfO eafüfartorios éxitos en algunas de ellas,
lOD

entre otras, en la fabricación de piezas de barro cocido, á cuya loza se da la designación,
allá, de "vidriada".
El mismo Párroeo fabricaba la loza y cuentan los vecinos viejos de la localidad, que entre sus ascendientes tenía fama de muy competente, como fabricante, el señor Hidalgo.
Trabajaba en la "rueda," aparato primi~ivo que se emplea hasta la fecha en Dolores
en la fabricación de la loza, industria que
en los actuales tiempos ha hecho notables
progresos, dicho sea de paso.
Se conserva aún en estado ruinoso, la primera "Alfarería" establecida por el señor
Hidalgo y en la cual, como lo hemos dicho,
trabajaba personalmente como operario.

***

Sabido es también que el Párroco se dedicaba á la rría del gusaclo ele sedn, en cuya

industria obtuvo satisfactorios éxitos tam~
bién, pues llegó á elaborar telas con la seda
por él cultiyada.
Para la cría del gusano plantó y cultivó en
terrenos de la hoy ''Hacienda del Gallinero,''
una considerable cantidad de plantas de morera, y para el regadío empleaba el primitivo
sistema de las norias, del cual existen aún
las ruinas que reproducimos en uno de los
grabados de esta misma página.
Estas ruinas se encuentran á un kilómetro
ele la Ciudad Histórica, en la parte occidental, y son visitadas por los excursionistas que
acu&lt;len de diferentes puntos á la ciudad.
También pnblicamos otro grabado que reproduce las ruinas de la primera "Alfarería"
ó fábrica de loza "vidriada" que lleva el
nombre del hProe, por haber sido él su fundador.

•

,
.
E n t !fe 1as ".
ezas que apat&lt;eeen
.-1
COLIEC CI O]'I PE fl!ONEOAS f,'IEXICAf,jAS eot&lt;t&lt;espondientes a la época de la Quet&lt;t&lt;a de Independeneia.
en esta plana, las hay de plata y eobt&lt;e y algunas son de las que se fabt&lt;ieat&lt;on eon el metal de los eanones que ¡,alfa ese ob¡eto
ft.tndietton tos t}efes Insut&lt;gentes.

.
h'
. d del mismo nombre,
Del monetario de D. Lucas Alaman , n,eto de1 ,s1ona or

antig1i9 jlqiUei!) iln donde estuvo la pt&lt;imette- "Alfat&lt;ettía" estableeida pot&lt; el Cu t&lt;a tiidalgo. Llas t&lt;uinas de ei.te monumento
b istóttieo llevan aetualmente el notnbt&lt;e de "Rlfattet&lt;ía de flidalgo."

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- 53 1

530-

Autógrafo dt !losf )'t1. )'t1ore\os

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j!~(, ~ ~ ~

~(!_

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"Don José Maria Morelos Capitan gral.de
los extos. americanos y vocal J.e la suprema
junta nacionl. gubernativa del reyno &amp;c.
&amp;c. &amp;c."
·'Por los singulares especiales é innumerables favores qe. debemos á Maria SSma. en
su milagrosa imagen de Guadalupe, patrona
defensora y distinguida emperatriz de este
reyno, estamos obliga~os á tributarle todo
culto y adoracion, m~mfestan~o ntro. r~co• nocimto., ntra. devoc1on y confianza, y s1~~do en proteccion en l~ actual guerra tan v_1s1ble que nadie puede disputarla á ntra. nac1?n,
debe ser visiblemte. honrrada y reconocida
por todo americano. Por tanto mando que en
todos los pueblos del reyno, especialmente
los del sud de esta America septentrional se
continue la devocion de celebrar una misa el
día doce de cada mes en hoorra y gloria de
la SSma. Virgen de Guadalupe, y en todos
los pueblos en donde no hubiere cofradia, 6
devoto qe. exhiba la limosna, se sa?a~~ ésta
de las caxas nacionales: y en las d1vis10nes
dentros. exercitos será obligacion de los capellanes sin percepcion de limosna, y en donde hubiere muchos capellanes le tocará al
qe. entrare de semana. "
"En el mismo día doce de cada mes deberan
los vecinos de los pueblos exponer la SSma.
imagen de Guadalupe en la'S puertas ó balcones de sus casas sobre un lienzo decente,
y quando no tenga~ i.magen colgarán el lienzo mientras la solicitan de donde las hay,
añadiendo arder las luces qe. segun sus facultades y ardte. devocion les proporcione.
y por quantos no todos se pueden manifestar de este modo, deberá todo hombre generalmente de diez años arriba traer en el sombrero la cucarda de los colores nacionales,
esto es, de azul y blanco, una divisa de liston,
cinta lienzo 6 papel, en que declarará ser
devoto de la SSma. imagen de Guadalupe,
soldado y defensor de un culto, y al mismo
tpo. defensor de la Religion y su pal ria contra las naciones extrangeras qe. pretenden
oprimir la ntra. corro lo son á la presente la norancia, manilo se publique por bando en
nacion española y la francesa."
las provincias de Teipan Oaxaca y sigte. del
"Y par:¡¡. que esta d_is}?osicion obligatoria reyno. Dado en el quartelgral: de Om~tepec
tenga un debido cumphm1.e~to mando á todos á los once dias de marzo de mll ochocientos
los jueces militares y pohticos, ruego y en- trece.-José Ma. Moreios.-Por mandato de
cargo á todos los prelados eccos. cuiden y Su Exa.-José Lucas .ilforín. Pro-Secro·"
zelen con todas sus fuerzas, á fin de que los
subditos logren tan santos. fines reser~ando
declarar por indevoto y traidor á l~ nac1on al
Fragmento de un autógrafo de Aldama.
individuo qe. reconvenido por tercera vez no
usare de la cucarda nacional ó no diere culto
á la SSma. Virgen, dudiendo .. Y para ~e.
''Le di de racion en 20 de sepbre. de 1810,
llegue á noticia de todos y nadie alegue 1g-

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dies y seis ps. qe. quedan cargados en la
qta. corriente. Sn. Migl. el Grarde y fecha
sut supra.-Ignacio de Aidama ''

Tres Autógrafos
«S D Lucas A.laman
Campo en Xochapa De. 25 de 829 .
::\Ii apreciable amigo; consecuente á IDIS
principios de no consentir jamas qe. por una
cnestion qe. se ha creido afectarme personal·
mente se derrame uná sola gota de sangre
mejicana doi orden ahora mismo para qe. la
parte del ejercito qe. 1;11ando. conJramarc~e
á situarse en un punto mmed1ato .ª esa cap1·
tal para esperar en el la resoluc1on del au·
gusto congreeo de la union a la que me suge·
taré cualquiera qe. sea y haré qe. sea obedecida por la tropa de mi mando. La conducta
qe. guardaré el partido á quien en esta vez
dio el triunfo la suerte será l~ qe. ~aga ;as
ó menos duradera su victoria. Qmera 106
'l_C'. esta sea la ultima revolucion q\le afi~oze
para siempre la felicidad de nuestra patria Y
proporcione garantias seguras y estables
nuestros conciudadanos. n
«Estos han sido son y seran los sinceros deseos de su amigo.-V. Gucrl'Cl'O.n

***

ccSr. Dn. Lucas Alamán.
Jalapa Dice. 27 1820.
Muy ape. Sor. mio,
. 'd su
«Con la mayor satisfaccion hé rec1bi O di
grata de 23 del presente mes, quand es de•
rigido por un sugeto qe. sin tener el hon?r la
haberle tratado me habrá hecho apreciar
opinión de sus ~elevantes cualidades.~ di·
c&lt;Este mismo concepto me haría gustoso

°

•

~ ef~ve__.

~-..:?~~~~

ª

RESIDH'C/AS 01~11~0llfM' DE DOLORES HIDAL60.- Casa del Sr. Mlgue(Oonzátez'Caballero.

-

fundirme en contestar todos los puntos qe.
abraza i;u citada carta, desenvolviendole con
franqueza la idea qe. sobre ellos hé formado,
~i la premúra del tpo. me lo permita, pero
la marcha del Coronel D. Pedro Landero para esa capital, me facilito esplicar por medio
de él quanto en este respecto pudiera á Y.
decirle. Este amigo&gt; pues, lleva instrucciones mías, y este impuesto de mis rectas intenciones por la prosperidad publica, y por
qe. se haga estable ntro. regimen politico y
civil; y así mismo lo está de las obseryaciones
qe. sobre estos particulares me ocurren manifestar. El vá facultado por mi para significar
mis disposiciones, qe. en su véz haré efectiva!:! tan luego como reciva sus avisos de estar.
acordes en los esenciales puntos qe. le tengo
significados.' 1
"Tenga. V. la vondad de dispensarme no
ser por á hora tan estenso como deseara, y
de contarme entre el numo. de i;us apasionados compatriotas, amigo y servidor Q. B. S.

~I.'-A11t. López de Santa-Anna.n

«La noche del 6 del corriente me entregarón
los S. R. Comisionad. por este Supr. Govierno 9oronel Dn. Lorenzo García Noriega y
Tementc de Fragata Dn. Joaqn. Yial un Pliego del Exmo. Sr. D. Juan 0-Donojú nom~r~do por el Rey Capitan General y Jefe Pohtico Supr. de estas Provincias y conviniendo ver dho. Pliego. y el informe presentado
por· los referid. H. S. Comidos. he dispuesto
para no errar en mis deliberacianeti. se exeen Junta compuesta ele lasautoridades
1htares, Civiles y Eclesiásticas. qe. deberá
celebrarse en este Palacio el día de mañana

it~

á las nueve de ella, lo qe. aviso á V. S. para
qe. ~oncurra á la misma Junta, y de quedar
enterado me dará aviso.-Dios guarde á Y.
S. m. a. Mexico 8 de Septiembre de 1.821.
-Xocellada.-Al Tribunal del Consulado de
esta. Capl.-Secretaría.

OTROS GRABADOS
ACERCA
DE DOJ,ORES HIDALGO

Por ser la cuna de la Independencia, hemos
dado amplia y completa información gráfica
acerca de Dolores Hidalgo. •
~
Entre ios grabados á que no hemos hecho
referencia en las notas explicativas anteriores,
hay algunos que merecen ser mencionados
aquí, siquiera sea en unas cuantas líneas.
«Fabricantesde loza, trabajando en una de
las alfarerías de la población,n se denominan
dos de los grabados.
Ya hemos dicho que es una de las industrias de Dolores implantada por Hidalgo, y
que ha subsistido y aún'progresado, pudiera
decirse.
El sistema de fabricación de loza es primitivo; pero los «alfareros,, de la localidad son
muy hábiles y han llegado á obtener verdaderos éxitos en el «vidriado,&gt; de Jas piezas de
barro que fabrican.
Nuestros grabados dan idea de cómo trabajan los operarios en las «alfarerías.»
Otros de estos grabados reproducen algunas
de las residencias de las familias más distinguidas de la !oralidad, como la de D. Miguel
González Caballero, ubicada en la calle Ocampo, magnífica finca recientemente reedificada
á todo costo.
La casa de D. Mauro Jiménez, persona
muy estimada en Dolores, y uno de los. vecinos más antiguos de la poblaci6n, está situada en el ángulo noroeste de la Plaza de la Independencia. D. Mauro Jiménez es descendiente del insurgente del mismo apellido.
La familia Jiménez es numerosa en Dolores; tódos sus miembros son personas muy
dignas de estimación; hombres honrados
laboriosos, dignos por esto de llevar el apelli:
do de su antecesor, el héroe insurgente.
Publicamos también un grupo de los miembros de la Junta Patriótica de Dolores, otro
del Presiden~e de la misma y el del Sr. D. Félix Romero, encargado actualmente de la Casa
de Hidalgo y de quien nos ocupamos en otro
lugar.
Entre los clichés hay uno que reproduce
una fotografía del grupo de distinguidas señoritas de la localidad, las que organizaron
una «típica,,&gt; que tomará parte en las fiestas
de hoy.

�-

532 ..._ 533 -

Colección de Autógrafos.
En concepto de esta Redacción, una de
las novedade!:! que entrañan más interés, de
las muchas que publicamos en esta edición
extrnordinaria, es la serie de autógrafos históricos y modernos que aparecen en esta y
otra¡, nlailas.
l~ntre los primeros, es decir, los relacio
nndos con la historia, hay uno del insurgentr.
D..Jo~é María Morclos y Pa vón, ab.,olutomen te dc:&lt; conocido, pues antes de ahora no
se había publicado.
Los ,·.diosos originales de los que tomamos
este v otros de los autógrafos antiguos, nos
fu eron fa cilitados g~lantemente por el señor
D. Lucas Alamán, nieto del distinguido hi storiador del mismo nombre.
Diremos de paso que la colección de autógrafos que posee el descencliente del erudi10
µublici~ta, es, sin duda alguna, de las rn ús
completas que existen en el país. Tiene el
distingui&lt;lo caballero numerosos documentos
autógrafos, de Morelos, Galeana, Allende,
O' Donojú, Agustín de Iturbide, Hidalgo y
otros muchos personajes relacionados directa
ó indirectamente con el movimiento insurgente.
Además· de los autógrafos que se dignó fa.
cilitarnos el señor Alamán, nos proporcionó
una valiosa colección de monedas de la época de la guerra de Independencia, de las cua-

Casa comercial establecida en la antigua finca llamada de "Los Delgado."
Reproducción del cuadro que obsequió á la casa de Hidalgo, el personal de una "Peregrinación Patrl6tlca,"
procedente de Pinos (Zacatecas), la que visit6 la ciudad durante una de las últimas festividades de Septiembre.

l&gt;LL

¡,,tn:!'&lt;.\UOt: Dt:L tSTJ.00 .QE cnmC.Ulli\

•

les reproducimos las que, en nuestro concepto, tienen más interés.
En la página donde aparecen las reproducciones del monetario del señor Alamán,
encontrarán nuestros lectores las explicaciones respectivas, á fin de que se pueda apreciar
mejor el valor histórico de la colección.
Los otros autógrafos á que nos referimos,
son de algunos de los señores Gobernadores
de los Estados, que se dignaron enviárnoslos, obsequiando una solicitud de esta Redacción, lo que agradecemos.
Tienen la particularidad estos autógrafos
de contener pensamientos consagrados al
acontecimiento histórico que hoy se conmemora y que fueron escritos expresamente para esta edición extraordinaria, lo que aumen·
ta el mérito intrínseco de los documentos,
por lo que se refiere á las elevadas ideas y
hotables conceptos que contienen.
Creemos que nuestros lectores sabrán apreciar debidamente el valor de estos aut6grafos
así como de toda la información gráfica .que
aparece en esta edición .

Como los autógrafos de los héroes pres~·~·
tan algunas dificultades para _leerse, qu1s1mos obviarlas, y al efecto publicamos en las
respectivas planas, donde cada u~o de estos
importantes documentos se publica, la reproducción en tipo de, imprenta.
_
En cuanto á los autografos de los senores
gobernadores General D. Bernardo Re~·es,
General D. Abraham Bandala, Ingen~ei:o
Cuevas y los demás que hon_ran es~s pagt·
nas, no hemos creído necesano copiarlos como los de los héroes, porque e:1 Ia reproducción fiel son perfectamente legibles.

)

~

-- __.,./

Residencia del Jefe Político del Partido de Dolores Hidalgo.

ALGUNOS EDIFICIOS

ro, Jefe Político de 1
partido de Dolores, y
dos de las casas de comercio de mayor importancia ele la localidad : "El Xuevo Mundo,'' propiedad del activo y honrado hombre
de n('gocios D.. Crescenciano Aguilera, y
"La Barata,,, estable&lt;-ida en la finca que fué
ele la familia Delgado,
nntiguos vecinos de
Dolorrs.

DE

DOLORES HIDALGO

El grabado del centro es la reproducción
de la fachada de uno
de los templos principales de Dolores: «Tercera Orden».
Está ubicada esta
iglesia e n l a · c a 11 e
Ocampo, á la siguiente cuadra de la «Ca~a de Hidalgo.,,
El templo, aunque
de cortas dimensiones,
tiene tres naves y rn
decorado es de m u y
buen gusto.
Otro de los grabados
es la antigua casa de
uno de los primeros insurgentes, Pedro Garcín, y está ubicada en
el ángulo Suroeste de
· la plaza de la Independencia. En la actualidad hay en la finca una
casa comercial de abarrotes, propiedad del
sefior Víctor Vázquez,
denominada "La Nacional' ' .
Los otros grabados
son la finca residencia
del señor Lic. D.Francisco González Caballe-

Iglesia de la "Tercera Orden," situada en la calle}'Ocampo."

Los grabados de la
siguiente plana representan, el primero,
una manifestación patriótica en Dolores Hidalgo, el día 16 de Septiembre de 1904.
Se ve en el grabado
una multitud compactnr presenciando el
desfile de la Comitiva
Cívica, en los momen tos en que pa~a ésla
frente á uno de los edificios hist6ricos de In
ciudad: la casa que fuf
residencia del Delegado durante los últim0s
nños de la época colonia l.
Este eclificio está si-

***

Publicamos, además, en facsímile, las
fi rmas de los miembros q·.:eforman la actual
Junta Patriótica de Dolores Hidalgo.

hntigul\ casa del insurgente Pedro Garofa.

Casa comercial del Sr. Creecenciano Aguilerl\,
Foto~affq del Sr, Jesús A¡ ullar

�~ ~- ·~

~-.

L

: .~/? .. ..:•

~

'

MANlFESTACION PATRIOTICA EN DOLORES HIDALGO, EN UN DIA DE ANIVERSARIO I&gt;K l,A INDEPENDENCIA.

tuado en el costado occidental de la Plaza de
la InJependencia, y durante muchos años se
veriacaron en el portal de la antigua finca
las ceremonias patri6ticas en los días en que
se conmemora la proclamaci6n de la Jndependencia.

***

'

El otro grabado tiene mayor interés hist6·
rico aún: es la reproducci6n de la llamada ' 'ca·
sa de los Larrinúa,' ' donde se derramó la pri·
mera sangre española momentos después del
acontecimiento conocido en la Historia con
el nombre de "Grito de Dolores" .
Se dice que Casia.no Exiga, uno de los once
vecinos de Dolores que acompañaron á Hidalgo á la hora de la proclamaci6n de la Independencia, se dirigió, después del acto solemne, á la casa de los Larrinúa, antigua familia de origen español que en aquella época residía en Dolores y que habitaba la fin·
ca cuya fachada reproducimos en esta plana.
Penetró Exiga, segun la tradición, á la finca, y pretendió aprehender al jefe de la casa.
Larrinúa opuso resistencia y Exiga le causó
una herida en el rostro con el cuchillo de carnicero que llevaba el insurgente. Exiga era
''matancero'' de la población.
Se asegura que en el incidente, Larrinúa
resultó mutilado de una oreja.
La finca que hoy reproducimos tenía en
aquella. época un portalón semejante á los de
finca de hacienda, que fué derribado hace
algunos años por el mal aspecto que presentaba y por su estado ruinoso.
Esta finca está situada en el ángulo Sureste de la plaza de la Independencia y en ella
hay actualmente una de las principales casas
de comercio de la localidad.

GOBERNANTES DE MEXICO DE 1821 A 1887
En 1'11 centro, Don :Miguel Hidalgo y Costilla.-Sobre este retrato, el de Don Benito .J uárez. - De izquierda ft derecha, D. Agus-

Antigua c asa de l o s L a rrinúa , donde s e d erramó l a p ri~era sangre española
á raS.z d e l a proclama c i ó n d e l a Independencia,

tí~ de Iturbide y Arámburo, D. Juan O'Donojú, Ilmo. Sr. Lic. D. Antonio Joaquí11 Pérez, Gral. D. Manuel (ionzález
Lic. D. Sebastián Lerdo de Tejada, Gral. Don Jesús &lt;ionzález Ortega, D. Manuel de la 13árC'ena, Conde de la Casa de I-Ieras, Gral'.
D.. r edro Celestino XegretE:, D. Mariano Michelena, Gral. D. Juan N. ,\.lmonte, Canónigo D. .Juan B. Ormachea, Fernando ]ifaxim1hano, María Carlota Amalia, D. Manuel Domínguez, Gral. D. Guadalupe \'ictoria, Gral. D. Yicente Ouerrero, Lic. D. ,José
~~ría Bocanegra, Gral. D. Manuel Robles Pezuela, Gral. D. Miguel Miramón, Lic. D. Ignacio Pavón, Ilmo. ~r. D. Pelagio Anto·~ nio Labastida, Lic. D. Pedro \'füz, Gral. D. Luis Quintanar, D. Lucas Alamát\ l,ral. D. Juan Alvarez, Chal. D. Ignacio Comonfort, Gral. D. Félix Zuloaga, GraL D. Anastasio Bustaniante,. D.Jielchor. Múzquiz, Qral. D. :Manuel U6mez Pedmza, Gral. D. Man9el)It T¿_~:rilbardini, Gral. D. Martín Carrera, Gral. D. Rivnµlo _Díaz de la Ye-ga·, J). Valentín (i-ómcz Farías, Gral. D. Antonio
t6pez de Santa-Anña; Gh1LD. Miguel Barragán, Lic. D."Jlañuél de la Pefi.a y Peiia, Gral. D. Mariano Arista, Líe. D. •Juan B. Ce·
.allos, D. José Justo Corro1 Gral. D. Xicolás Bravo, (iral. D. Yalentín Canalizo, ({ral. D."José ,Joaquín de Herrera, Gral. D. Mariano Salas, Gr~l. D. Pedro María Anaya, D. Javier Echeverría, Gral. D. Juan ~I. Méndez, 0-ral. D. Porfirio Díaz, Gral. D. :Mariano Paredes Amllaga.
-

�ta casa de )ou tgnacio Allende
' Existen aún en San Miguel de Allende dos
edificios históricos que fueron escenario de
acontecimientos importantes relacionados con
los preliminares de la independencia.
Uno de ellos es la casa que habitó Don
Ignacio Allende, el decidido colaborador de
Hidalgo, y el otro la finca que fué sitio de
reunión dr. los iniciadores del movimie:qto
insurgente.
El H. Ayuntamiento de. la ciudad de
Allende, que funcionó durante el año de
1898, hizo fijar una lápida en cada uno de
los dos edificios, á fin de perpetuar el rccuerrlo del papel que desempeñaron estas fincas
en la época inmediata anterior á la proclamación de la independencia
La inscripción de la lápida que está en la
casa de Allende, dice:
«Esta ciudad siempre ha reclamado pan...
su ilustre hijo Don Ignacio Allende, la gloria
de ser el primer promovedor de trabajos efectivos para realizar la independencia de lapatria; una tradición constante así lo afirma y
lo corroboran, además, pruebas fehacientes.
El ínclito anciano Don Miguel Hidalgo, dice en su declaración: «que había tenido v;1rias conversaciones con Don Ignacio Allende ...... sin otro objeto por su parte que el de
puro discurso...... que nunca pensó entrar
en proyecto alguno á diferencia de Ignacio
Allende, que siempre estaba propuesto á hacerlo¡¡¡ viéndose en la propia declaración que
no se resolvió á tomar parte en el movimiento revolucionario, sino hasta la segunde vez
que fué invitado por Allende. El Congrei:o
Gennal decretó el 24 de Octubre de 1823,
qur. se hiciera una indemnización de los bieSAN

SAN MIGUEL ALLENDE.

- - ------

,

Casa donde nació Don Ignacio Allende, propiedad hoy de Don Miguel Oonzález Larrlnáa.
Fotografía de Vicente C. García.

nes nacionale:i á los here&lt;leros de Don Ignacio
Allende, cxpresan&lt;lo en el artículo H?: «que
~iendo esa gracia concedida especialmente
&lt;·n reconocimiento del 1\IÉRITO ExTRAORDI:-;ARIO de Don Ignacio Allende, serviría de
&lt;·jemplar. ))
Sobre la puerta de la misma casa se lee

MIOUEJ, ALLENDE.

c::;ta otra inscripción : «HlC NATUS, UBIQ"C 1~ NOTDS.&gt;)
La inscripción de la lápida que está en el
otro edificio histórico, ubicado en la primera
calh• &lt;lel Reloj, dice:
«En el entresuelo de esta casa, con pretextos de bailes que se daban en la sala, Don
Ignacio A-Hende y las personas compromet:das, EC reunían para tratar de lo~ medios
adecuados para lograr la independencia nacional. El I. Ayuntamiento acordó se erigiera e¡,ta inscripción el 16 de Septiembrede

1898.»
Publicamos en esta misma!página la reproducción de los dos históricos edificios, lo
que esperamos sea del agrado de nuestros
lectores.

***

:1 A propósito de Allende, conviene aquí ha·
cer notar que la gratitud pública ha sido al·
:ro indiferente á la memoria del denodado
Capitá1'l, pues como lo reza la leyenda. que~
encuentra en el frontispicio de la res1den_C1a
que fuf del héroe, muy importante gesti6n
verificó antes y después de haberse proclama·
do la Independencia en Dolores.
Y sin embargo, no existe en ning6n punto
del país un monumento que perpetú~ el recuerdo del compañero de cadalso de Hidalgo,
En Flan Miguel debería existir nn mono·
mento consagrado á él, una estatua, par pequeña que fuera, pero que, de cualqmermodo 8ignificaría un tributo rendido á la vene·
ra1;&lt;la memoria de quien sacrificó su, bienestnr y su vida en aras de la autonom1a de 80
patria.
La, fotografías de las cuales tomamos
tos grabados las debemos á la galantería~
Sr. Antonio Ortiz, ele esa localidad, activo
agente de nuestras pnhlicacionrs.

d

Casa donde se celebra1on las juntas preparatorias de la independencia.
Fotografía de Vicente C. &lt;;;arda.

'Jj

�on Miguel Ooozález l.arrll8.
Fotografía de Vlcea1t C. O,...

***

6sito de Allende, convi
que la gratitud p~blica
rente á la memoria del
pues como lo reza la ley
en el frontispido de la
el héroe, muy 1mpo
ntes y después de habel'l!8
ependencia en Dolores..
mbargo, no exi,te en nm
m mon umento que pe
,1compañero de cada_lll&lt;!
, Miguel debería ex1stu
nsagrado á él, una
e fuera, pero que, de~ á
ficarfa un tributo ren_d1
emoria de quien sacrifi
vida en aras de la auto

esl:
!º

�- - - -------

e Don Miguel &lt;loozálei Larrlda.
Fotografía de Vicente C. Gima.

a inscripci6n: «HlC NATUS, UBI·
OTUS.,&gt;
scripción de la lápida que estiencl
ificio hist6rico, ubicado en la primera
l Reloj, dice:
el entres uel o de esta casa, con prelll·
ailes que se daban en la sala, ~
A'llende y las personas com~
reunían para tratar de lor, Ñ
dos para lograr la independencia ~
El l. Ayuntamiento aco~6 se en·
sta inscripci6n el 16 de Septíemblede

Autógrafos de héroes y personajes de ·
la época de la guerra de lndependen:
cia.
Obsequ io de "EL TIEMPO ILUSTRADO" para sus favorecedores.
Página extraordinaria de la edición es·
pecial del 16 de Septiembre de 1906.

licamos en esta misma!página la tt
ción de los dos históricos ediftcim, lo
eramos sea del agrado de nuaull

***

A

·opósito de Allende, conviene~~
r que la gratitud p~blica ha~
iferente á la memorui del d
11 pues como lo reza la leyen!J:!
t~a en el frontispi~io de la ...rlil,
é del héroe, muy importante r,6 antes y después de haberse procJamt
ndependencia en Dolores..
......
embargo,
no
existe
en
nmg6J.1¡;
11
ís un monumento que perpe HidalfJ,
del compañero de cada)~ de San Miguel debería existir un
consagrado á él, una estatu\\:1!
que fuera, per? que, de ~ualq )a ,elt
nificaría un tnbuto ren_dido á }Jieolt
memoria de quien sacr1ficb su íade•
u vida en aras de la autonoJD

.

tomaJIIIX! ..

fotografías de las cuales
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hados las debemos á la ~ : aeti10
tonio Ortiz ele esa locah '
.
de nuestras' publicac10nes.

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